© Libro N° 9449. Cuestiones Del Leninismo. Stalin, J. Emancipación. Enero 1
de 2022.
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J. Stalin
J. Stalin
INDICE
I. DEFINICION DEL LENINISMO
II. LO FUNDAMENTAL EN EL LENINISMO
III. LA CUESTION DE LA REVOLUCION "PERMANENTE"
IV. LA REVOLUCION PROLETARIA Y LA DICTADURA DEL
PROLETARIADO
V. EL
PARTIDO Y LA CLASE OBRERA DENTRO DEL SISTEMA DE LA DICTADURA DEL PROLETARIADO
VI. LA CUESTION DEL TRIUNFO DEL SOCIALISMO EN UN
SOLO PAIS
VII. LA LUCHA POR EL TRIUNFO DE LA EDIFICACION
SOCIALISTA
NOTAS
CUESTIONES DEL LENINISMO
A LA ORGANIZACION DE LENINGRADO
DEL P.C.(b) DE LA U.R.S.S.
J. STALIN
I
DEFINICION DEL LENINISMO
En el folleto Los fundamentos del leninismo se da
la conocida definición del leninismo, que ha obtenido ya, por lo visto, carta
de ciudadanía. Dice así:
"El leninismo es el marxismo de la época del
imperialismo y de la revolución proletaria. O más exactamente: el leninismo es
la teoría y la táctica de la revolución proletaria en general, la teoría y la
táctica de la dictadura del proletariado en particular"[21].
¿Es exacta esta definición?
Yo entiendo que sí lo es. Es exacta, en primer
lugar, porque indica acertadamente las raíces históricas del leninismo,
conceptuándolo como el marxismo de la época del imperialismo por oposición a
algunos críticos de Lenin, que entienden equivocadamente que el leninismo
surgió después de la guerra imperialista Es exacta, en segundo lugar, porque
señala acertadamente el carácter internacional del leninismo, por oposición a
la socialdemocracia, que entiende que el leninismo sólo es aplicable a las
condiciones nacionales rusas. Es exacta, en tercer lugar, porque señala
acertadamente la ligazón orgánica que existe entre el leninismo y la doctrina
de Marx, conceptuándolo como el marxismo de la época del imperialismo, por
oposición a algunos críticos del leninismo, que no ven en éste un nuevo
desarrollo del marxismo, sino simplemente la restauración del marxismo y su
aplicación a la realidad rusa.
No creemos que sea necesario detenerse a comentar
esto.
Sin embargo, en nuestro Partido hay, por lo visto,
quienes consideran necesario definir el leninismo de un modo algo diferente.
Así, por ejemplo, Zinóviev cree que:
"El leninismo es el marxismo de la época de
las guerras imperialistas y de la revolución mundial, revolución que se ha
iniciado directamente en un país en que predomina el campesinado ".
¿Qué pueden significar las palabras subrayadas por
Zinóviev? ¿Qué significa introducir en la definición del leninismo el atraso de
Rusia, su carácter campesino?
Significa convertir el leninismo, doctrina
proletaria internacional, en un producto de las condiciones específicas rusas.
Significa hacer el juego a Bauer y Kautsky, que
niegan la posibilidad de aplicar el leninismo a otros países más desarrollados
en el sentido capitalista.
Es indudable que la cuestión campesina tiene para
Rusia una importancia grandísima, que nuestro país es un país campesino. Pero
¿qué importancia puede encerrar este hecho, a la hora de definir los
fundamentos del leninismo? ¿Acaso el leninismo se formó exclusivamente en las
condiciones de Rusia y para Rusia, y no en las condiciones del imperialismo y
para los países imperialistas en general? ¿Acaso obras de Lenin como El
imperialismo, fase superior del capitalismo [22], El Estado y la revolución
[23], La revolución proletaria y el renegado Kautsky [24], La enfermedad
infantil del "izquierdismo" en el comunismo [25], etc. sólo tienen
importancia para Rusia y no para los países imperialistas en general? ¿Acaso el
leninismo no es la síntesis de la experiencia del movimiento revolucionario de
todos los países? ¿Acaso los fundamentos de la teoría y de la táctica del
leninismo no son válidos y obligatorios para los partidos proletarios de todos
los países? ¿Acaso Lenin no tenía razón cuando decía que "el bolchevismo
puede servir de modelo de táctica para todos"? (v. t. XXIII, pág. 386).
¿Acaso Lenin no tenía razón cuando hablaba de "la significación
internacional* del Poder Soviético y de los fundamentos de la teoría y de la
táctica bolcheviques"? (v. t. XXV, págs. 17I-172). ¿Acaso no son exactas,
por ejemplo, las siguientes palabras de Lenin?
"En Rusia, la dictadura del proletariado tiene
que distinguirse inevitablemente por ciertas particularidades en comparación
con los países avanzados, como consecuencia del inmenso atraso y del carácter
pequeñoburgués de nuestro país. Pero las fuerzas fundamentales -- y las formas
fundamentales de la economía social -- son, en Rusia, las mismas que en
cualquier país capitalista, por lo que estas particularidades pueden referirse
tan sólo a lo que no es esencial "* (v. t. XXIV, pág. 508).
Y si todo eso es cierto, ¿no se desprende, acaso,
de ello que la definición del leninismo que da Zinóviev no puede considerarse
exacta?
¿Cómo se puede compaginar esta definición del
leninismo, que lo limita a un marco nacional, con el internacionalismo?
* Subrayado por mí. J. St.
II
LO FUNDAMENTAL EN EL LENINISMO
En el folleto Los fundamentos del leninismo se
dice:
"Algunos piensan que lo fundamental en el
leninismo es la cuestión campesina, que el punto de partida del leninismo es la
cuestión del campesinado, de su papel, de su peso específico. Esto es
completamente falso. La cuestión fundamental del leninismo, su punto de
partida, no es la cuestión campesina, sino la cuestión de la dictadura del
proletariado, de las condiciones en que ésta se conquista y de las condiciones
en que se consolida. La
cuestión campesina, como cuestión del aliado del
proletariado en su lucha por el Poder, es una cuestión derivada"[26].
¿Es exacto este planteamiento?
Yo entiendo que sí lo es. Este planteamiento se
desprende íntegramente de la definición del leninismo En efecto, si el
leninismo es la teoría y la táctica de la revolución proletaria, y si lo que
constituye el contenido fundamental de la revolución proletaria es la dictadura
del proletariado, resulta evidente que lo principal en el leninismo es la
cuestión de la dictadura del proletariado, es el estudio de esta cuestión, es
su fundamentación y concretación.
Sin embargo, Zinóviev no está, por lo visto, de
acuerdo con este planteamiento. En su artículo En memoria de Lenin, dice:
"La cuestión del papel del campesinado es,
como ya he dicho, la cuestión fundamental * del bolchevismo, del
leninismo".
Como veis, este planteamiento de Zinóviev se
desprende íntegramente de su falsa definición del leninismo. Por eso, es tan
falso como su definición del leninismo.
* Subrayado por mí. J. St.
¿Es exacta la tesis de Lenin de que la dictadura
del proletariado forma "el contenido esencial de la revolución
proletaria"? (v. t. XXIII, pág. 337). Indiscutiblemente, es exacta. ¿Es
exacta la tesis de que el leninismo es la teoría y la táctica de la revolución
proletaria? Entiendo que es exacta. ¿Qué se deduce entonces de esto? De esto se
deduce que la cuestión fundamental del leninismo, su punto de partida, su base,
es la cuestión de la dictadura del proletariado.
¿Acaso no es cierto que la cuestión del
imperialismo, la cuestión del desarrollo a saltos del imperialismo, la cuestión
del triunfo del socialismo en un solo país, la cuestión del Estado del
proletariado, la cuestión de la forma soviética de este Estado, la cuestión del
papel del Partido dentro del sistema de la dictadura del proletariado, la
cuestión de los caminos de la edificación del socialismo; acaso no es cierto
que todas estas cuestiones fueron esclarecidas precisamente por Lenin? ¿Acaso
no es cierto que son precisamente estas cuestiones las que forman la base, el
fundamento de la idea de la dictadura del proletariado? ¿Acaso no es cierto que
sin esclarecer estas cuestiones fundamentales sería inconcebible el
esclarecimiento de la cuestión campesina desde el punto de vista de la
dictadura del proletariado?
Es indudable que Lenin era un profundo conocedor de
la cuestión campesina. Es indudable que la cuestión campesina, como la cuestión
del aliado del proletariado, tiene grandísima importancia para el proletariado
y es parte integrante de la cuestión
fundamental, la cuestión de la dictadura del
proletariado. Pero ¿acaso no es evidente que si ante el leninismo no se hubiera
planteado la cuestión fundamental, la de la dictadura del proletariado, no
habría existido tampoco la cuestión derivada de ésta, la cuestión del aliado
del proletariado, la cuestión de los campesinos? ¿Acaso no es evidente que si
ante el leninismo no se hubiera planteado la cuestión práctica de la conquista
del Poder por el proletariado, no habría existido tampoco la cuestión de la alianza
con el campesinado?
Lenin no sería el ideólogo más grande del
proletariado como indiscutiblemente lo es, sino que sería un simple
"filósofo campesino", como con frecuencia lo pintan los filisteos
literarios del extranjero, si en vez de esclarecer la cuestión campesina sobre
la base de la teoría y la táctica de la dictadura del proletariado, lo hubiese
hecho independientemente y al margen de esta base.
Una de dos:
o bien la cuestión campesina es lo fundamental en
el leninismo, y entonces el leninismo no es válido ni obligatorio para los
países desarrollados en el sentido capitalista, para los países que no son
campesinos;
o bien lo fundamental en el leninismo es la
dictadura del proletariado, y entonces el leninismo es la teoría internacional
de los proletarios de todos los países, válida y obligatoria para todos los
países, sin excepción, incluyendo los países desarrollados en el sentido
capitalista.
Hay que optar por una de las dos cosas.
III
LA CUESTION DE LA REVOLUCION "PERMANENTE"
En el folleto Los fundamentos del leninismo, a la
"teoría de la revolución permanente" se la juzga como una
"teoría" que menosprecia el papel del campesinado. Allí se dice lo
siguiente:
"Así, pues, Lenin no combatía a los
partidarios de la revolución 'permanente' por la cuestión de la continuidad,
pues el propio Lenin sostenía el punto de vista de la revolución
ininterrumpida, sino porque menospreciaban el papel de los campesinos, que son
la reserva más importante del proletariado"[27].
Hasta estos últimos tiempos, esta caracterización
de los "permanentistas" rusos gozaba del asentimiento general. Sin
embargo, aun siendo en general acertada, no puede considerarse todavía como
completa. La discusión de 1924, de una parte, y, de otra, el estudio minucioso
de las obras de Lenin han demostrado que el error de los
"permanentistas" rusos no consistía solamente en menospreciar el
papel del campesinado, sino también en menospreciar la fuerza y la capacidad
del proletariado para conducir a los campesinos tras de sí, en la falta de fe
en la idea de la hegemonía del proletariado.
Por eso, en mi folleto La Revolución de Octubre y
la táctica de los comunistas rusos (diciembre de 1924) amplié esta
caracterización y la sustituí por otra más completa. He aquí lo que se dice en
el citado folleto:
"Hasta ahora solía señalarse un solo lado de
la teoría de la 'revolución permanente': la falta de fe en las posibilidades
revolucionarias del movimiento campesino. Ahora, para ser justos, hay que
completar ese lado con otro: la falta de fe en las fuerzas y en la capacidad
del proletariado de Rusia"[28].
Esto no significa, naturalmente, que el leninismo
haya estado o esté en contra de la idea de la revolución permanente, sin
comillas, proclamada por Marx en la década del 40 del siglo pasado[29]. Al
contrario, Lenin fue el único marxista que supo comprender y desarrollar de un
modo acertado la idea de la revolución permanente. La diferencia entre Lenin y
los "permanentistas", en esta cuestión, consiste en que los
"permanentistas" tergiversaban la idea de la revolución permanente de
Marx, convirtiéndola en sapiencia inerte y libresca, mientras que Lenin la tomo
en su forma pura e hizo de ella uno de los fundamentos de su teoría de la
revolución. Conviene recordar que la idea de la transformación de la revolución
democrático-burguesa en revolución socialista, expresada por Lenin ya en 1905,
es una de las formas en que encarna la teoría de la revolución permanente de
Marx. He aquí lo que Lenin escribía a este respecto ya en 1905:
"De la revolución democrática comenzaremos a
pasar en seguida, y precisamente en la medida de nuestras fuerzas, de las
fuerzas del proletariado consciente y organizado, a la revolución socialista.
Nosotros somos partidarios de la revolución ininterrumpida [*]. No nos quedaremos a mitad de camino. . .
Sin caer en el aventurerismo, sin traicionar
nuestra conciencia científica, sin buscar popularidad barata, podemos decir y
decimos solamente una cosa: ayudaremos con todas nuestras fuerzas a todo el
campesinado a hacer la revolución democrática para que a nosotros, al Partido
del proletariado, nos sea más fácil pasar lo antes posible a una tarea nueva y
superior: a la revolución socialista" (v. t. VIII, págs. 186-187).
Y he aquí lo que dice Lenin a este propósito
dieciséis años más tarde, después de la conquista del Poder por el
proletariado:
"Los Kautsky, los Hilferding, los Mártov, los
Chernov, los Hillquit, los Longuet, los Mac-Donald, los Turati y otros héroes
del marxismo 'segundo y medio' no han sabido comprender . . . la correlación
entre la revolución democrático-burguesa y la revolución proletaria socialista.
La primera se transforma en la segunda *. La segunda resuelve de paso los
problemas de la primera. La segunda consolida la obra de la primera. La lucha,
y solamente la lucha, determina hasta qué punto la segunda logra rebasar a la primera"
(v. t. XXVII, pág. 26).
Llamo especialmente la atención acerca de la
primera cita tomada del artículo de Lenin La actitud de la socialdemocracia
ante el movimiento campesino, publicado el 1 de septiembre de 1905. Subrayo
esto para conocimiento de aquellos que aun siguen afirmando que Lenin no llegó
a la idea de la transformación de la revolución democrático-burguesa en
revolución socialista, es decir, a la idea de la revolución permanente, hasta
después de empezada la guerra imperialista. Esta cita no deja lugar a dudas de
que esa gente se equivoca de medio a medio
* Subrayado por mí. J. St.
IV
LA REVOLUCION PROLETARIA Y
LA DICTADURA DEL PROLETARIADO
¿Cuáles son los rasgos característicos de la
revolución proletaria, que la distinguen de la revolución burguesa?
La diferencia entre la revolución proletaria y la
revolución burguesa podría resumirse en cinco puntos fundamentales:
1) La
revolución burguesa comienza, generalmente, ante la presencia de formas más o
menos plasmadas de economía capitalista, formas que han surgido y madurado en
el seno de la sociedad feudal ya antes de la revolución manifiesta; mientras
que la revolución proletaria comienza con la ausencia total o casi total de
formas plasmadas de economía socialista.
2) La tarea
fundamental de la revolución burguesa se reduce a conquistar el Poder y ponerlo
en consonancia con la economía burguesa existente; mientras que la tarea
fundamental de la revolución proletaria consiste en construir, una vez
conquistado el Poder, una economía nueva, la economía socialista.
3) La
revolución burguesa termina, generalmente, con la conquista del Poder; mientras
que para la revolución proletaria la conquista del Poder no es más que el
comienzo, con la particularidad de que en este caso el Poder se utiliza como
palanca para transformar la vieja economía y organizar la nueva.
4) La
revolución burguesa se limita a sustituir en el Poder a un grupo de
explotadores por otro grupo de explotadores, razón por la cual no necesita
destruir la vieja máquina del Estado; mientras que la revolución proletaria
arroja del Poder a todos los grupos explotadores, sin excepción, y coloca en él
al jefe de todos los trabajadores y explotados, a la clase de los proletarios,
razón por la cual no puede dejar de destruir la vieja máquina del Estado y
sustituirla por otra nueva.
5) La
revolución burguesa no puede agrupar en torno a la burguesía, por un período
más o menos largo, a los millones de hombres de las masas trabajadoras y
explotadas, precisamente porque se trata de trabajadores y explotados; mientras
que la revolución proletaria puede y debe unirlos al proletariado en una
alianza duradera, precisamente por tratarse de trabajadores y explotados, si es
que quiere cumplir su tarea fundamental de consolidar el Poder del proletariado
y construir una nueva economía, la economía socialista.
He aquí algunas tesis fundamentales de Lenin a este
respecto:
"Una de las diferencias fundamentales -- dice
Lenin -- entre la revolución burguesa y la revolución socialista consiste en
que para la revolución burguesa, que brota del feudalismo, se van creando
gradualmente, en el seno del viejo régimen, nuevas organizaciones económicas
que modifican poco a poco todos los aspectos de la sociedad feudal. La
revolución burguesa tenía una sola tarea: barrer, arrojar, romper todas las
ataduras de la sociedad anterior. Al cumplir esta tarea, toda revolución
burguesa cumple con todo lo que de
ella se exige:
intensifica el desarrollo del
capitalismo. Muy distinta es la situación en que se halla la revolución
socialista. Cuando más atrasado es el país que, en virtud de los zigzags de la
historia, ha tenido que comenzar la revolución
socialista, más difícil le resulta pasar de las
viejas relaciones capitalistas a las relaciones socialistas. Aquí, a las tareas
destructivas se añaden otras nuevas, de inaudita dificultad: las tareas de
organización" (v. t.
XXII, pág. 315). "Si
la obra creadora popular de la revolución rusa -- prosigue Lenin --, que pasó
por la gran experiencia de 1905, no hubiera creado los Soviets ya en febrero de
1917, éstos no habrían podido, en modo alguno, tomar el Poder en octubre, pues
el éxito sólo dependía de que el movimiento,
que abarcaba a
millones de hombres,
contase con formas
de organización ya plasmadas. Estas formas ya plasmadas fueron los
Soviets, y por eso en el
terreno político nos esperaban tan brillantes
éxitos y una marcha triunfal ininterrumpida como la que hemos realizado, pues
la nueva forma del Poder político estaba ya dispuesta y solo nos restaba
transformar mediante algunos decretos aquel Poder de los Soviets que en los
primeros meses de la revolución se hallaba en estado embrionario, en la forma
legalmente reconocida y afianzada en el Estado ruso: en la República Soviética
de Rusia"
(v.
t. XXII, pág. 315). "Quedaban todavía --
dice Lenin -- dos problemas de una dificultad inmensa, cuya solución no podía
ser de ningún modo aquel camino triunfal por el que avanzó en los primeros meses
nuestra revolución" (v.
lugar citado, pág.
