Libro N° 14697. ¡Bueno Está Todo! Pérez Zúñiga, Juan
© Libro N° 14697. ¡Bueno Está Todo! Pérez Zúñiga, Juan. Emancipación. Enero 10 de 2026
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¡BUENO ESTÁ TODO!
Juan Pérez Zúñiga
¡Bueno Está Todo!
Juan Pérez Zúñiga
Table of Contents
Nota previa
Autor
¡Bueno está todo!
Nota previa
Se reproduce a continuación el relato ¡Bueno
está todo!, de Juan Pérez Zúñiga.
Ganso y Pulpo ha realizado su edición a partir
del texto publicado en la revista La Gran Vía el
día 2 de septiembre de 1894 (año II, núm. 62).
El texto se corresponde con el identificador
editorial GYP-NB0441, habiéndose podido actualizar su ortografía y
gramática de acuerdo con las reglas vigentes del idioma español. Estos cambios
suponen, en el plano ortográfico, la supresión del acento en monosílabos y la
actualización de aquel léxico técnico y/o extranjerismos que están actualmente
integrados en el idioma. En el plano gramatical ha podido variar el texto en
relación a la disposición de signos de puntuación, principalmente en relación al
empleo de la raya.
En cuanto a la licencia de esta edición debe
tenerse en cuenta que el texto reproducido es de dominio público (Juan Pérez
Zúñiga falleció en 1938). Por otra parte, tanto la portada como la edición aquí
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Ganso y Pulpo
Creación: Barcelona, 05 de julio de 2019
Última revisión: Barcelona, 30 de julio de
2019
JUAN PÉREZ ZÚÑIGA
Nacimiento18-10-1860
Madrid, España
Defunción5-11-1938
Madrid, España
EtiquetaEscritor festivo
Relacionado
Introducción
El nombre de Juan Pérez Zúñiga es, sin lugar a dudas, uno de los más
recurrentes en los catálogos literarios de entresiglos, pues luce en más de 100
lomos y se reproduce en más de 1.000 ocasiones en más de 40 cabeceras... Esta
abundante producción, además de eclipsar sus dotes musicales, da buena fe de la
gran popularidad de que gozó su tono humorístico y festivo. Un éxito que, sin
embargo, no evitó que muriese de hambre {literalmente} en las calles de Madrid
durante la Guerra civil. Ganso y Pulpo reedita desde el 1 de marzo de 2011
parte de su vastísima producción, de la cual se ofrece a continuación un
pequeño acercamiento a los fundamentos de la misma.
Semblanza
Juan Pérez Zúñiga nació en Madrid {C/Toledo, 40} el 18 de octubre de
1860, en el seno de una familia acomodada. Su gusto por las artes le llevó a
estudiar violín con su tío Juan Pérez Lanuza, que era concertino del Teatro
Real. Precisamente fue como violinista que ganó su primer sueldo, tocando en la
iglesia de San Antonio cuando contaba diecisiete años. Su trayectoria
literaria, que acabará otorgándole la etiqueta de «prolífico escritor festivo»,
comienza en 1880, cuando el exitoso dramaturgo Vital Aza consigue
para él un puesto de redactor en el recién creado Madrid Cómico. Un
año más tarde estrena su primera obra escénica en el teatro de Lara {La
manía de papá} gracias también a Vital Aza, protector o padrino del joven
Pérez Zúñiga, que la hizo pasar por suya hasta el momento en que estuvo
asegurada su representación. En 1882 obtiene el título de abogado y su primer
destino es la secretaría del Ministerio de Ultramar, bajo las órdenes del por
entonces ministro Antonio Maura. Esta posición ventajosa le permitió casarse al
poco tiempo con la pianista Aurora Maffei, con quien tuvo tres hijos. La
pérdida de las colonias en 1898 trajo consigo la lógica desaparición del
Ministerio en que trabajaba y, así, quedó convertido en cesante. Desde
entonces, fueron siete los años de apuro económico para él y su familia, hasta
el momento en que la reina María Cristina decretó su ingreso como jefe de
