© Libro N° 6143.
Tesla Inventor De La Era Electrica. Carlson, W. Bernard. Emancipación. Junio 22 de
2019.
Título
original: © Tesla Inventor De La Era Electrica. W. Bernard Carlson
Versión Original: © Tesla Inventor De La Era Electrica. W. Bernard
Carlson
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS,
ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
TESLA
INVENTOR DE LA ERA ELECTRICA
W.
Bernard Carlson
CONTENIDO
Introducción
Una
infancia ideal (1856-1878)
Soñando
con motores (1878-1882)
Aprendiendo
con la práctica (1882-1886)
Dominio
de la corriente alterna (1886-1888)
Venta
del motor (1888-1889)
Búsqueda
de un nuevo ideal (1889-1891)
Un
mago de verdad (1891)
El
espectáculo en Europa (1891-1892)
La
corriente alterna se abre paso en América (1892-1893)
Iluminación
inalámbrica y el oscilador (1893-1894)
Intentos
de promoción (1894-1895)
Búsqueda
de alternativas (1895-1898)
Ondas
estacionarias (1899-1900)
Wardenclyffe
(1900-1901)
La
torre oscura (1901-1905)
Visionario
hasta el fin (1905-1943)
Epílogo
Abreviaturas
y fuentes
Agradecimientos
TESLA INVENTOR DE LA ERA ELECTRICA
W. Bernard Carlson
Introducción
Cena en Delmonico’s
Era
una noche de verano calurosa en Nueva York en 1894 y el periodista había
decidido que ya era hora de encontrarse con el Mago. El reportero, Arthur
Brisbane, fue un prometedor periodista del New York World de
Joseph Pulitzer. Había cubierto el misterio de Jack el Destripador en Londres,
la huelga de Homestead en Pittsburgh y la primera ejecución por electrocución
en Sing Sing. Brisbane tenía buen ojo para el detalle y podía contar una
historia manteniendo intrigados a cientos de miles de lectores. Después
trabajaría como editor para William Randolph Hearst en el New York
Journal, ayudaría a empezar la guerra de Cuba y definiría tabloide en
periodismo.[1]
Brisbane se especializó en escribir artículos para la edición dominical
de World, y retrató a primeros ministros y a papas, a campeones de
boxeo y a actrices. La gente le pedía una historia sobre un inventor, Nikola
Tesla. Su nombre estaba en boca de todo el mundo: «… todos los científicos
conocen su trabajo y cualquier tonto de la sociedad neoyorquina conoce su
cara». No solo se usarían sus invenciones para generar electricidad en la nueva
planta que se estaba construyendo en las cataratas del Niágara, sino que Tesla
se había aplicado una descarga de 250.000 voltios a sí mismo para demostrar la
seguridad de la corriente alterna (CA). Durante su demostración, Tesla se
convirtió en «la más radiante criatura, con lenguas de luz en cada poro de su
piel, desde la punta de sus dedos hasta el final de cada uno de los pelos de su
cabeza» (imagen 0.1). Una docena de fuentes fiables habían dicho a Brisbane que
«no hay la menor duda de que es un gran hombre». «Nuestro más destacado
ingeniero eléctrico», decía la gente, «Más grande que Edison».[2] Brisbane
tenía curiosidad. ¿Quién era ese hombre? ¿Qué le motivaba? ¿Podría convertirse
Tesla en una buena historia para miles de lectores?
«Mostrando al inventor (Tesla) en la gloria resplandeciente de infinidad de
lenguas eléctricas tras haberse saturado a sí mismo con electricidad». De
Arthur Brisbane «Our foremost electrician» (Nuestro más destacado ingeniero
eléctrico), New York World, 22 de julio de 1894 en TC 9:44-48.
El
periodista había oído que el Mago cenaba con frecuencia en el Delmonico’s, el
restaurante más de moda de Manhattan, en Madison Square. El chef de Delmonico’s
había inventado platos que llevaban su firma, como langosta Newberg,
pollo à la King y Alaska al horno. Pero más que por la comida
que ofrecía, Delmonico’s destacaba por ser el centro de reunión de la sociedad
neoyorquina, el lugar para ver y ser visto. Allí era donde la vieja
aristocracia, los cuatrocientos de Ward McAllister,[*] cenaba
junto a los nuevos ricos de Wall Street y la prometedora clase media. Era donde
tenían lugar bailes y cotillones, partidas de póquer y despedidas de soltero,
almuerzos de señoras y cenas a la salida del teatro. Sin Delmonico’s, como dijo
el New York Herald, «toda la maquinaria social de entretenimiento
se quedaría paralizada».[3] Evidentemente,
pensó Brisbane, el Mago tenía tanta ambición como estilo. ¿Qué le motivaba?
Brisbane encontró a Tesla en Delmonico’s avanzada esa noche de verano, hablando
con Charles Delmonico, cuyos tíos abuelos suizos habían fundado el restaurante
en 1831. Al haber vivido previamente en Praga, Budapest y París, a Tesla le
resultaba fácil hablar con el cosmopolita Charley Delmonico. Lo más probable es
que Tesla hubiese tenido un largo día de trabajo en su laboratorio del centro
de la ciudad y hubiese hecho una pausa para cenar antes de volver a su hotel,
el Gerlach, justo a la vuelta de la esquina.
El periodista asimiló cuidadosamente la apariencia física del Mago:
Nikola
Tesla es casi el más alto, casi el más delgado y seguro el más serio de los
hombres que suelen ir a Delmonico’s.
Tiene los ojos situados muy atrás en su cabeza. Son bastante claros. Le
pregunté cómo podía tener unos ojos tan claros y ser eslavo. Me dijo que sus
ojos habían sido mucho más oscuros, pero que usar tanto su cerebro los había
hecho de un color mucho más claro…
Es muy delgado, mide más de seis pies de alto y pesa menos de ciento cuarenta
libras. Tiene las manos muy grandes. Muchos hombres con talento las tienen así,
Lincoln, por ejemplo. Sus pulgares son notablemente grandes, incluso para unas
manos de ese tamaño. Son extraordinariamente grandes. Esto es una buena señal.
El pulgar es la parte intelectual de la mano…
Nikola Tesla tiene una cabeza que se despliega en la cima como un abanico. Su
cabeza tiene la forma de una cucharilla. Su barbilla es tan puntiaguda como un
picahielos. Su boca es demasiado pequeña. Su barbilla, aunque no es débil, no
es lo suficientemente fuerte.
Mientras
estudiaba la apariencia externa de Tesla, Brisbane empezó a evaluar su perfil
psicológico:
Su
cara no puede ser estudiada y juzgada como las caras de otros hombres, porque
no trabaja en campos prácticos. Vive su vida en lo más alto de su cabeza, donde
las ideas nacen, y ahí arriba tiene sitio de sobra. Su pelo es negro azabache y
rizado. Se encorva; la mayoría de los hombres lo hacen cuando no hay sangre de
vanidoso corriendo por sus venas. Vive dentro de sí mismo. Tiene un profundo
interés en su propio trabajo. Posee ese amor propio y esa autoconfianza que
normalmente van ligados al éxito. Y difiere de la mayoría de los hombres de los
que se ha escrito y hablado en el hecho de que él tiene algo que decir.
Como
otros periodistas, Brisbane recogió los datos habituales sobre sus
antecedentes: que Tesla había nacido en 1856 en una familia serbia en Smiljan,
un pequeño pueblo de montaña en la frontera militar del Imperio austrohúngaro
(en la actual Croacia), que había empezado a inventar cosas desde niño y que
había estudiado ingeniería en una escuela en Graz (Austria). Ansioso por
progresar, Tesla había emigrado a América y llegado a Nueva York, sin un
céntimo, en 1884.
Fue el meteórico ascenso de Tesla desde 1884 lo que dio lugar a una gran
portada en el periódico. Después de trabajar brevemente para Edison, Tesla se
aventuró solo, montó un laboratorio e inventó un nuevo motor de corriente
alterna que usaba un campo magnético rotatorio. Aunque Tesla trató de explicar
a Brisbane el principio tras el campo magnético rotatorio, el periodista había
concluido que era «algo que podría describirse pero no entenderse». En su
lugar, Brisbane resaltó cómo los emprendedores tras el monumental proyecto
hidroeléctrico en el Niágara habían rechazado el sistema de corriente continua
(CC) de Edison y en su lugar escogieron las ideas de Tesla para generar y
transmitir energía eléctrica empleando un sistema polifásico de corriente
alterna. El trabajo de Tesla en ingeniería eléctrica era ampliamente respetado,
pero Brisbane bien podría haber añadido que Tesla había dado conferencias ante
distinguidas organizaciones científicas y ser premiado con títulos honorarios
por Columbia y Yale. En apenas diez años, el inventor sentado frente a Brisbane
había pasado de estar sin un céntimo y ser un desconocido a convertirse en el
inventor más destacado de América. Se trataba de una de las historias de
mendigo a millonario más fabulosas.
Brisbane preguntó a Tesla acerca de sus planes de futuro, ya que el Mago tenía
solo treinta y ocho años. Ah, «la electricidad del futuro» era un tema del que
a Tesla le encantaba hablar:
Cuando
Tesla habla sobre los problemas eléctricos en los que está trabajando, se
vuelve la persona más fascinante. Ni una sola palabra de lo que dice se puede
entender. Divide el tiempo en billonésimas de segundo, y proporciona energía
suficiente de la nada para hacer todo el trabajo en Estados Unidos. Cree que la
electricidad solucionará el problema del trabajo… Con certeza, según las
teorías de Tesla, el trabajo duro del futuro será pulsar botones eléctricos.
Dentro de unos pocos siglos, los criminales serán sentenciados a pulsar quince
botones eléctricos al día. Sus compañeros, que desde hace mucho abandonaron el
trabajo, contemplarán sus esfuerzos con pena y horror.
Brisbane
escuchó cautivado la descripción de Tesla sobre cómo estaba perfeccionando
nuevas bombillas eléctricas usando CA de alta frecuencia para reemplazar las
lámparas incandescentes de Edison. «El actual sistema incandescente, comparado
con la idea de Tesla —pensó Brisbane—, es tan primitivo como un carro de bueyes
con dos sólidas ruedas de madera comparadas con unas vías de tren modernas».
Aunque el Mago todavía estaba más entusiasmado con sus ideas para la
transmisión inalámbrica de electricidad y mensajes: «Podrías pensar que soy un
soñador y otras cosas mucho peores —dijo—, si te dijera lo que realmente
espero. Pero puedo decirte que ansío con confianza absoluta enviar mensajes a
través de la tierra sin ningún cable. También tengo grandes esperanzas de
transmitir fuerzas eléctricas en la misma onda sin pérdidas. En lo que se
refiere a la transmisión de mensajes a través de la tierra, no tengo ninguna
duda en predecir que será un éxito».
Durante horas el reportero habló con el Mago, ya que «todo lo que decía era
interesante, tanto las cosas sobre electricidad como las otras». Tesla se
refirió a su pasado serbio y su amor por la poesía. Le dijo a Brisbane que
valoraba el trabajo duro, pero que el matrimonio y el amor interferían con el
éxito. No creía en la telepatía o «electricidad física», pero estaba fascinado
por el funcionamiento de la mente humana. «Hablé con Tesla de Smiljan —escribió
Brisbane— hasta que la débil luz del día encontró a las señoras de la limpieza
del Delmonico’s fregando su suelo de mármol.» Se despidieron como amigos.
Brisbane escribió una historia de primera página que hizo de Tesla un nombre
familiar y se convirtió en uno de los editores de periódicos más poderosos en
América.
Así que, ¿qué pasó con el Mago? Aunque no podía saberlo en ese momento, Tesla
estaba en su cenit en ese verano de 1894. A lo largo de los últimos diez años,
había disfrutado de su ascenso meteórico y gozaba de gran admiración entre sus
compañeros ingenieros y científicos. Como proclamó el londinense Electrical
Engineer, «ningún hombre de nuestra era ha logrado tal reputación
científica de una sola tacada como este joven y talentoso ingeniero eléctrico».[4] Tanta
genialidad, tanta promesa. ¿Qué pasó?
A lo largo de la siguiente década, de 1894 a 1904, Tesla continuó inventando,
desarrollando un transformador de alta frecuencia y alta tensión (ahora
conocido como «bobina de Tesla»), nuevas bombillas eléctricas, una combinación
de una máquina de vapor y un generador eléctrico y un montón de artilugios
diferentes. Cuando supo que Heinrich Hertz había detectado ondas
electromagnéticas invisibles en 1885-1886, Tesla fue de los primeros en
experimentar cómo usar estas ondas para crear nueva tecnología, incluyendo un
increíble bote controlado por radio. El gran sueño de Tesla, por supuesto, era
transmitir electricidad y mensajes a través de la tierra, y volver así
obsoletas las redes eléctricas, telefónicas y de telégrafo que existían.
Tratando de conseguir este sueño, construyó estaciones experimentales en
Colorado Springs y Wardenclyffe (Long Island), siempre confiado en que su
sistema era factible y que le lloverían millones de dólares. A pesar de que ya
en 1899 Tesla predijo con osadía que transmitiría mensajes a través del
Atlántico, en 1901 Guglielmo Marconi se le adelantó y pasó a los libros de
historia como el inventor de la radio. Entre 1903 y 1905, Tesla ya no podía
encontrar quien patrocinase sus inventos, tuvo problemas con su equipo y
finalmente sufrió una crisis nerviosa. Aunque vivió hasta 1943, en 1904 los
mejores días de Tesla ya habían quedado atrás. Como Laurence A. Hawkins
escribió en 1903, «hace diez años, si a la opinión pública de este país se le hubiese
pedido que nombrara al ingeniero eléctrico más prometedor, la respuesta habría
sido sin duda Nikola Tesla. Hoy en día su nombre provoca pena, en el mejor de
los casos, porque una promesa tan grande no haya sido satisfecha».[5]
Al escribir sobre Tesla, uno debe moverse entre las críticas injustas y el
entusiasmo desmedido. Por un lado, podemos seguir el ejemplo de Hawkins y
denigrar a Tesla por no completar sus inventos después de 1894, especialmente
su plan para electricidad inalámbrica. Seguramente alguien tan determinado a
buscar transmitir electricidad de modo inalámbrico y retar el statu quo de
los grandes negocios y sistemas tecnológicos tenía que estar equivocado o loco.
Ciertamente, Tesla tenía razón con la CA, pero seguro que se equivocó con la
radio y ese es el motivo de que Marconi lo derrotara. Para mí, esta
aproximación establece una dicotomía confusa; cuando los inventores tienen
razón, se los proclama genios, y cuando se equivocan, deben de estar locos.
Por otro lado, resulta fácil rendir tributo a Tesla como una figura solo
equiparable a la de Leonardo da Vinci en términos de virtuosidad tecnológica.
Tesla tiene dedicados seguidores que creen que inventó sin ayuda la
electricidad y la electrónica.[6] Como
uno de ellos afirma en su página web: «Tesla inventó casi todo. Cuando trabajes
con tu ordenador, acuérdate de Tesla. Su bobina de Tesla proporciona la alta
tensión para el tubo catódico que usas. La electricidad de tu ordenador viene
de un generador de CA diseñado por Tesla, se envía a través de un transformador
de Tesla y llega a tu casa por medio de un sistema de energía trifásico de
Tesla».[7] Estoy
de acuerdo en que necesitamos entender cómo inventó Tesla estos artilugios
clave y deberíamos evaluar su papel en la revolución eléctrica que reconfiguró
la sociedad entre 1880 y 1920.[8] Pero
al hacerlo, deberíamos evitar convertir a Tesla en un superhombre con poderes
intelectuales fantásticos.[9]
Anteriores biógrafos de Tesla han tendido a ser de los que le rinden tributo.[10] En
este libro quiero alcanzar un equilibrio entre el homenaje y la crítica a
Tesla, que, como se ha indicado, tiene un ascenso espectacular (1884-1894) al
que sigue un descenso de la misma proporción (1895-1905). La tarea de un
biógrafo de Tesla es ensamblar su vida de modo que tanto el ascenso como el
descenso tengan sentido. De hecho, los factores que dan lugar a un éxito
personal deberían explicar también el fracaso de esa persona. Una medida para
una correcta explicación histórica es la simetría, es decir, que el marco usado
arroje luz tanto sobre el éxito como sobre el fracaso.
Además, mientras biógrafos anteriores se centraron principalmente en la
personalidad de Tesla, este libro busca analizar tanto al hombre como su
trabajo creativo. A lo largo del libro, trataré de responder a tres preguntas
básicas: cómo inventaba Tesla, cómo funcionaban sus inventos y qué pasó cuando
presentó sus inventos. Para responder estas preguntas, recurriré a la
correspondencia de Tesla, registros de negocios, testimonios legales,
publicaciones y artilugios que perviven. Es posible que algunos lectores les
decepcione no encontrar aquí su historia favorita de Tesla y el hecho de que
haya más discusiones técnicas de las que les gustaría. Sin embargo, como
historiador, tengo que contar la historia de Tesla basándome en documentos, no
en los deseos y sueños que nos gustaría proyectar en héroes como Tesla.
Brisbane tenía razón al afirmar que el propósito de su historia era «descubrir
por completo a este nuevo gran ingeniero eléctrico, para interesar a los
americanos en la personalidad (de Tesla), de modo que pudieran estudiar sus
logros futuros con el cuidado apropiado».
Conceptos y temas
Para contar la historia del ascenso y de la caída de Tesla, necesito un marco
que me permita ensamblar las piezas de la historia entre sí. En concreto, como
Tesla era un inventor, necesito un modo de pensar sobre los inventos. Desde mi
perspectiva, asociar inventos con imponderables como genio, misterio y suerte
es demasiado fácil; por el contrario, veo los inventos como un proceso que
podemos analizar y comprender.[11]
La invención hace referencia a las actividades por las cuales individuos crean
nuevos dispositivos o procesos que sirven a las necesidades y los deseos
humanos. Para ello, con frecuencia un inventor debe investigar fenómenos en la
naturaleza. En algunos casos, solo necesita observarla muy de cerca para
descubrir qué es lo que funcionará, pero en otros casos deben ir averiguando
nuevos conocimientos por la experimentación o la manipulación ingeniosa. Dado
que la naturaleza no revela sus secretos fácilmente, uno podría decir que un
inventor «negocia» con la naturaleza.[12]
Al mismo tiempo, inventar no es simplemente descubrir cómo hacer algo; un
inventor también debe conectar su invento con la sociedad. En algunas
situaciones, las necesidades son conocidas y la sociedad pronto acepta el nuevo
invento. A mediados del siglo XIX, como las vías del tren necesitaban raíles
más fuertes y los ejércitos perseguían cañones más potentes, la demanda para el
nuevo proceso de fabricación de acero de Henry Bessemer en 1856 estaba lista.
Sin embargo, en otras situaciones la necesidad no existe de antemano y un
inventor debe convencer a la sociedad del valor de su invento. Por ejemplo,
cuando Alexander Graham Bell inventó el teléfono en 1876, se encontró con poca
gente dispuesta a comprar su invento; de hecho, Bell Telephone Company necesitó
décadas para convencer a los americanos de que cada casa debía tener un
teléfono. Bell y las compañías sucesoras tuvieron que inventar no solo el
teléfono sino también una estrategia de marketing que
reflejase el interés de los usuarios. En este sentido, los inventores
«negocian» con la sociedad.[13]
Lo que hace los inventos interesantes es el hecho de que los inventores
compartan al mismo tiempo el mundo natural y el social. Por un lado, deben
estar dispuestos a enfrentarse con la naturaleza, averiguar que funcionará; por
otro lado, también deben interactuar con la sociedad, intercambiar sus inventos
por dinero, fama o recursos. Para tener éxito, los inventores deben ser
creativos en ambos aspectos, en su negociación con la naturaleza y en su
negociación con la sociedad.
Al moverse entre la naturaleza y la sociedad, los inventores desarrollan su
propia visión del mundo y su método creativo, y reflejan su personalidad,
educación, experiencia y contexto. Los inventores hallan sus propios medios
para sondear a la naturaleza y dar forma a sus descubrimientos en dispositivos
que funcionan, para finalmente convencer a otra gente de que sus creaciones son
útiles o valiosas. A medida que se desarrolla la historia de Tesla, se observa
que su estrategia estaba influida por su pasado religioso, sus amigos y patrocinadores
y sus problemas con la depresión emocional. Como Thomas Hughes ha sugerido, los
inventores, como los artistas, evolucionan en un estilo único.[14]
El estilo de Tesla como inventor puede describirse como una tensión entre las
ideas y la ilusión. He tomado prestada esta tensión de La república de
Platón y su alegoría de la caverna.[15] Platón
elaboró esta alegoría para ilustrar la diferencia entre la ignorancia y el
entendimiento, entre cómo la gente corriente y los filósofos perciben el mundo
y la verdad. Para explicar cómo la gente corriente comprende la verdad de forma
limitada, Platón imaginó un grupo de personas atrapadas en una caverna; estas
personas permanecían encadenadas a sillas y sus cabezas se fijaban con unos
soportes que les impedían girarse y ver cómo la luz (o verdad) entraba en la
caverna. Atrapados de este modo, pasan sus vidas debatiendo sobre las sombras
intermitentes proyectadas en la pared de gente y cosas que pasan por delante de
un fuego que hay detrás de ellos. Por tanto, para Platón, la gente corriente
solo podría lidiar con ilusiones. Por el contrario, para Platón, el filósofo
era como un prisionero que, libre de cadenas, llegaba a entender que las
sombras en la pared no eran del todo reales, ya que ahora podía percibir la
verdadera forma de realidad, como el fuego y los objetos que se movían creaban
las sombras. Los filósofos de Platón podían ver directamente el fuego, e
incluso el sol que había fuera de la caverna, para conocer la verdad. Solo los
filósofos, concluía Platón, podrían desentrañar las verdades universales, las
ideas.
Como veremos, Tesla era como los filósofos de Platón, alguien que escogió salir
a buscar las ideas y entenderlas. Como Tesla dijo a un biógrafo, a él le
inspiraba una cita de sir Isaac Newton: «Simplemente mantengo el pensamiento
ininterrumpidamente en mi imaginación hasta que se arroja una luz clara sobre
mí».[16] Para
aprovechar la naturaleza en sus inventos, Tesla invirtió mucho tiempo y mucha
energía tratando de distinguir los principios fundamentales en los cuales basar
un invento y luego trabajar para manifestar esas ideas en un dispositivo que
funcionase. Con su motor de corriente alterna, la idea era el campo magnético
rotatorio; de modo similar, la idea de la resonancia electromagnética es la que
se encuentra tras sus artilugios relacionados con la energía eléctrica de
radiodifusión sin cables.
En varias ocasiones, Tesla profundizaba en su aproximación a través de las
ideas al invento. Así lo describió a sus compañeros ingenieros eléctricos
cuando ganó la medalla Edison, en 1917:
Inconscientemente
he desarrollado lo que considero un nuevo método de materializar conceptos
inventivos e ideas, el cual es exactamente opuesto a lo puramente experimental,
algo de lo que sin duda Edison es el mayor y más exitoso exponente. En el
momento en que construyen un dispositivo para llevar a la práctica una idea
cruda, inevitablemente se sienten cautivados por los detalles y los defectos
del aparato. A medida que continúan mejorando y reconstruyendo, su capacidad de
concentración disminuye y pierden visión del gran principio subyacente.
Obtienen resultados, pero sacrificando la calidad.
Mi método es diferente. Yo no me doy prisa con el trabajo de construcción.
Cuando tengo una idea, empiezo directamente a desarrollarla en mi mente. Cambio
la estructura, hago mejoras, experimento, hago funcionar el dispositivo en mi
cabeza. Para mí, es absolutamente lo mismo si manejo mi turbina en mi mente o
si realmente la pruebo en mi taller. No hay diferencia, los resultados son los
mismos. De este modo, como ven, puedo desarrollar y perfeccionar rápidamente un
invento sin tocar nada. Cuando he llegado tan lejos que he puesto en el
dispositivo todas las mejoras posibles que se me ocurren y puedo ver que no
falla nada, entonces construyo este producto final en mi cerebro. Mi
dispositivo siempre funciona como debería cuando lo concebí y mi experimento
sale exactamente como lo planeé (añadiendo énfasis).[17]
Sospecho
que Tesla llegó a esta aproximación con las ideas en parte a través de su
pasado religioso. Como se revela en el capítulo 1, el padre y los tíos de Tesla
eran todos sacerdotes en la Iglesia ortodoxa serbia y Tesla absorbió parte de
esas creencias de la fe a través del Hijo de Dios, la Palabra o Logos; todo en
la creación está dotado con un principio subyacente.[18] En
este sentido, Tesla se parecía mucho al gran científico británico Michael
Faraday, cuya investigación en electricidad y química estaba muy influenciada
por sus creencias religiosas; Faraday era miembro de la Iglesia sandemaniana,
una secta cristiana fundada en 1730 que le dio un fuerte sentido de la unidad
de Dios y la naturaleza.[19]
Al hacer una aproximación a los inventos a través de las ideas, Tesla estaba
exhibiendo lo que el economista Joseph Schumpeter llamó subjetivo, como opuesto
a objetivo, la racionalidad (véase el capítulo 2). Para Schumpeter, los
ingenieros y los directores técnicos elaboran innovaciones de incremento
gradual saliendo y valorando necesidades existentes, mientras que los
emprendedores y los inventores introducen innovaciones radicales y
perturbadoras respondiendo a ideas que provienen de ellos.[20] Con
la racionalidad objetiva, el individuo da forma a ideas en respuesta al mundo
exterior (el mercado), mientras que con la racionalidad subjetiva el individuo
remodela el mundo exterior conforme a sus ideas internas. Tanto con el campo
magnético rotatorio como con la resonancia electromagnética, veremos que las
ideas eran internas y que Tesla se esforzó en reordenar el mundo social para
hacer de sus inventos una realidad.
El estilo de Tesla como un inventor idealista era similar y distinto al de
otros inventores. Tesla se parecía mucho a Alexander Graham Bell, quien se
describió a sí mismo como un «inventor teórico» que prefería dar forma y
corregir las invenciones en su cabeza. Por el contrario, el estilo de Thomas
Edison era casi opuesto: prefería desarrollar sus ideas de modo físico, ya
fuese dibujando o manipulando artilugios en su mesa de trabajo.[21]
Una vez identificaba la idea tras el invento, Tesla estaba dispuesto a dejar
constancia escrita de ello en un artículo o en una patente, y le proporcionaba
gran satisfacción darlo a conocer al público. Sin embargo, Tesla no estaba
especialmente interesado en los detalles prácticos de convertir sus inventos en
productos rentables. Además, con frecuencia le exasperaba la gente corriente
que no comprendía las ideas subyacentes en sus inventos, así que recurría a
ilusiones para convencerlos del valor de sus creaciones. Tesla llegó a creer
que al tiempo que identificaba la idea para el invento, también tenía que crear
la ilusión correcta sobre los cambios excitantes y revolucionarios que su
invento llevaría a la sociedad. A través de demostraciones, artículos técnicos
y entrevistas en periódicos, Tesla buscaba capturar la imaginación del público,
así como la de emprendedores que comprasen y desarrollasen sus inventos. Las
ilusiones eran los medios con los que Tesla negociaba con la sociedad y
aseguraba los recursos que necesitaba para convertir sus ideas en máquinas
reales.
Al usar el término «ilusión» en este texto, debo destacar que Tesla no
intentaba engañar a patrocinadores potenciales mintiendo o dando información
poco precisa. Al contrario, la interacción entre el inventor y sus
patrocinadores es análoga a la que tiene lugar entre un actor y su público; el
actor puede decir cosas ciertas y hacer gestos ciertos, pero es el público
quien interpreta las afirmaciones y gestos y modela una impresión. Con ello,
los miembros del público fusionan lo que el intérprete hace con lo que ellos
conocen de su cultura más amplia.[22] En
sus conferencias públicas, Tesla proporcionaba a su audiencia justo el tipo
correcto de información —una mezcla de magia, ciencia, hechos y comentarios
sociales— de modo que sacaban la conclusión de que su invento cambiaría el
mundo. Lo que Tesla hacía era animar a la gente a ver en sus inventos un nuevo
mundo de posibilidades. A decir verdad, sostendría que todos los inventores y
emprendedores tienen que generar ilusiones sobre sus creaciones, que nunca se
puede saber por adelantado qué impacto tendrá un invento y, de ese modo, la
discusión sobre una nueva tecnología con frecuencia despierta la ilusión. Como
el escritor de ciencia ficción Arthur C. Clarke acertadamente apuntó,
«cualquier tecnología lo suficientemente avanzada parecerá magia».[23]
Por tanto, los inventores tienen éxito empleando la naturaleza en un nuevo
artilugio y conectando el artilugio a las esperanzas y deseos de la gente.
Muchos inventores y emprendedores se esfuerzan en crear la ilusión correcta
para tecnologías no probadas y planes de negocio innovadores, y Tesla resultaba
extraordinario vinculando los inventos y los deseos culturales.[24] Por
desgracia, durante la segunda década de su carrera (1894-1904), cuando estaba
en la cima de su potencial creativo, Tesla se concentró más en crear ilusiones
que en convertir sus ideas en máquinas que funcionasen. La historia de Tesla,
como veremos, fue una lucha entre las ideas y la ilusión.
Capítulo 1
Una infancia ideal (1856-1878)
Nuestros
primeros comportamientos son puramente instintivos, iniciativas de una
imaginación vívida e incontrolada. A medida que crecemos razones más antiguas
se reafirman y nos hacemos más y más sistemáticos y diseñados. Pero aquellos
impulsos tempranos, aunque no inmediatamente productivos, son de los mejores
momentos y quizás den forma a nuestros propios destinos.NIKOLA
TESLA, My Inventions (1919)
Los
inventores deben vivir con una tensión muy intensa. Por un lado, están en
contacto con sus sentimientos internos, sus propias percepciones e impulsos —lo
que Tesla llama las «iniciativas de una imaginación vívida e incontrolada»—, ya
que con frecuencia estas son las fuentes de las nuevas ideas e invenciones. Por
otro lado, los inventores pueden convertir su conocimiento de algo en un
invento práctico únicamente conectándolo al amplio mundo de los mercados y las
necesidades, y hacen esto mediante pensamiento sistemático y diseño. Los
inventores deben fusionar lo subjetivo (lo que saben en su interior) con lo
objetivo (lo que aprenden sobre el mundo exterior).[25] ¿Cómo
aprendió Tesla en su infancia a cultivar su imaginación e impedir que la razón
la oprimiera?
Somos capaces de investigar esta cuestión dominante sobre la tensión creativa
porque Tesla describió su desarrollo emocional e intelectual en una
autobiografía que publicó en 1919.[26] Pero
antes de que podamos examinar su vida interior debemos empezar explorando dónde
nació Tesla y quiénes fueron sus padres.
Extranjeros en una tierra extraña
Nikola Tesla nació en 1856 en Smiljan, en la provincia de Lika, en la actual
Croacia. En esa época, Croacia era zona fronteriza militar del Imperio
austrohúngaro y a veces se hacía referencia a esa área como Krajina. Sin
embargo, tanto el padre de Tesla, Milutin, como la madre, Djuka, eran serbios,
y Serbia se localiza más al sur en los Balcanes, en lo que era entonces el
Imperio otomano. ¿Por qué la familia Tesla estaba viviendo en Croacia a
mediados del siglo XIX? ¿Cómo llevaban ser extranjeros en una tierra extraña?
Como el periodista Tim Judah ha observado, «los serbios siempre han sido gente
que viaja constantemente».[27] Descendientes
de eslavos que emigraron al sur desde lo que es hoy en día Alemania y Polonia,
los serbios han viajado periódicamente a través de la península balcánica, a
veces en búsqueda de mejores tierras de labranza y a veces en respuesta a la violencia
y la invasión. Durante su época de mayor poder, en los siglos XV y XVI, los
turcos otomanos se extendieron muy hacia el norte de la península balcánica y
desplazaron a varias poblaciones cristianas. Los turcos expulsaron a los
serbios de su tierra natal (ahora la moderna Serbia y parte de Kosovo) y como
resultado algunos serbios emigraron a Croacia.[28] Ansiosas
por defender su frontera balcánica de los turcos otomanos, las autoridades
austríacas animaron a los serbios a establecerse en Croacia y unirse al
ejército, ya que los serbios eran enemigos declarados de los turcos. A
diferencia de otras partes del Imperio austríaco, Croacia estaba firmemente
controlada por oficiales del ejército y uno de cada doce hombres en la región
era requerido para servir en la institución armada. Como resultado, los
austríacos llegaron a considerar Croacia como una fuente de tropas que usaron
no solo para proteger su frontera balcánica sino también para luchar en otras
guerras.[29]
Los antepasados de Tesla emigraron desde el oeste de Serbia a Lika en la última
década del siglo XVII. Los serbios se esforzaron por labrar esta tierra
difícil, montañosa y escasamente poblada. Según Tesla, el suelo era tan rocoso
que los serbios de Lika solían decir que «cuando Dios distribuyó las rocas
sobre la Tierra, las llevaba en un saco y el saco se rompió cuando estaba sobre
nuestra tierra».[30]
En serbocroata el nombre de Tesla tiene un doble significado. Normalmente se
refiere a una azuela o un hacha pequeña con un filo en ángulo recto con el
mango. Sin embargo, también puede usarse para describir a una persona con
dientes protuberantes, una característica facial común en la familia del
inventor.
El abuelo de Tesla, también llamado Nikola, nació en 1789 en Lika. Durante su
infancia, Croacia fue cedida a Napoleón por los austríacos y pasó a ser parte
del Imperio francés como las provincias Ilirias.[31] Como
otros serbios de Lika, el abuelo Nikola siguió una carrera militar; durante las
guerras napoleónicas se unió al ejército francés y alcanzó el rango de
sargento; se casó con Ana Kalinic, hija de un coronel.
Tras la derrota de Napoleón en 1815, las provincias Ilirias volvieron al
Imperio austriaco. Para mantener a los turcos fuera y conservar un fuerte
control sobre la población local de croatas y serbios, los austríacos
continuaron manejando la provincia como una frontera militar. Aunque la
religión oficial del Imperio austriaco era la católica romana, los austríacos
permitieron a los serbios tener sus propias iglesias ortodoxas en Croacia.
En los años siguientes a las guerras napoleónicas, el abuelo Nikola volvió a
Lika, donde hizo la transición para pasar de servir al ejército francés a
servir al Imperio austriaco. Nikola y Ana tuvieron dos hijos, Milutin
(1819-1879) y Josif, y tres hijas, Stanka, Janja y una cuyo nombre se ha
perdido. Los dos hijos fueron enviados primero a una escuela pública germanohablante
y luego a la Escuela de Entrenamiento de Oficiales del Ejército Austriaco
(probablemente la Academia Militar Teresiana en Wiener Neustadt). Josif
prosperó en este entorno y se convirtió en un profesor de la academia militar
en Austria. Matemático dotado, Josif escribió varios trabajos sobre
matemáticas.[32]
Al contrario que a su padre y su hermano, a Milutin no le atrajo la vida
militar. Dejó la escuela tras una reprimenda por no mantener sus botones
metálicos relucientes, y escogió convertirse en sacerdote de la Iglesia
ortodoxa serbia. Milutin se matriculó en el seminario ortodoxo en Plaski y se
graduó en 1845 como el mejor estudiante de su clase.
En 1847, Milutin se casó con Djuka (Georgina) Mandic (1822-1892), la hija de
veinticinco años de un sacerdote, Nikola Mandic de Gracac. Al igual que la
familia Tesla siguió carreras militares, la mayoría de los hombres en el clan
Mandic se unieron al clero; no solo el padre de Djuka era sacerdote, sino que
también lo eran su abuelo y sus hermanos. Varios de los hermanos de Djuka
tuvieron mucho éxito: su hermano Nikolai se convirtió en arzobispo de Sarajevo
y obispo metropolitano de la Iglesia ortodoxa de Serbia, Pajo alcanzó el rango
de coronel del personal general en el ejército austríaco y Trifun se convirtió
en un conocido terrateniente y hotelero.[33]
Poco después de casarse con Djuka, Milutin fue asignado a una parroquia de
cuarenta familias en Senj en la costa adriática de Croacia. Allí, en una
iglesia de piedra sobre un acantilado escarpado, construyeron su hogar y
nacieron tres niños: Dañe (1848-1863), Angelina (nacida en 1850) y Milka
(nacida en 1852).
En Senj, se esperaba a Milutin para reforzar la congregación así como para
representar a los serbios ante «extranjeros y personas católicas». Alto y
pálido, Milutin tenía unos pómulos marcados y una barba rala, lo que le
otorgaba un aspecto serio. Su congregación lo consideró un orador energético, y
por su sermón «Sobre el trabajo» fue premiado con la Faja Roja por su obispo.
Como sacerdote joven e idealista, Milutin estaba dispuesto a retar a las autoridades
austríacas. En 1848, le pidió al comandante local del ejército que permitiese a
los soldados serbios asistir a los servicios ortodoxos los domingos; sin
embargo, los austríacos se negaron e insistieron en que los serbios continuasen
asistiendo a la misa católica.[34]
Quizás como reflejo de la experiencia de su padre en el ejército de Napoleón,
la visión del mundo de Milutin combinaba pensamiento progresista y
nacionalismo. A lo largo de los territorios conquistados por Napoleón, los
franceses acabaron con las viejas ideas de feudalismo y monarquía absoluta, e
introdujeron ciencia y racionalismo, promovieron la educación creando escuelas
(gymnasium) y animaron a los grupos étnicos a soñar con su autonomía.[35] Por
supuesto, ninguna de estas ideas habría sido bien aceptada por los austriacos o
los turcos otomanos. Como otros serbios educados a mediados del siglo XIX,
Milutin creía que la condición de los serbios mejoraría solo si eran capaces de
preservar sus tradiciones y crear sus propias naciones separadas tanto de
austriacos como de turcos. Como Milutin escribió en una carta en 1852, «¡Por
Dios! Nada es tan sagrado para mí como mi Iglesia y las leyes y costumbres de
mis antepasados, y nada tan precioso como la libertad, el bienestar y el
progreso de mi gente y mis hermanos, y por estas dos razones, por la Iglesia y
la gente, donde quiera que esté, estaré listo para dar mi vida».[36]
A pesar de su entusiasmo, para Milutin Senj fue un destino difícil. Su salario
apenas bastaba para llegar a fin de mes y el aire húmedo de la costa afectaba a
su salud. En consecuencia, Milutin solicitó un traslado, y en 1852 fue enviado
a la iglesia de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo en Smiljan, en Lika.
En Smiljan, nombre que significa «el lugar de la albahaca», la familia de Tesla
encontró un pueblo mucho más agradable. La parroquia de los Santos Apóstoles
Pedro y Pablo atendía de setenta a ochenta familias (sobre mil personas); era
un templo blanco situado a los pies de la montaña Bogdanic, al lado de un
caudaloso riachuelo llamado Vaganac. Aunque pintoresca, la iglesia estaba
aislada, con los vecinos más cercanos a más de tres kilómetros de distancia.
Además de la iglesia, había una excelente vivienda para la familia y un huerto
de tierra fértil (imagen 1.1).[37] Para
que Milutin pudiera visitar a las familias de toda la parroquia, un pachá turco
de Bosnia le regaló un magnífico semental árabe como recompensa por ayudar a
algunos musulmanes locales.[38]
Imagen 1.1 Lugar de nacimiento de Tesla en Smiljan, en Lika, tal y como era
en la década de los años treinta del siglo XX. De DKS, Instituto Smithsonian.
En
Smiljan, Djuka disponía de los recursos para crear un hogar confortable para su
familia. «Mi madre era incansable», recuerda Tesla.
Normalmente
trabajaba desde las 4 de la mañana hasta las 11 de la noche. Desde las 4 a la
hora del desayuno (las 6 de la mañana), mientras otros dormían, yo nunca
cerraba los ojos para observar a mi madre con intenso placer mientras atendía
rápidamente, algunas veces corriendo, a las muchas obligaciones que se imponía.
Dirigía al servicio en el cuidado de nuestros animales domésticos, ordeñaba las
vacas, realizaba todo tipo de trabajos sin ayuda, ponía la mesa, preparaba el
desayuno para toda la familia. Solo cuando estaba listo para servirlo, se
levantaba el resto de la familia. Después del desayuno todo el mundo seguía el
ejemplo inspirador de mi madre. Todos hacían su trabajo diligentemente, lo
disfrutaban y así lograban una dosis de alegría.[39]
Con
la familia en las manos de la muy capaz Djuka, la salud de Milutin mejoró, y
continuó predicando con entusiasmo. Milutin empezó a reunir una biblioteca con
volúmenes de religión, matemáticas, ciencia y literatura en varias lenguas.
Recitaba poesía con facilidad y presumía de poder recuperar algún clásico que
se perdiera gracias a su memoria. La posesión más preciada de Milutin era una
edición de Sluzhebnik o el libro serbio de la liturgia,
impreso en Venecia en 1519. Tesla heredó este libro de su padre y lo llevó con
él a América.[40]
Milutin también empezó a escribir artículos para varios periódicos y revistas
serbias, incluyendo el Diary serbio de Novi Sad, el Srbobran publicado
en Zagreb y una revista serbio-dálmata de Zadar. Preocupado por que el
analfabetismo privase a los serbios de hacer progresos sociales y políticos,
Milutin reclamaba una escuela donde a los serbios se les pudiese enseñar su
propia lengua.[41] Por
lo tanto, Milutin fue algo así como un reformador que buscaba modos de mejorar
el día a día de su pueblo.
Niño de la luz
En medio de estas felices circunstancias en Smiljan nació Tesla, la medianoche
entre el 9 y el 10 de julio de 1856 (calendario juliano).[42] La
leyenda familiar dice que en ese momento había una violenta tormenta, lo cual
asustaba a la matrona. Temerosa, la matrona dijo: «Será el hijo de una
tormenta». En respuesta, la madre de Tesla replicó: «No, de la luz». Tesla fue
bautizado en casa el día de su nacimiento, lo que sugiere que a la familia le
preocupaba la debilidad del recién nacido. Como exige la ley austriaca, el
infante fue reclutado por el primer regimiento de Lika, la novena compañía
Medak, cuyo cuartel central estaba en Raduc, con las esperanzas de que podría
servirles a partir de los quince años.[43] Como
todo niño a una temprana edad, Tesla disfrutaba jugando con sus hermanos
mayores, así como con su hermana pequeña, Marica (nacida en 1859). Juntos
corrían por el camposanto o por la granja con las palomas, los pollos, los
gansos y las ovejas que tenía la familia.[44] Pero
la compañía favorita de Tesla era el gato negro de la familia, Macak, que
seguía al joven Nikola a todas partes y junto al cual pasaba muchas horas
felices revolcándose en la hierba.
Gracias a Macak Tesla tuvo su primer contacto con la electricidad una tarde
seca de invierno. «Cuando acaricié la espalda de Macak —recordaba—, vi un
milagro que me dejó sin palabras del asombro. La espalda de Macak era una
sábana de luz y mi mano producía una lluvia de chispas lo suficientemente altas
para que se oyesen por toda la casa.» Lleno de curiosidad preguntó a su padre
qué provocaba las chispas. Desconcertado al principio, finalmente Milutin
respondió: «Bien, no es otra cosa que electricidad, lo mismo que ves a través
de los árboles en las tormentas». La respuesta de su padre, que equiparaba las
chispas con los rayos, fascinó al joven. Como Tesla seguía acariciando a Macak,
empezó a hacerse preguntas: «¿Es la naturaleza un gato gigantesco? Si es así,
¿quién acaricia su espalda? Solo puede ser Dios», concluyó.
A esta primera observación le siguió otro suceso notable. Cuando la habitación
se volvía más oscura y las velas la iluminaban, Macak se levantó y dio unos
pocos pasos. «Sacudió sus patas como si estuviese pisando un suelo mojado»,
recordaba Tesla en 1939,
Lo
miraba atentamente. ¿Vi algo o fue una ilusión? Forcé mi vista y percibí
claramente que su cuerpo estaba rodeado por un halo, ¡como la aureola de un
santo!
No puedo exagerar el efecto que esta noche maravillosa tuvo sobre mi
imaginación de niño. Día tras día me he preguntado a mí mismo qué es la
electricidad y no encontré respuesta. Han pasado ochenta años desde esa vez y
todavía me hago la misma pregunta, incapaz de responderla.[45]
Al
igual que en la leyenda que dice que al joven James Watt le intrigaba cómo el
vapor levantaba la tapa del hervidor, Macak el gato proporcionó las inspiración
inicial a Tesla para pasar su vida estudiando la electricidad.
Una imaginación activa
A una edad temprana, Tesla empezó a arreglar cosas, inspirado por su madre,
Djuka. Mientras los campesinos de Lika usaban herramientas primitivas que no
habían evolucionado durante siglos, Djuka fabricaba artefactos más útiles que
le permitían llevar su casa más eficientemente. Como recuerda con orgullo su
hijo:
Mi
madre era una inventora de primera clase y, creo, habría logrado grandes cosas
si no hubiese estado tan distante de la vida moderna y sus múltiples
oportunidades. Ella inventó y construyó todo tipo de herramientas y artefactos
y tejió los más refinados diseños con hilo que ella misma hilaba… Trabajaba
incansablemente, desde el comienzo del día hasta bien avanzada la noche, y la
mayoría de la ropa que vestíamos y los adornos de la casa eran producto de sus
manos. Cuando pasaba de los sesenta años, sus dedos eran todavía lo
suficientemente ligeros como para «atar tres nudos en una pestaña».[46]
Siguiendo
el ejemplo de su madre, Tesla hizo cosas siendo muy joven. Una de sus
invenciones tempranas requería el esfuerzo de, en palabras de Tesla, «emplear
las energías de la naturaleza al servicio del hombre». Con la esperanza de
crear una máquina voladora, Tesla fabricó un eje con cuatro rotores en un
extremo y un disco en el otro. intuitivamente pensaba que los rotores del eje
podrían elevarse lo suficiente para transportar todo el artilugio por el aire,
a modo de un helicóptero moderno. Para alimentar el dispositivo, Tesla planeaba
amarrar abejones de mayo a los rotores hasta que un chico extraño, que era el
hijo de un oficial retirado del ejército austríaco, apareció. Para disgusto de
Tesla, el niño devoró los abejones de mayo. Tesla abandonó el proyecto y
decidió no volver a tocar otro insecto en su vida.[47] A
esta máquina voladora abortada le siguieron otros empeños creativos. Como
muchos críos curiosos, Tesla desmontaba relojes mecánicos solo para descubrir
lo difícil que era volver a montarlos. Hizo su propia espada de madera y se
imaginó a sí mismo como un gran guerrero serbio. «En esa época estaba bajo la
influencia de la poesía nacional serbia y admiraba las hazañas de los héroes»,
recuerda Tesla. «Solía pasar horas masacrando a mis enemigos bajo la forma de
tallos de maíz, lo cual, además de arruinar la cosecha, me hacía ganarme una
azotaina de mi madre.»[48]
Mientras externamente Tesla parecía ser el típico niño feliz, en su interior su
poderosa imaginación a veces podía estar fuera de control. Como describió en un
autobiografía: «… hasta los ocho años … [m]is sentimientos eran como una
montaña rusa y vibraban incesantemente entre los extremos. Mis deseos eran de
una fuerza incontenible y, como las cabezas de hidra, se multiplicaban. Estaba
oprimido por pensamientos de dolor en vida y muerte y temor religioso. Estaba
influenciado por creencias de supersticiones y vivía temiendo constantemente el
espíritu del demonio, de fantasmas y ogros y otros monstruos profanos de la
oscuridad».
Todavía resulta más perturbador que a Tesla le costara distinguir imágenes de
la realidad:
En
mi infancia sufría una aflicción peculiar debido a la aparición de imágenes,
con frecuencia acompañadas por fuertes destellos de luz, los cuales dañaban la
visión de objetos reales e interferían con mi pensamiento y mi acción. Había
imágenes de cosas y escenas que realmente había visto, nunca las había
imaginado. Cuando se me decía una palabra, la imagen que le había asignado al
objeto se aparecía vívidamente en mi visión y a veces me resultaba bastante
difícil distinguir si lo que veía era tangible o no. Esto me provocó gran
desasosiego y ansiedad… Parecían únicas aunque yo estaba probablemente
predispuesto, ya que sabía que mi hermano experimentaba un problema similar…
Definitivamente, no eran alucinaciones como las que se producen en mentes
enfermas y angustiadas; en lo referente a otros aspectos era normal y sereno.
Para dar una idea de mi aflicción, supón que presencio un funeral o un
espectáculo angustiante por el estilo. Entonces, de modo inevitable, en la
calma de la noche, una imagen clara de la escena se proyectaría ante mis ojos y
persistiría, a pesar de todos mis esfuerzos por apartarla. A veces incluso
permanecería fija en el espacio aunque yo empujase mi mano a través de ella.[49]
Incapaz
de controlar estas imágenes, Tesla se sentía débil e impotente.
Una muerte en la familia
Como añadido a sus dificultades emocionales, Tesla vivió en la sombra de su
hermano mayor, Dane, a quien sus padres consideraban extraordinariamente
inteligente. Como hijo primogénito, se esperaba que Dane siguiese los pasos de
su padre y sus tíos en el clero. Pero en 1863, el fogoso caballo árabe de su
padre mató a Dane, y Nikola, de siete años, fue testigo de la tragedia.[50]
Desconsolado por la pérdida de su hijo favorito, Milutin desarraigó a la
familia de Smiljan y se mudaron al pueblo cercano más grande, Gospić, la
capital del condado de Lika-Senj, así como el centro administrativo para la
frontera militar austriaca.[51] En
ese destino, Milutin predicó durante los siguientes dieciséis años bajo la
cúpula con forma de bulbo de la iglesia del Gran Mártir Jorge. Aunque continuó
sus obligaciones pastorales y enseñó religión en las escuelas locales, Milutin
escribió pocos artículos y aceptó pocas causas. Desarrolló «el extraño hábito
de hablar consigo mismo y a menudo tenía animadas conversaciones y se permitía
acaloradas discusiones» cambiando su voz, de modo que sonaba como si varias
personas diferentes estuviesen hablando. Milutin nunca superó la muerte de Dane
y prematuramente se empezó a llamarle «el viejo Milovan».[52]
Para Tesla, tanto la muerte de su hermano como el repentino traslado
a Gospićfueron profundamente perturbadores. Amaba su hogar en el campo y
echaba de menos ver a los animales de la granja. Acababa de finalizar su primer
año en la escuela de Smiljan y estaba abrumado por el alboroto de una ciudad
más grande. «En nuestra nueva casa, no era otra cosa sino un prisionero
—escribió— observando a la gente extraña que veía a través de las persianas. Mi
timidez era tal que hubiera preferido enfrentarme a un león rugiendo que a
alguno de los tipos que paseaban por la ciudad.»[53] Tesla
estaba tan orgulloso de su hogar en la aldea que cuando presentó sus primeras
patentes en América se registró como procedente de Smiljan, en Lika, no
de Gospić.
La repentina muerte de su hermano alteró irrevocablemente la relación de Tesla
con sus progenitores, en particular con su padre. De duelo por Dane, en quien
habían depositado todas sus esperanzas, Milutin y Djuka eran incapaces de
apreciar lo prometedor que era su otro hijo. «Cualquier cosa respetable que
hacía simplemente provocaba que mis padres sintiesen su pérdida más
intensamente», recuerda Tesla. «De modo que crecí con poca confianza en mí
mismo.» (A la familia de Alexander Graham Bell le afectó profundamente la
repentina muerte en 1870 del hermano mayor y el hermano menor de Bell, Melville
James y Ted; en este caso, la familia Bell se recobró depositando grandes
expectativas en el hijo que quedaba.)[54] Como
muchos niños, Tesla buscó recuperar el amor de sus padres esforzándose por ser
perfecto. Con la esperanza ahora de que su segundo hijo se hiciese sacerdote,
Milutin le instruyó con «todo tipo de ejercicios, como adivinar los
pensamientos del otro, descubrir los defectos de algunas formas o expresiones,
repetir frases largas o realizar cálculos mentales. Estas lecciones diarias
tenían el propósito de fortalecer la memoria y la razón y especialmente
desarrollar el sentido crítico, y fueron sin duda muy beneficiosas».[55] Aunque
teniendo en cuenta el modo en que Tesla describió esos ejercicios en sus
memorias, uno presiente que los realizó como un deber para con su padre.
Aproximadamente en esa época, Tesla descubrió los placeres de la lectura en la
biblioteca de su padre. Pero a Milutin, en vez de agradarle el hecho de que su
segundo hijo sintiese pasión por la lectura, le enfadaba. «No lo permitía y
montaba en cólera cuando me pillaba haciéndolo», relató Tesla. «Escondió las
velas cuando averiguó que había estado leyendo en secreto. No quería que dañase
mi ojos.» Pero eso no detuvo a Tesla, quien a escondidas obtenía grasa y
moldeaba sus propias velas. Con estas velas caseras, leía toda la noche, a
menudo hasta el amanecer.[56]
Sin embargo, el peor momento con su padre llegó un domingo en el que Tesla
estaba ayudando en la iglesia haciendo sonar las campanas. Como recuerda en su
autobiografía, «Había una dama pudiente en la ciudad, una buena pero pomposa
mujer, que solía venir a la iglesia maravillosamente pintada y vestida con una
enorme cola y sirvientes. Un domingo acababa de hacer sonar la campana en el
campanario y corría escaleras abajo cuando esta gran dama abandonaba el lugar.
Salté sobre su cola. La arranqué con un fuerte sonido que sonó como bombardeo
de fuego de mosquetería por reclutas sin entrenar. Mi padre estaba rojo de ira.
Me dio un generoso bofetón en la cara, el único castigo corporal que me
administró jamás, pero que casi puedo sentirlo todavía. La vergüenza y la
confusión que siguieron son indescriptibles».[57]
Incapaz de agradar a su padre, Tesla «adquirió muchas aficiones, fobias y
hábitos», o lo que ahora quizás se llamarían obsesiones. Desarrolló una
aversión violenta a los pendientes y las perlas en mujeres, aunque toleraba
otras joyas. Rechazaba tocar el pelo de otra gente y le perturbaban olores como
el del alcanfor. «Cuando dejo caer pequeños cuadrados de papel en un plato
lleno con líquido, siempre siento un gusto peculiar y espantoso en mi boca
—indicó—, y contaba los pasos en mis paseos y calculaba los contenidos de los
platos de sopa, tazas de café y piezas de comida, de otro modo mis comidas no
eran placenteras. Todos los actos u operaciones repetidas que realizaba tenían
que ser divisibles por tres y, si me equivocaba, sentía que tenía que hacer todo
de nuevo, aunque costase horas.»[58] Estas
obsesiones acosaron a Tesla a lo largo de toda su vida, y aunque se esforzaba
en entender su causa, sin duda interferían en su relación con la gente.
Un acto de voluntad
Con sus padres abstraídos por el dolor por Dane y su decepción con él, Tesla
«estaba forzado a concentrar la atención sobre sí mismo» y se volvió
introspectivo. Al principio le provocaba sufrimiento, pero pron to descubrió
que ser capaz de ver dentro de sí mismo era una gran bendición y un medio para
el éxito.
Mirando en su interior, Tesla experimentó un cambio profundo cuando tenía doce
años. En el transcurso de sus lecturas, se encontró con una traducción serbia
de una novela titulada Abafi (1836), del conocido escritor
húngaro Miklós Jósika. Ambientada en Transilvania, de donde procedía Jósika, en
el siglo XVI, esta novela histórica relataba las luchas del príncipe Segismundo
Báthory (1572-1613), cómo defendió su principado contra los húngaros, turcos y
austríacos. En este escenario —repleto de «castillos en ruinas, costumbres ancestrales,
armaduras brillantes, pachás turcos e intensas intrigas en la corte»— Jósika
introdujo en la ficción a un joven caballero, Olivér Abafi, que emerge como el
héroe de la historia. Al principio Abafi es frívolo y rebelde, pero a medida
que avanza la novela crece en talla moral, hasta finalmente sacrificarse a sí
mismo por el príncipe y el país. Como un revisor contemporáneo observó, Jósika
muestra a Abafi como «un hombre joven absorto por el libertinaje y amor por el
placer, quien, por la firmeza de la voluntad y la energía de la resolución se
ensalza a sí mismo como uno de los héroes más respetados y ejemplares de su
país», para demostrar «que la inflexibilidad del propósito puede vencer todo».[59]
Inspirado por la transformación de Abafi, la novela despertó la fuerza de
voluntad de Tesla, que se dio cuenta de que podía ejercitar el control sobre
sus sentimientos. «Al principio mis resoluciones se desvanecían como la nieve
en abril —recuerda—, pero después de poco tiempo conquisté mi debilidad y sentí
un placer que nunca antes había experimentado, el de hacerlo como yo deseaba.
Con el paso del tiempo este potente ejercicio mental se convirtió en una acción
instintiva. Al comienzo mis deseos tenían que ser suaves, pero gradualmente
deseo y voluntad aumentaron hasta ser idénticos.»[60]
A medida que desarrollaba su fuerza de voluntad, Tesla buscaba controlar las
visiones que le habían estado perturbando. Estas visiones, apuntó Tesla,
«normalmente ocurren cuando me encuentro en una situación peligrosa o de
estrés, o cuando estoy muy entusiasmado. En algunas ocasiones, he visto todo el
aire alrededor de mí llenarse con lenguas de fuego vivas». Para alejar estas
imágenes que le atormentaban, Tesla había tratado de concentrarse en alguna
otra cosa, pero como no había visto mucho mundo pronto se quedaba sin nada por
lo que sustituirlas. Ahora, sin embargo, descubrió que era mejor trabajar con
las imágenes, permitir a su imaginación vagar libremente y así canalizarlas.
