© Libro No. 631. Observaciones sobre Arte y Cultura, Ciencia
y Filosofía. Avakian, Bob. Colección E.O. Marzo 1 de 2014.
Título original: © OBSERVACIONES SOBRE ARTE Y
CULTURA, CIENCIA Y FILOSOFÍA. Bob Avakian
Versión Original: © OBSERVACIONES SOBRE ARTE Y CULTURA, CIENCIA Y
FILOSOFÍA. Bob Avakian
Circulación
conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:
http://www.revcom.us/a/195/Observaciones-es.html
Licencia Creative Commons:
Emancipación Obrera utiliza una licencia Creative Commons, puedes copiar,
difundir o remezclar nuestro contenido, con la única condición de citar la
fuente.
La
Biblioteca Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras,
no obstante los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus
respectivos autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los
Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de
textos.
Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los
autores
No
comercial: No se puede utilizar este trabajo con fines
comerciales
No
derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir este
texto.
Portada E.O. de
Imagen original:
http://www.revcom.us/a/195/Observaciones-es.html
© Edición, reedición y
Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda
Pasajes en español de:
OBSERVACIONES
SOBRE ARTE Y CULTURA, CIENCIA Y FILOSOFÍA
Bob Avakian
CONTENIDO
o
La lucha en la esfera de las
ideas
o Tres alternativas para el mundo
o El disentimiento en una sociedad vibrante
o Materialismo y romanticismo: ¿Podemos prescindir de los mitos?
o Conversación de Bob Avakian con unos camaradas sobre epistemología:
Sobre conocer, y cambiar, el mundo
o El marxismo "solo puede abarcar pero no reemplazar"
o No sabemos todo... hay que ser buenos para aprender
o El comunismo no tiene base religiosa, pero tiene una sólida base
material
o El marxismo y la Ilustración

La
lucha en la esfera de las ideas[1]
Bob
Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU
Revolución
va a publicar una serie de ensayos y charlas de Bob Avakian, presidente del
PCR, EU, sobre temas y contradicciones de la transición socialista al
comunismo. Estos materiales abordan a fondo una amplia gama de interrogantes,
como la epistemología y el método; la teoría del estado; la dictadura y la
democracia en la sociedad socialista; las formas del nuevo poder estatal; el
papel de las clases y los sectores intermedios entre el proletariado y los
imperialistas en la nueva sociedad, y la política hacia ellos; la importancia
del disentimiento; el punto de vista comunista sobre el arte; la orientación
general de “núcleo sólido con mucha elasticidad”; y muchos otros interrogantes
del proceso de forjar una sociedad encaminada al comunismo y una sociedad
vibrante donde se quiera vivir.
El ensayo
de esta semana salió en el Obrero Revolucionario (ahora Revolución) Nos. 1250 y
1251 (22 y 29 de agosto de 2004) y en inglés en el libro Observations on Art
and Culture, Science and Philosophy, Bob Avakian, Insight Press, Chicago, 2005.
Primero
voy a hablar por un rato. No sé exactamente cuánto tiempo, pero… lo más seguro
es que va para largo… [risas]. Después, tendremos un tiempo para preguntas y
discusión. Así que le entro con muchas ganas y mucho entusiasmo.
El título
de la charla, como saben, es “Dictadura y democracia, y la transición
socialista al comunismo”, pero antes de entrar directamente al tema, quiero
hablar de la importancia de trabajar con las ideas y la lucha en la esfera de
las ideas. Supongo que la mayoría de ustedes leyeron el artículo de Ardea
Skybreak que salió en el OR hace un tiempo —”Las ideas y la lucha por descubrir
la verdad”2 — que recalca la importancia de adentrarse profundamente en esa
esfera y explorar las ideas con la mente abierta y después llevarlas al mundo y
a la práctica para ponerlas a prueba.
Este
método es sumamente importante en la ciencia y en general en la esfera de las
ideas. Los que nos proponemos aplicar la concepción del mundo y la metodología
del comunismo debemos ser los mejores en esto, pero requiere mucho trabajo. No
es algo automático. No porque uno asuma la concepción del mundo y metodología
más científica, sistemática y exhaustiva, necesariamente va a ser bueno para
trabajar con ideas ni va a descubrir automáticamente la verdad. Por otra parte,
como también hemos recalcado, hay gente que no aplica esa concepción del mundo
y metodología, que discrepa con ella o incluso la aborrece y, sin embargo,
descubre verdades importantes. Comprender eso es una parte muy importante de
captar y aplicar plenamente la concepción del mundo y metodología del
comunismo. O sea, esto tiene una naturaleza muy contradictoria.
Debemos
reconocer que trabajar con ideas es una lucha aparte y que hay que adentrarse
en ella, aunque no se da divorciada del mundo, de la práctica y la lucha por
cambiar el mundo, de las masas y las diversas actividades y aspectos de la
vida. Hay que basarse firmemente en esa orientación básica y a la vez reconocer
que para conocer cualquier esfera y transformarla, es necesario adentrarse
profundamente en ella, intercambiar puntos de vista con otros que trabajan en
esa esfera y tomar en cuenta sus ideas.
Una vez
me preguntaron cómo leo, si hago lo que se llama proof-texting, es decir, leer
un texto con el propósito de refutarlo. Me preguntaron si leo con el fin de
comprobar mis planteamientos. Esto se refiere al método de fijarnos solamente
en cosas que confirmen nuestras ideas. Por ejemplo, tenemos una discrepancia
con cierto autor y al leer sus escritos nos centramos exclusivamente en eso y
en las cosas que comprueben nuestro punto de vista en una especie de círculo
tautológico que lleva a decir: “¡Claro! ¡Está equivocado!”. No abordo las cosas
así. Aun cuando esté en total desacuerdo, procuro examinar lo que el autor está
explorando, las ideas que quizá sin querer deja al descubierto o analiza más
sistemáticamente. Podemos aprender incluso de los reaccionarios en muchas
esferas, hasta en lo político y lo ideológico. Desde luego, ¡no adoptamos su
punto de vista ni sus opiniones políticas! [risa] Pero hay cosas que podemos
aprender, y es muy importante tener esa orientación.
Lo
recalco porque aunque las masas de proletarios explotados y oprimidos son la
columna vertebral de la revolución, es muy importante ganar e incorporar a
otras capas, especialmente a los intelectuales, generar simpatía y obtener su
apoyo a nuestro proyecto y visión de un mundo radicalmente diferente, un mundo
comunista. Tenemos que ir conquistando a la mayor cantidad posible para que se
vuelvan intelectuales revolucionarios comunistas, partidarios de nuestra causa,
y también, para que ingresen a la vanguardia. Sin eso, jamás habrá una
revolución comunista.
Una duda
que muchos tienen es si es posible que un militante de un partido de vanguardia
comunista trabaje con las ideas de una manera crítica y creativa o haga trabajo
innovador en las artes y la ciencia. Muchos opinan tajantemente: ¡no! Dicen que
un partido disciplinado que aplica el centralismo democrático y tiene un núcleo
de dirección sólido y en algunos casos un líder individual muy fuerte
necesariamente apaga la iniciativa a tal punto que no se puede crear algo
verdaderamente nuevo en esos campos. O sea, que la propia fuerza y peso de la
disciplina y el “aparato burocrático” del partido termina sofocando y
aplastando todo impulso creativo o crítico.
Bueno
[risa], es una duda válida que la verdad no tiene respuesta fácil. Claro, en lo
fundamental estoy convencido de que la respuesta es y tiene que ser: ¡sí se
puede! Pero no es fácil ni sencillo, y en la historia del movimiento comunista
internacional no hemos logrado solucionar completamente este problema. Tenemos
que aprender mucho más, hacer un balance crítico y encontrar nuevos modos de
lidiar con esto. Hay que examinar crítica y profundamente en toda su
complejidad las importantes experiencias tanto muy positivas como negativas
(que son considerables) del movimiento comunista internacional, la sociedad
socialista y la dictadura del proletariado porque, francamente, necesitamos
aprender cómo hacer las cosas mucho mejor.
Por
ejemplo, en varios escritos y charlas he mencionado la experiencia del agrónomo
(botánico) Lysenko 3 de la Unión Soviética, quien afirmó haber producido nuevas
variedades de trigo que harían posible un gran aumento de la producción
agrícola. En ese entonces tenían un problema muy serio: la agricultura estaba
muy atrasada y no avanzaba al ritmo de la industria. Desde luego, si esa brecha
se ensancha más y más, trastorna la economía y hace imposible construir la
economía socialista. Fue un problema muy grave, especialmente al principio y
mediados de la década de 1930. Lysenko planteó una teoría que negaba los
principios básicos de la evolución y se basaba en la noción de heredar
caracteres adquiridos, la cual no tiene fundamento científico. Pero desde una
perspectiva pragmática era muy conveniente y en apariencia ofrecía una solución
a los problemas de la agricultura y, por eso, Stalin y otros respaldaron a
Lysenko. Eso hizo mucho daño. A corto plazo y en un sentido inmediato, no dio
los resultados que esperaban. Además, hizo mucho daño en general en cuanto a la
forma de pensar, y de formar y capacitar a manejar la relación entre la teoría
y la práctica, y entre la realidad y la lucha por comprenderla y transformarla.
Todo eso tuvo consecuencias negativas a largo plazo en la Unión Soviética y en
el movimiento comunista internacional porque inculcó un método erróneo.
Claro,
fue una situación muy compleja porque muchos de los expertos y científicos
destacados de la biología, botánica, etc., eran de la vieja sociedad, y
política e ideológicamente eran reaccionarios. Así que la contradicción se
expresó muy agudamente: Lysenko quiso hacer un avance para la causa socialista
y se le oponían expertos que, no todos pero la mayoría, eran reaccionarios,
pero en ese caso tenían más razón que él. Sin embargo, se optó por la solución
que pareció más conveniente y silenciaron a los críticos.
Ven que
el problema es complejo y no es fácil manejarlo. Me refiero a que son
cuestiones muy concretas de vida o muerte. Alimentar a la población es una
cuestión de vida o muerte, y de eso precisamente se trataba: alimentar a la
población, darle ropa en el invierno… y en Rusia hace un frío bárbaro en el
invierno, peor incluso que en Chicago.
La
economía socialista no se apoya en los imperialistas ni explota a las masas.
Lucha por crear nuevas formas, nuevas relaciones de producción, y nos toca a
nosotros, el proletariado, la vanguardia y las masas, dar solución a esos
problemas.
Lysenko
quiso solucionar un problema con un método erróneo, pero peor aun fue el
enfoque instrumentalista de los que lo respaldaron, o sea el punto de vista que
dice que las ideas son un instrumento de nuestros deseos o metas y que busca
“rehacer la realidad” a su imagen y semejanza. Quiere que la realidad sea un
instrumento de metas predeterminadas, en lugar de partir de la realidad tal y
como es y procurar transformarla en su movimiento, cambio y desarrollo (porque
así es la realidad). Esta es una cuestión fundamental de concepción y
metodología.
Dejando
de lado la experiencia de Lysenko y hablando en general, hay una contradicción,
un conflicto objetivo, entre la línea y disciplina del partido en un momento
dado y el trabajo y pensamiento crítico y creativo en la esfera de las ideas
ampliamente hablando, un conflicto, una tensión muy real. El partido se empeña
en movilizar a sus filas y a las masas para cambiar la realidad, y tiene que
hacer un análisis de los aspectos clave de la realidad y de cómo movilizar a la
gente para cambiarlos. Eso de por sí implica que en un momento dado hay muchas
cosas a las cuales no puede prestar atención. Por eso, hay que combatir la tendencia
de pensar que lo sabemos todo. Los comunistas por definición somos gente de
convicciones firmes [risa]. En todo tenemos una opinión [risas]. Pero es muy
importante saber distinguir entre una opinión y un hecho científico
fundamentado por todo un proceso de diversas actividades y establecido como el
retrato más fiel de la realidad que se tiene en un momento dado. Bueno, uno va
al cine y sale con ciertas impresiones. Es una opinión y no es otra cosa. Es
muy importante saber distinguir entre impresiones u opiniones y un hecho
científico fundamentado en todo aspecto y comprobado sin lugar a dudas por
muchas vías independientes, y eso es especialmente importante para los
comunistas, sobre todo los líderes de un movimiento o un partido comunista.
Es otra
contradicción que tenemos que manejar. Queremos cambiar la realidad y
procuramos captarla en su movimiento y cambio, por decirlo así, pues no se
detiene para darnos chance a analizarla. Siempre está en movimiento y en
proceso de cambio, y procuramos movilizar a las masas a captarla y cambiarla,
lo cual requiere que muchos jalen parejo. En un auténtico partido de vanguardia
no podemos tener una situación en que cada cual jale por su lado y lleve a la
práctica su propia línea porque, si fuera así, no podríamos movilizar a las
masas a cambiar la realidad. Pero como es necesario que todos se unan y jalen
parejo a fin de movilizar a las masas, surge el peligro y la tendencia de
imponer las ideas desde arriba. Sería fácil si fuera simplemente un problema
burocrático, pero lo que pasa es que hay la necesidad de movilizar a la gente,
basándose en la verdad como la entendemos, y eso requiere dirección y muchas
veces requiere movilizarla “desde arriba”.
¿Cómo
manejar esa contradicción? Hay que movilizar a la gente de acuerdo a la verdad,
como mejor la entendemos, y a la vez tener una actitud crítica y estar abiertos
a la posibilidad de que nuestro entender sea erróneo en un aspecto u otro o
incluso en cuestiones centrales. Es muy difícil manejar correctamente esa
contradicción. Tenemos que hacer un balance de la experiencia y aprender a
hacerlo mejor también. No es fácil, pero tenemos que hacerlo mejor.
Lo
esencial no es, como a veces dicen, aprender a pensar por sí mismo. Hace unos
años, señalé en un escrito que es un dicho tonto, pues todo mundo piensa por sí
mismo, ¡porque es imposible pensar con otro cerebro! [risas] De una forma u
otra todo mundo piensa por sí mismo con el propio cerebro. Pero el asunto
esencial es, ¿de acuerdo a qué punto de vista y metodología? Lo fundamental no
es el “pensamiento libre” en un sentido abstracto como un principio por encima
de todo, sino pensar de acuerdo a la concepción del mundo y metodología
comunista, y aplicarlas a fin de captar la realidad de la forma más completa y
sistemática. No es posible captar cabalmente toda la realidad, me refiero a las
cosas esenciales que se pueden identificar en un momento dado que se deben
analizar profundamente, captar y transformar. Pero también hay que tener la
mente abierta en cuanto a otras cosas a las cuales no se está prestando mucha
atención, e incluso las cosas en que le estamos prestando atención, y a la vez,
¡hay que entrarle a cambiarlas!
Lo
esencial no es el pensamiento libre. El asunto esencial es, ¿de acuerdo a qué
punto de vista y metodología? Pero también se necesita un elemento de
pensamiento libre y eso es cierto (o incluso más cierto) para los comunistas.
En eso radica la contradicción y la tensión porque en un partido comunista
disciplinado, que se rige por el centralismo democrático, el pensamiento libre
no se da automática ni espontáneamente, o si se da así, lleva a desviarse y
causa daño. ¿Cómo hacerlo correctamente? ¿Cómo manejar correctamente esa
contradicción? Tenemos que dedicarle más atención a eso.
Todo lo
anterior está muy relacionado con un principio que Mao recalcó: el marxismo
abarca pero no reemplaza las diversas esferas de la sociedad y actividad
humana. Cada una tiene su particularidad de contradicción, como dijo, sus
propios rasgos, cosas que hay que investigar profundamente, examinar y explorar
completamente en todos sus aspectos. Así lo señala Ardea Skybreak en su
artículo: ya sea la música, la física, la biología o cualquier esfera que
podamos imaginar, tiene sus particularidades y los expertos de cada campo se
dedican a explorarlas.
En la
historia de la revolución china, y especialmente en la Revolución Cultural, se
guiaron por el principio de rojo y experto, y que rojo dirige a experto. Es
decir, los comunistas y la línea comunista deben guiar a los expertos de los
diversos campos. Es un principio importante porque, de lo contrario, otras
ideologías están al mando y crean problemas para sintetizar correctamente lo
que se está explorando y aprendiendo en el proceso de descubrir la verdad más
completa en cada esfera.
Combinar
rojo y experto y que rojo guíe a experto es un principio importante, pero si
vamos a dirigir en una esfera, lo primero es ser buenos para aprender y buenos
para unirnos con los avanzados (política e ideológicamente) de ese campo. Son
un eslabón muy importante. Como dijo Mao, si vas mucho a la ópera (una
expresión popular en China), te vuelves experto, aun si no sabes cantar o
componer música. Pero para captar algo cabalmente hay que adentrarse en eso, lo
cual está relacionado, a su vez, con una de las grandes divisiones de la
sociedad de hoy: lo que llamamos la “contradicción intelectual/manual”. Las
masas son excluidas de diversos campos de conocimiento y en general de la
esfera de examinar ideas y trabajar con ellas. Claro, hay excepciones, como
todos sabemos, presos que en las circunstancias más horrorosas se desenvuelven
como intelectuales, y algunos como intelectuales revolucionarios e incluso
comunistas. Pero son casos muy contados, pues requiere una tremenda lucha en
circunstancias muy adversas. Fíjense en las masas y la situación en que
trabajan y en que crecen sus hijos. ¿Cómo van a adquirir la capacidad de
trabajar con ideas? Los exprimen, los sofocan a muy temprana edad.
Es una de
las grandes contradicciones que tenemos que superar a través de la transición
al comunismo, porque mientras exista esa contradicción, existe la base para que
se transforme en una relación de opresión y explotación. Para dirigir una
sociedad, hay que trabajar con ideas y hay que pensar. No hay de otra. No sirve
nada más vengarse de los que dominaban la sociedad. Quizá dará satisfacción muy
momentánea a algunos, pero no es nuestro propósito ni lleva a las
transformaciones que necesitamos. Es necesario pensar y trabajar con ideas,
pero hay que hacerlo sin fortalecer, es más, hay que hacerlo de una manera que
ayude a superar la gran división entre un puñado (relativamente) en el mundo
que ha podido meterse de lleno a “trabajar con las ideas” y las masas que
esencialmente han sido excluidas de ese campo.
¿Se
acuerdan de la película Contact, creo que se llamaba, que se basa en la novela
de Carl Sagan acerca de contactar a seres de otros planetas? Jodie Foster sale
como científica y un tipo (protagonizado por Matthew McConaughey) le dice: “Te
crees muy inteligente, ¿no? El 95% del mundo es creyente, pero tú no. Tú muy
sabe-lo-todo piensas que sabes algo que toda esa gente no sabe”. Ahí está la
contradicción, porque el “5%” (en realidad es más que 5%) que no es creyente
tiene razón, pero las masas no tienen las bases para sacar la conclusión que
esa minoría ha sacado porque son excluidas de ciertos conocimientos y de
aprender a trabajar con ideas y explorar esa esfera.
Esto es
algo muy grande que tenemos que superar, pero no con métodos toscos. Debemos
aplicar los principios que Mao sentó, como el principio de “abarca pero no
reemplaza”.4 Tenemos que aprender a colaborar con expertos en esas esferas y
aprender de su trabajo y sintetizarlo, y llevar, sobre todo a los avanzados, a
adoptar esa síntesis y unirnos con ellos a fin de influir a más gente, a la vez
que vamos aprendiendo de ellos.
Es algo
muy espinoso. A muchos los intelectuales les caen gordos y les guardan mucho
rencor. En el caso de China, los mandarines, autoridades con estudios y todo,
dominaron a las masas y las trataron como menos. Se dejaban crecer las uñas
para presumir que no hacían trabajo manual. Se distinguían por las uñas largas,
como quien dice: “Yo no soy de la gentuza que carga bultos. Soy de otra clase.
Ustedes me cargan los bultos. ¡Órale!”. En este país no es exactamente igual,
pero hay grandes divisiones. Unos tratan a otros como menos y estos les guardan
mucho rencor. Tendremos que superar eso, de ambas partes. Es importante que las
masas capten el papel y la importancia del análisis teórico y de trabajar con
ideas, y tenemos que capacitar a las masas que tienen más talento para eso, no
porque sean superiores a los demás, pero por una combinación de casualidad y
circunstancias tienen ese talento y pueden servir de enlace o eslabón. No lo
digo en un sentido utilitario de usar a esos individuos. Me refiero a que debemos
motivarlos a ser una especie de enlace con más amplias capas de las masas.
O sea, es
importante que los que tienen la capacidad de trabajar con ideas y con teoría
trabajen en esa esfera, pero también que sirvan de enlace con más amplias capas
de las masas y las ayuden a captar esas cosas y ver que no son misteriosas, que
las ayuden a entrarle a esa esfera también.
Pero no
es fácil. Nuestra experiencia ha demostrado que no es fácil. Pensábamos hace
muchos años, cuando empezamos a hacer todo esto, que había que capacitar a las
masas que se desenvuelven en esto y naturalmente iban a poder hablar con los
demás de todas estas cuestiones. Pero para hacerlo hace falta otro salto.
Porque ese individuo ya no es igual que antes. No es igual que antes y no es
igual a las demás masas porque ya no ve las cosas igual que ellas. Así que no
es tan fácil. Se requiere dirección y trabajo para dar otro salto a captar todo
esto más profundamente y poder llevarlo a las masas y abrirles la puerta a
ellas para que empiecen a explorar esas ideas.
No
podremos hacer esto en gran escala hasta que tengamos el poder. En esta
sociedad no es posible eliminar la división intelectual/manual, pero podemos
lograr ciertos avances y, en principio, jamás debemos aceptarla ni cederle nada
en un sentido estratégico. De hecho, es una razón más por la que necesitamos la
revolución. No podemos superar esa división en los confines de esta sociedad,
porque el sistema seguirá fortaleciendo esas divisiones aunque tratemos de
minarlas. Todo esto tiene que ser parte de un movimiento revolucionario para
tumbar el sistema y dar a luz una nueva sociedad en que de veras podemos bregar
con esas contradicciones y superarlas correctamente. No con una perspectiva
simplista de denigrar o menospreciar el trabajo en la esfera de las ideas, pero
con la orientación de apreciarlo plenamente e incorporar plenamente a las masas
a esa esfera de una forma correcta. Será una lucha muy compleja y ardua a largo
plazo, y es uno de los aspectos más importantes de avanzar, finalmente, al
comunismo.
Lo
anterior es una especie de introducción a los temas centrales de esta charla.
A la luz
de todo esto es crucial que profundicemos nuestra comprensión de la importancia
de trabajar con ideas, de la lucha en esa esfera, y de la orientación y método
correcto de para qué y para quién, y qué punto de vista y metodología debe
guiar el trabajo y lucha en esta esfera.
Ciertamente
uno de los puntos focales más importantes (pero no el único) en este momento es
la lucha por confrontar y combatir los constantes ataques contra la experiencia
de los países socialistas, especialmente la dictadura del proletariado y el
concepto de totalitarismo, y a la vez examinar críticamente la experiencia
concreta de esos países y la dictadura del proletariado y sacar lecciones más
completas, principalmente positivas, pero también confrontar y analizar a fondo
los errores y deficiencias, que son muy reales.
Leí un
comentario interesante de un camarada del movimiento internacional que dijo:
“Defiendo firmemente la experiencia de la revolución socialista hasta la fecha,
pero no quiero vivir en esos países” [risas]. O sea, tenemos mucho trabajo para
hacerlo mejor la próxima vez. Es una actitud muy dialéctica y también
materialista: debemos defender esas cosas; históricamente son grandes logros,
pero también debemos avanzar sobre esa base, llegar más lejos y hacerlo mejor
en ciertos aspectos porque si no, las masas no querrán vivir en esas sociedades
y, a lo mejor, nosotros tampoco.
Tenemos
que confrontar y combatir los ataques, y a la vez analizar a fondo los errores
y deficiencias, que son muy reales. Urge refutar los ataques contra el
socialismo y la dictadura del proletariado de una forma cabal, profunda y viva,
no de una forma dogmática ni estereotipada. Es un punto crucial de la lucha de
clases en la esfera ideológica ahora. Lo que logremos en esta lucha tendrá
profundas implicaciones para el trabajo guiado por los objetivos estratégicos
de revolución, socialismo y, en última instancia, un mundo comunista.
Esto
tiene aplicación general, y también para el proletariado y los oprimidos. Es
muy erróneo pensar que estas cuestiones no afectan a las masas. Oyen esto y lo
otro. Claro, no han leído ponencias o análisis detallados, pero se ha filtrado
a la conciencia popular y las bombardea todo el tiempo de diversas formas. Las
mismas conclusiones que se elaboran en tesis intelectuales, las reducen a lemas
que se repiten a todo volumen todos los días. Además, las masas tienen dudas
muy concretas acerca de si otro mundo es posible. No solo porque la propaganda
burguesa las siembra; también vienen de las contradicciones concretas con las
cuales bregan y a las cuales buscan soluciones. Tenemos que darles soluciones,
pero más que eso, tenemos que incorporarlas al proceso de encontrar las
soluciones. Hay trabajo que hacer y lo tienen que hacer los que tienen una
comprensión más avanzada y talento, o van desenvolviendo el talento, para
trabajar con ideas y explorar esa esfera.
Es
importante combatir los ataques contra el comunismo y entrarle a fondo a esas
cuestiones con el proletariado y los oprimidos. Pero también es particularmente
importante hacer esto con los intelectuales (y tiene sus particularidades), lo
cual nos lleva de vuelta a lo que dije al comenzar esta charla.
Notas
1. Este
ensayo es de la charla “Dictadura y democracia, y la transición socialista al
comunismo”. La charla, con leves correcciones editoriales, está en la internet
en revcom.us. Esta sección se publicó en el Obrero Revolucionario (ahora
Revolución) Nos. 1250 y 1251 (22 y 29 de agosto de 2004). 2. “Las ideas y la
lucha por descubrir la verdad: Reflexiones sobre la dirección revolucionaria y
el proceso intelectual”, Ardea Skybreak, OR No. 1144 (24 de marzo de 2002). En
la internet en revcom.us
3. Vea
“El proletariado y la burguesía, Elevarse a la altura de las águilas… y
escarbar la tierra”, OR No. 1086 (14 de enero de 2001); “De nuevo sobre los
intelectuales”, OR No. 1087 (21 de enero de 2001); y “No sabemos todo… hay que
ser buenos para aprender”, OR No. 1181 (29 de diciembre de 2002). En la
internet en revcom.us.
4. 4 Vea
“El marxismo ‘solo puede abarcar pero no reemplazar’”, OR No. 1180 (22 de
diciembre de 2002). En la internet en revcom.us.
Bob
Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU
Veo
básicamente tres posibles alternativas de cambio en el mundo actual, especialmente
en cuanto a la transformación socialista de la sociedad. La primera es el mundo
tal y como es. ¡Ni hablar! [risas]
La
segunda es en cierto sentido voltearlo, casi textual y mecánicamente, voltear
la tortilla. Es decir, los explotados de hoy no serán explotados de la misma
manera y los que dominan la sociedad no podrán dominar la sociedad de modo
significativo. La estructura económica básica de la sociedad y algunas de las
relaciones sociales y estructuras del dominio político cambiarán, además de
aspectos de la cultura e ideología, pero fundamentalmente las masas no se
incorporarán cada vez más y más y a grandes saltos en el proceso de transformar
la sociedad de a de veras. En realidad, esta visión corresponde a una sociedad
revisionista. ¿Recuerdan la Unión Soviética cuando ya era revisionista, en lo
esencial capitalista e imperialista pero todavía socialista de nombre? A las
críticas por violaciones supuestas o reales de los derechos humanos, los
soviéticos respondían: “¿Cómo van, ustedes del Occidente, a criticarnos por
violaciones de los derechos humanos? En sus sociedades, ¡miren no más a todos
los desempleados! ¿Acaso hay un derecho más elemental que el derecho al
trabajo?”
¿Tenían
razón? Sí, hasta cierto punto, pero en lo fundamental lo que planteaban y la
visión de la sociedad que proyectaban era de una sociedad de asistencia social
en que el papel básico de las masas es igual que en el capitalismo clásico. Los
derechos del pueblo no deben limitarse al derecho a un empleo y un ingreso, por
elemental que sea. ¿Nos proponemos transformar la sociedad para que en todo
aspecto (no solo económica sino social, política, ideológica y culturalmente)
sea superior a la sociedad capitalista? ¿Apuntamos a una sociedad que responda
a las necesidades del pueblo y, además, se caracterice más y más por la
expresión e iniciativa consciente de las masas?
Esta es
una transformación mucho más fundamental que una sociedad de asistencia social,
socialista de nombre pero en lo esencial capitalista, en que el papel de las
masas se limita en gran parte a producir riqueza, no a debatir y definir los
asuntos del estado, el rumbo de la sociedad, la cultura, la filosofía, la
ciencia, las artes, etc. El modelo revisionista es una visión del socialismo
estrecha y economicista. Limita la actividad de las masas a la esfera económica
de modo muy estrecho, simplemente a su bienestar económico. No contempla
transformar la concepción del mundo de las masas mientras ellas, a su vez,
cambian el mundo.
No es
posible crear una nueva sociedad y un nuevo mundo con la concepción del mundo
que nos inculcan en esta sociedad. ¿Acaso habrá una transformación
revolucionaria de a de veras, la abolición de las relaciones sociales,
económicas y políticas desiguales, si las masas siguen viendo el mundo de la
manera sumamente limitada y estrecha en que las condicionan a verlo ahora?
¿Acaso podrán emprender la tarea de cambiar el mundo conscientemente mientras
tengan la misma cosmovisión y sigan viéndolo igual a como lo ven en este
sistema? ¡Imposible! Esa situación solo puede reproducir las grandes
desigualdades en toda esfera de la sociedad que he venido señalando.
La
tercera alternativa es una ruptura radical de a de veras. En el Manifiesto
Comunista Marx y Engels plantearon que la revolución comunista representa una
ruptura radical con las relaciones de propiedad tradicionales y las ideas
tradicionales, y que no es posible hacer una ruptura sin la otra. Se refuerzan
mutuamente, de una manera u otra.
En una
sociedad en que el papel fundamental de la mujer es parir y criar niños, ¿acaso
habrá igualdad entre el hombre y la mujer? ¡Claro que no! Sin atacar y barrer
las tradiciones, la moral y demás factores que refuerzan ese papel, ¿acaso se
van a poder transformar las relaciones entre hombres y mujeres, y abolir las
profundas y arraigadas desigualdades que entraña la división de la sociedad en
opresores y oprimidos, explotadores y explotados? ¡Imposible!
Por eso,
la tercera alternativa es una ruptura radical a fondo en toda esfera, en otras
palabras, una síntesis radicalmente diferente, es una sociedad y un mundo en el
cual las grandes mayorías quieran vivir. Una sociedad en que no viven al día,
preocupadas por cómo le van a dar de comer a la familia o qué harán si se
enferman y no tienen para pagar al médico. Pero, por importante que eso sea, es
también mucho más: es una sociedad en que aborden más y más todas las diversas
esferas de la sociedad, aprendan y lleguen a dominarlas.