315). "En primer lugar, las tareas de organización interna, que se
le plantean a toda revolución socialista. La diferencia entre la revolución
socialista y la revolución burguesa está precisamente en
que en el
segundo caso existen
formas plasmadas de
relaciones capitalistas, mientras que el Poder Soviético, Poder
proletario, no se encuentra con relaciones plasmadas, si se prescinde de las
formas más desarrolladas del capitalismo, que en el fondo sólo abarcan a unas
pocas posiciones elevadas de la industria y aun muy escasamente a la
agricultura. La organización de la contabilidad, el control sobre las empresas
más fuertes, la transformación de todo el mecanismo económico del Estado en una
sola gran máquina, en un organismo económico que funcione de modo que
centenares de millones de personas se rijan por un solo plan: he ahí la
formidable tarea de organización que cayó sobre nuestros hombros. Dadas las
condiciones actuales del trabajo, este problema no admitía en absoluto una
solución audaz, como las que solíamos dar a los problemas de la guerra civil" (v. lugar citado, pág. 316). "La segunda dificultad
inmensa . . . era la cuestión internacional. Si hemos podido acabar tan
fácilmente con las bandas de Kerenski, si hemos instaurado con tanta facilidad
nuestro Poder, si hemos conseguido sin la menor dificultad los decretos de
socialización de la tierra y del control obrero; si hemos logrado tan
fácilmente todo esto, se debe exclusivamente a que las condiciones favorables
creadas durante breve tiempo nos protegieron contra el imperialismo
internacional. El imperialismo internacional, con todo el poderío de su
capital, con su máquina bélica altamente organizada, que constituye la
verdadera fuerza, la verdadera fortaleza del capital internacional, no podía,
en modo alguno ni bajo ninguna condición, acostumbrarse a vivir al lado de la
República Soviética, tanto por su situación objetiva como por los intereses
económicos de la clase capitalista que en él encarna; no podía, en virtud de
los vínculos comerciales, de las relaciones financieras internacionales. Aquí
el conflicto es inevitable. En ello reside la más grande dificultad de la
revolución rusa, su problema histórico más grande: la necesidad de resolver los
problemas internacionales, la necesidad de provocar la revolución
internacional" (v. t. XXII, pág. 317).
Tal es el carácter intrínseco y el sentido
fundamental de la revolución proletaria.
¿Se puede llevar a cabo una reconstrucción tan
radical del viejo régimen, del régimen burgués, sin una revolución violenta,
sin la dictadura del proletariado?
Evidentemente que no. Quien crea que semejante
revolución puede llevarse a cabo pacíficamente, sin salirse del marca de la
democracia burguesa, adaptada a la dominación
de la burguesía, ha perdido la cabeza y toda noción
del sentido común, o reniega cínica y abiertamente de la revolución proletaria.
Hay que subrayar este planteamiento con tanta mayor
fuerza y tanto más categóricamente, por cuanto se trata de una revolución
proletaria que hasta ahora sólo ha triunfado en un país, cercado por países
capitalistas hostiles y cuya burguesía no puede por menos de ser apoyada por el
capital internacional.
Por eso dice Lenin que:
"La liberación de la clase oprimida no sólo es
imposible sin una revolución violenta, sino
t a m b i é n s i n l a d e s t r u c c i ó n del aparato del Poder estatal,
creado por la clase dominante" (v. t. XXI, pág. 373).
"'Que antes -- manteniéndose en pie la
propiedad privada, es decir, el Poder y el yugo del capital -- la mayoría de la
población se pronuncie a favor del partido del proletariado; sólo entonces
podrá y deberá éste tomar el Poder', dicen los demócratas pequeñoburgueses, de
hecho criados de la burguesía, que se llaman 'socialistas '"[*] (v. t.
XXIV, pág. 647).
"'Que antes el proletariado revolucionario
derribe a la burguesía, acabe con la opresión del capital, destruya el aparato
del Estado burgués; entonces podrá el proletariado victorioso ganarse
rápidamente las simpatías y el apoyo de la mayoría de las masas trabajadoras no
proletarias, satisfaciendo las necesidades de estas masas a expensas de los explotadores', decimos nosotros "* (v.
lugar citado). "Para
atraer a su lado a la mayoría de la población, el proletariado -- prosigue
Lenin -- tiene, en primer lugar, que derribar a la burguesía y adueñarse del
Poder del Estado; tiene, en segundo lugar, que implantar el Poder Soviético,
haciendo añicos el viejo aparato estatal, con lo cual quebranta inmediatamente
la dominación, el prestigio y la influencia de la burguesía y
de los conciliadores
pequeñoburgueses entre las
masas trabajadoras no proletarias. Tiene, en tercer lugar, que
acabar con la influencia de la burguesía y de los conciliadores
pequeñoburgueses entre la mayoría de las masas trabajadoras no proletarias,
dando satisfacción revolucionaria a las necesidades económicas de estas masas a
expensas de los e x p l o t a d o r e s " (v. lugar citado, pág. 641).
Tales son los signos característicos de la
revolución proletaria.
¿Cuáles son, en relación con esto, los rasgos
fundamentales de la dictadura del proletariado, si se reconoce que la dictadura
del proletariado forma el contenido fundamental de la revolución proletaria?
He aquí la definición más general de la dictadura
del proletariado que da Lenin:
"La dictadura del proletariado no es la
terminación de la lucha de clases, sino su continuación bajo nuevas formas. La
dictadura del proletariado es la lucha de clase del proletariado que ha
triunfado y ha tomado en sus manos el Poder político contra la burguesía que ha
sido vencida, pero que no ha sido aniquilada, que no ha desaparecido, que no ha
dejado de oponer resistencia; contra la burguesía cuya resistencia se ha
intensificado" (v. t. XXIV, pág. 311).
* Subrayado por mí. J. St.
Al oponerse a que se confunda la dictadura del
proletariado con un Poder "de todo el pueblo", "elegido por
todos", con un Poder "que no es de clase", Lenin dice:
"La clase que ha tomado en sus manos el Poder
político, lo ha tomado consciente de que es ella sola [*] la que se hace cargo
de él. Esto entra en el concepto de dictadura del proletariado. Y este concepto
sólo tiene sentido cuando una clase sabe que es ella sola la que toma en sus
manos el Poder político y no se engaña a si misma ni engaña a los demás
hablando de un Poder 'de todo el pueblo, elegido por todos y refrendado por
todo el pueblo'" (v. t. XXVI, pág. 286).
Sin embargo, esto no significa que el Poder de una
sola clase, la clase de los proletarios, Poder que ésta no comparte ni puede
compartir con otras clases, no necesita, para alcanzar sus objetivos, la ayuda
de las masas trabajadoras y explotadas de otras clases, la alianza con esas
masas. Al contrario, este Poder, el Poder de una sola clase, sólo se puede
afianzar y ejercer totalmente mediante una forma especial de alianza de la
clase de los proletarios con las masas trabajadoras de las clases pequeñoburguesas,
y ante todo, con las masas trabajadoras del campesinado.
¿Cuál es esta forma especial de alianza y en qué
consiste? ¿No se encuentra, en general, esta alianza con las masas trabajadoras
de otras clases no proletarias en contradicción con la idea de la dictadura de
una sola clase?
Lo que distingue a esta forma especial de alianza
es que el proletariado constituye en ella la fuerza dirigente. Lo que distingue
a esta forma especial de alianza es que el dirigente del Estado, el dirigente
en el sistema de la dictadura del proletariado, es un solo partido, el Partido
del proletariado, el Partido Comunista, que no comparte ni puede compartir la
dirección con otros partidos.
* Subrayado por mí. J. St.
Como veis, no se trata más que de una contradicción
aparente.
"La dictadura del proletariado -- dice Lenin
-- es una forma especial de alianza de clase
[*] entre el
proletariado, vanguardia de los trabajadores, y las numerosas capas
trabajadoras no proletarias (pequeña burguesía, pequeños patronos, campesinos,
intelectuales, etc.) o la mayoría de ellas, alianza dirigida contra el capital,
alianza cuyo objetivo es el derrocamiento completo del capital, el
aplastamiento completo de la resistencia de la burguesía y de sus tentativas de
restauración, alianza cuyo objetivo es la instauración y la consolidación
definitiva del socialismo. Es una alianza de tipo especial, que se forma en
condiciones especiales, precisamente en las condiciones de una furiosa guerra
civil; es una alianza de los partidarios resueltos del socialismo con sus
aliados vacilantes, y a veces con los 'neutrales' (en cuyo caso, de pacto de lucha,
la alianza se convierte en pacto de neutralidad); es una alianza entre clases
diferentes desde el punto de vista económico, político, social y espiritual
"* (v. t. XXIV, pág. 311).
Tratando de rebatir esta interpretación de la
dictadura del proletariado, Kámenev dice en uno de sus informes de orientación:
"La dictadura no es * la alianza de una clase
con otra".
Creo que Kámenev se refiere aquí, ante todo, a un
pasaje de mi folleto La Revolución de Octubre y la táctica de los comunistas
rusos, donde se dice:
"La dictadura del proletariado no es una
simple élite gubernamental, 'inteligentemente' 'seleccionada' por la mano
solícita de un 'estratega experimentado' y que 'se apoya sabiamente' en tales o
cuales capas de la población. La dictadura del proletariado es la alianza de
clase del proletariado y de las masas trabajadoras del campo para derribar el
capital, para el triunfo definitivo del socialismo, a condición de que la
fuerza dirigente de esa alianza sea el proletariado"[30].
* Subrayado por mi. J. St.
Sostengo enteramente esta definición de la
dictadura del proletariado, pues entiendo que coincide íntegra y plenamente con
la definición de Lenin que acabo de citar.
Afirmo que la declaración de Kámenev de que
"la dictadura no es la alianza de una clase con otra", hecha de una
forma tan categórica, no tiene nada que ver con la teoría leninista de la
dictadura del proletariado.
Afirmo que de este modo sólo pueden hablar quienes
no hayan comprendido el sentido que encierra la idea de la ligazón, de la
alianza entre el proletariado y el campesinado, la idea de la hegemonía del
proletariado dentro de esta alianza.
Unicamente pueden hablar así quienes no hayan
comprendido la tesis leninista de que:
"Sólo el acuerdo con el campesinado [*] puede
salvar a la revolución socialista en Rusia, en tanto que no estalle la
revolución en otros países" (v. t. XXVI, pág. 238).
Unicamente pueden hablar así quienes no hayan
comprendido la tesis de Lenin de que:
"El principio supremo de la dictadura * es
mantener la alianza entre el proletariado y el campesinado, para que el
proletariado pueda conservar el papel dirigente y el Poder estatal" (v.
lugar citado, pág. 460).
Señalando uno de los objetivos más importantes de
la dictadura, el de aplastar a los explotadores, Lenin dice:
"Científicamente, dictadura no significa más
que un Poder no limitado por nada, no restringido por ninguna ley,
absolutamente por ninguna regla, un Poder que se apoya
directamente
en la violencia" (v.
t. XXV, pág.
44~). "Dictadura significa -- ¡tenedlo en cuenta de una vez para
siempre, señores demócratas constitucionalistas! -- un Poder ilimitado que se
apoya en la fuerza, y no en la ley. Durante la guerra civil, el Poder
victorioso, sea el que fuere, sólo puede ser una dictadura" (v. t.XXV,
pág. 436).
* Subrayado por mi. J. St.
Pero, naturalmente, la dictadura del proletariado
no se reduce solamente a la violencia, aunque sin violencia no puede haber
dictadura.
"Dictadura -- dice Lenin -- no significa
solamente violencia, aunque aquélla no es posible sin la violencia; significa
también una organización del trabajo superior a la
precedente" (v. t. XXIV, pág.
305). "La dictadura del proletariado. . . no es sólo el ejercicio
de la violencia sobre los explotadores, ni siquiera es principalmente
violencia. La base económica de esta violencia revolucionaria, la garantía de
su vitalidad y de su éxito, está en que el proletariado representa y pone en
práctica un tipo más elevado de organización social del trabajo que el del
capitalismo. Esto es lo esencial. En ello radica la fuerza y la garantía del
triunfo inevitable y completo
del comunismo" (v.
t. XXIV, págs.
335-336). "Su esencia fundamental (es decir, la de la dictadura. J.
St.) reside en la organización y disciplina del destacamento avanzado de los
trabajadores, de su vanguardia, de su único dirigente: el proletariado. Su
objetivo es crear el socialismo, suprimir la división de la sociedad en clases,
convertir a todos los miembros de la sociedad en trabajadores, destruir la base
sobre la que descansa toda explotación del hombre por el hombre. Este objetivo
no puede alcanzarse de un golpe; ello exige un periodo de transición bastante
largo del capitalismo al socialismo, tanto porque reorganizar la producción es
empresa difícil, como porque se necesita tiempo para introducir cambios
radicales en todos los dominios de la vida, y porque la enorme fuerza de la
costumbre de dirigir de un modo pequeñoburgués y
burgués la economía, sólo puede superarse en una
lucha larga y tenaz. Precisamente por esto habla Marx de todo un periodo de
dictadura del proletariado como período de transición del capitalismo al
socialismo" (v. lugar citado, pág. 314).
Tales son los rasgos característicos de la
dictadura del proletariado.
De aquí los tres aspectos fundamentales de la
dictadura del proletariado:
1) Utilización
del Poder del proletariado para aplastar a los explotadores, para defender el
país, para consolidar los lazos con los proletarios de los demás países, para
desarrollar y hacer triunfar la revolución en todos los países.
2) Utilización
del Poder del proletariado para apartar definitivamente de la burguesía a las
masas trabajadoras y explotadas, para consolidar la alianza entre el
proletariado y estas masas, para hacer participar a estas masas en la
edificación socialista, para asegurar al proletariado la dirección estatal de
estas masas.
3) Utilización
del Poder del proletariado para organizar el socialismo, para suprimir las
clases, para pasar a una sociedad sin clases, a la sociedad socialista.
La dictadura proletaria es la suma de estos tres
aspectos. Ni uno solo de estos aspectos puede considerarse como el único rasgo
característico de la dictadura del proletariado; y a la in versa, basta con que
falte aunque sólo sea uno de ellos, para que, existiendo el cerco capitalista,
la dictadura del proletariado deje de ser dictadura. Por eso, no se puede
prescindir de ninguno de estos tres aspectos sin correr el riesgo de
tergiversar la idea de la dictadura del proletariado. Solamente estos tres aspectos,
juntos, nos dan una idea completa y acabada de la dictadura del proletariado.
La dictadura del proletariado tiene sus periodos,
sus formas especiales, sus diversos métodos de trabajo. Durante el período de
la guerra civil, salta sobre todo a la vista el lado de violencia de la
dictadura. Pero de aquí no se desprende, ni mucho menos, que durante el periodo
de la guerra civil no se efectúe ninguna labor constructiva. Sin una labor
constructiva es imposible sostener la guerra civil. Por el contrario, durante
el período de edificación del socialismo, salta sobre todo a la vista la labor pacifica,
organizadora y cultural de la dictadura, la legalidad revolucionaria, etc. Pero
de aquí no se desprende tampoco, ni mucho menos, que el lado de violencia de la
dictadura haya desaparecido o pueda desaparecer durante el período de
edificación. Los órganos de represión, el ejército y otros organismos, siguen
siendo tan necesarios ahora, en el período de edificación, como lo fueron en el
período de la guerra civil. Sin estos organismos no se puede asegurar, por poco
que sea, la labor constructiva de la dictadura. No debe olvidarse que hasta
ahora la revolución no ha triunfado más que en un solo país. No debe olvidarse
que, mientras exista el cerco capitalista, subsistirá el peligro de
intervención, con todas las consecuencias derivadas de este peligro.
V
EL PARTIDO Y LA CLASE OBRERA DENTRO DEL SISTEMA DE
LA DICTADURA DEL PROLETARIADO
Más arriba he hablado de la dictadura del
proletariado desde el punto de vista de su inevitabilidad histórica, desde el
punto de vista de su contenido de clase, desde el punto de vista de su carácter
como Estado y, por último, desde el punto de vista de sus tareas destructoras y
creadoras, que se realizan a lo largo de todo un período histórico, llamado
período de transición del capitalismo al socialismo.
Ahora hemos de hablar de la dictadura del
proletariado desde el punto de vista de su estructura, desde el punto de vista
de su "mecanismo", desde el punto de vista del papel y del
significado de las "correas de transmisión", "palancas" y
"fuerza orientadora", que en conjunto forman el "sistema de la
dictadura del proletariado" (Lenin ) y por medio de las cuales ésta
realiza su labor diaria.
¿Cuáles son esas "correas de transmisión"
o "palancas" dentro del sistema de la dictadura del proletariado?
¿Cuál es esa "fuerza orientadora"? ¿Para qué son necesarias?
Las palancas o correas de transmisión son aquellas
organizaciones de masas del proletariado, sin ayuda de las cuales es imposible
ejercer la dictadura.
La fuerza orientadora es el destacamento de
avanzada del proletariado, su vanguardia, que constituye la fuerza dirigente
fundamental de la dictadura del proletariado.
El proletariado necesita esas correas de
transmisión, esas palancas y esa fuerza orientadora porque sin ellas se
encontraría, en su lucha por el triunfo, en la situación de un ejército inerme
frente al capital organizado y armado. El proletariado necesita estas
organizaciones porque sin ellas sería derrotado indefectiblemente en su lucha
por el derrocamiento de la burguesía, en su lucha por la consolidación de su
propio Poder, en su lucha por la edificación del socialismo. La ayuda
sistemática de estas organizaciones y la fuerza orientadora de la vanguardia
son necesarias porque sin estas condiciones es imposible una dictadura del
proletariado más o menos duradera y estable.
¿Cuáles son estas organizaciones?
En primer lugar, los sindicatos obreros, con sus
ramificaciones en el centro y en la periferia, bajo la forma de toda una serie
de organizaciones de empresa, culturales, educativas, etc. Estas organizaciones
agrupan a los obreros de todos los oficios. No son una organización de partido.
