© Libro N° 7616. Los Desafíos Del Proletariado Revolucionario En
Tiempos De Pandemia. UOC (MLM). Emancipación. Agosto 8 de 2020.
Título original: © Los
Desafíos Del Proletariado Revolucionario En Tiempos De Pandemia. UOC (MLM)
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Desafíos Del Proletariado Revolucionario En Tiempos De Pandemia. UOC (MLM)
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LOS DESAFÍOS DEL
PROLETARIADO REVOLUCIONARIO EN TIEMPOS DE PANDEMIA
UOC(MLM
Los Desafíos Del
Proletariado Revolucionario En Tiempos De Pandemia
UOC(MLM)
Presentación
Entregamos a nuestros lectores el folleto “Los
Desafíos del Proletariado Revolucionario en Tiempos de Pandemia”,
el cual es producto del esfuerzo de la Unión Obrera
Comunista (mlm) por interpretar los fenómenos de la actualidad, examinar las
tendencias de las contradicciones que tienen al mundo convulsionado y derivar
de allí las tareas urgentes de los comunistas revolucionarios.
¡La verdadera pandemia es el capitalismo
imperialista! Tal fue nuestro análisis en marzo cuando fue declarada la
pandemia y este folleto lo demuestra. Aquí se presenta un acertado análisis de
la situación actual respecto a las causas de la crisis económica en que se
encuentra sumido el capitalismo imperialista desde el 2008 y las consecuencias
que trajo el nuevo coronavirus a nivel mundial al agravar la crisis económica y
social. Además, el presente trabajo cobra mayor importancia por cuanto traza
una orientación correcta para los comunistas revolucionarios, quienes deben
proponerse aprovechar la situación para empujar con audacia y decisión las
tareas que acerquen el triunfo de la Revolución Proletaria Mundial.
Ponemos a su disposición estas ideas con la firme
convicción de que se convertirán en fuerza material para la construcción del
Partido político del proletariado en Colombia; confiamos en que lo aquí
planteado será estudiado, discutido, difundido y puesto en práctica, por cuanto
constituyen herramientas para que los intelectuales revolucionarios y
proletarios conscientes logren vincularse a las masas populares con ideas
claras y puedan así aprovechar de la mejor manera estos meses de preparación de
los grandiosos días que vendrán.
Revolución Obrera
Julio 2020
CONTENIDO
LOS DESAFÍOS DEL PROLETARIADO REVOLUCIONARIO
EN TIEMPOS DE PANDEMIA 2
La Verdadera Pandemia es el Capitalismo
Imperialista 2
La pandemia agravó la crisis económica del
capitalismo mundial 2
La pandemia le ha servido al imperialismo y a
laburguesía mundial para quemar parte de las fuerzas productivas 6
La pandemia agravó la crisis social mundial 8
La pandemia ha puesto más al descubierto el
carácter parasitario de la burguesía
reafirmando que es unobstáculo para el avance de la sociedad 16
La pandemia ha desnudado el carácter dictatorial de
la democracia burguesa, su incapacidad para resolver los problemas de la
sociedad y la necesidad de destronar a la burguesía 18
La pandemia ha agudizado todas las demás contradicciones del capitalismo
imperialista 23
La
pandemia acerca el
triunfo de la
Revolución Proletaria Mundial 27
Pero también la pandemia pone al descubierto la
gran debilidad de los comunistas Marxistas Leninistas Maoístas 29
LOS DESAFÍOS DEL PROLETARIADO REVOLUCIONARIO EN
TIEMPOS DE PANDEMIA
El análisis realizado por la XII Asamblea de la
Unión Obrera Comunista (mlm), La táctica revolucionaria y las tareas de los
comunistas en la situación actual, publicado en enero de 2020, da cuenta de las
principales contradicciones del capitalismo imperialista y señaló la tendencia
general a su agudización extrema.
La pandemia del covid-19, declarada por la OMS de
la imperialista ONU el 11 de marzo, aceleró y exacerbó tales contradicciones,
poniendo al orden del día la preparación de las fuerzas de la revolución para
el asalto a la fortaleza enemiga en todos los países. (Ver: La verdadera
pandemia es el capitalismo imperialista y ¡La pandemia es el capitalismo! ¡urge
la revolución y el socialismo!).
En efecto, la pandemia del coronavirus puso al
descubierto que:
La Verdadera Pandemia es el Capitalismo
Imperialista
La pandemia agravó la crisis económica del
capitalismo mundial
La tendencia advertida por la XII Asamblea, de una
profundización de la crisis económica durante este año, fue agravada de forma
escandalosa por la pandemia y ya
es algo confirmado por las propias agencias del
imperialismo.
El reciente informe del FMI Perspectivas de la
Economía Mundial, Actualización de las perspectivas de la economía mundial, de
junio de 2020, asegura que, como consecuencia de la pandemia:
El crecimiento mundial está proyectado en –4,9% en
2020; o sea, 1,9 puntos porcentuales menos que el pronóstico de la edición de
abril de 2020 de Perspectivas de la economía mundial (informe WEO). La pandemia
de COVID-19 ha tenido un impacto más negativo que lo previsto en la actividad
en el primer semestre de 2020 y la recuperación será, según las proyecciones,
más gradual de lo que se había pronosticado. En 2021, el crecimiento mundial
está proyectado en 5,4%. Globalmente, eso significa que el PIB de 2021 sería
alrededor de 6½ puntos porcentuales más bajo que en las proyecciones publicadas
en enero de 2020, antes de la pandemia de COVID-19.
Eso en el mejor de los casos, por cuanto:
Claramente, es posible que el desenlace sea
diferente del contemplado en la proyección de base, y no solo debido a la
manera en que está evolucionando la pandemia. La magnitud del reciente repunte
del optimismo de los mercados financieros parece estar desconectada de la
evolución de las perspectivas económicas fundamentales —como lo señala la
Actualización de junio de 2020 del Informe sobre la estabilidad financiera
mundial (informe GFSR)—, y eso plantea la posibilidad de que las condiciones
financieras se endurezcan más de lo que supone la proyección de base.
El reconocimiento de la recesión económica mundial
ha obligado a ese representante por excelencia del capital financiero mundial a
actuar “generosamente”, admitiendo la moratoria de la deuda externa en varios
países, e incluso considerando que: “La moratoria sobre los pagos de la deuda y
la reestructuración de la deuda pueden necesitar continuar durante la fase de
recuperación” de la pandemia.
Por su parte, el Director del Banco Mundial, dijo
que se trata de “una crisis sin precedentes, con efectos sanitarios, económicos
y sociales devastadores que se hacen sentir en todo el mundo”. En el informe
del Banco Mundial de junio de este año, La Covid-19 (coronavirus) hunde a la
economía mundial en la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, asegura:
El impacto súbito y generalizado de la pandemia del
coronavirus y las medidas de suspensión de las actividades que se adoptaron
para contenerla han ocasionado una drástica contracción de la economía mundial,
que, según las previsiones del Banco Mundial, se reducirá un 5,2 % este año. De
acuerdo con la edición de junio de 2020 del informe Perspectivas económicas
mundiales del Banco, sería la peor recesión desde la Segunda Guerra Mundial, y
la primera vez desde 1870 en que tantas economías experimentarían una
disminución del producto per cápita.
A raíz de las graves distorsiones a la oferta y la
demanda internas, el comercio y las finanzas, se prevé que la actividad
económica de las economías avanzadas se contraerá un 7 % en 2020. Se espera que
los mercados emergentes y las economías en desarrollo (MEED) se contraigan un
2,5 % este año, su primera contracción como grupo en al menos 60 años. La
disminución prevista en los ingresos per cápita, de un 3,6 %, empujará a
millones de personas a la pobreza extrema este año.
Producto Interno Bruto (PIB) Mundo y Regiones
Fuente: Banco Mundial, Perspectivas económicas
mundiales, junio 2020.
Las iniciales: e = estimación y f = pronóstico.
