© Libro N° 6991.
El Desarrollo Del Capitalismo En
Rusia. Lenin, V.
I. Emancipación. Febrero 15 de 2020.
Título
original: © El
Desarrollo Del Capitalismo En Rusia. El Proceso De La Formación De Un Mercado
Interior Para La Gran Industria. V. I. Lenin
Versión Original: © El Desarrollo Del Capitalismo En
Rusia. El Proceso De La Formación De Un Mercado Interior Para La Gran
Industria. V. I. Lenin
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EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO EN RUSIA
El Proceso De La Formación De Un Mercado Interior Para La Gran
Industria
V. I. Lenin
V. I. Lenin
El desarrollo
del capitalismo en Rusia
El proceso de
la formación de un mercado interior para la gran industria
Primera vez publicada: En 1899.
Primera edición en castellano: V.
I. Lenin. El desarrollo del capitalismo en Rusia. Ediciones en Lenguas
Extranjeras, Moscú, 1950.
Inclusión en marxists.org: 2013,
2015.
EL DESARROLLO DEL CAPITALISMO EN RUSIA
PROCESO DE LA FORMACIÓN DEL MERCADO INTERIOR PARA LA GRAN INDUSTRIA1
(1896-1899)
Lenin, Obras completas, Tomo 3, Editorial Progreso, Moscú, 1981.
PREFACIO A LA PRIMERA EDICIÓN
En el trabajo que ofrecemos, el autor se ha propuesto examinar la
cuestión: ¿cómo se forma el mercado interior para el capitalismo ruso? Sabido
es que esta interrogante fue planteada hace ya tiempo por las principales
figuras de las concepciones populistas2 (con los señores V. V. y N. –on a la
cabeza); nuestra tarea estribará en la crítica de esas concepciones. No hemos
considerado posible limitarnos en esta crítica al análisis de los errores e
inexactitudes en los puntos de vista de los adversarios; para dar respuesta a
la cuestión planteada nos ha parecido insuficiente aducir hechos que demuestran
la formación y el crecimiento del mercado interior: hubiera podido objetarse
que esos hechos habían sido elegidos de manera arbitraria y que se habían
omitido los hechos que dicen lo contrario. Nos ha parecido necesario examinar e
intentar exponer todo el proceso en su conjunto del desarrollo del capitalismo
en Rusia. Ni que decir tiene que un objetivo tan extenso habría sido superior a
las fuerzas de una sola persona de no introducir en él algunas limita¬ciones.
En primer lugar, como se ve ya por el título, tomamos el problema del
desarrollo del capitalismo en Rusia exclusivamente desde el punto de vista del
mercado interior, dejando aparte la cuestión del mercado exterior y los datos
relativos al comercio exterior. En segundo lugar, nos limita¬mos a la época
posterior a la Reforma3. En tercer lugar, tomamos principalmente y de modo casi
exclusivo los datos que se refieren a las provincias interiores puramente rusas.
En cuarto lugar, nos limitamos exclusivamente al aspecto económico del proceso.
Mas, con todas las limitaciones indicadas, el tema sigue siendo
extraordinariamente vasto. No se le ocultan en modo alguno al autor la
dificultad e incluso el peligro de abordar un tema tan amplio, pero le ha
pare¬cido que, a fin de poner en claro la cuestión del mercado interior para el
capitalismo ruso, es absolutamente preciso mostrar la relación y dependencia de
los distintos aspectos del proceso que tiene lugar en todas las esferas de la
econo¬mía social. Por eso nos limitamos a examinar los rasgos fundamentales del
proceso, dejando para investigaciones poste¬riores su estudio más especial.
El plan de nuestro trabajo es el siguiente. En el capítu¬lo I
examinaremos, de la manera más breve posible, las tesis teóricas fundamentales
de la economía política abstracta relativas al problema del mercado interior
para el capitalismo. Eso servirá a modo de introducción al resto de la obra,
basada en hechos, evitándonos la necesidad de hacer numero¬sas referencias a la
teoría en la exposición ulterior. En los tres capítulos siguientes trataremos
de dar los rasgos distin¬tivos de la evolución capitalista de la agricultura en
la Rusia posterior a la Reforma: en el capítulo II se examinarán los datos
estadísticos de los zemstvos, relativos a la dife¬renciación del campesinado;
en el III, los datos referentes al estado de transición de la economía
terrateniente, al cambio del sistema de prestación personal de esta economía
por el capitalista, y en el IV, los datos correspondientes a los modos en que
se produce la formación de la agricultura comercial y capitalista. Los tres
capítulos que siguen después serán consagrados a las formas y fases de
desarrollo del capitalismo en nuestra industria: en el capítulo V examinaremos
las primeras fases del capitalismo en la industria, precisamente en la pequeña
industria campesina (la llamada de los kusta¬res); en el VI, los datos
relativos a la manufactura capitalista y al trabajo capitalista a domicilio, y
en el VII, los refe¬rentes al desarrollo de la gran industria maquinizada. En
el último capítulo (el VIII) intentaremos mostrar la relación existente entre
los distintos aspectos del proceso expuestos más arriba y ofrecer un cuadro
general de ese proceso.
P. S. Lamentándolo en grado sumo, no hemos podido utilizar para la
presente obra el magnífico análisis del “desa¬rrollo de la agricultura en la
sociedad capitalista” dado por K. Kautsky en su libro Die Agrarfrage
(Stuttgart, Dietz, 1899; I. Abschn. Die Entwicklung der Landwirtschaft in der
kapitalistischen Gesellschaft*) **.
Este libro (llegado a nuestras manos cuando gran parte de la presente
obra estaba ya compuesta) es la más notable de las publicaciones de economía
contemporáneas después del tercer tomo de El Capital4. Kautsky investiga las
“ten¬dencias fundamentales” de la evolución capitalista de la agri¬cultura; su
misión estriba en examinar los diversos fenómenos que se operan en la
agricultura moderna como “manifestaciones parciales de un proceso general”
(Vorrede***, VI). Es interesante señalar hasta qué grado son idénticos los
rasgos fundamentales de este proceso general en Europa Occidental y en Rusia
pese a las enormes peculiaridades de la última tanto en el aspecto económico
como en el extraeconómico, Para la agricultura capitalista moderna (moderne),
por ejemplo, son, en general, típicos la división creciente del trabajo y el
empleo de máquinas (Kautsky, IV, b, c), que también llama la atención en la
Rusia posterior a la Reforma (ver más abajo, capítulo III, § VII y VIII;
capítulo IV, en particular § IX). El proceso de “proletariza¬ción de los
campesinos” (título del capítulo VIII del libro de Kautsky) se expresa por
doquier en la difusión de toda clase de tipos de trabajo asalariado entre los
pequeños cam¬pesinos (Kautsky, VIII, b); paralelamente a ello observamos en
Rusia la formación de una enorme clase de obreros asalariados con nadiel (véase
más abajo, capítulo II). La existencia de pequeños campesinos en toda sociedad
capitalista no se explica por la superioridad técnica de la pequeña producción
en la agricultura, sino por el hecho de que
--------------
* La cuestión agraria (Stuttgart, Dietz, 1899; Apartado I: Desarrollo de
la agricultura en la sociedad capitalista).-Ed.
** Existe una traducción rusa.
*** Prólogo. -Ed.
8
éstos reducen sus necesidades a un nivel inferior al de los obreros
asalariados y se esfuerzan en el trabajo incomparablemente más que estos
últimos (Kautsky, VI, b; “el obrero asalariado agrícola se encuentra en mejor
situación que el pequeño campesino”, dice Kautsky en repetidas ocasiones: S.*
110, 317, 320); análogo fenómeno se observa en Rusia (véase más abajo, capítulo
II, § XI, C5). Es, pues, natural que los marxistas de Europa Occidental y los
rusos coincidan en la valoración de fenómenos como los “trabajos agrícolas
fuera de su localidad”, para emplear la expresión rusa, o el “trabajo agrícola
asalariado de los campesinos errantes” como dicen los alemanes (Kautsky, S.
192; conf. más abajo, capí¬tulo III, § X) ; o de otro fenómeno como el éxodo de
los obreros y campesinos del campo a la ciudad y a las fábri¬cas (Kautsky, IX,
e; S. 343 especialmente y otras muchas. Conf. más abajo, capítulo VIII, § II);
el traslado de la gran industria capitalista al campo (Kautsky, S. 187. Conf.
más abajo, capítulo VII, § VIII). No nos referimos ya a la idéntica valoración
de la significación histórica del capita¬lismo agrícola (Kautsky, passim**, en
especial S. 289, 292 y 298. Conf. más abajo, capítulo IV, § IX), al idéntico
reconocimiento del carácter progresista de las relaciones capitalistas en la
agricultura con respecto a las precapitalistas [Kautsky, S. 382: “La
sustitución des Gesindes (braceros personalmente dependientes, criados) y der
Instleute ('intermedio entre el bracero y el arrendatario': campesino que arrienda
la tierra a cambio del pago en trabajo) por jornaleros que fuera del trabajo
son hombres libres, constituiría un gran progreso social”. Conf. más abajo,
capítulo IV, § IX, 4]. Kautsky admite rotundamente que “ni cabe pensar” (S.
338) en el paso de la comunidad rural a la agricultura moderna en gran escala
sobre bases comunales, que los agrónomos que en Europa Occidental piden el
reforzamiento y desarrollo de la comunidad no son en modo alguno socialistas,
sino representantes de los intereses de los grandes terratenientes,
-------------
* Seite: página. -Ed.
** En diferentes lugares.-Ed.
9
deseosos de sujetar a los obreros con la entrega en usufructo de
pequeñas parcelas (S. 334), que en todos los países europeos los representantes
de los intereses de los terrate¬nientes desean mantener sujetos a los obreros
agrícolas do¬tándoles de tierras e intentan introducir en la legislación las
medidas correspondientes (S. 162), que “hay que luchar de la manera más
resuelta” (S. 181) contra todos los intentos de ayudar a los pequeños
campesinos implantando las industrias domésticas (Hausindustrie), la peor
especie de explotación capitalista. Consideramos necesario subrayar la completa
so¬lidaridad en las concepciones de los marxistas de Europa Occidental y rusos
en vista de los últimos intentos de los representantes de populismo de trazar
una marcada diferencia entre unos y otros (ver la declaración del Sr. V.
Voron¬tsov hecha el 17 de febrero de 1899 en la Sociedad de Fomento de la
Industria y el Comercio de Rusia, Nóvoe Vremia, núm. 8255, 19 de febrero de
1899)6.
___________
PREFACIO A LA SEGUNDA EDICIÓN7
Este trabajo fue escrito en vísperas de la revolución rusa, durante
cierta calma que reinó después de la explo¬sión de las grandes huelgas de
1895-1896. Entonces el movi¬miento obrero parecía haberse ensimismado,
difundiéndose en amplitud y profundidad y preparando el comienzo de la ola de
manifestaciones de 1901.
El análisis del régimen económico-social y, por consi¬guiente, de la
estructura de clases de Rusia, que hacemos en la presente obra, análisis basado
en una investigación económica y en un examen crítico de los datos
estadísti¬cos, se ve confirmado hoy por la actuación política abierta de todas
las clases en el curso de la revolución8. Se ha puesto plenamente de relieve el
papel dirigente del pro¬letariado, así como que su fuerza en el movimiento
histó¬rico es inconmensurablemente mayor que su proporción numérica en la masa
total de la población. La base eco¬nómica de uno y otro fenómeno queda
demostrada en este trabajo.
Además, la revolución está revelando cada vez con mayor claridad el
carácter doble de la situación y del papel del campesinado. Por una parte,
enormes vestigios de la econo¬mía basada en la prestación personal y toda clase
de supervivencias de la servidumbre, con la inaudita depauperación y ruina de
los campesinos pobres, explican plenamente las profundas fuentes del movimiento
revolucionario de los campesinos, las profundas raíces del espíritu
revolucionario del cam¬pesinado como masa. Por otra parte, tanto en el curso de
13
14
la revolución como en el carácter de los diversos partidos políticos y
en numerosas corrientes ideológicas y políticas, se manifiesta la estructura de
clase, internamente contradicto¬ria, de esta masa, su espíritu pequeñoburgués,
el antagonismo existente entre las tendencias de propietario y de proletario en
el seno de la misma. Las vacilaciones del pequeño propietario empobrecido,
entre la burguesía contrarrevolucio¬naria y el proletariado revolucionario, son
tan inevitables, como lo es un fenómeno observado en toda sociedad capitalista:
una minoría insignificante de productores pequeños se enriquecen, “se hacen
gente” y se convierten en burgueses, mientras que la mayoría aplastante se
arruina por completo y se convierte en obreros asalariados o en depauperados, o
lleva una vida que raya siempre en la situación de pro¬letarios. La base
económica de ambas tendencias en el seno del campesinado queda demostrada en la
presente obra.
Partiendo de esta base económica, se comprende que la revolución en
Rusia, es, inevitable-mente, una revolución burguesa. Esta tesis marxista es
absolutamente irrefutable. No se la debe olvidar jamás. Siempre hay que
aplicarla al análisis de todas las cuestiones económicas y políticas de la
revolución rusa.
Pero es necesario saber aplicarla. El análisis concreto de la situación
y de los intereses de las diversas clases debe servir para determinar el
significado exacto de esta máxima al ser aplicada a tal o cual cuestión.
Mientras que el método inverso de razonar, que observamos no pocas veces entre
los socialdemócratas del ala derecha, encabezados por Plejánov, es decir, la
aspiración de hallar respuestas a las cuestiones concretas en el simple
desarrollo lógico de la má¬xima general sobre el carácter fundamental de
nuestra revolu¬ción9 es un envilecimiento del marxismo y una mera burla del
materialismo dialéctico. De gentes semejantes, quienes, por ejemplo, sacan la
conclusión del papel dirigente de la “burguesía” en la revolución o de la
necesidad de que los socialistas apoyen a los liberales, partiendo de la verdad
general relativa al carácter de esta revolución, de gentes así, Marx repetiría
probablemente la cita de Heine mencionada ya por
15
él en otra ocasión: “Sembré dragones y he cosechado pulgas”10
Sobre la base económica concreta de la revolución rusa, son
objetivamente posibles dos caminos fundamentales de su desarrollo y desenlace:
O bien la vieja hacienda terrateniente, ligada por millares de lazos al derecho
de servidumbre, se conserva, transformándose lentamente en una hacienda
puramente capitalista, de tipo “junker”11. En este caso, la base del tránsito
definitivo del sistema de pago en trabajo al capitalismo es la transformación
interna de la hacienda terrateniente basada en la servidumbre; y todo el
régimen agrario del Estado, al transformarse en capitalista, conserva aún por
mucho tiempo los rasgos de la servidumbre. O bien la revolu¬ción rompe la vieja
hacienda terrateniente, destruyendo todos los restos de la servidumbre y, en
primer término, la gran propiedad. La base del tránsito definitivo del sistema
de pago en trabajo al capitalismo es el libre desarrollo de la pequeña
ha¬cienda campesina, que recibe un enorme impulso gracias a la expropiación de
las fincas de los terratenientes a favor de los campesinos; y todo el régimen
agrario se transforma en capitalista, puesto que la diferenciación del
campesinado se realiza con tanta mayor rapidez, cuanto más radicalmente son
eliminados los vestigios de la servidumbre. Dicho con otras palabras: o bien la
conservación de la masa principal de la propiedad de los terratenientes y de
los principales pilares de la vieja “superestructura”, de aquí el papel
preponderante del burgués liberal-monárquico y del terrate¬niente; el rápido
paso a su lado de los campesinos acomo¬dados, la degradación de la masa de
campesinos que no sólo es expropiada en enorme escala, sino que, además, es
esclavizada por los distintos sistemas de rescate propues¬tos por los
demócratas constitucionalistas12 y oprimida y embru¬tecida por el dominio de la
reacción. Los albaceas de seme¬jante revolución burguesa serían los políticos
de tipo parecido a los octubristas13. O bien la destrucción de la propiedad de
los terratenientes y de todos los pilares principales de la vieja “superestructura”
correspondiente; el papel predominante del proletariado y de la masa de
campesinos con la neutra-
16
lización de la burguesía vacilante o contrarrevolucionaria; el
desarrollo más rápido y libre de las fuerzas productivas sobre la base
capitalista con la mejor situación posible, en la medida que es en general
concebible en las condiciones de la producción de mercancías, de las masas
obreras y campesi¬nas. De aquí la creación de las premisas favorables para el
ulterior cumplimiento por la clase obrera de su auténtica y fundamental misión:
la transformación socialista. Naturalmente, son posibles las más variadas
combinaciones de los elementos de tal o cual tipo de evolución capitalista, y
sólo unos pedantes incorregibles pretenderían resolver las cues¬tiones
peculiares y complicadas, que surgen en tales casos, únicamente por medio de
citas de alguna que otra opinión de Marx referente a una época histórica
distinta.
El trabajo que ofrecemos a la atención del lector está dedicado al
análisis de la economía prerrevolucionaria de Rusia. En una época
revolucionaria el país vive una vida tan rauda y agitada que es imposible
determinar, en lo más álgido de la lucha política, los grandes resultados de la
evolución económica. Por una parte, los Stolipin y, por otra, los liberales (y
no solamente, en modo alguno, los demócratas constitucionalistas a lo Struve,
sino todos los demócratas constitucionalistas en general) trabajan sistemática,
tenaz y consecuentemente para que la revolución llegue a su término siguiendo
el primero de los cauces trazados. El golpe de Estado del 3 de junio de 1907,
por el que acaba¬mos de pasar, significa una victoria de la contrarrevolución
que trata de asegurar la completa preponderancia de los terratenientes en la
llamada representación popular de Rusia14. Pero cuán sólida será esta
“victoria” es otra cuestión, ya que la lucha por el segundo desenlace de la
revolución continúa. Con mayor o menor decisión, de modo más o menos
consecuente y más o menos consciente, tienden a tal desenlace no sólo el
proletariado, sino también las vastas masas campesinas. La lucha directa de
masas, por más que la contrarrevolución se empeñe en estrangularla mediante la violencia
directa, por más que se empeñen los demócratas constitucionalistas en ahogarla
mediante sus miserables e hi-
17
pócritas ideúchas contrarrevolucionarias, se abre camino ya en una, ya
en otra parte pese a todo, imponiendo su sello a la política de los partidos
“del trabajo”, de los partidos populistas, aunque las cumbres de los políticos
pequeñoburgueses están indudablemente contaminadas (sobre todo los
“socialis¬tas populares”15 y los trudoviques16) del espíritu demócrata
constitucionalista de traición, de molchalinismo17 y de sufi¬ciencia de
filisteos o burócratas mesurados y meticulosos.
Por ahora no es posible todavía prever en qué va a terminar esta lucha y
cuál será el resultado definitivo de esta primera embestida de la revolución
rusa. Por lo mismo, no ha llegado aún la hora (además, mi trabajo inmediato de
partido, como militante del movimiento obrero, no me deja tiempo libre) de
reelaborar por completo esta obra*. La segunda edición no puede ir más allá de
una caracteriza¬ción de la economía prerrevolucionaria de Rusia. El autor se
vio obligado a limitarse a revisar y corregir el texto, así como a completarlo
con los nuevos materiales estadísticos más indispensables. Tales son los datos
de los últimos censos de caballos, la estadística de las cosechas, los
resultados del censo de la población de Rusia, hecho en 1897, los nuevos datos
de la estadística fabril, etcétera.
Julio de 1907.
El autor
___________
--------------
* Es posible que tal tarea exija continuar este trabajo; entonces habría
que limitar el primer tomo al análisis de la economía prerrevo¬lucionaria de
Rusia, dedicando el segundo tomo al estudio del balance y de los resultados de
la revolución.
CAPITULO I
ERRORES TEORICOS DE LOS ECONOMISTAS POPULISTAS18
El mercado es una categoría de la economía mercantil que en su
desarrollo se transforma en economía capitalista y que sólo con esta última
adquiere pleno dominio y difusión general. Por eso, para examinar las tesis
teóricas fundamentales relativas al mercado interior, debemos partir de la
economía mercantil simple y seguir su gradual transformación en capitalista.
I. LA DIVISION SOCIAL DEL TRABAJO
La base de la economía mercantil es la división social del trabajo. La
industria transformativa se separa de la extrac¬tiva y cada una de ellas se
subdivide en pequeñas clases y sub-clases que fabrican productos especiales en
forma de mercancías y que los cambian con las industrias restantes. El
desarrollo de la economía mercantil lleva, pues, al incre¬mento del número de
las ramas industriales separadas e inde¬pendientes; la tendencia de ese
desarrollo estriba en transfor¬mar en rama especial de la industria la
producción de cada producto por separado e incluso la de cada una de las partes
del producto; y no sólo la fabricación del producto, sino tam¬bién las
operaciones parciales encaminadas a preparar el pro¬ducto para el consumo.
Dentro de la economía natural, la sociedad estaba constituida por una masa de
unidades econó¬micas homogéneas (familias campesinas patriarcales, comuni¬dades
rurales primitivas, haciendas feudales), y cada una de esas unidades efectuaba
todos los tipos de trabajos económi¬cos, comenzando por la obtención de las
diversas clases de
21
22
materias primas y terminando por la preparación definitiva de las mismas
para su consumo. Con la economía mercantil se constituyen unidades económicas
heterogéneas, aumenta el número de las ramas de la economía y disminuye el de
haciendas que cumplen idéntica función económica. Ese aumento progresivo de la
división social del trabajo es el elemento fundamental en el proceso de
creación del mercado interior para el capitalismo. “...En la producción
mercantil y en su forma absoluta, la producción capitalista... -dice Marx-, los
productos sólo son mercancías, es decir, valores de uso con valor de cambio
realizable -convertible en dinero- por cuanto otras mercancías constituyen un
equivalente para ellos, en cuanto se les oponen otros productos como mercancías
y como valores; dicho con otras palabras, por cuanto estos productos no se
obtienen como medios directos de sub¬sistencia para quien los produce, sino
como mercancías, como productos que sólo se transforman en valores de uso
mediante su transformación en valores de cambio (dinero), mediante su
enajenación. Para estas mercancías, el mercado se desarrolla como consecuencia
de la división social del trabajo; la división de los trabajos productivos
transforma mutuamente sus produc¬tos en mercancías, en equivalentes uno de
otro, obligándoles a servir uno para otro de mercado” (Das Kapital, III, 2,
177-178. La trad. rusa 52619. La cursiva es nuestra, al igual que en todas las
citas donde no se indique lo contrario).
De suyo se comprende que la indicada separación de la industria
transformativa de la extractiva, la separación de la manufactura de la
agricultura, transforma la propia agricultura en industria, es decir, en rama
de la economía que produce mercancías. Ese proceso de especialización, que
separa unas de otras las diferentes clases de transformación de los productos,
constituyendo un número cada vez mayor de ramas de la industria, se manifiesta
también en la agricultura creando zonas agrícolas (y sistemas de la economía
agrícola) especializadas* originando el cambia entre los pro
--------------
* Por ejemplo, I. Stébut distingue en sus Bases del cultivo del campo
los sistemas de economía en la agricultura ateniéndose al principal producto
23
ductos de la agricultura y la industria, así como entre los diferentes
productos agrícolas. Esa especialización de la agri¬cultura comercial (y
capitalista) se manifiesta en todos los países capitalistas, lo mismo que en la
división internacional del trabajo; también se manifiesta en la Rusia posterior
a la Reforma, como lo demostraremos con detalle más abajo.
Por tanto, la división social del trabajo es la base de todo el proceso
de desarrollo de la economía mercantil y del capitalismo. Es por ello del todo
natural que nuestros teóricos del populismo se hayan esforzado, declarando este
último proceso resultado de medidas artificiales, de una “desviación del
camino”, etc., etc., por velar el hecho de la división social del trabajo en
Rusia o por disminuir su impor¬tancia. El Sr. V. V. “negó” en su artículo La
división del trabajo agrícola e industrial en Rusia (Véstnik Evropi, núm. 7,
1884) “el dominio del principio de la división social del trabajo en Rusia”
(pág. 347), dijo que la división social del trabajo en nuestro país “no ha
nacido de las entrañas de la vida popular, sino que ha intentado introducirse a
la fuerza en ella desde fuera” (pág. 338). El Sr. N.-on hizo las siguientes
consideraciones en sus Ensayos con respecto al aumento de la cantidad de
cereales destinados a la venta: “Este fenómeno podría significar que el trigo
produ¬cido se distribuye de una manera más regular en el país, que el pescador
de Arjánguelsk come ahora el trigo de Sama¬ra y que el agricultor de Samara
adereza su comida con pescado de Arjánguelsk. Pero en realidad, no ocurre nada
de eso” (Ensayos sobre nuestra economía social después de la Reforma. San
Petersburgo, 1893, pág. 37). ¡Sin datos de ninguna clase, contra los hechos por
todos conocidos, se decreta la inexisten
--------------
destinado al mercado. Los principales sistemas de economía son tres: 1)
el agrícola (cerealista, según expresión del Sr. A. Skvortsov); 2) ganadero (el
principal producto destinado al mercado lo constituyen los productos de la
ganadería), y 3) el fabril (técnico, según expresión del Sr. A. Skvortsov), su
principal producto para el mercado lo constituyen los productos agrícolas que
deben pasar por una transformación técnica. Véase A. Skvortsov. Influencia del
transporte a vapor en la agricultura. Varsovia, 1890. Pág. 68 y sig.
24
cia de la división social del trabajo en Rusia! No se podía construir la
teoría populista de la “artificiosidad” del capita¬lismo en Rusia de otra
manera más que negando o declarando “artificial” la base misma de toda economía
mercantil: la división social del trabajo.
II. CRECIMIENTO DE LA POBLACION INDUSTRIAL A EXPENSAS DE LA AGRÍCOLA
Como en la época precedente a la economía mercantil la industria
transformativa va unida a la extractiva y a la cabeza de ésta se halla la
agricultura, el desarrollo de la economía mercantil significa que de la
agricultura se va separando una rama industrial tras otra. La población de un
país de economía mercantil débilmente desarrollada (o no desarrollada en
absoluto) es casi exclusivamente agrícola; de eso, sin embargo, no se debe
deducir que se ocupa sólo de la agricultura: significa únicamente que la pobla¬ción
ocupada en la agricultura transforma ella misma los productos de la
agricultura, que son casi inexistentes el intercambio y la división del
trabajo. El desarrollo de la econo¬mía mercantil significa, por tanto, eo ipso*
que una parte cada vez mayor de la población se va separando de la
agri¬cultura, es decir, el crecimiento de la población industrial a expensas de
la agrícola. “Por su naturaleza misma, el modo capitalista de producción hace
disminuir constantemente la población agrícola con respecto a la no agrícola,
ya que en la industria (en el sentido estricto) el crecimiento del capital
constante a cuenta del variable va ligado al crecimiento absoluto del capital
variable a pesar de su disminución relativa. En la agricultura, por el
contrario, el capital variable, requerido para cultivar un campo dado,
disminuye en sentido absoluto; por consiguiente, el crecimiento del capital
variable es sólo posible cuando se cultiva una nueva tierra, y eso presupone a
su vez un aumento aún mayor de la población no agrícola” (Das Kapital, III, 2,
177. Trad. rusa, pág. 526)20. Así pues, no es posible imaginarse el capitalismo
sin un aumento de la pobla
--------------
* Por ello mismo.-Ed.
25
ción comercial e industrial a expensas de la agrícola, y todos saben que
ese fenómeno se pone de relieve de la mane¬ra más visible en todos los países
capitalistas. Apenas si será necesario demostrar que la entidad de este hecho
en el problema del mercado interior es enorme, pues va indisolublemente unida a
la evolución de la industria y a la evolu¬ción de la agricultura; la formación
de centros industriales, el aumento de su número y el hecho de que atraigan a
la población no puede por menos de influir de la manera más profunda en toda la
estructura del campo, no puede por menos de suscitar un auge de la agricultura
comercial y capitalista. Tanto más notable es el hecho de que los
representantes de la economía populista pasen por alto por completo esa ley en
sus consideraciones puramente teóricas al igual que en las relativas al
capitalismo en Rusia (sobre las particularidades de la manifestación de esta
ley en Rusia hablaremos con detalle más adelante, en el capítulo VIII). En las
teorías de los señores V. V. y N.–on referentes al mercado interior para el
capitalismo se omite un pequeño detalle: el hecho de que la población se aparta
de la agricultu¬ra para ir a la industria y la influencia que eso ejerce en la
agricultura *.
III. RUINA DE LOS PEQUEÑOS PRODUCTORES
Hasta aquí nos hemos referido. a la simple producción mercantil. Pisamos
ahora a la pro-ducción capitalista, es decir, suponemos que en lugar de simples
productores de mercancías nos encontramos con el dueño de los medios de
pro¬ducción, por una parte, y con el obrero asalariado, vendedor de fuerza de
trabajo, por otra. La transformación del pequeño productor en obrero asalariado
presupone que ha perdido los medios de producción -tierra, instrumentos de
trabajo, taller,
--------------
* Hemos señalado ya la actitud idéntica de los románticos de Europa
Occidental y de los populistas rusos, por lo que a ta cuestión deL creci¬miento
de la población industrial se refiere, en el artículo Contribución a la
caracterización del romanticismo económico. Sismondi y nuestros sismondistas
patrios. (Véase Obras Completas, t. 2, págs. 123-272.-Ed.).
26
etc.-, es decir, su “empobrecimiento”, su “ruina”. Existe el concepto de
que esa ruina “reduce la capacidad adquisitiva de la población”, “reduce el
mercado interior” para el capita¬lismo (Sr. N. —on, 1. c.*, pág. 185. También
en 203, 275, 287, 339-340, y otras págs. El mismo punto de vista mantiene
también el Sr. V. V. en la mayoría de sus obras). No nos referimos aquí a los
datos concretos relativos al curso de ese proceso en Rusia: en los siguientes
capítulos los examinare¬mos con detalle. El problema se plantea ahora de manera
puramente teórica, es decir, con respecto a la producción mercantil en general
cuando se transforma en capitalista. Los escritores indicados plantean también
la cuestión teóricamente, es decir, del solo hecho de la ruina de los pequeños
productores deducen la reducción del mercado interior. Se¬mejante criterio es
del todo erróneo, y su tenaz subsistencia en nuestros trabajos de economía sólo
puede explicarse por los prejuicios románticos del populismo (conf. artículo
indicado en la nota**). Olvidan que “liberar” a una parte de los productores de
los medios de producción supone necesariamente el paso de estos últimos a otras
manos, su transformación en capital; supone, por tanto, que los nuevos
propietarios de esos medios de producción producen en forma de mercancías los
mismos productos que antes eran consumidos por el productor mismo, es decir,
que amplían el mercado interior; supone que, al ampliar su empresa, estos
nuevos propieta¬rios demandan al mercado nuevos instrumentos, materias primas,
medios de transporte, etc., así como artículos de consumo (el enriquecimiento
de esos nuevos propietarios supone lógicamente también el crecimiento de su
consumo). Olvidan que para el mercado no es en modo alguno importante el
bienestar del productor, sino el que éste posea medios pecuniarios; que el
empeoramiento del bienestar del campesino patriarcal que antes mantenía con
preferencia una economía natural es del todo compatible con el aumento en sus
manos de recursos pecuniarios, pues cuanto más se arruina más
--------------
* loco citado: lugar citarlo. -Ed.
** Véase el presente volumen, pág. 25. -Ed.
27
se ve obligado a recurrir a la venta de su fuerza de trabajo, mayor es
la proporción de sus medios de existencia (aunque éstos sean más míseros) que
debe adquirir en el mercado. “Al liberar (de la tierra) una parte de la
población rural se liberan también sus anteriores medios de subsistencia. Estos
se transforman ahora en elementos materiales del capital variable” (del capital
invertido en la adquisición de fuerza de trabajo) (Das Kapital, I, 776)21.
“Además de liberar junto con los obreros sus medios de subsistencia y su
material de trabajo para el capitalista industrial, la expropiación y la
expulsión de parte de la población rural crea mercado interior” (ibíd., 778)22.
Así pues, la ruina de los pequeños productores en la sociedad de la economía
mercantil y del capitalismo en desarrollo significa, desde el punto de vista
teórico abstrac¬to, precisamente lo contrario de lo que quieren deducir los
señores N.—on y V. V., significa creación, y no reducción, del mercado
interior. Si este mismo Sr. N. —on -quien declara a priori que la ruina de los
pequeños productores rusos signifi¬ca la reducción del mercado interior- cita,
pese a todo, las afirmaciones de Marx en sentido contrario, ahora aducidas
(Ensayos, págs. 71 y 114), eso no hace más que demostrar la admirable capacidad
de este escritor para refutarse a sí mismo con citas de El Capital.
IV. LA TEORIA POPULISTA DE LA IMPOSIBILIDAD DE REALIZAR LA PLUSVALIA
Otra cuestión en la teoría del mercado interior estriba en lo siguiente.
Sabido es que el valor del producto en la producción capitalista se descompone
en tres partes: 1) la primera compensa el capital constante, es decir, el valor
que existía ya antes en forma de materias primas y materiales auxiliares,
máquinas e instrumentos de producción, etc., y que sólo se reproduce en
determinada parte del producto fabri¬cado; 2) la segunda parte compensa el
capital variable, es decir, cubre el sustento del obrero, y, finalmente, 3) la
tercera parte constituye la plusvalía perteneciente al capitalista. De
ordinario se acepta (exponemos la cuestión de acuerdo
28
con los señores N.–on y V. V.) que la realización (es decir, el hallar
un equivalente adecuado, la venta en el mercado) de las dos primeras partes no
ofrece dificultades, pues la primera va a parar a la producción y la segunda se
destina al consumo de la clase obrera. Pero ¿cómo se realiza la tercera parte,
la plusvalía? ¡No puede ser consumida enteramente por los capita-listas! Y
nuestros economistas llegan a la conclusión de que la “salida de la dificultad”
para realizar la plusvalía23 es la “adquisición del mercado exterior” (N. –on.
Ensayos, sec. II, § XV en general y pág. 205 en particular; V. V. Excedente de
mercancías en el abastecimiento del mercado en Otéchestvennie zapiski de 1883 y
Ensayos de economía teórica, San Petersburgo, 1895, pág. 179 y siguientes). La
necesidad del mercado exterior para una nación capitalista la explican los
mencionados autores alegando que de otro modo los capitalistas no pueden
realizar los productos. El mercado interior se reduce en Rusia a consecuencia
de la ruina de los campesinos y como resultado de la imposibilidad de realizar
la plusvalía sin mercado exterior, y este último es inaccesible a un país
joven, que entra demasiado tarde en el camino del desarrollo capitalista, ¡de
ahí que la falta de base y vita¬lidad del capitalismo ruso se considere
demostrada con el solo apoyo de consideraciones apriorísticas (y, además,
teóricamente falsas)!
Al hacer consideraciones acerca de la realización, el Sr. N. - on tuvo,
al parecer, en cuenta la doctrina de Marx al efecto (aunque no le menciona ni
una sola vez en este lugar de sus Ensayos), pero no la comprendió en absoluto y
la deformó hasta dejarla desconocida, como ahora veremos. Por eso ha ocurrido
una cosa tan curiosa como que sus opiniones coinci¬dan en todo lo fundamental
con los puntos de vista del Sr. V. V., a quien en modo alguno puede acusársele
de “incomprensión” de la teoría, pues constituiría la mayor de las injusticias
sospechar en él el más mínimo conocimiento de la misma. Ambos autores exponen
sus doctrinas como si fuesen los primeros en hablar de esta materia, llegando
“con su propia inteligencia” a ciertas soluciones; ambos pasan por alto de la
manera más majestuosa las consideraciones
29
de los viejos economistas sobre el particular y ambos repiten los viejos
errores, refutados del modo más circunstanciado en el II tomo de El Capital*.
Ambos autores reducen todo el problema de la realización del producto a la
realización de la plusvalía, imaginándose, por lo visto, que la realiza¬ción
del capital constante no ofrece dificultades. Ese ingenuo concepto encierra el
más profundo error, del que se derivan todos los restantes errores de la
doctrina populista de la reali¬zación. En efecto, la dificultad de explicar la
realización estriba precisamente en cómo explicar la realización del capital
constante. Para ser realizado, el capital constante debe ser empleado de nuevo
en la producción y ello es factible de manera inmediata sólo para el capital
cuyo producto con¬siste en medios de producción. Si el producto que compensa la
parte constante del capital está formado por artículos de consumo, es imposible
su reversión directa a la producción, es preciso el intercambio entre el sector
de la producción social que fabrica medios de producción y el que fabrica
artículos de consumo. En este punto reside justamente toda la dificultad de la
cuestión, que no ha sido advertida por nuestros economistas. El Sr. V. V. se
imagina la cosa como si el objetivo de la producción capitalista no fuese la
acumulación, sino el consumo, lanzándose a profundas consideraciones de que “a
manos de la minoría llega una masa de objetos materiales superior a la
capacidad de consumo del organismo” (sic!) “en el momento dado de su desarrollo”
(I. c., 149), de que “no es la modestia y la abstinencia de los fabricantes lo
que sirve de causa al exceso de productos, sino la limitación o insuficiente
elasticidad del organismo humano (!!), que no logra ampliar su capacidad de
consumo con la misma rapidez con que
--------------
* Es especialmente asombrosa a este respecto la audacia del Sr. V. V.,
superior a todos los límites de lo admisible en las lides literarias. Después
de exponer su doctrina y de manifestar un completo desconocimiento del segundo
tomo de El Capital, que trata justamente de la realización, el Sr. V. V.
declara a renglón seguido, sin pararse en barras, que “ha utilizado para sus
concepciones” ¡¡precisamente la teoría de Marx!! (Ensayos de economía teórica,
ensayo III, La ley capitalista (sic!?!) de la producción, distribución y
consumo, pág. 162.)
30
crece la plusvalía” (ibid., 161). El Sr. N. -on se esfuerza por
presentar la cosa como si no considerase el consumo el objetivo de la
producción capitalista, como si tomara en cuenta el papel e importancia de los
medios de producción en el problema de la realización, pero, en realidad, no ha
comprendido en absoluto el proceso de circulación y reproducción de todo el
capital social y se ha embrollado en numerosas contradicciones. No nos
detendremos a examinarlas todas con detalle (págs. 203-205 de los Ensayos del
Sr. N.–on); es un trabajo demasiado ingrato (en parte cumplido ya por el Sr.
Bulgákov * en su libro Los mercados en la producción capitalista, Moscú, 1897,
págs. 237-245) ; además, para comprobar este juicio que nos merecen las
con¬sideraciones del Sr. N.–on basta con examinar su deducción final: que el
mercado exterior constituye la salida de la difi¬cultad de realizar la
plusvalía. Esa deducción del Sr. N.–on (en el fondo repetición simple de la del
Sr. V. V.) muestra del modo más patente que no ha comprendido en absoluto ni la
realización del producto en la sociedad capitalista (es decir, la teoría del
mercado interior) ni el papel del mercado exterior. En efecto, ¿hay siquiera
una partícula de sentido común en la idea de unir el mercado exterior al
problema de la “realización”? El problema de la realización estriba en cómo
encontrar para cada parte del producto capitalista, por su valor (capital
constante, capital variable y plusvalía) y por su forma material (medios de
producción, artículos de consumo, en particular artículos de primera necesidad
y de lujo), otra parte del producto que la sustituya en el mercado. Claro es
que en este caso debe hacerse abstracción del comercio exterior, pues el
incluirlo no hace avanzar ni un ápice la solución del problema; no hace más que
postergarla, planteán¬dolo con relación a varios países en lugar de hacerlo con
relación a uno solo. El mismo Sr. N.–on, que ha encontrado en el comercio
exterior la “salida de la dificultad” para reali
--------------
* No estará de más recordar al lector contemporáneo que el Sr. Bulgákov,
lo mismo que los señores Struve y Tugán-Baranovski, citados a menudo más abajo,
Se afanaban en 1899 por ser marxistas24. Ahora todos ellos se han transformado
tranquilamente, de “críticos de Marx”, en vulgares economistas burgueses. (Nota
a la segunda edición25.)
31
zar la plusvalía, razona, por ejemplo, con respecto al salario, de la
manera siguiente: con la parte del producto anual que en forma de salario
reciben los productores directos, los obreros, “sólo puede retirarse de la
circulación una parte de medios de subsistencia que por su valor equivalga a la
suma total de los salarios” (203). Surge la pregunta: ¿de dónde sabe nuestro
economista que los capitalistas de un país dado van a producir precisamente
tantos medios de subsistencia y precisamente de tal calidad que puedan ser
realizados por el salario? ¿De dónde sabe que, en este caso, sea posible
pasarse sin mercado exterior? Está claro que no puede saberlo, que ha
descartado sencillamente la cuestión del mercado exterior, pues en las
consi-deraciones acerca de la realización del capital variable lo importante es
la sustitución de una parte del producto por otra, y en modo alguno tiene
importancia si esa sustitu¬ción tendrá lugar dentro de un país o dentro de dos.
Sin embargo, cuando se trata de la plusvalía, renuncia a esa premisa necesaria
y en lugar de resolver la cuestión se aparta sencillamente de ella hablando del
mercado exterior. La venta misma del producto en el mercado exterior requiere
ser explicada, es decir, que se encuentre un equivalente para la parte del
producto a vender, que se encuentre otra parte del producto capitalista capaz
de sustituir a la primera. Por eso dice Marx que “no es preciso tomar en cuenta
en absoluto” el mercado exterior, el comercio exterior, cuando se examina el
problema de la realización, pues “la introducción del comer¬cio exterior en el
análisis del valor del producto reproducido anualmente sólo puede confundir el
asunto sin ofrecer un nuevo factor, ni para el problema mismo, ni para su
resolución” (Das Kapital, II, 469)26. Los señores V. V. y N. –on se imaginaban
haber emitido un profundo juicio de las contradicciones del capitalismo al
señalar las dificultades para realizar la plusvalía. En realidad, han
enjuiciado las contradicciones del capitalismo de manera en extremo superficial,
pues si se habla de “dificultades” de la realización, de las crisis que con
este motivo surgen, etc., es preciso recono¬cer que esas “dificultades”, además
de posibles, son necesarias con respecto a todas las partes del producto
capitalista y en
32
modo alguno con respecto sólo a la plusvalía. Las dificultades de ese
género, dependientes de la falta de proporcionali¬dad en la distribución de las
distintas ramas de la produc¬ción, brotan constantemente no sólo al realizar la
plusvalía, sino también al realizar el capital variable y el constante; no sólo
en la realización del producto en artículos de consumo, sino también en medios
de producción. Sin “dificultades” de este género y sin crisis en general no
puede existir la producción capitalista, producción de productores aislados
para el mercado mundial, desconocido por ellos.
V. CRITERIO DE ADAM SMITH CON RESPECTO A LA PRODUCCION Y CIRCULACION DE
TODO EL PRODUCTO SOCIAL EN LA SOCIEDAD CAPITALISTA Y CRÍTICA DE ESTE PUNTO DE
VISTA POR MARX
Para comprender la doctrina de la realización debemos empezar por Adam
Smith, quien sentó las bases de la errónea teoría imperante por completo al
particular en la economía política premarxista. A. Smith sólo dividía el precio
de la mercancía en dos partes: capital variable (salario, según su
terminología) y plusvalía (la “ganancia” y la “renta” no los consideraba una
sola cosa, así que, de hecho, tenía en cuenta tres partes)*. Exactamente de
igual manera, dividía todo el conjunto de las mercancías, todo el producto
anual de la sociedad, en las mismas partes, refiriéndolas de modo directo a
“ingresos” de las dos clases de la sociedad: obreros y capi¬talistas (patronos
y propietarios de tierra en Smith) **.
¿A qué obedece la omisión que él hace de la tercera parte constitutiva
del valor, del capital constante? Adam Smith no pudo por menos de verla, pero
suponía que
--------------
* Adam Smith. An Inquiry tinto the Nature and Causes of the Wealth of
Nations (Investi-gación de la natu-raleza y de las causas de la riqueza de las
naciones, cuarta ed., 1801, vol. 1, pág. 75.-Ed.). Libro I: Sobre las causas
del aumento de la fuerza productiva del trabajo y sobre el orden natural de
distribución del producto del trabajo entre las diferentes capas del pueblo,
cap. 6: Sobre las partes que componen el precio de las mercancías. Trad. rusa
de Bíbikov (San Petersburgo, 1866), tomo I, pág. 171.
** L. c., I, p. 78. Trad. rusa, I, pág. 174.
33 y 34
Original en ruso
35
también se reducía al salario y la plusvalía. He aquí como razonaba a
este respecto: “En el precio del trigo, por ejemplo, una parte satisface la
renta del terrateniente; otra, el salario o la manutención del trabajador y del
ganado de labor empleado en la producción de este trigo, y la tercera, la
ganancia del farmer. Estas tres partes forman, al parecer, de modo inmediato o
en fin de cuentas, todo el precio del trigo. Podría pensarse quizá que era
necesaria una cuarta parte para compensar el capital del farmer o para
compensar el desgaste de su ganado de labor y aperos agrícolas. Mas hay que
tener presente que el precio de cual¬quier apero de labranza, el caballo de
labor, por ejemplo, está formado también por las mismas tres partes” (es decir:
la renta, la ganancia y el salario). “Por eso, aunque el precio del trigo
satisface el precio y el mantenimiento del caballo, su precio total se
descompone, sin embargo, de manera inmediata o en fin de cuentas, en las tres
mismas partes: renta, salario y ganancia.* Marx califica de “asombrosa” esta
teoría de Smith. “Su prueba se reduce sencillamente a repetir la misma
afirmación” (II, S. 366)27. Smith”nos envía de Poncio a Pilatos” (I.B., 2.
Aufl., S. 612**)28. Al decir que el precio mismo de los aperos agrícolas se
descompone a su vez en las mismas tres partes, Smith olvida agregar: y en el
precio de los medios de producción empleados para fabricar esos instrumentos.
La errónea exclusión de la parte constante del capital del precio del producto
se halla en Adam Smith (al igual que en los economistas posteriores) ligada a
la comprensión errónea de la acumulación en la economía capitalista, es decir,
de la ampliación de la produc¬ción; de la conversión de la plusvalía en
capital. También aquí prescindió A. Smith del capital constante, suponiendo que
la parte de plusvalía acumulada, transformada en capital, la consumen por
entero los obreros productores, es decir, que se invierte por completo en
salario, cuando en realidad la parte de plusvalía acumulada se invierte en capital
constante
--------------
* Ibid., v. I, p. 75-76. Trad. rusa, I; pág. 171.
** - I tomo; segunda ed., pág. 612. -Ed.
36
(instrumentos de producción, materias primas y materiales auxiliares)
más salario. Criticando este concepto de Smith (y también, entre otros, de
Ricardo y Mill) observó Marx en el primer tomo de El Capital (sec. VII, El
proceso de acumu¬lación, cap. 22: Transformación de la plusvalía en capital, §
2. Idea errónea de la reproducción ampliada en los tratadistas de econo¬mía
política): en el II tomo “se demostrará que el dogma de A. Smith, heredado por
todos sus sucesores, impidió a la economía política comprender incluso el más
elemental meca-nismo del proceso de la reproducción social” (I, 612)29. Adam
Smith incurrió en ese error porque confundió el valor del producto con el valor
recién creado: este último, realmente, se descompone en capital variable y plusvalía,
mientras que el primero incluye, además, el capital constante. Este error fue
ya descubierto en el análisis que Marx hizo del valor, al establecer diferencia
entre el trabajo abstracto, que crea un nuevo valor, y el trabajo concreto,
útil, que reproduce el valor de antes en una nueva forma de producto útil30.
La explicación del proceso de reproducción y de circula¬ción de todo el
capital social es especialmente necesaria al resolver el problema de la renta
nacional en la sociedad capitalista. Es muy interesante que A. Smith no pudiera
ya mantener, al hablar de esta última cuestión, su errónea teoría, que excluye
el capital constante de todo el producto del país. “La renta bruta (gross
revenue) de todos los ha¬bitantes de un país grande abarca todo el producto
anual de su tierra y de su trabajo, mientras que la renta neta (neat revenue)
abarca lo que queda después de descontar los gastos destinados a mantener su
capital fijo, en primer lugar, y su capital circulante, en segundo, es decir,
que la renta neta abarca lo que pueden colocar en reserva (stock), sin tocar su
capital, para el consumo inmediato o invertir en medios de subsistencia, de
comodidad o de recreo” (A. Smith, lib. II. Sobre la naturaleza, la acumulación
y el empleo de la reserva, cap. II, vol. II, pág. 18. Trad. rusa, II, pág. 21).
Por tanto, A. Smith excluyó el capital de todo el producto del país, afirmando
que se descompondría en sala¬rio, ganancia y renta, es decir, en ingresos
(netos); pero
37
incluye el capital en los ingresos brutos de la sociedad, separándo¬lo
de los artículos de consumo ( ingresos netos). En esta contradicción le cazó
Marx: cómo puede haber capital en el ingreso si no lo ha habido en el producto?
(Conf. Das Kapital, II, S. 35531.) Sin advertirlo, Adam Smith reconoce aquí
tres partes integrantes del valor de todo el producto: además del capital
variable y de la plusvalía, el capital constante. Al seguir sus razonamientos,
Adam Smith tropieza con otra importantísima diferencia, de enorme entidad en la
teoría de la realización. “Es evidente -dice- que todos los gastos para
mantener el capital fijo deben ser excluidos del ingreso neto de la sociedad.
Ni los materiales necesarios para mante¬ner en buen uso las máquinas útiles, los
instrumentos industriales, las construcciones útiles, etc., ni el producto del
trabajo necesario para dar a esos materiales una forma útil, pueden ser nunca
parte del ingreso neto. Cierto, el precio de este trabajo puede formar parte
del ingreso neto, ya que los obreros ocupados en él pueden invertir todo el
valor de su salario en reserva de consumo inmediato.” Pero en otras clases de
trabajo “el precio” (del trabajo) “y el producto” (del trabajo) “entran en esa
reserva de consumo inmediato: el precio del trabajo pasa a la reserva de los
obreros y el producto, a la reserva de otras personas” (A. Smith, ibíd.). Aquí
apunta el reconocimiento de la necesidad de distinguir dos clases de trabajo:
uno, que proporciona artículos de consumo capaces de entrar en el “ingreso
neto”, y otro que proporciona “las máquinas útiles, los instrumentos
industriales, las construcciones, etc.”, es decir, objetos que nunca pueden
formar el consumo personal. De aquí hay ya un paso al reconocimiento de que
para explicar la realización es, sin duda, indispensable diferenciar dos clases
de consumo: personal y productivo (empleo en la producción). La enmienda de los
dos indicados errores de Smith (omitir el capital constante del valor del
producto y confundir el consumo personal y pro¬ductivo) permitió a Marx
construir su magnífica teoría de la realización del producto social en la
sociedad capitalista.
Por lo que se refiere a los demás economistas, que hubo entre Adam Smith
y Marx, todos ellos repitieron el error del
38
primero*, y por eso no dieron ni un paso adelante. Más abajo volveremos
a la confusión reinante por ello en las doctri¬nas relativas a los ingresos. En
la disputa que con respecto a la posibilidad de una superproducción general de
mercancías sostuvieron Ricardo, Say, Mill y otros, de un lado, y Malthus,
Sismondi, Chalmers, Kirchmann, etc., de otro, ambas partes se mantenían en cl
terreno de la equivocada teoría de Smith, y por eso, según advirtió con razón
el Sr. S. Bulgákov, “al partir de puntos de vista erróneos y al formular de
manera equivocada el problema mismo, esas disputas pudieron llevar sólo a
controversias vacías y escolásti¬cas” (I. c., pág. 21. Ver la exposición de
esta controversia en Tugán-Baranovski: Las crisis industriales, etc. San Petersburgo,
1894, págs. 377-404).
VI. LA TEORIA DE LA REALIZACION DE MARX
De lo arriba expuesto se desprende lógicamente que las premisas
fundamentales sobre las que se alza la teoría de Marx están constituidas por
las dos tesis siguientes. Primera: todo el producto de un país capitalista, al
igual que el producto aislado, consta de las tres partes siguientes: 1)
capi¬tal constante, 2) capital variable y 3) plusvalía. Para quien conozca el
análisis que del proceso de la producción del capital hace Marx en el primer
tomo de El Capital, esta tesis se sobreentiende. Segunda: es preciso
diferenciar dos grandes sectores de la producción capitalista: la produc¬ción
de medíos de producción, de artículos que sirven para el consumo productivo, es
decir, para emplearlos en la producción, y que no los consumen los hombres,
sino el capital (primer sector), y la producción de artículos de consumo, es
decir, de artículos destinados al consumo personal (segundo sector). “En esta
sola división hay más sentido
--------------
* Por ejemplo, Ricardo afirmaba: “Codo el producto del suelo y del
trabajo de cada país se divide en tres partes: una de ellas se consagra al
salario, otra, a la ganancia, y la tercera, a la renta” (Obras, trad. de
Sieber, San Petersburgo, 1882, pág. 221).
39
teórico que en todas las controversias anteriores relativas a la teoría
de los mercados” (Bulgákov, 1. c., 27). Cabe preguntar por qué cs necesaria
semejante división de los productos según su forma natural precisamente ahora,
al analizar la reproducción del capital social, cuando el análisis de la
produc¬ción y reproducción del capital individual ha podido pres¬cindir de
ella, dejando por completo a un lado lo relativo a la forma natural del
producto. ¿Con qué fundamento pode¬mos introducir la cuestión de la forma
natural del producto en la investi-gación teórica de la economía capitalista,
asentada por completo en el valor de cambio del producto? Ello es porque al
analizar la producción del capital individual se prescindió de la cuestión de
dónde y cómo será vendido el producto, de dónde y cómo serán adquiridos los
artículos de consumo por los obreros y los medios de producción por los
capitalistas, como algo que no proporcionaba nada para este análisis y que no
tenía que ver con él. En aquel caso debía ser examinada sólo la cuestión del
valor de los elementos de la producción por separado y del resultado de ésta.
Ahora, en cambio, el problema estriba precisamente en esto: ¿de dónde tomarán
los obreros y capitalistas los artículos de su consumo?, ¿de dónde tomarán los
últimos los medios de producción?, ¿de qué manera el producto obtenido cubrirá
todas estas demandas y permitirá ampliar la producción? No encontramos aquí
sólo, por consiguiente, la “reposi¬ción del valor, sino también la reposición
de la forma natural del producto” (Stoffer-satz. — Das Kapital, II, 389)32; por
ello es absolutamente imprescindible la diferenciación de los productos, que
desempeñan un papel muy heterogéneo en el proceso de la economía social.
Una vez tenidas en cuenta estas tesis fundamentales, el problema de la
realización del producto social en la sociedad capitalista no ofrece ya
dificultades. Supongamos, al principio, la reproducción simple, es decir, la
repetición del proceso de producción en la escala anterior, la ausencia de
acumula¬ción. Es evidente que el capital variable y la plusvalía del segundo
sector (existentes en forma de artículos de consumo) se realizan por el consumo
personal de los obreros y capitalistas
40
de ese sector (pues la reproducción simple supone que se consume toda la
plusvalía y que ninguna parte de ella se transforma en capital). Sigamos: el
capital variable y la plusvalía, existentes en forma de medios de producción
(primer sector), deben ser, para su realización, cambiados por ar¬tículos de
consumo para los capitalistas y obreros ocupados en preparar los medios de
producción. Por otra parte, tampoco el capital constante, existente en forma de
artículos de consu¬mo (segundo sector), puede ser realizado más que por el
cambio en medios de producción para emplearse de nuevo en la pro¬ducción al año
siguiente. De esta manera se obtiene el cambio del capital variable y de la
plusvalía contenidos en los medios de pro-ducción por capital constante en artículos
de consumo: los obreros y capitalistas (en el sector de los medios de
pro¬ducción) obtienen así los medios de subsistencia, y los capitalistas (en el
sector de artículos de consumo) venden su pro¬ducto y obtienen capital
constante para la nueva produc¬ción. Dentro de la reproducción simple, estas
partes que se intercambian deben ser iguales entre sí: la suma del capital
variable y de la plusvalía contenidos en los medios de producción debe
equivaler al capital constante en artículos de consumo. Por el contrario: si
suponemos la reproducción en escala creciente, es decir, la acumulación, la
primera magnitud debe ser mayor que la segunda, porque debe dis¬ponerse de un
sobrante de medios de producción para co¬menzar la nueva producción. Volvamos,
sin embargo, a la reproducción simple. Nos había quedado aún sin realizar una
parte del producto social: el capital constante contenido en los medios de
producción. Este se realiza en parte mediante el intercambio entre los
capitalistas del mismo sector (por ejemplo, la hulla se cambia por hierro, pues
cada uno de estos productos sirve de material o de instru¬mento necesario en la
producción del otro), y en parte mediante su empleo directo en la producción
(la hulla, por ejemplo, extraída para consumirse en la misma empresa a fin de
extraer más hulla; la simiente en la agricultura, etc.). Por lo que se refiere
a la acumulación, su punto de partida es, como hemos visto, el sobrante de
medios de produc-
41 y 42
Original en alemán
43
ción (que se toman de la plusvalía de los capitalistas de este sector),
el cual requiere también la transforma¬ción en capital de parte de la plusvalía
contenida en los artículos de consumo. Considerarnos superfluo el examen
deta¬llado de cómo esta producción suplementaria se une a la reproducción
simple. No nos proponemos un examen especial de la teoría de la realización, y
es suficiente lo dicho para aclarar el error de los economistas populistas y
para permitirnos extraer ciertas conclusiones teóricas sobre el mercado
interior*.
Con respecto al problema del mercado interior, que es el que nos
interesa, la deducción principal de la teoría de la realización de Marx es la
siguiente: el crecimiento de la producción capitalista y, por consiguiente, del
mercado inte¬rior no se efectúa tanto a cuenta de los artículos de consumo como
a cuenta de los medios de producción. Dicho con otras palabras, el crecimiento
de los medios de pro¬ducción aventaja al crecimiento de los artículos de
consumo. Efectivamente: hemos visto que el capital constante en los artículos
de consumo (segundo sector) se cambia por capital variable + plusvalía en los
medios de producción (primer sector). Pero, según la ley general de la
producción capitalista, el capital constante crece con más rapidez que el
variable. Por consiguiente, el capital constante contenido en los artículos de
consumo debe crecer con más rapidez que el capital
--------------
* Véase Das Kapital, II. Band, III. Abschn. (El Capital, tomo II,
sección III33.-Ed.), donde se investiga de manera detallada la acumulación, la
división de los artículos de consumo en artículos de primera necesidad y de
lujo, la circulación monetaria, el desgaste del capital fijo, etc. Para el
lector que no tenga posibilidad de acudir al II tomo de El Capital puede
recomendarse la exposición de la teoría marxista de la realización que figura
en el libro del Sr. S. Bulgákov antes citado. La exposición del Sr. Bulgákov es
más satisfactoria que la del Sr. M. Tugán-Baranovski (Las crisis industriales,
págs. 407-438), quien se ha apartado con muy poco acierto de Marx al construir
sus esquemas y ha explicado insuficientemente la teoría de Marx; también es más
satisfactoria que la exposición del Sr. A. Skvortsov (Fundamentos de economía
política. San Petersburgo, 1898, págs. 281-295), quien mantiene opiniones
erróneas con respecto a cuestiones muy importantes de la ganancia y la renta.
44
variable y la plusvalía contenidos en los mismos artículos, mientras que
el capital constante en los medios de produc¬ción debe crecer con la mayor
rapidez, aventajando tanto al aumento del capital variable (+ la plusvalía) en
los medios de producción como al del capital constante en los artículos de
consumo. El sector de la producción social que fabrica medios de producción
debe, por consiguiente, crecer con más rapidez que el que produce artículos de
consumo. De esta manera, el crecimiento del mercado interior para el
capitalismo es, hasta cierto grado, “independiente” del creci¬miento del
consumo personal, verificándose más a cuenta del consumo productivo. Sería, sin
embargo, erróneo comprender esa “independencia” en el sentido de que el consumo
produc¬tivo se halla desligado por completo del personal: el primero puede y
debe crecer con más rapidez que el segundo (a ello se reduce su
“indepen-dencia”), pero se comprende que, en fin de cuentas, el consumo
productivo queda siempre ligado al personal. Marx dice al particular: “Hemos
visto (libro II, sec. III) que tiene lugar una circulación constante entre
capital constante y capital constante...” (Marx se refiere al capital constante
en los medios de producción que se realiza a través del cambio entre los capitalistas
de este mismo sector) “...la cual, por una parte, es independiente del consumo
individual en el sentido de que nunca entra en este último, pero que, sin
embargo, se halla limitada en fin de cuentas por el consumo individual, pues no
se produce capital constante simplemente por producirlo, sino sólo por el hecho
de que este capital constante se emplea más en las ramas de la producción cuyos
productos entran en el consumo individual” (Das Kapital, II1, 1, 289. Trad.
rusa, pág. 242)34.
Este mayor empleo de capital constante no es otra cosa que una mayor
altura del desarrollo de las fuerzas producti¬vas expresada en términos del
valor de cambio, pues la parte principal de los “medios de producción”, que se
desarrollan rápidamente, está formada por materiales, máquinas, instru¬mentos,
edificios e instalaciones de toda clase para la gran industria y,
especialmente, para la industria maquinizada. Por
45
ello es perfectamente lógico que, al desarrollar las fuerzas productivas
de la sociedad, al crear una gran producción y una industria maquinizada, la
producción capitalista se distinga también por una ampliación particular del
sector de la riqueza social que forman los medios de producción... “A ese
respecto (es decir, en la preparación de medios de producción) la sociedad
capitalista no se distingue en modo alguno del salvaje por aquello donde ve la
diferencia Senior, quien supone que el salvaje tiene el privilegio especial de
invertir a veces su trabajo de tal manera que no le proporciona ningún producto
transformable en ingreso, es decir, en artículo de consumo. En realidad, la
diferencia estriba en lo siguiente:
“a) La sociedad capitalista emplea una mayor parte del trabajo anual que
se encuentra a su disposición en producir medios de producción (capital
constante, por tanto), que no pueden ser descompuestos en ingreso ni en forma
de salario ni en forma de plusvalía, y que sólo pueden funcionar en calidad de
capital.
“b) Cuando el salvaje hace un arco, flechas, martillos de piedra,
hachas, cestos, etc., comprende con toda claridad que el tiempo así invertido
no lo ha empleado en producir artículos de consumo, es decir, comprende que ha
satisfecho su necesidad de medios de producción y nada más” (Das Kapital, II,
436. Trad. rusa, 333)35. Esta “clara conciencia” de su relación con la
producción se ha perdido en la sociedad capitalista como consecuencia del
fetichismo a ella inherente, que presenta las relaciones sociales de los
hombres como relaciones de productos, resultado de la transforma¬ción de cada
producto en mercancía producida para un con¬sumidor desconocido y que debe
realizarse en un mercado desconocido. Y como al patrono le es indiferente en
absoluto el género del objeto que produce -todo producto proporciona
“ingresos”-, este punto de vista superficial, individual, fue asimilado por los
teóricos de la economía con relación a la sociedad en su conjunto, e impidió
comprender el proceso de reproducción de todo el producto social en la economía
capitalista.
El desarrollo de la producción (y, por consiguiente, del
46
mercado interior) a cuenta más que nada de los medios de producción
parece algo paradójico y constituye, indudablemente, una contradicción. Es una
auténtica “producción para la producción”, la ampliación de la producción sin
la correspondiente ampliación del consumo. Pero esto no es una contradicción de
la doctrina, sino de la vida real: es, precisamente, una contradicción que
corresponde a la natura¬leza misma del capitalismo y a las restantes
contradicciones de este sistema de economía social. Justamente esa ampliación
de la producción sin la adecuada ampliación del consumo corresponde a la misión
histórica del capitalismo y a su estructura social específica: la primera
estriba en el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad; la segunda
excluye la utilización de estas conquistas técnicas por la masa de la
población. Entre la tendencia ilimitada a ampliar la produc¬ción, propia del
capitalismo, y el limitado consumo de las masas populares (limitado en virtud
de su estado proletario) hay, sin duda, una contradicción. Precisamente la deja
sentada Marx en las tesis que los populistas aducen de buen grado corno
supuesta confirmación de sus puntos de vista con respecto a la reducción del
mercado interior, al carácter no progresivo del capitalismo, etc., etc. He aquí
algunas de esas tesis: “Contradicción en el modo de producción capitalista: los
obreros, como compradores de mercancías, son importantes para el mercado. Pero
la sociedad capitalista tiene la tendencia a limitarlos al precio mínimo, como vendedores
de su mercancía, de fuerza de trabajo” (Das Kapital, II, 303)36.
“...Las condiciones de realización... están limitadas por la
proporcionalidad de las diferentes ramas de la produc¬ción y por la fuerza de
consumo de la sociedad... Cuanto más se desarrolla la fuerza productiva más
entra en contradicción con la estrecha base en que descansan las relaciones de
consumo” (ibíd., III, 1, 225-226)37. “Los únicos límites en los que puede
verificarse la conservación y el incremento del valor del capital, basado en la
expropiación y empobre¬cimiento de las masas de productores, caen
constantemente en contradicción con los métodos de producción que el capi¬tal
se ve obligado a emplear para conseguir su objetivo y
47
que tienden a un ilimitado ensanchamiento de la producción, al
desarrollo incondicional de las fuerzas productivas sociales, métodos que se
plantean la producción como fin que se basta a sí mismo... Por eso, si el modo
de producción capitalista es un medio histórico para el desarrollo de la fuerza
productora material, para crear el mercado mundial que corresponda a esa
fuerza, al mismo tiempo es una constante contradicción entre esa su tarea
histórica y las relaciones sociales de producción que le son propias” (III, 1,
232. Trad. rusa, pág. 194)38. “La última causa de todas las crisis reales es
siempre la pobreza y la limitación del consumo de las masas, que se oponen a la
tendencia de la producción capitalista a desarrollar las fuerzas productivas
como si el límite de su desarrollo fuese sólo la capacidad de consumo absoluta
de la sociedad”* (III, 2, 21. Trad. rusa, 395)40. En todas estas tesis se hace
constar la indicada contradicción entre el ilimitado afán de ampliar la
producción y el limitado consumo, y nada más**. No hay nada más absurdo que
de¬ducir de estos párrafos de El Capital que Marx no admitía la posibilidad de
realizar la plusvalía en la sociedad capita
--------------
* Precisamente citó este párrafo el famoso (famoso a lo Eróstrato)
Eduardo Bernstein en sus Premisas del socialismo (Die Vorausselzungen, etc,
Stuttgart, 1899, S. 67)39. Se comprende, nuestro oportunista, que está
volviendo del marxismo a la vieja economía burguesa, se apresuró a afirmar que
eso constituía una contradicción en la teoría de las crisis de Marx, que ese
punto de vista de Marx “no se diferencia mucho de la teoría de las crisis de
Rodbertus”. En realidad, sólo hay “contradicción” entre las pretensiones de
Bernstein, por una parte, y su absurdo eclecticismo y falta de deseo de
penetrar en la teoría de Marx, por otra. Hasta qué grado no ha comprendido
Bernstein la teoría de la realización se ve por su razonamiento, en verdad
curioso, de que el enorme aumento de la masa del plusproducto debe significar
necesariamente un aumento del número de acomodados (o una elevación del
bienestar de los obreros), pues los capitalistas mismos, vean ustedes, y sus
“servidores” (sic! Seite 51-52) lino pueden “consumir” todo el plusproducto!!
(Nota a la segunda edición.)
** Es erróneo el criterio del Sr. Tugán-Baranovski, quien supone que
Marx, al plantear esas tesis, cae en contradicción con su propio análisis de la
realización (Mir Bozhi, 1898, núrn. 6, pág. 123, en el artículo El capi¬talismo
y el mercado). No hay ninguna contradicción en Marx, pues también en el
análisis de la realización se señalan los lazos existentes entre el consumo
productivo y el personal.
48
lista, que explicaba las crisis por el insuficiente consumo, etc. El
análisis de la realización en Marx demuestra que, “en fin de cuentas, la
circulación entre capital constante y capital constante está limitada por el
consumo personal”41, pero ese mismo análisis demuestra el verdadero carácter de
dicha “limitación”, demuestra que los artículos de consumo desem-peñan en la
formación del mercado interior un papel menor que los medios de producción.
Fuera de ello, no hay nada más absurdo que deducir de las contradicciones del
capita¬lismo su imposibilidad, su índole no progresiva, etc.; eso significa
ponerse a cubierto de la realidad desagradable, pero evidente, en las alturas
celestiales de los sueños románticos. La contra-dicción entre la tendencia a un
ensanchamiento ilimitado de la producción y el consumo limitado no es la única
del capitalismo, que, en general, no puede existir y desarrollarse sin
contradicciones. Las contradicciones del capitalismo atestiguan su carácter
históricamente transitorio, ponen en claro las condiciones y causas de su
descomposición y transformación en la forma superior, pero en modo alguno
excluyen la po¬sibilidad del mismo ni su carácter progresivo en comparación con
los sistemas precedentes de economía social*.
VII. LA TEORIA DE LA RENTA NACIONAL
Una vez expuestas las tesis fundamentales de la teoría de Marx sobre la
realización, debemos detenernos aún brevemente en su enorme importancia dentro
de la teoría del “consumo”, “distribución” y “renta” de la nación. Todas estas
cuestiones, en especial la última, han sido hasta ahora la piedra de escándalo
para los economistas. Cuanto más hablaban y escribían de ello, mayor era la
confusión, derivada del error fundamental de A. Smith. Señalaremos aquí algunos
ejemplos de esa confusión.
Es interesante indicar que Proudhon, por ejemplo, repitió, en el fondo,
el mismo error, limitándose a formular la vieja teoría de manera un tanto
distinta. Dijo:
--------------
* Conf. Contribución a la caracterización del romanticismo económico.
Sismondi y nuestros sismondistas patrios. (Véase O. C., t. 2, págs.
123-272.-Ed.)
49
“A (entendiéndose aquí a todos los propietarios, patronos y
capitalistas) inicia una empresa con 10.000 francos, paga anticipadamente con
ellos a los obreros, que, en cambio, deben producir los productos; después de
que, de esa manera, A ha transformado su dinero en mercancías, debe, al
terminar la producción, al cabo de un año, por ejemplo, volver a con-vertir las
mercancías en dinero. ¿A quién vende su mercancía? A los obreros, naturalmente,
ya que en la sociedad sólo hay dos clases: los patronos, de una parte, y los
obreros, de otra. Esos obreros, que por el producto de su trabajo han recibido
10.000 fr. en concepto de salario, lo cual satisface sus necesidades vitales
indispensables, deben ahora, sin embargo, pagar más de 10.000 fr., precisamente
el suplemento recibido por A en forma de interés y de otras ganancias con las
cuales contaba al principio del año: el obrero sólo puede cubrir esos 10.000
fr. pidiendo a préstamo, y como resultado de ello contrae deudas cada vez
mayores y cae en la miseria. Obligatoriamente debe ocurrir una de dos: o el
obrero puede consumir 9 al tiempo que ha producido 10, o paga al patrono sólo
con su salario, pero entonces el patrono mismo llega a la quiebra y a la ruina,
ya que no obtiene intereses del capital, que él, pese a todo, está obligado a
abonar” (Diehl. Proud¬hon, II, 200; citado según la recopilación Industria.
Artículos del Handwörterbuch der Staatswissenschaften*. Moscú, 1896, pág. 101).
Como el lector puede advertir, se trata de la misma difi¬cultad -cómo
realizar la plusvalía- a la que también dan vueltas los señores V. V. y N.–on.
Proudhon se limita a expresarla en forma un tanto especial. Y esa
particularidad de su fórmula acerca aún más a nuestros populistas al autor
francés: también ellos, al igual que Proudhon, ven la “difi¬cultad” en realizar
precisamente la plusvalía (intereses o ganan¬cias, según la terminología
proudhoniana), sin comprender que la confusión, tomada de los viejos economistas,
les impide explicar la realización, tanto de la plusvalía como del capital
constante, es decir, que su “dificultad” se reduce a no
--------------
* Diccionario de Ciencias Sociales.-Ed.
50
comprender todo el proceso de realización del producto en la sociedad
capitalista.
Acerca de esa “teoría” de Proudhon, observa Marx con sarcasmo:
“Proudhon manifiesta su incapacidad para comprender esto” (la
realización del producto en la sociedad capitalista) “con la siguiente absurda
fórmula: l'ouvrier ne peut pas racheter son progre produit (el obrero no puede
rescatar su propio producto) porque en él entra el interés, unido a los costes
de producción (prix-de-revient)” (Das Kapital, III, 2, 379. Trad. rusa, 698,
con errores)42.
Y Marx aduce la observación que contra Proudhon dirige un economista
vulgar, un tal Forcade, quien “de manera totalmente acertada generaliza la
dificultad expuesta por Proudhon en forma tan estrecha”. Forcade precisamente
afirmó que el precio de las mercancías contiene, además de la ganancia, el
exceso sobre el salario, la parte que compensa el capital constante. Por tanto
-concluía Forcade contra Proud¬hon-, tampoco el capitalista puede adquirir de
nuevo las mer¬cancías con su ganancia (el propio Forcade, lejos de resolver el
problema, no lo comprendió siquiera).
De la misma manera, tampoco Rodbertus aportó nada a la cuestión. Aunque
Rodbertus acentuaba de manera particular la tesis de que la “renta de la
tierra, la ganancia del capital y el salario constituyen los ingresos”*, no
comprendió en absoluto el concepto de “ingreso”. Al exponer cuales serían las
tareas de la economía política si ésta se atuviera a un “método justo” (1. c.,
S. 26) habla también de la distribución del producto nacional. Dice : “Esta”
(es decir, la verdadera “ciencia de la economía nacional”-cursiva de Rodbertus)
“debería mostrar de qué modo una parte de todo el producto nacional se destina
siempre a compensar el capital invertido en la producción o desgastado en ella,
y otra, en calidad de renta nacional, va a satisfacer las necesidades inme
--------------
* Dr. Rodbertus-Jagetzow. Zur Beleuchlung der soziaten Frage. Berlin,
1875, S. 72 u. ff. (Contribución al examen de la cuestión social. Berlín, 1875,
pág. 72 y sig. Ed.)
51
diatas de la sociedad y de sus miembros” (ibíd., S. 27). Mas, aunque la
verdadera ciencia debería mostrarlo, la “ciencia” de Rodbertus no ha hecho nada
de eso. El lector ve que Rodbertus se ha limitado a repetir palabra por palabra
a Adam Smith, incluso sin darse cuenta siquiera, al parecer, de que la cuestión
no hace más que comenzar ahí. ¿Qué obreros “compensan” el capital nacional?,
¿cómo se realiza su producto? De eso no ha dicho ni palabra. Resumiendo su
teoría (diese neue Theorie, die ich der bisherigen gegenüberstelle *, S. 32) en
forma de tesis concretas, Rodbertus habla al prin¬cipio de la distribución del
producto nacional del modo siguien¬te: “La renta” (sabido es que con este
término suponía Rod¬bertus lo que se ha admitido en llamar plusvalía) “y el
salario son, por consiguiente, las partes en que se descompo¬ne el producto en
cuanto constituye ingreso” (S. 33). Esa por demás importante reserva debería
haberle conducido al problema más esencial: acaba de decir que por ingreso se
entienden los objetos que sirven para “satisfacer las necesida¬des inmediatas”.
Por tanto, hay productos que no sirven para el consumo personal. ¿Cómo se
realizan? Pero Rodbertus no advierte aquí ninguna falta de claridad y pronto
olvida esa reserva, hablando abiertamente de la “división del producto en tres
partes” (salario, ganancia y renta de la tierra) (S. 49-50 y otras). Rodbertus,
pues, repite en el fondo la doctrina de Adam Smith con su error básico y no
explica nada en absoluto de la cuestión de los ingresos. La promesa de una
teoría nueva, completa y mejor de la distribución del producto nacional **
resultó una palabra huera. En realidad, Rodbertus no hizo avanzar ni un paso la
teoría en lo que a este proble¬ma se refiere; hasta qué grado eran confusas sus
concepciones sobre el “ingreso” lo demuestran las largas consideraciones
--------------
* Esta nueva teoría que yo opongo a las hasta ahora existentes. -Ed.
** Ibíd., S. 32: “...bin ich genütigt, der vorstchenden Skizze einer
besseren Methode auch noch eine vollstandigc, solcher besseren Methode
entsprechende Theorie, wenigstens der Verteilung des Nacional-produkts,
hinzuzufiigen” (Ibid., pág. 32: “...me veo obligado a añadir también al
presente ensayo del método mejor una teoría completa por lo menos de la
distribución del producto nacional, que corresponda a este método mejor”.-Ed.).
52
del autor en su cuarta carta social a von Kirchmann (Das Kapital,
Berlin, 1884) acerca de si hay que referir el dinero a la renta nacional, de si
el salario se toma del capital o de la renta, consideraciones de las que Engels
manifestó que “se referían al campo de la escolástica” (Vorwort* al II tomo de
El Capital, S. XXI)**43.
Entre los economistas sigue reinando hasta ahora una absoluta confusión
de ideas por lo que se refiere a la renta nacional. Herkner, por ejemplo, al
hablar en su artículo sobre Las crisis en Handwörterbuch der
Staatswissenschaften (reco¬pilación mencionada, pág. 81) de la reali-zación del
producto en la sociedad capitalista (§ 5, “distribución”), encuentra “acertada”
la consideración de K. H. Rau, quien, sin embar¬go, no hace más que repetir el
error de A. Smith, dividiendo todo el producto de la sociedad en ingresos. En
un artículo sobre el “ingreso” R. Meyer (ibíd., pág. 283 y sig.) aduce las
confusas definiciones de A. Wagner (que también repite el error de A. Smith) y
reconoce abiertamente que “es difícil diferenciar el ingreso del capital”, y
que “lo más difícil es distinguir entre entrada (Ertrag) e ingreso
(Einkommen)”.
Vemos, pues, cómo los economistas, que han hablado y hablan mucho de la
falta de atención de los clásicos (y de Marx) hacia la “distribución” y el
“consumo” no han podido poner en claro ni en un punto las cuestiones más
fundamentales de una y otro. Eso se comprende, ya que no es posible siquiera
razonar sobre el “consumo” sin haber comprendido el proceso de reproducción de
todo el capital social y de la reposición de cada una de las partes integrantes
del producto social. Este ejemplo ha confirmado una vez más lo absurdo de
diferenciar la “distribución” y el “consumo” como secciones autónomas de la
ciencia, correspondientes a unos procesos y fenómenos de la vida económica
autónomos. La economía política no se ocupa en modo alguno de la
--------------
* Prólogo. -Ed.
** Por eso no tiene razón en absoluto K. Diehl cuando dice que Rodbertus
dio una “nueva teoría de la distribución de la renta nacional”. (Handwörterbuch
der Staatswissenschaften. Art. Rodbertus. B. V, S. 948.-Ed.)
53
“producción”, sino de las relaciones sociales de los hombres en la
producción, del régimen social de la producción. Una vez aclaradas y analizadas
hasta el fin estas relaciones sociales, queda determinado con ello mismo
también el lugar de cada clase en la producción y, por consiguiente, la parte
del consumo nacional que recibe. Y la solución de ese problema -ante el cual se detuvo la economía política
clásica y que no han hecho avanzar ni un ápice toda clase de especialistas en
“distribución” y “consumo”- está dada por la teoría que confina de manera
inmediata precisamente con los clásicos y que lleva hasta el fin el análisis de
la producción del capital, individual y social.
La cuestión de la “renta nacional” y del “consumo na¬cional”, que es
absolutamente insoluble cuando se la plantea por separado y que no ha
engendrado más que consideraciones, definiciones y clasificaciones
escolásticas, queda por completo resuelta cuando se analiza el proceso de
producción de todo el capital social. Más aún: esta cuestión deja de tener
existencia propia cuando se ha puesto en claro la rela¬ción entre el consumo
nacional, el producto nacional y la realización de cada parte de este producto
por separado. Resta sólo dar nombre a esas partes.
“Para no embrollar la cuestión, provocando dificultades inútiles, es
preciso distinguir la entrada bruta (Rohertrag) y la neta del ingreso bruto y
del ingreso neto.
“La entrada bruta o producto bruto es todo el producto reproducido...
“El ingreso bruto es la parte del valor (y la parte del producto en
bruto, Bruttoprodukts oder Rohprodukts, por él medida), que queda después de
descontar la parte del valor en toda la producción (y la parte de producto por
61 medida) que repone el capital constante invertido en la producción y
consumido en ella. El ingreso bruto, por consiguiente, es igual al salario (o a
la parte del producto destinada a transformarse de nuevo en ingreso del obrero)
+ ganancia + + renta de la tierra. El ingreso neto, por el contrario, es la
plusvalía; es, por consiguiente, el plusproducto que queda después de descontar
el salario, y que constituye la plusvalía
54
realizada por el capital (y el plusproducto por ella medido), a repartir
con el terrateniente.
“...De examinar el ingreso de toda la sociedad, la renta nacional está
formada por el salario, más la ganancia, más la renta de la tierra, es decir,
por el ingreso bruto. Por lo demás, esto es también una abstracción, puesto que
bajo la producción capitalista toda la sociedad se coloca en el punto de vista
capitalista y sólo considera renta neta la que se descompone en ganancia y
renta de la tierra” (III, 2, 375-376. Trad. rusa, págs. 695-696)44.
Así pues, la explicación del proceso de realización ha aclarado también
el problema de la renta, resolviendo la dificultad principal que impedía hacer
luz en él: ¿de qué manera el “ingreso para uno se transforma en capital para
otro”?45, ¿de qué manera el producto, formado por objetos de consumo personal,
y que se descompone por completo en salario, ganancia y renta de la tierra,
puede encerrar aún la parte constante del capital, que nunca puede ser ingreso?
El análisis de la realización hecho en la III sección del segundo tomo de El
Capital resolvió por completo esas cuestiones, y Marx tuvo sólo que dar nombre
en la última sección del tercer tomo -consagrada al problema del “ingreso”- a
cada una de las partes del producto social y referirse al análisis hecho en el
segundo tomo*.
VIII. ¿POR QUÉ NECESITA MERCADO EXTERIOR UNA NACIÓN CAPITALISTA?
Con respecto a la teoría de la realización del producto en la sociedad
capitalista antes expuesta puede surgir una pregun¬ta: ¿no se contradice esta
teoría con la tesis de que una nación capitalista no puede prescindir de
mercados exterio¬res?
--------------
* Véase Das Kapital, III, 2, VII. Abschnitt: Die Revenuen, Kap. 49: Zur
Analyse des Pro-duktionsprozesses (El Capital, t. III, parte 2, sección VII:
Los ingresos, cap. 49: Análisis del proceso de producción.-Ed.). (Trad. rusa,
págs. 688-706.) Marx indica aquí también las circunstancias que impedían
comprender este proceso a los anteriores economistas (págs. 379-382. Trad.
rusa, págs. 698-700)46.
55
Es preciso recordar que el análisis aducido de la reali¬zación del
producto en la sociedad capitalista partía del supuesto de la ausencia del
comercio exterior: más arriba fue ya señalado ese supuesto y demostrada su
necesidad en ese análisis. Evidentemente, la importación y exportación de
productos no hubiera hecho más que confundir la cosa, sin ayudar lo más mínimo
a explicar el asunto. El error de los señores V. V. y N. –on estriba
precisamente en que aducen el mercado exterior para explicar la realización de
la plusvalía: sin aclarar nada en absoluto, esa referencia al mercado exterior
no hace más que encubrir sus errores teóricos; eso por una parte. Por otra, les
permite librarse, con auxilio de esas equivocadas “teorías”, de la necesidad de
explicar el hecho del desarrollo del mercado interior para el capita¬lismo
ruso*. El “mercado exterior” es simplemente para ellos una excusa mediante la
cual encubren el desarrollo del capi¬talismo (y, por tanto, del mercado
también) dentro del país, una excusa tanto más cómoda porque les libra también
de la necesidad de examinar los hechos acreditativos de la con¬quista de
mercados exteriores por el capitalismo ruso**.
La necesidad del mercado exterior para un país capitalis¬ta se determina
no en modo alguno por las leyes de la realiza¬ción del producto social (y de la
plusvalía en particular), sino, en primer lugar, por la circunstancia de que el
capita¬lismo aparece sólo como resultado de una circulación de mercancías
ampliamente desarrollada, que rebasa los límites del Estado. Por eso no es
posible imaginarse una nación capitalista sin comercio exterior, además de que
no existe tal nación.
Como el lector ve, esta causa es de índole histórica.
--------------
* El Sr. Bulgákov observa muy acertadamente en el libro antes citado:
“Hasta ahora, el crecimiento de la producción de tejido de algodón destinado al
mercado campesino se efectúa sin interrupciones; por tanto, esa reducción
absoluta del consumo popular...” (de que habla el Sr. N. on) “...es concebible
sólo teóricamente” (págs. 214-215).
** Volguin. Fundamentación del populismo en las obras del Sr. Vorontsov,
San Petersburgo, 1896, págs. 71-76.
56
Y los populistas no podrían deshacerse de ella con un par de vetustas
frases acerca de la “imposibilidad en que los capi¬talistas se encuentran de
consumir la plusvalía”. Habría que examinar aquí -si de veras quisieran
plantear la cuestión del mercado exterior- la historia del desarrollo del
comercio exterior, la historia del desarrollo de la circulación de mercancías.
De examinarla, no hubiera sido posible, naturalmente, presentar el capitalismo
como una casual desviación del camino.
En segundo lugar, la correspondencia entre las diferentes partes de la
producción social (por lo que se refiere al valor y a la forma natural) -que la
teoría de la reproduc¬ción del capital social presuponía necesariamente y que
de hecho se establece sólo como magnitud media de una serie de oscilaciones
constantes- es alterada sin cesar en la sociedad capitalista como resultado del
aislamiento de los distintos productores, que trabajan para un mercado
desco-nocido. Las diferentes ramas de la industria que hacen de “mercado” unas
para otras no se desarrollan de manera uniforme, sino que se sobrepasan unas a
otras, y la industria más adelan¬tada busca el mercado exterior. Eso no
significa en modo alguno la “imposibilidad para una nación capitalista de
reali¬zar la plusvalía”, como el populista está dispuesto a concluir con aire
grave. Eso no indica más que la falta de propor¬cionalidad en el desarrollo de
las diversas ramas industriales. Con otra distribución del capital nacional esa
misma cantidad de productos podría ser realizada dentro del país. Mas para que
el capital abandone una rama industrial y pase a otra es precisa la crisis en
esa rama; y ¿qué causas pueden retener a los capitalistas, amenazados por dicha
crisis, de buscar el mercado exterior, de buscar subvenciones y primas para
facilitar la exportación, etc.?
En tercer lugar. Es ley de los modos precapitalistas de producción el
repetir el proceso de producción en la escala anterior, sobre la base técnica
anterior: así es la economía de los terratenientes basada en la prestación
personal, la economía natural de los campesinos, la producción artesana de los
industriales. Por el contrario, ley de la producción
57
capitalista es la constante transformación de los modos de producción y
el ilimitado creci-miento del volumen de la producción. Las unidades económicas
podían existir durante siglos con los viejos modos de producción, sin cambiar
de carácter ni de magnitud, sin salirse de los límites del dominio patrimonial
del terrateniente, de la aldea campesina o del pequeño mercado comarcano para
los artesanos y pequeños industriales rurales (los llamados kustares). Por el
contrario, la empresa capitalista rebasa inevitablemente los límites de la
comunidad, del mercado local, de la región y, después, del Estado. Y como el
aislamiento y el carácter cerrado de los Estados se hallan ya destruidos por la
circulación de mercancías, la tendencia natural de cada rama de la industria
capitalista la lleva a la necesidad de “buscar mercado exte¬rior”.
Así pues, la necesidad de buscar mercado exterior no demuestra en modo
alguno la incon-sistencia del capitalismo, según gustan presentar la cuestión
los economistas populistas. Todo lo contrario. Esa necesidad muestra
palpablemente la labor histórica progresiva del capita-lismo, que destruye el
viejo aislamiento y el carácter cerrado de los sistemas económicos (y, por
consiguiente, la estrechez de la vida espiritual y polí¬tica), que liga todos
los países del mundo en un todo econó¬mico único.
Vemos de ahí que las dos últimas causas de la necesidad del mercado
exterior son también de carácter histórico. Para analizarlas es preciso
examinar cada una de las ramas industriales por separado, su desarrollo dentro
del país, su transformación en capitalista: en una palabra, hay que tomar los
hechos relativos al desarrollo del capitalismo en el país; y no tiene nada de
extraño que los populistas aprovechen la ocasión para esquivar esos hechos
escudándose con fra¬ses que no valen nada (y que nada dicen) acerca de la
“imposibilidad”, tanto del mercado interior como del exte¬rior.
58
IX. CONCLUSIONES DEL PRIMER CAPITULO
Resumiremos ahora las tesis teóricas antes examinadas y que se
relacionan de modo inmediato con la cuestión del mercado interior.
1) El proceso fundamental de la creación del mercado interior (es decir,
del desarrollo de la producción de mercancías y del capitalismo) es la división
social del trabajo. Estriba en que de la agricultura se separan una tras otra
diferentes clases de transformación de las materias primas (y diferentes
operaciones de esa transformación) y se forman ramas de la industria con
existencia propia, que cambian sus productos (ahora mercancías ya) por
productos de la agricultura. De esa manera, la agricultura misma se transforma
en industria (es decir, en producción de mercancías) y en ella se opera
idéntico proceso de especialización.
2) Consecuencia inmediata de la tesis anterior es la ley de toda
economía mercantil en desarrollo y, tanto más, de la capitalista, de que la
población industrial (es decir, no agrícola) crece con más rapidez que la
agrícola, Lleva más y más población de la agricultura a la industria
transforma¬tiva.
3) El que el productor directo se separe de los medios de producción, es
decir, su expropia-ción, que marca el paso de la producción mercantil simple a
la capitalista (y que es condición necesaria de ese paso), crea mercado
interior. El proceso de esta creación del mercado interior procede de dos
lados: por una parte, los medios de producción, de los cuales “se libera” el
pequeño productor, se convierten en capital en manos de su nuevo propietario,
sirven para la producción de mercancías y, por consiguiente, se convierten
ellos mismos en mercancía. De este modo, incluso la reproducción simple de esos
medios de producción requiere ya ahora su compra (antes, la mayoría de ellos se
reproducía en forma natural y en parte se fabricaba en casa), es decir, abre el
mercado a los medios de producción, y después el producto fabricado ahora con
ayuda de esos medios de producción se transforma también en mer¬cancía. Por
otra parte, los medios de subsistencia para ese
59
pequeño productor se transforman en elementos materiales del capital
variable, es decir, de la suma invertida por el patrono (terrateniente,
contratista, comerciante en madera, fabricante, etc., es igual) para contratar
a los obreros. Esos medios de subsistencia, pues, también se transforman ahora
en mer¬cancía, es decir, crean mercado interior para los artículos de consumo.
4) La realización del producto en la sociedad capitalista (y, por
consiguiente, también la realización de la plusvalía) no puede explicarse sin
antes poner en claro: 1) que el producto social, lo mismo que individual, se
descompone, atendido su valor, en tres partes, y no en dos (en capital
constante + capital variable + plusvalía, y no sólo en capital variable +
plusvalía, como enseñaban Adam Smith y toda la economía política subsiguiente,
hasta Marx) y 2) que por su forma natural debe ser dividido en dos grandes
sectores: medios de producción (consumidos de manera productiva) y artículos de
consumo (consumidos personalmente). Después de establecer estas tesis teóricas
fundamentales, Marx explicó de modo completo el proceso de realización del
producto en general y de la plusvalía en particular dentro de la produc¬ción
capitalista, y puso de relieve que era completamente desacertado mezclar el
mercado exterior con cl problema de la realización.
5) La teoría de la realización de Marx hizo también luz en el problema
del consumo nacional y de la renta na¬cional.
De lo antes expuesto se desprende lógicamente que la cuestión del
mercado interior no existe en modo alguno como problema separado e
independiente, no supeditado al grado de desa-rrollo del capitalismo. Por eso,
la teoría de Marx jamás plantea en sitio alguno esa cuestión por separado. El
mercado interior aparece cuando aparece la economía mercantil; se crea por el
desarrollo de esta economía mer¬cantil, y el grado de fraccionamiento en la
división social del trabajo determina la altura de su desarrollo; se extiende
cuando la economía mercantil pasa de los productos a la fuerza de trabajo, y
sólo a medida que esta última se con-
60
vierte en mercancía abarca el capitalismo toda la produc¬ción del país,
desarrollándose principalmente a cuenta de los medios de producción, los cuales
van ocupando en la sociedad capitalista un puesto más y más considerable. El
“mercado interior” para el capitalismo lo crea el propio capitalismo en
desarrollo, que profundiza la división social del trabajo y descompone a los
productores directos en capitalistas y obreros. El grado de desarrollo del
mercado interior es el grado de desarrollo del capitalismo en el país. Es
desacertado plantear la cuestión de los límites del mercado interior
separadamente del grado de desarrollo del capitalismo (como hacen los
eco¬nomistas populistas).
Por ello, también el problema de cómo se forma el mercado interior para
el capitalismo ruso se reduce a lo siguiente: ¿de qué manera, y en qué
dirección se desarrollan las distintas ramas de la economía nacional rusa?, ¿en
qué estriba la relación e interdependencia de esas distintas ramas?
Los capítulos posteriores serán consagrados al examen de los datos que
encierran la respuesta a esos interrogantes.
_________
CAPITULO II
DIFERENCIACION DEL
CAMPESINADO
Hemos visto que la base de la formación
del mercado interior en la producción capitalista es el proceso de disgregación
de los pequeños agricultores en patronos y obreros agrícolas. Casi todas las
obras consagradas a la situación económica de los campesinos rusos en la época
posterior a la Reforma señalan la llamada “diferenciación” de los
campesinos. Por consi-guiente, nuestra tarea estriba en estudiar los rasgos
fundamentales de ese fenómeno y en determinar su importancia. En la exposición
que sigue utilizamos los datos de los censos estadísticos, por haciendas, de
los zemstvos”.
1. DATOS FSTADISTICOS
DE LOS ZEMSTVOS DE NOVORROSSIA48
En su obra La hacienda campesina en
el sur de Rusia (Moscú, 1891)49, el Sr. V. Póstnikov ha reunido
y estudiado los datos estadísticos de los zemstvos correspondientes a la
provincia de Táurida y, en parte, a las de Jersón y Ekaterinoslav. Entre los
trabajos relativos a la dife-renciación de los campesinos, esta obra debe ser
puesta en primer lugar, y consideramos necesario resumir, según el sistema
adoptado por nosotros, los datos que el Sr. Póstnikov ha reunido, completándolos
a veces con otros procedentes de las recopilaciones de los zemstvos. Los
funcionarios de estadística de los zemstvos de Táurida adoptaron la
clasificación de haciendas campesinas por la dimensión de la siembra,
procedimiento muy acertado que permite juzgar con exactitud sobre la economía
de cada grupo por predominar en la región el sistema cerealista extensivo
de agricultura. He aquí los datos genera‑
62
La desigualdad en la distribución de las
siembras es muy considerable: 2/5 del total de las haciendas (con cerca de 3/10
de la población, pues el número de miembros de la familia es aquí inferior al
medio) tienen en sus manos cerca de 1/8 de todas las siembras,
perteneciendo al grupo pobre, que siembra poco y no puede cubrir sus
necesidades con el ingreso de su agricultura. Después, los campesinos medios
abarcan tambié* alrededor de 2/5 de todas las haciendas y cubren sus
gastos medios con los ingresos de la tierra (el Sr. Póstnikov estima que para
cubrir los gastos medios de una familia se necesitan de 16 a 18 deciatinas de siembra). Por último, los campesinos acomodados
(alrededor de 1/5 de las haciendas y de 3/10 de la población) concentran
en sus manos más de la mitad de todas las siembras; el área de éstas por una
hacienda demuestra con claridad el carácter “comercial”, mercantil
de la agricultura de este grupo. Para determinar con exactitud el área de esa
agricultura comercial en los diferentes grupos, el Sr. Póstnikov emplea el
siguiente procedimiento. De toda la superficie de siembra separa: la alimentaria
(que da producto para el mantenimiento de la familia y de los braceros), la
forrajera (para el garlado) y la de mantenimiento (para simiente, área ocupada
por la casa y las dependencias, etc.), y determina de ese modo la magnitud de
la superficie mercantil o comercial, cuyo producto es destinado a la
venta. Resulta que en el grupo de 5 a 10 deciatinas de siembra sólo un 11,8% de
la superficie de siembra da producto para el mercado, mientras que a medida que
la siembra aumenta (por grupos) ese tanto por ciento se eleva de la manera
siguiente: 36,5%-52%-61%. Por tanto, los campesinos acomo-dados (los dos grupos
superiores) practican ya una agricultura comercial y obtienen al año de 574 a
1.500 rublos de ingreso global.
--------------
* Los datos que van a continuación se
refieren en su mayor parte a tres distritos continentales del norte de la
provincia de Táurida: Berdiansk. Melitópol y del Dniéper, o sólo a este último.
63
64
Esa agricultura
comercial se transforma ya en capitalista, puesto que el área de las siembras entre los
campesinos acomodados supera la norma de trabajo por familia (es decir, la cantidad
de tierra que puede cultivar una familia con su propio trabajo), obligándoles a
emplear obreros asalariados: en
los tres distritos septentrionales de la provincia de Táurida, los campesinos
acomodados contratan, según calcula el autor, más de 14.000 obreros agrícolas.
Por el contrario, los campesinos pobres “proporcionan obreros” (más de 5.000),
es decir, recurren a la venta de su fuerza de trabajo, puesto que los ingresos
de la agricultura no dan en el grupo de 5 a 10 deciatinas de siembra, por
ejemplo, más que unos 30 rublos por hacienda*. Observamos, por tanto, aquí, ese
proceso de formación del mercado interior de que precisamente habla la teoría
de la producción capitalista: el “mercado interior” crece, por una
parte, como consecuencia de la transformación en mercancía del producto de la
agricultura comercial, capitalista; por otra parte, como consecuencia de la
transformación en mercancía de la fuerza de trabajo vendida por los campesinos
pobres.
Para ver más de cerca ese fenómeno
examinaremos la situación de cada grupo campesino por separado. Comenzaremos
por el superior. He aquí los datos correspondientes a su posesión y usufructo
de la tierra: (ver el cuadro en la pág. 65. -Ed.)
Vemos, por consiguiente, que los
campesinos acomodados, pese a encontrarse en mejor situación por las dimensiones
de sus nadieles, concentran en sus manos gran cantidad de tierras compradas y
arrendadas, se transforman en pequeños propietarios de tierra y farmers**. En el arriendo de 17
--------------
* El Sr. Póstnikov observa con razón
que, en realidad, la diferencia de los grupos por la magnitud del ingreso de la
tierra es mucho más considerable, pues en los cálculos se ha admitido: 1) igual
rendimiento del terreno y 2) igual precio para el trigo vendido. En realidad,
los campesinos acomodados tienen mejores cosechas y venden más ventajosamente
el trigo.
** Observaremos que la cantidad
relativamente considerable de tierra comprada en el grupo que no siembra se
debe a que en este grupo entran los tenderos,
los propietarios de establecimientos industriales, etc. La inclusión
65
a
44 deciatinas se invierten anualmente, de acuerdo con los precios
locales, alrededor de 70 a 160 rublos. Evidentemente, nos encontramos ya con
una operación comercial: la tierra se transforma en mercancía, en “máquina
para obtener dinero”.
Tomemos ahora los datos relativos al
ganado y a los aperos: (ver el cuadro en la pág. 66.-Ed.)
Los campesinos acomodados tienen mucho
más ganado y aperos que los pobres e incluso que los medios. Basta lanzar una
ojeada al cuadro anterior para comprender lo totalmente ficticio de las cifras
“medias” con las que tanto gustan operar en nuestro país al hablar
del “campesi-nado”. La burguesía campesina une a la agricultura comercial la
ganadería comercial: la cría de ovejas de lana ordinaria. Por lo que se
refiere a los aperos, citaremos aún datos relativos a la maquinaria
perfeccionada, extraídos de las recopilaciones estadísticas de los zemstvos*. Del total de segadoras de cereales
y heno (3.061), 2.841, es decir, el 92,8%, se encuentra en manos de la
burguesía campesina (1/5 de todas las haciendas).
Distrito
del Dniper de la provincia de Táurida
Grupos de haciendas Deciatinas de tierra labrada por 1
hacienda
(en deciatinas) De nadiel50 comprada Arrendada Total
I. Que no siembran 6,4 0,9 0,1 7,4
II. Que siembran hasta 5 5,5 0,04 0,6 6,1
III. Que siembran de 5 a 10 8,7 0,05 1,6 10,3
IV Que siembran de 10 a 25
12,5 0,6 5,8 18,9
V. Que siembran de 25 a 50
16,6 2,3 17,4 36,3
VI. Que siembran más de 50
17,4 30,0 44,0 91,4
--------------------------------------------------------------------------------------------------------
Por término medio
11,2 1,7 7,0 19,9
--------------
de semejantes “campesinos” entre los
agricultores constituye un defecto ordinario
de los datos estadísticos de los zemstvos. De ese defecto hablaremos aún
más abajo.
*
Recopilación de datos estadísticos del distrito de Melitópol. Simferópol, 1885.
(Tomo I. Recopilación de datos
estadísticos de la provincia de Táurida)51. -Recopilación
de datos estadísticos del distrito del Dniéper, tomo II, Simferópol,
1886.
66
Es del todo lógico que el campesino
acomodado aplique una técnica agrícola considera-blemente superior al
término medio (mayor dimensión de la hacienda, más abundancia de aperos, dinero
disponible, etc.); ello se traduce en que los campesinos acomodados “efectúan
la siembra con mayor rapidez, aprovechan mejor el tiempo favorable, la semilla
cae en una tierra más húmeda”; efectúan a tiempo la recolección de
los cereales; trillan el trigo a la vez que lo transportan a la granja, etc.
También, como es lógico, la magnitud de los gastos de producción de los productos agrícolas disminuye (por unidad de producto) a medida que aumentan las dimensiones de
la hacienda. El Sr. Póstnikov lo demuestra de modo por demás detallado,
valiéndose del siguiente cálculo: determina el número de trabajadores (incluyendo los asalariados), de cabezas de
ganado de labor, de aperos, etc., empleados por cada 100 deciatinas de cultivo
en los distintos grupos campesinos. Resulta que el número disminuye a medida
que aumentan las
En tres
distritos de la En
el distrito del
Prov.
de Táurida Dnieper
Cabezas
de ganado Aperos
por ha-
Por
1 hacienda 1
hacienda*
% de ha-
ciendas
sin gana- De
Grupos de haciendas De Otro Total do
de De labran-
(en deciatinas) Labor labor acarreo za
I. Que no siembran 0,3 0,8 1,1 80,5 -- --
II. Que siembran
hasta 5 1,0 1,4 2,4 48,3 -- --
III. Que siembran de
5
a 10 1,9 2,3 4,2 12,5 0,8 0,5
IV Que siembran de
10 a 25 3,2 4,1 7,3 1,4 1,0 1,0
V. Que siembran de
25 a 50 5,8 8,1 13,9 0,1 1,7 1,5
VI. Que siembran
más de 50 10,5 19,5 30,0 0,03 2,7 2,4
--------------------------
Por término medio 3,1 4,5 7,6 15,0
--------------
* Medios de acarreo: carros, telegas,
furgones, etc. Aperos de labranza: alados, buckers, etc.
67
dimensiones de la explotación. Entre los
que siembran menos de 5 deciatinas, por ejemplo, a cada 100 deciatinas de
tierra de nadiel corresponden 28 trabajadores, 28 cabezas de ganado de labor,
4,7 arados y buckers y 10 carruajes,
entre los que siembran más de 50 deciatinas a cada 100 deciatinas corresponden
7 trabajadores, 14 cabezas de ganado de labor, 3,8 arados y buckers y 4,3
carruajes. (Pasamos por alto los datos más completos para todos los grupos,
remitiendo a quien se interese al libro del Sr. Póstnikov.) La conclusión
general del autor dice: “Con el aumento de las dimensiones de la hacienda y de las tierras labradas de los campesinos,
disminuye de manera progresiva el gasto de sostenimiento de la fuerza de
trabajo, de los hombres y del ganado, el gasto más importante en la
agricultura; en los grupos que siembran mucho, este gasto es por deciatina de
siembra casi la mitad que en los grupos con poca tierra de labor” (pág. 117 de
la obra citada). El Sr. Póstnikov concede con toda justicia a esta ley de la
mayor productividad y, por consiguiente, de la mayor estabilidad de las grandes
haciendas campesinas, una gran importancia, demostrándola con datos muy
detallados no sólo de Novorrossia, sino también de las provincias centrales
rusas*. Cuanto más adelanta la penetración de la produc‑
--------------
* “La estadística de los zemstvos
demuestra con indiscutible claridad que cuanto mayor es la hacienda campesina
menos aperos, trabajadores y ganado de labor se necesitan para una superficie
dada de tierra labrada” (pág. 162 de la obra citada).
Es interesante señalar cómo se ha
reflejado esta ley en los razonamientos del Sr. V. V. En el artículo antes
citado (Véstnik Erropl, núm. 7, 1884) hace la siguiente comparación: en
la zona central de tierras negras corresponden a un caballo campesino 5-7-8
deciatinas de tierra labrada, cuando “según las reglas de la rotación de
cultivos de tres campos” se suponen de 7 a 10 deciatinas (Calendario de
Batalin). “Por consiguiente, es preciso considerar la disminución de caballos
en manos de una parte de la población de esta región de Rusia hasta cierto
grado como un restablecimiento de la proporción normal entre la cantidad de
ganado de labor y la superficie de tierra que debe ser trabajada” (pág. 346 en
el artículo citado). Así pues, la ruina de los campesinos lleva al progreso de
la agricultura. Si el Sr. V. V. prestase atención no sólo al aspecto
agronómico, sino también al aspecto económico-social de este proceso, podría
ver que ello constituye un progreso de la agricultura capitalista, ya que “el
restable‑
68
ción mercantil en la agricultura, cuanto
más reñida, por tanto, se hace la competencia entre los agricultores, la lucha
por la tierra, la lucha por la independencia económica, con tanta más fuerza
debe manifestarse esta ley, que lleva al desplazamiento de los campesinos
medios y pobres por la burguesía campesina. Sólo es preciso observar que el
progreso de la técnica se refleja distintamente en la agricultura, según el
sistema agrícola, según el sistema de cultivo. Si con un sistema cerealista y
una agricultura extensiva ese proceso puede expresarse en una simple ampliación
de las siembras y en la reducción del número de obreros, de la cantidad de
ganado, etc., por unidad sembrada, en la ganadería o en el sistema de cultivos
industriales, con el paso a la agricultura intensiva, ese mismo progreso puede
manifestarse, por ejemplo, en la siembra de tubérculos, que requieren mayor
número de obreros por unidad de siembra, o en la adquisición de ganado lechero,
en la siembra de pastos, etc., etc.
A la caracterización del grupo superior
de los campesinos hay que añadir aún el considerable empleo de trabajo
asalariado. He aquí los datos de tres distritos de la provincia de Táurida:
Grupos de haciendas % de haciendas Proporción de la
(en deciatinas) con braceros siembra (en %) para
cada grupo
I. Que no siembran 3,8 -
II. Que siembran hasta 5 2,5 2
III. Que siembran de 5 a 10 2,6 10
IV Que siembran de 10 a 25 8,7 38
V. Que siembran de 25 a 50 34,7 34 }
VI. Que siembran más de 50 64,1 16 }
50
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 12,9 100
--------------
cimiento de la proporción normal” entre
el ganado de labor y las tierras labradas sólo está al alcance de los
terratenientes, que adquieren sus aperos propios, o de los campesinos que
siembran mucho, es decir, de la burguesía campesina.
69
En el artículo indicado el Sr. V. V.
razonaba sobre el particular de la manera siguiente: tomó el porcentaje de haciendas
con braceros respecto a todas las haciendas campesinas y sacó la conclusión :
“El número de campesinos que recurren al trabajo asalariado para trabajar la
tierra es, comparado con la masa general del pueblo, absolutamente
insignificante : 2, 3, máximo 5 dueños de 100: ahí están todos los
representantes del capitalismo campesino... esto” (las haciendas
campesinas basadas en el trabajo de braceros) no constituye un sistema
sólidamente arraigado en las condiciones de la vida económica contemporánea,
sino una casualidad, que también existía hace cien y doscientos años” (Véstnik
Evropi, núm. 7, 1884, pág. 332). ¿Qué sentido tiene comparar el número de
haciendas con braceros con el de todas las haciendas “campesinas”
cuando en este último entran también las haciendas de los braceros? Con un
procedimiento semejante podríamos librarnos también del capitalismo, en la
industria rusa: bastaría tomar el tanto por ciento de las familias industriales
que emplean obreros asalariados (es decir, las familias de los fabricantes y
fabricantillos) con respecto al número total de familias industriales de Rusia;
se obtendría una relación “completamente insignificante” con respecto a la
“masa del pueblo”. Es muchísimo más justo comparar el número de haciendas que
emplean braceros sólo con el de las haciendas que en realidad son
independientes, es decir, que viven de la agricultura sola y que no recurren a
la venta de su fuerza de trabajo. Además, al Sr. V. V. se le escapó una pequeñez,
que las haciendas campesinas con braceros se encuentran entre las mayores: el
tanto por ciento “insignificante” en “general y por término medio”
de haciendas con braceros resulta muy imponente (del 34 al 64%) entre los
campesinos acomodados, que tienen en sus manos más de la mitad de toda la
producción y que producen gran cantidad de grano para la venta. ¡Puede, por
ello, juzgarse cuán absurda es la opinión de que las haciendas con braceros
constituyen una “casualidad” que ha existido también hace cien y doscientos
años! En tercer lugar, sólo pasando por alto las particularidades reales de la
agricultura se pueden tomar los
70
braceros solos, es
decir, los obreros permanentes, para enjuiciar el “capitalismo campesino”, omitiendo a
los jornaleros. Sabido es que el empleo de jornaleros tiene una importancia muy
grande en la agricultura*.
Pasamos al grupo inferior, compuesto por
aquellos que no siembran o que siembran poco, y que “no ofrecen gran diferencia
en su situación económica... unos y otros o trabajan como braceros para sus
vecinos de aldea o bien trabajan fuera, en la mayoría de los casos en faenas
agrícolas” (pág. 134 de la obra cita), es decir, que entran en las filas del
proletariado del campo. Observaremos que, por ejemplo, el grupo inferior del
distrito del Dniéper reúne el 40% de las haciendas, y que los que carecen de
aperos de labranza llegan al 39%. Junto a la venta de su fuerza de trabajo, el
proletariado rural obtiene ingresos de la entrega en arriendo de sus tierras de
nadiel.
Distrito
del Dnieper
Tanto
por ciento de
Grupos de haciendas Labradores que dan tierra de nadiel
(en deciatinas) en arriendo la tierra dada en
de nadiel arriendo
I. Que no siembran 80 97,1
II. Que siembran hasta 5 30 38,4
III. Que siembran de 5 a 10 23 17,2
IV Que siembran de 10 a 25 16 8,1
V. Que siembran de 25 a 50 7 2,9
VI. Que siembran más de 50 7 13,8
------------------------------------------------------------------------------------------------
Para el distrito 25,7 14,9
--------------
* Inglaterra es el país clásico del
capitalismo agrícola. Y en este país, el 40,8% de los farmers no tiene obreros asalariados; el
68,1% tiene dos o menos; el 82% no tiene más de 4 (Yanson. La estadística comparada, tomo II, págs.
22-23. Citado según Kablukov: Los obreros
en la agricultura, pág. 16). Bueno sería, sin embargo, el economista
que olvidase el gran número de proletarios rurales que trabajan de jornaleros,
tanto sin residencia fija como sedentarios, es decir, que encuentran `jornal”
en sus pueblos.
71
En total, en tres distritos de la
provincia de Táurida se entregó en arriendo (de 1884 a 1886) el 25% de toda la
tierra labrada campesina, teniendo en cuenta que en esa cifra no entró todavía
la tierra que no tomaron en arriendo campesinos, sino hombres de diversa
condición social. Dentro de esos tres distritos da en arriendo la tierra cerca
de '/ de la población; los nadieles del proletariado rural los toma en arriendo
especialmente la burguesía campesina. He aquí los datos relativos al
particular:
deciatinas
de
En tres distritos de la tierra de nadiel
Provincia de Táurida tomadas en arri-
do
a los vecinos en %
por quienes siembran hasta 16.594
6
10 dec por hacienda
por quienes siembran de
10 a 25 de. Por hacienda 89.526 35
por quienes siembran 25 y
más dec. Por hacienda
150.596 59
---------------------------------------------------------------------------------------------
Total 256.716 100
“La tierra de nadiel es en la actualidad
objeto de una vasta especulación en la vida del campesino ruso del sur. Con la
hipoteca de la tierra se obtienen préstamos bajo entrega de letras de
cambio..., la tierra se arrienda por un año, por dos y por plazos más largos,
por ocho, nueve y once años” (pág. 139 de la obra cit.). Así pues,
la burguesía campesina es también representante del capital comercial
y usurario*. Vemos aquí una patente refutación del prejuicio populista de que
el “kulak” y el “usurero” no tienen nada que ver con el “mujik hacendado”.
Por el contrario, en manos de la burguesía campesina se reúnen los hilos del
capital comercial (préstamo de dinero con hipo‑
--------------
* Que al mismo tiempo se aprovecha de
las “muy numerosas” mutualidades, cajas de prés-tamo y de ahorro rurales, las
cuales proporcionan “considerable ayuda” a los “campesinos pudientes”. “Los
campesinos no pudientes no encuentran fiadores y no gozan de los préstamos”
(pág. 368. obra cit.).
72
teca de la tierra, acopio de diferentes
productos, etc.) y del capital industrial (agricultura comercial mediante el
empleo de obreros asalariados, etc.). De las circunstancias del medio, del
mayor o menor desalojamiento del asiatismo y la difusión de la cultura en
nuestra aldea depende cuál de estas formas del capital se desarrollará a cuenta
de la otra.
Examinemos, por último, la situación del
grupo medio (siembras de 10 a 25 deciatinas por hacienda, con un término medio
de 16,4 deciatinas). Su estado es transitorio: el ingreso monetario de la
agricultura (191 rublos) es algo inferior a la suma que gasta al año el
campesino medio de Táurida (de 200 a 250 rublos). Le corresponden 3,2 cabezas
de ganado de labor por hacienda cuando se requieren 4 para cubrir las
necesidades por completo. Por eso, la hacienda del campesino medio se halla en
situación inestable, y éste para trabajar su tierra necesita acoyuntarse*.
El cultivo de la tierra por acoyunteros
es, se comprende, menos productivo (pérdida de tiempo en los traslados, escasez
de caballos, etc.) hasta tal punto que en una aldea, por ejemplo,
contaron al Sr. Póstnikov que “con frecuencia, quienes trabajan acoyuntados no
labran más de una deciatina al día, es decir, la mitad de la norma”**.
Si a ello añadimos que en el grupo medio hay cerca de 1/5 de haciendas
campesinas sin aperos de labranza y que este grupo proporciona más obreros de
los que toma a su
--------------
* De las 13.789 haciendas campesinas de
este grupo existentes en el distrito de Melitópol, sólo 4.218 trabajan la
tierra con sus propios recursos; 9.201 lo
hacen acoyuntadas. Las cifras correspondientes al distrito del Dniéper son:
de 8.234 haciendas campesinas, 4.029 cultivan la tierra con sus propios
recursos y 3.835 lo hacen acoyuntadas. Ver las recopila-ciones estadísticas de
los zemstvos correspondientes al distrito de Melitópol (pág. B. 195) y al
distrito del Dniéper (pág. B. 123).
** El Sr. V. V. habla mucho en dicho
artículo del trabajo acoyuntado como de un “principio de cooperación”, etc. En
realidad, es muy sencillo: silenciar el hecho de que los campesinos se
desintegran en grupos muy diferenciados, que el trabajo acoyuntado es la
cooperación de haciendas decadentes, desplazadas por la burguesía campesina, y
hablar a continuación “en general” del “principio de la cooperación”;
¡seguramente, de la cooperación entre el proletariado rural y la burguesía del
campo!
73
servicio (según cálculos del Sr.
Póstnikov), veremos con claridad su carácter inestable, transitorio entre la
burguesía campesina y el proletariado rural. Citaremos algunos datos más
completos relativos al desplazamiento del grupo medio: (ver el cuadro en la
pág. 74.-Ed.).
Así pues, la distribución de la tierra
de nadiel es la más “igualitaria”, aunque también en ella se
advierte un desplazamiento del grupo inferior por los superiores. Pero la cosa
varía radicalmente en cuanto pasamos de esta posesión territorial obligatoria a la libre, es decir, a la tierra comprada y
tomada en arriendo. Su concentración es enorme y, en virtud de ello, la
distribución de toda la tierra usufructuada por los campesinos no se asemeja en
modo alguno a la distribución de los nadieles: el grupo medio se desplaza al
segundo lugar (46% de los nadieles y 41% de tierra en usufructo), el acomodado
amplía muy considerablemente sus posesiones (28% de los nadieles y 46% de
tierra en usufructo), mientras que el grupo pobre va siendo expulsado del medio
de los agricultores (25% de los nadieles y 12%, de tierra en usufructo).
El cuadro aducido nos muestra también un
interesante fenómeno con el que aún nos encon-traremos: la disminución del
papel de la tierra de nadiel en la economía de los campesinos. En el grupo
inferior ocurre como resultado de la entrega de la tierra en arriendo; en el
superior, como consecuencia de que en la superficie total explotada adquiere un
inmenso predominio la tierra comprada y tomada en arriendo. Los restos del
régimen anterior a la Reforma (sujeción de los campesinos a la tierra y
posesión territorial igualitaria impuesta por el fisco) están siendo destruidos
definitivamente por el capitalismo que penetra en la agricultura.
Por lo que se refiere especialmente al
arriendo, los datos aducidos nos permiten analizar un error muy difundido en
las consideraciones de los economistas populistas al particular. Tomemos los
razonamientos del Sr. V. V. En el artículo citado plantea abiertamente la
cuestión de la relación entre el arriendo y la diferenciación de los
campesinos. “¿Favorece
74
75
el arriendo la diferenciación de las
haciendas campesinas en grandes y pequeñas y la desaparición del grupo típico,
el medio?” (Véstnik Evropi, I. c., págs. 339-340). El señor V. V. resuelve la
cuestión de modo negativo. He aquí sus argumentos: 1) “El elevado tanto por
ciento de personas que recurren al arriendo”. Ejemplos: del 38 al 68% del 40 al
70%, del 30 al 66%, del 50 al 60% en diferentes distritos de distintas
provincias. 2) Es pequeña la dimensión de las parcelas de tierra arrendada por
hogar campesino: de 3 a 5 deciatinas según la estadística de Tambov. 3) Los
campesinos con un nadiel pequeño arriendan más que quienes poseen un nadiel
grande.
Para que el lector pueda estimar
claramente, no ya la solidez, sino, sencillamente, la utilidad de esos
razonamientos, indicaremos los datos que corresponden al distrito del Dniéper
*.
% de haciendas Deciatinas de Precio
de
Grupos de haciendas que toman en tierra por cada una
decia-
(en deciatinas) Arriendo hacienda que tina
en
toma
en arri- rublos
endo
Los que siembran hasta 5 25
2,4 15,25
Los que siembran de 5 a 10 42
3,9 12,00
Los que siembran de 10 a 25 69 8,5 4,75
Los que siembran de 25 a 50 88 20,0 3,75
Los que siembran más de 50 91 48,6 3,55
------------------------------------------------------------------------------------------------
Para el distrito 56,2 12,4 4,23
¿Qué importancia pueden tener aquí, nos
preguntamos, las cifras “medias”? ¿Es que la circunstancia de que haya “muchos”
arrendatarios -el 56%- elimina la concentración de los arriendos en manos de
los ricos? ¿No es risible tomar la superficie “media” de arriendo [12
deciatinas por arrendatario. Con frecuencia se toman también, no por el
--------------
* Los datos relativos a los distritos de
Melitópol y Berdiansk son análogos en un todo.
76
número de arrendatarios, sino por el de
haciendas campesinas existentes. Así hace, por ejemplo, el Sr. Kárishev en su
obra El arriendo por los campesinos de tierras que no son nadieles (Derpt,
1892; tomo segundo, Resúmenes de las estadísticas de los zemstvos)] agrupando en un mismo
apartado a campesinos de los cuales uno toma 2 deciatinas por un precio desmesurado (15 rublos),
evidentemente movido por la extrema necesidad, en con-diciones ruinosas,
mientras que otro toma 48 deciatinas
“comprando” la tierra al por mayor
incomparablemente más barata, a 3,55 rublos la deciatina. Tan falto de base
es el tercer argumento. El Sr. V. V. mismo se preocupó de echarlo por tierra al
reconocer que los datos relativos “a comunidades enteras” (al distribuir a los
campesinos según los nadieles) “no proporcionan un concepto exacto de lo que
ocurre en la comunidad misma” (pág. 342 del artículo indicado)*.
Sería muy erróneo pensar que la
concentración de la tierra en arriendo en manos de la burguesía campesina se
limita al arriendo individual de la tierra, sin extenderse al
--------------
* El Sr. Póstnikov aduce un interesante
ejemplo de semejante error por parte de los funcio-narios de estadística de los
zemstvos. Después de señalar como un hecho la existencia de la economía
comercial de los campesinos acomodados y el que éstos pidan tierra, indica que
los “estadísticos de los zemstvos, considerando, al parecer, algo ilegítimo
esos fenómenos n la vida campesina, se esfuerzan por quitarles importancia” y
por demostrar que el arriendo no lo determina la competencia de los ricos, sino
la necesidad de tierra por parte de los campesinos. El Sr. Vérner, redactor de Memoria de la provincia de Táurida (1889)
ha clasificado, con el fin de demostrar eso, a los campesinos de toda la
provincia de Táurida según la dimensión
de los nadieles, haciendo un grupo con los campesinos que tienen uno
o dos trabajadores y dos o tres cabezas de ganado de labor. Resultaba que,
dentro de este grupo, al aumentar la superficie del nadiel disminuía el número
de campesinos que tomaban tierra en arriendo y la cantidad de tierra arrendada.
Ese procedimiento, se comprende, no prueba nada en absoluto, puesto que se han
tomado sólo los campesinos con igual cantidad de ganado de labor al tiempo que
se prescindía precisamente de los grupos extremos. Es comprensible que siendo
igual la cantidad de ganado de labor, debe ser igual la superficie de tierra
trabajada y, por consiguiente, cuanto menor es el nadiel más tierra se toma en
arriendo. El problema reside, precisamente, en cómo se distribuye el arriendo
entre los hogares con distinta cantidad
de ganado de labor, aperos, etc.
77
arriendo comunal. Nada de eso. La tierra
arrendada se distribuye siempre “en proporción al dinero”, y la relación entre
los grupos de campesinos no varía en absoluto en los arriendos de tierras
comunales. Por eso, las consideraciones del Sr. Kárishev, por ejemplo, de que
en la relación entre los arriendos comunales y los personales aparece la “lucha
de dos principios (!?), del comunal y del personal” (pág. 159, 1. c.), de que
al arriendo comunal “le es propio el principio del trabajo y el de la igual distribución
del terreno arrendado entre loi miembros de la comunidad” (230,
ibíd.), pertenecen por completo al campo de los prejuicios populistas. Pese a
su tarea de hacer un “balance de la estadística de los zemstvos”, el
Sr. Kárishev pasa por alto celosamente todo el abundante material estadístico
de éstos relativo a la concentra-ción de los arriendos en manos de pequeños
grupos de campesinos acomodados. Aduciremos un ejemplo. En los tres distritos
indicados de la provincia de Táurida, la tierra tomada en arriendo por las comunidades de campesinos al
fisco se distribuye entre los grupos de la manera siguiente:
Número Deciatinas
Grupos de haciendas de hacien Número % con por 1 ha-
(en deciatinas) das que de decia- relación cienda que
arriendan tinas al
total arrienda
Los que siembran
hasta 5 83 511
1 6,1
Los que siembran }
4
de 5 a 10
444 1.427 3 3,2
Los que siembran
de 10 a 25 1.732 8.711 20 5,0
Los que siembran
de 25 a 50 1.245 13.375 30 10,7
Los que siembran }
76
más de 50
632 20.283 46 32,1
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 4.136
44.307 100 10,7
¡Una pequeña ilustración de los
principios “del trabajo” y “de la igual distribución”!
Tales son los datos de la estadística de
los zemstvos por lo que a la hacienda campesina del sur de Rusia se refiere. La completa diferenciación del campesinado, el
pleno dominio de la burguesía campesina en la aldea no ofrecen la menor
78
duda al examinarlos*. Es muy
interesante, por ello, la actitud de los señores V. V. y N.—on hacia esos
datos, tanto más que ambos autores reconocieron antes la necesidad de plantear
el problema de la diferenciación de los campesinos (el Sr. V. V. en el artículo
citado del año 1884; el Sr. N. —on en Slovo
(La Palabra) de 1880, al indicar el curioso fenómeno en el seno de
la comunidad misma, de que los mujiks “no hacendosos” abandonan la
tierra mientras que los “hacendosos” se hacen con la mejor; ver Ensayos, pág. 71). Es necesario advertir
que la obra del Sr. Póstnikov tiene un carácter doble: por una parte, el autor
ha reunido hábilmente y estudiado con celo datos estadísticos de los zemstvos
de extraordinario valor, habiendo sabido apartarse en este aspecto del “afán de
considerar la comunidad campesina algo íntegro y homogéneo, como hasta ahora
sigue imaginándoselo nuestra intelectualidad urbana” (pág. 351 de
la obra cit.). Por otra parte, el autor, no guiado por la teoría, ha sido
totalmente incapaz de valorar los datos por él estudiados, los ha examinado
desde el punto de vista, por demás estrecho, de las “medidas a tomar”,
se ha lanzado a redactar proyectos de “comunidades agrícolas-artesanas-fabriles”,
a hablar de la necesidad de “limitar”, “obligar”,
“vigilar”, etc., etc. Y nuestros populistas se han esforzado por no advertir la
primera parte, positiva, de la obra del Sr. Póstnikov, concentrando su
atención en la segunda. Tanto el Sr. V. V. como el Sr. N. —on se han dedicado
con el tono más grave a “refutar” los “proyectos”,
carentes por completo de seriedad, del Sr. Póstnikov (el Sr. V. V. en Rússkaya Misl,
núm. 2 del año 1894; el Sr. N.—on en Ensayos, pág. 233, nota), acusándole del
mal deseo de introducir el capitalismo en Rusia y esquivando celosamente los
datos que
--------------
* Se dice, de ordinario, que los datos
relativos a la Novorrossia no permiten hacer conclu-siones generales como
consecuencia de la particularidad de esa zona. No negamos que la diferenciación
del campesinado agrícola es aquí más intensa que en el resto de Rusia, pero
posteriormente se verá que esa particularidad de Novorrossia no es, en modo
alguno, tan grande como a veces se piensa.
79
ponen de relieve el imperio de las
relaciones capitalistas en el campo de la Rusia meridional contemporánea*.
II.
DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS DE LA PROVINCIA DE SAMARA
Del sur del país pasamos al este, a la
provincia de Samara. Tomemos el distrito de Novoú-zensk, el último estudiado;
en la recopilación relativa a este distrito se da la más detallada
clasificación de los campesinos según sus características económicas**. He
aquí los datos generales de los grupos de campesinos (los datos que siguen se
refieren a 28.276 haciendas de la población que posee tierra de nadiel, con
164.146 personas de ambos sexos, es decir, sólo a la población rusa del distrito,
sin alemanes ni “caseros”, labradores que trabajan en la comu-nidad
y en caseríos. De agregar los alemanes y los
caseros se incrementaría considerable-mente el cuadro de la
diferenciación). (Ver el cuadro en la pág. 80. -Ed.)
La concentración de la producción
agrícola resulta muy considerable: los capitalistas “miembros de la comunidad”
('1/14 del total de haciendas, precisamente las que tienen 10 y más
cabezas de ganado de labor) poseen el 36,5% de todas las siembras, ¡tanto como
el 75,3%, de los campesinos pobres
--------------
* “Es curioso”, escribió el Sr. N. —on,
que el Sr. Póstnikov “proyecte haciendas campesinas de sesenta deciatinas”.
Pero “una vez que la agricultura ha caído en manos de los capitalistas” el
rendimiento del trabajo puede “mañana” elevarse aún más, “y será necesario (!)
transformar las haciendas de sesenta deciatinas en otras de doscientas o
trescientas”. Ya ven ustedes qué sencillo: como la
pequeña burguesía actual de nuestra aldea se va a ver amenazada en un
mañana por la grande, por eso, el
Sr. N. —on ino quiere saber nada de la pequeña de hoy ni de la grande de
mañana!
** Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Samara. Tomo 671, el distrito de
Novoúzensk, Samara, 1890. La
misma clasificación se da para el distrito de Nikoláevsk (tomo VI, Samara, 1889), pero los datos son en él mucho menos
completos. En Recopilación general de
datos estadísticos de la provincia de Samara (tomo VIII, fascíc. I,
Samara, 1892) se da sólo la
clasificación por la dimensión de los nadieles, de lo insatisfactorio de la
cual hablaremos más adelante.
80
|
|
Grupo de labradores |
% con rela- ción del nú- mero total de haciendas |
Área media de Siembra por 1 hacienda, en deciatinas |
% de superficie de siembra con relación al total |
|
Pobre |
Sin ganado de labor Con una cabeza de ganado de labor |
20.7 37.1% 16.4 |
2.1 5.0 |
2.8 8.0% 5.2 |
|
Medio |
Con 2 ó 3 cabe- zas de ganado de labor Con 4 cabezas de ganado de labor |
26.6 38.2% 11.6 |
10.2 15.9 |
17.1 28.6% 11.5 |
|
Rico |
Con 5 a 10 ca- bezas de ganado de labor Con 10 a 20 ca- bezas de ganado de labor Con y más ca- bezas de
ganado de labor |
17.1 5.8 24.7% 1.8 |
24.7 53.0 149.5 |
26.9 19.3 63.4% 17.2 |
|
|
|
|
|
|
------------------------------
Total 100 15.9 100
0,03 0,5 1,5 0,1 1,9 4,9 4,5 4,0 16,8 19,0 6,6 11,8 40,3 10,9 29,2 41,6 22,7 20,4 62,1 55,5 15,4 13,9 6,4 100 28,6% 65,0%
Por tanto, en el grupo inferior hay muy
pocos campesinos que se basten a sí mismos; los aperos perfeccionados no están
en absoluto al alcance de los pobres, mientras que el campe-sino medio los
utiliza en cantidad insignificante. La concentración del ganado es aún mayor
que la de las siembras; es evidente que los campesinos acomodados unen a las
grandes siembras capitalistas la ganadería capitalista. En el polo opuesto
vemos “campesinos” que deben ser incluidos entre los braceros y
jornaleros con nadiel, puesto que la fuente principal de medios de vida es para
ellos la
81
venta de la fuerza de trabajo (como
ahora veremos); los terratenientes dan, a veces, también una o dos cabezas de
ganado a sus braceros con el fin de sujetarlos a su hacienda y de rebajar los
salarios.
|
Grupos de labradores |
% de labra- dores que cultivan to- do el nadiel con aperos y ganado suyos |
% de labra- dores que tienen ape- ros perfec- cionados |
Total de ga- nado (tradu- cido a gana- do mayor por hacien- da; en cabezas |
% con rela-ción al total del ganado |
|
Sin ganado de labor Con 1 cabeza de ganado de labor |
2.1 35.4 |
0.03 0.1 |
0.5 1.9 |
1.5 6.4% 4.9 |
|
Con 2 ó 3 cabezas De ganado de labor Con 4 cabezas de ganado de labor |
60.5 74.7 |
4.5 19.0 |
4.0 6.6 |
16.8 28.6% 11.8 |
|
Con 5 cabezas de ganado de labor Con 10 a 20 cabe zas de ganado de labor Con más de 20 cabezas de ganado de labor |
82.4 90.3 84.1 |
40.3 41.6 62.1 |
10.9 22.7 55.5 |
29.2 20.4 65.0% 15.4 |
|
------------------------ Total |
52.0 |
13.9 |
6.4 |
100 |
Los grupos de campesinos, se comprende,
no se diferencian sólo por la extensión de su hacienda; también se distinguen
por el modo de cultivarla: primeramente, en el grupo superior es muy
considerable la parte (del 40 al 60%) provista de aperos perfeccionados (arados
en especial, y después, trilladoras, aventadoras, segadoras, etc., a caballo y
a vapor). En el 24,7% de las haciendas del grupo superior se concentra el 82,9%
de todos los aperos perfeccionados; el 38,2% de las haciendas del grupo medio
posee el 17,0% de aperos modernos; el 37,1% de las pobres reúne el 0,1% (7
aperos de 5.724) *. En segundo lugar, los campesinos con
--------------
* Resulta interesante que el Sr. V. V. (Tendencias progresistas en la hacienda campesina,
San Petersburgo, 1892, pág. 225) deduce de estos
82
pocos caballos, por la fuerza de la
necesidad, tienen, en comparación con los que poseen muchos caballos, “otro
sistema de economía, otro régimen de toda la actividad económica”, como dice el
redactor de la recopilación del distrito de Novoúzensk (págs. 44-46). Los
campesinos acomodados “dejan descansar la tierra... aran en otoño con
arados... en primavera pasan una segunda reja y después de sembrar pasan la
grada..., aplanan la barbechera con rodillos cuando la tierra se airea... con
el centeno pasan una segunda reja”, mientras que los poco acomodados “no dan
descanso a la tierra y todos los años siembran trigo ruso... para el trigo aran
una vez en primavera... para el centeno no dejan descansar la tierra ni aran, y
se limitan a sembrar en el rastrojo del cultivo anterior... para el trigo aran
ya entrada la prima-vera, y por eso no germina a menudo... para el centeno aran
una vez, cuando no siembran en el rastrojo del año anterior y a destiempo...
aran irracionalmente la misma tierra todos los años, sin darle descanso”.
“Etc., etc., y así hasta el infinito”, termina el autor la relación. “Los
hechos de que dejamos constancia -hechos de radical diferencia de sistemas
económicos entre los campesinos acomodados y los poco acomodados- se traducen
en un grano de mala calidad y en malas cosechas para unos y en cosechas
relativamente mejores para los otros” (ibíd.).
Mas, ¿cómo ha podido formarse esa gran
burguesía en la economía agrícola de la comunidad? La respuesta la dan las
cifras de posesión y usufructo de la tierra por grupos. Los campesinos del
grupo tomado por nosotros tienen en total
--------------
mismos datos un movimiento de la “masa
campesina” hacia la sustitución de los aperos atrasados por los modernos (pág.
254). El método para obtener esa conclusión, del todo falsa, es muy sencillo:
¡El Sr. V. V. ha tomado de la recopilación de los zemstvos los datos del total,
sin tomarse el trabajo de mirar los cuadros demostrativos de la distribución de
los aperos! El progreso de los farmers capitalistas
(miembros de la comunidad), que emplean máquinas para abaratar la producción
del trigo-mercancía, se transforma de un plumazo en progreso de la “masa
campesina”. Y el Sr. V. V. no ha tenido reparo en escribir: “Aunque las
máquinas son adquiridas por los acomodados, todos (sic!!) los campesinos se sirven de ellas” (221). Sobran
comentarios.
83
57.128 deciatinas de tierra comprada (en
76 haciendas) y 304.514 deciatinas de tierra tomada en arriendo, de las cuales
hay 177.789, en 5.602 haciendas, que son de tierra no perteneciente a los
nadieles; 47.494 deciatinas de tierra de nadiel arrendada a otras comunidades
por 3.129 haciendas y 79.231 deciatinas de tierra de la misma clase arrendadas
dentro de la comunidad propia por 7.092 haciendas. La distribución de esa
enorme superficie, que constituye más de 2/3 de
toda el área de siembra de los campesinos, es la siguiente: (ver el cuadro en
la pág. 84. -Ed.)
Vemos aquí una enorme concentración de
tierra comprada y arrendada. Más de 9/,o partes de la tierra
comprada se encuentra en manos de 1,8% de las haciendas de los más ricos. El
69,7% de la tierra arrendada se concentra en manos de campesinos capitalistas,
y el 86,6% en las del grupo campesino superior. La comparación de los datos relativos
a la toma y entrega en arriendo de los nadieles muestra claramente el paso de
la tierra a manos de la burguesía campesina. La transformación de la tierra en
mercancía conduce aquí también al abarata-miento de su precio al por mayor (y,
por consiguiente, a la especulación con tierras). Al de-terminar el precio por
deciatina de la tierra arrendada no comunal se obtienen las siguientes cifras
del grupo inferior al superior: 3,94; 3,20; 2,90; 2,75; 2,57; 2,08; 1,78
rublos. Con el fin de mostrar los errores a que lleva a los populistas el pasar
por alto esta concentración del arriendo aduciremos como ejemplo los
razonamientos del Sr. Kárishev en su conocido libro Influencia de las
cosechas y de los precios del trigo en algunos aspectos de la economía nacional
de Rusia (San Petersburgo, 1897). Cuando bajan los precios del trigo a
causa de la mejora de la cosecha y suben los precios de arriendo, los arrendatarios
capitalistas -concluye el Sr. Kárishev- deben disminuir la demanda y, por
tanto, los precios de arriendo han sido elevados por los representantes de la
economía que trabaja para el consumo propio (I, 288). La conclusión es del todo
arbitraria; es totalmente posible que la burguesía campesina eleve los precios
del arriendo a pesar de la baja de los precios del trigo, pues el mejoramiento
de la cosecha puede
84
85
compensarla. Es muy posible que los
campesinos acomodados, incluso sin existir esa compensación, eleven los precios
de arriendo, abaratando el coste de la producción de trigo con el empleo de
máquinas. Sabemos que el empleo de maquinaria en la agricultura crece, y que
esta maquinaria se concentra en manos de la burguesía campesina. En lugar de
estudiar la diferenciación de los campesinos, el Sr. Kárishev plantea premisas
arbitrarias e injustas con respecto al campesino medio. Por eso, todas las
conclusiones y deducciones hechas de modo análogo en el libro citado no pueden
tener importancia alguna.
Una vez puesta en claro la naturaleza de
los diversos elementos en el campesinado, podemos ya, con facilidad, estudiar
el problema del mercado interior. Si los campesinos acomodados tienen en sus
manos cerca de 2/3 de toda la producción agrícola, está claro que
deben proporcionar una parte incomparablemente mayor aún del trigo destinado a
la venta. Producen trigo para venderlo, mientras que los campesinos pobres
deben comprar el trigo que les falta, vendiendo su fuerza de trabajo. He aquí
datos al particular*:
%
de labrado- % de trabajadores
Grupos de labradores res con
obreros varones ocupados asalariados en industrias
agrícolas
Sin ganado de labor 0,7 71,4
Con 1 cabeza de ganado de labor 0,6 48,7
Con 2 ó 3 cabezas de ganado de labor 1,3 20,4
Con 4 cabezas de ganado de labor 4,8 8,5
Con 5 a 10 cabezas de ganado de labor 20,3 5,0
Con 10 a 20 cabezas de ganado de labor 62,0 3,9
Con 20 y más cabezas de ganado de labor 90,1 2,0
----------------------------------------------------------------------------------------------
Total 9,0 25,0
--------------
* Equiparamos a la venta de fuerza de
trabajo lo que las estadísticas llaman “industrias agrícolas” (locales y fuera
de la localidad). Aquí se incluyen los
braceros y jornaleros, lo que se desprende del cuadro de oficios (Recopilación general de datos estadísticos
de la provincia de Samara, tomo VIII): de 14.063 hombres ocupados en
“industrias agrícolas” hay 13.297 braceros y jornaleros (incluidos pastores y
mozos de labranza).
86
Proponemos al lector que compare estos
datos relativos al proceso de creación del mercado interior con las consideraciones
de nuestros populistas... “Si el mujik es rico, florece la fábrica, y a la
inversa” (V. V. Tendencias progresistas, pág.
9). El Sr. V. V. no se interesa, evidentemente, en absoluto por la cuestión de
la forma social de la riqueza necesaria para la “fábrica” y que no se crea de
otro modo más que transformando en mercancía el producto y los medios de producción,
de una parte, y de otra, la fuerza de trabajo. Al hablar de la venta de trigo,
el señor N.–on se consuela con que ese trigo es producto del “mujik labrador”
(pág. 24 de Ensayos), de que,
al transportar ese trigo, “los ferrocarriles viven
del mujik”(pág. 16). En realidad, ¿es que estos “miembros de la
comunidad” capitalistas no son “mujiks”? “En alguna ocasión tendremos aún la
oportunidad de mostrar -escribió el Sr. N.–on en 1880 y reimprimió en 1893- que
en los lugares donde predomina la propiedad comunal de la tierra no existe
casi (sic!!) la agricultura basada en
principios capitalistas, y que ésta sólo es posible allí donde los lazos de la
comunidad se han roto por completo o se están derrumbando” (pág.
59). El Sr. N.–on no ha encontrado nunca semejante “oportunidad” ni
podía encontrarla, pues los hechos muestran precisamente el desarrollo de la
agricultura capitalista entre los
“miembros de la comunidad”* y la completa adaptación de los
famosos “lazos comunales” a la economía de los grandes sembradores,
basada en el trabajo de braceros.
En un todo análogas son las relaciones
entre los grupos de campesinos en el distrito de Nikoláevsk (Recopilación cit., pág. 826 y sig.
Excluimos a los que viven fuera y a los carentes de tierra). Así, el 7,4%, que
constituyen las haciendas de los ricos (con 10 y más cabezas de ganado de
labor),
--------------
* El distrito de Novoúzensk, que hemos
tomado a título de ilustración, demuestra la especial “vitalidad de la
comunidad” (según la terminología de los señores V. V. y compañía): por el
cuadro de la Recopilación general (pág.
26) vemos que el 60% de las comunidades han vuelto a repartir la tierra,
mientras que en otros distritos la proporción es del 11 al 23 % (para la
provincia, el 13,8 % de las comunidades).
87
con un 13,7% de la población, concentra
en sus manos el 27,6% del ganado y el 42,6% de las tierras arrendadas, mientras
que el 29%, que constituyen las haciendas pobres (sin caballos o con un
caballo), con un 19,7% de la población, sólo tiene el 7,2%), del ganado y el
3% de las tierras arrendadas. Por desgracia, los cuadros relativos al distrito
de Nikoláevsk, repetimos, son demasiado breves. Para terminar con la provincia
de Samara, citaremos la siguiente descripción, en alto grado instructiva, de
la situación de los campesinos, extraída de la Recopilación general correspondiente a esta provincia:
“...El aumento natural de la población,
incrementado aún por la inmigración de los campe-sinos poseedores de pocas
tierras de las provincias occidentales y unido a la aparición, en la producción
agrícola, de los especuladores comerciantes de tierra con fines de lucro, han
complicado cada año más las formas de arriendo de la tierra, elevando su valor,
haciendo del suelo una mercancía que enriquece extraordinariamente con gran
rapidez a unos mientras arruina a otros muchos. Como ilustración señalaremos
las dimensiones de algunas haciendas de comerciantes y campesinos
meridionales, en las que los labrantíos de 3.000 a 6.000 deciatinas no son
raros; algunos siembran hasta 8, 10 y 15.000 deciatinas, tomando en arriendo
varias decenas de millares de deciatinas de tierras del fisco.
“El proletariado agrícola (rural) de la
provincia de Samara debe en gran parte su existencia y aumento numérico a los
últimos tiempos, con su creciente producción de grano destinado a la venta, con
su elevación de los precios de arriendo, con la roturación de eriales y pastos,
con el desmonte de bosques y demás fenómenos semejantes. En toda la provincia
se cuentan 21.624 hogares campesinos sin tierra, al tiempo que hay 33.772 sin
haciendas (con nadiel), sin caballo o con un solo caballo hay 110.604 familias
con 600.000 personas de ambos sexos, contando a unas cinco personas por
familia. Nos atrevemos a considerarlos también proletariado, aunque
jurídicamente dispongan de una u otra parte de la tierra comunal; de hecho son
jornaleros, mozos de labranza, pasto-
88
res, segadores y demás obreros de las
grandes haciendas, y en su nadiel siembran de media a una deciatina para alimentar
a la familia que se queda en casa” (págs. 57-58).
Así pues, los investigadores consideran
proletarios, además de a los campesinos sin caballo, a los que poseen uno.
Subrayamos esta importante deducción, de completo acuerdo con la del Sr.
Póstnikov (y con los datos de los cuadros de clasificación), y que indica la
verdadera importancia económico-social del grupo inferior de campesinos.
III.
DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS DE LA PROVINCIA DE SARATOV
Pasamos ahora a la zona media de las
tierras negras, a la provincia de Sarátov. Tomaremos el distrito de Kamishin,
el único del que se ha dado una clasificación suficientemente completa de los
campesinos según su ganado de labor*.
He aquí los datos de todo el distrito
(40.157 haciendas, 263.135 almas. Deciatinas de siembra, 435.945, es decir,
10,8 deciatinas por hacienda “media”): (ver el cuadro en la pág. 89.
-Ed.)
Vemos, pues, aquí de
nuevo la concentración de las siembras en manos de los grandes sembradores: los campesinos acomodados,
que sólo constituyen una quinta parte de las haciendas (y cerca de un tercio de
la población)**, reúnen más de la
--------------
* Para los otros cuatro distritos de la
provincia, la clasificación por ganado de labor funde a los campesinos medios y
acomodados. Véase Recopilación general de
datos estadísticos de la
provincia de Sarátov, parte I, Sarátov, 1888. B. Cuadros de
clasificación múltiple de la provincia de Sarátov por categorías de campesinos.
-Los funcionarios de estadística de Sarátov han redactado estos cuadros de la
manera siguiente: todos los labradores se dividen en 6 categorías, según
la tierra de nadiel de que disponen; cada categoría en 6 grupos, según
el ganado de labor, y cada grupo en 4 subgrupos, según el número
de trabajadores varones. Se ha hecho el balance sólo por categorías, así
que para obtener datos por grupos
es preciso hacer los cálculos uno mismo. El significado de ese
cuadro lo señalaremos más adelante.
** Observaremos que
al clasificar las haciendas por su estado económico o las dimensiones de
las mismas siempre obtenemos familias más
numerosas en las capas campesinas acomodadas. Ese fenómeno señala la
ligazón
89
mitad de las siembras (53,3%), al tiempo
que las dimensiones de éstas señalan claramente su carácter comercial: 27,6
deciatinas por término medio para cada hacienda. A los campesinos acomodados
les corresponde también una cantidad considerable del ganado de labor por
hacienda: 14,6 cabezas (traducidas a ganado mayor, es decir, considerando 10
cabezas de ganado menor por una de ganado mayor), y de todo el ganado campesino
del distrito, casi 3/5 partes (el 56%) se hallan con‑
--------------
entre la burguesía campesina y las
familias numerosas, que obtienen mayor número de nadie-les; en parte, muestra
lo contrario: atestigua la menor tendencia a reparto entre los campesinos
acomodados. No hay, sin embargo, que exagerar la importancia de que las
familias de los campesinos ricos sean numerosas que, como se ve por nuestros
datos, recurren en mayor medida al empleo del trabajo asalariado. La
“cooperación familiar”, de la que gustan hablar nuestros populistas, es, pues,
base de la cooperación capitalista.
90
centradas en manos de la burguesía
campesina. En el polo opuesto del campo vemos el fenómeno contrario: una
completa desventaja del grupo inferior, del proletariado agrícola, el cual
constituye en nuestro ejemplo algo menos de la mitad de las haciendas (alrededor
de 1/3 de la población), y al que, sin embargo, sólo corresponde 1/8 del
total de las siembras y menos aún del ganado (11,8%)). Son ya,
preferentemente, braceros, jornaleros y obreros industriales con nadiel.
Paralelamente a la concentración de las
siembras y el incremento del carácter comercial de la agricultura marcha su
transformación en agricultura capitalista. Observamos un fenómeno ya conocido:
la venta de la fuerza de trabajo en los grupos inferiores y la compra de ésta
en los superiores.
%
de labrado- % de haciendas
Grupos de labradores res con
obreros industriales asalariados va-
rones
Sin ganado de labor 1,1 90,9
Con 1 cabeza de ganado de labor 0,9 70,8
Con 2 cabezas de ganado de labor 2,9 61,5
Con 3 cabezas de ganado de labor 7,1 55,0
Con 4 cabezas de ganado de labor 10,0 58,6
Con 5 y más cabezas de ganado de labor 26,3 46,7
-----------------------------------------------------------------------------------------------
Total 8,0 67,2
Se requiere aquí una importante
aclaración. P. Skvortsov advirtió ya con absoluta razón, en un artículo, que la
estadística de los zemstvos concede una significación demasiado amplia” al
término “industria” (o “trabajo asalariado”). En
realidad, por “industria” se entienden todas y toda clase de ocupaciones
de los campesinos fuera del nadiel; fabricantes y obreros; molineros, hortelanos, jornaleros y braceros; acaparadores,
comerciantes y peones; industriales madereros y leñadores; contratistas y
obreros de la construcción; hombres de profesiones
liberales, empleados y mendigos, etc., ¡todos ellos entran en la misma
categoría de “industriales”! Este monstruoso empleo de la palabra constituye
una supervivencia de la concepción tradicional -tenemos derecho a decir
oficial- según la
91
cual el “nadiel” es la ocupación
“auténtica”, “natural” del mujik, mientras que todas las restantes
se incluyen sin distinción entre las industrias “auxiliares”. Ese
uso de la palabra tenía raison d'étre con la servidumbre, pero ahora
representa un escandaloso anacronismo. Seme-jante terminología se conserva en
Rusia en parte también porque armoniza magníficamente con la ficción del
campesinado “medio” y excluye
directamente la posibilidad de estudiar la diferenciación de los
campesinos (en especial allí donde las ocupaciones “fuera de la hacienda” son abundantes y diversas. Recordemos que el distrito de Kamishin
es un centro importante de tejidos de indiana). El estudio* de los datos de la
economía campesina por hogares será insatisfactorio hasta tanto las
“industrias” de los campesinos no sean clasificadas por tipos económicos, hasta
que en ellas no se diferencien los patronos de los obreros asalariados. Este es el
número mínimo de tipos económicos, sin distinguir los cuales no puede estimarse
satisfactoria la estadística económica. Sería deseable, se comprende, una
clasificación más detallada, por ejemplo: labradores con obreros asalariados,
labradores sin obreros asalariados, comerciantes, mayoristas, tenderos, etc.,
artesanos en el sentido de industriales que trabajan para el consumidor, etc.
Volviendo a nuestro cuadro, observaremos
que teníamos, pese a todo, cierto derecho a incluir las “industrias”
entre la venta de fuerza de trabajo, puesto que los obreros asalariados
predominan de ordinario entre los “industriales” campesinos. Si fuera posible
separar de estos últimos a los obreros asalariados obtendríamos,
indudablemente, un tanto por ciento muchísimo menor de “industriales” en los
grupos superiores.
En cuanto a los datos referentes a los
obreros asalariados, debemos hacer notar aquí lo plenamente erróneo de la
opinión del Sr. Jarizoménov de que la “contrata por breve plazo [de los
obreros] para la recolección, la siega y a jornal, fenómeno demasiado
extendido, no puede servir de síntoma distintivo del vigor o debilidad de la
hacienda” (pág. 46
--------------
* Decimos “estudio” porque en
los censos por hogares se reúnen datos muy circunstanciados y completos de las
industrias campesinas.
92
de la Introducción a la Recopilación).
Las consideraciones teóricas, el ejemplo de Europa Occidental y los datos
rusos (de ellos hablaremos más adelante) fuerzan, por el contrario, a ver en la
contrata de jornaleros un síntoma muy característico de la burguesía agraria.
Por último, con respecto al
arrendamiento de tierras, los datos muestran también aquí que la burguesía
campesina se apodera de él. Observaremos que en los cuadros de clasificación
múltiple de los estadísticos de Sarátov no se da el número de labradores que
toman y dan la tierra en arriendo, sino sólo la cantidad de tierra sujeta a
esas operaciones*; por eso, debe-remos determinar la magnitud de una y otra
conforme al número total de las haciendas existentes, y no de las que
arriendan. (Ver el cuadro en la pág. 93. -Ed.)
Así pues, también aquí vemos que cuanto
más acomodado es el campesino más toma en arriendo, pese a estar
mejor provisto de tierra de nadiel. Vemos igualmente que el campesino acomodado
desplaza al campesino medio y que el papel de la tierra de nadiel dentro de la
economía campesina tiende a disminuir en ambos polos de la aldea.
Nos detendremos con más detalle en estos
datos relativos al arriendo. A ellos van unidas unas investigaciones y consideraciones
de gran interés e importancia del Sr. Kárishev (Resumen citado) y las
correspondientes “enmienda” del Sr. N.
–on.
El Sr. Kárishev consagra un capítulo
especial (el III) a la “dependencia del arriendo de la prosperidad
de los arrendatarios”. La consecuencia general a que llega estriba en que “siendo iguales las demás
condiciones, la lucha por la tierra dada en
arriendo se inclina en favor de los más prósperos” (pág. 156). “Las
haciendas relativamente más prósperas... desplazan a un segundo plano el grupo
de haciendas menos prósperas” (pág. 154). Vemos, por consi-guiente, que la
conclusión del examen general de los datos estadísticos de los zemstvos es
--------------
* En total, dentro del distrito, se dan
en arriendo 61.639 deciatinas de tierra labrada, es decir, cerca de de la
tierra labrada incluida en los nadieles (377.305 deciatinas).
93
Corresponden deciatinas
por 1 hacienda con % en relación al total de la
tierra de nadiel tierra
|
Grupos de labradores |
Tierra labra- da de los na- nadiels |
Tierra tomada en arri-endo |
Tierra dada en arriendo |
De nadiel |
Tomada en arriendo |
Dada en arriendo |
Total de tie-rra en ex-plotación (tierra de nadiel + to-mada
en arriendo) en % |
|||||||
|
Sin ganado de labor |
5.4 |
0.3 |
3.0 |
16 |
|
1.7 |
|
52.8 |
|
5.5 |
||||
|
Con 1 cabeza de ganado de labor |
6.5 |
1.6 |
1.3 |
14 |
|
6 |
|
17.8 |
|
10.3 |
||||
|
Con 2 cabezas de ganado de labor |
8.5 |
3.5 |
0.9 |
13 |
|
9.5 |
|
8.4 |
|
12.3 |
|
|||
|
Con 3 cabezas de ganado de labor. |
10.1 |
5.6 |
0.8 |
10 |
34 |
9.5 |
30.1 |
4.8 |
17.3 |
10.4 |
34.6 |
|||
|
Con 4 cabezas de ganado de labor |
12.5 |
7.4 |
0.7 |
11 |
|
11.1 |
|
4.1 |
|
11.9 |
|
|||
|
Con 5 y más cabe- zas de ga- nado de labor |
16.1 |
16.6 |
0.9 |
36 |
62.2 |
12.3 |
49.6 |
|||||||
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 9.3 5.4 1.5 100 100 100 100
la misma que en el análisis nuestro.
Además, el estudio de cómo el volumen de la toma en arriendo depende de la
magnitud de tierra de nadiel lleva al Sr. Kárishev a la conclusión de que la
clasificación por nadieles “eclipsa el sentido del fenómeno que nos interesa”
(pág. 139): “recurren... a los mayores arriendos a) las categorías con menos
tierra, pero b) dentro de éstas los grupos que poseen más tierra.
Evidentemente, nos encontramos aquí con dos influencias contrapuestas, cuya
confusión dificulta comprender la importancia de cada una de ellas” (ib.). Esa
deducción es lógica de por sí si aplicamos de manera consecuente el punto de
vista que diferencia los grupos de campesinos por su fortuna: en
nuestros datos hemos visto siempre que el
campesino acomodado acapara la tierra arrendada aunque se encuentra más
favore-cido por lo que a las tierras de nadiel se refiere. Claro es que precisamente
la buena situación de la hacienda constituye el factor determinante en
el arriendo, y que este factor no hace
94
más que cambiar de forma, pero no deja
de ser determinante con el cambio de las condiciones del nadiel y del arriendo.
Mas, aunque el Sr. Kárishev ha investigado la influencia de la “prosperidad”,
no ha mantenido de manera consecuente el punto de vista indicado, y por eso
caracteriza el fenómeno con inexactitud al hablar de la dependencia directa
existente entre el área de tierra en posesión del arrendatario y la tierra
arrendada. Eso por una parte. Por
otra, lo unilateral de su investigación ha impedido al Sr. Kárishev valorar
justamente toda la importancia del hecho de que los ricos se apoderen de las
tierras en arriendo. Al estudiar el “arriendo de tierra que no es de nadiel”,
se limita a sintetizar los datos estadísticos de los zemstvos al particular,
sin relacionarlos con la hacienda propia de los arrendatarios. Se comprende
que, con ese estudio, más formal, no podía ser resuelta la cuestión de las
rela-ciones entre la tierra en arriendo y la “prosperidad”, del carácter
comercial del arriendo. El Sr. Kárishev, por ejemplo, tenía en sus manos los
mismos datos del distrito de Kamishin, pero se limitó a dar.' las cifras
absolutas del arriendo solo (ver anexo Nº 8, pág. XXXVI) y a calcular las magnitudes
medias de la tierra arrendada por hacienda con nadiel (texto, pág. 143). La
concentración del arriendo en manos de los campesinos acomodados, su carácter
industrial, su ligazón con la entrega en arriendo de tierra por los campesinos
del grupo inferior, todo eso ha quedado al margen. Así pues, el Sr. Kárishev no
pudo por menos de advertir que los datos estadísticos de los zemstvos echan por
tierra las concepciones populistas relativas al arriendo y que muestran el
desplazamiento de los pobres por los campesinos acomodados, pero dio una
caracterización inexacta de este fenómeno, y sin estudiarlo en todos sus
aspectos cayó en contradicción con esos datos, repitiendo la vieja cantilena
del “principio de trabajo”, etc. Pero, incluso el simple hecho de hacer constar
la rivalidad y la lucha económica entre los campesinos les pareció a los
señores populistas una herejía, y se lanzaron a “corregir” al Sr. Kárishev a su
manera. He aquí cómo lo hace el Sr. N. –on, quien “utiliza”, según él mismo
dice (pág. 153, nota), las objeciones del Sr. N. Kablukov al Sr. Kárishev.
