Libro N° 8035. Descubrimiento Definitivo De La Categoria De Plusvalor. Dussel A., Enrique.
© Libro N° 8035.
Descubrimiento Definitivo De La Categoria De
Plusvalor. Dussel A., Enrique. Emancipación. Diciembre
5 de 2020.
Título
original: ©
Descubrimiento Definitivo De La Categoria De
Plusvalor
(Depto. De Filosofía, Uam-Iz., México)
(Grundrisse, pp. 321,10-358, 37; pp. 227, 18-264, 27)[i]. Enrique Dussel A
Versión Original: © Descubrimiento Definitivo De La
Categoria De Plusvalor (Depto. De Filosofía, Uam-Iz., México) (Grundrisse, pp.
321,10-358, 37; pp. 227, 18-264, 27)[i]. Enrique Dussel A
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DESCUBRIMIENTO DEFINITIVO DE LA CATEGORIA DE PLUSVALOR
(Depto. De Filosofía, Uam-Iz., México) (Grundrisse,
pp. 321,10-358, 37; pp. 227, 18-264, 27)[i]
Enrique Dussel A.
Descubrimiento Definitivo
De La Categoria De Plusvalor
(Depto. De Filosofía,
Uam-Iz., México) (Grundrisse, pp. 321,10-358, 37; pp. 227, 18-264,
27)[i]
Enrique Dussel A.
(Cuaderno III, desde el folio 21 hasta el folio 40 del manuscrito
de Marx, en diciembre de 1857)
“The surplus value (Mehrwert) which capital has at
the end of the production process –a surplus value which, as a higher price of
the product, is realized only in circulation, but, like all prices (höherer
Preis), is realized in it by already being ideally presupposed to it,
determined before they enter into it- signifies, expressed in accord with the
general concept of exchange value that the labour time objectified in the
product -or amount of labour (expressed passively, the magnitude of labour
appears as an amount of space; but expressed in motion, it is measurable only
in time)- is greater than that which was present in the original components of
capital. This in turn is possible only if the labour objectified in the price
of labour is smaller than the living labour purchased with it” (321, 10-22;
227,18-30).
Así comienzan las páginas absolutamente centrales
de toda la vida de Marx, de todos los Grundrisse.
En estas líneas se puede observar ya la dificultad de la reflexión sobre la
cuestión que nos ocupa. Esta dificultad significará siempre un problema en el
“orden de las categorías” en la investigación y exposición para el mismo Marx.
Él hubiera querido siempre ir de lo simple a lo complejo, de lo profundo a lo
superficial, de lo abstracto a lo concreto. Pero, la cuestión del plusvalor
exige al mismo tiempo echar mano de categorías o cuestiones simples y
complejas, en fin, del nivel profundo de la producción, y superficiales de la
circulación. En el texto citado se habla del término o fin del “proceso de
producción” (nivel profundo y no aparente), pero de inmediato habla igualmente
del “precio” del producto (nivel superficial en la circulación). Todos los “precios”
de la circulación, como se sabe, están “presupuestos” antes, en la
producción, en el tiempo de trabajo, que es mayor que los componentes
originarios del capital. El texto termina en el nivel de la compra y venta: de
“trabajo vivo” (nivel profundo de la producción) y del “precio del trabajo”
(salario) en la circulación. Es por esto, quizá, que Marx al fin adelantó el
tratado del salario en el tomo I de El capital, aunque en realidad
le había asignado un lugar independiente como tema III (después del capital y
la renta del suelo, y antes del tema IV sobre el Estado). Sin el salario
(precio del trabajo) no puede comprenderse la problemática del plusvalor, que
aunque se “sitúa” en el nivel de la producción se “realiza” (por su antes:
el salario; y su después: más valor en la venta del producto) en la
circulación.