Luego,
instintivamente, comencé a hacer excursiones a través de los límites de este
pequeño mundo del cual tenía conocimiento, vi escenas nuevas. Al principio eran
muy borrosas y tenues, y se iban cuando intentaba concentrar mi atención en
ellas, pero después de un tiempo conseguí fijarlas, ganaron solidez y claridad
y finalmente adquirieron la concreción de las cosas reales. Pronto descubrí que
alcanzaba mi mejor consuelo si simplemente continuaba con mi visión más y más
lejos, y obtenía impresiones nuevas cada vez, y de este modo empecé a viajar,
por supuesto en mi mente. Cada noche (y a veces durante el día), cuando estaba
solo, acometía mis viajes —ver nuevos lugares, ciudades y países—, vivía ahí,
me encontraba con gente y hacía amigos y conocidos y, aunque increíble, es un
hecho que los apreciaba tanto como los que tenía en la vida real y en absoluto
eran menos intensos en sus manifestaciones.[61]
Aunque
no se dio cuenta en ese momento, desarrollando este autocontrol y aprendiendo a
canalizar esta imaginación poderosa, Tesla había empezado a adquirir las
habilidades mentales que tan útiles le resultarían como inventor. No solo sería
capaz de explorar libremente nuevas ideas en su mente, sino que también tendría
la disciplina y la concentración que necesitaría para dar forma y corregir
mentalmente estas ideas que pasarían a dispositivos reales (véase el capítulo
12).[62]
A la vez que aprendía a canalizar las imágenes, Tesla desarrolló su propia
explicación racional para ellas. Había observado que con frecuencia las
imágenes problemáticas parecían provenir no de sí mismo, sino que eran
resultado de algo que había visto en el mundo. Al principio pensó que quizás se
trataba de una coincidencia
pero
pronto me convencí a mí mismo de que no era así. Una impresión visual, recibida
consciente o inconscientemente, invariablemente precedía la apariencia de la
imagen. Gradualmente crecía en mí el deseo de averiguar cada vez qué provocaba
que la imagen apareciese, y satisfacer ese deseo pronto se convirtió en una
necesidad. La siguiente observación que hice fue que, así como estas imágenes
eran el resultado de algo que había visto, también los pensamientos que
concebía eran sugeridos del mismo modo. De nuevo, experimenté el mismo deseo de
localizar la imagen que causaba el pensamiento, y esta búsqueda de la impresión
visual original pronto llegó a ser instintiva. Mi mente pasó a ser automática,
por así decirlo, y en el curso de los años que siguieron, un acto casi
inconsciente, adquirí la habilidad de localizar … instantáneamente la impresión
visual que había empezado el pensamiento.
Tras
estas observaciones, Tesla decidió que todo pensamiento o acción que llevase a
cabo, podría ser atribuido a algún tipo de estimulación externa, ser algo que
había visto, oído, probado o tocado. Entonces concluyó que si esto era cierto
era «un autómata dotado con el poder del movimiento, el cual simplemente
respondía a estímulos externos sobre mis órganos de los sentidos, y pienso,
actúo y me muevo en consecuencia». Aunque de carne y hueso, no era más que una
máquina cuyos resultados estaban determinados por los que se le introducía, una
«máquina de carne», como él mismo dijo una vez.[63] Como
esta visión mecánica acababa con el libre albedrío o un alma, cabe preguntarse
si Tesla alguna vez discutió esta teoría con su padre; estos puntos de vista
sin duda habrían establecido mayor distanciamiento entre Milutin y su hijo.
A medida que Tesla ganaba control sobre su vida interior, también empezó a
recurrir a un mundo más amplio y menos a su padre. Esto lo ilustra lo que
sucedió cuando los ciudadanos de Gospić obtuvieron una nueva bomba de
incendios. Bajo el liderazgo de un joven comerciante, los ciudadanos habían
organizado con orgullo un desfile del cuerpo de bomberos a través de las calles
y río abajo. Ahí, los dieciséis bomberos empezaron a bombear con intensidad las
asas de la bomba arriba y abajo, a pesar de lo cual no salía nada de agua de la
manguera. Mientas veía desarrollarse la escena, Tesla confesó: «Mi conocimiento
del mecanismo era nulo y no sabía casi nada de la presión del aire, pero
instintivamente intuí que era la manga de succión en el agua (es decir, el río)
y me di cuenta de que lo tenía colapsado». Al observar que este bloqueo estaba
causando el problema, Tesla se lanzó al agua y deshizo lo que estaba retorcido
en la entrada de la manguera. Inmediatamente la bomba empezó a funcionar y el
agua salió a borbotones de la manguera en el otro extremo. Agradecidos de su
inestimable ayuda en aquella demostración, los bomberos subieron a hombros a
Nikola y le aclamaron como a un héroe. Con esta experiencia Tesla aprendió que
solucionar problemas técnicos le podía reportar reconocimiento y aprobación.[64]
Educación en el gymnasium
Tan pronto llegaron a Gospić, Tesla asistió a la escuela local elemental o
normal durante tres años. En una de las clases, encontró modelos para mostrar
cómo funcionaban las ruedas hidráulicas y las turbinas. Fascinado por estos
dispositivos, Tesla reprodujo varios y los probó en un riachuelo local. Mostró
con orgullo estas ruedas a uno de sus tíos, que no apreció el ingenio mecánico
del niño y le regañó por perder su tiempo con esas cosas. Sin embargo, Tesla
continuó pensando en turbinas y cuando leyó una descripción de las cataratas
del Niágara soñó con usar una rueda gigante para captar la energía de las
cataratas. «Le dije a mi tío que iría a América y llevaría a cabo este plan
—rememora Tesla— y treinta años más tarde yo vi mis ideas llevadas a cabo en el
Niágara» (véase el capítulo 9).[65]
Con diez años, Tesla entró en el Real Gymnasium en Gospić, el equivalente
del siglo XIX a la secundaria. Como su padre y su tío Josif, Tesla destacó en
matemáticas. Aprovechando su habilidad para visualizar cosas con su
imaginación, rápidamente realizaba cálculos y provocaba las alabanzas de su
profesor de matemáticas. Por el contrario, a Tesla le resultaba difícil la
clase de dibujo obligatoria. Esto era sorprendente, porque los otros miembros
de su familia dibujaban con facilidad. Tesla atribuyó esta dificultad a su
preferencia por el pensamiento imperturbable. Además, Tesla era zurdo, lo cual
podría haberle impedido ser capaz de realizar esas tareas, que a menudo estaban
diseñadas para estudiantes diestros. Sus notas en dibujo eran tan bajas que su
padre tuvo que interceder ante las autoridades en la escuela para que Tesla
pudiese continuar estudiando allí. Por lo tanto, no sorprende que Tesla evitase
hacer dibujos a lo largo de su carrera como inventor, incluso cuando estos le
habrían ayudado a dar a conocer sus ideas a otra gente.[66]
Durante su segundo año en el Gymnasium de Gospić, Tesla empezó a
obsesionarse con crear una máquina voladora. A menudo, en su imaginación,
viajaba a lugares lejanos volando, pero no sabía cómo sucedía. Impresionado por
cómo el vacío creado dentro de la bomba de incendios había sido capaz de elevar
el agua desde el río y bombearla bajo presión en una manguera, Tesla lidiaba en
su cabeza con un modo de combinar un vacío con el hecho de que el aire en la
atmósfera esté bajo una presión de catorce libras por pulgada cuadrada (un
kilogramo por centímetro cuadrado).[67] Tras
semanas de ingeniería mental, Tesla elaboró un diseño que el biógrafo John
O’Neill describió del siguiente modo:
Estimó
que la presión de catorce libras debería hacer girar un cilindro a una
velocidad alta y que podría ingeniárselas para aprovecharse de esa presión
rodeando medio cilindro con vacío y dejando la otra mitad de su superficie
expuesta a la presión del aire. Construyó cuidadosamente una caja de madera. En
un extremo había una abertura en la que se encajaba un cilindro con mucha
precisión, de modo que la caja era hermética; y en un lado del cilindro, la
arista de la caja hacía contacto en ángulo recto. En el otro lado del cilindro
la caja hacía un contacto tangente, o llano. Este arreglo se hizo porque quería
que la presión del aire se ejerciese en una tangente a la superficie del
cilindro, una situación que sabía que se requeriría para producir la rotación.
Si podía hacer que el cilindro girase, todo lo que tendría que hacer para volar
sería unir una hélice a un eje del cilindro, sujetar con una correa la caja a
su cuerpo y obtener de su caja de vacío energía continua que lo levantaría en
el aire.[68]
Para
probar esta idea, Tesla construyó cuidadosamente un modelo de madera. Cuando
bombeaba el aire fuera del interior del cilindro, el eje se giraba ligeramente,
lo que le volvía loco de alegría. «Ahora tenía algo concreto —escribió más
tarde—, una máquina voladora con nada más que un eje rotatorio, alerones y ¡un
vacío de energía ilimitada! A partir de ese momento, hice mis excursiones
aéreas (imaginarias) diarias en un vehículo cómodo y lujoso que habría
convenido al rey Salomón.» Por supuesto, ese artilugio habría sido una máquina
de movimiento perpetuo. Años más tarde, Tesla se dio cuenta de que la presión
atmosférica actuaba en ángulo recto con la superficie del cilindro y que el
ligero efecto rotatorio que observó fue debido a un escape en su aparato.
«Aunque este conocimiento lo obtuve de modo gradual, fue un duro golpe para
mí», contó Tesla, indicando que realmente había esperado ser capaz de construir
una máquina real que conectase sus sueños con la realidad.[69]
Tesla completó sus estudios en el Gymnasium de Gospić en 1870, pero
tan pronto como lo hizo «… me postró una enfermedad peligrosa o, mejor dicho,
una veintena de ellas, y mi condición se volvió tan desesperada que los médicos
perdieron sus esperanzas conmigo».[70] Uno
se pregunta si estos problemas imprecisos estaban relacionados con imágenes
demasiado intensas, ya que fue alrededor de esta época (a la edad de 12 años)
cuando Tesla los venció con una combinación de fuerza de voluntad y aprender a
canalizar las imágenes.
Mientras se recuperaba de su enfermedad, Tesla leía constantemente. Debido a su
apetito voraz por los libros, la biblioteca pública local envió a Tesla todos
los volúmenes que no habían sido catalogados y le permitió leerlos y
clasificarlos. Entre los libros nuevos que encontró había varias novelas de
Mark Twain. Tesla las encontró diferentes a todo lo que había leído con
anterioridad, «tan cautivadoras que me hacían olvidar completamente mi estado
de desesperación».[71] Años
más tarde Tesla se hizo amigo de Twain, y cuando le contó esta historia Twain
rompió a llorar.
Cuando se repuso, Tesla reanudó sus estudios en el Real Gymnasium en Karlovac
(o Carlstadt), en Croacia, donde vivió con la hermana de su padre, Stanka, y su
marido, el coronel Bankovic, «un viejo veterano que había participado en muchas
batallas». Situada en la confluencia de cuatro ríos, Karlovac era baja y
pantanosa y Tesla contrajo la malaria, que hubo que tratar con abundantes
cantidades de quinina.
Milutin no había dicho adiós a su determinación de tener un hijo que le
siguiese en el sacerdocio y envió a su hijo a estudiar a Karlovac, de modo que
pudiera prepararse para el seminario. Esta posibilidad aterrorizaba a Tesla,
que en cambio cada vez se sintió más atraído por la física, en concreto por el
estudio de la electricidad. En Karlovac, su profesor favorito era el profesor
de física, que ilustraba sus clases con modelos para demostraciones, algunos de
los cuales diseñaba él mismo. Entre ellos, a Tesla le cautivaba especialmente
el radiómetro inventado por el científico británico William Crookes. Consistía
en cuatro veletas de papel de aluminio sobre un pivote dentro de un bulbo de
vacío. A Tesla le emocionaba ver girar las veletas rápidamente formando una luz
viva. Al recordar a su profesor mostrando este notable artilugio, Tesla dijo:
«Es imposible para mí expresar una idea adecuada de la intensidad del
sentimiento que experimenté al ser testigo de sus exhibiciones de este
misterioso fenómeno. Cada impresión producía miles de ecos en mi mente. Quería
saber más de esta fuerza maravillosa». Leyó todo lo que pudo encontrar sobre
electricidad y empezó a experimentar con baterías, bobinas de Ruhmkorff y
generadores electrostáticos. Aunque adoraba estas investigaciones, Tesla sabía
que sus padres querían que se hiciese sacerdote: «Me resigné a lo inevitable
con un corazón lleno de dolor».[72]
Una promesa de su padre
Una vez completados sus estudios en Karlovac, Tesla planeaba volver a casa,
a Gospić, pero antes de que lo hiciese recibió un mensaje de su padre
mandándole ir a una excursión de caza en la montañas. Teniendo en cuenta que su
padre no aprobaba la caza, estas instrucciones desconcertaron a Tesla y decidió
ignorarlas y volver a casa. Allí descubrió que su ciudad era presa de una
epidemia de cólera, razón por la cual Milutin le había sugerido el viaje de
caza. Una vez en casa, Tesla cayó enfermo, y durante nueve meses luchó por
recuperarse, confinado en la cama y débil. Su situación empeoró, desarrolló «un
edema, problemas pulmonares y todo tipo de enfermedades hasta que finalmente
pidieron mi ataúd».[73]
Durante un momento particularmente malo, cuando parecía que Tesla estaba
cercano a la muerte, su padre corrió a su lado y le animó a recabar fuerzas.
Levantando la vista hacia la cara pálida y llena de ansiedad de su padre, Tesla
dijo: «Quizás mejore si me dejas estudiar ingeniería». Aunque iba en contra de
sus deseos, Milutin no quería perder otro hijo. «Irás a la mejor institución
técnica del mundo», prometió solemnemente su padre, y Tesla confesaría: «Sabía
que lo decía en serio. Mi mente se libró de un pesado lastre». Con la fortaleza
de esta promesa, junto con la ayuda de una cura a base de hierbas —«una
decocción amarga de un haba extraña»—, Tesla volvió a la vida «como otro Lázaro
para sorpresa de todo el mundo».[74]
Aunque Tesla estaba ansioso por empezar sus estudios de ingeniería, él y su
familia se enfrentaban ahora a otro impedimento: Tesla había alcanzado la edad
en la cual, como serbio residente en Krajina, se esperaba que sirviese en el
ejército austríaco durante tres años. Aunque podía haber conseguido que lo
destinasen a uno de los regimientos de sus cuñados, Milutin estaba preocupado
por si su hijo no era todavía lo suficientemente fuerte para sobrevivir a la
vida en el ejército. En consecuencia, aunque evitar ser reclutado era una
ofensa seria, Milutin decidió que Tesla debería desaparecer
de Gospić y esconderse en las montañas mientras él y sus hermanos
trazaban un plan para el futuro de su hijo. Durante nueve meses, desde el
comienzo del otoño de 1874 hasta el verano siguiente, Tesla deambuló por las
montañas de Croacia, «cargado con un traje de cazador y un fardo de libros».[75]
Recorriendo a pie el bosque, Tesla se hizo más fuerte física y mentalmente.
Mientras caminaba, trabajó en varios inventos visionarios. Por ejemplo,
desarrolló un plan por el cual enviaría cartas y paquetes entre continente a
través de una tubería bajo el océano. El correo se pondría en un contenedor
esférico y luego se dispararía a través de la tubería por medio de presión
hidráulica. Aunque planeó cuidadosamente cómo su maquinaria bombeadora podía
transmitir una velocidad alta al agua en la tubería, falló en no darse cuenta
de que a mayor velocidad del fluido, mayor sería la resistencia de las paredes
de la tubería al fluir del fluido; como resultado, se vio forzado a abandonar
esta idea espléndida.
Otro plan envolvía la construcción de un anillo alrededor del ecuador terrestre
para así mejorar los viajes con pasajeros. Aplicando las fuerzas de reacción
adecuadas, pensaba Tesla, el anillo podría permanecer estacionario mientras la
Tierra seguía rotando. La gente podría viajar a lo largo del anillo, esperar a
que su destino apareciese debajo y entonces saltar de nuevo a la Tierra. Tesla
creía que ese plan permitiría a la gente viajar a alrededor de mil millas en
una hora, pero reconocía que sería imposible construir el anillo. Aunque estos
planes eran poco factibles, revelaban que Tesla concebía, desde el principio,
sistemas que abrazaban toda la Tierra, un tema destacado en su trabajo sobre
transmisión inalámbrica de energía.
Para hacer aparecer estos planes, Tesla se dio cuenta del poder de su habilidad
para generar imágenes mentales. No solo podía usar su imaginación para
emprender viajes fantásticos, sino que también podía dirigir este talento para
crear nuevas máquinas. «Observé que podía visualizar con la mayor de las
facilidades», afirmó más tarde. «No necesitaba modelos, dibujos o experimentos.
Podía imaginarlos todos en mi mente.» Además, para Tesla, trabajar con imágenes
mentales quería decir que podía concentrarse en identificar y explorar la idea
tras el invento.[76]
Pero ¿cómo sabía Tesla que era importante buscar la idea tras el invento?
Sospecho que esta disposición para buscar la idea provenía de las creencias
religiosas adquiridas de su padre y tíos en la Iglesia ortodoxa serbia.
Como todos los cristianos, los ortodoxos creen en la Trinidad, que Dios es tres
personas en una: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Como en el cristianismo
occidental, creen que a través del Hijo, «la Palabra se hizo carne y vivió
entre nosotros» (Juan 1:14) y que a través de la Encamación, Jesús vivió en la
Tierra y murió por nuestros pecados. Sin embargo, en el cristianismo ortodoxo,
el hecho de que el Hijo de Dios sea la Palabra tiene un significado más
profundo; como explica el obispo Kallistos Ware:
La
segunda persona de la Trinidad es el Hijo de Dios, su «Palabra» o Logos… Él es
quien nace en la Tierra como hombre, de la Virgen María, en la ciudad de Belén.
Pero como Palabra o Logos, también es un trabajo antes de la Encamación. Él es
el principio del orden y el propósito que impregna todas las cosas,
aproximándolas a la unidad en Dios, y así transformando el universo en un
«cosmos», un todo armonioso e integrado. El Creador-Logos ha impartido en cada
cosa su propio logos morador o principio interior, lo cual hace que
la cosa sea inequívocamente ella misma y al mismo tiempo atrae y dirige esa
cosa hacia Dios. Nuestra tarea humana como artesanos o productores es discernir
esta morada del logos en cada cosa y volverla obvia, buscamos no
dominar sino cooperar.[77]
Entonces,
para los cristianos ortodoxos, el universo material no está solo ordenado, sino
todo en él, lo natural y lo hecho por el hombre, tiene un principio divino
subyacente, un logos que puede ser descubierto por los humanos. De hecho, uno
de los modos en que los humanos pueden alabar a Dios, ya sea como artesanos,
productores o inventores, es buscar el logos de todas las cosas. Por tanto, las
creencias ortodoxas sobre el Hijo de Dios como la Palabra o Logos habrían
motivado a Tesla a buscar la idea en sus inventos.
Sin lugar a dudas, aunque Tesla más tarde se llamaría a sí mismo cristiano, no
parece que fuera a una iglesia ortodoxa o practicara su fe. Sin embargo, eso no
quiere decir que su experiencia religiosa no tenga nada que ver en su
aproximación a los inventos. De hecho, al crecer rodeado de sacerdotes
ortodoxos (su padre y sus tíos), Tesla no podía evitar absorber algunos
aspectos de su visión del mundo; su interés en encontrar la idea subyacente en
cada invento tiene su raíz en su fe.
Lecciones en casa
Cuando Tesla volvió a Gospić tras su estancia en las montañas,
descubrió que su padre había mantenido su promesa y había obtenido para él una
beca de la Autoridad Administrativa de la Frontera Militar
(Grenzlandsverwaltungsbehoerde). La beca pagaría 420 florines anuales durante
tres años y permitiría a Tesla asistir a la Escuela Politécnica Joanneum en
Graz (Austria). Una vez completados sus estudios, Tesla debería a la Autoridad
Militar ocho años de servicio.[78]
Cuando Tesla se preparaba para dejar Gospić y empezar sus estudios en
Graz, su madre le regaló un bolso de bandolera que ella misma había
confeccionado. Bordado con mucho colorido y de modo muy bello, el bolso era
típico de los textiles producidos en la provincia natal de Tesla de Lika. Tesla
conservó este bolso como un tesoro y lo llevó consigo toda su vida.[79]
Del mismo modo que para Tesla este bolso era un recuerdo tangible de su familia
y su tierra natal, podemos preguntar qué cosas intangibles llevó consigo cuando
dejó su hogar para irse a Graz. Como serbios que vivían en la frontera militar
austríaca, sus abuelos matemos y paternos habían aprendido cómo sobrevivir como
extranjeros en tierra extraña, habían aprendido cómo hacer las paces con las
autoridades austríacas colonizando las profesiones, el sacerdocio y lo militar,
que estaban abiertas para ellos. Podemos ver que con estos antecedentes, Tesla
estaría bien preparado para adaptarse a vivir en América, que tendría los
recursos emocionales e intelectuales para ascender pronto como un inmigrante en
Nueva York en la década de los ochenta del siglo XIX. Al mismo tiempo, uno se
pregunta si la experiencia de crecer en un grupo «de fuera» de Croacia también
quería decir que Tesla aprendió a ser cauteloso y desconfiado alrededor de
extraños y, por esa razón, con frecuencia como adulto escogía ser reservado.
De su madre y su padre, Tesla llevaba cualidades que le servirían como
inventor. De su madre, heredó no solo el ingenio mecánico, sino también la
conciencia de la satisfacción que provenía de crear cosas útiles. Aunque su
relación con su padre era tensa, Tesla absorbió algunos de los valores de este
como reformador social. En concreto, a medida que se hacía mayor, Tesla pasó a
interesarse menos en conseguir dinero con sus inventos y a preocuparse más en
que sus creaciones ayudaran a la humanidad. Muy parecido a su padre, que
esperaba que la autonomía educativa y política mejoraría la vida de los
serbios, Tesla llegó a creer que sus inventos, como el bote radiocontrolado y
la electricidad inalámbrica, acabarían con las guerras y darían lugar a una
nueva y próspera era.
Pero de su infancia, Tesla conservaría sobre todo las habilidades intelectuales
esenciales para inventar. Había nacido con una imaginación visual
increíblemente poderosa, tan poderosa que a veces no podía discernir entre las
imágenes y la realidad. De adolescente, sin embargo, Tesla aprendió a controlar
esta imaginación, a canalizarla y a dirigirla. Al principio, simplemente
continuaba haciendo viajes en su mente, pero poco a poco descubrió que podía
controlar su imaginación para concebir máquinas. Para ello, Tesla aprendió que
tenía que hallar un equilibrio entre permitir a su imaginación correr
libremente y controlarla, de modo que pudiese trabajar en los detalles de una
máquina nueva. Además, utilizando sus antecedentes en la religión ortodoxa, sabía
que tras el invento tenía que haber un principio subyacente: la idea.
Emocionado por poder usar su imaginación para encontrar estos principios y
concebir nueva tecnología, en su corazón Tesla sabía que quería ser inventor.
Por tanto, mientras se colgaba su bolso de campesino sobre los hombros y partía
hacia Graz, Tesla dejó su hogar en Lika con la herencia, las cualidades y las
habilidades que le permitirían perseguir su sueño de ser un inventor.
Capítulo 2
Soñando con motores (1878-1882)
Tesla
llegó a Graz en otoño de 1875, para empezar sus estudios en la Escuela
Politécnica Joanneum. Fundada en 1811 como un regalo del archiduque Juan a los
condes de Estiria (una provincia austríaca), en 1864 la Joanneum pasó a ser una
Technische Hochschule. Junto con los institutos de Viena, Praga y Brno, era una
de las cuatro escuelas del Imperio austríaco que ofrecía grados de ingeniería.[80]
Aunque la escuela ofrecía un curso de estudios en ingeniería civil, Tesla
inicialmente se matriculó en matemáticas y física, con la intención de hacerse
profesor.[81] Haciendo
esto, habría estado siguiendo los pasos de su tío Josif y, de este modo, Tesla
podría haber escogido matemáticas y física para agradar a su padre. A pesar de
lo mucho que quería apoyar al hijo que le quedaba, a Milutin probablemente le
resultaba duro imaginar qué haría Tesla como ingeniero, mientras que tal vez
pensara que ser profesor o maestro de matemáticas sería una carrera más
plausible.[82]
Una introducción a la electricidad
En la Joanneum, Tesla destacó en matemáticas, pero sus clases favoritas eran
las de física dadas por el profesor Jacob Pöschl. «El profesor Pöschl —recuerda
Tesla— era peculiar; se decía que había llevado el mismo abrigo durante veinte
años. Pero el magnetismo personal del que carecía, lo compensaba la perfección
de su exposición. Nunca lo vi errar con una palabra o un gesto, y sus
demostraciones y experimentos resultaban de una precisión milimétrica.»[83]
En las clases de Pöschl, Tesla se introdujo de modo sistemático en la
electricidad. Si Pöschl era un profesor de electricidad típico del siglo XIX,
bien podría haber proporcionado una visión histórica, empezando con la Grecia
antigua y avanzando hasta los últimos desarrollos con dinamos y luz eléctrica.
Para comprender los inventos eléctricos posteriores de Tesla, revisemos los
principales temas justo como Pöschl haría para Tesla alrededor de 1876.
Aunque en la Grecia clásica eran conscientes de que la electricidad estática
podía producirse frotando ámbar con seda, nuestra comprensión moderna de la
electricidad data de finales del siglo XVII y del siglo XVIII. Varios
investigadores, como Henry Cavendish y Benjamin Franklin, estudiaron la
electricidad estática. Estos filósofos naturalistas se concentraban en el modo
en el que los diferentes cuerpos podían estar eléctricamente cargados y emitir
chispas. A principios del siglo XIX, la ciencia eléctrica se expandió
enormemente del estudio de carga estática a investigar lo que entonces se
llamaba «electricidad dinámica», o cómo la carga puede fluir a través de un
conductor. Sobre la base del trabajo de Luigi Galvani, Alessandro Volta
demostró en 1800 cómo se puede generar un flujo de carga alternando capas de dos
tipos de metal con papeles empapados en ácido. En lo que se conoce como «pila»,
las capas de metal y papel empapado en ácido de Volta fueron la primera batería
eléctrica. Mientras químicos y filósofos debatían enérgicamente qué causaba la
electricidad que se producía en una pila de Volta, otros científicos la usaron
para llevar a cabo nuevos experimentos.[84]
Entre estos científicos estaba Hans Christian Oersted, quien en 1820 descubrió
la relación entre electricidad y magnetismo. Oersted conectó un alambre a una
pila voltaica y luego una brújula magnética bajo el alambre. Para su sorpresa,
la aguja de la brújula solo se desviaba cuando conectaba o desconectaba el
alambre de la pila. Los experimentos de Oersted los repitió André-Marie Ampère,
que estableció que era un flujo de carga, una corriente, lo que estaba
interactuando con el magnetismo de la aguja y provocando el movimiento. Pero
¿cuál era la relación exacta entre la corriente, el magnetismo y el movimiento?
Imagen 2.1. Principio de inducción electromagnética de Faraday. Moviendo el
imán con forma de eje dentro y fuera de la bobina, Faraday fue capaz de inducir
una corriente eléctrica, lo que habría provocado que las agujas en el
galvanómetro se moviesen una y otra vez. De Hawkins Electrical Guide (Nueva
York: Theo. Audel, 1917), 1:131, figura 130.
En
1831, Michael Faraday respondió a esta pregunta. Usando una bobina con forma de
anillo y un imán con forma de eje, Faraday probó las leyes de la inducción
electromagnética. Faraday mostró que si uno mueve el imán dentro y fuera del
anillo, se puede inducir o generar una corriente en la bobina anillo. A la
inversa, si se envía una corriente a través de la bobina, el imán se movería
(imagen 2.1). Sin embargo, para obtener cualquiera de los efectos, generar
corriente o producir movimiento, la configuración de la bobina y del eje
magnético tiene que ser en un ángulo recto entre ellos. De hecho, la corriente
inducida estaría en un tercer ángulo recto, perpendicular a ambos, a la bobina
y al imán. Los ingenieros en la actualidad se refieren a esto como la regla de
la mano derecha (imagen 2.2).
Más adelante, Faraday se dio cuenta de la importancia de la observación de
Oersted de que la aguja de la brújula solo se desviaba cuando la corriente se
encendía o apagaba; cuando la corriente pasaba de modo constante a través del
alambre, no había desviación. Faraday propuso la hipótesis de que tanto el imán
como la bobina eléctrica estaban rodeadas de un campo electromagnético (a
menudo representado como una serie de líneas de fuerza) y esa corriente o
movimiento se producía cuando uno de estos campos estaba cambiando. Cuando se
encendía o apagaba la corriente en el alambre de Oersted, se daba energía o se
la quitaba al campo que rodeaba el alambre, y este cambio interactuaba con el
campo magnético que rodeaba a la aguja de la brújula, provocando que la aguja
se moviese de un lado a otro. Como veremos, el darse cuenta de que un campo
cambiante puede inducir una corriente o producir movimiento fue esencial para
el trabajo de Tesla en motores.
Imagen 2.2. Diagrama que ilustra la regla de la mano derecha. Los ingenieros
eléctricos usan esta regla para recordar cómo una corriente eléctrica es
inducida cuando un conductor se está moviendo a través de un campo magnético.
Si un conductor (como la barra que se muestra) se mueve en la dirección del
pulgar, corta a las líneas de fuerza del campo magnético que están en la
dirección del índice. La corriente producida se moverá en el conductor en la
dirección del dedo corazón. De Cyclopedia of Applied Electricity (1905), Parte
II, figura 5, p. 9.
Durante
las décadas intermedias del siglo XIX, resultó difícil para los científicos
apreciar por completo los matices de la teoría de Faraday. Sin embargo,
observando los modelos pequeños que Faraday usaba para demostrar sus ideas,
experimentadores y fabricantes de instrumentos comprendieron rápidamente la
esencia de sus ideas y fabricaron una variedad de generadores y motores. Para
estos investigadores prácticos, las leyes de Faraday de la inducción
electromagnética se reducían a esto: si se quiere construir un generador
eléctrico, entonces hay que mover un conductor a través de un campo magnético y
en el conductor se induce una corriente. Del mismo modo, si se quiere hacer un
motor eléctrico, entonces se usa una corriente eléctrica para producir un campo
electromagnético que provocará que el imán o el conductor se muevan.[85]
Utilizando los descubrimientos de Faraday sobre la inducción, los
experimentadores pronto añadieron varias características nuevas a los
generadores y motores. Primero, para generar electricidad, quisieron usar un
movimiento rotatorio, desde una manivela o una máquina de vapor. De manera
inversa, buscaban un motor eléctrico que usase corriente eléctrica para
producir un movimiento rotatorio. Segundo, los investigadores buscaron máquinas
eléctricas que o bien producían o bien consumían una corriente similar a la que
venía de una pila; querían trabajar con una corriente que poseyera un voltaje
constante, o lo que se conoce como corriente continua (CC). Esta fascinación
con la CC podría haberse fomentado por el desarrollo rápido en la década de los
cuarenta y de los cincuenta del siglo XIX de los sistemas de telégrafo que
enviaban señales al interrumpir la corriente continua.
Para asegurar ambas características, movimiento rotatorio y corriente continua,
los experimentadores eléctricos utilizaron un conmutador. Tanto en generadores
como en motores, normalmente hay dos conjuntos de bobinas electromagnéticas: un
conjunto fijo, conocido como «bobina de campo» o «estátor», y un conjunto que
rota, conocido como «rotor». Un conmutador es simplemente un dispositivo por el
cual la corriente eléctrica se mueve dentro o fuera del rotor. Introducido por
Hippolyte Pixii en París en 1832, el conmutador llega a ser una característica
esencial de los motores y generadores CC (imagen 2.3).
Para entender cómo funciona un conmutador, necesitamos observar el mecanismo
interno de, primero, un generador de CC y, luego, un motor (imagen 2.4).
Siguiendo las leyes de Faraday de la inducción electromagnética, un generador
produce corriente a medida que el rotor gira y atraviesa el campo magnético
creado por las bobinas de campo. Si trazamos la ruta descrita por solo una
vuelta de la bobina del rotor, veremos que cuando la vuelta va hacia abajo en
el campo magnético inducirá un corriente que fluye en una dirección (como se
especifica en la regla de la mano derecha en la imagen 2.2).
Imagen 2.3. Dinamo de Hippolyte Pixii con el primer conmutador de 1832. La
imagen de la izquierda muestra la dinamo y la imagen de la derecha representa
el conmutador en detalle. Para manejar esta dinamo, se gira la manivela en la
parte baja de la máquina. Esto provoca que el imán con forma de herradura rote
bajo los electroimanes de la parte de arriba de la máquina. A medida que el
imán de herradura se mueve, su campo magnético induce una corriente en los
electroimanes. Esta corriente fluye a través de los alambres en los soportes
verticales de la máquina hacia el conmutador situado en el hueco entre la
manivela y el imán de herradura. La corriente eléctrica deja la dinamo a través
de dos alambres rizados. Como se muestra en la imagen de la derecha, el conmutador
se sitúa en el hueco A , el cual conecta la manivela y el engranaje de la parte
baja de la dinamo con el imán rotatorio. El conmutador consiste en dos piezas
huecas de metal cilíndricas ( M1, M2) y cuatro muelles o escobillas de metal
(F1, F2, f1 y f2). Las piezas polares M1 y M2 están eléctricamente aisladas
entre sí, como muestra la línea negra entre ellas. S representa la ruta de la
corriente de los dos electroimanes en la cima de la dinamo mientras que s
representa el circuito fuera de la dinamo. A medida que el eje A rota, las
cuatro escobillas se deslizan a lo largo de la superficie de las piezas
polares. A medida que el imán de herradura rota, induce una corriente en el
circuito 5 que llega al conmutador vía F1 y F2. La corriente que deja la dinamo
la recogen las escobillas f1 y f2. Si las piezas polares M1 y M2 están situadas
adecuadamente en el eje, entonces las escobillas f1 y f2 ignoran el aislamiento
entre las piezas polares y en el momento exacto en que la dirección de la
corriente se invierte en el circuito S . De este modo, el conmutador convertía
la corriente alterna inducida por el imán de herradura en los electroimanes en
una corriente continua. De Electricity in the Service of Man (Londres, 1886) de
Alfred Ritter von Urbanitzky, imágenes 213 y 214, pp. 228-229.
De
modo similar, a medida que la vuelta continúa y se sigue girando, entonces irá
hacia arriba a través del campo magnético e inducirá una corriente que fluirá
en la dirección opuesta. Si se desea utilizar esta corriente alterna (CA),
entonces simplemente se debe conectar un único colector en cada extremo del
giro del rotor y guiar las corrientes fuera del generador. Sin embargo, si como
muchos experimentadores del siglo XIX se quiere una corriente continua,
entonces hay que recoger toda la corriente que fluye en una dirección en uno de
los terminales del generador y toda la corriente fluyendo en la dirección
opuesta en el otro terminal. Esto se consigue colocando en el eje del rotor un
conmutador que consiste en un cilindro mecánico dividido en segmentos aislados
entre sí (imagen 2.5). Los contactos estacionarios o escobillas están en los
lados opuestos de este cilindro y se colocan de modo que, cuando la corriente
generada en el rotor invierte su dirección, las conexiones con las escobillas
también se invierten y la corriente distribuida por el generador va siempre en
la misma dirección.
Imagen 2.4. Vista simplificada de un generador
eléctrico. N y S son los polos magnéticos del estátor. El
rotor se muestra como la vuelta cuadrada del alambre sujeto al eje y a la
manivela. El conmutador son los dos medios cilindros situados entre el cuadrado
de alambre y la manivela. Si se gira la manivela, el rotor girará en el campo
magnético del estátor y esto inducirá una corriente alterna en el rotor. Esta
corriente fluirá hacia el conmutador, donde se convertirá en una corriente
continua. De Dynamo-Electric Machinery 3.ª ed. (1888), de S. P. Thompson,
figura 10, p. 36.
Imagen 2.5. Vista simplificada de un conmutador en un generador eléctrico.
El conmutador consiste en las cuatro piezas polares que formarían un cilindro y
dos escobillas horizontales. Normalmente, hay aislamiento entre las piezas
polares, pero no se incluye en este diagrama. En esta vista, las cuatro piezas
polares están conectadas a bobinas enrolladas alrededor de un rotor de tambor.
A medida que el rotor rota en el campo magnético (no mostrado), se induce una
corriente en las bobinas y fluye hacia las piezas polares. Las escobillas,
tocando las piezas polares, recogen la corriente y la llevan fuera del
generador. Dynamo-Electric Machinery, 3.ª ed. (1888), de S. P. Thompson,
imagen 25, p. 42.
En
un motor de CC, un conmutador funciona de un modo bastante parecido, pero su
trabajo es llevar corriente al rotor. A través del conmutador, podemos imaginar
una corriente eléctrica fluyendo a través de un único anillo en la bobina del
rotor, y esa corriente crea un campo electromagnético alrededor de ese anillo.
Al mismo tiempo, también podemos enviar corriente a través de las bobinas de
campo o del estátor del motor y crear otro campo electromagnético. Ahora bien,
si se puede obtener un campo electromagnético alrededor del anillo del rotor en
la misma dirección que el campo creado por las bobinas del estátor, entonces
los dos campos se repelen y provocan que el rotor gire. (Recordemos que, en los
imanes, polos opuestos se atraen y polos iguales se repelen.) Sin embargo, a
medida que el anillo se mueve hacia el otro lado, necesitaremos una corriente
fluyendo en una dirección opuesta para así crear un campo que repelerá el campo
del estátor. Por tanto, para conseguir que el rotor rote continuamente, necesitamos
invertir regularmente la corriente, de modo que porciones diferentes de las
bobinas del rotor tengan sistemáticamente el campo adecuado y sean repelidas
por el campo creado por las bobinas del estátor. Esta inversión de corriente la
proporciona, de nuevo, el conmutador que funciona como un interruptor giratorio
y envía corriente en la dirección apropiada a cada porción de la bobina del
rotor.
Hemos detallado el funcionamiento de un conmutador en generadores y motores de
CC porque son un elemento esencial para las máquinas eléctricas rotatorias. Sin
embargo, los conmutadores eran (y seguirán siendo) el talón de Aquiles de las
máquinas de CC; eran complicados de hacer y tendían a deteriorarse rápidamente.
Los conmutadores también solían soltar chispas si había un aislamiento
eléctrico insuficiente entre las partes o si las escobillas no eran ajustadas
de modo adecuado y tocaban demasiadas partes a la vez. Como veremos, Tesla
pronto decidió que los conmutadores eran el problema principal en la maquinaria
eléctrica y se dispuso a eliminarlos.
El reto de los conmutadores chispeantes
Fue durante una de las clases de Pöschl en 1876-1877 cuando Tesla se enfrentó
por primera vez al reto de desarrollar un motor de CA.[86] La
escuela acababa de adquirir un generador o dinamo de Gramme traído de París
(imagen 2.6). Desarrollado por el fabricante de instrumentos belga Zenobe
T. Gramme, esta máquina resultaba fascinante para los experimentadores
eléctricos porque producía una corriente continua más fuerte y más estable. A
finales de la década de los setenta del siglo XIX, las dinamos de Gramme eran
usadas por varios inventores europeos para alimentar los primeros sistemas
comerciales de iluminación con lámparas de arco eléctrico.[87]
El profesor Pöschl usaba su nueva dinamo de Gramme para enseñar a sus
estudiantes cosas sobre la corriente eléctrica. Un uso popular de la dinamo era
demostrar cómo la electricidad podía transmitir energía a lo largo de cierta
distancia. Esta característica la mostró por primera vez en la Exposición
Universal de Viena de 1873 Hippolyte Fontaine, de la Gramme Company. Fontaine
usó una dinamo de Gramme para generar una corriente eléctrica que luego era
enviada por cable a otra dinamo, la cual actuaba como motor.[88] Los
ingenieros eléctricos estaban entusiasmados con esta demostración porque
revelaba el potencial para usar motores eléctricos en fábricas y transporte.
Hasta ese momento, los motores eléctricos habían sido limitados porque se creía
que solo podían alimentarse con baterías caras, pero ahora Fontaine había
mostrado que podían funcionar con dinamos. Además, había probado que por
primera vez esa energía podía transmitirse de un lugar a otro sin tener que
usar barras, cinturones o cuerdas ineficientes para conectar una máquina de
vapor con las máquinas. Ahora se podía tener un sistema de transmisión de
energía eléctrica con el cual se podía generar electricidad donde fuese
conveniente y luego consumir la energía donde fuese necesario.
Imagen 2.6. Dinamo de Gramme para demostraciones en clase. De Electricity in
the Service of Man (Londres: Cassell, 1886), de Alfred Ritter von Urbanitzky,
imagen 232, p. 251.
Para
demostrar la transmisión de energía eléctrica, Pöschl conectó su dinamo de
Gramme a una pila para hacerla funcionar como un motor.[89] Aunque
se puede hacer funcionar un generador de CC como un motor, se requiere un
ajuste cuidadoso de las escobillas del conmutador para evitar las chispas.
Pöschl tenía problemas ajustando las escobillas en la dinamo de Gramme. Tesla
recuerda: «Mientras el profesor Pöschl estaba haciendo sus demostraciones,
haciendo funcionar la máquina como un motor, las escobillas daban problemas,
soltaban muchas chispas, y comenté que quizás fuese posible manejar el motor
sin estas aplicaciones. Pero él me indicó que no podía hacerse y me hizo el
honor de dar una clase sobre el tema, al final de la cual comentó: “Señor
Tesla, quizá logre grandes cosas, pero sin duda nunca será eso. Sería el
equivalente a convertir una fuerza atrayente constante, como la gravedad, en una
acción rotatoria. Es un proyecto de un movimiento perpetuo, una idea
imposible”».[90]
Aunque tal vez la intención del profesor hubiese sido buena al impedir que los
comentarios de Tesla distrajesen a los otros estudiantes de comprender cómo
funcionaba el motor, Pöschl usó la interrupción de Tesla para señalar algo más
general. Los científicos e ingenieros del siglo XIX eran conscientes de que el
movimiento rotatorio necesario para girar las máquinas de la revolución
industrial no se hallaba fácilmente disponible en la naturaleza. Muchas
fuerzas, como la gravedad, el magnetismo o las corrientes eléctricas,
habitualmente se manifestaban como fuerzas lineales, en el sentido de que
proporcionaban un empujón o una atracción en una única dirección. Para asegurar
el deseado movimiento rotatorio a partir de estas fuerzas lineales, se
necesitaba algún tipo de artilugio de conversión. Para ejemplos de estos
artilugios de conversión, solo necesitamos observar cómo una rueda de molino
transforma el flujo lineal de un río o cómo la manivela y el volante en una
máquina de vapor convierten el movimiento que va de delante a atrás de un
pistón en un movimiento rotatorio. Para Pöschl, el conmutador actuaba como un
dispositivo de conversión, convirtiendo la corriente eléctrica lineal en una
serie de pulsaciones alternas que hacían que el rotor rotase. Debido a que
estos artilugios de conversión siempre absorbían algo de la energía que se
estaba convirtiendo del movimiento lineal en el movimiento rotatorio, la idea
de Tesla de un motor sin conmutador debió de parecerle a Pöschl un engaño a la
naturaleza por parte de Tesla, y por tanto se refirió burlonamente al proyecto
como de movimiento perpetuo.
Pöschl pensó que sus comentarios frenarían los impulsos de Tesla de fantasear,
pero en vez de eso avivaron el fuego de la ambición. Al observar a las
escobillas echar chispas y escuchar la reprimenda de Pöschl, Tesla sintió que
le retaban. «El instinto —comentaría más tarde Tesla— es algo que trasciende al
conocimiento. Tenemos, sin duda, ciertas fibras más finas que nos permiten
percibir verdades cuando la deducción lógica o cualquier otro esfuerzo
obstinado del cerebro no sirven. Durante un tiempo dudé, impresionado por la
autoridad del profesor, pero pronto me convencí de que tenía razón y comencé la
tarea con toda la confianza apasionada y sin límites de la juventud.»[91]
Ingeniería mental para un motor de CA
Para emprender el reto de construir un motor libre de chispas, Tesla abandonó
sus planes de hacerse profesor y en su segundo año se cambió al programa de
ingeniería de la Joanneum. Como era típico para las escuelas de ingeniería en
Europa y América a finales de la década de los setenta del siglo XIX, este
currículum no se centraba en ingeniería eléctrica sino en ingeniería civil.
Cuando Tesla describió por primera vez su educación a los periodistas a finales
de la década de los ochenta del siglo XIX, dijo que había sido educado en la
Joanneum como un ingeniero civil.[92]
Aunque sus estudios en ingeniería podrían haber impulsado a Tesla a construir
modelos de prueba de un motor y llevar a cabo experimentos, en su lugar escogió
investigar los problemas en su imaginación. «Empecé visualizando primero en mi
mente una máquina de corriente continua, la hice funcionar y seguí el flujo
cambiante de las corrientes en el rotor. Luego imaginé un alternador (un
generador de CA) e investigué, de manera semejante, el proceso que tenía lugar.
A continuación visualicé sistemas compuestos de motores y generadores y los
manejé de diferentes modos. Las imágenes que vi eran, para mí, totalmente
reales y tangibles.»[93]
Vemos que Tesla necesitó dos pasos para conceptualizar su motor. Primero,
aunque empezó pensando en una máquina de CC parecida a la dinamo de Gramme,
decidió que la solución requeriría corriente alterna. Uno se pregunta por qué
hizo este cambio de CC a CA, ya que la mayoría de los trabajos que se hacían en
electricidad a finales de la década de los setenta del siglo XIX utilizaban
corriente continua. En París, dos ingenieros eléctricos, Paul Jablochkoff y
Dieudonné François Lontin, estaban usando CA para alimentar varias lámparas de
arco eléctrico en un único circuito, pero no está claro que Tesla conociese su
trabajo cuando era estudiante en Graz.[94]
En lugar de inspirarse en las máquinas que existían, Tesla decidió usar CA tras
un escrutinio cuidadoso de cómo funcionaba un motor de CC. Como vimos antes, el
rotor en un motor de CC gira porque, en cualquier momento dado, la corriente
fluyendo a través de las bobinas del rotor produce un campo electromagnético
que es opuesto al campo electromagnético establecido por la bobina del estátor.
Para mantener el rotor girando, el conmutador invierte periódicamente la
corriente fluyendo a través del bobinado del rotor; de la misma manera que una
parte del rotor gira de un lado del campo magnético del estátor al otro, el
conmutador automáticamente invierte la corriente, de modo que el campo
electromagnético en esa parte del rotor es repelida por el campo del estátor.
Ya que el campo del rotor se alternaba regularmente en un motor, pensó Tesla,
¿por qué no usar una corriente alterna, proporcionada por un generador, para
producir este campo? Al usar CA, Tesla quizás pensase que las chispas del
conmutador se reducirían, ya que el conmutador ya no necesitaría invertir la
corriente que llegaba al rotor.
Segundo, además de escoger usar CA para su motor, Tesla decidió no centrarse
solo en un motor: «… visualicé sistemas compuestos de motores y generadores».
De nuevo, no está claro cómo un estudiante de ingeniería de segundo año sabía
lo suficiente para hacer esto en 1878. En esa época, los inventores eléctricos
estaban construyendo sistemas que combinaban dinamos y lámparas de arco
eléctrico, pero no describían qué estaban haciendo en los sistemas diseñados.
Sin embargo, es posible suponer que Tesla extrajo la idea de tratar el motor y
el generador como un sistema a partir de lo que Pöschl le habría dicho sobre la
demostración de Fontaine en Viena. Fontaine había transmitido energía al unir
una dinamo y un motor, y quizás era el reto de unir estos dos dispositivos lo
que fascinaba a Tesla. Tesla no estaba interesado en construir un motor que
pudiese funcionar con una batería, sino que quería crear un motor que pudiese
funcionar de manera eficiente con un generador. Como veremos, la decisión de
Tesla de pensar en términos de sistemas significó que no se quedó bloqueado
pensando en motores de un modo particular, ya que podía manipular no solo
partes del motor sino componentes del sistema en el cual se encontraban. Pensar
en el motor como parte de un sistema resultó primordial en su éxito final.
Pero para todas estas manipulaciones mentales, Tesla no podía inventarse un
sistema factible. «Empecé a pensar y a trabajar en una máquina hecha según la
idea que se me había ocurrido», recuerda Tesla. «Día y noche, año tras año,
trabajé incesantemente.»[95]
Problemas iniciales
Durante su primer año en la Joanneum, Tesla había sido un estudiante diligente.
«Había decidido sorprender a mis padres —escribió Tesla— y durante todo el
primer año empezaba mi trabajo de manera regular a las tres de la mañana y
continuaba hasta las once de la noche, sin exceptuar domingos o festivos. Ya
que la mayoría de mis compañeros estudiantes se tomaban las cosas con calma,
como es natural, superé todas las expectativas. Durante ese año aprobé nueve
exámenes y los profesores pensaron que merecía más que las calificaciones más
altas.»
Armado con estos halagadores resultados en sus exámenes, Tesla volvió a casa,
entusiasmado por mostrar a su padre lo que había logrado. Milutin, sin embargo,
criticó estos logros. «Eso casi mató mi ambición», diría Tesla. Pero más tarde,
tras la muerte de su padre, Tesla descubriría algo que le ayudaría a entender
las críticas de su padre: «Me dolió encontrar un paquete de cartas en las
cuales los profesores le habían escrito a él indicando que, a no ser que me
retirara de la institución, moriría por exceso de trabajo». Temiendo perder a
su segundo hijo debido al esfuerzo excesivo, el padre decidió disminuir el
entusiasmo del joven por el estudio.[96]
La moderación de Milutin llevó a Tesla a hacerse algunas preguntas, como si
había alguna recompensa emocional en estudiar tan duro y si quizás había más
vida que el trabajo escolar. Según un antiguo compañero de cuarto,
Kosta Kulišić, Tesla experimentó un cambio notorio en su actitud hacia el
final de su segundo año en Graz. Un día, Tesla se encontró con un miembro de
uno de los clubes culturales alemanes que estaba claramente celoso de que a un
serbio le fuera tan bien en sus estudios. Golpeando ligeramente a Tesla en un
hombro con su bastón, el estudiante alemán dijo: «Por qué perder el tiempo
aquí, mejor ir a casa y “calentar la silla”, así los profes pueden alabarte
todavía más». En respuesta a este reto, Tesla no volvió a su cuarto a estudiar,
sino que decidió que mostraría a sus compañeros estudiantes que podía irse de
juerga igual que ellos. Tesla empezó a pasar tiempo con otros estudiantes en el
Jardín Botánico, donde se quedaba hasta tarde fumando y bebiendo café en
exceso. Aprendió a jugar al dominó y al ajedrez y se convirtió en un consumado
jugador de billar. Pero, sobre todo, desarrolló una pasión por jugar a las
cartas y apostar. «Sentarme a jugar a las cartas —dijo más tarde Tesla— era
para mí la quintaesencia del placer.»[97]
Mucho más interesado en irse de juerga y apostar, Tesla volvió a Graz en el
otoño de 1877 para un tercer año, pero dejó de asistir a las clases, y los
registros universitarios indican que en la primavera de 1878 no estaba
matriculado. Esto sin duda contribuyó a la cancelación de su beca militar. En
septiembre de 1878, Tesla escribió al periódico proserbio en Novi Sad, el Queen
Bee, para pedir ayuda en la obtención de otra beca y así poder continuar
sus estudios de ingeniería en Viena o Brno. Tesla dijo al periódico que tuvo
que renunciar a su beca militar debido a una enfermedad pero que ahora estaba
libre «de la pesada obligación». Respecto a su cualificación, Tesla afirmó que
podía hablar italiano, francés e inglés y firmó la carta como «Nikola Tesla, técnico».[98]
Pero el grupo proserbio que publicaba Queen Bee rechazó la
petición de Tesla. Sin comunicárselo a su familia, dejó Graz en algún momento a
finales de 1878 y se trasladó a Maribor, en la provincia austríaca de Estiria
(en la actualidad, Eslovenia). Maribor estaba a 45 millas (72 kilómetros) de Graz
y a 185 millas (298 kilómetros) de su familia en Gospić. En Maribor, Tesla
encontró trabajo como diseñador en una tienda de herramientas regentada por el
maestro Drusko. Por las tardes, Tesla pasaba su tiempo en un bar llamado El
Campesino Feliz, situado cerca de la estación de tren. Por casualidad, su
antiguo compañero de cuarto, Kulišić, tuvo que pasar por Maribor en enero
de 1879 y se sorprendió al encontrar a Tesla sentado en El Campesino Feliz
jugando a las cartas por dinero. Kulišić se tranquilizó al encontrar
a su amigo vivo, ya que Tesla había estado bastante deprimido en Graz antes de
desaparecer. Cuando Kulišić le preguntó si quería volver a Graz para
completar sus estudios, Tesla respondió con frialdad: «Estoy bien aquí, trabajo
para un ingeniero, recibo sesenta florines al mes y puedo ganar un poco más con
cada proyecto acabado».[99]
Kulišić dejó a Tesla con sus cartas y trabajo de ingeniería, pero escribió
a la familia de su compañero en Gospić, comunicándoles que Tesla estaba
viviendo en Maribor. En marzo de 1879, Milutin fue a Maribor para implorar a su
hijo que volviese y le propuso reanudar sus estudios en Praga. Milutin estaba
especialmente enfadado por el hecho de que su hijo hubiese comenzado a apostar,
una actividad que consideraba una pérdida sin sentido de tiempo y dinero.
Cuando su padre se enfrentó a Tesla con relación a las apuestas, este le
respondió: «Puedo parar cuando me apetezca, pero ¿merece la pena abandonar eso
con lo cual adquiero las alegrías del paraíso?». Tesla desafió a su padre y
rechazó volver a casa. Abatido, Milutin regresó a casa y enfermó gravemente.[100]
Unas cuantas semanas después de la visita de su padre, Tesla fue arrestado por
la policía de Maribor por «vagabundo» y deportado a Gospić.[101] Afligido
al ver a su hijo conducido por la policía, Milutin murió el 17 de abril de 1879
(calendario juliano) a la edad de sesenta años. Al día siguiente, sacerdotes de
toda la región acudieron y ofrecieron a Milutin una «liturgia de funeral apta para
un santo».[102]
Sin estar seguro de qué hacer, Tesla permaneció en Gospić tras la
muerte de su padre y siguió apostando. Aunque su madre, Djuka, también estaba
preocupada como su esposo, «sabía que la salvación de uno solo podía producirse
a través de los esfuerzos propios», y planteó el asunto a Tesla de un modo
diferente. Una tarde, cuando Tesla había perdido todo su dinero pero todavía
quería seguir jugando, le dio un fajo de billetes y le dijo: «Vete y disfruta.
Cuanto antes pierdas todo lo que posees, mejor será. Sé que lo superarás».
Tesla respondió a las palabras de su madre afrontando su adicción al juego:
«Conquisté mi pasión entonces y ahí… no solo vencí, sino que lo arranqué de mi
corazón de modo que no quedase rastro del deseo».[103]
Finalmente Tesla decidió honrar los deseos de su padre y volver a la escuela de
Praga. Para ello, se dirigió a sus tíos matemos, Petar y Pavle Mandic, que
estuvieron de acuerdo en apoyarlo. Ir a Praga tenía sentido, ya que Tesla había
decidido que ahora se instalaría en Austria, y en la Universidad de Praga
podría estudiar más a fondo los idiomas que necesitaría para hacerse hueco en
el Imperio austríaco. En enero de 1880, Tesla se mudó a Praga para matricularse
en la Universidad Karl-Ferdinand. Aunque llegó demasiado tarde para
matricularse en el trimestre de primavera, lo hizo en el verano y asistió a
clases de matemáticas, física experimental y filosofía.[104]
Tesla también asistió a un curso especial con Carl Stumpf titulado «David Hume
y la investigación del intelecto humano». Stumpf introdujo a Tesla en el
concepto de mente como una tabula rasa, según el cual los humanos
nacen con una mente en blanco que luego se moldea a lo largo de la vida a
través de las percepciones sensoriales. Esto guardaba relación con nociones que
ya había empezado a formular acerca del funcionamiento de su propia imaginación;
más tarde recurriría a las ideas de Stumpf para desarrollar su autómata o bote
radiocontrolado, a finales de la década de los noventa del siglo XIX (véase el
capítulo 12).[105]
En Praga, Tesla continuó dándole vueltas al problema de desarrollar un motor
eléctrico. «La atmósfera de esa ciudad vieja e interesante favorecía los
inventos», recuerda. «En todas partes se podía encontrar la compañía rica e
inteligente de artistas hambrientos.»[106] Estimulado
por ese entorno, recuerda Tesla, «hice un avance decidido, que consistía en
separar el conmutador de la máquina y estudiar el fenómeno con este nuevo
aspecto, pero todavía sin resultado».[107] Su
idea consistía en situar el conmutador en soportes separados o pérgolas
separadas de la estructura del motor, quizás pensando que podría eliminar las
chispas al incrementar la distancia entre el rotor y el conmutador. Aunque esta
línea de pensamiento no produjo un gran avance, el proceso de concebir estas
máquinas ayudó a Tesla a comprender cómo funcionaban los motores. «Cada día
imaginaba arreglos para este plan sin resultado —apuntó—, pero sintiendo que
estaba acercándome a la solución.»[108]
Lucidez en Budapest
Mientras estuvo en Praga, los tíos maternos de Tesla financiaron su estancia,
pero no podían mantenerlo para siempre como estudiante. Como expresaba un
artículo biográfico temprano, en Praga Tesla «empezó a sentir aprietos y a
crecer sin familiarizarse con la imagen de Francisco José I», el emperador
austríaco en el poder cuyo retrato aparecía en las monedas. Finalmente, cuando
el dinero de sus tíos dejó de llegar, «se convirtió en un ejemplo muy claro de
pensamiento elevado y vida sencilla, pero se decidió a luchar y tenía la
determinación de aguantar dependiendo solamente de sus propios recursos».[109] En
enero de 1881, Tesla dejó Praga y se trasladó a Budapest.
Escogió Budapest porque había leído en un periódico de Praga que Tivadar Puskás
había recibido la autorización de Thomas Edison para construir allí una central
telefónica y que el proyecto fuese supervisado por su hermano, Ferenc. Como
Ferenc había sido teniente en los húsares, la unidad de caballería ligera en la
cual su tío Pavle había servido, Tesla pidió a su tío que lo recomendase a
Ferenc, de modo que pudiera conseguir un trabajo ayudando a construir la nueva
centralita.[110]
La familia Puskás formaba parte de la nobleza de Transilvania, y Tivadar había
estudiado leyes y asignaturas técnicas cuando era joven. Promotor y
emprendedor, Tivadar había viajado a América buscando oportunidades. Tras
probar suerte con las minas de oro en Colorado, se había interesado en el
telégrafo y en el teléfono.[111] En
1877, Puskás visitó a Edison en Menlo Park, donde causó bastante impacto
llegando en un carruaje sofisticado y exhibiendo un fajo de miles de billetes
de dólar. A Edison le gustó Puskás y le mostró todos sus inventos hasta ese
momento, incluyendo el fonógrafo. Entusiasmado con todo lo que vio, Puskás se
ofreció para obtener las patentes en Europa para el teléfono y el fonógrafo de
Edison corriendo con los gastos a cambio de un interés de un veinteavo.[112] Con
semejante acuerdo, cabe preguntarse si Puskás estaba timando a Edison o Edison
estaba timando a Puskás. Puskás actuó como uno de los agentes de Edison en
Europa durante muchos años y se implicó activamente en promocionar el teléfono,
el fonógrafo y la luz eléctrica.
