© Libro N° 6197.
De La Teoría Estructural A La
Coyuntura Aleatoria. Tosel, André.
Emancipación. Julio 6 de 2019.
Título
original: © De La Teoría Estructural A La Coyuntura Aleatoria. André
Tosel
Versión Original: © De La Teoría Estructural A La Coyuntura Aleatoria.
André Tosel
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Miranda
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ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
DE LA TEORÍA ESTRUCTURAL A LA COYUNTURA ALEATORIA
André Tosel
De La
Teoría Estructural A La Coyuntura Aleatoria1
André
Tosel
Sin
ánimo de provocar modificamos el título de la célebre autobiografía que Louis
Althusser escribió luego del asesinato de su esposa en 1980 y de su entrada en
la noche de los muertos vivos.
El
futuro de Althusser dura mucho
La
época de la crisis del capitalismo globalizado ya ha traído de regreso al
espectro de Marx, como su amigo Derrida había tenido el coraje de hacer notar
por aquellos años (1993). Por su trayectoria tormentosa, por su aptitud para
plantear las cuestiones cruciales luego del fracaso de la revolución comunista,
el pensamiento de Althusser aún se presenta como capaz de producir armas
intelectuales para afrontar nuestro tiempo. No se trata tanto de una mera
vuelta como del ingreso en una nueva órbita. En verdad, esta nueva órbita es un
giro que se realiza sobre el doble luto por las formas de experiencia adoptadas
por los movimientos antisistema, prioritariamente el luto por el movimiento
obrero, el único que, en sus diferentes variantes, socialdemócrata o comunista,
ha existido duraderamente a lo largo de la modernidad, y, ligado al mismo, el
luto por el movimiento anticolonialista y antiimperialista que en su momento
supo encontrar apoyo en el comunismo.
Ahora
que el tiempo está fuera de sus goznes, la obra teórica de Althusser, esa
bisagra, puede salir del silencio total que la cubrió durante los años
1980-1990, y ser recuperada para ayudar a abrir una nueva perspectiva y
producir los elementos indispensables para la nueva crítica de los tiempos que
todo pensamiento emancipador requiere. Esta obra está en condiciones de
hacerlo, en particular a partir de la problemática de la historia en la que
produjo una ruptura en la época en la cual ella pretendía tener por
destinatario, imposible e impotente, al movimiento comunista hoy
(auto)liquidado. Althusser, como filósofo autocrítico de la filosofía, ha
querido darle al materialismo histórico la forma de la cientificidad con la
cual la teoría del modo de producción capitalista, objeto de El capital, abrió
la ciencia del continente de la historia, explicitando su estructura
conceptual, la dinámica interna, las leyes de tendencia y la transformación
posible en otro modo de producción.
El
aporte de Pour Marx y de Lire le Capital, considerado retrospectivamente, marcó
a su época. La historia, la disciplina erudita de las res gestae, de las
producciones pasadas de la acción humana ya realizada, con sus articulaciones
de prácticas, entraba con estos textos e intervenciones, a través de la crítica
del historicismo y el humanismo, en una elaboración estructural. Pero, al mismo
tiempo, y en contra de lo que sostenía una crítica apresurada fundada en el
De
la théorie structurale á la conjuncture aléatoire .
__________________________
1 ,
volumen especial: Althusser,
25LaansPenséeaprès,n° 382,.Traducción:bril-mayoPedro-junio 2015, pp.
31-46 Karczmarczyk.
Traducciones
| DEMARCACIONES
primado
otorgado a la praxis voluntaria de los humanos, la historia que se construye
así misma no era eliminada. La teoría de las estructuras, que eliminaba el
sujeto trascendental o antropológico, se combinaba con el saber operatorio y
singular de las coyunturas en la coyuntura, es decir, con el análisis concreto
de las situaciones concretas caro a Lenin, el lugar en que se libra la lucha de
clases, donde aquellas se forman y se transforman en instancias de dominancia y
de dirección, o de sumisión y de subalternidad. Es necesario recordar los
objetivos políticos de esta empresa que tuvo un impacto mundial sobre la
intelligentzia marxista antirrevisionista entre 1965 y 1975. Se trataba de
formular las condiciones teóricas y filosóficas de la refundación revolucionaria
del comunismo en una URSS liberada del estalinismo y de sus consecuencias en el
movimiento internacional. La esperanza de un recomienzo del comunismo se
apoyaba en la China de Mao y la revolución cultural. La refundación de la
dialéctica como teoría materialista de las contradicciones en términos de la
categoría anti-economicista y anti-determinista de la sobredeterminación sonaba
como el comienzo de lo que se creía que sería de una larga marcha para el
comunismo y el marxismo en Occidente.
¿La
ilusión de una inversión autodestructora?
Pero
la larga marcha pronto se hizo corta. El comunismo chino no tomó la forma de un
Estado-no-Estado sostenido por la actividad en primera persona de las masas. Es
necesario admitir que la lucha interna del partido estaba de hecho en primer
lugar y que tenía por fondo el cruel fracaso de las reformas económicas que
desembocaron en terribles hambrunas y que la violencia revolucionaria
antirrevisionista fue contraproducente. Es preciso constatar también la
impotencia del comunismo para reformarse en la URSS y la de los partidos
comunistas occidentales para adoptar una línea de masas adaptada a las así
llamadas sociedades democráticas desarrolladas . Es preciso constatar el poder
de resiliencia del capitalismo mundial, capaz de capturar y de desnaturalizar los
movimientos anticolonialistas que luego del fin de la guerra de Vietnam no han
registrado ningún rebote socialista victorioso. Sería preciso mostrar más
precisamente cómo, desde los años 1970, Althusser emprendió una autocrítica,
que implicaba renunciar a la Teoría de las teorías, que dirigió la redefinición
de la filosofía como práctica de la lucha de clases en la teoría. Sería
necesario, sobre todo, mostrar cómo la crítica del marxismo vulgar, de aparato,
economicista y determinista, progresista y evolucionista, se transformó en una
deconstrucción radical que intentó recoger los elementos para una
reconstrucción de la teoría de las condiciones de la reproducción de la
producción en torno de la teoría de la ideología-interpelación de los
individuos en sujetos y de los aparatos ideológicos de Estado.