Hacienda en la intervención de la Deuda. Durante sus años de cesantía, su labor
literaria y periodística se intensificó, publicando entonces los libros que más
fama le dieron, colaborando junto a otros escritores festivos en la obra por
entregas Historia cómica de España, fundando y dirigiendo el
periódico El Domingo, estrenando algunas zarzuelas y publicando más
de mil artículos, cuentos, crónicas y poesías en la prensa de la época. En su
vida literaria, igual que para tantos otros, fue decisivo el desarrollo de la
novela corta y su difusión a través de numerosísimas colecciones de
quiosco. El Cuento Semanal, serie fundada y dirigida
por Eduardo Zamacois desde enero de 1907, contó con la firma de Pérez
Zúñiga prácticamente desde sus inicios. En 25 años, ésta se va repitiendo en
las colecciones más importantes: La Novela Corta, Los
Contemporáneos, La Novela Semanal y La Novela de
Hoy, dirigida por Artemio Precioso, que ofrecía entre 1.000 y 3.000
pesetas por cada original, y donde llegó a publicar trece títulos ajustados en
la medida de lo posible a la tendencia sicalíptica de la colección. La gran
demanda desde estas colecciones llevó a la mayoría de los autores a realizar
refritos de sus obras. Así, Pérez Zúñiga adaptó varias de sus novelas a la
forma del relato breve. Ni su vasta producción ni su enorme popularidad
evitaron, sin embargo, la delicada situación económica del autor que, en los
años veinte, recurrió a la editorial Renacimiento para comenzar la publicación
de sus obras completas, intentando sobrevivir al mismo tiempo en las
publicaciones periódicas de humor, como Buen Humor o Gutiérrez,
donde se comienza a apostar por un humor más puro, que elude la sátira
personal, el chiste fácil y el retruécano. Finalmente murió en Madrid, víctima
del hambre, el 5 de noviembre de 1938. La siguiente nota manuscrita, rescatada
en ABC el 16
de noviembre de 1950, la escribió dos
días antes de morir:
Pensé morir algún día Partido por un camión O por una indigestión O por
una pulmonía. Pero venir a quedar Convertido en un fiambre
Por la metralla o el hambre ¡quién lo había de pensar!… Nunca lo
pude
Asimismo, también dejó escrito el guión de su propia esquela:
«Cruz y nombre. Después: Escritor festivo. Publicista. Autor dramático.
Abogado. Presidente de la Congregación de Autores de Ntra.Sra. de la
Almudena. Jefe de Administración de Hacienda, jubilado con honores de Jefe
Superior. Presidente de la Asociación de Cultura Musical y Vicepresidente de la
de Escritores y Artistas. Condecorado con la Medalla de Oro del Trabajo».
Labor literaria
Obviando su producción musical y gráfica {orientada a la ilustración de
muchos de sus libros}, nos encontramos con una obra literaria realmente
desmesurada donde en ocasiones se busca la innovación y donde, normalmente,
subyace una intención paródica, especialmente orientada a la valoración
desdeñosa del para él neurasténico modernismo literario. Defendió la finalidad
meramente lúdica de la literatura de humor, precisamente cuando los grandes
escritores {los que se agrupan bajo la etiqueta del «98»} renunciaban a la
evasión para profundizar en la realidad española. Entre sus procedimientos
humorísticos abundan el denominado «chiste fácil», basado en retruécanos,
juegos de palabras, equívocos y paranomasias. A ellos añadió el trastueque, que
el propio autor explica en el «Prologuete» a ¡El disloque!
[a]llá por el año 1884 […] se me ocurrió […] pergeñar un artículo con
las palabras en desordenada construcción gramatical y de tal suerte alteradas
que, sin dejar de dar cabal idea del significado de cada frase, la extraña
combinación del trastueque pudiera producir la risa.