Alcanzar
ese tipo de sociedad y mundo es un reto muy grande, algo mucho más profundo que
simplemente cambiar unas cuantas estructuras de propiedad de la economía,
garantizar el bienestar social y seguir con la situación en que unos pocos se
encargan de eso para las masas, y la ciencia, las artes, la filosofía y demás
esferas siguen siendo básicamente el campo de esos pocos.
Dar ese
gran salto es la monumental lucha histórico-mundial en que nos hemos embarcado
a partir de la revolución rusa (sin incluir la experiencia muy breve y limitada
de la Comuna de París). Esa lucha alcanzó su cumbre más alta con la revolución
china, y especialmente la Revolución Cultural, pero ahora hemos sufrido un
revés temporal.
Tenemos
que hacer un balance muy profundo de toda esa experiencia y dar otro salto, y
tenemos que hacerle frente a algunos problemas muy serios y complejos para
poder avanzar y aprender de lo mejor del pasado, y avanzar más allá y hacerlo
mejor en el futuro.
En este
contexto quiero decir algunas cosas sobre el totalitarismo. Pero primero, como
un paréntesis, me parece muy curioso que hay un sinnúmero de libros que
exploran la psique de Stalin o Lenin o Mao: “¿Cómo entró en la mente
desquiciada de esos hombres [risa] que podían cambiar el mundo a su imagen y
semejanza [risas] y qué los llevó, por el supuesto bien moral de la sociedad, a
causar una gran catástrofe para la humanidad?”. He visto un chingo de libros de
ese tipo, pero jamás he encontrado —quizá los hay, pero no los he visto— un
libro sobre la psique desquiciada de Thomas Jefferson [risas] o George
Washington: “¿Cómo llegaron a creer [risas] que beneficiaban a la humanidad en
general y ¡a otros seres humanos que eran sus esclavos! [risas] ¿Qué profunda
demencia causó eso? [risas] ¿Acaso hay algo más totalitario que ser dueño de
otros seres humanos?”.
¿O la
mente profundamente depravada de Lyndon Johnson o Ronald Reagan, [risas] que
masacraron a millones de personas y a muchísimos niños? “¿Qué terrible
experiencia habrá trastornado su niñez u otra parte de su vida? [risas] ¿Qué
ideas desquiciadas habrán interiorizado que les hicieron creer que sus ideales
les daban el derecho o el deber de masacrar a miles y millones de inocentes?”
Jamás he
visto tales estudios psicológicos; ¡estoy seguro que no han salido en las
reseñas de libros del New York Times! [risas]
Bueno,
así y todo, es necesario contestar algunos interrogantes importantes que
plantean los ideólogos y defensores intelectuales de los imperialistas. Por
ejemplo, dicen que en una sociedad que llaman totalitaria, pero que en realidad
es la dictadura del proletariado, todo mundo tiene que profesar la ideología
oficial para que le vaya bien y pueda vivir tranquilo. Si quiere evitar líos,
tiene que participar en la política oficial. ¿Qué onda con esto?
En lo
fundamental es una tergiversación de lo que ha ocurrido en las sociedades
socialistas, las razones por las cuales se hicieron esas revoluciones, qué
buscaron lograr y superar, y cómo buscaron hacerlo. En realidad, las grandes
masas de la sociedad capitalista (y más de la sociedad feudal) son excluidas de
la política oficial, de los asuntos del estado y del rumbo de la sociedad. Les
inculcan una concepción del mundo, metodología e ideología que les impide (que
no estimula y en realidad bloquea) comprender el mundo tal y como es y
cambiarlo conscientemente. Eso es, precisamente, lo que las revoluciones
socialistas buscan cambiar, además de cambiar de base la economía y las
relaciones sociales.
Pero,
¿qué onda con eso de que todo mundo tiene que profesar la ideología oficial? A
mi juicio, nos falta analizar más ese aspecto de la historia de la sociedad
socialista y la dictadura del proletariado hasta la fecha.
En cuanto
al partido, dos cosas son ciertas, sin lugar a dudas. Primero, se necesita un
partido de vanguardia que dirija la revolución y el nuevo estado. Segundo, el
partido necesita una ideología unificadora que concentra correctamente la
realidad y permite cambiarla conscientemente: la ideología comunista.
Pero, ¿es
necesario que todo mundo profese esa ideología para que le vaya bien en la
sociedad? No. Los que estén de acuerdo deben defenderla y luchar por ella. Los
que no estén convencidos deben decirlo, y los que discrepen también, y debe
haber lucha de ideas. Algo tiene que dirigir: debe guiar la ideología correcta,
que en realidad ayuda a la gente a captar la verdad y usarla por sus verdaderos
intereses fundamentales; pero eso no quiere decir que todo mundo debe
profesarla, en mi opinión. Claro, es solamente mi opinión. Pero vale la pena
explorar esta cuestión y debatirla.
Notas
1. Este
ensayo es de la charla “Dictadura y democracia, y la transición socialista al
comunismo”. La charla, con leves correcciones editoriales, está en la internet
en revcom.us. Esta sección se publicó en el Obrero Revolucionario (ahora
Revolución) No. 1257 (31 de octubre de 2004).
El
disentimiento en una sociedad vibrante[3]
Bob
Avakian, presidente del Partido Comunista Revolucionario, EU
Revolución
está publicando una serie de ensayos y charlas de Bob Avakian, presidente del
PCR, EU, sobre temas y contradicciones de la transición socialista al
comunismo. Estos materiales abordan a fondo una amplia gama de interrogantes,
como la epistemología y el método; la teoría del estado; la dictadura y la
democracia en la sociedad socialista; las formas del nuevo poder estatal; el
papel de las clases y los sectores intermedios entre el proletariado y los
imperialistas en la nueva sociedad, y la política hacia ellos; la importancia
del disentimiento; el punto de vista comunista sobre el arte; la orientación
general de “núcleo sólido con mucha elasticidad”; y muchos otros interrogantes
del proceso de forjar una sociedad encaminada al comunismo y una sociedad
vibrante donde se quiera vivir.
El ensayo
de esta semana salió en el Obrero Revolucionario (ahora Revolución) Nos. 1257 y
1258 (31 de octubre y 14 de noviembre de 2004) y en inglés en el libro
Observations on Art and Culture, Science and Philosophy, Bob Avakian, Insight
Press, Chicago, 2005.
La
sociedad socialista debe ser muy vital y vibrante, con muchísimo debate y lucha
sobre todo tipo de cuestiones, una sociedad en que vayamos disminuyendo paso
por paso y, con el tiempo, eliminando las diferencias y desigualdades que han
excluido a muchos de esferas enteras de la sociedad. Dicho proceso
necesariamente pasará por etapas, por un camino en espiral con vueltas y
revueltas, y no en línea recta. A cada paso habrá una contradicción muy aguda
entre, por un lado, mantener el poder y seguir por el camino socialista y, por
el otro, incorporar más y más a las masas en el proceso, superar las
desigualdades al mayor grado posible en cada etapa y sentar la base para dar
mayores avances en el futuro que permitan superar las desigualdades que todavía
no se hayan podido superar.
El reto
es desarrollar y aplicar principios y métodos correctos para que todo esto se
desenvuelva de tal manera que ayude el avance hacia el comunismo, hacia un
mundo comunista. Para que la sociedad socialista sea vital y vibrante, una
sociedad en que las masas aborden de diversas maneras y debatan todo tipo de
cuestiones sobre la naturaleza y dirección de la sociedad, y para que a través
de todo esto se mantenga el poder político de una forma que beneficie los
intereses fundamentales y las necesidades de las masas y la revolución mundial,
y se avance hacia la futura abolición del poder del estado y el surgimiento de
una comunidad, una asociación cooperativa de seres humanos libres en el mundo
entero, un mundo comunista, en que, en las palabras de Mao, se transformen
consciente y voluntariamente a sí mismos y al mundo objetivo. Todo esto se
logrará a través de un proceso de lucha y debate tumultuoso, y no de una manera
ordenada ni en línea recta, y no con uniformidad de opiniones, ni mucho menos.
Por eso,
bajo la dictadura del proletariado, la democracia para las grandes mayorías
tiene que abarcar todas esas dimensiones. No significa solamente que tienen el
derecho a hablar libremente sin que las supriman. Claro, significa eso y así
debe ser, pero significa mucho más. Significa que pueden asociarse
políticamente, protestar y criticar, discrepar con las medidas oficiales en un
momento dado e incluso con la ideología que guía la sociedad. Pero, además,
significa que eso se haga de tal manera que la sociedad vaya avanzando hacia la
extinción de la dictadura, es decir, del dominio de una clase sobre otra con un
aparato de represión (fuerzas armadas, policía, cortes, etc.) que impone su
dominio y reprime a los que buscan tumbarlo. Tenemos que ir avanzando hacia la
futura abolición de todo eso, elaborando y aplicando medidas concretas que
lleven a eso, no solamente de palabra, sino plasmar concretamente las
estructuras e instituciones que lleven a eso. Además, y junto con eso, tenemos
que ir avanzando hacia la extinción de la democracia.
Desde
luego eso es muy polémico. ¿Qué significa? En primer lugar, no significa que
con el avance de la dictadura del proletariado haya cada vez menos democracia
para las masas, ¡hasta que se elimine del todo! En lo esencial, la extinción de
la democracia, junto con la extinción de la dictadura, significa todo lo
contrario. Quiere decir que se elaboran las estructuras y medios a través de
los cuales las masas, por decirlo así, asuman “con naturalidad” la
responsabilidad de examinar y debatir asuntos y, en última instancia, tomar
decisiones en toda esfera de la sociedad.
Como
señalé en una serie de artículos que salió en el OR (pasajes de la charla “Como
vencer las dos cuestas” [2]), significa que ya no son necesarias las
instituciones y estructuras que garantizan los derechos del pueblo, y que una
parte de la sociedad, incluso una parte del pueblo, no suprima a otra. Tales
instituciones y estructuras ya no son necesarias y surgen otras que
correspondan al hecho de que ya no hay explotadores ni explotados, ya no hay
las profundas divisiones sociales que producen explotadores y explotados. Ya no
será posible que un grupo del pueblo oprima o domine a otro. Habremos rebasado
esa situación, en la realidad material y en el modo de pensar de la gente,
porque habrán nacido las condiciones económicas y sociales y, junto con ellas,
se habrán desenvuelto las estructuras, instituciones y procesos políticos, el
modo de pensar y la cultura de tal forma que la idea de que una persona o un
grupo de la sociedad explote u oprima a otro se considere indignante, absurda…
¡e imposible!
Refiriéndose
al mundo futuro, el mundo del comunismo, Marx dijo que parecerá tan absurdo e
indignante que una parte de la sociedad sea dueña de la tierra y todo lo demás
como ahora parece que un ser humano sea dueño de otro. En el comunismo habremos
llegado a un punto en que la mera idea de que el avance de la sociedad
corresponda a una situación en que un puñado se beneficia y proclama que sus
intereses son los intereses generales de la sociedad, en que esa idea parecerá
tan absurda e indignante que, en una palabra, nadie la tomará en cuenta. O sea,
la gente más bien pensaría que un problema mental [risas], un desequilibrio
químico, habrá causado que alguien diga eso. [risas]
Pero,
¡mucho ojo!, porque disentir y manifestar desacuerdo con las normas
establecidas siempre implica una lucha cuesta arriba. Indudablemente, será así
en la sociedad comunista también. Como dijo Mao, las nuevas verdades siempre
están en manos de la minoría. Aun en el comunismo eso seguirá siendo cierto.
Pero no habrá un aparato de represión política. Si uno plantea ideas poco
populares o nuevas propuestas, quizá les parezca raro a los demás pero no será
objeto de supresión o represión política o social, aun sin estado.
Esto
requiere, obviamente, la transformación del modo de pensar, además de la
transformación de las condiciones materiales, económicas y sociales. La
consigna “de cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus necesidades”
no puede funcionar con las condiciones ideológicas que prevalecen ahora. ¿Qué
son mis necesidades? Bueno, necesito rines para el auto… y tantas cosas más…
¡pum! ¡Ahí nos amolamos! Se requiere una transformación ideológica para que las
necesidades se vean de otra manera. En todo caso, son condicionadas
socialmente. La idea de que uno necesita rines para las llantas del auto es
condicionada socialmente. No es algo que se le ocurre a uno por cuenta propia
en un vacío. Por eso, mientras vayamos transformando las condiciones materiales,
tenemos que ir transformando el modo de pensar para que los individuos vean sus
necesidades en relación con los intereses generales de la sociedad y los
subordinen “con toda naturalidad” a estos, sin borrar el papel y las
necesidades de los individuos ni la individualidad. Eso requiere una gran
transformación ideológica que es parte del proceso de avanzar al comunismo.
Otro
aspecto que quiero mencionar es lo que llamo “la síntesis de la refutación de
K. Venu y los argumentos de John Stuart Mill”. En la polémica contra K. Venu3
señalé que [en el socialismo] no podemos tener democracia burguesa; necesitamos
la dictadura del proletariado. Si intentamos instituir toda una serie de
instrumentos de democracia popular, sin distinguir entre clases, terminaremos
devolviendo el poder a la burguesía, después de todo lo que las masas han
sufrido y sacrificado para conquistarlo. En la sociedad socialista todavía es
necesario tener un partido de vanguardia y una ideología que dirija. Aun si no
requerimos que todo mundo profese esa ideología (si no está de acuerdo),
necesitamos un partido y una ideología que dirija. Recalqué ese principio en la
polémica, pero me parece que hay que sintetizarlo, combinarlo correctamente,
con los argumentos de John Stuart Mill, quien plantea que no debemos descartar
ninguna opinión, ni mucho menos suprimirla, sin primero oír los argumentos de
todos los que quieran defenderla. Además, dice que no es suficiente que sus
adversarios los caractericen; es necesario oírlos directamente de sus
defensores apasionados. Abordé esto en el libro Democracy, Can’t We Do Better
Than That? (Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?) (4).
Bueno,
como dije antes, no es posible poner en práctica literalmente lo que propone
Mill. Siempre habrá alguien que quiera plantear un argumento más a favor de una
idea. [risa] Tarde o temprano llega la hora de cerrar el debate, al menos por
el momento. Hay límites materiales y también políticos. En cierto momento es
necesario tomar una decisión. No tiene caso seguir discutiendo
interminablemente ni seguir averiguando por si acaso hay alguien más que quiera
defender un punto de vista que todo mundo rechaza.
Sin
embargo, Mill tiene razón cuando dice que no es suficiente que los adversarios
de una posición la caractericen; es necesario oír a sus defensores apasionados.
Esto está relacionado con algo que me parece que tenemos que incorporar más a
la dictadura del proletariado y el dominio y transformación de la sociedad por
las masas, y también está relacionado con la importancia de alentar, y no
simplemente tolerar, el disentimiento. Tenemos que abrir un espacio para que la
gente explore ideas muy diversas y oiga a sus defensores sin ceder en lo
primordial, sin perder el poder, sin socavar y destruir la dictadura del
proletariado. Esa, vuelvo a repetir, es una contradicción muy compleja y aguda.
Para
manejarla correctamente, debemos aferrarnos a dos principios muy importantes.
Uno lo expresó muy bien un poeta en una conversación que tuvimos hace poco. Le
venía platicando de cómo veo la sociedad socialista y mencioné algunas de las
cosas que he mencionado aquí sobre la necesidad de mantener el poder y luchar
para que la sociedad avance hacia el comunismo, y a la vez estimular mucha
experimentación en las artes, mucho pensamiento crítico en las ciencias y las
demás esferas, soltar las riendas y dejar que la gente tome iniciativa, y no
supervisarla a cada paso. Le pregunté, por ejemplo: “Si a cada paso te
supervisara un cuadro del partido, si estuviera ahí siempre examinando lo que
escribes, ¿podrías escribir tus poemas?”. Respondió: “¡De ninguna manera!”.
Conversamos
un rato y propuso lo que me parece una formulación muy buena: “Me parece”,
dijo, “que te refieres a ‘un núcleo sólido con mucha elasticidad’”. Le dije:
“¡Atinaste!”, porque eso era precisamente lo que quería expresar. Se necesita
un núcleo sólido que capta firmemente y está comprometido con los objetivos
estratégicos, las metas y el proceso de la lucha por el comunismo. Si perdemos
eso, terminaremos devolviendo todo a los capitalistas de una manera u otra, con
todos los horrores que eso implica. Pero, por otro lado, si no abrimos espacio
para una gran diversidad y para que la gente explore muchos caminos, va a
causar un tremendo resentimiento y, además, no vamos a tener el proceso
dinámico y multifacético que permite que surja al mayor grado posible la verdad
y nos dé la capacidad de transformar la realidad.
Aquí
tenemos otra expresión de una contradicción muy difícil que tenemos que
aprender a manejar mucho mejor. Mao tenía unas ideas muy buenas sobre esto y
luchó para que el partido las llevara a la práctica. Mao exploró este problema,
pero solo pudo llegar hasta cierto punto. Como dijo, la vida humana no es
infinita. Llegó hasta cierto punto y se murió, y lo que pasó en China pasó, y a
los que ahora dirigen la sociedad no les interesa explorar esa contradicción.
Eso lo
tenemos que asumir nosotros; tenemos que avanzar más y aprender a hacerlo mejor
la próxima vez. Para que logremos eso, los que estemos de acuerdo o estén
entrando a bregar seriamente con la cuestión de este proceso revolucionario
tenemos que empezar a explorar estas cuestiones ahora y prepararnos, además de
incorporar a más y más masas a explorar estas cosas, para que cuando
conquistemos el poder aquí o allá, nuestra capacidad de manejar estas cosas en
un sentido mucho más práctico haya avanzado, sin dejar de bregar con ellas en
la esfera de la teoría.
Además
del principio del “núcleo sólido con mucha elasticidad”, hay otro principio y
método muy importante: saber distinguir entre los momentos y circunstancias en
que es necesario apretar las riendas (y prestar atención a todo detalle) y en
que no es necesario hacerlo (y es mucho mejor no hacerlo). Esa contradicción se
aplica a todo tipo de cosas en muchos niveles. Cualquier cosa que se haga,
siempre tiene aspectos a los cuales hay que prestar atención muy minuciosa e
incluso exigir, en cierto sentido, que “se haga así”, porque si no, todo el
proyecto se irá a pique. Pero si uno presta ese tipo de atención a otras cosas,
o exige que “se haga así”, ¡ni siquiera se puede hacer!, y si lo intenta, todo
sale mal.
Consideren
cualquier proceso, como por ejemplo el proceso de escribir algo. Es preciso
expresar claramente las ideas centrales y a veces es necesario dedicar mucho
tiempo para captarlas bien, para entenderlas a fondo. Pero con otras cosas, no
es que no importe como se expresen, pero no se puede ni se debe prestarles la
misma atención minuciosa.
De igual
modo con las reuniones. Una reunión, a pesar de lo que opinen algunos
anarquistas, necesita una estructura, un orden del día [risas], porque sin eso
no se saca ninguna conclusión. Si los compañeros se salen del tema, hay que
decir: “Oigan, no estamos tratando ese punto. Podemos verlo un poco más
adelante, pero si hablamos de todo al mismo tiempo, no resolvemos nada”. Sin
embargo, si quieren explorar el tema desde varias perspectivas, no tiene caso
intervenir a cada rato: “No es así, compañero. Hay que tratar ese punto asá”.
En tal caso, será una discusión muy breve y la reunión se acaba rápido. Todo
mundo se va, o jamás vuelve a una segunda reunión. Además, si se busca
controlar lo que todos dicen, será una discusión muy pobre y no se aprenderá nada
nuevo. Hasta se terminará socavando algunas cosas que ya se sabían.
Podemos
ver todo esto en varios niveles. Aun cuando hay que decir “estamos tratando
este tema (y no el otro)”, se necesita cierta flexibilidad, porque si no, la
gente no puede expresarse. En un nivel, se pide que todos se atengan al tema,
pero en otro nivel se permite que traten otros temas en ese marco, lo cual abre
espacio para la diversidad. A veces pasan a otro tema, pero así y todo, si se
impone un control muy rígido, el resultado será que no se discuta a fondo el
tema indicado.
En un
nivel, hay que llevar la batuta y no permitir que se salgan del tema, y en
otro, dejar que se toquen una serie de temas relacionados porque si no, se
apaga a los compañeros y se sofoca el proceso que se necesita para producir la
abundancia y profundidad de ideas que permita sintetizar al mayor grado posible
la verdad.
Podemos
enumerar muchos ejemplos más de la vida diaria. Consideren cualquier cosa y se
darán cuenta que tiene ciertos aspectos que deben hacerse así y no asá (“se
hace así y hay que prestarle atención muy detallada”) y muchas, muchas cosas
más a las cuales no es necesario ni debido prestarle ese tipo de atención.
Esto es
cierto especialmente en la esfera del trabajo con las ideas. Si queremos mucho
debate y discusión en la sociedad, lo necesitamos también en la vanguardia.
Claro, no se debe borrar la diferencia entre la vanguardia y las masas: los que
integran la vanguardia consciente le entran a las cosas de otra forma; debaten
y discuten a través de la estructura del partido. Pero si hacemos de eso algo
absoluto, si erigimos un muro entre el partido y las masas, no vamos a crear el
ambiente vibrante que buscamos.
Por eso,
incluso en el partido hay que definir las cosas sobre las cuales se necesita la
más férrea unidad. Es decir, ¿cuándo necesitamos el “núcleo sólido” y cuándo
podemos tener muchas diferencias y diversidad porque no es necesario resolver
ciertas cosas ni exigir que sean así o asá? ¿Acaso debemos tener una línea
unificada sobre cada película que veamos? [risas] ¡Qué aburrido! Aparte
llevaría a problemas mucho más severos.
En
cualquier rama de la ciencia, por ejemplo, hay muchas cuestiones que los
expertos en esa rama no han resuelto todavía. Como dijo Mao metafóricamente:
¿qué caso tiene que apenas nos bajemos del caballo hagamos proclamaciones sobre
qué es verdad y qué es falso? Eso hace mucho daño.
En el
partido se necesita el tipo de proceso dinámico que he venido describiendo y, a
la vez, se necesita, definitivamente, el “núcleo sólido”. Se necesita
“elasticidad” que parta de la base de ese núcleo sólido. El núcleo sólido es
principal y esencial, pero si no hay elasticidad y mucho debate y diversidad
partiendo de esa base, el ambiente se volverá muy árido y acabaremos
perdiéndolo todo.
No
podemos abandonar el núcleo sólido. En algunas cosas tenemos que ser muy
firmes, fíjense. Otro poeta planteó que no se deben suprimir las ideas; hay que
permitir que se expresen todas sin excepción, dijo, criticar las que se
consideren incorrectas y así la gente aprende. Le contesté: “Como principio, es
bueno y debemos aplicarlo en gran medida, pero no podemos convertirlo en algo
absoluto”. Le di un ejemplo: ¡imagínate que en la nueva sociedad en cada
esquina haya dibujos de violaciones de mujeres y linchamientos de negros! ¿Se
podría construir una nueva sociedad con tales imágenes en todos lados? Hay
veces que tenemos que decir: “¡No lo permitiremos!, porque de otro modo, las
masas se desmoralizan y se desorientan, y los reaccionarios se envalentonan”.
Por eso, no es tan sencillo y sí, hay ciertas cosas que no podemos permitir.
Pero hay
muchas, muchas más que podemos y debemos permitir. Por ejemplo, ¿cómo
eliminamos la supremacía masculina y la supremacía blanca? Podemos y debemos
tener mucho debate sobre eso, y muchas críticas y lucha sobre una gran variedad
de cosas. Nuevamente, se necesita el núcleo sólido, y mucha elasticidad. Con
algunas cosas, tenemos que ser muy firmes y decir sí o no; tiene que ser así y
no puede ser de otra manera.
Pero,
repito, “nosotros”, ese nosotros a que me he referido, tiene que ir
expandiéndose constantemente. Asimismo, en todo momento, ese núcleo dirigente,
tal y como es, tiene que dirigir: tiene que combinar correctamente el núcleo
sólido con la máxima elasticidad posible partiendo de esa base. Digo, el núcleo
va expandiéndose, pero eso no borra el hecho de que en todo momento le toque
determinar si es hora de apretar las riendas y prestar atención muy detallada o
si, debido a las condiciones y circunstancias concretas, no es necesario y, de
hecho, es mucho mejor no hacerlo.
También
es ilustrativo aplicar este concepto a la clase dominante. En gran medida, en
la clase dominante de Estados Unidos en este momento hay un grupo de
reaccionarios descarados que tiene un núcleo muy sólido. Atacan constantemente
el relativismo. Pero, por otro lado, curiosamente, muchos de los allegados de
Bush y los que fomentan el fundamentalismo religioso también fomentan algunos
aspectos del posmodernismo. Les gustan ciertos aspectos hasta cierto punto. Les
gusta que ataque la ciencia. [risas] Les gusta que diga que es “solamente otra
narrativa” que inherentemente no es ni cierta ni falsa, sino que expresa su
propio “paradigma” (modelo). Eso les conviene porque da la idea de que la
ciencia no puede descubrir la verdad y les hace más fácil fomentar todo tipo de
babosadas, como el creacionismo.
Pero en
general odian el relativismo y quieren fomentar absolutos. Tienen un núcleo
sólido absolutista, el grupo de Bush (para no entrar en más detalle), sobre
todo lo que llamamos la agrupación fascista cristiana, que tiene representantes
de peso en la clase dominante y el respaldo de sectores muy fuertes.
De plano,
no les cae la elasticidad, pero curiosamente, los otros sectores de la
burguesía, “los liberales” (y sus bases populares), a quienes les gusta más, no
pueden contra el absolutismo. Su relativismo no puede contra eso, porque no
tiene un centro, un núcleo sólido, que conteste los planteamientos centrales de
la fuerza derechista, más fascista. Por eso, “los liberales” ceden terreno
constantemente a esa fuerza más fascista, porque en realidad, comparten muchos
de sus planteamientos centrales y no encuentran una base sólida para destacar
sus diferencias. Quieren ser los buenos en contraste con la otra bola de
desalmados, y a veces estos lo consienten, como el lobo de la fábula de
caperucita roja que se disfrazó de abuelita: “¡Para comerte mejor!”. O sea, a
los fascistas les conviene que los liberales sean tolerantes. Pero ahí está la
bronca: ¡no es posible combatirlos con tolerancia! Fíjense, que la nueva
emisora liberal (“Air America”), igual que otras cosas por el estilo, ha sido
un fracaso garrafal, precisamente porque los liberales no tienen una respuesta.
En
cambio, nosotros, ¡sí! Pero no podemos ser otro núcleo sólido absolutista, que
es lo contrario solamente en apariencia (como el reflejo en el espejo).
Necesitamos un núcleo sólido que de veras tenga mucha elasticidad, y que
permita concretar los intereses fundamentales y la iniciativa creciente de más
y más masas.
Notas
1. Este
ensayo es de la charla “Dictadura y democracia, y la transición socialista al
comunismo”. La charla, con leves correcciones editoriales, está en la internet
en revcom.us. Esta sección se publicó en el Obrero Revolucionario (ahora
Revolución) Nos. 1257 y 1258 (31 de octubre y 14 de noviembre de 2004).
[regresa]
2. “Cómo
vencer las dos cuestas: Más sobre conquistar el mundo” es una charla que dio
Bob Avakian a finales de la década pasada. Unos pasajes de esa charla salieron
en el Obrero Revolucionario y están en la internet en revcom.us. La serie
“Sobre la democracia proletaria y la dictadura del proletariado - Un punto de
vista radicalmente diferente sobre cómo dirigir la sociedad” salió en el OR
#1214 a 1226 (5 de octubre de 2003 a 25 de enero de 2004). La serie “Cómo
vencer la cuesta” salió en el OR #927, 930 y 936-940 (12 de octubre, 2 de
noviembre, 16 de noviembre de 1997 y 14 de diciembre de 1997 a 18 de enero de
1998). Otros dos pasajes de esta charla son “Materialismo y romanticismo:
¿Podemos prescindir de los mitos?” en el OR #1211 (24 de agosto de 2003) y
“Otro vistazo a George Jackson” en el OR #968 (9 de agosto de 1998). Todos
están en la internet en revcom.us. [regresa]
3. Bob
Avakian, “Democracia: Más que nunca podemos y debemos lograr algo mejor” salió
en el OR #1241 a 1245 (23 de mayo de 2004 a 4 de julio de 2004), #1247 (25 de
julio de 2004) y #1249 (15 de agosto de 2004). [regresa]
4. Bob
Avakian, Democracy: Can’t We Do Better Than That? (Chicago: Banner Press,
1986). [regresa]
Materialismo
y romanticismo: ¿Podemos prescindir de los mitos?[4]
Bob
Avakian
A manera
de introducción, quiero citar unos versos de "To a Rainbow" (Al arco
iris) del poeta romántico escocés Thomas Campbell:
Cuando de
la cara de la Creación retiró
la
ciencia el velo de encanto,
bellas
visiones cedieron su lugar
a la fría
ley del mundo material".
¿Qué onda con eso? ¿Cómo lo ven?
Primero,
veamos la siguiente cuestión: ¿podemos prescindir de los mitos? Sí... y no. Podemos
y debemos prescindir de los mitos que nos presentan como realidad, es decir, la
religión. Eso está relacionado con lo que dije en la conclusión de Predicando
desde un púlpito de huesos * sobre las similitudes y diferencias entre la
ciencia, la religión y el arte, y especialmente la diferencia entre el arte y
la religión. El arte motiva al público a responder a cosas que no son reales
como si lo fueran, pero en el fondo tanto los artistas como el público saben
que no lo son (a menos que se trate de un documental o una dramatización de la
vida real o algo por el estilo).
En
general el arte, especialmente la ficción (incluso la ficción que se desprende
de sucesos reales), procura que el público acepte la obra y responda a ella
como si fuera un suceso real, hasta cierto punto, aunque en el fondo sabe que
no lo es. El arte presenta muchas fantasías y qué bueno porque, si no, no sería
arte. O sea, el arte no puede prescindir de lo fantástico. Pero, en última
instancia, no afirma que las fantasías sean reales ni se pone a convencer al
público (en la mayoría de los casos) de que son sucesos o hechos de la vida
real.
La
religión, en cambio, como dije en Predicando , presenta toda clase de fantasías
y dice que son sucesos reales; afirma que son la esencia de la verdad, que son
los principios que determinan y definen la realidad. Entonces a la pregunta
"¿podemos prescindir de los mitos?", decimos que hay que desechar los
mitos religiosos, los mitos que se presentan como realidad, o que dicen
encarnar los principios motrices que rigen la realidad.
Pero, en
otro sentido, no podemos --la humanidad jamás ha podido-- ni queremos
prescindir de los mitos. O sea, no podemos ni queremos prescindir de la
metáfora en el arte ni en la vida en general. Mejor dicho, no podemos ni
queremos prescindir de la imaginación. Ciertamente, el arte necesita la
metáfora, es decir, es necesario presentar cosas que no son reales, o sea, que
no son un retrato de la realidad en un momento dado ni representan un aspecto
concreto de ella, sino que son una concentración de la vida en un plano más
alto, como dijo Mao. Se necesita la ficción y la metáfora... en el arte y en la
vida en general.
