© Libro N° 11973.
El Sujeto De La Historia Y El Sujeto Histórico. Pupo
Sintras, C. Héctor Manuel. Emancipación. Diciembre 9 de 2023
Título original: ©
El Sujeto De La Historia Y El Sujeto Histórico. C. Héctor Manuel
Pupo Sintras
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Histórico. C. Héctor Manuel Pupo Sintras
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Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
EL SUJETO DE LA HISTORIA Y EL SUJETO HISTÓRICO
C. Héctor Manuel Pupo
Sintras
El Sujeto
De La Historia Y El Sujeto Histórico
C. Héctor
Manuel Pupo Sintras
A lo que
más nos parecemos es a un perenne nacimiento, llámese
gestación
o dialéctica lo que lo hace posible”
Cintio
Vitier
Cuando se
escribe o pronuncia la palabra sujeto de la historia, hasta por su etimología
quien la escucha o lee, cree saber que se trata de un grupo de personas o
individuos que hacen la historia y más rápidamente su evidencia los lleva a
darle un giro y convertirlo en una cuestión meramente política. Sin embargo, el
estudio ha demostrado que la verdadera comprensión del sujeto de la historia
posee gran importancia teórico-prácticas para el devenir del hombre.
Estudiando
en el Instituto Superior Pedagógico “Enrique J. Varona” en la Licenciatura en
Filosofía recibí conferencias del Doctor Mijail M. Shitikov, quien
desarrolló enigmáticamente este concepto. Y digo así. Porque no se entendió el
mensaje cosmovisivo o filosófico que nos quería trasmitir exactamente ya que
estábamos acostumbrados al uso del término como sujeto histórico,
donde bastaba con identificar cuál era la clase o grupo social que estaba
en el centro de la época y los acontecimientos y todo estaba despejado y
resuelto teórica y prácticamente. La cuestión resultó ser más interesante de lo
que se pensaba cuando Shitikov publica dos artículos en Cuba y
un libro en Rusia sobre la temática.
El
artículo El problema del hombre como sujeto de la historia en la
filosofía clásica alemana, (1982), donde plantea que el problema del
sujeto de la historia es una de las cuestiones claves del conocimiento
filosófico, sin cuya solución no es posible comprender la vida y desarrollo de
la sociedad. Explica que la consideración del hombre como sujeto de la historia
surge con Kant, filosofía en la cual existe una especial relación
hombre-mundo, desde el punto de vista antropológico, no como identificación, ni
engendramiento, sino como creatividad.
Shitikov destaca
que la concepción Kantiana del hombre como género y su formulación de que ese
carácter genérico es creado por el propio hombre capaz de perfeccionarse a sí
mismo de acuerdo a los objetivos planteados. El hombre es un ser capaz de
poseer razón y así mismo se convierte en ser razonable.
Con esta
idea, verdaderamente genial, Kant traza el camino para toda la
filosofía clásica alemana y para el marxismo. Nace una nueva concepción del
mundo, una nueva comprensión del lugar del hombre en el mundo. Así el hombre
(género) se hace así mismo hombre (ser específico), en el curso de la historia
universal. La esencia del hombre no es algo dado, sino que se crea como
resultado de la actividad de los propios hombres. Este es un proceso largo,
difícil y contradictorio.
En el
artículo El problema del sujeto de la historia (1986) expone
las definiciones fundamentales que se hacen al término sujeto de la historia,
por los diferentes autores marxistas, que tienen como denominador común su
solución a través de la actividad humana.
El autor
considera que el problema del sujeto de la historia ocupa el lugar central
dentro del sistema de los conocimientos filosóficos e históricos,
al representar una de las aristas del problema general del hombre en su actitud
hacia el mundo social e histórico y su responsabilidad ante la propia Historia.
El
libro El problema del sujeto de la historia en la filosofía de la
época de las revoluciones burguesas tempranas (1987), se analizan
las tendencias del tratamiento del sujeto en el pensamiento eurooccidental del
siglo XVIII, de donde sale una metodología para la explicación de la historia.
Significó
la afirmación del hombre como sujeto de la historia en contraposición al
providencialismo del medioevo, que va rompiendo gradualmente con la robinsonada
sociológica.