El PIB: en este caso es el valor monetario de todos
los bienes y servicios producidos, valorados a precios constantes, es decir,
según los precios del año que se toma como base o en las comparaciones.
Aunque las mediciones adoptadas por los
estadígrafos e instituciones burguesas no discriminan ni diferencian la
producción real de bienes y servicios, de la actividad especulativa del capital
parásito financiero, y siempre inflan la producción y el consumo reales, los
datos permiten observar la magnitud de la crisis económica del capitalismo
mundial, la cual no fue producto de la pandemia como pretenden hacer aparecer
las instituciones del imperialismo, sino que venía desde antes y estalló con la
crisis financiera el 2008. Una crisis agudizada sí por la pandemia, que acarrea
efectos desastrosos en todo el mundo, pero con mayores consecuencias en los
países oprimidos, dadas sus ataduras a los países imperialistas y a las
condiciones de superexplotación de la clase obrera.
Sin embargo, la crisis pone de manifiesto, además
de la expansión y centralización de las relaciones capitalistas en las que se
encuentra encadenada la economía mundial, el violento choque entre el carácter
social de la producción mundial contra el carácter privado de la apropiación en
una minoría de grupos monopolistas. Este gran choque, entre las poderosas
fuerzas productivas creadas por el trabajo social y las relaciones sociales
basadas en el trabajo asalariado, muestran la decadencia y el avanzado estado
de agonía del capitalismo imperialista y destacan en el terreno social la
contradicción entre el proletariado y la burguesía como la contradicción
principal en la arena mundial.
La pandemia le ha servido al imperialismo y a la
burguesía mundial para quemar parte de las fuerzas productivas
Como sucede en todas las crisis de sobreproducción,
el sistema capitalista y la burguesía se ven abocados a quemar parte de las
fuerzas productivas para poder empezar un nuevo ciclo de crecimiento económico:
la quiebra y el cierre de empresas, los despidos masivos, los licenciamientos
colectivos y la suspensión de los contratos de trabajo son una forma de quemar
fuerzas productivas, como se describe más adelante en las propias fuentes de
las agencias imperialistas.
También es quemar fuerzas productivas arrojar a los
ríos, o al mar, o enterrar toneladas de productos, como informa la publicación
Agronegocios del diario La República:
El desperdicio de alimentos está adquiriendo un
nuevo significado en la era de la pandemia. Leche abandonada en Wisconsin.
Huevos rotos en Nigeria. Uvas podridas en la India. Cerdos enterrados en
Minnesota. Estas imágenes inquietantes han provocado indignación en todo el
mundo. Pero aquí está la parte sorprendente: el mundo puede no estar
desperdiciando más de lo normal, cuando un tercio de la producción mundial de
alimentos termina en vertederos. (Para más ilustración ver: Preocupante aumento
en el desperdicio de alimentos por parte de los productores y Los cierres de
fronteras por el coronavirus amenazan las cosechas).
Como lo es igualmente dejar que las cosechas se
pudran en los campos como ha sucedido en Colombia…oen Europaconla producción de
tomate, pimentón, papa, pera con las cosechas de hongos, fresas y espárragos
(ver Euro News, cosechas en riesgo por falta de trabajadores), y cuyas causas
no son meramente las provocadas por la pandemia y las condiciones climáticas.
A estos fenómenos producto de la crisis de
sobreproducción agravados por la pandemia, va unida la guerratrabajo
…diplomática como lo manifiesta por nuevos altiremercados, y afloje permanente zonas
de influencia, fuentes de materias primas y fuerza de entre los gobernantes de
Estados Unidos y China, por solo poner un ejemplo ilustrativo; hechos que son
la antesala de la guerra armada imperialista por un nuevo reparto del mundo ya
repartido, cuando ya no les queda otro recurso para continuar quemando hombres y
medios de producción.
En ese sentido, la pandemia ha servido para
paralizar el mundo entero y darles un respiro a los capitalistas que pueden
realizar una parte de la plusvalía, sobre todo de los bienes de primera
necesidad, arruinando la competencia principalmente de la pequeña producción y
sacrificando la fuerza de trabajo sin mayores consecuencias políticas
inmediatas, pues las medidas de emergencia, el confinamiento y la imposición de
la dictadura abierta de los capitalistas han frenado temporalmente la respuesta
revolucionaria del proletariado mundial, ayudados por el oportunismo cuyo
dominio ideológico y político sobre gran parte de los trabajadores organizados,
les coarta su lucha directa y con independencia de clase; pero también,
aprovechando la confusión reinante entre diversos sectores revolucionarios y la
debilidad del Movimiento Comunista Internacional.
Sin embargo, este respiro temporal del capitalismo,
solo ocasiona la agudización más extrema de la contradicción principal, por
cuanto la clase obrera ha sido la principal sacrificada, junto con la pequeña
burguesía que se ve arrojada en masa a las filas del proletariado; situación
que causará nuevos y más poderosos levantamientos de masas que los vistos en el
2019 y esta vez en todo el mundo.
La pandemia agravó la crisis social mundial
Las consecuencias inmediatas de los despidos,
licenciamientos y suspensión de los contratos, como del confinamiento, han
agravado la crisis social mundial. Al hambre pronunciada en los países más
pobres, cuya cifra alcanzaba“independientes”casi822o
millonessuperpoblacióndehambrieflotante,os losen migranelmudo, se suman ahora
los despedidos, los trabajadores confinados en campos de concentración… tes
Según los datos amañados de la imperialista Organización Internacional del
Trabajo – OIT, en la quinta edición del 30 de junio pasado del Observatorio de
la OIT: COVID-19 y el Mundo del Trabajo:
La gran mayoría de los trabajadores de todo el
mundo, a saber, el 93 por ciento, sigue residiendo en países que aplican algún
tipo de medida de cierre de lugares de trabajo. Esa proporción a escala mundial
se ha mantenido relativamente estable desde mediados de marzo, si bien las
medidas aplicadas han sido cada vez más laxas. En la actualidad, la mayor
cantidad de restricciones que afectan a trabajadores y lugares de trabajo se
producen en las Américas.
(…)
Según se desprende de recientes estimaciones de la
OIT, la pérdida de horas de trabajo en la primera mitad de 2020 ha sido mayor
que la prevista, lo que pone de manifiesto el empeoramiento de la situación en
las últimas semanas, en particular en los países en desarrollo. En el primer
trimestre del año se perdió aproximadamente un 5,4 por ciento de las horas de
trabajo en todo el mundo (equiparable a 155 millones de empleos a tiempo
completo), con respecto al cuarto trimestre de 2019. Se prevé que en el segundo
trimestre de 2020 se pierda en todo el mundo el 14,0 por ciento de las horas de
trabajo (equiparable a 400 millones de empleos a tiempo completo), y que las
mayores pérdidas se registren en las Américas, a razón del 18,3 por ciento.
(…)
Según se desprende de varias previsiones de la OIT,
la recuperación del mercado laboral que se produzca en la segunda mitad de 2020
será incierta y parcial. Con arreglo al caso hipotético de referencia, cabe
prever que en el cuarto trimestre de este año se siga perdiendo alrededor del
4,9 por ciento de las horas de trabajo (equiparables a 140 millones de puestos
de trabajo a tiempo completo). Con arreglo al caso más desfavorable, en el que
se prevé una segunda ola de la pandemia en el segundo semestre de 2020, podría
perderse hasta el 11,9 por ciento de las horas de trabajo (equiparables a 340
millones de empleos a tiempo completo) en el último trimestre del año. Aun en
el caso hipotético más favorable, que prevé una rápida recuperación, es poco
probable que para finales de 2020 la cantidad de horas de trabajo a escala
mundial vuelva a ser la que existía antes de la crisis.
Evolución del Desempleo Mundial 2007-2021
OIT - Evolución del Desempleo América Latina y el
Caribe 2007-2021
OIT - Evolución del Desempleo en Colombia 2007-2021
OIT maquilla como “pérdida de horas de trabajo” y
En“puestoscuantode ostrabajodats perdidos”,suminstra loss, despidosbueno
decirmasivos,que la cancelación de contratos de trabajo y las licencias no
remuneradas.