Hace unos
años, conversando con un cuate que estaba muy metido en la onda de la ciencia
ficción, le dije que a mi parecer en la futura sociedad la ciencia ficción no
tendrá caso. Me preguntó por qué y respondí que sería basarse en la realidad
actual y pronosticar con muy poca probabilidad de atinar. Desde entonces lo he
reflexionado en varias ocasiones y me di cuenta de que mi respuesta negó el
papel del arte y la imaginación. Afortunadamente, me di cuenta luego luego, y
me parece que el ejemplo ayuda a ilustrar la diferencia entre ciencia y arte.
En la
política o la ciencia, cualquiera que diga: "Esto pasará en el
futuro" es un irresponsable a menos que haga un pronóstico muy general
basado en tendencias que ya se están dando. No tiene caso dibujar con lujo de
detalle lo que supuestamente pasará en el futuro ni mucho menos exigir que todo
mundo acepte que así será. Mejor dicho, es engañoso e irresponsable presentar
predicciones que no tienen ninguna base científica como hechos o pronósticos
cien por cien confiables (y no ciencia ficción ). Pero si uno escribe ciencia
ficción, y la presenta como tal y plantea lo que puede pasar en el futuro,
esboza panoramas en ese sentido, bueno, eso tendrá valor en cualquier sociedad
y seguramente en la sociedad comunista también. Es una manera de echar a volar
la imaginación, lo cual es necesario y muy importante para el tipo de sociedad
que queremos y luchamos por hacer realidad.
Así que
definitivamente habrá lugar para la metáfora, la imaginación y el mito en ese
sentido, para el mito que no se presenta como realidad. De hecho, no podemos ni
queremos ni debemos prescindir del mito, entendido así. En cambio, podemos y
debemos desechar el mito que se presenta como realidad, el mito que tiene de
una u otra forma carácter religioso. Volviendo a los versos arriba citados --
cuando de la cara de la creación retira la ciencia el velo --, cuando buscamos
las explicaciones científicas de los fenómenos naturales y adoptamos el método
científico de abordarlos, ¿acaso solo nos queda "la fría ley del mundo
material"? ¡Para nada!
Esto
tiene dos aspectos. Primero, como hemos aprendido, las leyes materiales no son
tan "frías". Los materialistas dialécticos sabemos que representan
tendencias, fenómenos con ciertas tendencias, y no algo rígido o monolítico sin
contradicciones. Representan tendencias que encierran contradicción, movimiento
y lucha, y a las cuales se oponen tendencias contradictorias. Por muy concretas
que sean, las leyes materiales no son en absoluto "frías".
La
auténtica ciencia tampoco es fría. Es distinta al arte, y en la ciencia la
imaginación se desempeña de una manera distinta (algo que abordaré más
adelante). Pero como muchos científicos, sobre todo los más grandes (entre
ellos, Einstein, si mal no recuerdo), han señalado: sin la imaginación no hay
buena ciencia. La imaginación juega un papel importante, definitivamente,
aunque la ciencia es, esencialmente, una descripción de la realidad y de sus
fuerzas motrices. Pero en su mejor y más alta expresión no debe ser ni
"fría" ni inflexible ni rígida ni carente de dialéctica.
Las
"leyes materiales", o sea, el materialismo, deben ser dialécticas y
llenas de vida y vitalidad. En ese sentido no deben tener nada de
"frío". Comprender el mundo y sus fuerzas motrices requiere un
proceso y una lucha constantes por superar la contradicción entre la ignorancia
y el conocimiento, lo viejo y lo nuevo, etc. Es un proceso vital y vigoroso que
requiere de mucha imaginación. Y entendido en el sentido netamente científico,
no tiene nada en absoluto de "frío", rígido, estancado ni
"gris".
Eso me
recuerda el error que cometimos en una polémica contra los mencheviques acerca
del matemático chino que estudió la conjetura de Goldbach. En otra charla
comenté que al contestar a los mencheviques caímos un tanto en el simplismo o
lo que podríamos llamar materialismo vulgar.**. Bueno, quiero dejar en claro
que fue un aspecto muy secundario de nuestra lucha contra los mencheviques. No
quiero exagerarlo ni mucho menos revocar los veredictos correctos sobre la
lucha contra los mencheviques y el golpe revisionista en China. Pero así y todo
vale la pena aprender de ese error relativamente secundario, que nos enseña la
importancia de "la investigación y la ciencia en sí", algo que es
parecido a la necesidad de tener mitos, en el sentido que vengo señalando,
digo, el hecho de que necesitamos la imaginación, la metáfora y la poesía.
Y vuelvo
a repetir, aunque la tarea esencial de la esfera propiamente científica es
descubrir la realidad y sus fuerzas motrices motines, incluso en esa esfera se
necesita la filosofía y la imaginación. Es importante estudiar cuestiones
filosóficas de la naturaleza de la realidad y sus fuerzas motrices, y hacer
investigaciones de varios aspectos concretos que no tienen aplicación inmediata
a las necesidades y preocupaciones prácticas del momento, ya sean económicas,
sociales o políticas.
Claro,
generalmente los intelectuales se inclinan (a veces muy fuertemente) hacia el
extremo de divorciar totalmente la teoría y la práctica. Pero, aunque la teoría
del conocimiento y la epistemología nos enseña que la práctica es decisiva para
cambiar el mundo y también para conocerlo, no por eso debemos reducir el
materialismo al "frío" materialismo mecanicista, según el cual la
teoría tiene que vincularse directamente a la práctica y beneficiarla en el
sentido más estrecho e inmediato. Ciertamente en la relación dialéctica entre
la teoría y la práctica, en esa dinámica general, la práctica es el eslabón
clave para cambiar el mundo e incluso para conocerlo. Pero, repito, eso no
borra la necesidad de que haya aspectos de teoría que no estén vinculados en el
sentido más estrecho o inmediato a asuntos prácticos ni a la práctica en
general. Necesitamos la exploración, el estudio y la investigación en sí, pero
también en un sentido fundamental es necesario que la teoría se vincule a la
práctica, que se base en ella, que se devuelva a ella y que la beneficie para
que conozcamos el mundo y también lo transformemos.
La importancia de la poesía y de un espíritu
poético
Vienen
muy al caso algunos comentarios de Mao que mencionamos en
"Fin/Comienzo" ***, como, por ejemplo: "Es muy peligroso cuando
la mente se anquilosa". Es muy conciso y dice mucho; vale la pena
reflexionarlo profundamente: "Es muy peligroso cuando la mente se
anquilosa". Y agrega: "A menos que se tenga un espíritu de vencer es
muy peligroso estudiar el marxismo-leninismo" (veáse la p. 15). Otro
comentario muy conciso que hace reflexionar mucho.
"Fin/Comienzo"
también menciona esta cita de Mao: "No se puede escribir poesía si se es
demasiado realista". Se refiere a la relación dialéctica entre realismo y
romanticismo. Dice que si uno es demasiado realista no puede escribir poesía.
¿Acaso dice que debemos sustituir el materialismo por el idealismo? Para nada.
Más bien subraya desde otro ángulo la importancia de la imaginación, de echar a
volar la imaginación, de la poesía y todo lo que simboliza y representa. ¿Por
qué lo dice? O sea, si la poesía no tuviera importancia, ¿qué importa si no
podemos escribirla? Obviamente, Mao opina que la poesía es un aspecto muy
importante de la vida. Es un aspecto importante del movimiento que construimos
y de la sociedad por la que luchamos.
"Fin/Comienzo"
agrega: "Y siguiendo esa tónica... si no se tiene un espíritu poético --o
por lo menos un aspecto poético-- es muy peligroso dirigir un movimiento
marxista o ser líder de un estado socialista". Eso se relaciona con lo que
Mao señaló: es muy peligroso que la mente se vuelva rígida; a menos que se
tenga el espíritu de vencer, es muy peligroso estudiar el
marxismo-leninismo-maoísmo (MLM); y si uno es demasiado realista, no puede
escribir poesía. Todo movimiento marxista, toda lucha revolucionaria y su
vanguardia MLM, todo estado socialista y su dirección deben tener un aspecto
poético y un espíritu poético y, a la vez, basarse cien por cien en un análisis
científico de la realidad, de su movimiento y su desarrollo.
¿Acaso
queremos reducir todo a "frías leyes materiales"? ¡Para nada! Hay que
reconocer que las mismas "leyes materiales" son un aspecto vivo,
vital y vibrante del materialismo dialéctico.
Esto está
relacionado con lo que dije en la conclusión de Predicando, refiriéndome a
"The Amazing Randi" (Randi, el asombroso), que dedica la vida a
desenmascarar a los charlatanes que fomentan la percepción extrasensorial, la
telequinesis y cosas por el estilo. Randi afirma que no porque uno deje atrás
la superstición la vida se vuelve aburrida y fría. (No se refiere directamente
a la religión en sí, pero evidentemente lo que dice abarca la religión --o
podemos interpretarlo así sin temor a equivocarnos-- así como la parasicología,
la percepción extrasensorial, la astrología, etc.). El mundo real tal y como es
nos brinda una abundancia de fenómenos que son un deleite para la mente y que
cuesta trabajo "asimilar", comprender y reflexionar. La imaginación
tiene un papel importantísimo y es interesantísimo contemplar e investigar la
realidad en toda su complejidad y con todo su movimiento y desarrollo
contradictorio. No es necesario recurrir a la magia para experimentar una
tremenda reverencia y asombro ante el mundo.
Lo que
señala Randi es muy importante y por eso lo subrayamos en la conclusión de
Predicando . Refuta rotundamente lo que dice el poeta romántico escocés
Campbell: si dejamos de creer en cosas sobrenaturales, cosas que existen más
allá de la realidad, todo se volverá frío y gris, o sea, perderemos un elemento
vital de la condición humana, de la esencia de los seres humanos, que no
debemos soltar. ¡De plano, no es cierto!
Se nos
plantea un reto, volviendo a lo que dijo Mao sobre la importancia de tener un
espíritu poético (si uno es demasiado realista, no puede escribir poesía), o
sea, la poesía es importante en la vida, en la sociedad por la cual luchamos y
en el movimiento que lucha por hacerla realidad, y se nos plantea el reto de
manejar correctamente ese aspecto poético en relación dialéctica, antes que
nada, con la base material de la sociedad:
Cómo
manejar la necesidad de estimular la investigación científica en sí y su
relación con la base económica-material de la sociedad y la necesidad de
desarrollarla y transformarla y de atender las necesidades del pueblo,
especialmente sus necesidades materiales, en un momento dado.
Cómo
manejar la investigación científica y dedicar recursos materiales y gente a
ella en relación dialéctica con la base material de la sociedad y las
necesidades materiales de las masas y, también,tomando en cuenta las realidades
de la lucha de clases en el país y en el plano internacional.
Son
contradicciones difíciles y complejas. Será un gran reto manejar correctamente
la relación dialéctica entre atender las necesidades materiales y políticas del
estado y la revolución proletaria, por un lado, y estimular el aspecto poético,
entendido ampliamente como la imaginación, la metáfora y demás cosas que
simbolizan ese aspecto, por el otro. Tendremos que reexaminar esto
continuamente y aprender más profundamente cómo manejarlo, porque esta
contradicción se nos planteará profunda y a veces agudamente a lo largo de la
lucha por avanzar a la época del comunismo.
Evidentemente
todo esto tiene mucho que ver con la religión y la "espiritualidad"
(o "el alma", como se dice comúnmente) y su relación con el
materialismo dialéctico, el cual es un enfoque científico, sistemático y
exhaustivo de la realidad y sus fuerzas motrices. Aquí viene al caso el dicho
de la Biblia cristiana que "no solo del pan vive el hombre" (o la
gente). El comunismo reconoce esto. Volviendo a lo que dijimos en respuesta al
poeta romántico escocés Campbell, el comunismo y su metodología y concepción
del mundo no nos dejan solamente con "frías leyes materiales".
Es muy
irónico (¡y da rabia!) que la burguesía y sus defensores, que en realidad son
los "materialistas" más fríos, acusen a los comunistas de no
reconocer el hecho de que no solo del pan vive la gente. Así lo manifestó, por
ejemplo, Zbigniew Brzezinski en su crítica del comunismo (el
"porqué", según él, de la "muerte del comunismo" con la
desintegración de la Unión Soviética y su bloque) a la cual respondimos en El
falso comunismo ha muerto...****. (Aunque a mi ver nuestra respuesta tenía
algunos defectos, no cabe duda de que Brzezinski no tenía razón, y lo refutamos
contundentemente. Solo que hay un aspecto secundario que hubiéramos podido
abordar de otra manera, tomando en cuenta la necesidad de ser completamente
dialécticos además de materialistas). Gente de la laya de Brzezinski, así como
líderes religiosos (y no solo los más reaccionarios sino también los que son
generalmente progresistas como Jim Wallis, autor de The Soul of Politics [El
alma de la política] que se menciona en Predicando ), hacen esta crítica
fundamental del comunismo: no reconoce que "no solo pan vive la
gente". O sea, según ellos, el comunismo no reconoce una cualidad esencial
y necesaria de la condición humana y la naturaleza humana (en sus palabras),
que ansía la espiritualidad y algo que trascienda la "fría realidad
material". El comunismo, según ellos, no la reconoce ni puede
satisfacerla.
Claro,
todo mundo, desde el papa hasta los "comentaristas populares",
tergiversa el concepto del materialismo y lo identifica esencialmente con dos
cosas: primero, el consumismo craso y, segundo, el materialismo mecanicista
criticado por el poeta romántico escocés Campbell. A los poetas románticos los
motivó en gran medida un rechazo a la revolución industrial e incluso a ciertos
aspectos científicos de la Ilustración. Representan un fenómeno muy complejo y
contradictorio: por un lado, se sumaron a importantes luchas contra la opresión
pero, por el otro, criticaron la revolución industrial e incluso el enfoque
científico de la realidad de la época (limitado, claro está, por la concepción
del mundo burguesa); es un fenómeno complejo y no es el momento de entrarle de
lleno. Pero al criticar el "materialismo", todos, desde el papa hasta
los poetas (y otros) "románticos" o "místicos", lo reducen
al consumismo craso o al método del materialismo mecanicista. Es muy común que
revuelvan las dos cosas y, por eso, comúnmente el materialismo se asocia con
ambas. Y, en particular, muchas críticas del materialismo marxista destacan el
aspecto del "frío" materialismo mecanicista.
Lo "espiritual" en un mundo cruel y
desalmado
Eso nos
lleva de vuelta a la cuestión del "espíritu", la
"espiritualidad" y su relación con el concepto científico de la
realidad. Hoy lo "espiritual" no tiene necesariamente significado
religioso, en el sentido tradicional, aunque lo puede tener. En general, se
refiere más bien al deseo de que haya compasión en un mundo más y más
desalmado, al anhelo de una conexión positiva con los demás y de no vivir en un
mundo donde predomina el aislamiento social y la competitividad, al anhelo de
una conexión, un lazo, con algo más allá de uno mismo, algo que trascienda los
intereses egoístas y estrechos y la mentalidad de comer o ser comido tan
propios de la sociedad capitalista contemporánea. El deseo de creer en algo más
elevado que los valores y motivos mezquinos y crueles que fomenta esta
sociedad.
En su
libro El mundo y sus demonios: La ciencia como una vela en la oscuridad, Carl
Sagan habla de la relación entre el espíritu y la materia:
"La
palabra `espíritu' se deriva del latín que significa `respirar'. El aire que
respiramos es materia, por diáfana que sea. A pesar del uso común, `espíritu'
no implica necesariamente que no sea materia (la materia del cerebro, por
ejemplo) ni que sea ajeno a la ciencia. De vez en cuando tomo la libertad de
usar la palabra, pues la ciencia no es incompatible con la espiritualidad. Más
bien es una profunda fuente de ella. Cuando caemos en cuenta de nuestro lugar
en la inmensidad de los años luz y en el paso de los milenios, cuando captamos
la belleza, complejidad y riqueza de matices de la vida, la euforia, la mezcla
de júbilo y humildad que sentimos, es espiritual. De igual modo que las
emociones que nos provoca una obra magistral de arte, música o literatura, o el
altruismo y valor ejemplar de los actos de Mohandas Gandhi o Martin Luther
King, Jr. La noción de que la ciencia y la espiritualidad se excluyen
mutuamente resta valor a ambas". [Traducción del OR ]
Aquí se
ve claramente que incluso los conceptos como "belleza",
"altruismo y valor" tienen un contenido social que depende del punto
de vista de clase: los proletarios conscientes de clase no pondríamos como
ejemplo de altruismo y valor a Gandhi ni a King, quienes jamás representaron la
transformación radical de la sociedad ni el movimiento revolucionario y la
ideología necesarios para hacerla realidad, sino que, de hecho, se opusieron.
El punto de vista de Sagan no es el del proletariado; sin embargo, coincidimos
en muchos de los planteamientos sobre la espiritualidad y la materia/el
materialismo, y sus observaciones son penetrantes e importantes.
Pero si
queremos aplicar el materialismo dialéctico e histórico (la metodología y
concepción del mundo más cabal y exhaustivamente científica que representa el
punto de vista del proletariado) a la búsqueda de la
"espiritualidad", primero hay que tomar en cuenta las relaciones
sociales en que se da. Hoy día muchos ansían principios morales firmes que les
ayuden a sortear este mundo desalmado. Sienten que hay un vacío, un vacío
espiritual, y que hay que llenarlo (al parecer es un fenómeno muy fuerte y muy
común, y así lo manifiesta mucha gente). Pero no podemos divorciar esto de las
relaciones sociales predominantes, que corresponden a las relaciones de
producción-económicas de la sociedad (y del mundo en general) y que moldean las
condiciones de vida de los individuos y las interacciones sociales. Y, en
particular, no podemos divorciar todo eso del parasitismo del imperialismo ni
de los grandes cambios, agitación social y luchas que suscita, que la
dominación imperialista y la dinámica del proceso imperialista de acumulación
suscitan tanto en los países del tercer mundo como en los países imperialistas.
Hablando específicamente de las capas medias, especialmente las capas
acomodadas de los países imperialistas, el desencanto y desafecto que muchos
sienten no es un fenómeno aislado: es muy propio del desenvolvimiento del
parasitismo.
Hace unos
años en un viaje por avión el pasajero de al lado, un gerente, se puso a hablar
conmigo de su vida y quiso darme "la palabra de Dios" porque recién
se había metido al fundamentalismo cristiano. Lo escuché un rato y aprendí
algunas cosas, pero luego dejé en claro que el proselitismo no me interesaba,
pero me pareció muy interesante por qué lo atrajo la religión. El tipo había
logrado salir adelante en la carrera; tenía un buen puesto, un buen salario;
tenía casa en un barrio caro, carros y todo el rollo. Trabajaba muy duro día y
noche y, me confesó, le era infiel a la esposa. Pero "a fin de
cuentas" se sentía totalmente vacío y se puso a tomar y otras cosas. La
religión (en este caso, el fundamentalismo cristiano) le dio un nuevo rumbo moral
y lo llevó a abrazar la moral "tradicional"; así salió de la
contradicción en que estaba entre la moral tradicional que le inculcaron de
niño y su práctica, su comportamiento, que en muchos aspectos no cuadraba con
ella. O sea, la religión lo llevó nuevamente a abrazar la "moral
tradicional" y, a corto plazo y en un sentido estrecho, le permitió
resolver la contradicción. Llenó el vacío porque la vida que tenía, el supuesto
éxito de acuerdo a los criterios predominantes de la sociedad, le dejó un gran vacío.
Me
impactó mucho, y me sigue impactando, que este fenómeno, que es muy común
especialmente ahora en Estados Unidos y otros países, está muy relacionado con
el parasitismo del imperialismo, que desde luego está profundizándose
actualmente y está muy ligado a la "revolución de alta tecnología".
Como dije en "Cuestiones estratégicas"***** (y también mencionó Clark
Kissinger por su propia cuenta), importantes capas de los países imperialistas
gozan de una posición "muy alta" en la "cadena alimenticia
mundial", es decir, tienen una posición altamente parasítica.
Por otra
parte, el desencanto y desafecto que muchos sienten en la sociedad
contemporánea no es simplemente una manifestación del parasitismo, porque
también afecta a los proletarios y explotados del mundo. Pero hablando de la
clase media, y especialmente las capas más privilegiadas, ciertamente hay una
relación muy fuerte entre el desencanto, desafecto y malestar espiritual, por
un lado, y el parasitismo de su posición social, por el otro, sobre todo en los
países imperialistas. Y es preciso reconocer que la religión lo justifica y
sirve de "bálsamo". Alivia el dolor, el desencanto y desafecto sin
pedir que la gente renuncie al parasitismo y el privilegio ni que luche contra
el sistema que se basa en dicho parasitismo. (Como dijo Lenin, el imperialismo
deja el profundo sello del parasitismo en todo aspecto de la sociedad
imperialista). La religión, especialmente del tipo que atrae mucho a las capas
privilegiadas, es como un bálsamo que alivia sin requerir que hagan ninguna
transformación, siquiera en su vida individual, ni que dejen la posición
parasítica que ocupan, ni mucho menos que luchen por derrumbar las relaciones
explotadoras y opresoras de la sociedad, de las cuales el parasitismo es un
elemento esencial.
En fin,
para esas capas la religión juega el papel clave de justificar su parasitismo.
Les ofrece una explicación del malestar sin pedir que luchen contra la causa.
Por otra
parte, las masas oprimidas de países como Estados Unidos y del mundo entero
pasan más y más por un tremendo sufrimiento y grandes cambios sociales, y
sienten un gran desarraigo, tanto material como ideológico y moral. Las
inmensas mayorías del mundo sufren terriblemente. Los grandes cambios sociales
y económicos, el despojo del campesinado y su migración a las ciudades del
tercer mundo, o en los países imperialistas, el caos y locura, la incertidumbre
y volatilidad del modo de vida y la situación de importantes sectores, que se
manifiesta de forma concentrada para los jóvenes, todo eso genera el deseo de
algún tipo de espiritualidad que ofrezca algo que valga la pena, algún
propósito y algún alivio en medio de tanto caos y locura, sufrimiento y
desesperanza.
La religión como narcótico: el "opio del
pueblo"
Aquí
vemos muy claramente el papel de la religión como "opio", en palabras
de Marx. Al leer los escritos de Lenin sobre los primeros años, dificilísimos,
de la república soviética, especialmente sobre el ejercicio abierto y directo
de la dictadura, encontré algo interesantísimo sobre la religión y la
"espiritualidad". Cuenta que Feuerbach dio una muy buena respuesta a
los que dicen que las masas necesitan la religión para aliviar el sufrimiento;
dijo que los esclavos no necesitan consuelo, necesitan alzarse contra la
esclavitud y el tormento, y darles "consuelo", como hace la religión,
solo sirve para apaciguarlos,para que no rompan las cadenas de la esclavitud.
Fíjense que eso es precisamente lo que hace el "opio". Y aunque
algunos lo "vendan" con buenas intenciones, ofreciendo
"morfina" para aliviar el dolor (o "inspiración"
alucinógena para trascenderlo), en última instancia tal "alivio" o
"diversión" solo sirve para que los esclavos no se alcen , para que
no luchen por liberarse de la situación que crea la necesidad de consuelo.
Eso es
precisamente lo que Marx dice, y lo enfoca muy dialécticamente en toda su
complejidad. Dice que la religión es un "opio" y agrega que es el
"alma de un mundo desalmado". O sea, da a entender que la sociedad
burguesa es muy cruel, que no tiene ni alma ni corazón ( "alma",
entendida en el sentido amplio y no estrictamente religioso). La gente busca
algo más que la cruel explotación y opresión material de la sociedad burguesa y
la mentalidad que fomenta de reducir el vínculo entre seres humanos al frío billete,
tratar todo, hasta la gente, como cosas que se adquieren y usan para salir
adelante a expensas de los demás. Eso suscita su contrario, en la esfera
material y también en lo ideológico. Suscita el deseo de algo más allá de ese
tipo de explotación material desalmada, opresión y "cosificación" de
todo. La religión, sin embargo, no ofrece un remedio sino un opio. O sea, no
ofrece ningún remedio, pues no dirige al pueblo a alzarse y tumbar el sistema
que le hace ansiar el consuelo y buscar compasión y corazón en un mundo
desalmado. Por lo contrario, la religión alienta la conformidad . Por eso Marx
dijo que es como un narcótico.
Fíjense
que los "cristianos renacidos", los creyentes fervientes, se parecen
en mucho a los drogadictos. O sea, la religión tiene un efecto muy parecido a
los narcóticos, y aunque diversas capas sociales la abracen por sus propios
motivos, surte el mismísimo efecto en todas.
Un tributo irónico al comunismo
Lo
anterior está relacionado con el "resurgimiento" de la religión en
Estados Unidos. Tal "resurgimiento" en países como Estados Unidos y
en general tiene mucho que ver con la "muerte del comunismo", lo cual
nos ayuda a ver, nuevamente, por qué el capitalismo necesita tanto la religión.
Cuando se le arrancó la careta socialista a la Unión Soviética y su imperio, la
religión floreció y ahora la burguesía de esos países, y hasta los ex
"comunistas", la fomentan. Así que el resurgimiento de la religión,
especialmente tras la proclamada "muerte del comunismo", comprueba lo
mucho que el capitalismo la necesita y, además, es un "tributo
irónico" al comunismo (como señalamos en Predicando ). Es como admitir que
el mundo del capitalismo es en realidad un mundo de terrible sufrimiento y que
el comunismo ofrece la única esperanza concreta de un mundo mucho mejor, en lo
material y también en lo ideológico (o espiritual, en el sentido que hemos
venido señalando). Es reconocer objetivamente (y en gran parte, subjetivamente,
en el caso de muchos que han abandonado un punto de vista más progresista,
radical o incluso revolucionario y optimista para meterse a la religión) que el
comunismo representa el camino a un mundo radicalmente diferente y mejor que el
"frío" y desalmado mundo capitalista. Cuando se convence a la gente
de que abandone la alternativa radical del comunismo, la religión cobra fuerza,
pues es una manera ilusoria de buscar alivio, de buscar una alternativa al frío
y desalmado mundo dominado por el capitalismo.
Debemos
reconocer que eso es en realidad un tributo irónico al comunismo, una expresión
del hecho de que la revolución y el comunismo son el único camino que lleva a
un mundo mejor, a mejores relaciones entre la gente, principios y moral.
Debemos captar el aspecto positivo y voltear la tortilla, o sea, debemos captar
que eso subraya la necesidad de plantear y popularizar con osadía lo que en
realidad es el comunismo: que nos da la perspectiva de superar, en el mundo
real , todas las relaciones materiales de explotación, opresión, desigualdad,
parasitismo, toda la violencia y brutalidad que se desprenden inevitablemente
de ellas, y su expresión en la mente (y el "espíritu").
Reverencia y asombro
El
comunismo no se propone acabar con el "espíritu", en el sentido
materialista, ni tampoco con la imaginación, reverencia y asombro, pues con
cualidades esenciales del ser humano. Sin caer en teorías burguesas de la
"naturaleza humana", podemos decir que hay ciertas cualidades que
definen al ser humano. Aplicando el materialismo dialéctico, vemos que la
especie humana tiene ciertas cualidades que se desprenden de su carácter como
especie, de sus capacidades intelectuales y sus condiciones materiales. Una de
esas cualidades se puede caracterizar como "la necesidad de asombro".
Un camarada escribió que debemos reconocer tal necesidad como un elemento
importante y esencial del ser humano. Bueno, el comunismo permite expresar eso
más plenamente que cualquier otra ideología o sistema social. Eso es lo que
queríamos ilustrar en la conclusión de Predicando, particularmente al
referirnos a lo que dijo "The Amazing Randi": que la realidad tiene
una abundancia de fenómenos increíbles y asombrosos.
En el
arte, ciertamente, necesitamos que nos presenten cosas imaginarias. Y en el
arte, la ciencia y la vida en general hay que desencadenar la imaginación y
echarla a volar muchísimo más. Debemos reconocer la necesidad de asombro y
procurar que se exprese plenamente.
Miramos
los cielos, las estrellas y galaxias, y vemos una pequeña parte de la infinitud
del universo, y nos ponemos a imaginar esa gran infinitud. O vemos las cosas
más pequeñas a través del microscopio; vemos microbios y nos asombra imaginar
la dinámica interna que tendrán. O nos ponemos a pensar en la relación entre lo
que vemos a través del microscopio y del telescopio. El asombro es una cualidad
esencial de los seres humanos y siempre lucharemos por expresarla. Lejos de
suprimirla (o ignorarla) podemos y debemos darle plena expresión. Y eso
haremos.
El
comunismo no acabará con la reverencia y el asombro ni con la imaginación ni la
"necesidad de asombro". De ninguna manera los suprimirá. Todo lo
contrario. Ampliará su ámbito. Echará a volar la imaginación a un nivel mucho
mayor, en relación dialéctica e integral con una metodología y concepción del
mundo científica, sistemática y cabal que permite comprender y transformar la
realidad.
Debemos
captar la unidad que existe, que es ciertamente una unidad de contrarios. Digo,
en un sentido global hay una unidad entre la concepción del mundo científica,
sistemática y cabal y la metodología para comprender y transformar el mundo,
por un lado, y echar a volar la imaginación y expresar plenamente la
"necesidad de asombro", por el otro. El comunismo logrará una
síntesis mucho más elevada que la experiencia humana ha logrado hasta ahora y
la seguirá desarrollando a un nivel mayor.
Hay
oposición (pero, repito, oposición dialéctica, que encierra tanto identidad
como diferencia) entre la ciencia y la imaginación, la cual permite que se
estimulen y se fortalezcan mutuamente. De hecho cada una existe como elemento
del otro. Es decir, la ciencia encierra la imaginación y la imaginación
encierra la ciencia. La imaginación menos científica no carece totalmente de
ciencia ni la ciencia más "árida" carece totalmente de imaginación.
Así debe ser y será el caso con el comunismo, el punto de vista más cabalmente
científico, cuanto más plenamente desatemos y apliquemos su carácter crítico y
revolucionario, ahora, y de una manera cualitativamente mayor en la sociedad
comunista.
____________________________________________
NOTAS:
* Predicando
sobre un púlpito de huesos: Necesitamos moral, pero no la moral tradicional
(Chicago: Banner Press, 1999).
** Aquí
me refiero a una polémica contra un grupo que se escindió del PCR, a quienes
les pusimos los "mencheviques" por su posición y métodos
oportunistas. Ese grupo apoyó el golpe reaccionario encabezado por Deng
Xiaoping que restauró el capitalismo en China tras la muerte de Mao. En la
polémica, caímos en el simplismo en cuanto a la conjetura de Goldbach y
esencialmente planteamos que no valía la pena dedicar tiempo y recursos a
resolver ese problema matemático.
***
"El fin de una etapa-- El comienzo de una nueva etapa", Revolución,
No. 60, otoño de 1990.
**** El
falso comunismo ha muerto... ¡Viva el auténtico comunismo! (Chicago: RCP
Publications, 1992).
