© Libro N° 6161.
Cero Absoluto. Curiosidades De La Física. Von Reichenbach,
Cecilia (Compiladora). Emancipación. Junio 29 de 2019.
Título
original: © Cero Absoluto. Curiosidades De La Física. Cecilia Von
Reichenbach (Compiladora)
Versión Original: © Cero Absoluto. Curiosidades De La Física. Cecilia
Von Reichenbach (Compiladora)
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
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ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
CERO ABSOLUTO
Curiosidades De La Física
Cecilia Von Reichenbach (Compiladora)
CONTENIDO
Prólogo
Los
autores
Gravedad:
¿Qué cae primero?
Mareas:
Un problema de familia
El
problema de Arquímedes
Efectos
especiales I: El inodoro de Coriolis
Electricidad:
La rana de Galvani
Pilas
contra ranas
Detectores
de tormentas
Magnetismo:
La piedrita de la suerte
Magnetismo:
No es bueno que el polo esté solo
Electricidad
+ magnetismo
La
sinfonía de las máquinas eléctricas: Allegro con motor
El
imán más grande del mundo
Ondas
electromagnéticas: Una familia con buena onda
Luz,
rayos X, acción
Hágase
la luz
Un
arcoíris para cada uno
Láser:
Luz de rubí
Efectos
especiales II: Efecto Doppler
El
color del mar
Resonancia:
Lo que importa es el ritmo
Resonancia
magnética nuclear
¿Qué
es lo más pequeño que existe en el Universo?
Recetas
para preparar átomos
Energía
Nuclear: Átomos que nos iluminan
La
Edad de los Materiales, Por Leo Errico
Nanopartículas:
Pastillas de chiquitolina
Nanociencia
y nanotecnología, por Félix Requejo
Superconductividad
¿Cristales
o líquidos?
¿Qué
tiene de absoluto el cero absoluto?
¿Por
qué un astronauta no debe sacarse el traje en el espacio?
Rayos
cósmicos: Lluvia de estrellas
Física
moderna, una introducción
Mecánica
cuántica: Heladeras y hornos
El
Principio de incertidumbre, por Raúl Rossignoli
Relatividad
I: Viajeros del espacio tiempo
Relatividad
II: Laboratorios en marcha
Relatividad
III: La energía de las masas
Agujeros
negros, por Claudio Simeone
Big
Bang, por Susana Landau
Efectos
especiales III: Efecto fotoeléctrico
Efectos
especiales IV: Efecto mariposa
Fractales:
La geometría de la naturaleza
Teoría
de cuerdas: La música de las esferas
Para
leer más
Prólogo
a la Segunda Edición
El
año 2005 fue propuesto por los Físicos del mundo como Año Mundial de la Física,
en conmemoración del centenario de la publicación de cinco de los trabajos más
importantes y revolucionarios de Albert Einstein. Además, coincidió con el
centenario de la Universidad Nacional de La Plata, la tercera universidad
nacional creada en Argentina. Y como si fuera poco, con el centenario de la
creación de su Departamento de Física, el primero en su tipo en el hemisferio
sur. En honor a tan notables coincidencias, el Museo de Física pensó en crear
un libro, dedicado a todas las personas que sienten la espina de la curiosidad.
"Cero
absoluto" trata sobre varios fenómenos de la naturaleza
presentados desde la Física, pero no desde el punto de vista de las
dificultades resueltas sino con el deseo de despertar la intriga por el mundo
que nos rodea y llamar la atención acerca de los avances de la Física y sus
aplicaciones tecnológicas.
No
es un manual de Física, ni un compendio de temas importantes, ni los más
básicos, ni los más famosos. Es un conjunto de pequeños textos independientes
que pueden ser leídos en el orden que el lector prefiera; todos están
acompañados por ilustraciones y debajo de algunos hay referencias a temas
relacionados. También hay una selección de fenómenos agrupados bajo el título
"Efectos especiales", una separata sobre el Museo de Física y algunas
páginas escritas por especialistas. Pedimos la colaboración de un grupo de
ilustradores, para que nos ayuden a hacer más atrayente y amena la lectura. A
través de estos artículos tratamos de compartir con los lectores los asuntos
que más nos intrigan, nos divierten, nos ayudan a comprender algunos cómo y
porqué del Universo, y nos dejan con otras espinas. Queremos ofrecer una mirada
nueva, que muestre que vivimos en un mundo cuestionado, explicado y hasta
cierto punto predicho por la Ciencia. Sabemos también que ésta es sólo una
parte de todo el conocimiento de la Naturaleza, que ha contribuido en el avance
y progreso de la Humanidad -en alguna dirección. Este conocimiento no está
acabado, y es por eso que todos los días hay muchas personas que trabaja para
quitar alguna de sus espinas de la curiosidad. A esas personas las llaman
científicos. "Cero absoluto" es también un pequeño homenaje a ellos,
sobre todo a los que trabajan y o trabajaron en Argentina.
En
este libro aparecen nombrados algunos científicos. No siempre son los más
reconocidos, o los que más contribuyeron a determinado tema, sino que fueron
tomados como referentes históricos, y para ayudarnos a recordar que la ciencia
es -ante todo- una actividad humana, y colectiva.
Creemos
que a la Física la pueden entender todos. Desde nuestro lugar nos hemos
divertido trabajando en Física con niños, adolescentes y adultos. Por eso
intentamos escribir en un lenguaje accesible a las personas de todas las
edades. Porque estamos convencidos de una cosa: es maravilloso seguir teniendo
espinas de curiosidad toda la vida.
Estos textos fueron escritos en conjunto, entre varios estudiantes y
trabajadores de la Física, congregados por nuestro Museo. Además de hacer
divulgación, cada uno de nosotros, como muchos otros científicos en la
Universidad Nacional de La Plata y en todo el país, investiga en temas de
física pura o aplicada, teórica o experimental. Finalmente, entonces, esta
producción colectiva apunta a que la sociedad se apropie de nuestro trabajo,
que es lo que le da su verdadero significado.
En esta Segunda Edición corregimos algunos errores que se nos habían deslizado
en los textos y agradecemos los comentarios recibidos.
¿Por
qué la Tierra es mi casa?
¿Por qué la noche es oscura?
¿Por qué la luna es blancura
que engorda como adelgaza?
¿Por qué una estrella se enlaza
con otra, como un dibujo?
¿Y por qué el escaramujo
es de la rosa y del mar?
Yo vivo de preguntar:
saber no puede ser lujo.
El agua hirviente en puchero
suelta un ánima que sube
a disolverse en la nube
que luego será aguacero.
Niño soy tan preguntero,
tan comilón del acervo,
que marchito si le pierdo
una contesta a mi pecho.
Si saber no es un derecho,
seguro será un izquierdo.
Fragmentos
de Escaramujo, de Silvio Rodríguez
·
A Florencia Cabana, Juan Cruz Moreno, Leonardo Ciliberti, y los
docentes que trabajaron alguna vez en el Museo, porque con ellos construimos
esta forma de compartir la Física.
·
A Gabriel Bilmes por sus consejos y la lectura crítica de los
textos.
·
A Carlos García Canal, Laiza Lotani, Diego Petrucci, Teresa Dova
y Judith Desimoni por sus sugerencias, así como al Grupo de Didáctica de las
Ciencias de la UNLP.
·
A los investigadores Nicolás Grandi, Félix Requejo, Susana
Landau, Leonardo Errico, Claudio Simeone y Raúl Rossignoli, por sus
colaboraciones especiales.
·
A los lectores que nos hicieron llegar sus comentarios.
·
Queremos destacar también la valiosa participación de los
artistas gráficos, que nos han interpretado con profesionalismo y entusiasmo
este proyecto de divulgación de Física.
"Si bien el imaginario popular nos identifica con hombres distraídos,
con anteojos y guardapolvo o con muchachos despeinados, los científicos somos
por igual hombres y mujeres, jóvenes y viejos, gordos y flacos... Por ejemplo,
en el Departamento de Física de la U.N.L.P trabajan personas en su mayoría
jóvenes y la mitad de ellos son mujeres..."
Los
textos de este libro fueron escritos por cuatro docentes del Museo de Física de
la UNLP: Cecilia von Reichenbach, Paula Bergero, Ariel Alvarez y Laura del Río.
Cecilia es Doctora en Física, investigadora del CONICET y estudia la Historia
de la Física en Argentina, Paula es Doctora en Ciencias Exactas de la UNLP y
becaria posdoctoral del CONICET, Ariel es Licenciado en Física y becario
doctoral del CONICET, Laura es estudiante del profesorado en Matemáticas.
El
apartado sobre el Museo lo realizó Damián Gulich, egresado del Bachillerato de
Bellas Artes de la UNLP, estudiante de la Licenciatura en Física, y encargado
del diseño gráfico del Museo. (museo@fisica.unlp.edu.ar)
§1. Gravedad: ¿Qué cae primero, una pelotita de tenis o una hoja
de papel?
Depende,
todo depende. La mayoría de las personas responderá sin dudar ni un segundo:
"la pelotita, porque pesa más". Y es natural que esa respuesta nos
parezca lógica ya que somos individuos acostumbrados a vivir sumergidos en esa
cosa llamada aire... Sí estaremos de acuerdo en el por qué de la caída de estos
objetos: la gravedad, o atracción gravitatoria.
El
aire es el culpable de que, en nuestro planeta, las hojas de los árboles, las
plumas de las aves y los paracaidistas caigan de una forma mucho más elegante y
lenta que los frutos de los árboles, las piedras y los paracaidistas, cuando no
pueden abrir el paracaídas.
Pero si no hubiese aire, todas las cosas caerían al mismo tiempo al ser
soltadas desde una misma altura, independientemente del peso de cada una de
ellas.
La mejor forma de convencerse de esto es probar qué pasa en un lugar sin aire.
Newton lo hizo: extrajo el aire del interior de un tubo de vidrio en el cual
había una pluma y una moneda y al darlo vuelta comprobó que ambas caían al
mismo tiempo.
Ochenta años antes que Newton, Galileo sospechaba lo mismo. Entonces, comenzó a
experimentar. Se dice que lanzaba objetos desde lo alto de la torre inclinada
de Pisa, pero en realidad es solo leyenda. Sí es cierto que hizo una gran
variedad de experimentos soltando bolas desde diferentes alturas, por rampas o
planos inclinados, llegando a conclusiones parecidas a las de Newton.
Hacer
aquella experiencia de Newton en casa es muy complicado; en cambio podemos
hacer la siguiente prueba: dejamos caer desde una misma altura una hoja de
papel extendida y una pelotita. La pelotita alcanza el suelo más rápido que la
hoja. Pero si se abolla la hoja y se repite la experiencia, la diferencia de
tiempo de caída entre ambas será mucho menor, a pesar de que la diferencia de
sus pesos es igual que en el caso anterior. Esto sucede porque al abollar el
papel, disminuimos la superficie de contacto con el aire, reduciendo la
resistencia que se opone a su caída.
Y esto es algo que, en realidad, todos sabemos desde chicos, aunque no nos
hayamos dado cuenta. ¿O es que a alguien se le ocurriría tirarse de un avión
sin paracaídas? El peso de los objetos es la forma palpable de la fuerza con
que nos atrae nuestro planeta. Aunque se la suele asociar a objetos grandes
como la Tierra, la Luna o el Sol, en realidad, la atracción gravitatoria actúa
entre todos los objetos del universo. Ahora bien, como la atracción
gravitatoria es mayor entre objetos de mayor masa, es lógico que sea más
evidente la atracción entre la Tierra y los objetos que están en ella, que la
existente entre usted y el libro que está leyendo en este momento (que puede
ser atractivo, pero no justamente por la gravedad).
Temas relacionados: Mareas: Un problema de familia, Agujeros negros
§2. Mareas:
Un problema de familia
¿Quién
no ha disfrutado alguna noche de su vida mirando la Luna, tirado a la orilla
del mar? Momentos en los cuales surgen las más alocadas y profundas preguntas,
tales como ¿de dónde venimos? ¿Para qué estamos en este mundo? Y tantas
otras...
A nuestros pies, el mar continúa su vaivén incesante. Hasta que, en el momento
menos pensado ¡zas! Nos mojamos... y ahí, entre comentarios irreproducibles,
pueden aparecer otras preguntas, como ¿por qué el agua va y viene? O, en otras
palabras, ¿por qué se producen las benditas mareas?
Resulta
que la Tierra y la Luna son como hermanas inseparables, y es debido a su
atracción mutua que se producen las mareas, ya que la Luna no solo atrae a la
Tierra, sino también a los mares que la envuelven. La atracción gravitatoria de
la Luna no alcanza para llevarse el agua de los mares y océanos pero sí para
moverla hasta quedar lo más cerca posible de ella (como la ropa que colgamos en
la soga intenta quedar lo más cerca posible de la Tierra). En los sitios donde
esto suceda, el nivel del agua subirá y el mar avanzará sobre el continente:
subirá la marea. Pero como siempre, si en algún lugar hay más agua, en otros
habrá menos: allí el agua retrocederá y tendremos la "marea baja"
De
todos modos, parece que la Tierra no se lleva tan bien como dicen con su
hermana menor. A medida que se van poniendo viejas, las hermanas se van
distanciando. Se pudo comprobar, con precisión de milímetros, que la distancia
Tierra-Luna aumenta a razón de unos cinco centímetros por año. ¿Cómo lo
midieron?
Gracias
a un espejo que situaron en la superficie lunar los tripulantes de la nave
Apolo XI. Sobre este espejo se hace incidir un haz de láser desde un
observatorio terrestre. Midiendo el tiempo que tarda la luz del láser en ir y
volver, se puede calcular este alejamiento. Este experimento se hace
regularmente y de esta manera se registra cómo va cambiando la distancia entre
la Tierra y la Luna.
Otro secreto de familia para entender los vaivenes de las mareas el Sol,
siempre celoso, también mete la cuchara en el asunto. Cuando hay Luna Llena o
Nueva, la Luna y el Sol están alineados con la Tierra; entonces atraen a los
mares en la misma dirección y hacen que las mareas sean más pronunciadas. Lo
contrario pasará en Cuarto Menguante o Creciente, cuando tenemos mareas menos
pronunciadas. ¡Qué mareo!
Esto mismo sucede sobre océanos, lagos, lagunas y charquitos, incluso sobre
nuestro plato de sopa. Pero cuanto mayor sea el volumen de agua, más evidentes
serán las mareas. Para las mareas el tamaño es importante.
Una
aclaración: curiosamente, las mareas altas no se dan solamente en los lugares
de la Tierra más cercanos a la luna, sino también en sus antípodas.
Temas relacionados: Gravedad: ¿Qué cae primero?, Big Bang.
Un
científico puede tener un sinfín de motivaciones para investigar un tema en
particular, pero una amenaza de muerte no es la más común de ellas... Cuenta la
historia que en la ciudad de Siracusa, al sur de Sicilia (Italia), Hierón,
tirano que gobernaba esta ciudad, encargó a su joyero que le fabricara una
corona con el oro y la plata que él le había entregado. Al parecer, Hierón no
confiaba mucho en su joyero, y sospechaba que había cambiado parte del oro por
algún otro metal de menor valor. Fue así que pidió a Arquímedes -que era
conocido como "el científico" de Siracusa- que encontrara la forma de
comprobar si lo habían engañado, sin estropear la joya. Y le puso una
condición: si no resolvía el problema ¡le cortaría la cabeza!
Un
día, mientras don Arquímedes tomaba un baño, encontró la respuesta y salió loco
de contento por las calles de Siracusa al grito de ¡eureka! (que en griego
significa «¡lo encontré!»).
