© Libro N° 10950. Friedrich Engels Y El Materialismo Histórico. Fiscer Lamelas, Guillermo. Emancipación. Febrero 25 de 2023
Título original: © Friedrich
Engels Y El Materialismo Histórico. Guillermo Fiscer Lamelas
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FRIEDRICH ENGELS Y EL
MATERIALISMO HISTÓRICO
Guillermo Fiscer Lamelas
Friedrich Engels Y El Materialismo Histórico
Guillermo Fiscer Lamelas
FRIEDRICH ENGELS Y EL MATERIALISMO HISTÓRICO
Guillermo Fiscer Lamelas
“La concepción materialista de la historia tiene muchos partidarios a
quienes sirve de excusa para no estudiar historia”
Federico Engels, Carta a Konrad Schmidt, 1890
CONTEXTO HISTÓRICO-IDEOLÓGICO
El contexto histórico en que se sitúa la biografía de Federico
Engels, corresponde al periodo comprendido entre 1820 y 1895.
Cronológicamente, Engels nace a principios del siglo
XIX en la región de la Prusia renana, en la actual Alemania.
En este periodo, el actual territorio de Alemania, lo conformaba la
“Confederación Germánica”, una unión libre de 39 estados establecida en 1815 en
el Congreso de Viena, bajo el control, beneplácito y apoyo del imperio
austriaco. Esta forma de gobierno, heredera directa de las anteriores
formaciones políticas, se mantuvo hasta que definitivamente en 1871, bajo la
dirección de Bismarck y Guillermo I, se crea
oficialmente el II Reich o II Imperio Alemán.
Esta forma de gobierno, es herencia del periodo napoleónico, creada para
frenar el poder del imperio austriaco en 1806 en París la Confederación del
Rhin, como la unificación de estados, ducados, y reinos alemanes a modo de
tapón contra la influencia austriaca y claramente aliados al imperio francés
de Napoleón Bonaparte.
Así, tras la derrota napoleónica y el restablecimiento de las políticas
absolutistas y profundamente reaccionarias, Austria como estado absoluto que
es, vuelve a recobrar pleno protagonismo en la zona de la Europa central.
Tras esta situación, se imponen en Europa, toda una serie de gobiernos
de corte absolutista y reaccionario, que produce unas importantes reducciones
en las conquistas sobre derechos y libertades alcanzadas violentamente en la
revolución francesa.
Ante esta situación, surgen diferentes corrientes revolucionarias y
progresistas, encabezadas por los obreros y la pequeña burguesía urbana, que
ansia una situación de libertad, perdida con la derrota de las conquistas
revolucionarias de la revolución francesa.
Así, desde este momento de la restauración, surgirán movimientos en
demanda de una sociedad más progresista y la existencia de un parlamento y una
constitución para defender a los ciudadanos contra los poderes absolutos.
Ello se entremezcla con protestas más concretas, encuadradas en la
sociedad de clases, donde los obreros empiezan a formar sus propias
asociaciones para demandar igualdad política, económica, y social, y que
recogen la herencia directa de las Trade Unions del siglo XVIII como
asociaciones sindicales para defender sus derechos, ante el incipiente
desarrollo de la nueva sociedad industrial de clases.
Esta situación se agravo definitivamente el año de nacimiento de Engels,
en 1820, cuando estalla la primera de las revoluciones liberal-burguesas del
momento.
Federico Engels, no verá a tiempo el estallido de
esta revolución, pues nace a finales de 1820, pero parece como si su nacimiento
precisamente en esa fecha, augurara el futuro potencial revolucionario y
combativo que se iba a desatar en Europa en adelante.
La revolución de 1820, recoge esta esencia de derechos y libertades por
parte de los sectores populares y nacionalistas más progresistas, y avanzados,
organizando la primera de los ciclos revolucionarios liberal-burgueses de la
primera mitad del siglo XIX.
En esta revolución, dos son los factores ideológicos básicos que
intervienen en ella y le dan forma: el liberalismo y el nacionalismo.
En el primer aspecto, el liberalismo burgués se muestra fundamental a la
hora de explicar el desarrollo revolucionario en países como España, donde se
gesta un estallido liberal constitucionalista enfrentado a los modelos
reaccionarios y absolutistas impulsados por la restauración y la santa alianza
en 1815.
Por otro lado, el nacionalismo también se muestra fundamental a la hora
de interpretar las causas y motores ideológico-políticos de esta revolución,
concretado en los ejemplos claros de Sudamérica o Grecia, que en este año
comienzan sus revoluciones nacionales para liberarse de los países que los
colonizaban (España y Turquía).
De esta forma, esta revolución que si bien en el terreno nacionalista va
a tener una importancia básica en el surgimiento de nuevos estados, con sus
lógicos intereses económicos ( no olvidemos el estudio que Marx y Engels,
harán de la figura del libertador nacional venezolano Simón Bolívar y
su programa social de liberación) a nivel político, inicia una constante
reivindicativa en todo el siglo XIX aunque inicialmente no tenga éxito (
las rebeliones son tarde o temprano sofocadas por la maquinaria absolutista de
la santa alianza.)
Así, aunque fracasa inicialmente, los ideales progresistas de la
revolución de 1820, se traspasan a toda Europa, y se asientan unos ideales
básicos de actuación como modelo y referente ideológico para todos los
movimientos revolucionarios que surgen posteriormente (1830, 1848) en el
continente europeo, aunque al final se radicalicen algunas posturas.
Entre estos principios políticos de que exigía la burguesía liberal
estaban: la reivindicación de una monarquía limitada parlamentaria, asentada en
un modelo constitucional (como la revolución francesa, americana, la revolución
liberal española…) y poner freno así a los modelos absolutistas y reaccionarios
impulsados en Europa tras la revolución francesa y la derrota de Napoleón
Bonaparte.
En referencia a esto, se reclama también una constitución escrita, que
ponga fin a los abusos absolutistas de los monarcas europeos, cuyo poder volvía
de nuevo (incluido en Francia) a ser ilimitado e incuestionable, así como el
fomento de elecciones libres y partidos políticos para que se escoja entre una
libertad de posibilidad a la representación política.
Otros elementos que caracterizarían las conquistas revolucionarias de la
burguesía liberal (estos no tan positivos) serian, sin duda alguna, el carácter
y efecto de estas elecciones y el modelo social alternativo. El sufragio que
proponen es siempre censitario (se excluyen a las mujeres por ser consideradas
incapaces, y los obreros por ser analfabetos y, por tanto, ignorantes de los
procesos políticos) y un modelo social claramente desigual y clasista.
Así, se sustituye a la concepción piramidal semi-feudal de los antiguos
regímenes políticos absolutistas, por una sociedad dividida en clases sociales,
jerárquica y vertical donde los obreros y campesinos del campo y de la ciudad,
ocupan los escalones más bajos y miserables por su condición económica ( no
olvidemos que el factor económico, como motor de desarrollo histórico siempre
influye en segundo lugar a los factores políticos y sociales de un determinado
régimen y periodo histórico) como asalariados e ignorantes por su nula
formación escolar o intelectual son mal vistos entre las clases dirigentes de
la burguesía liberal ( en términos económicos, y ultra conservadora en términos
políticos) y, por tanto, considerados como seres inferiores que no tienen
derechos políticos ni sociales.
Fruto de este sistema de inestabilidad e incipiente conflictividad
social por el auge de las nuevas sociedades industriales asentadas en el
capitalismo y el orden burgués, surgen nuevos malestares, tanto a nivel
político entre los modelos políticos, como, fundamentalmente, a nivel social,
cuando empiezan los primeros síntomas de malestar social en forma de protestas
proletarias. Ejemplo de ello serian, a parte de las Trade Union (o sindicatos
obreros) surgidos a finales del siglo XVIII como asociaciones laborales,
también el ludismo y el cartismo.
El ludismo es un fenómeno propio del proletariado que surge en
Inglaterra ya en 1811, como método de protesta de los obreros que se dedican a
destruir las maquinas industriales, según ellos, causantes de todos los males y
las pésimas condiciones laborales y de explotación del proletariado, que
llevo a la destrucción de cientos de maquinas en todo el país y posteriormente
en todo el continente (en especial en Cataluña) Sin embargo, este movimiento,
que tuvo poca relevancia política, al poco tiempo cayó en el olvido y sus
propuestas anti-industriales que glorificaban el pasado gremial de los
artesanos cuando no se había desarrollado la industria poco a poco se fue
diluyendo.
Este movimiento, no pudo ser contemplado por Engels ya
que para 1820, si bien aun era fuerte, su época de auge había ya cedido.
El movimiento que si que pudo contemplar y del que tomo parte muy
activamente incitando sus sectores mas izquierdistas fue el cartismo,
movimiento político proletario, surgido en Inglaterra (la región proletaria más
fuerte) a partir de 1838. Este movimiento, surge como consecuencia del clima de
crispación social que se llevaba viviendo en el continente ya desde la
revolución de 1830.
Engels, ya estaba inmerso en todos estos
procesos para este momento, y pudo contemplar el resurgir de las
inestabilidades sociales heredadas de la revolución liberal de 1820.
A nivel político, la rebelión se extiende como fruto, nuevamente, de la
unión de protestas nacionales-liberales por parte de los sectores progresistas
de la burguesía.
En el caso de las protestas liberales, destacan el caso de Francia
donde, tras elegir a un monarca limitado, se impone como rey Carlos X de
corte nuevamente absolutista y reaccionario que suprime los pocos avances
liberales logrados tras la revolución francesa.
Como critica a este sistema represivo, surgen estallidos revolucionarios
en julio de 1830 que, siguiendo la tónica liberal-burguesa, destrona al rey
déspota y establece como rey a Luis Felipe de Orleáns, que
establece una monarquía constitucional y liberal aperturista de corte laico.
A nivel nacional, surgen ya las primera reivindicaciones nacionalistas
de unificación nacional en Alemania (elemento que, como veremos más tarde,
apoyaran incondicionalmente Marx y Engels) y en
Italia. Un caso claro de ello fue la creación en Alemania, en 1835, del llamado
“Zollverein” o unión aduanera entre Prusia y otras regiones alemanas para
acercar posiciones y sentimientos comunes de identidad e identificación.
A nivel social o «extraoficial” como se ha tenido a mal llamarlo (pues
las rebeliones sociales son siempre, las que impulsan el desarrollo de los
grandes procesos históricos “desde arriba”) es un periodo también muy
tumultuoso y conflictivo desde inicios de la década, donde se va desarrollando
ya una crítica, no solo contra la monarquía, nobleza y aristocracia, sino
también contra la incipiente clase burguesa en desarrollo que se empieza ya a
desmarcar como clase privilegiada que dirige la nueva sociedad clasista, y
empeora aun mas las condiciones de vida, y explotación del proletariado.