La
enseñanza fundamental que se desprende de las reflexiones de Shitikov,
es que el sujeto de la historia no tiene un carácter ontológico como tal y que
no se puede confundir con el sujeto histórico, porque se trata de una categoría
filosófica, que permite llegar a una comprensión cosmovisiva y
profunda de la historia, como orientación y guía para la actividad humana.
El
significado más compartido del término sujeto de la historia es el que lo
define como aquel que hace la historia, el portador de aquella
actividad que conduce a cambios en la vida de la sociedad, a su transformación
y desarrollo.[i]
La
definición no excluye las opiniones contrarias sobre la existencia de un sujeto
general, de si es Dios, el hombre o las ideas, o la naturaleza, o las
personalidades, grupos y clases de la sociedad, o del género humano.
Quiere
esto decir que la categoría sujeto de la historia se inclina a responsabilizar
a un sujeto con todos los derroteros históricos.
Tratando
de descifrar las potencialidades de este acogedor problema, en el año 1992
presenté la Tesis Doctoral sobre El problema del sujeto de la historia
en la filosofía de José de la Luz y Caballero, después de preocuparme del
estudio del insigne filósofo y pedagogo de la Ilustración Cubana. A las
conclusiones teóricas a que se arribaron son las siguientes:
Primero, fue que
para analizar el problema del sujeto de la historia, en un pensador, merece una
mayor reflexión hacia dentro de su sistema o ideas filosóficas; porque un
pensador ve al sujeto de la historia, partiendo de su cosmovisión del mundo, de
una determinada idea y no tiene que ser partiendo de
conclusiones extraídas empíricamente de la realidad inmediata;
Segundo: La idea
que se tenga del sujeto de la historia por un pensador tiene que tener como
característica darle unidad a todo el sistema de ideas y reproducirse en todas
las consecuencias teórico-prácticas que de sus contenidos se deriven.
Tercer lugar,
es necesario comprender la presencia y tratamiento del problema por los
pensadores como una orientación profunda, o de sospecha en el curso de los
acontecimientos históricos.
Y en
cuarto lugar, la idea del sujeto de la historia debe recoger contextualmente,
el momento del sentido del movimiento histórico; por lo tanto sus variaciones,
le dan un constante enriquecimiento a las demás categorías que explican la
historia.
La
historia del pensamiento ilustrador cubano recoge una aproximación constante al
descubrimiento del sujeto de la historia. Félix Varela, “quien nos
enseñó en pensar” en todas aquellas cuestiones cardinales para la época en que
Cuba se revolvía bajo el tutelaje colonial español, vio en el independentismo
de la pequeña burguesía, miembros activos de las conspiraciones, que a lo largo
fracasaron contra la metrópoli española, al sujeto histórico, pero, su
discípulo José de la Luz y Caballero (1800-1862), quien
representa la consolidación del movimiento ilustrador en Cuba, fue más allá en
el análisis filosófico de la historia y captó la genial idea, de que los
descendientes de los terratenientes criollos, cuyos padres retrógradamente
abogaban incluso por mantener la esclavitud, constituían paradójicamente tenían
la misión potencial de “hacer de la historia”, hecho por lo cual desde sus
aulas, desarrolla una labor silenciosa y precursora con el objetivo de “sembrar
hombres”. Luz se percató de la urgencia de un sujeto para la historia de Cuba
que tiene como tarea “curar los males del organismo social”. Toda su labor,
como pensador, sin ninguna actividad independentista descollante fue incidir
sobre la mente del naciente cubano y dedicó toda su vida a educar en la
juventud un librepensamiento, que significara la autoconciencia de sus
potencialidades para obtener la libertad “que sólo brillaría sobre sus huesos”.
Esta
posición elevada en la comprensión de la realidad mereció elogios de Martí quien
lo consideró “el silencioso fundador” y recelos en el propio Maceo quien
lo considera el “educador del privilegio”[ii]
Esto
significa, que al sujeto de la historia, se llega a través de
diversas mediaciones, que le aportan luces al pensamiento en el movimiento a lo
desconocido.
Un
ejemplo de esta afirmación puede ser el caso de los “populistas rusos”, quienes
al evaluar empíricamente que la mayor cantidad de la población se encontraba
localizada en las comunas campesinas rusas llegaron a la conclusión que el
movimiento revolucionario en Rusia tenía que ser dirigido por el campesinado.