Arquímedes sabía que la corona debía tener el mismo peso que el oro y la plata
que el rey había entregado al artista. Si el orfebre hubiera usado otro metal,
aunque el peso fuese el mismo, al sumergirlo en un recipiente lleno de líquido
rebalsaría una cantidad diferente.
Jugando
con diferentes pesos y empujes se pueden construir submarinos. Aunque el Río de
La Plata no es el mejor escenario para probarlo, fue el uruguayo Tebaldo
Ricaldoni el primero en diseñar un submarino en nuestro país, a fines del siglo
XIX.
Fotografía de Ricaldoni con la maqueta del submarino, tomada del Archivo
General de la Nación
Ricaldoni
fue además el primer Director del Instituto de Física de la Universidad
Nacional de La Plata.
Esta es la prueba que sugirió Arquímedes para desentrañar el misterio y salvar
su pellejo.
También notó que al sumergir objetos en un líquido, además de que se rebalsaba,
algunos flotaban como si una fuerza los empujara de abajo hacia arriba. La
astucia de Arquímedes le permitió comprobar que esa fuerza, que llamó empuje,
era igual al peso de todo el líquido desplazado.
Sabemos que Arquímedes salvó su cabeza, pero de la vida del joyero ¡nadie sabe
nada!
§4. Efectos especiales I: El inodoro de Coriolis
En
un capítulo de Los Simpson, luego de una discusión con su hermana Lisa, Bart
llama por cobrar a Australia para verificar si el agua del inodoro sale girando
en el hemisferio Sur en sentido contrario que en el Norte. ¿De dónde sacó Lisa
esta idea estrafalaria?
La Tierra está rotando sobre su eje. Cuando saltamos, corremos o caminamos, no
notamos los efectos de este movimiento. Sin embargo, de una forma algo sutil,
la rotación de la Tierra desvía la trayectoria de los cuerpos en su movimiento.
Esta desviación es pequeña, pero resulta más notoria en las corrientes de aire,
de agua, en los péndulos (como por ejemplo, una bolita colgada de un hilo) y en
objetos que se mueven en el aire, como los proyectiles.
Un
árbol plantado en la latitud del Ecuador está girando a miles de kilómetros por
hora, mucho más rápido que uno que está en los trópicos, cuya velocidad será
casi la mitad. Mientras tanto, en las cercanías de los polos, las cosas girarán
mucho más lentamente respecto del eje terrestre. Tan tremendas diferencias de
velocidad tienen sus consecuencias, y fue Gaspard Coriolis quien primero se dio
cuenta. Él observó que la rotación desvía los objetos que se mueven en una
dirección transversal a su movimiento. En particular, si se están moviendo
horizontalmente, se desvían a la derecha de su trayectoria en el hemisferio
Norte, y a la izquierda de la misma en el hemisferio Sur (atención que estamos
hablando de trayectorias y no de política...).
El
efecto Coriolis también afecta la oscilación de los péndulos. Si pusiéramos a
oscilar un péndulo en la dirección este- oeste, y la Tierra no rotase,
permanecería siempre en la misma dirección.
Foto: Huracán Katrina, agosto de 2005
En
la realidad, la rotación del planeta hace que la trayectoria del péndulo se
vaya desviando continuamente hacia la izquierda en el hemisferio Sur y hacia la
derecha en el Norte. Esto fue demostrado en 1851 por León Foucault, con un
péndulo de 67 metros de altura, colgado de la cúpula de una iglesia en París.
Las consecuencias de este fenómeno, que se denominó efecto Coriolis, dependen
por supuesto de la latitud. Pueden verse, por ejemplo, en el movimiento de
rotación de las tormentas.
Los vientos viajan sobre la superficie terrestre desde regiones de mayor
presión atmosférica hacia lugares donde la presión es menor. Si la Tierra no
rotara, este movimiento sería directo. Pero el efecto Coriolis desvía las masas
de aire hacia la izquierda de su trayectoria en el hemisferio Sur, haciendo
girar los vientos en el sentido de las agujas del reloj. En el hemisferio
Norte, los vientos son desviados hacia la derecha de su camino, y entonces
giran en el sentido contrario, llamado antihorario. Y, aunque de forma
imperceptible, lo mismo sucede con los remolinos de agua en los desagües. Una
vez más, Lisa tenía razón.
§5. Electricidad: La rana de Galvani
Desde
las épocas de Tales de Mileto (alrededor del 600 A.C.) hubo muchos curiosos que
se interesaron por ver qué pasaba cuando se frotaban dos materiales diferentes
entre sí. Algo realmente notable ocurría cuando los materiales en cuestión eran
por ejemplo ámbar y seda, vidrio y lana. Después de frotarlos estos materiales
quedaban "cargados", es decir, atraían o repelían objetos pequeños (y
hasta los pelos del que hacía la prueba). A falta de mejor nombre, se llamó
electricidad a esta propiedad de los materiales frotados.
En
la Italia del siglo XVIII se conocían dos clases de electricidad: la
atmosférica, que se manifestaba en las descargas de los rayos, y la artificial,
que se lograba frotando dos materiales distintos. Para estudiar esta última, y
no cansarse frotando, la gente había construido "frotadores
mecánicos", llamados máquinas electrostáticas, y unos aparatos para
acumular cargas conocidos como Botellas de Leyden.
Luigi Galvani era un médico de Bolonia, muy curioso, que creía que existía un
tercer tipo de electricidad: una electricidad animal intrínseca, que transmitía
desde el cerebro a los músculos, a través de los nervios, las órdenes para
contraerse. Para tratar de probar su teoría cortaba patas de ranas, y conectaba
cables a sus nervios.
Ilustración: máquina electrostática y ranas en el laboratorio de Galvani
Según
el relato del propio Galvani, un día, mientras uno de sus estudiantes ponía en
marcha una máquina electrostática que estaba sobre una mesa cercana, tocó con
un bisturí el nervio de una pata. Inmediatamente la pata de la rana se
contrajo: ¡Había sido inventado el primer detector de ondas electromagnéticas!.
Esta vez, la casualidad estuvo del lado de los investigadores. Más tarde este
curioso dispositivo (pata de rana - cable) fue usado para detectar electricidad
atmosférica, como muestra el grabado. Parece que en Bolonia eran frecuentes las
tormentas eléctricas. Fue el primer indicio de que no se trataba de distintos
tipos de electricidad sino de manifestaciones del mismo fenómeno.
Temas relacionados: Detectores de tormentas, Ondas electromagnéticas: Una
familia con buena onda.
El
descubrimiento de Galvani -que comentamos en el texto anterior- atrajo la
atención de su amigo, el físico italiano Alessandro Volta, que había inventado
el electróforo, un ingenioso instrumento para obtener electricidad sin
frotamiento. Volta comenzó a experimentar con peces en los que se detectaba
actividad eléctrica desarrollada con fines ofensivos, defensivos, o de
ubicación. Observó que esta electricidad era generada dentro del cuerpo por una
superposición alternada de dos tejidos diferentes, embebidos en una solución
salina. Trató de reproducir el mecanismo natural y para ello realizó pruebas
con diferentes materiales, apilando chapas de dos metales alternados -por
ejemplo zinc y cobre- y colocando entre ellos papel humedecido en agua salada.
Acercando las puntas de los cables que salían de los extremos de su invento,
Volta logró hacer saltar chispas. Acababa de inventar la pila, que causaría una
gran revolución tecnológica. El éxito de su invento se tradujo en notables
aplicaciones y en un sinfín de honores con que Napoleón lo condecoró, aunque
Volta prefería la paz de una vida sencilla... matizada con exuberantes
aventuras amorosas, dignas de los personajes de Alejandro Dolina.
La
conclusión de Volta fue que el origen de la electricidad detectada por Galvani
no estaba en la pata de la rana, sino en el cable con el que la conectaban,
construido con dos metales soldados entre sí.
Arriba: Detector de descargas atmosféricas de Galvani. Abajo: Pila de Volta
Tanto
revuelo causó la novedad de la pila, que la gente olvidó el estudio de la
"electricidad animal".
Sin
embargo, además de las "pilas biológicas" de los peces que estudió
Volta, existen otros mecanismos eléctricos presentes en todos los organismos.
Recién treinta años más tarde se retomaron los experimentos de Galvani y se
descubrió que, efectivamente, los procesos eléctricos son fundamentales en el
funcionamiento del cerebro, los nervios y los músculos. A partir de entonces se
consideró a Galvani como el padre de la fisiología.
Temas relacionados: Electricidad: La rana de Galvani
Querido
Ben
El motivo de esta carta es simplemente preguntad cómo desconectar esas benditas
campanillas que colocaste en el descanso de la escalera. Evidentemente
funcionan como esperabas, porque hace días que nos afecta una terrible tormenta
con muchos rayos y tus hermosas campanillas no han dejado de sonar y hacer
chispazos. Seguramente pasarán varias semanas hasta que retornes de Londres,
por lo que te pido encarecidamente ¡que me digas como pararlas!
Sinceramente tuya
Deby
Seguramente
no fueron estas las palabras con las que, según cuenta la leyenda, Deborah, la
esposa de Benjamín Franklin, un norteamericano que vivió por el 1800, se
dirigió a su marido. Quizás este hecho ni siquiera sucedió. Remitámonos a lo
que conocemos. Franklin había construido un dispositivo para predecir
tormentas, que consistía simplemente en dos campanitas conectadas a un
pararrayos (que también él había inventado), entre las cuales se situaba una
bolita de bronce aislada.
Detector de tormentas de Franklin
Él
ya había comprobado, con el barrilete de algún pibe del barrio, que los rayos
eran un fenómeno eléctrico. Las cargas eléctricas cercanas al pararrayos de su
casa se movían hacia las campanillas, atrayendo la esfera metálica y
produciendo un sonido.
¿Cómo se generan los rayos? Así como podemos juntar cargas eléctricas frotando
un peine contra el pelo, las capas de aire que rodean y acompañan a la Tierra,
al rozarse, también acumulan electricidad. En condiciones normales, la
electricidad no viaja por el aire (por eso no nos electrocutamos al pasar cerca
de un enchufe). Sin embargo, cuando la electricidad en las nubes es muy grande,
el aire se vuelve conductor y se produce la descarga que llamamos rayo.
¿Cómo
se generan los rayos? Así como podemos juntar cargas eléctricas frotando un
peine contra el pelo, las Se trata de una descarga eléctrica de millones de
voltios que puede desplazarse hasta 13 kilómetros y provocar un aumento de
temperatura de hasta 28.000° C.
¿Cómo se generan los rayos? Así como podemos juntar cargas eléctricas frotando
un peine contra el pelo, las Los rayos de las tormentas eléctricas son una
fuente energética que hoy día es incontrolable. Si las próximas generaciones
continúan investigando podrían utilizarlos para obtener grandes cantidades de
energía. Seguramente recordarán que fue gracias a nuestro amigo Ben, que la
humanidad comenzó a transitar este camino.
Temas relacionados: Electricidad: La rana de Galvani, Superconductividad.
§8. Magnetismo: La piedrita de la suerte
Usted
es chino y vive en la ciudad de Magnesia, en Grecia, más o menos dos mil años
atrás. Va caminando muy tranquilo cuando de repente se le mete una piedrita en
el zapato. Se la lleva a casa, porque le gusta, es oscura y pesada para su
tamaño. Luego, descubre que tiene la propiedad de atraer -y ser atraída- por
objetos de hierro y algunos otros metales. Usted bien sabe que atracción y amor
van de la mano, de modo que bautiza al cascote como "piedra amante".
¡Felicitaciones, acaba de descubrir el imán!
Además de la piedra en el zapato, se le ha clavado a usted la espina de la
curiosidad, así que busca más de estas piedritas y hace pruebas y más pruebas.
Con perseverancia china, descubre que estas piedras raras atraen siempre al
hierro. También descubre que si intenta poner juntas las piedritas, dependiendo
de cómo las acerque, se atraen o se repelen.. En este punto, usted deduce que
las piedritas llevan las fuerzas del amor y del odio. En uno de los tantos
experimentos, se da cuenta de que si deja una barra de hierro cerca de una
piedra amante, se convierte en otro imán: lógicamente... el hierro se enamora.
Sin dudar un minuto más, usted cambia de rubro: deja el cultivo de arroz y se
pone una agencia matrimonial. Pero, inexplicablemente, no funciona muy bien,
así que cambia nuevamente por una fábrica de imanes para la heladera. Como
todavía no hay heladeras ni delivery, usted se funde. Al borde de la miseria
inventa -usando el poder de las piedras- un método para curar el empacho...
pero debe huir de Grecia hacia China porque es acusado de ejercicio ilegal de
la medicina. Unos siglos después, alguien que escuchó el relato de lo sucedido,
monta una fábrica de brújulas y se hace rico.
Esto parece un cuento chino, y en parte lo es. Lo que sí se sabe es que los
primeros efectos magnéticos fueron observados con fragmentos de magnetita (un
mineral que contiene óxido de hierro), cerca de la ciudad de Magnesia, antes de
la era cristiana. Los griegos pensaban que los imanes -o "piedras
amantes"- estaban relacionados con el odio y el amor. Los chinos
intentaron incluso tratar con ellos ciertas enfermedades. Alrededor del año 100
DC ya se sabía que podía generar por contacto la imantación del hierro. El uso
de las brújulas se remonta por lo menos a los primeros siglos de la era
cristiana.
§9. Magnetismo: No es bueno que el polo esté solo
Todos
los imanes tienen regiones donde su magnetismo, es decir, su poder de atracción
o repulsión, es más fuerte. Se los llama polos magnéticos. Hay polos de dos
tipos: para distinguirlos se los suele llamar norte y sur, y en muchos imanes
comerciales se los pinta de distinto color. Las reglas del juego son claras:
los polos iguales se repelen, los polos distintos se atraen (algo parecido
sucede con las cargas eléctricas). En general, los imanes tienen un polo de
cada tipo, pero pueden también construirse, por ejemplo, imanes con más de dos
polos (dos norte y un sur, por ejemplo). Lo que no se puede bajo ningún
concepto es tener un solo polo aislado.
¿Qué
pasa si rompemos un imán por la mitad, para quitarle uno de los polos? En el
extremo por donde lo quebramos vamos a encontrar un polo magnético igual al que
acabamos de sacar... De manera que ahora tendremos dos imanes completos en vez
de uno. Podemos seguir rompiendo el imán, y pasará lo mismo.
¿Cómo es esto? Sucede que no se ha podido observar jamás en la naturaleza un
polo magnético aislado. Tampoco se lo ha podido construir en el laboratorio.
Sí se puede, en cambio, tener una carga eléctrica aislada, y esta diferencia
impidió durante mucho tiempo que se pudiera ver una conexión entre la
electricidad y el magnetismo.
Cada tanto, en algún laboratorio parecen detectar el polo magnético solitario,
llamado también monopolo, pero hasta ahora no hay pruebas de que esto haya
ocurrido.
Los
efectos magnéticos son evidentes en el hierro, níquel y algunos otros metales,
pero están presentes (aunque en un grado mucho menor) en todas las demás
sustancias. En el Instituto de Física de La Plata, en los años 20, se
realizaron importantes avances estudiando las propiedades magnéticas de
distintos materiales. Por esas épocas, el físico alemán Richard Gans y sus
colaboradores desarrollaban sus trabajos en la ciudad de las diagonales, dando
relevancia a la ciencia latinoamericana. En la actualidad existen allí
laboratorios donde se estudia el magnetismo de las sustancias a bajas
temperaturas.
§10. Electricidad + Magnetismo
Estos
dos fenómenos se conocen desde hace más de 2000 años, pero recién en el año
1600 el inglés William Gilbert estudió de manera sistemática la electricidad y
el magnetismo... y llegó a la conclusión de que no tenían nada que ver. Pensó
que eran fenómenos distintos e independientes.