Pero
Althusser iba de hecho más lejos. Al mantener el carácter central del concepto
de dictadura del proletariado en la conquista y la transformación del aparato
de Estado destacaba con una lucidez creciente las debilidades y los límites de
la teoría marxista. La misma no sólo chocaba desesperadamente con la política y
con la construcción de una hegemonía de masas, sino que era incapaz de dar
cuenta de las formas construidas en su nombre por el comunismo histórico. La
teoría del todo estructurado con dominante fue utilizada durante un cierto
tiempo por Nikos Poulantzas para formular un eurocomunismo de izquierda, por
Charles
2
Traducciones
| DEMARCACIONES
Bettelheim
para dar cuenta de las luchas de clases en la URSS, pero la misma no ha sido
utilizada para realizar un análisis crítico de conjunto del período histórico
de los años setenta. Se impusieron coyunturas que, aunque ciertamente siempre
estructuradas por las relaciones de producción y las relaciones sociales,
exigían ser analizadas en su singularidad concreta constituída por
sobredeterminaciones de sobredeterminación, por contradicciones sin hilo
conductor en el sentido dialéctico clásico.
Althusser
se enfrentó a esta situación de impotencia y el desarrollo de la teoría del
continente historia tomó cada vez más la forma de una crítica en expansión. La
intervenciones de los años 1975-1980, luego de la Soutenance d’Amiens (1975)2
se sucedieron a un ritmo frenético para destacar los vacíos y las faltas de la
teoría de Marx y de los marxistas más creativos del siglo XX, para denunciar
las formas remanentes del idealismo de la libertad en Marx, su sumisión a la
metafísica que domina el principio racionalista de razón suficiente (con sus
nociones de sentido, de origen, de sujeto, de progreso, de fin). La teoría de
la estructura se opaca, mientras la intención deconstructiva se afirma, como lo
demuestran los títulos de las intervenciones en las que la referencia a
Maquiavelo se hacen cada vez más insistentes: La transformación de la filosofía
conferencia de Granada (1975);3 Por fin la crisis del marxismo , intervención
en el coloquio del diario Il Manifesto, en Venecia (1977), La soledad de Maquiavelo
(1977), El marxismo como teoría finita (1978), El marxismo hoy (1978)4y en fin,
ese punto culminante recapitulativo que es el largo texto inacabado Marx dentro
de sus límites (1978).5
Hacia
1985 apareció el texto póstumo que llegó a ser para ciertos intérpretes (Daniel
Bensaid, Toni Negri) el manifiesto de un giro (Kehre, al decir de Negri), La
corriente subterránea del materialismo del encuentro ,6 elemento de un conjunto
de materiales que debía dar lugar a una obra no redactada con el título La
única tradición materialista. Este breve texto ha sido sobreinterpretado y
aislado. El mismo ha sostenido la tesis de un segundo Althusser que habría
destruido al primero. Esta tesis -a la que por nuestra parte nos hemos
acercado- se ha revelado demasiado simple. En efecto, si las ideas de
coyuntura, de conjunción en el vacío de elementos distintos están en el primer
plano, una lectura más atenta podría mostrar que los escritos de Althusser contenían
estos temas con otra configuración, donde el primado le correspondía a la
causalidad estructural y a la noción de todo articulado con dominante de
prácticas estructuradas por contradicciones y sobredeterminaciones. Esto
significa que hay que emprender una genealogía teórica antes de dar por sentado
el rechazo del Althusser n°1 por parte del Althusser n°2. Estas investigaciones
felizmente ya han comenzado con los trabajos de G.M. Goshgarian, Emilio de
Ípola, Warren Montag.
Si
se confronta el comienzo con la culminación (que se pretende un nuevo
comienzo),
el pensamiento de Althusser describe sin embargo una parábola.
Universidad de Amiens en
3 Ver
Defensa de Tesis en la
2 La soledad de Maquiavelo,
Madrid,
Akal,
2015.
En Althusser, Louis, E. Balibar y P. Macherey
Filosofía y cambio social, Buenos Aires,
Ediciones
metropolitanas, 1984.
4 Estos tres textos han sido publicados en La
soledad de Maquiavelo, op. cit.
5 Ver Marx dentro de sus límites, Madrid, Akal,
2003.
6 Ver Althusser, Louis. Para un materialismo
aleatorio, Ed. Arena Libros, Madrid, 2002.
3
Traducciones
| DEMARCACIONES
Comienza
con el concepto estructural de todo social con dominante, objeto de un
pensamiento que se apropia teóricamente del objeto real, pasando de la
ideología a la ciencia. Incluye en este nivel a la coyuntura definida
teóricamente por la articulación de las prácticas y el juego de la
determinación en última instancia por la economía que regula la dominancia de
una práctica y permite producir el objeto de pensamiento apropiándose del
objeto real en su forma agonística actual. La crítica del sujeto ideológico no
elimina la acción histórica. La necesidad incluida en las estructuras culmina
en el pensamiento del efecto de sociedad y este incluye la contingencia de las
coyunturas que definen a las revoluciones. Para cada una de ellas se delinea un
espacio estratégico de acción abierto a las fuerzas que ocupan posiciones
interiores a la coyuntura, sin confundirse con puntos de vista exteriores sobre
ella. El último término de la parábola de su pensamiento consiste en la
radicalización de la deconstrucción ya emprendida, alcanzando a problemáticas y
categorías que ya no pueden ser sostenidas. Este término se ubica en el salto
del materialismo del encuentro. La realidad de la historia se ubica bajo el
régimen de la necesidad de la contingencia. El pensamiento que pretende
entenderla debe producir nuevas categorías propias como objetos de pensamiento:
el vacío, los límites y los márgenes como ausencia de centro, la libertad como
quantum de potencia en la lucha, la conjunción de eventos que hacen a
posteriori necesidad, la subjetividad sin sujeto. Se le otorga el primado a la
coyuntura como acontecimiento aleatorio cuya contingencia puede inaugurar una
nueva necesidad condicional relativa. La necesidad de la contingencia, que es
la de las coyunturas, se articula con una contingencia de la necesidad de la
estructura, que se torna posible sólo luego de su realización, por una
concentración histórica singular de coyunturas. Esta parábola, a primera vista
desconcertante, ha convencido de su pertinencia a lectores serios y sensibles
al giro posmoderno que parece imponerse (Alain Badiou, Toni Negri, Vittorio
Morfino, Warren Montag). Otros lectores igualmente serios de Althusser, como
Olivier Bloch y Lucien Sève, juzgan a este materialismo aleatorio, si no como
una renegación, al menos como una triste recaída por debajo de sí mismo de un
Althusser vencido por la ideología posmoderna violentamente antidialéctica.
