Libro N° 8033. (Más Allá) Del Comunismo Utópico De William Morris. Durán, José María.
© Libro N° 8033.
(Más Allá) Del Comunismo Utópico De William Morris. Durán, José
María. Emancipación. Diciembre 5 de 2020.
Título
original: ©
(Más Allá) Del Comunismo Utópico De William
Morris. José María Durán
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William Morris. José María Durán
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(MÁS ALLÁ) DEL
COMUNISMO UTÓPICO DE WILLIAM MORRIS
José María
Durán
(Más Allá) Del Comunismo
Utópico De William Morris
José María Durán
1.- Introducción
Publicada inicialmente por entregas en el órgano de
la Socialist League el periódico Commonweal (de enero a
octubre de 1890) y más tarde en forma de libro con algunas modificaciones en
Boston (1890) y Londres (1891) News from Nowhere es sin lugar
a dudas una de las obras de ‘ficción’ fundamentales en el universo literario
de William Morris. No obstante, tanto por su calidad narrativa como
por su contenido político News from Nowhere rivaliza además
con las conferencias y artículos por los que Morris es hoy más
conocido y merecidamente famoso. Hay que tener en cuenta que Morris fue
un gran prosista amante de la lengua siendo en sus conferencias y artículos en
donde esta cualidad se manifestó de una manera más brillante. No se va a tratar
aquí de reconstruir al completo todos los temas que habrían de surgir de una
lectura atenta de cada uno de los capítulos que conforman News from
Nowhere —por ejemplo, no voy a considerar el gran capítulo central de
la novela dedicado al proceso revolucionario “How the change came“. Por
el contrario, de lo que me voy a ocupar es de una serie de temas que considero
relevantes para la crítica de la economía política y que son claves en la
estructura social que la novela presenta. Estos son, principalmente, la
cuestión del trabajo y su valor también en relación al concepto de arte
que William Morris tenía en mente. El arte representaba
para Morris simplemente placer en el trabajo. Este punto de
partida supone ya poner en entredicho la propia condición de la novela como una
novela utópica. Esta idea no es realmente nueva pero merece la pena
destacarla. Morris había subtitulado News from Nowhere ‘being
some chapters of a Utopian Romance’ [‘que forman los capítulos de una
novela utópica’] con lo que así también reconocía su deuda con Utopia (1516)
de Thomas More que admiraba. Morris reeditaría Utopia en
1893 en la Kelmscott Press. En el prefacio Morris elogia
a More como un socialista contemporáneo en el que han
sobrevivido los restos de la tradición comunista medieval, tradición que el
propio Morris ya había reelaborado en A Dream of John
Ball, obra serializada en el Commonweal entre 1886 y 1887. Utopia representa
en el entender de Morris esencialmente el anhelo por una
sociedad igualitaria en la que el individuo no puede concebir su existencia al
margen de la comunidad. Esta visión es la lucha en la que los socialistas están
comprometidos 1.
Por otra parte, tampoco se trata en esta
contribución de señalar las limitaciones que sin duda Morris tenía
a la hora de entender, precisamente, la crítica de la economía política 2;
limitaciones que están presentes en News from Nowhere y
que merecerían una crítica atenta —sobre todo por lo que la novela
de Morris nos está contando desde nuestra perspectiva
como lectores 120 años después de su primera publicación. Más bien, voy a
leer ciertos pasajes de News from Nowhere pensando la
manera cómo Morris anticipó un tipo de sociedad que bien
podría ser un modelo de comunismo. Estos pasajes, pienso, son relevantes
hoy a la hora de realizar una crítica a la noción de trabajo en el capitalismo
que sea capaz de anunciar su propio futuro, siendo conscientes de que la
liberación del trabajo reside en lo que el mismo trabajo significa, y no
en su rechazo como está de moda hoy en ciertos círculos
pseudo-revolucionarios. Esta forma de afrontar la novela de Morris exige,
por supuesto, confrontar algunos planteamientos de Morris con
los del propio Marx. Aunque teniendo presente las limitaciones
de Morris al respecto, de lo que se va a tratar más bien es de
señalar similitudes y lugares comunes. Para ello, analizaré la novela de Morris en
el contexto (ficticio) de haber sugerido respuestas a las inquietudes
que Marx había planteado en su Crítica del
programa de Gotha 3.
Este artículo está dividido en seis secciones,
incluyendo esta introducción: (2) ¿Es News from Nowhere una utopía? (3) Crítica
ecológica. (4) El concepto de trabajo y crítica del capitalismo. (5) El arte y
el trabajo como placer. (6) Conclusión.
2.- ¿Es News from Nowhere una
utopia?
Normalmente se asume que con News from
Nowhere William Morris se ganó un lugar propio en la
historia de la literatura utópica al lado de los reconocidos More, Wells, K
Le Guin o, más recientemente, Warren Wagar 4.