Poco más de 200 años después, un físico danés llamado Christian Oersted observó
que la aguja de una brújula se desviaba de la dirección norte-sur cuando
circulaba corriente eléctrica por un cable cercano, del mismo modo que se
desvía si se le acerca un imán. Esta fue la primera evidencia de la relación
entre la electricidad y el magnetismo. Pocos años más tarde, otro inglés,
Michael Faraday, encontró que el movimiento de un imán, acercándose o
alejándose de un circuito de cables, hacía que se originara en estos una
corriente eléctrica. Un hecho curioso es que, sin saber lo que hacía Faraday,
Joseph Henry obtuvo en Estados Unidos los mismos resultados, al mismo tiempo.
Entonces, moviendo un imán, aparecen corrientes eléctricas... y moviendo cargas
eléctricas, aparece el efecto de un imán. Es decir que Gilbert estaba
equivocado.
Esto parece muy sencillo, pero a la humanidad le costó muchos cientos de años
comprenderlo acabadamente. Las investigaciones sobre la relación entre la
electricidad y el magnetismo fueron resumidas por el físico inglés James
Maxwell, alrededor de 1850, en la llamada teoría del electromagnetismo,
sintetizada básicamente en cuatro ecuaciones matemáticas. Esta teoría es uno de
los grandes hitos de la Física, ya que permitió explicar y predecir una gran
cantidad de fenómenos. También sirvió de modelo matemático para estudiar otros
tipos de fuerzas que aparecen en la naturaleza.
Gracias a estas ideas, hoy tenemos dínamos, turbinas hidroeléctricas, radios,
radares, motores eléctricos, parlantes, telecomunicaciones y tantas otras
cosas...
Volviendo
al monopolo magnético del texto anterior: gracias a Maxwell hoy interpretamos
que el magnetismo es generado por el movimiento de partículas cargadas
eléctricamente en los átomos de los materiales. Por eso, aunque tuviéramos un
solo átomo (no se puede construir un imán más chiquito que eso), este tendría
sus dos polos. Es decir, no es bueno que el polo esté solo... ni es posible.
Temas relacionados: Magnetismo: No es bueno que el polo esté solo, La
sinfonía de las máquinas eléctricas: Allegro con motor
§11. La sinfonía de las máquinas eléctricas: Allegro con motor
Para
convertir electricidad en movimiento, hoy solo nos basta con encender la
batidora. La electricidad circulará por los cables desde el enchufe y las
paletas de la batidora se moverán. ¿Y para convertir movimiento en
electricidad? Tenemos las dínamos y las usinas hidroeléctricas. Hoy usamos
motores y generadores eléctricos. ¡Pero no siempre las cosas fueron tan
sencillas!
A
pesar de que la electricidad era un fenómeno conocido desde cientos de años
atrás, recién en el siglo XVII aparecieron las primeras máquinas para
producirla. En Alemania, Otto von Guericke construyó en 1672 una máquina
formada por una esfera de azufre movida por una manivela, sobre la que se
generaba una carga al apoyar la mano sobre ella. A mediados del siglo XIX ya se
habían inventado muchos generadores de fricción parecidos.
Otro
tipo de generadores, llamados de inducción, funcionan recogiendo cargas
inducidas por la proximidad de otro objeto ya cargado. En el Museo de Física se
pueden ver modelos de generadores de este tipo, como la máquina de Wimshurst,
que fue inventada en 1883 por James Wimshurst. El logotipo del Museo representa
una de estas máquinas, llamada cariñosamente "el chispero gigante"
por los docentes.
Sin embargo, aunque los aparatos de fricción y de inducción eran capaces de
generar voltajes muy elevados, no eran adecuados para producir una corriente
intensa y constante. Recién a fines del siglo XIX, con el descubrimiento de
efectos y propiedades asociados a la electricidad y el magnetismo, pudieron
desarrollarse motores eléctricos eficientes.
Otro
generador de inducción de gran utilidad práctica fue inventado en 1931 por
Robert Van de Graaff.
Máquina de Wimshurst
En
este aparato, una correa de material aislante transfiere carga eléctrica a una
esfera de metal, que puede alcanzar varios millones de voltios. Se suele usar
en demostraciones en el Museo y en Centros Interactivos de Ciencias para poner
"los pelos de punta" a los visitantes.
Faraday fue el primero en construir una máquina que usaba electricidad y
magnetismo para producir movimiento. Con una pila, un recipiente con mercurio y
un imán, hacía girar bobinados de cables. La idea de estas "rotaciones
eléctricas" de Faraday todavía se usa en los actuales motores eléctricos.
El primer motor capaz de realizar un trabajo útil fue inventado en 1837 por el
estadounidense Thomas Davenport.
§12. El imán más grande del mundo
Gira
sobre sí mismo, tiene forma parecida a la de una pelota aplastada, y dicen las
malas lenguas que da vueltas alrededor del Sol.
Efectivamente,
el imán más grande del que disponemos es, ni más ni menos, nuestro planeta.
Como todo imán que se precie de tal, la Tierra tiene polos. Lo siguiente parece
un chiste pero no lo es: el polo magnético norte está actualmente cercano al
sur geográfico, y el polo sur magnético, cercano al norte geográfico. ¿Qué tal?
Pero,
¿de dónde sale el campo magnético de la Tierra? Sabemos que un campo magnético
puede ser generado por materiales magnéticos naturales, pero también se produce
por cargas eléctricas en movimiento.
Estudios
geológicos indican que la Tierra tiene su centro líquido, y que ese líquido
ocupa más o menos la mitad del radio terrestre. Dentro de esta región
existiría, a su vez, un núcleo interno sólido.
Entonces,
como no hay un imán gigante en el centro de la tierra pero sí hay algo en
movimiento, hasta el más despistado buscaría por ese lado.
Se
cree que la región líquida está constituida de hierro fundido, posiblemente
mezclado con níquel y azufre, y que está en permanente movimiento. Al moverse
el metal fundido contra el caparazón de roca, aparecerían cargas eléctricas
(como cuando frotamos un peine de plástico, que se carga eléctricamente y nos
permite levantar pequeños papeles). Como las cargas circulan dentro de este
líquido, tenemos corrientes que generan un campo magnético igual al de un imán.
¿Cómo
podemos percibir manifestaciones del campo magnético terrestre? Mediante una
brújula, que es un pequeño imán que se orienta con el campo magnético de la
Tierra, en la dirección de los polos. ¿Alguna otra? El Sol emite partículas
cargadas. Éstas son desviadas por los polos magnéticos terrestres, y producen
fenómenos como las auroras boreales (y australes).
Hasta aquí está todo muy bien, pero hay algo que no se entiende: ¡los polos se
mueven! Los científicos saben que desde hace unos años, el polo sur magnético
está desplazándose por la zona norte canadiense en dirección hacia el norte de
Alaska. En realidad, durante las últimas decenas de millones de años, la
polaridad magnética de la Tierra se invirtió varias veces: el polo norte
magnético cambió su lugar por el del polo sur magnético, y viceversa. Lo
sabemos porque cuando pasa esto, el campo magnético de la Tierra se modifica
notablemente, y en las rocas quedan huellas geológicas de los cambios. Y esto
no puede ser explicado exclusivamente con la idea de las corrientes circulantes
-ni con otras que andan actualmente dando vueltas por ahí- , así que la espina
de la curiosidad nos sigue desvelando.
§13. Ondas electromagnéticas: Una familia con buena onda
¿Qué
tienen en común la luz y sus colores, las emisiones de la radio y televisión,
las microondas, los rayos X y la señal del teléfono celular?
Si
bien parecen cosas muy diferentes, no es así. Estos fenómenos tienen en común
el hecho de que pueden ser explicados y comprendidos utilizando una misma idea:
todos se comportan como ondas. Por eso forman parte de una misma y gran familia
llamada las ondas electromagnéticas. Se necesitó mucho tiempo y el trabajo de
muchas personas para entender esta idea y para comprender qué son estas ondas y
cómo se producen.
Pero si todos estos fenómenos tienen tanto en común, ¿por qué los percibimos
como distintos?
Una forma de pensar una onda es como energía que se propaga, que viaja sin
necesidad de transportar materia. La particularidad de las ondas
electromagnéticas es que pueden viajar aun en el espacio totalmente vacío. Otra
característica de una onda es su frecuencia de oscilación. Esta es la propiedad
que nos hace percibir a las ondas electromagnéticas como tan diferentes y que
distingue a una de otra. La frecuencia de una onda es la cantidad de veces que
esta cambia, que oscila en el tiempo, por ejemplo, por segundo.
Veamos algunos ejemplos. Prendemos la radio y escuchamos: "FM 103.5
megahertz, la radio de mayor potencia de su dial". ¿Qué se está diciendo
con esta frase?
Por un lado, que esa emisora tiene una antena que emite en modo FM y no en modo
AM; 103.5 megahertz es la frecuencia central de oscilación de las ondas que
emite (un megahertz es igual a un millón de oscilaciones por segundo). Esta
frecuencia distingue una emisora de otra. Una de las diferencias con la
transmisión de AM (por ejemplo, AM 1390 kilohertz) es que la frecuencia de las
ondas trasmitidas es mucho más baja (1 kilohertz es igual a mil oscilaciones
por segundo). Si pensamos en la luz, por ejemplo en el color verde, su
frecuencia de oscilación es muy alta, aproximadamente 540.000 gigahertz que es
540 millones de millones de oscilaciones por segundo y las de los rayos X son
aún mucho más altas. Así que la luz, los rayos X y las señales de TV se
diferencian entre sí por su frecuencia. Si ordenamos las ondas
electromagnéticas según sus frecuencias, obtenemos lo que llamamos espectro
electromagnético.
Por otro lado, para poder captar una onda en particular necesitamos un detector
capaz de registrar la frecuencia característica de esa onda. No existe un
dispositivo que nos permita captar todas las ondas electromagnéticas
simultáneamente, por eso los detectores son diferentes. Una radio está
preparada para detectar ondas de radio, pero no puede detectar luz. En algunas
situaciones podemos percibir ondas electromagnéticas solo con nuestros
sentidos. Nuestros ojos pueden detectar luz visible; nuestro cuerpo, ondas
infrarrojas, como calor, u ondas ultravioletas que broncean nuestra piel.
Cuando
uno toca la guitarra, la onda de sonido es generada por la vibración de las
cuerdas. En el caso de las ondas electromagnéticas, ¿qué es lo que vibra? En
"Electricidad + magnetismo" podemos encontrar alguna pista. Las
cargas eléctricas y los polos magnéticos no necesitan tocarse para percibir la
atracción o repulsión que les provocan sus vecinos. El espacio delata de alguna
manera la presencia de cargas eléctricas y de polos magnéticos. A esta
propiedad del espacio se la llama campo -eléctrico y magnético
respectivamente-. Cuando una carga eléctrica se mueve, el campo que ella genera
también se altera, y esa alteración -llamada onda electromagnética- se propaga
en el espacio. Además, cuando una carga eléctrica se mueve, genera también un
campo magnético. Entonces, respondiendo a la pregunta, lo que varía en este
tipo de ondas son los campos electromagnéticos.
Temas relacionados: Electricidad + magnetismo, Luz, rayos X, acción
La
región de las ondas electromagnéticas que podemos percibir con nuestros ojos
fue bautizada formalmente como "espectro visible", pero todos la
conocemos por su apodo: luz.
Es posible describir a la luz como una onda, y como toda onda, caracterizada
por su frecuencia. Los ojos humanos registran diferentes frecuencias, que el
cerebro interpreta como distintos colores. Si pensamos en los colores del arco
iris, la región del azul-violeta corresponde a luz de mayor frecuencia que la
luz anaranjada o roja. Más allá de estos límites se encuentran el ultravioleta
y el infrarrojo, que nuestros ojos no ven pero pueden ser percibidos en cambio
por otros animales.
La
luz visible puede atravesar algunas sustancias, como el agua o el vidrio, pero
no nuestro cuerpo. Si queremos "ver" qué hay en su interior,
tendremos que "iluminarlo" con otro tipo de ondas electromagnéticas:
los Rayos X. Estos tienen una frecuencia de oscilación mucho más alta, que no
es detectada por el ojo humano. Puede atravesar ciertos tejidos de nuestro
cuerpo, como la piel y los músculos, pero no los huesos (tampoco los metales, y
por eso nos hacen sacar cadenitas y relojes cuando nos sacan una radiografía).
Las ondas de frecuencias muy altas suelen llamarse "radiación
ionizante" y producen alteraciones en los seres vivos. Algunas sólo
producen pequeños daños en las estructuras de las células, que éstas son
capaces de reparar. Sin embargo, muchas veces los daños son irreversibles. Por
eso, conviene siempre minimizar la exposición a este tipo de radiación y, por
ejemplo, hacerse radiografías solo si es imprescindible. Además, las personas
que trabajan con este tipo de ondas electromagnéticas deben recibir
capacitación y protección adecuada y realizarse controles periódicos.
Radiografía de una mano hecha en el Instituto Física de La Plata
Temas
relacionados: Ondas electromagnéticas: Una familia con buena onda.
¿Cómo
emiten su luz las luciérnagas? Algunos materiales poseen la propiedad de emitir
luz al recibir un estímulo. Este fenómeno es conocido como luminiscencia, y
puede ser de dos tipos. Si la luz cesa cuando el material deja de ser
estimulado, se llama fluorescencia y si se mantiene cierto tiempo después de la
desaparición del estímulo, entonces se llama fosforescencia. Por ejemplo, los
indicadores en las rutas están pintados con materiales fluorescentes. También
los televisores, que emiten luz cuando incide sobre la pantalla, desde atrás,
un haz de electrones. Algunos juguetes y las agujas de los despertadores se
pintan con materiales fosforescentes para que puedan verse aun cuando apagamos
la luz.
Sabemos
que se puede producir luz al calentar un material. Esta forma de emitir luz se
denomina incandescencia y la encontramos, por ejemplo, en el filamento de las
lámparas o las brasas al rojo del asado del domingo. También los gases que
forman la cola de los cometas presentan luminiscencia, y por eso se ven tan
brillantes.
esta altura, ya nos olvidamos de los pobres bichos de luz. El fenómeno por el
cual emiten esa señal tan característica se suele llamar bioluminiscencia, y se
debe a reacciones químicas que se producen en algunas de sus células, debajo de
la capa de quitina que los recubre. Estas reacciones liberan energía que
percibimos en forma de luz, mediante un proceso muy eficiente sin aumentar su
temperatura. Por esto a la luz de las luciérnagas se la suele llamar "luz
fría". La bioluminiscencia juega un papel importante en la defensa contra
los enemigos predadores, y en el reconocimiento para el apareamiento. También
poseen este mecanismo algunos hongos, bacterias, algas y ciertos peces de las
profundidades marinas.
Este
es un tema de estudio en diversas disciplinas. En La Plata, el físico argentino
Rafael Grinfeld analizó el espectro de la luz de las luciérnagas en 1944, y
determinó que emitían en todo el espectro visible, pero más intensamente en el
verde.