Esquema 1
Invisibilidad del nivel profundo donde surge el
plusvalor
Aclaraciones al esquema 1. Las flechas a: proceso de las
“determinaciones” del capital en general. Flechas b “manifestación”
o “formas de aparición” del capital. Flecha c’: consumo de la
mercancía. Flecha c: se compra la mercancía. Flecha d:
el dinero se vierte en el dinero (más ganancia). D: determinación
dinero; T: trabajo; P: producto; M:
mercancía; Cv: “fondo de trabajo”: (S): salario; Cc:
capital constante; (Mp): precio de los medios de producción; pT:
plustrabajo; p: plusvalor; Tn : tiempo
necesario; x: momento esencial en el proceso del capital en el que
se produce el plusvalor.
1. EL PLUSTRABAJO FUNDAMENTO DEL PLUSVALOR
(321,10-333,31; 227,18-239,18)
El problema del plusvalor Marx lo intuye ya desde
los Cuadernos de París en 1844, pero mucho después comienza a
construir las categorías para su formulación explícita. En el Cuaderno
VIII de apuntes de abril de 1851, sobre la obra de Ricardo, tiene la
siguiente formulación sobre el asunto:
“Para que aumente el valor de la ganancia (Profit)
tiene que haber un tercero cuyo valor se reduzca. Cuando se afirma que el
capitalista gasta 30 de los 100 en materia prima, 20 en maquinaria, 50 en
salario, y luego vende estos 100 en 110, se pasa por alto que si hubiera tenido
que desembolsar 60 por el salario no habría obtenido ganancia alguna, salvo que
obtuviera además de los 110, un 8.2%, etc. Intercambia su producto por otro
cuyo valor está determinado por el tiempo de trabajo en él empleado […] El excedente
(surplus) no surge de la circulación, aunque tan solo en ella se realiza. . .
En la misma medida en que se acrecienta la fuerza productiva del trabajo,
decrece el valor del salario” (77,10-23; 829,37-49)[ii].
Como puede notarse, estamos en el pasaje del nivel
de la “intuición” de la cuestión al nivel de la “expresión” más clara de las
categorías. Sin embargo, habrá que esperar hasta los Grundrisse, en
los textos que ahora comentamos, para encontrar la primera
elaboración de la categoría de “plusvalor” en toda
la vida teórica de Marx (!) de manera “definitiva” –aunque habrá
muchos progresos en el decenio que le sigue.
En primer lugar, debemos destacar que al comienzo
no es clara, de ninguna manera, la diferencia categorial entre plusvalor
absoluto y relativo (y en realidad, el concepto de plusvalor se aplica antes y
más al plusvalor relativo que al absoluto), como tampoco la teoría del salario
y de los diversos tipos de capital (capital industrial, comercial, y mucho
antes constante y variable, etc.), que sólo se están descubriendo “sobre la
marcha”; la descripción así no alcanza la claridad posterior –p. ej. la de El
capital.
Pero entremos una vez más en el laboratorio mismo
donde Marx construye sus categorías, lentamente, con sus idas y venidas.
El plusvalor será el fruto de un intercambio
desigual entre capital y trabajo, por el cual el mero proceso de trabajo
(proceso de producción del capital) transforma al capital en “capital
fructífero”, auto-reproductivo, en proceso de valorización. Esto había sido
confundido por la economía clásica con la “ganancia”. Marx deberá ascender nuevamente
de la circulación (ganancia) a la producción (plustrabajo) para descubrir
el fundamento del plusvalor en su correcta situación esencial:
“If living labour reproduced only the labour time
objectified in the labour price, this also would be merely formal [… But] no
matter that for the worker the exchange between capital and labour, whose
result is the price of labour, is a simple exchange. He has to obtain more
value than he gives. Looked at from the capitalists’ side, the exchange must be
only apparent (scheinbarer); i.e. must belong to an economic category other
than exchange.” (321, 39-322,15; 227,40-228,19).
De lo que se trata es, justamente, de esa “otra
determinación formal económica” (que es nombrada por Marx bajo el término
de plusvalor).