Un ejemplo:
El Juan de San día. Tena dirigida a Don Blanco Luca de Carta, director
del Torcuato negro.
Otro procedimiento innovador de Pérez Zúñiga consistía en la sustitución
de las palabras del relato por otras similares en el plano fonético y, a la
vez, pertenecientes al mismo campo semántico, y todo ello sin perder la lógica
del argumento. Un buen ejemplo se encuentra en su relato «Ensalada de cómicos»,
donde engarza los apellidos de 425 actores de su tiempo y cinco páginas con sus
nombres de pila.
Y que me Marta un rayo si, faltando al Octavio mandamiento, Rodrigo la
verdad.
Cambios de desinencias, jitanjáforas, disparates fónicos y una marcada
tendencia al absurdo completan las tendencias humorísticas del estilo de Pérez
Zúñiga, cuya razón de ser, según Miguel Mihura, consistía en «inventar un nuevo
mundo, alegre, cordial e inverosímil».
Prácticamente podría reconstruirse todo el panorama de las publicaciones
periódicas españolas de la época rastreando la firma de Pérez Zúñiga, pues dejó
más de 1.000 escritos {cuentos, poesías, crónicas, artículos…} en cerca de 40
cabeceras distintas. Su nombre o sus seudónimos {«Fray Nasarre», «Sursum
corda», «Artagnan» y, para los dibujos, «Zuñiguita»} se encuentran en Madrid
Cómico, Madrid Crema, Don Quijote, El
Domingo, Blanco y Negro, Gente Vieja, La
Ilustración Española y Americana, Barcelona Cómica, El Gato Negro, Nuevo
Mundo, El Cardo, La Esfera, Miscelánea, Vida
Galante, La Gran Vía, El
Día, La Lidia, Actualidades, Pluma y
Lápiz, La Hoja de Parra, ABC, Gran
Vida, Iris, Los Madriles, Calínez, ¡Alegría!, Cosmopolita, El
Liberal, Heraldo de Madrid, Prensa Gráfica, Buen
Humor, Flirt, Muchas Gracias, La Libertad y Fray
Lazo.
Producción
· La manía de papá. Juguete en un acto y en verso {1881}
· Cartas de Juan Pérez Zúñiga, autor cómico en estado de canuto,
violinista temporero y novio de plantilla, escritor a la vinagreta, pintor que
fue de puertas y ventanas célibes, periodista de tanda y abogado de reserva,
funcionario público con vistas a la calle, maestro de solfa en buen uso,
miembro de su familia, etc. Novísima edición ilustrada con excelentes ripios {1884}
· Cosas {1884}
· El señor Castaño. Juguete cómico-lírico en prosa {1887}
· ¡Viva la Pepa! Juguete cómico-lírico en un acto y en prosa {1887}
· Desafinaciones de… Ristra literaria de poesías cómicas formada por el
propio cosechero {1888}
· El quinto cielo. Pasillo cómico-lírico por todo lo alto, en un acto y en
prosa, original de… {1888; en colaboración con J. Díaz de
Quijano}
· Gárgaras poéticas hechas en ayunas por… {1889}
· Los tíos. Juguete cómico-lírico en prosa {1889; en colaboración con J. Díaz de Quijano}
· Las goteras. Juguete cómico-lírico en prosa {1890; en colaboración con J. Díaz de Quijano}
· La lucha por la existencia. Fantasía cómico-lírica en prosa y verso {1891; en colaboración con J. Valverde}.
