Libro N° 8036. El Fetichismo En Los Escritos De Juventud De Marx. Dussel, Enrique.
© Libro N° 8036.
El Fetichismo En Los Escritos De Juventud De Marx. Dussel, Enrique.
Emancipación. Diciembre 5 de 2020.
Título
original: ©
El Fetichismo En Los Escritos De Juventud De
Marx. Enrique Dussel
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Juventud De Marx. Enrique Dussel
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EL FETICHISMO
EN LOS ESCRITOS DE JUVENTUD DE MARX
Enrique
Dussel
Enrique Dussel
Fundador con otros de la Filosofía de la
Liberación. trabaja especialmente el campo de la Ética y la Filosofía Política.
Nace el 24 de diciembre de 1934 en el pueblo de la La Paz, Mendoza, Argentina.
Ciudadano mexicano, desde 1975 en México, es Profesor Emérito de la Universidad
Autónoma Metropolitana, dicta una Cátedra Extraordinaria en la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, Investigador
Emérito del Sistema Nacional de Investigadores (SNI). Rector interino de la Universidad
Autónoma de la Ciudad de México. Miembro de la American Academy of Arts and
Scienes (Massachusttes). Ha sido invitado a dictar un semestre en las
Universidades de Harvard, Duke, John´s Hopkins, Rutgers, University of South
Africa, Universität Köln, Goethe Universität Frankfurt, Universität Wien,
Université Catholique de Louvain, Korea University (Seúl), etc.
Licenciado en filosofía en la Universidad Nacional
de Cuyo (Mendoza, Argentina), Doctor en filosofía por la Universidad
Complutense de Madrid, Doctor en historia en la Sobornne de Paris y Licenciado
en teología en Paris y Münster. Se le ha otorgado el Doctorado Honoris Causa en
las Universidades de Freiburg (Suiza), de San Andrés (La Paz, Bolivia), de
Buenos Aires (Argentina), de Santo Tomás de Aquino (Bogotá), de las
Universidades Nacionales de General San Martín, de General Sarmiento, y de la
Universidad de Cuyo (Argentina), de la Universidad Nacional (San José, Costa
Rica), de Panamá, etc.
Fundador con otros del movimiento Filosofía de la
Liberación. En el año 2013 fue nombrado mienbro del Comité Directivo de la
Federación Internacional de Sociedades de Filosofía (FISP, Ginebra).
Fuente:
https://enriquedussel.com/acerca-de-enrique-dussel/
ENRIQUE DUSSEL
Profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la
UNAM e Investigador de la UAM-I.
Nombre Enrique Dussel Ambrosini
Nacimiento 24 de diciembre de 1934
La Paz, provincia de Mendoza. República Argentina
Bandera de Argentina
Nacionalidad Argentina
Ciudadanía mexicana
Ocupación profesor,
escritor, filósofo.
Prensa
Enrique Dussel en Cubadebate
Enrique Dussel Ambrosini (La Paz, 24 de diciembre
de 1934). Escritor y filósofo argentino-mexicano. Reconocido internacionalmente
por su trabajo en el campo de la Ética y la Filosofía Política, y por ser uno
de los fundadores de la Filosofía de la Liberación, corriente de pensamiento de
la que es arquitecto. Su vasto conocimiento en Filosofía, Política, Historia y
Religión, plasmado en más de 50 obras, muchas de ellas traducidas en más de
seis idiomas, lo convierte en uno de los más prestigiados pensadores
filosóficos del siglo XX, que ha contribuido en la construcción de una
filosofía comprometida.
Sumario
1 Síntesis biográfica
1.1 Sufre atentado
1.2 Desempeño
2 Sus obras
3 Fuentes
Síntesis biográfica
Nació en 1934 en el pueblo de La&nbps;Paz
(provincia de Mendoza), a 140 km al este de la ciudad de Mendoza, la cual se
encuentra a 1070 km al oeste de la ciudad de Buenos Aires).
Sufre atentado
Al terminar la escuela secundaria se mudó a la
ciudad de Mendoza para estudiar Filosofía en la Universidad Nacional de Cuyo.
Tras su graduación, en 1959 viajó a Israel, y vivió cinco años (hasta 1961) en
la localidad de Nazaret (Israel), junto al sacerdote Paul Gauthier, trabajando
ambos como carpinteros (la cual se suponía que había sido el oficio de Jesús de
Nazaret).