§16. Un arcoíris para cada uno
¿Por
qué se meten los físicos con el arco Iris? Ya lo dijo el poeta John Keats, en
1819, cuando le espetó a Isaac Newton que había despojado para siempre al arco
iris de su encanto. ¿Cómo cometió Sir Isaac tal atropello? Mostró con un prisma
que la luz blanca está formada por los colores del arco iris. Pero el poeta se
equivocó, en dos cosas. Primero, en que observar, experimentar, e intentar
explicar los fenómenos de la naturaleza, como hacía Newton, no quita belleza al
mundo, sino que se la agrega, en forma complementaria. Además, aunque la
ciencia occidental insiste en citar solo europeos en la historia de los avances
científicos, esta vez no cantó primero Newton sino dos árabes (que para
tranquilidad de los europeizantes vivían en la España mora). Se trata de Abu
Alí al-Hasan ibn al-Haitzan, conocido como Alhazén, en el siglo X, y su paisano
Kamal Farisi (cuyo nombre completo es mucho más largo todavía). Ellos habían
propuesto que lo que percibimos como colores de los objetos son rayos emitidos
por la superficie cuando recibe luz blanca. Esto es bien diferente de lo que
pensaba Aristóteles, que decía que los colores que percibimos son distintas
combinaciones de blanco y negro. Ahora se explica diciendo que de todos los
colores que forman la luz blanca, cada superficie absorbe unos y refleja otros.
Los colores que usted ve en la ropa que lleva puesta en este momento son
justamente los que reflejan las telas que la forman.
¿Y el arco iris? Aparece en el cielo, cuando pequeñas gotas de lluvia, como
prismas celestiales, separan en colores a la luz del sol. Es decir que para
verlo hay que mirar hacia la lluvia mientras tenemos el sol de espaldas
(situación tan extraña que explica porqué se deja ver tan rara vez un arco
iris).
A
veces se pueden ver dos arcos: el más bajo, más intenso, formando un ángulo de
42° con respecto a los rayos del Sol, y que tiene el color rojo arriba y el
violeta debajo. Y otro más arriba de ése, formando un ángulo de 52°,
concéntrico con el otro, más débil y con los colores ordenados al revés. Y
atención que estos ángulos son los de un cono cuyo eje une el centro del arco
iris y los ojos del observador. Habrá entonces otro arco iris (o dos) pasando
por los ojos de la vecina, que también se asomó a ver el espectáculo. Ella no
verá entonces el mismo arco iris que usted: tendrá uno propio, extendido para
ella en un cono de 42° respecto de un eje que pasa por sus ojos. Aunque
comenten entre sí «¡qué lindo es!», cada uno estará hablando de su propio arco
iris. Una extraña forma de compartir...
Dicen
que en condiciones excepcionales, logradas en laboratorio, se han podido ver
hasta tres arcoíris.
Esquema del arcoíris
Corría
1960 cuando el físico Theodore Maiman, trabajando con un cristal de rubí, unos
espejos y un flash parecido al de los fotógrafos, obtuvo un estrecho haz de luz
de color rojo, tan potente que podía quemar y hasta perforar objetos: fue el
primer láser que funcionó prácticamente.
¿Qué
es el láser? Un láser es una fuente de luz. La palabra proviene de una sigla en
inglés que significa Amplificación de la Luz por Emisión Estimulada de
Radiación. En castellano, la sigla sería ALEER (que es lo que hay que hacer si
queremos saber más sobre el láser, como dice un profesor de la facultad).
¿Y
qué tiene de especial la luz del láser? Por ejemplo, que a diferencia de otras
fuentes de luz, es de un único color, es decir, es monocromático. ¡No se puede
obtener un arco iris con un rayo de luz de láser! Otra característica
interesante es que es muy intenso, por eso se lo puede usar para cortar y
perforar materiales como el acero. Y otro rasgo peculiar del láser es que es
una luz muy direccional: mientras la luz de una linterna, por ejemplo, se
"desparrama" formando un cono luminoso, se puede mandar un rayo de
láser a la Luna sin que se ensanche demasiado.
La
idea para hacer un láser fue introducida por primera vez por Einstein, quien
previó la posibilidad de que en ciertas condiciones los átomos, todos juntos y
a la voz de áura, emitieran luz de una misma frecuencia. En este
acto solidario, el efecto queda reforzado.
Unos años antes de que funcionara el primer prototipo, el físico Charles
Townes había dicho sobre el láser: "No está nada claro, ni siquiera para
quienes lo investigan, que llegue a tener aplicaciones importantes". Hoy
lo encontramos en reproductores de discos compactos, impresoras, radares,
armamento bélico, instrumentos de cirugía. Lo usamos para soldar y agujerear
metales, tomar fotografías de alta velocidad, medir distancias, transmitir
señales... Hubo una extensa guerra entre varios científicos de la época por la
patente del láser. Pero esa es otra historia.
Temas relacionados: Un arco iris para cada uno. Ondas electromagnéticas: Una
familia con buena onda.
§18. Efectos especiales II: Efecto Doppler
¿Alguna
vez notó que la sirena de las ambulancias suena diferente cuando se acerca que
cuando se aleja?
Este
fenómeno ocurre siempre que una fuente emisora de ondas (como la sirena) y un
receptor (nosotros escuchando) se encuentran en movimiento uno con respecto del
otro. Y como suele suceder, no da lo mismo acercarse que alejarse.
El sonido -como la luz- puede ser representado por ondas. Así como las ondas de
luz de distinta frecuencia las vemos de colores diferentes, los sonidos de
distinta frecuencia los percibimos como más graves o más agudos. Los sonidos
agudos corresponden a frecuencias mayores mientras que los sonidos graves, a
frecuencias más bajas.
Volviendo a la sirena de la ambulancia... Cuando el conductor enciende la
sirena pero todavía no arranca, porque está esperando que suba el paramédico,
percibimos un determinado sonido. Luego la ambulancia parte, acercándose al
lugar donde nos encontramos, y emitiendo sonido al mismo tiempo. Mientras la
sirena se acerca, ella y el sonido viajan en la misma dirección y entonces es
mayor la frecuencia con que recibimos la señal: el sonido se oirá más agudo. Una
vez que la ambulancia pasa frente a nosotros y se aleja al rescate del
accidentado, la sirena y el sonido viajan en direcciones opuestas. Oímos un
sonido más grave, porque recibimos la onda con menor frecuencia.
Cuando la fuente emisora de la onda supera la velocidad de la onda misma, se
produce una "onda de choque", que se percibe como un sonido abrupto y
de gran intensidad, como el de un trueno, el restallido de un látigo o el
estruendo que se oye cuando un avión supersónico sobrepasa la velocidad del sonido.
El
primero en describir esta situación fue el matemático y físico austríaco
Christian Doppler, a mediados del mil ochocientos. Las aplicaciones del efecto
que lleva su nombre son muy diversas. Por ejemplo, se lo utiliza en medicina
para realizar las ecografías de fluidos en movimiento, en astronomía para
conocer la velocidad de diferentes cuerpos celestes, en radares, etc.
Si
alguien pregunta de qué color es el mar, le dirán que es azul o verde, pero
nunca rojo o amarillo. Responder por qué predominan algunos colores sobre otros
ocasionó, a principios del siglo XX, dolores de cabeza a más de un
investigador.
Por ejemplo, en Inglaterra, Lord Rayleigh decía que el mar es azul
sencillamente debido al reflejo del cielo sobre la superficie del agua. En
cambio, en la India, Raman opinaba que el fenómeno se debía a la dispersión de
la luz solar por las moléculas de agua. Él decía que de todos los colores
recibidos, estas moléculas prefieren la luz azul. Mientras que los demás
colores siguen su camino, el azul es reemitido por las moléculas en múltiples
direcciones. Por su parte, Ramanathan, inspirado por las ideas de Raman, lo
atribuía a la dispersión de la luz del Sol en el agua, pero sobre todo a una
posterior absorción -es decir que los demás colores no siguen su camino, sino
que son absorbidos por las moléculas-.
Mientras tanto, Richard Gans, en La Plata, sostenía que el mar debía su color a
la dispersión de los rayos solares, pero también a cierta absorción y
reflexión: las moléculas de agua absorben más el color rojo que el azul, y
dispersan más el azul que el rojo, mientras que cierta proporción de la luz
solar es reflejada por la superficie.
Hoy sabemos que todos tenían algo de razón.
La dispersión, la absorción y la reflexión de la luz solar en el agua son las
que producen los hermosos colores del mar. No todos estos fenómenos participan
por igual: su importancia depende de la profundidad del agua, de las
características del fondo, de los materiales disueltos, y gracias a eso el mar
presenta una gran variedad de matices. Los poetas, agradecidos.
Temas relacionados: Un arco iris para cada uno, Ondas electromagnéticas: Una
familia con buena onda.
§20. Resonancia: Lo que importo es el rimo
Una
botella y un vaso producen sonidos diferentes cuando los golpeamos con una
cucharita. Es que al ser golpeados, cada uno vibra de distinta manera, según su
tamaño y el material del que está hecho. Por eso es más sonoro brindar con
copas de cristal que con vasitos de plástico, por ejemplo.
Además, cada objeto puede vibrar de diferentes y determinadas formas, con
distintos ritmos o frecuencias, que no son cualesquiera. Si al golpearlo lo
hacemos con el mismo ritmo de una de esas frecuencias propias del objeto, el
sonido que le corresponde va a "resonar", es decir que va a sonar más
fuerte que los demás. Así logramos aumentar la intensidad del sonido, pero no
por usar más energía, sino por hacerlo con el ritmo justo. Como cuando
hamacamos a un chico: más vale darle enviones suaves en el momento justo que
empujarlo fuerte en cualquier momento. Eso lo aprendimos el día en que pudimos
hamacarnos solos. Ya lo dijo Celia Cruz: «¡Lo que importa es el ritmo, chico!».
Todo esto es fundamental para los luthiers: al construir un instrumento
musical, hacen la caja de resonancia de tal manera que, de todos los sonidos
que producen las cuerdas, resuenen solamente los más puros, los que son más
agradables a nuestros oídos.
Las
grandes construcciones, como los edificios muy altos, también oscilan con una
frecuencia característica.
Los puentes colgantes oscilan movidos por el viento. Pero también pueden
oscilar por otros motivos: si un grupo numeroso de soldados cruzara un puente
marchando, y si los estímulos periódicos que generan sus pasos acompasados
-aunque sean de poca intensidad- coincidieran con la frecuencia propia del
puente, entonces la estructura "entraría en resonancia", lo que
podría provocar su destrucción, por increíble que parezca. Por ese motivo,
cuando la infantería cruza los puentes, la orden es "¡Rompan filas!"
En 1940, el viento que impactaba contra la estructura del puente colgante de
Tacoma Narrows, en Washington, Estados Unidos, provocó que entrara en
resonancia y se destruyera.
Aunque no lo parezca, lo mismo pasa cuando sintonizamos una emisora de radio:
al mover el dial estamos ajustando la frecuencia natural de los elementos
electrónicos del receptor para que coincida con una de las muchas señales que
recibe: entonces suena fuerte la señal de la emisora elegida, en vez de captar
muchas a la vez.
Temas relacionados: Resonancia magnética nuclear
§21. Resonancia magnética nuclear
Excitación,
resonancia, relajación. No estamos hablando de técnicas de yoga, sino de la
Resonancia Magnética Nuclear (RMN).
Lo que hacen los aparatos de RMN es, nada más y nada menos, que perturbar los
núcleos que reposan tranquilamente en los confortables átomos de algún
material, con el objetivo de espiar cuánto tardan en recuperar su estado de paz
interior. Cada material recupera su estado original -es decir, se relaja- de
manera distinta, así que... Dime cómo te relajas y te diré quién eres.
De este modo se obtiene la información sobre la composición y la estructura del
material.
Para molestarlos, se introduce el material entre los polos de un imán muy
poderoso, cuyo campo magnético se puede variar a voluntad. Volviendo al ejemplo
de la hamaca: si sintonizamos los empujones con el ritmo natural de la hamaca,
no necesitamos mucho esfuerzo para llevar al pasajero a alturas considerables.
A esta amplificación se la conoce como resonancia.
En la RMN, en vez de darles un empujón -cualquiera se da cuenta que encontrar
la espalda de un núcleo atómico no es una tarea fácil- se sintoniza el campo
magnético del imán con el campo magnético propio de los núcleos. Así
perturbados, la forma de protestar de los núcleos es emitiendo ondas de radio.
Lo que se hace después es dejar que se relajen: el imán se apaga y se escucha
la protesta radial hasta que los núcleos se callan.
El tiempo que tarda la hamaca en detenerse cuando dejamos de empujar nos da una
idea, por ejemplo, de la velocidad del viento. De un modo parecido, el tiempo
que tardan los núcleos en volver a su estado inicial, proporciona información
acerca de los átomos vecinos.
Los tejidos que componen el cuerpo humano tienen moléculas de agua, a su vez
compuestas por átomos de oxígeno e hidrógeno. Aplicando la RMN a los núcleos de
los átomos de hidrógeno se pueden detectar enfermedades y estados anormales de
los tejidos.
También se usa esta técnica para explorar perforaciones en la corteza terrestre
en busca de petróleo.
Por
sugerencia de Richard Gans, tercer director del Instituto de Física de La
Plata, en 1950, se iniciaron experimentos para detectar la resonancia magnética
nuclear. Así, en este lugar, se logró aplicar la técnica de RMN por primera vez
en el país, mediante un equipo especialmente construido.
Temas relacionados: Resonancia: Lo que importa es el ritmo.
§22. ¿Qué es lo más pequeño que existe en el Universo?
¿Una
pulga? ¿Un granito de arena? ¿Qué tiene adentro ese granito de arena? Desde
siempre, el hombre se hizo estas preguntas. Empédocles, poeta, científico y
estadista griego, por el año 400 AC, creía que toda la materia se formaba a
partir de cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego. Poco más tarde,
Demócrito propuso que la materia estaba formada por partículas pequeñas, lo más
pequeño que uno podría imaginar. Llamó átomo a esas partículas, porque esa
palabra griega significa indivisible, tal como él pensaba que eran. Las ideas
sobre la composición de la materia fueron cambiando, pero el nombre de átomo
quedó para siempre.
Hace alrededor de 100 años, distintos experimentos sugirieron que el átomo está
formado por partículas aún más pequeñas: protones, neutrones y electrones. Los
neutrones deben su nombre al hecho de ser eléctricamente neutros: no tienen
carga eléctrica. En cambio, sí la tienen los protones y los electrones, cada
uno con cargas opuestas. Por convención, se llama carga eléctrica negativa a la
de los electrones, y positiva a la de los protones. En forma similar a lo que
sucede con los polos magnéticos, las cargas eléctricas sienten atracción por
las cargas opuestas y repulsión por sus similares.
Entonces, ¿estas partículas son lo más pequeño del Universo? ¡Tampoco! Hace
solo unos años se encontró que los neutrones y los protones están formados por
otras partículas: los quarks. ¿Serán éstas las partículas más pequeñas? No lo
sabemos: así como el átomo, que una vez fue considerado indivisible, se nos
reveló después como un universo en miniatura, tal vez ocurra lo mismo con los
quarks, como en una infinita colección de muñecas rusas.
En
el interior del átomo hay un núcleo formado por protones y neutrones. Alrededor
de él existe una nube de electrones. Estos electrones son tan pequeños y están
tan alejados del núcleo, que la mayor parte del átomo... ¡está vacío! Haciendo
una comparación a escala, podríamos decir que si el átomo fuera del tamaño de
un estadio de fútbol, el núcleo tendría el tamaño de un poroto en el centro de
la cancha y el electrón se movería recorriendo la última de las tribunas. Pero
entonces, si los átomos están tan vacíos, ¿qué es lo que sentimos cuando
tocamos algo? Lo que palpamos es el efecto de la fuerza electromagnética con
que interactúan los átomos de nuestra piel con los átomos de lo que estamos
tocando.
Para que tengamos una idea del tamaño de los átomos, supongamos que aumentamos
un millón de veces el tamaño de todo lo que conocemos: un alfiler tendría
veinticinco kilómetros de largo, un cabello humano tendría cien metros de
grosor, y un átomo tendría el tamaño del punto final de este párrafo.