Puskás propuso a Edison la instalación de centralitas telefónicas en las
principales ciudades europeas. Hasta esta época, Edison y Alexander Graham Bell
habían pensado principalmente en instalar teléfonos en líneas privadas para
unir dos ubicaciones, y a Edison le intrigaba el plan de Puskás de una central
en la cual cientos de suscriptores pudiesen conectarse entre sí por medio de
una centralita.[113] Con
la bendición de Edison, Puskás montó una centralita telefónica en París en
1879. Ferenc, el hermano, ayudó con la centralita de París y luego volvió a
casa en Budapest para instalar allí otra.
Pero Ferenc Puskás no fue capaz de contratar a Tesla de inmediato. Con toda
probabilidad, a los hermanos Puskás les llevó tiempo obtener la financiación
para la centralita en Budapest. En su lugar, gracias a la ayuda de los hermanos
Puskás u otros amigos, Tesla fue contratado como diseñador en la oficina
central de telégrafos del Gobierno húngaro. Aunque el sueldo semanal de cinco
dólares era escaso, el puesto introdujo a Tesla en el trabajo eléctrico
práctico. «Pronto me gané el interés del inspector jefe —recordaba más tarde
Tesla—, y a partir de ahí fui contratado para hacer cálculos, diseños y valorar
las conexiones con nuevas instalaciones.» A pesar de eso, a Tesla gran parte de
su trabajo le pareció aburrido, pues requería más diseño rutinario y cálculos
de los que le gustaría. Según un informe, «cuando había extraído varios cientos
de miles de raíces cuadradas y cúbicas para el beneficio público, las
limitaciones del puesto, financieras y de otro tipo, se hicieron dolorosamente
obvias».[114]
Insatisfecho con su puesto en la oficina de telégrafos, Tesla se despidió y
decidió concentrarse en los inventos. Como muchos inventores inexpertos,
confiaba en que rápidamente desarrollaría un gran invento que le proporcionaría
apoyo financiero. «Procedió de inmediato a hacer inventos —cuenta una historia
posterior—, pero su valor era solo visible a los ojos de la fe y no le fueron
de ayuda en su carrera hacia el éxito.»[115] Frustrado,
Tesla sufrió una «completa crisis nerviosa» que le llevó a una profunda
depresión.[116]
Convencido de que iba a morir, Tesla finalmente se recuperó con la ayuda de un
nuevo amigo, Anthony Szigeti. En Budapest, «me puse en contacto con varios
hombres jóvenes en quienes comencé a interesarme. Uno de ellos era Sigety
[sic], un espécimen humano notable. Una gran cabeza con un bulto horrible en
uno de los lados y una tez cetrina lo hacían terriblemente feo, pero del cuello
para abajo su cuerpo podría haber servido para una estatua de Apolo». Szigeti
«era un atleta de una potencia física extraordinaria, uno de los hombres más
fuertes en Hungría. Me arrastró fuera de la habitación y me obligó a hacer
ejercicio físico…, salvó mi vida».[117] Como
Tesla, Szigeti disfrutaba del billar, pero también estaba interesado en los
asuntos eléctricos y animaba a Tesla a continuar conceptualizando su motor. Con
la ayuda de Szigeti, Tesla alcanzó:
[un]
deseo potente de vivir y continuar con el trabajo… Mi salud volvió, y con ella
la fuerza de la mente… Cuando emprendí la tarea, no fue con una determinación
como la que los hombres a menudo tienen. Conmigo era un voto sagrado, una
cuestión de vida o muerte. Sabía que perecería si fallaba… De vuelta en los
profundos recovecos de la mente estaba la solución, pero todavía no podía darle
una expresión visible.[118]
Para
ayudar a Tesla a recuperar su fortaleza, Szigeti le convenció de que caminara
con él todas las tardes por Városliget (el parque de la ciudad), y durante
estas caminatas discutían las ideas de Tesla de un motor mejorado. En su
autobiografía de 1919, Tesla afirma que la solución para su problema del motor
le llegó durante uno de estos paseos como un momento eureka:Una tarde, la cual
está siempre presente en mi memoria, estaba disfrutando de un paseo con mi
amigo por el parque de la ciudad y recitando poesía. A esa edad, sabía libros
enteros de memoria, palabra por palabra. Uno de ellos era Fausto de
Goethe. El sol se estaba poniendo y me recordó el pasaje glorioso:
El
sol se aleja y cede, pero el día sobrevive,
pues aquél marcha hacia otro lugar donde animará nueva vida.
¡Cómo desearía que unas alas me elevaran del suelo
y pudiera acercarme a él más y más!
Es un hermoso sueño, pero él se escapa.
Ah, no es tan fácil que a las alas del alma
se añada otras del cuerpo.
Mientras pronunciaba estas palabras inspiradoras, la idea vino como
un flash de luz y en un instante la verdad se reveló. Dibujé con un
palo en la arena los diagramas mostrados seis años más tarde en mi discurso
ante el Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos (AIEE, por sus siglas en
inglés, American Institute of Electrical Engineers) y mi camarada los
comprendió perfectamente.[119]
Las
imágenes eran maravillosamente nítidas y claras y tenían la solidez del metal y
la piedra, tanto que le dije: «Ve mi motor aquí, obsérvame darle la vuelta». No
podía ni empezar a describir mis emociones.[120]A través
del imaginario de Goethe del sol retirándose y avanzando deprisa y de las alas
invisibles elevando la mente pero no el cuerpo, Tesla concibió la idea de usar
un campo magnético rotatorio en su motor.
A pesar de lo teatral de esta historia de puestas de sol y Goethe, debemos
interpretar este momento con precaución. Sí es el modo en que Tesla narra el
invento de su motor CA en su autobiografía de 1919, pero en el testimonio
jurado de la patente dado en 1903 Tesla no dice nada sobre tener un momento eureka
con Szigeti en el parque. Desde un punto de vista legal, habría sido útil
establecer que el momento en el que tuvo lugar el invento fue en 1882, ya que
eso habría respaldado el reclamo de Tesla de haber sido el primero en inventar
un motor de CA.[121] En su
lugar, el testimonio de la patente de Tesla sugiere que le llevó tiempo aclarar
sus ideas. Además, teniendo en cuenta lo que Tesla parecía conocer en 1882, no
es probable que comprendiese en Budapest todo lo que incluyó en su conferencia
de 1888 en la AIEE.
Sin embargo, está claro que hizo un descubrimiento importante en Budapest.
Basado en lo que sabía antes de Budapest y los experimentos que hizo
posteriormente, en 1883 y 1887 (véanse los capítulos 3 y 4), su descubrimiento
consistió en apreciar tres nuevos hechos relacionados. Primero. Tesla se dio
cuenta de que podía hacer que el rotor en su motor girase sin hacerle llegar
ninguna corriente, solo aprovechándose de las corrientes de Foucault inducidas.
Segundo, advirtió que podía inducir corrientes de Foucault en el rotor creando
un campo magnético rotatorio en los bobinados del estátor. Y tercero, Tesla
tenía una corazonada de que de algún modo el campo magnético rotatorio podía
producirse usando CA.
Para discutir estas nuevas percepciones que Tesla tuvo mientras caminaba por el
parque, resulta útil hablar de un dispositivo que se discutía con frecuencia en
los textos de electricidad del siglo XIX, el del experimento de Arago. Aunque
no hay evidencia de que Tesla conociese el experimento de Arago y lo usase en
sus ideas sobre motores, este aparato puede ayudamos a visualizar lo que Tesla
logró en Budapest.[122]
En 1824, el científico francés Fran§ois Arago se quedó fascinado por el
comportamiento curioso de una brújula cuando uno hacía girar un disco de cobre
bajo ella. Si el disco de cobre se giraba lo suficientemente rápido, la aguja
de la brújula no solo dejaba de apuntar al norte, sino que también empezaba a
rotar (imagen 2.7): Poco después de que Arago presentase su descubrimiento,
Charles Babbage y Charles Herschel en Inglaterra demostraron el fenómeno
inverso: si se rota un imán con forma de herradura bajo un disco de cobre en un
pivote, el disco debería girar. Los filósofos naturalistas estaban confusos con
el experimento de Arago y se preguntaban por la relación entre magnetismo y
movimiento.
Imagen 2.7. Experimento de Arago (izquierda) y modificación de Babbage y
Herschel (derecha). De Polyphase Electric Currents, de S. P. Thompson, 2.ª
ed. (1900), figuras 315 y 316, p. 423.
Al
igual que con el desconcierto del experimento de Oersted, una vez más fue
Faraday quien explicó el misterio del experimento de Arago: su movimiento era
provocado por la inducción electromagnética. Por medio de la experimentación,
Faraday demostró que mientras que el imán rota bajo el disco de cobre, el
movimiento del campo magnético induce remolinos de corriente en el disco
(imagen 2.8). Llamándolas «corrientes de Foucault», Faraday indicó que estas
corrientes producían un campo eléctrico opuesto al campo magnético y, como
resultado de esta repulsión, el disco de cobre se movía.[123]
Volviendo a Tesla, la primera nueva idea que probablemente tuvo en el parque en
Budapest fue darse cuenta de que no tenía que hacer llegar ninguna corriente al
rotor en su motor. De la misma manera que las corrientes torbellino provocadas
por el disco de cobre en el experimento de Arago, a través de su propia
ingeniería mental Tesla se dio cuenta de que el campo magnético del estátor en
su motor podía inducir corrientes torbellino (corrientes de Foucault) en el
rotor y hacer que girase. Tomando prestado el imaginario de Goethe, las
corrientes inducidas eran las alas invisibles que izarían el rotor y lo harían
girando.
Imagen 2.8. Corrientes de Foucault en un disco girando en un campo
magnético. De Polyphase Electric Currents , de S. P. Thompson, 2.ª ed.
(1900), figura 319, p. 425.
Como
las corrientes se inducirían en el rotor, no había necesidad de usar un
conmutador para hacer llegar las corrientes al rotor. Por tanto, realmente
podía eliminar el conmutador y sus chispas. La decisión de Tesla de no
alimentar con corrientes el rotor era una divergencia importante respecto a la
práctica dominante, ya que la mayoría de los ingenieros eléctricos a principios
de la década de los ochenta del siglo XIX asumían que uno necesitaba tener
electroimanes tanto en el rotor como en el estátor para así conseguir que el
motor produjese una fuerza mecánica o par motor significativa.[124]
Una vez que supo que las corrientes inducidas provocarían que el rotor girase,
Tesla llegó rápidamente a su segunda y más importante apreciación: para
producir corrientes en el rotor, se necesitaba un campo magnético rotatorio. Al
igual que Babbage y Herschel habían girado un imán con forma de herradura bajo
su disco de cobre, Tesla advirtió que la clave para su motor sería crear un
campo magnético rotatorio en el bobinado del estátor. Cuando el campo magnético
girase alrededor del disco de cobre rotor, debería provocar que el disco
girase.
Para llegar a esta segunda percepción, es importante observar que Tesla lo hizo
invirtiendo la práctica estándar. Hasta este momento, la mayoría de los
expertos en electricidad habían diseñado motores de CC en los cuales el campo
magnético del estátor se mantenía constante y los polos magnéticos en el rotor
se cambiaban gracias a un conmutador. En su lugar, Tesla escogió hacer lo
opuesto: en vez de cambiar los polos magnéticos en el rotor, ¿por qué no
cambiar los polos magnéticos en el estátor? Tesla advirtió que si el campo
magnético en el estátor rotaba, induciría un campo magnético opuesto en el
rotor y así provocaría que este girase. Como veremos, esta inclinación a
invertir la práctica estándar, a discrepar, era uno de los sellos del estilo de
Tesla como inventor.
Sin embargo, a diferencia de Babbage y Herschel, Tesla no quería crear un campo
magnético rotatorio girando mecánicamente un imán bajo el rotor; un motor
eficiente convertía electricidad en movimiento, no movimiento en movimiento.
Entonces, ¿cómo podía Tesla usar una corriente eléctrica para crear un campo
magnético rotatorio?
Esto nos lleva a la tercera apreciación de Tesla en el parque. Sobre la base de
su amplia ingeniería mental, Tesla tenía la corazonada de que de algún modo una
o más corrientes alternas podrían usarse para crear un campo magnético
rotatorio. Si fuese así, esta consideración habría ido en paralelo con la de un
físico inglés, Walter Baily, quien en 1879 dio a conocer cómo había usado dos
corrientes eléctricas para provocar que el disco del experimento de Arago
rotase. En vez de un imán con forma de herradura, Baily colocó cuatro
electroimanes bajo el disco de cobre (imagen 2.9). Baily unió las bobinas en
serie, juntando una con la que estaba en diagonal con ella. Luego conectó cada
par de electroimanes a un interruptor rotatorio que controlaba la corriente que
llegaba desde dos pilas separadas a los pares de electroimanes. A medida que
Baily rotaba su interruptor, los electroimanes recibían energía secuencialmente
para pasar a ser bien polo norte magnético, bien polo sur magnético, con el
efecto de que el campo magnético bajo el disco de cobre rotaba. Como
científico, Baily parecía haberse dado por satisfecho al comprobar que las
corrientes eléctricas podían usarse para girar el disco del experimento de
Arago, y consideró su motor un juguete científico.[125]
De nuevo, no hay evidencias de que Tesla conociese el motor de Baily cuando
estaba en Budapest en 1882, aunque el motor de Baily nos ayuda a visualizar la
apreciación significativa que Tesla tuvo a través de su propia ingeniería
mental, que es que debía de haber un modo de usar una o más corrientes alternas
para crear un campo magnético rotatorio. Quizás tenía esta corazonada sobre
usar corrientes alternas mientras reflexionaba sobre el imaginario de Goethe
del sol retirándose y luego avanzando deprisa. De hecho, es notable que Tesla
llegase a esta percepción siendo un joven de veintiséis años y usando el poder
de su imaginación y sin referencias de dispositivos como el experimento de
Arago o el motor de Baily.
Treinta años más tarde, cuando el litigio de las patentes estaba por todas
partes y Tesla escribió sobre el invento de su motor en Budapest, insistió en
que la idea le vino totalmente desarrollada: «Cuando una idea se presenta, es,
como norma, cruda e imperfecta. Nacimiento, crecimiento y desarrollo son fases
normales y naturales. Fue diferente con mi invento. En el preciso momento en el
que fui consciente de él, lo vi totalmente desarrollado y perfeccionado… Mis
imaginaciones eran equivalentes a realidades».[126]
Imagen 2.9. Motor eléctrico de Baily de 1879. De Polyphase Electric
Currents, de S. P. Thompson, 2.ª ed. (1900), figura 330, p. 438.
Sin
embargo, a pesar de estas declaraciones, es probable que Tesla no comprendiese
todo sobre su motor de CA en ese momento. En particular, seguramente no
entendía cómo usar dos o más corrientes alternas. Dado que Tesla no tenía
ninguna experiencia de primera mano construyendo máquinas eléctricas antes de
su paseo en el parque, tal vez no supiese cómo construir un interruptor
rotatorio como el de Baily para así controlar la corriente de las dos pilas.
También creo que es dudoso que Tesla, o cualquier otro inventor eléctrico,
comprendiese en 1882 cómo varias corrientes alternas con diferentes fases
podían crear un campo magnético rotatorio.[127] En
muchos aspectos los límites del descubrimiento de Tesla en Budapest solo se
hacen claros cuando examinamos de cerca el primer motor que construyó en 1883
en Estrasburgo (véase el capítulo 3).
No obstante, el paseo en el parque en Budapest fue un punto de inflexión
intelectual para Tesla. Ahí, con Szigeti a su lado, observando la puesta de
sol, Tesla comprendió algo sobre cómo un campo magnético rotatorio podría
usarse en un motor. Es más que probable que la visión fuese incompleta, pero
Tesla percibió lo suficiente para saber que se trataba de algo grande. Había
descubierto la primera gran idea de su carrera y estaba totalmente decidido a
explotarla.
El paseo fue un punto de inflexión emocional para Tesla, ya que ahora conocía
su ruta. En Budapest, había resuelto el problema planteado por el motor echando
chispas de Pöschl y, al hacerlo, Tesla comenzó a convencerse de su propio
potencial creativo. «Había llevado a cabo lo que había emprendido y me imaginé
a mí mismo logrando riqueza y fama», escribió más tarde. «Pero más importante
que todas estas cosas fue para mí la revelación de que era un inventor. Esto
era lo que quería ser. Arquímedes era mi referente. Había admirado los trabajos
de artistas, pero para mi mente solo eran sombras y apariencias. El inventor,
creía, da al mundo sus creaciones que son palpables y tienen vida y funcionan.»[128]
Destrucción creativa y racionalidad subjetiva
Antes dejamos a Tesla y Szigeti en el parque. Deberíamos detenernos un momento
y reflexionar sobre la naturaleza de las percepciones de Tesla esa tarde, no
solo desde un punto de vista técnico, sino también desde una perspectiva
cognitiva. Para hacerlo, necesitamos conectar a Tesla con las ideas del
economista Joseph Schumpeter sobre la innovación y la destrucción creativa del
capitalismo.
Schumpeter estaba fascinado con el papel que la innovación desarrolló en la
economía moderna, y hacía énfasis en sus escritos en que había dos tipos de
actividad innovadora. Por un lado, estaban las respuestas creativas de los
emprendedores e inventores que introducían radicalmente nuevos productos,
procesos y servicios y, al hacerlo, provocaban la destrucción creativa que
Schumpeter consideraba una característica central del capitalismo. Más
recientemente, Clayton Christensen ha descrito las respuestas creativas de
Schumpeter como «innovaciones disruptivas», en el sentido de que empresas
exclusivas a veces persiguen tecnologías que perturban el patrón de las
industrias establecidas y alteran la vida diaria de los consumidores.[129]
Por otro lado, están las respuestas adaptativas de los gerentes e ingenieros
que emprenden el trabajo continuo y de incremento gradual de establecer las
estructuras corporativas, procedimientos de fabricación y planes de marketingque
permiten que los productos y servicios se produzcan y consuman.[130] El
éxito de cualquier economía, especialmente la de los Estados Unidos en la época
de Tesla, de 1870 a 1920, había dependido de conseguir la mezcla correcta de
creatividad e innovaciones adaptativas. Sin embargo, obtener la mezcla correcta
no es ni automático ni obvio y, así, una de las grandes cuestiones a la que se
enfrentan los historiadores de la empresa y la tecnología es comprender cómo
las respuestas creativas y adaptativas aúnan esfuerzos.
Las percepciones creativas de Tesla en el parque nos dan la oportunidad de
desarrollar una segunda idea que Schumpeter tenía sobre innovación. Sugería que
había dos tipos de pensamientos subyacentes en las respuestas creativas y las
adaptativas de los emprendedores y los gerentes, lo que llamó «dos tipos de
racionalidad». Para el hombre de negocios o el gerente, había
racionalidad objetiva en el sentido de que el gerente salía,
observaba el mercado, medía la demanda y actuaba en consecuencia; era objetivo
en el sentido de que la lógica de lo que hacía provenía del mundo «ahí fuera».
Por el contrario, Schumpeter pensaba que los emprendedores empleaban
racionalidad subjetiva, pues la lógica que los guiaba provenía de
ellos mismos, de sus propios pensamientos, sentimientos y deseos, y sus
acciones se basaban en esfuerzos de imponer esta lógica interna en el mundo
exterior.
Para explicar la racionalidad subjetiva, Schumpeter describía un encuentro
hipotético entre un hombre de negocios y un ingeniero de la eficiencia. Como el
hombre de negocios prestaba atención a dar a los clientes lo que querían, tenía
poco interés en las sugerencias del ingeniero para mejorar la eficiencia de sus
operaciones que estaban basadas en la teoría y los cálculos. Con sus ojos en
las señales externas del mercado, el hombre de negocios no podía apreciar la
lógica interna del ingeniero que recurría a las ciencias y las matemáticas; por
otro lado, el ingeniero fracasaba en entender la importancia de la demanda del
consumidor. Schumpeter concluía:
Menciono
esta clase de casos no solo porque son importantes por sí mismos y la fuente de
muchas interpretaciones inadecuadas, sino también porque como mínimo la
racionalidad del ingeniero es un excelente ejemplo de racionalidad subjetiva y
por la importancia de prestarle atención. [Una] racionalidad de ingeniero se
vuelve contra finales percibidos con una claridad ideal. Se maneja en medios
concebidos por esfuerzos conscientes e idealmente racionales. Reacciona de
inmediato a un nuevo impulso puramente racional, por ejemplo, un nuevo cálculo
publicado en una publicación profesional. Está comparativamente libre de
consideraciones superfuas. Es decir, funciona de un modo particular debido a la
cualidad «consciente» de su lucha intencionada por la racionalidad.[131]
En
mi opinión, uno puede fácilmente sustituir «ingeniero» por «inventor» en la
cita previa. Muchos inventores trabajan a partir de una lógica interna que
tiene sentido para ellos y se esfuerzan por manifestar estas ideas internas en
términos de un nuevo artilugio.
Como correctamente observó Schumpeter, no hemos interpretado de forma adecuada
el papel que la racionalidad subjetiva tiene en la vida económica. Más que
seguir la pista de cómo inventores o emprendedores desarrollan tecnologías
disruptivas, tanto académicos como profanos asumen que las fuentes de las
nuevas ideas son inescrutables y las atribuimos a la intuición, la genialidad o
las «corazonadas».
Sin embargo, la carrera de Tesla plantea una oportunidad para comprender mejor
qué significa la racionalidad subjetiva. La visión de Tesla de un campo
magnético rotatorio vino de su interior, pero no apareció de la nada. Más bien,
la percepción fue creciendo de su ingeniería mental en curso y fue tomando
forma gracias a la combinación de ideas, sentimientos e impresiones que tuvo
por entonces. Quizás el término racionalidad de Schumpeter no es la mejor
palabra para describirlo, pero Tesla estaba realizando algún tipo de proceso
cognitivo. Todavía más importante es que, a medida que avancemos en la historia,
veremos que lo que cuenta con la racionalidad subjetiva es que los inventores
como Tesla llegan a creer en sus ideas tan intensamente que están decididos a
reordenar el mundo externo para hacer de sus ideas una realidad. Al imponer sus
ideas al mundo, los inventores crean la tecnología revolucionaria que
desencadena la destrucción creativa del capitalismo. Pero antes de que eso
pueda suceder en el caso de Tesla, él tenía que aprender mucho más sobre los
negocios de la tecnología eléctrica.
Capítulo 3
Aprendiendo con la práctica (1882-1886)
Corriente
alterna en industrias Ganz
Armado con su conocimiento sobre el uso de un campo magnético rotatorio en su
motor, Tesla reanudó su ingeniería mental. Recuerda con cariño:
Durante
un tiempo me abandoné totalmente al placer intenso de imaginar máquinas y
concebir formas nuevas. Era un estado mental de felicidad casi tan absoluto
como jamás he conocido otro en la vida. Las ideas venían en un torrente
ininterrumpido y la única dificultad que tenía era agarrarlas rápido. Las
piezas del aparato que concebí eran, para mí, totalmente reales y tangibles en
cada detalle, incluso las marcas más pequeñas y los signos de desgaste. Me
encantaba imaginar los motores funcionando constantemente, porque de este modo
regalaban a la imaginación una visión más fascinante. Cuando una inclinación
natural se desarrolla en deseo apasionado, uno avanza hacia su objetivo en
botas de siete leguas.[132]
Mientras
Tesla disfrutaba estando en el flujo creativo de visualizar su motor ideal, sus
esfuerzos recibían gran ayuda de lo que aprendió sobre corriente alterna (CA)
mientras trabajaba o visitaba la gran fábrica de Industrias Ganz en Budapest en
1882.[133] Fundada
en 1844 por Abraham Ganz, en sus inicios esta compañía fue una fundición
especializada en ruedas para vagones, en cañones y balas. Tras la muerte de
Ganz, la firma se expandió para dedicarse a la producción de turbinas de agua y
equipamiento para el procesado de la harina y, en 1878, al nuevo campo de la
luz eléctrica. Bajo la dirección de Károly Zipernowsky, Industrias Ganz empezó
a construir e instalar sistemas que alimentaban tanto lámparas de arco
eléctrico como incandescentes. Por tanto, para un joven inquieto por la
electricidad, la planta de Ganz habría sido un lugar ideal para trabajar o tan
solo para dar una vuelta.[134]
Mientras Tesla estaba en la planta de Ganz, observó un transformador con forma
de anillo, toroidal, roto que estaba tirado en una esquina del taller. Con toda
probabilidad, este dispositivo se había usado para alimentar lámparas de arco
eléctrico en un circuito en serie de CA. En un circuito en serie, si una
lámpara fallaba, todas las demás se apagaban; para solucionar este problema,
Paul Jablochkoff había instalado de modo ingenioso un transformador similar en
su sistema de alumbrado en París, de modo que la energía podría desviarse
alrededor de cualquier lámpara defectuosa y hacer que el resto de lámparas
siguiesen encendidas. Pero mientras Jablochkoff había usado un transformador
con dos bobinas enrolladas alrededor de un cilindro de hierro, el transformador
roto de Ganz consistía en un gran anillo de hierro con dos bobinas enrolladas a
cada lado.[135] En
algún momento, Zipernowsky y los otros ingenieros de Ganz empezaron a estudiar
este transformador toroidal para averiguar por qué no funcionaba adecuadamente.
A lo largo de los siguientes años, investigaciones de dispositivos como este
transformador toroidal llevaron a Zipernowsky, Ottó Bláthy y Miksa Déri a
desarrollar uno de los primeros sistemas de energía de CA usando
transformadores para distribuir la energía por un área amplia. (Para una
discusión más a fondo, véase el capítulo 4.) De hecho, los primeros
transformadores instalados en 1885 por la compañía Ganz conservaban la forma de
anillo (imagen 3.1).
Pero en 1882, Tesla no sabía que Zipernowsky, Bláthy y Déri serían pioneros en
la transmisión de CA. En su lugar, para Tesla el transformador toroidal roto
era un dispositivo maravilloso para observar y considerar. Mientras la
corriente llegaba al anillo gracias a un generador de CA, Tesla, en un momento
de curiosidad, colocó una bola de metal en la superficie de madera de la parte
superior del transformador. Para su deleite, la bola empezó a girar mientras se
aplicaba corriente. Viendo la bola girar, Tesla dedujo que debido a que las
bobinas variaban en sus bobinados, estas producían dos tipos diferentes de
corrientes alternas.[136] Al
igual que vimos con el motor de Baily en el capítulo anterior, estas dos
corrientes creaban un campo magnético rotatorio que a su vez provocaba que la
bola girase. Esta era la confirmación de la corazonada que Tesla había tenido
mientras paseaba por el parque con Szigeti; que la corriente alterna podía
crear el campo magnético rotatorio que quería para su motor.
Imagen 3.1. Primer transformador desarrollado por Zipernowsky, Blathy y Déri
en 1884-1885. Fuente: Museo de Artes
Aplicadas, Budapest.
Sin
lugar a dudas, la bola girando en la cima del transformador toroidal roto no
reveló a Tesla cómo controlar varias corrientes alternas de modo que estas
creasen un campo magnético rotatorio; de nuevo, la bola girando solo confirmó
que la idea de Tesla del motor era posible. Tesla pasaría los siguientes cinco
años adquiriendo el conocimiento y las habilidades necesarias para conseguir
que la electricidad hiciese lo que le ordenaba. Pero, como veremos, durante
este tiempo de aprendizaje, la bola girando y el transformador toroidal se
convirtieron en un modo clave para que Tesla representase su idea. Cuando
pensara en ello o tuviera la oportunidad de experimentar con su nuevo motor,
usaría un anillo similar enrollado con varias bobinas y en medio del anillo
colocaría diferentes objetos de metal esperando que ellos, también, girasen en
el campo magnético rotatorio.[137]
Ingreso en la organización Edison en París
No obstante, las cavilaciones de Tesla sobre bolas girando y campos magnéticos
rotatorios llegaron a su fin de modo abrupto cuando Ferenc Puskás finalmente
pudo contratarle para ayudarle a instalar la nueva centralita telefónica. Tesla
se dedicó por completo a mejorar la centralita e incluso desarrolló un nuevo
repetidor telefónico o amplificador.[138]
Una vez que la centralita de Budapest estaba construida y en funcionamiento,
Ferenc Puskás la vendió a un hombre de negocios local para obtener beneficios.
Mientras se construía la centralita de Budapest Tivadar Puskás había
permanecido en París para ayudar a introducir el sistema de iluminación
incandescente de Edison. Tivadar invitó a Tesla y Szigeti a ir a París y les
consiguió trabajos en la organización de Edison.[139]
Debido a que la ley francesa establecía que cualquier invento patentado en
Francia debía ser también fabricado allí, Edison había enviado a su socio más
próximo, Charles Batchelor, a Francia en 1881 para organizar una compañía para
manufacturar e instalar los sistemas de iluminación de Edison. Para imitar cómo
la organización de Edison estaba estructurada en América respecto a los
sistemas de iluminación, Batchelor estableció tres compañías separadas en
Francia: la Compagnie Continentale Edison (que controlaba las patentes), la
Société Industrielle & Commerciale (que fabricaba los equipos) y la Société
Electrique Edison (que instalaba los sistemas). Para fabricar lámparas
incandescentes y dinamos, Batchelor construyó una fábrica en Ivry, a las
afueras de París.[140]Parece que
Tesla fue contratado principalmente por la Société Electrique Edison (SE
Edison).[141]
Al trabajar en la planta de Edison en Ivry, Tesla adquirió conocimientos
prácticos de ingeniería sobre dinamos y motores. Hasta este momento, había
hecho principalmente ingeniería mental, visualizando en su cabeza cómo un motor
de CA funcionaría de modo ideal. Ahora Tesla aprendió de primera mano los
problemas de convertir los inventos de la mente en máquinas reales. Para crear
una dinamo o un motor que funcionase, uno tenía que pensar cuidadosamente en
las proporciones adecuadas para el rotor y las bobinas del estátor; para
asegurarse una salida de una corriente concreta, uno tenía que planear la
longitud y el diámetro de las bobinas, el calibre y el número de giros del
alambre, y la velocidad a la cual la máquina rotaría. A principios de la década
de 1880, nada de esta información se había codificado en fórmulas o reglas
diseñadas, más bien el diseño de máquinas eléctricas estaba basado en ensayo y
error y conocimiento artesano. Trabajando para la organización de Edison, Tesla
aprendió mucho de lo que entonces se sabía sobre el diseño de dinamos y
motores, y este conocimiento lo situó en posición de empezar a pensar en
convertir su motor ideal en una máquina real.
Mientras Tesla adquiría conocimientos de la organización Edison, también hizo
su propia contribución a la compañía. La mayoría de los hombres de Edison
habían aprendido acerca de las máquinas eléctricas trabajando, tanto en la
industria del telégrafo como en talleres mecánicos, y pocos tenían alguna
educación formal en ciencia o matemáticas.[142] Por
el contrario, Tesla había recibido una educación exhaustiva en física y
matemáticas en Graz, y el gerente francés de SE Edison, R. W. Picou, se
dio cuenta de la habilidad de Tesla para aplicar la teoría y hacer cálculos.
Poco después de unirse a la compañía, Tesla trabajó diseñando dinamos para
instalaciones de luz incandescente; se le pagaban trescientos francos al mes.[143]
Mientras estaba en la planta de Edison en Ivry, Tesla continuaba pensando en
sus ideas para un motor. «Estábamos juntos casi constantemente en París en 1882
—testificó más tarde Szigeti— y Tesla estaba muy excitado con las ideas que
tenía entonces sobre motores en funcionamiento.»[144] Una
tarde resumió sus planes para un motor de CA para Szigeti y cuatro o cinco
hombres de Edison y dibujó diagramas en la tierra con un palo. Recuperando las
ideas que tuvo en Budapest acerca de que varias corrientes alternas deberían
ser capaces de producir un campo magnético rotatorio, Tesla describió a sus
colegas de Edison un sistema complejo en el cual el generador producía tres
corrientes alternas separadas que llegaban al motor a través de seis cables
diferentes (imagen 3.2). En sus patentes y conferencias posteriores, Tesla
explicó que estas tres corrientes alternas tendrían que estar desfasadas entre
sí en 120° para así crear un campo magnético rotatorio, pero no hay nada que
indique que en 1882 comprendía la importancia de tener las corrientes desfasadas.
«Mi idea —explicó Tesla— era que cuantos más cables usase, más perfecta sería
la acción en el motor.»[145]
Imagen 3.2. Diagrama de una patente posterior de Tesla mostrando su sistema
en el cual el generador produce tres corrientes alternas separadas que se
envían al motor a través de seis cables diferentes. Figura 13 en la patente de
EE. UU. n.° 381.968, «Electric Magnetic Motor» (concedida el 1 de mayo de
1888).
Tesla
estaba decepcionado porque los hombres de Edison no estaban impresionados con
su invento. Desde un punto de vista comercial, probablemente no les interesaba
porque veían las principales oportunidades en el desarrollo de un sistema para
la luz eléctrica y no en la transmisión de energía para hacer funcionar motores
eléctricos. Solo después de 1886 otros pioneros en electricidad como Frank
Sprague fueron capaces de convencer a los ingenieros de la estación central de
que podrían proporcionar electricidad para ambos, iluminación y motores.[146]
Pero desde un punto de vista técnico, el plan de seis cables de Tesla
probablemente les parecía erróneo a estos hombres, no porque usaba CA, sino
porque usaría también mucho cobre en los múltiples cables. Una de las mayores
preocupaciones a las que se enfrentó la organización de Edison a principios de
la década de los ochenta del siglo XIX fue desarrollar sistemas de distribución
que utilizasen la menor cantidad posible de cobre. Porque el alambre de cobre
suponía con frecuencia el mayor coste en una instalación nueva, el propio
Edison dedicó un esfuerzo sustancial a desarrollar estrategias de cableado más
económicas. A principios de la década de 1880, Edison introdujo su sistema de
tres cables para reemplazar su sistema alimentador-cable principal. En contraste
con el sistema de tres cables de Edison, el de seis cables propuesto por Tesla
probablemente pareciese despilfarrador respecto al alambre de cobre que
necesitaría. Por supuesto, los sistemas eléctricos que utilizan CA pueden
funcionar a voltajes mayores y por tanto tener conductores más pequeños, pero
no está claro que Tesla o los hombres de Edison comprendiesen esto en 1882.
Solo un hombre de Edison, David Cunningham, un superintendente de Edison Lamp
Works, mostró algún interés en el invento de Tesla. Edison había enviado a
Cunningham al otro lado del océano para ayudar a Batchelor a instalar equipos
en la Exposición Universal Eléctrica de París en 1881, y Cunningham se quedó
para supervisar la fabricación de dinamos en Ivry. Cunningham, recuerda Tesla,
«ofreció formar una sociedad anónima. La propuesta parecía terriblemente
cómica. Yo no tenía la más mínima idea de lo que eso significaba excepto que
era un modo americano de hacer las cosas». La propuesta no pasó de ser tal, y
en 1883 Tesla fue enviado por la compañía a trabajar como especialista en
diagnóstico técnico a diferentes centrales de iluminación en Francia y
Alemania.[147]
Entre estas asignaciones de viajes, Tesla encontró tiempo para desarrollar un
regulador automático para las dinamos de Edison y su plan impresionó a Louis
Rau, el presidente de SE Edison.[148] En
consecuencia, cuando la compañía necesitaba enviar un experto para solucionar
problemas en la nueva central en Estrasburgo, en Alsacia, escogió a Tesla.
Un motor en Estrasburgo
En Estrasburgo, SE Edison estaba intentando instalar un sistema de iluminación
incandescente en la nueva estación de tren. Durante la guerra franco-prusiana
de 1870-1871, Estrasburgo había pasado de manos francesas a manos alemanas.
Tras la guerra, el Imperio alemán estableció su presencia en Estrasburgo
erigiendo una serie de importantes edificios públicos nuevos, incluyendo una
estación central de ferrocarril.[149] Según
Tesla, las autoridades alemanas estaban bastante molestas con la compañía de
Edison, ya que el cableado en la planta sufrió un cortocircuito y apagó una
gran parte de la muralla durante una visita a la estación de tren del emperador
Guillermo I.[150] Para
aplacar a los alemanes, la compañía necesitaba enviar a un ingeniero que
hablase alemán para acabar el cableado en la nueva planta. Dadas sus
habilidades con los idiomas, Tesla fue enviado a Estrasburgo en octubre de 1883
para reinstalar el cableado y tratar con los alemanes molestos. Tesla se llevó
con él a Szigeti como asistente para que lo ayudara con su trabajo.[151]
En Estrasburgo, Tesla encontró que SE Edison estaba instalando un sistema
grande y ambicioso. Consistía en cuatro generadores que alimentaban mil
doscientas bombillas. Además del equipo de Edison, el productor de electricidad
alemán Siemens & Halske estaba montando cinco generadores de CC y sesenta
lámparas de arco eléctrico. El cableado para ambas, las bombillas
incandescentes y las de arco eléctrico, se situaba en conductos bajo tierra; al
tratarse de una práctica relativamente nueva, probablemente era la causa de los
problemas que Tesla tenía que solucionar.[152]
Pronto Tesla trabajó día y noche en el sistema de Edison, a pesar de lo cual
encontró tiempo para llevar a cabo experimentos en su motor de CA. En la
central eléctrica de la estación de tren había un generador de CA de Siemens
que probablemente se había usado para alimentar un sistema de arco eléctrico
anterior con velas Jablochkoff.[153] Con
la ayuda de Szigeti, Tesla construyó un pequeño motor al que podía proporcionar
electricidad con el generador de CA de Siemens. Preocupados por mantener el
secreto, Tesla y Szigeti lo probaron en un armario adonde podían derivar el
circuito de CA.[154]
Para este motor, Tesla hizo el estátor enrollando alrededor del exterior de un
anillo de latón alargado alambre con aislamiento (imagen 3.3).[155] Los
bobinados del estátor estaban conectados al generador de Siemens. Para el
armazón, Szigeti hizo un disco de hierro de cinco pulgadas que se montaba en un
eje horizontal.[156] Según
la ingeniería mental de Tesla, la CA del generador debería producir un campo
magnético rotatorio en el estátor. A su vez, el campo magnético rotatorio
induciría corrientes en el disco, las corrientes inducidas serían repelidas por
el campo magnético rotatorio y así el disco giraría. «Era —afirmaba Tesla— el
motor más simple que podía concebir. Como ves, tenía un único circuito, y no
bobinados en el armazón o los campos. Era de una simplicidad extraordinaria.»[157]
Este motor era tan simple que no funcionó en el primer intento de Tesla. Cuando
sujetó la bobina del estátor alrededor del disco, el disco no giraba porque
había enrollado la bobina del estátor alrededor de un núcleo de latón que no
podía ser imantado.[158] Para
solucionar este problema, Tesla insertó una lima de acero en la bobina. Ahora
la corriente alterna producía un campo magnético en la lima de acero que a su
vez inducía corrientes en el disco de hierro. Pero el disco todavía no rotaba,
de modo que Tesla lo intentó con la lima en diferentes posiciones relativas al
disco. Finalmente encontró una posición en la que el campo magnético en la lima
y las corrientes inducidas en el disco estaban en la misma dirección, de manera
que se repelían entre sí y provocaban que el disco rotase lentamente. Tesla
estaba entusiasmado al ver el disco girar: «Finalmente tenía la satisfacción de
ver la rotación llevada a cabo por corrientes alternas de diferentes fases y
sin contactos corredizos o un conmutador, como yo había concebido un año antes.
Era un placer exquisito pero no comparable con el delirio de alegría que siguió
a la primera revelación.»[159]
Imagen 3.3. Diagrama del motor de CA que Tesla construyó en Estrasburgo en
1882. Este motor consistía en un rotor de hierro con forma de disco (D) que se
montaba en un eje. El estátor (F, F) consistía en dos bobinas de cables con
aislamiento montadas en un anillo de latón. Tesla conectó el estátor a un
generador de CA e inicialmente asumió que la CA produciría un campo magnético
rotatorio e induciría corrientes de Foucault en el rotor. Sin embargo, como las
bobinas del estátor estaban envueltas alrededor de anillos de latón que no se
imantaban, Tesla se vio forzado a insertar una lima de acero en la bobina (esto
habría sido el equivalente de C o C’ en el diagrama). La CA imantaba entonces
la lima e inducía corrientes de Foucault en el disco; como el campo producido
por las corrientes de Foucault era en la dirección opuesta al campo magnético
en la lima, el disco rotaba. Tesla patentó una versión más elaborada de este
motor y este diagrama es de esa patente. Véase NT, «Electro-Magnetic Motor»,
patente de EE. UU. n.° 424.036 (presentada el 20 de mayo de 1889,
concedida el 24 de marzo de 1890).
El
motor de Estrasburgo fue un punto de inflexión importante para Tesla porque
este motor templaba su pensamiento idealizado con una fuerte dosis de
funcionalidad. Antes de este motor, Tesla había realizado solo ingeniería
mental y había dado por hecho que lo que evocaba en su cabeza, fácilmente podía
funcionar en el mundo real. En Estrasburgo, Tesla se dio cuenta por primera vez
de que los materiales contaban: el núcleo del estátor tenía que hacerse de
hierro o acero, no de latón. A pesar de que más tarde insistiría en que era
capaz de diseñar máquinas perfectas en su cabeza que luego funcionarían a la
perfección cuando fuesen construidas, está claro que, como todos los
inventores, se topó con problemas cuando llegó el momento de convertir sus
ideas en dispositivos que funcionasen.[160]
Durante su estancia en Estrasburgo, Tesla de nuevo intentó obtener respaldo
financiero para su invento. Gracias a su trabajo en la planta de Edison,
conoció a M. Bauzin, un exalcalde de la ciudad. Según Tesla, Bauzin «tomó
gran cariño» a Tesla y en consecuencia este le reveló que poseía «un invento
que revolucionaría la industria de las máquinas de dinamo». Bauzin lo consultó
con un hombre de negocios local adinerado, Benjamin, pero este rechazó invertir
en el invento de Tesla. Entonces Bauzin ofreció a Tesla un préstamo de
veinticinco mil francos que Tesla devolvería cuando alcanzase el éxito
perfeccionando su motor. Sin embargo, Tesla quería que Bauzin se convirtiese en
su socio, probablemente para compartir los beneficios a largo plazo que,
esperaba, proporcionarían su invento. Sin saber nada sobre la electricidad o
los inventos, Bauzin rechazó asociarse con Tesla, de modo que este dejó
Estrasburgo decepcionado.[161]
Vuelta a París, hacia Nueva York
Tesla volvió a París en febrero de 1884, esperando recibir una bonificación de
la compañía Edison por resolver los problemas en la planta de Estrasburgo.
Desilusionado cuando su recompensa no se materializó, Tesla intentó que unos
cuantos parisinos se interesasen en él y lo apoyasen en el desarrollo de su
motor, pero, de nuevo, el esfuerzo no dio ningún fruto. Sin embargo, el trabajo
de Tesla mejorando dinamos había llamado la atención de Charles Batchelor, que
había sido director de las compañías francesas de Edison. En la primavera de
1884, Edison volvió a llamar a Batchelor para dirigir la Edison Machine Works
en Nueva York. Con la intención de mejorar las dinamos producidas en las
compañías de Edison, Batchelor solicitó que Tesla fuese a América para
continuar allí su trabajo en dinamos. Para facilitar su entrada en la
organización de Edison en Nueva York, Tesla obtuvo una carta de presentación de
Tivadar Puskás dirigida a Edison, en la que se afirmaba: «… conozco a dos grandes
hombres, y tú eres uno de ellos, el otro es este joven».[162]
Tesla embarcó en el City of Richmond con destino a Nueva York
y llegó el 6 de junio de 1884. Como sucedía con muchos inmigrantes, el agente
de aduanas tenía problemas para comprender al joven nervioso que tenía
enfrente, y registró a Tesla como un nativo de Suecia cuando con toda probabilidad
le dijo al agente que su lugar de nacimiento era Smiljan. Años más tarde
recordaba que su proceso de entrada formal en Estados Unidos consistió en un
empleado vociferándole «Bese la Biblia. ¡Veinte céntimos!».[163]
Tras haber vivido en ciudades cosmopolitas como Praga, Budapest y París, Tesla
estaba inicialmente sorprendido por la crudeza y vulgaridad de América. Como
escribió en su autobiografía, «Lo que había dejado era bello, artístico y
fascinante en todos los sentidos; lo que veía aquí era mecanizado, hostil y
nada atractivo. Un policía corpulento jugueteaba con su porra, que me parecía
tan grande como un tronco. Me acerqué a él con educación y le solicité que me
diese indicaciones (a una dirección). “Seis bloques calle abajo, luego a la
izquierda”, dijo, con el asesinato escrito en sus ojos. “¿Esto es América?”, me
pregunté con sorpresa dolorosa. “Su civilización está un siglo por detrás de
Europa”».[164]
Pero a Tesla no le afligieron los contrastes entre Europa y América; pronto
estuvo ocupado haciéndose sitio en la organización Edison de Nueva York. Al
igual que en París, buscó trabajo como especialista en diagnóstico técnico. La
organización Edison acababa de instalar dos dinamos en el SS Oregon,
que en ese momento poseía la Banda Azul por ser el trasatlántico de pasajeros
más rápido. Por desgracia, las dinamos fallaron, lo cual retrasó la salida del
barco de Nueva York. Valiéndose de su experiencia en la reparación de problemas
en las centrales de alumbrado en Europa, Tesla se presentó voluntario para
llevar un equipo de trabajo al Oregon y hacer los arreglos
necesarios. Trabajando toda la noche, Tesla y su equipo pusieron las dinamos de
nuevo en funcionamiento; el Oregon salió de Nueva York el 7 de
junio de 1884, para establecer un nuevo récord en su travesía rumbo al este.[165]
Al volver a las oficinas de Edison en Manhattan a las 5 de la mañana del día
siguiente, Tesla se encontró con Edison, Batchelor y otros cuantos hombres que
regresaban a casa. Según Tesla, Edison dijo: «Aquí está nuestro parisino
correteando en la noche». Como respuesta, Tesla dijo a Edison que justo había
acabado de reparar las dinamos del Oregon. Edison se alejó en
silencio, pero cuando pensó que estaba fuera de alcance del oído de Tesla
comentó: «Batchellor [sic], este es un j… o buen hombre». Tras conseguir
impresionar a Edison, Tesla empezó a trabajar en Edison Machine Works el 8 de
junio, solo dos días después de haber llegado a América.[166]
En Edison Machine Works, Tesla se puso a trabajar rediseñando las dinamos
Mary-Ann «piernas largas» de Edison, reemplazando sus imanes largos con diseños
más eficientes de núcleo más corto. Tesla aseguraba que sus dinamos mejoradas
producirían una potencia de salida triple usando la misma cantidad de hierro.
Aunque Tesla trabajó largas horas en Machine Works, desde las 10:30 de la
mañana hasta las 5:00 de la mañana siguiente, se tomó su tiempo para disfrutar
de buenas comidas y jugar el billar. Sin saber que Tesla había jugado al billar
de estudiante, el secretario personal de Edison, Alfred O. Tate, observó:
«Hace un bonito juego. No es quien consigue mayores puntuaciones, pero sus
disparos a la banda muestran una habilidad igual a la de un representante
profesional de este arte».[167]
Mientras estaba en Edison Machine Works, Tesla siguió pensando en su motor de
CA, pero no intentó desarrollarlo. Quizás recordando cómo los hombres de Edison
en París habían sido indiferentes a sus ideas, Tesla escogió permanecer en
silencio. En una ocasión, Tesla estuvo a punto de hablar a Edison sobre su
motor. «Estaba en Coney Island —recuerda Tesla— y justo cuando iba a
explicárselo, alguien vino y estrechó la mano de Edison. Esa tarde, cuando
llegué a casa, tenía fiebre y la resolución de no hablar libremente de ello a
otra gente reapareció.»[168]
Después de trabajar en el diseño de dinamos, lo siguiente que se le pidió a
Tesla fue ayuda para desarrollar un sistema de iluminación con lámparas de arco
eléctrico para así poder competir con sus principales competidores, la
Thomson-Houston Electric Company, la Brush Electric Light Company y la United
States Electric Lighting Company. Estas rivales habían crecido fabricando e
instalando iluminación con lámparas de arco eléctrico y luego expandieron su
línea de productos añadiendo sistemas de luz incandescente. Aunque los sistemas
de iluminación incandescente eran apropiados para la iluminación de interiores
de casas y oficinas, no eran particularmente efectivos para exteriores o el
alumbrado de calles. En consecuencia, a medida que los pueblos y ciudades
establecían nuevas centrales para proporcionarles luz eléctrica tanto en
hogares como en las calles, la organización de Edison perdía contratos frente a
Thomson-Houston o Brush, ya que estas firmas podían instalar tanto iluminación
incandescente como de arco eléctrico.
En respuesta a su necesidad competitiva, Edison diseñó una lámpara de arco
eléctrico y registró una patente para ella en junio de 1884. Tesla recuerda que
Edison le dio el plan básico para su sistema de iluminación con lámparas de
arco eléctrico pero le dejó a él trabajar en los detalles.[169] Tesla
desarrolló un sistema completo, y de nuevo esperó ser premiado generosamente
por sus esfuerzos. Sin embargo, una vez completó el sistema, nunca llegó a
usarse.
Con toda probabilidad, Edison y su compañía pospusieron el sistema de Tesla por
razones técnicas y de negocio. En este momento, la organización de Edison se
enfrentaba al problema de vender e instalar centrales. La dificultad era que la
mayoría de las nuevas empresas de servicios locales que deseaban comprar
sistemas de iluminación eléctrica carecían del capital para adquirir el sistema
y la experiencia técnica para instalar el equipamiento; en respuesta, los
productores de electricidad experimentaron varias estrategias de mercado por
medio de las cuales pudiesen ayudar a los clientes a comprar sus sistemas
minimizando sus riesgos financieros.[170] Después
de supervisar la construcción de centrales eléctricas para Thomas A. Edison
Construction Department (y perder dinero en el proceso), Edison decidió, a
principios de 1885, dejar los problemas de instalación de sus sistemas a otros.
Consecuentemente, su organización llegó a un acuerdo con Edward H. Goff y la
American Electric Manufacturing Company (AEM). Goff se había hecho un nombre
promocionando y construyendo centrales de iluminación con lámparas de arco
eléctrico y deseaba acceder al mercado de la iluminación incandescente. La
organización de Edison y AEM alcanzaron un acuerdo por el cual cuando AEM viese
una oportunidad de instalar un sistema de luz incandescente, vendería al
servicio local un sistema de Edison; a cambio, cuando la organización de Edison
quisiera instalar un sistema de lámparas de arco eléctrico, usaría el sistema
inventado por James J. Wood y del que era propietario AEM.[171] En
las negociaciones con Goff, la organización de Edison quizás hubiese sido capaz
de usar el sistema de lámparas de arco eléctrico de Tesla y las patentes de
lámparas de arco eléctrico de Edison como bazas para negociar términos
favorables. Sin embargo, cuando este trato se completó, la organización de
Edison ya no tenía ninguna necesidad del sistema de arco eléctrico desarrollado
por Tesla.
La segunda razón de por qué la organización de Edison no utilizó el sistema de
lámparas de arco de Tesla fue que otros ingenieros de la compañía habían
desarrollado una iluminación incandescente alternativa. Conocida como «sistema
municipal», esta alternativa podía usarse para el alumbrado en las calles, ya
que usaba bombillas incandescentes mayores y estas se colocaban en un circuito
en serie de alta tensión.[172] Así,
cuando el proyecto de lámparas de arco eléctrico se pospuso, Tesla no fue
compensado y dimitió indignado. Como última entrada en su cuaderno de Edison,
garabateó: «¡Adiós a Edison Machine Works!». En total, Tesla trabajó para
Edison Machina Works en Nueva York durante seis meses.[173]
Lámparas de arco eléctrico en Rahway
De nuevo solo, Tesla no estaba sin recursos. Nada más dejar la organización de
Edison, Tesla fue abordado por Benjamin A. Vail, de Rahway, y Robert Lane,
un hombre de negocios de East Orange (Nueva Jersey). Descendiente de una vieja
familia cuáquera, Vail había estudiado en Haverfrod College y ejercía la
abogacía en Rahway. Activo en el Partido Republicano estatal, Vail sirvió en el
Ayuntamiento de Rahway en 1875 y fue elegido para la Asamblea de Nueva Jersey y
el Senado.[174] Entusiasmados
por las posibilidades de la luz eléctrica, Vail y Lane ansiaban adentrarse en
este nuevo campo. En diciembre de 1884, Vail y Lane contrataron a Tesla y
organizaron la Tesla Electric Light and Manufacturing Company. Aunque la
compañía emitió acciones de hasta 300.000 dólares, empezó con Vail abonando
1.000 y otros 4.000 vinieron de otros inversores en Rahway.[175]
Recurriendo a lo que había aprendido mientras trabajaba para Edison, Tesla
propuso que esta compañía desarrollase su propio sistema de lámparas de arco
eléctrico. Solemos afirmar que la industria eléctrica creció en torno a las
bombillas incandescentes de Edison, pero en realidad el segmento de la
industria eléctrica que creció más rápido a mediados de la década de 1880 fue
el de las lámparas de arco eléctrico. Según un comentarista, el número de
lámparas de arco eléctrico instaladas se dobló cada año entre 1881 y 1885.
Aunque la industria estaba dominada por las compañías Brush y Thomson-Houston,
también había numerosas nuevas y pequeñas compañías en ciernes; en 1886, al
menos había cuarenta firmas manufacturando sistemas de lámparas de arco
eléctrico. Por todo el país, docenas de hombres de negocios como Vail y Lane
estaban intrigados con la nueva industria eléctrica, y fundaron nuevas
compañías para producir equipamiento de lámparas de arco eléctrico.[176]
Para ayudar a esta nueva compañía a entrar en el campo de las lámparas de arco
eléctrico, en la primavera de 1885 Tesla preparó solicitudes de patentes
cubriendo mejoras en generadores, lámparas de arco eléctrico y reguladores.
Mientras su lámpara de arco eléctrico y su regulador eran similares a los
inventados por Charles Brush y Elihu Thomson, su generador incorporaba varias
mejoras que reducían pérdidas de energía causadas por el calor y las corrientes
de Foucault.[177] Para
que le ayudase con el registro de estas patentes, Tesla recurrió a Lemuel
W. Serrell, el principal abogado de patentes de Edison en Nueva York.
Mientras trabajaban en estas solicitudes de patentes, Tesla ganaba 150 dólares
al mes. Tesla se planteó tratar de convencer a Vail y Lane de que podía
desarrollar otros inventos eléctricos (como su motor de CA), pero pronto se dio
cuenta de que solo estaban interesados en las lámparas de arco eléctrico
(imagen 3.4).
Como otros emprendedores en lámparas de arco eléctrico, Vail y Lane anticiparon
que los beneficios podían venir tanto de la fabricación del equipamiento como
de montar sistemas de iluminación. En consecuencia, se aseguraron un acta
constitutiva que les permitiese hacer los dos.[178] Durante
1885, Tesla trabajó en ambos, en fabricar su sistema y en hacerlo funcionar
desde una central. Probablemente contó con la ayuda de Szigeti, así como de un
joven, Paul Noyes, que había reclutado de Gordon Press Work en Rahway.[179]
Imagen 3.4. Tesla en 1885. De DKS, Instituto Smithsonian.
En
1886, el sistema de Tesla se usaba en Rahway para iluminar algunas de las
calles del pueblo y varias fábricas. La compañía recibió una notificación
favorable de la revista profesional neoyorquina Electrical Review,
que publicó un artículo en portada sobre el sistema de Tesla en agosto de 1886.
A cambio, la compañía de Tesla publicó anuncios en Electrical Review sobre
«el sistema de iluminación con lámparas de arco eléctrico automático y
autorregulador más perfecto jamás producido».[180]
Como se concedieron las patentes para su sistema de lámparas de arco eléctrico,
Tesla cedió a Tesla Electric Light and Manufacturing Company participaciones en
acciones. Sin embargo, una vez el sistema estuvo completo, Vail y Lane
abandonaron a Tesla y crearon una nueva firma, Union County Electric Light and
Manufacturing Company. Quizás Vail y Lane decidieron quedarse al margen de la
fabricación de la industria de las lámparas de arco eléctrico porque esa parte
del negocio se estaba haciendo muy competitiva e intensiva en capital. Al final
de la década, la fabricación de los equipos de lámparas de arco eléctrico
estaba dominada por una única firma, Thomson-Houston. En su lugar, Vail y Lane
escogieron concentrarse en operar como una compañía de luz para Rahway y los
alrededores. En esta situación, el papel de Tesla como inventor era superfluo,
ya que Vail y Lane no necesitaban mejorar el sistema para ser competitivos en
el negocio de los servicios.[181] Al
haber asignado las patentes a la compañía, Tesla se quedaba en una posición en
la que no podía usar ya sus propios inventos. Todo lo que tenía para mostrar
sus esfuerzos en Rahway era «un certificado de acciones de valor hipotético
grabado primorosamente».[182]
Abandonado por los mecenas de su negocio en Rahway, llegaron tiempos difíciles
para Tesla, que fue incapaz de encontrar trabajo como ingeniero o inventor.
Después de varios trabajos de reparación de equipamiento eléctrico, tuvo que
trabajar de jornalero, cavando zanjas. Como recordaría Tesla años más tarde,
«viví todo un año de terrible angustia y lágrimas amargas, mi sufrimiento
intensificado por necesidades materiales, [sintiendo que] mi elevada formación
en varias ramas de la ciencia, mecánica y literatura era un burla».[183]
Capítulo 4
Dominio de la corriente alterna (1886-1888)
Un
motor termomagnético
En las brumas de la adversidad, Tesla hizo acopio de las fuerzas necesarias
para registrar una solicitud de patente para un motor termomagnético en marzo
de 1886. Al igual que sus inventos de lámparas de arco eléctrico lo salvaron
tras dejar Edison, esta nueva solicitud le ayudó a volver a ponerse en marcha.