Como consecuencia de ello se desataron rebeliones en Lyón (1831),
Bélgica, Polonia, Italia, España… que creó un clima de conflictividad social
muy fuerte, y que conllevo a las protestas revolucionarias anti-absolutistas en
Francia, y posteriormente a la formación directamente de un nuevo movimiento
propio del proletariado como método de protesta y reivindicación
socio-política, el cartismo.
En 1832, una nueva reforma política en el parlamento británico, concedía
primacía política a la nueva burguesía industrial, dejando perfectamente claro
el nuevo rumbo de los tiempos (siendo nuevamente la motivación económica el
verdadero motor de este nuevo cambio histórico en la política y la sociedad) y
la gestación de la burguesía como nueva clase social dirigente, heredando el
viejo puesto a la nobleza. Ello, los obreros, lo interpretaron como una
traición a las viejas alianzas revolucionarias tejidas con ellos en 1820 y 1830
y rápidamente se apresuraron a formar sus propias organizaciones obreras. Fruto
de ello nace en 1838 el movimiento cartista, creado a partir de su más célebre
reivindicación, la “carta del pueblo “(The People’s Charter) una misiva que
dirige esta asociación al parlamento británico, exigiendo por primera vez ya no
reivindicaciones de mejora económica, si no derechos políticos
abiertamente; Sufragio universal masculino para los obreros, voto secreto,
parlamentarios obreros, dieta para los parlamentarios, parlamentos anuales,
jornada laboral de 10 horas, legislación del trabajo…toda una serie de
reclamaciones que indican la mayoría de edad de los movimientos obreros que,
aunque aun muy moderados, empiezan ya a obtener una cierta conciencia como
sujetos activos de derechos políticos y que llegaron incluso a provocar algunos
estallidos violentos de protesta ( Newport, 1839).
Este clima de desarrollo del cartismo como movimiento más desarrollado
de las reivindicaciones obreras, lo vivió perfectamente Engels a
su llegada a Londres en 1842, donde puede vivir intensamente el auge del
movimiento cartista en aquella zona.
Federico Engels, aun joven y poco formado
teóricamente, asiste a todas las reuniones y debates de los cartistas, y
entabla relaciones personales de amistad con los militantes del ala más
izquierdista (George Harney) así como también con los socialistas
utópicos franceses de Robert Owen, publicando en “The Northern
Star” y “The New Moral World” periódicos oficiales de ambos movimientos
respectivamente escritos sobre el desarrollo del movimiento obrero en el
continente, y desarrollando para el conocimiento de los obreros, las
teorías revolucionarias de Saint Simón, Cabet, Weitling, Proudhon, Fichte, Schelling, Hegel…
Así, poco a poco para la década de los 40, se había creado ya en los
obreros europeos, un clima de inestabilidad social y conciencia reivindicativa
por el surgimiento de infinidad de escritores e ideólogos (socialistas
utópicos, socialistas científicos, proletarios autoritarios, antiautoritarios
anarquistas…) que ira generando un caldo de cultivo perfecto para ir
gestando poco a poco un sentimiento insurgente que no tardaría en estallar
aprovechando motivaciones políticas apenas unos años mas tarde.
Poco a poco van apareciendo escritos y asociaciones políticas de corte
revolucionario que proporcionaran a los obreros una conciencia revolucionaria
fundamental. Es la época en que aparecen los textos de Carlos Marx, Federico
Engels, o Pierre-Joseph Proudhon que en 1840 publica su
célebre obra “¿Que es la propiedad?” donde asienta unos ideales basados en un
antiautoritarismo colectivista cercano al anarquismo, así como surgen los
primeros escritos de Marx y Engels, a partir de
1844, o las primeras agrupaciones de tipo político socialista, como la Liga de
los Justicieros, creada en 1836 de corte radical, en la que se introducen Marx y Engels en
1845, y que en 1847 cambia su nombre por la Liga de los Comunistas, adoptando
los ideales del socialismo científico comunista y el lema famoso: “¡Proletarios
de todos los países, uníos!”.
En 1848, poco antes del estallido revolucionario, ambos miembros, como
personalidades destacadas de la Liga, son encargados de redactar un manifiesto
programático de la Liga, titulado “Manifiesto del Partido Comunista”, obra
clave de los movimientos sociales posteriores y base fundamental de lo que se
conocerá como marxismo o comunismo científico. Este escrito, junto con los
textos de Proudhon, Blanqui, Fourier, Owen…supone
el detonante básico para el estallido revolucionario político de 1848 en todo
el continente europeo, con motivaciones políticas liberales y nacionalistas,
una vez más, aunque esta vez con la participación critica del proletariado no
en defensa de los intereses liberal-burgueses si no, para fomentar una rebelión
de tipo socialista obrero.
De esta manera, para 1848, en el momento del estallido revolucionario,
los obreros tienen ya en sus manos una sólida formación teórica y doctrinal por
parte de numerosos intelectuales obreros para aprovechar cualquier
enfrentamiento político para desatar una rebelión obrera de tipo socialista y
alcanzar los ideales que tanto propugnaban los citados autores.
Esta nueva rebelión, tiene lugar en el año 1848, y tuvo nuevamente como
motivaciones principales, al igual que en el caso de 1820 y 1830 cuestiones
referentes al liberalismo burgués y al nacionalismo unificador italiano y
alemán. Sin embargo, tuvo la enorme diferencia de que, en esta ocasión, a las
reivindicaciones liberal-burguesas o nacionalistas únicamente como en casos
anteriores, se unía además las demandas del pueblo obrero en sus ideales
democráticos y sus peticiones sociales, muchas de ellas, totalmente
revolucionarias y socialistas, como inspiración de los nuevos ideales,
oponiéndose tanto a los regímenes absolutistas reaccionarios, como a los
gobiernos liberales de la burguesía, pues ambos eran considerados sus enemigos
potenciales.
En enero de 1848, estalla la insurrección popular en Sicilia, el 23 y 24
de febrero, son los obreros de Paris, aun aliados con la pequeña burguesía, los
que se sublevan en una revolución, derrocan al gobierno conservador de Luis
Felipe de Orleáns, y proclaman en las calles la II Republica Francesa.
Posteriormente la rebelión se expande a partir de febrero a Alemania, Italia,
Hungría, Austria… reivindicando en todas ellas unos ideales progresistas y
demócratas consistentes en destruir los últimos resquicios de las monarquías
absolutas, abolir el feudalismo y la tenencia servil de tierras, o formar
estados nacionales democráticos, constitucionales y parlamentarios fueron sus
principales reivindicaciones de obreros y burgueses que, inicialmente se
pudieron llevar a cabo.
Sin embargo, en junio de 1848, el pueblo obrero de París, levanto
nuevamente las barricadas de lucha en protesta contra el nuevo poder de la
burguesía industrial, que no satisfacía las demandas del proletariado, y que
los usaba para sus intereses políticos, y luego se desentendía de ellos al
llegar al poder. Así, las propuestas más radicales de los obreros fueron
desoídas y su situación volvía a ser precaria.
Como consecuencia, el 2 de junio de 1848 los obreros armados se alzan en
todo París contra el gobierno burgués republicano y contra el ejercito con las
proclamas revolucionarias en la mano y exigiendo unas medidas de tipo
socialista, que fueron rechazadas por la burguesía.
Sin embargo, un ejército francés mucho mejor armado y preparado consigue
aplastar la revolución y cientos de obreros son fusilados por la
contrarrevolución burguesa. Ello provoco el desarrollo de la contrarrevolución
antisocialista por todo el continente.
También se desarrolla aquí los proyectos nacionalistas, en concreto
destaca la rebelión en Alemania donde, en 1848, se reúne el llamado “Parlamento
de Francfort” en la ciudad alemana, donde, investidos en los estandartes del
pretendido estado alemán, hacen reuniones y debates con 831 miembros de toda
Alemania para fomentar la primera tentativa real de unificación nacional. Sin
embargo, el rey de Prusia Federico Guillermo se negó a aceptar
la corona de Alemania y el emperador austriaco se opuso frontalmente a dicho
proyecto, por lo que, escasos de apoyos, decidieron disolver el parlamento y
las revoluciones progresistas e incluso socialistas a favor de la unidad
nacional (Sajonia, Palatinado, Renania, Westfalia, Baden… en las que
participo Engels activamente) fueron aplastadas, y con ello
los primeros proyectos a gran escala de unificación nacional de momento.
Así pues, con la derrota de los últimos focos revolucionarios de 1848, y
asentada la burguesía liberal en el poder de muchos estados europeos, se dan
por concluidas los ciclos revolucionarios surgidos a principios del siglo XIX
como oposición a la reacción absolutistas de la restauración. Ahora, los
obreros se dedicarían a madurar cada vez más sus teorías y métodos
revolucionarios para preparar más adelante y con mayor eficacia una mayor
revolución, con mayores apoyos y así alcanzar el triunfo de los ideales
socialistas obreros.
Así, poco a poco, el proceso unificador alemán se iba asentando cada vez
más, a través de las iniciativas del rey de Prusia Guillermo I y
su canciller Bismarck.
Al mismo tiempo en 1864 se crea, por iniciativa de Marx y Engels,
la I Internacional obrera con sede en Londres, tras el auge y la expansión de
los ideales socialistas y revolucionarios a todos los obreros del mundo (bajo
la divida clásica del marxismo) fomentando el despertar e interés político de
la clase obrera, y con el fin de despertar los sentimientos de unión fraternal
y solidaridad entre los obreros de todo el mundo. En esta época, el suceso
político protagonizado por los obreros más importantes desde la revolución de
1848, fue sin duda los sucesos conocidos de la Comuna de París en marzo de
1871.
Europa en esos momentos era un gran campo de batalla entre Prusia
(obsesionada por encauzar todos sus esfuerzos militares en lograr la
unificación nacional contra su enemigo natural francés) y Francia (temerosa de
perder su incuestionable supremacía político-militar en Europa a favor del
nuevo imperio alemán) y que se repetiría hasta finalizada la segunda guerra
mundial en sucesivas ocasiones.
Prusia, liderada por el canciller Bismarck, desarrollo su
ideal de unificación nacional imperialista y tras derrotar a Austria, se
propuso invadir Francia y cercar a París (tomando como rehén al emperador
francés Napoleón III) para completar así sus planes de unificación
nacional.
Como consecuencia de ello, el pueblo obrero de París, harto de la
ineficacia militar del ejército, y aquejado de profundas crisis económicas,
decide sublevarse tras un intento del gobierno burgués de Thiers de
tomar la artillería para evitar sublevaciones obreras.
Tras ello, el 18 de marzo de 1871 el pueblo de París se subleva contra
el gobierno de la III Republica Francesa y proclama el gobierno popular de la
Comuna de París. Era la primera vez que los obreros derrocaban a un gobierno y
tomaban directamente el poder, que pasaría a gestionarse en una gran asamblea
popular.