Temas relacionados: Recetas para preparar átomos; Energía nuclear: Átomos
que nos iluminan
23. Recetas para preparar átomos
Los
ingredientes de los átomos son los protones, los neutrones y los electrones. Si
los combinamos, se generan los átomos de todos los elementos químicos que
aparecen en la Naturaleza (y algunos más, creados por el hombre). El químico
ruso Dimitri Mendeléiev, hace unos 130 años, organizó los distintos elementos
-un poco más que 100- en lo que hoy se conoce como "Tabla Periódica de los
Elementos", donde están ordenados según sus propiedades físicas y
químicas. En esta clasificación, lo que determina esas propiedades y el nombre
de cada uno, es el número de protones que tienen sus átomos.
Supongamos ahora que queremos preparar átomos. Por ejemplo, de Hierro. El
primer paso de esta receta es fijarse en la Tabla Periódica qué cantidad de
protones, electrones y neutrones necesitaremos. La Tabla Periódica dice que
será Hierro si tiene 26 protones.
Como los elementos son eléctricamente neutros, la cantidad de electrones tiene
que ser la misma que la cantidad de protones, ya que estas dos clases de
partículas poseen cargas eléctricas opuestas. Así que en esta receta
necesitaremos también 26 electrones.
¿Y cuántos neutrones ponemos? Tal vez esto no sea tan sencillo. Como sucede
cuando cocinamos guiso, no es lo mismo agregar a la olla un puñado más de arroz
que uno de sal. Aunque parezca extraño, los átomos de un mismo elemento, no
siempre tienen el mismo número de neutrones. La Tabla dice que podemos preparar
Hierro natural con 54, 56, 57 o 58 componentes en el núcleo, llamados en
general nucleones. Esto mismo puede suceder con cualquier otro elemento. A las
diferentes variedades posibles de un mismo elemento se las llama isótopos. En
el caso del Hierro, los 26 protones del núcleo pueden estar acompañados por 28,
30, 31 ó 32 neutrones.
¿Cómo
hace el átomo inestable de un elemento para transformarse en un átomo de un
elemento distinto? Tiene básicamente tres formas de mutar de un elemento a otro
-llamadas desintegración alfa, beta y gama- y escoge una u otra dependiendo del
peso del átomo y de si le sobran o le faltan neutrones. Los tiempos en que
decaen pueden ser muy diferentes: el elemento llamado carbono 15 tarda unos
pocos segundos en convertirse en nitrógeno 15, mientras que el uranio 238
demora miles de millones de años en transformarse en torio 234.
Ahora bien, como nos pasa en la cocina, no todas las combinaciones de protones
con nucleones son de la misma calidad. Hay algunas que son las preferidas por
la naturaleza. Aunque el hierro tiene cuatro isótopos naturales, la variedad
más abundante es la que tiene 56 nucleones. Cuando un átomo tiene nucleones de
más o de menos con respecto a estas variedades predilectas puede ser inestable
o radioactivo. Esto quiere decir que luego de cierto tiempo, en forma
espontánea, se pueden convertir en una cosa diferente (por eso al cocinar hay
que tener cuidado con los nucleones, corremos el riesgo de estar cocinando una
torta ¡y que nos salga un pan!). El hierro tiene además tres isótopos
artificiales. Estas variedades sintéticas del hierro tienen 55, 59 y 60 nucleones,
respectivamente, y son muy inestables.
Temas relacionados: Energía nuclear: Átomos que nos iluminan, ¿Qué es lo más
pequeño que existe en el Universo?
§24. Energía Nuclear: Átomos que nos iluminan
La
energía de algunos átomos alcanza para ¡luminar una ciudad. ¿Cómo es posible
obtener tanta energía de una cosa tan pequeña como un átomo?
En el núcleo de cada átomo hay protones y neutrones. Los protones tienden a
alejarse unos de otros, repelidos por la fuerza eléctrica. Entonces, ¿cómo se
mantienen unidos en el núcleo? Por medio de otra fuerza, llamada fuerza
nuclear. Si no existiera, los protones, y con ellos toda la materia, se
convertirían en un inmenso mar de partículas sueltas. Los protones saldrían
disparados alejándose unos de otros a altísimas velocidades, llevando consigo
muchísima energía.
Aunque no es fácil separar el núcleo, si se logra, los protones y los neutrones
que escapan pueden chocar con los núcleos vecinos y dividirlos, produciendo así
una reacción en cadena. Imaginen cuanta energía tendríamos si se dividen
millones de átomos a la vez: ¡podríamos iluminar todo el planeta! O calentar
toneladas de agua, o hacer funcionar cientos de máquinas.
En las centrales nucleares, se produce la ruptura y separación de átomos de
uranio, procesos que liberan energía. Esta energía es utilizada para calentar
agua, luego, el vapor que se produce mueve una turbina, la cual a su vez genera
electricidad. Y esta electricidad es la que llega a nuestras casas.
La energía de los átomos puede usarse para la guerra y la paz: en la explosión
de una bomba atómica ocurren los mismos procesos que en una central nuclear.
Aun cuando se use para la paz, esta energía debe manejarse con cuidado, porque
genera residuos radioactivos que requieren un tratamiento especial para no
contaminar el ambiente.
En
1950, se creó en Argentina la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA). Este
organismo se encarga del control y la supervisión de los usos de materiales
radioactivos. La CNEA también es responsable del funcionamiento y mantenimiento
de las tres centrales nucleares para la producción de energía eléctrica que
funcionan hoy en nuestro país: Atucha I, Atucha II (en la provincia de Buenos
Aires) y Embalse Río Tercero (en la provincia de Córdoba). Además existen en
nuestro país los reactores RA3 y RA6, que son utilizados con fines de
investigación y producción de materiales radioactivos para la medicina y la
industria.
En los reactores nucleares se produce energía eléctrica a partir de una
reacción nuclear controlada. Si se pierde el control sobre la reacción, un
sistema automático permite detenerla muy rápidamente introduciendo barras de
metal, que frenan el proceso. Si eso no funciona, hay otro sistema de corte que
consiste en la inyección de un ácido que absorbe rápidamente la emisión de los
núcleos y detiene la reacción. Así se garantiza, frente a una emergencia, que
el reactor se apague automáticamente.
Temas relacionados: ¿Qué es lo más pequeño que existe en el Universo?,
Recetas para preparar átomos.
§25. La edad de piedra, La edad de bronce, La edad de hierro...
¿La edad de los materiales?
A
través de la historia es posible observar la importancia que los materiales han
tenido en la vida del hombre. Su relevancia es tal que períodos enteros son
denominados por los materiales que se usaban: la Edad de Piedra (hasta 2000
AC), la Edad de Bronce (2000-700 AC), y la Edad de Hierro (700 AC - 100 DC). Si
bien los hombres primitivos aprovecharon los materiales tal como los hallaban
en la naturaleza, éstos fueron rápidamente modificados y adaptados a sus
necesidades. Así aprendieron que el fuego podía convertir arcilla en cerámica,
minerales en metales, arena en vidrio. Observaron que el hierro, al ser
calentado y luego rápidamente enfriado, aumentaba su dureza (estrategia que es
usada hoy para hacer aleaciones de aluminio de gran resistencia). A lo largo de
los siglos se desarrolló un variado conjunto de materiales que permitieron
fabricar utensilios, decoraciones, herramientas y armas.
Durante siglos, el desarrollo de la ciencia de materiales fue muy lento. Recién
en el siglo XVII, Robert Boyle concibió el moderno concepto de elementos
químicos. Hacia finales del siglo XIX, gracias al descubrimiento de los Rayos X
por Wilhem Roentgen y, posteriormente, a las aplicaciones realizadas por Von
Laue y Bragg entre 1912 y 1915 sobre la estructura cristalina, la Ciencia de
Materiales se consolidó como tal. A partir de la Segunda Guerra Mundial,
aumentaron las exigencias de la Ingeniería Mecánica, Eléctrica, Electrónica y
Nuclear sobre los materiales tradicionales. Solo materiales de alta tecnología
pudieron cumplir con los nuevos requisitos. Es así como a partir de la segunda
mitad del siglo XX se observa un desarrollo impresionante de los materiales:
cerámicos, metálicos, semiconductores, polímeros y materiales compuestos. Y la
tecnología actual -de los ordenadores, del láser, de los motores a reacción y
las sondas espaciales- se basa en la Ciencia de los Materiales. Y cada vez les
exigimos más propiedades: resistencia ante esfuerzos mecánicos, ligereza,
nuevas propiedades eléctricas, ópticas, magnéticas, etc. Los siguientes son
algunos ejemplos de las aplicaciones logradas.
El empleo de luz en la tecnología de las comunicaciones requiere de materiales
nuevos, muy transparentes, que transmitan eficientemente la luz, por ejemplo
por medio de fibras flexibles (fibras ópticas). También fueron desarrolladas
nuevas fuentes de luz: por ejemplo los fotodiodos, más fiables y eficientes en
el consumo de energía que las lámparas de filamento, y también algunos láseres
más pequeños y baratos.
La revolución que se está gestando en la biotecnología implica la creación de
nuevos materiales que ayudarán a prolongar y mejorar la calidad de vida:
cementos de cerámica para la reparación de huesos, "andamios" de
polímeros para el crecimiento de células, ingeniería de tejidos para crear
órganos de reemplazo.
La industria informática está basada, esencialmente, en un solo material: el
silicio. Sin embargo la tecnología de los ordenadores avanza a través del
desarrollo de materiales. Materiales magnéticos especiales pueden conducir a
discos duros tan pequeños que podrían ser usados para fabricar teléfonos
móviles con memorias del orden de gigabytes (¡mil millones de bytes!) o
computadoras cientos de veces más veloces que las actuales.
Leo
Errico
Leo
es Doctor en Física y estudia las propiedades electrónicas, estructurales y
magnéticas de materiales semiconductores en el LENIH (Laboratorio de
Espectroscopia Nuclear e Interacciones Hiperfinas) de la Universidad Nacional
de La Plata.
§26. Nanopartículas: Pastillas de chiquitolina
Imaginemos
una cancha de fútbol. Ahora Imaginemos un tomate en el césped. Si la cancha se
achicara hasta tener el grosor de un cabello humano, entonces el tamaño del
tomate nos daría una idea del tamaño de una nanopartícula. Diez mil veces menor
que una célula, ¡que ya es una cosa bastante chica!
¿Por qué nano? Es un prefijo usado para referirse a una unidad, el nanómetro,
que es la mil millonésima parte de un metro.
Manipulando estas nanopartículas, pueden crearse algunos materiales con
propiedades llamativas, que no se pueden predecir a partir de los mismos
materiales obtenidos a escala normal.
Los nanomateriales tienen aplicaciones muy variadas en dispositivos novedosos,
por ejemplo, se los usa para guardar y procesar alta densidad de información, o
en la construcción de imanes permanentes.
Una aplicación muy interesante es el uso de nanopartículas magnéticas como
obreras especializadas, para realizar tareas específicas. Por ejemplo, se
pueden recubrir con distintas sustancias, y usarse como medio de transporte de
compuestos químicos. ¡Sería como envolver el tomate con una carta de saludo
para el árbitro! Como son pequeños imanes, para enviarlas a hacer su trabajo y
para traerlas luego de regreso se utilizan campos magnéticos.
Este servicio de mensajería se puede usar en medicina (cubiertas con
medicación, las partículas actúan sobre tumores sin afectar tejidos sanos), en
estudios biológicos (se las recubre con una especie de plastilina y se las
manda a tomar moldes de las secuencias de ADN) y tratamiento de residuos
peligrosos (recubiertas con una capa pegajosa, se las envía a juntar sustancias
dañinas, por ejemplo, en un derrame).
Tantas son las posibles aplicaciones de estas nanopartículas, que en los
últimos años las investigaciones en estos temas han tomado nombre propio:
Nanociencia y Nanotecnología.
En
los últimos años y en todo el mundo, se han hecho fuertes inversiones para
impulsar estas disciplinas. En la Argentina se está consolidando la Red de
Nanociencia que agrupa investigadores de todo el país. Sin embargo, en la
comunidad científica, existe hoy una discusión acerca de las posibilidades y
conveniencia de nuestro país para sumarse a la carrera por los nuevos
materiales y tecnologías.
§27. Nanociencia y nanotecnología
La página del especialista, Félix G. Requejo
La
Nanociencia es la ciencia de lo extremadamente pequeño y se dedica a estudiar
la naturaleza a escala de la millonésima parte de un milímetro. La
Nanotecnología se encarga de la manipulación de la materia a la misma escala,
utilizando los conocimientos que le provee la Nanociencia. Se trata de un área
interdisciplinaria entre la Física, la Química, la Biología y la Ingeniería.
¿Por qué se estudian cosas tan pequeñas? A escalas muy pequeñas (nanométricas[1]), la materia
puede comportarse de una manera diferente a la que estamos acostumbrados en
nuestra escala habitual de metros. Así por ejemplo, al alcanzar dimensiones
nanométricas, un material puede cambiar su color, sus propiedades mecánicas,
electrónicas, físico-químicas o magnéticas.
Una fantasía de todos aquellos que trabajan en Nanociencia y Nanotecnología es
poder "reconstruir" la naturaleza átomo por átomo, comenzando por lo
más pequeño, para tratar de obtener materiales o herramientas con propiedades y
características especiales que nos permitan tener un mundo más confortable, una
mejor economía o un sistema de salud perfecto, entre otras ambiciones. La
naturaleza nos ofrece una nueva oportunidad al mostrarnos que puede ser
diferente si la miramos muy de cerca, y que si sabemos analizarla y manipularla
podríamos adaptar sus características convenientemente para nuestros intereses.
Veamos algunos ejemplos de aplicaciones de las nanotecnologías. Pequeñas
partículas de pocos átomos de tamaño, pueden ser ubicadas en el interior de
pequeñas cavidades y funcionar como una "nanofábrica" de productos
químicos. De esta manera, ganan en eficiencia para la obtención de productos de
interés con un daño mínimo o nulo para el medio ambiente. Los materiales logran
volverse inteligentes y ser opacos o transparentes cuando las diferentes
necesidades lo requieran. Podríamos seguir enumerando ejemplos concretos,
muchos de los cuales son más que meras especulaciones filosóficas, de enorme
aplicación y utilidad en diversos campos, como el de la medicina, la industria,
las comunicaciones o el medio ambiente.
Félix Requejo es Doctor en Física y trabaja en Ciencia de Superficies y
Nanopartículas, en el INIFTA (Instituto de Investigaciones Fisicoquímicas
Teóricas y Aplicadas), que depende de la Universidad Nacional de La Plata.
Cuando
los elásticos se ponen viejos, dejan de apretar y entonces la ropa amenaza con
caerse. ¿Alguna vez cambiaron el elástico de un pantalón? Cuesta trabajo
conducirlo por dentro del dobladillo. El elástico no corre solo fácilmente,
porque el pantalón se resiste a dejarlo pasar, y hay que tirar constantemente
de un extremo para que se mueva contra la tela. ¡La "conductividad"
de nuestro pantalón es muy baja!
Para generar una corriente eléctrica hay que poner cargas en movimiento. Al
moverlas por un cable pasa algo parecido al caso del elástico: hay que
"tirar" de ellas. La forma de hacerlo es aplicar un campo eléctrico.
Si dejamos de aplicarlo, las cargas finalmente se paran: el material del cable
opone una resistencia.