Puede decirse que los sindicatos son la organización de toda la clase obrera,
que en nuestro país es la clase dominante. Los sindicatos son una escuela de
comunismo. Destacan de su seno a los mejores hombres para la labor dirigente en
todas las ramas de la administración. Sirven de enlace entre los elementos
avanzados y los elementos rezagados de la clase obrera. Unen a las masas
obreras con la vanguardia de la clase obrera.
En segundo lugar, los Soviets, con sus numerosas
ramificaciones en el centro y en la periferia, bajo la forma de organizaciones
administrativas, económicas, militares, culturales y demás organizaciones del
Estado, unidas a las innumerables asociaciones de masas de los trabajadores,
creadas por iniciativa de éstos, que rodean a esas organizaciones y las unen
con la población. Los Soviets son una organización de masas de todos los
trabajadores de la ciudad y del campo. No son una organización de partido. Los Soviets
son la expresión directa de la dictadura del proletariado. A través de los
Soviets se realizan todas y cada una de las medidas de consolidación de la
dictadura y de la edificación del socialismo. Por medio de los Soviets el
proletariado ejerce la dirección estatal de los campesinos. Los Soviets unen a
las masas de millones de trabajadores con la vanguardia del proletariado.
En tercer lugar, todos los tipos de cooperativas,
con todas sus ramificaciones. La cooperativa no es una organización de partido;
es una organización de masas de los trabajadores que los agrupa, ante todo,
como consumidores y también, con el transcurso del tiempo, como productores (en
las cooperativas agrícolas). Esta organización adquiere una importancia
especial después de la consolidación de la dictadura del proletariado, durante
el período en que se desarrolla ampliamente la labor de construcción. La cooperación
facilita la ligazón entre la vanguardia del proletariado y las masas campesinas
y permite atraer a éstas al cauce de la edificación socialista.
En cuarto lugar, la Unión de la Juventud. Es ésta
una organización de masas de la juventud obrera y campesina. No es una
organización de partido, pero es afín al Partido. Su misión es ayudar al
Partido a educar a la joven generación en el espíritu del socialismo.
Proporciona reservas jóvenes a todas las demás organizaciones de masas del
proletariado, en todas las ramas de la administración. La Unión de la Juventud
ha adquirido una importancia especial después de la consolidación de la
dictadura del proletariado, durante el período en que se desarrolla ampliamente
la labor cultural y educativa del proletariado.
Por último, el Partido del proletariado, su
vanguardia. La fuerza del Partido consiste en que absorbe a los mejores hombres
del proletariado, salidos de todas sus organizaciones de masas. Su misión
consiste en unificar la labor de todas las organizaciones de masas del
proletariado, sin excepción, y en encauzar su actividad hacia un mismo
objetivo, hacia la liberación del proletariado. Y esto, coordinar y encauzar a
estas organizaciones hacia un mismo objetivo, es absolutamente necesario, pues
de otro modo es imposible la unidad de la lucha del proletariado, de otro modo
es imposible dirigir a las masas proletarias en su lucha por el Poder, en su
lucha por la edificación del socialismo. Pero sólo la vanguardia del
proletariado, su Partido, es capaz de coordinar y encauzar la labor de las
organizaciones de masas del proletariado. Sólo el Partido del proletariado,
sólo el Partido de los comunistas es capaz de desempeñar este papel de
dirigente principal dentro del sistema de la dictadura del proletariado.
¿Por qué?
"Primero, porque el Partido es el punto de
concentración de los mejores elementos de la clase obrera, directamente
vinculados a las organizaciones sin-partido del proletariado y que con
frecuencia las dirigen; segundo, porque el Partido, como punto de concentración
de los mejores elementos de la clase obrera, es la mejor escuela de formación
de jefes de la clase obrera, capaces de dirigir todas las formas de
organización de su clase; tercero, porque el Partido, como la mejor escuela
para la formación de jefes de la clase obrera, es, por su experiencia y su
prestigio, la única organización capaz de centralizar la dirección de la lucha
del proletariado, haciendo así de todas y cada una de las organizaciones
sin-partido de la clase obrera organismos auxiliares y correas de transmisión
que unen al Partido con la clase" (v. Los fundamentos del leninismo [31]).
El Partido es la fuerza dirigente fundamental
dentro del sistema de la dictadura del proletariado.
"El Partido es la forma superior de unión de
clase del proletariado" (Lenin ).
Así, pues, los sindicatos, como organización de
masas del proletariado, que liga al Partido con la clase, sobre todo en el
terreno de la producción, los Soviets, como organización de masas de los
trabajadores, que liga al Partido con éstos, sobre todo en el terreno de la
labor estatal, las cooperativas, como organización de masas, principalmente del
campesinado, que liga al Partido con las masas campesinas, sobre todo en el
terreno económico, en el terreno de la atracción de los campe sinos a la
edificación socialista; la Unión de la Juventud, como organización de masas de
la juventud obrera y campesina, llamada a facilitar a la vanguardia del
proletariado la educación socialista de la nueva generación y la formación de
reservas juveniles; y, finalmente, el Partido, como fuerza orientadora
fundamental dentro del sistema de la dictadura del proletariado, llamada a
dirigir a todas estas organizaciones de masas. Tal es, a grandes trazos, el
cuadro del "mecanismo" de la dictadura, el cuadro del "sistema
de la dictadura del proletariado".
Sin el Partido, como fuerza dirigente fundamental,
no puede haber una dictadura del proletariado más o menos duradera y estable.
De este modo, para decirlo con las palabras de
Lenin, "se obtiene, en conjunto, un aparato proletario, formalmente no
comunista, flexible y relativamente amplio, potentísimo, por medio del cual el
Partido está estrechamente ligado a la clase y a las masas y a través del cual
se ejerce, bajo la dirección del Partido, la dictadura de la clase " (v.
t. XXV, pág. 192).
Esto no significa, naturalmente, que el Partido
pueda o deba sustituir a los sindicatos, a los Soviets y a las demás
organizaciones de masas. El Partido ejerce la dictadura del proletariado, pero
no la ejerce directamente, sino con la ayuda de los sindicatos, a través de los
Soviets y de sus ramificaciones. Sin estas "correas de transmisión",
sería imposible una dictadura más o menos estable.
"No es posible -- dice Lenin -- ejercer la
dictadura sin que haya algunas 'correas de transmisión' entre la vanguardia y
la masa de la clase avanzada, entre ésta y la masa de los trabajadores" (v. t. XXVI, pág. 65). "El Partido absorbe, por
decirlo así, a la vanguardia del proletariado, y esta vanguardia ejerce la
dictadura del proletariado. Y sin una base como los sindicatos, no se puede
ejercer la dictadura, no se pueden cumplir las funciones del Estado. Estas, a
su ve2, tienen que reali2arse a través * de una serie de instituciones
especiales, también de nuevo tipo; concretamente: a través * del aparato
soviético" (v. t. XXVI, pág. 64).
La expresión suprema del papel dirigente del
Partido, por ejemplo, en nuestro país, en la Unión Soviética, en el país de la
dictadura del proletariado, es el hecho de que no hay una sola cuestión
política o de organización importante que los Soviets u otras organizaciones de
masas de nuestro país resuelvan sin las directivas del Partido. En este
sentido, podría decirse que la dictadura del proletariado es, en el fondo, la
"dictadura" de su vanguardia, la "dictadura" de su Partido,
como fundamental fuerza dirigente del proletariado. He aquí lo que Lenin decía
a este respecto en el II Congreso de la Internacional Comunista[32]:
* Subrayado por mi. J. St.
"Tanner dice que él es partidario de la
dictadura del proletariado, pero que concibe la dictadura del proletariado en
forma algo distinta a como la concebimos nosotros. Dice que, en esencia [*]
nosotros entendemos por dictadura del proletariado la dictadura de su minoría organizada y consciente.
En efecto,
en la época del capitalismo, cuando las masas obreras so hallan sometidas a
permanente explotación y no pueden desarrollar sus facultades humanas, lo que
más caracteriza a los partidos políticos obreros es, precisamente, el hecho de
que éstos sólo puede abarcar a una minoría de su clase. Un partido político
sólo puede agrupar a la minoría de la clase, del mismo modo que los obreros
realmente conscientes de toda sociedad capitalista sólo forman una minoría
dentro de la totalidad de los obreros. Esto nos obliga a reconocer que sólo
esta minoría consciente puede dirigir a las grandes masas obreras y hacer que
la sigan. Y si el camarada Tanner afirma que es enemigo del partido, pero que
al mismo tiempo es partidario de que la minoría de los obreros mejor
organizados y más revolucionarios señale el camino a todo el proletariado,
entonces yo digo que, en realidad, no hay diferencia entre nosotros" (v.
t. XXV, pág. 347)
Sin embargo, esto no debe interpretarse en el
sentido de que entre la dictadura del proletariado y el papel dirigente del
Partido ("dictadura" del Partido) se puede poner un signo de
igualdad, que se puede identificar la primera con el segundo, que se puede
sustituir la primera por el segundo. Sorin, por ejemplo, dice que "la
dictadura del proletariado es la dictadura de nuestro Partido ". Como veis
esta tesis identifica la "dictadura del Partido" con la dictadura del
proletariado. ¿Puede reputarse exacta esta identificación sin salirse del
terreno del leninismo? No, no se puede. Y he aquí por qué.
Primero. En el pasaje arriba citado de su discurso
ante el II Congreso de la Internacional Comunista, Lenin no identifica en modo
alguno el papel dirigente del Partido con la dictadura del proletariado. Dice
únicamente que "sólo la minoría consciente (es decir, el Partido. J. St.)
puede dirigir a las grandes masas obreras y hacer que la sigan" y que en
este sentido, precisamente, "entendemos, en esencia [*], por dictadura del
proletariado la dictadura de su minoría organizada y consciente".
* Subrayado por mi. J. St.
Decir "en esencia" no equivale a decir
"íntegramente". Con frecuencia decimos que la cuestión nacional es,
en esencia, la cuestión campesina. Y esto es muy cierto. Pero esto no significa
todavía que la cuestión nacional coincida en toda su extensión con la cuestión
campesina, que la cuestión campesina sea, por sus proporciones, igual a la
cuestión nacional, que la cuestión campesina equivalga a la cuestión nacional.
Huelga demostrar que la cuestión nacional es, por sus proporciones, una
cuestión más amplia y más rica en contenido que la cuestión campesina. Otro
tanto cabe decir, por analogía, del papel dirigente del Partido y de la
dictadura del proletariado. Si el Partido ejerce la dictadura del proletariado,
y en este sentido la dictadura del proletariado es, en esencia, la
"dictadura" de su Partido, esto no significa todavía que la
"dictadura del Partido" (su papel dirigente) sea idéntica a la
dictadura del proletariado, que la primera sea, por sus proporciones, igual a
la segunda. Huelga demostrar que la dictadura del proletariado es, por sus
proporciones, más amplia y más rica en con tenido que el papel dirigente del
Partido. El Partido ejerce la dictadura del proletariado, la del proletariado,
y no otra cualquiera. Quien identifica el papel dirigente del Partido con la
dictadura del proletariado, sustituye la dictadura del proletariado por la
"dictadura" del Partido.
Segundo. Ni una sola decisión importante de las
organizaciones de masas del proletariado se adopta sin las directivas del
Partido. Esto es muy cierto. Pero ¿significa esto, acaso, que la dictadura del
proletariado se reduzca a las directivas del Partido? ¿Significa esto, acaso,
que, por tal razón, las directivas del Partido puedan identificarse con la
dictadura del proletariado? ¡Naturalmente que no! La dictadura del proletariado
consiste en las directivas del Partido, más el cumplimiento de estas directivas
por las organizaciones de masas del proletariado, más su puesta en práctica por
la población. Aquí tenemos, como puede verse, toda una serie de transiciones y
grados intermedios, que constituyen un elemento nada despreciable de la
dictadura del proletariado. Entre las directivas del Partido y su puesta en
práctica, media, pues, la voluntad y la acción de los dirigidos, la voluntad y
la acción de la clase, su disposición (o su falta de disposición) a apoyar
estas directivas, su aptitud (o ineptitud) para cumplirlas, su aptitud (o
ineptitud) para cumplirlas precisamente en la forma que exige la situación. No
creo que sea preciso demostrar que el Partido, que se ha hecho cargo de la
dirección, no puede dejar de tener en cuenta la voluntad, el estado y el grado
de conciencia de los dirigidos, no puede descartar la voluntad, el estado y el
grado de conciencia de su clase. Por eso, quien identifica el papel dirigente
del Partido con la dictadura del proletariado, sustituye la voluntad y la
acción de la clase por las directivas del Partido.
* Subrayado por mi. J. St.
Tercero. "La dictadura del proletariado --
dice Lenin -- es la lucha de clase del proletariado que ha triunfado y ha
tomado en sus manos el Poder político" (v. t. XXIV, pág. 311). ¿Cómo puede
manifestarse esta lucha de clase? Puede manifestarse en una serie de acciones
armadas del proletariado contra las intentonas de la burguesía derrocada o
contra la intervención de la burguesía extranjera. Puede manifestarse en la
guerra civil, si el Poder del proletariado no se ha consolidado aún. Puede manifestarse,
ya después de la consolidación del Poder, en una amplia labor organizativa y
constructiva del proletariado, atrayendo a esta obra a las grandes masas. En
todos estos casos, el personaje en acción es el proletariado como clase. No se
ha dado el caso de que el Partido, de que el Partido solo, haya organizado
todas estas acciones única y exclusivamente con sus fuerzas, sin el apoyo de la
clase. Generalmente, el Partido no hace más que dirigir estas acciones, y las
dirige en la medida en que cuenta con el apoyo de la clase. Pues el Partido no
puede coincidir en extensión con la clase, no puede sustituirla. Pues el
Partido, con toda la importancia de su papel dirigente, sigue siendo, no
obstante, una parte de la clase. Por eso, quien identifica el papel dirigente
del Partido con la dictadura del proletariado, sustituye la clase por el
Partido.
Cuarto. El Partido ejerce la dictadura del
proletariado. "El Partido es la vanguardia del proletariado, vanguardia
que ejerce directamente el Poder; el Partido es el dirigente" (Lenin
)[33]. En este sentido, el Partido toma el Poder, el Partido gobierna el país.
Pero esto no significa que el Partido ejerza la dictadura del proletariado
pasando por alto el Poder del Estado, sin el Poder del Estado; que el Partido
gobierne el país prescindiendo de los Soviets, y no a través de los Soviets.
Esto no quiere decir todavía que se pueda identificar al Partido con los
Soviets, con el Poder del Estado. El Partido es el núcleo central del Poder.
Pero no es el Poder del Estado ni se le puede identificar con él.
"Como partido gobernante -- dice Lenin --, no
podíamos dejar de fundir las 'capas superiores' de los Soviets con las 'capas
superiores' del Partido: en nuestro país, están y seguirán estando
fundidas" (v. t. XXVI, pág. 208). Esto es muy cierto. Pero con esto Lenin
no quiere decir, ni mucho menos, que todas nuestras instituciones soviéticas --
por ejemplo, nuestro ejército, nuestro transporte, nuestras instituciones
económicas, etc. -- sean instituciones de nuestro Partido, que el Partido pueda
sustituir a los Soviets y a sus ramificaciones, que pueda identificarse al
Partido con el Poder del Estado. Lenin ha dicho más de una vez que "el
sistema de los Soviets es la dictadura del proletariado", que "el
Poder Soviético es la dictadura del proletariado" (v. t. XXIV, págs. 15 y
14), pero no ha dicho nunca que el Partido sea el Poder del Estado, que los
Soviets y el Partido sean una y la misma cosa. El Partido, que cuenta con
centenares de miles de miembros, dirige los Soviets y sus ramificaciones en el
centro y en la periferia, que abarcan decenas de millones de personas,
comunistas y sin-partido. Pero el Partido no puede ni debe sustituirlos. Por
eso, Lenin dice que "la dictadura la ejerce el proletariado organizado en
los Soviets y dirigido por el Partido Comunista Bolchevique", que
"toda la labor del Partido se realiza a través [*] de los Soviets, que
agrupan a las masas trabajadoras, sin distinción de oficios" (v. t. XXV,
págs. 192 y 193), que la dictadura "ha de ejercerse. . . a través * del
aparato soviético" (v. t. XXVI, pág. 64). Por eso, quien identifica el
papel dirigente del Partido con la dictadura del proletariado, sustituye los
Soviets, es decir, el Poder del Estado, por el Partido.
Quinto. El concepto de dictadura del proletariado
es un concepto estatal. La dictadura del proletariado encierra forzosamente la
idea de violencia. Sin violencia no puede haber dictadura, siempre y cuando que
la dictadura se entienda en el sentido exacto de la palabra. Lenin define la
dictadura del proletariado como "Poder que se apoya directamente en la
violencia " (v. t. XIX, pág. 315). Por eso, hablar de dictadura del
Partido con respecto a la clase de los proletarios e identificarla con la
dictadura del proletariado, significa decir que el Partido debe ser, en cuanto
a su clase, no sólo el dirigente, no sólo el jefe y el maestro, sino una
especie de dictador que emplea la violencia con respecto a ella, lo cual,
naturalmente, es falso de raíz. Por eso, quien identifica la "dictadura
del Partido" con la dictadura del proletariado, presupone tácitamente que
el prestigio del Partido se puede basar en la violencia ejercida con respecto a
la clase obrera, cosa absurda y absolutamente incompatible con el leninismo. El
prestigio del Partido descansa en la confianza de la clase obrera. Pero la
confianza de la clase obrera no se adquiere por la violencia -- la violencia no
hace más que destruir la confianza --, sino por la teoría acertada del Partido,
por la política acertada del Partido, por la fidelidad del Partido a la clase
obrera, por su ligazón con las masas de la clase obrera, por su disposición y
por su capacidad para convencer a las masas de lo acertado de sus consignas.
* Subrayado por mí, J. St.
¿Qué es lo que se desprende de todo esto?
De esto se desprende:
1) que
Lenin no habla de dictadura del Partido en el sentido literal de la palabra
("Poder que se apoya en la violencia"), sino en un sentido figurado,
indicando con ello que el Partido ejerce la dirección de un modo exclusivo;
2) que
quien identifica la dirección del Partido con la dictadura del proletariado,
tergiversa a Lenin, atribuyendo falsamente al Partido funciones de violencia
con respecto a la clase obrera en su conjunto;
3) que
quien atribuye al Partido funciones de violencia, que no le son propias, con
respecto a la clase obrera en su conjunto, falta a las exigencias elementales a
que deben responder, para ser acertadas, las relaciones entre la vanguardia y
la clase, entre el Partido y el proletariado.