Fue Thomas More el primero en acuñar el término ‘utopia’ del
griego que no quiere decir otra cosa que un ‘no lugar’ [‘u’ (no) ‘topos’
[lugar)]. Morris recurre muy conscientemente a More al
que le plantea una paradoja fundamental: tener entre las manos ‘noticias’
[news] de un ‘lugar que no existe’ [nowhere]. Parece entonces que la ‘u-topia’
de Morris es más aparente de lo que en un principio se podría
suponer. Lewis Mumford escribía que las utopías hacen que el
mundo sea más tolerable. Él mismo describía la ficción de Morris como
una utopía de ‘fuga’ frente a las utopías de ‘reconstrucción’ como Looking
Backward (1888) de Edward Bellamy que el propio Morris había
sometido a una dura crítica 5. Para Mumford la
virtud de utopías como la de Morris residía en que estaban más
cerca de lo que, según Mumford, le es esencial a la realidad
humana. Morris, por ejemplo, habría comprendido y expresado
en News from Nowhere perfectamente que la dignidad del ser
humano se mide por lo que crea, no por lo que consume. 6 Aunque
en lo que concierne al ideal social de Morris esto último sea
básicamente cierto, se puede apreciar en el examen de Mumford una
crítica larvada a un socialismo ‘escapista’ que mueve a las masas
emocionalmente sin proporcionarles una salida aceptable. News from
Nowhere pecaría precisamente de ello 7. No obstante,
y sabiendo que el tecnólogo Mumford nunca podría aceptar la
‘utopía’ comunista, el problema de su concepción de la novela de Morris en
cuanto utópica ‘fuga’ o ‘abandono’ de la realidad presente reside realmente en
la forma cómo leemos la supuesta ‘utopía’ que Morris nos
presenta. Si, por el contrario, leemos en las ensoñaciones presuntamente
ingenuas de News from Nowhere una referencia constante a las
bases fundamentales que conforman el modo capitalista de producción y, por
extensión, la sociedad burguesa que domina, observaremos cómo News from
Nowhere se convierte de inmediato en una formidable crítica consciente
y constructiva del presente en el que se encontraba al ser escrita. Presente
que también es, inevitablemente, nuestro presente. Thompson ha
insistido en este aspecto que señala como la tensión entre lo real y lo ideal
inherente a la novela. Es decir, «la manera cómo el mundo de los sueños y
el mundo real son re-unidos» 8. Por una parte, a lo
largo de la novela somos continuamente confrontados con nuestra propia
sociedad, nuestros valores y vidas, escribe Thompson. Por otra
parte, sólo un escritor como Morris criado en la tradición
romántica podía haber concebido una sociedad que emerge de las facultades que
la sociedad de clase había negado a hombres y mujeres, lo cual demanda un alto
grado de idealización. No obstante, tal idealización al estar tan profundamente
basada —como habremos de ver— en una crítica radical del aspecto central y
clave del modo capitalista de producción (esto es, la forma del valor) posee
una dimensión real, por ilustrarlo de alguna manera, posee una dimensión
material que nos permite pensar la sociedad que Morris ‘sueña’
como una sociedad actual —en el sentido de que es la crítica la que descubre la
actualidad que se encuentra en la potencia revolucionaria de la clase obrera.
Por ello, más que la confrontación entre lo real y lo ideal parece
más acertada la interpretación que Matthew Beaumont hace de la
idea de ‘historicidad’ de Jameson. La ‘historicidad’ según Jameson es
la manera en la que se busca capturar la contemporaneidad en cuanto proceso
histórico. En este sentido puede usar las formas de representación del
pasado y/o el futuro, aunque lo que busca sobre todo es percibir el presente
como historia 9. Beaumont lo pone de forma
brillante: «la novela utópica de Morris es más que un intento de atrapar el
presente de la modernidad capitalista como historia. Es también un intento de
imaginar una sociedad comunista en la cual es posible atrapar la historia como
presente» 10. Para Beaumont la historia tal y
como es presentada en News from Nowhere se corresponde con los
microprocesos de la vida diaria. En una sociedad como la inglesa de finales del
siglo XIX (que Morris considera absolutamente degradada) en la que los
trabajadores viven sometidos a una lucha diaria por la existencia, Morris subtitula New
from Nowhere: «Una época de tranquilidad» [«An Epoch of Rest»]
que, como Thompson nos recuerda, comienza con el narrador
deseando días de paz y tranquilidad, de sonriente y pura buena voluntad 11.
Este es el mensaje esperanzador que Morris quiere llevar a los
lectores del Commonweal. La paz y la felicidad son posibles una vez que la
lucha revolucionaria ha salido victoriosa, nos viene a decir Morris.
Por tanto, un mensaje de lucha y esperanza. Que la novela esté impregnada de
esta atmósfera de tranquilidad es, pues, producto de acontecimientos históricos
concretos en los que la clase obrera ha tomado las riendas de su propio futuro
(y con él el de toda la humanidad); y para nada tiene que ver con la
descripción ideal de una Arcadia pastoril y pintoresca a la Poussin.
Reflexionemos, por un momento, en lo que Jameson llama
exposición o cartografía cognitiva [cognitive mapping]: esto es, el
conocimiento teórico de un tipo económico, el análisis de las subjetividades
colectivas, la cuestión de la acción política y de la representación
estética 12. Veremos a continuación cómo News from Nowhere pone
en marcha una cartografía semejante con respecto a relaciones y fenómenos
sociales concretos.
3.- Crítica ecológica
A la luz de la creciente preocupación por la salud
del planeta no deja de ser útil ver en los numerosos pasajes de News
from Nowhere en los que Morris celebra la armónica
relación que hombres y mujeres tienen con el entorno y la naturaleza una
crítica ecológica al capitalismo. Normalmente se ha querido ver en estas
‘pinceladas naturalistas’ un romanticismo medievalizante que tiene sus raíces
en John Ruskin y, sobre todo, en el influyente Thomas
Carlyle de Past and Present (1843). La nostalgia
de Carlyle era la nostalgia del pasado que veía con tristeza
cómo la industrialización había destruido la ‘paz’ feudal y sus tradiciones
seculares. Como Thompson ha advertido, Marx y Engels ya
habían caracterizado estos lamentos como ‘Socialismo Feudal’, endosándoles que
lo «que le imputan a la burguesía no es tanto el haber hecho surgir un
proletariado en general, sino el haber hecho surgir un proletariado
revolucionario» 13.