En esos momentos, Federico Engels se traslada a París,
participara activamente y dirigirá y apoyara a los líderes populares para
encauzar este proceso revolucionario. Marx y Engels estaban
exaltados pues veían en este gobierno comunista el apoyo definitivo a sus
teorías e ideas acerca del comunismo científico (a pesar de que los marxistas
eran en realidad minoritarios) y obtuvo el apoyo mayoritario de los miembros de
la I Internacional obrera, que apoyaron dicha revolución.
Sin embargo y como era de esperar, el gobierno republicano de Thiers,
lanzo y movilizo a todo su ejército y acabo por aplastar totalmente al gobierno
de la comuna, cuyos militantes fueron masacrados y fusilados de lleno. Con
ello, fracasaba el primer intento del proletariado de erigir un gobierno
socialista y obrero, el primero de la historia.
Tras ello, las tropas alemanas de Bismarck entran en
París, completan su unificación nacional, y proclaman el I Reich o I Imperio
Alemán, bajo el liderazgo del Káiser Guillermo I de Alemania.
Este proceso de unificación, fue apoyado siempre por Engels, aunque
bajo unas vías comunistas y desde abajo, pero fomentando la unidad nacional
alemana en varios de sus escritos junto a Marx.
Así, en 1830 en Bremen, lanza estas ideas en sus escritos, planteando
como necesidad revolucionaria del momento el unificar al pueblo y la nación
alemana, y propugnaba un estado alemán unificado y democrático, contra la
dominación reaccionaria y absolutista de Prusia.
Posteriormente, durante los estallidos revolucionarios nacionalistas en
Alemania en 1848, y la gestación del Parlamento de Francfort, Engels vuelve
a participa activamente en las revueltas a favor de una Alemania unificada y
socialista. Ya en el Manifiesto Comunista (1848), Marx y Engels desarrollan
la plataforma política de los revolucionarios alemanes, y planteaba la
necesidad real de una lucha revolucionaria contra la burguesía, y la formación
de una república alemana indivisible, idea que fue circulando entre los obreros
alemanes, poco antes del estallido nacionalista de 1848.
Además, Engels insistía en esa época que la
emancipación de los pueblos libres, era la condición máxima para la futura
aparición de una Alemania libre y unificada, y por ello apoyaron los
movimientos nacionalistas de Polonia, Hungría, y Chequia contra el imperialismo
alemán. Posteriormente, en 1850, en su periódico de la Nueva Gaceta Renana
pro-socialista, publicaba artículos a favor de la revolución y de la unidad
alemana, estableciendo que los obreros alemanes debían luchar por una republica
alemana unida e indivisible y centralizar el poder obrero.
Posteriormente, Engels continuaría su apoyo a estos
procesos y en 1859-1860, publico dos panfletos que apoyaban los procesos de
unificación nacional de Italia y Alemania, titulados “Po y Rin” y “Saboya, Niza
y el Rin” apostando por un esfuerzo a favor de la unificación nacional
anti-belicista y “desde abajo”, es decir, desarrollando un poder popular a
través de la revolución.
Todo ello supuso un apoyo a los ideales de la unificación nacional
alemana de 1871, pero una crítica total al modo de gestación, reaccionario,
imperialista y absoluto en que se desarrollo por parte de Bismarck.
Poco después, tras la muerte de Karl Marx en 1883, el
panorama social del movimiento obrero socialista se centraría en ahondar más en
cuestiones ideológicas y resolver conflictos internos entre los diferentes
partidos comunistas de todo el continente, y preparar el desarrollo y
mantenimiento de nuevas internacionales obreras en épocas posteriores.
A nivel ideológico-filosófico, el entorno vital de Engels,
ve el desarrollo de un sinfín de ideologías y movimientos filosóficos por toda
Europa que nutren el desarrollo político europeo, prácticamente a lo largo de
todo el siglo XIX.
Así, a nivel filosófico, aun resonaban en Alemania, las viejas teorías y
debates filosóficos de intelectuales destacados como Hegel o Schelling.
De esta forma, a mediados de los años 30 y 40 del siglo XIX, se había
ido creando en el país, diferentes grupos intelectuales e ideológicos que
debatían diferentes posturas filosóficas en sus escritos. Así, entre estos
destacados grupos estaba los neohegelianos, aquellos jóvenes filósofos (entre
los que estaban Engels, Marx, o Stirner)
recuperadores para esa época de las ideas y escritos del filosofo alemán Georg
Hegel, que se basaba en la teoría de analizar todos los factores de la vida
humana y sus componente según un punto de vista basado en la dialéctica (un
método de razonamiento, de cuestionamiento y de interpretación de la realidad )
y de esa forma tratar de descubrir y analizar las leyes que rigen la naturaleza
y las sociedades humanas según un método racional, a través del método de la
lucha de contrarios o contradicciones ( tesis-antítesis-síntesis).
Este sistema dialéctico será fundamental para la posterior
interpretación dialéctica de la historia y de la naturaleza que haría más
tarde Federico Engels, e idea fundamental que el pensador
socialista tomara para la elaboración de sus ideas, pero con un matiz clave que
le separara del filosofo alemán y es que Hegel, al igual que sus
doctrinas, eran muy idealistas, y místicas y argumentaba como base de este
proceso racional el desarrollo clave del espíritu sobrenatural, previa a la
existencia del mundo, que en palabras más comunes, tendería a interpretar como
Dios en la identidad real de ese espíritu que desarrolla la base de la vida
humana y natural. Y ello sería criticado muy duramente tanto por Engels como
por Marx, al considerar que esa interpretación divina de la
dialéctica, traicionaba los principios más básicos y elementales del
materialismo filosófico.
A pesar de ello, los neohegelianos, sacan lo que de progresista,
izquierdista y racionalista tiene la filosofía de Hegel y a
través de ella realizan una crítica mordaz contra todo el sistema absolutista y
reaccionario de la monarquía prusiana, especialmente a nivel religioso
anticlerical y materialista y a nivel filosófico contra el pensamiento
reaccionario, pero que eran criticados por Engels, al abstraerse
totalmente de las luchas políticas.
Este grupo político, frecuentemente protagonizaba en salones o aulas
universitarias debates intensos contra filósofos de la época como Friedich
Schelling, el cual trataba en sus teorías de unir y conciliar ciencia y
religión y enemigo, por tanto, del método dialéctico y racionalista de Hegel.
En relación con ello, y desde las filas del neohegelianismo, Engels,
publica tres artículos contrarios a la ideología de Schelling,
(“Schelling y la revelación” 1841) criticando su filosofía mística
reaccionaria, y advirtiendo en su filosofía, el peligro del retorno al
escolasticismo religioso y por tratar de someter a la ciencia y la razón a las
ordenes y primacía de las supersticiones religiosas reaccionarias. Será una
época de críticas muy duras entre las diferentes facciones intelectuales
filosóficas del momento.
Además, en estas posturas materialistas y racionalistas, también se
dejaba ver la influencia en Alemania del político Ludwig Feuerbach,
el cual proclamo en su libro “La esencia del cristianismo” (1841) sus teorías
ideológicas del materialismo, el racionalismo y la critica religiosa cercana al
ateísmo ( que ya enunciara en su día Holbach en Francia) por
lo que al combinar materialismo con dialéctica, Engels se
convertiría en el primer filosofo que anunciara y fomentara abiertamente al
ateísmo militante en sus escritos como parte de su filosofía progresista.
También destaca en esta época una tendencia o facción más radical del
neohegelianismo filosófico, el llamado “hegelianismo antiautoritario”
protagonizado por Max Stirner, contra el cual arremeten
duramente Marx y Engels en su libro “La
ideología alemana” al ser Stirner, lo que siempre ha venido a bien
decirse como el fundador del anarquismo. Entre parte de sus teorías, Stirner en
su obra “El único y su propiedad” (1844) critica al estado, a la sociedad y a
la moral como elementos clave de la opresión de las masas e instituciones
estatales contra la libertad del individuo (que debe formar una sociedad de
individualidades libres o sociedad de egoístas) y que por tanto, colocaba por
encima de todo, los intereses del individuo y su libertad, contra la opresión
de las masas o del estado.
De esta forma, ese programa radical del hegelianismo liderado por Stirner y
que pone las bases ideológicas del futuro anarquismo serán rebatidas por Marx y Engels en
sus obras, al igual que más tarde se verán obligados a luchar contra el
anarquismo de Proudhon o de Bakunin, muchas veces
luchas encarnizadas sin sentido, casi mas por recelos personales que
ideológicos.
A nivel más popular y menos intelectual, destacan otras aportaciones
ideológicas que aparecen en este momento al movimiento obrero revolucionario.
Se trata de los socialistas utópicos, del incipiente comunismo, y de las
primeras teorías del anarquismo, que se encuadran como una aportación
ideológica fundamental para la formación política del proletariado.
Entre estos movimientos, destaca en primer lugar el socialismo utópico,
corriente socialista aparecido a finales del siglo XVIII e inicios del XIX en
toda Europa. Se le denomina así como distinción del socialismo científico
posterior de Engels y Marx, y por considerarse sus
propuestas como utópicas, irrealizables o incompletas, ya que entre sus obras,
sus autores prescindían de explicar el desarrollo histórico del capitalismo ni
ofrecer soluciones realistas ni lógicas para la situación político-social del
momento. Además, algunos de ellos, apoyaban la idea de aliarse con la burguesía
para el cambio social igualitario y creer por tanto en la buena fe y voluntad
de estos. Famosa y celebre es la premisa básica del socialismo utópico,
rechazada tanto por comunistas como anarquistas y basada en que “el hombre es
bueno por naturaleza, pero el ambiente que le rodea no le deja serlo”.
Entre las medidas que propugnaban estos socialistas estaban proyectos
cooperativistas, socialistas e igualitarios de reparto equitativo de los medios
de producción a nivel pacifico (Robert Owen, Saint-Simón, Charles
Fourier, Etienne Cabet…) pero también medidas de corte
revolucionario e insurreccional (Babeuf, Blanqui, Luis
Blanc…).
Posteriormente, en la Comuna de París (1871) estas teorías socialistas
se pusieron en práctica durante un breve periodo de tiempo, pero al final, la
falta de una teoría clara con respecto a la toma o no del poder y la indecisión
acabaron por llevar al fracaso este proyecto socialista.
También destaca aquí el papel del comunismo, fundamentalmente llevado a
cabo por las asociaciones políticas revolucionarias gestadas en Europa a través
de la influencia en ellas de los ideales de Karl Marx y Federico
Engels. Entre sus aportaciones más destacadas sin duda alguna están la Liga
de los Comunistas y la I Internacional obrera. Ambas agrupaciones ya han sido
descritas previamente, pero desarrollan una gran labor ideológica de desarrollo
de los ideales comunistas científicos tras la obra cumbre de este ideal, el
“Manifiesto del partido comunista” (1848) de Engels y Marx.