El
análisis althusseriano de la coyuntura dela emergencia del materialismo del
encuentro
¿Cómo
evitar entonces el cortocircuito de las lecturas simplificadoras atendiendo al
resultado de las lecturas genealógicas más precisas? Nosotros proponemos un
paso preliminar: recurrir a los textos contenidos en el dossier del que se
extrajo La corriente subterránea del materialismo que fueron publicados bajo la
rúbrica de Materiales de la segunda edición aumentada de L’avenir dure
longtemps (1994, pp. 463-526). Estos textos clarifican cómo Althusser llega al
final relativo de su parábola transformando su pensamiento, sin necesariamente
renegar del mismo. Se trata en particular de dos textos que se siguen y se
complementan uno a otro. El primer texto está consagrado a Maquiavelo y es
retomado en la autobiografía de una manera abreviada; el segundo texto se
desarrolla bajo el título Situación política: ¿análisis concreto? , se inserta
en el capítulo XIX de esta misma autobiografía y ha sido reemplazado en la
edición definitiva por desarrollos abreviados sobre Spinoza y Maquiavelo. Por
nuestra
4
Traducciones
| DEMARCACIONES
parte,
creemos que es necesario tener en cuenta estos textos en razón de su probable
fecha de redacción (1985), lo que constituye un contrapunto histórico que
clarifica la última proposición histórica de Althusser. En particular, uno
puede considerar Situación política: ¿análisis concreto? como un ensayo de
análisis althusseriano de la coyuntura propia a la emergencia del materialismo
del encuentro. Althusser encuentra, en efecto, en esos años la brutalidad
imprevista de un cambio radical de la coyuntura histórica, contemporáneo de la
reducción a la impotencia del marxismo. Él ubica este encuentro bajo la
referencia a Maquiavelo. Esto no es accidental. Althusser encuentra entonces el
vacío, es decir, el no encuentro del encuentro esperado y juzgado probable
hasta los años sesenta, el encuentro de la fortuna y de la virtu, de las
condiciones históricas de la lucha de clase y del movimiento obrero marxista
que la coyuntura de los años 1960-1970 permitía esperar y que parecía prometer
el movimiento comunista, promovido por Gramsci al rango de príncipe moderno.
Nada de esto ha tenido lugar. El vacío del encuentro está obstruido por la
nueva coyuntura del presente que se mantiene y se convierte en estructura
perenne.
Es
necesario reconstruir los momentos de este análisis de la situación concreta,
de la coyuntura, en el cuadro del materialismo del encuentro, sin ocultarnos
sus derivas, sus contradicciones, sus aporías, su estilo historicista y su
empirismo exploratorio. Aunque aleatorio en el sentido banal, este análisis
muestra en qué coyuntura histórica Althusser busca producir una teoría
paradojal de la historia como coyuntura, de un devenir coyuntura de la
necesidad en la coyuntura misma que es la de la persistencia transformada de la
lucha de clases y la de su ausencia operatoria. Reconstruiremos este análisis
en diez puntos.
1. En los años 1960-1970, la inmensa
esperanza de una revolución parecía desplazarse desde los países de occidente,
donde las cosas se estancaban hacia oriente. Una inmensa esperanza nacía
entonces de esta paradoja: si las cosas se estancaban y se demoraban entre
nosotros eso importaba poco porque la revolución iba venir hacia nosotros por
el desvío completamente imprevisto de los países subdesarrollados que
concentraban en ellos una masa de contradicciones sobredeterminadas . Althusser
se remite a su intervención en Contradicción y sobredeterminación (1962),
retomada en Pour Marx, como la innovación teórica que podía permitir pensar
esta coyuntura inscrita en una teoría del todo estructurado con dominante.
Resultaba posible entonces intentar comprender la novedad radical de lo que
ocurría y de ese modo se creía probar lo que estaba adquirido como certidumbre
de época. La teoría parecía tener la virtu de darse cita con la fortuna: Como
teníamos pruebas extraordinarias de la fecundidad intelectual y política de la
teoría marxista, todo se remitía a la teoría marxista y se creía poder
comprender cabalmente las prodigiosas mutaciones en curso a través de la
luminosa teoría de Marx, de Lenin y de Mao, no sólo a través de esa teoría
luminosa sino también a través de las prácticas concretas que ésta había
inspirado e inspiraba (1994, 518-519).
2. Ahora bien hoy en día sabemos que esto
era un error . La teoría marxista no ha sabido analizar oportunamente las
mutaciones que quedaron ocultas tras la victoria sobre imperialismo
norteamericano (Vietnam, Cuba) o tras las llamas de la insurrección de 1968. La
política de los partidos comunistas se descompuso. Ha sido necesario reparar
retrospectivamente en la descomposición y la derrota del movimiento obrero bajo
los golpes de una crisis totalmente imprevista y de la gigantesca desocupación
para tomar conciencia de las mutaciones tan prodigiosas
5
Traducciones
| DEMARCACIONES
como
incomprensibles que se formaron durante los años 1950-1970 y que explotaron en
los años 1970-1980. Ha sido necesaria también la emergencia de revoluciones con
base religiosa (Irán), los gigantescos cambios tecnológicos en la información y
la comunicación, la constitución de amplias clases medias consumistas, la
desaparición del campesinado, la incapacidad del campo socialista para
transformarse, la aparición de un capitalismo de loca especulación, la
instalación de extremismos religiosos ligados al terrorismo para que la
exaltación marxista de inteligencia y de la acción cedieran, en
consecuencia,brutalmente poco a poco el paso. La prodigiosa fascinación del
marxismo, la fascinación de una inteligencia y de una acción revolucionarias
posibles se desvaneció, entre nosotros al menos, de la noche a la mañana (1994,
519). Este análisis no es una explicación teórica, sino una descripción
alarmante de lo que hay que entender y que Althusser con su lucidez
sorprendente denomina globalización indicando así aquello que debe abordar toda
teoría de la historia actual.
