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Libro N° 14831. Poemas. Breton, André.

Guillermo Molina Miranda mayo 27, 2026


© Libro N° 14831. Poemas. Breton, André. Emancipación. Febrero 21 de 2026

 

Título Original: © Poemas. André Breton

 

Versión Original: © Poemas. André Breton

 

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: 

Guillermo Molina Miranda




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POEMAS

André Breton


Poemas

André Breton

André Breton es una figura dominante de la literatura contemporánea. Instigador del surrealismo y figura principal de ese movimiento, Breton es autor de una poesía difícil pero cautivante en la que las imágenes insólitas posibilitan la conexión de realidades diferentes en las que siempre respiramos esplendor y libertad.

André Breton

Poemas

ePub r1.0

Titivillus 06.02.2026

Título original: Poèmes

André Breton, 1948

Traducción: Manuel Álvarez Ortega

Editor digital: Titivillus

ePub base r2.1


HOMMAGE


A veces, en el momento de amanecer, sucede que se erige en un sombrío mástil que conecta con el hilo de luz que, al otro lado del cielo, escribe los movimientos de nuestra humana fatalidad.

Entonces es un escualo que busca su divino origen entre un coro de medusas, un acerado arpón que se desespera de no hallar la guarida en donde las absoluciones se reparten, como migas de sueño, entre los astros aduladores.

Pero a veces también según las bajas mareas de su telúrico instinto, sucede que en su hotel de relámpagos pacifica a las viudas siderales que se acercan a su lecho, les da el sustento cotidiano de su olvido, y, de perfil al nudo de espejos, como una muerte rosa que se sienta en la ventana, halla la insomne gloria.

Y así, fuera de la eternidad, tal un rey en su trono de paja o un insecto que flocula en medio de un baldío santoral, vive la perentoria letra de su ser único, se invierte en el neutro sabor que calibra el universo.

Mas cuando quiere hacer uso de su verdadera esfinge vertebral, se transforma en un turbión de moscas o en un cuchillo soluble, y, vulnerable al hastío, espera que el vientre de las vírgenes florezca como una corola de humo para cometer su crimen con displicente obscenidad.

MANUEL ÁLVAREZ ORTEGA

Página 5

MONTE DE PIEDAD

(1919)

Página 6

MANERA

gratitud os siembra entre tafetán

cuadernado, proyectos,

lvo en donde se deleitó el tornasol dorado.

ue julio, testigo

co, no cuente el pecado

menos de aquella vieja novela de jovencitas que se leyó.

e jovencitas que se

etendió

ndear (Años, continas en el punto de olvido), evitando amar el tranquilo torrente

Diferente placer, ¿qué acto elegido te instaura?— porvenir, resplandeciente Corte Bátava.

otulante

no bálsamo el amor, ¿se ha provisto

frialdad

fondo, más que de horas, de meses? Ellas n de batista: ¡Para siempre! — El aroma loso a pesar de todo aniquila esta primavera,

ñoritas.

Página 7

EDAD

¡Alba, adiós! Salgo del bosque encantado; me enfrento a los caminos, cruces tórridas. Una hojaresca que bendice me pierde. El agosto sin brechas es como una rueda de molino.

Recobra la vista panorámica, husmea el espacio y devana espontáneamente los humos.

Voy a escoger un recinto precario para mí: saltaremos si es preciso el matorral. La provincia de begonias excitadas cacarea, ordena. ¡Que se amotinen gentilmente los grifos en el rizado volante de las faldas!

¿Dónde buscarla, desde las fuentes? Sin motivo me fío de su collar de burbujas…

Ojos ante los guisantes de olor.

Camisas coaguladas sobre la silla. Un sombrero de seda inaugura de reflejos mi persecución. Hombre… Un espejo te venga y vencido me trata como un vestido quitado. El instante vuelve a patinar la carne.

Casas, me libro de las paredes secas. ¡Trastornan! Un blando lecho es una burla de coronas.

Alcanza la poesía abrumadora de las mesetas.

19 de febrero de 1916

Página 8

GALLOS SILVESTRES

allos silvestres… ¿serán coqueteos

peligro

de cascos color ciruela?

h, sobre todo

e use un guante de ante cálido mientras sostiene unas ces de Bengala corrompidas!

n el Tirol, cuando los bosques sombrean, de todo

ser abdica un

stino

gno a lo sumo de sabrosos cromos,

i

mordimiento: de los males de su rudeza traigo las capuchinas de su carta.

Página 9

ANDRÉ DERAIN

nta — pinzones — trincheros y tiestos crudos de poeta.

pone de acuerdo para suavizar la pátina;

noche

inquieta el cuerno de una flor de retama.

amos!

ientras un nevoso Olimpo desayunaba ¿guardaba rencor su relámpago? — Manzanos. —

Soñadora

ística en las manos

esos pañales azules como un témpano, humano se estremece

ú: ¡el primer nacido es el ángel!

A vuelo de pájaro. — ¡Que resalte

tre vuestras hojas, tejados exquisitos,

rosa blanca y que en humo se funda!

Dónde, según que mis dedos

semboquen en el aroma — ¡Mayo! — de ese tubo o esa almea

e un pantalón marchitan,

rramarme a través de tanto verdor?

ue una apariencia de papalina bufona

tu cofia almidonada)

clame: todo trémulo

gorjeo turquí, hermana mía, de los nombres en zeo.

h!, basta de esa tierna niebla.

Página 10

SELVA NEGRA

Out

erna cápsula etc melón

adame de Saint-Gobain encuentra el tiempo largo sola na chuleta se marchita

Relieve de la suerte

onde sin postigos ese piñón blanco

Cascadas

Los madereros en trineo son favorecidos

ue salubre es el viento el viento de las lecherías

El autor del Ángel de la Guarda

año pasado sin embargo ha muerto

propósito

Desde Tubinga hacia mi encuentro

Vienen los jóvenes Kepler Hegel

Y el buen camarada

MBAUD HABLA.

Página 11

PARA LAFCADIO

avenida al mismo tiempo el Gulf Stream

AM VIVero

i amante

ma en buen sentido

diminutivo Los amigos

tán a gusto

Nos entendemos

Escribano

ble MI lengua MAterna

Qué hastío el instante de nuestro cuerpo erpo cortés

Nunca ganaré tantas guerras

ombatientes

é importan a mis versos el lento tren entusiasmo

ás vale dejar que digan e André Breton

caudador de Impuestos Indirectos dedica al collage

perando el retiro

Página 12

EL SEÑOR V

A Paul Valéry

En la plaza de la estrella

El Arco del Triunfo

que sólo se parece a un imán por la forma platearé yo

los jardines colgantes

CANCIÓN DE CUNA

El niño con el gorro de cintas

El niño que hace cosquillas al mar

Al crecer

se contempla en una concha nacarada

el iris de su ojo es la estrella de la que hablaba

MARCHA

Pedro o Pablo

Se dispone a tirar los reyes

ahora como antaño

sus semejantes

Sueño de revolución

No se sabría describir en arte

La máquina para cazar el zorro azul

Página 13

UNA CASA POCO SÓLIDA

El guarda de las obras

es víctima de su abnegación

Desde hace mucho tiempo la manera de construir una casa situada en la calle de los Mártires era considerada como insensata por la gente del barrio. No habían colocado todavía la techumbre cuando los pintores y los tapiceros se dedicaban ya a decorar los pisos. Todos los días nuevos andamiajes apuntalaban la insegura fachada, con gran inquietud por parte de los transeúntes, a los que el guarda tenía que tranquilizar. ¡Ay!, éste tuvo que pagar su optimismo puesto que ayer, a las doce y treinta, mientras los obreros habían ido a almorzar, el edificio se desplomó, enterrándolo bajo sus escombros.

Un niño, al que se halló sin sentido en el lugar del siniestro, no tardó en recobrar el conocimiento. Es el pequeño Lespoir, de 7 años, que en seguida fue llevado con sus padres. Había sufrido más por el miedo que por el daño. Comenzó reclamando su patineta, sobre la cual se había lanzado desde la parte alta de la calle. El chiquillo cuenta que un hombre con un bastón se precipitó hacia él gritando «¡Cuidado!», y quiso huir. Es de lo único que se acuerda. Lo demás ya se conoce. Su salvador, muy conocido por los alrededores con el nombre de Guillaume Apollinaire, podría tener irnos sesenta años. Había ganado la medalla del trabajo y sus compañeros lo estimaban.

¿Cuándo podremos dar con la clave de este misterio? Se busca, en vano hasta ahora, al contratista y al arquitecto de la casa caída. La emoción es considerable.

Página 14

El Corsé Misterio

,

Mis bellas lectoras

a fuerza de ver

apas espléndidos,decontodosefectoslosdecoloresluz,Venecia

Antaño los muebles de mi habitación estaban clavados lidamente a las paredes y yo me hacía atar para escribir:

Tengo el pie marino

s adherimos a una especie de

ntimental Touring Club

es tambiénUN elCASTILLO EN LUGAR DE LA CABEZA

egos muy divertidosBazarparade todaslaCaridadlasedades;

Juegos poéticos, etc.

Yo tengo a París como —para revelaros el porvenir— estra mano abierta

con la cintura bien agarrada

Página 15

LOS CAMPOS MAGNÉTICOS

(1921)

Página 16

FÁBRICA

La gran leyenda de las vías férreas y los depósitos de agua y el cansancio de los animales de tiro afectan mucho al corazón de ciertos hombres. De aquí que hayan entablado conocimiento con las correas de transmisión: para ellos ha terminado la regularidad de respirar. Los accidentes de trabajo, nadie podrá contradecirme, son más bellos que los matrimonios de conveniencia. Sin embargo, sucede que la hija del patrón atraviesa el patio. Es más fácil desprenderse de una mancha de grasa que de una hoja seca, al menos la mano no tiembla. A igual distancia de los talleres de fabricación y de decorado, el prisma de vigilancia juega malignamente con la estrella de alistamiento.

Página 17

LUNA DE MIEL

¿En qué se basan las recíprocas inclinaciones? Hay unos celos más conmovedores que otros. Me paseo con gusto entre esa oscuridad que supone la rivalidad de una mujer y un libro. El dedo en la sien no es el cañón de un revólver. Creo que nos oíamos pensar, pero el maquinal «En nada», que es la más audaz de nuestras negativas, no lo pronunciamos en todo el viaje de bodas. No hay nada que mirar fijamente menos alto que los astros. En cualquier tren es peligroso asomarse a la ventanilla. Las estaciones estaban claramente repartidas sobre un golfo. El mar, que para la mirada humana no es nunca tan bello como el cielo, no nos abandonaba. En el fondo de nuestros ojos se perdían bonitos cálculos orientados hacia el porvenir, como los de los muros de las prisiones.

Página 18

CLARO DE TIERRA

(1923)

Página 19

AMOR APERGAMINADO

Cuando las ventanas, lo mismo que la mirada del chacal y el deseo, taladran la aurora, unas cabrias de seda me levantan sobre las pasarelas del suburbio. Llamo entonces a una muchacha que sueña en la casita dorada; se une a mí sobre el montón de musgo negro y me ofrece sus labios que son piedras al fondo de un río presuroso. Velados presentimientos descienden los escalones de los edificios. Lo mejor es huir de los grandes cilindros cuando los cazadores cojean en las tierras destempladas. Si se toma un baño en el muaré de las calles, la infancia regresa a la patria, galga gris. El hombre busca su presa por los aires y los frutos se secan entre las rejas de papel rosa, a la sombra de los nombres desmesurados por el olvido. Las alegrías y las penas se esparcen por la ciudad. El oro y el eucalipto, de igual aroma, atacan los sueños. Entre los frenos y los edelweis sombríos reposan formas subterráneas semejantes a corchos de perfumistas.

Página 20

MAPAS SOBRE LAS DUNAS

El horario de las flores entrantes y de las manzanillas salientes nos invita a dejar los saleros volcánicos por las bañeras de los pájaros. En una roja toalla a cuadros están dispuestos los días del año. El aire no es tan puro, el camino no es tan largo como el célebre clarín. En una maleta pintada de verde oscuro llevamos las tardes perecederas que son el lugar de las rodillas en un reclinatorio. Pequeñas bicicletas asargadas dan vueltas sobre el mostrador. El oído de los peces, más ahorquillado que la madreselva, escucha como descienden los óleos azules. Entre los estridentes albornoces cuya carga se pierde en las cortinas, yo reconozco a un hombre nacido de mi sangre.

Página 21

GAVILÁN IRROMPIBLE

La ronda realiza en los dormitorios sus habituales juegos de manos. De noche, dos ventanas multicolores permanecen entreabiertas. Por la primera se introducen los vicios de negras cejas, por la otra se asoman las jóvenes penitentes. Nada turbaría de lo contrario la bonita carpintería del sueño. Se ve unas manos que se cubren con manguitos de agua. En los grandes lechos vacíos se enredan las zarzas, mientras las almohadas flotan en silencios más aparentes que reales. A medianoche, la subterránea habitación se constela hacia los teatros del género en que las gemelas tienen el principal papel. El jardín está lleno de timbres niquelados. Hay un mensaje en vez de un lagarto bajo cada piedra.

Página 22

A Francis Picabia

también la mazmorra con sus brechas rubias como un libro sobre las rodillas de una muchacha

n cuanto se cierra estalla de pena futura sobre los remolinos de una mar cortada a pico

n largo silencio sigue a esas muertes

dinero se seca sobre las rocas

espués bajo una apariencia de belleza o de razón también contra toda apariencia

on las dos manos en una sola palma

ve la noche

aer collar de perlas de los montes

bre el espíritu de esas aldeas manchadas reina un amor tan dolorido

ue los adivinos se echan a reír escandalosamente sobre los puentes de hierro

s pequeñas estatuas se dan la mano a través de la ciudad

la Nueva Cualquier Cosa labrada en el zócalo y en el arco del arca aire está tallado como un diamante

ra las peinetas de la inmensa Virgen presa de los vértigos de esencia alcohólica o floral

dulce catarata de perfumes ruge sobre los trabajos

Página 23

CITA

Después de las tempestades envueltas en cristal, del relámpago de revuelta armadura y de esa zancada silenciosa bajo la cual la montaña abre unos ojos más fascinantes que Siam, muchacha, adoratriz del país calcado sobre tus perfumes, tú vas a sorprender el despertar de los investigadores entre un aire revolucionado por el platina. Desde lejos, la estatua rosa que lleva en el extremo del brazo una especie de botella humeante en una panera, mira por encima de su hombro vagar los antiguos cesteros y acróbatas. Una bonita mazmorra de artistas en donde unas cebras, fustigadas por los suspiros que se enroscan de noche alrededor de los árboles, ejecutan continuamente su número. Asombrosos hacecillos, formados al borde de los caminos por las bobinas del cielo y el telégrafo, responde de tu seguridad. Allí, en la luz profana, los senos resplandecientes bajo un globo de rocío y abandonándote a la ranura infinita, a través de los fríos bambúes verás pasar al Príncipe Vándalo. La ocasión se quemará en los cuatro vientos de azufre, de cadmio, de sal y de Bengala. El gusano de cabeza humana ahogará poco a poco a los arlequines malditos y las grandes catástrofes resucitarán en desorden para reabsorberse en la sortija con el engarce vacío que te he dado y que te matará.

Página 24

PRIVADO

Cubierto de una capa beige, caracolea sobre el cartel de satén donde dos plumas de paraíso hacen de espolones. De sus coyunturas especiales en la cima de los aires parte la canción de las especies radiantes. Lo que queda del motor sangrante es invadido por el espino: a esa hora caen los primeros buzos del cielo. La temperatura se ha suavizado bruscamente y cada mañana la ligereza sacude sobre nuestros tejados sus cabellos de ángel. Contra los maleficios, ¿para qué sirve ese perrito de cuerpo azulado preso en un solenoides de cristal negro? ¿No es posible, por una sola vez, que la expresión por la vida dispare una de las auroras boreales de las que se haga el mantel de la mesa del Juicio Final?

Página 25

EL SECANTE DE CENIZA

Los pájaros se enojaron

Si había olvidado algo

Tocad la campana de esas salidas escolares al mar La que llamaremos borraja pensativa

Se comienza por dar la solución del concurso

Para saber cuántas lágrimas pueden contener una mano de mujer

1.º lo más pequeña posible

2.º una mano mediana

Mientras manoseo este diario estrellado

Y las carnes eternas de una vez para siempre entran en posesión de la cima de las montañas

Yo habito salvajemente en una casita del Vaucluse Corazón lettre de cachet[1]

Página 26

A LA MIRADA DE LAS DIVINIDADES

Un poco antes de medianoche cerca del desembarcadero.

i una mujer desmelenada te sigue no te preocupes.

s el azul. No tienes que temer nada del azul.

Habrá un gran jarro claro en un árbol.

l campanario del pueblo de los colores disipados e servirá de punto de referencia. Tómate el tiempo,

Recuérdalo. El oscuro geyser que lanza al cielo los brotes de helecho e saluda.»

La carta sellada de los tres ángulos de un pez saba ahora entre la luz de los suburbios omo una enseña de domador.

Y al permanecer

bella, la víctima, la que se llamaba

n el barrio la pequeña pirámide de reseda

descosía para ella sola una nube semejante A un saquito de piedad.

Más tarde la blanca armadura

ue vacaba de los cuidados domésticos y demás mando a sus anchas más fuerte que nunca niño en la concha, el que debía ser… ro silencio.

Un brasero daba ya presa n su seno a una encantadora novela de capa espada.

En el puente, a la misma hora,

sí se entretenía el rocío con cabeza de gata. Con la noche, se perderían las ilusiones.

e aquí a los blancos Padres que regresan de las vísperas

Página 27

on la inmensa llave por encima de ellos suspendida. e aquí a los grises heraldos, por fin he aquí su carta su labio: mi corazón es un cuclillo para Dios.

ro del tiempo que habla, no queda más que un muro olpeando en una tumba como un velo podrido. eternidad busca un reloj de pulsera

n poco antes de medianoche cerca del desembarcadero.