El comunismo científico o socialismo científico, se diferencia del
utópico en que si establece una historia y un análisis del desarrollo, auge y
caída del capitalismo y ofrece una alternativa real al sistema capitalista.
El primero se sustenta a través del materialismo histórico, donde según
palabras de Marx y Engels “la historia de la
humanidad es la historia de la lucha de clases” dando a la economía un papel
fundamental como motor de desarrollo de todos los sucesos históricos que
provocan el enfrentamiento entre clases y la desigualdad social. Estas ideas las
toman de la dialéctica racionalista de Hegel y el materialismo
de Feuerbach. Así mismo, y por obra de Engels, se
sustentan también en el materialismo dialéctico, según el cual toman las
teorías de Hegel en la explicación dialéctica o racional de la
evolución de la naturaleza y del ser humano según la contradicción
(tesis-antítesis-síntesis) y las teorías de Feuerbach en su
interpretación materialista de dicha evolución según el desarrollo natural de
las especies animales, al margen de todo intervencionismo o creacionismo divino
o sobrenatural tal y como afirma la escolástica.
Por último destaca la influencia ideológica del anarquismo incipiente en
la ideología del proletariado decimonónico. En este sentido, el anarquismo es
la corriente mas revolucionaria del movimiento obrero y ofrecen una alternativa
al capitalismo basada en la antítesis de todo lo que este representa, es decir
la supresión del estado, del capital, del gobierno y de cualquier tipo de
autoridad moral, política, coactiva, social, filosófica o religiosa, y proponen
a su vez un modelo social basado en ideales de libertad, igualdad, apoyo mutuo
y solidaridad entre sus miembros, a través de sociedades comunistas no
autoritarias sin ningún tipo de jerarquías ni gobiernos en ella, y basada en la
libre asociación, producción y distribución de los bienes materiales de forma
colectiva e igualitaria entre sus miembros. El marxismo criticara en ellos el
rechazo del anarquismo a la toma del poder político y del estado y la creencia
por su parte de que el estado se le destruye desde fuera, sin participar en él,
a través de la concienciación ideológica de la sociedad y en última instancia
de la insurrección revolucionaria contra el estado.
Entre los escritos más destacados estaban el citado Marx Stirner,
que si bien desarrolla teorías incipientes contra el estado, se basan en
fundamentos individualistas y no socialistas.
También destacan Pierre-Joseph Proudhon, anarquista
mutualista, que establece la necesidad de destruir el estado y la propiedad
privada, y la formación de colectividades antiautoritarias basadas en las
premisas de “trabaja lo que puede y recibe según su trabajo” de forma que,
aunque colectivista, reserva cierta concesión de la tierra en función del
trabajo. A su vez, destaca por ultimo en esta época las teorías de Mijail
Bakunin, anarquista colectivista, el cual también reconoce la necesidad de
destruir el estado y la propiedad privada, pero según los ideales del
colectivismo, la sociedad igualitaria no debe conceder ningún tipo de pequeña
propiedad y todo debe ser común a todos los trabajadores, según la idea “cada
cual según su trabajo a cada cual según sus necesidades” aunque reconocen
que el capital desaparecerá progresivamente. Marx y Engels tuvieron
enfrentamientos muy fuertes con Bakunin acerca de la cuestión
de la autoridad y el poder en la I Internacional que acabaron por fomentar la
expulsión del último del organismo.
ASPECTOS BIOGRÁFICOS Y BALANCE DE LA OBRA HISTÓRICA DE ENGELS
Federico Engels nace el 28 de noviembre de 1820
en la ciudad alemana de Barmen, en la Prusia renana, dentro de una familia
burguesa acomodada de un fabricante textil.
Inicialmente, Engels no tendrá un ideal comunista, sino
apenas un socialismo cercano al utopismo que le lleva a describir en los años
30 sus primeros artículos y escritos la pésima situación social de miseria y
explotación en la que vivían los obreros de su región natal.
En 1837, con 17 años Federico Engels, es obligado por su
padre a abandonar el instituto cuando apenas le faltaba un año para concluirlo,
y le instruye en el los negocios, primero en el familiar y luego en una casa de
comercio en Brema.
Con el estallido de la revolución de 1830, toda Alemania es un autentico
hervidero de movimientos revolucionarios, progresistas y nacionalistas
que Engels va a vivir de cerca en todo este periodo. Asimismo,
empieza a entrar en contacto con los grupos neohegelianos de Alemania, empieza
a fraguar su espíritu progresista radical, y asimilar conceptos como
dialéctica, materialismo, o socialismo, que empieza a calar profundo y formar
la identidad política del joven Engels. Allí, conoce la fama
de Carlos Marx, coincide con Stirner y se
convierte en el defensor del ala más progresista del hegelianismo filosófico de
la época. Sostiene con sus compañeros duros debates filosóficos contra el
misticismo y escolasticismo de Federico Schelling y escribe en
1841 su famoso artículo “Schelling y la revelación” contra esta interpretación
antihegeliana de la realidad.
En 1842 se licencia del ejercito donde prestó servicio militar y
adquiere amplios conocimientos en la materia, y en noviembre, a instancias de
su padre, marcha a Londres, a realizar prácticas comerciales en el negocio
textil de su padre “Ermen and Engels”.
Sin embargo, ello (pese a los deseos de un padre conservador) no frena
ni mucho menos las inquietudes socialistas de su hijo, si no que se acrecientan
aun más, y allí entra en contacto con los círculos cartistas que están en pleno
auge. Conoce a sus representantes más izquierdistas y publica en sus periódicos
artículos, así como también entabla relaciones con los socialistas utópicos
cooperativistas seguidores de Robert Owen y publica en la
prensa oficial de este movimiento artículos sobre la situación de la clase
obrera en todo el continente.
Inicia una ardua labor de adoctrinamiento de los proletarios ingleses, a
los cuales habla de las teorías socialistas de Saint-Simón, Fourier, Cabet, Proudhon, Hegel, Schelling.
Así mismo, empieza a madurar sus teorías y modifican su inicial
socialismo reformista político, a favor de medidas comunistas revolucionarias
suprimiendo la propiedad privada y colocando como meta la revolución social
comunista., pero todavía un comunismo muy poco elaborado y reflexionado, apenas
algo ideológico. Ya por entonces en Alemania había oído hablar de Carlos
Marx y sus teorías radicales.
Sin embargo será a través de la reflexión y la observación en Inglaterra
donde da definitivamente el paso del socialismo moderado al comunismo
científico, evidenciado en dos grandes obras suyas de la época que así lo
atestiguan, los “Esbozos para la crítica de la economía política” (1844)
critica a la burguesía y al sistema económico capitalista, desde un punto de
vista cercano a las teorías del proletariado. Aquí, Engels, hacer
sus primeras interpretaciones del materialismo histórico, y establece que el
capitalismo, como cualquier sistema económico, tiene unas leyes que no eran
eterna y perfectas, si no fluctuantes y por ende, condenadas a una crisis
interna.
Además, se evidencia su paso al materialismo histórico en el análisis
social que hace de la clase obrera inglesa, donde establece que las luchas
políticas (o luchas de clase) eran fruto de los intereses materiales
(económicos) de cada clase social. Es decir, aquí se perfilaba ya de forma
incipiente su teoría más básica del materialismo donde las luchas de clase en
cada periodo histórico están ligadas al desarrollo de las fuerzas de producción
de cada época. Aquí pues, encierra ya un inicial comunismo científico
dialéctico, así como define el carácter clasista y vertical del estado inglés.
También destaca aquí su otra gran obra cumbre antes de conocer a Marx,
su libro “La situación de la clase obrera en Inglaterra” (1845) donde analiza
los devastadores efectos negativos que ha provocado la revolución industrial en
Inglaterra y la pésima situación paupérrima y mísera de los proletarios
ingleses. Así, analiza elementos y leyes básicas del capitalismo, como las
crisis cíclicas, la explotación de asalariados, el mantenimiento de un grupo
amplio de desempleados en reserva… de forma que a través de la dureza en la
descripción social de los obreros muestra la imposibilidad de acercamiento en
los intereses de la burguesía y el proletariado.
Posteriormente regresa a Alemania, donde previamente visita a Carlos
Marx en París en 1844 para acercar las primeras posiciones y puntos en
común entre ambos, que apenas casi se conocían. A pesar de ello, se había
iniciado ya una colaboración tímida entre ambos al mandar periódicamente Engels sus
obras a los periódicos de Marx, “La Gaceta Renana” y los “Anales
franco-alemanes”. Empiezan ya a realizar las primeras teorías e hipótesis
comunes en lo referido al campo del materialismo histórico, donde, en
contraposición con el materialismo aun idealista de Ludwig Feuerbach, Marx y Engels,
desarrollan ya una teoría materialista de la historia, y que ese materialismo
dialéctico debía aplicarse también a la hora de analizar, interpretar y
reflexionar acerca de los movimientos sociales a lo largo de la historia. Se
estaba fraguando en ellos la teoría del materialismo histórico, aunque aun
debatían sobre el método de unificar el materialismo y la dialéctica de Feuerbach y Hegel,
para hacer una mezcla de los valores progresistas más destacados de ambos
autores.
Allí en París realizan, además, el primero libro escrito en común entre
ambos, denominado “La sagrada familia” (1844) como una exposición de los nuevos
ideales materialistas que habían reinterpretado entre ambos, y por otra parte,
se concibió como una dura crítica contra el idealismo de los neohegelianos, con
los que habían roto ya todo tipo de colaboración. Aquí, establecen su
concepción de la historia, donde esta es desarrolla no por seres míticos ni
legendarios, si no por el pueblo obrero y trabajador, y que ese pueblo obrero,
esas masas populares poco a poco se irían convirtiendo en auténticos
protagonistas del desarrollo de la historia, son ya no sujetos activos, si no
protagonistas y actores principales en la historia.
Poco después, en 1845 viaja a Bruselas donde se reúne con Carlos
Marx, y entre ambos terminan de perfilar lo que sería su teoría
materialista de la historia. Allí, entre ambos, escriben un nuevo libro, “La
ideología alemana” no publicada hasta 1932 en la URSS.
En esta nueva obra básica, se critica nuevamente al idealismo no
materialista de los hegelianos y sus partidarios, así como la interpretación
aun excesivamente mística del materialismo de Feuerbach, y
arremeten contra lo que ellos llaman “ideólogos pequeñoburgueses” que se niegan
a aceptar sus interpretaciones sobre la dictadura del proletariado o la lucha
de clases, a favor de un socialismo pacifista y utópico para ellos.