Al final del capítulo XVIII de News from
Nowhere Morris escribe acerca de la ‘vida campesina’ que
es ahora ‘común entre nosotros’ 14. Clive Wilmer, el
editor de la edición inglesa, señala este pasaje en relación a un párrafo
del Manifiesto Comunista para apuntar que este aspecto (es
decir, la inclinación de Morris a evocar idílicamente la vida
rural, pensemos que Morris convierte a Londres en un conjunto
de villas casi campesinas invadidas por la naturaleza) es quizás una de las
ideas de Morris que más problemas tendría con el pensamiento
de Marx. El párrafo en cuestión del Manifiesto al
que Wilmer hace referencia dice así: «La burguesía ha
sometido el campo al dominio de la ciudad. Ha creado urbes inmensas; ha
aumentado enormemente la población de las ciudades en comparación con la del
campo, sustrayendo una gran parte de la población al idiotismo de la vida rural»15.
Es este ‘idiotismo de la vida rural’ al que Wilmer se refiere
[‘dem Idiotismus des Landlebens’ en el original alemán, ‘the idiocy of rural
life’ en la versión inglesa], pues Morris escribía en el
pasaje señalado de una manera que parece citar directamente el Manifiesto:
«y por la pausada vida rural, para nada estúpida, que se ha vuelto común
entre nosotros» (mi cursiva). La contraposición parece, pues, evidente.
Sabemos gracias a El Capital que el sometimiento del campo por
parte de la burguesía tuvo unas consecuencias muy claras: la expropiación de la
tierra a la masa de población, lo que condujo, por una parte, «a que la
agricultura pudiera ser explotada socialmente de una forma racional y, por
otra, a la reintroducción de la propiedad privada de la tierra ad absurdum, que
constituyen los grandes méritos del modo de producción capitalista. Como todos
sus otros progresos históricos, también adquirió este a través de la completa
pauperización de los productores inmediatos» 16. Como ha
señalado el filósofo Frieder O. Wolf:
Los amplios efectos destructivos a largo plazo de
la propiedad privada capitalista en tanto que forma histórica singular de las
relaciones entre los seres humanos y el planeta tierra y su biosfera son
ampliamente discutidos en El Capital, incorporando además un tema central del
debate científico sobre el desarrollo de la economía agraria desde el siglo
XVIII como es, la industrialización de la economía agraria y la urbanización
bajo el signo doble de la masiva pobreza urbana y la especulación urbanística
con sus efectos destructivos sobre la fertilidad de la tierra 17.
Morris había reconocido haber disfrutado de la lectura de la ‘parte
histórica’ de El Capital 18, lo que se
refiere sin duda al capítulo 24 del libro primero dedicado a la acumulación
originaria. En este capítulo Marx nos presenta precisamente
todo el proceso de expropiación de las masas campesinas y rurales. Por ello no
es descabellado apuntar la infiuencia del libro primero de El Capital así
como la descorazonadora descripción de Engels en La
condición de la clase obrera en Inglaterra (1844) en la visión ruralizante
que Morris tiene de la nueva sociedad. Si la burguesía ha
sometido el campo a la ciudad, lo que únicamente quiere decir que la burguesía
ha convertido a las masas campesinas en proletariado urbano, la alternativa
que Morris presenta en News from Nowhere deviene
evidente: «Aunque había un puente que cruzaba la corriente y casas en sus
orillas, ¡cómo había cambiado todo desde la pasada noche! Los talleres de jabón
con sus chimeneas vomitando humo habían desaparecido; también los
talleres mecánicos y los de plomo» 19. Y un poco más
adelante describe cómo en ambas
…orillas había una fila de casas muy bonitas, no
demasiado grandes, que se situaban a cierta distancia del río; la
mayoría estaban construidas con ladrillos de color rojo y cubiertas con tejas y
parecían, sobre todo, cómodas y como si estuvieran, por decirlo de algún modo,
vivas y en armonía con sus habitantes. Había un jardín común en el frente que
bajaba hasta el borde del agua en el que florecían exuberantes flores de las
que emanaban deliciosas ondas de aroma veraniego sobre la corriente que se
arremolinaba 20.
No es sólo una visión ruralizante o de un
romanticismo medievalizante lo que Morris está expresando
aquí. Morris está describiendo, en este párrafo de una manera
clara pero en muchos otros también, un paisaje en el que el modo de producción
capitalista se ha desvanecido por completo. Y Morris demuestra
ser consciente de que de esta desaparición sólo puede surgir un encuentro con
la naturaleza. En este sentido, su pensamiento es tremendamente
contemporáneo.
No es necesario repetir ahora los argumentos acerca
del pensamiento ecológico de Marx que otros autores han
desarrollado en profundidad. En cualquier caso, sí me gustaría insistir en ese
aspecto que John Bellamy Foster ha acuñado como ‘naturalismo
dialéctico’ y en el que, según cómo lo entiende Foster, para Marx la
alienación del trabajo del ser humano va de la mano de la alienación del ser
humano de la naturaleza 21. La relación entre propiedad privada
capitalista y degradación de la naturaleza es para Marx evidente
desde por lo menos los Manuscritos de 1844. En cambio, si en la
sociedad comunista las relaciones entre los individuos ya no están
mediadas por la creación de valor tampoco lo pueden estar las relaciones entre
los individuos y el entorno natural. Este punto es esencial a la hora de reconstruir
la relación entre ser humano y naturaleza. Pienso que esto es algo que Morris trató
de entrever en News from Nowhere, como he tratado de mostrar a
través de los pasajes citados. Así pues, las relaciones sociales y ecológicas
de la humanidad vislumbradas por Morris están profundamente
conectadas con el pensamiento de Marx. Sólo de esta manera
superamos de una vez por todas tanto el análisis tradicional que ha visto
en Morris a un medievalista romántico 22 como
la visión reaccionaria de un Marx pro-tecnológico y
anti-ecológico representante de un antropocentrismo utilitario 23. Foster escribe:
La visión de Morris, tan cercana a la
de Marx (a quien leyó y releyó), nos hace recordar el carácter
íntegramente revolucionario del análisis de Marx, el cual, desde
sus escritos más tempranos, tuvo en cuenta la alienación de los seres humanos
de la tierra bajo el capitalismo como precondición para la alienación en el
régimen capitalista de acumulación 24.