Página 28

TODO PARAÍSO NO ESTA PERDIDO

os gallos de roca pasan dentro del cristal

efienden el rocío a golpes de cresta

ntonces la divisa encantadora del relámpago

esciende sobre la bandera de las ruinas

arena no es más que un reloj fosforescente

ue da la medianoche

r los brazos de una mujer olvidada

n refugio girando por el campo

guida en las aproximaciones y en los retrocesos celestes aquí

s sienes azules y duras de la quinta se bañan en la noche que calca mis

imágenes

abelleras cabelleras

mal adquiere fuerzas muy cerca

lamente se valdrá de nosotros

Página 29

ANTES LA VIDA

A Philippe Soupault

ntes la vida que esos prismas sin espesor siquiera sin los colores más puros ntes la vida que esa hora siempre cubierta que esos terribles coches de llamas frías

ue esas piedras demasiado maduras

ntes este corazón con seguro de arma de fuego ue esta charca de murmullos

que esta estofa blanca que a la vez canta en el aire y en la tierra

ue esta bendición nupcial que une mi frente a la de la vanidad total Antes la vida

ntes la vida con sus sábanas conjuratorias s cicatrices de evasión

ntes la vida antes este rosetón sobre mi tumba vida de la presencia sólo de la presencia

onde una voz dice Estás ahí donde otra responde Estás ahí penas estoy ahí

sin embargo aun cuando jugásemos a lo que hacemos morir Antes la vida

ntes la vida antes la vida Infancia venerable cinta que surge de un fakir asemeja a la corredera del mundo

sol puede muy bien no ser más que un despojo

r poco que el cuerpo de la mujer se le parezca Piensas al contemplar la trayectoria a todo lo largo

solamente al cerrar los ojos sobre la adorable tormenta e se llama tu mano

Antes la vida

Página 30

ntes la vida con sus salas de espera

n donde uno sabe que nunca será introducido ntes la vida que esos establecimientos termales onde el servicio se forma por collares ntes la vida desfavorable y larga

uando los libros se cerraran aquí sobre rayos menos suaves cuando allá fuera mejor que mejor fuera libre sí

Antes la vida

ntes la vida como fondo de desdén

esa cabeza suficientemente hermosa

omo antídoto de esa perfección que reclama y teme vida el disfraz de Dios

vida como un pasaporte virgen

na pequeña ciudad como Pont-à-Mousson como ya está dicho todo

Antes la vida

Página 31

SILUETA DE PAJA

A Max Ernst

ame joyas de ahogadas

os pesebres

na cola de caballo y una manía de modista espués perdóname

o tengo tiempo de respirar

y un destino

construcción solar me ha retenido hasta ahora ahora sólo tengo que dejarme morir de el baremo

trote con el puño cerrado sobre mi cabeza que suena

n fanal en donde se abre una mirada amarilla También se abre el sentimiento

ro las princesas se agarran al aire puro ngo necesidad de orgullo de algunas gotas comunes

ra calentar la marmita de las flores enmohecidas pie de la escalera

vino pensamiento en el cristal estrellado del cielo azul expresión de las bañistas es la muerte del lobo nme por amiga

amiga de las hogueras y los hurones

mira en dos veces

e tus penas

i remo de palisandro hace cantar tus cabellos n sonido palpable abandona la playa egra por la cólera de las sepias

roja junto a la banderola

Página 32

EL PENACHO

solamente hiciera sol esta noche

en el fondo de la Opera dos senos claros y resplandecientes ompusieran para la palabra amor la más maravillosa capitular viviente el pavimento de madera se abriera sobre la cima de las montañas

el armiño mirara con gesto suplicante sacerdote de vendas rojas

ue regresa de la prisión contando los coches cerrados el eco lujoso de los ríos que atormento

lo arrojara mi cuerpo en la hierba de París ue no se hiela en el interior de las joyerías

r lo menos la primavera ya no me causaría miedo solamente fuera una raíz del árbol del cielo

r fin el bien en la caña de azúcar del aire ué ves tú hermosa silenciosa

ajo el arco de triunfo del Carrusel

el placer gobernara bajo el aspecto de una eterna transeúnte

tando las Cámaras surcadas sólo por la mirada violeta de los paseos ué no daría yo porque un brazo del Sena se deslizara bajo la Mañana ue está de todas formas perdida

o me resigno no a las salas acariciantes

onde suena el teléfono de las multas de la noche

partir he prendido fuego a una mecha de cabellos que es la mecha de una bomba

la mecha de cabellos excava un túnel bajo París solamente mi tren penetrara por ese túnel

Página 33

GIRASOL

A Pierre Reverdy

viajera que atravesó les Halles a la caída del verano aminaba sobre la punta de los pies

desesperación hacía girar en el cielo sus grandes yaros tan bellos en el bolso de mano se hallaba mi sueño ese frasco de sales ue únicamente aspiró la madrina de Dios

os entorpecimientos se desplegaban como el vaho n el Perro que fuma

onde acababan de entrar el pro y el contra

muchacha sólo podía ser vista por ellos mal y al sesgo nía yo que vérmelas con la embajadora del salitre

con la curva blanca sobre fondo negro que llamamos pensamiento baile de los inocentes estaba en su apogeo

os farolillos se encendían lentamente entre los castaños dama sin sombra se arrodilló en el Pont au Change alle Gît-le-Coeur los timbres ya no eran los mismos

s promesas de las noches por fin se cumplían Las palomas mensajeras los besos de socorro Se unían a los pechos de la bella desconocida

nzados bajo el crespón de las significaciones perfectas na granja prosperaba en medio de París sus ventanas daban sobre la vía láctea

ro nadie la habitaba aún a causa de los aparecidos

e los aparecidos que como se sabe son más devotos que los desaparecidos gunos como esta mujer aparentan nadar

en el amor penetra un poco de su substancia la los interioriza

o no soy el juguete de ninguna potencia sensorial

sin embargo el grillo que cantaba en los cabellos de ceniza na tarde cerca de la estatua de Etienne Marcel

Página 34

e hizo un guiño de entendimiento

ndré Breton me dijo pasa

Página 35

PEZ SOLUBLE

(1924)

Página 36

Menos tiempo del que es preciso para decirlo, menos lágrimas de las que son precisas para morir; todo lo he contado, ya está. He realizado la resención de las piedras; son tantas como mis dedos, y algunas más; he distribuido prospectos a las plantas, pero no todas han querido aceptarlos. He estado aliado con la música un segundo solamente y ahora no sé qué pensar del suicidio, pues si quiero separarme de mí mismo la salida está en este lado, y añado maliciosamente: la entrada, el regreso por el otro lado. Ya ves lo que tienes que hacer. Las horas, la tristeza, no las cuento de un modo razonable; estoy solo, miro por la ventana; no pasa nadie, o mejor, nadie pasa (subrayo pasa). A ese señor ¿no lo conocéis? Es el señor El mismo. Os presento a la señora Señora. Y a sus hijos. Cuanto más vuelvo sobre mis pasos, más mis pasos vuelven también, pero no sé exactamente sobre qué vuelven. Consulto un horario[2]; los nombres de ciudades han sido reemplazados por nombres de personas que me han tocado muy de cerca. ¿Iré a A, regresaré a B, cambiaré en X? Sí, naturalmente, cambiaré en X. ¡Siempre que no falte la correspondencia en el hastío! Hemos llegado: el hastío, las bellas paralelas, ¡ah, qué bellas son las paralelas bajo la perpendicular de Dios!

Página 37

A Antonin Artaud

¡Sucia noche, noche de flores, noche de estertores, noche embriagadora, noche sorda cuya mano es una cometa abyecta sostenida por hilos desde todos los lados, hilos negros, hilos vergonzosos! Campos de huesos blancos y rojos, ¿qué has hecho de tus árboles inmundos, de tu candor arborescente, de tu fidelidad que era una bolsa de perlas tupidas, con flores, con inscripciones como ésta, significaciones de todas clases? ¡Y tú, bandido, bandido, ah, me matas, bandido del agua que deshojas tus cuchillos en mis ojos, no tienes piedad de nada, agua deslumbrante, agua lustral que amo! Mis imprecaciones os perseguirán largo tiempo como a una muchacha tan bonita que causa miedo y que agita en vuestra dirección su escoba de retama. En la punta de cada rama hay una estrella, pero esto no basta, no, achicoria de la Virgen. No quiero veros más, quiero acribillar de perdigones vuestros pájaros que no son siquiera hojas, quiero arrojaros de mi puerta, corazones de pipas, sesos de amor. ¡Basta de cocodrilos, allá abajo, basta de dientes de cocodrilo sobre las corazas de los guerreros samuráis, basta de chorros de tinta, por fin, de renegados por todas partes, de renegados con manguitos púrpura, de renegados con mirada de grosella, con cabellos de gallina! Se acabó, no ocultaré más mi vergüenza, no estaré tranquilo por nada, por menos que nada. Y si los voladores son grandes como casas, ¿cómo queréis que gocemos, que conservemos nuestra miseria, que coloquemos nuestras manos sobre los labios de las conchas que hablan sin cesar? (A esas conchas, ¿quién las hará por fin callar?) ¡Nada de aliento, nada de sangre, nada de alma, sino manos para amasar el aire, para dorar de una sola vez el pan del aire, para hacer restallar la gran goma de las banderas que duermen, de las manos solares, en fin, de las manos heladas!

Página 38

La plaza del Porte-Manteau[3], con todas las ventanas abiertas esta mañana, está surcada de taxis con bandera verde y de coches de propietarios. Bellas inscripciones con letras plateadas esparcen en todos los pisos los nombres de los banqueros, de los libertinos célebres. En el centro de la plaza, el Porte-Manteau mismo, con un rollo de papel en la mano, parece indicar a su caballo el camino por donde antaño arremetieron las aves de paraíso que aparecieron una noche en París. El caballo, cuya crinera blanca le llega al suelo, se encabrita con toda la majestad deseable, y en su sombra rebotan las lucecillas giratorias a pesar de la claridad del día. Hay unos toneles reventados en el lado izquierdo de la plaza; las ramas de los árboles se hunden en ellos unos instantes para enderezarse en seguida cubiertas de brotes de cristal y de avispas desmesuradamente largas. Las ventanas de la plaza se asemejan a rodajas de limón, tanto por su forma circular, llamada ojo de buey, como por sus perpetuas vaporizaciones de mujeres en bata de casa. Una de ellas se inclina sobre la visibilidad de las conchas inferiores, las ruinas de una escalera que se hunde en el suelo, la escalera que sedujo un día al milagro. Ella toca durante mucho tiempo las paredes de los sueños, como una gavilla de fuegos artificiales que se eleva por encima del jardín. En un escaparate, el casco de un soberbio paquebote blanco, cuya proa, gravemente dañada, es presa de unas hormigas de una especie desconocida. Todos los hombres están vestidos de negro, pero llevan el uniforme de los recaudadores de impuestos, con la diferencia de que la tradicional cartera con cadena ha sido sustituida por una pantalla o por un espejo negro. En la plaza de Porte-Manteau tienen lugar violaciones y la desaparición se ha hecho construir en ella una garita con claraboya para el verano.

Página 39

Los personajes de la comedia se reúnen bajo un pórtico: la ingenua de rizos de madreselva, la dueña, el caballero de cera y el niño traidor. Por encima de los arroyos que son estampas galantes, las faldas se levantan al menos que unos brazos semejantes a los de Aquiles no se ofrezcan a las bellas para ayudarles a cruzar las callejas. La partida de las corbetas que transportan el oro y las telas estampadas es anunciada muchas, muchas veces en el pequeño puerto. El encantador grosellero florido, que es un arrendatario general, extiende lentamente los brazos sobre su cama. Cerca de él su espada es una libélula azul. Cuando camina, prisionero de las gracias, los caballos alados que piafan en su cuadra parecen dispuestos a lanzarse en las más locas direcciones.

Durante ese tiempo los payasos se aproximan a su sombra rosa, elevan al sol su mono favorito con manguitos de mariposa. A lo lejos se percibe un incendio en el que zozobran grandes rejas: es que los bosques que se extienden hasta perderse de vista están ardiendo y las risas de las mujeres aparecen como matas de muérdago sobre los árboles del canal. Las estalactitas de la noche, de todos los colores, reavivan aún más el resplandor de las llamas hacia Citeres, y el rocío, que abrocha lentamente su collar en el cuello de las plantas, es un prisma maravilloso para el fin del siglo de los siglos. Los ladrones son músicos inmóviles en el muro de la iglesia, después que a los instrumentos de su profesión se unieron las violas, las guitarras y las flautas. Un lebrel dorado se hace el muerto en cada una de las salas del castillo. Nada tiene la suerte de separar al tiempo de su vuelo puesto que las mismas nubes de la víspera se someten al mar que brota.

En las murallas de la ciudad, una compañía de soldados de caballería ligera que acarician los grises de la tarde, con corseletes y cotas de malla, va a emboscarse en el fondo del agua.

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LA UNIÓN LIBRE

(1931)

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i mujer de cabellera de llamas de leña e pensamientos de relámpagos de calor e talle de reloj de arena

i mujer de talle de nutria entre los dientes del tigre

i mujer de boca de escarapela y de ramo de estrellas de última magnitud e dientes de huellas de rata blanca sobre la tierra blanca

e lengua de ámbar y de cristal frotados i mujer de lengua de hostia apuñalada

e lengua de muñeca que abre y cierra los ojos e lengua de piedra increíble

i mujer de pestañas de palotes de escritura de niño e cejas de borde de nido de golondrina

i mujer de sienes de pizarra de tejado de invernadero de vaho de cristales

i mujer de hombros de champán

de fuente con cabezas de delfines bajo el hielo i mujer de muñecas de cerillas

i mujer de dedos de azar y de as de corazones e dedos de heno cortado

i mujer de axilas de marta y de encinas e noche de San Juan

e alheña y de nido de escalarías

e brazos de espuma de mar y de esclusa de mezcla del trigo y del molino i mujer de piernas de bobina

e movimientos de relojería y de desesperación i mujer de pantorrillas de médula de saúco i mujer de pies de iniciales

e pies de manojos de llaves de pies de calafates que beben i mujer de cuello de cebada imperlada i mujer de garganta de Valle de oro

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e cita en el lecho mismo del torrente

e senos de noche

i mujer de senos de pinera marina

i mujer de senos de crisol de rubíes

e senos de espectro de la rosa bajo el rocío

i mujer de vientre de apertura de abanico de los días e vientre de zarpa gigante

i mujer de espalda de pájaro que huye vertical

e espalda de mercurio

e espalda de luz

e nuca de piedra rodada y de creta mojada

de caída de un vaso en el que se acaba de beber i mujer de caderas de lancha

e caderas de lucerna y de plumas de flecha de tallos de pluma de pavorreal blanco e balanza insensible

i mujer de muslos de greda y de amianto i mujer de muslos de lomo de cisne i mujer de muslos de primavera

e sexo de gladiolo

i mujer de sexo de placer y de ornitorrinco

i mujer de sexo de alga y de bombones antiguos i mujer de sexo de espejo

i mujer de ojos llenos de lágrimas

e ojos de panoplia violeta y de aguja imantada i mujer de ojos de llanura

i mujer de ojos de agua para beber en prisión i mujer de ojos de leña siempre bajo el hacha

e ojos de nivel de agua de nivel de aire de tierra y de fuego

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EL REVÓLVER DE CABELLO BLANCOS

(1932)

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LA MUERTE ROSA

os pulpos alados guiarán por última vez la barca cuyas velas están hechas de ese solo día hora a hora

la velada única tras la cual sentirás subir por tus cabellos el sol blanco y negro

e los calabozos rezumará un licor más fuerte que la muerte uando se la contempla desde lo alto de un precipicio

os cometas se posarán suavemente en los bosques antes de fulminarlos todo pasará dentro del amor indivisible el motivo de los ríos nunca desaparece

ntes de que sea completamente de noche observarás gran pausa de la plata

bre un pescador en flor aparecerán las manos

ue escribieron estos versos y que serán husos de plata también también golondrinas de plata sobre el oficio de la lluvia

rás el horizonte abrirse y de pronto habrá acabado el beso del espacio ro el miedo ya no existirá más y los cristales del cielo y del mar larán por el viento con más fuerza que nosotros ué haré yo con el temblor de tu voz

nríe danzarina alrededor del único lustro que no caerá ampa del tiempo

biré los corazones de los hombres

ra una suprema lapidación

i hambre dará vueltas como un diamante demasiado tallado enzará los cabellos de su hijo el fuego lencio y vida

ro los nombres de los amantes se olvidarán omo la adónica gota de sangre n la luz enloquecida

añana engañarás a tu propia juventud

tu gran juventud luciérnaga

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os ecos solos harán moldes de todos los lugares que existieron en la infinita vegetación transparente pasearás con la celeridad

ue se pide a los animales de los bosques caso te desgranes entre mis despojos

n verlos lo mismo que uno se arroja sobre un arma fluctante ro yo perteneceré al vacío semejante a los peldaños

e una escalera cuyo movimiento se llama muy penoso

ra ti los perfumes desde entonces los perfumes prohibidos o angélico

ajo el musgo esponjoso y bajo tus pasos que no existen

is sueños serán vanos y formales como el rumor de los párpados del agua en la sombra

e introduciré en los tuyos para sondear la profundidad de tus lágrimas is llamadas te dejarán dulcemente vacilante en el tren hecho de tortugas de hielo

o tendrás que tirar de la señal de alarma egarás sola a esta playa perdida

onde una estrella descenderá sobre tus equipajes de arena

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NO HA LUGAR

te de los días arte de las noches

balanza de las heridas que se llama Perdona alanza roja y sensible al peso de un vuelo de pájaro

uando las amazonas de cuello de nieve con las manos vacías mpujan sus carros de vapor sobre los prados o esa balanza sin cesar enloquecida

o el ibis de bellos modales

ue regresa del estanque atado en mi corazón

s ruedas del sueño encantan a los espléndidos carriles ue se elevan altísimos sobre las conchas de sus vestidos el asombro salta de aquí para allá sobre el mar

mi querida aurora no olvides nada de mi vida Toma estas rosas que trepan en el pozo de los espejos

ma los latidos de todas las pestañas

ma hasta los hilos que sostienen los pasos de las marionetas y de las gotas de agua

te de los días arte de las noches

toy en la ventana muy lejos de una ciudad llena de terror

era unos hombres con sombrero de copa se persiguen a intervalos regulares

mejantes a las lluvias que amaba

uando hacía tan buen tiempo

a ira de Dios» es el nombre de un cabaret al que entré ayer tá escrito sobre la portada blanca con letras más pálidas

ro las mujeres-marineros que se deslizan detrás de los cristales n demasiado hermosas para tener miedo

quí nunca el cuerpo siempre el asesinato sin pruebas unca el cielo siempre el silencio unca la libertad sino por la libertad

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EN EL CAMINO QUE SUBE Y BAJA

me dónde se detendrá la llama

xiste una filiación de las llamas

ta apenas si dobla la punta del papel esconde en las flores y nada le alimenta

ro se ve en los ojos y ya no se sabe qué se ve en los ojos esto que os ven

na estatua está arrodillada sobre el mar pero no es el mar

os faros se yerguen ahora en la ciudad

arren el camino de maravillosos bloques de hielo y de carne ue precipitan en la arena sus innumerables carruajes polvo adormece a las mujeres con vestidos de reinas la llama corre siempre

una frase de blonda en el cuello de un señor joven

el imperceptible sonido de una campana de paja en casa de un poeta o de

otro holgazán cualquiera

el hemisferio boreal entero

on sus lámparas suspendidas sus péndulos posados lo que sube del precipicio a la hora de la cita

os corazones son los remos ágiles de este océano perdido

uando los signos dan vuelta al borde de los caminos con un seco ruido ue se asemeja a ese especial crujido de los pasos de los sacerdotes o hay más actriz de gira en los vagones blanco y oro

ue la cabeza en la portezuela exactamente unos pensamientos de agua muy grandes que cubren los charcos

o se espera que la llama le confiera el olvido definitivo de su papel

s borrosas etiquetas de las botellas verdes hablan todavía de castillos ro esos castillos están desiertos con la excepción de una cabellera viva háteau-Ausone

a cabellera que no se retrasa en deshacerse

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ota en el aire medusa Es la llama

a vueltas ahora alrededor de una cruz

esconfiad profanaría vuestra tumba

ajo tierra la medusa aún se halla en su casa

la llama de alas de palomas sólo escolta a los viajeros en peligro ace falsa compañía a los amantes en cuanto son dos para estar solos

Dónde va veo romperse los espejos de Venecia en las proximidades de Venecia

o abrirse ventanas separadas de toda clase de muros sobre una cantera lí los obreros desnudos forman el bronce más claro

n unos tiranos demasiado blandos como para que contra ellos se subleven las piedras

evan brazaletes en sus pies que están hechos de esas piedras

os perfumes gravitan a su alrededor estrella de la mirra tierra del heno onocen los países lluviosos revelados por las perlas

n collar de perlas hace por un momento que parezca gris la llama

ro en seguida una corona de llamas se incorpora a las perlas inmortales nacimiento de un bosque que debe salvar de la destrucción la esencia única de las plantas

enden parte de un hombre y desde lo alto de la rampa de una escalera de helecho

umerosas mujeres apiñadas en los últimos escalones bren y cierran los ojos como muñecas

hombre que ya no soy fustiga entonces a la última bestia blanca ue se desvanece entre la bruma de la mañana hará su voluntad

n la primera cuna de follaje la llama cae como un juguete ajo sus ojos se arroja la red de las raíces

n cubierto de plata sobre una tela de araña ro la llama no sabría recobrar el aliento aldita la llama que recobrara el aliento enso en una llama bárbara

omo la que al pasar dentro de un restaurante nocturno quema los abanicos en las manos de las mujeres

omo la que camina a todas horas sobre mis huellas brilla a la caída de las hojas en cada hoja que cae ama de agua guíame hasta el mar de fuego

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LAS ACTITUDES ESPECTRALES

o le concedo ninguna importancia a la vida

o clavo la menor mariposa de vida a la importancia o le importo a la vida

ro los ramos de la sal los ramos blancos s burbujas de sombra las anémonas de mar

escienden y respiran dentro de mi pensamiento rgen unas lágrimas que yo no vierto

nos pasos que no doy que son dobles pasos

de los que se acuerda la arena cuando sube la marea os barrotes están en el interior de la jaula

los pájaros llegan desde muy alto para cantar ante esos barrotes n pasaje subterráneo une todos los perfumes n día penetró por él una mujer

ro esa mujer se volvió tan brillante que no pude verla on estos ojos que me han visto a mí mismo arder nía ya la edad que tengo

velaba por mí por mi pensamiento lo mismo que un guarda nocturno en

una inmensa fábrica

uarda único

glorieta encantaba siempre a los mismos tranvías

s figuras de yeso no habían perdido nada de su expresión ordían el higo de la sonrisa

onozco una pañería en una ciudad desaparecida

me gustara aparecer ante vosotros vestido con tal ropaje eeríais que estaba próximo vuestro fin el mío

al fin las fuentes comprenderían que no es preciso decir Fuente los lobos se les atrae con espejos de nieve seo una barca apartada de todos los climas

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y arrastrado por un témpano de hielo con dientes de llamas lo y saco leña de ese árbol que siempre será verde

n músico cae en el lazo de las cuerdas de su instrumento Pabellón Negro del tiempo de ninguna historia infantil borda a un navío que no es más que su propio fantasma xiste acaso una guardia en esa espada

ro en esa guardia existe también un duelo

n el curso del cual los dos adversarios se desarman muerto es el menos ofendido porvenir jamás existe

s cortinas que nunca fueron levantadas

otan en las ventanas de las casas que se construirán os lechos formados por todos los lirios deslizan bajo las lámparas de rocío

egará una noche

s pepitas de luz se inmovilizan bajo el musgo azul

s manos que hacen y deshacen los nudos del amor y del aire onservan toda su transparencia para los que ven n las palmas en las manos

s coronas en los ojos

ro el brasero de coronas y de palmas

enciende sólo se enciende apenas en lo más profundo del bosque lí donde los ciervos contemplan al inclinar la cabeza los años lo se oye todavía un tenue latido

e donde proceden mil rumores más leves o más sordos

ese latido se perpetúa

ay vestidos que vibran

unísono con la vibración de ese latido

ro cuando quiero ver el rostro de aquellos que los llevan na espesa niebla se eleva de la tierra

pie de los campanarios tras los más elegantes viveros de vida y de riqueza n las gargantas que se oscurecen entre dos montañas bre el mar a la hora en que el sol enfría

os seres que me hacen señas están separados por estrellas

sin embargo el coche lanzado al galope tendido Se lleva hasta mi última vacilación