****
Pasajes de "Cuestiones estratégicas", una charla de Bob Avakian,
salieron en el OR Nos. 881, 884-893 y están disponibles en la Internet en
rwor.org en los escritos de Bob Avakian en la sección: " Unir a todos los
que se pueda unir".
Conversación de Bob Avakian con unos
camaradas sobre epistemología:
Sobre conocer, y cambiar, el mundo[5]
"La
verdad es buena para el proletariado;
toda
verdad nos ayuda a llegar al comunismo."
—Bob
Avakian
Nota de
la redacción: El siguiente artículo tiene como fuente una conversación de Bob
Avakian con unos camaradas sobre el tema de la epistemología. La epistemología
se refiere a la teoría del conocimiento: cómo se adquieren conocimientos, la
naturaleza de la verdad y cómo conocerla. Hemos procurado ser fieles a la
conversación. Ni el presidente Avakian ni los otros camaradas prepararon sus
intervenciones de antemano; fueron comentarios espontáneos, y el artículo se
basa en apuntes (no textuales), revisados y levemente corregidos por uno de los
participantes. No hemos incluido todos los comentarios de los camaradas; pero
como algunos responden a las intervenciones del presidente Avakian o amplían
algún comentario, nos pareció importante incluirlos. Hemos editado el texto e
insertado las notas (entre corchetes en el texto) y las notas de pie de página.
Próximamente
publicaremos otros comentarios del presidente Avakian sobre epistemología.
BA:
Ciertamente, la orientación hacia los intelectuales concentra muchas
cuestiones. Desde que escribí Conquistar el mundo (CEM)1, he venido planteando
una ruptura epistemológica con mucha de la historia del movimiento comunista
internacional, y también con China y la Gran Revolución Cultural Proletaria
(GRCP). En la GRCP en una circular importante del Partido Comunista de China
plantearon que existe la verdad proletaria y la verdad burguesa.2 En polémicas
sobre el golpe en China, lo repetimos sin analizarlo críticamente.
Posteriormente, hicimos una autocrítica. La ruptura empezó con CEM. Con esa
obra hicimos una ruptura epistemológica: tenemos que basarnos en la verdad sin
ocultar cosas, etc.; fue una orientación de interrogar toda nuestra historia.
Para algunos fue un soplo de aire fresco, y otros la odiaron y dijeron que
redujo la historia del movimiento comunista internacional y nuestra bandera a
"jirones", lo cual no fue para nada cierto. Un fin al horror (End to
the Horror)3 señala que la verdad de clase no existe pero hay una metodología
que permite conocer la verdad más cabalmente, y las cartas abiertas a Carl
Sagan y Stephen Jay Gould (e Isaac Asimov) exploran el tema más a fondo.4 Por
otro lado, está el argumento de John Stuart Mill sobre la contienda de ideas,
con lo cual he manifestado acuerdo en algunos aspectos, de que es importante
oír argumentos de los defensores apasionados de una idea y no solamente de sus
oponentes. No digo que Mao no tenía este tipo de orientación; sin embargo, lo
que vengo planteando representa una ruptura epistemológica. Si bien muchos
estaban muy receptivos a CEM en cierto sentido, eso se dividió en dos, y la
división se acentuó con el tiempo. Yo he ido siguiendo el camino que CEM abrió;
no tenía un método a priori [a priori se refiere a sacar conclusiones antes de
investigar]. Los planteamientos de CEM tienen cierta lógica; llevan a un lugar
definido y si uno se opone a eso, va a otro lugar. Muchos se han aferrado al
viejo modo de abordar esas cuestiones del movimiento comunista, que se
concentra en el concepto de verdad de clase, y eso sigue siendo un problema muy
real.
La
orientación hacia los intelectuales está relacionada con la cuestión filosófica
de qué nos proponemos y qué representa el proletariado. ¿Qué es la
"posición parecida a dios que tiene el proletariado", que menciono en
"Grandes objetivos y gran estrategia"? Por una parte es como si uno
estuviera en una colina observando el gran desfile del desarrollo de la
humanidad. Unas partes apenas se ven en penumbras, otras se ven más claramente;
en medio de esa amplia perspectiva histórica y en cierto momento, surge de ese
conjunto de relaciones sociales el grupo llamado el proletariado que puede
llevar todo eso a un lugar muy definido, a un mundo totalmente distinto. Pero
no debemos reificar al proletariado, o sea, convertirlo en una cosa u objeto.
Claro, consta de personas, pero el chiste no son los proletarios individuales
sino el proletariado como clase, su posición en la sociedad y sus intereses
fundamentales como clase. En esa amplia perspectiva histórica, también se ve el
papel de los intelectuales. Básicamente, ¿dan lata? Algunos lo ven así y ha
sido una tendencia, un problema muy concreto, en la historia de nuestro
movimiento.
Pero
desde esa amplia perspectiva histórica, lo vemos de otra manera. Por ejemplo,
el físico Brian Greene populariza asuntos de física y aborda una gran
contradicción que los físicos todavía no han resuelto entre la teoría de la
relatividad y la mecánica cuántica. O sea, se les presenta el reto de hacer una
síntesis más elevada. ¿Cómo lo vemos? Si no tiene uso inmediato, ¿es una gran
pérdida de tiempo? ¡Para nada! Claro, debemos desenvolver una lucha con los
expertos de física y otras ramas, pero de una manera correcta. Trabajando
correctamente con ellos, debatiríamos todo tipo de cuestiones y también
cuestiones de su trabajo, pero antes que nada nos interesaríamos por el trabajo
que están haciendo y las cuestiones que están explorando. Lo haríamos de otra
manera, y no como muchas veces se ha hecho en la historia de nuestro
movimiento. Para nuestras metas, o lo que deben ser nuestras metas, ¿es
importante que los físicos conozcan el mundo más a fondo? ¡Claro! ¿Es necesario
que tengan un espacio, que "se les aflojen las riendas"? ¡Cómo no!
¿Debemos luchar con ellos? ¡Claro que sí! ¿Es necesario que vayan a las masas y
aprendan de ellas? ¡Sí! Pero es muy cierto lo que dice Bill Martin en la
introducción al libro que saldrá próximamente (una conversación entre él y yo):
por un lado, es problemático que los intelectuales se aíslen en torres de
marfil pero, por el otro, necesitan definitivamente un ambiente y un espacio
adecuado para hacer su trabajo.6
Claro,
tenemos que bajarnos de la montaña y conectarnos con las masas, pero tenemos
que subirla también, porque sí no, no vamos a hacer nada bueno. Algunos de los
errores de Stalin eran suyos, producto en gran parte de sus problemas
metodológicos, y algunos heredó de Lenin. (Abordé algunos aspectos del tema en
CEM ).
Por lo
general, ese modo de ver a los intelectuales [una visión estrecha] ha sido la
posición convencional de nuestro movimiento, e incluso de la Gran Revolución
Cultural Proletaria. Pero desde hace un par de décadas he estado luchando por
llevar las cosas por otro camino. ¿Reconoces que es así o lo rechazas y buscas
otra cosa? XXX [un camarada dirigente del PCR] me dijo que es muy importante
que haga lo que hago, y le contesté que es de igual o más importancia que ¡tú
lo hagas también! Necesitamos un núcleo sólido unido por la línea correcta; si
no lo tenemos, no va a ser bueno que se tome mucha iniciativa. Pero si lo
tenemos, podemos desatar muchas cosas, de diversas expresiones y caminos,
incluso muy raros, pero habrá lucha y avanzaremos.
¿Cómo
abarcar la historia de la humanidad? Por ejemplo, el fenómeno de los indígenas
que se definen por su religión. Es crucial a su identidad. Difícil... pero ni
chance tenemos sin la metodología y concepción del mundo que vengo planteando.
Sin ella, o de plano vamos a ir a la zaga como borregos o lo reprimimos
brutalmente cuando estorba. Mao captó esto en algunos aspectos. Criticó
duramente a la Unión Soviética por obligar a los musulmanes a criar cerdos.
Tenemos que rebasar lo que hizo Mao. Mao murió hace 30 años y Lenin hace 80; si
no los rebasamos, ¿qué estamos haciendo?
CEM
representa una ruptura epistemológica inicial. El chiste es cambiar el mundo y
para eso tenemos que captar la realidad. Darwin y Newton descubrieron aspectos
de la realidad. Posteriormente, se demostró que tuvieron ciertas limitaciones y
que se equivocaron en algunos aspectos, sobre todo en el caso de Newton.
Básicamente, Darwin tenía razón, y es muy importante defenderlo, especialmente
ante los ataques de los fundamentalistas religiosos. Pero desde la época de
Darwin hemos profundizado el conocimiento de la evolución. Claro, no queremos
que los intelectuales se aíslen en torres de marfil, pero lo que dice Bill
Martin [que para trabajar necesitan un ambiente y un espacio adecuado], digo,
tenemos que resolver esa contradicción. Debemos plantearla a las masas. Si
tenemos el poder y dirigimos la sociedad socialista y no la resolvemos
correctamente, nos tumbarán o se harán a un lado cuando invada un ejército más
fuerte. Ahí está el caso de Saddam Hussein: era un gran opresor y, aunque no lo
derrotaron, tampoco lo defendieron ante otro opresor más fuerte, la invasión de
los imperialistas yanquis. Lo mismo nos pasará si no resolvemos los problemas
concretos de la sociedad socialista, los problemas cotidianos de las masas. Por
eso, tenemos que dirigir a las masas y plantearles las contradicciones a ellas
e incluso a las capas intermedias y estimular lucha de ideas. Decirles: así es
cómo lo estamos manejando; ¿tienen críticas? No debemos simplemente despachar
al ejército y suprimir cosas. No soy idealista; a veces necesitamos el
ejército, pero no debe ser el primer recurso. Hay que plantear las
contradicciones y preguntar: ¿qué opinan?; ¿cómo debemos resolverlas? Por
ejemplo, hay gente que no tiene servicios de salud; ¿cómo lo resolvemos sin
reproducir las mismas grandes desigualdades de una sociedad en que unos cuantos
trabajan en las ciencias? Pero tampoco queremos impedir el trabajo de los
científicos. Otro ejemplo: ¿cómo lidiamos con el cerco imperialista del país
socialista? Aquí está la contradicción; vamos a explorarla y debatirla. ¿Cómo
lidiamos con esto?
No es que
Mao no tuviera aspectos de esta orientación, pero lo que estoy planteando es un
poco distinto. Tengamos confianza en las masas; si les planteamos los
problemas, podemos luchar con ellas, aprender de ellas, dirigirlas y ganar a un
gran sector. No quiero estar solo en este camino; no tiene caso, pues no
llevará las cosas adonde tienen que ir. Quiero que otros me acompañen y me
ayuden a hacer el trabajo, y hagan ese trabajo también. Muchos aquí y muchos
militantes del partido y otros pueden aportar. Es un proceso muy bueno. En
respuesta a la charla "Las elecciones, democracia y dictadura, resistencia
y revolución",7 un profesor, refiriéndose a mis críticas de Stalin y su
metodología y la necesidad de hacer las cosas mejor, dijo que no habría sido
tan grave si los camaradas de Stalin y otros lo hubieran cuestionado. Agregó:
"Dime concretamente: ¿cómo podrán ustedes hacer las cosas mejor que lo que
hicieron en la Unión Soviética en los 1920 y 1930, y en China en la GRCP? Yo
veo el problema así", elaboró, "estando en el poder, habrá gente que
se opondrá y de pronto ustedes despacharán al ejército para reprimirla".
Es algo muy importante, una contradicción muy concreta, y necesitamos
intercambiar ideas al respecto con gente como ese profesor y otros. Podemos
encontrar una solución buena a la contradicción, pero no será fácil; manejarla
correctamente requerirá mucho trabajo y lucha, a lo largo del proceso.
He aquí
un problema muy grande: cuando llegue el momento, cuando surja una situación
revolucionaria, nuestra fuerza material tiene que confrontar y derrotar a los
imperialistas. Tiene que ser la fuerza dirigente para que consigamos el núcleo
sólido que permita abrir la sociedad a las masas. Si dejamos que se decida la
cuestión elemental de establecer el socialismo por mayoría del voto, todo se
irá a pique. Tenemos que movilizar una fuerza material que derrote al enemigo y
marque la pauta de la nueva sociedad. Entonces tenemos que hacer muchas cosas
para "abrir la sociedad" a las masas y dirigirlas de acuerdo a eso.
Es precisamente lo que buscamos con el proceso dinámico del núcleo sólido con
elasticidad. [Se refiere al concepto y método del "núcleo sólido con mucha
elasticidad" que el presidente Avakian ha destacado, un principio que urge
aplicar tanto en la sociedad socialista como en el proceso revolucionario
encaminado a la meta final de un mundo comunista. Véase la charla del presidente
Avakian: "Dictadura y democracia,y la transición socialista al
comunismo". El texto completo está disponible en la internet en rwor.org.
Se publicó en el Obrero Revolucionario Nos. 1250-52, 1254-55, 1257-58 y 1260].
La
cuestión "del núcleo sólido con mucha elasticidad" no se resuelve de
una vez por todas; cuanto más tengamos el núcleo sólido en cada situación, en
cada plano, tanta más elasticidad debemos tener. No podemos tener un núcleo
sólido sin elasticidad ni debe ser demasiado fuerte, como un agujero negro que
se traga la luz.
Es
difícil manejar correctamente los dos aspectos. Veamos el aspecto de la fuerza
material para derrotar al enemigo y marcar la pauta. Es parecido a la película
Remember the Titans sobre la integración racial de una prepa de Virginia y su
equipo de fútbol americano. Tomaron esa decisión, contrataron a un entrenador
negro y lucharon por cumplir sus objetivos. Eso fue mejor que preguntarles a
los blancos si estaban a favor de la integración racial. Muchos habrían dicho
que ¡no! Es mejor cuando tenemos la posibilidad de establecer ciertas normas
básicas. "No, en la sociedad socialista, no se enseña la religión en las
escuelas. Si quieren, pueden inculcarla en casa, pero los niños van a asistir a
la escuela pública y conocer la ciencia, la historia y cómo abordar
correctamente la realidad". ¿Y los católicos que no pueden estar contentos
sin el papa? No hay catolicismo sin el papa. Es una gran contradicción. Estas
contradicciones son difíciles y ni chance tendremos si no estamos en el camino
que vengo señalando. Dije francamente en la charla sobre la dictadura del
proletariado8 que en algunos aspectos estoy planteando contradicciones y
ofreciendo un método sin dar una respuesta completa. Pero estoy convencido de
que esta orientación es la correcta porque nos lleva adonde queremos ir y
concuerda con nuestra meta final del comunismo.
En
Anti-Duhring Engels dice sin pelos en la lengua que a los conocimientos de
entonces los van a suplantar otros. Es la orientación y método correcto; es
dialéctico y materialista, y no religioso. Las teorías de Newton son ciertas en
un plano, pero hay una realidad más grande que no captó. Esto se aplica a
nosotros: hay muchas cosas que no captamos; en el futuro se descubrirán muchas
cosas que suplantarán y rebasarán las verdades que tenemos hoy, pero hay que
transitar este camino para llegar allá. Es un camino de muchos senderos que
divergen. ¿Cómo asegurar que todos sigan un buen rumbo sin controlarlos
demasiado? Cuanto más captamos que eso es correcto, tanto más podemos tener el
núcleo sólido que permita hacer esas cosas. Sin esto, nuestro proyecto comunista
no es ni viable ni deseable; pero por el lado positivo, abre más caminos que
permiten resolver las contradicciones y abre nuevos caminos para otros.
Así es
como veo los dos caminos: ¿vamos a agarrar por este camino o no? ¿Lo que digo
es correcto? ¿Es la visión que debemos tener de nuestro proyecto? ¿O es poco
realista, idealista, nada que ver con el mundo real? ¿No es lo que debemos
proponernos ni adonde debemos apuntar? ¿Tienen razón los que dicen: "Lo
quieren hacer, pero no pueden"? Sí, podemos. Es más, es la única manera de
hacer lo que tenemos que hacer. No podemos repetir la experiencia [de la
revolución proletaria y la sociedad socialista]. No hubieran podido repetir la
Comuna de París en la Unión Soviética. Han pasado demasiadas cosas; aparte de
la propaganda burguesa, las masas no se animan a repetir lo mismo. Hay que
reconocer que en su época fue muy alentador. La revolución china fue mucho mejor
que lo que tenían antes y mucho mejor que lo que tienen ahora en China. Pero no
basta exhortar a repetirlo ni querrán hacerlo. ¿Es puro idealismo lo que
planteo? ¿O es la única forma de avanzar? ¿Cuál es la verdad?
Objetivo y partidista: Buscar la verdad
BA sigue:
Esto se ve en el libro de Feigon sobre Mao9 donde Mao habla con su sobrina y
ella pregunta cómo "inocularse" contra la Biblia. Mao responde:
"Adéntrate bien a fondo y saldrás al otro lado". Mao tenía aspectos
de esta orientación mezclada con otras cosas. No temía investigar a fondo ni
buscar la verdad. Quizá la tenía aun más que Lenin, pero le estorbó la cuestión
de la "verdad política" o "verdad de clase" en nombre de
las masas e incluso debido a su preocupación por las masas. Mao se preocupó mucho
por las masas, pero había una pugna de las dos orientaciones en Mao también.
"¡No necesitas vacuna! Léelo no más y saldrás al otro lado". Como
eso, Mao tenía sus cosas muy correctas, pero también tenía el concepto de la
"verdad de clase del proletariado", aunque no a la manera estrecha de
Stalin en el caso de Lysenko.10
Camarada
uno: ¿Qué pasa entonces con lo de objetivo y partidista [que la concepción del
mundo del proletariado, de los comunistas, es objetiva y partidista]?
BA:
Debemos tener mayor capacidad que nadie de descubrir la verdad. Nuestra
orientación no es partidista en el sentido utilitario. Tenemos la concepción
del mundo y metodología que corresponde a una clase que ha surgido en el
transcurso de la historia, ampliamente hablando, y que no puede emanciparse sin
superar y transformar todo eso. Esa concepción del mundo corresponde a los
intereses del proletariado, pero no en un sentido estrecho.
Estuve
leyendo el libro All the Shah’s Men (Los hombres del sha) de Stephen Kinzer
sobre Irán y Mossadegh.11 [En ese tiempo] la CIA controlaba la mayoría de los
periódicos [de Irán] y movilizó oposición política a Mossadegh. Se dieron una
serie de ataques y Mossadegh no hizo nada para suprimirlos. Al leer eso, pensé:
"¡Chin! ¿En qué nos hemos metido con lo del núcleo sólido con mucha
elasticidad?" [risa]. Por eso, no soltamos el núcleo sólido y no somos
iguales a Mossadegh.
El
ejemplo de Brzezinski: en cuanto a lo que dijo de la tradición de autocracia en
el movimiento comunista ruso, le contesté que la revolución rusa negó todo eso
[se refiere a una parte del libro El falso comunismo ha muerto... ¡Viva el
auténtico comunismo! de Bob Avakian].12 Pero al pensarlo más, me pareció que no
fue una respuesta completa: Brzezinski tenía razón; y debemos reconocer que en
algunos aspectos la tradición autocrática se filtró al movimiento comunista.
Abordé este tema en "Las dos grandes cuestas".13
Cuando
digo que en la sociedad socialista debemos permitir que los reaccionarios
publiquen algunos libros, no es una "táctica astuta". Es bueno que
nos interroguen porque aprendemos más sobre la realidad. Es parte de cómo vamos
a aprender y cómo las masas van a aprender. Es espinoso, universidades
ambulantes y música hip hop odiamujeres. [En la conversación se mencionó el
ejemplo de la música hip hop, que surgió de las masas pero era contradictoria,
y de las "universidades ambulantes" de Polonia en los 1970, que
fueron suprimidas porque iban contra el gobierno]. Si lo único que hacemos es
movilizar a las masas a aplastar esas cosas, es igual a la represión del
estado, solo que se hace de otro modo. No podemos dejar el campo abierto a la
misoginia [filosofía de aversión u odio a las mujeres]. Tenemos que combatirla
y suprimirla de alguna manera, pero animar a las masas a oponerse no es siempre
la mejor solución. ¿Qué hacer respecto a las universidades ambulantes?
¿Permitirlas de alguna forma o cerrarlas? Es necesario saber qué hacen. No
podemos ser Mossadegh; necesitamos una policía política que detecte complots,
porque habrá complots para tumbar el socialismo. Pero el estado no debe
reprimir toda forma de oposición. A veces ni siquiera es bueno que los cuadros
asistan a cosas como esas universidades porque si están metidos, ya no es una
universidad libre y eso puede prestarse a crear un ambiente de intimidación.
Por eso, debemos pensarlo bien. Si no tenemos un chingo de gente que haya
asimilado esta concepción del mundo, metodología y orientación y luche por
aplicarla, no tendremos chance de manejar eso correctamente. Es una visión
distinta incluso de lo mejor de la GRCP. Se trata de otra dimensión de fermento
en la sociedad, como vengo señalando, otra dimensión que abarca el fermento del
mundo intelectual. No es ajena a Mao, pero no la elaboró como orientación
estratégica general.
En su
libro, Feigon dice que Mao se crió con el modelo soviético, por decirlo así, y
de repente dijo: "¡No! Tenemos que romper con esta manera de construir el
socialismo". Hizo el primer intento. Pero hay otra dimensión, una
orientación estratégica que incorpora aspectos de la GRCP. He tenido que luchar
duro por ella. Lo que propongo es muy difícil de hacer, pero de plano es la
única manera de hacerlo. En el futuro, otros irán más allá con todo lo que es
necesario para alcanzar el comunismo; pero en este momento, nos toca pasar por
esto.
Si se
contrapone a esta orientación incluso lo mejor de la GRCP, se convierte en su
contrario. La revolución pasa por etapas y algunos se atoran; algunas cosas se
convierten en su contrario, y lo avanzado no sigue siendo avanzado porque
surgen nuevas necesidades y toca hacer nuevos avances.
Esta
orientación requiere una lucha monumental con las masas. En cuanto a la
pregunta del profesor [cómo hacerlo mejor que lo que hicieron en la Unión
Soviética y China] dije: por mucho tiempo los que saben más que las masas las
han mangoneado, y en la nueva sociedad les va a caer muy gordo que digan que el
socialismo no sirve. Agregué: no estoy de acuerdo con ir a la zaga de las masas
simplemente porque han sido oprimidas. Van a estar dirigiendo la sociedad y
tenemos que decirles la neta y luchar con ellas sobre todo esto. Es muy
necesario que sepan distinguir entre los que expresen opiniones reaccionarias y
los que se empeñen en tumbar el sistema socialista y, lo más fundamental, que
capten por qué es importante hacer esa distinción. El profe me preguntó eso y
lo exploré lo mejor que pude. Representa otra dimensión estratégica que abarca
y rebasa la GRCP; y si por defender la GRCP nos oponemos a la parte que la
rebasa, nos estamos oponiendo a todo.
Es una
contradicción espinosa: por un lado, siempre debemos apuntar a conocer la
verdad — no la "verdad política" ni la "verdad de clase"—
y, por el otro, tenemos que saber cómo dirigir sin soltar el núcleo. Al lidiar
con esto, algunos se desvían hacia la socialdemocracia y otros dicen que no hay
ningún problema y ni siquiera critican a Stalin. En esta situación, uno puede
pensar que si critica a Stalin, hay gente con una posición más a la izquierda y
otros a la derecha y, por eso, ¡uno debe tener razón! Ese modo de verlo se
opone a la orientación de que lo correcto o incorrecto se determina por la
verdad.
Objetivo
y partidista es así: si es verdad, ayuda a avanzar y a llegar adonde vamos. Si
no es verdad, estorba. Si es verdad, aunque ponga al descubierto nuestro lado
más repugnante, lo importante es descubrir la verdad. (Si lo del libro negro
fuera cierto, tendríamos que descubrir cómo ocurrió y cómo prevenirlo en el
futuro). Si es verdad, podemos abarcarlo y transformarlo y hacerlo parte de lo
que somos, aunque ponga al descubierto aspectos malos de lo que hemos hecho.
[El "libro negro" supuestamente cuenta la "verdadera historia
del comunismo", que considera crimen monstruoso; es una mezcla de
calumnias, mentiras y deficiencias y errores reales de la experiencia de la
sociedad socialista hasta la fecha].
Esa es la
síntesis de objetivo y partidista. O captamos la verdad fundamental de la
naturaleza del capitalismo y comunismo... O sea, o captamos científicamente por
qué el comunismo debe y puede reemplazar al capitalismo en el mundo entero o no
lo captamos, y si no, entonces tememos la verdad.
Tenemos
que romper más cabalmente con el instrumentalismo, con las nociones de hacer de
la realidad un "instrumento" de nuestros objetivos, de distorsionarla
con nuestros fines, y con la "verdad política". La dinámica de
"verdades vergonzosas" nos puede hacer avanzar; puede suscitar
fermento que nos estimule a captar la realidad. He aquí la objetividad
materialista científica. Si nos adentramos lo suficiente en las contradicciones
que se plantean ahora, nos damos cuenta de que su resolución puede llevar a una
nueva época, y es bueno desatar una dinámica en que nos enseñen nuestras
deficiencias. No digo que dejemos que los errores abrumen lo que estamos
tratando de hacer, pero en un sentido estratégico [debemos] estar muy
receptivos a esto y no tratar de controlarlo demasiado: queremos ese diálogo.
Por otro lado, en la internet han salido calumnias y ataques descarados tipo
policial contra mí, lo cual no es nada bueno; no es bueno atacar a nadie que
busca hacer cosas buenas en el mundo. Hace daño y los que queremos hacer cosas
buenas no debemos tolerarlo. Por otra parte, se ha dado un debate político
sobre mi papel de líder y sobre los líderes comunistas en general. No se ha
dado en un plano muy elevado, pero tiene buen contenido. ¿Acaso es malo tener
tal debate ahora y también en el socialismo? ¡No, es muy bueno ! En general, la
gente aprende más y nosotros aprendemos más. ¿Qué cosas nuevas vienen
surgiendo? ¿Qué debemos hacer para avanzar? ¿Qué fardos tenemos que tirar por
la borda? Si captamos esto de la epistemología, decimos, ¡qué bueno! No es
meramente una táctica; es un punto de vista estratégico que se desprende de la
orientación epistemológica sobre el proceso y cómo debe ser, y el hecho de que
con este fermento vamos a llegar adonde tenemos que ir. No debemos simplemente
tolerarlo, sino recibirlo con los brazos abiertos, claro, no los insultos, pero
en general. ¿Opinamos que es un buen proceso, ahora y también bajo la dictadura
del proletariado? ¿O debemos apegarnos al camino aparentemente más seguro de lo
que hemos hecho en el pasado?
Me
refiero a una nueva síntesis, a una epistemología más cabalmente materialista.
En Materialismo y empiriocriticismo Lenin refutó estas cosas [como la
"verdad política" o "la verdad como principio
organizador"], pero a veces el Lenin práctico tapó al Lenin filosófico.
Las exigencias políticas llevaron a una situación en que Lenin tenía aspectos
estalinistas en su modo de lidiar con las contradicciones. Hay muchos ejemplos
en The Furies (Las furias) [libro de Arno Mayer sobre las revoluciones francesa
y rusa].14 En algunas zonas los bolcheviques tenían un método medio mafioso,
especialmente durante la guerra civil después de la revolución de octubre de
1917. A veces cuando los reaccionarios organizaban al pueblo a pelear contra
los bolcheviques, estos tomaban represalias sin piedad. Otro ejemplo: en la
guerra civil, además de ejecutar a desertores del Ejército Rojo, mataron a
soldados que no pelearon con ganas. Claro, a veces son necesarias medidas
extremas en el fragor de la guerra, pero por lo general no es la forma correcta
de manejar esas contradicciones. Abordé algunos aspectos de esto en "Las
dos grandes cuestas", pues leí a Lenin al respecto y pensé: "Está
mal". Aquí de nuevo vemos que esto encierra cuestiones de epistemología.
Los comunistas queremosla verdad
BA sigue:
Quiero establecer una orientación general para nuestro proyecto. ¿Quién tiene
razón? ¿La tengo yo o los que dicen que tenemos que hacer las cosas como las
hemos hecho hasta ahora? Incluso algunos dicen: "Ojalá que se pudiera,
pero no creo que se pueda". ¿Lo que planteo es una orientación
materialista hacia nuestro proyecto? ¿De veras tenemos que pasar por todo esto
para llegar adonde tenemos que ir? ¿Es acertada la analogía de Einstein y
Newton o es puro rollo (pues la física de Newton describe la realidad a nuestro
alrededor y tiene pruebas empíricas)? ¿Es cierto que no hay otro modo de hacer
lo que estoy proponiendo, que no hay otro modo de llegar al comunismo? ¿O el
otro camino es el verdadero?
Lo que
propongo, ¿es, cuando mucho, algunas ideas interesantes e intrigantes que hacen
reflexionar? ¿O es la orientación que necesitamos, como vengo diciendo?
En lo más
fundamental, en relación con lo que dije sobre el hecho de que a los comunistas
nos cuesta más que nadie reconocer nuestros errores (en parte porque nadie más
busca rehacer el mundo), en realidad, ¿es importante que busquemos la verdad?15
¿O somos políticos que procuramos cumplir ciertos objetivos políticos y eso de
buscar la verdad son puras babosadas pequeñoburguesas, dado que lo que importa
es "conquistar el poder"? Es una cuestión fundamental de dos caminos.
Una cuestión muy importante es: "¿Buscamos la verdad o es cierto lo de ’la
verdad como principio organizador’?". Lenin lo criticó filosóficamente; lo
criticamos cuando está al servicio de la religión y el oportunismo (que no son
útiles para nosotros), pero de repente acabamos por adoptarlo de otra forma.
Mao dijo que los comunistas representamos la verdad y debemos ser francos y
científicos. ¿De verdad nos preocupa eso? ¿O nada más nos preocupa conocer la
verdad hasta donde sea necesario para lograr lo que consideramos objetivos inmediatos?
¿Solo hasta donde sea necesario para lograr nuestros objetivos, no de la manera
más miope, sino para alcanzar las "cuatro todas"? [Las "cuatro
todas" son las condiciones necesarias para el comunismo, de acuerdo a la
afirmación de Marx de que la dictadura del proletariado es un punto de
transición para la supresión de las diferencias de clase en general, para la
supresión de todas las relaciones de producción en que estas descansan, para la
supresión de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones
de producción, para la subversión de todas las ideas que brotan de estas
relaciones sociales. Eso se aborda más a fondo en la charla de Bob Avakian:
"Dictadura y democracia, y la transición socialista al comunismo"].
*****
Camarada
dos: La respuesta fundamental es que somos parte de la realidad material y
nuestro escenario (o lienzo) es la materia en movimiento, sobre eso, con eso,
trabajamos. No existe la naturaleza humana definida ni determinada. Buscamos
transformar el mundo.
La
cuestión de falseabilidad. Es una gran crítica que le hacen al marxismo; dicen
que en realidad no es una ciencia, que los marxistas no somos rigurosos ni nos
apegamos a métodos científicos. Una norma de la ciencia es que exista la
posibilidad de probar la falsedad de toda teoría. Hay mucha confusión al
respecto. Karl Popper dice que el marxismo no es una ciencia sino una creencia.