Por tanto, y esto me lleva directamente al
siguiente punto, la visión ‘naturalista’ de Morris que se
origina a partir de refiexionar acerca de una producción que se dirige al uso y
el bienestar de la comunidad, parte de una crítica consciente del régimen
capitalista de explotación y ganancia.
4.- El concepto de trabajo y crítica del
capitalismo
Después de un baño matinal en el río Támesis Dick,
el hombre cuya ‘ocupación’ es trasladar gente por el río para que así también
puedan probar el agua, le ofrece al protagonista de News
from Nowhere, William Guest, ser su guía en el nuevo mundo. Guest, no
obstante, duda por un momento: «Temo —dice—, que así te
apartaré de tu trabajo». Pero Dick no lo cree así. «No te preocupes por
ello —replica Dick—, me ofrecerá la oportunidad de proponerle
un cambio a un buen amigo que quiere mi trabajo aquí. Es un tejedor de
Yorkshire que se ha excedido con su tejer y las matemáticas, ambos trabajos de
interior; y al ser un buen amigo, el quiere que le deje hacer algo al aire
libre» 25. Esta conversación que se encuentra al comienzo de la
novela (el segundo capítulo) nos muestra el trabajo como una actividad
placentera y sensual. El trabajo, parafraseando a Marx, ya no es un
medio para poder vivir sino que se ha convertido en una ‘necesidad vital’.
La teoría capitalista del control de la
productividad obrera nos proporciona algunas pistas sobre las
razones de Morris para presentar el trabajo de una manera
completamente opuesta al régimen capitalista de producción. En 1832 el
matemático e ingeniero inglés Charles Babbage señalaba lo que
según su parecer era el aspecto más importante e infiuyente de la división del
trabajo y que había pasado inadvertido para la economía política clásica. Este
sería el hecho de que al dividir los diferentes procesos de la producción el
capitalista necesita diversos grados de destreza o fuerza para desempeñarlos,
lo que puede comprar en el mercado en las cantidades exactas que precisa. Este
hecho le supone al capitalista un ahorro considerable, ya que encontrar en el
mercado un único obrero que pueda realizar todas las tareas,
demuestra Babbage, sería mucho más caro 26. La división
del trabajo en la manufactura significa, pues, también una ‘división’ del
trabajador en las diferentes tareas en las que se especializa. Cada tarea
tiene, por supuesto, un precio que es calculado según el grado de dificultad y
especialización requerido. Escribe Harry Braveman:
Los usos de [la fuerza de trabajo] ya no están
organizados de acuerdo a las necesidades y los deseos de quienes tienen que
venderla, sino más bien de acuerdo a las necesidades de quienes la compran,
capitalistas interesados sobre todo en expandir el valor de su capital. Y es de
especial interés para estos compradores abaratar esta mercancía. La forma
normal de abaratar la fuerza de trabajo se demuestra por el principio de
Babbage: dividirla en sus elementos más simples. Y ya que el modo de producción
capitalista crea una población trabajadora adecuada a sus necesidades, el
principio de Babbage al formar este “Mercado de trabajo” se le impone a los
mismos capitalistas”.27
En este sentido, se podría decir que el capitalismo
conlleva una progresiva pérdida de destreza en la población trabajadora no sólo
por el hecho de dejar a una cantidad enorme en la ignorancia más absoluta (pues
para el capitalista la falta de destreza es el requisito indispensable que hace
al trabajador apto para las tareas más rutinarias 28), sino también
por el propio hecho de la especialización de tareas que el proceso productivo
requiere. Y Babbage era muy consciente de que la división del trabajo podía ser
aplicada tanto a tareas mentales como a operaciones mecánicas 29.
Un ejemplo bastará para ilustrar que era esta división del trabajo la que Morris estaba
poniendo en cuestión desde el punto de vista del trabajador. Cuando William
Guest, maravillado por la belleza y acabado de una pipa que acababa de
adquirir, no obstante le pregunta a su acompañante Dick porqué se dedican con
tanto esmero a trivialidades semejantes, Dick le responde:
Por supuesto, si los escultores escasearan estarían
más ocupados en la arquitectura, como dices, y entones estas “bagatelas”
[una bonita palabra) no serían hechas. Pero ya que hay un montón de gente que
puede esculpir, de hecho casi todo el mundo, y el trabajo es en cierto modo
escaso, o tememos que pueda serlo, la gente no se opone a este tipo de trabajo
menor 30.
De hecho, la advertencia de Guest debería ser
considerada desde el punto de vista capitalista de que los obreros más hábiles
no deberían malgastar sus capacidades en actividades que al capitalista no le
reportan beneficio alguno 31. El gran trabajo de artesanía
invertido en la pipa puede ser inservible para un capitalista que pretenda
producir pipas en masa (sería a todas luces demasiado caro) a no ser
que se convierta en una mercancía de lujo, por ello Guest afirma más
tarde que quizás sea la pipa demasiada valiosa para su uso. Pero la
palabra ‘valiosa’ no le dice nada a Dick que se queda perplejo. En una sociedad
en la que el trabajo no está dirigido a la producción de valor (de
cambio) tales nociones han perdido por completo su significado. Esta es una de
las enseñanzas más importantes que News from Nowhere nos transmite.
La pérdida absoluta de valor (valor de cambio en el sentido capitalista)
conlleva inmediatamente una recuperación de las destrezas del trabajador y la
posibilidad de su libre asociación con otros trabajadores para la realización
de auténticos valores de uso que reviertan en el bien común. Morris cree
firmemente que esta posibilidad comporta un gran placer en el hecho del trabajo:
«semejante trabajo es a menudo muy agradable», comenta Dick. 32 La
deducción es, por tanto, increíblemente sencilla. El trabajo es placentero
porque no es trabajo forzado.