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ue me espera allá en la ciudad donde las estatuas de bronce y de piedra cambiaron de lugar con las estatuas de cera anianos banianos

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HOTEL DE LAS CENTELLAS

mariposa filosófica

posa en la estrella rosa

forma así una ventana del infierno

hombre enmascarado está siempre de pie ante la mujer desnuda

uyos cabellos resbalan lo mismo que de mañana la luz de un farol que han olvidado apagar

os sabios muebles preparan la pieza que hace juegos de manos on sus rosetones

s rayos de sol circulares

s moliendas de vidrio

n cuyo interior azulea un cielo con precisión n memoria del pecho inimitable

hora la nube de un jardín pasa por encima de la cabeza del hombre que acaba de sentarse

rte por la mitad a la mujer de busto mágico y ojos de Parma la hora en que el oso boreal con gesto de gran inteligencia estira y da cuenta de un día

otro lado la lluvia se encabrita sobre los bulevares de una gran ciudad lluvia entre la niebla con regueros de sol sobre las flores rojas lluvia y el diávolo de los viejos tiempos

s piernas bajo la nube frutal rodean el invernadero

lo se percibe el pulso de una mano muy blanca representado por dos minúsculas alas

balancín de la ausencia oscila entre las cuatro paredes endiendo las cabezas

e donde se escapan bandadas de reyes que en seguida se hacen la guerra

asta que el eclipse oriental

rquesa en el fondo de las tazas

escubre el lecho equilateral de sábanas color de esas flores llamadas bola de nieve

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os veladores deliciosos las cortinas rasgadas

alcance de un librito con estas palabras estampadas No hay mañana

uyo autor lleva un nombre extraño

n la oscura señalización terrestre

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EL VERBO SER

Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene alas, no se sienta necesariamente a una mesa quitada en una terraza, de noche, a la orilla del mar. La desesperación es y no es el retorno de una serie de pequeños hechos como semillas que al caer la noche dejan un surco por otro. No es el musgo sobre una piedra o el vaso de beber. Es un barco plagado de nieve, si queréis, como los pájaros que mueren y su sangre no tiene el más mínimo espesor. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Una forma muy pequeña, delimitada por joyas de pelo. Es la desesperación. Un collar de perlas para el que no se sabría encontrar broche y cuya existencia no pende siquiera de un hilo, eso es la desesperación. Del resto no hablemos. Acabaríamos por desesperarnos si comenzáramos. Yo desespero del tragaluz hacia las cuatro, desespero del abanico hacia las doce, desespero del cigarrillo de los condenados. Conozco la desesperación a grandes rasgos. La desesperación no tiene corazón, la mano permanece siempre ante la desesperación jadeando, ante la desesperación que los espejos jamás nos dicen si ha muerto. Vivo de esa desesperación que me encanta. Me gusta esa mosca azul que vuela por el cielo a la hora en que las estrellas canturrean. Conozco a grandes rasgos la desesperación de los largos y frágiles asombros, la desesperación de la soberbia, la desesperación de la ira. Me levanto todos los días como todo el mundo y extiendo los brazos sobre un papel de flores, no me acuerdo de nada, y siempre descubro con desesperación los bellos árboles desarraigados de la noche. El aire de la habitación es bello como unas baquetas de tambor. Forma un tiempo de tiempo. Conozco la desesperación a grandes rasgos. Es como el viento que me ayuda. ¡Se tendrá idea de semejante desesperación! ¡Fuego! Ah, vendrán otra vez… ¡Socorro! Helos ahí cayendo por la escalera… Y los anuncios de periódico, los letreros luminosos a lo largo del canal. A grandes rasgos la desesperación carece de importancia. Es un incordio de estrellas que de

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nuevo va a formar un día de menos, es un incordio de días de menos que de nuevo va a formar mi vida.

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LOS ESCRITOS VUELAN

satén de las páginas que se hojean en los libros modela una mujer tan hermosa

ue cuando no se lee se contempla a esa mujer con tristeza

n atreverse a hablarle sin atreverse a decirle que es tan hermosa ue lo que se va a saber no tiene precio

ta mujer pasa imperceptiblemente entre un rumor de flores veces se vuelve en medio de las estaciones impresas

ra preguntar la hora o mejor aún simula contemplar unas joyas bien de frente

omo no hacen las criaturas reales

el mundo se muere una ruptura se produce en los anillos de aire n desgarro en el lugar del corazón

os diarios de la mañana traen cantantes cuya voz tiene el color de la arena en las riberas tiernas y peligrosas

a veces los de la tarde dan paso a muchachas que conducen animales encadenados

ro lo más bello está en el intervalo de ciertas letras

onde unas manos más blancas que el cuerno de las estrellas a mediodía quean un nido de blancas golondrinas ra que llueva siempre

n bajo tan bajo que las alas no puedan ya mezclarse

nas manos por donde se sube hasta unos brazos tan leves que el vapor de los prados en sus graciosas volutas por encima de los estanques es su imperfecto espejo

nos brazos que no se articulan más que con el peligro excepcional de un cuerpo hecho para el amor

uyo vientre llama a los suspiros desprendidos de los matorrales llenos de velos

que sólo tienen de terrestre la inmensa verdad helada de los trineos de miradas sobre la extensión toda blanca

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e lo que no volveré a ver más

causa de una venda maravillosa

ue es la mía en el juego de la gallina ciega de las heridas

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EL BOSQUE EN EL HACHA

Acaban de morir pero yo estoy vivo y sin embargo ya no tengo alma. No tengo más que un cuerpo transparente en cuyo interior unas palomas transparentes se arrojan sobre un puñal transparente sostenido por una mano transparente. Veo el esfuerzo en toda su belleza, el esfuerzo real que no se cifra en nada, poco antes de la aparición de la última estrella. El cuerpo que habito y a destajo detesta el alma que tenía y que flota a lo lejos. Es la hora de terminar con esta famosa dualidad que tanto se me ha reprochado. Acabado el tiempo en que unos ojos sin luz y sin anillos extraen la inquietud en los charcos del color. No existe ya ni el rojo ni el azul. El rojoazul unánime se difumina lo mismo que un petirrojo entre los setos de la inatención. Acaban de morir —ni tú, ni yo, ni ellos exactamente, sino todos, salvo yo que sobrevivo de muchas maneras: tengo aún frío, por ejemplo. Basta. ¡Fuego! ¡Fuego! ¡O piedras para que yo las parta, o pájaros para que los persiga, o corsés para que yo los ciña al talle de las mujeres muertas, y resuciten, y me amen, con sus cabellos cansados, sus miradas deshechas! ¡Fuego para que uno no se muera por unas guindas en aguardiente, fuego para que el sombrero de paja de Italia no sea sólo una obra de teatro! ¡Aló, el césped! ¡Aló, la lluvia! Soy el hálito irreal de este jardín. La negra corona que se posa en mi cabeza es un graznido de cuervo emigrante pues hasta ahora sólo había enterrados vivos, en muy pequeño número por otra parte, y he aquí que yo soy el primer muerto aéreo. Pero tengo un cuerpo así para no descomponerme, para forzar a los reptiles a que me admiren. Unas manos sangrantes, unos ojos de muérdago, una boca de hoja seca y cristal (las hojas secas se mueven bajo el cristal; no son tan rojas como se cree, cuando la indiferencia expone sus voraces métodos), unas manos para cogerte, minúsculo tomillo de mis sueños, romero de mi extrema palidez. Tampoco tengo ya sombra. Ah mi sombra, mi querida sombra. Es preciso que escriba una larga carta a la sombra que he perdido. Comenzaré por Mi querida sombra. Sombra, querida mía. Tú ves. Ya no hay sol. Sólo hay un

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trópico entre los dos. Sólo hay un hombre entre mil. Sólo hay una mujer en la ausencia de pensamiento que caracteriza de negro puro esta maldita época. Y esa mujer sostiene un ramo de siemprevivas con la forma de mi sangre.

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TODAS LAS ESCOLARES JUNTAS

menudo dices marcando la tierra con el tacón igual que despunta en un matorral la eglantina

lvestre que parece estar hecha de rocío

ces Todo el mar y todo el cielo por una sola

ctoria infantil en el país de la danza o mejor por un solo brazo en el pasillo de un tren

ue va al diablo con los disparos de fusil en un puente o mejor davía por una sola huraña palabra omo la que debe decir mientras os mira

n hombre ensangrentado cuyo nombre se aleja de árbol en árbol ue no hace más que salir y entrar entre cien pájaros de nieve onde por consiguiente está bien

ro cuando dices eso todo el mar y todo el cielo

dispersan como una bandada de muchacha en el patio de un severo internado

espués de un dictado en el que El corazón me lo dijo escribía tal vez El corazón mendiga

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NUDO DE ESPEJOS

s bellas ventanas abiertas y cerradas

spendidas de los labios del día

s bellas ventanas en camisa

s bellas ventanas de cabellos de fuego en la noche negra s bellas ventanas de gritos de alarma y de besos

ncima de mí debajo de mí detrás de mí están menos que en mí n donde sólo forman un único cristal azul como los trigos

n diamante divisible en tantos diamantes como se necesitarían para bañar a todos los bengalies

las estaciones que no son cuatro sino quince o dieciséis

n mí entre las cuales está aquella en donde el metal florece quella cuya sonrisa es tenue como un encaje

quella cuyo rocío al atardecer une las mujeres y las piedras

s estaciones luminosas como el interior de una manzana de la que se hubiera desprendido un trozo

como un barrio excéntrico habitado por seres que están en combinación con el viento

como el viento del espíritu que de noche hierra de pájaros sin límites a los

caballos con ollares de álgebra

como la formula

Tintura de pasionaria { aa 50 cent. cúbicos

Tintura de majuelo

Tintura de muérdago 5 cent. cúbicos

Tintura de escila 3 cent. cúbicos

que combate el ruido del galope

s estaciones rehacen malla a malla su red que resplandece con el agua viva de mis ojos

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en esa red todo lo que he visto es la espiral de una fabulosa caracola

ue me recuerda la ejecución en recinto cerrado del emperador Maximiliano todo lo que he amado es la rama más alta del árbol de coral que será fulminado

la estilográfica del reloj de sol a las doce en punto de la noche

o que conozco bien lo que conozco tan poco que préstame tus garras viejo delirio

ra alzarme con mi corazón a lo largo de la catarata

os aeronautas hablan de la eflorescencia del aire en invierno

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UN HOMBRE Y UNA MUJER ABSOLUTAMENTE BLANCOS

n el fondo de la sombrilla veo a las maravillosas prostitutas

on su vestido un poco ajado junto al farol color de los bosques pasean con un gran pedazo de papel mural

omo no se puede contemplar sin que se oprima el corazón los viejos pisos de una casa en demolición

una concha de mármol blanco desprendida de una chimenea una red de esas cadenas que detrás de ellas se enredan

gran instinto de la combustión se apodera de las calles donde ellas permanecen

omo flores asadas

os ojos levantando a lo lejos un viento de piedra los espejos

ientras se abisman inmóviles en el centro del torbellino

ada iguala para mí el sentido de su pensamiento desaplicado

frescura del arroyo en el que sus botines mojan la sombra de su pico realidad de esos puñados de heno cortado en donde desaparecen o sus senos que ponen una punta de sol en la noche profunda

onde el tiempo de inclinarse y erguirse es la única medida exacta de la vida o sus senos que son estrellas sobre olas

s senos en los que llora para siempre la invisible leche azul

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CARTERO CABALLO

osotros los pájaros que siempre hechizas desde lo alto de esas azoteas

que todas las noches formamos sólo una rama florida con tus hombros en los brazos de tu predilecta carretilla

ue nos desprendemos de tu muñeca más veloces que centellas

mos los suspiros de la estatua de cristal que se alza sobre el codo cuando el hombre duerme

unas brechas brillantes se abren en su lecho

echas a través de las cuales se puede percibir a unos ciervos con cuernos de coral en medio de un calvero

a unas mujeres desnudas en el fondo de una mina

ú recuerdas que te levantabas mientras descendías del tren

n mirar siquiera la locomotora presa de las inmensas raíces barométricas ue se compadece en la selva virgen de todas sus calderas maltratadas s chimeneas humeando jacintos e impulsada por serpientes azules

precedíamos entonces nosotros las plantas sujetas a metamorfosis

ue todas las noches emitimos señales que el hombre puede sorprender

ientras su casa se desploma y se sorprende ante los singulares empalmes

uscando su lecho con el corredor y la escalera

escalera se ramifica indefinidamente

onduce a una puerta de almiar que se extiende de súbito en una plaza pública

echa de dorsos de cisnes un ala abierta por barandilla ra sobre sí misma como si fuera a morderse

ro no se contenta con abrir como cajones todos sus peldaños ante nuestros pasos

ajones de pan cajones de vino cajones de jabón cajones de espejos cajones de escaleras

ajones de carne con la empuñadura de cabellos

esa hora en que millares de patos de Vaucanson se alisan las plumas n volverte cogías el palustre con el que se hacen los senos

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sonreíamos nos enlazabas por la cintura adquiríamos las actitudes de tu placer

móviles para siempre bajo nuestros párpados como a la mujer le gusta ver al hombre

espués de haber hecho el amor

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TELÓN TELÓN

os vagabundos teatros de las estaciones habían representado mi vida ajo mis silbidos

proscenio había sido preparado como un calabozo desde el que podía silbar

on las manos en los barrotes veía sobre un fondo de oscuro verdor la heroína desnuda hasta la cintura

ue se suicidaba al comienzo del primer acto obra proseguía inexplicablemente en la lucerna ientras el escenario se cubría poco a poco de niebla yo gritaba de vez en cuando

ompía el cántaro que me habían dado y del cual se escapaban unas mariposas

ue ascendían locamente hacia la lucerna

ajo pretexto de intermedio de ballet que tenían que concederme todavía por mis pensamientos

o intentaba entonces abrirme la muñeca con los trozos de tierra oscura ro se trataba de países en los que me había perdido

e era imposible encontrar el hilo de esos viajes taba separado de todo por el pan del sol

n personaje circulaba por la sala el único personaje ágil ue se había hecho una máscara con mis rasgos diosamente tomaba partido por la ingenua y por el traidor

ruido que se había ordenado corría como mayo junio julio agosto e pronto la caverna se hizo más profunda

r los interminables pasillos unos ramos mantenidos a la altura de la mano gaban solos apenas si me atrevía a entreabrir mi puerta

me había concedido a la vez demasiado libertad bertad de huir en el trineo de mi lecho

bertad de hacer revivir a los seres que me faltan

s sillas de aluminio se cerraban alrededor de un quiosco de espejos

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bre el que se levantaba un telón de rocío con franjas de sangre que se había vuelto verde

bertad de perseguir ante mí a las apariencias reales

sótano era maravilloso sobre un muro blanco punteada de fuego aparecía mi silueta con el corazón atravesado por una bala

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LA ESFINGE VERTEBRAL

hermosa sombra paciente y curva da la vuelta a las baldosas s ventanas venecianas se abren y se cierran sobre la plaza r donde van en libertad unos animales seguidos de fuego

os húmedos faroles murmuran encuadrados por una nube de ojos azules ue cubren el paisaje que remonta la ciudad

ta mañana proa del sol del mismo modo que tú te sumerges en los soberbios cantos exhalados a la manera antigua tras las cortinas por las espías desnudas

ientras los yaros gigantes giran alrededor de su cintura

el maniquí sangrante salta sobre sus tres pies en el desván

ene dicen ellas arqueando su cuello en el cual el salto de las trenzas libera unos glaciares apenas rosados

ue se rompen bajo el peso de un rayo de luz que cae de las persianas arrancadas

ene es el lobo de dientes de cristal

que se come a la hora en las cajitas redondas

que sopla los perfumes demasiado penetrantes de las hierbas que ahúma las pequeñas hogueras al atardecer entre los nabos

itan las columnas de los grandes apartamentos de mármol y de vetiver itan están presas de los movimientos de vaivén que hasta entonces sólo animaban ciertas piezas colosales de las fábricas

s mujeres inmóviles en las placas giratorias van a mirar

de día a la izquierda pero completamente de noche a la derecha

ay todavía ramas llenas de pájaros que pasan de todas las maneras

oscureciendo el hueco de la vidriera

jaros blancos que ponen huevos negros

onde están los pájaros que reemplazan ahora a las estrellas bordadas con dos filas de perlas

na cabeza de pez muy larga aún no es él

e la cabeza de pez nacen unas muchachas que agitan un cedazo

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del cedazo unos corazones hechos de lágrimas batávicas ene es el lobo de dientes de cristal

que volaba altísimo sobre las tierras baldías que reaparece por encima de las casas

on plantas afiladas vueltas hacia sus ojos

e un verde que desafiaría a una botella de musgo tirada en la nieve s garras de jade en las cuales se contempla mientras vuela pelo del color de las centellas

él quien ruge en las fraguas durante el crepúsculo y en las lencerías abandonadas

visible se le puede tocar avanza con su balancín sobre el hilo tendido de golondrinas

s espías se asoman a las ventanas

e su lado de sombra de su lado de luz

bobina del día es extraída a golpecitos desde el paraíso de arena os pedales de la noche se mueven sin interrupción

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VIGILANCIA

n París la torre de Saint-Jacques vacilante asemeja a un girasol

gunas veces viene a chocar de frente el Sena y su sombra resbala imperceptiblemente entre los remolcadores

n ese momento sobre la punta de los pies en mi sueño e dirijo hacia la habitación donde esto tendido le prendo fuego

ra que nada subsista de ese consentimiento que me arrancaron

os muebles hacen entonces sitio a los animales de igual tamaño que se miran fraternalmente

ones en cuyas melenas acaban de consumirse las sillas

burones cuyo vientre blanco se incorpora al último estremecimiento de las sábanas

la hora del amor y de los párpados azules

o me veo arder también veo este escondrijo solemne de naderías ue fue mi cuerpo

xplorado por los picos pacientes de los ibis del fuego uando todo termina yo entro invisible en el arca

n preocuparme de los caminantes que van por la vida haciendo sonar muy

lejos sus torpes pasos

o las aristas del sol

través del espino de la lluvia

go desgarrarse la ropa humana como una enorme hoja

ajo la uña de la ausencia y de la presencia que están confabuladas

dos los oficios se marchitan no queda de ellos más que un encaje perfumado

na concha de encaje que tiene la forma perfecta de un seno o sólo toco el corazón de las cosas poseo el hilo

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SIN CONOCIMIENTO

o hemos olvidado

singular tentativa de rapto

ya una estrella sin embargo todavía hay mucha claridad e esta muchacha de catorce años uatro más que dedos

ue entraba en el ascensor

o sus senos como si estuviera desnuda diría unos pañuelos secándose en un rosal apartamento de sus padres

padre una estaca sólidamente hundida en la sombra la madre una bonita pirámide de pantalla

partamento situado en el cuarto piso de una casa de la calle Saint-Martin o lejos de la puerta custodiada por dos salamandras gigantes

ajo la cual yo mismo permanezco varias horas todos los días té en París o no

bella Euforbia le llamamos a la muchacha Euforbia

inquieta por la parada del ascensor entre el segundo y el tercer piso

las seis de la tarde cuando el barrio Saint-Martin comienza a triturar la tiza del llantén de la vidriera

uedar así prendida como una agujita a una chaqueta mejicana o tiene nada en particular de divertido

descansillo del segundo a algunos pies por debajo de Euforbia acarrea unas claras tablas la anguila de una barandilla y algunas bonitas plantas oscuras muy largas

ue se asemejan a un traje de hombre

muchacha sorprendida en plena ascensión se compara a un diávolo de plumas

ene los ojos más verdes que de ordinario no es el verde angelical

ro esos ojos se sumergen se incendian en otros ojos sobre los cuales se desliza una llama de boro