3. La globalización del capitalismo es el
objeto real que el pensamiento tiene que apropiarse a través de la producción
de un objeto de pensamiento que tenga en cuenta que ella fue producida como una
coyuntura inédita por medio de atravesamientos de umbrales y que ella reposa
sobre la conjunción todavía in fieri de elementos que le dan a la estructura su
configuración retrospectivamente, frente a la cual no sirve de nada refugiarse
en el asilo de una teoría formal del todo articulado con dominante. De aquí en
más se trata de producir el vínculo que une la conjunción de los elementos de
la globalización y que constituyen su configuración bajo la forma específica de
la estructura del todo capitalista en sus diversos modos históricos. He ahí el
objeto real que el materialismo aleatorio tiene que pensar sub specie
politicae. Los comentadores han seguido frecuentemente a la fascinación mística
de un materialismo aleatorio negativo, una suerte de consuelo bajo la forma de
una teología negativa laica para la cual lo peor no está siempre asegurado y
que apuesta al milagro de un encuentro entre la fortuna y la virtu en el vacío
de su ausencia. Althusser habría pasado de Spinoza a Pascal. Ahora bien,
Althusser efectivamente toma nota de las transformaciones que hacen época y
emprende un trabajo des-esperado , pero no por lo des-esperante sino por lo
urgente. Uno no encuentra nada semejante entre los sostenedores de la
dialéctica tradicional, que son incapaces de este tipo de análisis de la
situación histórica. Este trabajo tiene por problemática un análisis de la
globalización: el efecto de sociedad de la globalización consistiría en tornar
imposible la asignación de un centro de organización de las prácticas a partir
del cual pensarlo y poner obstáculos a todas las referencias a las series de
coyunturas en las cuales ella se realiza. Su efecto de pensamiento, paralelo a
su efecto de sociedad, consiste en tornar impensable toda estrategia política
en la medida en la ella que exige un centro estratégico. La globalización y la
increíble imbricación de los monopolios de toda clase (industrial, comercial,
financieros, de servicios, de investigación, marketing, comunicación, etc.)
hace que sea absolutamente imposible decidir dónde se ubica su centro (1994,
500).
4. ¿Cómo pensar este nuevo mundo sin
centro, esta coyuntura asombrosa ? No es que la teoría marxista se haya
desvanecido, sino que ella se ha vuelto impotente e inerte. Althusser evoca sin
concesiones el estado de nulidad, el vacío de pensamiento que caracteriza el
pensamiento contemporáneo. Los estudios de algunos especialistas, la emergencia
del marxismo auto-crítico son citados (Alain Lipietz, Jacques Bidet y Jean
Robelin), como así también están presentes los
6
Traducciones
| DEMARCACIONES
trabajos
de los amigos más próximos (como Balibar, Duroux, Macherey), se reconoce la
obra de filósofos de genio excepcional (Heidegger y Wittgenstein y sobre todo
Derrida) y también están presentes las contribuciones de los historiadores y
analistas comprometidos (Braudel, Foucault y Régis Debray). Pero todo esto no
podría tomar la forma de una teoría de conjunto . ¿Quién intenta, en efecto, en
Francia concebir el movimiento de conjunto de las grandes mutaciones
contemporáneas en su totalidad compleja y contradictoria y en sus tendencias y
efectos? Prácticamente nadie, como si esto fuera hoy en día una tarea más allá
del alcance de inteligencia humana (1994, 515). Este diagnóstico es definitivo
e incluye a toda la cultura, que sufre de esta prodigiosa degradación , de este
vacío increíble de un pensamiento mínimamente coherente y riguroso . Este vacío
conforma un bloque con la incapacidad del movimiento popular para reaccionar y
con la debilidad de la política institucional. Es el desierto que no puede poblarse
con la entrada en escena de un acontecimiento inédito, el de una generación
miserable y sin verdadera imaginación, sin ningún recurso en la teoría, en la
reflexión, lo mismo que en la experiencia, o incluso en la simple esperanza
(1994, 515). Althusser parece tocar el fondo de un abismo de una negatividad
irreductible bajo la presión de nihilismo activo de la coyuntura. Peor aún, no
sólo falta una teoría de conjunto para comprender lo que irrumpió como un
relámpago en aquellos años, sino que en ese mismo tiempo, el nuestro, parece
haber desaparecido al unísono incluso el deseo de comprender entre los
intelectuales, los políticos, los jóvenes, las masas intelectuales, obreras,
pequeño-burguesas y estudiantiles. Todos han finalmente renunciado pasivamente
a comprender. No se quiere comprender lo que pasa, no en virtud de alguna
aversión ideológica contra el marxismo, sino porque el mundo se ha vuelto muy
complicado, porque uno no puede comprender lo que pasa sobre la base de ninguna
teoría, la teoría marxista incluida, la propia lucha de clases, aunque visible
para todos, se convierte en una luna vieja. (1994, 520).
5. Seguramente se podrán encontrar
unilaterales estos análisis, de los cuales no hay que olvidar que no han sido
publicados por su autor. Pero el propio texto se dialectiza de alguna manera a
partir del fondo de su propio abismo. La globalización es, en efecto,
caracterizada de una manera subjetiva, como el acontecimiento de un mundo sin
centro. Lo que parece conducir a la impotencia y a la desaparición del deseo de
comprender puede convertirse en el suelo sobre el cual el náufrago apoya puse
su pie para retornar a la superficie del mar, no para llegar bajo el sol de
alguna orilla recobrada, sino simplemente para seguir sobreviviendo sobre las
olas.