¿Se puede hacer algo para facilitar la conducción? En los metales, como los
cables, esta resistencia es menor cuando la temperatura disminuye. Esto no pasa
con los elásticos de la ropa, así que ¡es inútil meter el pantalón en la
heladera! Sin embargo, no se puede seguir achicando la resistencia todo lo que
se quiera. Por debajo de cierta temperatura, ya no baja más.
Pero hay un grupo de materiales que se comportan de una forma muy curiosa: si
los enfriamos hasta una dada temperatura, la resistencia al paso de corriente
eléctrica desaparece por completo. Estos materiales se llaman superconductores.
En este estado, una vez establecida una corriente eléctrica, por ejemplo en un
anillo de material superconductor, las cargas seguirán moviéndose por sí
mismas, sin necesidad de un campo eléctrico que tire de ellas. ¡Una corriente
perpetua!
Claro que ya lo dice el dicho: "el que quiere celeste, que le
cueste". Hay que pagar un precio altísimo para conseguir la
superconductividad: tenemos que bajar la temperatura del material hasta cerca
de cero absoluto: ¡casi 273 grados bajo cero!
La superconductividad tiene muchas aplicaciones. Por ejemplo, la generación de
campos magnéticos intensos, la fabricación de cables de conducción de energía
eléctrica y la electrónica. ¿Cuáles son las ventajas? Los campos magnéticos muy
intensos permiten la fabricación de sistemas de transporte masivo levitados:
trenes que flotan sobre sus rieles evitando así la fricción con ellos,
alcanzando velocidades altísimas. Los cables superconductores nos permitirían
transmitir energía eléctrica desde los centros de producción (como represas o
reactores nucleares) hasta los centros de consumo, sin pérdidas de ningún tipo
en el trayecto. En el campo de la electrónica, la superconductividad nos daría
la posibilidad de fabricar supercomputadoras extremadamente veloces.
El
estudio de la superconductividad se remonta a la segunda década del siglo XX, y
está íntimamente ligado a la obtención de muy bajas temperaturas, cercanas al
cero absoluto, -273 °C. Fue el holandés H. K. Onnes quien habló de ella por
primera vez, dejando helada a la audiencia.
Para
la mayoría de la gente, la palabra cristal evoca una superficie pulida, rígida,
transparente y frágil. Por el contrario, un líquido es una sustancia que fluye,
blanda, de movimientos libres. ¿Qué es entonces esa cosa llamada cristal
líquido?
Si pudiéramos observarlas de cerca, veríamos que las moléculas del cristal
forman "edificios" ordenados, y aunque cada una tiene cierta libertad
de movimiento, no puede circular por todo el edificio. En un líquido, las
moléculas no tienen domicilio fijo ni forman estructuras importantes, sino que
deambulan más o menos libremente, asociándose circunstancialmente con otros
compañeros de viaje (sin participar a nadie de ese enlace). En la compleja
sociedad molecular existe otra forma de vincularse, no tan extrema como las
anteriores, en que libertad y vínculos estables pueden coexistir. Sin entrar en
comparaciones con la sociedad humana, digamos que en los cristales líquidos las
moléculas adoptan un nuevo estado, en el que no necesitan tener un domicilio
fijo, pero tampoco pueden andar de aquí para allá, cambiando de enlace a cada
rato. Es decir, un cristal líquido no es un sólido cristalino, ni un líquido:
si lo tocáramos, se parecería a la mezcla pegajosa que queda en el fondo de la
jabonera.
Las moléculas de un cristal líquido tienen una forma similar a una barrita, y
aunque no tienen una posición rígida, sí mantienen una cierta dirección,
parecida a la de sus vecinas, como si fueran lombrices en lenta procesión. En
realidad, quien las orienta hacia esa dirección preferida no es ningún objetivo
comunitario, sino la presencia de algún estímulo externo. Éste puede ser un
campo eléctrico, que aprovecha que las cargas eléctricas no están distribuidas
en forma simétrica en la molécula, para tironearla en la dirección del campo.
Así es como funcionan las pantallas de las calculadoras y las computadoras
portátiles de pantallas planas. Otra forma de acomodar a las
moléculas-lombrices es haciendo presión sobre la superficie que recubre al
cristal, que es lo que hacemos cuando elegimos opciones tocando la pantalla del
cajero automático.
Al
principio los llamaron cristales. Después emulsiones. Desde la Universidad
Nacional de La Plata don Emil Bose, en 1909, se aventuró a decir que eran
"líquidos anisótropos", es decir, líquidos con propiedades diferentes
en distintas direcciones. Y además mostró que estas sustancias, que a veces
aparecen turbias, dejan pasar la luz cuando se pone un campo magnético en la
misma dirección desde la que se los ilumina. Es decir que podemos cambiar su
transparencia simplemente acercándole un imán. Cosas veredes que non creyeres,
Sancho.
§30. ¿Qué tiene de absoluto el cero absoluto?
¿Qué
creería usted si le dijeran que la hoja del libro que está leyendo en este
momento está moviéndose en forma alocada todo el tiempo? Probablemente, que su
interlocutor está loco...
Pero si pudiera espiar de cerca las partículas que componen el libro, cambiaría
seguramente de opinión.
¿Por qué decimos esto? El libro, la hoja y todas las cosas no vivas que nos
rodean, se encuentran a una temperatura que debe ser bastante parecida (si no
igual) a la del ambiente. La temperatura de un cuerpo tiene íntima relación con
el movimiento de los átomos y moléculas que lo componen: mientras más se
mueven, más alta es la temperatura y viceversa. Si quisiéramos que se
tranquilicen, podríamos, por ejemplo, meter el libro en la heladera y dejarlo
allí...
¿Ya lo sacó? Entonces continuemos: si quisiéramos que se aquieten aún más,
podríamos ponerlo en un freezer y así podríamos seguir bajando la temperatura
con artefactos adecuados, pero ¿hasta cuánto? Es de esperar que en algún
momento se inmovilicen por completo, y entonces ya no tendría sentido hablar de
bajar más la temperatura.
Los científicos creyeron en algún momento que esto era así, y entre cuentas y
experimentos concluyeron que la temperatura a la que todo se detiene es de
aproximadamente 273 grados centígrados bajo cero. A esa temperatura se la llamó
"cero absoluto" ¿Por qué? Pensemos en la escala Celsius, que es la
que tienen los termómetros que utilizamos habitualmente (con la que se mide la
temperatura ambiente, la corporal, etc.). En ella, el cero es la temperatura a
la que el agua se hace hielo (a presión atmosférica). Esto fue elegido así por
comodidad, en forma arbitraria. Podría haberse elegido como cero la temperatura
corporal normal del hombre o cualquier otra. En cambio, los 273 grados bajo
cero tienen un significado "más profundo" porque se creía que TODO
allí se detenía: el movimiento de las partículas de agua, de mercurio, de
acero, etc.
¿Por qué decimos que "se creía" que esto era así?, ¿qué es lo que se
cree actualmente?
Lo cierto es que el hombre no ha llegado aún a bajar la temperatura de un
objeto hasta el mismísimo "cero absoluto", así que eso de la
"detención de todo" es hasta ahora una teoría, y tiene sentido
pensada desde la física clásica. Según la mecánica cuántica, en cambio, el
movimiento térmico no puede detenerse nunca. Y eso se refleja en la práctica: a
temperaturas de casi cero absoluto, las cosas no se comportan del modo en que
esperaríamos, porque pueden observarse fenómenos muy extraños, como por ejemplo
la superconductividad y la superfluidez (imaginen un fluido que no puede
contenerse en un recipiente porque trepa las paredes del mismo, aun en contra
de la fuerza de gravedad, ¡y se escapa!).
Temas relacionados: Superconductividad, Mecánica cuántica: Heladeras y
hornos.
§31. ¿Por qué un astronauta no debe sacarse el traje en el
espacio?
Una
de las razones, tal vez la más obvia, es que en el espacio no hay aire para que
el astronauta pueda respirar. Pero hay muchas otras.
En la Tierra el cuerpo humano está acostumbrado a una presión altísima: la
atmosférica, (que equivale al peso de una masa de un kilogramo en un centímetro
cuadrado de superficie). Sin ella, los líquidos que circulan por nuestro cuerpo
saldrían al exterior dejándonos deshidratados (esta presión se debe al peso del
aire que está sobre nosotros, hasta una altura de casi doce kilómetros). Esto
es lo que le pasaría al astronauta en el espacio, si no llevara traje especial.
Además, las temperaturas fuera de la atmósfera terrestre son extremas: en la
Luna durante el día hace unos 127 °C y, a la noche, unos 137 °C bajo cero. En
la Tierra esto no sucede porque la atmósfera regula la temperatura del planeta.
Para contrarrestar las bajas temperaturas, se le podría ocurrir al astronauta
usar su encendedor. Pero para prender fuego necesitamos combustible, alta
temperatura y oxígeno, y esto último también está ausente en el espacio.
Por otro lado, el traje espacial protege al astronauta del viento solar:
partículas emitidas desde el Sol como consecuencia de las reacciones nucleares
que se producen en su interior. Si alcanzaran al astronauta podrían destruir
células de su cuerpo.
Y por último, el traje lo mantiene en contacto con la nave en dos sentidos: si
el astronauta salta de la nave, al no haber nada que ofrezca resistencia a su
movimiento, seguiría moviéndose eternamente (o al menos hasta que algo lo
desvíe) en la dirección de su salto, viéndose imposibilitado de regresar. Por
eso es que se encuentra "atado" a la nave. Además, en el traje lleva
equipos de radio para comunicarse a distancia con sus colegas de la nave, ya
que en el vacío el sonido no se propaga y las ondas de radio sí.
§32. Rayos cósmicos: Lluvia de estrellas
En
realidad, no se trata de una lluvia de estrellas, sino de una lluvia desde las
estrellas. Ocurre que, desde algunos lugares del espacio, llegan a la Tierra
partículas cósmicas, que alcanzan a las moléculas de la atmósfera. Como
resultado de estos "choques" se producen otras partículas, que a su
vez interactúan con otras, y otras y otras. Se produce así una cascada de
partículas, llamada lluvia cósmica, y que alcanza a cada uno de nosotros con un
promedio de ¡4000 partículas por minuto!. ¿Por qué no nos dimos cuenta? Porque
no las vemos, ni las sentimos: pasan a través de nuestro cuerpo sin alterar los
tejidos.
Casi todos los rayos cósmicos son núcleos de hidrógeno. Además hay núcleos de
helio y hierro, electrones, fotones y otras partículas llamadas neutrinos. Se
mueven a velocidades cercanas a las de la luz, por lo que tienen muchísima
energía: algunos miles de veces superior a las energías alcanzables con la
tecnología actual. Aunque no se conoce con exactitud su origen, parecen
provenir de las tormentas solares, de explosiones de supernovas y otras
fuentes, no identificadas aún, dentro de nuestra galaxia, y desde más lejos
también.
El estudio de los rayos cósmicos es interesante por tratarse de un fenómeno muy
particular, pero además fue fundamental para entender lo que pasa en el
interior del núcleo atómico. Hoy los rayos cósmicos permiten estudiar el
comportamiento de la Naturaleza a esas altas energías, que el hombre no puede
obtener artificialmente. Entonces, estudiarlos es como utilizar al mismo Universo
como laboratorio; y como si esto fuera poco, nos proporciona pistas acerca de
las primeras fases luego del Big Bang.
¿Cómo estudian los físicos este fenómeno? Capturando las partículas en
detectores, donde queda registrada su velocidad, la dirección en que se mueven,
y su identidad. Después, los datos son procesados en computadoras, y analizados
por los especialistas, que tratan de determinar su lugar de origen y el
mecanismo físico que las produjo, entre otras cosas.
En
Malargüe, Mendoza, se está Instalando uno de los dos sistemas de detección del
Observatorio Pierre Auger - el otro será construido en el Hemisferio Norte, en
Colorado (USA). Cada sistema de detección consiste en una red de 1600
detectores de partículas, distanciados 1,5 km. entre sí, que cubren una
superficie total de 3000 km2. Esta red se complementará con un
conjunto de telescopios de alta sensibilidad, que en las noches despejadas sin
luna escudriñarán la atmósfera para observar la tenue luz ultravioleta que
producen las cascadas de rayos cósmicos al atravesar el aire. Alrededor de 350
científicos de más de 45 instituciones de 15 países (entre ellas, la
Universidad Nacional de La Plata) participan en este emprendimiento.
Por ahora, no se conoce ninguna fuente en el Cosmos que pueda producir estas
energías, ni siquiera toda la potencia liberada por la explosión violenta de
estrellas.
Temas relacionados: Recetas para preparar átomos, Energía nuclear: Átomos
que nos iluminan.
§33. Física moderna, una introducción
Entre
los arquitectos de lo que conocemos como Física Moderna, se encuentra un físico
alemán llamado Max Planck. Cuenta la historia que cuando Planck comenzó a
estudiar en la Universidad de Münich, en 1875, su profesor de física, Phillip
Jolly, le dijo que no se dedicase a esta ciencia, pues era una disciplina sin
futuro, ya que solamente quedaban unos pocos problemas para resolver. Algunos
fenómenos que hasta el momento no se habían explicado, pero que se resolverían
seguramente en el corto plazo valiéndose de los principios de la física. Estos
problemas eran la radiación del cuerpo negro -la llamada catástrofe del
ultravioleta- y el efecto fotoeléctrico. ¡Quién hubiera dicho que la resolución
de esos problemas iba a requerir una revolución en la ciencia...! y ¡cómo iba a
pensar Planck en ese momento que él mismo sería uno de los protagonistas de esa
revolución!
Pero ésa fue la historia. Explicar esos fenómenos (y muchos otros que
aparecieron más tarde con el avance de la tecnología) les costó a los científicos
la aceptación de un montón de ideas que, en general, no tienen demasiado que
ver con el sentido común. A partir de ellas, tuvieron que construir teorías
completamente nuevas, que no contradijeran la física clásica, y que tuvieran la
capacidad de explicar aquellos fenómenos que ocurren en la escala atómica y en
la escala cósmica. Además, con estas teorías lograron describir el mundo
subatómico y el mundo de las velocidades tan altas como la de la luz.
Existía
otra oveja negra en la "terminada" física clásica: se encontró que
dos de sus teorías, el Electromagnetismo y la Mecánica, funcionaban bien cada
una por separado, pero cuando se necesitaba de ambas para resolver ciertos
problemas, se llegaba a contradicciones. Quien logró subsanar este problema fue
Albert Einstein, con su famosa Teoría de la Relatividad.
Temas relacionados: Mecánica cuántica: Heladeras y hornos, Relatividad I, II
y III.
§34. Mecánica cuántica: Heladeras y hornos
¿A
quién no se le perdieron las llaves y las encontró, después de mucho buscar, en
un lugar insospechado, como el interior de la heladera? A veces, en la ciencia
ocurren cosas parecidas. Un caso notable es el de Max Planck, quien buscaba
resolver un asunto que llevaba cincuenta años intrigando a los físicos. Se
trataba del problema de la radiación de lo que se llama un "cuerpo
negro". Lo más similar a un cuerpo negro que podemos imaginar es una
cavidad como el interior de un horno cerrado, pintado de negro. Si existiera un
cuerpo negro perfecto, absorbería toda la radiación electromagnética que
llegara hasta él y luego la emitiría. La forma en que emiten estas cavidades
negras no podía ser explicada por la física desarrollada hasta 1900 (que hoy
llamamos física clásica). A Planck se le ocurrió una hipótesis extraña,
inesperada y fundamental, que no tenía cabida en la física de ese entonces. Él
se dio cuenta de que el problema tenía solución si se aceptaba que la energía
dentro de la cavidad, la que intercambiaban las paredes con el campo
electromagnético contenido en ella, estaba "cuantizada". Eso quiere
decir que no puede intercambiarse una cantidad cualquiera, sino ciertas
cantidades fijas. Aceptar esta idea sería como aceptar que al lanzar una pelota
al aire, no la pudiésemos lanzar con cualquier velocidad, sino con velocidades
fijas: 1 km/h, 2 km/h, 3 km/h, etc. Esto es tan descabellado como buscar un
llavero dentro de la heladera. Pero el hecho es que con esa suposición (que hoy
llamamos cuantización de la energía), no solo logró explicar el problema del
cuerpo negro, sino que dio origen a una nueva física, la física cuántica. Es la
que predice el comportamiento de la naturaleza a escala atómica, aunque tiene
consecuencias a todas las escalas, aún la cosmológica.