Es probable que Tesla empezase a pensar en la relación entre magnetismo y calor
mientras trabajaba en Edison Machines Works, ya que entonces Edison estaba
experimentando con un generador piromagnético que directamente produciría
electricidad a partir de carbón ardiendo. En un experimento dramático en 1884,
Edison calentó carbón hasta que estaba incandescente y luego introdujo un gas
con la esperanza de que se ionizase debido al carbón encendido. Aunque Edison
obtuvo una corriente muy fuerte, el gas explotó e hizo estallar las ventanas de
su laboratorio.[184]
Quizás prestando atención al desastre de Edison que sobrecalentó el carbón,
inicialmente Tesla se centró en el hecho de que imanes de hierro perdían su
fuerza magnética cuando se calentaban. Para aprovecharse de este fenómeno,
Tesla diseñó un pequeño motor que consistía en un imán, un brazo pivotante de
hierro, un muelle, un quemador Bunsen y un volante (imagen 4.1). A una
temperatura normal, el imán fijo era suficientemente fuerte para tirar del
brazo pivotante y comprimir el muelle. Sin embargo, cuando el brazo pivotante
se desplazaba hacia el imán, se aproximaba con la llama del quemador Bunsen. La
llama calentaba el brazo pivotante y provocaba la pérdida del magnetismo
inducido en el brazo por el imán fijo. La fuerza del muelle comprimido, ahora
mayor que la fuerza del campo magnético, provocaba que el brazo pivotante
oscilase hacia el lado contrario del imán fijo. Como el brazo pivotante estaba
conectado por una manilla al volante, el movimiento del brazo pivotante hacía
que el volante girase. A medida que el brazo pivotante se balanceaba lejos de
la llama, se enfriaba y de nuevo era atraído por el imán. Ahora la fuerza del
campo magnético era mayor que la fuerza del muelle, y esto causaba que el brazo
pivotante oscilase de nuevo hacia el imán y la llama. En la solicitud de esta
patente, Tesla describió no solo el principio básico de este motor sino también
siete variaciones.[185]
Imagen 4.1. Motor termoeléctrico de Tesla, 1886. Leyenda: N imán fijo; A
imán en movimiento; P brazo pivotante de hierro; FM muelle; H quemador de
Bunsen. De The Inventions, Researches, and Writing of Nikola Tesla, de
T. C. Martin, 2.ª ed. (1894, reimp. en 1995). Figura 240, p. 428.
Rescatado
por Peck y Brown
La patente del motor termoeléctrico resultó ser un punto de inflexión en su
carrera, porque gracias a ella se encontró con los dos hombres que se
convertirían en sus mentores durante el proceso de perfecciona miento de su
motor de CA. Mientras cavaba zanjas, Tesla le contó al encargado que lo
contrató sus intentos con los inventos, y este encargado a su vez le presentó a
Alfred S. Brown (1836-1906).[186] Brown
había entrado en el servicio de telégrafos en 1855 y en 1875 había conseguido
llegar hasta el puesto de superintendente del distrito metropolitano de Nueva
York de Western Union.[187] Considerado
como un «ingeniero eléctrico de primera clase y experto en el trabajo
subterráneo del telégrafo», Brown era el responsable de supervisar la
instalación de cables que conectaba la oficina principal de Western Union con
la centralita de suministro y mercancías situada en el bajo Manhattan; esto
explica la posibilidad de que un encargado de supervisar el cavado de zanjas
para estos cables bajo tierra pudiese presentar a Brown a Tesla.[188] Como
gerente sénior de Western Union, Brown había visto a Edison demostrar varios de
sus avanzados inventos, incluyendo sus sistemas dúplex (dos mensajes) y
cuádruplex (cuatro mensajes) y un teléfono mejorado.[189] Un
indicador de la relevancia de Brown en los círculos del telégrafo es que fue
uno de los portadores del féretro de William Orton, el poderoso presidente de
Western Union, durante su funeral en 1878.[190] Basado
en su experiencia en Western Union, Brown sabía bien cómo compañías e
individuos podían usar inventos para remodelar radicalmente una industria.
Presintiendo una oportunidad con el motor termomagnético de Tesla, pero dándose
cuenta de que necesitaría un experto en negocios para convertir este invento en
una propuesta comercial, Brown recurrió a Charles F. Peck (fallecido en
1890). Abogado de Englewood (Nueva Jersey), Peck estaba interesado en el
telégrafo y temas relacionados con la electricidad, y contaba con otro inventor
eléctrico, William Stanley Jr., como amigo de la familia.
Peck había comenzado a involucrarse en el telégrafo en 1879 cuando John
O. Evans y él buscaron establecer una conexión telegráfica entre
Washington D. C. y Chicago. En el transcurso de intentar establecer esta línea,
Peck descubrió que había bancos y comerciantes que estaban interesados en
alquilar cables en exclusiva para así llevar sus negocios con seguridad. Para
aprovechar esta demanda de alquiler de telégrafo, Evans y él organizaron Mutual
Union Telegraph Company en 1880 con un capital de 1,2 millones de dólares para
construir líneas entre las principales ciudades que pudiesen proporcionar este
servicio especializado. Evans era presidente de esta nueva compañía mientras
Peck actuaba como secretario. Mutual Union construyó una línea nueva entre
Boston y Washington y luego inmediatamente alquiló cables individuales a
variedad de grupos. Peck y Evans obtuvieron cuantiosos beneficios de la venta
de estos alquileres. Juntos hacían un buen equipo, como un historiador de la
industria del telégrafo escribió: «Evans era vivo, rápido y aventurero. Peck
era activo y precavido».[191]
Pero Peck y Evans se dieron cuenta pronto de que harían beneficios incluso
mayores si usaban Mutual Union para acosar a Western Union. Desde que a finales
de la década de 1860 se convirtiese en la firma dominante en la industria del
telégrafo, Western Union se había enfrentado a la amenaza de una adquisición o
bien por el Gobierno federal o bien por los financieros de Wall Street. Para
luchar contra estas amenazas, el presidente de Western Union, William Orton,
usó hábilmente una mezcla de presión política, astutas rebajas en las tasas,
levantar líneas a lo largo de las principales líneas ferroviarias y, sobre
todo, animar a inventores como Edison y Elisha Gray a desarrollar instrumentos
de telégrafo más eficientes. Sin embargo, estas tácticas no eran infalibles; si
financieros rivales podían asegurar sus patentes para inventos nuevos o
derechos de paso nuevos para las vías de tren, podían fácilmente atacar a
Western Union e intentar una opa hostil. Jay Gould siguió esta estrategia dos
veces, primero sin éxito en 1874-1877 y luego con éxito en 1879-1881. «En cada
ataque —señaló el historiador Richard R. John, Gould— montaba una campaña
política para eliminar los privilegios legales de Western Union, provocando
oscilaciones fuertes en el precio de mercado de las acciones de Western Union,
en las cuales se aprovechaba de información avanzada de las tendencias de
mercado, y construía una corporación telegráfica (Atlantic & Pacific en
1874, American Union en 1879) que Western Union encontraba oportuno comprar.»[192]
En 1881, justo como Gould había hecho, Peck y Evans decidieron ampliar Mutual
Union para crear su propia red de telégrafo rival. Con la promesa de adquirir
«nueve décimos del negocio telegráfico rentable del país» Peck y Evans
emitieron acciones y bonos por 10 millones de dólares, convencieron al banquero
de Wall Street George F. Baker para unirse a la empresa y empezaron a
construir líneas nuevas. Ganaron una fortaleza significativa cuando Baltimore
& Ohio Railroad alquiló sus líneas de telégrafo a Mutual Union. Para
supervisar las operaciones, Peck se llevó de Western Union a Brown y lo
contrató como director general de Mutual Union. Ansiosos por tener las últimas
tecnologías, en Mutual Union contrataron a John Wright y John Longstreet como
ingenieros eléctricos de la compañía y se les animó a desarrollar una cinta de
cotizaciones de bolsa o un telégrafo imprimible. Todo esto se hizo con tanta
energía que en dos años Mutual Union tenía más de veinticinco mil líneas en
veintidós estados. Mutual Union presumía de que la capacidad de ganancia anual
de la red sería de 1,5 millones de dólares y los dividendos anuales probables
serían del 12%.[193]
Gould no estaba por la labor de ver esta ruina advenediza de Western Union, y
contraatacó con las mismas tácticas que había usado en sus ataques a Western
Union. Inicialmente Gould compró el 30% de las acciones de Mutual Union y
propuso a Baker que compartiesen el control de la compañía. Cuando Baker lo
rechazó, Gould contraatacó involucrando a Mutual Union en una serie de procesos
legales. El acta constitutiva de Mutual Union limitaba su capitalización a 1,2
millones de dólares, de modo que el asunto de los 10 millones de dólares de
acciones y bonos era ilegal. Incitados por Gould, inversores molestos
demandaron que el fiscal general de Nueva York anulase el acta constitutiva de
la compañía. (Contrariado, el fiscal general consideró cancelar las actas de
ambas: Mutual Union y Western Union.) Western Union demandó a Mutual Union por
infringir una patente que poseía para la transmisión de telégrafo inventada por
Charles G. Page (discutida más adelante en este capítulo). Mientras tanto,
el Ayuntamiento de Chicago rechazó permitir a Mutual Union levantar postes en
las calles, y Detroit amenazó con hacer lo mismo. Agobiado por estos eventos,
el presidente de Mutual Union, Evans, murió el día de Navidad de 1881.[194]
Pero Peck sabía que esos problemas eran parte del juego de acoso de Western
Union; había que ser paciente y esperar que Western Union quisiese hacer las
paces. Finalmente se dio cuenta de que no podía permitirse hacer que Mutual
Union se convirtiese en el punto de reunión de sus enemigos en la industria del
telégrafo. Gould llegó a un acuerdo con Mutual Union en 1885. Después de mucha
discusión, Western Union estuvo de acuerdo en alquilar las líneas de Mutual
Union. Los términos del alquiler eran que Western Union pagaba un 1,5% al año
sobre los 10 millones de dólares de las acciones de Mutual Union y el interés
sobre los 5 millones de dólares en bonos, para lo cual 50.000 dólares se
asignaban anualmente a un fondo de amortización. Con este acuerdo, Brown volvió
a unirse a Western Union como superintendente.[195] Peck
había ganado a Gould en su propio juego y salido con una fortuna.
Sobre la base de su experiencia con Mutual Union, Peck y Brown eran los
apropiados para hacer de mentores de Tesla en el mundo de promover inventos. Al
trabajar en los más altos niveles de la industria de telégrafo, habían
aprendido cómo explotar la innovación tecnológica para su beneficio. Sabían
cómo crear compañías, promover nuevas tecnologías y el cambio necesario. Peck y
Brown identificaron para Tesla oportunidades clave en la industria eléctrica y
posicionaron sus inventos de modo que recibieran una publicidad significativa y
recompensa financiera. Tesla tenía una gran consideración por ambos hombres, de
quienes dijo: «Estaban en todos los acuerdos conmigo los personajes más nobles
y más excelentes que he conocido en mi vida».[196]
Intrigado por el motor termomagnético y otras cuantas ideas de Tesla, Peck
propuso en el otoño de 1886 que Brown y él asegurasen los esfuerzos de Tesla
para convertir estos inventos en artilugios prácticos. Para permitir que Tesla
empezara a perfeccionar sus inventos, Peck y Brown alquilaron un laboratorio en
el bajo Manhattan en otoño de 1886. Estuvieron de acuerdo en compartir los
beneficios: Tesla recibiría un tercio, Peck y Brown se dividirían otro tercio y
el tercio restante se reinvertiría en desarrollar futuros inventos. Peck y
Brown cubrieron todos los gastos relacionados con asegurar las patentes y
pagaban a Tesla un sueldo mensual de 250 dólares. En abril de 1887, Tesla, Peck
y Brown formaron la Tesla Electric Company. En mayo de 1887, Szigeti se
trasladó a Nueva York para trabajar como asistente de Tesla.[197]
El primer laboratorio de Tesla estaba situado en el distrito financiero de
Nueva York, en el número 89 de la calle Liberty, justo a la vuelta de la
esquina de las oficinas de Mutual Union, en el 120 de Broadway. En la planta
baja estaba Globe Stationery & Printing Company y Tesla ocupaba una
habitación en el primer piso. En el laboratorio solo había una mesa de trabajo,
un fogón y una dinamo manufacturada por Edward Weston. Para proporcionar
energía a la dinamo, Peck y Brown llegaron a un acuerdo con la Printing
Company. Como Globe usaba su motor a vapor para hacer funcionar las imprentas
durante el día, la compañía podía proporcionar electricidad a Tesla por la
noche. En consecuencia, Tesla adquirió el hábito de trabajar en sus inventos
por las noches.[198]
En este acuerdo con Peck y Brown, Tesla prometió desarrollar varios inventos
diferentes, no solo el motor de CA con el que había soñado durante tanto
tiempo. Inicialmente se puso a trabajar sobre los problemas provocados por los
conmutadores en los motores y las dinamos. Había estado pensando acerca de los
conmutadores durante años y, a pesar de que prefería eliminarlos de la
maquinaria eléctrica, elaboró varias mejoras, incluyendo un motor de CA con un
conmutador de circuito corto y un conmutador de dinamo que reducía las chispas.[199]
El generador piromagnético
Mientras Tesla registraba debidamente una patente para el conmutador de la
dinamo, a Peck y a Brown les intrigaban mucho más sus ideas sobre convertir
directamente el calor del carbón ardiente en electricidad.[200] Les
atraía esta idea porque estaban muy interesados en la electricidad. Conscientes
de la demanda creciente en la industria americana de energía barata, a Peck y
Brown se les había dirigido previamente un ingeniero que les proponía generar
vapor gracias a la diferencia de temperaturas en el océano. En determinadas
situaciones, la diferencia de temperatura entre las aguas frías de las
profundidades y las aguas templadas de la superficie del océano puede ser de
60°. Un modo de aprovecharse de este diferencial de temperatura era emplear el
principio plasmado en el crióforo, un artilugio desarrollado por el científico
inglés W. H. Wollaston. Mientras estudiaba la naturaleza del calor,
Wollaston había conectado dos recipientes por un tubo y luego bombeado todo el
aire. Colocó agua a temperatura ambiente en un recipiente y el otro lo puso en
un baño de hielos. Para sorpresa de Wollaston, el diferencial de temperatura
entre los dos recipientes provocó que el agua en el primero se convirtiese en
vapor y se trasladase a través del tubo al segundo recipiente donde se
condensaba. Sobre la base de esta idea, el ingeniero calculó para Peck y Brown
cómo un sistema a gran escala de tuberías, bombas, motores, calentadores y
condensadores podría usarse para generar un suministro de vapor del océano
aparentemente inagotable, el cual podía ser canalizado a través de máquinas de
vapor. Aunque a Peck y a Brown este plan les pareció interesante, les
preocupaba la enorme cantidad de capital que requería construir la planta piloto
propuesta. Al mismo tiempo, se preguntaban cómo distribuirían toda la energía
que una planta de vapor de gran tamaño podría generar, cómo podría la energía
transmitirse a numerosas fábricas, tiendas y hogares.[201]
Por su interés en este plan ambicioso del vapor del océano, a Peck y a Brown
les atraían las ideas de Tesla sobre convertir el calor del carbón ardiendo
directamente en electricidad. La posibilidad de generar electricidad
directamente del calor resultaba muy atrayente para los inventores e inversores
debido al coste y la complejidad de usar motores de vapor y dinamos. Para
obtener electricidad en la década de los ochenta del siglo XIX (o incluso hoy
en día), había que quemar carbón, el cual calentaba un calentador y producía
vapor. Luego el vapor era utilizado por un motor que giraba la dinamo. En cada
paso en este sistema, se perdía energía en forma de calor desaprovechado o
fricción. Si podían eliminarse todos estos pasos e ir directamente de quemar
carbón a la electricidad, entonces se dispondría de un invento eficiente
incluso más revolucionario que la dinamo. (Tesla recuperó esta idea de
incrementar la generación de electricidad unos años más tarde con su oscilador
mecánico; véase el capítulo 10.)
Para su generador piromagnético, Tesla combinó el principio que había empleado
en su motor termomagnético con la ley de Faraday de la inducción
electromagnética. En el motor termomagnético, Tesla averiguó que al calentar un
imán provocaba que su campo magnético de debilitase o cambiase. Como Faraday
había indicado, cuando un campo magnético cambia, induce una corriente
eléctrica en un conductor situado en el campo que cambia. Por tanto, si se
coloca un conductor en el campo de un imán que está siendo alternativamente
calentado y enfriado, se inducirá una corriente en el conductor.[202]
Imagen 4.2. Generador piromagnético de Tesla de 1886-1887. Leyenda: A imán
con forma de herradura; B caja de metal aislada térmicamente; C tubos huecos de
hierro, dentro de B; E’, F, dos bobinas de alambre; D caja de combustión que
calienta los tubos de hierro; K calentador; H tubería que conecta el calentador
con el núcleo de modo que el vapor pueda circular por dentro de los tubos de
hierro; V válvula que controla la circulación del vapor en el núcleo. De TCM,
The Inventions, Researches, and Writings of Nikola Tesla, 2.ª ed. (1894; reimp.
en 1995). Figura 242, p. 430.
Para
combinar estos dos principios en un generador piromagnético real, Tesla empezó
con un gran imán con forma de herradura (imagen 4.2). En los polos de este
imán, colocó un núcleo especial que consistía en una caja de metal aislada
térmicamente en la que había varios tubos de hierro huecos. Debido a que el
núcleo estaba en el imán de herradura, estos tubos de hierro estaban imantados.
Alrededor del exterior del núcleo había atadas dos bobinas de alambre. Bajo el
centro del núcleo había una caja de combustión, la cual calentaba los tubos de
hierro, y sobre el centro del núcleo había un calentador, el cual estaba
conectado por una tubería al núcleo de modo que el vapor podía circular dentro
de los tubos de hierro. Para controlar cuándo el vapor circulaba en el núcleo,
Tesla colocó una válvula en la tubería entre el calentador y el núcleo.[203]
Cuando estaba en funcionamiento, el carbón ardiendo en la caja de combustión
calentaba los tubos de hierro hasta que estaban candentes, alrededor de los
600° C. A esta temperatura, los tubos de hierro se desimantarían y el campo
magnético cambiante induciría una corriente en las bobinas. Luego, la válvula
se abría, y el vapor (que estaba a 100° C) circulaba dentro de los tubos y
bajaba su temperatura. Este proceso de enfriado permitía que el campo magnético
se restaurase en los tubos de hierro y, de nuevo, el campo magnético cambiante
induciría otra corriente en las bobinas. Como calentar y enfriar induciría
corrientes moviéndose en direcciones opuestas, el generador piromagnético de
Tesla producía corriente alterna.
Tesla consideraba este generador piromagnético como un «gran invento» y trabajó
enérgicamente en él desde el otoño de 1886 hasta finales del verano de 1887.[204] Con
toda probabilidad, se encontró con problemas al obtener un diferencial de
temperatura suficiente entre calentar y enfriar. Con el propósito de generar
una cantidad de electricidad significativa, la temperatura del núcleo tendría
que ascender y descender drásticamente; si el núcleo retenía su calor latente,
entonces se habría generado poca electricidad. Tesla solicitó una patente para
este invento, pero no se le concedió.
Consternado por no ser capaz de perfeccionar este invento, Tesla temía que Peck
y Brown lo abandonasen, al igual que Vail y Lane habían hecho en Rahway. Sin
embargo, Peck tenía gran confianza en Tesla y, en lugar de abandonarlo, le
animó a seguir inventando. Cuando parecía claro que el generador piromagnético
no iba a funcionar, Tesla recuerda: «… me encontré con Peck justo en la puerta
del edificio en el que tenía su oficina, y me habló muy amablemente y dijo:
“Ahora no te desanimes porque este gran invento tuyo no esté dando el resultado
adecuado, puede que al final tengas éxito. Quizás sería bueno que cambiases a
alguna de tus otras ideas y dejases esta durante un tiempo. Sé por experiencia
que ese es un buen plan”. Volví a animarme».[205]
Aprendiendo a usar dos corrientes desfasadas
Siguiendo el consejo de Peck, Tesla pasó su atención del generador
piromagnético a los motores eléctricos. Volvía ahora a la idea que le había
surgido en Budapest cinco años antes: un motor con un campo magnético rotatorio
(véase el capítulo 2). Como un primer paso para lograr esta idea, Tesla tenía
que comprobar su corazonada de que varias corrientes alternas podían producir
un campo magnético rotatorio. Había pensado mucho sobre cómo podrían combinarse
varias corrientes alternas, pero nunca había intentado ponerlo en práctica.
Tesla empezó modificando la dinamo de CC de Weston en el laboratorio de modo
que podía producir dos, tres o cuatro corrientes alternas separadas.[206] Para
sus primeros experimentos, usaba un gran anillo laminado para el estátor,
parecido al de su motor en Estrasburgo. En vez de tener un único bobinado
alrededor del anillo, como hizo en Estrasburgo, ahora Tesla dividía el bobinado
en cuatro bobinas separadas, una en cada cuadrante. Hacía que el generador de
CA entregase dos corrientes separadas a las bobinas en lados opuestos del
anillo (imagen 4.3). Para el rotor del motor, ponía sobre un alfiler una lata
de abrillantador de zapatos en equilibrio en el centro del anillo. Para alegría
de Tesla, el campo magnético rotatorio provocaba que la lata pudiese girar.[207]
Con este motor, finalmente Tesla había averiguado cómo combinar corrientes
alternas para crear un campo magnético rotatorio en el estátor del motor. Para
ello, las corrientes distribuidas a cada par de bobinas tenían que estar
desfasadas entre sí. En el caso de dos corrientes, mientras una estaba en su
valor positivo máximo, la otra estaba en su valor negativo máximo. Si se piensa
en las corrientes alternas como curvas del seno, entonces se puede decir que
estas dos corrientes están desfasadas 90°. Ahora, al comprender la importancia
de tener las corrientes desfasadas, Tesla podía construir un motor eléctrico a
escala real usando el campo magnético rotatorio que había imaginado en
Budapest.
El ascenso de la corriente alterna a finales de la década de 1880
Entusiasmado con este avance en motores, Tesla invitó a Brown, su patrón con
mentalidad técnica, a presenciar una demostración a finales del verano de 1887.
Aunque Brown vio que la lata podía girar en este prototipo, Tesla ahora se
enfrentaba al reto de convencer a sus patrones de que este campo magnético
rotatorio podía usarse como la base de un motor de CA real y comercial. ¿Por
qué debían invertir dinero en una lata que podía girar? Aunque para nosotros
quizás parezca obvio desarrollar un motor de CA, no lo era para los expertos
eléctricos en 1887. Para comprender por qué este era el caso, necesitamos
discutir la situación en la industria eléctrica a mediados de la década de
1880.
Imagen 4.3. Motor de CA de Tesla en 1887. Como la mayoría de los ingenieros
eléctricos, Tesla usaba una combinación de bobinas electromagnéticas estáticas
(el estátor) y bobinas electromagnéticas rotatorias (el rotor) para convertir
el movimiento en corriente eléctrica y viceversa en su generador y motor. El
diagrama (a) muestra cómo Tesla usó cuatro alambres (X1, X2, X3, X4) para
conectar su motor a un generador de CA. Como se muestra en la vista lateral, el
estátor de generador consistía en dos bobinas (N, S) y su rotor, en dos bobinas
montadas en ángulo recto entre sí. Este generador producía dos corrientes
alternas separadas que se distribuían al motor vía dos pares de colectores. Las
dos corrientes viajaban al motor a lo largo de los cuatro alambres y cada
corriente alimentaba un par de bobinas en el estátor del motor (bien AA bien
BB). El rotor en el motor es el rectángulo gris dentro de las cuatro bobinas,
pero en sus experimentos de 1887 usaba una lata de abrillantador de zapatos
redonda.
El diagrama (b) muestra como las dos comentes alternas separadas (I, II)
estaban desfasadas 90 grados entre sí, lo que quiere decir que cuando una
estaba en su máximo, la otra estaba en cero. Las imágenes debajo del gráfico de
la corriente muestran cómo el campo magnético en el estátor del motor rotaba a
medida que las corrientes ascendían y descendían en el tiempo, con la flecha
marcada N girando en sentido de las agujas del reloj. A medida que el campo
magnético giraba en el motor, inducía una fuerza magnética opuesta en el rotor,
provocando que el rotor girase. El rotor se muestra en el motor en el diagrama
(a) pero no está incluido en las imágenes más pequeñas en el diagrama (b), ya
que sería difícil mostrar ambos, el rotor y el campo magnético rotatorio.
Por
un lado, Peck y Brown probablemente se sentían cómodos con Tesla investigando
sobre los motores debido a la discusión cada vez mayor en los círculos
eléctricos de usar motores en las centrales. A mitad de la década de los
ochenta del siglo XIX, a medida que el número de centrales crecía y la
industria de servicios se hacía más competitiva, los directores de las
centrales comenzaron a interesarse en expandir su clientela añadiendo servicio
de motores. Mientras podían seguir proporcionando electricidad para dar luz por
las noches, los directores de las centrales vieron los motores como el medio
por el cual podían ahora vender energía a las fábricas y las líneas de tranvía
durante el día. Como respuesta, las compañías de producción eléctricas
añadieron motores a sus líneas de producto y en 1887 había quince firmas en el
campo, con un resultado total de diez mil motores.[208] Y si
las centrales podían usar motores para distribuir energía a las fábricas,
entonces quizás un nuevo motor eficiente permitiría a Peck y Brown distribuir
energía a partir de su ambicioso plan de vapor oceánico.[209]
Por otro lado, Peck y Brown desconfiaban mucho de las ideas de Tesla sobre
desarrollar un motor de CA, ya que a mediados de la década de 1880
prácticamente todas las centrales en Estados Unidos estaban usando CC, no CA.[210] A
finales de la década de los setenta del siglo XIX, unos cuantos inventores del
campo de la electricidad en Francia, así como Elihu Thomson en América, habían
experimentado con el uso de la CA en sus sistemas de lámparas de arco
eléctrico. La corriente alterna resultaba atractiva a estos inventores, ya que
les permitía usar un transformador rudimentario para resolver el problema
básico de cómo conseguir que una única dinamo alimentase varias lámparas de
arco eléctrico de una vez; esto era lo que los ingenieros eléctricos en la
década de 1870 llamaban la «subdivisión de la luz eléctrica». Sin embargo, una
vez que Charles Brush de Cleveland introdujo su sistema de lámparas de arco
eléctrico con CC con una dinamo mejorada y un regulador, los ingenieros eléctricos
americanos cambiaron al desarrollo de sistemas con CC. Usando la CC, los
emprendedores eran capaces de establecer centrales para bombillas de luz
incandescente y de arco eléctrico en docenas de ciudades americanas.[211]
Aunque en Europa la CA no se relegó y los inventores mejoraron el
transformador, al atar dos bobinas diferentes en un único núcleo de hierro,
advirtieron que podían subir y bajar el voltaje de la corriente alterna, y
rápidamente empezaron a usar este nuevo dispositivo de diversas maneras. Por
ejemplo, en Londres en 1883, Lucien Gaulard y John Gibbs usaron uno de los
primeros transformadores para conectar tanto las lámparas de arco eléctrico
como las incandescentes en serie a un único gran generador.[212] Más o
menos en la misma época en Budapest, los ingenieros que Tesla había conocido en
Industrias Ganz, Zipernowsky, Bláthy y Déri (ZBD), vieron la CA como un modo de
desarrollar un sistema de luz incandescente que podía dar servicio a un área
más amplia. Al tener su generador que producía CA de alta tensión, se dieron
cuenta de que podía distribuir energía a lo largo de distancias mayores usando
alambres pequeños de cobre. Para proteger a los clientes de la alta tensión,
usaban un transformador para reducir el voltaje antes de que la corriente
entrase en casas y tiendas. En pocos años, el sistema de ZBD se estaba usando
para iluminar varias ciudades europeas. Ambos sistemas, el de Gaulard y Gibbs y
el de ZBD, empleaban CA de una única fase, ya que eso era lo que necesitaban
para asegurar el cambio de voltaje deseado.[213]
El trabajo en Europa en transformadores de CA pronto fue apreciado por astutos
emprendedores americanos en electricidad. Durante un viaje al extranjero en
1885, Charles Coffin de Thomson-Houston conoció el sistema ZBD y, en cuanto
regresó, urgió a Thomson a reanudar su trabajo en CA. En 1886, los agentes de
Edison en Europa avisaron de que estaban compitiendo contra Industrias Ganz por
contratos de luz, y convencieron a la organización de Edison para asegurar una
opción en los derechos de la patente americana del sistema de ZBD.[214]
Pero el emprendedor americano al que más le intrigaba el transformador de CA
era George Westinghouse (1846-1914). Formado en el taller neoyorquino de su
padre en Schenectady, Westinghouse poseía una mezcla única de genio técnico y
perspicacia para los negocios. No solo fue capaz de desarrollar frenos
neumáticos y mejorar los sistemas de señal de las vías de tren, sino que estaba
igualmente dotado para llevar las compañías necesarias para manufacturar y
vender estas innovaciones a gran escala. En 1884, Westinghouse comenzó a
interesarse en la luz eléctrica, inicialmente como un modo de diversificar su
Union Switch and Signal Company. Como primer paso, Westinghouse contrató a
William Stanley Jr, que había patentado una lámpara incandescente y una dinamo
autorreguladora.
Al principio, Westinghouse simplemente intentó desarrollar un sistema de CC
similar al de Edison, pero en la primavera de 1885 comenzó a sentir curiosidad
por el sistema de transformador de CA de Gaulard y Gibbs, después de leer sobre
él en la revista Engineering.[215] Sintiendo
que habría remuneraciones limitadas al desarrollar un sistema de CC más,
Westinghouse decidió atacar desde una nueva dirección. En concreto, sospechaba
que la CA podía usarse para establecer centrales en municipios a los que la
organización de Edison no podía dar servicio. Debido al alto coste de sus
generadores y redes de distribución de cobre, la organización de Edison podía
vender sistemas solo a pueblos y ciudades en las cuales hubiese un centro de
población denso, pues para que una central de Edison fuese rentable, necesitaba
estar localizada donde pudiese dar servicio a docenas de casas y negocios.
Westinghouse creía que con la CA, uno podría lograr economías de escala; al
emplear transformadores, podía incrementar el voltaje, distribuir energía a lo
largo de una región más amplia y, por tanto, dar servicio a más clientes. Su
sistema de CA podría diseñarse y ser rentable en pueblos y ciudades en las
cuales la población estuviese dispersa.
Una vez vio el potencial para la CA, Westinghouse se movió con decisión. Envió
un asociado, Guido Pantaleoni, a Europa a asegurar una opción en el sistema de
Gaulard y Gibbs. En el verano de 1885, Westinghouse ordenó el envío de varios
transformadores de Gaulard y Gibbs a su fábrica en Pittsburgh, y pidió a
Stanley que diseñase un sistema de luz incandescente de CA.[216] Trabajando
en un pequeño laboratorio en Great Barrington (Massachusetts), Stanley
desarrolló un diseño real para un transformador y confirmó la idea de que los
transformadores deberían conectarse al generador en paralelo, no en serie, como
Gaulard y Gibbs habían hecho. Para demostrar el valor de su transformador,
Stanley colgó cables en árboles a lo largo de las calles de Great Barrington
para hacer llegar CA a casas y negocios en marzo de 1886.[217] Basándose
en el sistema de demostración de Stanley, Westinghouse instaló su primer
sistema comercial de CA en Buffalo (Nueva York) en noviembre siguiente.
Determinado a seguir el ritmo de Westinghouse, Thomson-Houston instaló un
sistema de CA en la Lynn Electric Light Company en mayo de 1887, y para final
del año Thomson-Houston había instalado otros veintidós sistemas.[218]
La comunidad de ingenieros eléctricos seguía con interés el rápido desarrollo
de los sistemas de luz de CA durante 1887. Mientras los transformadores de CA
habían recibido solo una mención de pasada en la revisión anual de tecnología
punta Electrical World en enero de 1887, la revista
consideraba el desarrollo de los sistemas de luz usando transformadores como
uno de los más importantes avances en enero de 1888.[219]
La fraternidad eléctrica estaba fascinada con la CA, no porque estuviesen
seguros de que era la tecnología del futuro, sino porque veían un hueco serio
entre la idea y la realidad. Idealmente, la CA debería permitir a las centrales
distribuir energía a un número mayor de clientes, pero siendo realistas esto
todavía había que lograrlo. Tal y como estaban las cosas a finales de 1887, la
CA presentaba tanto oportunidades comerciales como problemas técnicos y riesgos
significativos. Aunque los transformadores podían subir y bajar el voltaje,
para los ingenieros de Westinghouse y Thomson-House resultaba difícil diseñar
un transformador eficiente. Otros críticos estaban preocupados por los costes
de grandes centrales de CA. Westinghouse afirmaba que la mayor ventaja de la CA
era que uno podía erigir una gran planta en las afueras de una ciudad y podía
generar electricidad de manera barata. Familiarizados con las dificultades de
reunir capital para construir centrales, tanto Edison como muchos directores de
centrales creían que las plantas grandes de CA serían muy costosas de construir
y los cargos del interés por la inversión eliminarían cualquier beneficio de
explotación.[220]
Aunque otra preocupación era segura. Edison y sus asociados habían pasado una
gran parte de tiempo tratando de identificar mejores materiales aislantes para
sus sistemas de bajo voltaje, y simplemente no creían que Westinghouse pudiese
proteger de modo seguro a la gente de sus descargas de alta tensión.[221]Finalmente,
varios comentaristas señalaron que los sistemas de CA ofrecidos por
Westinghouse y Thomson-Houston no eran tan convenientes o versátiles como los
sistemas de CC: ambas compañías carecían de un contador para medir cuánta
electricidad se usaba por cada individuo, así como de un motor para
proporcionar energía a fábricas y tranvías. Después de completar un estudio
meticuloso de los pros y los contras de la CA, Edison resumió los problemas con
la CA señalando que simplemente «no merecía la atención de los hombres
prácticos».[222]
El huevo de Colón
Peck y Brown eran conscientes de estas tendencias en la industria eléctrica.
Sabían que mientras hubiese un interés creciente en los motores eléctricos,
nadie estaba seguro de que el futuro perteneciese a la CA. Por tanto, aunque
Peck y Brown animaban a Tesla a investigar los motores eléctricos, no les
entusiasmaba el hecho de que trabajase en un motor de CA. Hasta donde ellos
sabían, la CA podría ser solo una moda pasajera, interesante, sí, pero
demasiado difícil para ser perfecta. Quizás fuera mejor que Tesla se centrase
en un motor de CC para el cual había un mercado listo.
Tras varias reuniones desalentadoras con Peck y Brown para discutir sus planes
para un motor de CA, Tesla se dio cuenta de que necesitaba una demostración
espectacular. No era suficiente mostrar a Brown una lata de abrillantador de
zapatos girando en un campo magnético rotatorio; Tesla necesitaba hacer algo
que pudiese atrapar la imaginación de sus mecenas.
En consecuencia, en su siguiente encuentro, Tesla preguntó a Peck y Brown si
conocían la historia del huevo de Colón. Según la leyenda, Cristóbal Colón
venció las críticas de la corte española de la reina Isabel la Católica retando
a sus miembros a mantener un huevo en equilibrio sobre uno de sus extremos.
Después de que quienes se burlaban no fuesen capaces de conseguir mantener el
huevo en equilibrio, Colón hizo que el huevo se quedase vertical cascando
ligeramente su base. Impresionados de que Colón hubiese sido más astuto que sus
críticos, Isabel la Católica empeñó sus joyas para financiar los barcos del
navegante.[223]
Cuando Peck y Brown admitieron que habían oído la historia, Tesla les dijo que
él podía hacer que un huevo se quedase vertical sin romper la cáscara. Si podía
mejorar lo hecho por Colón, ¿estarían Peck y Brown dispuestos a suscribir sus
experimentos con CA? «No tenemos joyas de la corona para empeñar —respondió
Peck—, pero hay unos pocos ducados en nuestros pantalones de ante y quizás
podríamos ayudarte.»[224]
Imagen 4.4. Aparato del huevo de Colon de Tesla, hacia 1887. De «Tesla’s Egg
of Columbus», Electrical Experimenter 6: 774-775 y ss. (marzo de 1919), p. 774.
Para
ganar esos ducados, Tesla ató su imán de cuatro bobinas a la parte inferior de
una tabla de madera y obtuvo un huevo chapado en cobre y varias bolas (imagen
4.4). Cuando Peck y Brown llegaron al laboratorio, Tesla colocó el huevo de
cobre en la parte superior de la mesa y aplicó dos corrientes desfasadas al
imán. Para su asombro, el huevo se mantenía sobre un extremo, y Peck y Brown se
quedaron estupefactos cuando el huevo y las bolas giraban por sí mismas encima
de la mesa. Mientras lo miraban como algo mágico, Tesla rápidamente explicó a
Peck y Brown que el huevo y las bolas estaban girando por el campo magnético
rotatorio. Muy impresionados por esta demostración, Peck y Brown se
convirtieron en defensores apasionados del trabajo de Tesla en motores de CA.
Este episodio enseñó a Tesla que la invención requeriría un grado de maestría
escénica para crear la ilusión correcta sobre sus creaciones. La gente no
invierte en inventos construidos a partir de latas, sino que lo hace en
proyectos que cautivan su imaginación. Para atraer a la gente, con frecuencia
hay que echar mano de metáforas, historias y temas que tienen poder en una
cultura concreta, y eso es lo que Tesla hizo invocando la historia de Colón.
Una vez los atrajo, Tesla pudo conseguir que Peck y Brown pensasen en el
potencial comercial de su motor.
Desarrollo de motores polifásicos
Una vez había convencido a Peck y Brown gracias a su huevo de Colón, Tesla
siguió adelante con motores que utilizaban un campo magnético rotatorio. Con
ayuda de Szigeti, fabricó dos motores de CA básicos que usaba en casi todos sus
experimentos en 1887 y 1888. El primero era una elaboración del aparato del
huevo de Colón, el cual consistía en un gran anillo laminado (el estátor) con
un disco de hierro (el rotor) rotando en su centro (imagen 4.5).[225] En el
segundo motor, Tesla de nuevo usó un anillo laminado, pero esta vez colocó
cuatro bobinas en salientes dentro del anillo. En su segundo motor, Tesla
intentó varios rotores diferentes incluyendo tanto un disco como uno con forma
de cilindro.[226]Averiguó
que ambos diseños de motores funcionaban y que cuando invertía las conexiones
eléctricas, los motores cambiaban las direcciones instantáneamente. Tesla
estaba muy satisfecho con estos motores, ya que «eran exactamente como los
había imaginado. No hice ningún intento de mejorar el diseño, sino simplemente
reproduje las imágenes que aparecieron en mi visión y la operación fue siempre
como yo esperaba».[227]
Como estos motores usaban dos o más corrientes alternas que estaban desfasadas
entre sí, Tesla se refería a ellos como sus motores polifásicos. No era el
único inventor que trabajaba en motores de CA en esa época, pero sus motores
polifásicos eran significativamente diferentes a los desarrollados por Elihu
Thomson y otros rivales. Primero, Tesla mantuvo su motor simple, y se concentró
en encontrar un modo de hacer que el rotor girase induciendo corrientes de
Foucault en él, más que haciendo llegar corrientes a él. Segundo, desarrolló el
motor alrededor de un fenómeno que no era necesariamente evidente en la
naturaleza, un campo magnético rotatorio. Y tercero, a diferencia de sus
contemporáneos, Tesla estaba dispuesto a usar varias corrientes alternas para
crear el campo magnético.
Imagen 4.5. Arreglo experimental básico de Tesla para experimentar con
motores de CA en el otoño de 1887. A la izquierda está el motor y a la derecha
está el generador. El generador produce dos corrientes alternas separadas, como
muestran los cuatro colectores en su eje rotor. El motor consistía en el
estátor, que es una bobina con forma de anillo y un rotor de acero rectangular
en el centro de la bobina de anillo. El estátor tenía cuatro bobinas separadas
que estaban conectadas en pares al generador. Cuando las dos corrientes
producidas por el generador estaban desfasadas 90°, producían un campo
magnético rotatorio en el estátor. Este campo, a su vez, provocaba que el rotor
girase sobre su pivote. De TCM, The Inventions, Researches, and Writings of
Nikola Tesla. 2.ª ed. (1894, reimp. en 1995). Figura 9, p. 6.
A
finales de 1887, Peck y Brown reconocieron que Tesla había inventado un nuevo
motor de CA extraordinario y le urgieron a patentar sus ideas. Peck envió a
Tesla a consultar con el despacho de abogados Duncan, Curtis & Page. Peck
tenía una muy buena opinión de este despacho y le aseguró a Tesla que le
garantizarían patentes adecuadas para sus inventos. En Duncan, Curtis &
Page, el trabajo en las patentes de Tesla fue llevado a cabo por uno de los
socios del despacho, Parker W. Page (1862-1937). Educado en Harvard, Page
probablemente tenía un interés especial en los motores de Tesla, ya que su
padre, Charles Grafton Page, había trabajado sobre motores eléctricos, e
incluso en una locomotora a escala real alimentada con baterías, en las décadas
de los cuarenta y los cincuenta del siglo XIX. Además, las patentes eran
importantes para la familia de Page. A finales de su vida, Charles Grafton Page
obtuvo una patente especial del Congreso para cubrir la forma general de una
bobina de inducción y, tras su muerte, su viuda, Priscilla, convenció a Western
Union para comprar los derechos de esta patente por 25.000 dólares más
royalties pagados con títulos de licencia. Entre el trabajo de su padre en
motores eléctricos y el éxito de su madre en la venta de una patente de éxito a
Western Union, Parker Page era el abogado ideal para trabajar en las patentes
de motores de Tesla.[228]
Las oficinas de Duncan, Curtis & Page estaban localizadas en el 120 de
Broadway, en el mismo edificio que la oficina de Peck, y justo al girar la
esquina desde el laboratorio de Tesla en la calle Liberty. Tesla visitaba
regularmente la oficina de Page y le llevaba bocetos y descripciones técnicas
de sus ideas. Tesla preparó cuidadosamente sus descripciones escritas como si
fuesen informes técnicos, no solo porque los consultaba mientras estaba
experimentando, sino porque estaba esperando escribir un libro titulado The
History of a Thousand and One Alternating Current Motors (La historia
de los mil y un motores de corriente alterna). Según Page, Tesla enfatizaba
principios generales en sus descripciones, no diseños de motor específicos.
Usando los informes y bocetos de Tesla, Page redactó solicitudes de patentes,
que Tesla veía y revisaba.[229]
Trabajando juntos, Page y Tesla se enfrentaban ahora a una decisión
estratégica: ¿cómo debería proteger su invento? Hasta este momento, Tesla había
seguido la costumbre de la mayoría de los inventores y solicitado patentes
indicando el diseño de los componentes individuales; por ejemplo, con su
sistema de lámparas de arco eléctrico, registró solicitudes separadas para su
dinamo, lámpara y regulador. Sin embargo, para su motor polifásico, Page y
Tesla decidieron que una serie de solicitudes para los diseños individuales del
motor no captaría la esencia del invento. Desde sus días de estudiante, Tesla
había estado pensando en su motor como un sistema y ahora quería revelar su
invento al mundo como tal. Por lo tanto, Page y Tesla optaron por la valiente
estrategia de rellenar solicitudes reclamando un sistema que usaba motores
polifásicos para transmitir energía.
Convencido de que su motor debería ser visto como un sistema completo, Tesla
registró una solicitud de patente exhaustiva el 12 de octubre de 1887.[230] En
esa solicitud, Tesla reclamaba no solo la invención de un nuevo motor de CA,
sino también de un nuevo sistema de transmisión de energía eléctrica.
Anticipándose al hecho de que quizás los examinadores de la oficina de patentes
no comprendiesen cómo funcionaba su nuevo motor, Tesla explicó su teoría de
cómo un campo magnético rotatorio provocaba que el rotor girase.
Durante el otoño, Tesla y Page consolidaron la amplia solicitud con cuatro
presentaciones más a la oficina de patentes que cubrían varias ideas para
motores que se remontaban a sus días de estudiante en Praga.[231] Sin
embargo, la oficina de patentes consideró demasiado amplias todas esas
solicitudes; en concreto, los examinadores no querían que Tesla solicitase su
motor y su sistema de transmisión de energía en la misma patente. Así las
cosas, en marzo de 1888, Page y Tesla se vieron obligados a dividir tres de las
solicitudes en presentaciones separadas para el motor y los diseños de los
sistemas. Como resultado, Tesla acabó con siete patentes cubriendo sus ideas
polifásicas y todas se resolvieron el 1 de mayo de 1888.[232]
Algo más práctico: motores de fase partida
Tesla estaba bastante orgulloso de su motor polifásico y sus ideas de
transmisión de energía, e invirtió una gran cantidad de tiempo escribiendo
estas solicitudes de las patentes. A Tesla le cautivaba la idea de desarrollar
sistemas completos para la transmisión de energía eléctrica, sistemas en los
cuales el motor y el generador combinasen el uno con el otro. Tesla tenía
confianza en que, desarrollando sistemas completos, sería capaz de producir
motores y generadores eficientes en el sentido de que tendrían el mejor
resultado posible para su peso.[233]
Pero Brown, el patrocinador de mentalidad técnica de Tesla, no estaba
totalmente convencido de que la estrategia de los sistemas fuese el mejor modo
de desarrollar motores de CA. Brown estaba preocupado porque el plan polifásico
de Tesla necesitaba cuatro, o hasta seis, cables para funciones entre el
generador y el motor. En las instalaciones de lámparas de arco eléctrico de
Brush a finales de la década de 1870 había usado cuatro o más cables para
conectar las lámparas a la dinamo, pero dado el alto coste del alambre de
cobre, los ingenieros eléctricos habían pasado a finales de la década de 1880 a
planteamientos de dos y tres cables para la luz eléctrica.[234] El
sistema polifásico de Tesla simplemente no se correspondía con los sistemas de
dos cables que Westinghouse y Thomson-Houston construían y con los que
trabajaban. Como sus motores polifásicos estaban diseñados para funcionar con
cuatro o seis cables, no era posible conectar un motor polifásico de Tesla a un
sistema eléctrico existente. Si una central iba a emplear el sistema polifásico
de Tesla, tendría que empezar de cero e instalar un generador especial y una
red de cableado. Por tanto, Tesla quizás pensase que su sistema polifásico era
ideal, pero en opinión de Brown tenía un potencial comercial limitado.[235]
En septiembre de 1887, justo después de que Tesla mostrase el motor con la lata
de abrillantador de zapatos, Brown preguntó a Tesla si podría diseñar un motor
de CA que pudiese funcionar en circuitos monofásicos existentes, un motor que
necesitaría solo dos cables para conectarse al generador. Ensimismado como
estaba con la creación de su idea para un sistema polifásico de transmisión de
energía, a Tesla no se le había ocurrido que alguien quisiera motores que
funcionasen con líneas de CA existentes.[236]
Sin embargo, en pocos días, Tesla empezó a mostrar a Brown motores que podían
funcionar con dos cables usando CA monofásica. Para estos motores, Tesla
dividió la CA entrante en dos circuitos que eran bifurcaciones y luego usó
varias técnicas para provocar que la corriente en una bifurcación fuese
desfasada con respecto a la otra. Para hacer que una corriente fuese desfasada,
Tesla colocó bobinas de resistencia, condensadores y bobinas de inducción en
una rama del circuito que iba al motor. Cada uno de estos circuitos estaba
conectado a bobinas en los lados opuestos del estátor en el motor y las
corrientes desfasadas creaban un campo magnético rotatorio. Cuando Brown
expresó preocupación acerca de que los dispositivos extra como las bobinas de
resistencia producían pérdida de calor y bajaban la eficiencia del motor, Tesla
las eliminó empleando dos tipos de cable en las bobinas de estátor. Usando
alambre grueso con una resistencia baja para un grupo de bobinas del estátor y
alambre fino con alta resistencia para el otro grupo, producía dos corrientes
desfasadas y, por lo tanto, un campo magnético rotatorio justo como el de sus
motores polifásicos.[237]
Impresionado por la habilidad de Tesla para generar un montón de motores de
fase partida, Brown le animó a preparar solicitudes de patentes para todas sus
ideas. Con su vista para las novedades en la industria de servicios eléctrica,
Brown sentía que las patentes para motores de CA que podían añadirse a las
redes de distribución existentes serían valiosas. Sin embargo, Tesla no estaba
de acuerdo con Brown, y argumentaba que necesitaba dar con un diseño de fase
partida tan eficiente como sus motores polifásicos. Claramente a Tesla le
fascinaba su sistema polifásico ideal y estaba mucho más interesado en cómo
este sistema podía transmitir energía de un punto a otro. Estaba seguro de que
podía alcanzar la eficiencia de sus motores de fase partida, pero, hasta
conseguirlo, registraría solo solicitudes de patentes para sus invenciones
polifásicas. Como resultado, Tesla decidió no registrar ninguna solicitud para
los motores de fase partida que construyó durante el otoño de 1887.[238]
Durante los meses siguientes Tesla continuó preparando sus solicitudes
polifásicas y no comunicó nada a su abogado, Page, sobre sus motores de fase
partida, aunque, en abril de 1888, Page preguntó a Tesla sobre estos motores.
Mientras trabajaba con Tesla en la solicitud para usar un transformador para
regular la relación de fases entre dos corrientes, Page se interesó acerca de
si el motor descrito en esta solicitud podría funcionar con dos cables. Cuando
respondió afirmativamente, Tesla recuerda que «Page me miró sorprendido y me
pidió que se lo explicase con más detalle. Lo recuerdo muy bien, porque casi me
muero del susto». Page no podía creer que Tesla no estuviese al corriente de la
demanda creciente de un motor de CA práctico y que no se hubiese molestado en
revelar que había inventado un motor de dos cables. Mientras tanto, a Tesla le
preocupaba que si Page conocía estos diseños de dos cables podía no tomarse su
sistema polifásico en serio. Como Page recordó, Tesla «no me había contado
intencionadamente su conocimiento sobre estos motores (de dos cables) por temor
a que si sabía que sus motores polifásicos podían funcionar en un único
circuito como cualquier otro motor, yo creería que el invento (es decir, el
sistema polifásico) no serviría para nada y, en consecuencia, no redactaría
buenas solicitudes».[239]
Una vez recuperó la compostura, Page se dispuso a garantizar patentes fuertes
para los motores de fase partida de Tesla. La situación era complicada porque
las extensas solicitudes de los polifase en la oficina de patentes estaban
listas para expedirse el 1 de mayo de 1888. Anticipándose a esto, Page había
estado preparando solicitudes para media docena de inventos de polifase
específicos adicionales y necesitaba registrar estas solicitudes pendientes
antes de que las patentes generales se resolviesen.[240] Si no
lo hacía así, los examinadores podían rechazar los diseños específicos,
argumentando que estos inventos estaban ya cubiertos por las patentes más
amplias. Además, Page había registrado solicitudes de patentes en varios países
extranjeros, entre ellos Inglaterra y Alemania, y ahora estaba preocupado
porque las patentes de polifase extranjeras tenían que estar basadas en lo que
estaba cubierto en las patentes americanas. Si Page revisaba las solicitudes de
polifase para incluir los motores de fase partida de Tesla, corría el riesgo de
retrasar significativamente las patentes extranjeras. Para resolver estas
complicaciones, Page hizo un viaje relámpago a la oficina de patentes en
Washington, y en cuanto regresó, empezó a hacer un borrador de las solicitudes
de un motor con dos cables para que Tesla la revisase.[241]
Hubiera sido fácil concluir de la reticencia de Tesla a patentar sus motores de
fase partida que, como otros inventores, Tesla tendía a tener un punto ciego
sobre las implicaciones comerciales de su trabajo. Elihu Thomson, por ejemplo,
fracasó totalmente en apreciar la importancia de desarrollar un sistema de CA
monofásico usando transformadores y solo registró patentes en 1885 cuando lo
instó su patrocinador, Charles A. Coffin.[242]
Sin embargo, este episodio con los motores de fase partida revela una
característica todavía más fuerte del estilo de Tesla como inventor. Ansiaba
desarrollar su sistema polifásico porque encamaba un principio ideal. A lo
largo de su trabajo en el motor de CA, estaba fascinado por la simetría de su
sistema de CA; al igual que varias corrientes alternas se producían cuando el
rotor atravesaba el campo magnético del generador, así las corrientes alternas
de múltiples fases podían producir movimiento en el motor por medio de un campo
magnético rotatorio. Tesla podía capturar y utilizar esta simetría ideal en su
sistema polifásico, pero no podía hacer lo mismo con los motores de fase
partida. Podía dividir la corriente usando una variedad de trucos ingeniosos,
pero estos trucos no eran lo mismo que emplear un bello principio.
Como veremos, a lo largo del curso de la carrera de Tesla, su fortaleza era
identificar una gran idea y buscar cómo desarrollar un sistema alrededor de
ella. La dificultad con esta aproximación era que significaba que Tesla
esperaba que los hombres de negocios y los consumidores se ajustasen a sus
sistemas, basados en un ideal, más que Tesla ajustase sus sistemas a las
necesidades y deseos de la sociedad. En el caso de sus motores polifásicos
frente a sus motores de fase partida, significaba que Tesla pensaba que la
sociedad debía adoptar su bello sistema polifásico incluso si ello significaba
reemplazar los sistemas monofásicos de dos cables con redes más caras de cuatro
cables necesarias para los polifásicos. Las consideraciones prácticas y los
costes significaban poco para Tesla en comparación con un ideal. En esto Tesla
era como Steve Jobs, quien frecuentemente exhortaba a sus ingenieros a no
preocuparse por los costes sino a, en su lugar, diseñar productos absurdamente
geniales con nuevas capacidades.[243]
El resultado de este desacuerdo y esta confusión con Brown y Page fue que Tesla
acabó obteniendo dos grupos de patentes; un grupo cubriendo sus ideas para
motores y sistemas polifásicos de múltiples cables, y un segundo grupo que
cubría los motores más prácticos de fase partida o dos cables. Tesla se
equivocó al retrasar el registro de las solicitudes de fase partida porque ese
retraso debilitó sus reivindicaciones prioritarias y le llevó a un litigio de
patentes que duró los siguientes quince años. Como veremos, al tener patentes
cubriendo tanto principios amplios como diseños prácticos, Tesla dio a sus
patrocinadores una baza fuerte para jugar en las negociaciones con los
fabricantes eléctricos.
Capítulo 5
Venta del motor (1888-1889)
Estrategia
de negocio
Empujado por Brown y Page, Tesla pasó abril y mayo de 1888 trabajando a un
ritmo febril. Comprendía la necesidad de hacer pruebas y preparar solicitudes
de patentes para todos los diseños de motor de fase partida que fuera posible.
«Hacía experimentos a diario —recuerda— e improvisaba… modelos a partir de
piezas de láminas de hierro y discos y rotores de varias formas colocados en
orientaciones temporales. Hasta donde yo recuerdo, puede que posiblemente
tuviera veinte modelos acabados que estuviesen completos.» A medida que sus
experimentos progresaban, Tesla daba a Page informes orales a partir de los
cuales este preparaba solicitudes de patentes. Fuera de la plétora de los
motores experimentales, Page y Tesla decidieron concentrarse en el método más
prometedor, e inicialmente registraron solicitudes cubriendo un motor de fase
partida que tenía las bobinas del estátor enrolladas con cable grueso y fino
(descrito en el capítulo 4).[244]
Mientras Tesla permanecía en el laboratorio, Peck y Brown no estaban ociosos.
Como se hizo evidente que Tesla ciertamente había inventado varios motores de
CA prometedores, empezaron a pensar cómo podían obtener dinero de los inventos
de Tesla. Dado que Peck y Brown sabían de sus anteriores aventuras, había tres
estrategias básicas que seguir. Primera, podían usar las patentes para crear su
propio nuevo negocio en el que fabricar o usar sus inventos. Como las patentes
impedían a otros fabricar el producto o usar el procedimiento, el inventor
ganaba beneficios de esta situación de monopolio. Un ejemplo de esta estrategia
es cómo George Eastman usó su sistema patentado de enrollar el carrete para
levantar Eastman Kodak a principios de la década de los ochenta del siglo XIX.[245]
Segundo, los inventores podían conceder licencias a un fabricante establecido.
Bajo la licencia, se podría solicitar al fabricante que pagase al inventor
royalties por cada ítem fabricado. Por ejemplo, tras obtener una patente para
una «locomotora de la calle» en 1895, George B. Selden cobró a los
fabricantes de automóviles una tasa de 15 dólares por cada automóvil fabricado
en Estados Unidos. Finalmente Selden fue derrotado en los juzgados en 1911 por
Henry Ford.[246]
Y tercero, podían vender los derechos de sus patentes a otro emprendedor o a
otra compañía. El inventor obtendría un beneficio inmediato y evitaría los
riesgos de tener que fabricar y comerciar su invento. Elmer Sperry, por
ejemplo, desarrolló un proceso electrolítico para hacer plomo blanco en 1904
que vendió a Hooker Electrochemical Company.[247]
En su mayor parte, los historiadores se han concentrado en cómo los inventores
del siglo XIX seguían la primera estrategia (fabricación) principalmente porque
esa estrategia llevó a la creación de firmas duraderas como General Electric o
Eastman Kodak. Sin embargo, para un inventor medio del siglo XIX esta
estrategia entrañaba un alto riesgo de capital y probablemente solo compensase
a largo plazo. Además, requería que el inventor dominase las complejidades de
la fabricación y la venta, y muchos inventores carecían de estas habilidades de
negocio. Sospecho que algunos inventores decidieron establecer un negocio de
fabricación o uso de sus inventos solo tras haber agotado las posibilidades de
venta o dar licencia de sus patentes. Por ejemplo, Bell y sus patrocinadores
inicialmente trataron de vender la patente del teléfono a Western Union en
1876, y solo después de que Western Union rechazase comprarla crearon American
Bell Telephone Company y empezaron a construir centralitas.[248]
Dado el riesgo asociado a la fabricación, muchos inventores del siglo XIX
preferían o bien vender o bien dar licencias de sus patentes. Durante la década
de 1870, Munn & Company, la agencia de patentes afiliada con Scientific
American, urgía a sus clientes inventores a perseguir la estrategia de la
licencia.[249] En
concreto, dar licencias se veía como algo muy beneficioso, ya que uno podía
conceder un gran número de licencias a diferentes firmas en distintos
territorios. Con su sistema de luz incandescente, Edison Electric Light Company
hizo un espléndido beneficio concediendo licencias a compañías eléctricas en
docenas de ciudades. Sin embargo, como estrategia, dar licencias tenía un
inconveniente en el que el inventor tenía que estar siempre atento a los
competidores infringiendo sus patentes, no fuera que las licencias perdiesen su
posición de monopolio. Al no defender con contundencia sus patentes a mediados
de la década de 1880, Edison Electric Light Company permitió involuntariamente
surgir a varios competidores, y uno de ellos, Thomson-Houston Electric Company,
finalmente se hizo con el control de Edison Company para formar General
Electric en 1892.[250]
En este contexto Peck y Brown elaboraron su estrategia de negocio para los
inventos de Tesla, que puede resumirse como patente-promoción-venta. A medida
que Tesla creaba inventos eléctricos nuevos, los patentaba. Sus patrocinadores
le proporcionaban el dinero necesario para cubrir los gastos del laboratorio y
las tasas de las patentes. Una vez que sus inventos tenían la patente, Tesla
los promocionaría ampliamente a través de entrevistas, demostraciones y
conferencias para así atraer a los hombres de negocios. Para ganar beneficio
con su inversión, Peck y Brown luego buscaban vender o dar licencias de las
patentes a fabricantes establecidos u otros inversores, que montarían nuevas
compañías. Por tanto, el nombre del juego para Tesla y sus benefactores no era
manufacturar sus inventos, sino venderlos o dar licencias de ellos.