Ideológicamente, los economía capitalistas (la
ciencia contaminada con ideología, como toda ciencia, claro que la ciencia
crítica articulada a la liberación de los oprimidos es menos ideológica,
estructuralmente, no por necesidad fácticamente), “take refuge in this
simple process in order to construct a legitimation (rechtfertigen), an apology
for capital by explaining it with the aid of the very process which makes its
existence impossible” (32219-22; 228,24-26). En efecto, dicen, el
trabajador recibe un justo salario, es decir, el precio de todo su
trabajo. Si fuera así, dice Marx, ¿de dónde saldría el aumento de valor? El
capital no sería más posible. Pero, si el economista explicara que el capital
no paga al trabajador la totalidad de su trabajo objetivado, entonces descubriría la
perversidad ética del capital –lo que produciría una contradicción entre la
teoría crítica y la práctica del capitalista-. No le cabe al economista
capitalista sino la apología, es decir, el encubrimiento de la realidad. Marx,
al no articularse con la praxis a los intereses del capital,
tiene una inteligencia más libre y por lo tanto más cierta:
“Surplus value in general is value in excess of the
equivalent. The equivalent, by definition, is only the identity of value with
itself. Hence surplus value can never sprout out of the equivalent; nor can it
do so originally out of circulation; it has to arise from the production
process of capital itself” (324,30-34; 230,36-38).
Lo igual (tó íson para Aristóteles)
indica en la relación la justicia, la igualdad, la identidad: lo mismo por cada
término del intercambio. El capital no entrega lo mismo en la praxis,
aunque “aparenta” entregar lo mismo ante la conciencia. En la
“realidad” se da menos y en la “apariencia” fenoménica (nivel) I del esquema 1)
se da lo justo, lo igual. Toda la potencia del capitalismo –con respecto a los
otros modos de producción de la riqueza– es este “juego sucio” ideológico que
permite el capital; el que en el nivel superficial de la circulación presenta
la relación capital-trabajo como intercambio igual, y en el nivel
profundo y real de la producción coacciona, fuerza, violenta al trabajador a
establecer un intercambio desigual. La categoría de plusvalor debe
construirse explícita y claramente para expresar (y explicar, ya que es una
categoría explicada por otras más fundamentales, y explicativa de otras más
superficiales –como la ganancia–) la “aparente” igualdad de una desigualdad.
Léase ahora el texto que hemos citado al comienzo de este capítulo.
En este texto Marx indica toda la problemática. El
“plusvalor” como categoría es una determinación formal económica, es decir, no
se sitúa en el primer nivel material del proceso productivo sino en tanto ya
subsumido por el capital, determinado por él, puesto desde su fundamento. No es
una determinación material (como trabajo objetivado); sino formal (o
formalmente económica: como p.ej. el precio). Además, es una categoría
sumamente compleja, ya que incluye muchas otras categorías más simples,
abstractas o fundamentales, tales como “dinero”, “mercancía”, “trabajo” como
determinaciones del capital, pero, además, otras tales como “trabajo necesario”
que debió constituir para lograr producir el concepto de “plusvalor”. Pero
volvamos a los textos de Marx:
“If the worker needs only half a working day in
order to live a whole day, then, in order to keep alive as a worker, he needs
to work only half a day. The second half of the labour day is forced labour;
surplus-labour (surplus-Arbeit). What appears as surplus value on capital’s
side appears identically on the worker’s side as surplus labour (Mehrarbeit) in
excess of his requirements as worker, hence in excess of his immediate
requirements for keeping himself alive.” (324,34-325, 1; 230,41-231,4).
Para Marx, entonces, el obrero “como capital” no es
lo mismo que el obrero “como ser humano”. En el primer caso su vida consiste
sólo en ser usado como fuerza productiva en el segundo vive cumpliendo
necesidades también culturales y espirituales. Tenemos aquí ya, en germen, el
concepto de “trabajo necesario”. La cuestión más interesante es, por último,
cómo es que el capitalismo ha logrado obligar a realizar “trabajo forzado”
sin que el obrero lo perciba como tal en su conciencia. Es que el capital
encubre la “relación de dominación” bajo el aspecto del “trabajo asalariado”:
“As far as they are concerned, capital does not
exist as capital, because autonomous wealth as such can exist only either on
the basis of direct forced labour, slavery, or indirect forced labour, wage
labour. Wealth confronts direct forced labour not as capital, but rather as
relation of domination (Herrschaftsverhaeltnis)” (326,8-13; 232,13-18).