En Colombia, aunque los últimos datos del DANE
reportan un aumento gigantesco de desempleados, pasando del 10,5% en mayo del
2019 a 23,4% en mayo de 2020, la cifra es realmente mayor, por cuanto las
estadísticas están basadas” eny enla “Planillala Integrada de Liquidación de
Aportes – PILA “Gran Encuesta Integrada de Hogares – GEIH” que apenas reflejan
una parte de la realidad pues la parte de los trabajadores que no liquida
aportes a seguridad social y pensiones quedan por fuera del registro. Aun así,
las cifras son escandalosas por cuanto reportan 5.400.000 personas desempleadas
y una gigantesca cantidad de asalariados despedidos que sobrepasa los 2
millones, contándose entre los sectores más significativos 910.000 trabajadores
del comercio y reparación de vehículos y 716.000 obreros de la producción
industrial. A su vez es necesario advertir que esta situación de despidos y
licenciamientos ya venía desde antes de la pandemia, pero fue agravada porque
el régimen le dio facultades extraordinarias al Vice Ministro de Relaciones
Laborales para resolver vía express las peticiones de los patrones al respecto,
como constatan las denuncias de los trabajadores de distintas ramas de la
producción.
Tasa de desempleo en Colombia según el DANE
Ahora bien, los despidos, licenciamientos y
cancelación de contratos significan que millones de trabajadores fueron
lanzados al arroyo. Y si la XII Asamblea relacionaba que en el 2018 la cantidad
de hambrientos alcanzaba 821.6 millones de personas en el mundo, ahora el
hambre se ha multiplicado, especialmente en los países de Asia, África y
América Latina.
En el nuevo análisis de la Organización de las
Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa
Mundial de Alimentos (PMA) del 17 de julio,
Análisis de alerta temprana de los puntos críticos de inseguridad
alimentaria aguda: “identifica a 27 países susceptibles de padecer de forma
inminente crisis alimentarias provocadas por la COVID-19, ya que los efectos de
la pandemia ”agravan. los factores preexistentes que causan el hambre
El informe señala que:
La pandemia de COVID-19 tiene potencialmente largo
alcance e impactos indirectos multifacéticos en sociedades y economías, que
podría durar mucho tiempo después de terminada la emergencia sanitaria. Estos
podrían agravar las inestabilidades existentes o crisis o conducen a nuevas con
repercusiones en la seguridad alimentaria, nutrición y medios de vida.
Influyen en la situación la pérdida del poder
adquisitivo debido a la rebaja del salario, los despidos masivos, el aumento
del desempleo, la pérdida de remesas del extranjero y el aumento de los precios
de los alimentos en algunos casos; a ello se suma la improvisación, negligencia
e incapacidad de los gobiernos para garantizar la compra descarado los productos
los recursos a los campesinos encaminados y el a la suministro“ayuda social la”.
población; así como el despilfarro cuando no el robo
Los gobernantes por su parte, en primera instancia
recurrieron al confinamiento obligatorio, en la mayoría de los casos sin
garantizar las condiciones de subsistencia de los sectores más vulnerables
(desempleados, trabajadores informales, trabajadores independientes, pequeños productores y
comerciantes) y sin
prevenir las
incertidumbreconsecuencias…del)quencierro (stress, ansiedad, angustia,
dispararon la violencia intrafamiliar sobre
las mujeres y los niños especialmente, amplificando la tragedia. Ante la
presión de los monopolios y grandes “suavizado”capitalistas
elacompañadoconfinamientode losbligatoriollamamientosfueuspendial“quédateoo en
casa”, dejándoles a los trabajadores, a los hambrientos y desesperados dos
opciones macabras: ir a la muerte en los puestos de trabajo sin las medidas de
bioseguridad garantizadas o morirse de hambre en el confinamiento.
En Colombia la situación se ha hecho
particularmente aguda por cuanto el régimen mafioso y criminal no tomó ninguna
medida eficaz para impedir el ingreso y propagación del virus; ocasionando en
el mes de julio un aumento gigantesco de contagiados y muertos llevando al país
a ocupar el quinto lugar en el mundo. El hambre no tiene cuarentena y ésta ha
llevado a que las masas se vean obligadas a salir a contagiarse para no morir
de hambre en el encierro.
El hecho de que hayan disminuido las protestas y
manifestaciones contra el hambre, como las presentadas en Italia, Nigeria y
Colombia en los meses de marzo y abril
No inversión significa focalizada que se haya de
superado los gobiernos la situparación “desinflar. Solo un la respiro bomba
social” temporal y apaciguar y rtificial los ocas levantamientosado,deun y lado,
el saqueopor de supermercados; de otro, por el sacrificio de millones de trabajadores
informales que han arriesgado la vida en busca del sustento. Paliativos que
solo agigantan el drama social de conjunto y que hará explosión en los próximos
meses, como advierten los propios intelectuales de los organismos del
imperialismo en los informes citados aquí, los cuales aumentarán la
inestabilidad general del sistema y agravarán la crisis política.
Según el Análisis de alerta temprana de los puntos
críticos de inseguridad alimentaria aguda de la Organización de– Naciones
Unidas para la Alimentación y la Agricultura–
FAO y el Programa Mundial de Alimentos PAM, los
impactos de la pandemia en la estabilidad política, “una vez se levanten las
restricciones a la movilidad y la desaceleración económica golpee con mayor
gravedad, la inestabilidad sociopolítica podría aumentar en varios países
debido a diferentes factores, a menudo combinados”:
• Agravamiento
de la ofensiva desigualdad socioeconómica con el aumento de niveles de
desempleo (particularmente entre los jóvenes), pérdida de ingresos y medios de
vida, aumento de la pobreza, desigualdades e inseguridad alimentaria. Esto
puede exacerbar aún más el descontento social existente y fragmentación,
especialmente en países con preexistencias y agravando las crisis económicas.
El análisis indica que en los próximos meses, los niveles de disturbios civiles
corren el riesgo de ser más altos y tener efectos más desestabilizadores en
comparación con los últimos años.
• Agravamiento
de las crisis políticas existentes, aumento de la fragmentación dentro de las
élites gobernantes o nuevas fracturas que pueden aumentar la inestabilidad
política bajo las presiones exigidas por la pandemia y su respuesta. El mal
manejo de los brotes de COVID-19 puede volver la opinión pública contra los
gobiernos.
• Al 1 de
julio, al menos 67 países y territorios del mundo tenían elecciones aplazadas
debido a COVID-19, según el Instituto para Democracia y Asistencia Electoral
(IDEA 2020), y varios de los países habían implementado medidas que afectan la
libertad de expresión de acuerdo con el COVID-19 Civic Freedom Tracker, un
esfuerzo colaborativo entre los Centros internacional y europeo de Derechos sin
ánimo de lucro, y la Oficina de Derechos Humanos de la ONU.
Y si el análisis de la XII Asamblea constataba que:
La agudización de la crisis social significa en
particular, agudización de la principal contradicción mundial entre el
proletariado y la burguesía, y de la contradicción entre los países oprimidos y
los países imperialistas; y en general, agudización de la lucha de clases en
todos los países, donde la tendencia es a generalizar las protestas, las
movilizaciones, las huelgas políticas, las rebeliones generales como lo
demuestra la movilización de los migrantes en Centroamérica hacia Estados
Unidos, la huelga de 200 millones de proletarios en la India, el sostenido
movimiento de los “Chalecos Amarillos” y la huelga nacional contra la reforma
pensional en Francia, las multitudinarias movilizaciones en Hong Kong contra la
opresión de los imperialistas chinos, la movilización mundial juvenil contra
los causantes del cambio climático, los levantamientos de masas en Irak, Irán,
Líbano, Haití, Ecuador, Chile, Colombia…
Ahora es necesario precisar que la pandemia
centuplicará las fuerzas que se levantarán en los próximos meses, no solo
contra las medidas reaccionarias antiobreras y antipopulares que no han cesado,
sino además contra el hambre generalizada, por empleo, por subsidio a los
desempleados, e incluso, dada la exacerbación extrema de las contradicciones e
indignación general de los explotados y oprimidos, contra cualquier abuso de
los explotadores y las clases dominantes como ocurrió a raíz del asesinato de
George Floyd en Minneapolis. Sin duda se presentarán nuevas y más poderosas
Huelgas Políticas de Masas con posibilidades de convertirse en insurrecciones
populares que acercan el triunfo de la revolución proletaria, por lo menos en
un grupo de países, en la medida en que los comunistas revolucionarios sean
capaces de aprehender la situación y avancen en la
construcción de los instrumentos necesarios para dirigir a las masas.