95
En el § IX de sus Ensayos, el Sr. N. -on habla del arriendo y de sus diferentes
formas. “Cuando el campesino -dice- posee la tierra suficiente para subsistir
con el trabajo agrícola en su propia tierra, no la toma en arriendo” (152). Así
pues, el Sr. N. -on niega sin vacilaciones la existencia de empresarios en el
arriendo campesino, su acaparamiento por los ricos, cuyas siembras son
destinadas al comercio. ¿Pruebas? Ninguna en absoluto: la teoría de la
“pro-ducción popular” no se demuestra, se decreta. El Sr. N. -on aduce contra el
Sr. Kárishev un cuadro de la recopilación del zemstvo del distrito de Jvalinsk
demostrativo de que “a igual existencia de ganado de labor, cuanto menor es el
nadiel, más hay que completar esa falta con el arriendo” (153)*, y más aún: “si
los campesinos se hallan en condiciones totalmente idénticas por el ganado que
poseen y si su hacienda tiene bastante fuerza de trabajo, toman en arriendo más
tierra cuanto menor es el nadiel de que disponen” (154). El lector ve que esas
“conclusiones” no son más que simples argucias verbales basadas en la inexacta
formulación del Sr. Kárishev, que en el problema de la relación entre la tierra
en arriendo y los recursos económicos el Sr. N. -on se limita a divagar sobre
bagatelas sin contenido. ¿No es evidente de por sí que, a igual ganado de labor, cuanto menos tierra propia se posee más se
arrienda? De ello no hay ni que hablar, puesto que se toman precisamente como
iguales esos recursos económicos, de cuya diferencia se trata. La
afirmación del Sr. N.-on de que los campesinos con suficiente tierra no la
toman en arriendo no se demuestra en absoluto con ello, y sus cuadros no hacen
más que poner de relieve que no comprende las cifras por él aducidas: al
equiparar a los campesinos por la cantidad de la tierra de nadiel, destaca de
manera más relevante aún el papel de los “recursos económicos” y del acaparamiento
del arriendo con motivo de la entrega en arriendo
--------------
* Un cuadro exactamente igual nos
ofrecen también las estadísticas del distrito de Kamishin. Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Sarátov, tomo
XI. Distrito de Kamishin, pág. 249 y sig. Por eso podemos perfectamente
utilizar los datos del distrito que hemos tomado.
96
de la tierra por los campesinos pobres
(a los mismos campesinos acomodados, se comprende) *. Recuerde el lector los
datos que acaban de ser aducidos con respecto a la distribución de los
arriendos en el distrito de Kamishin; imagínese que hemos separado a los
campesinos “con igual cantidad de ganado de labor”, y que, al distribuirlos por
categorías según los nadieles y en subgrupos según los trabajadores, decimos
que cuanto menos tierra tienen, más toman en arriendo, etc. ¿Es que con ese procedimiento
desaparece el grupo de los campesinos acomo-dados? Y el Sr. N. –on, con sus
frases vacías, ha conseguido precisamente que desaparezca, ganando así la
posibilidad de repetir los viejos prejuicios del populismo.
El procedimiento, absolutamente inútil,
del Sr. N.–on -calcular el arriendo de los campesinos por una hacienda en
grupos con 0, 1, 2, etc., trabajadores- lo repite el Sr. L. Maress en el libro Influencia de las cosechas y de los precios
del trigo, etc. (I, 34). He aquí un pequeño ejemplo de los “términos
medios” que el Sr. Maress emplea con audacia (al igual que los otro autores de
la obra, escrita con un punto de vista preconcebido populista). En el distrito
de Melitópol -razona-, por cada hacienda que toma en arriendo corresponden 1,6
deciatinas de arriendo en las haciendas sin trabajadores varones; 4,4
deciatinas en las haciendas con un trabajador; 8,3, con dos; 14,0, con tres
(pág. 34). Y como conclusión ¡¡”la distribución aproximadamente igual de las
tierras en arriendo por persona”!! El Sr. Maress no creyó necesario examinar la
distribución real de los arriendos por grupos de haciendas de diversa condición
económica, aunque hubiera podido saberlo por el libro del Sr. V. Póstnikov y
por las recopilaciones de los zemstvos. La cifra “media” -4,4 deciatinas de
tierra arrendada por cada hacienda en el grupo de haciendas con un trabajador
varón- se ha obtenido mediante la suma de cantidades como 4 deciatinas, en el
grupo de haciendas que siembran de 5 a 10 deciatinas y que tienen dos o tres
cabezas de ganado de labor, y 38 deciatinas, en
---------------
* Ya el Sr. P. Struve ha indicado en sus
Notas críticas que los datos aducidos
por el Sr. N. —on refutan sus propias deducciones.
97
el grupo de haciendas que siembran más
de 50 deciatinas y que tienen cuatro y más cabezas de ganada de labor. (Ver: Recopilación del distrito de Melitópol,
págs. G. 10-11.) ¡No es extraño que al sumar a los ricos con los pobres y al
dividir por el número de sumandos se pueda obtener donde se quiera una
“distribución igual”!
En realidad, el 21% de las haciendas de
los ricos del distrito de Melitópol (25 y más deciatinas de siembra), con el
29,5% de la población campesina, posee -pese a tener más tierras de nadiel y
compradas- el 66,3% de las tierras labradas tomadas en arriendo (Recopilación del distrito de Melitópol,
págs. B. 190-194). Por el contrario, el 40% de las haciendas pobres (hasta 10
deciatinas de siembra), con el 30,1% de la población campesina, reúne -pese a
tener la menor cantidad de tierras de nadiel y compradas- el 5,6% de las
tierras labradas tomadas en arriendo. ¡Como puede verse, muy parecido a la
“distribución igual per capita”!
El Sr. Maress fundamenta todos sus
cálculos relativos al arriendo campesino “admitiendo” que las “haciendas que toman
en arriendo corresponden preferentemente a los dos grupos inferiores por la
posesión de tierras” (por los nadieles);
que la “tierra arrendada tiene entre la población que toma en arriendo una
distribución igual per capita” (sic!);
y que el “arriendo condiciona el paso de los campesinos de los grupos
inferiores por la posesión de tierras a los superiores” (34-35). Hemos
demostrado ya que todos estos “supuestos” del Sr. Maress se contradicen por completo con la realidad.
De hecho, todo ocurre precisamente al contrario, y el Sr. Maress no habría
podido por menos de advertirlo si -al tratar de las desigualdades de la vida
económica (pág. 35)- hubiera tomado los datos relativos a la clasificación de
las haciendas por criterios económicos (y no por el nadiel poseído) y no se hubiese limitado a “admitir” sin pruebas los
prejuicios populistas.
Comparemos ahora el distrito de Kamishin
con otros distritos de la provincia de Sarátov. La relación entre los grupos de
campesinos es en todos los lugares homogénea, como lo de-muestran los datos que
van a continuación, correspondientes a los cuatro distritos (Volsk, Kuznetsk,
p. 98
Balashov y Serdobsk) en los que van
unidos, como hemos dicho, los campesinos medios y acomodados:
4
distritos de la província de Sarátov en % % del total
|
Grupos de labradores |
Hacien- das |
Pobla- Total Tierra Tierra
ción de de ga- de de ambos nado nadiel arri- sexos endo |
Total de tierra en explo tación |
Siem- bras |
|||
|
Sin ganado de labor |
24.4 |
15.7 3.7 14.7 2.1 |
8.1 |
4.4 |
|||
|
Con una cabeza de ganado de labor |
29.6 |
25.3 18.5 23.4 13.9 |
19.8 |
19.2 |
|||
|
Con 2 y más cabezas de ga- Nado de labor |
46.0 |
59.0 77.8 61.9 84.0 |
72.1 |
76.4 |
|||
|
------------------ Total |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
100 |
Por consiguiente, en todos los sitios
vemos el desplazamiento de los pobres por los campe-sinos acomodados. Pero en
el distrito de Kamishin los campesinos acomodados son más en número y más ricos
que en los otros. Así, en cinco distritos de la provincia (incluido Kamishin)
las haciendas se distribuyen del modo siguiente según el ganado de labor: sin
ganado de labor, el 25,3%; con una cabeza, el 25,5%; con dos, el 20%; con tres,
el 10,8%, y con cuatro y más, el 18,4%, mientras que en el distrito de Kamishin,
según hemos visto, el grupo acomodado es mayor, aunque, por el contrario, el
pobre es algo más pequeño. Y si unimos los campesinos medios y acomodados, es
decir, si tomamos las haciendas con dos y más cabezas de ganado de labor,
obtendremos los datos siguientes por distritos: (ver el cuadro en la pág. 99.
-Ed.)
Es decir, en el distrito de Kamishin los
campesinos prósperos son más ricos. Se cuenta entre los mejor dotados de
tierra: 7,1 deciatinas de nadiel por varón inscrito en el censo52
contra 5,4 deciatinas para la provincia. Por consiguiente, la abundancia de
tierra “de los campesinos” no supone más que un mayor número y una mayor
riqueza de la burguesía campesina.
Al terminar con eso el examen de los
datos relativos a la
p. 99
Corresponde
a cada hacienda con dos o más cabezas de ganado de labor
Distritos de
Kamishin Vólsk Kuznetsk Balashov
Serdobsk
Cabezas de ganado
de labor 3,8
2,6 2,6 3,9 2,6
Cabezas de ganado
en total 9,5
5,3 5,7 7,1 5,1
Tierra de nadiel en
Deciatinas 12,4
7,9 8 9 8
Tierra tomada en
Arriendo, en dec. 9,5
6,5 4 7 5,7
Superficie de siem-
bra, en deciatinas 17 11,7 9 13 11
provincia de Sarátov, consideramos
necesario detenernos en la clasificación de las haciendas campesinas. Como
seguramente habrá observado ya el lector, nosotros rechazamos a limite la clasificación según el
nadiel y utilizamos exclusivamente la hecha en atención a los medios económicos
(ganado de labor, superficie de siembra). Es preciso motivar este
procedimiento. La clasificación según el nadiel goza de una difusión incomparablemente
mayor en nuestra estadística de los zemstvos, y en su defensa se aducen de
ordinario los dos argumentos siguientes, a primera vista de mucho peso*. Se
dice, en primer término, que para estudiar la vida de los campesinos
agricultores es natural y necesaria la clasificación de acuerdo con la tierra.
Este razonamiento pasa por alto una particularidad esencial de la vida rusa: la
índole no libre de posesión del nadiel, que, por la fuerza de la ley, tiene un
carácter igualitario y cuya movilización se halla trabada en grado sumo. Todo
el proceso de diferenciación de los campesinos agricultores estriba
precisamente en que la vida deja a un lado este marco jurídico. Al utilizar la
clasificación según el nadiel, ponemos juntos al campesino pobre, que da la
tierra en
--------------
* Véanse, por ejemplo, las
introducciones a las Recopilaciones
de las provincias de Sarátov y Samara, así como a la Recopilación de datos de tasación correspondiente a cuatro
distritos de la provincia de Vorónezh y otras publicaciones estadísticas de los
zemstvos.
100
arriendo, y al rico, que la arrienda o
la compra; al pobre, que abandona la tierra, y al rico, que la “recoge”; al
pobre, que cultiva peor la tierra con una insignificante cantidad de ganado, y
al rico, que tiene mucho ganado, abona la tierra, introduce mejoras, etc., etc.
Ponemos juntos, dicho con otras palabras, al proletario del campo y a los
representantes de la burguesía rural. Los “promedios” obtenidos de esa suma velan la diferenciación y son, por ello,
puramente ficticios*. Los cuadros de clasificación múltiple de los estadísticos
de Sarátov, que antes he-mos descrito, permiten mostrar de manera patente lo
inútil de la clasificación según el nadiel. Tomemos, por ejemplo, la categoría
de los campesinos sin nadiel del distrito de Kamishin (ver Recopilación, pág. 450 y sig., Recopilación
del distrito de Kamishin, tomo XI, pág. 174 y sig.). Al definir esta
categoría, el autor de la Recopilación
califica sus siembras de “muy insignificantes” (Introducción, pág. 45), es decir, la coloca entre los pobres. Tomemos
los cuadros. La siembra “media” de esta categoría es de 2,9 deciatinas por
hacienda. Pero observe cómo se ha formado esa “media”: ¡sumando los que
siembran mucho (18 deciatinas por hacienda en el grupo que dispone de 5 y más
cabezas de ganado de labor; en toda la categoría, las haciendas de este grupo
constituyen cerca de 1/8, pero poseen casi la mitad de todas
--------------
* Aprovechamos la rara ocasión de
señalar nuestra solidaridad con el criterio del Sr. V. V., quien saludó en sus
artículos de revista del año 1885 y siguientes el “nuevo tipo de publi-caciones
estadísticas de los zemstvos”, precisamente los cuadros de clasificación
múltiple, que permiten clasificar los datos de cada hacienda, además de por el
nadiel, por su estado económico. “Es preciso referir -escribió el Sr. V. V.-
los datos numéricos no a un conglo-merado
de los más diversos grupos económicos de campesinos como son la aldea o la
comunidad, sino a estos mismos grupos” (V. V. Nuevo tipo de publicaciones estadísticas locales, págs. 189 y 190.
Séverni Véslnik (El Mensajero del Norte), 1885, núm. 3. Citado en la Introducción a la Recopilación de la provincia de Sarátov, pág. 36). Es muy de
lamentar que el Sr. V. V. no haya intentado en ninguno de sus trabajos
posteriores dar un vistazo a los datos de los diversos grupos de campesinos, y
que incluso haya callado, según hemos visto, los hechos aducidos en el libro
del Sr. V. Póstnikov, quien, tal vez el primero, probó a estudiar los datos de
los distintos grupos de campesinos, y no de los “conglomerados de los más
diversos grupos”. ¿A qué se deberá eso?
101
las siembras de la categoría) y los
pobres, los que carecen de caballo, con 0,2 deciatinas de siembra por hacienda!
Tome las haciendas con braceros. En la categoría son muy pocas, 77, es decir,
el 2,5%. Pero de ellas hay 60 en el grupo superior que siembran 18 deciatinas
por hacienda, y en él las haciendas con braceros constituyen ya el 24,5%. Está
claro que velamos la diferenciación de los campesinos, que colocamos a los
campesinos no pudientes en mejor situación de la que ocupan en realidad (al
juntarlos con los ricos y extraer las cifras medias), mientras que, al
contrario, pintamos como menos prósperos a los campesinos pudientes, puesto que
en la categoría de los poseedores de nadieles grandes, en su mayor parte
acomodados, entran asimismo no pudientes (sabido es que también en las
comunidades con grandes nadieles hay siempre no pudientes). Ahora nos resulta
clara también la inexactitud del segundo argumento en defensa de la agrupación
según el nadiel. Se dice que con ella obtenemos siempre una elevación regular
de los índices de fortuna (cantidad de ganado, siembra, etc.) al aumentar la
cuantía de nadiel. Ello es un hecho indiscutible, pues la tierra de nadiel
representa uno de los más importantes factores del bienestar. Por eso hay
siempre entre los campesinos con nadieles grandes más representantes de la
burguesía campesina, lo que eleva las cifras “medias” por nadiel para toda la
categoría. Sin embargo, de todo ello no se puede deducir en modo alguno que sea
justo el procedimiento de fundir la burguesía rural con el proletariado del
campo.
Conclusión: no hay que limitarse a
clasificar por nadieles cuando se estudian los datos del censo de las haciendas
campesinas. La estadística económica debe necesariamente basar la clasificación
en las dimensiones y tipo de la hacienda.
Los criterios para diferenciar esos tipos deben ser tomados de acuerdo con las
condiciones y formas de agricultura locales; cuando se trata de una agricultura
cerealista extensiva es posible limitarse a clasificar por área de siembra (o
por ganado de labor), en otras condiciones es preciso tomar en cuenta las
siembras de cultivos industriales, la transformación técnica de los productos
agrícolas, la siembra de tubérculos o de forra-
102
jes, el ganado lechero, los huertos,
etc. Cuando los campesinos unen en vasta escala la agricultura y los trabajos
industriales se requiere la combinación de los dos sistemas de clasificación
indicados, es decir, la clasificación por las dimensiones y tipos de la
agricultura y por las dimensiones y tipos de las “industrias”. La cuestión de
los procedimientos para clasificar los datos del censo de la economía
campesina por haciendas no es tan estrechamente especializada y secundaria
como podría pensarse a primera vista. Por el contrario, no será en modo alguno
exagerado decir que en la actualidad constituye el problema fundamental de la
estadística de los zemstvos. La plenitud de los datos del censo por haciendas y
la técnica de reunirlos* han alcanzado un alto grado de perfección, mas a
consecuencia de lo imperfecto de su clasificación se pierden muchísimos datos
de gran valía, y el investigador sólo encuentra a su disposición cifras
“medias” (por comunidades, subdistritos, categorías de campesinos, dimensión
del nadiel, etc.). Y esos “promedios”, como ya hemos visto y veremos más
adelante, son con frecuencia completamente ficticios.
IV.
DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS DE LA PROVINCIA DE PERM
Traslademos ahora nuestro examen de los
datos estadísticos de los zemstvos a una provincia que se encuentra en
condiciones por completo distintas: la de Perm. Tomemos el distrito de
Krasnoufimsk, del cual tenemos una clasificación de haciendas por las
dimensiones de su economía agrícola**.
--------------
* Sobre la técnica de los censos de los
zemstvos puede verse, además de las publicaciones antedichas, el artículo del
Sr. Fortunátov en el I tomo de Resúmenes
de las estadísticas de los zemstvos. Se han publicado modelos de
cuestionarios por haciendas en la Introducción
a la Recopilación general de datos estadísticos de la provincia de Samara y
a la Recopilación general de la
provincia de Sarátov, en la Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Oriol (tomo II, distrito de Elets)
y en Materiales para la estadística del
distrito de Krasnou-fimsk de la provincia de Perm, fascíc. IV. Se distingue
en especial, por lo completo, el cuestionario de Perm.
** Materiales
para la estadística del distrito de Krasnoufimsk de la provincia de Perm,
fascíc. III. Cuadros, Kazán, 1894. A título de comparación
103
He aquí los datos generales de la parte
agrícola del distrito (23.574 haciendas con 129.439 personas de ambos sexos).
Ganado por hacienda
|
Grupos de labradores |
% de haci- endas |
% de pobla- ción de uno y otro sexo |
Siem- bra por 1 haci- enda, en dec. |
% en relación a la totalidad de las siembras |
De labor |
En total % en rela- traduci- ción a la do a ga- totalidad nado del gana- mayor do |
|
|
|
Que no cul tivan la T. Que culti- van hasta 5 deciatinas |
10.2 30.3 |
6.5 24.8 |
-- 1.7 |
-- 8.9 8.9 |
0.3 1.2 |
0.9 1.7 15.4 2.3 13.7 |
|
|
|
Que culti- van de 5 a 10 dec. |
27.0 |
26.7 |
4.7 |
22.4 |
2.1 |
4.7 24.5 |
|
|
|
Que culti- van de 10 a 20 dec. |
22.4 |
27.3 |
9.0 |
35.1 |
3.5 |
7.8 33.8 |
|
|
|
Que culti- van de 20 a 50 dec. Que culti- van más de 50 dec. |
9.4 0.7 |
13.5 1.2 |
17.8 37.3 |
28.9 68.7 33.6 4.7 |
6.1 11.2 |
12.8 23.2
60.1 26.3 22.4 3.1 |
|
|
|
--------------- Total |
100 |
100 |
5.8 |
100 |
2.4 |
5.2 |
100 |
|
También aquí, por consiguiente, pese a
la superficie considerablemente menor de las siembras, vemos las mismas
relaciones entre los grupos, la misma concentración de siembras y ganado en
manos de un pequeño grupo de campesinos acomodados. La relación entre la
posesión de la tierra y su utilización económica real resulta también aquí la
misma que en las provincias que ya conocemos*.
--------------
aduciremos después los datos más
importantes del distrito de Ekaterinburgo, del que se da la misma
clasificación. Recopilación de datos
estadísticos del distrito de Ekaterinburgo, provincia de Perm. Editada por
el zemstvo del distrito de Ekaterinburgo. Ekaterinburgo, 1891.
* Estos campesinos (de todos los grupos)
tienen en total 410.428 deciatinas de tierra de nadiel, es decir, un “promedio”
de 17,5 deciatinas por hacienda. Además, los campesinos toman en arriendo
53.882 deciatinas de tierras labradas y 597.180 de prados; en total, por tanto,
651.062 deciatinas (las haciendas que toman en arriendo tierras labradas suman
8.903, y las que toman en arriendo prados, 9.167) ; dan en arriendo la
siguiente tierra de nadiel: labrada, 50.548 deciatinas (8.553 propietarios), y
prados, 7.186 deciatinas (2.180 propieta-rios); en total. 57.734 deciatinas.
104
Tanto
por ciento del total de la tierra
|
Grupos de labradores |
% hacien- das |
% pobla-
Tomada Dada ción de De en en ambos nadiel arriendo arriendo sexos
|
De todas las tierras en usu- fructo |
||
|
|
|
|
|
||
|
Que no cultivan la tierra |
10.2 |
6.5 5.7 0.7 21.0 |
1.6 |
||
|
Que cultivan hasta 5 dec. |
30.3 |
24.8 22.6 6.3 46.0 |
10.7 |
||
|
Que cultivan de 5 a 10 dec. . . |
27.0 |
26.7 26.0 15.9 19.5 |
19.8 |
||
|
Que cultivan de 10 a 20 dec. . . |
22.4 |
27.3 28.3 33.7 10.3 |
32.8 |
||
|
Que cultivan de 20 a 50 dec. |
9.4 |
13.5
15.5 36.4 2.9 |
29.8 |
||
|
Que cultivan más de 50 dec. --------------------- . |
0.7 |
1.2
1.9 7.0 0.3 |
5.3 |
||
|
Total |
100 |
100 |
100 |
100 100 |
100 |
El mismo acaparamiento del arriendo por
los campesinos pudientes que disponen de medios; el mismo paso de la tierra
comunal (a través de la entrega en arriendo) de los campesinos necesitados a
los acomodados, la misma disminución del papel de la tierra de nadiel en dos
direcciones distintas, en ambos polos de la aldea. Para que el lector pueda ver
de manera más concreta esos procesos damos con mayor detalle los datos
relativos a los arriendos de tierra:
|
|
Por una hacienda |
|
|
|
|
|
|
Grupos de labradores |
Perso- nas de Tierra de ambos nadiel en Sexos deciatinas |
% de haci- endas que toman en arriendo tierra la-brada, en dec. |
Por 1 ha- cienda que toma en arriendo tierra labrada |
% de ha-ciendas que toman en arriendo prados |
Por 1 hacien-da que toma en arriendo prados, en dec. |
|
|
Que no cultivan la tierra |
3.51 9.8 |
0.0 |
0.7 |
7.0 |
27.8 |
|
|
Que cultivan hasta 5 dec. |
4.49 12.9 |
19.7 |
1.0 |
17.7 |
31.2 |
|
|
Que cultivan de 5 a 10 dec. |
5.44 17.4 |
34.2 |
1.8 |
40.2 |
39.0 |
|
|
Que cultivan de 10 a 20 dec. . |
6.67 21.8 |
61.1 |
4.4 |
61.4 |
63.0 |
|
|
Que cultivan de 20 a 50 dec. . |
7.86 28.8 |
87.3 |
14.2 |
79.8 |
118.2 |
|
|
Que cultivan más de 50 dec. |
9.25 44.6 |
93.2 |
40.2 |
86.6 |
261.0 |
|
|
------------------ Total |
5.49 |
17.4 |
37.7 |
6.0 |
38.9 |
65.0 |
105
En los grupos superiores de los
campesinos (que concentran, como ya sabemos, la mayor parte de las tierras en
arriendo), el arriendo tiene, por tanto, un carácter abiertamente indus-trial,
de empresa capitalista, contra la opinión de ordinario extendida entre los
economistas populistas.
Pasamos a los datos referentes al
trabajo asalariado, que en este distrito son de especial valor por lo completos
que son (precisamente porque se han añadido los datos relativos a la contrata
de jornaleros).
|
|
|
Nº de haciendas que contratan obreros |
% de haciendas que contratan obreros |
|
Grupos de labradores |
Nº de traba- jadores varo-nes por 1 haci- enda |
A Para Para
Para plazo la la la siega siega
trilla de de heno cere-
ales |
A Para Para
Para plazo la la la siega siega
trilla de de heno cere-
ales |
|
Que no cultivan la tierra |
0.6 |
4 16 - - |
0.15 0.6
- - |
|
Que cul-tivan has- ta 5 dec. |
1.0 |
51 364 340 655 |
0.7 5.1 4.7 9.2 |
|
Que cul-tivan de 5 a 10 dec. |
1.2 |
268 910 1.385
1.414 |
4.2 14.3
20.1 22.3 |
|
Que cul-tivan de 10 a 20 dec. |
1.5 |
940 1.440 2.325
1.371 |
17.7 27.2 43.9 25.9 |
|
Que cul-tivan de 20 a 50 dec. |
1.7 |
1.107 1.043 1.542 746 |
50.0 47.9 69.6 33.7 |
|
Que cul-tivan más de 50 dec. |
2.0 |
143 111 150 77 |
83.1 64.5 87.2 44.7 |
-----------------
Total 1.2 2.513
3.884 5,742 4,263
10.6 16.4 24.3
18.8
Vemos cómo se refuta aquí de manera
patente la opinión de los estadísticos de Sarátov de que la contrata de
jornaleros no constituye un rasgo típico del vigor o de la debilidad de la
hacien-da. Por el contrario, es en el más alto grado un rasgo distintivo de la
burguesía campesina. En todos los tipos de la contrata de jornaleros vemos una
elevación del tanto por ciento de los labradores que toman jornaleros a su
servicio al mismo tiempo que aumenta su fortuna, y eso a pesar de que los
campesinos acomodados son los que más trabajadores
106
familiares tienen a su disposición. La
cooperación familiar es también aquí base de la cooperación capitalista. Vemos
luego que el número de haciendas con jornaleros a su servicio supera 21/2 veces
(promedio para el distrito) el de las haciendas con obreros contratados a
plazo; tomamos el número de jornaleros contratados para la siega de cereales;
lamentable-mente, las estadísticas no dan el número total de haciendas que
contratan jornaleros a su servicio, aunque disponían de dichos datos. En los
tres grupos superiores, de 7.679 haciendas, 2.190 contratara braceros y 4.017,
es decir, la mayoría de los campesinos del grupo acomo-dado, contratan
jornaleros para la siega de cereales. La contrata de jornaleros, se comprende,
no constituye en modo alguno una particularidad de la provincia de Perm, y si
hemos visto antes que de 2 a 6 y a 9 décimas de todos los campesinos incluidos
en los grupos acomodados contratan braceros, la consecuencia directa de ello es
la siguiente. La mayoría de las haciendas de campesinos acomodados utiliza el
trabajo asalariado en una u otra forma. Condición
indispensable para' la existencia de los campesinos acomodados es la formación
de un contingente de braceros y jornaleros. Es, en fin, por demás
interesante subrayar que la relación entre el número de haciendas que contratan
jornaleros y el de haciendas que contratan braceros desciende de los grupos campesinos inferiores a los superiores. En
los grupos inferiores, el número de haciendas que contratan jornaleros supera
siempre muchas veces al de haciendas que contratan braceros. Por el contrario,
el número de haciendas que contratan braceros en los grupos superiores resulta,
a veces, incluso superior al de haciendas que contratan jornaleros. Ese hecho
muestra claramente cómo en los grupos superiores se forman haciendas
verdaderamente basadas en el trabajo de los braceros, basadas en el constante
empleo del trabajo asalariado; éste se distribuye de manera más regular a
través de las estaciones del año y posibilita evitar la contrata de jornaleros,
más costosa y que ofrece más inconvenientes. Citaremos, a propósito, los datos
relativos al trabajo asalariado en el distrito Yelábuga, provincia de Viatka
(los campesinos acomodados van unidos aquí con los medios).
107
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Grupos de labra- dores |
Haciendas Nº % |
% de per- sonas de am- bos sexos |
Trabajadores asalariados A plazo jornaleros
Nº % Nº % |
% de todo el ganado |
% de tie-rras de na-diel labradas |
% de haciendas Que Que toman dan tierra tierra en ar- en ar- riendo
riend |
|
Sin caballos. . |
4.258 12,7 |
8,3 |
56 3,2 16.031
10,6 |
1,4 |
5,5 |
7,9 42,3 |
|
Con 1 caballo |
12.851 38,2 |
33,3 |
218 12,4 28.015
18,6 |
24,5 |
27,6 |
23,7 21,8 |
|
Con varios caballos |
16.484 49,1 |
58,4 |
1.481 84,4 106.318 70,8 |
74,1 |
66,9 |
35,3 9,1 |
---------------
Total 33.593 100
10 1,755 100 150,364
100 100 100
27,4 18,1
Si admitimos que cada jornalero trabaja
un mes (veintiocho días), resulta que su número es tres veces superior al de
los obreros contratados a plazo. Indicaremos de paso que también en la
provincia de Viatka vemos relaciones que nos son ya familiares entre los grupos
por lo que a la contrata de obreros y a la toma y entrega en arriendo de la
tierra se refiere.
Son muy interesantes los datos del censo
por haciendas relativos al abono de las tierras, que aducen las estadísticas de
Perm. He aquí el resultado del estudio de dichos datos53;
% de haciendas Carros de estiércol
Grupos de labradores que llevan esti- llevados al campo
ércol
al campo por
hacienda (de las
que
llevan)
Que cultivan hasta 5 dec. 33,9 80
Que cultivan de 5 a 10 66,2 116
Que cultivan de 10 a 20 70,3 197
Que cultivan de 20 a 50 76,9 358
Que cultivan más de 50 84,3 732
-------------------------------------------------------------------------------------
Total 51,7 176
Así pues, también aquí vemos una
profunda diferencia en el sistema y modo de cultivo de la hacienda de los
campesinos pobres y los acomodados. Y esa diferencia debe
p. 108
darse en todos los sitios, pues los
campesinos acomodados concentran en sus manos en todos los sitios la mayor
parte del ganado campesino y tienen más posibilidades de invertir su trabajo en
la mejora de la hacienda. Por eso, si sabemos, por ejemplo, que los
“campesinos” de la época posterior a la Reforma proporcionaban un contingente
de haciendas sin caballos ni ganado y, al mismo tiempo, “mejoraban el sistema
de cultivos”, pasando al abono de la tierra (descrito con detalle por el Sr. V,
V. en su Tendencias progresistas en la
hacienda campesina, págs. 123-160 y sig.), eso nos demuestra con toda
evidencia que las “tendencias progresistas” significan, simplemente, el
progreso de la burguesía rural. Ello se pone de relieve con más claridad aún en
la distribución de la maquinaria agrícola perfeccionada, de la que las
esta-dísticas de Perm también proporcionan datos. Estos, sin embargo, no
afectan a toda la parte agrícola del distrito, sino sólo a las zonas tercera,
cuarta y quinta, que abarcan 15.076 haciendas de las 23.574. Se hallan
registradas las siguientes máquinas perfeccionadas: 1.049 aventadoras, 225
seleccionadoras y 354 trilladoras, en total 1.628. La distribución por grupos
es la siguiente:
Máquinas Total
de má- % con re-
Grupos de labradores perfecciona quinas per- lación
al das corres- seccionadas total de
pendientes máquinas a 100 hacien perfeccio-
das nadas
Que no cultivan la tierra 0,1 2 0,1
Que cultivan hasta 5 dec. 0,2 10 0,6
Que cultivan de 5 a 10 1,8 60 3,7
Que cultivan de 10 a 20 9,2 299 18,4
Que cultivan de 20 a 50 50,4 948 58,3
}
Que cultivan más de 50 180,2 309 18,9
}
77,2
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 10,8
1.628 100
¡Una ilustración más a la tesis
“populista” del Sr. V. V. de que “todos” los campesinos utilizan maquinaria
perfeccionada!
Los datos relativos a las “industrias”
nos permiten esta vez destacar dos tipos esenciales, que atestiguan: 1) la
transfor
109
mación de los campesinos en burguesía
rural (posesión de empresas comerciales e industriales) y 2) la transformación
de los campesinos en proletariado rural (venta de la fuerza de trabajo, las
llamadas “industrias agrícolas”). He aquí la distribución por grupos de estos
“industriales”, de tipo diametralmente opuesto *:
Distribución
de las empre % de haci-
Empresas co sas comer. e das
con
Grupos de labradores merciales e indust. por industrias industriales grupos en % agrícolas
por
cada 100 con relación haciendas al total
Que no cultivan la tierra 0,5 1,7 52,3
Que cultivan hasta 5 dec. 1,4 14,3 26,4
Que cultivan de 5 a 10 2,4 22,1 5,0
Que cultivan de 10 a 20 4,5 34,3 } 1,4
Que cultivan de 20 a 50 7,2 23,1 }
61,9
0,3
Que cultivan más de 50 18,0 4,5 } -
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 2,9 100 16,2
El cotejo de estos datos con los
relativos a la distribución de siembras y a la contrata de obreros nos
demuestra una vez más que la diferenciación de los campesinos crea mercado
interior para el capitalismo.
Vemos también cuán profundamente se
desfigura la realidad cuando las ocupaciones de tipo más diverso se funden en
un grupo bajo el título de “industrias” o de “ganancias”, cuando la “unión de
la agricultura con las industrias” se presenta (en los señores V. V. y N. -on,
por ejemplo) como algo siempre idéntico, como algo homogéneo y que excluye el
capitalismo.
Indicaremos, para terminar, el carácter
análogo de los datos del distrito de Ekaterinburgo. Si de las 59.709 haciendas
del distrito descontamos las carentes de tierra (14.601), las que sólo tienen
prados (15.679) y las que tienen abandonado todo el nadiel (1.612), de las
27.817 restantes obtendremos los siguientes datos: 20.000 haciendas que no
siembran
--------------
* Las “industrias agrícolas” sólo han
sido señaladas también en las tres últimas zonas. Hay 692 empresas comerciales
e industriales: 132 molinos de agua, 16 almazaras, 97 empresas de extracción de
alquitrán y resina, 283 “herrerías, etc.” y 164 “tiendas, tabernas, etc”.
110
V.
DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS DE LA PROVINCIA DE ORIOL
Disponemos de dos recopilaciones,
relativas a los distritos de Elets y Trubchevsk de esta provincia, que dan la
clasificación de haciendas campesinas por el número de caballos de labor*.
Uniendo estos dos distritos damos los
datos generales por grupos.
--------------
* Recopilación
de las estadísticas de la provincia de Oriol, tomo II, Moscú, 1887.
Distrito de Elets, y tomo III, 1887. El distrito de Trubchevsk.
111
De ahí se ve que las relaciones
generales entre los grupos son también en este caso las mismas que vimos antes
(concentración de tierra comprada y arrendada por los acomodados, paso a ellos
de la tierra de los pobres, etc.). Son también en un todo análogas las
relaciones entre los grupos por lo que al trabajo asalariado, a las
“industrias” Y a las “tendencias progresistas” en la economía se refiere:
Así pues, también en la provincia de
Oriol vemos la diferenciación de los campesinos en dos tipos diametralmente
opuestos: por una parte, en proletariado rural (abandono de tierras y venta de
la fuerza de trabajo) y, por otra, en burguesía campesina (compra de tierras,
arriendo de áreas considerables, especialmente de los nadieles, mejora de la
hacienda, contrata de braceros y jornaleros, que aquí se pasan por alto,
incorporación de empresas comerciales e industriales a la agricultura). Pero,
las dimensiones de la economía agrícola entre los campesinos son aquí, en
general, muy inferiores a las de los casos antes citados; hay incomparablemente
menos campesinos que siembran grandes superficies,
--------------
En el último no entran las comunidades
suburbanas. Los datos del arriendo los tomamos en conjunto, uniendo el arriendo
de la tierra que es de nadiel y de la que no lo es. La cantidad de tierra
entregada en arriendo la hemos determinado aproximadamente, por el número de
haciendas que dan en arriendo todo el nadiel. Sobre la base de las cifras
obtenidas hemos determinado el usufructo de la tierra en cada grupo (nadiel +
tierra comprada + tierra arrendada-tierra dada en arriendo).
112
y la diferenciación de los campesinos, a
juzgar por estos dos distritos, parece, por eso, más débil. Decimos “parece” y
nos basamos para ello en las siguientes razones: en primer lugar, si aquí
observamos que los “campesinos” se transforman con mucha mayor rapidez en
proletariado rural, destacando grupos apenas perceptibles de burgueses del
campo, hemos visto ya, en cambio, ejemplos opuestos, en los cuales se hace
especialmente sensible este último polo de la aldea. En segundo lugar, la
diferenciación de los campesinos agricultores (en este capítulo nos limitamos
precisamente a los campesinos agricultores) es velada por las “industrias”, que
alcanzan un desarrollo singular (el 40%, de las familias). Y entre los
“industriales” también aquí se incluyen, junto a la mayoría de obreros
asalariados, la minoría de comerciantes, mayoristas, patronos, amos, etc. En
tercer lugar, la diferenciación de los campesinos se vela aquí debido a la
carencia de datos de las ramas de la agricultura local que más estrechamente se
hallan ligadas al mercado. El desarrollo de la agricultura mercantil,
comercial, no se orienta aquí a la ampliación de las siembras para la venta
del grano, sino a la producción de cáñamo. A este producto se une aquí el mayor
número de operaciones comer-ciales, y los datos de los cuadros incluidos en la
recopilación no destacan precisamente este aspecto de la agricultura en los
distintos grupos. “Las plantaciones de cáñamo proporcionan el principal ingreso
a los campesinos” (es decir, el ingreso monetario. Recopilación del distrito de Trubchevsk, pág. 5 de la descripción
por aldeas y otras muchas), “la principal atención de los campesinos está
dirigida al cultivo del cáñamo... Todo el estiércol... es destinado a abonar
las plantaciones de cáñamo” (ibíd., 87), “con la garantía de cáñamo” se presta
dinero, el cáñamo sirve para pagar deudas (ibíd., passim). Los campesinos acomodados compran estiércol a los pobres
para abonar sus campos de cáñamo (Recopilación
del distrito de Oriol, t. VIII, Oriol, 1895, pág. 105), los cañamares son
dados y tomados en arriendo en las comunidades propias y ajenas (ibíd., 260),
parte de las “empresas industriales” de cuya concentración hablábamos se halla
ocupada en la elaboración
113
del cañamo. Está claro lo incompleto de
un cuadro de lá diferenciación que carece precisamente de los datos relativos
al más importante producto comercial de la agricultura de ese lugar*.
VI.
DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS DE LA PROVINCIA DE VORONEZH
Las recopilaciones de la provincia de
Vorónezh se distinguen por lo especialmente completo de sus datos y la abundancia
de clasificaciones. Además de la clasificación corriente, por nadieles, en
varios distritos nos encontramos con la clasificación por ganado de labor, por
trabajadores (fuerza de trabajo de la familia), por industrias (los que no se
dedican y los que se dedican a industrias: a) agrícolas, b) mixtas y c)
comerciales e industriales), por braceros (haciendas que proporcionan braceros;
sin braceros y que no proporcionan braceros a otra hacienda, y con braceros
contratados). Esta última clasificación se ha hecho en la mayor parte de los
distritos, y a primera vista podría parecer la más favorable para el estudio de
la dife-renciación de los campesinos. Sin embargo, en la práctica, no es así:
el grupo de haciendas que proporcionan braceros está muy lejos de abarcar a
todo el proletariado rural, pues en él no entran las haciendas que proporcionan
jornaleros, peones, obreros fabriles, de la
--------------
* El redactor de la recopilación del
distrito de Oriol indica (cuadro Nº 57) que el acopio de estiércol por cabeza
de ganado mayor es entre los campesinos acomodados casi el doble que entre los no acomodados (391 puds por cabeza de
ganado con 7,4 cabezas por hacienda contra 208 puds por cabeza de ganado con
2,8 cabezas por hacienda. Y este resultado se ha obtenido clasificando según
los nadieles, lo cual atenúa la profundidad real de la diferenciación). Ello
ocurre porque los pobres se ven obligados a consumir la paja y el estiércol
como combustible, a venderlo, etc. El acopio “normal” de estiércol por cabeza
de ganado (400 puds) lo alcanza, pues, sólo la burguesía campesina. El Sr. V.
V. podría adentrarse a este propósito en consi-deraciones (como lo hace
alrededor del hecho de que los campesinos se vayan quedando sin caballos) sobre
el “restablecimiento de la relación normal” entre la cantidad de ganado y la
de estiércol.
114
construcción y de removido de tierras,
criados, etc. Los braceros constituyen sólo parte de los obreros asalariados
proporcionados por los “campesinos”. El grupo de haciendas que contrata
braceros es también por demás incompleto, pues en él no entran las haciendas
que contratan jornaleros. El grupo neutral (que no proporciona ni contrata
braceros) mezcla en cada distrito a decenas de miles de familias, agrupando a
miles que carecen de caballo con miles que tienen varios, a los que toman
tierras en arriendo con los que la dan, a agricultores y no agricultores, a
miles de obreros asalariados y a la minoría de patronos, etc. La cifra “media”
para todo el grupo neutral se obtiene, por ejemplo, sumando las haciendas sin
tierra o con tres o cuatro deciatinas (de tierra de nadiel y comprada en total)
con aquellas que tienen más de 25 y 50 deciatinas de tierras de nadiel y además
adquieren en propiedad decenas y centenares de deciatinas (Recopilación del distrito de Bobrov, pág. 336, rúbrica núm. 148;
del distrito de Novojopiorsk, pág. 222), sumando las haciendas con un total de
0,8 a 2,7 cabezas de ganado por familia con haciendas que en total disponen de
12 a 21 cabezas de ganado (ibíd.). Se comprende: con ayuda de esos términos
“medios” no es posible presentar la diferenciación de los campesinos, y no
tenemos otro remedio que tomar la clasificación por el ganado de labor como la
más aproximada a la clasificación por las dimensiones de la economía agrícola.
Tenemos a nuestra disposición cuatro recopilaciones con esa clasificación (de
los distritos de Zemliansk, Zadonsk, Nizhnedevitsk y Korotoyak) de los cuales
debemos elegir el distrito de Zadonsk, puesto que para los restantes no se dan
separadamente los datos relativos a la tierra comprada y dada en arriendo por
grupos. Más adelante damos los datos conjuntos de estos cuatro distritos; el
lector verá como de ellos se derivan las mismas consecuencias. He aquí los
datos generales por grupos del distrito de Zadonsk (15.704 haciendas, 106.288
personas de ambos sexos, 135.656 deciatinas de tierra comunal, 2.882
deciatinas de tierra comprada, 24.046 deciatinas de tierra tomada en arriendo y
6.482 decilatinas de tierra dada en arriendo).
115
También aquí las relaciones entre los
grupos son las mismas que en los distritos y provincias anteriores (concentración
de la tierra comprada y tomada en arriendo, paso de los nadieles de los
campesinos no acomodados a los arrendatarios y a los campesinos acomodados,
etc.), pero la importancia de los campesinos acomodados es en este caso
incomparablemente más débil. Las dimensiones en extremo reducidas de la
economía agrícola de los campesinos plantean, naturalmente, incluso la cuestión
de si éstos pertenecen a los agricultores o a los “industria-les”. He aquí los
datos relativos a las “industrias”, primero sobre su distribución por grupos.
(Ver el cuadro en la pág. 116. -Ed.)
La distribución de los aperos
perfeccionados y de los dos tipos de las “industrias” opuestos (venta de la
fuerza de trabajo y empresas comerciales e industriales) es también aquí igual
que en los datos antes examinados. El enorme tanto por ciento de haciendas con
“industrias”, el predominio de las haciendas que compran trigo sobre las que
lo venden y del ingreso monetario procedente de las “indus-
116
Aperos % de
% de haciendas % del
ingreso
perfeccio- haciendas monetario de
nados
|
Grupos de labra- dores |
Por % 100 del hac. to- tal |
Que Que con- pro- tra- por- tan cio- bra- nan ce- bra- ros ce- ros |
Empresas comercia-les e in-dustriales por 100 haciendas |
Con “in-dus-trias” |
Que ven- den trigo |
Que com-pran grano |
Las La “in- venta dus- de trias” pro- duc- tos agr. |
|||
|
Sin ca ballo |
- - |
0,2 29,9 |
1,7 |
94,4 |
,7,3 |
70,5 |
87,1 10,5 |
|||
|
Con 1 Caba-llo |
0,06 2,1 |
1,1 15,8 |
2,5 |
89,6 |
31,2 |
55,1 |
70,2 23,5 |
|||
|
Con 2 ó 3 ca ballos |
1,6 43,7 |
7,7 11,0 |
6,4 |
86,7 |
52,5 |
28,7 |
60,0 35,2 |
|||
|
Con 4 y más caba- llos -------- |
23,0 54,2 |
28,1 5,3 |
30,0 |
71,4 |
60,0 |
8,1 |
46,1 51,5 |
|||
|
Total |
1 2 |
100 |
3 8 |
17 4 |
4 5 |
90,5 |
33,2 |
48,9 |
66,0 |
29,0 |
más bien “industrial” ,que agrícola.
Examinemos, sin embargo, qué industrias son éstas. La Recopilación de datos de tasación de la propiedad territorial campesina
en los distritos de Zemliansk, Zadonsk, Korotoyak y Nizhnederitsk
(Vorónezh, 1889) da una relación de todas las profesiones de los “industriales”
locales y de los que van a trabajar fuera de la localidad (222 profesiones en
total), distribuyéndolos por grupos según el nadiel e indicando el volu-men del
salario en cada profesión. De dicha relación se desprende que la inmensa mayoría de las “industrias”
campesinas consiste en el trabajo asalariado. De 24.134 “industriales”
existentes en el distrito de Zadonsk hay 14.135 braceros, carreros, pastores y
peones, 1.813 obreros de la construcción, 298 obreros urbanos, fabriles, etc.,
446 que prestan servicio a particulares, 301 mendigos, etc. Con otras
--------------
* En el poco numeroso grupo superior de
los campesinos vemos lo contrario: el predominio de la venta del trigo sobre la
compra, la obtención de un ingreso monetario
de la tierra principalmente, un elevado tanto por ciento de dueños con
braceros, con aperos perfeccio-nados y con empresas comerciales e industriales.
Todos los rasgos típicos de la burguesía campesina se ponen también aquí de
relieve palmariamente (pese a su escaso número) en forma de incremento de la
agricultura comercial y capitalista.
117
palabras: la inmensa mayoría de los
“industriales” son representantes del proletariado rural, obreros asalariados con nadiel, que venden su fuerza de trabajo a
los patronos rurales e industriales*. Así pues, si tomamos la relación entre
los diversos grupos de campesinos en una provincia dada o en un distrito dado,
en todos los lugares vemos los rasgos
típicos de la diferenciación, lo mismo en las provincias esteparias abundantes
en tierras, con siembras de los campesinos relativamente enormes, que en las
zonas de la mayor escasez de tierra, con “haciendas” campesinas en miniatura;
pese a las más profundas diferencias de las condiciones agrarias y agrícolas,
la relación del grupo superior con respecto al inferior es siempre igual. Si
comparamos regiones diversas, en unas se pone de manifiesto con especial
relieve la formación de patronos rurales entre los campesinos, y en otras, la
formación del proletariado rural. De suyo se comprende que en Rusia, lo mismo
que en cualquier otro país capitalista, este último aspecto del proceso de
diferenciación abarca un número incomparablemente mayor de pequeños
agricultores (y, es posible, mayor número de zonas) que el primero.
VII.
DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS DE LA PROVINCIA DE NIZHNI NOVGOROD
Los datos de tres distritos de la
provincia de Nizhni Nóvgorod —Kniaguinin, Makáriev y Vasil— correspondientes al
censo estadístico de los zemstvos por hogares se hallan
--------------
* Como complemento a lo antes dicho
acerca del concepto de las “industrias” en la estadística de los zemstvos
daremos datos más completos de las industrias campesinas de ese lugar. Los
funcionarios de estadística de los zemstvos las han dividido en seis categorías:
1) industrias agrícolas (59.277 personas sobre un total de 92.889
“industriales” en los cuatro distritos). Entre la inmensa mayoría de obreros
asalariados entran, sin embargo, aquí patronos (dueños de melonares, huertas,
colmenares, puede que parte de los cocheros, etc.). 2) Artesanos y kustares
(20.784 personas). Entre los verdaderos artesanos (es decir, que trabajan por
encargo de los consumidores) hay
muchos obreros asalariados, especialmente de la construcción, etc. De estos
últimos hemos contado más de 8.000 (entran
118
reunidos en un cuadro por grupos; en él
se divide a las haciendas campesinas (sólo las de tierras de nadiel y
recogiendo únicamente a los campesinos que viven en su aldea) en cinco grupos
según el ganado de labor (Materiales para
la tasación de las tierras de la provincia de Nizhni Nóvgorod. Parte económica,
fascíc. IV, IX y XII, Nizhni Nóvgorod, 1888, 1889, 1890).
Agrupando estos tres distritos obtenemos
los siguientes datos de los grupos de haciendas (en los tres distritos mencionados
los datos abarcan a 52.260 haciendas con 294.798 almas. Tierra de nadiel,
433.593 deciatinas; tierra comprada, 51.960 deciatinas; tomada en arriendo,
86.007 deciatinas, comprendiendo toda clase de tierra, de nadiel o que no es de
nadiel, labrada y prados; tierra dada en arriendo, 19.274 deciatinas) :
--------------
también, seguramente, patronos:
panaderos, etc.). 3) Criados, 1.737 personas. 4) Comerciantes y patronos
industriales, 7.104 personas. Según hemos dicho, la separación de esta
categoría de la masa general de “industriales” es especialmente necesaria. 5) Profesiones
liberales, 2.881 personas, incluidos 1.090 mendigos; además, entran los
vagabundos, los gendarmes, las prosti‑
119
También aquí, por consiguiente, vemos
que los campesinos acomodados, aunque tienen más tierras de nadiel (el tanto
por ciento de tierra de nadiel en los grupos superiores es mayor que el tanto
por ciento de su población), concentran en sus manos la tierra comprada (el
9,6% de las haciendas de campesinos acomodados posee el 46,2% de la tierra
comprada, mientras que a 2/3 de las haciendas de los campesinos necesitados
corresponde menos de la cuarta parte del total de tierra comprada), concentran
también en sus manos el arriendo, “reúnen” la tierra de nadiel, dada en
arriendo por los pobres y, gracias a todo ello, la distribución real de la
tierra en usufructo de los “campesinos” no se parece en absoluto a la
distribución de la tierra de nadiel. Los campesinos sin caballo disponen en
realidad de menos tierra que el nadiel garantizado por la ley. Los que poseen
uno o dos caballos aumentan sus posesiones sólo del 10 al 30° c (de 8,1 a 9,4
deciatinas, de 10,5 a 13,8 deciatinas), cuando los campesinos acomodados las
incrementan de una vez y media a dos
veces. Mientras que la diferencia entre los grupos por la cantidad de
tierra de nadiel es insignificante, la que existe entre ellos por las dimensiones reales de la hacienda
agrícola es enorme; así se desprende de los datos anteriores relativos al
ganado y de los que damos a continuación con respecto a la siembra: (ver el
cuadro en la pág. 120. -Ed.)
La diferencia entre los grupos por lo
que al área de siembra se refiere resulta aún mayor que por las proporciones
de la posesión y el usufructo efectivo de las tierras, sin hablar ya de las
diferencias por las dimensiones de nadiel**.
--------------
tutas, los policías, etc. 6) Obreros
urbanos, fabriles y otros, 1.106 personas. “Industriales” locales. 71.112, que
salen a trabajar fuera, 21.777; varones, 85.255; mujeres, 7.634. El volumen del
salario es el más diverso: 8.580 peones del distrito de Zadonsk, por ejemplo,
ganan 234.677 rublos, al tiempo que 647 comerciantes y patronos industriales
sacan 71.799 rublos. Puede imaginarse la confusión que se obtendría de reunir
en un conjunto todas estas “industrias” de tan diverso carácter; y así proceden
de ordinario nuestros funcionarios de estadística de los zemstvos y nuestros
populistas.
* Si tomamos la cantidad de tierra de nadiel de los campesinos sin caballos
(por 1 hacienda) por 100, para los grupos superiores la cantidad
120
|
Grupos de labradores |
Siembra por 1 hacienda, en dec. |
% con relación a todas las haciendas |
% de haciendas con braceros |
% de labradores con empresa comerciales e industriales |
% de haciendas con trabajos fuera del pueblo |
|
Sin caballos |
1.9 |
11.4 |
0.8 |
1.4 |
54.4 |
|
Con un caballo |
4.4 |
32.9 |
1.2 |
2.9 |
21.8 |
|
Con 2 caballos |
7.2 |
32.4 |
3.9 |
7.4 |
21.4 |
|
Con 3 caballos |
10.8 |
15.6 |
8.4 |
15.3 |
21.4 |
|
Con 4 y más Caballos ------------------ |
16.6 |
7.7 |
17.6 |
25.1 |
23.0 |
|
Total |
5.0 |
100 |
2.6 |
4.6 |
31.6 |
Ello nos muestra una y otra vez la
completa inutilidad de la clasificación por las dimensiones de tierra de
nadiel, cuyo carácter “igualitario” se ha transformado ahora en una mera
ficción jurídica. Las restantes columnas del cuadro muestran de qué modo tiene
lugar la “unión de la agricultura con la industria” entre los campesinos: los
acomodados unen la agricultura comercial y capitalista (elevado tanto por
ciento de hogares con braceros) a las empresas comerciales e industriales, al
mismo tiempo que los pobres unen la venta de su fuerza de tra-bajo (“trabajo
fuera del pueblo”) a la insignificante área de siembra, es decir, se
transforman en braceros y jornaleros con nadiel. Observaremos que la falta de
una regular disminución del tanto por ciento de haciendas con salarios fuera
del pueblo se debe a la extraordinaria diversidad de estos “salarios” e
“industrias” entre los campesinos de la provincia de Nizhni Nóvgorod : además
de los obreros agrícolas, de los peones, de los obreros de la construcción y de
los que trabajan en barcos, etc., se incluye en este capítulo un número
relativamente muy considerable de “kustares”, de propietarios de talleres
industriales, de comerciantes, de
--------------
de tierra de nadiel se expresará con las
cifras siguientes: 159, 206, 259 y 321. Las cifras correspondientes a la
posesión efectiva de tierra en cada grupo serán: 100, 214, 314, 477 y 786; y
para el área de la siembra por grupos: 100, 231. 378, 568 y 873.
* Sólo para el distrito de Kniaguinin.
121
mayoristas, etc. Se comprende que la
mezcla de tan diversos tipos de “industriales” quita exactitud a los datos de
las “haciendas con trabajos fuera del pueblo”*.
Con respecto a las diferencias en la
hacienda agrícola 'de los distintos grupos de campesinos, observaremos que en
la provincia de Nizhni Nóvgorod el “abono constituye una de las más importantes
condiciones determinantes del grado de rendimiento de las tierras labradas”
(pág. 79 de los Materiales para la
tasación de las tierras del distrito de Kniaguinin). La cosecha media de
centeno se eleva regularmente a medida que aumenta el abono: con 300 a 500
carros de estiércol por 100 deciatinas de nadiel, la cosecha de centeno es
igual a 47,1 meras** por deciatina, y con 1.500 y más carros es de 62,7 meras
(pág. 84, ibíd.). Está claro, por ello, que la diferencia de los grupos por el
volumen de la producción agrícola debe ser mayor aún que la diferencia por el área
de siembra, y que los funcionarios de estadística de Nizhni Nóvgorod han
cometido un gran error, al estudiar el rendimiento de las tierras campesinas en
general en vez de hacerlo por separado con las tierras de los campesinos no
acomodados y los acomodados.
VIII.
REVISTA DE LOS DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS CORRESPONDIENTES A OTRAS
PROVINCIAS
Como el lector habrá observado, para el
estudio de la diferenciación de los campesinos nos valemos exclusivamente de
los censos estadísticos de los zemstvos por hogares si abarcan a zonas más o
menos considerables, si proporcionan datos suficientemente detallados de los
índices más importantes relativos a la diferenciación y si (lo que es de singular
importancia) están ordenados de modo que se pueden limitar los diversos grupos
campesinos atendido su bienestar
--------------
* Sobre las “industrias” de los
campesinos de la provincia de Nizhni Nóvgorod véase en M. Plótnikov, Las industrias kustares en la provincia de
.Nizhni Nóvgorod (Nizh. Nov. 1894), los cuadros insertados al final de la
obra y las recopilaciones estadísticas de los zemstvos, en especial las de los
distritos de Gorbátov y Semiónov.
** Mera: 2,621 decalitros. Ed.
122
económico. Los datos expuestos,
relativos a 7 provincias, agotan el material estadístico de los zemstvos que
satisface esas condiciones y que hemos tenido la posibilidad de utilizar. Para
completarlos haremos breve referencia a los datos restantes, menos completos,
de género idéntico (es decir, que están basados en los censos totales por
hogares).
Para el distrito de Demiansk, provincia
de Nóvgorod, tenemos un cuadro que clasifica las haciendas campesinas por el
número de caballos (Materiales para la
tasación de las fincas rústicas de la provincia de Nóvgorod. El distrito de
Demiansk, Nóvgorod, 1888). No figuran en él datos relativos a la toma y
entrega de la tierra en arriendo (en deciatinas), mas los que figuran
testimonian la completa identidad de las relaciones entre los campesinos
acomodados y pobres en esta provincia con respecto a las otras. También aquí,
por ejemplo, se eleva del grupo inferior al superior (de los que carecen de
caballos a los que poseen tres y más) el tanto por ciento de haciendas con
tierra comprada y tomada en arriendo, pese a que quienes poseen varios caballos
están provistos de tierra de nadiel por encima del término medio. El 10,7% de
las haciendas con tres y más caballos -lo que representa el 16,1% de la
población- tiene el 18,3% de toda la tierra de nadiel, el 43,4% de la comprada,
el 26,2% de la tomada en arriendo (si puede juzgarse de ella por el área de
siembra de centeno y cebada en las tierras arrendadas) y el 29,4% de todas las
“construcciones industriales”, mientras que el 51,3% de las haciendas sin
caballos o con uno solo, con el 40,1% de la población, tienen únicamente el
33,2% de la tierra de nadiel, el 13,8% de la tierra comprada, el 20,8% de la
tomada en arriendo (en el sentido indicado) y el 28,8% de las “construcciones
industriales”. Dicho con otras palabras: también aquí “recoge” tierra el
campesino acomodado y une a la agricultura las “industrias” comerciales e
industriales, mientras que los pobres abandonan la tierra y se transforman en
obreros asalariados (el tanto por ciento de “personas con industrias”
desciende del grupo inferior al superior, desde el 26,6% para los que carecen
de caballos
123
hasta el 7,8% para los que tienen tres y
más caballos). Lo incompleto de estos datos nos obliga a no incluirlos en el
resumen de los materiales que damos a continuación, relativos a la
diferenciación de los campesinos.
Por la misma causa tampoco incluimos los
datos de parte del distrito de Kozelets, provincia de Chernígov (Materiales para la tasación de las fincas
rústicas, reunidos por la sección de estadística del Consejo provincial del
zemstvo, tomo V, Chernígov, 1882; por la cantidad de ganado de labor se
han clasificado datos de 8.717 haciendas de la zona de tierras negras del
distrito). La relación entre los grupos es aquí la misma: el 36,8% de las
haciendas sin ganado de labor, con el 28,8% de la población, tiene el 21% de la
tierra propia y de nadiel y el 7% de la tomada en arriendo; en cambio, reúne el
63% de toda la tierra dada en arriendo por esas 8.717 haciendas. El 14,3% de
las haciendas con cuatro y más cabezas de ganado de labor, con el 17,3% de la
población, posee el 33,4% de la tierra propia y de nadiel, el 32,1% de la
tomada en arriendo y sólo el 70% de la dada en arriendo. Por desgracia, las
haciendas restantes (con una a tres cabezas de ganado de labor) no se hallan
subdivididas en grupos más pequeños.
En Materiales para la investigación del usufructo de tierras y de la vida económica
de la población rural de las provincias de Irkutsk y el Yeniséi, hay un
cuadro de clasificación en extremo interesante (por el número de caballos de
labor) relativo a las haciendas campesinas y de colonos en cuatro comarcas de
la provincia del Yeniséi (tomo III, Irkutsk, 1893, pág. 730 y sig.). Es muy
interesante observar que la relación entre el siberiano acomodado y el colono (
¡es posible que ni el más furibundo populista se atreviera a buscar en ella la
famosa comunidad!) coincide por completo en el fondo con la relación de los
miembros acomodados de nuestra comunidad y sus “hermanos” sin caballos o con
un solo caballo. Agrupando a los colonos y a los campesinos que viven en
Siberia desde antaño (y esa agrupación es necesaria, porque los primeros sirven
de fuerza de trabajo para los segundos), obtenemos los rasgos ya conocidos de
los grupos superiores
124
e inferiores. El 39,4%, de haciendas de
los grupos inferiores (sin caballos o con uno y dos), con el 24% de la
población, reúne sólo el 6,2% de todos los labrantíos y el 7,1% de todo el
ganado, mientras que el 36,4% de haciendas con cinco y más caballos, con el
51,2% de la población, tiene el 73% de los labrantíos y el 74,5% de todo el
ganado. Los últimos grupos (de cinco a nueve, diez y más caballos), con 15 a 36
deciatinas de tierra labrada por hacienda, recurren en vasta medida al trabajo
asalariado (del 30 al 70% de las haciendas tienen obreros asalariados),
mientras que los tres grupos inferiores, con 0, 0,2, 3 y 5 deciatinas de tierra
labrada por hacienda, proporcionan obreros (el 20, el 35 y el 59% de las
haciendas). Los datos de la toma y entrega en arriendo de la tierra ofrecen la
única excepción de la regla encontrada por nosotros (concentración de las
tierras dadas en arriendo en manos de los acomodados), mas es una excepción que
confirma la regla. Se trata de que en Siberia no se dan precisamente las
condiciones que la han creado, no existe el nadiel obligatorio e “igualitario”,
no hay propiedad privada, ya plasmada, de la tierra. El campesino acomodado no
la compra ni la toma en arriendo, sino que se apodera de ella (así ha
ocurrido, por lo menos, hasta ahora); el arriendo de la tierra tiene más bien
el carácter de trueque entre vecinos, y, por eso, no se puede establecer regla
alguna basándose en los datos por grupos de la toma y entrega en arriendo*.
Para tres distritos de la provincia de
Poltava podemos determinar aproximadamente la distribución del área de siem‑
--------------
* “Los materiales referentes a la
entrega y toma en arriendo de tierras, recogidos sobre el terreno, fueron
estimados como no merecedores de un estudio especial, puesto que el fenó-meno
mismo sólo existe de manera embrionaria; los contados casos de arriendo se
distinguen por una total casualidad y no tienen aún influencia alguna en la
vida económica de la provincia del Yeniséi (Materiales,
tomo IV, fascic. 1, pág. V, Introducción). De las 424.624 deciatinas de
labrantíos blandos de los campesinos que viven desde antaño en la provincia del
Yeniséi, 417.086 pertenecen a la tierra “gentilicia usurpada”54. La
tomada en arriendo (2.686 deciatinas) es casi igual a la dada (2.639
deciatinas), y no constituye ni el uno por ciento de la tierra que fue usurpada
125
Sobran comentarios.
De la provincia de Kaluga no tenemos más
que los datos siguientes, muy fragmentarios e incompletos, de la siembra de
cereales para 8.626 haciendas (alrededor de 1/20 de las haciendas campesinas de
la provincia**).
--------------
* Recopilación,
pág. 142.
** Sinopsis
estadística de la provincia de Kaluga, correspondiente al año 1896, Kaluga,
1897, pág. 43 y sigs., 83 y 113 de los anexos.
126
Número relativo
%
de la Correspon- %
de la tie-
tierra
to- de por arren
rra tomada
% de arren mada en datario,
en
en arriendo datarios arriendo deciatinas
se da en a-
rriendo a
terceros
Arriendos pequeños
(hasta 10 dec.) 86,0 35,5 3,7 6,6
Arriendos medios
(de 10 a 30 dec.) 8,3 16,6 17,5 3,9
Arriendos grandes
(más de 30 dec.) 5,7 47,9 74,8 12,9
---------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 100 100 +8,6 9,3
Grupos de
haciendas según el área de siembra
Siembran en otoño, en meras
|
Que no Siem bran |
Hasta 15 |
De 15 A 30 |
De 30 a 45 |
De 45 a 60 |
Más de 60 |
Total |
|
% de haciendas |
7.4 |
30.8 |
40.2 |
13.3 |
5.3 |
3.0 |
100 |
|
% de personas de ambos sexos |
3.3 |
25.4 |
40.7 |
17.2 |
8.1 |
5.3 |
100 |
|
% de superficie de siembra |
-- |
15.0 |
39.9 |
22.2 |
12.3 |
10.6 |
100 |
|
% del total de ca- ballos de labor |
0.1 |
21.6 |
41.7 |
19.8 |
9.6 |
7.2 |
100 |
|
% del ingreso glo- bal de la siembra |
-- |
16.7 |
40.2 |
22.1 |
21,0 100 |
||
|
Deciatinas de siembra por hac. |
-- |
2.0 |
4.2 |
7.2 |
9.7 |
14.1 |
-- |
Es decir, el 21,6% de las haciendas, con
un 30,6% de la población, posee el 36,6% de los caballos de labor, el 45,1% de
las siembras y el 43,1% del ingreso global
de las siembras. Claro es que también estas cifras muestran la concentración
de la tierra comprada y tomada en arriendo por los campesinos acomodados.
Con respecto a la provincia de Tver,
pese a la riqueza de datos en las recopilaciones, el estudio de los censos por
hogar es en extremo incompleto; no existe clasificación de
127
las haciendas por sus bienes económicos.
Esa falla la utiliza el señor Vijliáev en la Reco-pilación de datos estadísticos de la provincia de Tver (tomo
XIII, fascíc. 2. La hacienda campesina,
Tver, 1897) para negar la “diferenciación” de los campesinos, ver la tendencia
a “una mayor nivelación” y entonar un himno a la “producción popular” (pág.
312) y a la “economía natural”. El Sr. Vijliáev se lanza a las lucubraciones
más arriesgadas y gratuitas sobre la “diferenciación”, en las que, además de no
aducir dato concreto alguno con respecto a los grupos de campesinos, no ha
comprendido siquiera la verdad elemental de que la dife-renciación tiene lugar
dentro de la comunidad, y que por eso es sencillamente risible hablar de
“diferenciación” y tomar sólo las
clasificaciones por comunidades o por subdistritos*.
IX.
RESUMEN DE LOS DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS ANTES EXAMINADOS, RELATIVOS A
LA DIFERENCIACION DE LOS CAMPESINOS
Para comparar y resumir los datos antes
expuestos acerca de la diferenciación de los campesinos, no podemos, evidentemente,
tomar las cifras absolutas y sumarlas por grupos: para ello se precisarían
datos completos de todo un grupo de distritos e igualdad de procedimiento en la
clasificación.
--------------
* A título de curiosidad aducimos un
ejemplo. La “conclusión general” del Sr. Vijliáev dice: “La compra de tierras
por los campesinos de la provincia de Tver tiene la tendencia a nivelar el área
de la posesión territorial” (pág. 11). ¿Pruebas? Si tomamos los grupos de comunidades por las
dimensiones de los nadieles, las
comunidades con nadieles más pequeños dan un mayor tanto por ciento de
haciendas con tierra comprada. ¡El Sr. Vijliáev no advierte siquiera que la
tierra la compran los miembros acomodados de la comunidad con nadieles
pequeños! Se comprende: no es preciso analizar semejantes “conclusiones” de ese
ferviente populista, tanto más que la audacia del Sr. Vijliáev ha desconcertado
incluso a los economistas de su propio campo. Aunque el Sr. Kárishev expresa en
Rússkoe Bogatstro (1898, núm. 8) su profunda simpatía hacia el Sr. Vijliáev
“por lo bien que se orienta entre los problemas que en el momento que vivimos
se plantean a la economía del país”, se ve obligado a reconocer que el dicho
Sr. Vijliáev es en exceso “optimista”, que sus conclusiones relativas a la
tendencia a la nivelación “son poco convincentes”, que sus datos “no dicen
nada” y que sus deducciones “no tienen fundamento”.
128
Podemos comparar y confrontar sólo las relaciones entre grupos superiores e
inferiores (por la posesión de tierra, de ganado, de aperos, etc.). La
relación expresada, por ejemplo, atendido el hecho de que el 10° de las
haciendas tenga el 30% de las siembras, hace abstracción de la diferencia de
las cifras absolutas, y por eso puede servir para compararla con cualquier
rela-ción semejante de cualquier lugar. Mas para esa comparación hay que
destacar también en otro sitio el 10% de las haciendas, ni más ni menos. Y las
dimensiones de los grupos en los diferentes distritos y provincias no son
iguales. Por tanto, es preciso fraccionar
estos grupos con el fin de tomar para cada sitio igual tanto por ciento de haciendas. Admitamos tomar el 20% de las
haciendas para los campesinos acomodados y el 50% para los pobres, es decir, de
los grupos superiores formaremos un grupo del 20% de las haciendas, y de los
inferiores otro grupo del 50% de las haciendas. Aclararemos el procedimiento
con un ejemplo. Supongamos que tenemos cinco grupos de la siguiente cuantía del
inferior al superior: 30%, 25%, 20%, 15% y 10% de las haciendas (S = 100%).
Para formar el grupo inferior tomamos el primer grupo y 4/5 del segundo (30
+ 25.4 / 5 = 50%), y para formar el
grupo superior tomamos el último y 2/3 del penúltimo (10 + 15. 2
/ 3 = 20%); el tanto por ciento de las siembras, de los aperos, del
ganado, etc., es determinado, se comprende, de la misma manera. Es decir, si
los tantos por ciento de las siembras que corresponden a las partes respectivas
de las haciendas, son los siguientes: 15%, 20%, 20%, 21%, y 24% (S = 100%)
entonces a nuestro grupo superior del 20% de haciendas le corresponderá (24 +
21.2 / 3 =) el 38% de las siembras, y a
nuestro grupo inferior del 50%, de las haciendas le corresponderá (15 + 20.4 /
5 = ) el 31%, de las siembras. Es evidente que al fraccionar de ese modo los
grupos no cambiamos ni un ápice las
relaciones reales entre las capas superiores e inferiores de los
campesinos*. Ese fraccionamiento
--------------
* Este procedimiento encierra un pequeño
error, que hace parecer la diferenciación de los campesinos más débil de lo que en realidad es: al
grupo superior se le agregan los represen-tantes medios, y no los más elevados
129
es preciso, en primer lugar, porque de
esa manera obtenemos -en vez de 4, 5, 6 ó 7 grupos diferentes- tres grandes,
con índices claramente determinados*; en segundo lugar,, sólo por este medio es
posible comparar los datos de la diferenciación de los campesinos en los más
distintos lugares y en las condiciones más diversas.
Para juzgar de la relación mutua de los
grupos tomamos los siguientes datos, que tienen la mayor importancia en el
problema de la diferenciación: 1) número de haciendas; 2) número de personas de
ambos sexos de la población campesina; 3) cantidad de tierra de nadiel; 4) de
tierra comprada; 5) de tierra tomada en arriendo; 6) de tierra dada en arriendo; 7) total de tierra poseída o
usufructuada por el grupo (tierra de nadiel + comprada + tomada en arriendo
-dada en arriendo) ; 8) siembras; 9) ganado de labor; 10) total de ganado; 11)
haciendas con braceros; 12) haciendas
con salarios (separando, en lo posible, las clases de “salarios” en las
que predomina el trabajo asalariado, la venta de la fuerza de trabajo) ; 13)
empresas comer-ciales e industriales, y 14) maquinaria agrícola moderna. Los
datos en cursiva (“entrega de tierra en arriendo” y “salarios”) tienen una
significación negativa, muestran la
decadencia de la hacienda, la ruina del campesino y su transformación en
obrero. Todos los restantes tienen significación positiva, muestran la ampliación de la hacienda y la transformación
del campesino en patrono rural.
Para todos esos datos calculamos por
cada grupo de haciendas el tanto por ciento con respecto al total del distrito
o de varios distritos de una provincia, y después determinamos (según el
procedimiento antes descrito) qué tanto por ciento de tierra, de siembras, de
ganado, etc., corresponde al veinte por ciento de las haciendas de los
--------------
del grupo siguiente; al inferior se
agregan los representantes medios y no los más bajos del grupo siguiente. Está
claro que el error aumenta conforme crecen los grupos, conforme disminuye su
número.
* En el apartado siguiente veremos que
las dimensiones de los grupos se acercan mucho, según los hemos tomado, a los
grupos de todo el campesinado ruso distribuido según el número de caballos por
hacienda.
130 – 133
CUADROS A y B
134
grupos superiores y al cincuenta por
ciento de las haciendas de los grupos inferiores*.
Damos a continuación el cuadro formado
de ese modo y que abarca datos de veintiún distritos de siete provincias con
558.570 haciendas campesinas y una población de 3.523.418 habitantes de ambos
sexos. (Ver el cuadro en las págs. 130-133. Ed.)
Observaciones
a los cuadros A y B
1. Los datos de la tierra dada en
arriendo en la provincia de Táurida se refieren sólo a dos distritos: de
Berdiansk y del Dniéper.
2. Para la misma provincia, en el
apartado aperos mejorados se incluyen las segadoras de heno y de cereales.
3. Para ambos distritos de la provincia
de Samara, en lugar del tanto por ciento de tierra dada en arriendo se ha
tomado el tanto por ciento de los hogares sin hacienda que entregan en arriendo
su tierra de nadiel.
4. La cantidad de tierra entregada en
arriendo (y, por tanto, de toda la tierra en usufructo) de la provincia de
Oriol se ha determinado aproximadamente. Lo mismo ocurre con los cuatro
distritos de la provincia de Vorónezh.
5. Con respecto a los aperos mejorados
de la provincia de Oriol, sólo hay datos para el distrito de Elets.
6. En la provincia de Vorónezh, en vez
del número de haciendas con salarios (para tres distritos: el de Zadonsk, el de
Korotoyak y el de NizhnedeviLsk) se ha tomado el número de haciendas que
proporcionan braceros.
7. Datos acerca de los aperos mejorados
en la provincia de Vorónezh sólo hay para dos distritos: el de Zemliansk y el
de Zadonsk.
8. En la provincia de Nizhni Nóvgorod,
en lugar de las haciendas con “industrias” en general, se han tomado las
haciendas con hombres que salen a trabajar fuera de la localidad.
--------------
* Rogamos al lector que no lo olvide:
ahora no tratamos con cifras absolutas, sino sólo con relaciones entre la capa
superior y la inferior de los campesinos. Por eso, por ejemplo, no tomamos
ahora el tanto por ciento de las haciendas con braceros (o con “salarios”) del
número total de haciendas del grupo dado; sino de todas las haciendas con
braceros (o con “salarios”) del distrito, es decir, no determinamos ahora la
medida en que cada grupo utiliza el trabajo asalariado (o recurre a la venta de
la fuerza de trabajo), sino únicamente la relación entre el grupo superior y
el inferior con respecto a la utilización del trabajo asalariado o con respecto
a su participación en los “salarios”, en la venta de la fuma de trabajo).
135
9. Para algunos distritos, en lugar del
número de empresas comerciales e industriales, hubo que tomar el de haciendas
con dichas empresas.
10. Cuando en las recopilaciones hay
varias columnas relativas a los “salarios”, hemos procurado destacar aquellos
que de manera más exacta reflejan el trabajo asalariado, la venta de fuerza de
trabajo.
11. En lo posible, se ha abarcado toda
la tierra tomada en arriendo: la de nadiel y la no de nadiel, la labrada y los
prados.
12. Recordamos al lector que en el
distrito de Novoúzensk se han excluido los caseros y los colonos alemanes; en
el de Krasnoufimsk se ha tomado sólo la parte agrícola del distrito; en el de
Ekaterinburgo se han excluido las haciendas sin tierra y las que sólo poseen
prados; en el de Trubchcvsk, las comunidades suburbanas; en el de Kniaguinin,
la aldea industrial de Bolshoe Muráshkino, etc. Estas exclusiones se han hecho
en parte por nosotros y en parte se hallan condicionadas por la índole de los
datos. Es evidente, por ello, que la diferenciación de los campesinos debe ser
en realidad más vigorosa que lo indicado en nuestro cuadro y en el gráfico.
Con el fin de ilustrar este cuadro
general y de hacer patente la completa homogeneidad de las relaciones entre los
grupos superiores e inferiores de los campesinos en las regiones más distintas,
hemos compuesto el gráfico que va a continuación, en el que se indican los
datos en tantos por ciento del cuadro. A la derecha de la columna que determina
el tanto por ciento del total de haciendas va la línea que muestra los índices positivos de la condición económica
(ampliación de las posesiones de tierra, aumento del ganado, etc.); a la
izquierda va otra línea, que muestra los índices negativos de la condición
económica (entrega de tierra en arriendo y venta de la fuerza de trabajo; estas
columnas van señaladas con un rayado especial). La distancia de la línea
horizontal superior del gráfico a
cada línea curva continua muestra la parte de los grupos acomodados en el conjunto de la economía campesina; la distancia de
la línea horizontal inferior del
gráfico a cada línea de rayas discontinua
muestra la parte de los grupos pobres
de los campesinos en el total de la economía campesina. Finalmente, para representar
con más claridad el carácter general de los datos resumidos, hemos trazado una
línea “media” (determinada por el cálculo de la media aritmética de los tantos
por ciento insertados en el gráfico, y que para diferenciarse de las restan-
136
tes va en rojo). Esta línea “media” nos
muestra, por decir así, la diferenciación típica del campesinado ruso de
nuestros días.
Ahora, para hacer el balance de los
datos de la diferenciación antes expuestos (§§ I al VII), examinemos el
gráfico columna por columna.
La primera columna a la derecha de la
que indica el tanto por ciento de haciendas, señala la parte de la población correspondiente a los
grupos superior e inferior. Vemos que en todas partes la familia del campesino
acomodado es más numerosa y la del pobre, menos numerosa que el término medio.
Ya hemos hablado del significado de este hecho. Agregaremos que no sería justo
tomar como unidad de todas las comparaciones la hacienda, la familia, sino el
habitante (como gustan hacer los populistas). Si el gasto de la familia
acomodada aumenta como consecuencia del mayor número de sus componentes, por
otra parte se reducen mu-chísimos gastos de las haciendas con familia numerosa
(para construcciones, instalación y gastos domésticos, etc., etc. Subrayan en
especial lo ventajoso de las familias numerosas en el aspecto económico
Engelhardt, en Desde la aldea, y
Trirógov, en el libro La comunidad y los
tributos. San Petersburgo, 1882). Por eso, tomar como unidad comparativa
un habitante sin tener en cuenta esa reducción de los gastos, significa
equiparar de manera artificial y falsa la situación del “habitante” en la
familia numerosa y en la pequeña. Por lo demás, el gráfico muestra con claridad
que el grupo acomodado de los campesinos concentra en sus manos una parte mucho
mayor de la producción agrícola de lo que le correspondería si se hiciera el
cálculo por habitante.
La columna siguiente corresponde a la
tierra de nadiel. En su distribución se observa la mayor nivelación, como era
de esperar, atendidas las cualidades jurídicas del nadiel. Sin embargo, incluso
aquí comienza el proceso de desplazamiento de los campesinos pobres por los
acomo-dados: en todos los sitios
vemos que los grupos superiores poseen una parte algo mayor de tierra de nadiel
de lo correspondiente por el número de personas, mientras que para los
inferiores
137
es algo menor. La “comunidad” se inclina
del lado de los intereses de la burguesía campesina. Mas, en comparación con la
posesión efectiva de la tierra, la
desigualdad en la distribución de los nadieles es aún del todo insignificante.
La distribución de la tierra de nadiel no proporciona (como se ve claramente en
el gráfico) la menor idea de la distribución efectiva de la tierra y de la hacienda*.
A continuación va la columna de la
tierra comprada. Esta se concentra en todos los sitios en manos de los
acomodados: un quinto de las haciendas posee alrededor de seis o siete décimas
partes de toda la tierra campesina comprada, mientras que a la mitad de las
haciendas de los pobres corresponde como máximo ¡el 15%! Puede juzgarse por
ello qué importancia tienen los afanes “populistas” para que los “campesinos”
puedan comprar la mayor cantidad de tierra posible al precio más reducido
posible.
La columna siguiente corresponde a la
toma en arriendo. También aquí vemos por todas partes la concentración de las
tierras en manos de los acomodados (a una quinta parte de las haciendas
corresponde de cinco a ocho décimas de toda la tierra tomada en arriendo), que,
además, arriendan la tierra más barato, según vimos antes. Este hecho del
acaparamiento de la tierra en arriendo por la burguesía campesina demuestra
palpablemente que el “arriendo campesino” tiene
un carácter industrial (compra de la tierra para vender el producto)**. Al
decir eso no negamos, sin embargo,
--------------
* Basta un vistazo al gráfico para
advertir lo inservible de la clasificación por nadieles en el estudio de la
diferenciación de los campesinos.
** La Conclusión (cap. VI) del libro del Sr. Kárishev sobre los arriendos
de tierra es por demás curiosa. Después de todas sus afirmaciones carentes de
base y contradictorias con los datos de la estadística de los zemstvos sobre la
falta de carácter industrial en el arriendo campesino, el Sr. Kárishev plantea
una “teoría del arriendo” (tomada a W. Roscher, etc.), en verdad, los desiderata (anhelos.- Ed.) de los farmers del Occidente europeo expuestos
bajo una salsa científica: “la mayor duración del plazo del arriendo” (“es
necesario... que el agricultor cuide... la tierra 'como labrador hacendoso'“
pág. 371) y una renta moderada, que deje en manos del arrendatario el salario,
el interés, la amortización del capital invertido y la ganancia de patrono
(373). Y el Sr. Kárishev no se inmuta lo
138
en modo alguno el hecho de la toma en
arriendo por necesidad. Al contrario: el gráfico nos muestra un carácter
totalmente distinto de la toma de
tierra en arriendo entre los pobres, quienes se aferran a la tierra (para la
mitad de las haciendas, de una a dos décimas de todos los arriendos). Hay
campesinos y campesinos.
La contradictoria significación del
arriendo en la “hacienda campesina” se echa especialmente de ver cuando se
compara la columna de la toma con la de la
entrega en arriendo de la tierra (la primera columna de la izquierda, es decir, de los índices
negativos). Vemos aquí, precisamente, lo contrario: los principales grupos que
dan tierra en arriendo son los grupos inferiores (para la mitad de las
haciendas, de siete a ocho décimas partes de la tierra dada en arriendo), que
procuran deshacerse del nadiel, que pasa (contra la prohibición y las
restricciones de la ley) a manos de los pudientes. Así pues, cuando nos dicen
que los “campesinos” toman tierra en arriendo y que también los “campesinos” la
entregan, sabemos que lo primero se refiere, principalmente, a la burguesía
campesina, y lo segundo, al proletariado del campo.
La proporción entre la tierra comprada,
la tomada y dada en arriendo y el nadiel determina también la posesión territorial efectiva de los grupos (quinta
columna de la derecha). En todos los lugares vemos que la distribución efectiva
de la totalidad de las tierras que se encuentran a disposición de los
campesinos no tiene ya nada de común con el “iguali‑
--------------
más mínimo por la circunstancia de que
semejante “teoría” figure junto a la corriente receta populista: “prevenir”
(398). Para “prevenir” la aparición de farmers,
el Sr. Kárishev pone en juego ¡la “teoría” de los farmers! Esa “conclusión” corona de manera lógica la contradicción
básica del libro del Sr. Kárishev, quien, por un lado, comparte todos los
prejuicios populistas y simpatiza abiertamente con teóricos clásicos de la
pequeña burguesía, como Sismondi (véase Kárishev. La enfiteusis en el continente de Europa Occidental, Moscú, 1885),
mientras que, por otra parte, no puede por menos de reconocer que el arriendo
“impulsa” (pág. 396) la diferenciación de los campesinos, que “1as capas más
acomodadas” desplazan a las menos acomodadas, que el desarrollo de las
relaciones agrarias lleva precisamente al incremento de los braceros (pág.
397).
139
tarismo” del nadiel. Al 20% ;, de las
haciendas corresponde del 35 al 50% de todas las tierras, y al 50% de las
haciendas, del 20 al 30%. El desplazamiento del grupo inferior por el superior
es aún más pronunciado en la distribución de las siembras (columna siguiente), probable-mente porque los campesinos
no acomodados no se hallan con frecuencia en condiciones de explotar su tierra
y la abandonan. Ambas columnas (de todos los bienes territoriales y de las
siembras) muestran que la compra y la toma en arriendo de la tierra conducen a la disminu-ción de la parte
correspondiente a los grupos inferiores en el sistema general de la economía,
es decir, a su desplazamiento por la minoría acomodada. Esta última desempeña
ahora va el papel dominante en la economía campesina, al concentrar en sus
manos una parte de las siembras casi igual a la de los restantes campesinos
juntos.
Las dos columnas que siguen muestran la
distribución del ganado de labor y de todo el ganado entre los campesinos. Su
tanto por ciento se diferencia muy poco del de las siembras: no podía ser de
otro modo, ya que la cantidad de ganado de labor (y de todo el ganado)
determina el área de las siembras y, a su vez, es determinado por ella.
La columna siguiente pone de manifiesto
la parte de los diferentes grupos campesinos en el conjunto de las empresas
comerciales e industriales. Una quinta parte de las haciendas (el grupo
acomodado) posee cerca de la mitad de estas empresas, mientras que la mitad de
las haciendas, correspondientes a los pobres, no tiene más que alrededor de un
quinto*; es decir, las “industrias”, que reflejan la transformación de los
campesinos en burguesía, se concentran de preferencia en manos de los
agricultores más acomodados. Los
--------------
* Esta cifra (cerca de 1/5 de todas las
empresas) es también, naturalmente, exagerada, pues en la categoría de los
campesinos que no siembran y que no tienen caballos o que poseen uno solo se
hallan incluidos los obreros agrícolas, los peones, etc., junto a los no
agricultores (tenderos. artesanos, etc.).
140
campesinos acomodados colocan, por
tanto, capital en la agricultura (compra de tierra, toma en arriendo, contrata
de obreros, mejoramiento de los aperos, etc.), en las empresas indus-triales,
en el comercio y en la usura; el capital comercial y el empresarial se
encuentran en estrecha relación, y de las condiciones circundantes depende cuál
de esas dos formas llega a predominar.
Los datos relativos a las haciendas con
“salarios” (primera columna de la
izquierda, de los índices negativos) distinguen también a las
“industrias”, que, sin embargo, tienen una sig-nificación contraria: señalan la
transformación del campesino en proletario. Estas “industrias” se hallan concentradas en manos de los pobres
(para el 50% de las haciendas, del 60 al 90% de todas las haciendas con
salarios), mientras que los grupos acomodados tienen en ellas una parte insignificante
(no se olvide que tampoco hemos podido diferenciar con exactitud a los patronos
de los obreros en esta categoría de “industriales”). Basta confrontar los datos
de los “salarios” con los relativos a las “empresas comerciales e industriales”
para ver la completa contradicción de los dos tipos de “industria”, para
comprender la increíble confusión que la ordinaria interferencia de estos
tipos crea.
Las
haciendas con braceros resultan siempre concentradas en el grupo de los campesinos
acomodados (para el 20% de las haciendas, de cinco a siete décimas partes del
total de haciendas con braceros), los cuales (pese a lo numeroso de sus
familias) no pueden existir sin la clase de los obreros agrícolas, que los
“completa”. Vemos aquí una patente confirmación de la tesis más arriba
expuesta: que es absurdo comparar el número de haciendas con braceros con el
número total de “haciendas” campesinas (incluidas las “haciendas” de los
braceros). Es mucho más justo
comparar el número de las haciendas con braceros con una quinta parte de las haciendas campesinas, pues la minoría
acomodada reúne alrededor de 3/5 e incluso 2/3 de las primeras. La contrata
capitalista de obreros entre los campesinos supera con mucho la contrata de
obreros por necesidad, como consecuencia de la falta de mano de obra en la
familia: al 50% de los campe-
FALTA GRÁFICO (es muy grande)
141
sinos pobres y de familia pequeña corresponde sólo cerca de 1/10 de todas las
haciendas con braceros (y eso que, por lo demás, entre los pobres entran aquí
tenderos, industriales, etc., que no contratan en modo alguno a obreros por
necesidad).
La última columna, que muestra la
distribución de los aperos mejorados, hubiéramos podido encabezarla, siguiendo
el ejemplo del Sr. V. V., así: “tendencias progresistas en la hacienda
campesina”. La distribución más “justa” de esos aperos se da en el distrito de
Novoúzensk, provincia de Samara, donde la quinta parte de las haciendas
acomodadas sólo posee 73 máquinas de 100, mientras que la mitad de las
haciendas pobres reúne hasta 3 de cada 100.
Pasamos a comparar las diferentes zonas
según el grado de la diferenciación de los cam-pesinos. En el gráfico se
destacan patentemente a este respecto dos clases de regiones: la diferenciación
de los campesinos agricultores es notablemente mayor en las provincias de
Táurida, Samara, Sarátov y Perm que en las de Oriol, Vorónezh Nizhni Nóvgorod.
Las líneas de las cuatro primeras provincias pasan en el gráfico por debajo de
la línea media roja, y las de las tres últimas van por encima de la media, es
decir, muestran una menor concentración de la economía en manos de la minoría
acomodada. Las regiones de la primera clase corresponden a los sitios donde
más abunda la tierra y que son estrictamente agrícolas (en la provincia de Perm
se han separado las partes agrícolas de los distritos) con una agricultura de
carácter extensivo. En una agricultura de ese género la diferenciación de los
campesinos que trabajan la tierra se calcula con facilidad, y por eso se pone
de relieve de modo patente. Por el contra-rio, en las zonas del segundo género
vemos, por una parte, un desarrollo de la agricultura comercial que no tenemos
en cuenta en nuestros datos, la siembra de cáñamo en la provincia de Oriol, por
ejemplo. Por otra parte, vemos aquí la enorme importancia de las “industrias”
en el sentido de trabajo asalariado (distrito de Zadonsk, provincia de Vorónezh)
y también en el sentido de ocupaciones no agrícolas (provincia de Nizhni
Nóvgorod). La entidad de estas dos circunstancias en el problema de la
diferenciación de los
142
campesinos agricultores es enorme. De la
primera (diferencias de las formas de la agricultura comercial y del progreso
agrícola en las distintas regiones) hemos hablado ya. La importancia de la
segunda papel de las “industrias”) no es menos evidente. Si, en una zona
determinada, el grueso de los campesinos está formado por braceros, jornaleros
u obreros asalariados con nadiel, la diferenciación de los campesinos
agricultores se manifestará, es lógico, con mucha debilidad*. Mas, para
comprender de manera justa el problema, hay que confrontar a estos
representantes típicos del proletariado rural con los representantes típicos de
la burguesía campesina. El jornalero con nadiel de Vorónezh que marcha a buscar
“salario” al sur debe ser confrontado con el campesino de Táurida, que siembra
enormes superficies. El carpintero de Kaluga, de Nizhni Nóvgorod y de Yaroslavl
debe ser confrontado con el hortelano o con el campesino de Yaroslavl o de
Moscú, que tiene ganado para vender leche, etc. De la misma manera, si el
grueso de los campesinos locales se halla ocupado en la industria
transformativa v no obtiene de sus nadieles más que una pequeña parte de los
medios de subsistencia, los datos de la diferenciación de los campesinos que
trabajan la tierra deben ser completados con los relativos a la diferenciación
de los campesinos industriales. En el capítulo V trataremos de esta última
cuestión; ahora nos ocupa sólo la diferenciación de los campesinos típicamente
agricultores.
X.
DATOS GLOBALES DE LA ESTADISTICA DE LOS ZEMSTVOS Y DE LOS CENSOS MILITARES DE
CABALLOS55
Hemos mostrado que las relaciones entre
los grupos superior e inferior de los campesinos se distinguen precisamente
por los mismos rasgos que son típicos para las relaciones de la burguesía rural
y el proletariado del campo; que esas
--------------
* Es muy posible que en las provincias
de las tierras negras de la zona central, como Oriol, Vorónezh, etc., la
diferenciación de los campesinos sea mucho más débil en realidad corno
resultado de la falta de tierra, de los grandes impuestos y del gran desarrollo
del pago en trabajo: todas éstas son condiciones que frenan la diferenciación.
143
relaciones son notablemente homogéneas
en las zonas más diversas y en las más distintas condiciones; que incluso la
expresión numérica de esas relaciones (es decir, el tanto por ciento de los
grupos en la cantidad total de siembra, de ganado, etc.) oscila en límites muy
pequeños relativamente. La pregunta es lógica: ¿en qué medida pueden utilizarse
estos datos de las relaciones entre
los grupos dentro de las distintas zonas para ofrecer una idea de los grupos en que se dividen todos los
campesinos rusos? Dicho con otras palabras: ¿con arreglo a qué datos puede
juzgarse de la composición y relaciones entre el grupo superior y el inferior
dentro de todo el campesinado ruso?
Poseemos muy pocos datos de ese género,
ya que en Rusia no se efectúan censos agrícolas que tengan en cuenta todas las
haciendas agrícolas del país. El único material para juzgar de los grupos
económicos en que se dividen nuestros campesinos son los datos globales de la
estadística de los zemstvos y los censos militares de caballos relativos a la
distribución del ganado de labor (o caballos) entre las haciendas campesinas.
Por pobre que sea este material, de él es posible, sin embargo, extraer
consecuencias no carentes de interés (naturalmente, muy generales, aproximadas,
en bruto), en especial gracias a que las relaciones entre los campesinos que
poseen muchos y pocos caballos han sido ya sometidas a análisis y han resultado
notablemente homogéneas en las zonas más diversas.
Conforme a la Recopilación estadística de datos económicos según los censos de los
zemstvos por hogares, del Sr. Blagovéschenski (tomo I. La hacienda campesina, Moscú, 1893), los
censos de los zemstvos abarcan a 123 distritos de 22 provincias, con 2.983.733
haciendas campesinas y 17.996.317 personas de ambos sexos. Pero los datos de la
distribución de las haciendas según el ganado de labor no son homogéneos en
todos los sitios. En tres provincias debemos descontar 11 distritos*, donde la
distribución no se da en cuatro, sino sólo en tres grupos. Para los restantes 112 distritos de 21 provincias hemos
--------------
* 5 distritos de la provincia de
Sarátov, 5 de Samara y 1 de Besarabia
144
obtenido los siguientes datos globales,
relativos a casi dos millones y medio de haciendas con quince millones de
almas:
|
Grupos de haciendas |
Haciendas |
% de haciendas |
Ganado de labor que poseen* |
% de todo el ganado de labor |
Cabezas de ganado de labor por 1 hac. |
|
Sin ganado de labor Con 1 cabeza de ganado de labor |
613,238 712,256 |
24.7 53.3 28.6 |
-- 712,256 |
-- 18.6 |
-- 1 |
|
Con 2 cabezas de ganado de labor |
645,900 |
26.0 |
1,291,800 |
33.7 |
2 |
|
Con 3 y más cabezas de
ganado de labor |
515,521 |
20.7 |
1,824,969 |
47.7 |
3.5 |
|
------------------- Total |
2,486,915 |
100 |
3,829,025 |
100 |
1.5 |
--------------
* A los caballos van unidos los bueyes,
que se cuentan como un caballo por yunta
p. 145
En 49
provincias de la Rusia europea
Grupos de Haciendas campesinas Caballos
que poseen Caballos
Haciendas Total % Total % correspon-
dientes a 1
hacienda
Sin
Caballos 2.777.485
27,3 -- -- --
55,9
Con 1
caballo 2.909.042 28,6 2.909.042
17,2 1
Con 2
caballos 2.247.827
22,1 4.495.654 26,5 2
Con 3
caballos 1.072.298
10,6 3.216,894 18,9 3
Con 4 y 22,0 56,3
Más caballos 1.155.907
11,4 6.339.198 37,4 5.4
Total 10.162.559 100 16.960.788 100 1.6
Así pues, la distribución de caballos de
labor de los campesinos dentro de toda Rusia resulta muy próxima a la magnitud
“media” de diferenciación que hemos deducido más arriba en nuestro gráfico. De
hecho, la diferenciación es, incluso, un tanto más profunda: en manos del 22%
de las haciendas (2.200.000 haciendas de 10.200.000) se hallan concentrados
nueve millones y medio de caballos de los diecisiete millones, es decir, el
56,3% del total. Una enorme masa•de 2.800.000 haciendas queda sin nada, y 2.900.000
haciendas con un solo caballo poseen únicamente el 17,2% del total*.
--------------
* De cómo cambia en los últimos tiempos
la distribución de los caballos entre los campesinos puede juzgarse por los
siguientes datos del censo militar de caballos de 1893-1894. (Estad. del Imp.
Ruso. XXXVII.) En 1893-1894, en 38 provincias de la Rusia europea había
8.288.987 haciendas campesinas; de ellas, 2.641.754, el 31,9%, sin caballos; el
31,4% con un caballo:
146
Basándonos en la regla antes deducida en
las relaciones entre los grupos, podemos ahora determinar el verdadero
significado de estos datos. Si una quinta parte de las haciendas reúne la mitad
de todos los caballos, de ahí puede concluirse sin caer en error que en sus
manos tiene, por lo menos (y seguramente más), la mitad de toda la producción
agrícola de los campesinos. Esa concentración de la producción sólo es posible
cuando se concentra en manos de esos campesinos acomodados la mayor parte de
las tierras compradas y de las arrendadas, tanto de las tierras de nadiel como
de las que no pertenecen a esta categoría. Precisamente esa minoría acomodada
es la que de manera especial compra y toma en arriendo la tierra a pesar de
que, lo más seguro, es la que más tierra de nadiel posee. Si el campesino ruso
“medio” sólo puede a duras penas salir adelante en los mejores años (y no se
sabe si sale), esta minoría acomodada, con una situación económica
considerablemente mejor, además de cubrir todos los gastos con su hacienda
independiente obtiene excedentes de productos. Y ello significa que es
productora de mercancías, que tiene productos agrícolas para la venta. Más aún:
se transforma en burguesía rural, uniendo a una explotación agrícola
relativamente grande empresas comerciales e industriales: ya hemos visto que
precisamente ese género de “industrias” es el más típico del mujik ruso
“hacendado”. Aunque su familia es la más numerosa y dispone de mayor número de
trabajadores dentro de la casa (los campesi-nos acomodados se distinguen
siempre por ello; con 1/5 de las haciendas les corresponde una parte mayor de
la población, aproximadamente 3/10), esta minoría acomodada utiliza en la mayor
medida el trabajo de los braceros y jornaleros. Del total de haciendas campesinas
rusas que contratan braceros y jornaleros, una considerable mayoría debe
corresponder a esa mino‑
--------------
el 20,2%, con dos caballos; el 8,7%, con
tres, y el 7,8%, con cuatro más. Los campesinos tenían 11.560.358 caballos; de
este número, el 22,5% correspondía a los que tenían uno; el 28,9% a los que
tenían dos; el 18,8%, a los que tenían tres, y el 29,8% a los que tenían más de
tres. Así pues, el 16,5% de los campesinos acomodados poseía el 48,6% de los
caballos.
147
ría acomodada. Tenemos derecho a extraer
esa conclusión tanto a base del análisis precedente como de la comparación de
la parte de la población que corresponde a dicho grupo con la parte del ganado
de labor, y, por tanto, con la parte de la siembra y de la hacienda en general.
Finalmente, sólo esta minoría acomodada puede tomar una parte sólida en las
“tendencias progresistas de la hacienda campesina”56. Tal debe ser
la relación de esta minoría con respecto a los restantes campesinos; pero, se
comprende que, atendidas las diversas condiciones agrarias, los sistemas de
economía rural y las formas de la agricultura comercial, esta relación adquiere
un aspecto diverso y se manifiesta de manera distinta*. Una cosa son las
tendencias fundamentales de la diferenciación de los campesinos y otra sus
formas, que dependen de las distintas condiciones locales.
La situación de los campesinos sin
caballos o con un solo caballo es, precisamente, la contraria. Hemos visto más
arriba que las estadísticas de los zemstvos colocan también a los últimos (sin
hablar ya de los primeros) entre el proletariado rural. Por ello, apenas si
hay exageración en nuestro cómputo si incluimos en el proletariado rural a
todos los campesinos sin caballos y hasta a 7, de los que sólo poseen uno (la
mitad aproximada de todas las haciendas). Estos campesinos son los que menos
tierra de nadiel poseen y con frecuencia la entregan en arriendo ante la
carencia de aperos, semillas, etc. De la toma en arriendo y de la compra de
tierras campesinas les corresponden miserables migajas. Nunca pueden
sustentarse con su hacienda y su principal fuente de ingresos para vivir son
las “industrias”, o “salarios”, es decir, la venta de su fuerza de trabajo. Es
ésta la clase de los obreros asalariados con nadiel, de los braceros,
jornaleros, peones, obreros de la construcción, etc., etc.
--------------
* Es muy posible, por ejemplo, que en
las zonas de economía lechera fuese incomparable-mente más justa la agrupación
por el número de vacas y no por el de caballos. En las regiones donde domina la
horticultura, ni uno ni otro índice pueden ser satisfactorios, y así
sucesiva-mente.
148
XI.
COMPARACION DE LOS CENSOS MILITARES DE CABALLOS DE 1888-1891
Y 1896-1900
Los censos militares de caballos de 1896
y de 1899-1901 permiten ahora comparar los datos más recientes con los antes
aducidos.
Uniendo las cinco provincias del sur
(1896) y las cuarenta y tres restantes (1899-1900), obtenemos para cuarenta y
ocho provincias de la Rusia europea los datos siguientes:
1896-1900
|
Grupos de hacienda |
Haciendas campesinas |
Caballos que poseen |
Caballos correspondientes a una hacienda |
|
|
Total % |
Total % |
|
|
Sin caballos Con 1 caballo |
3.242.462 29,2
59,5 3.361.778 30,3 |
- - 3.361.778 19,9 |
- 1 |
|
Con 2 caballos |
2.446.731
22,0 |
4.893.462 28,9 |
2 |
|
Con 3 caballos Con 4 y + caballos |
1.047.900 9,4
18,5
1.013.416 9,1 |
3.143.700 18,7
51,2 5.476.503 32,5 |
3 5,4 |
Total 11.112.287 100 16.875.443 100 1,5
Para 1888-1891 hemos citado los datos
correspondientes a 49 provincias. De ellas, sólo faltan informes recientes de
una provincia, la de Arjánguelsk. Descontando los que a ella se refieren de los
que acabamos de indicar, obtenemos el siguiente cuadro de las mismas 48
provincias para 1888-1891: (ver el cuadro en la pág. 149. -Ed.)
La comparación de 1888-1891 y 1896-1900
muestra la creciente expropiación de los campe-sinos. El número de haciendas
ha aumentado casi un millón. El de caballos ha disminuido, aunque muy poco. El
de haciendas sin caballos ha ascendido con especial rapidez, elevándose de
27,3% a 29,2%. En vez de 5.600.000 campesinos pobres (sin caballos y con uno
solo) tenemos ya 6.600.000. Todo el aumento del número de hacien‑
149
1888-1891
|
Grupos de hacienda |
Haciendas campesinas |
Caballos que poseen |
Caballos correspondientes a una hacienda |
|
|
Total % |
Total % |
|
|
Sin caballos Con 1 caballo |
2.765.970 27,3
55,8 2.885.192 28,5 |
- - 2.885.192 17,1 |
- 1 |
|
Con 2 caballos |
2.240.574
22,2 |
4.481.148 26,5 |
2 |
|
Con 3 caballos Con 4 y + caballos |
1.070.250 10,6
22,0
1.154.674 11,4 |
3.210.750 18,9
56,4 6.333.106 37,5 |
3 5,5 |
Total 11.112.287 100 16.875.443 100 1,6
das se debe al incremento del número de
haciendas pobres. Ha disminuido el tanto por ciento de haciendas ricas por el
número de caballos. En lugar de 2.200.000 con varios caballos, sólo tenemos dos
millones. El número de haciendas medias y acomodadas juntas (con dos y más
caballos) no ha variado casi (4.465.000 en 1888-1891 y 4.508.000 en 1896-1900).
Las conclusiones que de estos datos se
desprenden son, pues, las siguientes:
No deja lugar a dudas el aumento de la
pobreza y de la expropiación de los campesinos.
Con respecto a la correlación entre el
grupo superior y el inferior de los campesinos, no ha cambiado casi. Si, según
el procedimiento antes descrito, formamos los grupos inferiores con el 50% de
las haciendas y los superiores con el 20%, resultará lo siguiente. En
1888-1891, el 50% de las haciendas pobres tenía el 13,7% de los caballos. El
20% de las haciendas ricas poseía el 52,6%. En 1896-1900, el 50% de las
haciendas pobres seguía teniendo el 13,7% del total de caballos campesinos,
mientras que al 20% de las ricas correspondía el 53,2%. La correlación de los
grupos, por consiguiente, no cambió casi.
Por último, todos los campesinos en
conjunto se han empobrecido por lo que a caballos se refiere. El número y el
tanto por ciento de las haciendas con varios caballos ha
150
disminuido. Por una parte, eso
significa, al parecer, la decadencia de toda la economía campesina de la Rusia
europea. Por otra, no se debe olvidar que el número de caballos es en la
agricultura de Rusia más elevado de lo normal en relación a la superficie de
cultivo. En un país de agricultura basada en pequeñas haciendas campesinas no
podía ser de otro modo. El descenso del número de caballos, por consiguiente,
es, en cierto grado, un “restablecimiento de la proporción normal entre el
ganado de labor y los labrantíos” en la
burguesía campesina (comparar con las consideraciones del Sr. V. V. al
particular, citadas más arriba, en el capítulo II, § 1).
Conviene referirse aquí a las
consideraciones que al respecto hacen en sus nuevas obras los señores Vijliáev Ensayos sobre la realidad de la agricultura
rusa, San Petersburgo, ed. de la revista Joziáin [El Labrador]) y
Chernénkov (Contribución a la característica de la economía campesina. Fascíc.
I. Moscú, 1905). Se han sentido tan atraídos por la abundancia de cifras
relativas a la distribución de caballos entre los campesinos que transforman el
análisis económico en un ejercicio estadístico. En lugar de estudiar los tipos
de economía campesina (jornalero, campesino medio, patrono), se entregan, cual
aficionados, a ejercicios con interminables columnas de cifras, como si se
propusiesen asombrar al mundo con su afán en aritmética.
Sólo gracias a ese juego de cifras ha
podido el Sr. Chernénkov acusarme de que interpreto de manera “preconcebida”
la “diferenciación” como fenómeno nuevo (y no viejo) y, no se sabe por qué,
necesariamente capitalista. ¡Al Sr. Chernénkov se le antojó pensar que yo
extraía consecuencias de la estadística olvidando la economía! ¡Que demostraba
algo por el solo cambio en el número y distribución de los caballos! Para
examinar de manera sensata la diferenciación de los campesinos es preciso tomar
todo en conjunto: el arriendo y la compra de tierras, las máquinas, las
industrias, el ascenso de la agricultura comercial y el trabajo asalariado. ¿O,
tal vez, para el Sr. Chernénkov tampoco son estos fenómenos “nuevos”,
“capitalistas”?
151
XII.
DATOS ESTADISTICOS DE LOS ZEMSTVOS SOBRE LOS PRESUPUESTOS CAMPESINOS
Para terminar el problema de la
diferenciación de los campesinos lo examinaremos también desde otro aspecto,
según los datos más concretos relativos a los presupuestos campesinos. Veremos
de ese modo de manera patente toda la profunda diferencia existente entre los
tipos de campesinos a que nos referimos.
En el anexo a la Recopilación de datos de tasación de la propiedad territorial campesina
en los distritos de Zemliansk, Zadonsk, Korotoyak y .Nizhnedevitsk
(Vorónezh, 1889) se ofrecen “datos estadísticos de la composición y
presupuestos de haciendas típicas”, que se distinguen por lo
extraordinariamente completos*. De los 67 presupuestos pasamos por alto uno,
del todo incompleto (el N2 14, del distrito de Korotoyak); los restantes los
dividimos en 6 grupos, según el ganado de labor: a, sin caballos; b, con un
caballo; c, con dos caballos; d, con tres; e, con cuatro, y f, con más de
cuatro (posteriormente, para indicar los grupos emplearemos sólo las letras a
- f). La clasificación por este índice, cierto, no es del todo adecuada para la
zona dada (habida cuenta de la enorme importancia de las “industrias” en la
economía de los grupos superiores e inferiores), pero debemos recurrir a ella
para poder comparar los datos presupuestarios con los antes estudiados de los
censos por hogar. Y únicamente podemos llegar a compararlos dividiendo a los
“campesinos” en grupos; los “términos medios” generales y en bloque tienen una
significación totalmente ficticia, según hemos visto ya y veremos más
adelante**. Señalaremos de paso aquí el interesante fenó‑
--------------
* Grave defecto de esos datos es, en
primer lugar, la carencia de una clasificación por diferentes índices; en
segundo, la carencia de un texto que facilite informaciones de las haciendas
elegidas y que no podían entrar en los cuadros (como se ha hecho, por ejemplo,
con los datos de los presupuestos del distrito de Ostrogozhsk). En tercer
lugar, el estudio, por demás incompleto, de los datos de todas las ocupaciones
no agrícolas y de toda clase de “salarios” (¡para todas las “industrias”, sólo se dan 4 partidas, mientras que la descripción de los vestidos y calzado
ocupa 152!).
** Esos “términos medios” son los que
utiliza exclusivamente el Sr. Scherbina en las publi-caciones del zemstvo de
Vorónezh, lo mismo que
152
meno de que los datos presupuestarios
“medios” caracterizan casi siempre la hacienda situada por encima del tipo
medio, es decir, ofrecen una realidad más favorable de lo que es de hecho*. Eso
ocurre, seguramente, por la circunstancia de que la idea misma de “presupuesto”
supone una hacienda más o menos equilibrada, difícil de encontrar entre los
campesinos pobres. A título de ilustración confrontaremos la distribución de
haciendas según el ganado de labor atendidos los datos presupuestarios y los
restantes:
Número de presupuestos
en tanto por ciento
Total
|
Grupos de hacienda |
En ge- en % neral |
en 4 dis-tritos de la prov. Vorónezt |
en 9 dis- tritos de la prov. Vorónezt |
en 112 dis- tritos de 21 provincias |
En 49 pro- vincias de la Rusia europea |
|
Sin ganado de labor |
12 |
18.18 |
17.9 |
21.7 |
24.7 |
27.3 |
|
Con una cabeza |
18 |
27.27 |
34.7 |
31.9 |
28.6 |
28.6 |
|
Con 2 cabezas |
17 |
25.76 |
28.6 |
23.8 |
26.0 |
22.1 |
|
Con 3 cabezas |
9 |
13.64 |
\ |
\ |
\ |
\ |
|
Con 4 cabezas |
5 |
7.575 28.79 |
18.8 |
22.6 |
20.7 |
22.0 |
|
Con 5 y + cabezas ------------- |
5 |
7.575 |
/ |
/ |
/ |
/ |
|
Total |
66 |
100
100 |
100 |
100 |
100 |
|
--------------
en su artículo sobre los presupuestos
campesinos insertado en el libro Influencia
de las cosechas y de los precios del trigo, etc.
* Esto se refiere, por ejemplo, a los
datos presupuestarios de la provincia de Moscú (tomos VI y VII de la Recopilación), de la de Vladimir (Las industrias de la provincia de Vladimir),
del distrito de Ostrogozhsk, provincia de Vorónezh (tomo II, fascíc. 2 de la
Recopilación) y, en especial, a los presupuestos que insertan los Trabajos de la comisión investigadora de las
industrias kustares57 (para las provincias de Viatka, Jersón,
Nizhni Nóvgorod, Perm y otras). Los presupuestos de los señores Kárpov y Manojin
en los Trabajos mencionados, al igual que los del Sr. Semiónov (en Recopilación de materiales para el estudio
de la comunidad agrícola, San Petersburgo, 1880) y del Sr. Osadchi (Subdistrito de Scherbánov, distrito de
Elisavetgrad, provincia de Jersón) se distinguen favorablemente por la
circunstancia de que caracterizan los distintos grupos campesinos.
153
De aquí se desprende con claridad que
sólo es posible valerse de los datos presupuestarios obteniendo la media para
cada uno de los grupos de campesinos por separado. Eso es lo que hemos hecho
con los datos expuestos. Los distribuimos en tres apartados: (A) resultados
generales de los presupuestos; (B) rasgos distintivos de la hacienda agrícola,
y (C) datos distintivos del nivel de vida.
(A) Los datos generales del volumen de
los gastos e ingresos son los siguientes:
Corresponde
a una hacienda (en rublos)
|
|
Nº de perso- nas de ambos sexos por familia |
Ingresos totales |
Gastos totales |
Ingreso Ingresos Gastos
neto moneta- mone- rios tarios |
Balance |
Cuan- tos rublos debe |
Atra- sos en el pago de im- pues-tos |
||
|
a) |
4.08 |
118.10 |
109.08 |
9.02 64.57 62.29
|
+ 2.28 |
5.83 |
16.58 |
||
|
b) |
4.94 |
178.12 |
174.26 |
3.86 73.75 80.99 |
- 7.24 |
11.16 |
8.97 |
||
|
c) |
8.23 |
429.72 |
379.17 |
50.55 196.72 165.22 |
+31.50 |
13.73 |
5.93 |
||
|
d) |
13.00 |
753.19 |
632.36 |
120.83
318.85 262.23 |
+56.62 |
13.67 |
2.22 |
||
|
e) |
14.20 |
978.66 |
937.30 |
41.36 398.48 439.86 |
-41.38 |
42.00 |
-- |
||
|
f) |
16.00 |
1,766.79 |
1,593.77 |
173.02 1,047.26
959.20 |
+88.06 |
210.00 |
6 |
||
|
8.27 |
491.44 |
443.00 |
48.44 |
235.53 |
217.70 |
+17.83 |
28.60 |
7.74 |
|
Así pues, resulta enorme la diferencia
en el volumen de los presupuestos por grupos; aun dejando aparte los grupos
extremos, el presupuesto del e es más
del quíntuplo que el del b, al mismo
tiempo que la familia del primero es apenas tres veces mayor que la del
segundo.
Examinaremos la distribución de los
gastos*:
Volumen
medio de gastos por hacienda
|
|
Alimentación |
Otro consumo En
la Contribuciones Personal hacienda y cargas |
Total |
|||||||
|
|
Rbs. % |
Rbs. % Rbs. % Rbs. % |
Rublos |
% |
||||||
|
a) |
60.98 55.89 |
17.51 16.05 15.12
13.87 15.47 14.19 |
109.08 |
100 |
||||||
|
b) |
80.98 46.47 |
17.19 9.87
58.32 33.46 17.77
10.20 |
174.26 |
100 |
||||||
|
c) |
181.11 47.77 |
44.62 11.77
121.42 32.02 32.02
8.44 |
379.17 |
100 |
||||||
|
d) |
283.65 44.86 |
76.77 12.14
222.39 35.17 49.55
7.83 |
632.36 |
100 |
||||||
|
e) |
373.81 39.88 |
147.83 15.77 347.76
37.12 67.90 7.23 |
937.30 |
100 |
||||||
|
f) |
447.83 28.10 |
82.76
5.19 976.84 61.29
86.34 5.42 |
1,593.77 |
100 |
||||||
|
180.75 |
40.80 |
47.30 |
10.68 |
180.60 |
40.77 |
34.35 |
7.75 |
443.00 |
100 |
|
--------------
* La Recopilación
separa todos los “gastos para consumo personal y de la hacienda, exceptuada la
alimentación”, de las inversiones para el soste-
154
Basta detenerse en la proporción de los
gastos destinados a la hacienda dentro de la suma total de las inversiones por
grupos para ver que ante nosotros hay proletarios y patronos; en a los gastos
destinados a la hacienda no representan más que el 14% de todos Los gastos,
mientras que en ƒ llegan al 61%. Las diferencias en el volumen absoluto de los
gastos invertidos en la hacienda no necesitan comentarios. No sólo para los
campesinos sin caballos, sino también para el que tiene un caballo este gasto
es insignificante, y el “dueño” que posee uno se acerca mucho más al tipo
ordinario (en los países capitalistas) de bracero y de jornalero con nadiel.
Subrayemos también una diferencia muy notable en el porcentaje de los gastos de
alimen-tación (en a son casi el doble que en ƒ): como es sabido, lo elevado de
ese tanto por ciento atestigua el bajo nivel de vida y constituye la más
destacada diferencia de los presupuestos del patrono y del obrero.
Tomemos ahora la composición de los
ingresos*:
Ingreso medio por 1 hacienda
Composición de los ingresos
procedentes de “industrias”
|
|
de la de las sobran- agri- “in- te de cul- dus- años an tura58
trias” teriores |
Total |
“de indus-trias perso-nales |
“del “de esta- aca- blecimien reo” tos y em- presas in- dustriales |
Ingre- sos varios |
|||
|
a) |
57.11 59.04 1.95 |
118.10 |
36.75 |
- - |
22.29 |
|||
|
b) |
127.69 49.22 1.21 |
178.12 |
35.08 |
6 2.08 |
6.06 |
|||
|
c) |
287.40 108.21 34.11 |
429.72 |
64.59 |
17.65 14.41 |
11.56 |
|||
|
d) |
469.52 146.67 110 |
753.19 |
48.77 |
22.22 48.88 |
26.80 |
|||
|
e) |
698.06 247.60 33 |
978.66 |
112 |
100 35 |
0.60 |
|||
|
f) |
698.39 975.20 93.20 |
1,766.79 |
146 |
34 754.40 |
40.80 |
|||
|
292.74 |
164.67 |
34.03 |
491.44 |
59.09 |
19.36 |
70.75 |
15.47 |
|
--------------
nimiento del ganado; en el primer
apartado figuran juntos gastos como la luz y el arriendo, por ejemplo. Eso,
evidentemente, no es justo. Nosotros hemos separado los gastos personales de los de la hacienda (“productivos”), llevando a
estos últimos los de alquitrán, cuerdas, he-rraje de caballos, reparación de
dependencias, aperos, aparejos, braceros y trabajos a destajo, pastores,
arriendo de tierra y mantenimiento del ganado y de las aves de corral.
* Los “sobrantes de años anteriores” los
constituyen los cereales (en especie) y el dinero; aquí se da la suma total, ya
que nos referimos
155
Así pues, el ingreso de las “industrias”
supera al ingreso total de la agricultura en los dos grupos extremos: en el del
proletario, que no tiene caballo, y en el del patrono rural. Las “industrias
personales” de los grupos campesinos inferiores estriban especialmente, se
comprende, en trabajo asalariado; entre los “ingresos varios” constituye un
capítulo importante el procedente de la entrega de la tierra en arriendo. En el
conjunto de los “patronos-labradores” entran incluso algunos cuyo ingreso de la
entrega en arriendo de la tierra es algo menor, y a veces mayor, que los
ingresos totales de la agricultura: un campesino sin caballos, por ejemplo,
obtiene un ingreso total de la agricultura de 61,9 rublos, mientras que del
arriendo de la tierra saca 40; otro obtiene 31,9 rublos de la agricultura y 40
del arriendo de la tierra. No hay que olvidar, además, que el ingreso de la
entrega de la tierra en arriendo o del trabajo como bracero sirve casi por
completo para cubrir necesidades perso-nales del “campesino”, mientras que del
global de la agricultura es preciso descontar los gastos de la explotación
agrícola. Al hacer esa resta, obtenemos para el carente de caballos un ingreso
neto de la agricultura de 41,99 rublos, y de 59,04 de las “industrias”,
mientras que el que posee un solo caballo obtiene 69,37 y 49,22 rublos. La
simple comparación de estas cifras demuestra que tenemos ante nosotros tipos de
obreros agrícolas con nadiel y que éste sirve para cubrir parte de los gastos
de manutención (causando por eso mismo la baja del salario). Mezclar esos tipos
con los patronos (agrícolas e industriales) significa violar de la manera más
escandalosa todas las normas de la investigación científica.
En el otro polo del campo vemos
precisamente a esos patronos, que unen a la explotación agrícola independiente
operaciones
--------------
a ingresos y gastos globales en especie
y en dinero. Los cuatro apartados de las “industrias” están tomados de los
títulos de la Recopilación que no da nada más al particular. Observare-mos
que en el grupo e hay que incluir, seguramente, entre las empresas industriales
el acarreo, que proporciona a razón de 250 rublos de ingreso a dos patronos de
este grupo; uno de esos patronos tiene un bracero.
156
comerciales e industriales, las cuales
les proporcionan un ingreso considerable (atendido el nivel de vida dado) de
varios centenares de rublos. La total indeterminación del apartado “industrias
personales” oculta de nosotros la diferencia de los grupos inferiores y
superiores a ese respecto, pero ya el volumen mismo de los ingresos de estas
“industrias personales” muestra lo profundo de la diferencia en cuestión
(recordaremos que en la categoría de “industrias personales” de la estadística
de Vorónezh han podido entrar los mendigos, los braceros, los empleados de
comercio, los administradores, etc., etc.).
Por el volumen del ingreso neto se
destacan también de manera singular los campesinos sin caballos o con uno solo,
a quienes corresponden los “sobrantes” más miserables (de uno a dos rublos) e
incluso tienen déficit en su balance monetario. Los recursos de estos
campesinos no superan, si no son inferiores, a los de los obreros asalariados.
Sólo a partir de los campesinos con dos caballos vemos ciertos ingresos netos y
sobrantes de varias decenas de rublos (sin los que no es posible tú hablar
siquiera de una rudimentaria explotación racional de la hacienda). El volumen
del ingreso neto del campesino acomodado alcanza una suma (de 120 a 170 rublos)
que lo destaca notoriamente del nivel general de la clase obrera rusa*.
Se comprende que la agrupación en un
todo único de los obreros y patronos y la obtención de un presupuesto “medio”
proporciona un cuadro de “bienestar moderado” y
--------------
* Una excepción aparente la constituye
la categoría e con un enorme déficit (41 rublos) que, sin embargo, se cubre
pidiendo a préstamo. Ello se explica por el hecho de que en tres haciendas (de
las cinco de esta categoría) se celebraron bodas, con un dispendio de 200
rublos. (Todo el déficit de las cinco haciendas es igual a 206,90 rublos.) Por
eso, los gastos de este grupo para el consumo personal, exceptuada la
alimentación, ascendieron a una cifra muy elevada: 10.41 rublos por persona,
hombre o mujer, mientras que en ningún otro grupo, sin excluir a los ricos (ƒ),
llega este gasto a seis rublos. Ese déficit, por tanto, es del todo opuesto,
por su naturaleza, al de los campesinos pobres. No es un déficit nacido de la
imposibilidad de satisfacer las necesidades mínimas, sino de la elevación de
las necesidades hasta un grado que no corresponde al ingreso del año en
cuestión.
157
de un “moderado” ingreso neto: 491
rublos de ingreso, 443 de gastos y un sobrante de 48 rublos, 18 de ellos en
dinero. Pero esa media es del todo ficticia. No hace más que ocultar la
completa miseria del conjunto de los campesinos del grupo inferior (a y b,
es decir, 30 presupuestos de 66), que con un ingreso insignificante (de 120 a
180 rublos de ingreso en bruto por familia) no se hallan en condiciones de
cubrir sus necesidades y viven, principalmente, a cuenta del trabajo como
braceros y jornaleros.
El cálculo exacto de los ingresos y
gastos en dinero y en especie nos permite determinar la relación que existe
entre la diferenciación campesina y el mercado, para el que sólo es importante
el ingreso y el gasto en dinero. La parte monetaria del presupuesto resulta la
siguiente por grupos en el presupuesto general:
Tanto
por ciento de la parte en dinero
Del gasto del ingreso
Con relación a la totalidad del
Gasto ingreso
a)
57,10 54,6
b)
46,47 41,4
c)
43,57 45,7
d)
41,47 42,3
e)
46,93 40,8
f)
60,18 59,2
--------------------------------------------
49,14 47,9
Vemos, por consiguiente, que el tanto
por ciento del ingreso y de los gastos en dinero au-menta (sobre todo, de un
modo regular para los gastos) de los
grupos medios a los extremos. El carácter comercial más acusado se da en
las haciendas que carecen de caballos o tienen varios; eso indica que unos y
otros viven, más que nada, de la venta de mercancías, sólo que en unos, la
mercancía es su fuerza de trabajo, y en otros, el producto para la venta con un
empleo considerable (como veremos) de trabajo asalariado, es decir, un producto
que adquiere la forma de capital. Dicho con otras palabras, esos presupuestos
nos demuestran también que la
diferenciación de los campesinos crea mercado interior para el capitalismo,
transformando, por una parte, al campesino en
158
bracero y, por otra, en pequeño
productor de mercancías, en pequeño burgués.
Otra conclusión no menos importante de
esos datos es que la hacienda de todos
los grupos campesinos se ha transformado ya en comercial en grado muy
considerable, ha caído bajo la dependencia del mercado: en ninguna parte
baja del 4000 la parte monetaria del ingreso o de los gastos. Y ese tanto por
ciento hay que estimarlo elevado, pues se trata del ingreso en bruto de
pequeños .agricultores en el que se tiene en cuenta incluso el mantenimiento
del ganado, es decir, la paja, el salvado, etc.*. Es evidente que ni siquiera
los campesinos de la zona de tierras negras del centro (donde la economía
monetaria se encuentra, en general, menos desarrollada que en la zona
industrial o en las regiones esteparias periféricas) pueden en modo alguno
subsistir sin compra y venta, se encuentran ya en plena dependencia del
mercado, del poder del dinero. Ni que
hablar de la enorme importancia de ese hecho y de qué profundo error cometen
nuestros populistas cuando se esfuerzan por silenciarlo** atraídos por su
simpatía hacia la economía natural, que pertenece ya definitivamente al pasado.
En la sociedad moderna no se puede vivir sin vender,. y todo lo que frena el
desarrollo de la economía mercantil no hace más que empeorar la situación de
los productores. “Los lados dañinos del modo capitalista de producción -dice
Marx al hablar de los campesinos-... coinciden aquí con el daño desprendido del
insuficiente desarrollo del modo capitalista de producción. El campesino se
transforma en comerciante e industrial sin las condiciones en las cuales podría
producir su producto en forma de mercancía” (Das Kapital, III, 2, 346. Traducción rusa, pág. 671)60.
Observaremos que los datos
presupuestarios refutan por
--------------
* Los gastos para el mantenimiento del
ganado son casi todos en especie: de 6.316,21 rublos invertidos en ello por las
66 haciendas, en dinero sólo se han gastado 1.535,20 rublos, 1.102,50 de los
cuales corresponden a un campesino-patrono, que mantiene veinte caballos. al
parecer, con fines industriales.
** Este error se encontraba con
particular frecuencia en las discusiones de 1897) relativas al papel de los
bajos precios del trigo59.
159
completo la idea, bastante difundida
aún, que atribuye un papel importante a las contribucio-nes en el desarrollo de
la economía mercantil. No cabe duda de que los tributos y las contri-buciones
en dinero fueron en tiempos importante factor para el desarrollo del cambio,
pero en la actualidad la economía mercantil se ha asentado por completo, y el indicado papel de las contribuciones
retrocede lejos, a un segundo plano. Comparando los gastos en los impuestos y
cargas con todas las inversiones monetarias de los campesinos, obtenemos la
relación del 15,8% (por grupos: a,
24,8%; b, 21,9%; c, 19,3%; d, 18,8%; e, 15,4%, y ƒ, 9,0%). Por consiguiente,
los gastos máximos en las contribuciones son tres veces menores que las
restantes inversiones monetarias, forzosas para el campesino, atendidas las
condiciones actuales de la economía social. Pero si no hablamos del papel de
las contribuciones en el desarrollo del cambio, y nos referimos a su relación
con los ingresos, veremos que ésta es desmesuradamente elevada. El peso con que
gravitan sobre el campesino contemporáneo las tradiciones de la época anterior
a la Reforma se ve con más relieve en la existencia de las contribuciones, que
absorben la séptima parte de los gastos brutos del pequeño agricultor, incluso
del bracero con nadiel. Además, la distribución de las contribuciones dentro de
la comunidad61 es asombrosamente desigual: cuanto más acomodado es
el campesino, menor es la proporción de las contribuciones en el conjunto de
sus gastos. El campesino sin caballos paga, en relación con sus ingresos, casi
tres veces más que el poseedor de varios caballos (ver más arriba el cuadro de
distribución de los gastos). Hablamos de la distribución de las contribuciones
dentro de la comunidad porque, si se calcula el volumen de éstas y de las
cargas por cada deciatina de nadiel, su cuantía resulta casi igualitaria.
Después de todo lo expuesto no nos debe extrañar esa desigualdad; es
inevitable en nuestra comunidad porque ésta conserva su carácter obligatorio,
tributario. Los campesinos, como es sabido, dividen todas las contribuciones
según la tierra: la parte de las contribuciones y la parte de la tierra se
funden para
160
.
(B) Pasando a la caracterización de la
agricultura campesina, daremos en un principio los datos generales de las
haciendas:
--------------
* Véase V. Orlov. La hacienda campesina. Recopilación de datos estadísticos de la
provincia de Moscú, tomo IV, fascíc. I.-Trirógov. La comunidaa y los tributos. - Keussler. Zur Geschichte und Kritik des bauerlichen Gemeindebesitzes in Russland
(Historia y crítica de la posesión comunal campesina en Rusia -Ed.).-V. V. La comunidad campesina (Resúmenes
de las estadísticas de los zemstvos, tomo I).
** Se comprende: un daño mayor aún
ocasionará a los campesinos pobres la destrucción de la comunidad por Stolipin
(noviembre de 1906)62. Eso es el “enrichissez-vous” ruso: ¡Miembros de las centurias negras,
campesinos ricos! ¡Robad cuanto queráis a condición de que apoyéis al absolutismo
moribundo! (Nota a la segunda edición.)
161
El cuadro deja ver cómo la relación
entre los grupos por lo que a la entrega y toma en arriendo de la tierra, a la
magnitud de la familia y de la siembra, a la contrata de braceros, etc., se
refiere, resulta del todo homogénea tanto según los datos presupuestarios, como
según los datos en masa arriba expuestos. Más aún: también los datos absolutos
de la economía de cada grupo resultan muy próximos a los datos por distritos
enteros. He aquí la comparación de los datos presupuestarios y los más arriba
analizados:
Corresponde
por hacienda*
Sin caballos Con un caballo
|
|
Perso dec. a- dec. de
total nas de rren- siem- de ca ambos dadas bra bezas sexos de ga nado |
Perso dec. a- dec. de
total nas de rren- siem- de ca ambos dadas bra bezas sexos de ga nado |
|
Presupuestos |
4,1 -- 1,5 0,8 |
4,9 0,6 3,4 2,6 |
|
4 distritos de la prov. de Vorónezh |
4,4 0,1 1,4 0,6 |
5,9 0,7 3,4 2,7 |
|
Distrito de Novoúz de la prov. Samara |
3,9 0,3 2,1 0,5 |
4,7 1,4 5,0 1,9 |
|
4 distritos de la prov. de Sarátov |
3,9 0,4 1,2 0,5 |
5,1 1,6 4,5 2,3 |
|
Distrito de Kamishin de la prov. de Samara |
4,2 0,3 1,1 0,6 |
5,1 1,6 5,0 2,3 |
|
3 distritos de la prov. de Nizhni-Nóvogord |
4,1 0,2 1,8 0,7 |
5,2 1,1 4,4 2,4 |
|
2 distritos de la prov. de Oriol |
4,4 0,1 ? 0,5 |
5,7 1,0 ? 2,3 |
Así pues, la situación de los campesinos
sin caballos o con uno solo es en todos los lugares indicados casi la misma;
por esto los datos presupuestarios pueden estimarse lo suficientemente típicos.
Damos los datos relativos a los bienes y
aperos de las haciendas campesinas en los diversos grupos.
--------------
* El area de siembra para la provincia
de Vorónezh no se cita según los cuatro distritos, sino con arreglo al de
Zadonsk únicamente.
162
p. 163
Este cuadro ilustra de manera palmaria
la diferencia de los distintos grupos por lo que a los aperos y al ganado se
refiere y de la cual hablábamos antes sobre la base de los datos generales.
Vemos aquí una situación económica de los distintos grupos completamente
diferenciada; y esa diferencia llega al extremo de que incluso los caballos
del campesino pobre son totalmente distintos de los del acomodado*. El caballo
del campesino que sólo posee uno es un verdadero “quebrado viviente”, ¡cierto,
no es, pese a todo, un “cuarto de caballo”, sino que llega a “veintisiete
cincuentaidosavos” de caballo!**63
Tomemos después los datos relativos a la
composición de los gastos en la hacienda***:
Especificaciones
de los gastos para la hacienda en rublos y por hogar
|
|
|
|
|
||||||
|
G R U P O S |
Al pas- tor y gastos meno res |
Para completar y reparar Depen aperos Total En arri En traba Total
En pien den- y ga- endos jadores so para cias nado y
labores el ga
a destajo nado |
Total |
||||||
|
a) |
0,52 |
2,63
0,08
2,71
0,25 3,52 7,00 8,12 |
15,12 |
||||||
|
b) |
2,94 |
4,59
5,36
9,95
6,25 2,48 21,62 36,70 |
58,32 |
||||||
|
c) |
5,73 |
14,38
8,78 23,16 17,41 3,91 50,21 71,21 |
121,42 |
||||||
|
d) |
12,01 |
18,22 9,70 27,92 49,32 6,11 95,36 127,03 |
222,39 |
||||||
|
e) |
19,32 |
13,60 30,80 44,40 102,60 8,20 174,52 173,24 |
347,76 |
||||||
|
f) |
51,42 |
56,00 75,80 131,80 194,35 89,20 466,77 510,07 |
976,84 |
||||||
|
To tal 9,37 |
13,19 |
13,14 |
26,33 |
35,45 |
10,54 |
81,69 |
98,91 |
180,60 |
|
--------------
* En las obras alemanas dedicadas a la
agricultura tenemos las monografías de Drechsler, que contienen datos del peso del ganado de los agricultores de
los distintos grupos por la cantidad de tierra poseída. Estos datos muestran,
aún con más relieve que las cifras de la estadística rusa de los zemstvos
aducidas, la calidad inconmensurablemente
peor del ganado de los pequeños campesinos en comparación con el de los
grandes, y, en especial, con el de los terratenientes. Confío en dar a la
prensa en un próximo futuro un estudio de esos datos. (Nota a la segunda edición.)
** De aplicar estas normas
presupuestarias sobre el valor de las dependencias, de los aperos y del ganado
en los diferentes grupos campesinos a los datos generales de 49 provincias de
la Rusia europea antes citados, resultaría que una quinta parte de haciendas
campesinas posee medios de producción considerablemente mayores que el resto.
*** Los gastos para la alimentación del
ganado se efectúan, más
164
Estos datos son muy elocuentes. Nos
muestran de manera palpable lo totalmente mísero de la “hacienda” no sólo del
campesino sin caballos, sino también de la del que posee uno, así como la
completa inexactitud del procedimiento ordinario de examinar esos campesinos
junto a los poco numerosos, pero fuertes, que invierten cientos de rublos en la
hacienda, que pueden mejorar los aperos, contratar “trabajadores” y “comprar”
tierra en vasta escala, invirtiendo en el arriendo de ésta 50, 100 y 200 rublos
anuales*. Observaremos de paso que el gasto relati-vamente elevado de los
campesinos sin caballos en “trabajadores y labores a destajo” se debe, con toda
probabilidad, a que los funcionarios de estadística han mezclado en este
apartado dos cosas totalmente distintas: la contrata del obrero que debe
trabajar con los aperos del dueño, es decir, la contrata del bracero o del
jornalero, y la del campesino vecino, para que trabaje con sus aperos la tierra
de quien le toma a su servicio. Es preciso diferenciar bien estas dos clases,
diametralmente opuestas por su significación, de la “contrata”, como lo hizo,
por ejemplo, V. Orlov (ver Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, tomo VI, fascíc. I).
Examinaremos ahora los datos relativos a
los ingresos de la agricultura. Por desgracia, la Recopilación los estudia de manera muy insuficiente (en parte,
puede ser, por el pequeño número de esos datos). Así, no se estudia la
cuestión del rendimiento del suelo; no hay información de la venta de los
productos de cada clase por separado y de las condiciones de esa venta. Nos
limitaremos por eso al breve cuadro siguiente:
--------------
que nada, en especie; los gastos de la
hacienda restantes son, en su mayor parte, en dinero.
* ¡Qué bien le debe parecer a ese “mujik
hacendoso” la “teoría del arriendo” del Sr. Kárishev, que pide plazos largos,
el abaratamiento del arriendo, la retribución de las mejoras, etc.! Eso es,
precisamente, lo que necesita.
165
Ingresos
de la agricultura en dinero
Total Ingresos
en dinero
Por
per- Por % con Ingreso
Por sona de hacienda respecto de las
Grupos hacienda
ambos a todo el industrias
sexos ingreso por
de
la agri- hacienda
cultura
a) 57,11 13,92 5,53 9,68 59,04
b) 127,69 25,82 23,69 18,55 49,22
c) 287,40 34,88 54,40 18,93 108,21
d) 496,52 38,19 91,63 18,45 146,67
e) 698,06 49,16 133,88 19,17 247,60
f) 698,39 43,65 42,06 6,02 975,20
---------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 292,74 35,38 47,31 16,16 164,67
En este cuadro se echa de ver
inmediatamente una gran excepción: el descenso enorme del tanto por ciento de
los ingresos monetarios de la agricultura en el grupo superior a pesar de sus
mayores siembras. La hacienda agrícola mayor es, pues, aparentemente, la más
natural. Es en extremo interesante examinar más de cerca esa supuesta
excepción, que arroja luz sobre el problema por demás importante de la relación
entre la agricultura y las “industrias” de carácter empresarial. Según hemos
visto, la importancia de ese género de industrias es singularmente grande en
los presupuestos de los campesinos con varios caballos. A juzgar por los datos
examinados, para la burguesía campesina de esa zona es especialmente típica la
tendencia a unir la agricultura a las empresas comerciales e industriales*. No
es difícil ver que, en primer lugar, resulta injusto comparar los propietarios
de ese género con los agricultores puros; en segundo, que, en esas condiciones,
con frecuencia la agricultura sólo parece
natural. Cuando a la agricultura va unida la transformación técnica de los
productos del campo (molienda del trigo. fabricación de aceite, de fécula de
patata, de alcohol y otras industrias), el ingreso en dinero de esa hacienda
puede referirse no a
--------------
* De 12 campesinos sin caballos, ninguno
obtiene ingresos de establecimientos y empresas industriales; de 18 con un
caballo, uno; de 17 con dos caballos, dos; de 9 con tres caballos, tres; de 5
con cuatro caballos, dos; de 5 con más de cuatro caballos, cuatro.
166
los ingresos de la agricultura, sino a
los de la empresa industrial. En realidad, la agricultura será en este caso
comercial, y no natural. Lo mismo habrá que decir de la hacienda en la que la
inmensa mayoría de los productos del campo se consumen en especie para la
manutención de los braceros y caballos al servicio de una empresa industrial
cualquiera (para el servicio de correos, por ejemplo). Precisamente haciendas
de ese tipo encontramos entre las del grupo superior (presupuesto Nº 1 del
distrito de Korotoyak. Familia de 18 personas, 4 trabajadores de la familia, 5
braceros, 20 caballos; el ingreso de la agricultura es de 1.294 rublos, casi
todo en especie, y el de las empresas industriales de 2.675 rublos. Y esa
“hacienda natural campesina” se agrupa con las haciendas sin caballos o con
uno solo para extraer una “media” general). Una vez más vemos en este ejemplo
la importancia de combinar la clasificación formada según la dimensión y clase
de la hacienda agrícola con la clasificación atendidos la dimensión y tipo de
la hacienda “industrial'.
(C) Examinaremos ahora los datos
relativos al nivel de vida de los campesinos. La Recopi-lación no da todos los gastos en especie para la
alimentación. Tomamos lo principal: los productos agrícolas y la carne*.
Corresponde
por persona de ambos sexos
Productos harinosos lo mismo reducido a centeno, en puds
|
G |
Harina de centeno, meras |
Harina de cebada y mijo, puds |
Mijo y alforfón, meras |
Harina de tri- go y flor de harina, libras |
Patatas, meras |
Centeno y trigo |
Otros produc- tos hari- nosos |
Total |
Carne, puds |
|
a) |
13,12 |
0,12 |
1,92 |
3,49 |
13,14 |
13,2 |
4,2 |
17,4 |
0,59 |
|
b) |
13,21 |
0,32 |
2,13 |
3,39 |
6,31 |
13,4 |
3,0 |
16,4 |
0,49 |
|
c) |
19,58 |
0,27 |
2,17 |
5,41 |
8,30 |
19,7 |
3,5 |
23,2 |
1,18 |
|
d) |
18,85 |
1,02 |
2,93 |
1,32 |
6,43 |
18,6 |
4,2 |
22,8 |
1,29 |
|
e) |
20,84 |
-- |
2,65 |
4,57 |
10,42 |
20,9 |
4,2 |
25,1 |
1,79 |
|
f) |
21,90 |
-- |
4,91 |
6,25 |
3,90 |
22,0 |
4,2 |
26,2 |
1,79 |
|
18,27 |
0,35 |
2,77 |
4,05 |
7,64 |
18,4 |
3,8 |
22,2 |
1,21 |
|
--------------
* Agrupamos bajo este término los
apartados de la Recopilación: carne
167
Del cuadro se desprende que estábamos en
lo cierto al unir a los campesinos sin caballos y con uno solo y contraponerlos
a los restantes. El rasgo distintivo de los mencionados grupos campesinos es la
insuficiente alimentación y el empeoramiento de la calidad (patatas) de la
misma. El campesino con un solo caballo se alimenta en ciertos aspectos peor
que el que no tiene ninguno. La “media” general es, incluso a este respecto,
del todo ficticia, y encubre la insuficiente alimentación de la masa de los campesinos
con la alimentación satisfactoria de los campesinos acomodados, los cuales
consumen casi una vez y media más productos del campo y tres veces más carne*
que los pobres.
Con el fin de comparar los datos
restantes de la alimentación de los campesinos, todos los productos deben ser
tomados por su valor, en rublos: (ver el cuadro de arriba en la pág. 168.-Ed.)
Así pues, los datos generales relativos
a la alimentación de los campesinos confirman lo antes dicho. Se destacan con
claridad tres grupos: inferior (sin caballos y con un caballo), medio (con dos
o tres caballos) y superior, que se alimenta casi el doble mejor que el
primero. La “media” general borra los dos grupos extremos. Los gastos en dinero para la alimentación resultan
absoluta y relativamente mayores en ambos grupos extremos: los proletarios
rurales y la burguesía del campo. Los primeros compran más, aunque consumen menos, que el campesino medio, compran
los productos agrícolas más indispensables, de los cuales sienten necesidad.
--------------
de vaca, de cordero, de cerdo y tocino.
La reducción de otros cereales a centeno se ha hecho según las normas de La estadística comparada, de Yanson,
adoptadas por los funcionarios de estadística de Nizhni Nóvgorod (ver Materiales del distrito de Gorbátov.
Para base de la reducción sirve el tanto por ciento de proteína asimilable).
* Lo bajo del consumo de carne por los
campesinos en la aldea con respecto al habitante de la ciudad se ve aunque sólo
sea por los siguientes datos fragmentarios. En Moscú, en 1900, se sacrificó en
los mataderos municipales ganado con un peso de cerca de cuatro millones de
puds, por valor de 18.986.714,59 rublos (Moskovskie
Védomosti (Gaceta de Moscú). 1901, núm. 55). Eso da por habitante cerca de
cuatro puds o unos 18 rublos al año. (Nota
a la segunda edición.)
168
Corresponde
por persona en rublos
|
|
|
|
|
|
|
|
Gastos en dinero |
|||
|
G R U P O S |
Hari- nas diver sas y cerea les |
Legum bres, aceite vege tal y frutas |
P A T A T A S |
Total Total Total de de de pro- pro- pro- duc- duc- duc- tos tos tos agrí- de la com las gana pra-
dería* dos
** |
To tal de pro duc tos |
De ellos en di nero |
En pro En pro ductos ductos de la de la agricul gana- tura dería |
|||
|
a) |
6,62 |
1,55 |
1,62 |
9,79 3,71 1,43 |
14,93 |
5,72 |
3,58 0,71 |
|||
|
b) |
7,10 |
1,49 |
0,71 |
9,30 5,28 1,79 |
16,37 |
4,76 |
2,55 0,42 |
|||
|
c) |
9,67 |
1,78 |
1,07 |
12,52 7,04 2,43 |
21,99 |
4,44 |
1,42 0,59 |
|||
|
d) |
10,45 |
1,34 |
0,85 |
12,64 6,85 2,32 |
21,81 |
3,27 |
0,92 0,03 |
|||
|
e) |
10,75 |
3,05 |
1,03 |
14,83 8,79 2,70 |
26,32 |
4,76 |
2,06 -- |
|||
|
f) |
12,70 |
1,93 |
0,57 |
15,20 6,37 6,41 |
27,98 |
8,63 |
1,47 0,75 |
|||
|
9,73 |
1,80 |
0,94 |
12,47 |
6,54 |
2,83 |
21,84 |
5,01 |
1,78 |
0,40 |
|
Los últimos compran más porque consumen
más, ampliando de modo especial el consumo de los productos no agrícolas. La
confrontación de estos dos grupos extremos nos demuestra palpablemente cómo se
forma en un país capitalista el mercado interior para los artículos de consumo
personal ***.
Los restantes gastos de consumo personal
son los siguientes:
Corresponde
por persona de ambos sexos en rublos
Gastos en
|
G |
Bie- nes, ropa |
Com-busti-ble (paja) |
Ro-pa, cal-zado |
alumbra
restantes total en do
necesi- consu-
dades perso-
caseras nal, ex- cepto
alimen- tación |
De ello en dine-ro |
Total en alimenta-ción y de más ne-cesidades personales |
De ello en dine-ro |
||
|
a) |
9,73 |
0,95 |
1,46 |
0,23 1,64 4,28 |
3,87 |
19,21 |
9,59 |
||
|
b) |
12,38 |
0,52 |
1,33 |
0,25 1,39 3,49 |
3,08 |
19,86 |
7,84 |
||
|
c) |
23,73 |
0,54 |
2,47 |
0,22 2,19 5,42 |
4,87 |
27,41 |
9,31 |
||
|
d) |
22,21 |
0,58 |
1,71 |
0,17 3,44 5,90 |
5,24 |
27,71 |
8,51 |
||
|
e) |
31,39 |
1,73 |
4,64 |
0,26 3,78 10,41 |
8,93 |
36,73 |
13,69 |
||
|
f) |
30,58 |
1,75 |
1,75 |
0,21 1,46 5,17 |
3,10 |
33,15 |
11,73 |
||
|
22,31 |
0,91 |
2,20 |
0,22 |
2,38 |
5,71 |
4 86 |
27,55 |
9,87 |
|
--------------
* Carne de vaca, de cerdo y de cordero,
tocino, mantequilla de vaca, productos lácteos, gallinas y huevos.
** Sal, pescado salado y fresco,
arenques, vodka, cerveza, té y azúcar
*** Entre los gastos para la adquisición
de productos agrícolas, el primer lugar corresponde al centeno, en especial
entre los campesinos pobres; va después la compra de verduras, que representa
85 kopeks por persona de ambos sexos (por grupos, de 56 kopeks en b a 1,31 rublos en e), de
169
No siempre es justo calcular estos
gastos por persona de ambos sexos, ya que, por ejemplo, el valor del
combustible, del alumbrado, del ajuar, etc., no es proporcional al número de
miembros de la familia.
Estos datos demuestran también la
división de los campesinos (por el nivel de vida) en tres grupos distintos. Al
mismo tiempo se pone de relieve la siguiente e interesante circunstancia: la
parte de los gastos en dinero para todo el consumo personal resulta mayor en
los grupos inferiores (en a, cerca de la mitad de los gastos son
en dinero), al mismo tiempo que los gastos en dinero no se elevan en los grupos
superiores, y forman sólo alrededor de un tercio. ¿Cómo conciliar esto con el
hecho antes subrayado de que el tanto por ciento de los gastos en dinero se
eleva en general en ambos grupos extremos? Por lo visto, los gastos en dinero en los grupos superiores van
orientados de preferencia al consumo
productivo (gastos en la hacien-da), mientras que en los inferiores se
destinan al consumo personal. He aquí
datos exactos al particular:
|
Gastos en dinero por hacienda, en rublos |
Lo mismo en % |
% de la parte en dinero en los gastos de |
|
G |
En con- sumo per-sonal |
En la haci- enda |
en con-tri- bu-cio- nes y car-gas |
Total |
En con- sumo per-sonal |
En la ha- ci- en- da |
en con-tri- bu-cio- nes y car-gas |
T o t a l |
Con- sumo per-sonal |
La ha- cienda |
|
a) |
39,16 |
7,66 |
15,47 |
62,29 |
62,9 |
12,3 |
24,8 |
100 |
49 8 |
50,6 |
|
b) |
38,89 |
24,32 |
17,77 |
80,98 |
48,0 |
30,0 |
22,0 |
100 |
39,6 |
41,7 |
|
c) |
76,79 |
56,35 |
32,02 |
165,16 |
46,5 |
34,1 |
19,4 |
100 |
34,0 |
46,4 |
|
d) |
110,60 |
102,07 |
49,55 |
262,22 |
42,2 |
39,0 |
18,8 |
100 |
30,7 |
45,8 |
|
e) |
190,84 |
181,12 |
67,90 |
439,86 |
43,4 |
41,2 |
15,4 |
100 |
38,0 |
52,0 |
|
f) |
187,83 |
687,03 |
84,34 |
959,20 |
19,6 |
71,6 |
8,8 |
100 |
35,4 |
70,3 |
|
81,27 |
102,23 |
34,20 |
217,70 |
37,3 |
46,9 |
15,8 |
100 |
35,6 |
56,6 |
|
Por consiguiente, la transformación de
los campesinos en proletariado rural crea mercado, en especial, para los
--------------
ellos, 47 en dinero. Ese interesante
hecho nos muestra que incluso entre la población rural, sin hablar ya de la
urbana, se forma el mercado para los productos en una rama de la agricultura
comercial: la horticultura, 2/3 de los gastos en aceite vegetal son en especie;
eso significa que, a este respecto, imperan aún la producción casera y la
artesanía primitiva.
170
artículos de consumo, mientras que su
transformación en burguesía rural crea, de preferencia, mercado para los medios
de producción. Dicho con otras palabras, en los grupos inferiores de los
“campesinos” observamos la transformación de la fuerza de trabajo en
mercancía, y en los superiores, la transformación de los medios de producción
en capital. Ambas transformacio-nes dan precisamente ese proceso de formación
del mercado interior establecido por la teoría con respecto a los países
capitalistas en general. Por eso escribió F. Engels que el hambre de 1891
representa la creación del mercado
interior para el capitalismo64, tesis incomprensible para los
populistas, quienes en la ruina de los campesinos sólo ven la decadencia de la
“producción popular”, y no la transformación de la economía patriarcal en
capitalista.
El Sr. N. -on ha escrito todo un libro
sobre el mercado interior sin advertir el proceso de creación del mercado
interior a través de la diferenciación de los campesinos. En su artículo ¿Cómo explicar el crecimiento de nuestros
ingresos del Estado? (Nóvoe Slovo,
núm. 5, febrero de 1896)* se refiere a ello en el siguiente razonamiento: los
cuadros relativos a los ingresos del obrero norteamericano demuestran que
cuanto menores son éstos tanto mayores, relativamente, son los gastos
destinados a la alimentación. Por consiguiente, si disminuye el consumo de
alimentos se reduce aún más el consumo de los productos restantes. En Rusia
disminuye el consumo de pan y de vodka, por tanto también se reduce el consumo
de los otros productos; de ello se deduce que el mayor consumo de la “capa”
acomodada de los campesinos (pág. 70) se equilibra con creces con el descenso
del consumo de la masa. En este razonamiento hay tres errores: en primer lugar,
al sustituir al campesino por el obrero, el Sr. N.-on se salta la cuestión; se
trata precisamente del proceso de creación de obreros y patronos. En segundo lugar, al sustituir al campesino por el
obrero, el Sr. N.-on reduce todo el consumo al personal, olvidando el consumo
productivo, el mercado de los
--------------
* La
Nueva Palabra.-Ed.
171
medios de producción. En tercer lugar,
el Sr. N. -on olvida que el proceso de diferenciación de los campesinos es, al
mismo tiempo, un proceso de sustitución de la economía natural por la
mercantil, que, por tanto, puede crearse mercado no aumentando el consumo, sino
transformando el consumo natural (aunque más abundante) en consumo monetario o
de pago (aunque menos abundante). Hemos visto ahora con respecto a los
artículos de consumo personal que los campesinos sin caballos consumen menos,
pero compran más que los campesinos medios. Se empobrecen al recibir y gastar
al mismo tiempo más dinero, y precisamente estos dos aspectos del proceso son
necesarios para el capitalismo*.
Para terminar, utilizaremos los datos
presupuestarios a fin de comparar el nivel de vida de' los campesinos y de los
obreros rurales. Calculando el volumen del consumo personal no por habitante,
sino por trabajador adulto (según las normas de los funcionarios de estadística
de Nizhni Nóvgorod en la recopilación antes indicada), obtenemos el cuadro
siguiente:
Corresponde
a trabajador adulto
Productos consumidos gasto en
rublos
|
G |
harina harina mijo
harina pata- de cen de ce- y al-
de tri- tas, teno, bada for-
go y me- meras y mi- fón,
flor de ras jo, meras harina puds libras |
Total de pro- ductos agrí colas |
Carne puds |
En ali- en las de- menta- más nece- Total ción sidades personales
|
|
a) |
17,3 0,1 2,5 4,7 17,4 |
23,08 |
0,8 |
19,7 5,6 25,3 |
|
b) |
18,5 0,2 2,9 4,7 8,7 |
22,89 |
0,7 |
22,7 4,8 27,5 |
|
c) |
26,5 0,3 3,0 7,3 12,2 |
31,26 |
1,5 |
29,6 7,3 36,9 |
|
d) |
26,2 1,4 4,3 2,0 9,0 |
32,21 |
1,8 |
30,7 8,3 39,0 |
|
e) |
27,4 -- 3,4 6,0 13,6 |
32,88 |
2,3 |
32,4
13,9 46,3 |
|
f) |
30,8 -- 6,9 8,5 5,5 |
36,88 |
2,5 |
39,3 7,2 46,5 |
24.9 9.5 3.7
5.5 10.4 33.78 1.4
29.1 7.8 36.9
--------------
* Este hecho, paradójico a primera
vista, se halle en realidad enplena armonía con las contradicciones
fundamentales del capitalismo, que se encuentran a cada paso en la vida real.
Por eso, los observadores
172
Para comparar con estos datos los
relativos al nivel de vida de los obreros rurales podemos tomar, en primer
término, los precios medios del trabajo. Durante diez años (de 1881 a 1891), el
salario medio anual del bracero en la provincia de Vorónezh fue de 57 rublos, y
contando la manutención, de 99 rublos*, así que esta última costó 42 rublos. El
volumen del consumo personal de los braceros y jornaleros con nadiel
(campesinos sin caballos o con uno solo) es inferior a ese nivel. El coste de
toda la manutención de la familia no asciende a más de 78 rublos para el
“campesino” sin caballos (con una familia de cuatro personas), y de 98 rublos
para el que posee un caballo (con una familia de cinco personas), es decir, menos de lo que cuesta la manutención del
bracero. (Hemos excluido del presupuesto de los campesinos sin caballos o
con un caballo los gastos de la hacienda y las contribuciones y cargas, ya que
el nadiel no se entrega en arriendo en esos lugares por menos del volumen de
las contribucio-nes.) Como era de esperar, la situación del obrero ligado al
nadiel es peor que la del obrero que se halla libre de esos lazos (no hablamos
ya del enorme grado en que la sujeción al nadiel desarrolla las relaciones de
explotación usuraria y dependencia personal). Los gastos en dinero del bracero
son incomparablemente mayores que los del consumí; personal del campesino sin
caballos o con un caballo. Por tanto, la sujeción al nadiel frena el
crecimiento del mercado interior.
En segundo lugar, podemos utilizar los
datos de la estadística de los zemstvos relativos al consumo de los braceros.
--------------
atentos de la vida rural han sabido
advertirlo de modo por completo independiente de la teoría. “Para el desarrollo
de su actividad -dice Engelhardt hablando de los kulaks, comer-ciantes, etc. es
importante que los campesinos sean pobres... que reciban mucho dinero” (Desde la aldea, pág. 493). La simpatía
por la “sólida sic!!) vida del agricultor'' (ibíd.) no impedía a veces a
Engelhardt descubrir las más profundas contradicciones dentro de la famosa
comunidad.
* Datos
agrícolas y estadísticos según materiales obtenidos de los labradores.
Ediciones del Departamento de Agricultura. Fascíc. V. San Petersburgo. 1892. S.