De este modo, entramos de lleno en la cuestión de
las relaciones entre el Partido y la clase, entre los miembros del Partido y
los sin-partido de la clase obrera.
Lenin las define como relaciones de "confianza
mutua [*] entre la vanguardia de la clase obrera y la masa obrera" (v. t.
XXVI, pág. 235).
¿Qué significa esto?
Significa, en primer lugar, que el Partido debe
estar muy atento a la voz de las masas; que debe tener muy en cuenta el
instinto revolucionario de las masas; que debe estudiar la experiencia de la
lucha de las masas, comprobando a través de ella si su política es acertada;
que, por tanto, no sólo debe enseñar a las masas, sino también aprender de
ellas.
Significa, en segundo lugar, que el Partido debe
conquistar, día tras día, la confianza de las masas proletarias; que, mediante
su política y su labor, debe ganarse el apoyo de las masas; que no debe
ordenar, sino ante todo persuadir, ayudando a las masas a convencerse por
propia experiencia de lo acertado de la política seguida por el Partido; que,
por tanto, debe ser el dirigente, el jefe y el maestro de su clase.
Faltar a estas condiciones equivale a infringir las
relaciones que deben existir entre la vanguardia y la clase, quebrantar la
"confianza mutua" y destruir tanto la disciplina de clase como la de
partido.
"Seguramente -- dice Lenin --, hoy casi todo
el mundo ve ya que los bolcheviques no se hubieran mantenido en el Poder, no
digo dos años y medio, sino ni siquiera dos meses y medio, sin la disciplina
rigurosísima, verdaderamente férrea, de nuestro Partido, sin el apoyo total e
incondicional prestado e él por toda la mesa de la clase obrera *, es decir,
por todo lo que ella tiene de consciente, honrado, abnegado, influyente y capaz
de conducir tras de sí o de arrastrar a las capas atrasadas" (v. t. XXV,
pág. 173).
* Subrayado por mí. J. St.
"La dictadura del proletariado -- dice Lenin
más adelante -- es una lucha tenaz, cruenta e incruenta, violenta y pacífica,
militar y económica, pedagógica y administrativa, contra las fuerzas y las
tradiciones de la vieja sociedad. La fuerza de la costumbre de millones y
decenas de millones de hombres es la fuerza más terrible. Sin un partido férreo
y templado en la lucha, sin un partido que goce de la confianza de todo lo que
haya de honrado dentro de la clase [*], sin un partido que sepa pulsar el
estado de espíritu de las masas e influir sobre él, es imposible llevar a cabo
con éxito esta lucha" (v. t. XXV, pág. 180).
Pero ¿cómo adquiere el Partido esta confianza y
este apoyo de la clase? ¿Cómo se forja en la clase obrera la férrea disciplina,
necesaria para la dictadura del proletariado? ¿Sobre qué terreno brota?
He aquí lo que dice Lenin a este respecto:
"¿Cómo se mantiene la disciplina del partido
revolucionario del proletariado? ¿Cómo se comprueba? ¿Cómo se refuerza?
Primero, por la conciencia de la vanguardia proletaria y por su fidelidad a la
revolución, por su firmeza, por su espíritu de sacrificio, por su heroísmo.
Segundo, por su capacidad de ligarse, de acercarse y, hasta cierto punto, si
queréis, de fundirse con las más amplias masas trabajadoras *, en primer
término con las masas proletarias, pero también con las masas trabajadoras no
proletarias. Tercero, por lo acertado de la dirección política que ejerce esta
vanguardia, por lo acertado de su estrategia y de su táctica políticas, a
condición de que las masas más extensas se convenzan de ello por experiencia
propia. Sin estas condiciones, no es posible la disciplina en un partido
revolucionario verdaderamente apto para ser el partido de la clase avanzada,
llamada a derrocar a la burguesía y a transformar toda la sociedad. Sin estas
condiciones, los intentos de implantar una disciplina se convierten,
inevitablemente, en una ficción, en una frase, en gestos grotescos. Pero, por
otra parte, estas condiciones no pueden brotar de golpe. Van formándose
solamente a través de una labor prolongada, a través de una dura experiencia;
su formación sólo se facilita con una acertada teoría revolucionaria que, a su
vez, no es un dogma, sino que sólo se forma definitivamente en estrecha
relación con la experiencia práctica de un movimiento verdaderamente de masas y
verdaderamente revolucionario" (v. t. XXV, pág. 174).
* Subrayado por mí. J. St.
Y en otro lugar:
"Para alcanzar la victoria sobre el
capitalismo, hace falta una correlación acertada entre el partido dirigente --
el Partido Comunista --, la clase revolucionaria -- el proletariado -- y las
masas, es decir, la totalidad de los trabajadores y explotados. Sólo el Partido
Comunista, si realmente forma la vanguardia de la clase revolucionaria, si
encuadra a los mejores representantes de la misma, si está formado por
comunistas conscientes y fieles a carta cabal, instruidos y templados en la
experiencia de una tenaz lucha revolucionaria, si ha sabido ligarse
inseparablemente a toda la vida de su clase y, a través de ella, a toda la masa
de los explotados, e inspirar a esta clase y a esta masa confianza plena [*];
sólo un partido de esta naturaleza es capaz de dirigir al proletariado en la
lucha más implacable, en la lucha decisiva, en la lucha final, contra todas las
fuerzas del capitalismo. Por otra parte, sólo bajo la dirección de un partido
de esta naturaleza puede el proletariado desplegar toda la potencia de su
empuje revolucionario, reduciendo a la nada la inevitable apatía -- en
ocasiones resistencia -- de esa pequeña minoría que integran la aristocracia
obrera, corrompida por el capitalismo, los viejos líderes de las tradeuniones y
de las cooperativas, etc.; sólo así puede el proletariado desplegar toda su
fuerza, que, por la estructura económica misma de la sociedad capitalista, es
inconmensurablemente mayor que la proporción que representa en la
población" (v. t. XXV, pág. 315).
De estas citas se desprende lo siguiente:
1) que el
prestigio del Partido y la disciplina férrea de la clase obrera, indispensables
para la dictadura del proletariado, no se basan en el temor ni en los derechos
"ilimitados" del Partido, sino en la confianza que la clase obrera
deposita en el Partido, en el apoyo que la clase obrera presta al Partido;
2) que la
confianza de la clase obrera en el Partido no se adquiere de golpe ni por medio
de la violencia sobre la clase obrera, sino mediante una larga labor del
Partido entre las masas, mediante una acertada política del Partido, por la
capacidad del Partido para lograr que las masas se persuadan por propia
experiencia de lo acertado de la política del Partido, por la capacidad del
Partido para asegurarse el apoyo de la clase obrera y hacer que le sigan las
masas de la clase obrera;
* Subrayado por mí. J. St.
3) que sin
una acertada política del Partido, reforzada por la experiencia de la lucha de
las masas, y sin la confianza de la clase obrera, no hay ni puede haber
verdadera labor de dirección del Partido;
4) que el
Partido y su dirección, si este goza de la confianza de la clase y si esa
dirección es una verdadera dirección, no pueden ser opuestos a la dictadura del
proletariado, pues sin la dirección del Partido ("dictadura" del
Partido), que goza de la confianza de la clase obrera, no puede haber una
dictadura del proletariado más o menos estable.
Si no se dan estas condiciones, el prestigio del
Partido y la disciplina férrea de la clase obrera serán frases hueras o
baladronadas y afirmaciones aventuradas.
No se puede contraponer la dictadura del
proletariado a la dirección ("dictadura") del Partido. No se puede,
puesto que la labor de dirección del Partido es lo principal de la dictadura
del proletariado, si se trata de una dictadura más o menos estable y completa,
y no como, por ejemplo, la Comuna de París, que fue una dictadura incompleta e
inestable. No se puede, puesto que la dictadura del proletariado y la labor de
dirección del Partido siguen, por decirlo así, una misma línea de trabajo, actúan
en la misma dirección.
"El solo hecho -- dice Lenin -- de plantear la
cuestión de '¿dictadura del Partido o dictadura de la clase?, ¿dictadura
(partido) de los jefes o dictadura (partido) de las masas?', atestigua la más
increíble e irremediable confusión de ideas. . . De todos es sabido que las
masas se dividen en clases. . . , que las clases están, habitualmente y en la
mayoría de los casos, por lo menos en los países civilizados modernos,
dirigidas
por partidos políticos; que los partidos políticos
están dirigidos, por regla general, por grupos más o menos estables, integrados
por las personas más prestigiosas, influyentes y expertas, elegidas para los
cargos de mayor responsabilidad y llamadas jefes. . . Llegar . . .
a contraponer la dictadura de las masas a la
dictadura de los jefes es un absurdo ridículo y una necedad" (v. t. XXV,
págs. 187 y 188).
Esto es muy cierto. Pero esta tesis acertada parte
de la premisa de que existan relaciones acertadas entre la vanguardia y las
masas obreras, entre el Partido y la clase. Parte del supuesto de que las
relaciones entre la vanguardia y la clase sigan siendo, por decirlo así,
normales, se mantengan dentro de los límites de la "confianza mutua".
Ahora bien, ¿y si son infringidas las relaciones
acertadas entre la vanguardia y la clase, las relaciones de "confianza
mutua" entre el Partido y la clase?
¿Y si el propio Partido comienza a ponerse, de un
modo o de otro, frente a la clase, violando los principios en que se basan las
relaciones acertadas con la clase, violando los principios en que se basa la
"confianza mutua"?
¿Pueden darse, en general, casos de éstos?
Sí, pueden darse.
Y pueden darse:
1) si el
Partido comienza a erigir su prestigio entre las masas, no sobre la base de su
labor y de la confianza de estas masas, sino sobre la base de sus derechos
"ilimitados";
2) si la
política del Partido es manifiestamente falsa, y el Partido no quiere revisarla
ni corregir su error;
3) si, aun
siendo su política, en general, acertada, las masas no están todavía preparadas
para asimilarla, y el Partido no quiere o no sabe esperar a que las masas
puedan convencerse por su propia experiencia de lo acertado de la política del
Partido y trata de imponérsela.
La historia de nuestro Partido ofrece toda una
serie de casos de éstos. Diversos grupos y fracciones de nuestro Partido han
fracasado y se han disgregado por haber faltado a una de estas tres
condiciones, y a veces a las tres juntas.
Pero de aquí se desprende que contraponer la
dictadura del proletariado a la "dictadura"
(dirección) del Partido, sólo puede reputarse falso
en los casos siguientes:
1) si la
dictadura del Partido respecto a la clase obrera no se entiende como una
dictadura en el sentido directo de esta palabra ("Poder que se apoya en la
violencia"), sino tal y precisamente como la entiende Lenin: como la
dirección del Partido, que descarta toda violencia sobre la clase obrera en su
conjunto, sobre su mayoría;
2) si el
Partido cuenta con las condiciones necesarias para ser el verdadero dirigente
de la clase; es decir, si la política del Partido es acertada, si esta política
corresponde a los intereses de la clase;
3) si la
clase, si la mayoría de la clase acepta esta política, la hace suya, se
convence, gracias a la labor del Partido, de lo acertado de esta política,
confía en el Partido y lo apoya.
Si se falta a estas condiciones, surge
inevitablemente un conflicto entre el Partido y la clase, una escisión entre
ellos, su contraposición.
¿Se puede, acaso, imponer por la fuerza a la clase
la dirección del Partido? No, no se puede. En todo caso, semejante dirección no
podría ser más o menos duradera. El Partido, si quiere mantenerse como Partido
del proletariado, debe saber que, ante todo y sobre todo, es el dirigente, el
jefe y el maestro de la clase obrera. No podemos olvidar las palabras escritas
por Lenin a este propósito en el folleto El Estado y la revolución:
"Educando al Partido obrero, el marxismo educa
a la vanguardia del proletariado, vanguardia capaz de tomar el Poder y de
conducir a todo el pueblo al socialismo, de dirigir y organizar el nuevo
régimen, de ser el maestro, el dirigente y el jefe [*] de todos los
trabajadores y explotados en la obra de organizar su propia vida social sin la
burguesía y contra la burguesía" (v. t. XXI, pág. 386).
¿Puede, acaso, considerarse el Partido como el
verdadero dirigente de la clase, si su política es desacertada, si su política
choca con los intereses de la clase? ¡Naturalmente que no! En tales casos, el
Partido, si quiere mantenerse como dirigente, debe revisar su política, debe
corregir su política, debe reconocer su error y enmendarlo. En confirmación de
esta tesis, podríamos remitirnos aunque sólo fuese a un hecho tomado de la
historia de nuestro Partido: al período de la abolición del sistema de contingentación,
cuando las masas obreras y campesinas estaban manifiestamente descontentas de
nuestra política y cuando el Partido accedió, franca y honradamente, a revisar
esa política. He aquí lo que dijo entonces Lenin, en el X Congreso, a propósito
de la abolición del sistema de contingentación y de la implantación de la nueva
política económica:
"No debemos tratar de ocultar nada, sino decir
francamente que el campesinado está descontento de la forma de relaciones
establecidas entre él y nosotros, que no quiere esa forma de relaciones y que
no está dispuesto a seguir así. Esto es indiscutible. Esta voluntad se ha
manifestado de un modo resuelto. Es la voluntad de masas enormes de la
población trabajadora. Debemos tenerla en cuenta, y somos políticos lo
suficientemente sensatos para decir abiertamente: ¡Vamos a revisar nuestra
política con respecto al campesinado! "* (v. t. XXVI, pág. 238).
¿Puede, acaso, considerarse que el Partido debe
asumir la iniciativa y la dirección en la organización de las acciones
decisivas de las masas basándose sólo en que su política es, en general,
acertada, si esta política no goza aún de la confianza y del apoyo de la clase,
a causa, pongamos por ejemplo, del atraso político de ésta, si el Partido no ha
logrado convencer aún a la clase de lo acertado de su política, a causa,
pongamos por ejemplo, de que los acontecimientos no están todavía lo
suficientemente maduros? No, no se puede. En tales casos, el Partido, si quiere
ser un verdadero dirigente, debe saber esperar, debe convencer a las masas de
lo acertado de su política, debe ayudar a las masas a persuadirse por
experiencia propia de lo acertado de esta política.
* Subrayado por mí. J. St.
"Si el partido revolucionario -- dice Lenin --
no cuenta con la mayoría dentro de los destacamentos de vanguardia de las
clases revolucionarias ni dentro del país, no se puede
hablar
de insurrección" (v.
t. XXI, pág.
282). "Si no se produce un cambio en las opiniones de la mayoría de
la clase obrera, la revolución es imposible, y ese cambio se consigue a través
de la experiencia política de las
masas" (v. t. XXV, pág. 221). "La vanguardia proletaria
está conquistada ideológicamente. Esto es lo principal. Sin ello es imposible
dar ni siquiera el primer paso hacia el triunfo. Pero de esto al triunfo hay
todavía un buen trecho. Con la vanguardia sola es imposible triunfar. Lanzar
sola a la vanguardia a la batalla decisiva, cuando toda la clase, cuando las
grandes masas no han adoptado aún una posición de apoyo directo a esta
vanguardia o, al menos, de neutralidad benévola con respecto a ella y no son
completamente incapaces de apoyar al adversario, seria no sólo una estupidez,
sino, además, un crimen. Y para que realmente toda la clase, para que realmente
las grandes masas de los trabajadores y de los oprimidos por el capital lleguen
a ocupar esa posición, la propaganda y la agitación, solas, son insuficientes.
Para
ello se precisa la propia experiencia política de
las masas" (v. lugar citado, pág. 228).
Es sabido que así fue como procedió nuestro Partido
durante el período que media entre las Tesis de Abril de Lenin y la
insurrección de Octubre de 1917. Y precisamente por haber actuado conforme a
estas indicaciones de Lenin, fue por lo que triunfó en la insurrección.
Tales son, en lo esencial, las condiciones para que
las relaciones entre la vanguardia y la clase sean acertadas.
¿Qué significa dirigir, si la política del Partido
es acertada y no se infringen las relaciones acertadas entre la vanguardia y la
clase?
Dirigir, en estas condiciones, significa saber
convencer a las masas del acierto de la política del Partido; significa lanzar
y poner en práctica consignas que lleven a las masas a las posiciones del
Partido y les ayuden a convencerse por su propia experiencia del acierto de la
política del Partido; significa elevar a las masas al nivel de conciencia del
Partido y asegurar así el apoyo de las masas, su disposición para la lucha
decisiva.
Por eso, el método fundamental en la dirección de
la clase obrera por el Partido es el método de la persuasión.
"Si hoy, en Rusia -- dice Lenin --, después de
dos años y medio de triunfos sin precedentes sobre la burguesía de Rusia y la
de la Entente, estableciéramos como condición para el ingreso en los sindicatos
el 'reconocimiento de la dictadura', cometeríamos una tontería, quebrantaríamos
nuestra influencia sobre las masas y ayudaríamos a los mencheviques, pues la
tarea de los comunistas consiste en saber convencer a los elementos atrasados,
en saber trabajar entre ellos, y no en aislarse de ellos mediante consignas
sacadas de la cabeza e infantílmente 'izquierdistas'" (v. t. XXV, pág.
197)
Esto no significa, naturalmente, que el Partido
deba convencer a todos los obreros, del primero al último; que sólo después de
haberlos convencido a todos se pueda pasar a los hechos, que sólo entonces se
pueda empezar a actuar. ¡Nada de eso! Significa únicamente que, antes de
lanzarse a acciones políticas decisivas, el Partido debe asegurarse, mediante
una labor revolucionaria prolongada, el apoyo de la mayoría de las masas
obreras o, por lo menos, la neutralidad benévola de la mayoría de la clase. De lo
contrario, carecería en absoluto de sentido la tesis leninista que plantea como
condición indispensable para el triunfo de la revolución que el Partido
conquiste a la mayoría de la clase obrera.