La estrategia de vender o dar licencias de patentes planteaba distintos retos
para el inventor y sus patrocinadores. Había que conocer gente que pudiese
estar buscando una nueva tecnología, luego había que generar interés y
excitación sobre las patentes que estaban en venta y, finalmente, negociar
términos favorables. Estas negociaciones conllevaban mucho regateo, ya que el
vendedor (es decir, el inventor) pedía el mayor precio posible para así
recuperar los costes de desarrollar el invento, mientras que el comprador
buscaba minimizar su riesgo manteniendo el precio bajo (¿cuánto costará
convertir el invento en un producto?, ¿venderé el producto?). Al mismo tiempo,
el inventor también tenía que tener en mente que quizás no tuviese las únicas
patentes en venta y que pedir un precio demasiado alto podría enviar al
comprador a otros inventores. Por tanto, para obtener el mejor precio posible y
no ahuyentar al comprador, el inventor y sus patrocinadores podían usar todo
tipo de argumentos para persuadir al comprador de que el invento en cuestión
era la mejor versión posible y ofrecía un gran potencial. Para el inventor y
sus patrocinadores, la persuasión era esencial en el arriesgado negocio de vender
o dar licencias de patentes.[251]
Promocionando los motores de Tesla
Una vez establecida su estrategia de patente-promoción-venta, Peck y Brown
tenían que promocionar los inventos de Tesla enérgica pero cuidadosamente. La
gente adecuada, los directores al frente de las compañías de fabricación
eléctrica, tenían que aprender acerca de sus inventos del modo correcto,
científica y objetivamente. En la década de 1880, docenas de inventores
presentaban cientos de patentes eléctricas, muchas de las cuales no tenían
demasiado valor. Por ejemplo, Thomson-Houston Company estaba inundada con
ofertas de patentes de inventores, incluida una para un dudoso producto llamado
«agua eléctrica».[252]Por lo
tanto, Peck y Brown tenían que trazar una trayectoria a través de la cual
pudiesen captar la atención de los fabricantes eléctricos y convencerlos del
potencial comercial de las patentes de Tesla. Al igual que el inventor había
captado su atención con el huevo de Colón, ahora Peck y Brown tenían que
conectar con la imaginación de los fabricantes eléctricos.
En la elaboración de sus esfuerzos promocionales, Peck y Brown tenían que
vencer la oscuridad de Tesla. Desde su llegada a América en 1884, Tesla se
había mantenido aislado y no se había unido a ninguna de las organizaciones del
campo de la electricidad recientemente formadas, como el American Institute of
Electrical Engineers, la National Electrical Light Association o el Electrical
Club of New York.[253] Exceptuando
los ingenieros eléctricos que se había encontrado trabajando en la organización
de Edison, Tesla conocía a poca gente en esa comunidad. Al carecer de
información acerca de Tesla, los ingenieros eléctricos se preguntaban cómo un
joven de treinta y dos años de una parte poco conocida del este de Europa podía
haber desarrollado un motor de CA tan prometedor. ¿Era todo lo que él sostenía
que era?
Para conseguir que circulase el «rumor» correcto sobre los motores de Tesla,
Peck y Brown buscaron el respaldo de un experto, el profesor William Anthony.
Formado en la Universidad de Brown y en Sheffield Scientific School de Yale,
Anthony era un experto en electricidad y óptica. Entre 1872 y 1887 fue profesor
de física en la Universidad de Cornell. Mientras estaba en Cornell, Anthony
había probado dinamos y establecido el primer programa de ingeniería eléctrica
en Estados Unidos. Como deseaba perfeccionar sus propios inventos eléctricos,
dejó Cornell en 1887 para convertirse en el ingeniero eléctrico (el ingeniero
jefe) en Mather Electric Company en Manchester (Connecticut). Al poseer tanto
credenciales académicas como experiencia comercial, a Peck y Brown Anthony
debió de parecerles la persona ideal para evaluar los motores de Tesla.[254]
En marzo de 1888, Peck y Brown enviaron a Tesla a visitar al profesor Anthony
en Manchester. (Tesla hizo ese viaje justo durante la gran tormenta de nieve de
1888 y estuvo atrapado durante varios días en Manchester.) Tesla preparó dos
motores especiales para que Anthony los probase. Ambos eran diseños
polifásicos, no máquinas de fase partida, ya que Peck y Brown estaban
preocupados por desvelar demasiado de lo que Tesla había logrado. Las pruebas
fueron bien, y Anthony concluyó que los motores de CA de Tesla eran tan
eficientes como los motores de CC que estaban disponibles en ese momento.
Anthony no estaba especialmente preocupado por el hecho de que los motores
polifásicos necesitasen cuatro cables, ya que asumía que se instalarían en
situaciones industriales especiales donde la necesidad de energía compensase el
coste de los cables extra.
Después de realizar las pruebas, Anthony visitó el laboratorio de Tesla en
Nueva York. Allí, Anthony y Tesla discutieron problemas de diseño concretos,
tales como el modo de construir un rotor que respondiese mejor a las corrientes
de Foucault y la relación entre la velocidad del motor y el número de bobinados
en el rotor. Asombrado por las credenciales académicas de Anthony, Tesla era
reservado con el profesor y trataba de no mostrarse en desacuerdo con él.[255]
Anthony estaba muy impresionado con los inventos de Tesla. Como escribió a
Dugald C. Jackson, que estaba enseñando ingeniería eléctrica en la
Universidad de Wisconsin:
Yo
[he] visto un sistema de motores de corriente alterna en Nueva York que promete
grandes cosas. Fui llamado como experto y me mostraron las máquinas bajo la
promesa de secreto, ya que las solicitudes están todavía en la oficina de
patentes… He visto toda una armazón [rotor] que pesaba 12 libras girando a
3.000 [r. p. m.], que cuando uno de los circuitos (de CA) se invertía de
pronto, invertía su rotación tan repentinamente que difícilmente podía ver que
lo hacía. En todo esto, entiendes que no hay un conmutador. El armazón no tiene
conexión con nada fuera…
En mi opinión fue un resultado maravilloso. Por supuesto, quiere decir que hay
dos circuitos separados del generador y no es aplicable a los sistemas
existentes. Pero en la forma del motor que describí primero, no hay
absolutamente nada parecido a un conmutador; las dos (CA) repeliéndose la una a
la otra alrededor del campo lo hacen todo. No hay nada que poner excepto las
dos direcciones.[256]
Anthony
no solo divulgó las noticias sobre los motores de Tesla entre sus colegas
ingenieros, sino también discutió los logros de Tesla en una conferencia que
dio ante la MIT Society of Arts en Boston en mayo de 1888.[257]
Después de recibir la evaluación favorable de Anthony, Peck y Brown contactaron
con la prensa técnica. Al saber que las patentes de los polifásicos se
expedirían el 1 de mayo de 1888, invitaron a los editores de los semanales de
electricidad a visitar el laboratorio. En las últimas semanas de abril de 1888,
Tesla enseñó su motor polifásico a Charles Price de Electrical Review y
a Thomas Commerford Martin de Electrical World. Tanto Price como
Martin se quedaron impresionados favorablemente, y Price publicó una historia
sobre los motores de Tesla justo después de que se concediesen las patentes.[258]
La conferencia en AIEE
La pieza central de la campaña de promoción era la conferencia de Tesla para el
Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos (AIEE, por sus siglas en inglés,
American Institute of Electrical Engineers) el 16 de mayo de 1888. Como Anthony
era un vicepresidente y Martin un antiguo presidente del instituto, animaron a
Tesla a exponer un trabajo sobre sus inventos polifásicos. Exhausto y enfermo
por sobrecarga de trabajo, Tesla inicialmente declinó dar la conferencia. Sin
embargo, ante la insistencia de Anthony y Martin, Tesla escribió la conferencia
apresuradamente la víspera por la noche.
Para apoyar su conferencia, Tesla mostró los dos motores que Anthony había
examinado. Aunque normalmente Martin actuaba como moderador en este tipo de
actos, esta vez lo organizó para poder participar en la discusión que seguía a
la charla, y pidió a Francis R. Upton, vicepresidente de AIEE y tesorero
de Edison Lamp Company, que presidiese la reunión.
Tesla tituló su conferencia en AIEE «A New System of Alternate Current Motors
and Transformers» («Un sistema nuevo de transformadores y motores de corriente
alterna»). Aunque el título era modesto, inmediatamente hizo afirmaciones
atrevidas para la CA polifásica: «Ahora tengo el placer de traer a vuestro
conocimiento … un sistema novel de distribución eléctrica y transmisión de
energía por medio de la corriente alterna … que estoy seguro establecerá de
inmediato la adaptabilidad superior de estas corrientes para la transmisión de
energía». Para apoyar sus afirmaciones, Tesla empezó usando diagramas de paso a
paso de su primera patente de polifase para explicar cómo dos corrientes
alternas separadas podían crear un campo magnético rotatorio. Para convencer a
su audiencia de ingenieros de que el campo magnético rotatorio ejercía una
fuerza de atracción uniforme en el rotor del motor, ofreció un breve análisis
matemático de las fuerzas involucradas. Luego describió su motor polifásico
básico, consistente en un anillo con cuatro bobinas separadas para el estátor y
un disco de acero para el rotor (imagen 4.5). Este motor, enfatizaba, podía ser
fácilmente invertido y también síncrono, es decir, funcionar a la misma
velocidad que el generador. Anticipándose a la posibilidad de que alguien
plantease que sus motores polifásicos no podían funcionar en sistemas de CA
existentes, Tesla argumentó que sería relativamente simple cambiar las
conexiones en las bobinas del rotor y la disposición del colector de modo que
los generadores podían producir varias corrientes alternas con la relación de
fases adecuadas. Tesla también pensó que si las centrales de energía instalaban
grandes generadores multipolares (con 64 o 128 bobinas en el rotor y el
estátor), sería relativamente simple diseñar motores que funcionasen a
cualquier velocidad que se necesitase. (Como se verá en el capítulo 9, ninguna
de estas aproximaciones era especialmente simple, y ambas requerían mucho
esfuerzo de ingeniería.)[259]
A la conferencia de Tesla siguió una discusión. Para reforzar la presentación
del inventor, Martin tomó la palabra e invitó a Anthony a informar sobre la
eficiencia de los motores de Tesla. Enfatizando que los dos motores que él
probó eran pequeños y de tipo experimental y que los motores pequeños tendían a
ser menos eficientes que los grandes, Anthony afirmó que los motores
polifásicos de Tesla tenían una eficiencia del 50 al 60%.[260]
A Anthony le siguió Elihu Thomson, que desde 1884 había estado trabajando en
motores de CA en los cuales usaba un conmutador para hacer llegar la CA al
rotor. Al tener el conmutador que interrumpía diferentes bobinas del rotor en
el momento correcto, Thomson era capaz de crear una fuerza magnética repulsiva
entre el rotor y el estátor, de modo que el rotor girase. Con la esperanza de
afianzar el motor de CA como su invento, Thomson había dado una charla ante el
AJEE en junio de 1887 en la cual enunciaba su principio de inducción-repulsión.[261] Ahora
se enfrentaba con las reivindicaciones de Tesla de haber desarrollado un motor
de CA real, Thomson recordó a la audiencia sus propios esfuerzos y prometió
informar sobre su motor en una reunión futura. De hecho, Thomson estaba
avisando educadamente a Tesla de que no era el único que estaba trabajando
sobre motores de CA y que podía esperar competencia en la oficina de patentes y
el mercado. Aunque Tesla era el recién llegado y era muy consciente de la
habilidad de Thomson como inventor, lejos de recular se mantuvo firme. Mientras
reconocía a Thomson como «una persona líder en su profesión», Tesla respondió
que él había construido un motor como el del Thomson, pero que no había
continuado desarrollándolo porque estaba seguro de que el mejor motor de CA
sería uno sin conmutador.[262]
A pesar de los comentarios de Thomson, Tesla triunfó. Al final del encuentro,
Upton comentó: «Creo que este motor, Tesla pueda corregirme si no estoy en lo
cierto, es el primer buen motor de corriente alterna que se ha mostrado en
público en el mundo, ¿es así, Tesla?». Luego Upton anunció que Tesla había
invitado a la audiencia a ir a ver los motores en funcionamiento en el
laboratorio de la calle Liberty.[263]
Venta de las patentes de Tesla
Las ideas de Tesla captaban la imaginación de la comunidad de ingenieros
eléctricos y todas las publicaciones importantes de ingeniería reprodujeron su
conferencia. En respuesta a su artículo, varios expertos en electricidad
escribieron cartas al editor comentando el motor de Tesla, cartas que también
se reprodujeron. Con su motor polifásico «proclamado en los artículos como un
avance en el arte», el escenario estaba ahora listo para que Peck y Brown
ofreciesen las patentes de Tesla al mejor postor.[264]
Tesla confió las negociaciones relacionadas con la venta de las patentes de su
motor a Peck y Brown. Inicialmente esperaba que vendieran sus patentes a Mather
Electric Company, ya que Tesla pensaba que sería capaz de mejorar su motor con
la ayuda de Anthony, de quien tenía una opinión positiva.[265] Peck
y Brown invitaron a Mather a hacer una oferta sobre las patentes, pero al mismo
tiempo contactaron con otros fabricantes eléctricos. A finales de abril de
1888, ofrecieron las patentes a Thomson-Houston, y Charles A. Coffin pidió
a Thomson que las revisase. Al trabajar en su propio motor de CA y normalmente
opuesto a comprar patentes de inventores externos, Thomson recomendó que
Thomson-Houston no pujase por las patentes de Tesla, al considerar que las
patentes de polifase de Tesla tenían tan poco valor que no merecían las tasas
necesarias de la oficina de patentes.[266]
Peck se dirigió después a Westinghouse Electrical Manufacturing Company. Como
hemos visto, George Westinghouse se había incorporado tarde a la industria
eléctrica y había decidido apostar por la CA más que por la CC. Westinghouse y
sus socios sabían que solo serían capaces de convencer a los servicios de las
centrales de que comprasen su equipamiento de CA si eran capaces de ofrecerles
a sus clientes un motor de CA. Por tanto, Westinghouse Company era un cliente
muy probable para las patentes de Tesla.
Westinghouse trató con Peck sobre las patentes de Tesla a finales de mayo de
1888 porque su ingeniero eléctrico jefe, Oliver B. Shallenberger, había
estado investigando los campos magnéticos rotatorios por su cuenta. En abril de
1888, Shallenberger había dejado caer accidentalmente el muelle pequeño de una
bobina en la cima de un electroimán en una lámpara de arco eléctrica alimentada
con CA. Sorprendido al ver cómo el muelle rotaba por sí solo, Shallenberger
rápidamente advirtió que el campo magnético cambiante estaba provocando el
giro. Shallenberger se dio cuenta de que este fenómeno podía usarse para crear
un vatímetro y un motor de CA. Como la compañía tenía una gran necesidad de un
medidor que midiese la energía consumida por cada cliente individual, Shallenberger
se concentró en desarrollar un vatímetro más que un motor de CA.[267]
Aunque inicialmente el descubrimiento de Shallenberger entusiasmó a los
ingenieros de Westinghouse, sus esperanzas se frustraron rápidamente cuando
supieron que Shallenberger no era el primero en descubrir el campo magnético
rotatorio.[268] A
Shallenberger se le habían adelantado en el descubrimiento tanto Tesla como el
físico italiano Galileo Ferraris. Unas pocas semanas después de que
Shallenberger hiciese su descubrimiento con el muelle, Westinghouse supo que
Ferraris también había investigado el modo en que la corriente alterna podía
crear un campo magnético rotatorio. Como parte de su estilo emprendedor,
Westinghouse solía echar un vistazo a las publicaciones de ingeniería para
progresos que quizás aumentasen su control de tecnologías clave. Westinghouse
localizó referencias en mayo de 1888 a un artículo de Ferraris en Proceedings
of the Royal Academy of Sciences of Turin.[269]
Profesor de física aplicada del Real Museo Industrial de Turín, Ferraris había
estudiado óptica y tenía un interés especial en analizar matemáticamente el
comportamiento de las ondas de luz.[270] Después
de probar los sistemas de CA de Gaulard y Gibbs en la Exhibición Eléctrica
Internacional de Turín en 1884, Ferraris decidió estudiar transformadores.[271] En
ese momento, los investigadores en electricidad no comprendían del todo la
relación entre la corriente entrante (primaria) y la corriente saliente
(secundaria) en los transformadores. Recurriendo a su conocimiento en óptica
matemática, Ferraris formuló que debería haber una diferencia de fase de 90°
entre las corrientes primaria y secundaria en un transformador. Luego
estableció la hipótesis de que si había esa diferencia de fase, esas dos
corrientes deberían producir un movimiento circular, al igual que dos ondas de
luz desfasadas 90° creaban patrones de interferencia circulares.[272] Para
probar esta hipótesis, en 1885 Ferraris construyó un aparato experimental que
consistía en dos bobinas colocadas en ángulo recto entre sí (imagen 5.1). Entre
las dos bobinas colocó un pequeño cilindro de cobre sobre un pivote y cuando
conectó las bobinas a la corriente primaria y secundaria de un transformador de
Gaulard y Gibbs, Ferraris averiguó que el cilindro rotaba. Ferraris estaba
contento de que su aparato confirmase que había una diferencia de fase entre
las corrientes primaria y secundaria en un transformador y compartió sin
reservas sus resultados con otros investigadores en electricidad a través de
conversaciones y correspondencia.
Imagen 5.1. Motor de CA de Ferraris, hacia 1885. De S. P. Thompson,
Polyphase Electric Currents, 2.ª ed. (1900) figuras 332 y 333, p. 442.
Ferraris
no publicó los resultados de sus experimentos de 1885 hasta 1888 y lo hizo solo
después de leer acerca del motor de inducción-repulsión de Thomson. En su
artículo de 1888, Ferraris revisaba sus hallazgos sobre la diferencia de fase
en los transformadores, hacía comentarios sobre cómo sus ideas podían usarse
para hacer que el disco giratorio del experimento Arago rotase y sugería que
quizás sería posible usar su principio para desarrollar un vatímetro. También
informaba de cómo había creado dos corrientes desfasadas colocando una bobina
de inducción y una resistencia en dos ramas del circuito, la misma técnica que
Tesla había usado en sus motores de fase partida en 1887.
Pero lo más importante, Ferraris discutía si un campo magnético rotatorio
podría usarse para crear un motor práctico. Había construido un motor pequeño
con un cilindro de cobre para el rotor y lo había conectado a un dinamómetro
para medir cuánto trabajo mecánico realizaba el motor. En estas pruebas,
Ferraris descubrió que a medida que la velocidad del rotor aumentaba, la
cantidad de trabajo decrecía. Recurriendo de nuevo a la física matemática,
Ferraris determinó que puesto que la velocidad del motor aumentaba, las
corrientes inducidas en el cilindro de cobre creaban no solo un campo magnético
sino también mucha pérdida de calor. Según el análisis de Ferraris, cuando el
cilindro alcanzaba su velocidad máxima, las corrientes inducidas producirían
cantidades iguales de trabajo mecánico y calor y, como resultado, el motor
pasaría a no ser eficiente y empezaría a ralentizarse. Basado en sus pruebas y
análisis matemático, Ferraris concluyó que «un aparato basado en el principio
[de un campo magnético rotatorio]… puede no tener relevancia como un motor
industrial».[273]
A lo largo de los años ha habido un amplio debate sobre si debería reconocerse
a Tesla o a Ferraris como inventor del motor de inducción de CA.[274] De
algún modo, la confusión surgió al principio por el hecho de que los primeros
informes en inglés del artículo de Ferraris de 1888 dejaban fuera su análisis
de la pérdida de calor producida y así se creaba la impresión de que un motor
factible seguiría sus investigaciones.[275] Pero,
como hemos visto, Ferraris llegó exactamente a la conclusión opuesta en su
artículo; no pensaba que se pudiese desarrollar un motor práctico usando un
campo magnético rotatorio. En su lugar, a Ferraris se le debería atribuir el
ser el primero en investigar cómo la corriente alterna puede crear campos
magnéticos rotatorios. Incluso más importante, a Ferraris se le debería dar
reconocimiento por introducir la noción de fase en la discusión de fenómeno de
corrientes alternas. Gracias al análisis matemático de Ferraris, los ingenieros
eléctricos fueron capaces de captar rápidamente las ideas que había tras un
motor de CA y corrientes polifásicas. Sin embargo, fue Tesla quien construyó el
primer motor de inducción de CA práctico.
Mientras tanto, volvamos a Westinghouse. Tras leer los informes sobre el
artículo de Ferraris, Westinghouse decidió que sería mejor asegurar los
derechos de cualquier patente que surgiese del trabajo de Ferraris. Por tanto,
Westinghouse envió a su socio, Pantaleoni, a Turín, para comprar los derechos
americanos de las ideas de Ferraris por mil dólares.[276] Al
igual que había hecho un año antes al asegurar el control de patentes sobre los
transformadores de CA, Westinghouse compró los derechos del trabajo de Ferraris
para ganar amplia cobertura en el área de los motores de CA.
Al mismo tiempo que Westinghouse estaba aprendiendo acerca de Ferraris,
Shallenberger expresó preocupación por el hecho de que las patentes de Tesla
quizás impidiesen a la compañía desarrollar con éxito un motor de CA. En
respuesta, Westinghouse envió a Henry M. Byllesby, vicepresidente de
Westinghouse Electric, y Thomas B. Kerr, consejero general, a Nueva York a
finales de mayo de 1888.
Peck pidió a Tesla que hiciese una demostración con sus motores polifásicos
para Byllesby y Kerr en el laboratorio de la calle Liberty, y Byllesby informó
a Westinghouse de que los motores parecían funcionar satisfactoriamente. Aunque
Tesla les ofreció una explicación de su motor, Byllesby se quejó de que «su
descripción no fue de una naturaleza para la cual yo estuviese capacitado para
comprender del todo». Byllesby observó que los motores de Tesla necesitaban más
de dos cables, lo que indica que Tesla y Peck escogieron contenerse y no
revelar los diseños de fase partida. Después de todo, ¿por qué mostrar al
cliente todo de una vez? Sobre todo, Byllesby estaba impresionado, y le dijo a
Westinghouse que «los motores, hasta donde yo puedo juzgar a partir de la
evaluación que fui capaz de hacer, son un éxito».
Sin duda, debido a su experiencia vendiendo Mutual Union a Jay Gould, Peck
sabía que tenía que tirarse un farol para alcanzar el mejor trato posible con
Westinghouse. En consecuencia, cuando Byllesby y Kerr expresaron su interés en
comprar las patentes para Westinghouse, Peck le informó de que un capitalista
en San Francisco les había ofrecido 200.000 dólares más un royalty de 2,50
dólares por cada caballo de potencia de cada motor instalado. «Los términos,
por supuesto, eran monstruosos —le dijo Byllesby a Westinghouse— y así se lo
dije a ellos… Les dije que no había ninguna posibilidad de que considerásemos
el tema en serio… Para evitar dar la impresión de que el asunto era capaz de
despertar mi curiosidad, hice una breve visita.»[277]
A pesar del alto precio de Peck, Byllesby y Kerr recomendaron a Westinghouse
comprar las patentes de Tesla para garantizar una cobertura amplia del
principio del uso de campos magnéticos rotatorios. Sin embargo, para forzar a
Peck a aceptar un precio más bajo, Westinghouse decidió enviar a sus inventores
estrella, Shallenberger y William Stanley Jr., para inspeccionar el trabajo de
Tesla. Quizás podrían persuadir a Tesla y a Peck de que Westinghouse estaba en
una posición técnica superior y que ellos deberían dar marcha atrás. Enviar a
Shallenberger y a Stanley a ver a Tesla era algo parecido a los tratos de Steve
Jobs con el Centro de Investigación en Palo Alto (PARC por sus siglas en
inglés, Palo Alto Research Center) de Xerox en 1979. Determinado a que los
científicos de PARC le mostrasen sus nuevas interfaces gráficas de usuario,
Jobs lo había organizado para que la división de capital de riesgo de Xerox
invirtiese en un Apple Computer todavía en ciernes, de modo que PARC tendría
que cooperar. De la misma forma que el capital de Xerox era la «mano» necesaria
para forzar a PARC a «levantar la tapa» y desvelar sus secretos, Shallenberger
y Stanley eran la «mano» de Westinghouse.[278]
Shallenberger visitó el laboratorio de Tesla el 12 de junio de 1888 y Tesla le
mostró sus motores funcionando con cuatro cables. Shallenberger se dio cuenta
rápidamente de que Tesla no solo había descubierto la idea de usar un campo
magnético rotatorio ocho meses antes que él, sino que había ido más allá y
producido un motor usando este principio. Incapaz de debilitar a Tesla y a
Peck, Shallenberger volvió a Pittsburgh y urgió a Westinghouse a que comprase
las patentes.[279]
Al viaje de Shallenberger le siguió una visita de Stanley el 23 de junio. Como
hemos visto, Stanley había ayudado a Westinghouse a desarrollar luz eléctrica
monofásica de CA diseñando un transformador factible y confirmando la idea de
que los transformadores deberían estar conectados al generador en paralelo, no
en serie. Mientras los abogados de Westinghouse registraban patentes para el
diseño del transformador de Stanley, George Westinghouse decidió que el
principio de usar transformadores en paralelo debería estar incluido en el
registro de una patente en nombre de Gaulard y Gibbs. Esta decisión enfadó
mucho a Stanley, que sin embargo se quedó con Westinghouse para participar en
la evolución de la CA. Considerando que Westinghouse era un pícaro, Stanley más
tarde comentó que él siguió «el consejo de mi padre, quien decía que era mejor
ponerse de parte de un pícaro si tus amigos estaban con él que tratar de
escarmentarlo».[280]
Stanley entró en contacto con Tesla porque su padre era vecino de Peck en
Englewood (Nueva Jersey). Peck conocía todo acerca de los problemas de un
Stanley más joven con Westinghouse. Al saber que Stanley Jr. era un pionero en
CA pero tenía bastante ego, a Peck le preocupaba que quizás Stanley estuviese
trabajando en su propio motor de CA. Como Tesla explicó: «Peck pensaba que
Stanley era un hombre que imaginaría que él había hecho el invento y
posiblemente entrase en conflicto conmigo».[281] Para
lidiar con Stanley, Peck decidió jugar a la ofensiva y mandó a Tesla que
mostrase a Stanley tanto el motor polifásico como el motor en fase partida. Al
hacerlo así, deberían ser capaces de contrarrestar cualquier reclamo de Stanley
de que él había inventado un motor mejor que el de Tesla.
En cuanto llegó al laboratorio de la calle Liberty, Stanley enseguida anunció
que los «chicos de Westinghouse» habían desarrollado un motor de CA e iban por
delante de Tesla. En vez de picar en el anzuelo, Tesla preguntó tranquilamente
a Stanley si le gustaría ver funcionar su motor con dos cables, el motor que
Tesla y Peck no habían mostrado a Byllesby y Kerr.[282] En
cuanto vio este motor, Stanley tuvo que admitir que ciertamente Tesla estaba
por delante de los ingenieros de Westinghouse. «Hasta donde yo sé, toda forma
de motor propuesta por Shallenberger o yo mismo ha sido tratada por Tesla»,
informó Stanley a Westinghouse. «Su motor es el mejor de los que he visto. Creo
que más eficiente que la mayoría de los motores de CC. También creo que les
pertenece.»[283]
Peck siguió presionando a Westinghouse, diciendo a Stanley que estaba a punto
de vender las patentes a otra parte. Con esa noticia, Westinghouse decidió que
no deberían esperar más, y Kerr, Byllesby y Shallenberger negociaron un acuerdo
con Peck y Brown.[284] En
julio de 1888, Peck y Brown acordaron vender las patentes de Tesla a
Westinghouse por 25.000 dólares en efectivo y 50.000 dólares en pagarés, y unos
royalties de 2,50 dólares por cada caballo de potencia en cada motor.
Westinghouse garantizó que los royalties serían al menos de 5.000 dólares en el
primer año, 10.000 en el segundo año y 15.000 en cada uno de los años
sucesivos. Además, a Peck y Brown les resarció Westinghouse Company por todos
los gastos que tuvieron durante el desarrollo del motor.[285]En números
redondos, el acuerdo supuso que Westinghouse pagaría a Tesla, Peck y Brown
200.000 dólares durante un período de 10 años. A lo largo de la vida de las
patentes (diecisiete años), Tesla y sus patrocinadores tuvieron la posibilidad
de ganar al menos 315.000 dólares. Aunque no estaba especificado en el
contrato. Tesla estuvo de acuerdo en ir a Pittsburgh y compartir con los
ingenieros de Westinghouse lo que había aprendido sobre motores de CA.
Tesla no llegó a un acuerdo con Westinghouse y desapareció con 200.000 dólares,
sino que compartió las ganancias con Peck y Brown. Como ellos habían manejado
de manera astuta las negociaciones y asumido todo el riesgo financiero en el
desarrollo del motor, Tesla dio a Peck y Brown cinco novenos de las ganancias
tras el acuerdo, mientras que él se quedó con cuatro novenos. De este modo,
Tesla reconoció el papel esencial que Peck y Brown habían tenido en el
desarrollo del motor de CA.[286]
Estancia en Westinghouse
Tesla se mudó a Pittsburgh en julio de 1888 para poner los diseños de su motor
AC en producción. Durante su estancia en Pittsburgh, Tesla dejó a Szigeti en
Nueva York, donde este continuó trabajando en varias patentes de motor que el
inventor no había cedido a Westinghouse.[287]
En Pittsburgh, Tesla trabajó muy de cerca con Shallenberger y los otros chicos
de Westinghouse, y manifestó gran admiración por George Westinghouse. Tesla
escribió:
Me
gusta pensar en George Westinghouse como se me presentó en 1888… Una
constitución poderosa, bien proporcionado con toda articulación en perfecto
estado, ojos tan claros como un cristal, un paso rápido y ligero, un raro
ejemplo de salud y fortaleza. Como un león en la jungla, respiraba
profundamente y con delicia el aire lleno de humo de sus fábricas. Aunque
acababa de cumplir cuarenta, todavía tenía el entusiasmo de la juventud.
Siempre sonriendo, afable y educado, contrastaba de forma notoria con los hombres
bruscos y espabilados que conocía. Ni una sola palabra censurable, ni un gesto
ofensivo… Y aun así no había adversario más fiero con el que te pudieses cruzar
que Westinghouse. Atleta en la vida ordinaria, se transformaba en un gigante
cuando se enfrentaba a dificultades que parecían insalvables. Disfrutaba de la
lucha y nunca perdía confianza. Cuando otros se rendían desesperados, él
triunfaba. Si fuese llevado a otro planeta con todo en su contra, habría
encontrado cómo salvarse.[288]
Al
principio Tesla trabajaba para mejorar dos motores polifásicos que había
llevado con él desde Nueva York, anticipando que Westinghouse desarrollaría
todo un nuevo sistema polifásico usando cuatro cables para conectar los
generadores y los motores. Dado que su motor funcionaba mejor en baja
frecuencia, Tesla preparó sus motores para funcionar en 50 ciclos y experimentó
con los nuevos diseños de transformador.[289]
Sin embargo, Westinghouse, esperaba que uno de los diseños de motor de Tesla
pudiese usarse para alimentar tranvías y funcionar en los circuitos monofásicos
de dos cables existentes. En ese momento, los sistemas de Westinghouse estaban
usando 133 ciclos, de modo que los consumidores no se quejasen sobre parpadeos
en sus lámparas incandescentes. Incluso aunque creía que su motor ideal era la
versión polifásica funcionando a 50 ciclos, Tesla estuvo de acuerdo en trabajar
en una versión de fase partida que pudiese ponerse en producción. Para adaptar
este motor a su propósito, Tesla y los chicos de Westinghouse hicieron varios
cambios de diseño, incluyendo el incremento de la cantidad de alambre de cobre
en los rotores y la sustitución de los núcleos de hierro forjado del rotor y el
estátor por maleable acero Bessemer. Solo el cambio a núcleos de acero dobló el
trabajo que un motor típico podía realizar, y en Westinghouse Company se trató
este descubrimiento como un secreto comercial que se guardó con celo durante
años. Tesla también trabajó con el diseñador jefe de Westinghouse, Albert
Schmid, para desarrollar un marco estándar para que el estátor pudiese
modelarse y producirse con facilidad. Mientras trabajaban en estos cambios,
Tesla preparó patentes para Westinghouse y, en 1889, el año más productivo en
su carrera, registró quince solicitudes.[290]
Sobre la base de estos cambios de diseño, Westinghouse Company construyó entre
500 y 1.000 motores de fase partida de Tesla a principios de 1889, pero no está
claro cuántos de estos motores se expidieron realmente. Más que instalarlos en
tranvías, inicialmente Westinghouse los vendió para uso en máquinas para la
minería.[291] Además,
la compañía decidió utilizar rodamientos de grafito en estos motores, algo que
en opinión de Tesla originaría el calentamiento y el consiguiente fallo. Cuando
Westinghouse no siguió sus consejos y empezó a expedir estos motores, Tesla
decidió que era el momento de marcharse.
Contrariado, Tesla dejó Westinghouse en agosto de 1889 y viajó a Europa para
ver la exposición de París. Tesla recomendó a Westinghouse que para continuar
el trabajo en sus motores de CA pusiese el proyecto en manos de su asistente,
Charles F. Scott. Ingeniero graduado en la Universidad de Ohio, en sus
inicios Scott había lubricado dinamos para Tesla, pero al inventor le
impresionaron la diligencia y la mente ágil de Scott.[292] (Volveremos
a la historia del motor de Tesla en Westinghouse en el capítulo 9.)
Algunas ideas sobre la ilusión
La experiencia de Tesla con los motores de CA revela el papel central que
desempeña la ilusión en el proceso de cambio tecnológico. El motor de CA de
Tesla no fue adoptado «automáticamente» por Westinghouse y la comunidad de
ingenieros eléctricos solo porque fuese técnicamente superior a otros motores
eléctricos; de hecho, el motor de Tesla necesitó varios años de ingeniería
seria antes de que pudiese usarse en la industria. Más, Tesla y sus
patrocinadores tuvieron éxito en promocionar su motor porque crearon el tipo
correcto de ilusión sobre él. Guiado por Peck y Brown, Tesla registró las
patentes «correctas», se aseguró el respaldo técnico «correcto» del profesor
Anthony, dio el tipo de conferencia «correcto» ante la AJEE y generó la
publicidad necesaria en la prensa técnica. Una vez tenían el «rumor»
circulando, Peck sabía cómo actuar con Westinghouse y sus socios para vender
las patentes al precio más alto posible. Claramente el motor de Tesla avanzó no
a través de la revelación de hechos fríos y rígidos, sino a través de la
cuidadosa orquestación de información seleccionada y sugestión sutil.
La historia de Tesla y el motor eléctrico sugiere que necesitamos desarrollar
modos más sofisticados de pensar en las decisiones de negocios y elecciones
tecnológicas. Al elegir ciertas tecnologías, los inventores y empresarios con
frecuencia deben extrapolar a partir de lo que ellos saben actualmente sobre
tecnología y mercados a lo que quizás suceda en el futuro. De los economistas,
los historiadores han aprendido a hablar sobre su situación en términos de
racionalidad limitada y dependencia del camino.[293] Esos
conceptos han hecho mucho guiando nuestros esfuerzos para comprender cómo
factores contextuales específicos influyen en decisiones clave en las cuales
individuos como Tesla y Peck conscientemente buscan enmarcar la toma de
decisiones tecnológicas. Al dar cuidadosa forma al discurso sobre el motor de
Tesla, efectivamente alteraron los modos en los que los ingenieros eléctricos
pensaban sobre motores en la industria de servicios y así crearon un «espacio»
para el invento de Tesla. Una y otra vez, lo que cuenta no es lo que la gente
dice, sino cómo lo perciben los otros. Las ilusiones desempeñan un papel
significativo en guiar nuestra comprensión acerca del funcionamiento del mundo
«real».
Capítulo 6
Búsqueda de un nuevo ideal (1889-1891)
En
agosto de 1889 Tesla comenzaba a aburrirse y estaba listo para dejar
Westinghouse. Había mostrado la idea perfecta para un motor de CA y podía dejar
a otros trabajar en los detalles. Podía sumergirse en nuevas aguas.
Viviendo de lo que había ganado en Westinghouse, Tesla viajó a Europa al
Congres International des Electriciens ese verano como miembro de la delegación
del Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos. Este congreso se celebraba en
la Exposición Universal de París, y de este modo Tesla pudo revisar las
numerosas exhibiciones eléctricas y asistir a la inauguración de la Torre
Eiffel.[294] Mientras
estaba en París, Tesla fue testigo de una conferencia demostrativa de
diafragmas vibrantes por parte del joven físico noruego Vilhelm Bjerknes. Es
probable que Bjerknes introdujese a Tesla en el descubrimiento de Heinrich
Hertz de las ondas electromagnéticas. En 1887, Hertz informó de que había
detectado las ondas electromagnéticas que James Clerk Maxwell había predicho en
su trabajo teórico sobre electricidad y magnetismo. Bjerknes había ido a París
para asistir a las conferencias de Henri Poincaré sobre electrodinámica y
posteriormente pasaría dos años en la Universidad de Bonn como asistente de
Hertz. Juntos, Hertz y Bjerknes estudiaron la resonancia en circuitos
osciladores.[295]
Exhausto del trabajo de ingeniería mundano en Westinghouse, Tesla encontró el
descubrimiento de Hertz estimulante, «como un montón de bayas refrescantes
encontradas en el camino por un viajero agotado». Las ondas electromagnéticas
le parecían a Tesla un gran campo abierto, y como no escatimaba en poesía, en
1899 «el viaje no está acabado todavía, y el viajero está casi acabado. Anhela
más bayas dulces y pregunta con ansia: “¿Pasó alguien por este camino antes?”».[296]
Durante los meses que había estado en Pittsburgh, Tesla había pagado el
alquiler de su laboratorio, así que Szigeti tenía un lugar donde continuar
probando artilugios para Tesla. Cuando Tesla volvió a Nueva York, se trasladó a
trabajar en un laboratorio nuevo en el número 175 de la calle Grand. Consistía
en una habitación dividida en particiones; el benefactor de Tesla, Brown, se
quejó de que el espacio era demasiado pequeño para el trabajo que él pensaba
que necesitaba hacerse. Además de trasladarse de laboratorio, Tesla también
cambió su residencia al Astor House en Broadway, entre las calles Barclay y
Vesey. Un «establecimiento chapado a la antigua y conservador», el Astor era el
principal hotel del bajo Manhattan.[297]
Para ayudar con los experimentos en la calle Grand, Tesla formó un pequeño
equipo de artesanos. Además de a un soplador de vidrio germano-americano, David
Hiergesell, Tesla contrató a dos mecánicos, un húngaro llamado Charles
Leonhardt y a F. W. Clark, que había trabajado para Brown & Sharpe
Works. Tesla también contó con Paul Noyes, que le había ayudado con los
sistemas de lámparas de arco eléctrico en Rahway.[298]
La persona clave entre estos trabajadores en la calle Grand era, por supuesto,
Szigeti. Había estado con Tesla durante nueve años, le había seguido desde
Budapest a París, Estrasburgo y Nueva York. Tesla valoraba el consejo de
Szigeti en el laboratorio: «Era —explicaba Tesla— un hombre que tenía una
considerable cantidad de ingenuidad e inteligencia, y [había] estado instalando
aparatos eléctricos durante mucho tiempo antes de venir a América. No era
exactamente un hombre teórico, como yo, pero podía entender cada idea por
completo». En este momento, Szigeti era más que un empleado de confianza. Como
Tesla afirmaría más tarde, «siempre que trabajó para mí era, debo decir, un
amigo íntimo, y le traté tan bien como me era posible».[299]
Durante ese tiempo, Tesla continuó trabajando con Tesla Electric Company, la
firma organizada por Peck y Brown. En marzo y abril de 1890, registró tres
patentes adicionales sobre motores de CA y se las asignó a la compañía; a
partir de entonces, todas las patentes de motor que siguieron fueron a nombre
del propio Tesla.[300] Por
desgracia para Tesla, Peck enfermó y se mudó a Asheville (Carolina del Norte),
quizás con la esperanza de recuperar su salud. Peck murió en el verano de 1890.[301] Aunque
Tesla continuó consultando a Brown durante unos cuantos años más, este carecía
del juicio inteligente en los negocios con el que Peck contribuyó al éxito
inicial de Tesla con los motores de CA.
Buscando un nuevo campo que explorar en su laboratorio de la calle Grand, Tesla
consideró el desarrollo global de la ciencia y la tecnología eléctrica. En su
opinión, la investigación eléctrica podía moverse en tres direcciones
principales: alta tensión, alta intensidad o altas frecuencias. Como observó:
«… había tensiones eléctricas exageradas, de millones de voltios, lo que
destapaba posibilidades maravillosas si eran producibles de un modo práctico;
había corrientes de muchos cientos de miles de amperios, lo cual era atrayente
para la imaginación por sus efectos asombrosos, y lo más interesante y seductor
de todo, había vibraciones eléctricas poderosas con sus acciones misteriosas a
cierta distancia». De estas tres, Tesla decidió que la más prometedora era la
menos investigada, esto es, el fenómeno de la alta frecuencia. Ahí sentía que
podría hacer una contribución no solo a la tecnología sino también a la ciencia
teórica. «¿Qué mejor trabajo podría hacer uno —se preguntó Tesla— que inventar
métodos y concebir medios que posibilitaran a los hombres de ciencia dar un
impulso a sus investigaciones hacia estas regiones prácticamente desconocidas?»[302]
Recurriendo al fenómeno de la alta frecuencia, Tesla podía valerse de máquinas
que ya había empezado a desarrollar. Antes de ir a Pittsburgh en 1888, había
empezado a pensar cómo hacer funcionar sus motores en los circuitos de
Westinghouse existentes, los cuales usaban CA monofásica de 133 ciclos. Al
mismo tiempo, Tesla quería incrementar la velocidad de sus motores. Para
afrontar estos dos retos, Tesla diseñó un nuevo generador de CA. Para obtener
frecuencias más altas, incrementó el número de bobinados en el estátor de
cuatro a veinticuatro. Como sus motores eran síncronos, lo que quería decir que
funcionaban a la misma velocidad que el alternador, Tesla tenía que diseñar el
generador nuevo de modo que pudiese girar a velocidades relativamente altas. Al
incrementar el número de bobinados y la velocidad de su alternador, era capaz
de generar corrientes de 2.000 ciclos por segundo.[303]
Pero ahora, en la calle Grand, Tesla se preguntaba qué nuevos inventos se
podían desarrollar usando la corriente con una frecuencia de 10.000 o 20.000
ciclos por segundo. Para alcanzar estas frecuencias, en 1890 Tesla construyó
varios alternadores con cientos de electroimanes en sus rotores y estátores. La
forma de estos electroimanes debía planearse con cuidado, ya que la inversión
rápida de la corriente generaba calor no deseado en sus núcleos de hierro o
acero; Tesla comparó la lucha entre maximizar la corriente mientras se
minimizaba el calor con «una ópera verdaderamente wagneriana» en la que el
inventor luchaba «entre Escila y Caribdis».[304] Para
hacer funcionar estos generadores a velocidades de hasta 20.000 r. p. m., Tesla
hizo algunos de sus rotores con la forma de una rueda con varios radios y
jugueteó con los rodamientos y otros aspectos mecánicos. En este trabajo, Tesla
recurrió a la experiencia que había adquirido en el diseño de dinamos y motores
en Edison Machine Works y Westinghouse.[305]
Usó sus generadores de alta frecuencia para investigar aplicaciones potenciales
relacionadas con las lámparas de arco eléctrico y la distribución de energía. A
principios de la década de los noventa del siglo XIX, las lámparas de arco
eléctrico, que se usaban de manera general para el alumbrado de las calles,
solo podían funcionar en circuitos de CC; cuando funcionaban con CA, creaban un
molesto sonido chispeante proporcional a la frecuencia de la corriente alterna.
Sin embargo, cuando se usaba la CA de alta frecuencia, el chisporroteo se movía
más allá del alcance de un oído ordinario y era posible que las lámparas de
arco eléctrico funcionasen en circuitos de CA. Como resultado, Tesla patentó su
primer generador de alta frecuencia como un método para hacer funcionar
lámparas de arco eléctrico.[306]
Inventando la bobina de Tesla
Mientras desarrollaba sus generadores, Tesla repetía los experimentos de Hertz
con ondas electromagnéticas. Durante su estancia en París, había «cogido el
fuego del entusiasmo y ardía en deseos de contemplar el milagro con mis propios
ojos».[307] Este
entusiasmo lo llevó a uno de sus inventos más famosos, la bobina de Tesla.
En sus experimentos clásicos para generar y detectar ondas electromagnéticas,
Hertz usaba una potente bobina de inducción conectada a una batería, un
interruptor de corriente y un explosor (imagen 6.1). Aunque, para apreciar los
experimentos de Hertz, primero es necesario comprender cómo funcionaba esta
bobina de inducción. Normalmente conocida como «bobina de Ruhmkorff», la bobina
de inducción consistía en dos bobinados, uno con alambre grueso y el otro con
alambre fino, que estaban cuidadosamente aislados el uno del otro mediante
parafina o gutapercha y enrollados alrededor de un núcleo de hierro común. Como
en un transformador, el bobinado grueso se conocía como primario, mientras que
el bobinado fino era el secundario. La batería y el interruptor de corriente
estaban conectados al primario, y el explosor, al secundario.
Imagen 6.1. Diagrama del aparato usado por Hertz para estudiar las ondas
electromagnéticas. Leyenda: A: bobina de inducción con bobinados grueso y fino.
B: batería. C: llave o interruptor de corriente. H: explosor. L: circunferencia
de alambre con hueco que Hertz usó para detectar ondas. De Hawkins Electrical
Guide, (Nueva York: Theo. Audel, 1915), 9:2268, fig. 3104.
Como
con un transformador, era un cambio en la corriente lo que hacía que la bobina
de inducción produjese chispas de alta tensión. Por tanto, cuando el
interruptor de la corriente abría o cerraba el circuito, la cantidad de
corriente que fluía de la batería al bobinado primario cambiaba y provocaba que
el campo electromagnético alrededor de la bobina primaria se expandiese o se
contrajese. A medida que el campo del bobinado primario cambiaba, inducía una
corriente en la bobina secundaria. Debido a la diferencia en el grosor del
alambre, la bobina secundaria podía tener muchas más espiras que la bobina
primaria; así incrementaba enormemente el voltaje de la corriente inducida en
el bobinado secundario. Debido a que el voltaje producido en el bobinado secundario
era tan alto, podía ionizar el aire en el explosor, permitiendo que la chispa
saltase entre los dos extremos. Bobinas de inducción cuidadosamente construidas
podían producir chispas capaces de saltar un hueco del explosor de dieciséis
pulgadas.[308] Durante
la mitad del siglo XIX, los físicos usaron las bobinas de inducción para
generar grandes cantidades de carga eléctrica y estudiar así los efectos
electrostáticos.
Volvamos ahora a Hertz. Antes de 1887, conducía varios experimentos con una
bobina de inducción en la que generaba una serie de chispas en el bobinado
secundario cuando el interruptor de corriente abría el circuito del bobinado
primario en su aparato. Como el eminente historiador de la radio Hugh Aitken
nos recuerda, estas chispas «representaban, por supuesto, una ráfaga repentina
de la corriente eléctrica, precisamente el tipo de aceleración del flujo de
corriente, que, según las ecuaciones de Maxwell, generaría una radiación
electromagnética».[309]Hertz
observó que cuando las chispas se producían en la bobina de inducción, podía
también detectar chispas en otro lugar en su laboratorio usando una
circunferencia de cobre con un explosor. Determinando cuidadosamente las
proporciones del diámetro de esta circunferencia y ajustando las bolas de latón
en cada lado del explosor en el secundario, Hertz era capaz de mostrar que su
aparato estaba generando ondas electromagnéticas que se movían a través del
espacio y eran detectadas por su circunferencia.[310]
En 1890, Tesla repetía los experimentos de Hertz y es muy posible que fuese el
primer investigador en América que lo hacía. No satisfecho con el aparato que
Hertz había usado, Tesla alteró la organización experimental (imagen 6.2).[311]Un paso
obvio era reemplazar el interruptor de corriente mecánica con su generador de
alta frecuencia. En vez de usar el aparato con los pocos de cientos de ciclos
por segundo que producía el interruptor mecánico, ¿por qué no usar de 10.000 a
20.000 ciclos producidos por su alternador? Tesla pronto descubrió que a medida
que incrementaba la frecuencia, también lo hacía la cantidad de calor generada
que fundía el aislante de parafina o la gutapercha entre el bobinado primario y
el secundario dentro de la bobina de inducción. Para resolver este problema,
Tesla hizo dos cambios. Primero, se libró del aislante y en su lugar enrolló
sus bobinas de inducción con un entrehierro entre el bobinado primario y
secundario. Segundo, debido a que el núcleo de hierro que tenía la bobina de
inducción se calentaba mucho, rediseñó su versión de modo que el núcleo de
hierro podía moverse dentro y fuera de la bobina primaria. Al mover el núcleo,
Tesla averiguó que también podía ajustar la inductancia del bobinado primario.[312]
Imagen 6.2. Diagrama de la bobina de Tesla.
Tesla
también encontró problemas con el condensador que se usaba habitualmente con
las bobinas de inducción. Para incrementar la fuerza de la chispa producida por
la secundaria, los investigadores (comenzando por Armand Hippolyte Fizeau en
1853) normalmente colocaban una botella de Leyden o condensador de capacidad en
paralelo alrededor del explosor del bobinado secundario. Con las alternancias
rápidas de su generador de alta frecuencia, Tesla advirtió que su condensador a
menudo contrarrestaba la autoinductancia de la bobina secundaria y agotaba la
bobina. Como solución, movió el condensador de capacidad en su aparato entre el
generador y el bobinado primario. También hizo este condensador regulable.[313] Juguetear
con la colocación del condensador y las bobinas resultaba bastante natural para
Tesla; cuando desarrollaba sus motores de fase partida, había usado
combinaciones de bobinas de inducción, resistencias y condensadores para
dividir y dar a la corriente entrante diferentes fases.[314]
Ahora Tesla se dio cuenta de que ajustando con cuidado el condensador y la
bobina de inducción era posible aumentar la frecuencia a niveles todavía más
elevados. Los científicos que trabajaban en electricidad inicialmente habían
asumido que cuando el condensador se descargaba la electricidad simplemente
fluía de una lámina a otra, de forma bastante parecida al agua corriendo fuera
de una presa. Sin embargo, en 1856, el físico británico sir William Thomson
probó matemáticamente que la descarga del condensador era en realidad
oscilatoria.[315] Del
mismo modo que un muelle aplastado va arriba y abajo cuando se suelta, la carga
eléctrica se dispara de adelante atrás entre las láminas del condensador hasta
que la energía almacenada se disipa y fluye a través del circuito en forma de
una corriente de alta frecuencia.[316]
Para aprovechar al máximo el carácter oscilante de la descarga del condensador,
después Tesla ajustó con cuidado la bobina de inducción. Al igual que se puede
pensar en el condensador como un equivalente eléctrico a un muelle aplastado,
una bobina de inducción puede verse como el equivalente a un péndulo. A medida
que la corriente eléctrica fluye a través de la bobina primaria, la corriente
inducida en la bobina secundaria oscila entre un valor máximo y uno mínimo,
algo parecido a como el peso de un péndulo mecánico se balancea de un lado a
otro. Tesla se dio cuenta de que si podía corresponder cada descarga
electrostática o «empuje» de modo que coincidiese con cada máximo de la
corriente inducida, podría incrementar el voltaje de la corriente producida por
la bobina de inducción. Así como uno puede mantener un péndulo mecánico más
tiempo en movimiento dándole un pequeño empujón justo cuando alcanza el final
de su balanceo, Tesla ajustó el condensador y la bobina de inducción de modo
que cada «empuje» se produjera justo cuando la corriente en la bobina de
inducción alcanzaba su máximo. Al hacer esto, Tesla se servía del principio de
resonancia: una porción del circuito fortalece la otra porción del circuito y
así refuerzan el resultado. Al crear una resonancia ajustando el condensador y
la bobina de inducción, Tesla pronto fue capaz de producir una corriente que
alternaba hasta treinta mil veces por segundo.[317] Fascinado
con el hecho de que la resonancia pudiera crear esos efectos potentes, Tesla
buscó otros lugares en los que pudiese aprovecharse de la resonancia y
rápidamente se convirtió en la nueva idea que guiaba sus esfuerzos con el
fenómeno de alta frecuencia.
Al combinar su comprensión de la naturaleza oscilante de la descarga del
condensador con el principio de resonancia, Tesla disponía de un invento que
producía corrientes cuyo voltaje y cuya frecuencia eran mayores que los
generados por otras máquinas. Tesla llamó a este invento «transformador
oscilante», pero a medida que otros investigadores empezaron a emplear el
término, pasó a conocerse como «bobina de Tesla». El transformador oscilante
era fundamental en mucho del trabajo posterior de Tesla sobre la transmisión
inalámbrica de energía eléctrica, y él creía que era uno de sus grandes
descubrimientos. Como recordaría más tarde: «Cuando en 1900 conseguí descargas
potentes de 100 pies y proyecté una corriente alrededor del globo, me acordé de
la primera pequeña chispa que observé en mi laboratorio de la calle Grand y me
emocioné con sensaciones similares a las que sentí cuando descubrí el campo
magnético rotatorio».[318]
Al usar su generador de alta frecuencia y el transformador oscilante juntos,
Tesla pronto aprendió sobre los efectos fisiológicos de las corrientes de alta
frecuencia. Al principio en sus experimentos tocó accidentalmente los
terminales de un transformador oscilante y la corriente de alta frecuencia pasó
a través de su cuerpo. Para su sorpresa, no resultó herido. Tesla se dio cuenta
de que, como consecuencia de la autoinducción de la bobina y la alta
frecuencia, la corriente producida en la bobina secundaria tenía un voltaje
alto pero un amperaje pequeño. Además, como se conoce hoy en día, corrientes en
el rango de la radiofrecuencia viajan a lo largo de la superficie del cuerpo
humano y no dañan los nervios ni los órganos internos en cortas exposiciones.
Basado en sus propias experiencias, Tesla concluyó en febrero de 1891 que
«cuanto más alta la frecuencia, mayor la cantidad de energía eléctrica que
podría pasarse a través del cuerpo sin un serio malestar».[319] Esta
conclusión tenía beneficios de seguridad potencial, ya que un modo de evitar
ser electrocutado por CA de alta tensión sería incrementar la frecuencia usada
en los sistemas de distribución existentes.[320] Preocupado
desde hacía mucho tiempo por la seguridad de la CA, el rival de Tesla, Elihu
Thomson investigó más a fondo los efectos fisiológicos de la corriente de alta
frecuencia.[321] Mientras
tanto, Tesla sacó provecho del efecto sobre la piel en sus demostraciones
públicas: era capaz de sujetar los extremos de su aparato de alta frecuencia y
hacer pasar decenas de miles de voltios a través de su cuerpo, energía
suficiente para iluminar intensamente una bombilla o un tubo que sostenía en la
mano.
¿Ondas hertzianas o empuje electrostático?
Cuando Tesla desarrolló su transformador oscilante, se enfrentó a la pregunta
de cómo utilizar este nuevo artilugio. Claramente se prestaba a explorar las
ondas descubiertas por Hertz, pero ¿cómo debería orientar sus investigaciones?
Ahora sabemos que las ondas hertzianas pueden usarse para comunicaciones de
radio, pero esta aplicación no era obvia para Tesla y otros de los primeros
investigadores. Como con cualquier fenómeno nuevo, había diferentes vías por
las que los investigadores podían explotarlo, y la elección de la vía refleja
el conocimiento e interés de los investigadores.[322]
Una vía era concentrarse en las implicaciones teóricas del descubrimiento de
Hertz. En Gran Bretaña, varios físicos e ingenieros, Oliver Lodge, Oliver
Heaviside y George Francis Fitzgerald, estudiaron los experimentos de Hertz y
se encargaron del análisis matemático necesario para conectar los resultados de
Hertz con la teoría de Maxwell. Los miembros de este grupo, que se llamaron a
sí mismos maxwellianos, estaban principalmente preocupados por avanzar con la
teoría electromagnética.[323] Como
Maxwell había hecho énfasis en que la luz visible y las nuevas ondas eran
equivalentes, variando solo en la longitud de onda, al principio los
maxwellianos llevaron a cabo experimentos ópticos para ver si las nuevas ondas
se comportaban como luz. Por ejemplo, trataron de usar lentes hechos de
diferentes materiales (tanto cristal como betún) para enfocar las nuevas ondas
como ondas de luz. Mientras un maxwelliano, John Perry, habló en 1890 sobre la
posibilidad de usar ondas hertzianas para la comunicación, los maxwellianos
asumieron que cualquier sistema de comunicación usando las nuevas ondas
funcionaría más como un sistema de luces parpadeantes que como un telégrafo
eléctrico. De hecho, como Sungook Hong ha observado, los maxwellianos no
estaban interesados en la práctica del telégrafo existente a comienzos de la
década de 1890, y por tanto no estaban preparados para convertir el
descubrimiento de Hertz en telegrafía inalámbrica.[324]
Tesla siguió el trabajo de Hertz y los maxwellianos leyendo las publicaciones
sobre electricidad, pero no tenía ni la inclinación ni la experiencia para
verse envuelto en las complejas discusiones matemáticas de los maxwellianos.