En 1961 se mudó a París (Francia), donde estudió
Teología e Historia en la Universidad de la Sorbona. En un viaje a Alemania en
1963 conoció a su futura esposa, Johanna Peters. En 1965 obtuvo un título en
Estudios de la Religión en el Instituto Católico de París.
En 1968 regresó a Mendoza para enseñar Ética en la
Universidad Nacional de Cuyo. En 1969 comenzó una prolífica etapa de generación
de importantes publicaciones.
En 1971, todavía durante la dictadura de Lanusse,
junto con otros filósofos argentinos como Mario Casalla, Carlos Cullen, Osvaldo
Adelmo Ardiles, Juan Carlos Scannone, Rodolfo Kusch, Horacio Cerruti Guldberg,
Arturo Andrés Roig y Julio de Zan creó el movimiento conocido como Filosofía de
la Liberación, cuya presentación en público ocurrió durante el II Congreso
Nacional de Filosofía realizado en la ciudad de Córdoba. Algunos meses después
el grupo publica el libro colectivo Hacia una filosofía de la liberación
latinoamericana, considerado el primer manifiesto de la filosofía
latinoamericana de la liberación.
Los grupos paramilitares de derecha que provenían
de las dictaduras de la década anterior (1955-1973) lo acusaban de marxista y
comenzaron a hacerle frecuentes amenazas de muerte. En 1973 sufrió un atentado
con bomba en su casa. En 1975 fue expulsado de la Universidad Nacional de Cuyo
(en la ciudad de Mendoza) y amenazado de muerte por escuadrones paramilitares.
Sus libros fueron prohibidos y las publicaciones que dirigía fueron
clausuradas. Ese mismo año se exilió en México, país que se convirtió en su nueva
patria al adquirir la ciudadanía.
Durante la primera década del siglo XXI, Dussel
formó parte del Grupo Modernidad/Colonialidad, el más importante colectivo de
pensamiento poscolonial en América Latina.
Desempeño
Es licenciado en Filosofía y en Teología, por las
universidades de Cuyo y de París, respectivamente. Es doctor en Filosofía por
la Universidad Complutense de Madrid, y doctor en Historia por La Sorbonne de
París.
Enrique Dussel ha recibido cuatro doctorados
honoris causa:
1981: la Universidad de Friburgo (Suiza);
1995: la Universidad Mayor de San Andrés (Bolivia).
2015: la Universidad Santo Tomás, de Bogotá
(Colombia);
2017: la Universidad de Chile.
Ha sido profesor y dictado cursos y conferencias en
algunas universidades de países como Argentina, Ecuador, México, Bélgica,
Canadá, Inglaterra, Francia, España, Alemania, Estados Unidos, Suiza, Austria,
Corea, India, Israel, Nigeria, Egipto y Senegal.
En 2010, Enrique Dussel se convirtió en el primer
latinoamericano que tuvo el honor de recibir la cátedra Alberto Magno en alguna
universidad, que había sido inaugurada en 2004, y cuyo nombre reconoce al más
grande filósofo aristotélico medieval.
Continuó su labor académica hasta jubilarse tanto
en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, como en la UAM-I.
Sus obras
1966: Hipótesis para el estudio de Latinoamérica en
la historia universal. Investigación del "mundo" donde se constituyen
y evolucionan las Weltanschauungen.
1969: El humanismo semita.
1972: Para una destrucción de la historia de la
ética I.
1972: La dialéctica hegeliana. Supuestos y
superación o del inicio originario del filosofar.
1973: América Latina dependencia y liberación.
Antología de ensayos antropológicos y teológicos desde la proposición de un
pensar latinoamericano.
1973: Para una ética de la liberación
latinoamericana I.
1973: Para una ética de la liberación
latinoamericana II.
1974: Método para una filosofía de la liberación.
Superación analéctica de la dialéctica hegeliana; segunda edición de La
dialéctica hegeliana. Supuestos y superación o del inicio originario del
filosofar (de 1972).
1974: El dualismo en la antropología de la
cristiandad.
1975: Liberación latinoaméricana y Emmanuel
Levinas.
1975: El humanismo helénico.
1977: Filosofía ética latinoamericana III.