En esta gran obra, Marx y Engels, publican
por primera vez sus grandes teorías e hipótesis definitivas acerca de la
interpretación de la concepción materialista de la historia o “materialismo
histórico” y que hizo de la historia una concepción revolucionaria y científica
por primera vez… Así, para Marx y Engels, el
desarrollo de las fuerzas y métodos productivos, así como las condiciones de
vida sociales, son el fundamento básico para el desarrollo de la historia en
cada periodo. Es decir, que las fuerzas y métodos de producción son el motor
básico que mueve la historia y condiciona los procesos políticos, sociales y
económicos de cada fase de la historia. Por tanto los factores de los cambios
históricos no deberían buscarse en cuestiones políticas, religiosas, o
ideológicas, si no exclusivamente en las motivaciones materialistas de las
clases sociales en cada momento (idea que se describirá en otras obras con las
fases productivas de esclavismo, feudalismo, capitalismo, y socialismo).
Además, este desarrollo es un proceso fijo y regular que siempre se
cumple, siendo la verdadera motivación del desarrollo histórico, donde el
desarrollo de las fuerzas en primacía a las relaciones de producción, generan
una contradicción interna muy fuerte que tiene su máxima expresión en la lucha
de clases, motor de las sociedades de cada periodo histórico , lo cual produce
una revolución o cambio brusco ( no siempre progresista) y ello conlleva a la
formación de una nueva etapa o periodo de la historia. Para Marx y Engels,
esta es la estructura fija y lineal que sufren todos las civilizaciones a lo
largo de la historia, y que se observa en el transito esclavismo-feudalismo
(Roma, o Francia) o feudalismo-capitalismo (en las sociedades industrializadas
como Inglaterra). Sin embargo, no pueden dar una explicación clara acerca de la
futura o posible transición capitalismo-socialismo y el futuro estado o
sociedad o modelo alternativo que se impondrá en el futuro de la revolución
socialista. Ello fue criticado como una debilidad de interpretación del
materialismo histórico de Engels, y “solucionado” por Lenin en
su obra “El estado y la revolución” donde establece que tipo de estado y
sociedad se habría de imponer tras el triunfo de la revolución socialista.
Así pues, en esta obra, como se dijo, se establecen las causas del
desarrollo, nacimiento, auge, y futura caída y decadencia del sistema económico
capitalista tras el triunfo de la revolución socialista mundial. Y para ahondar
en esa caída, el proletariado, no solo debe esperar las contradicciones
internas del capitalismo, si no acelerar esa caída a través de la toma del
poder político y el establecimiento de un gobierno de transición o “dictadura
del proletariado” que conduciría, automáticamente, a la sociedad comunista y la
desaparición del estado, de la propiedad y de las clases sociales. Así pues,
esta obra recoge los preceptos básicos más importantes del materialismo
histórico de Engels, y realiza una correcta interpretación del
desarrollo de la historia, a pesar de la ya citada debilidad acerca del futuro
de la sociedad comunista post-revolucionaria, tal y como lo reconocerán los
futuros líderes socialistas soviéticos, herederos supuestos de esta obra.
Más tarde, y ya a mediados de los años 40, poco antes del estallido de
la revolución de 1848, Engels entra en contacto con una
organización socialista radical inglesa con la idea de crear junto a Marx un
autentico partido político obrero que aglutinara a las masas proletarias y
preparase el asalto al poder político. Así, eligen como su objetivo a la
llamada “Liga de los Justicieros” creada en 1836 y, desde dentro, la transforma
pasando a ser una organización política de tipo socialista utópica radical, a
un autentico partido comunista científico ya en 1847 y donde Marx y Engels,
ocuparan los puestos de máxima responsabilidad y organización. Cambian su
utópico lema de “Todos los hombre son hermanos” por el lema marxista y emblema
del comunismo “ Proletarios de todos los países, uníos!” expresión
máxima del internacionalismo proletario socialista.
Así, en los estatutos de la Liga, creados por Marx y Engels,
se establece que “la finalidad de la Liga es derrocar a la burguesía, el
dominio del proletariado, suprimir la sociedad de clase, y crear una nueva
sociedad sin clases ni propiedad privada”. Ello evidencia el radicalismo
comunista de esta organización apenas un año antes del estallido de 1848.
Asimismo, dadas sus dotes ideológicas, la Liga insto a Marx y Engels a
redactar un manifiesto programático de la organización. Posteriormente, viajan
a Bruselas nuevamente a finales de 1847 donde trabajan esos meses en la
elaboración exclusiva del manifiesto.
Fruto de ello es la publicación en febrero de 1848, del “Manifiesto del
Partido Comunista” como obra básica de referencia de la doctrina comunista
científica en todo el planeta.
Es aquí, en este manifiesto, escrito entre los dos filósofos, donde se
enuncia por primera vez la teoría revolucionaria del proletariado, la
concepción del mundo, el materialismo histórico ( la historia de la humanidad
es la historia de la lucha de clases, referencia básica resumida de la doctrina
materialista de la historia) la teoría de la lucha de clases, y la primacía del
proletariado como clase creadora de una nueva sociedad.
En él se contiene que el capitalismo está irremediablemente destinado a
su desaparición, y que, tras la conquista del poder político por la clase
obrera a través de la dictadura del proletariado se llegaría a una nueva
sociedad sin clases ni estado, el socialismo. Así, establecen que la historia
de la humanidad, es la historia de la lucha de clases, entre explotadores y
explotados, opresores y oprimidos, dominantes y dominados, donde la sociedad
capitalista ocupa el papel opresor, explotador y dominador que sustituye al
feudalismo servil para crear una nueva sociedad basada en las injusticias y
contradicciones de clase y la opresión de unos pocos (burgueses) a todo el
pueblo obrero.
Además establecen que, para el desarrollo del programa materialista de
la historia, la existencia de la propiedad privada era un obstáculo a batir, ya
que es una lacra al desarrollo de las fuerzas de producción. De esta forma, la
sociedad capitalista aumenta los enfrentamientos entre fuerzas y relaciones de
producción, que generan unas contradicciones internas, lo cual conduce
directamente a las crisis periódicas del sistema capitalista.
Para ello, la burguesía capitalista, utiliza nuevos métodos, como abrir
mercados, conquistas otros espacios, y enriquecerse por otras vías a través del
imperialismo (como fase superior de un capitalismo decadente en crisis) y que
genera guerras y enfrentamientos en el mundo.
De esta manera, solo con la revolución socialista internacional, y la
instauración de la dictadura del proletariado, puede suponer una salida y una
solución a la problemática y los sufrimientos que adolece el proletariado. Para
ello, es necesario un partido comunista dirigente, que encauce el proceso
revolucionario y guíe al proletariado hacia la toma del poder político y la
destrucción de la burguesía, a través del internacionalismo proletario. Así de
dice textualmente en el manifiesto; “el proletariado se valdrá del poder
político para ir despojando gradualmente a la burguesía de todo el capital, de
todos los instrumentos de producción, el proletariado organizado como clase
dominante y procurando aumentar las fuerzas productivas”.
Ésto del proletariado organizado como clase dominante no es otra cosa
que la dictadura del proletariado en su más alta expresión, dicho en otras
palabras, como la alternativa real al sistema capitalista.
Posteriormente, con el desarrollo y el estallido de las revoluciones de
1848, estas estallan en su versión progresista y nacionalista en Alemania. Como
ya vimos, Federico Engels, era un entusiasta defensor de la
unificación nacional alemana desde abajo, a través de revoluciones populares, y
estos estallidos le suponían una doble opción; la unificación nacional de
Alemania, y el desarrollo de las teorías revolucionarias del socialismo, lo
cual queda expresado en su texto de las “Reivindicaciones del partido comunista
de Alemania” (1848) como documento político de los obreros alemanes, a favor de
la revolución social, y sobre todo a favor de la consecución de una república
alemana única e indivisible.
Para ello, fundaron comités de la Liga de los Comunistas en toda
Alemania en el momento del estallido de la revolución, para de ese modo tener
un caldo de cultivo perfecto a la hora del estallido revolucionario y
nacionalista en Alemania dentro de poco tiempo. Así, y según las teorías
de Engels, de que solo se hará una Alemania unida, y democrática
cuando se respeten los derechos de los pueblos oprimidos, esto trajo como
consecuencia, el necesario apoyo, por parte de Engels y de la mayoría de los
comunistas alemanes, de las luchas de liberación nacional contra el
imperialismo germano de Hungría, Polonia y Chequia entre 1848-1849.
Tras la derrota de la revolución en París, la reacción antisocialista se
desata por todo el continente contra los militantes socialistas.
Sin embargo entre 1848-1849, la revolución pasa a Alemania, y le toca el
turno a los revolucionarios alemanes de tomar parte activa en el desarrollo de
los acontecimientos históricos. En 1848 se reúne la “Dieta de Francfort” con el
propósito de declarar la unificación nacional de Alemania y crear una
constitución nacional. Sin embargo, el pueblo obrero, se niega a reconocer a
esta dieta y su proyecto de constitución monárquica reaccionaria y redactan su
proyecto de “constitución imperial” en 1849 y lanzarse a una insurrección
armada contra el gobierno imperial ante las presiones del ejercito prusiano. La
insurrección estalla en Renania y poco a poco se extiende por todo el país.
El propio Federico Engels, deja su lugar en la retaguardia
europea, y se traslada a la ciudad alemana de Elberfeld donde sus conocimientos
de estrategia militar le servirían para dirigir las operaciones militares
contra el ejército, y así tratar de encauzar la revolución. Forma un comité,
levanta barricadas, arma perfectamente a los obreros, sitúa las piezas de
artillería, las defensas….y así extender la insurrección popular a otras zonas
cercanas.
A pesar de ello, y consciente de su inferioridad numérica, Engels no
formula ningún tipo de reivindicación política revolucionaria comunista y
simplemente se pone al servicio de los obreros en sus estrategias armadas. Pero
la presencia de partidarios suyos junto a él en las barricadas, despierta
recelos entre las facciones más moderadas de los insurrectos, e insta a Engels,
a abandonar la ciudad para evitar un estallido revolucionario de tipo comunista
en la ciudad, por lo que el 14 de mayo de 1849 abandonaba entre honores la
ciudad alemana.
Posteriormente, recorrió junto con Marx los diferentes
centros de la rebelión en el país (Colonia, Baden, Palatinado, Francfort ) para
posteriormente trasladarse en una nueva insurrección armada al Palatinado, a
Offenbach, mostrándose nuevamente como un brillante estratega militar, siempre
en primera línea de fuego en las barricadas. Posteriormente, en julio de 1849
pasa a Suiza exiliado y con ella se producen las últimas derrotas definitivas
de la revolución alemana. Esta revolución, para Engels, dejaba
atrás las teorías y experiencias del socialismo utópico, para imponer como una
necesidad real y evidente las teorías de la revolución armada del comunismo
científico, aunque en esta ocasión hubiera sido derrotada.
Tras esto, Federico Engels publica un nuevo escrito “La
campaña alemana por la constitución imperial” (1849) donde narraba desde un
punto de vista militar y social el desarrollo de la revolución alemana de
1848-1849 y destacando por encima de todo el papel histórico protagonista
jugada en ella por las masas revolucionarias de obreros y campesinos,
desarrollando una vez la teoría socialista de la insurrección armada.