Korolenko: El trabajo asalariado en las
haciendas, etc
173
Tomemos los datos de la Recopilación de datos estadísticos de la
provincia de Oriol relativos al distrito de Karáchev (tomo V, fascíc, 2,
1892), basados en los informes sobre 158 braceros*. Reduciendo la ración
mensual a anual, obtenemos:
Manutención de un
Manutención de un
bracero de la prov.
“campesino” de la
de Oriol
prov. de Vorónezh
|
míni-
mo |
máxi- mo |
me- dia |
Con un caballo
Sin ca- ballos |
||
|
Harina de centeno, en puds |
15.0 |
24.0 |
21.6 |
18.5 |
17.3 |
|
Cereales, en puds |
4.5 |
9.0 |
5.25 |
2.9 |
-2.5 |
|
Mijo, en puds |
1.5 |
1.5 |
1.5 |
+4.8 libras de harina |
4.9 |
|
Patatas, en meras |
18.0 |
48.0 |
26.9 |
8.7 de trigo |
17.4 |
|
Total, reducido a centeno** |
22.9 |
41.1 |
31.8 |
22.8 |
23.0 |
|
Tocino, en libras |
24.0 |
48.0 |
33.0 |
28.0 |
32.0 |
|
Valor en rublos de toda la alimentación anual |
-- |
-- |
40.5 |
27.5 |
25.3 |
Por consiguiente, los campesinos con un
caballo y sin caballos no están por
encima de los braceros por lo que se refiere al nivel de vida; más bien se
acercan al mínimum del nivel de vida
de estos últimos.
La conclusión general del examen de los
datos relativos al grupo inferior de los campesinos es, por consiguiente, la
que sigue: tanto por su relación a los otros grupos, que desplazan de la
agricultura a los campesinos del grupo inferior, como por la dimensión de la
hacienda, que sólo cubre parte de los gastos destinados a la manutención de la
--------------
* La diferencia de condiciones entre las
provincias de Oriol y Vorónezh no es grande, y los datos aducidos, según
veremos, son corrientes. No tomamos los datos de la obra de S. Korolenko antes
citada véase la confrontación de esos datos en el artículo del Sr. Maress Influencia de las cosechas, etc., 1,
11), pues el mismo autor reconoce que los señores propietarios de tierras de
quien había recibido esos datos “se dejaron llevar por la fantasía” a veces...
** Calculado según el procedimiento
antes expuesto.
174
familia, como por el origen de los
recursos para el sustento (venta de la fuerza de trabajo), y, finalmente, por
el nivel de vida, ese grupo debe ser incluido entre los braceros y jornaleros con nadiel*.
Al terminar con esto la exposición de
los datos estadísticos de los zemstvos relativos a los presupuestos
campesinos, no podemos por menos de detenernos en el examen del método que para
analizar los datos presupuestarios utiliza el Sr. Scherbina, redactor de la Recopilación de datos de tasación y
autor del artículo relativo a los presupuestos campesinos en el conocido libro
Influencia de las cosechas y de los precios del trigo, etc. (tomo II). El Sr.
Scherbina dice en la Recopilación, no sabemos por qué, que emplea la teoría
“del notable especialista en economía política C. Marx” (pág 111); en realidad,
deforma abiertamente esa teoría, confundiendo la diferencia entre el capital
constante y el variable con la diferencia entre el capital fijo y el capital circulante
(ibíd.), trasladando sin sentido alguno esos términos y categorías del
capitalismo desarrollado a la agricultura campesina (passim), etc. Todo el estudio de los datos presupuestarios hecho
por el Sr. Scherbina se reduce a un completo e increíble abuso de las
“magnitudes medias”. Todos los datos de tasación se refieren al campesino
“medio”. El ingreso de la tierra, calculado para cuatro distritos, lo divide
por el número de haciendas (recordad que el campesino sin caballos tiene un
ingreso de unos 60 rublos por familia mientras que el del rico asciende a cerca
de 700). Determina la “magnitud del
--------------
* Los populistas deducirán,
probablemente, de nuestra comparación del nivel de vida de los braceros y del
grupo inferior de campesinos que “estamos en favor” de que los campesinos
pierdan las tierras, etc. Esta deducción será errónea. De lo dicho sólo se
deduce que “estamos en favor” de que sean abolidos todos los obstáculos que
traban el derecho de los campesinos a disponer libremente de las tierras, a
renunciar al nadiel y a salir de la comunidad. Sólo el campesino mismo puede
juzgar qué le conviene más: ser bracero con nadiel o bracero sin nadiel. Esas
trabas no pueden ser, por ello, justificadas en ningún caso ni por nada. La
defensa de esas trabas por los populistas transforma a estos últimos en
servidores de los intereses de nuestros agrarios.
175
capital constante” (sic!!?) “por hacienda” (pág. 114), es decir, el valor de todos los
bienes; determina el valor “medio” de los aperos; determina el valor medio de
las empresas industriales y comerciales (sic!)
en 15 rublos por hacienda. ¡El Sr. Scherbina pasa por alto el pequeño detalle
de que esas empresas son propiedad privada de la minoría acomodada, y las
divide entre todos “de una manera igualitaria”! Determina el gasto “medio” en
el arriendo (pág. 118), que, como hemos visto, asciende a 6 rublos para el
campesino con un caballo y de 100 a 200 para el rico. Suma todo eso y lo divide
por el número de haciendas. Determina incluso el gasto “medio” para la
“reparación de capitales” (ibíd.). Alá sabe lo que eso significa. Si quiere
decir la adquisición y la reparación de aperos y del ganado, ahí van las cifras
que ya antes hemos aducido: ese gasto es igual para el campesino sin caballos a
8 (ocho) kopeks por hacienda, mientras que para el rico es de 75 rublos. ¿No es evidente que si sumamos
semejantes “haciendas campesinas” y dividimos el resultado por el número de
sumandos obtendremos la “ley de las demandas medias” ya descubierta por el Sr.
Scherbina en su recopilación referente al distrito de Ostrogozhsk (tomo II,
fasc. II, 1887) v tan brillantemente aplicada más tarde? Después ya no es
difícil deducir de esa “ley” que el “campesino no satisface las necesidades
mínimas, sino su nivel medio” (pág. 123 y otras muchas), que la hacienda
campesina constituye un “tipo de desarrollo” especial (pág. 100), etc. etc. La
clasificación según el nadiel, que ya conocemos, representa un refuerzo de ese
torpe procedimiento de “igualar” al proletariado rural y a la burguesía
campesina. Si lo aplicásemos, supongamos, a los datos presupuestarios,
unificaríamos en un grupo, por ejemplo, a tales campesinos (en la categoría de
los que poseen un nadiel grande, de 15 a 25 deciatinas por familia) : uno
entrega en arriendo la mitad del nadiel (de 23,5 deciatinas), siembra 1,3
deciatinas, vive más que nada de las “industrias personales” (¡es asombroso, lo
bien que suena esto!) y obtiene un ingreso de 190 rublos para 10 personas de
ambos sexos (presupuesto Nº 10 del distrito de
176
Korotoyak). Otro toma en arriendo 14,7 deciatinas, siembra 23,7
deciatinas, tiene braceros y obtiene un ingreso de 1.400 rublos para 10
personas de ambos sexos (presupuesto Nº 2 del distrito de Zadonsk). ¿No está
claro que resultará un “tipo de desarrollo” especial si sumamos las haciendas
de los braceros y jornaleros con las haciendas de los campesinos que contratan
obreros y dividimos el resultado por el número de sumandos? Basta utilizar
siempre y con exclusividad los datos (“medios” de la hacienda campesina para
que todas las “falsas ideas” relativas a la diferenciación de los campesinos
resulten proscritas de una vez para siempre. Así, precisamente, obra el Sr.
Scherbina al adoptar en grand ese
procedimiento en su artículo del libro Influencia
de las cosechas, etc. Aquí se efectúa un grandioso intento de tener en
cuenta los presupuestos de todos los campesinos rusos, utilizando siempre esos
“términos medios” ya probados. El futuro historiador de las publicaciones económicas
rusas advertirá con asombro que los prejuicios populistas llevaron a olvidar
las reglas más elementales de la estadística económica, que obligan a separar
de manera estricta a los patronos de los obreros asalariados, sea cual sea la
forma de posesión territorial que les una, por numerosos y diversos que sean
los tipos de transición existentes entre ellos.
XIII.
CONCLUSIONES DEL II CAPITULO
Resumamos las tesis más importantes que
se desprenden de los datos antes examinados:
1) El medio económico-social en que se
halla el campesino ruso de nuestros días es el de una economía mercantil.
Incluso en la zona agrícola central la más atrasada a este respecto con
relación a las regiones sudorientales o a las provincias industriales), el
campesino se halla totalmente supeditado al mercado, del que depende tanto en
el consumo personal como en su hacienda, sin hablar ya de las contribuciones.
2) El régimen de las relaciones
económico-sociales en el
177
campesinado (agrícola y comunal) nos
muestra la existencia de todas las contradicciones propias de cualquier
economía mercantil y de cualquier capitalismo: competencia, lucha por la
independencia económica, acaparamiento de la tierra (en la compra y en el
arriendo), concentración de la producción en manos de una minoría,
desplazamiento de la mayoría a las filas del proletariado y su explotación por
la minoría a través del capital comercial y de la contrata de braceros. No hay
ni un solo fenómeno económico entre los campesinos que no tenga esa forma
contradictoria, propiedad específica del régimen capitalista, es decir, que no
exprese la lucha y la disparidad de intereses, que no represente un más para
unos y un menos para otros. Así son el arriendo, la compra de tierras y las
“industrias” en sus tipos diametralmente opuestos; así es también el progreso
técnico de la hacienda.
Atribuimos a esta conclusión una
importancia cardinal, y no sólo en el problema del capitalismo en Rusia, sino
también en lo que se refiere a la significación de la doctrina populista en
general. Precisamente esas contradicciones nos muestran de manera patente e
irrefutable que el régimen de las relaciones económicas en la aldea de la
“comunidad” no representa en modo alguno un tipo económico especial
(“producción popular”, etc.), sino un tipo pequeñoburgués corriente. Contrariamente
a las teorías reinantes en nuestro país durante el último medio siglo, el
campesino comunal ruso no es antagónico con respecto al capi-talismo; es, al
contrario, su base más profunda y más firme. La más profunda porque
precisamente aquí, lejos de toda clase de influjos “artificiales” y pese a las
instituciones que traban el desarrollo del capitalismo, vemos una constante
formación de elementos del capitalismo dentro de la “comunidad” misma. La más
firme porque sobre la agricultura en general y sobre los campesinos en
particular gravitan con la mayor fuerza las tradiciones antiguas, de la vida
patriarcal, y, a consecuencia de ello, la acción transformadora del capitalismo
(desarrollo de las fuerzas productivas, cambio de todas las relaciones
sociales, etc.) se
178
pone aquí de manifiesto con la mayor
lentitud y gradación*.
3) El conjunto de todas las
contradicciones económicas existentes en el seno de los campe-sinos constituye
lo que nosotros llamamos diferenciación de éstos. Los mismos campesinos definen
este proceso con un término extraordinariamente certero y expresivo:
“descampe-sinización”**. Dicho proceso representa la destrucción radical del
viejo régimen patriarcal campesino y la formación de nuevos tipos de población del campo.
Antes de pasar a la característica de
esos tipos, observaremos lo siguiente. Indicaciones relativas a este proceso
vienen haciendo nuestros tratadistas desde hace mucho y con gran frecuencia. El
Sr. Vasílchikov, por ejemplo, que utilizó los trabajos ele la comisión Valúev66
comprobó va la formación del “proletariado rural” en Rusia y la “disgregación
del estamento campesino” (La propiedad
territorial y la agricultura, primera ed., tomo I, cap. IX). Entre otros
muchos, señaló ese hecho V. Orlov (Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, tomo IV, fascíc. 1, pág.
14). Pero todas esas indicaciones quedaron completamente fragmentarias. Nunca
se ha intentado estudiar sistemáticamente ese fenómeno, y por eso, a pesar de
los riquísimos datos estadísticos de los zemstvos reunidos en los censos por
hacien-das, seguimos sin tener informes suficientes de este fenómeno. Con eso
se halla también relacionada la circunstancia de que la mayoría de los autores
que han tratado el asunto ven la diferenciación de los campesinos como un
simple brote de las desigualdades en los bienes, como una simple
“diferenciación”, según gustan decir los populistas en general el Sr. Ká-rishev
en particular (ver su libro sobre Los
arriendos y sus artículos en Rússkoe
Bogatstvo). La aparición de la desigualdad en los bienes es,
indudablemente, el punto de partida de todo el proceso, pero el proceso no
acaba en modo alguno en
--------------
* Conf. Das Kapital, I2 S. 52765.
** Resumen
agrícola de la provincia de Nizhni
Nóvgarod, correspondiente al año 1892.
179
esta sola “diferenciación”. Además de
“diferenciarse”, el viejo campesinado se derrumba por completo, deja de
existir, desplazado por tipos de la población rural totalmente nuevos, por
tipos que constituyen la base de la sociedad donde dominan la economía
mercantil y la producción capitalista. Esos tipos son la burguesía rural (en su
mayoría pequeña) y el proletariado del campo, la clase de los productores de
mercancías en la agricultura y la clase de los obreros agrícolas asalariados.
Es instructivo en el más alto grado que
el análisis puramente teórico del proceso de formación del capitalismo agrícola
señale la diferenciación de los pequeños productores corno factor importante de
ese proceso. Nos referimos al capítulo 47, uno de los más interesantes del
tercer tomo de El Capital: Génesis de la
renta capitalista de la tierra. Como punto de partida de esa génesis Marx
toma la renta del pago en trabajo
(Arbeits-rente) *, “cuando el productor direc-to trabaja una parte de la
semana en la tierra que de hecho le pertenece, con instrumentos de producción
(arado, ganado, etc.) que le pertenecen de hecho o jurídicamente, mientras que
los restantes días de la semana trabaja gratis en la hacienda del propietario
de la tierra, trabaja para el propietario de la tierra” (Das Kapital, III, 2, 323. Trad. rusa, 651). La forma siguiente de
la renta es la renta en productos (Produktenrente) o renta en especie,
cuando el productor directo produce todo el producto en la tierra explotada por
él mismo, entregando en especie al propietario de la tierra todo el
plusproducto. El productor se hace en este caso más indepen-diente y puede
adquirir con su trabajo cierto sobrante fuera de la cantidad de productos que
satisface sus necesidades más elementales. “Con esta forma” [de la renta]
“aparecerán dife-rencias más grandes en la situación económica de los distintos
productores
--------------
* En la traducción rusa [pág. 631 y
sig.) se da esta expresión como “renta de trabajo” (“trudovaya renta”).
Consideramos nuestra versión mas justa, puesto que en ruso existe el término
“otrabotki”; “pago en trabajo”), que significa, precisamente, el trabajo del
agricultor que se encuentra en relación de dependencia del propietario de la
tierra.
180
directos. Por lo menos, aparece la
posibilidad de ello, e incluso la posibilidad de que ese productor directo
adquiera medios para, a su vez, explotar directamente el trabajo ajeno” (S.
329. Trad. rusa, 657). Así pues, ya bajo el dominio de la economía natural, con
la ampliación de la autonomía económica de los campesinos dependientes, aparecen
los gérmenes de su diferenciación. Pero estos gérmenes sólo pueden
desarrollarse con la forma siguiente de la renta, con la renta en dinero, que constituye una simple modificación de forma
de la renta en especie. El productor directo no entrega al propietario de la
tierra productos, sino el precio de esos productos*. La base de ese tipo de
renta sigue siendo la misma: el productor directo continúa siendo el
propietario tradicional de la tierra, pero “esa base va hacia su
descompo-sición” (330). La renta en dinero “presupone ya un desarrollo más
considerable del comercio, de la industria urbana, de la producción mercantil
en general, y, con ella, de la circulación monetaria” (331). La relación
tradicional, basada en el derecho consuetudinario del campesino dependiente
con respecto al propietario de la tierra, se transforma aquí en una relación
puramente monetaria, basada en el contrato. Eso lleva, por una parte, a la
expropiación del viejo campesinado, y por otra, a que “el campesino rescate su
tierra y su libertad. “Además, la transformación de la renta en especie en
renta en dinero no sólo es acompañada invariablemente por la formación de la
clase de jornaleros pobres, que se contratan por dinero: ésta la precede
incluso.
--------------
* Hay que diferenciar rigurosamente la
renta en dinero de la renta capitalista de la tierra: esta última presupone la
existencia de capitalistas y obreros asalariados en la agricultura; la primera
presupone la existencia de campesinos dependientes. La renta capitalista es la
parte de la plusvalía que queda después de restar la ganancia del empresario,
mientras que la renta monetaria constituye el precio de todo el plusproducto
que el campesino paga al propietario de la tierra. Ejemplo de la renta en
dinero en Rusia es el canon campesino al terrateniente. No hay duda de que en
las cargas actuales de nuestros campesinos hay cierta parte de renta en dinero.
También el arriendo campesino se aproxima a veces a la renta en dinero: cuando
el elevado pago por el disfrute de la tierra no le deja al campesino más que un
escaso salario.
181
En el curso del período de su formación,
cuando esa nueva clase aparece sólo esporádica-mente, en los campesinos mejor
situados entre los obligados a pagar el tributo (rentepflich-tigen) se desarrolla necesariamente la costumbre de
explotar por su cuenta a los obreros asalariados rurales... De esa manera se va
formando en ellos poco a poco la posibilidad de acumular cierta fortuna y de
transformarse en futuros capitalistas. Entre los cultivadores antiguos de
tierra propia surge de ese modo un foco de arrendatarios capitalistas, cuyo
desarrollo depende del desarrollo general de la producción capitalista fuera de
la agricultura” (Das Kapital, III, 2,
332. Trad. rusa, 650-660).
4) La diferenciación de los campesinos,
que hace mayor sus grupos extremos a cuenta del “campesino” medio, crea dos
nuevos tipos de población rural. Rasgo común de ambos es el carácter mercantil,
monetario de la economía. El primer tipo nuevo es la burguesía rural o los
campesinos acomodados. Entran aquí los propietarios independientes, que
practican la agricultura comercial en todas sus diversas formas (las más
importantes las describiremos en el capítulo IV), los dueños de empresas
industriales y comerciales y casas de comercio, etc. La combinación de la
agricultura comercial con empresas industriales y comerciales consti-tuye una
clase de “combinación de la agricultura y las industrias” específicamente
propia de esos campesinos. De estos campesinos acomodados sale la clase de los farmers, pues la toma en arriendo de la
tierra para la venta de cereales desempeña (en la zona agrícola) un inmenso
papel en su economía, mayor, a menudo; que el nadiel. La dimensión de la
hacienda supera aquí, en la mayoría de los casos, a la fuerza de trabajo de la
familia, y por eso la formación de un contingente de braceros, y más aún de
jornaleros, constituye una condición necesaria para la existencia de los
campesinos acomodados*. El dinero disponible, obtenido por esos campesinos
--------------
* Observaremos que el empleo de trabajo
asalariado no es un índice obligatorio en el concepto de pequeña burguesía. En
él entra toda clase le producción independiente para el mercado siempre que en
el régimen
182
a título de ingreso neto, se invierte
bien en operaciones comerciales o usurarias, tan inusitadamente desarrolladas
en nuestra aldea, bien -cuando se dan condiciones favorables- en la compra de
tierra, en el mejoramiento de la hacienda, etc. En una palabra, son pequeños
agrarios. Por su número, la burguesía campesina constituye una minoría reducida
entre todos los campesinos, seguramente no pasa de la quinta parte de las
haciendas (lo que corresponde, más o menos, a tres décimos de la población),
con la particularidad de que esa relación, se comprende, oscila mucho en
dependencia del lugar. Mas, por su importancia en todo el conjunto de la
economía campesina -en la suma global de los medios de producción
pertenecientes a los campesinos y en la cantidad global de productos agrícolas
producidos por los campesinos-, la burguesía campesina es, sin duda,
preponderante. Es el señor de la aldea de nuestros días.
5) El otro tipo nuevo es el proletariado
rural, la clase de los obreros
asalariados con nadiel. Entran aquí los campesinos pobres, incluidos los
que carecen de tierra en absoluto, pero los representantes más típicos del
proletariado rural ruso son el bracero, el jornalero, el peón, el obrero de la
construcción o de otra clase con nadiel. Unas proporciones insignificantes de
la hacienda basada en un poco de tierra, hacienda que, además, se halla en
plena decadencia (lo que atestigua con especial evidencia la entrega de la
tierra en arriendo), la imposibilidad de subsistir sin vender la fuerza de
trabajo (= a las “industrias” del campesino pobre), un nivel de vida bajo en
grado extremo, incluso seguramente inferior al del obrero sin nadiel: tales son
los rasgos distintivos de este tipo*. Entre el proletariado rural debe
--------------
social de la economía existan las
contradicciones que antes hemos descrito [punto 2), en particular cuando se da
la transformación de la masa de productores en obreros asalariados.
* Para demostrar que es justo incluir a
los campesinos pobres en la clase de los obreros asa-lariados con nadiel no es
preciso probar sólo cómo vende el campesino la fuerza de trabajo y qué
campesinos la venden: también es necesario poner de manifiesto cómo se compra
la fuerza de trabajo y qué patronos la compran. Ello se hará en los capítulos
siguientes.
183
incluirse, por lo menos, la mitad de
todas las haciendas campesinas (lo que corresponde, aproximadamente, a 4/10 de
la población), es decir, a todos los campesinos sin caballos y la mayor parte
de los que sólo tienen uno (se comprende, esto no es más que un cálculo general
aproximado que en las diferentes zonas está sujeto a cambios más o menos
considerables, de acuerdo con las condiciones locales). Más arriba se han dado
las razones que nos obligan a pensar que esa parte tan considerable de los
campesinos pertenece va al proletariado rural*. Cabe agregar que en nuestras
obras se comprende a menudo con excesiva rigidez la tesis teórica de que el
capitalismo requiere un obrero libre, sin tierra. Eso es del todo justo corno
tendencia fundamental, pero en la agricultura el capitalismo penetra con
especial lentitud y a través de formas extraordinariamente diversas. La
asignación de tierra al obrero del campo se efectúa muy a menudo en interés de
los mismos propietarios rurales, y por eso el tipo del obrero rural con parcela
es propio de todos los países capitalistas. En los distintos Estados adquiere
formas diversas: el cottager inglés
no es lo mismo que el campesino con parcela de Francia o de las provincias
renanas, y este último tampoco es lo mismo que el bracero o knecht de Prusia.
--------------
* El profesor Conrad fija como norma
para el campesino genuino en Alemania un par de animales de labor (Gespannbauerngüter); véase La propiedad de la tierra y la agricultura
(Moscú, 1896), págs. 84-85. Para Rusia, habría más bien que subir esa norma. Al
determinar cl concepto de “campesino”, Conrad toma precisamente el tanto por
ciento de personas o haciendas ocupadas en el “trabajo asalariado” o en las
“industrias auxiliares” en general (ibíd.).-El profesor Stébut, a quien no se
le puede negar autoridad por lo que se refiere a Ios hechos, escribió en el año 1882: “Con la caída del régimen de
servidumbre, el campesino, en su pequeña unidad económica, con un cultivo casi
único de cereales, preferentemente en la zona de tierras negras del centro de
Rusia, por tanto, pasó ya en la mayoría de los casos a transformarse en
artesano, en bracero o jornalero, que se ocupa en la agricultura de manera
secundaria” (Artículos sobre la
agricultura rusa, sus defectos y medidas para perfeccionarla, Moscú, 1883,
pág. II). Por artesanos se entiende aquí también, evidentemente, a los obreros
asalariados quc trabajan en la industria (de la construcción, etc.. Por
injusto que sea ese mal empleo de la palabra, se halla muy extendido en
nuestras obras, incluso en las especialmente económicas.
184
Cada uno de ellos ostenta las huellas de
un régimen agrario peculiar, de una historia peculiar de relaciones agrarias,
pero eso no es obstáculo para que el economista los incluya en un mismo tipo de
proletario agrícola. La base jurídica de su derecho al trozo de tierra es del
todo indiferente para esa calificación. Bien le pertenezca la tierra en plena
propiedad (como al campesino con parcela), bien se la dé únicamente en
usufructo el landlord o el Ritterguts-besitzer*, bien, por fin, la posea como
miembro de la comunidad campesina rusa, la cuestión no cambia lo más mínimo**.
Al incluir los campesinos pobres entre el proletariado rural no decimos nada
nuevo. Esa expresión se ha utilizado ya por muchos escritores, y sólo los
economistas del populismo hablan con tenacidad del campesinado en general,
como de algo anticapitalista, cerrando los ojos al hecho de que la mayoría de
los “campesinos” ha ocupado ya un lugar del todo determinado en el sistema
general de la producción capitalista, precisamente el lugar de obreros asalariados
agrícolas e industriales. En Rusia gustan mucho, por
--------------
* Noble que posee bienes patrimoniales.-Ed.
** Citaremos ejemplos de diferentes
formas europeas de trabajo asalariado en la agricultura extraídos de Handwört der Staatswiss (La propiedad de la tierra y la agricultura,
Moscú, 1896). “Debe diferenciarse -dice J. Conrad- la hacienda campesina de la
parcela, del terreno del 'knecht' o
del 'hortelano', cuyo propietario se ve obligado a buscar aparte una ocupación
y un salario” (págs. 83-84). “Según el censo de población de 1881; en Francia
18 millones de personas, es decir, algo menos de la mitad de la población
vivían en la agricultura: cerca de 9 millones de propietarios agrícolas, 5
millones de arrendatarios y aparceros y 4 millones de jornaleros y de pequeños
propietarios agrícolas o arrendatarios que vivían preferentemente del trabajo
asalariado... Se supone que el 75% por lo menos de los obreros agrícolas de
Francia posee tierra propia” (pág. 233, Goltz). En Alemania, entre los obreros
rurales se incluyen las siguientes categorías de poseedores de Tierra: 1) katner,
knecht y hortelanos [algo semejante a
nuestros “dárstvennie”]67; 2) jornaleros a contrata; poseen tierra
y se contratan para determinada parte del año [comparables a nuestros
“triojdnévniki”]68. “Los jornaleros a contrata forman la masa
principal de los obreros agrícolas co aquellos lugares de Alemania donde
predomina la gran propiedad agraria” (pág. 236): 3) obreros agrícolas que
desenvuel-ven su hacienda en tierra tomada en arriendo (pág. 237).
185
ejemplo, de alabar nuestro régimen
agrario, que conserva la comunidad, los campesinos, etc., y oponerlo al régimen
del Territorio de Ostsee69, con su organización capitalista de la
agricultura. No carece por ello de interés examinar qué tipos de la población
rural se incluyen a veces en el Territorio de Ostsee en la clase de los
braceros y jornaleros. Los campesinos de las provincias de Ostsee se dividen en
tres categorías: con mucha tierra (de 25 a 50 deciatinas en un terreno único), knecht (de 3 a 10 deciatinas, terrenos
de knecht) y sin tierra. El knecht, como justamente observa el Sr.
S. Korolenko, “se acerca más que nada al tipo común del campesino ruso de la
provincias centrales” (El trabajo asalariado,
pág. 495); se ve siempre obligado a dividir su tiempo entre diversas búsquedas
de salario y su propia hacienda. Mas a nosotros nos interesa en especial la
situación económica de los braceros. Se trata de que los mismos terratenientes
encuentran ventajoso darles parcelas a cuenta del salario. He aquí ejemplos de
la posesión de tierra entre los braceros del Territorio de Ostsee: 1) 2
deciatinas de tierra (reducimos a deciatinas la Lofstelle, equivalente a 1/3 de deciatina); el marido trabaja 275
días al año, y la mujer, 50, a 25 kopeks por día; 2) 2 2/3 deciatinas de
tierra; “el bracero tiene un caballo, 3 vacas, 3 ovejas y 2 cerdos” (pág. 508),
trabaja una semana sí y otra no, y la mujer, 50 días; 3) 6 deciatinas de tierra
(distrito de Bauske, provincia de Curlandia), “el bracero tiene un caballo, 3
vacas, 3 ovejas y varios cerdos” (pág. 518), trabaja 3 días a la semana, y su
mujer. 35 días al año; 4) en el distrito de Hasenpoth, provincia de Curlandia,
8 deciatinas de tierra, “en todos los casos los braceros tienen gratis la
moltura, la asistencia médica y las medicinas, sus hijos estudian en la
escuela” (pág. 519), etc. Llamamos la atención del lector sobre el área de las tierras en posesión y la
dimensión de la hacienda de esos braceros, es decir, precisamente sobre las
condiciones que, según los populistas, dife-rencian a nuestros campesinos del
régimen agrario común a toda Europa y que corresponde a la producción
capitalista. Agrupemos todos los ejemplos citados en la obra mencionada: 10
braceros tienen 31 1/2 decia-
186
tinas de tierra, es decir, una media de
3,15 deciatinas por bracero. Entre braceros se incluye aquí a los campesinos
que trabajan la menor parte del año
para el terrateniente (1/2 año el marido y de 35 a 50 días la mujer); también
se incluyen los que tienen un caballo con 2 y hasta 3 vacas. ¿En qué estriba,
preguntamos, la famosa diferencia entre nuestro “campesino comunal” y el
bracero de Ostsee de tipo semejante? En el Territorio de Ostsee llaman las
cosas por su nombre, y en nuestro país se agrupa a los braceros con un caballo
y a los campesinos ricos, se saca el “término medio”, se habla con arrobo del
“espíritu comunal” del “principio del trabajo”, de la “producción popular”, de
la “unión de la agricultura y las industrias”...
6) Un eslabón intermedio entre esos
tipos de “campesinos” posteriores a la Reforma lo constituyen los campesinos medios, que se distinguen por
el menor desarrollo de la economía
mercantil, El trabajo agrícola por cuenta propia sólo cubre acaso en los
mejores años y en condiciones especialmente favorables el sostenimiento de ese
campesino, y por eso éste se encuentra en una situación en extremo inestable.
El campesino medio no puede en la mayoría de los casos salir adelante sin
contraer deudas a pagar en trabajo, etc., sin buscar ingresos
“complementarios”, que, en parte, estriban también en la venta de la fuerza de
trabajo, etc. Cada mala cosecha arroja masas de campesinos medios a las filas
del proletariado. Por sus relaciones sociales, ese grupo oscila entre el
superior, al cual tiende, y en el que sólo consigue entrar una pequeña minoría
de afortunados, y el inferior, al que le empuja toda la marcha de la evolución
social. Hemos visto que la burguesía campesina no desplaza sólo al grupo inferior de los campesinos, sino también al
medio. Se opera, pues, una limpia de los miembros medios y un reforzamiento de
los extremos: la “descampesinización”, fenómeno específico de la economía
capitalista.
7) La
diferenciación de los campesinos crea mercado interior para el capitalismo.
Esa formación del mercado tiene lugar en el grupo inferior a cuenta de los
artículos de consumo (mer-
187
cado de consumo personal). Comparado con
el campesino medio, el proletario rural consume
menos -y además emplea artículos de peor calidad, patatas en vez de pan,
etc.-, pero compra más. La formación
y el desarrollo de la burguesía campesina crea mercado siguiendo un camino
doble: en primer término, y de manera principal, a cuenta de los medios de
pro-ducción (mercado de consumo productivo), pues los campesinos acomodados
tienden a transformar en capital los medios de producción que “recogen” de los
terratenientes “venidos a menos” y de los campesinos que se arruinan. En
segundo término, el mercado se forma aquí también a cuenta del consumo
personal, como resultado de la ampliación de las demandas de los campesinos más
pudientes*.
8) Por lo que se refiere a la cuestión
de si marcha adelante la diferenciación de los campesinos y cuál es su rapidez,
no tenemos datos estadísticos exactos que pudiéramos confrontar con los de los
cuadros de clasificación múltiple (§§ I al VI). Y eso no es extraño, pues hasta
ahora (según hemos advertido ni siquiera se han hecho intentos para estudiar
sistemáticamente aunque sólo sea la estática de la diferenciación de los
campesinos y para señalar las formas en que tiene lugar ese proceso**. Pero
todos los datos generales de la economía de nuestra aldea atestiguan el
constante v rápido aumento de la diferenciación: por una parte, los
--------------
* Sólo ese hecho de la formación del
mercado interior a través de la diferenciación de los campesinos puede
explicar, por ejemplo, el crecimiento enorme del mercado interior para los
artículos de algodón, cuya producción aumentó con tanta rapidez en el período
posterior a la Reforma, al tiempo que los campesinos se arruinaban en masa. El
Sr. N. -on, que ilustra su teoría del mercado interior precisamente con el
ejemplo de la industria textil de nuestro país, no ha sabido en absoluto
explicar cómo pudo tener lugar ese fenómeno contradictorio.
** Única excepción es el magnífico
trabajo de I. Hourwich, The economice of
the russian village, New York. 1892. (La
economía de la aldea rusa. Trad. rusa, Moscú, 1896.) Es asombroso el arte
con que el Sr. Hourwich ha estudiado las recopilaciones estadísticas de los
zemstvos, que no dan cuadros de clasificación múltiple de los grupos campesinos
por su condición económica.
188
“campesinos” abandonan la tierra y la
entregan en arriendo, crece el número de los que no tienen caballos, los
“campesinos” marchan a la ciudad, etc. Por otra, siguen también su curso las
“tendencias progresistas en la hacienda campesina”, los “campesinos” compran
tierra, mejoran su hacienda, comienzan a emplear el arado de hierro,
desarrollan la siembra de hierbas, la industria lechera, etc. Ahora sabemos qué “campesinos” participan en estas dos
partes diametralmente opuestas del proceso.
Además, el desarrollo del movimiento
migratorio da un enorme impulso a la diferenciación de los campesinos, en
especial de los campesinos agricultores. Sabido es que emigran de manera
principal los campesinos de las provincias agrícolas (la emigración de las
industriales es del todo insignificante), y precisamente de las provincias
centrales, con una densa población, y en las que se halla más extendido el pago
en trabajo (que frena la diferenciación de los campe-sinos). Eso en primer
término. Y en segundo, de las zonas de emigración sale más que nada el
campesino de fortuna media, mientras
que se quedan principalmente los grupos extremos. La migración, pues, acentúa
la diferenciación de los campesinos en los lugares de donde salen y lleva
elementos de diferenciación a los nuevos sitios (braceros entre los colonos en
Siberia durante el primer periodo de su nueva vida*). Esos lazos entre las
migraciones y la diferen-ciación de los campesinos los ha demostrado plenamente
I. Hourwich en su magnífico estudio Las migraciones de campesinos a Siberia
(Moscú, 1888). Recomendamos muy encarecida-mente al lector este libro, que
nuestra prensa populista se ha afanado por silenciar**.
9) El capital comercial usurario
desempeña en nuestra aldea, como es notorio, un enorme papel. Estimamos
superfluo aducir muchos datos y referencias acerca de ese fenómeno:
--------------
* Las trabas a la migración ejercen,
pues, una enorme influencia retentiva en la diferenciación de los campesinos.
** Véase también la obra del Sr.
Priimak, Cifras para el estudio de las
migraciones a Siberia. (Nota a la
segunda edición.)
189
estos hechos son de todos conocidos y no
tienen relación directa con nuestro terna. A nosotros nos interesa sólo: ¿en
qué relación se halla el capital comercial y usurario en nuestra aldea con la
diferenciación de los campesinos?, ¿hay ligazón entre las relaciones de los
grupos cam-pesinos antes delineadas y las relaciones de los acreedores
campesinos con los deudores campesinos?, ¿es la usura factor y motor de la
diferenciación, o la frena?
Indicaremos al principio el modo como la
teoría plantea esta cuestión. En el análisis que el autor de El Capital hace de la producción
capitalista se concede una gran importancia, como es sabido, al capital
comercial y usurario. Las tesis fundamentales de la concepción de Marx a este
respecto son las siguientes: 1) el capital comercial y el usurario por un lado,
y el capital industrial [es decir, el capital invertido en la producción, bien
sea agrícola o industrial] por otro, representan el mismo tipo de fenómeno
económico abarcado por la fórmula: compra de mercancía para venderla con
ganancia (Das Kapital, I, 2.
Abschnitt, capítulo 4, en especial págs. 148-149 de la segunda edición alemana70).
2) El capital comercial y el usurario prece-den siempre históricamente a la
formación del capital industrial y lógicamente son condición necesaria de ella (Das Kapital, III, 1, S. 312-316; trad. rusa, págs. 262-265; III, 2,
132-137, 149; trad. rusa, págs. 488-492, 502)71, pero ni el capital
comercial ni el usurario representan aún de por sí una condición suficiente para el nacimiento del
capital industrial (es decir, de la producción capitalista) ; no siempre
descomponen el viejo modo de producción sustituyéndolo por el modo
capitalista; la formación de este último “depende por completo del grado
histórico de desarrollo y de las circunstancias dadas” (ibíd. 2, 133, trad.
rusa, 489)72. “Lo lejos que vaya esa descomposición del viejo modo
de producción” (por el comercio y el capital comercial) “depende ante todo de
su solidez y de su estructura interna. Y a qué conduce ese proceso de
descomposición, es decir, qué nuevo modo de producción ocupará el lugar del
viejo, eso no depende del comercio, sino del carácter del mismo modo de
producción” (ibíd., III, 1,
190
316; trad. rusa, 265)73. 3)
El desarrollo por cuenta propia del capital comercial se halla en relación
inversa al grado de desarrollo de la producción
capitalista (ibíd., S. 312, trad. rusa, 262)74; cuanto más vigoroso
es el desarrollo del capital comercial y usurario, tanto mas débil es el del
capital industrial (= a producción
capitalista), y viceversa.
Por consiguiente, al ser aplicado esto a
Rusia debe resolverse la cuestión: ¿se relaciona en nuestro país el capital
comercial y usurario con el industrial? Al descomponer el viejo modo de
producción, ¿llevan el comercio y la usura a sustituirlo por el modo
capitalista de pro-ducción o por alguno otro?* Son éstas, preguntas de hecho,
cuestiones que deben ser resueltas con relación a todos los aspectos de la
economía nacional rusa. Con respecto a la agricultura campesina, los datos
antes examinados contienen respuesta a la pregunta, y precisamente afirmativa.
Las concepciones populistas ordinarias de que el “kulak” y el “mujik
hacendado” no son dos formas de un mismo fenómeno económico, sino tipos de
fenómenos por nada unidos entre sí y opuestos, no tiene fundamento alguno en
absoluto. Es uno de los prejuicios del populismo, que nadie ha intentado
siquiera demostrar con un análisis de datos económicos exactos. Los datos dicen
lo contrario. Bien contrate el campesino obreros para ampliar la producción,
bien comercie con la tierra (recordad los datos anteriores relativos a la
amplitud del área del arriendo entre los ricos) o con comestibles, bien
comercie con cáñamo, con heno o con ganado, etc., bien
--------------
* El Sr. V. V. se refiere a esa cuestión
en la primera página de Los destinos del
capitalismo, pero ni en ella ni en ninguna otra de sus obras prueba a
examinar los datos de las relaciones del capital comercial e industrial en
Rusia. Aunque el Sr. N. -on pretendía seguir fielmente la teoría de Marx,
prefirió cambiar la exacta y clara categoría de “capital comercial” por un
término indefinido y vago de su cosecha: “capitalización” o “capitalización de
los ingresos”; y cubierto por ese nebuloso término ha ladeado felizmente esta
cuestión, la ha ladeado positi-vamente. Según él, el precursor de la producción
capitalista en Rusia no es el capital comer-cial, sino... “¡la producción
popular!”
191
con dinero (el usurero), siempre
representa un mismo tipo económico, sus operaciones se reducen, en el fondo, a
una misma relación económica. Además, el hecho de que el papel del capitalismo
no se limita en la aldea comunal rusa al sometimiento económico y a la usura,
que el capital se invierte también en la producción, lo prueba la circunstancia
de que los campesi-nos acomodados no emplean sólo dinero en comercios y
empresas comerciales (véase más arriba); también lo destinan al mejoramiento de
la hacienda, a la compra y toma en arriendo de tierra, a la mejora de los
aperos, a contratar obreros, etc. Si en nuestra aldea fuese el capital
impotente para crear otra cosa que el vasallaje y la usura, no podríamos, según
los datos de la producción, advertir la diferenciación de los campesinos, la
formación de la burguesía rural y del proletariado del campo; todos los
campesinos constituirían entonces un tipo bastante uniforme de labradores
abrumados por la necesidad, entre los que únicamente destacarían los usureros,
diferenciados sólo por el volumen del caudal monetario, y no por el volumen y
la organización de la producción agrícola. Finalmente, de los datos antes
examinados se deduce la importante tesis de que el desarrollo del capital
comercial y usurario por cuenta propia en nuestra aldea frena la diferenciación de los campesinos. Cuanto más se desarrolle
el comercio -aproximando el campo a la ciudad, desplazando los primitivos
mercados rurales y minando la situación de monopolio del tendero rural, cuanto
más se desarrollen las formas racionales, europeas, del crédito, desplazando al
usurero rural- tanto mayor y más profunda deberá ser la diferenciación de los
campesinos. Desplazado del pequeño comercio y de la usura, el capital de los
campesinos acomodados se dirigirá en medida creciente a la producción, en la
que comienza a invertirse va ahora.
10) Otro importante fenómeno en la
economía de nuestra aldea que frena la diferenciación de los campesinos, lo
constituyen los restos de la economía basada en la prestación personal, es
decir, el pago en trabajo. Este se basa en el pago natural del trabajo y, por
consiguiente, en un débil
192
desarrollo de la economía mercantil. El
pago en trabajo supone y requiere precisamente un campesino medio, no del todo
acomodado (entonces no caerla en el vasallaje del pago en trabajo), pero que
tampoco sea proletario (para la contrata de pago en trabajo precisa tener
aperos propios, hace falta que posea una hacienda más o menos “pasable”).
Al decir antes que la burguesía
campesina es el señor de la aldea de nuestros días, hacíamos abstracción de
esos factores que frenan la diferenciación: vasallaje, usura, pago en trabajo,
etc. En realidad, los verdaderos señores de la aldea contemporánea no son, a
menudo, los representantes de la burguesía campesina, sino los usureros rurales
y los propietarios de tierra vecinos. Esa abstracción es, sin embargo, un
método del todo legítimo, pues de otro modo no es posible estudiar el régimen
interno de las relaciones económicas entre los campesinos. Es interesante
advertir que también el populista lo emplea, sólo que se detiene a medio
camino sin llevar hasta el fin su razonamiento. Al hablar el Sr. V. V. de lo
gravoso de las cargas, etc., en Los
destinos del capitalismo, observa que para la comunidad por la fuerza de
esas cir-cunstancias “no existen ya las condiciones de vida natural” (sic!) (287). Magnífico. Pero toda la
cuestión reside precisamente en cuáles son esas “condiciones naturales” que aún
no existen para nuestra aldea. La respuesta requiere estudiar el régimen de las
relaciones económicas dentro de la comunidad, alzando, si podemos expresarnos
así, los restos de la antigüedad de antes de la Reforma que velan esas
“condiciones naturales” de la vida' de nuestra aldea. Si el Sr. V. V. lo
hiciese, vería que ese régimen de las relaciones rurales muestra la completa
diferenciación de los campesinos, que cuanto más se desplacen el vasallaje, la
usura, el pago en trabajo, etc., tanto más se ahondará la diferenciación de
los campesinos *. Más arriba,
--------------
* Entre paréntesis. Al hablar de Los destinos del capitalismo, del Sr. V.
V., y precisamente del capítulo VI, del que está tomada la cita, no se puede
por menos de indicar que en él hay páginas muy buenas y del todo justas. Son
las que el autor no consagra a los “destinos del capitalismo”
193
y basándonos en los datos estadísticos
de los zemstvos, hemos mostrado que esa diferenciación constituye ahora ya un
hecho consumado, que los campesinos se han escindido por completo en grupos
opuestos.
___________
--------------
ni siquiera al capitalismo, sino a los
modos de recaudar las contribuciones. ¡Es sintomático que el Sr. V. V. no
advierta a ese respecto la indisoluble relación existente entre esos modos y
los restos de la economía basada en la prestación personal, que él (como veremos después) es capaz de idealizar!
194-196
Original en ruso
CAPITULO
III75
PASO DE
LOS PROPIETARIOS DE TIERRA DE LA ECONOMIA BASADA
EN
De la economía campesina debemos pasar
ahora a la terrateniente. Nos proponemos examinar en sus rasgos fundamentales
el régimen económico-social de la economía terrateniente actual y describir el
carácter de la evolución de ese régimen en la época posterior a
I.
RASGOS FUNDAMENTALES DE
Para examinar el sistema contemporáneo
de la economía terrateniente debemos tomar como punto de partida el régimen
imperante en ella en la época de la servidumbre. La esencia del sistema
económico de entonces estribaba en que toda la tierra de la unidad de la
hacienda agrícola dada, es decir, del bien patrimonial dado, se dividía en
señorial y campesina; esta última era entregada en nadieles a los campesinos,
quienes (recibiendo además otros medios de producción, como bosques, ganado a
veces, etc.) la cultivaban con su trabajo y sus aperos y se mantenían de ella.
El fruto de ese trabajo de los campesinos era el producto necesario, según la
terminología de la economía política teórica; era necesario para el campesino,
puesto que le proporcionaba los medios de subsistencia, y para el
terrateniente, ya que le daba mano de obra; exactamente igual a como el
producto que compensa la parte variable del valor del capital es producto
necesario en la sociedad capitalista El plustrabajo de los campesinos lo
constituía el cultivo de la
197
198
tierra del terrateniente por ellos y con los mismos aperos; el producto de
este trabajo iba a parar al terrateniente. El plustrabajo se diferenciaba aquí,
por consiguiente, del trabajo necesario, en el espacio: cultivaban la tierra
señorial para el terrateniente y sus nadieles para sí; para el terrateniente
trabajaban unos días a la semana, y para sí, los otros. El “nadiel” del
campesino servía, pues, en esa economía, a modo de salario en especie (para
expresarnos de acuerdo con los conceptos modernos) o de medio para garantizar
mano de obra a los terra-tenientes. La hacienda “propia” de los campesinos en
su nadiel era condición de la hacienda del terrateniente; no tenía el objetivo
de “garantizar” a los campesinos los medios de existencia, sino de asegurar
mano de obra al terrateniente *.
Ese sistema económico lo llamamos
economía basada en la prestación personal. Es evidente que su predominio implicaba
las siguientes e indispensables condiciones: en primer lugar, el imperio de la
economía natural. La hacienda del régimen de servidumbre debía constituir un
todo cerrado, que se bastaba a sí mismo y que mantenía muy débiles relaciones
con el mundo restante. La producción de trigo para la venta por los
terratenientes, desarrollada sobre todo en el último tiempo del régimen de
servidumbre, anunciaba ya la disgregación del viejo régimen. En segundo lugar,
esa economía necesitaba que el productor directo dispusiese de medios de
producción en general y de tierra en particular; más aún, era preciso que
estuviese sujeto a la tierra, puesto que de otra manera no tenía el
terrateniente garantizada la mano de obra. Así pues, los modos de obtener el
plusproducto en la economía basada en la prestación personal y en la
capitalista son diametralmente opuestos: el primero se halla basado en la
concesión de tierra al productor, el segundo,
--------------
* A. Engelhardt caracteriza con singular
relieve ese régimen de economía en sus cartas Desde la aldea (San Petersburgo, 1885, págs. 556-557). Con plena
razón señala que la economía basada en la servidumbre fue en cierto modo un
sistema ordenado y acabado, cuyo administrador era el terrateniente; éste
proporcionaba tierra a los campesinos y los designaba para uno u otro trabajo.
199
en liberar de la tierra al productor*.
En tercer lugar, condición de ese sistema de economía es la dependencia
personal del campesino con respecto al terrateniente. Si éste no tuviese un
poder directo sobre la persona del campesino no podría obligar a trabajar para
sí al hombre que posee tierra y que tiene su hacienda propia. Se requiere,
pues, una “coerción extraeco-nómica”, como dice Marx, al definir ese régimen
económico (que incluye, como ya hemos señalado antes, en la categoría de renta del pago en trabajo. Das Kapital, III, 2, 324)76.
Las formas y el grado de esa coerción pueden ser los más distintos, comenzando
por el estado de servidumbre y terminando con la restricción estamental de los
derechos del campesino. En cuarto lugar, por fin, premisa y consecuencia del
sistema de economía descrito era el estado en extremo bajo y rutinario de la
técnica, pues trabajaban la hacienda pequeños campesinos agobiados por las
necesidades, humillados por la dependencia personal y la ignorancia.
II.
UNION DEL SISTEMA DE ECONOMIA BASADO EN
El sistema de economía basado en la
prestación personal se vio minado por la abolición del régimen de servidumbre.
Se quebrantaron todas sus bases principales: la economía natural, el carácter
cerrado del patrimonio terrateniente, que se bastaba a sí mismo, la estrecha
relación entre cada uno de sus elementos, el poder del terrateniente sobre los
campe‑
--------------
* Rebatiendo a Henry George, quien
afirmaba que la expropiación de la masa de la población es la causa grande, y
universal de la pobreza y la opresión, Engels escribió en 1887:
“Histó-ricamente, esto no es del todo cierto... En
200
sinos. La hacienda campesina se separó
de la del terrateniente; el campesino tuvo que rescatar su tierra
adquiriéndola en plena propiedad y el terrateniente hubo de pasar al sistema
capitalista de economía, que descansa, como acabamos de advertir, en bases
diametralmente opuestas. Pero semejante paso a un sistema del todo nuevo no
pudo, claro es, operarse de golpe, no pudo por dos causas distintas. En primer
término, no existían aún las condiciones requeridas para la producción
capitalista. Se necesitaba una clase de hombres habituados al trabajo
asalariado, era preciso que los aperos campesinos se sustituyesen por los del
terra-teniente; era necesaria una organización de la agricultura como la de
cualquier otra empresa comercial o industrial, y no como de un asunto que
correspondía al señor. Todas esas con-diciones sólo pudieron madurar de manera
gradual, y los intentos de algunos terratenientes en los primeros tiempos
posteriores a
Así pues, no pudo surgir de golpe la
economía capitalista; la economía basada en la prestación personal no pudo
desaparecer de un modo súbito. El único sistema de econo-
201
mía posible era, por tanto, uno de
transición, que reuniese los rasgos del sistema de la prestación personal y del
capitalista. Y así fue: el régimen de la hacienda de los terratenientes
posterior a
--------------
* Sustituimos ahora el término
“prestación personal” (“bárschina”) por el de “pago en trabajo” (“otrabotki”),
ya que este último corresponde más a las relaciones posteriores a
** He aquí un ejemplo que se distingue
por un especial relieve: “En el sur del distrito de Elets” (provincia de Oriol)
-escribe un corresponsal del Departamento de Agricultura-, “en las grandes
haciendas de los terratenientes, junto al cultivo con obreros contratados por
año, hay una parte considerable de tierra que trabajan los campesinos a cambio
de la recibida en arriendo. Los antiguos siervos continúan tomando en arriendo
la tierra a sus antiguos señores y a cambio de ello les trabajan sus propiedades.
Esas aldeas continúan llamándose 'de
prestación personal' de tal terrateniente” (S. Korolenko. El trabajo asalariado, etc., pág. 118).
Más: “Todos los trabajos de mi hacienda -escribe un terrateniente- corren a
cargo de mis antiguos campesinos (8 aldeas con unas 600 almas), por lo que
reciben pastos para el ganado (de
202
contrata a destajo vemos el pago en
dinero en lugar de en especie). El sistema capitalista estriba en la contrata
de obreros (por año, por temporada, a jornal, etc.), que trabajan la tierra con
los aperos del propietario. Los sistemas enumerados se entrelazan en la
realidad de la manera más diversa y caprichosa: en numerosas haciendas de
terratenientes se unen ambos, empleándose en distintas faenas agrícolas*. Es
del todo natural que la unión de sistemas de economía tan distintos, e incluso
opuestos, lleve en la práctica a gran número de los más profundos y complejos
conflictos y contradicciones, que muchos propietarios se arruinen bajo el peso
de esas contradicciones, etc. Todo ello son fenómenos propios de todo período
de transición.
Si nos interesamos por la difusión
relativa de ambos sistemas, habrá que decir, ante todo, que no existen datos
estadísticos exactos al particular, y que apenas si habrían podido ser
reu-nidos: para ello se hubiera necesitado tener en cuenta no sólo todas las
haciendas, sino también todas las operaciones económicas en todas las
haciendas. Sólo hay datos aproxima-dos, a título de característica general de
algunos lugares donde predomina uno u otro sistema. En forma resumida y con
respecto a toda Rusia, esos datos figuran en El trabajo asalariado, etc., del Departamento de Agricultura, antes
aludido. Basándose en esos datos, el Sr. Annenski ha compuesto un cartograma
que de manera muy patente muestra la difusión de ambos sistemas (Influencia de las cosechas, etc., I,
170). Compararemos esos datos en forma de cuadro, completándolo con los datos
relativos a la superficie de las
--------------
* “La mayoría de las haciendas se
explota de tal manera que parte de la tierra, aunque sea la más insignificante,
es trabajada por los propietarios con aperos propios, valiéndose de obreros
contratados por año y de otros tipos de obreros; el resto de la tierra se
entrega a campesinos para que la labren en aparcería, por tierra o por dinero”
(El trabajo asalariado, ibíd., 96)...
“En la mayoría de las haciendas se dan simultáneamente casi todos o muchos de
los tipos de contrata” (es decir, modos “de proporcionar mano de obra a la
hacienda”). La economía agrícola y
forestal de Rusia. Ed. del Departamento de Agricultura para
203
siembras en las tierras de propiedad
privada correspondientes a 1883-1887 (según Estadística del Imperio Ruso. IV.
Cosecha media en
Número de provincias
Área
de siem-
Grupos de provincias según en
la en la bra
de todos
el sistema de economía pre- zona zona Total los
cereales y
ponderante entre los propie- de
tie- de tie- de
patatas en
tarios agrícolas rras rras no en
las tierras
negras negras
de
propietarios
(en miles dec.)
I. Provincias donde predo-
9 10 19 7.407
mina el sistema capitalista
II. Provincias donde predo-
mina el sistema mixto 3 4 7 2.222
III. Provincias donde predo-
mina el sistema de pago
en trabajo 12 5 17 6.281
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 24 19 43 15.910
Por tanto, si bien en las provincias
puramente rusas predomina el pago en trabajo, el sistema capitalista de la
hacienda terrateniente debe ser considerado, en general, para
--------------
* De las 50 provincias de
204
hay provincias en las que no se emplea
en absoluto el pago en trabajo (las del Báltico, por ejemplo), mientras que en
el III no hay seguramente ni una provincia, ni una finca con hacienda propia en
la que no se emplee, bien que en parte, el sistema capitalista. He aquí una
ilustración de ello, basada en los datos de la estadística de los zemstvos
(Raspopin. La economía de la propiedad
agraria privada en Rusia según datos estadísticos de los zemstvos. “Yuridícheski Véstnik”, 1887, núms.
11-12. Núm.12 pág. 634):
Distritos de la % de fincas que toman % de fincas que tienen
província de obreros a contrata braceros
K u r s k
medias grandes medias
grandes
Dmítrov 53,3 84,3 68,5 85,0
Fátezh 77,1 88,2 86,0 94,1
Lgov 58,7 78,8 73,1 96,9
Sudas 53,0 81,1 66,9 90,5
Es necesario, por último, observar que
el sistema de pago en trabajo se transforma a veces en capitalista y se funde
tanto con él que resulta casi imposible separarlos y distinguirlos. Un
campesino, por ejemplo, toma en arriendo un poco de tierra comprometiéndose a
cambio a trabajar determinado número de días (fenómeno, como es notorio, el más
extendido. Ver ejemplos en el parágrafo siguiente'. ¿Cómo diferenciar ese
“campesino” del “bracero” de Europa Occidental o del Ostsee que recibe un trozo
de tierra con el compromiso de trabajar determinado número de días? La vida
hace nacer tales formas que con notable graduación unen sistemas de economía
opuestos por sus rasgos fundamentales. Se hace imposible decir dónde termina el
“pago en trabajo” y dónde empieza el “capitalismo”.
Una vez establecido, pues, el hecho
fundamental de que toda la diversidad de formas de la economía terrateniente
actual se reduce a dos sistemas, el de pago en trabajo y el capitalista, en
distintas combinaciones, pasamos a la caracterización económica de uno y otro
y a examinar cuál de ellos desplaza al otro bajo la influencia de toda la evolución
económica.
205-206
Cuadro general de difusión en Rusia (el
original en ruso)
207
III.
CARACTERIZACION DEL SISTEMADE PAGO EN TRABAJO
Como ya hemos observado antes, las
formas de pago en trabajo son por demás diversas. El campesino se contrata a
veces para trabajar por dinero con sus aperos en las tierras del pro-pietario:
así ocurre con la llamada “contrata a destajo”, el “trabajo a deciatina”*, el
laboreo de “círculos”**79 (es decir, una deciatina de siembra de
primavera y otra de otoño), etc. A veces, los campesinos toman a préstamo
trigo o dinero comprometiéndose a satisfacer con su trabajo toda la deuda o el
interés de la misma***. En esta forma se destaca de manera singular el rasgo
propio del sistema de pago en trabajo en general: el carácter de vasallaje,
usurario, de ese contrato. A veces, los campesinos trabajan “por daños causados
en los campos” (es decir, se comprometen a cubrir con su trabajo la multa que
la ley establece por estos daños), trabajan sencillamente “por el honor” (ver
Engelhardt, 1. c., pág. 56), es decir, gratis, a cambio de algún obsequio, a
fin de no privarse de otros “ingresos” del propietario. Se halla, por fin, muy
extendido el pago en trabajo a cambio de tierra, ya en forma de aparcería, ya
en forma directa de trabajo a cambio de tierra entregada en arriendo al
campesino, de predios, etc.
El pago de la tierra arrendada adquiere
con mucha frecuencia las formas más diversas que a veces se combinan de tal
manera que junto al pago en dinero figura el pago en especie y “en trabajo”. He
aquí un par de ejemplos: por cada deciatina arrendada hay que trabajar 1 1/2
deciatinas + entregar 10 huevos + 1 gallina + cumplir 1 jornada de trabajo
femenino; por 43 deciatinas de sembradío de primavera a 12 rublos por
deciatina, y 51 deciatinas de
--------------
* Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Riazán.
** Engelhardt, 1. c.
*** Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, tomo V, fascíc. I, Moscú,
1879, págs. 186-189. Sólo citamos las fuentes a título de ejemplo. Todas las
obras relativas a la hacienda campesina y a la de propiedad privada de la
tierra contienen gran cantidad de indicaciones semejantes.
208
sembradío de otoño a 16 rublos + trillar
tantas hacinas de avena, 7 hacinas de alforfón y 20 de centeno + abonar la
tierra tomada en arriendo con estiércol de sus propios animales en 5
deciatinas por lo menos a razón de 300 carros por deciatina (Kárishev, Los arriendos, pág. 348). ¡Incluso el
estiércol de la hacienda campesina se transforma aquí en parte de la hacienda
del propietario! La difusión y diversidad del pago en trabajo las muestra ya la
abundancia de términos al particular: pago
en trabajo, otbuchi, otbutki, prestación personal, basárinka, posobka,
pánschina, póstupok, víemka, etc. (ibíd., 342). El campesino se compromete
a veces a hacer “lo que ordene el dueño” (ibíd., 346), a “hacerle caso”, a
“obedecerle” en general, a “ayudarle”. Los pagos en trabajo “abarcan todo el
ciclo de labores de la vida rural. Mediante el pago en trabajo se efectúan
todas las operaciones agrícolas para el laboreo de los campos y recolección de
cereales y heno, el acopio de leña y el transporte de cargas” (346-347), se
reparan los tejados y las chimeneas (354, 348), se comprometen a suministrar
gallinas y huevos (ibíd.). Un investigador del distrito de Gdov, provincia de
San Petersburgo, dice con justicia que las clases de pago en trabajo
existentes ostentan el “carácter de prestación personal anterior a
Es en especial interesante la forma del
pago en trabajo por la .tierra, los llamados arriendos de pago en trabajo y
naturales**. En el capítulo anterior hemos visto cómo en el
--------------
* Es notable que toda la gigantesca
diversidad de formas de pago en trabajo en Rusia, de las distintas formas de
arriendo con pagos complementarios, etc., se reduce en un todo a las formas básicas del régimen precapitalista en la
agricultura que Marx estableció en el capítulo 47 del III tomo de El Capital. En el capítulo precedente se
indicaba ya que esas formas básicas eran tres: 1) la renta del pago en trabajo;
2) la renta en especie o renta natural, y 3) la renta monetaria. Es del todo
lógico por ello que Marx quisiera tomar precisamente los datos rusos para
ilustrar el apartado de la renta de la tierra.
** Según los Resúmenes de las estadísticas de los zemstvos, (tomo II), los
campesinos pagan en dinero el 76% de las tierras que toman en arriendo; en
trabajo, del 3 al 7%; con parte del producto, del 13 al 17%, y por fin, de un
modo mixto, del 2 al 3%.
209
arriendo campesino se manifiestan las
relaciones capitalistas; aquí vemos un “arriendo” que representa una simple
supervivencia de la economía basada en la prestación personal*, y que a veces
pasa inadvertidamente al sistema capitalista de asegurar obreros agrícolas a
la hacienda por medio de la concesión de trozos de tierra. Los datos de la
estadística de los zemstvos establecen indiscutiblemente esa ligazón de
semejantes “arriendos” con la hacienda propia de los arrendadores. “Con la
extensión de los labrantíos en las haciendas de propiedad privada surge la necesidad
de asegurarse obreros en el tiempo
preciso. De ahí que se desa-rrolle en muchos lugares la tendencia a
distribuir tierra entre los campesinos a cambio de su trabajo o de una parte
del producto y de trabajo...” Ese sistema de economía “...se halla difundido en
grado considerable. Cuanto más se practica la explotación de la hacienda por
los propios arrendadores, cuanto menor es la oferta de los arriendos y mayor su
demanda, tanto más se desarrolla esta clase de contrata de tierras” (ibíd.,
pág. 266, conf. también 367). Así pues, vemos aquí un arriendo de tipo
completamente especial, que no expresa la renuncia del propietario a llevar la
hacienda propia, sino el aumento de los
labrantíos de propiedad privada, desarrollo que no expresa el reforzamiento
de la hacienda campesina a través de la ampliación de sus posesiones
territoriales, sino la transformación del
campesino en obrero rural. En el capítulo anterior hemos visto que el
arriendo tiene en la hacienda campesina un significado opuesto: para unos es
una ampliación ventajosa de la hacienda y para otros un convenio hecho bajo la
influencia de la necesidad. Ahora vemos que la entrega de la tierra en arriendo
tiene también una significación opuesta en la economía terrateniente: a veces
representa la transmisión de la hacienda a otra persona a cambio de una renta;
a veces constituye un
--------------
* Compárese con los ejemplos aducidos en
la nota de la pág. 134 (véase el presente volumen, pág. 201. —Ed.). Con la economía basada en la
prestación personal, el terrateniente daba al campesino la tierra a fin de que
éste trabajase para é1. El aspecto económico de la cuestión cuando se entrega
la tierra a cambio del pago en trabajo es, por lo visto, el mismo.
210
procedimiento de explotar por cuenta
propia la hacienda, un modo de asegurarse mano de obra.
Pasamos ahora a la remuneración en los
casos de pago en trabajo. Los datos de diferente origen atestiguan unánimemente
que con la contrata a cambio de trabajo y con la usuraria la remuneración es
siempre más baja que en la contrata
“libre” capitalista. En primer lugar, eso lo prueba el que los arriendos en
especie, es decir, cuando se pagan en trabajo y como aparcería (que expresan
sólo, como acabamos de ver, la contrata a cambio del trabajo y la usuraria),
son en todos los lugares, según regla general, más caros, considerablemente más que los monetarios (ibíd., 350), a
veces el doble (ibíd., 356, distrito de Rzhev, provincia de Tver). En segundo
lugar, los arriendos en especie se hallan desarrollados más que nada entre los
grupos de campesinos más pobres (ibíd., 261 y sig.). Son arriendos por
necesidad, “arriendos” del campesino que ya no puede resistir a su
transformación de ese modo en obrero agrícola asalariado. Los campesinos
pudientes procuran tomar en arriendo la tierra por dinero. “El arrendatario aprovecha
la menor posibilidad para pagar en dinero y abaratar con ello el coste de la
explotación de tierras ajenas” (ibíd., 265), y, agregaremos por nuestra cuenta,
no sólo para abaratar el coste del arriendo, sino también para librarse de la
contrata en condiciones leoninas. En el distrito de Rostov del Don se ha
observado incluso un hecho tan significativo como el paso del arriendo
monetario al pago por hacinas80 a medida que aumentaban los precios
del arriendo, pese a disminuir la parte
del campesino cuando paga por hacinas (pág. 266, ibíd.). La significación
de los arriendos en especie, que arruinan definitivamente al campesino y que lo
transforman en bracero rural, se ilustra con ese hecho de la manera más
patente*. En tercer lugar, la comparación directa de los
--------------
* La sinopsis de los datos más recientes
relativos a los arriendos (Sr. Kárishev en el libro Influencia de las cosechas, etc., tomo I) confirma por completo que
sólo la necesidad obliga a los campesinos a tomar la tierra en aparcería o
pagándola en trabajo, mientras que los campe-sinos acomodados prefieren
arrendarla por dinero (págs. 317-320), ya que los arriendos en especie son
siempre y en todos los sitios incomparablemente
211
precios del trabajo en el sistema de
pago en trabajo y en la “libre” contrata capitalista demuestra un nivel más
elevado de estos últimos. En la citada publicación del Departamento de
Agricultura, El trabajo asalariado,
etc., el pago medio al campesino que cultiva por completo la tierra con sus
aperos se calcula en 6 rublos por cada deciatina de tierra sembrada de cereales
de otoño (datos de la zona central de tierras negras durante 8 años, de
--------------
más caros para los campesinos que los
monetarios (págs. 342-346). Pero todos esos hechos no han impedido al Sr.
Kárishev pintar la cosa de tal manera que “el campesino pobre... obtiene la
posibilidad de satisfacer mejor las necesidades de su sustento, aumentando algo
sus siembras como aparcero de tierras ajenas” (321). ¡He ahí a qué peregrinas
ideas lleva a los hombres la preconcebida simpatía por la “economía natural”!
Está demostrado que los arriendos en especie son más caros que los monetarios,
que representan una especie de truck-system81
en la agricultura, que arruinan definitivamente al campesino y lo transforman
en bracero; ¡y nuestro economista habla del mejoramiento de la alimentación! La
aparcería, fíjense bien, “debe ayudar” “a la parte de la población rural
necesitada a recibir” tierra en arriendo (320). El señor economista llama aquí
“ayuda” a la obtención de tierra en las peores condiciones, la cambio de la
transformación en bracero! ¿Dónde está,
preguntamos, la diferencia entre los populistas rusos y los agrarios rusos, que
siempre se han hallado y se hallan dispuestos a prestar semejante “ayuda” “a la
parte necesitada de la población rural”? Y, a propósito, he aquí un ejemplo
interesante. Los ingresos del aparcero se calculan en el distrito de Jotfn,
provincia de Besarabia, en 60 kopeks diarios por término medio, y el del
jornalero en verano, en 35-50 kopeks. “Resulta que los ingresos del aparcero son, pese a todo, superiores al salario del
bracero” (344, cursiva del Sr. Kárishev). Ese “pese a todo” es muy
sintomático. Pero ¿no tiene el aparcero, a diferencia del bracero, gastos en su
hacienda?, ¿no debe tener caballo y aparejo?, ¿por qué no se cuentan esos
gastos? Si el jornal medio en la provincia de Besarabia es en verano igual a
40-77 kopeks (1883-1887 y 1888-1892), el jornal medio del trabajador, con
caballo y aparejos, es de 124-180 kopeks (1883-1887 y 1888-1892). ¿No “resulta”
más bien que el bracero tiene “pese a todo” un ingreso mayor que el aparcero?
El jornal diario del trabajador sin caballo (medio para todo el año) se
determina en 67 kopeks para la provincia de Besarabia en los años 1882-1891
(ibíd., 178).
212
calcular menos de 4 rublos 50 kopeks, 1.
c., 45). El redactor considera con justicia ese fenómeno “del todo anormal”
(ibíd.). Observaremos sólo que el pago más elevado del trabajo en la contrata
capitalista pura es, en comparación con cualquier clase de vasallaje y demás
relaciones precapitalistas, un hecho que no se ha determinado sólo para la
agricultura, sino también para la industria, y no sólo para Rusia, sino para
otros países. He aquí unos datos más exactos y detallados de la estadística de
los zemstvos al particular (Recopilación
de datos estadísticos del distrito de Sarátov, tomo I, apartado III, págs.
18-19. Citado según Los arriendos del Sr. Kárishev, pág. 353):
Distrito
de Sarátov
Coste medio (en rublos) de cultivo de
una deciatina
Trato En el pago en En la contrata
hecho trabajo por libre, según
en
invierno arriendo de declaraciones
Clases de trabajo con un adelanto de labrantíos
del
80 al 100% de
los
de los
del salario según según que
que
condicio- Declara- contra- se con-
nes esti- ciones tratan contra-
puladas de
los tan
por es-
arrenda-
crito
tarios
Cultivo completo y re-
cogida de la cosecha
con acarreo y trilla 9,6 -- 9,4 20,5 17,5
Lo mismo, sin trilla
(de primavera) 6,6 -- 6,4
15,3 13,5
Lo mismo, sin trilla
(de otoño) 7,0 -- 7,5 15,2 14,3
Labranza 2,8 2,8 -- 4,3 3,7
Recolección (siega y
acarreo 3,6 3,7 3,8
10,1 8,5
Recolección (sin acarreo) 3,2 2,6 3,3 8,0 8,1
siega (sin acarreo) 2,1 2,0 1,8 3,5 4,0
Así pues, en el sistema de pago en
trabajo (al igual que con la contrata en condiciones one-rosas, unida a la
usura) el precio del trabajo resulta de ordinario menos de la mitad de la
contrata capitalista*. Como sólo puede encargarse de
--------------
* Después de ello, no se puede por menos
de calificar de reaccionaria la crítica que del capitalismo hace, por ejemplo,
un populista como el
213
pagar en trabajo el campesino de la
localidad y, además, “provisto de nadiel”, ese hecho del enorme descenso del
pago indica claramente la importancia de nadiel como salario natural. En
semejantes casos, el nadiel sigue siendo también ahora un medio para
“garantizar” al propie-tario de tierra mano de obra barata. Pero la diferencia
entre el trabajo libre y el “semilibre”* está muy lejos de limitarse a la diferencia
en el pago. Tiene también enorme importancia el que esta última clase de
trabajos supone siempre la dependencia personal del que se contrata con
respecto al contratante, supone siempre una mayor o menor conservación de la
“coerción extraeconómica”. Engelhardt dice muy certeramente que la prestación
del dinero para ser retribuido en trabajo se explica por la mayor garantía de
esas deudas: es difícil cobrárselas al campesino por medio de la ejecutoria,
“mientras que las autoridades obligarán
al campesino a hacer el trabajo a que se ha comprometido aunque su propia
cosecha queda sin recoger” (I. c., 216). “Sólo muchos años de esclavitud, de
trabajo como siervo para el señor, han podido engendrar esa sangre fría” (sólo
aparente) con que el agricultor deja bajo la lluvia su trigo para ir a acarrear
haces ajenos (ibíd., 429). Sin una u otra forma de adscripción de la pobla-ción
al lugar de residencia, a la “comunidad”, sin cierta desigualdad de derechos
civiles, el pago en trabajo como sistema sería imposible. Se comprende que el
escaso rendimiento sea consecuencia inevitable de los rasgos descritos del
sistema de pago en trabajo: los métodos de la administración económica basada
en el pago en trabajo sólo pueden ser los más rutinarios; el trabajo del
campesino caído en
--------------
príncipe Vasílchikov. En el mismo
concepto “libre contrata” -exclama patéticamente- hay una contradicción, pues
contrata supone falta de independencia y la falta de independencia excluye la
“libre voluntad”. Este terrateniente con visos populistas olvida, se comprende,
la circunstancia de que el capitalismo sustituye la dependencia de servidumbre
por la dependencia libre.
* Expresión del Sr. Kárishev. I. c. Ha
hecho mal el Sr. Kárishev en no sacar la conclusión de que el arriendo en
aparcería “ayuda” a la supervivencia del trabajo “semilibre”.
214
un contrato oneroso no puede por menos
de aproximarse por su calidad al del siervo.
La unión del sistema de pago en trabajo
y del capitalista hace al régimen contemporáneo de la economía terrateniente
extraordinariamente parecido por su organización económica al régimen que
predominaba en nuestra industria textil antes de aparecer la gran industria
maquinizada. En ella, el industrial llevaba a cabo parte de las operaciones con
sus herra-mientas y con obreros asalariados (urdimbre del telar, teñido y remate
de las telas, etc.), y parte con herramientas de campesinos kustares que
trabajaban para él con el material que recibían; aquí, los obreros asalariados
efectúan parte de las operaciones con aperos del dueño, y parte se lleva a cabo
con trabajo y los aperos de campesinos que trabajan en tierra ajena. Allí, el
capital comercial se unía al industrial, y sobre el kustar pesaban, además del
capital, el vasallaje económico, el maestro intermediario, el truck-system, etc.; aquí, exactamente
igual, el capital comercial y usurario -con toda clase de formas de disminución
del pago y de reforzamiento de la dependencia personal del productor- se une al
capital industrial. Allí, el sistema transitorio se mantuvo durante siglos,
basado en una técnica primitiva y manual, y fue destruido en unos tres decenios
por la gran industria maquinizada; aquí, el pago en trabajo se mantiene casi
desde el principio de
215
IV.
DECADENCIA DEL SISTEMA DE PAGO EN TRABAJO
¿Cuál es la proporción, nos preguntamos
ahora, del sistema de pago en trabajo en la economía rusa posterior a
Ante todo, el auge de la economía
mercantil no es compatible con el sistema de pago en trabajo, ya que éste se
basa en la economía natural, en el estancamiento de la técnica, en la ligazón
inquebrantable del terrateniente y el campesino. Por eso, dicho sistema es del
todo impracticable en su forma completa, y cada paso en el desarrollo de la
economía mercantil y de la agricultura comercial socava las condiciones en que
puede aplicarse.
Después hay que tener en cuenta la
circunstancia siguiente. De lo expuesto se desprende que los pagos en trabajo
dentro de la actual economía terrateniente deberían dividirse en dos clases: 1)
pagos en trabajo que sólo puede cumplir el campesino propietario, que tiene
ganado de labor y aperos (por ejemplo, el trabajo de deciatina de “círculos”,
la labranza, etc.), 2) pagos en trabajo que puede cumplir también el proletario
rural, carente por completo de aperos (por ejemplo, la siega de cereales y
heno, la trilla, etc.). Evidentemente, los pagos en trabajo de la primera y
segunda clase tienen para la hacienda campesina, lo mismo que para la del
terrateniente, una significación opuesta; los segundos constituyen un paso
directo al capitalismo, fundiéndose con él por una serie de transiciones
absolutamente imperceptibles. De ordinario, en nuestras publicaciones se habla
de pago en trabajo en general, sin hacer esa distinción. Sin embargo, el paso
.del centro de gravedad de los pagos en trabajo de la primera clase a los de la
segunda tiene enorme importancia en el proceso de su desplazamiento por el
capitalismo. He aquí un ejemplo extraído de
216
rapidez, se confía a campesinos de los
alrededores a cambio de dinero o de predios (tomo V, fascíc. 2, pág. 140). La
mayor cantidad de mano de obra se adquiere en semejantes haciendas a través de
los pagos en trabajo, pero el sistema capitalista predomina indudablemente, y
los “campesinos de los alrededores” se transforman, de hecho, en obreros
agrícolas, al estilo de los “jornaleros a contrata” de Alemania, que también
poseen tierra y que también se contratan por una determinada parte del año (ver
más arriba, pág. 124, nota*). El enorme descenso del número de caballos en
poder de los campesinos y el aumento del número de haciendas sin caballos a
consecuencia de las malas cosechas de los años 90** no pudo por menos de
dejarse sentir vigorosamente, acelerando ese proceso de desplazamiento del
sistema de pago en trabajo por el sistema capitalista***.
Como causa más importante de la
decadencia del sistema
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 184.-Ed.
** El censo de caballos de 1893-1894 en
48 provincias puso de relieve una disminución del 9,6% del número de caballos
entre todos los propietarios de ellos, y la disminución del núme-ro de
propietarios de caballos en 28.321 personas. La disminución del número de
caballos en las provincias de Tambov, Vorónezh, Kursk, Riazán, Oriol, Tula y
Nizhni Nóvgorod fue de
*** Conf. también S. Korolenko. El trabajo asalariado, etc., págs.
46-47, donde, basándose en los censos caballares de 1882 y 1888, el autor da
ejemplos de cómo la disminución del número de caballos en poder de los
campesinos va acompañada de un aumento de caballos en poder de los propietarios
privados.
217
de pago en trabajo hay que indicar, por
último, la diferenciación de los campesinos. La ligazón de los pagos en
trabajo (de la primera clase)
precisamente con el grupo medio de los campesinos está clara a priori -según
hemos señalado más arriba- y puede ser demostrada con los datos de la
estadística de los zemstvos. En la recopilación del distrito de Zadonsk,
pro-vincia de Vorónezh, se dan referencias del número de haciendas que en los
distintos grupos campesinos han tomado trabajos a destajo. He aquí los datos en
tantos por ciento:
%
de labradores que %
con relación al total
toman
trabajo a des- las
haciendas
Grupo de labradores tajo con relación al todas las que toman tra-
total del grupo haciendas bajo
a destajo
Sin caballos 9,9 24,5 10,5
Con un caballo 27,4
40,5 47,6
Con 2-3 caballos 29,0 31,8 39,6
Con 4 caballos 16,5
3,2 2,3
---------------------------------------------------------------------------------------------------------
Para el distrito 23,3 100 100
De aquí se desprende con claridad que la
participación en los trabajos a destajo es más débil en ambos grupos extremos.
La mayor parte de las haciendas con trabajos a destajo corres-ponde al grupo de
campesinos medios. Y como estos trabajos a destajo también se incluyen con
frecuencia en las recopilaciones estadísticas de los zemstvos entre los
“salarios” en general, vemos aquí, por consiguiente, un ejemplo de “salarios”
típicos de los campesinos medios, exactamente igual a como en el capítulo
precedente conocimos los “salarios” típicos de los grupos inferior y superior
de campesinos. Las clases de “salarios” allí examinadas expresan el desarrollo
del capitalismo (empresas comerciales e industriales y venta de la fuerza de
trabajo), mientras que la clase de “salarios” que nos ocupa, por el contrario,
expresa el atraso del capitalismo y el predominio del pago en trabajo (si
suponemos que en el conjunto de “trabajos a destajo” predominan los que hemos
incluido entre pagos en trabajo de la primera clase).
218
Cuanto más avance la decadencia de la
economía natural y de los campesinos medios, con tanto más vigor desplazará el
capitalismo a los pagos en trabajo. Los campesinos acomodados, claro es, no
pueden servir de base al sistema de pago en trabajo, puesto que sólo la
necesidad extrema obliga al campesino a aceptar los trabajos peor retribuidos y
ruinosos para su hacienda. Mas tampoco el proletariado rural sirve para el
sistema de pago en trabajo, aunque por otra causa: como no tiene hacienda
alguna o tiene un trozo insignificante de tierra, el proletario rural no está
tan pegado a ella como el campesino “medio”, y, por tanto, le es mucho más
fácil marchar a otro sitio y contratarse en condiciones “libres”, es decir, por
un salario más alto y sin ninguna condición leonina. De ahí el general
descontento de nuestros agrarios contra el éxodo de los campesinos a la ciudad
y contra la “busca de trabajos fuera de la localidad” en general, de ahí sus
quejas de que los campesinos tienen “poco apego” (ver más abajo, pág. 183*). El
desarrollo del trabajo asalariado puramente capitalista mina de raíz el sistema
de los pagos en trabajo**.
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 265.-Ed.
** He aquí un ejemplo que se distingue
por su especial relieve. Los estadísticos de los zemstvos explican del modo
siguiente la relativa difusión del arriendo de tierras con pago en dinero y en
especie en los diferentes lugares del distrito de Bájmut, provincia de
Ekaterinoslav:
“Los lugares de mayor difusión del
arriendo de tierras con pago en dinero... se hallan en la zona de las
industrias hullera y de la sal, y los de menor difusión se encuentran en la
parte esteparia y puramente agrícola. En general, los campesinos van con desgana
a trabajar para otro, y especialmente cuando se trata de un trabajo embarazoso
y no bien pagado en las grandes haciendas privadas. El trabajo en las minas, y,
en general, en los yacimientos y fábricas metalúrgicas es duro y perjudica la
salud de los obreros, pero, en términos generales, se paga mejor y atrae con la
perspectiva del cobro mensual o semanal de un dinero que de ordinario no ven
trabajando en la hacienda grande, ya que allí pagan en trabajo por 'la tierra',
'la paja', 'el trigo', o han recibido ya todo el dinero por anticipado para
satisfacer sus necesidades diarias, etc. Todo ello impulsa al obrero a esquivar
los trabajos en las haciendas grandes, lo que hace en cuanto existe la
posibilidad de ganar dinero fuera de ellas. Y esa posibilidad se lc ofrece más
que nada donde hay muchas minas en
219
Es importante en grado sumo advertir que
esos lazos irrompibles entre la diferenciación de los campesinos y el
desplazamiento del pago en trabajo por el capitalismo -lazos tan claros en la
teoría- los habían advertido ya hace tiempo los escritores agrarios que
observaron los diversos modos de administración en las haciendas de los
terratenientes. El profesor Stébut advierte en el prefacio a la compilación de
artículos suyos sobre la agricultura rusa, escritos entre 1857 y 1882, que...
“En la actual economía campesina comunal se está operando una delimitación entre los agricultores industriales y los braceros
agrícolas. Los primeros se transforman en sembradores en gran escala,
comienzan a tener braceros y cesan, de ordinario, de tomar trabajo a destajo si
no tienen necesidad extrema de agregar algo de tierra para siembra o de
utilizar terrenos para pastos del ganado, lo que en la mayoría de los casos no
puede obtenerse más que a cambio de trabajo a destajo; los segundos no pueden
tomar ningún trabajo a destajo por carecer de caballos. De ahí la evidente necesidad de pasar a la economía basada en el empleo
de braceros, con tanta mayor rapidez porque también los campesinos que aún
toman labores a destajo por deciatinas resultan malos cumplidores, lo mismo por
la calidad que por la puntualidad con que lo hacen, atendida la debilidad de
sus caballos y el mucho trabajo de que se hacen cargo” (pág. 20).
--------------
las que pagan 'bien' a los obreros. Una
vez que se ha hecho con algún dinero en las minas, el campesino puede con él
tomar en arriendo tierra, sin comprometerse a trabajar en la hacienda grande,
y, de ese modo, se establece el predominio del arriendo con pago en dinero”
(citado según Resúmenes de las
estadísticas de los zemstvos, tomo II, pág. 265). En cambio, en los
subdistritos esteparios, no industriales, del distrito, domina el pago por
hacinas y el arriendo pagado en trabajo.
¡El campesino, pues, se halla dispuesto
a ir incluso a la mina para escapar a los pagos en trabajo! El cobro puntual en
dinero efectivo, la forma impersonal de la contrata y el trabajo regulado le
“atraen” tanto que hasta prefiere las
labores subterráneas a la agricultura, a esa agricultura que nuestros
populistas gustan de dibujar de modo tan idílico. Se trata precisa-mente de que
el campesino conoce en su propio pellejo lo que significa el pago en trabajo
que idealizan los agrarios y populistas y cuanto mejores son las relaciones
puramente capitalistas.
220
También la estadística actual de los
zemstvos contiene indicaciones de que la ruina de los campesinos Lleva al
desplazamiento del pago en trabajo por el capitalismo. En la provincia de
Oriol, por ejemplo, se advirtió que el descenso de los precios del trigo habla
arruinado a muchos arrendatarios, y que los propietarios se habían visto
obligados a aumentar la labranza en sus haciendas. “Junto a la ampliación de la
labranza en las haciendas, en todos los lugares se observa la tendencia a
sustituir el trabajo a destajo por el de braceros y a librarse del empleo de
los aperos campesinos... la tendencia a perfeccionar el cultivo de los campos
introduciendo maquinaria perfeccionada... a cambiar el sistema de explotación,
a sembrar hierbas forrajeras, a ampliar y mejorar la ganadería, a darle un
carácter productivo” (Resumen agrícola de
la provincia de Oriol, año 1887-1888, págs. 124-126. Citado según Notas críticas, de P. Struve, págs.
242-244). En la provincia de Poltava, debido a los precios bajos para los cereales,
se advirtió en 1890 “una reducción de la toma de tierras en arriendo por los
campesinos... en toda la provincia... En consonancia con ello, en muchos
lugares, pese a la gran baja de precios de los cereales, aumentó la superficie
de las sementeras propiedad de terratenientes” (Influencia de las cosechas, etc., I, 304). En la provincia de
Tambov se ha registrado una gran elevación de los precios de los trabajos que
se efectúan con caballos: en el trienio de
No nos proponemos en modo alguno, claro
es, demostrar con estas indicaciones sueltas la tesis de que el capitalismo
desplaza el pago en trabajo: no existen datos estadísticos completos al
particular. No hacemos más que ilustrar con ello la tesis de la ligazón existente entre la
diferenciación de los campesinos y el desplazamiento de los pagos en trabajo
por el capitalismo. Los datos generales referentes a la masa campe-
221
sina, que demuestran de manera
irrefutable la presencia de ese desplazamiento, se refieren al empleo de
máquinas en la agricultura y el empleo de trabajo asalariado. Pero antes de
pasar a ello, debemos detenernos en las opiniones de los economistas del
populismo sobre la economía contemporánea rusa basada en la propiedad privada.
V. COMO
ABORDAN LOS POPULISTAS
La tesis de que el sistema de pago en
trabajo constituye una simple supervivencia de la economía basada en la
prestación personal tampoco la niegan los populistas. Por el contrario, la
reconocen -aunque no en forma suficientemente general- el Sr. N. –on (Ensayos,
§ IX) y el Sr. V. V. (de manera especial en el artículo Nuestra economía campesina y la agronomía, “Otéchestvennie Zapiski”,
1882, núm. 8-9). Tanto más asombrosa es la circunstancia de que los populistas
esquiven por todos los medios reconocer el hecho sencillo y claro de que el
régimen contemporáneo de la economía terrateniente se compone de la unión del
sistema de pago en trabajo y el capitalista, y que, por eso, cuanto más se
desarrolla el primero tanto más débil es el segundo, y viceversa; procuran no
analizar en qué relaciones se encuentran uno y otro sistema con respecto al
rendimiento del trabajo, al pago del trabajo del obrero, a los rasgos
esenciales de la economía rusa posterior a
222
¡El reconocimiento de semejante
“victoria” resalta más que la comprobación de la derrota! El Sr. N.–on ha visto
en la concesión de tierras al campesino dentro del sistema de la prestación
personal y del pago en trabajo el “principio” “de la unión del productor con
los medios de producción”, olvidando la pequeña circunstancia de que esa
concesión de tierras sirvió de medio para asegurar mano de obra al
terrateniente. Según hemos indicado ya, al describir Marx los sistemas de la
agricultura precapitalista analizó todas
las formas de relaciones económicas, que se encuentran en Rusia, y subrayó con
relieve la necesidad de la pequeña producción y la ligazón del campesino con la
tierra, tanto bajo la renta en trabajo como bajo la natural y como bajo la
renta en dinero. Pero ¿podía ocurrírsele convertir esa concesión de tierra al
campesino dependiente en el “principio” de la ligazón secular del productor con
los medios de producción? ¿Olvida, aunque sea por un momento, que esa ligazón del productor con los medios
de producción fue origen y premisa de la explotación medieval, condicionó el
estancamiento técnico y social y requirió necesariamente toda clase de formas
de “coerción extraeconómica”?
Los señores Orlov y Kablukov idealizan
de un modo del todo análogo el pago en trabajo y el vasallaje económico en las
Recopilaciones de la estadística del zemstvo de Moscú, des-tacando como
ejemplar la hacienda de una señora apellidada Kostínskaya del distrito de
Podolsk (ver tomo V, fascíc. I, págs. 175-176 y tomo II, págs. 59-62, sección
II). Según el Sr. Kablukov, esa finca demuestra la “posibilidad de una
administración de la hacienda exclu-yendo (sic!!)
esa contradicción” (es decir, la contradicción de intereses entre la economía
terrateniente y la campesina) “y que coopere al estado floreciente (sic!) de la hacienda campesina, lo mismo
que de la privada” (tomo V, fascíc. I, págs. 175-176). Resulta que la situación
floreciente de los campesinos estriba... en los pagos en trabajo y el
vasallaje económico. No tienen prados y
pastos para el ganado (tomo II, págs. 60-61) -lo que no obsta para que los
señores populistas les consideren labradores “hacendosos”-, y tomam en
arriendo esos
223
terrenos a cambio de trabajar para la terrateniente, cumpliendo “todos los
trabajos para la hacienda de manera concienzuda, a su tiempo y con rapidez” *.
¡No se puede ir más lejos en la
idealización de un sistema económico que es una supervi-vencia directa del
régimen de prestación personal!
El método de todas esas consideraciones
populistas es muy sencillo; basta olvidar que la concesión de tierras a los
campesinos es una de las premisas del sistema de la prestación personal o del
pago en trabajo, basta hacer abstracción de la circunstancia de que ese
supuesto agricultor “independiente” debe satisfacer una renta en trabajo, en
especie o en dinero, y obtendremos la idea “pura” de la “ligazón del productor
con los medios de producción”. Pero la relación efectiva del capitalismo con
respecto a las formas precapitalistas de la explotación no varía en absoluto
por el hecho de que se haga simplemente abstracción de esas formas**.
--------------
* Conf. Volguin, obra cit. págs.
280-281.
** “La difusión de los arriendos pagados
en trabajo en lugar de los pagados en dinero, según se dice..., es un hecho
regresivo. Pero ¿acaso afirmamos que ese fenómeno sea deseable, conveniente?
Nosotros... no hemos afirmado nunca que ello sea un fenómeno progresivo”,
declaró el Sr. Chuprov en nombre de todos los autores de Influencia de las cosechas, etc. (véanse actas taquigráficas de las
discusiones en
224
Detengámonos algo en otra consideración,
por demás curiosa, del Sr. Kablukov. Hemos visto que idealiza el pago en
trabajo; pero lo notable es que cuando en calidad de estadístico carac-teriza
los tipos reales de las haciendas puramente capitalistas de la provincia
de Moscú, en su exposición -contra su voluntad y de modo deformado- refleja
precisamente los hechos que muestran el carácter progresivo del capitalismo en
la agricultura rusa. Pedimos atención al lector y de antemano nos disculpamos
por las citas un tanto largas.
Además de los viejos tipos de haciendas
con trabajo asalariado, en la provincia de Moscú hay
“un tipo de haciendas nuevo, reciente,
que nace apartado por completo de toda tradición y que mira el problema con
sencillez, como se mira toda producción que debe servir de fuente de ingresos.
La agricultura no es tenida en este caso como un capricho de señores, como una
ocupación a la que todos pueden entregarse... No, aquí se reconoce la necesidad
de tener conocimientos especiales... La base para el cálculo” (relativo a la
organización de la pro-ducción) “es la misma que en todas las otras ramas de la
producción” (Recopilación de datos
estadísticos de la provincia de Moscú, tomo V, fascíc. 1, pág. 185).
El Sr. Kablukov no advierte siquiera que
esa característica del nuevo tipo de haciendas, que sólo “vino al mundo hace
poco”, en los años 70, demuestra precisamente el carácter progresivo del
capitalismo en la agricultura. Precisamente el capitalismo transformó por
primera vez la agricultura, de “capricho de señores”, en una industria
ordinaria, precisamente el capitalismo obligó por primera vez a “mirar el
problema con sencillez”, obligó a “romper con la tradición” y a adquirir
“conocimientos especiales”. Eso era innecesario e imposible antes del
capitalismo, pues las haciendas de los terratenientes, de las comunidades y de
las familias campesinas por separado “se bastaban a sí mismas”, sin depender de
otras haciendas, y ninguna fuerza podía arrancarlas del estancamiento secular.
El capitalismo fue precisamente esa fuerza que creó (por medio del mercado) una
contabilidad social de la producción de cada uno de los productores, que les
obligó a tener en cuenta las demandas del desarrollo de la sociedad. Ahí reside
el
225
papel progresivo del capitalismo en la
agricultura de todos los países europeos.
Oigamos después cómo caracteriza el Sr.
Kablukov nuestras haciendas puramente capitalistas:
“Después se toma ya en cuenta la fuerza
de trabajo como factor indispensable de acción sobre la naturaleza, sin el que
ninguna organización de la hacienda puede llevar a nada. De esa manera, al
mismo tiempo que reconocen toda la importancia de dicho elemento, no lo
consideran como fuente independiente de ingresos, al igual que se hacía bajo el
régimen de servidumbre o como se hace ahora en los casos en que como base de la
rentabilidad de la hacienda no se toma el producto del trabajo cuya percepción
es el objetivo directo de la aplicación de éste, ni la tendencia a emplear ese
trabajo en la obtención de productos más valiosos y, de esa manera, aprovechar
sus resultados, sino la tendencia a disminuir la parte del producto que el
obrero recibe para sí, el deseo de reducir, en lo posible, a cero el coste del
trabajo para el dueño” (186). Se menciona la explotación de la hacienda a
cambio de los recortes. “En esas condiciones, para la rentabilidad no se
requieren del dueño ni conocimien-tos ni cualidades especiales. Todo lo que se
obtiene gracias a ese trabajo forma ya el ingreso neto del propietario, o, por
lo menos, el que obtiene casi sin ningún gasto de capital circu-lante. Pero esa
hacienda, naturalmente, no puede marchar bien, y no puede ser denominada hacienda
en el sentido estricto de la palabra, lo mismo que no puede ser denominada así
la entrega de todas las tierras en arriendo; aquí no hay organización
económica” (186). Y, después de dar ejemplos de la entrega en arriendo de
recortes a cambio de trabajo, el autor concluye: “El centro de gravedad de la
hacienda, el modo de obtener ingresos de la tierra tiene sus raíces en la
acción ejercida sobre el obrero, y no en la materia y sus fuerzas” (189).
Esos razonamientos constituyen un modelo
por demás interesante de cómo se desnaturalizan los hechos reales cuando se
observan bajo el ángulo de una teoría falsa. El Sr. Kablukov confunde, la
producción con el régimen social de la producción. En todo régimen social, la
producción estriba en la “acción” del obrero sobre la materia y sus fuerzas. En
todo régimen social, el origen de los “ingresos” sólo puede ser, para el
propietario de la tierra, el pluspro-ducto. En ambos sentidos, el sistema de
economía basado en el pago en trabajo es del mismo género que el capitalista,
contrariamente a la opinión del Sr. Kablukov. Su verdadera diferencia consiste
en que el pago en trabajo presupone necesariamente el rendimiento más bajo del
trabajo; por eso, para hacer mayores los ingresos no es posible aumentar la
cantidad de plusproducto, para eso no
226
queda más que un recurso: la adopción de
toda clase de formas de contrata de trabajo que sojuzguen económicamente. Por
el contrario, con una economía capitalista pura deben desaparecer las formas
leoninas de contrata, puesto que el proletario no sujeto a la tierra constituye
un objeto que no sirve para el sojuzgamiento económico; la elevación del
rendimiento del trabajo se hace, además de posible, necesaria como único medio
para aumentar los ingresos y resistir una encarnizada concurrencia. Así pues,
la característica de nuestras haciendas puramente capitalistas -dada por el
mismo Sr. Kablukov, que con tanto afán se empeña en idealizar el pago en
trabajo- confirma en un todo que el capitalismo ruso crea las condiciones sociales que requieren imperiosamente la racionalización de la agri-cultura y la
desaparición del vasallaje, mientras que el pago en trabajo, por el contrario,
excluye la posibilidad de
racionalizar la agricultura, eterniza el estancamiento técnico y el vasallaje
del productor. No hay nada más ligero que el habitual júbilo de los populistas
con motivo de que el capitalismo sea débil en nuestra agricultura. Tanto peor
si es débil, pues ello sólo representa la fuerza de las' formas precapitalistas
de explotación, incomparablemente más duras para el productor.
VI.
HISTORIA DE
Engelhardt ocupa una posición muy
especial entre los populistas. Criticar su concepto del pago en trabajo y del
capitalismo significaría repetir lo dicho en el parágrafo anterior.
Consideramos mucho más conveniente contraponer a las opiniones populistas de
Engelhardt la historia de su propia hacienda. Esa crítica tendrá también un
sentido positivo, puesto que la evolución de esa finca parece reflejar en
miniatura los rasgos esenciales de la evolución de toda la economía privada de
Cuando Engelhardt comenzó a administrar
su hacienda, ésta se basaba en los pagos en trabajo y el vasallaje
tradicionales, que excluyen una “explotación ordenada” (Desde la aldea, 559). El sistema de los pagos en trabajo
condiciona-
227
ba la mala ganadería, el mal laboreo de
la tierra, la rutina de los anticuados sistemas de cultivo (118). “Vi que era
imposible continuar administrando la hacienda como antes” (118). La competencia
del cereal de la estepa disminuía los precios y hacía desventajosa la
explotación de la hacienda (83)*. Observaremos que, junto al sistema de pago en
trabajo, en la hacienda desempeñaba desde el principio mismo cierto papel el
sistema capitalista: aunque en muy pequeño número, en ella había obreros
asalariados (mozo de cuadra y otros), y Engelhardt atestigua que el salario de
su bracero (procedente de los campesinos con nadiel) era “fabu-losamente bajo”
(11), y ello porque “no se podía dar más” atendido el mal estado de la
ganadería. El escaso rendimiento del trabajo excluía la posibilidad de elevar
el salario. El punto de partida en la hacienda de Engelhardt lo constituyen,
pues, los rasgos que ya conocemos de todas las haciendas rusas: el pago en
trabajo, vasallaje, el más bajo rendimiento del trabajo, un pago del mismo
“increíblemente, barato” y la rutina de la agricultura.
¿Cuáles son los cambios introducidos por
Engelhardt en ese orden de cosas? Pasa a la siembra del lino, planta
comercial-industrial que requiere una gran cantidad de mano de obra. Se
intensifica, por tanto, el carácter comercial y capitalista de la agricultura.
Pero ¿cómo obtener mano de obra? Engelhardt intentó al principio aplicar el
viejo sistema -el pago en trabajo-, a la agricultura nueva (comercial). La cosa
no resultó, trabajaban mal, el “pago en trabajo por deciatina” era superior a
las fuerzas de los campesinos, quienes por todos los medios se resistían al
trabajo tomado “a bulto” y en condiciones de vasallaje. “Fue necesario cambiar
el sistema. Mientras tanto, yo ya podía andar solo, había adquirido caballos,
aparejos, carros, arados y rastrillos, y podía
--------------
* Este hecho de que la competencia de
los cereales baratos constituyó la causa impulsora para la transformación de
la técnica y, por tanto, para la
sustitución del pago en trabajo por la contrata libre, merece un interés
especial. La competencia de los cereales de la estepa se dejó también sentir
durante los años de precios altos en los cereales; pero, el período de los
precios bajos da a esa competencia un vigor especial.
228
explotar la hacienda basándome en
braceros. Comencé a cultivar el lino en parte con mis braceros y en parte a
destajo, tomando hombres a contrata para determinadas operaciones” (218). Así
pues, el paso al nuevo sistema de economía y a la agricultura comercial
requirió la sustitución de los pagos en trabajo por el sistema capitalista.
Para elevar el rendimiento del trabajo, Engelhardt empleó el probado recurso de
la producción capitalista: el trabajo a destajo. Las mujeres se contrataban
para trabajar por hacinas, por puds, y Engelhardt explica (no sin cierta
satisfacción ingenua) el éxito de ese sistema: elevóse el coste de las labores
(de 25 rublos por deciatina a 35 rublos) pero, en cambio, elevóse también el
ingreso en 10-20 rublos, aumentó el rendimiento del trabajo de las obreras con
el paso de las condiciones de vasallaje a la contrata libre (de
El trabajo asalariado, empleado al
principio para el cultivo de una planta industrial, comenzó a extenderse
gradualmente a otras operaciones agrícolas. Una de las primeras labores ganadas
por el capital al pago en trabajo fue la trilla. Sabido es que en todas las
haciendas de propietarios privados esa clase de trabajos es también la que con
más frecuencia se hace al modo capitalista. “Parte de la tierra -escribió
Engelhardt- la entrego a los campesinos para trabajar de `círculos', porque de
otra manera me serla difícil hacer frente a la siega del centeno” (211). Los
pagos en trabajo sirven, por consiguiente, de paso directo al capitalismo,
asegurando al dueño el trabajo de los jornaleros en los días de mayor faena.
Al principio, el cultivo de “círculos” se entregaba con la trilla, pero también
aquí la mala Calidad del trabajo obligó a pasar al trabajo asalariado.
Comenzose a dar el cultivo de “círculos” sin la trilla, y esta última se hizo
en parte con braceros y en parte por un contratista con una cuadrilla de
obreros a jornal pagado a destajo.
229
Consecuencias de la sustitución del pago
en trabajo por el sistema capitalista han sido también aquí: 1) elevación del
rendimiento del trabajo: antes, 16 hombres trillaban en un día 9 cente-nares de
haces; ahora, 8 hombres, 11 centenares; 2) aumento de la cantidad de grano
obtenido de la trilla; 3) reducción del tiempo de la trilla; 4) aumento del
salario del obrero; 5) aumento de la ganancia del dueño (212).
Posteriormente, el sistema capitalista
abarca también las operaciones de laboreo de la tierra. Se introduce el arado
de hierro en vez del viejo arado de madera, y el trabajo pasa del campesino
sojuzgado económicamente al bracero. Engelhardt da cuenta con aire de triunfo
del éxito de las innovaciones, de la buena voluntad de los obreros, demostrando
de modo totalmente justo que las habituales acusaciones de pereza y desidia
contra el obrero son resultado de la “marca infamante de la servidumbre” y del
trabajo de vasallaje “para el señor”, que la nueva organización de la hacienda
requiere también del dueño espíritu emprendedor, conocimiento de los hombres y
capacidad para tratarlos, conocimiento del trabajo y de su medida, así como del
aspecto técnico y comercial de la agricultura, es decir, unas cualidades que
no tenían ni podían tener los Oblómov84 de la aldea del régimen de
servidumbre o de la explotación usuraria. Los diferentes cambios en la técnica
de la agricultura van indisoluble-mente ligados entre sí y llevan de modo fatal
a la transformación de la economía. “Suponga-mos, por ejemplo, que habéis
implantado el cultivo de lino y trébol: inmediatamente se necesitan otros
muchos cambios, y si no se llevan a cabo, la empresa no saldrá adelante. Será
necesario cambiar los aperos de labranza, y en vez del arado de madera utilizar
el de hierro, en vez del rastrillo de madera, el de hierro, y eso, a su vez,
requerirá otros caballos, otros obreros,
otro sistema de economía con respecto a la contrata de obreros, etc.”
(154-155).
El cambio de la técnica de la
agricultura resultó, pues, indisolublemente ligado al desplaza-miento del pago
en trabajo por el capitalismo. Es particularmente interesante la gradación,
con que ese desplazamiento se opera: el sistema de la economía sigue uniendo
el pago en trabajo y el capitalismo, pero
230
el centro de gravedad va trasladándose
poco a poco del primero al segundo. He aquí como estaba organizada la hacienda
de Engelhardt después de transformarla:
“Ahora tengo mucho trabajo, porque he
cambiado todo el sistema de la economía. Parte considerable del mismo corre a
cuenta de braceros y jornaleros. Los trabajos son de lo más diverso: quemo los
bosques para sembrar trigo, arranco los abedules para sembrar lino, he tomado
en arriendo prados en el Dniéper, he sembrado mucho trébol, gran cantidad de
centeno y mucho lino. La necesidad de mano de obra es inmensa. Para conseguir
trabajadores es preciso preocuparse de antemano, porque cuando llegue la
temporada todos estarán ocupados en la hacienda propia o bien en otras
haciendas. Esa recluta de mano de obra se lleva a cabo adelantándoles dinero y
trigo que deberán devolver en trabajo” (116-117).
El pago en trabajo y el vasallaje
económico siguen subsistiendo, por tanto, en una economía organizada de manera
“justa”, pero, en primer lugar, han pasado a ocupar una posición secundaria con
respecto al trabajo asalariado, y, en segundo lugar, ha cambiado de aspecto el
mismo pago en trabajo; siguen de preferencia los pagos en trabajo de la segunda
clase, que no presuponen campesinos con hacienda, sino braceros y jornaleros
agrícolas.
Así pues, la propia hacienda de
Engelhardt desmiente mejor que toda clase de razonamientos las teorías populistas
de Engelhardt. Habiéndose marcado el objetivo de organizar una economía
racional, no pudo hacerlo de otra manera, atendidas las relaciones económicas y
sociales dadas, más que organizando una hacienda asentada en el trabajo de los
braceros. La elevación de la técnica de la agricultura y el desplazamiento de los
pagos en trabajo por el capitalismo fueron en este caso de la mano, al igual
que ocurre en todas las haciendas terratenientes privadas en Rusia. Ese proceso
se deja sentir con más relieve en el empleo de las máquinas en la agricultura
de Rusia.
231
VII.
EMPLEO DE MAQUINAS EN
La época posterior a
--------------
* Véase Resumen estadístico-histórico de la industria de Rusia, tomo I, San
Petersburgo, 1883 (ed. para la exposición de 1882), artículo: La fabricación de maquinaria agrícola,
de V. Cherniáev. – Id., tomo II, San
Petersburgo, 1886, en el grupo IX.- La
economía agrícola y forestal de Rusia (San Petersburgo, 1893, ed. para la
exposición de Chicago), artículo: Los
aperos y las maquinas agrícolas, del Sr. V. Cherniáev. – Las fuerzas productivas de Rusia (San
Petersburgo, 1896, ed. para la exposición de 1896), artículo del Sr. Lenin: Aperos y máquinas agrícolas (parte I). –
Véstnik Finánsov, núm. 51 de 1896 y
núm. 21 de 1897. V. Raspopin, art. citado. Sólo este último artículo plantea la
cuestión en el terreno de la economía política; todos los demás han sido
escritos por especialistas agrónomos.
232
período. Por fin, a principios de los
años 90 comienza, con toda evidencia, el cuarto período, cuando de nuevo se
eleva la importación de maquinaria agrícola y crece con particular rapidez su
producción interior.
Citamos datos estadísticos que ilustran
lo expuesto. El volumen anual medio de la importación de maquinaria agrícola es
el siguiente por períodos:
|
Períodos |
Miles de puds |
Miles de rublos |
|
Años 1869-1872 |
259,4 |
787,9 |
|
“
1873-1876 |
566,3 |
2.283,9 |
|
“
1877-1880 |
629,5 |
3.593,7 |
|
“
1881-1884 |
961,8 |
6.318 |
|
“
1885-1888 |
399,5 |
2.032 |
|
“
1889-1892 |
509,2 |
2.596 |
|
“
1893-1896 |
864,8 |
4.868 |
Lamentablemente, no existen datos tan
completos y exactos de la producción de máquinas y aperos agrícolas en Rusia.
Lo insatisfactorio de nuestra estadística fabril, la mezcla de la producción de
máquinas en general con la de máquinas agrícolas, la inexistencia de ninguna
regla fija para diferenciar la producción “fabril” y de los “kustares” de
maquinaria agrícola, todo eso impide tener un cuadro completo del desarrollo
de la construcción de máquinas agrícolas en Rusia. Reuniendo todos los datos
existentes en los originales más arriba indicados, obtenemos el cuadro
siguiente del desarrollo de la construcción de máquinas agrícolas en Rusia:
Producción,
importación y empleo de máquinas y aperos agrícolas
En
el
En las En 4 pro- En las Total
pa- Impor- Empleo
Reino 3
pro- vincias restan- ra
las 50 tación de
má-
de
Po- vincias estep. tes prov. prov. de de ma- quinas
lonia
bálticas del sur: de la
del Don, Rusia europea agríc.
Ek., Tá- europ.
y Jersón
Años Miles
de rublos
1876 646
415 280 988 2.329 1.628 3.957
1879 1.088 433 557 1.752 3,830 4.000 7,830
1890 498
217 2.360 1.971 5,046 2.519 7,565
1894 381
314 6.183 2,567 9,445 5,194 14.639
233
Por esos datos se ve con qué vigor se
manifiesta el proceso de desplazamiento de los aperos agrícolas primitivos por
los perfeccionados (y, por consiguiente, el proceso de desplazamiento de las
formas primitivas de la economía por el capitalismo). En 18 años, el empleo de
maqui-naria agrícola ha crecido más de 3 1/2, veces, y eso ha ocurrido
principalmente a cuenta del incremento de la producción interior, que ha
aumentado más de 4 veces. También es notable el desplazamiento del centro
principal de esa producción, de las provincias del Vístula y del Báltico a las
provincias esteparias del sur de Rusia. Si en los años 70 el centro principal
del capitalismo agrícola de Rusia se encontraba en las provincias
occidentales, en los años de 1890 se constituyeron zonas del capitalismo
agrícola más destacadas aún en provincias puramente rusas*.
Con respecto a los datos ahora aducidos,
es preciso agregar que, aunque se hallan basados en cifras oficiales (y, según
nuestros informes, son únicos en el problema que nos ocupa, están muy lejos de
ser completos y no siempre pueden ser cotejados en los distintos años. De
--------------
* Para juzgar de cómo ha cambiado la
cuestión en el último tiempo, damos los datos del Anuario de Rusia (ed. del Comité Central de Estadística, San
Petersburgo, 1906) corres-pondientes a 1900-1903. La producción de maquinaria
agrícola en el Imperio se establece aquí en 12.058.000 rublos; la importación
del extranjero correspondiente a 1902, en 15.240.000 rublos; en 1903 fue de
20.615.000 rublos. (Nota a la segunda
edición.)
234
de fundiciones de hierro propias, y
encargaban las piezas de hierro colado a otras (Resumen estadístico-histórico, 1. c.). En cambio, los informes para
1890 y 1894 están tomados de
--------------
* En Véstnik
Finánsov, 1897, núm. 21, se comparan esos datos para 1888-1894, pero no se
indican con exactitud las fuentes de los mismos.
** El total de talleres que fabricaban y
reparaban aperos agrícolas se calculaba para 1864 en 64; para 1871 en 112; para
1874 en 203; para 1879 en 340; para 1885 en 435; para 1892 en 400, y para 1895
en unos 400 (La economía agrícola y
forestal de Rusia, pág. 358 y Véstnik
Finánsov, 1896, núm. 51). Mientras tanto,
235
Citaremos datos algo más completos
relativos a las clases y cantidad de las máquinas y aperos agrícolas que se
fabrican en Rusia. Considérase que en 1876 se fabricaron 25.835 aperos; en
1877, 29.590; en 1878, 35.226, y en 1879, 47.892 máquinas y aperos agrícolas.
Lo mucho que en la actualidad se han superado esas cifras se ve por las que van
a continuación. En 1879 se fabricaban unos 14.500 arados de hierro, contra
75.500 en 1894 (Véstnik Finánsov,
1897, núm. 21). “Si la cuestión de adoptar medidas para difundir los arados de
hierro en las haciendas campesinas era hace cinco años algo que requería ser
resuelto, en la actualidad se solucionó por sí misma. La compra de arados de
hierro por uno u otro campesino no representa ya algo inusitado; se ha hecho un
fenómeno común y ahora se pueden calcular por millares los arados de hierro que
adquieren los campesinos”*. El gran número de aperos primitivos utilizados en
Rusia deja aún amplio campo para la producción y venta de arados de hierro**.
El progreso en el empleo del arado de hierro ha planteado incluso la cuestión
de utilizar la electricidad. Según Torgovo-Promíshlennaya
Gaceta (Diario de Comercio e Industria) (1902, núm. 6), en el segundo
congreso electrotécnico “provocó gran interés el informe La electricidad en la agricultura, de V. Rzhevski”. El informante
ilustró con magníficos dibujos el laboreo de los campos con arado en Alemania
mediante la energía eléctrica y dio cifras de lo económico que resulta
partiendo de un proyecto propio y de cálculo suyos, hechos a propuesta de un
terrateniente para su finca, que se halla en una provincia meridional. Según el
proyecto, se proponía arar anualmente 540 dcciatinas, parte de ellas dos veces
al año. La profundidad del surco era de 41/5 a 5 vershok***; la tierra, negra
pura. Además de los arados, el proyecto tiene
--------------
* Informes
y estudios relativos a las industrias kustares en Rusia. Edición del
Ministerio de Bienes del Estado, tomo I, San Petersburgo, 1892, pág. 202. Al
mismo tiempo, decae la producción campesina de arados de hierro, desplazada por
la fabril.
** La
economía agrícola y forestal de Rusia, pág. 360.
*** Vershok:
unidad de medida de longitud, equivalente a
236
en cuenta la adaptación de máquinas para
otras labores del campo, así como trilladora y mo-lino, este último con 25 caballos
de fuerza y calculado para dos mil horas de funcionamiento al año. El
informante fijó en 41.000 rublos el costo de la instalación completa, incluido
el tendido de un cable aéreo de
En la fabricación de trilladoras y
aventadoras no se observa un viraje tan brusco, porque ya se ha asentado hace
tiempo con relativa solidez*. Se ha constituido incluso un centro especial de
“kustares” para la fabricación de esas máquinas en la ciudad de Sapozhok,
provincia de Riazán, con las aldeas vecinas, y los elementos de la burguesía
campesina local han ganado buenos dineros en esa “industria” (ver Informes y estudios, I, 208-210). En la
fabricación de segadoras se observa un crecimiento especialmente rápido. En
1879 se producían cerca de 780 anuales; en 1893 calculábase que se vendían de
--------------
* En 1879 se produjeron cerca de 4.500
trilladoras; en 1894-1895 cerca de 3.500. Esta última cifra no incluye la
producción de los kustares.
** En 1893, por ejemplo, “se reunieron en la finca Uspénskaya, perteneciente a
Falz-Fein (propietario de 200.000 deciatinas) 700 campesinos con máquinas,
ofreciendo sus servicios; la mitad de ellos se marchó
237
También hay datos semejantes de otras
máquinas agrícolas menos extendidas. Las sembra-doras a voleo, por ejemplo, se
producen ya en decenas de fábricas, y las más perfeccionadas, las sembradoras a
chorrillo, que en 1893 se producían sólo en dos fábricas (La economía agrícola y forestal de Rusia, 360), se hacen ya en
siete (Las fuerzas productivas, I,
51), y su producción se extiende en vasta escala también por el sur de Rusia.
El empleo de máquinas abarca todas las ramas de la producción agrícola y todas
las operaciones para la obtención de diversos productos: en los estudios
especiales se indica la difusión de aventadoras, seleccio-nadoras, limpiadoras
de grano (trieurs), secadoras de
grano, empacadoras de heno, agrama-doras de lino, etc. En Anexo al informe sobre la agricultura de 1898 (Séverni Kurier [El Correo del Norte], 1899, núm. 32), publicado por
el Consejo del zemstvo de la
--------------
sin haber conseguido nada ya que sólo se
contrataron
238
provincia de Pskov, se señala la
difusión de las máquinas, en especial de las agramadoras de lino, con motivo de
haberse pasado al cultivo comercial de esta planta, que antes sólo se producía
para el consumo propio. Crece el número de arados de hierro. Se advierte la
influencia del movimiento migratorio de la población en el aumento del número
de máquinas agrícolas y en la elevación del salario. En la provincia de
Stávropol (lugar citado, núm. 33) y con motivo del auge de la inmigración, se
observa un aumento de la difusión de las máquinas agrícolas. En 1882 había allí
908; de
El creciente empleo de las máquinas
provoca, naturalmente, la demanda de motores mecánicos: junto a las máquinas de
vapor, “comienzan en los últimos tiempos a extenderse mucho en nuestras
haciendas los motores de petróleo” (Las
fuerzas productivas, I, 56), y aunque el primer motor de esa clase no
apareció en el extranjero más que hace 7 años, tenemos ya 7 fábricas que los
producen. En la provincia de Jersón no había durante los años 70 más que 134
locomóviles para la agricultura (Materiales
para la estadística de motores de vapor en el Imperio Ruso, San
Petersburgo, 1882), su número en 1881 se aproximaba a 500 (Resumen estadístico-histórico, tomo II, sección de aperos
agrícolas). En 1884-1886 se encontraron en tres distritos de la provincia (de
los seis que tiene) 435 trilladoras a vapor. “En la actualidad (1895) hay que
considerar duplicado por lo menos su número” (Teziakov. Los obreros agrícolas y la organización de su inspección sanitaria en
la provincia de Jersón, Jersón, 1896, pág. 71). Véstnik Finánsov (1897,
núm. 21) dice que el número de trilladoras a vapor en la provincia de Jersón
“se calcula en unas 1.150, su número en la región del Kubán oscila alrededor de
esa cifra, etc. ... La adquisición de trilladoras a vapor ha revestido
últi-mamente un carácter industrial... Se han dado casos de que en dos o tres
años de buena cosecha el patrono ha cubierto por completo los cinco mil rublos
de la trilladora con la locomóvil, e inmediatamente ha ad-
239
quirido otra en las mismas condiciones.
Así pues, en las pequeñas haciendas de la región del Kubán se pueden encontrar
a menudo 5 y hasta 10 máquinas de ésas. Allí se han convertido en algo
imprescindible para cualquier hacienda más o menos organizada”. “En total, en
el sur de Rusia hay ahora más de diez mil locomóviles destinadas a menesteres
agrícolas” (Las fuerzas productivas,
IX, 151)*.
Si recordamos que en 1875-1878 sólo
había en toda
--------------
* Conf. el artículo de un corresponsal
del distrito de Perekop, provincia de Táurida, publicado en Russkie Védomosti del 19 de agosto de
1898 (núm. 167). “Las labores del campo, gracias a la gran difusión entre
nuestros agricultores de las máquinas segadoras y de las trilladoras movidas
por caballos y a vapor, avanzan con extraordinaria rapidez. El viejo
procedimiento de trilla con 'rodillos' ha pasado a la tradición. El agricultor
de Crimea aumenta más y más todos los años la superficie de siembra, así que,
aunque no quiera, debe recurrir a la ayuda de máquinas agrícolas y aperos
modernos. Mientras que con rodillos no se pueden trillar más que de
240
provincia de Poltava aumentó de 22.600
rublos en
Según datos del zemstvo de la provincia
de Ekaterinoslav, “la difusión de los aperos agrícolas perfeccionados marcha
en la provincia a pasos muy rápidos”. En el distrito de Verjnednieprovsk, por
ejemplo, había:
1 894 1895
Arados ordinarios, buckers
y arados ligeros:
entre los propietarios 5.220 6.752
entre los campesinos 27.271 30.112
Trilladoras de caballo:
entre los propietarios 131 290
entre los campesinos 671 838
(Véstnik
Finánsov, 1897, núm. 6.)
Según datos del zemstvo de la provincia
de Moscú, los campesinos de esta provincia en 1895 tenían 41.210 arados de
hierro; el 20,2% del total de los agricultores poseían estos arados (Véstnik Finánsov, 1896, núm. 31). En la
provincia de Tver, según el registro especial de 1896, había 51.266 arados de
hierro, lo que constituye el 16,5% del total de los agricultores. En 1890 sólo
había en el distrito de Tver 290 arados de hierro; en 1896, el número era de
5.581 (Recopilación de datos estadísticos
de la provincia de Tver, tomo XIII, fascíc. 2, págs. 91,94). Puede juzgarse
por ello con qué rapidez marcha la consolidación y el mejoramiento de la
hacienda de la burguesía campesina.
241
VIII.
IMPORTANCIA DE LAS MAQUINAS EN
Después de haber comprobado el
desarrollo, rápido en el más alto grado, de la construcción de maquinaria
agrícola y del empleo de máquinas en la agricultura rusa posterior a
Detengámonos en la primera de estas
tesis. Hemos visto cómo el sistema económico de pago en trabajo y la economía
campesina patriarcal, indisolublemente ligada a él, se basan, por su naturaleza
misma, en una técnica rutinaria, en el mantenimiento de los antiguos métodos de
producción. En la estructura interna de este régimen económico no existe
ningún impulso hacia la transformación de la técnica; al contrario, lo cerrado
y aislado de la hacienda, la miseria y humillación del campesino dependiente
excluyen toda posibilidad de introducir mejoras. Indicaremos, en particular,
que la retribución del esfuerzo físico en el sistema de pago en trabajo es
mucho más baja (según hemos visto) que cuando se emplea el trabajo libremente
contratado; y sabido es que el bajo salario constituye uno de los más
importantes obstáculos para la implantación de las máquinas. Los hechos nos
dicen, en efecto, que el vasto movimiento orientado a transformar la técnica
agrícola comenzó sólo en el período posterior a
--------------
* “En los últimos dos años y bajo la
influencia de los bajos precios
242
Para explicar la segunda tesis debemos
examinar por separado la hacienda terrateniente y la campesina. Cuando el
terrateniente adquiere una máquina o un apero perfeccionado, sustituye los
instrumentos del campesino (que ha trabajado para él) por los suyos: pasa, por
tanto, del sistema de economía de pago en trabajo al sistema capitalista. La
difusión de las máquinas agrícolas significa que el capitalismo desplaza el
sistema de pago en trabajo. Es posible, naturalmente, que se ponga por
condición para la entrega en arriendo de la tierra el pago en trabajo como
jornalero al lado de una máquina segadora, de una trilladora, etc., pero eso
será ya un pago en trabajo de la segunda clase, un pago en trabajo que
convierte al campesino en jornalero. Esas “excepciones”, por tanto, no hacen
más que confirmar la regla general de que la adquisición de aperos modernos
por los propietarios representa la transformación del campesino sometido al
vasallaje (“independiente” según la terminología populista) en obrero asalariado,
exactamente lo mismo que la adquisición de medios de producción propios por el
mayorista que distribuye el trabajo a domicilio representa la transformación en
obrero asala-riado del “kustar” sometido a vasallaje. La adquisición de
instrumentos de trabajo propios por la hacienda terrateniente Lleva
inevitablemente al quebrantamiento de las posiciones de los campesinos medios,
que buscan los recursos para vivir a través del pago en trabajo. Ya hemos visto
que éste constituye una “industria” especifica de los campesinos medios
precisamente, cuyos instrumentos de trabajo,
--------------
de los cereales y la necesidad de
abaratar a toda costa los trabajos agrícolas, las máquinas segadoras han
comenzado a extenderse con tanta rapidez que los almacenes no se encuentran en
condiciones de satisfacer a tiempo todas las demandas” (Teziakov, I. c., pág.
71). La crisis agrícola actual es de índole capitalista. Como todas las crisis
capitalistas, arruina a los farmers y
a los labradores de una localidad, de un país, de una rama de la agricultura,
dando al mismo tiempo un gigantesco impulso al desarrollo del capitalismo en
otra localidad, en otro país, en otras ramas de la agricultura. La
incomprensión de ese rasgo fundamental de la crisis actual y de su naturaleza
económica constituye el error principal de los razonamientos de los señores N.
–on, Kahlukov, etc., etc., al particular.
243
por tanto, integran, además de la
hacienda campesina, la del terrateniente*. Por eso, la difusión de las máquinas
agrícolas y de los aperos perfeccionados y la expropiación de los campesinos
son fenómenos indisolublemente ligados entre sí. Apenas si necesita aclararse,
después de lo expuesto en el capítulo anterior, que la difusión de los aperos
perfeccionados entre los campesinos tiene una significación idéntica. El
empleo sistemático de máquinas en la agricultura desplaza al campesino “medio”
patriarcal de manera tan inexorable como el telar de vapor desplaza al tejedor
kustar que trabaja con telar movido a mano.
Los resultados del empleo de las
máquinas en la agricultura confirman lo dicho, poniendo de manifiesto todos
los rasgos típicos del progreso capitalista con todas las contradicciones que
le son inherentes. Las máquinas elevan en grado enorme el rendimiento del
trabajo en la agricultura, que hasta la época contemporánea ha estado casi por
completo al margen del desarrollo social. Por eso, el solo creciente empleo de
las máquinas en la agricultura rusa basta ya para ver la completa
inconsistencia de las afirmaciones del Sr. N. –on acerca del “estancamiento
absoluto” (pág. 32 de Ensayos) de la
producción de cereales en Rusia y hasta de la “disminución del rendimiento” del
trabajo agrícola. Más abajo volveremos aún a esa afirmación, contraria a los
hechos por todos admitidos, y que el Sr. N. –on necesitaba para idealizar el
orden precapitalista.
Sigamos. Las máquinas llevan a la
concentración de la producción y al empleo de la coope-ración capitalista en la
agricultura. El empleo de máquinas, por una parte, re‑
--------------
* El Sr. V. V. expresa esa verdad (que
la existencia del campesino medio se ve condicionada en grado considerable por
la existencia del sistema de pago en trabajo en las haciendas de los
terratenientes) de la siguiente y original manera: “el propietario, por así
decirlo, participa en los gastos para mantener en buen estado sus aperos (los
del campesino)”. “Resulta -observa con razón el Sr. Sanin- que no es el obrero
quien trabaja para el propietario, sino que es el propietario quien trabaja
para el obrero.” A. Sanin. Algunas
observaciones sobre la teoría de la producción popular, en el anexo a la
traducción rusa del libro de Hourwich La
economía de la aldea rusa, Moscú, 1896, pág. 47.
244
quiere un considerable volumen de
capital, y por ello sólo es accesible a los grandes pro-pietarios; por otra
parte, la máquina se amortiza sólo con una enorme cantidad de producto
elaborado; la ampliación de la producción se hace indispensable al implantar
las máquinas. La difusión de las segadoras, de las trilladoras a vapor, etc.,
señala por eso la concentración de la producción agrícola y, efectivamente, más
adelante veremos que la zona de la agricultura rusa que ha impulsado de manera
especial el empleo de las máquinas (Novorrossia) se distingue también por las
considerables dimensiones de las haciendas. Observaremos únicamente que sería
erróneo imaginarse la concentración de la agricultura en la sola forma de la
ampliación extensiva de las siembras (como lo hace el Sr. N. –on); en realidad,
la concentración de la producción agrícola se manifiesta de los modos más diversos
en dependencia de las formas de la agricultura comercial (ver a este respecto
el capítulo siguiente). La concentración de la producción se halla
indisolublemente ligada a una vasta cooperación de los obreros en la hacienda.
Más arriba hemos visto el ejemplo de una gran finca que para la recolección de
cereales pone en funcionamiento centenares de segadoras simultáneamente. “Las
trilladoras de caballos, movidas por 4 u 8 animales, requieren de
--------------
* Conf. también el capítulo siguiente, §
2, donde se citan datos más minuciosos acerca las dimensiones de las haciendas
agrícolas capitalistas en esa zona de Rusia.
245
dría fácilmente” introducir la
cooperación en la agricultura, la vida siguió su curso, y el capitalismo,
después de descomponer la comunidad en grupos económicos opuestos por sus intereses,
creó grandes haciendas, basadas en la vasta cooperación de los obreros
asalariados.
De lo expuesto se desprende claramente
que las máquinas crean mercado
interior para el capitalismo: en primer lugar, mercado para los medios de
producción (para los productos de la industria de construcción de máquinas, de
la minera, etc., etc.), y, en segundo lugar, mercado para la fuerza de trabajo.
El empleo de las máquinas lleva, como ya hemos visto, a la sustitución del pago
en trabajo por el trabajo asalariado y a la constitución de haciendas
campesinas con braceros. El empleo en masa de las máquinas agrícolas presupone
la existencia de un gran número de obreros asalariados agrícolas. En las zonas
donde el capitalismo agrícola se halla más desarrollado ese proceso de empleo del trabajo asalariado junto al
de las máquinas se entrecruza con otro proceso: el desplazamiento de los
obreros asalariados por la máquina. Por una parte, la formación de una
burguesía campesina y el paso de los propietarios agrícolas del pago en trabajo
al capitalismo crean demanda de
obreros asalariados; por otra parte, allí donde ya hace tiempo que la explotación
de la hacienda se encuentra basada en el trabajo asalariado, las máquinas desplazan a los obreros asalariados. No
existen datos estadísticos exactos y relativos a la masa de haciendas del
resultado total de ambos procesos para toda Rusia, es decir, de si aumenta o
disminuye el número de obreros agrícolas asalariados. No cabe duda que ese
número ha ido aumentando hasta ahora (ver el parágrafo siguiente). Suponemos
que también ahora sigue aumentando*: en primer término, sólo existen datos
relativos al desplazamiento de los obreros asalariados por las máquinas
--------------
* Apenas si será preciso aclarar que en
un país con una masa de campesinos es del todo compatible el aumento absoluto
del número de obreros agrícolas asalariados con la dismi-nución no sólo
relativa, sino también absoluta de la población agrícola.
246
en la agricultura en lo que se refiere a
Novorrossia, mientras ese proceso no ha sido aún advertido en vasta escala en
las otras regiones de agricultura capitalista (territorios del Báltico y
occidentales, regiones periféricas del este, algunas provincias industriales).
Queda aún una zona enorme donde predomina el pago en trabajo, y el empleo de
máquinas crea en ella demanda de obreros asalariados. En segundo término, el
incremento del carácter intensivo (siembra de tubérculos, por ejemplo) aumenta
en escala enorme la demanda de trabajo asalariado (ver cap. IV). La disminución
del número absoluto de obreros agrícolas asalariados (contrariamente a los
industriales) debe producirse, claro es, cuando se llegue a cierto grado de
desarrollo del capitalismo, precisamente cuando la agricultura de todo el país
se organice de modo capitalista por completo y se haga general el empleo de
máquinas para las operaciones más diversas.
Con relación a Novorrossia los
investigadores locales comprueban en ella las consecuencias habituales de un capitalismo
altamente desarrollado. Las máquinas desplazan a los obreros asalariados y
crean en la agricultura el ejército de reserva capitalista. “Han pasado en la
provincia de Jersón los tiempos de los precios fabulosos para la mano de obra.
Gracias a... la intensa difusión de las máquinas agrícolas...” (y a otras
causas) “descienden sistemáticamente los
precios de la mano de obra” (cursiva del autor)... “La distribución de los
aperos agrícolas, que libera a las haciendas grandes de la dependencia respecto
de los obreros * y que, al mismo tiempo, hace descender la demanda de mano de
obra, coloca a los obreros en una situación dificultosa”
--------------
* El Sr. Ponomariov se expresa al
respecto así: “Las máquinas, que han regulado el precio de la recolección,
según todas las probabilidades disciplinan al mismo tiempo a los obreros”
(artículo en la revista .Sélskoe
Joziáistvo i Lesovodstvo (Agricultura y Silvicultura), citado según Véstnik Finánsov, 1896, núm. 14).
Recordad cómo el doctor Andrew Ure, el “Píndaro de la fábrica capitalista”85,
mostró su júbilo ante las máquinas, que introducen el “orden” y la “disciplina”
entre los obreros. El capitalismo agrícola de Rusia, además de las “fábricas
agrícolas”, ha tenido ya tiempo de crear también los “Píndaros” de esas
fábricas.
247
(Teziakov, 1. c., 66-71). Lo mismo
advierte el Sr. Kudriávtscv, otro médico de los zemstvos, en su obra Los obreros agrícolas forasteros llegados a
la feria de San Nicolás, celebrada en el pueblo de Kajovka, provincia de
Táurida, y su inspección sanitaria en 1895 (Jersón, 1896). “Los precios de
la mano de obra... siguen bajando, y parte considerable de los obreros llegados
queda al margen, no consigue ningún trabajo, es decir, se forma lo que en
lenguaje de la ciencia económica se llama ejército obrero de reserva, un exceso
artificial de población” (61). El descenso del precio del trabajo provocado por
ese ejército de reserva llega a veces a tal extremo que ¡“muchos propietarios,
que tenían sus máquinas, prefirieron” (en 1895) “recoger la cosecha a mano y no
utilizarlas” (ibíd., 66, de
Otra consecuencia del empleo de las
máquinas es la utilización creciente del trabajo femenino e infantil. La
agricultura capitalista formada ha creado en términos generales cierta
jerarquía de obreros, que recuerda mucho a la de los obreros fabriles. Así, en
las grandes haciendas el sur de Rusia se diferencian: a) los obreros completos, hombres adultos, aptos para todos los
trabajos; b) los medio obreros,
mujeres y hombres hasta los 20 años; los medio obreros se dividen en dos
categorías: aa) de 12 y
--------------
* Teziakov, I. c., 72.
248
de las mujeres y los adolescentes. Los
datos estadísticos relativos a los obreros forasteros confirman el
desplazamiento del trabajo masculino por el femenino: en 1890 se registraron en
el pueblo de Kajovka y la ciudad de Jersón el 12,7% de mujeres entre los
obreros; en 1894, para toda la provincia, el 18,2% (10.239 de 56.464); en 1895,
el 25,6% (13.474 de 48.753). En 1893 había un 0,7% de niños (de
Las máquinas aumentan la intensidad del
trabajo de los obreros. El tipo más extendido de segadora, por ejemplo, (con
lanzamiento a mano) ha recibído la significativa denominación de “lobogreika”
(calientafrentes. Ed.) o “chubogreika” (calientapelo. –Ed.), porque el trabajo con ella requiere un esfuerzo
extraordinario: el obrero sustituye al mecanismo lanzador (conf. Las fuerzas productivas, I, 52). De la
misma manera aumenta la intensidad del trabajo en las trilladoras. El empleo
capitalista de la máquina da en este caso (como en todos) un enorme impulso al
alargamiento de la jornada de trabajo. También aparece en la agricultura el
trabajo nocturno, nunca visto antes. “En los años de buena cosecha... se
trabaja hasta de noche en algunas fincas y en muchas haciendas campesinas”
(Teziakov, I. c., 126), con iluminación artificial, a la luz de antorchas (92).
Finalmente, el empleo sistemático de máquinas acarrea traumatismos entre los
obreros agrícolas; el trabajo de muchachas y niños en las máquinas ocasiona, claro
es, numerosos accidentes. Los hospitales y puestos de socorro de los zemstvos
de la provincia de Jersón, por ejemplo, se llenan durante la temporada de las
faenas agrícolas “casi exclusivamente de accidentados”; son “a modo de
hospitales de sangre para los puestos constantemente fuera de combate del
enorme ejército de obreros del campo, víctimas de la acción implacable y
destructora de las máquinas y los aperos agrícolas” (ibíd., 126). Se escriben
ya obras médicas especiales sobre los accidentes causados por esas máquinas.
Aparecen propuestas de que se
249
dicten disposiciones obligatorias que
reglamenten su empleo (ibíd.). En la agricultura, lo mismo que en la industria,
la gran explotación maquinizada plantea con férreo vigor la necesidad de que
los poderes públicos controlen y regulen la producción. Más adelante hablaremos
de los intentos de implantar dicho control.
Señalaremos, para terminar, la extrema
inconsecuencia de los populistas en el problema del empleo de las máquinas en la agricultura. Reconocer la
ventaja y el carácter progresivo del empleo de las máquinas, defender todas las
medidas que lo impulsan y facilitan, y, al mismo tiempo, pasar por alto el que
las máquinas son empleadas en la agricultura rusa de un modo capitalista,
significa descender al punto de vista de los agrarios pequeños y grandes. Y
nuestros populistas pasan por alto precisamente el carácter capitalista del
empleo de las máquinas agrícolas y de los aperos perfeccionados, sin intentar
siquiera analizar qué tipo de haciendas campesinas y terratenientes adquieren
máquinas. Irritado, el Sr. V. V. califica de “representante de la técnica capitalista”
al Sr. V. Cherniáev (Tendencias
progresistas, 11). ¡Al parecer, el Sr. V. Cherniáev o cualquier otro
funcionario del Ministerio de Agricultura es el culpable de que en Rusia se
empleen las máquinas de un modo capitalista! Pese a su verbosa promesa de “no
apartarse de los hechos” (Ensayos,
XIV), el Sr. N. –on ha preferido esquivar el hecho de que precisamente el
capitalismo ha desarrollado el empleo de las máquinas en nuestra agricultura, y
ha compuesto incluso una divertida teoría, según la cual ¡el intercambio
disminuye el rendimiento del trabajo en la agricultura (pág. 74)! No es posible
ni necesario criticar esa teoría, decretada sin el menor análisis de los datos.
Nos limitaremos a aducir un pequeño ejemplo de cómo razona el Sr. N. –on. “Si
se duplicase el rendimiento del trabajo en nuestro país, por un chétvert* de
trigo no se pagarían ahora 12 rublos, sino 6; eso es todo” (234). Ni mucho
menos, honorable señor economista. “En
--------------
* Chétvert: antigua medida rusa que
equivalía para los áridos a
250
nuestro país” (como en toda sociedad de
economía. mercantil), la elevación de la técnica se emprende por algunos
patronos, y sólo gradualmente la adoptan los restantes. “En nuestro país” sólo
están en condiciones de elevar la técnica los patronos rurales. “En nuestro
país”, ese progreso de los patronos rurales, grandes y pequeños, se halla
indisolublemente ligado a la ruina de los campesinos y a la formación del
proletariado rural. Por ello, si la técnica elevada en las economías de los
patronos rurales se hiciera necesaria socialmente (sólo con esa con-dición se
reduciría el precio a la mitad), eso representaría el paso de casi toda la
agricultura a manos de los capitalistas, representaría la completa
proletarización de millones de campesi-nos, representaría un gigantesco
crecimiento de la población no agrícola y el crecimiento de las fábricas (para
que el rendimiento del trabajo se duplicara en nuestra agricultura sería
necesario un inmenso desarrollo de las industrias mecánica y minera, del
transporte a vapor, la construcción de gran cantidad de dependencias agrícolas
de nuevo tipo, de tiendas, de depósitos, de canales, etc., etc.). El Sr. N. –on
repite aquí un pequeño error, ordinario en sus razonamientos: se salta los
pasos consecutivos necesarios en el desarrollo del capitalismo, se salta el
difícil complejo de las transformaciones económico-sociales que acompaña
necesariamente al desarrollo del capitalismo, y después se lamenta y llora ante
el peligro de la “acción destructora” capitalista.
IX. EL
TRABAJO ASALARIADO EN
Pasamos ahora a la manifestación
principal del capitalismo agrícola: el empleo del trabajo asalariado. Este
rasgo de la economía posterior a
251
Los enormes traslados de nuestros
campesinos en busca de trabajo por contrata encontraron hace mucho tiempo
reflejo en nuestros tratadistas. Ya los señaló Flerovski (La situación de la clase obrera en Rusia, San Petersburgo, 1869),
quien intentó determinar su difusión relativa en las distintas provincias. El
Sr. Chaslavski hizo en 1875 un estudio general de los “trabajos fuera de la
hacienda propia” (Recopilación de
ciencias políticas, tomo II) y subrayó su verda-dera importancia
(“formóse... algo parecido a una población seminómada... algo semejante a
futuros braceros”). El señor Raspopin reunió en 1887 numerosos datos estadísticos
de los zemstvos relativos a ese fenómeno y los estimó como un proceso de la
formación de la clase de obreros asalariados en la agricultura, y no como
“salarios” de los campesinos en general. En los años 90 aparecieron las obras
de los señores S. Korolenko, Rúdnev, Teziakov, Kudriávtsev y Shajovskói,
gracias a las cuales se estudió el fenómeno de manera incomparablemente más
completa.
La zona principal a donde acuden los obreros asalariados agrícolas
son las provincias de Besarabia, Jersón, Táurida, Ekaterinoslav, del Don,
Samara, Sarátov (parte sur) y Orenburgo. Nosotros nos limitamos a
--------------
* En el capítulo VIII, al examinar en
conjunto el proceso del traslado de los obreros asalariados de Rusia,
describiremos con más
252
con más vigor estaba desarrollado el
régimen de servidumbre a aquellos donde era más débil*; de los lugares donde
mayor era el desarrollo del pago en trabajo a aquellos donde era menor y donde
existía un alto desarrollo del capitalismo. Los obreros escapan, por tanto, del
trabajo “semilibre” y buscan el trabajo libre. Sería erróneo pensar que esa
huida se reduce exclusivamente a un traslado de los lugares con gran densidad
de población a los pocos poblados. El estudio del traslado de los obreros (Sr.
S. Korolenko, 1. c.) mostró el original e importante fenómeno de que los
obreros marchan en tal número de muchas zonas de emigración que en esos lugares
se llega a sentir falta de mano de obra, cubierta con la inmigración de obreros
de otros sitios. La marcha de los obreros, por tanto, no expresa sólo la
tendencia de la población a distribuirse de manera más regular en un territorio
dado; también manifiesta la tendencia de los obreros a ir a donde se está
mejor. Eso lo comprenderemos del todo si recordamos que en la zona de
emigración, en la zona del pago en trabajo, los salarios de los obreros rurales
son especialmente bajos, mientras que
en la zona a donde se dirigen, en la zona del capitalismo, los salarios son
incomparablemente más elevados**.
Con relación a las proporciones del
“éxodo de obreros agrícolas”, sólo hay datos generales en la obra antes citada
del Sr. S. Korolenko, quien estima el exceso de obreros (con respecto a la
demanda local) en 6.360.000 para toda
--------------
detalle el carácter y la orientación de
la migración en los diferentes lugares.
* Chaslavski indicó ya que el tanto por
ciento de siervos en los lugares a los que se dirigen los obreros era del 4 al
15, y en los de salida, del 40 al 60.
** Véanse los cuadros de datos durante
10 años en el capitulo VIII. IV: formación del mercado interior de la fuerza de
trabajo (el presente volumen, pág. 643.–Ed.).
253
el Sr. S. Korolenko emplea en los
cálculos está lejos de ser siempre satisfactorio, sus deducciones generales
(según veremos repetidas veces más abajo) deben considerarse ciertas a grandes
rasgos y lejos de haber exagerado el número de obreros errantes, más bien se ha
quedado corto de la realidad. Parte de esos dos millones de obreros que llegan
al sur pertenece, indudablemente, a los no agrícolas. Pero el Sr. Shajovskói
(1. c.) calcula de modo totalmente arbitrario, a ojo, que la mitad de esa cifra
corresponde a los obreros industriales. En primer lugar, sabemos por todas las
fuentes que la llegada de obreros a esa zona reviste un carácter preferentemente agrícola y, en segundo
lugar, los obreros agrícolas no proceden sólo de las provincias antes
indicadas. El mismo Sr. Shajovskói da una cifra que confirma los cálculos del
Sr. S. Korolenko. El es precisamente quien comunica que en 11 provincias de las
tierras negras (incluidas en la zona de marcha de los obreros agrícolas antes
señalada), en 1891 se entregaron 2.000.703 pasaportes y permisos de ausencia
(1. c., pág. 24), mientras que según el cálculo del Sr. S. Korolenko, el número
de obreros salidos de esas provincias no era más que de 1.745.913. Por
consiguiente, las cifras del Sr. S. Korolenko no son exageradas en modo alguno,
y el número total de obreros agrícolas errantes en Rusia debe ser,
evidentemente, superior a dos millones de personas*. Esa masa de “cam‑
--------------
* Hay un procedimiento más para
comprobar la cifra del Sr. S. Korolenko. Por los libros de los señores Teziakov
y Kudriávtsev antes citados sabemos que el número de obreros agrícolas que
utilizan, aunque sea en parte, el ferrocarril cuando van en busca de “salario”,
es alrededor de 1/10 del total de los obreros (uniendo los datos de los dos
autores resulta que de 72.635 obreros interrogados sólo 7.827 habían hecho,
aunque sólo fuese en parte, el viaje en ferrocarril). Y el número de obreros
trasladados en 1891 en las tres líneas principales de la dirección examinada no
pasa de 200.000 (de
254
pesinos” que abandonan su casa y su
nadiel (quien los tiene) atestigua de manera palmaria el gigantesco proceso de
transformación de los pequeños agricultores en proletarios rurales, la enorme
demanda de trabajo asalariado por parte del capitalismo agrícola en auge.
¿Cuál es el número total, preguntamos
ahora, de los obreros asalariados agrícolas, errantes y sedentarios, en
--------------
tren en mayor medida y que el tiempo de
traslado de esos obreros (de la construcción, excavadores, carga-dores y otros
muchos) coincide también con la primavera y el verano.
* En esta cifra no entra, por
consiguiente, la masa de campesinos para los que el trabajo agrícola a contrata
no constituye la ocupación más importante, sino algo tan esencial como su
propia hacienda.
255
destajo entre las industrias cuando
constituían la ocupación principal de la persona o la familia dadas” 1. c.,
446”*.
Esta cifra del Sr. Rúdnev debe ser
tomada como mínima, ya que, en primer lugar, los datos de los censos de los
zemstvos se han hecho más o menos viejos, se refieren a los años 80, y a veces,
a los 70; en segundo lugar, al determinar el tanto por ciento de los obreros
agrícolas no se han tenido en cuenta en absoluto las regiones de capitalismo
agrícola muy desarrollado: las provincias del Báltico y occidentales. Pero ante
la inexistencia de otros datos hay que aceptar la cifra de tres millones y
medio.
Resulta, por tanto, que cerca de una quinta parte de los campesinos ha
pasado ya al estado en que su “ocupación principal” es el trabajo a contrata
para los campesinos acomodados y los terratenientes. Vemos aquí el primer grupo
de los patronos que presentan demanda de fuerza de trabajo al proletariado rural.
Son los patronos rurales, que ocupan a cerca
de la mitad del grupo inferior de los campesinos. Así pues, se observa una
completa interdependencia entre la formación de la clase de los patronos
rurales y el aumento del grupo inferior de los “campesinos”, es decir, el
aumento del número de proletarios rurales. Entre esos patronos rurales
desempeña un papel destacado la burguesía campesina: en 9 distritos de la
provincia de Vorónezh, por ejemplo, el 43,4% de los braceros trabaja para los
campesinos (Rúdnev, 434). Si tomásemos ese tanto por ciento como norma para
todos los obreros rurales y para toda Rusia resultaría que la burguesía
campesina necesita aproximadamente un millón
--------------
* Entre las “industrias” se incluye,
como también indica el Sr. Rúdnev, toda clase de ocupaciones campesinas,
excepto la agricultura en tierras propias, compradas o tomadas en arriendo. Es
indudable que la mayoría de estos “industriales” son obreros asalariados en la
agricultura y la industria. Por eso llamamos la atención del lector sobre la
proximidad de esos datos al número de proletarios agrícolas que nosotros
establecíamos: en el capitulo II se admitió que estos últimos constituyen
alrededor del 40'% de los campesinos (véase el presente volumen, pág. 182. -Ed.). Aquí vemos un 55% de
“industriales”, de los cuales, seguramente, más del 40% están ocupados en toda
clase de trabajosa contrata.
256
y medio de obreros agrícolas. El mismo
“campesinado” arroja al mercado a millones de obreros que buscan patrono y
presenta una imponente demada de obreros asalariados.
X.
IMPORTANCIA DEL TRABAJO ASALARIADO EN
Intentaremos ahora esbozar los rasgos
básicos de las nuevas relaciones sociales que se están formando en la
agricultura con el empleo del trabajo asalariado y determinar su importancia.
Los obreros agrícolas que llegan en
tanto número al sur pertenecen a las capas más pobres de los campesinos. De los
que llegan a la provincia de Jersón, 7/10 van andando, por carecer de recursos
para adquirir el billete del tren, “caminan cientos y miles de verstas a lo
largo de las líneas férreas y de las orillas de los ríos navegables,
recreándose con los hermosos cuadros de los trenes que pasan volando y de los
barcos que se deslizan suavemente” (Teziakov, 35). Por término medio, los
obreros llevan consigo unos 2 rublos*; con frecuencia les falta dinero hasta
para el pasaporte, y toman por diez kopeks un permiso de ausencia mensual. El
viaje dura 10 ó 12 días; como consecuencia de tan grandes jornadas (a veces
andan descalzos, por el barro frío de la primavera), a los caminantes se les
inflaman los pies, se les cubren de callos y desolladuras. Alrededor de 1/10 de
los obreros viaja en dubís (grandes
barcazas construidas con tablas, capaces para 50-80 personas, y que de
ordinario van abarrotadas). Los trabajos de una comisión oficial (la de
Zvéguintsev)86 subrayan el extremo peligro de ese medio de
transporte: “no pasa año sin que uno, dos, y a veces más dubís repletos se hundan con sus pasajeros” (ibíd., 34). La enorme
mayoría de los obreros tiene tierra de nadiel, pero
--------------
* El dinero para el viaje lo consiguen
vendiendo objetos de su hacienda, incluso su ajuar, hipotecando sus derechos al
nadiel, empeñando sus cosas, ropas, etc., hasta pidiendo un préstamo a pagar en
trabajo “a los sacerdotes, terratenientes y kulaks locales” (Shajovskói, 55).
257
en parcelas completamente
insignificantes. “En el fondo -observa con justicia el Sr. Teziakov-, todos
esos millares de obreros agrícolas son proletarios rurales sin tierra, para
quienes la existencia toda depende ahora de los trabajos fuera de la
localidad... La pérdida de tierra sigue adelante con rapidez y con ello aumenta
el número de proletarios rurales” (77). Confirmación palpable de la rapidez de
ese crecimiento es el número de obreros nuevos, es decir, que van por primera
vez a contratarse, y que asciende al 30% aproximadamente. Por lo demás, esa
cifra puede también servir para juzgar acerca de la rapidez del proceso que
crea obreros agrícolas permanentes.
El movimiento migratorio en masa de los
obreros ha dado lugar a formas especiales de contrata propias del capitalismo
altamente desarrollado. En el sur y el sudeste se han formado muchos mercados
de mano de obra, donde se reúnen miles de obreros y adonde acuden los patronos.
Esos mercados se organizan frecuentemente en las ciudades, los centros
industriales y aldeas comerciales, aprovechando las ferias. El carácter
industrial de los centros atrae de modo particular a los obreros, que se ocupan
gustosamente también en trabajos no agrícolas. En la provincia de Kiev, por
ejemplo, sirven de mercados de mano de obra los pueblos de Shpola y Smela
(grandes centros de la industria azucarera) y la ciudad de Bélaya Tsérkov. En
la provincia de Jersón sirven para ello las aldeas comerciales (Novoukraínka,
Birzula y Mos-tovoe, donde los domingos se reúnen más de 9.000 obreros, y otras
muchas), las estaciones de ferrocarril (Známenka, Dolínskaya, etc.) y las
ciudades (Elisavetgrad, Bobrinets, Voznesensk, Odesa, etc.). Vecinos del estado
llano, peones y “kadetes” (denominación local de los vagabundos) de Odesa
acuden también en el verano a contratarse para los trabajos agrícolas. Los
obreros rurales se contratan en Odesa en la plaza Seredínskaya (o “Kosarka”).
“Los obreros se dirigen a Odesa dejando atrás otros mercados con la esperanza
de encontrar allí mejor ocupación” (Teziakov, 58). El pueblo de Krivói Rog es
un gran mercado de contrata para trabajos agrícolas y mineros. En la provincia
de Táurida se destaca de manera
258
especial el mercado de mano de obra del
pueblo de Kajovka, donde antes se llegaban a reunir 40.000 obreros, en los años
90, de
Y, efectivamente, las formas de contrata
en esa zona son muy originales y por demás típicas para la agricultura
capitalista. Allí desaparecen todas las formas semipatriarcales, de
semivasallaje del trabajo a contrata que tan frecuentes son en la zona central
de tierras negras. Quedan sólo las relaciones entre el que contrata y el
contratado, la transacción comercial de compra y venta de fuerza de trabajo.
Como siempre ocurre con unas relaciones capitalistas desarrolladas, los obreros
prefieren ajustarse por días o semanas; eso les permite regular mejor el
salario de acuerdo con la demanda de trabajo. “Los precios se establecen para
el
--------------
* El Sr. Shajovskói señala también otra
forma de unión del trabajo agrícola y no agrícola. Por el Dniéper bajan hacia
las ciudades del curso inferior miles de almadías. En cada una van de
259
distrito de cada mercado (en unas 40
verstas a la redonda) con precisión casi matemática, y al patrono le es muy
difícil rebajar el precio, pues el mujik que llega se quedará en el mercado o
seguirá adelante antes que aceptar un pago menor” (Shajovskói, 104). Se
comprende, las grandes oscilaciones de los precios del trabajo provocan
innumerables violaciones de los contratos, pero no de una parte sólo como los
patronos afirman de ordinario, sino de las dos: “Los convenios se producen en
ambas partes; los obreros se ponen de acuerdo para pedir más caro y los
patronos para dar menos” (ibíd., 107) *. Hasta qué grado reina aquí el
“insensible dinero al contado” en las relaciones entre las clases puede verse,
por ejemplo, en el hecho siguiente: “los patronos expertos saben bien” que los
obreros “se entregan” sólo cuando han acabado todo el pan que llevan consigo.
“Un dueño contó que al llegar al mercado para contratar obreros... comenzó a
andar entre las filas y a tantear sus alforjas con un palo (sic!): con los obreros que tenían pan no
hablaba siquiera, y marchaba del mercado”, esperando a que “apareciesen
alforjas vacías”. (Selski Véstnik,
1890, núm. 15, ibíd., 107-108).
Como en todo capitalismo desarrollado,
también se observa aquí que el capital pequeño oprime de manera particular al
obrero. Por un sencillo cálculo comercial**, el gran propie-tario renuncia a
los pequeños abusos que dan poco beneficio y amenazan con grandes pérdidas en
caso de conflicto. Por eso, por ejemplo, lo grandes patronos (que contratan de
--------------
* En la época de la recolección, cuando
hay buena cosecha, el obrero triunfa, y cuesta trabajo convencerle. Le ofrecen
un precio y él no hace ni caso; se limita a afirmar: si me das lo que pido,
iré. Y eso, no porque haya poca mano de obra, sino porque, como dicen los
obreros, 'es la nuestra'”. (Comunicación de un escribiente de subdistrito,
Shajovskói, 125.)
“Si la cosecha se ofrece mala y bajan
los precios de la mano de obra, el patrono avaro que tiene obreros a su
servicio los despide antes del plazo, y la época de mayor faena se le va al
obrero buscando trabajo en el mismo distrito o en el camino”, reconoce un
corresponsal terrateniente (ibíd., 132).
** Conf. F. Engels. Zur Wohnungsfrage. Vorwort (Contribución al problema de la vivienda,
Prólogo.–Ed.).
260
y ellos mismos fijan los jornales de
acuerdo con la demanda de trabajo; algunos implantan, incluso, el sistema de
pluses al salario cuando se elevan los precios del trabajo en los alre-dedores;
y todos los datos atestiguan que esos aumentos se ven compensados con creces
con un mejor trabajo y la ausencia de conflictos (ibíd., 130-132; 104). Los
pequeños propietarios, al contrario, no se detienen ante nada. “Los
mujiks-caseros y los colonos alemanes contratan a los obreros
'seleccionándolos', les pagan del 15 al 20% más, pero el trabajo que les
'sacan' es superior en un 50%” (ibíd., 116). Las “mozas” no conocen con esos
dueños, como ellas mismas dicen, “ni el día ni la noche”. Los colonos que
contratan segadores obligan a ir como últimos de la fila (es decir, ¡apremiando
a los obreros!) a sus hijos por turno,
de tal manera que los hijos se relevan tres veces al día, acudiendo con nuevas
fuerzas a apremiar a los obreros: “de ahí que se pueda conocer fácilmente por
su aspecto agotado a quienes han trabajado para los colonos alemanes”. “En
general, los mujiks-caseros y los alemanes rehúyen la contrata de los obreros
que han servido antes en las grandes fincas. 'No resistiríais con nosotros', les dicen francamente (Ibíd.)*.
La gran industria maquinizada, al
concentrar masas de obreros, al transformar los modos de producción, al
destruir todas las coberturas y todos los revestimientos tradicionales y
patriarcales que velaban las relaciones entre las clases, despierta siempre la
atención pública hacia estas relaciones, el intento de controlarlas y
regularlas socialmente. Ese fenómeno -que tiene una manifestación
particularmente
--------------
* Los mismos rasgos distinguen a los
“cosacos” de la región del Kubán: “El cosaco procura rebajar el precio de la
mano de obra por todos los medios, actuando por separado y por comunidades
enteras” (sic! ¡lástima que no
tengamos datos más concretos de esta nueva función de la “comunidad”!):
“lucrándose con la comida, con el trabajo, al ajustar las cuentas, reteniendo
los pasaportes de los obreros, mediante acuerdos de la comunidad, que obligan a
diversos patronos, a no contratar obreros por encima de determinado jornal so
pena de multa, etc.” (Los obreros
forasteros en el Kubán, A. Beloboródov, en Séverni Véstnik, 1896, febrero,
pág. 5).
261
expresiva en la inspección fabril-
comienza a dejarse sentir también en la agricultura capitalista rusa, y
precisamente en la zona de su mayor desarrollo. El problema de la situación
sanitaria de los obreros fue planteado ya en la provincia de Jersón en 1875,
ante el II Congreso provincial de médicos del zemstvo de Jersón, y renovado en
1888; en 1889 se redactó un programa para estudiar la situación de los obreros.