Esta concepción del sujeto de la historia se generó, como reflejo de su propia
posición social de ideólogos del campesinado, coincidiendo con el sujeto
histórico observable y sin embargo, la propia historia demostró que no era el
sujeto de la historia. El caso de la sociedad rusa tuvo su especificad que
podía dar lugar a este espejismo. Las relaciones de producción burguesas, a
pesar de ser cuantitativamente, menor en número, por debajo de las comunas
campesinas, eran portadoras de las nuevas formas sociales, por lo tanto el
sujeto de la historia es el proletariado producto de ellas, quien tenía la
misión de realizar la revolución socialista al frente en alianza con movimiento
campesino. Esto solo podía ser concebido con una reflexión filosófica del
mundo, desde afuera de él, por la concepción materialista de la historia.
Estamos
por lo tanto frente a un problema interesante el cual no solo se puede resolver
por la minuciosa observación de las tendencias en la sociedad, sino por un
proceso de pensamiento, que recoja la lógica profunda de la Historia, a partir
de la síntesis de las ideas, que andando el tiempo han posibilitado arribar a
una cosmovisión en el pensador sobre la misma.
EL HOMBRE
NUEVO, UNA HIPÓTESIS CIENTÍFICA DEL CHE QUE SE
CORROBORA HISTÓRICAMENTE.
El Che en
una Carta escrita a Carlos Quijano, manifiesta su objetivo de
esclarecer el lugar que ocupa el individuo en la sociedad socialista cubana, a
través de la crítica al idealismo histórico, de quienes el “bosque le impide
ver los árboles” y le adjudican al socialismo la desaparición de la individualidad.
En Cuba,
el Che definió al individuo como…actor de ese extraño y
apasionante drama que es la construcción del socialismo; en su doble existencia
de ser único y miembro de la comunidad[iii].
Hay
expresada en esta definición tres ideas básicas que deben tomarse en cuenta:
Primero: el
individuo es actor, que puede interpretarse como sujeto,
Segundo: del
extraño y apasionante drama; es decir, su escenario, la construcción del
socialismo, es desconocido, hecho que motiva su creación apasionada.
Tercero: A pesar
de estar involucrado en su obra mantiene su doble existencia en su
individualidad e integración a la comunidad.
El Che,
después de tomar múltiples ejemplos donde las masas han participado
decisivamente, asevera que…ahora las masas hacen la historia como
el conjunto consciente de individuos que luchan por la misma
causa.
En la
concepción del mundo del Che se despeja la relación dialéctica
individuo-masa en el socialismo, sociedad, donde se crean las condiciones para
rebasar la enajenación social propia del capitalismo y se abren nuevos
horizontes para la realización de las aspiraciones individuales, surgiendo la
posibilidad de expresarse y hacerse sentir en el aparato social, de una forma
infinitamente mayor.
Aquí
el Che, plantea la realización infinita del individuo en la
comunidad como el problema fundamental de la construcción del socialismo, de
cuya solución depende el sentido de la historia.
Esta idea
adquiere el rango filosófico al desarrollar el concepto de hombre nuevo,
como unidad dialéctica de lo individual y lo social en el socialismo. Concepto,
cuya interpretación ha motivado a muchos investigadores.
Solo nos
limitaremos a un análisis teórico de las potencialidades de este concepto a
partir de la cosmovisión del sujeto de la historia.
Podemos
entender, que el Che consideró al hombre nuevo como
transicional, que arrastra taras del pasado enajenante producto de la educación
sistemática como mercancía recibió del capitalismo, situación que tiene que
superar en el presente con el desarrollo de la moral comunista, a través del
trabajo en la construcción del socialismo.
Leemos;
“Para
construir el comunismo, simultáneamente con la base material hay que hacer al
hombre nuevo”[iv].
Es muy
importante esta conclusión donde se revela la coincidencia de la creación de la
creación de la base material del comunismo, con la creación del hombre nuevo,
como sujeto. Esta afirmación es sin dudas, la demostración del conocimiento de
la concepción materialista de la historia que lo aproxima a una comprensión
creadora de la importante tesis de Marx acerca del
entendimiento de la coincidencia de la actividad humana con la
modificación de las circunstancias como praxis revolucionaria.