Ahora bien, ¿qué ha de hacerse con la minoría, si
ésta no quiere, si no está de acuerdo en someterse de buen grado a la voluntad
de la mayoría? ¿Puede el Partido, debe el Partido, gozando de la confianza de
la mayoría, obligar a la minoría a someterse a la voluntad de la mayoría? Sí,
puede y debe hacerlo. La dirección se asegura por el método de persuadir a las
masas, como método fundamental del Partido para influir sobre éstas. Pero ello
no excluye el empleo de la coerción, sino que, por el contrario, lo presupone,
siempre y cuando que esta coerción se base en la confianza y en el apoyo que la
mayoría de la clase obrera presta al Partido, siempre y cuando que esta
coerción se emplee con respecto a la minoría después de haber sabido convencer
a la mayoría.
Sería conveniente recordar las controversias
suscitadas a este respecto en nuestro Partido en la época de la discusión sobre
los sindicatos. ¿En qué consistió entonces el error de la oposición, el error
del Tsektrán[34]? ¿Acaso en que la oposición considerara posible por aquel
entonces emplear la coerción? No, no era en eso. El error de la oposición
consistió entonces en que, sin estar en condiciones de persuadir a la mayoría
de lo acertado de su posición y habiendo perdido la confianza de la mayoría, comenzó,
no obstante, a emplear la coerción, a insistir en "sacudir" a los
hombres que gozaban de la confianza de la mayoría.
He aquí lo que dijo entonces Lenin, en el X
Congreso del Partido, en su discurso sobre los sindicatos:
"Para establecer relaciones mutuas, una
confianza mutua entre la van guardia de la clase obrera y la masa obrera, era
necesario, si el Tsektrán había cometido un error . . . , era necesario que lo
corrigiese. Pero si se empieza a defender el error, esto se convierte en fuente
de un peligro político. Si no se hubiese hecho todo lo posible para ampliar la
democracia, teniendo en cuenta el estado de ánimo que expresa aquí Kutuzov,
hubiéramos llegado a la bancarrota política. Ante todo debemos persuadir, y
luego recurrir a la coerción. Cueste lo que cueste, primero debemos persuadir,
y luego recurrir a la coerción [*]. No hemos sabido convencer a las grandes
masas y hemos infringido la correlación acertada entre la vanguardia y las
masas" (v. t. XXVI, pág. 235).
Esto mismo dice Lenin en su folleto Sobre los
sindicatos [35]:
"Sólo hemos empleado acertada y eficazmente la
coerción, cuando hemos sabido crearle antes la base de la persuasión" (v.
lugar citado, pág. 74).
Y esto es muy cierto, pues sin ajustarse a esas
condiciones no hay dirección posible; pues sólo de ese modo se puede asegurar
la unidad de acción en el Partido, si se trata del Partido, o la unidad de
acción de la clase, si se trata de la clase en su totalidad. De otro modo,
sobreviene la escisión, la confusión, la descomposición dentro de las filas de
la clase obrera.
Tales son, en general, las bases en que ha de
descansar la dirección acertada de la clase obrera por el Partido.
Toda otra interpretación de lo que significa la
dirección, es sindicalismo, anarquismo, burocratismo, todo lo que se quiera
menos bolchevismo, menos leninismo.
No se puede contraponer la dictadura del
proletariado a la dirección ("dictadura") del Partido, si existen
relaciones acertadas entre el Partido y la clase obrera, entre la vanguardia y
las masas obreras. Pero de aquí se desprende que con mucha menos razón se puede
identificar el Partido con la clase obrera, la dirección
("dictadura") del Partido con la dictadura de la clase obrera.
Basándose en que la "dictadura" del Partido no se puede contraponer a
la dictadura del proletariado, Sorin llega a la conclusión falsa de que
"la dictadura del proletariado es la dictadura de nuestro Partido ".
* Subrayado por mí. J. St.
Pero Lenin no sólo dice que esa contraposición es
inadmisible, sino que dice al mismo tiempo que es inadmisible contraponer la
"dictadura de las masas a la dictadura de los jefes". ¿No se os
ocurre identificar, basándoos en esto, la dictadura de los jefes con la
dictadura del proletariado? De pensar así, deberíamos decir que "la
dictadura del proletariado es la dictadura de nuestros jefes ". A esta
necedad precisamente es a lo que conduce, propiamente hablando, la política que
identifica la "dictadura" del Partido con la dictadura del
proletariado. . .
¿Cuál es la posición de Zinóviev a este respecto?
Zinóviev mantiene, en el fondo, el mismo punto de
vista de identificar la "dictadura" del Partido con la dictadura del
proletariado que mantiene Sorin, con una diferencia, sin embargo: la de que
Sorin se expresa con más claridad y franqueza, mientras que Zinóviev "da
rodeos". Para convencerse de ello, basta leer el siguiente pasaje del
libro de Zinóviev El leninismo:
"¿Qué representa -- dice Zinóviev -- el
régimen existente en la U.R.S.S., desde el punto de vista de su contenido de
clase? Es la dictadura del proletariado. ¿Cuál es el resorte inmediato del
Poder en la U.R.S.S.? ¿Quién ejerce el Poder de la clase obrera? ¡El Partido
Comunista! En este sentido, en nuestro país* rige la dictadura del Partido.
¿Cuál es la forma jurídica del Poder en la U.R.S.S.? ¿Cuál es el nuevo tipo del
régimen de Estado creado por la Revolución de Octubre? El sistema soviético. Lo
uno no contradice en modo alguno a lo otro".
Lo de que lo uno no contradice a lo otro es,
naturalmente, cierto, si por dictadura del Partido respecto a la clase obrera
en su conjunto se entiende la dirección del Partido. Pero ¿cómo se puede, sobre
esta base, poner un signo de igualdad entre la dictadura del proletariado y la
"dictadura" del Partido, entre el sistema soviético y la
"dictadura" del Partido? Lenin identificaba el sistema de los Soviets
con la dictadura del proletariado, y tenía razón, pues los Soviets, nuestros
Soviets, son la organización cohesionadora de las masas trabajadoras en torno
al proletariado, bajo la dirección del Partido. Pero ¿cuándo, donde, en qué
obra pone Lenin un signo de igualdad entre la "dictadura" del Partido
y la dictadura del proletariado, entre la "dictadura" del Partido y
el sistema de los Soviets, como lo hace ahora Zinóviev? No sólo no está en
contradicción con la dictadura del proletariado la dirección
("dictadura") del Partido, sino que tampoco lo está la dirección
("dictadura") de los jefes. ¿No se os ocurre proclamar, basándoos en
esto, que nuestro país es el país de la dictadura del proletariado, es decir,
el país de la dictadura del Partido, es decir, el país de la dictadura de los
jefes? A esta necedad precisamente es a lo que conduce el "principio"
de la identificación de la "dictadura" del Partido con la dictadura
del proletariado, que Zinóviev sustenta furtiva y tímidamente.
* Subrayado por mí. J. St.
En las numerosas obras de Lenin, sólo he logrado
anotar cinco casos en los que Lenin toca de pasada el problema de la dictadura
del Partido.
El primer caso, en una polémica con los eseristas y
los mencheviques, donde dice:
"Cuando se nos reprocha la dictadura de un
solo partido y se nos propone, como habéis oído, un frente único socialista,
decimos: 'Sí. ¡dictadura de un solo partido! Sobre este terreno pisamos y no
podemos salirnos de él, pues se trata de un partido que ha conquistado, a lo
largo de varios decenios, el puesto de vanguardia de todo el proletariado
fabril e industrial'" (v. t. XXIV, pág. 423).
El segundo caso, en la "Carta a los obreros y
campesinos con motivo de la victoria sobre
Kolchak", donde dice:
"Tratan de intimidar a los campesinos
(particularmente los mencheviques y los eseristas, todos ellos, hasta los de
'izquierda') con el espantajo de la 'dictadura de un solo partido', del
partido de los bolcheviques comunistas. Con el
ejemplo de Kolchak, los campesinos han aprendido a no temer a este espantajo. O
la dictadura (es decir, el poder férreo) de los terratenientes y de los
capitalistas, o la dictadura de la clase obrera" (v. t. XXIV, pág. 436).
El tercer caso, en el discurso pronunciado por
Lenin en el II Congreso de la Internacional Comunista, en la polémica con
Tanner. Este discurso lo he citado ya más arriba[*].
El cuarto caso, en unas líneas del folleto La
enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo. Las citas
correspondientes han quedado ya transcritas más arriba[**].
Y el quinto caso, en el esbozo de esquema de la
dictadura del proletariado, publicado en el tercer tomo de la Recopilación
Leninista, en el que hay un punto que dice: "Dictadura de un solo
partido" (v. t. III de la Recopilación Leninista, pág. 497).
Es necesario indicar que en dos casos de los cinco,
en el último y en el segundo, Lenin pone entre comillas las palabras
"dictadura de un solo partido", queriendo hacer resaltar,
manifiestamente, el sentido inexacto y figurado de esta fórmula.
Es necesario indicar también que, en todos estos
casos, Lenin entiende por "dictadura del Partido" la dictadura
("el poder férreo") con respecto a "los terratenientes y los
capitalistas", y no con respecto a la clase obrera, pese a las calumniosas
supercherías de Kautsky y compañía.
Es significativo que ni en una sola de sus obras,
ni en las fundamentales ni en las secundarias, en las que Lenin trata o simplemente
menciona la dictadura del proletariado y el papel del Partido en el sistema de
la dictadura del proletariado, se alude siquiera a que "la dictadura del
proletariado es la dictadura de nuestro Partido". Por el contrario, cada
página, cada línea de estas obras es un grito de protesta contra semejante
fórmula (v. El Estado y la revolución, La revolución proletaria y el renegado Kautsky,
La enfermedad infantil del "izquierdismo" en el comunismo, etc.).
* Véase
el presente libro, págs. 39-40. (N. de la Red.) [Las páginas correctas son
185-86. -- ]
** Idem,
págs. 47, 48, 49, 50, 51, 54, 55. 56. (N. de la Red.)
Y aun es más significativo que en las tesis del II
Congreso de la Internacional Comunista[36] sobre el papel del partido político,
redactadas bajo la dirección inmediata de Lenin y a las que Lenin alude
reiteradamente en sus discursos como a un modelo de definición acertada del
papel y de las tareas del Partido, no encontremos ni una palabra, literalmente
ni una sola, sobre la dictadura del Partido.
¿Qué indica todo esto?
Indica:
a) que
Lenin no consideraba irreprochable ni exacta la fórmula "dictadura del
Partido", razón por la cual muy rara vez la empleasen sus obras y la pone
a veces entre comillas;
b) que en
los pocos casos en que Lenin se veía obligado, en sus polémicas con los
adversarios, a hablar de la dictadura del Partido, hablaba generalmente de
"dictadura de un solo partido"; es decir, de que nuestro Partido está
en el Poder solo, de que no comparte el Poder con otros partidos, y, además,
siempre aclaraba que por dictadura del Partido con respecto a la clase obrera
se debe entender la dirección del Partido, su papel dirigente;
c) que en
todos los casos en que Lenin creía necesario definir científicamente el papel
del Partido dentro del sistema de la dictadura del proletariado, hablaba
exclusivamente (y estos casos son miles) del papel dirigente del Partido con
respecto a la clase obrera,
d) que fue
precisamente por esto por lo que a Lenin no "se le ocurrió" incluir
en la resolución fundamental sobre el papel del Partido -- me refiero a la
resolución del II Congreso de la Internacional Comunista -- la fórmula
"dictadura del Partido",
e) que no
tienen razón desde el punto de vista del leninismo y padecen miopía política
los camaradas que identifican o tratan de identificar la "dictadura"
del Partido -- y también, por consiguiente, la "dictadura de los
jefes" -- con la dictadura del proletariado, pues con ello infringen las
condiciones para que las relaciones entre la vanguardia y la clase sean
acertadas.
Y no hablemos de que la fórmula "dictadura del
Partido", tomada sin las reservas indicadas más arriba, puede crear toda
una serie de peligros y de desventajas políticas en nuestra labor práctica. Con
esta fórmula, tomada sin reservas, es como si se dijese:
a) a las
masas sin-partido: No os atreváis a contradecir, no os atreváis a razonar,
porque el Partido lo puede todo, ya que tenemos la dictadura del Partido!
b) a los
cuadros del Partido: ¡actuad con mayor osadía, presionad con mayor rigor, se
puede no prestar oído a la voz de las masas sin-partido, pues tenemos la
dictadura del Partido!
c) a los
dirigentes del Partido: ¡podéis permitiros el lujo de cierta suficiencia y, tal
vez, hasta podéis caer en el engreimiento, puesto que tenemos la dictadura del
Partido y, "por consiguiente", la dictadura de los jefes!
Es conveniente recordar estos peligros precisamente
ahora, en el período de ascenso de la actividad política de las masas, cuando
la disposición del Partido a prestar oído atento a la voz de las masas tiene
para nosotros una importancia especial; cuando el prestar atención a las
exigencias de las masas es el mandamiento fundamental de nuestro Partido;
cuando se requiere del Partido una prudencia y una flexibilidad especiales en
su política; cuando el peligro de caer en el engreimiento es uno de los
peligros más serios que amenazan al Partido en la obra de dirigir acertadamente
a las masas.
No se puede por menos de recordar las preciosas
palabras pronunciadas por Lenin en el XI Congreso de nuestro Partido:
"A pesar de todo, nosotros (los comunistas. J.
St.) somos en la masa del pueblo como una gota en el mar, y sólo podemos
gobernar cuando expresamos acertadamente lo que el pueblo piensa. De otra
manera, el Partido Comunista no conducirá al proletariado, ni el proletariado
conducirá a las masas, y toda la máquina se desmoronará" (v. t. XXVII,
pág. 256).
"Expresar con acierto lo que el pueblo piensa
": ésta es, precisamente, la condición indispensable que garantiza al
Partido el honroso papel de fuerza dirigente fundamental en el sistema de la
dictadura del proletariado.
VI
LA CUESTION DEL TRIUNFO DEL SOClALISMO
EN UN SOLO PAIS
El folleto Los fundamentos del leninismo (primera
edición, mayo de 1924) contiene dos formulaciones de la cuestión del triunfo
del socialismo en un solo país. La primera dice así:
"Antes se creía imposible la victoria de la
revolución en un solo país, suponiendo que, para alcanzar la victoria sobre la
burguesía, era necesaria la acción conjunta de los proletarios de todos los
países adelantados o, por lo menos, de la mayoría de ellos. Ahora, este punto
de vista ya no corresponde a la realidad. Ahora hay que partir de la
posibilidad de este triunfo, pues el desarrollo desigual y a saltos de los
distintos países capitalistas en el imperialismo, el desarrollo, en el seno del
imperialismo, de contradicciones catastróficas que llevan a guerras
inevitables, el incremento del movimiento revolucionario en todos los países
del mundo; todo ello no sólo conduce a la posibilidad, sino también a la
necesidad del triunfo del proletariado en uno u otro país" (v. Los
fundamentos del leninismo [37]).
Este planteamiento es completamente acertado y no
necesita comentarios. Combate la teoría de los social-demócratas, que
consideran como una utopía la toma del Poder por el proletariado en un solo
país, si no va acompañada al mismo tiempo de la revolución victoriosa en otros
países.
Mas en el folleto Los fundamentos del leninismo hay
también otra formulación, que dice:
"Pero derrocar el Poder de la burguesía e
instaurar el Poder del proletariado en un solo país no significa todavía
garantizar el triunfo completo del socialismo. Queda por cumplir la misión
principal del socialismo: la organización de la producción socialista. ¿Se
puede cumplir esta misión, se puede lograr el triunfo definitivo del socialismo
en un solo país sin los esfuerzos conjuntos de los proletarios de unos cuantos
países adelantados? No, no se puede. Para derribar a la burguesía, bastan los esfuerzos
de un solo país, como lo indica la historia de nuestra revolución. Para el
triunfo definitivo del socialismo, para la organización de la producción
socialista, ya no bastan los esfuerzos de un solo país, sobre todo de un país
tan campesino como Rusia; para esto hacen falta los esfuerzos de los
proletarios de unos cuantos países adelantados" (v. Los fundamentos del
leninismo, primera edición[38]).
Esta segunda formulación combate la afirmación de
los críticos del leninismo, de los trotskistas, de que la dictadura del
proletariado en un solo país, sin el triunfo en otros países, no podría
"sostenerse frente a la Europa conservadora".
En este sentido -- pero sólo en este sentido --,
esa formulación era entonces (mayo de 1924) suficiente, y fue, sin duda, de
cierta utilidad.
Pero más tarde, cuando ya se había vencido dentro
del Partido la crítica al leninismo en este aspecto y se puso a la orden del
día una nueva cuestión, la cuestión de la posibilidad de edificar la sociedad
socialista completa con las fuerzas de nuestro país y sin ayuda exterior, la
segunda formulación resultó ser ya insuficiente a todas luces y, por tanto,
inexacta.
¿En qué consiste el defecto de esta formulación?
Su defecto consiste en que funde en una sola dos
cuestiones distintas: la cuestión de la posibilidad de llevar a cabo la
edificación del socialismo con las fuerzas de un solo país, cuestión a la que
hay que dar una respuesta afirmativa, y la cuestión de si un país con dictadura
del proletariado puede considerarse completamente garantizado contra la intervención
y, por tanto, contra la restauración del viejo régimen, sin una revolución
victoriosa en otros países, cuestión a la que hay que dar una respuesta negativa.
Esto, sin hablar de que dicha formulación puede dar motivo para creer que es
imposible organizar la sociedad socialista con las fuerzas de un solo país,
cosa que, naturalmente, es falsa.
Basándome en esto, en mi folleto La Revolución de
Octubre y la táctica de los comunistas rusos (diciembre de 1924), he modificado
y corregido esta formulación, dividiendo la cuestión en dos: en la cuestión de
la garantía completa contra la restauración del régimen burgués y en la
cuestión de la posibilidad de edificar la sociedad socialista completa en un
solo país. He conseguido esto, primero, al presentar "la victoria completa
del socialismo" como "garantía completa contra la restauración del
antiguo orden de cosas", garantía que sólo se puede obtener mediante
"los esfuerzos conjuntos de los proletarios de unos cuantos países",
y, segundo, al proclamar, basándome en el folleto de Lenin Sobre la cooperación
[39], la verdad indiscutible de que contamos con todo lo necesario para
edificar la sociedad socialista completa (v. La Revolución de Octubre y la
táctica de los comunistas rusos )[*].