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r debajo de las pantorrillas de Euforbia relucen un poco al bies dos pájaros sombríos que deben ser más cálidos y suaves que todos los demás

os ojos de boro se fijan en ellos un instante después la resplandeciente

mirada se esparce por el vestido

uy fino que es de París

o es suficiente para que estos dos seres se comprendan

o mismo que en una cabaña en tiempo lluvioso bajo los trópicos el enervamiento hace maravillas

os insectos de minúsculo tamaño despliegan verdaderos estandartes que arrastran por todos los rincones

na puerta se desliza sobre sí misma con el ruido de una sombrilla que se cierra

niño está en los brazos del hombre siente estremecerse su carne por encima de las pantorrillas bajo el vestido que se alza un poco como un fucsia

n la escalera mal iluminada unas sombras crecen en la pared de falso mármol carne

mbras de caballos lanzados a rienda suelta entre la tempestad

mbras de matorrales que corren a su vez son ampliamente adelantadas sobre todo sombras de bailarines siempre la misma pareja sobre un disco giratorio rodeado de sábanas

e instante hace que descarrile el tren redondo de los péndulos

calle echa chispas Euforbia sonríe burlonamente entre el temor y el placer o su corazón en ese minuto está distraído talando es el primer brote que salta de un castaño rosa

na palabra y todo está salvado

na palabra y todo está perdido

o desconocido allí la tentación como en ninguna otra parte bajo ese cielo de viruta de hierro

ro también el miedo bajo esa bóveda enloquecedora de pasos que van y vienen

ra hacer un montón de yeso de esa casa que está muy lejos

n montón de yeso en un refugio al cual se comenzaría por amar miedo a olvidar sus dedos en un libro para no tocarlo

cerrar sus ojos en la estela del primero que llegue para locamente huirle ué segundo

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conoce el resto

mm el disparo de revolver la sangre que salta rápidamente los verdes escalones

o tan de prisa como el hombre

filiación 1 m. 65 la portera no se atrevió a detener a ese visitante inhabitual aunque educado

taba además muy bien de su persona o se separa un cigarrillo encendido

ás dulces que el dolor de amar y ser amado

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ÚLTIMA RECOGIDA

carta que espero viaja de incógnito en un sobre ecubierto por su sello y encima sello está matado por el zodíaco

uesta mucho trabajo descifrar mi nombre entre sus dentículos uando me llegue el sol estará ya frío

uedarán unos escombros sobre la plaza Blanche ntre los que se distinguirá mi ánimo mejante a una cabria de ardilla

o abriré con un golpe de remo

me pondré a leer

o no podrá evitar que se provoque una reunión ro no me detendré

s palabras nunca oídas alcanzarán la alta mar

rán de paja inflamada y lucirán dentro de una caja de amianto spendida del árbol de las adivinanzas

carta que espero tendrá el color de los veleros extinguidos ro entre las noticias que me traigan sus formas de rocío lveré a encontrar todo lo que he perdido s luces que mecen las cosas irreales

os animales cuyas metamorfosis me han dado la razón

s piedras que creía arrojadas para despistarme a mí mismo ue sea de pequeñas dimensiones la carta que espero empre que no se pierda entre los granos de veneno

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UNA RAMA DE ORTIGA ENTRA POR LA VENTANA

mujer con cuerpo de papel pintado

mancha roja de las chimeneas

uya memoria está formada por una multitud de pequeños abrevaderos ra los navíos lejanos

que ríe como un poco de brasa que se hubiera incrustado en la nieve que se ve crecer y disminuir de noche sobre unos pasos de acordeón coraza de las hierbas la empuñadura de la puerta de los puñales que desciende de las lentejuelas de la esfinge que pone ruedecillas al sillón del Danubio

quella para quien el espacio y el tiempo se desgarran de noche cuando el sereno de su mirada vacila como un elfo jaro frágil

ue la naturaleza coloca sobre los hilos telegráficos de los trances que zozobra en el gran lago de números de su canto

la es el doble corazón de la muralla perdida la que se arrancan las langostas de la sangre

ue arrastran mi apariencia de espejo mis manos de falla is ojos de orugas mis cabellos de largas ballenas negras e ballenas selladas con una cera negra y resplandeciente

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EL GRAN SOCORRO ASESINO

estatua de Lautréamont

on pedestal de sellos de quinina

n campo raso

autor de las Poesías está acostado boca abajo cerca de él vela el helodermo sospechoso

oreja izquierda aplicada al suelo es una caja de cristal

cupada por un relámpago el artista no olvidó hacer figurar encima de él balón azul cielo en forma de cabeza de turco

cisne de Montevideo cuyas alas están desplegadas y dispuestas a aletear siempre

uando se trata de atraer a los demás cisnes del horizonte bre sobre el falso universo dos ojos de color diferente

no de sulfato de hierro sobre el emparrado de las pestañas el otro de barro adiamantado

el gran hexágono en cuyo embudo pronto se crisparán las máquinas ue el hombre se encarniza en cubrir de vendajes

eaviva con su bujía de radio los fondos del crisol humano sexo de pluma el cerebro de papel untado de aceite

eside las ceremonias dos veces nocturnas que tienen por finalidad dejando aparte el fuego intercambiar los corazones del hombre y el pájaro o tengo acceso a él en calidad de convulsionario

s mujeres encantadoras que me introducen en el vagón capitoné de rosas onde tengo reservada una hamaca que cuidaron hacerme con sus cabelleras ra toda la eternidad

e recomiendan antes de partir que no coja frío con la lectura del periódico rece ser que la estatua junto a la cual la grama de mis terminaciones nerviosas

ega a su destino se afina cada noche como un piano

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VIOLETA NOZIÈRES

(1933)

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das las cortinas del mundo corridas sobre tus ojos n vano

elante de su cristal hasta el agotamiento

tirarán el arco maldito de la ascendencia y la descendencia

úno te pareces a nadie vivo ni muerto itológica hasta la punta de las uñas

prisión es la boya a la que se intentan agarrar en su sueño dos vuelven ella los abrasa

omo se remonta al origen de un perfume en la calle viden a escondidas tu itinerario

bella alumna del liceo Fénelon que amaestraba murciélagos en su pupitre nevadilla de la pizarra

canza la morada familiar donde se abre na ventana moral en la noche

os padres una vez más se santiguan por su hija

an puesto el cubierto sobre la mesa de operaciones buen hombre es negro para mayor verosimilitud ecánico se dice de trenes presidenciales

n un país de miseria donde el jefe supremo del Estado uando no viaja a pie por miedo a las bicicletas

lo tiene prisa en tirar de la señal de alarma para ir a retozar en camisa sobre el talud

excelente mujer ha leído a Corneille en el libro escolar de su hija ujer francesa lo ha comprendido

o mismo que su apartamento comprende un singular cuarto de desahogo onde brilla misteriosamente una prenda íntima

o es de las que se guardan riéndose veinte francos en la media billete de mil cosido en el dobladillo de su falda asegura una rigidez precadavérica

os vecinos están contentos

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n todas las partes de la tierra

ontentos de ser vecinos

historia dirá

ue el señor Nozières era un hombre previsor

o sólo porque había ahorrado ciento sesenta y cinco mil francos

no porque había elegido para su hija un nombre en cuya primera parte se puede discernir psicoanalíticamente su programa

biblioteca de cabecera quiero decir la mesilla de noche o tiene después de eso más que un valor de ilustración

i padre olvida algunas veces que soy su hija El perdido

la vez teme y sueña traicionarse

labras encubiertas como una agonía sobre el musgo

que dice haberlas oído de tu boca desafía a todo lo que vale la pena ser desafiado

ta especie de ánimo es ahora lo único

ue nos compensa de un montón de rastrojo cerca de un cenador de capuchinas

ue ya no existe

enador bello como un cráter

ro qué auxilio

ro hombre a quien tú dabas parte de tu angustia

n un lecho un hombre que te había pedido el favor don siempre incomparable de la juventud ecibió tu confidencia entre tus caricias

a necesario que fuera desconocido ese pasajero

acia ti sólo supo hacer volar una bofetada en medio de la blanca noche

o que abandonabas

lo podías perderlo en brazos del azar

ue hace tan fluctuantes los fines de siesta de París en torno a las mujeres de

ojos de cristal enloquecido

ntregadas al gran deseo anónimo

cual forma maravillosamente únicamente Silenciosamente eco ra nosotros el nombre que tu padre te dio y te arrebató

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esbalamos allí donde se posó tu alto tacón de azúcar

igual que tengan o no la apariencia de no estar conformes nte tu sexo alado como una flor de las Catacumbas

ejos estudiantes periodistas podridos falsos revolucionarios curas jueces bogados vacilantes

ben muy bien que toda jerarquía termina ahí

n embargo un muchacho te esperaba enigmáticamente en una terraza de café

e muchacho que en el Barrio Latino vendía al parecer entretanto La Acción francesa

eja de ser mi enemigo puesto que tú le amabas

ubierais podido vivir juntos aunque sea tan difícil vivir con su amor escribió al partir Malvada querida menos es bonito

asta para el mejor informado el dinero infantil no es más que la espuma de la ola

ucho tiempo después de la caballería y de la caballería de los perros oleta

encuentro no será poéticamente más que una mujer sola entre la inhallable espesura del Champs-de-Mars

ntada con las piernas en X sobre una silla amarilla

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EL AIRE DEL AGUA

(1934)

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undo en un beso

músico con baquetas de avellano cosidas en las mangas pacigua a un enjambre de jóvenes monos-leones ue descendieron con gran estrépito de la cornisa

do se vuelve opaco veo pasar la carroza de la noche rastrada por los ajolotes de zapatos azules

ue penetra resplandeciente por la violencia que conduce a la tumba vimentada de párpados con sus pestañas

ley del talión utiliza un pueblo de estrellas tú te matizas para mí de un negro rocío ientras los horribles bornes mentales hienden en el sentido de la longitud ando paso a unos penachos

ue miran al lago próximo

os barrotes del espectáculo están maravillosamente retorcidos n largo huso de aire atestigua sólo la huida del hombre e madrugada entre la ilustre alfalfa

hora

lo es lo que hacen sonar las piezas de oro de la bohemia n las aspas de coriaria

na amazona de pie sobre un caballo tordo anaranjado al galope esde lejos los brazos están siempre en extensión lateral rombo polvoriento del forro me recuerda tienda decorada de bisontes azules

r los indios de la almohada

uera el aire se prueba los guantes de muérdago bre un mostrador de agua pura undo en un beso limpio

ra mí las escamas

s escamas de la gran tortuga celeste con vientre de hidrófilo ue se debate cada noche en el amor

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on la gran tortuga negra la gigantesca escolopendra de raíces

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pez-telescopio rompe las piedras en el fondo de los libros el placer se desprende de esas piedras

o mismo que van a lomo de asno jovencísimas muchachas de otro tiempo stidas de acacia

tiempo es tan claro que tiemblo porque se acabe n golpe de viento en tus ojos y no te volveré a ver dos los arrecifes se han ido ya a la alta mar

os últimos faroles de paja retroceden ante los apagadores

los cuales unas mariposas blancas le forman una escafandra de buzo o se arriesgarán a la ciudad de grandes cardenchas

onde sopla un viento rubio como para descornar los tragaluces abito en el corazón de una de esas cardenchas

n donde tus cabellos son empuñaduras de puertas submarinas nsenadas cara coger tesoros

demos ir y venir por las habitaciones temblorosas n miedo a vagar por el bosque de surtidores rdernos en el inmenso espato de Islandia

carne regada por el vuelo de mil aves del paraíso una larga llama tendida en la nieve nieve de haberte encontrado

alfombra de cama de lobo blanco en la lontananza

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eño que te veo superpuesta indefinidamente a ti misma tás sentada sobre el alto taburete de coral

elante de tu espejo siempre en su cuarto creciente os dedos sobre el ala de agua del peine al mismo tiempo

egresas de un viaje te quedas la última en la gruta

esumante de relámpagos

o me reconoces

tás tendida en el lecho te despiertas o te duermes despiertas donde te dormiste o en cualquier otra parte tás desnuda todavía rebota la bala de saúco il balas de saúco murmuran sobre ti

n ligeras que en cada instante tú las ignoras

aliento tu sangre salvados de la loca juglaría del aire

raviesas la calle los coches que sobre ti se lanzan no son más que sombras

la misma

ña

esa en un fuelle de lentejuelas

ltas a la comba

astante tiempo para que aparezca en lo alto de la escalera invisible única mariposa verde que frecuenta las cimas de Asia

caricio todo lo que fue tuyo

n todo lo que debe serlo aún

go silbar melodiosamente

s brazos innumerables

rpiente única en todos los árboles

s brazos en cuyo centro gira el cristal de la rosa de los vientos i fuente viva de Sivas

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águila sexual exulta una vez más va a dorar la tierra ala descendente

ala ascendente agita imperceptiblemente los mangos de la menta picante el adorable desnudarse del agua

os días están contados tan claramente

ue el espejo ha hecho sitio a un entramado de frondas o veo del cielo más que una estrella

rededor de nosotros sólo existe la leche describiendo su elipse vertiginosa e donde la blanda intuición de párpados de ágata ojerosa

levanta a veces para clavar la punta de su sombrilla en el fango de la luz eléctrica

ntonces unas extensiones echan el ancla se despliegan por el fondo de mi mirada cerrada

ebergs que irradian los hábitos de los mundos venideros

acidos de una partícula de ti de una partícula desconocida y helada que emprende el vuelo

existencia es el ramo gigante que se escapa de mis brazos al atado abre los muros despliega las escaleras de las casas deshoja en los escaparates de las calles

on las noticias me voy continuamente con las noticias diario es ahora de cristal y si las cartas no llegan ya porque el tren ha sido comido

gran incisión de la esmeralda que dio origen al follaje

tá cicatrizada para siempre los aserraderos de nieve cegadora las canteras de carne zumban solas con el primer destello vertido en este destello

dquiero la huella de la vida y de la muerte n el aire líquido

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marqués de Sade ha vuelto a ganar al interior del volcán en erupción e donde había llegado

on sus bellas manos todavía con franjas s ojos de muchacha

esa razón a flor de sálvese-quien-pueda que no fue no para él

ro desde el salón fosforescente de lámparas de vísceras o ha dejado de lanzar las órdenes misteriosas

ue abren una brecha en la noche moral r esa brecha veo

s grandes sombras que crujen la vieja corteza minada ue se disuelve

ra permitirme amarte

omo el primer hombre amó a la primera mujer

on toda libertad

a libertad

r la cual el fuego mismo se hizo hombre

r la cual el marqués de Sade desafió a los siglos con sus grandes árboles

abstractos

cróbatas trágicos

garrados al hilo de la Virgen del deseo

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ngo ante mí el hada de la sal

uya túnica bordada de corderos

esciende hasta el mar

cuyo velo de caída en caída irisa la montaña entera illa al sol como una lucerna de agua viva

los pequeños alfareros de la noche se han servido de sus uñas sin luna ra completar el servicio de café de la belladona

tiempo se enreda milagrosamente tras sus zapatos de estrellas de nieve do a lo largo de un rastro que se pierde entre las caricias de dos armiños r más que los peligros retrospectivos puedan estar ricamente repartidos

os carbones mal apagados en el ciruelo de los vallados por la serpiente coral que puede pasar por un delgadísimo hilo de sangre coagulada fondo del hogar

tá siempre lo mismo de espléndidamente negro fondo del hogar en donde aprendía a ver

sobre el cual danza sin interrupción la hojuela de espalda de prímulas hojuela que hay que lanzar tan alto para dorarla

quella cuyo sabor perdido de nuevo encuentro n sus cabellos

hojuela mágica el sello aéreo

e nuestro amor

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n la hermosa media luz de 1934

aire era una espléndida rosa color de salmonete el bosque cuando yo me disponía a entrar omenzaba por un árbol con hojas de papel de fumar rque yo te esperaba

si tú te paseas conmigo

r donde sea

boca intencionadamente el tizón

e donde surge sin cesar la rueda azul difusa y rota que asciende ra palidecer en el rodal

das las ilusiones se apresuraban a mi encuentro

na ardilla vino a aplicar su blanco vientre sobre mi corazón o no sé cómo se mantenía

ro la tierra estaba llena de reflejos más profundos que los del agua omo si el metal hubiera por fin sacudido su cáscara

tú tendida sobre el horroroso mar de pedrería

rabas

esnuda

n un enorme sol de fuego artificial

o te veía descender lentamente de los radiolarios cluso las conchas del erizo yo estaba allí rdón yo no estaba ya allí

abía levantado la cabeza pues el vivo estuche de terciopelo blanco me había

abandonado

estaba triste

cielo entre las hojas resplandecía hosco y duro como una libélula a a cerrar los ojos

uando los dos tabiques del bosque que se habían bruscamente separados cayeron

omo las dos hojas centrales de un lirio inmenso e una flor capaz de contener toda la noche

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o estaba donde me ves

n el perfume llamado al vuelo

ntes de que volvieran como cada día a la vida inconstante ve tiempo de descansar mis labios n tus muslos de cristal

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os violáceos de la pequeña blanquísima babilónica ue engasta en el ombligo una piedra del mismo color uando se abre como una vidriera sobre un jardín nocturno mano de Jacqueline X

ué perniciosos sois en el fondo de esa mano os de antaño eternamente húmedos

or que podrías llamarte la reticencia del profeta sunto concluido del presente del pasado del futuro o canto la luz única de la conciencia

alegría de haberme inclinado sobre el enorme rosetón del glacial superior s infiltraciones maravillosas en las que un buen día se percibe que han hecho un cubilete con el suelo

alcance de los extraños incidentes aunque insignificantes a primera vista su don de apropiación final vertiginosa de mí mismo o canto vuestro horizonte fatal

vosotros que guiñáis imperceptiblemente en la mano de mi amor

ntre el telón de vida

el telón de corazón

os violáceos

Z

el alfabeto secreto de la total necesidad

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an a ser las cinco de la mañana

barca de vaho estiraba su cadena para hacer estallar los cristales fuera

na luciérnaga

vantaba a París lo mismo que una hoja a solo un grito tembloroso continuo

n grito surgido del hospicio de la Maternidad muy próxima

RMINADO FUNDIDOR LOCO

ro toda la alegría que pasaba en la exhalación de ese dolor e parece que había caído largo tiempo

nía aún la mano crispada sobre un puñado de hierba

de súbito ese magullamiento de flores y de agujas de hielo as cejas verdes ese balancín de estrella errante

e qué profundidades podía volver a subir la campana ermética

uya detención en ese descansillo no hubiera podido prever siquiera la víspera

campana en cuyas paredes

ndina

gitándose para elevarte el pedal del sagitario en punta de lanza abías grabado los signos infalibles e mi encantamiento

r medio de un puñal cuyo mango de coral se bifurca hasta el infinito

ra que tu sangre y la mía

an una sola

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s miembros van desplegando a tu alrededor unas sábanas verdes

el mundo exterior

echo de puntos

o funciona ya las praderas han desteñido los días los campanarios se reúnen el puzzle social

ntregó su última combinación

davía esta mañana esas sábanas fueron apartadas hicieron vela contigo de un lecho prismático

n el castillo revuelto del sauce de ojos de lama ra el cual con la cabeza abajo rtí en otro tiempo

banas almendra de mi vida

uando te vas el cobre de Venus

erva la hoja resbaladiza y sin bordes

gran ala líquida

agita entre el canto de las vidrieras

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siempre movimiento

ovimiento acompasado por la trituración de conchas de ostra y de estrellas pelirrojas

ntre el alboroto de las islas afortunadas enso en un viejísimo libro de viajes

n donde se cuenta que un marino abandonado en una de esas islas enamoró tan locamente de una indígena se había hecho tan locamente amar

ue llegaron a intercambiar sobre todas las cosas impresiones a veces muy sutiles

r medio de un lenguaje único de caricias

uando te veo siento en mí a ese hombre que olvidó con verdadero gusto la palabra

sonrío cuando un amigo me reprocha no sin razón o haber en general mostrado

nta desconfianza con respecto a esa obsesión poética habla incluso de esa falsa intuición tiránica ue sería la nostalgia por la edad de oro

ro los acontecimientos modernos no están forzosamente desprovistos de

todo sentido original y último

el encuentro

rdaderamente electivo como puede serlo del hombre y la mujer

úa quien descubro y siempre estás por descubrir para mí os primeros navegantes en busca menos de los países

ue de su propia causa

avegan eternamente en las voces de las sirenas te encuentro

on todo lo que comporta a distancia de fatal

ta precipitación uno hacia otro de dos sistemas considerados separadamente como subjetivos

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igina una serie de fenómenos muy reales

ue concurren a la formación de un mundo distinto

uya naturaleza nos haría avergonzar de lo que percibiríamos

falta

e éste

barbarie de las civilizaciones no puede nada o leí a continuación en L’Humanité ue en Oirotie

n una región donde todas las muchachas bonitas hace veinte años taba vendidas a los beys

haber adquirido ya la mujer el derecho de disponer de sí misma había podido ver

un muchacho llevarle a una muchacha un ramo de flores

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n tu lugar yo no me fiaría del caballero de paja a especie de Roger que libera a Angélica quí leitmotiv de las bocas de metro

spuestas en fila entre tus cabellos

una encantadora alucinación liliputiense ro el caballero de paja el caballero de paja lleva a la grupa y os arrojáis en la alta alameda

uyas primeras hojas perdidas untan de manteca los rosados trozos de pan del aire

doro esas hojas lo mismo

ue lo que hay en ti de supremamente independiente pálida balanza

ra contar violetas

sto lo que es preciso para que se transparente en los más tiernos pliegues de tu cuerpo

mensaje indescifrable capital

e una botella que ha contenido largo tiempo el mar las adoro cuando se reúnen como un gallo blanco rioso en la escalinata del castillo de la violencia

ntre la luz que se ha vuelto desgarradora en donde no se trata ya de vivir n el bosque encantado

onde el cazador apoya en su hombro un fusil con culata de faisán as hojas que son la moneda de Dánae

uando me es permitido acercarme hasta no verte más brazar en ti ese amarillo lugar devastado o más resplandeciente de tu mirada

onde los árboles vuelan

onde los edificios comienzan a ser sacudidos por una alegría de mala calidad

onde los juegos del circo prosiguen con un lujo desenfrenado en la calle brevivir