Las discusiones que surgieron entre los físicos a partir de la esta teoría
están documentadas en varios libros. En la construcción de la mecánica cuántica
trabajaron muchísimos físicos, algunos de los cuales lograron permanecer en la
historia. Pero esto no terminó allí: hubo que repensar casi toda la Ciencia,
porque esta teoría alteró de manera definitiva nuestra manera de entender el
mundo. Incluso se vieron influenciados otros campos como las artes y la
literatura. La revolución filosófica desencadenada estuvo a la par de los
avances que produjo en química, en matemáticas, en astrofísica, en
neurociencias, ciencias de materiales, etc. Por supuesto, fueron avances
acompañados por un desarrollo tecnológico inaudito: el láser, el transistor y
los chips, componentes de las modernas computadoras, lectoras de discos
compactos y sistemas de comunicación. Se produjeron nuevos materiales
plásticos, cerámicos y textiles; se desarrolló instrumental de diagnóstico y
tratamiento médicos, entre otras aplicaciones.
¿El final de la historia? Miles de físicos en todo el mundo todavía la están
escribiendo...
Temas relacionados: Ondas electromagnéticas: Una familia con buena onda
§35. El principio de incertidumbre
La página del especialista: por Raúl Rossignoli
Corría
el año 1925 cuando en la Isla de Helgoland, en el Mar del Norte, un físico
alemán de 23 años, llamado Werner Heisenberg, dio un importante paso en el
desarrollo de la Mecánica Cuántica, una de las teorías más exitosas de la
física. Dos años más tarde, Heisenberg formuló el Principio de Incertidumbre,
que es una de sus consecuencias más profundas.
En su formulación más simple, el principio de incertidumbre establece que no es
posible conocer simultáneamente la posición y la velocidad de una partícula en
forma exacta. Por el contrario, cuanto más precisa sea la determinación de su
posición en un instante dado, menos preciso será el conocimiento de su
velocidad en dicho instante, y viceversa. En el caso extremo, la precisión
absoluta en una de las cantidades implica la imprecisión total en la otra. Y se
aplica no solo a la posición y velocidad (o en realidad, impulso, que es la
masa de la partícula multiplicada por su velocidad), sino a todo par de
variables denominadas "conjugadas", entre otras a la energía y el
tiempo.
El principio no afirma, pues, que "todo es incierto", sino que limita
la precisión con que pueden conocerse conjuntamente ciertas magnitudes,
cualquiera sea el aparato de medición. Las consecuencias son dramáticas para
partículas subatómicas tales como el electrón, aunque para objetos
macroscópicos como una pelota de fútbol, son imperceptibles. Por ejemplo,
supongamos que se determina la posición de un objeto con una imprecisión de
solo una milésima de milímetro. Si el objeto es una pelota de 500 gr de masa,
el principio implica que la incerteza en su velocidad en ese momento no podrá
ser menor que ¡0,0000000000000000000000000004 km/h! (27 ceros después de la
coma), lo que es obviamente insignificante frente al error de un instrumento de
medición. Pero si el objeto es un electrón, cuya masa es muchísimo menor, la
incerteza en su velocidad no podrá ser menor que ¡208 km/h! Y si la incerteza
en la posición del electrón es de una diez millonésima de milímetro (o sea, del
orden del radio de un átomo), la dispersión en la velocidad no podrá ser menor
que ¡2.083.820 km/h! (o sea, del orden del 0,2% de la velocidad de la luz). No
puede pues asignarse una velocidad definida a un electrón que esté formando
parte de un átomo.
El principio tiene profundas implicancias físicas y filosóficas. Para empezar,
el concepto de trayectoria de una partícula pierde su significado exacto.
También es seriamente afectado el principio físico de causalidad, que afirma
que si conocemos exactamente el presente podemos calcular el futuro. Según
Heisenberg, lo incorrecto en esta formulación no es la conclusión, sino la
premisa.
Raúl
Rossignoli
Raúl es Doctor en Física y trabaja en el Departamento de Física de la UNLP
en Mecánica Estadística Cuántica.
§36. Viajeros del espacio tiempo
He
aquí un tema para discutir con los bisnietos (si llegamos...). Sucede que, nos
quede claro o no, permanentemente estamos viajando en el tiempo, siempre hacia
el futuro, 24 horas al día. Podemos además viajar en el espacio, a la velocidad
de una tortuga o a la de un avión supersónico. Pero según las deducciones de
Albert Einstein, cada vez que nos movemos en el espacio, cambiamos la velocidad
con que nos movemos en el tiempo hacia el futuro. Es decir que modificamos
nuestro propio tiempo. Esta afirmación no solo no es evidente, sino que es
contraria a nuestra intuición, que nos dice que nos movemos en el tiempo de
manera uniforme, que todos los segundos duran lo mismo para todo el mundo. Tal
vez nuestros nietos o bisnietos logren percibirlo como un hecho cotidiano ¡si
logran viajar casi tan rápido como lo hace la luz!
Lo que Einstein dedujo, en 1905, y que se llama Teoría Especial de la
Relatividad, es justamente la forma en que el paso del tiempo se ve afectado
por el movimiento en el espacio a una velocidad constante (y de yapa, explicó
cómo eso hace que la masa y la energía estén relacionadas). Muchas cuentas más
tarde, Einstein dedujo lo que ocurre con el tiempo cuando la velocidad a la que
nos movemos no es constante y llamó a eso Teoría General de la Relatividad.
Corría 1915, y ya las consecuencias de sus primeros anuncios habían causado
cambios drásticos en nuestra concepción del universo. Sin embargo, faltaron
tres años más, y las pruebas experimentales que la confirmaron, para que esta
teoría fuera aceptada.
¿Qué
consecuencias tiene esto de no viajar uniformemente hacia el futuro? Mientras
estamos quietos, leyendo este libro, viajamos por el tiempo hacia el futuro. Si
además avanzamos hacia algún lado (para lo cual conviene dejar de leer), nos
estamos moviendo en el espacio-tiempo. Si pudiéramos viajar a velocidades
cercanas a la de la luz, nuestro reloj funcionaría más despacio que otro que
está quieto. Esto es lo que en relatividad se llama Dilatación del Tiempo. El
ejemplo más famoso que acompaña semejante afirmación es el del astronauta cuyo
hermano gemelo queda en la Tierra mientras él viaja a una velocidad altísima.
Al regreso, el joven astronauta ha envejecido un año, por ejemplo, mientras que
su hermano ya es un anciano: ¡el tiempo en la nave avanzó hacia el futuro más
despacio que en la Tierra! Yendo a los detalles, es imposible que una nave
viaje tan rápido como la luz, pero si lo hiciera, se movería solo en el
espacio, pues para ella el tiempo se detendría.
Temas relacionados: Relatividad II: Laboratorios en marcha y Relatividad
III: La energía de las masas.
¿Qué
pasaría si montáramos un laboratorio de física en un vagón, para hacer
experimentos sobre un tren en marcha? ¿Los resultados serán los mismos en éste
que en un laboratorio quieto respecto a la Tierra? Seguro que sí, mientras el
tren se mueva con velocidad constante. Mientras viajamos, podemos mirar por la
ventanilla del tren y pensar que nosotros estamos quietos y el paisaje se mueve
hacia atrás: en eso se basan muchos efectos de cine para dar sensación de
realidad a las imágenes. Cuando sí cambian las cosas es en el momento de
doblar, frenar o acelerar. Entonces percibimos claramente que somos nosotros
los que nos movemos, e incluso hasta podemos caernos si no estamos bien
parados. ¡Imaginen los cambios en los resultados de los experimentos en el laboratorio
viajero cuando el tren entre a una curva!
Eso lo tuvo en cuenta Albert Einstein al enunciar su Teoría Especial de la
Relatividad, proponiendo el Primer Postulado (es decir, lo que hay que tener en
cuenta para que se entienda lo que sigue). Dice así: Las leyes de la naturaleza
son las mismas, observadas desde todos los marcos de referencia que se muevan a
velocidad constante unos respecto de otros.
¿Eso le alcanzó? No, tuvo que suponer además que la velocidad de la luz es
constante. ¿Qué quiere decir eso?
Imaginemos que el tren se detiene y le tiramos una pelota por la ventanilla a
un amigo que nos espera en el andén: supongamos que le llega a 60 km/h. Si
tiramos otra pelota, exactamente de la misma manera, pero mientras el tren se
aleja a 40 km/h, le va a llegar muy despacio, a 20 km/h. Pero si el tren se
acerca a nuestro amigo a 40 km/h mientras le tiramos la pelota -siempre de la
misma manera- más vale que se ponga los guantes para atajarla, porque le va a
llegar a 100 km/h. Quiere decir que la velocidad con que le llega la pelota a
un pobre arquero, depende de la velocidad con que se mueva el que la tira. Esto
es bastante lógico; sin embargo, no ocurriría lo mismo si en lugar de una
pelota se tratara de luz. En efecto, lo que Einstein postuló en segundo lugar,
es que no importa cómo se mueva el que emite la luz ni el que la recibe:
mientras ambos estén en el vacío, la rapidez de la luz será siempre la misma:
¡300 mil kilómetros por segundo!
Con todo esto, después de hacer algunos cálculos, Einstein se dio cuenta de
que, si un objeto se mueve a una velocidad parecida a la de la luz, se acorta.
¿Cómo es eso? Imaginen ahora que en nuestro laboratorio ferroviario tenemos una
máquina que puede lanzar flechas a cientos de miles de kilómetros por segundo:
la flecha sería igual de gruesa, pero más corta cuanto más rápido viaja.
Temas relacionados: Relatividad I: Viajeros del espacio tiempo y Relatividad
III: La energía de las masas.
Comer
masitas nos provee energía, pero no era a esa relación entre masa y energía a
la que se refería Einstein. Él afirmaba -y estaba en lo cierto- que la masa de
un objeto, que está asociada con la cantidad de materia que posee, también se
la puede asociar a la energía (como si la materia fuera "energía en
reposo"). Como cualquier otra forma de energía, se puede transformar, por
ejemplo, en energía de movimiento: la masita en movimiento experimenta un
cambio en su masa, pero ese cambio es tan pequeño que no se puede detectar por
los métodos convencionales.
Si masa y energía son una misma cosa, algo así como dos caras de la misma
moneda... ¿qué pasa con la luz, que no tiene nada de masa pero sí tiene mucha
energía? Einstein predijo que la luz es atraída por otros objetos -como si
tuviese masa- debido a la gravedad.
En 1919, durante un eclipse solar total, los científicos aprovecharon para
hacer un experimento. Fotografiaron las estrellas que se veían alrededor del
Sol durante el eclipse. Algunos meses más tarde, cuando el Sol ya había
abandonado esa región del cielo, la fotografiaron nuevamente. Comparando ambas
imágenes se observó que la luz de las estrellas se había desviado el día del
eclipse. Los científicos no tuvieron entonces más remedio que aceptar las ideas
de Einstein.
A partir de entonces, comenzó una gran revolución del pensamiento, y se hizo
famosa la fórmula E = mc2. En esta
igualdad, m es la masa en reposo, E representa a la energía de esa masa y c es
la velocidad de la luz. Hasta ese momento, se había considerado que la masa de
un objeto no variaba: era una propiedad de los objetos, se podía dividir o
agregar, pero no disminuir ni aumentar por sí misma. Si no se habían observado
evidencias de esta relación, es porque como c es una magnitud enorme, hace
falta una cantidad de energía monumental para modificar perceptiblemente una
masa.
Temas relacionados: Relatividad I: Viajero del espacio tiempo, Relatividad
II: Laboratorios en marcha, Gravedad: ¿Qué cae primero?
El
punto decisivo en la formación de una estrella es la fuerza de gravedad. Esta
atracción no solo actúa entre cuerpos diferentes, sino que también tiende a
aproximar las partes de la materia formando cuerpos más compactos. Al pensar en
esto puede surgir la siguiente pregunta "infantil": ¿Cuánto se puede
comprimir la materia que forma los objetos, por ejemplo, una estrella? Ciertas
preguntas "infantiles" suelen conducir a la comprensión de algunos de
los fenómenos más interesantes que se dan en la naturaleza. ¿Cómo responde la
ciencia a esta pregunta?
Cuando la materia que formará una estrella se comprime, aumenta la temperatura
en su interior. A partir de cierto tamaño, la temperatura es tan grande que
comienzan a producirse reacciones nucleares que la hacen brillar. Así empieza a
"funcionar" la estrella y se establece un equilibrio entre la
gravedad, que tiende a contraerla- y la presión del gas que la constituye, que
tiende a dilatarla.
Pero
dicho equilibrio no siempre puede sostenerse: hace ya muchos años, cerca del
año 1930, se probó matemáticamente que si la masa de la estrella supera dos
veces y media la de nuestro Sol, la presión del gas no puede equilibrar la
atracción de la gravedad. La estrella empieza entonces a contraerse, aumentando
aún más su densidad: podríamos decir que es aplastada por su propio peso. Sigue
comprimiéndose hasta convertirse en un "punto superdenso", una
estrella colapsada, y las consecuencias son realmente sorprendentes. Por
ejemplo, un cuerpo cualquiera que se encuentre próximo a la superficie del Sol
debería tener una velocidad de más de dos millones de kilómetros por hora si
quisiera alejarse sin caer en él. Pero si el Sol se comprimiera hasta tener 6
km de diámetro su densidad sería de ¡10.000 billones de gramos cada centímetro
cúbico! Por eso, para escapar de su superficie debería moverse más rápido que
la luz (300.000 km/s), que es la máxima velocidad posible. Entonces, ninguna
radiación o partícula puede escapar de una estrella colapsada. La luz que
incide sobre estos puntos superdensos no es reflejada hacia nosotros, y por eso
no podemos verlos. Por ello se los llama "agujeros negros".
Otro
aspecto notable tiene que ver con el "retardo del tiempo" en un campo
gravitatorio, que es tanto mayor cuanto más intenso es el campo. ¿Qué ocurriría
entonces si un cosmonauta viajara en una nave hacia un agujero negro?
Supongamos que el cosmonauta prometió enviar a la Tierra una radioseñal cada
minuto. En la Tierra las señales comienzan a recibirse cada varios minutos,
después cada varias horas, luego años, y así hasta que ya nada llega. Sin
embargo, el cosmonauta cumplió con lo prometido, porque cada minuto, según su
reloj, siguió enviando una señal.
Si todo esto nos parece extraño, mencionemos que incluso es posible que, no
solo una estrella suficientemente grande puede dar como resultado un agujero
negro, sino también todo el núcleo de una galaxia...
Claudio
Simeone
Claudio
es Doctor en Física y trabaja en Relatividad y Cosmología en el Departamento de
Física de la Universidad Nacional de Buenos Aires.
§40.
Big Bang
La página del especialista. Por: Susana Landau
Imaginemos
un globo lleno de aire caliente. El aire dentro del globo está formado por
muchas moléculas diferentes que se mueven muy rápidamente, chocando entre
ellas, como pelotas. Supongamos ahora que el globo comienza a inflarse por
algún mecanismo desconocido, sin modificar la cantidad de aire en su interior.