Esta nueva formulación es la que sirvió de base a
la conocida resolución de la XIV Conferencia del Partido Sobre las tareas de la
Internacional Comunista y del P.C.(b) de Rusia [40], que trata de la cuestión
del triunfo del socialismo en un solo país, en relación con la estabilización
del capitalismo (abril de 1925), y que considera posible y necesaria la
edificación del socialismo con las fuerzas de nuestro país.
Esta formulación ha servido también de base a mi
folleto Balance de los trabajos de la XIV
Conferencia del P.C.(b)
de Rusia, publicado
inmediatamente después de
esta Conferencia, en mayo de 1925.
Respecto al planteamiento de la cuestión del
triunfo del socialismo en un solo país, he aquí lo que se dice en este folleto:
"Nuestro país nos muestra dos grupos de
contradicciones. Uno de ellos lo forman las contradicciones interiores, entre
el proletariado y el campesinado (aquí se trata de la edificación del
socialismo en un solo país. J. St.). El otro, las contradicciones exteriores,
entre nuestro país, como país del socialismo, y todos los demás países, como
países del capitalismo (aquí se trata del triunfo definitivo del socialismo. J.
St.)" . . . "Quien confunde el primer grupo de contradicciones, que
es perfectamente posible vencer con los esfuerzos de un solo país, con el
segundo grupo de contradicciones, para vencer las cuales hacen falta los
esfuerzos de los proletarios de unos cuantos países, comete un gravísimo error
contra el leninismo, y es un confusionista o un oportunista impenitente"
(v. Balance de los trabajos de la XIV Conferencia del P.C.(b) de Rusia [41]).
Respecto a la cuestión del triunfo del socialismo
en nuestro país, este folleto dice:
"Podemos llevar a cabo la edificación del
socialismo, y lo iremos edificando juntamente con el campesinado y bajo la
dirección de la clase obrera" . . . , pues "bajo la dictadura del
proletariado se dan en nuestro país . . . todas las premisas necesarias para
edificar la sociedad socialista completa, venciendo todas y cada una de las
dificultades internas, pues podemos y debemos vencerlas con nuestras propias
fuerzas" (v. lugar citado[42]).
* Esta
nueva formulación vino luego a reemplazar a la vieja en las ediciones
posteriores del folleto Los fundamentos del leninismo.
Respecto a la cuestión del triunfo definitivo del
socialismo, el folleto dice:
"El triunfo definitivo del socialismo es la
garantía completa contra las tentativas de intervención y, por tanto, también
de restauración, pues una tentativa de restauración de alguna importancia sólo
puede producirse con un considerable apoyo del exterior, con el apoyo del
capital internacional. Por eso, el apoyo de los obreros de todos los países a
nuestra revolución, y con mayor razón el triunfo de estos obreros, aunque sólo
sea en unos cuantos países, es condición indispensable para garantizar plenamente
al primer país victorioso contra las tentativas de intervención y de
restauración, es condición indispensable para el triunfo definitivo del
socialismo" (v. lugar citado[43]).
Me parece que está claro.
Es sabido que en igual sentido se interpreta este
problema en mi folleto Preguntas y respuestas (junio de 1925) y en el in forme
político del C.C. ante el XIV Congreso del P.C.(b) de la U.R.S.S.[44]
(diciembre de 1925).
Tales son los hechos.
Creo que estos hechos los conocen todos los
camaradas, y Zinóviev entre ellos.
Si hoy, casi a los dos años de la lucha ideológica
sostenida en el seno del Partido, y después de ]a resolución adoptada en la XIV
Conferencia del Partido (abril de 1925), Zinóviev, en su discurso de resumen,
pronunciado en el XIV Congreso del Partido (diciembre de 1925), cree posible
sacar a relucir la vieja fórmula, completamente insuficiente, del folleto de
Stalin, escrito en abril de 1924, como base para resolver el problema ya
resuelto del triunfo del socialismo en un solo país, este modo de proceder peculiar
de Zinóviev sólo atestigua que se ha hecho un verdadero lío en esta cuestión.
Tirar del Partido hacia atrás, cuando ya éste había ido adelante, eludir la
resolución de la XIV Conferencia del Partido, después de haber sido
confirmada por el Pleno del C.C.[45], significa
atascarse irremisiblemente en contradicciones, no tener fe en la edificación
del socialismo, desviarse del camino de Lenin y suscribir la propia derrota.
¿Qué significa la posibilidad del triunfo del
socialismo en un solo país?
Significa la posibilidad de resolver las
contradicciones entre el proletariado y el campesinado con las fuerzas internas
de nuestro país, la posibilidad de que el proletariado tome el Poder y lo
utilice para edificar la sociedad socialista completa en nuestro país, contando
con la simpatía y el apoyo de los proletarios de los demás países, pero sin que
previamente triunfe la revolución proletaria en otros países.
Sin esta posibilidad, la edificación del socialismo
es una edificación sin perspectivas, una edificación que se realiza sin la
seguridad de llevarla a cabo. No se puede edificar el socialismo sin tener la
seguridad de que es posible dar cima a la obra, sin tener la seguridad de que
el atraso técnico de nuestro país no es un obstáculo insuperable para la
edificación de la sociedad socialista completa. Negar esta posibilidad es no
tener fe en la edificación del socialismo, es apartarse del leninismo.
¿Qué significa la imposibilidad del triunfo
completo y definitivo del socialismo en un solo país sin el triunfo de la
revolución en otros países?
Significa la imposibilidad de tener una garantía
completa contra la intervención y, por consiguiente, contra la restauración del
régimen burgués, si la revolución no triunfa, por lo menos, en varios países.
Negar esta tesis indiscutible es apartarse del internacionalismo, es apartarse
del leninismo.
"No vivimos solamente -- dice Lenin -- dentro
de un Estado, sino dentro de un sistema de Estados, y no se concibe que la
República Soviética pueda existir mucho tiempo al lado de los Estados
imperialistas. En fin de cuentas, acabará triunfando lo uno o lo otro. Pero
antes de que se llegue a esto, es inevitable una serie de choques terribles
entre la República Soviética y los Estados burgueses. Esto significa que si la
clase dominante, el proletariado, quiere dominar y ha de dominar, tiene que
demostrarlo también por medio de su organización militar" (v.
t. XXIV, pág. 122). "Estamos -- dice Lenin en
otro lugar -- ante un equilibrio sumamente inestable, pero, con todo, ante
cierto equilibrio indudable, indiscutible. ¿Durará mucho tiempo? Lo ignoro, y
no creo que pueda saberse. Por eso, debemos mostrar la mayor prudencia. Y el
primer mandamiento de nuestra política, la primera enseñanza que se deriva de
nuestra labor de gobierno durante este año, enseñanza que todos los obreros y
campesinos deben aprender, es la necesidad de estar en guardia, la de tener
presente que nos hallamos rodeados de hombres, de clases y de gobiernos que
manifiestan abiertamente el mayor odio hacia nosotros. Es preciso tener
presente que estamos siempre a un paso de una intervención" (v.t. XXVII,
pág. 117).
Me parece que está claro.
¿Cómo presenta Zinóviev la cuestión del triunfo del
socialismo en un solo país?
Escuchad:
"Por triunfo definitivo del socialismo se debe
entender, por lo menos: 1) la supresión de las clases y, por tanto, 2) la
abolición de la dictadura de una sola clase, en este caso, de la dictadura del
proletariado" . . . "Para percatarse con mayor exactitud -- dice más
adelante Zinóviev -- de cómo se plantea este problema en nuestro país, en la
U.R.S.S., en 1925, hay que distinguir dos cosas: 1) la posibilidad garantizada
de edificar el socialismo, posibilidad que también puede concebirse plenamente,
claro está, en el marco de un solo país, y 2) la edificación definitiva y la
consolidación del socialismo, es decir, la creación del régimen socialista, de
la sociedad socialista".
¿Qué puede significar todo esto?
Que Zinóviev no entiende por triunfo definitivo del
socialismo en un solo país la garantía contra la intervención y la restauración,
sino la posibilidad de llevar a cabo la edificación de la sociedad socialista.
Y por triunfo del socialismo en un solo país Zinóviev entiende una edificación
del socialismo que no puede ni debe conducir a la edificación completa del
socialismo. Una edificación al azar, sin perspectivas, una edificación del
socialismo emprendida con la imposibilidad de llevar a cabo la edificación de
la sociedad socialista: tal es la posición de Zinóviev.
Edificar el socialismo sin la posibilidad de llevar
a cabo su edificación, edificar a sabiendas de que la edificación no se llevará
a cabo: he ahí a qué incongruencias llega Zinóviev.
¡Pero esto es burlarse del problema, y no
resolverlo!
He aquí otro pasaje tomado del discurso de resumen
de Zinóviev en el XIV Congreso del Partido:
"Ved, por ejemplo, a dónde ha ido a parar el
camarada Yákovlev en la última Conferencia del Partido de la provincia de
Kursk. 'Estando rodeados de enemigos capitalistas por todas partes, ¿acaso
podemos, en estas condiciones -- pregunta --, llevar a cabo la edificación del
socialismo en un solo país?' Y contesta: 'Basándonos en todo lo expuesto,
tenemos derecho a decir que no sólo estamos edificando el socialismo, sino que,
a pesar de ser por el momento los únicos, a pesar de ser el único país soviético,
el único Estado soviético del mundo, llevaremos a cabo la edificación del
socialismo' (Kúrskaia Pravda, núm. 279, 8 de diciembre de 1925). ¿Acaso es ésta
una manera leninista de plantear el problema? -- pregunta Zinóviev --, ¿acaso
no huele esto a estrechez nacional? "*.
Por tanto, según Zinóviev, resulta que reconocer la
posibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo en un solo país
significa adoptar una posición de estrechez nacional, y negar esta posibilidad
significa adoptar la posición del internacionalismo.
Pero, de ser esto cierto, ¿acaso valdría la pena de
luchar por el triunfo sobre los elementos capitalistas de nuestra econo mía?
¿No se desprende de aquí la imposibilidad de este triunfo?
-
* Subrayado por mí. J. St.
Capitulación ante los elementos capitalistas de
nuestra economía: he aquí a lo que conduce la lógica interna de la
argumentación de Zinóviev.
¡Y esta incongruencia, que no tiene nada que ver
con el leninismo, Zinóviev nos la ofrece como "internacionalismo",
como "leninismo cien por cien"!
Yo afirmo que, en el importantisimo problema de la
edificación del socialismo, Zinóviev se aparta del leninismo, rodando hacia las
concepciones del menchevique Sujánov.
Recurramos a Lenin. He aquí lo que ya antes de la
Revolución de Octubre, en el mes de agosto de 1915, decía Lenin acerca del
triunfo del socialismo en un solo país:
"La desigualdad del desarrollo económico y
político es una ley absoluta del capitalismo. De aquí se deduce que es posible
que la victoria del socialismo empiece por anos cuantos países capitalistas, o
incluso por un solo país capitalista. El proletariado triunfante de este país,
después de expropiar a los capitalistas y de organizar la producción socialista
dentro de sus fronteras *, se enfrentará con el resto del mundo, con el mundo
capitalista, atrayendo a su lado a las clases oprimidas de los de mas países,
levantando en ellos la insurrección contra los capitalistas, empleando, en caso
necesario, incluso la fuerza de las armas contra las clases explotadoras y sus
Estados" (v. t. XVIII, págs. 232-233).
¿Qué significa la frase de Lenin que subrayamos:
"después de organizar la producción socialista dentro de sus
fronteras"? Significa que el proletariado del país victorioso, después de
la toma del Poder, puede y debe organizar en su país la producción socialista.
¿Y qué significa "organizar la producción socialista"? Significa
llevar a cabo la edificación de la sociedad socialista. No creo que haga falta
demostrar que este planteamiento de Lenin, claro y terminante, no necesita más
comentarios. De otro modo, serian incomprensibles los llamamientos de Lenin
para que el proletariado tomase el Poder en octubre de 1917.
* Subrayado por mí. J. St.
Veis, pues, que este planteamiento tan claro de
Lenin se distingue como el cielo de la tierra del "planteamiento"
confuso y antileninista de Zinóviev, de que podemos emprender la edificación
del socialismo "en el marco de un solo país" aun siendo imposible
acabar de edificarlo.
El planteamiento de Lenin corresponde a 1915, antes
de que el proletariado tomara el Poder. Pero ¿se modificaron, tal vez, sus
concepciones después de la experiencia de la toma del Poder, después de 1917?
Consultemos el folleto de Lenin Sobre la cooperación, escrito en 1923:
"En efecto -- dice Lenin --, todos los grandes
medios de producción en poder del Estado y el Poder del Estado en manos del
proletariado; la alianza de este proletariado con millones y millones de
pequeños y muy pequeños campesinos; asegurar la dirección de los campesinos por
el proletariado, etc., ¿acaso no es esto todo lo que se necesita para edificar
la sociedad socialista completa partiendo de la cooperación, y nada más que de
la cooperación, a la que antes tratábamos de mercantilista y que ahora, bajo la
Nep, merece también, en cierto modo, el mismo trato; acaso no es esto todo lo
imprescindible para edificar la sociedad socialista completa? * Eso no es
todavía la edificación de la sociedad socialista, pero sí todo lo
imprescindible y lo suficiente para esta edificación "* (v, t. XXVII, pág.
392).
En otras palabras: podemos y debemos edificar la
sociedad socialista completa, pues disponemos de todo lo necesario y lo
suficiente para esta edificación.
Parece que es difícil expresarse con mayor
claridad.
Comparad este planteamiento clásico de Lenin con el
réspice antileninista de Zinóviev a Yákovlev, y comprenderéis que Yákovlev no
hizo sino repetir las palabras de Lenin sobre la posibilidad de llevar a cabo
la edificación del socialismo en un solo país, mientras que Zinóviev, al
manifestarse en contra de este planteamiento, al fustigar a Yákovlev, se apartó
de Lenin, adoptando el punto de vista del menchevique Sujánov, el punto de
vista de la imposibilidad de llevar a cabo la edificación del socialismo en nuestro
país, en razón de su atraso técnico.
* Subrayado por mí. J. St.
No se comprende entonces para qué tomamos el Poder
en octubre de 1917, si no nos proponíamos llevar a cabo la edificación del
socialismo.
No se debió tomar el Poder en octubre de 1917: he
aquí la conclusión a que conduce la lógica interna de la argumentación de
Zinóviev.
Afirmo, además, que, en la importantísima cuestión
del triunfo del socialismo, Zinóviev procede en contra de acuerdos precisos de
nuestro Partido, estampados en la conocida resolución de la XIV Conferencia del
Partido "Sobre las tareas de la Internacional Comunista y del P.C.(b) de
Rusia, en relación con el Pleno ampliado del C.E. de la Internacional
Comunista".
Veamos esta resolución. He aquí lo que dice acerca
del triunfo del socialismo en un solo país:
"La existencia de dos sistemas sociales
diametralmente opuestos provoca la amenaza constante de un bloqueo capitalista,
de otras formas de presión económica, de la intervención armada y de la
restauración. La única garantía para el triunfo definitivo del socialismo, es
decir, la garantía contra la restauración *, es, por tanto, la revolución
socialista victoriosa en varios países. . ." "El leninismo enseña que
el triunfo definitivo del socialismo, en el sentido de garantía completa contra
la restauración de las relaciones burguesas, sólo es posible en un plano
internacional. . ." "De aquí no se desprende * en modo alguno que sea
imposible la edificación de la sociedad socialista completa * en un país tan
atrasado como Rusia sin la 'ayuda estatal' (Trotski) de los países más
desarrollados en el aspecto técnico y económico" (v. la resolución[46]).
* Subrayado por mí. J. St.
Veis, pues, que esta resolución presenta el triunfo
definitivo del socialismo como una garantía contra la intervención y la
restauración, todo lo contrario de cómo lo presenta Zinóviev en su libro El
leninismo.
Veis, pues, que esta resolución reconoce la
posibilidad de edificar la sociedad socialista completa en un país tan atrasado
como Rusia sin la "ayuda estatal" de los países más desarrollados en
el aspecto técnico y económico, o sea, todo lo contrario de lo que afirma
Zinóviev en el réspice que da a Yákovlev en su discurso de resumen pronunciado
en el XIV Congreso del Partido.
¿Qué otro nombre merece esto más que el de lucha de
Zinóviev contra la resolución de la XIV Conferencia del Partido?
Naturalmente, a veces las resoluciones del Partido
no son intachables. Puede ocurrir que las resoluciones del Partido contengan
errores. Hablando en términos generales, podemos suponer que la resolución de
la XIV Conferencia del Partido contiene también ciertos errores. Es posible que
Zinóviev considere que esta resolución es equivocada. Pero, en este caso, hay
que decirlo clara y francamente, como corresponde a un bolchevique. Sin
embargo, Zinóviev no lo hace, por algún motivo. Prefiere seguir otro camino, el
camino de atacar por la espalda la resolución de la XIV Conferencia del
Partido, silenciando esta resolución, sin criticarla abiertamente en lo más
mínimo. Zinóviev cree, por lo visto, que este camino le conduce mejora su
objetivo. Y su objetivo no es más que uno: "mejorar" la resolución y
enmendarle la plana "un poquito" a Lenin. No creo que sea preciso
demostrar que Zinóviev se ha equivocado en sus cálculos.
¿De dónde proviene el error de Zinóviev? ¿Dónde
reside la raíz de su error?
La raíz de este error reside, a mi juicio, en que
Zinóviev está convencido de que el atraso técnico de nuestro país es un
obstáculo insuperable para la edificación de la sociedad socialista completa,
de que el proletariado no puede llevar a cabo la edificación del socialismo
debido al atraso técnico de nuestro país. Zinóviev y Kámenev habían intentado
una vez exponer este argumento en una de las sesiones de C.C. del Partido, en
vísperas de la Conferencia celebrada por el Partido en abril[47]. Pero se les
dio la réplica adecuada, y se vieron obligados a retroceder, sometiéndose
formalmente al punto de vista opuesto, al punto de vista de la mayoría del C.C.