5.- El arte y el trabajo como placer
Uno de los aspectos más conocidos y a la vez mejor
estudiados del pensamiento de Morris es su crítica a un
sistema capitalista que, en palabras de Ruskin, manufactura todo
excepto hombres 33. Ya me he referido a las infiuencias conocidas
de Carlyle y Ruskin en la formación
intelectual de Morris así como a la visión en gran medida
paternalista que Ruskin tenía de la economía, por lo que no es
necesario ahora insistir en los mismos argumentos 34. No obstante,
vale la pena recordar que la crítica de Ruskin a la división
entre trabajo manual e intelectual fue fundamental para un Morris que
había tratado en sus propios negocios de superar esta división sin demasiada
fortuna. Si para Ruskin »[e]l arquitecto debería trabajar
en la cantera junto a sus hombres [y el] encargado de la manufactura debería
ser un operario tan hábil como cualquier otro empleado de sus molinos» 35,
ello significaba además que sólo así era posible que el trabajo fuera agradable,
es decir, solo gracias a la unión del trabajo físico con el intelectual se
lograba el ideal de Ruskin de una vida feliz y perfecta en el
hombre: joyful and right exertion of perfect life in man, que
caracterizaba el tipo de belleza que Ruskin llamaba ‘belleza
vital’. En el prefacio que Morris escribió para la edición
(publicada en 1892 en la Kelmscott Press) del fundamental capitulo de Ruskin «La
Naturaleza del Gótico» incluido en Las piedras de Venecia, Morris aseguraba
que había sido precisamente este placer en el trabajo [man’s pleasure in
labour] la enseñanza fundamental de Ruskin 36. Habría que
situar, no obstante, el ‘placer’ ruskiniano en el contexto de una economía de
raíces clásicas dedicada a la producción de cosas útiles y agradables (opuesta
por tanto a la crematística aristotélica) en la que la mercancía y el trabajo
realizan la vida perfecta en el hombre. «No es que la gente este mal alimentada
—escribía Ruskin en «La Naturaleza del Gótico»—, sino
más bien que no disfrutan con el trabajo con el que se ganan el pan» 37.
Aunque para Morris también se trate de producir cosas útiles y
agradables, el placer en la producción de tales objetos, como hemos visto, sólo
puede provenir de una definitiva superación de la explotación a la que el
capitalista tiene sometido al trabajador. Por tanto, lo agradable del trabajo
no puede residir en el valor de uso del producto, ni siquiera en la
manera cómo se lleva a cabo el trabajo, sino en una nueva valoración del valor
de uso de la fuerza de trabajo. Es esta nueva valoración la que recorre la
experiencia vital que conforma News from Nowhere.
¿Qué puede ser entonces el placer en el trabajo
desde esta perspectiva? Hemos visto que la especialización de tareas (el
principio de Babbage) es degradante desde la perspectiva del valor
de uso de la fuerza de trabajo. Lo cual no quiere decir que todos lo tenga que
hacer todo y además bien. Un tejedor con el que Guest conversa al comienzo de
la novela reconoce que es un mal tejedor que sólo se dedica a la forma más
mecánica de tejer, además de interesarse por la imprenta. Pero
debido a que las máquinas de imprimir están en desuso 38 nuestro tejedor, dice,
se tiene que dedicar a otras cosas que le gustan, como las matemáticas 39. Si
el capitalista había reducido el valor de uso de la fuerza de trabajo a un
cálculo acerca de cuánto añade en el proceso de producción a la creación de
valor, en cambio Morris veía el trabajo como lo que es: «la
actividad humana que acompaña a la misma vida», en palabras de Gulli40. Son
tres las características, según Morris, por las que el trabajo se debería
definir: 1) el trabajo debe valer la pena hacerse, 2) el trabajo
debe ser agradable de hacer por sí mismo; y 3) el trabajo debe ser llevado a
cabo bajo unas condiciones que no lo hagan ni excesivamente
fastidioso ni excesivamente angustioso“. De acuerdo con Morris, el
arte también se podía caracterizar de la misma forma pues Morris no lo
concebía como una esfera separada de la vida social sino infiuido
por las mismas condiciones en las que la humanidad vive.
Debo pediros —había escrito en su conferencia «El
arte bajo la plutocracia» [University College, Oxford, 1883)— que
extendáis la palabra «arte» más allá de las actividades que son obras de arte
conscientes, para abarcar en ella no sólo a la pintura, la escultura y la
arquitectura, sino a las formas y los colores de todos los objetos de uso
doméstico o —aún más- incluso la disposición de los campos para la
labranza y para el pasto, la organización de las ciudades y de nuestras carreteras
de todo tipo; en una palabra, que incluyáis el aspecto de todo lo que rodea
nuestra vida“.
Parafraseando al Marx de la Crítica
del programa de Gotha estamos ante un buen ejemplo de trabajo definido
en cuando ‘primera necesidad vital’. De ahí la conclusión lógica de Morris:
el arte es la expresión del gozo del hombre en su trabajo [Art is man’s
expression ofhisjoy in labour], y cuya realización no es posible en el modo
capitalista de producción sino en otro, el modo comunista de producción que ha
hecho desaparecer la producción de valor, como en News from Nowhere magistralmente
se nos presenta. Este placer o gozo posee tres aspectos básicos:
variedad, esperanza de creación y dignidad. Con ‘variedad’ Morris quería
decir la diferente cantidad de trabajos que una misma persona puede llevar . La
‘esperanza de creación’ implica la idea de hacer algo que valga la pena hacer,
mientras que ‘dignidad’ connota el sentimiento de hacer algo útil. De esta
manera, Morris nos confronta con la potencialidad que los
seres humanos poseen de darle forma a su propio mundo. Gozo [joy]
en este sentido quiere decir no sólo una forma de racionalidad teniendo en
cuenta estos objetivos concretos sino también la presencia obvia de un cuerpo
que no renuncia a su sensualidad.