La investigación sanitaria (no completa ni mucho menos) llevada a cabo en 1889
y 1890 entreabrió un tanto el velo que cubre las condiciones del trabajo en los
rincones perdidos del campo. Resultó, por ejemplo, que en la mayoría de los
casos no había locales de vivienda para los obreros; cuando existen barracas,
están de ordinario instaladas en condiciones muy antihigiénicas, “con alguna
frecuencia” se encuentran chozas abiertas
en el suelo, donde viven, por ejemplo, los pastores de ovejas, sufriendo
mucho a consecuencia de la humedad, la estrechez, el frío, la oscuridad y una
atmósfera asfixiante. La alimentación de los obreros es muy a menudo
insatisfactoria. La jornada de trabajo se prolonga generalmente de 121/2 a 15
horas, es decir, mucho más que la jornada ordinaria en la gran industria (de
--------------
* Observaremos de paso que esa operación
-la trilla- se lleva a cabo con especial frecuencia valiéndose de obreros
asalariados. ¡Puede juzgarse
262
al estado sanitario de los trabajos
agrícolas es la siguiente: “El criterio de los antiguos, que afirmaban que el
trabajo del agricultor es la 'ocupación más agradable y útil', es poco
admisible en la actualidad, cuando el espíritu capitalista reina en la
agricultura. El empleo de máquinas en el trabajo agrícola no ha mejorado las
condiciones sanitarias de las faenas del campo, sino que las ha empeorado. El
empleo de las máquinas ha llevado a la agricultura la especialización del
trabajo, hasta entonces poco conocida en ella, lo que encuentra reflejo en el
desarrollo de las enfermedades profesionales y en numerosos y graves
accidentes traumáticos entre la población rural” (94).
Resultado de las investigaciones
sanitarias fue (después del año de hambre y del cólera) el intento de
establecer centros curativos y de abastecimiento con la organización del
registro de los obreros, de la inspección sanitaria y de comidas económicas. Por
modestos que sean el volumen y los resultados de esa organización, por
inestable que sea su existencia*, sigue representando un gran hecho histórico,
que ha puesto en claro las tendencias del capitalismo en la agricultura. Sobre
la base de los datos reunidos por los médicos, se propuso al Congreso
provincial de médicos de Jersón que reconociese la importancia de los centros
curativos y de abastecimiento, la necesidad de mejorar su estado sanitario, de
ampliar su actividad hasta darles el carácter de bolsas de trabajo encargadas
de facilitar información sobre los precios del trabajo y sus oscilaciones, de
extender la inspección sanitaria a todas las haciendas más o menos importantes
con un número considerable de obreros “al igual que en las empresas industriales”
(pág. 155), dictar disposiciones obliga‑
--------------
por ello lo grande que debe ser el
número de los trilladores en toda Rusia!
* De 6 asambleas de zemstvos de distrito
de la provincia de Jersón -de cuya actitud ante el propósito de organizar la
inspección de los obreros da cuenta el Sr. Teziakov- 4 se manifes-taron contra
ese sistema. Los propietarios agrícolas locales acusaron al Consejo del zemstvo
provincial de que “quitaría por completo los deseos de trabajar a los obreros”,
etc.
263
torias relativas al empleo de las
máquinas agrícolas y al registro de los traumas y a plantear la cuestión del
seguro obrero y la necesidad de mejorar y abaratar el transporte a vapor. El V
Congreso de médicos rusos decidió llamar la atención de los zemstvos
interesados sobre la actividad del zemstvo de Jersón con respecto a la
organización de la inspección médico-sanitaria.
____________
Para terminar, volvamos una vez más a
los economistas del populismo. Hemos visto antes que idealizan el pago en
trabajo, cerrando los ojos al carácter progresivo del sistema capitalista en
comparación con el primero. Ahora debemos agregar que también mantienen una
actitud negativa hacia el “éxodo” de obreros, y que simpatizan con los
“salarios” locales. He aquí cómo
expresa, por ejemplo, el Sr. N. –on esta concepción, ordinaria entre los
populistas: “Los campesinos... marchan en busca de trabajo... ¿En qué medida,
preguntamos, es ello ventajoso desde el punto de vista económico? No
personalmente, no para cada campesino por separado, sino ¿hasta qué punto es
ventajoso en conjunto para todos los campesinos, tomando en consideración la
economía de todo el Estado?... Nos referimos a la desventaja puramente
económica de la migración anual, Dios sabe a donde, para todo el verano, cuando
parece que podría haber trabajo abundante a mano...” (23-24).
Nosotros afirmamos, contra la teoría
populista, que, además de proporcionar ventajas “puramente económicas” a los
mismos obreros, la “migración” de éstos debe ser tenida en general por un
fenómeno progresivo; que la atención pública no debe orientarse a sustituir los
trabajos fuera de la localidad con el “trabajo abundante a mano”, sino, al
contrario, a facilitarla en todos los sentidos, a abaratar y mejorar todas las
condiciones del traslado de los obreros, etc. Los fundamentos de nuestra
afirmación son los siguientes:
1) La “migración” proporciona ventaja
“puramente económica” a los obreros porque éstos van al lugar donde el salario
es más elevado, al lugar donde su situación como
264
personas que se contratan es más
ventajosa. Por sencilla que sea esa consideración, la olvidan con harta
frecuencia los hombres que gustan de elevarse a un punto de vista superior, al
de la “economía de todo el Estado” según ellos.
2) La “migración” acaba con las formas
avasalladoras de la contrata y de los pagos en trabajo.
Recordaremos, por ejemplo, que antes,
con una migración de obreros débilmente desarro-llada, los propietarios
agrícolas del sur (y otros patronos) utilizaban con gusto el siguiente
procedimiento de contrata: enviaban sus empleados a las provincias del norte y
reclutaban (por intermedio de las autoridades rurales) a los contribuyentes
morosos en condiciones extremada-mente desventajosas para estos últimos*. El
patrono, por tanto, se aprovechaba de la libre competencia, y el obrero, no.
Antes hemos dado ya ejemplos de cómo el campesino está dispuesto a ir hasta a
las minas para librarse de los pagos en trabajo y de la contrata usuraria.
No es extraño por eso que nuestros
agrarios vayan de la mano con los populistas en el problema de la “migración”.
Tomad, por ejemplo, al Sr. S. Korolenko. Después de dar en su libro numerosos
juicios de los terratenientes contra el “éxodo” de obreros, aduce innume-rables
“argumentos” contra los “trabajos fuera de la localidad”: “disolución”,
“costumbres violentas”, “embriaguez”, “desidia”, “tendencia a abandonar a los
suyos para librarse de la familia y de la vigilancia de los padres”, “deseo de
diversiones y de una vida más alegre”, etc. Pero tiene un argumento sobremanera
interesante: “En fin, como dice el refrán `en el mismo sitio, hasta la piedra
se cubre de musgo', y el hombre, en el mismo sitio, necesariamente adquiere
bienes y los estima” (1. c., pág. 84). El refrán, es cierto, dice muy
expresivamente cómo influye en el hombre el estar pegado a un lugar.
--------------
* Shajovskói, I. c., pág. 98 y
siguientes. El autor da incluso la tasa de “recompensa” a los escribientes y
alcaldes pedáneos a cambio de la contrata ventajosa de campesinos. –Teziakov,
I. c., pág. 65. –Trirógov. La comunidad y
los tributos; artículo El vasallaje
en la economía nacional.
265
Al Sr. Korolenko le provoca especial
descontento la circunstancia de que, como hemos indicado antes, de algunas
provincias se marchen “demasiados” obreros, y que su falta se cubra con la
llegada de obreros de otras provincias. Al subrayar, por ejemplo, ese hecho con
respecto a la provincia de Vorónezh, el Sr. S. Korolenko indica también una de
las causas del fenómeno: la abundancia de campesinos “dárstvenniki”. “Está
claro que los campesinos que se encuentran en situación material relativamente
peor y que no tienen preocupaciones por sus bienes demasiado escasos, no
cumplen con frecuencia los compromisos adquiridos y marchan con más facilidad a
otras provincias, incluso cuando podrían hallar suficientes ocupaciones en su
aldea.” “Esos campesinos, con poco apego (sic!)
a su propio nadiel, que les es insuficiente, a veces hasta sin aperos,
abandonan con más facilidad su casa y marchan a buscar suerte lejos de la aldea
natal, sin preocuparse de encontrar ocupación en el sitio, ni, a veces, de
cumplir los compromisos adquiridos, ya que no se les puede sacar nada” (ibíd.).
¡”Poco apego”! He ahí las verdaderas
palabras.
¡Convendría que se parasen a pensar en
ellas quienes hablan de las desventajas de la “migra-ción”, de lo preferible
que resultan las “ocupaciones a mano”, locales!*
3) La “migración” representa la
formación de la movilidad de la población. Constituye uno de los más
importantes
--------------
* He aquí un ejemplo más de la dañina
influencia de los prejuicios populistas. El Sr. Teziakov, cuya excelente obra
hemos citado con frecuencia, subraya el hecho de que muchos obreros de la
provincia de Jersón marchan a la de Táurida, aunque en la primera hay una gran
falta de mano de obra. Califica eso de “más que extraño fenómeno”: “sufren los
dueños, sufren también los obreros, que dejan el trabajo en su pueblo y se
arriesgan a no encontrarlo en Táurida” (33). A nosotros, por e] contrario, nos
parece más que extraña semejante manifestación del Sr. Teziakov. ¿Es que los
obreros no comprenden lo que les resulta mejor y no tienen derecho a buscar las
condiciones más favorables de contrata? (El salario de los obreros rurales es
en la provincia de Táurida mayor que en la de Jersón.) ¿Es que debemos pensar,
efectivamente, que para el campesino es
obligatorio vivir y trabajar donde se halla inscrito y donde se encuentra
“provisto de nadiel”?
266
factores que impiden a los campesinos
“cubrirse de musgo”, que la historia ha acumulado ya con exceso sobre ellos.
Sin crear la movilidad de la población no puede existir su desarrollo, y sería
ingenuo pensar que una escuela rural cualquiera puede proporcionar a los
hombres lo que les da el conocer por sí mismos las diversas relaciones y el
estado de cosas existentes en el sur y en el norte, en la agricultura y en la
industria, en la capital y en los lugares apartados.
___________
CAPITULO
IV
EL
INCREMENTO DE
Una vez examinado el régimen económico
de la hacienda campesina y terrateniente debemos pasar ahora a los cambios
operados en la producción agrícola: ¿expresan estos cambios el incremento del
capitalismo y del mercado interior?
I.
DATOS GENERALES DE
Examinemos ante todo los datos
estadísticos generales relativos a la producción de cereales en
--------------
* ¡Por sólo esa causa es ya
completamente desacertado el procedimiento del Sr. N. –on, que extrae las más
audaces conclusiones de los datos correspondientes a 8 años de un mismo decenio
(1871-1878)!
267
268
que la cosecha media de
Confrontemos todos estos datos*:
Vemos aquí que la época posterior a
--------------
* Para el período de
269
agrícola ha disminuido constantemente
como consecuencia de su apartamiento de la agri-cultura para ir al comercio y a
la industria, así como del asentamiento de campesinos fuera de
--------------
* Es del todo errónea la opinión del Sr.
N. –on, quien afirma que “no hay fundamento alguno para suponer una disminución
de su número” (del número de personas ocupadas en la producción agrícola),
“todo lo contrarío” (Ensayos, 33,
nota). Véase capítulo VIII, § II.
** La cosecha neta de patatas, calculada
por habitante, creció en todas las regiones de
Conf. Datos agrícolas estadísticos según materiales obtenidos de los
labradores, fascíc. VII, San Petersburgo, 1897 (ed. del Ministerio de
Agricultura). En 1871, las 50 provincias de
270
tención de la mano de obra,
empeoramiento de la alimentación del pueblo). Los datos correspondientes al
decenio de
Según hemos observado más arriba, el
auge de la agricultura comercial se manifiesta en la especialización de la
agricultura. Los datos, en bloque y en masa acerca de la producción de toda
clase de cereales sólo pueden dar (y no siempre) las indicaciones más generales
con respecto a este proceso, ya que, al hacerlo así, desaparecen las
particularidades específicas de las diferentes zonas. Mientras tanto,
precisamente la especialización de las diversas zonas agrícolas constituye uno
de los rasgos más típicos de la economía agrícola rusa posterior a
271
vamente poco, y de año en año continúan
desarrollándose y especializándose” (1. c., pág. 15)*. Por consiguiente,
nuestra tarea debe ahora consistir en estudiar este proceso de especialización
de la agricultura; debemos examinar si se observa un auge de la agricultura
comercial en sus diferentes formas, si al mismo tiempo se forma la agricultura
capitalista, si el capitalismo agrícola se distingue por las particularidades
que hemos señalado al examinar los datos generales acerca de la hacienda
campesina y terrateniente. Para nuestro objetivo, claro es, basta limitarse a
una caracterización de las zonas de la agricultura comercial más importantes.
Pero, antes de pasar a los datos por
zonas, observaremos lo siguiente: los economistas del populismo, según hemos
visto, hacen toda clase de esfuerzos para pasar por alto el hecho de que la
época posterior a
--------------
* Conf. también La economía agrícola y forestal de Rusia, págs. 84-88; aquí se
agrega aún la zona tabaquera. En los mapas, compuestos por los señores
D.Semiónov y A. Fortunátov, se señalan las zonas según los vegetales
predominantes en los cultivos; las provincias de Pskov y Yaroslavl forman, por
ejemplo, la zona del centeno, la cebada y el lino; las provincias de Grodno y
Moscú, la del centeno, la cebada y la patata, etc.
272
pasar del cultivo de cereales al de
otras plantas” (o a otros trabajos, agregamos nosotros), “y, por consiguiente,
también para ella adquiere importancia el precio de mercado de los cereales, ya
que no coincide con su coste de producción” (I, 98, nota, cursiva del autor).
“Pero no podemos tomarlo en consideración”, decreta. — ¿Por qué? Resulta: 1)
porque el paso a otros cultivos es posible “sólo cuando se dan condiciones
determinadas”. Por medio de esta perogrullada (¡todo es posible en el mundo
sólo cuando se dan condiciones determinadas!) el Sr. Kablukov se desentiende
tranquilamente del hecho de que la época posterior a
II.
ZONA DE
Esta zona abarca el extremo meridional y
oriental de
273
de
Cosecha neta de cereales por habitante
en los períodos**
1864-1866 1870-1879 1883-1887
Esteparias del sur 2,09 2,14 3,42
Bajo Volga y Tranasvolga
2,12 2,96 3,35
Tierra negra del Centro
3,32 3,88 3,28
Así pues, se está operando un desplazamiento del centro principal
de producción de cereales: en los decenios del 60 y del 70 las provincias de la
zona de tierras negras del Centro figuraban a la cabeza, pero en el decenio del
80 cedieron la primacía a las provincias esteparias y del Bajo Volga; en
aquéllas empezó a descender la
producción de cereales.
Este interesante hecho del enorme
crecimiento de la producción agrícola en la zona descrita se explica por la
circunstancia de que en la época posterior a
--------------
* Fuera de la provincia de Sarátov, con
un 14,3% de siembras de trigo, en las restantes provincias antes citadas vemos
del 37,6 al 57,8 de siembras de trigo.
** Las fuentes se han señalado antes.
Las zonas de las provincias, según el Resumen
estadístico-histórico. La zona “del Bajo Volga y del Transvolga” está
reunida con poco acierto, pues a las provincias esteparias con una enorme
producción cerealista se han sumado la de Astrajan (donde falta trigo para el
consumo) y la de Kazán con la de Simbirsk, que corresponden mejor a la zona de
tierras negras del Centro.
*** Véase en el Sr. V. Mijailovski (Nóvoe Stovo, junio de 1897) acerca del
enorme crecimiento de la población en las zonas periféricas y del asentamiento
en ellas entre 1885 y 1897 de cientos de miles de campe-
274
desarrollo de las siembras comerciales
fue sólo posible gracias a la estrecha relación económica de dichas colonias
con
--------------
sinos de las provincias interiores.
Sobre la ampliación de las siembras, ver la obra citada de V. Póstnikov y las
recopilaciones estadísticas de los zemstvos relativas a la provincia de Samara;
V. Grigóriev, La migración de campesinos
de la provincia de Riazán. Acerca de la provincia de Ufá, véase Rémezov, Ensayos sobre la vida de la salvaje
Bashkiria, animada descripción de cómo los “colonizadores” han talado los
bosques de madera útil para la construcción de barcos y han transformado en
“fábricas de trigo” los campos “limpios” de “salvajes” bashkiros. Este capítulo
de la política colonial resiste la comparación con cualquiera de las hazañas de
los alemanes en cualquier África.
* Véase el presente volumen, págs.
365-366. -Ed.
** Conf. Marx. Das Kapital, III, 2, 289: uno de los indicios fundamentales de la
colonia capitalista es la abundancia de tierras libres, fácilmente accesibles a
los colonos (la traducción rusa de este pasaje -pág. 623- es del todo inexacta)87.
Véase también III, 2, 210, trad. rusa, pág. 553:
275
Antes se ha hablado ya de la cuestión de
si en esta zona va unido el incremento de la agricultura comercial con el
progreso técnico de la economía agrícola y con la formación de relaciones
capitalistas. En el segundo capítulo hemos visto qué sementeras más grandes
tienen los campesinos de esas regiones y el acusado carácter con que aparecen
allí las relaciones capitalistas, incluso dentro de la comunidad. En el
capítulo anterior hemos visto que en esa zona se ha desarrollado con especial
rapidez el empleo de máquinas, que las granjas capitalistas de las regiones
periféricas atraen a cientos de miles y a millones de obreros asalariados, desarrollando
grandes haciendas, nunca vistas antes en la agricultura, que aplican la vasta
cooperación de obreros asalariados, etc. Poco nos queda por agregar ahora para
completar el cuadro.
A veces las propiedades de las regiones
periféricas esteparias no se distinguen sólo por sus grandes dimensiones:
también se dedican a una explotación en gran escala. Más arriba hemos hablado
de siembras de 8.000, 10.000 y 15.000 deciatinas en la provincia de Samara. En
la provincia de Táurida, Falz-Fein posee 200.000 deciatinas; Mordvínov, 80.000;
hay dos personas que poseen 60.000 cada una “y numerosos propietarios tienen de
--------------
el enorme excedente de trigo en las
colonias agrícolas se debe a que, al principio, toda su población se halla
ocupada “casi de modo exclusivo en la agricultura y especialmente en sus
productos de amplio consumo”, que son los que se cambian por productos de la
industria. “Las colonias modernas reciben, por intermedio del mercado mundial,
productos fabricados, que en otras condiciones tendrían que preparar ellas
mismas”87a.
276
haciendas (de
Superficie aproxi-
mada de siembra
en miles de decia-
tinas
Haciendas que no aran 15.228 -
Haciendas que siembran hasta
5 deciatinas 26.963 74,6
Haciendas que siembran de
Haciendas que siembran de
Haciendas que siembran de
Haciendas que siembran de
Haciendas que siembran
más de 1.000 deciatinas 10} 14}
Así pues, poco más del tres por ciento
de propietarios (y, si se cuenta sólo a los que siembran, el cuatro por ciento)
reúne más de un tercio de todas las siembras, para el cultivo y recolecci-ón de
las cuales se necesita un gran número de obreros contratados a plazo y de
jornaleros.
He aquí, por último, los datos relativos
al distrito de Novoúzensk, provincia de Samara. En el capítulo II tomábamos
sólo a los campesinos rusos, que cultivan tierras comu‑
--------------
* Teziakov, 1. c.
** Materiales
para la tasación de las tierras de la provincia de Jersón, t. II, Jersón,
1886. El número de deciatinas de siembra por grupo se ha obtenido multiplicando
el área media de siembra por el número de haciendas. El número de grupos va
reducido.
277
nales; ahora les sumamos los alemanes y
los “caseros” (campesinos que trabajan en caseríos). Por desgracia, no
disponemos de datos relativos a los grandes propietarios*. (Ver el cuadro en la
pág. 278.-Ed.).
Yo creo que no hay necesidad de comentar
estos datos. Más arriba hemos tenido ocasión de advertir que la zona descrita
es la más típica del capitalismo agrícola de Rusia; típica, natu-ralmente, no
en el sentido agrícola, sino en el económico-social. Estas colonias, las que
con más libertad se han desarrollado, nos muestran qué relaciones podrían y
deberían desarrollarse en el resto de Rusia si los numerosos vestigios de la
vida anterior a
III
ZONA DE
DATO
Pasamos ahora a otra importantísima zona
del capitalismo agrícola en Rusia; a la región donde el predominio no corresponde
a los productos cerealistas, sino a los de la ganadería. Esta región abarca,
además de las provincias bálticas y occidentales, las provincias del norte,
las industriales y parte de algunas del Centro (Riazán, Oriol, Tula y Nizhni
Nóvgorod). La productividad del ganado va orientada aquí en el sentido de la
economía lechera, y todo el carácter de la agricultura se adapta al objetivo de
obtener la mayor cantidad posible de productos de ese género destinados al
mercado, lo más valiosos que se pueda**. “Ante nuestra vista se opera clara‑
--------------
* Recopilación del distrito de
Novoúzensk. La tierra tomada en arriendo va incluida por completo: la del
fisco, la de los propietarios y los nadieles. He aquí la relación de máquinas
perfeccionadas que poseen los caseros rusos: 609 arados de hierro, 16 trilladoras
a vapor, 89 trilladoras de caballo, 110 segadoras de heno, 64 rastrillos de
caballo, 61 aventadoras y 64 segadoras de cereales. Entre los obreros
contratados no se ha incluido a los jornaleros.
** En otras regiones de Rusia la
ganadería tiene una significación distinta. En el extremo sur y en el sudeste,
por ejemplo, se ha afianzado la forma más extensiva de la ganadería, la cría y
cebamiento de ganado
278
279
mente el paso de la ganadería encaminada
a la obtención de estiércol a la ganadería lechera; ello se advierte de modo
especial en el último decenio (obra citada en la nota anterior, ibíd.).
Valiéndose de la estadística es muy difícil caracterizar en este aspecto las
diversas regiones de Rusia, pues aquí no es importante la cantidad absoluta de
ganado bovino, sino la del ganado lechero y su calidad. Si tomamos la cantidad
de ganado por 100 habitantes resulta que donde más hay en Rusia es en las
estepas periféricas, y donde menos, es en la zona de las tierras no negras (La economía agrícola y forestal, 274);
resulta que esta cantidad disminuye
con el tiempo (Las fuerzas productivas
III, 6. Conf. Resumen, I). Aquí se
observa, por consiguiente, lo mismo que señaló ya Roscher: que la cantidad de
ganado por unidad de población es la mayor en las zonas de “ganadería
extensiva” (W. Roscher. Nationalókonomik
des Acker-baues. 7-te Aufl. Stuttg. 1873, S. 563-564*). Y a nosotros nos
interesa la ganadería intensiva, y en especial la lechera. Tenemos que
limitarnos, por ello, al cálculo aproximado
que dieron los autores del Ensayo
antes aludido, sin pretender una determinación numérica exacta del fenómeno;
este cálculo muestra palmariamente la situación de las diferentes regiones de
Rusia por lo que se refiere al grado de desarrollo de la economía lechera. Lo
citamos in extenso, completándolo con
ciertas cifras medias calculadas e informes acerca de la producción quesera en
1890 según datos de la estadística “fabril”.
--------------
para carne. Más al norte, el ganado
bovino es empleado como fuerza de trabajo. Por último, en la zona de tierras
negras del Centro se está transformando en “máquina productora de estiércol
para abono”. V. Kovalevski e I. Levitski: Ensayo
estadístico de la hacienda lechera en las zonas norte y central de
* W. Roscher. Economía de la agricultura, 7ª edición, Stuttgart, 1873, págs.
563-564. -Ed.
280
281
Este cuadro ilustra palmariamente
(aunque con datos muy anticuados) la formación de regiones especiales de
economía lechera, el desarrollo en ellas de la agricultura comercial (venta de
leche y su transformación técnica) y el aumento de la productividad del ganado
lechero.
Para juzgar del desarrollo de la
economía lechera en el tiempo, sólo podemos utilizar los datos relativos a la
producción de mantequilla y queso, que se inició en Rusia a fines del siglo
XVIII (1795) ; la producción de queso por los terratenientes, que comenzó a
desarrollarse en el siglo XIX, atravesó una grave crisis en los años 60, que
abrieron la época de la producción de queso por los campesinos e industriales.
En las 50 provincias de
En 1866 72 con 226 obreros y una producción de 119.000 rublos
En 1879
108 con 289 obreros y una producción de 225.000 rublos
En 1890
265 con 865 obreros y una producción de 1.350.000 rublos
Así pues, la producción se ha
decuplicado con creces en 25 años; estos datos, que se distinguen por lo
extraordinariamente incompletos, no permiten juzgar más que de la dinámica del
fenómeno. Aduciremos algunas indicaciones más detalladas. La mejora de la
economía lechera empezó en la provincia de Vólogda, en realidad, en 1872, al
ser abierto al tráfico el Ferrocarril Yaroslavl-Vólogda; a partir de entonces
“los dueños comenzaron a preocuparse de
--------------
* Datos de
282
mejorar sus rebaños, de sembrar forrajes
y de adquirir instrumentos perfeccionados..., afanándose por dar a la producción
lechera una base puramente comercial” (Ensayo
esta-dístico, 20). En la provincia de Yaroslavl “prepararon el terreno” los
llamados “arteles de fabricación de queso” de los años 70, y “esta actividad
continúa desarrollándose en forma de empresas privadas, conservando de 'artel'
sólo el nombre” (25); los “arteles” de fabricación de queso -agregaremos por
nuestra cuenta- figuran en
Sobre la época posterior aduciremos los
siguientes comentarios de El trábajo
asalariado, etc., obra ya citada, del Departamento de Agricultura. Al
hablar de las provincias industriales en general, leemos: “El desarrollo de la
economía lechera ha revolucionado por completo la situación de las haciendas
de esa zona”, “indirectamente ha influido también en el mejora-miento de la
agricultura dentro de ella”, “la industria lechera se desarrolla ahí de año en
año” (258). En la provincia de Tver, “entre los propietarios y campesinos se
manifiesta la tendencia a mejorar la manutención del ganado”; el ingreso de la
ganadería se calcula en diez millones de rublos (274). En la provincia de
Yaroslavl, “la economía lechera se desarrolla por años... Las fábricas de queso
y mantequilla han empezado a adquirir incluso cierto carácter indus-trial... la
leche se compra también a los vecinos y hasta a los campesinos. Hay empresas de
fabricación de queso que son explotadas por toda una compañía de propietarios”
(285). “La orientación general de la economía entre los propietarios locales
-escribe un corresponsal del distrito de Danílov, provincia de Yaroslavl- se
distingue ahora por los índices siguientes: 1) paso de la rotación trienal de
283
cultivos a la rotación de cinco y de
siete hojas, con siembra de forrajes en los campos; 2) arado de los baldíos; 3)
implantación de la economía lechera y, como consecuencia de ello, una
selección más esmerada del ganado y un mejoramiento del modo de cuidarlo”
(292). Lo mismo se dice de la provincia de Smolensk, donde el volumen de la
producción de queso y mantequilla se fijaba para 1889 en 240.000 rublos según
el informe del gobernador (según la estadística, 136.000 rublos en 1890). Se
observa un incremento de la economía lechera en las provincias de Kaluga,
Kovno, Nizhni Nóvgorod, Pskov, Estlandia y Vólogda. La producción de
mantequilla y queso en esta última se fija en 35.000 rublos según la
estadística de 1890, en 108.000 según el informe del gobernador y en 500.000 según datos locales
correspondientes a 1894, que enumeran 389
fábricas. “Esto según la estadística. En realidad, el número de fábricas es
mucho mayor, ya que de acuerdo con las investigaciones del Consejo del zemstvo
de la provincia, sólo el distrito de Vólogda cuenta con
Así pues, los datos no dejan la menor
duda acerca del enorme crecimiento de este tipo especial de la agricultura
--------------
* Nedelia,
1896, núm. 13. El negocio de leche es tan ventajoso que se han lanzado a él los
comerciantes urbanos, que implantan, dicho sea de paso, métodos como el pago en
mer-cancías. Un propietario agrícola local que tiene una gran fábrica monta un
artel con “el pago de la leche en dinero y puntualmente” para liberar a los
campesinos del vasallaje de los mayoristas y para “conquistar nuevos
mercados”. Ejemplo típico, que muestra la verdadera significación del artel y
la famosa “organización de la venta”: la “liberación” respecto al capital
comercial a través del desarrollo del capital industrial.
284
comercial. El ascenso del capitalismo
iba acompañado aquí también de una transformación de la técnica rutinaria. “Por
lo que se refiere a la fabricación de queso -leemos, por ejemplo, en La economía agrícola y forestal-, Rusia
ha avanzado posiblemente en los últimos veinticinco años más que cualquier otro
país” (301). Lo mismo afirma el Sr. Blazhin en el artículo Exitos de la tecnología de la hacienda lechera (Las fuerzas productivas, III, 38-45). La
transforma-ción principal ha consistido, en sustituir el modo “tradicional”, de
obtener la nata dejando reposar la leche, por la separación de la nata con
máquinas centrífugas desnatadoras*. La máquina ha hecho la producción
independiente de la temperatura del aire, ha aumentado un 10% la cantidad de
mantequilla extraída de la leche, ha mejorado la calidad del producto, ha
abaratado su fabricación (con la máquina se requiere menos trabajo, menos
local, recipientes y hielo) y ha originado la concentración de la producción.
Han aparecido grandes fábricas campesinas de mantequilla, que transforman
“hasta 500 puds de leche al día, lo que hubiera sido físicamente imposible
dejándola reposar” (ibíd.). Mejóranse los instrumentos de producción (calderas
permanentes, prensas de rosca y sótanos perfeccionados), se recurre a la ayuda
de la bacteriología, que proporciona cultivos puros de los bacilos del ácido láctico
precisos para la fermentación de la nata.
Así pues, el perfeccionamiento técnico
debido a las demandas del mercado se ha orientado ante todo, en ambas zonas de
la agricultura comercial descritas por nosotros, hacia las opera-ciones que se
prestan más fácilmente a la transformación y que son de particular importancia
para el mercado: recolección, trilla y limpieza del grano en la economía
cerealista comercial; transformación técnica de los productos ganaderos en la
zona de la ganadería comercial. El capital considera por ahora ventajoso dejar
al pequeño
--------------
* Hasta 1882 no había casi desnatadoras
de leche en Rusia. A partir de 1886 se extendieron con tal rapidez que
desplazaron por completo el método antiguo. En los años 1890 aparecieron
incluso desnatadoras-batidoras.
285
productor el mantenimiento de los
ganados: que atienda con “aplicación” y “celo” “su” ganado (enterneciendo con
ello al Sr. V. V., ver Tendencias
progresistas, pág. 73), que cargue con el volumen principal de los trabajos
más duros y más desagradables en el cuidado de la máquina que proporciona
leche. El capital tiene los perfeccionamientos y métodos más mo-dernos para
separar la crema de la leche y también para separar la “nata” de esa
“aplicación”: para separar la leche de los hijos de los campesinos pobres.
IV.
CONTINUACION.
Más arriba hemos citado los testimonios
de los agrónomos y propietarios agrícolas de que la economía lechera en las
fincas de los terratenientes lleva a la racionalización de la agricultura.
Añadiremos aquí que el análisis de los datos contenidos al particular en las
publicaciones estadísticas de los zemstvos hecho por el Sr. Raspopin* confirma
en un todo esta conclusión. Remitimos al lector que desee datos detallados al
artículo del Sr. Raspopin; nosotros nos limitaremos a citar su deducción
principal. “Es indiscutible la dependencia entre el estado de la ganadería, de
la economía lechera y el número de las fincas en abandono, el grado de
intensidad en la explotación de las haciendas. Los distritos (de la provincia
de Moscú) con el mayor desarrollo de la ganadería lechera, de la economía
lechera, dan el menor tanto por ciento de haciendas abandonadas y la mayor
proporción de fincas con un laboreo de tierras muy elevado. Los labrantíos de
la provincia de Moscú se reducen en todos los lugares y van transformándose en
prados y pastizales, las rotaciones de cultivos cerealistas ceden plaza a las
rotaciones múltiples de varios años con cultivo
--------------
* El Sr. Raspopin planteó esta cuestión (puede que el primero en nuestra literatura)
de manera justa, exacta desde el punto de vista teórico. Recalca al principio
mismo que la “elevación de la productividad de la ganadería” -y, en particular,
el desarrollo de la economía lechera- marcha en Rusia por la vía capitalista y
constituye uno de los índices más importantes de la penetración del capital en
la agricultura.
286
de herbáceas. El papel preponderante no
corresponde ya a los cereales, sino a las hierbas forrajeras y al ganado
lechero no sólo en las grandes propiedades de la provincia de Moscú, sino
también en toda la zona industrial de Moscú” (1. c.).
El volumen de la producción de
mantequilla y queso tiene especial importancia, precisamente porque prueba que
se ha operado una completa revolución en la agricultura, la cual está
haciéndole capitalista y rompiendo con la rutina. El capitalismo coloca bajo su
dependencia un producto de la agricultura y a este producto principal se
acomodan los demás aspectos de la hacienda. El mantenimiento del ganado
lechero lleva a la siembra de hierbas, a sustituir la rotación trienal por los
sistemas de rotación múltiple, etc. Los residuos de la fabricación del queso
sirven para cebar el ganado destinado a la venta. No se transforma en empresa
sólo la elaboración de la leche, sino toda la economía agrícola*. La influencia
de la fabricación de queso y mantequilla no se reduce a las haciendas que la
han implantado, ya que la leche se compra a menudo a los campesinos y
terratenientes de los alrededores. Con la adquisición de la leche, el capital
coloca también bajo su dependencia a los pequeños agricultores, espe-cialmente
con la apertura de los llamados “centros de recepción de leche”, cuya difusión
se señaló ya en los años 70 (ver Ensayo
de los señores Kovalevski y Levitski). Se trata de empresas montadas en las
grandes ciudades o cerca de ellas y que
--------------
* El Dr.Zhbankov dice en su Estudio sanitario de los talleres y fábricas
de la provincia de Smolensk (Smolensk, 1894, fascíc. I, pág. 7) que el
“número de obreros ocupados direc-tamente en la fabricación de queso es muy
insignificante... Son muchos más los obreros auxiliares necesarios al mismo
tiempo para la fabricación de queso y para las labores agrícolas; se trata de
pastores, ordeñadoras de vacas, etc.; estos obreros suman en todas las fábricas
de queso dos, tres y hasta cuatro veces más que los ocupados especialmente en
la producción quesera”. Observaremos de paso que, según lo describe el Dr.
Zhbankov, las condiciones de trabajo son aquí muy antihigiénicas, la jornada es
excesivamente larga (de
287
elaboran gran cantidad de leche
transportada por ferrocarril. De la leche se separa inmediata-mente la nata,
que es vendida cuando está fresca, y el resto se coloca a bajo precio entre los
compradores modestos. Para asegurarse un producto de determinada calidad, estas
empresas concluyen a veces contratos con los proveedores, que se comprometen a
observar ciertas reglas en la alimentación de las vacas. Es fácil ver la
extraordinaria importancia de estas grandes empresas: por una parte conquistan
un vasto mercado (venta de la leche desnatada a los habitantes de la ciudad
poco pudientes), y por otra amplían en enormes proporciones el mercado para los
patronos rurales. Estos últimos reciben un fortísimo impulso para la ampliación
y mejora de la agricultura comercial. La gran industria los estimula, por así
decir, al demandar un producto de determinada calidad, expulsando del mercado
(o poniéndolo en manos de los usureros) al pequeño productor que se encuentra
por debajo del nivel “normal”. En este sentido debe influir también el
establecimiento del precio de la leche según su calidad (atendida la proporción
de grasa, por ejemplo), para lo que con tanto empeño trabaja la técnica,
inventando diferentes galactómetros, etc., y que con tanto ardor defienden los
especialistas (conf. Las fuerzas
productivas, III, 9 y 38). A este respecto, el papel de los centros de
recepción de leche en el desarrollo del capitalismo es del todo análogo al de
los elevadores de grano en la economía cerealista comercial. El silo, que
selecciona el grano según su calidad, lo transforma en producto genérico (res
fungibilis* como dicen los civilistas), y no individual, es decir, por primera
vez lo adaptan plenamente al cambio (conf. artículo de M. Sering acerca del
comercio de cereales en los Estados Unidos de Norteamérica en la compilación La propiedad de la tierra y la agricultura,
pág. 281 y sig.). Los silos dan así un vigoroso impulso a la producción
mercantil de cereales y aceleran su progreso técnico, implantando igualmente el
precio según la calidad. Esta empresa asesta al pequeño productor dos golpes
simultá‑
--------------
* -cosa fungible88. -Ed.
288
neos. En primer lugar, implanta como
norma y legaliza la calidad más elevada de los cereales de los grandes sembradores,
despreciando con ello definitivamente los cereales inferiores de los campesinos
pobres. En segundo lugar, al montar la selección y conservación de los cereales
de modo análogo a la gran industria capitalista, disminuye en este capítulo los
gastos de quienes siembran .mucho, les facilita y simplifica la venta de
cereales y con ello pone definitivamente en manos de los kulaks y usureros al
pequeño productor con su patriarcal y primitiva venta en sus carros en el
mercado. El rápido desarrollo de la construcción de silos en los últimos
tiempos representa, por tanto, en el negocio de granos, una victoria tan grande
del capital y una disminución del papel del pequeño productor mercantil como la
aparición y el desarrollo de los “centros de recepción de leche” capitalistas.
Los datos antes expuestos indican ya con
claridad que el desarrollo de la ganadería comercial crea mercado interior*, en primer lugar para los medios de
producción -aparatos para la elaboración de la leche, edificios, dependencias
para el ganado, aperos perfeccionados con el paso de la rutinaria rotación
trienal a la rotación múltiple, etc.- y en segundo lugar para la fuerza de
trabajo. La ganadería montada como industria requiere incomparablemente más
obreros que la vieja ganadería “productora de estiércol”. La zona de la
economía lechera -provincias industriales y del noroeste- atrae en realidad
gran número de obreros agrícolas. Son
--------------
* El mercado para la ganadería comercial se crea principalmente con el
crecimiento de la población industrial, del que hablaremos con detalle más
abajo (cap. VII, § 11). En lo que se refiere al comercio exterior nos
limitaremos a la indicación siguiente: la exportación de queso a principios de
la época posterior a
289
muchos los que acuden a los trabajos
agrícolas a las provincias de Moscú, San Petersburgo, Yaroslavl y Vladimir; es
menor, pero considerable, sin embargo, el número de los que van a Nóvgorod,
Nizhni Nóvgorod y otras provincias situadas en las tierras no negras. Según las
respuestas de los corresponsales del Departamento de Agricultura, los
propietarios de la provincia de Moscú y de otras provincias explotan su
hacienda principalmente con obreros forasteros. Esta paradoja -llegada de
obreros agrícolas de das provincias agrícolas (acuden más que nada de las
provincias centrales de la zona de tierras negras y, en parte, de las
septentrionales) a las provincias industriales para trabajar en el campo en
sustitución de los obreros industriales que marchan de allí en masa-
constituye un fenómeno sintomático en el más alto grado (ver acerca de ello S.
A. Korolenko, 1. c.). Esto, mejor que toda clase de cálculos y consideraciones,
muestra que el nivel de vida y la situación de los obreros en las provincias
centrales de la zona de tierras negras, las menos capitalistas, son
incomparable-mente más bajos y peores que en las provincias industriales, las
más capitalistas: muestra que también en Rusia ha llegado a ser ya un hecho
general el fenómeno típico para todos los países capitalistas de que la
situación de los obreros ocupados en la industria es mejor que la de los
ocupados en la agricultura (ya que en ésta, a la presión del capitalismo se une
la presión de las formas de explotación precapitalistas). Por eso huyen de la
agricultura a la industria, mientras que en las provincias industriales, lejos
de existir una corriente hacia la agricultura (no hay emigración en absoluto,
por ejemplo), se observa hasta una actitud de superioridad frente a los obreros
agrícolas “grises”, a quienes llaman “pastores” (provincia de Yaroslavl),
“cosacos” (provincia de Vladimir) y “trabajadores de la tierra” (provincia de
Moscú).
Es también importante señalar que el
cuidado de los ganados requiere más obreros en invierno que en verano. Por esta
causa, y también a consecuencia del desarrollo de las ramas de pro-ducción
agrícola técnica, la demanda de obreros en la zona que nos ocupa no se limita a
aumentar,
290
sino que también se distribuye con más
regularidad en el curso del año y por años. Para valorar este interesante
hecho, el material más seguro lo constituyen los datos relativos al salario, si
se toman los correspondientes a varios años. Citaremos estos datos,
limitándonos a los grupos de las provincias de Rusia y de Malorrossia89.
Dejamos a un lado las provincias occidentales teniendo en cuenta
particularidades de su género de vida y lo artificial de la aglomeración de su
población (zona de asentamiento de los judíos); expondremos los datos de las
provincias bálticas únicamente para ilustrar las relaciones a que se llega en
la agricultura con el capitalismo más desarrollado*.
--------------
* En el primer grupo (zona de la
economía cerealista capitalista)
291
Examinemos este cuadro, en el que las
tres columnas principales van en cursiva. La primera muestra la relación entre
el salario de verano y el anual. Cuanto más baja es esa relación, cuanto más se
acerca el salario de verano al de un semestre, más regularmente se distribuye
la demanda de obreros en el curso del año, menor
es el paro forzoso en invierno. Las menos favorecidas en este sentido son
las provincias centrales de tierras negras, zona de los pagos en trabajo y de
un débil desarrollo des capitalismo*. En las provincias industriales, en la
zona de la economía lechera, la demanda de trabajo es mayor y el paro forzoso
es menor en invierno. También por años es aquí más estable el salario, según se
ve en la segunda columna, que muestra la diferencia entre el salario inferior y
superior durante la cosecha. Finalmente, también la diferencia entre el salario
durante las siembras y durante la recolección es menor en la zona sin tierras
negras, es decir, la demanda de obreros se halla distribuida de un modo más
regular entre la primavera y el verano. Las provincias bálticas figuran en
todos los aspectos indicados incluso por encima de las que no pertenecen a las
tierras negras; las provincias esteparias, con obreros forasteros y con las
mayores oscilaciones
--------------
han entrado ocho provincias: Besarabia,
Jersón, Táurida, Ekaterinoslav, del Don, Samara, Sarátov y Orenburgo. En el
segundo grupo (zona del menor desarrollo del capitalismo) hay doce provincias:
Kazán, Simbirsk, Penza, Tambov, Riazán, Tula, Oriol, Kursk, Vorónezh, Járkov,
Poltava y Chernígov. En el tercer grupo (zona de la economía lechera
capitalista y del capitalismo industrial) se han incluido diez provincias:
Moscú, Tver, Kaluga, Vladimir, Yaroslavl, Kostromá, Nizhni Nóvgorod, San
Petersburgo, Nóvgorod y Pskov. Las cifras que determinan la magnitud del
salario representan el promedio por provincias. Tomadas de El trabajo asalariado, etc., ediciones del Departamento de
Agricultura.
* A una conclusión del mismo género
llega el señor Rúdnev: “En las localidades donde se estima relativamente mucho
el trabajo del obrero contratado para el año, el salario del trabajador
contratado para el verano se aproxima a la mitad del salario anual. Por
consi-guiente, al contrario, en las provincias occidentales y en casi todas las
centrales, densamente pobladas, de tierras negras, el trabajo del obrero en
verano se tiene en muy baja estima” (I. c., 455).
292
en el rendimiento del suelo, se
distinguen también por la menor estabilidad de los salarios. Así pues, los
datos relativos al salario atestiguan que, además de crear demanda de trabajo
asalariado, el capitalismo agrícola de la zona que nos ocupa la distribuye de
modo más regular en el transcurso del año.
Es necesario, por último, señalar una
clase más de dependencia del pequeño labrador con respecto al gran patrono en
la zona descrita. Nos referimos a la reposición de los rebaños de los
terratenientes con el ganado adquirido a los campesinos. Los terratenientes
encuentran más ventajoso comprar el ganado a los campesinos -los cuales,
movidos por la necesidad, lo venden “con pérdidas”- que criarlo ellos mismos,
lo mismo que hacen nuestros mayoristas en la industria llamada de los
kustares, que prefieren a menudo comprar a éstos el producto terminado a
precios sumamente bajos antes que fabricarlo en sus talleres. El Sr. V. V.
transforma` este hecho, testimonio de la situación extremamente precaria del
pequeño productor, de que este último sólo puede mantenerse en la sociedad
moderna reduciendo sin límites sus necesidades, en argumento en favor de ¡la
pequeña producción “popular”!... “Tenemos derecho a sacar la conclusión de que
nuestros grandes hacendados... no demuestran la suficiente independencia... El campesino,
en cambio... manifiesta más capacidad para la mejora efectiva de la hacienda” (Tendencias progresistas, 77). Esta falta
de independencia se revela en que “nuestros productores de leche... compran
vacas de los campesinos a un precio' que pocas veces alcanza la mitad del coste
de cría de las mismas, de ordinario no pasa de 73 y con frecuencia es de dicho
coste” (ibíd., 71). El capital comercial de los patronos ganaderos ha colocado
plenamente bajo su dependencia a los pequeños campesinos, transformándolos en
vaquerizos que crían ganado para ellos a cambio de un salario mísero y
haciendo de las mujeres de estos campesinos ordeñadoras de vacas a su
servicio*. Al parecer, de esto
--------------
* He aquí dos comentarios acerca del
nivel y de las condiciones de
293
debería deducirse que no tiene sentido
frenar el paso del capital comercial a capital industrial, que no tiene sentido
mantener la pequeña producción, la cual lleva a colocar el 'nivel de vida del
pequeño productor por debajo del nivel del bracero. Pero el Sr. V.V. razona de
otro modo. Se entusiasma del “celo” (Pág. 73, I, c.) del campesino en cuidar el
ganado; se entusiasma de los buenos resultados de la ganadería” a cargo de la
mujer, “que pasa toda vida con la vaca y las ovejas” (89) ¡Vaya una felicidad!
“Toda la vida con la vaca” (cuya leche va a parar al moderno separador de
nata); y como recompensa de esta vida ¡el pago “de la cuarta parte del valor”
de los gastos de cuidar esa misma vaca! Efectivamente, ¡cómo no manifestarse
aquí en favor de la “pequeña producción popular”!
--------------
vida del campesino ruso en general. M.
E. Saltikov escribe en Menudencias de la
vida hablando del “Mujik hacendoso”... “El mujik lo necesita todo; pero lo
que más necesita es... la capacidad de agotarse, de no escatimar el trabajo
personal... El mujik hacendoso se consume simplemente en él” (en el trabajo).
“La mujer y los hijos adultos, todos sufren más que si estuviesen en trabajos
forzados”.
V. Veresáev, en el artículo Liar (Séverni Kurier, 1899, núm. 1) habla de
Lizar, mujik de la provincia de Pskov, que predicaba el empleo de gotas, etc.,
para “reducir al hombre”. “Posteriormente -señala el autor- he oído a muchos
médicos de los zemstvos, y en especial a comadronas, que con frecuencia tropiezan
con ruegos parecidos entre los maridos y mujeres del campo.” “La vida, que
avanza en determinada dirección, ha utilizado todos los caminos y, en fin de
cuentas, ha dado en un callejón sin salida. Y de una manera natural se
vislumbra y madura más y más una nueva solución del problema.”
Los campesinos en la sociedad
capitalista se encuentran, efectivamente, en una situación sin salida, y en
294
V.
CONTINUACION. DIFERENCIACION DE LOS CAMPESINOS EN
En los comentarios de las obras
relativas a la influencia de la economía lechera en la situación de los
campesinos tropezamos con contradicciones permanentes: por una parte, se señala
el progreso de la hacienda, el incremento de los ingresos, la elevación de la
técnica de la agricultura, la adquisición de mejores aperos; por otra, se
indica el empeoramiento de la alimentación, la formación de nuevos modos de
explotación usuraria y la ruina de los campesinos. Después de lo expuesto en el
capítulo II no deben asombrarnos esas contra-dicciones: sabemos que los
comentarios opuestos se refieren a grupos campesinos opuestos. Para emitir un
juicio más exacto al particular tomaremos los datos relativos a la distribución
de las haciendas campesinas por el número de vacas que posee cada hacienda*.
(Ver el cuadro en la pág. 295. -Ed.)
Así pues, la distribución de las vacas
entre los campesinos de la zona de tierras no negras resulta muy parecida a la
del ganado de labor entre los campesinos de las provincias de tierras negras
(ver capítulo II). Además, la concentración del ganado lechero en la zona que
nos ocupa es más intensa que la del ganado de labor. Eso señala
--------------
* Datos de la estadística de los
zemstvos según
295
296
claramente que la diferenciación de los
campesinos se relaciona de manera estrecha precisamente con la forma local de
la agricultura comercial. Esa misma relación indican, al parecer, los datos que
siguen (por desgracia, no del todo completos). Si tomamos los datos totales de
la estadística de los zemstvos (Sr. Blagovéschenski; relativos a 122 distritos
de 21 provincias) obtendremos un promedio de 1,2 vacas por hacienda. Resulta,
pues, que el campesinado de las tierras no negras posee más vacas que el de la
zona de tierras negras, y que el de San Petersburgo tiene más aún que el
campesinado de la zona de tierras no negras en general. Por otra parte, el
tanto por ciento de haciendas sin ganado en 123 distritos de 22 provincias
equivale a 13; en los 18 distritos que hemos tomado nosotros, es igual a 17, y
en 6 distritos de la provincia de San Petersburgo, a 18,8. Por consiguiente,
donde la diferenciación de los campesinos (en el aspecto que nos ocupa) resulta
más profunda es en la provincia de San Petersburgo; después sigue la zona de
tierras no negras. Eso acredita que la agricultura comercial es precisamente el factor principal de la diferenciación
de los campesinos.
De los datos anteriores se ve que cerca
de la mitad de las haciendas campesinas (sin vacas o con una sola) pueden
sentir únicamente de un modo negativo los beneficios de la economía lechera. El
campesino que tiene una vaca, venderá la leche sólo por necesidad, empeorando
la alimentación de sus hijos. Por el contrario, cerca de una quinta parte de
las haciendas (con tres y más vacas) concentra en sus manos probablemente más
de la mitad de toda la economía lechera, ya que la calidad de su ganado y la
rentabilidad de la hacienda deben ser superiores a las del campesino “medio”*.
Los datos relativos a una región donde la eco‑
--------------
* Es necesario tener en cuenta estos
datos acerca de los grupos de campesinos opuestos cuando nos encontramos, por
ejemplo, con comentarios tan generales como el siguiente: “El ingreso de
297
nomía lechera y el capitalismo en
general se hallan muy desarrollados ofrecen una interesante ilustración a esta
conclusión. Nos referimos al distrito de San Petersburgo*. Se halla
especialmente desarrollada la economía lechera en la zona de veraneo de este
distrito, habitada preferentemente por rusos; aquí es donde más extendida se
encuentra la siembra de hierbas forrajeras (23,5% de la tierra labrada de los
nadieles contra el 13,7% para el distrito), de avena (52,3% de la tierra
labrada) y de) patatas (10,1%). La agricultura se encuentra bajo la influencia
directa del mercado de San Petersburgo, que necesita avena, patatas, heno,
leche y caballos de tiro (1. c., 168). El 46,3% de la población domiciliada se
encuentra ocupado en la “industria lechera”. Se vende la leche del 91% de las
vacas. Los ingresos que ello produce equivalen a 713.470 rublos (203 por
familia, 77 por vaca). La calidad del ganado y la manera de cuidarlo son
mejores cuanto más próximas se hallan las localidades a San Petersburgo. La leche
se vende de dos maneras: 1) a los mayoristas del mismo lugar y 2) en San
Petersburgo, a las “granjas lecheras”, etc. Esta última clase de venta resulta
incomparablemente más ventajosa, pero la “mayoría de las haciendas que tienen
una o dos vacas, y a veces más, carece de la posibilidad de llevar su producto
al mismo San Petersburgo” (240) por falta de caballo, por lo caro del
transporte de pequeñas cantidades, etc. Entre los mayoristas, además de los
comerciantes dedicados de modo especial a este negocio, hay quien tiene su
propia hacienda lechera. He aquí los datos relativos a dos subdistritos del
distrito:
--------------
miento de la agricultura e incluso en la
disminución de la marcha a otros lugares en busca de salario, ya que ofrece a
la población un trabajo en casa: cuidado del ganado y puesta en cultivo de
tierras antes abandonadas” (Las fuerzas
productivas, III, 18). En general, la marcha a otros lugares no disminuye,
sino que aumenta. En algunos sitios, la disminución puede obedecer, bien al
aumento de la proporción de campesinos acomodados, bien al desarrollo de los
“trabajos en casa”, es decir, de los trabajos por contrata para los patronos
rurales locales.
* Materiales
de estadística de la economía nacional en la provincia de San Petersburgo,
fascíc. V, parte II, San Petersburgo, 1887.
298
Puede juzgarse por esto cómo se
distribuyen los beneficios de la economía lechera entre todos los campesinos
de la zona de las tierras no negras, en el seno de los cuales, según hemos
visto, es aún mayor la concentración del ganado lechero que en estas 560
familias. Resta agregar que el 23,1% de las familias, campesinas del distrito
de San Petersburgo recurre a la contrata de obreros (entre los cuales, como en
todas las zonas agrícolas, también predominan los jornaleros). “Tomando en
consideración que los obreros agrícolas son contratados casi exclusivamente por
familias con una hacienda agrícola completa” (y, éstas no constituyen en el
distrito más que el 40,4% del total de las familias), “se debe deducir que más
de la mitad de esas haciendas no prescinde de trabajo asalariado” (158).
Así pues, en los extremos opuestos de
Rusia, en los lugares más distintos, en la provincia de San Petersburgo y en
Táurida, resultan totalmente análogas las relaciones económico-sociales dentro
de la “comunidad”. Los “mujiks labradores” (expresión del Sr. N. –on)
proporcionan allí y aquí una minoría de patronos rurales y una masa de
proletariado del campo. La particularidad de la agricultura estriba en que el
capitalismo coloca bajo su dominio un
299
aspecto de la economía agraria en una
zona, y otro en otra; por eso se manifiestan relaciones económicas análogas en
las más distintas formas agronómicas y de la vida.
Una vez sentado el hecho de que también
en la zona que nos ocupa el campesinado se disgrega en dos clases opuestas,
podremos dilucidar fácilmente la contradicción entre los comentarios que por lo
general se hacen acerca del papel de la economía lechera. Es del todo natural
que el campesino acomodado reciba un impulso hacia el desarrollo y el
mejoramiento de la agricultura, resultado de lo cual es la difusión de la
siembra de hierbas forrajeras, que se va haciendo parte inseparable de la
ganadería comercial. En la provincia de Tver, por ejemplo, se ha notado el
desarrollo de la siembra de hierbas forrajeras, y en el distrito de Kashin, el
más adelantado, hay ya 1/6 de las haciendas que siembra trébol (Recopilación, XIII, 2, pág. 171). Es
interesante indicar a este respecto que en las tierras compradas es mayor la
parte de labrantíos destinada a siembra de hierbas forrajeras que en las
tierras de nadiel: la burguesía campesina prefiere, como es lógico, la propiedad
privada de la tierra a la posesión comunal*. En el Resumen de la provincia de Taroslavl (fascíc. II, 1896) encontramos
también un sinnúmero de indicaciones relativas al crecimiento de la siembra de
hierbas forrajeras, de manera principal, asimismo, en las tierras compradas y
tomadas en arriendo**. En esta publicación vemos también indicaciones acerca de
la difusión de los aperos perfeccionados: arados modernos, trilladoras,
rodillos, etc. Aumenta mucho la fabricación de mantequilla y queso, etc. En la
--------------
* Sólo se advierte una mejora sensible
en el modo de cuidar el ganado vacuno allí donde se ha desarrollado la
obtención de leche para la venta (págs. 219, 224).
** Págs. 39, 65, 136, 150, 154, 167,
170, 177 y otras. Nuestro sistema tributario anterior a
300
provincia de Nóvgorod se advertía ya a
principios de los años 80 -junto al empeoramiento y disminución general de la
ganadería campesina- su mejora en ciertas localidades, allí donde existe un
mercado ventajoso para la leche o donde de antaño existe la cría de terneros
(Bichkov. Ensayo de un estudio por
familias de la situación económica y de la hacienda de los campesinos en tres
subdistritos del distrito de Nóvgorod. Nóvgorod, 1882). La cría de
terneros, que representa también un aspecto de la ganadería comercial,
constituye una industria bastante extendida en las provincias de Nóvgorod,
Tver y, en general, en las localidades próximas a las capitales (ver El trabajo asalariado, etc., ediciones
del Departamento de Agricultura). “Esta industria -dice el Sr. Bichkov- constituye
en esencia una fuente de ingresos para los campesinos de por sí acomodados que
poseen bastantes vacas, ya que con una vaca sola, a veces hasta con dos que den
poca leche, es inconcebible la cría de terneros” (1. c., 101)*.
Pero el índice más notable de los éxitos
económicos de la burguesía campesina él la zona que nos ocupa lo representa el
que los campesinos contraten obreros. Los terratenientes locales sienten que
nacen competidores suyos, y en sus comunicaciones al Departamento de
Agricultura explican a veces la insuficiencia de obreros por la circunstancia
de que los interceptan los campesinos acomodados (El trabajo asalariado, 490). Se observa contrata de obreros por los
campesinos en las provincias de Yaroslavl, Vladimir, San Petersburgo y Nóvgorod
(1. c., passim). El Resumen de la provincia de Yaroslavl contiene también gran
número de observaciones dispersas de ese tipo.
--------------
* Observaremos a propósito que la
diversidad de “industrias” de los campesinos locales impulsó al Sr. Bichkov a
separar dos tipos de industria-les, atendido el volumen de las ganancias.
Resulta que hay 3.251 personas (el 27,4% de la población) que reciben menos de
100 rublos; su ingreso es igual a 102.000 rublos, a 31 por cabeza; 454 personas
(el 3.8% de la población) reciben más de 100 rublos: sus ingresos son de
107.000 rublos, a 236 por cabeza. En el primer grupo entran preferentemente
los obreros asalariados de toda clase; en el segundo, los comerciantes,
productores de heno, industriales madereros. etc.
301
Todos estos progresos de la minoría
acomodada pesan, sin embargo, gravemente sobre la masa de los campesinos
pobres. En el subdistrito de Kóprino, distrito de Ríbinsk, provincia de
Yaroslavl, por ejemplo, se observa la difusión de la fabricación de queso por
iniciativa de “V. I. Blándov, conocido fundador de arteles queseros”*. “Los
campesinos más pobres, que sólo tienen una vaca, perjudican, naturalmente, su
alimentación al llevar... la leche” (a la fábrica de queso), mientras que los
acomodados mejoran su ganado (págs. 32-33). Entre los tipos de trabajo
asalariado se observa afluencia a las fábricas de queso; entre los jóvenes
campesinos se forma un contingente de especialistas en dicha industria. En el
distrito de Poshejonie el “número de fábricas de queso y mantequilla aumenta
más y más cada año”, pero las “ventajas que la fabricación de queso y
mantequilla proporciona a la hacienda de los campesinos difícilmente compensarán
las desventajas que en la vida campesina ocasionan nuestras fábricas”. Según reconocen
los mismos campesinos, se ven obligados a menudo a pasar hambre, ya que cuando
se abren fábricas de queso en sus contornos los productos lácteos van a esos
centros y los campesinos se alimentan con frecuencia de leche rebajada con
agua. Se incrementa el pago en especie (págs. 43, 54, 59 y otras); por ello
debemos lamentar que no se extienda a nuestra pequeña producción “popular” la
ley que prohíbe el pago en especie en las fábricas “capitalistas”**.
--------------
* Los “arteles queseros” del subdistrito
de Kóprino figuran en
** He aquí un expresivo comentario del
Sr. Stari Maslodel (seudónimo que significa Viejo Mantequero. –Ed.): “Quien haya visto y conozca la
aldea actual y recuerde la aldea de hace 40 y 50 años, se asombrará de su
diferencia. Las casas de todos los campesinos eran en la antigua aldea iguales
por su aspecto externo y por su remate interior; ahora, junto a las chozas hay
aposentos pintados, junto a los pobres viven los ricos, junto a los humillados
y ofendidos, los que llevan una vida festiva y jubilosa. En otros tiempos
encontrábamos frecuentemente aldeas donde no había ni un campesino sin tierra;
ahora vemos en todas un mínimo de cinco, cuando no llegan a diez. Y hay que
decir la verdad: la fabri-
302
Así pues, los comentarios de las
personas que conocen de modo inmediato el asunto con-firman nuestra deducción
de que la participación de la mayoría de los campesinos en los progresos de la
agricultura local es puramente negativa. El progreso de la agricultura
comercial empeora la situación de los grupos inferiores de campesinos y los
expulsa definitivamente de las filas de los agricultores. Observaremos que las
obras populistas han señalado esta contradicción entre el progreso de Ya
economía lechera y el empeoramiento de la alimentación de los campesinos (al
parecer, quien primero lo hizo fue Engelhardt). Pero precisamente este ejemplo
permite mostrar la estrechez con que los populistas enjuician los fenómenos
operados entre los campesinos y en la agricultura. Advierten la contradicción
en una forma, en un lugar, y no comprenden que es propia a todo el régimen
económico-social, poniéndose de manifiesto, de distintas formas, en todos los
sitios. Advierten la significación contradictoria de una “industria ventajosa”
y persisten en aconsejar que se “implanten” entre los campesinos otras
“industrias locales” de toda clase. Advierten la significación contradic-toria
de un progreso agrícola y no comprenden que las máquinas, por ejemplo, tienen
en la agricultura exactamente el mismo significado económico-político que en la
industria.
VI.
Nos hemos detenido con bastante detalle
en la descripción de las dos primeras zonas de la agricultura capitalista,
teniendo en cuenta su amplitud y lo típico de las relaciones
--------------
cación de mantequilla ha influido mucho
en esa transformación de la aldea. Esta industria ha enriquecido a muchos en 30
años, ha pintado sus casas; muchos campesinos que proporcionan leche han visto
aumentar su bienestar durante el período de desarrollo de la fabricación de
mantequilla, han aumentado su ganado, han adquirido tierras por comunidades
enteras e individualmente, pero son más los empobrecidos; en las aldeas han
aparecido los campesinos sin tierra y los mendigos” (Zhizn, 1889, núm. 8, citado en Séverni
krai, 1899. núm. 223). (Nota a la
segunda edición.)
303
allí observadas. En la exposición que
sigue nos limitaremos a indicaciones más breves acerca de algunas de las zonas
más importantes.
El lino es el más importante de los
llamados “cultivos industriales”. Este término indica ya que nos encontramos
precisamente con la agricultura comercial.
En la provincia de Pskov, “productora de lino”, por ejemplo, esta fibra
representa desde hace mucho el “primer dinero”, según la expresión local, para
el campesina, (Recopilación estadística
militar, 260). La producción de lino es sencillamente un medio de obtener
dinero. La época posterior a
--------------
* La media de
304
deciatinas; 1896, 952.100 deciatinas, y
1897, 967.500 deciatinas. En 1896 toda
305
anterior o, incluso, retrocede ante
otros cultivos nuevos, como los tubérculos, las hortalizas, etc.” (Véstnik Finánsov, 1898, núm. 6, pág. 376
y 1897, núm. 29), es decir, se ve sustituido por otras clases de la agricultura
comercial.
Por lo que se refiere a la exportación
de lino al extranjero, en los dos primeros decenios posteriores a
Movimiento de mercancías por
ferrocarril, hacia la
provincia de Pskov (“productora de
lino”) y de ella.
(Cifras medias calculadas en miles de
puds)
Períodos Lino
exportado Cereales y harina
Importados
1860-1861
255,9 43,4
1863-1864
551,1 464,7
1865-1866
793,0 842,6
1867-1868 1.053,2 1.157,9
1869-1870 1.406,9 1.809,3
--------------
* Datos de la exportación de lino,
hilaza y estopa. Véase Resumen est.-hist.;
P. Struve. Notas críticas y Véstnik Finánsov, 1897, núm. 26, y 1898,
núm. 36.
** Véase N. Strokin. El cultivo del lino en la provincia de Pskov,
San Petersburgo, 1882. El autor ha tomado estos datos de los Trabajos de la comisión de impuestos.
306
•
--------------
* De 1.399.000 deciatinas sembradas de
lino, 745.400 se hallan en la zona de tierras no negras, donde sólo el 13%,
pertenece a propietarios. En la zona de tierras negras, el 44,4% de las 609.600
deciatinas sembradas pertenece a propietarios (Las fuerzas productivas, I, 36).
**
307
que buscan trabajo fuera de la
localidad. En cambio, una minoría insignificante de campe-sinos acomodados y
comerciantes adquirió la posibilidad -y fue puesta por la competencia en la
necesidad- de implantar mejoras técnicas. Empezaron a difundirse las máquinas
Couté de agramar lino, a mano (valen hasta 25 rublos) y de caballos (tres veces
más caras). En 1869 había en la provincia de Pskov sólo 557 máquinas de éstas,
mientras que en 1881 su número había ascendido a 5.710 (
Así pues, también en la zona de cultivo
de lino el
--------------
* Strokin, 12.
308
incremento de la agricultura comercial
lleva al dominio del capital y a la diferenciación de los campesinos. Un freno
enorme de este proceso lo constituyen, sin duda, los ruinosos y elevadísimos
precios de arriendo de la tierra*, la presión capital comercial, la sujeción de
los campesinos al nadiel y los grandes pagos por la tierra de nadiel. Por ello,
cuanto más se desarrolle la compra de tierras por los campesinos**, la marcha a
otras localidades para ocuparse en una industria*** y la difusión de máquinas y
métodos agrícolas modernos, con tanta mayor rapidez desplazará el capital
industrial al capital comercial, tanto más rápidos serán la formación de la
burguesía rural salida de los campesinos y el desplazamiento del sistema de
pago en trabajo de la economía terrateniente por el capitalista.
VII.
ELABORACION TECNICA
DE LOS PRODUCTOS AGRICOLAS
Más arriba (cap. I, § I) hemos tenido ya
ocasión de observar que los escritores agrícolas, que dividen los sistemas de
la agricultura de acuerdo con el producto más importante destinado al mercado,
ven un tipo especial en el
--------------
* Actualmente bajan los precios de
arriendo de la tierra destinada a la siembra de lino como consecuencia de la
caída del precio de la fibra, pero la superficie de este cultivo, por ejemplo,
en la zona especializada de Pskov, no ha disminuido en 1896 (Véstnik Finánsov, 1897, núm. 29).
** La provincia de Pskov es una de las
primeras de Rusia en cuanto al desarrollo de la compra de tierras por los
campesinos. Según datos de
*** La salida de varones de la provincia
de Pskov en busca de trabajo ha aumentado de 1865-
309
sistema de economía fabril o técnica. En
el fondo, éste se reduce a que, antes de ser destinado al consumo (personal o
productivo) el producto agrícola se somete a una transformación técnica. Las
empresas que la efectúan son parte constitutiva de las mismas haciendas en las
que se extrae el producto bruto o pertenecen a industriales especiales que
compran el producto a los labradores. La diferencia entre estos dos tipos no
tiene importancia desde el punto de vista de la economía política. El
crecimiento de las industrias técnicas agrícolas es de gran entidad en el
problema del desarrollo del capitalismo. En primer lugar, este crecimiento
constituye una de las formas de desarrollo de la agricultura comercial y,
además, una forma que con particular relieve muestra la transformación de la
agricultura en una rama de la industria de la sociedad capitalista. En segundo
lugar, el desarrollo de la transformación técnica de los productos del campo va
de ordinario indisolublemente ligado al progreso técnico de la agricultura: por
una parte, la producción misma de materias primas para la transformación
requiere ya a menudo el mejoramiento de la agricultura (la siembra de
tubérculos, por ejemplo) ; por otra parte, los residuos de la transformación
son utilizados con frecuencia para la agricultura, elevando el rendimiento de
ésta y restableciendo, aunque sólo sea parcialmente, el equilibrio y la
interdependencia entre la agricultura y la industria, en la violación de los
cuales reside una de las contradicciones más profundas del capitalismo.
Ahora debemos, por tanto, caracterizar
el desarrollo de las industrias agrícolas técnicas en
1)
Destilación de alcohol
Examinamos aquí la destilación de
alcohol sólo desde el punto de vista de la agricultura. Por ello no tenemos
necesidad de hablar de lo rápido de la concentración de esta industria en las
grandes fábricas (en parte a consecuencia de las demandas del sistema de
impuestos indi-rectos), de la rapidez con que ha progresado la técnica fabril,
abaratando
310
la producción, y de cómo el ascenso de
los impuestos indirectos ha sobrepasado ese abaratamiento y ha frenado con su
desmedido volumen el fomento del consumo y de la producción.
Citaremos los datos de la destilación
“agrícola” de alcohol en todo el Imperio Ruso*:
Destilerías de alcohol en Número de Alcohol destilado
1896-1897 destilerías en miles de cubos
Agrícolas 1.474} 13.521}
Mixtas 404} 1.878 10.810}
24.331
Industriales 159 5.457
_______________________________________________________________
Total
2.037
29.788
Así pues, más de 9/10 de todas las
destilerías (que rinden más de 4/5 de toda la producción) están directamente
ligadas a la agricultura. Estas fábricas, que constituyen grandes empresas
capitalistas, infunden el mismo carácter a todas las haciendas terratenientes
en las que han sido construidas (las destilerías pertenecen casi por completo
a los terratenientes y, prin-cipalmente, a los nobles). El tipo de la
agricultura comercial que ahora nos ocupa se halla especialmente desarrollado
en las provincias centrales de tierras negras, en las que se con-centra más de
1/10 de todas las fábricas de alcohol del Imperio Ruso (239 en 1896-97, de las
cuales 225 son agrícolas y mixtas) que producen más de la cuarta, parte de todo
el producto (7.785.000 cubos en 1896-97, de los cuales 6.828.000 corresponden a
las fábricas agrícolas y mixtas). De ese modo, el carácter comercial de la
agricultura en la zona donde predomina el pago en
--------------
* La ley del 4 de junio de 1890
establece los siguientes índices para la destilación agrícola de alcohol: 1)
temporada de la producción de alcohol, del 1 de septiembre al 1 de junio,
cuando no se trabaja en el campo; 2) correspondencia entre la cantidad del
alcohol destilado y el número de deciatinas de tierra labrada que posee la
finca. Se denominan mixtas las fábricas que tienen una producción, en parte
agrícola y en parte industrial (conf. Véstnik
Finánsov, 1896, núm. 25, y 1898, núm. 10).
311
trabajo se manifiesta con más frecuencia
(en comparación con las otras zonas) en la fabri-cación de vodka con cereales y
patata. La destilación de alcohol procedente de la patata se ha incrementado
con rapidez especial en la época posterior a
Materia prima empleada en la destilación
de
alcohol, en miles de puds
Total de ce- De ellos co‑
reales y rresponde
patata a
la patata % de patata
En 1867 76.925 6.950 9,1
Media de 1873/74-1882/83 123.066 65.508 53
10 años 1882/83-1891/92 128.706 79.803 62
En 1893/94 150.857 115.850 76
En 1896/97 144.038 101.993 70,8
Así pues, con un aumento global de dos
veces de la cantidad de cereales destilada, la cantidad de patata consumida con
el mismo objeto ha crecido unas quince veces. Esto confirma palmariamente la
tesis antes expuesta (§ 1 de este capítulo) de que el enorme aumento de la
siembra y la cosecha de patatas significa precisamente el ascenso de la agricultura
comercial y capitalista, junto a la mejora de la técnica agrícola, con el
cambio de la rotación trienal por la múltiple, etc.**. La zona de mayor
desarrollo de la destilación de alcohol se distingue también (en las
provincias rusas, es decir, sin contar las del Báltico y las occidentales) por
la mayor cosecha neta de patata atendido el número de habitantes. Así, en las
provincias septentrionales de tierras negras, para los períodos de 1864-1866,
1870-1879 y 1883-1887 fue de 0,44, 0,62 y 0,60 chétvert por habitante, mientras
que para toda
--------------
* Fuentes: Recopilación estadística militar, 1427; Las fuerzas productivas, IX, 49, y Véstnik Finánsov, 1898, núm. 14.
** Conf. Raspopin, 1. c., Resumen estadístico-histórico, 1. c.,
pág. 14. Los residuos de la destilación del alcohol (bagazo) se utilizan con
frecuencia (incluso por las fábricas comer-ciales, no sólo por las agrícolas)
para sostener la ganadería comercial destinada a la carne. Conf. Datos agrícolas estadísticos, fascíc.
VII, pág. 122 y passim.
312
dientes fueron 0,27, 0,43 y 0,44
chétvert. A principios de los años 80 el Resumen
estadístico-histórico señaló ya que la “zona donde se observa la mayor
difusión del cultivo de la patata abarca todas las provincias de la parte
central y norte de las tierras negras, las de la región del Volga y del
Transvolga y las centrales de la zona de las tierras no negras” (1. c., pág.
44)*.
La ampliación del cultivo de la patata
entre los terratenientes y los campesinos acomodados significa una mayor
demanda de trabajo asalariado; el cultivo de una deciatina de patatas requiere
considerablemente más trabajo** que el cultivo de una deciatina de cereales,
mientras que las máquinas se hallan aún muy poco difundidas en la zona central
de las tierras negras, por ejemplo. De ese modo, si ha disminuido el número de
obreros ocupados propiamente en las destilerías de alcohol***, por otra parte
el desplazamiento de los
--------------
* La gran rapidez con que ha aumentado
precisamente en las provincias agrícolas centrales el empleo de la patata para
la destilación de alcohol se desprende de los datos siguientes. En seis
provincias -Kursk, Oriol, Tula, Riazán, Tambov y Vorónezh- se consumió con ese
fin en 1864/65-1873/74 una media anual de 407.000 puds de patatas; de 1874-
** En la recopilación estadística del
zemstvo del distrito de Balajná, provincia de Nizhni Nóvgorod, por ejemplo, se
calcula que el cultivo de una deciatina, de patatas requiere 77,2 jornadas de
trabajo, incluidas 59,2 jornadas de obrera para plantarlas, entrecavar,
escardar y recoger la cosecha. Lo que más aumenta, por tanto, es la demanda de
campesinas locales para los trabajos a jornal.
***En 1867, las destilerías de alcohol
de
313
pagos en trabajo por el sistema
capitalista de economía ha elevado, con el cultivo de los tubérculos, la
demanda de jornaleros rurales.
2)
Producción de azúcar de remolacha
La transformación de la remolacha en
azúcar se halla más concentrada aún en grandes empresas capitalistas que la
destilación de alcohol y pertenece también a las fincas de los terratenientes
(de modo especial a los nobles). La zona donde principalmente se produce la
remolacha azucarera está formada por las provincias del sudoeste, y después,
por las meri-dionales y centrales de tierras negras. La superficie de siembra
en los años 60 era de unas 100.000 deciatinas*; en los años 70, de unas 160.000
deciatinas**; en 1886-1895, de 239.000 deciatinas***; en 1896-1898, de 369.000
deciatinas****; en 1900, de 478.778 deciatinas; en 1901, de 528.076 deciatinas
(Torgovo-Promíshlennaya Gazeta, 1901, núm. 123), y en 1905-1906, de 483.272
deciatinas (Véstnik Finánsov, 1906, núm. 12). Por consiguiente, el área de las
siembras ha crecido en el período posterior a
--------------
que sólo trabajan una temporada, ya que
durante el verano los obreros se marchan a las faenas del campo, se distinguen
mucho de los obreros fabriles permanentes: llevan ropa campesina, guardan las
costumbres lugareñas y no adquieren el barniz especial que distingue a los
obreros de la fábrica” (1. c., II, 121).
* Anuario
del Ministerio de Hacienda, fascíc. 1. – Recopilación estadística militar. –Resumen estadístico-histórico, t. II.
** Resumen
estadístico-histórico, I.
*** Las
fuerzas productivas, 1, 41.
**** Véstnik
Finánsov, 1897, núm. 27 y 1898, núm. 36. En 1896-1898,
314
1894, 29.300.000; en 1895-96 y 1897-98,
35.000.000*. La cantidad de remolacha elaborada ha crecido desde los años 60
más de ocho veces. Por tanto, ha aumentado enormemente el rendimiento de las
sementeras de remolacha, es decir, la productividad del trabajo en las fincas
grandes, organizadas al modo capitalista**. La entrada en la rotación de
cultivos de un tubérculo comestible como la remolacha va unida indisolublemente
al paso a un sistema moderno de cultivo, al mejoramiento de las labores del
campo y del pienso del ganado, etc. “La preparación del suelo para la remolacha
-leemos en Resumen estadístico-histórico
(t. I)-, bastante complicada y difícil, ha llegado en muchas de nuestras haciendas
remolacheras a un alto grado de perfección, especialmente en las provincias
sudoccidentales y en las bañadas por el Vístula. Para trabajar la tierra se
emplean en las distintas regiones aperos y arados diversos, más o menos
perfeccionados; en algunos casos se ha implantado incluso la labranza a vapor”
(pág. 109).
Este progreso de la gran agricultura
capitalista va unido a un incremento muy considerable de la demanda de obreros
asalariados agrícolas, de braceros y en especial de jornaleros; el trabajo de
mujeres y niños se halla particularmente extendido (conf. Resumen estadístico-histórico, II, 32). Entre los campesinos de
las provincias colindantes ha arraigado un tipo especial de trabajo fuera de la
localidad: en los campos de remolacha (ibíd., 42). Consideran que para cultivar
por completo un morgen (= 2/3 de deciatina) de remolacha se requieren 40
jornadas de trabajo (El trabajo
asalariado, 72).
--------------
* Además de las fuentes antes indicadas,
véase Véstnik Finánsov, 1898, núm.
32.
** Por término medio, de 285.000
deciatinas dedicadas en el Imperio al cultivo de la remo-lacha en 1890-1894,
había 118.000 deciatinas pertenecientes a las fábricas y 167.000 en propiedad
de los plantadores (Las fuerzas
productivas, IX, 44).
315
eso fuera de las mujeres y los
adolescentes (págs. X-XI). El cultivo de todos los campos de remolacha en Rusia
debe, pues, ocupar, probablemente, un mínimo de 300.000 jornaleros y
jornaleras rurales. Pero el incremento del número de deciatinas dedicadas a la
siembra de remolacha azucarera no puede dar aún una idea completa de la
demanda de trabajo asalariado, ya que algunas labores se pagan por bérkovets de
producto. He aquí lo que leemos, por ejem-plo, en Informes y estudios relativos a las industrias kustares en Rusia
(ed. del Ministerio de Bienes del Estado, tomo II, San Petersburgo, 1894, pág.
82).
“La población femenina de la ciudad y
del distrito” (se trata de la ciudad de Krolevets, provincia de Chernígov)
“tiene en estima el trabajo en los campos de remolacha; en otoño pagan la
limpieza de los tubérculos a 10 kopeks por bérkovets, dos mujeres limpian de
316
campos de remolacha”. El Sr. Féinberg
observa con pleno fundamento que el “trabajo en las plantaciones, tan
perjudicial para los mismos obreros y para la población de los alrededores como
el de las fábricas, es especialmente funesto porque en él hay ocupada una
infinidad de mujeres y adolescentes y porque estos obreros carecen de la más
elemental protección por parte de la sociedad y del Estado”; teniendo en cuenta
lo dicho, el autor se adhiere por completo a la opinión del doctor Romanenko,
manifestada en el VII Congreso de médicos de la provincia de Járkov: “al dictar
disposiciones obligatorias es preciso
también preocuparse de la situación de
los obreros en las plantaciones remolacheras. Estos obreros carecen de lo
más necesario, viven meses enteros a cielo raso y se alimentan en común”.
Así pues, el aumento de la producción de
remolacha ha hecho elevar extraordinariamente la demanda de obreros rurales,
transformando a los campesinos de las cercanías en proletariado rural. El
ascenso del número de obreros del campo no ha sido debilitado más que de un
modo insignificante con la pequeña disminución de los obreros ocupados
directamente en la producción de azúcar de remolacha*.
3)
Producción de fécula de patata
De las producciones industriales sólo
accesibles a las haciendas terratenientes pasamos a las que se hallan más o
menos al alcance de los campesinos. Aquí entra; ante todo, la transfor-mación
de la patata (y en parte del trigo y otros cereales) en fécula y melaza. La
producción de almidón creció con especial rapidez en la época posterior a
--------------
* En 1867.
317
triales que se hallan en las tierras no negras y, en parte, por las
provincias septentrionales de tierras negras. El Resumen estadístico-histórico (tomo II) estima que a mediados
de los años 60 había unas 60 fábricas que daban una producción de 270.000
rublos aproximadamente, y en 1880 existían 224 fábricas que daban producto por
valor de 1.317.000 rublos. En 1890, según
Ahora veremos quién goza de esos beneficios. Pero antes señalaremos que
es preciso distinguir dos procesos en el
--------------
* Tomamos los datos del Resumen
estadístico-histórico como los más homogéneos y comparables.
318
desarrollo de la producción almidonera:
por una parte, la aparición de nuevas fabriquillas pequeñas y el crecimiento de
la producción campesina; por otra, la concentración de la producción en las
grandes fábricas movidas a vapor. En 1890, por ejemplo, había 77 fábricas
movidas a vapor, que concentraban el 52% de los obreros y el 60% del valor de
la pro-ducción. De ellas, sólo 11 habían sido abiertas antes de 1870; 17
funcionaban desde los años 70; 45, desde los años 80, y 2 habían sido
inauguradas en 1890 (Guía del Sr.
Orlov).
Para estudiar la economía de la
producción almidonera campesina dirijámonos a los investigadores locales. En
1880-81, la industria del almidón de la provincia de Moscú* abarcaba a 43
aldeas de 4 distritos. El número de empresas se determinaba en 130, con 780
obreros y con una producción por valor de 137.000 rublos como mínimo. La
industria se ha extendido principalmente después de
Así pues, aquí tenemos pequeñas empresas
capitalistas en las que aumenta el empleo de trabajo asalariado y se eleva el
rendimiento del trabajo a medida que la producción se amplía. Estas empresas
proporcionan un beneficio considerable a la burguesía campesina, elevando
también la técnica de la agricultura. Pero la situación de los obreros de estas
pequeñas fábricas es muy insatisfactoria como consecuencia
--------------
* Recopilación
de dados estadísticas de la provincia de Moscú, tomo VII, fascíc. 1, Moscú,
1882.
319
de las condiciones en extremo
antihigiénicas del trabajo y de la duración de la jornada**.
La agricultura de los campesinos que
poseen empresas “ralladoras” se encuentra en condi-ciones muy favorables. La
siembra de patata (en la tierra de nadiel, y más que nada en la tierra que se
toma en arriendo) les proporciona un ingreso considerablemente mayor que el
cultivo de centeno y avena. Para ampliar su hacienda, los fabricantes se esfuerzan
por tomar en arriendo las tierras de nadiel de los campesinos pobres. En la
aldea de Tsíbino (distrito de Brónnitsa), por ejemplo, 18 fabricantes de
almidón (de los 105 labradores que viven en ella) toman en arriendo tierras de
nadiel a los campesinos que marchan en busca de un salario, lo mismo que a
quienes carecen de caballos, sumando de este modo a sus 61 nadieles otros 133
tomados en arriendo; concentran en total 194 nadieles, es decir, el 44,5% de
los existentes en la aldea. “El mismo fenómeno exactamente
--------------
* Véase anexo al capítulo V, industria
Nº 24.
** L. c., pág. 32. La jornada de trabajo
en las pequeñas fábricas campesinas es de
320
leemos en la recopilación- se da en las
restantes aldeas, donde se encuentra más o menos desarrollada la industria del
almidón” (1. c., 42)*. Los fabricantes de almidón poseen el doble de ganado que
los demás campesinos: una media de 3,5 caballos y 3,4 vacas por hacienda contra
1,5 caballos y 1,7 vacas correspondientes a los campesinos locales en general.
De los 68 fabricantes (incluidos en el censo de haciendas), 10 tienen tierra
comprada, 22 toman en arriendo tierra no de nadiel y.23, tierra de nadiel. En
una palabra: son típicos representantes de la burguesía campesina.
Relaciones por completo análogas nos
ofrece la industria almidonera en el distrito de Yúriev, provincia de Vladímir
(V. Prugavin, 1. c., pág. 104 y sig.). También aquí mantienen los fabricantes
la producción principalmente con ayuda del trabajo asalariado (de 128 obreros
ocupados en 30 fábricas, 86 son asalariados); también aquí los fabricantes se
encuentran muy por encima de la masa por su ganadería y su agricultura; los
desperdicios de la patata son utilizados por ellos como pienso. Entre los
campesinos han aparecido incluso auténticos farmers.
El Sr. Prugavin describe la hacienda de un campesino que tiene fábrica de
almidón (valorada en unos 1.500 rublos) con 12 obreros asalariados. Produce la
patata en sus campos, que ha ampliado a través del arriendo. La rotación de
cultivos es de siete hojas con siembra de trébol. Para la agricultura emplea 7
u 8 trabajadores, contratados desde la primavera hasta el otoño (“kontsevíe”).
Los desperdicios sirven de pienso, y el propietario se propone utilizar las
aguas del lavadero de las patatas para regar los campos.
El Sr. Prugavin afirma que esta fábrica
se encuentra “en condiciones del todo excepcionales”. La burguesía rural
constituirá siempre, claro es, una minoría insignificante de la población del
campo en toda sociedad capitalista, y en este sentido será, si queréis,
“excepción”. Pero el calificati‑
--------------
* Compárenlo con el comentario general
de V. Orlov acerca de toda la provincia de Moscú (tomo IV de la recopilación,
fascíc. I, pág. 14): los campesinos acomodados toman con frecuencia en arriendo
nadieles de los pobres, concentrando a veces en sus manos de
321
vo no puede eliminar el hecho de que en
la zona de la producción almidonera, lo mismo que en todas las restantes zonas
de la agricultura comercial de Rusia, se está formando la clase de los
patronos rurales, que organizan una agricultura capitalista*.
4)
Producción de aceite
La extracción de aceite de lino, de
cáñamo, de girasol etc., constituye también a menudo una producción técnica
agrícola. Puede juzgarse de su desarrollo en la época posterior a
--------------
* A título de curiosidad señalaremos que
tanto el Sr. Prugavin (1. c., 107) como el autor del estudio de la industria
moscovita (1. c., 45) y el Sr. V. V. (Estudios
de la industria kustar, 127) ven el “fondo de artel” (o un “principio”) en
el hecho de que algunas empresas produc-toras de fécula de patata pertenezcan a
varios dueños. Nuestros perspicaces populistas han sabido advertir un
“principio” especial en las cooperativas de patronos rurales y no han visto
ningún “principio” económico-social nuevo en la existencia misma y en el
desarrollo de la clase de los patronos rurales.
** Compilación
de datos y materiales del Ministerio de Hacienda, 1866, núm. 4. Guía de Orlov, ediciones primera y
tercera. No damos los datos relativos al número de fábricas porque nuestra
estadística fabril confunde las almazaras pequeñas, agrícolas, y las grandes,
indus-triales, contando a veces las primeras y omitiéndolas en otras ocasiones
para diversas pro-vincias y en distinto tiempo. En los años 1860, por ejemplo,
se incluyó entre las “fábricas” un gran número de pequeñas almazaras.
*** En 1890, por ejemplo, de 383
fábricas, 11 produjeron aceite por valor de 7.170.000 rublos, sobre un total de
12.232.000. Esta victoria de los patronos industriales sobre los del campo
despierta un profundo descontento entre nuestros agrarios (por ejemplo, el Sr.
S. Korolenko, 1. c.)
322
sólo nos interesa aquí la transformación
agrícola de las plantas oleaginosas. “Los propietarios de fábricas de aceite de
cáñamo -leemos en el Resumen
estadístico-histórico (tomo II)- son campesinos acomodados”, que estiman
especialmente esta industria porque les permite obtener un pienso magnífico
para el ganado (orujo). Al subrayar el “vasto desarrollo de la producción de
aceite de semilla de lino” en el distrito de Yúriev, provincia de Vladímir, el
Sr. Prugavin (1. c.) comprueba que los campesinos obtienen con ello “no pocas
ventajas” (págs. 65-66), que la agricultura y la ganadería de los campesinos
poseedores de molinos de aceite son considerable-mente más elevadas que las de
la masa campesina; algunos recurren también a la contrata de obreros agrícolas
(1. c., cuadros, págs. 26-27 y 146-147). El censo de kustares de la provincia
de Perm efectuado en 1894-95 puso también de relieve que la agricultura de los
kustares fabricantes de aceite se encuentra muy por encima de la del resto
(siembras mayores, un número de cabezas de ganado considerablemente mayor,
cosechas más elevadas, etc.) y que esta mejora de la agricultura va acompañada
de la contrata de obreros rurales*. Durante la época posterior a
--------------
y nuestros populistas (por ejemplo, el
Sr. N. -on, págs. 241-242 de Ensayos). Nosotros no compartimos su criterio. Las
fábricas grandes elevarán el rendimiento del trabajo y darán un carácter social
a la producción. Eso por una parte. Por otra, la situación de los obreros en
las grandes fábricas será, seguramente, mejor -y no sólo en el aspecto
material- que en las pequeñas empresas agrícolas productoras de aceite.
* V. Ilín. Estudios y artículos económicos91. San Petersburgo,
1899, págs. 139-140. (Véase
323
aldea de Alexéevka” (distrito de
Biriuchí, provincia de Vorónezh) -leemos en el Resumen estadístico-histórico, parte II- “hay más de 40 empresas
productoras de aceite; la propia Alexéevka, que antes era una miserable
aldehuela, se ha enriquecido y transformado, gracias al girasol, en un pueblo
rico con casas y tiendas entechadas de hierro” (pág. 41). Lo siguiente da idea
de cómo se ha reflejado esta riqueza de la burguesía campesina en la masa de
los campesinos: de 2.273 familias avecindadas en la aldea de Alexéevka (13.386
habitantes de ambos sexos) en 1890 había 1.761 sin ganado de labor, 1.699 no
tenían aperos, 1.480 no trabajaban la tierra, y sólo había 33 familias no
ocupadas en industrias*.
Debe advertirse que, en general, los
molinos campesinos de aceite figuran de ordinario en los censos por hogares de
los zemstvos entre las “empresas industriales y comerciales”, de cuya
distribución y papel hemos hablado ya en el capítulo II.
5)
Cultivo del tabaco
Para terminar daremos unas breves
indicaciones acerca del desarrollo del cultivo del tabaco. Por término medio,
en 1863-1867 se recogieron en Rusia 1.923.000 puds de 32.161 decia-tinas; en
1872-1878, 2.783.000 puds de 46.425 deciatinas; en los años 80, 4.000.000 de
puds de 50.000 deciatinas**. El número de plantaciones se determinó para los
mismos años en 75.000, 95.000 y 650.000, lo que acredita, evidentemente, un muy
considerable crecimiento del número de pequeños
--------------
* Recopilación
de datos estadísticos del distrito de Biriuchí, provincia de Vorónezh. En
la aldea había 153 empresas industriales. Según
** Anuario
del Ministerio de Hacienda, I. Resumen
estadístico-histórico, tomo I. Las
fuerzas productivas, IX, 62. La superficie de siembra de tabaco oscila
mucho por años: el término medio en 1889-1894, por ejemplo, fue de 47.813
deciatinas (4.180.000 puds de cosecha), y en 1892-1894, de 52.516 deciatinas
con una cosecha de 4.878.000 puds. Véase Recopilación
de datos de Rusia, 1896, págs. 208-209.
324
productores atraídos a la agricultura
comercial de este tipo. El cultivo del tabaco requiere un número considerable
de obreros. Entre las faenas agrícolas que atraen mano de obra forastera se
destaca por ello la afluencia a las plantaciones de tabaco (especialmente en
las provincias del sur, donde el cultivo del tabaco se ha extendido últimamente
con singular rapidez). Obras especiales han señalado ya que la situación de los
obreros en las plantaciones de tabaco es la más penosa*.
Con relación a este cultivo como rama de
la agricultura comercial tenemos datos especial-mente circunstanciados e interesantes
en el Resumen del cultivo del tabaco en
Rusia (fascíc. II y III. San Petersburgo, 1894, impreso por disposición del
Departamento de Agricultura). Al describir el cultivo del tabaco en Ucrania, el
Sr. V. Scherbachiov proporciona datos notable-mente exactos de tres distritos
de la provincia de Poltava (Priluki, Lójvitsa y Romni). Estos informes,
reunidos por el autor y clasificados por la oficina de estadística del Consejo
del zemstvo de la provincia de Poltava, abarcan a 25.089 haciendas campesinas
que cultivan tabaco en esos tres distritos, con una superficie de siembra para
esta planta de 6.844 decia-tinas y de 146.774 para cereales. La distribución de
estas haciendas es la siguiente:
p. 324
Tres
distritos de la provincia de Poltova (1888)
Grupo de hacienda por el Número de Cultivan en deciatinas
área de siembra de cereales haciendas tabaco cereales
(en deciatinas)
Menos de 1 2.231
374 448
De
De
De
Más de 9 3.015 3.239
74.565
----------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 25.089 6.844 146.774
--------------
* Beloboródov, artículo antes citado del
Séverni Véstnik, 1896, núm. 2. Russkie
Védomosti, 1897, núm. 127 (del 10 de mayo): la vista de la causa por
demanda de 20 obreras contra el dueño de una plantación de tabaco en Crimea
condujo a que “en el juicio se pusieran de manifiesto muchos hechos
acreditativos de la insoportable situación de los obreros que allí trabajaban”.
325
Vemos una gigantesca concentración de
los cultivos de tabaco y cereales en manos de las haciendas capitalistas. Menos
de un octavo de las haciendas (3.000 de 25.000) poseen más de la mitad de todas
las siembras de cereales (74.000 de 147.000), con una media de casi 25
deciatinas por hacienda. Estas haciendas reúnen casi la mitad de las
plantaciones de tabaco (3.200 de 6.800), con un promedio superior a una
deciatina de cultivo de esta planta por hacienda, mientras que la superficie de
siembra de tabaco no pasa en los grupos restantes de una a dos décimas de
deciatina por hacienda.
El Sr. Scherbachiov cita, además, datos
acerca de la agrupación de esas mismas haciendas según el área destinada al
tabaco:
Grupos de plantaciones Número de Deciatinas dedi-
de tabaco plantaciones cadas al cultivo
de
tabaco
0,01 dec. y menos 2.919 30
De
De
De
De
De
De 2,00 y más dec. 324} 2.360}
------------------------------------------------------------------------------------------------
Total
25.089 6.844
De aquí se ve que la concentración de
las siembras de tabaco es considerablemente mayor que la de cereales. La rama
de la agricultura especialmente comercial de esta región está más concentrada
en manos de los capitalistas que la agricultura en general. 2.773 haciendas de
las 25.000 existentes poseen 4.145 deciatinas dedicadas al cultivo del tabaco
sobre las 6.844, es decir, más de los tres quintos. Los 324 mayores
cultivadores de tabaco (algo más de un décimo del total) tienen 2.360
deciatinas dedicadas a ello, es decir, más de un tercio de la totalidad. Esto
da una Media de más de 7 deciatinas de
siembra de tabaco por hacienda. Para comprender de qué tipo debe ser esta
hacienda recordaremos que el cultivo del tabaco re-quiere un número muy grande
de obreros. El autor calcula que para una deciatina se necesitan dos obreros por lo
326
menos empleados de
El propietario de siete deciatinas
dedicadas al cultivo del tabaco debe tener, por tanto, un mínimo de 14 obreros,
es decir, debe indudablemente montar su hacienda a base del trabajo asalariado.
Algunas especies de tabaco requieren tres, y no dos trabajadores por deciatina
durante la temporada, además del trabajo complementario de los jornaleros. En
una palabra: vemos con plena evidencia que cuanto más comercial se hace la
agricultura, más se desarrolla su organización capitalista.
El predominio de las haciendas pequeñas
y minúsculas entre los cultivadores de tabaco (11.997 de 25.089 siembran hasta una décima de deciatina) no refuta
lo más mínimo la organización capitalista de esta rama de la agricultura comercial,
pues a esa masa de mi-núsculas haciendas le corresponde una parte ínfima de la
producción (11.997 haciendas, es decir, casi la mitad, siembran 522 deciatinas
de 6.844, o sea, menos de una décima parte). De la misma manera, las cifras
“medias”, a las que con tanta frecuencia se limitan, no dan idea de la realidad
(por término medio, a cada hacienda le corresponde algo más de 1/4 de deciatina
de tabaco).
El desarrollo de la agricultura
capitalista y la concentración de la producción son aún más acusados en
algunos distritos. En el de Lójvitsa, por ejemplo, hay 229 haciendas de las
5.957 existentes que siembran 20 y más deciatinas de cereales; éstas poseen
22.799 deciatinas de cereales sobre un total de 44.751, es decir, más de la
mitad. Cada dueño tiene una media de casi 100 deciatinas de sembradío. Con
relación a las siembras de tabaco, tienen 1.126 deciatinas de 2.003. Y si
tomamos la clasificación por el área de las siembras de tabaco, en este
distrito tenemos 132 haciendas de las 5.957 existentes con un mínimo de dos
deciatinas dedicadas al cultivo de esa planta. De las 2.003 deciatinas de
tabaco, estas 132 haciendas siembran 1.441, es decir, el 72%, una media de más
de diez deciatinas por hacienda. En
el mismo distrito de Lójvitsa tenemos en el polo opuesto, 4.360 haciendas (de
las 5.957) que siembran menos de 1/10 de
327
deciatina de tabaco: un total de 133
deciatinas de las 2.003, o sea, el 6%.
Se cae de su peso que la organización
capitalista de la producción va
acompañada aquí de un desarrollo muy intenso del capital comercial y de todo
género de explotaciones fuera del marco de la producción. Los pequeños
cultivadores de tabaco no tienen cobertizos para secar el producto, no pueden
dejarlo que fermente y venderlo (a las tres o seis semanas) ya prepa-rado. Lo
venden sin preparar, a mitad de precio,
a los mayoristas, quienes a menudo siembran ellos mismos tabaco en tierras
tomadas en arriendo. Los mayoristas “oprimen por todos los medios a los
pequeños plantadores” (pág. 31 de la obra citada). La agricultura comercial es
una producción capitalista comercial, también en esta rama de la agricultura
(si se saben escoger procedimientos adecuados) se puede advertirlo con
claridad.
VIII.
Con la caída del régimen de servidumbre,
la “fruticultura terrateniente”, que se hallaba bastante desarrollada, “decayó
acto seguido y con rapidez casi en toda Rusia”*. La cons-trucción de vías
férreas cambió el asunto, dando un “enorme impulso” al fomento de una
fruticultura nueva, comercial, y operando un “completo viraje hacia el
mejoramiento” en esta rama de la agricultura comercial**. Por una parte, el
transporte de frutas baratas del sur quebrantó la fruticultura en los centros
donde antes se hallaba difundida***; por otra, la fruticultura industrial se
desarrolló, por ejemplo, en las provincias de Kovno, Vilno, Minsk, Grodno,
Moguiliov y Nizhni Nóvgorod junto a la ampliación del mercado de venta****.
Según indica el Sr. V. Pashkévich, el estudio del
--------------
* Resumen estadístico-histórico, I, pág.
2.
** Ibíd.
*** Por ejemplo, en la provincia de
Moscú. Véase S. Korolenko, El trabajo
asalariado, etc., pág. 262.
**** Ibíd., págs. 335, 344, etc.
328
estado de la fruticultura en 1893-94
mostró su considerable desarrollo como rama industrial en el último decenio, el
incremento de la demanda de fruticultores y obreros de esta espe-cialidad,
etc.* Los datos estadísticos confirman esas conclusiones: crece el transporte
de frutas por los ferrocarriles rusos**; disminuye la impórtación de frutas
extranjeras, que se había incrementado en el primer decenino posterior a
Se comprende que la horticultura
comercial, que proporciona artículos de consumo para masas incomparablemente
mayores de población que, la fruticultura, se haya desarrollado con mayor
rapidez y amplitud aún. Las huertas industriales alcanzan considerable
difusión, en primer lugar, junto a las ciudades****; en segundo lugar, junto a
los poblados fabriles e industriales y comerciales*****, y también a lo largo
de las vías férreas; en tercer lugar, en algunos pueblos dispersos por toda
Rusia y que se han hecho famosos por la producción de legumbres******. Es preciso
advertir que la demanda de productos de esta clase no se limita a la población
industrial, también los pide la población agrícola: recordemos que, según los
presupuestos de los campesinos de Vorónezh, los gastos en legumbres ascienden a
47 kopeks por habitante, y que más de la mitad de esta suma se destina a
productos comprados.
--------------
* Las
fuerzas productivas, IV, 13.
** Ibíd., 31, Resumen estadístico-histórico, 31 y sigs.
*** En los años 60 se importó cerca de
un millón de puds; en 1878-1880, 3.800.000 puds; en 1886-1890, 2.600.000; en
1889-1893, dos millones.
**** Adelantándonos a la exposición,
indicaremos que en 1863 había en
***** Véase ejemplos de poblados de este
tipo en los capítulos VI y VII.
****** Véase indicaciones relativas a
poblados de este tipo para las provincias de Viatka, Kostromá, Vladimir, Tver,
Moscú, Kaluga, Penza, Nizhni Nóvgorod y otras muchas, sin hablar ya de la de
Yaroslavl, en Resumen
estadístico-histórico, I, pág. 13 y sigs. y en Las fuerzas productivas, IV, 38 y sigs. Conf. también
recopilaciones estadísticas de los zemstvos de los distritos de Semiónov,
Nizhni Nóvgorod y Balajná de la provincia de Nizhni Nóvgorod.
329
Para conocer las relaciones
económico-sociales que se van formando en la agricultura comercial de este tipo
es preciso consultar los datos de los estudios locales acerca de las zonas de
horticultura especialmente desarrolladas. Junto a San Petersburgo, por ejemplo,
se hallan muy extendidos las cajoneras y los invernaderos, montados por los
hortelanos procedentes de Rostov. El número de cajoneras asciende en los
grandes hortelanos a miles, y en los medios, a centenares. “Algunos grandes
hortelanos preparan decenas de miles de puds de col agria para el ejército”*.
Según datos de la estadística de los zemstvos, en el distrito de San
Petersburgo hay 474 haciendas de la población local que se dedican a la
horticultura (unos 400 rublos de ingreso por hacienda) y
Los campesinos hortelanos de los
alrededores de Moscú pertenecen también a esos mismos representantes de la burguesía
rural. “Según cálculos aproximados, al mercado de Moscú llegan anualmente más
de cuatro millones de puds de legumbres y verduras. Algunas aldeas mantienen un
importante comercio de legumbres en salmuera; el subdistrito de Nogátino vende
cerca de un millón de cubos de col agria a las fábricas y los cuarteles, la
envía incluso a Cronstadt... Las huertas comerciales se hallan extendidas por todos
dos distritos de Moscú, preferentemente en las proximidades de las
--------------
* Las
fuerzas productivas, IV, 42.
** Materiales
de estadística de la economía nacional en la provincia de San Petersburgo,
fascíc. V. En realidad, hay muchos más hortelanos de los que el texto indica,
pues la mayoría de las haciendas huertanas se incluye en las haciendas de los
terratenientes, mientras que los datos aducidos se refieren sólo a la hacienda
campesina.
330
ciudades y fábricas”*. “El picado de la
col se efectúa por obreros asalariados que llegan del distrito de Volokolamsk”
(Resumen estadístico-histórico, I,
pág. 19).
En la conocida zona horticultora del
distrito de Rostov, provincia de Yaroslavl, que abarca a 55 aldeas horticultoras,
Porechie, Ugódichi, etc., las relaciones son por completo idénticas. Toda la
tierra, excepto los pastizales y prados, está allí destinada desde hace mucho a
huertas. Se halla muy desarrollada la elaboración técnica de las legumbres, la
producción conserve-ra**. Junto al producto de la tierra se transforman en
mercancía la tierra misma y la fuerza de trabajo. A pesar de la “comunidad”, es
muy desigual la explotación de la tierra en la aldea de Porechie, por ejemplo:
una hacienda con 4 personas tiene 7 “huertas”; otra, con 3 personas, posee 17;
eso se explica por el hecho de que allí no se efectúan repartos cardinales;
sólo las hay parciales, y, además, los campesinos “cambian libremente” sus
“huertas” y “partes de lotes” (Resumen de
la provincia de Yaroslavl, 97-98)***. “Gran parte de los trabajos del
campo... corren a cargo de jornaleros y jornaleras, que en la temporada de
verano llegan en gran número a Porechie de las aldeas próximas y de las
provincias vecinas” (ibíd., 99). En toda la provincia de Yaroslavl hay 10.322
personas (de ellas, 7.689 de Rostov) ocupadas en trabajos fuera de su localidad en la “agricultura y la horticultura”, es
decir, obreros asalariados de esta profesión en la mayoría de los
--------------
* Las
fuerzas productivas, IV, 49 y sigs. Es interesante que las distintas aldeas
se especializan en la producción de determinadas clases de legumbres.
** Resumen
estadístico-histórico, I, -Guía de
fábricas del Sr. Orlov. -Trabajos de
la comisión investigadora de las industrias kústares, fascíc. XIV, artículo
del Sr. Stolpianski. -Las fuerzas
productivas, IV, 46 y sigs. – Resumen de la provincia de Yaroslavl, fascíc.
2, Yaroslavl, 1896. El confrontamiento de los datos del Sr. Stolpianski (1885)
y de
*** Esta obra confirma, pues, por
completo la “duda” expuesta por el Sr. Volguin de que la “tierra destinada a la
horticultura se haya redistribuido con frecuencia” (obra citada, 172, nota).
331
casos*. Los datos expuestos acerca de la
afluencia de obreros del campo a las provincias de las capitales92,
de Yaroslavl y otras no deben ser relacionados sólo con el fomento de la
producción lechera, sino también con el de la horticultura comercial.
A la horticultura se refiere también el
cultivo de legumbres en invernaderos, industria que se extiende con rapidez
entre los campesinos acomodados de las provincias de Moscú y Tver**. El censo
de 1880-81 contaba en la primera 88 huertas con 3.011 cajoneras y 213 obreros,
de ellos 47 (el 22, 6%) asalariados; el valor de la producción era de 54.400
rublos. El hortelano de invernadero medio debe invertir en el “negocio” un
mínimo de 300 rublos. De los 74 labradores de quienes se dan datos por
hacienda, 41 tienen tierra comprada y otros tantos la toman en arriendo; a cada
hacienda corresponden 2,2 caballos. Se desprende, pues, con claridad que la
industria de los invernaderos sólo está al alcance de los representantes de la
burguesía campesina***.
El cultivo industrial de melones y
sandías en el sur de Rusia se incluye también dentro de la agricultura
comercial que nos ocupa. Daremos una breve indicación de su desarrollo en una
zona según lo describe un interesante artículo de Véstnik Finánsov (1897, núm.
16) consagrado a la “pro‑
--------------
* También aquí se observa una
especialización típica de la agricultura. “Es de notar que en los lugares
donde la horticultura ha llegado a ser la especialidad de parte de la
población, la otra parte de los campesinos no cultiva legumbres casi en
absoluto y las compra en los mercados y ferias” (S. Korolenko, 1, c. 285).
** Las
fuerzas productivas, IV, 50-51. – S. Korolenko, 1. c., 273. -Recopilación de datos estadísticos de la
provincia de Moscú, tomo VII, fascíc. I. -Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Tver, tomo
VIII, fascíc. 1, distrito de Tver: el censo de 1886-1890 calculaba aquí para
174 campesinos y 7 propietarios más de 4.426 cajoneras, es decir, una media
aproximada de 25 cajoneras por hacienda. “En la hacienda campesina (esta
industria) representa una ayuda considerable, pero sólo para los campesinos
acomodados... Si el invernadero tiene más de 20 cajoneras, se contratan
obreros” (pág. 167).
*** Véase datos sobre esta industria en
el anexo al capítulo V, industria Nº 9.
332
ducción industrial de sandías”. Empezó
en la aldea de Bikovo (distrito de Tsariov, provincia de Astrajan) a fines de
los años 60 y comienzos de los años 70. El producto, que en un principio iba
sólo a la zona del Volga, se envió, una vez tendido el ferrocarril, a las
capitales. En los años 80 la producción “aumentó diez veces por lo menos”
gracias a los enormes beneficios (de
--------------
* Expresión del Sr. N. –on acerca del
campesino ruso.
** Expresión del Sr. V. Prugavin.
*** Las sandías requieren un mejor
cultivo del suelo y lo hacen más productivo para la siembra posterior de
cereales.
333
compensaban el transporte por
ferrocarril. Las sandías quedaron abandonadas en los campos, sin recoger. Los
patronos, que habían percibido el gusto de los gigantescos beneficios,
conocieron también las pérdidas. Pero lo más interesante de todo es el medio
que eligieron para luchar contra la crisis: la conquista de nuevos mercados,
tal rebaja de las tarifas ferroviarias y del precio del producto que éste dejó
de ser artículo de lujo, transformándose en objeto de consumo para la población
(y en los sitios donde se produce, utilizose como pienso para el ganado). “El
cultivo industrial de melones y sandías -afirman los patronos- se halla en vías
de un mayor desarrollo; descontando las tarifas no tiene obstáculos. Al
contrario, el ferrocarril Tsaritsin-Tijorétskaya en construcción le abre una
nueva y considerable zona.” Cualquiera que sea la suerte de esta “industria” en
el futuro, en todo caso, la historia de la “crisis de la sandía” es muy
instructiva y ofrece un cuadro muy brillante, aunque pequeño, de la evolución
capitalista de la agricultura.
Nos resta por decir unas palabras acerca
de la hacienda suburbana. Su
diferencia de las clases de agricultura comercial antes expuestas estriba en
que toda la hacienda se subordina en ellas a un producto principal cualquiera,
con destino al mercado. Aquí, el pequeño agricultor comercia, en reducidas
proporciones, con todo : con su casa, que alquila a veraneantes e inquilinos,
con su corral, con su caballo y con toda clase de productos de su hacienda
agrícola y doméstica: trigo, pienso, leche, carne, legumbres, bayas, pescado,
madera, etc., comercia con la leche de su mujer (amas de cría cerca de las
capitales), obtiene dinero de los servicios más diversos (no siempre decentes
para exponerlos, incluso) que presta a quienes llegan de la ciudad*, etc.,
etc.**.
--------------
* Conf. Uspenski. Del diario del campo.
** Nos remitimos, a título de
ilustración, a los Materiales
relativos a la hacienda campesina del distrito de San Petersburgo antes
citados. Los más diversos tipos de mercantilismo han adquirido aquí la forma de
distintas “industrias”: alquiler de la casa a veraneantes e inqui-linos, venta
de leche, de legumbres y bayas, “acarreo”, amas de cría, pesca de cangrejos y
de peces, etc. Las industrias de los campesinos suburbanos
334
La completa transformación a que el
capitalismo ha sometido al antiguo tipo de agricultor patriarcal, el pleno
sometimiento de este último al “poder del dinero” se manifiesta aquí con tanto
relieve que el populista singulariza de ordinario al campesino suburbano,
diciendo que “no es ya campesino”. Pero la diferencia entre este tipo y todos
los anteriores se limita sólo a la forma del fenómeno. Desde el punto de vista
de la economía política, la esencia de esa transformación -que el capitalismo
lleva a cabo en toda la línea con los pequeños agricultores- es idéntica en
todos los lugares. Cuanto más de prisa crece el número de ciudades, de
pobla-dos fabriles, industriales y comerciales y de estaciones ferroviarias,
mayor es la amplitud con que se transforma nuestro “campesino comunal” en este
tipo de campesino. No se debe olvidar lo que dijo ya Adam Smith: que el
perfeccionamiento de las vías de comunicación tiende a transformar toda aldea
en localidad suburbana*. Los rincones perdidos y apartados, que ahora son ya
muy escasos, se van haciendo cada día y en medida creciente rareza de
anticuario, y el agricultor se convierte con creciente rapidez en industrial,
sometido a las leyes generales de la producción mercantil.
Al terminar este examen de los datos
relativos al crecimiento de la agricultura comercial, no estimamos superfluo
repetir que nuestra tarea estribaba en el análisis de las formas más
importantes (no de todas, ni mucho menos) de la agricultura comercial.
IX.
CONCLUSIONES SOBRE
En los capítulos II-IV se ha examinado
en dos aspectos la cuestión del capitalismo en la agricultura rusa.
Primeramente vimos el régimen de las relaciones económico-sociales
--------------
del distrito de Tula son completamente
idénticas: véase el artículo del Sr. Borisov en el fascíc. IX de Trabajos de la comisión investigadora de las
industrias kustares.
* “Good roads, canals and navigable
rivers, by diminishing the expense of carriage, put the remote parts of the
country more nearly upon a level with those in the neighbourhood of the town”.
L. c., vol. I, pp. 228-229
335
en la hacienda campesina y terrateniente
a que se llegó en la época posterior a
Examinemos ahora las conclusiones que se
desprenden de todos los datos más arriba expuestos.
1) El rasgo fundamental de la evolución
de la agricultura posterior a
--------------
(“Buenos caminos, canales y ríos
navegables disminuyen los gastos de transporte
y ponen las partes alejadas del país casi al mismo nivel que los
alrededores de la ciudad”. Obra citada, tomo I, págs. 228-229.) -Ed.
336
sino” propietario de una parcela y con
el proletario del campo que posee un trocito de tierra comunal. Esta
circunstancia constituye una causa de la vitalidad de las teorías que no
diferencian en los “campesinos” a la burguesía rural y al proletariado del
campo*.
2) Por su misma naturaleza, la
transformación de la agricultura en producción mercantil se opera a través de
una vía particular, no parecida al proceso correspondiente en la industria. La
industria transformativa se escinde en ramas diversas, autónomas por completo,
consagradas a la producción exclusiva de un producto o de una parte de un
producto. Y la industria agraria no se escinde en ramas totalmente separadas;
no hace más que especializarse en la producción de uno u otro producto para el
mercado, subordinando los restantes aspectos de la agricultura a este producto
principal (es decir, para el mercado). Por eso, las formas de la agricultura
comercial se distinguen por una gigantesca diversidad, variando no sólo en las
distintas zonas, sino también en las distintas haciendas. Por eso, cuando se
examina la cuestión del creci-miento de la agricultura comercial no es posible
en modo alguno limitarse a datos globales de toda la producción agrícola**.
--------------
* En este hecho de pasar por alto la
circunstancia indicada se basa, por lo demás, la tesis favorita de los
economistas del populismo de que la “economía campesina rusa es puramente
natural en la mayoría de los casos” (Influencia
de las cosechas y de los precios del trigo, I, 52). ¡Basta tomar las cifras
“medias” uniendo a la burguesía rural y al proletariado del campo y semejante
tesis quedará demostrada!
** A estos datos se limitan,
precisamente, los autores del libro indicado en la cita anterior cuando hablan
de los “campesinos”. Admiten que cada campesino siembra precisamente los cereales que consume, que siembra todas las clases
de cereales que consume, que las siembra precisamente
en la proporción en que son consumidas. No se requiere ya un esfuerzo
especial para, una vez “admitido” esto (que se contradice con los hechos y pasa
por alto el rasgo más importante de la época posterior a
En las obras populistas se puede
encontrar también el ingenioso método de razonar siguiente: cada tipo de
agricultura comercial por separado es
una “excepción” con respecto a toda la agricultura en su conjunto. ¡Por eso hay que considerar una excepción
toda la agricultura comercial y admitir
337
3) El incremento de la agricultura
comercial crea mercado interior para el capitalismo. En primer lugar, la especialización
de la agricultura provoca el intercambio entre las diferentes zonas agrícolas,
entre las diversas haciendas agrícolas y entre los diversos productos del
campo. En segundo lugar, cuanto más se adentra la agricultura en la circulación
mercantil tanto más rápidamente crece la demanda de productos de la industria
transformativa, que sirven para el consumo personal, por parte de la población
del campo; con tanta más rapidez, en tercer lugar, crece la demanda de medios
de producción, pues con ayuda de los viejos aperos, dependencias, etc., etc.
“campesinos” ningún patrono rural, ni pequeño ni grande, puede mantener una
agricultura nueva, comercial. En cuarto lugar, por último, se crea demanda de
fuerza de trabajo, ya que la formación de pequeña burguesía rural y el paso de
los propietarios de tierras a la explotación capitalista presupone la
formación de un contingente de braceros y jornaleros agrícolas. Sólo el hecho
del ascenso de la agricultura comercial puede explicar la circunstancia de que
la época posterior a
4) El capitalismo amplía y agudiza en
grado sumo entre la población agrícola las contra-dicciones sin las cuales no
puede existir este modo de producción. Mas, a pesar de ello, el capitalismo
agrícola es en Rusia, por su significación histórica, una gran fuerza
progresiva. En primer lugar, el capitalismo ha transformado al agricultor, de
“señor feudal” por un lado, y de campesino patriarcal, dependiente, por otro,
en un industrial como cualquier otro patrono de la sociedad moderna. La
agricultura era en Rusia antes del capitalismo
--------------
como regla general la economía natural!
En el apartado de sofismas de los manuales de lógica de los liceos pueden
encontrarse muchos paralelos de semejante razonamiento.
338
asunto de los señores, un capricho
señorial para unos y una obligación, una carga para otros; por eso no podía ser
practicada más que de acuerdo con la rutina secular, condicionando
necesariamente la completa separación en que el agricultor se encontraba de
todo lo que ocurría en el mundo fuera de su aldea. El sistema de pagos en
trabajo -vestigio vivo de la antigüedad en la economía moderna- confirma
palpablemente esa característica. El capita-lismo rompió por primera vez con la
propiedad territorial como privilegio de un estamento determinado,
transformando la tierra en mercancía. El producto del agricultor se puso en
venta, empezó a verse sometido a la valoración social, primero en el mercado de
la localidad, después en el nacional y, por último, en el internacional; de ese
modo se vio roto por completo el antiguo aislamiento en que el agricultor
embrutecido se hallaba con respecto a todo el mundo restante. De grado o por
fuerza y bajo la amenaza de la ruina, el agricultor tuvo que tomar en
consideración todo el conjunto de las relaciones sociales de su país y de los
demás países ligados por el mercado mundial. Incluso el sistema de pago en
trabajo -que antes proporcionaba a Oblómov un ingreso seguro sin el menor
riesgo de su parte, sin la menor inversión de capital, sin ningún cambio en la
rutina secular de la producción- resultó ahora impotente para salvarle de la
competencia del farmer
norteamericano. Por eso se puede aplicar en un todo a
--------------
* Misere
de la philosophie (Paris, 1896), pág. 223; el autor califica
despectivamente de jeremiadas reaccionarias los anhelos de los que ansían la
vuelta a la buena vida patriarcal, a las costumbres sencillas, etc., y que
condenan el “sometimiento del suelo a las mismas leyes que regulan todas las
otras industrias”.
Comprendemos perfectamente que todo el
argumento aducido en el texto puede parecerles a los populistas no ya falto de
fuerza de convicción, sino simplemente incomprensible. Pero sería una tarea
demasiado ingrata examinar con detalle opiniones como que la movilización de la
tierra es
339
En segundo lugar, el capitalismo
agrícola quebrantó por primera vez el estancamiento secular de nuestra
agricultura, dio un impulso enorme a la transformación de su técnica y al
desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo social. Unos cuantos decenios
de “destrucción” capitalista han hecho en este sentido más que siglos enteros
de la historia anterior. La uniformidad de la rutinaria economía natural se ha
visto sustituida por la diversidad de formas de la agricultura comercial; los
aperos agrícolas primitivos han empezado a ceder plaza a los aperos
perfeccionados y las máquinas; la inercia de los viejos sistemas de cultivo ha
sido quebrantada por nuevos procedimientos. El proceso de todos estos cambios
va unido inseparablemente a la especialización de la agricultura antes
señalada. Por su naturaleza misma, el capitalismo no puede desarrollarse de un
modo regular en la agricultura (lo mismo que en la industria): empuja adelante
en un lugar (en un país, en una zona, en una hacienda) a una rama de la agricultura;
en otro, empuja a otra, etc. En un caso transforma la técnica de unas
operaciones agrícolas, en otro, la de otras, apartándolas de la hacienda
campesina patriarcal o del sistema patriarcal de pagos en trabajo. Como todo
este proceso se opera bajo la dirección de caprichosas demandas del mercado,
que no siempre conoce incluso el productor, la agricultura capitalista se hace
en cada caso concreto (a menudo en cada zona, a veces hasta en cada país) más
unilateral, más exclusiva con relación a la anterior, aunque, en cambio, en su
conjunto y en total, se hace incomparablemente más diversa y racional que la
agricultura patriarcal. La formación de tipos especiales de agricultura
comercial hace posibles e inevitables las crisis capitalistas en la agricultura
y los casos de superproducción capitalista, pero estas
--------------
un fenómeno “anormal” (Sr. Chuprov en
los debates sobre los precios del trigo; pág. 39 de las actas taquigráficas),
que el carácter inalienable de los nadieles campesinos es una institución que
puede ser defendida, que el sistema de hacienda basado en el pago en trabajo es
mejor o, en todo caso, no es peor que el capitalista, etc. Toda la exposición
anterior refuta los argumentos de economía política que los populistas han
aducido para justificar esas opiniones.
340
crisis (como todas las crisis
capitalistas en general) dan un impulso mayor aún al desarrollo de la
producción mundial y de la socialización del trabajo*.
En tercer lugar, el capitalismo creó por
primera vez en Rusia la gran producción agrícola, basada en el empleo de
máquinas y en una vasta cooperación de los obreros. Antes del capitalismo, la
producción agrícola había tenido lugar siempre en una forma invariable y
misérrimamente pequeña -lo mismo cuando el campesino trabajaba para sí que
cuando lo hacía para el terrateniente- y ningún carácter “comunal” de la
posesión de la tierra era capaz de quebrar esa gigantesca dispersión de la
producción, a la que iba unida con lazos indisolubles la dispersión de los
agricultores mismos**. Sujetos a su nadiel, a su minúscula “comunidad”,
--------------
* Los románticos de Europa Occidental y
los populistas rusos recalcan celosamente en este proceso la unilateralidad de
la agricultura capitalista, la inestabilidad creada por el capitalismo y las
crisis, y basándose en ello niegan el carácter progresivo del avance
capitalista en comparación con el estancamiento anterior al capitalismo.
** Por ello, a pesar de la diferencia de
formas de propiedad de la tierra, puede aplicarse por completo al campesino
ruso lo que Marx dice del pequeño campesino francés: “Los campesinos pequeños
[parcelarios] forman una masa inmensa, cuyos individuos viven en idéntica
situación, pero sin que entre ellos exista diversidad de relaciones. Su modo de
producción los aísla unos de otros, en vez de establecer relaciones mutuas
entre ellos. Este aislamiento es fomentado por los malos medios de comunicación
de Francia y por la pobreza de los campesinos. Su campo de producción (Produktionsfeld), la parcela, no admite
en su cultivo división alguna del trabajo ni aplicación ninguna de la ciencia;
no admite, por tanto, multiplicidad de desarrollo, ni diversidad de talentos,
ni riqueza de relaciones sociales. Cada familia campesina se basta, poco más o
menos, a sí misma, produce directamente ella misma la mayor parte de lo que
consume y obtiene así sus medios materiales de existencia más bien en
intercambio con la naturaleza que en las relaciones con la sociedad. La
parcela; el cam-pesino y su familia; y al lado, otra parcela, otro campesino y
otra familia. Unas cuantas unidades de éstas forman una aldea, y unas sesenta
aldeas, un departamento. Así se forma la gran masa de la nación francesa, por
la simple suma de unidades del mismo nombre, al modo como las patatas de un
saco, por ejemplo, forman un saco de patatas” [Der achtzehnte Brumaire des Louis Bonaparte, Hamburg, 1885, S.
98-99. (El Dieciocho Brumario de Luis
Bonaparte, Hamburgo, 1885, pags. 98-99.-Ed.)93
341
se hallaban profundamente apartados
hasta de los campesinos de la comunidad vecina por la diferencia de categorías
en las cuales figuraban (los que antes habían pertenecido a terrate-nientes,
los que habían pertenecido al Estado, etc.), por las diferencias de dimensiones
de la tierra que poseían y por la diferencia de condiciones en que se efectuó
su emancipación (y estas condiciones dependieron a veces simplemente de las
cualidades personales de los terratenientes y de su capricho). El capitalismo
derribó por primera vez estas barreras puramente medievales, e hizo muy bien en
derribarlas. La diferencia entre las categorías de campesinos, según la
cantidad de tierra de nadiel que poseen, es ahora ya incomparablemente menos
importante que las diferencias económicas dentro de cada categoría, de cada
división y de cada comunidad. El capitalismo destruye el carácter cerrado y
estrecho local y sustituye las pequeñas subdivisiones medievales de los
agricultores con una división grande, que abarca a toda la nación, en clases
que ocupan distinto lugar en el sistema general de la economía capitalista*. Si
las mismas condiciones de la producción determinaban antes la sujeción de las
masas de agricultores al lugar de residencia, la constitución de diferentes
formas y diferentes zonas de la agricultura comercial y capitalista no podía
por menos de originar que por todo el país, de un sitio a otro, se trasladaran
enormes masas de la población; y sin la movilidad de la población (como se ha
observado ya antes) es inconcebible el desarrollo de su conciencia y
actividad.
En cuarto lugar, por último, el
capitalismo agrícola quebrantó por primera vez en Rusia de raíz el sistema de
los
--------------
* “La necesidad de asociación, de
agrupación, no ha disminuido en la sociedad capitalista; por el contrario, ha
aumentado inconmensurablemente. Pero es absurdo por demás tomar el viejo rasero
para satisfacer esta demanda de la nueva sociedad. Esta nueva sociedad requiere
ya, primero, que la asociación no sea local, corporativa ni jerárquica;
segundo, que su punto de partida sea la diferencia de posición e intereses
creada por el capitalismo y la disociación del campesinado” [V. Ilín, 1. e.,
91-92, nota. (Véase O. C., t. 2, pág. 243. Ed.)].
342
pagos en trabajo y de la dependencia
personal del agricultor. El sistema de economía basado en el pago en trabajo
había imperado por completo en nuestra agricultura desde los tiempos de Rússkaya Pravda hasta el actual cultivo
de los campos del propietario con aperos del campesino; su acompañante
indispensable era el atraso y embrutecimiento del agricultor, oprimido por el
carácter “semilibre”, si no servil, de su trabajo; sin cierta inferioridad de
derechos civiles del agricultor (pertenencia a un estamento más bajo; castigos
corporales; condena a los trabajos públicos; sujeción al nadiel, etc.) el
sistema de pago en trabajo habría sido inconcebible. Por eso, la sustitución de
los pagos en trabajo por el trabajo asalariado constituye un gran mérito
histórico del capitalismo agrícola en Rusia*. Resumiendo lo antes expuesto acerca
del papel histórico progresivo del capitalismo agrícola ruso, puede decirse que
da un carácter social a la producción del campo. En efecto, la circunstancia de
que la agricultura se ha transformado, de privilegio del estamento superior o
de carga del estamento inferior, en una ocupación comercial e industrial
ordinaria; de que el producto del trabajo del agricultor ha empezado a ser
sometido a la valoración social del mercado; de que la agricul-tura rutinaria,
uniforme, se está convirtiendo en la agricultura comercial, con sus variadas
formas técnicamente modificadas; de que está derrumbándose el particularismo y
la dispersión del pequeño agricultor; de que las diversas
--------------
* De los innumerables lamentos y
suspiros del Sr. N. –on acerca de la obra destructora del capitalismo que se
está operando en nuestro país, merece especial atención el siguiente: “...Ni la
anarquía de las guerras feudales ni el yugo tártaro tocaron las formas de
nuestra vida económica” (pág. 284 de Ensayos),
sólo el capitalismo ha puesto de relieve “una actitud desdeñosa hacia el pasado
histórico propio” (283) ¡Es la pura verdad! Precisamente por ello es progresivo
el capitalismo en la agricultura rusa, porque ha manifestado “una actitud
desdeñosa” hacia las formas “seculares”, “consagradas por los siglos” de los
pagos en trabajo y de explotación usuraria, que, realmente, no pudo quebrar
ninguna tempestad política anterior, incluidos la “anarquía de las guerras
feudales” y el “yugo tártaro”.
343
formas de explotación usuraria y de
dependencia personal van siendo desplazadas por contratos impersonales de
compra-venta de fuerza de trabajo, todo esto son eslabones de un mismo proceso
que socializa el trabajo agrícola y profundiza más y más la contradicción entre
los anárquicos altibajos del mercado, entre el carácter individual de cada una
de las empresas agrícolas y el carácter colectivo de la gran agricultura
capitalista.
De ese modo (repetimos una vez más), al
subrayar el papel histórico progresivo del capitalismo en la agricultura rusa,
no olvidamos en absoluto ni el carácter históricamente transitorio de este
régimen económico ni las profundas contradicciones sociales que le son
inherentes. Al contrario, más arriba hemos señalado que precisamente los
populistas, capaces sólo de lamentar la “destrucción” capitalista, estiman de
un modo superficial en extremo esas contradicciones, velando la diferenciación
de los campesinos, pasando por alto la índole capitalista del empleo de
máquinas en nuestra agricultura y encubriendo con expresiones como “industrias
agrícolas” o “salarios” la formación de la clase de los obreros asalariados
agrícolas.
X.
TEORIAS POPULISTAS DEL CAPITALISMO EN
Las anteriores conclusiones favorables
acerca de la significación del capitalismo deben ser completadas con el
análisis de algunas “teorías” especiales difundidas en nuestras publicaciones
sobre el particular. Nuestros populistas no han podido en la mayoría de los
casos digerir las concepciones fundamentales de Marx acerca del capitalismo
agrícola. Los más francos de ellos han declarado abiertamente que la teoría de
Marx no abarca la agricultura (Sr. V. V. en Nuestras
tendencias), mientras que otros (como el Sr. N. –on) han preferido pasar
por alto diplomáticamente la relación de sus “construcciones” con la teoría de
Marx. Una de esas construcciones más difundidas entre los economistas del
populismo es la teoría
344
de la “desocupación de la temporada de
invierno”. Su esencia reside en lo siguiente*.
La agricultura se transforma con el
régimen capitalista en una rama especial de la industria, no ligada con las
restantes. Pero no ocupa todo el año, sino sólo cinco o seis meses. Por eso, la
difusión de métodos capitalistas en la agricultura lleva a la “desocupación de
la temporada de invierno”, a “limitar el tiempo de trabajo de la clase agrícola
a la parte del año ocupada por las faenas del campo”, lo que constituye la
“causa fundamental del empeoramiento de la situación económica de las clases
agrícolas” (Sr. N. –on, 229), de la “reducción del mercado, interior” y del
“dispendio de las fuerzas productivas” de la sociedad (Sr. V. V.).
¡Ahí está toda esa famosa teoría, que
basa las más amplias conclusiones histórico-filosóficas únicamente en la gran
verdad de que las faenas agrícolas se distribuyen con gran desigualdad en el
curso del año! Tomar sólo este rasgo
-llevándolo al absurdo con ayuda de suposiciones abstractas- y pasar por alto
todas las particularidades restantes del complejo proceso que está
transformando la agricultura patriarcal en capitalista: tales son los simples
procedimientos de este nuevo intento de restaurar las doctrinas románticas
sobre la “producción popular” precapitalista.
Para demostrar lo desmesuradamente
estrecho de esta abstracta construcción señalaremos en pocas palabras los
aspectos del proceso real que, o son omitidos en absoluto o no son valo-rados
en medida suficiente por nuestros populistas. En primer lugar, cuanto más se
especializa la agricultura más disminuye la población agrícola, que va
constituyendo una parte cada vez menor de la totalidad. Los populistas olvidan
esto, al mismo tiempo que llevan hasta tal grado la especialización de la
agricultura en sus abstracciones como no lo alcanza en realidad casi en ningún
sitio. Suponen que
--------------
* V. V. Ensayos de economía teórica, pág. 108 y sigs. N. –on Ensayos, pág. 214 y sigs. Las mismas
ideas expone el Sr. Kablukov en Conferencias
de economía de la agricultura, Moscú, 1897, pág. 55 y sigs.
345
sólo las operaciones de siembra y
recolección de cereales se han hecho una rama especial de la industria; el
laboreo y abono de los campos, la transformación y el acarreo del producto, la
ganadería, la silvicultura, la reparación de dependencias y de aperos, etc.,
etc., todo ello se ha transformado en ramas capitalistas especiales de la industria. La aplicación de semejantes
abstracciones a la realidad moderna contribuye muy poco a aclararla. En segundo
lugar, la hipótesis de tan plena especialización de la agricultura presupone
una organización de esta última puramente capitalista, la completa escisión
de los capitalistas farmers y de los
obreros asalariados. Hablar en estas condiciones del “campesino” (como lo hace
el Sr. N. –on, pág. 215) es el colmo de la falta de lógica. La organización
puramente capitalista de la agricultura presupone, a su vez, una distribución
más regular de los trabajos en el curso del año (a consecuencia de la rotación
de cultivos, de la ganadería racional, etc.), la unión de la agricultura en
muchos casos a la transformación técnica del producto, la inversión de más
cantidad de trabajo en las labores preparatorias del terreno, etc.*. En tercer
lugar, el capitalismo pre‑
--------------
* Para no hablar sin fundamento
aduciremos ejemplos de las haciendas de nuestros propie-tarios, cuya
organización Se acerca más al tipo capitalista puro. Tomemos la provincia de
Oriol (Recopilación de datos estadísticos
del zemstvo del distrito de Kromi, tomo IV, fascíc. 2, Oriol, 1892). La
finca de un noble, Jliustin, ocupa 1.129 deciatinas; tiene 562 deciatinas de
labrantío, 8 dependencias y diversas máquinas modernas. Cultivo de plantas
forrajeras. Cría de caballos. Cría de ganado. Desecación de pantanos mediante
la apertura de zanjas y el drenaje (“la desecación de pantanos se efectúa
principalmente en el tiempo libre”, pág. 146). El número de obreros en verano
es de
346
supone una completa separación de las empresas agrícolas e industriales. Pero
¿por qué ha de deducirse que esa separación no admite la unión del trabajo asalariado agrícola e industrial?
La vemos en toda sociedad capitalista desarrollada. El capitalismo hace
distinción entre los hábiles obreros y los simples peones que pasan de una
ocupación a otra, atraídos por cualquier empresa grande o arrojados a las filas
de los parados*. Cuanto más se desarrollan el capitalismo y la gran industria
tanto mayores se hacen las oscilaciones en la demanda de obreros, y no sólo en
la agricultura, sino también en la industria**. Por eso, al suponer el máximo
desarrollo del capitalismo, debemos admitir la mayor facilidad en el paso de
los obreros de las ocupaciones agrícolas a las no agrícolas, debe‑
--------------
trabajo a cambio de recortes de tierra y
por contrata libre. Explotación forestal. “En verano, los caballos y los
obreros permanentes están ocupados en los campos, entrado el otoño y parte del
invierno acarrean patatas y fécula al secadero y a la fábrica de almidón,
acarrean leña del bosque y la llevan a la estación; gracias a todo ello el
trabajo se encuentra distribuido en el curso del año con bastante regularidad”
(pág. 145), lo que se advierte, entre otras cosas, por las relaciones de días
trabajados en cada mes: jornadas de caballo, una media de 293, con una
oscilación de 223 (abril) a 362 (junio). Jornadas de varones adultos, una media
de 216, con una oscilación de 126 (febrero) a 279 (noviembre). Trabajo
femenino, una media de 23, con una oscilación de 13 (enero) a 27 (marzo). ¿Se
asemeja esta realidad a la abstracción de que se ocupan los populistas?
* La gran industria capitalista crea una
clase obrera errante. Se forma de la población rural, pero está ocupada
preferentemente en trabajos industriales. “Es la infantería ligera del capital,
trasladada de un lugar a otro según las necesidades... Los obreros errantes son
empleados en diversas obras de construcción, para el drenaje, para la
producción de ladrillos, para calcinar yeso, en las obras ferroviarias, etc.” (Das Kapital, I2, S. 692)94.
“En general, empresas grandes, como los ferrocarriles, quitan al mercado obrero
cierta cantidad de fuerza, que sólo pueden ofrecer algunas ramas, la
agricultura, por ejemplo...” (ibíd. II, B., S. 303)95.
** La estadística sanitaria de Moscú,
por ejemplo, ha contado en esta provincia 114.381 obreros fabriles; esto es, el
número de los presentes; el máximo es de 146.338 y el mínimo de 94.214 (Resumen general, etc., tomo IV, primera
parte, pág. 98). En tanto por ciento: 128, 100 y 82. Aumentando en general las
oscilaciones del número de los obreros, el capitalismo lima también en este
sentido las diferencias entre la industria y la agricultura.
347
mos admitir la formación del ejército
general de reserva del que obtienen fuerza de trabajo los patronos de toda
clase. En cuarto lugar. Si tomamos a los patronos rurales modernos, no se
puede negar, naturalmente, que a veces experimentan dificultades para
abastecer de fuerza de trabajo a la hacienda. Pero tampoco se debe olvidar que
tienen a su alcance un recurso para ligar al obrero a la misma: entregarle una
pequeña parcela de tierra, etc. El bracero o jornalero agrícola con parcela es
un tipo propio de todos los países capitalistas. Uno de los principales errores
de los populistas estriba en que pasan por alto la formación de ese tipo en
Rusia. En quinto lugar, es completamente injusto plantear la cuestión de que
el agricultor se halla desocupado en la temporada de invierno sin relacionarla
con el problema general de la superpoblación capitalista. La formación del
ejército de reserva de los parados es algo inherente al capitalismo en general,
y las particularidades de la agricultura sólo condicionan las formas especiales
de este fenómeno. Por eso, por ejemplo, toca el autor de El Capital lo concerniente a la distribución de los trabajos en la
agricultura al referirse a la “superpoblación relativa”*, así como en un
capítulo especial consagrado a la diferencia del “período de trabajo” y del
“tiempo de producción” (Das Kapital,
II, B., capítulo 13). Se denomina período de trabajo al tiempo en que el producto
se ve sometido a la acción del trabajo; tiempo de producción es todo el que el
producto se encuentra en la producción, incluyendo el período en el que no se
ve sometido
--------------
* Acerca de las relaciones agrícolas
inglesas, por ejemplo, dice Marx: “Siempre hay demasiados obreros rurales para
la necesidad media de la agricultura y demasiado pocos para sus necesidades
extraordinarias o temporales” (I2 725), así que, a pesar de la
constante “superpoblación relativa”, la aldea resulta insuficientemente
poblada. A medida que la producción capitalista se va adueñando de la
agricultura -dice Marx en otro lugar- se forma un exceso de población rural.
“Parte de la población rural se encuentra siempre a punto de transformarse en
proletariado urbano o manufacturero” (ibíd., 668)96, esta parte de
la población es víctima constante del paro forzoso; sus ocupaciones son
irregulares en grado extremo y las peor retribuidas (por ejemplo, el trabajo
doméstico para las tiendas, etc.).
348
a la acción del trabajo. El período de
trabajo no coincide con el tiempo de producción en muchas ramas de la
industria, entre las cuales la agricultura es sólo la más típica, pero no la
única ni mucho menos*. La diferencia entre el período de trabajo en la
agricultura y el tiempo de producción es en Rusia especialmente grande
comparándola con la de otros países europeos. “Cuando la producción capitalista
termina de separar la manufactura de la agricultura, el obrero rural se hace
más y más dependiente de las ocupaciones auxiliares puramente eventuales, y su
situación, en virtud de ello, empeora. Para el capital... se allanan todas las
diferencias en la circulación, y para el obrero, no” (ibíd., 223-224)98.
Así pues, la única consecuencia que se desprende de las particularidades de la
agricultura en el aspecto que nos ocupa es que la situación del obrero agrícola
debe ser aún peor que la del industrial. Eso se encuentra aún muy lejos de la
“teoría” del Sr. N. –on, según la cual el hecho de encontrarse desocupados
durante el invierno constituye la “causa fundamental” del empeo-ramiento de la
situación de las “clases agrícolas” (?!). Si el período de trabajo fuese en
nuestra agricultura igual a 12 meses, el proceso de desarrollo del capitalismo
se desenvolvería exactamente igual que ahora; la única diferencia estribaría
en que la situación del obrero agrícola se. aproximaría algo a la del obrero
industrial ! * *.
La “teoría” de los señores V. V. y N.
–on tampoco aporta, pues, nada a la cuestión del desarrollo del capitalismo
agrícola en general. Lejos de explicar las particularidades de Rusia, las
vela. El paro forzoso de nuestros campe‑
--------------
* Merece a este respecto subrayar de
modo especial la indicación de Marx de que también en la agricultura hay medios
para `”distribuir de modo más regular en el curso del año” la demanda de
trabajo: la producción de cultivos más variados, el cambio de la rotación
trienal por un sistema de alteración con huertas, por la siembra de tubérculos,
el cultivo de plantas forrajeras, etc. Pero todos esos medios “requieren el
aumento del capital circulante invertido en la producción y que se gasta en el
pago de salarios, abonos, semillas, etc.” (ibíd., S. 225-226)97.
** Decimos “algo” porque la situación
del obrero agrícola no se ve empeorada sólo, ni mucho menos, por la
irregularidad del trabajo.
349
sinos en invierno no depende tanto del
capitalismo como del insuficiente desarrollo del capitalismo. Hemos demostrado
ya más arriba (§ IV de este capítulo), basándonos en los datos relativos al
salario, que entre las provincias rusas se distinguen por un paro forzoso más
intenso en invierno aquellas donde el capitalismo se encuentra menos
desarrollado, donde predomina el sistema de pago en trabajo. Y eso es del todo
comprensible. Este último sistema frena el ascenso del rendimiento del trabajo,
frena el desarrollo de la industria y de la agricultura y por consiguiente la
demanda de mano de obra y, sujetando al mismo tiempo al campesino al nadiel, no
le proporciona ni trabajo en invierno ni la posibilidad de subsistir con su
mísera agricultura.
XI.
CONTINUACION. –
“El principio de la comunidad impide que
el capital se apodere de la producción agrícola”: así expresa el Sr. N. –on
(pág. 72) otra difundida teoría populista, construida de modo tan abs-tracto
como la precedente. En el capítulo II hemos aducido numerosos hechos que
muestran la inexactitud de esta premisa en boga. Ahora agregaremos lo
siguiente. En general, es equivo-cado pensar que se requiere una forma especial
de posesión de la tierra para que aparezca el capitalismo agrícola. “La forma
en que el modo de producción capitalista naciente encuentra a la propiedad de
la tierra no corresponde a ese modo. El mismo crea por vez primera la forma que
le corresponde sometiendo la agricultura al capital; de ese modo, la propiedad
feudal de la tierra, la propiedad del clan99 y la pequeña propiedad
campesina con la comunidad de la tierra * (Markgemeinschaft)
se convierten en la forma económica que corresponde a ese modo de producción,
por
--------------
* Marx señala en otro lugar que “la
propiedad comunal (Gemeineigeuturn)
representa en todos los sitios un complemento de la agricultura parcelaria
[pequeña]” (Das Kapital, III, 2, 341)100.
350
muy diversas que sean sus formas
jurídicas” (Das Kapital, III, 2,
156). Por tanto, ninguna particularidad de la posesión de la tierra puede,
atendida la esencia misma de la cuestión, representar un obstáculo insuperable
para el capitalismo, que adopta formas diversas de acuerdo con las distintas
condiciones agrícolas, jurídicas y los usos particulares. Puede verse, pues, lo
falso del planteamiento mismo de la
cuestión entre nuestros populistas, quienes han escrito numerosas abras con el
tema: ¿”comunidad o capitalismo”? En
cuanto cualquier aristócrata anglómano ofrece un premio para el mejor libro
relativo a la implantación del sistema de los farmers en Rusia, en cuanto cualquier sociedad científica publica
un proyecto para. establecer a los campesinos en caseríos, en cuanto cualquier
funcionario ocioso redacta un proyecto de formar haciendas de 60 deciatinas, el
populista se apresura a recoger el guante y lanzarse al combate contra esos
“proyectos burgueses” de “implantar el capitalismo” y de destruir la comunidad,
paladión de la “producción popular”. Al buen populista no le cabía en la cabeza
que, mientras se redactaban y refutaban proyectos de toda clase, el capitalismo
seguía su camino y la aldea comunal se iba transformando y se ha transformado*
en una aldea de pequeños agrarios.
Por eso nos mostramos muy indiferentes
con respecto a la propia forma de la posesión campesina de la tierra.
Cualquiera que sea, no cambiará lo más mínimo en esencia la relación entre la
burguesía campesina y el proletariado
--------------
* Si nos dicen que nos adelantamos al
hacer esa afirmación, replicaremos lo siguiente. Ante quien quiera exponer
cualquier fenómeno vivo en su desarrollo se plantea de modo inevitable y
necesario el dilema: adelantarse o quedar atrasado. No hay término medio. Si
todos los datos demuestran que el carácter de la evolución social es
precisamente ése y que esta evolución ha ido ya muy lejos (véase capítulo II),
si también se han señalado con precisión las circunstancias e instituciones que
frenan dicha evolución (contribuciones desmesuradamente altas, carácter cerrado
de estamento de los campesinos, falta de libertad completa para la movilización
de las tierras, restricción de la libertad de movimiento y de migración de los
campesinos), no es ningún error el adelantarse de ese modo.
351
rural. La cuestión de veras importante
no se refiere en modo alguno a la forma de posesión de la tierra, sino a los
vestigios puramente medievales que continúan gravitando sobre los campesinos:
el carácter cerrado de la comunidad campesina como institución estamental, la
caución solidaria, las contribuciones desmesuradamente altas que pesan sobre la
tierra campesina, sin comparación con los impuestos con que se gravan las
tierras de propiedad privada, la falta de libertad completa para la
movilización de las tierras campesinas y la restricción de la libertad de
movimiento y de migración*. Todas estas caducas instituciones, que no
garantizan en absoluto al campesino contra la diferenciación, conducen
únicamente a multiplicar las diversas formas de pago en trabajo y de
explotación usuraria, a retener en enorme escala todo el desarrollo social.
Para terminar, debemos detenernos aún en
el original intento de los populistas de interpretar ciertas manifestaciones
de Marx y Engels en el III tomo de El
Capital en favor de su criterio relativo a la superioridad de la pequeña
agricultura sobre la grande, a que el capitalismo agrícola no desempeña un
papel progresivo en la historia. Citan con especial frecuencia a este respecto
el siguiente párrafo del III tomo de El
Capital.
“La moraleja de la historia -que también
puede extraerse examinando la agricultura desde otro punto de vista- reside en
que el sistema capitalista es contradictorio a la agricultura racional, o que
la agricultura racional es incompatible con el sistema capitalista (aunque este
último coopera a su desarrollo técnico) y requiere las manos del pequeño
campesino que vive de su propio trabajo (selbst
arbeitenden) o el control de los productores asociados” (III, 1, 98. Trad.
rusa, 83)101.
¿Qué se desprende de esta afirmación
(que, observaremos de pasada, es un fragmento completamente suelto, incluido
en el capítulo relativo a cómo influyen las oscila‑
--------------
* En la defensa que los populistas hacen
de algunas de estas instituciones se pone de relieve con particular vigor el
carácter reaccionario de sus ideas, que les aproxima gradualmente más y más a
los agrarios.
352
ciones de precios de las materias primas
en el beneficio, y no en la sección VI, consagrada a la agricultura)? Que el
capitalismo es incompatible con una organización racional de la agricultura (y
también de la industria), esto se sabe desde hace mucho y no es el objeto de la
discusión con los populistas. En cambio, Marx recalca aquí de modo especial el
papel histórico progresivo del
capitalismo en la agricultura. Queda luego la referencia de Marx al “pequeño
campesino que vive de su propio trabajo”. Ninguno de los populistas que han
hecho referencia a estas palabras se ha tomado el trabajo de explicar cómo las
comprende, no se ha molestado en confrontarlas con el contexto, por una parte,
y con la doctrina general de Marx sobre la pequeña agricultura, por otra. En el
lugar citado de El Capital se trataba
de lo mucho que oscilan los precios de las materias primas, de cómo estas
oscilaciones violan la propor-cionalidad y el carácter sistemático de la
producción, así como la correspondencia de la agricultura con la industria. Sólo en este sentido en el sentido de la
proporcionalidad, del carácter sistemático y de la regularidad de la
producción equipara Marx la pequeña hacienda campesina a la hacienda de los
“productores asociados”. En este aspecto también la pequeña industria medieval
(artesanos) se asemeja a la hacienda de los “productores asociados” (conf. Misére de la philosophie, ed. cit., pág.
90) y el capitalismo se distingue de estos dos sistemas de economía social por
la anarquía en la producción. Pero ¿qué lógica permite extraer de aquí la
conclusión de que Marx reconocía la vitalidad de la pequeña agricultura *, de
que no reconocía el papel histórico progresivo del capitalismo en la
agricultura? He aquí cómo se manifestó Marx al particular en la sección
especial de la agricultura, en el párrafo
especial sobre la pequeña hacienda campesina (capítulo 47, § V):
--------------
* Recordemos que Engels, poco antes de
su muerte, en un momento en que se había puesto plenamente de relieve la crisis
agrícola con motivo de la caída de precios, estimó necesario levantarse
decidido contra los “discípulos” franceses que habían hecho ciertas concesiones
a la doctrina de la vitalidad de la pequeña agricultura102.
353
“Por su naturaleza misma, la pequeña
propiedad de la tierra excluye el desarrollo de las fuerzas productivas
sociales del trabajo, las formas sociales del trabajo, la concentración social
de capitales, la ganadería en gran escala y la aplicación progresiva de la
ciencia.
“La usura y el sistema de impuestos
deben llevarla en todos los sitios a la ruina. El empleo de capital para la
compra de tierra quita este capital a la agricultura. Infinita dispersión de
los medios de producción y aislamiento de los mismos productores. Dilapidación
inmensa de la fuerza humana. El empeoramiento progresivo de las condiciones de
producción y el encarecimiento de los medios de producción constituyen una ley
necesaria de la pequeña propiedad. Para ese modo de producción, los años de
buena cosecha representan una desgracia” (III, 2, 341-342. Trad. rusa, 667)103.
“La pequeña propiedad del suelo supone
que la inmensa mayoría de la población es rural, que el trabajo individual
predomina sobre el social; que, por consiguiente, eso excluye la diversidad y
el desarrollo de la reproducción, es decir, de sus condiciones materiales y
espirituales, excluye las condiciones de un cultivo racional” (III, 2, 347.
Trad. rusa, 672)104.
Lejos de cerrar los ojos a las
contradicciones propias de la gran agricultura capitalista, el autor de estas
líneas, por el contrario, denúnciolas implacablemente, sin que ello le impidiera
estimar el papel histórico del
capitalismo.
“...Uno de los grandes resultados del
modo capitalista de producción estriba en que éste, por una parte, transforma
la agricultura, de una ocupación empírica, mecánicamente transmitida por
herencia, de la parte menos desarrollada de la sociedad, en un empleo
consciente y científico de la agronomía en la medida que esto es posible con la
propiedad privada del suelo; en que, por una parte, separa absolutamente la
propiedad de la tierra de las relaciones de señorío y de esclavitud, mientras
que, por otra parte, separa por completo la tierra, como condición de
producción, de la propiedad del suelo y del propietario de la tierra... Por una
parte, la racionalización de la agricultura, dando por
354
primera vez la posibilidad de
organizarla socialmente; por otra, la reducción al absurdo de la propiedad del
suelo: tales son los grandes méritos del modo capitalista de producción. Lo
mismo que sucede con sus restantes méritos históricos, también éste lo compra
al precio del completo empobrecimiento de los productores directos” (III, 2,
156-157. Trad. rusa, 509-510)105.
Diríase que, después de una
manifestación tan categórica de Marx, no podía haber dos opiniones acerca de
cómo veía la cuestión del papel histórico progresivo del capitalismo agrícola.
Pero el Sr. N. –on ha encontrado una escapatoria más: ha citado la opinión de
Engels con respecto a la crisis agrícola contemporánea, que, según él, debe
refutar la tesis del papel progresivo del capitalismo en la agricultura*.
Examinemos lo que, en realidad, dice
Engels. Sintetizando las tesis principales de la teoría de Marx acerca de la
renta diferencial, Engels establece la ley de que “cuanto más capital se
invierte en la tierra, cuanto mayor es el desarrollo de la agricultura y de la
civilización en general en un país dado, tanto más se eleva la renta, lo mismo
por acre que en su conjunto, tanto más colosal es el tributo que la sociedad
paga a los grandes propietarios de la tierra en
--------------
* Véase en Nóvoe Slovo, febrero de 1896, núm. 5, una carta del Sr. N. –on a
355
forma de plusganancia” (Das Kapital, III, 2, 258. Trad. rusa,
597)106. “Esta ley -dice Engels- explica la asombrosa vitalidad de
la clase de los grandes propietarios agrícolas”, que acumulan una masa de
deudas y que, sin embargo, “caen de pie” en todas las crisis; en Inglaterra,
por ejemplo, la abolición de las leyes cerealistas, que hizo rebajar los
precios del producto, no arruinó a los landlords: al contrario, les enriqueció
extraordinariamente.
Podría parecer, de tal modo, que el
capitalismo no se halla en condiciones de debilitar la fuerza de ese monopolio
que es la propiedad del suelo.
“Pero no hay nada eterno”, continúa
Engels. Los trasatlánticos, los ferrocarriles de América del Norte y del Sur,
y también los de
Si el lector ha leído atentamente este
párrafo debe estar claro para él que Engels dijo precisa-mente lo contrario de
lo que quiere atribuirle el Sr. N. –on. Según Engels, la crisis agrícola
contemporánea rebaja la renta, e incluso tiende a destruirla por completo, es
decir, el capitalismo agrícola
356
lleva a cabo la tendencia que le es
inherente de acabar con el monopolio de la propiedad sobre la tierra. No,
nuestro Sr. N. –on no tiene de veras suerte con sus “citas”. El capitalismo
agrícola da un nuevo y enorme paso adelante; amplía inmensamente la producción
comercial de productos agrícolas, arrastrando a la arena mundial a otros muchos
países; desplaza la agricultura patriarcal de sus últimos refugios, como
_______________
--------------
* ¿No son notables, en realidad, “signos
del tiempo” como el conocido Antrag Kanitz (propuestas die Kanitz. -Ed.) en el Reichstag alemán108
o en plan de los farmers
norteamericanos de transformar todos los silos de cereales en propiedad del
Estado?
** A despropósito. -Ed.
CAPÍTULO
V
LAS
PRIMERAS FASES DEL CAPITALISMO EN
Pasamos ahora de la agricultura a la
industria. Nuestra misión se plantea aquí del mismo modo que al tratarse de la
agricultura: debemos analizar las formas de la industria en
I.
Llamamos industria doméstica a la
transformación de las materias primas dentro de la misma hacienda (familia
campesina) que las obtiene. Las industrias domésticas constituyen un atributo
necesario de la economía natural, cuyos restos se conservan casi siempre donde
hay pequeñas haciendas campesinas. Es lógico por ello que en las obras rusas
de economía se encuentren numerosas indicaciones relativas a esta clase de la
industria (producción domés-tica de artículos de lino, cáñamo, madera, etc.,
para el consumo propio). Sin embargo, ahora sólo se puede advertir una difusión
más o menos amplia de la industria doméstica en algunas de las zonas más
lejanas; entre ellas, por ejemplo, se encontraba hasta el último tiempo
Siberia. En esta forma no se da aún la industria como profesión: va
indisolublemente ligada a la agricultura, formando un todo único.
357
358
La primera forma de la industria, que se
va apartando de la agricultura patriarcal, es la artesanía, es decir, la
producción de artículos por encargo del consumidor*. El material puede en este
caso pertenecer al consumidor que hace el encargo o al artesano, y el pago del
trabajo a este último se efectúa en dinero o en especie (alojamiento y
manutención del artesano, remuneración con parte del producto, harina, por
ejemplo, etc.). La artesanía, que forma necesariamente parte de la vida
urbana, se halla difundida también en grado considerable en las aldeas, donde
sirve de complemento a la hacienda campesina. Cierto tanto por ciento de la
población rural está constituido por especialistas artesanos, que se ocupan (a
veces de modo exclusivo, a veces ligados a la agricultura) en la fabricación de
cuero, calzado y ropa, son herreros, tintoreros de tejidos domésticos, aprestan
los paños campesinos, muelen el trigo, etc. Como consecuencia del estado en
extremo insatisfactorio de nuestra estadística económica, no existen datos
concretos acerca del grado de difusión de la artesanía en Rusia; hay
indicaciones sueltas, relativas a esta forma de la industria, diseminadas en
casi todas las descripciones de la hacienda campesina; en los estudios
relativos a la llamada industria “kustar”**; se encuentran incluso en la
estadística oficial de fábricas***. Las recopilaciones estadísticas de los
zemstvos destacan a veces, al registrar las industrias campesinas, el grupo
espe‑
--------------
* Kundenproduktion.
Conf. Karl Bucher. Die Entstehung der
Volkswirtschaft. Tub. 1893 (Producción de encargo. Conf. Karl Bücher. El origen de la economía nacional.
Tübingen. 1893.-Ed.)
** Sería imposible dar aquí citas para
confirmar lo dicho: tal es la masa de indicaciones relativas a la artesanía
dispersa en todos los estudios de la industria kustar, aunque -según el
criterio más admitido- los artesanos no pueden clasificarse entre los kustares.
Más de una vez veremos aún lo terriblemente vago que es el término “industria
kustar”.
*** El caos reinante en dicha
estadística se ilustra con especial evidencia por el hecho de que hasta ahora
no ha trazado métodos para diferenciar las empresas artesanas de las fábricas.