Página 97

n lo más remoto dos o tres siluetas se destacan

bre el reducido grupo se agita la bandera parlamentaria

Página 98

e dicen que allá lejos las playas son negras r la lava que llega del mar

se extienden al pie de un inmenso pico humeante de nieve ajo un segundo sol de canarios silvestres uál es ese país lejano

ue parece obtener toda su luz de tu vida embla muy real en la punta de tus pestañas ave a tu encarnación como una ropa inmaterial ecién salido de la maleta entreabierta de las edades tu espalda

rojando sus últimos resplandores sombríos entre tus piernas suelo del paraíso perdido

istal de tinieblas espejo de amor

más abajo hacia tus brazos que se abren testimonio de la primavera

RAS

inexistencia del mal

do el manzano en flor del mar

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empre es por primera vez

penas si te conozco de vista

ntras a tal hora de la noche en una casa oblicua por mi ventana asa imaginaria

n donde de un segundo a otro

n la intacta oscuridad

pero a que se produzca una vez más la desgarradura fascinante desgarradura única

e la fachada y de mi corazón

uanto más me aproximo a ti

n realidad

ás canta la llave en la puerta de la habitación desconocida n donde te me apareces sola

tás primero enteramente fundida en el resplandor ángulo fugitivo de una cortina

un campo de jazmines que he contemplado al alba en una carretera de los alrededores de Grasse

on sus recolectoras en diagonal

etrás el ala sombría cayendo de las plantas despobladas elante el cartabón de lo alucinante cortina invisible levantada

das las flores que vuelven en tropel

tás en las presas a esa hora demasiado larga nunca tan empañada como el sueño

omo si pudieras ser

misma en eso tan cerca que nunca te encontrara acaso mulas no saber que te observo

aravillosamente no estoy ya seguro de que lo sepas ociosidad me llena los ojos de lágrimas

na nube de interpretaciones rodea cada uno de tus gestos una caza con liga

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ay unos rocking-chairs en un puente hay unas ramas que se arriesgan a lastimarle en el bosque

ay en un escaparate de la calle Notre-Dame-de-Lorette os bellas piernas cruzadas presas de unas largas medias ue se extienden hasta el centro de un gran trébol blanco ay una escalera de seda desplegada sobre la hiedra ay

r qué inclinarme sobre el abismo

e la fusión sin la esperanza de tu presencia y de tu ausencia

e encontrado el secreto

e amarte

empre por primera vez

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1935-1940

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MUNDO

n el salón de madame des Ricochets

os espejos son semillas de rocío prensadas consola está hecha de un brazo entre yedra la alfombra muere lo mismo que las olas n el salón de madame des Ricochets

té de luna se sirve en huevos de chotacabras s cortinas adulan el deshielo de las nieves

el piano de perspectiva perdida ensombrece en un bloque entre el nácar

n el salón de madame des Ricochets

mparas vulgares bajo hojas de álamo

quietan a la chimenea de escamas de armadillo uando madame des Ricochets llama

s puertas se rajan para dar paso a las criadas en columpios

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EL POZO ENCANTADO

uera el aire está para enfriarse

fuego se extingue bajo el azul escalfador de los bosques

naturaleza escupe en su cajita nocturna

pincel fluido comienza a hacer que brillen las aristas de los matorrales y de los navíos

ciudad de largas hebras de fulgores

be hasta perderse

lo largo de una rampa de canciones que gira en barrena por las calles desiertas

uando las rayuelas abandonadas se vuelven una tras otra al cielo

fondo del embudo

ntre los helechos pisoteados de la mirada ngo una cita con la dama del lago

que vendrá

omo si me hubiera dormido debajo de los fucsias

allí

n lugar de la suspension de los bajos en la casa de las nubes

n hueco de ascensor en cuyas paredes prorrumpe en copos ropa íntima de mujer

ada vez más verde

mí la flor del grisú

Judión humano el escualo blanco

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gran adivinanza sagrada

ejor que al borde del agua Ofelia en el ballet de las moscas de mayo

e aquí en el reflejo del hilo de plomo la que está en el secreto de los topos

o la suela de polvo de diamante veo el pavorreal blanco que despliega las plumas de su cola detrás de la pantalla de la chimenea

s mujeres que se dibujan al revés son las únicas que no se han visto nunca

sonrisa está hecha para la expiación de los buscadores de perlas e pulmones convertidos en corales

Medusa encasquetada cuyo busto gira lentamente en la vitrina e perfil acaricio sus senos de alados pezones

i voz no le llegaría son dos mundos distintos por otra parte

e nada serviría echar en su torre una carta abierta con ángulos de liga

e han puesto las esposas resplandecientes de Peter Ibbetson y un tejador que se ha vuelto loco

ue desprende por capas pero acabará por tirar al suelo todo el techo de la casa

ra ver mejor cómo se eleva la tromba del mar ra unirme a la batalla de flores

uando un muslo desborda el joyero y entra en juego el pedal del peligro

bella invención

ra reemplazar el reloj de cuco el reloj de péndulo ue marca el tiempo suspendido

olgante de la araña central de la tierra

i reloj de rosas

ú que no saldrás a la superficie

ú que me miras y no me ves en los jardines de la provocación pura

ú que me envías un beso desde la ventanilla de un tren que huye

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SÍGUELAS TODAS

A Benjamin Péret.

n el corazón del territorio indio de Oklahoma n hombre sentado

uya mirada es como un gato que da vueltas alrededor de un tiesto de grama

n hombre cercado

a través de su ventana

concilio de las engañosas inflexibles divinidades

ue se alzan cada mañana en la mayor parte de la niebla adas resentidas

rgenes a la española inscritas en un reducido triángulo isósceles ometas fijos cuyos cabellos el viento decolora

petróleo lo mismo que los cabellos de Eleonora erve por encima de los continentes

en su voz transparente

ay ejércitos que se observan en la lontananza

ay canciones que viajan bajo el ala de una lámpara

ay la esperanza de ir tan de prisa

ue en tus ojos

mezclan al filo del cristal los ramajes y las luces

n la encrucijada de las rutas nómadas

n hombre

rededor del cual se ha trazado un círculo o mismo que alrededor de una gallina

Página 106

mortajado vivo en el reflejo de los azules manteles Apilados en su armario hasta el infinito

n hombre con la cabeza cosida

los bajos del sol poniente

cuyas manos son peces-cofres

e país se asemeja a una inmensa boite nocturna

on sus mujeres llegada desde el otro extremo del mundo n cuyos hombros ruedan los guijarros de todos los mares

s agencias americanas no han olvidado recurrir a los jefes indios bre las tierras en donde se han perforado los pozos que no son libres de desplazarse

no dentro de los límites impuestos por el tratado de guerra

riqueza inútil

os mil párpados del agua que duerme

curandero pasa todos los meses

oloca su chistera sobre el lecho cubierto con un velo de flechas de su maleta de foca

esparcen los últimos catálogos de las manufacturas

capados de la mano que los abría y cerraba cuando éramos niños

na vez sobre todo una vez

a un catálogo de automóviles

esentando el coche de casada

sedán que se alarga sobre una docena de metros r la cola

coche de gran pintor

llado en un prisma

coche de gobernador

mejante a un erizo del que cada espina es un lanzallamas

bre todo había

n veloz coche negro

oronado de águilas de nácar

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como por las olas

xcavado en todas sus caras de adornos de chimenea de salón na carroza que sólo podía ser impulsada por el relámpago

omo aquella en la que iba errante con los ojos cerrados la princesa Acanto na carreta gigante llena de babosas grises

de lenguas de fuego como la que aparece en las horas fatales en el jardín de la torre de Saint-Jacques

n rápido pez preso en un alga y multiplicando sus coletazos n gran coche de solemnidad y de duelo

ra el último paseo de un santo emperador futuro on tanta fantasía

ue haría que pasara de moda la vida entera

dedo dibujó sin vacilación la helada imagen desde entonces

hombre con la cresta de tritón

nte su volante de perlas

ene cada tarde a remeter la ropa del lecho de la diosa del maíz

ra la historia poética yo conservo

nombre de ese jefe desposeído que es un poco el nuestro e ese hombre solo metido en el gran circuito

e ese hombre soberbiamente enmohecido en una máquina nueva ue deja al viento en ridículo

llama

eva el nombre resplandeciente de Síguelas todas

n la vida en la muerte sigue a la vez las dos liebres

gue a tu suerte que es un vuelo de campanas de fiesta y de alarma

gue a las criaturas de tus sueños que se desmayan envueltas en sus faldas blancas

gue a la Sortija sin dedo

gue a la cabeza de la avalancha

29 de octubre de 1938.

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LA CASA DE YVES

casa de Yves Tanguy

onde sólo se entra de noche

on la lámpara-tempestad

uera el país transparenta

on la sierra mecánica tan laboriosa a toda velocidad

on la lámpara-tempestad

on la sierra mecánica tan laboriosa a toda velocidad

la tela de Jouy del cielo

Vosotros, ahuyentad lo sobrenatural

on la lámpara-tempestad

on la sierra mecánica tan laboriosa a toda velocidad on todas las estrellas celestiales

de lanzadas, de montantes

olor de cangrejo a nado

on la lámpara-tempestad

on la sierra mecánica tan laboriosa a toda velocidad on todas las estrellas celestiales

on los tranvías en desorden conducidos sólo por su trole

espacio atado, el tiempo reducido.

iana en su estuche-habitación

on la lámpara-tempestad

on la sierra mecánica tan laboriosa a toda velocidad on todas las estrellas celestiales

on los tranvías en desorden conducidos sólo por su trole on las crines sin fin del argonauta

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servicio está a cargo de esfinges

ue se cubren los ojos con vendas

on la lámpara-tempestad

on la sierra mecánica tan laboriosa a toda velocidad on todas las estrellas celestiales

on los tranvías en desorden conducidos sólo por su trole on las crines sin fin del argonauta

on el mobiliario fulgurante del desierto

lí se asesina allí se cura

lí se conspira al descubierto

on la lámpara tempestad

on la sierra mecánica tan laboriosa a toda velocidad on todas las estrellas celestiales

on los tranvías en desorden conducidos sólo por su trole on las crines sin fin del argonauta

on el mobiliario fulgurante del desierto

on las señales que desde lejos se intercambian los enamorados

a es la casa de Yves Tanguy

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CUALES PREPARATIVOS

os combados armarios del campo

deslizan silenciosamente sobre los raíles de leche

la hora en que las muchachas elevadas por la marea de la noche que hace rodar unos dogos

resisten a la mordedura del armiño

uyo grito

oldea las tachuelas de su cuello

Los acontecimientos de otro orden están absolutamente desprovistos de interés

No me habléis de ese papel mural para decorar alambradas

Que no tiene otra urgencia

Que la de herirse él mismo

s llamas negras luchan en la reja con las lenguas de hierba n galope lejano

la carga subterránea anunciada en el bosque violeta y el boj habitación entera se derrumba

espléndida alineación de las medidas de estaño se acaba en una sola que además es el vino gris

muslo siempre demasiado apresurado sobre la pizarra en la tormenta del día

Los yacimientos humanos los lagos de murmullos

El pensamiento girando sobre su collar de viejos nichos

Que me dejen de una vez para siempre con eso

os diablos-moscas ven en esas uñas

s pepitas del pedazo de manzana del rocío aído desde el fondo de la vida

cuerpo envuelto de peces surge de la red que chorrea

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n el requesón

el aire en torno al lecho

argos de la amada deriva con los ojos fijos medio abiertos medio cerrados

Poitiers, 9 de mayo de 1940.

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PLENA MARGEN

(1940)

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A Pierre Mabille.

o estoy para los adeptos

unca habité el lugar denominado la Charca de las Ranas

lámpara de mi corazón echa humo y en seguida tiene hipo al aproximarse a los atrios

unca me sentí inclinado sino hacia lo que estaba indefenso n árbol elegido por la tormenta

barco de luces conducido por un grumete

edificio en la única mirada sin parpadeo del lagarto y mil frondosidades

o he visto con exclusión de las demás sino a mujeres que se peleaban por casi nada con su tiempo

bien subían hacia mí sostenidas por los vapores de un abismo

todavía ausentes hace menos de un segundo me precedían con el paso de la Tocadora de tímpano

n la calle al menor viento donde sus cabellos llevaban la antorcha

ntre todas esa reina de Bizancio de ojos que excedían con mucho el ultramar

ue nunca vuelvo a encontrar en el barrio de Les Halles en donde se me apareció

n que se multiplique hasta perderse de vista entre los cristales de los carrillos de las vendedoras de violetas

ntre todas la hija de las cavernas prolonga con su abrazo para toda la vida la noche esquimal

uando ya la aurora sin aliento graba su reno sobre el cristal

ntre todas la religiosa de labios de capuchina n el autocar de Crozon a Quimper

on el ruido de sus pestañas trastorna el paro carbonero

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el libro de broche se desliza de sus piernas cruzadas

ntre todas la antigua pequeña guardiana alada de la Puerta r donde las conjeturas se introducen entre los carricoches

e enseña unas cajas con inscripciones ideográficas alineadas a lo largo del Sena

tá de pie sobre el huevo del loto roto contra mi oreja

ntre todas la que me sonríe desde el fondo del estanque de Berre

uando desde un puente de las Martigues se le ocurre seguir apoyada contra mí con la lenta procesión de las lámparas tendidas

on el traje de baile de las medusas que se arremolinan en la lucerna que simula no estar para todo en esta fiesta

norar lo que este acompañamiento repetido cada día en ambos sentidos tiene de votivo

ntre todas

o vuelvo a mis lobos a mis maneras de sentir verdadero lujo

es el diván capitoné de satén blanco

eva la estrella de la laceración

e son necesarias estas glorias de la tarde golpeando al bies vuestros bosques de laureles

s conchas gigantes de los sistemas establecidos que se presentan con irregular corte en el campo

on sus escaleras de nácar y sus reflejos de viejos cristales de linternas o me retienen sino en función de la parte de vértigo

ue se forma en el hombre que por no dejar que se escape nada del enorme rumor

veces llega a romper hasta los pedales

o adquiero mi dicha en las hendiduras de las rocas allí donde el mar ecipita sus globos de caballos montados por perros que aúllan onde la conciencia no es ya el pan con su manto de rey no el beso único que se recarga con su propia brasa

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incluso unos seres comprometidos en un camino que no es el mío ue es contrario al mío a pesar de lo mucho que se parece encalla al comienzo de la fábula de los orígenes

ro el viento se levanta de golpe y las rampas se ponen a oscilar mucho alrededor de su manzana irisada

para ellos es como si el universo hubiera sido defenestrado n cuidarse ya de lo que no debería acabar nunca día y la noche intercambiando sus promesas

los amantes a falta de tiempo encontrando y perdiendo el anillo de su origen

h gran movimiento sensible por el que los demás llegan a ser los míos cluso aquellos en la carcajada de la vida totalmente enmarcados de sayal quellos cuya mirada hace un desgarrón en las zarzamoras

e arrastran me arrastran a donde no sé ir

on los ojos vendados tú ardes te alejas te alejas

e cualquier manera que llamen su cubierto está puesto en mi casa

i hermoso Pelagio coronado de muérdago con tu cabeza erguida sobre todas estas cabezas inclinadas

aquín de Fiore llevado por los ángeles terribles

ue en ciertas horas hoy todavía pliegan sus alas sobre los suburbios

onde las chimeneas crepitan invitando a una resolución más próxima a la ternura

ue las rosadas construcciones heptagonales del Giotto

aestro Eckhardt mi maestro en el albergue de la razón

n donde Hegel dijo a Novalis Con él tenemos todo lo que necesitamos y partieron

on ellos y el viento tengo todo lo que necesito

nsenio sí te esperaba príncipe del rigor ebes tener frío

único que logró en vida no ser más que su sombra

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de su ceniza vio subir la flor del espasmo amenazando a toda la ciudad rís el diácono

hermosa la violada la sumisa la abrumadora La Cadière

a ustedes señores Buenos días

ue con bastante gran pompa habéis crucificado perfectamente a dos mujeres creo

stedes de quien un viejo campesino de Fareins-en-Dôle

n su casa entre los retratos de Marat y de la Madre Angélica

e decía que al desaparecer habéis dejado a los que vinieron y podrán venir ovisiones para mucho tiempo

Salón-Martigues, septiembre de 1940.

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FATA MORGANA

1940

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FATA MORGANA

ta mañana la hija de la montaña sostiene en sus rodillas un acordeón de murciélagos blancos

n día un nuevo día eso me hace pensar en un objeto que guardo

ineados en un cuadro de transparencia tubos de cristal de todos los colores filtros licores

ue antes de seducirme haya debido responder poco importa a ninguna necesidad de representación comercial

ra mí ninguna obra de arte vale ese cuadrito de hierba en la lontananza de la vida

n día un nuevo amor y me compadezco de aquellos para quienes el amor pierde por no cambiar de rostro

omo si desde el estanque sin luz la carpa que me da el aviso de un bucle de tus cabellos

o tuviera más de cien años y no me callara todo lo que debo ignorar para seguir siendo yo mismo

n nuevo día he dormido muy cerca de ti

e dormido he pasado los guantes de musgo

n el ángulo empiezo a ver la mala cómoda que se llama ayer

xisten esos embarazosos muebles cuyo verdadero oficio es esconder unas aberturas

el otro lado que conoce la barca imantada podríamos partir juntos encuentro del árbol bajo cuya corteza está dicho

o que sólo somos el uno para el otro en la gran álgebra

xisten esos muebles más pesados que están llenos de arena en el fondo del mar

ontra ellos sería preciso unas palabras-palancas

as palabras escapadas de antiguas canciones que se van al soberbio paisaje de las grúas

uy tarde en los puertos recorridos en zigzag por ramos de fiebre cucha

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o al duende

ue con una uña pones en libertad abrir un paquete de cigarrillos heraldo-mosca que arroja la sal de la moda

n celoso en hacer creer que todo no debe existir siempre que salta de alegría por hacer decir Aló no oigo nada

ué bonito qué recuerda eso

yo fuera una ciudad Tú serías Nínive sobre el Tigris

fuera un instrumento de trabajo Plugo al cielo negro tú serías la cerbatana de los recogedores en las vidrierías

fuera un símbolo Tú serías un helecho en una nasa

tuviera que llevar un fardo Ese sería una bola hecha de cabezas de armiños que crían

tuviera que huir de noche por un camino Ese sería el surco del geranio pudiera ver detrás de mí sin volverme Ese sería el orgullo del torpedo

ué bonito

n nada de tiempo

preciso convenir que hemos visto abrirse en un sueño

os suntuosos vestidos de tul bordado de lentejuelas por las regadoras municipales

incluso irse al otro barrio bajo la glacial mirada del almirante Coligny último vendedor de papel de Armenia

e nuestros días sueña que una expedición se forma para la captura del pájaro quetzal del cual sólo se posee en vida sí en vida cuatro ejemplares ue hemos visto girar al rojo vivo en la ruleta de los mercaderes de placer

ué recuerda eso

n los hoteles de plantas verdes es la hora en que las bisagras de las innumerables puertas

on un golpe de arco se apresuran a separarse como los pájaros los zapatos más de acuerdo

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n los descansillos de escalera dorados en el molde de pasta roto donde se cristaliza el bismuto

la luz de los castillos vitrificados del monte Knock-Farril en el condado de Ross

n día un nuevo día eso me hace pensar en un objeto que guarda mi amigo Wolfgang Paalen

dos los modelos de nudos de una cuerda gris reunidos en una tablilla

o sé por qué desborda tanto la preocupación didáctica que ha presidido en su construcción sin duda para una escuela de marinos

unque la ingeniosidad del hombre dé aquí su flor que nimba la bandada de pequeños monos pensativos

n verdad ninguna página de libro virando hacia el pan moreno incluso consigue esta virtud conjuratoria nada me es tan propicio n nuevo amor y que otros tanto peor se limiten a adorar

la bestia de escamas de rosas de costados huecos cuya vigilancia he

burlado después de mucho tiempo

omienzo a ver a mi alrededor en la gruta

lúcido viento me trae el perfume perdido de la existencia aparta al fin de sus límites

n esta profundidad sólo oigo resonar el zueco

uyo relámpago a veces libera una perspectiva de armarios de luna

desplomados con toda su ropa

rque tú tienes

n mi ser el lugar del diamante engastado en una vidriera ue me detallaría con minuciosidad el aparejo de los astros os manos que se buscan bastan para el techo de mañana

os manos transparentes la tuya el múrice del cual los antiguos extrajeron mi sangre

ro he aquí que el mantel alado

aproxima lamido todavía por la llama de los fuertes

olma las bóvedas de aire bebe de un trago las lagunas de las hojas juega a dejarse poner en bandolera por el acueducto ue hace rodar unos pensamientos salvajes

s burbujas que suben a la superficie del café

espués del azúcar la encantadora costumbre popular que quiere que les descuente la cuchara