6. Volvamos sobre esta caracterización de
la globalización como la producción de un mundo sin centro. Althusser ensaya
dos movimientos de pensamiento. El primero lleva al límite la dificultad y la
exacerba. El segundo ensaya una vía de salida. El descenso al abismo viene
impuesto por la pérdida de centro. Este de-centramiento no es querido
intencionalmente por la estructura del todo social, pero una vez operado, la
conjunción de elementos bajo las relaciones del capitalismo especulativo se
mundializan, la ausencia de centro se presenta como un efecto de sociedad y se
constituye en una cuasi estructura paradojal, ininteligible. El centro no está
ni en las Bolsas, ni en las direcciones empresariales, ni en los Estados
Unidos, ni en los viejos centros políticos nacionales, ni en las nuevas
configuraciones espaciales supranacionales de vocación política equívoca (la
Unión europea). No está en ninguna parte, y esto es
7
Traducciones
| DEMARCACIONES
un
enigma para las teorías que hasta aquí han tenido por referencia un centro,
como la teoría marxista. A pesar de su sentido del mercado mundial, su
concepción del imperialismo, esta teoría está políticamente representada en los
movimientos obreros nacionalmente centrados y estructurados en organizaciones
centradas en torno de un partido-centro destinado a ocupar el centro nacional,
centro del centro. El centro depende de la dominante del todo estructural
articulado. Por centro no hay que entender un centro geográfico, ni tampoco el
país más importante por su autonomía de recursos materiales y el gigantismo de
su producción, y el más imperialista , sino el centro único de los estudios y
las investigaciones, de la decisión y de la dirección, en breve, el centro de
una estrategia unificada de la producción-distribución. (1994, 501)
7. En un mundo semejante ¿cómo es posible
la política que se planteaba hasta aquí como centrada en el anhelo más
sensible? Esta cuestión parece invalidar la referencia Maquiavelo quien, como
Gramsci lo ha destacado, vinculada a la política con el centro estratégico, el
príncipe o el partido, ese príncipe moderno. ¿dónde puede uno en efecto ubicar
el equivalente de un centro asignable que se puede reconocer e Identificar como
centro? (1994, 501) se puede responder que la política está por todos lados,
pero entonces, ¿por cuál lado pensar y hacer que se mueva? ¿cómo pensar una
estrategia sin centro? La política está por todas partes, en la fábrica tanto
como la familia, en la profesión como en el Estado . Si la política no está en
ninguna parte, se opera una despolitización masiva. La política migra del lado
de la actividad económica, a la que necesario comprender como compuesta de
empresas, clásicas y nuevas, de bancos, de comunicaciones y de ideología. Es la
libertad de emprender la que se convierte entonces en un centro sin centro. La
ideología tiene, prácticamente, el lugar de la política (503) y ella tiene
necesidad de la ilusión de la política politiquera como centro estratégico para
poder realizarse mejor en esos aparatos ideológicos que son las formas de
organización extendida de la producción. Esta ideología, sustituto de la
política, esta política-ideología es el liberalismo renovado que sólo tiene un
sentido, la libertad de emprender; ¿para quienes? Para los trusts y los
subcontratistas, es decir, para las formas más vergonzosas que la explotación
contemporánea, pero absolutamente ninguno para los trabajadores que están en
camino, por la flexibilidad del trabajo, de perder oficialmente las garantías
sociales conquistadas a través de muy largas y duras luchas seculares (1994,
505). La pérdida de centro no liquidó la explotación del trabajo por el
capital. Incluso desvaneciéndose, la lucha de clases sigue siendo una realidad
estructural en esta coyuntura de coyunturas que se denomina globalización capitalista
y que configura una estructura paradojal que hay que analizar.
8. La dificultad se profundiza y el segundo
movimiento parece definitivamente postergado. En efecto, la cuestión del centro
sufre un nuevo y último desplazamiento de hacia la ideología y el poder. Ante
todo hacia la ideología: esta ideología, al menos, ¿tiene un centro y una
estrategia que puedan reemplazar el centro y la estrategia políticas? Sí y no.
Sí: puesto que su verdadero centro está fuera de la misma, en la economía, pero
la anarquía de economía y su carencia de centro asignable son tales que todos
los hechos desmienten las pretensiones de esta ideología. Y sobre esta realidad
que le es totalmente extranjera, ella sólo constituye la ilusión de un discurso
falsamente político, bueno apenas para alcanzar el poder (1994, 505). Pero,
nueva dificultad, ¿cuál poder? El poder con mayúscula ha desaparecido y no
puede ya constituir un centro. ¿es
8
Traducciones
| DEMARCACIONES
preciso
entonces recurrir a los micropoderes de Foucault para definir este movimiento
hacia la política? No. Foucault sólo ha estudiado sociedades caracterizadas por
la estructura dominante de un poder central, que se ramifica en micropoderes,
pero que no desaparece. En consecuencia, se debe afrontar el enigma de un
efecto de sociedad que liquida los centros produciendo un poder
económico-ideológico difuso y omnipenetrante que reproduce la explotación
recrudecida de las masas. Permanecemos en la aporía y el segundo momento
anunciado parece inhallable en la coyuntura de las formas concretas de la
globalización. No existe un Centro estratégico capaz de diseñar una perspectiva
de acción, un proyecto de sociedad del cual todo el mundo habla sin nunca
poderlo definir, una estrategia propia a definirse en táctica y acción
políticas. ¿dónde estamos? Nadie lo sabe.
9. Es en este mundo totalmente desconocido
, el mismo del cual es necesario concebir sus estructuras desconocidas , donde
uno debe resolverse a afincarse y luchar. La lección de Maquiavelo no sirve
prácticamente de nada, ni la de Gramsci, el más sutil de los marxistas del
siglo XX. El segundo momento es la paradoja de paradojas; es el momento de la
espera sin garantías, comprometida en las luchas. El materialismo aleatorio no
puede producir los encuentros de los cuales piensa la necesidad, que es la de
su contingencia. El enseña a saber esperarlas, y a aprehenderlas, sabiendo que
las estructuras del mundo actualizan como hecho consumado la contingencia de su
necesidad. La práctica materialista de la filosofía materialista no dispone de
un saber consistente, ni siquiera de un saber clínico, ni mucho menos de un
sistema. Ella otorga, sin embargo, una enseñanza. Esta es una preparación que
forja el cuadro de las categorías teóricas
que
será necesario producir durante la exposición activa a la contingencia de las
coyunturas
singulares; ella se vincula con un arte de producir encuentros– de encuentros.
Althusser cierra provisoriamente este análisis inacabado respecto del
cual
reconoce su carácter descriptivo, empírico, historicista y al que nunca
presenta como una teoría de la coyuntura- no por un abandono al escepticismo,
sino por un sorprendente acto de fe razonada. He aquí porqué, en el fondo, no
soy pesimista apelando al gran principio de los movimientos populares sobre las
formas de organización , a la transformación de los aparatos de organización de
las luchas, y a un esfuerzo teórico colectivo capaz de proseguir la
deconstrucción de Marx, aprovechando sin embargo los elementos indispensables
producidos por Marx. Esta teoría depende de sus propias posiciones aleatorias
puesto que implica la conjunción productiva de los elementos marxianos o
marxistas conservados luego de la crítica con todos los elementos teóricos disponibles
provenientes de otras partes (522) El materialismo aleatorio es él mismo una
operación de encuentro entre los diversos elementos teóricos que lo
constituyen.