1977: Introducción a una filosofía de la liberación
latinoaméricana.
1977: Introducción a la filosofía de la liberación.
1977: Filosofía de la liberación.
1977: Religión.
1977: Filosofía de la poiesis. Introducción
histórica.
1979: Filosofía ética latinoamericana IV: La
política latinoamericana. Antropológica III.
1980: Filosofía ética latinoamericana V:
Arqueológica latinoamericana. Una filosofía de la religión antifetichista.
1980: Liberación de la mujer y erótica
latinoamericana. Ensayo filosófico.
1980: La pedagógica latinoamericana.
1983: Praxis latinoamericana y filosofía de la
liberación.
1984: Filosofía de la producción; reedición
aumentada de Filosofía de la poiesis. Introducción histórica (1977).
1985: La producción teórica de Marx. Un comentario
a los Grundrisse.
1986: Ética comunitaria.
1988: Hacia un Marx desconocido. Un comentario de
los Manuscritos de 1861-1863.
1990: El último Marx (1863-1882) y la liberación
latinoamericana. Un comentario a la tercera y cuarta redacción de "El
Capital".
1992: 1492: El encubrimiento del Otro. Hacia el
origen del "mito de la Modernidad".
1994: Las metáforas teológicas de Marx.
1994: Apel, Ricoeur, Rorty y la Filosofía de la
Liberación con respuestas de Karl-Otto Apel y Paul Ricoeur.
1994: Historia de la filosofía y filosofía de la
liberación.
1998: Ética de la liberación en la edad de la
globalización y la exlusión.
1998: Ética de la liberación ante Apel, Taylor y
Váttimo con respuesta crítica inedita de K.-O. Apel.
1999: Posmodernidad y transmodernidad. Diálogos con
la filosofía de Gianni Váttimo.
2001: Hacia una filosofía política crítica.
2005: Ética del discurso y ética de la liberación
(con Karl-Otto Apel).
2006: 20 tesis de política.
2006: Filosofía de la cultura y la liberación.
2007: Política de la liberación. Historia mundial y
crítica.
2007: Materiales para una política de la
liberación.
2008: Frigørelsesfilosofi, Forlaget Politisk Revy,
København.
2009: Política de la liberación. Arquitectónica.
2009: Historia del pensamiento filosófico
latinoamericano, del Caribe y "latino" (1300-2000).
Fuentes
«Biografía y obras del autor Dussel Enrique para
descargar», publicado en el sitio web ¡Qué de Libros!
«Enrique Dussel», artículo publicado en el sitio
web de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM (México).
«Enrique Dussel - Libros y obras del autor,
biografía y bibliografía», artículo publicado en el sitio web Lecturalia.
«Enrique Dussel», artículo publicado en el sitio
web Biografías 10.
Fuente:
https://www.ecured.cu/Enrique_Dussel#:~:text=Enrique%20Dussel%20Ambrosini%20(La%20Paz,de%20la%20que%20es%20arquitecto.
El Fetichismo En Los
Escritos De Juventud De Marx
Enrique Dussel
En el joven Marx se dejan ver
temas que volverán a lo largo de toda su vida, hasta El Capital y
aún posteriormente. Queremos recordar uno de ellos, que se hace presente desde
sus exámenes de bachillerato de 1835, en su carta a su padre de 1837, en su
tesis doctoral, en fin, en prácticamente todos sus primeros trabajos, y
que rematará en el famoso parágrafo 4 del primer capítulo del libro primero
de El Capital sobre el “fetichismo de la mercancía“.
En efecto, es el tema de “sacrificar la vida”
(OF, I, 3 y 4) (1), de ofrendar lo más valioso, la vida, a algo o
alguien en un acto de culto. Marx siempre se refirió en toda
su vida a este ámbito de lo absoluto, como cuando escribe a su padre que “había
caído el telón, mi santuario se había desmoronado y era necesario entronizar en
los altares a nuevos dioses” (OF, 10)(2), o aquello de que “consumido
por la rabia de tener que convertir en ídolo una concepción que odiaba”
(OF, 11).
De la misma manera recuerda en 1841 que “estos
dioses no los ha inventado Epicuro, sino que existían. Son los dioses plásticos
del arte griego. El romano Cicerón se burla con razón de ellos” (OF, 34).