El “plustrabajo” que, el obrero entrega al capital
–en el nivel profundo, III– es percibido como un contrato justo de intercambio
igual –en el nivel II. El capital en-cubre el plustrabajo no pagado dentro del
salario. Allí se encuentra “the creation (Entstehung) of value”
(326,19; 232,25) como plusvalor. Esto no lo han visto claramente ni
Ricardo (326, 20ff.; 232,26ff.) ni siquiera los fisiócratas (326, 18ff.;
326,17ff.), ni A. Smith (329,1ff.; 234,33ff.). Sólo un concepto de capital
como proceso permite que el mismo capital “aparezca” en la
circulación y la producción, y se “realice” por último nuevamente en la
circulación, y, de esta manera, incluya al proceso de producción de plusvalor
en su interior:
“Where it is posite as middle link” (332,7-8;
237,37-38). “Capital is direct unity of producto and money or, better, of
production and circulation. Thus it itself is again something immediate, and
its development consists of positing and supending itself as the unity”
(332,40-333,3).
Y, porque esto es así, el capital encubre al obrero
su propia autogestación, produce plustrabajo en un intercambio desigual como si
fuera igual; el plustrabajo al ser objetivado es el plusvalor.
Subjetivamente, en el trabajador, el plustrabajo es el creador del
plusvalor, como momento objetivo del capital como capital. ¿Cómo es posible que
el capital logre el tal plustrabajo?
2. EL PLUSTRABAJO-PLUSVALOR COMO PROCESO
CIVILIZADOR (333,32-340,24; 239,23-247,14)
Marx comienza tratando, como la característica
fundamental de la cuestión del plusvalor, lo que después llamará en El
capital plusvalor “relativo”, antes que el plusvalor “absoluto”. Y
esto es bien explicable si se entiende lo expuesto anteriormente. El plusvalor
que descubre más fácilmente la conciencia (del trabajador y del mismo
capitalista) es aquel “puesto” por el mismo capital (como maquinaria p.ej., lo
que llamará posteriormente “capital constante”) y no por el mero aumento
absoluto del tiempo de trabajo (plusvalor absoluto), que es más fácilmente
percibido por la conciencia como “relación de dominación” pura y simple. Por
ello Marx comienza por el grado más desarrollado de surgimiento de plusvalor,
para investigar posteriormente el grado más primitivo (como categoría y en la
historia). Para poder autovalorizarse el capital necesita más plustrabajo:
“The great historic quality of capital is to create
this surplus labour, superluous labour form the standpoint of mere use value,
mere subsistence; and its historic destiny is fulfilled as soon as […] when the
development of the productive powers (Produktivkräfte) of labour, which capital
incessantly whips onward with its unlimited mania for wealth […] Capital’s
ceaseless striving towards the general form of wealth drives labour beyond the
limits of its natural needs, and tus creates the material elements for the
development of the rich individuality which is as all-side in its production as
in its consumption […] in which natural necessity in its direct form has
disappeared; because a historically created need has taken the place of the
natural one. This why capital is productive […] It ceases to exist as such only
where the development of these productive force themselves encounters its
barrier in capital itself (325,1-32; 231,4-40). “Hence the great civilising
influence of capital” (407,37-38; 313,21-22)[iii].
El trascender las necesidades establecidas es el
progreso, la civilización en general. Claro es que el capital ha superado los
límites establecidos no como servicio al hombre sino como servicio a la
valorización del mismo capital. Por cuanto “it is the constant movement
to create more of the same {surplusvalue). The quantitative boundary of the
surplous value appears to it as a mere natural barrier, as a necessity which it
constantly tries to violate and beyond which it constantly seeks to go”
(334,35-335,2; 240,21-22). El fin del capitalismo se encuentra, por
ello mismo, cuando el capital “halla un límite en el capital mismo” –pero es
una cuestión que trataremos casi al final de este comentario. Vencer los
límites es aumentar la productividad:
“The increase in the productive force of
living labour increases the value of capital (or diminishes the value of the
worker) not because it increases the quantity of products or use values creates
by the same labour […], budt rather because it diminishes necessary labour
(notwendigen Arbeit), hence, in the same relation as it diminishes the former,
it creates surplus labour, or […] surplus value” (339,9-15; 244,33-245,4).