10. Se puede comprender por qué la referencia
a Maquiavelo, que ha sido el hilo conductor más importante desde los años 1970
en la formulación del materialismo del encuentro, resulta ser también el objeto
de declaraciones aparentemente contradictorias. Por una parte, la imposibilidad
de asignar un centro a la globalización y, en consecuencia, de definir un
centro estratégico político, obliga a denunciar la ilusión de la primacía de la
política que define Maquiavelo y que representan Lenin e incluso más todavía
Gramsci. Es el viejo sueño de un utopista casi infantil que desapareció de la
realidad (499 y 501). Por otra parte, bien pensado, el utopista no es
Maquiavelo -cuyo proyecto estratégico, la constitución de un Estado nacional
italiano, se ha realizado- sino Gramsci, que se
9
Traducciones
| DEMARCACIONES
ilusionó
con la capacidad del partido, el príncipe moderno, de realizar una hegemonía
revolucionaria en el seno de la revolución pasiva que subyugó a las masas
subalternas. Maquiavelo sigue estando vivo, sin embargo, porque él enseña a
comprender las condiciones de posibilidad de la iniciativa estratégica en un
mundo vacío de centro: el reconocimiento del vacío en el desierto de un mundo
sin centro es la condición previa que permite lanzar la investigación sobre las
figuras emergentes de los átomos de fortuna que representan los movimientos de
masas que resisten Y que dejan abierto en lugar por el cual, en su ausencia
actual, puede surgir una figura de la virtu que inicie de un recomienzo. Al
mismo tiempo, Maquiavelo no nos sirve para absolutamente nada más, a pesar de
su genuina inspiración materialista sin la cual nada podrá ser jamás pensado
acerca de la propia realidad sin contarse historias , sin adición extranjera ,
es decir, rascando la enorme capa de ideología totalmente obsoleta que la
recubre (506). Pero Maquiavelo sigue siendo insuperable y siempre actual y
moderno para pensar esta terrible condición y el peso del ideología que
sufrimos más que nunca sin tener conciencia. (506).
Althusser
concluye su análisis retomando la conminación literal que formulaba al comienzo
de su parábola. Esta conminación es un programa de trabajo: atravesar el
desierto intentando pensar por sí mismo y hacer del vacío una oportunidad
(chance). El marxismo tiene la inmensa ventaja de intentar tener en cuenta el
todo del proceso mundial y su tendencia evolutiva a través de sus
contradicciones, con sus tendencias y contra tendencias. El mismo está abierto
a su propia transformación, es decir, al encuentro con otros elementos. La meta
del materialismo del encuentro es posibilitar el encuentro en el mundo de los
elementos que hacen posible la inteligencia profundizada de aquello que está
moviendo nuestro mundo, renunciando radicalmente a todo a priori, de cualquier
clase que sea. Es necesario lanzarse a estudiar los hechos, como decía Marx, al
conocimiento positivo de los hechos, con plena conciencia de que ningún
conocimiento es posible sin el esclarecimiento de una concepción teórica
científica y filosófica de conjunto. (1994, 522-523). En este sentido,
Althusser mismo previene en contra de cualquier interpretación radicalmente
discontinua de su parábola, reivindicando la continuidad de su obra: él no debe
renegar de ninguna manera de sus primeros escritos sino proseguirlos en la
compañía de todos aquellos que comparten su posición (1994, 526). El texto
concluye con el tono optimista, casi arrogante en su inesperada seguridad, que
era el de los años 1960. Este optimismo esta vez es conquistado en el desafío
abierto de atravesar un largo desierto , y hace referencia tanto a Marx como a
Gramsci. Si nosotros osamos y sabemos pensar por nosotros mismos justamente lo
aleatorio y lo imprevisible de la historia, mientras nadie piensa más nada,
tenemos una chance ante nosotros. (526). La confrontación con la ideología, que
fue el initium del pensamiento althusseriano, es también su último objeto.
El
doble recubrimiento de la coyuntura en la teoría del todo estructurado con
dominante y de la estructura del todo en las coyunturas singulares que producen
la estructura
Al
término de su parábola Althusser ha rectificado sus posiciones iniciales, pero
no ha renegado de las mismas. Él cambió de terreno, transformando los
10
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| DEMARCACIONES
términos
iniciales de la estructura del todo social de las coyunturas. El esfuerzo por
pensar una teoría de conjunto de la historia que se realiza en la coyuntura no
desapareció, puesto que el mismo está presente desde inicio. Una vez que la
coyuntura de encuentros de encuentros se realizó sin haber estado inscrita en
un plan teleológico enraizado en un sentido original comprendido como fin,
resulta posible producir la teoría estructural del resultado provisorio
(todavía en movimiento) de los encuentros, como lo hace, según Althusser, El
capital de Marx al tomar nota del encuentro imprevisible del hombre de los
escudos y del trabajador liberado de las cadenas de su pertenencia social. Este
es el esquema que diseñan las últimas páginas de texto La corriente subterránea
(EPP I, 569-76). En este espacio imprevisible y a posteriori, la teoría del
todo social con dominante encuentra su función y su aplicación, pero pierde el
carácter determinista que podría sostener la pretensión de prever, de acuerdo a
leyes, el curso de las cosas, mientras que las tendencias son consideradas en
el juego de las contra tendencias mientras que todo depende de la acción
impredecible de los actores, de sus encuentros de encuentros. De hecho, Gramsci
es reevaluado en su historicismo, que no tiene nada que ver con un corte de
esencia hegeliano en un todo expresivo. Uno no puede predecir nada, sólo se
puede anticipar la acción que se realizará en el seno de la acción que se está
realizando y de sus desmentidas.
Sería
útil comparar qué transformaciones sufren las tesis de Lire le Capital a la luz
de esta reformulación de la aparición aleatoria del modo de producción
capitalista. La teleología oculta en la teoría de la disolución del modo de
producción feudal es eliminada, junto con la temática clásica de la transición
de un modo de producción en otro. ¿cuáles son los elementos de la primera
problemática atribuida a un Marx rectificado que todavía son válidos para
pensar lo que emerge en esta aparición factual de términos conjuntos que ya no
pueden proyectar por detrás de sí mismos el destino de su devenir sistema?
Althusser se interesa en el comienzo de la nueva totalidad, pero esto no
presupone la deconstrucción de todas las determinaciones anteriores.7
- Debemos preguntarnos aquí si y cómo la teoría
anterior del modo de producción mantiene una relevancia una vez que se este
modo se ha realizado como un resultado de hecho. La contribución inicial se
organizaba en torno a dos temáticas: por un lado, posiciones epistemológicas y
filosóficas; por otra parte, una tesis sobre la objetividad. Si esta certeza
debe ser sometida a la primacía del comienzo aleatorio, entonces debemos
examinar las tesis anteriores para especificar cuáles se desechan, cuáles se
mantienen, dentro de qué límites, con qué modificaciones.