· Guasa viva. Poesías y artículos {1892}
· Pampiroladas. Poesías humorísticas {1892}
· Piruetas, artículos y poesías por… {1894}
· Cosquillas. Verso y prosa {1895}
· El mártir de las veladas. Monólogo en verso original de… {1895}
· Cocina cómica. Recetas de guisos y postres, poesías culinarias y otros
excesos {1897}
· Paella festiva. Composiciones en verso {1897}
· Confetti. Epigramas, cantares, moralejas, sonetos, juegos de palabras y
otras menudencias {1899}
· El gabán de pieles. Juguete cómico en un acto y en prosa original
de… {1899}
· La gente del patio. Pasillo cómico-lírico en un acto y en prosa original
de… {1899; en colaboración con J. Díaz de Quijano}
· Galimatías. Artículos cómicos, sin prólogo, prefacio, atrio, pórtico, ni
cosa que lo valga {1900}
· Música ratonera {1901}
· Viajes morrocotudos. En busca del «trifinus melancolicus» {1901}
· Almanaque del buen tono {1903; en
colaboración}
· Amantes célebres puestos en solfa por… {1903}
· Camelario Zaragatono para el presente año {1903}
· Doña Tecla en Pomotú. Aventuras novelescas por… {1904}
· Sin pies ni cabeza. Prosa y verso de… {1904}
· Seis días fuera del mundo. Viaje involuntario {1905}
· Villapelona de abajo {1905}
· Chapucerías. Poesías cómicas {1906}
· Coplas de Sacristía {1906}
· ¡Buen Humor! Narraciones y cuentos alegres originales de… {1907}
· La soledad del campo {1907}
· El cocodrilo azul. Cuento bufo {1908}
· Cuentos embolados. Denominados así porque no se les ve la punta {1908}
· Pura broma. Artículos cómicos originales de… {1908}
· El néctar de los dioses {1909; en
colaboración con A. Barrado}
· Alma guasona. Artículos cómicos {1911}
· Bronquitis aguda. Pieza cómica en un acto y tres cuadros, en prosa,
original de… {1911}
· Historia cómica de España, 2 vols. {1911; en
colaboración con varios autores; publicada originalmente por entregas en la
revista Miscelánea entre 1899 y 1900}
· Cuatro cuentos y un cabo. Precedidos de una carta auténtica de D. José
Zorrilla {1912}
· Descanso dominical. Juguete cómico en un acto, original de… {1912}
· Hojas de lata. Composiciones festivas originales de… {1913}
· La soledad y el cocodrilo… y otras cosas {1913}
· Los de la burra. Humorada baturra en un acto, dividido en cinco cuadros,
en prosa, original de… {1915; en
colaboración con M. de L'Hotellerie}
· Muerte y dulzura o El merengue triste. Sainete en un acto y en prosa,
original de… {1915}
· Chascarrillos aromáticos {1916}
· El gran bromazo. Novela inédita por… {1916}
· Entre la guerra y la paz. Novela de… {1917}
· Seis días fuera del mundo. Viaje involuntario. Adaptación hecha
expresamente para La Novela Corta por su autor… {1917}
· El disloque. Colección de artículos desarticulados {1918}
· Doña Tecla en Pomotú. Cuento bufo, original de… {1918}
· Los hígados. Cuento quirúrgico-fantástico por… {1918}
· Coliflor o La hija del «Mosquito». Novela cómica {1918}
· El monte, la isla… y ¡la mar! Por… {1919}
· El nacimiento del conde. Novela por… {1919}
· Cocina cómica. Ochenta recetas de guisos y postres, poesías culinarias,
algo de agricultura y un apéndice que comprende un santoral selecto y otras
frioleras {1920}
· Corazón de platino. Novela inédita por… {1920}
· Cuentos de menor «cuentía» por… {1920}
· Cosquillas. Tomo I {1921}
· El cuerpo, los estertores y unas cuantas cosas más por… {1921}
· Humorismo rimado {1921}
· La viuda de Perrín{1921}
· El chápiro verde. Novela cómica {1922}
· Desahogos particulares {1922}
· Ganitas de broma {1922}
· Cosquillas. Tomo II {1923}
· ¡El disloque! {1923}
· La familia de Noé o El diluvio universal.Estudio cómico, a ratos
científico y a ratos excéntrico, del arca de Noé y del castigo acuático sufrido
por la humanidad {1923}
· La flor de «La Rabadilla» {1924}
· La tumba de tita Carmen {1925}
· Juego de bolos {1926}
· Casta no es Pura {1927}
· Verde y con pintas {1927}
· Carne congelada o La jugarreta de Frescucio. Novela cómica tirando a
bufa {1928}
· La niña del jefe {1928}
· Tres peces, 4, 1º {1928}
· Polvareda conyugal {1929}
· La fiera corrupia. Novela cómica por… {1930}
· El solitario de Yuste o Una mala tentación {1930}
· Los jirones {1931}
· El placer de recordar. Algunas cosas de las ocurridas al autor o
conocidas por él en medio siglo de vida literaria {…} y de la otra {1935}
· Arte de hacer curas {s.a.}
· Aventuras estupendas {s.a.}
· Dramas, por… {s.a.; en colaboración con J. Díaz de
Quijano}
· Fermatas y banderillas {s.a.}
· La india brava {s.a.; en colaboración con J.