Siendo el “trabajo necesario” aquel que
le permite al obrero consumir, por mediación del dinero recibido como precio
del trabajo vivo objetivado (el salario), para subsistir “como obrero” (mero
productor y no “como ser humano”), todo se dirige a reducir “the
relation of necessary labour to surplus labour, and only in the proportion in
which it diminishes this relation. Surplus value is exactly equal to surplus
labour; the increase ot the one [is] exactly measured by the diminution of
necesary” (339,20-25; 245,11-15). Pero, no debe olvidarse que si es
verdad que when “the less time the society requires to produce wheat,
cattle, etc., the more time it wins for other production, material and
spiritual […] Econcomy of time: to this all economy ultimately reduces itself”
(172, 38-173,2; 89,27-33). Si esto es verdad cuando el hombre produce
comunitariamente para sí mismo, en cuanto el ahorro de tiempo
necesario está fundado por el capital, dicho ahorro de trabajo vivo no
es para el hombre sino para acrecentar la valorización del
capital. De todas maneras, lo que le llama la atención a Marx –y es el origen
remoto de la crisis– es que hay una proporción inversa entre ahorro de tiempo
necesario y valorización del capital. Aunque se aumente al doble la
productividad el valor del capital aumenta sólo la mitad:
“If necessary labour = ¼ of the living work day and
the productive force doubles, then the value of capital does not double, but
grows by 1/8; which is equal to ¼ or 2/8 […] – ¼ divided by 2, or = 2/8 minus
1/8 = 1/8” (339,30-34; 245, 22-27).
Esquema 2
Aumento inverso de la productividad y tasa de
plusvalor
En este ejemplo la productividad aumentó el doble
(100%), mientras que el plusvalor pasó de ser 3/4 de la jornada de trabajo
(75%) a 7/8 de dicha jornada (87.5%). El plusvalor sólo aumentó un 12.5% contra
un 100% de la productividad. Esto nos lleva a otra conclusión:
“The larger the surplus value of capital before the
increase of productive force, the larger the amount of presupposed surplus
labour or surplus value of capital; or, the smaller the fractional part of the
working day which forms the equivalent of the worker, which expresses necessary
labour, the smaller is the increase in surplus value which capital obtains from
the increase of productive force” (340,21-27; 246,9-15).
Esto será esencial para comprender la cuestión
de la dependencia, cuando se enfrenten capitales con diversa
inclusión previa de plusvalor, porque “the more developed
capital already is, the more surplus labour it has created, more terribly must
it develop the productive form in order to realize itself in only smaller
proportion” (340,28-31; 246,17-19). El impulso “civilizador” del capital, o la
necesidad de auto-valorizarse de manera desesperada venciendo nuevos límites
cada vez más altos, lejanos, difíciles; es el producto de la tendencia que Marx
define:
“The self-valorization of capital becomes more
difficult to the extent that it has already been valorized” (340,38-40;
246,28-29).
De todas maneras, este análisis es una abstracción,
en cuanto se eliminan metódicamente muchas variables. La inclusión de muchas
otras variables concretas modificarán las conclusiones, pero esto “actually
already belongs in the doctrine of profit” (341,13-14; 247,3), que se
sitúa en el nivel más complejo y superficial de la circulación (niveles I y II
del esquema 1). Como podemos observar, para Marx, la cuestión del plusvalor se
sitúa, en cambio, en el pasaje del “trabajo” (T) al “producto” (P),
como determinaciones abstractas del capital (es el momento del proceso del
capital comprendido con el corchete x en el esquema 1).