Poco después, y a finales de 1849, Federico Engels viaja
a Londres donde se instala nuevamente junto a Carlos Marx. Allí
reorganizan la Liga de los Comunistas (destacando el papel central jugado por
estos en la revolución alemana) y prosiguen con su campaña de agitación
revolucionaria. Posteriormente, en 1850 la nueva publicación de Marx,
la “Nueva Gaceta Renana” vería la publicación de varios artículos de Engels sobre
la revolución franco-alemana de 1848-49, y el análisis que ambos harían sobre
estos sucesos.
No obstante, las crisis internas empezaron a aflorar dentro de la Liga
comunista, y tras una propuesta de Marx y Engels de
reorientar tácticas de lucha a favor de una visión más pausada, una sección
insurreccional criticó estas medidas y fomentó la preparación inmediata de una
nuevo levantamiento revolucionario, que provoco una escisión interna.
Así, en este periodo, ambos filósofos se lanzaron a una síntesis de las
experiencias revolucionarias hasta el momento, que Federico Engels acometió
en sus obras “La guerra campesina en Alemania” y “Revolución y
contrarrevolución en Alemania” desarrollando que la doctrina marxista se fue
gestando poco a través del desarrollo de la practica revolucionaria. Es,
además, en esta época cuando Marx y Engels acuñan
los términos de la dictadura del proletariado así expresada en “La lucha de
clases en Francia”; “es la declaración de la revolución permanente, de
la dictadura de clase del proletariado como punto necesario para la supresión
de las diferencias de clase en general, de las relaciones de producción, de las
relaciones sociales, para la subversión de todas las ideas que broten de estas
relaciones sociales”
De otra parte, en su libro “ La guerra campesina en
Alemania”(1851-52), Engels analizo las causas y resultados de
la gran revuelta antifeudal de los campesinos de Alemania ocurrida en 1525 (y
liderada por personalidades comunalistas destacadas como Thomas Muntzer)
Obviamente, analiza las causas y la interpretación de este conflicto según la
idea del materialismo histórico, la lucha de clases y el papel fundamental de
la fortísima crisis económica, y la hambruna del campesinado como elementos
fundamentales a la hora de explicar dicho acontecimiento revolucionario. A su
vez, destaca el papel jugado por el campesinado en esta lucha de clases,
concluyendo que este tipo de rebeliones campesinas, a falta de un organismo
organizativo se debilita y que fracaso por la traición en su seno de la pequeña
burguesía, y la particularidad local de Alemania, evocando las personalidades
destacadas de la gran revolución campesina, como su líder Thomas
Muntzer y tantos otros líderes campesinos revolucionarios juzgados y
ejecutados.
En su otro libro “Revolución y contrarrevolución en Alemania” (1852)
hace un análisis más profundo de las causas y la génesis de desarrollo de la
revolución alemana de 1848, y realiza una autentica apología a la teoría
marxista de la insurrección armada, elevándola como elemento militar casi a la
categoría de arte, tal y como dice:
“La insurrección es un arte, sometida a ciertas reglas que si no se
observan dan al traste con el partido que las desdeña. Jamás se debe jugar a la
insurrección hasta que no esté totalmente preparada, una vez comenzada la
insurrección hay que hacerlo con decisión y pasar a la ofensiva bélica, atacar
por sorpresa al enemigo…”
Sin embargo, la situación económica de ambos empezó a empeorar y pasar
penurias económicas que llevo pese a su desagrado a Federico Engels en
1850 a trasladarse a Manchester para, nuevamente, retomar las actividades
comerciales en el negocio de su padre Ermen and Engels. Así, su situación
mejoro considerablemente, desde 1860 fue apoderado y ya en 1864 socio de la
asociación invirtiendo sus ahorros en los negocios y aumentando
considerablemente su fortuna personal.
Sin embargo, era una época de penurias económicas para Marx,
que se encontraba sin trabajo y con la necesidad de colaborar en el
mantenimiento de sus hijos (situación de pobreza extrema que conllevo la muerte
de sus hijos) lo cual motivo a Engels a ayudar a su amigo
consiguiéndole trabajo como reportero del New York Tribune e incluso
escribiendo artículos por él, que luego Marx haría pasar como
suyos para así ganar algo de dinero.
Además, a partir de 1850, Engels se dedico a mejorar su
formación personal y comenzó el estudio de un sinfín de lenguas de todo el
mundo, llegando a aprender latín, griego, ruso, persa, lenguas escandinavas,
gaélico-irlandés, frisón, escocés, rumano, búlgaro, aparte de inglés y alemán,
sus lenguas maternas. En total, llego a hablar hasta 20 idiomas. Así, también
llego a estudiar y dominar las ciencias naturales de la física, química,
biología…para así interpretar sus teorías de la dialéctica.
En ese contexto, se agrado de la publicación de Charles Darwin “El
origen de las especies” el cual suponía una clara teoría a favor de los
elementos más básicos del materialismo dialéctico y la teoría de la evolución
racional de las especies animales.
A finales de los 60 y 70 cuando los movimientos de unificación nacional
se hacen más intensos, Federico Engels, aprovecha la coyuntura para
apoyar las luchas de unidad nacional en sus libros “ Po y Rin” y “Saboya, Niza
y Rin” (1859-60) con la idea de fomentar la unificación alemana desde abajo a
través de revoluciones populares.
Se producen por ello, diferencias y luchas internas en el seno del
movimiento socialista alemán entre quienes apoyan la unificación “desde arriba”
y los que, como Engels, apoyan un proceso de unidad nacional de
tipo revolucionario socialista.
Es, su vez, en este contexto cuando los esfuerzos de Marx y Engels por
crear un organismo internacional del proletariado encuentran sus frutos con la
aparición, el 28 de septiembre de 1864, del mitin fundacional de la I
Internacional obrera con sede en Londres, con el objetivo de fomentar la
solidaridad y cooperación internacional del proletariado de todo el mundo, y
unir el esfuerzo de los diferentes movimientos obreros de todo el mundo.
Además, esta organización suponía la victoria moral del comunismo
científico como corriente ideológica mayoritaria en el seno de la organización
obrera, a pesar de encontrarse con la oposición de los antiautoritarios
proudhonianos y bakuninistas.
Así, poco después, las condiciones políticas en Alemania se volvieron
propicias para crear en ese lugar un nuevo partido obrero por iniciativa
de Engels, la “Unión general de obreros alemanes” en 1869 dirigido
por Bebel y Liebknecht, y que fueron la punta de
lanza de los ideales marxistas en su pis natal.
Es una época en que Carlos Marx se lanza a la redacción
de “El capital” obra cumbre de la economía socialista, y que era frecuentemente
apoyado y asesorado por Engels.
En este contexto nos situamos cuando se produce el estallido de otra
gran revuelta social en Europa, la Comuna de París. Explicada anteriormente,
este gobierno popular, formado como reacción armada en marzo de 1871 del pueblo
obrero parisino ante la ineficacia del gobierno republicano de Thiers,
y los abusos económicos cometidos contra ellos, suponen la primera vez en la
historia en que el pueblo obrero derroca a un gobierno y toma el poder en un
país, suponiendo una iniciativa nunca vista antes.
También en este conflicto obrero estará físicamente presente Engels,
como miembro del consejo general de la internacional obrera, alentó a los
obreros de todo el mundo a apoyar este gobierno revolucionario popular, y
redacto informes detallados sobre la evolución de la revolución obrera en cada
instante, apoyando a los comuneros, aconsejándoles en cuestiones políticas y
militares….a pesar de lo cual, el ejército francés consigue aplastar la
rebelión y sus militantes fusilados y masacrados, y Engels consigue
exiliarse.
Tras esta experiencia, Marx y Engels,
desarrollan cada vez más su teoría acerca de la toma del poder y la actitud en
ese caso del proletariado a raíz del libro “La guerra civil en Francia” (1871)
donde establecen la necesidad de destruir, no transformar, la maquinaria
represiva del estado en cuando se tenga la posibilidad de acceder al gobierno.
Después de ello, las tensiones entre Marx y Engels,
y de Bakunin, enfrentados en los métodos de lucha del proletariado
generaran duros debates y descalificaciones comunes, que conllevara a la
estrategia de llevar una mayoría procomunista a las asambleas de la
internacional obrera, calificar a la Alianza para la Democracia Socialista
de Bakunin como un medio de infiltración, control y dominación
de la Internacional, hasta acabar por expulsarles directamente del organismo
por las discrepancia acerca del tema de la autoridad. Con la escisión
anarquista, la internacional obrera se traslado a Nueva York donde falleció
definitivamente por la escasa influencia en el movimiento obrero.
Poco a poco, las tareas de Marx y Engels se
centraban en escribir artículos y textos en apoyo de los movimientos obreros de
todo el mundo, al margen de la colaboración en grande proyectos socialistas.
Posteriormente, Federico Engels, continua escribiendo
diferentes obras ideológicas, como el caso del “Anti-Duhring” (1878) en el
cual Engels, a base de criticar los métodos reformistas de diversas
personalidades, realizo una exposición acerca del método dialéctico y la
concepción comunista del mundo en todos los terrenos (filosofía, naturaleza,
economía, política, socialismo..) fomentando las teorías de la dialéctica de la
naturaleza como contraposición al idealismo de personalidades como Eugenio
Duhring, y demostrando que la dialéctica de la naturaleza posee las mismas
leyes que aquellas que se aplican al desarrollo del proyecto materialista de la
historia.
Esta es, sin duda alguna, la época final de más desarrollo ideológico
de Engels, que publica sus teorías más destacadas acerca de la
dialéctica, del materialismo y del comunismo científico.
Así, publica otro gran libro, “El papel del trabajo en la transformación
del mono al hombre” (1876) en el cual, Engels establece que el
trabajo es la fuente de todas las riquezas, y donde la naturaleza proporciona
las materias primas para la transformación de los recursos en riqueza. Así,
establece que el trabajo, es la condición básica de la vida humana por lo que
el trabajo hace al hombre. Establece como ejemplo de adaptación y
transformación, el transito físico que desarrolla el ser humano desde mono a hombre
en su aspecto fisiológico y su adaptación física al nuevo ambiente que le rodea
y sus nuevas necesidades físicas. Para Engels, algunos de estos órganos físicos
(como las manos) desempeñaban una función que se fue adaptando al medio
ambiente (las manos con otros usos, posición erecta, desarrollo de la laringe,
desaparición de excesivo bello corporal, lenguaje hablado, técnicas de
autodefensa, de caza y pesca, desarrollo de la agricultura, hilado, tejido,
navegación…Así se concluye pues, que el hombre se desarrolla y evoluciona
gracias al trabajo.