Valverde}
· Lo que cuenta Don Juan. Manojo de cuentos festivos para niños menores de
cincuenta años {s.a.}
· Pizcas y miajas. Colección de epigramas, juegos de palabras, sonetos,
moralejas, cantares y otras menudencias {s.a.}
· Guía cómica de San Sebastián {?}
· La mallorquina {?; en colaboración con J. Jiménez}
· Una noche de novios. Humorada cómica {?}
Prólogos y epílogos
· Prólogo a Deusdedit Criado, Cohetes. Poesías {1900}
· Prólogo a C. Navarro Deletre, Ráfagas. Colección de poesías
originales de… {1900}
· Epílogo a C. de Burgos Seguí, Nota del alma. Cantares {1901}
· Prólogo a L. Taboada, Los ridículos {1910}
· «Carta prólogo» a E. Povedano y A. Ruibérriz de Torres, Diccionario
epigramático {1912}
· Prólogo a A. Sánchez Carrere {«El coco reporter»}, Hablando con
el «Gallo» de la pasión. Informaciones cómicas por… {1914}
· «Seudo-prólogo» a J. Belda, La suegra de Tarquino {191?}
· Prólogo a A. de España, Amenidades. Serie de doce charlas
emitidas en Madrid desde los Estudios de Unión-Radio, Radio-Ibérica y
Radio-España {1928}
· Prólogo a J. Belda, La cuñada de Tarquino. Novela de pésimas
costumbres romanas {1931}
¡BUENO ESTÁ TODO!
Yo no sé si creer que hay dinero en el mundo, o que
no lo hay.
Por un lado veo manifestaciones fastuosas de
multitud de veraneantes que son el alma y la vida de las playas, de los
balnearios y hasta de los simples pueblecillos que se las echan de frescos; y
por otro lado oigo lamentaciones de esas que le estrujan a uno el corazón hasta
dejarlo del tamaño de una alcaparra seca.
Lo cierto es que los comerciantes rabian, los
industriales lloran, los tenedores de papel del Estado trinan viendo el estado
de su papel, los artistas reniegan de su arte, los agricultores cogen el cielo
con las manos, los empresarios de teatros no saben cómo atraer al público, y el
público se muestra más retraído cada día, como es consiguiente.
El gremio de mendigos, entretanto, está engrosando
sus filas de un modo alarmante, y no es posible ya dar un paso sin verse
acometido por un enjambre de pobres de todos países, sexos y tamaños.
Antes había por esas calles de Dios muchos
infelices que le tocaban al transeúnte la flauta o la bandurria cuando iba más
descuidado. Ahora no diré que falten artistas callejeros; pero la mayor parte
de los mendigos que andan por ahí, ya sueltos, ya en racimos, no le suelen
tocar a uno nada, ni el corazón siquiera.
Hoy día, para cuatro desgraciados que se nos
presentan sin miembros o sin cabeza, vemos diez mocetones que tienen completo
el ser, y nos acosan pidiéndonos limosna, sin hacerse cargo de que todos
andamos, quién más quién menos, a la cuarta pregunta.