3. INCREMENTO DEL VALOR. PLUSTRABAJO RELATIVO Y
ABSOLUTO (341,25-353,34; 247,16-259,21)
Como ya hemos dicho, Marx se interesa
principalmente en el modo más oculto de plusvalor, el plusvalor relativo, pero
por ahora bajo la forma de plustrabajo visible:
“If capital has already raised surplus labour to
the point where the entire living work day is consumed in the production
process (and we here assume the working day to be the natural amount of labour
time which the worker is able to put at the disposal of capital […]), then an
increase in the productive force cannot increase labour time, nor, therefore,
objectified labour time ” (342,13-21; 248,9-16).
Si el obrero trabaja 16 horas llega al límite de su
resistencia y se enferma, muere. No es posible aumentar más el plustrabajo
natural o absoluto; pero, en cambio, por medio del aumento técnico de la
productividad se puede llegar a mayor producción en el mismo tiempo (es decir,
se puede reducir el trabajo necesario):
“[En este caso el] its value increased not because
the absolute but because the relative amount of labour grew, i.e. the total
amount of labour did not grow; the working day is as long vefore as aflter;
hence no asblute increase in surplus time (surplus labour time); rather the
amount of necessary labour decreased, and that is hoy relative surplus labour
increased” (342,24-30; 248,22-29).
En el ejemplo anterior (esquema 2) el obrero
siempre ha trabajado el día entero (8/8), con una cierta cuota de plustiempo
(Surpluszeit) (3/4 de la jornada) acumulado anteriormente; luego de
doblar la productividad aumenta el plustiempo (7/8) y baja el tiempo necesario
(de 1/4 a 1/8). El descenso de tiempo necesario es lo mismo que disminución de
salario real, ya que se le pagará igual precio por un trabajo que produce más.
Allí se encuentra el secreto y el fundamento de la ganancia en la circulación
(que se tratará después). De todas maneras, Marx va viendo con mayor claridad
la cuestión, al indicar que, “according to Ricardo, the element of the
accumulation of capitals is posited just as completely with relative surplus
labour as with absolute –impossible any other” (345,32-34; 251,27-30). Hay
entonces plustiempo durante el cual se cumple un plustrabajo que se objetiva en
plusvalor. Es absoluto cuando simplemente se le agrega tiempo
natural (si el obrero “had worked 10 hours instead of 8 in the earlier
relation, had increased his absolute labour time”; 345,9-10; 251,1-3).
Es relativo cuando indica una proporción entre aumento de
productividad, disminución del tiempo necesario y por ello incremento
absoluto de plusvalor (aunque descenso de la tasa o
índice del plusvalor, como ya Marx lo va descubriendo). Por esto, realizado un
incremento de valor se hace cada vez más difícil repetirlo, como hemos dicho,
porque el capital debe aplicarse a aumentar el plustrabajo con mejoras que
cuestan demasiado:
“ Every increase in the mass of capital enmplyed
can increase the productive force not only at an arithmetical but at a
geometrical rate; although it can increase profit at the same time […] only at
a much lower rate. The influence of the increase of capital on the increase of
productive force is thus infinitely greater than that of the increase of the
productive force on the growth of capital” (346,39-347,6; 252,32-39).
De todas maneras el capital se las arregla para
incrementar su valor, no sólo por el aumento relativo por la mayor
productividad, sino también por el aumento absoluto, por el mayor tiempo de
trabajo. También hay otro medio de incremento:
“[Is] in motion: [it] can realize itself only in
new living labour (whether labour which had been dormant is set into motion),
or new workers are created (population [growth] is accelerated) or again a new
circle of exchange values, of exchange values in circulation, is expanded,
which can occur on the production side if the liberated exchange value opens up
a new branch of production […] or the same is achieved when objectified labour
is put in the sphere of circulation in a new country, by an expansion of trade”
(348,10-20; 254,2-13).
Véase cómo Marx relaciona, como modos de incremento
posible del valor, el aumento de la población en las metrópolis y la inclusión
de la población de las colonias –en una misma cuestión de plustrabajo absoluto.