Este
hombre nuevo no es una visión futurista de la sociedad, es una cualidad que se
va abriendo paso desde lo individual a lo social, como personalidad, arraigada
en las distintas formas de la actividad humana en el organismo social,
apareciendo en todas partes, adquiriendo nuevas e infinitas expresiones. Estamos
en presencia de una concepción sui generis del sujeto de la historia. Este
hombre nuevo a la vez que construye el socialismo se va construyendo a si
mismo.
Muchos
han sido los cambios en la estructura social de la sociedad ocurridos después
del derrumbe del socialismo que han conducido a la aparición de nuevos modos
económicos y sus consiguientes estratos sociales, sin embargo el sujeto de la
historia, el hombre nuevo es transversal a toda la estructura
social de la sociedad cubana, que no significa de ningún modo un tercer sector
o status, sino que, por su carácter general concreto, abarca la pluralidad de
las relaciones sociales y su cambio sin agotarlas, se encuentra fundido o
diseminado en toda la sociedad. Adquiere la fisonomía de proletario, de
campesino, de intelectual, de profesional, de comunidad, de gerente, de
cuentapropista, etc.[v]
DIFERENCIA
ENTRE EL HOMBRE NUEVO Y LA REVOLUCION
Por otra
parte, el costo social derivado de los cambios sociales ha estimulado el
individualismo y el egoísmo, la diferencia económica entre los hombres, la
aparición de figuras sociales ya fenecidas, como la prostitución y el
proxenetismo, propio de los estados sociales prerrevolucionario y el
consiguiente recrudecimiento de la actividad enemiga. Sin embargo, la
observancia correcta de la relación dialéctica entre lo individual y lo social,
en la concepción de la sociedad por la dirección revolucionaria, ha logrado
crear una personalidad, cuyo conocimiento teórico le ha permitido penetrar a
través de las necesidades materiales inmediatas hacia la superación de
necesidades prácticas radicales en el contexto histórico y lograr una
invulnerabilidad histórica.
Andrés
Pérez Boltadano [vi], en el
artículo “La izquierda se moderniza y la derecha se estanca”[vii] realiza
una valoración de los problemas que ha confrontado la izquierda en el mundo,
considerando que más allá de las diferencias que han dividido a las
fuerzas de izquierda de Nicaragua y del resto del mundo, la lucha por la
justicia social ha sido el común denominador que ha marcado la visión y la
práctica política de este movimiento. Sin embargo, al levantar la bandera de la
justicia social, la izquierda ha relegado a segundo plano, o ha rechazado, el
principio de las libertades y los derechos individuales que junto con el de los
derechos colectivos y la justicia social, constituyen los elementos
indispensables de un humanismo integral.
El
profesor Boltadano generaliza y extiende la característica de
descuidar la libertad individual en pos de la justicia social a todo el
movimiento izquierdista del mundo incluso valora que si la defensa de
la justicia social ha sido la principal fortaleza de la izquierda
latinoamericana, su resistencia a aceptar el principio de las libertades y los
derechos individuales como elementos fundamentales de la condición humana, ha
sido su principal debilidad. Y esta debilidad, además, ha sido la principal
causa de fracasos cuando ha alanzado el poder.
Este
reduccionismo-continúa- se ha elevado con frecuencia a la categoría de dogma y
ha terminado en la violación de los derechos de millones de seres humanos en la
China de Mao, en la Unión Soviética de Stalin y en la Camboya de Pol Pot, para
citar algunos ejemplos.
Y
también, haciendo alguna salvedad, señala que Cuba no registra el nivel
de violaciones de derechos humanos que se registran en estas tres experiencias,
pero la Revolución Cubana también ha mostrado que sus enormes y admirables
logros han tenido como precio el sacrificio de los derechos individuales de los
hombres y las mujeres de cuba para asociarse políticamente, para expresarse con
libertad y para condicionar-mejorándola-la acción del Estado.