Esto indica que está todo muy malo; pero muy malo.
Y no sabe uno qué es peor, si no tener dinero (lo
cual resulta poco divertido) o tenerlo, para que el día de mañana venga un
anarquista de buen gusto y cargue con ello bonitamente.
Y menos mal si al llevárselo, no nos extrae los
omóplatos para hacer con ellos botones de calzoncillos, pongo por caso.
Y quien dice el dinero, dice todos los objetos que
lo valgan.
—Caballero —podrá decirme un anarquista—;
esas zapatillas ya no son de usted.
—Sí, señor; me han costado tres pesetas.
—Pues, acordada la distribución de todo, resulta en
el reparto que una de esas zapatillas me corresponde a mí, y la otra al
picapedrero que vive enfrente.
Y no habrá más remedio que andar descalzo hasta que
venga la reacción, o llevar los pies envueltos en la fe de bautismo, si no hay
otra cosa más a mano.
Al paso que vamos, el poseer títulos de la Deuda o
acciones del Banco equivaldrá a poseer una colección completa de El Faro
de Villachupada; y en no lejano día, el tenedor de valores públicos tendrá que
pinchar las patatas consigo mismo, puesto que seguramente habrá empeñado su
cubierto.
Respecto a la propiedad, ya rústica, ya urbana,
¿qué porvenir halagüeño puede esperarse de ella?
Conozco yo un labrador, entusiasta admirador de San
Isidro y de su amable señora Santa María de la Cabeza, que no sabe ya qué
pensar de la propiedad. Baste decir que el año pasado, para componer la noria,
tuvo que vender el huerto, y para mantener a la mula tuvo que vender la noria,
y para pagar la contribución tuvo que vender la mula. No es extraño, pues, que
el buen hombre esté hoy perplejo entre dedicarse a hacer títeres por los
pueblos o cebar a su mujer y a su cuñada para matarlas en cuanto llegue noviembre.
Si es el comercio, no digamos.
Comerciante hay que empieza cerrando su tienda los
domingos, y acaba por cerrarla todos los días, con el fútil pretexto de que no
vende maldita de Dios la cosa.
Los prestamistas, en cambio, prosperan que es un
gusto.
Nadie sabe en qué vendrá a parar todo esto; pero
esas gentes que ven más allá de sus narices, por largas que estas sean,
vislumbran en lontananza un desenlace funesto a los desequilibrios existentes,
a los conflictos políticos, al desquiciamiento moral y a la fuerza del hambre,
porque, cosa extraña, nada hay que debilite como el hambre, ni que a la vez
engendre más fuerza.
Así es que, obligados por las circunstancias,
muchos sujetos que éramos antes decidores, alegres y hasta revoltosos,
fruncimos hoy el ceño y miramos el mundo torvamente.
Ya no cantamos mientras nos ponemos los
calzoncillos, ya no gastamos bromitas con las criadas, ya no corremos por los
pasillos dando vivas a la portera. Todo lo contrario. Volvemos de las
obligaciones propias del sexo con un humor de casi todos los demonios, si no es
de todos, y al entrar en la casa se olvida uno de dar un beso a la mártir del
hogar, lo cual origina la escaramuza conyugal consiguiente; porque las esposas
no suelen hacerse cargo de que los cambios están muy altos, y de que la
política europea está muy enmarañada, y de otras cosas más horripilantes que
uno conduce dentro de la cabeza desde la tertulia del café hasta el domicilio
que disfruta, y a veces paga.
«Todo está perdido», dicen las gentes por ahí; y
creo que tienen razón.
Por lo menos hay individuos que lo van perdiendo
todo.
De este todo, hay que exceptuar el apetito y la
vergüenza. El primero, porque suelen tenerlo al por mayor, y la segunda, porque
no la han conocido jamás.
FIN