Marx, entonces,
va lentamente configurando un concepto que adquirirá con el tiempo extrema
precisión. Los falsos dioses son los ídolos. Entre ellos reina de manera
especial en la conciencia del joven estudiante la figura de un dios extraño,
conocido entre los semitas: “¿Acaso no dominaba Moloch?” (OF, 69). Más
adelante nos dirá: “Mammón muerto” (OF, 561; MEW EBI, 473). Moloch y
Mammón son dioses fenicios o semitas a los que se sacrificaban víctimas
humanas: se sacrificaba la vida del hombre. Esto está claro en Marx:
la vida es el valor supremo e inmolar la vida a lo que sea es un acto
idolátrico —como para el pueblo judío, al que pertenecía Marx por
origen y educación—. Por ello en él es frecuente el insulto de “filisteo“,
que era el pueblo enemigo del israelita, pueblo de comerciantes, que inmolan
vidas humanas a los ídolos.
De pronto comienza a usar su concepto preferido: “Es
cierto que la provincia tiene el derecho de crearse —está escribiendo
con respecto a la ley sobre el robo de leña— estos dioses, pero, una
vez que los ha creado, debe olvidar como el adorador de los fetiches (sic), que
se trata de dioses salido de sus manos” (OF, 187) (3).
En este año de 1842, en Bonn, Marx leerá la obra
de Debrosses “Sobre el culto de los dioses fetiches” (Berlín,
1785), tal como consta en su “Cuaderno de Bonn” (OF, 540). Desde ahora
no usará ya técnicamente palabras tales como dioses, ídolos, etc., sino
fetiches, fetichismo, fetichización:
“El fetichismo, lejos de elevar al hombre por sobre
los apetitos, es, por el contrario, la religión de los apetitos de los
sentidos. La fantasía de los apetitos hace creer al adorador del fetiche que
una cosa inanimada abandonará su carácter natural para acceder a sus apetitos.
Por eso el tosco apetito del fetichista destruye al fetiche cuando éste deja de
ser su más sumiso servidor” (OF, 224).
El fetichismo se va configurando claramente
para Marx como un concepto cuyo contenido es el siguiente:
cuando una parte, un momento, una determinación de una
estructura se arroga ser la existencia real del todo, el fundamento, el fin
último, se cae en el fetichismo, en la absolutización de la parte
fetichizada. Es por ello que el hombre (el absoluto en la historia, cuestión
que trataremos en otra Nota) puede ser sacrificado en el culto a una parte, un
momento, una determinación absolutizada: por ejemplo, la “propiedad privada” de
la leña:
“Existe la posibilidad de que se maltrate a unos
cuantos árboles jóvenes, y huelga decir que los ídolos de madera triunfarán,
inmolándose a ellos los hombres” (OF, 250).
Y, al fin, Marx se refiere a un
texto de Bartolomé de las Casas —que en ninguna edición se
indica su origen, porque pareciera que los mismos editores no conocen aquel
texto del famoso cacique Hatuey— cuando dice:
“Los indígenas cubanos veían en el oro el fetiche
de los españoles. Celebraron una fiesta en su honor, le entonaron canciones
(areitos dice Bartolomé) y después lo arrojaron al mar (en realidad: al río).
Si hubieran asistido a estas sesiones de la Dieta renana, aquellos salvajes
habrían visto en la leña el fetiche de los renanos. Pero en otras sesiones de
la misma Dieta habrían aprendido que el fetichismo lleva consigo el culto al
animal y habrían arrojado al mar a las liebres para salvar a los hombres” (OF, 283) (4).
La leña y las liebres eran propiedad privada de los
Señores. Los pobres campesinos se morían de hambre. Pero la propiedad privada
de la leña y las liebres era más sagrada que los mismos hombres. Como puede
verse, para Marx, el hombre es el todo, el fundamento, lo que mide
todo valor. Para los miembros de la Dieta la propiedad privada de algunos
bienes era superior al hombre: habían fetichizado, absolutizado, un momento,
una parte, una determinación de la existencia humana como totalidad.
Estos temas, “adorador de los ídolos” (OF,
499), “su vida se revela como el sacrificio de su vida, como privación de la
realidad de su vida” (OF, 527), etc., son muy frecuentes.