En efecto, el mismo Ricardo en ninguna parte analiza el crecimiento de la
población como un elemento del incremento de los valores de cambio. Esto
determina todo un círculo:
“Capitals acumulate faster than the population;
thus wages rise; thus population; thus grain prices; thus difficulty of
production and hence the [dificultad del incremento del] exchange” (351,33-36;
257,23-26).
Con el aumento de la población, en el medio plazo,
caen los salarios por la excesiva oferta de trabajo vivo. En fin, Marx va
buscando caminos de solución; se interna en ciertos discursos y da rodeos.
Vuelve. Se repite. Avanza lentamente. Nosotros le vamos siguiendo los pasos. .
.
4. PERMANENCIA DEL VALOR DEL MATERIAL Y DEL
INSTRUMENTO DE TRABAJO (354,1-358,37; 259;27-264,15 )
Hasta ahora el discurso de Marx ha echado mano de
un par de categorías opuestas:
“We have always spoken only about the two elements
of capital, the two parts of the living work day, of which one represents
wages, the other profit [sic]; one, necessary labour, the other, surplus labour
” (354,6-9; 259,27-30).
Como puede observarse –donde hemos colocado sic–
Marx iguala la ganancia (que se situará en un nivel superficial de la
circulación) con el plusvalor. Esto será objeto de reflexión en el próximo
capítulo. Lo cierto es que (véase esquema 1) Marx ha trabajado con el salario (S)
y “ganancia” (plusvalor), con el trabajo necesario (Tn) y el plustrabajo
(pT). Le falta: ahora los “medios de producción” (Mp):
“But what about the other two parts of capital,
which are realized in the material of labour and the instrument of labour?”
(354,10-12; 259,30-32).
Se trata, nada menos, que del comienzo de la
elaboración de la categoría de “capital constante” –que aparecerá poco después
por primera vez; pero todavía no está claro su concepto. Dará
algunos rodeos antes de llegar a su contenido conceptual. En el “simple
production process” (354,13; 259,32) el trabajo usa siempre
instrumentos y material sobre el que ejerce su operación. Es el material “como
material” y el instrumento “como instrumento”, como valores de uso. Pero,
nuevamente, se producirá la subsunción del material-instrumento como momento
del capital. El ente autónomo es subsumido ontológicamente por el capital:
“But are they, as components (als Bestandteile) of
capital, value which labour must replace? Tus in the above example (and such
objections were heaped on Ricardo; that he regarded profit and wages only as
components of production costs, not the machine and the material)” (354,16-19;
259,37-41).
Para Marx, como es evidente, el material (materia
prima) y los instrumentos (desde las máquinas hasta la fábrica) son un momento
del capital, desde que el dinero (D) se ha invertido o transustanciado
en ellos. (Véase el esquema 1, en la secuencia: D → Cc = (Mp):
dinero que como capital constante se invierte en los medios de producción.)
Como “determinaciones” esenciales del capital, la materia prima o material y el
instrumento o tecnología, son ahora momentos del mismo capital (en el nivel IV
del esquema 1), entre el trabajo (T) y el producto (P). “Como
capital” ambos son valor (productos como productos, mercancías
intercambiables: productualidad -intercambiable, intercambiabilidad-producida).
La cuestión ahora es preguntarse si dicho valor es destruido (y por ello habría
aniquilación de valor: de capital) o si permanece transformado. Es más, no
sólo permanece “constante” (capital conservado)
sino que se acrecienta. Cuando el mero hilo se trans-forma (cambia
de forma) en una tela, el valor del hilo no sólo no desaparece sino
que ha sido subsumido en el ser superior de la tela: incrementa su valor.
Hay nuevo valor sin aniquilación del valor viejo,
y esto lo hace el trabajador gratuitamente:
“El obrero no ha creado el tiempo de trabajo
objetivado que se contiene en el hilo. . . para aquél eran y siguen siendo
material al que prestó otra forma e incorporó nuevo trabajo. . . El viejo valor
de los mismos se mantiene, lo que ocurre porque se les añade uno nuevo, no
porque el viejo mismo se reproduzca” (300,20-301,22; 260,32-261,30).