Pero, con ese sometimiento formal Zinóviev ha proseguido durante todo el tiempo
su lucha contra este punto de vista de la mayoría del C.C. He aquí lo que dice a propósito de este
"incidente", producido en el C.C. del P.C.(b) de Rusia, el Comité de
Moscú de nuestro Partido, en su "Respuesta" a la carta de la
Conferencia del Partido de la provincia de Leningrado[48];
"No hace mucho tiempo, Kámenev y Zinóviev
mantuvieron en el Buró Político el punto de vista de que, a causa de nuestro
atraso técnico y económico, no podremos vencer las dificultades interiores, a
menos de que venga a salvarnos la revolución internacional. Pero nosotros, con
la mayoría del C.C., entendemos que podemos edificar el socialismo, que lo
estamos edificando y que terminaremos de edificarlo, no obstante nuestro atraso
técnico y a pesar de él. Entendemos que esta edificación irá, naturalmente,
mucho más despacio de lo que iría bajo las condiciones de un triunfo mundial,
pero, sin embargo, avanzamos y seguiremos avanzando. Entendemos asimismo que el
punto de vista de Kámenev y Zinóviev expresa la falta de fe en las fuerzas
internas de nuestra clase obrera y de las masas campesinas que la siguen.
Creemos que sustentar ese punto de vista es desviarse de la posición mantenida
por Lenin" (v. la "Respuesta").
Este documento apareció en la prensa durante las
primeras sesiones del XIV Congreso del Partido. Zinóviev pudo, naturalmente,
manifestarse en contra de este documento ya en el mismo Congreso. Es
significativo que Zinóviev y Kámenev no encontrasen argumentos que oponer a
esta grave acusación lanzada contra ellos por el Comité de Moscú de nuestro
Partido. ¿Es esto casual? Yo creo que no es casual. Por lo visto, la acusación
acertó en el blanco. Zinóviev y Kámenev dieron la callada por "respuesta"
a esta acusación, porque no tenían con qué "matarla".
La "nueva oposición" se siente ofendida
porque se acuse a Zinóviev de falta de fe en el triunfo de la edificación
socialista en nuestro país. Pero si Zinóviev, después de un año entero de
discutirse la cuestión del triunfo del socialismo en un solo país; después de
haber sido rechazado por el Buró Político del C.C. (abril de 1925) el punto de
vista de Zinóviev; después de haberse formado en el Partido una opinión
definida a este respecto, expresada en la conocida resolución de la XIV
Conferencia del Partido (abril de 1925); Si, después de todo esto, Zinóviev se
decide a manifestarse en su libro El leninismo (septiembre de 1925) en contra
del punto de vista del Partido; si, más tarde, repite estas manifestaciones en
el XIV Congreso, ¿cómo puede explicarse todo ello, esa obstinación, esa
contumacia en defender su error, como no sea porque Zinóviev esté contaminado,
incurablemente contaminado, de la falta de fe en el triunfo de la edificación
socialista en nuestro país?
Zinóviev quiere presentar su falta de fe como
internacionalismo. Pero ¿desde cuándo se acostumbra entre nosotros a considerar
como internacionalismo el desviarse del leninismo en una cuestión cardinal del
leninismo?
¿No sería más exacto decir que quien peca aquí
contra el internacionalismo y la revolución internacional, no es el Partido,
sino Zinóviev? ¿Pues qué es nuestro país, el país del "socialismo en
construcción", sino la base de la revolución mundial? Pero ¿puede, acaso,
nuestro país ser la verdadera base de la revolución mundial si no es capaz de
llevar a cabo la edificación de la sociedad socialista? ¿Acaso puede nuestro
país seguir siendo el poderoso centro de atracción para los obreros de todos
los países, como lo es indudablemente en la actualidad, si no es capaz de
conseguir dentro de sus fronteras el triunfo sobre los elementos capitalistas
de nuestra economía, el triunfo de la edificación socialista? Yo entiendo que
no. ¿Y acaso no se desprende de esto que la falta de fe en el triunfo de la
edificación socialista, que el predicar esta falta de fe conduce a
desprestigiar a nuestro país como base de la revolución mundial, y que este
descrédito de nuestro país conduce, a su vez, a debilitar el movimiento revolucionario
mundial? ¿Cuáles eran los medios de que se valían los señores socialdemócratas
para ahuyentar de nuestro lado a los obreros? Ellos afirmaban que "los
rusos no conseguirán nada" ¿Con qué batimos nosotros ahora a los
socialdemócratas, atrayendo una serie interminable de delegaciones obreras y
reforzando con ello las posiciones del comunismo en el mundo entero? Con
nuestros éxitos en la edificación del socialismo. ¿Y acaso no está claro,
después de esto, que quien predica la falta de fe en nuestros éxitos en la
edificación del socialismo, ayuda indirectamente a los socialdemócratas,
debilita la amplitud del movimiento revolucionario internacional, se aparta
inevitablemente del internacionalismo? . . .
Como veis, el "internacionalismo" de
Zinóviev no sale mejor parado que su "leninismo cien por cien" en lo
referente a la edificación del socialismo en un solo país.
Por eso, el XIV Congreso del Partido ha procedido
acertadamente al definir las concepciones de la "nueva oposición"como
"falta de fe en la edificación del socialismo" y como
"tergiversación del leninismo"[49].
VII
LA LUCHA POR EL TRIUNFO DE
LA EDIFICACION SOCIALISTA
Entiendo que la falta de fe en el triunfo de la
edificación socialista es el error fundamental de la "nueva
oposición". Este error es, a mi juicio, el fundamental, porque de él
derivan todos los demás errores de la "nueva oposición". Sus errores
en las cuestiones de la Nep, del capitalismo de Estado, del carácter de nuestra
industria socialista, del papel de la cooperación bajo la dictadura del
proletariado, de los métodos de lucha contra los kulaks, del papel y del peso
del campesinado medio; todos estos errores derivan del error fundamental de la
oposición, de su falta de fe en la posibilidad de llevar a cabo la edificación
de la sociedad socialista con las fuerzas de nuestro país.
¿Qué significa la falta de fe en el triunfo de la
edificación socialista en nuestro país?
Significa, ante todo, falta de seguridad en que las
masas fundamentales del campesinado, debido a determinadas condiciones del
desarrollo de nuestro país, puedan incorporarse a la edificación socialista.
Significa, en segundo lugar, falta de seguridad en
que el proletariado de nuestro país, dueño de las posiciones dominantes de la
economía nacional, sea capaz de atraer a las masas fundamentales del
campesinado a la edificación socialista.
De estas tesis parte tácitamente la oposición en
sus razonamientos sobre el camino de nuestro desarrollo, y lo mismo da que lo
haga consciente o inconscientemente.
¿Se puede incorporar a la masa fundamental del
campesina do soviético a la edificación socialista?
En el folleto Los fundamentos del leninismo hay a
este respecto dos tesis esenciales:
1) "No
hay que confundir al campesinado de la Unión Soviética con el campesinado del
Occidente. Un campesinado que ha pasado por la escuela de tres revoluciones,
que ha luchado del brazo del proletariado y bajo la dirección del proletariado
contra el zar y el Poder burgués, un campesinado que ha recibido de manos de la
revolución proletaria la tierra y la paz y que, por ello, se ha convertido en
reserva del proletariado, este campesinado no puede por menos de diferenciarse
del campesinado que ha luchado en la revolución burguesa bajo la dirección de
la burguesía liberal, ha recibido la tierra de manos de esta burguesía y se ha
convertido, por ello, en reserva de la burguesía. Huelga demostrar que el
campesino soviético, acostumbrado a apreciar la amistad política y la
colaboración política del proletariado y que debe su libertad a esta amistad y
a esta colaboración, no puede por menos de estar extraordinariamente
predispuesto a colaborar económicamente
con el proletariado".
2) "No
hay que confundir la agricultura de Rusia con la del Occidente. En el
Occidente, la agricultura se desarrolla siguiendo la ruta habitual del
capitalismo, en medio de una profunda diferenciación de los campesinos, con
grandes fincas y latifundios privados capitalistas en uno de los polos, y, en
el otro, pauperismo, miseria y esclavitud asalariada. Allí son completamente
naturales, a consecuencia de ello, la disgregación y la descomposición. No
sucede así en Rusia. En nuestro país, la agricultura no puede desarrollarse
siguiendo esa ruta, ya que la existencia del Poder Soviético y la
nacionalización de los instrumentos y medios de producción fundamentales no
permiten semejante desarrollo. En Rusia, el desarrollo de la agricultura debe
seguir otro camino, el camino de la cooperación de millones de campesinos
pequeños y medios, el camino del desarrollo de la cooperación en masa en el
campo, fomentada por el Estado mediante créditos concedidos en condiciones
ventajosas. Lenin indicaba acertadamente, en sus artículos sobre la
cooperación, que el desarrollo de la agricultura de nuestro país debía seguir
un camino nuevo, incorporando a la mayoría de los campesinos a la edificación
socialista a través de la cooperación, introduciendo gradualmente en la
economía rural el principio del colectivismo, primero en la venta de los
productos agrícolas y después en su producción. . .
No creo que sea necesario demostrar que la inmensa
mayoría de los campesinos seguirá de buen grado esta nueva vía de desarrollo,
rechazando la vía de los latifundios privados capitalistas y de la esclavitud
asalariada, la vía de la miseria y de la ruina"[50].
¿Son exactas estas tesis?
Yo creo que estas dos tesis son exactas e
irrefutables para todo nuestro periodo de edificación, bajo las condiciones de
la Nep.
No son sino la expresión de las conocidas tesis de
Lenin de la alianza del proletariado y el campesinado, de la incorporación de
las haciendas campesinas al sistema del desarrollo socialista del país, de la
necesidad de que el proletariado marche hacia el socialismo con las masas
fundamentales del campesinado; de que la incorporación de las masas de millones
y millones de campesinos a la cooperación es el principal camino de la
edificación socialista en el campo; de que, con el crecimiento de nuestra industria
socialista, "para nosotros, el simple desarrollo de la cooperación se
identifica. . . con el desarrollo del socialismo" (v. t. XXVII, pág. 396).
En efecto, ¿cuál es el camino que puede y debe
seguir en nuestro país el desarrollo de la economía campesina?
La economía campesina no es una economía
capitalista. La economía campesina, si nos fijamos en la aplastante mayoría de
las haciendas campesinas, es una economía de pequeña producción mercantil. ¿Y
qué es la economía campesina de pequeña producción mercantil? Es una economía
que se halla en una encrucijada entre el capitalismo y el socialismo. Puede
evolucionar hacia el capitalismo, que es lo que ocurre actualmente en los
países capitalistas, o hacia el socialismo, que es lo que debe ocurrir en
nuestro país, bajo la dictadura del proletariado.
¿De dónde provienen esa inestabilidad y esa falta
de independencia de la economía campesina? ¿Cómo se explican?
Se explican por la dispersión de las haciendas
campesinas, por su falta de organización, por su dependencia de la ciudad, de
la industria, del sistema de crédito, del carácter del Poder imperante en el
país; finalmente, por el bien conocido hecho de que el campo marcha y tiene
necesariamente que marchar, tanto en el aspecto material como en el cultural,
tras la ciudad.
El camino capitalista de desarrollo de la economía
campesina pasa a través de una profundísima diferenciación del campesinado,
creando, en un polo, grandes latifundios y, en el otro polo, depauperación en
masa. Este camino de desarrollo es inevitable en los países capitalistas,
porque el campo, la economía campesina, depende de la ciudad, de la industria,
del crédito concentrado en la ciudad, del carácter del Poder, y en la ciudad
impera la burguesía, la industria capitalista, el sistema capitalista de crédito,
el Poder capitalista del Estado.
¿Es acaso forzoso que las haciendas campesinas
sigan este camino en nuestro país, donde la ciudad presenta una fisonomía
completamente distinta, donde la industria está en manos del proletariado,
donde los transportes, el sistema de crédito, el Poder del Estado, etc. están
concentrados en manos del proletariado, donde la nacionalización de la tierra
es ley que rige para todo el país? ¡Naturalmente que no es forzoso! Por el
contrario, precisamente porque la ciudad dirige al campo, y quien impera en la
ciudad en nuestro país es el proletariado, en cuyas manos están todas las
posiciones dominantes de la economía nacional; precisamente por esto, las
haciendas campesinas tienen que seguir en su desarrollo otro camino, el camino
de la edificación socialista.
¿En qué consiste este camino?
Este camino consiste en incorporar en masa los
millones de haciendas campesinas a todas las formas de la cooperación; en unir
las haciendas campesinas dispersas en torno a la industria socialista; en
implantar los principios del colectivismo entre el campesinado, primero en lo
tocante a la venta de los productos agrícolas y al abastecimiento de las haciendas
campesinas con artículos de la ciudad, y luego en lo que se refiere a la
producción agrícola.
Y cuanto más lejos se vaya, más inevitable será
este camino en las condiciones de la dictadura del proletariado, pues la
incorporación al régimen cooperativo en el terreno de la venta, en el
abastecimiento y, por último, en el terreno del crédito y de la producción
(cooperativas agrícolas), es el único camino para elevar el bienestar en el
campo, es el único medio para salvar a las grandes masas campesinas de la
miseria y de la ruina.
Se dice que, por su situación, el campesinado de
nuestro país no es socialista y que, debido a esto, es incapaz de desarrollar
se en un sentido socialista. Naturalmente, es cierto que el campesinado, por su
situación, no es socialista. Pero esto no es un argumento en contra del
desarrollo de las haciendas campesinas por el camino del socialismo, una vez
sentado que el campo sigue a la ciudad y que en la ciudad domina la industria
socialista. Durante la Revolución de Octubre, el campesinado tampoco era socialista
por su situación y no quería, ni mucho menos, implantar el socialismo en
nuestro país. Luchaba entonces, principalmente, por acabar con el poder de los
terratenientes, poner fin a la guerra y establecer la paz. Y, sin embargo,
siguió entonces al proletariado socialista. ¿Por qué? Porque el derrocamiento
de la burguesía y la toma del Poder por el proletariado socialista era entonces
el único camino para salir de la guerra imperialista, el único camino para
establecer la paz. Porque entonces no había ni podía haber otros caminos.
Porque nuestro Partido logró entonces hallar, descubrir un grado de conjugación
de los intereses específicos del campesinado (el derrocamiento de los
terratenientes, la paz) con los intereses generales del país (dictadura del proletariado),
un grado de subordinación de los primeros a los segundos que resultó aceptable
y ventajoso para el campesinado. Y, pese a no ser socialista, el campesinado
siguió entonces al proletariado socialista.
Lo mismo hay que decir acerca de la edificación
socialista en nuestro país y de la incorporación del campesinado a los cauces
de esta edificación. El campesinado no es socialista por su situación. Pero
tiene que seguir, y seguirá forzosamente, el camino del desarrollo socialista,
pues fuera de la alianza con el proletariado, fuera de la ligazón con la
industria socialista, fuera de la incorporación de las haciendas campesinas al
cauce general del desarrollo socialista mediante la incorporación en masa del campesinado
al régimen cooperativo, no hay ni puede haber otros caminos para salvar al
campesinado de la miseria y de la ruina.
¿Por qué ha de ser precisamente mediante la
incorporación en masa del campesinado al régimen cooperativo?
Porque en la incorporación en masa al régimen
cooperativo "hemos encontrado el grado de conjugación de los intereses
privados, de los intereses comerciales privados, con los intereses generales,
los métodos de comprobación y de control de los intereses privados por el
Estado, el grado de su subordinación a los intereses generales" (Lenin
)[51], aceptable y ventajoso para el campesinado y que permite al proletariado
incorporar a la masa fundamental del campesinado a la edificación socialista.
El campesinado encuentra ventajas en organizar la
venta de sus mercancías y en el abastecimiento de sus haciendas con máquinas
mediante el sistema de la cooperación, y, precisamente por ello, el campesinado
tiene que seguir y seguirá el camino de la incorporación en masa al régimen
cooperativo.
¿Y qué significa la incorporación en masa de las
haciendas campesinas al régimen cooperativo, contando con la supremacía de la
industria socialista?
Significa que la economía campesina de pequeña
producción mercantil abandonará el viejo camino capitalista -- que entraña la
ruina en masa del campesinado -- y tomará un nuevo camino, el camino de la
edificación socialista.
He aquí por qué la lucha por el nuevo camino de
desarrollo de la economía campesina, la lucha por la incorporación de la masa
fundamental del campesinado a la edificación del socialismo es una tarea
inmediata de nuestro Partido.
El XIV Congreso del P.C.(b) de la U.R.S.S. ha
procedido, por tanto, acertadamente, al decir que:
"El camino fundamental de la edificación del
socialismo en el campo, a condición de que sea cada vez mayor la dirección
económica ejercida por la industria estatal socialista, por las instituciones
estatales de crédito y por otras posiciones dominantes en manos del
proletariado, es el de incorporar la masa fundamental del campesinado a la
organización cooperativa y asegurar el desarrollo socialista de esta
organización, utilizando venciendo y eliminando a sus elementos
capitalistas" (v. la resolución del Congreso sobre el informe del
C.C.[52]).
El profundísimo error de la "nueva
oposición" consiste en no tener fe en este nuevo camino de desarrollo del
campesinado, en no ver o no comprender que bajo la dictadura del proletariado
ese camino es inevitable. Y no lo comprende porque no tiene fe en el triunfo de
la edificación socialista en nuestro país, porque no tiene fe en la capacidad
de nuestro proletariado para conseguir que el campesinado le siga por el camino
del socialismo.
De aquí la incomprensión del doble carácter de la
Nep, la exageración de los lados negativos de la Nep y su interpretación como
un retroceso, fundamentalmente.
De aquí que se exagere el papel de los elementos
capitalistas de nuestra economía y se menosprecie el papel de las palancas de
nuestro desarrollo socialista (la industria socialista, el sistema de crédito,
la cooperación, el Poder del proletariado, etc.).
De aquí la incomprensión del carácter socialista de
nuestra industria estatal y las dudas en cuanto al acierto del plan cooperativo
de Lenin.
De aquí que se exagere la diferenciación en el
campo; de aquí el pánico ante el kulak y que se menosprecie el papel de los
campesinos medios; de aquí los intentos de malograr la política del Partido
encaminada a asegurar una alianza sólida con el campesino medio, y, en general,
los continuos saltos de un extremo a otro en la cuestión de la política del
Partido en el campo.
De aquí la incomprensión de la enorme labor
realizada por el Partido para incorporar a las masas de millones y millones de
obreros y de campesinos a la construcción de la industria y de la agricultura,
a la obra de vivificar las cooperativas y los Soviets, a la administración del
país, a la lucha contra el burocratismo, a la lucha por el mejoramiento y la
transformación de nuestro aparato estatal, lucha que marca una nueva fase de
desarrollo y sin la que no es concebible ninguna edificación socialista.