La pandemia ha puesto más al descubierto el
carácter parasitario de la burguesía reafirmando que es un obstáculo para el
avance de la sociedad
No solo se han manifestado las funestas
consecuencias de la entrega de la salud pública a los grandes monopolios
privados en todos los países, la principal causa directa de las muertes por la
pandemia; sino que la inmensa mayoría de las medidas de la emergencia han
servido para seguir agrandando los gigantescos capitales de los grandes
monopolios, principales favorecidos con los planes de salvamento, en abierta
demostración de que el único interés de la burguesía es la ganancia. El Estado
y los Gobiernos son instituciones de clase, no al servicio de toda la sociedad,
sino de los grandes capitalistas.
Así, mientras se han destinado multimillonarios
recursos para salvar los negocios de los grandes capitalistas, los sistemas de
salud permanecen colapsados y el personal sanitario es mandado a la guerra a
pecho descubierto: sin contratos ni salarios en muchas partes, y sin la
protección necesaria para garantizar siquiera su vida. Este no es un problema
exclusivo de los países oprimidos, es un problema general como muestran las
denuncias de los camaradas de Italia, Francia y Canadá en sus respectivos países
o como deja en evidencia la huelga general de los médicos internos y residentes
en España.
Todas las medidas que han tomado los gobernantes en
los terrenos económico, social y político se encuentran inmediatamente con el
obstáculo de la propiedad privada y sus poseedores: las ramas esenciales de la
economía; la salud y la investigación científica para surtir las pruebas, encontrar
tratamientos para impedir el colapso de los infectados, trabajar
mancomunadamente para descubrir vacuna, fabricar ventiladores, proveer de
rápidamente suministro de alimentos… todo, absolutamente todos los utensilios
mínimos de protección; organización d l obstaculizado por la burguesía y su
propiedad privada.
Los hechos muestran abiertamente que la ganancia
está al mando y sus beneficiarios son los grandes capitales privados, quienes
descargan sobre la clase obrera y los trabajadores del mundo entero el peso de
la crisis que no les corresponde; son ellos quienes tienen que soportar los
despidos, la tercerización, la rebaja de salarios y las demás reformas que
benefician a los burgueses, terratenientes e imperialistas.
Pero además, está quedando claro para la gente
sencilla del pueblo una verdad defendida por el marxismo, pero de difícil
comprensión para la gran masa en tiempos normales: los trabajadores son quienes
sostienen la sociedad con su trabajo, donde la burguesía y los terratenientes
son clases parásitas. Se ha creado una situación magnífica para explicarles a
las masas que las clases parásitas están sobrando y los trabajadores del campo
y la ciudad deben dirigir la sociedad.
La pandemia está demostrando la extrema agudización
de las contradicciones sociales, está develando las lacras mundiales del
capitalismo, está revelando el parasitismo burgués y la incompatibilidad de la
burguesía con el progreso de la sociedad, está mostrando la caducidad de un
sistema convertido en la causa de los peores sufrimientos de la humanidad, está
corroborando una verdad defendida por los comunistas revolucionarios: el
capitalismo imperialista merece ser sepultado.
La pandemia ha desnudado el carácter dictatorial de
la democracia burguesa, su incapacidad para resolver los problemas de la
sociedad y la necesidad de destronar a la burguesía
Sin excepción, en todos los países la burguesía
acudió en primera instancia a las medidas punitivas: despliegue de las fuerzas
militares y toques de queda, en lugar de resolver las medidas sanitarias para
contener la llegada del covid-19 y movilizar a la sociedad para evitar la
expansión del virus.
Los gobernantes no hicieron nada para prevenir la
expansión del virus que hoy llega a casi todos los países; incluso en China,
donde las medidas fueron radicales, pudieron haber evitado la propagación
haciendo tres semanas antes lo que hicieron en enero; a ello se agrega que
muchas de las medidas tomadas al inicio han puesto en ridículo a monigotes como
Trump en Estados Unidos, Conde en Italia, Macron en Francia, López Obrador en
México, Bolsonaro en Brasil, Duque en Colombia, por solo mencionar algunos, quienes
han dado órdenes incoherentes y dementes viéndose obligados a recular después,
cuando ya tienen la crisis sanitaria encima; caso por ejemplo, la suspensión
del tercer día sin IVA en EnColombiatodos. los países, incluida China que
“conjuró” la pandemia del coronavirus en corto tiempo (donde gracias al
gigantesco progreso alcanzado por el socialismo hasta la derrota del
proletariado en 1976, los nuevos capitalistas lograron construir dos hospitales
en tiempo récord en Wuhan) y se alaba la gestión de los gobernantes, se puso de
manifiesto la improvisación de los mandatarios, su incapacidad para resolver
problemas sencillos como organizar la producción de implementos sanitarios,
ampliar las camas hospitalarias, organizar la toma de pruebas, cerrar aeropuertos,
etc., problemas solo atendidos a última hora y cuando la pandemia amenazaba la
propia existencia de los burgueses que no son inmunes al contagio. En México hoy
la muerte merodea a los “Socialistas del Siglo XXI” por el covid-19. Ni siquiera
pudieron los falsos gobiernos progresistas como el de López Obrador ocultar el
carácter de clase de sus regímenes ni escaparon a la improvisación,
característica del Estado burgués, para atender las emergencias sociales, por
cuanto su interés primario es la defensa de la propiedad privada y la ganancia.
La crisis suscitada por la pandemia pone de
manifiesto ante las masas la podredumbre del sistema capitalista atravesado por
una crisis mundial económica y social, y deja al descubierto la ineptitud de
los Estados burgueses para dirigir la sociedad, concepto que ha sido tan
complicado para que las masas lo comprendan en otras circunstancias, ahora en
la práctica lo están viendo y es necesario que los revolucionarios lo hagamos
más consciente, explicándoles bien que quienes están en mejores condiciones de
dirigir la sociedad son los obreros y campesinos. (Ver: Manifiesto: ¡La
pandemia es el capitalismo! ¡Urge la revolución y el socialismo!) “emergencia
En Colombia, el régimen ha apelado a decretar la “emergencia
económica”, al amparo de la cual adopta nuevas medidas supuestamente “para
conjurar la crisis y evitar la extensión de sus efectos”, cuando en realidad
han sido medidas para entregar nuevos y cuantiosos recursos a los grandes
capitalistas, maquilladas con frases como: “condonar o aliviar las obligaciones
de diferente naturaleza como tributarias, financieras, entre otras”, “entrega
de transferencias monetarias adicionales y extraordinarias… a la población más
vulnerable”. Nuevas medidas que continúan privatizando las empresas estatales
con la farsa de que son para “garantizar la democratización de la propiedad”,
“atender las necesidades de atención en salud, los efectos adversos generados a
la actividad productiva y la necesidad de que la economía continúe brindando condiciones
que mantengan el empleo y el crecimiento”. Pero sobre todo, medidas para
legalizar lo que ya vienen haciendo en la línea de descargar todo el peso de la
crisis económica en hombros de los asalariados con la vieja mentira de
“mantener y proteger el empleo”, es decir, seguir imponiendo una nueva y
regresiva Reforma Laboral que contempla quitar los dominicales y festivos, las primas
de junio y diciembre, los intereses sobre las cesantías, el subsidio de
transporte y las dotaciones obligatorias; así como “flexibilizando” los costos
de los despidos, con el argumento cínico de evitar masacres laborales; una
reforma laboral que en esencia es una rebaja general de salarios y una
supresión de históricas conquistas de la clase obrera.