(Incluso al propio Hertz le costó involucrarse en estas discusiones
matemáticas, lo que en 1889 llevó a Heaviside a comentar: «veo que Hertz no es
un maxwelliano aunque está aprendiendo a ser uno de ellos»).[325] En su
lugar, la ruta seguida por Tesla a partir del descubrimiento de Hertz estuvo
marcada por dos características. Primero, decidió centrarse menos en las ondas
electromagnéticas y más en los efectos electrostáticos creados por su aparato.
Segundo, como inventor ambicioso, Tesla buscó convertir este descubrimiento
científico en una prometedora nueva tecnología.
Cuando los investigadores empiezan a investigar el nuevo fenómeno, con
frecuencia lo hacen usando prácticas experimentales existentes para luego desarrollar
nuevas técnicas a medida que se familiarizan con el fenómeno. Por tanto, al
igual que los maxwellianos habían empezado realizando experimentos ópticos,
Tesla comenzó estudiando su nuevo transformador oscilante repitiendo las
demostraciones habituales realizadas con una bobina de Ruhmkorff. Los
investigadores anteriores habían usado la bobina de Ruhmkorff para estudiar las
chispas y los efectos de la carga eléctrica o lo que se llama «efectos
electrostáticos».
Una demostración popular realizada con una bobina de Ruhmkorff era usar chispas
eléctricas para mostrar gases incandescentes. Para llevar a cabo este
experimento, los investigadores usaban tubos de cristal especiales de los que
se evacuaba la mayoría del aire. Conocidos como «tubos de Geissler», tenían dos
electrodos de platino, y cuando se conectaban a una bobina de Ruhmkorff, la
alta tensión provocaba que el gas se ionizase y se hiciese luminiscente.[326] En
sus experimentos con su transformador oscilatorio, Tesla conectó su bobina a un
tubo de Geissler y averiguó que el tubo brillaba intensamente alrededor de los
extremos mientras que la parte de en medio parecía, por comparación, oscura.
Estos espacios oscuros los había estudiado previamente el químico británico sir
William Crookes.[327]
Trabajando con los tubos de Geissler, Tesla hizo un descubrimiento importante.
Cuando unió los extremos de su transformador oscilante a dos esferas, la chispa
saltaba al punto donde el hueco entre las bolas era el más pequeño y luego
subía hacia las esferas, para apagarse en la cima y volver a empezar en el
punto más cercano. Los experimentadores modernos se refieren a esta
demostración como la «escalera de Jacob», y a menudo se ve en el aparato usado
por el científico loco en películas de monstruos y de ciencia ficción. Sin
embargo, lo que Tesla encontró sorprendente fue que cuando la chispa generada
por la bobina se extinguía, tal como ocurría al final del ascenso entre las
esferas, los tubos de Geissler tumbados al lado se iluminaban y apagaban al
unísono con la chispa. También observó que los tubos no se iluminaban cuando
estaban en ángulo recto con los extremos de su bobina de inducción; para
iluminarse, los tubos necesitaban estar en paralelo con los extremos y la
chispa. Esto sugirió a Tesla que los tubos se encendían como resultado de un
campo eléctrico producido por la chispa, no por las ondas electromagnéticas ya
que, según su razonamiento, si las ondas estaban provocando que el tubo
brillase, entonces la posición no habría importado. Tesla repitió el
experimento con tubos de vacío sin ningún electrodo y se sorprendió al ver que
estos también se iluminaban.[328]
Estas observaciones convencieron a Tesla de que Hertz y los maxwellianos
estaban confundidos. Mientras que la bobina de Ruhmkorff acumulaba grandes
cantidades de carga y generaba ondas electromagnéticas, en opinión (de Tesla,
la mayoría de la energía en el aparato se dedicaba a efectos electrostáticos y
no a ondas electromagnéticas. Por lo que a él respecta, la acumulación de carga
creaba un campo eléctrico en el espacio rodeando a la bobina, y cuando la
chispa se apagaba, el voltaje de este campo se disipaba, provocando que los
tubos de Geissler brillasen. Según Tesla, «empujes» electrostáticos, no ondas
hertzianas, hacían que los tubos se iluminasen.
En su conferencia de mayo de 1891 sobre el fenómeno de alta frecuencia
(descrito en el capítulo siguiente), Tesla dejó claro que estaba en desacuerdo
con Hertz y Lodge. «Muchos se han dejado llevar por el entusiasmo y la pasión
en descubrir, pero en su fervor por alcanzar resultados algunos se han
engañado», escribió. «Empezando con la idea de producir ondas electromagnéticas,
volcaron su atención, quizás demasiado, en estudiar los efectos
electromagnéticos, y descuidaron el estudio del fenómeno electrostático… Por
ello se ha pensado, y creo afirmado, que en dichos casos la mayoría de la
energía se emite en el espacio. A la vista de los experimentos, los cuales he
descrito más arriba, ahora no se pensará así. Me siento seguro afirmando que …
la cantidad de energía directamente emitida es muy pequeña.»[329]
Dado que ahora aceptamos la interpretación maxwelliana de las ondas
electromagnéticas como cierta (se encuentra en todos los libros de física e
ingeniería eléctrica) puede parecer ridículo que Tesla decidiese retar esta
interpretación. Sin embargo, debemos tener en mente varias cosas. Primero,
Tesla estaba siguiendo un principio bien establecido en ciencia: no se propone
una nueva teoría cuando la teoría antigua parece explicar la mayor parte de lo
que está sucediendo. Segundo, mucho del poder de esta interpretación propuesta
por los maxwellianos recaía en su habilidad para representar matemáticamente
fenómenos electromagnéticos y a continuación usar matemáticas para predecir el
nuevo fenómeno. Tesla no estaba interesado en estos empeños matemáticos, que además
no le convencían. Lo que contaba para él era el fenómeno que era capaz de
producir y observar en su laboratorio.
De hecho, al haber observado cómo su transmisor oscilante provocaba que los
tubos de Geissler brillasen, el siguiente paso de Tesla fue convertir este
fenómeno en una demostración fascinante. Durante una sesión de trabajo de toda
una noche, envió a sus hombres fuera a las 3 a. m. a buscar algo de comer.
Cuando volvieron, lo encontraron de pie en medio del laboratorio, sujetando un
tubo de vidrio largo con cada mano y sin conexión a su bobina de alta
frecuencia. «Si mi teoría es correcta —les dijo Tesla—, cuando el interruptor
se active, estos tubos se convertirán en espadas de fuego.» Luego ordenó que la
habitación quedase a oscuras y accionar el interruptor e instantáneamente los
tubos de cristal se iluminaron intensamente.
«Bajo la influencia de un gran júbilo —recuerda Tesla—, los moví en círculos
alrededor de mi cabeza. Mis hombres estaban realmente asustados; así de nuevo y
maravilloso era el espectáculo. No conocían mi teoría de la transmisión
inalámbrica de luz, y por un momento pensaron que era algún tipo de mago o
hipnotizador.» Con ese experimento, Tesla sabía que la transmisión inalámbrica
de luz era una realidad y que él tenía una demostración que podía captar la
atención del público y atraer nuevos inversores.[330]
Capítulo 7
Un mago de verdad (1891)
De
un salto, [Tesla] se colocó a sí mismo a la altura de hombres como Edison,
Brush, Elihu Thomson y Alexander Graham Bell. Aunque solo hace cuatro o cinco
años, después de un período de lucha en Francia, que este muchacho de las
sombrías montañas en la zona fronteriza austrohúngara desembarcó en nuestras
cosas, totalmente desconocido, y pobre en todo salvo en genio, formación y
coraje.
JOSEPH WETZLER en Harper’sWeekly, julio de 1891
Contratos
rotos, corazones rotos
Durante el invierno de 1890-1891, Tesla probablemente pensaba en cómo generar
interés público y apoyo financiero para sus inventos porque su principal
mecenas, Westinghouse, tenía problemas financieros graves. Gracias a la línea
de producto de CA innovadora de la compañía, las ventas anuales de Westinghouse
había crecido de 800.000 dólares en 1887 a 4,7 millones de dólares en 1890.[331]Cuando las
ventas se dispararon, Westinghouse tuvo que contratar ingenieros y ampliar sus
fábricas. Al mismo tiempo, Westinghouse se unió a Edison General Electric y
Thomson-Houston en la compra de compañías más pequeñas y se vio envuelto en
fuertes litigios de patentes. Westinghouse financió parcialmente esta expansión
adelantando a la compañía 1,2 millones de dólares de su propio dinero, pero
también pidió muchos préstamos. A mediados de 1890, la firma estaba vendiendo 3
millones de dólares adicionales en pasivos a corto plazo, cuando sus activos
totales eran de alrededor de 11 millones de dólares y sus activos circulantes
eran 2,5 millones de dólares.
El desastre llegó en noviembre de 1890 cuando la quiebra de una importante
correduría de Londres, Baring Brothers, desencadenó el pánico financiero y
motivó que los acreedores de Westinghouse pidiesen la devolución de sus
préstamos. La Westinghouse Company se vio forzada a la bancarrota y George
Westinghouse luchó durante los dos siguientes años para salvar a la compañía.
Tras fracasar en conseguir apoyo de los banqueros de Pittsburgh, Westinghouse
se dirigió al banquero de Wall Street August Belmont, que organizó un comité de
poderosos inversores para reorganizar la compañía.[332]
Según John O’Neill, el biógrafo de Tesla en la década de los cuarenta del siglo
XX, los inversores que respaldaron esta reorganización financiera insistieron
en que si Westinghouse quería mantener el control de su compañía, tenía que
acabar el contrato con Tesla, que exigía pagos de royalties de 2,50 dólares por
caballo de potencia en cada motor instalado. O’Neill afirma que los inversores
insistieron en acabar el contrato para evitar pagar a Tesla millones de dólares
en royalties y que este dinero habría apoyado gran parte de su investigación
posterior.[333]
Sin embargo, desde la perspectiva de principios de 1891, no es probable que los
pagos de royalties de Tesla supusieran un coste importante para la compañía
reorganizada. De acuerdo con los términos del contrato de 1888 con Tesla, Peck
y Brown, Westinghouse habría pagado 105.000 dólares en 1891, y Tesla habría
recibido alrededor de 47.000 dólares. Como había solo un puñado de sistemas de
energía de CA que pudiesen emplear los motores de Tesla, Westinghouse había
vendido muy pocos motores y probablemente no había pagado ningunos royalties
significativos antes de 1891. Además, dado que los ingenieros de Westinghouse
no habían resuelto las dificultades técnicas relacionadas con los diseños de
motor de Tesla (véase el capítulo 10), ni Westinghouse ni los banqueros tenían
ninguna razón para preocuparse porque los pagos de royalties de Tesla
equivaliesen a millones de dólares.[334] El
motor de Tesla demostró ser un éxito comercial a finales de la década de los
noventa del siglo XIX, pero no había modo de anticipar esto a comienzos de
1891.
Es más probable que los inversores insistieran en que Westinghouse acabase el
contrato con Tesla porque sentían que Westinghouse había gastado demasiado
dinero y energía desarrollando una nueva tecnología. Como uno de los banqueros
de Pittsburgh se quejó: «… Westinghouse gasta demasiado en experimentación, y
paga generosamente por lo que desea en forma de servicio y derechos de
patentes: nosotros estamos asumiendo un riesgo muy grande si le damos vía libre
con el fondo que nos ha pedido que le aumentemos. Deberíamos al menos saber qué
va a hacer con nuestro dinero».[335] Al
mismo tiempo, el comité de inversiones organizado por Belmont quería intervenir
más en los asuntos de la reorganizada Westinghouse Company. Al ver a
Westinghouse como «un mecánico brillante y fértil» que carecía de tacto y
comprensión de las altas financias, los banqueros buscaban restringir su poder.[336] Por
tanto, el requerimiento de terminar su contrato con Tesla probablemente partía
más de un deseo por parte de los banqueros para controlar a Westinghouse que
del temor de que los royalties de Tesla alcanzasen los millones.
Por tanto, de mala gana, Westinghouse se dirigió a Tesla y le pidió renunciar
al contrato y ayudarle a mantener el control de la compañía. Según O’Neill,
Tesla entonces rompió el contrato en pedazos, demostrando su lealtad a
Westinghouse.[337] Aunque
al mismo tiempo, quizás Tesla había pensado en su propio futuro y en quién
controlaría sus patentes. Si Tesla mantenía el contrato, entonces estaría
negociando con los inversores en vez de con Westinghouse, y quizás no
estuviesen tan inclinados a gastar dinero en desarrollar o promover sus
inventos. O’Neill sugiere que Tesla prefirió continuar tratando con
Westinghouse de un modo informal y confiar en que el magnate de Pittsburgh
siguiese apoyándole de algún modo. (Véase, por ejemplo, el capítulo 14.) Para
Tesla, la lealtad personal contaba más que un contrato legal.[338]
En torno a la época en la que rompió su contrato con Westinghouse, Tesla tuvo
que hacer frente a una decepción personal igual de grande. Después de
permanecer al lado de Tesla durante nueve años, Szigeti lo dejó durante un
tiempo en 1890 para desarrollar lo que pensaba sería su gran invento: una nueva
brújula para conducir barcos. Cuando Szigeti volvió cinco o seis meses más
tarde, Tesla le dijo que su invento de la brújula ya había sido desarrollado
por sir William Thomson, y esto dio lugar a que Szigeti lo dejase por segunda
vez en 1891. Tesla pensó que esta segunda vez Szigeti se había ido al sur,
quizás a Sudamérica, para perseguir otra estrategia de invención. Profundamente
herido porque Szigeti le había dejado, Tesla declararía veinte años más tarde:
«Desearía tanto verlo, porque le habría querido».[339] Vemos
que con Szigeti Tesla se sentía atraído por los hombres y buscaba formar
relaciones de amistad íntima con ellos; exploraremos con más detalle esta
faceta de la vida de Tesla en el capítulo 12.
Bombillas nuevas para el mundo
La pérdida de Szigeti y la ruptura de su contrato con Westinghouse supusieron
que Tesla empezara a trabajar más duro para desarrollar y divulgar lo que había
aprendido sobre el nuevo reino del fenómeno de alta frecuencia. Ya no podía
contar con los ingresos de royalties de Westinghouse y ahora tenía que generar
interés en sus nuevos inventos para atraer inversores. Siguiendo la estrategia
de negocio de patente-promoción-venta que había aprendido de Peck, Tesla
registró solicitudes de patentes, dio a conocer varios artículos en publicaciones
de electricidad y una segunda conferencia importante durante la primera mitad
de 1891.
A medida que experimentaba con su transformador oscilante, Tesla aplicaba sus
descubrimientos sobre «empujes» electrostáticos para desarrollar nuevas formas
de luz eléctrica. De algún modo los empujes electrostáticos estaban
transmitiendo energía a través del espacio. ¿Cómo podría usar estos empujes
para crear nuevos inventos? Sabiendo como sabemos que Marconi convirtió los
descubrimientos de Hertz en telegrafía sin hilos, podría parecer desconcertante
que Tesla escogiese concentrarse en la luz en vez de en las comunicaciones.
Aunque esta elección tiene sentido a varios niveles. Durante años, a los
científicos les fascinó que los tubos de Geissler convirtieran la electricidad
en luz sin calor. Antes de la introducción de la luz eléctrica, la iluminación
artificial, mediante velas o lámparas de aceite o alumbrado de gas, requería la
existencia de una llama y la producción de calor. ¿Por qué el tubo de Geissler
evitaba la producción de calor? Al mismo tiempo, Maxwell había hecho énfasis en
su teoría de que la luz y la electricidad estaban relacionadas. ¿Por qué no
seguir esta idea y buscar modos de convertir la electricidad directamente en
luz?
El primer paso de Tesla en esta dirección fue seguir el experimento en el cual
un fino alambre aislado se retorcía y brillaba intensamente cuando se unía a un
extremo de su bobina oscilante. Para Tesla, el movimiento rápido y los chorros
de luz en el alambre eran el resultado de empujes electrostáticos que
provocaban vibraciones intensas en las moléculas del alambre. Para capturar
mejor esta acción intensa, Tesla colocó un fino alambre de platino dentro de
una bombilla y averiguó que giraba, creando un cono de iluminación.
Tesla sabía que el alambre de platino se hacía incandescente no por el metal en
sí mismo, que tenía una alta resistencia, sino porque estaba usando un alambre
muy fino. Sin embargo, sospechando que obtendría todavía mejores resultados
usando un material muy resistente, Tesla hizo lo que había hecho Edison cuando
desarrollaba su bombilla incandescente en 1879 y reemplazó el alambre de
platino con carbono. En vez de usar un filamento, como Edison hizo en su
bombilla, Tesla moldeó el carbono en un pequeño botón esférico que colocó al
final del alambre; cuando lo conectaba a un extremo de su transformador
oscilante, la corriente de alta frecuencia y alta tensión hacía que el botón se
volviese incandescente y arrojaba una luz brillante.[340] Para
enfocar la luz del botón incandescente, Tesla añadió un reflector de metal
fuera de la bombilla. Como la bombilla necesitaba conectarse a la fuente de
energía solo por un cable —normalmente las bombillas incandescentes requerían
dos cables—, Tesla vio inmediatamente que este botón de carbono tenía potencial
comercial, ya que reduciría el cableado necesario para la iluminación eléctrica
a la mitad, y procedió a patentar diferentes variantes.[341]
La conferencia en el Columbia College
En la primavera de 1891, Tesla se dio cuenta de que sus nuevos dispositivos, su
alternador de alta frecuencia, su transformador oscilante y sus bombillas
nuevas, constituían una plataforma tecnológica que le permitía hacer un serie
de afirmaciones: que Hertz y los maxwellianos estaban prestando demasiada
atención a las ondas electromagnéticas; que la CA de alta frecuencia podía
convertirse fácilmente en luz, y que estaba a las puertas de revolucionar la
industria eléctrica con sus nuevas bombillas.
Tesla presentó sus primeros hallazgos en Electrical Engineer en
febrero de 1891 y de inmediato Elihu Thomson lo retó en medios escritos. Él
también estaba trabajando con corrientes de alta frecuencia, pero sus
experimentos eran por debajo de los 10.000 ciclos, de modo que Thomson no
siempre observaba los mismos efectos que Tesla. Sin estar dispuestos a ceder lo
más mínimo uno y otro, Tesla y Thomson discutieron en una serie de artículos
aparecidos en publicaciones de electricidad durante marzo y abril de 1891.[342]
Esta discusión con Thomson debió de revelar a Tesla que necesitaba hacer un
movimiento drástico si quería establecerse como el líder experto en la
investigación del fenómeno de alta frecuencia. Quizás porque Thomson había dado
un discurso de apertura sobre el fenómeno de CA en el encuentro de primavera de
1890 del Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos (AIEE), Tesla decidió dar
una conferencia de nuevo en el instituto y, al igual que había introducido su
motor de campo rotatorio presentándoselo a ese grupo tres años antes, ahora
lanzaría sus ideas sobre la CA de alta frecuencia del mismo modo. Con toda
probabilidad, fue capaz de meterse en el programa de primavera de 1891 porque
William Anthony era en ese momento el presidente del instituto, y el conocido
de Tesla T. C. Martin era el presidente del comité del instituto para
artículos y reuniones.[343]
Como había hecho en 1888, Tesla se aseguró de que había protegido sus inventos
registrando las solicitudes antes de la conferencia. A finales de abril y
principios de mayo, registró dos solicitudes de patentes en EE. UU. para
iluminación incandescente de alta frecuencia y un día antes de la conferencia
presentó solicitudes de patentes para protección en Gran Bretaña, Francia,
Alemania y Bélgica.[344]
Tesla habló la tarde del 20 de mayo de 1891 en el Columbia College en Nueva
York en el auditorio de Theodore W. Dwight, decano de la facultad de
Derecho. Aunque en 1889 se había establecido un departamento de ingeniería
eléctrica en la Escuela de Minas de Columbia, el departamento no tenía sus
aulas propias, y probablemente los dos profesores de ingeniería eléctrica,
Francis B. Crocker y Michael Pupin. ansiaban atraer la atención sobre su nuevo
departamento al acoger la conferencia de Tesla. Para proveer energía, Tesla
instaló su alternador de alta frecuencia en el taller de electricidad del college,
un modesto edificio de ladrillos apodado «el establo» y alimentado por un motor
eléctrico; usando un interruptor en el escenario, Tesla podía regular la
velocidad del motor y por tanto controlar la frecuencia producida por su
alternador (imagen 7.1).[345]
Hablando en un «inglés nervioso y puro» a una audiencia grande y entusiasta,
Tesla empezó llamando la atención sobre el hecho de que la ciencia moderna
había sido capaz de hacer progresos rápidos al reconocer el éter como el medio
en el cual las ondas invisibles viajan, pero que la naturaleza exacta de la
electricidad era todavía desconocida. Tesla propuso que el fenómeno
electrostático podría considerarse como el éter bajo presión mientras que la
electricidad dinámica, o corrientes, debería verse como «el fenómeno del éter
en movimiento». Haciendo alusión al trabajo de Hertz y Lodge, Tesla informó al
público de que los efectos luminosos en los tubos de Geissler no estaban
provocados por las ondas electromagnéticas, sino por los «empujes»
electrostáticos.[346]
Imagen 7.1. Circuito usado por Tesla en su conferencia en el Columbia
College en 1891. El condensador, el dispositivo inductor y el transformador de
la derecha constituyen su transformador oscilante o bobina de Tesla. Redibujado
a partir de NT, «The True Wireless», Electrical Experimenter, mayo de 1919,
28-30 y ss., en p. 29.
Para
apoyar estas afirmaciones, Tesla proporcionó una serie de demostraciones. A
medida que incrementaba el número de ciclos que llegaban a su transformador
oscilante, el arco empezaba a «cantar», a emitir una nota aguda. Luego Tesla
demostró que su bobina podía generar una variedad de serpentinas, chispas y
llamas eléctricas. A continuación mostró cómo su corriente de alta frecuencia
podía usarse para iluminar los tubos de Geissler y sus bombillas nuevas.[347]«Aquí
—informó Electrical Review— Tesla parecía interpretar el papel de
un mago de verdad. Parecía haber poca diferencia si las bombillas estaban
tumbadas en la mesa o si estaban conectadas a un extremo a un polo de la bobina
o si el ponente cogía una bombilla en cada mano y ponía una contra cada polo de
la bobina… En cada uno de los casos los filamentos se volvían incandescentes,
para delicia suprema de los espectadores.»[348]
Para ayudar a la audiencia a apreciar todo el potencial de la CA de alta
frecuencia para el alumbrado eléctrico, Tesla ofreció una demostración
impresionante (imagen 7.2). Dos grandes hojas de zinc fueron suspendidas del
techo con una distancia entre ellas de alrededor de quince pies y conectadas al
transformador oscilante. Con las luces del auditorio atenuadas, Tesla cogió un
tubo largo relleno de gas en cada mano y se metió entre las dos hojas. Conforme
agitaba los dos finos tubos, estos brillaban, cargados por un campo
electrostático creado entre las dos láminas. Como Tesla explicó, la corriente
de alta frecuencia hacía ahora posible tener luz eléctrica sin cables, tener
bombillas que se pudiesen mover libremente alrededor de una habitación.[349]
Imagen 7.2. Tesla mostrando sus bombillas inalámbricas ante el Instituto
Americano de Ingenieros Eléctricos en mayo de 1891. De «Experiments with
Alternate Currents of Very High Frequency and Their Application to Methods of
Artificial Illumination», Electrical World, 11 de julio de 1891,
pp. 18-19 (TC 3:86-87).
Esta
demostración causó sensación y fue mencionada en todos los artículos publicados
sobre la conferencia de Tesla en Columbia. Cautivado con la idea de la
iluminación sin calor o llamas, Joseph Wetzler predijo en Harper’s
Weekly que las bombillas de Tesla «traerían un país de hadas a
nuestros hogares». «Es difícil apreciar qué querían decir esos fenómenos
extraños en ese momento», dijo Tesla más tarde. «Cuando mis tubos se exhibieron
por primera vez en público, se vieron con un asombro imposible de describir.»[350]
Por temor a que la audiencia se preocupase por la seguridad de las corrientes
de alta frecuencia, Tesla siguió la demostración de luz inalámbrica con un
experimento fisiológico. Sujetando una bola de latón en un extremo del
transformador oscilante, Tesla reguló el potencial de la bobina de modo que un
chorro de luz saliese del otro extremo de la bobina. Estimando que el potencial
entre los terminales era de 250.000 voltios, Tesla llevó entonces una segunda
bola de latón al otro extremo de la bobina y dejó que la corriente pasase a
través de él. Gracias al efecto sobre la piel, la corriente permaneció en la
superficie de su cuerpo y no sufrió daños.[351] Tesla
concluyó la conferencia, que había durado tres horas, haciendo notar que había
llevado a cabo más experimentos interesantes en su laboratorio pero que
lamentaba no poder mostrarlos ya que se había quedado sin tiempo. Conocedor del
mundo del espectáculo, Tesla sabía la importancia de mantener siempre al
público hambriento con la promesa de darles más.
Como su conferencia de 1888, la de Columbia fue un gran éxito. «Todos quienes
asistieron a la brillante conferencia de Tesla el miércoles por la tarde —observó Electrical
Review— recordarán esa ocasión como uno de los placeres científicos de sus
vidas.»[352] La
conferencia se publicó en prensa técnica y en los periódicos de Nueva York. La
versión escrita de la conferencia, preparada en las semanas siguientes a la
presentación, se reimprimió en muchas ocasiones y un extracto apareció en Literary
Digest.[353] En su
mayor parte, la prensa estaba entusiasmada no solo por las demostraciones
sensacionales, sino también por el potencial comercial de las bombillas
eléctricas inalámbricas de Tesla. Sus experimentos con frecuencias altas
parecían mostrar que la CA era «El Dorado de la electricidad», a través del
cual sería posible producir luz eficientemente y sin pérdidas debidas al calor
o las llamas.[354] «Es
imposible leer el memorable artículo de Tesla sin admiración por la claridad de
visión e ingenuidad de mente exhibida», señalaba Telegraphic Journal
and Electrical Review. «Parecería que al fin estamos progresando bastante a
través de medios para transformar energía en cualquier forma que deseemos sin
una pérdida desastrosa de disponibilidad como la que ahora es inevitable, y en
gran medida el crédito se le debe otorgar a Tesla por ayudar tanto a perseguir
este gran fin.»[355] Confiando
plenamente en la habilidad de Tesla para llevar la teoría a la práctica, Electrical
Engineercomentaba: «Con el método ahora claramente señalado, creemos que
llevará una cantidad de tiempo relativamente corta averiguar y presentar al
público los detalles prácticos necesarios para la aplicación general de dicho
sistema».[356]
Aunque la prensa estaba impresionada con los logros creativos de Tesla, nadie
en el mundo de la electricidad estaba cautivado por el modo en que Tesla
aparecía en ella. En concreto, la publicación inglesa Industries metió
en vereda al inventor: «Pensamos, sin embargo, que cualquiera que haya leído
muchos de los artículos de Tesla debe tener dificultad en comprender las
frecuentes frases hechas y afirmaciones vagas que abundan. No creemos que sea
demasiado pedir a alguien que trabaja en el mundo de la electricidad, ocupando
una posición destacada como la que Tesla se ha ganado por sí solo en América,
no omitir pasajes que podrían empañar su reputación, y permitimos admirarlo
todavía más. Si Tesla pudiese mantener ideas ilusorias sobre la teoría de la
luz electromagnética, Hertz y el Dr. Lodge fuera de su trabajo, estamos seguros
de que haría sus interesantes experimentos más claros».[357]
Sin embargo, la conferencia de Columbia estableció firmemente a Tesla como uno
de los inventores eléctricos destacados en América, algo que además había
conseguido en unos pocos años desde que desembarcara en Nueva York. «De un
salto —se regocijó Wetzler—, [Tesla] se colocó a sí mismo a la altura de
hombres como Edison, Brush, Elihu Thomson y Alexander Graham Bell. Aunque solo
hace cuatro o cinco años, después de un período de lucha en Francia, que este
muchacho de las sombrías montañas en la zona fronteriza austrohúngara
desembarcó en nuestras cosas, totalmente desconocido, y pobre en todo salvo en
genio, formación y coraje.»[358]
Disfrutando en el papel de pobre inmigrante que alcanzaba el éxito, Tesla
decidió que era el momento de convertirse en ciudadano americano. En julio de
1891, registró una solicitud para la nacionalización en el Tribunal de Primera
Instancia de Nueva York. Como su antigua nacionalidad, escribió «austríaco», y
como ocupación, «ingeniero civil», especificando que había estudiado en Graz.[359]Tesla había
recorrido un largo camino desde sus días de estudiante en Austria.
Conectando a tierra sus circuitos
Aunque Tesla disfrutaba de la publicidad que siguió a su conferencia en
Columbia, estaba determinado a seguir dando forma a sus ideas como inventos
prácticos. Estaba especialmente animado a seguir con la demostración en la que
los tubos llenos de gas brillaban cuando se colocaban entre dos placas
electrificadas. «Ese era un experimento que arrasó —recuerda Tesla—, pero para
mí fue la primera evidencia de que estaba transportando energía a distancia, y
era un estímulo tremendo para mi imaginación.»[360]
Durante el verano y el otoño de 1891, Tesla empezó a ampliar la demostración de
su aparato. En el escenario había usado su alternador de alta frecuencia y
transformador oscilante para transmitir energía entre dos placas separadas
quince pies; ¿cuánto más lejos sería capaz de transmitir electricidad sin
cables? Para averiguarlo, Tesla sustituyó por un gran bidón de metal una placa
y la colocó en el tejado de su laboratorio de la calle Grand (imagen 7.3). En
lugar de a la otra placa, Tesla conectó su aparato al sistema de tuberías de
agua del edificio para conectarlo a tierra. Al configurar su sistema de esta
manera, Tesla habría estado influenciado por un circuito patentado en 1886 por
Amos E. Dolbear, de Tufts College. Conectando un terminal de una bobina de
inducción a un gran condensador y conectando a tierra el otro terminal, Dolbear
averiguó que era capaz de transmitir señales telefónicas del laboratorio
del college a su casa, que estaba próxima.[361] Al
hacer toma de tierra del circuito, Dolbear estaba usando una técnica ya común
en la práctica en el telégrafo y la telefonía. Descubierta por primera vez por
Carl August von Steinheil en 1838, los ingenieros eléctricos habían descubierto
que era posible hacer funcionar un circuito de telégrafo con un cable uniendo
el transmisor y el receptor y luego conectando ambos dispositivos a placas
enterradas en la tierra, ya que la corriente podía moverse a través de la
tierra y, por tanto, completar el circuito.[362] Con
el bidón y la tierra conectados a los extremos de su aparato de alta
frecuencia, la idea de Tesla «era que perturbaría el equilibrio eléctrico en
las porciones de la tierra próximas y ese equilibrio perturbado podía entonces
ser utilizado para hacer funcionar de algún modo algún instrumento».[363]
Imagen 7.3. Diagrama que muestra cómo Tesla hizo toma de tierra con su
transmisor y receptor. En su declaración en 1916, Tesla informó de que usó
disposiciones como esta a principios de 1891. Tesla utilizó un gran bidón de
metal para la capacidad elevada del transmisor. Redibujado de NT, «The True
Wireless», Electrical Experimenter, mayo de 1919, 28-30 y ss., en p. 29.
Al
igual que había ajustado cuidadosamente los componentes en su transformador
oscilante para así estimular el voltaje y la frecuencia del resultado (véase el
capítulo 6). Tesla encontró que el bidón elevado no proporcionaba suficiente
capacidad para corresponder a la frecuencia del generador. Para remediar esto,
introdujo una bobina de inducción regulable.[364] Sin
embargo, en este momento no pensó en ajustar las bobinas de inducción en el
transmisor y el receptor de modo que resonasen en la misma frecuencia y por
tanto estuviesen sintonizadas (véase el capítulo 10). En su lugar, Tesla ajustó
la bobina de inducción y el condensador para así crear una corriente eléctrica
máxima en la tierra y por tanto iluminar potencialmente tantas bombillas
inalámbricas como fuera posible.
En el extremo receptor, Tesla probó con varias bombillas. Como hemos visto en
la conferencia de Columbia, algunas bombillas no necesitaban cables y
simplemente brillaban, cargadas con el campo eléctrico establecido entre la
tierra y el bidón. Tesla también obtuvo buenos resultados conectando las
bombillas a una placa o a tierra. Estos resultados le dieron la esperanza de
que, con el diseño de bombilla correcto, sería posible desarrollar un sistema
de iluminación inalámbrico que podría competir con el sistema de luz
incandescente de Edison. En consecuencia, Tesla mantuvo a su soplador de vidrio
ocupado, ya que experimentaba con un amplio rango de lámparas, algunas con
filamentos y otras con botones de carbono.[365]
Pero como inventor de un motor de CA, también tenía el propósito de transmitir
energía. Para ese fin, Tesla recurrió al motor que era reminiscencia de sus
experimentos en Estrasburgo, uno que consistía en un disco de cobre colocado al
lado del núcleo de hierro de una bobina de inducción (véase la imagen 9.2).
Cuando se alimentaba con CA, la bobina creaba un campo magnético cambiante que
inducía corrientes de Foucault en el disco, y como las corrientes eran opuestas
al campo magnético, hacían que el disco rotase.[366] Tesla
advirtió que era posible proporcionar energía a este motor usando un único
cable conectado a su transformador oscilante y a una placa suspendida. El
circuito se completaba con el campo eléctrico establecido entre el bidón de
metal en el lado del transmisor y la placa en el lado del motor. Como sabía que
el motor necesitaba conectarse a un gran condensador y que el cuerpo humano
ofrecía una gran capacidad eléctrica, Tesla averiguó que podía eliminar la
placa y hacer que el motor funcionase simplemente sujetando un cable conectado
al motor. Sorprendido gratamente por poder hacer que el motor funcionase con un
solo cable, experimentó más allá con un motor «inalámbrico» en el cual el motor
se conectaba a una placa y al suelo. Aunque Tesla podía hacer que el motor
girase, la disposición sin cables no proporcionaba tanta energía como la de una
única conexión.[367]
Estos experimentos sugerían a Tesla que podía transmitir electricidad para luz
y energía a cierta distancia y que quizás fuese capaz de eliminar todos los
alambres de cobre usados en el alumbrado eléctrico, el telégrafo y los sistemas
de telefonía. Emocionado con esta posibilidad, Tesla buscó transmitir su visión
a sus ayudantes. «Me habían visto llevar el cable a la parte de arriba del
edificio, me habían visto trabajar continuamente con esas máquinas», testificó
Tesla más tarde. «Les había mostrado resultados maravillosos, y les había dicho
todo el tiempo que iba a transmitir energía sin cable[s], teléfono, telégrafo,
tranvías y luz a cierta distancia, y que estos eran los primeros pasos para
lograr ese fin. A cuántos de estos hombres… Soy incapaz de decirlo; pero, con
seguridad, tenía muchos testigos siguiendo mi trabajo, y sabían lo que estaba
haciendo.»[368]
Estos experimentos de 1891 podrían parecerse sospechosamente a la radio moderna
y sugerir que Tesla inventó la radio antes que Marconi; de hecho, ese era el
argumento que Tesla intentó dar años más tarde a través de su declaración y
publicaciones.[369] Tesla
era el primer investigador de ondas electromagnéticas que apreciaba la
importancia de conectar a tierra el transmisor y el receptor, una idea
fundamental que Marconi obtuvo en 1895.[370] Además,
Tesla diseñó circuitos innovadores usando condensadores y bobinas de inducción,
y sus circuitos los usaron y modificaron posteriormente Marconi y otros de los
primeros investigadores de la radio para perfeccionar la telegrafía
inalámbrica.
Pero aunque entendía la importancia de conectar a tierra para la explotación de
las ondas electromagnéticas y diseñaba varios circuitos clave, deberíamos
observar que, incluso en esta etapa temprana, Tesla estaba haciendo elecciones
que le llevarían lejos de lo que habitualmente entendemos como radio. Primero y
ante todo, Tesla no estaba particularmente interesado en crear un sistema de
comunicaciones. Para él, la gran oportunidad no era imitar los sistemas de
telégrafo sino desarrollar la siguiente generación de tecnología para
proporcionar luz y energía eléctrica; como veremos, fue Marconi quien quiso
utilizar las ondas electromagnéticas para crear una alternativa inalámbrica al
telégrafo. Segundo, aunque Tesla sabía que estaba generando ondas que se
propagaban en el espacio, tenía más curiosidad en la corriente que pasaba a
través del suelo, le fascinaba tener la tierra en sus circuitos. Y tercero,
aunque se puede ajustar bien la capacidad eléctrica, bien la inducción de los
circuitos, vemos que Tesla estaba ya concentrado en cambiar la inducción.
Por tanto, en vez de pensar en la historia de la radio como una carrera hacia
un objetivo específico, deberíamos damos cuenta de que un descubrimiento nuevo
(como la existencia de ondas electromagnéticas) no tiene que llevar a una única
nueva tecnología (como el telégrafo inalámbrico). En su lugar, lo que hace la
historia de una tecnología como la radio interesante es que el mismo
descubrimiento puede motivar a diferentes investigadores a seguir diferentes
caminos. Con demasiada frecuencia, al centramos en el éxito comercial de
Marconi con su telégrafo inalámbrico, pasamos por alto la diversidad de
aproximaciones perseguidas por inventores rivales. En los capítulos que siguen,
veremos que la personalidad, las habilidades y los conocimientos de Tesla le
llevaron a dar forma a sus experimentos de 1891 como una tecnología que era
claramente diferente del telégrafo inalámbrico al que se dedicaba Marconi. Como
dijo el poeta Robert Frost: «Dos caminos divergen en un bosque, y yo, yo tomo
el menos transitado, y eso ha hecho toda la diferencia».
Capítulo 8
El espectáculo en Europa (1891-1892)
En
los meses que siguieron a la conferencia de Columbia, Tesla intentó ignorar la
aclamación del público y concentrarse en sus experimentos de alta frecuencia.
«Cuando mis tubos se expusieron por primera vez públicamente, fueron vistos con
un asombro imposible de describir», recuerda Tesla. «De todas partes del mundo,
recibía invitaciones urgentes y numerosos honores y me ofrecían otros
alicientes halagadores, los cuales rechazaba.» Con bidones en el tejado y
circuitos conectados a tierra, estaba obteniendo resultados prometedores y no
tenía muchas ganas de interrumpir sus labores. Como Electrical World dijo
en enero de 1892: «En sus habilidosas manos, los experimentos se han extendido
más allá de sus mera importancia teórica en la dirección de aplicaciones
prácticas importantes… Muchas de las dificultades prácticas que aparecieron al
principio se han superado y quizás en poco tiempo veamos los resultados en un
trabajo comercial».[371]
Aunque los desarrollos en Europa pronto sacaron a Tesla del laboratorio y lo
llevaron de vuelta a la sala de conferencias. Durante varios años, las
publicaciones de electricidad en Gran Bretaña periódicamente habían planteado
la pregunta de si Ferraris había desarrollado un motor con un campo rotatorio,
y Tesla seguía insistiendo en que él había registrado las patentes meses antes
de que Ferraris publicase sus resultados (véase el capítulo 5). Mientras tanto,
un ingeniero alemán, F. A. Haselwander, afirmaba que había inventado un
motor trifásico de diez caballos de energía en el verano de 1887. Haselwander
no consiguió que su motor funcionase realmente hasta el 12 de octubre de 1887,
un mes después de la exitosa demostración de Tesla de su campo rotatorio usando
la lata de abrillantador de zapatos. Asimismo, mientras Tesla registró
inmediatamente las solicitudes de patente en octubre de 1887, Haselwander no
registró ninguna solicitud para su diseño hasta julio de 1888.[372]
Pero incluso más preocupantes para Tesla fueron los eventos en la Exhibición de
la Electricidad en Frankfurt (Alemania), en agosto y septiembre de 1891.
Deseando establecer un sistema de energía eléctrica municipal e incapaz de
determinar el mejor sistema para sus necesidades, la ciudad de Frankfurt
encargó a un ingeniero eléctrico, Oskar von Miller, organizar una exhibición de
modo que expertos pudiesen estudiar las tecnologías punta.[373] Con
la esperanza de asegurar el contrato con Frankfurt, los principales fabricantes
de dispositivos para la electricidad se exhibieron en Frankfurt y muchas
compañías en sus expositores destacaron sus equipos de CA.
Pero además de las exposiciones, Von Miller también organizó una demostración
espectacular del potencial de la CA polifásica para transmitir energía a larga
distancia. Usando una estación hidroeléctrica, que había establecido en una
planta de cemento en Lauffen en el río Neckar, Von Miller convenció a las
autoridades postales del Imperio alemán para construir una línea de alta
tensión que llevase electricidad a lo largo de 110 millas (175 kilómetros), de
Lauffen a Frankfurt. En Lauffen, los generadores y transformadores estaban
diseñados por Charles E. L. Brown, de la firma suiza Oerlikon. En el
extremo de la línea que estaba en Frankfurt, Von Miller encargó a Michael von
Dolivo-Dobrowolsky, el ingeniero jefe ruso de Allgemeine
Elektricitats-Gesellschaft de Berlín, construir los motores. Recurriendo a
patentes británicas que había registrado en 1890 y 1891, Dolivo-Dobrowolsky usó
corriente de tres fases, pero redujo el número de cables necesarios para su
sistema. Mientras la mayoría de los prometedores sistemas trifásicos de Tesla
necesitaban seis cables para funcionar entre el generador y el motor,
Dolivo-Dobrowolsky empleaba una conexión estrella que unía los tres cables
saliendo del generador y los transformadores a una conexión a tierra común,
reduciendo así el número de cables necesarios en su sistema. Para diferenciar
sus ideas de los planteamientos monofásicos y polifásicos que existían,
Dolivo-Dobrowolsky llamó a su sistema drehstrom, lo que significa
«corriente rotatoria» en alemán.[374] Los
ingenieros escépticos que esperaban que el sistema de Lauffen-Frankfurt fuese
capaz de transmitir solo el 50% de la energía generada en Lauffen, estaban
estupefactos cuando el sistema funcionaba con una eficiencia de un 75%. Basado
en un cuidado trabajo de ingeniería de Von Miller, Brown y Dolivo-Dobrowolsky,
la línea de Lauffen-Frankfurt demostró por primera vez todo el potencial
comercial de la CA polifásica.[375]
Aunque la línea de Lauffen-Frankfurt confirmó sus ideas originales sobre el
valor de la corriente polifásica, Tesla se sintió molesto al ver informes en
las publicaciones de electricidad que daban crédito a Brown y
Dolivo-Dobrowolsky por la idea de usar corriente trifásica. Aunque Brown afirmó
sin rodeos: «… la corriente de tres fases como se aplica en Frankfurt es
gracias a los trabajos de Tesla, y se encontrará claramente especificado en sus
patentes», la situación de las patentes en Europa estaba lejos de ser clara.[376] Durante
el desarrollo del motor de CA, Tesla había registrado solicitudes de patentes
en diferentes países extranjeros, incluyendo Inglaterra y Alemania, pero no
había expedido ninguna licencia a fabricantes europeos ni se las había hecho
cumplir emprendiendo acciones legales contra quienes las infringían.[377] «Hay
cierto rencor aquí —informó Carl Hering desde la Exhibición de Frankfurt—
respecto a quién inventó este sistema, es decir, CA trifásica, y quién tiene
derecho a usarlo, pero es bastante probable que se originase en los Estados
Unidos y sea de propiedad pública aquí.»[378]
Preocupado porque no se le reconociese como el inventor de la CA polifásica y
ansioso de consolidar su situación de patentes en Europa, Tesla decidió viajar
a Europa para dar conferencias sobre su investigación en alta frecuencia y
cuidar sus intereses en el extranjero. Dado que Westinghouse ya no le pagaba
ningún royalty, Tesla también necesitaba generar ingresos dando licencias a las
compañías eléctricas europeas para fabricar su motor. Sir William Crookes, el
presidente de la Institution of Electrical Engineers, le había invitado a dar
una conferencia en Londres y Tesla también había recibido una invitación para
hablar en París ante la Société de Physique y la Société International des
Electriciens.[379]
Después de París, Tesla planeó visitar a su familia en Croacia y Serbia. Estaba
especialmente nervioso por ver a su madre. Como indicó en su autobiografía, la
echaba muchísimo de menos pero había encontrado demasiado duro desvincularse
del laboratorio para así viajar a casa y poder verla. Ahora, sin embargo, «un
deseo por verla de nuevo que le consumía fue apoderándose de mí gradualmente.
Este sentimiento se hacía tan fuerte que decidí saltarme todo el trabajo y
satisfacer mi anhelo».[380]
Tesla embarcó en Nueva York en el Umbria el 16 de enero de
1892 y llegó a Inglaterra diez días más tarde. En Londres, sir William Preece,
un distinguido ingeniero eléctrico y director del departamento de telégrafos de
la Oficina de Correos Británica, invitó a Tesla a quedarse en su casa.[381] Decidido
a «cambiar la actitud de los ingenieros y hombres de ciencia de manera
considerable, tanto en lo que respectaba a la utilización de los motores de
corriente rotatoria como el crédito que debería dársele a este interesante
descubrimiento», Tesla se reunió enseguida con un reportero de London
Electrical Engineer. Tres días después de su llegada, la publicación
publicó un perfil de Tesla y detalló cómo su investigación sobre motores de CA
precedió al trabajo de Ferraris, Haselwander y Dolivo-Dobrowolsky.[382]
Para ayudar a preparar el escenario para la conferencia en Londres de Tesla,
Crookes publicó un artículo muy especulativo sobre la electricidad en Fortnightly
Review. Además de discutir cómo la electricidad podía mejorar las cosechas,
matar parásitos, purificar las aguas residuales y controlar el tiempo, Crookes
presentaba a los lectores los últimos descubrimientos hechos por Hertz, Lodge y
Tesla sobre ondas electromagnéticas. Como otros científicos británicos del
ámbito de la electricidad, Crookes vinculaba las ondas hertzianas a la luz y
asumía que se manipularían usando lentes. Al mismo tiempo, especulaba sobre
cómo estas ondas se usarían para las comunicaciones.
Los
rayos de luz no atraviesan una pared, ni, como sabemos demasiado bien, la
niebla de Londres. Pero las vibraciones eléctricas con una longitud de onda de
una yarda o más, de las cuales he hablado, fácilmente atravesarán esos medios,
que serán transparentes para ellas. Aquí, entonces, se revela la desconcertante
posibilidad del telégrafo sin hilos, postes, cables o cualquier otra de
nuestras costosas aplicaciones actuales. Aceptando unos cuantos postulados
razonables, todo el asunto entra bien en el reino de las posibles
consumaciones. En la actualidad, quienes experimentan son capaces de generar
ondas eléctricas de cualquier longitud de onda deseada desde una altura de
pocos pies y mantener una sucesión de esas ondas radiando en el espacio en
todas las direcciones… También un experimentador puede recibir algunos, si no
todos, de estos rayos en un instrumento constituido adecuadamente y por
mensajes de señales en el código Morse puede pasar de un operador a otro.
Crookes
entró en detalles concretos de los experimentos de Tesla usando CA de alta
frecuencia en lámparas de arco eléctrico sin usar cables, y prometió que pronto
los hogares podrían alumbrarse con luminosas lámparas inalámbricas.[383]
Las conferencias en Londres
Con el escenario así preparado, Tesla dio su conferencia ante la Institution of
Electrical Engineer el 3 de febrero de 1892. Previendo una gran asistencia, los
ingenieros eléctricos decidieron no dar la charla en el lugar habitual, la
Institution of Civil Engineers (que tenía cabida para cuatrocientos), sino en
la Royal Institution (que podía acoger a ochocientos). Para devolverles el
favor, los responsables de la Royal Institution preguntaron si Tesla repetiría
su conferencia la noche siguiente para sus miembros.[384]
Al principio Tesla era reacio a repetir la conferencia, y James Dewar, que
poseía la cátedra fulleriana de Química en la Royal Institution, tuvo que
convencerle para que lo hiciese. «Yo era un hombre de resolución firme, pero
sucumbí fácilmente a los argumentos convincentes del gran escocés», recuerda
Tesla. «Me sentó en una silla y me puso medio vaso de un fluido marrón
maravilloso que centelleaba en todo tipo de colores tornasolados y sabía como
néctar. “Ahora —dijo— estás sentado en la silla de Faraday y estás disfrutando
del whisky que solía beber.”[385] Honrado,
estuve de acuerdo en dar una segunda conferencia.»
No pasó desapercibido para Tesla que estaría dando la conferencia en el mismo
escenario donde en la década de los treinta del siglo XIX Faraday había
presentado sus principios fundamentales de inducción electromagnética.[386] Pero
a pesar de todo lo emocionante que era, también debía de resultar intimidante.
El público en las conferencias de la Royal Institution lo constituía un grupo
de eruditos y los encuentros eran tanto ocasiones sociales como científicas. Se
vestía de gala y asistía un número sustancial de señoras. El auditorio era un
anfiteatro, con los asientos subiendo escalonadamente frente al escenario.
Tradicionalmente se esperaba que las conferencias durasen una hora, sin
introducciones prolongadas o palabras de agradecimiento.[387]
Ante un auditorio a rebosar con la presencia de los principales ingenieros
eléctricos británicos en primera fila, Tesla empezó alabando a Crookes,
diciendo a la audiencia que «lo que tengo que contarles y mostrarles esta tarde
concierne, en gran medida, al mismo mundo difuso que el profesor Crookes ha
explorado tan hábilmente». Tesla indicó que cuando estaba en la facultad había
leído un artículo en el cual Crookes describía sus primeros experimentos con
materia resplandeciente y que esos experimentos le habían dejado una profunda
huella.[388]
Tras mencionar a Crookes, Tesla prosiguió con varias demostraciones brillantes.
Sujetando un tubo de vidrio largo y vacío en una mano, agarró un extremo de su
transformador oscilante y el tubo «resplandeció con una brillante llama
centelleante de un extremo a otro y recordó a todo el mundo la idea de la
varita mágica de un mago». De pie en una plataforma aislada, puso su cuerpo en
contacto con un terminal de su transformador oscilante y chorros de luz
salieron despedidos desde el otro terminal. Volviéndose al público, Tesla
preguntó: “¿Hay algo más fascinante que el estudio de las corrientes
alternas?”».[389]
Aunque la publicación británica Engineering se quejó de que
era «una brecha en los cánones dramáticos empezar con un experimento de tanta
brillantez, y luego descender a otros de menos importancia», a la audiencia le
encantó y prorrumpió en aplausos. Ahora con los ánimos enardecidos, Tesla usó
su bobina para realizar más maravillas: chispas de seis pulgadas saltaron entre
las bolas; dos cables largos, a un pie de distancia y estirados por el
escenario del teatro, brillaron con un color azul a lo largo de toda su
longitud, y entre dos círculos de alambre, él creó «un disco púrpura palpitante
de gran belleza». En honor a lord Kelvin, el destacado físico británico, Tesla
usó su bobina para iluminar una señal que deletreaba su nombre de pila, William
Thomson (véase la imagen 8.1).[390]
Como Tesla «mostraba maravilla tras maravilla», escribió un comentarista
en Nature, «el interés del público se transformó en entusiasmo».
Cautivada por su modestia y encanto, la audiencia ignoró su «inglés chapucero y
las explicaciones imperfectas no le restaron éxito. Su maravillosa habilidad
como experimentador era evidente e inconfundible».[391]
Imagen 8.1. Dispositivo usado por Tesla en su conferencia de Londres de 1892
para iluminar el nombre de sir William Thomson. De NT, Experiments with
Alternate Currents of High Potential and High Frequency (Nueva York: McGraw
Publishing Co., 1904; rep. Hollywood, Calif: Angriff Press, 1986), fig. 9, en
p. 27.
Tesla
mostró entonces al público lo que había observado sobre el fenómeno de los
rayos eléctricos en una bola de cristal de la que había extraído el aire y con
un único electrodo dentro. Cuando se alimentaban con su bobina de alta
frecuencia, una descarga luminosa, como un rayo, podía verse entre el electrodo
y la pared interior de la bombilla. Hoy en día consideramos el rayo como un
chorro de electrones. Tesla informó que había observado que el rayo podía
manipularse con un imán y que rotaba en la dirección de las agujas del reloj
como resultado del campo magnético terrestre. Impresionado por cómo el rayo
dentro de la bombilla respondía a ligeros cambios magnéticos y eléctricos,
Tesla especuló que quizás «encontrase aplicaciones prácticas en el telégrafo.
Con un rayo así sería posible enviar mensajes, por ejemplo, al otro lado del
Atlántico, con cualquier velocidad; debido a su sensibilidad podría ser tan
bueno que los cambios más leves le afectarían».[392] Tesla
se estaba anticipando a los primeros tubos de vacío electrónicos de Lee de
Forest y J. A. Fleming, que se usaron quince años más tarde para detectar
y amplificar señales de radio débiles. Sin embargo, al hacer un tubo de radio
práctico, De Forest y Fleming descubrieron que era necesario usar varios
electrodos para manipular y controlar el chorro de electrones dentro del tubo.
Imagen 8.2. Motor de un solo cable mostrado por Tesla en su conferencia en
Londres en 1892. De NT, Experiments with Alternate Currents of High Potential
and High Frequency, (Nueva York: McGraw Publishing Co., 1904; rep. Hollywood,
Calif: Angriff Press, 1986), fig. 17, en p. 55.
Pero
en la conferencia, Tesla no se detuvo en estas especulaciones y siguió con un
tema que le tenía mucho más intrigado. «Una característica más curiosa que las
corrientes alternas de frecuencia y potencial alto —dijo a la audiencia— es que
nos permiten realizar muchos experimentos usando un único cable.» Tesla
entonces demostró cómo su motor de disco podía funcionar con un cable conectado
al transformador y otro conectado a una placa suspendida, y con valentía
propuso la hipótesis de cómo este motor podría incluso funcionar sin cables,
simplemente sacando energía de la atmósfera cargada con electricidad (imagen
8.2).[393]
A continuación Tesla mostró una variedad de bombillas de un solo cable. Estas
bombillas consistían en un botón minúsculo de un material de alta resistencia
como el carbono o carborundo que se volvía incandescente cuando se alimentaba
con una corriente de alta frecuencia. Un observador estimó que las bombillas
producían alrededor de cinco candelas.[394] Al
enseñar sus lámparas, Tesla estableció teorías sobre las causas de la
incandescencia y la fosforescencia y discutió la noción de Crooke de materia
radiante, pero estas teorías no fueron lo principal de su intervención. Como A.
P Trotter, editor de The Electrician, rememora, «[Tesla] no
escribió y leyó un artículo, ni dio una conferencia, y estaba tan ocupado en
agitar en el aire largos tubos brillantes sin electrones e iluminar lámparas
incandescentes ordinarias por una corriente a través de su cuerpo, que no tuvo
tiempo para explicar “cómo lo hacía”. Ni, creo, que pudiese».[395]
Tesla entonces repitió su celebrada demostración de colocar un tubo largo entre
dos placas e invitó al público a imaginar bombillas inalámbricas parecidas
alumbrando sus hogares.[396] Para
su final, Tesla mejoró esta demostración introduciendo un tubo nuevo, el cual,
como el radiómetro de Crookes, contenía un ventilador minúsculo con cuchillas
de mica. Sin embargo, mientras el ventilador en el radiómetro giraba como
resultado de la luz golpeando sus cuchillas, Tesla hizo que su ventilador
girase cuando lo colocó en el campo electrostático entre las dos placas
colgantes. Más que la lámpara resplandeciente, el ventilador minúsculo demostró
a la audiencia el poder que se derivaba del campo electrostático. Cuando mostró
el ventilador girar como resultado del campo invisible, el público estaba
atónito. «Los científicos —recuerda Tesla— simplemente no sabían dónde estaban
cuando lo vieron.»[397] Como
mencionó el Electrical Engineer:
Durante
dos horas completas Tesla mantuvo a su audiencia embelesada, con una relajada
confianza en sí mismo y la manera más modesta posible de mostrar sus
experimentos, y sugiriendo, uno tras otro, pronósticos para las aplicaciones
prácticas de sus investigaciones… Incluso al final, Tesla informó de manera
tentadora a sus oyentes de que les había mostrado solo un tercio de lo que
estaba preparado para hacer, y todo el público… permaneció en sus asientos poco
dispuesto a dispersarse, insistiendo en que quería más, y Tesla tuvo que dar
una conferencia adicional.[398]
Aunque
no era costumbre, al final de la segunda actuación en la Royal Institution,
lord Rayleigh, un destacado físico británico, insistió en dar las gracias a
Tesla. Al alabarle, Rayleigh remarcó que «Tesla no ha trabajado a ciegas o
aleatoriamente, sino que ha sido guiado por el uso adecuado de una imaginación
científica. Sin el uso de esa guía apenas podemos esperar hacer nada de
servicio real. Tesla tiene la genialidad de un descubridor, y esperamos que
tenga una larga carrera de descubrimientos».[399]
Tesla se tomó los comentarios de Rayleigh como un gran cumplido y una fuente de
inspiración. «Hasta esa vez —dijo Tesla— nunca me había dado cuenta de que yo
poseía un don concreto para los descubrimientos, pero lord Rayleigh, a quien
siempre consideré un hombre de ciencia perfecto, lo dijo.» Tesla interpretó el
cumplido de Rayleigh de un modo particular, como si estuviese destinado no solo
a inventar sino también a descubrir, y a partir de entonces vivió con eso.
«Debería concentrarme en alguna gran idea.»[400]
La semana siguiente a las conferencias de Tesla, la prensa de Londres «estuvo
llena de reportajes apasionantes sobre este mago que desafiaba a la explicación
científica». Ansiosos por saber más sobre el hombre que había tras la magia,
Trotter y varios ingenieros organizaron una cena informal para Tesla. «Éramos
todos jóvenes y estábamos ilusionados por saber más sobre la atractiva
personalidad de Tesla», recuerda Trotter. Durante la cena, Tesla deleitó a sus
anfitriones británicos con historias de humor sobre la vida en América,
incluyendo la siguiente: «Una mañana oí un ruido bajo la ventana de mi
habitación en Westinghouse Works. Me asomé al patio y encontré a dos chicos
discutiendo. “Te lo dije.” “No lo hiciste. Eres un mentiroso.” “No lo soy.”
“Eres un pequeño mentiroso apestoso, sabes que nunca lo dijiste.” “Sí, lo hice,
lo encontrarás en mi artículo de la British Association del último año.”»[401]
Las conferencias de Tesla inspiraron a un ingeniero británico, J. A.
Fleming, a fotografiar las chispas producidas por una bobina de inducción para
determinar si verdaderamente oscilaban. Fleming invitó a Tesla a ver las
fotografías resultantes y le dio la enhorabuena por sus conferencias. Al
referirse a las funciones como «un gran éxito», Fleming dijo a Tesla que «nadie
podía dudar de sus cualidades como mago de primer orden, concretamente la
“Orden de la Espada Ardiente”».[402] (Nos
encontraremos de nuevo con Fleming en 1901, cuando diseñó el transmisor que
Marconi usó para sus pruebas trasatlánticas.)