También destaca otra gran obra suya a la hora de la interpretación del
desarrollo materialista de la historia en su obra “Del socialismo utópico al
socialismo científico” (1880) en la cual hace una evolución histórica de las
diferentes corrientes del socialismo premarxista y luego pasa a describir los
elementos básicos de la filosofía marxistas como elemento científico realista.
Realiza un recorrido de la evolución de las ciencias naturales según su método
dialéctico, desde la antigua Grecia, a los árabes medievales y el progreso
acelerado de este fenómeno en poco espacio de tiempo, la crítica al idealismo
místico alemán de Hegel o Feuerbach, el análisis
de las insurrecciones obreras de los años 30 y 40…para definir la concepción
materialista de la historia como la única evolución y análisis lógico de los
procesos históricos y sociales según el análisis de las fuerzas y medios de
producción a lo largo de la historia (medievo, modernidad, contemporaneidad)
así lo dice textualmente en la obra citada de Engels:
“la concepción materialista de la historia parte de la tesis de que la
producción, es la base de todo orden social de que en todas las sociedad que
desfilan por la historia la distribución de los productos, y la división social
de los hombres en clases es determinada por lo que la sociedad produce y como
lo produce, por ello los cambios deben buscarse en las transformaciones
operadas en el modo de producción y cambio”
Así, aquí se desarrolla las concepciones más básicas de la teoría del
materialismo histórico según la opinión de que son los métodos de producción y
los conflictos sociales que conllevan a la lucha de clases, los que son
realmente el verdadero motor que empuja los fenómenos, cambios, desarrollos y
etapas a lo largo de la historia de las sociedades.
Además, establece el método de producción propia de cada época de la
historia según los sistemas económicos feudales (sistema de servidumbre,
vasallaje, arriendo y compra-venta de las tierras) capitalistas (obreros
asalariados que venden su fuerza de trabajo) el cambio de los productores, de
las clases privilegiadas y beneficiadas (nobleza feudal, terratenientes ricos,
burguesía industrial…) y con ello el cambio en el desarrollo histórico de los
métodos de producción económica.
Por último, hace un pequeño resumen de la evolución histórica de los
medios de producción y sus características fundamentales según; sociedad
medieval (pequeña producción individual, arrendamiento y servidumbre en
beneficio del señor feudal) sociedad capitalista ( transformación y gestación
de la industria según las manufacturas, concentración de los medios de
producción en grandes talleres industriales, con el obrero asalariado como
parte explotada y la figura del capitalista como propietario y beneficiario de
los medios de producción y los métodos de producción a cambio del salario de
por vida, se fomenta una competencia radical, y la gestación de una masa de
desempleados en la reserva, elementos que Engels interpreta como fenómenos
contradictorios que repondrían al método dialéctico hegeliano
tesis-antítesis-síntesis) y por último la revolución proletaria (se solucionan
las contradicciones internas, el obrero conquista el poder a través del partido
y socializa los métodos y medios de producción, desaparece la autoridad de la
burguesas, del capital y del estado, y el hombre es libre y dueño de su vida)
todo ello protagonizado como un proceso de cambio económico según los medios de
producción y la economía siempre como el motor que mueve los cambios sociales. Se
puede interpretar esta como una obra cumbre de la interpretación materialista
de la historia.
Posteriormente, en 1881, Federico Engels ahonda en la
idea de la acción política de los obreros y publica varios artículos en
periódicos socialistas, incidiendo en la necesidad de un partido obrero fuerte
e independiente, de masas, como método imprescindible de lucha y para la toma
del poder político.
Posteriormente, publica otra gran obra la “Dialéctica de la Naturaleza”
(1883) donde hace una evolución y desarrollo de las ciencias naturales desde el
renacimiento a la época de Charles Darwin demostrando que en
todo momento la naturaleza se producía dialécticamente y que la única forma de
acceder a ella era con la dialéctica materialista a través de unos procesos
racionales y científicos.
En 1883, fallece en Londres Karl Heinrich Marx lo cual
dejo totalmente hundido a Federico Engels, por considerarle un
amigo, un padre ideológico y un compañero inseparable. Tal es el sentimiento
expresado por Engels en el funeral de Marx, en el
famoso discurso ante la tumba de Marx que hace Engels en
honor a su antiguo compañero:
“El 14 de marzo, a las tres menos cuarto de la tarde, dejó de pensar
el más grande pensador de nuestros días. Apenas le dejamos dos minutos solo, y
cuando volvimos, le encontramos dormido suavemente en su sillón, pero para
siempre.
Es de todo punto imposible calcular lo que el proletariado militante de
Europa y América y la ciencia histórica han perdido con este hombre. Harto
pronto se dejará sentir el vacío que ha abierto la muerte de esta figura
gigantesca.
Así como Darwin descubrió la ley del desarrollo de la naturaleza
orgánica, Marx descubrió la ley del desarrollo de la historia humana: el hecho,
tan sencillo, pero oculto bajo la maleza ideológica, de que el hombre necesita,
en primer lugar, comer, beber, tener un techo y vestirse antes de poder hacer
política, ciencia, arte, religión, etc.; que, por tanto, la producción de los
medios de vida inmediatos, materiales, y por consiguiente, la correspondiente
fase económica de desarrollo de un pueblo o una época es la base a partir de la
cual se han desarrollado las instituciones políticas, las concepciones
jurídicas, las ideas artísticas e incluso las ideas religiosas de los hombres y
con arreglo a la cual deben, por tanto, explicarse, y no al revés, como hasta
entonces se había venido haciendo. Pero no es esto sólo. Marx descubrió también
la ley específica que mueve el actual modo de producción capitalista y la
sociedad burguesa creada por él. El descubrimiento de la plusvalía iluminó de
pronto estos problemas, mientras que todas las investigaciones anteriores,
tanto las de los economistas burgueses como las de los críticos socialistas,
habían vagado en las tinieblas.
Dos descubrimientos como éstos debían bastar para una vida. Quien tenga
la suerte de hacer tan sólo un descubrimiento así, ya puede considerarse feliz.
Pero no hubo un sólo campo que Marx no sometiese a investigación -y éstos
campos fueron muchos, y no se limitó a tocar de pasada ni uno sólo- incluyendo
las matemáticas, en la que no hiciese descubrimientos originales. Tal era el
hombre de ciencia. Pero esto no era, ni con mucho, la mitad del hombre. Para
Marx, la ciencia era una fuerza histórica motriz, una fuerza revolucionaria.
Por puro que fuese el gozo que pudiera depararle un nuevo descubrimiento hecho
en cualquier ciencia teórica y cuya aplicación práctica tal vez no podía
preverse en modo alguno, era muy otro el goce que experimentaba cuando se trataba
de un descubrimiento que ejercía inmediatamente una influencia revolucionaria
en la industria y en el desarrollo histórico en general. Por eso seguía al
detalle la marcha de los descubrimientos realizados en el campo de la
electricidad, hasta los de Marcel Deprez en los últimos tiempos.
Pues Marx era, ante todo, un revolucionario. Cooperar, de este o del
otro modo, al derrocamiento de la sociedad capitalista y de las instituciones
políticas creadas por ella, contribuir a la emancipación del proletariado
moderno, a quién él había infundido por primera vez la conciencia de su propia
situación y de sus necesidades, la conciencia de las condiciones de su
emancipación: tal era la verdadera misión de su vida. La lucha era su elemento.
Y luchó con una pasión, una tenacidad y un éxito como pocos. Primera Gaceta del
Rin, 1842; Vorwärts de París, 1844; Gaceta Alemana de Bruselas, 1847; Nueva
Gaceta del Rin, 1848-1849; New York Tribune, 1852 a 1861, a todo lo cual hay
que añadir un montón de folletos de lucha, y el trabajo en las organizaciones
de París, Bruselas y Londres, hasta que, por último, nació como remate de todo,
la gran Asociación Internacional de Trabajadores, que era, en verdad, una obra
de la que su autor podía estar orgulloso, aunque no hubiera creado ninguna otra
cosa.
Por eso, Marx era el hombre más odiado y más calumniado de su tiempo.
Los gobiernos, lo mismo los absolutistas que los republicanos, le expulsaban.
Los burgueses, lo mismo los conservadores que los ultrademócratas, competían a
lanzar difamaciones contra él. Marx apartaba todo esto a un lado como si fueran
telas de araña, no hacía caso de ello; sólo contestaba cuando la necesidad
imperiosa lo exigía. Y ha muerto venerado, querido, llorado por millones de
obreros de la causa revolucionaria, como él, diseminados por toda Europa y
América, desde la minas de Siberia hasta California. Y puedo atreverme a decir
que si pudo tener muchos adversarios, apenas tuvo un solo enemigo personal. Su
nombre vivirá a través de los siglos, y con él su obra”
Tras ello, Federico Engels, se dedica a concluir las obras
inconclusas de Marx (tercer tomo de El Capital) y a
reorganizar todas las obras de su viejo amigo.
No obstante a pesar de ello, no descuida su producción ideológica, y
poco tiempo después, publica otra gran obra de referencia del materialismo
histórico sobre la génesis y desarrollo del estado a través del tiempo en su
libro clave “El origen de la familia, la propiedad privada y el estado” (1884)
donde pone los cimientos del estudio marxistas en las sociedad primitivas
prehistóricas, así como el origen, etapas y desarrollo de la institución
familiar. Pero en el, Federico Engels, hace un análisis del origen y evolución
del estado, con motivaciones siempre económicas, y su desaparición en el
futuro. Muestra como fue surgiendo el estado y el papel fundamental que tiene
este último en la lucha de clases como efecto de las contradicciones de los
métodos y medios de producción, y que por ello, el estado es un instrumento de
las clases opresoras y por ello debe desaparecer con toda su maquinaria.
Asimismo lo dice el propio Engels:
“Con la desaparición de las clases, desaparecerá el estado. La sociedad,
reorganizando la producción sobre la base de una libre asociación de iguales,
enviara toda la maquinaria del estado al lugar que le corresponde; el museo de
antigüedades con el hacha de bronce”
Así, se realiza una autentica historia del desarrollo de la familia y
las instituciones familiares a lo largo de la historia y las diferentes
culturas y sociedades (tribus endogamias-exogámicas, poliandria en los indios
iroqueses norteamericanos según el sistema de parentesco…) introduciéndose un
orden de evolución cronológica de la humanidad prehistórica, en función de las
condiciones de producción de bienes materiales, que serian; salvajismo,
barbarie y civilización.
En el salvajismo estamos en el estadio más básico de la evolución humana
en bosques y árboles desarrollando el lenguaje, la pesca y caza, el uso del
fuego, la aparición de las primeras viviendas.
En la barbarie estamos en un estadio intermedio, donde se introduce la
alfarería, domesticación y cría de animales, cultivo de plantas, hortalizas y
adobes para los hogares. No obstante hace una interpretación un tanto libre de
el nivel de desarrollo y coloca en primaria a los asirios con respecto a los
americanos al comer los primeros carne y considerarles como más evolucionados.