A ello se agrega la “cuarentena inteligente” en cumplimiento
de las exigencias de los grandes capitalistas de reactivar la industria y el
comercio, lo cual significa lanzar a los proletarios al contagio y a la muerte,
con el presupuesto criminal que de una vez se contagien los que tengan que
contagiarse y se mueran los que deban morir, por cuanto las clases dominantes
no hicieron nada durante este tiempo para que el sistema de salud se preparara
para atender la emergencia sanitaria.
Todo ello muestra más claramente la incapacidad de
la burguesía para sostener a los esclavos que producen su riqueza, y el
carácter burgués y antipopular del Estado, lo cual generará necesariamente
nuevas movilizaciones, paros, huelgas y levantamientos contra el Estado como representante
de los explotadores.
En todos los países se otorgaron poderes especiales
a los gobernantes, por encima de la formalidad de los parlamentos, para tomar
las decisiones “necesarias”, mostrando más claramente el carácter superfluo del
establo parlamentario y el carácter dictatorial de la democracia burguesa y su
entroncamiento con el gran capital monopolista. En China se establecieron
medidas excepcionalmente reaccionarias, como el monitoreo digital policivo de
todos los habitantes de Wuhan y el confinamiento general controlado, no solo
por las fuerzas militares sino por drones, como parte de la vigilancia
digital sobre el pueblo y la geolocalización;
política general de todos los Estados en la actualidad, no para garantizar la salud
y la vida de los trabajadores sino con fines estrictamente policivos y de
inteligencia militar.
En Colombia nadie extrañó el parloteo de los
politiqueros en el Congreso, al punto que diarios burgueses como El Espectador,
dijo en su editorial del 10 de julio, a propósito
“del debate sobre las sesiones virtuales de ese
establo, que el problema del congreso es su irrelevancia”. Sin embargo, desde
cuando fue declarada la emergencia y tomándola
como pretexto hasta mediados de julio, han sido
emitidas 363 decisiones entre Decretos, Directivas, Circulares, Resoluciones,
Memorandos, Acuerdos, Lineamientos, Protocolos, emanados de la presidencia, los
ministerios, planeación, Dane… es decir, del Ejecutivo, quien ejerce verdaderamente
el poder; todo esto además de las decisiones de los gobernantes regionales y
locales que suman otro tanto sin contar tampoco con las Asambleas y Concejos.
Igualmente, es de esperarse nuevas declaraciones del “estado de excepción” para
seguir imponiendo sin contemplaciones, medidas que no son para afrontar la
emergencia sanitaria, pero sí para beneficiar a los capitalistas financieros y
grandes empresarios, y continuar dándole por parte de Duque, un manejo de caja
menor a una cantidad incalculable de recursos para entregárselos a los
parásitos explotadores.
Al “toque de queda” en varios municipios y al
despliegue de las fuerzas represivas ante cualquier asomo de protesta,
incluidas ahora las tanquetas del Esmad sin tripulación, se suma el persistente
asesinato de dirigentes y luchadores
populares, la guerra contra el pueblo, y otras medidas dictatoriales como la
prolongación de los meses para los reclutas que están prestando el servicio
militar obligatorio y hasta el reclutamiento forzoso del personal de la salud.
Es la dictadura abierta de los sectores
monopolistas de la burguesía y la ejecución de su mandato sin mediación alguna,
desnudando la falsedad de la democracia burguesa
y el carácter ornamental de sus parlamentos,
asambleas departamentales, concejos municipales, así como de los llamados entes
de control convertidos en marionetas de
los verdaderos dueños del poder.
Pero esa no es consecuencia de la desgracia del
domino de la mafia y el paramilitarismo en el Estado como ocurre en Colombia;
también sucedió en los demás países, en donde
ahora los demócratas de “izquierda” y de la propia derecha
reclaman la vuelta a la “normalidad de la vida democrática”. En Brasil, el
presidente Bolsonaro es apenas una figura decorativa porque el presidente real,
impuesto por los militares golpistas, es el vicepresidente Mourão. Incluso en
algunos países se observa el ascenso del fascismo y su pretensión de imponer la
dictadura abierta de la facción más monopolista y reaccionaria de la burguesía.
A la alianza criminal de los monopolios con el
gobierno de mano dura y dictatorial, se suma la corrupción, que tampoco es un
mal tropical sino característico del Estado burgués, solo que la pandemia lo
hace mucho más visible, como en Colombia con los contratos de compra y distribución
de alimentos para los más necesitados, la entrega de subsidios a gente que no
existe, o la supuesta entrega de subsidios y créditos a los campesinos a través
del programa Colombia Agro Produce, que terminaron en manos de los grandes
capitalistas convirtiéndose en una nueva edición del Agro Ingreso Seguro, e
incluso con la criminal empresa del “Cartel del covid-19”. De ahí que toda
ilusión en que las leyes, las instituciones y los funcionarios del Estado
puedan aliviar la terrible situación de los trabajadores es un engaño.
“La reacción en toda la línea, sea cual fuere el
régimen político”, dice Lenin, es la tendencia bajo el imperialismo, como en
efecto se ve más claramente ahora con la pandemia en los regímenes de gobierno
de los países imperialistas y de los países oprimidos. Una tendencia que no
podrán revertir los discursos de los demócratas pequeñoburgueses que siguen
vendiendo el sueño utópico de la “democracia participativa” de la época del capitalismo
naciente; una quimera que impide al pueblo
ver la necesidad y la posibilidad de darle paso a
la democracia directa de los obreros y campesinos.
El proletariado y los pueblos del mundo deben
desechar los sueños pequeñoburgueses que solo pueden prolongar sus
padecimientos, y comprender la necesidad histórica de
abolir la reaccionaria dictadura de los monopolios
para darle vida a la Dictadura del Proletariado, la democracia del pueblo
armado.
La pandemia ha agudizado todas las demás contradicciones
del capitalismo imperialista
a. La contradicción interimperialista e
intermonopolista y los preparativos de guerra mundial
No cesan las maniobras militares en distintas
partes del mundo como la operación de la OTAN “Defender Europa 20” en desafío a
los imperialistas rusos; ni las maniobras yanquis en el Mar de China Meridional
disputando a sus competidores chinos; ni las maniobras militares en el mar
Caribe, la llegada de tropas y “asesores” yanquis a Colombia con miras a la
invasión a Venezuela, y como contraparte de los imperialistas rusos, el envío
de nuevos “asesores” y más armamento a ese país; ni la agresión a los países en
el Medio Oriente en disputa por las reservas de petróleo; así mismo, la
industria militar trabaja a pleno pulmón aún en medio de la pandemia.