Por otra parte, [Stephen Jay] Gould dice que la evolución es un hecho. Si es
falsa, ¿se puede probar? Sí. Si se descubre algo que invalide todo el marco de
esa teoría, caerá. Uno de los puntos fuertes de la evolución es que lleva mucho
tiempo como teoría establecida y nadie ha podido demostrar que sea falsa.
Los
comunistas tenemos algunas teorías básicas sólidamente establecidas sobre la
contradicción fundamental [del capitalismo], etc., pero eso no quiere decir que
no habrá mucho cambio y evolución. El conocimiento humano se desarrolla y la
materia no es estática. Si se trata de materia en movimiento, hay mucho por
aprender en cualquier campo de investigación. Hay muchas conexiones y diálogo
entre los diversos campos de la ciencia. Si entendemos que [el comunismo] no es
una creencia religiosa sino una ciencia, la verdad importa. Si queremos
transformar las cosas, no podemos hacerlo sin comprender la verdad. El único
pretexto para no preocuparnos por la verdad es si queremos que el comunismo sea
una religión o queremos reducirlo a una especie de código de ética.
¿Lo
nuestro es una ciencia? Eso es muy distinto que un código de conducta en nombre
de las masas.
Muchos
opinan que la ofensiva de los fascistas cristianos contra la evolución motivó
la publicación de la serie de artículos en el OR sobre el tema.16 Es cierto, en
parte, pero también es muy importante que los comunistas y las masas tengan una
comprensión básica de cómo evolucionó la vida del planeta.
Esa
miopía nos matará. Importa mucho que comprendamos las leyes básicas de la
transformación de la materia.
BA: En
cuanto a métodos de dirección, en gran parte he estado luchando [contra la
noción] de que en lo concreto no se pueden hacer las cosas de esta manera, en
parte porque es muy desordenada, es turbulenta. De alguna manera, al abrir la
puerta a la verdad, dejamos pasar a los tiburones. Tenemos nuestras críticas de
Stalin y otros tienen las suyas, y es muy cierto lo que dijo Lenin de que se
necesitan diez páginas de verdad para contestar una frase del oportunismo, y va
a seguir siendo cierto por mucho tiempo en este mundo. Estamos en desventaja
porque no siempre disponemos de diez páginas para contestar una calumnia. Otros
pueden sacar algo del contexto y divorciarlo de la realidad de la cual surgió.
En China pasaron hambre y murieron de hambre durante el Gran Salto Adelante
pero, ¿cuál es el contexto? Nuestros enemigos no tienen que ser materialistas
ni dialécticos ni tomar en cuenta la realidad, ni las contradicciones ni la
necesidad. Tenemos la orientación de luchar por comprender la situación que afrontaron
y de analizar cómo hubieran podido hacer las cosas mejor en ese contexto. Otros
no hacen eso. Analizan las cosas desde su propio punto de vista de clase, y
muchas veces sus afirmaciones combinan ignorancia con arrogancia. Es
desordenado. No es igual a unos científicos que se preocupan por la verdad y
debaten asuntos relacionados con la evolución; a los creacionistas no les
importa la verdad. Otros tienen sus propios proyectos y "verdades
políticas"; si tumbamos el rompeolas y dejamos que pasen los tiburones, se
va a crear un desorden. El chiste es: ¿es mejor hacer las cosas así o no? ¿O es
mejor nadar tranquilo tras el rompeolas, dirigirnos derechito hacia la orilla y
más vale no sacar los brazos del barco? Porque en el mar sí hay tiburones.
Para eso
estoy luchando con cuestiones de metodología, epistemología e ideología, y en
oposición a "no se puede hacer así" o "nuestro proyecto no es
eso y no podemos hacerlo así". ¿Somos una bola de instrumentalistas?
¿Queremos solo la verdad que sea necesaria para navegar estrechamente a una
noción de dónde tenemos que ir, lo cual nos llevará a otro lugar? Porque con
una orientación incorrecta el barco pierde el rumbo. Filosóficamente, no es
posible hacerlo así; no es posible navegar la realidad de ese modo y llegar
adonde hay que ir. La realidad no es así. No podemos llegar allí de esa manera
y "allí" no será el lugar adonde queremos ir. El único mundo
comunista que puede existir es un mundo turbulento y no el reino de la gran
armonía. Por eso estoy luchando precisamente. Si uno no lo capta, se convierte
en lo que ha caracterizado demasiado a nuestro movimiento: "¿Y a mí que me
importa?".
Planteo
esta dimensión porque está relacionada con el estereotipo, pero no solo el
estereotipo, de cómo somos los comunistas. He estado pensando mucho en Theory
of Justice (La teoría de la justicia) de Rawls. Sostiene que no se debe
justificar algo por el bien social si pisotea las necesidades y derechos
individuales; según él, ese camino lleva al totalitarismo.
Para mí
es erróneo; se basa en el idealismo y no en un análisis materialista y concreto
de la sociedad. Pero debemos analizarlo, como hice en "Grandes objetivos y
gran estrategia".17Toca hacer más trabajo en esa esfera de no pisotear a
los individuos simplemente por el bien de la sociedad en general.
En
respuesta a los que atacan a Mao por mandar a intelectuales al campo, se ha
dicho correctamente: "¡Miren, nadie les preguntó a los campesinos si
prefieren estar en el campo!". Eso es muy importante, pero si con eso se
acaba el argumento o si solo planteamos ese aspecto, nos lleva de vuelta a ese
viejo modo de abordar las cosas, y tiene mucho que ver con si tenemos (o no) la
orientación de que la verdad debe importarnos mucho.
Camarada
tres: En cuanto al método y la orientación y los tiburones en mares
turbulentos: hay muchísimo que nuestra comprensión no abarca en este momento, y
a menudo parece que no viene al caso, que es una distracción o una refutación
de nuestros principios. Entonces se plantea la cuestión fundamental de
orientación epistemológica. ¿Cómo lo vemos? El concepto [del presidente
Avakian] está tumbando muchas barreras en ese sentido. ¡Qué bueno! Veamos
nuestro análisis de los 1980. [Se refiere al análisis del PCR de que en ese
período iba a estallar la guerra mundial entre el bloque imperialista
encabezado por Estados Unidos y el de la Unión Soviética a no ser que la
previnieran revoluciones en grandes regiones o regiones muy estratégicas del
mundo]. Tú exigiste que examináramos qué hicimos [cómo llegamos a ese
análisis]. O la autocrítica que hiciste [refiriéndose al presidente Avakian]
sobre subestimar la "revolución de la tecnología de información" y
[pasar por alto] su importancia. [Se refiere a una autocrítica del presidente
Avakian respecto a lo que dijo a principios de los 1980 en el libro Para una
cosecha de dragones . Descartó comentarios de líderes revisionistas de la Unión
Soviética sobre los grandes cambios que operaban debido a la "revolución
de la tecnología de información"]. ¡Lo plantearon los revisionistas
soviéticos! Pero aunque en un contexto [pareció] que no tenía nada que ver,
todos esos niveles de la realidad, de hecho, son aspectos de la realidad. ¡Es
peligroso ignorarlos! Hay mucha oposición [a esta orientación], pero las masas
necesitan comprender el mundo en todas sus dimensiones. La humanidad se
transforma conscientemente. Eso tiene que ver con transformar toda la realidad
material... ¿Qué es el comunismo? ¿Hacia dónde van las cosas cuando hayamos
llegado allá? Eso tiene que ver con llegar allá. Una comprensión materialista
del mundo y la relación de la humanidad con él. No podemos llegar allá si vamos
eligiendo las partes de la realidad que nos parece que importan. Si vamos
caminando por el camino economicista y revisionista, los otros aspectos de la
realidad son intrusiones desagradables. Pero si de veras somos comunistas y
materialistas, importa comprender la realidad material, comprender la economía
marxista y el mundo actual, y retratar fielmente la realidad material.
Camarada
cuatro: En cuanto a los tiburones. La neta, ¿podemos lidiar con los tiburones?
¿Podemos lidiar con los problemas? Si podemos hacerlo, entonces ¿por qué las
masas no? Me hace pensar en una parte de Fin de una etapa... Comienzo de una
nueva etapa,8 donde la pregunta era: ¿qué tanto podemos conservar de Stalin?
Bajo Stalin pasaron muchas cosas malas y en la Gran Revolución Cultural
Proletaria también hubo problemas. Hay que analizar eso y no podemos salvo con
la "posición parecida a dios que tiene el proletariado". Pero la fe
religiosa estorba e impide que lo hagamos. Finalmente, llegué a ver que es como
lo de Nat Turner: los esclavos están haciendo la historia. Tenemos que verlo a
la luz de eso. Es válido que los esclavos acaben la esclavitud. A muchos les
inquieta examinar estas cosas, pero tenemos que hacerlo... Si no podemos
afrontarlo ahora, ¿cómo lo vamos a hacer cuando tengamos el poder?
En la
conclusión de la serie "Escalar/volar" dice que hay dos cosas que no
sabemos hacer. 9 No sabemos cómo derrotar al enemigo y conquistar el poder
cuando llegue el momento y tampoco sabemos todavía cómo resistir la represión
mucho más fuerte que viene en camino. Eso es muy grueso. ¿Es correcto hacer las
cosas de esta manera? O sea, la idea de que podemos plantear esto a las masas.
¿Debemos hacer esto? La dialéctica del núcleo sólido y elasticidad.) Podemos
aguantar todo esto? Se van a dar cosas en la práctica que no controlamos. ¿Es
la manera de conocer y transformar el mundo? ¿Por qué necesitamos un espíritu
poético, como ha dicho el presidente Avakian? ¿Por qué es peligroso no tenerlo
y cómo se relaciona con la sed insaciable de conocer y transformar al mundo?
¿Necesitamos la "posición parecida a dios que tiene el proletariado"
y lo que dijiste [el presidente Avakian] sobre la perspectiva de observar el
gran desfile de la humanidad? Si no hacemos eso, caemos en sentimentalismo y
emocionalismo falso, en lugar de captar que lo que el sistema bloquea y
encadena es el potencial de las masas.
Muchas
veces me he preguntado por qué el penúltimo párrafo de Cosecha de dragones dice
lo que dice. "En última instancia, como lo expresó una vez Engels, el
proletariado tiene que conquistar su emnacipación en el campo de batalla. Pero
no solo se trata de ganar en este sentido sino de cómo ganaremos en el sentido
global. Una de las maneras significativas, quizá sutil y a vecesd poco notada,
en que el enemigo, hasta derrotado, pretende tomar represalias contra la
revolución y sembrar las semillas de su futura destrucción, consiste en lo que
obligaría a los revolucionarios a convertirse para así derrotarlo. La cosa se
desenvolverá así: tendremos que confrontarlo en las trincheras y derrotarlo en
medio de una horripilante destrucción; pero en el proceso no debemos borrar la
diferencia fundamental entre el enemigo y nosotros. Aquí es ilustrativo el
ejemplo de Marx: vez tras vez él luchó enconadamente con los ideólogos y
apologistas de la burguesía pero nunca luchó rebajándose al nivel que ellos lo
hacían ni desde su óptica; con Marx, el método es tan estimulante como es de
inspiradora la meta. Debemos tener la capacidad de mantener nuestra firmeza de
principios pero al mismo tiempo nuestra flexibilidad, nuestro materialismo y
nuestra dialéctica, nuestro realismo y nuestro romanticismo, nuestra solemne
claridad de metas y nuestro sentido del humor".20
¿Por qué
incluirlo si no estamos ante esa situación? En todo esto el presidente Avakian
nos da un modelo y un reto. No es algo secundario o marginal; es una parte
clave de lo que estamos haciendo.
Abarca
pero no reemplaza: Tiburones y charales
BA: He
estado leyendo una entrevista que Barsamian le hizo a Chomsky. De pronto,
Barsamian le dice: no le pregunto sobre la relación entre su política y sus
teorías lingüísticas, y Chomsky se lo agradece. Ve las dos cosas completamente
separadas y lo han bombardeado con el concepto instrumentalista de que
"deben estar interrelacionadas" en un sentido mecanicista.
Indudablemente, hay una conexión , pero es en otro plano y no en el sentido
directo, mecanicista y reduccionista.
Hablando
de la capacidad lingüística de los seres humanos, Chomsky pregunta si es
correcto concluir que es producto de la evolución y contesta que sí, pero no
sabe exactamente cómo. Obviamente, el chiste no es dejarlo así; habrá que
investigar más. ¿Nos importa este tipo de trabajo sobre cómo los seres humanos
adquirimos conocimientos? ¡Sí!
Se parece
al arte en cierto sentido. Nuevamente, podríamos decir que hay tres modelos.
Primero, la orientación sindicalista y economicista clásica del Partido
Comunista de Estados Unidos de exhortar a los artistas a participar en las
huelgas laborales. Segundo, que sean engranajes y ruedas de la maquinaria de la
revolución o que hagan arte al servicio de la revolución, aunque no
necesariamente en un sentido estrecho. Es bueno que hagan eso. Pero aparte de
las "obras modelos" (como las de la Revolución Cultural que también
tenemos que aprender a hacer mejor y habrá que dedicarle atención), necesitamos
un tercer modelo (u orientación): que hagan arte que no, necesariamente, esté
directamente al servicio de la revolución. Cuando planteé estas contradicciones
a un artista (¿cómo los artistas podrían crear arte en la nueva sociedad sin
perder la conexión con otros artistas y con las masas?), propuso que vivan y
trabajen en cooperativas y que, aparte del arte, aporten a la sociedad de otro
modo. Vale la pena reflexionarlo, como una dimensión. Claro, habrá que
subsidiar tanto cosas que beneficien directamente la revolución como otras que
no.
También
se deben emprender proyectos aunque no sepamos cuál será el resultado.
Necesitamos arte que está directamente relacionado con la lucha, como las obras
modelos, y arte que es producto de seguir el impulso creativo. Esa dimensión de
las artes y ciencias, digo, ese proceso de dar subsidios a gente que tiene una
idea general de lo que quiere explorar... pero si a veces no sale con nada, no
debemos concluir que es una pérdida. Hay que reconocer que el proceso implica
que a veces no lleva a nada, lo cual está relacionado con lo que dijo Lenin de
que el comunismo brota de todo poro de la sociedad, en el sentido más amplio.
Sí, [una camarada joven que estudia ciencia] debe librar lucha sobre la
filosofía de la ciencia y defender el MLM, entre otras cosas, como el medio que
permite conocer más cabalmente la verdad. Pero también es cierto que si fulano
de tal descubre algo sobre lo que sucedió el día antes del Big Bang, es: a)
interesante y b) se integra, y no en un sentido estrecho, al proceso
revolucionario y la lucha de clases. Cada clase interpreta las cosas a su
manera y busca suprimir cosas. [No solo el proletariado a veces ha buscado
suprimir la ciencia por razones políticas e ideológicas. ¡Miren no más lo que
Bush y sus secuaces están haciendo ahora mismo!].
Fíjense
que el mundo consta de materia en movimiento, y el materialismo y la dialéctica
corresponden a cómo es y nos permiten comprenderlo más a fondo. Por eso, el
materialismo dialéctico abarca los nuevos descubrimientos y estos, en realidad,
sirven para fortalecerlo, y cuando hay clases que luchan sobre esto, es parte
de la lucha de clases en la esfera ideológica. La búsqueda de conocimientos no
debe reducirse a los que nos ayuden a librar lucha en la esfera ideológica; más
bien, a medida que vamos conociendo la realidad y si captamos más correctamente
el materialismo dialéctico, cualquier cosa que se aprenda, cualquier verdad que
se descubra, sirve para reforzar, fortalecer y enriquecer el materialismo
dialéctico e inevitablemente se integra a la lucha de clases, e incluso en el
comunismo, a la lucha ideológica. Claro, una parte de lo que debe hacer esa
camarada joven es librar lucha de clases en la esfera [de la ciencia y la
filosofía de la ciencia], pero no debe limitarse o reducirse a eso.
Camarada
dos: Eso nos lleva de vuelta a cómo estamos capacitando a la gente a pensar.
¿Qué tipo de personas queremos ser, en el sentido de adecuarnos para gobernar?
Decimos que las masas buscan filosofía, pero ¿ nosotros la buscamos? El
presidente Avakian lucha por rebasar los límites. El método contrario dice:
"Tenemos nuestro equipo para hacer la revolución", pero él lo
desbarata a cada rato. ¿Cómo vamos a responder a las preguntas que nos plantean
diversos intelectuales al respecto de si realmente podemos gobernar de esta
manera? Preguntan cómo vamos a manejar esto o lo otro. Muchas veces los
comunistas les damos respuestas simplistas y superficiales. Eso no da cabida a
muchas cosas y allana el camino para gente como Orwell. Algunas preguntas son
malintencionadas, pero no podemos saberlo a priori . Los mares son turbulentos
y hay tiburones, pero resulta que también hay muchos charales, pececitos que ni
dientes tienen. Tenemos que capacitar a la gente, entre otras cosas, respecto a
las contradicciones en el seno del pueblo. La amplia perspectiva de "solo
puede abarcar pero no reemplazar" significa que buscamos aprender de toda
esfera. ["Solo puede abarcar pero no reemplazar" se refiere a un
principio planteado por Mao Tsetung, según el cual el marxismo solo puede
abarcar pero no reemplazar las teorías de física, las artes, etc. Bob Avakian
lo ha elaborado más. Véase, por ejemplo, "Dictadura y democracia, y la
transición socialista al comunismo"]. Se ha dado un debate sobre el
desarrollo del mundo: ¿es gradual o puntuado? ¿Eso nos importa? ¿Nos importa
cómo es el universo? Importa para captar el movimiento de la materia. Somos
parte de ella y se mueve de acuerdo a principios fundamentales. Necesitamos
entender estas cosas a través de las ciencias y artes [con] una orientación
correcta y sin descartar nada de antemano. En ese sentido, fue incorrecto la
supresión que se dio en la Unión Soviética. Si esa línea incorrecta está en el
poder, eso sucede. Fíjense, en cuanto a los pececitos, si no buscamos la verdad
de las cosas, confundimos los tiburones con los pececitos. La verdad importa
mucho, de muchas maneras. ¿Por qué los camaradas se asombraron por tus
comentarios [refiriéndose al presidente Avakian] de que en nuestro partido y en
la historia del movimiento comunista, ¡la mayoría del tiempo la mayoría de los
comunistas no somos comunistas!, y si no rompemos con ciertas cosas, no
podremos conquistar el poder, ni hacer nada bueno con él si es que logramos
conquistarlo? Si estuviéramos empapados de materialismo, no nos sorprendería y
podríamos asimilarlo. No vamos a poder manejar y controlar la verdad. Brota de
la materia, y no asusta.
BA: Todo
lo que dices es muy importante. A la vez, si no captamos lo que buscamos
combatir con el método y orientación que vengo planteando, si no captamos el
principio del "núcleo sólido con mucha elasticidad" y cosas por el
estilo, nos van a descuartizar. Va a ser desordenado y difícil, pero también
estimulante. Significa que de veras tenemos que ser comunistas y aplicar esto
en el plano más elevado. Quiero dejar muy claro que si la otra línea domina y
se llega al poder con esa línea, será muy malo. Tienes razón: estratégicamente,
esto no asusta. En lo fundamental, estoy de acuerdo con tus comentarios, pero
quizá hay un aspecto secundario que sí asusta un poco. No debemos minimizar las
dificultades. Habrá muchísimo tumulto. El argumento que dice que no se puede
hacer esto [de la manera que propongo] tiene una base material.
Pero la
realidad material más contundente es que ¡sí se puede! Se puede llevar a la
práctica el método y orientación del núcleo sólido con mucha elasticidad que
vengo elaborando y por el cual vengo luchando. ¡Sí se puede!, y en realidad es
la única manera de hacerlo, la única manera de llegar al comunismo.
Notas
1. Bob
Avakian, "Conquistar el mundo: Deber y destino del proletariado
internacional", revista Revolución , No. 50 (1981).
2.
"Circular del Comité Central del Partido Comunista de China", 16 de
mayo de 1966, en Importantes documentos de la Gran Revolución Cultural
Proletaria (Pekín: Ediciones en Lenguas Extranjeras, 1970).
3. Bob
Avakian, ¿Un fin horroroso, o un fin al horror?(Chicago: RCP Publications,
1984).
4.
"Preguntas a Carl Sagan y Stephen Gould", Obrero Revolucionario No.
180 (12 de noviembre de 1982) y "Más preguntas a Carl Sagan, Stephen Gould
e Isaac Asimov", Obrero Revolucionario No. 207 (27 de mayo de 1983); en
inglés en el libro Reflections, Sketches and Provocations: Essays and
Commentary, 1981-1987(Chicago: RCP Publications, 1990).
5.
*"Grandes objetivos y gran estrategia", pasajes de una obra inédita
de Bob Avakian, presidente del PCR, EU, que salieron en el Obrero
Revolucionario Nos. 1127-1142, del 18 de noviembre de 2001 al 10 de marzo de
2002.
6. Bill
Martin es teórico social y profesor de filosofía de la Universidad DePaul
(Chicago). Entre sus muchos libros figuran: Politics and the Impasse (1996),
The Radical Project: Sartrean Investigations (2001) y Avant Rock (2002). La
editorial Open Court publicará el libro Marxism and the Call of the Future:
Conversations on Ethics, History and Politics, de Bob Avakian y Bill Martin, en
2005.
7. Se
puede escuchar la grabación de esta charla en inglés en: BobAvakian.net.
8. Véase
la charla "Dictadura y democracia, y la transición socialista al
comunismo".
9. Véase
Lee Feigon, Mao, a Reinterpretation (Chicago: Ivan R. Dee Publishers, 2003).
10. Véase
" La lucha en la esfera de las ideas", de "Dictadura y
democracia, y la transición socialista al comunismo", Obrero
Revolucionario No. 1250 (22 de agosto de 2004), y en la internet en: rwor.org.
11.
Stephen Kinzer, All the Shah’s Men: An American Coup and the Roots of Middle
East Terror (Hoboken, NJ: John Wiley & Sons, 2003). En 1953, Estados Unidos
tumbó a Mossadegh, el presidente de Irán (elegido por voto del pueblo y quien
tenía mucho apoyo popular) con un golpe de la CIA, que trabajó de la mano con
fuerzas reaccionarias de ese país e instaló al sha en el trono. El gobierno del
sha, respaldado por el imperialismo yanqui y al servicio de sus intereses,
prendió una gran oposición popular pero también fortaleció al fundamentalismo
islámico reaccionario, y a finales de los 70 un levantamiento popular tumbó al
sha, pero lamentablemente llevó al gobierno de los fundamentalistas religiosos
reaccionarios.
12.
Avakian, El falso comunismo ha muerto...¡Viva el auténtico comunismo!(Chicago:
RCP Publications, 2004).
13.
"Cómo vencer las dos cuestas: Más sobre conquistar el mundo" es una
charla grabada de Bob Avakian de fines de los años 1990. Unas partes de esta
charla salieron en el Obrero Revolucionario y están en la internet: "Sobre
la democracia proletaria y la dictadura del proletariado - Un punto de vista
radicalmente diferente sobre cómo dirigir la sociedad", OR Nos. 1214-1226
(del 5 de octubre de 2003 al 25 de enero de 2004), en la internet en
"Sobre la democracia proletaria y la dictadura del proletariado";
"Cómo vencer la cuesta" OR Nos. 927, 930, 932 y 936-940 (12 de
octubre, 2 de noviembre, 16 de noviembre y del 14 de diciembre de 1997 al 18 de
enero de 1998), en la internet en "Cómo vencer la cuesta";
"Materialismo y romanticismo: ¿Podemos prescindir de los mitos?" OR
No.1211 (24 de agosto de 2003) y en la internet en "Nuevos
escritores"; y "Otro vistazo a George Jackson" OR No. 968 (9 de
agosto de 1998) y en la internet en "Otros escritos".
14. Arno
J. Mayer, The Furies: Violence and Terror in the French and Russian Revolutions
(Princeton, NJ: Princeton University Press, 2000).
15. Véase
"Dictadura y democracia y la transición socialista al comunismo",
"Parte 8: Hacia el comunismo", OR No.1260 (28 de noviembre de 2004).
16. La
serie "La ciencia de la evolución" de Ardea Skybreak salió en el
Obrero Revolucionario en los Nos. 1157, 1159-1160, 1163-1164, 1170, 1179-1183 y
1215- 1223 (30 de junio, 21-28 de julio, 18-25 de agosto, 6 de octubre, y del
15 de diciembre de 2002 al 19 de enero de 2003 y del 12 de octubre al 21 de
diciembre de 2003).
17.
"Grandes objetivos y gran estrategia" es una charla de Bob Avakian de
finales de los años 1990; unas partes de esta charla salieron en el Obrero
Revolucionario en los Nos. 1127 a 1142 (del 18 de noviembre de 2001 al 10 de
marzo de 2002) y están en la internet en "Bob Avakian, Grandes objetivos y
gran estrategia".
18.
Avakian, "El fin de una etapa—El comienzo de una nueva etapa", de la
revista Revolución No. 60 (otoño de 1990).
19.
"Conclusión: Los retos que nos corresponden", Obrero Revolucionario
No. 1210 (17 de agosto de 2003). Este artículo es parte de la serie
"Escalar las alturas y Volar sin una red de seguridad", una charla de
Bob Avakian de finales del año 2002; salió en el OR Nos. 1195-1210 (del 20 de
abril al 17 de agosto de 2003).
20.
Avakian, Para una cosecha de dragones: Sobre la "crisis del marxismo"
y la fuerza del marxismo ahora más que nunca (Asir Editores Ltda.,
Bogotá-Colombia, 1989), p. 145-146.
Bob Avakian
Varias
personas que han leído lo que he dicho últimamente sobre epistemología (la
teoría del conocimiento) han dicho, y no siempre en tono positivo, que “parece
que estoy embriagado con la verdad”; y varias de ellas se consideran
comunistas. Está bien: estoy embriagado con la verdad, y no me da pena
reconocerlo. El big bang: Àno es emocionante, no merece la pena, descubrir más
aspectos de eso?
En la
conversación sobre epistemología que tuve con unos camaradas 1 hablamos de cómo
la verdad pasa a ser parte de la lucha por el comunismo. ÀCuál es la relación
entre objetivo y partidista; cuál es la interpretación correcta del hecho de
que el marxismo es partidista y a la vez objetivo? El que piense que no es
importante conocer la verdad hará mucho daño. Y el que piense que solo se trata
de buscar la verdad no capta cómo se debe desenvolver esto. La verdad no existe
en el vacío. Las verdades que se descubren entran en un proceso por el cual
somos más capaces de conocer y transformar el mundo. Pero no de una forma
estrecha y utilitaria. Con una orientación utilitaria se omite toda una
dimensión. Esto se relaciona con la manera de interpretar el concepto de
“núcleo sólido con mucha elasticidad”. 2 Los que tienen una orientación
estrecha y utilitaria no entienden por qué se necesita este proceso de luchar
por la verdad como parte de la transición socialista al comunismo.
La verdad
es buena para el proletariado. No lo digo en un sentido estrecho. La verdad es
buena para la lucha política, sí: cuanto más se entienda de la realidad, más
favorable será estratégicamente para el proletariado y sus objetivos
revolucionarios. Pero si se aborda la verdad con una orientación estrecha y
utilitaria se pierde mucho. Si alguien descubre algo sobre el big bang, será
interesante y emocionante. Las verdades son importantes de por sí, porque así
es el mundo al que queremos llegar. De por sí. El asombro es una necesidad de
los seres humanos. Para captar o darse cuenta de eso no se necesita la
religión. En el movimiento del mundo material y en la interacción de los seres
humanos con el resto de la realidad se resuelven misterios y surgen nuevos
misterios. ÀPor qué no ha de interesarse en asuntos de cosmología, por su
propio peso, una persona que tenga amplitud de miras? (La cosmología es la
ciencia y la filosofía de los orígenes y el desarrollo del universo). Por otra
parte, en otra dimensión, mientras que la sociedad siga dividida en clases,
todos los conocimientos serán parte de la lucha de clases en muchos sentidos, y
uno de ellos es la dimensión de que el proletariado conozca el mundo más
profundamente para cambiarlo más profundamente...
La verdad
es importante para el proletariado en dos sentidos, o debe serlo. Uno, es importante
en el mismo sentido que la belleza es importante, o debe serlo. Sí, a
diferencia de la verdad, existen distintos puntos de vista de clase sobre la
belleza. La verdad no tiene connotaciones sociales en ese sentido. Simplemente,
existe objetivamente. Pero conocer la verdad (o aproximarse a ella) es
importante en el mismo sentido que la belleza es importante (aunque distintos
puntos de vista de clase llevan a distintas concepciones, o nociones, de qué es
la belleza y qué es o no es bello). Además, como mencioné antes, hay un proceso
por el cual la verdad entra en la lucha de clases en un sentido no
reduccionista.
ÀPor qué
digo que la verdad es buena para el proletariado? Porque cuanto más sepamos del
mundo, más capaces seremos de transformarlo hacia el objetivo del comunismo. No
podemos meter la verdad a martillazos dentro de nuestras estrechas concepciones
del comunismo y del camino para llegar a él. Pero si lo vemos correctamente,
cuanta más verdad haya en el mundo, mejor será para la causa del comunismo.
Inclusive si la verdad incluye verdades sobre cosas negativas de los
comunistas. Por eso he hablado de verdades vergonzosas o que nos ponen los
pelos de punta. Inclusive el aspecto de la verdad que muestra el lado negativo
de lo que ha generado nuestro proyecto, los errores que se han cometido, los
desastres (y los horrores que han creado individuos que han actuado en nombre
del comunismo), inclusive esas verdades, verdades ciertas, no mentiras, esas
verdades, estratégicamente, si se abordan con una metodología correcta, pueden
fortalecer la lucha por el comunismo. Esos aspectos negativos definitivamente
no son lo principal de nuestro proyecto; no son lo que ha caracterizado el
gobierno del proletariado y la sociedad socialista en la experiencia historia
hasta ahora; no son lo esencial de lo que han hecho los auténticos comunistas,
no los falsos comunistas; y tenemos que refutar la acusación de que eso es lo
principal y las calumnias contra nuestro proyecto (calumnias que son una
tergiversación fundamental de la verdad). Pero para llegar a la síntesis
correcta de todo esto (y luchar por ella), a una síntesis que toma en cuenta la
esencia pero también las contradicciones y la complejidad de todo esto, hay que
tener una orientación y una metodología correcta.
Así que
me parece importante pensar en esto, discutirlo. ÀEs correcto o incorrecto?
Cuantas más vueltas le doy, más lo creo. Pero hablemos de esto. Lidiemos con
esto a fondo. Esto requiere una gran ruptura. No ha sido la concepción y la
orientación usual de los comunistas.
No es
solo que no le tememos a la verdad. Eso es verdad. Pero la otra cara de esto es
que tenemos una orientación de abarcar y de sintetizar: no solo tomar la
experiencia y el conocimiento parcial tal cual, sino abarcarlos y sintetizarlos
en sus máximas dimensiones y en su mayor profundidad.