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n otros tantos besos perdidos

ntes de correr a aniquilarse contra los bordes h torbellino más sabio que la rosa

rbellino que se lleva al espíritu que me recupera con la ilusión infantil e que todo está aquí para algo que me concierne

ué está escrito

ay lo que está escrito en nosotros y lo que nosotros escribimos onde está la rejilla que demostraría que si su trazado exterior eja de ser superponible a su trazado interior mano pasa

ras coincidencias existen más al alcance del hombre rdaderos fanales en la noche del sentido

a más que improbable es por consiguiente expreso ro las gentes se hallan tan bien en vías de ahogarse ue no le pidáis que se agarren a la pértiga

lecho se hunde en sus raíles de miel azul

berando por transparencia a los animales de la escultura medieval inclina dispuesto a verter digitales a ras de los taludes a iluminarse intermitentemente con ojos de ave de presa

argadas de todo lo que emana del gigantesco emplumado de Otranto lecho se hunde en sus raíles de miel azul ompite en velocidad con los cielos cambiantes

ue concuerdan siempre la ascensión de las lanzas de cercado de los parques el acecinamiento que cada vez más sucede al brotar de bailarinas en el mostrador

lecho quema las señales forma uno solo de todos los bocales de peces rojos

ompite en velocidad con los cielos cambiantes ada en común lo sabes con el pequeño ferrocarril

ue se enrolla en Córdoba de Méjico para que no nos cansemos de descubrir s gardenias que perfuman entre nuevos brotes de palmeras acanaladas en otra parte para permitirnos elegir

escabel entre los lotes de ópalos y turquesas en bruto

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o el lecho de locas hebras no se limita a desplegar la seda de los lugares y de los días incomparables

el oficio en el que se cruzan los ciclos y de donde surge lo que se apresura bajo el nombre de música de las esferas

lecho quema las señales forma uno solo de todos los bocales de peces rojos

cuando va silbando a registrar el túnel carnal

os muros se apartan para no ver más el viejo polvo de oro que se alza de los registros de estado civil

n fin todo es apresado de nuevo por el movimiento del mar

o el hecho de locas hebras no se limita a desplegar la seda de los lugares y de los días incomparables

la obra sin entreactos con el telón alzado de una vez para siempre sobre la

cascada

me

ómo defenderse yendo de viaje de la perniciosa segunda intención ue no se somete cuando se quisiera

placita que huye rodeada de árboles que difieren imperceptiblemente de todos los demás

xiste para que la atravesemos bajo tal ángulo en la verdadera vida arroyo en este rizo mismo como en ningún otro de todos los arroyos dueño de un secreto que no se puede hacer nuestro a voleo

etrás de esta ventana débilmente luminosa entre muchas otras más o menos luminosas

o que sucede

de gran importancia para nosotros acaso habría que regresar ner el valor de llamar

uién dice que no nos acogería con los brazos abiertos

ro nada se ha comprobado todos tienen miedo nosotros mismos nemos casi tanto miedo

sin embargo estoy seguro que al fondo del bosque cerrado con llave que se vuelve en este momento contra el cristal abre el único calvero

tá ahí el amor esa promesa que nos rebasa

e billete de ida y vuelta eterno establecido sobre el modelo de la falena china

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el amor esos dedos que presionan la vaina de la niebla Para que broten de ella las ciudades desconocidas de puertas resplandecientes

amor esos hilos telegráficos que forman con la luz insaciable un brillante continuo que se vuelve abrir

on el tamaño mismo de nuestro compartimiento nocturno

úvienes hacia mí desde más allá de la sombra no digo en el espacio de las secoyas milenarias

n tu voz se forma la breve escala de los trinos de los pájaros perdidos

ermosos dados amañados

cha y desgracia

n el bonetón todos esos ojos desencajados alrededor de un paraguas abierto ué revancha el santón-pulga de la bohemia i mano se cierra sobre ella

escapara a mi destino

preciso echar al viejo ciego de los líquenes del muro de iglesia

estruir hasta el último de los horribles folios desteñidos amarillos verdes azules rosas

dornados con una flor variable y exangüe ue os invita a separar de su pecho no a uno por algunos céntimos

ro siempre queda fuerza

n el lenguaje antiguo los sencillos la marmita na cabellera que acaba en fuego

cualquier cosa que se hiciere nunca bebió en el corazón de cada luz bandera de los piratas

n hombre metido del todo en un camino peligroso

o se contenta con pasar bajo un azul de obrero los brazales de puntas aceradas de un criminal célebre

su derecha el león en sus manos el erizo dirige hacia el este

onde el urogallo ya hincha de vapor y ruido sordo los arándanos

e ahí que intenta cruzar el torrente las piedras que son destellos de

hombros de mujer en el teatro

n vano giran muy lentamente

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había dejado de verlo él desapareció un poco más abajo sobre la otra orilla.

asegura que siempre es portador del erizo su derecha el león all right

suelo que apenas roza crepita de restos de castillo feudal

mismo tiempo ese hombre desciende precipitadamente una escalera en el corazón de una ciudad se ha descargado de su coraza

uera se combate contra lo que no puede ya subsistir e hombre entre tantos otros bruscamente semejantes ué es qué siente más que a sí mismo ara que pueda

subsistir no subsiste ya

tá dispuesto a no subsistir él mismo

no para todos suceda lo que suceda

la vida sería la gota de veneno

el contrasentido introducida en el canto de la alondra por encima de las amapolas

ráfaga pasa

mismo tiempo

e hombre que reemplazaba unas papeleras alrededor del faro cila en regresar levanta con precaución algas y algas viento ha caído así sea

también unas algas que él sosiega

omo si le estuviera prohibido descubrir en su conjunto el más secreto joven cuerpo de mujer

e donde parte una construcción alada

quí el tiempo se enreda y se ilumina al mismo tiempo esde el trapecio entero de cigarras isteriosamente una niña muy pequeña pregunta ndrés tú no sabes por qué yo me hago reseda de súbito una pirámide se eleva a lo lejos

ara siempre lo que comienza me precede y me remata na fina pirámide calada de piedra dura

nida a ese hermoso cuerpo por cordones bermejos

esde la morena a la rubia

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ntre el rastrojo y la capa de matillo

ay espacio para mil y una campanas de cristal

ajo las cuales reviven sin cesar las cabezas que me encantan n la suspensión de lo sagrado

abezas de mujeres que se suceden sobre tus hombros cuando duermes tán tan lejanas

abezas de hombres también

numerables comenzando por esos jefes emperadores de barba resbaladiza hortelano va y viene bajo su funda

braza con una mirada todas las planicies que subieron esa noche del centro de la tierra

n nuevo día es él y todos esos seres

cilmente reconocibles entre los vapores del campo es tú soy yo a tientas bajo el disfraz eterno

ntre los lazos de la historia momia de ibis

n paso inútil lo mismo que el velamen que se repliega momia de ibis

o que sale por el lado del patio entra por el lado del jardín momia de ibis

el desarrollo del niño permite que se libere del fantasma del

desmembramiento de la dislocación del cuerpo momia de ibis

unca será demasiado tarde para acabar con la fragmentación del alma momia de ibis

por ti sola bajo todas sus facetas de momia de ibis

on todo lo que no existe ya o espera ser yo encuentro la unidad perdida momia de ibis

omia de ibis de la no elección a través de lo que me llega

omia de ibis que quiere que todo lo que puedo saber contribuya a mí sin distinción

omia de ibis que me hace tributario por igual del bien que del mal

omia de ibis de la suerte gota a gota donde la homeopatía dice su palabra altisonante

omia de ibis de la cantidad transformándose en la sombra en calidad omia de ibis de la combustión que deja en la ceniza un punto rojo

omia de ibis de la perfección que reclama la fusión incesante de las criaturas imperfectas

ganga de las estatuas no me separa de mí mismo sino lo que no es el producto tan precioso de la siembra de los patíbulos momia de ibis

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o soy Nietzsche comenzando a comprender que es al mismo tiempo Víctor Manuel y dos asesinos de los periódicos Astu momia de ibis

mí sólo me debo todo lo que he escrito pensado cantado momia de ibis exclusivamente he amado a todas las mujeres de este mondo momia de ibis

s he amado para amarte mi único amor momia de ibis

n el viento del calendario cuyas hojas vuelan momia de ibis

la vista de ese altar en el bosque momia de ibis sobre el recorrido del lactario[4] delicioso

la albahaca ha pasado junto a mí sin verme unque regrese mantengo hacia él dirigido el espejo

n donde se hizo para ser consumido el goce humano imprescriptible

n medio de una convulsión que termina en una salpicadura de plumas doradas

ría preciso señalar aquí con sollozos no solamente las actitudes del busto no también las desapariciones y las oposiciones de la cabeza problema queda más o menos expuesto en forma de coreografía

onde tampoco averiguo que se haya encontrado medida para el enamorado uando la copa la forman precisamente los labios n esta aceleración por donde desfilan

ajo reserva de control

n el momento en que se ahoga los menudos hechos de la vida ro los gabinetes antiguos abundan en piedras de Abraxas escientas sesenta y cinco veces más perversas que el día solar el huevo religioso del gallo

ontinúa siendo incubado religiosamente por el sapo

el viejo balcón que sólo se sostiene con un hilo de hiedra

contece que la mirada errante sobre las durmientes aguas de la fosa circular rprende en vías de jugarse el progreso hermético

do fingimiento y de cuya seducción infinita unca se sabría dudar bastante

ra creer en ella no falta nada que no haya sido dado como potencia y es verdad o casi

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hermosa luz eléctrica con tal de que eso no te la marchite por pensar que algún día ella surgirá amarilla

viva fuerza el sufrimiento ha sido expulsado de algunos de sus feudos las distancias pueden continuar fundiéndose

gunos incluso llegan a sostener que no es imposible que el hombre eje de devorar al hombre aunque apenas se avance por ese lado

n embargo de esta serie de prestigios me guardaré de que una tela de araña resplandeciente

enganche en mi sombrero

do lo que viene a pedir de boca tiene dos caras y es engañoso o mejor de nuevo se equilibra con lo peor ajo la diadema de cohetes

o hay más que cerrar los ojos

ra volver a encontrar el índice de lo permanente

to explica la representación continua

nida por igual o no a la actualidad

acción sucede en el velo del capirote de Isabel de Baviera da encajes y muarés

n fluidos como el agua que gira alrededor del sol en los cristales de las floristas de hoy

ciervo blanco de reflejos de oro sale del bosque del Châtelet

imer plano de sus ojos que expresan el sueño de los cantos de los pájaros del atardecer

n la oblicuidad del último rayo el sentido de una revelación misteriosa ue conozco aún y que se saben capaces de llorar

ciervo alado se estremece se funde sobre el águila con la espada ro el águila está en todas partes

sobre él

existió la advertencia

e ese hombre que los cronistas se obstinan en describir con una intención que les escapa

ue estaba vestido de blanco de ese hombre que seguramente no se volverá a encontrar

as la caída de una lanza contra un casco aquí el músico ha hecho una maravilla

toda la razón quien se va cuando la hora podría sonar sin que tú estuvieses

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ntre las sombras del decorado el pueblo es admitido a contemplar los grandes festines

usta siempre mucho ver comer en escena

esde el interior del pastel coronado de faisanes

nos enanos negros por un lado y por el otro arcoiris levantan la tapadera

ra derramarse en una guarnición de cascabeles y de risas Destello contrastado de huellas de tiros del mendrugo que gira

ncadenado con el baile de los Ardientes retirada en desorden del episodio que sigue de cerca al del siervo

n hombre acaso demasiado hábil desciende de lo alto de las torres de Notre-Dame

lteando sobre una cuerda tendida

columpio de antorchas su resplandor insólito a la luz del día

matorral de los cinco salvajes cuatro de los cuales cautivos uno del otro el sol de plumas

duque de Orléans toma la antorcha en la mano la malvada mano algún tiempo después a las ocho de la tarde la mano

empre nos acordamos de que jugaba con el guante mano el guante una vez dos veces tres veces

n el rincón sobre el fondo más blanco del palacio los hermosos rasgos

ambiguos de Pedro de Luna a caballo

rsonificando la segunda luminaria

abar sobre el emblema de la reina en lágrimas

na preocupación Nada es ya para mí para mí no es ya nada

Sí sin ti

sol

Marsella, diciembre de 1940.

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1940-1943

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ROZADORA

is maletas no tienen ya peso las etiquetas son resplandores que corren sobre un charco

rá todo esto bastante para esa comarca a donde se dirige mucho después de desechada la diligencia nocturna

da de cristal negro a lo largo de los almiares giratorios de codornices astillo que tiembla y juro que en él se acaba de posar delante de mí un relámpago

ugar frustrado de todo lo que podría hacerlo habitable o veo más que estrechos pasillos encabestrados caleras de caracol

lamente en lo alto de la atalaya

esplandece el aire tallado en rosa

esterrado supersticiosamente el primitivo lugar de una brazada de juncos para extenderse

arquitecto loco de lo que quedaba de espacio libre rece haber soñado un garaje para mil mesas redondas

n cada una de las cuales se presume cenarán con caviar y champán

onmigo unos bustos de cera más bellos unos que otros pero entre ellos irreconocible se ha deslizado un busto vivo

ustos pues sólo hay un mantel de reflejos cambiantes para todas las mesas astante lacunar para aprisionar el talle de todas las mujeres falsas y verdaderas

do lo que es o deja de ser por debajo del mantel se aparta entre la música áculo esperado por la naveta de un zapato ás brillante que un pez tirado en la hierba

por una pantorrilla que forma un ramillete de lámparas de minero por la rodilla que lanza un volante en mi corazón

por una boca que se inclina que se inclina hasta derramar su perfume

por una mano primeramente un poco en marcha hasta el instante mismo en que aparece y que no evita una relación de alas con mi mano

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h meniscos

ás allá de todos los regalos permitidos y prohibidos

lomo de elefantes esos pilares que se adelgazan hasta ser un hilo de seda en las grutas

eniscos adorable cortina de tangencia cuando la vida no es más que una garceta que cojea

dices tú además que ya no te volveré a ver

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PASO A NIVEL

on un golpe de baqueta tuvieron lugar las flores la sangre

rayo se posó en la ventana helada

adie

ff comprendimos que el espacio se destapaba

espués la almohada de aire se deslizó bajo el pipirigallo s avalanchas erigieron la cabeza

en el interior de las piedras unos hombros se alzaron os ojos aún estaban cerrados en el agua desconfiada esde las profundidades ascendía la triple gorguera ue iba a formar el orgullo del armario

la canción de las cigarras tomaba su billete

n la estación todavía rodeada de todos sus hijos mujer mordía una manzana de vapor

bre las rodillas de un enorme animal blanco n los talleres sobre los bancos silenciosos garlopa de la luna cepillaba las hojas afiladas la muela escupía sus mariposas

bre la cenefa del papel en que escribo

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PRIMEROS TRANSPARENTES

ómo quieres he aquí que los plomos saltan una vez más

e aquí la jibia que se apoya con un gesto de desafío en la ventana

he aquí sin saber por dónde desplegar su relumbrante reja de alcantarilla clown del eclipse completamente blanco on los ojos en su bolsillo

s mujeres huelen la nuez moscada

los principales empastelados festejan a su hermano el viento ue se ha puesto el traje de torniquete de los días festivos andarín con botones de brújulas locas

ñores los trozos de papel se saludan de arriba a abajo de las casas

Nueva York.

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MÁS QUE SOSPECHOSO

os robles son atacados de una grave enfermedad secan después de haber dejado escapar ntre una luz de purin al sol poniente

do un tropel de cabezas de generales

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INTERIOR

na mesa servida con el mayor lujo

esmesuradamente larga

e separa de la mujer de mi vida

la que veo mal

ntre la estrella de vasos de todos los tamaños que la mantienen caída hacia atrás

escotada como un golpe de viento

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GUERRA

iro a la bestia mientras se lame

ra confundirse mejor con todo lo que le rodea s ojos color de oleaje

e súbito son la charca de donde sale la ropa sucia los detritus charca que detiene siempre al hombre

on su pequeña plaza de la Opera en el vientre

es la fosforescencia es la clave de los ojos de la Bestia

ue se lame

su lengua

rojada nunca se sabe de antemano hacia dónde una encrucijada de hogueras

esde debajo de ellas contemplo su palacio echo de lámparas metidas en sacos bajo la bóveda azul de rey

quillos desdorados en perspectiva uno metido en otro

ientras corre el aliento hecho con la generalización hasta d infinito de uno de esos miserables con el torso desnudo que se presentan en la plaza pública tragando antorchas de petróleo entre una agria lluvia de monedas s pústulas de la Bestia resplandecen con esas hecatombes de jóvenes con los cuales se ceba el Número

os flancos protegidos por las reverberantes escamas que son los ejércitos clinado cada uno de los cuales gira a la perfección sobre su bisagra

unque ellos dependan unos de otros no menos que los gallos que se insultan en la aurora de estercolero a estercolero

pone de relieve el defecto de la conciencia pero sin embargo algunos se obstinan en sostener que va a amanecer

puerta quiero decir la Bestia se lame bajo el ala

convulsionándose de risa se ve a los rateros al fondo de una taberna espejismo con el cual se había fabricado la bondad se resuelve un yacimiento de mercurio

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dría muy bien lamerse de un solo golpe

e creído que la Bestia se revolvía hacia mí he vuelto a ver la suciedad del relámpago

ué blanca es en sus membranas en el claro de sus bosques de abedules donde se organiza la vigilancia

n los cordajes de sus barcos en cuya proa se hunde una mujer que el cansancio del amor ha engalanado con su antifaz verde

isa alarma la Bestia guarda sus garras en una corona eréctil alrededor de sus senos

ato de no vacilar demasiado cuando ella menea la cola ue es a la vez carroza biselada y latigazo ntre el olor sofocante de cincidela

esde su litera manchada de sangre negra y de oro la luna afila uno de sus cuernos en el árbol entusiasta del agravio nroscándose con languidez horrorosa

alagada

Bestia se lame el sexo no he dicho nada

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PALABRA A MANTE

A Malta.