6.- Conclusión
No hay duda de que todo trabajo humano es un
proceso que se realiza en un artículo de uso o, en términos aristotélicos, todo
trabajo humano significa simplemente la aplicación de unos medios para la
consecución de unos fines. Podríamos, entonces, aceptar una primera definición
transhistórica del trabajo que diría algo así: el producto del trabajo = valor
de uso 43. Sin embargo, es verdaderamente cuestionable que el
proceso de trabajo deba ser reducido a una magnitud socialmente equivalente que
implique cualquier forma de trabajo. De lo que se trata aquí, por supuesto, es
de la cantidad de trabajo (duración e intensidad) que se requiere para la
producción de mercancías. Ya al comienzo del libro primero de El
Capital Marx nos proporciona una definición históricamente
contingente del trabajo: el producto del trabajo = mercancía. Esto ocurre
cuando el trabajo gastado en la producción de un artículo de uso aparece
expresado como una cualidad objetiva de ese artículo, es decir, como su valor.
De esta forma directa y sencilla Marx nos presenta el quid con
respecto al funcionamiento del capitalismo. Si los trabajos que los habitantes
de News from Nowhere desempeñan han de ser vistos como una
crítica al modo capitalista de producción, lo que en el fondo esta crítica
tiene que implicar es una crítica a esta producción de valor y lo que ello
conlleva. En la Crítica del programa de Gotha Marx hace
referencia explícita a la nueva sociedad que surge de las cenizas del
capitalismo:
En el seno de una sociedad colectivista, basada en
la propiedad común de los medios de producción, los productores no cambian sus
productos; el trabajo invertido en los productos no se presenta aquí, tampoco,
como valor de estos productos, como una cualidad material, poseída por ellos,
pues aquí, por oposición a lo que sucede en la sociedad capitalista, los
trabajos individuales no forman ya parte integrante del trabajo común mediante
un rodeo, sino directamente 44.
Pese a que Marx es aquí capaz de
concebir una forma de trabajo subsumida en la producción social colectiva,
admite que se trata de una forma que se ha desarrollado a partir de la sociedad
capitalista y que, por tanto, «presenta todavía en todos sus aspectos, en el
económico, en el moral y en el intelectual, el sello de la vieja sociedad de
cuya entraña procede». A este respecto, continúa Marx, en esta sociedad «el
productor individual obtiene de la sociedad… exactamente lo que ha dado», lo
cual conlleva la superación de la explotación a la que estaba sometido el
trabajador en el capitalismo. No obstante, Marx va más allá y
critica esta visión porque aún está sujeta al trabajo en cuanto medida entre
equivalentes: «la igualdad, aquí, consiste en que se mide por el mismo
rasero: por el trabajo» 45. El desafío entonces es pensar el
trabajo no en los términos de un ‘valor’ entre equivalentes sino,
todo lo contrario, en los términos de su ‘desigualdad’. De hecho, es esta
‘desigualdad’ la que Morris expresa al comparar el trabajo de
Dick y el de su amigo tejedor en el párrafo citado al comienzo de la sección
cuarta. Sus trabajos se pueden intercambiar no porque sean equivalentes sino
debido a necesidades individuales que no tienen parangón. Pienso que el
conocido eslogan de Marx acerca de la sociedad comunista está
bien representado en este ejemplo concreto:
En la fase superior de la sociedad comunista —escribe Marx—, cuando haya
desaparecido la subordinación esclavizadora de los individuos a la división del
trabajo, y con ella, la oposición entre el trabajo intelectual y el trabajo
manual; cuando el trabajo no sea solamente un medio de vida, sino la primera
necesidad vital; cuando, con el desarrollo de los individuos en todos sus
aspectos, crezcan también las fuerzas productivas y corran a chorro lleno los
manantiales de la riqueza colectiva, sólo entonces podrá rebasarse totalmente
el estrecho horizonte del derecho burgués, y la sociedad podrá escribir en su
bandera: ¡De cada cual, según su capacidad; a cada cual, según sus
necesidades! 46
Este párrafo es importante porque en él Marx señala
toda una serie de elementos fundamentales que, como hemos visto, están
presentes en la forma cómo Morris entiende el trabajo en
cuanto placer, a saber: la desaparición de la oposición entre trabajo manual e
intelectual, el desarrollo de los individuos en todos sus aspectos y, por
tanto, capacidades, y por último, el hecho de que cada cual reciba según sus
necesidades. En el capítulo XV de News from Nowhere el
inquieto Guest se pregunta cómo se puede alcanzar este ideal si no existe
ninguna ‘recompensa’ por el trabajo hecho 47. ¿Recompensa?, se
pregunta su interlocutor. «La recompensa del trabajo es la vida —afirma
categórico—. ¿No es suficiente?» 48. De nuevo una clara
conexión con Marx que en el párrafo anterior afirmaba que en el
comunismo el trabajo es la primera necesidad vital. Desde este punto de vista,
es claro que Morris, junto a Marx, revaloriza el
trabajo desde una nueva perspectiva social y socializadora: «todo el trabajo
que hacemos es un ejercicio más o menos agradable de la mente y el cuerpo: así
que en vez de evitar el trabajo todo el mundo lo busca». 49
Publicado originalmente en Revista de
crítica literaria marxista, nº 4 (2010)
NOTAS
1 Cfr. William MORRIS, «Foreword to Utopia by Sir
Thomas More», News from Nowhere and Other Wrizings, ed. de Clive Wilmer,
Penguin Books, Londres, 2004, págs.371-375.