Al trabajarlo, el material a disposición del obrero
se valoriza, tiene más valor que antes, pero no es un valor
del obrero sino del capital:
“Like every other natural or social power of labour
unless it es the proctuct of previous albour, or of such previous labour as
does not need to be repeated […], the natural animating (belebende) power of
labour […] becomes a power of capital, no of labour ” (358,2-9; 263,21-28).
Hemos visto como, en realidad, Marx ha tratado la
cuestión de la materia prima trabajada pero no del instrumento –y por ello no
surge todavía el concepto de capital constante.
Aquí nuestro estudioso de las noches londinenses,
cuando el invierno apretaba con su frío húmedo, realiza una especie de síntesis
de lo que lleva ganado, y nos dice. El dinero, como dinero, tenía una entidad
autónoma en el origen. Devino la primera forma del capital; el dinero como
capital. Se invirtió en salario y medios de producción (el D del
nivel II del esquema 1). Es la segunda manera de ser dinero,
pero primera del capital. Como capital el dinero aparece al mismo tiempo al fin
del proceso de producción (D + g del nivel I), en este último se
incluye el plusvalor como ganancia (“dinero, en su tercera forma,
que es la adecuada”; 304,13-14; 264,5):
“Just as money at first appeared as the
presupposition, the cause of capital, so it now appears as its effect. In the
first movement, money arose out of simple circulation [flecha d del esquema 1];
in the second it arises from the production process of capital. In the first,
it makes a transition to capital; in the second it appears as a presupposition
of capital posited by capital itself ” (358,30-36; 264,7-12).
Con esto se quiere volver sobre el punto de
arranque del discurso, que había partido del dinero. Y, en efecto, al fin, el
incremento de valor no será sino el aumento de dinero como resultado del
proceso –de producción y de circulación: cuando el producto transformado en
mercancía haya sido vendido y en el dinero se encuentre presente el valor
puesto al comienzo del ciclo más la ganancia, que incluye el plusvalor. Pero
todo esto necesita todavía muchas páginas de Cuadernos de
apuntes –espacio de la objetivación del trabajo teórico de Marx– para que pueda
pensarse con claridad. Vemos entonces que en aquel Diciembre de 1857 la
construcción de muchas categorías habían ya alcanzado una forma definitiva,
mientras que otras todavía estaban en un estado ambiguo de las meras
“intuiciones” que no habían logrado su concepto. La “crítica de todo el sistema
de las categorías de la economía política burguesa” había ya dado pasos
esenciales, pero la tarea recién comenzaba, porque había sólo transcurrido un
mes desde el momento que descubrió claramente la categoría de plusvalor
por vez primera en su vida teórica.
[i] La páginas citadas en
primer lugar son de la edición española de los Grundrisse, Vintage
Books, New York, 1973, Martín Nicolaus english translation; en segundo lugar la
edición alemana de los Grundrisse, Dietz Verlag, Berlin, 1974.
[ii] Se trata de los
apuntes al capítulo de los Principios de economía política y
tributación de Ricardo, sobre la ganancia. Marx debió partir de la
cuestión de la ganancia y la circulación (nivel II del esquema 1) para elevar
la cuestión a su nivel profundo, oculto, detrás: al proceso de producción
(nivel III).
[iii] Léase todo este texto
de pp. 409,21 a 410,15 (313,10-38): “Thus, just as production founded on
capital creates universal industriousness on one side […], so does it create on
the other side a system of general exploitation of the natural and human qualities,
a system of general utility, utilising science itself just as much as all the
physical and mental qualities (geistigen), while there appears
nothing higher in itself, nothing legitimate for itself, outside (ausser)
this circle of social production and exchange. Thus the capital creates the
bourgeois society […] It is destructive towards all of this [all traditional,
confined, complacent, encrusted satisfaction of present needs], and constantly
revolutionizes it, tearing down all the barriers which hem in the development
of the forces of production, the expansion of needs […] of natural and
spiritual forces (Geisteskräfte)”.