NOTAS:
1. Vea
“Conversación de Bob Avakian con unos camaradas sobre epistemología: Sobre
conocer, y cambiar, el mundo”, Obrero Revolucionario No. 1262, 19 de diciembre
de 2004, en revcom.us.
2. Bob
Avakian examina este concepto de la siguiente manera en la charla Dictadura y
democracia, y la transición socialista al comunismo:“Se necesita un núcleo
sólido que capta firmemente y está comprometido con los objetivos estratégicos,
las metas y el proceso de la lucha por el comunismo. Si perdemos eso,
terminaremos devolviendo todo a los capitalistas de una manera u otra, con
todos los horrores que eso implica. Pero, por otro lado, si no abrimos espacio
para una gran diversidad y para que la gente explore muchos caminos, va a
causar un tremendo resentimiento y, además, no vamos a tener el proceso
dinámico y multifacético que permite que surja al mayor grado posible la verdad
y nos dé la capacidad de transformar la realidad”. (“Un mundo en que queramos
vivir”, Obrero Revolucionario No. 1257, 31 de octubre de 2004, en revcom.us).
¡Empeñarse en la revolución, promover la
producción! Cuestiones de concepción y método, Algunos puntos sobre la nueva
situación
El marxismo "solo puede abarcar
pero no reemplazar"[7]
Bob
Avakian
Ya que
hemos tocado el principio de "empeñarse en la revolución, promover la
producción" y su aplicación a diversas esferas y en general, quisiera
pasar a cuestiones de filosofía y metodología. Primero me gustaría examinar una
de las afirmaciones muy concisas y expresivas tan propias de Mao. La verdad,
cuanto más batallamos por comprender lo que han planteado Mao y otros líderes
de nuestra clase, más nos damos cuenta de que esas frases breves concentran
muchísimas cosas (sobre todo en el caso de Mao). Como sabemos, Mao escribió
muchas obras, algunas largas y otras cortas, en el curso de varias décadas como
líder de la revolución china: "Sobre la contradicción", "Sobre
la práctica", "Sobre la guerra prolongada", muchos escritos
sobre la cuestión de la nueva democracia, etc. Pero especialmente en sus
últimos años, en parte por razones de salud pero también porque era un método
muy propio, salía con frases concisas y expresivas que centraban la atención en
una cuestión y provocaban mucha discusión y debate.
Por
ejemplo, en lo que llamamos "la última gran batalla" contra Deng
Xiaoping, del año 73 al 76 (más o menos), la lucha se centró en la cuestión de
la dictadura del proletariado: ¿por qué es esencial?; ¿cuál es y debe ser su
carácter?; y la cuestión de continuar la revolución bajo la dictadura del
proletariado. A lo mejor ya no tenía fuerzas para escribir un ensayo largo,
pero aun si las tuviera, es probable que en todo caso hubiera escogido el
método de decir algo escueto. En ese caso planteó una pregunta: ¿Por qué Lenin
decía que la dictadura del proletariado es esencial?, y luego dijo: Hay que
hacerlo saber a toda la nación. ¡Vaya! [BA se ríe], es muy conciso, muy
sucinto. Hasta hace pensar que "prácticamente no nos da ninguna
orientación"... ¡caramba!; ¿por qué Lenin dijo eso? Pero la intención de
Mao era instar a las masas a examinar esa cuestión por sí mismas, a estudiar y
debatirla en sí, como un principio y una cuestión teórica, y también a ubicarla
en el contexto de la lucha de clases que ardía y aumentaba en ese momento en
China. Esto ilustra un método general que Mao empleó que nos sirve de modelo. A
veces simplemente plantear una cuestión muy importante es un buen método de
dirección. Claro, a veces la gente quiere respuestas y tenemos que dárselas; no
se vale simplemente plantear preguntas, no basta con eso. Sin embargo, si
podemos formular una pregunta muy buena, a veces es el mejor método de
dirección, aunque, repito, no siempre basta con eso.
En esta
parte de la charla me centraré en lo que Mao dijo, si mal no recuerdo, en
"Intervenciones en el foro de Yenán sobre arte y literatura": el
marxismo solo puede abarcar pero no reemplazar las teorías de física, estética
en las artes, etc. Quisiera hablar un poco de lo que significa, y de algunas
implicaciones y aplicaciones. Esto como todo es una unidad de contrarios que
encierra dos aspectos contradictorios: por un lado, el aspecto de
"abarcar" y, por el otro, el de "no reemplazar". Veamos qué
quiere decir.
¿Por qué
recalca que el marxismo abarca todas las diversas especialidades y campos de
investigación, lucha, etc.? Esto es polémico, porque algunos afirmaban (y otros
siguen afirmando) que el marxismo no se aplica a ciertas esferas, que se aplica
exclusivamente a la política o cuando mucho a la filosofía en un sentido
general. En la revolución soviética, gente como Trotsky planteó la consigna: en
política, proletario; en arte, burgués. Es decir, más o menos dejar que la
tradición reine en la superestructura. Y esa línea también se divulgó mucho en
China y prendió mucha lucha (en cuyo caso, además de arte burgués se fomentaba
cultura feudal); prendió una gran lucha durante la Revolución Cultural. Así que
por una parte es polémico que Mao diga que el marxismo abarca todas esas cosas;
plantea que de hecho abarca y es aplicable a todas esas esferas. ¿Y qué quiere
decir eso exactamente? Bueno, tiene que ver con el hecho de que la realidad
objetiva existe.
Voy a
mencionar la realidad objetiva varias veces en esta charla. Curiosamente, he
leído algunos informes de camaradas, especialmente los que trabajan con jóvenes
y en los movimientos políticos y sociales, y dicen que [BA se ríe]
aparentemente si uno dice "la realidad objetiva", algunas personas lo
asocian de inmediato con el partido, o sea, porque uno habla de la realidad y
la verdad objetiva, y no de la política de identidad o "mi verdad" o
el agnosticismo o el relativismo en general. Eso dice mucho acerca de los
tiempos, el carácter de la situación y lo que todavía hace falta. O sea,
asociar inmediatamente con cierta tendencia y en particular con nuestro
partido, ¡por el mero hecho de hablar de la realidad objetiva! Bueno, en todo
caso, la realidad objetiva existe, gústenos o no. Y en teoría, no hay ninguna
parte de la realidad que no sea posible conocer, aunque siempre habrá partes
que los seres humanos no conozcamos (y como dios no existe, tampoco las
conoce). No hay nada que de por sí no sea posible conocer y, en última
instancia, no hay diversas metodologías y concepciones del mundo que permitan
comprender la realidad completa y sistemáticamente. En otras palabras, solo hay
una concepción del mundo y una metodología que permitan comprenderla completa y
sistemáticamente: el marxismo (hoy el marxismo-leninismo-maoísmo).
Bueno,
quiero hacer un paréntesis y señalar un aspecto de la relación entre las
cuestiones metodológicas que estamos recalcando, la vida (que de hecho es
compleja) y lo que nos proponemos (que es complejo y difícil). Ciertamente no
hay otra metodología y concepción del mundo que permitan comprender más y más
profunda y ampliamente la realidad de una manera completa y sistemática, pero
eso no quiere decir que los que no tienen esa concepción, ni incluso los que se
oponen tajantemente a ella, no puedan descubrir verdades importantes, y esto es
un punto muy importante. Veamos a lo largo de la historia a gente como Darwin,
por ejemplo, que distan mucho de ser proletarios. No eran marxistas. Por
cierto, he oído decir que Marx quería dedicarle la obra Capital y Darwin no
aceptó. Aparentemente, no quería asociarse con Marx de esa manera. Pero aunque
Darwin no era marxista, descubrió una verdad muy importante que todavía causa
mucha polémica.
Este es
otro aspecto contradictorio de la realidad que hay que captar: ciertamente el
marxismo es la única metodología y concepción del mundo que permite asumir a la
realidad y captarla de manera completa, sistemática y exhaustiva, e irla
conociendo más y más profundamente; pero no es cierto que los que no tienen esa
metodología y concepción del mundo, e incluso los que se oponen a ella, no
puedan descubrir verdades importantes. Además de Darwin, tenemos el caso de
Einstein y de muchas personas más a lo largo de la historia aun antes de que
surgiera el marxismo. Obviamente, esas personas descubrieron muchas verdades
importantes y así sucederá, incluso en el período de transición socialista; es
de suma importancia captar eso porque si no, vamos a cometer muchos errores de
tipo burocrático, dogmático y algunos errores que asociamos, por ejemplo, con
Stalin.
Sin
embargo, el marxismo abarca todas esas esferas y toda la realidad. Es la
metodología y concepción del mundo que puede y debe aplicarse a toda esfera de
la realidad a fin de comprender más profundamente su movimiento, cambio y
desarrollo. Así que ese es el aspecto de "abarcar". ¿Y el aspecto de
"no reemplazar"?
La particularidad de la contradicción
El
aspecto de "no reemplazar" tiene que ver con algo que Mao subrayó en
"Sobre la contradicción": la particularidad de la contradicción. La
realidad no existe en el plano abstracto o general. La realidad material
reviste necesariamente formas determinadas de materia en movimiento, aunque
esas formas surgen, desaparecen y se transforman continuamente, lo cual
encierra otra unidad de contrarios muy importante que hay que comprender. Pero
por ahora quiero centrarme en la particularidad de la contradicción. Como Mao
señaló en "Sobre la contradicción", contradicciones cualitativamente
diferentes solo pueden resolverse por métodos cualitativamente diferentes. Por
ejemplo: la opresión colonial se resuelve por medio de guerras nacionales o la
lucha por la liberación nacional; la contradicción entre la burguesía y el
proletariado se resuelve por medio de la lucha de clases; y los requerimientos
de la producción se resuelven por medio de la producción. Aunque, debido a la
complejidad de la vida, en el momento de realizar la producción entramos en
relaciones de producción, y las esferas de la producción y las relaciones de
producción, y la lucha que suscitan, están entrelazadas y forman una unidad de
contrarios. Eso ilustra nuevamente la complejidad de la realidad, pero la
realidad existe en formas relativamente -- relativamente-- diferenciadas. De lo
contrario, sería imposible distinguir una cosa de otra. De hecho,
fundamentalmente, la materia no existiría concretamente si fuera una gran masa
no diferenciada, o sea, su propia naturaleza no permite que exista en esa
forma. (¿Pudiera haberse desarrollado otro tipo de materia, que revistiera
distintas formas que la materia que existe actualmente? Es una pregunta muy
interesante que abarca varias ramas de la ciencia y la filosofía de la ciencia,
pero está fuera del alcance de esta charla. En este momento quiero destacar que
la materia existe en formas relativamente diferenciadas, es decir, tiene
particularidad, relativamente).
Para
lograr avances y transformaciones en cualquier esfera, rama o actividad, hay
que conocer a fondo la particularidad de la contradicción. Supongamos que un
grupo de físicos u otros científicos tiene un proyecto de investigación sobre
el origen del universo, y mandamos a un camarada a reunirse con ellos y dice:
"¿Cuál es el problema? El marxismo-leninismo- maoísmo es la
respuesta". No va a ser muy satisfactorio ni dará la respuesta. O aun si
aprendemos de memoria muchas citas, o todo lo que dijeron Marx, Engels, Lenin,
Stalin y Mao sobre la física, tampoco dará la respuesta a esa clase de
problemas sumamente difíciles y extremadamente estimulantes ni aportará a la
discusión y debate sobre cuestiones acerca de la naturaleza de la materia, su
transformación, el origen del universo, etc. Si llegamos y hacemos algo tan
burdo como recitar todas las citas de los "clásicos" del marxismo
sobre esa esfera o si simplemente decimos: "El materialismo dialéctico nos
enseña que en el mundo no hay más que materia en movimiento y el movimiento es
absoluto pero las formas temporales de estabilidad de la materia son
secundarias y parciales"... bueno, es cierto, ¿y qué?; ¿qué diablos tiene
que ver con los problemas particulares? En realidad, tiene mucho que ver, pero
hay que aplicarlo concretamente. Hay que conocer a fondo la particularidad de
la contradicción que se está tratando, la esfera o rama particular o el
problema particular de esa esfera o rama, y hay que lidiar con eso.
Esto está
ligado al principio de combinar las masas con los expertos y al principio de
rojo y experto --que lo rojo dirige a lo experto y los no profesionales dirigen
a los profesionales--, lo cual no quiere decir que gente que no conoce una
esfera llegue y dé órdenes a gente que sí la conoce, ni que imponga la línea
oficial neciamente y cierre el debate tan pronto como alguien plantee algo que
contradice la verdad que conocemos en un momento dado. Ciertamente se han dado
ese tipo de tendencias en la historia de nuestro movimiento, pero debemos
aprender de ellas y no repetirlo. Si en verdad queremos cumplir las grandes
tareas históricas que nos proponemos, habrá que evitar esos métodos. Habrá que
aprender a conocer las cosas muy a fondo.
Los
expertos desempeñan un papel importante en relación con nuestra capacidad de
dirigir en varias esferas: si logramos que adopten nuestra metodología y
concepción del mundo, sirven de enlace entre el partido (y las fuerzas de
vanguardia en general) y otros expertos. Se necesitan expertos dispuestos a
aplicar conscientemente el principio de "abarcar", es decir, aplicar
conscientemente nuestra metodología y concepción del mundo. De otro modo, es
muy difícil dirigir. Y si no conocemos una esfera, es imposible dirigir sin
recurrir a métodos burocráticos y autoritarios, contra los cuales todo mundo se
rebelará abierta o disimuladamente, y los resultados serán muy
contraproducentes para nuestras metas estratégicas porque, a fin de cuentas, y
a pesar de lo que opinen o digan los anarquistas, no queremos monopolizar el
poder y someter a la gente. Nos proponemos llevar a cabo una transformación
histórico-mundial en que las masas se emancipen y lleguen a una sociedad sin
clases y un mundo en que reine la asociación cooperativa de seres humanos
libres. Es un sueño muy grande y un reto monumental, y jamás se logrará con
métodos burocráticos.
Así que
se pueden cometer dos tipos de errores (o uno y luego el otro, o alguna mezcla
de los dos). Por un lado, podemos olvidar el aspecto de "abarcar" y
perdernos en una esfera particular con la idea de que nuestros principios
básicos no se aplican o que el trabajo de esa esfera no tiene importancia para
nuestros objetivos estratégicos. Podemos caer en la espontaneidad y el
pragmatismo, simplemente ir tras la espontaneidad de las masas, perdiendo de
vista la relación entre lo particular y lo universal, es decir, entre una
esfera de actividad o lucha particular y nuestra meta final de alcanzar el
comunismo, y entre aumentar el conocimiento de una esfera y el de toda la
humanidad. En fin, podemos caer en el error de olvidar el aspecto de
"abarcar" y lo universal, en ese sentido.
Por el
otro lado (como acabo de mencionar), podemos perder de vista lo particular, el
aspecto de "no reemplazar". Esto es lo que quiere decir Mao con
"no reemplazar": no podemos tener principios marxistas solo en el
plano general o abstracto; hay que aplicarlos. Hay que aplicarlos concretamente
y hay que ir aprendiendo de los demás y aplicando la línea de masas en la
ciencia, etc., precisamente para aprender y dirigir correctamente. Repitiendo,
podemos caer en dos tipos de errores: por un lado, olvidar lo universal, los
grandes objetivos estratégicos, el aspecto de "abarcar" o, por el
otro, olvidar la particularidad de la contradicción. O sea, podemos caer en el
error de olvidar el aspecto de "no reemplazar", es decir, la
importancia de conocer a fondo la esfera específica, de sumergirse en cierto
sentido sin perder el otro aspecto, más bien tomando en cuenta lo universal, lo
estratégico y el aspecto de "abarcar". Lo difícil es meterse de
lleno, dominar la particularidad de la contradicción y conocer a fondo una
esfera dada, y a la vez dirigir y capacitarse a dirigir de la mejor manera,
siempre tomando en cuenta lo universal y el aspecto de "abarcar".
Este es
un principio muy crucial que Mao sintetizó, un principio que concentra
dialécticamente la realidad, y aplicarlo correctamente requiere una enorme
cantidad de trabajo; hay que evaluar constantemente el trabajo, porque
--repito-- es muy fácil desviarse por un lado u otro, o encontrar la peor
mezcla de los dos errores: tomar en cuenta lo universal a medias y dominar la
particularidad a medias, sin aplicar ninguno de los dos aspectos correctamente,
y terminar con un brebaje pragmático. Cualquiera que se haya propuesto lo que
nos proponemos conoce todos esos tipos de errores [BA se ríe] y los ha cometido
en más de unas cuantas ocasiones. Pero no hay otra forma de corregir los
errores y encontrar el camino correcto: hay que bregar constantemente con esos
principios y su aplicación, volver a lo global y lo universal, y luego
nuevamente meterse a lo particular... y así sucesivamente en un proceso que, en
cierto sentido, es paralelo a la dialéctica práctica/teoría.
Las ideas
Quiero
pasar a un punto fascinante de un artículo de Ardea Skybreak (que salió en el
OR ) sobre "Las ideas y la lucha por descubrir la verdad"* que merece
mucha reflexión, discusión y debate en diversos planos, lo cual coincide con la
orientación y el contenido del artículo. Skybreak argumenta:
"Si
no reconocemos la importancia de `darle rienda' al libre desenvolvimiento del
trabajo intelectual, el resultado será un ambiente sofocante y burocrático en
que se dedica mucho tiempo a producir muy laboriosamente unas cuantas obras
buenas (¡lo cual implica la inversión de muchísimo trabajo y energía!). En tal
caso, jamás se emprenderán muchas otras obras (y pocos intelectuales querrán
trabajar en una situación tan rígida y sofocante). A lo mejor las pocas obras
buenas que salgan tendrán temas muy buenos y precisiones muy detalladas y
definidas... pero les hará falta vida, humor y arte, y sobre todo las
reflexiones e ideas tangenciales que suscitan más diálogo intelectual".
Aquí se
plantea un punto muy importante que está ligado a lo que dije antes acerca de
los mencheviques y los revisionistas chinos y su metodología: "¿Qué
importancia tiene esto para la producción? Una vez más quieren distraer la
atención de las tareas apremiantes. ¿Para qué hablar de filosofía o historia
mundial o, ¡háganme el favor!, canto y baile? ¿Qué importancia tienen para las
tareas apremiantes?". Ciertamente, hay que prestar atención a nuestras
tareas. Hay cosas que queremos lograr y no es bueno que no las logremos.
Estamos trabados en una feroz lucha de clases. Pero volviendo al principio de
"empeñarse/promover" con que inicié esta charla, me parece que vale
la pena reflexionar y debatir lo que señala Ardea Skybreak, porque enfoca y
explora una cuestión muy importante.
Quisiera
ampliarla un poco porque es muy interesante pensar en la relación de lo que
dice Skybreak con ciertas críticas que se plantearon respecto a la esfera de
arte y cultura en China, y cómo la manejaron después de cierto punto en la
Revolución Cultural. Se ha señalado, por ejemplo, que se dedicó una enorme
cantidad de trabajo, esfuerzo colectivo, lucha y atención a detalles minuciosos
en la elaboración de las obras culturales modelo de la Revolución Cultural,
pues esas cosas nuevas no se crearon en un vacío: tocó luchar cuesta arriba
contra lo viejo y contra los que defendían lo tradicional y trataban de
sofocarlas. Así que se dedicó muchísimo esfuerzo a eso, como tenía que ser. E
irónicamente, hasta nuestros enemigos reconocen que esas obras eran grandes
creaciones artísticas y representaban algo completamente nuevo en la esfera del
arte, aunque las critiquen políticamente (porque, desde luego, no les caen nada
bien política e ideológicamente).
En los
últimos meses salió un artículo del New York Times que también lo reconoció;
mencionó que en China todavía hablan de las obras modelo de la Revolución
Cultural como grandes logros, y citó a un señor que trabajó en ellas y que no
se arrepentía. Las defendía firmemente y preguntó: "¿Cuántas obras de alta
calidad artística tienen a su haber estos payasos que están en el poder
ahora?". No son sus palabras exactas, pero esencialmente expresó la verdad
de que no es tan fácil elaborar obras modelo como esas y no debemos olvidar que
son grandes logros de nuestra clase y su dirección de vanguardia. Eran cosas
totalmente nuevas, en un sentido histórico-mundial.
Sin
embargo, quisiera plantear una cuestión (sin dar un juicio) que merece
reflexión y más investigación, que se examine y debata a fondo en su propio
contexto histórico y también en un sentido general puesto que encierra
cuestiones generales que a mi juicio debemos debatir. Se han criticado las
obras modelo diciendo que en cierto momento la dinámica se convirtió en su
contrario (o el proyecto se convirtió en su contrario) en cierto sentido y
hasta cierto punto, porque no se podían fomentar otras obras. Según la crítica,
se empeñaron en pulir toda creación artística muy laboriosamente con la misma
precisión (volviendo al artículo de Skybreak) que requerían las obras modelo.
Me parece una cuestión muy interesante, y como dije, no es mi intención dar una
opinión, pero considero que vale la pena examinarla, investigarla, y luchar,
discutir y debatirla a fin de conocerla más a fondo y, una vez que captemos
mejor la verdad, tomar en cuenta las implicaciones generales.
Planos de la realidad
Sí me
permito decir que, como principio general, si dedicamos la misma atención a
todo que a los modelos, vamos a sofocar muchos esfuerzos e iniciativa. No todas
las obras pueden ser modelos ni podemos ni debemos concentrar la misma atención
y dirección en todas las cosas. Al parecer, los altos niveles de dirección
decidieron cuestiones de montaje de las óperas modelo, incluso dónde poner la
utilería y cosas por el estilo, aunque otros participaron en esas decisiones
obviamente. Se prestó muchísima atención a cada detalle. Y, repito, en general
diría que no es un buen método, pues si todas las decisiones (incluso dónde
colocar la utilería) tienen que ser evaluadas y aprobadas por los máximos
niveles de dirección, eso no fomenta la iniciativa. Evidentemente si el Comité
Central o el Politburó tiene que decidir si un árbol se coloca acá o tantito
para allá, restringe mucho la iniciativa. Pero, nuevamente, la realidad es muy
compleja y esas obras no se elaboraron en un vacío sino en medio de una feroz
lucha, en la cual se aprovechaba cualquier deficiencia para atacar todo el
proyecto, o sea, no simplemente para atacar una obra específica (un ballet o la
Ópera de Pekín "El destacamento rojo de mujeres", la nueva
versión de "La muchacha de los cabellos blancos") sino para atacar
todas las obras modelo y los avances en la esfera de la cultura.
Es muy
complejo manejar situaciones así, dado que a veces no hay mala intención y
otras veces sí; depende de las condiciones, el tiempo y el lugar específico.
Veamos, por ejemplo, los sucesos que prendieron la Revolución Cultural.
Si mal no
recuerdo, salió una reseña de una obra teatral muy conocida llamada "La
destitución de Jai Rui" que atacaba indirectamente a Mao con el método que
posteriormente se conoció como el método de Lin Biao y Confucio (el método
indirecto de Esopo) de usar analogías. Eso ocurrió en un momento decisivo de la
revolución y Mao, como no era nada tonto, se dio cuenta luego luego y escribió
un ensayo o un comentario e instó a luchar sobre esto. En otro momento, hubiera
dicho: "Déjenlo. No tiene mayor importancia". Porque a veces se hace
un comentario que sería muy malo, digo, en última instancia, si lo lleváramos a
su conclusión lógica. ¿Y qué? En el contexto en que se da no es
malintencionado, no es dañino. Pero en otra situación podría serlo. Incluso pequeños
matices adquieren un significado muy profundo en ciertas circunstancias, aunque
en otros contextos no tengan mayor importancia.
Es otro
ejemplo de la particularidad de la contradicción y los planos de la realidad. O
sea, hay que ver exactamente cuál es la situación. Además de la particularidad
de la contradicción, está la relación entre lo particular y lo universal. De
nuevo, ¿cuál es la situación? Es preciso conocer y captar la particularidad de
la contradicción y su relación con las cuestiones cardinales de la lucha de
clases, por ejemplo, que son lo universal en ese contexto. Como Mao señala en
"Sobre la contradicción", lo que es universal en un contexto
determinado se hace particular en otro contexto, y viceversa.
Por
ejemplo, si estamos librando una guerra, podríamos decir que la guerra de
conjunto es lo universal y las campañas de esa guerra son lo particular en
relación con ese universal. Pero, a su vez, si examinamos internamente (por
decirlo así) una campaña, esta viene siendo lo universal y las batallas son lo
particular. Y si examinamos internamente una batalla, esta se convierte en lo
universal y las tácticas (el bloqueo, la ofensiva táctica, etc.) son lo
particular, y así sucesivamente. Por eso la realidad es tan compleja y nuestro
trabajo es tan difícil, pues hay que distinguir correctamente entre los planos
y determinar qué es lo particular y lo universal, y tomar en cuenta, a su vez,
la relación entre lo universal en ese contexto y lo universal en un sentido más
amplio. Por ejemplo, volviendo al ejemplo de la guerra, la guerra de conjunto
es lo universal en un plano, pero viene siendo lo particular respecto a los
objetivos revolucionarios. En fin, este es el tipo de metodología y el modo de
pensar dialéctico que debemos aplicar.
Volviendo
al tema del arte y cultura, incluso cuestiones de dónde colocar la utilería
pueden ser de gran importancia, si se trata de una particularidad muy
importante que tiene implicaciones para lo universal. O, por otro lado, podría
tener muy poca importancia y por muy malintencionado que sea mover algo tantito
para acá o allá, a lo mejor diríamos: "Déjenlo. No tiene mayor
importancia".
Esto trae
a la mente una afirmación que los revisionistas que tomaron el poder en China
tras la muerte de Mao le atribuyeron. Tengamos presente que por lo general no
hay manera de autenticar afirmaciones atribuidas a Mao cuando los revisionistas
dieron el golpe de estado, pues detentan el poder y pueden tergiversar las
cosas más o menos como les convenga. Por eso hay que evaluar esas afirmaciones
críticamente. (En "Grandes objetivos y gran estrategia"** hice
referencia a una afirmación de ese tipo acerca del trato a los intelectuales, a
la cual volveré más adelante).
Por el
momento, veamos algo que tiene que ver con esa afirmación que me vino a la
mente... supuestamente Mao la dijo en el contexto de una conferencia (en 1975,
si mal no recuerdo) sobre el desarrollo de la agricultura y la importancia de
aprender de la zona modelo Dazhai, donde hablaron Hua Guo Feng y otros. (Un año
después Hua Guo Feng encabezó el golpe de estado que acabó con el socialismo en
China; posteriormente, cuando los revisionistas reinstituyeron completamente a
Deng Xiaopoing, destituyeron a Hua Guo Feng porque ya no lo necesitaban). Según
lo que se dijo después del golpe, la banda de los cuatro criticó el discurso de
Hua Guo Feng y muchos aspectos de la conferencia. Y, supuestamente, Mao
respondió con un comentario que se ha traducido: "No atinaron,
¡carajo!" o "Erraron el tiro".
Ahora,
para ilustrar lo que quiero subrayar, supongamos que sí lo dijo: aun si lo
dijo, no necesariamente quiere decir que no estuviera de acuerdo con la
crítica. Quizá quiso decir: miren, no debemos de enfocar la lucha de clases así
en este momento porque se presta a confundir el enemigo principal con enemigos
secundarios y fuerzas medias. A lo mejor muchos están entusiasmados con la
conferencia y se van a confundir, van a pensar que ustedes se oponen a las
campañas para lograr avances y saltos en la agricultura. Además, hay otras
cuestiones, en las cuales debemos enfocarnos porque concentran mucho más
claramente la lucha de clases en este momento.
Naturalmente,
repito, esto es en gran medida conjetura, dada la fuente y el contexto de la
cita atribuida a Mao. Sin embargo, ilustra el principio que nos interesa, o
sea, que a veces vale la pena investigar las cosas hasta el último detalle,
pero en muchas otras ocasiones no tiene caso y es mucho mejor dejarlas. Mao
señaló que la dirección y el centralismo, por un lado, y el laissez-faire
[doctrina que se opone a la regulación gubernamental], por el otro, son una
unidad de contrarios. Dijo que el laissez-faire es necesario hasta cierto
punto, no el capitalismo laissez-faire sino el laissez-faire en general. Pero,
nuevamente, dado que la realidad es compleja, si no se maneja correctamente de
acuerdo a nuestros objetivos generales, el laissez-faire puede llevar al
capitalismo laissez-faire .
Analizar las cosas
En esta
charla vengo recalcando que todo esto es complejo y difícil. No lo hago con la
intención de sembrar pesimismo, derrotismo o desmoralización, ¡claro que no!;
al contrario, podemos aprender a dominar estas cosas (no en el sentido
absoluto), pero requiere trabajo, requiere lucha. Y hay que aplicar lo
universal, el aspecto de "abarcar", y también conocer la
particularidad de la contradicción, distinguir entre los distintos planos y
manejar correctamente la relación dialéctica entre ellos. Skybreak aborda todo
eso en la esfera intelectual (las ideas) en el artículo citado arriba, y lo
mismo se aplica a la esfera artística. Y por eso pregunto si quizá tienen
cierta validez las críticas de la Revolución Cultural que mencioné, o sea, si
ponerse a hacer precisiones muy detalladas y definidas de más de unas cuantas
cosas terminará sofocando la iniciativa; y si la gente trabaja "para
uno", es como trabajar para un patrón ; no lo hace con entusiasmo e
iniciativa, ni se desencadena su gran potencial.
En todo
caso, debemos tomar en cuenta el principio general que vengo señalando en
cuanto a cuándo debemos y cuándo no debemos prestar atención a los detalles
minuciosos. Además de las esferas intelectual y artística, donde es importante,
esto se aplica a muchas esferas. En algunas ocasiones es necesario prestar
muchísima atención a cada paso del proceso. A veces es así y hay que
reconocerlo porque de lo contrario no lograremos muchos de nuestros objetivos y
las masas se quejarán, y con razón, porque a veces necesitan ese nivel de
atención y liderazgo de nuestra parte, ese proceso de consulta, no en un
sentido autoritario, sino a través de la aplicación de la línea de masas.
Necesitan que prestemos muchísima atención, sobre todo cuando emprenden una
lucha tremendamente difícil por dar a luz cosas nuevas o se traban en lucha
"mano a mano" con el enemigo. Pero en otras ocasiones si siempre
estamos encima se enfadarán (y se alejarán de nosotros), porque necesitan la
oportunidad de tomar iniciativa. En esos momentos necesitan que no prestemos
tanta atención al detalle: hay que darles espacio para dar rienda a su propia
iniciativa y también dejar que se abran diversas flores y compitan diversas
escuelas (parafraseando la consigna), es decir, dejar que se acumulen diversas
experiencias y, posteriormente, analizarlas y llegar a la síntesis más profunda
en un momento decisivo. He aquí otra unidad de contrarios que hay que aprender
a manejar.