- Las posiciones epistemológicas que el último
Althusser mantendrá bajo reserva de confirmación serían las siguientes. Tomamos
prestadas las formulaciones de un estudio de Pierre Raymond, cuyo trabajo está
más olvidado de lo que merecería. Este estudio está contenido en "Disipar
el terror y las tinieblas" (1992, 45-47)
- La ciencia del modo de producción quedaría
expuesta a una crítica teórica que viene de Feuerbach, Hegel y de la economía
política. Esta implica inicialmente el
7
Los once párrafos que siguen a continuación, indicados en el texto por los
guiones con los
la
versión italiana ( Althusser e la f storia.ancesa, pero Dallasíen
queteoriastrutturaledellcomienzanyporinterosocialeallapoliticadellacongiunturaunagríadiferene,noaparecenenla
versiónaleatoria e ritorno ,
Materialismo
Storico, n° 1-2/2016 (vol. I), pp. 177-180, trad. de Carla Maria Fabiani), de
donde los tomamos.
11
Traducciones
| DEMARCACIONES
uso
crítico de la categoría de la ideología como lo que se refiere a la imaginación
y se opone a los conocimientos adecuados. El rechazo a pensar en términos
genéricos la esencia del hombre se mantiene. Esta esencia no es el centro,
sujeto responsable o desapoderado de la vida social. La creencia en una esencia
del hombre es la principal ilusión ideológica que debemos considerar como un
desconocimiento de las causas de la actividad humana.
- Esta ciencia procede a una doble inscripción de
la categoría de ideología, ya que ésta es también un concepto histórico que
piensa una práctica de la totalidad social -ideas y comportamientos basados en
la relación imaginaria de los hombres con sus relaciones sociales de clase,
incluidos los miembros de clases revolucionarias. Si el sujeto es un efecto del
desconocimiento, es necesario entenderlo como el efecto de una estructura
ausente y es necesario producir el conocimiento de esta estructura, que es el
de la totalidad social y sus relaciones. La ideología como un concepto
histórico designa siempre las representaciones y comportamientos imaginarios
con los que los hombres viven sus relaciones con la existencia social.
- La historia no es la de un sujeto que recupera
la función de Providencia, aunque sea laica. Ella es y será siempre un proceso
sin sujeto, pero este devenir no existe sin agentes. La historia es una
sucesión de etapas y de totalidades estructuradas que hay que pensar de acuerdo
a los efectos de la composición de sus elementos. No existe un sentido
fundamental que se perdería a sí mismo para encontrarse al final. Ninguna
identidad, espiritual o material, la recorre de una punta a otra, excepto casos
específicos que hay que analizar.
- Esta sucesión tiene como motor una pluralidad
de contradicciones, que deben ser determinadas y estudiadas en sus diferentes
fases. Estas contradicciones no obedecen a ninguna lógica a priori que indique
que ellas sean necesariamente causas de descomposición. En esta sucesión y en
sus diversos procesos no se juega el futuro de algo que ya esté garantizado (el
comunismo, por ejemplo), sino la constitución de algo que está en tránsito (las
tendencias o los contratendencias al comunismo).
- La realidad de las contradicciones no es la de
una coherencia o incoherencia lógica según ciertos principios, sino la de los
efectos de sociedad, de acuerdo a una causalidad efectiva en movimiento. La
superación de las contradicciones a través de una reconciliación no está
garantizada, pero sí como fases que abren una alteridad que debe elaborarse en
función de los movimientos de masas que reemplazan la lucha de clases.
- La historia no presupone ningún tiempo
homogéneo que constituiría el entorno fluido de los acontecimientos sino, más
bien, una pluralidad articulada de temporalidades que pospone al juego
recíproco de las contradicciones plurales, un juego en el que la lucha de
clases y la lucha de masas representan lo imprevisto. Ella es el efecto de la
articulación y la desarticulación de la pluralidad de las prácticas sociales.
La categoría de dialéctica no puede ser conservada sin ser rectificada en este
sentido. Ella es peligrosa e inútil si se la refiere a una lógica, sea ésta
totalizadora o expresiva de un espíritu inmanente.
- Este enredo de términos desiguales, de
contradicciones y de contradicciones de importancia desigual es crucial en la
causalidad social. El mismo da lugar a condensaciones de contradicciones, a
desplazamientos de su función decisiva, a una sobredeterminación que toma una
forma particular en coyunturas singulares (las revoluciones o sus derrotas). En
cada una de las fases (que tienen que ser determinadas) se forman totalidades
articuladas con dominante en las que una
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Traducciones
| DEMARCACIONES
práctica
tiene el papel determinante en última instancia. La estructura se realiza en
las coyunturas. La cuestión radica en saber qué ocurre con la categoría de
totalidad con dominante en un mundo sin centro.
- Estas tesis filosóficas son los fundamentos
[soutiennent] de la ciencia de la historia. ¿Qué queda de lo que se había
adquirido inicialmente? Althusser no fue un cientificista porque mostró que la
ciencia del continente-historia era tanto semejante a las otras ciencias como
distinta de ellas, sin que esta problemática cobijara la oposición entre
géneros de ciencias irreductiblemente separadas. Por una parte, ella era una
ciencia parecida a las otras, en la medida en que apeló a la explicación
rigurosa a través de conceptos y teorías y quiso utilizar una forma de
experimentación comparativa. De la misma manera, esta ciencia quería ubicarse
en el espacio teórico de los conocimientos verdaderos no históricos, buscando
huir del relativismo historicista. Por otra parte, fue una ciencia distinta de
las otras, en tanto que asumió su propia historicidad, su propio puesto y su
propia función en una práctica teórica vinculada a las otras prácticas, en
particular a las políticas e ideológicas, en la medida en que impregnaba a las
prácticas revolucionarias de las masas explotadas, sin reducirse a una
ideología de partido. Ella aspiró a una objetividad que se tradujo en su
capacidad de dar cuenta de lo más importante en la historia: no tanto de las
cosas sino de sus transformaciones. La objetividad no significó la
imparcialidad de quien se refugia en el punto de vista de Sirio.8 Ella implicó
una unión interior con la política y sus luchas. Animada por el interés
constitutivo por la verdad que supera el subjetivismo, esta ciencia reflejó su
propia inscripción en aquella historia en la que ella ocupó un sitio que
también es una posición estratégica. Como Gramsci, Althusser llegó a escribir
las mismas ecuaciones de que se burlaba: Filosofía = Historia = Política.