Durante su estancia en Londres, Tesla también pasó tiempo con Crookes. Llevaron
a cabo experimentos juntos y Tesla preparó una bobina para él. Discutieron el
futuro de la electricidad, así como los intereses de Crooke en los fenómenos
telepáticos y ocultos. Tras haber leído abundantemente sobre «espiritismo,
demonología, brujería, mesmerismo, teología espiritual, magia y psicología
médica», Crookes había investigado sesiones espiritistas y había llegado a
creer que existían algunas bases para los reclamos hechos por médiums de ser
capaces de contactar con la muerte. Hasta esta vez Tesla no había pensado mucho
en estos temas, pero se quedó profundamente impresionado por el hecho de que un
hombre de ciencia como Crookes se tomase el espiritismo tan en serio.[403]
Crisis en el continente
Desde Londres, Tesla viajó a París y reservó una habitación en el Hotel de la
Paix. El 19 de febrero dio una conferencia ante la Société de Physique y la
Société International des Electriciens (imagen 8.3).[404] Al
encontrar sus demostraciones muy persuasivas, el ingeniero eléctrico francés
Édouard Hospitalier comentó: «El joven científico es… casi como un profeta.
Introduce tanta afabilidad y sinceridad en sus explicaciones y experimentos que
la fe nos gana y, a pesar de nosotros mismos, creemos que somos testigos del
amanecer de una revolución cercana en los procedimientos actuales de la
iluminación». Al igual que en Londres, la actuación de Tesla generó mucho
entusiasmo y alabanzas. «Los artículos franceses esta semana están llenos de
Tesla y sus experimentos brillantes», informó Electrical Review.
«Ningún hombre en nuestra época ha logrado tal reputación científica universal
en una única zancada como este joven dotado ingeniero eléctrico.»[405]
Imagen 8.3. «París. Tesla dando una conferencia ante la Société de Physique
y la Société International des Electriciens». De «Mr. Tesla Experiments of
Alternating Currents of Great Frequency», Scientific American, 26 de marzo de
1892, p. 195.
Durante
su estancia en París, Tesla se encontró con varios personajes importantes,
incluyendo al físico André Blondel y al príncipe Alberto de Bélgica, que estaba
interesado en mejorar los sistemas de energía eléctrica en su país. Decidido a
generar algunos ingresos de sus patentes en el extranjero, Tesla se reunió con
representantes de Schneider & Co. de Creusot (Francia), y con Helios
Company de Colonia (Alemania), y dio licencia a estas compañías para
manufacturar sus motores en Francia y Alemania.[406]
Para Tesla todas estas actividades —dar conferencias, encontrarse con gente
importante, negociar con empresarios…— eran excitantes aunque estresantes.
Cuando todavía estaba en Londres, Crookes observó que Tesla estaba a punto del
agotamiento; preocupado, escribió a Tesla en París: «Espero que hagas una
escapada a las montañas de tu tierra natal tan pronto como puedas. Estás
sufriendo sobrecarga de trabajo, y si no te cuidas, te vendrás abajo. No
respondas a esta carta o veas a nadie, solo coge el primer tren».[407]
Pero la carta de Crookes probablemente llegó demasiado tarde y Tesla estaba
sobrepasado por el cansancio y la depresión. Como ocurría con frecuencia en sus
episodios depresivos, Tesla se retiró a la habitación del hotel a dormir.
Cuando se despertó, recibió noticias terribles sobre su madre, Djuka. Según
recuerda Tesla: «[estaba] justo volviendo de uno de mis peculiares hechizos
durmientes, que había sido provocado por el esfuerzo prolongado del cerebro.
Imagina el dolor y la aflicción que sentí cuando golpeó mi mente un mensaje que
se me daba en ese preciso momento con la triste noticia de que mi madre se
estaba muriendo».[408]
Tesla viajó rápidamente de París a la casa de su familia
en Gospić sin detenerse. Su temor de no llegar a tiempo para ver a
Djuka con vida le provocó que un mechón de pelo en la parte derecha de su
cabeza se volviese blanco durante la noche (en un mes había recuperado su color
negro azabache). Cuando Tesla llegó a junto su madre, esta murmuró a su único
hijo: «Has llegado, Nidzo, mi amor».[409]
Durante las siguientes semanas Tesla se mantuvo en vigilia al lado de la cama
de su madre, solo para sufrir una crisis nerviosa. Como recordaba:
Me
había quedado completamente agotado por el dolor y la larga vigilia y una noche
fui llevado a un edificio que estaba a dos manzanas de nuestra casa. Yací
desamparado allí, pensé que si mi madre moría mientras yo no estaba con ella,
seguramente me enviaría una señal… Mi madre era una mujer de genio y
particularmente brillante con los poderes de la intuición. Durante toda la
noche cada fibra de mi cerebro estaba en tensión por la expectación, pero no
sucedió nada hasta la mañana temprano, cuando me quedé dormido, o quizás
desmayado, y vi una nube portando figuras angelicales de una belleza
maravillosa, una de las cuales me miraba fijamente con cariño y poco a poco
adquiría los rasgos de mi madre. La aparición lentamente flotó a través de la
habitación y se desvaneció, y me despertó una canción indescriptiblemente dulce
de muchas voces. En ese instante de certeza, que no hay palabras que lo puedan
expresar, yo supe que mi madre acababa de morir.[410]
Profundamente
perturbado por su sueño clarividente, Tesla escribió a Crookes sobre ello, ya
que parecía confirmar las ideas de este sobre el espiritismo. Tesla le dio
vueltas a este sueño durante años y finalmente concluyó que la música que había
oído provenía de una iglesia cercana donde se celebraba la misa de Pascua la
mañana que su madre murió. Los ángeles se inspiraron en una pintura de Arnold
Bocklin representando una de las estaciones y mostrando un grupo de figuras
alegóricas en una nube; Tesla había visto esta pintura durante una visita a
Munich y le había causado una profunda impresión, ya que las figuras parecían
flotar en el aire. Así fue capaz de explicar «todo satisfactoriamente en
conformidad con hechos científicos».[411]
Djuka fue enterrada el Domingo de Pascua, al lado de su marido, en el
cementerio Jasikovac de Divoselo. Como signo de la profunda implicación de las
familias Tesla y Mandic en la Iglesia ortodoxa serbia, seis sacerdotes
oficiaron el funeral. Tesla hizo los arreglos para la lápida con forma de
obelisco blanco sobre las tumbas de su madre y su padre.[412]
Tesla se quedó en Gospić las siguientes seis semanas y pasó el duelo
con su familia. «No tengo que decirte que estoy muy triste y resisto con
autocontrol», escribió a su tío Pajo en abril de 1892. «Temía esto desde hace
tiempo, pero el golpe ha sido duro.»[413]
Cuando Tesla recuperó su fortaleza, viajó por Croacia, a Plaski, para visitar a
su hermana Marica; a Varazdin, para ver a su tío Pajo, y a Zagreb, donde dio
una conferencia en la universidad. Desde Zagreb, Tesla se desplazó a Budapest
para encontrarse con representantes de la compañía de fabricación eléctrica
Ganz and Company.[414] Además
de aprender sobre los esfuerzos actuales de la firma por construir un
alternador de 100 caballos, Tesla negoció una licencia para que Ganz pudiese
fabricar sus motores. Sobre todo, Tesla estaba bastante satisfecho de cómo iban
las negociaciones de sus patentes, e informó a Westinghouse: «Las patentes
están en manos de las tres compañías más poderosas, que cooperarán y son serias
en su intención de dar un empujón a la fabricación. La introducción del motor
en Europa en una amplia escala tendrá, sin duda, una influencia muy favorable
sobre el valor de mis patentes en América, las cuales pertenecen a tu
compañía».[415]
En mayo, Tesla fue a Belgrado, la capital de Serbia, donde fue recibido como un
héroe. El rey Alejandro I le otorgó el título de gran oficial de la Orden
de San Sava. El poeta serbio Jovan Jovanović Zmaj compuso un poema,
«Pozdrav Nikoli Tesli», que leyó en la ceremonia en honor a Tesla. Como
respuesta a estos parabienes de sus compatriotas serbios, Tesla agradeció al
público, expresando tanto su ambición como su orgullo nacional: «Si llegase a
ser suficientemente afortunado para producir al menos algunas de mis ideas,
sería para el beneficio de toda la humanidad. Si estas esperanzas se hacen
realidad algún día, mi mayor alegría provendrá del hecho de que este trabajo
sería el trabajo de un serbio».[416]
De regreso a América, Tesla pasó por Alemania, donde se detuvo en Berlín para
ver al físico Hermann von Helmholtz, y luego en Bonn, para hablar con Hertz.[417]Tesla había
repetido los experimentos originales de Hertz usando su transformador
oscilante, y mientras sentía que este estaba en lo correcto al mostrar que las
ondas electromagnéticas se propagaban en el espacio, no coincidía con Hertz
respecto a la forma de las ondas. En sus experimentos, Hertz había advertido
que las ondas eran transversales, en el sentido de que las perturbaciones
estaban en ángulo recto con la dirección de propagación. (Un ejemplo común de
ondas transversales son las olas del mar.) Para demostrar esto, Hertz había
preparado pruebas que mostraban que las ondas podían reflejarse e interferir
entre ellas, revelando así que las ondas electromagnéticas eran como luz. Al
reproducir los experimentos de Hertz, Tesla concluyó que las ondas que
observaba no eran transversales sino longitudinales, en el sentido de que su
desplazamiento era paralelo a la dirección de propagación. (Un ejemplo sencillo
de onda longitudinal sería el modo en que un tren se desplaza marcha atrás; a
medida que la locomotora retrocede, cada vagón choca con el siguiente, así que
una pulsación se mueve a través de la fila de vagones.) Para Tesla, las ondas
electromagnéticas eran más como las ondas del sonido que como las ondas de luz.
Si las nuevas ondas no eran transversales como las ondas de luz, entonces esto
quería decir que Hertz no había proporcionado la prueba experimental para la
teoría de Maxwell. No hace falta decir que las afirmaciones de Tesla habían
alarmado a Hertz y, como Tesla recordaba «parecía decepcionado hasta tal punto
que yo me arrepentí de mi viaje y partí con pena». Quizás no sorprenda saber
que en el diario de Hertz no hay mención de su encuentro con Tesla.[418]
Aunque la muerte de su madre hizo de la última parte de su viaje a Europa «una
dura experiencia muy dolorosa», Tesla regresó a América con un gran
conocimiento. Como hemos visto, había dejado Londres retado por las alabanzas
de lord Rayleigh a centrar sus esfuerzos en una gran idea, y esta idea le llegó
mientras caminaba por las montañas de su tierra natal. Durante ese paseo, de
repente se inició una tormenta y Tesla pudo encontrar un refugio antes de que
empezase a llover. Como describió en su autobiografía:
De
algún modo la lluvia se retrasó hasta que de repente hubo un resplandor de luz
y unos pocos segundos después una tromba de agua. Esta observación me hizo
pensar. Era claro que los dos fenómenos estaban muy relacionados, como una
causa y efecto, y un poco de reflexión me llevó a concluir que la energía
eléctrica involucrada en la precipitación era insignificante; la función de la
luz era parecida a la de un gatillo sensible. Esta era una estupenda
posibilidad para una hazaña. Si podíamos producir efectos eléctricos de la
calidad necesaria, todo el planeta y las condiciones de existencia en él
podrían transformarse… La consumación [de esta idea] dependía de nuestra
habilidad para desarrollar fuerzas eléctricas del orden de las de la
naturaleza. Parecía un proyecto sin futuro, pero me decidí a intentarlo e
inmediatamente, a mi vuelta en Estados Unidos en el verano de 1892, comencé a
trabajar lo que para mí era lo más atractivo de todo, porque se necesitaban
unos recursos del mismo tipo para la transmisión inalámbrica de energía con
éxito.
Al
observar cómo la luz parecía provocar que la lluvia empezase, a Tesla le
resultó fascinante la noción de «gatillo sensible»: que una pequeña fuerza,
aplicada adecuadamente, pudiese usarse para aprovechar fuerzas tremendas en la
tierra. Recordando sus experimentos con la toma a tierra de su transformador
oscilante del otoño anterior, Tesla se dio cuenta de que si podía ampliar su
transformador, podría tener sin problema el gatillo que necesitaba para
aprovechar la tierra y «proporcionar energía motriz en cantidades ilimitadas».[419] Para
Tesla, este era un reto merecedor de su talento y genialidad.
Capítulo 9
La corriente alterna se abre paso en América (1892-1893)
Tesla
embarcó en el Augusta Victoria que partía de Hamburgo y llegó
a Nueva York el 27 de agosto de 1892.[420] A su
vuelta, cambió tanto de laboratorio como de residencia. Hizo más grande su
laboratorio trasladándolo de la calle Grand a la Quinta Avenida sur, en el
número 33-35 (actualmente LaGuardia Place) donde ocupó el cuarto piso en el
anodino edificio de una fábrica. Situado justo al sur de Washington Square, su
nuevo laboratorio estaba «en el corazón de ese vecindario pintoresco conocido
como el Barrio Francés, rebosante de restaurantes baratos, tiendas de vino y
edificios de apartamentos deteriorados». A finales de septiembre, Tesla se
cambió de Astor House al Hotel Gerlach, en la calle 27, entre Broadway y la
Sexta Avenida. Construido en 1888 con un coste de un millón de dólares, el
Gerlach era un imponente edificio a prueba de incendios de once plantas, con
ascensores, luz eléctrica y varios lujosos salones para cenas.[421]
Tras su vuelta a Nueva York, Tesla tenía ganas de seguir su nueva visión para
sus inventos de alta frecuencia, pero también sentía la necesidad de mejorar
sus motores de polifase y hacer todo lo que pudiese por convencer a
Westinghouse para promocionarlos. Como Tesla había roto su contrato con
Westinghouse, la compañía no tenía obligación de trabajar con él, pero el
inventor ansiaba asegurarse de que en Estados Unidos no se ignoraran estos
sistemas polifásicos. Tras hablar con los ingenieros de Industrias Ganz y otras
firmas eléctricas en Europa, Tesla era muy consciente de que los europeos
estaban avanzando rápidamente en el desarrollo de sistemas para transmitir
energía usando corrientes de dos o tres fases.
Cuando dejó Westinghouse en 1889, a su antiguo asistente, Charles Scott, se le
asignó la tarea de continuar desarrollando motores comercializables basados en
las patentes de Tesla. Sin embargo, antes de que Scott y otros ingenieros en
Westinghouse pudiesen hacerlo, la compañía quebró y a George Westinghouse le
llevó la mayor parte de 1890 y 1891 asegurar nueva financiación para la
compañía (véase el capítulo 7).
Mientras estaban esperando a que se resolviese la situación financiera de la
compañía, Scott y sus asociados tomaron varias decisiones sobre la frecuencia y
la fase de los futuros sistemas polifásicos. A corto plazo, decidieron
construir sistemas de dos fases usando corriente alterna de 60 ciclos. Al hacer
esto, serían capaces de combinar motor y cargas de alumbrado, ya que podían
dividir la corriente bifásica en dos corrientes monofásicas separadas para
circuitos de alumbrado y los ciclos de 60 no producirían un parpadeo notable en
las lámparas incandescentes. Planeaban construir sistemas de energía trifásicos
de 30 ciclos, que se ajustarían mejor a aplicaciones industriales. En concreto,
Scott averiguó que era posible conectar generadores de dos fases con motores de
tres fases usando su conexión del transformador especial en T. Como resultado,
se hizo posible usar CA trifásica de 60 ciclos y que sirviese tanto para las
cargas de alumbrado como de energía en una única red.[422]
Esta era la situación técnica al comienzo de 1892, cuando, tras haber
conseguido estabilizar la empresa, George Westinghouse fue capaz de empezar a
pensar qué era lo que su compañía debía hacer con la CA. Aunque Westinghouse
poseía los derechos americanos de las patentes de Tesla para usar CA
polifásica, durante la mayor parte de 1892 no le preocupó excesivamente el
desarrollo polifásico. En su lugar, estaba mucho más interesado en dedicarse a
la CA monofásica, ya que había un mercado listo para los sistemas de alumbrado
usando monofase a 133 ciclos.[423]
La Westinghouse Company empleó CA monofásica y los motores de fase partida de
Tesla para hacer su primera instalación de transmisión de energía en la mina de
oro de Telluride, en Colorado. Incapaces de obtener energía en los alrededores,
los propietarios de la mina habían pedido a Westinghouse que instalase una
turbina en un arroyo a cuatro millas de distancia y levantara una línea de CA
de 3.000 voltios sobre el terreno escabroso que llegase a un motor de 100
caballos en la mina. Al informar de que el sistema de Telluride estaba
generando energía con una eficiencia del 83,5% con plena carga, Scott se jactó
con orgullo de que «trabajar en este campo es pasar rápido de la investigación
experimental a la ingeniería práctica».[424] Pero
Telluride era solo una planta aislada que usaba CA monofásica para transmitir
energía unas pocas millas; en comparación con la línea de Lauffen-Frankfurt y
otros trabajos que estaban funcionando en Europa, era una insignificancia.
En lugar de perseguir CA polifásica, una idea que parecía prometedora pero que
no estaba confirmada, en la primavera de 1892 Westinghouse decidió concentrarse
en promocionar CA intentando conseguir el contrato para proporcionar luz
eléctrica para la Exposición Universal de Chicago de 1893. Westinghouse hizo
esto porque necesitaba hacer algo drástico para volver a ganar visibilidad como
destacado fabricante eléctrico. Mucha gente había asumido que Westinghouse, al
haberse ido casi a pique, sería un jugador mucho menos relevante en la
fabricación eléctrica. Al mismo tiempo, Westinghouse se enfrentaba ahora a un
adversario todavía mayor, ya que Edison General Electric y Thomson-House
Electric Company se habían fusionado en febrero de 1892 para formar General
Electric (GE). En mayo de 1892, Westinghouse ganó el contrato para proporcionar
luz eléctrica a la exposición al hacer una oferta sustancialmente menor que GE.
Como los edificios de la exposición iban a ser decorados con doscientas mil
luces incandescentes, la exposición era una oportunidad ideal para que
Westinghouse demostrase cómo la CA podía usarse para alimentar a toda una
ciudad.[425]
Pero Westinghouse había hecho una oferta tan baja que sus ingenieros se vieron
forzados a diseñar alternadores más grandes y a trabajar con mayores voltajes
que los usados anteriormente; como se describe en una historia sobre la
exposición:
Como
Westinghouse Electric and Manufacturing Co. había conseguido el contrato para
proveer este servicio inmenso por una cifra muy por debajo del coste por el que
siempre se había hecho ese trabajo, se hizo necesario diseñar un nuevo sistema
más económico y al mismo tiempo más flexible. Esto se hizo. Diseñaron y
construyeron en menos de seis meses máquinas más grandes que las que se habían
construido para este trabajo hasta entonces, y en líneas radicalmente
diferentes, incorporando los principios de los sistemas alternos de
transmisión. Con este sistema se ahorraron cientos de miles de dólares en
alambre de cobre, ya que era posible enviar la corriente bajo alta presión (es
decir, voltaje) a su destino en cables pequeños, y luego convertirla a una más
baja en el punto de servicio.[426]
Westinghouse
no solo tuvo que preocuparse por el diseño de un nuevo equipo para la
exposición, sino que también inventó una nueva bombilla incandescente. En
octubre de 1892, tras una larga batalla legal, los tribunales ratificaron la
patente de la bombilla original de Edison y dictaron sentencia a favor de GE.
En respuesta, Westinghouse y sus ingenieros diseñaron una nueva bombilla con
tapón que evitaba la patente de Edison. Aunque menos eficiente que la bombilla
de Edison, este nuevo diseño permitía a Westinghouse completar la instalación
de la Exposición Universal de Chicago.
Por lo tanto, cuando Tesla volvió a Nueva York a finales de agosto de 1892, se
encontró con que Westinghouse no estaba promocionando mucho sus motores o
sistemas polifásicos. Aunque Westinghouse no se oponía a la polifase, no era la
tecnología más apremiante que perseguía en ese momento. Concentrado en el
diseño del equipamiento generador de energía eléctrica y las bombillas
necesarias para satisfacer el contrato de iluminación para la exposición,
Westinghouse ni siquiera pensaba en una muestra para la exposición en la que se
pudiesen dar a conocer los motores de Tesla.[427] Aun
así Tesla ansiaba asegurarse de que la mejor versión posible de su motor
estaría disponible para la exposición. Como dijo a Westinghouse a mediados de
septiembre:
Tengo
intención de ir yo mismo a Pittsburgh esta tarde si puedo arreglármelas para
encontrar tiempo. Debo consultar con Schmid [el director general] sobre la
rapidez llevando a cabo algunas mejoras en mis … motores. Es necesario
conseguir la máxima perfección para el motor antes de la exposición, ya que
esta es de una importancia suprema. … Por favor, solicita a tu personal que me
ayuden todo lo que puedan. Mi convicción es que un motor sin escobillas y
conmutador es la única forma posible de un éxito permanente. Presentar otras
formas lo considero como una… pérdida de tiempo y dinero.[428]
Al
saber que la instalación de Telluride usaba solo monofásicos, a Tesla le
preocupaba la mejora de sus diseños polifásicos pues unas pocas semanas más
tarde tomó prestados varios transformadores, así como un alternador que
producía corrientes de dos o tres fases.[429] Tesla
probablemente investigó cómo patentar en torno a las conexiones en estrella
usadas por Dolivo-Dobrowolsky en los generadores y motores en Frankfurt. Al
mismo tiempo, también estudiaba qué compensaba en el uso de corrientes de dos o
tres fases. Aunque había insistido en las corrientes de tres fases en sus
patentes, también había escuchado lo suficiente en las discusiones con
ingenieros europeos como para saber que dos fases podrían ser mejores para la
transmisión de energía en algunas situaciones.
En ese momento de inquietud por sus motores polifásicos y su relación con
Westinghouse, contactó con Tesla Henry Villard, un financiero alemán que había
ayudado a encauzar capital alemán en el ferrocarril americano en la década de
los ochenta del siglo XIX. Había sido la fuerza impulsora tras la fusión de
varias compañías de Edison en Edison General Electric en 1889. Pero en las
negociaciones que llevaron a la formación de GE en 1892, Villard fue superado
en astucia por Charles Coffin, de Thomson-Houston, que se convirtió en el
presidente de GE.[430] Rechazado
pero impertérrito, Villard todavía estaba determinado a desempeñar un papel en
la industria eléctrica. En el otoño de 1892, Villard contactó con Tesla con
algún tipo de plan. Aunque la correspondencia no lo recoge, el plan de Villard
podría haber incluido ferrocarriles eléctricos en las calles, la promoción del
sistema polifásico de Tesla o incluso una fusión de otras firmas eléctricas
construidas en torno a Westinghouse Company, pues todas eran ideas que Villard
había considerado durante los años previos.
Cualquiera que fuera el plan, intrigó a Tesla, pero suponía convencer a
Westinghouse para que se embarcase en él. Tesla fue incapaz de persuadir a
Westinghouse; como explicó a Villard en octubre de 1892:
Me
he acercado a Westinghouse de numerosos modos y he intentado llegar a un
entendimiento con él en el sentido de lo hablado en nuestra última
conversación. Los resultados hasta ahora no han sido prometedores y me ha dado
la impresión de que seguir con este tema requerirá más tiempo del que puedo
prescindir en este momento.
Al darme cuenta de esto, y también considerar cuidadosamente las oportunidades
y probabilidades de éxito, tengo que concluir que no puedo participar en el
proyecto que usted contempla. Por el momento, estoy trabajando en un invento
que, si solo en parte tuviese éxito, transformaría radicalmente el sistema
actual de luz eléctrica, y el asunto requiere que concentre toda mi energía.[431]
La
carrera por el contrato del Niágara
Westinghouse era indiferente a los planes de Villard porque, a medida que el
otoño de 1892 avanzaba, podía ver cómo cobraban forma oportunidades todavía
mayores. Junto con la iluminación de la inminente Exposición Universal de
Chicago, Westinghouse decidió hacer otro gran movimiento: ir tras el contrato
para el equipamiento energético que se usaría para aprovechar las cataratas del
Niágara. Como veremos, el desarrollo energético exitoso en el Niágara resultó
ser un punto de inflexión en los inventos de polifase de Tesla.
Gracias a la geografía y la población, las cataratas del Niágara eran un lugar
ideal para llevar a cabo el desarrollo de la transmisión de energía. Al
conectar el lago Erie con el lago Ontario, el río Niágara va con el caudal
completo desde lo más alto de los Grandes Lagos y durante todo el recorrido del
agua hasta el océano Atlántico vía el río San Lorenzo. Las cataratas se sitúan
donde el lecho de rocas bajo el río de repente cambia de duro a blando y el río
cae espectacularmente 160 pies. Pero en vez de estar aisladas en la naturaleza,
las cataratas del Niágara estaban situadas muy cerca de la población industrial
de Estados Unidos y Canadá. En 1890, alrededor de un quinto de todos los
americanos vivían en un radio de cuatrocientas millas con relación a las
cataratas del Niágara, y Buffalo, una ciudad de 250.000 habitantes, estaba
veinte millas al sur.[432] Al
norte, cruzando el río Niágara, en la provincia de Ontario, se encontraba gran
parte de la población y la industria de Canadá.
Pero mientras las cataratas del Niágara contenían la promesa de generar
cantidades de energía enormes, la belleza escénica de la catarata poseía un
reto para aquellos que deseaban aprovechar esa energía. En 1885, los
propietarios de industrias locales en la parte americana cavaron un canal para
proporcionar energía hidráulica a varias fábricas al pie de las cataratas. Sin
embargo, la preocupación por que dichos desarrollos industriales estropeasen la
belleza de las cataratas, llevó al estado de Nueva York a declarar la tierra
que quedaba cerca de las cataratas como reserva natural especial. El efecto de
la reserva era eliminar permanentemente el uso de la tierra que habría sido
ideal para un distrito industrial importante. Incapaces de construir fábricas
justo donde estaban las cataratas, las industrias ahora tenían que situarse en
torno a la reserva.
Un ingeniero civil, Thomas Evershed, desveló un plan en 1886 usando canales,
pozos y un túnel para trasladar el agua alrededor de la reserva. Un amplio
canal situado a una milla de las cataratas llevaría agua a una serie de canales
que se bifurcarían y alimentarían 238 molinos de agua diferentes. Tras pasar
por el molino de agua, el agua se sumergiría en un pozo de 150 pies en un canal
de escape de 2,5 millas de largo. Esparcido bajo el pueblo de las cataratas del
Niágara, este túnel llevaría el agua a la parte más baja del río.
Aunque el túnel tendría que hacerse a través de piedra caliza sólida, el plan
de Evershed captó el interés tanto de inversores locales como de William Birch
Rankine, un destacado abogado de Nueva York. De joven, Rankine había trabajado
como asistente para un abogado en las cataratas del Niágara y se había quedado
fascinado con la posibilidad de utilizarlas.[433] Al
darse cuenta de que el plan de Evershed costaría millones, Rankine llevó la
idea a J. P Morgan. Aunque Morgan estaba interesado en invertir en el plan, le
dijo a Rankine que el proyecto necesitaría un líder fuerte que sirviese como
promotor. Ya que el proyecto requeriría finanzas e ingeniería, Morgan propuso a
un colega banquero de Wall Street, Edward Dean Adams (1846-1931). «Si lo
consigues a él —dijo Morgan a Rankine—, me uniré.»[434]
Brahmán de Boston y descendiente indirecto de dos presidentes, Adams había
estudiado ingeniería en la Universidad de Norwich y el MIT. Llegó a Wall Street
en 1878 y se unió a la casa de inversiones Winslow, Lanier & Company. Como
uno de sus primeros proyectos, Adams ayudó a organizar la Northern Pacific
Terminal Company y la St. Paul & Northern Pacific Railway Company, y
gracias a este trabajo conoció a Villard. Este era el representante americano
de Deutsche Bank, y cuando en 1893 Villard dejó el cargo fue reemplazado por
Adams; a lo largo de las siguientes décadas, Adams fue el responsable de
dirigir millones de marcos alemanes hacia los ferrocarriles americanos y
empresas del mundo de la industria. Más allá de eso, Adams se hizo un nombre al
reestructurar las finanzas de los ferrocarriles y las compañías de
manufacturación. Impresionado con su habilidad, Morgan pedía a menudo a Adams
que participase en reorganizaciones de industrias. En 1896, Adams ganó puntos
para Morgan, sobre todo al conseguir que el Deutsche Bank suscribiese un cuarto
de los 100 millones de dólares que Morgan prestó al Tesoro de EE. UU. para
salvar al dólar del colapso. Su biógrafo resumió el carácter de Adams del
siguiente modo: «En una época cínica y materialista, es refrescante encontrar
un hombre de negocios de este tipo: analítico, incansable y trabajador, aunque
con toda la gracia y cultura refinada de los antiguos aristócratas».[435]
Interesado desde hacía tiempo en el potencial comercial de la electricidad,
Adams había sido accionista en Edison Electric Light Company desde 1878.
Entusiasmado por las posibilidades de Niágara, Adams organizó una corporación
de capitalistas de Wall Street que puso 2,63 millones de dólares. Luego formó
la Cataract Construction Company para desarrollar el potencial energético de
las cataratas.[436]
Como presidente de esa compañía, Adams tomó una decisión inicial clave. En
lugar de utilizar la energía generada en las fábricas nuevas en la pequeña
población de las cataratas del Niágara, Adams pensó que la oportunidad real
recaía en la transmisión de energía a las fábricas en Buffalo y otras ciudades.
En ese momento, las fábricas de Buffalo estaban usando máquinas de vapor para
generar 50.000 caballos a diario, así que claramente había una demanda de
energía en esa ciudad ya preparada. Además, al utilizar la energía más allá de
las cataratas del Niágara, Adams evitaría los gastos de canales bifurcándose y
numerosos pozos en vertical necesarios para conectar cada uno de los molinos de
agua con el canal de escape. Aunque esta idea era excitante, significaba que
Cataract necesitaría encontrar un modo de transmitir grandes cantidades de
energía a lo largo de veinte millas, entre Niágara y Buffalo.
Para determinar el modo más eficiente de transmitir energía a Buffalo, Adams
consultó primero con Edison, quien, no sorprende, sugirió usar corriente
continua. Adams recurrió luego a Westinghouse. Debido al bajo precio del carbón
en Buffalo, Westinghouse tenía dudas de que la energía eléctrica pudiese
competir con la energía generada con vapor en esa ciudad. También consciente de
que los propietarios de las fábricas quizás se resistiesen al coste de
reemplazar sus máquinas de vapor existentes con motores eléctricos,
Westinghouse recomendó transmitir energía por medio de una tubería de aire
comprimido. Westinghouse conocía el aire comprimido, ya que lo había usado en
sus frenos de aire para el ferrocarril, y sugirió a Adams que ese sistema
podría alimentar las máquinas de motor existentes. En general, Westinghouse
estaba preocupado porque Adams estaba subestimando los problemas de encontrar
suficientes clientes para toda la energía generada por las cataratas.[437]
Al enfrentarse con una mezcla de opiniones sobre la transmisión de energía,
Adams consultó con ingenieros en Inglaterra, Alemania y Suiza. En junio de
1890, reunió a los principales expertos y estableció la Comisión Internacional
de Niágara. La comisión anunció un concurso para determinar el mejor método
para generar y transmitir energía en Niágara e invitaron a veintiocho empresas
de ingeniería europeas y americanas a entregar sus propuestas. La comisión
ofrecía 20.000 dólares en premios, con uno máximo de 3.000 dólares. Tan pronto
como supo de la competición, un ingeniero de Westinghouse, Lewis
B. Stillwell, se entusiasmó con la idea de participar y habló con su jefe.
Enfadado porque la comisión estaba buscando información importante pero ofrecía
premios irrisorios, Westinghouse rechazó participar. «Esta gente está
intentando obtener información que vale 100.000 dólares ofreciendo premios, el
mayor de 3.000 dólares», gruñó. «Cuando estén listos para hacer negocios, les
mostraremos cómo hacerlo.»[438]
Westinghouse estaba en lo correcto al desconfiar, porque aunque la comisión
recibió catorce propuestas, consideró que ninguna era satisfactoria y no
entregó ningún primer premio. En su lugar la comisión extrajo información
técnica de las propuestas y reenvió una serie de recomendaciones a Adams.
Usando el túnel que Cataract había empezado a cavar en octubre de 1890, la
comisión recomendó que la compañía colocase varias turbinas de 5.000 caballos
de potencia en el túnel y las conectase a través de pozos de 150 pies de largo
para alimentar generadores situados en la superficie en una central eléctrica.
La comisión no podía decidir entre aire comprimido o electricidad para la
transmisión, pero Adams se decidió por la electricidad debido a la eficacia
demostrada en la línea Lauffen-Frankfurt. Determinado a seguir adelante, en
diciembre de 1891 Adams invitó a seis compañías eléctricas: Westinghouse,
Thomson-Houston, Edison GE y tres empresas suizas, a hacer un presupuesto del
equipamiento eléctrico necesario en el Niágara.
En respuesta a la llamada de Cataract para hacer ofertas, la recién formada
General Electric ofreció un plan en el otoño de 1892 que proporcionaría CC a la
industria local en el Niágara y transmisión de CA a Buffalo. Mientras tanto,
las empresas suizas, que estaban especializadas en el diseño de plantas
hidroeléctricas, ofrecieron otros planes. Cataract rechazó las propuestas
suizas, ya que los impuestos americanos del 40% en maquinaria importada hacían
sus planes prohibitivamente caros. Además, como Tesla indicó a Westinghouse,
las empresas extranjeras no podían traer equipos polifase a Estados Unidos sin
infringir sus patentes.[439]
Se había resistido a participar en la carrera por el Niágara durante dos años,
pero ahora Westinghouse se lanzó al combate. En diciembre de 1892, con la
llamada de Adams para las ofertas yendo y viniendo, Westinghouse anunció con
osadía que su compañía estaba lista para proporcionar equipos polifásicos para
el Niágara. Lo que dio a Westinghouse confianza fueron los desarrollos que
salían de su departamento de ingeniería. Continuando el trabajo empezado por
Charles Scott de mejorar los motores polifásicos de Tesla, Benjamin G Lamme
había dado con nuevas organizaciones para las bobinas en el estátor, de modo
que los diseños de Tesla ahora funcionaban tan bien como los motores drehstrom de
Dolivo-Dobrolowsky. Además, las pruebas de estos nuevos motores sugerían un
modo más eficiente de enrollar el rotor, y llevaron a lo que acabó siendo el
diseño del rotor estándar: la jaula de ardilla. Y Lamme diseñó un convertidor
rotativo nuevo, que consistía en un motor eléctrico y un generador en un único
eje. Esta máquina podía convertir CA polifásica tanto en CC o CA monofásica.
Usando el convertidor rotativo, una compañía energética podía usar CA
polifásica para transmitir energía a grandes distancias y luego convertir la
energía de modo que sus clientes podían usarla con sus equipos de CC o CA
monofásicos. Westinghouse pronto vio que el convertidor rotativo significaba
que las compañías energéticas serían capaces de encontrar clientes para toda la
energía que pudiesen generar y transmitir.[440]
Estos desarrollos en ingeniería significaban que, por primera vez, Westinghouse
podía hacer uso completo de los motores polifásicos de CA de Tesla, y la
compañía empezó a enfatizar su posesión de las patentes del inventor. En enero
de 1893, Westinghouse Company publicó un panfleto que incluía las veintinueve
patentes de Tesla que poseía. En parte, el panfleto destacó la oportunidad de
usar CA polifásica para transmitir energía de las cataratas a las ciudades,
pero al mismo tiempo Westinghouse advertía a los clientes para que no comprasen
equipos polifásicos de otros fabricantes, ya que podían ser demandados por
Westinghouse por una infracción.[441]
Armado con estos desarrollos en ingeniería y las patentes de Tesla,
Westinghouse persiguió incansablemente el contrato del Niágara. En enero de
1893, Adams y sus socios de Cataract visitaron la planta de Westinghouse en
Pittsburgh, donde se les mostró los últimos equipos y los planes preliminares.
El mes siguiente, Adams hizo un recorrido parecido por las fábricas de GE.
Adams y la polifase
Pero Tesla no estaba satisfecho dejando que la elección del sistema de
transmisión se negociase entre Westinghouse y Adams. Recordando el sueño de su
infancia de emplear el Niágara, Tesla estaba determinado a que su sistema
polifásico se usara para transmitir energía. Como explicó en 1917: «Cuando oí
que autoridades como lord Kelvin y el profesor W. C. Unwin habían
recomendado, uno el sistema de corriente continua y el otro el de aire
comprimido, para la transmisión de energía de las cataratas del Niágara a
Buffalo, pensé en el peligro de permitir que el asunto fuese más allá, y fui a
ver a Adams».[442] Tesla
se reunió con Adams y mantuvo correspondencia con él durante los primeros meses
de 1893.
Tras el encuentro con Adams, Tesla revisó los planes para la central y sugirió
que Cataract no debería hacer que sus turbinas y generadores funcionasen a 150
r. p. m. (como sugería Unwin) sino a 250 r.p.m. (como recomendaba Schmid, de
Westinghouse). Tesla argumentó que la baja velocidad estropearía la espléndida
visión de las dinamos dentro de la central: «Si se redujera la velocidad, se
necesitaría… que el diámetro de la dinamo se hiciese considerablemente más
grande, lo cual dejaría todavía un pequeño espacio entre la pared y la máquina,
y esto creo, con una maquinaria tan magnífica, que será vista por reyes, sería
sin duda malo».[443]
Aunque Adams conocía de cerca la industria eléctrica, interrogó a Tesla sobre
los desarrollos en el campo. Por ejemplo, a Adams le confundía la razón por la
que las empresas eléctricas europeas de repente habían cambiado de dar impulso
a la polifase a promocionar CA monofásica. ¿No habían usado Oerlikon y
Allgemeine Elektricitats-Gesellschaft la polifase en Frankfurt? Para Tesla, la
respuesta era que ahora sus patentes estaban siendo usadas por Helios Company
en Alemania para demandar a quienes las infringían. «No tengo la más mínima
duda —escribió Tesla a Adams en febrero de 1893— de que todas las compañías
excepto Helios, que ha adquirido los derechos de mi compañía, tendrán que dejar
de fabricar motores [poli]fásicos. Helios Co. ha emprendido acciones jurídicas
contra los infractores de la manera más activa posible. Por esta razón nuestros
enemigos se están decantando por los sistemas monofásicos y los cambios rápidos
de opinión.»[444]
Al considerar útiles las respuestas de Tesla, Adams le pidió que revisase
varios artículos de publicaciones de ingeniería eléctrica sobre la CA. Tesla
descartó los planes propuestos por otros por ineficientes o poco prácticos, y
de manera regular enfatizaba las virtudes de su motor. Como explicó a Adams:
Es
mucho más fácil hacer funcionar [mi] máquina, que no tiene conmutador o
escobillas … que una máquina de corriente continua. … Por no hablar de las
ventajas de la simplicidad ideal que estas máquinas ofrecen a largo plazo.
En condiciones frecuentes en la práctica sería totalmente imposible para
cualquier sistema competir con esta idealmente sencilla. … Esta es la tercera
forma de mi motor. Esta forma nunca ha sido criticada por los adversarios de mi
sistema y por una buena razón, porque es la forma más eficiente de máquina
eléctrica que se ha producido hasta hoy. He mostrado que en estas máquinas, en
condiciones favorables, se puede obtener una eficiencia de un 97%.[445]
Mientras
Tesla consideraba sus cartas a Adams una oportunidad de avance de su sistema
polifásico, para Adams la correspondencia era un modo de obtener información
desde dentro. En marzo de 1893, Adams estaba cada vez más preocupado por la
situación de las patentes. Aunque Westinghouse Company estaba reclamando que
las patentes de Tesla le daban control exclusivo sobre la CA polifásica, la
situación no era necesariamente tan clara. GE había estado desarrollando su
propia tecnología polifásica, recurriendo a la investigación de Elihu Thomson y
comprando las patentes de CA de varios inventores, incluido Charles
S. Bradley. La ambigüedad de la situación de las patentes alarmaba al
abogado de patentes responsable de Cataract, Frederick H. Betts, que en marzo
de 1893 advirtió a Adams que si usaba las patentes de Tesla podría verse
envuelto en un litigio de patentes con GE.[446]
Para ganar algo de perspectiva sobre la situación de las patentes, Adams
recurrió a Tesla. El día después de que Betts advirtiera a Adams, Tesla
proporcionó a Adams su evaluación de las patentes de Thomson y Bradley para GE:
La
patente de Thomson … no tiene absolutamente nada que hacer frente a mi
descubrimiento del campo magnético rotatorio y las características radicalmente
innovadoras de mi sistema de transmisión de energía revelados en mis patentes
base de 1888. …
En cuanto a las patentes de Bradley … creería justo para todos los interesados
que se haga un examen minucioso de su historia y relevancia. Ese examen, que yo
mismo he hecho sin el más mínimo prejuicio, le con vencerá de que en la primera
patente no hay el más mínimo rastro de un método de transmisión de energía que
sea innovador.[447]
Mientras
Adams probablemente desconfiaba de los reclamos de Tesla respecto a la revisión
de las patentes de Bradley «sin el más mínimo prejuicio», la carta le indicaba
que Tesla y Westinghouse creían que tenía la posición legal más fuerte y que
defenderían activamente sus patentes.
Adams también se preguntaba por qué Westinghouse abogaba por un sistema
bifásico y GE por un sistema trifásico en los planes entregados por cada
compañía en marzo de 1893. En un sistema bifásico, los generadores producen dos
corrientes que están desfasadas 90°, mientras que en un sistema trifásico, los
generadores producen tres corrientes que están desfasadas 60°. En cualquiera de
esos sistemas, estas corrientes serían transmitidas a través de circuitos
separados y luego combinadas para hacer funcionar un motor en el punto de uso.
En respuesta a la pregunta de Adams, Tesla recomendó dos fases. En sus patentes
y publicaciones, Tesla previamente había hecho énfasis en las tres fases, sobre
todo porque había averiguado que tres corrientes habían producido un campo
magnético rotatorio más uniforme en sus motores de lo que lo hacían dos. Debido
a sus patentes, Tesla tenía interés personal en abogar por las tres fases. Sin
embargo, dijo a Adams que había ventajas prácticas en el uso de dos fases. Como
Tesla indicó, una ventaja clave para las dos fases era que Westinghouse había
advertido que cada una de las dos corrientes podía separarse y usarse para
alimentar luces incandescentes monofásicas. Para Cataract, esto significaba que
todavía habría otro modo de vender la enorme potencia de salida de la nueva
planta del Niágara y, como resultado, la compañía finalmente se inclinó por la
corriente bifásica para la distribución local y tres fases para la transmisión
a larga distancia.[448]
Pero como sonsacó a Tesla información sobre el asunto de los sistemas bifásicos
frente a los trifásicos, Adams mantenía sus opciones abiertas. La historia
oficial del proyecto Niágara indica: «El tipo de corriente que se generaría se
decidió en el último momento para tener la pauta de las últimas experiencias
locales y extranjeras». Para gran consternación de Tesla, Adams estaba todavía
considerando la posibilidad de usar CC, ya que a 10.000-20.000 voltios es
posible transmitir energía de modo eficiente una cierta distancia. Ese plan,
que Adams envió a Tesla, lo estaba proponiendo un «destacado defensor». Adams
bien podría haber estado convenciéndose de tomar el plan de la CC en serio, ya
que el miembro de la comisión lord Kelvin seguía promoviendo la CC y Kelvin
telegrafió a Adams, en mayo de 1893, «Confío en ti para evitar el error
gigantesco de la adopción de la corriente alterna».[449]
Para Tesla, sería un error todavía mayor si Cataract adoptase la CC. Para
persuadir a Adams de esto, Tesla primero argumentó que la generación y la
transmisión de energía eléctrica eran fundamentalmente alterna:
Espero
que no esté considerando seriamente la afirmación del «destacado defensor».
Para hacerse una idea de la inexperiencia infinita del hombre y la absurdez de
su visión, solo necesita darse cuenta de que todas las transmisiones de energía
son alternas. El proceso en el sistema continuo es este: generamos en la
máquina corrientes alternas (esto es cierto para cualquier máquina en uso), que
recuperamos por medio del conmutador y las escobillas. Las corrientes
continuas, que van a través de la línea, no pueden manejar un motor, deben
hacerse de nuevo alternas por el conmutador y las escobillas en el motor. Ahora
lo que mi sistema ha ofrecido es librarse del conmutador y las escobillas tanto
en el generador como en el motor; por lo demás, la acción es la misma. Esto
vuelve el sistema más simple, más barato y más eficiente en general. Pero estas
son solo ventajas secundarias. La ganancia mayor consiste en estas
características: velocidad absolutamente constante, facilidad de aislamiento
para voltajes altos, fácil conversión a cualquier voltaje y facilidad de
[palabra poco clara] a los cables en todos los puntos a lo largo de la ruta
donde se necesita la energía. Estas características son prácticamente
inalcanzables en el sistema continuo, especialmente cuando se contemplan
transmisiones de grandes distancias. De hecho, creo que ese plan, si alguna vez
se llevase a cabo, no podría sino ser un fallo comercial y quizás también
técnico. Por supuesto, con desembolso de capital suficiente cualquier plan,
aunque absurdo, puede llevarse a cabo, pero la cuestión aquí es lograr un éxito
comercial real y deberían emplearse los mejores y más seguros aparatos por
todos los medios.
Después,
recurriendo a su propia experiencia práctica, Tesla argumentó que un sistema de
CC con un voltaje alto se encontraría con problemas serios: requeriría mucho
aislante adicional, sería difícil evitar variaciones de corriente, necesitaría
equipamiento extra y, probablemente, serían necesarios conjuntos de
motor-generador para adaptar la corriente a diferentes aplicaciones de energía
y alumbrado.
Supongo
que muy pocos ingenieros le han dado vueltas a máquinas de corriente continua
de 10.000 voltios. Mi experiencia con esas máquinas, que construí con tales
propósitos experimentales, fue que siempre se averían. La razón es que debido a
la presencia del conmutador es muy difícil aislar. Se ha encontrado
impracticable hacer que máquinas de lámparas de arco eléctrico funcionen con
éxito (con continua más allá de 4.000 voltios y con 20.000 voltios las
dificultades son, hablando en sentido figurado, 25 veces mayores). Cuando se
emplea un aislante muy grueso, la máquina pierde [sic] eficiencia, y lo que es
peor, se convierte en muy poco regulable e inadecuada para el propósito. La
energía que suministraría con dichas máquinas sería inexistente para muchos usos,
por ejemplo, luz eléctrica. Podría haber, y es muy probable que las haya,
variaciones del 20%, y no podría permitirse un 2-3%, por lo cual esto le daría
una luz insatisfactoria y produciría variaciones considerables en máquinas más
pequeñas. Suponga que vence todas las dificultades de esa naturaleza, pues
todavía estaría muy lejos del éxito comercial. No sería capaz de llevar a cabo
su plan de hacer conexiones a lo largo de la ruta, al menos sería muy difícil,
y en ese caso tendría que usar dos máquinas en cada lugar, porque no podría
esperar tener dos bobinados en una máquina, sería impracticable y peligroso. El
coste del mantenimiento sería un punto importante. Creo que es justo estimar
que posiblemente no podría hacer funcionar ese sistema con la seguridad
adecuada con el doble de desembolso de capital, por no hablar de las
insuperables dificultades mencionadas. Permita al «destacado defensor» llevar a
cabo ese sistema y recibirá el pago que se merece.
Para
concluir, Tesla jugó con el sueño de Adams de transmitir energía del Niágara no
solo a Buffalo sino a todo el estado de Nueva York, incluso a la ciudad de
Nueva York; Tesla le recordó que estaba al tanto de que Adams «tenía intención
de planes para la utilización de la energía a una distancia mucho mayor que
Buffalo, y es solo ese caso el que he estado considerando. Con el sistema
alterno tendrá un éxito absoluto e incuestionable».[450]
En mayo de 1893, Adams y la Cataract Company anunciaron sus decisiones sobre la
tecnología que usarían en Niágara. Influido por los argumentos de Tesla, Adams
declaró que Niágara usaría CA bifásica.[451] Y
aunque había concluido que Westinghouse estaba mejor preparado para construir
el equipamiento de gran escala necesario, Adams rechazaba una vez más tanto los
planes presentados por GE como por Westinghouse. En parte, este rechazo tal vez
estaba provocado por el hecho de que los anteproyectos para los diseños de
Westinghouse habían sido descubiertos en las oficinas de ingeniería de GE, con
acusaciones de espionaje industrial en el aire; Adams podría haber querido
mantenerse alejado de ambas compañías. Pero otra razón para rechazar los planes
era que otro miembro de la Comisión de Niágara, el profesor George Forbes,
había estado desarrollando su propio diseño para los generadores, y estaba
haciendo campaña en Cataract para seguir su plan.
Todavía determinado a cerrar el contrato con Niágara, Westinghouse Company usó
todos sus recursos en la Exposición Universal de Chicago durante el verano de
1893 y mostró un sistema de CA totalmente integrado. En la exposición, Tesla
tuvo su propio expositor personal que resaltaba la magia y el potencial de la
CA mostrando sus primeros motores, el aparato del huevo de Colón, el
transformador oscilante y un surtido de sus nuevas bombillas.[452] La
exhibición personal de Tesla ayudó a dirigir la atención de los visitantes a
todo el equipamiento de Westinghouse que estaba siendo usado para alimentar la
exposición. Para suministrar energía eléctrica para toda la iluminación
incandescente de la exposición, Westinghouse instaló veinticuatro generadores
monofásicos de 500 caballos de potencia y 60 ciclos. Estos generadores se
instalaron en parejas en ejes únicos, con el fin de proporcionar CA bifásica
para los circuitos de los motores de Tesla. Para proporcionar energía para su
ferrocarril eléctrico, los ingenieros de Westinghouse usaron un convertidor
rotativo para cambiar la CA a CC de 500 voltios. Los transformadores también se
usaron en la red para incrementar o reducir el voltaje, según se necesitase
para las diferentes aplicaciones usando motores de Tesla. La primera
instalación en usar corriente alterna para cubrir tanto alumbrado eléctrico
como aplicaciones energéticas, la exhibición de Westinghouse en la Exposición
Universal, convenció a los ingenieros eléctricos tanto de América como de
Europa de que la CA estaba allí para quedarse.[453]
Al mismo tiempo, Tesla continuó su campaña con Adams en nombre de la CA
polifásica. El resultado fue que Adams adjudicó a Westinghouse el contrato para
la construcción de generadores en octubre de 1893. Una vez los planes de Forbes
llegaron a Westinghouse, fueron revisados sustancialmente por Lamme. Para
asegurar que podrían hacer uso de los principales fabricantes eléctricos en el
futuro, Adams adjudicó otro contrato a GE para construir la transmisión de
veinte millas entre Niágara y Buffalo. Incluso, aunque tenían que compartir el
negocio de Niágara con GE, no pasó desapercibido para los ejecutivos de
Westinghouse que Tesla había ayudado a obtener el negocio. Como uno de los
gerentes de Westinghouse felicitó a Tesla en noviembre de 1893: «Debe de ser ciertamente
gratificante para ti pensar que la mayor fuente de energía hidroeléctrica en el
mundo se va a utilizar con un sistema que originó tu ingenuidad. Tus éxitos te
están llevando poco a poco a la primera fila… Permitamos que el buen trabajo
continúe».[454]
De 1893 a 1896, Adams y Rankine fueron totalmente absorbidos por la supervisión
de la construcción de la central que finalmente llevaría diez generadores de
Westinghouse, cada uno de 5.000 caballos. Para diseñar la construcción de la
central así como varias docenas de casas para empleados, Adams contrató al
destacado arquitecto Stanford White. Como la nueva central proporcionaría
cuatro veces la cantidad de electricidad que cualquier planta eléctrica previa,
Adams y Rankine empezaron a ver más allá y a usar la corriente polifásica para
distribuir energía a una región más amplia, primero a otras ciudades además de
Buffalo en el estado de Nueva York, y luego a zonas todavía más lejanas. Como
Rankine proclamó: «Si es practicable transmitir energía con beneficio comercial
en estas cantidades moderadas a Albany, el coraje del hombre práctico no se
detendrá ahí, sino que, inclinado a seguir la promesa audaz de Nikola Tesla,
estaría dispuesto a colocar 100.000 caballos en un cable y enviarlos a 450
millas a Nueva York en una dirección y a 500 millas en la otra a Chicago, y
cubrir la necesidad de estas grandes comunidades».[455] Como
veremos, Adams y Rankine estaban suficientemente impresionados con la pericia
técnica de Tesla como para ayudarle a montar una compañía para la promoción de
sus inventos de transmisión inalámbrica de energía eléctrica en 1895 (véase el
capítulo 11).
La central de Niágara empezó a transmitir energía a Buffalo en noviembre de
1896, y durante la siguiente década la energía de Niágara hacía funcionar las
máquinas a lo largo del estado de Nueva York. Excitado por las posibilidades
reveladas por Cataract Company, Rankine constituyó una segunda compañía para
construir una planta de energía similar en el lado canadiense de las cataratas.
Debido al éxito de la planta de las cataratas del Niágara, los servicios
americanos y europeos cambiaron a la CA polifásica, que constituye la corriente
estándar distribuida en la mayor parte del mundo en la actualidad.[456]
La grandiosidad natural de las cataratas del Niágara había sido suplantada por
la maravilla tecnológica de la CA, y la prensa americana se puso elocuente
acerca de la energía de Niágara y Tesla.[457] Bastante
comprensiblemente la gente comenzó a pensar que Tesla, trabajando con
Westinghouse Company, había diseñado este sistema nuevo. Aunque Tesla no diseñó
el sistema usado en Niágara, sin duda desempeñó un profundo, pero sutil, papel
en el aprovechamiento de las cataratas. Al haber articulado la idea de usar CA
polifásica para transmitir cantidades significativas de energía, Tesla
emprendió la tarea de dar forma al pensamiento de la persona que tomó la
decisión clave, Edward Dean Adams. A través de sus cartas y encuentros con
Adams, Tesla no solo proporcionó datos técnicos, sino que movilizó las
creencias y los valores necesarios para poner a Adams a favor de la CA. A
través de su correspondencia y sus conversaciones con Adams, Tesla tuvo un
papel decisivo en conseguir que la CA se usase en Niágara y, por tanto, en el
mundo.
Aunque los periodistas no sabían necesariamente lo duro que había trabajado
Tesla entre bastidores para convencer a Adams de que usase CA polifásica,
reconocieron que en la práctica había introducido en la ingeniería eléctrica la
idea fundamental del uso de CA polifásica para enviar grandes cantidades de
energía a distancia. En lo que respecta al aprovechamiento de Niágara como «el
triunfo sin igual de la ingeniería del siglo XIX», el New York Times publicó
en julio de 1895:
Quizás
la parte más romántica de la historia de esta gran empresa sería la historia de
la carrera del hombre de entre todos los hombres que la ha hecho posible … un
hombre de nacimiento humilde, que ha logrado, casi antes de alcanzar la
plenitud de la madurez, un lugar en la primera categoría de los mayores
científicos e inventores del mundo: Nikola Tesla.
…
Incluso ahora el mundo tiende a pensar en él más como un productor de efectos
experimentales raros que como un inventor práctico y útil. No es así para los
científicos o los hombres de negocios. Por estas clases Tesla es apreciado,
honrado, de la manera adecuada, quizás incluso envidiado. Porque ha dado al
mundo una solución completa del problema que había retado las mentes y ocupado
el tiempo de los grandes electrocientíficos de las dos últimas décadas, a
saber, la adaptación exitosa de la energía eléctrica transmitida a través de
distancias largas.[458]
Así,
el éxito de la CA en Niágara desempeñó un papel importante en establecer la
reputación de Tesla como uno de los principales inventores de América.
Partiendo de su celebridad gracias a Niágara, el Mago estaba ahora listo para
presentar un sistema de distribución de energía todavía más extraordinario.
Capítulo 10
Iluminación inalámbrica y el oscilador (1893-1894)
Durante
el invierno de 1892-1893, mientras mantenía correspondencia con Adams sobre
Niágara, Tesla también estaba trabajando en su aparato de alta frecuencia. Al
hacerlo, varios cabos sueltos de su reciente viaje a Europa cobraron sentido.
Lord Rayleigh le había dicho que estaba destinado a descubrir grandes cosas,
sir William Crookes había sugerido la posibilidad de usar ondas
electromagnéticas para transmitir mensajes y había tenido un momento de
clarividencia durante la tormenta acerca de que las fuerzas de la tierra de
algún modo podrían aprovecharse. Entrelazando estos cabos sueltos, Tesla
decidió ver si podía descubrir un modo de usar la tierra para transmitir tanto
mensajes como energía eléctrica.