Bajo el dominio imperialista de los monopolios y el
capital financiero, el peligro de guerra mundial está siempre latente, más si
se vive una profunda crisis económica mundial como la actual, si a los
imperialistas no les basta estrujar al proletariado y pueblos del mundo con el
dogal de la superexplotación y el saqueo a los países oprimidos, solo
encuentran en la guerra mundial la salida para resolver la crisis de
superproducción relativa, quemando fuerzas productivas —hombres que trabajan e instrumentos
de producción—, tragedia anunciada ante la cual, al proletariado y a los
pueblos del mundo no les queda más camino que impedir la guerra mundial con la revolución
o transformarla en guerra civil revolucionaria, aunque dado el actual poder
destructivo de las armas nucleares, el estallido de una tercera guerra mundial también
conlleva el riesgo de la destrucción de la sociedad por cuenta de la insensatez
monopolista del imperialismo, un tremendo peligro que impone a los comunistas
acelerar las tareas necesarias para el triunfo de la Revolución Proletaria
Mundial.
b. La
contradicción entre los países imperialistas y los países y naciones oprimidos
A pesar de que el FMI tiende a aflojar
temporalmente la soga de la deuda externa sobre los países oprimidos, prosigue
el saqueo de sus riquezas naturales y la explotación de la fuerza de trabajo en
las peores condiciones, siendo campo de disputa entre los monopolios de los
países imperialistas. Guerras reaccionarias de agresión y ocupación
imperialista contra países oprimidos como Siria, Irak y Afganistán; o
instigadas por los imperialistas utilizando a sus perros falderos: el régimen
sionista de Israel contra el pueblo palestino, el régimen islamista de Arabia
Saudita contra el pueblo yemení, el régimen dictatorial de Erdogan en Turquía
contra el pueblo kurdo. Pero también son países oprimidos los campos de batalla
de guerras populares donde en la India, las masas armadas de obreros,
campesinos e indígenas dirigidas por el Partido Comunista Maoísta marchan a la
vanguardia de la Revolución Proletaria Mundial.
c. El capitalismo imperialista es incompatible con
la continuidad de la vida en el planeta
Aunque mucho se ha especulado sobre el surgimiento
del covid-19 y no se puede descartar la tesis de que el virus fue creado en
laboratorio, la teoría que más se acerca a una explicación científica indica
que se trata de una mutación de los coronavirus, favorecida por las condiciones
ambientales y sociales como son la devastación desaforada de los bosques
naturales en los últimos 30 años y la concentración de la población en grandes
ciudades colapsadas por la contaminación ambiental producida por la gran producción
industrial.
La situación revela cómo la naturaleza pasa la
cuenta de cobro a su destrucción desmedida producto de la voracidad del
capitalismo imperialista y busca a su manera restablecer el equilibrio. Bien
decía Engels refiriéndose al triunfo de los hombres sobre la naturaleza:
Sin embargo, no nos dejemos llevar del entusiasmo
ante nuestras victorias sobre la naturaleza. Después de cada una de estas
victorias, la naturaleza toma su venganza. Bien es verdad que las primeras
consecuencias de estas victorias son las previstas por nosotros, pero en
segundo y en tercer lugar aparecen unas consecuencias muy distintas, totalmente
imprevistas y que, a menudo, anulan las primeras. (Federico Engels, 1876, El
papel del trabajo en la transformación del mono en hombre).
Las “victorias” del capitalismo imperialista en
este terreno dependen de devorar a los hombres y destruir la naturaleza; la
pandemia ha puesto en evidencia que la supervivencia del imperialismo amenaza
la existencia de la vida en el planeta.
d. La situación hace que el socialismo como nuevo
sistema que emerge de las contradicciones insalvables del capitalismo se haga
más latente
A pesar de los horrores generados por la crisis y
la pandemia, se hace evidente que el propio capitalismo ha preparado el paso de
la humanidad al socialismo, porque ha creado sus condiciones materiales: ha
convertido la producción en un proceso social, a la vez que la apropiación en
un proceso privado; ha organizado la producción en inmensas fábricas a nivel
mundial, a la vez que la ha sumido en la anarquía, entorpeciendo con ello el
desarrollo de las fuerzas productivas bajo las relaciones de producción capitalistas,
y frenando el desarrollo de la sociedad; ha concentrado la riqueza en la parte
minoritaria de la sociedad que no trabaja y la miseria en la inmensa mayoría
trabajadora, llevando al límite el antagonismo entre el capital y el trabajo;
ha creado la clase de los proletarios desposeídos de los medios de producción,
no solo en las ciudadelas imperialistas sino en los países oprimidos donde gran
parte de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo también han sido
proletarizados y cuya misión histórica es hacer que se corresponda el carácter
social de la propiedad con un carácter social de la producción. Además la
crisis económica y la pandemia obligan a los Estados a intervenir en una rama
tras otra para atender los asuntos sociales e incluso los organismos del
imperialismo a la vez que esgrimen una política de superexplotación mundial y
de brutalidad policial contraar las“recomendaciones”protestas, se ven obligados a intervenir y d de apaciguamiento
social en los distintos países para mantener a flote el sistema moribundo, a
manera de destellos de la inevitable trayectoria objetiva de la sociedad
mundial, no para satisfacer la voracidad de unos cuantos grupos monopolistas,
sino para resolver los grandes problemas de la sociedad amenazada por la supervivencia
de la propiedad privada.
La pandemia acerca el triunfo de la Revolución
Proletaria Mundial
Al exacerbar todas las contradicciones del
capitalismo moribundo, la pandemia acerca la sociedad al triunfo de la Revolución
Proletaria Mundial y al socialismo. No solo porque exacerba aún más sus de por
sí antagónicas contradicciones, sino porque obliga a la misma burguesía a
adoptar medidas de capitalismo de Estado, a intervenir en una rama tras otra de
la producción, a entrometerse en todos los asuntos sociales de todos los
países, a organizar la cooperación de la sociedad mundial para atender la emergencia
y la crisis… mostrando contra su voluntad el camino para la solución de los
grandes problemas de la humanidad.
Un camino al cual la propia sociedad se ve empujada
encontrando en los grandes monopolios, en los países imperialistas, en las
clases lacayas de los países oprimidos y en los defensores de la propiedad
privada, el principal obstáculo para satisfacer las necesidades sociales de un
mundo cuya concatenación se expresa en una sola economía y sociedad mundial.
La Revolución Proletaria Mundial se ha puesto al
orden del día como nunca antes en la ya larga historia de agonía del
capitalismo imperialista. Todo se encuentra listo y preparado para enviar a las
evocaciones de la historia a la burguesía; solo hace falta darle el empujón.
27
La pandemia al dejar al descubierto que la sociedad
se encuentra ahorcada por el capital parásito financiero y que el Estado es un
instrumento de su dictadura, agudiza no solo las evidentes contradicciones
entre los tradicionales explotados y explotadores, sino que exacerba también
las contradicciones en el seno de las propias clases dominantes y acerca a la
pequeña burguesía arruinada a las filas del proletariado, agigantando el caudal
de la revolución.
Tales contradicciones debilitan el dominio de la
burguesía, ocasionan grietas en el Estado de los explotadores y conducen a
crisis políticas, que son una condición para el triunfo de la revolución
proletaria. Todo depende de si la clase obrera logra constituirse en Partido
político independiente y atraer a todos los demás sectores y capas de la
población a la lucha por el Poder del Estado y transformar las crisis políticas
en crisis revolucionarias.
En Colombia se hacen evidentes tales fisuras en la polarización
entre los distintos sectores de la burguesía por los “planes de salvamento” y
los “auxilios” entregados principalmente a los capitalistas del sector parásito
financiero y en menor cuantía a los demás; en la disputa entre el gobierno
central y los mandatarios regionales y locales alrededor de los recursos
usurpados por el gobierno central en detrimento del patrimonio regional y local,
y de las medidas concretas como la reapertura de las fábricas, el comercio y el
transporte; en la disputa entre los distintos partidos de la burguesía, la
pequeña burguesía y el oportunismo que tratan de aparecer como la mejor
alternativa a los problemas pensando en la próxima farsa electoral; e incluso
contradicciones en el propio seno del reaccionario partido de gobierno ante la incoherencia
de las medidas y la estupidez de sus funcionarios.
Todo ello contribuye a dejar en evidencia que la
burguesía es una clase impotente históricamente para resolver las contradicciones
de la sociedad, deja más claramente a la vista que el Estado burgués es una
máquina que no representa y no le sirve a la sociedad y, por tanto, que la
burguesía no debe seguir gobernando. Su criminal dictadura debe ser derribada
para darle paso a la dictadura del proletariado, la democracia directa de los trabajadores
armados.
Por consiguiente, las propuestas encaminadas a
“deslegitimar” a Duque para supuestamente elegir
otro fanfarrón menos malo, o de establecer un nuevo “contrato social” apelando
a la “desobediencia civil” sin lucha revolucionaria, sin destruir el viejo y
podrido Estado de las clases parásitas y sin tocar la propiedad privada de los explotadores,
son un engaño que distrae a los trabajadores
de la necesidad de prepararse para dirigir ellos
mismos la sociedad y cumplir su misión histórica.