Lo que
muestra el experimento cubano y la experiencia del fenecido socialismo real es
que el socialismo ha sido incapaz de institucionalizarse en libertad. En otras
palabras, ha sido incapaz de de desarrollar el nivel de legitimidad democrática
que se requiere para el mantenimiento del orden no descanse en el uso de la
coerción. En este sentido, las experiencias socialistas del siglo XX han
confirmado lo que Jean Jacques Rousseau señaló hace más de dos siglos: para
lograr su verdadera institucionalización, los modelos de organización social
deben ser capaces de transformar el poder en autoridad y la obediencia en un
sentido de obligación ciudadana.
He trascrito estos
pasajes de forma completa, sin tener la verdad en la mano, porque quiero
observar que la inducción lógica que realiza el autor trae a colación una vieja
crítica que el Che en su tiempo había respondido de forma muy
original[viii], y que
su vigencia con el desarrollo de la sociedad socialista cubana le ha dado el
rango de predicción científica, al asignarle al individuo, desde
los primeros años del triunfo la condición de sujeto de la historia.
El
Profesor analiza la sociedad cubana de una forma abstracta, midiéndola con una
vara que hiperboliza de forma unilateral y convierte en fundamental: la
relación entre la justicia social y derecho y libertad individual señalando
contradictoriamente que sus enormes y admirables logros han tenido como
precio el sacrificio de los derechos individuales de los hombres y las mujeres
de cuba para asociarse políticamente, para expresarse con libertad y para
condicionar-mejorándola-la acción del Estado.
Tal
parece que no entiende realmente que es la construcción del socialismo, y donde
hay efervescencia de la actividad humana ve “dolorosamente” la reducción
sacrificada de los derechos y libertades individuales; y no como la realización
histórica concreta de la subjetividad humana. SE TRATA DE UNA
MIOPÍA EPISTEMOLÓGICA QUE CONCENTRA AL PENSAMIENTO EN LA LÓGICA SUPERFICIAL DE
LOS FENÓMENOS NO PENETRANDO HASTA LAS FUERZAS ESENCIALES QUE REALMENTE LE
DAN SENTIDO A LA HISTORIA CONCRETA DE NUESTRO PAÍS.
Cualquier
lector, en el mundo, que fenoménicamente lea este análisis realizado en
la Revista Envío acerca de Cuba, desde la posición exógena
de Baltodano, puede pensar por simple inspección, que el desarrollo
“enorme y admirable” en Cuba es una anarquía política. Pero el profundizar,
desde una óptica latinoamericanista, tiene que llegar a pensar que cosas tan
bien hachas no pueden ser fruto de la actividad enajenada del hombre, porque si
no habría que buscar resultados similares en los países capitalistas.
El autor
habla de sacrificio de derechos y libertades individuales en pos de la justicia
social de una forma ahistórica, sin percatarse que la misma justicia
social es la realización práctica del individuo como sujeto de la historia.
NOTAS
[i] Ver
Mijail Shitikov: El problema del sujeto de la historia. Revista Varona, Año
VIII, No. 7. 1986, pp.158-171
[ii] Ver
análisis profundo realizado por Carlos Rafael Rodríguez en su artículo “José de
la Luz y Caballero” publicado en la primero en la Revista Fundamentos No.
69, La Habana, julio de 1947 y luego en la Revista ciencias Sociales
Cubana No 5 Editorial Ciencias Sociales
[iii] La
carta de Ernesto Che Guevara, se publica con el título: El socialismo y el
hombre en Cuba, Editora Política ; La Habana 1966
[iv] O.
Citada.
[v] Ver
Revista Cuba Socialista No. 21 sobre la estructura social de la sociedad cubana
actual
[vi] Es
profesor asociado del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de
Western Ontario en donde enseña Teoría del Estado y Teoría Política
Comparada. Antes de ingresar a la vida académica fue director fundador del
Instituto Nicaragüense de Administración Pública (INAP) y funcionario del
Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (CIID) en Canadá. Ha
publicado extensamente sobre los temas del Estado, la globalización y el
desarrollo social de América Latina. Editor de Globalización, ciudadanía y
política social en América Latina: tensiones y contradicciones.
[vii] La
izquierda se moderniza y la derecha se estanca. Revista “envío” Revista
Mensual e la Universidad de Centroamericana (UCA) Managua, Nicaragua.Año
24. Número 285, dic.2005
[viii] Me
refiero al Socialismo y el hombre en Cuba

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