Volviendo
a la esfera intelectual, en "Grandes objetivos y gran estrategia"
mencionamos un comentario acerca de Dhring, otra cita que (como señalé) le
atribuyeron a Mao en circunstancias que no permiten autenticarla. Como quiero
examinar el principio que encierra supongamos por el momento que Mao dijo que
se estaba sofocando el debate intelectual y que el ambiente no favorecía el
trabajo, investigación y discusión intelectual, y señaló (con su estilo muy
propio) que hasta Engels protestó cuando a Dhring le quitaron el puesto en la
universidad.
Como
sabemos, Engels escribió una polémica muy completa, titulada Anti- Dhring (y
se ha señalado que le dio más fama a Dhring de la que hubiera tenido). De
hecho Engels criticó duramente a Dhring en muchos niveles --política, economía
política, metodología y filosofía--, pero cuando las autoridades reaccionarias
de Alemania reprimieron a Dhring, Engels se sumó a la protesta. Por cierto,
Mao habló de esta cuestión en "Sobre el tratamiento correcto de las
contradicciones en el seno del pueblo" (y esto tiene que ver con la
particularidad de la contradicción y el principio de "solo puede abarcar
pero no reemplazar") y señaló que la esfera ideológica no es igual a las
demás, y en esa esfera es especialmente dañino aplicar métodos crudos. Siempre
es malo aplicar métodos crudos o coercitivos, pero es especialmente dañino en
la esfera ideológica, donde es preciso llegar a la verdad a través de un
proceso complejo de análisis y debate, y muchas veces las ideas correctas están
en las manos de una minoría e incluso gente buena no las capta. Por eso es
especialmente importante no aplicar métodos crudos en esa esfera.
Mao
quería decir: no debemos ser como las autoridades reaccionarias alemanas y
reprimir a los intelectuales simplemente porque no estamos de acuerdo con sus
ideas y teorías. Hay que resolver esas cuestiones por medio de lucha
ideológica.
Es una
cosa si unos contrarrevolucionarios organizan actividad política
contrarrevolucionaria contra la dictadura del proletariado, y especialmente si
llegan al punto de organizar un golpe. Pero es otra cosa muy distinta
simplemente expresar ideas atrasadas o incluso reaccionarias.
Eso nos
lleva de vuelta a lo que señalamos antes: que incluso los que tienen puntos de
vista reaccionarios y una metodología radicalmente distinta a la nuestra pueden
descubrir aspectos importantes de la verdad. Si no tomamos en cuenta la
particularidad de la contradicción, si confundimos el hecho de que ciertas
personas son política e incluso ideológicamente reaccionarias con la
particularidad de una esfera dada y damos por sentado que se equivocan sobre
una cuestión de ciencia, medicina, etc., simplemente porque en general tienen
una posición ideológica y política reaccionaria, o incluso extremadamente
reaccionaria, vamos a caer en todo tipo de errores. A eso iba Mao. Y por eso
hay que analizar, distinguir entre los planos de la realidad y evitar el reduccionismo.
¿Qué
quiere decir reduccionismo? Bueno, por ejemplo, supongamos que hay una persona
cuya metodología, concepción del mundo y posición política es reaccionaria, y
por eso concluimos que eso se aplica a todo lo que tenga que ver con esa
persona, o sea, reducimos todo a un solo aspecto, a un solo plano.
"Revolvemos" todo y sacamos la conclusión de que cualquier cosa que
diga sobre cualquier tema tiene que ser errónea. Aun si dice: "Por la
mañana salió el sol", se equivoca porque ideológica y políticamente es reaccionaria.
¡No! Hay que examinar todas las cosas detenidamente a fin de determinar si son
ciertas o falsas. Como Mao dijo en otra obra, hay que oler todo antes de
decidir si apoyarlo o boicotearlo.
Naturalmente,
si una persona es reaccionaria política e ideológicamente, si tiene una
metodología opuesta (o distinta) a la correcta, en última instancia, eso se
manifestará en el análisis de cosas específicas, y no solo en la metodología
general. Precisamente por eso, esta cuestión es muy compleja. Sin embargo, como
decíamos (por ejemplo en el curso de la lucha sobre la posición que debiéramos
tomar acerca de China), entre este momento y la última instancia hay un gran
trecho. Si "revolvemos" todo y reducimos todo a lo que es cierto en
última instancia, vamos a caer en muchos errores.
Tuvimos
que señalar eso en la época de los 60, en la polémica contra PL (Progressive
Labor Party), que decía que todo nacionalismo es reaccionario. Obviamente se
trata de una cuestión cardinal del proceso revolucionario mundial y, de manera
concentrada, en Estados Unidos: la relación entre la cuestión nacional y la
cuestión de clases (o la lucha de clases y a la larga por el socialismo y el
comunismo) es una cuestión muy compleja y, sin lugar a dudas, fundamental y
decisiva. Necesariamente le hemos dedicado mucha investigación y estudio, y en
una época (antes de la fundación del partido) le dedicamos una enorme cantidad
de atención y lucha.
Se
escribieron muchas cosas y había muchas polémicas sobre la cuestión nacional, o
las diversas cuestiones nacionales, y su relación con la revolución proletaria.
PL adoptó la posición de que todo nacionalismo es reaccionario y tuvimos que
señalar que hay varios tipos de nacionalismo; por ejemplo, es muy distinto el
nacionalismo de la nación opresora (la nación euroamericana en Estados Unidos)
y el nacionalismo de los pueblos y países oprimidos, especialmente el efecto
político. Por eso, tuvimos que señalar que sí, en última instancia,
ideológicamente, todo nacionalismo es burgués y es una expresión de la
concepción del mundo burguesa. Eso es cierto en última instancia, pero no
quiere decir que, en cada caso o una lucha, el nacionalismo solo pueda jugar un
papel reaccionario, simplemente porque en última instancia la burguesía es una
clase reaccionaria. Tuvimos que entrar en todas esas particularidades y en los
distintos planos de la realidad, de la materia en movimiento, de la asociación
de materia, por decirlo así; tuvimos que distinguir entre diversas etapas y
planos, y evaluar y manejar correctamente la relación entre lo particular y lo
universal.
Por otra
parte, también tuvimos que luchar contra gente que llamábamos bundistas
(refiriéndose a esa posición y línea en la revolución rusa) en nuestras filas y
en el movimiento revolucionario de la época, especialmente el BWC (Black
Workers Congress) y el PRRWO (Puerto Rican Revolutionary Workers Organization,
que surgió del Young Lords Party). Básicamente plantearon que el nacionalismo
de un pueblo o país oprimido es necesariamente revolucionario, y que el
nacionalismo revolucionario es esencialmente igual a la ideología proletaria. Y
salimos con una formulación que los sacó de las casillas [BA se ríe] a
propósito: que todo nacionalismo es... nacionalismo, y que ideológicamente, en
última instancia, es burgués. Nos acusaron de ser iguales a PL. PL planteó que
todo nacionalismo es reaccionario y nosotros planteamos que ideológicamente el
nacionalismo es burgués. ¿Es lo mismo? No, precisamente porque distinguimos
entre concepción del mundo (el carácter del nacionalismo como ideología, como
concepción del mundo) y la aplicación de esa ideología en diversas
circunstancias. Y subrayamos correctamente (igual que en la lucha contra PL)
que en el caso de un pueblo oprimido, si bien ideológicamente el nacionalismo
es en última instancia burgués, políticamente puede tener una expresión
progresista e incluso revolucionaria. Sin embargo, en última instancia no podrá
llevar al pueblo a la liberación (ni siquiera la liberación nacional, ni mucho
menos la completa emancipación social), o sea, a eliminar todas las diferencias
de clase y divisiones sociales opresivas.
Nuevamente,
vemos que hay que tomar en cuenta la particularidad de la contradicción y
manejar correctamente la relación entre lo particular y lo universal, entre lo
que es cierto en lo inmediato y lo que es cierto en última instancia, sin
revolver los distintos planos de la realidad. Esto ilustra nuevamente que no
hay ninguna fórmula o receta "mágica" para aprender de memoria que
indique exactamente qué hacer en una situación dada. Y eso se debe, repito, a
que la realidad es compleja. No hay otra forma de lidiar con todo esto más que
aplicar tanto el aspecto de "abarcar" como el aspecto de "no
reemplazar"; es decir, tomar en cuenta por un lado lo universal y lo que
es cierto en última instancia, y por el otro, la particularidad de la contradicción,
los diversos planos de la realidad y la expresión que algo tiene en un momento
dado.
Volviendo
al nacionalismo, políticamente el nacionalismo adopta muchas formas que
suscitan lucha y movimientos a los cuales debemos unirnos, sin ir a la zaga de
ellos. O sea, no podemos caer en el error de pensar que nos llevarán a donde
hay que llegar en última instancia, porque en última instancia el hecho de que
ideológicamente el nacionalismo es burgués tendrá implicaciones muy definidas.
Pero, repito, lo que es cierto en última instancia no es igual a lo que es
cierto en lo inmediato, en circunstancias dadas. No es fácil analizar estas
cosas, no es fácil manejar correctamente la relación entre ellas y forjar la
síntesis necesaria (irla forjando constantemente con el desenvolvimiento de la
realidad y la práctica), pero es decisivo. De hecho es indispensable si
queremos hacer avances a lo largo del camino lleno de vueltas y revueltas que
nos toca transitar.
Volviendo
a lo que Mao dijo sobre la esfera intelectual, la esfera de ideas, recalcó que
no podemos manejar las cosas de una manera cruda ni confundir contradicciones
cualitativamente diferentes. No podemos tratar igualmente las esferas
ideológica y política. Y no podemos concluir que porque una persona tenga una
posición atrasada o incluso reaccionaria política o ideológicamente, no puede
tener ninguna verdad ni jugar un papel que nos ayude a comprender más a fondo
un aspecto particular de la realidad y la realidad en general, lo cual está
relacionado dialécticamente con transformarla.
Hay que
tomar en cuenta la particularidad de la contradicción y los diversos planos de
materia en movimiento. Hay que distinguir y manejar correctamente esas
contradicciones, distinguir entre lo particular y lo universal, y entre los
diversos tipos de materia en movimiento, que existen en formas relativamente
diferenciadas, y entre los diversos planos de materia en movimiento (o
asociaciones de materia en movimiento en los diversos planos). He venido
recalcando y subrayando esto porque es de suma importancia enfocarlo,
examinarlo y discutirlo, como concepción y también en el sentido de cómo
aplicarlo a muchas esferas (para no tener una perspectiva limitada o
pragmática).
Continuará.
___________
NOTAS:
*
"Las ideas y la lucha por descubrir la verdad: Reflexiones sobre la
dirección revolucionaria y el proceso intelectual", Ardea Skybreak, OR No.
1144
**
"Grandes objetivos y gran estrategia" es una obra inédita de Bob
Avakian. El OR sacó pasajes de esa obra (Nos. 1128, 1129 y 1131-1141), que
están disponibles en la Internet: rwor.org.
¡Empeñarse en la revolución, promover la
producción! Cuestiones de concepción y método, Algunos puntos sobre la nueva
situación
No podemos
saber todo... hay que ser buenos para aprender[8]
Bob Avakian
Ahora,
quisiera pasar a una cuestión que mencioné en la serie de artículos sobre el
anarquismo1 que salió en el OR hace unos cinco años, la cual fue una crítica y
una polémica contra el punto de vista y las manifestaciones políticas del
anarquismo. Pero recalcamos que el hecho de hacer una crítica y de que tenemos
importantes discrepancias no quiere decir de ninguna manera que los anarquistas
no puedan jugar un papel positivo en la lucha revolucionaria; evidentemente,
algunos lo hacen, en diversos momentos y aspectos. Como todo, hay que analizarlo
concretamente.
Por
cierto, un tipo con una posición esencialmente anarquista le dio un tiro a la
cabeza a Lenin en el curso de la revolución rusa y eso llevó a que sufriera
derrames y falleciera a causa de una enfermedad poco tiempo después.
Evidentemente, [BA se ríe] a veces el anarquismo motiva a hacer cosas muy
malas, pero no por eso debemos sacar la conclusión de que los anarquistas estén
siempre al lado de la contrarrevolución (ni incluso que lo estarán en última
instancia) ni que en un momento dado no jugarán un papel muy positivo (y eso se
aplica especialmente ahora).
Debemos
reconocer que es necesario tener una relación de unidad-lucha-unidad con muchas
de las diversas tendencias anarquistas y sus partidarios: no debemos
simplemente seguirles la onda, pero tampoco debemos rechazarlas ni tratarlas
como enemigos. Recalcamos eso en los artículos sobre el anarquismo pero
señalamos algo que se aplica específicamente a los anarquistas y también tiene
aplicación general: tanto antes como después de la conquista del poder, el
partido de vanguardia necesariamente (y por definición, dado su papel)
concentra su atención en ciertas esferas o luchas clave y no puede prestar la
misma atención a todas las cosas, ni siquiera a todas las cosas importantes,
que ocurren en la sociedad y el mundo. Tenemos que centrarnos en ciertas cosas
clave a fin de lograr avances concretos en la lucha de clases y, por
definición, eso significa que no podemos prestar atención, o la misma atención,
a otras cosas, no la misma atención que algunas otras fuerzas les prestan. Por
eso, es muy posible que en un momento dado no separamos tanto acerca de una
esfera que otros, sean anarquistas u otras fuerzas.
No
olvidemos el principio de "solo puede abarcar pero no reemplazar"2:
no porque somos la vanguardia ideológica y políticamente y tenemos ese papel y
responsabilidad en un sentido global debemos suponer que
"automáticamente" sabemos más que los demás, o si no automáticamente,
que con un pequeño esfuerzo sabremos más sobre cualquier tema. Eso es
totalmente erróneo y en la historia de nuestro movimiento hemos caído en ese
error. (Asimismo se ha caído en el error de concluir que porque una persona
tenga un punto de vista político e ideológico reaccionario no puede descubrir
ninguna verdad importante, lo cual está ligado al error que estoy señalando de
suponer que porque somos la vanguardia política e ideológica, sabemos más que
los demás de una esfera, automáticamente, sin prestarle mucha atención o tan
pronto como le prestemos atención).
Al reflexionar
sobre esto, recordé que hace tiempo, en 1979, cuando hice una gira por todo el
país y me hicieron una entrevista radial en una universidad (no recuerdo cuál
exactamente), nos pusimos a platicar de los punks, un fenómeno relativamente
nuevo en ese entonces, y el conductor del programa se molestó: "¡Chale!
¡Otra vez los comunistas quieren llevarse los laureles y hacerse los que
inventaron todo! Ustedes no crearon el fenómeno de los punks, pero ahora dicen
que es una gran cosa y que ustedes lo están fomentando". Le respondí:
"¡No, no, no, no! [BA se ríe] No quise decir eso. No quise decir que lo
creamos. La neta, gente muy diversa crea un chingo de cosas, entre ellas el
fenómeno punk. ¡Ni modo que nosotros creáramos todas las cosas nuevas y
positivas! Claro que el fenómeno punk tiene algunos aspectos negativos, pero
también tiene muchos aspectos positivos, y nuestro papel no es crear todo ni
controlar todo. Más bien buscamos identificar cosas positivas, las apoyamos t
luchamos por ayudarlas a avanzar y ser más positivas".
Eso para
él fue algo nuevo porque suponía que si expresábamos una opinión positiva
acerca de algo, era porque queríamos "llevarnos los laureles" y hacer
pensar que la creamos nosotros. Y de hecho si fuéramos así, se justificaría
totalmente la crítica porque la realidad no funciona así.
Surgen
muchas cosas nuevas (positivas y negativas), gracias a nuestros esfuerzos y los
esfuerzos de otros, y se nos plantea la cuestión de cómo verlas, cómo
relacionarnos con ellas, cómo apoyarlas y a la vez luchar por elevarlas. ¿Cómo
analizamos y ayudamos a otros a analizar y sintetizar los aspectos correctos,
progresistas e incluso revolucionarios y descartar los aspectos opuestos a eso,
los aspectos atrasados o incorrectos? Fundamentalmente, se trata de otra
aplicación de línea de masas. Y eso es precisamente lo que nos proponemos. ¡Ni
modo que pensáramos que todas las cosas nuevas y positivas las vamos a inventar
nosotros o que sepamos más sobre todas las cosas en la sociedad y el mundo, la
naturaleza y la historia, que los demás!
Aprender a aceptar críticas
E incluso
con nuestras "especializaciones", digo, las cosas en que estamos
enfocando la atención, gente que no forma parte de nuestro proyecto, que no le
dedica la misma atención, puede ver ciertas cosas que nosotros no vemos o
captar cosas muy importantes acerca de la esfera en general o de nuestro
trabajo y las conclusiones que estamos sacando. Siempre debemos escuchar y
aprender de sus opiniones y observaciones, aun cuando las plantean de la peor
manera (y, claro, es mucho más fácil escucharlas cuando las planteen en buen
plan). Mao dijo que no debemos ser tan sensibles a la crítica, que debemos
aceptarla, buscar los aspectos correctos y analizarla a fin de llegar a una
síntesis, aun cuando la forma de plantearla sea muy desagradable. Digo, porque
podemos refutar los métodos y la manera de plantear las cosas, pero no por eso
debemos descartar lo que se plantea ni confundir las dos cuestiones, es decir,
lo que se plantea es una cosa, una particularidad, y la manera de plantearlo es
otra. Obviamente las dos están conectadas, pero son dos cosas distintas, y
siempre debemos tener la mente abierta.
De hecho,
siempre debemos estar interrogándonos a nosotros mismos y estar abiertos a que
nos "interroguen" otros. Dicen que los ejércitos derrotados aprenden
bien, y también hay que aprender a aplicar el principio de que los ejércitos
victoriosos lo hagan. (Desde luego, aquí estoy hablando en metáforas). Mejor
dicho, en muchos sentidos es más fácil escuchar y aceptar críticas cuando
tenemos problemas, cuando las cosas no están saliendo bien. Es más difícil
cuando todo nos va muy bien porque luego luego se nos contagia el triunfalismo.
¿Para qué prestar atención a las críticas? "¿Qué nos pueden enseñar
esos?". Eso ocurrió en el curso de la Revolución Cultural en China cuando
los guardias rojos y camaradas nuevos criticaron a demócratas burgueses en la
dirección del partido, camaradas de larga trayectoria que volvieron seguidores
del camino capitalista. Estos respondieron arrogantemente: "¡Vaya!, que
somos seguidores del camino capitalista. Y tú, ¿qué sabes, chamaquito? Yo
trepaba nevados y abría paso en los pantanos antes de que nacieras; en la Gran
Marcha perdimos al 90% del ejército, a diario libramos por lo menos una batalla
y atravesamos más de 8000 kilómetros. ¿Qué hacías en aquel entonces? [BA se
ríe] ¡Ni habías nacido! A ustedes que crecieron en la nueva sociedad les hemos
dado todo en bandeja de plata. ¿Qué saben de la lucha revolucionaria y de jugar
el todo por el todo?".
Eso es
incorrecto, digo, ciertamente hicieron todas esas cosas, pero eso no quiere
decir que no pueden cometer ningún error ni caer en el revisionismo. Tampoco
les da el derecho, mejor dicho, no deben tener la actitud de descartar
cualquier crítica ni crear un ambiente que apague la crítica. No importa
cuántos aportes hayan dado ni cuántos triunfos tengan a su haber. La verdad, es
muy importante escuchar las críticas e interrogarse constantemente,
precisamente cuando todo está saliendo bien o cuando se han tenido muchos
éxitos. Marx dijo que cada vez que la revolución proletaria sufre un revés o
una derrota, debe levantarse, quitarse el polvo y seguir adelante. De igual
modo, cuando estamos logrando avances, debemos cuidarnos de la arrogancia y el
triunfalismo. Tengamos presente siempre, tanto en los buenos como en los malos
momentos, en tiempos de avances o de reveses, que aunque tenemos la metodología
y concepción del mundo más profundamente científica, no tenemos toda la verdad
en nuestras manos y jamás la tendremos.
Esa es
una cuestión importante que recalcamos en los artículos sobre el anarquismo,
hay que tomarla en cuenta tanto antes como después de la conquista del poder,
cuando la vanguardia del proletariado y las masas adquieren la nueva
responsabilidad de ejercer el poder y transformar la sociedad en aras de
abolir, a la larga, el estado. En esa situación también debemos reconocer que
habrá gente en muchas esferas de la sociedad que no está de acuerdo con el
partido (o quizá partidarios que no están completamente preparados a asumir el
papel de comunistas) que tiene muchas verdades "en las manos" o que
plantea cuestiones importantes a las cuales debemos prestar atención.
Para
lograr nuestros objetivos en el sentido fundamental y para ganar en los dos
sentidos --para conquistar el poder y posteriormente hacer las transformaciones
de acuerdo a nuestros objetivos de alcanzar un mundo totalmente diferente--
necesitamos este tipo de metodología y concepción del mundo, o sea, hay que
estar abiertos a las ideas y los esfuerzos de los demás... y a las críticas.
Eso no quiere decir simplemente seguirles la onda ni decir que estamos de
acuerdo cuando en realidad no es cierto. Mejor dicho, me pueden hablar hasta
por los codos, pero si la crítica no me parece válida, no la aceptaré ni debo
aceptarla. A lo mejor estoy equivocado y la crítica es válida, pero como todo
mundo (o como debe ser todo mundo), es necesario que me convenzan. Y en todo
caso, si no estoy convencido, tarde o temprano se manifestará. O sea, me pueden
intimidar, abrumar o suplicar, pero si no logran convencerme, tarde o temprano
tendrá consecuencias negativas. Entonces no debemos dar la impresión de que
estamos de acuerdo simplemente porque queremos estar abiertos. No es un juego
ni una táctica ni un truco; no es cuestión de ser diplomáticos sino una
cuestión fundamental de metodología.
Luchar por la verdad
Siempre
debemos luchar por la verdad que conocemos. No debemos ser liberales ni
relativistas. Bueno, a lo mejor mañana descubrimos que algo que creemos
firmemente no es cierto. Puede ser. [BA se ríe] Puede ser que mañana
descubramos que cosas que consideramos muy básicas, por decirlo así, no son
completamente ciertas. Pero eso no significa que no debemos plantearlas ahora,
si hoy consideramos que son ciertas, porque si no lo hacemos, rompemos la
espiral o ciclo de conocimiento que nos permite aprender más. Hay que aplicar
las verdades (las cosas que entendemos que son ciertas), llevarlas al mundo y
ponerlas en práctica y ver qué sucede --¿qué sucede en la realidad? y ¿qué
críticas se plantean?-- y así ir aprendiendo y desenvolviendo la dialéctica
práctica-teoría-práctica. Repito, no debemos ser liberales ni relativistas. No
debemos decir que estamos de acuerdo simplemente por llevarnos bien, pues eso
no beneficia los objetivos muy profundos e histórico-mundiales que tenemos. No
debemos simplemente seguirle la onda a la gente ni aceptar la idea (en nuestra
forma de pensar ni en los tratos con los demás) de que la verdad objetiva no
existe, que solo un puñado de marxista-leninista-maoístas raros consideran que
la realidad objetiva existe. Esta otra contradicción que tenemos que manejar
correctamente.
Quisiera
volver a examinar un ejemplo negativo que ilustra varios puntos que quiero
recalcar, algo que señalamos en "Grandes objetivos y gran
estrategia"3: el caso de Lysenko, un agrónomo, un científico de los años
1930 en la Unión Soviética que tenía unas ideas profundamente incorrectas; esas
ideas las fomentó Stalin e incluso suprimió a los que no estaban de acuerdo.
Sin entrarle muy a fondo (dado que eso ya se ha abordado), las teorías de
Lysenko se basan en el principio de heredar caracteres adquiridos, el cual es
científicamente incorrecto. En esos años a los soviéticos les urgía dar saltos
en la producción porque se cernía un ataque masivo por una de las máquinas
militares de mayor poderío del mundo de entonces: el imperialismo alemán
encarnado en los nazis. Les urgía y le preocupaba mucho a Stalin desarrollar la
producción. Y en ese caso vemos nuevamente que las cosas se dividen en dos en
varios sentidos que vale la pena examinar brevemente.
Por una
parte, tenían que prepararse para la guerra. Se veía desde principios (y con
más claridad desde mediados) de los 30, sobre todo en 1934 tras la derrota
decisiva del movimiento comunista en Alemania, que los nazis claramente se
estaban afianzando en el poder y con toda probabilidad iban a atacar, y los
soviéticos tenían que prepararse. Eso fue un hecho innegable. Pero por otra
parte, ante esta situación salieron a relucir las tendencias mecanicistas de
Stalin (lo cual no es sorprendente; hemos investigado estas cuestiones y
conocemos esas tendencias). Por ejemplo, consideraba que la capacidad de
combate dependía cien por cien de la producción en un sentido mecanicista; su
orientación era más o menos que en la guerra moderna quien logre producir más tanques,
aviones, etc., gana. Y de hecho, los soviéticos lograron producir muchos y al
final ganaron la guerra. Y si tuviéramos un punto de vista pragmático, de corto
plazo, diríamos: "¿Y qué tiene de malo?". Pero esos problemas de
enfoque arrojaron consecuencias que a largo plazo fortalecieron a los
revisionistas y en general a los enemigos de la revolución soviética. No es
cierto que la victoria de la Unión Soviética en la II Guerra Mundial fue una
victoria pírrica (una victoria que es en realidad una derrota o que lleva al
umbral de la derrota), pero hay que reconocer que la manera de prepararse para
la guerra y de librarla encerró aspectos que socavaron la causa por la cual
lucharon. Y es muy importante aprender de eso.
Siempre
he tenido muy poca paciencia con las críticas superficiales de Stalin, el
"estalinismo" y la Unión Soviética bajo la dirección de Stalin que no
toman en cuenta la necesidad muy concreta que tenían. Es una cosa abordar el
tema, como hemos hecho, examinando seriamente y a fondo la situación compleja
en que se encontraban y la necesidad muy profunda y terrible que tenían, y
desde esa perspectiva analizar cómo hubieran podido responder mejor, y qué
podemos aprender en un sentido negativo y también positivo. Pero es totalmente
distinta la actitud poco seria de pasar por alto esa necesidad, pasar por alto,
por ejemplo, que durante la invasión y ocupación de gran parte del país, por
casi un año en Moscú la gente comía el papel con que empapelaban las paredes,
igual que en Leningrado, para poder resistir el sitio de los alemanes. ¡Hasta
eso les tocó! Cuando consideramos eso, cuando consideramos que Stalin veía que
les venía encima una tremenda necesidad, bueno a la luz de todo eso hay que
tomar otra actitud acerca de los errores metodológicos. O sea, sí se cometieron
errores graves, pero hay que ubicarlos en el contexto de la realidad material
objetiva, de la necesidad concreta que tenían, y examinar cómo buscaron lidiar
con esas contradicciones, analizar en qué acertaron y en qué fallaron.
Volviendo
al caso de Lysenko, varios científicos, algunos científicos progresistas (no
comunistas, pero progresistas) han señalado que en gran medida como
consecuencia de fomentar sus teorías y suprimir a los que más o menos
correctamente, desde un punto de vista científico, se opusieron a ellas, la
biología (y la ciencia en general) en la Unión Soviética sufrió mucho y hasta
ahora no se ha recuperado del todo de los efectos devastadores, no solamente en
un sentido estrecho o pragmático sino metodológicamente. Me parece que esas
observaciones son acertadas y muy aleccionadoras. Por otro lado, ciertamente
muchos de los científicos que se opusieron a Lysenko eran
contrarrevolucionarios (o tenían esas tendencias, política e ideológicamente) y
eran los expertos más destacados de su rama en aquel entonces. Y ese hecho
planteó una contradicción muy aguda: ligado a las fuertes tendencias hacia el
pragmatismo en la experiencia y la dirección soviética que hemos señalado, se
suponía que, dada la posición política e ideológica de los expertos,
seguramente se equivocaban en materia científica. Nuevamente, salió a relucir
el materialismo mecanicista, el reduccionismo y el problema de no manejar
correctamente la relación entre lo particular y lo universal, y entre los planos
de materia en movimiento, de no captar la particularidad diferenciada de
materia en movimiento ni relacionar correctamente lo particular a lo universal.
Innovaciones y nuevas direcciones
Otra
dimensión de esto: leí un artículo interesante del New York Times titulado
"Cambiar el mundo y pellizcar a la burguesía" sobre una exhibición de
arte en Estados Unidos, en Nueva York creo, donde presentaron arte avant-garde
de Rusia del período pre revolución de octubre a 1934. Al parecer había mucho
surrealismo en la muestra, pero los artistas buscaron explícitamente, en sus
palabras "pellizcar a la burguesía": se proponían ser subversivos,
aventados y audaces y retar todo lo tradicional. No conozco el arte que se
menciona, pero me parece muy interesante que según el artículo aun después de
la revolución de octubre no suprimieron esas corrientes artísticas, que no eran
guiadas por una línea comunista; al contrario, continuaron dándose y las
animaron de alguna manera.
Pero el
artículo señala que después de la muerte de Lenin en 1924, las cosas cambiaron.
El Partido Comunista declaró que el arte debía ser "comprensible a
millones de masas". Veamos esa afirmación. ¿Es importante que el arte sea
comprensible a las masas? ¡Claro que sí! ¿Es bueno tener arte que sea
incomprensible? No. Pero, nuevamente, es algo complejo porque en la esfera del
arte, al igual que otras esferas, no queremos dar a las masas cosas simplistas.
Mejor dicho (y esto se argumentó en los artículos de Ardea Skybreak que
salieron en el OR sobre el papel social del arte4), en lugar de dar al público
cosas simplistas, debemos animarle a luchar un poco. No debemos hacer obras que
nadie pueda comprender ni crear obstáculos simplemente por tenerlos, por decirlo
así, pero debemos animar a las masas a luchar por entender las cosas y no
fomentar la simpleza ni la actitud de que si no se capta de entrada, no vale la
pena. Es importante animar a luchar por captar el significado más profundo de
las cosas, los proyectos artísticos y científicos, etc. Pero también es cierto
que necesitamos arte más popular, más comprensible a millones de personas. La
cuestión viene siendo, ¿es lo único que necesitamos? Y la respuesta es: ¡no!
Igual que en la ciencia, donde no necesitamos exclusivamente cosas que tengan
un uso inmediato ni exclusivamente cosas "tecnológicas", necesitamos
arte que es comprensible a millones de personas, pero no solamente eso.
Esto está
ligado a un principio que abordamos en "Grandes objetivos y gran
estrategia" y que se incorporó al Borrador del Programa de la siguiente
forma: "Nuestra ideología proletaria nos muestra la importancia de la
labor científica, intelectual o artística que beneficie directamente la lucha
en marcha del proletariado, y también la importancia de la investigación
científica, la exploración intelectual y la experimentación artística que no se
ligue de forma directa --ni mucho menos de forma pragmática o `instrumentalista'--
a la política y objetivos inmediatos del partido proletario". A mi juicio
eso se aplica a las cuestiones que estamos explorando: por un lado,
¿necesitamos arte que es comprensible a las masas?; y por el otro, ¿debemos
permitir que se elabore arte abstracto y arte que no es tan comprensible a
primera vista?