La agudización extrema de las contradicciones del
capitalismo imperialista como modo de producción internacionalizado muestra con
mayor nitidez, no solo la existencia de las condiciones para dar el paso al
socialismo sino que impulsa todas las fuerzas económicas, políticas y sociales
hacia el rompimiento de las viejas y reaccionarias relaciones e instituciones
que constriñen el avance de la sociedad. El socialismo ha dejado de ser una
quimera o un sueño lejano para convertirse en el paso necesario e inmediato de
la sociedad, resolviendo mediante la Revolución Proletaria Mundial las
contradicciones en que el capitalismo imperialista ha embrollado a la
humanidad.
Pero también la pandemia pone al descubierto la
gran debilidad de los comunistas Marxistas Leninistas Maoístas
La crisis actual se ha mostrado como la crisis
general de la sociedad burguesa y está destacando las fuerzas de la Revolución
Proletaria Mundial, permitiéndole al proletariado y a los pueblos del mundo
comprender por los hechos diarios la incapacidad de la burguesía para seguir
dirigiendo los destinos de la sociedad.
Por su propia iniciativa, han sido las masas
quienes han dado las mejores soluciones para contener la propagación de la
pandemia, para resolver la crisis sanitaria de un sistema de salud colapsado
por encontrarse en manos de los monopolios privados, para imponer incluso por
la fuerza las medidas sanitarias en el trabajo, para socorrer a los más
vulnerables, para inventar ventiladores y otros implementos en tiempo record…
corroborando que la burguesía y su Estado son un estorbo para la sociedad y que
todo el capital debe pasar a manos de los trabajadores.
Por su parte, la clase obrera y el pueblo no han
parado de luchar, incluso en medio de la pandemia y la cuarentena, reclamando la ayuda humanitaria prometida y
que nunca
llegó o llegó incompleta, exigiendo los elementos y
garantías para cumplir las labores sanitarias por parte del personal de la
salud, denunciando los atropellos de los capitalistas en las fábricas y
empresas, e incluso obligando mediante la huelga contra el Estado y los
patronos, a introducir las medidas de seguridad para continuar produciendo… sin
embargo, esta lucha no se ha generalizado y ha sido insuficiente para frenar el
terrible ataque de los capitalistas, quienes han aprovechado la pandemia y la
cuarentena para despedir, suspender contratos, desconocer convenciones
colectivas y adelantar medidas contempladas en reformas antiobreras desde antes
de la crisis sanitaria, por cuanto en su mayoría el movimiento obrero se
encuentra dividido y dirigido por la pequeña burguesía reformista y el
oportunismo, cuando no por abiertos agentes patronales, como sucede en Colombia
con detestables personajes como Julio Roberto Gómez.
Así mismo, las verdaderas acciones de solidaridad
con los hambrientos y necesitados, llevadas a cabo por organizaciones obreras y
juveniles con independencia del Estado y los politiqueros, en buena medida no
han trascendido por la misma debilidad del movimiento obrero para organizar el
socorro popular y hacer que este trabajo lleve aparejado la organización de las
masas en la perspectiva de la lucha revolucionaria para resolver de fondo la
situación; es decir, por la carencia del Partido de la clase obrera que sea
capaz de educar, organizar y movilizar a las masas para enfrentar la situación
inmediata y a la vez prepararlas para el asalto a la fortaleza enemiga.
Ante estas poderosas fuerzas que se levantan
reclamando el paso al socialismo, los comunistas se encuentran todavía en la
retaguardia: confusos, impotentes y dispersos para dirigir a las masas en la
revolución que está madurando en todos los rincones.
Tal situación exige un plan audaz para resolver la
más urgente necesidad de la revolución: la nueva Internacional Comunista, el
Partido Mundial de la clase obrera capaz de marchar al frente del proletariado
y los pueblos del mundo en su misión histórica de sepultar al capitalismo
imperialista, o por lo menos, conquistar el Poder político en un grupo de
países, entendiendo que como dice el Manifiesto del Partido Comunista:
El Poder político, hablando propiamente, es la
violencia organizada de una clase para la opresión de otra. Si en la lucha
contra la burguesía el proletariado se constituye indefectiblemente en clase;
si mediante la revolución se convierte en clase dominante y, en cuanto clase
dominante, suprime por la fuerza las viejas relaciones de producción, suprime
al mismo tiempo que estas relaciones de producción las condiciones para la
existencia del antagonismo de clase y de las clases en general, y, por tanto,
su propia dominación como clase.
Se necesita ajustar la táctica para construir el
Partido Internacional: la situación obliga a formular un Programa Político
común que les permita a los distintos destacamentos proletarios revolucionarios
una actuación común, con unos objetivos comunes, tareas comunes y banderas y
consignas comunes.
Como se dijo en el editorial de Revolución Obrera
del 18 de mayo pasado, Obligaciones de los comunistas ante la situación creada
por la crisis mundial, a propósito de las Declaraciones Internacionales
Conjuntas de los Comunistas, el Primero de Mayo:
En la actual situación, por encima de algunas
discusiones, se necesita de un Programa Revolucionario Internacional que sirva
de bandera de lucha al proletariado y a los pueblos del mundo para destronar a
sus centenarios enemigos.
Se necesita armar a los distintos destacamentos
proletarios con una comprensión científica de la situación actual y de las
tareas que tal situación impone a los comunistas y al proletariado
revolucionario de vanguardia, pues es excepcional la exacerbación de la crisis
económica del capitalismo mundial y de la crisis social agravada por la
pandemia del coronavirus, que potencian la posibilidad de que se presenten o
ahonden aún más las crisis políticas en distintos países y la posibilidad que
tienen los comunistas de transformarlas en crisis revolucionarias, remarcándose
la necesidad de prepararse para ello (ideológica, política, organizativa,
material e incluso militarmente), y no desde el punto de vista de cada país,
sino de que se presenten en un grupo de países.
Urge unir las inteligencias y trabajar a varias
manos estableciendo lazos para intercambiar los análisis y experiencias, buscar
el compromiso de los comunistas de los distintos países para participar
activamente en la elaboración y el análisis, en la discusión y la difusión en
los diferentes órganos e idiomas, de tal forma que se encadene la actividad y
se aprenda mutuamente de lo que se está haciendo en cada país.
Además de ello, es posible y necesaria la
elaboración de declaraciones y pronunciamientos conjuntos sobre aspectos
particulares de la situación, brindando orientaciones comunes para enfrentar
los problemas comunes y llevar a cabo actividades conjuntas, no solo para
brindar apoyo a las guerras populares que se vienen desarrollando, sino además
para intensificar la lucha mundial contra el capitalismo imperialista.
Todas estas tareas son realizables ahora, a pesar
de las divergencias y de las limitaciones que cada uno de los partidos y
organizaciones comunistas afronta en la actualidad. Ellas posibilitan la acción
mancomunada, crean mejores condiciones para abordar las discusiones necesarias,
tratándolas como contradicciones en el seno del pueblo, y son un paso adelante
en la construcción de la nueva Internacional Comunista.
Ante las fracturas del sistema imperialista mundial
y la dramática situación a que han sido sometidas las masas trabajadoras, es de
esperar que los auténticos comunistas sabrán deponer los intereses particulares
en aras de la causa del proletariado mundial, lo cual les permitirá atraer a
todos los destacamentos obreros que de verdad se propongan preparar las fuerzas
para sacar el mayor provecho a la situación actual y desencadenar las fuerzas
para derrotar a la burguesía por lo menos en un grupo de países.
Una actuación que exige romper con la concepción
estrecha del evolucionismo, elevar la comprensión del desarrollo de las
contradicciones en los próximos meses y asimilar
las recomendaciones de Marx en cuanto a la táctica: “En desarrollos de tal
magnitud, veinte años son más que un día, aun cuando en el futuro puedan venir
días en que estén corporizados veinte años”. No olvidar que el periodo
revolucionario que se avecina se diferencia de los periodos ordinarios y
cotidianos, lo cual exige acelerar los preparativos en todos los órdenes para
que los comunistas, puedan cumplir su condición de vanguardia.