En los años 60, por ejemplo, se incluían en este último apartado las
tintorerías rurales de tipo puramente artesano (Anuario del Ministerio de hacienda, tomo I, págs. 172-176); en
1890, los batanes campesinos se mezclaron con las fábricas de paños
359
cial de los “artesanos” (conf. Rúdnev,
1. c.), pero en él se incluyen (de acuerdo con el uso que corrientemente se
hace de la palabra) todos los obreros de la construcción. Esta mezcla es
injusta por completo desde el punto de vista de la economía política, ya que la
masa de los obreros de la construcción no corresponde a los industriales
autónomos que trabajan por encargo de los consumidores, sino a los obreros
asalariados que ajustan los contratistas. No siempre es fácil, claro es,
distinguir al artesano rural del pequeño productor de mercancías o del obrero
asalariado; para ello es preciso un examen económico de los datos relativos a
cada pequeño industrial. La ordenación de los datos del censo de kustares de la
provincia de Perm correspondiente a 1894-95 representa un notable intento de
separar estrictamente la artesanía de las demás formas de la pequeña
industria*. El número de artesanos rurales locales se fija aproximadamente en
un uno por ciento de la población campesina y (como era de esperar) la mayor
proporción resultó encontrarse en los distritos que se distinguen por el menor
desa-rrollo industrial. Comparados con los pequeños productores de mercancías,
los artesanos se diferencian por su mayor ligazón con la tierra: de 100
artesanos hay 80,6 agricultores (este tanto por ciento es menor para los demás
“kustares”). También se advierte empleo de trabajo asalariado entre los
artesanos, pero en menor escala que entre los industriales restantes. De la
misma manera, las dimensiones de las empresas artesanas (por el número de
obreros) son las más reducidas. El ingreso medio del artesano agricultor se
fija en 43,9 rublos al año, mientras que el del no agricultor es de 102,9
rublos.
--------------
(Guía
de fábricas y talleres de Orlov, tercera ed., pág. 21), etc. Tampoco se
halla exenta de esa confusión la nueva Relación
de fábricas y talleres (San Petersburgo, 1897). Véase ejemplos de ello en
nuestros Estudios, págs. 270-271.
(Véase O. C., L. 4, págs. 9-10. -Ed.)
* En nuestros Estudios, págs. 113-199, hemos consagrado a este censo un artículo
especial. (Véase O. C., t. 2, págs. 329-444. -Ed.) Todos los datos expuestos ten el texto acerca de los
“kustares” de Perm han sido tomados de ese artículo.
360
Nos limitamos a estas breves
indicaciones, ya que no nos proponemos examinar con detalle la artesanía. En
esta forma de la industria no existe aún la producción mercantil; sólo aparece
el intercambio de mercancías cuando el artesano recibe el pago en dinero o
vende la parte del producto recibida a cambio del trabajo para adquirir
materias primas e instrumentos de producción. El producto del trabajo del
artesano no aparece en el mercado y casi no sale de la esfera de la economía
natural del campesino*. Es, pues, lógico que la artesanía se distinga por la
misma rutina, dispersión y estrechez que la pequeña agricultura patriarcal. El
único elemento de desarrollo inherente a esta forma de la industria es la
marcha de los artesanos a trabajar en otras localidades. Este fenómeno se
hallaba bastante extendido, especialmente en épocas anteriores, en nuestras
aldeas; de ordinario conducía a que en los lugares donde Llegaban se abriesen
empresas artesanas independientes.
II. LOS
PEQUEÑOS PRODUCTORES DE MERCANCIAS EN
Hemos señalado ya que el artesano
aparece en el mercado, aunque no con el artículo que produce. Es lógico que,
una vez que ha entrado en contacto con el mercado, pase con el tiempo a
trabajar para él, es decir, que se haga productor
de mercancías. Este paso lo efectúa gradualmente, en un principio a título
de experimento: vende los productos que han quedado casualmente en sus manos o
que ha preparado en tiempo libre. Lo gradual del paso se acentúa aún más por el
hecho de que el mercado para la venta de los artículos es al principio en
extremo estrecho, por lo que la
--------------
* La proximidad de la industria artesana
a la economía natural de los campesinos origina a veces entre éstos el intento
de organizar el trabajo de los artesanos para toda la aldea: los campesinos
mantienen al artesano y éste se compromete a trabajar para todos los vecinos
del lugar. En la actualidad, ese régimen de la industria sólo se encuentra a
título de excepción o en las regiones periféricas más apartadas (en algunas
aldeas de Transcaucasia, por ejemplo, trabajan los herreros de ese modo. Véase Informes y estudios relativos a las
industrias kustares en Rusia, tomo 1I, pág. 321).
361
distancia entre el productor y el
consumidor aumenta de modo muy insignificante; el producto sigue pasando como
antes directamente de las manos del productor a las del consumidor y su venta
va precedida a veces del cambio por productos agrícolas*. El desarrollo
continuo de la economía mercantil se manifiesta por una ampliación del
comercio, por la aparición de comerciantes profesionales al por mayor; la
venta de los artículos no se efectúa en el pequeño mercado rural o en la
feria**, sino que se extiende a la región entera, después, a todo el país y, a
veces, hasta a otros países. La producción de artículos de la industria como
mercancías da la primera base para separar esta última de la agricultura y para
el intercambio entre ellas. Con la manera estereotipada y abstracta que le
distingue, el Sr. N. –on se limita a declarar que la “separación de la
industria de la agricultura” es propia del “capitalismo” en general, y no se
toma el trabajo de analizar ni las diferentes formas de esta separación ni las
diversas fases del capitalismo. Por ello, es importante señalar que aun la
embrionaria producción mercantil en las industrias campesinas comienza ya a
separar la industria de la agricultura, aunque en la mayoría de los casos no se
separe el pequeño productor industrial del agricultor en esta fase del
desarrollo. Posteriormente demostraremos cómo las fases más desarrolladas del
capitalismo llevan a separar las empresas industriales de las agrícolas, a
separar a los obreros industriales de los agricultores.
En las formas embrionarias de la
producción mercantil,
--------------
* Por ejemplo, el cambio de artículos de
alfarería por cereales, etc. Cuando el trigo iba barato, se tomaba a veces por
equivalente de un puchero la cantidad de cereal que cabía en él. Conf. Informes y estudios, I, 340. Las industrias de la provincia de Vladimir,
V, 140. Trabajos de la comisión de
kustares, I, 61.
** El estudio de una de esas ferias
rurales ha demostrado que el 31% de todo el giro de la misma (unos 15.000
rublos de 50.000) correspondía precisamente a los productos de los “kustares”.
Véase Trabajos de la comisión de kustares.
I, 38. Lo reducido que en principio es el mercado de venta de los pequeños
productores se ve, por ejemplo, en el hecho de que los zapateros de Poltava no
llevan los artículos a más de 60 verstas de su aldea. Informes y estudios, I, 287.
362
la competencia entre los “kustares” es
aún muy débil, pero, a medida que el mercado se amplía y abarca regiones
grandes, esta competencia se intensifica constantemente, turbando el bienestar
patriarcal del pequeño industrial, que se basaba en su situación monopolista de
hecho. El pequeño productor de mercancías siente que sus intereses, al contrario
de los del resto de la sociedad, exigen que se mantenga esta situación de
monopolio, y por ello teme la competencia. Hace toda clase de esfuerzos,
individuales y colectivos, para frenarla, para “no dejar entrar” a los rivales
en su distrito, para consolidar su situación asegurada de pequeño patrono con
un círculo fijo de compradores. Este temor a la competencia pone en claro con
tanto relieve la auténtica naturaleza social del pequeño productor de
mercancías que consideramos necesario detenernos con más detalle en los hechos
a él relativos. Al principio daremos un ejemplo referente a la artesanía. Los
curtidores de Kaluga van a otras provincias para curtir las pieles de oveja; el
oficio decae después de la abolición de la servidumbre; los terratenientes,
que dejaban marchar a sus siervos curtidores a cambio de un elevado censo,
vigilaban atentos para que los curtidores ocupasen el “puesto que les
correspondía”, no permitiendo a los otros entrar en los distritos ajenos. La
industria, organizada de este modo, era tan ventajosa que los “puestos” se
cedían por 500 y 1.000 rublos, y la llegada de un artesano á un distrito que no
fuera el suyo se traducía a veces en choques sangrientos. La abolición de la
servidumbre dio al traste con este bienestar medieval; “la facilidad de los
viajes por ferrocarril ayuda también en este caso a la competencia”*. Entre
los fenómenos de este mismo género se encuentra la tendencia de los pequeños
industriales a ocultar los inventos técnicos y las mejoras, a evitar que los
otros se enteren de las ocupaciones ventajosas, con el fin de no dar lugar a la
“perniciosa competencia”; así se ha advertido en muchas industrias y tiene
decididamente el carácter de regla general. Los fundadores de una nueva
industria o las personas que
--------------
* Trabajos
de la comisión de kuslares, II, 35-36.
363
perfeccionan en algún sentido una
industria antigua ocultan de sus convecinos por todos los medios las
ocupaciones ventajosas, para lo cual acuden a distintas maniobras (por
ejemplo, para disimular conservan las viejas instalaciones en su empresa), no
dejan entrar a nadie en los talleres, trabajan a escondidas y no dicen nada de
su trabajo ni a sus propios hijos*. El lento desarrollo de la industria de
brochas en la provincia de Moscú “se explica de ordinario por el deseo de los
productores actuales de no tener nuevos competidores. Según se dice, procuran
en la medida de lo posible no dar a conocer sus trabajos a personas extrañas,
hasta el punto de que sólo hay un productor que tenga aprendices de fuera de su
familia”**. Leemos de la aldea de Bezvódnoe, provincia de Nizhni Nóvgorod,
conocida por su producción de artículos de metal: “Es de notar que hasta ahora”
(hasta el comienzo de los años 80; la industria existe desde el comienzo de los
años 50) “los aldeanos de Bezvódnoe guardan celosamente de los campesinos
vecinos el secreto de su arte. Repetidas veces han intentado obtener de la
dirección del subdistrito un acuerdo determinando el castigo para quien enseña
el oficio a otra aldea; como no han conseguido obtener un acuerdo formal,
parece como si éste pesase moralmente sobre todos ellos, hasta el punto de que
no dejan casar a sus hijas con hombres de las aldeas vecinas y hacen lo posible
para que nadie se case con muchachas de los alrededores***”.
--------------
* Véase Trabajos de la comisión de kustares, 11, 81, V, 460; IX, 2526. — Las industrias de la provincia de Moscú,
t. V 1, fascic, I, 6-7, 253; t. VI, fascic. 2. 142; t. VII, fascic. I, segunda
parte, sobre el fundador de la “industria de impresores”. — Las industrias de la provincia de Vladimir,
I, 145, 149. — Informes y estudios, I. 89. — Grigóriev. La producción kustar de cerraduras y cuchillos del distrito de Pávlovo
(anexo a la publicación Volga, Moscú, 1881), pág. 39.—El Sr. V. V. da algunos
de estos hechos en sus Estudios de la industria kustar en Rusia (San
Petersburgo, 1886), pág. 192 y sigs., de ello sólo extrae la consecuencia de
que los kustares no son contrarios a las innovaciones; ni se. le ocurre que
estos hechos caracterizan la situación de clase y los intereses de clase de los
pequeños productores de mercancías en la sociedad moderna.
** Las
industrias de la provincia de Moscú, VI, 2, 193.
*** Trabajos
de la comisión de kustares, IX, 2.404..
364
Los economistas del populismo no se han
limitado a procurar hacer sombra sobre el hecho de que la masa de los pequeños
industriales campesinos pertenece a los productores de mer-cancías; han forjado
incluso toda una leyenda de un supuesto profundo antagonismo entre la
organización económica de las pequeñas industrias campesinas y la gran
industria. La inconsistencia de este criterio se desprende, entre otros, de los
datos antes expuestos. Si el gran industrial no se detiene ante ningún medio
para asegurarse el monopolio, el campesino “kustar” es en este aspecto hermano
suyo; el pequeño burgués trata en el fondo de salva-guardar por sus propios
medios los mismos intereses de clase para la defensa de los cuales el gran
fabricante ansía el proteccionismo, las primas, los privilegios, etc.*
III.
CRECIMIENTO DE LAS PEQUEÑAS INDUSTRIAS DESPUES DE
De lo antes expuesto se desprenden aún
las siguientes particularidades, merecedoras de interés, de la pequeña producción.
La aparición de una nueva industria representa, como hemos observado ya, un
proceso de crecimiento de la división social del trabajo. Por ello, ese proceso
debe necesariamente tener lugar en toda sociedad capitalista, puesto que en
ella se conservan aún, en uno u otro grado, los campesinos y la agricultura
seminatural, puesto que las diversas viejas instituciones y tradiciones
(relacionadas con las malas vías de comuni-cación, etc.) impiden a la gran
industria maquinizada ocupar de modo inmediato el lugar de la industria
doméstica. Cualquier paso en el desarrollo de la economía mercantil conduce
inevitablemente a que los campesinos proporcionen de su seno nuevos y nuevos
industriales; este proceso rotura, por así decir, nuevos campos, prepara
--------------
* Sintiendo que le va a matar la
competencia, el pequeño burgués se esfuerza por frenarla; siente exactamente lo
mismo que su ideólogo, el populista, que el capitalismo hunde los “pilares” que
le son tan caros y procura por ello “impedirlo”, no permitirlo, frenarlo, etc.,
etc.
365
nuevas regiones en las partes más
atrasadas del país o en las ramas más atrasadas de la industria para que
después se apodere de ellas el capitalismo. Ese mismo crecimiento del
capitalismo se manifiesta de un modo totalmente distinto en otras partes del país
o en otras ramas de la industria: no por el aumento, sino por la disminución
del número de pequeños talleres y de obreros que trabajan en su domicilio,
engullidos por la fábrica. Para estudiar el desarrollo del capitalismo en la
industria de un país, se comprende, es preciso diferenciar del modo más
estricto estos procesos: su mezcla no puede por menos de llevar a una plena
confusión de los conceptos*.
El crecimiento de las pequeñas
industrias, que representaba los primeros pasas del desarrollo del capitalismo,
se ha manifestado y sigue manifestándose en
El primero de esos procesos representa
una manifestación de la colonización de las zonas periféricas a que antes
--------------
* He aquí un interesante ejemplo de cómo
en una misma provincia, al mismo tiempo y en la misma industria, transcurren
estos dos distintos procesos. La producción de ruecas es en la provincia de
Viatka un complemento de la producción doméstica de tejidos. El desarrollo de
esta industria anuncia el nacimiento de la producción mercantil, que abarca la
producción de uno de tos instrumentos para la fabricación del tejido. Y vemos
que en las partes alejadas de la provincia, al norte, no se conoce casi la rueca
(Materiales para la descripción de las
industrias de la provincia de Viatka, II, 27), y que allí “podría nacer la
industria”, es decir, podría abrir la primera brecha en la economía natural
patriarcal de los campesinos. Eso, al mismo tiempo que decae ya en otras partes
de la provincia; los investigadores ven la causa probable de esta decadencia en
que “entre los campesinos se extiende más y más el empleo de tejidos de
algodón fabriles” (pág. 26). El crecimiento de la producción mercantil y del
capitalismo se manifiesta ya aquí, por tanto, en el desplazamiento de la
pequeña industria por la fábrica.
366
nos referíamos (capítulo IV, § II). El
campesino industrial de las provincias de Nizhni Nóvgorod, Vladimir, Tver,
Kaluga, etc., al sentir que crece la competencia con el aumento de la población
y el auge de la manufactura y la fábrica capitalistas, con su amenaza para la
producción pequeña, marcha al sur, donde todavía hay pocos “operarios”, los
salarios son altos y la vida, barata. En los nuevos lugares se abrieron
pequeñas empresas, que suponían el comienzo de una nueva industria campesina,
difundida más tarde en las aldeas donde estaba instalada y por sus alrededores.
Las zonas centrales del país, que poseían una cultura indus-trial secular,
ayudaron así al arraigo de esa misma cultura en las partes del país nuevas, que
empezaban a ser pobladas. Las relaciones capitalistas (propias también, como
veremos después, de las pequeñas industrias campesinas) se extendieron de ese
modo a la totalidad del país*.
Pasamos a los hechos que acreditan el
segundo de los procesos arriba indicados. Observare-mos antes que, al dejar
constancia del crecimiento de las pequeñas empresas e industrias campesinas,
no tocamos por ahora lo relativo a la organización económica de las mismas: lo
que sigue acreditará que estas industrias llevan a formar la cooperación
capitalista simple y el capital comercial o bien representan una parte de la
manufactura capitalista.
La industria peletera del distrito de
Arzamás, provincia de Nizhni Nóvgorod, nació en la ciudad de Arzamás y
--------------
* Véase, por ejemplo, S. Korolenko, l.
c., acerca de la migración de los obreros industriales a las zonas periféricas,
donde parte de ellos se queda definitivamente. Trabajos de la comisión de kustares, fascíc. 1 (sobre la
preponderancia de los industriales llegados de las provincias del Centro, en la
provincia de Stavropol); fascíc. III, pág. 34 (asentamiento de los zapateros de
le aldea de Viezdnoe, provincia de Nizhni Nóvgorod, en las ciudades del Bajo
Volga); fascíc. IX (los curtidores de la aldea de Bogoródskoe, de la misma
provincia, han fundado tenerías en toda Rusia). Las industrias de la provincia de Vladimir, IV, 136 (los alfareros
de Vladimir han llevado su industria a la provincia de Astrajan). Conf. Informes y estudios, t. 1, págs. 125,
210; t. II, 160-165, 168, 222, donde se señala en general que “en todo el sur”
predominan los industriales procedentes de las provincias rusas.
367
después fue abarcando gradualmente las
aldeas vecinas y extendiéndose a una zona cada vez mayor. Al principio eran
pocos los peleteros en las aldeas y tenían muchos obreros asalariados; la mano
de obra era barata, puesto que se iba a trabajar para aprender el oficio. Una
vez que lo dominaban, los obreros dispersábanse, abriendo pequeñas empresas y
preparando así un terreno más vasto para el dominio del capital, que en la
actualidad ha sometido a la mayor parte de los industriales*. Haremos la
observación de que esta abundancia de obreros asalariados en las primeras
empresas de la naciente industria y su transformación más tarde en pequeños
patronos constituye el fenómeno más extendido, que tiene un carácter de regla
general**. Evidentemente, representaría un profundo error extraer de ello la
conclusión de que “pese a diferentes consideraciones históricas... no son los
grandes talleres los que se tragan a los pequeños, sino que los pequeños brotan
de los grandes***. La gran dimensión de las primeras empresas no expresa en
modo alguno la menor concentración de la industria; la explicación está en el
reducido número de las mismas y el deseo de los campesinos cercanos de aprender
en ellas un oficio ventajoso. Por lo que se refiere al proceso de difusión de
las industrias campesinas partiendo de los viejos centros entre las aldeas
vecinas, ello se observa en muchísimos casos. En la época posterior a
--------------
* Trabajos
de la comisión de kustares, III.
** El mismo (fenómeno se advierte, por
ejemplo, entre los tintoreros de la provincia de Moscú (Las industrias de la provincia de Moscú, VI, I, 73-99), entre los
sombrereros (ibíd., VI, fascic. I), entre los peleteros (ibíd., VII, fascíc. I,
segunda parte), entre los cerrajeros de Pávlovo (Grigóriev, 1. c., 37-38), etc.
*** El Sr. V. V. no vaciló en extraer
dicha conclusión con motivo de un hecho de este carácter, en Los destinos del capitalismo, 78-79.
368
Arzamás y sus alrededores, artículos
metálicos de la aldea de Burmákino, industria de gorros de la aldea de
Molvitino y su distrito, vidriería, sombrerería y encajes de la provincia de
Moscú, joyería del distrito de Krásnoe Seló, etc.* El autor de un articulo
acerca de las industrias kustares en siete subdistritos del distrito de Tula
estima que es regla general el “aumento del número de artesanos después de
Número de empresas fundadas
Número total no se sa- hace en
el siglo XIX, años
de empresas be cuando mucho 10 20
30 40 50
60 70
523 13 46 3 6 11
11 37 121
275
--------------
* A. Smirnov. Pávlovo y Vorsma, Moscú,
1864. – N. Labzín. Estudio de la
industria de cuchillería, etc., San Petersburgo, 1870. – Grigóriev, 1. c. –
N. Annenski. Informe, etc., en el
núm. 1 de
** Trabajos
de la comisión de kustares, IX, 2303-2304.
*** Las
industrias de la provincia de Moscú, VII, fascíc. I, segunda parte, 196.
**** Los datos de las industrias de
cepillos, alfileres, anzuelos, sombreros, almidón, calzado, gafas, guarniciones
de cobre, flecos y muebles están extraídos de los censos de kustares por
hogares que publica Las industrias de la
provincia de Moscú y del libro del Sr. Isáev que lleva el mismo título.
369
El censo de kustares de Perm ha puesto
de relieve igualmente (según datos relativos al tiempo de aparición de 8.884
pequeñas empresas artesanas y kustares) que la época posterior a
--------------
* Las
industrias de la provincia de Vladimir, III, 242-243.
** M. I. Tugán-Baranovski ha mostrado en
su estudio de los destinos históricos de la fábrica rusa que el capital
comercial representó una condición histórica indispensable para que se formase
la gran industria. Véase su libro La
fábrica, etc. San Petersburgo, 1898.
370
atraído por esos relatos y se lanzó a
montar empresas industriales” (ibíd.). La fabricación de calzado de cuero y
fieltro en algunos lugares del distrito de Alexándrov, provincia de Vladimir,
empezó del modo siguiente: al ver la decadencia de los telares a mano, los
dueños de pequeños talleres donde se hacía indiana gruesa, o de pequeñas
agencias de trabajo a domicilio montaron talleres de otra industria,
contratando a veces oficiales para que les instruyesen y enseñasen a los hijos*.
A medida que la gran industria desplaza el pequeño capital de un tipo de
producción, este capital se orienta a otro tipo, dándole un impulso para su
desarrollo en esa misma dirección.
Las condiciones generales de la época
posterior a
--------------
* Las
industrias de la provincia de Vladimir, II, 25, 270.
** Las
industrias de la provincia de Moscú, tomo VI. fascíc. II, pág. 8
371
personas conocidas con el nombre de
kulaks, de sanguijuelas; sólo examinamos los fenó-menos más ordinarios que se
dan en el medio de la población campesina.”
Los investigadores locales señalan,
pues, la ligazón existente entre la diferenciación de los campesinos y el auge
de las pequeñas industrias campesinas. Y eso es del todo comprensible. De los
dates expuestos en el capítulo II se desprende que la diferenciación del
campesinado agrícola debía necesariamente complementarse con el crecimiento de
las pequeñas industrias campesinas. A medida que decaía la economía natural, un
tipo tras otro de transformación de las materias primas se convertía en una
rama especial de la industria; la formación de la burguesía campesina y del
proletariado rural incrementaba la demanda de productos de las pequeñas
industrias campesinas, proporcionando al mismo tiempo mano de obra libre para
esas industrias y recursos pecuniarios libres*.
IV.
Veamos ahora cuáles son las relaciones
económico-sociales que se forman entre los pequeños productores de mercancías
en la industria. La tarea de determinar el carácter de esas relaciones es del
mismo género que la planteada más arriba, en el capítulo II, con relación a los
pequeños agricultores. En lugar de las dimensiones de la hacienda agrícola,
ahora debemos tomar como base las dimensiones de las haciendas industriales,
clasificar a los pequeños industriales según el volumen de su producción,
examinar el papel del trabajo asalariado en cada grupo, el estado de la
técnica, etc.**. Los datos necesarios para
--------------
* El error teórico fundamental de Sr. N.
–on al hablar de la “capitalización de las industrias” estriba en que no toma
en cuenta los primeros pasos de la producción mercantil y del capitalismo en
sus rases consecutivas. El Sr. N. –on salta directamente de la “producción
popular” al “capitalismo” y luego se asombra con divertida ingenuidad de que le
resulta un capitalismo sin base, artificial, etc.
** Al describir la industria “kustar” de
la provincia de Chernígov, el Sr. Várzer hace constar “la diversidad de
unidades económicas” (por
372
ese análisis los tenemos en los censos
por hogares de los kustares, relativos a la provincia de Moscú*. Para muchas
industrias, los investigadores dan datos estadísticos exactos de la
producción, a veces proporcionan también los relativos a la agricultura de cada
kustar por separado (tiempo en que se abrió la empresa, número de trabajadores
de la familia y asalariados, importe de la producción anual, número de
caballos que posee el kustar, modo de cultivar la tierra, etc.). Los autores no
dan ninguna clase de cuadros de clasificación y nosotros nos hemos visto
obligados a hacerlos por nuestra cuenta, distribuyendo a los kustares de cada
oficio en categorías (I, inferior; II, media, y III, superior) según el número
de traba-jadores (de la familia y asalariados) por empresa, a veces según el
volumen de la producción, por su organización técnica, etc. En general, las
bases para clasificar a los kustares por categorías se han determinado por el
conjunto de todos los datos aducidos en la descripción de la industria, y al
clasificar a los kustares por categorías se han debido tomar diversas bases para
las distintas industrias; en las que son muy pequeñas, por ejemplo, se han
incluido en la categoría inferior las empresas
--------------
una parte, familias con un ingreso de
* Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, tomos VI y VII, Las
industrias de la provincia de Moscú y A. Isáev. Industrias de la provincia de
Moscú, Moscú, 1876-1877, dos tomos. Las industrias de la provincia de Vladimir
inserta esos mismos datos de un pequeño número de industrias. En el presente
capítulo, se comprende, nosotros nos limitamos a examinar las industrias en las
que los pequeños productores de mercancías trabajan para el mercado, y no para
los mayoristas, por lo menos en la inmensa mayoría de los casos. El trabajo
para los mayoristas es un fenómeno más complejo, que examinaremos después. Los
censos por hogares de los kustares que trabajan para mayoristas no sirven para
hacer un juicio de las relaciones entre los pequeños productores de mercancías.
373
con un obrero; en la media, las que
tienen dos obreros, y en la superior las que tienen tres y más, mientras que,
cuando se trata de industrias de mayor dimensión, en la categoría inferior se
incluyen las empresas que tienen de uno a cinco obreros; en la media, las que
tienen de seis a diez, etc. Si no se empleasen distintos procedimientos para
la clasificación sería imposible ofrecer para cada industria los datos relativos a empresas de diferente
dimensión. El cuadro compuesto de ese modo se inserta en los anexos (ver anexo
I) allí se indica cuáles son los índices que han servido para clasificar a los
kustares de cada industria por categorías, se da para cada categoría en cada
industria el número absoluto de empresas, de trabajadores (de la familia y asalariados),
el valor de la producción, el número de empresas con obreros asa-lariados y el
de obreros asalariados; a fin de caracterizar la agricultura de los kustares se
ha calculado la media de caballos por hacienda en cada categoría y el tanto
por ciento de los que cultivan la tierra “con trabajadores” (es decir, que
recurren a la contrata de obreros rurales). El cuadro abarca un total de 37
industrias con 2.278 empresas, 11.833 trabajadores y un valor de la producción
superior a cinco millones de rublos; descontando cuatro industrias, que se
han excluido del resumen general por lo incompleto de sus datos o por su
carácter extraordinario*, hay 33 industrias, 2.085 empresas, 9.427 trabajadores
y una producción por valor de 3.466.000 rublos, que con la enmienda (concerniente
a dos industrias) asciende a cerca de 3.750.000 rublos.
Como no hay necesidad alguna de examinar
los datos de las 33 industrias y eso sería demasiado abrumador, las hemos
dividido en cuatro clases: 1) 9 industrias con un número medio de trabajadores
(de la familia y asalariados) por empresa que oscila de
--------------
* Por este motivo se ha excluido del
resumen la “industria” de porcelana, en la cual hay 20 empresas con 1.817
obreros asalariados. Es típico para señalar la confusión de conceptos reinantes
en nuestro país el que los estadísticos de Moscú las han incluido entre las
industrias “kustares” (véanse los cuadros sinópticos del tercer fascículo del
tomo VII, I. c.).
374
obreros de
Este cuadro resume los datos más
importantes concernientes a las relaciones de las categorías superiores e
inferiores de kustares que nos servirán para conclusiones posteriores. Podemos
ilustrar los datos resumidos de las cuatro clases con un gráfico compuesto
exactamente igual que el del capítulo. II, que nos sirvió para ilustrar la
diferenciación de los campesinos agrícolas. Para cada categoría determinamos el
tanto por ciento con relación al total de empresas, de trabajadores familiares,
de empresas con obreros asalariados, de trabajadores (de la familia y
asalariados, juntos), al valor de la .producción y a todos los obreros
asalariados, y los fijamos (según el método expuesto en el capítulo II) en un
gráfico*.
Examinemos ahora las conclusiones que se
deducen de estos datos.
Comenzamos por el papel del trabajo
asalariado. En las 33 industrias predomina sobre el familiar: el 51% de los
obreros son asalariados; entre los “kustares” de la provincia de Moscú este
tanto por ciento es incluso inferior a la realidad. Hemos contado en 54
industrias de esta provincia el número exacto de obreros asalariados, que
asciende a 17.566 de un total de 29.446, es decir, al 59,65%. Para la provincia
de Perm, el tanto, por ciento de obreros asalariados con relación a todos los
kustares y artesanos juntos asciende al 24,5, y con relación a los productores
de mercancías sólo es del 29,4 al 31,2. Pero éstas son cifras globales, que
abarcan también, como veremos más abajo, a la manufactura capitalista, y no
sólo a los pequeños productores de mercancías. Por ello es mucho más
interesante la conclusión de que el papel
del trabajo asalariado se eleva paralelamente a la ampliación de las
dimensiones de las empre‑
--------------
* Véase el presente volumen, entre las
págs. 374-375. -Ed.
375
376
sas: esto se observa al comparar una
clase con otra y al confrontar las diversas categorías de una misma clase.
Cuanto mayor es la empresa, más elevado es el tanto por ciento de las que
tienen obreros asalariados y más elevado es el tanto por ciento de éstos. Los
economistas del populismo se limitan de ordinario a manifestar que entre los
“kustares” predominan las empresas pequeñas que utilizan exclusivamente
trabajadores de la familia, y para confirmarlo aducen a menudo cifras “medias”.
Como se ha visto por los datos antes expuestos, esas “medias” no sirven para
caracterizar los fenómenos en el aspecto que nos ocupa; el predo-minio
numérico de los pequeños establecimientos con trabajadores de la familia no
altera lo más mínimo el hecho fundamental de que la tendencia de la pequeña producción mercantil se inclina a un empleo
cada vez mayor del trabajo asalariado, a la formación de talleres capitalistas.
Los datos aducidos refutan además otra afirmación de los populistas no menos
extendida: que el trabajo asalariado en la producción de los “kustares” sirve
de hecho para “completar” el trabajo de la familia, que no se recurre a él con
objeto de lucrarse, etc.* La realidad es que también entre los pequeños
industriales -de la misma manera que entre los pequeños agricultores- el creciente empleo del trabajo asalariado
va paralelo al aumento, del número de trabajadores de la familia. En la
mayoría de las industrias vemos que, a pesar de crecer el número de
trabajadores de la familia por una empresa de la categoría inferior a la
superior, también aumenta el empleo del trabajo asalariado. Este último no
nivela, sino que acrecienta las diferencias en la composición familiar de los
“kustares”. El gráfico muestra palmariamente ese rasgo general de las pequeñas
industrias: la categoría superior concentra una masa enorme de obreros
asalariados, a pesar de que es la que más mano de obra familiar tiene. La “cooperación familiar” es, pues, la base de la cooperación
capitalista**. Se comprende, claro es, que esta “ley” se re‑
--------------
* Véase, por ejemplo, Recopilación de datos estadísticos de la
provincia de Moscú, tomo VI, fascíc. I, pág. 21.
** La misma conclusión se desprende de
los datos relativos a los “kustares” de Perm; véase nuestros Estudios, págs.
126-128. (Véase O. C., t. 2, págs. 348-350. -Ed.)
377
Pasamos a los datos relativos al
rendimiento del trabajo. Los que se refieren al valor de la producción por
obrero correspondiente a cada categoría muestran que con el aumento de las dimensiones de la empresa se eleva el rendimiento
del trabajo. Esto se observa en la inmensa mayoría de las industrias y en
todas sus clases sin excepción; el gráfico ilustra palmariamente esta ley,
demostrando que a la categoría superior le corresponde una parte más cuantiosa
de todo el valor de la producción que su proporción en el total de obreros;
esta relación es inversa en la categoría inferior. El valor de la producción
por obrero en las empresas de las categorías superiores resulta del 20 al 40%
más elevado que el correspondiente en las empresas de la categoría más baja.
Cierto, las empresas grandes tienen de ordinario un período de trabajo más
prolongado, a veces utilizan unas materias primas más valiosas que las
378
pequeñas, pero estas dos circunstancias
no pueden eliminar el hecho de que el rendimiento del trabajo en los talleres
grandes es considerablemente más alto que en los pequeños*. Y no puede ser de
otro modo. Las grandes empresas tienen de
--------------
* Acerca de la industria del almidón,
incluida en nuestro cuadro, hay datos relativos a la duración del período de
trabajo en las empresas de distinto tamaño. Resulta (como hemos visto más
arriba) que un obrero da también más cantidad de producto en las empresas
grandes que en las pequeñas cuando el periodo de trabajo es igual.
379
35%); 4) se ven en la precisión de
vender la mercancía más barato, en parte por la desconfianza que despierta el
pequeño “kustar” y en parte por la necesidad que tienen de dinero*. Es notorio
que fenómenos semejantes no se observan sólo entre los ebanistas y que se dan
en la inmensa mayoría de las pequeñas industrias campesinas. Hay que agregar,
por último, que el aumento del valor de los artículos producidos por un obrero
no se observa sólo de la categoría inferior a la superior en la mayor parte de
las industrias; también se da de las industrias pequeñas a las grandes. En la
primera clase de industrias un obrero produce una media de 202 rublos; en la
segunda y la tercera, de unos 400, y en la cuarta, de más de 500 (la cifra
381, atendida la causa antes expuesta, se debe aumentar un 50%). Esta
circunstancia señala la relación entre el alza de precios para las materias
primas y el proceso de desplaza-miento de las empresas pequeñas por las
grandes. Cada paso en el desarrollo de la sociedad capitalista va acompañado
inevitablemente por el encarecimiento de productos como la madera, etc., y, de
ese modo, acelera la ruina de las empresas pequeñas.
De lo expuesto se desprende que las
empresas capitalistas relativamente grandes desempeñan también un papel enorme
en las pequeñas industrias campesinas. Aunque representan una minoría pequeña
en el conjunto de las empresas, concentran, sin embargo, una parte muy grande
del total de los obreros, aún mayor por lo que al importe de toda la producción
se refiere. Así, para 33 industrias de la provincia de Moscú, el 15% de las
empresas de la categoría superior concentra el 45% del importe de la
producción, que para el 53% de las empresas de la categoría inferior es sólo
del 21%. La distribución del ingreso neto de las industrias, se comprende,
debe ser aún incomparablemente menos regular. Los datos del censo de kustares
de Perm de 1894-95 lo ilustran con evidencia. Se‑
--------------
* El pequeño productor lucha con estas
condiciones desfavorables aumentando la jornada de trabajo y haciendo éste más
intenso (1. c., pág. 38). Con la economía mercantil, el pequeño productor sólo
se sostiene en la agricultura y en la industria mediante la reducción del
consumo.
380
separando para 7 industrias las empresas
mayores, obtenemos el cuadro siguiente de la relación entre las empresas
pequeñas y las grandes*
Las empresas grandes, que constituyen
una parte insignificante (menos de 1/10 del total), tienen cerca de 1/5 de
todos los obreros y concentran casi la mitad de toda la producción y alrededor
de 2/5 de los ingresos (uniendo el salario de los obreros y el ingreso de los
patronos). Los patronos pequeños obtienen un ingreso neto considerablemente
inferior al jornal de los obreros asalariados de las empresas grandes; en otro
lugar hemos mostrado con detalle que este fenómeno no representa una
excepción, sino que es la regla general para las pequeñas industrias
campesinas**.
--------------
* Véase nuestros Estudios, pág. 153 y siguientes (véase O. C., t. 2, pág. 382 y
siguientes. -Ed.), donde se insertan
datos para cada industria por separado. Observaremos que todos ellos se
refieren a los agricultores kustares que trabajan para el mercado.
** Los datos aducidos en el texto
permiten ver que las empresas con una producción por valor de más de 1.000
rublos desempeñan un papel muy considerable, incluso predominante, en las
pequeñas industrias campesinas. Recordaremos que nuestra estadística oficial
incluía y sigue incluyendo esas empresas entre las “fábricas” (conf. Estudios, págs. 267, 270 (véase O. C.,
t. 4, págs. 6, 10. -Ed.) y el
capítulo VII, § II). Así pues, si considerásemos permisible para el economista
utilizar la terminología tradicional en boga, más allá de la cual no han ido
nuestros populistas, tendríamos derecho a establecer la “ley” siguiente: entre
las empresas campesinas, de “kustares”, el papel predominante corresponde a las
381
Resumiendo las conclusiones que se
desprenden de los datos examinados, debemos decir que el régimen económico de
las pequeñas industrias campesinas es un régimen pequeño-burgués típico, igual
que el que advertimos antes entre los pequeños agricultores. La ampliación, el
desarrollo y la mejora de las pequeñas industrias campesinas no pueden
producirse de otro modo en la atmósfera económico-social dada más que
diferenciando, por una parte, a la minoría de los pequeños capitalistas y, por
otra parte, a la mayoría de los obreros asalariados o de “kustares
independientes” que arrastran una vida aún más difícil y peor que la del obrero
asalariado. En las más pequeñas industrias campesinas observamos, por tanto,
los embriones más patentes del capitalismo, de ese mismo capitalismo que los
diversos economistas tipo Manílov 109 presentan como algo apartado de la
“producción popular”. Los hechos exami-nados tienen también una importancia
considerable desde el punto de vista de la teoría del mercado interior. El desarrollo
de las pequeñas industrias campesinas conduce a que los patronos más prósperos
amplíen la demanda de medios de producción y de fuerza de trabajo, que obtienen
en las filas del proletariado rural. El número de obreros asalariados al
servicio de los artesanos y pequeños industriales del campo debe ser en toda
Rusia bastante imponente si, por ejemplo, sólo la provincia de Perm cuenta con
unos 6.500*.
381
Resumiendo las conclusiones que se
desprenden de los datos examinados, debemos decir que el régimen económico de
las pequeñas industrias campesinas es un régimen pequeño-burgués típico, igual
que el que advertimos antes entre los pequeños agricultores. La ampliación, el
desarrollo y la mejora de las pequeñas industrias campesinas no pueden
producirse de otro modo en la atmósfera económico-social dada más que
diferenciando, por una parte, a la minoría de los pequeños capitalistas y, por
otra parte, a la mayoría de los obreros asalariados o de “kustares
independientes” que arrastran una vida aún más difícil y peor que la del obrero
asalariado. En las más pequeñas industrias campesinas observamos, por tanto,
los embriones más patentes del capitalismo, de ese mismo capitalismo que los
diversos economistas tipo Manilov109 presentan como algo apartado
de la “producción popular”. Los hechos examinados tienen también una
importancia considerable desde el punto de vista de la teoría del mercado
interior. El desarrollo de las pequeñas industrias campesinas conduce a que los
patronos más prósperos amplíen la demanda de medios de producción y de fuerza
de trabajo, que obtienen en las filas del proletariado rural. El número de
obreros asalariados al servicio de los artesanos y pequeños industriales del
campo debe ser en toda Rusia bastante imponente si, por ejemplo, sólo la
provincia de Perm cuenta con unos 6.500*.
V.
La formación de talleres relativamente
grandes por los pequeños productores de mercancías representa el paso a una
forma más elevada de la industria. De la pequeña producción
--------------
* Agregaremos que las fuentes advierten
también para otras provincias, además de las de Moscú y Perm, relaciones del
todo análogas entre los pequeños productores de mercancías. Véase, por ejemplo,
Las industrias de la provincia de
Vladimir, fascíc. II, censo por hogares de los zapateros y productores de
fieltro; Trabajos de la comisión de
kustares, fascíc. II.
382
dispersa nace la cooperación capitalista simple. “La producción capitalista comienza
de hecho en el momento en que un mismo capital individual ocupa al mismo
tiempo mayor número de obreros, ampliando, por consiguiente, el proceso del
trabajo y proporcionando producto en mayor escala. La acción de mayor número de
obreros en un mismo tiempo, en un mismo lugar (o, si queréis, en un mismo campo
de trabajo) para la producción de una misma clase de mercancías, bajo el mando
de un mismo capitalista, representa histórica y lógica-mente el punto de
partida de la producción capitalista. Con respecto al modo mismo de la
producción, la manufactura, por ejemplo, apenas se distingue en sus comienzos
de la producción artesana gremial por otra cosa que por el mayor número de
obreros ocupados al mismo tiempo por el mismo capital. El taller del maestro
gremial no ha hecho más que ampliarse” (Das
Kapital, I2, S. 329)110.
Precisamente este punto de partida del
capitalismo es el que se observa, por tanto, en nuestras pequeñas industrias
campesinas (“kustares”). Lo distinto de la situación histórica (ausencia o
débil desarrollo de la industria artesana gremial) no hace más que cambiar la
forma de manifestación de las mismas relaciones capitalistas. El taller
capitalista se diferencia en un principio del taller del pequeño industrial
sólo por el número de obreros ocupados al mismo tiempo. Por ello, las primeras
empresas capitalistas, numéricamente en minoría, parecen desaparecer en la masa
general de las empresas pequeñas. Pero el empleo de un número mayor de obreros
con‑
--------------
acerca de la fabricación de ruedas en el
distrito de Medín; fascíc. II. acerca de los curtidores de pellizas del mismo
distrito; fascíc. III, sobre los peleteros del distrito de Arzamás; fascíc. VI,
sobre los productores de fieltro riel distrito de Semiónov y los curtidores del
distrito de Vasil, etc. Conf. Recopilación
de Nizhni Novgorod, tomo IV, pág. 137, el comentario general de A.
Gatsisski sobre las pequeñas industrias comprueba la formación de talleres
grandes. Conf. informe de Annenski sobre los kustares de Pávlovo (antes
indicado), sobre los grupos de familias según la cuantía del salario semanal,
etc., etc., etc. Todas estas indicaciones se diferencian de los censos por
hogares, que nosotros hemos examinado, sólo por su carácter incompleto y por su
pobreza. B1 fondo de la cuestión es igual en todos los sitios.
383
duce inevitablemente a cambios sucesivos
en la producción misma, a una transformación gradual de la producción. Las
diferencias entre los distintos trabajadores (por su fuerza, habilidad, arte,
etc.) son siempre muy grandes con la primitiva técnica manual; esta sola causa
hace ya en extremo precaria la situación del pequeño industrial; su dependencia
de las oscilaciones del mercado adquiere las formas más graves. Cuando en la
empresa hay varios obreros, las diferencias individuales entre ellos se borran
ya en el taller mismo; “la jornada de trabajo conjunta de un gran número de
obreros ocupados al mismo tiempo es ya por si misma una jornada media de trabajo
social”111, y en virtud de ello la producción y la venta de los
productos del taller capitalista adquieren una regularidad y una solidez
incomparablemente mayores. Resulta posible utilizar de un modo más completo
las dependencias, los almacenes, los instrumentos y herramientas de trabajo,
etc.; eso conduce a abaratar el coste de la pro-ducción en los talleres más
grandes*. Para producir en mayor escala y ocupar al mismo tiempo a muchos
obreros se requiere una acumulación bastante considerable de capital, que, con
frecuencia, no se constituye en la esfera de la producción, sino en la del
comercio, etc. La magnitud de este capital determina la forma en que el dueño
participa personalmente en la empresa: es obrero él
--------------
* Acerca de los batihojas112
de la provincia de Vladimir leemos, por ejemplo: “Con un número mayor de
obreros se pueden reducir considerablemente los dispendios; entran aquí los
gastos de luz, corte y aparejos” (Las
industrias de la provincia de Vladimir, III, 188). Los productores de
artículos de cobre de la provincia de Perras necesitan cuando trabajan solos un
juego completo de instrumentos (16 clases); para dos obreros se requiere “el
complemento más insignificante”. “Para un taller de seis u ocho personas la
colección de instrumentos debe ser aumentada tres o cuatro veces. Torno no hay
siempre más que uno, aunque se trate de un taller de ocho personas” (Trabajos de la comisión de kustares, X,
2939). El capital fijo de un taller grande se determina en 466 rublos; para uno
medio es de 294, y para uno pequeño, de 80, mientras que el valor de la
producción asciende a 6.200, 3.655 y 871 rublos. Por consi-guiente, el volumen
de la producción es en las empresas pequeñas 11 veces mayor que el capital
fijo; en las medias, 12 veces, y en las grandes, 14 veces.
384
mismo, cuando su capital es aún muy
pequeño, o abandona el trabajo personal y se espe-cializa en las operaciones
comerciales y de empresario. “Puede establecerse” -leemos en la descripción de
la ebanistería- “una relación entre la situación de dueño del taller y el
número de sus obreros. Dos o tres trabajadores proporcionan al patrono un
beneficio tan pequeño que éste trabaja con ellos... Cinco trabajadores le
proporcionan tanto que, en cierto grado, puede ya liberarse del trabajo
manual, hacer algo el vago y entregarse principalmente a las dos últimas
misiones del dueño” (es decir, a la compra de materiales y a la venta de las
mer-cancías). “En cuanto el número de obreros asalariados llega a diez o
supera esta cifra el patrono deja el trabajo manual e incluso casi cesa de
vigilar a los obreros: contrata aun contramaestre que es quien se encarga de
hacerlo... Se transforma ya en pequeño capitalista, en un 'patrono auténtico'”
(Isáev. Las industrias de la provincia de
Moscú, I, 52-53). Los datos estadísticos que liemos expuesto confirman de
un modo evidente esto último al señalar la disminución del número de
trabajadores familiares cuando se da un número considerable de obreros asalariados.
El autor de El Capital caracteriza del modo siguiente la importancia general
de la cooperación capitalista simple en el desarrollo de las formas
capitalistas de la industria:
“Históricamente, la forma capitalista de
cooperación aparece como opuesta a la hacienda campesina y a la producción
artesana independiente, tenga o no tenga esta última la forma gremial... Del
mismo modo que la fuerza productiva social del trabajo elevada gracias a la
cooperación se presenta como fuerza productiva del capital, la cooperación
misma aparece como la forma específica del proceso de producción capitalista en
oposición al proceso de producción de los trabajadores independientes dispersos
o de los pequeños patronos. Este es el primer cambio que experimenta el proceso
mismo del trabajo como consecuencia de su subordinación al capital... El empleo
simultáneo de un mayor número de obreros asalariados en un mismo proceso de
trabajo, que es condición de este cambio, forma el punto de partida de la
producción capitalista... Por
385
eso, si, de un lado, el modo capitalista
de producción es una necesidad histórica para la transformación del proceso del
trabajo en proceso social, de otro lado, esa forma social del proceso del
trabajo es el modo empleado por el capital para explotar más ventajosamente
este proceso a través de la elevación de su fuerza productiva.
“En su forma simple hasta ahora
examinada, la cooperación coincide con la producción en gran escala, pero no
constituye ninguna forma bien definida, característica, de una época especial
del desarrollo de la producción capitalista. A lo sumo puede tener
aproximadamente ese carácter en los comienzos, artesanos aún, de la
manufactura...” (Das Kapital, I2,
344-345)113.
Más adelante veremos la estrecha ligazón
existente en Rusia entre las pequeñas empresas “kustares” con obreros
asalariados y las formas del capitalismo incomparablemente más desarrolladas y
extendidas con mucha mayor amplitud. En cuanto al papel de estas empresas en
las pequeñas industrias campesinas, más arriba se ha demostrado por medio de
la estadística que dichas empresas crean una cooperación capitalista bastante
amplia a cambio de la anterior producción dispersa y que elevan en medida
considerable el rendimiento del trabajo.
Nuestra conclusión acerca del enorme
papel de la cooperación capitalista en las pequeñas industrias campesinas y de
su significación progresiva se contradice enteramente con la doctrina
populista, muy extendida, del predominio en las mismas de toda clase de
manifes-taciones del “principio de artel”. En realidad, ocurre precisamente lo
contrario; la pequeña industria (y los oficios artesanos) se distingue por la
mayor dispersión de los productores. Las obras de los populistas no han podido
aducir para confirmar el punto de vista opuesto nada más que una selección de
ejemplos aislados, la inmensa mayoría de los cuales no se refiere en absoluto a
la cooperación, sino a una agrupación temporal y en miniatura de patronos y
pequeños patronos para la compra en común de materias primas, para construir
juntos un taller, etc. Semejantes arteles no afectan lo más mínimo, siquiera,
al papel predominante de
386
la cooperación capitalista*. Para
hacerse una idea exacta de cuán amplia es la aplicación real del “principio de
artel” no basta aducir ejemplos tomados al azar de uno u otro sitio; es preciso
tomar los datos de cualquier zona estudiada a fondo y examinar la difusión
relativa y la importancia de unas u otras formas de cooperación. Así son, por
ejemplo, los datos del censo de “kustares” de Perm de 1894-95, y nosotros hemos
mostrado ya en otro lugar (Estudios,
págs. 182-187**) qué asombrosa dispersión de pequeños industriales ponía de relieve
y la gran importancia de las escasísimas empresas grandes. La conclusión
extraída más arriba acerca del papel de la cooperación capitalista no se basa
en ejemplos contados, sino en los datos exactos de los censos por hogares, que
abarcan a decenas de pequeñas industrias diseminadas en distintos sitios.
VI. EL
CAPITAL COMERCIAL EN LAS PEQUEÑAS INDUSTRIAS
Como se sabe, las pequeñas industrias
campesinas engendran en muchísimos casos a mayo-ristas especiales, ocupados
exclusivamente en operaciones de comercio para la venta de los productos y la
compra de materias primas y que de ordinario mantienen sometidos en una u otra
forma a los peque‑
--------------
* Consideramos superfluo aducir ejemplos
para confirmar lo dicho en ci texto; podría darse un sinfín de ellos tomándolos
del libro del Sr. V. V. El artel en la
industria kustar (San Petersburgo, 1895). El Sr. Volguin ha puesto ya de
relieve la verdadera significación de los ejemplos aducidos por el Sr. V. V.
(obra citada, pág. 182 y siguientes) y mostrado el carácter totalmente
insignificante del “principio de artel” en nuestra industria “kustar”.
Señalaremos sólo la siguiente afirmación del Sr. V. V.: “...la unión de varios
kustares independientes en una unidad productiva... no se ve provocada
necesariamente por las condiciones de la com-petencia, lo que se demuestra por
la falta de talleres más o menos grandes con trabajadores asalariados en la
mayoría de las industrias” (93). Hacer una afirmación global como ésta, sin
prueba alguna, es, naturalmente, mucho más sencillo que analizar los datos de
los censos por hogares existentes al particular.
** Véase
387
ños industriales. Examinemos ahora las
relaciones de este fenómeno con el régimen general de las pequeñas industrias
campesinas y cuál es su importancia.
La operación económica fundamental del
mayorista estriba en la compra de la mercancía (producto o materias primas)
para revenderla. Dicho con otras palabras, el mayorista es un representante del
capital comercial. El punto de partida de todo capital -lo mismo del industrial
que del comercial- es la formación de recursos monetarios disponibles en manos
de determinadas personas (entendiendo por disponibles los recursos monetarios
que no deben ser empleados en el consumo personal, etc.). Más arriba, a base de
los datos relativos a la diferenciación del campesinado agrícola e industrial,
se ha señalado con detalle cómo se opera esta diferenciación económica en
nuestra aldea. Estos datos han puesto en claro una de las condiciones que
originan la aparición del mayorista: la dispersión, el aislamiento de los
pequeños productores, la existencia de rivalidad económica y de competencia
entre ellos. Otra condición se refiere al carácter de las funciones que cumple
el capital comercial, es decir, a la venta de los artículos y a la adquisición
de materias primas. Con un desarrollo insignificante de la producción
mercantil el pequeño productor se limita a la venta de los artículos en el
reducido mercado local, venta que a veces se hace directamente al consumidor.
Ello cons-tituye la fase inferior de desarrollo de la producción mercantil,
que apenas si se diferencia de los oficios artesanos. Esa pequeña venta
dispersa (que se encontraba en plena correspon-dencia con la producción
pequeña, dispersa) se hace imposible
a medida que se amplía el mercado. En un mercado grande, la venta debe ser
grande, en masa. Y el carácter pequeño de la producción resulta
incompatiblemente opuesto a la necesidad de una venta en grande, al por mayor.
Atendidas las condiciones económico-sociales dadas, con el aislamiento de los
peque-ños productores y su diferenciación, esta contradicción no podía
resolverse sino reuniendo los representantes de la minoría acomodada la venta
en sus manos, concentrándola. Al adquirir los artículos (o las materias primas)
en gran escala, los mayoristas abarataron los gastos de venta,
388
la que transformaron en grande y
regular, de pequeña, esporádica y mal organizada que era; y esa superioridad
puramente económica de la venta en grande condujo inevitablemente a que el
pequeño productor se viera cortado del mercado e indefenso ante el poderío del
capital comer-cial. Así pues, el pequeño productor cae inevitablemente, dentro
de la economía mercantil, bajo la dependencia del capital comercial, en virtud
de la superioridad puramente económica de la venta en grande, en masa, sobre la
venta pequeña y dispersa*. En la realidad -se cae de su peso- la ganancia de
los mayoristas está con frecuencia lejos de limitarse a la diferencia entre el
costo de la venta en masa y el costo de la venta pequeña, de la misma manera
que la ganancia del capitalista industrial se compone frecuentemente de los
descuentos del salario normal. Sin embargo, para explicar el beneficio del
capitalista industrial debemos admitir que la fuerza de trabajo se vende por
su valor efectivo. De la misma manera, para explicar el papel del mayorista
debemos admitir que la compra y venta de productos está sujeta a las leyes
generales del intercambio comercial. Sólo estas causas económicas del dominio
del capital comercial pueden proporcionar la clave para comprender las diversas
formas que adopta en la realidad y entre las cuales se encuentran
constantemente (esto no ofrece la menor duda) las raterías más ordinarias.
Obrar al contrario -como de ordinario hacen los populistas-, es decir,
limitarse a señalar las diferentes trapazas de los “kulaks” y sobre esa base
eliminar por completo la cuestión de la naturaleza eco‑
--------------
* Acerca del papel del capital
comercial, de los mercaderes, en el desarrollo del capitalismo en su conjunto,
remitimos al lector al tercer tomo de El
Capital. Véase especialmente III, I, págs. 253-254 (trad. rusa, 212) con
respecto a la esencia del capital comercial-mercantil; pag. 259 (trad. rusa,
217) sobre el abaratamiento de la venta por el capital comercial; págs. 278-279
(trad. rusa, 233-234) acerca de la necesidad económica del fenómeno de que la
“concen-tración se produce en la empresa comercial antes que en el taller
industrial”; pág. 308 (trad. rusa, 259) y págs. 310-311 (trad. rusa, 260-261)
con respecto al papel histórico del capital comercial como “condición necesaria
para el desarrollo del modo capitalista de pro-ducción”114
389
nómica del fenómeno, significa colocarse
en el punto de vista de la economía vulgar*.
Para confirmar nuestra tesis acerca de
la ligazón causal necesaria entre la pequeña producción para el mercado y el
dominio del capital comercial, nos detendremos con más detalle en una de las
mejores descripciones de cómo aparecen los mayoristas y qué papel desempeñan.
Nos referimos a la investigación del trabajo de las encajeras de la provincia
de Moscú (Las industrias de la provincia
de Moscú, tomo VI, fascíc. II). El proceso de la aparición de las
“mercaderes” es el siguiente. En los años 1820, es decir, durante el nacimiento
de la industria, y más tarde, cuando aún había pocas encajeras, los compradores
principales eran los terra-tenientes, los “señores”. El productor estaba
próximo al consumidor. A medida que fue exten-diéndose la industria, los
campesinos empezaron a enviar encajes a Moscú “aprovechando cualquier ocasión”,
a través de los que hacían peines, por ejemplo. Las inconveniencias de esta
venta primitiva se dejaron sentir muy pronto: “¿cómo va a ir a ofrecerlos por
las casas el mujik que no trabaja en el oficio?” Comenzaron a encargar la venta
a una de las encajeras, retribuyéndole el tiempo perdido. “Ella misma era la
encargada de llevar el material para hacer los encajes.” Así pues, lo
desventajoso de la venta aislarla conduce a destacar el comercio como una
función especial, cumplida por una persona encargada de recoger los artículos
de muchas oficialas. La proximidad patriarcal en que estas trabajadoras se
encuentran (familiares, vecinas, paisanas de la misma aldea, etc.) despierta
al principio el intento de la organización cooperativa de la
--------------
* El prejuicio de los populistas -que
han idealizado las industrias “kustares” y han pintado el capital comercial
como una dolorosa desviación y no como un atributo necesario de la pequeña
producción para el mercado- ha tenido también reflejo, por desgracia, en los
estudios estadísticos. Así, tenemos numerosos censos por haciendas de kustares
(de las provincias de Moscú, Vladimir, Perm) que han sometido a un estudio
exacto la hacienda de cada pequeño industrial, pero que han pasado por alto la
cuestión de la hacienda de los
mayoristas, de cómo se forma su capital y qué determina la cuantía del mismo,
cuál es el costo de la venta y de la compra para el mayorista, etc. Con)
nuestros Estudios. pág. 169. (Véase
O. C., t. 2, págs. 403-405. -Ed.)
390
venta, el intento de encargársela a una
de ellas. Pero la economía monetaria abre inmedia-tamente brecha en las viejas
relaciones patriarcales y lleva sin tardanza a los fenómenos que hemos señalado
más arriba según los datos generales relativos a la diferenciación de los
campesinos. La producción para la venta enseña a valorar el tiempo en dinero.
Se hace necesario retribuir a la intermediaria por el tiempo perdido y el
trabajo; la intermediaria se acostumbra a esas funciones y empieza a
transformarlas en profesión. “Esos viajes, repelidos varias veces, han formado
el tipo de la mercadera” (1. c., 30).
La persona que va varias veces a Moscú adquiere allí relaciones permanentes,
tan precisas para una venta regular. “Se va formando la necesidad y la
costumbre de vivir con los ingresos de la comisión.” Además de cobrar la
comisión, la mercadera “procura aumentar el precio de las telas, del algodón y
los hilos”, se queda con la diferencia cuando vende los encajes a un precio
mayor del señalado; las mercaderas dicen que han recibido un precio menor que
el designado: “si quieres, lo vendes, y si no, no”. “Las mercaderas empiezan a
llevar mercancías de la ciudad, lo que les produce un beneficio considerable.”
La comisionista se transforma, por consiguiente, en mercadera por su cuenta,
que empieza ya a monopolizar la venta y aprovecha su monopolio para tener
sometidas por completo a las oficialas. Junto a las operaciones comerciales
aparece la usura, el préstamo de dinero a las oficialas, el tomarles a éstas las
mercancías por precios más bajos, etc. “Las muchachas pagan diez kopeks por
cada rublo de venta, aunque com-prenden muy bien que la mercadera les saca aún
más al vender los encajes por mayor precio. Pero no saben en absoluto cómo
arreglar las cosas de otro modo. Cuando les dije que fuesen por turno a Moscú,
me respondieron que sería peor: no saben a quién vender, mientras que la
mercadera conoce ya todos los sitios. La mercadera vende su producto y les trae
encargos, material, modelos (dibujos), etc.; la mercadera les da siempre dinero
adelantado o a préstamo, y hasta se le puede vender directamente una pieza de
encaje cuando la necesidad obliga. Por una parte, la mercadera se transforma
en la persona más necesaria, indispensable;
391
por otra, se va transformando
gradualmente en un elemento que explota mucho el trabajo ajeno, se va
transformando en una mujer-kulak” (32). Es necesario agregar que estos tipos
proceden de los mismos pequeños productores. “Por mucho que he preguntado, resulta
que todas las mercaderas eran antes encajeras, eran, por tanto, personas
conocedoras del oficio; proceden de las encajeras mismas; al principio no
poseían capital alguno, y sólo poco a poco se entregaron al comercio de
percales y otras mercancías, a medida que se iban enriqueciendo con las
comisiones” (31)*. Así pues, no ofrece duda que, dentro de la economía
mercantil, el pequeño productor, además de destacar inevitablemente de su medio
industriales más acomo-dados en general, proporciona en particular representantes
del capital comercial**. Una vez se han formado estos últimos, hácese
inevitable el desplazamiento de la pequeña venta dispersa por la venta en
grande, al por mayor***. He aquí algunos ejemplos de cómo los patronos más
importantes entre los “kustares”, que al mismo tiempo son mayoristas,
organizan la venta. La venta de ábacos de calcular por los kustares de la
provincia de Moscú (ver los datos estadísticos relativos a ellos en nuestro
cuadro, anexo I) se efectúa principalmente en las ferias de toda Rusia. Para
vender por sí mismo en la feria es preciso poseer, en primer lugar, un capital
considerable, ya que allí sólo se efectúan operaciones al
--------------
* Esta formación de mayoristas
procedentes de los mismos pequeños productores es un fenómeno general que los
investigadores comprueban casi siempre, en cuanto tocan la cuestión. Véase, por
ejemplo, la misma indicación acerca de las distribuidoras de trabajo entre las
que confeccionan guantes, de piel fina (Las
industrias de la provincia de Moscú, t. VII, fascíc. it. págs. 175-176),
acerca de los mayoristas de Pávlovo (Grigóriev, I, c., 92) y otros muchos.
** Korsak señaló ya con completa
justicia (en De las formas de la
industria) la relación existente entre el carácter desventajoso de la venta
en pequeña escala (lo mismo que de la compra en pequeña escala de materias
primas) y el “carácter general de la pequeña producción dispersa” (págs. 23 y
239).
*** Con mucha frecuencia, los patronos
importantes entre los kustares, de que hemos hablado con detalle más arriba,
son también mayoristas en parte. Por ejemplo, es un fenómeno muy extendido la
compra de artículos a los pequeños industriales por parte de los grandes.
392
por mayor; en segundo lugar, es preciso
tener un agente que adquiera los artículos en el lugar donde se producen y los
envíe al comerciante. Estas condiciones las satisface el “único campesino
comerciante”, que al mismo tiempo es “kustar”, posee un capital considerable y
se ocupa en montar los ábacos (es decir, en prepararlos con los marcos y las
bolas) y en venderlos; sus seis hijos “se ocupan exclusivamente del comercio”,
así que, para cultivar el nadiel tiene que contratar a dos trabajadores. “No es
extraño -observa el investigador- que pueda llevar sus mercancías a todas las
ferias, mientras que, de ordinario, los comerciantes relativamente pequeños las
venden en los alrededores” (Las
industrias de la provincia de Moscú, VII, fascíc. I, segunda parte, pág.
141). En este caso, el representante del capital comercial se ha diferenciado
aún tan poco de la masa general de “mujiks-labradores” que hasta ha conservado
su hacienda con la tierra de nadiel y una numerosa familia patriarcal. Los
productores de gafas de la provincia de Moscú dependen por completo de los
industriales a quienes venden sus artículos (monturas de gafas). Estos
mayoristas son al mismo tiempo “kustares” que tienen talleres propios;
adelantan a los pobres las materias primas a condición de que vendan sus
artículos al “patrono”, etc. Los pequeños industriales intentaron vender ellos
mismos el producto en Moscú, pero fracasaron: resultó demasiado desventajoso
venderlos en pequeñas cantidades, por valor de unos 10 ó 15 rublos (ibíd., 263).
Entre las encajeras de la provincia de Riazán, las mercaderas obtienen un
beneficio del 12 al 500, del ingreso de las trabajadoras. Las mercaderas “de
peso” han establecido relaciones regulares con los centros de venta y envían la
mercancía por correo, lo que les ahorra los gastos de viaje. Hasta qué punto es
necesaria la venta al por mayor se desprende del hecho de que los comerciantes
consideran que los gastos de venta no se cubren ni aun efectuando operaciones
por valor de
393
oficialas y entregan la mercancía a las
mercaderas grandes. 2) Mercaderas encargadoras, que encomiendan personalmente
los trabajos o compran la mercancía a las intermediarias y la llevan a la
capital, etc. 3) Las mercaderas grandes (dos o tres “casas”), que tratan ya a
través de comisionistas, enviándoles la mercancía y recibiendo encargos de
importancia. A las mercaderas de provincia les resulta “casi imposible” llevar
su mercancía a las tiendas grandes: “las tiendas prefieren tratar con las
mayoristas que les proporcionan grandes partidas de encaje de los dibujos más
diversos”; las mercaderas tienen que vender a estas “proveedoras”; “a través de
ellas conocen todas las circunstancias del negocio; son quienes fijan los precios;
en una palabra, no es posible prescindir de ellas” (Trabajos de la comisión de kustares, X, 2823-2824). Se podría
aumentar muchas veces el número de ejemplos semejantes. Pero con los aducidos
basta y sobra para ver la imposibilidad absoluta de la pequeña venta dispersa
cuando se produce para los grandes mercados. Con la dispersión de los pequeños
productores y su diferenciación completa* la venta en grande sólo puede ser
organizada por el gran capital, que
en virtud de ello coloca a los kustares en un estado de impotencia y dependencia
absolutas. Puede juzgarse por ello lo absurdas que resultan las teorías
populistas en boga cuando recomiendan ayudar al “kustar” “organizando la
venta”. Desde el punto de vista puramente teórico, esas concepciones se hallan
incluidas entre las utopías pequeñoburguesas, basadas en la incomprensión de
los irrompibles lazos existentes entre la producción mercantil y la venta capitalista**. Por lo que se refiere a
los datos
--------------
* El Sr. V. V. afirma que el kustar
sometido al capital comercial “experimenta pérdidas completamente superfluas en
el fondo” (Estudios de la industria
kustar, 150). ¿No cree el Sr. V. V. que la diferenciación de los pequeños
productores es un fenómeno “completamente superfluo” en el fondo, es decir, con
respecto a la economía mercantil, dentro de la cual vive este pequeño
productor?
** “No se trata del kulak, sino de la
insuficiencia de capitales entre los kustares”, declaran los populistas de Perm
(Estudios del estado de la industria
kustar en la provincia de Perm, pág. 8). ¿Y qué es el kulak sino un kustar
con capital? Ahí está el mal: los populistas no quieren investigar
394
de la realidad rusa, los autores de
semejantes teorías los pasan por alto simplemente: se pasa por alto la
dispersión de los pequeños productores de mercancías y su diferenciación completa;
se pasa por alto el hecho de que de entre ellos han salido y siguen saliendo
“mayo-ristas”; que en la sociedad capitalista la venta sólo puede ser
organizada por el gran capital. Si se prescinde de todos estos rasgos de la
realidad desagradable, pero evidente, no es difícil ya, se comprende,
fantasear in's Blaue hinein* **.
No tenemos la posibilidad de adentrarnos
en detalles descriptivos acerca de cómo se manifiesta precisamente el
--------------
ese proceso de diferenciación de los
pequeños productores que transforma a algunos de ellos en patronos y “kulaks”.
* – sin fundamento. -Ed.
** Entre las bases cuasieconómicas de
las teorías populistas se encuentran las consideraciones acerca del poco capital “fijo” y “circulante” necesario
para el “kustar autónomo”. El curso de estas consideraciones
extraordinariamente difundidas, es el siguiente. Las industrias kustarcs
proporcionan grandes beneficios a los campesinos, y por ello es deseable su
implantación. (No nos detenemos en esta divertida idea de que se puede ayudar a
la masa de campesinos en vías de arruinarse transformando cierto número de
ellos en pequeños productores de mercancías.) Y para difundir las industrias
hay que saber el volumen del “capital” que el kustar necesita para mantener el
negocio. He aquí uno de los muchos cálculos de ese género. El kustar de Pávlovo
-nos instruye el Sr. Grigóriev- necesita un “capital” fijo de 3-5 rublos,
10-13-15 rublos, etc. contando el coste de los instrumentos de trabajo, y un
“capital” circulante de 6-8 rublos, contando el gasto semanal para la manutención y las materias primas. “Así pues, el capital
fijo y el circulante (sic!) en el
distrito de Pávlovo son tan reducidos que resulta muy fácil adquirir allí
instrumentos y materiales necesarios para la producción independiente” (sic!!) (1. c., 75). En realidad ¿qué
puede haber “más fácil” que este razonamiento? El proletario de Pávlovo es
transformado en “capitalista” de un plumazo: basta sólo denominar “capital” a
su manutención semanal y a sus insignificantes instru-mentos. ¡El autor se ha
abstraído del capital efectivo de los grandes mayoristas, que han monopolizado
la venta, los únicos que pueden ser “independientes” de facto y que manejan
capitales de miles de rublos! En verdad que son peregrinos estos hombres
acomodados de Pávlovo: durante generaciones enteras han acumulado y continúan
acumulando capitales de miles de rublos valiéndose de toda clase de
injusticias, mientras que, según los últimos descubrimientos, resulta que
¡bastan unas cuantas decenas de rublos de “capital” para ser “independiente”!
395
capital comercial en nuestras industrias
“kustares” y en qué situación impotente y miserable coloca al pequeño
industrial. Además, en el capítulo siguiente deberemos caracterizar el dominio
del capital comercial en la fase superior de desarrollo, cuando (como apéndice
de la manufactura) organiza en gran escala el trabajo capitalista a domicilio.
Aquí nos limitaremos a señalar las formas fundamentales que adopta el capital
comercial en las pequeñas industrias. La forma primera y más simple es la
adquisición de los artículos por el comerciante (o por el dueño de un taller
grande) a los pequeños productores de mercancías. Con un débil desarrollo de la
compra o con la abundancia de mayoristas competidores, la venta de la mercancía
al comerciante puede no diferenciarse de cualquier otra venta; pero en la
generalidad de los casos el mayorista local es la única persona a quien los
campesinos pueden vender siempre los artículos, y entonces el mayorista se
aprovecha de esta situación de monopolio para rebajar desmesuradamente el
precio que paga al productor. La segunda forma del capital comercial estriba en
su unión con la usura: el campesino, siempre necesitado de dinero, pide a
préstamo al mayorista y luego satisface la deuda con su mercancía. En este caso
(que se halla muy generalizado) la venta de la mercancía se efectúa siempre a
precios artificialmente reducidos, que con frecuencia no dejan en manos del
kustar lo que podría recibir un obrero asalariado. Además, las relaciones entre
el acreedor y el deudor llevan inevitablemente a la dependencia personal de
este último, a la explotación usuraria, a que el acreedor aproveche los casos
especiales de necesidad del deudor, etc. La tercera forma del capital comercial
es el pago de los artículos con mercancías, lo que constituye uno de los
métodos ordinarios de los mayoristas rurales. La particularidad de esta forma
estriba en que no es sólo propia de las pequeñas industrias, sino que, en
general, se extiende a todas las fases no desarrolladas de la economía
mercantil y del capitalismo. Sólo la gran industria maquinizada, que dio un
carácter social al trabajo y que rompió radicalmente
396
con todo espíritu patriarcal, ha
desplazado esta forma de explotación usuraria, originando su prohibición legal
para las grandes empresas industriales. La cuarta forma del capital comercial
es cuando el comerciante paga precisamente con las clases de mercancías que el
“kustar” necesita para la producción (materias primas o materiales auxiliares,
etc.). La venta de los materiales de la producción al pequeño industrial puede
también constituir una operación autónoma del capital comercial, completamente
idéntica a la compra de los artículos. Pero si el mayorista empieza a pagar con
las materias primas que el “kustar” necesita, eso representa un paso muy grande
en el desarrollo de las relaciones capitalistas. Después de aislar al pe-queño
industrial del mercado de artículos terminados, el mayorista le aísla ahora
del mercado de materias primas, con lo que coloca definitivamente al kustar
bajo su dependencia. De ahí sólo queda un paso a la forma superior del capital
comercial, en la que el mayorista distribuye directamente los materiales a los
“kustares” para que trabajen a cambio de determinada suma. El kustar se
transforma de facto en obrero
asalariado que trabaja en su casa para el capitalista; el capital comercial del
mayorista se convierte aquí en capital industrial*. Se crea el trabajo
capitalista a domicilio. En las pequeñas industrias se encuentra de un modo
más o menos esporádico; su empleo en masa se refiere a la fase siguiente,
superior, del desarrollo capitalista.
VII. “
Así se titulan de ordinario unos
apartados especiales en las descripciones de las industrias campesinas. Como en
la fase primaria del capitalismo que examinamos el industrial casi no se ha
diferenciado aún del campesino, su ligazón
--------------
* La forma pura del capital comercial
estriba en la compra de la mercancía para vender esa misma mercancía con ganancia. La forma pura del capital
industrial estriba en la compra de la mercancía para venderla una vez transformada, y, por
consiguiente, en la compra de materias primas. etc., y en la compra de fuerza
de trabajo que las transforma.
397
con la tierra constituye en realidad un
fenómeno muy típico, que requiere un examen especial.
Comencemos por los datos de nuestro
cuadro (ver anexo I). Para caracterizar la agricultura de los “kustares” se
aducen en él, en primer lugar, los datos relativos al número medio de caballos
en posesión de los industriales de cada categoría. Reuniendo las 19 industrias
para las que existen datos de este género, obtenemos que a cada industrial
(grande o pequeño) corresponde en conjunto un término medio de 1,4 caballos, y
por categorías: I) 1,1; II) 1,5, y III) 2,0. Así pues, cuanto más alto figura
el patrono por las dimensiones de su hacienda industrial, mayor es su importancia
como agricultor. Los más grandes superan casi dos veces a los pequeños por la
cantidad de ganado de labor. Pero, incluso los industriales más pe-queños (I
categoría) se hallan por encima del campesino medio por el estado de su
hacienda agrícola, pues, en conjunto, en 1877, correspondía a cada hacienda
campesina de la provincia de Moscú 0,87 caballos*. Por consiguiente, a grandes
y pequeños patronos industriales llegan sólo los campesinos relativamente acomodados.
Los campesinos pobres proporcionan más que nada obreros industriales (obreros
asalariados al servicio de los “kustares”, obreros que trabajan fuera del
lugar, etc.), y no patronos industriales. Para la inmensa mayoría de las industrias
de Moscú, lamentablemente, no hay datos relativos a la agricultura de los
obreros asalariados que trabajan en las pequeñas industrias. Constituye una
excepción la sombrerería (ver los datos generales a ella relativos en nuestro
cuadro, anexo I). He aquí unos datos en extremo instructivos acerca de la
agricultura de los sombrereros, patronos y obreros. (Ver el cuadro en la pág.
398. -Ed.)
Así pues, los patronos-industriales
pertenecen a los agricultores que se encuentran en muy “buen estado”, es decir,
a los representantes de la burguesía campesina,
--------------
* Véase Recopilación de materiales estadísticos sobre la situación económica de
la población rural. Ed. del Comité de Ministros. Anexo I; Datos de las
investigaciones de los zemstvos por hogares, págs. 372-373.
398
mientras que los obreros asalariados se
reclutan entre la masa de campesinos arruinados*. Para caracterizar las
relaciones descritas son aún más importantes los datos relativos al modo de
cultivar la tierra por los patronos industriales. Los investigadores moscovitas
han distinguido tres modos de cultivo de la tierra: 1) con el trabajo personal
del dueño de la hacienda; 2) por “contrata”, es decir, ajustando a cualquier
vecino que con sus aperos cultiva la tierra del patrono “caído”. Este modo
distingue a los propietarios poco pudientes, en trance de ruina. Una
significación opuesta tiene el 3er modo: cultivo con “bracero”, es
decir, cuando el patrono contrata trabajadores agrícolas (“de la tierra”);
éstos se ajustan de ordinario para todo el verano y en la época de más trabajo
el patrono envía a menudo obreros del taller para ayudarles. “Por tanto, el
modo de cultivar el suelo con un trabajador 'de la tierra' resulta bastante
ventajoso” (Las industrias de la
--------------
* Es de señalar que el autor de la
descripción de la industria sombrerera tampoco “ha advertido” aquí la
diferenciación de los campesinos en la agricultura ni en la industria. Como
todos los populistas, se ha limitado a hacer unas conclusiones por completo
vacías y banales: “la industria no es obstáculo para ocuparse en la
agricultura” (Las industrias de la
provincia de Moscú, VI, I, pág. 231). Las contradicciones
económico-sociales tanto en el régimen de la industria como en el régimen de la
agricultura han sido, de ese modo, felizmente orilladas.
399
provincia
de Moscú,
VI, I, 48). En nuestro cuadro hemos resumido los datos relativos a este modo de
cultivar el suelo para 16 industrias, de las cuales en 7 no hay en absoluto
patronos que contraten a “trabajadores de la tierra”. En las 16 industrias, los
patronos industriales que contratan obreros agrícolas constituyen el 12%, y por
categorías: I) 4,5%; II) 16,7%, y III) 27,3%. Cuanto más acomodados son los
industriales, con mayor frecuencia se encuentran entre ellos patronos del
campo. El análisis de los datos relativos a los campesinos ocupados en
industrias muestra, por tanto, el mismo cuadro de diferenciación paralela en la
industria y en la agricultura que observamos en el capítulo II a base de los
datos referentes a los campesinos agricultores.
La contrata de “trabajadores de la
tierra” por los patronos-”kustares” constituye en general un fenómeno muy
extendido en todas las provincias industriales. Encontramos, por ejemplo,
indicaciones de la contrata de braceros por los estereros ricos de la provincia
de Nizhni Nóvgorod. Los peleteros de la misma provincia contratan trabajadores
agrícolas, procedentes de ordinario de las aldeas vecinas puramente agrarias.
“Los campesinos comunales del subdistrito de Kimri” ocupados en la fabricación
de calzado “encuentran ventajoso contratar para el cultivo de sus campos a
braceros y obreras que llegan allí en gran número del distrito de Tver y de las
localidades vecinas”. Los pintores de vajilla de la provincia de Kostromá
envían a sus obreros asalariados a trabajar al campo en el tiempo libre de las
ocupaciones de su oficio*. “Los patronos independientes” (batihojas de la
provincia de Vladimir) “tienen trabajadores destinados especialmente a las
labores del campo”; por eso suelen tener sus tierras bien cultivadas, aunque
“no saben en absoluto ni arar ni segar”**. En la provincia de Moscú, toman a su
servicio “trabajadores de la
--------------
* Trabajos
de la comisión de kustares, III, 57, 112; VIII, 1354; IX, 1931, 2093, 2185.
** Las
industrias de la provincia de Vladimir, III, 187, 190.
400
tierra” muchos industriales fuera de los
incluidos en nuestro cuadro; los fabricantes de alfileres, de fieltro y de
juguetes, por ejemplo, envían también a sus obreros a los trabajos del campo;
los “kámushniki”115, batihojas, fabricantes de botones, gorros y
guarniciones de cobre tienen braceros para trabajar el campo, etc.* La
importancia de este hecho -la contrata de obreros
agrícolas por los campesinos industriales-
es muy grande. Muestra cómo incluso en las pequeñas industrias campesinas
empieza a dejarse sentir el fenómeno propio a todos los países capitalistas y
que sirve para confirmar el papel histórico progresivo del capitalismo: el
ascenso del nivel de vida de la población, el aumento de su consumo. El
industrial comienza a mirar de arriba abajo al agricultor “gris” con su
embrutecimiento patriarcal y procura descar-garse de los trabajos agrícolas más
pesados y que peor se pagan. En las pequeñas industrias, que se distinguen por
el menor desarrollo del capitalismo, este fenómeno se manifiesta aún muy
débilmente; el obrero industrial no hace más que empezar a diferenciarse del
obrero agrícola. En las fases siguientes del desarrollo del capitalismo eso se
observa, como veremos, en gran escala.
La importancia de la cuestión de los
“vínculos de la agricultura con la industria” nos obliga a detenernos con más
detalle en el examen de los datos relativos a otras provincias, fuera de la de
Moscú.
Provincia de Nizhni Nóvgorod. Entre un
gran número de estereros decae la agricultura, y éstos abandonan la tierra;
cerca de 1/3 de los campos de siembra de otoño y de los de siembra de primavera
están transformados en “baldíos”. Mas para los “mujiks acomodados” “la tierra
no es ya una mala madrastra, sino una madre amante”: tienen suficiente ganado,
abonos, toman tierra en arriendo, procuran excluir sus lotes del reparto y los
cuidan mejor. “Ahora, el mujik rico se ha transformado en terrateniente,
mientras que el pobre depende de él como un siervo” (Trabajos de la comisión de kustares, III, 65). Los peleteros
--------------
* Las
industrias de la provincia de Moscú, I. c.
401
son “malos labradores”, pero también
entre ellos es preciso distinguir a los patronos más importantes, que “toman en
arriendo tierra a los vecinos pobres”, etc.; he aquí el total de los
presupuestos típicos de los peleteros en .los distintos grupos:
El paralelismo de la diferenciación de
los agricultores e industriales se manifiesta aquí con plena evidencia. El
investigador dice de los herreros que la “industria es más importante que la
labranza” para los patronos ricos, por una parte, y para los campesinos sin
tierra, por otra (ibíd., IV, 168).
--------------
* Trabajos
de la comisión de kustares, III, 38 y siguientes. Las cifras indicadas se
determinan aproximadamente, según datos del autor, para cuánto tiempo les basta
el trigo propio.
402
En Las
industrias de la provincia de Vladimir se ha estudiado con muchísimo más
detalle que en cualquier otra obra lo concerniente a la correlación de la
industria y la agricultura. Para muchas industrias se ofrecen datos exactos de
la agricultura no sólo de los “kustares” en general (esas cifras “medias”, como
se desprende claramente de todo lo expuesto, son por completo ficticias), sino
de la agricultura de los diferentes grupos y categorías de “kustares”: grandes
patronos, patronos pequeños y obreros asalariados; maestros intermediarios y
tejedores; los labradores-industriales y el resto de los campesinos; hogares
ocupados en industrias locales y de fuera de la aldea, etc. La conclusión
general que de estos datos hace el Sr. Jarizoménov es que si se divide a los
“kustares” en tres categorías: 1) grandes industriales; 2) industriales
pequeños y medios, y 3) obreros asalariados, se observa un empeoramiento de la agricultura de la primera categoría a la
tercera, una disminución de la cantidad de tierra y de ganado, un aumento del
tanto por ciento de haciendas “caídas”, etc.*. Lamentablemente, el Sr.
Jarizoménov ha enfocado estos datos de un modo demasiado estrecho y unilateral,
sin tomar en cuenta el proceso paralelo e independiente de diferenciación de los
campesinos agricultores. Por eso no ha extraído de ellos la conclusión que se
desprendía inevitablemente: que en la agricultura, lo mismo que en la
industria, los campesinos se escinden en pequeña burguesía y proletariado
rural**. Por eso, al descri‑
--------------
* Véase Yuridicheski Véstnik, 1883, t. XIV, núms. 11 y 12.
** Se advierte lo próximo que el Sr.
Jarizoménov se hallaba de esta conclusión por la siguiente característica del
desarrollo económico posterior a
403
bir las distintas industrias desciende a
menudo hasta las consideraciones populistas tradi-cionales acerca de la
influencia de la “industria” en general sobre la “agricultura” en general
(ver, por ejemplo, Las industrias de la
provincia de Vladimir, II, 288; III, 91), es decir, que llega a pasar por
alto las profundas contradicciones existentes en la estructura misma tanto de la industria como de la agricultura, contradicciones
que él mismo se ha visto obligado a señalar. El Sr. V. Prugavin, otro investigador
de las industrias de la provincia de Vladimir, es un representante típico de
las concepciones populistas al particular. He aquí un ejemplo de su modo de
razonar. El tejido de telas de algodón en el distrito de Pokrov “no puede ser
reconocido en términos generales como un principio dañino (sic!!) en la vida agrícola de los hombres que lo practican” (IV,
53). Los datos atestiguan el mal estado de la agricultura entre la gran mayoría
de los tejedores y que entre los maestros intermediarios se halla muy por
encima del nivel general (ver la misma obra); los cuadros muestran que algunos
maestros intermediarios contratan también obreros rurales. Conclusión: “la
industria y la agricultura marchan de la mano, condicionando su mutuo
desarrollo y florecimiento” (60). Es el tipo de frases con las cuales se vela
el que el desarrollo y florecimiento de la burguesía campesina van de la mano
en las industrias y en la agricultura*.
--------------
un mercado vasto y alejado, ofrecen
muchas oportunidades al campesino-comerciante o industrial emprendedor. Todo lo
que se hallaba por encima del nivel económico medio, se asienta con rapidez,
desarrolla el comercio y la industria y extiende en cantidad y calidad su
explotación. Todo lo que se encontraba por debajo de este nivel, cae,
desciende, pasa a las filas de los que no tienen tierras, hacienda, caballos.
Los campesinos se disgregan en grupos de kulaks, de hombres medianamente
acomodados y de proletarios sin hacienda. El elemento kulak de los campesinos
adopta con rapidez todas las costumbres del medio culto; vive como los señores;
de el se forma la clase, enorme por su cuantía numérica, de las capas
semicultas de la sociedad rusa” (III, 20-21).
* A frases como ésta se limita también
al tratar la cuestión el Sr. V. V. en el capítulo VIII de sus Estudios de la industria kustar en Rusia.
404
Los datos relativos al censo de kustares
de Perm de 1894-95 han puesto de relieve los mismos fenómenos: la agricultura
de los pequeños productores de mercancías (patronos y patronos minúsculos) es
la más elevada y emplea trabajadores del campo; entre los artesanos, la
agricultura es inferior, y entre los kustares que trabajan para mayoristas su
estado es el peor (lamentablemente, no se han reunido datos acerca de la
agricultura de los obreros asalariados y de los diversos grupos de patronos).
El censo ha puesto de manifiesto también que los “kustares” no dedicados a la
agricultura se distinguen relativamente de los que la practican: 1) por un
rendimiento del trabajo más elevado; 2) por un volumen incomparablemente mayor
del ingreso neto de la industria; 3) por un nivel cultural más elevado y la
instrucción primaria más difundida. Todo ello son fenómenos que confirman la
conclusión antes hecha de que incluso en la primera fase del capitalismo se
observa la tendencia de la industria a elevar el nivel de vida de la población
(ver Estudios, pág. 138 y
siguientes*).
Por último, ligada a la cuestión de las
relaciones entre la industria y la agricultura, se encuentra la circunstancia
siguiente. Las empresas mayores tienen, de ordinario, un período de trabajo
más prolongado. Por ejemplo, en la ebanistería de la provincia de Moscú, el
período de trabajo para los que emplean maderas ordinarias es igual a 8 meses
(el taller tiene aquí por término medio 1,9 obreros); para los que hacen
muebles curvos es de 10 meses (2,9 obreros por empresa), y para los que hacen
muebles grandes, de 11 meses (4,2 obreros por empresa). Entre los zapateros de
la provincia de Vladimir el período de trabajo en 14 talleres pequeños es igual
a 40 semanas, y en 8 grandes (9,5 obreros por
--------------
“La labranza apoya a la industria”
(205). “Las industrias kustares constituyen uno de los baluartes más seguros
de la agricultura en las provincias industriales” (219). ¿Pruebas? Cuantas se
quieran: ¡tomad, por ejemplo, a los
patronos curtidores, fabricantes de almidón y de aceite (ibíd., 224), etc.
y veréis que su agricultura se halla por encima del nivel general.
* Véase O. C., t. 2, pág. 364 y sigs. -Ed.
405
empresa contra 2,4 en las pequeñas), de
48 semanas, etc.*. Este fenómeno, se comprende, hállase relacionado con el gran
número de obreros (de la familia, industriales asalariados y agrícolas
asalariados) en las empresas grandes, y nos aclara la gran estabilidad de las
últimas y su tendencia a especializarse en la actividad industrial.
Hagamos ahora un balance de lo expuesto
acerca de “la industria y la agricultura”. De ordinario, en la fase inferior
del capitalismo, la que estamos examinando, el industrial casi no se ha
diferenciado aún del campesino. La unión de la industria y la agricultura
desempeña un papel muy importante en el proceso que lleva a intensificar y
profundizar la diferenciación de los campesinos: los acomodados y ricos abren
talleres, toman a su servicio obreros salidos del proletariado rural y acumulan
recursos en dinero para operaciones comerciales y usurarias. Al contrario, los
campesinos pobres proporcionan los obreros asalariados, kustares que trabajan
para los mayoristas y los grupos inferiores de los pequeños patronos kustares,
los más sometidos al poder del capital comercial. La unión de la pequeña
industria y la agricultura da, pues, solidez a las relaciones capitalistas y
las desarrolla, extendiéndolas de la industria a la agricultura y viceversa**.
El proceso de
--------------
* Las fuentes se han enumerado más
arriba. El mismo fenómeno ponen de manifiesto los censos por hogares de los
productores de cestos, guitarras y almidón en la provincia de Moscú. El censo
de kustares de Perm indicaba también que el período de trabajo era más
prolongado en los talleres grandes (véase Estudio
del estado de la industria kustar en la provincia de Perm, pág. 78.
Lamentablemente, no se dan datos exactos al particular).
** En la industria lanera de la
provincia de Vladimir, por ejemplo, los grandes “fabricantes” y maestros
intermediarios se distinguen por el mayor nivel de la agricultura. “En los
momentos de estancamiento de la producción, los maestros intermediarios tratan
de comprar fincas, de entregarse a la hacienda, y abandonan por completo la
industria” (Las industrias de la
pro-vincia de Vladimir, II, 131). Merece la pena recalcar este ejemplo, ya
que hechos semejantes dan a veces motivo a los populistas para concluir que
“los campesinos vuelven de nuevo a la agricultura”, que “los exiliados del
suelo deben ser vueltos a la tierra” (Sr. V. V. en el núm. 7 de Véstnik Europi, año 1884).
406
separación, entre la industria y la
agricultura, inherente a la sociedad capitalista, se manifiesta en esta fase en
su aspecto más embrionario, pero se manifiesta ya y lo que es de particular
importancia de un modo totalmente distinto a como se lo imaginan los
populistas. Al decir que la industria no “daña” a la agricultura, el populista
ve este daño en el abandono de la agricultura a cambio de una industria
ventajosa. Pero semejante idea del asunto es una ficción (y no una conclusión
de los hechos), y una ficción mala, porque no tiene en cuenta las
contradicciones que encierra todo el régimen económico de los campesinos. El
proceso de separación entre la industria y la agricultura va relacionado con la
diferenciación de los campesinos, y se opera por .vías distintas en ambos polos
de la aldea: la minoría acomodada monta empresas industriales, las amplía,
mejora la agricultura, contrata braceros para el cultivo de la tierra, consagra
cada vez una mayor parte del año a la industria y -en cierto grado del desarrollo
de esta última- encuentra más ventajoso separar la empresa industrial de la
agrícola, es decir, dejar la agricultura a cargo de otros miembros de la
familia o vender las dependencias, el ganado, etc., y convertirse en pequeño
burgués, en comerciante*. La separación entre la industria y la agricultura va
precedida en este caso de la formación de relaciones capitalistas en la
agricultura. En el otro polo de la aldea, la separación entre la industria y la
agricultura estriba en que los campesinos pobres se arruinan y se transforman
en obreros asalariados (industriales y agrícolas). En este polo de la aldea no
son las ventajas de la industria, sino la necesidad y la ruina, lo que obliga a
abandonar la tierra y no sólo la tierra, sino también el trabajo industrial
independiente; el proceso por el que la industria se separa de la agricultura
es aquí un proceso de expropiación del pequeño productor.
--------------
* “Los campesinos explicaban que algunos
patronos-industriales acomodados se habían trasladado últimamente a Moscú por
motivos de su negocio.” La industria de
cepillos según las investigaciones de 1895, pág. 5.
407
VIII. “
Tal es la fórmula predilecta de los
populistas, con la que los señores V. V., N. –on y compañía piensan resolver la
cuestión del capitalismo en Rusia. El “capitalismo” separa la industria de la
agricultura; la “producción popular” las une en la hacienda campesina típica y
normal: en esta simple contraposición se encierra una buena parte de su teoría.
Nosotros podemos ahora hacer un balance de la cuestión de cómo nuestro
campesino “une la industria y la agricultura” en la práctica, ya que más arriba
han sido examinadas con detalle las relaciones típicas entre los campesinos
agrícolas y los industriales. Enumeraremos las variadas formas de “unión de la
industria y la agricultura” que se observan en el régimen económico de la
hacienda campesina rusa.
1) La agricultura patriarcal (natural)
se une a las industrias domésticas (es decir, a la trans-formación de las
materias primas para consumo propio) y a la prestación personal para el
terrateniente.
Este tipo de unión de las “industrias”
campesinas a la agricultura es el más típico del régimen económico medieval y
constituye necesariamente una parte del mismo*. De esa economía patriarcal -en
la que no hay aún en absoluto ni capitalismo, ni producción mercantil, ni
circulación de mercancías-, en
2) La agricultura patriarcal se une con
la industria en forma de oficios artesanos.
Esta forma de unión se halla todavía muy
cerca de la anterior; sólo se diferencia porque aquí aparece la circulación
mercantil cuando el artesano cobra en dinero y va al
--------------
* En el capítulo IV del libro antes
indicado, Korsak da testimonios históricos del siguiente tipo, por ejemplo: “el
abad distribuía (en la aldea) lino para hilar”, los campesinos estaban
obligados a servir al dueño de la tierra “durante la recolección y en trabajos
accesorios”116.
408
mercado a comprar herramientas, materias
primas, etc.
3) La agricultura patriarcal se une a la
pequeña producción de artículos manufacturados con destino al mercado, es
decir, a la producción mercantil en la industria. El campesino patriarcal se
transforma en pequeño productor de mercancías, que tiende, como hemos
demostrado, al empleo del trabajo asalariado, es decir, a la producción
capitalista. Premisa de ello es ya un cierto grado de diferenciación de los
campesinos: hemos visto que los patronos pequeños y muy pequeños en la
industria pertenecen, en la mayoría de los casos, al grupo acomodado o rico de
los campesinos. A su vez, también el desarrollo de la pequeña producción
mercantil en la industria da un mayor impulso a la diferenciación de los
campesinos agricultores.
4) La agricultura patriarcal se une al
trabajo por contrata en la industria (y también en la agricultura)*.
Esta forma representa un complemento
indispensable de la anterior: allí es el producto lo que se hace mercancía;
aquí es la fuerza de trabajo. La pequeña producción mercantil en la industria
va acompañada necesariamente, como hemos visto, de la aparición de los obreros
asalariados y los kustares que trabajan para los mayoristas. Esta forma de
“unión de la agricultura y la industria” es común a
--------------
* Según se ha señalado más arriba, en
nuestras obras de economía y en nuestra estadística económica reina tal
confusión de terminología que entre las “industrias” campesinas se incluye la
industria doméstica, el pago en trabajo, los oficios artesanos, la pequeña
producción mercantil, el comercio, el trabajo por contrata en la industria, el
trabajo por contrata en la agricultura, etc. Ahí va un ejemplo de cómo utilizan
los populistas esa confusión. Al cantar la “unión de la industria y la
agricultura”, el Sr. V. V. señala para ilustrarla la “industria forestal” y el
“trabajo de los peones”: “él (el campesino) es fuerte y está habituado a los
trabajos rudos; por eso es capaz de hacer cualquier trabajo de peón” (Estudio de la industria kustar, 26).
Este hecho figura entre otros muchos para confirmar la conclusión siguiente:
“vemos la protesta contra la separación de las ocupaciones”, “la solidez del
régimen de la producción, constituido ya en el período de predominio de la
economía natural” (41). ¡Así pues, hasta la transformación del campesino en
obrero forestal o en peón se ha tornado, entre otras cosas, como prueba de la
solidez de la economía natural!
409
todos los países capitalistas, y una de
las particularidades más relevantes de la historia de Rusia después de
5) La agricultura pequeñoburguesa
(comercial) se une a las industrias pequeñoburguesas (pequeña producción mercantil
en la industria, pequeño comercio, etc.).
Esta forma se distingue de la tercera en
que las relaciones pequeñoburguesas abarcan aquí, además de la industria, la
agricultura. Esta forma, la más típica de la unión de la industria y la
agricultura en la hacienda de la pequeña burguesía rural, es propia por ello de
todos los países capitalistas. Sólo a los economistas del populismo ruso les
aguardaba el honor de descubrir el capitalismo sin pequeña burguesía.
6) El trabajo asalariado en la
agricultura se une al trabajo asalariado en la industria. Más arriba se ha
hablado ya de cómo se manifiesta esta
unión de la industria y la agricultura y de cuál es su papel.
Así pues, las formas de “unión de la
agricultura y las industrias” entre nuestros campesinos se distinguen por una
extraordinaria variedad: algunas son expresión del régimen económico más
primitivo, con predominio de la economía natural; otras manifiestan un alto
grado de desarrollo del capitalismo; entre unas y otras hay numerosos peldaños
intermedios. De limi-tarse a fórmulas generales (del tipo de “unión de la
industria y la agricultura” o “separación de la industria de la agricultura”)
no se puede dar un paso para poner en claro el proceso real del desarrollo del
capitalismo.
IX.
ALGUNAS OBSERVACIONES SOBRE
La esencia del problema de los “destinos
del capitalismo en Rusia” se presenta a menudo en nuestro país como si lo
principal fuese la cuestión de ¿con qué
rapidez? (es decir, ¿con qué rapidez se desarrolla el capitalismo?). En
realidad,
410
tienen una importancia incomparablemente
mayor las cuestiones de ¿cómo
precisamente? y ¿de dónde? (es
decir, ¿cuál fue la estructura económica precapitalista en Rusia?). Los errores
más graves de la economía populista estriban precisamente en las equivocadas
respuestas que dan a esas dos preguntas, es decir, en la representación errónea
de cómo se desarrolla precisamente el capitalismo en Rusia, en la idealización
falsa de la estructura económica precapitalista. En el capítulo II
(parcialmente también en el III) y en el presente hemos examinado las fases más
primitivas del capitalismo en la pequeña agricultura y en las pequeñas
industrias campesinas; en el curso de ese examen nos hemos visto obligados a
señalar repetidas veces los rasgos de la estructura económica precapitalista.
Si ahora intentamos reunirlos obtendremos la conclusión de que la aldea
precapitalista era (en el aspecto económico) una red de pequeños mercados locales, que unían a grupos minúsculos de
pequeños productores dispersos tanto por el aislamiento de su hacienda como por
la masa de barreras medievales que se alzaban entre ellos y por los restos de
la dependencia medieval.
Por lo que se refiere a la dispersión de
los pequeños productores, donde se manifiesta con más relieve es en su
diferenciación, de la que se ha dejado constancia más arriba, tanto en la
agricultura como en la industria. Pero la dispersión está lejos de limitarse a
ello. Unidos por la comunidad en minúsculas sociedades fiscal-administrativas
y de posesión territorial, los campesinos se hallan escindidos por su división
en numerosísimos grupos y categorías según la dimensión del nadiel, la cuantía
de los pagos, etc. Tomemos aunque sólo sea la recopilación estadística del
zemstvo de la provincia de Sarátov; los campesinos se dividen aquí en las
siguientes categorías: “dárstvenniki”, propietarios, propietarios plenos,
labriegos del Estado, labriegos del Estado con posesión comunal, labriegos del
Estado con tierras chetvertnie117, labriegos del Estado antiguamente
siervos de los terratenientes, labriegos de tierras de la familia imperial,
arrendatarios de lotes del Estado, campesinos sin
411
tierra, propietarios antes siervos de
los terratenientes, instalados en fincas redimibles, pro-pietarios antiguamente
siervos de tierras de la familia imperial, campesinos propietarios, colonos,
“dárstvenniki” antes siervos de terratenientes, propietarios que antes fueron
labriegos del Estado, liberados, no sujetos a pago de tributos, labriegos
libres118 temporalmente depen-dientes, antiguos fabriles, etc., y
después hay aún campesinos inscritos, forasteros, etc. Todas estas categorías
se distinguen por la historia de las relaciones agrarias, por la dimensión de
los nadieles y de los pagos, etc., etc. Y dentro de las categorías hay un
sinfin de distinciones parecidas: a veces, hasta los campesinos de una misma
aldea se hallan divididos en dos grupos completamente distintos: “antes
pertenecientes al Sr. N. N.” y “antes pertenecientes a
Tomad a los campesinos como artesanos o
pequeños indus-
412
triales y veréis lo mismo. Sus intereses
no rebasan el pequeño término de las aldeas vecinas. A consecuencia de la
insignificante capacidad del mercado local, no entran en contacto con los
industriales de otras zonas; temen como al fuego la “competencia”, que
destruye impla-cablemente el paraíso patriarcal de los pequeños artesanos e
industriales, no molestados por nada ni por nadie en su rutinario vegetar. La
competencia y el capitalismo cumplen con relación a estos pequeños industriales
un útil trabajo histórico, sacándolos de sus rincones perdidos y alzando ante
ellos todos los problemas ya planteados ante las capas más desarrolladas de la
población.
Además de las formas primitivas de la
artesanía, las formas primitivas del capital comercial y usurario son también
un anejo imprescindible de los pequeños mercados locales. Cuanto más apartada
está la aldea, cuanto más lejos se encuentra de la influencia del régimen
nuevo, capitalista, de los ferrocarriles, de las grandes fábricas y de la gran
agricultura capitalista, más fuerte es el monopolio de los comerciantes y
usureros locales, mayor es la sumisión en que mantienen a los campesinos de los
alrededores v más burdas son las formas que adquiere esta sumisión. El número
de esas pequeñas sanguijuelas es enorme (comparado con la escasa cantidad de
productos que obtienen los campesinos), y para denominarlas existe una rica
colección de calificativos locales: recordad a todos esos prasoli, shibái, schetínniki, mayaki, ivashi, bulini, etc., etc. El
predominio de la economía natural, que determina la escasez y carestía del
dinero en la aldea, lleva a que la importancia de todos estos “kulaks” resulte
desmesuradamente grande comparándola con el volumen de su capital. La
dependencia en que los campesinos se hallan con respecto a los que tienen
dinero adquiere inevitablemente la forma de avasallamiento usurario. De la
misma manera que no es posible imaginarse el capitalismo desarrollado sin un
gran capital comercial-mercancía y capital comercial-dinero, resulta inconcebible
la aldea precapitalista sin pequeños comerciantes y mayoristas, que son los
“amos” de los pequeños mercados locales. El capitalismo reúne estos mercados,
los agrupa en uno
413
grande, nacional, y, después mundial,
destruye las formas primitivas de la explotación usuraria y de la dependencia
personal, profundiza y extiende las contradicciones que en forma embrionaria se
observan también en el campesinado comunal y, de ese modo, prepara su solución.
______________
CAPITULO
VI
LA
MANUFACTURA CAPITALISTA Y EL TRABAJO CAPITALISTA A DOMICILIO
I.
CONSTITUCION DE LA MANUFACTURA Y SUS RASGOS FUNDAMENTALES
Por manufactura se entiende, corno es
sabido, la cooperación basada en la división del trabajo. Por su origen, la
manufactura se acerca directamente a las “primeras fases del capitalismo en la
industria” más arriba descritas. Por una parte, los talleres con un número más
o menos considerable de obreros van implantando gradualmente la división del
trabajo, y, de ese modo, la cooperación capitalista simple se convierte en
manufactura capitalista. Los datos estadísticos de las pequeñas industrias de
la provincia de Moscú aducidos en el capítulo anterior muestran palmariamente
el proceso de ese nacimiento de la manufactura: los talleres más grandes de
todas las industrias de la cuarta clase, de algunas industrias de la tercera y
de muy contadas de la segunda aplican de modo sistemático la división del
trabajo en vasta escala y por eso se deben incluir entre los tipos de
manufactura capitalista. Posteriormente se darán datos más completos acerca de
la técnica y la economía de algunas de estas industrias.
Por otra parte, hemos visto que, cuando
el capital comercial alcanza en las pequeñas industrias el grado superior de su
desarrollo, reduce ya al productor a la situación de obrero asalariado, que
elabora materias primas ajenas a cambio de un pago a destajo. Si el desarrollo
sucesivo lleva a que en la producción se implante una división sistemática del
trabajo, que transforma la técnica del pequeño productor, si el ”mayorista”
separa algunas operaciones de detalle v las encarga a obreros asalariados
414
415
en su taller, si junto a la distribución
del trabajo a domicilio y en ligazón indisoluble con ella aparecen los talleres
grandes (pertenecientes a menudo al mismo mayorista), donde el trabajo está
dividido, tenemos ante nosotros otro género de proceso de nacimiento de la
manufactura capitalista*.
La manufactura tiene gran importancia en
el desarrollo de las formas capitalistas de la industria; es un eslabón
intermedio entre la artesanía y la pequeña producción mercantil con formas
primitivas del capital y la gran industria maquinizada (la fábrica). Aproxima
la manufactura a las pequeñas industrias el hecho de que su base siga siendo
la técnica manual, de que, por ello, las grandes empresas no puedan desplazar
radicalmente a las pequeñas, no puedan arrancar por completo al industrial de
la agricultura. “La manufactura no se hallaba en condiciones ni de abarcar la
producción social en todo su volumen ni de transformarla hasta la misma raíz (in ihrere Tiefe). Se levantaba como una
obra del artificio económico sobre la amplia base del artesanado urbano y las
industrias domésticas rurales”**. Aproxima la manufactura a la fábrica la
formación del gran mercado, de las grandes empresas con obreros asalariados, del
gran capital, al que se hallan sometidas por completo las masas de los obreros
desposeídos.
Está en las publicaciones rusas tan
extendido el prejuicio de que la llamada producción “fabril” se halla
divorciada de la “kustar”, de que la primera tiene un carácter “artificial” y
la segunda “popular”, que estimamos de especial importancia revisar los datos
relativos a todas
--------------
* Acerca de este proceso de nacimiento
de la manufactura capitalista, véase Marx, Das
Kapital, III, 318-320, trad. rusa, 267-270119.
“La manufactura no nació en el seno de
los antiguos gremios. Es el comerciante quien se transformó en el jefe del
taller moderno y no el antiguo maestro de los gremios” (Misére de la philosophie, 190). Ya hemos tenido ocasión de enumerar
en otro sitio los índices fundamen-tales del concepto de manufactura según
Marx. [Estudios, 179. (Véase O. C.,
t. 2, págs. 416-418.Ed)].
** Das
Kapital, 12, S. 383120.
416
las ramas más importantes de la
industria transformativa y poner de manifiesto cuál fue su organización
económica después de salir de la fase de pequeñas industrias campesinas y antes
de ser transformadas por la gran industria maquinizada.
II. LA
MANUFACTURA CAPITALISTA EN LA INDUSTRIA RUSA
Comenzaremos por la industria
transformativa de las sustancias fibrosas.
1)
Industrias textiles
El tejido de lienzos, paños, telas de
algodón y seda, pasamanería, etc., tenía en todos los sitios de nuestro país la
organización siguiente (antes de aparecer la gran industria maquinizada). A su
cabeza se hallaban grandes talleres capitalistas, con decenas y cientos de
obreros asalaria-dos; los patronos de esos talleres, que poseían cuantiosos
capitales, efectuaban en gran escala la compra de materias primas, parte de las
cuales elaboraban en sus empresas, distribuyendo el resto del hilo y de la
urdimbre entre los pequeños productores (“svetiólochniki”, “zaglodi”121,
maestros intermediarios, campesinos “kustares”, etc.), que hacían en su casa o
en pequeños talleres la tela a destajo. La producción misma se basaba en el
trabajo manual, y entre los obreros se distribuían las siguientes operaciones
separadas: 1) teñido del hilo; 2) devanado del hilo (en lo que con frecuencia
se especializaban las mujeres y los niños); 3) urdido del hilo (obreros
“urdidores”) ; 4) tejido; 5) enrollado de la trama para el tejido (trabajo de
los bobinadores, niños en su mayor parte). A veces, en los talleres grandes
había incluso obreros especiales, “pasadores” (que pasan los hilos de la
urdimbre por los ojales de los lizos y los dardos del peine) *. La división del
trabajo no
--------------
* Conf. Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Moscú, t.
VII, fascíc. III (Moscú, 1883), págs 63-64.
417
suele efectuarse sólo por operaciones,
sino también por artículos, es decir, que los tejedores se especializan en la
producción de una clase de tela determinada. La separación de algunas
operaciones para hacerlas en casa no cambia, naturalmente, nada en el régimen
económico de la industria de ese tipo. Los pequeños talleres o las casas donde
trabajan los tejedores no son más que secciones exteriores de la manufactura.
La base técnica de esa industria es la producción manual con una vasta y. sistemática
división del trabajo; desde el punto de vista económico vemos la formación de
capitales enormes, que disponen de la compra de materias primas y de la venta
de artículos en un mercado muy amplio (nacional), y que tienen sometida por
completo a la masa de proletarios tejedores; un escaso número de grandes
empresas (manufacturas en el sentido estricto) domina a la masa de las
pequeñas. La división del trabajo lleva a que de entre los campesinos salgan
oficiales especialistas; se forman centros no agrícolas de manufactura, como
la aldea de Ivánovo, provincia de Vladimir (desde 1871, ciudad de
Ivánovo-Voznesensk; hoy es un centro de la gran industria maquinizada) ; la
aldea de Velíkoe, provincia de Yaroslavl, y otras muchas de las provincias de
Moscú, Kostromá, Vladimir y Yaroslavl, que se han transformado ya hoy en
poblados fabriles*. Ordinariamente la industria organizada de ese modo se
divide en nuestras obras de economía y estadística en dos partes: los
campesinos que trabajan en sus casas o en locales y talleres no muy grandes,
etc., se incluyen entre la industria “kustar”, mientras que los
locales y talleres. mayores entran en el número de “fábricas” (además, son
incluidas completamente al azar, ya que no existen unas reglas exactamente
establecidas y empleadas con arreglo a normas uniformes para separar las pequeñas
empresas de las grandes, los pequeños locales, de las manufacturas, y los
obreros ocupados en su casa, de los que trabajan en el taller
--------------
* Véase en el
capítulo que sigue la relación de los poblados de este tipo más importantes.
418
del capitalista)*. Semejante
clasificación, que coloca en un lado a ciertos obreros asalariados y en otro a
ciertos patronos que contratan (además de los obreros que trabajan en sus
estable-cimientos) a esos, mismos obreros asalariados precisamente, representa,
claro es, un non-sens desde el
punto de vista científico.
Ilustraremos lo expuesto con los datos
minuciosos de una “industria textil kustar”: la sedería de la provincia de
Vladimir**. La “industria de la seda” es una manufactura típicamente
capitalista. Predomina el trabajo manual. La mayoría de las empresas son
pequeñas (179 de 313, es decir, el tienen de uno a cinco obreros), pero en su
mayor parte no son independientes y se encuentran muy lejos de las grandes por
su importancia en el volumen global de la producción. Las empresas con 20-150
obreros representan el 8% del total (25), pero con-centran el 41,5% de los
obreros y dan el 51% del valor de la producción. De todos los obreros ocupados
en esta industria (2.823) hay 2.092, es decir, el 74,1%, asalariados. “En la
pro-ducción se practica la división del trabajo por artículos y por operaciones.”
Hay muy pocos tejedores que sepan hacer al mismo tiempo “terciopelo” y “raso”
(los dos artículos más importantes de esta producción). “La división del
trabajo por operaciones dentro del taller sólo se observa de manera estricta en
las fábricas grandes” (es decir, en las manufacturas) “con obreros
asalariados”. Sólo hay 123 patronos completamente independientes, que adquieren
por sí mismos las materias primas y venden el producto en el mercado; tienen
242 trabajadores familiares y “dan ocupación a 2.498 obreros asalariados, la
mayor parte de los cuales
--------------
* En el capítulo siguiente daremos
ejemplos de esa confusión.
** Véase Las industrias de la provincia de Vladimir, III. Sería imposible y superfluo dar datos
minuciosos de todas las industrias textiles descritas en nuestras obras
relativas a la producción de los kustares. Además, en la mayoría de esas
industrias reina ya actualmente la fábrica. Sobre los “tejedores kustares”
véase también Recopilación de datos
estadísticos de la provincia de Moscú,
tomos VI y
VII. – Trabajos de la comisión
de kustares. – Materiales para el estudio del trabajo manual.
– Informes y estudios. –
Korsak, 1. c.
419
trabaja a destajo”; disponen, por tanto,
de 2.740 obreros, o el 97% del total. Está claro, pues, que la distribución de
trabajo a domicilio por esos manufactureros a través de los “zaglodi” no
representa en absoluto una forma especial de la industria; sólo es una de las
operaciones del capital en la manufactura. El Sr. Jarizoménov observa con razón
que la “masa de las pequeñas empresas con un reducidísimo número de grandes y
el insignificante número de obreros que corresponden por término medio a una empresa
(7 1/2) encubren el verdadero carácter de la producción” (1. c., 39). La
especialización de las ocupaciones, propia de la manufactura, se manifiesta
aquí visiblemente en el hecho de que los industriales se separen de la
agricultura (abandonan la tierra, por una parte, los tejedores empobrecidos y,
por otra, los grandes manufactureros) y de que se forme un tipo especial de
población industrial que vive con una “comodidad” incomparablemente mayor que
los agricultores y que mira de arriba abajo al mujik (1. c., 106). Nuestra
estadística fabril se ha limitado siempre a registrar una pequeña parte,
tomada al azar, de esta industria *.
La “pasamanería” de la provincia de
Moscú representa una manufactura capitalista con una organización del todo
análoga**. Lo mismo ocurre con la industria de indiana del distrito de
Kamishin, provincia de Sarátov. Según la Guía de 1890 había allí 31 “fábricas”
con 4.250 obreros y una producción por valor de 265.000 rublos, mientras que la
Relación da una “oficina distribuidora” con 33 obreros en la
--------------
* Recopilación estadística militar ha
sabido calcular que en 1866 había en la provincia de Vladimir 98 fábricas (!)
de seda con 98 obreros y una producción por valor de 4.000 rublos (!). Según la
Guía, en 1890 había 35 fábricas con
2.112 obreros y una producción por valor de 936.000 rublos. La Relación daba para 1894-95 las cifras de
98 fábricas, 2.281 obreros y 1.918.000 rublos, más 2.477 obreros “fuera de las
empresas”. ¡Prueben aquí a separar a los “kustares” de los “obreros fabriles”!
** Según la Guía en 1890 había friera de Moscú 10 fábricas de pasamanería con
303 obreros y una producción por valor de 58.000 rublos. Pero la Recopilación de datos estadísticos de la
provincia de Moscú (t. VI, fascíc. II) da 400 empresas con 2.619 obreros
(de ellos, el 72,8%, asalariados) y una producción por valor de 963.000
rublos.
420
empresa y una producción por valor de
47.000 rublos. (¡Por tanto, en 1890 se mezclaron los obreros que trabajaban en
las empresas y fuera de ellas!) Según los investigadores locales, en 1888 había
ocupados en la producción de indiana unos 7.000 telares*, que daban producto
por valor de 2.000.000 de rublos; debe tenerse en cuenta que “unos cuantos
fabricantes dirigen todo el negocio”; para ellos precisamente trabajan los
“kustares”, incluidos niños de 6 y 7 años, a cambio dé 7 u 8 kopeks diarios
(Informes y estudios, tomo I) **. Etc.
2)
Otras ramas de la industria textil. La producción de fieltro
Si juzgamos por los datos de la
estadística fabril oficial, la producción de fieltro ofrece un desarrollo muy
débil del “capitalismo”: en toda la Rusia europea no hay más que 55 fábricas
con 1.212 obreros, que dan producto por valor de 454.000 rublos (Guía de 1890). Pero estas cifras sólo
dan un fragmento tomado al azar de una industria capitalista muy desarrollada.
La provincia de Nizhni Nóvgorod ocupa el primer puesto por el desarrollo de la
producción “fabril” de fieltro, y dentro de ella el centro principal está en la
ciudad de Arzamás y en la barriada suburbana de Viezdnaya Slobodá (poseen 8
“fábricas” con 278 obreros y una producción por valor de 120.000 rublos; en
1897 había 3.221 habitantes, y en la aldea de Krásnoe, 2.835). Precisamente en
los alrededores de estos centros, se halla
--------------
* Resumen
de informes de los inspectores de trabajo, 1903 (San Petersburgo, 1906)
estima que en toda la provincia de Sarátov hay 33 agencias distribuidoras con
10.000 obreros. (Nota a la segunda
edición.)
** El centro de esa industria es el
subdistrito de Sosnovka, para el que en 1886 el censo del zemstvo daba 4.626
familias con una población de 38.000 habitantes de ambos sexos y 291 empresas
industriales. En el subdistrito hay un 10% del total de las familias sin casa
(contra el 6,2% para el distrito) y un 44,5% de las familias sin siembras
(contra el 22,8% para el dis-trito). Véase Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Sarálov, t. XI. También aquí, por
consiguiente, ha creado la manufactura capitalista centros industriales que
apartan a los obreros de la tierra.
421
desarrollada la producción de fieltro de
los “kustares”, que ocupa a unas 243 empresas y 935 obreros, y que da un
producto por valor de 103.847 rublos (Trabajos de la comisión de kustares, V).
Para mostrar con claridad la organización económica de la producción de fieltro
en esta zona intentaremos emplear un procedimiento gráfico, representando con
signos especiales a los productores que ocupan un lugar especial en el régimen
común a toda la industria. (Ver el cuadro en la pág. 422. -Ed.)
Está claro, pues que la separación de
las industrias “fabril” y “kustar” es puramente artificial, que nos encontramos
con un régimen de industria único e íntegro que corresponde por completo al
concepto de manufactura capitalista*. Desde el punto de vista técnico, es una
producción manual. El trabajo está organizado a base de la cooperación, basada
en la división del trabajo, que aquí se observa en una forma doble: por
artículos (unas aldeas hacen fieltro; otras, botas de fieltro, sombreros,
plantillas, etc.), y por etapas (por ejemplo, toda la aldea de Vasíliev Vrag calandra sombreros y plantillas para la
aldea de Krásnoe, donde el artículo semifabricado se termina definitivamente,
etc.). Esta cooperación es capitalista, pues a su cabeza se halla el gran
capital, que ha creado las grandes manufacturas y ha sometido (mediante una
compleja red de relaciones económicas) a un gran número de pequeñas empresas.
La inmensa mayoría de los productores se han convertido ya en obreros
parciales, que trabajan para los patronos en condiciones extremadamente
antihigiénicas **. La antigüedad de la industria y las
--------------
* Observaremos que la representación
gráfica expuesta es característica para todas las industrias rusas organizadas
según el tipo de la manufactura capitalista: en todos los lugares vemos a la
cabeza de ellas empresas grandes (a veces se incluyen entre las “fábricas”) que
tienen sometida por completo a la masa de los establecimientos pequeños; en una
palabra, la cooperación capitalista basada en la división del trabajo y en la
producción manual. La manufactura forma el centro no agrícola, de la misma
manera exactamente, en la mayoría de las industrias restantes.
** Trabajan desnudos, a una temperatura
de 22º a 24º Reaumur. El aire está lleno de partículas pequeñas y grandes de
polvo, de lana y de
422
---------------‑
basura de toda clase. El suelo de las
“fábricas” es de tierra (en los lavaderos, precisamente), etc.
* Las fuentes se indican en el texto. El
número de empresas es, aproximadamente, la mitad que el de obreros (52 empresas
en Vasíliev Vrag, 5+55+110 en la aldea de Krásnoe y 21 en cuatro aldeas
pequeñas). Por el contrario, la cifra 8 para la ciudad de Arzamás y la barriada
de Viezdnaya Slobodá indica el número de “fábricas”, y no de obreros.
423
relaciones capitalistas del todo
cuajadas hacen que quienes se dedican a ella se separen de la agricultura: ésta
se encuentra en plena decadencia en la aldea de Krásnoe, y la vida de sus
habitantes se distingue de la vida de los agricultores*.
La industria del fieltro tiene una
organización del todo análoga en otras muchas zonas. En 1889, en 363 comunidades
del distrito de Semiónov, perteneciente a la misma provincia, había 3.180
hogares con 4.038 trabajadores que practicaban esta industria. De 3.946
obreros, sólo 752 producían para la venta; 576 eran asalariados y 2.618
trabajaban para los patronos, la mayor parte con el material de éstos. 189
hogares distribuían trabajo entre otros 1.805. Los grandes patronos tienen
talleres con obreros asalariados, cuyo número llega a 25, y compran lana por
valor de unos 10.000 rublos anuales**. Allí los llaman miliarios; tienen un giro de capital de
--------------
* No carece de interés señalar aquí la
jerga especial de los vecinos de Krásnoe; es un rasgo típico del carácter
cerrrado territorial propio de la manufactura. “En la aldea de Krásnoe las
fábricas se llaman povarni (cocinas),
en el habla matroiski... El habla matroiski es una de las muchas ramas de
la jerga de los ofeni (vendedores
ambulantes), que tiene tres derivaciones principales: el ofenski propiamente dicho, hablado de modo especial en la provincia
de Vladimir, el galivonski, en la de
Kostromá, y el matroiski, en las de
Nizhni Nóvgorod y Vladimir” (Trabajos de
la comisión de kustares, V, pág. 465). Sólo la gran industria ma-quinizada
destruye por completo el carácter local de las relaciones sociales,
sustituyéndolas por las relaciones nacionales (e internacionales).
** Materiales
para la tasación de las tierras de la provincia de .Nizhni .Nóvgorod, t. XI,
Nizhni Nóvgorod, 1893, págs. 211-214.
*** Trabajos
de la comisión de kustares, VI.
424
empresas hasta con 60 obreros *. De las
29 “fábricas” de fieltro de la provincia de Kostromá, 28 se hallan concentradas
en el distrito de Kíneshma; tienen 593 obreros que trabajan en ellas y 458
ocupados fuera (Relación, págs.
68-70; dos empresas sólo tienen obreros que trabajan fuera. Aparecen ya también
máquinas de vapor). Por los Trabajos de
la comisión de kustares (XV) sabemos que de los 3.908 bataneros y
fieltreros existentes en esta provincia, 2.008 se hallan concentrados
precisamente en el distrito de Kíneshma. La mayoría de los fieltreros de
Kostromá se halla formada por productores dependientes u obreros asalariados
que trabajan en talleres extremadamente antihigiénicos**. En el distrito de
Kaliazin, provincia de Tver, vemos, por una parte, el trabajo domiciliario para
los “fabricantes” (Relación, 113),
mientras que, por otra parte, precisamente este distrito es un nido de
fieltreros “kustares”; de él salen hasta 3.000 hombres que pasan por el
descampado de “Zimniak” (en los años 60 estaba allí la fábrica de paños de
Alexéev) y forman “un enorme mercado obrero de bataneros y fieltre-ros”***. En
la provincia de Yaroslavl nos encontramos con el mismo fenómeno de trabajo para
los “fabricantes” fuera de los talleres (Relación,
115) y con los mismos “kustares” que trabajan para los patronos comerciantes
con la lana de éstos, etc.
3) La
producción de sombreros, gorros, cáñamo y cuerdas
Más arriba hemos citado los datos
relativos a la industria sombrerera de la provincia de Moscú ****. Por ellos
se ve que 2/3 de toda la producción y de todos los obreros se hallan
concentrados en 18 empresas que tienen una media de 15,6 trabajadores
asalariados*****.Los
--------------
* Informes
y estudios, III.
** Las
industrias de la provincia de Vladimir, II.
*** Ibíd., pág. 271.
**** Véase anexo 1 al capítulo V,
industria Nº 27.
***** Algunas de estas empresas han sido
incluidas a veces entre las “fábricas”. Véase, por ejemplo, la Guía, 1879, pág. 126.
425
sombrereos “kustares” hacen sólo parte
de las operaciones : preparan las copas, vendidas después a los comerciantes de
Moscú, que tienen sus “empresas donde se remata el artículo”; a su vez, las
“cortadoras” (mujeres que cortan lana fina) trabajan en sus casas para los
“kustares” sombrereros. Vemos, pues, aquí, en su conjunto, la cooperación
capitalista, basada en la división del trabajo y envuelta por una densa red de
diversas formas de dependencia económica. En el centro de esta industria (aldea
de Kliónovo, distrito de Podolsk), se ha puesto de manifiesto con claridad que
los industriales se han separado de la agricultura (especialmente entre los
obreros asalariados)* y que se ha elevado el nivel de consumo de la población:
viven “mucho más limpios”, se visten de percal e incluso de paño, adquieren
samovares, abandonan las viejas costumbres, etc., provocan-do con eso los
amargos lamentos de quienes allí son adoradores de la vida antigua**. La nueva
época ha hecho que aparezcan hasta sombrereros que marchan a trabajar a otros
lugares.
La producción de gorros de la aldea de
Molvítino, distrito de Bui, provincia de Kostromá, es una manufactura
capitalista típica***. “La industria gorrera es la principal ocupación en
Molvítino y en otras 36 aldeas.” Abandonan la agricultura. Después de 1861, la
industria se desarrolló mucho; las máquinas de coser se hicieron de uso
corriente. En Molvítino hay 10 talleres que trabajan todo el año, con 5-25 oficiales
y 1-5 oficialas. “El mejor taller tiene un movimiento de capital de unos
100.000 rublos al año.”**** También se da la distribución de trabajo a
domicilio (por ejemplo, las mujeres preparan en casa el material para la copa
de los gorros). La división del trabajo estropea a los obreros, que trabajan en
las condiciones higiénicas más desfavorables y que con frecuencia
--------------
* Véase más arriba, capítulo V, § VII.
** Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, VI, fascíc. I, págs.
282-287.
*** Véase Trabajos de la comisión de
kustares, XI, e Informesy estudios, III.**** No sabemos por qué casualidad
talleres semejantes no se han incluido nunca entre las “fábricas”.
426
quedan tísicos. Como consecuencia del
gran tiempo que lleva existiendo la industria (más de 200 años) la habilidad de
esos oficiales es extraordinaria; los oficiales de Molvítino son conocidos en
las capitales y en las lejanas regiones periféricas.
El centro de la industria del cáñamo en
el distrito de Medín, provincia de Kaluga, es el pueblo de Polotniani Zavod,
localidad grande (3.685 habitantes según el censo de 1897), con pobla-ción sin
tierras y muy industrial (más de 1.000 “kustares”); ahí se encuentra el punto
más importante de las industrias “kustares” del distrito de Medín*. La
industria del cáñamo se halla organizada del modo siguiente: los patronos
grandes (hay tres, de los cuales el mayor es Erojin) poseen talleres con obreros asalariados y capitales más o menos
cuantiosos para la compra de materias primas. El cáñamo lo cardan en la
“fábrica” y las hilanderas lo hilan en sus casas; el torcido se efectúa en la fábrica y en las casas. Preparan la urdimbre en la
fábrica y tejen en la fábrica y en las casas. En 1878 se contaban 841
“kustares” dedicados a la industria del cáñamo; Erojin es tenido por “kustar” y
por “fabricante”; en 1890 y 1894-95 declaró tener respectivamente 94 y 64
obreros; según Informes y estudios
(tomo II, pág. 187) para él trabajan “cientos de campesinos”.
Las aldeas industriales de Nizhni
Izbílets y Verjni Izbílets, distrito de Gorbátov, que tampoco están entregadas
a la agricultura, son los centros de la producción cordelera de la provincia
de Nizhni Nóvgorod **. Según datos del Sr. Kárpov (Trabajos de la comisión, fascíc. VIII) se trata de una zona única,
Gorbátov-Izbílets, cordelera; parte de los pequeños burgueses de la ciudad de
Gorbátov se halla también dedicada a la industria, además de que Verjni y
Nizhni Izbílets son “casi parte de la misma”; los habitantes viven como se vive
en las ciudades, beben té todos los días, se visten con tela
--------------
* Trabajos
de la comisión de kustares, II.
** Según la estadística de los zemstvos
(fascíc. VII de Materiales, Nizhni
Nóvgorod, 1892), en 1889 reunían 341 y 119 hogares con 1.277 y 540 habitantes.
Hogares con nadie] había 253 y 103. Hogares con industrias, 284 y 91, de ellos
257 y 32 no dedicados a la agricultura. Sin caballos, 218 y 51. Dan el nadie]
en arriendo, 237 y 53.
427
y ropas compradas y comen pan blanco. En
total, la industria ocupa a cerca de % de la población de 32 aldeas; hasta
4.701 trabajadores (2.096 hombres y 2.605 mujeres) con una producción por valor
aproximado de 1.500.000 rublos. La industria lleva unos 200 años de vida, y en
la actualidad se halla en decadencia. La organización es la siguiente: todos
trabajan para 29 patronos con el material de éstos, cobran a destajo, se
encuentran “en la dependencia más completa de los empresarios” y trabajan de
El censo de kustares de 1894-95 registró
en la provincia de Perm 68 empresas cordeleras campesinas con 343 obreros (de
ellos, 143 asalariados) y una producción por valor de 115.000 rublos**. A la
cabeza de estas pequeñas empresas hay grandes
--------------
* Conf. Recopilación de Nizhni Nóvgorod, t. IV, artículo del sacerdote
Róslavlev.
** Estudio
del estado de la industria de los kustares en la provincia de Perm, pág.
158; en los totales del cuadro hay una falta o errata de imprenta
428
manufacturas incluidas en esta cifra: 6
patronos tienen 101 obreros (91 asalariados) y producen por valor de 81.000
rublos*. El régimen de producción de estas grandes empresas puede servir de
ejemplo más destacado de la “manufactura orgánica” (según Marx)122,
es decir, de una manufactura en la que diferentes obreros llevan a cabo
diversas operaciones para la transformación consecutiva de las materias primas: 1) agramado del cáñamo; 2)
cardado; 3) hilado; 4) recogida déla hilaza en vueltas; 5) alquitranado; 6)
devanado en el tambor; 7) paso de los hilos a través de los agujeros de la
plancha guía; 8) paso de los hilos por los tubos metálicos; 9) torcido de los
cordones, fabricación de las cuerdas y su recogida**.
La organización de la industria del
cáñamo en la provincia de Oriol es, por lo visto, del mismo género: entre el
considerable número de pequeñas empresas
campesinas se destacan manufacturas grandes, de manera especial en las
ciudades, y que son incluidas entre las “fábricas” (según la Guía de 1890, en la provincia de Oriol
había 100 fábricas de espadar cáñamo con 1.671 obreros y con una producción por
valor de 795.000 rublos). Los campe-sinos trabajan en la industria del cáñamo
“para los comerciantes” (probablemente, para los mismos manufactureros) con el
material de estos últimos y a destajo, y las actividades se dividen en
operaciones especiales: unos agraman el cáñamo, otros lo hilan, otros lo limpian
de agramiza y aún otros hacen girar la rueda. El trabajo es muy duro; muchos
enferman de tisis y hernia.' Hay tanto polvo que “sin costumbre no se puede
resistir un cuarto de hora”. Trabajan en simples cobertizos, de sol a sol y de
mayo a septiembre ***.
--------------
* Ibíd., pág. 40 y el cuadro 188. Según
todas las probabilidades, estas mismas empresas figuran también en la Relación, pág. 152. Para confrontar las
empresas grandes y las pequeñas hemos separado a los productores de mercancías
que son agricultores, véase Estudios, pág.
156. (Véase O. C., t. 2, págs. 387-388. -Ed.)
** La industria kustar de la provincia de Perm en la
Exposición de Liberia y los Urales, fascíc. I11, pág. 47 y
siguientes.
*** Véase las recopilaciones
estadísticas de los zemstvos de los distritos de Trubchevsk, Karáchev y Oriol,
provincia de Oriol, También se advierte
429
4) Producción de artículos de madera
El modelo más típico de manufactura
capitalista en este terreno es la industria baulera. Según datos de los
investigadores de Perm, por ejemplo, “su organización es la siguiente: unos
cuantos grandes patronos, que tienen talleres con obreros asalariados, compran
los materiales y
en parte fabrican los artículos en su local, pero más que nada
distribuyen las materias primas entre los pequeños talleres encargados de hacer
determinadas piezas, luego las montan en sis talleres y cuando el baúl está
rematado envían la mercancía al mercado. La división del trabajo... se emplea
aquí en gran escala: la confección del baúl completo se divide en 10 ó 12
operaciones, que se efectúan separadamente por los kustares encargados de hacer
cada una de las partes. La industria se halla organizada a base de la
agrupación de los obreros encargados de operaciones parciales (Teilarbeiter, se
llaman en El Capital) a las
órdenes del capital”*. Es una manufactura heterogénea (heterogene Manufaktur, según
Marx123), en la que los distintos obreros no
hacen operaciones consecutivas para la transformación de las materias primas
en producto, sino que preparan las partes de éste, que luego son montadas. La
pre-ferencia que los capitalistas muestran por el trabajo domiciliario de los
“kustares” se explica en parte por el carácter ya indicado de la
manufactura y en parte (de modo principal) porque el trabajo de los obreros
ocupados en su casa se paga menos**. Observaremos que los talleres
relativamente grandes de esta rama son incluidos a veces entre las “fábricas”
***
--------------
la ligazón de las grandes manufacturas con las pequeñas
empresas campesinas en el hecho de que entre estas últimas se desarrolla
asimismo el empleo de trabajo asalariado: 16 campesinos del distrito de Oriol,
por ejemplo, propietarios de hiladuras, tienen 77 obreros.
* V. Ilin. Estudios, pág. 176. (Véase O.
C., t. 2, pág. 414.-Ed.)
** Véase en el mismo sitio, pág. 177,
datos exactos acerca del censo de kustares de Perm. (Véase O. C., t. 2, pág. 414-415.-Ed.)
*** Véase la Guía y la Relación, ambas
relativas a la provincia de Perm y la aldea de Névianski Zavod (no agrícola),
centro de la “industria kustar”.
430
A juzgar por todo, la industria baulera
del distrito de Múrom, provincia de Vladimir, está organizada del mismo modo; la Relación indica para ella 9
“fábricas” (todas basadas en el trabajo manual) con 89 obreros en las mismas y 114 que trabajan en sus casas y una
producción por valor de 69.810 rublos.
Análoga organización existe, por
ejemplo, en la industria de vehículos de la provincia de Perm: de la masa de
pequeñas empresas se destacan les talleres de montaje con obreros asalariados;
los pequeños kustares son obreros detallistas que hacen las distintas partes de
los vehículos con material propio y con el de los “mayoristas” (es decir, los
propietarios de los talleres de montaje)*. Acerca de los “kustares” que hacen
vehículos en la provincia de Poltava, leemos que en el pueblo de Ardón hay
talleres con obreros asalariados y con distribución del trabajo a domicilio
(los mayores patronos llegan a tener 20 obreros que trabajan fuera)**. En la
producción de vehículos urbanos de la provincia de Kazán se observa que el
trabajo se halla dividido por artículos: unas aldeas producen sólo trineos,
otras, carros, etc. “Los coches urbanos llegan de los pueblos ya montados por
completo (pero sin herrajes, sin ruedas y sin varas) a los comerciantes de
Kazán que los han encargado, quienes los pasan a los kustares herreros para
que les pongan las partes metálicas. Los coches van después a las tiendas y los
talleres de la ciudad, donde los rematan definitivamente, es decir, los tapizan
y los pintan... Kazán, donde antes se colocaban las guarniciones de hierro de
los vehículos urbanos, ha ido transmitiendo poco a poco esta actividad a los
kustares, que cobran menos que los oficiales de la ciudad...”*** Por
consiguiente, el capital prefiere distribuir las labores a domicilio, ya que
con ello abarata la fuerza de trabajo. La organización de la industria de
vehículos, según hemos visto en los datos aducidos, constituye en
--------------
* Conf. nuestros Estudios, págs. 177-178. Véase O. C., t. 2, págs. 414-415. -Ed.)
* Informes
y estudios, I.
*** Ibíd., III.
431
la mayoría de los casos un sistema de
kustares, que son obreros detallistas sometidos al capital.
La enorme aldea industrial de
Vorontsovka, distrito de Pávlovsk, provincia de Vorónezh (9.541 habitantes en
1897) es como una sola manufactura de artículos de madera (Trabajos de la comisión, etc., fascíc. IX, artículo del sacerdote
Mitrofán Popov). En la industria se encuentran ocupadas más de 800 familias (y
algunas de la barriada de Alexándrovka, que pasa de 5.000 habitantes). Se
construyen carros, coches, ruedas, baúles, etc., con una producción global por
valor de 267.000 rublos. Los patronos independientes son menos de un tercio; en
los talleres de los patronos son raros los obreros asalariados*. La mayoría
trabaja a destajo, cumpliendo encargos de los campesinos-comerciantes locales.
Los obreros tienen deudas con los patronos y se agotan en el duro trabajo: la
gente se va debilitando. La población de Alexándrovka es industrial, no es de
tipo campesino, no se ocupa casi de la agricultura (fuera de los huertos) y
tiene unos nadieles míseros. La industria, que existe desde hace mucho, aparta
a la población de la agricultura e incrementa cada vez más la división en ricos
y pobres. La alimentación es escasa, se visten “con más elegancia que antes”,
“pero no de acuerdo con sus recursos”: todo lo que llevan es comprado. “La
población está dominada por el espíritu industrial y comercial.” “Casi todos
los que no tienen oficio se dedican a cualquier clase de comercio... El
campesino se ha hecho más desenvuelto bajo la influencia de la industria y el
comercio, que le han dado más soltura y destreza.”**
--------------
* Hay 14 grandes comerciantes de madera.
Poseen instalaciones de vapor (aproximadamente valen 300 rublos), de las que en
la aldea hay 24; en cada una trabajan 6 obreros. Estos mismos comerciantes
distribuyen el material a los obreros y los avasallan con avances en dinero.
** Es oportuno señalar aquí, en general,
el proceso que sigue el desarrollo del capitalismo en la industria maderera.
Los comerciantes no venden la madera en bruto, sino que contratan obreros,
quienes la trabajan y hacen diversos artículos y el producto es después
vendido. Véase Trabajos de la comisión, etc., VIII, págs. 1268, 1314. Véase
también Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Oriol. El
distrito de Trubchevsk
432
La famosa producción de cucharas del
distrito de Semiónov, provincia de Nizhni Nóvgorod, se aproxima por el modo
como está organizada a la manufactura capitalista; cierto, allí no hay grandes
talleres que se destaquen del conjunto de los pequeños y que los dominen; mas,
en cambio, vemos una división del trabajo profundamente arraigada y un pleno
sometimiento al capital de la masa de los obreros detallistas. Antes de ser
terminada, la cuchara pasa por 10 manos como mínimo; los mayoristas encargan
algunas de las operaciones a determinados obreros asalariados o las
distribuyen entre los especialistas que trabajan a domicilio (el barnizado, por
ejemplo) ; algunas aldeas se especializan en ciertas operaciones (por ejemplo,
la aldea de Diákovo, en el vaciado, hecho a destajo por encargo del mayorista;
las aldeas de Jvóstikova, Diánova y Zhuzhelki, en el barnizado de las
cucharas, etc.). Los mayoristas adquieren la madera en grandes cantidades en
la provincia de Samara y otras, adonde envían cuadrillas de obreros
asalariados; tienen almacenes de material en bruto y de artículos, dan a
trabajar a los kustares las clases de madera más valiosas, etc. La masa de los
obreros detallistas constituye un complejo mecanismo productivo subordinado
enteramente al capital. “Para los cuchareros es indiferente trabajar a jornal,
mantenidos por el patrono y en los locales de éste, que hacerlo en sus isbas,
porque en esta industria, como en las demás, todo se halla ya sopesado, medido
y contado. Los cuchareros sólo pueden ganar lo indispensable, aquello sin lo
cual no se puede vivir.”* En esas condiciones es del todo lógico que los
capitalistas, que dominan toda la producción, no se den prisa por montar
talleres, y que la industria, basada en el arte manual y en la tradicional división
del trabajo, vegete en su abandono y estancamiento. Los “kustares”, pegados a
la tierra, parecen haberse petrificado en su rutina: como en 1879, en 1889
seguían contando el dinero al modo antiguo, en asignados**, y no en plata.
--------------
* Trabajos
de la comisión de kustares, fascíc. II, 1879. – Véase también Materiales de la estadística de los
zemstvos acerca del distrito de Semiónov, fascíc. XI, 1893.
** Papel-moneda. -Ed.
433
A la cabeza de la industria de juguetes
de la provincia de Moscú se encuentran, exactamente del mismo modo, empresas
del tipo de manufactura capitalista*. De 481 talleres, 20 tienen más de 10
obreros. En la producción se halla muy difundida la división de las labores por
artículos y por operaciones, lo que eleva en un grado enorme el rendimiento
del trabajo (a costa de la mutilación del obrero). Por ejemplo, el rendimiento
de un taller pequeño se estima en el 26%, del precio de venta, mientras que
para un taller grande asciende al 58%**. Se comprende, los grandes patronos
tienen, además, un capital fijo considerablemente mayor; se encuentran también
instalaciones técnicas (como los secaderos). El centro de la industria, el
pueblo de Sérguievski Posad, es un poblado que no se dedica a la agricultura
(con 1.055 obreros sobre el total de 1.398 en la industria, una producción
respectiva por valor de 311.000 y 405.000 rublos; según el censo de 1897,
tiene 15.155 habitantes). Después de señalar el predominio de los pequeños
talleres, etc., el autor del ensayo sobre esta industria considera más posible
su paso a la manufactura que a la fábrica, pero poco probable a pesar de todo.
“En el futuro -dice-, el productor pequeño tendrá siempre también la
posibilidad de hacer con éxito la competencia a la gran producción” (1. c.,
93). El autor olvida que la base técnica de la manufactura es siempre la misma
producción manual existente en las pequeñas industrias; que la división del
trabajo no puede nunca representar una ventaja tan decisiva como para desplazar
por completo a los pequeños productores, en especial si estos últimos emplean
recursos como la prolongación de la jornada de trabajo, etc., y que la
manufactura no está nunca en condiciones de abarcar toda la producción,
quedando sólo como superestructura sobre la masa de las empresas pequeñas.
--------------
* Los datos estadísticos que nosotros
aducimos (anexo I al capítulo V, industrias Nº 2, 7 y 26) abarcan sólo a una
pequeña parte de los que hacen juguetes; sin embargo, indican la aparición de
talleres con
** Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, t. VI, fascíc. II, pág. 47.
434
5)
Transformación de productos animales.
Curtido y peletería
Las zonas más amplias de la industria
del cuero ofrecen ejemplos que destacan con especial relieve cómo la producción
de los “kustares” y la fabril se hallan fundidas por completo, ejemplos de una
manufactura capitalista muy desarrollada (en profundidad y en extensión). Es
ya típico que las provincias donde la industria “fabril” del cuero tiene una
dimensión notable (Viatkd, Nizhni Nóvgorod, Perm y Tver) se distingan por un
desarrollo especial de las industrias “kustares” en esta rama.
En la aldea de Bogoródskoe, distrito de
Gorbátov, provincia de Nizhni Nóvgorod, había en 1890, según la Guía, 58 “fábricas” con 392 obreros y
una producción por valor de 547.000 rublos; según la Relación de 1894-95, había 119 “fábricas” con 1.499 obreros que
trabajaban en ellas y 205 en sus domicilios y que producían por valor de
934.000 rublos (estas últimas cifras ab4rcan únicamente la elaboración de
productos animales, la rama más importante de la industria local). Pero los
datos dan una idea sólo de la capa
superior de la manufactura capi-talista. El Sr. Kárpov contó en 1879 para
esta aldea y sus alrededores más de 296 empresas con 5.669 obreros (muchos de
los cuales trabajan en casa para los capitalistas) y con una producción por
valor de 1.490.000 rublos aproximadamente*, las industrias a que se dedican
son: curtido, encolado de tacones con trozos de cuero, tejido de cestos (para
mercancías), guarnicionería, fabricación de colleras, de manoplas y alfarería,
que ocupa un lugar especial. El censo de los zemstvos de 1889 daba para esta
zona 4.401 ocupados en la industria. De los 1.842 obreros, de que se ofrecen
datos completos, 1.119 trabajan por un salario en talleres de otro y 405 lo
hacen en su casa para los patronos**. “Con sus 8.000 habitantes, Bogoródskoe es
una enorme fábrica de artículos de cuero que no interrumpe nunca su
actividad.”***
--------------
* Trabajos de la comisión de kustares,
IX.
** Materiales para la tasación de las
tierras del distrito de Gorbátov.
*** Trabajos de la comisión de kustares,
IX.
435
Más exactamente, esto es una manufactura
“orgánica”, sometida a un pequeño número de grandes capitalistas que compran
las materias primas, preparan el cuero y hacen de él diversos artículos,
contratando para la producción a millares de obreros, que no poseen nada en
absoluto, y dominando a las pequeñas empresas*. La industria existe desde hace
mucho, desde el siglo XVII; en su historia se destacan de modo especial los
terratenientes Shere-métiev (principios del siglo XIX), que favorecieron de un
modo considerable su desarrollo y que, además, defendieron de los ricos locales
al proletariado constituido allí de antaño. La industria se amplió mucho
después de 1861, crecieron especialmente las empresas grandes a cuenta de las
pequeñas; siglos de actividad industrial formaron a oficiales muy expertos,
que han llevado la producción al resto de Rusia. Al consolidarse, las
relaciones capitalistas separaron la industria de la agricultura, además de
casi abandonar ella misma la agricultura, Bogoródskoe aparta de la tierra a los
campesinos de los alrededores, que se trasladan a esta “ciudad”**. El Sr.
Kárpov advierte en esta aldea la “absoluta carencia de todo espíritu campesino
entre los habitantes”, “uno tiene la impresión de hallarse en una ciudad, y en
modo alguno en una aldea”. Bogoródskoe ha dejado muy atrás a Gorbátov y a las
restantes cabezas de distrito de la provincia de Nizhni Nóvgorod, con la única
excep‑
--------------
* A la cabeza de la producción de
colleras, por ejemplo, hay 13 grandes patronos, que tienen de
** En 1889, de 1.812 haciendas (con
9.241 habitantes), 1.469 no sembraban (en 1897 tenían 12.342 habitantes). Las
aldeas de Pávlovo y Bogoródskoe se distinguen del resto del distrito de
Gorbátov por una migración especialmente débil de la población; por el
contrario, de todos los campesinos ausentes del distrito de Gorbátov, el 14,9%
vive en Pávlovo y el 4,9% en Bogoródskoe. El aumento de población de
436
ción, acaso, de Arzamás. Es “uno de los
centros comerciales e industriales más importantes de la provincia, que produce
y vende por valor de millones de rublos”. “La zona adonde Bogo-ródskoe extiende
su influencia industrial y comercial es muy vasta; pero, en primer lugar, está
ligada a su industria la de las cercanías, en unas 10 ó 12 verstas a la
redonda, que parecen representar una continuación de la misma Bogoródskoe.”
“Los habitantes de Bogoródskoe no se parecen lo más mínimo a los mujiks grises
corrientes: son artesanos de la ciudad, gente despierta, con experiencia y
desprecian al campesino. El modo de vivir y los conceptos morales del vecino de
Bogoródskoe son pequeñoburgueses por completo.” Resta por agregar que las
aldeas industriales del distrito de Gorbátov se distinguen por el nivel
cultural relativamente elevado de su población: el tanto por ciento de los
adultos que saben leer y escribir y el de escolares de ambos sexos es para las
aldeas de Pávlovo, Bogoródskoe y Vorsma de 37,8 y de 20,0; para el resto del
distrito es de 21,5 y de 4,4 (ver Materiales
de la estadística de los zemstbos).
Completamente análogas (aunque en menor
escala) son las relaciones que ofrecen las indus-trias de curtido en las aldeas
de Katunki y Gorodets (distrito de Balajná), Bolshoe Muráshkino (distrito de
Kniaguinin) y Yúrino, Tubanáevka, Spásskoe, Vatras y Latíshija (distrito de
Vasil). Los mismos centros sin agricultura con un “anillo” de poblados
agrícolas, igual diversidad de industrias y el mismo gran número de pequeñas
empresas (y de obreros a domicilio) sometidas a los grandes patronos, cuyos
talleres capitalistas entran a veces en la categoría de “fábricas”*. Sin
adentramos en detalles estadísticos, que no contienen nada nuevo con respecto a
lo antes dicho, nos limitaremos a dar la siguiente caracterización, en extremo
interesante, de la aldea de Katunki**:
--------------
* Véase Materiales de la estadística de los zemstvos para los distritos
indicados. – Trabajos de la cómisión de
kustares, IX y VI. – Guía y Relación. – Informes y estudios, II.
** En 1889 poseía 380 haciendas (todas
sin sementera) con 1.305 habitantes. En todo el subdistrito de Katunki, el
90,6% de las haciendas
437
“Cierto espíritu patriarcal y la
sencillez de las relaciones entre los patronos y los obreros, que, por cierto,
no se advierte a primera vista y que, por desgracia, (?) va desapareciendo más
y más cada año, atestiguan el carácter kustar de las industrias (?). La índole
fabril de éstas y de la población sólo se ha echado de ver en los últimos
tiempos, en especial bajo la influencia de la ciudad con la que han mejorado
las comunicaciones después de establecerse el tráfico de barcos de vapor. En la
actualidad, la aldea tiene un aspecto industrial por completo: plena ausencia
de todo vestigio de agricultura, una construcción de casas compacta, que se
aproxima a la urbana, edificios de mampostería de los ricos, y, junto a ellos,
miserables tugurios para los pobres, largas naves de madera y piedra de las
fábricas hacinadas en el centro del pueblo: todo ello distingue mucho a
Katunki de las aldeas vecinas y señala con claridad la índole industrial de su
población. Del mismo modo, los habitantes recuerdan por ciertos rasgos de su
carácter el tipo “fabril” ya consolidado en Rusia: cierta elegancia en el
moblaje de las casas, en el vestir y en las maneras, una vida desordenada en la
mayoría de los casos y poca preocupación por el mañana, un modo de hablar
atrevido, pretencioso a veces, cierto orgullo frente al mujik aldeano: todos
estos rasgos les son comunes a ellos y a todos los obreros fabriles rusos”*.
En la ciudad de Arzamás, provincia de
Nizhni Nóvgorod, la estadística “fabril” no señalaba en 1890 más que 6 tenerías
con 64 obreros (Guía); eso es sólo
una pequeña partícula de la manufactura capitalista que abarca la industria
peletera, la del calzado y otras. Esos mismos fabricantes tienen obreros que
trabajan cada uno en su casa, dentro de la ciudad (en 1878 sumaban 400) y en
cinco poblados vecinos, donde de 360 casas de peleteros hay 330 que trabajan
para los comerciantes de Arzamás con material de estos últimos; la jornada es
de 14 horas y perciben de
--------------
se dedica a la industria y el 70,1% de
los trabajadores está ocupado en ella exclusivamente (es decir, no trabaja en
la agricultura). Por su nivel cultural se halla muy por encima de la media del
distrito; sólo le aventaja el subdistrito de Chernorétskoe, que tampoco es
agrícola y que tiene una industria naviera muy desarrollada. La aldea de
Bolshoe Muráshkino tenía en 1887 hasta 856 haciendas (853 de ellas sin
sementera) con 3.473 habitantes. Según el censo de 1897, Gorodets tiene 6.330
habitantes; Bolshoe Muráshkino, 5.341; Yúrino, 2.189; Spásskoe, 4,494, y
Vatras, 3.012.
* Trabajos de la comisión de kustares,
IX, pág. 2567. Datos de 1880.
** La situación del obrero de las fábricas de Arzamás es mejor que la del
obrero rural (Trabajos de la comisión de
kustares, 1I1, pág. 133).
438
casas de zapateros hay 500 que trabajan
para patronos, recibiendo cortadas las piezas de las botas altas. La industria
es vieja, existe desde hace unos 200 años y sigue creciendo y desarrollándose.
Los habitantes no se ocupan casi de la agricultura, y todo su modo de vivir es
puramente urbano; viven “con lujo”. Lo mismo puede decirse de las localidades
peleteras antes mencionadas, cuyos vecinos “miran con desprecio al campesino
labrador, a quien apodan de 'madrecita-aldea'”*.
Exactamente lo mismo vemos en los
distritos de Viatka y Slobodskói, provincia de Viatka, que son centros de la
producción de cuero y pieles “fabril” y “kustar”. Las tenerías kustares del
distrito de Viatka se hallan concentradas en los alrededores de la ciudad,
“completando” la actividad industrial de las fábricas grandes**, trabajando,
por ejemplo, para los grandes pa-tronos; para ellos trabajan también, en la
mayoría de los casos, los kustares guarnicioneros y los que fabrican cola. Los
fabricantes peleteros tienen a cientos de hombres trabajando en sus casas,
ocupados en coser pellizas, etc. Se trata de una manufactura capitalista con
secciones: curtidores de pieles y confeccionadores de pellizas, guarnicineros,
etc. Todavía son más destacadas las relaciones en el distrito de Slobodskói (el
centro de las pequeñas industrias se encuentra en la barriada suburbana de
Demianka); ahí vemos un contado número de grandes fabricantes*** a la cabeza de
los kustares curtidores (870 personas), zapateros y manopleros (855 personas),
curtidores de piel de oveja (940 personas) y sastres (309 personas cosen
pellizas por encargo de los capitalistas). En general, ese modo de organizar la
producción de artículos de cuero se halla, por lo visto, muy extendido: en la
ciudad de Sarápul, provincia de Viatka, por ejem‑
--------------
* Ibíd., 76.
** Trabajos
de la comisión de kustares, fascíc. XI, pág. 3084 (conf.
*** Según la Guía de 1890, había unos 27 patronos, con más de 700 obreros.
439
plo, la Relación cuenta 6 tenerías que
al mismo tiempo hacen calzado y que, además de 214 obreros trabajando en ellas,
tienen 1.080 ocupados en sus casas (pág. 495). ¡Dónde irían a parar nuestros
“kustares”, estas figuras de la industria “popular” maquilladas por toda clase
de Manílov, si la totalidad de los comerciantes y fabricantes rusos contasen
con tanto detalle y exactitud los obreros que trabajan para ellos a domicilio!*
Se debe recordar aquí la aldea
Industrial de Rasskázovo, distrito y provincia de Tambov (en 1897 tenía 8.283
habitantes), centro de producción “fabril” (paños, jabón, cuero y alcohol), y
“kustar”, esta última estrechamente ligada a la primera; las industrias
producen cuero, fieltro (70 patronos, hay empresas con 20 y 30 obreros), cola,
calzado, medias (no hay un hogar donde no hagan medias con lana distribuida a
peso por los “mayoristas”), etc. Junto a esa aldea se encuentra la de Bélaya
Poliana (300 haciendas), conocida por sus industrias del mismo género. El
centro de las industrias kustares del distrito de Morshansk es la aldea de
Pokróvskoe-Vasílievskoe, que también es un centro de industria fabril (ver
Guía e Informes y estudios, tomo III). En la provincia de Kursk son notables
como poblados industriales y centros de la producción “kustar” los pueblos de
Veliko-Mijáilovka (distrito de Novi Oskol, en 1897 tenía 11.853 habitantes),
Borísovka (distrito de Gráivoron, 18.071 habitantes), Tomárovka (distrito de
Bélgorod, 8.716 habitantes) y Miropolie (distrito áe Sudzha, más de 10.000
habitantes. Ver Informes y estudios,
--------------
* Conf. también Relación, pág. 489 sobre 1 conocida aldea de “kustares” de
Dunílovo, distrito de Shuya, provincia de Vladímir. La Guía de 1890 daba aquí 6 fábricas de peletería con 151 obreros,
mientras que, según datos de Trabajos de
la comisión de kustares (fascíc. X), en esta zona había ocupados unos 2.200
peleteros y 2.300 personas que confeccionaban pellizas; en 1877 se contaban
cerca de 5.500 “kustares”. Seguramente se halla organizada del mismo modo la
industria de cedazos de pelo del mismo distrito, que abarca unas 40 aldeas y
ocupa a unas 4.000 personas, a los llamados “mardasstsi” (denominación común
para toda la zona)124 Análoga organización de la industria del cuero
y del calzado de la provincia de Perm hemos descrito en Estudios, pág. 171 y siguientes. (Véase O. C., t. 2, pág. 406 y
sigs. -Ed.)
440
tomo I, datos de 1888-1889). En estos
mismos poblados pueden encontrarse también “fábricas” de cuero (ver la Guía de
1890). La principal industria “kustar” es la de cuero y calzado. Nació en la
primera mitad del siglo XVIII y hacia los años 60 del XIX alcanzó su mayor
desarrollo, conformando “una sólida organización de carácter puramente
comercial”. Todo lo monopolizaron los intermediarios, que adquirían el cuero y
lo distribuían entre los kustares. Los ferrocarriles acabaron con este
carácter monopolista del capital, y los capita-listas intermediarios
traspasaron sus fondos a empresas más ventajosas. La organización es ahora la
siguiente: hay unos 120 grandes patronos, que tienen talleres con obreros
asalariados y que distribuyen el trabajo a domicilio; existen unos 3.000
pequeños productores indepen-dientes (que, sin embargo, compran el cuero a los
grandes) ; trabajan en su casa (para los grandes patronos) 400 personas y hay
otros tantos obreros asalariados; también existen aprendices. El total de zapateros
pasa de 4.000. Hay, además, kustares alfareros, ebanistas capilleros,
imagineros, manteleros, etc.