Sabemos por el desarrollo histórico que ello no fue siempre así y que se
equivoco en sus interpretaciones. También aparece la fundición de metales de
hierro, el arado y la escritura. En la civilización es cuando se produce un
desarrollo cada vez mayor de elaboración de productos y donde nacen la familia,
la propiedad y el estado.
En lo referido a la familia, Engels caracteriza su paso
por diferentes etapas y periodos (matriarcado, patriarcado, poligamia,
monogamia, poliandria…) y las diferentes formas de familia en función de la
relación de esta entre sí (consanguínea, sindiasmica, monogámica).
En lo referido a la propiedad, mientras que en América no existía, esta
si se da en Europa, inicialmente como gens o conjunto de familias, donde el
hombre era propietario de animales y esclavos, dominando medios y métodos de
producción en una sola mano individual fomentando el nacimiento de la propiedad
individual. Para perpetuar esta división social de unos que se apoderan de los
medios, nace una institución, que es el estado.
En lo referido al estado, nace como juez y método para asegurar la
propiedad privada sobre la producción de unos pocos, y como método de control
por parte de los gobiernos, lo cual puede conllevar, como en el imperio romano
a una gran concentración de poder. Así, el estado lo inventan los poderosos
para dominar a los siervos y esclavos, lo que luego según el cambio de métodos
de producción, serán los obreros y proletarios asalariados.
Así pues, en los últimos 20 años de su vida, Federico Engels,
continúa con mucha vitalidad su labor de escritor, y de ideólogo, publicando
numerosos artículos acerca de diversas cuestiones político-sociales.
En 1889 se funda en París la II Internacional obrera socialista, donde,
aunque no será fomentada por el, acude como miembro destacado Engels,
y critica muy duramente a los oportunistas políticos de la socialdemocracia,
así como a los anarquistas, a los que considera traidores y burgueses.
Cada 1 de mayo, sigue acudiendo a las manifestaciones de los obreros
ingleses y luchando por la causa del proletariado.
En 1894 surge una gran polémica en el seno de los socialistas franceses
y socialdemócratas alemanes, los cuales pretenden conceder la pequeña propiedad
a los pequeños campesinos y arrendatarios.
Ello va a ser duramente criticado por Federico Engels, en su
artículo “El problema del campesinado en Francia y Alemania” (1894) al
argumentar que ello no iba más que a perpetuar la propiedad privada del
capital, e instando a los socialistas a convertirse en una fuerza considerable
en el campo y así atraerse al campesinado rural al comunismo.
Federico Engels, viejo, enfermo y cansado, fallece
de un cáncer de esófago el 5 de agosto de 1895.
Así, de esta forma, con su muerte fallece definitivamente el último de
los dos grandes ideólogos que ha dado el socialismo y más concretamente el
socialismo científico que ellos mismos fundaron.
Suya, de Engels, es gran parte de la aportación de la
concepción materialista de la historia, como consecuencia de los cambios
económicos, motor del desarrollo histórico, cuyas contradicciones entre métodos
y relaciones productivas llevan hacia el conflicto social o lucha de clases por
el bien material, y ello, a su vez, a la aparición de nuevas etapas y periodos
de la historia.
También es protagonista casi por entero de la gestación del materialismo
dialéctico, según una evolución racional, reflexionada y lógica de los
fenómenos de la naturaleza, según leyes evolutivas y científicas naturales,
pero nunca divinas, pues este fue un factor que siempre criticaron en las
filosofías idealistas.
ASPECTOS BIBLIOGRÁFICOS
OBRAS PUBLICADAS POR FEDERICO ENGELS:
————— 1840 —————
§ Artículos para los Deutsch-Französische Jahrbücher (Anales
franco-alemanes). Marx y Engels, publicado en febrero de 1844.
§ La sagrada familia. Marx y Engels, publicado en septiembre de 1844.
§ 1845 (E): La situación de la clase obrera en Inglaterra.
§ 1846 (M/E): Feuerbach. Oposición entre las concepciones materialistas e
idealistas.
§ 1847 (E): Principios del comunismo.
§ 1848 (M/E): Manifiesto del Partido Comunista.
————— 1850 —————
§ 1850 (M/E): Circular del Comité Central a la Liga Comunista.
§ 1851 (E): Carta de Engels a Marx (21 de agosto de 1851).
§ 1851-1852 (E): Revolución y contrarrevolución en Alemania.
§ 1852 (E): El reciente proceso de Colonia.
§ 1856 (E): Discurso en el aniversario del People’s Paper.
—————— 1860 ————
1868 (E): Reseña del primer tomo de El Capital de Carlos Marx para el
Demokratisches Wochenblatt.
—————1870—————
§ 1871 (M/E): De las resoluciones de la Conferencia de Delegados de la
Asociación Internacional de los Trabajadores.
§ 1871 (E): Sobre la acción política de la clase obrera.
§ 1872 (E): Carta de Engels a Theodor Cuno (24 de enero de 1872)
§ 1872 (M/E): Las pretendidas escisiones de la Internacional.
§ 1872 (M/E): De las Resoluciones del Congreso General celebrado en La
Haya, 2-7 de septiembre de 1872.
§ 1873 (E): Contribución al problema de la vivienda.
§ 1873 (E): De la autoridad.
§ 1873 (E): Los bakuninistas en acción: Memoria sobre el levantamiento en
España en el verano de 1873
§ 1873 (E): Carta de Engels a Auguste Bebel (20 de junio de 1873)
§ 1874 (E): Carta de Engels a Friedrich Adolph Sorge (12 [-17] de
septiembre de 1874)
§ 1874 (E): El programa de los emigrados blanquistas de la Comuna.
§ 1874 (E): Prefacio a La Guerra Campesina en Alemania
§ 1875 (E): Carta de Engels a Auguste Bebel (18-28 de marzo de 1875).
§ 1875 (E): Carta de Engels a Piotr Lavrovich Lavrov (12-17 de nov. de
1875).
§ 1875-76 (E): Introducción a «La Dialéctica de la Naturaleza».
§ 1876 (E): El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre.
§ 1878 (E): Carlos Marx.
§ 1878 (E): Viejo prólogo para el [Anti-]Dühring: Sobre la dialéctica.
§ 1878 (E): La revolución de la ciencia de Eugenio Dühring
(«Anti-Dühring»)
§ 1879 (M/E): De la carta circular a A. Bebel, W. Liebknecht, W. Bracke y
otros.
—————1880 —————
§ 1880 (E): Del socialismo utópico al socialismo científico.
§ 1883 (E): Dialéctica de la Naturaleza.
§ 1883 (E): Discurso ante la tumba de Marx.
§ 1884 (E): El origen de la familia, la propiedad privada y el estado.
§ 1884 (E): Marx y la Neue Reinische Zeitung (1848-1849).
§ 1885 (E): Contribución a la historia de la Liga de los Comunistas.
§ 1885 (E): Del prólogo al segundo tomo de El Capital de Marx.
§ 1886 (E): Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana.
§ 1886 (E): Carta a Florence Kelley-Wischnewetzky (28 de diciembre de
1886).
§ 1887 (E): Prefacio a la segunda edición de Contribución al problema de
la vivienda.
§ 1888 (E): El papel de la violencia en la historia.
————— 1890 —————
§ 1890 (E): Carta de Engels a Konrad Schmidt (5 de agosto de 1890)
§ 1890 (E): Carta de Engels a Otto von Boenigk (21 de agosto de 1890)
§ 1890 (E): Carta de Engels a José Bloch (21 de septiembre de 1890)
§ 1890 (E): Carta de Engels a Konrad Schmidt (27 de octubre de 1890)
§ 1891 (E): Prólogo a la edición inglesa de 1892 de Del socialismo utópico
al socialismo científico
§ 1891 (E): Prólogo de F. Engels al libro Crítica al Programa de Gotha
§ 1891 (E): Carta de Engels a Karl Kautsky (23 de febrero de 1891)
§ 1891 (E): Introducción a La guerra civil en Francia de Carlos Marx.
§ 1891 (E): Contribución a la crítica del proyecto de programa
socialdemócrata de 1891.
§ 1892 (E): Prefacio a la 2a. edición alemana de 1892 de La situación de
la clase obrera en Inglaterra.
§ 1893 (E): Carta de Engels a Nikolai Frantsevich Danielson (24 de febrero
de 1893)
§ 1893 (E): Carta de Engels a Franz Mehring (14 de julio de 1893)
§ 1893 (E): Carta de Engels a Nikolai Frantsevich Danielson (17 de octubre
de 1893)
§ 1894 (E): Acerca de la cuestión social en Rusia.
§ 1894 (E): Carta de Engels a W. Borgius (25 de enero de 1894)
§ 1894 (E): Advertencia preliminar al artículo «Los bakuninistas en
acción».
§ 1894 (E): La venidera revolución italiana y el Partido Socialista.
§ 1894 (E): El problema campesino en Francia y Alemania.
§ 1895 (E): Introducción a la edn. de 1895 de Las luchas de clases en
Francia de 1848 a 1850 de Marx.
§ 1895 (E): Carta de Engels a Werner Sombart (11 de marzo de 1895).
BIBLIOGRAFÍA
§ – “Federico Engels”, Vladimir Lenin, ediciones en lenguas extranjeras,
1918.
§ – “Federico Engels”, Auguste Cornu, 1976.
§ – “Clases sociales en el pensamiento de Federico Engels”, ediciones
Villalar, 1978.
§ – “Conversaciones con Marx y Engels”, Hans Magnus Enzensberger,
Anagrama, 1974.
§ – “Engels selected writing”, Federico Engels, Penguin Books, 1967.
§ – “Engels”, Terrell Carvel, Oxford university, 1981.
§ – “Engels y el marxismo”, Francisco Fernández Buey, Fundación
Investigaciones Marxistas, 1998.
§ – “Engels y la filosofía de Hegel”, Kopnin, 1975.
§ – “Friedrich Engels biografía” Gustav Mayer, Fondo de cultura económica,
1979.
§ – “Friedrich Engels, dialéctica de la naturaleza, y del socialismo
utópico al socialismo científico”, Ángel Luis González, Magisterio Español,
1977.
§ – “Marx, Engels, y la revolución de 1848”, Fernando Claudin, siglo XXI,
1975.
§ – “El materialismo histórico en torno a dos textos de Marx-Engels”, José
Maria Garrido García, ZYX, 1970.
§ – “El pensamiento filosófico de Engels”, Giuseppe Prestipino, 1977.
§ – “Teorías del estado en Marx y Engels”, Francisco Balaguer Callejón,
universidad, 1986.
§ – “A cien años de la muerte de Federico Engels”, Revista Marxismo Hoy,
Fundación de estudios socialistas Federico Engels, junio 1995.

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