En lo que respecta a Colombia, también a los
comunistas les corresponde en la actual situación, ajustar la actuación
táctica:
Ya no solo preparando el terreno para cuando el
pueblo se lance de una forma más beligerante y decidida que la presentada el 21
de noviembre, a enfrentar la hambruna y la mortandad que ocasionará la
pandemia, con nuevas Huelgas Políticas de Masas, con acciones más radicales
como los enfrentamientos violentos con las fuerzas represivas, sino además,
para marchar al frente del pueblo en la lucha por el poder del Estado.
Situación que obliga a los comunistas, a jugar un
papel de vanguardia en la dirección ideológica y política del movimiento, y
abanderar la unidad y la organización de los revolucionarios de distintas
tendencias que estén de acuerdo con el socialismo científico, para organizar el
Estado Mayor de la revolución a fin de que la oportunidad histórica de
conquistar el poder no se pierda.
La pandemia, al poner en cuestión todo el
capitalismo, en todos sus aspectos, económico, social y político, eventualmente
desencadenará una crisis política profunda, a la vez que la rebeldía de las
masas se manifestará de una forma más decidida y los comunistas deben
prepararse para ello; se necesita trabajar en lo ideológico, político y
organizativo; e incluso aprovechar este tiempo (de seis meses o un año) para
preparar a los cuadros, de tal forma que en caso de presentarse una
insurrección sean capaces de dirigirla y conducirla al triunfo de la
revolución; para ello es importante estudiar la experiencia de Colombia
(especialmente de El Bogotazo de 1948), y la experiencia del Movimiento Obrero
Internacional que contribuyan a elevar el nivel de unidad de los comunistas.
De esa comprensión se deriva la urgencia de tomar
con mayor firmeza y audacia los medios digitales para todo el trabajo, cuya
utilización fue impuesta por la pandemia, pero que debe asimilarse con
prontitud para evitar errores y golpes demoledores, garantizando la continuidad
del movimiento.
Urge igualmente, empuñar con firmeza la herramienta
Revolución Obrera para contribuir en la dirección ideológica y política, para
organizar las fuerzas haciendo claridad sobre la marcha probable del movimiento
ubicando unos puntos nodales de la agitación y propaganda; incidiendo lo más
posible y brindando orientaciones oportunas; aprendiendo y difundiendo lo que
están haciendo los camaradas y las masas en otros países, así como de la
experiencia de la historia del Movimiento Obrero, entre ellos, la experiencia
de Rusia y China en el manejo de este tipo de situaciones, pues se trata de un
problema de la clase obrera de todos los países y de la Revolución Proletaria
Mundial.
En resumen, la pandemia ha puesto el acelerador a
las contradicciones del capitalismo imperialista y le ha impuesto un ritmo
distinto a las tareas de los comunistas quienes deben asimilar los cambios y
acomodar sus fuerzas para cumplir su condición de combatientes de vanguardia.
En el caso de la Unión Obrera Comunista (mlm) en
particular, debe persistir con mayor vehemencia en el propósito de luchar por
unir a los comunistas en un solo Partido Comunista Revolucionario, destacamento
que será capaz a su vez de encabezar el Frente de las clases y partidos
revolucionarios, y las nuevas formas de poder de las masas, así como construir
las fuerzas militares de las masas que han de destruir el viejo Estado.
En ese sentido, es urgente contribuir a organizar
políticamente a los obreros conscientes e intelectuales revolucionarios para
fortalecer las organizaciones comunistas, así como establecer acuerdos con los
camaradas que permitan avanzar en los preparativos del Congreso del Partido,
sobre todo, es necesario ponerse de acuerdo en cuanto a las condiciones
actuales de la lucha y el porvenir de la misma. Igualmente, los intelectuales
revolucionarios y los obreros conscientes de vanguardia deben tomar la iniciativa
para organizarse, incluso donde no haya organización de comunistas, para
construir las organizaciones de partido apoyándose en la experiencia indirecta
y estableciendo relaciones con las organizaciones existentes, teniendo en
cuenta los criterios en cuanto a la rigurosa selección de los afiliados
(escogiendo y organizando a los camaradas más firmes y leales a la clase obrera
y al comunismo), y conservando la severa discreción conspirativa para proteger
a la organización de los ataques del enemigo y garantizar la dirección de la
lucha y la continuidad del movimiento.
Los obreros revolucionarios deben encabezar la
reestructuración del movimiento sindical en la independencia de clase para
construir las federaciones sindicales que le den vida a una nueva y poderosa
organización de masas del movimiento sindical, que sirva para unir la lucha de
resistencia a la lucha general del pueblo colombiano en la actualidad en la
perspectiva del triunfo de la revolución socialista y la instauración de la
dictadura del proletariado.
Los comunistas y revolucionarios deben extender la
influencia y organización de los Comités de Lucha como la forma de organización
de las masas que mejor expresa la relación entre la lucha actual del pueblo
colombiano contra sus enemigos, con el futuro socialista de la lucha.
Organizaciones de masas con independencia de los politiqueros y el Estado para
contribuir a organizar la Huelga Política de Masas contra las clases dominantes
representadas en el Estado y en el régimen uribista, enlazando este combate con
la lucha por la revolución socialista y el nuevo Estado de obreros y
campesinos. Comités de Lucha que serán decisivos en los momentos en que la
Huelga Política se transforme en la antesala de la insurrección por el poder
del Estado.
También los comunistas deben ser los abanderados de
la lucha por construir el Frente de las clases revolucionarias, uniéndose a los
demás revolucionarios para fortalecer el Bloque por el Paro General Indefinido,
que les permita disputar la dirección del movimiento revolucionario de las
masas a los partidos de la democracia pequeñoburguesa y el oportunismo, y a las
camarillas vende-obreras de la dirección de las centrales sindicales, de tal
forma que la lucha por enfrentar el régimen les permita unir esta lucha general
inmediata del pueblo colombiano contra las clases dominantes y el imperialismo,
con el objetivo estratégico de la revolución socialista. Un trabajo que exige
firmeza en los principios y flexibilidad en la táctica para elevar la
conciencia de los aliados, aislar la influencia perniciosa de los reformistas y
desechar las ilusiones en el camino constitucional burgués para resolver la
crisis económica, social y política que enfrenta la sociedad colombiana.
Igualmente, cobra cada vez mayor importancia la
preparación de los revolucionarios y las masas en los asuntos de la Guerra
Popular; en particular, la preparación de las fuerzas populares para la
insurrección, entre las cuales debe incluirse, no solo el estudio de la
experiencia del movimiento obrero, la investigación rigurosa de la situación
del enemigo, la organización y preparación técnica de los combatientes, sino
además el trabajo en las filas de las reaccionarias fuerzas militares enemigas
para descomponerlas desde adentro.
Tareas que van indisolublemente ligadas a la lucha
por construir con los camaradas de los distintos países el Partido
Internacional que dirigirá la Revolución Proletaria Mundial.
El tiempo apremia, 6 meses o un año es el tiempo
para preparar las fuerzas, pero los meses pasan volando y es necesario avanzar
decididamente creando las condiciones para los grandes días por venir. Como se
decía en el editorial del 18 de mayo:
No basta resistir ante el imperialismo y los
desastres causados por la crisis, ahora agravados por la pandemia y el peligro
de una nueva guerra mundial. Son inofensivos, ridículos y quiméricos los
remiendos de los curanderos reformistas que proponen “humanizar” este infierno
de explotación, opresión, devastación, guerra y muerte. Son los comunistas el
factor decisivo, y de su unidad depende el desenlace de los combates que se
avecinan: ¡El capitalismo imperialista debe ser sepultado! ¡El mundo necesita
la revolución! Sólo la Revolución Proletaria Mundial podrá salvar a la
humanidad del atolladero imperialista.
Unión Obrera Comunista (mlm)
Julio de 2020

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