I

LA BREVE ESCALADA

sa una nubearrodillada

nte las palabras que son la luna

os cuernos de la giraventana)

He pedido un cafelino

… No nada de crecientos-delmonte o que era espacetonia

hace moscandado

ra la acción enteramente nueva

e aquí el vidriero sobre el postigo

n la lengua totémica Mattatucantárida attalismanzanillo

II

LA PUERTA GOLPEA

puer puer puerta puer

ven ta na

bre el aroma amargo de la limadurandaerrante ue me recuerda a Milady de Winter

yendo su truzave detrás de los losanges de la lluvia ipánico-bipániccco el suelo es tan viejo

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ue a través de él se ve el fuego de la tierra das las damas en su comicorredor omo las golondrinas

bre los hilos en donde toco entre las gotas e un instrumento desconocido umiblisetista

n el corazón de ese nudo de serpientes

ue es la cruz sus cuatro hocicos suspendidos de las ubres cardinales

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LOS ESTADOS GENERALES

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LOS ESTADOS GENERALES

lo que está debajo habla

lo que comienza

cumplimenta mis ojos que apenas agarran la luz omo un cazador sonámbulo que escruta una maleza limenta mis ojos haz que salte esta cápsula de mejorana ue sirve para engañarme sobre las especies del día día si fuera él

uando pasa sobre los campos la hora de ordeñar escendería tan precipitadamente sus peldaños ra humillarse ante la vertical de destellos

ue salta de mano en mano entre las muchachas de las granjas siempre hechiceras

limenta mis ojos con ese hilo soberbio que renace sin cesar de su ruptura o dejes que separe lo que está salpicado

cluyendo el gran rosetón de las batallas en la lejanía

omo una red que gotea bajo el espasmo de los peces del crepúsculo limenta mis ojos pulimentándolos con el deslumbrante polvo de todo lo que han visto

n hombro unos bucles cerca de una palangana de agua verde r la mañana

lo que está debajo de la mañana debajo de la tarde

ue al fin tengo yo el resumen topográfico de esos bolsillos ajenos a los elementos y a los reinos

uyo sistema quebranta la distribución sencilla de los seres y de las cosas prodiga a la luz del día el secreto de sus afinidades

e su propensión a evitarse o a estrecharse imagen de esas corrientes

ue se atraviesan sin penetrarse en los mapas marítimos

tiempo de dar de lado a las apariencias individuales de otro tiempo n prestas a aniquilarse en una sola castaña de culos de mandriles

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esde donde los hombres por legiones dispuestos a entregar su vida tercambian una última mirada con todas las bellas juntas

ue arranca el puente de armiño de una vaina de haba ro pulimenta mis ojos

on el resplandor de todas las infancias que se pusieron a la vez en una almendra

n cuya profundidad a leguas y leguas

despierta un fuego de fragua

ue no inquieta nada al pájaro que canta entre los 8 el árbol de los latigazos

habrá

e dónde llega ese ruido de fuente

n embargo la llave no se quedó en la puerta ué hacer para desplazar esas enormes piedras e día temblaré por perder un rastro

n uno de los enredados barrios de Lyon

e una bocanada de menta cuando iba a cumplir veinte años nte mí la senda hipnótica con una mujer sombríamente dichosa r otra parte los hábitos van a cambiar mucho gran prohibición será levantada

na libélula correrán para oírme en 1950 n esta encrucijada

vértigo es lo más hermoso que he conocido

cada 25 de mayo al terminar la tarde el viejo Delescluze on augusta máscara desciende hacia el Château-d’Eau diría que barajan unas cartas de espejos entre la sombra

empre

h he aquí el recaer de alas incluido ya en el escapar e golpe la bóveda en todo su horror

palabra polea mohosa y hombre cobardón ue roe el perfil del organillo

o es demasiado pronto como para empezar a resguardarse comprender que el fénix

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tá hecho de efémeros

na de las ideas mendicantes que me inspiran más compasión que se crea poder herir gravemente al anacronismo

omo si desde el punto de vista causal a voluntad intercambiable con mayor razón en la busca de la libertad

revés de la opinión admitida no se estuviese autorizado a mantener la memoria

todo lo torpe que se deposita con ella omo subproducto de la imaginación omo si tuviera yo el menor fundamento ra creerme de una manera estable

uando es suficiente una gota de olvido lo que no es raro

ra que el instante en que me considero sea completamente distinto y con otra gota

ra que me suceda bajo un aspecto fuera de cualquier conjetura

omo si incluso el riesgo con su imponente aparato de tentaciones y de síncopes

n último análisis no estuviera sujeto a garantía

una pala

fractura del ladrillo hueco sonríe a la cal viva

aire mezcla los alientos de las bocas más deseables primera vez que se abandonaron

el movimiento del obrero es nuevo es para creer ue el resorte del sol nunca ha servido

eno de veleidades de impulsos tirante de escalofríos n seto atraviesa la habitación del amor

la hora en que los grifos abandonan los andamios

uestra muestra de nuevo

onjugando sus torbellinos

lcanes y trenes rápidos

el tamaño de una ciudad al de una uña

sponen del hombre hacen funcionar plenamente sus coyunturas n la fusion mundial de las empresas industriales más singularmente obtienen de él

ue reprima el pestañeo

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nte el microscopio

ntre una tensión heredada del acecho primitivo uando le es dado como participación

o ya solamente sufrirlos sino revelarlos en lo más profundo de la vida el peón

o es menos grande que el sabio de ojos de poeta

lo se trataba de volver a llevar la energía al estado puro ra hacer todo límpido

ra poner en los pasos humanos flecos de sal

astaría con que el pueblo se concibiese como un todo y lo fuera

ra que se elevara en el sentido de la dependencia universal en la armonía para que la variación por toda la tierra de los colores de piel y de los rasgos

advirtiese que el secreto de su poder

tá en la libre llamada al genio autóctono de cada una de las razas lviéndose primero hacia la raza negra la raza roja

rque han sido durante mucho tiempo las más ofendidas

ra que el hombre y la mujer lo más cerca con los ojos en los ojos la no acepte el yugo él no lea su pérdida

antera que tiembla cantera que late con luz primera enigma es no saber si se derriba si se edifica

viento

rsey Guernesey en tiempo sombrío e ilustre

estituyen a la marea dos copas desbordantes de melodía nombre de una está en todos los labios otra no ha sido en nada profanada

ésta descubre un rincón de cuadro anodino familiar

ajo la lámpara un adolescente le lee a una mujer anciana ro qué fervor de una y otra parte qué transporte en él r poco que ella haya sido amiga de Fabre d’Olivet

él sea llamado a engalanarse con el nombre de Saint-Yves d’Alveydre

el pulpo en su guarida cristalina

o ceda en volutas y en tañidos

alfabeto hebreo[5] conozco lo que eran las direcciones poéticas de ayer o sirven ya para hoy

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s cancioncillas van a morir con su bella muerte s aconsejo que os cubráis antes de salir ldrá más no contentarse ya con el caldo

ocido al compás en las habitaciones parpadeantes ientras la justicia es realizada por tres cuartos de buey

e una vez para siempre la poesía debe resurgir de las ruinas ntre los adornos y la gloria de Esclarmonde reivindicar muy alto la parte de Esclarmonde

es no puede haber paz para el alma de Esclarmonde

n nuestros corazones y mueran las palabras que no son buenos remaches en el casco del caballo de Esclarmonde

nte el precipicio donde el edelweiss conserva el aliento de Esclarmonde visión nocturna ha sido algo se trata

hora de extenderlo desde lo físico a lo moral onde su imperio carecerá de límites

s imágenes me han gustado era el arte

n razón desacreditado por quemar la vela por los dos extremos

ro todo está bien basta de mecha las complicidades son de otro modo dramáticas y sabias

omo se verá acabo de ver una máscara esquimal una cabeza de reno gris bajo la nieve

e concepción realista a excepción de que entre la oreja y el ojo derechos se embosque el minúsculo cazador rosa tal como está permitido que se le aparezca al animal en la lontananza

ro enmangada de cedro y de un metal sin aleación hoja maravillosa

ecortada ondea en una espalda egipcia

on el reflejo del siglo catorce de nuestra era lo la expresará

r medio de una de las animadas figuras del tarot de los días venideros mano en el acto de coger al mismo tiempo que de soltar ás ágil que en el juego de la morra

del amor

los arenales

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san tribus de nómadas que no alzan la cabeza

ntre los cuales estoy por comparación a todo lo que he conocido tán enmascarados como practicantes que operan

los antiguos cambistas con sus mujeres tan particulares

n cuanto a la expresión de la mirada he visto a muchas entre ellas on tres siglos de retraso vagar por las inmediaciones de la Ciudad bien son las luces del Sena

os cambistas en el momento de descamar la dorada detienen porque tengo que cambiar mucho más que ellos

los muertos son los huevos que vuelven a tomar la huella del nido o soy como tantos vivientes que toman delantera para volver y el que va

e ahorrarán la cruz sobre mi tumba

me volverán hacia la estrella polar

ro todo testamento supone una imperdonable concesión omo si en el engarce del anillo que me liga a la tierra

o residiera la gota suprema de veneno oriental ue me asegura la disolución completa conmigo

e esta tierra tal como la he pensado una evasión más radical

no más orgullosa que aquella a que nos convida el divino Sade elegando en la bellota a partir de él heráldica

cuidado de disimular el sitio de su última mansión ómo me vanaglorio dice

e que mi memoria desaparezca del espíritu de los hombres

uz o cara la moneda desnuda libre de toda efigie de toda milésima uz

pendiente insensible y sin embargo irresistible hacia lo mejor

lo me queda trazar en el suelo la gran figura cuadrilátera n el centro siniestro el óvalo negro

ecorrido de filamentos incandescentes iguales a los que aparecen antes de que la lámpara se apague

uando se acaba de cortar la corriente del sector hombre y sus problemas

scrito en el contorno ornamental de una flor de tabaco espués alternativamente

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irando cada uno de los lados y dispuestas simétricamente con relación a los ejes

s cuatro cabezas redondas por estar cuatro veces vendadas

cura de la frente el lobo negro la mordaza azul el barbuquejo amarillo s hendiduras de los ojos y de la boca son negras

ebajo el pasado lleva cuernos negros de toros en cuyas puntas se sumergen unas plumas de cuervo

esde la cima y la base parten los hilos lilas avellanas de algunos ojos

la izquierda el presente lleva cuernos blancos de toro de donde caen unas plumas de pato salvaje

aviva con placas de mica como la vida en el perfume de tu nombre que es una mantilla la misma que en la inmensa vibración exalta al hombre-sol y yo bajo los ojos fascinado por esa parte declive de tu labio por donde comienzan a despuntar los reyes magos

riba el futuro lleva cuernos amarillos de toro que lanzan unas plumas de flamenco

tá dominado por un relámpago de paja para la transformación del mundo la derecha lo eterno lleva cuernos azules de toro en cuyas puntas se enroscan unas plumas de manucodia

n arco de bruma resbala tangencialmente a los bordes suroeste y norte y se abre en dos abanicos de martín pescador ese arco envuelve a las tres primeras cabezas y deja libre a la cuarta custodiada en campo de polen por una piel de condiluro extendida por medio de espinas de rosal r allí se entra

entra se sale

entra

se sale

del sueño

ro la luz retorna

placer de fumar

araña-hada de la ceniza con puntos azules y rojos unca está contenta de sus casas de Mozart

herida se cura todo se las ingenia para hacerse reconocer hablo y bajo tu rostro gira el cono de sombra que desde el fondo de los mares llamó a las perlas

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os párpados los labios husmean el día

arena se vacía

no de los pájaros al emprender el vuelo

ha guardado bien de olvidar la paja y el hilo penas si a un enjambre le pareció bueno patinar na flecha parte

na estrella sólo una estrella perdida en la piel de la noche

Nueva York, octubre de 1943.

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XENÓFILOS

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LA LINTERNA SORDA

Y la lluvia, como cae aquí, y su perfume son los grandes órganos: ¡qué estación para la llegada en cualquier sentido sobre mil raíles, para la maniobra sobre otras tantas placas giratorias de sus expresos de cristal! A toda hora cambia sus lanzas blancas y negras, las corazas que vuelan como destellos de melodía en esas armaduras antiguas hechas de estrellas que aún no había conocido. ¡El gran día de preparativos que puede preceder a la noche de Walpurgis en la gruta de Absalon! ¡En ella estoy! Por poco que la luz se vele, toda el agua del cielo pincha en seguida su tienda, de donde cuelgan los aparejos del vértigo, y el agua gotea para hacer que concuerde con los altos instrumentos de cobre. La lluvia posa sus cristales de lámpara alrededor de los bambúes, en las arandelas de esas flores granate atrapadas en las ramas por chupadores insectos, en torno a las cuales hace sólo un minuto todas las figuras de la danza han sido instruidas por dos mariposas de sangre. Entonces todo se despliega en el fondo del bocal a la manera de las flores japonesas, después se entreabre un calvero: el heliotropismo salta en él con sus zapatos de punta retorcida y sus uñas de barrena. Prende a todos los corazones, extrae de un penacho la mimosa, y asombra al helecho cuyo ardiente rizo es la rueda del tiempo. Mi ojo es una violeta cerrada en el centro de la elipse, en la punta del látigo.

Agosto de 1941.

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De noche en Haití las sucesivas hadas negras llevan a siete centímetros por encima de los ojos las piraguas del Zambeze, los fuegos sincrónicos de los montes, los campanarios coronados de una pelea de gallos y los sueños endénicos que se desbrozan descaradamente en torno a la desintegración atómica. A sus pies Wilfredo Lam instala su «vever», es decir, el maravilloso y siempre cambiante resplandor que cae de los vitrales inverosímilmente labrados de la naturaleza tropical sobre un espíritu liberado de toda influencia y predestinado a hacer surgir de ese resplandor las imágenes de los dioses. En un tiempo como el nuestro, no sorprenderá ver prodigarse, aquí provisto de cuernos, la loa Encrucijada —Elegguà en Cuba— que sopla sobre las alas de las puertas. Testigo único y siempre temblando como si fuera pesado en las balanzas de las hojas, vuelo de garzas en la frente del estanque donde se elabora el mito de hoy, el arte de Wilfredo Lam se disfunde desde ese punto en que la fuente vital refleja el árbol-misterioso, quiero decir el alma perseverante de la raza, para inundar de estrellas el DEVENIR que debe ser el bienestar humano.

Enero de 1946.

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EL MENOR RESCATE

Al país de Elisa

úque roes la hoja más olorosa del atlas Chile

rva de la mariposa-luna[6]

ú cuya completa estructura desposa

la tierna cicatriz de ruptura de la Iuna con la tierra[7] Chile de las nieves

omo la sábana que una mujer retira al levantarse

n un relámpago el tiempo de descubrir

r toda la eternidad lo que me predestina a ti Chile

una como séptima casa en mi tema astral

o la Venus del Sur

ue nace no ya de la espuma del mar

no de una ola de azurita en Chuquicamata Chile

e los zarcillos araucanos como pozos de luna

ú que prestas a las mujeres los más bellos ojos de bruma cados por una pluma de cóndor

Chile

e la mirada de los Andes no se sabría decir nada mejor

oncuerda el órgano de mi corazón con las estridencias de los altos veleros de estalactitas

acia el Cabo de Hornos

Chile

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e pie sobre un espejo

devuélveme lo que ella sólo puede tener

brizna de mimosa estremeciéndose todavía en el ámbar Chile de los cateadores

erra de mis amores

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KORWAR

mantienes como nadie

as sido apresado como salías de la vida ra volver a entrar

o sé si es en un sentido o en otro cuando rompes la verja del parque as alzado contra tu corazón la hierba serpentina

anillado para siempre a las aves del paraíso del ronco cielo mirada es extralúcida

tás sentado

nosotros también estamos sentados

cráneo aún por algunos días

n la cubeta de nuestros rasgos

dos nuestros actos están ante nosotros n el extremo del brazo

ntre el emparrado de nuestros hijos

os la quieres pegar con el existencialismo o estás picado por la polilla

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ULI

ertamente eres un gran dios

he visto con mis ojos como a ningún otro

tás todavía cubierto de tierra y de sangre acabas de crear es un viejo campesino que no sabe de nada

ra restablecerte has comido como un cerdo tás cubierto de suciedad humana

ve que te has llenado hasta las orejas

o entiendes nada

os husmeas desde un fondo de concha

creación te dice arriba las manos y todavía amenazas as miedo asombras

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DUKDUK

sangre no da más que una vuelta

uando el dukduk se despliega sobre la península de la Gacela la jungla se entreabre sobre cien soles nacientes

ue se derraman lo mismo que flamencos on todos los vapores de la ordalia

omo una locomotora de mujeres desnudas salir de un túnel de sollozos lá arriba cono

tación

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TIKI

amo en la cara de los mares

oja como el huevo cuando es verde

e transportas entre un calvero

ave a las manos como una codorniz

e colocas en el vientre de la mujer

omo contra un olivo de nácar

e das el equilibrio

e acuestas

n relación al hecho de haber vivido

ntes y después

ajo mis párpados de caucho

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RANO RARAKU

ué hermoso es el mundo

ecia jamás ha existido

o pasarán

i caballo encuentra su celemín en el cráter ombres-pájaros curvos nadadores evolotean alrededor de mi cabeza pues y yo también

uien estoy allí

undido tres cuartas partes

omeando con los etnólogos

n la amistosa noche del Sur

o pasarán

llanura es inmensa

os que avanzan son ridículos

s altas imágenes han caído

1948.

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ODA A CHARLES FOURIER

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n aquel tiempo no te conocía más que de vista No sé siquiera cómo estás vestido

En el género neutro sin duda no se hace mejor ro nunca sabríamos felicitar demasiado a los ediles

r haberte hecho surgir en la proa de los bulevares exteriores tu lugar en las horas de fuerte cabeceo uando la ciudad se levanta

cada vez más cerca el furor del mar alcanza las muy espirituales colinas uyo último emparrado transporta a las estrellas

más a menudo cuando se organiza la gran batida nocturna del deseo n un bosque en donde todos los pájaros son llamas

también cada vez que una ráfaga peor descubre en el casco de un buque na llaga deslumbrante que es el pregón de las sirenas o no creía que estuvieras en tu puesto

he aquí que un amanecer de 1937

Vaya hacía cerca de cien años que estabas muerto pasar percibí un ramo muy lozano de violetas a tus pies

Es raro que se haga florecer a las estatuas en París No hablo de las perradas destinadas a mover el rebaño

la mano que se perdió hacia ti por un largo surco extravía también mi memoria

Debió ser una fina mano de mujer enguantada Le gustaba abrigarse para mirar a lo lejos

n preocuparme demasiado en los días que siguieron observé que el ramo era renovado

El rocío y él no eran sino una misma cosa

ro a ti nada te habría hecho apartar los ojos de los cienos diamantíferos de la plaza Clichy

urier estás todavía ahí

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omo en el tiempo en que te obstinabas entre tus pliegues de bronce en hacer que se desviara el tren de las barracas forasteras

esde que han desaparecido eres tú quién está incandescente

úque sólo hablabas de unir mira todo lo que has desunido en desorden han descendido de nuevo a la costa

os labios entreabiertos de los niños que enojan el seno de las madres desnudas

esos nácares de hombros y esas nalgas que conservan su vello amalgaman en un solo bloque compacto y mate de espuma marina ue salta un hilillo de sangre

n otro plano

es las imágenes más vivas son las más fugaces La manga del tiempo olfatea la nuez moscada Y hace brotar el puño deslumbrante de la vida

n otro plano

gunos se dedican a cuidar en los escombros al borde de las charcas nas especies que parecen en vías de enquistarse definitivamente

ro que con ayuda de las circunstancias no parecen incapaces de una nueva reptación

pasan por alimentar de buena gana su miseria Repugna cortar sus huevos sin cáscara

freza inmemorial se desliza sobre el miedo s has conocido tan bien como yo

ro no puedes saber cómo salieron de alisadas y glotonas de la invernación

Tú creías que en la tierra la creación de ensayo que había necesitado los modelos carnívoros de amplia dimensión no había resistido al primer diluvio mientras precisabas que una segunda creación en el Antiguo Continente y una tercera en América habían encontrado gracia ante un segundo diluvio de suerte que el hombre de ellas salido podía esperar a pie firme e incluso le pertenecía precipitar en su provecho las creaciones 4, 5, etc.

os de la progresión perdóname es siempre el mismo mobiliario

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o estamos mejor provistos en relación a los contramoldes antirrata y antichinche

n verdad que los grandes huraños de la fauna prehistórica o están tan lejos gobiernan la concepción del universo prestan su piel halituosa a las obras de los hombres

ra saber cómo hoy el común de los mortales adquiere su suerte tenta sorprender la mirada del manato

ue se acomoda en su bañera de agua tibia en el zoo dirá mucho sobre el vigor de los ideales

te dará la medida del esfuerzo que ha sido realizado r conducto de la industria atrayente

n semejante ocasión

o dejarás de informarte de los carroñeros verás si han perdido su soberbia

Levantado el telón gemelo

rás admitido a contemplar en su consagración

on una mano de sangre impresa en el lugar del corazón sobre su impecable delantal al carnicero-sol

oncediéndose el ballet de sus garfios niquelados ientras los cinocéfalos de la especería

olmados de atenciones en los días de penuria y de mercado negro uando te acerques harán brillar su lado lujoso

ntre las medidas que preconizabas para restablecer el equilibrio de la población

úmero de consumidores en proporción a las fuerzas productoras) tá claro que no se han referido al régimen gastrosófico

uyo establecimiento debía ir parejo con la legalización de las costumbres fanerógamas

an preferido el buen viejo método

ue consiste en practicar sombríos cortes en la multitud fantasma ajo el anestésico a toda prueba de las banderas

urier es demasiado tétrico verlos emerger de una de las peores cloacas de la historia

endados del dédalo que a ella conduce

pacientes por volver a comenzar para saltar mejor

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Sobre la brecha

A la primera falta del ciclón

Saber quién queda con la lámpara en el casco

Firme la mano en la rampa de la vagoneta colgada

Lanzada entre el carbón sublime

Como tú Fourier

Tú todo de pie entre los grandes visionarios

Que creíste tener razón sobre la rutina y la desgracia

O todavía como tú en la actitud inmortal

Del Sacador de apuros

Por más que digan que te hiciste graves ilusiones

Sobre las probabilidades de resolver el litigio amistosamente A ti la caña de Orfeo

ros vinieron que no estaban armados solamente de persuasión evaban el carnero que crecería

asta poder volverse de oriente a occidente si la violencia anidaba entre sus cuernos primavera entera se abría en el fondo de sus ojos

Alternativamente la existencia de ese animal fabuloso me exalta y me trastorna

Cuando golpeó con la cabeza el mundo tembló hubo inmensos calveros

Que por parcelas han sido recobrados por la maleza Ahora sangra y pace

No veo al pastor omnítono que debería ser su guarda

A fin de que siga siendo lo bastante valiente para ir al final de su hazaña

Uno se estremece de que se haya contaminado hace mucho tiempo cerca de los pantanos

Bajo el soberbio Toisón tan solapadamente iban a elaborarse unos venenos

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drama consiste en que no se puede responder de esos seres de muy grandes proporciones que llegan a poner en marcha al genio y que entregados a sus propios recursos sólo tienen tendencia a orientarse hacia lo nefasto con mayor motivo si el recurso a lo nefasto parcial y considerado como transitorio a efectos incluso de reducir en lo sucesivo lo nefasto entra en las intenciones con las cuales están amasados

apreciado

mis ojos y siempre ejemplar continúa siendo el primer salto realizado en el sentido del ajuste de estructura

sin embargo qué error de entrada en agujas ha podido cometerse nada

anuncia el reino de la armonía

o solamente Creso y Lúculo

los que tú llamabas para rivalizar en los subgrupos de las tiendas de la ranúncula

enen todavía en contra a Espartaco

no que mirando de atrás hacia adelante se tiene la impresión de que los recorridos de dicha son cada vez más escasos

digencia engaño opresión matanza son aún los mismos males con los que marcaste la civilización al rojo vivo

urier se han burlado pero será necesario que un día se pruebe por gusto o a la fuerza tu remedio

riesgo de hacer sufrir a la receta de tu mano ciertas correcciones de ángulo omenzando por la reparación de honor ebida al pueblo judío

dejando fuera de debate que sin distinción de confesión la libre rapiña engalanada con el nombre comercial no podría ser rehabilitada

ey de pasión un error de óptica no es como para alterar la nitidez o reducir la envergadura de tu mirada

calendario en tu pared ha adquirido todos los colores del espectro

cómo amarías sin reserva

do lo que de nuevo existe

n el agua

ue pasa bajo el puente

ro para poner orden en estas últimas adquisiciones y quién sabe por imposible hacérselas propicias

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viejo baúl de corazón de roble es siempre bueno

do lo contiene si no se complace en sus doce cajones

1. ESTADO DE LOS RESORTES SENSUALES

1.° EL TACTO:

a) en el plano de los hechos tangibles — invierno de un rigor hasta entonces desconocido en Europa (destrucción de hogares, penuria de ropa, descenso calórico debido a la subalimentación); b) en el dominio de las ideas — «explicar es identificar» (tú lo habías dicho mejor) pero explicar

= buscar la verdadera realidad. Ahora bien, cuanto más se persigue esa realidad, más se sustrae. La escuela: «El esfuerzo realista en busca de la auténtica naturaleza física termina a fin de cuentas en un inmaterialismo».