¿Qué va a pasar? A medida que el globo se infle, el aire va a disponer de más
espacio para ocupar, por lo que el espacio entre las moléculas se va a hacer
más grande, y la cantidad de choques entre ellas va a disminuir. Al mismo
tiempo, como ocurre con el aire, que al expandirse se enfría, la temperatura va
a bajar. A medida que el globo se infla, la temperatura disminuye y el aire se
hace menos denso. Las moléculas siguen chocando entre ellas pero cada vez
menos, hasta que finalmente ya no chocan más.
La evolución del universo según la teoría del Big Bang es bastante parecida a
lo que le ocurre a nuestro globo lleno de aire caliente. El rol del globo lo
cumple la geometría del espacio tiempo. El papel de las moléculas diferentes lo
cumplen las distintas partículas elementales: fotones, neutrinos, electrones,
neutrones y positrones. Según esta teoría, el Universo actual surge de una gran
explosión -llamada Big Bang-. La masa de todo lo que hoy existe estaba
concentrada en un punto, que luego se expandió como nuestro globo de aire
caliente. En los primeros segundos luego del Big Bang las partículas se
movieron muy rápido, chocando entre ellas todo el tiempo. A medida que el
universo se fue expandiendo -y por lo tanto enfriando-, este enjambre de
partículas se fue haciendo menos denso y las partículas chocaron menos veces
unas con otras. A su vez, las velocidades de las partículas disminuyeron, pero
no del mismo modo, así que algunas tienen mayores velocidades que otras. De
esta manera, cuando el universo tenía un segundo de vida, la velocidad de los
neutrinos disminuyó tanto en comparación con la de las otras partículas, que
dejaron de chocar con las demás.
Los choques de partículas tampoco son todos iguales. En algunos casos, dos
partículas chocan (por ejemplo un electrón y un positrón) y como resultado de
ese choque se crean otras dos partículas (dos fotones) y se destruyen las
partículas que chocaron. Al principio esta creación y destrucción de partículas
se produce en igual cantidad, con lo cual no cambia el número total de
partículas. Cuando el universo se expande, y la velocidad de las partículas
disminuye, la cantidad de partículas que se crean no es igual a la cantidad de
partículas que se destruyen, resultando en una creación neta de partículas.
Algunos de estos choques corresponden a la formación de núcleos livianos. Así,
el deuterio se forma cuando chocan un protón y un neutrón, y el Helio se forma
cuando chocan dos núcleos de deuterio. De esta manera, cuando el universo tenía
aproximadamente 3 minutos de vida, se formaron los núcleos atómicos livianos.
Para ese momento, solo los electrones y fotones seguían chocando entre ellos. A
los 300.000 años de vida del universo, la temperatura bajó lo suficiente como
para que a los electrones les cueste menos formar átomos de hidrógeno,
uniéndose con un protón que seguir chocando con los protones. De esta manera,
se forman los átomos de hidrógeno. Los fotones ya no chocan con otras
partículas y viajan por el universo prácticamente sin interactuar. Estos
fotones se pueden detectar con satélites y telescopios y forman lo que se suele
llamar el fondo cósmico de radiación.
Hoy hacen 13.700 millones de años del Big Bang, según las estimaciones de los
científicos, y se prevé que el universo va a seguir expandiéndose en el futuro.
Susana
Landau
Susana
es Doctora en Astronomía y trabaja en Cosmología y Fondo Cósmico de Radiación
en el Departamento de Física, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales,
Universidad de Buenos Aires y en Facultad de Ciencias Astronómicas y Geofísicas
de la Universidad de La Plata.
§41. Efectos especiales III: Efecto fotoeléctrico
Cuando
se nombra al famoso físico Albert Einstein, Premio Nobel de Física en 1921,
inmediatamente se piensa en la Teoría de la Relatividad, en la bomba atómica,
en su melena despeinada y en la archiconocida ecuación E = mc2.
Sin embargo, es menos sabido que el premio le fue otorgado por explicar un
fenómeno que hasta ese momento resultaba enigmático: el Efecto Fotoeléctrico.
¿De qué se trata este efecto? Proyectando luz sobre un metal, pueden arrancarse
electrones a los átomos de la superficie. Así, iluminando un metal, podemos
poner electrones en movimiento, es decir, tener una corriente eléctrica. Pero
este fenómeno aparentemente tan simple presentaba algunas características
peculiares que las teorías existentes de la luz no podían explicar del todo.
Por ejemplo, el hecho de que esto no ocurra con cualquier tipo de luz. Si la
luz es infrarroja, no importa cuán intensa sea, el efecto no se produce. En
cambio, si la luz es de color violeta -o mejor todavía, ultravioleta- aunque
sea de poca intensidad, el efecto es notable.
La propuesta de Einstein fue sencilla pero audaz: aplicó a la luz un concepto
que Max Planck había desarrollado anteriormente. Mostró que el efecto puede
entenderse pensando que la energía es transportada por la luz en forma de
partículas especiales, que no tienen peso: los fotones.
Las ideas de Planck y Einstein condujeron a formalizar una nueva teoría para
explicar cómo se comportan las cosas en el mundo microscópico: la Mecánica
Cuántica.
¿Dónde
podemos encontrar aplicaciones de este fenómeno? Por ejemplo, en las celdas
fotoeléctricas de la iluminación pública, en las cámaras fotográficas
digitales, en las puertas automáticas, y en las celdas solares que proveen de
energía, a los satélites.
§42. Efectos especiales IV: Efecto mariposa
A
los científicos -como a muchas personas- no les gustan nada las cosas que no
pueden controlar. O al menos predecir. ¿A quién le agrada cargar con el
paraguas un día de sol?
Henri Poincaré, a principios del siglo XX, notó que algunos sistemas (tanto muy
complejos como muy simples, por ejemplo los péndulos) en ciertas condiciones se
portan de manera irregular e impredecible. Por eso, este matemático francés
perteneció durante mucho tiempo al club de los olvidados. Finalmente, ante la
abrumadora evidencia, hubo que reconocer la existencia de estos sistemas
rebeldes. Hoy se los llama caóticos, y a su comportamiento, caos. El clima es
un ejemplo. ¿Por qué si los científicos y sus supercomputadoras pueden predecir
la posición de Urano dentro de 107 años, dos meses y diez minutos, no pueden
saber si el tercer domingo del mes que viene lloverá o habrá sol? Cuando un
sistema se comporta en forma caótica, no puede saberse en qué estado estará
después de mucho tiempo, porque el resultado es muy sensible a las condiciones
iniciales. Una leve diferencia de temperatura, por ejemplo, no hará una gran
diferencia en el pronóstico de mañana. Pero esa leve diferencia bastará para
que el pronóstico del tercer domingo del mes próximo cambie de sol brillante a
lluvia.
¿Será problema de la computadora? No, el caos es una característica propia de
los sistemas y no hay informática que valga.
Algo tan sutil como el aleteo de una mariposa en Pekín, puede conducir a
consecuencias muy diferentes en La Plata. A esta gran sensibilidad de los
sistemas caóticos a las condiciones iniciales se la suele llamar, justamente,
efecto mariposa.
Los
fenómenos caóticos son muy abundantes en la naturaleza y en diversas ramas de
la ciencia. Los fluidos cerca de la turbulencia (como el chorro de agua cuando
casi cerramos la canilla), algunas reacciones químicas, algunos láseres y
ciertos sistemas biológicos, como por ejemplo el corazón, presentan un
comportamiento caótico.
§43. Fractales: La geometría de la naturaleza
"La
geometría fractal cambiará a fondo su Visión de las cosas.
Seguir leyendo es peligroso. Se arriesga a perder definitivamente la imagen
inofensiva que tiene de nubes, bosques, galaxias, hojas, plumas, flores, rocas,
montañas, tapices, y de muchas otras cosas.
Jamás volverá a recuperar las interpretaciones de todos estos objetos que hasta
ahora le eran familiares."
Primeras palabras del libro "Fractals Everywhere" ("Fractales en
todos lados") de Michael F. Barnsley.
¿Qué
querrán decir estas palabras amenazadoras? ¿Qué tienen en común las hojas de
los helechos, los copos de nieve, el aspecto de las costas, la forma del rayo,
la estructura de los pulmones, las fracturas geológicas, los árboles, los
relieves terrestres? Todas estas estructuras tienen una forma irregular, a
veces ramificada, que se ve similar con un microscopio, a simple vista o con un
zoom.
Una mirada a nuestro alrededor nos muestra en la Naturaleza una geometría muy
distinta a la de los círculos, cubos, triángulos, conos, trapecios y otras
figuras regulares de esas que nos enseñan en la escuela.
La de la Naturaleza es la geometría de lo rugoso, de lo irregular, de lo
fracturado. El matemático polaco Benoit Mandelbrot, en 1975, bautizó a estas
formas con el nombre de fractales, y estudió las curiosas propiedades de esa
nueva geometría, que había sido ignorada hasta entonces por considerársela
imperfecta.
Hoy, casi treinta años después, construimos antenas fractales, hacemos crecer
moléculas fractales, fabricamos paredes fractales aislantes del sonido, creamos
arte fractal.
Imágenes del Conjunto de Mandelbrot, uno de los fractales más famosos, y del
Helecho de Barnsley, estudiado por una investigadora
§44. Teoría de Cuerdas: La Música de las esferas
Es
posible que el origen del pensamiento científico se encuentre en la visión del
cielo nocturno. La perturbación causada por el movimiento de los planetas a
través de la de otro modo inmutable belleza de la Vía Láctea, provocó en los
antiguos observadores la necesidad de encontrar alguna regularidad o
"ley" que ordenara esos movimientos. Esto llevó a Pitágoras y sus
seguidores en la antigua Grecia a la idea de la "Música de las
Esferas", una visión del mundo que equiparaba al Universo con una melodía
tocada por los cuerpos celestes, a cuyas "notas" obedecía todo lo
existente, desde las estrellas y los planetas hasta la más humilde de las gotas
de lluvia. Podríamos decir que los Pitagóricos buscaron en los cielos las
reglas que regían el mundo cotidiano.
Sin embargo, la posterior comprensión de las leyes del movimiento de los
objetos, desarrollada por Galileo y luego por Newton, y su aplicación a los
cuerpos celestes, dejaron la idea de Pitágoras en el olvido. Así surgió una
visión moderna, completamente opuesta, donde son los constituyentes elementales
o "más pequeños" los que siguen determinadas leyes sencillas, cuyas
consecuencias afectan al universo todo. En esta visión, el Universo se parece a
un edificio, cuyos "ladrillos" llamamos partículas elementales y cuya
"arquitectura" sigue reglas bien determinadas.
De esta manera, la explicación de la complejidad de la química mediante
constituyentes en movimiento dio sustento a la idea de átomo. Más adelante, la
comprensión de la estructura y variedad de los átomos mismos llevó a la
introducción de los neutrones, protones y electrones, los que, combinados en
distintas formas y números, forman los diversos elementos. Dando "un paso
más", la estructura de protones y neutrones se explicó en términos de partículas
aún más elementales: quarks, gluones, mesones, etc.
La riqueza de este "edificio" es intrigante. La pregunta de por qué
existen tantos tipos diferentes de "ladrillos" y qué es finalmente lo
que determina las reglas adecuadas para "apilarlos" no parece tener respuesta.
Es por esto que en las últimas décadas una idea innovadora ha ganado lugar en
el pensamiento científico.
Según esta nueva visión, los constituyentes últimos o "más
elementales" del universo serían microscópicas "cuerdas"
idénticas, y la única manera de construir cosas con ellas sería "cortarlas
y unirlas por sus extremos". Sorprendentemente, en contra de lo que se
podría imaginar, este esquema tan simple permite explicar y comprender en
profundidad una gran cantidad de fenómenos, desde las interacciones nucleares
hasta la gravedad.
Este escenario plantea la siguiente pregunta: si nos hemos convencido de que el
mundo está hecho de un enorme zoológico de partículas elementales diferentes,
¿cómo podríamos construirlas con un solo tipo de cuerda? La respuesta es tan
simple como sugestiva: cada tipo de partícula elemental no sería más que
cuerdas idénticas a las otras, pero vibrando en un tono diferente. De este modo
cada "nota" corresponde a una de las especies de partículas que
constituyen el mundo, desde los electrones y quarks, pasando por los fotones
que constituyen la luz, hasta los gravitones que guían el movimiento de la Vía
Láctea. De este modo, la idea pitagórica de Música de las Esferas parece haber
retornado de manera inesperada.
Nicolás
Grandi
Nicolás
es Doctor en Física y trabaja en el Departamento de Física de la Universidad
Nacional de La Plata, en física teórica de altas energías y materia condensada.
Algunos
libros recomendados:
·
Historias y curiosidades contadas por un ruso: Física recreativa
Vol I y II - Yakov Perelman, Editorial Cartago, 1969.
·
Un libro de física ameno y con poca matemática: Física
conceptual - Paul Hewitt Addison Wesley, Iberoamericana, segunda edición 1995.
·
La Biblia de los fractales: La geometría fractal de la
naturaleza - Benoit Mandelbrot, Tusquets Editores, Colección Metatemas,
Barcelona, 1997.
·
Un Premio Nobel que sí juega a los dados: Las leyes del caos -
Ilya Prigogine, Editorial Crítica, Barcelona, 1999.
·
Un clásico escrito por dos físicos "modernos": La
física, aventura del pensamiento - Albert Einstein, Leopold Infeld, Editorial
Losada, Buenos Aires, 1939.
·
Libros para leer a la velocidad de la luz: El umbral de la
relatividad - Alberto Maiztegui, Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1977.
·
La relatividad - Albert Einstein, Editorial Grijalbo, México,
1971.
·
Dos libros de la colección Sin careta de la Editorial Colihue:
Láser - Gabriel Bilmes, Buenos Aires, 1997.
·
Los buscadores de la unificación perdida. H. Ranea Sandoval,
Buenos Aires, 1992.
·
Un libro con más preguntas que respuestas: El breve lapso entre
el huevo y la gallina - Historias y reflexiones sobre la ciencia - Mariano
Sigman, Editorial Le Monde Diplomatique, Buenos Aires, 2004.
·
75 ¿Por qué..? sobre la Naturaleza: La Naturaleza y el paisaje -
David Jou, Maria Baig Editorial Ariel, S. A. Barcelona, 1993.
·
Textos, fotos y dibujos contundentes (en inglés): Every Day
Science explained Curt Suplee, National Geographic Society, Washington D.C.,
1996.
·
Un clásico de la cosmología de divulgación: Los Primeros Tres
Minutos del Universo, Steven Weinber, Editorial Alianza, Madrid, 1997.
Algunas
páginas Web
·
Programa educativo colombiano que busca contribuir a la
apropiación social de la ciencia y la tecnología: www.maloka.org
·
Portal de divulgación de la Universidad Nacional de
Rosario: www.divulgon.com.ar
·
Otros libros de Yakov Perelman: http://www.librosmaravillosos.com
·
Divulgación en la Comisión Nacional de Energía Atómica: www.cnea.gov.ar/xxi/primeras/quees.asp
·
Laboratorio de electrónica cuántica de la Universidad de Buenos
Aires: www.lec.df.uba.ar/engwww/index.html
·
Sobre Cosmología: www.fcaglp.unlp.edu.ar/extension/Charlas/ cosmologia
archivos/frame.htm
·
Y también: www.imagine.gsfc.nasa.gov
Notas:
[1] Nanometro
(nm) = 10-9m, es decir nueve ceros y un 1 a la derecha de la coma:
0,0000000001.

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