2 Por ejemplo, sus problemas para entender a Marx
que el mismo reconocía, de lo cual junto a algunas críticas de Engels me
he ocupado en otro lugar. Vid. José María DURÁN, Hacia una crítica de
la economía política del arte, Plaza y Valdés, Madrid, 2008, capítulo 5,
págs. 139 ss.
3 Marx escribió la Crítica del programa de Gotha en
mayo de 1875 como respuesta al giro oportunista que la
socialdemocracia alemana estaba experimentando sobre todo en manos de los
seguidores de Ferdinand Lassalle. Engels publicó el texto en la
revista Neue Zeit en 1891. Aunque sea puramente especulativo
afirmar que Morris conocía los debates que se estaban dando en el interior del
movimiento socialdemócrata alemán las fechas de publicación de News
from Nowhere y de la Crítica del programa de Gotha son
extraordinariamente cercanas. Thompson, en su monumental biografía de Morris,
ya se había dado cuenta de esto. Cfr. E.P. THOMPSON, William
Morris. Romantic to Revolutionary, Merlin Press, Londres, 1977,
pág.690. En este momento convulso para las organizaciones obreras europeas
William Morris había participado en la fundación, en 1884, de la
Socialist League junto a Eleanor Marx, Ernest Belfort Bax y Edward
Aveling. Engels que había saludado con entusiasmo la fundación de la
League observaba no obstante con preocupación las tendencias
anarquistas que acabarían por fragmentarla y disolverla. Mientras
Eleanor Marx junto a Aveling abandonaba la League en 1888 para fundar
la Bloomsbury Socialist Society, Morris (cuyas tendencias
anarquistas Engels no acababa de entender) abandonaba la League en
octubre de 1890. Vid. DURÁN, 0p. eit., págs. 148—150.
4 Arehaeologies of the Future (2005) de Frederic
Jameson sigue siendo imprescindible al respecto. De todas formas, aún habría
que considerar ciertos argumentos que Jameson vierte acerca de Morris y que, en
mi opinión, son más que discutibles.
5 Sin entrar a debatir los aspectos centrales y
controvertidos de la utopía socialista de Bellamy la crítica de Morris es
ciertamente devastadora. En su reseña para el Commonweal (junio de 1889) Morris
escribe: «El único ideal de vida que [Bellamy] es capaz de percibir es el de la
diligente clase media profesional de hoy purificada de su criminal complicidad
con la clase monopolista, que llega a ser independiente en lugar de permanecer,
como hoy son, parásitos». Cfr. MORRIS, «Looking Backward», News from Nowhere
and Other Writings, 0p. cit., pág.354.
6 Lewis MUMFORD, The Story of Utopias, Boni and
Liveright, New York, 1922, págs. 103 ss.
7 Ibid., pág. 147.
8 THOMPSON, William Morris, 0p. cit., págs. 695.
9 Matthew BEAUMONT, Utopia Ltd. Ideologies of
Social Dreaming in England 1870-1900, Haymarket Books, Chicago, 2009, pág. 33.
10 Ibid., pág. 179. Gulli hace referencia a esto
como la potencialidad que se encuentra dentro de lo real y que
caracterizaría la obra de Marcuse, Bloch y el propio Marx; y que Gulli advierte
en otro clásico de la ficción utópica como es La ciudad del sol (escrita
en 1623) de Tommaso Campanella. Al fin y al cabo, y hablando de
potencialidad, Marx ya se había dado cuenta de que la negación del capital
proviene precisamente del trabajo asalariado. Cfr. Bruno GULLÏ, «Utopia:
The barely visible and the practical market», en ZNet, 22 de junio, 2009.
11 THOMPSON, William Morris, 0p. eit., pág. 696;
MORRIS, «News from Nowhere», News from Nowhere and Other Writings, Op.
cit., pág. 44.
12 Cfr. JAMESON, en Shaobo XIE y Fengzhen WANG
(eds.), Dialogues on Cultural Studies. Interviews with contemporary
eritics, University of Calgary Press, Calgary, 2002, pág. 101.
13 Karl MARX y Friedrich ENGELS, Manifiesto del
Partido Comunista, en Obras escogidas de Marx y Engels, Tomo I,
Fundamentos, Madrid, 1977, págs. 43-45. Cfr. THOMPSON, William Morris, Op.
cit., págs. 27-32, y DURÁN, Op. cit., págs.139-140.
14 MORRIS, «News from Nowhere», News from Nowhere
and Other Writings, 0p. cit., pág. 160.
15 La cursiva es mía. MARX y ENGELS, Manifiesto del
Partido Comunista, 0p. cit., pág. 26.
16 Karl MARX, Das Kapital, dritter Band, Dietz,
Berlín, 1985, p.631.
17 F.O. WOLF, «O concepto dos ‘límites da
exposición dialéctica’ en Marx», en José María DURÁN (coord.), Aínda, O
Capital. Novas perspectivas acerca de Marx e O Capital na Alemaña,
Iaiovento, Santiago de Compostela, 2009, pág.71.
18 MORRIS, «How I Became a Socialist», News from
Nowhere and Other Writings, Op. cit., pág. 380.
19 MORRIS, «News from Nowhere», Ibid., pág. 48.
20 Ibid., 1148-49.
21 John BELLAMY FOSTER, Marx’s Ecology. Materialism
and Nature, Monthly Review Press, New York, 2000.
22 WlLMER, «Introduction», News from Nowhere and
Other Writings, Op. cit., pág. xxv.
23 FOSTER, Marx’s Ecology, 0p. cit., págs. 9-10.
24 Ibid., pág. 176.
25 MORRIS, «News from Nowhere», News from Nowhere
and Other Writings, 0p. cit., pág. 51.