2.º LA VISTA:

a) hacia el exterior — está desgarrada por todas partes (los campos de concentración, los bombardeos masivos, la han mantenido en el límite extremo de lo soportable); b) hacia el interior — acababa de descubrirse todo un nuevo continente cuya exploración se continuará (grandes puntos de referencia establecidos ya en arte y en psicopatía).

3.° EL OIDO:

obstruido sistemáticamente por el cacareo más desvergonzado y más nocivo de todos los tiempos (radiofonía). La nota poética en pleno puesto

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discorde del monte Everest.

4.° EL GUSTO:

a) lengua y paladar —retrogradación de la gastronomía cabalística más allá de la infancia de la tierra por retiro puro y simple de todos los comestibles que no estaban reservados al ganado. Primer acceso de codicia ante la aparición de la conserva americana que salvaguarda al menos la bella apariencia del guisante; b) en el sentido de discernimiento de lo bello

— pasemos

5.° EL OLFATO:

No se han superado los perfumes de París.

II. ESTADO DE LOS RESORTES AFECTUOSOS

6.º LA AMISTAD:

En creciente y casi completa alienación de sí mismo. Una de las maldiciones de hoy: que a las más raras afinidades, a las concordancias iniciales más vastas sobre las que se funda la amistad entre dos seres sucede al menor roce como por inversión de signo un antagonismo sin apelación que los conduce a los movimientos más contradictorios y en los casos de vivo rencor llega hasta a falsear el testimonio de su vida (enfermedad a estudiar: afecta tanto más a la colectividad cuanto que ataca de preferencia a individuos colocados como vedette).

7.° EL AMOR:

No me explico lo que te ha hecho ocultar aquí el Gran Brillante y dirigirnos hacia una perla barroca pero la atracción apasionada o revelación social permanente no es menos la proyección entusiasta de ese

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Brillante en todas las otras esferas. Verdad embrionaria en filosofía moderna: «El que sólo ama a la humanidad ama sólo a aquél que ama a tal ser humano determinado» (es en el más alto período del amor electivo para tal ser cuando se abren del todo las esclusas del amor por la humanidad no en verdad como ella es sino tal como intentamos querer activamente que ella se convierta). Conceder sin más embrollo al mismo autor que «es en el hecho de ser en sí mismo de la manera más decisiva donde echa raíz nuestro más puro amor por la naturaleza».

8.º LA AMBICION:

Bagatelismo — la tómbola infernal de la guerra ha tenido como efecto irrisorio colmar a los adultos de las satisfacciones que tú proponías conceder a un niño de tres años muy travieso — tendría ya por lo menos una veintena de títulos y condecoraciones, como los de:

Licenciado en el grupo de las cerillas,

Bachiller en el grupo de alcantarillado,

Neófito en el grupo de la reseda, etc…, etc…

n los ornamentos distintivos de todas esas funciones (ciertas pretensiones no menos pueriles pero más inquietantes no implican hoy el uso exterior de cintas).)

9.º LA FAMILIA:

Lugar actual de culminación del sistema dos pesos dos medidas; hijos de papá y niños perdidos. En la mirada vacilante del ciervo el aplomo del castillo feudal. La familia resalta en apartes, pisoteo, egoísmo, vanidad, división, hipocresía y mentira, tal como lo sanciona el escándalo persistente y sin igual de la herencia.

III. ESTADO DE LAS PASIONES MECANIZANTES

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10. LA CABALÍSTICA:

Acaba de ser sometida en masa a los marcos más contrarios a su razón de ser, tan desadaptada como es posible a la necesidad de consumo, de preparación y de producción que puede motivarla. El espíritu del mañana no arriesga más de tres pelos de bigote fuera de la madriguera. Pobre fuego de artificio. Gran hoja de acanto de la rutina.

11. LA COMPUESTA:

Apenas menos reacia a reconocerse. Todavía bajo el golpe de la invitación poco declinable a pensar por encargo, por lo menos a moverse en hileras arbitrarias, en los huecos impalpables. Todo por recuperar, por volver a echar en la red de la solidaridad humana.

12. LA MARIPOSANTE:

Grito de la esfinge Átropos. Trabajo en cadena.

urier qué se ha hecho de tu teclado

ue a todo respondía con un acorde

egulando con el curso de las estrellas hasta la gran separación del más altivo tres-mástiles desde las cabriolas de la más pequeña banca en el mar brazaste la unidad la mostraste no como pérdida sino como integralmente realizable

si nombraste a «Dios» fue para inferir que ese dios caía bajo los sentidos (Su cuerpo es el fuego)

ro lo que me desembosca para siempre el pensamiento socialista

que hayas sentido la necesidad de diferenciar la coma por lo menos en cuádruple forma

de hacer pasar la clave de sol desde la segunda a la primera línea en la notación musical

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rque el mundo entero debe ser no sólo vuelto al revés sino aguijoneado por todas partes en sus convenciones

es no existe una manivela a la que confiarse de una vez para siempre

un lugar común dogmático que no se tambalee ante la duda y la exigencia ingenuas

rque el «Velo de bronce» ha sobrevivido al desgarrón que le causaste cubre cada vez más la ceguera científica

Nadie ha visto nunca la molécula, ni el átomo, ni el vínculo atómico y sin duda nunca los verá» (Filósofo). Rápido mentís: entra contorneándose en la molécula del caucho

n sabio aunque provisto de gafas oscuras pierde la vista por haber asistido desde varias millas de distancia a las primeras pruebas de la bomba atómica (Los diarios)

Fourier te saludo desde el Gran Cañón del Colorado Veo el águila que se escapa de tu cabeza Sostiene en sus garras el cordero de Panurgo Y el viento del recuerdo y del porvenir

Entre las plumas de sus alas hace pasar los rostros de mis amigos Muchos de los cuales no tienen ya o no tienen todavía rostro

Porque persisten en oponerse de la manera más vana a los retrógrados conscientes y a tantos apóstoles del progreso social de hecho ferozmente inmovilistas que tú metías en el mismo saco

Te saludo desde la Selva Petrificada de la cultura humana Donde ya nada queda en pie

Pero donde merodean grandes resplandores en remolino

Que reclaman la liberación del follaje y del pájaro

De tus dedos parte la savia de los árboles en flor

rque disponiendo de la piedra filosofal

lo escuchaste tu primer movimiento que era entregársela a los hombres n ningún intercesor entre ellos y tú

un día que con confianza no lo esperases durante una hora en los jardines del Palais-Royal

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s atracciones son proporcionales a los destinos on esa fe vengo hoy hacia ti

Te saludo desde la Nevada de los buscadores de oro Desde la tierra prometida y ocupada

A la tierra cargada de promesas más altas que todavía debe ocupar Desde la mina de azurita que mira al más bello ciclo

Para siempre más allá de ese rótulo de bar que continúa golpeando la calle de una ciudad muerta

Virginia City — «La vieja cubeta de sangre»

rque cada vez más se pierde el sentido de la fiesta

rque las más vertiginosas autopistas no dejan que nos lamentemos de tu acera para cebras

rque Europa dispuesta a volar hecha polvo no ha encontrado nada más expedito que tomar medidas de defensa contra los confetis

porque entre los ejercicios coreográficos que tú sugerías multiplicar caso sería tiempo de omitir a los del fusil y del incensario

Te saludo desde el instante en que acaban de tener fin las danzas indias

En el corazón de la tormenta

Y los participantes se agrupan en almendra en torno a los braseros de sorprendente aroma a pino piñonero contra la amada lluvia

Una almendra que es un ópalo

Que exalta en extremo sus rojos resplandores en la noche

rque comprendiste que el estado sobrecompuesto o supramundano del alma (que no se trata ya de trasladar al otro mundo sino de promover en éste) debía mantener relaciones más estrechas con el estado simple o inframundano, el sueño, que con el estado compuesto o mundano, la vigilia, es su intermediario

Te saludo desde la encrucijada de los caminos en señal de prueba y desde la trayectoria cada vez más potente de esta flecha preciosamente recogida a mis pies: «No existe separación, heterogeneidad entre lo sobrenatural y lo natural (lo real y lo surreal). Ningún hiato. Es un “continuum”, se cree oír a André

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Breton: es un etnógrafo que nos habla en nombre de los indios soulteaux»

rque si la serpiente de cascabel era una de tus abominaciones por lo menos no dudaste de que las pasiones sin exceptuar aquellas que la moral hace pasar por los más indignos extravíos del espíritu y de los sentidos constituyen un criptograma indivisible que el hombre está llamado a descifrar

porque teniendo por fuera de cuestión que la naturaleza y el alma humana responden al mismo modelo

n seguida te pusiste en busca de puntos de referencia en la huerta

Te saludo desde el bajo de la escalera que se hunde con gran misterio en la kiwa hopi la cámara subterránea y sagrada en este 22 de agosto de 1945 en Mishongnovi a la hora en que las serpientes con un último nudo testimonian que están dispuestas a llevar a cabo su conjunción con la boca humana

Desde el fondo del pacto milenario que en medio de la angustia tiene por objeto mantener la integridad del verbo

Desde las más lejanas ondas del eco que despierta el pie golpeando imperiosamente en el suelo para sellar la alianza con las potencias que hacen germinar la simiente

urier resaltando sobre el gris de las ideas y de las aspiraciones de hoy tu luz

ltrando la sed de bienestar y manteniéndola al abrigo de todo lo que podría hacerla menos pura a pesar de todo

el caso es que yo tendría que dar por comprobado que la mejora de la suerte humana sólo se realiza muy lentamente a golpes al precio de reivindicaciones tierra a tierra y de fríos cálculos la verdadera palanca no la constituye menos la creencia irrazonada en el encaminamiento hacia un futuro edénico y después de todo la única levadura de las generaciones es también tu juventud

«Si la serie de los cereceros se halla en numerosa reunión en su gran vergel, a un cuarto de legua del falasterio, conviene que, en la

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sesión de las cuatro a las seis de la tarde, intente reunirse con ella y en su vecindad:

1.º Una cohorte de la falange vecina y de los dos sexos, llegada para ayudar a los cereceros;

2.º Un grupo de damas floristas del cantón, que llegan para cultivar una línea de cien toesas de Malvas y Dalias que forman perspectiva para la senda vecina, y arriate en escuadra para un campo de legumbres contiguo al vergel;

3.º Un grupo de la Serie de los legumbristas, llegado para cultivar las legumbres de ese campo;

4.º Un grupo de la Serie de las mil flores, llegado para el cultivo de un altar de secta, situado entre el campo de legumbres y el vergel de cerezos;

5.º Un grupo de jovencitas fresistas, que llegan al final de la sesión, y vienen de cultivar un calvero surtido de fresales en el bosque vecino;

A las cinco y tres cuartos, unos furgones colgados que salieron del falansterio traen la merienda para todos estos grupos: se sirve en el castillo de los cereceros, desde las cinco y tres cuartos a las seis y cuarto, a continuación los grupos se dispersan después de haber establecido lazos de amistad y de haber negociado reuniones industriales o de otra clase para los días siguientes»

espuntando sobre un campo de estrellas la mano audazmente dirigida hacia la colmena donde la reina Herschel reúne a sus satélites conocidos y aún no descubiertos en odio irreductible de la frustración en todos los géneros que descubre para vergüenza de las sociedades más arrogantes el rostro ennegrecido de un niño junto al horno de una fábrica y se abisma en la dulzura de las campanadas del reloj de Pol de Limbourg tu tacto supremo en la desmesura

on gran escándalo de unos bajo la mirada apenas menos severa de los otros que elevan el peso de sus alas tu libertad


OLVIDADOS


ESCUCHA EN LAS CONCHAS

o no había comenzado a verte tu eras ALBA

ada había sido revelado

das las barcas se mecían en la ribera

esatando los favores (sabes) de esas cajas de confites

osas y blancas entre las que deambula una naveta de plata yo te llamé Alba temblando

ez años después

encuentro en la flor tropical

ue se abre a medianoche

n solo cristal de nieve que desbordaría la copa Be tus dos manos n la Martinica le llaman la flor del baile

la y tú compartís el misterio de la existencia

primera semilla de rocío anticipándose con mucho a todas las demás locamente irisada conteniéndolo todo

o lo que permanece oculto para siempre

uando duermes en el calvero de tu brazo bajo las mariposas de tus cabellos cuando renaces del fénix de tu origen n la menta de la memoria

el muaré enigmático de la semejanza en un espejo sin fondo uitando el alfiler de lo que sólo una vez se verá

n mi corazón todas las alas del milkweed etan lo que me dices

evas un traje de verano que no te conocías

asi inmaterial está constelado en todos los sentidos de imanes en herradura de un hermoso minio rojo con pies azules

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En el mar, 1946.


VUELVO

ro en fin dónde estamos

brillanto con dos dedos el vello de la vidriera n grifo transparente pasa la cabeza través no reconozco el barrio

tarde cae está claro que vamos desde hace mucho tiempo a la aventura avemente suavemente veamos

o os digo que había una placa ahí a la izquierda

alle qué Calle-donde-puede-ser-otorgado-el-derecho-a-la buena-querida il setecientos francos al contador es una locura

ué esperáis para consultar vuestro plano en nombre de Dios ro el chófer parece salir de un sueño

on la cabeza vuelta hacia la derecha lee en voz alta alle-de-las-queridas-buenas-almas

es bien

o no le causa ni frío ni calor

ás bien habla de emprender de nuevo la carrera ene ya la mano en su sombrero e olvidado a dónde íbamos

ntramos en un tugurio apolillado

preciso apartar groseras cortinas de gasa gris omo las bayahondas de Haití

n el mostrador una alada mujer desnuda erte sangre en vasos de eclipse

s etiquetas de las botellas llevan las palabras Libres Pecadores Gondina se diría aguardiente de Dantzig Evita de Martínez

las cajas de puros resplandecen con imágenes de refriegas maravilla de la pared es un abanico de suspiros ñora estamos todavía lejos de Corhimeneo

ro la dama del matorral ardiente se mira en sus uñas

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nos jugadores al fondo de la habitación derriban acantilados de vidrieras etrocedemos

carretera está bordeada de casas en construcción

n las que apunta el pistilo y se despliegan en forma de lámpara de arco los estambres


EN EL CAMINO DE SAN ROMANO

poesía se hace en un lecho como el amor Sus sábanas revueltas son la aurora de las cosas

poesía se hace en los bosques

ene el espacio que necesita

o éste sino aquel que condicionan

El ojo del milano

El rocío sobre una flor de cola de caballo

El recuerdo de una botella de Traminer empañada sobre una bandeja de plata

Una alta verga de turmalina en el mar

Y el camino de la aventura mental

Que asciende a pico

Un alto se llena de la maleza en seguida

o no se grita sobre los tejados

o es conveniente dejar la puerta abierta llamar a testigos

Los bancos de pescado los setos llenos de pájaros

Los raíles a la entrada de una gran estación

Los reflejos de las dos orillas

Los surcos en el pan

Las burbujas del arroyo

Los días del calendario

El corazoncillo

acto de amor y el acto de poesía

n incompatibles

on la lectura del diario en voz alta


El sentido del rayo de sol

El resplandor azul que despiden los hachazos del leñador El hilo de la cometa en forma de corazón o de nasa

El golpear rítmico de la cola de los castores La diligencia del relámpago

La lluvia de peladillas desde lo alto de las viejas escaleras El alud

cámara de los prestigios

o señores no es la octava Cámara

los vapores del dormitorio del cuartel un domingo por la noche

Las figuras de baile realizadas en transparencia por encima de los charcos

La delimitación contra un muro de un cuerpo de mujer al que se lanzan cuchillos

Las volutas pálidas del humo

Los bucles de tu cabello

La curva de la esponja de las Filipinas Los lazos de la serpiente coral La entrada de la hiedra en las ruinas

Tiene todo el tiempo por delante

abrazo poético como el abrazo carnal ientras dura

ohíbe toda escapada sobre la miseria del mundo

1948.



ANDRÉ BRETON (Tinchebray, Francia, 1896 - París, 1966) Escritor francés. Participó durante tres años en el movimiento dadaísta, al tiempo que investigaba el automatismo psíquico a partir de las teorías de Jean-Martin Charcot y Sigmund Freud sobre el inconsciente, que había descubierto durante sus estudios de medicina. Por último, en 1924, rompió con Tristan Tzara, acusándole de conservadurismo, y escribió el texto fundacional de un nuevo movimiento, el Manifiesto del surrealismo.

Con una prosa casi poética y un estilo emotivo y exaltado, postulaba la existencia de una realidad superior a la que sería posible acceder poniendo en contacto dos mundos, la vigilia y el sueño, que tradicionalmente se habían mantenido separados. Reivindicaba la liberación del mundo del subconsciente y con ello una nueva forma de pensar que terminara con la dictadura exclusiva de la lógica y la moral.

El nuevo grupo surrealista nació con un fuerte componente sectario, promovido en gran parte por el propio Breton, quien desde la «ortodoxia» surrealista denunció numerosas «desviaciones», la menor de las cuales no fue, sin embargo, su propio intento de politizar el movimiento a raíz de su afiliación al Partido Comunista (1927). El Segundo Manifiesto surrealista (1930) responde a la voluntad de insertar el surrealismo en unas coordenadas políticas y revolucionarias, lo que provocó grandes disensiones en el grupo.

Sin embargo, en 1935, Breton rompió con el Partido Comunista y viajó a México, donde su relación con Trotski le llevó a redactar un tercer manifiesto en 1941. Entre sus obras destaca la novela Nadja (1928), a la que siguieron otras, como La inmaculada concepción (1930) o Los vasos comunicantes (1932). En 1946 regresó a su país y fundó nuevas revistas surrealistas, al tiempo que mostraba su oposición al realismo imperante en literatura y en especial a Albert Camus.

Notas

[1] La lettre de cachet era un pliego con el sello real que generalmente contenía una orden arbitraria de prisión o destierro. <<

[2] Una guía de ferrocarriles. <<

[3] Plaza de la Percha <<

[4] Seta venenosa. <<

[5] Tanta verdadera grandeza si a pesar de lo que puede tener de incómodo

Un lado del personaje externo del marqués

Esta reserva vale también para el Presentador de pulpo enojoso arreo

Su roca sus mesas giratorias se sintió agarrar por el pie

Pero no hago caso más que nunca basta de buen gusto <<

[6] Es una gran mariposa verde almendra rematada en clave de sol que pasa hacia la medianoche. Yo no la conocía antes de viajar a América. Me visitó poco después en una casa situada en pleno bosque. Su llegada y su insistencia me parecieron augurales. <<

[7] «Los geólogos han descubierto un hecho adicional que presta una fuerte base a la hipótesis de que la cuenca del Pacífico es realmente el “agujero” dejado en la superficie de la Tierra por la separación de su satélite.» (George Gamow: Biografía de la Tierra.) <<


FIN

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