En 1843, comenzará a descubrir al “Señor de este
mundo” (OF, 445); en su carta a Ruge en mayo desde
Colonia, pone un nombre al “fantasma” al que “debemos mirarle
fijamente a los ojos“. Ese ídolo, fantasma, fetiche tendrá ahora un nombre,
cobrará realidad:
“El dios de la necesidad práctica y del egoísmo es
el Dinero… El Dinero humilla a todos los dioses del hombre y los convierte en
una mercancía. El Dinero es el valor universal de todas las cosas” (La cuestión
judía; OF, 487).
Ese fetiche, ese dios, el Dinero, es una “esencia
extraña que lo domina (al hombre) y que es adorada por él” (OF, 487). El
hombre trabaja; su vida se objetiva en el producto; otro se apropia de su
producto, de su vida: dicho trabajo se acumula como capital, “capital Muerto”
(OF, 574) (5). De pronto el Dinero transformado en Capital es ahora
experimentado como Moloch, dios sanguinario que recibe víctimas humanas, su
sangre misma se acumula como vida del fetiche. Para los fetichistas, “para
Ricardo, los hombres no son nada” (OF, 581), sólo valen como productores,
pero el producto de sus manos “se enfrenta a ellos (él) como una potencia
ajena” (OF, 602). “¿Son los dioses?” (Ibid.). No; es el Capital:
“El carácter universal de su cualidad es la
omnipotencia de su ser…” (OF, 641).
“El Dinero es la deidad visible” (OF, 643). “El Dinero es la
prostituta universal… La fuerza divina del dinero radica en su propia esencia,
en cuanto es la esencia genérica alienadora, enajenadora y enajenante de los
hombres” (Ibid.).
Para Marx, como lo indicará
explícitamente numerosas veces en su obra, incluso en El Capital,
el Dinero, el Capital es la Bestia del Apocalipsis (6), el
Anticristo, cuestión que no podrán entender, escribiría Marx, “los
tibios, los que no sienten frío ni calor” (OF, 316). Marx era
un teórico del Siglo XIX; no era un jacobino del siglo XVIII francés ni del
siglo XX Latinoamericano. Nuestro pueblo simple latinoamericano, nuestro pueblo
centroamericano inmolado al “dios solar” (In Gold we trust debería decir y no
In God we trust), comprende perfectamente esta diálectica crítica
antifetichista, en compatibilidad absoluta con aquellos que hace siglos
proclamaban: “Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen, tienen boca y no
hablan; hechura de la mano de los hombres“.
NOTAS
1. OF: C. Marx-F. Engels, Obras Fundamentales, t.
I, FCE, México, 1982, traducción de Wenceslao Roces.
2. “Era el dios extranjero que venía a
entronizarse en el altar junto a los viejos ídolos de Europa y que un buen día
los echaría a todos a rodar de un empellón” (El Capital, I, cap.
XXIV, 6).
3. Es una referencia al texto que dice: “Sus
ídolos no son más que oro y plata, son obra de las manos de los hombres”
(Salmo 113, 4). Con respecto a la leña considérese: “Por eso mi pueblo
consulta a la leña y cree que un madero le dará respusta, pués está poseído de
un espíritu de prostitución” (Oseas 4,12). El tema de la prostitución será
aplicado por Marx al dinero.
4. Brevísima relación de la destrucción de las
Indias, “De la isla de Cuba”; Obras escogidas, BAE, Madrid, t. V, 1958, 142.
5. El dinero o el Capital como muerto o acumulación
fetichista de la vida del trabajador es un tema central en El Capital;
“El capital es trabajo muerto que solo se reanima, a la manera del vampiro,
al chupar trabajo vivo, y que vive más cuanto más trabajo vivo chupa” (I,
cap. VIII, 1). “El capitalista transforma… trabajo pretérito, muerto…
en un monstruo animado…” (Ibid., cap. V, 21).
6. En El Capital (Ibid., I, cap.
II; ed. Siglo XXI, México, 1979, t. I, 1, p. 106) cita dicho libro: “Estos
tienen un mismo propósito y se entregarán a su poder y su autoridad a la Bestia“.
Al fin del capítulo escribe: “El enigma que encierra el fetiche del dinero
no es más, pues, que el enigma, ahora visible y deslumbrante, que encierra el
fetiche de la mercancía” (Ibid., p. 113).