De aquí la desesperación y la desorientación ante
las dificultades de nuestra obra de edificación, las dudas respecto a la
posibilidad de llevar a cabo la industrialización de nuestro país, la
charlatanería pesimista sobre la degeneración del Partido, etc.
Allí, en el campo burgués, todo marcha más o menos
bien; en cambio en nuestro campo, en el campo proletario, todo marcha más o
menos mal; si la revolución de los países occidentales no llega a tiempo,
nuestra causa está perdida: he ahí el tono general de la "nueva
oposición", tono que es, a mi juicio, liquidacionista, pero que la
oposición quiere hacer pasar, por alguna razón (probablemente, para despertar
la hilaridad), por "internacionalismo".
La Nep es el capitalismo, dice la oposición. La Nep
es, fundamentalmente, un retroceso, dice Zinóviev. Todo eso es, naturalmente,
falso. En realidad, la Nep es una política del Partido que admite la lucha
entre los elementos socialistas y capitalistas y que se propone el triunfo de
los elementos socialistas sobre los elementos capitalistas. En realidad, sólo
el comienzo de la Nep ha sido un repliegue; pero lo que se persigue es efectuar
en el curso del repliegue un reagrupamiento de fuerzas e iniciar la ofensiva.
En realidad, llevamos ya unos cuantos años luchando con éxito a la ofensiva:
vamos desarrollando nuestra industria, desarrollando el comercio soviético,
desalojando de sus posiciones al capital privado.
Pero ¿cuál es el sentido de la tesis de que la Nep
es el capitalismo, de que la Nep es, fundamentalmente, un retroceso? ¿De qué
parte esta tesis?
Parte del falso supuesto de que en nuestro país se
está llevando a cabo actualmente una simple restauración del capitalismo, un
simple "retorno" del capitalismo. Sólo este supuesto puede explicar
las dudas de la oposición respecto al carácter socialista de nuestra industria.
Sólo este supuesto puede explicar el pánico de la oposición ante el kulak. Sólo
este supuesto puede explicar la prisa con que la oposición se ha agarrado a las
cifras falsas sobre la diferenciación del campesinado. Sólo este supuesto puede
explicar que la oposición olvide con tanta facilidad que el campesino medio es,
en nuestro país, la figura central de la agricultura. Sólo este supuesto puede
explicar el menosprecio del peso del campesino medio y las dudas respecto al
plan cooperativo de Lenin. Sólo este supuesto puede "motivar" la
falta de fe de la "nueva oposición" en el nuevo camino de desarrollo
del campo, en el camino de la incorporación del campo a la edificación
socialista.
En realidad, en nuestro país no se está produciendo
actualmente un proceso unilateral de restauración del capitalismo, sino un
proceso bilateral de desarrollo del capitalismo y de desarrollo del socialismo,
un proceso contradictorio de lucha de los elementos socialistas contra los
elementos capitalistas, un proceso en el que los elementos socialistas van
venciendo a los elementos capitalistas. Esto es tan indiscutible respecto a la
ciudad, donde la base del socialismo es la industria del Estado como respecto
al campo, donde el asidero fundamental para el desarrollo socialista es la
cooperación en masa ligada con la industria socialista.
La simple restauración del capitalismo es
imposible, por el mero hecho de que el Poder, en nuestro país, es un Poder
proletario, de que la gran industria está en manos del proletariado, de que los
transportes y el crédito se hallan a disposición del Estado proletario.
La diferenciación en el campo no puede revestir las
proporciones anteriores, el campesino medio sigue constituyendo la masa
fundamental del campesinado, y el kulak no puede recobrar su fuerza anterior,
aunque sólo sea por el hecho de que en nuestro país la tierra está
nacionalizada, ha dejado de ser una mercancía y nuestra política comercial,
crediticia, fiscal y cooperativa tiende a restringir las tendencias
explotadoras de los kulaks, elevar el bienestar de las grandes masas del
campesinado y nivelar los extremos en el campo. Prescindo del hecho de que la
lucha contra los kulaks se desarrolla actualmente en nuestro país no sólo en la
vieja dirección, en la de organizar a los campesinos pobres contra los kulaks,
sino también en una nueva dirección, en la de consolidar la alianza del
proletariado y de los campesinos pobres con las masas de campesinos medios
contra los kulaks. El que la oposición no comprenda el sentido y el alcance de
la lucha contra los kulaks en esta segunda dirección, confirma una vez más que
la oposición se desvía hacia el viejo camino de desarrollo del campo, hacia el
camino del desarrollo capitalista, en el que el kulak y los campesinos pobres
constituían las fuerzas fundamentales del campo, mientras que los campesinos
medios "mermaban".
La cooperación es una modalidad del capitalismo de
Estado, dice la oposición, remitiéndose al folleto de Lenin El impuesto en
especie [53], razón por la cual la oposición no tiene fe en la posibilidad de
utilizar la cooperación como asidero principal para el desarrollo socialista.
La oposición comete también aquí un error gravísimo. Esta interpretación de la
cooperación era suficiente y satisfactoria en 1921, cuando fue escrito el
folleto El impuesto en especie, cuando no teníamos una industria socialista desarrollada,
cuando Lenin concebía el capitalismo de Estado como posible forma fundamental
de nuestra actividad económica y veía las cooperativas en conexión con el
capitalismo de Estado. Pero hoy, este modo de tratar el asunto ya no basta y
está superado por la historia, pues de entonces acá los tiempos han cambiado,
la industria socialista se ha desarrollado, el capitalismo de Estado no ha
echado raíces en la medida apetecida, y la cooperación, que hoy abarca más de
una decena de millones de miembros, ha comenzado a ligarse ya con la industria
socialista.
¿Cómo, si no, puede explicarse que, ya a los dos
años de haber escrito El impuesto en especie, es decir, en 1923, Lenin
comenzase a considerar la cooperación de un modo distinto, entendiendo que
"bajo nuestras condiciones, a cada paso la cooperación coincide plenamente
con el socialismo"? (v. t. XXVII, pág. 396).
¿Cómo se explica esto si no es por el hecho de que
durante estos dos años la industria socialista tuvo tiempo de desarrollarse,
mientras que el capitalismo de Estado no arraigó lo bastante, razón por la cual
Lenin comenzó a considerar la cooperación, ya no en conexión con el capitalismo
de Estado, sino en conexión con la industria socialista?
Las condiciones de desarrollo de la cooperación
habían cambiado. Y, con ellas, tenía que cambiar también el modo de abordar el
problema de la cooperación.
He aquí, por ejemplo, un notable pasaje tomado del
folleto de Lenin Sobre la cooperación (1923), que arroja luz en este problema:
"En el capitalismo de Estado *, las empresas
cooperativas se diferencian de las empresas capitalistas de Estado, en primer
lugar, en que son empresas privadas y, en segundo lugar, en que son empresas
colectivas. Bajo nuestro régimen actual *, las empresas cooperativas se
diferencian de las empresas capitalistas privadas por ser empresas colectivas,
pero no se diferencian * de las empresas socialistas, siempre y cuando que se
basen en la tierra y empleen medios de producción pertenecientes al Estado, es
decir, a la clase obrera" (v. t. XXVII, pág. 396).
En este breve pasaje se resuelven dos grandes
problemas. Primero, el problema de que "nuestro régimen actual" no es
el capitalismo de Estado. Segundo, el problema de que las empresas
cooperativas, consideradas en conexión con "nuestro régimen",
"no se diferencian" de las empresas socialistas.
* Subrayado por mí. J. St.
Creo que es difícil expresarse con mayor claridad.
Y he aquí otro pasaje tomado del mismo folleto de
Lenin:
"Para nosotros, el simple desarrollo de la
cooperación se identifica (salvo la 'pequeña' excepción indicada más arriba)
con el desarrollo del socialismo, y al mismo tiempo nos vemos obligados a
reconocer el cambio radical producido en todo nuestro punto de vista sobre el
socialismo" (v. lugar citado).
Es evidente que el folleto Sobre la cooperación nos
sitúa an te un nuevo modo de apreciar la cooperación, cosa que la "nueva
oposición" no quiere reconocer, silenciándolo cuidadosamente, a despecho
de la realidad, a despecho de la verdad evidente, a despecho del leninismo.
Una cosa es la cooperación considerada en conexión
con el capitalismo de Estado y otra cosa es la cooperación considerada en
conexión con la industria socialista.
Sin embargo, de esto no se puede sacar la
conclusión de que entre el trabajo El impuesto en especie y el folleto Sobre la
cooperación media un abismo. Esto es, naturalmente, falso. Basta con remitirse,
por ejemplo, al siguiente pasaje tomado de El impuesto en especie, para
comprender en seguida el lazo indisoluble que hay entre este trabajo y el
folleto Sobre la cooperación, en lo que se refiere al modo de apreciar la
cooperación. He aquí el pasaje en cuestión:
"El paso de la práctica concesionista al
socialismo es el paso de una forma de gran producción a otra forma de gran
producción. El paso de la cooperación de los pequeños productores al socialismo
es el paso de la pequeña producción a la gran producción, es decir, una
transición más compleja, pero capaz, en cambio, de abarcar, en caso de éxito, a
masas más extensas de la población, capaz de extirpar raíces más pro fundas y
más vivaces de las viejas relaciones presocialistas *, e incluso
precapitalistas, que son las que más resistencia oponen a toda
'innovación'" (v. t. XXVI, pág. 337).
* Subrayado por mí. J. St.
Por esta cita se ve que ya en el período de El
impuesto en especie, cuando todavía no teníamos una industria socialista
desarrollada, Lenin reputaba posible transformar la cooperación, en caso de
éxito, en un poderoso medio de lucha contra las relaciones
"presocialistas", y, por tanto, contra las relaciones capitalistas
también. Creo que fue precisamente esta idea la que le sirvió más tarde de
punto de partida para su folleto Sobre la cooperación.
Pero ¿qué se desprende de todo esto?
De todo esto se desprende que la "nueva
oposición" no aborda el problema de la cooperación de un modo marxista,
sino de una manera metafísica. No ve en la cooperación un fenómeno histórico,
enfocado en conexión con otros fenómenos, en conexión, por ejemplo, con el
capitalismo de Estado (en 1921) O con la industria socialista (en 1923), sino
como algo inmutable, plasmado de una vez para siempre, como una "cosa en
sí".
De aquí provienen los errores de la oposición en el
problema de la cooperación; de aquí su falta de fe en que el campo se
desarrolle hacia el socialismo a través de la cooperación; de aquí su
desviación hacia el viejo camino, hacia el camino de desarrollo capitalista del
campo.
Tal es, en términos generales, la actitud de la
"nueva oposición" ante los problemas prácticos de la edificación
socialista.
Sólo cabe una conclusión: la línea de la oposición
-- en la medida en que tiene una línea - -, las vacilaciones y titubeos de la
oposición, su falta de fe en nuestra causa y su desorientación frente a las
dificultades, llevan a la capitulación ante los elementos capitalistas de
nuestra economía.
En efecto, si la Nep es, fundamentalmente, un
retroceso, si se pone en duda el carácter socialista de la industria de Estado,
si el kulak es casi omnipotente, si hay que cifrar pocas esperanzas en la
cooperación, si el papel del campesino medio baja en proporción progresiva, si
el nuevo camino de desarrollo del campo es dudoso, si el Partido degenera o
poco menos, y si la revolución en los países occidentales no está todavía
cerca, ¿qué queda, después de todo esto, en el arsenal de la oposición?, ¿con
qué cuenta la oposición para la lucha contra los elementos capitalistas de
nuestra economía? Pues no se puede emprender la lucha contando solamente con la
"Filosofía de la época"[54].
Es evidente que el arsenal de la "nueva
oposición", si es que a eso se le puede llamar arsenal, no tiene nada de
envidiable. No es un arsenal de armas para la lucha. Y mucho menos para el
triunfo.
Es evidente que el Partido se vería perdido en
"un dos por tres" si se lanzara a la pelea con semejante arsenal.
Tendría que capitular lisa y llanamente ante los elementos capitalistas de
nuestra economía.
Por eso, el XIV Congreso del Partido ha procedido
con to do acierto al dejar sentado que "la lucha por el triunfo de la
edificación socialista en la U.R.S.S. es la tarea fundamental de nuestro
Partido"; que una de las condiciones para cumplir esta tarea es "la
lucha contra la falta de fe en la edificación del socialismo en nuestro país y
contra las tentativas de considerar a nuestras empresas, que son empresas 'de
tipo consecuentemente socialista' (Lenin ), como empresas capitalistas de Estado";
que "semejantes corrientes ideológicas, al hacer imposible una actitud
consciente de las masas ante la edificación del socialismo en general y de la
industria socialista en particular, sólo sirven para frenar el desarrollo de
los elementos socialistas de la economía y para facilitar la lucha del capital
privado contra ellos"; y que "el Congreso considera, por tanto,
necesario desplegar una amplia labor educativa con el fin de eliminar estas
tergiversaciones del leninismo" (v. la resolución sobre el informe del
C.C. del P.C.(b) de la U.R.S.S.[55]).
La significación histórica del XIV Congreso del
P.C.(b) de la U.R.S.S. consiste en que ha sabido poner al desnudo hasta sus
raíces los errores de la "nueva oposición", en que ha repudiado su
falta de fe y sus lamentaciones, en que ha trazado clara y nítidamente el
camino para seguir luchando por el socialismo, en que ha dado al Partido
perspectivas de triunfo y, con ello, ha infundido al proletariado una fe
inquebrantable en el triunfo de la edificación socialista.
Enero 25 de 1926.
J. V. Stalin, Obras, t. VIII.
Notas
[21] Véase
pág. 3 del presente libro. [pág. 162]
[22] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXII.
[pág. 164]
[23] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXV. [pág.
164]
[24] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXVIII.
[pág. 164]
[25] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXXI.
[pág. 164]
[26] Véase
pág. 53 del presente libro. [pág. 165]
[27] Lugar
citado, pág. 34. [pág. 168]
[28] Lugar
citado, pág. 138. [pág. 168]
[29] Véase C.
Marx y F. Engels, Mensaje del Comité Central a la Liga de los Comunistas, Obras
Escogidas en dos tomos. [pág. 168]
[30] Véase
pág. 124 del presente libro. [pág. 176]
[31] Lugar
citado, pág. 108. [pág. 184]
[32] El II
Congreso de la Internacional Comunista se celebró del 19 de julio al 7 de
agosto de 1920, J. V. Stalin cita un pasaje del discurso pronunciado por V. I.
Lenin "Sobre el papel del Partido Comunista". [pág.
[33] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXXII.
[pág. 189]
[34] Tsektrán:
Comité Central del Sindicato Unico de Ferroviarios y de Trabajadores del
Transporte Fluvial y Marítimo, constituido en septiembre de 1920. En este año y
a principios de 1921, la dirección del Tsektrán se hallaba en manos de los
trotskistas, que aplicaban en el trabajo sindical exclusivamente el método de
la coerción y el de ordeno y mando. El Primer Congreso Unificado de toda Rusia
de los ferroviarios y de los trabajadores del transporte fluvial y marítimo,
celebrado en marzo de 1921, expulsó de la dirección del Tsektrán a los
trotskistas, eligió un nuevo Comité Central del sindicato y trazó nuevos
métodos de trabajo sindical. [pág. 201]
[35] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXXII.
[pág. 202]
[36] Las tesis
del II Congreso de la Internacional Comunista sobre "El papel del Partido
Comunista en la revolución proletaria" fueron aprobadas como resolución
del Congreso (v. la resolución en el t. XXV de las Obras Completas de V. I.
Lenin, págs. 560-566, 3a ed. en ruso). [pág. 206]
[37] Véase
pág. 37 del presente libro. [pág. 209]
[38] Véase el
folleto de J. V. Stalin Acerca de Lenin y el leninismo, pág. 60, ed. en ruso,
1924. [pág. 209]
[39] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXXIII.
[pág. 210]
[40] Véase la
resolución de la XIV Conferencia del Partido "Sobre las tareas de la
Internacional Comunista y del P.C.(b) de Rusia, en relación con el Pleno
ampliado del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista" en "El
P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y Plenos del
C.C.", parte II. [pág. 211]
[41] Véase J.
V. Stalin, Obras, t. VII. [pág. 211]
[42] Lugar
citado, págs. 113 y 118-119. [pág. 212]
[43] Lugar
citado, pág. 121. [pág. 212]
[44] Lugar
citado, págs. 269-408. [pág. 212]
[45] Se alude
al Pleno del Comité Central del P.C.(b) de Rusia celebrado del 23 al 30 de
abril de 1925. El Pleno ratificó las resoluciones aprobadas por la XIV
Conferencia del P.C.(b) de Rusia, entre ellas una "Sobre las tareas de la
Internacional Comunista y del P.C.(b) de Rusia, en relación con el Pleno
ampliado del Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista", en la que se
da la orientación marcada por el Partido en el problema del triunfo del
socialismo en U.R.S.S. (v. "El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los
Congresos, Conferencias y Plenos del C.C.", parte II. [pág. 213]
[46] Véase
"El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y
Plenos del C.C.", parte II.
[47] Se alude
a la XIV Conferencia del P.C.(b) de Rusia, celebrada del 27 al 29 de abril de
1925. [pág. 220]
[48] La
respuesta del Comité de Moscú del P.C.(b) de Rusia a la carta de la XXII
Conferencia de la organización del Partido de la provincia de Leningrado, carta
que era una maniobra fraccional de los partidarios de Zinóviev y Kámenev, fue
publicada el 20 de diciembre de 1925 en el núm. 291 de Pravda. [pág. 220]
[49] Véase
"El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y
Plenos del C.C.", parte II. [pág. 223]
[50] Véase
pág. 63, 65 y 66 del presente libro.
[pág. 225]
[51] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXXIII.
[pág. 228]
[52] Véase
"El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y
Plenos del C.C.", parte II. [pág. 229]
[53] Véase V.
I. Lenin, Obras Completas, t. XXXII.
[pág. 233]
[54] "Filosofía
de la época". Título de un artículo antipartido escrito por Zinóviev en
1925. V. la crítica de este artículo en el t. VII de las Obras de J. V. Stalin.
[pág. 237]
[55] Véase
"El P.C.U.S. Resoluciones y acuerdos de los Congresos, Conferencias y
Plenos del C.C.", parte II. [pág. 238]

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