© Libro N° 11991.
La Ratita Presumida. Perrault,
Charles. Emancipación. Diciembre 16 de 2023
Título original: ©
La Ratita Presumida. Charles Perrault
Versión Original: © La Ratita Presumida. Charles Perrault
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Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
Charles Perrault
La Ratita
Presumida
Charles
Perrault
Había una
vez una ratita muy presumida, después de mucho pensarlo, decidió que se
compraría un lazo rojo para ponerlo en su rabito. Al día siguiente, salió rumbo
al mercado con su moneda en el bolsillo. Cuando llegó, pidió al tendero que le
vendiera un trozo de su mejor cinta roja. La compró y volvió a su casa.
Al llegar a su casita, se paró frente al espejo y se colocó el lacito en el
rabo. Estaba tan bonita, que no podía dejar de mirarse. Salió al portal para
lucir su nuevo lazo y entonces se acercó un gallo y le dijo:
- Buenos días, Ratita. ¡Qué guapa que estás hoy!
- Gracias, señor Gallo.
- ¿Te casarías conmigo?
- No lo sé. ¿Cómo harás por las noches?
- ¡Quiquiriquí!- respondió el gallo.
- Contigo no me puedo casar. Ese ruido me despertaría.
Se marchó el gallo malhumorado. En eso llegó el perro:
- Pero, nunca me había dado cuenta de lo bonita que eres, Ratita.
¿Te
quieres casar conmigo?
- Primero dime, ¿cómo haces por las noches?
- ¡Guauuu, guauuu!
- Contigo no me puedo casar, porque ese ruido me despertaría.
Un Ratoncito que vivía junto a la casa de la Ratita, y siempre había estado
enamorado de ella, se animó y le dijo:
- ¡Buenos días, vecina! Siempre estás hermosa, pero hoy, mucho más.
- Muy amable, pero no puedo hablar contigo, estoy muy ocupada.
El Ratoncito se marchó cabizbajo. Al rato, pasó el señor Gato, que le dijo:
- Buenos días, Ratita. ¡Qué linda que estás. ¿Te quieres casar conmigo?
- Tal vez, pero, ¿cómo haces por las noches?
- ¡Miauu, miau!- contestó dulcemente el gato.
- Contigo me casaré, pues con ese maullido me acariciarás.
El día antes de la boda, el Gato invitó a la Ratita para una comida. Mientras
el gato preparaba el fuego, la Ratita quiso ayudar y abrió la canasta para
sacar la comita. Con sorpresa vio que estaba vacía.
- ¿Dónde está la comida?- preguntó la Ratita.
- ¡La comida eres tú!- dijo el Gato enseñando sus colmillos.
Cuando el gato estaba a punto de comerse a Ratita, apareció Ratoncito, que los
había seguido, pues no se fiaba del gato. Tomó un palo encendido de la fogata y
lo puso en la cola del gato, que salió huyendo despavorido. La Ratita estaba
muy agradecida y el Ratoncito, muy nervioso le dijo:
- Ratita, eres la más bonita. ¿Te quieres casar conmigo?
- Tal vez, pero, ¿cómo harás por las noches?
- ¿Por las noches? Dormir y callar. ¿Qué más?
- Entonces, contigo me quiero casar.
Así se casaron y fueron muy felices.
Imágenes:
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