La industria de pieles de ardilla del
distrito de Kargópol, provincia de Olonets -descrita en Trabajos de la comisión de kustares (fascíc. IV) con tanto
conocimiento de la cuestión por un antiguo oficial que ahora es maestro de
escuela, quien pinta con gran veracidad y sencillez la vida de la población ocupada
en ella-, es en el más alto grado característica y típica para la manu-factura
capitalista. Según su descripción (1878), la industria existe desde principios
del siglo XIX: 8 patronos tienen 175 obreros; para ellos trabajan además 1.000
personas que cosen las pieles en sus casas y unas 35 familias de peleteros
(por las aldeas); en total, de
441
su casa) y una producción por valor de
49.000 rublos*. El régimen de esta manufactura capitalista es muy instructivo
como modelo de lo que ocurre en nuestras antiguas “industrias kustares”
puramente nacionales, perdidas en uno de los numerosos rincones de Rusia. Los
oficiales trabajan 15 horas diarias en una atmósfera en extremo insana y ganan
8 rublos al mes, menos de 60 ó 70 al año. Los patronos ganan unos 5.000 rublos
anuales y tratan a los obreros de una manera “patriarcal”: según la antigua
costumbre, les dan gratis el kvas y la sal, que el trabajador pide a la
cocinera del dueño. En prueba de agradecimiento al patrono (porque les “da”
trabajo), los obreros tienen que cortar gratis las colas de las ardillas y
limpiar las pieles al terminar la jornada. Los oficiales viven toda la semana
en los talleres, y los patronos les golpean a modo de broma (pág. 218, 1. c.),
les obligan a hacer toda clase de trabajos: remover el heno, quitar la nieve,
ir por agua, aclarar la ropa, etc. La baratura de la mano de obra es asombrosa
aun en el mismo Kargópol, y los campesinos de las cercanías “están dispuestos a
trabajar casi gratis”. La producción es manual, con una división del trabajo
sistemática y con un aprendizaje prolongado (de
6)
Otras ramas de la industria transformativa de productos animales
Un ejemplo especialmente notable de
manufactura capitalista lo tenemos en la famosa industria del calzado de la
aldea de Kimri, distrito de Kórcheva, provincia de Tver, y de sus
--------------
* He aquí datos de los “kustares”,
relativos a 1894. “Cosen las pieles ya curtidas de las ardillas las vecinas más
pobres de Kargópol y las campesinas del subdistrito de Pávlovskaya. Les pagan
un precio baratísimo”, hasta el punto de que sólo ganan al mes de
442
alrededores*. La industria es
antiquísima, existía ya en el siglo XVI. En la época posterior a la Reforma
sigue creciendo y desarrollándose. A principios de los años 70, Pletniov
contaba 4 subdistritos ocupados en ella, mientras que en 1888 había ya 9 subdistritos.
La base de la organización de la industria es la siguiente. A la cabeza de la
producción se encuentran los dueños de talleres grandes, con obreros asalariados,
que dan a coser fuera el cuero cortado. El Sr. Pletniov mencionaba el número de
20 patronos de éstos, con 124 obreros y 60 aprendices y una producción por
valor de 818.000 rublos; el autor estima que para esos capitalistas trabajan
en su domicilio 1.769 obreros y 1.833 adolescentes. Siguen los pequeños
patronos, con uno a cinco obreros asalariados y uno a tres adolescentes. Estos
venden preferentemente el producto en los mercados locales de Kimri; su número
es de 224, con 460 obreros y 301 adolescentes; producen por valor de 187.000
rublos. Hay, pues, un total de 244 patronos, 2.353 obreros (incluidos 1.769 que
trabajan en su domicilio) y 2.194 adolescentes (incluidos 1.833 que trabajan
fuera), con una producción por valor de 1.005.000 rublos. Hay, además, talleres
que efectúan diversas operaciones parciales: asentadores (limpian el cuero con
el raspador); de recortes (encolan los desperdicios de la limpieza);
acarreadores propios de la mercancía (4 patronos con 16 obreros y unos 50
caballos), hay carpinteros propios (que construyen cajones), etc.**. Plet‑
--------------
* Véase Publicación periódica de estadística del Imperio Ruso, II, fascíc.
II. San Petersburgo, 1872. Materiales para el estudio de la industria kustar y
del trabajo manual en Rusia. Redac-tados por L. Maikov. Artículo de V. A.
Pletniov. Este es el mejor por la claridad con que describe toda la organización de la industria. Las
obras posteriores proporcionan valiosos datos estadísticos y de la vida, pero
explican de modo menos satisfactorio el régimen económico de esta compleja
industria. Véase también Trabajos de la
comisión de kustares, fascíc. VIII, artículo del Sr. Pokrovski.– Informes y estudios, tomo I.
** Conf. Informes y estudios: 7 grupos de industriales: 1) comerciantes de
artículos de cuero; 2) mayoristas de calzado; 3) dueños de talleres grandes (5
ó 6 personas), que cortan el material y lo distribuyen a domicilio; 4) dueños
de talleres pequeños con obreros asalariados; también distribuyen trabajo a
domicilio; 5) individuos solos, que trabajan para el
443
niov estima en 4.700.000 rublos el valor
de la producción para toda la zona. En 1881 había 10.638 kustares, que con los
obreros llegados de otros sitios sumaban 26.000; el valor de la producción
ascendía a 3.700.000 rublos. Con respecto a las condiciones de trabajo es
importante señalar la desmesurada duración de la jornada (de
En la manufactura entra también la
producción de botones de pezuña y de cuerno de borrego de los distritos de
Brónnitsa y Bogorodsk, provincia de Moscú. Hay 487 obreros ocupados en 52
empresas, con una producción por valor de 264.000 rublos. 16 empresas tienen
menos de 5 obreros; 26, de
--------------
mercado o para los patronos (para los
grupos 3 y 4) ; 6) obreros asalariados (maestros oficiales y aprendices); 7)
“constructores de hormas, cortadores, así como patronos y obreros de los
talleres de limpiar, engrasar y encolar”125 (pág. 227, 1. c.) El
número de habitantes de la aldea de Kimri, según el censo de 1897, es de 7.017.
444
ción por valor de 4.000 rublos y 73
obreros). Esta es una “manufactura orgánica”; el cuerno es primero calentado
para ablandarlo en la llamada “fragua” (una isba con horno), después pasa al taller, donde lo cortan en una prensa,
le estampan el dibujo en otra y, por fin, se remata y va a las pulidoras. En
las industrias hay aprendices. La jornada de trabajo es de 14 horas. De
ordinario se paga en mercancía. Los patronos tratan a los obreros de un modo
patriarcal: les llaman “muchachos” y el libro de cuentas es denominado “libro
de los muchachos”; al pagar-les, el patrono les suelta una, reprimenda, y nunca
satisface por completo su “ruego” de que les entregue dinero.
La producción de artículos de cuerno
incluida en nuestro cuadro de pequeñas industrias (anexo 1 al capítulo V, industrias
Nº 31 y 33) es de este mismo tipo. “Kustares” con decenas de obreros
asalariados figuran también en la Guía
como “fabricantes” (pág. 291). Se emplea la división del trabajo; también
existe la distribución de trabajo a domicilio (a los endereza-dores de peines).
El centro de la industria en el distrito de Bogorodsk se halla en la gran aldea
de Joteichi, donde la agricultura pasa ya a un segundo plano (en 1897 tenía
2.494 habitantes). Con plena razón dice Las
industrias kustares del distrito de Bogorodsk, provincia de Moscú, en 1890,
obra editada por el zemstvo de Moscú, que esta aldea “no es más que una vasta manufáctura de la producción de peines”
(pág. 24, cursiva nuestra). En 1890 había en ella más de 500 industriales con
una producción de
445
tajo.'” Se halla muy extendido el pago
en especie. “Este sistema, extirpado con tanto esfuerzo de las fábricas, impera
aún por completo en las pequeñas empresas kustares” (27). Segura-mente es ésta
también la organización de la industria de artículos de cuerno en el distrito
de Kádnikov, provincia de Vólogda, en la zona de la aldea de Ustie (la región
llamada “Ustián-schina”), que abarca a 58 poblados. El Sr. V. Borísov (Trabajos de la comisión de kustares,
fascíc. IX) da para ella la cifra de 388 kustares con una producción por valor
de 45.000 rublos; todos ellos trabajan para capitalistas, que adquieren el
cuerno en San Petersburgo y el carey en el extranjero.
A la cabeza de la industria de cepillos
de la provincia de Moscú (véase anexo 1 al capítulo V, industria Nº 20) vemos
empresas importantes con un gran número de obreros asalariados y con una
división del trabajo aplicada sistemáticamente*. Es interesante señalar aquí el
cambio operado en la organización de esta industria de
--------------
* El “aserrador” corta las piezas de
madera para los cepillos; el “taladrador” hace en ellas los agujeros; el
“limpiador” limpia las cerdas; el “plantador” las coloca; el “carpintero” pega
la chapa en el cepillo (Recopilación de
datos estadísticos de la provincia de Moscú, t. VI, fascíc. I, pág. 18).
446
como mano de obra más barata, quienes lo
hacen en sus casas y cobran por pieza. Así pues, el incremento del trabajo a
domicilio ha sido provocado aquí por el progreso de la técnica (la máquina
taladradora), por el progreso de la división del trabajo (las mujeres no hacen
más que colocar las cerdas) y por el progreso de la explotación capitalista (el
trabajo de las mujeres y las muchachas es más barato). Este ejemplo pone de manifiesto
con especial claridad que el trabajo a
domicilio no elimina lo más mínimo el concepto de manufactura capitalista,
al contrario, a veces es hasta un índice
de su mayor desarrollo.
7) Las
industrias transformativas de productos minerales
En la rama de industrias cerámicas nos
ofrecen un ejemplo de manufactura capitalista las de la zona de Gzhel (25
aldeas de los distritos de Brónnitsa y Bogorodsk, provincia de Moscú). Los
datos estadísticos correspondientes han entrado en nuestro cuadro de pequeñas
industrias (anexo I al capítulo V, industrias Nºs 15, 28 y 37).
Según esos datos acreditan, a pesar de las enormes diferencias existentes entre
las tres industrias de Gzhel -alfarería, de porcelana y pintura-, los pasos de
una categoría de empresas a otra en cada industria liman dichas disparidades y
obtenemos una serie completa de talleres que aumentan consecutivamente por su
dimensión. He aquí el número de obreros por empresa para las clases de estas
tres industrias: 2,4 - 4,3 - 8,4 - 4,4 - 7,9 - 13,5 – 18 – 69 - 226,4. Es
decir, la serie llega desde el taller más pequeño hasta el mayor. Se halla
fuera de duda que las grandes empresas corresponden a la manufactura
capitalista (puesto que no han implantado máquinas, no han pasado a la
fábrica), pero lo importante no es sólo eso, sino el hecho de que las empresas pequeñas se hallan ligadas a
las grandes, de que también aquí vemos un
régimen de la industria único, y no talleres sueltos, bien con uno bien con
otro tipo de organización económica. “Gzhel forma un conjunto económico”
(Isáev, 1. c., 138), y los talleres grandes de la zona se han ido constituyendo
a partir de los pequeños de un modo lento y gradual (ibíd.,
447
121). La producción es manual*, con un
empleo considerable de la división del
trabajo: entre los alfareros vemos a los pulidores (que se especializan en
diferentes artículos), obreros encargados de cocer el producto, etc.; a veces
se encuentra una persona especialmente dedicada a preparar las pinturas. En las
fábricas de porcelana el trabajo se halla extraer-dinariamente dividido:
moledores, pulidores, transportadores, horneros, pintores, etc. Los pulidores
se especializan incluso en artículos determinados (conf. Isáev, l. c., 140: en
un caso la división del trabajo eleva su rendimiento un 25%). Los talleres de
pintura trabajan para los fabricantes de porcelana; no son, por tanto, más que
secciones de su manufactura, ejecutores de una determinada operación parcial.
Es típico para la manufactura capitalista formada que la fuerza física se está
haciendo también especialidad. Así, en Gzhel hay algunas aldeas ocu-padas (casi
por completo) en extraer arcilla; para los trabajos pesados y que no requieren
un arte especial (el de los moledores) se emplean casi exclusivamente obreros
llegados de las provincias de Tula y Riazán, más vigorosos y fuertes que los
naturales de Gzhel, de cons-titución más débil. Se halla muy extendido el pago
en especie. La agricultura se encuentra en mal estado. “Los hombres de Gzhel
han degenerado” (Isáev, 168); son estrechos de pecho y de hombros, enclenques,
los pintores pierden la vista en edad temprana, etc. La división capitalista
del trabajo tritura al hombre y lo deforma. La jornada es de
8)
Industrias de artículos metálicos.
Las industrias de Pávlovo
Las famosas industrias de artículos
metálicos de Pávlovo abarcan toda una zona del distrito de Gorbátov, provincia
de Nizhni Nóvgorod, y del de Múrom, provincia de Vladímir. Su origen se remonta
a tiempos muy antiguos: Smirnov in‑
--------------
* Observaremos que en esta industria,
como en las de tejidos antes descritas, la manufactura capitalista es, en
realidad, una economía del ayer. La época posterior a la Reforma se distingue
por la transformación de esta manufactura en una gran industria maquinizada. El
número de
448
dica que en 1621, en Pávlovo, había ya
(según el catastro)126 11 herrerías. A mediados del siglo XIX, estas
industrias constituían ya una red ampliamente extendida de relaciones
ca-pitalistas del todo consolidadas. Después de la Reforma continuaron
desarrollándose en extensión y profundidad. Según el censo de los zemstvos de
1889, en el distrito de Gorbátov había ocupados en la industria 5.953 hogares
en 13 subdistritos y 119 aldeas, con 6.570 trabajadores varones (el 54% de los
trabajadores varones de dichas aldeas) y 2.741 ancianos, adolescentes y
mujeres, en total 9.311 personas. El Sr. Grigóriev contó en 1881, para el distrito
de Múrom, 6 subdistritos industriales con 66 aldeas, 1.545 haciendas y 2.205
trabajadores varones (el 39% de los trabajadores varones de dichas aldeas).
Además de formarse grandes poblados industriales, no dedicados a la agricultura
(Pávlovo, Vorsma), los campesinos de los alrededores se han apartado también
del cultivo de los campos: fuera de Pávlovo y Vorsma, en el distrito de
Gorbátov había 4.492 hombres ocupados en las industrias, de los cuales 2.357,
es decir, más de la mitad, no trabajaban en el campo. La vida en centros como
Pávlovo es de tipo urbano por completo y ha originado un desarrollo
incomparable-mente mayor del consumo y un nivel de la instalación doméstica,
del modo de vestir y de vivir superior al de los agricultores “grises” de las
aldeas vecinas *.
Al enfrentarnos con la organización
económica de las industrias de Pávlovo debemos dejar sentado ante todo el
hecho indudable de que a la cabeza de los “kustares” se hallan manufacturas
típicamente capitalistas. En la empresa de los Zaviálov, por ejemplo (que en
los años 60 tenían ya trabajando en los talleres a más de 100 obreros y que
ahora han montado una máquina de vapor), el cortaplumas pasa por 8 ó 9 manos:
trabajan en él el forjador, el que hace la hoja, el
--------------
fábricas de Gzhel con máquina de vapor
era en 1866 de una, en 1879 de dos y en 1890 de tres (según datos del Anuario del Ministerio de Hacienda,
fascíc. I, y de la Guía de 1879 y
1890).
* Véase más arriba acerca del nivel
cultural superior de la población de Pávlovo y Vorsma y del asentamiento en
estos centros de los campesinos de los alrededores.
449
que hace las cachas (de ordinario, en
casa), el templador, el pulidor, la que da el brillo, el que remata la hoja, el
que la afila y el que pone la marca. Se trata de una vasta cooperación
capitalista basada en la división del trabajo y en la que una parte
considerable de los obreros ocupados en operaciones sueltas no trabaja en el
taller del capitalista, sino en su casa. He aquí los datos del Sr. Labzín
(1866) acerca de las mayores empresas de las aldeas de Pávlovo, Vorsma y Vacha,
correspondientes a todas las ramas de la producción en esta zona: 15 patronos
tenían 500 obreros en los talleres y 1.134 que trabajaban fuera de ellos; en
total, 1.634 personas, con una producción por valor de 351.700 rublos. Los
datos siguientes acreditan hasta qué punto es aplicable a toda la zona esa
característica de las relaciones económicas*:
Así pues, la organización de la
industria por nosotros esbozada predomina en todas las zonas. En su conjunto,
--------------
* Datos de los Materiales estadísticos
de los zemstvos y del Informe del Sr. Annenski, así como del estudio de A. N.
Potrésov (antes citado). Las cifras relativas a la zona de Múrom son
aproximadas. El número de habitantes, según el censo de 1897, era, en Vorsma,
de 4.674, y, en Pávlovo de 12.431.
450
cerca de las tres quintas partes de los obreros trabaja de un modo
capitalista. También aquí, por tanto, vemos que la manufactura ocupa una
situación predominante en el régimen general de la industria* y que tiene
sometida a la masa obrera, aunque, sin embargo, no se halla en condiciones de
desarraigar la pequeña producción. La relativa vitalidad de esta última se
explica por entero, en primer lugar, por el hecho de que en algunas ramas de la
industria de Pávlovo no se ha implantado aún en absoluto la producción mecánica
(por ejemplo, en la cerrajería); en segundo lugar, porque el pequeño productor
se defiende del hundimiento con recursos que al ser empleados le hacen caer
mucho más bajo que el obrero asalariado. Esos recursos consisten en la
prolongación de la jornada de trabajo y en la reducción del nivel de vida y de
consumo. “El grupo de kustares que trabaja para los patronos es el que
experimenta menos oscilaciones en los ingresos” (Grigóriev, 1. c., 65); en la
empresa de Zaviálov, por ejemplo, quien menos cobra es el que hace los mangos
de las navajas: “trabaja en casa y por ello se conforma con un salario
inferior” (68). Los kustares que trabajan “para los fabricantes” “pueden ganar
algo más que la media de los que llevan su producto al mercado. Los ingresos
aumentan de modo especialmente sensible entre los obreros que viven en las
fábricas mismas” (70)**. La jornada de trabajo en las “fábricas” es
--------------
* Los datos aducidos están lejos de
reflejar este predominio de un modo completo: el texto que sigue muestra que
los kustares que trabajan para el mercado de la localidad se encuentran todavía más sometidos al capital que
quienes lo hacen para los patronos en su domicilio, y estos últimos más aún que los obreros asalariados. Las
industrias de Pávlovo destacan con especial relieve la irrompible ligazón del
capital comercial e industrial, propia, en general, de la manufactura
capitalista en sus relaciones con los pequeños productores.
** En el descenso de las ganancias
corresponde también un papel importante a la ligazón con la tierra. Los
kustares aldeanos “ganan en general menos que los cerrajeros de Pávlovo”
(Annenski, Informe, pág. 61). Cierto,
hay que tomar en cuenta que los primeros tienen trigo propio, pero, con todo,
“es difícil estimar mejor la situación del kustar aldeano corriente que la del
cerrajero medio de Pávlovo” (61).
451
de 14 1/2 a 15 horas, máximum 16. “Los
kustares ocupados en sus casas no trabajan nunca menos de 17 horas, a veces
llegan hasta 18 e incluso hasta 19 al día” (ibíd:). No tendría nada de extraño
que la ley del 2 de junio de 1897 177 provocase aquí un ascenso del trabajo en
su domicilio; ¡ya hace tiempo que esos “kustares” hubieran debido orientar
todas sus preocu-paciones y sus esfuerzos a conseguir de los patronos la
construcción de fábricas! Recuerde también el lector la famosa “compra a
crédito” de Pávlovo, el “trueque”, la “prenda de las mujeres” y demás tipos de
abuso y de humillación personal que mantienen abrumado al pequeño productor
cuasiindependiente*. Por fortuna, la gran industria maquinizada, que se
desarrolla con rapidez, no admite con tanta facilidad como la manufactura esas
formas, las peores, de explotación. Adelantándonos, daremos datos acerca del
incremento de la producción fabril en esta zona**.
--------------
* En las épocas de crisis suelen
trabajar literalmente gratis, cambian blanco por negro”, es decir, los
artículos terminados por materias primas, y eso ocurre “con bastante
frecuencia” (Grigóriev, ibíd., 93).
** Datos de la Guía y de la Relación
para toda la zona, incluyendo las aldeas de Selitba y Vacha con sus adyacentes.
La Guía de 1890 incluyó indudablemente a los obreros que trabajan en su
domicilio en la cifra general de los fabriles; nosotros hemos calculado su
número aproximada-mente, habiéndonos limitado a una enmienda en las dos
empresas más importantes (la de los Zaviálov y la de F. Varipáev). Para poder
comparar el número de “fábricas”, según la Relación
y la Guía, es preciso tomar sólo las
empresas con 15 y más obreros (véase acerca del particular con más detalle
nuestros Estudios, artículo Acerca de nuestra estadística fabril).
452
Vemos, pues, cómo un número creciente de
obreros va concentrándose en las grandes empresas, que pasan al empleo de
máquinas*.
9)
Otras industrias de artículos metálicos
Las industrias de la aldea de Bezvódnoe,
provincia y distrito de Nizhni Nóvgorod, entran asimismo en la categoría de la
manufactura capitalista. Se trata también de una aldea indus-trial, la mayoría
de cuyos habitantes no se dedica a la agricultura, y que sirve de centro a una
zona industrial de varios poblados. Según el censo de los zemstvos de 1889 (Materiales, fascíc. VIII, Nizhni Nóvgorod,
1895), el 67,3% de los hogares del subdistrito de Bezvódnoe (hay un total de
581) no tenía sementeras, el 78,3% carecía de caballos, el 82,4% se dedicaba a
la industria y el 57,7% poseía miembros de familia que sabían leer y escribir y
escolares (contra una media para el distrito de 44,6%). Las industrias de
Bezvódnoe fabrican diversos artículos de metal: cadenas, anzuelos y telas
metálicas; el valor de la producción se deter-minaba en 2.500.000 rublos para
1883** y en 1.500.000 para 1888-89***. La industria se halla organizada a base
de trabajar para los patronos con el material de éstos, distribuyéndose las
operaciones entre diversos obreros, en parte dentro de los talleres y en parte
a domicilio. En la producción de
--------------
* En una rama de la industria de
Pávlovo, en la producción de cerraduras, se opera, por el contrario, un
descenso del número de talleres con obreros asalariados. A. N. Potrésov (1.
c.), que se detuvo con detalle en este hecho, señalaba también la causa: la
competencia de la fábrica de
cerraduras de la provincia de Kovno (propiedad de los hermanos Shmidt; en 1890
tenía 500 obreros con una producción por valor de 500.000 rublos; en 1894-95,
625 obreros y 730.000 rublos).
** Trabajos
de la comisión de kustares, IX. En 1897 la aldea de Bezvódnoe tenía 3.296
habitantes.
*** Informes
y estudios, t. I. — La Relación señala en esta zona 4 “fábricas” con 21
obreros en las empresas y 29 que trabajan fuera de las mismas, y con una
producción por valor de 68.000 rublos.
453
anzuelos, por ejemplo, las operaciones
se llevan a cabo por los “torcedores”, los “cortadores” (que trabajan en un
local especial) y los “afiladores” (mujeres y niños que aguzan los anzuelos en
sus casas); todos estos obreros trabajan a destajo para el capitalista y los
torcedores ocupan también por su cuenta a los restantes. “El alambre de hierro
es ahora estirado por cabrestantes de caballos; antes se hacía esto con ayuda
de ciegos, que se reunían aquí en gran número...” ¡Un “oficio” de la
manufactura capitalista! “Por cómo está montada, la producción se dis-tingue
mucho de las restantes. Los hombres deben trabajar en una atmósfera cargada de
las nocivas emanaciones de los excrementos de caballo que se van acumulando.”*
Según este tipo de manufactura capitalista se hallan organizadas las industrias
de telas metálicas**, alfileres*** e hilo de canutillo128 **** de
la provincia de Moscú. A principios de los años 80 esta industria tenía 66
empresas con 670 obreros (el 79% asalariados) y una producción por valor de
368.500 rublos; algunas de estas empresas capitalistas han sido incluidas de
tarde en tarde entre las “fábricas”*****.
Una organización del mismo tipo tienen,
a juzgar por todo, las industrias cerrajeras del subdistrito de Burmákino (y
de los vecinos), distrito y provincia de Yaroslavl. Por lo menos vemos ahí la
misma división del trabajo (forjadores, encargados de los fuelles,
ajustadores), el mismo desarrollo en vasta escala del trabajo asalariado (de
307 herrerías del subdistrito de Burmákino, 231 tienen obreros asalariados), el
mismo predominio del gran capital sobre todos estos obreros parciales (a la
cabeza se encuentran los mayoristas; para ellos trabajan los forja-dores, y
para los forjadores, los ajustadores) y la misma unión de la compra de piezas
con la producción de artícu-
--------------
* Informes
y estudios, I, pág. 186.
** Anexo 1 al capítulo V, industria N2
29.
*** Ibíd., N2 32.
**** Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, t. VII, fascíc. I, parte 2,
y Las industrias del distrito de
Bogorodsk en 1890.
***** Véase, por ejemplo, Relación, núm. 8819.
454
los en los talleres capitalistas,
algunos de los cuales entran a veces en las relaciones de “fábricas”*.
En el anexo al capítulo anterior hemos
aducido datos estadísticos relativos a las industrias de bandejas y artículos
de cobre ** de la provincia de Moscú (esta última en la zona denominada
“Zagarie”). Por estos datos se advierte que el trabajo asalariado desempeña en
ellas un papel preponderante, que a su cabeza figuran talleres grandes con un
promedio de
--------------
* Trabajos
de la comisión de kustares, fascíc. VI, estudio correspondiente al año
1880. —Informes y estudios, t. 1 (1888-1889), conf. pág. 271: “casi toda la
producción se halla concentrada en talleres con obreros asalariados”. Conf.
también Resumen de la provincia de
raroslavl, fascíc. II, Yaroslavl, 1896, págs. 8, 11. — Relación, pág. 403.
** Anexo I al capítulo V, industrias Nº
19 y 30.
*** En el taller de artículos de cobre
se necesitan 5 personas para efectuar las distintas operaciones; en los de
bandejas, un mínimo de 3; el “taller normal” requiere 9 obreros. “En las
empresas grandes” se emplea “una división especificada del trabajo” “con objeto
le aumentar el rendimiento” (Isáev, 1. c., 27 y 31).
**** La Guía para 1890 enumera en la zona de Zagarie 14 fábricas con 184
obreros y una producción por valor de 37.000 rublos. La confrontación de estas
cifras con los datos de la estadística de los zemstvos, antes expuestos,
demuestra que la estadística fabril se ha limitado también en este caso a
abarcar la capa superior de la manufactura capitalista ampliamente
desarrollada.
***** Conf. Las industrias kustares del distrito de Bogorodsk.
455
dustria (se remonta, por lo menos, a
principios del siglo XIX) y una amplia especialización de las ocupaciones han
traído como consecuencia, también en este caso, una extraordinaria habilidad de
los obreros: los hombres de Zagarie tienen fama por su maestría. En la
industria han aparecido asimismo oficios que no requieren una capacitación
previa y que son accesibles directamente para los obreros menores de edad.
“Esta posibilidad de ser directamente obrero menor de edad -observa con razón
el Sr. Isáev- y de aprender el oficio sin aprendizaje demuestra que va
desapareciendo el espíritu artesano, que requiere la educación de la mano de
obra; la sencillez de muchas operaciones parciales es indicio del paso del
artesanado a la manufactura” (1. c., 34). Observaremos solamente que el
“espíritu artesano” queda siempre hasta cierto grado en la manufactura, puesto
que su base se halla constituida también por el trabajo manual.
10)
Joyería, producción de samovares y acordeones
Krásnoe, distrito y provincia de
Kostromá, es una de las aldeas industriales que de ordinario son centros de
nuestra manufactura capitalista “popular”. Esta aldea grande (2.612 habitantes
en 1897) es de carácter puramente urbano; los habitantes viven como vecinos de
ciudad y (salvo muy pocas excepciones) no se ocupan en la agricultura. Krásnoe
es centro de una industria de joyería que abarca 4 subdistritos y 51 aldeas
(incluido el subdistrito de Sído-rovskoe, distrito de Nerejta), en los que hay
735 hogares con unos 1.706 trabajadores *. “Indiscutiblemente -dice el Sr.
Tillo- los representantes principales de la industria son los patronos grandes
de la aldea de Krásnoe: los comerciantes Pushílov, Mázov, Sorokin y Chul‑
--------------
* Trabajos
de la comisión de kustares, fascíc. IX, artículo del Sr. A. Tillo. — Informes y estudios, t. III (1893). La
industria se desarrolla sin cesar. Conf. correspondencia en Russkie Védomosti, 1897, núm. 231. Véstnik Finánsov, 1898, núm. 42. El
valor de la producción pasa de un millón de rublos, de los cuales cerca de
200.000 los reciben los obreros y unos 300.000, los mayoristas y comerciantes.
456
kov, entre otros. Adquieren el material
-oro, plata, cobre-, ocupan a oficiales, compran los artículos terminados,
distribuyen trabajo a domicilio, procuran los modelos, etc.” (2043). Los
grandes industriales tienen talleres (laboratorios) donde se forja y se funde
el metal, distri-buido después entre los “kustares” para que lo trabajen;
poseen instalaciones mecánicas: prensas, matrices para estampillar los
artículos, aparatos para imprimir los dibujos y lamina-dores para estirar el
metal, bancos para el ajuste, etc. En la producción se aplica en gran escala la
división del trabajo: “Casi todos los objetos pasan por varias manos según el
orden establecido. Para hacer los pendientes, por ejemplo, el
patrono-industrial entrega al principio la plata a su taller, donde es
transformada, parte en placas y parte en hilo; este material pasa después por
encargo a un oficial, que, si tiene familia, distribuye el trabajo entre varias
personas: uno estampa con matriz el dibujo o la forma del pendiente en la
placa, otro dobla el alambre para hacer el ganchillo que pasa por el lóbulo de
la oreja, el tercero suelda estas partes y, por fin, un cuarto pule el
pendiente terminado. El trabajo no es difícil en su conjunto y no requiere una
capacitación considerable; la soldadura y el pulido corren con frecuencia a
cargo de mujeres y de niños de 7 y 8 años” (2041)*. La jornada de trabajo se
distingue aquí también por una desmesurada duración, de ordinario llega a 16
horas. Se practica el pago en especie.
Los datos estadísticos insertados a
continuación (que ha publicado en el último tiempo el inspector local de la
oficina de contraste) ponen de manifiesto con evidencia el régimen económico de
la industria: (ver el cuadro en la pág. 457. -Ed.)
“Los dos primeros grupos (cerca de dos
tercios del total de los maestros joyeros) pueden ser incluidos, mejor que
entre los kustares, entre los obreros fabriles que trabajan en su casa.”
--------------
* “Cada clase e incluso cada parte de
los objetos tiene entre los kustares de Krásnoe sus maestros, y por eso es muy
difícil encontrar que en una misma casa hagan, por ejemplo, anillos y
pendientes, brazaletes y broches, etc.; de ordinario, un objeto cualquiera es
hecho por partes, por obreros especialistas que viven en casas distintas y aun
en distintas aldeas” (Informes y estudios,
t. III, pág. 76).
457
En el grupo superior el “trabajo
asalariado se va haciendo más y más frecuente... Los maestros empiezan ya a
comprar objetos hechos por otros”, en las capas superiores del grupo “predomina
la compra” y “cuatro mayoristas no tienen talleres en absoluto”*.
Las industrias de samovares y acordeones
de Tula y sus alrededores ofrecen un ejemplo extraordinariamente típico de
manufactura capitalista. Las industrias “kustares” de esta zona se distinguen,
en general, por una gran antigüedad: su comienzo se remonta al siglo XV**. Se
desarrollaron de modo especial desde la mitad del siglo XVII; a partir de
entonces establece el Sr. Borísov el segundo período de desarrollo de las
industrias de Tula. En 1637 fue construida la primera fundición de hierro (por
el holandés Vinius). Los armeros de Tula constituyeron una barriada especial de
forjadores y formaron un gremio particular con derechos y privilegios espe‑
--------------
* Véstnik
Finánsov, 1898, núm. 42.
** Véase el artículo del Sr. Borísov en Trabajos de la comisión de kustares,
fascíc. IX.
458
ciales. En 1696 es terminada en Tula la
primera fundición de hierro construida por un notable forjador ruso, y la
industria pasa a los Urales y a Siberia*. A partir de entonces comienza el
tercer período en la historia de las industrias de Tula. Los maestros empiezan
a montar sus empresas y enseñan el oficio a los campesinos de los alrededores.
Las primeras fábricas de samovares aparecen entre los años 1810 y 1820. “En
1825 había ya en Tula 43 fábricas pertenecientes a los armeros; y casi todas
las alhra existentes son propiedad de antiguos armeros convertidos en
comerciantes de Tula” (1. c., 2262). Vemos aquí, pues, cómo entre los antiguos
maestros de los gremios y los principales de la manufactura capitalista posterior
existe una sucesión y una relación inmediatas. En 1864 los armeros de Tula se
vieron libres de la dependencia servil129 de las fábricas e
incluidos entre el estado llano burgués; los ingresos disminuyeron como
resultado de la gran competencia de los kustares rurales (lo que provocó un reasentamiento
de los industriales de la ciudad en el campo); los obreros se orientaron hacia
las industrias: de samovares, de cerraduras, de cuchillos, de acordeones (los
primeros acordeones de Tula aparecieron en 1830-1835).
La industria de los samovares se halla
organizada en la actualidad del modo siguiente. A la cabeza se encuentran los
grandes capitalistas, que poseen talleres con decenas y centenares de obreros
asalariados y que encargan muchas operaciones parciales a personas que
trabajan en casa, tanto en la ciudad como en las aldeas; estos ejecutores de
operaciones parciales tienen a veces talleres propios con obreros asalariados.
Además de talleres grandes, se comprende, los hay pequeños, con todos los
escalones consecutivos de dependencia respecto a los capitalis-tas. Todo el
régimen de esta producción se asienta en la base general de la división del
trabajo. El proceso de fabricación del samovar se divide en las operaciones
--------------
* Nikita Demídov Antúfiev, forjador de
Tula, ganose la benevolencia de Pedro el Grande al construir una fábrica junto
a esa ciudad; en 1702 recibió la fábrica de Neviansk. Los Demí-dov, conocidos
propietarios de minas y fábricas metalúrgicas de los Urales, son descendientes
suyos.
459
siguientes: 1) formación de tubos con
las hojas de latón (enrollado); 2) soldadura de los mismos; 3) limado de las
junturas; 4) ajustado del zócalo; 5) forja de las piezas (lo que se llama el
“batido”); 6) limpieza de la parte interior; 7) repaso del recipiente y del
cuello; 8) estañado; 9) apertura a prensa de los orificios de tiro en el zócalo
y en el portateteras, y 10) montaje del samovar. Hay aún por separado la
fundición de las pequeñas piezas de latón: a) modelado y b) tundido *. Cada una
de estas operaciones puede representar, con el trabajo a domicilio, una
industria “kustar” especial. Una de estas “industrias” se encuentra descrita
por el Sr. Borísov en el fascíc. VII de Trabajos de la comisión de kustares. Se
trata del enrollado de los tubos, antes aludido por nosotros, que los
campesinos hacen a destajo con material de los comerciantes. Después de 1861,
los kustares de Tula pasaron a trabajar al campo, su manutención resulta más
barata y sus necesidades son menores (1. c., pág. 893). El Sr. Borísov explica
con razón esta vitalidad del “kustar” por la conservación de la forja a mano de
los samovares: “El kustar rural será siempre más ventajoso para el fabricante
que da el encargo, porque trabaja del 10 al 20% más barato que el artesano de
la ciudad” (916).
El Sr. Borísov determinó el volumen de
la producción de samovares para 1882 en la suma aproximada de 5.000.000 de
rublos, con unos 4.000 ó 5.000 obreros (incluidos los kustares). La estadística
fabril no abarca en este caso más que una pequeña parte de toda la manufactura
capitalista.
--------------
* Los Trabajos de la comisión de Kustares, fascíc. X, insertan una
magnífica descripción que el Sr. Manojin hace de la industria de samovares de
Suxún, provincia de Perm. La organiza-ción es la misma que en Tula. Conf. la
misma obra, fascíc. IX, artículo del Sr. Borísov acerca de las industrias
kustares en la exposición de 1882.
460
cas (una con máquina de vapor) con 1.326
obreros y una producción por valor de 698.000 rublos. Es evidente que entre
las “fábricas” se ha incluido esta vez también un centenar de pequeñas
empresas. Por último, para 1894-95,
La misma organización exactamente tiene
la industria de acordeones, que se encuentra en una fase más baja de desarrollo
económico**. “En la fabricación de los acordeones participan más de diez
especialidades distintas” (Trabajos de la
comisión de kustares, IX, 236); la prepa-ración de las diversas partes del
acordeón o algunas operaciones parciales son objeto de distintas industrias
“kustares” cuasiindependientes. “Cuando hay poca demanda, todos los kustares
trabajan para las fábricas o para los talleres más o menos importantes, de
--------------
* Al parecer, hay rasgos análogos en la
organización de las industrias de cerrajería de Tula y sus alrededores. El Sr.
Borísov calculó en 1882 que en esas industrias había ocupados de
** El desarrollo de la producción de
acordeones es también interesante como proceso de desplazamiento de los
instrumentos populares primitivos y como proceso de formación de un mercado
vasto, nacional: sin éste sería imposible la división del trabajo por piezas, y
sin división del trabajo no se conseguiría abaratar el producto: “Gracias a su
baratura, el acordeón ha desplazado casi en todos los sitios a la balalaika,
primitivo instrumento musical popular de cuerda” (Trabajos de la comisión de kustares, fascíc. IX, pág. 2276)
461
cuyos dueños reciben el material; cuando
la demanda es mucha, aparece una infinidad de puqueños productores que compran
a los kustares las piezas, montan ellos mismos los acordeones y luego los
llevan a vender a los puestos locales, a tiendas, donde los adquieren entonces
de muy buen grado” (ibíd.). El Sr. Borísov calculó en 1882 que en esa industria
había ocupadas de
III.
LA DIVISIÓN
Extraeremos ahora conclusiones de los
datos expuestos y examinaremos si caracterizan en realidad una fase especial
del desarrollo del capitalismo en nuestra industria.
--------------
El rasgo común a todas las industrias
que hemos examinado es el mantenimiento de la producción manual y una división
del trabajo sistemática, llevada a cabo en amplia escala. El proceso de la
producción se descompone en varias operaciones parciales, que se efectúan por
diversos maestros especialistas. La capacitación de estos especialistas
requiere una enseñanza bastante prolongada, y por ello el aprendizaje es el
--------------
* El censo efectuado en Tula el 29 de
noviembre de 1891 dio para la ciudad 36 empresas dedicadas a la venta de
acordeones y 34 talleres donde se fabricaban éstos (véase Memoria de la provincia de Tula para 1895, Tula, 1895).
462
compañero natural de la manufactura.
Sabido es que, en la situación general de la economía mercantil y del
capitalismo, este fenómeno conduce a los peores tipos de dependencia personal
y de explotación*. La desaparición del aprendizaje va ligada a un desarrollo
más alto de la manufactura y a la formación de una gran industria maquinizada,
cuando las máquinas reducen al mínimo el período de aprendizaje o cuando se
llega a separar unas operaciones parciales tan simples que se hacen accesibles
hasta a los niños (ver el ejemplo anterior de Zagarie).
El mantenimiento de la producción manual
como base de la manufactura explica su relativa inmovilidad, que salta especialmente
a la vista al compararla con la fábrica. El desarrollo y la profundización de
la división del trabajo se opera con mucha lentitud, de modo que la manufactura
conserva durante decenios enteros (y hasta siglos) la forma una vez adoptada:
hemos visto que un número muy considerable de las industrias por nosotros
examinadas tiene un origen muy antiguo, y, sin embargo, en la mayoría de ellas
no se ha observado hasta últimamente ningún gran cambio en los modos de
producción.
Por lo que respecta a la división del
trabajo, no repetiremos aquí las tesis conocidas de la economía teórica acerca
de su papel en el proceso de desarrollo de las fuerzas productivas del trabajo.
A base de la producción manual no podía darse otro progreso técnico que la
división del trabajo**. Señalare‑
--------------
* Nos limitaremos a un ejemplo. En el
pueblo de Borísovka, distrito de Gráivoron, provincia de Kursk, hay una
industria de pintura de imágenes que ocupa a unas 500 personas. Los maestros
prescinden, en la mayoría de los casos, de obreros asalariados, pero tienen
aprendices, que trabajan 14 y 15 horas diarias. Estos maestros se mostraron
hostiles a la apertura de una escuela de pintura, temiendo verse privados de la
mano de obra gratis que representan los aprendices (Informes y estudios, I, 333). Dentro de la manufactura capitalista,
la situación de los niños que trabajan en casa no es mejor en modo alguno que
la de los aprendices, puesto que el obrero que trabaja en su domicilio se ve
obligado a prolongar hasta nec plus ultra
la jornada y a poner en tensión todas las fuerzas de la familia.
** “La forma domiciliaria de la gran
producción y la manufactura constituyen una salida inevitable y deseable hasta
cierto punto para la
463
mos sólo las dos circunstancias más
importantes que ponen en claro la necesidad de la división del trabajo como
fase preparatoria de la gran industria maquinizada. En primer lugar, sólo el
fraccionamiento del proceso de producción en varias operaciones, las más
sencillas, puramente mecánicas, permite implantar las máquinas, que en un
principio se emplean en las operaciones más simples y que sólo de manera
gradual van abarcando las más complejas. El telar mecánico, por ejemplo, se ha
implantado ya hace tiempo en la producción de telas sencillas, mientras que
para la seda sigue empleándose preferentemente el tejido a mano; en
cerrajería, la máquina se emplea ante todo en el pulido, una de las
operaciones más simples, etc. Pero esta fragmentación de la producción en
operaciones más sencillas -paso preparatorio indispensable para implantar la
gran producción maquinizada- conduce al mismo tiempo al incremento de las
pequeñas industrias. La población de las cercanías adquiere la posibilidad de
efectuar esas operaciones parciales en su casa, bien por encargo de los
manufactureros y con el material de éstos (colocación de las cerdas en la
manufactura de cepillos, cosido de pellizas, abrigos, manoplas, calzado, etc.,
en la industria del cuero, enderezado de los peines, “enrollado” de los
samovares, etc.), bien incluso adquiriendo material “por su cuenta”, haciendo
diversas partes del producto y vendiéndolas a los manufactureros (industrias
de sombreros, vehículos, acordeones, etc.). Esto parece una paradoja: incremento
de las peque-ñas industrias (a veces hasta de las “independientes”) como
expresión del incremento de la manufactura capitalista; sin embargo, es un
hecho. La “independencia” de esos “kustares” es completamente ficticia. Su
trabajo no podría efectuarse, su producto no tendría a veces incluso el menor
valor de uso sin ligazón con los otros trabajos parciales, con las otras partes
del producto. Y esta ligazón sólo la pudo crear* y la creó el gran capi‑
----------------
pequeña industria independiente cuando
abarca una zona enorme” (Jarizoménov en Yuri-dícheski
Véstnik, 1883, núm. 11, pág. 435).
* ¿Por qué sólo el capital pudo crear
esta ligazón? Porque la producción mercantil engendra, como hemos visto, la
desunión de los pequeños
464
tal, fuerza dominante, en una u otra
forma, sobre la masa de los obreros detallistas. Uno de los errores esenciales
de la economía populista estriba en que pasa por alto ó vela el hecho de que
el “kustar” detallista es una parte integrante de la manufactura capitalista.
La segunda circunstancia que es preciso
subrayar de modo especial es la capacitación de obreros hábiles por la manufactura.
La gran industria maquinizada no habría podido desarrollarse con tanta rapidez
en el período posterior a
--------------
productores y su diferenciación
completa, porque las pequeñas industrias dejaron en herencia a la manufactura
los talleres capitalistas y el capital comercial.
* Las
industrias de la provincia de Vladimir, IV, 22.
** Ibíd., III, 63.
*** En 1890 había 514 obreros con una
producción por valor de 600.000 rublos; en 1894-95 había 845 obreros y la
producción alcanzó un valor de 1.288.000 rublos.
465
hubieran ido formando, a través de
siglos, obreros hábiles que ahora marchan a otros sitios en busca de trabajo,
etc. Por ello, entre otras cosas, tiene una importancia muy grande el hecho de
que la manufactura haya formado un número considerable de zonas especializadas
en determinada producción y que éstas hayan educado una masa de obreros
hábiles*.
La división del trabajo en la
manufactura capitalista lleva a la deformación y a la mutilación del obrero,
incluido el “kustar” detallista. Aparecen virtuosos y tullidos de la división
del trabajo; los primeros, como casos contados que despiertan el asombro de
los investigado-res**; los segundos, como la aparición en masa de “kustares”,
estrechos de pecho, con los brazos desmesuradamente desarrollados, con
“lordosis”***, etc., etc.
IV.
La división territorial del trabajo, la
especialización de determinadas zonas en la producción de una mercancía, a
veces de una clase de mercancía y hasta de una cierta parte del artículo,
tiene, como ha sido ya observado, una relación inme‑
--------------
* Este fenómeno se ve caracterizado con
mucho acierto por el término “oficios al por mayor”. “A partir del siglo XVII
-leemos en Korsak-, la industria rural comenzó a desarrollarse visiblemente:
aldeas enteras, especialmente las de los alrededores de Moscú, enclavadas en
los caminos reales, entregáronse a algún oficio determinado; los habitantes de
unas se hacían curtidores, los de otras, tejedores, los terceros, tintoreros,
carreros, forjadores, etc... Estos oficios
al por mayor, como algunos los llaman, se desarrollaron en gran número en
Rusia a fines del pasado siglo” (1. c., 119-121).
** Nos limitaremos a dos ejemplos:
Jvórov, el famoso cerrajero de Pávlovo, hacía cerraduras tan diminutas que 24
sólo pesaban un zolotnik (zolotnik =
*** El Sr. Grigóriev caracteriza así a
los kustares de Pávlovo; “Encontreme a uno de esos obreros, que lleva
trabajando seis años en las mismas tenazas y que con el pie izquierdo descalzo
había desgastado
466
diata con la división del trabajo en
general. El predominio de la producción manual, la existencia de un gran número
de pequeñas empresas, el mantenimiento de la ligazón del tra-bajador a la
tierra, la sujeción del oficial a determinada especialidad, todo esto
condiciona inevitablemente el carácter cerrado de las distintas regiones
industriales manufactureras; a veces, este carácter cerrado local llega al
apartamiento completo del resto del mundo*, con el que sólo se relacionan los
patronos comerciantes.
En la parrafada del' Sr. Jarizoménov que
sigue se estima insuficientemente la importancia de la división territorial del
trabajo: “Las enormes distancias del Imperio van unidas a diferencias
profundas de las condiciones naturales: una zona tiene mucho bosque y caza,
otra, ganado, la tercera posee arcilla o yacimientos de mineral de hierro en
abundancia. Estas particularidades naturales han determinado también el carácter
de la industria. Las grandes distancias y las malas comunicaciones hacían
imposible o en extremo costoso el transporte de las materias primas. A
consecuencia de ello, la industria debía necesariamente albergarse en el lugar
donde había a mano materias primas abundantes. Esto originó el rasgo característico
de nuestra industria: la especialización de la producción de mercancías en
regiones enormes y compactas” (Yuridicheski
Véstnik, 1. c., pág. 440).
La división territorial del trabajo no
representa un rasgo característico de nuestra industria, sino de la manufactura
(en Rusia lo mismo que en los demás países); las pequeñas industrias no han
dado lugar a zonas tan extensas, es la fábrica la que ha roto su carácter
cerrado y facilitado el paso de empresas y de un gran número de obreros a
otros lugares. La manufactura no se limita a formar zonas enteras, también
introduce la especialización dentro de ellas (división del trabajo por
mercancías). De ningún modo es obligatoria para la manu‑
--------------
más de la mitad la tabla del piso; con
amarga ironía comentaba que el patrono quería despedirlo cuando atravesase la
tabla de parte a parte” (obra citada, págs. 108-109).
* Curtido de pieles de ardilla en el
distrito de Kargópol, industria de cucharas en el de Semiónov.
467
factura lá existencia de materias primas
en la región dada, y apenas si es incluso ordinaria para ella, pues la
manufactura presupone ya unas relaciones comerciales bastante amplias*.
La circunstancia de que a esta fase de
la evolución capitalista le es propia una forma especial de separación entre la
agricultura y la industria se halla en relación con los rasgos descritos de la
manufactura. El industrial más típico no es ya el campesino, sino el “operario”
que no trabaja ya en la agricultura (en el otro polo se hallan el comerciante
y el patrono del taller). En la mayoría de los casos (como hemos visto antes),
las industrias organizadas análogamente a la manufactura tienen centros no
agrícolas: ciudades o (con mucha más frecuencia) aldeas, cuyos habitantes casi
no trabajan en la agricultura, y que deben ser incluidas entre los poblados de
carácter industrial y comercial. La separación entre la industria y la
agricultura tiene aquí unas bases profundas, enraizadas tanto en la técnica de
la manufactura como en su economía y en sus peculiares condiciones de vida (o
culturales). La técnica sujeta al obrero a una especialidad y por eso le hace,
de una parte, inapto para la agricultura (débil, etc.); de otra parte requiere
una ocupación ininterrumpida y prolongada en el oficio. El régimen económico de
la manufactura se distingue por una diferenciación de los industriales incomparablemente
más profunda que en las industrias pequeñas, y hemos visto que en las
industrias pequeñas la diferenciación en la agricultura va paralela a la
diferenciación en la industria. Con el empo-brecimiento completo de la masa de
productores, que es condición y consecuencia de la manufactura, su personal
obrero no puede reclutarse entre los agricultores más o menos acomodados.
Particularidades culturales de la manufactura son, en primer lugar, la larga
existencia (a veces secular) de la industria, que pone un sello especial en la
pobla‑
--------------
* Las industrias del tejido, así como
las de Pávlovo, de Gzhel, las de curtido de Perm y otras muchas utilizan
materias primas importadas (es decir, no locales) (conf. Estudios, págs.
122-124). (Véase
468
ción, y, en segundo lugar, un nivel más
elevado de vida de la población*. De esta última circunstancia hablaremos ahora
con más detalle, pero antes advertiremos que la manufactura no separa por
completo la industria de la agricultura. Con una técnica manual, las empresas
grandes no pueden desplazar por completo a las pequeñas, especialmente si los
pequeños kustares prolongan la jornada de trabajo y rebajan el nivel de su
consumo: en estas con-diciones, la manufactura, como hemos visto, incluso
desarrolla las pequeñas industrias. Es, por ello, natural que alrededor del
centro no agrícola de la manufactura veamos en la mayoría de los casos una zona
entera de poblados agrícolas cuyos habitantes trabajan asimismo en las
industrias. También en este sentido, por consiguiente, se pone de manifiesto
con relieve el carácter transitorio de la manufactura, entre la pequeña
producción manual y la fábrica. Si incluso en el oeste, el período
manufacturero del capitalismo no pudo separar por completo a los obreros industriales
de la agricultura**, en Rusia, donde se conservan muchas institucio-nes que
sujetan a los campesinos a la tierra, esta separación no podía por menos de
retardarse. Por ello, repetimos, lo más típico para la manufactura capitalista
rusa es el centro no agrícola que atrae a la población de las aldeas vecinas
-cuyos habitantes son semiagricultores, semiindustriales- y que se halla a la
cabeza de las mismas.
--------------
* El Sr. V. V. afirma en sus Estudios de la industria kustar que “en
nuestro país hay... muy pocos rincones de kustares que hayan abandonado por
completo la agricultura” (36) -nosotros hemos mostrado más arriba, que, al
contrario, son muchos- y que “las débiles manifestaciones de división del
trabajo que observamos en nuestra patria no deben ser atribuidas tanto a la
energía del progreso industrial como a la inmovilidad de las dimensiones de la
propiedad territorial campesina...” (40). El Sr. V. V. no advierte la
circunstancia de que los “rincones de kustares” se distinguen por una
estructura especial de la técnica, la economía y la cultura, que caracterizan
una fase especial del desarrollo del capitalismo. Lo importante es que las
“aldeas industriales” obtuvieron, en la mayoría de los casos, “un nadiel
pequeño” (39) -(¡en 1861, cuando su vida industrial se medía por decenas de
años, a veces por centenares!)-; se comprende que, de no haberse dado esta
tolerancia de las autoridades, no habría existido el capitalismo.
** Das
Kapital, I2, 779-780130.
469
Es especialmente notable, además, el
hecho de que el nivel cultural de la población en esos centros no agrícolas es
más elevado. Una instrucción más elevada, un nivel de consumo y de vida
considerablemente más alto, una profunda separación de la “madrecita-aldea”
“gris”: tales son los rasgos que, de ordinario, distinguen a los habitantes de
esos centros*. ¡Se comprende la enorme importancia de este hecho, palmario
testimonio del papel histórico progresivo del capitalismo, y del capitalismo,
además, puramente “popular”, de cuya “arti-ficiosidad” es difícil que se
atreviera a hablar el populista más furibundo, pues la inmensa mayoría de los
centros caracterizados pertenece de ordinario a la industria “kustar”! También
aquí se pone de manifiesto el carácter transitorio de
--------------
* La importancia de este hecho nos
obliga a completar los datos aducidos en el § II con los siguientes. El poblado
de Buturlínovka, distrito de Bobrov, provincia de Vorónezh, es uno de los
centros productores de cuero. Tiene 3.681 hogares, de los que 2.383 no se
dedican a la agricultura. Más de 21.000 habitantes. En un 53% de los hogares,
contra 38% para el distrito, hay personas que saben leer y escribir (recopilación
estadística de los zemstvos correspon-diente al distrito de Bobrov). El pueblo
de Pokróvskaya y la aldea Balákovo, provincia de Samara, tienen cada uno más de
15.000 habitantes, entre los que hay muchos forasteros. Sin hacienda, el 50% y
el 42%. El número de los que saben leer y escribir es superior a la media. La
estadística señala que los poblados industriales y comerciales se distinguen,
en general, por una instrucción mayor y por la “aparición en masa de hogares
sin hacienda” (recopilaciones estadísticas de los zemstvos correspondientes a
los distritos de Novoúzensk y Nikoláevsk). – Acerca del mayor nivel cultural de
los “kustares” conf. también Trabajos de
la comisión de kustares, III, pág. 42; VII, pág. 914; Smirnov, 1. c., pág.
59; Grigóriev, 1. c., 106 y sigs.; Annenski, 1. e., pág. 61; Recopilación de Nizhni .Nóvgorod, t. II,
págs. 223-239; Informes y estudios,
II, pág. 243; III, 151. Además, Las
industrias de la provincia de Vladimir, III, pág. 109, da una transcripción
viva de la conversación que un investigador, el Sr. Jarizoménov, tuvo con su
cochero, un tejedor de seda. Este tejedor criticó con dureza y brusquedad la
vida “gris” de los campesinos, su bajo nivel de consumo, su falta de
desarrollo, etc., y concluyó con la exclamación siguiente: “¡Dios mío, y para
eso sólo vive la gente!” Hace mucho que se ha observado que el campesino ruso
es más que nada pobre en la conciencia de su pobreza. Del operario de la
manufactura capitalista (sin hablar ya de la fábrica) debe decirse que en este
sentido es un hombre relativamente muy rico.
470
la manufactura, va que ésta sólo inicia
la transformación de los rasgos espirituales de la población, v la termina
únicamente la gran industria maquinizada.
V.
REGIMEN ECONOMICO DE
En todas las industrias que hemos
examinado, estructuradas según el tipo de manufactura, la inmensa mayoría de
los obreros no es independiente, se halla subordinada al capital, sólo percibe
el salario y no posee ni las materias primas ni el producto terminado. En el
fondo, la inmensa mayoría de los obreros de estas “industrias” son obreros asalariados, aunque esta
relación no alcanza nunca en la manufactura la perfección y pureza que es
propia de la fábrica. En la manufactura, con el capital industrial se entrelaza
del modo más variado el comercial, y la dependencia en que el trabajador se
halla con respecto al capitalista adquiere un sinfín de formas y matices,
empezando por el trabajo asalariado en un taller ajeno, continuando con el
trabajo a domicilio para el “patrono” y terminando con la dependencia en la
compra de las materias primas o en la venta del producto. Junto a la masa de
los obreros dependientes sigue siempre manteniéndose en la manufactura un
número más o menos considerable de productores cuasiindependientes. Pero todo
este abigarramiento de formas de la dependencia no hace más que encubrir el
rasgo fundamental de la manufactura, que la escisión entre los representantes
del trabajo y del capital se manifiesta ya aquí con toda su fuerza. Cuando se
produjo la liberación de los campesinos, esta escisión había sido ya
consolidada en los mayores centros de nuestra manufactura por la sucesión de
varias generaciones. En todas las “industrias” que antes hemos examinado vemos
una masa de la población que no tiene ningún recurso para vivir, fuera del
trabajo bajo la dependencia de personas de la clase pudiente, y, por otra
parte, una pequeña minoría de industriales acomodados que tienen en sus manos
(en una u otra forma) casi toda la producción de la zona. Este hecho
fundamental es lo que da a nuestra manufactura un carácter capitalista muy
acentuado, a diferencia de
471
la fase anterior. También allí se daban
la dependencia del capital y el trabajo asalariado, pero aún no habían
cristalizado en ninguna forma firme, aún no habían abarcado a la masa de los
indus-triales, a la masa de la población, no habían provocado la escisión
entre los distintos grupos de personas que participaban en la producción. Y la
producción misma conserva aún en la fase anterior unas proporciones reducidas
-la diferencia entre el patrono y el obrero es relativamente pequeña- , no hay
casi grandes capitalistas (que siempre se hallan a la cabeza de la
manufactura), tampoco hay obreros detallistas, sujetos a una operación y por
ello mismo sujetos al capital, que agrupa estas operaciones de detalle en un
mecanismo productivo único.
He aquí el testimonio de un viejo
escritor, que confirma con relieve esta característica de los datos que antes
hemos aducido: “En la aldea de Kimri, lo mismo que en otras aldeas rusas que
se llaman ricas, en Pávlovo, por ejemplo, la mitad de la población está
constituida por men-digos que se sustentan sólo de la caridad... Si un
trabajador, en especial si vive solo, enferma, corre el peligro de quedar sin
un trozo de pan a la semana siguiente”*.
Así pues, en los años 60 se había puesto
ya en claro por completo el rasgo fundamental del régimen económico de nuestra
manufactura: el contraste entre la “riqueza” de muchas “famosas” “aldeas” y la
plena proletarización de la inmensa mayoría de los “kustares”. Con este rasgo
se relaciona la circunstancia de que los trabajadores más típicos de la manufactura
(precisamente los operarios que han roto por entero o casi por entero con la
tierra) gravitan ya hacia la fase siguiente, y no hacia la anterior, del
capitalismo, se hallan más cerca del trabajador de la gran industria
maquinizada que del campesino. Los datos expuestos con anterioridad acerca del
--------------
* N. Ovsiánnikov. Relaciones del Alto Volga con la feria de Nizhn Nóvgorod. Artículo
publicado en Recopilación de Nizhni
Nóvgorod, t. II, (Nizhni Nóvgorod, 1869). El autor se basa en los datos de
1865 relativos a la aldea de Kimri. Este escritor acompaña el estudio de la
feria de una característica de las relaciones económico-sociales en las
industrias allí representadas.
472
nivel cultural de los kustares lo
atestiguan vigorosamente. Pero ello no puede extenderse a toda la masa del
personal obrero de la manufactura. La conservación de un gran número de
pequeñas empresas y de patronos pequeños, la conservación de los vínculos con
la tierra y el desarrollo extraordinariamente amplio del trabajo a domicilio,
todo esto lleva a que muchísimos “kustares” graviten todavía en la manufactura
hacia los campesinos, hacia la transformación en pequeño patrono, hacia el
pasado, y no hacia el futuro*, que se dejen seducir aún por ilusiones de toda
clase acerca de la posibilidad de transformarse en patronos independientes (por
medio de una intensidad extrema en el trabajo, por medio de economías y
habilidad)**. He aquí un juicio notablemente justo de esas ilusiones
pequeñoburguesas, debido a un investigador de las “industrias kustares” de la
provincia de Vladimir:
“La victoria definitiva de la industria
grande sobre la pequeña, la agrupación de los trabaja-dores, dispersos en
numerosos y diminutos locales, dentro de los muros de una misma fábrica de
seda, es únicamente cuestión de tiempo, y cuanto antes llegue esta victoria,
mejor será para los tejedores.
“La organización actual de la industria
sedera se distingue por la falta de firmeza y precisión de las categorías
económicas, por la lucha de la gran producción con la pequeña y con la
agricultura. Esta lucha lleva al pequeño patrono y al tejedor a las olas de
excitación, sin darles nada, pero apartándolos de la agricultura, haciéndoles
contraer deudas y cargando sobre ellos todo el peso durante las épocas de
estancamiento. La concentración de la producción no disminuirá el salario del
tejedor, pero hará superfluos los recursos del alcohol y las promesas, el
atraer a los obreros con adelantos que no corresponden a su ingreso anual. Con
el debi-litamiento de la competencia mutua, los fabricantes pierden el interés
de destinar sumas considerables a encadenar con deudas al tejedor. Además, la
gran producción contrapone tan claramente los intereses del fabricante y de los
obreros, la riqueza de unos y la miseria de otros, que en el tejedor no puede
nacer el deseo de hacerse fabricante. La producción pequeña no da al tejedor
más que la grande, pero no tiene un carácter tan estable como la última, y por
ello corrompe mucho más profundamente al obrero. El tejedor kustar ve ante él
ciertas perspectivas falsas, aguarda el momento que le permita montar su propio telar. Para conseguir este ideal
tensa todos los esfuerzos, se llena de deudas, roba, miente, no ve ya en sus
compañeros amigos de fatigas, sino enemigos, competidores por ese mismo
miserable telar con el que sueña para un lejano
--------------
* Exactamente igual que sus ideólogos,
los populistas.
** Para contados héroes del esfuerzo
individual (como Duzhkin, de Cuadros de
Páilovo de V. Korolenko), esa transformación es aún posible en el período
manufacturero, pero, natural-mente, no lo es para la masa de los obreros no
pudientes que hacen determinadas operaciones.
473
futuro. El pequeño patrono no comprende
su miseria económica, halaga a los mayoristas y fabricantes, oculta a sus
camaradas el lugar y las condiciones en que ha comprado las materias primas y
vende el producto. Imaginase un pequeño patrono independiente y se transforma
en un instrumento voluntario y mísero, en un juguete en manos de los grandes
comerciantes. Aún no ha conseguido salir del fango después de haber montado
tres o cuatro telares, y habla ya de la difícil situación del patrono, de que
los tejedores son perezosos y borrachos, de que es necesario asegurar al
fabricante contra las pérdidas originadas por las deudas. El pequeño patrono es
un principio andante del servilismo industrial, lo mismo que en los buenos
tiempos viejos el mayordomo y el llavero eran la encarnación viva del
servilismo feudal. Cuando los instrumentos de producción no se han separado por
completo del productor y este último tiene la posibilidad de hacerse patrono
independiente, cuando el abismo económico que existe entre el mayorista y el
tejedor lo llenan los fabricantes, los pequeños patronos y pequeños
interme-diarios dirigiendo y explotando a las categorías económicas inferiores
y sometiéndose a la explotación de las superiores, la conciencia social de los
trabajadores se enturbia, y su imaginación se ve corrompida por ficciones. Nace
la competencia allí donde debía haber solidaridad y se unifican los intereses
de grupos económicos hostiles en el fondo. No limi-tándose a la explotación
económica, la organización actual de la industria de la seda encuentra agentes
suyos entre los explotados y les impone la misión de nublar la conciencia y
corromper los corazones de los obreros” (Las
industrias de la provincia de Vladimir, fascíc. III, págs. 124-126).
VI. EL
CAPITAL COMERCIAL Y EL INDUSTRIAL EN
Los datos antes aducidos indican que,
junito a los grandes talleres capitalistas, en una etapa dada del desarrollo
del capitalismo nos encontramos siempre con un número muy considerable de
empresas pequeñas; por su número, estas últimas predominan incluso
ordina-riamente, aunque desempeñan un papel completamente secundario en el
valor global de la producción. Este mantenimiento (y hasta, como hemos visto antes,
desarrollo) de las empresas pequeñas bajo la manufactura es un fenómeno del
todo natural. Con la producción manual, las grandes empresas no tienen una
superioridad decisiva frente a las pequeñas; la división del trabajo, que
origina las más simples operaciones parciales, facilita la aparición de
talleres pequeños. Por ello, para la manufactura capitalista es precisamente típico el pequeño número de empresas
relativamente grandes junto a un considerable número de pequeñas. ¿Hay alguna
ligazón entre unas y otras? Los datos antes examina-
474
dos no dejan lugar a dudas de que entre
ellas existe la ligazón más estrecha, de que las empresas grandes brotan
precisamente de las pequeñas, de que las pequeñas empresas no constituyen a
veces más que secciones exteriores de la manufactura, de que, en la inmensa
mayoría de los casos, el capital comercial, perteneciente a los grandes
patronos y que mantienen sometidos a los pequeños, sirve para ligar unas con
otras. El patrono de un taller grande debe
comprar y vender en gran escala las materias primas y los artículos; cuanto más
considerable es el movimiento de su comercio, tanto menores son (por unidad de
producto) los gastos para la compra de las materias primas y la venta de la
mercancía, los relativos a la clasificación de los artículos, al almacenaje,
etc., etc., y aquí aparece la reventa de materiales al por menor a los patronos
pequeños, la compra a estos últimos de los artículos, que el manufacturero
revende como propios*. Si a estas operaciones de venta de materias primas y de
compra de los artículos se unen (como ocurre con frecuencia) .la explotación
leonina y la usura, si el pequeño patrono toma los materiales a cuenta para
después pagar la deuda con los artículos, el gran manufacturero obtiene de su
capital unas ganancias como nunca conseguiría de los obreros asalariados. La
división del trabajo da un nuevo impulso al desarrollo de esas relaciones de
dependencia de los patronos pequeños frente a los grandes: estos últimos, o dan
el
--------------
* Agregaremos a los expuestos un ejemplo
más. En la ebanistería de la provincia de Moscú (datos de 1876, tomados del
libro del Sr. Isáev), los industriales mayores son los Zenin, que comenzaron la
producción de muebles caros y “han educado a generaciones enteras de hábiles
artesanos”. En 1845 montaron un aserradero propio (12.000 rublos, 14 obreros y
máquina de vapor en 1894-1895). Observaremos que en esta industria se contaron
en total 708 empresas, 1.979 obreros -de ellos, 846 = 42,7%, asalariados- y una
producción por valor de 459.000 rublos. A partir de principios de los años 60,
los Zenin pasan a la compra al por mayor de materiales en Nizhni Nóvgorod;
adquieren tablas por vagones a 13 rublos el ciento, que venden a los pequeños
kustares a 18-20 rublos. En siete aldeas (con 116 trabajadores), la mayoría
vende los muebles a Zenin, que tiene en Moscú un almacén de muebles y madera
contrachapeada, con un giro de operaciones de 40.000 rublos (fundado en 1874).
Para los Zenin trabajan hasta 20 ebanistas aislados.
475
material a domicilio para trabajarlo (o
para la realización de determinadas operaciones parciales), o compran a los
“kustares” partes del producto, clases especiales del producto, etc. En una
palabra, la ligazón más estrecha e
irrompible entre el capital comercial y el industrial es una de las
particularidades más distintivas de la manufactura. El “mayorista” se confunde
aquí casi siempre con el manufacturero (con el “fabricante”, según la
desacertada expresión, injustamente en boga, que incluye cualquier taller más o
menos grande entre las “fábricas”). Por eso, los datos relativos al volumen de
la producción de las grandes empresas, en la inmensa mayoría de los casos, no dan aún idea alguna de su importancia
real en nuestras “industrias kustares”*, pues los dueños de tales empresas
disponen, además del trabajo de los obreros de sus propias empresas, del de
muchísimos obreros domiciliarios, e incluso (de facto), del trabajo de la masa
de pequeños patronos cuasiindependientes, con relación a los cuales son
“mayoristas”**. Los datos relativos a la manufactura rusa ponen de manifiesto,
pues, con especial relieve la ley establecida por el autor de El Capital de que el grado de desarrollo
del capital comercial es inversa‑
--------------
* He aquí un ejemplo para ilustrar lo
dicho en el texto. En la aldea de Neguin, distrito de Trubchevsk, provincia de
Oriol, hay una fábrica de aceite con 8 obreros y una producción por valor de
2.000 rublos (Guía de 1890). Al
parecer, esta pequeña fábrica indica que el papel del capital en la producción
local de aceite es muy débil. Pero el débil desarrollo del capital industrial
no hace más que significar el desarrollo enorme del capital comercial y
usurario. Por la recopilación estadística del zemtsvo sabemos de esta aldea que
160 hogares de 186 se hallan sometidos económicamente por completo por el
fabricante local, quien incluso paga por
ellos todas las contribuciones y les adelanta todo lo necesario (y esto en el curso de muchos y muchos años),
cobrando las deudas en cáñamo a precio inferior. Sometidos a ese mismo
vasallaje económico encontramos a la masa de los campesinos de la provincia de
Oriol. ¿Es posible en estas condiciones alegrarse del débil desarrollo del
capital industrial?
** Es posible, por ello, concebir qué
cuadro se obtendrá de la organización económica de semejantes “industrias
kustares” si se separa del examen a los grandes manufactureros (¡esto no es
industria kustar, sino fabril!) y se presenta a los “mayoristas” como un
fenómeno “completa-mente superfluo en el fondo y originado sólo por la falta
de organización en la venta de los productos” (Sr. V. V. Estudios de la industria kustar, 150).
476
mente proporcional al grado de
desarrollo del capital industrial131. Y, efectivamente, podemos
caracterizar todas las industrias examinadas en el § II del modo siguiente:
cuanto menor es en ellas el número de talleres grandes, tanto más está
desarrollada la actividad del “mayorista”, y viceversa; sólo cambia la forma
del capital que impera en uno y otro caso y que coloca muchas veces al kustar
“independiente” en una situación incomparablemente peor que la del obrero
asalariado.
El error fundamental de la economía
populista estriba precisamente en que pasa por alto o vela la ligazón que
existe entre las empresas grandes y pequeñas, por una parte, y entre el capital
comercial y el industrial, por otra. “El fabricante de la zona de Pávlovo es
sólo una especie más compleja de mayorista”, dice el Sr. Grigóriev (1. c.,
pág. 119). Esto no es justo con relación a Pávlovo únicamente, sino con
respecto a la mayoría de las industrias organi-zadas de modo análogo a la
manufactura capitalista; también es justa la tesis inversa: en la manufactura,
el mayorista es una especie más compleja de “fabricante”; por lo demás, en esto
reside uno de los rasgos distintivos sustanciales del mayorista en la
manufactura con respecto al mayorista en las pequeñas industrias campesinas.
Pero ver en este hecho de la ligazón entre el “mayorista” y el “fabricante” un
argumento en favor de la pequeña industria (como piensan el Sr. Grigóriev y
otros muchos populistas), significa sacar una conclusión totalmente arbi-traria,
forzando los hechos en aras de una idea preconcebida. Numerosos datos
atestiguan, según hemos visto, que la incorporación del capital comercial al
industrial empeora extra-ordinariamente la situación del productor directo con
respecto a la del obrero asalariado, prolonga su jornada de trabajo, rebaja
sus ingresos y frena su desarrollo económico y cultural.
VII. EL
TRABAJO CAPITALISTA A DOMICILIO COMO APENDICE DE
El trabajo domiciliario capitalista, es
decir, la transformación en casa del material suminis-trado por el patrono con
pago a destajo, se encuentra también, según hemos indicado en
477
el capítulo precedente, en las pequeñas
industrias campesinas. Más abajo veremos que se encuentra asimismo (y en vasta
escala) junto al fabril, es decir, junto a la gran industria maquinizada. Así
pues, el trabajo capitalista a domicilio se encuentra en todas las fases del
desarrollo del capitalismo en la industria, pero donde es más típico es en la
manufactura. Las pequeñas industrias campesinas y la gran industria maquinizada
pueden prescindir muy fácilmente del trabajo a domicilio. Pero es difícil, casi
imposible, imaginarse el período manufacturero de desarrollo del capitalismo
-con la inherente conservación de los lazos del trabajador con la tierra, con
la abundancia de pequeñas empresas alrededor de las grandes- sin la
distribución del trabajo a domicilio*. Y los datos de Rusia, efectivamente,
atestiguan, como hemos visto, que en las industrias montadas según el tipo de
la manufactura capitalista se practica a escala especialmente grande la
distribución del trabajo a domicilio. Por ello consideramos más justo examinar
precisamente en este capítulo las particularidades características del trabajo
capitalista a domicilio, aunque algunos de los ejemplos que más abajo
exponemos no pueden ser incluidos de modo especial en la manufactura.
Señalaremos, ante todo, la abundancia de
intermediarios entre el capitalista y el trabajador domiciliario. El gran empresario
no puede distribuir personalmente el material a cientos y miles de obreros,
dispersos a veces en distintas aldeas; es necesaria la aparición de
interme-diarios (en algunos casos hasta de una jerarquía de intermediarios),
que toman el material al por mayor y lo distribuyen en partes pequeñas. Resulta
un verdadero sweating system, un
sistema de hacer sudar la gota gorda, el sistema de la explotación más intensa:
el “maestro
--------------
* También en Europa Occidental, como es
notorio, se distinguió el período manufacturero del capitalismo por un amplio
desarrollo del trabajo a domicilio en las industrias del tejido, por ejemplo.
Es interesante señalar que, al describir como ejemplo clásico de la manufactura
la producción de relojes, Marx indica que la esfera, la cuerda y la caja del
reloj se hacen en contadas ocasiones en la manufactura misma, y que, en
general, el obrero dedicado a la fabricación de una pieza determinada trabaja a
menudo en casa (Das Kapital, I, 2-te
Aufl., S. 353-354)132.
478
intermediario” próximo al trabajador (o
el propietario de un taller, o la “mercadera” en la industria del encaje, etc.,
etc.) sabe aprovecharse hasta de los casos especiales de necesidad de este
último, y busca unos procedimientos de explotación, inconcebibles en una gran
empresa, que eliminan en absoluto la posibilidad de cualquier control e
inspección*.
Junto al sweating system, y puede que como una de sus formas, hay que
colocar el truck-system, el pago en
especie, que es perseguido en las fábricas y continúa reinando en las industrias
kustares, especialmente cuando se distribuye el trabajo a domicilio. Mas
arriba, al describir distintas industrias, se han dado ejemplos de este
difundido fenómeno.
Sigamos. El trabajo capitalista a
domicilio va ligado inevitablemente a unas condiciones de trabajo
antihigiénicas en extremo. Plena miseria del trabajador, imposibilidad
completa de someter a regla alguna las condiciones de trabajos, utilización de
la vivienda como local de trabajo: tales son las condiciones que transforman
las habitaciones de los obreros ocupados en su casa en un escandaloso foco
antihigiénico y de enfermedades profesionales. En las empresas grandes es aún
posible la lucha contra fenómenos análogos; en cambio, el trabajo domiciliario
es en este sentido el tipo más “liberal” de explotación capitalista.
La desmesurada duración de la jornada es
también una de las particularidades inherentes al trabajo en casa para el capitalista
y a las pequeñas industrias en general. Más arriba se
--------------
* Por ello, entre otras cosas, la
fábrica lucha contra semejantes intermediarios, por ejemplo, contra los obreros
“que cobran por pieza” y que contratan por su cuenta a obreros auxiliares.
Conf. Kobeliatski, Guía para fabricantes,
etc., San Petersburgo, 1897, pág. 24 y siguientes. Todas las obras que
tratan de las industrias kustares se hallan repletas de hechos acreditativos de
la desmesurada explotación de los kustares por los intermediarios al
distribuir el trabajo a domicilio. Señalaremos a título de ejemplo, entre otros
muchos, el comentario general de Korsak, 1. c., pág. 258, sobre las
descripciones del trabajo de los tejedores “kustares” (antes citadas) y la
descripción de las industrias que ocupan mujeres en la provincia de Moscú (Recopilación de datos estadísticos de la
provincia de Moscú, tomos VI y VII).
479
han dado ya algunos ejemplos comparando
la duración de la jornada en las “fábricas” y entre los “kustares”.
En el sistema de trabajo domiciliario se
observa casi siempre la incorporación de las mujeres y de los niños, que empiezan
a trabajar desde la edad más temprana. Para ilustrarlo aducire-mos algunos
datos extraídos de la descripción de las industrias que ocupan mujeres en la
provincia de Moscú. En el devanado de hilo de algodón hay ocupadas 10.004
mujeres; los niños empiezan a trabajar a los cinco o seis años (!), el salario
diario es de 10 kopeks y el anual de 17 rublos. La jornada en las industrias
que ocupan mujeres llega en general a las 18 horas. En la industria de géneros
de punto se comienza a trabajar a los seis años, el salario diario es de 10
kopeks, y el anual de 22 rublos. Balance de las industrias que ocupan mujeres:
hay 37.514 obreras, que empiezan a trabajar a los cinco o seis años (en 6
industrias de 19, con la particularidad de que en estas 6 industrias trabajan
32.400 obreras); el salario medio diario es de 13 kopeks, y el anual de 26,20
rublos*.
Uno de los aspectos más dañinos del
trabajo capitalista a domicilio es que conduce a la disminución del nivel de
consumo del trabajador. El patrono obtiene la posibilidad de escoger obreros en
sitios apartados, donde el nivel de vida de la población es especialmente bajo
y donde la ligazón con la tierra permite trabajar por un jornal insignificante.
El dueño de una empresa rural dedicada a la fabricación de medias explica, por
ejemplo, que en Moscú son caras las habitaciones, y que a las oficialas “hay que
darles pan blanco..., mientras que en nuestro pueblo trabajan en su isba y
comen pan negro... ¿Cómo va Moscú a hacernos la competencia?”** En la
industria del devanado de hilo de algodón lo extraordinariamente bajo de los
salarios se explica por el hecho de que para
--------------
*
** Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, t. VII, fascíc. II, pág.
104.
480
las mujeres, hijas, etc., de los
campesinos ese trabajo no es más que un ingreso auxiliar. “Así pues, el sistema
de esta producción existente, para las personas que viven exclusivamente del
ingreso obtenido de ella, hace descender hasta lo imposible el salario, que
para las personas que viven solamente del trabajo fabril llega a hacerse
inferior al mínimum de consumo o
frena el ascenso de este último. Lo uno y lo otro crea unas condiciones en
extremo anormales.”* “La fábrica busca al tejedor barato -dice el Sr.
Jarizoménov- y lo encuentra en su aldea natal, lejos de los centros de la
industria... El descenso del salario, partiendo de los centros industriales
hacia las zonas periféricas, es un hecho que no deja lugar a dudas.”** Por
consiguiente, los patronos saben aprovechar a la perfección las condiciones que
de un modo artificial retienen a la población en las aldeas.
La dispersión de los obreros que
trabajan en casa es otro aspecto no menos perjudicial de este sistema. He aquí
un párrafo que caracteriza con relieve este lado de la cuestión, originada
por los mismos mayoristas: “Las operaciones de unos y otros” (de los mayoristas
grandes y pequeños que compran clavos a los herreros de Tver) “se hallan
basadas en procedimientos idénticos: al recoger los clavos, pagar parte en
dinero y parte en hierro y tener siempre sus herreros trabajando en casa para que sea más fácil el acuerdo con ellos”***.
¡En estas palabras se encierra la simple explicación de la “vitalidad” de
nuestra industria “kustar”!
La dispersión de los obreros que
trabajan en casa y la abundancia de intermediarios conducen naturalmente al
florecimiento de la explotación usuraria, a toda clase de formas de dependencia
personal, que de ordinario acompañan a las relaciones “patriarcales” en las
aldeas apartadas. El que los obreros tengan deudas con los patronos es el
fenómeno más exten‑
--------------
* Ibíd., pág. 285.
** Las
industrias de la provincia de Vladimir, 1II, 63. Conf. ibíd., 250.
*** Informes
y estudios, I, 218. Conf. ibíd., 280: declaración del fabricante Irodov de
que le resulta más ventajoso distribuir el trabajo a domicilio, entre los
tejedores manuales.
481
dido en las industrias “kustares” en
general y en el trabajo domiciliario en particular*. El trabajador no es sólo
de ordinario Lohnsklave**, también es
Schuldsklave***. Más arriba se han
señalado algunos ejemplos de la situación en que el “carácter patriarcal” de
las relaciones rurales coloca al obrero****.
Al pasar de la característica del
trabajo domiciliario capitalista a las condiciones de su difusión es preciso
señalar, ante todo, la ligazón de este sistema con la sujeción del campesino al
nadiel. La falta de libertad para trasladarse de un sitio a otro, la necesidad
de sufrir a veces pérdidas monetarias para desembarazarse de la tierra (cuando
las contribuciones que pesan sobre la tierra superan el ingreso que se obtiene
de ella, de tal modo que quien entrega el nadiel en arriendo paga algo todavía
al arrendatario), el carácter cerrado, de estamento, de la comunidad campesina:
todo esto amplía artificialmente el campo de empleo del trabajo domiciliario
capitalista, liga artificialmente al campesino a estas formas, las peores, de
explotación. Las instituciones caducas y el régimen agrario, penetrado de
parte a parte del carácter de estamento, ejercen, de este modo, la influencia
más dañina en la agricultura y en la industria, manteniendo las formas
técnicamente atrasadas de la producción, que van ligadas al mayor desarrollo de
la explotación usuraria y de la dependencia personal, a la situa‑
--------------
* Ejemplos de que los obreros se hallan
en deuda con los patronos los tenemos en la industria de cepillos de la
provincia de Moscú (Recopilación de
datos estadísticos de la provincia de Moscú, t. VI, fascíc. I, pág. 32), en
la de peines (ibíd., 261), en la de juguetes (VI, fascíc. II, 44), en la de
abalorios, etc., etc. En la industria de la seda, el tejedor está entrampado
por completo con el fabricante, que paga por él las contribuciones y que, en
general, “toma el tejedor en arriendo como se arrienda la tierra”, etc. (Las industrias de la provincia de Vladimir,
III, 51-55).
** – esclavo
asalariado. -Ed.
*** – esclavo por
deudas. -Ed.
****
“Naturalmente -leemos acerca de los herreros de la provincia de Nizhni
Nóvgorod-, también aquí explota el patrono el trabajo del obrero, pero en menor
volumen (?); además, se hace de un modo algo patriarcal, con el consenso común
(!), sin conflictos de ninguna clase” (Trabajos
de la comisión de kustares, IV, 199).
482
ción más difícil y más desamparada de
los trabajadores*.
Sigamos. También es indudable la
relación que existe entre el trabajo domiciliario para los capitalistas y la
diferenciación de los campesinos. La difusión amplia de los trabajos
domi-ciliarios presupone dos condiciones: 1) la existencia de un numeroso
proletariado rural, que debe vender
su fuerza de trabajo, y venderla barata; 2) la existencia de campesinos acomodados que conozcan bien
las condiciones locales y que puedan asumir el papel de agentes en la
distribución del trabajo. No siempre, ni mucho menos, puede cumplir este papel
el empleado que envía el comerciante (especialmente en las industrias más o
menos complejas), y es difícil que se encuentre nunca en condiciones de
cumplirlo tan “artísticamente” como el campesino local, que “es de los
suyos”**. Los grandes patronos no podrían seguramente llevar a cabo ni la mitad
de sus operaciones de distribución del trabajo a domicilio si no contasen con
un ejército entero de patronos pequeños, a quienes se puede confiar la
mercancía a cuenta o dársela para que la vendan con comisión, y que se aferran
ansiosamente a la menor oportunidad de ampliar sus pequeñas operaciones
comerciales.
Es importante en grado extremo, por
último, señalar la significación del trabajo domiciliario capitalista en la
teoría de la población superflua que crea el capitalismo. Nadie ha hablado
tanto de la “liberación” de los obreros por
--------------
* En toda sociedad capitalista, claro
es, habrá siempre proletariado rural dispuesto a tomar trabajo a domicilio en
las peores condiciones; pero las instituciones caducas incrementan el empleo
del trabajo domiciliario y dificultan la lucha contra él. Korsak señaló ya en
1861 los lazos existentes en nuestro país entre la difusión enorme de los
trabajos domiciliarios y nuestro régimen agrario (l. c., págs. 305-307).
** Hemos visto ya que los grandes
patronos industriales, los mayoristas, los propietarios de talleres y los
maestros intermediarios son, al mismo tiempo, agricultores acomodados. “El
maestro intermediario -leemos, por ejemplo, en la descripción del tejido de
galones de la provincia de Moscú (Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, t. VI, fascíc. II, pág.
147)- es tan campesino como su tejedor, sólo que posee una isba, un caballo y
una vaca más que él y tiene, quizá, la posibilidad de tomar té dos veces al día
con toda la familia.”
483
el capitalismo ruso como los señores V.
V., N. –on y demás populistas, y ninguno de ellos, sin embargo, se ha
tomado la molestia de analizar las formas concretas del “ejército de reserva”
de los obreros, que se han creado y se están creando en Rusia en la época
posterior a
--------------
* Este error de los populistas es tanto
más burdo porque la mayoría de ellos quiere seguir la teoría de Marx, quien
recalcó con las expresiones más vigorosas el carácter capitalista del “actual
trabajo domiciliario” y quien señaló
especialmente que estos obreros domiciliarios constituyen una de las formas de
la superpoblación relativa propia del capitalismo (Das Kapital, I2, S.S. 503 u. ff.; 668 u. ff,
especialmente, capítulo 23, § 4)133
** Un pequeño ejemplo. En la provincia
de Moscú se halla muy extendida la industria de los sastres (la estadística de
los zemstvos calculaba a fines de la década de 1870 para toda la provincia
1.123 sastres locales y 4.291 forasteros), la mayoría de los cuales confecciona
trajes para los comerciantes en ropa hecha, de Moscú. El centro de la industria
es el subdistrito de Perjúshkovo, distrito de Zvenígorod (véase datos relativos
a los sastres de Perjúshkovo en el anexo 1 al capítulo V, industria Nº 36). Los
sastres de Perjúshkovo hicieron un negocio espléndido durante la guerra de
1877. Por encargo de contratistas especiales hacían tiendas de campaña, que
daban a los maestros intermediarios con 3 máquinas de coser y 10 jornaleras un
“provecho” de
484
proceso, que nosotros hemos
caracterizado en el capítulo II como formación de millones de proletarios
agrícolas, es, entre otras cosas, el enorme desarrollo del trabajo domiciliario
capitalista en la época posterior a
VIII.
¿QUE ES
En los dos capítulos anteriores nos
hemos referido especialmente a la industria que en nuestro país se ha dado en
llamar “kustar”, ahora puede intentarse dar respuesta a la pregunta planteada
en el encabezamiento.
Comenzaremos por ciertos datos
estadísticos para juzgar cuáles precisamente de las formas de la industria
antes analizadas figuran en las obras especiales entre la masa general de las
“industrias kustares”.
Como conclusión de sus estudios de las
“industrias” campesinas, los estadísticos de Moscú han hecho un balance de todas y de cada una de las
ocupaciones no agrícolas. Han contado 141.329 personas (tomo VII, fascíc. III)
en las industrias locales (que fabrican mercancías), incluyendo, sin embargo,
también a los artesanos (parte de los zapateros, de los vidrieros y otros
muchos), los aserradores, etc., etc. 87.000 de ellos, por lo menos, son (según
nuestros cálculos en las diversas industrias) obreros que trabajan en su
domicilio, contratados por los capitalistas*. En las 54 industrias de que hemos
po‑
--------------
diez años de un modo intenso, deben
estar constantemente dispuestas, en las filas del ejército de reserva del
proletariado.
* Recordaremos que el Sr. Jarizoménov
(artículo citado anteriormente) calculaba que el 66% de los 102.245 obreros
ocupados en 42 industrias
485
dido resumir los datos, 17.566 sobre un
total de 29.446, es decir, el 59,65%, son obreros asalariados. Para la
provincia de Vladimir hemos obtenido los resultados siguientes (según cinco
fascículos de Las industrias de la
provincia de Vladimir): en 31 industrias hay un total de 18.286
trabajadores; 15.447 de ellos están ocupados en industrias donde predomina el
trabajo domiciliario capitalista (entre ellos hay 5.504 obreros asalariados, es
decir, asala-riados, valga la expresión, de segundo grado). Hay después 150
artesanos «rurales (de ellos, 45 asalariados) y 2.689 pequeños productores de
mercancías (511 de ellos, asalariados). El total de los obreros ocupados de un
modo capitalista es igual (15.447 + 45 + 511 =) a 16.003, es decir, al 87,5%*.
Para la provincia de Kostromá (a base de los cuadros del Sr. Tillo insertados
en Trabajos de la comisión de kustares)
se cuentan 83.633 industriales locales, entre los que hay 19.701 obreros
forestales (¡también “kustares”!), 29.564 personas que trabajan en sus casas
para los capitalistas, unas 19.954 ocupadas en las industrias donde predominan
los pequeños productores de mercancías y unos 14.414 artesanos rurales**. En
nueve distritos de la provincia de Viatka hay (según los mismos Trabajos)
60.019 industriales locales; 9.672
--------------
de la provincia de Moscú trabajaba en
industrias donde predominaba incondicionalmente el sistema domiciliario de la
gran producción.
* Lamentablemente, no nos es posible
conocer el reciente trabajo relativo a la industria kustar de la provincia de
Yaroslavl (Las industrias kustares. Ediciones de la oficina de estadística del
zemstvo de la provincia de Yaroslavl. Yaroslavl, 1904). A juzgar por la
circunstanciada crítica de Russkie
Védomosti (1904, núm. 248), se trata de un estudio de extraordinaria valía.
En la provincia hay 18.000 kustares (en 1903 había 33.898 obreros fabriles).
Las industrias kustares decaen. 1/5 de las empresas tiene obreros asalariados.
Los obreros asalariados constituyen 1/4 del total de kustares. El 15% de los
kustares está ocupado en empresas con 5 y más obreros. La mitad exactamente de
todos los kustares trabaja para los patronos, con material de éstos. La agricultura
está en decadencia: 1/6 de los kustares carece de caballos y vacas; 1/3 cultiva
la tierra contratando mano de obra; 1/5 no siembra. Los ingresos del kustar son
de ¡1 1/2 rublos por semana! (Nota a la
segunda edición.)
** Todas estas cifras son aproximadas,
pues las fuentes no proporcionan datos exactos. Entre los artesanos rurales se
incluyen los molineros, los herreros, etc., etc.
486
trabajan en molinos y fábricas de
aceite; 2.032 son artesanos de tipo puro (tinte de tejidos) ; 14.928 son en
parte artesanos, en parte productores de mercancías con un enorme predominio
del trabajo independiente; 14.424 se hallan ocupados en industrias parcialmente
subordinadas al capital; 14.875 trabajan en industrias plenamente subordinadas
al capital, y 4.088, en industrias donde predomina por completo el trabajo
asalariado*. Según datos de Trabajos
para las provincias restantes hemos compuesto un cuadro de las industrias
acerca de cuya organización hay informes más o menos especificados. Han resultado
97 industrias con 107.957 trabajadores y una producción por valor de
21.151.000 rublos. De ellos, en las industrias donde predomina el trabajo
asalariado y el trabajo domiciliario capitalista hay 70.204 obreros
(18.621.000 rublos); en las industrias donde los obreros asalariados y los que
trabajan en casa para los capitalistas son sólo una minoría, hay 26.935 obreros
(1.706.000 rublos) ; y, finalmente, en las industrias donde predomina casi por
completo el trabajo independiente hay 10.818 obreros (824.000 rublos). Según
datos de los materiales estadísticos de los zemstvos, en siete industrias de
los distritos de Gorbátov y Semiónov, provincia de Nizhni Nóvgorod, hay
16.303 kustares, 4.614 de los cuales trabajan para el mercado local; 8.520 que
lo hacen “para el patrono”, y 3.169 son asalariados; es decir, 11.689 obreros
empleados de un modo capitalista. Según datos del censo de kustares de Perm
correspon-diente a 1894-95, de 26.000 kustares, 6.500 (el 25%) son asalariados
y 5.200 (el 20%) trabajan para el mayorista, o sea, un 45% de obreros empleados
de un modo capitalista**.
Por fragmentarios que sean estos datos
(no hemos tenido otros a nuestra disposición), muestran, pese a todo, con diafanidad
que, generalmente, entre los “kustares” se incluye un
--------------
* ídem.
** Véase Estudios, págs. 181-182. Entre los “kustares” se ha incluido aquí a
los artesanos (25%). Excluyendo a estos últimos obtenemos un 29,3% de obreros
asalariados y un 29,5% que trabajan para el mayorista (pág. 122), es decir, un
58,8% de obreros empleados de un modo capitalista. (Véase O. C., t. 2, págs.
419-421 y 341-342. -Ed.)
487
gran
número de obreros empleados de un modo capitalista. Por ejemplo (según
los datos antes expuestos), hay más de 200.000 personas que trabajan en su
domicilio para los capitalistas. Esto para unos 50 ó 60 distritos, de los que
no todos, ni mucho menos, han sido estudiados de un modo algo completo. El número
de estos obreros en toda Rusia debe ascender probablemente a 2.000.000*.
Agregando a ellos los obreros asalariados que trabajan para los “kustares” -el
número de estos obreros asalariados, según se advierte por loa datos
anteriores, no es en modo alguno tan pequeño como a veces se piensa en nuestro
país-, debemos reconocer que los 2.000.000 de obreros industriales ocupados de
un modo capitalista fuera de las llamadas “fábricas” constituyen más bien una
cifra mínima**.
Los datos expuestos en los dos últimos
capítulos fuerzan a responder así a la pregunta “¿Qué es la industria kustar?”:
--------------
* El trabajo domiciliario capitalista se
halla especialmente desarrollado, por ejemplo, en la industria de la
confección, que está creciendo con rapidez. “De año en año aumenta la demanda
de un artículo de primera necesidad como la ropa hecha” (Véstnik Finánsov, 1897, núm. 52, comentario a la feria de Nizhni
Nóvgorod). Únicamente a partir de los años 80 se desarrolló esta producción en
una escala enorme. En la actualidad, tan sólo en Moscú se confeccionó ropa
hecha por un valor que no baja de 16.000.000 de rublos y en ello están ocupados
20.000 obreros. Admítese que el valor de esta producción para toda Rusia
asciende a 100.000.000 de rublos (Éxitos
de la industria rusa según los estudios de las comisiones de expertos, San
Petersburgo, 1897, págs. 136-137). En San Petersburgo, el censo de 1890 daba
para la industria de la confección (grupo XI, clases 116-118) 39.912 personas,
incluidos los familiares de los industriales; entre ellas había 19.000 obreros
y 13.000 personas que traba-jaban en su casa con las familias (San Petersburgo según el censo del 15 de
diciembre de 1890). Según el censo de 1897, en Rusia hay 1.158.865 personas
ocupadas en la confección de ropa, con 1.621.511 familiares; en total,
2.780.376 personas. (Nota a la segunda
edición.)
(Glosa: “La (Nota a la segunda edición)” se refiere sólo a la última frase de la
nota, a partir de las palabras: “Según el censo de 1897...”; la parte restante
de la nota figura ya en la primera edición.-Ed.)
** Recordaremos que el número de
“kustares” en Rusia es fijado por lo menos en 4.000.000 (cifra del Sr.
Jarizoménov. El Sr. Andréev calculó 7.500.000, pero sus procedimientos son
demasiado amplios); por tanto, los datos globales incluidos en el texto abarcan
a cerca de una décima parte del número total de los “kustares”.
488
es un concepto absolutamente impropio
para la investigación científica, en el que se incluye de ordinario toda clase
de formas de la industria, empezando por las industrias domésticas y la
artesanía y terminando con el trabajo asalariado en manufacturas muy
importantes*. Esta mezcla de los tipos más diversos de organización económica,
reinante en gran número de descripciones de las “industrias kustares”**, fue
aceptada sin crítica ni reflexión alguna por los economistas del populismo,
que han dado un gigantesco paso atrás con relación, por ejemplo, a un escritor
como Korsak, y que han aprovechado la confusión de conceptos reinante para
crear unas curiosísimas teorías. Se ha considerado la “industria kustar” como
algo económicamente homogéneo, siempre igual a sí mismo, y se le ha opuesto (sic!)
al “capitalismo”, por el cual, sin grandes preámbulos, se entendía la industria
“fabril”. Tomad, por ejemplo, al Sr. N. –on. En la página
79 de Ensayos leeréis el encabezamiento: “capitalización (?) de las
industrias”***,
--------------
* Conf. Estudios, pág. 179 y siguientes. (Véase
** El deseo de conservar el término de
“kustares” como denominación científica de algunas formas de la industria ha
conducido en nuestras publicaciones a consideraciones y defini-ciones de estos
“kustares” puramente escolásticas. Un hombre de ciencia “entendía” por kustares
sólo a los productores de mercancías, otro incluyó a los artesanos; uno
consideraba que la ligazón con la tierra era un índice necesario, otro admitía
las excepciones; uno excluía el trabajo asalariado, otro lo admitía hasta, por
ejemplo, 16 obreros, etc., etc. Se comprende, semejantes consideraciones (en
vez de estudios de las distintas formas de la industria) no podían dar nada en
limpio. Observaremos que la vitalidad del término especial “kustar” se explica
más que nada por la división de la sociedad rusa en estamentos: “kustar” es el
industrial de los estamentos inferiores a quien se puede tomar bajo tutela y a
cuenta del cual se puede hacer toda clase de proyectos; pero, eso no define la
forma de la industria. El comerciante y el noble (aunque sean pequeños
industriales) son incluidos raramente entre los “kustares”. Las industrias
“kustares” son, de ordinario, toda clase de industrias campesinas y sólo campesinas.
*** Este término de “capitalización”,
tan querido por los señores V. V. y N. –on, es admisible
en un artículo periodístico, en aras de la brevedad, pero es del todo
inoportuno en una investigación económica, cuyo objetivo estriba por entero en
analizar las distintas formas y fases del capitalismo, su significación, sus
lazos y su desarrollo consecutivo.
489
y después, directamente, sin ninguna
reserva o explicación, “datos de las fábricas”... Una sencillez, corno puede
verse, conmovedora: “capitalismo” = a “industria fabril”, e industria fabril =
a lo que se entiende bajo este título en las publicaciones oficiales. Y a base de tan profundo “análisis” se
retira de la cuenta del capitalismo la masa de obreros ocupados de un modo
capitalista, que son incluidos entre los “kustares”. A base de dicho “análisis”
se pasa por alto por completo la cuestión de las diferentes formas de la
industria en Rusia. A base de dicho “análisis” se construye uno de los
prejuicios más absurdos y dañinos acerca del con-traste existente entre nuestra
industria “kustar” y nuestra industria “fabril”, acerca de que la segunda se
halla apartada de la primera, acerca de la “artificialidad” de la industria
“fabril”, etc. Es precisamente un prejuicio porque nadie ha probado nunca ni a
acercarse a los datos que en todas las ramas de la industria muestran los lazos
más íntimos e indisolubles existentes entre la industria “kustar” y la
industria “fabril”.
Es lo que se proponía este capítulo:
mostrar en qué estriban precisamente estos lazos y qué rasgos especiales de la
técnica, la economía y la cultura ofrece precisamente esa forma de la industria
que en Rusia se encuentra entre la industria pequeña y la industria grande y
maqui-nizada.
--------------
--------------
Por “capitalización” puede entenderse lo
que se quiera: la contrata de un “trabajador”, la actividad del mayorista y una
fábrica movida a vapor. ¡Probad después a orientarse si todo esto se encuentra
en un montón!
490-492
El original en ruso
CAPITULO VII
EL
DESARROLLO DE
I.
CONCEPTO CIENTIFICO DE FÁBRICA Y PAPEL DE
Al pasar a la gran industria maquinizada
(fabril) es preciso, ante todo, dejar sentado que su concepción científica no
corresponde en modo alguno al sentido corriente, en uso, de este término. En
nuestra estadística oficial y nuestra literatura en general se entiende por
fábrica toda empresa industrial más o menos grande, con un número más o menos
considerable de obreros asalariados. En cambio, la teoría de Marx sólo llama
gran industria maquinizada (fabril) a un grado determinado del capitalismo en
la industria, precisamente al superior. El carácter fundamental y más esencial de esta fase es el empleo de un sistema
de máquinas para la producción*. El paso de la manufactura a la fábrica
representa una plena revolución técnica, que derroca el arte manual del
maestro, acumulado durante siglos, y a esta revolución técnica sigue
inevitablemente el cambio más radical de las relaciones sociales de producción,
la escisión definitiva de los diferentes grupos de personas que participan en
la producción, la ruptura completa con las tradiciones, la agudización y
ampliación de todos los aspectos sombríos del capitalismo, y, al mismo tiempo,
la socialización en masa del trabajo por el capitalismo. La gran industria
maquinizada es, pues, la última palabra del capitalismo, la última palabra de
sus “aspectos positivos” y negativos**.
--------------
*
Das Kapital, I, cap. 13.
**
Ibíd., I2, S. 499134
493
494
De aquí se desprende con claridad que
precisamente el paso de la manufactura a la fábrica tiene una importancia
particularmente grande en el desarrollo del capitalismo. Quien confunde estas
dos fases no puede comprender el papel transformador y progresivo del
capitalismo. Precisamente este error es el que cometen nuestros economistas
populistas, quienes, según hemos visto, identifican ingenuamente el capitalismo
en general con la industria “fabril”, quienes piensan resolver la cuestión de
la “misión del capitalismo”, e incluso de su “función unificadora”*
mediante una simple información obtenida en los datos de la estadística
fabril. Sin hablar ya de que estos autores han manifestado (como lo
mostra-remos más abajo) una ignorancia asombrosa en las cuestiones
de la estadística fabril, un error suyo todavía más profundo es la comprensión
pasmosamente banal y estrecha de la teoría de Marx. En primer término, es
risible reducir la cuestión del desarrollo de la gran industrie maquinizada a
la sola estadística fabril. Esto no es únicamente una cuestión de la
estadística, sino de las formas y fases por las que pasa el desarrollo del
capitalismo en la industria de un país concreto. Únicamente después de haber
aclarado la esencia de esas formas y sus particularidades distintivas tiene
sentido ilustrar el desarrollo de una u otra forma mediante datos estadísticos
estudiados debidamente. Pero el limitarse a los datos de la estadística patria conduce
inevitablemente a confundir las formas más distintas del capitalismo; a que los
árboles impidan ver el bosque. En segundo término, reducir toda la misión del
capitalismo al aumento del número de obreros “fabriles” significa manifestar
tan profunda comprensión de la teoría como la de que hizo gala el Sr.
Mijailovski, quien se asombraba de que la gente hablase de la socialización del
trabajo por el capitalismo cuando toda esta socialización se reduce, según él,
a que unos cientos o miles
--------------
* Sr. N. –on en Rússkoe Bogatstvo, 1894, núm. 6, págs. 103 y 119. Véase también sus Ensayos
y
Los destinos del capitalismo del Sr. V. V., passim
495
de obreros sierran, pican, cortan,
cepillan, etc., en un mismo local*.
La exposición que sigue tiene una tarea
doble: por una parte, examinaremos con detalle el estado de nuestra estadística
fabril y la utilidad de sus datos. Este trabajo, negativo en parte
considerable, es necesario, teniendo en cuenta que en nuestras publicaciones se
abusa abiertamente de las cifras de dicha estadística. Por otra parte,
analizaremos los datos que atestiguan el crecimiento de la gran industria
maquinizada en la época posterior a
II
NUESTRA ESTADISTICA FABRIL
La fuente básica de la estadística
fabril está constituida en Rusia por los informes que los dueños de fábrica y
talleres presentan anualmente al Departamento de Comercio y Manufacturas,
según los requisitos de una ley promulgada en el comienzo mismo del siglo
actual**. Las detalladísimas indicaciones de la ley acerca de la presentación
de datos por los fabricantes no son más que un buen deseo, y la estadística
fabril sigue conservando hasta ahora su carácter viejo de organización,
anterior a'
--------------
*
Otéchestvennie Zapiski, 1883, núm. 7; Carta del Sr. Postoronni a
** Véase un examen circunstanciado de
las fuentes de nuestra estadística fabril en Publicación periódica de estadística del Imperio Ruso, serie
II, fascíc. 6, San Petersburgo, 1872. Materiales
para la estadística de la industria fabril en
496
puestos Extraordinarios, etc.) hace aún
mayor la confusión *.
En el anexo II ofrecemos los datos de nuestra industria fabril en la
época posterior a
Los redactores de la estadística fabril
en los años 60 comprendían perfectamente lo insatis-factorio de los datos que
manejaban. Según su criterio unánime, en las declaraciones de los fabricantes
se disminuían considerablemente el número de los obreros y la suma de la
producción: “para las diferentes provincias no existe siquiera una
determinación uniforme de lo que debe considerarse fábrica, ya que muchas
provincias incluyen, por ejemplo, entre ellas los molinos de viento, los
cobertizos para cocer ladrillos y las pequeñas empresas industriales, mientras
que otras no los toman en cuenta, a consecuencia de lo cual pierden sentido
hasta los datos comparativos acerca del número total de fábricas en las
distintas provincias”**. Bushen, Bok y
Timiriázev*** hacen comentarios más tajantes aún, señalando además que
entre los obreros fabriles van incluidos los obreros que trabajan en su
domicilio;
--------------
* Véase el artículo Acerca de nuestra estadística fabril en Estudios, donde se examinan con detalle
las últimas publicaciones del Departamento de Comercio y Manufacturas sobre
nuestra industria fabril. (O. C., t. 4, págs. 1-34.)
** P. Semiónov en el prólogo a
*** Atlas
estadístico de las ramas más importantes de la industria fabril de
497
que algunos fabricantes declaran sólo
los obreros que viven en la misma fábrica, etc. “No hay una estadística oficial
justa de la industria manufacturera y fabril -dice el Sr. Bushen-, ni la habrá
hasta tanto no cambien las bases fundamentales de reunión de los materiales
primarios.” * “En
los cuadros de las fábricas correspondientes a muchas industrias han entrado,
al parecer por confusión, numerosas empresas puramente artesanas y kustares,
desprovistas por completo de carácter fabril.”** Teniéndolo en cuenta,
--------------
*
Anuario del Ministerio de Hacienda, I, pág. 140.** Ibíd., pág. 306.
*** Ibíd., pág. 306.
498
una “fábrica”. Por ejemplo, el mismo Anuario señala en la industria
cordelera del subdistrito de Izbílets, distrito de Gorbátov, provincia de
Nizhni Nóvgorod, la fábrica “de campesinos del subdistrito de
Izbílets, 929 obreros, 308 tornos de hilar; produce por valor de 100.400 rublos”
(pág. 149) ; o, en la aldea de Vorsma, del mismo distrito, la fábrica “de
campesinos temporal-mente dependientes del conde Sheremétiev; 100 herrerías,
250 bancos (en las casas), 3 piedras de amolar movidas a caballo, 20 rr.ovidas
a mano; 902 obreros; produce por valor de 6.610 rublos” (pág. 281). ¡Puede
imaginarse qué idea de la realidad da esta estadística!*
Un lugar especial entre las fuentes de
la estadística fabril de los años 60 ocupa
--------------
* Por lo que se refiere al hecho de que
los fabricantes disminuyen en sus declaraciones el número de obreros y el valor
de la producción, las fuentes antes mencionadas dan dos interesantes
experiencias de comprobación. Timiriázev ha confrontado las declaraciones que
más de cien grandes fabricantes hicieron para la estadística oficial con sus
declaraciones para la exposición de 1865. Las últimas cifras resultaron ser un
22% superiores a las primeras (1. c., I, págs. IV-V). En 1868 el Comité
Central de Estadística llevó a cabo, a título de expe-riencia, una
investigación especial de la industria fabril en las provincias de Moscú y
Vladimir (en ellas se encontraba concentrada, en 1868, casi la mitad de todos
los obreros fabriles y de toda la suma de la producción de las fábricas de
499
del Comité y no se sabe por quién,
cuándo y cómo fueron reunidos y ordenados)*; en segundo lugar, resultaron
gracias a que los redactores de
Durante los debates en
--------------
* Es muy posible que
estos datos hayan sido tomados simplemente de los informes de los gobernadores, que,
como veremos más adelante, siempre exageran en un grado enorme el número de
fábricas.
** La amplitud con que
*** Ensayos,
pág. 125 y Rússkoe Bogatstvo, 1894,
núm. 6.
**** Turidicheski Véstnik, 1889, núm. 9 y Materiales
de la economía nacional rusa, Moscú, 1898.
***** Conferencias de economía de la
agricultura, Moscú, 1897, pág. 13
500
(pág. 3). Sin intentar siquiera hacer un
examen crítico de las distintas fuentes de nuestra estadística fabril, estas
personas y sus partidarios se limitaron a lugares comunes acerca de lo
insatisfactorio de la misma, acerca de que últimamente sus datos van haciéndose
más exactos (??), etc. Así pues, la cuestión fundamental del burdo error de los
señores N. –on y Kárishev se velaba simplemente, como observó
con absoluta justicia P. Struve (pág. 11). Por ello no estimamos superfluo
exponer las exageraciones que en los datos de
En los años 1870 se hizo
considerablemente menos que en
501
los años 1860 para la reunión y
ordenación de los datos de la estadística
fabril. El Anuario del Ministerio de Hacienda publica sólo datos de 40 industrias
(no gravadas con impuestos indirectos) para 1867-1879 (fascíc. VIII, X y XII,
ver anexo II), con la particularidad de que la exclusión de las industrias restantes
se ve motivada por “lo extremadamente insatisfactorio de los materiales” de las
industrias “relacionadas con la agricultura o que pertenecen a las ocupaciones
de los artesanos y kustares” (fascíc. VIII, pág. 482; ídem., fascíc. X, pág.
590). La fuente más valiosa para los años 1870 es
--------------
* Los ejemplos se darán en el párrafo
siguiente. Aquí nos remitimos a la pág. 679 y siguientes de
** La tercera edición de
502
fidedignos, mezclados, así, con los
datos relativamente fidedignos. Citaremos los datos generales que
Número de Valor de la prod. Número
de
Años fábricas en miles de rubl. Obreros
1879* 27.986 1.148.134 763.152
1884 27,235 1.329.602 826.794
1890 21,124 1.500.871 875.764
Más abajo demostraremos que en realidad
no hubo en modo alguno la disminución del número de fábricas que señalan estos
datos; todo reside en que en tiempos diferentes se introdujo entre las fábricas
un número distinto de empresas pequeñas. Por ejemplo, en 1884 se contaron
19.277 empresas con una producción por valor de más de 1.000 rublos, y en 1890,
el número fue de. 21.124; con una producción de 2.000 rublos y más se contaron:
en 1884 hasta
11.509, y en 1890
hasta 17.642**.
A partir de 1889, el Departamento de
Comercio y Manufacturas empezó a editar en publica-ciones especiales Recopilación de datos sobre la industria fabril
de Rusia (correspondientes a los años 1885 y posteriores). Estos datos se basan en
el mismo material (informes de los fabricantes), y su clasificación está muy
lejos de ser satisfactoria, cediendo a la clasificación de los datos en las
publicaciones antes mencionadas de los años 60. La única mejora consiste en que
se excluyen del número de fábricas las empresas pequeñas, es decir, las que
producen menos de 1.000 rublos, y que los datos de ellas se dan separadamente,
sin distribuirlos por industrias***. Este rasgo distintivo de “fábrica”, claro
es, resulta totalmente insuficiente: no
--------------
* Algunos datos que faltan están
completados aproximadamente; véase
** Véase la clasificación de fábricas
por el valor de la producción en las ediciones segunda y tercera de
*** Se comprende
lógicamente que los datos sobre estas empresas pequeñas son puramente
casuales: en unas provincias y en unos años se
503
puede ni hablarse del registro completo de las empresas con una
producción por valor de más de 1.000 rublos con los métodos actuales de reunión
de los informes; la separación de las “fábricas” en las industrias ligadas con
la agricultura se hace de modo puramente casual; por ejemplo, los molinos de
agua y de viento se incluyen en unas provincias y en unos años entre las
fábricas, y en otros, no*. El autor del artículo Balance principal de la industria fabril en Rusia, 1885-1887 (indicado
en
Para los años 1880 tenemos otra fuente
de informes de nuestra industria fabril que merece atención por sus cualidades
negativas y porque son sus datos los que precisamente ha utilizado el Sr.
Kárishev**. Se trata de
--------------
considera que son cientos y miles, y en
otros, decenas y unidades. Por ejemplo, en la provincia de Besarabia, de
* Conf. ejemplos de Estudios, pág.
274. (
** N. Kárishev. Resumen estadístico de la difusión de las ramas
más
504
de
Rusia para 1884-1885 (San Petersburgo, 1887. Ediciones del, Comité Central de
Estadística); en uno de sus cuadros muestra las “sumas de la producción para
la industria fabril en
Valor de la
Producción
Número en
miles de
Fuentes de
fábricas de obreros rublos
Recopilación de
datos de Rusia 54.179 559.476
569.705
Recopilación del
Doto. De Com.
Y Manufactura 14.761 499.632
672.079
----------------------------------------------------------------
+39.418 + 59.844 -102.374
+267% +11,9% -15,2%
¡Así pues, los informes de los gobernadores incluyeron entre las
“fábricas” decenas de miles de pequeñas empresas agrícolas y kustares!
Semejantes empresas, claro es, fueron a parar al número de las fábricas de un
modo completamente casual en las distintas industrias, en los distintos
distritos y provincias. He aquí unos ejemplos del número de fábricas según la
--------------
importantes de la industria transformativa
en Rusia. “Yuridícheski Véstnik”, septiembre, núm. 9, 1889. Junto al último trabajo del Sr.
Kárishev, que hemos examinado en Estudios,
este artículo sirve de modelo de cómo no se deben manejar los datos
de nuestra estadística fabril.
505
Recopilación de datos
y
Observaremos a propósito que los datos
de los comités locales de estadística de las provincias (que sirven para los
informes de los gobernadores) se caracterizan siempre por la más completa
indeterminación del concepto “fábrica” y por un registro casual de las pequeñas
empresas. En la provincia de Smolensk, por ejemplo, unos distritos incluyeron
en
--------------
* Apartado IV del artículo del Sr.
Kárishev. Observaremos que en vez de
** “Así pues, los 3/4 de la última”
(de toda la producción anual) “corresponden a las empresas de un tipo
relativamente pequeño. Las raíces de este fenómeno pueden estar en muchos
elementos sustancialmente importantes de la economía nacional rusa. Se debe
incluir aquí, entre otros, el régimen de
posesión de tierras en la masa de la población agrícola, la
vitalidad de la comunidad (sic!), que
en la medida de sus fuerzas obstaculiza, en nuestro país el desarrollo de la
clase profesional del obrero fabril. Con esto se combina (!) también la difusión de la forma
doméstica de transformación de los productos,
precisamente en aquella zona de Rusia (la central) donde
principalmente se encuentran nuestras fábricas” (ibíd., cursiva del Sr.
Kárishev). ¡Pobre “comunidad”! ¡Ella sola debe responder de todo,
incluso de los errores estadísticos de sus sabios admiradores!
506
1893-1894 decenas de pequeñas empresas
de producción de aceite entre las fábricas, mientras otros no incluían ninguna;
en la provincia se contaban 152 “fábricas” de alquitrán (según
En el último tiempo, nuestra estadística
fabril ha sufrido una reforma, que ha cambiado el programa de reunión de
informes y el concepto de “fábrica” (ha introducido nuevos requisitos:
existencia de motor mecánico o un número de obreros no inferior a 15), y ha
incluido entre los encargados de reunir informes y comprobar su veracidad a la
inspección fabril. Remitimos al lector que busque detalles en artículo de
nuestros Estudios antes
mencionado, donde se analiza circunstanciadamente
--------------
* Datos de libro del Sr. D. Zhbankov: Estudio sanitario de los
talleres y fábricas de la provincia de Smolensk (Smolensk,
fascíc. I, 1894).
** Resumen
de la provincia de Yaroslavl, fascíc. II, Yaroslavl, 1896. Conf.
también Memoria de la provincia de Tula
para 1895 (Tula, 1895), sección VI, págs. 14-15: “registro de
fábricas en
*** Según el cálculo del Sr. Kárishev,
el resumen de los datos de
**** Los resúmenes de informes de los
inspectores de trabajo, publicados por el Ministerio de Comercio e Industria
(correspondientes a 1901-1903), contienen datos acerca del número de fábricas,
así como de sus obreros (64 provincias de Rusia), con la distribución de las
fábricas por grupos, según el número de obreros (hasta 20; de
507
organizado acertadamente, a la europea,
puede sacar a nuestra estadística industrial de su estado caótico*.
Del examen de nuestra estadística fabril
se desprende que en la inmensa mayoría de los casos no es posible utilizar sus
datos sin un estudio especial, y que el objetivo principal de este estudio debe
consistir en separar lo relativamente útil de lo inútil en absoluto. En el
apartado siguiente examinaremos en este sentido los datos relativos a las
industrias más importantes; ahora planteamos la cuestión: ¿aumenta o disminuye
el número de fábricas en Rusia? La dificultad principal de esta cuestión es que
el concepto de “fábrica” se emplea en nuestra estadística fabril del modo más
caótico; por ello, las respuestas negativas que se han dado a veces según los
informes de la estadística fabril (la del Sr. Kárishev, por ejemplo) no pueden
tener importancia alguna. Es necesario, ante todo, establecer algún índice
exacto del concepto de “fábrica”; sin esta condición sería absurdo ilustrar el
desarrollo de la gran industria maquinizada con datos de empresas entre las
cuales en diverso tiempo entraron cantidades distintas de pequeños molinos,
--------------
grandes (21 y más obreros), son,
probablemente, más o menos seguros. Los datos de las “fábricas” con menos de 20
obreros son evidentemente casuales y no sirven para nada. Por ejemplo, para
1903 se señala en la provincia de Nizhni Nóvgorod 266 fábricas con menos de 20
obreros; el número de obreros en ellas es de 1.975, es decir, menos de 8 por
término medio. En la provincia de Perm hay 10 fábricas de ésas con 1159
obreros! Esto, se comprende, es ridículo. Balance de 1903 para las 64 provincias: 15.821 fábricas con
1.640.406 obreros; si descontamos las fábricas con menos de 20 obreros resultan
10.072 fábricas con 1.576.754 obreros. (Nota a la segunda
edición.)
* Conf. Véstnik Finánsov, 1896, núm. 35.
Actas de los informes y debates en el congreso de Nizhni Nóvgorod. El Sr.
Mijailovski caracterizó con mucho relieve el estado caótico de la estadística
fabril, describiendo cómo viaja el cuestionario “hasta llegar al último
funcionario de policía inclusive, el cual, por fin, lo reparte, con acuse de
recibo, naturalmente, por las empresas industriales que se le figuran dignas de
atención, lo más a menudo por las empresas a las que ya se lo entregó el año
anterior”; este cuestionario se llena, o con respuestas “como el año pasado”
(merece la pena examinar las Recopilaciones
del Departamento de Comercio y Manufacturas relativas a las
distintas industrias en diversas provincias para convencerse de la exactitud de esto), o con indicaciones
desprovistas por completo de sentido, etc.
508
empresas de producción de aceite y de
ladrillos, etc., etc. Tomemos en calidad de tal índice la existencia de un
mínimo de 16 obreros en la empresa, y entonces veremos que en 1866, en
III.
EXAMEN DE LOS DATOS ESTADISTICOS HISTORICOS RELATIVOS AL DESARROLLO DE
Más arriba hemos señalado ya que para
juzgar del desarrollo de la gran industria según los datos de la estadística
fabril es preciso separar en esta última el material relativamente útil del
inútil en absoluto. Examinemos con este objeto las ramas más importantes de
nuestra industria transformativa.
1)
Industrias textiles
A la cabeza de la industria de
transformación de la lana se encuentra la pañería, que en 1890 dio una
producción por valor de más de 35.000.000 de rublos y ocupaba a 45.000 obreros. Los datos estadísticos históricos en esta
industria muestran una considerable disminución del número de obreros:
de
--------------
* Los datos se refieren a todas las
industrias (es decir, incluyendo las gravadas con impuestos indirectos), a
excepción de las mineras. Para 1879, 1890 y 1894-95 hemos calculado los datos
partiendo de las Guías y de
509
72.638 en
--------------
ni puede ahora registrar todas las empresas con 16 y más obreros
(véase ejemplos en el capítulo VI, § II), pero no tenemos base alguna para
pensar que las omisiones fueran antes mayores que ahora. Los datos
correspondientes a 1903 proceden del Resumen de informes de los inspectores de trabajo. Para las 50 provincias de
* En todos los casos, donde no se
advierte lo contrario, tomamos para 1866 los datos del Anuario, para 1879 y 1890, los de las Guías. El Resumen
estadístico-histórico (tomo II) da datos por años de la
industria pañera de
** Véase Resumen de las distintas ramas de la industria
manufactura de Rusia, tomo 1,
San Petersburgo, 1862, especialmente págs. 165 y 167. Conf.
también Recopilación estadística militar, pág.
357 y siguientes. Actualmente, en las relaciones de los fabricantes de paño se
encuentran muy pocos famosos apellidos nobles, que eran la inmensa mayoría en
los años sesenta.
510
(Moscú, Grodno, Liflandia, Chernígov y
San Petersburgo) la disminución fue de
--------------
* He aquí un par de ejemplos de la
estadística de los zemstvos. Acerca de la fábrica de paños de N. Gladkov en el
distrito de Volsk, provincia de Sarátov (306 obreros en 1866), leemos en la
recopilación estadística del zemstvo de este distrito (pág. 275) que se
obligaba a los campesinos a trabajar en la fábrica para el señor. “En la
fábrica trabajaban hasta casarse, y después debían de trabajar en el campo
también sometidos a cargas.” En la aldea de Riasi, distrito de Ranenburg,
provincia de Riazán, había en 1866 una fábrica de paño con 180 obreros. Los
campesinos cumplían la prestación personal trabajando en la fábrica, que se
cerró en 1870 (Recopilación de datos
estadísticos de la provincia de Riazán, t. II, fascíc. 1, Moscú,
1882, pág. 330).
** Véase Nisselóvich. Historia de la legislación fabril del Imperio Ruso. Partes I y II, San Petersburgo, 1883-1884. – A. Semiónov. Estudio de los informes históricos del comercio exterior y la industria de Rusia, San
Petersburgo, 1858-1859, tres partes. – V. L Semevski. Los campesinos
en el reinado de Catalina
II, San Petersburgo, 1881.
– Recopilación
de datos estadísticos de la provincia
de Moscú. Sección de estadística sanitaria, t. IV, parte 1
(resumen general), Moscú, 1890, artículo de A. V. Pogózhev. Las fábricas basadas en el trabajo de los
campesinos siervos de la provincia de Moscú.
– M. Tugán-Baranovski. La fábrica rusa, San Petersburgo. 1898,
t. I.
511
ban 167 empresas maquinizadas, con 209
máquinas de vapor que sumaban una fuerza de 4.632 caballos, mientras que en
1890 había 197 empresas con 341 máquinas de vapor que sumaban una fuerza de
6.602 caballos. Por consiguiente, el empleo del vapor no progresó muy de prisa,
lo que se explica, en parte por las tradiciones de las fábricas propiedad de
terratenientes, en parte por el desplazamiento de los paños por tejidos de lana
cardada y mezclas, más baratas*. En 1875-1878 había en la industria de la lana
tejida 7 empresas maquinizadas con 20 máquinas de vapor y una potencia de 303
caballos, mientras que en 1890 había 28 empresas maquinizadas con 61 máquinas
de vapor y una potencia de 1.375 caballos**.
Entre las industrias de transformación
de la lana señalaremos aún la del fieltro, que muestra con particular relieve
la imposibilidad de comparar los datos de la estadística fabril
corres-pondientes a tiempos distintos: en 1866 se contaban 77 fábricas con 295
obreros; en 1890 había 57 con 1.217 obreros. Al primer número corresponden 60
empresas pequeñas, con una producción por valor de menos de 2.000 rublos, que
reúnen 137 obreros; al segundo, una empresa, con cuatro obreros; 39 empresas
pequeñas son contadas en 1866 en el distrito de Semiónov, provincia de Nizhni
Nóvgorod, donde ahora también se halla muy desarrollada la industria del
fieltro, que se incluye, sin embargo, entre las empresas “kustares”, y no entre
las “fabriles” (ver cap. VI, § II, 2***).
Sigamos. Un lugar especialmente
destacado entre las industrias textiles corresponde a la transformación del
algodón que ahora ocupa a más de 200.000 obreros. Aquí observamos uno de los
errores más importantes de nuestra estadística fa‑
--------------
* Conf. Exilas de la industria rusa según los estudios de las
comisiones de expertos, San
Petersburgo, 1897, pág. 60.
** Los datos de las máquinas de vapor,
tanto en este caso como en los siguientes, están tomados de Materiales para la estadística de motores de vapor
en el Imperio Ruso, ediciones del Comité Central de Estadística, San
Petersburgo, 1882; los de 1890 proceden de
*** Véase el presente volumen, pág.
420.-Ed.
512
bril: la confusión de los obreros
ocupados de un modo capitalista en su domicilio con los obreros fabriles. El
desarrollo de la gran industria maquinizada ha consistido aquí (como en otros
muchos casos) en la concentración en la fábrica de los obreros que trabajaban
en su domicilio. ¡Se comprende lo deformado que aparecerá este proceso si se
incluye entre las “fábricas” las oficinas de distribución y los pequeños talleres de intermediarios, si
los obreros que trabajan en su domicilio se confunden con los fabriles! Para
1866 (según el Anuario) hemos
contado hasta 22.000 obreros ocupados en su domicilio incluidos entre los
fabriles (con la particularidad de que esta cifra está muy lejos de ser
completa, pues para la provincia de Moscú -al parecer por motivos puramente
casuales- se ha prescindido de las anotaciones relativas al “trabajo por las aldeas”,
tan abundantes en las estadísticas de la provincia de Vladímir). Para 1890
(según
--------------
* Conf. Tugán-Baranovski, 1. c., pág.
420. Semiónov calculó que en 1859 el número de los tejedores manuales ocupados
por los capitalistas en las aldeas era, aproximadamente, de 385.857 (1. c.,
III, 273); a esta cifra agregó otros 200.000 obreros ocupados en las aldeas “en
otras industrias fabriles” (pág. 302, ibíd.). En la actualidad, según hemos
visto antes, es incomparablemente más considerable el número de obreros que
trabajan a domicilio de un modo capitalista.
** Entre los pequeños talleres de
intermediarios se incluyen las empresas con una producción menor de 2.000
rublos. En los datos de la investigación especial de fábricas de las provincias
de Moscú y Vladimir, llevada a cabo en 1868 por el Comité Central de
Estadística, se señala repetidas veces que el valor de la producción de las
pequeñas empresas textiles es simple-mente el pago del trabajo. Entre las
oficinas se incluyen las empresas que distribuyen trabajo a domicilio. Para
1866, el número que de estas empresas se indica no es completo, ni mucho menos,
a consecuencia de las evidentes omisiones en los datos de la provincia de Moscú.
513
Total de De
ellas
“fábricas” de pequeños
Tejidos de fábricas oficinas talleres de
Años algodón intermediarios
1866 436 256 38 142
1879 411 209 66 136
1890 311 283 21 7
Así pues, la disminución del número de
“fábricas” señalada en la “estadística” representa en realidad el
desplazamiento de las oficinas y pequeños talleres de intermediarios por la fábrica.
Ilustraremos esto con el ejemplo de dos fábricas:
Por consiguiente, para juzgar del
desarrollo de la gran industria maquinizada en esta rama, lo que más conviene
es tomar los datos relativos al número de telares mecánicos. En los años 1860
había unos 11.000*; en 1890, unos 87.000. La gran industria maquinizada se
desarrolló, por consiguiente, con ce‑
--------------
* Recopilación estadística militar, 380. – Resumen de la industria manufacturera, t.
II, San Petersburgo, 1863, pág. 451. – En 1898 se
señalaba que la industria de tejido de algodón tenía 100.630 telares mecánicos
(para todo el Imperio, probablemente). Éxitos de la industria rusa,
pág. 33.
514
leridad enorme. En la industria del
hilado y el tejido de algodón, en 1875-1878 se calculaba que había 148
empresas maquinizadas con 481 máquinas de vapor y una potencia de 20.504
caballos, mientras que en 1890 había 168 empresas maquinizadas con 554 máquinas
de vapor y una potencia de 38.750 caballos.
Exactamente el mismo error comete
nuestra estadística con respecto a la producción de lienzo, mostrando
injustamente una disminución del número de obreros fabriles (1866: 17.171;
1890: 15.497). En efecto, en 1866, de los 16.900 telares, los fabricantes de
lienzo sólo tenían 4.749 en las empresas; los 12.151 restantes estaban en
pequeños talleres de intermediarios*. Entre los obreros fabriles entraron, por
consiguiente, en 1866, unos 12.000 obreros que trabajaban en su domicilio,
mientras que en 1890 su número se acercaba apenas a los 3.000 (calculado según
Finalmente, entre las industrias
textiles es preciso señalar aún el teñido, el estampado y el apresto, donde la
estadística fabril mezcla con las fábricas las más pequeñas empresas
arte-sanas, con uno o dos obreros y una producción por valor de varios centenares de rublos***. De ahí se
desprende, claro está, una gran confusión, que vela el rápido
crecimiento de la gran
--------------
*
Recopilación estadística militar, págs. 367-368; datos de
** En la sedería, en 1879, había 495
telares mecánicos y
*** Por ejemplo, en 1879 se consideraba
que en estas industrias había 729 fábricas; 466 de ellas tenían 977 obreros y
una producción por valor de 170.000 rublos. También ahora puede encontrarse
muchas “fábricas” de éstas, por ejemplo, en la descripción de las industrias
kustares de las provincias de Viatka y Perm.
515
industria maquinizada. He aquí los datos
de este crecimiento: en 1875-1878 había 80 empresas maquinizadas destinadas al
lavado de lana, teñido, blanqueado y apresto, con 255 máquinas de vapor y una
potencia de 2.634 caballos, mientras que en 1890 el número de empresas
maquinizadas era de 189 con 858 máquinas de vapor y una potencia de 9.100
caballos.
2)
Producción de artículos de madera
En este apartado los datos más
fidedignos son los de las serrerías, aunque anteriormente se incluían también
aquí las empresas pequeñas*. El enorme desarrollo de esta industria en la época
posterior a
Con relación a las industrias restantes
de este apartado, la carpintería y ebanistería, la esterería y la de brea y
alquitrán, se distinguen especialmente por lo caótico de los datos de la
esta-dística fabril. Las empresas pequeñas, tan abundantes en estas industrias,
se incluían antes entre las “fábricas” en cantidad
arbitraria, e incluso ahora se siguen incluyendo a veces**.
* Conf. Recopilación estadística militar, pág. 389. Resumen de la industria manufacturera, I,
309.
** Por ejemplo, de 91 fábricas de
esteras, en 1879 había 39 con una producción menor de 1.000 rublos. (Véase Estudios, pág. 155.) (Véase
516
3) Industrias químicas,
de transformación de productos animales y de cerámica
Los datos relativos a la industria
propiamente química se distinguen por su relativa veracidad. He aquí los que se
refieren a su crecimiento: en 1857 consumió Rusia productos químicos por
valor de 14.000.000 de rublos (3.400.000 rublos de producción propia y
10.600.000 de impor-tada); en 1880, por valor de 36.250.000 rublos (7.500.000
de producción propia y 28.750.000 de importada); en 1890 por valor de
42.700.000 rublos (16.100.000 de producción propia y 26.600.000 de importada)*.
Estos datos son de un interés especial porque las industrias químicas tienen
una importancia extraordinariamente grande como proveedoras de materiales
secundarios para la gran industria maquinizada, es decir, de artículos de
consumo productivo (y no
personal). Con respecto a la producción de potasa y salitre, observaremos que
el núme-ro de fábricas no es digno de fe, también a consecuencia de haberse
incluido las empresas pequeñas **.
La industria de transformación del sebo
se caracteriza por una indudable decadencia en la época posterior a
En la industria del cuero (1866: 2.308
empresas con 11.463 obreros y una producción por valor de 14.600.000 ru‑
--------------
*
Recopilación estadística militar,
Resumen estadístico-histórico y Las fuerzas produc-tivas, IX, 16. El número de
obreros en 1866 era de 5.645; en 1890, de 25.471; en 1875-1878 había 38
empresas maquinizadas con 34 máquinas de vapor y 332 caballos de fuerza,
mientras que en 1890 había 141 empresas maquinizadas con 208 máquinas de vapor
y 3.319 caballos de fuerza.
** Conf. Guía de 1879 y 1890 sobre la producción de potasa. La
producción de salitre está ahora concentrada en una fábrica de San Petersburgo,
mientras que en los años 60 y 70 existía la producción de salitre del
estiércol.
*** También aquí, en los años 60 y 70 se
incluía entre las fábricas un gran número de empresas pequeñas.
517
blos; 1890: 1.621 empresas con 15.564
obreros y una producción por valor de 26.700.000 rublos) la estadística mezcla
constantemente las fábricas y las empresas pequeñas. El valor, relativamente
alto, del material, lo que condiciona la elevada suma de producción, y la
circunstancia de que ésta requiera un número muy pequeño de obreros, dificultan
de un modo extraordinario la delimitación de las empresas kustares y las
fabriles. En 1890, en el número total de fábricas (1.621) entraron sólo 103
con una producción por valor de menos de 2.000 rublos; en 1879 fueron incluidas
2.008 en el número total de 3.320*; en 1866, de las 2.308** fábricas, 1.042
tenían una producción por valor de menos de 1.000 rublos (en estas 1.042
empresas había 2.059 obreros y la producción ascendió a 474.000 rublos). Por
consiguiente, el número de fábricas ha crecido, aunque la estadística fabril
señale una disminución. Las pequeñas curtidurías siguen siendo muy numerosas:
por ejemplo, La industria fabril y el
comercio de Rusia (San Petersburgo, 1893), que edita el Ministerio
de Hacienda, calcula unas 9.500 fábricas kustares con 21.000 obreros y una
producción por valor de 12.000.000 de rublos. Estas empresas “kustares” son
considerablemente mayores que las que en los años 60 se incluían entre las
“fabriles”. Como las pequeñas empresas son incluidas entre las
“fábricas” en cantidad desigual en las diferentes provincias y en
años distintos, es preciso manejar con gran cautela los datos relativos a esta
industria. La estadística de máquinas de vapor contaba en 1875-1878 para esta
industria 28 empresas maquinizadas con 33 máquinas de vapor y 488 caballos de
fuerza, mientras que en 1890 había 66 empresas maquinizadas con 82 máquinas de
vapor y una potencia de 1.112 caballos. En estas 66 fábricas había
concentrados 5.522 obreros (más de un tercio del total) y una producción
--------------
* En 1875, el profesor Kittari
calculó en su Mapa de la producción de cuero en Rusia 12.939 empresas con una
producción por valor de 47.500.000 rublos, mientras que la estadística fabril
calculaba 2.764 fábricas con una producción por valor de 26.500.000 rublos (Resumen estadístico-histórico).
En otra industria de esta sección, la peletería, se observa
la misma mezcla de las fábricas con las empresas pequeñas: conf. Guía de 1879 y 1890.
**
518
por valor de 12.300.000 rublos (el 46%
de toda la suma), así que la concentración de la industria es muy considerable,
y la productividad del trabajo en las mayores empresas es incomparablemente
superior a la media*.
Las industrias cerámicas se dividen en
dos categorías, atendido el carácter de los datos de la estadística fabril: en
unas casi no se observa la muela de la gran industria con la pequeña. Por eso
los datos de la estadística son relativamente fieles. Aquí entran la industria
del vidrio, la de loza y porcelana, la de escayola y la de cemento. Es
especialmente notable el rápido crecimiento de esta última industria, que
acredita el desarrollo de la industria de la cons-trucción: la suma de la
producción se calculaba en 1866 en 530.000 rublos (Recopilación estadística militar): en 1890 era de 3.826.000
rublos; en 1875-1978 había 8 empresas maquinizadas, y 39 en 1890. Al contrario,
en las industrias de alfarería y ladrillos se observa en una medida enorme la
inclusión de las empresas pequeñas, y por eso los datos de la estadística
fabril son especialmente insatisfactorios, especialmente exagerados en los años
60 y 70. Por ejemplo, en 1879 se contaban 552 empresas de alfarería con 1.900
obreros y una producción por valor de 538.000 rublos; en 1890 se daban 158
empresas con 1.978 obreros y una producción por valor de 919.000 rublos.
Excluyendo las empresas pequeñas (con tina suma de producción menor de 2.000
rublos), obtenemos: en 1879: 70 empresas con 840 obreros y una producción por
valor de 505.000 rublos, y en 1890: 143 empresas con 1.859 obreros y una
producción por valor de 857.000 rublos. Es decir, en lugar de la disminución
del número de “fábricas” y del estancamiento del número de obreros
que señala la estadística, la realidad es que se operó un considerable aumento
del uno y del otro. En la industria de ladrillos, los datos estadísticos
oficiales de 1879 daban
--------------
* Distribuyendo las
fábricas señaladas en
519
2.627 empresas con 28.800 obreros y una
producción por valor de 6.963.000 rublos; para 1890 daban 1.292 empresas con
24.334 obreros y una producción por valor de 7.249.000 rublos; sin las
empresas pequeñas (con una producción por valor de menos de 2.000 rublos), en
1879 había 518 empresas con 19.057 obreros y una producción por valor de
5.625.000 rublos; en 1890 había 1.096 empresas con 23.222 obreros y una
producción por valor de 7.240.000 rublos*.
4)
Industrias metalúrgicas
Fuente de la confusión en la estadística
fabril de las industrias metalúrgicas es, en primer lugar, la inclusión de las
empresas pequeñas (exclusivamente en los años 60 y 70)**; en segundo lugar, y
principalmente, la “subordinación” de las empresas fabriles mineras al
Departamento de Minería, y no al Departamento de Comercio y Manufacturas. Los
datos del Ministerio de Hacienda excluyen de ordinario “en
principio” las empresas fabriles mineras, pero nunca ha existido
regla alguna uniforme y permanente para separar las empresas fabriles mineras
del resto (y es difícil que pueda darse). Por eso, las publicaciones del
Ministerio de Hacienda relativas a la estadística fabril incluyen siempre, en
parte, las fábricas mineras, con la particularidad de que esta inclusión es
desigual para las
--------------
* Las pequeñas empresas de estas
industrias se incluyen ahora entre las kustares. Conf. para modelo el cuadro de
pequeñas industrias (anexo I) o Estudios, págs.
158-159. (Véase
** Por ejemplo, en los años 60 entre las
“fábricas siderúrgicas” se incluían en algunas provincias decenas de
herrerías. Véase Compilación de datos y
materiales del Ministerio de Hacienda, núm. 4, 1866, pág. 406; 1867,
núm. 6, pág. 384. – Publicación
periódica de estadística. Serie II, fascíc. 6. –
Conf. también el ejemplo antes aducido (§ II) de cómo el Anuario de 1866 incluyó entre los
“fabricantes” a los pequeños kustares del distrito de Pávlovo.
520
distintas provincias y los diferentes
años*. Más abajo, cuando examinemos la industria minera, daremos los datos generales
de cómo ha crecido después de
5) Industrias de productos alimenticios
Estas industrias merecen un interés
especial para la cuestión que nos ocupa, pues la confusión de los datos de la
estadística fabril alcanza en ellas el grado máximo. Además, en el balance
global de nuestra industria fabril ocupan un lugar importante. Así, según
--------------
* Véase algunos casos en Estudios, pág. 269 y pág. 284 (véase
** Hay, además, 32.957 “molinos pequeños”
no incluidos entre las “fábricas”.
521
en 1892 (Recopilación) había 803 de vapor, 2.907 de agua, 1.323 de
viento y 8 movidos por caballos! Unas provincias contaban sólo los molinos de
vapor, otras incluían también los de agua (de uno a 425), unas terceras (la
minoría) incluían los de viento (de uno a 530), y los movidos por caballos.
¡Puede imaginarse qué importancia tienen esa estadística y las conclusiones
basadas en el crédulo empleo de sus datos!* Evidentemente, para juzgar del
crecimiento de la gran industria maquinizada debemos ante todo fijar un índice determinado del concepto de
“fábrica”. 'Tomamos como tal la existencia de máquina de vapor: los
molinos de vapor son un acompañante característico de la época de la gran
industria maquinizada**.
Obtendremos el cuadro siguiente del
desarrollo de la producción fabril en
esta rama***
50
provincias de
Número de mo- Número Valor
de la prod.
Años linos
de vapor de
obreros en miles de
rublos
1866 126 ? ?
1879 205 3.621 21.353
1890 649 10.453 67.481
1892 803 11.927 80.559
Por la misma causa es insatisfactoria la
estadística de la industria del aceite. En 1879, por ejemplo, se contaron
2.450 fábricas con 7.207 obreros y una producción por valor de 6.486.000
rublos, mientras que en 1890 eran 383 fábricas con 4.746 obreros y una
producción por valor de 12.232.000 rublos. Pero este descenso del número de
fábricas y del de obre‑
--------------
* Véase ejemplos de conclusiones
semejantes del Sr. Kárishev en el artículo de Estudios antes citado.
** Los molinos de agua grandes tienen también, se comprende,
el carácter de fábricas, pero carecemos de
datos para separarlos de los pequeños. Según
*** Recopilación
estadística militar, Guía y Recopilación. Según
522
ros sólo es aparente. Si hacemos
comparables los datos de 1879 y 1890, es decir, si excluimos las empresas con
una producción inferior a 2.000 rublos (que no figuran en las relaciones
nominales), para 1879 obtendremos 272 empresas con 2.941 obreros y una
producción por valor de 5.771.000 rublos, y para 1890 resultarán 379 empresas
con 4.741 obreros y una producción por valor de 12.232.000 rublos. El
desarrollo de la gran industria maquinizada no ha sido en esta rama menos
rápido que el de la industria harinera; así se ve, por ejemplo, por la
estadística de máquinas de vapor: en 1875-1878 había 27 fábricas con 28
máquinas de vapor y 521 caballos de fuerza, mientras que en 1890 había 113
empresas maquinizadas con 116 máquinas de vapor y 1.886 caballos de fuerza.
Las demás industrias de esta rama son
relativamente pequeñas. Señalaremos que, por ejemplo, en las industrias de la
mostaza y del pescado la estadística de los años 60 contaba centenares de esas
empresas pequeñas que no tienen nada de común con las fábricas, y que en la
actualidad no se incluyen entre estas últimas. Pueden verse las correcciones
que necesitan los datos de nuestra estadística fabril en los distintos años por
lo siguiente: exceptuando la industria harinera,
6) Industrias gravadas con impuestos indirectos
y restantes
En algunas industrias gravadas con
impuestos indirectos observamos una disminución del número de obreros fabriles,
empezando en los años 60 hasta nuestros días, pero el volu‑
--------------
* De aceite, almidón, melaza, malta,
confitería, conservas y vinagre.
523
men de este descenso está muy lejos de
ser como lo afirma el Sr. N. –on* que cree ciega-mente en toda cifra
impresa. Se trata de que para la mayoría de las industrias gravadas con
impuestos indirectos la única fuente de información es
--------------
*
Rússkoe Bogatstvo, 1894, núm. 6, págs.
104-105.
** Anuario
del Ministerio de Hacienda, I, págs. 76 y 82. El número de todas las fábricas (incluidas las que no
estaban en funcionamiento) era de
4.737 y 4.646.
*** Anuario, 1, pág. 104.
**** Por ejemplo, en la provincia de
Simbirsk,
524
lacha y refinado de azúcar
--------------
valor de 21.600 rublos. (Según el Anuario, en esta provincia había 7
fábricas.) Probablemente se trata de pequeñas empresas domésticas o campesinas.
*
Anuario del Ministerio de Hacienda, pág. 61. Conf. Resumen de
la industria manufacturera (t. II, San Petersburgo, 1863), donde se
dan informes detallados de 1861: 534 fábricas con 6.937 obreros, y para la
provincia de Besarabia, 31 fábricas con 73 obreros. El número de fábricas de
tabaco oscila mucho por años.
525
7)
Conclusiones
La crítica que de nuestra estadística
fabril se ha hecho en los dos últimos parágrafos nos lleva a las siguientes
conclusiones más importantes.
1. El
número de fábricas en Rusia aumenta rápidamente en la época posterior a
La conclusión opuesta, que se desprende
de las cifras de nuestra estadística fabril, es un error. Ello es así porque
entre las fábricas se incluyen las pequeñas empresas artesanas, kustares y
agrícolas, con la particularidad de que cuanto
más retrocedemos del tiempo presente mayor es el número de empresas pequeñas
incluidas entre las fábricas.
2. Las cifras de los obreros fabriles y del volumen de
la producción de las fábricas en los tiempos anteriores se exageran igualmente
por nuestra estadística. Esto ocurre, en
primer lugar, porque antes se incluían más empresas pequeñas. Por eso no
merecen confianza especialmente los datos de las industrias contiguas a las industrias
kustares*. En segundo lugar, ocurre porque antes se incluían entre los obreros
fabriles más obreros ocupados en su domicilio de un modo capitalista que ahora.
3. En nuestro país se acostumbra a
pensar que una vez tomadas las cifras de la estadística fabril oficial, éstas
deben considerarse comparables con las cifras restantes de la misma estadística, deben considerarse más o menos
fidedignas mientras no se demuestre lo contrario. De lo que hemos
expuesto antes se desprende la tesis opuesta: que mientras no se demuestre lo
contrario debe considerarse no fidedigna cualquier comparación de los datos de
nuestra estadística fabril correspondientes a tiempos distintos y a provincias
diferentes.
--------------
* Si tomamos los datos globales de todas
las industrias y para grandes períodos de tiempo, la exageración originada por
la causa que hemos indicado no será grande, pues las empresas pequeñas dan un
tanto por ciento reducido del total de obreros y de todo el valor de la
pro-ducción. Se supone, claro es, la comparación de datos tomados de fuentes
iguales (no puede ni hablarse de la comparación de los datos del Ministerio de
Hacienda con los datos de los informes de los gobernadores o con los de
526
En el período inicial del desarrollo de
Rusia posterior a
--------------
* Fuentes: Semiónov. Estudio de los informes históricos del comercio exterior y
la industria de Rusia, t. III,
San Petersburgo, 1859, págs. 323-339. – Recopilación estadística militar, sección
de la industria minera. – Anuario del Ministerio de Hacienda, fascíc. I.
San Petersburgo, 1869. – Recopilación de datos estadísticos de minería
de los años 1864-1867, San Petersburgo, 1865-1867 (publicaciones del
Comité científico del cuerpo de ingenieros de minas). – I. Bogo-liubski. Ensayo de estadística minera del Imperio Ruso, San
Petersburgo, 1878. – Resu-men estadístico-histórico de la industria de Rusia, San
Petersburgo, 1883, t. I (artículo de Keppen). – Recopilación de datos estadísticos de la industria minera de
Rusia, en 1890, San Petersburgo, 1892. – La misma para 1901 (San
Petersburgo, 1904) y para 1902 (San Petersburgo, 1905). – K. Skalkovski. La productividad
minero fabril de Rusia en 1877, San Petersburgo, 1879. – La industria minera en Rusia. Edición
del Departamento de Minería para la exposición de Chicago, San Petersburgo,
1893 (compuesto por Keppen). – Recopilación
de datos de Rusia para 1890. Ediciones del Comité Central de
Estadística, San Petersburgo, 1890. – La misma para 1986, San Petersburgo,
1897. Las fuerzas productivas de Rusia, San
Petersburgo, 1896, sección VII. – Véstnik
Finánsov de 1896-1897. – Recopilaciones estadísticas de los zemstvos
para los distritos de Ekaterinburgo y Krasnoufimsk, provincia de Perm, y otros.
527
alto en la época del desarrollo
embrionario del capitalismo europeo, fue la causa de su desadencia en la época
del florecimiento del capitalismo. El desarrollo de la industria siderúrgica
ha sido muy lento en los Urales. En 1718 Rusia obtuvo unos 6.500.000 puds de
hierro colado; en 1767, unos 9.500.000 puds; en 1806, 12.000.000 de puds; en
los años 30, de
La causa principal del estancamiento de
los Urales era el régimen de servidumbre; los industriales mineros eran al
mismo tiempo terratenientes y fabricantes y basaban su dominio no en el
capital y la competencia, sino en el monopolio* y en su derecho de
terratenientes. Los fabricantes uraleses siguen siendo hoy importantísimos
terratenientes. En 1890, las 262 fábricas siderúrgicas del Imperio poseían
11.400.000 deciatinas de tierra (de ellas 8.700.000 de bosque), correspondiendo
10.200.000 deciatinas a las 111 fábricas uralesas (con 7.700.000 deciatinas de
bosque). Así pues, por término medio, cada fábrica de los Urales posee enormes
latifundios de unas 100.000 deciatinas. Aún no ha terminado por completo hasta
hoy la concesión de nadieles de estas propiedades a los campesinos. La contrata
no es en los Urales el único medio de adquirir fuerza de trabajo, también
existe el pago en trabajo. La
estadística de los zemstvos, para el distrito de Krasnoufimsk, provincia de
Perm, por ejemplo, cuenta miles de haciendas campesinas que aprovechan las
tierras, los pastos, los bosques, etc., de las fábricas, bien gratuitamente,
bien a precios reduci‑
--------------
* En el momento de la liberación de los
campesinos, los industriales mineros de los Urales defendieron y mantuvieron la
conservación de la ley que prohibía la apertura de empresas que emplean
combustible en las zonas fabriles. Véase algunos detalles en Estudios, págs. 193-194. (Véase
528
dos. Se comprende lógicamente que este
aprovechamiento gratuito es en realidad muy caro, pues gracias a él desciende
extraordinariamente el salario; las fábricas obtienen “sus” obreros, ligados a
la empresa y baratos*. He aquí cómo caracteriza estas relaciones el Sr. V.
Belov:
Los Urales son fuertes -relata el Sr.
Belov- por el obrero, al que ha educado una historia “propia”. “En otras
fábricas extranjeras e incluso de San Petersburgo, el obrero no tiene el menor
interés por las mismas: hoy está aquí, mañana estará en otro sitio. La fábrica
marcha y él trabaja; las ganancias ceden plaza a las pérdidas: él toma su
alforja y se marcha tan de prisa y fácilmente como viniera. El y el dueño de la
fábrica son dos enemigos eternos... Muy distinta es la situación del obrero de
las fábricas uralesas: es vecino de la localidad, junto a la fábrica tiene su
tierra, su hacienda, su familia, en fin. Su propio bienestar está íntimamente
ligado al bienestar de la fábrica. Si ésta marcha bien, a él le va bien, si
marcha mal, le va mal, y no es posible irse (sic!): no se trata sólo de las alforjas (sic!): irse
significa destruir todo su mundo, abandonar la tierra, la hacienda, la
familia... Y está dispuesto a aguantar años, está dispuesto a trabajar por la
mitad del salario o, lo que es lo mismo, a quedarse la mitad de la jornada sin
trabajo para permitir a otro obrero local como él que se gane un trozo de pan.
En una palabra, está dispuesto a toda clase de acuerdos con su patrono con la
sola condición de quedarse en la fábrica. Así pues, entre los obreros y las
fábricas de los Urales existe una ligazón irrompible; sus relaciones son las
mismas que había antes de su liberación de la dependencia servil; sólo ha
cambiado la forma de estas relaciones nada más. El principio anterior de la
servidumbre ha sido sustituido por el gran principio de la ventaja mutua”**.
--------------
* El obrero uralés “es agricultor a
medias, pues su trabajo minero le proporciona un buen complemento para su
hacienda, aunque es menos pagado que en las restantes zonas fabriles mineras” (Véstnik Finánsov, 1897, núm. 8). Como es
sabido, las condiciones en que los campesinos de los Urales se liberaban de la
servidumbre fueron adaptadas precisamente a las condiciones del trabajo minero
de los campesinos; la población fabril-minera se dividía en operarios carentes
de tierra y que debían trabajar todo el año en la fábrica, y trabajadores
rurales, provistos de nadiel y que debían cumplir trabajos auxiliares. Es en
alto grado característico un término que se ha conservado hasta ahora con
relación a los obreros uraleses, el término de que “contraen deudas”
en los trabajos. Cuando se lee, por ejemplo, en la estadística de los zemstvos
los “datos del equipo obrero que se encuentra en deuda con los trabajos de
taller de la fábrica de Artinsk”, mirase involuntariamente la tapa del libro a
fin de comprobar la fecha: ¿de veras se trata del año 94, y no digamos de un 44?
** Trabajos de la comisión
investigadora de las industrias
kustares, fascíc. XVI, San Peters-burgo, 1887, págs. 8-9 y siguientes.
¡Este mismo autor se entrega más abajo a consideraciones sobre una industria “sana
popular!”
529
Este gran principio de la ventaja mutua
se manifiesta ante todo en el marcado descenso del salario. “En el sur... el
obrero cuesta dos o incluso tres veces más caro que, supongamos, en los
Urales”; por ejemplo, según datos de varios millares de obreros, 450 rublos
(por año y obrero) contra 177 rublos. En el sur, “a la primera posibilidad de
ganar un salario pasable en el campo, en su región natal u otro sitio
cualquiera, los obreros dejan las fábricas, minas y yacimientos” (Véstnik Finánsov, 1897, núm.
17, pág. 265). En los Urales, en cambio, no puede ni soñarse con un salario
pasable.
En relación natural e irrompible con el
bajo salario y con la situación de deudor perpetuo del obrero uralés se
encuentra el atraso técnico de los Urales. Allí predomina la obtención de
hierro colado a base de leña, en unos altos hornos anticuados, provistos de
soplado frío o débilmente calentado. En 1893, de 110 altos hornos había en los
Urales 37 provistos de soplado frío, mientras que en el Sur eran 3 de 18. Un
alto horno con combustible mineral daba por término medio 1.400.000 puds al
año, y con carbón vegetal, 217.000 puds. El Sr. Keppen escribió en 1890: “La
producción del hierro en goas sigue conservándose sólidamente en los Urales,
mientras que en las demás partes de Rusia ha sido desplazada del todo por el
pude-laje”. El empleo de los motores de vapor en los Urales es muy
inferior al del Sur. Finalmente, no se puede por menos de señalar también el
carácter cerrado de los Urales, aislados del centro de Rusia por una distancia
enorme y la falta de ferrocarril. Hasta los últimos tiempos, para enviar productos
de los Urales a Moscú se recurría principalmente al procedimiento primitivo de
la “navegación” por ríos, una vez al año*.
--------------
* Conf, descripción de este traslado por
río en el cuento Peñascos, del
Sr. Mamin-Sibiriak. En las obras de este escritor se destacan con relieve las
costumbres especiales de los Urales, próximas a las de la época anterior a
530
531
La zona sur de la industria minera* es
en muchos aspectos el polo opuesto de los Urales. En la misma medida que los
Urales son viejos y reina en ellos un régimen “consagrado por los siglos”,
es el Sur joven y se encuentra en período de formación. La industria puramente
capitalista nacida allí en los últimos decenios no sabe nada de tradiciones, ni
de régimen de estamentos, ni de nacionalidades, ni de aislamiento de una
población determinada. Al Sur de Rusia se han trasladado y siguen trasladándose
grandes masas de capitales extranjeros, ingenieros y obreros, y en la época
actual de auge (1898), de Norteamérica se llevan allí fábricas enteras**. El
capital internacional no ha vacilado en asentarse dentro del muro aduanero,
instalándose en tierra “ajena”: ubi bene,
ibi patri***... He aquí datos estadísticos de como el
Sur ha desplazado a los Urales: (ver el cuadro en la pág. 531. -Ed.)
Estas cifras muestran con claridad qué
revolución técnica se está operando actualmente en Rusia y qué enorme capacidad
de desarrollo de las fuerzas productivas posee, la gran industria
capitalista. El predominio de los Urales equivalía al predominio del trabajo
forzoso, del atraso y estancamiento
--------------
* En la estadística minera, por “Sur y
Suroeste de Rusia” se entienden las provincias de Volinia, del Don,
Ekaterinoslav, Kíev, Astrajan, Besarabia, Podolia, Táurida, Járkov y Chernlgov.
A ellas se refieren las cifras aducidas. Todo lo que más abajo concierne al Sur
puede decirse (con pequeños cambios) de Polonia, la cual constituye otra zona
minera destacada en la época posterior a
** Véstnik Finánsov, 1897, núm.
16: la sociedad de Níkopol-Mariúpol encargó a Norteamé-rica y trajo a Rusia una
fábrica de laminado de tubos.
*** –donde se está bien, está la patria.
-Ed.
531
técnico *. Por el contrario, ahora vemos
que el desarrollo de
--------------
* Se desprende lógicamente que los
industriales mineros uraleses presentan las cosas de un modo un tanto distinto.
He aquí la elocuencia con que se lamentaban en los congresos de años
anteriores: “Todos conocen los méritos históricos de los Urales. Durante
doscientos años, toda Rusia ha arado y recogido las cosechas, ha forjado, ha
cavado y cortado con los artículos de sus fábricas. Toda Rusia ha llevado al
pecho cruces de cobre uralés, ha ido en vehículos provistos de ejes uraleses,
ha disparado con fusiles de acero uralés, ha frito hojuelas en sartenes
uralesas, ha hecho sonar en el bolsillo la calderilla uralesa. Los Urales han
satisfecho las necesidades de todo el pueblo ruso...” (que casi no utilizaba el
hierro. En 1851 se calculaba que el consumo de hierro colado en Rusia era de
unas
532
la industria minera marcha en Rusia más
de prisa que en Europa Occidental, en parte incluso más de prisa que en Norteamérica.
En 1870 Rusia proporcionó el 2,9% de la producción mundial de hierro colado
(22.000.000 de puds, de 745.000.000), mientras que en 1894 dio el 5,1%
(81.300.000 puds, de 1.584.200.000) (Véstnik
Finánsov, 1897, núm. 22). En los 10 últimos años (1886-1896) la
producción de hierro colado en Rusia se ha triplicado (32.500.000 puds y
96.500.000), mientras que Francia, por ejemplo, dio un salto semejante en 28
años (1852-1880), los Estados Unidos en 23 años (1845-1868), Inglaterra en 22
(1824-1846), Alemania en 12 (1859-1871; ver Véstnik Finánsov, 1897, núm. 50). El desarrollo del
capitalismo en los países jóvenes se
acelera considerablemente con el ejemplo y la ayuda de los países
viejos. El último decenio (1888-1898), claro es, ha sido un período
singularmente febril, que, como todo florecimiento capitalista, lleva
inevitablemente a la crisis; pero el desarrollo capitalista no puede operarse
en general más que a saltos.