El
artículo del New York Times agrega que a mediados de los años 1930
(precisamente en 1934, el último año que la exhibición de arte abarca)
"Stalin decretó que el único estilo estético aceptable era el realismo
socialista". Sabemos que hay muchos problemas asociados con limitarse al
"realismo socialista" y que Mao habló de la necesidad de combinar el
realismo y el romanticismo revolucionarios. De igual modo, en Para una cosecha
de dragones 5 hablamos de tener firmeza de principios y también flexibilidad...
realismo y también romanticismo. Eso es cierto en el arte y en todo:
necesitamos que se eche a volar la imaginación y que se hagan innovaciones
cuando se trata de cuestiones políticas, de resolver problemas en cualquier
esfera o simplemente de hacer investigación sin el objetivo de encontrar una
solución inmediata. Necesitamos todo eso y también cosas que estén directamente
relacionadas con nuestros objetivos y que sean comprensibles en un sentido más
inmediato a las masas.
He aquí
otro aspecto de manejar correctamente contradicciones, y está ligado a nuestros
objetivos inmediatos --ganar en el sentido de hacer avances en la lucha de
clases, vencer la cuesta de conquistar el poder y empezar a hacer las
transformaciones socialistas-- y a nuestros objetivos en el sentido más amplio,
nuestros propósitos generales, porque nuestra perspectiva no es estrecha ni
pragmática, ni mucho menos instrumentalista, lo que significa en esencia
reemplazar la búsqueda de la verdad con un proceso de buscar las conclusiones
deseadas. O sea, se distorsiona la búsqueda de la verdad y en lugar de ella uno
se empeña en verificar tautológicamente suposiciones que ya tenía a priori . Es
decir, se supone que algo es cierto y uno se propone comprobarlo sin investigar
la realidad. El mundo que luchamos por hacer nacer no será guiado por
instrumentalismo ni métodos estrechos ni pragmáticos ni la noción de que solo
se pueden hacer cosas aceptadas y establecidas. Lenin criticó políticamente al
revisionismo por decir (mejor dicho, señaló que el revisionismo realmente
predica) que lo deseable es lo posible y lo posible es lo que ya se está
haciendo. Eso no es una "receta"... bueno, en realidad no queremos
recetas, mejor dicho, no es un método que lleve a hacer la revolución ni un
punto de vista o metodología que concuerde con nuestros propósitos ni con
nuestros grandes objetivos finales.
______________________________
NOTAS:
1 La serie "Marxismo vs. anarquismo"
salió en los números 919-923 del OR , del 1° de septiembre al 17 de agosto, y
está en la Internet en rwor.org
2 El artículo del ultimo número del OR "El
marxismo `solo puede abarcar pero no reemplazar'" (No. 1180) se enfoca en
ese principio.
3
"Grandes objetivos y gran estrategia" es una obra inédita del
presidente Avakian de la cual se publicaron partes del 18 de noviembre de 2001
al 10 de marzo de 2002 en los números 1127 a 1142 del OR, y están en la
Internet en rwor.org
4 La
serie, en cuatro partes, salió en los números 1115-1119, del 12 de agosto al 7
de septiembre de 2001.
5 Para
una cosecha de dragones: Sobre la "crisis del marxismo" y la fuerza
del marxismo, ahora más que nunca, Bob Avakian, RCP Publications en 1983.
¡Empeñarse en la revolución, promover la
producción! Cuestiones de concepción y método, Algunos puntos sobre la nueva
situación
El comunismo
no tiene base religiosa, pero tiene una sólida base material[9]
Bob Avakian
En
perspectiva histórica y volviendo a lo que dije sobre cuestiones filosóficas y
metodológicas y de transformar la realidad concreta, tal y como es en su
movimiento, desarrollo y avance, aplicando el materialismo y la dialéctica,
vemos por qué Lenin habló de trabajar por hacer realidad nuestros sueños (algo
que mencionamos en "Grandes objetivos y gran estrategia"*) y por qué
Mao dijo que debemos "desear la grandeza" no para nosotros mismos ni
por interés personal sino para nuestra clase y causa (también lo mencionamos en
"Grandes objetivos y gran estrategia"). Vemos la base de nuestra
confianza estratégica en nuestra clase y causa, y nuestro desdén estratégico
por el enemigo y su sistema. La realidad social y su desarrollo histórico son
sumamente complejos, y en perspectiva más amplia, la realidad y su movimiento y
desarrollo también lo son, pero así y todo nuestra meta histórica del comunismo
mundial no es solo "una buena idea". Ciertamente es una buena idea,
pero es mucho más . Es el rumbo a que tiende la historia.
Hay que
recalcar lo que dijimos en el libro "Democracia"**: el comunismo no
es inevitable en un sentido metafísico, idealista o esencialmente religioso; no
es cierto que toda la realidad y todo el desarrollo histórico de la humanidad
nos hayan estado llevando ni nos tenían que llevar al comunismo en un sentido
predeterminado o predestinado. Eso está ligado a algo que escribí (y que Ardea
Skybreak citó al principio de Primeval Steps and Future Leaps [Pasos primitivos
y futuros saltos]): ni el surgimiento de la especie humana ni el desarrollo de
la sociedad humana fueron predeterminados; ni la realidad ni el desarrollo
histórico siguen caminos predeterminados o predestinados.
Pero
volviendo a algo que ya recalcamos, tampoco son puramente casuales.***. Todo
eso no fue predeterminado ni predestinado en un sentido religioso, pero por
otro lado, existe una dialéctica entre casualidad y necesidad, la cual se
desenvuelve constantemente, y el hecho de que lo que en un contexto es
casualidad en otro es necesidad (y viceversa); además, ciertas causas y fuerzas
subyacentes recorren todo el proceso, aunque nada es predeterminado ni tenía
que darse como se ha dado. Hay que descartar voluntaria y rotundamente (y con
gusto) tales nociones esencialmente religiosas, e ir eliminando la mentalidad
religiosa del movimiento comunista y, en última instancia, de la sociedad. Pero
especialmente ahora tenemos que luchar contra esas tendencias en nuestras
propias filas.
Dicho
todo eso, también hay que decir que la historia humana con su gran diversidad y
complejidad nos ha llevado al umbral del comunismo; ha sentado una sólida base
material y social no solamente en este o aquel país sino en el mundo entero,
pese al carácter heterogéneo y altamente contradictorio de la situación y
condiciones mundiales. La humanidad necesita dar el salto al comunismo y,
hablando históricamente, está a punto de hacerlo. Y como dije, la relación
dialéctica entre casualidad y necesidad, entre contingencia y las fuerzas
subyacentes causales, recorre todo el proceso y determina el marco general.
Parafraseando
algo importante que dijo Marx: las masas hacen la historia, pero no conforme a
sus deseos o imaginación; la hacen de acuerdo a las condiciones concretas, es
decir, les hacen frente y las transforman. Eso es sumamente importante. Y,
nuevamente [BA se ríe], es una unidad de contrarios: por un lado, las masas
hacen la historia pero por el otro, no la hacen solamente por su voluntad o
imaginación ni de acuerdo a sus deseos, es decir, no es cuestión de
voluntarismo. Tienen que transformar la realidad material objetiva de acuerdo a
la necesidad y las condiciones concretas en un momento dado. He aquí algo muy
importante que vale la pena ir explorando a fondo con todas sus implicaciones
de manera continua.
Desde
luego, como vamos captando más profunda y completamente, dar el salto
histórico-mundial al comunismo será un proceso complejo, difícil y violento, un
camino con muchas vueltas y revueltas y, como hemos señalado, pasará por
grandes avances e inevitablemente grandes derrotas y reveses, seguidos
nuevamente por mayores avances. Todo eso se debe al hecho de que el desarrollo
de la sociedad humana con toda su diversidad y complejidad a lo largo de miles
de años en todo el mundo ha llevado al surgimiento del sistema capitalista y la
época burguesa y al mayor desarrollo de ese sistema, particularmente en su fase
última y superior del imperialismo, como un sistema mundial (aunque como he
venido recalcando y como señalamos en America in Decline [La decadencia de
Estados Unidos] y "Apuntes sobre economía política",**** no es un
sistema uniforme en todo el mundo; al contrario, encierra profundas divisiones,
sobre todo la gran división entre los estados imperialistas y las naciones y
países oprimidos, así como las divisiones y conflictos entre los mismos estados
imperialistas).
Siguen
imponiéndose la contradicción fundamental del sistema capitalista entre la
producción socialista y la apropiación privada, y las grandes contradicciones
que suscita e intensifica constantemente a través de un desarrollo en espiral a
escala mundial. Todo eso sigue imponiéndose y suscitando su contrario:
resistencia, lucha, revolución y, como núcleo y fuerza motriz, el sepulturero
de este sistema, el proletariado. Esta gran verdad sigue vigente, más
profundamente que en el tiempo de Marx, pese a las burlas de la burguesía y sus
afirmaciones de que ya no existe el proletariado, ni mucho menos la perspectiva
de una revolución proletaria. ¡Vaya!¡Ustedes verán, señores!, porque la
necesidad de la revolución proletaria seguirá imponiéndose en medio de los reveses
y los avances de nuestra lucha histórico-mundial. En última instancia no hay
otra resolución de la contradicción fundamental del capitalismo y la época
burguesa, no hay otra resolución que represente el futuro de la humanidad ni
los intereses fundamentales de las vastas mayorías del mundo y de toda la
humanidad.
Pero
nuevamente, tenemos que hacer frente a la realidad, gústenos o no: ¿es posible
otro desenlace del movimiento y conflicto de la contradicción fundamental, o
sea, que el desenlace no sea el triunfo de la revolución proletaria mundial y
el futuro del comunismo? ¿Es posible que las erupciones volcánicas y contiendas
antagónicas que suscita lleven a un desenlace horroroso, incluso a la
destrucción de la humanidad? Bueno, sí, como hemos señalado, es posible y
tenemos que aceptar que no hay ninguna garantía del triunfo de la revolución
proletaria mundial en un sentido netamente religioso.
Vuelvo a
repetir: hay que rechazar todas y cada una de esas nociones, y hacerlo
voluntariamente y con gusto. Y aunque no podemos descartar la posibilidad de un
desenlace profundamente negativo, no es de ninguna manera inevitable. Más bien
el hecho de que el desenlace no es predeterminado ni predestinado significa que
lo determinará precisamente la lucha de las masas y fundamentalmente de las
clases sociales y sus representantes y líderes. Por eso se destaca el gran
campo de acción de la iniciativa de las fuerzas de vanguardia proletarias y la
gran importancia de lo que hacemos. No debemos caer en el fatalismo ni el
pesimismo. Todo lo contrario. Captar todo esto nos debe ayudar a elevar nuestra
comprensión del papel sumamente importante de nuestra iniciativa consciente y
la iniciativa consciente de las masas que debemos ir desencadenando más y más.
En esta lucha histórico-mundial tendremos que superar y derrotar grandes
dificultades y fuerzas pujantes, pero también contamos con fuerzas materiales y
sociales muy fuertes y estratégicamente favorables a nosotros y nuestra causa.
Cantar derecho sobre "la historia del
siglo 20"
Es
preciso aplicar esos principios a lo que se dice de "la historia del siglo
20" y los supuestos horrores de la revolución comunista, o sea, de las
sociedades socialistas de la Unión Soviética y China. Vi una grabación de
Boots, del grupo musical el Coup, en el programa de televisión
"Politically Incorrect" (Políticamente incorrecto) en que se aventó a
decir: "Bueno, soy comunista". Tras un silencio incómodo el
presentador Bill Maher respondió: "¿Acaso no conoces la historia del siglo
20?", con lo cual quería decir: "Chico, ¡más te vale agarrar la onda
de la versión oficial!". Para nosotros, es muy importante hacer frente a
esa versión y refutarla.
La
historia del siglo 20 no es la historia de la debacle de la revolución
proletaria, un desastre precipitado por un monstruo que se impuso a la voluntad
popular, arrastrándose contra la corriente de la realidad, o como quieran
decir. Sin duda es una historia contradictoria, pero al captarla tal y como es,
se destacan los grandes logros de nuestra clase, sobre todo donde conquistó y
se afianzó en el poder e hizo transformaciones en toda esfera de la sociedad. Y
podemos decir sin titubeos ni reservaciones, y sin temor a que lo refuten, que
aplicando cualquier criterio, la experiencia de las masas de la Unión Soviética
cuando era un país socialista (a pesar de las grandes dificultades y todos los
errores, incluso errores muy graves, de la dirección de esa revolución,
particularmente Stalin) y la experiencia de las masas de la China socialista
demuestran contundentemente que en toda esfera de la sociedad estaban
cualitativamente mejor, estaban infinitamente mejor que antes de la revolución
y de lo que están ahora. Y debemos captar eso y plantearlo firmemente y luchar
contra "la versión oficial" de "la historia del siglo 20".
A
principios de los 70, enviábamos a la China socialista delegaciones de
militantes del partido, y también de estudiantes, obreros, etc. Recuerdo que
una vez invitamos a varios compañeros proletarios con los cuales hacíamos
trabajo político a una cena con uno de los delegados obreros que recién regresó
de China. Le preguntaron: "¿Cómo te fue?; ¿Qué tal la China
socialista?", y respondió: "Fue como subirme a una máquina de
tiempo". Y un compañero obrero (por cierto no particularmente atrasado,
pero con la influencia de lo que siempre se decía sobre el tremendo atraso en
China) dijo: "Un poco como volver al pasado, ¿no?". Y el delegado
respondió: "¡No, hombre! ¡Como viajar al futuro!". Y no era nada como
la célebre (o tristemente célebre) aldea Potemkin en la Rusia zarista, que era
una fachada con apariencia avanzada e "ideal". Todo lo contrario, el
delegado hablaba de la neta, de la realidad que conoció en la China socialista.
Tenemos
que captar eso firme y profundamente y defenderlo con osadía; tenemos que
divulgarlo y luchar por resumir correctamente la historia del siglo 20 y la
verdadera debacle y los horrores del sistema imperialista, por un lado, y por
el otro, los grandes logros de nuestra clase y los estados socialistas que
luchamos por crear. Aunque esos primeros esfuerzos dieran marcha atrás, hay que
resumir muchísimo más profundamente esa experiencia, y a la vez que luchamos
por reconocer los aspectos negativos y aprender de los errores, debemos
plantear la verdad con franqueza y osadía. No es algo que quisiéramos que fuera
cierto; es la verdad contundente de los grandes logros de nuestra clase y los
estados socialistas hasta la fecha, y de hecho son solo los primeros pasos que
han de sentar las bases para futuros grandes avances y saltos.
Reflexionar
y bregar con todo esto a lo mejor nos ayuda a captar más a fondo la profunda
conclusión de Mao que, tomando en cuenta la complejidad y, sí, las grandes
dificultades, concentra lo esencial de este proceso y lucha histórico-mundial:
el futuro es brillante, el camino es tortuoso.
*
"Grandes objetivos y gran estrategia" es una obra inédita de Bob
Avakian. El OR sacó pasajes (Nos. 1128, 1129, 1131-1141), que están disponibles
en la Internet: rwor.org.
** Esto
se aborda en el libro de Bob Avakian Democracy: Can't We Do Better Than That?,
Banner Press, 1986. (Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?, pasajes
disponibles en español).
*** La
relación entre casualidad y necesidad, o contingencia y causalidad, se aborda
en el primer pasaje de esta serie, "La nueva situación", en el OR No.
1175.
****
America in Decline (La decadencia de Estados Unidos), de Raymond Lotta con
Frank Shannon (Chicago: Banner Press, 1984); y "Apuntes sobre economía
política", del Partido Comunista Revolucionario,EU (Chicago: RCP
Publications, 2000).
El
marxismo y la Ilustración[10]
Bob
Avakian, presidente del PCR,EU
Hace poco
leí el libro Science, Jews, and Secular Culture (La ciencia, los judíos y la
cultura seglar)--una recopilación de ensayos y charlas de David A.
Hollinger--con la idea de explorar algunas cuestiones relacionadas a las artes,
las ciencias y la esfera intelectual en general. Si bien su perspectiva difiere
de la nuestra, aborda muchas cuestiones de importancia respecto a los
intelectuales y su papel con relación a la sociedad y a los objetivos de la
sociedad con las cuales he bregado desde hace un tiempo en mis escritos y
charlas (por ejemplo en ensayos de Reflexiones, notas y retos,* en "Fin/comienzo"**
y en mis últimos escritos y pláticas). Hollinger brinda antecedentes históricos
y análisis penetrantes sobre algunos problemas clave, pero desde luego nos toca
examinarlos y sintetizarlos con nuestra cosmovisión y metodología.
Al
abordar las corrientes e influencias intelectuales en Estados Unidos desde 1920
hasta el presente, particularmente la segunda posguerra y la lucha de los
judíos por superar las barreras en el mundo universitario, y la influencia
positiva que dio como fruto en ese medio y el medio intelectual en general,
Hollinger plantea la cuestión de la "investigación intelectual" en sí
vs. influencias y "proyectos" sociales y políticos. Señala que
durante la II Guerra Mundial, una corriente importante del mundo académico e
intelectual libró una lucha intelectual y, en un sentido más amplio, cultural
(Kulturkampf, o guerra cultural) contra los nazis y su ideología, y al
principio de la "Guerra Fría" otra corriente atacó a la Unión
Soviética (y el "estalinismo").
En el
capítulo titulado "Free Enterprise and Free Inquiry: The Emergence of
Laissez-Faire Communitarianism in the Ideology of Science in the United
States" (El mercado libre y la libre investigación: El comunitarismo
laissez-faire en la ideología científica estadounidense), Hollinger destaca un
planteamiento importante del discurso intelectual de Estados Unidos: el
concepto de que el individualismo laissez-faire es fundamental para la ciencia
y su progreso; es decir (como el título del capítulo sugiere), la "libre
investigación" está ligada al "mercado libre". Aborda teorías
muy sonadas de los años 1920 y 30, según las cuales "se suponía que el
conocimiento era autónomo y por consiguiente era conveniente que moldeara la
sociedad dado que se desprende de verdades externas a la sociedad y por encima
de ella. Según ese concepto, la ciencia, al igual que el mercado en el modelo
clásico de la economía política, debería operar sin ningún impedimento".
(p. 103) Sin embargo, con el mayor "apoyo" del estado burgués y las
"fundaciones del sector privado" a la ciencia durante y después de la
II Guerra Mundial, las limitaciones del "individualismo
laissez-faire" salieron a relucir: "Con el paso del tiempo, debido a
la enorme cantidad de fondos federales y la concomitante creación de una
burocracia, no se podía negar que alguien debía decidir cómo distribuir ese
dinero y con qué criterios". (p. 108) Efectivamente, alguien tiene que
decidir; ese es un punto muy importante (el cual recalqué--y
exploré--particularmente con relación a la sociedad socialista, en las
"cartas abiertas" a Stephen Jay Gould, Carl Sagan y Isaac Asimov en
la recopilación de ensayos Reflexiones, notas y retos de hace unos años).
Por otra
parte, Hollinger aborda el concepto de varios intelectuales sobre la misión de
la civilización occidental, es decir, la misión "modernizadora" y
"civilizadora" del pensamiento intelectual y la cultura occidentales,
y sobre todo la ciencia:
"Los
intelectuales brindan la ciencia al resto del mundo desde una perspectiva muy
parecida a su locuaz aliado [el científico y novelista inglés C.P.] Snow, quien
planteó difundir el espíritu científico a Africa y Asia. En The Dynamics of
Modernization (La dinámica de la modernización) el historiador de la
Universidad Princeton Cyril Black señala que `la mentalidad científica' fue la
fuerza motriz de mayor importancia en la modernización de Europa desde los
albores de la época moderna hasta el presente. La industria, la tecnología y la
democracia siguieron tras esa mentalidad.
"Se
sobrentendía que la modernización implicaba rehacer el mundo entero de acuerdo
al modelo de lo que era Estados Unidos hacia los años 60". (p. 167)
Lo
anterior se relaciona con la Ilustración y la importancia, desde nuestra
perspectiva, de dividirla en dos. En otras charlas he abordado lo que el
marxismo tiene en común con el pensamiento asociado con esa época, así como
nuestras discrepancias con ciertos aspectos. Este tema es de suma importancia
hoy por hoy, y es muy complejo, debido a la existencia de varias corrientes
imperialistas y reaccionarias relacionadas a la Ilustración. Por un lado los
fundamentalistas religiosos y oscurantistas, por ejemplo la "Derecha
Religiosa" en Estados Unidos, han lanzado un ataque frontal contra la
Ilustración, pues consideran que representa el amanecer de la edad de satanás,
por decirlo así, en particular la orientación de que la ciencia y la
racionalidad sean la base de la ideología y la política, en vez de nociones
religiosas oscurantistas. Por otro lado, como indica el análisis de Hollinger
de ciertas tendencias intelectuales, una corriente muy definida del pensamiento
liberal burgués considera que la Ilustración (y sus secuelas) es un instrumento
"positivo" del colonialismo, y de la dominación imperialista que
busca rehacer el mundo entero a imagen y semejanza de la democracia burguesa.
Respecto
a la Ilustración y el debate sobre su influencia, quisiera recalcar que el
marxismo está de acuerdo con el aspecto que plantea que es posible conocer el
mundo y que debemos analizarlo (y la realidad en general) en toda su
complejidad con métodos científicos. Si bien hay una diferencia muy profunda
entre los métodos científicos burgueses y el método científico del materialismo
dialéctico e histórico, un fundamento básico de la Ilustración es que el mundo
se debe analizar con métodos científicos, y es por eso principalmente que los
oscurantistas religiosos y otras tendencias reaccionarias le han lanzado--y hoy
nuevamente le lanzan--ataques. En ese aspecto, repito, en general el marxismo
está de acuerdo con la Ilustración.
En cuanto
a nuestras discrepancias, en primer lugar, está la noción (y voy a citar la
Biblia aunque sea un tanto irónico) de que "conocerán la verdad y la
verdad los liberará". Eso no es cierto. Para empezar, la Biblia no dice la
verdad, pero aun si fuera así, plantear que el simple hecho de conocer la
verdad nos "liberará" es una forma de racionalismo (o idealismo), por
el estilo de la idea de que la ciencia rehacerá el mundo con la fuerza de sus
"verdades". De hecho, critiqué ese planteamiento en la carta abierta
a Gould (y otros) al responder a su afirmación de que al fin y al cabo la
iglesia católica le dio la razón a Galileo porque tuvo que reconocer que su
concepto del sistema solar era mucho más correcto. Hasta cierto punto, Gould
tiene razón, pero también hay muchísimas verdades muy profundas que la iglesia
católica y otras instituciones y autoridades religiosas no reconocen, ¡como el
hecho de que dios no existe! Así que no se trata simplemente de la verdad: es
necesario que la lucha social--y en la sociedad de clases, la lucha de
clases--abra paso para el actuar de las ideas (inclusive las que representan
verdades profundas), es decir, para que la sociedad acepte y aplique esas
ideas. Y eso nos lleva a lo que Marx recalcó: no se trata simplemente de
interpretar el mundo sino de transformarlo.
En ese
aspecto filosófico el marxismo difiere del pensamiento fundamental de la
Ilustración, es decir, de su racionalismo. Y desde luego, el proletariado
revolucionario se opone al sistema político del dominio burgués que corresponde
a la Ilustración y plantea una ruptura radical con él. En particular, nos
oponemos al colonialismo y la dominación imperialista, que con justificaciones
tales como "la obligación de la raza blanca" o la misión civilizadora
del sistema imperialista "más avanzado y culto", etc., aprovechan la
Ilustración y los avances científicos y tecnológicos concomitantes para sus
propios fines. En ese aspecto tenemos discrepancias muy importantes con
aspectos clave de la forma de interpretar y aplicar la Ilustración (y otros
fenómenos relacionados).
Volviendo
a la opinión de Hollinger sobre aspectos importantes de esa cuestión, cabe
notar que plantea lo siguiente (que se relaciona con algunos puntos que he
recalcado en cuanto al actual papel de la religión en la sociedad
estadounidense):
"El
`conflicto entre la ciencia y la religión' es una frase que los historiadores
estadounidenses asocian directamente con la segunda mitad del siglo XIX, y con
razón. Tras la revolución darviniana en la historia natural, los protestantes
estadounidenses sintieron una profunda angustia ante la relación entre la
innovación científica y la doctrina cristiana tradicional. Esa angustia, que se
expresaba comúnmente en el planteamiento de que la mera idea de un `conflicto'
entre la ciencia y la religión implicaba una mala interpretación de los
problemas [y quisiera añadir que oímos el mismo argumento hoy, pero en todo
caso, la angustia, dice Hollinger], disminuyó hacia la mitad del siglo XX. Sin
embargo, esas disputas espirituales tuvieron eco en las guerras culturales
menos enconadas de la época de la II Guerra Mundial e inmediatamente
después". (p. 155)
(Por
cierto, Hollinger escribe más adelante--al parecer relacionado con por qué el
actual papa optó por declarar que la evolución es compatible con las creencias
religiosas en vez de sumarse al ataque de los fundamentalistas protestantes
contra ella--lo siguiente:
("Por
otra parte, el compromiso católico con la vida política e intelectual estadounidense
se transformó con la sustitución del fascismo español e italiano por la amenaza
del comunismo `impío' de la Guerra Fría, el éxito político del presidente John
Kennedy, la liberalización del Vaticano II y la influencia de John Courtney
Murray. La tensión entre la inteligencia seglar y el catolicismo disminuyó
dramáticamente; los católicos ya no eran considerados enemigos de los
intelectuales liberales".) (p. 167)
Además,
Hollinger demuestra que ciertos intelectuales "conservadores" se han
valido de corrientes y debates--por ejemplo, los del
"posmodernismo"--para socavar la ciencia y fomentar el oscurantismo
religioso, y en particular la cosmovisión y teoría del conocimiento de los
cristianos fundamentalistas (para legitimar "la versión ortodoxa del
episteme bíblico" como base para interpretar el mundo):
"Me
refiero al posmodernismo para que recordemos un fenómeno bien conocido: que los
intelectuales de los años 70 y 80 se apropiaron la obra de Kuhn a fin de pintar
la ciencia como un proyecto autoritario y `totalizante' que impide, y no
fomenta, los valores verdaderamente democráticos e igualitarios.... Dado que
hoy la representación de la ciencia en el discurso posmodernista es bien
conocida, no hago más que mencionarla de paso en esta charla, pero sí quisiera
destacar un elemento del medio contemporáneo a manera de conclusión: la
afirmación más y más agresiva de los cristianos conservadores de que Kuhn,
Foucault y sus seguidores han refutado la objetividad científica y por
consiguiente han legitimado la versión ortodoxa del episteme bíblico como
instrumento cognitivo". (p. 171)
Todo eso
sirve para recalcar nuevamente lo imprescindible que es la síntesis que solo la
aplicación consecuente de nuestra ideología, el MLM, puede generar. También
recalca la importancia de captar, por un lado, que la verdad no tiene carácter
de clase y, por el otro, que el método de captar cabalmente esa verdad--y de
actuar de la forma más sistemática y consecuente a fin de transformar el mundo
de acuerdo a la realidad, y su propia dinámica y desarrollo--se concentra en la
cosmovisión y metodología de una sola clase en esta época, el proletariado.
Precisamente
esa cosmovisión y metodología proletaria nos debe guiar para manejar las
contradicciones con los intelectuales, así como los artistas (y en la cultura y
la esfera ideológica en general) de una manera dialéctica y no simplista,
mecanicista o miope. Debe ayudarnos a captar por un lado la importancia de una
labor científica, intelectual o artística que sí beneficie directamente la
actual lucha del proletariado así como la importancia de un contexto y método
fundamentalmente colectivo para esa labor en general, y, por el otro lado, la
importancia de la investigación científica y exploración intelectual (así como
la experimentación artística) que no se ligue de forma directa--ni mucho menos
de forma pragmática o "instrumentalista"--a la política y objetivos
inmediatos del partido proletario (o del estado proletariado donde exista) en
un momento dado, pero que permita y anime la iniciativa del individuo en el
marco y espíritu colectivos.
Se deben
manejar todos los aspectos a fin de coadyuvar, en un sentido general y a largo
plazo, a la causa revolucionaria del proletariado. Como debe ser evidente, y
como he recalcado en varias ocasiones, no es fácil manejar correctamente esas
contradicciones, pero debemos hacerlo en aras de lograr el avance histórico
mundial al comunismo y las dos rupturas radicales: con las relaciones de
propiedad tradicionales y con las ideas tradicionales.
*
Reflexiones, notas y retos, RCP Publications, 1990 (en inglés).
**
"El fin de una etapa--El comienzo de una nueva etapa", Bob Avakian,
de la revista Revolución, otoño de 1990
[1] Revolución #70, 26 de noviembre de 2006
[2] Revolución #71, 3 de diciembre de 2006. El ensayo de esta semana salió
en el Obrero Revolucionario (ahora Revolución) Nos. 1257 (31 de octubre de
2004) y en inglés en el libro Observations on Art and Culture, Science and
Philosophy, Bob Avakian, Insight Press, Chicago, 2005.
[3] Revolution #72, December 10, 2006
[4] Obrero Revolucionario #1211, 24 de agosto,
2003, posted at rwor.org. De una charla inédita.
[5] Obrero Revolucionario #1262, 19 de
deciembre, 2004, posted at rwor.org
[6] Revolución #009, 24 de julio de 2005, posted
at revcom.us
[7] Obrero Revolucionario #1180, 22 de
diciembre, 2002, posted at http://rwor.org. Nota del editor: Esta es la
tercera entrega de pasajes de una importante charla de Bob Avakian, presidente
del PCR, grabada en la primera parte de este año: "¡EMPEÑARSE EN LA
REVOLUCIÓN, PROMOVER LA PRODUCCIÓN!, Cuestiones de concepción y método, Algunos
puntos sobre la nueva situación". Hemos editado el texto e insertado las
notas.
[8] Obrero Revolucionario #1181, 29 de
diciembre, 2002, posted at http://rwor.org. Nota de la redacción: Esta es
la cuarta entrega de pasajes de una importante charla de Bob Avakian,
presidente del PCR, grabada en la primera parte de este año: "¡EMPEÑARSE
EN LA REVOLUCIÓN, PROMOVER LA PRODUCCIÓN!, Cuestiones de concepción y método,
Algunos puntos sobre la nueva situación". Hemos editado el texto e
insertado las notas.
[9] Obrero Revolucionario #1189, 2 de marzo,
2003, posted at http://rwor.org. Esta es la décima y última entrega de pasajes de una
importante charla de Bob Avakian, presidente del PCR, grabada en la primera
parte del año pasado: "¡EMPEÑARSE EN LA REVOLUCIÓN, PROMOVER LA
PRODUCCIÓN!, Cuestiones de concepción y método, Algunos puntos sobre la nueva
situación". Hemos editado el texto e insertado las notas.
[10] Obrero Revolucionario
#1029, 2 de diciembre, 2001, en rwor.org. El OR está publicando esta serie de pasajes
de "Grandes objetivos y gran estrategia", una obra inédita de Bob Avakian,
presidente del PCR. Aunque se escribió hace más de un año, la obra (y estos
pasajes en especial) abordan temas de importancia para la crisis y guerra
actual. Esta es la tercera parte de la serie.

No hay comentarios:
Publicar un comentario