26 Cfr. Harry BRAVEMAN, Labor and Monopoly Capital.
The Degradation of Work in the Twentieth Century, Monthly Review Press,
New York, 1998, págs. 55-56.
27 Ibid., p.57.
28 Según un reciente estudio de la Universidad
Técnica de Dortmund uno de cada cuatro trabajadores en la industria
alemana realiza tareas rutinarias que no requieren especialización alguna.
Mujeres y emigrantes constituyen la gran mayoría de estos trabajadores,
representando las mujeres el 40% del total. Richard ROTHER,
<<Routine—Arbeit stirbt nicht aus», die tageszeitung, 23 de octubre,
2009, pág.7.
29 Cfr.. BRAVEMAN, Labor and Monopoly Capital, 0p.
cit., págs. 219-220.
30 Morris, «News from Nowhere», News from Nowhere
and Other Writings, Op. cit., pág. 81.
31 Braveman señala que el principio de Babbage es
normalmente visto desde el pensamiento económico tradicional como el
esfuerzo por “preservar habilidades escasas” y no desechar los “recursos
sociales”. Todas las teorías del ‘capital humano’ y su gestión parten de
este hecho. BRAVEMAN, Labor and Monopoly Capital, Op. cit., pág. 57.
32 MORRIS, «News from Nowhere», News from Nowhere
and Other Writings, 0p. cit., pág. 81.
33 John RUSKIN, Las piedras de Venecia, Consejo
General de Arquitectura Técnica de España, Valencia, 2000, pág .232.
34 DURÁN, Op. cit., págs. 139-144.
35 RUSKIN, 0p. cit., págs .236.
36 MORRIS, «Preface to The Nature of Gothic. A
chapter from The Stones of Venice by John Ruskin», Newsfrom Nowhere and Other
Writings, Op. cit., pág. 367.
37 RUSKIN, Op. cit., pág. 230. El cristianismo con
su crítica y prohibición de la usura es un clásico ejemplo de esta
postura. Los valores humanos que se postulan son sin duda atractivos para
muchos pero yerra a la hora de señalar las causas reales de la
explotación capitalista. Un to This Last (1862) es la gran obra
‘económica’ de Ruskin. Ya me he referido al ‘Socialismo Feudal’ descrito por
Marx y Engels en el Manifiesto. Con respecto a su relación con la
iglesia: «Nada más fácil —escriben— que recubrir con un barniz
socialista el ascetismo cristiano. ¿Acaso el cristianismo no se levantó también
contra la propiedad privada, el matrimonio y el Estado? ¿No predicó
en su lugar la caridad y la pobreza, el celibato y la mortificación
de la carne, la vida monástica y la iglesia? El socialismo cristiano no es más
que el agua bendita con que el clérigo consagra el despecho de la
aristocracia». MARX y ENGELS, Manifiesto del Partido Comunista, Op.
cit., pág. 45.
38 De nuevo un comentario que hace 25 años podría
ser visto como un recurso medievalizante de Morris y que hoy, sin embargo,
en la era digital es discutido seriamente. No sólo el libro electrónico, que
decir del futuro que le espera a los periódicos después de la Web 2.0.
39 MORRIS, «News from Nowhere», News from Nowhere
and Other Writings, 0p. cit., pág. 58.
40 Cfr.. Bruno GULLÏ, Labor of Fire. The Ontology
of Labor between Economy and Culture, Temple University Press,
Philadelphia, 2005.
41 De su conferencia «Arte y socialismo»
(Leicester, 1884). Citado en DURÁN, Op. cit,., pág. 170.
42 Citado en Ibid. Estamos, por supuesto, ante la
discusión clásica acerca de la poiesis cuya solución aún estamos lejos de
poder vislumbrar. En cualquier caso, no es posible vislumbrarla en el actual
modo de producción. Si, en cambio, el arte debe ser subsumido
completamente en la noción de trabajo es una cuestión diferente. Se le
puede objetar a Morris esto y no haber considerado al arte en su
propia especificidad. Su mérito, no obstante, es haber reconocido la
dimensión social del arte y su necesaria condición solidaria con todas las
otras formas de trabajo. La liberación del trabajador y del trabajo
sólo pasa por la liberación del arte, y viceversa.
43 No obstante, no se deberían excluir otras formas
que pueden ser útiles a los seres humanos y que, sin embargo, no son
producto del trabajo, como Marx había advertido en la Crítica del programa de
Gotha. «El trabajo no es la fuente de toda riqueza. La naturaleza es la
fuente de los valores de uso (¡que son los que verdaderamente integran la
riqueza materiall), ni más ni menos que el trabajo, que no es más que
la manifestación de una fuerza natural, de la fuerza de trabajo del hombre».
MARX, Crítica del programa de Gotha, en Obras escogidas de Marx y Engels, Tomo
II, Fundamentos, Madrid, 1977, pág. 10. Ibid., pág. 15.
45 Ibid., pág. 16.
46 Ibid., pág. 17.
47 De pasada no está de menos recordar que en la
Crítica del programa de Gotha Marx discute la postura del borrador del
programa que se postula a favor de «un reparto equitativo del fruto del
trabajo». Marx se pregunta irónicamente que eso del ‘fruto’ del trabajo:
«¿El producto del trabajo, o su valor? Y en este último caso, ¿el valor
total del producto, o sólo la parte de valor que el trabajo añade al valor de
los medios de producción consumidos?» Finalmente, Marx critica esta postura
como ‘vaga’, «con la que Lassalle ha suplantado conceptos económicos
concretos». La ‘recompensa’ a la que Morris se refiere se debería ver
también en este sentido. Ibid., pág. 13.
48 MORRIS, «News from Nowhere», News from Nowhere
and Other Writings, 0p. cit., pág. 122.
49 Ibid., pág. 127.