El empleo de máquinas en la producción y
el aumento del número de obreros han transcurrido en el Sur de un modo mucho
más rápido que en los Urales*:
--------------
“sin entregarse a la fabricación de
raíles” y haciéndose hojuelas en las sartenes uralesas!
* El Sr. Bogoliubski calcula que en 1868
se empleaban en la minería 526 máquinas de vapor con 13.575 caballos de fuerza.
533
Así pues, el número de caballos de vapor
ha aumentado en los Urales sólo unas 2 1/2
veces, mientras que en el Sur crecía seis veces; el número de obreros ha aumentado en los Urales 12/,
veces, mientras en el Sur se hacía casi cuatro
veces mayor*. Es precisamente, pues, la gran industria capitalista
la que aumenta con rapidez el número de obreros, a la par con un ascenso enorme
de la productividad de su trabajo.
A la vez que el Sur se debe recordar
también el Cáucaso, que se caracteriza asimismo por un crecimiento asombroso de
la industria minera en el período posterior a
--------------
* El número de obreros en la producción
de hierro era en los Urales, en 1886, de 145.910; en 1893 fue de 164.126; en el
Sur, 5.956 y 16.467. El aumento es de `/s (aproximadamente) y 23/4
veces. Para 1902 no hay datos del número de máquinas de vapor y caballos de
fuerza y el número de obreros ocupados en la minería (excepto los que trabajan
en la extracción de sal) fue en 1902 para toda Rusia de 605.972; de los que
249.805 corresponden a los Urales y 145.280 al Sur.
**
Véstnik Finánsov, 1897, núm. 21. En 1863 había en Bakú 14.000 habitantes; en 1885
había 45.700.
*** En 1882, más del 62°0 de las
locomotoras se alimentaban con leña, mientras que en 1895-96 con leña se
alimentaban el 28,3%,
534
de obreros ocupados en la industria
minera del Cáucaso ha crecido también con extraordinaria rapidez, y
precisamente, de 3.431 en
Para ilustrar el régimen de la industria
en el Sur tomaremos los datos de la extracción de hulla en la cuenca del Donets (aquí las dimensiones medias de las minas
son menores que en todas las zonas restantes de Rusia). Clasificando las
minas según el número de obreros obtenemos el cuadro siguiente*: (ver el cuadro
en la pág. 535 -Ed.)
Así pues, en esta zona (y sólo en ésta)
hay minas extraordinariamente pequeñas, campesinas, que, sin embargo, a pesar
de su gran número, desempeñan un papel por completo insignifi-cante en la
producción global (104 minas pequeñas sólo dan el 2% de toda la extracción de
carbón) y se distinguen por la productividad extremadamente reducida del
trabajo. Al contrario, 37 minas de las más grandes ocupan a cerca de 3/5 de
todos los obreros y dan más del 70% de la totalidad de la hulla extraída.
La productividad del trabajo se eleva con el aumento de las dimensiones de las
minas, incluso independientemente del empleo de máquinas (conf., por ejemplo,
las categorías V y III de minas por el número de caballos de vapor y por el
volumen de la producción por obrero). La concentración de la producción en la
cuenca del Donets crece sin cesar: así, en 4 años, 1882-1886, de 512 remitentes
de carbón, 21 enviaron más de 5.000 vagones (es decir, 3.000.000 de puds) cada
uno, en total, 229.700 vagones de 480.800, es decir, menos de la mitad. En
otros cuatro años, 1891-1895, hubo 872 remitentes, de los que 55 enviaron más
--------------
con petróleo, el 30% y con hulla, el
40,9% (Las fuerzas productivas, XVII,
62). Después de conquistar el mercado interior, la industria del petróleo se ha
lanzado a la busca de mercados exteriores, y la exportación de petróleo a Asia
crece muy de prisa (Véstnik Finánsov, 1897,
núm. 32), a despecho de las predicciones apriorísticas de algunos economistas
rusos, aficionados a hablar de la falta de mercados exteriores para el
capitalismo ruso.
* Datos tomados de la relación de minas
en Recopilación de datos estadísticos de la
industria minera, en 1890.
535
536
de 5.000 vagones cada uno, con un total
de 925.400 vagones de 1.178.800, es decir, más de 8/10 del total*.
Los datos expuestos acerca del
desarrollo de la industria minera tienen una importancia especial en dos
sentidos: en primer lugar, muestran con particular evidencia el fondo del
cambio de las relaciones económico-sociales que se está operando en Rusia en
todas las ramas de la economía nacional; en segundo lugar, ilustran la tesis
teórica de que en la sociedad capitalista en desarrollo crecen con especial
rapidez las ramas de la industria que propor-cionan medios de producción, es decir, artículos de consumo no
personal, sino productivo. El reemplazo de una formación económica social por
otra se deja ver con particular evidencia en la industria minera a consecuencia
de que los representantes típicos de ambas formaciones son aquí zonas especiales: en una zona se puede observar el
viejo estado de cosas preca-pitalista, con su técnica primitiva y rutinaria,
con la dependencia personal de la población adscrita al lugar, con la solidez
de las tradiciones del régimen de estamentos, de los mono-polios, etc.; en la
otra zona se observa la ruptura completa con toda clase de tradiciones, la
revolución técnica y el rápido crecimiento de la industria maquinizada
puramente capita-lista**. Este ejemplo muestra con particular evidencia el
error de los economistas populistas. Estos niegan el carácter progresivo del
capitalismo en Rusia, señalando que nuestros patronos recurren gustosos en la
agricultura al pago en trabajo y en la industria a la distribución del trabajo
a domicilio, que en la minería buscan la adscrip‑
--------------
* De los datos de N. S. Avdákov. Breve resumen
estadístico de la industria
hullera del Donets, Járkov,
1896.
** Últimamente también los Urales
comienzan a transformarse bajo la influencia de las nuevas condiciones de vida,
y esta transformación será aún más rápida cuando los ferro-carriles les unan
más íntimamente con “Rusia”. En este sentido tendrá una importancia
especialmente grande la proyectada unión de los Urales con el Sur por
ferrocarril para el cambio del mineral de hierro uralés por la hulla del
Donets. Hasta ahora los Urales y el Sur no compiten casi entre sí, trabajan
para mercados distintos y viven sobre todo de encargos del Gobierno. Pero las
abundantes lluvias de los pedidos oficiales no son eternas.
537
ción del obrero a la empresa, la
prohibición por la ley de la competencia de las pequeñas empresas, etc., etc.
Salta a la vista la falta de lógica de semejantes consideraciones y la flagrante
violación en ellas de la perspectiva histórica. ¿Cómo puede desprenderse de
aquí, en realidad, que este afán de nuestros patronos por aprovechar las
ventajas de los procedimientos precapitalistas de la economía deba ser llevado
a la cuenta de nuestro capitalismo, y no a la de los restos del viejo estado de
cosas, que frenan el desarrollo del capitalismo y que se man-tienen en muchos
casos por la fuerza de la ley? ¿Puede, acaso, producir asombro que los
industriales mineros del Sur ansíen la adscripción de los obreros y la
prohibición legal de la competencia de las empresas pequeñas si en otra zona
minera esta adscripción y esta prohibición existen desde tiempos antiguos, y
siguen en vigor, si los fabricantes de la otra zona, con una técnica inferior,
con un obrero más barato y dócil, sacan, sin mayores preocupaciones, del hierro
fundido “un kopek por cada kopek y, a veces, hasta un kopek y medio
por cada kopek”*? ¿No hay, al contrario, que asombrarse de que en estas
condiciones haya hombres capaces de idealizar el régimen económico
precapitalista de Rusia, gentes que cierran los ojos a la necesidad más urgente
y madura de destruir todas las instituciones caducas que impiden el desarrollo
del capitalismo**?
Por otra parte, los datos relativos al
crecimiento de la industria minera son importantes porque muestran de un modo
patente el crecimiento más rápido del capitalismo y del mercado interior a
cuenta de los artículos de consumo productivo en comparación con el crecimiento
de la producción de artículos de consumo personal. Esta circunstancia la pasa
por alto, por ejemplo, el Sr. N. –on, considerando que la satisfac‑
* Artículo de Egunov en Informes y estudios relativos a las industrias
kustares, t. III, pág. 130.
** El Sr. N. –on, por ejemplo, dirigió
todas sus lamentaciones exclusivamente contra el capitalismo (conf. en
particular, sobre los industriales mineros del Sur, págs. 211 y 296 de Ensayos) y de este modo deformó por
completo la relación entre el capitalismo ruso y la estructura precapitalista
de nuestra industria minera.
538
ción de toda la demanda interior de
productos de la industria minera “se operará, proba-blemente, muy pronto” (Ensayos, 123). La cosa reside en que el
volumen del consumo de metales, carbón de piedra y demás productos (por
habitante) no permanece ni puede permanecer invariable en la sociedad
capitalista, sino que se eleva necesariamente.
Cada nueva versta de la red ferroviaria, cada taller nuevo, cada arado
adquirido por el burgués rural elevan el
volumen de la demanda de productos de la industria minera. Si de
V.
¿AUMENTA EL NUMERO DE OBREROS EN LAS GRANDES EMPRESAS CAPITALISTAS?
Después de examinar los datos relativos
a la industria fabril y minera, ahora podemos tratar de responder a esta
cuestión, que tanto ha ocupado a los economistas populistas y que éstos
decidieron en sentido negativo (los señores V. V., N. –on, Kárishev y Kablukov
afirmaban que el número de obreros fabriles crece en Rusia -si es que crece-
más lentamente que la población). Observaremos para empezar que la cuestión
debe consistir en si aumenta la población industrial y comercial a cuenta de la
agrícola (de esto hablaremos más abajo) o en si aumenta el número de obreros en
la gran industria maquinizada. No se puede afirmar que el número de obreros en
las pequeñas empresas industriales o en la manufactura deba aumentar en la
sociedad capitalista en desarrollo, pues la fábrica desplaza constantemente
las formas más primitivas de la industria. Y los datos de nuestra estadística
fabril, según se ha mostrado con detalle antes, no se refieren siempre, ni
mucho menos, a la fábrica en el sentido científico de
este término.
Para examinar los datos en la cuestión
que nos interesa
539
debemos tomar, en primer término, los
informes de todas las industrias; en segundo término, los informes relativos a
un largo período de tiempo. Sólo con estas condiciones está garantizado el
carácter más o menos comparable de los datos. Nosotros tomamos 1865 y 1890, un
período de veinticinco años de la época posterior a
--------------
* Compilación de
datos y materiales del Ministerio de Hacienda, 1867, núm. 6. Antes
se ha mostrado que para la comparación con los datos contemporáneos sólo se
pueden tomar los datos de la misma fuente, es decir, del Ministerio de
Hacienda.
** En la industria cervecera, 6.825 personas; también aquí
hay exageración, pero no existen datos para corregirla; en la de azúcar de
remolacha, 68.334 (según
el Anuario del Ministerio de Hacienda); en la tabaquera, 6.116 (corregido), y en la destilación de
alcohol, 46.660 (corregido).
*** El Sr. Tugán-Baranovski da para 1866
la cifra del Sr. Veshniakov, 493.371
(La fábrica, pág. 339). No
sabemos de qué modo se ha obtenido esta cifra, cuya diferencia con la dada por
nosotros es muy insignificante.
**** Según
540
son exagerados, a consecuencia de
haberse incluido las pequeñas empresas kustares, artesanas y agrícolas, así
como los obreros que trabajan en su domicilio. Lamentablemente no podemos dar
una corrección completa de estas exageraciones, pues nos falta material, y
preferimos abstenernos de las correcciones parciales, tanto más que después se
darán datos más exactos sobre el número de obreros en las mayores fábricas.
Pasamos a la estadística minera. En 1865
el número de obreros ocupados en la minería sólo se dio para la industria del
cobre y la del hierro, así como en las explotaciones auríferas y de platino; para
Sigamos. A los obreros de las grandes
empresas capitalistas pertenecen también los obreros ferroviarios. En 1890, en
--------------
* Sobre el número de obreros mineros en
los años 60, véase Publicación periódica
de estadística, I, 1866. – Anuario
del Ministerio de Hacienda, I. – Recopilación
de datos estadísticos de minería de los años 1864-1867, San Petersburgo, ediciones
del Comité científico de minas.
** Recopilación
de datos estadísticos de la industria minera, en 1890, San
Petersburgo, 1892. El total, según esta Recopilación,
es de 342.166 obreros en
*** Del resto de industrias mineras hay
algunas en las que el número de obreros ha crecido, probablemente, poco
(extracción de sal); hay otras en las que el número de obreros ha debido crecer
mucho (carbón de piedra, cantería); las hay también que no existían en absoluto
en los años 1860 (por ejemplo, la extracción de mercurio).
**** Resumen estadístico de los ferrocarriles y vías de navegación interiores, San
Petersburgo, 1893, pág. 22. Ediciones del Ministerio de Vías de Comu‑
541
se conoce el número de obreros
ferroviarios en 1865, mas puede ser determinado con suficiente grado de
aproximación, ya que el número de ellos por una versta de línea oscila muy
poco. Tomando 9 obreros por versta, obtendremos que en 1865 el número de obreros
ferroviarios era de 32.076*.
Hagamos un balance de nuestros cálculos.
Número
de obreros en las grandes empresas capitalistas (en miles)
En la indus- En la indus- En
los ferro-
Años tria
fabril tria minera carriles Total
1865 509 165 32 706
1890 840 340 252
1.432
Así pues, el número de obreros empleados
en las grandes empresas capitalistas se ha hecho en 25 años más del doble, es
decir, ha crecido no sólo mucho más de prisa que la población en general, sino
incluso más de prisa que la población urbana**. Queda, pues, fuera de duda que
es cada vez mayor el número de obreros que dejan la agricultura y las pequeñas
industrias para incorporarse a la gran industria***.
--------------
nicación. Lamentablemente no disponemos
de datos para separar
* Por cada versta correspondían los
siguientes obreros ferroviarios: en 1886, 9,0; en 1890, 9,5; en 1893, 10,2; en
1894, 10,6; en 1895, 10,9; así pues, este número manifiesta una clara tendencia
al aumento. Véase Recopilación de datos
de Rusia para 1890 y 1896 y Véstnik
Finánsov, 1897, núm. 39. Hacemos la reserva de que en este parágrafo
tratamos únicamente de la comparación de los datos de 1865 y 1890; por ello es
en absoluto indiferente que tomemos el número de obreros ferroviarios para todo
el Imperio o sólo para
** En 1863 había en
*** Los últimos datos del número de
obreros en las grandes empresas capitalistas son los siguientes. Para 1900 hay
datos del número de obreros fabriles en las empresas no gravadas con impuestos
indirectos; para 1903,
542
Así lo dicen los datos de la misma
estadística a que con tanta frecuencia han acudido y de la que tanto han
abusado nuestros populistas. Mas el punto culminante de sus abusos de la
estadística lo constituye el siguiente procedimiento, en verdad fenomenal: ¡se
toma la proporción del número de obreros
fabriles respecto a toda la
población (!)
y a base de la cifra obtenida (cerca del 1%) se perora sobre lo
insignificante que es este “puñado”* de obreros! El Sr.
Kablukov, por ejemplo, después de repetir este cálculo del tanto por ciento de
los “obreros fabriles en Rusia”** con relación a la
población, continúa así: “En Occidente, en cambio (!!), el número de
obreros ocupados en la industria transformativa...” (¿no es evidente para cada
estudiante de bachillerato que no es ni mucho menos la misma cosa “obreros
fabriles” y “obreros ocupados en la industria transformativa”?)... “está
en una proporción completamente distinta con respecto a toda la población”: del
53% en Inglaterra al 23% en Francia. “No es difícil ver que la
diferencia en el tanto por ciento de la clase de los obreros fabriles (!!) allí
y aquí es tan grande que ni siquiera se pueda hablar de identidad del curso de
nuestro desarrollo con el de Europa Occidental.” ¡Y esto lo escribe un profesor
especializado en estadística! Con inusitado valor y de un golpe incurre en dos
tergiversaciones: 1) los obreros fabriles son sustituidos por obreros ocupados
en la industria transformativa; 2) estos últimos son sustituidos por la población
ocupada en la industria transformativa. Aclaremos
--------------
de las empresas gravadas con impuestos
indirectos. De los obreros mineros hay datos correspondientes a 1902. El número
de obreros ferroviarios puede determinarse calculando 11 personas por versta
(datos del primero de enero de 1904). Véase Anuario de Rusia, 1906, y
Recopilación de datos de la industria minera, en 1902.
Agrupando estos datos resulta: en las 50
provincias de
* N. –on, 1. c., 326 y otras.
** Conferencias
de economía de la agricultura, Moscú, 1897, pág. 14
543
a nuestros eruditos estadísticos la
significación de estas diferencias. En Francia, según el censo de 1891, había
3.300.000 obreros ocupados en la industria transformativa, menos de una décima
parte de la población (36.800.000 distribuidos según sus ocupaciones; 1.300.000
no distribuidos por ocupaciones). Son los obreros de todas las empresas
industriales, y no sólo de las fabriles. Y la población ocupada en la industria
transformativa era de 9.500.000 (cerca del 26% del total); a los obreros se han
agregado aquí los patronos y demás (1.000.000); los empleados, 200.000; los miembros de las familias, 4.800.000, y
los sirvientes, 200.000*. Para ilustrar las relaciones correspondientes en
Rusia hay que tomar como ejemplo centros sueltos, pues no tenemos estadística
de las ocupaciones de toda la población. Tomamos un centro urbano y uno rural.
En San Petersburgo, para 1890, la estadística fabril daba 51.760 obreros
fabriles (según
Número
de personas de ambos sexos
Independientes
(que
se mantie- Miembros de
nen
a sí mismos la familia y
sirvientes Total
Patronos 13.853
37.109 50.962
Administración
(empleados)
2.226 4.574 6.800
Obreros 148.111
61.098 209.209
Solos 51.514
23.506 75.020
Total 215.704 126.287 341.991
Otro ejemplo: en la aldea de
Bogoródskoe, distrito de Gorbátov, provincia de Nizhni Nóvgorod (que, según
hemos
--------------
*
The Statesman's rearbook, 1897, page 472 (Anuario Político, 1897, pág. 472. -Ed.).
** San
Petersburgo según el censo de 1890, San Petersburgo, 1893. Se ha
tomado el total de los grupos II-XV de las ocupaciones industriales. En las
ocupaciones industriales hay un total de 551.700 personas, de ellas 200.748 en
el comercio, el transporte y la hosteleria. – Por “solos” se
entiende a los productores pequeños, que no tienen obreros asalariados.
544
visto, no se ocupa en la agricultura y
es “como una sola fábrica de cueros”), hay, según
Complemento
a la segunda edición. En la actualidad tenemos resultados de los datos del censo
general de 1897 sobre la estadística de las ocupaciones de toda la población.
He aquí, ordenados por nosotros, los datos correspondientes a todo el Imperio
Ruso* (en millones):
Indepen- Total
de
Ocupaciones dientes Familiares población
De
ambos sexos
a) Funcionarios y tropa 1,5 0,7 2,2
b) Clero y profesiones
liberales 0,7 0,9 1,6
c) Rentistas y pensionistas 1,3 0,9 2,2
d) Recluídos prostitutas,
de profesión indetermi-
nada, desconocida 0,6 0,3 0,9
---------------------------------------------------------------------------------------------------
Total
de población no pro-
ductiva 4,1 2,8 6,9
e) Comercio 1,6 3,4 5,0
f) Transporte y comunicaciones
0,7 1,2 1,9
g) Empleados privados,
sirvientes, jornaleros 3,4 2,4 5,8
--------------------------------------------------------------------------------------------------
Total
de población semi-
Productiva 5,7 7,0 12,7
h) Agricultura 18,2 75,5 93,7
i) Industria 5,2 7,1
12,3
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Total
de población productiva 23,4 82,6 106,0
-------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 33,2 92,4 125,6
--------------
* Resumen general
para el Imperio de los resultados del estudio
de los datos del primer censo general de la población, efectuado el 28-1-1897. Ediciones del Comité Central de Estadística,
t. II, cuadro XXI, pág. 296. Los grupos de
545
Huelga decir que estos datos confirman
por completo lo dicho anteriormente sobre lo absurdo del procedimiento
populista de comparar el número de los obreros fabriles con toda la población.
Los datos aducidos sobre la distribución
por ocupaciones de toda la población de Rusia es interesante agruparlos ante
todo para ilustrar la división del trabajo
social, como base de toda la producción mercantil y del capitalismo
en Rusia. Desde este punto de vista, toda la población debe ser dividida en
tres grandes apartados: I. Población agrícola. II. Población industrial y
comercial. III. Población no
productiva (más exactamente, que no participa en la actividad económica). De
los nueve grupos aducidos (a-i) sólo uno no puede ser incluido directamente y
por completo en ninguno de estos tres apartados fundamentales. Se trata del
grupo g: empleados privados, sirvientes, jornaleros. Este grupo hay que distribuirlo
aproxi-madamente entre la
población comercial e industrial y la agrícola. Hemos incluido en la primera
la parte de este grupo de la que se indica que vive en las ciudades
(2.500.000), y en la segunda, la parte que vive en el campo (3.300.000).
Entonces obtenemos el cuadro siguiente de la distribución de toda la población
de Rusia:
Población agrícola de Rusia 97.000.000
Comercial e industrial 21.000.000
No productiva 6.900.000
-------------------------------------------------------------------
Total 125.600.000
Este cuadro deja ver con claridad, por
una parte, que la circulación mercantil y, por consi-guiente, la producción mercantil,
están firmemente asentadas en Rusia. Rusia es un país capitalista. Por otra
parte, se ve que Rusia está aún muy atrasada con relación a otros países
capitalistas en su desarrollo económico.
--------------
ocupaciones los he reunido así: a) 1, 2 y 4; b)
3 y 5-12; c) 14 y 15; d) 16 y 63-65; e) 46-62; 1) 41-45; g) 13; h) 17-21;
i) 22-40.
546
Sigamos. Después del análisis que hemos
hecho en la presente obra, la estadística de las ocupaciones de toda la población
de Rusia puede y debe ser utilizada para determinar aproximadamente en qué categorías fundamentales se divide toda la población de Rusia por su
situación de clase, es decir,
por su situación en el régimen social de producción.
Esta determinación -sólo aproximada, se
comprende- es posible porque conocemos la división general de los campesinos en
grupos económicos fundamentales. Y puede admitirse toda la masa de la población
agrícola como campesina, pues el número de los terratenientes en el total
general es por completo insignificante. Además, una parte no pequeña de los
terratenientes está incluida entre los rentistas, funcionarios, altos
dignatarios, etc. En los 97.000.000 de la masa campesina es preciso distinguir tres grupos fundamentales: el
inferior, las capas proletarias y semiproletarias de la población; el
medio, los pequeños propietarios pobres, y el superior, los pequeños propietarios
acomodados. Más arriba hemos analizado con detalle los caracteres económicos
fundamentales de estos grupos, como diferentes elementos de clase. El grupo inferior lo
constituye la población desposeída y que vive en lo fundamental o a medias de la venta de la fuerza de trabajo. El
grupo medio lo forman los pequeños propietarios pobres, pues el campesino
medio, aun en el mejor de los años, apenas sale adelante, pero la fuente principal de subsistencia es aquí la pequeña hacienda “independiente”
(supuestamente independiente, claro es). Por fin, el grupo superior son los
pequeños propietarios acomodados, que explotan a un número más o menos
considerable de braceros y jornaleros con nadiel y de obreros asalariados de
toda clase en general.
La parte aproximada de estos grupos en
la suma general es: 50%, 30% y 20%. Antes hemos tomado
constantemente la parte del número de hogares o haciendas. Ahora tomaremos la
parte de la población. Con este cambio aumenta el grupo inferior y disminuye el
superior. Pero precisamente ese cambio es el que sin duda se ha operado en Rusia
en el último decenio, como lo acreditan de modo irrefutable el descenso de la
posesión campesina de caballos y la ruina de los campe-
547
sinos, el incremento de la miseria y del
paro forzoso en el campo, etc.
Por consiguiente, en la población
agrícola tenemos alrededor de 48.500.000 de población proletaria y
semiproletaria, alrededor de 29.100.000 pequeños propietarios pobres con sus
familias y alrededor de 19.400.000 de población en las pequeñas haciendas
acomodadas.
Se plantea después la cuestión de cómo
distribuir la población comercial e industrial y la no productiva. En esta
última hay elementos que pertenecen sin duda a la gran burguesía: todos los
rentistas (“que viven de los ingresos del capital y de los bienes
inmuebles”, el primer subgrupo del grupo 14 de nuestra estadística,
900.000 personas), siguen una parte de los intelectuales burgueses, los altos
funcionarios militares y civiles, etc. En total entrarán aquí cerca de
1.500.000 personas. En el otro polo de esta población no productiva se
encuentran el personal de filas del ejército, la flota, los gendarmes y la
policía (cerca de 1.300.000), el servicio doméstico y numerosos empleados
inferiores (en total hasta 500.000), casi 500.000 mendigos, vagabundos, etc.,
etc. Aquí sólo se puede distribuir aproximadamente los grupos que más se
aproximan a los tipos económicos fundamentales: alrededor de 2.000.000 entre la
población proletaria y semiproletaria (en parte los lumpen), alrededor de
1.900.000 entre los pequeños propietarios pobres y cerca de 1.500.000 entre los
pequeños propietarios acomo-dados, incluyendo aquí a la mayor parte de los
empleados, de la administración, de los intelectuales burgueses, etc.
Finalmente, entre la población comercial
e industrial, compuesta indudablemente más que nada por proletarios, es donde
mayor resulta el abismo entre éstos y la gran burguesía. Pero el censo no da
dato alguno de la distribución de esta población en patronos, pequeños
produc-tores sin obreros asalariados, obreros, etc. Resta tomar como modelo
los datos antes aducidos acerca de la población industrial de San Petersburgo,
distribuida según su situación en la producción. A base de estos datos puede
asignarse aproximadamente cerca del 7% a la gran burguesía, el 10%, a la
pequeña burguesía
548
acomodada, el 22% a los pequeños
patronos pobres y el 61% al proletariado. Para toda Rusia, la pequeña producción
en la industria es, naturalmente, mucho más vivaz que en San Peters-burgo, mas,
en cambio, no incluimos en la población semiproletaria la masa de pequeños
productores sin obreros asalariados y kustares que trabajan en casa para los
patronos. Por tanto, en su conjunto, las relaciones tomadas se diferenciarán
poco, probablemente, de la realidad. Para la población comercial e industrial
obtuvimos entonces cerca de 1.500.000 de gran burguesía, cerca de 2.200.000 de
acomodados, cerca de 4.800.000 pequeños productores necesitados y cerca de
13.200.000 proletarios y semiproletarios.
Agrupando la población agrícola,
comercial e industrial y la no productiva obtendremos para toda la población de
Rusia la siguiente distribución aproximada, atendida su situación de clase:
Gran burguesía, terratenientes, altos
funcionarios y demas unos 3.000.000
Pequeños patronos acomodados unos 23.100.000
Pequeños patronos pobres unos 35.800.000
Proletarios* y semiproletarios unos
63.700.000
No dudamos de que nuestros economistas y
políticos demócratas constitucionalistas y adláteres lanzarán voces indignadas
contra esta “simplista” representación de la economía de
Rusia. Resulta tan cómodo, tan conveniente velar la profundidad de las
contradicciones económicas con un análisis de pormenores y, al mismo tiempo,
lamentarse de la “grosería” del punto de vista socialista sobre el
conjunto de estas contradicciones. Semejante crítica de la conclusión a que
nosotros hemos llegado carece, se comprende, de importancia científica.
Acerca del grado de aproximación de unas u otras cifras son
--------------
* Por lo menos son 22.000.000. Véase más
abajo.
549
posibles, claro es, los desacuerdos de
detalle. Desde este punto de vista es interesante señalar la obra del Sr.
Lositski, Estudios sobre la población de
Rusia según el censo de 1897 (Mir Bozhi, 1905, núm. 8). El autor
ha utilizado datos directos del censo sobre el número de obreros y sirvientes.
Según estos datos determina la población proletaria de Rusia en 22.000.000; la
campesina y terrateniente en 80.000.000; la de patronos y empleados en el
comercio y la industria, en unos 12.000.000, y la no ocupada en la producción
en unos 12.000:000.
La cifra referente al proletariado,
según estos datos, se aproxima mucho a nuestras con-clusiones*. Negar la enorme
masa de población semiproletaria entre las capas pobres del campo, que dependen
de los “trabajos fuera del lugar”, entre los kustares, etc.,
significaría burlarse de todos los datos de la economía de Rusia. Basta
recordar los 3.250.000 hogares sin
caballos sólo en
Además, si no se quiere cambiar el
cuadro económico completo por menudencias, entre los pequeños patronos acomodados
hay que incluir una parte considerable de la administración comercial e
industrial, de los empleados, de los intelectuales burgueses, de los
funcionarios, etc. Aquí hemos procedido, puede ser, con excesiva cautela,
determinando la cantidad de esta población con una cifra demasiado alta: es muy
posible que hubiera que aumentar el número de los
--------------
* No es éste el lugar para entrar en
detalles acerca de la estadística de los obreros y sirvientes de que se ha
valido el Sr. Lositski. Esta estadística, a juzgar por todo, peca de una disminu-ción
muy considerable del número de obreros.
550
pequeños patronos pobres y disminuir el
número de los acomodados. Pero semejantes divisiones no pretenden, claro es,
ser de una exactitud estadística absoluta.
La estadística debe ilustrar las
relaciones económico-sociales establecidas con un análisis completo, y no
transformarse en un objetivo en sí, como ocurre con demasiada frecuencia en
nuestro país. Velar que las capas pequeñoburguesas son muy numerosas en la
población de Rusia significaría falsificar directamente el cuadro de nuestra
realidad económica.
VI.
ESTADISTICA DE LOS MOTORES DE VAPOR
El empleo de las máquinas de vapor en la
producción es uno de los rasgos más característicos de la gran industria
maquinizada. Por ello es interesante examinar los datos que se tienen al
particular. Para 1875-1878 el número de máquinas de vapor lo proporcionan los Materiales para la estadística de motores de vapor
en el Imperio Ruso (San Petersburgo, 1882, Ediciones del Comité
Central de Estadística)*. Para 1892 tenemos las cifras de
En 16 años el número de motores de
vapor, por la cantidad de caballos de fuerza, se ha tri-plicado en Rusia y se ha
hecho 2 1/2 veces mayor en
--------------
* De los 13 grupos de industrias, para
la comparación con 1892 descartamos los grupos siguientes: I (agricultura), XII
(tipo y litografía) y XIII (“conducciones de agua” y otras). Las locomóviles
figuran entre las máquinas de vapor.
551
iban por delante de las demás las
provincias siguientes: San Petersburgo (17.808), Moscú (13.668), Kíev (8.363),
Perm (7.348), Vladimir (5.684); en total, en estas 5 provincias había 52.871
caballos de fuerza, alrededor de 3/5 del total de
--------------
* Agrupamos estas
provincias en vista de los cambios que sufrieron sus fronteras después de 1878.
552
datos se advierte un incremento
especialmente rápido de la industria que produce artículos de consumo productivo, y precisamente de la
industria minera y metalúrgica. En 1875-1878 funcionaban en ella 1.040 máquinas
de vapor con 22.966 caballos de fuerza (en
VII.
CRECIMIENTO DE LAS GRANDES FÁBRICAS
El carácter insatisfactorio de los datos
de nuestra estadística fabril antes demostrado nos ha obligado a recurrir a
cálculos más complejos para determinar cómo se desarrolla en Rusia la gran
industria maquinizada después de
--------------
* Lo mucho que ha avanzado el empleo de
máquinas de vapor en Rusia después de 1892 se advierte del hecho de que en
1904, según los informes de los inspectores de trabajo, para las 64 provincias
se contaban 27.579 calderas de vapor fabriles, y, en total, descontando las
agrícolas, 31.887 calderas. (Nota a la segunda edición.)
** Fuentes: Anuro del Ministerio de Hacienda 1 (datos únicamente de 71
industrias); Guías, la
y 3a ediciones, datos de todas las industrias, al igual que en
553
jan fuera sólo están estrictamente
separados en los datos de
Citaremos los datos de estas fábricas
más grandes: (ver el cuadro en la pág. 554-Ed.)
Comenzaremos el análisis de este cuadro
por los datos de 1866-1879-1890. El número total de las fábricas grandes cambió en estos años así:
644-852-951, o en tanto por ciento: 100-132-147. En 24 anos el número de las grandes fábricas creció, por consiguiente,
casi una vez y media. Y además, si tomamos los datos de las distintas
categorías de grandes fábricas vere-mos que cuanto mayores son las fábricas,
más rápidamente crece su número (A: 512-641-712 fábricas; B: 90-130-140; C:
42-81-99). Esto indica la creciente concentración de la producción.
El número de empresas mecanizadas crece
más de prisa que el número total de fábricas; así, en tanto por ciento:
100-178-226. Un número cada vez mayor de grandes empresas pasa al empleo de
motores de vapor. Cuanto mayores son las fábricas, más numerosas son entre
ellas las empresas mecanizadas; calculando el tanto por ciento de estas
empresas con relación al número total de fábricas de la categoría dada,
obtenemos las cifras siguientes: A) 39%-53%-63%; B) 75%-91%-100%; C)
83%-94%-100%. El empleo de motores de vapor va íntima-mente unido a la
ampliación del volumen de la producción, al ensanchamiento de la coope-ración
en la producción.
El número de obreros en todas las
grandes fábricas cambió en tanto por ciento así: 100-168-200. En 24 años el
número de obreros se duplicó, es decir, marchó por delante del aumento del
número total de “obreros fabriles”. El número medio de obreros por
una fábrica grande fue por años:
--------------
50 y más obreros. Esta norma no nos
parece baja en modo alguno, pero teniendo en cuenta las dificultades para el
cálculo de los datos rusos hemos tenido que limitarnos a las fábricas más
grandes.
554
555
359-458-488, y por categorías: A)
213-221-220; B) 665-706-673; C) 1.495-1.935-2.154. Las mayores fábricas
concentran, por consiguiente, una parte más y más grande de obreros. En 1866,
en las fábricas con 1.000 y más obreros había un 27% del total de los obreros
de las grandes fábricas; en 1879, un 40%; en 1890, un 46%.
Los cambios del valor de la producción
de todas las grandes fábricas se expresan en tanto por ciento así: 100-243-292,
y por categorías: A) 100-201-187; B) 100-245-308; C) 100-323-479. Por
consiguiente, el valor de la producción de todas las grandes fábricas creció
casi tres veces, con la particularidad de que este crecimiento fue más rápido
cuanto mayores eran las fábricas. Pero, si comparamos la productividad del
trabajo en cada año por separado para las distintas categorías, veremos algo
un tanto distinto. La magnitud media del valor de la producción correspondiente
a un obrero en todas las fábricas grandes será: 886-1.250-1.260 rublos, y por
categorías: A) 901-1.410-1.191; B) 800-1.282-1.574; C) 841-1.082-1.188. Por
consiguiente, en cada año por separado no se observa que aumente, de la
categoría inferior a la superior, el valor de la producción (correspondiente a
un obrero). Esto ocurre porque en las distintas categorías entran en proporción
desigual fábricas de distintas industrias, que se diferencian por el distinto
valor de las materias primas y, por tanto, por el distinto volumen de la
producción anual que rinde un obrero*.
Consideramos superfluo examinar con la
misma minuciosidad los datos de 1879-1890 y de 1879-1890-1894/95, pues ello
significaría repetir todo lo dicho antes con motivo de unas relaciones de tanto
por ciento sólo algo distintas.
Últimamente, el Resumen de informes
de los inspectores de trabajo proporciona
datos de la agrupación de las fábricas según
--------------
* Por ejemplo, en 1866 en la categoría
A. entraron 17 refinerías de azúcar, en las que a un obrero corresponde cerca
de 6.000 rublos de producción anual, mientras que en las fábricas textiles
(incluidas en las categorías superiores) corresponde de
556
el número de obreros. He aquí los datos
correspondientes a 1903.
En las 64 provincias En las 50 provincias
de Rusia de
Grupos de empresas fábriles Número Número Número Número
(por número de obreros) de de de de empresas obreros empresas obreros
De menos de 20 5.749 63.652 4.533
51.728
De
De
De
De
De más de 1.000
238 521.511
210 457.534
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 15.821 1.640406 12.997 1.397.538
Estos datos pueden ser comparados con
los aducidos antes únicamente admitiendo cierta inexactitud, la verdad es que
insignificante. En todo caso, estos datos muestran que el número de fábricas
grandes (con más de 99 o más de 100 obreros) y el número de obreros en ellas
aumenta con rapidez. Crece también la concentración de los obreros -y por
tanto de la producción- en las mayores de estas grandes fábricas *.
Comparando los datos de las grandes
fábricas con los datos de todas las “fábricas” de nuestra estadística oficial,
veremos que en 1879 las grandes constituían el 4,4% de las “fábricas”,
y concentraban el 66,8% de los obreros fabriles y el 54,8% del valor de la
producción. En 1890 las grandes fábricas constituían el 6,7% de las “fábricas”,
concentraban el 71,1% de los obreros fabriles y el 57,2% del valor de la
producción. En 1894-95 las grandes fábricas constituían el 10,1% de las
“fábricas”, con‑
--------------
* Los dos párrafos últimos, comenzando
por las palabras: “Últimamente...” se añadieron en la segunda
edición de El desarrollo del capitalismo
en Rusia (1908). Posteriormente, en un ejemplar de esta edición,
Lenin hizo una acotación, a mano al margen, del siguiente contenido (para mayor
claridad repetimos los nombres de los grupos de empresas fabriles, poniéndolos
entre corchetes):
557
centraban el 74% de los obreros fabriles
y el 70,8% del valor de la producción. En 1903, las fábricas grandes, con más
de 100 obreros, formaban en
--------------
En 1908 (66 provincias de Rusia)
Número de obreros [Grupos de empresas fábriles]
Empresas (por
número de obreros)
5.403
- 63.954 [De menos de 20]
4.569
- 152.408 [De
2.112
- 150.888 [De
2.169
- 496.329 [De
433
- 280.639 [De
299
- 663.891 [De más de 1.000]
------------------------------------------------------------------------------------------
14.985 -1.808.109 [Total]
Fábricas con 100 y más obreros
1908 1903
empresas obreros empresas
obreros
2.901 - 1.440.859 2.737 - 1.261.363
Véase la ilustración en la pág. 559. -Ed.
* Más arriba, en el § II [conf. Estudios, pág. 276 (Véase O. C., t. 4,
pág. 16. -Ed.)] se han aducido los
datos globales de nuestra industria fabril según
** Los datos se han calculado según
558- 560
El original en ruso
561
En la industria minera, la concentración
de obreros en las empresas grandes es aún mayor (aunque es más pequeño el tanto
por ciento de las empresas que emplean máquinas de vapor en la producción);
258.000 obreros de 305.000, es decir, el 84,5% de los obreros mineros están concentrados en las empresas con 100 y más
obreros; casi la mitad de los obreros mineros (145.000 de 305.000) está
ocupada en las pocas fábricas muy grandes que tienen 1.000 y más obreros. Del
total de obreros fabriles y mineros de
--------------
ban en
562
concentrada en las empresas que tienen
500 y más obreros *.
--------------
Consideramos que no es superfluo
referirnos aquí a la cuestión que planteó el Sr. N. –on con respecto al
“retardo” del desarrollo del capitalismo y del incremento de la “población
fabril” en el período de 1880-1890, en comparación con el período de
1865-1880**. Gracias a la original lógica que le distingue, el Sr. N. –on se
las ha ingeniado para extraer de este notable descubrimiento la conclusión de
que los “hechos confirman por completo” el aserto hecho en Ensayos de
que el “capitalismo, al llegar a ciertos límites de su desarrollo,
reduce su propio mercado interior”. En primer lugar es absurdo deducir del
“retardo del aumento” la reducción del mercado interior. Si el número de
obreros fabriles aumenta más de prisa que la población (y ello es así precisamente
según los datos del propio Sr. N. –on: de
--------------
* El censo industrial de 1895 dio en Alemania para toda la industria, incluida la de
cons-trucción minera, que en Rusia no se registra, 248 empresas con 1.000 y más
obreros; en ellas había 430.286 obreros. Por consiguiente, las fábricas rusas
más grandes son mayores que las alemanas.
**
Rússkoe Bogatstvo, 1894, núm. 6, pág. 101 y
sigs. Los datos que nosotros aducimos de las grandes fábricas
atestiguan también un tanto por ciento de crecimiento menor en 1879-1890 que en
1866-1879.
563
tomar el tanto por ciento de aumento en
el período inicial como norma para los períodos sub-siguientes. En tercer
lugar, el propio hecho de la “disminución
de la rapidez de crecimiento” no se demuestra, ni mucho menos, con la comparación de los
períodos que el Sr. N. –on ha tomado. El desarrollo de la industria
capitalista no puede ser más que cíclico; por ello, para
comparar los distintos períodos es preciso tomar los datos de muchos años *, a
fin de que se destaquen distintamente los años de florecimiento especial, de auge, y los años de decadencia. El
Sr. N. –on, que no lo hizo así, cometió un error profundo, no
advirtiendo que 1880 había sido un año de auge especial. Más aún, el Sr. N. –on
no tuvo reparo en “componer” la afirmación contraria. ¡¡“Hay que observar
además -razona- que 1880, año intermedio” (entre 1865 y 1890), “fue de mala
cosecha; por eso, el número de obreros registrados este año fue menor del
normal”!! (ibíd., págs. 103-104). Bastaba que el Sr. N. –on hubiese mirado el
texto de la publicación de donde sacó las cifras de 1880 (Guía, tercera
edición) para leer allí que 1880 se distingue por un “salto” de la industria,
especialmente en la producción de cuero y máquinas (pag. IV), cosa que dependió
de la incrementada demanda de artículos después de la guerra y de los grandes
pedidos del Gobierno. Basta hojear
--------------
* Como hizo, por ejemplo, el Sr.
Tugán-Baranovski en su La fábrica, pág.
307 y gráfico. El gráfico señala claramente que 1879 y más aún 1880 y 1881
fueron años de un auge especial.
** Véase, por ejemplo, la producción de
paño: fabricación incrementada de paño para el ejército; industria del cuero:
enorme animación: artículos de cuero: una fábrica grande produce por valor de
2.500.000 rublos “para el Departamento de Guerra” (pág. 288). Las fábricas de
Izhevsk y Sestroretsk producen material de artillería por valor de 7.500.000
rublos contra 1.250.000 en 1890. En la industria del cobre llama la atención la
producción de objetos para las tropas y de instrumentos militares (págs. 388-389);
las fábricas de pólvora funcionan a pleno rendimiento. etc.
564
VIII.
DISTRIBUCIÓN DE
Además de la concentración de la
producción en las grandes empresas, para caracterizar la gran industria
maquinizada es también importante lo relativo a la concentración de la
producción en los distintos centros de la industria fabril y a los distintos tipos
de centros fabriles. Lamentablemente, nuestra estadística fabril, además de dar
un material insatisfactorio y que no se presta a comparaciones, lo estudia de
modo que dista mucho de ser suficiente: por ejemplo, en las compilaciones
modernas, la distribución de la industria se da sólo por pro-vincias completas
(y no por ciudades y distritos, como se hacía en las mejores publicaciones de
los años 60, que ilustraban también con mapas la distribución de la industria
fabril). Mas, para dar una idea exacta de la distribución de la gran industria,
es preciso tomar los datos relativos a los distintos centros, es decir,
relativos a las distintas ciudades, pueblos fabriles o grupos dE pueblos
fabriles situados a corta distancia unos de otros; las provincias o los distritos
son unas unidades territoriales demasiado grandes*. Teniéndolo en cuenta hemos
considerado necesario calcular en las Guías
de 1879 y 1890 los datos relativos a la concentra‑
--------------
* “..En el territorio de los distritos
(de la provincia de Moscú), las fábricas se distribuyen de una manera muy
desigual: en distritos muy industriales, junto a sitios que por la
concen-tración más o menos considerable de empresas fabriles existente en ellos
pueden calificarse de auténticos centros fabriles, hay subdistritos enteros
casi desprovistos de toda industria fabril; y, al contrario, en distritos
pobres en general por el número de fábricas hay zonas donde en un grado más o
menos considerable está desarrollada una u otra industria, con la
particularidad de que junto a las isbas de los kustares y talleres de
intermediarios han surgido también gran-des empresas con todos los atributos de
la gran producción” (Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Moscú. Sección
de estadística sanitaria, tomo IV, parte I, Moscú, 1890, pág. 141). Esta
publicación, la mejor en la literatura moderna de estadística fabril, ilustra
la distribución de la gran industria mediante un mapa compuesto con detalle. Para
tener un cuadro completo de la distribución de la industria fabril sólo falta
la clasificación de los centros por el número de fábricas, de obreros y por el
valor de la producción.
565
ción de nuestra industria fabril en los
centros más importantes. En el cuadro que se inserta a título de anexo (anexo
III) han entrado datos de 103 centros fabriles de
El cuadro nos muestra los tres tipos
principales de centros fabriles en Rusia: 1) Ciudades. Figuran en primer lugar,
distinguiéndose por la mayor concentración de obreros y empresas. Se destacan a
este respecto especialmente las ciudades grandes. Las capitales concentran
hasta 70.000 obreros fabriles cada una (considerando también sus suburbios);
Riga, 16.000; Ivánovo-Voznesensk, 15.000; Bogorodsk, 10.000 en 1890; las
ciudades restantes tienen menos de 10.000. Basta echar un vistazo a las cifras
oficiales de obreros fabriles en algunas grandes ciudades (Odesa, 8.600 en
1890; Kíev, 6.000; Rostov del Don, 5.700, etc.) para convencerse de que son
risiblemente pequeñas. El ejemplo antes aducido de San Petersburgo muestra
cuántas veces habría que multiplicar estas cifras para obtener todo el número
de obreros industriales en semejantes centros. Junto a las ciudades es preciso
señalar los suburbios. Los suburbios de las ciudades grandes son con frecuencia
centros industriales considerables, pero según nuestros datos, sólo hemos
podido destacar un centro de esta clase: los suburbios de San Petersburgo,
donde en 1890 se contaban 18.900 obreros. Algunos poblados del distrito de
Moscú, incluidos en nuestro cuadro, son también, de hecho, subur-bios**.
--------------
* En el cuadro han entrado únicamente
las empresas con una producción por valor de 2.000 rublos por lo menos, y de
los molinos, únicamente los de vapor. Se han excluido los obreros que trabajan
fuera de la empresa allí donde había indicaciones de haber sido incluidos entre
los fabriles; estas exclusiones van señaladas con un asterisco (*). El ascenso
de la industria en 1879 no pudo por menos de dejarse sentir también en estos
datos.
** “...La gran aldea de Cherkízovo,
cercana a Moscú, es, según palabras de sus habitantes, una gran fábrica y
constituye, en el sentido literal, una continuación de Moscú... Allí mismo,
pasada
566
El segundo tipo de centros son las
aldeas fabriles, especialmente numerosas en las provincias de Moscú, Vladimir y
Kostromá (del total de 63 centros rurales más importantes incluidos en nuestro
cuadro, 42 se encuentran en estas provincias). A la cabeza de estos centros
figura el lugar de Oréjovo-Zúevo (en el cuadro se dan Oréjovo y Zúevo por
separado, pero constituyen un mismo centro); por el número de obreros sólo cede
a las capitales (26.800 en 1890)*. En las tres provincias indicadas, y también
las de Yaroslavl y Tver, la mayoría de los centros fabriles rurales forman
grandes fábricas textiles (hilado y tejido de algodón, lienzo, tejido de lana,
etc.). En tiempos anteriores, en esas aldeas había casi siempre oficinas de
distribución, es decir, centros de la manufactura capitalista a los que estaba
subordinada la masa de los tejedores manuales de las cercanías. En los casos en
que la estadística no mezcla a los obreros que trabajan en su domicilio y a los
fabriles, los datos del desarrollo de estos centros muestran con relieve el
incremento de la gran industria maquinizada, que concentra a miles de
campe-sinos de los alrededores y los transforma en obreros fabriles. Un número
considerable de los centros fabriles rurales lo forman grandes fábricas mineras
y metalúrgicas (de Kolomna, en la aldea de Bobrovo, Yúzovka, Briansk, etc.); la
mayoría de ellas se refiere a la industria minera, y por eso no ha entrado en
nuestro cuadro. Las fábricas de azúcar de remolacha enclavadas en las aldeas y
lugares de las provincias del sudoeste forman
--------------
No lejos vemos la aldea de Izmáilovo,
con sus empresas de tejidos y su enorme manufactura de Izmáilovo.” Está al
norte de Moscú. Al sur, “pasada
* En 1879 aquí se contaban sólo 10.900.
Al parecer, se emplearon diversos modos de registros.
567
también bastantes centros fabriles
rurales; para ejemplo hemos tomado uno de los más importantes, el lugar de
Smela, provincia de Kíev.
El tercer tipo de centros fabriles son
las aldeas de “kustares”, cuyas empresas más grandes se
consideran a menudo “fábricas”. Como modelos de tales
centros sirven en nuestro cuadro las aldeas de Pávlovo, Vorsma, Bogoródskoe y
Dúbovka. La comparación del número de obreros fabriles de tales centros con
toda su población industrial se ha hecho más arriba para la aldea de Bogoródskoe*.
Clasificando los centros que han entrado
en nuestro cuadro por el número de obreros en cada centro y por el género de
los centros (ciudades y aldeas) obtenemos los datos siguientes (ver el cuadro
en la pág. 568.-Ed.).
Este cuadro nos muestra que, en 103
centros, en 1879 había concentrados 356.000 obreros (del total de 752.000); en
1890 había 451.000 (de 876.000). Por consiguiente, el número de obreros aumentó
un 26,8%, mientras que en las grandes fábricas en general (con 100 y más
obreros) el aumento fue únicamente del 22,2% y el número total de obreros
fabriles creció en este tiempo únicamente en un 16,5%. Así pues, se opera una
concentración de los obreros en los centros
más importantes. En 1879, sólo 11 centros tenían más de 5.000 obreros, mientras
que en 1890 eran ya 21 centros. Salta especialmente a la vista el aumento de
centros con
La comparación de los centros urbanos y
rurales muestra que los últimos abarcaban en
--------------
* Véase el presente volumen, págs.
543-544.-Ed.
568
569
nuestro cuadro han entrado todos los
centros urbanos importantes, mientras que, fuera de los que nosotros hemos
mencionado, hay muchísimos centros rurales con varios centenares de obreros
(poblados con fábricas de vidrio, de ladrillos, de alcohol, de azúcar de
remolacha y otras). Los obreros mineros se encuentran también principalmente
fuera de las ciudades. Puede pensarse, por ello, que del total de obreros
fabriles y mineros de
Si examinamos la rapidez relativa de
desarrollo de la industria fabril en los centros urbanos y rurales, vemos que
estos últimos marchan indudablemente por delante en este sentido. En el período
tomado, el número de centros urbanos con 1.000 y más obreros aumentó muy poco
(de
--------------
* El censo de población del 28 de enero
de 1897 confirmó plenamente esta conclusión. La población urbana de todo el
Imperio ascendía a 16.828.395 personas de ambos sexos. La población comercial e
industrial, según hemos mostrado antes, era de 21.700.000. (Nota a la segunda
edición.)
570
industria maquinizada las relaciones
económico-sociales. Lo que antes se formaba en el curso de siglos ocurre ahora
en una decena de años. Merece la pena comparar, por ejemplo, la formación de
centros no agrícolas como las “aldeas de kustares”
señaladas en el capítulo anterior: Bogoródskoe, Pávlovo, Kimri, Joteichi,
Velíkoe, etc., con el proceso de formación de nuevos centros por la fábrica
moderna, que concentra de golpe a la población rural por miles en los poblados
industriales*. La división social del trabajo recibe un impulso enorme.
Condición necesaria de la vida económica se hace la movilidad de la población,
en lugar de la estabilidad y el carácter cerrado de antes. En segundo lugar, el
traslado de las fábricas a la aldea muestra que el capitalismo supera los
obstáculos que le pone el carácter cerrado de estamento de la comunidad
campesina, y hasta
--------------
* “En el pueblo de Krivói Rog, la
población creció entre 1887 y 1896 de
571
saca ventaja de este carácter cerrado.
Si el montaje de las fábricas en las aldeas ofrece no pocas dificultades, en
cambio asegura obreros baratos. No dejan ir al mujik a la fábrica, y la fábrica
va al mujik*. El mujik no tiene libertad completa (por la caución solidaria y
las dificultades para salir de la comunidad) para buscarse al patrono más
conveniente, pero el patrono sabe perfectamente buscar al obrero más barato. En
tercer lugar, el considerable número de centros fabriles rurales y su rápido
crecimiento muestra lo infundado del criterio de que la fábrica rusa se
encuentra apartada de la masa de los campesinos, de que ejerce una débil
influencia sobre estos últimos. La particularidad de la distribución de
nuestra industria fabril muestra, al contrario, que su influencia es muy amplia
y que no se limita, ni mucho menos, a los muros de la empresa**. Mas, por otro
lado, la particularidad señalada de la distribución de nuestra industria fabril
no puede por menos de frenar también temporalmente esta acción transformadora
que ejerce la gran industria maquinizada sobre la población ocupada en ella. Al
convertir de golpe al mujik
atrasado en obrero, la fábrica puede durante cierto tiempo asegurarse los
“brazos” más baratos, más atrasados y menos exigentes. Es evidente, sin
embargo, que este retraso no puede ser más que de corta duración, y que se
adquiere al precio de ampliar aún más el campo en que se deja sentir la
influencia de la gran industria maquinizada.
IX.
DESARROLLO DE
Una de las condiciones indispensables
del crecimiento de la gran industria maquinizada (y concomitancia extraordina‑
--------------
* “La fábrica busca al tejedor barato, y
lo encuentra en su aldea natal. La fábrica debe ir tras el tejedor” (Las
industrias kustares de la provincia de Vladímir, III, 63)
** Recordemos el hecho antes citado
(capítulo III, § IV, pág. 146, nota)
(véase el presente volumen, pág. 218. -Ed.) acerca de la influencia de la industria minera del
distrito de Bájmut, provincia de Ekaterinoslav,
572
riamente característica de su
crecimiento) es el desarrollo de la industria que proporciona combustible y
materiales para las obras y de la industria de la construcción. Comenzaremos
por la industria maderera.
La tala de bosques y el tratamiento
inicial de la madera para el consumo propio constituyen de siempre un trabajo
de los campesinos, que entra casi en todos los sitios en el círculo general de
las ocupaciones del agricultor. Mas por industria maderera nosotros
comprendemos exclusivamente la preparación de madera para la venta. La época posterior a
--------------
en el régimen agrícola local.—Son
características también las habituales quejas de los propietarios agrícolas de
que las fábricas “echan a perder” a la población.
*
Las industrias kustares de la provincia de Vladimir, I, 61.
** Ibíd., IV, 80.
*** Zhbankov. Influencia de las industrias fuera de la localidad en el movimiento de
la población, Kostromá, 1887, pág. 25.
**** Las fuerzas productivas. El comercio exterior de Rusia, pág. 39.
573
gación interiores de
¿Cuál es la organización de esta
industria? Puramente capitalista. La madera es comprada a los terratenientes
por los patronos, “industriales madereros” que contratan obreros para el corte
y aserrado de la madera, para su conducción por los ríos, etc. Por ejemplo, en
la provincia de Moscú los funcionarios de estadística del zemstvo han contado
sólo 337 industriales madereros entre los 24.000 campesinos ocupados en la
industria de la madera*****. En el distrito Slobodskói, provincia de Viatka, se
contaron 123 industriales madereros (“los pequeños son, en su mayor
parte, contratistas de los grandes”, y de los últimos sólo hay 10), mientras
que en la industria maderera había ocupados
--------------
La exportación de maderas en 1902 fue de
55.700.000 rublos; en 1903, de
66.300.000 rublos. (Nota a la segunda
edición.)
* Recopilación estadística militar, págs. 486-487.
** Resumen estadístico de los ferrocarriles y vías
de navegación interiores, San Petersburgo, 1893 (ediciones del Ministerio de Vías
de Comunicación), pág. 40.
*** Ibíd., pág. 26.
**** Suponiendo aproximadamente tl5
de todas las cargas ferroviarias (Recopilación
estadística militar, pág. 511;
págs. 518-519).
***** Recopilación de datos estadísticos de la provincia de Moscú, t. VII,
fascíc. I, parte 2. Con frecuencia, en nuestro país no se hace tampoco aquí una
distinción estricta de los patronos y los obreros, a quienes también se
califica de industriales madereros.
574
18.865 obreros con un salario de 19,50
rublos por persona*. El Sr. S. Korolenko calculó que en toda
--------------
* Trabajos de la
comisión de kustares, XI, 397.
** El trabajo
asalariado.
*** Calculado según
Trabajos de la comisión de kustares.
**** L. c., págs. 19-20, 39. Conf. comentario completamente análogo en
Trabajos de la comisión de /datares. XII, 265.
575
de la labranza... Todo lo que el
campesino recibe para cubrir sus necesidades esenciales lo gana en el corte y
transporte de la madera por los ríos, trabajando para los industriales
madereros. Mas pronto llegará la crisis: dentro de 5 ó 10 años no habrá más
bosques...” “El que se ocupa de las industrias forestales es más
bien un sirgador136; el invierno lo pasa en un campamento, en la
espesura del bosque... y en la primavera, perdido el hábito de los trabajos
caseros, se siente ya atraído por el transporte de la madera por los ríos ;
sólo la cosecha y la siega de heno le hacen sedentario...” Los
campesinos se encuentran en “deuda perpetua” con los
industriales madereros*. Los investigadores de Viatka señalan que la contrata
para los trabajos forestales se hace coincidir de ordinario con el tiempo de la
recaudación de los impuestos, y que la compra de víveres a los patronos rebaja
mucho el salario... “Tanto los taladores como los leñadores reciben unos 17
kopeks por día de verano, y unos 33 kopeks al día con caballo... Este mísero
salario recompensa insuficientemente el trabajo si se recuerda' que éste se
desenvuelve en las condiciones más antihigiénicas”**, etc., etc.
Así, los obreros forestales son una de
las grandes partes constituyentes del proletariado rural, que tiene un trozo
insignificante de tierra y se ve obligado a vender su fuerza
--------------
* Trabajos de la
comisión de kustares, VIII, págs. 1372-1373, 1474. “Gracias a las
demandas de la industria maderera, en el distrito de Tijvin se ha
desarrollado la forja, la producción de cuero y pieles
y, en parte, la zapatería; la primera proporciona bicheros, y las
otras, botas altas, pellizas y manoplas.” Entre otras cosas, aquí
vemos un ejemplo de cómo la fabricación de medios de
producción (es decir, el
crecimiento del primer sector de la economía capita-lista)
da un impulso a la fabricación de artículos de consumo (es decir,
el segundo sector). No es la producción la que va tras del
consumo, sino el consumo va tras de la producción.
** Trabajos de la
comisión de kustares, XI, 399-400, 405, 147. Conf. numerosas
indicaciones en la recopilación del zemstvo del distrito de Trubchevsk,
provincia de Oriol, acerca de que “la agricultura tiene una
importancia secundaria”,
mientras que el papel principal correspon-de a las industrias,
especialmente a la maderera (Recopilación de datos estadísticos del
distrito de Trubchevsk, Oriol, 1887, en especial las notas por
aldeas).
576
de trabajo en las condiciones más
desfavorables. Esta ocupación es irregular e inconstante en el más alto grado.
Los obreros forestales son, por ello, la forma del ejército de reserva (o de
superpoblación relativa en la sociedad capitalista) que la teoría denomina latente*:
cierta parte (y, como hemos visto, no pequeña) de la población rural debe
encontrarse siempre dispuesta a aceptar un trabajo semejante, debe tener
necesidad constante de él. Tal es la condición de existencia y desarrollo del
capitalismo. A medida que se exterminan los bosques con la rapaz explotación de
los industriales madereros (y este proceso se opera de modo
extraordinaria-mente rápido), se siente con vigor creciente la necesidad de
sustituir la leña por carbón de piedra, se desarrolla con creciente rapidez la
industria hullera, la única que está en condi-ciones de servir de base sólida
para la gran industria maquinizada. La fábrica moderna presenta la demanda de
un combustible barato que pueda ser obtenido en cualquier tiempo y en cualquier
cantidad a` un precio determinado y que oscile poco. La industria maderera no
está en condiciones de satisfacer esa demanda**. Por ello, el predominio de la
industria maderera sobre la hullera en el abastecimiento de combustible
corresponde a un estado de poco desarrollo del capitalismo. Con respecto a las
relaciones sociales de la producción, en este sentido la industria forestal es
para la hullera aproximadamente lo mismo que la manufactura capitalista para la
gran industria maquinizada. La industria forestal significa el estado más
primitivo de la técnica, que explota con métodos primitivos las riquezas
naturales;
--------------
*
Das Kapital, 12,
S. 668137.
** He aquí una ilustración de esto,
tomada de los Informes de los miembros de
la comisión investigadora de la industria fabril en el Reino de Polonia (San Petersburgo,
1888, Parte I). La hulla en Polonia cuesta la mitad que en Moscú. El gasto
medio de combustible por un pud de hilado es en Polonia de
577
la industria hullera conduce a una
completa revolución en la técnica y a un vasto empleo de las máquinas. La
industria maderera mantiene al productor en la situación de campesino, la
industria hullera lo transforma en obrero fabril. La industria maderera deja
casi completa-mente intacto todo el régimen viejo, patriarcal de la vida,
envolviendo a los obreros perdidos en el fondo de los bosques con los peores
tipos de explotación usuraria, aprovechando su ignorancia, el desamparo en que
se encuentran y su dispersión. La industria hullera crea la movilidad de la
población, forma grandes centros industriales y conduce inevitablemente al
control social de la producción. En una palabra, la sustitución descrita tiene
el mismo significado progresivo que la sustitución de la manufactura por la
fábrica *.
Exactamente igual, la construcción
entraba al principio en el círculo de trabajos domésticos del campesino, y
continúa así hasta ahora, pues se conserva la economía campesina semi-natural.
El desarrollo ulterior lleva a que los obreros de la construcción se
transformen en artesanos especialistas, que trabajan por encargo de los
consumidores. Esta organización de la industria de la construcción se
--------------
* El Sr. N. –on, al tocar la cuestión de
la sustitución de la industria maderera por la hullera (Ensayos, 211, 243), limitose, como de
ordinario, a lamentaciones. Nuestro romántico trata de no advertir la pequeña
circunstancia de que detrás de la industria hullera capitalista se encuentra la
industria maderera, capitalista también, que se distingue por unas formas
incom-parablemente peores de explotación. ¡En cambio se ha extendido respecto
el “número de obreros”! ¿Qué significan unos 600.000 mineros ingleses
en comparación con los millones de campesinos sin trabajo?, dice (211).
Nosotros respondemos a esto: no cabe duda de que el capitalismo forma una
superpoblación relativa, pero el Sr. N. –on no ha comprendido en absoluto la
relación de este fenómeno con las necesidades de la gran industria maquinizada.
Comparar el número de campesinos ocupados, aunque sea temporal e
irregularmente, en distintos trabajos con el número de mineros especialistas
que se dedican sólo a la extracción de hulla es un método completamente
absurdo. El. Sr. N. –on utiliza métodos semejantes únicamente para velar el
hecho, que destruye su teoría, de que en Rusia crecen rápidamente el número de
obreros fabriles, el de mineros y el de toda la población comercial e
industrial en general.
578
encuentra considerablemente desarrollada
también hoy día en las aldeas y ciudades pequeñas; el artesano conserva de
ordinario la ligazón con la tierra y trabaja para un círculo muy estrecho de
pequeños consumidores. Con el desarrollo del capitalismo se hace imposible la
conservación de este régimen de la industria. El crecimiento del comercio, de
las fábricas, de las ciudades, de los ferrocarriles demanda otras
construcciones completamente distintas, que no se parecen ni por su
arquitectura ni por sus dimensiones a los viejos edificios de la época
patriarcal. Las construcciones nuevas requieren materiales muy diversos y
caros, exigen la cooperación de masas de obreros de los oficios más distintos,
exigen un tiempo prolongado para terminarlas; la distribución de estas nuevas
construcciones no corresponde en absoluto a la distribución tradicional de la
población: se levantan en las grandes ciudades o en los suburbios, en lugares
no habitados, a lo largo de las líneas férreas en construcción, etc. El
artesano local se transforma en obrero que trabaja fuera de la localidad, al
que recluta el patrono contratista, que gradualmente se inserta entre el
consumidor y el productor y se convierte en auténtico capitalista. El
desarrollo a saltos de la economía capitalista, la alternación de los largos
años malos y los períodos de “fiebre de construcción” (como el que se atraviesa
ahora, en 1898) da un impulso enorme a la ampliación y profundización de las
relaciones capitalistas en la construcción.
Tal es, según los datos de las
publicaciones de economía rusas la evolución que en la época posterior a
--------------
* Como hemos tenido ocasión de observar
antes, el advertir esta evolución se dificulta por el hecho de que en nuestras
publicaciones los obreros de la construcción son llamados con frecuencia
“artesanos”, incluyendo de modo totalmente injusto en esta categoría a los
obreros asalariados.—Sobre un desarrollo análogo de la industria de la
construcción en el Occidente, véase, por ejemplo, Webb. Die Geschichte des britischen Trade Unionismus,
Stuttgart, 1895, S. 7. (Webb. Historia del tradeunionismo británico, Stuttgart,
1895, pág. 7.-Ed.)
579
se manifiesta con especial relieve en la
división territorial del trabajo, en la formación de amplias zonas en las que
la población obrera se especializa en una u otra clase de trabajos de
construcción*. Semejante especialización de las zonas supone ya la formación de
grandes mercados de trabajo de la construcción, y, ligado con ello, la
formación de relaciones capitalistas. Citaremos para ilustrarlo los datos de
una de estas zonas. El distrito de Pokrov, provincia de Vladimir, tiene vieja
fama por sus carpinteros, que ya a principios del siglo constituían más de la
mitad de la población. Después de
--------------
* En la provincia de Yaroslavl, por
ejemplo, los estufistas, estuquistas y albañiles del distrito de Danílov tienen
fama especial, con la particularidad de que los distintos subdistritos
proporcionan preferentemente oficiales de una de estas profesiones. La parte de
la orilla izquierda del Volga del distrito de Yaroslavl proporciona
especialmente muchos pintores de brocha gorda; la parte central del distrito de
Mologa da carpinteros, etc, Resumen de la
provincia de Yaroslavl; fascíc. II, Yaroslavl, 1896, pág. 135 y otras).
** A fines de los años 50, de la zona de
Arguni (el centro de la industria es el subdistrito de Arguni) salían unos
10.000 carpinteros. En los años 60, de las 548 aldeas del distrito de Pokrov,
503 se ocupaban de la carpintería (Las industrias de la provincia de Vadímir, IV, pág. 161 y siguientes)
*** Ibíd., pág 165. La cursiva es
nuestra.
580
La vida en las capitales ha puesto en el
carpintero un sello de cultura: vive con un aseo incomparablemente mayor que
los campesinos de las cercanías y se destaca mucho por su “mayor cultura”,
“por un grado relativamente alto de desarrollo intelectual”*.
El número total de obreros de la
construcción en
--------------
* Ibíd., pág. 166. También otros autores
dan una caracterización análoga. Véase Zhbankov. Influencia de las industrias fuera de la localidad en el movimiento de
la población de la provincia de Kostromá según datos de 1866-83. Kostromá, 1887. — Sobre las industrias urbanas fuera de la
localidad en el distrito de Soligálich, provincia de Kostromá, “Yuridícheski
Véstnik,” 1890, núm.
9. — La región de las mujeres, Kostromá,
1891. — Ensayos de un programa común para la investigación de las
industrias fuera de la localidad. — Las industrias fuera de la localidad en la
provincia de Smolensk en 1892-1895,
Smolensk, 1896.— Influen-cia de las industrias fuera
de la localidad en el movimiento de la población, “Vrach”, 1895,
núm. 25. — Véase
también las obras citadas Resumen de la
provincia de Yaroslavl, Trabajos de la comisión investigadora de las industrias
kustares,
Sinopsis estadística de la provincia de Kaluga, correspondiente al año 1896. Kaluga, 1897; Resumen agrícola de la provincia de Nizhni Nóvgorod, 1896, Nizhni Nóvgorod, 1897, y otras
publicaciones estadísticas de los zemstvos.
581
mara, había 1.339*. A juzgar por estas
cifras, el número de obreros de la construcción en
--------------
* De fuentes, además de las
publicaciones enumeradas en la nota anterior, sirven las recopilaciones de los
zemtsvos. El Sr. V. V. (Estudios de la industria kustar, 61) aduce datos de 13
distritos de las provincias de Poltava, Kursk y Tambov. En total, obreros de la
construcción (el Sr. V. V. los incluye gratuitamente a todos entre los
“pequeños industriales”) hay 28.644, del 2,7% al 22,1% de toda la población
masculina adulta de los distritos. Si se toma el tanto por ciento medio (8,8%) como
norma, para
** El censo del 28 de enero de 1897 (Resumen general, 1905) calcula en el
Imperio una población independiente (que
obtiene ella misma los medios para la vida) en la industria de la construcción
de 717.000 personas, más 469.000 agricultores ocupados en esta industria de un
modo accesorio. (Nota a la segunda
edición.)
*** Para juzgar de la dimensión de la
industria de la construcción pueden servir en parte los datos del valor de los
edificios asegurados contra incendios. En 1884 era de 5.968.000.000 de rublos; en
1893, de 7.854.000.000 de rublos (Las fuerzas productivas, XII, 65). Esto da un aumento anual
de 188.000.000 de rublos.
**** En la provincia de Yaroslavl, por
ejemplo, marcha fuera del 11 al 20% de la población, es decir, del 30 al 56% de los obreros varones; el 68,7% de los que
marchan están ausentes todo el año (Resumen de la
provincia de Yaroslavl). Es evidente que todos estos son
“campesinos sólo por la denominación
oficial”
(pág. 117).
582
das del capitalismo, que transige aún
con el régimen patriarcal de vida, la industria de la construcción en auge
caracteriza una fase superior del capitalismo, lleva a la formación de una
nueva clase de obreros industriales e indica una descomposición profunda del
viejo campesi-nado.
X.
APENDICE DE
Llamamos apéndice de la fábrica a las
formas del trabajo asalariado y de la pequeña industria cuya existencia está
directamente ligada a la fábrica. Aquí entran ante todo (en cierta parte) los
obreros forestales y de la construcción, de los que ya hemos hablado y que unas
veces forman parte de la población industrial de los centros fabriles, y otras
pertenecen a la población de las aldeas vecinas*. Entran también aquí los
obreros de las turberas, explotadas en ocasiones por los propios dueños de las
fábricas**; los carreros, los cargadores, los emba-ladores de la mercancía y en
general los peones, que siempre forman una parte no pequeña de la población de
los centros fabriles. En San Petersburgo, por ejemplo, el censo del 15 de
diciembre de 1890 registró 44.814 personas (de ambos sexos) en el grupo de
jornaleros, peones”; siguen 51.000 personas (de ambos sexos)
incluidas en la industria del
--------------
* En la provincia de Riazán, por
ejemplo, “sólo para la fábrica de los hermanos Jlúdov” (en 1894-95: 4.849
obreros, 6.000.000 de rublos de producción) “están ocupados durante el invierno
en el acarreo de leña 7.000 caballos, gran parte de los cuales pertenece a los
cam-pesinos del distrito de Egórievsk”138 (Trabajos de la comisión de kustares, VII, págs. 1109-1110).
** En la estadística de la industria
turbera reina también el caos. De ordinario no se la incluye entre las
industrias “fabriles” (conf. Kobeliatski, Guía,
pág. 15), pero a veces sí se la incluye: por ejemplo,
583
transporte, de las que 9.500 se ocupan
del traslado de mercancías y de la carga. Además, algunos trabajos auxiliares
para la fábrica son hechos por pequeños industriales “indepen-dientes”;
en los centros fabriles o en sus cercanías aparecen industrias como la
preparación de toneles para las fábricas de aceite y alcohol*, el tejido de
cestos para empaquetar la vajilla de vidrio**, la construcción de cajones para
embalar los artículos metálicos y de ferretería, la preparación de mangos para
las herramientas de carpinteros y cerrajeros***, la preparación de puntas para
las zapaterías, de taninos para las fábricas de cuero, etc****, el tejido de
esteras para embalar los productos fabriles (en Kostromá y otras provincias),
la preparación de “paja” para las cerillas (en Riazán, Kaluga y otras
provincias), el encolado de cajetillas de papel para las fábricas de tabaco (en
los alrededores de San Petersburgo)*****, la preparación de serrín para las fábricas de vinagre******, el
aprovechamiento de los desperdicios de la hilaza (en Lodz) por los
pequeños hilanderos, que se han desarrollado a consecuencia de la demanda de
las grandes fábricas*******), etc., etc. Todos estos pequeños industriales, al
igual que los obreros asalariados antes aludidos, pertenecen o a la población
industrial de los centros fabriles o a la población semiagrícola de las aldeas
vecinas. Además, cuando la fábrica se limita a producir artículos
semimanufacturados, a veces da vida a pequeñas industrias, ocupadas en seguir
transformándolos; por ejemplo, la producción mecánica de hilados ha dado un
impulso al
--------------
*
Trabajos de la comisión de kustares, fascíc. VI.
** Ibíd., fascíc. VIII, en la provincia de Nóvgorod.
*** Ibíd., fascíc. IX, en los
subdistritos suburbanos del distrito de Tula.
**** En la provincia de Perm, junto a la
ciudad de Kungur; en la provincia de Tver, en la aldea de Kimri y otras.
***** Véase Materiales
del Consejo del zemstvo del distrito de San Petersburgo para
1889. Informe del Sr.
Vóinov, correspondiente al V sector médico.
****** Informes y estudios, 1, pág. 360.
******* Informes de los miembros de la comisión investigadora de la industria
fabril en el Reino de Polonia, San Petersburgo, 1888, pág. 24.
584
tejido kustar; cerca de las fábricas
mineras aparecen “kustares” que producen artículos metálicos, etc.
Finalmente, también el trabajo capitalista a domicilio es a menudo un apéndice
de la fábrica*. La época de la gran industria maquinizada se caracteriza en
todos los países por un vasto desarrollo del trabajo capitalista a domicilio en
ramas de la industria como, por ejemplo, la confección. Antes hemos hablado ya
de lo difundido que está este trabajo en Rusia, de qué condiciones lo
distinguen y por qué nos parece más correcto describirlo en el capítulo de la
manufactura.
Para describir con cierta plenitud el
apéndice de la fábrica se necesita una estadística completa de las ocupaciones
de la población o descripciones monográficas de toda la vida económica de los
centros fabriles y sus alrededores. Pero incluso los datos fragmentarios a que
hemos debido limitarnos muestran lo injusto de la opinión extendida entre
nosotros de que la industria fabril está apartada de los demás tipos de
industria; que la población fabril está apartada de la población no ocupada
dentro de los muros de la fábrica. El desarrollo de las formas de la industria,
como el de toda clase de relaciones sociales en general, no puede operarse más
que con gran gradualidad, en medio de una masa de formas que se entrelazan,
transitorias, y que parecen una vuelta al pasado. Por ejemplo, el crecimiento
de las pequeñas industrias puede expresar (como hemos visto) el progreso de la
manufactura capitalista; ahora vemos que también la fábrica puede desarrollar a
veces las
--------------
* Según
585
pequeñas industrias. El trabajo para el
“mayorista” suele ser también un apéndice tanto de la manufactura como de la
fábrica. Para valorar correctamente la significación de semejantes fenómenos es
necesario ponerlos en relación con todo el régimen de la industria en la fase
dada de su desarrollo y con las tendencias fundamentales de este desarrollo.
XI.
Sólo
la
gran industria maquinizada separa por completo la industria de la agricultura.
Los datos rusos confirman enteramente esta tesis, establecida por el autor de El Capital para otros países*, pero los
economistas del populismo la pasan por alto de ordinario. El Sr. N.
–on, venga o no venga a cuento, habla en sus Ensayos de la “separación de la industria de la
agricultura”, sin ocurrírsele siquiera analizar sobre datos exactos cómo
marcha en realidad este proceso y qué formas distintas adopta. El Sr. V. V.
señala la ligazón de nuestro obrero industrial con la tierra (en la manufactura;
¡nuestro autor no considera necesario distinguir las distintas fases
del capitalismo, aunque aparenta seguir la teoría del autor de El Capital!), y declama al particular
sobre la “vergonzosa (sic!)
dependencia” “de nuestra (cursiva
del autor) producción capitalista” con respecto al obrero-agricultor, etc. (Los destinos del
capitalismo, 114 y otras). ¡El Sr. V. V. no ha oído y si lo ha oído
lo ha olvidado, que no sólo “en nuestro país”, sino en todo el Occidente, el
capitalismo no pudo romper definitivamente la ligazón del obrero con la tierra
antes de la gran industria maquinizada! Finalmente, el Sr. Kablukov ofrece en
los tiempos más recientes a los estudiantes esta deformación asombrosa de los
hechos: “Mientras que en el Occidente el trabajo en las fábricas es para el
obrero la única fuente de subsistencia, en nuestro país, con
--------------
*
Das Kapital, I2, S. 779-780139.
586
excepciones
relativamente pequeñas (sic!!!), el obrero considera
el trabajo en la fábrica una ocupación accesoria, le atrae más la tierra”*.
Un estudio de los hechos de esta
cuestión lo dio la estadística sanitaria de Moscú, preci-samente el trabajo del
Sr. Deméntiev sobre la “ligazón de los obreros fabriles con la agri-cultura”**.
Los datos, reunidos sistemáticamente, que abarcan a cerca de 20.000 obreros,
demostraron que de los obreros fabriles sólo 'marcha a los trabajos rurales un
14,1%. Pero aún es mucho más importante el hecho, demostrado de modo
circunstanciadísimo en la mencio-nada obra, de que precisamente la producción maquinizada aparta a
los obreros de la tierra. Tomemos, de las
numerosas cifras aducidas para confirmar esto, las siguientes, que son
las que tienen más relieve***.
Tanto por ciento de
Fábricas de los
que se van a
trabajos del
campo
Tejido de algodón a mano, con
tintorerías 72,5}
Tejido de seda 63,1} Producción
manual
Porcelana y loza 31,0}
Estampado de percal a mano y oficinas
para
la distribución de la urdimbre 30,7}
Paños (producción completa) 20,4
Hilado de algodón y telares mecánicos 13,8}
Telares mecánicos con estampado de
percal y apresto 6,2}
Producción
maquinizada
Fábrica de construcción de maquinaria 2,7}
Estampado de percal y apresto mecánicos 2,3}
--------------
*
Conferencias de economía de la agricultura (sic!), publicadas para los estudiantes, Moscú, 1897, pág. 13. ¿Puede
que el erudito estadístico considere posible incluir en las “excepciones
relativamente pequeñas” el 85% de todos los casos (véase más abajo en el
texto)?
** Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú. Sección de
estadística sanitaria, t. IV, parte II, Moscú, 1893. Reimpreso en el conocido
libro del Sr. Deméntiev. Lo que la fábrica da a
la población y lo que le quita.
*** Recopilación
de datos estadísticos, 1. c., pág. 292. Lo que la fábrica da a la población y lo que
le quita, 2a edición, pág. 36.
587
Al cuadro del autor, nosotros hemos
agregado la distribución de ocho industrias en pro-ducciones manuales y
maquinizadas. Con respecto a la novena, la de paños, observaremos que en parte
es manual, en parte se hace por procedimiento mecánico. Y vemos que de los
tejedores de las fábricas a mano marcha a los trabajos rurales cerca del 63%,
mientras que de los tejedores que trabajan en telares mecánicos no marcha
nadie, y de los, obreros que trabajan en las secciones de las
fábricas de paños que funcionan con fuerza mecánica se va el 3,3%. “Así, por
consiguiente, una causa importantísima que obliga a los obreros fabriles a
cortar su ligazón con la tierra es el paso de la producción manual a la
maquinizada. A pesar del número, todavía relativamente considerable, de
fábricas con producción manual, el número de obreros ocupados en ellas es del
todo insignificante comparado con el total de obreros ocupados en las fábricas
con producción maquinizada; por ello obtenemos un tanto por ciento tan ínfimo
de los que marchan a los trabajos rurales, como es el 14,1% para todos los
obreros adultos en general y el 15,4% para los adultos clasificados como de
origen exclusivamente campesino.”* Recordaremos que los datos de la inspección
sanitaria de las fábricas de la provincia de Moscú dieron las cifras
siguientes: con motores mecánicos, el 22,6% de todas las fábricas (de ellas, el
18,4% con máquinas de vapor); en ellas se concen-traba el 80,7% de todos los
obreros. Las fábricas manuales eran un 69,2% y en ellas sólo había un 16,2% de
los obreros. En 244 fábricas con motores mecánicos había 92.302 obreros (378
obreros por establecimiento), mientras que en 747 fábricas manuales había
18.520 obreros (25 obreros por fábrica)**. Más arriba hemos mostrado lo
considerable que es la concentración de todos los obreros fabriles rusos en las
empresas más grandes, maquinizadas en su mayor parte, que tienen por término
medio 488 y más
-------------
*
Recopilación, pág. 280.
Lo que la
fábrica da a la población y lo que le quita, pág. 26.
** Recopilación, t. IV,
parte 1, págs. 167, 170 y 177.
588
obreros por empresa. El Sr. Deméntiev ha
investigado detalladamente la influencia que en el divorcio con la tierra tiene
el lugar de nacimiento de los obreros, las diferencias entre los locales y los
forasteros, las diferencias de los estamentos (pequeños burgueses y
campesinos), resultando que todo esto se esfuma ante el influjo del factor
fundamental: el paso de la producción manual a la producción maquinizada*. “Cualesquiera
que hayan sido las causas que contribuyesen a la transformación del antiguo agricultor
en obrero fabril, estos obreros especiales existen ya. Sólo figuran como
campesinos, pero únicamente están ligados al campo por las contribuciones que
se ven obligados a abonar cuando cambian los pasaportes, pues, en realidad, no
tienen en el campo ni hacienda ni, en un gran número, casa siquiera, que de
ordinario han vendido. Hasta el derecho a la tierra lo conservan, por así
decirlo, sólo jurídi-camente, y los motines de 1885-1886 en muchas fábricas
demostraron, que estos obreros se consideran a sí mismos ajenos por completo al
campo, de la misma manera que los cam-pesinos de la aldea miran a su vez como
forasteros extraños a estos descendientes de sus paisanos. Ante nosotros, por
consiguiente, hay una clase ya formada de obreros que no tienen hogar propio,
que de hecho no tienen propiedad alguna, una clase que no está ligada a nada y
que vive al día. Y no empezó a formarse el día de ayer. Ya tiene su genealogía
fabril y para una parte no
--------------
* El Sr. Zhbankov, en su Estudio sanitario de los
talleres y fábricas de la
provincia de Smolensk (Smolensk, 1894-1896) determina el número de
obreros que marchan a los trabajos del campo aproximadamente en un 10-15%, sólo
para la manufactura de Yártsevo (tomo II, págs. 307, 445; en la manufactura de
Yártsevo, en 1893-94, se calculaba 3.106 obreros de los 8.810 obreros fabriles
de la provincia de Smolensk). Obreros no permanentes en esta fábrica eran el
28% de los hombres (en todas las fábricas el 29%) y el 18,6% de las mujeres (en
todas las fábricas el 21%. Véase el tomo II, pág. 469). Es necesario advertir
que entre los obreros no permanentes se incluían: 1) los que habían entrado en
la fábrica menos de un año antes; 2) los que marchaban a los trabajos de
verano; 3) los que “en general han cesado de trabajar en la fábrica por
cualquier causa durante varios años” (II, 445).
589
pequeña cuenta ya la tercera
generación.”* Por fin, en la cuestión del divorcio de la fábrica con la
agricultura da un material interesante la estadística fabril más moderna. En
--------------
*
Recopilación pág. 296. Lo que la
fábrica da a la población y lo que
le quita, pág.
46.
** Balance
estadístico del desarrollo industrial de Rusia. Informe de M.
Tugán-Baranovski, miembro de
*** Recordemos que la categoría A
incluye las fábricas de
590
fábricas (655.670). Observaremos que en
esta sección se han unido industrias completamente heterogéneas; por ejemplo,
de azúcar de remolacha y del tabaco, de la destilación y de la moltura de
grano, etc. En las secciones restantes el número medio de días de trabajo para
una fábrica es el siguiente: A) 259; B) 271; C) 272. Así pues, cuanto mayor es
la fábrica tanto mayor es el número de los días que funciona en el curso del
año. Los datos generales de todas las fábricas más grandes de
Así, los datos relativos a los obreros
fabriles rusos confirman por completo la teoría de El Capital de que precisamente la gran industria maquinizada
produce una revolución completa y decisiva en las condiciones de vida de la
población industrial, separándola definitivamente de la agricultura y de las
tradiciones seculares de la vida patriarcal con esta última ligadas. Pero, al
destruir las relaciones patriarcales y pequeñoburguesas, la gran industria
maquinizada crea, por otra parte, condiciones que acercan a los trabajadores
asalariados en la agricultura y en la industria: en primer lugar, traslada en
general al campo el régimen comercial e industrial de vida que se ha formado al
principio en los centros no agrícolas; en segundo lugar, crea la movilidad de
la población y los grandes mercados de contrata, tanto de los obreros rurales
como de los industriales; en tercer lugar, al implantar las máquinas en la
agricultura, la gran industria maquinizada lleva a la aldea a hábiles
trabajadores industriales, que se distinguen por un más elevado nivel de vida.
XII.
TRES FASES DE DESARROLLO DEL CAPITALISMO EN
Efectuaremos ahora un balance de las
conclusiones fundamentales a que nos llevan los datos relativos al desarrollo
del capitalismo en nuestra industria*.
--------------
* Limitándonos, como quedo se lado en el
prefacio, a la época pos‑
591
Las fases principales de este desarrollo
son tres: pequeña producción mercantil (pequeñas industrias, preferentemente
campesinas) -manufactura capitalista- fábrica (gran industria maquinizada). Los
hechos refutan por completo la concepción difundida en nuestro país de que no
existe conexión entre las industrias “fabril” y “kustar”.
Al contrario, su división es puramente artificial. La ligazón y la sucesión de
las formas de la industria por nosotros señaladas son las más directas y las
más íntimas. Los hechos muestran con claridad absoluta que la tendencia
fundamental de la pequeña producción de mercancías consiste en el desa-rrollo
del capitalismo, particularmente en la formación de la manufactura, y la
manufactura se transforma ante nuestros ojos con enorme rapidez en gran
industria maquinizada. Puede que una de las manifestaciones más destacadas de
la ligazón íntima e inmediata entre las formas consecutivas de la industria sea
el hecho de que numerosos fabricantes grandes y muy grandes fueran industriales
pequeños entre los pequeños y hayan recorrido todos los grados, desde la “producción
popular” hasta el “capitalismo”. Savva Morózov fue campesino siervo
(se rescató en 1820), pastor, cochero, obrero tejedor, kustar tejedor, que iba
a pie a Moscú para vender su mercancía a los mayoristas; después fue
propietario de una pequeña empresa, de una oficina de distribución, de una
fábrica. Murió en 1862, cuando él y sus numerosos hijos poseían dos grandes
fábricas. En 1890, en las cuatro fábricas, propiedad de sus descendientes,
trabajaban 39.000 obreros, que producían artículos por valor de 35.000.000 de
rublos*. En la industria de la seda de la provincia de Vladimir, muchos grandes
fabricantes proceden de obreros tejedores y de kustares tejedores**. Los
mayores fabricantes de Ivánovo‑
--------------
terior a
*
Las industrias de la provincia de Vladimir, IV, 5-7. – Guía de 1890. – Shishmariov. Breve esbozo de la industria de la zona de los
ferrocarriles de Vizhni Nóvgorod y Shuya-Ivánovo,
San Petersburgo, 1892, págs. 28-32.
** Las
industrias de la provincia de Vladimir, III, pág. 7 y siguientes.
592
Voznesensk (los Kuváev, Fokin, Zubkov,
Kokushkin, Bobrov y otros muchos) fueron kustares*. Las fábricas de brocado de
la provincia de Moscú fueron talleres kustares**. Zaviálov, fabricante de la
zona de Pávlovo, en 1864 todavía “guardaba un vivo recuerdo del
tiempo en que era un simple trabajador del maestro Jabárov”***. El
fabricante Varipáev fue un pequeño kustar****; Kondrátov fue kustar, que iba a
pie a Pávlovo con el cesto de sus artículos*****. El fabricante Asmólov llevaba
los caballos de unos buhoneros, más tarde fue pequeño comerciante, propietario
de un pequeño taller tabacalero, y, después, de una fábrica con un giro de
muchos millones******. Etc., etc. Sería interesante, ¿cómo determinarían los
economistas populistas en estos casos y otros semejantes el principio del
capitalismo “artificial” y el fin de la producción “popular”?
Las tres formas básicas de la industria
antes señaladas se distinguen sobre todo por un estado distinto de la técnica.
La pequeña producción mercantil se caracteriza por una técnica manual,
completamente primitiva, que no cambió casi desde tiempos inmemoriales. El
industrial sigue siendo campesino, que adopta por tradición los métodos de
transformación de las materias primas. La manufactura introduce la división del
trabajo, que aporta una transformación sensible de la técnica, convirtiendo al
campesino en operario, en “obrero que hace piezas determinadas”. Pero la
producción manual se conserva, y, sobre su base, el progreso de los modos de
producción se distingue inevitablemente por una gran lentitud. La división del
trabajo se produce espontáneamente, se adopta también por tradición, como el
trabajo campesino. Sólo la gran industria
--------------
* Shishmariov, 56-62.
** Recopilación
de datos estadísticos de la provincia de Moscú, tomo VII, fascíc. ITI,
Moscú, 1883, págs. 27-28.
*** A.
Smirnov, Pávlovo y Vorsma,
pág. 14.
**** Labzfn, 1. c.,
pág. 66.
***** Grigóriev,
1. c.,
36.
******Resumen estadístico-histórico, tomo II, pág. 27
593
maquinizada introduce un cambio radical,
echa por la borda el arte manual, transforma la producción sobre principios
nuevos, racionales, aplica sistemáticamente a la producción los datos de la
ciencia. Hasta tanto el capitalismo no organizó en Rusia la gran industria
maqui-nizada, y también en las ramas de la industria donde aún no la ha
organizado, observamos un estancamiento casi completo de la técnica, vemos el
empleo del mismo torno a mano, del mismo molino de agua o de viento que se
utilizaba en la producción hace siglos. Por el contrario, en las ramas de la
industria que la fábrica ha sometido a su influencia vemos una revolución
técnica completa y un progreso extraordinariamente rápido de los modos de
producción maquinizada.
En relación con el distinto estado de la
técnica vemos diferentes fases de desarrollo del capitalismo. La pequeña
producción mercantil y la manufactura se caracterizan por el predominio de las
empresas pequeñas, de las que únicamente se destacan unas pocas grandes. La
gran industria maquinizada desplaza definitivamente las empresas pequeñas.
También en las pequeñas industrias se establecen relaciones capitalistas (en
forma de talleres con obreros asalariados y capital comercial), pero éstas se
hallan desarrolladas aquí débilmente y no se cristalizan en contrastes agudos
entre los grupos de personas que participan en la producción. Aquí no hay aún
ni grandes capitales ni vastas capas de proletariado. En la manufactura vemos
la formación de lo uno y lo otro. El abismo entre el propietario de los medios
de producción y el trabajador alcanza ya proporciones considerables. Crecen
“ricos” poblados industriales, en los que la masa de los habitantes
la constituyen los trabajadores del todo desposeídos. Un pequeño número de
comerciantes que manejan sumas enormes en la compra de materias primas y la
venta de los productos, y la masa de obreros detallistas, que viven al día: tal
es el cuadro general de la manufactura. Pero la multitud de empresas pequeñas,
la conservación de los lazos con la tierra, la conservación de las tradiciones
en la producción y en todo el régimen de vida, todo esto crea una
594
masa de elementos intermedios entre los
extremos de la manufactura y frena el desarrollo de estos extremos. En la gran
industria maquinizada desaparecen todos estos frenos; los extremos de los
contrastes sociales alcanzan el desarrollo superior. Parece como si se
concentrasen todos los lados sombríos del capitalismo: la máquina da, como es
sabido, un impulso enorme a la prolongación sin medida de la jornada de
trabajo; en la producción se incorpora a las mujeres y los niños; se forma (y
según las condiciones de la producción fabril debe formarse) el ejército de
reserva de los desempleados, etc. Pero la socialización del trabajo, que la
fábrica lleva a cabo en medida enorme, y la transformación de los sentimientos
y las concepciones de la población en ella ocupada (en particular, la
destrucción de -las tradiciones patriarcales y pequeñoburguesas) provocan una
reacción: la gran industria maquinizada, a diferencia de las fases anteriores,
requiere insistentemente una regulación planificada de la producción y el
control social sobre ella (una de las manifestaciones de esta tendencia es la
legislación fabril)*.
El propio carácter del desarrollo de la
producción cambia en las distintas fases del capita-lismo. En las pequeñas industrias este desarrollo
sigue al de la hacienda campesina; el mercado es en extremo estrecho, la
distancia del productor al consumidor es pequeña, y el volumen insignificante
de la producción se amolda fácilmente a la demanda local, que oscila poco. Por
ello, la industria en esta fase se distingue por la mayor estabilidad; pero
esta estabilidad es equivalente al estancamiento de la técnica y a la conservación
de las relaciones sociales patriarcales, trabadas por toda clase de restos de
las tradiciones del medievo. La manufactura trabaja para un mercado grande, a
veces para la nación entera, y, de acuerdo con esto, la producción
--------------
* Acerca de los lazos de la legislación
fabril con las condiciones y relaciones que engendra la gran industria
maquinizada, véase capítulo II de la segunda parte del libro del Sr.
Tugán-Baranovski La fabrica rusa y en particular el artículo en Nóuoe Slovo, julio de 1897.
595
adquiere el carácter de inestabilidad
propio del capitalismo, inestabilidad que alcanza su mayor fuerza con la
fábrica. El desarrollo de la gran industria maquinizada no puede ir de otro
modo más que a saltos, alternando periódicamente las épocas de florecimiento y
las crisis. La ruina de los pequeños productores se incrementa en grado enorme
con este crecimiento por saltos de la fábrica; los obreros, bien son atraídos
en masa por la fábrica en la época de fiebre, bien son rechazados. La formación
de un enorme ejército de reserva de desempleados y de personas dispuestas a
aceptar cualquier trabajo se hace condición de la existencia y del desarrollo
de la gran industria maquinizada. En el capítulo II hemos mostrado de qué capas
de los campesinos se recluta este ejército, y en los siguientes se han señalado
también los tipos más importantes de ocupaciones para las que el capital
mantiene prestas estas reservas. La “inestabilidad” de la gran industria
maquinizada ha provocado siempre y provoca lamenta-ciones reaccionarias de
quienes siguen mirando las cosas con los ojos del pequeño productor, olvidando
que sólo esta “inestabilidad” es la que ha sustituido el estancamiento anterior
con una transformación rápida de los modos de producción y de todas las
relaciones sociales.
Una de las manifestaciones de esta
transformación es el hecho de que la industria se separa de la agricultura, que
las relaciones sociales en la industria se liberan de las tradiciones del
régimen de servidumbre y patriarcal que pesan sobre la agricultura. En la
pequeña producción de mercancías, el industrial no se ha despojado aún en
absoluto del cascarón campesino; en la mayoría de los casos sigue siendo
agricultor, y esta ligazón de la pequeña industria y la pequeña agricultura es
tan profunda que observamos la interesante ley de la diferenciación paralela de
los pequeños productores en la industria y en la agricultura. La formación de
pequeña burguesía y de obreros asalariados va de la mano en ambos terrenos de
la economía nacional, preparando con ello, en ambos polos de la diferenciación,
la ruptura del industrial con la agricultura. En la manufactu-
596
ra, esta ruptura es ya muy marcada. Se
forman numerosos centros industriales no dedicados a la agricultura. La figura
principal de la industria no es ya el campesino, sino el comerciante y el
manufacturero, por una parte, y el “operario”, por otra. La industria y las
relaciones comerciales relativamente desarrolladas con el mundo restante elevan
el nivel de vida de la población y su cultura; el trabajador de la manufactura
mira ya de arriba abajo al campesino agricultor. La gran industria maquinizada
termina esta transformación, separa definitivamente la industria de la
agricultura, crea, como hemos visto, una clase especial de la población,
completamente ajena al viejo campesinado, que se distingue de él por otro
régimen de vida, por otro régimen de relaciones familiares, por unas demandas
superiores, tanto materiales como espirituales*. En las pequeñas industrias y
en la manufactura vemos siempre restos de las relaciones patriarcales y formas
diversas de dependencia personal, que, en la situación general de la economía
capitalista, empeoran extraordinariamente la situación de los traba-jadores,
los humillan y corrompen. La gran industria maquinizada, concentrando masas de
obreros que a menudo acuden de distintos extremos del país, no admite ya en
absoluto los restos de relaciones patriarcales y de la dependencia personal,
diferenciándose por una verdadera “actitud despectiva hacia el pasado”. Y
precisamente esta ruptura con las tradiciones caducas fue una de las
condiciones sustanciales que crearon la posibilidad y originaron la necesidad
de regular la producción y de someterla al control social. En
--------------
* Sobre el tipo “fabril” véase más
arriba el capítulo VI, § II, 5, pág. 317 (el presente volumen, pág. 437. -Ed.). – Véase
también Recopilación de
datos estadísticos de la provincia de Moscú, tomo VII, fascíc. III, Moscú, 1883, pág. 58 (el obrero fabril
es razonador, “listo”). – Reco-pilación de
Nizhni Nóvgorod, I, págs. 42-43; tomo IV, pág. 335.– Las industrias de la provincia de Vladimir, III, 113-114 y otras. – Nóvoe Slovo, 1897, octubre, pág. 63. – Conf. también
las obras antes citadas del Sr. Zhbankov, que caracterizan a los obreros que
marchan a la ciudad a ocuparse en empresas comerciales e industriales.
597
particular, hablando de la
transformación de las condiciones de vida de la población por la fábrica, es
preciso advertir que la incorporación de mujeres y adolescentes a la
producción* es un fenómeno progresivo en su base. Indudablemente, la fábrica
capitalista pone a estas categorías de la población obrera en una situación
particularmente difícil, y con respecto a ellas es especialmente necesario
reducir y regular la jornada, asegurar condiciones higiénicas de trabajo,
etc., pero sería reaccionaria y utópica la tendencia a prohibir por completo el
trabajo industrial de las mujeres y los adolescentes o a mantener un régimen
patriarcal de vida que excluyese este trabajo. Destruyendo el carácter cerrado
patriarcal de estas categorías de la población que antes no salían del estrecho
círculo de las relaciones domésticas, familiares; atrayéndolas a la participación
directa en la producción social, la gran industria maquinizada impulsa su
desarrollo, eleva su independencia, es decir, crea unas condiciones de vida que
están incomparablemente por encima de la inmovilidad patriarcal de las
relaciones preca-pitalistas**.
--------------
* Según datos de
** “La tejedora pobre va a la fábrica
tras del padre y del marido, trabaja junto a ellos e independientemente de
ellos. Es un sostén de la familia, exactamente igual que el hombre.” “En la
fábrica... la mujer es un productor completamente independiente, igual que su
marido.” El nivel cultural de las obreras fabriles se eleva con especial
rapidez (Las
industrias de la provincia de Vladimir, III, 113, 118, 112 y otras). Es
completamente justa la conclusión siguiente del Sr. Jarizoménos: la industria
destruye “la dependencia económica en que la mujer se encuentra con respecto a
la familia... y con respecto al hombre... En la fábrica ajena, la mujer se
iguala al hombre; es la igualdad del proletario... El capitalismo industrial
desem-peña un papel notable en la lucha de la mujer por su independencia dentro
de la familia”. “La industria crea para la mujer una situación nueva y
completamente independiente de la familia y del marido” (Yuridícheski Véstnik, 1883, núm. 12, págs. 582,
596). En
598
Las dos primeras fases del desarrollo de
la industria se distinguen por el carácter sedentario de la población. El
pequeño industrial, que sigue siendo campesino, está sujeto a su aldea por la
hacienda agrícola. El operario en la manufactura sigue de ordinario encadenado
a la zona pequeña, cerrada, de la industria que la manufactura crea. En la
propia estructura de la industria, en la primera y segunda fase de su
desarrollo, no hay nada que viole este carácter sedentario y cerrado del
productor. Las relaciones entre las distintas zonas de la industria son raras.
El paso de la industria a otros lugares sólo se efectúa mediante el traslado de
distintos pequeños productores, que fundan nuevas industrias pequeñas en la
periferia del Estado. Por el contrario, la gran industria maquinizada crea
necesariamente la movilidad de la población; las relaciones comerciales entre
las distintas zonas se amplían enormemente; los ferrocarriles facilitan el
tránsito. La demanda de obreros aumenta en general, bien elevándose en la época
de fiebre, bien decayendo en la época de las crisis, de modo que se hace
necesario el paso de los obreros de una empresa a otra, de un extremo del país
a otro. La gran industria maquinizada crea varios centros industriales nuevos,
que, con rapidez antes inusitada, nacen a veces en lugares deshabitados,
fenómeno que sería imposible sin una migración en
--------------
el salario es al día de 8 kopeks; en la
maquinizada, de
599
masa de los obreros. Más abajo
hablaremos de la extensión e importancia de las llamadas industrias no
agrícolas fuera de la localidad. Ahora nos limitaremos a señalar brevemente
los datos de la estadística sanitaria del zemstvo de la provincia de Moscú. El
sondeo de 103.175 obreros fabriles mostró que 53.238 personas, es decir, el
51,6%, habían nacido en el mismo distrito donde estaban las fábricas en que
trabajaban. Por consiguiente, casi la mitad de los obreros había pasado de un
distrito a otro. Obreros nacidos en la provincia de Moscú resultaron 66.038, el
64%*. Más de un tercio de los obreros procede de otras provincias (en especial
de las lindantes con la de Moscú que forman parte de la zona industrial del
Centro). Además, la comparación de los distintos distritos muestra que los más
industriales se distinguen por el menor tanto por ciento de obreros nacidos en
ellos: por ejemplo, en los distritos poco industriales de Mozhaisk y
Volokolamsk, el 92-93% de los obreros fabriles son originarios del distrito en
que trabajan. En los distritos muy industriales: de Moscú, de Kolomna, de
Bogorodsk, el tanto por ciento de los obreros locales disminuye hasta el
24%-40%-50%. Los investigadores sacan de aquí la conclusión de que el
“desarrollo considerable de la producción fabril en el distrito favorece la
afluencia al mismo de elementos foraste-ros”**. Estos datos muestran también
(agregaremos por nuestra cuenta) que la migración de los obreros fabriles se
caracteriza por los mismos rasgos que hemos constatado con respecto a la
migración de los obreros agrícolas. Precisamente, tampoco los obreros
industriales marchan sólo de los lugares donde hay sobrante de obreros, sino
que lo hacen asimismo de aquellos lugares donde se siente falta de mano de
obra. Por ejemplo, el distrito de Brónnitsa atrae a 1.125 obreros de
--------------
* En la provincia de Smolensk, menos
industrial, el interrogatorio de 5.000 obreros fabriles mostró que el 80% de
ellos eran nacidos de la misma provincia de Smolensk. (Zhbankov, 1. c., II, 442).
** Recopilación de datos estadísticos de la provincia
de Moscú, sección de
estadística sanitaria, tomo IV, parte I, (Moscú, 1890) pág. 240.
600
otros distritos de la provincia de Moscú
y de otras provincias, cediendo al mismo tiempo 1.246 obreros a los distritos
más industriales: de Moscú y de Bogorodsk. Por tanto, los obreros no marchan
sólo porque no encuentran “trabajo a mano en la localidad”, sino
también porque tienden a ir a donde se vive mejor. Por elemental que sea este
hecho, no está de más recordárselo otra vez a los economistas del populismo,
que idealizan las ocupaciones locales y condenan las industrias fuera de la
localidad, pasando por alto la significación progresiva de la movilidad de
población que crea el capitalismo.
Los rasgos característicos descritos más
arriba, que distinguen la gran industria maquinizada de las formas anteriores
de la industria, pueden resumirse con estas palabras: socialización del
trabajo. En efecto: tanto la producción para un enorme mercado nacional e
internacional, como el desarrollo de íntimas relaciones comerciales con las
diversas zonas del país y con distintos países para la compra de materias
primas y materiales auxiliares, el enorme progreso técnico, la concentración de
la producción y la población por empresas colosales, la des-trucción de las
tradiciones caducas de la vida patriarcal, la creación de la movilidad de la
población, el ascenso de las demandas y del desarrollo del trabajador: todo
ello son elementos del proceso capitalista que socializa más y más la
producción del país y, al mismo tiempo, a los que participan en la producción*.
--------------
* Los datos expuestos en los tres
últimos capítulos muestran, a nuestro entender, que la clasificación de las
formas y fases capitalistas de la industria dada por Marx es más correcta y
sustancial que la clasificación difundida actualmente, que confunde la
manufactura con la fábrica y separa el trabajo para el mayorista como una forma
especial de industria (Held, Bücher). Mezclar la manufactura y la fábrica
significa tomar como base de la clasificación caracteres puramente exteriores,
y no advertir las particularidades sustanciales de la técnica, la economía y
las condiciones de vida que distinguen el período manufacturero y el
maquiniza-do del capitalismo. Con respecto al trabajo capitalista a domicilio,
indudablemente desempeña un papel muy importante en el mecanismo de la
industria capitalista. Es indudable también que el trabajo para el mayorista es
típico de modo
601
Con respecto a la relación entre la gran
industria maquinizada de Rusia y el mercado interior para el capitalismo, los
datos más arriba expuestos llevan a la conclusión siguiente. El rápido
desarrollo de la industria fabril en Rusia crea un mercado enorme, en constante
aumento, de medios de producción (materiales de construcción, combustible,
metales, etc.), aumenta con inusitada rapidez la parte de la población ocupada
en la producción de artículos de consumo productivo, y no personal. Pero
también el mercado de artículos de consumo personal aumenta rápidamente a
consecuencia del incremento de la gran industria maquinizada, que retira de la
agricultura una parte cada vez mayor de la población, llevándola a las
ocupaciones comerciales e industriales. Con relación al mercado interior de
productos de la fábrica, el proceso de formación de este mercado se ha
examinado con detalle en los primeros capítulos de la presente obra.
--------------
especial precisamente en el capitalismo
de la época anterior a la fábrica, pero se encuentra (y en proporciones no
pequeñas) en los más distintos períodos del desarrollo del capitalismo. Es
imposible comprender la significación del trabajo para el mayorista sin
relacionarlo con todo el régimen de la industria en el período dado o en la
fase dada del desarrollo del capitalismo. El campesino que hace cestos por
encargo del tendero local, el hombre de Pávlovo que en su casa hace mangos de
cuchillo por encargo de Zaviálov, la obrera que cose vestidos, calzado,
guantes, que engoma cajetillas por encargo de los grandes fabricantes o
comerciantes, todos ellos trabajan para el mayorista, pero el trabajo
capitalista a domicilio tiene en todos estos casos un carácter distinto y una
diferente significación. Nosotros no negamos en modo alguno, naturalmente, los
méritos de Bücher, por ejemplo, en la investigación de las formas
precapitalistas de la industria, pero estimamos incorrecta su clasificación de
las formas capitalistas de la industria. Con las opiniones del Sr. Struve
(véase Mir Bozhi, 1898, núm. 4) no podemos estar de acuerdo en tanto en cuanto
él acepta la teoría de Bücher (en la parte señalada) y la aplica a los
“kustares” rusos. (Desde que fueron escritos estas líneas, 1899, el Sr. Struve ha tenido tiempo de
terminar el ciclo de su desarrollo científico y político. De vacilante entre
Bücher y Marx, entre la economía liberal y la socialista, se ha convertido en
el más puro burgués liberal. El autor de estos renglones se enorgullece de
haber contribuido en la medida de sus fuerzas a limpiar la socialdemocracia de
semejantes elementos. (Nota a la segunda
edición.)
CAPÍTULO
VIII
FORMACION
DEL MERCADO INTERIOR
Réstanos ahora hacer un balance de los
datos examinados en los capítulos anteriores y tratar de dar una idea de la
interdependencia de las distintas ramas de la economía nacional en su
desarrollo capitalista.
I. CRECIMIENTO DE
Como es sabido, la circulación mercantil
antecede a la producción mercantil y constituye una de las condiciones (pero no
la única) del surgimiento de esta última. En la presente obra hemos limitado
nuestra tarea al análisis de los datos relativos a la producción mercantil y
capitalista, y por ello no tenemos el propósito de pararnos detalladamente en
el importante problema del auge de la circulación mercantil en
La red ferroviaria rusa creció de
--------------
*
Uebersichten der Weltwirtschaft, 1. c.
(Revistas de economía mundial, lugar citado. -Ed.). En 1904 había
602
603
de siete veces. Un paso igual dio
Inglaterra en un período más prolongado (en 1845 tenía
El transporte de cargas por ferrocarril
se determinó por el volumen siguiente: 1868 – 439.000.000 de puds; 1873 -
1.117.000.000 de puds; 1881- 2.532.000.000 de puds; 1893 - 4.846.000.000 de
puds; 1896 - 6.145.000.000 depuds; 1904 -11.072.000.000 de puds. Con no menor
rapidez creció también el movimiento de pasajeros: 1868 -10.400.000 pasajeros;
1873 - 22.700.000; 1881‑ 34.400.000; 1893 - 49.400.000; 1896 - 65.500.000; 1904
-123.600.000**.
El desarrollo del transporte fluvial y
marítimo ofrece el aspecto siguiente (datos de toda Rusia)***:
--------------
* V. Mijailovski. Desarrollo de la red ferroviaria rusa. Trabajos de
*
* Recopilación estadística militar, 511. –Sr. N. –on, Ensayos,
anexo. –Las fuerzas
productivas, XVII, pág. 67. –Véstnik
Finánsov, 1898, núm. 43. – Anuario de Rusia de 1905, San
Petersburgo, 1906.
*** Recopilación
estadística militar, 445. –Las fuerzas
productivas, XVII, 42. –
Véstnik Finánsov, 1898, núm.
44.
604
Por las vías de navegación interiores de
La flota mercante de Rusia constaba en
1868 de 51 vapores, con un tonelaje de 14.300 last140, y de 700
barcos de vela, con un tonelaje de 41.800 last, mientras que en 1896 disponía
de 522 vapores con un tonelaje de 161.600 last*.
El desarrollo de la navegación mercante
en todos los puertos de los mares exteriores fue el siguiente. En el quinquenio
de 1856-1860, el número de barcos llegados más los salidos fue por término
medio de 18.901, con un tonelaje de 3.783.000 toneladas; por término medio, en
1886-1890 fueron 23.201 barcos (+ 23%), con un tonelaje de 13.845.000 toneladas
(+ 266%). El tonelaje creció, por consiguiente, 3 2/3 veces. En 39 años (de
--------------
*
Recopilación estadística militar, 758, y Anuario del
Ministerio de Hacienda, I, 363.
– Las fuerzas productivas, XVII, 30.
605
toneladas), mientras que el número de
los segundos aumentó un 16% (de
El desarrollo del comercio exterior se
advierte en los datos siguientes**:
Número de habitan- Valor global de Valor de todo
tes en Rusia, sin las mercancías el
giro de co-
Años Finlandia, entradas y Sali- mercio exte-
en
millones das,
en millones rior por habi-
de
rublos tante en rublos
1856-1860
69,0 314,0 4,55
1861-1865
73,8 347,0 4,70
1866-1870
79,4 554,2 7,00
1871-1875
86,0 831,1 9,66
1876-1880
93,4
1.054,8 11,29
1881-1885 100,6
1.107,1 11,00
1886-1890 108,9
1.090,3 10,02
1897-1901 130,6
1.322,4 10,11
Del volumen de las operaciones bancarias
y de la acumulación del capital dan una idea general los datos siguientes. La
suma global de pagos del Banco del Estado creció, de 113.000.000 de rublos en
1860-1863 (170.000.000 de rublos en 1864-1868) a 620.000.000 de rublos en
1884-1888, mientras que la suma de los depósitos en las cuentas corrientes
crecía de 335.000.000 de rublos en
--------------
*
Las fuerzas productivas. El comercio exterior de Rusia,
pág. 56 y siguientes.
** Las
fuerzas productivas. El comercio
exterior de Rusia, pág. 17. - Anuario de Rusia, de 1904, San Petersburgo, 1905.
606
Total de los depósitos en millones de rublos 11,2 1,2 52,8 5,4 308,0 31,5 605,4 61,9
Los datos más recientes muestran un
desarrollo aún mayor de las cajas de ahorro. En 1904 había en toda. Rusia
6.557, el número de depositarios era de 5.100.000 y la suma global de los
depósitos, de 1.105.500.000 rublos. A propósito. En nuestro país, tanto los
viejos populistas como los nuevos oportunistas del socialismo han dicho
repetidas veces grandes ingenuidades (expresándonos con suavidad) sobre el
incremento de las cajas de ahorro como índice del bienestar `popular”.
No es, por ello, superfluo comparar la distribución de los depósitos en estas
cajas en Rusia (1904) y en Francia (1900, informes del Bulletin de l'Ofjice
du travail, 1901, núm. 10).
En Rusia:
--------------
*
Recopilación de datos de Rusia, 1890, CIX.
** Recopilación
de datos de Rusia, 1896, cuadro CXXVII.
*** Ibíd.
**** Véstnik Finánsov, 1898, núm. 26.
607
Número
de Total
de los
Depósitos depositarios % depósitos en %
(en rublos) en miles millones
de
rublos
Hasta 25 1.870,4 38,7 11,2
1,2
De
De
Más de 500 615,5 12,7 605,4 61,9
------------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 4.834,3 100 977,4 100
En Francia
Número
de Total
de los
Depósitos depositarios % depósitos en %
(en francos) en miles millones
de
francos
Hasta 25 5.273,5 50,1 143,6 3,3
De
De
Más de 500 1.948,3 18,5 2.979,3 68,7
-------------------------------------------------------------------------------------------------------
Total 10.533,0 100 4.337,1 100
¡Cuánto material hay aquí para los
apologistas populistas-revisionistas-demócratas constitucionalistas! Entre
otras cosas, es interesante que, en Rusia, los depósitos están también
distribuidos en 12 grupos según las ocupaciones y profesiones de los
depositarios. Resulta que donde corresponde un número mayor de depósitos es en
la agricultura y las industrias rurales, 228.500.000 rublos, y que estos
depósitos crecen con especial rapidez. La aldea se civiliza y resulta más y más
ventajoso beneficiarse con la ruina del mujik.
Pero volvamos al tema que nos ocupa de
un modo inmediato. Vemos que los datos atestiguan el enorme crecimiento de la
circulación mercantil y de la acumulación del capital. Más arriba se ha
mostrado el modo cómo se formó en todas las ramas de la economía nacional el
campo para la aplicación del capital y de qué modo el capital comercial se fue
transformando en industrial, es decir, fue entrando en la producción y creando
relaciones capitalistas entre los participantes en la producción.
608
II.
CRECIMIENTO DE
Hemos hablado antes de que el
crecimiento de la población industrial a cuenta de la agrícola es un fenómeno
necesario en toda sociedad capitalista. También se ha examinado el modo como la
industria se va separando consecutivamente de la agricultura; ahora nos resta
sólo hacer un balance de la cuestión.
1)
Crecimiento de las ciudades
La expresión más palmaria del proceso
que examinamos es el crecimiento de las ciudades. He aquí los datos de este
crecimiento en
Así, el tanto por ciento de la población
urbana crece constantemente, es decir, se opera un desplazamiento de población
de la agricultura a las ocupaciones comerciales e industriales**. Las ciudades
crecen dos veces más de prisa que la población restante: de
--------------
* Para 1863 las cifras son de Publicación periódica de estadística (I, 1866) y de
** “El número de poblados urbanos con
carácter agrícola es en extremo pequeño, y el número de sus habitantes resulta
del todo insignificante en comparación con el total de habitantes de las
ciudades” (Sr. Grigóriev en el
libro Influencia de las cosechas y de los precios del trigo, tomo II, pág. 126).
609
610
En 11 años (1885-1897) “la afluencia
mínima de población rural a las ciudades” fue determinada por el Sr. V.
Mijailovski en 2.500.000 personas*, es decir, en más de 200.000 por año.
La población de las ciudades que
constituyen grandes centros industriales y comerciales crece mucho más de prisa
que la población de las ciudades en general. El número de ciudades con 50.000 y
más habitantes se hizo más de tres veces mayor de
2) Importancia de la colonización interior
Como hemos señalado más arriba (capítulo
I, § II)***, la teoría extrae la ley del crecimiento de la población industrial
a cuenta de la agrícola de la circunstancia de
--------------
* Nóooe Slovo, 1897, junio, pág.
113.
** El Sr. Grigóriev da un cuadro (1. c.,
140) por el que se ve que en 1885 el 85,6% de las ciudades tenía menos de
20.000 habitantes; en ellas se encontraba el 38,0% de los habitantes urbanos;
el 12,4% de las ciudades (82 de 660) tenía menos de 2.000 habitantes, y en
ellas había únicamente el 1,1% de los habitantes urbanos (110.000 de 9.962.00).
*** Véase el presente volumen, págs.
24-25. -Ed.
611-612
Original en ruso
613
que, en la industria, el capital
variable crece absolutamente (el crecimiento del capital variable representa el
crecimiento del número de obreros industriales y el crecimiento de toda la
población comercial e industrial), mientras que en la agricultura “disminuye
absolutamente el capital variable requerido para el cultivo de la parcela dada
de tierra”. “Por consiguiente -agrega Marx- el crecimiento del capital variable
en la agricultura es sólo posible cuando se pone nueva tierra en cultivo, y eso
presupone también un crecimiento aún mayor de la población no agrícola.”141
De aquí se desprende con claridad que el crecimiento de la población
industrial sólo puede observarse de un modo puro cuando se trata de un
territorio ya poblado, donde toda la tierra está ya ocupada. La población de
este territorio, desplazada de la agricultura por el capitalismo, no tiene más
recurso que emigrar a los centros indus-triales o a otro país. Pero la cosa
cambia sustancialmente si se trata de un territorio en el que no toda la tierra
está ocupada, que no está poblado por completo. La población de este
territorio, desplazada de la agricultura en la zona habitada, puede pasar a la
parte no habitada del territorio y dedicarse a “cultivar nueva tierra”.
Resultará un crecimiento de la población agrícola (en el curso de cierto
tiempo) no menor, si no más rápido, que el crecimiento de la población
industrial. En este caso tenemos ante nosotros dos procesos distintos: 1)
desarrollo del capitalismo en un país viejo, poblado, o en la parte vieja,
poblada de un país; 2) desarrollo del capitalismo en la “nueva tierra”. El
primer proceso expresa un mayor' desarrollo de las relaciones capitalistas ya
consolidadas; el segundo, la formación de relaciones capitalistas nuevas en el
nuevo territorio. El primer proceso significa el desarrollo del capitalismo en
profundidad, el segundo, en extensión. Evidentemente, la confusión de estos dos
procesos debe llevar por fuerza a una concepción errónea del proceso que
desplaza a la población de la agricultura a las ocupaciones comerciales e
industriales.
614
los años 60, al principio de la época
posterior a
Para la cuestión que nos interesa tienen
la mayor importancia los datos de tres zonas: 1) industrial no agrícola (las 11
provincias de los dos primeros grupos, incluidas las dos. de las capitales)*.
Es una zona en la que la emigración a las otras era muy débil. 2) Agrícola
central (13 provincias, tercer grupo). La emigración de esta zona fue muy
intensa, en parte a la anterior, pero de modo particular a la siguiente. 3)
Regiones periféricas agrícolas (las 9 provincias del cuarto grupo), zona que
ha sido colonizada en la época posterior a
En la primera zona, industrial o no
agrícola, observamos un ascenso especialmente rápido del tanto por ciento de la
población urbana: del 14,1% al 21,1%. El crecimiento de la
--------------
* El que es acertado unir a las
provincias de las capitales precisamente las provincias no agrícolas que
nosotros hemos tomado lo prueba la circunstancia de que la población de las
capitales se complementa principalmente con personas salidas de estas provincias.
Según el censo de San Petersburgo del 15 de diciembre de 1890, la ciudad tenía
726.000 habitantes de los estamentos campesino y pequeñoburgués; de ellos,
544.000 (es decir, las tres cuartas partes) eran campesinos y pequeños
burgueses de las 11 provincias con las que nosotros hemos formado la primera
zona.
615
616
población rural es aquí muy débil, casi
la mitad que en toda Rusia en conjunto. El crecimiento de la población urbana,
por el contrario, supera considerablemente la media (105% contra 97%). Si se
compara Rusia con los países industriales del Occidente europeo (como a menudo
se practica entre nosotros), debe hacerse tomando sólo esta zona, pues sólo
ella se encuentra en condiciones aproximadamente idénticas a los países
capitalistas industriales.
En la segunda zona, la agrícola central,
vemos un cuadro distinto. El tanto por ciento de la población urbana es aquí
muy bajo y crece con más lentitud que la media. El aumento de la población de
En la tercera zona, las regiones
periféricas, vernos que el tanto por ciento de la población urbana aumenta algo
menos que la media (del 11,2%
al 13,3%, es decir, en la proporción 100:118, con una media de 9,94-12,76, es
decir, en la proporción 100:128). Mientras tanto, el crecimiento de la
población urbana, lejos de ser aquí más débil, fue muy superior a la media (+ 130% contra + 97%). El desplazamiento de la población de
la agricultura hacia la industria ha sido, pues, muy intenso, pero se encubre
por el enorme crecimiento de la población agrí-cola a consecuencia de la
emigración: en esta zona, la población rural creció un 87%, contra una media
para Rusia del 48,5%. Por provincias separadas el proceso de industrialización
de la población se vela de un modo aún más palpable. En la provincia de
Táurida, por ejemplo, el tanto por ciento de la población urbana seguía siendo
en 1897 el mismo que en 1863 (19,6°o), y en la de Jersón había disminuido
incluso (del
--------------
* L. c., pág. 109. “Este movimiento no
tiene parejo en la historia contemporánea de Europa Occidental” (110-111).
617
25,9% al 25,4%), aunque el crecimiento
de las ciudades de ambas provincias no se rezagó mucho del crecimiento de las
capitales (+ 131, + 135% contra + 141% en las dos provincias de las capitales).
La formación de una nueva población agrícola en las nuevas tierras lleva, por
consiguiente, a su vez, a un crecimiento aún mayor de la población no
agrícola.
3)
Crecimiento de las villas y aldeas fabriles y comerciales e industriales
Además de las ciudades tienen entidad de
centros industriales, en primer término, los suburbios, que no siempre se
cuentan junto con las ciudades y que abarcan una zona cada vez mayor de los
alrededores de la ciudad grande; en segundo término, las villas y aldeas
fabriles. Estos centros industriales* son especialmente numerosos en las
provincias industriales en que el tanto por ciento de la población urbana es
extraordinariamente bajo**. El cuadro aducido antes de los datos de la
población urbana por zonas muestra que en 9 provincias industriales este tanto
por ciento fue en 1863 del 7,3 y en 1897 del 8,6. Se trata de que la población
comercial e industrial de estas provincias no se halla concentrada
principalmente en las ciudades, sino en los pueblos industriales. Entre las
“ciudades” de las provincias de Vladimir, Kostromá, Nizhni Nóvgorod
y otras hay no pocas con menos de 3.000, 2.000 y hasta 1.000 habitantes,
mientras que numerosas “aldeas” tienen, contando sólo a los obreros
fabriles, 2.000-3.000-5.000. En la época posterior a
--------------
* Véase sobre ellos más arriba, capítulo
VII, § VIII, y el anexo III al capítulo VII.
** Sobre la
significación de esta circunstancia, señalada ya por Korsak, compárense las
justas observaciones del Sr. Volguin (1. c., págs. 215-216).
618
de un tipo nuevo, de un tipo medio entre
la ciudad y la aldea: los centros fabriles”. Más arriba hemos
aducido ya datos sobre el enorme crecimiento de estos centros y sobre el número
de obreros fabriles concentrados en ellos. Hemos visto que esos centros son
numerosos en toda Rusia no sólo en las provincias industriales, sino también en
el sur. En los Urales, el tanto por ciento de la población urbana es el más
bajo en las provincias de Viatka y Perm, el 3,2% en 1863 y el 4,7% en 1897, mas
he aquí un ejemplo de la magnitud relativa de la población “urbana” e
industrial. En el distrito de Krasnoufimsk, provincia de Perm, la población
urbana es igual a 6.400 (1897), mientras que el censo del zemstvo de 1888-1891
calcula en la parte fabril del distrito 84.700 habitantes, de los cuales 56.000
no se ocupan en absoluto de la agricultura y sólo 5.600 obtienen los medios de
subsistencia principalmente de la tierra. En el distrito de Ekaterinburgo,
según el censo del zemstvo, hay 65.000 personas sin tierra y 81.000 que
únicamente tienen prados. Por tanto, la población industrial extraurbana de
sólo dos distritos es mayor que la población urbana de toda la provincia
(en 1897 era de ¡195.600 personas!).
Finalmente, además de los poblados
fabriles, tienen aún entidad de centros industriales las aldeas comerciales e
industriales; que están a la cabeza de grandes zonas kustares o se han
desarrollado rápidamente en la época posterior a
--------------
* Del considerable número de aldeas de
Rusia que son centros de población muy grandes puede juzgarse por los datos
siguientes (aunque son anticuados) de
619
Citamos aún como modelo los datos de la
provincia de Vorónezh, para mostrar la importancia relativa de los poblados
comerciales e industriales urbanos y no urbanos.
--------------
(pág. 169). El desarrollo del
capitalismo llevó en todos los países, y no sólo en Rusia, a la formación de
nuevos centros industriales no incluidos oficialmente entre las ciudades. “Las
diferencias entre la ciudad y el campo se borran: cerca de las crecientes
ciudades industriales esto ocurre a consecuencia de la salida de las empresas
industriales y las viviendas obreras a los extramuros y proximidades de la
ciudad; cerca de las pequeñas ciudades que se extinguen, ello ocurre a
consecuencia de que éstas se aproximan a las aldeas vecinas, y también a
consecuencia del desarrollo de las grandes aldeas industriales... Las
diferencias entre los poblados de carácter urbano y rural se borran a
consecuencia de numerosas formaciones intermedias. La estadística ha
reconocido hace mucho esto, dejando aparte el concepto histórico jurídico de
ciudad y sustituyéndolo por el concepto estadístico, que diferencia únicamente
las poblaciones por el número de habitantes (Bücher. Die Entstehung der Volkswirtschaft, Tüb. 1893. S. 296-297 y
303-304). También en este aspecto la estadística rusa se encuentra muy atrasada
de la europea. En Alemania y en
Francia (Statesman's Yearbook, p. 536, 474) se incluyen
entre las ciudades los poblados de más de 2.000 habitantes, en Inglaterra los net urban sanitary districts (distritos sanitarios de tipo urbano. -Ed.), es decir, las aldeas fabriles,
etc. Por consiguiente, los datos rusos acerca de la población “urbana” no se
pueden comparar de ningún modo con los europeos.
620
provincia agrícola que nosotros hemos
tomado, la población comercial e industrial fuera de las ciudades resulta no
ser menor que en las ciudades.
4)
Industrias no agrícolas fuera del lugar
Mas tampoco la inclusión de las aldeas y
las villas fabriles y comerciales e industriales entre las ciudades abarca ni
mucho menos a toda la población industrial de Rusia. La falta de libertad para
trasladarse de un lugar a otro, el carácter cerrado de estamento de la
comunidad campesina explican por completo la notable peculiaridad de Rusia de
que en ella debe incluirse entre la población industrial una parte no pequeña
de la población rural, que gana los medios de subsistencia trabajando en los
centros industriales y pasa en estos centros parte del año. Nos referimos a las
llamadas industrias no agrícolas fuera del lugar. Desde el punto de vista
oficial, estos “industriales” son campesinos agricultores que tienen
únicamente una “ocupación auxiliar”, y la mayoría de los
representantes de la economía populista ha asimilado sencillamente este punto
de vista. Después de todo lo expuesto antes, no hay precisión de demostrar con
más detalle su inconsistencia. En todo caso, por muy diversa que sea la actitud
ante este fenómeno, no puede caber duda alguna de que expresa el desplazamiento de la población de la agricultura
hacia las ocupaciones comerciales e industriales*. Del ejemplo
siguiente puede verse cuánto cambia a consecuencia de este hecho la idea del
volumen de la población industrial que ofrecen las ciudades. En la provincia
de Kaluga, el tanto por cien‑
--------------
* ¡El Sr. N. –on no ha advertido en absoluto en Rusia el
proceso de industrialización de la población! El Sr. V. V. advirtió y reconoció
que el crecimiento de los trabajos fuera del lugar expresaba que se quitaba
población a la agricultura (Los destinos
del capitalismo, 149) ; pero, sin incluir este proceso en el
conjunto de sus ideas sobre los “destinos del capitalismo”, trató de
velarlo con lamentaciones a propósito de que “hay personas que encuentran todo
esto muy natural” (apara la sociedad capitalistas? ¿Y puede representarse el
Sr. V. V. el capitalismo sin este fenómeno?) “y casi deseable” (ibíd.).
¡Deseable sin ningún “casi”, Sr. V. V.!
621
to de la población urbana es mucho más
bajo que el de Rusia (8,3% contra 12,8%). Pero
Naturalmente, cierta parte de los
obreros no agrícolas que trabajan fuera del lugar se registra entre la
población existente en las ciudades, y también entre la población de los
centros industriales no urbanos de que ya se ha hablado. Pero, sólo una parte,
pues, visto el carácter errante de esta población, es difícil tenerla en cuenta
en el censo de los centros por separado; además que los censos de población se
hacen de ordinario en invierno, mientras que la mayor parte de los obreros
industriales marcha de su casa en primavera. He aquí datos al particular
relativos sólo a algunas de las provincias más importantes de los trabajos no
agrícolas fuera del lugar*.
--------------
*
Permisos de residencia librados a la población campesina de la provincia de
Moscú en 1880 y 1885. – Anuario estadístico de
la provincia de Tver, correspondiente a 1897. – Zhbankov. Las industrias fuera de la localidad en la
provincia de Smolensk, Smolensk, 1896. – Del mismo: Influencia de las industrias fuera de la
localidad, etc., Kostromá, 1887. – Las industrias de la población campesina en la
provincia de Pskov, Pskov, 1898. – Para la provincia de Moscú no ha
sido posible corregir los errores de los tantos por ciento, pues no se dan los
datos absolutos. –Para la provincia de Kostromá sólo hay datos por distritos y
únicamente en tantos por ciento: por ello hemos tenido que tomar la media de
los datos por distritos, a consecuencia de lo cual separamos especialmente los
datos de la provincia de Kostromá. – Para la provincia de Yaroslavl consideran
que, de los industriales que trabajan fuera del lugar, está ausente todo el año
el 68,7%; el otoño y el invierno, el 12,6%; la primavera y el verano, el 18,7%.
Observa-remos que los datos de la provincia de Yaroslavl (Resumen de la provincia de Yaroslavl, fascíc.
II, Yaroslavl. 1896) no son comparables con los precedentes, pues están basados
en las declaraciones de sacerdotes y otras personas, y no en los datos
relativos a los pasaportes.
622
El número máximo de pasaportes
entregados corresponde en todos los sitios a la primavera. Por consiguiente,
la mayor parte de los obreros temporalmente ausentes no entra en el censo de
las ciudades*. Mas, también estos habitantes temporales de las ciudades pueden
ser incluidos con mayor derecho entre la población urbana que entre la rural:
“La familia, que gana los medios de subsistencia en el curso del año o de la
mayor parte del año trabajando en la ciudad, puede considerar con mayor
fundamento que el lugar de su residencia es la ciudad, que le asegura la
existencia, y no la aldea, con la cual sólo tiene lazos de parentesco y
fiscales”**. La enorme importancia que hasta ahora siguen teniendo estos lazos
fiscales se ve, por ejemplo, en que, de los vecinos de la provincia de Kostromá
que marchan a trabajar fuera, “muy pocos dueños reciben por ella”
(por la tierra) “cierta pequeña parte de los
--------------
* Sabido es que, por ejemplo, en los
suburbios de San Petersburgo la población crece los veranos de un modo muy
considerable.
**
Sinopsis estadística de la provincia de Kaluga, correspondiente al año 1896, Kaluga, 1897, pág. 18 en la sección II.
623
impuestos; de ordinario la dan en
arriendo para que los arrendatarios levanten alrededor de ella un vallado,
mientras que los impuestos los paga el propio dueño” (D. Zhbankov. La región de las mujeres, Kostromá,
1891, pág. 21).También en el Resumen de la
provincia de Yaroslavl (fascíc. II,
Yaroslavl, 1896) encontramos repetidas indicaciones relativas a esta necesidad
de los obreros que trabajan en industrias fuera del lugar de rescatarse de la
aldea y del nadiel (págs. 28, 48, 14'3, 150, 166 y otras)*. ¿Cuál es el número
de los obreros no agrícolas que
--------------
* “Las industrias fuera del lugar... son
una forma que encubre el incesante proceso de creci-miento de las ciudades...
La posesión comunal de la tierra y diversas peculiaridades de la vida
financiera y administrativa de Rusia no permiten a los campesinos convertirse
en habitantes urbanos con la misma facilidad con que esto es posible en el
Oeste... Hilos jurídicos man-tienen su ligazón (la del que marcha a trabajar
fuera) con la aldea, pero en el fondo, por sus ocupaciones, hábitos y gustos,
se ha adaptado por completo a la ciudad y con frecuencia ve una carga en esta
ligazón (Rússkaya Misl, 1896,
núm. 11, pág. 227). Esto es muy cierto, mas para un publicista es poco. ¿Por
qué no se ha manifestado el autor decididamente en pro de la completa libertad
para trasladarse de un lugar a otro, por la libertad de los campesinos para
salir de la comunidad? Nuestros liberales siguen temiendo a nuestros
populistas. Vano temor.
Y he aquí, para comparación, unas
consideraciones del Sr. Zhbankov, que simpatiza con el populismo: “La marcha a
los trabajos en la ciudad es, por así decir, un pararrayos (sic!) contra el
intenso crecimiento de nuestras capitales y ciudades grandes y el aumento del
proletariado urbano y sin tierra. Lo mismo en el aspecto sanitario que en el
económico-social esta influencia de las ocupaciones debe estimarse útil:
mientras la masa popular no se halle por completo apartada de la tierra, que
para los obreros que trabajan fuera representa cierta fuente de ingresos”
(¡de cuya “fuente de ingresos” se rescatan a cambio de dinero!),
“estos obreros no pueden hacerse una arma ciega de la producción capitalista, y
al mismo tiempo se conserva la esperanza en la creación de comunidades
agrícola-industriales” (Yuridícheski
Véstnik,
1890, núm. 9, pág. 145). ¿Acaso no es, en realidad, provechosa la
conservación de las esperanzas pequeñoburguesas? Y con respecto al “arma ciega,” también la experiencia de Europa y
todos los hechos que se observan en Rusia muestran que esta calificación
corresponde infinitamente más al trabajador que conserva la ligazón con la
tierra y con las relaciones patriarcales que a quien ha roto esta ligazón. Las
cifras y los datos del propio Sr. Zhbankov muestran que el que va a trabajar a
San Petersburgo es más instruido, más culto y más desarrollado que el campesino
de Kostromá asentado en cualquier distrito “forestal”.
624
trabajan fuera del lugar? El número de
obreros ocupados en toda clase de industrias fuera de la localidad, es, por lo
menos, de
--------------
* L. Vesin. Significación de las industrias fuera del lugar, etc., “Delo”, 1886, núm. 7, y 1887, núm. 2.
** Estadística de las
industrias gravadas con impuesto indirecto, etc., en 1897-1898, San Petersburgo, 1900. Publicaciones de
*** Véase el presente volumen, págs.
252-253. -Ed.
**** Provincias: de Moscú (1885, datos
anticuados), de Tver (1896), de Kostromá (1892), de Smolensk (1895), de Kaluga
(1895) y de Pskov (1896). Las fuentes han sido indicadas más arriba. Datos de
todos los permisos de ausencia, para hombres y mujeres.
625
probabilidades, de 6.000.000. Finalmente, los datos
de la estadística de los zemstvos (en su mayor parte anticuados) llevaron al
Sr. Uvárov a la conclusión de que la cifra del Sr. S. Korolenko estaba próxima
a la verdad, y que la cifra de 5.000.000 de obreros que trabajan fuera del lugar
“es probable en grado máximo”*.
Cabe ahora preguntar: ¿cuál es el número
de los obreros no agrícolas y agrícolas que trabajan fuera del lugar? El Sr. N.
–on afirma con mucha audacia y de modo absolutamente erróneo que la
“inmensísima mayoría de las industrias campesinas fuera de la localidad son
preci-samente agrícolas” (Ensayos, pág.
16). Chaslavski, a quien se remite el Sr. N. –on, se manifiesta con mucha más
cautela, no cita dato alguno y limítase a consideraciones generales sobre la
dimensión de las zonas que proporcionan unos y otros obreros. Pero los .datos
del Sr. N. –on acerca del movimiento de viajeros por ferrocarril no demuestran
nada en absoluto, pues los obreros no agrícolas marchan también de casa en
primavera sobre todo, con la particularidad de que utilizan el ferrocarril
incomparablemente más que los agrícolas**. Nosotros suponemos, al contrario,
que la mayoría (aunque no “inmensísima”) de los obreros que trabajan
fuera del lugar está constituida probablemente por los obreros no agrícolas.
Esta opinión se basa, en primer término, en los datos de la distribución del
ingreso procedente de los pasaportes, y, en
segundo término, en los datos del Sr. Vesin. Flerovski, apoyándose en
los datos de 1862-63 acerca de la distribución de los ingresos procedentes de
“pólizas de distintas clases” (más de un tercio de ellos lo proporcionaba el
ingreso procedente de los pasaportes), llegó ya a la conclusión de que el
movimiento mayor de los campesinos en busca de ocupación procede de las
--------------
*
Véstnik Obschéstvennoi Guiguieni,
Sudebnoi i Praktícheskoi
meditsini, julio
** Véase más arriba, pág. 174 (el
presente volumen, pág. 253.-Ed.),
nota.
626
provincias de las capitales y de las no agrícolas*. Si tomamos las 11
provincias no agrícolas que hemos unido antes (punto 2 de este apartado) en una
zona, y de las que marcha en su inmensa mayoría obreros no agrícolas, veremos
que en estas provincias vivía en 1885 únicamente el 18,7% de la población de
toda
--------------
*
La situación de la clase obrera en Rusia, San Petersburgo, 1869, pág. 400 y sigs.
** Los datos relativos al ingreso
procedente de los pasaportes están tomados de
*** Las dos últimas columnas del cuadro
las hemos agregado nosotros. En el I grupo han entrado las provincias de
Arjánguelsk, Vladimir, Vólogda, Viatka, Kaluga, Kostromá, Moscú, Nóvgorod,
Perm, San Petersburgo, Tver y Yaroslavl; en el II grupo, las de Kazán, Nizhni
Nóvgorod, Riazán, Tula y Smolensk; en el III, las de Besarabia, Volinia,
Yorónezh, Ekaterinoslav, del Don, Kiev, Kursk, Orenburgo, Oriol, Penza,
Podolsk, Poltava, Samara, Sarátov, Simbirsk, Táurida, Tambov, Ufá, Járkov, Jersón
y Chernfgov. –Observaremos que en esta clasificación hay errores que exageran
la importancia de la marcha de obreros agrícolas. Las provincias de Smolensk,
Nizhni Nóvgorod y Tula deben entrar en el grupo I (conf. Resumen agrícola de la provincia de Ni¿hni
Nóvgorod para 1896, cap. XI. – Memoria de la
provincia de Tula, 1895, sección VI, pág. 10: el número de los
obreros que marchan a trabajar fuera se calcula en 188.000 –¡mientras que el
Sr. S. Korolenko calculaba sólo 50.000 obreros sobrantes!–, con la
particularidad de que los 6 distritos septentrionales, no pertenecientes a las tierras negras, proporcionan 107.000). La
provincia de Kursk debe entrar en el grupo II (S. Korolenko, 1. c, de 7
distritos la mayor parte marcha a industrias artesanas, de los 8 restantes,
sólo a las agrícolas). Lamentablemente, el Sr. Vesin no proporciona datos por
provincias acerca del número de permisos de ausencia.
627
“Estas cifras muestran
que las industrias fuera de la localidad están más desarrolladas en el primer
grupo que en el último... Estas cifras hacen ver también que, de acuerdo con la
diferencia de los grupos, se diferencia asimismo la propia duración de las
ausencias para trabajar fuera. Allí donde predominan las industrias de trabajos
no agrícolas fuera del lugar, la duración de las ausencias resulta mucho más
considerable” (Delo,
1886, núm. 7, pág. 134).
Finalmente, la estadística de industrias
gravadas con impuestos indirectos y otras, señalada más arriba, nos permite
distribuir el número de permisos de residencia librados en las 50 provincias de
628
es decir, 9 provincias; en el III la de
Astrajan), obtenemos el cuadro siguiente:
Cantidad total de permisos
Grupos de provincias de residencias libradas
1897 1898*
I. 17 provincias con predominios de
trabajos no agrícolas fuera del
lugar 4.437.392 3.369.597
II. 12 provincias intermedias 1.886.733 1.674.231
III. 21 provincias con predominio de
trabajos agrícolas fuera del
lugar 3.009.070 2.765.762
-----------------------------------------------------------------------------------------
Total para las 50 provincias 9.333.195 7.809.590
Las industrias fuera del lugar, según
estos datos, son considerablemente más vigorosas en el grupo I que en el III.
Así pues, no hay duda de que la
movilidad de población es incomparablemente más elevada en la zona no agrícola
de Rusia que en la agrícola. El número de obreros no agrícolas que trabajan
fuera debe ser mayor que el de los agrícolas y constituir no menos de tres
millones de personas.
El crecimiento enorme y en constante
ascenso de la marcha en busca de ocupación lo atestiguan todas las fuentes. El
ingreso procedente de los pasaportes creció, de 2.100.000 rublos en 1868
(1.750.000 rublos en 1866) a 4.500.000 rublos en 1893-94, es decir, se hizo más
del doble. El número de pasaportes y permisos de ausencia expedidos creció en
la provincia de Moscú, de
--------------
* Entre paréntesis. El autor del examen
de estos datos (1. c., cap. VI, pág. 639) explica la disminución de la entrega
de pasaportes en 1898 por el descenso de la marcha de obreros a los trabajos de
verano a las provincias del sur, como consecuencia de la mala cosecha y la
difusión de las máquinas agrícolas. Esta explicación no sirve para nada, pues
donde menos se redujo el número de permisos de residencia librados fue en el
grupo III y donde más, en el grupo I. ¿Son comparables los métodos de registro de
1897 y 1898? (Nota
a la segunda edición.)
629
100.000 en
Lo mismo que el desplazamiento de la
población de la agricultura a la ciudad, la marcha en busca de trabajo no
agrícola es un fenómeno progresivo. Arranca a la población de los
rincones perdidos, atrasados, olvidados por la historia y la incluye en el
remolino de la vida social contemporánea. Eleva el grado de instrucción de la
población* y su conciencia**, le inculca costumbres cultas y necesidades
culturales***. Al campesino le llevan a trabajar fuera “motivos de
orden superior”, es decir, el mayor grado de cultura exterior y brillo del
“peters-burgués”; buscan “donde
--------------
* Zhbankov. Influencia de las industrias fuera de la localidad, etc., pág.
36 y sigs. El tanto por ciento de hombres que saben leer y escribir en los
distritos de la provincia de Kostromá de donde salen obreros a trabajar fuera =
55,9%; en los fabriles = 34,9%; en los sedentarios (forestales) = 25,8%;
mujeres: 3,5%-2,0%-1,3%; escolares: 1,44%-1,43%-1,07%. En los distritos que
proporcionan obreros que trabajan fuera del lugar los niños estudian también en
San Petersburgo.
** “Los petersburgueses que saben leer y
escribir se curan indudablemente mejor y más conscientemente (ibíd., 34), así
que las enfermedades infecciosas no ejercen entre ellos una acción tan funesta
como en los subdistritos 'poco cultos'” (cursiva del autor).
*** “Los distritos de donde salen
obreros superan considerablemente a las zonas agrícolas y forestales por el
confort de su vida... La ropa de los petersburgueses es mucho más limpia,
elegante e higiénica... Se tiene a los niños más limpios, por lo que entre
ellos se encuentran con mucha menos frecuencia la sarna y otras enfermedades
cutáneas” (ibíd., 39. Conf. Las
industrias fuera de la localidad en la
provincia de Smolensk, pág. 8). “Las aldeas de donde salen
obreros a trabajar fuera se diferencian marcadamente de las sedentarias: las
viviendas, la ropa, todas las costumbres, las diversiones recuerdan más bien la
vida pequeñoburguesa que la campesina” (Las
industrias fuera de la localidad en la
provincia de Smolensk, pág. 3). En los subdistritos de la
provincia de Kostromá de donde salen obreros a trabajar fuera “en la mitad de
las casas encontraréis papel, tinta, lápices y plumas” (La región de las mujeres, págs.
67-68).
630
se está mejor”. “El trabajo y la vida en
San Petersburgo se consideran más fáciles que en la aldea.”* “A todos los habitantes de la aldea se les
llama grises y, cosa extraña,
ellos no se ofenden lo más mínimo de esta calificación, y se denominan de este
modo a sí mismos, lamentándose de que sus padres no los enviaran a estudiar a
San Petersburgo. Por lo demás, es preciso hacer la salvedad de que estos
aldeanos grises están muy lejos
de ser tan grises como en las zonas puramente agrícolas: sin darse cuenta
adoptan el aire exterior y las costumbres de los petersburgueses, la luz de la
capital llega también indirectamente a ellos.”** En la provincia de Yaroslavl (fuera de los
ejemplos de enriquecimiento) “hay otra causa que empuja a todos a marchar de
casa. Es opinión común que el hombre que no ha vivido en San Petersburgo o en
algún otro sitio, y que se ocupa de la agricultura o de algún oficio, se gana
para toda la vida el calificativo de pastor, y a un hombre así le es difícil
encontrar novia” (Resumen de la, provincia de Yaroslavl, II, 118). La
marcha a la ciudad eleva la personalidad civil del campesino, liberándole del
sinnúmero de trabas de dependencia patriarcales y personales y de estamento
que tan vigorosas son en la aldea***... “Un factor primario que apoya la
existencia del trabajo fuera del lugar es el auge de la conciencia de la
personalidad en el medio popular. La liberación de la servidumbre y la relación
que data de largos años de la parte más enérgica de la población rural con la
vida urbana, despertaron hace mucho en los campesinos de la provincia de
Yaroslavl el deseo de salvaguardar su 'yo', de salir de la situación calamitosa
y dependiente a que le condenaban las condiciones de la vida aldeana, y llegar
a una situación acomodada, independiente y honrosa... El campesino que vive
--------------
* La región de las
mujeres, págs. 26-27, 15.
** Ibíd., pág. 27.
*** Por ejemplo, a los campesinos de la
provincia de Kostromá les impulsa a inscribirse en el estamento pequeñoburgués,
entre otras cosas, el posible “castigo corporal”, que es “aún más espantoso
para el petersburgués elegantizado que para el simple habitante gris” (ibíd., 58).
631
con lo que gana fuera del lugar se
siente más libre, y también más igualado en derechos a las personas de los
otros estamentos y en otros muchos sentidos, y por eso la juventud rural tiende
más y más a ir a la ciudad” (Resumen de la provincia de Yaroslavl, II, 189-190).
La marcha a la ciudad debilita la vieja
familia patriarcal, pone a la mujer en una situación más independiente,
igualándola en derechos al hombre. “En comparación con las localidades
sedentarias, la familia de Soligálich y Chujlomá” (los distritos de la
provincia de Kostromá de donde salen más obreros) “es mucho menos
sólida no sólo en el sentido del poder patriarcal del cabeza de familia, sino
incluso de las relaciones entre los padres y los hijos, el marido y la mujer.
De los hijos enviados a San Petersburgo desde los 12 años, naturalmente, no se
puede esperar un amor intenso a los padres y un gran apego al hogar familiar;`
involuntariamente se convierten en cosmopolitas: 'donde se está bien, está la
patria'.”* “Habituada a
pasarse sin la autoridad y la ayuda del marido, la mujer de Soligálich no se
parece en absoluto a la campe-sina apocada de la zona agrícola: es
independiente, autónoma... Allí son raras excepciones las palizas y los
tormentos a las esposas... En general, la igualdad de la mujer y el hombre se
manifiesta casi en todos los aspectos.” **
Finalmente -last but not least***-, la
marcha a trabajos no agrícolas eleva el jornal no sólo de los obreros
asalariados que se van, sino también de
los que quedan.
Lo que con más relieve expresa este
hecho es el fenómeno general de que las provincias no agrícolas, que se
distinguen por un salario más elevado que las agrícolas, atraen de estas
últimas a los obreros rurales****. He aquí datos interesantes de la provincia
de Kaluga:
--------------
* lbíd., 88
** Turidícheski Véstnik, 1890, núm. 9, pág. 142.
*** “El último en la relación, pero no
en importancia.” -Ed.
**** Conf. capítulo IV, § IV (el
presente volumen, págs. 288-289.-Ed.)
632
% de los obreros Salario mensual en rublos
Grupos de distritos varones que mar-
por la proporción chan a trabajar a del
indus- del
de la salida de fuera, con relación trial que obrero
obreros a
toda la población marcha rural
masculina a trabajar
fuera
I. 38,7 9
5,9
II. 36,3 8,8
5,3
III. 32,7 8,4
4,9
“Estas cifras aclaran por completo...
los fenómenos de que: 1) los trabajos fuera del lugar influyen en el ascenso
del salario en la producción agrícola y 2) atraen a las mejores fuerzas de la
población.”* No se eleva sólo el salario en dinero, sino también el
salario real. En el grupo de distritos que por cada 100 trabajadores dan 60
obreros por lo menos que marchan a trabajar fuera, el salario medio anual del
bracero es de 69 rublos o 123 puds de centeno; en los distritos con un 40-60%
de obreros que trabajan fuera, de 64 rublos o 125 puds de centeno; en los
distritos con menos del 40% de obreros que trabajan fuera, de 59 rublos o 116
puds de centeno**. En estos mismos grupos de distritos, el tanto por ciento de
correspondencias quejándose de falta de obreros disminuye regularmente:
58%-42%-35%. En la industria transformativa el salario es mayor que en la
agricultura, y las “industrias, según opinión de muchos señores corresponsales,
favorecen el desarrollo en el medio campesino de nuevas necesidades (té, percal,
botas altas, relojes, etc.), elevan el nivel general de estas últimas y, de
este modo, influyen en el aumento de los salarios”***. He aquí un comentario
típico de un corresponsal: “La carencia” (de obreros) “es siempre completa, y
la causa es que la población suburbana está mimada, trabaja en los talleres
ferroviarios o tiene algún empleo en los mismos. La proximidad de Kaluga y los
mercados reúnen constantemente habitantes de las cercanías para la venta de
huevos, leche, etc., y emborracharse después todos
--------------
*
Sinopsis estadística de la provincia de Kaluga, correspondiente al año 1896,
sección
II, pág. 48.
** Ibíd., sección I, pág. 27.
*** Ibíd., pág. 41.
633
en las tabernas; la causa es que toda la
población trata de cobrar mucho y no hacer nada. Se considera una vergüenza vivir como obrero rural y
procuran ir a la ciudad, donde forman el proletariado y las 'compañías de oro'
(lumpenproletariado. -Ed.); la
aldea, en cambio, sufre la falta de trabajadores aptos y sanos”*. Esta
valoración de los trabajos fuera de la localidad podemos calificarla de populista con pleno derecho. El Sr.
Zhbankov, por ejemplo, señalando que no se van los trabajadores sobrantes, sino
los “necesarios”, sustituidos por agricultores forasteros, encuentra
“evidente” que “tales sustituciones mutuas son muy desfavorables”**. ¿Para
quién, oh, Sr. Zhbankov? “La vida en las capitales infunde muchos hábitos cultos de tipo inferior y la
inclinación al lujo y a la elegancia, lo que se lleva inútilmente (sic!!) mucho
dinero”***; los gastos en este lujo y demás son en su mayor parte “improductivos”
(!!)****. El Sr. Herzenstein vocifera sin rodeos acerca de la “civilización de
escaparate”, la “vida desmandada”, la “juerga desenfrenada”, la “borrachera
salvaje y el libertinaje barato”, etc.*****. Del hecho de la marcha en masa en
--------------
* Ibíd., pág. 40. Cursiva del autor.
** La
región de las mujeres, págs. 39 y 8. “¿No ejercerán también estos
auténticos agricul-tores” (los forasteros) “con sus condiciones de
vida acomodada, una influencia sensata sobre los naturales que ven la base de
su existencia no en la tierra, sino en los trabajos fuera del lugar?” (pág.
40). “Por lo demás -se lamenta el autor-, antes hemos aducido un ejemplo de
influencia inversa.” He aquí este ejemplo. Unos vecinos de la provincia de
Vólogda habían comprado tierra y vivían “con mucho acomodo”. “A mi pregunta
a un campesino de éstos de por qué, con su acomodo, había enviado al hijo a San
Petersburgo, yo recibí la respuesta siguiente: 'cierto, no somos pobres, pero
nuestra vida es muy gris, y a él, mirando a otros, le entraron deseos de
instruirse, en casa ya le gustaba estudiar'” (pág. 25). ¡Pobres populistas!
¡Cómo no lamentarse de que incluso el ejemplo de los mujiks labradores
acomodados que compran tierra es incapaz de “desilusionar” a los jóvenes que,
en su deseo de “instruirse”, escapan “del nadiel que les
asegura contra la necesidad”!
*** Influencia
de las industrias fuera de la localidad, etc., 33. Cursiva del autor.
**** Yuridícheski Véstnik, 1890, núm. 9, 138.
***** Rússkaya Misl (no Russki
Véstnik, sino Rússkaya Misl), 1887,
núm. 9, pág. 163.
634
busca de trabajo, los estadísticos de
Moscú deducen abiertamente la precisión de “medidas que disminuyan la necesidad
de los trabajos fuera del lugar”*. El Sr. Kárishev razona así acerca
de las industrias fuera del lugar: “Sólo el aumento de la tierra campesina
aprovechada hasta unas proporciones suficientes para satisfacer las más
importantes (!) necesidades de la familia puede resolver este problema -tan
serio de nuestra economía nacional!”**.
¡Y a ninguno de estos bonísimos señores
les viene a la cabeza que antes de hablar de la “solución de estos
problemas tan serios” es preciso preocuparse de la plena libertad de
traslado para los campesinos, de la libertad a renunciar a la tierra y salir
de la comunidad, de la libertad de instalarse (sin “rescate”
en dinero) en cualquier comunidad, urbana o rural, del Estado!
--------------
Así pues, el qué la población se
desplaza de la agricultura se manifiesta en Rusia en el crecimiento de las
ciudades (velado en parte por la colonización interior), de los suburbios, de
las aldeas y lugares fabriles, comerciales e industriales, así como en los
trabajos no agrícolas fuera del lugar. Todos estos procesos, que se han
desarrollado y se desarrollan con rapidez en extensión y profundidad en el
curso de la época posterior a
--------------
* Permisos
de residencia, etc., pág. 7
** Rússkoe Bogatstvo, 1896, núm. 7, pág. 18. ¡Así pues, el nadiel
debe cubrir las necesidades “más importantes”, y las otras necesidades deben
cubrirlas, al parecer, las “ocupaciones locales”, obtenidas en la misma “aldea”
que “sufre la escasez de trabajadores
aptos y sanos”!
635
III
CRECIMIENTO DEL EMPLEO DE TRABAJO ASALARIADO
En la cuestión del desarrollo del
capitalismo tiene quizá la mayor importancia el grado de difusión del trabajo
asalariado. El capitalismo es la fase de desarrollo de la producción mercantil
en la que también la fuerza de trabajo se transforma en mercancía. La tendencia
fundamental del capitalismo consiste en que toda la fuerza de trabajo de la
economía nacional se aplica a la producción únicamente después de haber sido
negociada su venta y compra por los patronos. Más arriba hemos tratado de
examinar con detalle cómo se manifestó esta tendencia en
Los vendedores de fuerza de trabajo los
proporciona la población obrera del país, que parti-cipa en la producción de
valores materiales. Se calcula que esta población asciende a cerca de
15.500.000 obreros varones adultos*. En el capítulo II se ha mostrado que el
grupo inferior de los campesinos no es otra cosa sino proletariado rural;
además se ha señalado (pág. 122, nota**) que las formas en que este
proletariado vende la fuerza de trabajo serían examinadas después. Hagamos
ahora un balance de las categorías de obreros asalariados enumeradas en la
exposición anterior: 1) obreros asalariados agrícolas. Su número se acerca a
3.500.000 (en
--------------
* La cifra de
** Véase el presente volumen, págs.
182-183. -Ed.
636
mineros y ferroviarios, que ascienden a
cerca de 1.500.000. Un total de 5.000.000 de obreros asalariados profesionales.
Siguen, 3) obreros de la construcción, cerca de 1.000.000. 4) Obreros ocupados
en la industria maderera (corte de árboles y su transformación primaria,
almadieros, etc.), en los trabajos de excavación, en el tendido de
ferrocarriles, en la carga y descarga de mercancías y, en general, toda clase
de trabajos de “peonaje” en los centros industriales. Son unos
2.000.000*. 5) Obreros ocupados en su domicilio, por los capitalistas, así como
los que trabajan por contrata en la industria transformativa no incluida en
“industria fabril”. Ascienden a unos 2.000.000.