El
materialismo aleatorio presupone la radicalidad deconstructiva de la coyuntura
inédita que constituyen los efectos de la globalización que el materialismo
histórico no ha podido prever y que aún no puede comprender. Se trata de
reflexionar sobre esta coyuntura de desestructuración individualizando como
rasgo pertinente propio a la categoría de coyuntura: ella viene impuesta por
una coyuntura singular y es necesario pensar los conceptos y la problemática
general que permiten afrontarla la mejor. Se trata de pensar el carácter
decisivo propio del concepto filosófico formal de coyuntura en una coyuntura
que constituye un desafío para el pensamiento. Esto no significa que todos los
elementos anteriores hayan sido falsificados, ni siquiera que haya que abandonar
la teoría de la totalidad estructural. Lo que sí significa es que es necesario
realizar revisión crítica de sus elementos, identificar las carencias de la
teoría, precisar los límites que la misma presenta y definir la forma que debe
asumir. La desmentida que una coyuntura inédita le ha infringido a la teoría
estructural de conjunto
significa
como mínimo que toda teoría de la estructura deba ser pensada a partir
eliminadadeaquíbajo.Tareal abiertaprimado… de la coyuntura, pero no que ella
sea simplemente
Como
mínimo, el nuevo movimiento teórico tiene que ser un nuevo
comienzo
que va de la coyuntura a la estructura, no a la ausencia total de ésta, se
8 Tosel probablemente hace referencia
aquí a una expresión de Albert Camus:
…todas las convertidogloriasson enefímeraspolvo.y
DesdesunombreelpuntosehabrádevistaolvidadodeSirio,dentrolas deobrasdiez
demilGoetheaños. se habrán El mito de
Sísifo,
Madrid, Alianza, 1995, p. 104. [nota del T.]
13
Traducciones
| DEMARCACIONES
trata
de un estructuralismo aleatorio o coyuntural. Esta coyuntura permanece, en
efecto, como lo prueba el hecho de que ella es una matriz que produce un
conjunto abierto de efectos múltiples que se concentran en cierto momento en un
efecto inédito de sociedad sin centro. Este efecto se define por una
constancia, una constancia relativa que forma estructura y que constituye un
desafío, puesto que si todo centro estratégico ha desaparecido, sin embargo las
dimensiones de la explotación y de la sujeción no han desaparecido. Por el
contrario, estas dimensiones se han diversificado y profundizado. Lo que ha
desaparecido es la posibilidad de un centro estratégico político para las masas
desamparadas. ¿Cómo transformar el aspecto paralizante de la ausencia de centro
en un espacio de análisis que se atenga a esta ausencia y que estudie lo que
pasa en la misma?
Lo
que se deconstruye prioritariamente en el conjunto o teórico anterior depende
de filosofía. Se trata, en primer lugar, de la primacía otorgada el principio
de razón suficiente, que es el presupuesto de totalidad estructural con
dominante que sin embargo se concentra en la coyuntura (sobredeterminación). El
último Althusser pone a Marx en contradicción consigo mismo, volviendo sobre
las famosas páginas de El capital consagradas a la acumulación primitiva que
describen la génesis del modo de producción capitalista. Marx muestra cómo el
hombre de los escudos somete al hombre desnudo que luego de haber sido
despojado de sus pertenencias sociales cae en la dependencia anónima que lo
constriñe implacablemente a vender el uso de su fuerza de trabajo libre . Althusser,
en La corriente subterránea del materialismo (EPP, 569-576), demuestra cómo
esta génesis de los elementos del modo de producción capitalista está
contaminada por una suerte de idealismo dialéctico que se hace presente como
una teleología inmanente a la condición de una mítica descomposición del mundo
feudal. Ahora bien, lo que ocurrió es la conjunción de hecho, contingente, un
encuentro fáctico de estos dos elementos, cada uno de ellos resultante de una
serie específica. El todo se estructura a partir de ella y bajo ella. Lo
aleatorio puro no existe, lo que existe es lo aleatorio estructurándose
nuevamente. Marx oculta así bajo el principio de razón suficiente,
presuntamente identificable en la descomposición del feudalismo, una conjunción
aleatoria que podría no haber ocurrido, o que bien podría haber ocurrido en
otra parte y de otra manera. No hay leyes históricas que regulen la conjunción
de estos dos elementos que se encontraron al haberse inclinado ( clinamen) uno
hacia el otro sin predestinación lógica y que tomaron consistencia ( prennent
ensemble ) en una coyuntura. No se llega a la coyuntura por un movimiento
interno de la estructura al condensarse a sí misma en sobredeterminación, sino
que en el hecho de una coyuntura está instalado que pueda hacerse constante y
consistente como estructura.
El
estructuralismo efectivo de la teoría de la sobredeterminación sigue cautivo de
un idealismo epistemológico que descansa sobre una armonía cuasi preestablecida
de los elementos antes de combinarse en un todo regido por la causalidad
estructural de la causa ausente. De aquí en más se parte de la coyuntura que
supone el vacío de un comienzo del cual faltan las condiciones. Es preciso
liberar el conocimiento de la historia de la noción de ley. Esta nada, es y no
es nada ( Il y a et il y a rien , ce rien). Pero el estado del mundo
advenido-adviente posee a pesar de todo una cierta estabilidad durante un
tiempo imposible prever, e incluso si este estado está siempre expuesto a la
sustracción o a la conjunción de elementos que pueden producir un nuevo estado,
es posible y urgente identificar las constantes y las tendencias de este estado
del mundo sin centro a partir de los
14
Traducciones
| DEMARCACIONES
fenómenos
que se repiten con una cierta regularidad, las variaciones de constantes más o
menos generales, siempre relativas a un estado del mundo. Las conjunciones se
convierten en coyunturas y las coyunturas forman estructuras, estando
ciertamente sometidas a nuevos eventos aleatorios. No podría haber leyes de la
transición de un estado del mundo a otro, leyes que regulen las conjunciones
que ocurren como accidentes. La estructura es estructurante en y por sus
accidentes, a partir de estos accidentes, sean estos sufridos o provocados. Lo
único eterno es el acontecimiento-conjunción en su formalidad vacía, en su
prender que es un sor-prender en coyunturas que se estabilizan en estructuras
provisorias, pero eficaces. La tarea del conocimiento que evocaba el análisis
de la situación concreta bajo la rúbrica de Materiales es un acto de virtu
teórica que puede sostener una virtu política para enfrentar la fortuna y
producir las condiciones de un comienzo ante la carencia de estas condiciones.
A través este doble entrelazamiento aporético de la coyuntura por la estructura
y de la estructura por la coyuntura y sus conjunciones se opera, bajo el
primado de la coyuntura, el despegue del materialismo del encuentro. Althusser
no se desdice. El llama a pensar la historia en la aporía de este doble
entrelazamiento. Hoy como ayer, hay que hacer de la aporía de la coyuntura una
coyuntura, para convertirla en la aporía productiva de un efecto de pensamiento
y un efecto de sociedad.
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