En total, cerca de 10.000.000 de
obreros asalariados. Excluimos
de ellos aproximadamente 1/4, que corresponde a las mujeres y a los
niños**, quedan 7.500.000 obreros
asalariados adultos varones, es
decir, cerca de la mitad del total de la población masculina adulta del
país que participa en la producción de, valores materiales***. Parte de esta
enorme masa de obreros asalariados ha roto por completo con la tierra y vive
exclusivamente de la venta de la fuerza de trabajo. Aquí entra la enorme
mayoría de los obreros fabriles (e indudablemente de los mineros y
ferroviarios), y cierta parte de los de la construcción, de los que trabajan en
los
--------------
* Más arriba hemos visto que sólo los
obreros madereros se calculan en 2.000.000. El número de obreros ocupados en
las dos últimas clases de trabajos que nosotros indicamos debe ser superior al
número total de los obreros de fuera no agrícolas, pues parte de los obreros de
la construcción, peones y, en particular, obreros madereros pertenece a los
locales, y no a los obreros de fuera. Y nosotros hemos visto que el número de
obreros de fuera no agrícolas asciende por lo menos a 3.000.000.
** En la industria fabril, como hemos
visto, las mujeres y los niños son poco más de 7, del total de los obreros. En
la industria minera, de la construcción, maderera, etc., las mujeres y los
niños son muy escasos. Por el contrario, en el trabajo capitalista a domicilio
toman probablemente una parte mayor que los hombres.
*** Hagamos la salvedad, para evitar
malentendidos, de que no pretendemos ni mucho menos al carácter probatorio
estadístico exacto de estas cifras;
únicamente queremos mostrar aproximadamente la diversidad de formas del
trabajo asalariado y lo numerosos que son sus representantes.
637
barcos y de los peones; por último, una
parte no pequeña de los obreros de la manufactura capitalista y los habitantes
de los centros no agrícolas que trabajan en casa para los capitalistas. Otra
parte, grande, no ha roto aún con la tierra, parcialmente cubre sus gastos con
los productos de su hacienda agrícola, una parcela minúscula, y forma, por
tanto, el tipo de obrero asalariado con nadiel que tratamos de describir con
detalle en el capítulo II. En la exposición anterior se ha mostrado ya que toda
esta masa enorme de obreros asalariados se formó, principalmente, en la época
posterior a
Es importante subrayar la entidad de
nuestra conclusión en lo que respecta a la superpobla-ción relativa (o al
contingente del ejército de reserva de los desocupados) creada por el
capitalismo. Los datos concernientes al número total de los obreros asalariados
en todas las ramas de la economía nacional descubren con especial evidencia el
error básico de la economía populista al particular. Como hemos tenido ya
oportunidad de señalar en otro sitio (Estudios, págs. 38-42*), este error consiste en que los economistas
populistas (los señores V. V., N. –on y otros), que han hablado mucho de la
“liberación” de los obreros por el capi-talismo, no han pensado siquiera en
investigar las formas concretas de la superpoblación capitalista en Rusia;
después, en que no han comprendido en absoluto la necesidad de la enorme masa
de los obreros de reserva para la propia existencia y el desarrollo de nuestro capitalismo. Mediante palabras
doloridas y cálculos curiosos acerca del número de obreros “fabriles”**
han
--------------
* Véase O. C., t. 2, págs. 173-180. -Ed.
** Recordemos las consideraciones del
Sr. N. –on sobre el “puñado” de obreros, así como el cálculo siguiente, en
verdad clásico, del Sr. V. V. (Ensayos de
economía teórica, pág. 131). En las 50 provincias de
638
convertido una de las condiciones
fundamentales del desarrollo del capitalismo en prueba de que el capitalismo es
imposible, equivocado, carece de terreno propicio, etc. En realidad, el
capitalismo ruso no habría podido nunca desarrollarse hasta la altura actual,
no habría podido subsistir ni un año, si la expropiación de los pequeños
productores no hubiese creado una masa de millones de obreros asalariados,
dispuestos, a la primera llamada, a satisfacer la demanda máxima de los
patronos en la agricultura, en la industria maderera y de la construcción, en
el comercio, en las industrias transformativa, minera, del transporte, etc.
Decimos la demanda máxima porque el capitalismo puede desarrollarse únicamente
a saltos, y, por consiguiente, el número de productores que necesitan vender la
fuerza de trabajo debe ser siempre superior a la demanda media de obreros por
parte del capitalismo. Si nosotros hemos calculado ahora el número general de
las distintas categorías de obreros asalariados, con ello no hemos querido
decir en modo alguno que el capitalismo esté en condiciones de darles ocupación
permanente a todos ellos. Tal permanencia de ocupación no existe ni puede
existir en la sociedad capitalista, sea cual sea la categoría de obreros
asalariados que tomemos. Determinada parte de los millones de obreros errantes
y sedentarios queda siempre en la reserva de los desempleados, y esta reserva,
bien aumenta hasta proporciones enormes en los años de las crisis, o cuando
decae una u otra industria en cierta zona, o con una ampliación especialmente
rápida de la producción maquinizada, que desplaza a los obreros, bien desciende
al mínimo, provocando incluso la “escasez” de obreros de que a
menudo se lamentan los patronos de ciertas ramas de la industria en algunos
años y en ciertas zonas del país. Es imposible determinar, aunque sea
aproximadamente, el
--------------
capitalista” ocupará el doble de brazos
(el 13,3% en vez del 7,6%, mientras que el 86,7% restante de la población
“quedará sólo con sus tierras y estará parado durante medio año”). Al parecer,
los comentarios no harían más que debilitar la impresión que produce este
notable ejemplillo de ciencia económica y estadística económica.
639
número de desempleados por año medio a
consecuencia de la falta completa de datos esta-dísticos más o menos seguros;
pero es indudable que este número debe ser muy grande; así lo atestiguan
igualmente las enormes oscilaciones de la industria, el comercio y la
agricultura capitalistas, oscilaciones que más arriba se han señalado
repetidas veces, y los déficits habituales en los presupuestos de los campesinos
de los grupos inferiores que indica la estadística de los zemstvos. El aumento
del número de campesinos empujados a las filas del proletariado industrial y
rural, y el aumento de la demanda de trabajo asalariado son dos caras de una
misma medalla. Con relación a las formas del trabajo asalariado, son diversas
en el más alto grado en la sociedad capitalista,
envuelta por todos los lados por los restos y las instituciones del
régimen precapitalista. Sería un error profundo pasar por alto esta diversidad;
sin embargo, en este error caen quienes razonan, como el Sr. V. V., que el
capitalismo “se ha encerrado en un rincón de un millón o un millón y medio de
obreros y no sale de él”*. En lugar del capitalismo, aquí se presenta sola la
gran industria maquinizada. Pero ¡qué arbitraria y artificialmente se delimita
aquí a este millón y medio de obreros en un “rincón” especial, que
supuestamente no está ligado por nada a los demás dominios del trabajo
asalariado! En realidad, esta ligazón es muy íntima, y para caracterizarla
basta remitirse a los dos rasgos fundamentales del régimen económico
contemporáneo. En primer lugar, la base de este régimen es la economía
monetaria. El “poder del dinero” se manifiesta con plena fuerza
tanto en la industria como en la agricultura, en la ciudad como en el campo,
pero sólo en la gran industria maquinizada alcanza un desarrollo completo,
desplaza en absoluto los restos de la economía patriarcal, se concentra en un
pequeño número de instituciones gigantescas (los bancos), se liga de modo
directo con la gran producción social. En segundo lugar, la base del régimen
económico contemporáneo es la compraventa de
--------------
*
Nóvoe Slovo, 1896, núm. 6, pág.
21.
640
fuerza de trabajo. Tomad incluso a los
productores más pequeños en la agricultura o en la industria y veréis que es
una excepción aquel que no sea contratado o no contrate a otros. Mas estas
relaciones igualmente sólo alcanzan el pleno desarrollo y la separación
completa de las anteriores formas de la economía en la gran industria
maquinizada. Por ello, ese “rincón” que parece a algún populista tan
insignificante, encarna en realidad la quintaesencia de las rela-ciones
sociales contemporáneas, y la población de este “rincón”, es decir, el
proletariado, es, en el sentido literal de la palabra, sólo la primera fila, la
vanguardia de toda la masa de trabajadores y explotados*. Por ello, únicamente
examinando todo el régimen económico contemporáneo desde el punto de vista de
las relaciones formadas en ese “rincón” se puede comprender las relaciones
fundamentales entre los distintos grupos de personas que participan en la
producción y, por consiguiente, advertir la orientación fundamental de
desarrollo del régimen dado. Por el contrario, a quien se aparta de este
“rincón” y examina los fenómenos económicos desde el punto de vista de las
relaciones de la pequeña producción patriarcal, el curso de la historia le
convierte, o en un soñador ingenuo, o en un ideólogo de la pequeña burguesía y
los agrarios.
--------------
*
Mutatis mutandis (con los cambios correspondientes.-Ed.), sobre la relación entre los trabajadores asalariados en la
gran industria maquinizada y los restantes obreros asalariados puede decirse lo
mismo que expresan los esposos Webb de la relación entre los tradeu-nionistas
de Inglaterra y los no tradeunionistas. “Los miembros de las
tradeuniones forman cerca del 4% de la población... Las tradeuniones cuentan en
sus filas cerca del 20% de los trabajadores varones adultos que viven del
trabajo físico.” Pero “Die Gewerkschaftler... záhlen... in er Regel die Elite
des Gewerbes in ihren Reihen. Der moralische und geistige Einfluss, den sie auf
die Masse ihrer Berufsgenossen ausüben, steht deshalb ausser jedem Verháltniss
zu ihrer numerischen Stärke” (S.&. B. Webb. Die Geschichte des britischen Trade Unionismus,
Stuttgart, Dietz, 1895, S.S. 363, 365, 381) (“En las tradeuniones
entran, por regla general, los grupos más selectos de obreros de cada rama de
la industria. Su influencia moral y espiritual sobre la masa restante de
obreros es, por ello, completamente desproporcionada a su número” (S. y B.
Webb. Historia del tradeunionismo británico, Stuttgart,
Dietz, 1895, págs. 363, 365, 381). -Ed.]
641
IV.
FORMACION DEL MERCADO INTERIOR PARA
Para resumir los datos aducidos al
particular en la exposición anterior, nos limitaremos a dar un cuadro del
desplazamiento de los obreros en
Los desplazamientos más importantes de
los obreros agrícolas son los siguientes: 1) De las provincias
.agrícolas centrales a las zonas periféricas meridionales y orientales. 2) De
las provincias de tierras negras septentrionales a las provincias de tierras
negras meridionales, de las que, a su vez, marchan obreros a las zonas
periféricas (conf. capítulo 111, § IX y §
X)**. 3) De las provincias agrícolas centrales a las provincias
industriales (conf. capítulo IV, § IV)***. 4) De las provincias agrícolas centrales
y sudoccidentales a la zona de las plantaciones de remolacha (aquí acuden, en
parte, incluso obreros de Galitzia).
Desplazamientos más importantes de obreros
no agrícolas: 1) A las capitales y ciudades grandes, especialmente de las
provincias no agrícolas, pero también, en grado considerable, de las agrícolas.
2) A la zona industrial, a las
--------------
* Datos agrícolas y estadísticos
según materiales obtenidos de
los labradores, fascic. V. El
trabajo asalariado en las propiedades privadas
y la migración de obreros en relación con el panorama
estadístico y económico de
** Véase el presente volumen, págs. 250
y 256.-Ed.
*** Ibíd., págs. 288-289. -Ed.
642
fábricas de las provincias de Vladimir,
Yaroslavl y otras de las mismas zonas. 3) Desplaza-miento hacia los nuevos
centros de la industria o hacia sus nuevas ramas, a los centros de la industria
no fabril, etc. Aquí entra el desplazamiento: a) a las fábricas de azúcar de
remolacha de las provincias sudoccidentales; b) a la zona minera meridional; c)
a los trabajos portuarios (a Odesa, Rostov
del Don, Riga, etc) ; d) a la extracción de turba en la provincia de
Vladimir y otras; e) a la zona de industria minera de los Urales; f) a las
pesquerías (a Astrajan, a los mares Negro y Azov, etc.); g) a los trabajos en
los barcos, de navegación, al corte y transporte de madera por los ríos, etc.;
h) a los trabajos ferroviarios, etc.
Tales son los desplazamientos
principales de los obreros que los corresponsales-patronos señalan como los que
ejercen una influencia más o menos sensible en las condiciones de la contrata
de los obreros en las distintas regiones. Para que se vea más claramente la
impor-tancia de estos desplazamientos comparemos con ellos los datos de los
salarios en las distintas zonas de afluencia y marcha de obreros. Limitándonos
a 28 provincias de
--------------
* Se excluyen las otras provincias para
no complicar la exposición con datos que no dan nada nuevo al asunto examinado;
además que las provincias restantes, o están al margen de los desplazamientos
principales, en masa, de los obreros (Urales, el Norte) o se distinguen por
peculiaridades etnográficas y jurídico-administrativas (provincias del
Baltico, provincias incluidas en la zona de residencia legal de los judíos,
las bielorrusas y otras). Los datos proceden de la publicación antes citada.
Las cifras del salario son la media de las dadas por provincia; el salario de
verano del jornalero es la media de tres períodos: siembra, siega de heno y
recogida de la cosecha. En las zonas (1-6) han entrado las provincias
siguientes: 1) Táurida, Besarabia y del Don; 2) Jersón, Ekaterinoslav, Samara,
Sarátov y Orenburgo; 3) Simbirsk, Vorónezh y Járkov; 4) Kazán, Penza, Tambov,
Riazán, Tula, Oriol y Kursk; 5) Pskov, Nóvgorod, Kaluga, Kostromá, Tver y
Nizhni Nóvgorod; 6) San Petersburgo, Moscú, Yaroslavl y Vladimir.
643
644
Este cuadro nos muestra palmariamente la
base del proceso que crea el mercado interior para la fuerza de trabajo y, por
consiguiente, el mercado interior para el capitalismo. Dos zonas principales, las más desarrolladas en el sentido
capitalista, atraen a la masa de los obreros: la zona del capitalismo agrícola
(regiones periféricas meridionales y orientales) y la zona del capitalismo
industrial (provincias de las capitales y las industriales). El salario más
bajo corresponde a la zona de salida, a las provincias agrícolas centrales, que
se distinguen por el menor desarrollo del capitalismo, tanto en la agricultura
como en la industria*, en cambio, en las zonas de afluencia el salario se eleva
para toda clase de trabajos, se eleva también la proporción entre el pago en
dinero y todo el salario, es decir, aumenta la economía monetaria a cuenta de
la natural. Las zonas intermedias, que se encuentran entre las de mayor
afluencia (y de mayor salario) y las de salida (y de menor salario) muestran el
reemplazo mutuo de obreros que señalamos antes: los obreros marchan en tal
cantidad que en los lugares de salida se siente la escasez de ellos, lo que
atrae a otros de las provincias más “baratas”.
En el fondo, el proceso bilateral que
ofrece nuestro cuadro de desplazamiento de la población de la agricultura a la
industria (industrialización de la población) y de desarrollo de la
agri-cultura comercial e industrial, capitalista (industrialización de la
agricultura) resume todo lo expuesto antes
sobre la formación del mercado interior para la sociedad capitalista.
El mercado interior para el capitalismo se crea precisamente con el desarrollo
paralelo del
--------------
* Así pues, los campesinos huyen en masa
de las regiones con las relaciones económicas más patriarcales, en las que más
se conservan el pago en trabajo y las formas primitivas de la industria,
marchando a las regiones que se distinguen por una descomposición completa de
los “pilares”. Escapan de la “producción popular”, sin oír el coro de voces de
la “sociedad” que les persigue. Y en este coro se destacan netamente
dos voces: “¡poco sujetos!”, ruge amenazador el Sobakévitch'“ de las centurias
negras. “Su nadiel es insuficiente”, le corrige cortésmente el demócrata
constitucionalista Manflov
645
capitalismo en la agricultura y en la
industria*, con la formación de la clase de los patronos rurales e
industriales, por una parte, y de los obreros asalariados rurales e
industriales, por otra parte. Los torrentes principales del movimiento de los
obreros muestran las formas principales de este proceso, pero no todas ni mucho
menos; en la exposición anterior se ha mostrado que las formas de este proceso
son diversas en la hacienda campesina y en la terrateniente, son diversas en
las distintas zonas de la agricultura comercial, son distintas en las diversas
fases del desarrollo capitalista de la industria, etc.
Hasta qué punto han deformado y
confundido este proceso los representantes de nuestra economía populista lo
muestra con especial claridad el § VI de la segunda sección de Ensayos, del Sr. N –on, que lleva un
título significativo: Influencia de la
redistribución de las fuerzas productivas sociales en la situación económica de
la población agrícola. He aquí cómo se imagina el Sr. N –on esta
“redistribución”: “En la sociedad... capitalista cada aumento de la fuerza
productiva del trabajo acarrea la 'liberación' del
correspondiente número de obreros, obligados a buscarse cualquier otro trabajo;
y como esto ocurre en todas las ramas de la producción y esta `liberación'
se opera en toda la superficie de la sociedad capitalista, no les queda más
recurso que acudir al instrumento de producción del que hasta ahora no están
desprovistos, es decir, a la tierra” (pág. 126)... “Nuestros
campesinos no están desprovistos de tierra, por eso dirigen precisamente a ella
sus fuerzas. Al perder el trabajo en la fábrica o al verse obligados a
--------------
* La economía teórica ha dejado sentada
hace tiempo esta sencilla verdad. Sin hablar ya de Marx, quien señaló
directamente el desarrollo del capitalismo en la agricultura como un proceso
que crea “mercado interior para el capital industrial” (Das Kapital, I2, S. 776, cap.
24, p. 5)143, nos remitiremos a Adam Smith. En el capítulo XI del
libro I y en el capítulo IV del libro III
de An Inquiry into the Nature and Causes
of the Wealth of Nations, señaló los rasgos más característicos del
desarrollo de la agricultura capitalista e indicó el paralelismo de este
proceso con el proceso de crecimiento de las ciudades y de desarrollo de la
industria.
646
abandonar sus ocupaciones domésticas
auxiliares, no ven otra salida que dedicarse a una explotación reforzada de la
tierra. Todas las compilaciones estadísticas de los zemstvos dejan constancia
del hecho de la ampliación de los labrantíos...” (128).
Como se ve, el Sr. N. –on conoce un
capitalismo completamente especial, que no ha existido nunca en ningún sitio y
que no ha podido concebir ninguno de los economistas teóricos. ''El
capitalismo del Sr. N. –on no desplaza a la población de la agricultura hacia
la industria, no divide a los agricultores en clases contrapuestas. Todo lo
contrario. El capitalismo “libera” a los obreros de la industria, y
a “ellos” no les resta más que acudir a la tierra, pues ¡¡“nuestros
campesinos no están desprovistos de tierra”!! La base de esta teoría, que “redistribuye”
originalmente en poético desorden todos los procesos del desarrollo
capitalista, la constituyen simples métodos, comunes al populismo, que hemos
analizado con detalle en nuestra expo-sición anterior: la mezcla de la
burguesía campesina y del proletariado rural, el cerrar los ojos al auge de la
agricultura comercial, los cuentos de que las industrias “populares”
“kustares” no están ligadas a la “industria fabril” “capitalista”,
suplantando de este modo el análisis de las formas consecutivas y las diversas
manifestaciones del capitalismo en la industria.
V.
IMPORTANCIA DE
¿MERCADO
INTERIOR O EXTERIOR?
En el capítulo primero se señaló lo
erróneo de la teoría que liga la cuestión del mercado exterior para el
capitalismo con la cuestión de la realización del producto (pág. 25* y
siguientes). La necesidad del mercado exterior para el capitalismo no se
explica en modo alguno por la imposibilidad de realizar el producto en el
mercado interior, sino por la circunstancia de que el capitalismo no es capaz
de repetir
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 54 y
siguientes. -Ed.
647
unos mismos procesos de producción en
las proporciones anteriores, en condiciones inva-riables (como ocurría en los
regímenes precapitalistas) ; por la circunstancia de que conduce
inevitablemente a un auge ilimitado de la producción, que sobrepasa los
límites viejos y estrechos de las anteriores unidades económicas. Con la
desigualdad de desarrollo propia del capitalismo, una rama de la producción
sobrepasa a las otras y trata de rebasar los límites de la vieja zona de
relaciones económicas. Tomemos, por ejemplo, la industria textil a principios
de la época posterior a
648
la zona vieja, buscarán mercado en otra
zona, o en otros países, o en las colonias del país viejo.
Pero ¿qué es colonia en el sentido de la
economía política? Más arriba se ha señalado ya que, según Marx, los caracteres
fundamentales de este concepto son los siguientes: 1) existencia de tierras no
ocupadas, libres, de fácil acceso para los colonos; 2) existencia de la
división mundial del trabajo ya formada, de un mercado mundial, gracias al cual
las colonias puedan especializarse en la producción en masa de productos
agrícolas, recibiendo a cambio de ellos artículos industriales fabricados, “que
en otras condiciones tendrían que preparar ellas mismas” (ver más arriba, pág.
189*, nota, cap. IV, § II). En el lugar correspondiente se habló ya de que las
regiones periféricas meridionales y orientales de
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 275. -Ed.
** “...Gracias exclusivamente
a ellas, gracias a estas formas populares de producción y basándose en ellas,
se colonizó y pobló toda
*** Conf. artículos del Sr. P. Semiónov
en Véstnik Finánsov, 1897, núm. 21,
y de V. Mijailovski en Nóvoe Slovo, junio de
1897.
649
asalariados rurales de Rusia. Por otra
parte, se fueron desplazando las seculares industrias indígenas “kustares”,
que decayeron con la competencia de los artículos fabricados proce-dentes de
Moscú. Decayó la vieja producción de armas con la competencia de los artículos
llegados de Tula y Bélgica, decayó la producción primitiva del hierro con la
competencia del producto enviado de Rusia, así como las industrias kustares del
cobre, oro v plata, arcilla, sebo y sosa, cuero, etc.*. Todos estos productos
se producían de un modo más barato en las fábricas rusas que enviaban sus
artículos al Cáucaso. Decayó la producción de copas de cuerno a consecuencia de
la decadencia del régimen feudal en Georgia y de sus históricos banquetes,
decayó la industria de gorros a consecuencia del cambio del traje asiático por
el europeo, decayó la producción de odres y jarros para el vino local, que por
vez primera empezó a ponerse en venta (desarrollando la industria tonelera) y
que conquistó, a su vez, el mercado ruso. El capitalismo ruso enrolaba de este
modo al Cáucaso en el intercambio mundial de mercancías, nivelando sus
peculiaridades locales -restos del antiguo encastilla-miento patriarcal-, creándose un mercado para sus fábricas.
El país, escasamente poblado en el comienzo del período que sigue a
--------------
* Véanse los artículos de K. Jatísov en
el II tomo de Informes y estudios relativos a las industria
kustares y de
P. Ostriakov en el fascíc. V de Trabajos de la comisión de kustares.
650
Cáucaso creció de 350.000 habitantes en
Así pues, se plantea naturalmente la
pregunta: ¿dónde está la frontera entre el mercado interior y el exterior?
Tomar la frontera política del Estado sería una solución demasiado mecánica; y
además ¿sería eso una solución? Si Asia Central es mercado interior, y Persia,
mercado exterior, ¿dónde incluir Jiva y Bujará? Si Siberia es mercado interior
y China lo es exterior, ¿dónde incluir Manchuria? Estas cuestiones no tienen
gran importancia. Lo impor-tante es que el capitalismo no puede subsistir y
desarrollarse sin una ampliación constante de la esfera de su dominio, sin
colonizar nuevos países y enrolar los países viejos no capitalistas en el
torbellino de la economía mundial. Y esta peculiaridad del capitalismo se ha
manifes-tado y sigue manifestándose con enorme fuerza en
Por consiguiente, el proceso de
formación del mercado para el capitalismo ofrece dos aspec-tos, a saber: el
desarrollo del capitalismo en profundidad, es decir, un mayor crecimiento de la
agricultura capitalista y de la industria capitalista en un territorio dado,
determinado y cerrado, y el desarrollo del capitalismo en extensión, es decir,
la difusión de la esfera de dominio del capitalismo a nuevos territorios. Según
el plan de la presente obra, nos hemos limitado casi exclusivamente al primer
aspecto del proceso, y por ello consideramos especialmente nece-sario recalcar
aquí que su otro aspecto tiene una importancia extraordinariamente grande. Un
estudio más o menos completo del proceso de colonización de las zonas
periféricas y de la ampliación del territorio ruso desde el punto de vista del
desarrollo del capitalismo requeriría una obra especial. Nos basta señalar aquí
que Rusia se encuentra en unas condiciones espe-cialmente favorables en
relación con otros países capitalistas a consecuencia de la abundancia de
651
tierras libres y accesibles a la
colonización en su periferia*. Sin hablar ya de
--------------
* La circunstancia señalada en el texto
tiene también otro aspecto. El desarrollo del capita-lismo en profundidad en el
territorio viejo, poblado de antaño, se frena a consecuencia de la colonización
de las zonas periféricas. La solución de las
contradicciones propias del capitalismo y engendradas por él se ve
aplazada provisionalmente como resultado de que el capitalismo puede
desarrollarse con facilidad en extensión. Por ejemplo, la existencia
simultánea de las formas más adelantadas de la industria y de las formas
semimedievales de la agricultura es, indudablemente, una contradicción. Si el
capitalismo ruso no tuviese donde extenderse fuera del territorio ocupado ya
al comienzo de la época posterior a
** Las
fuerzas productivas XX, 12.
652
VI. LA
“MISION” DEL CAPITALISMO
Para terminar, nos resta hacer un
balance de lo que en la literatura ha recibido el nombre de cuestión de la
“misión” del capitalismo, es decir, de su papel histórico en el desarrollo
económico de Rusia. El reconocimiento del carácter progresivo de este papel es
del todo compatible (como nos hemos esforzado en mostrar detalladamente en cada
fase de nuestra exposición de los hechos) con el reconocimiento pleno de los
aspectos negativos y sombríos del capitalismo, con el reconocimiento pleno de
las contradicciones sociales profundas y múltiples inevitablemente propias del
capitalismo, contradicciones que ponen de manifiesto el carácter históricamente
transitorio de este régimen económico. Precisamente los populistas -que tratan
con todas las fuerzas de presentar la cosa como si el reconocer el carácter
histórico progresivo del capitalismo significase ser su apologista-,
precisamente los populistas pecan de valorar insuficientemente (y a veces hasta
de callar) las contradicciones más profundas del capitalismo ruso, velando la
diferenciación de los campesinos, el carácter capitalista de la evolución de
nuestra agricultura, la formación de la clase de los trabajadores asalariados
rurales e industriales con nadiel, velando el completo predominio de las formas
inferiores y peores del capitalismo en la cacareada industria “kustar”.
El papel histórico progresivo del
capitalismo puede resumirse en dos breves tesis: aumento de las fuerzas productivas
del trabajo social y socialización de éste. Pero estos dos hechos apa-recen en
procesos muy diversos en los distintos terrenos de la economía nacional.
El desarrollo de las fuerzas productivas
del trabajo social se observa con pleno relieve únicamente en la época de la
gran industria maquinizada. Hasta esta fase superior del capitalismo se
conservaban aún la producción manual y la técnica primitiva, que progresaba por
una vía puramente espontánea y con extraordinaria lentitud. La época posterior
a
653
sentido de las épocas anteriores de la
historia rusa.
Otra peculiaridad del desarrollo de las
fuerzas producti‑
--------------
* “Veamos... lo que podría traernos el
desarrollo ulterior del capitalismo incluso en el caso en que consiguiéramos
hundir a Inglaterra en el mar y ocupar su puesto” (Sr. N.
–on, Ensayos, 210). En la industria de tejido de algodón
de Inglaterra y Norteamérica, que cubre 2/3
del consumo mundial, hay ocupadas, en total, algo más de 600.000 personas.
“Y resulta que aun en el caso de que obtuviésemos una parte importantísima del
mercado mundial... el capita-lismo no estaría en condiciones de explotar toda la
masa de fuerza de trabajo a la que ahora priva constantemente de ocupación.
¿Qué significan, en efecto, unos 600.000 obreros ingleses y norteamericanos comparados con
los millones de campesinos que permanecen meses enteros sin ocupación alguna?”
(211).
“Hasta ahora había historia, pero ya no
existe.” Hasta ahora, cada paso en el desarrollo del capitalismo en
la industria textil iba acompañado de la diferenciación de los campesinos, del
auge de la agricultura comercial y del capitalismo agrícola, de un
desplazamiento de la población de la agricultura a la industria, de la marcha
de “millones de campesinos” a los trabajos de construcción,
madereros y toda otra clase de trabajos no agrícolas por contrata, del traslado
de masa del pueblo a las zonas periféricas y de la transformación de estas
zonas en mercado para el capitalismo. ¡Pero todo esto ocurría sólo hasta ahora,
ahora ya no se da nada semejante!
654
vas sociales por el capitalismo consiste
en que el incremento de los medios de producción (del consumo productivo)
sobrepasa con mucho el incremento del consumo personal: hemos señalado
repetidas veces cómo se manifiesta esto en la agricultura y en la industria.
Esta peculiaridad se desprende de las leyes generales de la realización del
producto en la sociedad capitalista y se encuentra en plena correspondencia con
la naturaleza antagónica de esta sociedad*.
La socialización del trabajo por el
capitalismo se manifiesta en los siguientes procesos. En primer lugar, el
ascenso mismo de la producción mercantil destruye la dispersión de las pequeñas
unidades económicas, propia de la economía natural, y enrola los pequeños
mer-cados locales en un enorme mercado nacional (y después mundial). La
producción para sí se transforma en producción para toda la sociedad, y cuanto
más desarrollado está el capitalismo, más fuerte es la contradicción entre este
carácter colectivo de la producción y el carácter individual de la apropiación.
En segundo lugar, el capitalismo crea, en vez de la anterior
--------------
* El pasar por alto la importancia de
los medios de producción y la actitud poco escrupulosa hacia la “estadística”
han originado la siguiente afirmación del Sr.
N. –on, que no resiste ninguna
crítica: “...toda (!) la producción capitalista en la industria
transformativa, en el mejor de los casos, produce nuevos valores que de ningún
modo pasan de 400.000.000 ó 500.000.000 de rublos” (Ensayos, 328). El Sr. N. –on
basa estos cálculos en los datos de la recaudación del impuesto directo del
tres por ciento y del impuesto suplementario a prorrateo, sin pensar en si
semejantes datos pueden abarcar “toda la producción capitalista en la industria
transformativa”. Más aún, toma datos que no abarcan (según sus palabras) a la
industria minera, y, sin embargo, incluye entre los “nuevos valores” sólo la
plusvalía y el capital variable. Nuestro teórico ha olvidado que también el
capital constante, en aquellas ramas de la industria que producen objetos de
consumo personal, es para la sociedad un
valor nuevo, que se trueca en capital variable y plusvalía de las ramas de la
industria que fabrican medios de producción (industria minera, de la
construcción, maderera, de tendido de ferrocarriles, etc.). Si el Sr. N. –on no
confundiese el número de obreros “fabriles” con el número total de obreros
ocupados de un modo capitalista en la industria transformativa, podría advertir
fácilmente lo erróneo de sus cálculos.
655
dispersión de la producción, una
concentración de ésta nunca vista antes, tanto en la agri-cultura como en la
industria. Esta es la manifestación más clara y de más relieve de la
peculiaridad del capitalismo que nos ocupa, pero no es, ni mucho menos, la única.
En tercer lugar, el capitalismo desplaza las formas de dependencia personal que
eran atributo inse-parable de los sistemas de economía precedentes. En Rusia,
el carácter progresivo del capitalismo en este sentido se manifiesta con
especial vigor, pues la dependencia personal del productor existía en nuestro
país (y en parte sigue existiendo aún) no sólo en la agricultura, sino también
en la industria transformativa (“fábricas” con trabajo de los
siervos), en la industria minera, en la industria pesquera * y en otras. En
comparación con el trabajo del campesino dependiente o sometido a explotación
usuraria, el trabajo del obrero asalariado es un fenómeno progresivo en todos
los terrenos de la economía nacional. En cuarto lugar, el capitalismo crea
forzosamente la movilidad de la población, que no se requería con los sistemas
anteriores de economía social y era imposible en ellas en proporciones más o
menos grandes. En quinto lugar, el capitalismo disminuye permanentemente la
parte de la población ocupada en la agricultura (en la que siempre reinan las
formas más atrasadas de las relaciones económico-sociales), aumenta el número
de grandes centros
--------------
* Por ejemplo, en las costas de
Múrmansk, uno de los centros principales de la industria pesquera rusa, la
forma de las relaciones económicas “tradicional” y verdaderamente
“consagrada por los siglos” era el “pokrut145, que cuajó ya por
completo en el siglo XVII y casi no cambió hasta el último tiempo. “Las
relaciones de los trabajadores sometidos al “pokrut” con sus patronos no se
limitan sólo a la temporada en que están ocupados en la pesca: al contrario,
abarcan toda la vida de estos hombres, que se encuentran en eterna dependencia
económica de sus amos” (Compilación de materiales sobre los arteles en Rusia, fascíc.
2, San Petersburgo, 1874, pág.
33). Felizmente, también en esta rama se distingue el capitalismo, al parecer,
por “una actitud despectiva hacia su propio pasado histórico”. “El monopolio...
es sustituido por la organización capitalista de la industria con obreros
asalariados” (Las fuerzas productivas, V, págs. 2-4).
656
industriales. En sexto lugar, la
sociedad capitalista aumenta la necesidad de la población de asociarse, de
agruparse y da a estas agrupaciones un carácter especial en comparación con
las agrupaciones de tiempos anteriores. Al romper las uniones estrechas,
locales, estamentales de la sociedad medieval, al crear una competencia
encarnizada, el capitalismo, al mismo tiempo, escinde toda la sociedad en
grandes grupos de personas, que ocupan una situación distinta en la producción,
y da un enorme impulso a la asociación dentro de cada uno de estos grupos*. En
séptimo lugar, todos los cambios indicados que en el viejo régimen económico
origina el capitalismo conducen también inevitablemente a un cambio de la
fisonomía espiritual de la población. El carácter de desarrollo económico a
saltos, la transformación rápida de los modos de producción y la concentración
enorme de ésta, la desaparición de toda clase de formas de la dependencia
personal y del carácter patriarcal en las relaciones, la movilidad de la población,
la influencia de los grandes centros industriales, etc.: todo esto no puede por
menos de llevar a un cambio profundo del propio carácter de los productores, y
nosotros hemos tenido ya ocasión de señalar las observaciones correspondientes
de los investigadores rusos.
Dirigiéndonos a la economía populista,
con cuyos representantes hemos tenido que polemizar constantemente, podemos
resumir las causas de nuestro desacuerdo con ellos del modo siguiente. En
primer lugar, no podemos por menos de reconocer que los populistas tienen una
concepción indiscutiblemente errónea de cómo marcha precisamente el proceso de
desarrollo del capitalismo que se está operando en Rusia, así como del régimen
de las relaciones eco-nómicas que precedió en Rusia al capitalismo, siendo en
especial importante desde nuestro punto de vista el hecho de que pasen por alto
las contradicciones capitalistas en el régimen de la economía campesina (tanto
agrícola como industrial).
--------------
* Conf. Estudios, pág. 91, nota 85; pág. 198. (Véase O.
C., t. 2, págs.
245 y 442-444. -Ed.)
CUADRO muy grande
657
Sigamos: con respecto a la lentitud o la
rapidez del desarrollo del capitalismo en Rusia, todo depende de con qué
comparemos este desarrollo. Si comparamos la época precapitalista de Rusia con
la capitalista (y precisamente ello es necesario para resolver con acierto la
cuestión), habrá que reconocer que el desarrollo de la economía nacional es
extraordinaria-mente rápido con el capitalismo. Si comparamos, en cambio, la
rapidez dada de desarrollo con la que sería posible atendido el nivel moderno
de la técnica y la cultura en general, habrá que reconocer que el desarrollo
dado del capitalismo en Rusia es, en efecto, lento. Y no puede por menos de
serlo, pues en ningún país capitalista se han salvado con tanta abundancia las
instituciones del pasado, incompatibles con el capitalismo, que frenan su
desarrollo y empeoran sin medida la situación de los productores, los cuales
“sufren tanto a causa del capitalismo como a causa del insuficiente desarrollo
del capitalismo”146. Por último, la causa casi más profunda del
desacuerdo con los populistas es la diferencia de concepciones básicas sobre
los procesos económico-sociales. Al estudiar estos últimos, el populista extrae
de ordinario unas u otras conclusiones moralizadoras; no mira los distintos
grupos de personas que participan en la producción como creadores de unas u
otras formas de vida; no se plantea el objetivo de ofrecer todo el conjunto de
las relaciones económico-sociales como resultado de las relaciones mutuas
entre estos grupos, que tienen diferentes intereses y diferentes papeles
históricos... Si el autor de estas líneas ha conseguido dar algún material para
poner en claro estas cuestiones, puede considerar que su trabajo no ha sido
vano.
--------------
658
659
Observaciones
1) Aquí están resumidos los datos de la
industria fabril de
2) Las 34 industrias de que se dan
informes de
--------------
660
661
662
663
V. I.
LENIN
UNA
CRÍTICA NO CRÍTICA
(Con motivo del artículo del Sr. P.
SKVORTSOV, El fetichismo mercantil en Naúchnoe Obozrenie; núm. 12 de 1899)147
Escrito en marzo de 1990
665
667
“Júpiter se enfada”... De antaño se
conoce que este espectáculo es muy divertido y que la ira del temible tonante
no provoca en realidad más que risa. Otra confirmación de esta vieja verdad la
ha dado el Sr. Skvortsov, que se ha lanzado con un cúmulo de las expresiones de
“enfado” más selectas contra mi libro sobre el proceso de formación del mercado
interior para el capitalismo ruso.
I
“Para presentar el proceso en su
conjunto -me adoctrina majestuosamente el Sr. Skvortsov- es necesario exponer
la concepción que uno tiene del modo capitalista de producción; en cambio es
completamente superfluo limitarse a referencias a la teoría de la realización.”
Por qué son “superfluas” las referencias a la teoría del mercado interior en un
libro consagrado al análisis de los datos del mercado interior, lo guarda en
secreto nuestro temible Júpiter, quien por “exposición de su concepción”
“comprende”... citas de El Capital,
la mitad de ellas no relacionadas con el asunto. “Puede reprochársele al autor
la contradicción dialéctica” ( luna
pequeña muestra del ingenio del Sr. Skvortsov!) “de que habiéndose planteado el
objetivo de examinar la cuestión” (como se forma el mercado interior para el
capitalismo ruso) “llega, después de las
referencias a la teoría, a la conclusión de que esta cuestión no existe en
668
absoluto”. El Sr. Skvortsov se muestra
tan satisfecho de esta observación suya que la repite varias veces, sin ver o
sin querer ver, que se basa en un burdo error. Yo tengo dicho al final del
primer capítulo que la “cuestión del mercado interior no existe en modo alguno como problema separado e independiente, no
supeditado al grado de desarrollo del capitalismo (29)*. Y qué, ¿no está de
acuerdo con ello el crítico? Está de acuerdo, pues una página antes califica de
“justa” mi indicación. Y si es así, ¿a santo de qué alborota y trata de
eliminar de mi conclusión su parte más sustancial? También esto se queda en
misterio. Al final del capítulo teórico de introducción, señalo directamente el
tema que me interesa: “el problema de cómo se forma el mercado interior para el
capitalismo ruso se reduce a lo siguiente: ¿de qué manera y en qué dirección se
desarrollan las distintas ramas de la economía nacional rusa?, ¿en qué estriba
la relación e interdependencia de esas distintas ramas?” (29)*. ¿Encuentra el
crítico que estas cuestiones no merecen la pena de ser examinadas? No, prefiere
rehuir la cuestión del tema que yo me planteé y señalar otros temas, de los
que, por disposición de Júpiter, debería haberme ocupado. Hubiera sido preciso,
según su criterio, “presentar la reproducción y la circulación tanto de la
parte del producto que se obtiene en la agricultura y la industria de un modo
capitalista, como de la parte que producen los campesinos productores
indepen-dientes... mostrar la relación entre ellas, es decir, las dimensiones
del capital constante y el variable y la plusvalía en cada una de las secciones
señaladas del trabajo social” (2278). ¡Pero esto es sencillamente una frase
sonora y sin ningún contenido en absoluto! Antes de tratar de presentar la
reproducción y circulación del producto obtenido en la agricultura de un modo
capitalista es necesario poner en claro cómo
precisamente y en qué medida la agricultura se va haciendo capitalista,
entre los campesinos y entre los terratenientes, en una u otra zona, etc. Sin
--------------
* Véase el presente volumen, págs. 59 y
60. -Ed.
669
poner en claro esto (y de ello me ocupé
en mi libro) la exposición que predica el Sr. Skvortsov no pasa de ser un
conjunto de lugares comunes. Antes de hablar de la parte del producto que se
obtiene en la industria de un modo capitalista, es necesario poner en claro qué
industria precisamente y en qué medida se hace capitalista en Rusia.
Precisamente esto es lo que yo traté de hacer mediante el estudio de los datos,
por ejemplo, de la industria kustar; ¡el temible crítico calla majestuosamente
todo esto y me invita con la mayor seriedad a dar vueltas sin avanzar un paso y
a limitarme a lugares comunes sobre la industria capitalista que nada dicen! La
cuestión de qué campesinos- precisamente son en Rusia “productores independientes”
requiere asimismo el estudio de los hechos, lo cual he tratado yo de hacer en
mi libro; si el Sr. Skvortsov hubiese meditado sobre esto no diría tales
disparates como que es posible, sin pararse a pensarlo, aplicar las categorías
de capital constante y variable y de plusvalía a la hacienda de los “campesinos
productores independientes”. En una palabra, el análisis del tema que propone
el Sr. Skvortsov únicamente es posible después
de poner en claro las cuestiones que yo señalaba. So capa de enmendar mi
formulación del problema, el temible crítico retrocede del análisis de la
realidad, concreta y con historia propia, a una simple copia de Marx.
Entre otras, no se puede pasar por alto
la siguiente salida del Sr. Skvortsov, que caracteriza magníficamente los
procedimientos de nuestro crítico. El profesor Sombart (dice el Sr. P.
Skvortsov) muestra que la exportación de Alemania se retrasa con respecto al
desarrollo de la industria alemana. “Estos datos –explica el Sr. P. Skvortsov–
confirman precisamente mi comprensión de los mercados.” Está bien, ¿no es
cierto? El Sr. P. Skvortsov ilustra con sus consideraciones la conocida
sentencia: en el huerto tengo un saúco y en Kíev tengo un tío. ¡La gente
disputa sobre la teoría de la realización, mas el capitalismo, lo mismo que el
régimen de la servidumbre, vive del plustrabajo! Si agregamos a tan inimitables
salidas una
670
serie de severas amonestaciones,
obtendremos toda la “crítica” del Sr. Skvortsov.
Pero que juzgue el propio lector: en las
págs. 2279 y 2280, para mostrar mi “incomprensión”, el Sr. P. Skvortsov da
extractos de diversos lugares del capítulo primero, arranca palabras sueltas de
frases sueltas y exclama: ¡Encontrar, el
cambio, la teoría del mercado interior, encontrar la sustitución y, por último,
la compensación! ¡No creo que esta exactitud de definiciones atestigüe una
comprensión clara en el Sr. Ilín de la 'magnífica' teoría de la realización de
Marx?” Pero esto es exactamente la misma “crítica” de que en tiempos se rió
Chernishevski; toma uno Las andanzas de
Chíchikov y empieza a “criticar”. “Chi-chi-kov, achís, achís... ¡ah, qué
risa! Encontrar, el cambio... No creo que esto esté claro...” 148
¡Ay, qué crítica tan demoledora!
En la página 14* de mi libro hablo yo de
que la distinción del producto por su forma natural no era necesaria al
analizar la producción del capital individual, pero que es sin disputa precisa
cuando se analiza la reproducción del capital social, pues en el último caso (y
sólo en el último caso) se trata precisamente de la compensación de la forma
natural del producto. El Sr. Skvortsov afirma que yo “no he comprendido” a
Marx, me censura severamente la “traducción libre”, encuentra “necesario citar
con detalle 'El Capital'” (con la
particularidad de que en las citas se dice precisamente lo que yo exponía) y se
lanza contra las siguientes palabras mías : “Ahora, en cambio”, es decir, al
analizar la reproducción del capital social, y no del individual, “el problema
estriba precisamente en esto: ¿de dónde tomarán los obreros y capitalistas los
artículos de su consumo?, ¿de dónde tomarán los últimos los medios de
producción?, ¿de qué manera el producto obtenido cubrirá todas estas demandas y
permitirá ampliar la producción?” Tras de subrayar esto, el Sr. Skvortsov
escribe: “En los lugares que he subrayado, en efecto, se
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 39. -Ed.
671
encuentra la teoría de la realización
del Sr. Ilín, pero no la de Marx, una teoría que no tiene nada de común con
ninguna teoría de Marx” (2282). ¡La afirmación es rotunda! Mas veamos cuáles
son las pruebas. Las pruebas, naturalmente, son citas de Marx, entre ellas la
siguiente: “La cuestión, tal como figura (sic!)* de modo inmediato es : ¿cómo
el capital invertido en la producción se sustituye en su valor por el producto
anual y cómo se entrelaza este movimiento de sustitución con el consumo de la
plusvalía por los capitalistas y del salario por los obreros?” Conclusión: “Yo
estimo que he mostrado suficientemente que la teoría de la realización que el
Sr. Ilín hace pasar por teoría de Marx no tiene nada de común con el análisis
que Marx hace”, etc. Me resta sólo preguntar una vez más: está bien, ¿no es
cierto? El temible crítico se queda con el secreto de la diferencia entre lo
que yo digo y lo que se dice en las citas tomadas de Marx. Está claro sólo que
mi pecado mortal estriba en la “traducción libre” o -debe ser- en que expongo a
Marx “con mis palabras” según se expresa el Sr. Skvortsov en otro lugar del
artículo (2287). ¡Imagínense! ¡Exponer a Marx “con palabras propias”! El
“auténtico”
--------------
* A propósito de las traducciones. El
Sr. Skvortsov, al citar la siguiente frase de mi libro: “...como si el límite
(de las fuerzas productivas) de su desarrollo fuese sólo la capacidad de
consumo absoluta de la sociedad” (19) (véase el presente volumen, pág.
47.-Ed.), me hace una severa admonición: “El Sr. Ilín no ha advertido la
torpeza de la traducción, cuando en el original dice sencilla y claramente:
'als ob nur die absolute Konsumptionsfáhigkeit der Gesellschaft ihre Grenze
bilde'” (2286). El crítico no explica qué hay de malo en esta traducción
(completamente exacta). Y para caracterizar su severidad, basta con aducir un
par de traducciones suyas. Pág. 2284:
“Mas si la reproducción normal anual se muestra en la medida dada, con esto
también se muestra...” (en el original: ist
damit auch unterstellt); pág. 2285: “Se trata, ante todo, de la
reproducción simple. Más adelante se mostrará” (en el original: Ferner wird unterstellt) “no sólo que
los productos se cambian por su valor”, etc. Así piles, el buen Sr. Skvortsov
tiene indudablemente la convicción firme de que unterstellen significa mostrar y que wird unterstellt es futuro.
No hablo ya del estilo del temible
crítico, que nos obsequia con frases como ésta: “ahora el modo capitalista de
producción se equipara a la industria agrícola” (2293).
672
marxismo consiste en aprenderse El Capital de memoria y citarlo venga o
no venga a cuento... a
Y ahí va una ilustración que confirma
esta observación última. Yo digo que el capitalismo “aparece sólo como
resultado de una circulación de mercancías ampliamente desarrollada”, y en otro
lugar que “el capitalismo es la fase de desarrollo de la producción mercantil
en la que también la fuerza de trabajo, se transforma en mercancía”. El temible
Júpiter lanza rayos y truenos: “en qué condiciones se presenta el
capitalismo... lo sabe cualquier lector algo culto” (sic!), “el horizonte
burgués del Sr. Ilín” y demás perlas que adornan la polémica del enfadado Sr.
Skvortsov. Siguen citas de Marx: la primera afirma precisamente lo dicho por mí
(la compra y la venta de fuerza de trabajo son la condición fundamental de la
producción capitalista); la segunda dice que el modo de circulación se
desprende del carácter social de la producción, y no al contrario (Das Kapital, II, B., 93)149.
El Sr. Skvortsov se imagina que con esta última cita ha refutado
definitivamente a su oponente. En realidad, ha sustituido por otra la cuestión
que yo había planteado, demostrando su capacidad para dar citas que no vienen a
cuento. ¿De qué hablaba yo en el lugar incriminado? De que el capitalismo es
resultado de la circulación mercantil, es decir, hablaba de la relación mutua
histórica de la producción capitalista y la circulación mercantil. ¿Y de qué se
habla en el lugar citado del segundo tomo de El Capital (tomo consagrado a la cuestión de la circulación del
capital)? De la relación de la producción capitalista con respecto a la circulación
capitalista; en este lugar (S. 92. II. B.)150 Marx polemiza con los
economistas que contraponen la economía natural, la economía monetaria y la
economía de crédito como tres formas económicas características del movimiento
de la producción social; Marx dice que esto no es correcto, porque la economía
monetaria y la de crédito expresan únicamente modos de circulación propios a
diferentes grados del desarrollo de la producción capitalista, y hace la
observación final sobre el “horizonte burgués” de
673
estos
economistas. El Sr. Skvortsov piensa que el “auténtico” marxismo estriba
en recoger la última palabra de Marx y repetirla, aunque sea contra un oponente
que no ha pensado siquiera hablar de la relación mutua de la economía natural,
la monetaria y la de crédito. Dejamos al lector que juzgue quién incurre aquí
en “incomprensión” y a qué género de literatura corresponden tales salidas.
Entre amonestaciones severas, el Sr. Skvortsov no sólo ha recurrido a poner en
marcha el “procedimiento de suplantación”, sino que ha orillado por completo
la cuestión de la relación mutua de la producción capitalista y de la
circulación mercantil. Esta es una cuestión muy importan-te, a la que yo vuelvo
en mi libro muchas veces, subrayando el papel histórico del capital comercial
como antecesor de la producción capitalista. El Sr. Skvortsov no tiene, según
parece, nada que objetar contra esto (a juzgar por el hecho de que lo pasa en
silencio). Y si es así, ¿qué sentido tiene el ruido que ha levantado a
propósito de mis palabras de que el capitalismo es resultado de la circulación
mercantil? ¿Acaso el capital comercial no expresa el desarrollo del comercio,
es decir, de la circulación mercantil sin producción capitalista? Y estas
cuestiones, una y otra vez, se quedan como un secreto del enfadado Júpiter.
Para terminar con la “crítica” que el
Sr. Skvortsov dirige contra la parte teórica de mi obra, réstame examinar aún
algunas amonestaciones severas y errores burdos de que está lleno el artículo El fetichismo mercantil.
En mi libro se dice: “La necesidad del
mercado exterior para un país capitalista se determina... por la circunstancia
de que el capitalismo aparece sólo como resultado de una circulación de mercancías ampliamente desarrollada, que rebasa
los límites del Estado. Por eso no es posible imaginarse una nación capitalista
sin comercio exterior, además de que no existe tal nación. Como el lector ve,
esta causa es de índole histórica” (26)*. El temible Júpiter
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 55. -Ed.
674
“critica”: “yo, como lector, no veo que
esta causa sea de índole histórica. Es una indicación completamente gratuita”
(2284), etc. Si la circulación mercantil es un antecesor histórico
indispensable del capitalismo, ¿acaso será preciso aún explicar por qué “esta
causa es de índole histórica”?
Para la teoría abstracta del capitalismo
únicamente existe el capitalismo desarrollado y formado por completo, y
desaparece la cuestión de su origen.
“El Sr. Ilín... paró, la realización del
producto en la sociedad capitalista... busca ayuda en el mercado exterior”
(2286). Al lector que conozca mis Estudios
y El desarrollo del capitalismo en Rusia apenas
si será preciso explicarle que esto es también un truco ejecutado con el mismo
procedimiento que los anteriores. Cita de Marx: “...el comercio extranjero sólo
sustituye las mercancías indígenas con mercancías de otra forma, de consumo o
natural...”151 Conclusión: “Cualquier persona culta, a excepción de
personalidades de espíritu crítico, comprenderá que Marx dice lo diametralmente
opuesto a la teoría del Sr. Ilín, que en el mercado exterior no hay por qué
encontrar el `equivalente para la parte en venta del producto', la 'otra parte
del producto capitalista capaz de sustituir a la primera'” (2284). ¡Oh,
magnífico Sr. Skvortsov!
“El Sr. Ilín haciendo abstracción de los
rasgos esenciales de la sociedad capitalista, trans-formándola, de este modo,
en una producción planificada -la proporcionalidad en el desarrollo de las
distintas industrias significa indudablemente la producción de acuerdo con un
plan-, realiza felizmente, por fin, la misma cantidad de productos dentro del
país” (2286). Este nuevo método del “crítico” tiene una base: atribuirme bajo
cuerda la idea de que el capita-lismo asegura una proporcionalidad constante.
La proporcionalidad constante, mantenida conscientemente, significaría, en
efecto, planificación, pero no aquella proporcionalidad que “se establece sólo
como magnitud media de una serie de oscilaciones constantes” (precisa-mente
señalo esto en el lugar que cita el Sr. Skvortsov). Yo digo sin ambages que la
pro-porcionalidad (o correspondencia) “la
presupone” la teoría,
675
pero en realidad “es alterada sin cesar”, que para la sustitución de una distribución
del capital por otra, creando así la proporcionalidad, “es precisa la crisis” (todas las palabras subrayadas se encuentran
en la misma pág. 26*, que cita el Sr. Skvortsov). Cabe preguntar: ¿¿qué puede
pensarse del crítico que atribuye a su adversario la transformación del
capitalismo en una producción planificada, invocando la misma página y el mismo
párrafo donde este adversario dice que para el capitalismo es necesaria la crisis a fin de crear una proporcionalidad constantemente violada??
II
Pasamos a la segunda parte del artículo
del Sr. Skvortsov, consagrada a la crítica de los datos que se aducen y
analizan en mi libro. ¿No encontraremos siquiera aquí, en el terreno de las
cuestiones de que se ha ocupado especialmente el Sr. Skvortsov, una crítica más
o menos seria?
La división social del trabajo es la
base de la economía mercantil y el proceso fundamental de la creación del
mercado interior -cita el Sr. Skvortsov mis palabras-, “mientras que
simplemente la `división del trabajo', hay que suponer división del trabajo no
social, es la base de la manufactura...” Con este “atentado a la ironía” el
crítico pone de relieve que no comprende la diferencia elemental entre la
división del trabajo en la sociedad y la división del trabajo en el taller: la
primera crea (en la situación de la economía mercantil, condición que yo señalo
directamente, así que el recuerdo que el Sr. Skvortsov hace de la división del
trabajo en la comunidad de
--------------
* Véase el presente volumen. pág. 56.-Ed.
676
cambio; la segunda no modifica las
relaciones entre los productores y la sociedad, transformando únicamente su
situación en el taller. Por esta causa, en cuanto yo puedo juzgar, habla Marx a
veces de la “división social del trabajo”*, y a veces, simplemente de la
división del trabajo. Si el Sr. Skvortsov piensa de otro modo, debería exponer
y explicar su criterio, y no lanzar observaciones coléricas, pero desprovistas
de todo sentido.
“La división del trabajo no es en modo
alguno un índice característico de la manufactura, ya que también en la fábrica
existe la división del trabajo.”
¡Muy bien, Sr. Skvortsov! Mas ¿acaso en
mi libro se diferencia sólo por este índice la manufactura de la fábrica? Si el
crítico hubiese querido examinar con una seriedad mínima si yo comprendo bien
los “índices característicos de la manufactura” (ésta es una- cuestión muy
interesante, y en modo alguno tan sencilla como podría pensarse a primera
vista), ¿podría callar que en el mismo párrafo de que se trata, tengo dicho
abiertamente : “Ya hemos tenido ocasión de enumerar en otro sitio los índices
fundamentales del concepto de manufactura según Marx (Estudios, 179**)”. (297 ***, nota 1)? En Estudios, la división del trabajo figura únicamente como un índice
entre otros muchos. El lector del artículo del Sr. Skvortsov podría, por tanto,
adquirir una idea completamente deformada de mis opiniones, y no podría
adquirir en absoluto ninguna idea de las propias opiniones del crítico.
Sigamos. El intento de presentar muchas
de las llama‑
--------------
* En el capítulo doce del primer tomo de
El Capital, consagrado a la cuestión
de la manufactura, hay un apartado especial que se titula: División del trabajo dentro de la manufactura y división del trabajo
dentro de la sociedad. Al principio de este párrafo, Marx dice: “Nos
referiremos brevemente a las relaciones entre la división manufacturera del
trabajo y la división social del trabajo, que es la base general de toda
producción mercantil (Das Kapital, I2,
S. 362)152. Qué aleccionador resulta confrontar con ello la salida
de nuestro enfadado Júpiter, ¿no es cierto?
** Véase O. C., t. 2, págs. 416-418.-Ed.
*** Véase el presente volumen, pág.
415.-Ed.
677
das industrias “kustares” como la fase
manufacturera del capitalismo ruso se hace en mi libro, si no me equivoco, por primera vez, y yo, se comprende,
estoy lejos de considerar esta cuestión resuelta del todo (particularmente
teniendo en cuenta que en mi libro se examina desde un punto de vista
especial). Por ello, yo esperaba de antemano críticas a mis opiniones, las
esperaba con tanta mayor razón y tanto más interés porque algunos marxistas
rusos habían manifestado ya opiniones algo distintas (ver pág. 437* de El desarrollo del capitalismo, nota).
¿Qué actitud tiene aquí el Sr. P. Skvortsov? Su “crítica” se reduce por
completo a una moraleja soberbia por su lacónica severidad: no limitarse “a una
enumeración mecánica de los obreros asalariados, del valor de la producción, en
tal y tal año, de una u otra rama de la producción” (2278). Si esta moraleja no
se refiere al apartada de mi libro consagrado a la cuestión de la estadística
fabril (el Sr. Skvortsov no dice de ello ni palabra), debe referirse precisamente
al capítulo de la manufactura, más de la mitad del cual la ocupan datos
numéricos. El severo crítico no descubre el secreto de cómo era posible
prescindir de ellos, y yo continúo ateniéndome a la opinión de que es
preferible ser acusado de sequedad en la exposición “a dar motivo al lector
para pensar que mi punto de vista está basado en “citas” de El Capital y no en el estudio de los
datos rusos. Si el Sr. Skvortsov encuentra que mi enumeración es “mecánica”,
¿significa ello que considera erróneas las conclusiones que extraigo de estos
datos en la segunda mitad del capítulo VI y que repito en el capítulo VII, §
XII?, ¿significa que no está de acuerdo con que estos datos muestran un régimen
especial de las industrias, que se caracteriza por una formación especial: 1)
de la técnica, 2) de la economía y 3) de la cultura? El temible Júpiter no ha
pronunciado ni una sola palabra sobre ello en su “crítica”, en la que, si
prescindimos de las amonestaciones severas, no queda ningún contenido en
absoluto. ¡Poco es esto, honorabilísimo Sr. Skvortsov!
--------------
* Véase el presente volumen, págs.
600-601.-Ed.
678
Pasemos a la cuestión del papel de las
contribuciones campesinas en el desarrollo de la economía mercantil. Yo
afirmaba que las contribuciones fueron en su tiempo un factor importante del
?desarrollo del intercambio, pero que, en la actualidad, la economía mercantil
se ha robustecido tanto que esta importancia de las contribuciones “retrocede
lejos, a un segundo plano”. El Sr. Skvortsov se lanza contra esto con un cúmulo
de palabras mezquinas y pavorosas, como “fetichismo mercantil”, unir todo,
“omnipotencia”, el poderío de la producción mercantil, etc., pero -¡oh!- las
palabras fuertes no hacen más que encubrir la impotencia del severo crítico
para refutar la conclusión a que yo llego. “Incluso el Sr. Kautsky -escribe el
Sr. Skvortsov- con quien coincide mucho el Sr. Ilín”... (¡pobre “Sr. Kautsky”,
que “se asemeja” al “fetichista mercantil” y ha puesto de manifiesto una
incomprensión plena de El Capital,
que se asemeja al Sr. Ilín, aplastado por el “horizonte burgués”! ¿Se repondrá
del golpe que le ha asestado un marxista “auténtico”?)... “hasta él escribe que
la transformación de las cargas naturales campesinas en cargas monetarias eleva
la necesidad de dinero entre los campesinos” (2288). Muy bien, severo Sr.
crítico, pero esto no se refiere en absoluto a la cuestión de qué papel
desempeñan las contribuciones en los gastos
monetarios de los campesinos en comparación con los gastos para las demás
necesidades. Esta cuestión no la toca siquiera Kautsky; el Sr. Skvortsov
descubre de nuevo y una vez más su magnífico talento para aducir citas que no
vienen al caso. “La cuestión fundamental -plantea el Sr. Skvortsov su segundo
reparo no explicada incluso por los datos de los presupuestos, se reduce a lo
siguiente: de dónde va a sacar el campesino sin caballos los 25 rublos para el
pago de las contribuciones” (¡el 25 por
ciento de los gastos en dinero, 25 rublos de cada 100 rublos, el Sr.
Skvortsov lo ha transformado ya sencillamente en 25 rublos!) “y el que tiene
caballo, los 10 rublos, y en modo alguno qué parte de los ingresos (?)
constituyen las contribuciones en todos los gastos en dinero de los campesinos”
(2290). Aconsejo al Sr. Skvortsov que saque la patente de un notable
descubrimiento: el método
679
más nuevo y fácil de “crítica
científica”, que destruye de raíz al adversario. Vuestro adversario plantea de
pasada en una de los cientos de páginas de, su libro la cuestión de la parte
que corresponde a las contribuciones con respecto a todos los gastos en dinero;
¡basta sólo con citar este lugar, atribuirle al adversario otra cuestión, y demostraréis brillantemente que el adversario es
un “fetichista mercantil” que no piensa, el monstruo, de dónde puede sacar el
pobre campesino sin caballos los 25 rublos! Y después, las otras páginas del
libro, en las que se habla de la relación de las contribuciones con respecto a
los ingresos, de la composición y la fuente de los ingresos, se pueden omitir,
demostrando con ello además el “horizonte burgués” del adversario. ¡De veras,
saque patente, Sr. Skvortsov!
He aquí un modelo más de cómo aprovecha
el Sr. Skvortsov este descubrimiento. Pido atención al lector: tales perlas de
“crítica científica” son únicas en su género.
Se trata de la misma página 101*, en la
que me refiero a los datos presupuestarios en la cuestión de las contribuciones
campesinas. Después de señalar el papel de las contribuciones en los gastos en
dinero del campesino, yo sigo: “Pero si no hablamos del papel de las
contribuciones en el desarrollo del cambio, y nos referimos a su relación con
los ingresos, veremos que ésta es desmesuradamente elevada. El peso con que
gravitan sobre el campesino contemporáneo las tradiciones de la época anterior
a
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 159.-Ed.
680
que ponga un mínimo de atención en lo
que lee, debe, naturalmente, plantearse una pregunta: ¿por qué hablo yo de la
distribución de las contribuciones dentro de la comunidad cuando los
presupuestos se refieren a haciendas de campesinos no sólo de distintas
comunidades, sino incluso de diferentes distritos? ¿Puede ser que la
desigualdad de distribución sea aquí fortuita, puede ser que dependa de la
diferencia de impuestos que pesan sobre una deciatina de tierra de nadiel en
los diferentes distritos o en las distintas comunidades de donde se han tomado
las haciendas para componer los presupuestos típicos? Y para eliminar este
inevitable reparo, inmediatamente, a continuación de lo dicho, aclaro: “...Hablamos de la distribución de las
contribuciones dentro de la comunidad porque, si se calcula el volumen de éstas
y de las cargas por cada deciatina de nadiel, su cuantía resulta casi
igualitaria...” Si el crítico hubiese querido comprobar estas palabras le
habría bastado comparar el cuadro de la pág. 96* (volumen de las contribuciones
y las cargas por hacienda) con el cuadro de la pág. 102** (cantidad de tierra
de nadiel por hogar); habríase convencido con facilidad de que, efectivamente,
según los datos de los presupuestos, a pesar de que las haciendas a las cuales
se refieren pertenecen a distintas comunidades y hasta a diferentes distritos,
el volumen de las contribuciones y las cargas por deciatina de nadiel es casi
nivelado.
Y ahora admirad con qué procedimientos destruye el Sr. crítico a su oponente.
Arranca las palabras que yo subrayo sobre el cálculo de contribuciones por
deciatina de nadiel; no advierte
(sic!) que estas palabras se refieren sólo
a los datos presupuestarios; atribuye a estas palabras el sentido de que el
volumen de las contribuciones por deciatina de nadiel es casi nivelado para
todo el campesinado ruso en general; me acusa victoriosamente por esta última
“conclusión” de desconocer las publicaciones estadísticas de los zemstvos y
aduce dos cuadros para confirmar el hecho
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 153.-Ed.
** Véase Ibíd., pág. 160.-Ed.
681
(notorio) de que en diferentes
comunidades, subdistritos y distritos el volumen de las contribuciones por
deciatina de nadiel está muy lejos de ser nivelado. Tras de ejecutar este
truco, el crítico añade aún: “Efectivamente, dentro de la comunidad que ha
recibido la misma área de nadiel, el
volumen de los pagos no es casi, sino de seguro nivelado. Todo el asunto está
en que el Sr. Ilín no sabe de qué comunidad habla en realidad. Para terminar-
con el abuso que el Sr. Ilín hace de los datos estadísticos de los zemstvos”,
etc. ...(2292). Me interesaría en extremo saber si es posible encontrar en la
literatura científica otro modelo de semejante género de crítica.
Una vez conocidos los métodos con que el
Sr. Skvortsov “ha demostrado” la completa “inutilidad” de los datos
presupuestarios que yo aducía, podemos, al parecer, pasar de largo las potentes
(e impotentes) expresiones con que el crítico manifiesta su descontento por el
empleo mismo de los datos presupuestarios. Al exigir datos en masa sobre los presupuestos, el Sr. Skvortsov, probablemente,
habla de nuevo de algo que no se refiere al asunto, pues las descripciones de
haciendas concretas que yo he
utilizado no son y no pueden ser
nunca de masas. La literatura relativa a los presupuestos de las haciendas
concretas la señalé al principio del apartado que se critica, y yo, se
comprende, sólo tendría agradecimiento para el crítico si hubiese completado o
corregido mis indicaciones. ¡Pero el Sr. Skvortsov sabe “criticar” sin
referirse al fondo del asunto! El severo crítico califica sencillamente de
“curiosidad” el intento de demostrar la tipicidad de los presupuestos
comparando el volumen medio de la familia, la siembra, el arriendo, la cantidad
de ganado por hacienda sin caballos y por hacienda con un caballo según los
datos presupuestarios y los “datos en masa” (pág. 102* de mi libro);
desconocemos la causa; ¿puede ser que por la misma que un “crítico” encontraba ridícula
la palabra Chíchikov? Los presupuestos, “ya no son típicos, porque la venta de
trigo en otoño y
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 161.- Ed.
682
su adquisición en primavera se
encuentran muy raramente en la provincia de Vorónezh, mientras que para toda
Rusia” esta venta se encuentra supuestamente demostrada por el Sr. Nik. -on
(2291). Por algo se dice con razón que les
beaux esprits se rencontrent: el “auténtico” marxista Sr. Pável Skvortsov,
que halla una contradicción entre las afirmaciones del “auténtico” marxista
Sr. Nikolái-on y los datos estadísticos de los zemstvos, resuelve sin dudar la
cuestión en el sentido de que los datos no son típicos, y no en el sentido de
que las palabras del Sr. Nik.-on son inexactas o demasiado generales. Y
después: ¿qué relación tiene la cuestión de la venta de trigo en otoño y su
compra en primavera con el pleito de la tipicidad de unos presupuestos que yo
no utilizo en absoluto para el examen de este asunto?
III
Después del ingrato trabajo de aclarar
lo introducido de contrabando, resulta agradable encontrar, por fin, una
objeción que viene al caso, aunque incluso formulada con esas temibles
amonestaciones (“fetichismo”, “plena incomprensión”) que el Sr. Skvortsov
considera, al parecer, muy convincentes, y aunque los propios puntos de vista
del crítico haya sido preciso adivinarlos más que ver una exposición abierta de
ellos. El Sr. Skvortsov tiene completa razón al decir que mi punto de vista “se
advierte a lo largo de toda la obra”.
Para destacar con más vigor nuestras
discrepancias, contrapongo dos expresiones extremas de los puntos de vista
opuestos: el Sr. Skvortsov piensa probablemente (por lo menos así se desprende
de sus reparos) que cuanto menos tierra hubiesen recibido los campesinos al ser
liberados y cuanto más cara la hubiesen recibido, tanto más rápida-mente habría
ido el desarrollo del capitalismo en Rusia. Yo creo lo contrario: cuanto más tierra hubiesen recibido los
campesinos al ser liberados y cuanto más barata la hubiesen recibido, tanto más
rápido, amplio y libre habría
683
sido el
desarrollo del capitalismo en Rusia, tanto más elevado habría sido el nivel de vida de la
población, tanto más amplio habría sido el mercado interior, tanto más rápido
habría sido el empleo de máquinas en la producción, tanto más, en una palabra,
se parecería el desarrollo económico de Rusia al desarrollo económico de
Norteamérica. Me limitaré a señalar dos circunstancias que confirman, a mi
modo de ver, la exactitud de esta última opinión: 1) sobre la base de la
escasez de tierra y de lo gravoso de las contribuciones, en nuestro país, en
una zona muy considerable, se ha desarrollado el sistema de pago en trabajo en
la hacienda del terrateniente, es decir, una supervivencia directa del régimen
de servidumbre*, y en modo alguno el capitalismo; 2) precisamente en nuestras
zonas periféricas, donde el régimen de servidumbre o no era conocido en
absoluto o era el más débil, donde los campesinos sufren menos que en otras
partes de escasez de tierra, de los pagos en trabajo y de las gravosas
contribuciones es donde más se ha desarrollado el capitalismo en la
agricultura. Esta confrontación es necesaria precisamente para analizar las
condiciones del “tránsito de una formación social a otra”, de pasar por alto
las cuales me acusa tan amenazadora y gratuitamente el Sr. Skvortsov.
La extrema vulgaridad de los puntos de
vista del Sr. Skvortsov sobre los procesos económicos que se operan en nuestra
hacienda campesina se pone de manifiesto también en sus observaciones
relativas a las migraciones y a la destrucción de las barreras medievales por
parte del
--------------
* A propósito. Esta última tesis (que
los pagos en trabajo son una supervivencia del régimen de servidumbre) la
expongo abiertamente en mi libro. El Sr. Skvortsov no habla de ello, sino que
toma mi observación de que el pago en trabajo se mantiene en el fondo desde Rússkaya Pravda y echa chispas al
particular: encontramos ahí una cita de Kliuchevski, los mercados interiores en
el el siglo XII, el fetichismo mercantil y la afirmación de que en mi libro “la
producción mercantil es un principio milagroso y que todo lo explica en la
historia (sic!), empezando desde Rússkaya
Pravda” (sic!). Esto, según las apariencias, es crítica del mismo tipo que
la del “achís, achís”, de la que ya me he ocupado demasiado, a mi juicio, al
comienzo del artículo.
684
capitalismo. Qué, ¿no tenía yo razón al
comparar al Sr. Pável Skvortsov con el Sr. Nikolái -on? Ambos “resuelven” la
cuestión de las migraciones con una observación en extremo simple y
exclusivamente negativa contra los puntos de vista que “dan importancia” a las
migraciones. Pero semejante conclusión sólo es válida para el más primitivo...
es decir, “auténtico” marxismo, que se satisface con lugares comunes
completamente abstractos. ¿Qué significa “dar importancia” a las migraciones?
Si entendemos estas palabras en el sentido literal, ¿acaso puede haber siquiera
un economista en pleno uso de sus facultades mentales que no conceda importancia a la migración anual? Si entendemos estas
palabras en el sentido especial, desde el punto de vista del capitalismo, el Sr. Skvortsov, en primer
lugar, deforma mi idea, pues yo digo abiertamente lo contrario en el lugar que
cita. En segundo lugar, el economista que ve su tarea en el estudio de las
peculiaridades del régimen económico y del desarrollo de la economía de Rusia
(y no sólo en dar citas detalladas de Marx, a menudo fuera de lugar), debe,
necesariamente, plantear la cuestión: ¿qué influencia ejercen precisamente las
migraciones en Rusia? Sin estudiar de modo especial esta cuestión, yo señalaba
en el lugar que indica el Sr. Skvortsov que mis conclusiones relativas a la
diferenciación de los campesinos armonizan por completo con la conclusión del
Sr. Hourwich*. Fuera de ello, también en otros lugares del libro me refiero
repetidas veces a la cuestión de las migraciones. Puede ser que este punto de
vista mío sea falso, pero el Sr. Skvortsov no aduce nada en absoluto para
corregirlo o completarlo, velando por completo el fondo del asunto con
amonestaciones severas. Sigamos; mis observaciones dan al Sr. Skvortsov motivo
para concluir que “el fetichista mercantil cree en la fuerza milagrosa de su
fetiche ahora”
--------------
* A propósito del Sr. Hourwich. Con su
actitud inmotivada de olímpico desprecio hacia las “conclusiones” de este
escritor -conocido en la literatura marxista como autor de dos libros y
colaborador de revistas- el Sr. Skvortsov únicamente pone de relieve su
fatuidad.
685
(sic!). ¡En verdad, puede decirse que me
ha “aniquilado”! Pero, honorabilísimo Sr. crítico, ¿niega usted mis consideraciones?
¿Por qué no da a conocer al público sus consideraciones apoyadas en hechos y no examina los datos aunque sea de un solo distrito? ¡Sería esto tan natural en una
persona que se ocupa especialmente de la estadística de los zemstvos! Y yo me
permito mantener esta opinión, a pesar de tan terribles palabras del Sr.
Skvortsov (fetichismo, fuerza milagrosa), que -¿quién duna de ello?- pueden
asustar a cualquiera*.
--------------
* De más palabras: “La agricultura era
en Rusia antes del capitalismo asunto de los señores, un capricho señorial
para unos y una obligación, una carga para otros” (véase el presente volumen,
págs. 337-338. -Ed.) según opinión del Sr. Skvortsov “resulta que toda una
formación social, el modo de producción basado en la servidumbre era sólo un
capricho de señores”. No, Sr. Skvortsov, esto no “resulta” en modo alguno, pues
en su sitio yo indico que “la economía basada en la servidumbre fue en cierto
modo un sistema ordenado y acabado” (129) (véase el presente volumen, pág. 198.
-Ed.), y aquí defino únicamente uno de los caracteres de este sistema. Que en
la hacienda del terrateniente había un elemento de “capricho de señores” puede
verlo con facilidad cualquiera que recuerde los conocidos tipos de los “Oblómov
de la aldea del régimen de servidumbre o de la explotación usuraria” (152)
(véase el presente volumen, pág. 229.-Ed.) ; esto lo indican también los
estadísticos de los zemstvos, a quienes pertenece la expresión “caprichos de
señores” (148) (véase el presente volumen, pág. 224. -Ed.); esto lo demuestran
hasta los datos de un período de desarrollo de la construcción de maquinaria
agrícola en Rusia: el intento de los terratenientes de traer sencillamente del
extranjero obreros y máquinas (130 y 153) (véase el presente volumen, págs. 200
y 231-232.-Ed.) no era otra cosa sino un “capricho de señores”. “El Sr. Ilín no
dice, lamentablemente, cuándo y dónde se operó la transformación por el
capitalismo del señor feudal” (el Sr. P. S. hace mal en pensar que esta
categoría sólo es aplicable a la época “anterior a la formación del derecho de
servidumbre”; también es aplicable a la época del derecho de servidumbre) “y
del campesino dependiente en industriales” (2293). Yo hablo de esto en el 11,
en el III y, sobre todo, en el capítulo IV del libro, donde se trata
precisamente de la transformación de la agricultura en una empresa comercial e industrial. Es muy posible
que mis indicaciones relativas a este proceso requieran complementos y
correcciones: no dudo que cualquier crítico serio y competente sabría hacerlos;
pero el Sr. Skvortsov, por desgracia, ha velado por completo el fondo del
asunto con unas amonestaciones severas. ¡No es mucho!
686
Finalmente, la última cuestión de que se puede hablar con el Sr. Skvortsov
ateniéndose al fondo del asunto es lo relativo a la clasificación de los datos
estadísticos de los zemstvos referentes al' los campesinos. El Sr. Skvortsov se
ocupaba especialmente, y si no nos equivocamos sigue ocupándose, de estadística
de los zemstvos: se podía por ello esperar de él indicaciones basadas en los
hechos y que explicasen esta cuestión, discutible e interesante en extremo.
“Nosotros rechazarnos a limine
-escribo yo- la clasificación por el nadiel y utilizamos exclusivamente la
hecha en atención a los medios económicos (ganado de labor, superficie de
siembra)”, e indico después que la clasificación por el nadiel, que tiene una
difusión incomparablemente mayor en nuestra estadística de los zemstvos, es
del todo inservible a causa de que la vida altera el carácter igualitario
(dentro de la comunidad) de la posesión de la tierra de nadiel: basta sólo
recordar hechos tan notorios y por nadie disputados como la entrega en arriendo
de los nadieles, su abandono, la compra y el arriendo de la tierra, la unión de
las empresas comerciales e industriales a la agricultura, y el trabajo
asalariado. “La estadística económica debe necesariamente basar la
clasificación en las dimensiones y tipo
de la hacienda (60)*. La “crítica” del Sr. Skvortsov estriba en lo
siguiente: “El Sr. Ilín está descontento de la clasificación de los datos
estadísticos de los campesinos según el nadiel. Existen dos (sic!)
clasificaciones de los datos estadísticos. Una es histórica, según la cual. se
reúnen en un todo las comunidades (!) con igual área de nadiel por alma
inscrita en el censo, y otra efectiva, según la cual se reúnen en un todo las
haciendas campesinas con la misma área de nadiel, sea cual sea la comunidad a
que pertenezcan. La clasificación histórica es importante precisa-mente porque
muestra de modo palmario en qué condiciones pasaron los campesinos de la
sociedad de la servidumbre a la capitalista...” etc., sobre este tema, también
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 101.-Ed.
687
examinado más arriba... “La
clasificación que el Sr. Ilín propone confundirá definitivamente la comprensión
histórica de las condiciones del paso de nuestros campesinos de una formación
social a otra. La propuesta del Sr. Ilín se refiere más bien al censo
industrial (sic!), como se hace en Alemania” (2289). Esto es un modelo de la
crítica del Sr. Skvortsov en la materia de su especialidad y en la que, a pesar
de todo el deseo, no se puede “citar” a Marx. Cabe preguntar, ¿qué tienen que
ver estas consideraciones sobre la clasificación “histórica” de las comunidades cuando yo hablo de la
clasificación de los datos por haciendas?
¿Por qué caminos maravillosos la clasificación de los datos actuales por
haciendas puede “confundir definitivamente” los datos históricos sobre las
comunidades, hace tiempo establecidos? El Sr. Skvortsov tiene derecho a emplear
en la cuestión dada la palabra “histórica” en la medida en que se vuelve de espaldas a la historia: si la
clasificación de las comunidades según el área de nadiel por alma inscrita en
el censo se refiere a la historia de lo que ocurría hace 40 años, también es
historia lo que ocurre ante nuestros ojos con rapidez cada vez mayor. Sigamos;
es completamente inexplicable el modo como un hombre que se ocupa de estadística
de los zemstvos y que sólo habla de todas las cosas en tono de profeta puede
escribir que “existen dos clasificaciones” (de las comunidades según el nadiel
y de las haciendas por el nadiel) cuando cualquiera sabe que existen muchas clasificaciones: por la
sementera, por el ganado de labor, por el número de trabajadores en la familia,
por los braceros, por la posesión de casas, etc. ¿Cómo puede el Sr. Skvortsov
de modo tan tajante y sin sombra de
motivación declarar “efectiva” sólo la clasificación por el nadiel cuando
lo que se debate es precisamente si esta clasificación es efectiva? Yo muestro
en varios distritos que la distribución de la tierra de nadiel entre las
haciendas sigue caracterizándose hasta ahora por “igualitarismo” relativamente
muy considerable aún (al 20% de las haciendas acomodadas, con el 26-30% de la
población, corresponde el 29-36% de la tierra de nadiel en distintos distritos
o grupos de distritos),
688
mientras que la distribución de los
índices efectivos de la hacienda: del
ganado de labor, de las sementeras, de los aperos perfeccionados, etc., es en
todos los sitios y lugares, sin excepción, incomplarablemente
menos nivelada. El Sr. Skvortsov se las ingenia para criticar -y hasta
vituperar-mis tesis sin decir ni una palabra sobre el fondo del asunto.
Se comprende lógicamente: yo, que no soy
estadístico por mi especialidad, no pretendía en modo alguno resolver la
cuestión de la clasificación. Mas creo que en las cuestiones fundamentales de
la estadística de los zemstvos (y lo relativo a los procedimientos de
clasificación de los datos por haciendas es precisamente una cuestión
fundamental, como indico en el lugar que cita el Sr. Skvortsov) tienen derecho
a hablar, e incluso están obligados a hablar, todos los economistas y en modo
alguno sólo los estadísticos de los zemstvos. No es posible imaginarse a un
economista que estudie la realidad económica de Rusia y pueda prescindir de los
datos de la estadística de los zemstvos; y si la estadística de los zemstvos
marcha por su cuenta, y el trabajo de los economistas por la suya, ni una ni
otro puede lograr resultados satisfactorios. Que la clasificación por nadieles
no es una clasificación efectiva satisfactoria, lo han reconocido ya en parte
hasta los propios estadísticos de los zemstvos, quienes han dado varias
clasificaciones por el ganado de labor y por las sementeras, clasificaciones
que yo he utilizado precisamente en mi libro. Justamente ahora, cuando la
importancia del asunto es subrayada casi por todos los marxistas y no la niegan
siquiera los economistas de otras tendencias, sería especialmente necesario
revisar esta cuestión. Mas el Sr. Skvortsov, en lugar de crítica ofrece frases
altivas, aunque sin el menor contenido, del género de la siguiente: “se
necesita un resumen de las compilaciones de los zemstvos con un estudio
detallado de la producción y reproducción de. la hacienda campesina, de modo
que cualquiera que lo desease pudiera tomar estas compilaciones y comprobar las
`conclusiones' de los señores Ilín, Póstnikov y Hourwich” (2292). Sí, naturalmente,
“se necesita un resumen”; más, para que estas palabras no se
689
quedasen en un sonido vacío y para que
el resumen pudiera dar, en efecto, respuesta a los problemas principales
planteados por el régimen económico actual de Rusia y por la evolución de este
régimen, para ello es necesario plantear y examinar en todos los aspectos la
cuestión fundamental de los modos de hacer el resumen, estudiarla
necesariamente en la literatura general, no sólo entre los estadísticos de los
zemstvos, y menos aún entre las cuatro paredes de una u otra oficina de
estadística de los zemstvos. Esto lo planteé yo en mi libro y traté de apuntar
su solución. No soy yo, claro es, quien ha de juzgar si la solución es
acertada, pero estoy en el derecho de hacer la conclusión de que el Sr.
Skvortsov, con toda su severidad, no ha dicho nada en absoluto en esta cuestión
y se ha manifestado, sin motivación alguna, como defensor de la rutina, como
defensor del punto de vista que ya era viejo en 1885 (ver la nota 2 en la pág.
58* de El desarrollo del capitalismo,
donde cito el artículo del Sr. V. V. Nuevo
tipo de publicaciones estadísticas locales, su confesión de que “es preciso
referir los datos numéricos no a un conglomerado de los más diversos grupos
económicos de campesinos como son la aldea o la comunidad, sino a estos mismos
grupos”, y planteo la cuestión de por qué el propio Sr. V. V. no ha aprovechado
ni una sola vez los datos relativos, a estos grupos más diversos).
_________
Para terminar, unas palabras sobre la
“ortodoxia”, que no serán superfluas teniendo en cuenta que la intervención del
Sr. P. Skvortsov en el papel de marxista “auténtico” hace especialmente
necesaria la determinación más exacta posible de mi posición si se me permite
expresarme así. Sin el menor deseo de colocar al Sr. B. Avílov junto al Sr.
Skvortsov, encuentro preciso, sin embargo, referirme a un párrafo del artículo
que el primero inserta en este mismo
--------------
* Véase el presente volumen, pág. 100. -Ed.
690
número de Naúchnoe Obozrenie. Al final del Postscriptum, el Sr. B. Avílov dice: “el Sr. Ilín (está) por la
'ortodoxia'. Mas, al parecer, para la ortodoxia, es decir, la simple interpretación de Marx, Hay aún mucho campo...”
(pág. 2308). Creo que las palabras que he subrayado son, probablemente, un
lapsus, pues yo he dicho con precisión completa que por ortodoxia no comprendo en modo alguno la simple interpretación de
Marx. En el mismo artículo a que se refiere el Sr. B. Avílov, tras las palabras
“No, nos quedaremos mejor `bajo el signo de la ortodoxia', se dice: “No vayamos
a creer que la ortodoxia permite tomar cualquier cosa como artículo de fe, que
la ortodoxia excluye la transformación crítica y el desarrollo ulterior, que
permita cubrir las cuestiones históricas con esquemas abstractos. Si hay
discípulos ortodoxos incursos en estos pecados, en verdad graves, la culpa
recae por completo sobre esos discípulos, y en modo alguno sobre la ortodoxia,
que se distingue por cualidades diametralmente opuestas” (Naúchnoe Obozrenie, 1899, núm. 8, 1579)153. Así pues, yo
he dicho abiertamente que la aceptación de algo como artículo de fe, la
exclusión de la transformación crítica y del desarrollo es un pecado grave, y
para transformar y desarrollar, la “simple interpretación” es, a todas luces,
insuficiente. El desacuerdo entre los marxistas partidarios de la llamada
“nueva corriente crítica” y los partidarios de la llamada “ortodoxia” consiste
en que unos y otros quieren transformar y desarrollar el marxismo en diferentes sentidos: unos quieren
seguir siendo marxistas consecuentes, desarrollando las tesis fundamentales del
marxismo de acuerdo con las condiciones que van cambiando constantemente y con
las peculiaridades locales de los distintos países, y desarrollando más la
teoría del materialismo dialéctico y la doctrina de la economía política de
Marx; otros rechazan algunos aspectos más o menos importantes de la doctrina de
Marx, se colocan, por ejemplo en filosofía, no al lado del materialismo
dialéctico, sino al lado del neokantismo, y en economía política, al lado de
quienes atribuyen un “carácter tendencioso” a ciertas doctrinas de
691
Marx, etc. Los primeros acusan a los
segundos por ello de eclecticismo, y según mi modo de ver les acusan con
completo fundamento. Los segundos califican a los primeros de “ortodoxos”, y,
al emplear esta expresión, no se debe olvidar nunca que se ha dado por los
adversarios en la polémica, que los “ortodoxos” no rechazan la crítica en
general, sino sólo la “crítica” de los eclécticos (que únicamente tendrían
derecho a llamarse partidarios de la “crítica” en la medida en que en 1&
historia de la filosofía la doctrina de Kant y sus seguidores se llama
“criticismo”, “filosofía crítica”). En ese mismo artículo mencioné a los
escritores (pág. 1569, nota, y pág. 1570, nota) que, según mi opinión, son
representantes del desarrollo consecuente e integral del marxismo, y no
ecléctico, y que han contribuido a este desarrollo -tanto en el terreno de la
filosofía y en el de la economía política, como en la historia y la política-,
incomparablemente más, por ejemplo, que Sombart o Stammler *, la simple
repetición de las opiniones eclécticas de los cuales se considera ahora por
muchos como un gran paso adelante. Apenas si tendré necesidad de añadir que los
representantes de la tendencia ecléctica se han agrupado últimamente alrededor
de E.. Bernstein. Me limito a estas breves observaciones acerca de mi “ortodoxia”,
tanto porque la cuestión no se refiere directamente al objeto de mi artículo,
como porque me veo imposibilitado de exponer con todo detalle las ideas de los
primeros y debo remitir a quienes les interese a la literatura alemana. En esta
cuestión, las discusiones rusas no son más que un eco de las alemanas, y sin
conocer estas últimas no es posible hacerse una idea completamente clara del
fondo de ellas **.
_______
--------------
* Conf. contra Stammler las justas
observaciones de H. Cunow, parte de cuyo artículo fue traducido en Naúchnoe Obozrenie en 1899, así como de
B. Lvov, La ley social (en el mismo sitio) y la traducción del artículo del Sr.
Sadi Gunter, prometida por .Naúchnoe
Obozrenie para 1900.
** Precisamente a este eclecticismo se
reduce, a mi modo de ver, la “nueva” orientación “crítica” que “comienza a
dibujarse” en nuestra
692
literatura en el último tiempo (conf.
artículos de Struve en Zhizn, 1899, núm. 10, y 1900, núm. 2; de
Tugán-Baranovski en Naúchnoe Obozrenie,
1899, núm. 5, y 1900, núm. 3). El primero de los mencionados escritores empezó
a “esbozar” su inclinación al eclecticismo hace más de cinco años en sus Notas críticas, e inmediatamente después
de su aparición se hizo (como tendrá a bien recordar Struve) el intento de
“abrir los ojos” al público a la confusión del marxismo con la ciencia burguesa
en sus concepciones154. Resulta por ello extraño oírle a Struve esta
frase: “Cerrar simplemente los ojos a la así llamada (¿sin razón, pues, así
llamada? -V. I.) crítica `burguesa' de la doctrina de Marx y dedicarse a
repetirla y parafrasearla ha resultado hasta ahora no sólo inútil, sino hasta
perjudicial” (Zhizn, núm. 2, 305).
Naturalmente, “cerrar simplemente los ojos” no sólo ante la ciencia burguesa,
sino hasta ante las doctrinas más absurdas, incluido el obscurantismo extremo,
es sin duda perjudicial; esto es un lugar común banal. Mas una cosa es no
cerrar los ojos ante la ciencia burguesa, estudiarla y aprovecharla, pero
manteniendo una actitud crítica
hacia ella y no renunciando a la integridad y lo definido de la concepción
filosófica; y otra cosa es rendirse ante la ciencia burguesa y repetir, por
ejemplo, las palabrejas relativas a lo “tendencioso” de Marx, etc., que tienen
una idea y significación completamente determinadas. Y después, si se habla de
“repetir y parafrasear”, ¿acaso la repetición y paráfrasis de Bóhm-Bawerk y
Wieser, de Sombart y Stammler merecen por sí, a priori, más atención que la
repetición y paráfrasis de Marx? ¿Acaso el Sr. Struve, que se las ha ingeniado
ya (en la literatura rusa, daos cuenta) para ver un “daño” (sic.!) en repetir a Marx, no ha advertido
y no advierte daño en la repetición no crítica de las correcciones en boga de
la “ciencia” burguesa de moda? ¡Cuánto ha habido que apartarse del marxismo
para llegar a semejante punto de vista y a tan imperdonable “cerrar los ojos”
ante la “confusión de ideas” actual! Struve manifiesta al fin de su artículo el
deseo especial de que yo me manifieste en las cuestiones planteadas por la
llamada “crítica”. Observaré a esto que en la actualidad me interesa de un modo
especial la cuestión de la tendencia ecléctica moderna en filosofía y en
economía política, y que no pierdo aún la esperanza de ofrecer con el tiempo un
examen sistemático de esta corriente155; pero ir tras cada “error
fundamental” y “antinomia fundamental”... del eclecticismo, me parece simplemente
(¡con perdón de los honorables “críticos”!), falto de interés. Por eso me
limito por ahora a un contradeseo: que la nueva “corriente crítica” se dibuje
con plena precisión, sin limitarse a alusiones. Cuanto antes ocurra esto, tanto
mejor, pues tanto menor será la confusión y con tanta mayor claridad
comprenderá el público la diferencia que hay entre el marxismo y la nueva
“corriente” de la crítica burguesa de Marx.
NOTAS
1 El libro de V. I. Lenin El desarrollo
del capitalismo en Rusia es fruto de una ingente labor
de investigación, que duró más de tres años. Lenin lo empezó en la cárcel, poco
después de ser detenido a causa de
En la primera carta, enviada, desde la
cárcel el 2 de enero de 1896, Lenin dice: Tengo un plan que me atrae
extraordinariamente desde que me detuvieron, y cada día más. Hace ya mucho que
venía ocupándome de un problema económico (la venta de mercancías de la
industria transformativa dentro del país); había reunido algunas publicaciones,
trazado el plan de su elaboración e incluso escrito algo, con el propósito de
editar mi trabajo en forma de libro si rebasaba el volumen de un artículo. No
quisiera en modo alguno abandonar este trabajo, pero ahora, por lo visto, habrá
que optar: escribirlo aquí o renunciar por completo.
Al abordar el trabajo sobre El desarrollo del capitalismo en Rusia, Lenin
tenía en cuenta que el libro requeriría una labor de investigación grande y
minuciosa, el estudio y elaboración de inmenso material fáctico. Bosquejando
un plan o esquema del futuro libro, Lenin decía en la misma carta:
La lista de libros está dividida en las
dos partes en que se divide también mi obra. A. -Parte teórica general. Requiere menos libros, por lo que, en
todo caso, confío en escribirla, pero exige un mayor trabajo preparatorio. B. -Aplicación de las tesis
teóricas a la realidad de Rusia. Esta parte requiere muchísimos libros. Ofrecen
la dificultad principal: 1) las publi-caciones de los zemstvos. Cierto que
tengo parte de ellas; otra parte podrá encargarse (las monografías pequeñas), y
otra podrá conseguirse a través de estadísticos conocidos; 2) publicaciones del
Gobierno: trabajos de comisiones, informes y actas de congresos, etc. Esto es
importante; será más difícil conseguirlas. Hay algunas en la biblioteca de
A. I. Uliánova-Elizárova, hermana de
Lenin, relata en sus memorias cómo trabajaba él en la cárcel preparando el
libro: Decidió utilizar las
695
696
bibliotecas de
Petersburgo a fin de conseguir materiales para el trabajo que se había propuesto y
que, como él sabía, sería imposible lograr en el destierro. Y se puso a
trabajar intensamente, estudiando en la cárcel una infinidad de documentos y
haciendo una infinidad de extractos. Le llevé montones de libros de las
bibliotecas de
Lenin no interrumpió el trabajo
relacionado con el libro ni siquiera cuando se dirigía al lugar del destierro.
En una carta fechada el 15 de marzo de 1897 comunicaba que por el camino había
repasado y se proponía expedir desde Krasnoyarsk libros tomados por un corto
plazo. Durante su parada en Krasnoyarsk, estudió libros y revistas que encontró
en la biblioteca particular del negociante Yudin y en la biblioteca de la
ciudad.
En el destierro,
Lenin continuó trabajando intensamente en El desarrollo del capitalismo en Rusia. En cuanto
llegó al lugar del destierro se preocupó por conseguir y que se le enviaran los
libros que necesitaba. Habla reiteradamente de ello en las cartas a los
familiares y cono-cidos. Desde el otoño de 1897, Lenin recibió regularmente los
materiales necesarios y empezó a estudiar nuevos documentos, sobre todo
numerosas recopilaciones estadísticas. Cuando N. K. Krúpskaya fue trasladada
de Ufá para cumplir el destierro en Shúshenskoe en la primavera de 1898, le
llevó muchos libros.
En tres años de
trabajo en
El desarrollo del capitalismo en Rusia, Lenin estudió y aprovechó con espíritu
crítico todas las publicaciones dedicadas a la economía de Rusia. En el libro
se mencionan y citan más de 500 trabajos diversos: libros, recopilaciones,
investigaciones, ensayos y artículos. En realidad, la literatura estudiada y
utilizada por Lenin, pero no incluida en la enumeración, fue muchas veces mayor. Sin embargo,
incluso esta enumeración da una idea del colosal trabajo que realizó durante
el estudio del desarrollo del capitalismo ruso.
El borrador de El desarrollo del capitalismo en Rusia quedó
terminado en agosto de 1898. Pero Lenin continuó trabajando intensamente en el
libro. La redacción definitiva del manuscrito exigió bastante tiempo. El manuscrito
quedó terminado a fines de enero de 1899. Lenin
prestó gran atención a las observaciones de los camaradas y familiares
que leyeron en manuscrito El desarrollo
del capitalismo en Rusia. Cada capítulo del libro fue recopiado por
separado en un pequeño cuaderno, que leyeron y discutieron, además de N. K.
Krúpskaya, otros socialdemócratas desterrados en la comarca de Minusinsk.
Fuimos, por decirlo así, `los primeros lectores de El desarrollo del capitalismo en Rusia -recuerda G. M. Krzhizhanovski,
desterrado entonces no lejos de Shúshenskoe-; leíamos detenidamente lo que se
nos enviaba y lo devolvíamos con nuestras observaciones a Vladimir Ilich. El
tenía muy en cuenta las observaciones de este tipo.
El
desarrollo del capitalismo en Rusia vio la luz a fines de marzo de 1899,
figurando su autor con el seudónimo de Vladimir Ilín. La tirada
697
-2.400 ejemplares- se agotó con gran
rapidez. El libro se difundió principalmente en los medios intelectuales
socialdemócratas, entre la juventud estudiantil y, a través de los
propa-gandistas, en los círculos obreros.
La prensa burguesa
intentó silenciar la obra científica de Lenin. Únicamente en el otoño de
1899 aparecieron las primeras reseñas. Lenin dio una respuesta demoledora a una
de ellas en el artículo Una crítica no
crítica, publicado en la revista Naúchnoe Obozrenie (Revista Científica), en el número de mayo
junio de 1900 (véase el presente volumen, págs. 665-692.). -1.
2 Populismo: corriente política e ideológica surgida en Rusia en los años 70
del siglo XIX, que existió varios decenios.
Los populistas se
consideraban socialistas, pero la idea que tenían del socialismo era
utópica, estaba en contradicción con todo el desarrollo social. Los populistas
afirmaban que el capitalismo no se desarrollaría en Rusia y que, si bien
surgían grandes empresas capitalistas, se trataba de una casualidad y de una
desviación de cierto camino correcto del progreso en Rusia. A su juicio, ese
camino correcto consistía en desarrollar la pequeña producción. Según ellos,
no era la clase obrera, sino el campesinado quien establecería en Rusia el
socialismo, cuya célula básica debía ser la comunidad campesina, que se
conservaba en
Las concepciones
filosóficas del populismo eran una mezcla ecléctica de positivismo,
neokantismo y otras corrientes de moda en aquellos tiempos. Los ideólogos del
populismo -P. L. Lavrov y N. K. Mijailovski- defendían una concepción
idealista de la historia, negaban el papel de las masas populares en el proceso
histórico y afirmaban que la historia la hacen las grandes personalidades, los
héroes, que ellos oponían a la muchedumbre considerándola inerte.
En distintos
períodos surgieron en Rusia partidos políticos que sustentaban concepciones
populistas.
Los populistas revolucionarios de los
años 70 del siglo pasado iban a las aldeas, al pueblo, y hacían agitación entre
los campesinos, tratando de levantarlos contra el zar y los terrate-nientes. En
1876 se organizó la sociedad populista Tierra y Libertad, que en 1879 se
escindió en dos partidos: uno, el Reparto Negro, siguió haciendo propaganda
revolucionaria; el otro, denominado Voluntad del Pueblo, luchó contra el
zarismo por medio del terror individual, del asesinato de los representantes
del poder zarista. Ambos partidos se disolvieron en los años 80.
A fines de los años
80 y comienzos de la década del 90 del siglo pasado, en las páginas de la
prensa legal rusa apareció una corriente populista, conocida con la
denominación de populismo liberal. Los
populistas liberales
698
renunciaron a la lucha revolucionaria
contra la autocracia e intentaron conseguir del Gobierno zarista algunas
reformas en provecho, principalmente, de la parte acomodada del campesi-nado:
los kulaks. Al mismo tiempo, sostuvieron en sus artículos y libros una
encarnizada lucha contra el marxismo. Entre los representantes principales del
populismo liberal figuraron N. K. Mijailovski, V. P. Vorontsov y N. F. Danielsón.
-5.
3
En total, según
El rescate que los campesinos debían
pagar al Gobierno zarista (el Gobierno abonó a los terratenientes el dinero que
les correspondía por la operación del rescate) era una verdadera expoliación de
los campesinos en favor de la clase terrateniente; para amortizar la deuda de
los campesinos se les concedió una prórroga de 49 años, al 6% de interés anual.
Los atrasos en el pago del rescate, pesada carga sobre la hacienda campesina,
aumentaban año tras año.
699
4 En febrero o primeros de marzo de
1899, encontrándose desterrado, Lenin recibió el libro Die Agrarfrage (
5 En la segunda edición de El
desarrollo del capitalismo en Rusia
(1908) se cambió la numeración de los apartados porque Lenin introdujo
varias adiciones en el libro. El lugar a que alude aquí Lenin se encuentra en
el cap. II, § XII (C), págs. 171-173. -8.
6 El 17 de febrero de 1899 se discutió
en
7 La segunda edición de El desarrollo
del capitalismo en Rusia apareció en 1908. Su publicación fue anunciada en
marzo de dicho año, en el núm. 10 de Knízjlnaya Létopis (Anales
Bibliográficos). Lenin volvió a revisar el texto del libro para la segunda
edición, corrigió las erratas, introdujo numerosas adiciones y escribió un
prefacio nuevo, fechado en julio de 1907. En esta edición sustituyó las
expresiones destinadas a sortear la censura -discípulos, partidarios de los
trabajadores- con las denominaciones propias: marxistas, socialistas; y las
alusiones a la nueva teoría, con referencias a Marx y al marxismo.
Lenin introdujo en su libro adiciones
considerables, basándose en nuevos datos estadísticos. Dedicó un nuevo apartado
(el XI) en el capítulo segundo a analizar los balances de los censos militares
de caballos de 1896-1900. Adujo hechos complementarios que confirmaban sus
conclusiones anteriores respecto al desarrollo del capitalismo en Rusia, en
particular, datos nuevos de la estadística fabril. Hizo también un análisis
del censo general de la población de 1897, que mostraba con mayor plenitud la
estructura de clases en Rusia (véase el capítulo VII, § V, págs. 544-550. Complemento a la segunda edición).
Lenin no dejó de trabajar en el libro El
desarrollo del capitalismo en
Rusia ni siquiera después de aparecer la segunda edición. Así lo prueban
las adiciones que hizo en
700
NOTAS 701
En el prefacio a la segunda edición,
Lenin apunta la posibilidad de rehacer en el futuro su obra y señala que, en
ese caso, habría que dividirla en dos tomos: consagrar el primero a analizar
la economía de Rusia antes de la revolución de 1905-1907, y el segundo, a
estudiar el balance y los resultados de la revolución.
Lenin dedicó varias obras a estudiar la
influencia de la revolución de 1905-1907, figurando entre ellas El programa
agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa di 1905-1907, escrito a fines de 1907. -13.
8 Trátase de la primera revolución rusa:
La revolución
comenzó el 9 de enero de 1905. Aquel día, los obreros de San Petersburgo se dirigieron con sus mujeres y sus
hijos al Palacio de Invierno para entregar al zar una petición, en la
que exponían sus insoportables condiciones de vida y su falta absoluta de
derechos. En respuesta, el zar ordenó ametrallar la manifestación pacífica. En
las calles de Petersburgo cayeron muertos miles de obreros inermes, mujeres,
niños y ancianos.
La clase obrera de
toda Rusia respondió al crimen del Gobierno zarista con
manifesta-ciones, huelgas y acciones armadas. Los obreros, al frente de la
revolución, lucharon por derrocar la autocracia y proclamar la república
democrática, abolir la gran propiedad agraria e implantar la jornada de ocho
horas. En el verano de 1905, los obreros de Ivánovo-Voznesensk formaron el
primer Soviet (Consejo) de diputados obreros, ejemplo que fue seguido por los
obreros de otros centros industriales.
Los campesinos se sumaron a la lucha
contra el régimen zarista-terrateniente, exigiendo que se entregara al pueblo
la tierra de los latifundistas. En junio de 1905 se sublevó la tripulación del
acorazado Potiomkin,
que formaba parte de la escuadra del Mar Negro.
En octubre de 1905
se declaró la huelga general política en toda Rusia. En el inmenso país
cesó el trabajo en fábricas y empresas y quedaron paralizados todos los
ferrocarriles. La huelga patentizó la gran fuerza de la clase obrera. El 17 de
octubre, el zar se vio obligado a publicar un manifiesto, en el que prometía
promulgar una constitución en Rusia y otorgar la libertad de expresión, de
reunión, de imprenta, etc. Pero las promesas del zar fueron un engaño y
quedaron sin cumplir. En diciembre del mismo año, comenzó en Moscú la
insu-rrección armada. Los obreros de las fábricas moscovitas, encabezados por
los socialdemócratas bolcheviques de la ciudad, se batieron heroicamente en
las barricadas durante nueve días contra las tropas zaristas, dotadas de
artillería. Sólo la llegada de unidades militares de San Petersburgo permitió
al Gobierno vencer a los obreros.
En 1906 participaron
en las huelgas más de un millón de obreros. En el
701
primer semestre de dicho año, el
movimiento campesino abarcó a más de la mitad de los distritos.
El Gobierno zarista reprimió
salvajemente el movimiento revolucionario. En todos los grandes centros
industriales y en las zonas de levantamientos campesinos, las expediciones
punitivas cometieron ferocidades inauditas, asesinando a muchos miles de
obreros y campesinos.
La primera revolución rusa fue
derrotada, pero tuvo magna importancia
histórica. Para las masas populares de
9 Se alude a la posición de los
mencheviques, ala oportunista de la social-democracia rusa, respecto al
carácter de la revolución de 1905-1907. Por su carácter, esta revolución era
burguesa, ya que su objetivo consistía en suprimir los numerosos vestigios del
medievo y de la servidumbre en el régimen económico y político de Rusia y
desbrozar el camino para el más rápido desarrollo del capitalismo en el país.
Pero de esta justa e irrefutable tesis, los mencheviques sacaban la errónea
conclusión de que la fuerza dirigente, hegemónica, de la revolución debía ser
la burguesía. En realidad, la fuerza hegemónica de
10 Marx citó la expresión de Heine sobre
quienes hacen coro: He sembrado dientes de dragón y he cosechado pulgas en el
cap. IV del segundo tomo de La ideología
alemana (véase C. Marx y F. Engels. Obras, 2a ed.
en ruso, 1955, t. 3, pág. 514). -15.
11 Junkers: denominación que se
daba en Prusia a los grandes propietarios agrarios, pertene-cientes al
estamento superior: la nobleza. -15.
12 Demócratas constitucionalistas
(en
ruso, para abreviar se les llamaba kadetes, por las iniciales de este partido: k(onstitulsionno)-d(emokratícheskaya): afiliados al Partido Demócrata Constitucionalista, partido
principal de la burguesía imperialista en
702
NOTAS 703
Durante
13 Octubristas (o Unión del 17 de Octubre) : partido organizado en
Rusia después de pu-blicarse el Manifiesto del 17 de octubre de 1905, en el
que el zar, asustado por la revolución, prometió dar al pueblo las bases inconmovibles
de las libertades cívicas. Este partido representaba y defendía los intereses
de los grandes industriales y de los terratenientes que explotaban su hacienda
con métodos capitalistas. Lo encabezaban A. I. Guchkov, conocido industrial y
propietario de casas de Moscú, y M. V. Rodzianko, gran latifundista. Los
octubristas apoyaban sin reservas la política interior y exterior del Gobierno
zarista, del que entraron a formar parte en el otoño de 1906. -15.
14 Duma de Estado: institución
representativa que el Gobierno zarista se vio obligado a convocar a raíz de los
acontecimientos revolucionarios de 1905. Formalmente,
15 Socialistas populares: miembros del Partido
Socialista Popular del Trabajo, formado en 1906 con elementos separados del ala
derecha del partido
703
eserista. Los socialistas populares
reflejaban los intereses de los kulaks, propugnaban la nacionalización parcial
de la tierra de los latifundistas con indemnización y su distribución entre los
campesinos de acuerdo con la llamada norma de trabajo. Eran partidarios del
bloque con los demócratas constitucionalistas. Después de
16 Trudoviques (Grupo del Trabajo): grupo de demócratas
pequeñoburgueses en
Los trudoviques reivindicaban la
abolición de todas las restricciones estamentales y na-cionales, la
democratización de la administración de los zemstvos y de las ciudades y el
sufragio universal para las elecciones a
En
17 Molchalinismo: sinónimo de servilismo y adulación.
Tiene su origen en el nombre de Molchalin, personaje de la comedia de A. S.
Griboédov La desgracia de tener
demasiado ingenio. -17.
18 En la primera edición de El desarrollo del capitalismo en Rusia (1899),
este capítulo se titulaba Referencia a la teoría. -21.
En todo el libro, Lenin utiliza en sus
referencias a El Capital la edición alemana (primer tomo, segunda
edición de 1872; segundo tomo, edición de 1885, y tercer tomo, edición de 1894)
y da todas las citas en traducción propia. -22.
704
21 Aquí y en adelante las páginas del
primer tomo de la edición alemana de El
Capital de C. Marx se dan en su segunda edición. En la mayoría de
los casos, Lenin lo señaló con la anotación: I2.
Véase la pág. 178 y otras del presente volumen. -27.
23 Sobrevalor:
plusvalía (Mehwert, según
Marx). En las obras de los años 90 Lenin usaba el término sobrevalor a la par
que plusvalía. Más tarde usó solamente el término plusvalía. -28.
24 Lenin menciona los nombres de los representantes
principales del marxismo legal.
Marxismo legal:
corriente sociopolítica surgida en Rusia en los años 90 del siglo pasado
entre los intelectuales burgueses liberales. Struve, Bulgákov,
Tugán-Baranovski y otros, que se declaraban partidarios del marxismo,
criticaron el populismo en la prensa legal. Pero los marxistas legales tomaban
de la doctrina de Marx únicamente la teoría de la sustitución inevitable de la
formación socioeconómica feudal con la capitalista, rechazando por completo el
alma revolucionaria del marxismo: la doctrina que proclama la muerte
ineluctable del capitalismo, la revolución socialista, la transición al
socialismo y la dictadura del proletariado. Posteriormente, los marxistas
legales se hicieron enemigos del marxismo y dirigentes del Partido Demócrata
Constitucionalista burgués. -30.
25 Aquí y en adelante
La expresión Enviar de Poncio a
Pilatos significa
repetir una misma acción porque estos dos nombres son de una sola persona.
Poncio Pilatos (Pontius Pilatus): gobernador romano de Judea en los años 26-36
de nuestra era. -35.
705
30 Véase C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 23, págs. 210-212. -36.
31 Véase C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 24, págs. 408-409. -37.
39 El folleto de E. Bernstein Premisas del socialismo y
objetivos de la socialdemocracia,
que revisaba el marxismo revolucionario en el espíritu del
reformismo burgués, apareció en 1899, y Lenin lo recibió hallándose en el
destierro, ya después de publicarse la primera edición de El desarrollo
del capitalismo en Rusia. Por ello, las observaciones
críticas de Lenin acerca de las tesis oportunistas de Bernstein sólo pudieron
ser incluidas en la segunda edición del libro.
Lenin califica a Bernstein de famoso a
lo Eróstrato. Eróstrato fue un
griego de la antigua ciudad de Efeso en el Asia Menor; según la tradición, en
el año
706
La observación de Lenin acerca de los
errores en la traducción rusa de El
Capital se refiere a la traducción de N. F. Danielson (1896). -50.
47
Zemstvo: así se llamaba
la administración autónoma local encabezada por la nobleza en las provincias
centrales de
Censos
estadísticos délos zemstvos por haciendas: estudios de las haciendas campesinas que hacían los organismos de estadística
de los zemstvos. Estos censos, que se efectuaban principalmente para
establecer los impuestos, obtuvieron gran difusión en los años 80 del siglo
XIX. Los censos por haciendas proporcionaban abundantes datos, que se
publicaban en recopilaciones estadísticas por distritos y provincias. Sin
embargo, era frecuente que los funcionarios de estadística de los zemstvos,
entre los que predominaban los populistas, elaborasen de un modo tendencioso
los datos y los clasificasen incorrectamente, con lo que hacían perder su valor
en grado considerable.
Lenin estudió
afondo, comprobó minuciosamente y clasificó los datos de la estadística de
los zemstvos. Efectuó cálculos, confeccionó resúmenes y tablas, agrupó
científicamente los datos acerca de las haciendas campe campesinas e hizo un
análisis marxista de ellos. Aprove-chando el abundante material de la
estadística de los zemstvos, Lenin refutó los esquemas inventados por los
populistas y mostró el cuadro real del desarrollo económico de Rusia. Utilizó
con gran amplitud en sus obras, principalmente en El desarrollo del capitalismo en Rusia, los datos
estadísticos de los zemstvos. -61.
48 Novorrossia:
denominación que se daba en tiempos del zarismo a la parte esteparia
meridional de
49 Lenin analizó
circunstanciadamente el libro de V. E. Póstnikov La hacienda campesina en el sur
de Rusia en uno de sus primeros trabajos Nuevos
707
cambios
económicos en la vida campesina, incluido en el primer tomo de las Obras Completas. En dicho volumen se publican también las
glosas de Lenin al libro de Póstnikov. -61.
50 Tierra
de nadiel: tierra que se dejó a los campesinos en usufructo al abolirse
la servidumbre en Rusia en 1861; era propiedad de la comunidad y se entregaba
en usufructo a los campesi-nos mediante redistribuciones periódicas. -64.
51 El título completo de esta
publicación es: Reopilación de datos
estadísticos de la provincia de Táurida. Cuadros estadísticos sobres la
situación económica de los pueblos del
distrito de Melitópol. Suplemento al 1 tomo de la recopilación. Semferópol.
1885. -66.
52 Varones
inscritos en el censo: población masculina de
53 Los datos de este cuadro se refieren
al distrito de Krasnoufimsk. -107.
54 Tierra gentilicia usurpada: en Siberia, tierra
usurpada sobre todo por los campesinos ricos, de la que disponían plenamente:
podían regalarla, venderla y transmitirla por herencia de una generación a otra. -124.
55 Censos militares de caballos: recuento del número de caballos útiles
para el ejército en caso de movilización. Se hacían en
56 Así se titula un trabajo del
populista liberal V. P. Vorontsov (V. V.), aparecido en 1892.-147.
57 Trabajos de la comisión investigadora de las
industrias kustares en Rusia, mencionados aquí y más adelante, constituyen una obra de 16
tomos, aparecida en fascículos de
708
62
58 Lenin incluye también en esta columna
los ingresos procedentes de la fruticultura y la ganadería. -154.
59 Lenin se refiere a la discusión del
informe del catedrático A. I. Chuprov sobre el tema Influencia dejas cosechas y de los precios del trigo en diversos
aspectos de la vida económica, presentado en
61 La
comunidad (agraria) en Rusia era una forma de usufructo conjunto de la tierra por
los campesinos; se caracterizaba por la rotación de cultivos obligatoria y la
indivisibilidad de los bosques y pastizales. La peculiaridad principal de la
comunidad agraria rusa era la caución solidaria: responsabilidad colectiva
obligatoria de los campesinos por el pago puntual y completo de los impuestos y
por el cumplimiento de toda clase de prestaciones en favor del Estado y de los
terratenientes. En la comunidad se redistribuía sistemáticamente la tierra
entre los campesinos, los cuales no podían negarse a aceptarla y tenían
prohibida su compra y venta.
La comunidad
existía en Rusia desde tiempos inmemoriales, y en el proceso del desarrollo
histórico se convirtió paulatinamente en un puntal del régimen de la
servidumbre. Los terratenientes y el Gobierno zarista la aprovechaban para
arrancar tributos e impuestos a los campesinos. Lenin señalaba que la
comunidad, sin preservar de la proletarización al campesino, desem-peña de
hecho el papel de barrera medieval que divide a los campesinos, encadenados, en
efecto, a pequeñas uniones y a 'categorías' que han perdido toda razón de ser.
El problema de la comunidad originó
calurosas discusiones y dio vida a una abundante literatura económica. Los
populistas, sobre todo, dedicaron mucha atención a la comunidad. Mediante una
selección tendenciosa de los hechos, intentaron demostrar que la comunidad en
Rusia tenía una estabilidad singular, protegía a los campesinos contra la
penetración de las relaciones capitalistas en su modo de vida, los salva; a de
la ruina y de la diferenciación en clases y, en fin de cuentas, les conduciría
al socialismo. Ya en los años 80 del siglo XIX, G. V. Plejanov demostró la
falta de base de las ilusiones populistas respecto al socialismo comu-nal. En
los años 90, Lenin refutó hasta el fin las teorías populistas. Basándose en
multitud de hechos y datos estadísticos, mostró cómo se desarrollaban las
relaciones capitalistas en el campo ruso y cómo el capital, al penetrar en la
comunidad patriarcal, dividía desde
709
dentro al campesinado en clases
antagónicas: kulaks (burguesía rural) y campesinos pobres.
En 1906, el ministro zarista Stolipin
promulgó una ley por la que se autorizaba a los campesinos a salir de la
comunidad y a vender sus nadieles. En los nueve años que siguieron a la
promulgación de esta ley -con la que se dio comienzo a la supresión del régimen
de la comunidad en el campo y se acentuó la diferenciación del campesinado-
abandonaron las comunidades más de dos
millones de familias campesinas. -159.
62 Se trata de la reforma agraria de
Stolipine orientada a crear un firme puntal del zarismo en el campo: los
kulaks. El 9 (22) de noviembre de 1906 se publicó un ucase del zar, por el que
se permitía a los campesinos salir de la comunidad y tomar en propiedad privada
su nadiel. Después de ser aprobado con algunas modificaciones por
Lenin dio su caracterización y
valoración de la reforma agraria stolipiniana en varios trabajos,
particularmente en El programa agrario de la socialdemocracia en la primera revolución rusa de 1905-1907. -160.
63 Las expresiones
cuarto de caballo y quebrado estadístico viviente pertenecen al escritor Gleb
Uspenski; están tomadas de sus ensayos Cifras
vivas. -163.
64 El hambre de 1891, que afectó con
fuerza singular a las provincias orientales y sudorientales de Rusia, rebasó
por su magnitud todas las temporadas de hambre precedentes y provocó la ruina
en masa de los campesinos, con lo que aceleró el proceso de creación del
mercado interior y el desarrollo del capitalismo en Rusia. Engels habló de ello
en el artículo El socialismo en Alemania y en las cartas
a N. F. Danielson, fechadas el 29 de octubre de 1891, el 15 de marzo y el 18 de
junio de 1892.-170.
66 Comisión Valúev: comisión para el estudio de la situación
en la agricultura en Rusia, que presidió el ministro zarista P. A. Valúev. En
1872 y 1873, la comisión reunió abundantes datos sobre la situación de la
agricultura en
710
merciantes en cereales, sacerdotes
rurales y kulaks, sociedades de estadística y agrícolas e instituciones
diversas relacionadas con la agricultura. Estos materiales fueron publicados en
el libro Informe de la comisión instituida por Su Majestad para el estudio de la situación actual de la agricultura y de
la producción agrícola en Rusia (San
Petersburgo, 1873). -178.
67 Campesinos dárstvennie o dársteenniki: parte de los ex
siervos de los terratenientes que, al efectuarse
68 Triojdnéaniki: una de las
categorías de obreros asalariados agrícolas que poseían tierra de nadiel y una
hacienda pobre; eran jornaleros que se veían obligados a trabajar durante todo
el verano en la finca del kulak o del terrateniente tres días a la semana en
condiciones leoninas: a cambio de grano o de una mísera suma (20 ó 30 rublos).
Este tipo de obrero agrícola con nadiel estaba especialmente difundido en las
provincias noroccidentales de
69 Territorio de Ostsee: territorio del Báltico de
711
75 Los primeros seis
apartados de este capítulo se publicaron al principio en el núm. 3 de la
revista Nachalo
(El Comienzo), en marzo de 1899, como artículo titulado Desplazamiento de la
hacienda basada en la prestación personal por la hacienda capitalista en la agricultura contemporánea de Rusia. El artículo iba acompañado de
la siguiente nota de
77 Tierras
recortadas o recortes: tierras arrebatadas (recortadas) por los terratenientes a los
campesinos al ser abolido el régimen de la servidumbre en Rusia en 1861. -200.
78 Campesinos en dependencia temporal: antiguos campesinos
siervos de los terratenientes que, incluso después de ser abolido el régimen
de la servidumbre en 1861, seguían sujetos a diversas cargas (tributos o
prestación personal) en favor del terrateniente por el usufructo del nadiel. El
estado de dependencia temporal duraba hasta que el campesino, con la
conformidad del latifundista, adquiría en propiedad su nadiel mediante el pago
de rescate. El paso al rescate se hizo obligatorio para los latifundistas sólo
en 1881, en virtud de un ucase que estipulaba el cese de las relaciones de
dependencia de los campesinos respecto a los terratenientes a partir del 1 de
enero de 1883. -200.
79 Laboreo de círculos: una de las
formas de pago en trabajo y de arriendo leonino de la tierra de los latifundistas por los
campesinos en
80 Pago por hacinas (skópschina): denominación
que se daba en las zonas meridionales de
81 Truck-system:
sistema de pago del salario a los obreros con mercancías y víveres
de las cantinas fabriles, pertenecientes a los fabricantes. En vez de abonar el
salario a los obreros, los fabricantes les obligan a adquirir en estas cantinas
artículos de uso y consumo de mala calidad y a precios elevados. Este sistema,
que es un medio suplementario de explotación de los obreros, estaba
singularmente extendido en Rusia en las zonas de indistrias kustares. -211.
712
82 Smerds: campesinos en dependencia feudal de la antigua
Rusia (siglos IX-XIII), que cumplían la prestación personal en las haciendas de
los señores laicos o eclesiásticos o les pagaban un tributo.
Rússkaya
Pravda:
primer código escrito de leyes y disposiciones de los
príncipes de la antigua Rus (siglos XI-XII). La misión de los artículos de Russkaya
Pravda
era defender la propiedad feudal y la vida de los señores
feudales. Estos artículos evidencian que en la antigua Rusia existía una
encarnizada lucha de clase del campesinado enfeudado contra los explotadores. -214.
83 Actas
taquigráficas de los debates del 1 y 2 de marzo de 1897 se publicaron en los Trabajos
de
Sociedad Económica Libre Imperial: primera sociedad económica científica en Rusia. Se fundó en 1765
en San Petersburgo con objeto, como se señalaba en sus Estatutos, de difundir
en el Estado conocimientos útiles para la agricultura y la industria. Tenía
tres secciones: 1) agricultura; 2) producciones agrícolas técnicas y mecánica
agrícola, y 3) estadística agrícola y economía política.
84 Oblómov:
personaje central de la novela del mismo título del escritor ruso I.
A. Goncharov. Tipo de terrateniente, noble, que se distinguía por la abulia más
completa, la inactividad y la pereza extrema. -229.
85 Píndaro:
poeta lírico de
86 Comisión
2véguintsev: fue formada en 1894, adjunta al Departamento de los
Zemstvos del Ministerio del Interior, con el fin de estudiar medidas para
ordenar las ocupaciones fuera de la hacienda propia y regular la migración de
obreros agrícolas. -256.
713
87a C. Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 25, parte II, págs. 223-254. -275.
88 Res
fungibilis
(cosa fungible): antiguo término
jurídico, conocido ya en el Derecho Romano. Se llaman cosas fungibles a las que
en los contratos se determinan simplemente por el número o la medida (tantos
puds de centeno, tantos ladrillos).
Civilista:
aplicase
al jurista que con preferencia se dedica a asuntos civiles. -287.
89 En
90 Bérkovets: antigua medida rusa
de peso, equivalente a unos
91 Estudios y artículos económicos: primera recopilación de trabajos de
Lenin, publicada en 1899 en San Petersburgo con el seudónimo de V. Ilín.
Comprendía, entre otros, los siguientes artículos: Contribución a la caracterización del romanticismo económico. El censo
de las industrias kustares de la provincia de Perm y Perlas de la
proyectomanía populista. -322.
92 Se alude a las provincias de San
Petersburgo y Moscú. -331
99 Propiedad del clan: se refiere a este tipo de propiedad entre los
pueblos celtas. -349.
714
102 Lenin se refiere al artículo de
Engels El problema campesino en Francia y en Alemania, publicado en el
núm. 10 de la revista socialdemócrata alemana Die Neue Zeit, de
1894-1895.
Los discípulos
franceses: denominación que se daba, para eludir la censura, a los
marxistas (en el mencionado trabajo Engels los llama socialistas franceses de
tendencia marxista). -352.
108 Antrag Kanitz: propuesta de
Kanitz. En 1894-1895, Kanitz, representante de los agrarios, propuso al
Reichstag alemán que el Gobierno se encargase de comprar todo el grano
impor-tado del extranjero y de venderlo a precios medios. La proposición fue
rechazada por el Reichstag. -356.
109 Manílov:
personaje
de la obra de N. V. Gógol Las almas muertas. Prototipo del soñador
abúlico, fantaseador huero y charlatán ocioso. -381.
112 Batihojas:
operarios que reducen a finas láminas diversos metales (oro, plata,
estaño, cobre, etc.). En aquel tiempo, estas láminas se utilizaban para decorar
diversos objetos, particularmente los iconos y utensilios religiosos. -383.
715
115 Los
kámushniki hacían adornos de cristal de distintos colores: collares,
pendientes, etc. -400.
116 En el capítulo indicado del libro de
Korsak De las formas de industria, etc. se
menciona, entre los testimonios históricos, el canon del metropolita Kiprián al
monasterio de Konstantín y Elena(año 1391), en el que se enumeran las
prestaciones de los campesinos: debían ejecutar diversas faenas agrícolas en
las tierras del monasterio (arar y sembrar, recoger la cosecha, segar el heno,
trillar el centeno, cocer pan, fabricar cerveza, pescar, etc.) y cumplir
también otros trabajos, por ejemplo, hilar el lino que distribuya el abad en la
aldea. Además, entre otras cargas que el dueño de la tierra imponía a los
campesinos figuraba la de servir durante la recolección y en trabajos
accesorios. -407.
117 Labriegos
del Estado con tierras chetvertníe: categoría de antiguos campesinos
del Estado en
118 Labriegos libres: categoría de
campesinos liberados de la servidumbre en virtud de la ley del 20 de febrero de
1803, que autorizaba a los latifundistas a dar libertad a los campesinos con
tierra en las condiciones establecidas por los primeros. -411.
121 Svetiolochniki, zaglodi, maestros intermediarios: dueños
de locales que arrendaban a los fabricantes para instalar en ellos telares a mano.
Ellos mismos trabajaban en dichos locales y, por contrato con los fabricantes,
716
asumían diversas funciones de
intermediarios: calentaban y reparaban el local, proporcio-naban a los
tejedores las materias primas necesarias para la producción de hilo, enviaban
al fabricante la producción ya acabada y hacían de capataces encargados de vigilar
a los obreros. -416.
123 C: Marx. El Capital. C. Marx y F. Engels. Obras, t. 23, págs. 354-363. -429.
124 Mardasstsi:
vecinos
de un lugar llamado Mardás, situado en la parte nordeste de la provincia de
Vladimir. -439.
125 Se trata de los
talleres de la industria del calzado: en los talleres de limpiar se estiraba
el calzado y se raspaba el cuero para limpiarlo; en los talleres de encolar o
desvirar se fabricaba hule con las virutas de piel, que era utilizado en los
tacones y las plantillas. -443.
126 Pistsovie knigui (catastro): documentos fundamentales en que se basaba la
imposición de tributos a los vecinos de las ciudades, pueblos y aldeas. En el
catastro se indicaba el carácter de las tierras y los bienes de los habitantes,
se describían las calles, los poblados, monasterios, fortificaciones, etc. Era
confeccionado en cada lugar por comisiones especiales de los orga-nismos
centrales del país: Los catastros más antiguos en Rusia se remontan a fines del
siglo XV, pero se han conservado en mayor número los del siglo XVII. -448.
127 La ley del 2 de junio de 1897 estableció la jornada
laboral de once horas y media (diez para los trabajos nocturnos) en las
empresas industriales y los talleres ferroviarios. Hasta entonces, la jornada
no estaba limitada en Rusia y llegaba a 14 y 15 horas, e incluso más. El
Gobierno zarista se vio obligado a promulgar la ley del 2 de junio de 1897 bajo
la presión del movimiento obrero dirigido por la organización leninista Unión
de Lucha por
128 Industria de hilo de canutillo: fabricación de hilos
finos dorados o plateados para los bordados. -453.
129 Hasta 1864 los armeros de Tula
fueron siervos del fisco (del Estado) y vivían en barrios especiales (barrio de
los herreros, etc.). Se dividían por gremios según la especialidad: había el
gremio del cañón, de la caja del fusil, del cerrojo, de aparatos, etc. Para
ejecutar trabajos auxiliares fueron adscritos a las fábricas de Tula los
campesinos siervos de varias aldeas. Estos campesinos preparaban para los
armeros carbón de madera, custodiaban los bosques adscritos a las fábricas y
trabajaban en los patios fabriles. -458.
717
135 Manufactura
patrimonial feudal: empresas pertenecientes a latifundistas en las
que trabajaban campesinos siervos. Por un ucase de Pedro I, en 1721 se autorizó
a los fabricantes surgidos de entre los comerciantes a comprar campesinos para
trabajar en las fábricas. Estos obreros siervos adscritos a las empresas eran
denominados campesinos de posesión. -510.
136 Sirgadores:
obreros
que desde la orilla de los ríos tiraban con sirgas (maromas) de las
embarcaciones. -575.
138 Fábrica de los hermanos Jlúdov:
Sociedad
de la fábrica de hilaturas de Egórievsk de los hermanos A. y G. Jlúdov (la
fábrica se encontraba en la ciudad de Egórievsk, provincia de Riazán). -582.
140 Last: medida de desplazamiento de los barcos mercantes, empleada en
Rusia hasta comienzos del siglo XX. El last de volumen de desplazamiento
equivalía a
142 Sobakévich: personaje de la obra de N. V.
Gógol Las almas muertas, prototipo
de terrateniente grosero y codicioso. -644.
718
144 El
señor Cupón: expresión gráfica empleada en los años 80 y 90 del
siglo XIX en la literatura rusa para designar el capital y a los capitalistas.
La expresión el señor Cupón la empleó por vez primera el escritor Gleb Uspenski
en sus ensayos Pecados graves. -649.
145 Pokrut: forma de relaciones económicas en los
arteles dedicados a la pesca y a la caza de animales marinos en el norte de
Rusia. La palabra pokrut significa contratación para la caza o parte de la
caza correspondiente a cada miembro del artel. En dichos arteles, los
instrumentos de producción eran propiedad del amo, que explotaba ferozmente a
los obreros. El amo recibía habitualmente
2/3 de la caza, y los obreros,
sólo 1/3. Además, los obreros se veían obligados a entregar su parte
al amo a precios bajísimos y recibir su importe en mercancías, lo que era extraordinariamente
desventajoso para ellos. -655.
147 En el artículo Una crítica no crítica, Lenin
responde a una reseña hostil del marxista legal P. Skvortsov sobre el libro El desarrollo del capitalismo en Rusia. Lenin empezó a escribir el
artículo en enero de 1900, en la aldea de Shúshenskoe, durante las últimas
semanas de destierro; N. K. Krúpskaya informó de ello a M. A. Uliánova en una
carta fechada el 19 de enero de 1900. El artículo quedó terminado en marzo,
cuando Lenin había regresado ya del destierro, y vio la luz en la revista Naúchnoe Obozrenie (mayo junio de 1900). Fue el último artículo de Lenin
publicado en la prensa legal rusa antes de su marcha al extranjero. -665.
148 Las palabras entre
comillas (Chi-chi-kov, achís, achís, etc.) son una paráfrasis de un pasaje de Ensayos del período gogoliano de la literatura rusa, de N. G. Chernishevski. El análisis
ingenioso de Las almas muertas podría
escribirse de la siguiente manera. Después de estampar el título del libro, Las andanzas
de Chíchikov o las almas muertas, empezar
inmedia-tamente así: Las andanzas de iAchís!, iAchís!—kov (no piensen ustedes
que he estornuda-do)... y etc., etc. Hace veinte años podían encontrarse lectores
que consideraban esto ingenioso. -670.
719
153 El
artículo de Lenin Algo más sobre la
teoría de la realización se publicó con la firma de V. Il'n en el
núm. 8 de la revista Naúchnoe Obozrenie, de
agosto de 1899. -690.
154 El
intento de abrir los ojos al
público a la confusión del marxismo con la ciencia
burguesa (crítica del struvismo y del marxismo legal), lo hizo Lenin en
su trabajo El contenido económico del
populismo y su crítica en el libro del señor Struve (Reflejo del marxismo en la
literatura burguesa). -692.
155 Un
examen sistemático de esta corriente lo hizo Lenin en su obra Materialismo
y empiriocriticismo. -692.
ÍNDICE
INDICE 807
I
EL DESARROLLO DEL
CAPITALISMO EN RUSIA. Proceso
de la formación del mercado interior para
la gran industria 1-664
Prefacio
a la primera edición 5
Prefacio
a la segunda edición 13
Capítulo
I. Errores teóricos de los economistas populistas 21-60
I. La división social del trabajo 21
Aumento del número
de ramas de la industria 21. – Creación del mercado interior
a consecuencia de
la división social del trabajo 22. – Manifestación de este proceso
en la agricultura
22-23. – Concepciones de los economistas populistas 23-24.
II. Crecimiento de la
población industrial a expensas de la agrícola 24
Ligazón necesaria
de este fenómeno con la naturaleza misma de la economía
mercantil y
capitalista 24-25.
III. Ruina de los pequeños productores 25
La concepción
errónea de los populistas 26. – Concepción del autor de El Capital
al particular 27.
IV. La teoría populista de la
imposibilidad de realizar la plusvalía 27
Esencia de la
teoría de los señores V. V. y N. on; su carácter erróneo 27-30.
Equivocada
inclusión del mercado exterior en el problema de la realización 29-31.
Valoración
superficial de las contradicciones del capitalismo en los escritores
indicados 31-32.
V. Criterio de Adam Smith con respecto a
la producción y circulación de todo
el producto social en la sociedad
capitalista y crítica de este punto de vista por
Marx 32
A. Smith omite el
capital constante 32-36. – Influencia de este error en la teoría de
la renta nacional
36-37.
VI. La teoría de la realización de Marx 38
Premisas fundamentales de la teoría de Marx 38-39.
La realización del producto
806
807
en la reproducción
simple 39-43. Conclusión principal de la teoría de la realización
de Marx 43-44.
Importancia del consumo productivo 44-45. – Contradicción entre
la tendencia al
ascenso ilimitado de la producción y el carácter limitado del consumo
45-48.
VII. La teoría de la renta nacional 48
Proudhon 48-50. –
Rodbertus 50-52. – Los economistas modernos 52. – Marx 52-54.
VIII. ¿Por qué necesita mercado exterior
una nación capitalista? 54
Causas de la
necesidad del mercado exterior 54-57. – El mercado exterior y el
carácter progresivo
del capitalismo 57.
IX. Conclusiones del primer capítulo 58
Resumen de las
tesis antes examinadas 57-59. – Esencia de la cuestión del
mercado interior
59-60.
Capítulo
II. Diferenciación del campesinado. 61-193
I. Datos estadísticos de los zemstvos de
Novorrossia. 61
Grupos económicos
del campesinado 61-63. La agricultura comercial y la compra-
venta de fuerza de
trabajo 62, 64.- Grupo superior; concentración de la tierra 64-65,
del ganado de labor
y de los aperos 65-66, la mayor productividad del trabajo 66-68.
– Consideraciones
del Sr. V. V. acerca de la disminución del número de caballos
entre los
campesinos 67-68. La contrata de braceros y consideraciones del Sr. V.
V. acerca de este
fenómeno 68-70. – El grupo inferior de los campesinos; entrega de
la tierra en
arriendo 70-72. – Grupo medio, su inestabilidad 72-74. – Los señores
V. V. y Kárishev sobre el arriendo campesino 73-77. –
Actitud de los populistas
hacia la
investigación del Sr. Póstnikov 78-79.
II. Datos estadísticos de los zemstvos
de la provincia de Samara 79
Datos sobre la
hacienda de los distintos grupos campesinos en el distrito de
Novoúzensk 79-82. –
La posesión y el aprovechamiento de la tierra en los
distintos grupos
82-84. – El Sr. Kárishev sobre el arriendo y los precios de los
cereales 83. El
trabajo asalariado; creación de mercado interior por la diferenciación
de los campesinos
85-87. – El proletariado rural en la provincia de Samara 87-88.
III. Datos estadísticos de los zemstvos
de la provincia de Sarátov 88
Datos sobre la
hacienda de los distintos grupos 88-89. – La contrata de braceros 90.
– Las industrias en
la estadística de los zemstvos 90-91. – El arriendo 92-93.
– Consideraciones
de los señales Kárishev, N.–on y Maress acerca del arriendo
92-97. – Comparación del distrito de Kamishin
con otros distritos 97-98.
– Importancia del
problema relativo a la agrupación de los hogares campesinos
98-102.
IV. Datos estadísticos de los zemstvos
de la provincia de Perm 102
Datos sobre la
hacienda de los distintos grupos 102-105. – La contrata de braceros
y jornaleros y su
significación 105-107. Abono de las tierras 107. Aperos
perfeccionados
107-108. – Empress comerciales e industriales 109-110.
V. Datos estadísticos de los zemstvos de
la provincia de Oriol 110
Datos sobre la
hacienda de los distintos grupos 110-111. Carácter incompleto del
cuadro de la
diferenciación de los campesinos según los datos de la provincia de
Oriol 111-113.
VI. Datos estadísticos de los zemstvos
de la provincia de Vorónezh 113
Los métodos de
clasificación en las recopilaciones de Vorónezh 113. – Datas del
distrito de Zadonsk
114-115. – Las industrias 115-117.
808
VII. Datos estadísticos de los zemstvos
de la provincia de Nizhni Nóvgorod 117
Datos sobre
los grupos de haciendas para tres distritos 117-121.
VIII. Revista de los datos estadísticos
de los zemstvos correspondientes a
otras provincias 121
Provincia de
Nóvgorod, distrito de Demiansk 122-123. – Provincia
de Chernígov,
distrito de
Kozelets 123.-Provincia del Yeniséi 123-124. – Provincia de Poltava,
tres distritos
124-126.-Provincia de Kaluga 125-126. – Provincia de Tver 126-127.
IX. Resumen de los datos estadísticos de
los zemstvos antes examinados,
Relativos a la diferenciación de los
campesinos 127
Procedimiento
empleado para hacer el resumen 127-129. –
Cuadro sinóptico y
gráfico 130-133,
entre 141 y 142. – Examen de las
distintas columnas del gráfico
134-141. – Comparación de las
distintas zonas por el grado de diferenciación
141-142.
X. Datos globales de la estadística de
los zemstvos y de los censos militares
de caballos 142
Datos de
la estadística de los zemstvos sobre 112
distritos de 21 provincias
142-144. –
Datos de los censos militares de
caballos relativos a 49
provincias
de
XI. Comparación de los censos militares
de caballos de 1888-1891 y
1896-1900 148
Datos de 48 provincias de
señores Vijliáev
y Chertlénkov 150.
XII. Datos estadísticos de los zemstvos
sobre los presupuestos campesinos 151
Carácter de
los datos y procedimientos de ordenación 151-153.-(A). Resultados
generales de los
presupuestos 153-160. – Magnitud de los gastos
y los ingresos
153-154. –
Clasificación de los gastos 153-154.
– Clasificación de los ingresos
154-156. – Parte
monetaria de los presupuestos
157-158. – Importancia de las
cargas 159-160.
– (B). Caracterización de la agricultura
campesina 160-166.
– Datos
generales de las haciendas 160-161.-Bienes y aperos
161-163. – Gastos
en la
hacienda 163-164. – Ingresos
de la explotación de la tierra 164-165.
– Una
excepción aparente
165-166. –
(C). Característica del nivel de vida 166-176.
– Gastos en especie
para alimentación 166-167. – Gastos en dinero para
alimentación
167. – Gastos restantes
para las necesidades personales 168.
–
Gastos
en dinero
para el consumo personal y
productivo 169. – El Sr. N.-on sobre la
capa
superior de los
campesinos 170-171. – Comparación del nivel de vida
de los
campesinos y los
obreros rurales 171-174. – Procedimientos del Sr.
Scherbina
174-176.
XIII. Conclusiones del II capítulo 176
Significación de
la economía mercantil 176. – 1) Contradicciones capitalistas
dentro de
la comunidad 176-177. –
2) La descampesinización 178-179. –
3)
Característica de
este proceso en El Capital 179-181. – 4)
La burguesía campesina
181-182. –
5) El proletariado rural. Tipo europeo
del obrero rural con nadiel
182-186. –
6) El campesinado medio 186. – 7) Formación del mercado interior
para el
capitalismo 186-187. – 8)
Incremento de la diferenciación: importancia
de
la migración
187-188.-9) El capital comercial y
usurario. Planteamiento de la cuestión
en la
teoría. Vínculo de estas formas del capital
con el capital industrial 188-191.-10)
El sistema de pago en trabajo y su influencia
en la diferenciación de los
campesinos
191-193.
Capítulo
III. Paso
de los propietarios de tierra de la economía basada en la
prestación personal a la capitalista 197-266
809
I. Rasgos fundamentales de la economía
basada en la prestación personal 197
Esencia del sistema
de economía del régimen de servidumbre y
sus condiciones
197-199.
II. Unión del sistema de economía basado
en la prestación personal con el
capitalista 199
Los restos
del viejo sistema después de
trabajo y
el capitalista 201-202; su difusión relativa
202-204.-Paso del sistema
basado en
el pago en trabajo al capitalista 204.
III. Caracterización del sistema de pago
en trabajo 207
Tipos de pago
en trabajo 207-208.-El arriendo natural
y su significación 208-210.
– El
pago del trabajo en este
sistema 210-213. – La
dependencia personal en el
sistema de pago
en trabajo 213-214. – Valoración general del pago en trabajo 214.
IV. Decadencia del sistema de pago en
trabajo. 215
Dos tipos
de pago en trabajo
215-216.-Importancia de la diferenciación de los
campesinos
217-218.-Comentario del Sr. Stébut 219.-Comentarios en
las obras
especiales 220-221.
V. Cómo abordan los populistas la
cuestión 221
Idealización de los
pagos en trabajo 221-222.-Consideraciones del Sr.
Kablukov
222-226.
VI. Historia de la hacienda de
Engelhardt 226
Estado inicial de
la hacienda y carácter de sus cambios
graduales 226-231.
VII. Empleo de máquinas en la
agricultura 231
Cuatro períodos
en el desarrollo de la
construcción de maquinaria agrícola 231-232.
– Carácter
incompleto de la estadística oficial 232-234. Datos acerca
del empleo de
las distintas
máquinas agrícolas 235-240.
VIII. Importancia de las
máquinas en la agricultura 241
Carácter
capitalista del empleo de las máquinas 241-243.-Resultados del empleo
de las máquinas
243-249.-Inconsecuencia de los populistas 249-250.
IX. El trabajo asalariado en la
agricultura 250
Trabajos campesinos
fuera de la hacienda propia 250-251, su
importancia
250-252, sus proporciones
252-254.--Número de obreros agrícolas en toda
europea 254-256.
X. Importancia del trabajo asalariado en
la agricultura 256
Situación de
los obreros agrícolas 256-257. Formas
especiales de contrata 257-259.
– La situación de
los obreros que trabajan para patronos pequeños y
grandes 259-260.
– Gérmenes del
control social 260-263. – Apreciación populista
de los trabajos
agrícolas fuera
de la localidad 263-266.
Capítulo
IV. El
incremento de la agricultura comercial 267-356
I. Datos generales de la producción
agrícola en
Reforma y de los tipos de agricultura
comercial 267
Producción de cereales
y patata en 1864-1866, 1870-1879, 1883-1887, 1885-1894
267-268.-Las siembras
de patata y su importancia
268-270. Zonas de la agricultura
comercial
270-271.-Consideraciones del Sr. Kablukov 271-272.
II. Zona de la economía cerealista
comercial 272
Desplazamiento del
centro principal de producción de cereales
272-273.
– Importancia
de las regiones periferias como colonias
273-274.-Carácter
capitalista
de la agricultura en esta zona 275-277.
810
III. Zona de la ganadería
comercial. Datos generales del desarrollo de la
economía lechera 277
Importancia de la
ganadería en las distintas zonas 277-281. – Cálculo de los señores
Kovalevski y
Levitski 277-279. El desarrollo de la producción de queso 281-284.
– Falta de plenitud
de los datos oficiales 281. – El progreso técnico 283-285.
IV. Continuación. La economía de la
hacienda terrateniente en la zona descrita 285
Racionalización de
la agricultura 285-286. – Los centros de recepción de leche y su
importancia
286-288. – Formación del mercado interior 288.-Afluencia de obreros
agrícolas a las
provincias industriales 288-289. – Mayor regularidad en la distribución
de los trabajos el
curso del año 289-292. – La dependencia de los pequeños agricultores
y criterio del Sr.
V. V. acerca de ella 292-293.
V. Continuación. Diferenciación de los
campesinos en la zona de la economía
lechera 294
Distribución de las
vacas entre los campesinos 294-296. – Detalles del distrito de San
Petersburgo
297-298. – Tendencias progresistas en la hacienda campesina 299-300.
– Influencia de
este progreso en los campesinos pobres 301-302.
VI. La zona de cultivo de lino 302
Crecimiento del
cultivo de lino con fines comerciales 302-305. – Intercambio entre
las distintas
clases de la agricultura comercial 305. – Los extremos en la zona del
lino 306-307. –
Perfeccionamientos técnicos 307-308.
VII. Elaboración técnica de los
productos agrícolas 308
Importancia del
sistema fabril o técnico de la agricultura 308-309.
1) Destilación de alcohol 309
Difusión de la
destilación de alcohol en la agricultura 309-311. -Desarrollo de la
destilación de
alcohol procedente de la patata y su importancia 311-313.
2) Producción de azúcar de remolacha 313
Incremento de la
producción de remolacha 313-314.El progreso de la agricultura
capitalista
314-316.
3) Producción de fécula de patata 316
Su incremento
316-317. - Dos procesos en el desarro0i de esta industria 317-318.
–La industria del
almidón en la provincia de Moscú 318-320 y en la de Vladimir
320-321. .
4) Producción de aceite 321
Doble proceso de su
desarrollo 321. -Los productores de aceite kustares 322-323.
5) Cultivo del tabaco 323
VIII. La horticultura y la fruticultura
industriales; la hacienda suburbana 327
Incremento de la
fruticultura 327-328 y la horticultura comerciales 328. – Los
campesinos
hortelanos de las provincias de San Petersburgo, Moscú y Yaroslavl
329-331. – La
industria de invernaderos 331.- El cultivo industrial de cucurbitáceas
331-333. – La
hacienda suburbana y sus peculiaridades 333-334.
IX. Conclusiones sobre la importancia
del capitalismo en la agricultura rusa 334
1) La
transformación de la agricultura en empresa 334-336. – 2) Peculiaridades del
capitalismo en la
agricultura 336. – 3) Formación del mercado interior
811
para el capitalismo
337.-4) Papel histórico progresivo del capitalismo en la agricultura
rusa 337-343.
X. Teorías populistas del capitalismo en
la agricultura. La desocupación
de la temporada de invierno 343
Estrechez y
carácter banal de esta teoría 343-344. Su omisión de aspectos
importantísimos del
proceso 344-349.
XI. Continuación. – La comunidad. –
Opiniones de Marx acerca de la pequeña
agricultura. – Criterio de Engels sobre
la crisis agrícola contemporánea 349
Desacertado
planteamiento de la cuestión de la comunidad en los populistas
349-351. – Su
incomprensión de un pasaje de El Capital 351-352.
– Valoración
de la agricultura
campesina en Marx 352-353. – Su valoración del capitalismo en la
agricultura
353-354. – Desafortunada cita del Sr. N. - on 354-356.
Capítulo
V. Las
primeras fases del capitalismo en la industria 357-413
I. La industria doméstica y los oficios
artesanos 357
Restos de la
industria doméstica 357. – Grado de difusión del artesanado 358-359,
sus rasgos
fundamentales 359-360.
II. Los pequeños productores de
mercancías en la industria. El espíritu
gremial en las pequeñas industrias 360
Paso del artesanado
a la producción mercantil 360-361. -Temor a la competencia
362-364.
III. Crecimiento de las pequeñas
industrias después de
formas de este proceso y su
significación 364
Causas del
crecimiento de las pequeñas industrias 364-365. – Marcha de los
industriales a las
zonas periféricas 365-366. – Incremento de las pequeñas
industrias en la
población local 366-369. -Desplazamiento del capital 369-370.
– Ligazón del
crecimiento de las pequeñas industrias con la diferenciación de
los campesinos
370-371.
IV. La diferenciación de los pequeños
productores de mercancías. Datos de
los censos de kustares por hogar en la
provincia de Moscú 371
Planteamiento de la
cuestión 37I-372. – Modo de ordenar los datos 372-374. – Cuadro
sinóptico y gráfico
375, entre 374 y 375. Conclusiones: El trabajo asalariado 374-377,
el rendimiento del
trabajo 377-378, los ingresos 379-380. – Régimen pequeñoburgués
de las industrias
kustares 381.
V. La cooperación capitalista simple 381
Su importancia e
influencia en la producción 381-385. – Los arteles 385-386.
VI. El capital
comercial en las pequeñas industrias 386
Condiciones que
engendran al mayorista 386-388. – Las mercaderes en la industria
encajera 389-391.
Ejemplos de organización de la venta 391-394. – Puntos de vista
de los populistas
393-394. – Formas de capital comercial 395-396.
VII. La industria y la agricultura 396
Datos del cuadro
396-398. – La agricultura basada en el empleo de obreros
asalariados
398-399. – Los trabajadores de la tierra 399-400. – Otros datos
sobre la industria
y la agricultura 400-404. – Duración del período de trabajo
404-405. – Resumen
405-406.
VIII. La unión de la industria y la
agricultura 407
Teoría de los
populistas 407. - Formas de unión de la industria y la agricultura y
su distinta
significación 407-409.
IX. Algunas observaciones sobre la
economía precapitalista de nuestra aldea 412
812
Capítulo VI. La manufactura capitalista
y el trabajo capitalista a domicilio 414-489
I. Constitución de la manufactura y sus
rasgos fundamentales 414
Concepto de manufactura 414, su doble
origen 414-415 y
significación
415-416.
II. La manufactura capitalista en la
industria rusa 416
1) Industrias textiles 416
2) Otras ramas de la industria textil.
La producción de fieltro 420
3) La producción de sombreros, gorros,
cáñamo y cuerdas 424
4) Producción de artículos de madera 429
5) Transformación de productos animales.
Curtido y peletería 434
6) Otras ramas de la industria
transformativa de productos animales 441
7) Las industrias transformativas de
productos minerales 446
8) Industrias de artículos metálicos.
Las industrias de Pávlovo 447
9) Otras industrias de artículos
metálicos 452
10) Joyería, producción de samovares y
acordeones 455
III. La técnica en la
manufactura. La división del trabajo y su importancia 461
La producción manual 461-462. el
aprendizaje 461-462. – La división
del
trabajo como fase preparatoria para la
gran industria maquinizada 462-465,
su influencia en los obreros 465.
IV. La división territorial del trabajo
y la agricultura se separa de la industria 465
Opinión del Sr. Jarizoménov 466 – Centros no agrícolas 467-468. – Carácter
de transición de la manufactura 468-470.
– Ascenso del nivel cultural de la
población 469-470.
V. Régimen económico de la manufactura 470
Estado de la producción 470-471.
-Comentario de los señores Ovsiánnikov
y Jarizoménov 471 y
472-473.
VI. El capital comercial y el industrial
en la manufactura.
El mayorista y el fabricante 473
Vínculos entre las empresas grandes y
pequeñas 473-476.Error de los
populistas 476.
VII. El trabajo capitalista a domicilio
como apéndice de la manufactura 476
Su difusión 476-477, sus rasgos
distintivos 477-481, condiciones de su
difusión 481-482, su importancia en la
teoría de la población excedente 482-484.
VIII. ¿Qué es la industria kustar? 484
Resumen de la estadística de los
kustares 484-486. - Predominio de los obreros
ocupados de un modo capitalista 485-488.
- Vaguedad del concepto kustar y
abuso de este término 488.
813
Capítulo
VII. El
desarrollo de la gran industria
maquinizada 493-601
I. Concepto científico de fábrica y
papel de la estadística fabril 493
II. Nuestra estadística fabril 495
Sus fuentes 495-496.-Las publicaciones
de los años 60 496-498. – Carácter
especial de
Orlov 501-502. – Las Recopilaciones del
Departamento de Comercio y
Manufacturas 502-503. –
errores del Sr. Kárishev 503-505. Datos
de los comités provinciales de
estadística 505-506.
en Rusia? 507-508.
III. Examen de los datos
estadísticos históricos relativos al desarrollo de la
gran industria 508
1) Industrias textiles 508
2) Producción de artículos de madera 515
3) Industrias químicas, de
transformación de productos animales y de cerámica 516
4) Industrias metalúrgicas 519
5) Industrias de productos alimenticios 520
6) Industrias gravadas con impuestos
indirectos y restantes 522
7) Conclusiones 525
IV. Desarrollo de la industria minera 526
Los Urales, sus peculiaridades 526-530. – El Sur 530-533.-El Caucaso
533-534.-Minas grandes y pequeñas en la
cuenca del Donets 534-536.
– Significación de los
datos relativos a la industria minera 536-538.
V. ¿Aumenta el número de obreros en las
grandes empresas capitalistas? 538
Datos de 1865 y 1890 538-541. – Método erróneo de los populistas
542-550.
VI. Estadística de los motores de vapor 550
Datos de 1875-1878 y 1892 550-552.
VII. Crecimiento de las grandes fábricas
552
Datos de 1866, 1879, 1890 y 1894-95
552-561. – Las empresas mayores en
la industria fabril y en la minera
561-562.-Errores del Sr. N.-on
562-563.
VIII. Distribución de la gran industria 564
Datos de los centros más importantes de
la industria fabril en 1879 y 1890
564-565. – Tres tipos de centros 565-567. – Clasificación de los centros 567-569.
– Crecimiento de los
centros fabriles rurales y su significación 569-571.
IX. Desarrollo de la industria maderera
y de la industria de la construcción 571
Incremento de la industria forestal
571-573; su organización 573-577.
– Incremento del
capitalismo en la industria de la construcción 577-582.
X. Apéndice de la fábrica 582
XI. La industria se separa por completo
de la agricultura 585
Error de los populistas 585-586. –Datos de la estadística sanitaria de los
zemstvos de Moscú 586-590.
XII. Tres fases de desarrollo del
capitalismo en la industria rusa 590
… – Relación
entre todas las fases 590-592.
814
… – Peculiaridades
de la técnica 592-593.
… – Crecimiento
de las relaciones capitalistas 593-594.
… – Carácter
del desarrollo de la industria 594-595.
… – La
industria se separa de la agricultura 595-597
… – Diferencia
de las condiciones de vida 598-600
… – Crecimiento
del mercado interior 600-601
Capítulo VIII. Formación del mercado
interior 602-657
I. Crecimiento de la circulación
mercantil 602
Desarrollo de los ferrocarriles 602-604,
del transporte fluvial y marítimo
604-605, del comercio y de los bancos
605-607.
II. Crecimiento de la población
comercial e industrial. 608
1) Crecimiento de las ciudades 608
2) Importancia de la colonización
interior 610
3) Crecimiento de las villas y aldeas
fabriles y comerciales e industriales 617
4) Industrias no agrícolas fuera del
lugar 620
Industrias no agrícolas fuera del lugar
620-634, sus proporciones y crecimiento
623-627, su papel progresivo 629-632, su
valoración en los escritores populistas
632-634
III. Crecimiento del empleo de trabajo
asalariado 635
Número aproximado de obreros asalariados
635-637. – La superpoblación
capitalista 637-638. – El error de los populistas 637-640.
IV. Formación del mercado interior para
la fuerza de trabajo 641
Desplazamientos más importantes de los
obreros asalariados según el
jornal 641-644. – Formación del mercado interior 644-645. – La teoría del
Sr. N. –on 645-646
V. Importancia de la periferia ¿Mercado
interior o exterior? 646
Dos aspectos en el proceso de la
formación del mercado 650-651.
VI. La misión del capitalismo 652
Elevación del rendimiento del trabajo
social 652-653. – Socialización del
trabajo 654-656. – Causas del desacuerdo con los populistas 656-657
Anexos:
I. Cuadro sinóptico de datos
estadísticos sobre las pequeñas industrias
campesinas de la provincia de Moscú
(capítulo V, pág. 374) entre
656 y 657
II. Resumen de datos estadísticos sobre
la industria fabril de
(capítulo VII, pág 496) 658
III. Centros más importantes de la
industria fabril de
(capítulo VII, pág 565) 660
II
UNA CRITICA NO CRÍTICA. (Con motivo del artículo del Sr. P.
Skvortsov
El fetichismo mercantil en Naúchnoe Obozrenie, núm. 12
de 1899) 665-692
I 667
II 675
III 682
Notas 695-719
INDICE 806-816

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