Conferencias en Filadelfia y San Luis
Pero antes de que pudiese ir demasiado lejos con los nuevos experimentos, Tesla
estuvo de acuerdo con dar conferencias otra vez, primero en el Franklin
Institute en Filadelfia, el 25 de febrero de 1893 y, de nuevo, la semana
siguiente, en la National Electric Light Association en San Luis. En esta
conferencia, Tesla siguió una estrategia similar a la que empleó en sus
actuaciones en Londres y París, ofreciendo al público americano tanto
reflexiones filosóficas sobre la relación entre electricidad y luz como
demostraciones sensacionales.[459]
En San Luis, Tesla dio la conferencia en el Exhibition Theater, con capacidad
para cuatro mil personas, pero el auditorio estaba atestado hasta la asfixia,
ya que otros cuantos miles de personas se amontonaban allí, la mayoría de ellas
esperando ver las demostraciones espectaculares de Tesla. La demanda de
asientos era tan alta que las entradas se estaban revendiendo fuera del
auditorio de tres a cinco dólares.[460]
Tesla no decepcionó a la enorme multitud. En su primera demostración, permitió
que 200.000 voltios pasasen a través de su cuerpo, como describió en la
conferencia publicada:
Ahora
pongo a funcionar la bobina y me acerco al terminal libre con un objeto
metálico (lo más probable es que sea una bola) en mi mano; esto simplemente
evita las quemaduras. Cuando acerco el objeto metálico a una distancia de ocho
o diez pulgadas, un torrente de chispas furiosas surge en el extremo del
alambre secundario, que pasa a través de la columna de goma. Las chispas cesan
cuando el metal en mi mano toca el alambre. Mi brazo está ahora atravesado por
una potente corriente eléctrica, vibrando alrededor de un millón de veces por
segundo. La fuerza electrostática se hace sentir a mi alrededor, y las
moléculas de aire y partículas de polvo flotando actúan sobre ella y son
golpeadas violentamente contra mi cuerpo. Tan grande es esta agitación de
partículas que, cuando las luces se apagan, puede que se vean corrientes de una
luz débil aparecer en algunas partes de mi cuerpo. Cuando esas corrientes se
escapan de cualquier parte del cuerpo, produce una sensación como el pinchazo
de una aguja. Si el potencial fuese suficientemente alto y la frecuencia de
vibración bastante baja, la piel probablemente se quebrase bajo tremenda
presión, y la sangre saliese volando con gran fuerza en la forma de
un spray o chorro fino, tan fina que será como invisible…
Ahora puedo hacer estas corrientes de luz visibles para todos, tocando con el
objeto metálico uno de los extremos como antes y aproximando mi mano libre a la
esfera de latón (conectada al otro extremo de la bobina). … El aire … se agita
más violentamente y ahora se ven corrientes de luz surgir de la punta de mis
dedos y de toda la mano … Las corrientes no ofrecen ningún inconveniente
concreto, excepto en los extremos de las puntas de los dedos donde la sensación
es abrasadora.[461]
En
el resto de la conferencia, Tesla revisó sistemáticamente los diferentes medios
por los cuales la electricidad podía producir luz usando efectos basados en la
electrostática, la impedancia, la resonancia y las altas frecuencias. Agitando
tubos de diferentes formas en el fuerte campo magnético creado por su
transformador oscilante, Tesla produjo «efectos extraordinariamente bellos … la
luz del tubo con forma de bucle parecía los radios blancos de una rueda de
rayos de luna brillantes». Cerca del final de la actuación, Tesla izó en su
mano una de sus bombillas fosforescentes y anunció que iluminaría esta lámpara
tocando con su otra mano su transformador oscilante. Tesla recordaba que,
cuando esta lámpara prendió luz, la audiencia estaba tan sorprendida que «hubo
una estampida en los dos anfiteatros más altos y todos salieron corriendo.
Pensaron que era algo del trabajo del diablo y corrieron. Ese era el modo en
que mis experimentos eran recibidos».[462]
Tras la conferencia, a Tesla lo abordaron en el vestíbulo varios cientos de
importantes ciudadanos de San Luis que acudieron a saludarlo y estrecharle la
mano con fuerza. Como nunca fue fan de las multitudes, a Tesla el episodio le
resultó agobiante. Como informó el New York Times, en San Luis
«había esperado poca concurrencia de ingenieros eléctricos expertos, y aunque
se enfrentó a la prueba con valentía, ningún poder en la Tierra le induciría a
intentar algo como eso de nuevo».[463]
Experimentos con la transmisión inalámbrica
Aunque la conferencia de Tesla de 1893 cubría muchos de los mismos temas que
sus conferencias previas, lo que era nuevo era que Tesla daba, por primera vez,
una idea de sus esperanzas para la transmisión inalámbrica de energía
eléctrica:
Diría
unas pocas palabras sobre un tema que constantemente ocupa mis pensamientos y
que concierne al bienestar de todos. Estoy hablando de la transmisión de
señales inteligibles o quizás incluso energía eléctrica a cualquier distancia
sin el uso de cables. … Mi convicción se ha vuelto tan fuerte que ya no
considero este plan de transmisión de energía o inteligencia como una mera
posibilidad teórica, sino como un problema serio en ingeniería eléctrica, el
cual tiene que ser llevado a cabo algún día. … Algunos entusiastas han
expresado su creencia de que la telefonía a cualquier distancia por inducción a
través del aire es posible. Mi imaginación no da tanto de sí hasta el momento,
pero sí que creo firmemente que es factible alterar por medio de máquinas potentes
la condición electrostática de la tierra, y así transmitir señales inteligibles
o quizás electricidad. De hecho, ¿qué es lo que hay en contra el llevar a cabo
ese plan? Ahora sabemos que la vibración eléctrica quizás se transmita a través
de un único conductor. ¿Por qué no intentar, entonces, hacer uso de la tierra
para este propósito?[464]
Para
Tesla, la transmisión inalámbrica no significaba usar las ondas descubiertas
por Hertz, sino enviar energía a través de la tierra. Como hemos visto, había
llevado a cabo experimentos que revelaban cómo las corrientes de alta
frecuencia podían usarse para alimentar lámparas y motores que estaban
conectados por su transformador oscilante por un único cable. Como la tierra es
un conductor, se preguntaba Tesla, ¿por qué no conectar a tierra tanto el
transformador como las bombillas y enviar la corriente a través de la tierra?
Al hacerlo, sería capaz de eliminar todo el alambre de cobre caro que se usaba
en las redes eléctricas existentes.
Tesla había intentado decir mucho más sobre sus ideas para el aprovechamiento
de la tierra y había ido tan lejos como para escribir una descripción extensa
de sus planes para la transmisión inalámbrica de energía eléctrica y mensajes,
especulando con valentía sobre su potencial futuro. Sin embargo, en el último
momento dejó de hacer comentarios temiendo ahuyentar a inversores potenciales.
Como Tesla explicó más tarde: «Había preparado un capítulo elaborado sobre mi
sistema inalámbrico, extendiéndome sobre sus usos variados y posibilidades
frituras, pero Joseph Wetzler y otros amigos míos protestaron enérgicamente
contra su publicación basándose en que esas especulaciones vagas e
inverosímiles me perjudicarían para la opinión de los hombres de negocios
conservadores. De modo que resultó que solo una pequeña parte de lo que había
tenido intención de decir estaba plasmado en mi discurso».[465]
Aunque era cuidadoso con lo que decía en público respecto a la transmisión de
mensajes y energía alterando la condición eléctrica de la tierra, en 1893 Tesla
se ocupó en la persecución de ese sueño. «Un punto de gran importancia
—escribió Tesla— sería primero saber qué es la capacidad [eléctrica] de la
tierra. Y qué carga contiene si se electrifica.»[466]
Para responder a estas preguntas, Tesla recurrió a su nueva idea de resonancia.
Al igual que era posible producir una onda de sonido exactamente a la
frecuencia correcta de modo que las ondas provocasen que una copa resonase y
luego se rompiese, Tesla había encontrado posible generar ondas
electromagnéticas a una frecuencia concreta y entonces crear un circuito
receptor que respondiera, esto es, resonara, con esa frecuencia. Para crear
circuitos afinados, Tesla experimentó con varias disposiciones de bobinas y
condensadores, emparejando la inductancia y capacitancia en el transmisor y el
receptor.[467]
Usando resonancia, Tesla encaró el estudio sobre el modo en que las corrientes
de alta frecuencia viajaban a través del suelo, y volvió al aparato que había
montado en el otoño de 1891 (véase la imagen 7.3). De nuevo, su generador de
alta frecuencia y transformador oscilante servían como transmisor. Con un
terminal de su transformador oscilante conectado a tierra a través de las
cañerías de agua, conectó el otro terminal a «un cuerpo de gran superficie
aislado» (lo que llamaríamos una antena) en el tejado de su laboratorio en la
parte baja de la Quinta Avenida sur. El receptor consistía en varios
condensadores y un repetidor electromagnético. Cuando los condensadores se
ajustasen a la frecuencia de la señal transmitida, el repetidor provocaría que
un alambre bien estirado vibrase y produjese un zumbido audible. Tesla preparó
estos componentes en una caja de madera de modo que le permitiera llevar el
receptor bajo su brazo.[468]
Con el transmisor funcionando en el laboratorio, Tesla llevó el receptor a
través de Manhattan, deteniéndose periódicamente para conectar a tierra el
receptor y comprobar si emitía un zumbido y detectaba la corriente oscilante
producida por el transmisor. Con frecuencia llevaba el receptor hacia la parte
alta de la ciudad, hacia el Hotel Gerlach, y averiguaba que podía detectar la
corriente allí, a unas 1,3 millas (2,09 kilómetros) de su laboratorio.
Sin embargo, en la transmisión entre su laboratorio y el Gerlach, Tesla se
frustraba porque no solía detectar señal en su hotel, incluso aunque el
generador estuviese funcionando perfectamente en el laboratorio. Descubrió que
el generador no producía ondas a una única frecuencia sino a varias
frecuencias. En concreto, no producía oscilaciones durante el mismo período de
tiempo, y esto dificultaba afinar el receptor a la frecuencia correcta. Esta
variación en la frecuencia la provocaban cambios ligeros en la velocidad de la
máquina de vapor que dirigía el alternador.[469]
El oscilador
Para superar este problema, Tesla diseñó un nuevo generador de CA. En vez de
generar una corriente haciendo que las bobinas rotasen a través del campo
magnético (como era típico en los generadores eléctricos), construyó un
generador usando el movimiento alternativo, o movimiento de un lado a otro, de
un pistón. Su inspiración para este nuevo generador se remontaba a 1894. Poco
después de llegar a América, Tesla había visitado la Exposición Eléctrica
Universal organizada por el Franklin Institute en Filadelfia. En la exposición
había jugado con una arandela de cobre grueso con asas, una que los visitantes
podían mover dentro de un campo magnético fuerte; como el campo induciría
corrientes de Foucault en la arandela a medida que se movía, los visitantes
sentirían la resistencia mecánica en la dirección en que estaban manipulando la
arandela. Al mover la arandela a través del campo, Tesla se dio cuenta de que
sería posible crear un generador tan solo moviendo un conductor siguiendo un
movimiento alternativo.[470]
Para hacerlo, Tesla combinó un motor de pistón con bobinas de generadores y un
campo magnético (véase la imagen 10.1). Como el vapor o el aire comprimido
movían adelante y atrás al pistón, una barra conectada al pistón movía a las
bobinas de generadores a través del campo magnético. Al usar presión alta y
mantener los golpes del pistón cortos, Tesla fue capaz de mover la bobinas
mucho más rápido que en un generador rotativo tradicional y, por tanto, de
producir corrientes con frecuencias mayores que las que eran posibles con
anterioridad. Además, las oscilaciones producidas eran completamente isócronas,
tanto que Tesla presumía de que podían usarse para hacer funcionar un reloj.[471]Tesla llamó
a su nueva máquina oscilador y registró la solicitud de una patente que
cubriera varias versiones en agosto y diciembre de 1893. Desveló este invento
nuevo en una conferencia que dio en la Exposición Universal de Chicago.[472]
Imagen 10.1. Oscilador de Tesla o la combinación de una máquina de vapor y
un generador. Este dispositivo consta de tres unidades: un generador en la
parte de arriba, un muelle de aire en el medio y una máquina de vapor en la
parte de abajo. Las tres unidades están conectadas al eje que va en medio.
Cuando el vapor (o aire comprimido) se introduce en el cilindro de la máquina
de vapor, un pistón en el eje principal se mueve hacia arriba y empuja un
segundo pistón más ancho, constituyendo un muelle de aire. El aire comprimido
tras este pistón más ancho crea un amortiguador que finalmente es empujado
hacia abajo sobre los dos pistones, de modo que se invierte el movimiento del
eje principal (centro). Como este eje sube y baja, mueve las bobinas del
generador dentro y fuera del campo electromagnético, y produce así una
corriente. De NT, «Electrical Generator», patente de EE. UU. 511.916
(presentada el 19 de agosto de 1893, concedida el 2 de enero de 1894).
Tesla
descubrió que este nuevo invento proporcionaba las oscilaciones precisas que
necesitaba para sus experimentos de alta frecuencia, e instaló uno en su
laboratorio de la Quinta Avenida sur que funcionaba con una presión de 350
libras. Con este oscilador, Tesla podía alimentar cincuenta lámparas
incandescentes, varias lámparas de arco eléctrico y una variedad de motores; a
menudo lo mostraba a los visitantes al laboratorio.[473]
Sin embargo, Tesla pronto se dio cuenta de que su oscilador también podía
promocionarse como una solución a la cantidad de energía consumida en las
plantas de generación de energía eléctrica. Estimó que apenas el 5% de la
energía potencial en carbón se entregaba realmente en forma de luz o
electricidad al consumidor; el restante 95% se perdía debido a la ineficiencia
térmica de los calentadores y las máquinas de vapor; aparecían pérdidas
mecánicas al usar correas para conectar las máquinas a los generadores, y
pérdidas eléctricas en transformadores y líneas de distribución. Mientras otros
inventores trabajaban en aumentar la eficacia de cada componente en un sistema
de generación de electricidad, Tesla prefirió ir al corazón del asunto y usar
tan pocos componentes como le fuese posible para convertir vapor en
electricidad. Por lo tanto, en su oscilador se esforzó por eliminar todas las
partes extra que se encuentran habitualmente en una máquina de vapor: volantes,
válvulas de control y reguladores, de modo que el oscilador estaba «despojado
de todo, como en el peso de un boxeador, cada gramo cuenta». Gracias a su
oscilador, Tesla predijo: «Vamos a tener en breve un medio al alcance para
producir el doble de electricidad a partir del carbón de la que podemos
producir en la actualidad».[474]
Al hacer esa afirmación sobre su oscilador, Tesla claramente esperaba tener
otro invento importante que pudiese vender, que un emprendedor comprara las
patentes y desarrollar los osciladores como un producto por derecho propio. Sin
embargo, la comunidad de ingenieros no parecía estar impresionada con el
oscilador de Tesla, ya que el reemplazo más prometedor para las máquinas
alternativas de vapor en las plantas de generación de electricidad eran las
turbinas de vapor, que ya estaban desarrollando Charles A. Parsons en
Inglaterra y Gustaf de Laval en Suecia.[475] Como
las máquinas rotoras, estas turbinas podían acoplarse directamente a los
generadores eléctricos existentes, eran probablemente más eficientes que el
oscilador de Tesla, y lo más importante, podían aumentarse para hacer llegar
energía a generadores cada vez mayores. Aunque Tesla siguió promocionando su
oscilador durante los años siguientes, debería haber hecho caso al consejo de
un destacado ingeniero en la Exposición Universal de Chicago. Tras escuchar la
conferencia de Tesla sobre las maravillas del oscilador, el ingeniero le dijo:
«Bien, no trabaje usted en máquinas de vapor. Ha hecho algún trabajo en
electricidad. Si se apega a ello, hará un buen trabajo, pero si trabaja en
máquinas de vapor, estará destinado al fracaso».[476]
Explosores, males estomacales y terremotos artificiales
Al mismo tiempo que estaba trabajando con el oscilador, Tesla llevaba a cabo
otro conjunto de experimentos relacionados con el desarrollo de un sistema de
alumbrado. Antes de ir a Europa, había centrado mucho de su trabajo de alta
frecuencia en desarrollar nuevas bombillas para reemplazar las ineficientes
lámparas incandescentes de Edison. Para alimentar estas nuevas bombillas, Tesla
planeaba reemplazar los transformadores de CA tradicionales con su nuevo
transformador oscilante; de hecho, la primera patente que muestra su
transformador oscilante era para un sistema de luz eléctrica.[477]
Pero para crear un sistema de alumbrado funcional, Tesla tenía que hacer algo
respecto al explosor conectado a los condensadores. En su transformador
oscilante, el explosor desempeñaba el papel vital de servir como mecanismo de
descarga para los condensadores. Inicialmente el explosor consistía en dos
bolas de latón pulidas colocadas una cerca de otra con un espacio intermedio.
Al principio de un ciclo de carga y descarga de los condensadores, ninguna
corriente podía saltar el hueco entre las bolas, y la carga eléctrica se
acumulaba en los condensadores. Una vez la carga era suficientemente alta, la
carga en crecimiento ionizaría el aire entre las bolas de latón y una chispa
saltada el hueco. Como la corriente continuaba a través del hueco en forma de
chispa, ondas electromagnéticas irradiaban del circuito. Una vez se agotaba la
carga en los condensadores, la chispa se extinguía y el ciclo empezaba de
nuevo. Por supuesto, para producir ondas con frecuencia alta, este ciclo de
carga-descarga ocurriría miles de veces por segundo.
Mientras estudiaba el explosor ordinario, como el que usaba Hertz, Tesla se dio
cuenta que de que la serie de ondas electromagnéticas producidas por el
transmisor era errática, porque a veces el aire entre las bolas de latón
permanecería ionizado y la corriente pasaría de modo continuo en la forma de un
arco eléctrico. Este arqueamiento era indeseable, porque significaba que la
corriente estaba fluyendo a través del circuito en vez de aumentar en los
condensadores. Por tanto, para crear una serie más regular de ondas, e incluso
incrementar la frecuencia o el número de ondas producidas, era necesario
controlar cuidadosamente las condiciones del explosor.[478]
Para conseguir una serie más regular de ondas electromagnéticas a partir de su
transmisor, Tesla probó con una variedad de artilugios en el lugar del
explosor. Ya que la chispa podía extinguirse cuando un fuerte imán fijo se le
acercaba, fabricó un controlador en el que el explosor formaba ángulo recto con
un imán con forma de herradura. Después Tesla probó usando varios huecos entre
ruedas regulables (más tarde conocido como un explosor de chispas apagadas).
Experimentó con sustituir el aire en el explosor con un gas como el hidrógeno
que ionizada más fácilmente y, por tanto, permitiría a las chispas saltar más
frecuentemente; más tarde patentado por el pionero danés en temas inalámbricos
Valdemar Poulsen, este diseño se conoce como «arco de Poulsen».[479]
Tesla también intentó regular las ondas producidas por su transmisor usando un
oscilador mecánico que era similar a la combinación máquina de vapor y
generador eléctrico descrita antes. En este dispositivo, inicialmente empleó
muelles de acero muy fuertes que necesitaban varias toneladas de fuerza para
comprimirse, y con cuidado hacía llegar esa fuerza usando un pistón manejado
por vapor o aire comprimido. Sin embargo, cuando incrementaba la presión de
aire o vapor para obtener ritmos más altos de vibración, Tesla se encontró con
que el muelle de acero se rompía y lo reemplazó con un muelle de aire en el
cual el pistón se hacía retroceder mediante una columna de aire que se
comprimía y luego se liberaba.[480]
Su oscilador mecánico no era particularmente adecuado para regular el
transmisor en el sistema de alumbrado inalámbrico de Tesla; no obstante, le
fascinaba. Como indicó en la década de 1930:
He
instalado … uno de mis osciladores mecánicos con el objeto de usarlo para el
cálculo exacto de varias constantes físicas. La máquina fue atornillada en una
posición vertical a una plataforma soportada sobre amortiguadores elásticos y,
cuando funciona usando aire comprimido, realiza pequeñas oscilaciones
totalmente isócronas, es decir, consumiendo rigurosamente intervalos de tiempo
iguales. … Un día, cuando estaba haciendo algunas observaciones, salté sobre la
plataforma y las vibraciones impartidas a ella por la máquina se transmitieron
a mi cuerpo. La sensación experimentada fue tan extraña como agradable, y pedí
a mis asistentes que lo probasen. Lo hicieron y se quedaron tan desconcertados
y satisfechos como yo.
Sin
embargo, de repente, Tesla y sus asistentes tuvieron que responder a una
llamada de la naturaleza: «Algunos de nosotros, quienes habíamos estado durante
más tiempo en la plataforma, sentimos una necesidad atroz y apremiante que tuvo
que ser inmediatamente satisfecha»; concretamente, necesitaron correr al cuarto
de baño y tener movimiento en el intestino. Sin embargo, uno nunca pierde una
nueva oportunidad; Tesla vio esto como una aplicación para su invento, ya que
se dio cuenta de que las oscilaciones rápidas estaban ayudando a mover la
comida más rápidamente a través de los intestinos y que la plataforma
vibratoria quizás pudiera servir para curar males digestivos. «Una verdad
maravillosa me iluminó» y, como resultado, «cuando empecé a practicar con mis
asistentes terapia mecánica, solíamos acabar nuestras comidas rápidamente y
correr de vuelta al laboratorio. Sufrimos de dispepsia y varios problemas
estomacales, trastornos biliares, estreñimiento, flatulencias y otros
desajustes, todos resultado natural de ese hábito poco ortodoxo. Pero solo tras
una semana de aplicación, durante la cual mejoré la técnica y mis asistentes
aprendieron cómo hacer el tratamiento para sacarle su mejor provecho, todas
esas formas de enfermedad desaparecieron como por arte de magia y durante casi
cuatro años, mientras la máquina estuvo en uso, gozamos de una salud
excelente».[481]
Además de a sus asistentes, Tesla también invitó a los visitantes al
laboratorio a intentar esta terapia mecánica, incluso a Mark Twain. Tesla había
leído los libros de Twain mientras crecía en Serbia, y probablemente coincidió
con el escritor cenando en Delmonico’s o en su club, The Players (véanse los
capítulos 11 y 12).
Por su parte, Twain estaba interesado en Tesla debido a su relación con un
inventor llamado James W. Paige, que desarrolló una máquina de composición
tipográfica automática. Twain estaba fascinado por la posibilidad de una
máquina que pudiera establecer la fuente para libros y periódicos y consideraba
que la máquina costaría millones. La primera vez que supo del invento de Paige
fue en 1880, e inmediatamente invirtió 5.000 dólares para desarrollarla.
Alrededor de 1887 había invertido un total de 50.000 dólares y dedicaba
alrededor de 3.000 dólares al mes en la máquina tipográfica. Pero a la vez de
duplicar las acciones de un tipógrafo humano, Paige pretendía que su máquina
estuviese alimentada con un motor eléctrico, y convenció a Twain en 1887 para
invertir 1.000 dólares en el desarrollo de un motor. «Lo intentamos con
corriente continua y fracasó», dijo Twain. «Queríamos intentarlo con corriente
alterna, pero carecíamos del aparato.» Por tanto, Twain estaba bastante
interesado en aprender lo que Tesla había perfeccionado, un motor de CA, y
apuntó en su diario en noviembre de 1888: «Acabo de ver los dibujos y
descripciones de una máquina eléctrica recientemente patentada por Tesla y que
vendió a Westinghouse Company que revolucionará todo el negocio eléctrico del
mundo. Es la patente más valiosa desde el teléfono. Los dibujos y descripciones
muestran que es precisamente la misma máquina que con todo detalle Paige
inventó hace casi cuatro años».[482]
En algún momento a principios de la década de los noventa del siglo XIX, Twain
se convirtió en un visitante regular del laboratorio de Tesla, donde probaba la
cura mecánica de Tesla. «Vino al laboratorio en baja forma, con una variedad de
angustias y enfermedades peligrosas —recuerda Tesla—, pero en menos de dos
meses recuperó su antigua fuerza y su habilidad para disfrutar de la vida en
toda su extensión.»[483]
Tesla llevó a cabo otro experimento con su oscilador mecánico pocos años más
tarde en su laboratorio de la calle Houston, con el propósito de entender la
resonancia, y el resultado fue un terremoto artificial. Hasta el momento había
desarrollado una versión mucho más pequeña que «podías llevar en el bolsillo de
tu abrigo». Explicó:
Estaba
experimentando con vibraciones y tenía una de mis máquinas funcionando y quería
ver si podía conseguir afinarla con la vibración del edificio. Fui aumentando
su potencia poco a poco. Hubo un peculiar sonido como de un chasquido.
Pregunté a mis asistentes de dónde venía el sonido. No lo sabían. Aumenté la
potencia de la máquina un poco más. Hubo un chasquido más fuerte. Sabía que me
estaba acercando a la vibración del edificio de acero. Forcé un poco más la
máquina.
De repente, toda la maquinaria pesada había empezó a moverse por todas partes.
Cogí un martillo y rompí la máquina. El edificio se habría derrumbado en pocos
minutos. Fuera en la calle, era un pandemonio. Llegaron la policía y las
ambulancias. Les dije a mis asistentes que no dijeran nada. Contamos a la
policía que debía de haber sido un terremoto. Eso es todo lo que ellos supieron
sobre el incidente.[484]
Un
sistema para la iluminación inalámbrica
Pero aunque resultaba divertido experimentar con el oscilador mecánico, no era
la solución que Tesla necesitaba para perfeccionar su sistema de iluminación
inalámbrico. Por eso, en 1893 diseñó otro sustituto para el explosor insertando
un ventilador o turbina giratoria entre los terminales del explosor; las
chispas saltarían entre los extremos estacionados y los álabes de la turbina, y
la chispa sería más corta y más rápida como resultado del giro rápido de la
turbina. Para minimizar cualquier posibilidad de arqueamiento entre las
cuchillas y los extremos, Tesla sumergió todo el explosor en un tanque de
aceite; bombeando el aceite por el tanque, el flujo del aceite giraría los
álabes de la turbina que interrumpían la chispa. Usando este controlador del
circuito, Tesla era capaz de producir frecuencias en un rango de 30.000 a
80.000 ciclos por segundo.[485]
Tesla estaba bastante orgulloso de este nuevo controlador del circuito, y
registró una aplicación de patente para él en agosto de 1893. Sin embargo, no
apreció todo su potencial para la transmisión inalámbrica de energía y mensajes
hasta que hizo una demostración para el gran físico alemán Hermann von
Helmholtz en la Exposición Universal de Chicago. Tras mostrarle este invento y
describir sus esperanzas de usarlo para la transmisión inalámbrica de energía
eléctrica, Tesla preguntó a Helmholtz: «Excelencia, ¿usted cree que mi plan es
realizable?», a lo cual el distinguido científico respondió: «Bueno,
ciertamente lo es, pero primero debes construir el aparato».[486]
Animado por Helmholtz, Tesla redobló sus esfuerzos para comprender qué estaba
ocurriendo cuando los condensadores en su transformador oscilante se cargaban y
descargaban rápidamente por el mando del circuito. A medida que estudiaba este
fenómeno, Tesla se daba cuenta de que funcionaba como el análogo eléctrico del
martinete. De la misma manera que se almacena más energía a medida que el peso
pesado en el martinete se va levantando cada vez más alto, se puede controlar
los condensadores para almacenar más energía con cada ciclo de carga-descarga.
Y al igual que se suelta el martinete de repente de modo que entrega toda la
energía almacenada con un golpe hacia abajo, se puede descargar un condensador
en un intervalo corto de tiempo y distribuir una cantidad tremenda de energía
eléctrica. «Por ejemplo —explicó Tesla—, si el motor (usado para alimentar el
generador de CA) es de 200 caballos, extraigo la energía durante un intervalo
de tiempo de un minuto, a razón de 5.000 a 6.000 caballos, luego la almaceno en
un condensador y descargo este a razón de varios millones de caballos.»[487]
Para convencer a los visitantes de cuánta energía podían concentrar los
condensadores en su transformador oscilante, Tesla a veces atravesaría su
aparato.
…
energía a razón de varios miles de caballos, pon una pieza gruesa de papel de
aluminio en un palo y aproxímalo a la bobina. El papel de aluminio se derretirá
y, no solo derretirá, sino que mientras todavía tenga forma, se evaporará y
todo el proceso tendrá lugar en un intervalo tan pequeño de tiempo que será
como el disparo de un cañón. Instantáneamente, lo ponía ahí y había una
explosión. Era un experimento llamativo. Simplemente mostraba el poder del
condensador ya la vez yo era tan imprudente que para demostrar a mis visitantes
que mis teorías eran correctas, pegaba mi cabeza a la bobina y no me hacía
daño, pero no lo haría ahora.[488]
Imagen 10.2. Circuito usado por Tesla para distribuir energía de modo
inalámbrico a sus lámparas en su laboratorio de la Quinta Avenida sur (hacia
1894). En la práctica, el circuito primario mostrado era un cable grueso
alrededor del perímetro de la habitación principal y el secundario era la
bobina movible. Redibujado a partir de NT, «True History of the Wireless», p.
29.
A
medida que Tesla empezó a apreciar cómo podía usar su transformador oscilante
para concentrar energía, se dio cuenta de que podía modificar sus circuitos de
distribución para transmitir energía a través de una habitación e iluminar
bombillas sin usar cables. En sus patentes anteriores, Tesla había conectado su
transformador oscilante a un transformador secundario que a su vez distribuía
energía a sus bombillas. Ahora, gracias al aumento en la concentración de
energía, podía separar los dos bobinados en su transformador secundario y
transmitir energía entre ellos, incluso si estaban separados diez o veinte pies
(imagen 10.3).
En la parte de transmisión de este nuevo sistema de alumbrado inalámbrico,
Tesla usaba su oscilador para cargar un panel de condensadores, que a su vez
estaban conectados a un cable largo que iba alrededor del perímetro del salón
principal (que era de 40 x 80 pies) del laboratorio. En realidad una bobina con
solo una vuelta del cable hacía el papel del bobinado primario del antiguo segundo
transformador. En el extremo receptor, Tesla usó una bobina de tres pies de
alta en lugar del bobinado secundario del antiguo segundo transformador.
Montada sobre ruedecillas, esta bobina receptora podía circular alrededor del
salón principal para ver dónde funcionaba mejor. Incluso más importante, podía
ajustarse para que resonase a la frecuencia generada por el transmisor. A
diferencia de la energía transmitida entre dos placas, como en sus conferencias
en Columbia y la Royal Institution, ahora la energía se movía sin cables entre
dos bobinas.[489]
Tesla tenía este sistema perfeccionado en febrero de 1894 y lo daba a conocer
en demostraciones privadas espectaculares a amigos, grupos profesionales
selectos y muy pocos periodistas.[490] Uno
de estos afortunados reporteros describió su experiencia del siguiente modo:
Eché
una ojeada alrededor con cierto desconcierto tras oír a Tesla decir que tenía
una sorpresa guardada para mí. De repente, llevando a la acción sus palabras,
llamó a varios empleados del taller y emitió una sucesión de órdenes apuradas
que seguí aunque vagamente. Sin embargo, de inmediato, las puertas se cerraron
y las cortinas se corrieron hasta que toda apertura o fisura para la admisión
de luz estaba oculta, y el laboratorio permanecía bañado en una oscuridad
totalmente impenetrable. Esperaba los sucesos con intenso interés.
El minuto siguiente señales luminosas exquisitamente bellas y artilugios de
origen místico empezaron a destellar sobre mí con una frecuencia sorprendente.
A veces parecían irisados, pero al rato de nuevo una cegadora luz blanca
prevalecía.
«Agárrate», dijo una voz, y sentí un tipo de mango clavado en mi mano. Entonces
fui amablemente dirigido y se me dijo que lo agitase. Obedecí y se reveló la
palabra «Bienvenido» resplandeciente ante mis ojos. Por desgracia, en ese
momento era totalmente incapaz de apreciar el sentimiento generoso implícito.
Una mano se me aproximó antes de que me hubiese recuperado, y sentí la punta de
mis dedos ligeramente rozados, lo que me produjo una consternación terrible
cuando inmediatamente experimenté un hormigueo agudo acompañado por una breve
muestra pirotécnica que era sorprendente como mínimo. Cuando la luz del día así
como mi compostura se recuperaron en parte, aprendí algo del significado de
estos asombrosos experimentos, los cuales, debo decir, presagian en cierto modo
la luz eléctrica del futuro.[491]
Como
el periodista aprendió a continuación, los «artilugios de origen místico» que
vio iluminarse en la oscuridad no eran otra cosa que una muestra de las muchas
bombillas que Tesla había diseñado; algunas eran tubos con gases a baja presión
y algunas tenían cubiertas fosforescentes (como los tubos fluorescentes
modernos), pero ninguna tenía filamentos (imagen 10.3). Tesla creía que las
oscilaciones o, como con frecuencia decía, los «empujes» electrostáticos que
emanaban de su transmisor cargaban energía en el éter entre las dos bobinas.
Debido a que había relativamente pocas moléculas de gas dentro de los tubos,
las moléculas se agitaban fácilmente por los «empujes» y causaban el brillo.
Como ni la bobina transmisora ni la receptora estaban conectadas a tierra, la
energía no iba a través de la tierra, sino que más bien por medio de los
«empujes» u ondas electromagnéticas se estaba moviendo a través del éter.
Por temor a que uno pensase que su plan de luz inalámbrica funcionaría solo con
esos tubos nuevos, Tesla también demostró cómo lámparas incandescentes
ordinarias podían alimentarse con su aparato. Para hacer esto, conectaba una
lámpara estándar de dieciséis candelas a los extremos de la bobina resonante en
el centro de la habitación y la alimentaba de modo inalámbrico con la energía
generada por el transmisor.
En estas demostraciones cada vez más elaboradas, Tesla se sentía más y más
seguro del potencial de su alumbrado inalámbrico y de que este pudiese competir
con el reinante sistema incandescente de Edison. De hecho, Tesla quizás pensaba
en su sistema de luz inalámbrico cuando escribió a su tío en noviembre de 1893:
«¡Acabo de completar un invento nuevo que es sensacional! El éxito me sonríe en
todos los aspectos excepto el del dinero. Ese vendrá pronto».[492]
Imagen 10.3. «Tres bombillas fosforescentes en las que se está probando
valor actínico, fotografiadas por su propia luz.» De TCM, «Tesla’s Oscillator
and Other Inventions», The Century Magazine 49:916-933 (abril de 1895), figura
5.
Capítulo 11
Intentos de promoción (1894-1895)
Es
difícil darte una idea de cómo soy respetado aquí en la comunidad científica.
Recibo muchas cartas de algunas de las mentes más grandes proponiéndome que me
quede el curso. Dicen que hay suficientes hombres educados pero pocos con
ideas. Me inspiran en lugar de alejarme de mi trabajo. He recibido muchos
premios y serán más. Piensa cómo son las cosas que recientemente recibí una
fotografía de Edison con la inscripción: «Para Tesla de Edison».
TESLA a su tío Petar Mandic, diciembre de 1893
En
1894, basándose en su investigación de altas frecuencias, Tesla había
encontrado un sistema nuevo de alumbrado eléctrico, así como un nuevo oscilador
a vapor. Era el momento de empezar a promocionar estos inventos para atraer
nuevos clientes para las patentes que había obtenido. Al igual que había hecho
con Peck y Brown, cinco años antes, con el motor de CA, Tesla se dispuso a dar
forma a las expectativas, las ilusiones, que la gente tendría para estos nuevos
inventos. Para ello, decidió que necesitaba establecer su reputación como un
inventor eléctrico destacado.
Es fácil asumir que las reputaciones en tecnología y ciencia crecen
automáticamente fuera de los logros del individuo. Sin embargo, las
reputaciones, como todo lo demás en tecnología y ciencia, las construyen
activamente individuos y grupos. En concreto, individuos haciendo uso de las
fuentes de su tiempo y lugar —su cultura— para construir una reputación que les
hace creíbles.[493]
Durante el último cuarto del siglo XIX, era especialmente difícil construir una
reputación creíble como inventor o científico en América. En las décadas que
siguieron a la guerra civil americana, hubo un tremendo sentido de
incertidumbre sobre profesiones y roles sociales; cualquiera que quisiera ser
abogado o doctor o ingeniero podía simplemente anunciar que era un profesional
en uno de estos campos y montar un negocio. Nadie estaba muy seguro de cuáles
eran las reglas. ¿Se necesitaba un título universitario u otra credencial?
¿Habría que pertenecer a una organización profesional? ¿Era necesario publicar
artículos o demostrar la competencia de algún otro modo? ¿Qué significaba ser
una autoridad y qué significaba ser famoso?[494]
Para asegurarse, organizaciones en varios campos se movieron rápidamente para
establecer estándares y clarificar el papel de los profesionales en su
disciplina, pero se necesitó desde la década de 1870 a la de 1910 para que este
trabajo estuviese completo.[495] Mientras
tanto, en ese intervalo flexible, los individuos eran libres de experimentar
con cómo sus personajes profesionales hacían uso de diferentes elementos de la
cultura americana.
En este capítulo veremos cómo Tesla, con la ayuda de sus amigos, modeló su
reputación. Ahora cultivaba una imagen de ser un genio brillante, incluso
excéntrico. Le encantaba mostrar sus bombillas inalámbricas, y después de cenas
en Delmonico’s, invitaba a celebridades a demostraciones nocturnas en su
laboratorio. Al igual que los periódicos habían cubierto las explosiones de
Edison en Menlo Park en la década de los setenta del siglo XIX, acudieron en
tropel al laboratorio de Tesla en la década de los noventa de ese mismo siglo a
cubrir sus sensacionales descubrimientos. Como Edison, Tesla se deleitaba
contando historias entretenidas y prometiendo grandes resultados para sus
inventos.
T. C. Martin y el libro
La promoción de Tesla tuvo mucho que ver con su amistad con Thomas Commerford
Martin (1856-1924), el editor de Electrical Engineer, una de las
publicaciones semanales de electricidad más destacadas. Martin actuaba como
director de publicidad de Tesla a mediados de la década de 1890 e hizo más que
nadie por dar a conocer el prestigio del inventor.
Nacido en Inglaterra, Martin pasó parte de su infancia viajando a bordo del
gigantesco vapor Great Eastern, mientras su padre ayudaba a poner
el cable telegráfico trasatlántico. Después de estudiar teología, Martin emigró
a EE. UU. para trabajar con Edison en Menlo Park. Al observar que Martin
tenía un don para la escritura, Edison animó al joven británico a publicar
historias sobre el teléfono y el fonógrafo en los periódicos de Nueva York. En
1882 se incorporó como editor en la publicación sobre telégrafo The
Operator, que pronto cambió su nombre a Electrical World.
Además de desempeñar su trabajo editorial, Martin ayudó a fundar el American
Institute of Electrical Engineering (AIEE) en 1884 y ejerció como presidente
del instituto en 1887-1888.[496]
Como hemos visto, Martin conoció el trabajo de Tesla por primera vez en abril
de 1888, cuando fue invitado a presenciar una demostración del motor de CA de
Tesla en el laboratorio de la calle Liberty (véase el capítulo 5). Pocas
semanas después, organizó la conferencia de Tesla ante el AIEE. Como sabía que
los motores de CA representaban un avance para la industria de servicios,
Martin y su compañero editor Joseph Wetzler publicaron un libro en 1889 sobre
el desarrollo de los motores eléctricos.[497]
Martin observó con interés el creciente entusiasmo público estimulado por las
conferencias de Tesla sobre la iluminación inalámbrica. En concreto, debió de
observar que antes de la conferencia de Tesla frente a la National Electric
Light Association (NELA) en San Luis, un joven emprendedor había impreso copias
extra del boletín de la NELA que contenían un artículo biográfico sobre Tesla y
que vendió cuatro mil copias en la calle antes de que Tesla empezara su
exposición. Como informó el New York Herald, esto era «algo sin
precedentes en la historia del periodismo sobre electricidad».[498] Si un
panfleto sobre Tesla se había vendido tan bien, ¿por qué no intentarlo con un
libro?
En la primavera de 1893, Martin y Tesla empezaron a pensar en un libro que
reuniría todas las conferencias de Tesla, una descripción de sus inventos, un
resumen de su trabajo en la iluminación con alta frecuencia y una reseña
biográfica. Tras una desagradable disputa por el contrato con la editorial
de Electrical World, Martin la había dejado en 1890 para editar la
rival Electrical Engineer, y sin duda esperaba que el libro de
Tesla le ayudase a atraer lectores de Electrical World a su
nueva publicación.[499] Aunque
Tesla podía confiar en Martin como «uno de los mejores escritores en el campo
técnico», el proceso de composición de un libro en inglés le resultó
dificultoso, a pesar de lo cual comprendió que esa publicación era esencial
para establecer su reputación. Como explicó a un primo suyo que vivía en
Serbia: «Además de todo mi trabajo, voy a escribir un libro. Va a ser
extraordinariamente malo [Tesla posiblemente quería decir difícil o exigente].
Tengo intención de anunciar varios aparatos y experimentos que tengo en mente
después de algunos años de trabajo. He recopilado todo, lo que he leído en
revistas y lo que es nuevo. Puede dañarme o posiblemente ayudarme. Mi intención
es aparecer no como un técnico, sino como un inventor».[500]
Publicado bajo el título de The Inventions, Researches, and Writings of
Nikola Tesla, el libro apareció en enero de 1894. Como sugirió Martin,
estaba dedicado a los compatriotas de Tesla en Europa del Este. En su reseña,
el New York Timesdijo que el ensamblaje de los materiales para el
volumen no debía de haber sido «de ninguna manera [una] tarea fácil», pero que
Tesla y Martin lo habían logrado con éxito.[501]
Emocionado de tener un libro que resumiera su trabajo, Tesla envió copias a su
familia en Serbia, a amigos y a sus antiguos socios en Westinghouse. Esperando
más vender el libro que regalarlo, Martin le dijo a Tesla que «su solicitud [de
más copias gratis] es demasiado difícil. Me parece que los chicos de
Pittsburgh, si le quieren, deberían animarse a gastar un poco de su dinero en
el libro». Como Tesla tenía tantas ganas de enviar copias, Martin sugirió que
«quizás le gustaría hacemos una oferta por toda la edición». Esperando
compensar las pérdidas con la firma de Tesla, Martin acababa diciendo en broma:
«Cuando me escriba, haga un autógrafo con tanta frecuencia como pueda. La gente
está empezando a agotar las existencias».[502]
The Inventions, Researches, and Writings resultó popular. La
primera edición se vendió en un mes, una segunda edición a finales de 1894 y la
tercera edición salió en febrero de 1895. Tuvo buenas críticas en Europa así
como en América, y hubo una edición alemana en 1895. El libro supuso una suma
importante para Martin. Tesla convenció a su editor para que le prestase las
ganancias de la publicación, pero nunca devolvió el dinero a Martin. En
consecuencia, Martin se quejó décadas después: «Dos años de trabajo para nada».[503]
La queja de Martin fue posterior, pero en 1894 consideraba a Tesla una
celebridad científica prometedora e hizo todo lo que pudo para ayudar a
promocionar a este nuevo mago. En febrero, acompañó a Tesla al apartamento en
Nueva York de Gianni Bettini, un precoz aficionado a la música que había hecho
varias mejoras en el cilindro de fonógrafo de Edison. Recurriendo a sus
conexiones sociales, Bettini grabó las voces de cantantes de ópera, presidentes
y papas, y Martin ansiaba que la voz de Tesla formara parte de la colección de
Bettini.[504] Martin
organizó también una sesión para Tesla con un escultor llamado Wolff, y puso en
contacto al inventor con S. S. McClure, que estaba buscando colaboradores
para la revista epónima que acababa de crear. Tesla y McClure cenaron juntos, y
como Martin informó a su protegido, McClure «sabe ahora … personalmente … que
usted es un gran hombre y un tipo agradable». A McClure le hubiera gustado que
Tesla colaborara en su revista, pero Tesla rechazó esa colaboración: «Aunque me
gustaría mucho cumplir con su amigable propuesta, encuentro que en este momento
me es imposible, ya que cada minuto de mi tiempo está ocupado por trabajo que
debo acabar sin demora».[505]
«Los Filipov»: Robert y Katharine Johnson
Pero lo más importante que hizo Martin por Tesla fue presentarle a Robert
Underwood Johnson (1853-1937) y a su esposa, Katharine (fallecida en 1924), en
el otoño de 1893. Socialmente relevantes y refinados, Robert y Katharine se
convirtieron en los amigos más cercanos del inventor.
Nacido en Washington, D. C., Johnson creció en Indiana. De adolescente trabajó
como operador de telégrafo y a veces recibía mensajes de otro operador llamado
Thomas Edison. Johnson se unió al personal de la popular revista Scribner’s
Monthly en 1873 y, de vez en cuando, visitaba a Edison en Menlo Park
para cubrir sus inventos. En 1881, cuando Scribner’s se
convirtió en The Century Magazine, Johnson fue nombrado editor
asociado y ejerció de editor jefe entre 1909 y 1913. Para dar un empujón a la
tirada de The Century, Johnson convenció a Ulysses S. Grant
para que escribiese una serie de artículos sobre las campañas de la guerra
civil. Con la ayuda de Mark Twain, luego convenció al general para que
redactara sus memorias, que se convirtieron en un best seller.
Johnson se casó con Katharine McMahon, de Washington D. C., en 1876, atraído
por su pelo pelirrojo, sus orígenes irlandeses y su personalidad fogosa.[506]
Tesla hizo buenas migas con los Johnson inmediatamente, y en diciembre de 1893
los invitó a unirse a él en el estreno de New World Symphony de
Antonín Dvořák. «En cuanto recibí su primera nota —escribió el Mago a
Robert—, me aseguré los mejores asientos que pude para el sábado. Nada mejor
que ¡la 15.ª fila! Lo siento mucho, deberemos usar catalejos. Pero creo que
será mejor para la vívida imaginación de la Sra. Johnson. Cena en Delmonico’s.»
Katharine le respondió a Tesla enviándole flores el 6 de enero, el día en que
los cristianos ortodoxos celebran la Navidad. «Tengo que agradecer a la Sra.
Johnson sus magníficas flores», escribió a Robert. «Nunca hasta ahora había
recibido flores, y estas produjeron en mí un curioso efecto.» En
agradecimiento, Tesla envió a Katharine un radiómetro de Crookes, que él
consideraba «desde el punto de vista científico, el invento más bello creado».[507]
En los años que siguieron, los Johnson invitaron regularmente a Tesla a cenas y
fiestas en su casa en el número 327 de la avenida Lexington. Allí, Tesla
conoció a muchas celebridades sociales e intelectuales, incluidos el escultor
August Saint-Gaudens, el naturalista John Muir, la autora de publicaciones
infantiles Mary Mapes Dodge, el pianista Ignace Padrewski y el escritor Rudyard
Kipling. En una velada, una dama inglesa se dirigió al inventor y le preguntó:
«Y usted, Sr. Tesla, ¿a qué se dedica?». «Oh, hago unos cuantos pinitos con la
electricidad», respondió Tesla. «No me diga», le respondió la señora. «Siga con
ello y no se desanime. Quizá termine haciendo algo algún día».[508]
Como sabía que Johnson era un poeta, Tesla recitaba poesía serbia para él,
incluyendo el poema «Luka Filipov» de Jovan Jovanović Zmaj. En esta
balada, Zmaj narra las hazañas heroicas de Luka y su muerte en una batalla
entre los serbios y los turcos en 1874. Cautivado, Johnson hizo que Tesla
preparase una traducción al inglés de este y otros poemas de Zmaj para The
Century, e incluyó «Luka Filipov» en su antología, Songs of Liberty.
Tras esto, Tesla siempre se refería a Robert como Luka y a Katharine como madame
Filipov.[509]
Como Tesla no podía entretener a los Filipov en su apartamento de soltero en
Gerlach, los llevaba a visitar su laboratorio al sur de la Quinta. «Con
frecuencia nos invitaba a ser testigos de sus experimentos» recordaba Robert.
«Destellos como de luz de fuego eléctrico de la longitud de quince pies eran un
hecho del día a día, y sus tubos de luz eléctrica se usaban para hacer
fotografías de muchos de sus amigos como un souvenir de sus
visitas.»[510] Pero
en lugar de permitir que las fotografías fuesen tan solo recuerdos para amigos,
se preguntó Johnson, ¿por qué no hacer fotografías especiales usando uno de los
inventos de Tesla y publicándolas como una «primicia» en The Century? En
concreto, Johnson estaba intrigado por los resultados de Tesla usando «luz
fosforescente», lo que ahora llamaríamos «luz fluorescente», con fines
fotográficos (imagen 11.1).
Imagen 11.1. «Primera fotografía jamás tomada por luz fosforescente. La cara
es la de Tesla y la fuente de luz una de sus bombillas fosforescentes. Tiempo
de exposición: ocho minutos. Fecha de la fotografía: enero de 1894.» De TCM,
«Tesla’s Oscillator and Other Inventions», The Century Magazine, 49:916-933
(abril de 1895), figura 3.
Con
una reseña biográfica de Tesla recién publicada por Martin. Johnson sugirió a
este que quizás él podría escribir otra historia para The Century sobre
Tesla que incluyese retratos tomados desde esta nueva fuente de luz.[511] Martin
estuvo de acuerdo de inmediato, pero recomendó que tomase precauciones para que
no se filtrase la noticia de las fotografías. «Las guardaré bajo llave o las
pondré en una cámara de seguridad, si lo deseas, hasta el momento de la
publicación», dijo Martin a Johnson. «Pero quiero conseguir una de las primeras
como un souvenirhistórico.» Martin se dio cuenta de que la fuente
más probable de filtración sería el propio Tesla y que tendría que instruir a
su protegido, como escribió al inventor: «Creo que deberíamos tener una pequeña
conversación respecto a dar a los periódicos alguna pista sobre que ha tenido
éxito tomando fotos con fosforescencia. Se filtrará en algún momento y luego
alguien … con la arrogancia habitual la colocará en los periódicos … Necesitamos
tener nuestras prioridades establecidas. Creo que R. U. Johnson opina del
mismo modo».[512]
Siguiendo el consejo de Martin de no decir nada sobre las fotografías, Tesla se
puso a trabajar en preparar el aparato eléctrico necesario. Como escribió a
Johnson en febrero de 1894:
Ha
sido un día de trabajo duro replanteando y ajustando. Creo que podríamos hacer
algunas pruebas mañana.
He preparado un tubo para usted, espero mostrárselo mañana también. … Podríamos
intentar obtener una foto del magnífico perfil del Sr. Clemens. No me he
comunicado todavía con los fotógrafos porque tengo que intentar una cosa por la
mañana. Inmediatamente le haré saber si todo es correcto. El mejor momento para
venir sería a las 4 p.m.[513]
Los
fotógrafos eran de Tonnele & Company, que habían hecho un trabajo anterior
para The Century.[514] Además
de a Mark Twain, Johnson invitó al actor Joseph Jefferson y al novelista
Francis Marion Crawford a posar en las fotografías.[515]Tesla tenía
a cada invitado que participaba sujetando un gran círculo de alambre en sus
manos. Cuando el círculo se colocaba sobre la bobina de resonancia en el centro
del laboratorio, se transmitía de modo inalámbrico la corriente suficiente de
la bobina al círculo para que se iluminasen dos o tres bombillas colocadas
entre las manos de los invitados (imagen 11.2). «Por extraño que parezca
—observó Martin— estas corrientes, de un voltaje cien o doscientas veces tan
alto como el empleado en la electrocución, no causaba molestias al
experimentador en lo más mínimo. La extrema alta tensión de las corrientes, que
se ve cómo las recibe el Sr. Clemens, evita que le hagan ningún daño.»[516]
Imagen 11.2. Mark Twain en el laboratorio de Tesla en 1894. Tesla está al
fondo, a la izquierda. De TCM, «Tesla’s Oscillator and Other Inventions», The
Century Magazine, 49:916-933 (abril de 1895), figura 13.
Cuando
le llegaron las impresiones de Tonnele, Tesla estaba entusiasmado con todas
ellas, pero le gustaba especialmente la de Jefferson, que le parecía
«simplemente de gran belleza. Me refiero a la que lo muestra solo en la
oscuridad. Creo que es una obra de arte». Para celebrar su exitoso proyecto,
Katharine Johnson propuso una cena en Delmonico’s antes de que Robert y ella se
fuesen de vacaciones de verano a los Hamptons, en Long Island. Mientras Tesla
se estaba volviendo más cuidadoso en lo referente a aceptar todas las
invitaciones que recibía, no se pudo resistir una tarde con su pareja favorita:
«Incluso cenar en Delmonico’s tiene demasiado de vida de lujo para mí, y temo
que si me desvío con mucha frecuencia de mis hábitos sencillos, acabaré mal. He
tomado la firme decisión de no aceptar invitaciones, aunque sean tentadoras,
pero en este momento recuerdo que el placer de su compañía se me denegará
pronto (ya que seré incapaz de acompañarles a East Hampton, donde planean pasar
este verano), un deseo irresistible se apodera de mí para ser uno de los
participantes en esa cena».[517] Como
habían planeado, Johnson y Martin esperaron al momento adecuado para mostrar
las fotografías, y estas no aparecieron en The Century hasta
abril de 1895.[518]
Notoriedad periodística y títulos honorarios
Durante 1894, Tesla empezó a disfrutar de más cobertura en los periódicos,
principalmente debido a los esfuerzos de Martin y Johnson, que tenían contactos
en varios periódicos. El New York Herald de James Gordon
Bennett había estado cubriendo las proezas de Tesla durante varios años, pero
el Mago era ahora tema de reportajes especiales en el New York World de
Joseph Pulitzer (como se cuenta en la introducción), el New York Times y
el Savannah Morning News. De hecho, desde que Tesla era tan
popular, algunos periodistas recurrían a escribir historias falsas sin
molestarse en entrevistar al inventor. «Por ejemplo —informó Martin—, una joven
vivaz que trabaja en prensa, deseosa de ser instructiva, fue tan lejos como
para retratarse a sí misma sometiéndose a una prueba eléctrica brillante que es
posible solo con el cuerpo totalmente desnudo.» Ese episodio, como Martin
aseguró a sus lectores, nunca ocurrió y era bastante improbable dada la
reticencia de Tesla a tener mujeres cerca (véase el capítulo 12).[519]
Ilustrados con su retrato, estos reportajes especiales narraban los primeros
años de Tesla, describían su apariencia física y comentaban su estilo de
invención. Al hablar con los periodistas, Tesla era más como un atleta
profesional moderno, que con frecuencia trata de encontrar un equilibrio entre
vanagloriarse sobre sus capacidades (lo cual es, después de todo, el propósito
de la entrevista) y mostrar algo de modestia sobre sus logros. «Me da vergüenza
—dijo Tesla a un periodista— que mi trabajo haya atraído tanta atención
pública, no solo porque creo que un hombre serio que ama la ciencia más que
todo debería permitir que su trabajo hablase por él … sino porque temo que
alguno de los científicos cuya amistad valoro mucho sospeche que estoy alentado
la notoriedad periodística.»[520]
Aunque sus colegas de profesión estaban sin duda recelosos de que Tesla
estuviese cortejando a la prensa, también estaban impresionados con él como
pionero, como alguien que les estaba retando a repensar la naturaleza de la
electricidad y posibles nuevas aplicaciones. Cuando el Franklin Institute en
Filadelfia entregó a Tesla la medalla de oro de Elliott Cresson en 1893 por su
trabajo sobre formas nuevas de luz eléctrica, mencionó que había «desarrollado
un campo nuevo y muy importante de investigación en una dirección en la que
poco se había hecho antes, una que abría el camino a resultados muy valiosos,
el más importante de los cuales es … la generación racional de luz artificial o
“luz fría”, como se llama con frecuencia. Aunque todavía no había resuelto el
problema de una postura comercial, ha … abierto un camino probable para la
solución de este problema tan importante y difícil».[521]
A la medalla Cresson le siguieron títulos honorarios. Varias universidades
deseaban dar un reconocimiento a Tesla, ya que había sido «cubierto con honores
en Inglaterra y Francia» y sería una vergüenza no reconocer a «un hombre que
vive entre nosotros». Llegó una invitación procedente de la Universidad de
Nebraska, pero Tesla probablemente no estaba interesado en dedicar el tiempo
fuera de su trabajo que requería hacer el largo viaje en tren desde Nueva York
a Lincoln. «Le he instado a aceptarla —se quejó Martin a Johnson—, y quiero que
usted y la Sra. Johnson ejerzan su influencia sobre él también. Su encanto es
ahora poderoso, me imagino que con él será todo lo poderoso que el encanto de
una mujer puede ser, después del de sus hermanas.»[522]
Aunque ni Martin ni Katharine pudieron persuadir a Tesla para aceptar el título
honorario de Nebraska, Robert sí escribió en nombre de Tesla a la Universidad
de Columbia:
Creo
que ciertamente debería decirse que hay pocos hombres … cuyo trabajo prometía
más para la mejora de las condiciones duras de las clases más pobres. Habiendo
visto mucho de Tesla durante los últimos seis meses … nunca he oído un asunto
de [importancia] científica mencionado en su presencia sobre el cual no
pareciese estar completamente bien informado. Como sin duda sabe, tiene
relación amistosa con Crookes, Helmholtz, lord Kelvin y otros. Hertz era su
amigo…
En lo referente a su cultura general, debo decir que sabe el idioma y está
ampliamente leído en la mejor literatura de Italia, Alemania y Francia, así
como mucha de los países eslavos, por no decir nada de griego y latín. Es
particularmente aficionado a la poesía y está siempre citando a Leopardi o
Dante o Goethe o los húngaros y rusos. Conozco pocos hombres con esa diversidad
de cultura general o esa precisión de conocimiento.
Ese
retrato, que habría enorgullecido al padre de Tesla, Johnson lo cerró
describiendo el carácter de Tesla como «de dulzura distinguida, sinceridad,
modestia, refinamiento, generosidad y fuerza». Convencida por la recomendación
de Johnson, en junio de 1894 Columbia otorgó a Tesla el doctorado honorario, al
que siguió otro de la Universidad de Yale.[523]
Salida a la venta de las patentes: Nikola Tesla Company
Con la cobertura creciente tanto en periódicos como en prensa especializada,
así como las medallas y títulos de los que presumir, era el momento de dar el
siguiente paso en la estrategia de promoción y formar una compañía que vendiese
y concediese licencias de sus patentes. Para crear esta compañía, Tesla
recurrió a Edward Dean Adams. Como vimos en el capítulo 9, Adams era la fuerza
impulsora tras la promoción de la central hidroeléctrica en Niágara. En un
momento crítico en 1893, cuando su compañía tenía que decidir entre usar CA o
CC para Niágara, Adams había seguido el consejo de Tesla.
Después de visitar el laboratorio y ver varias demostraciones, Adams estaba de
acuerdo en promocionar los últimos inventos de Tesla, y en febrero de 1895
lanzaron juntos la Nikola Tesla Company. Adams se creía capaz de ayudar a Tesla
notablemente; como su biógrafo expresó con entusiasmo, el financiero había
ayudado a varios «genios en apuros que después vieron más nítidamente y
desempeñaron su labor con gran entusiasmo y habilidad porque se dejaron
aconsejar por Edward Dean Adams».[524]
Como esta nueva compañía no solo iba a promocionar las patentes recientes de
Tesla relacionadas con alta frecuencia, sino también las asignadas con
anterioridad a Peck y Brown, Adams y Tesla incluyeron a Alfred Brown como
director en la compañía. Además, invitaron a otro promotor de Niágara, William
Rankine, así como a Charles F. Coaney de Summit, Nueva Jersey, a ejercer
como directores. Adams esperaba que su hijo Ernest, que acababa de publicar una
historia sobre Tesla, se uniese a la compañía una vez acabase de estudiar
ingeniería en Yale.[525]
Nikola Tesla Company planeaba «manufacturar y vender maquinaria, generadores,
motores, aparatos eléctricos, etc.» y los directores se planteaban emitir
acciones para capitalizar 500.000 dólares.[526] Si se
suscribían totalmente por inversores, este nivel de capitalización ciertamente
habría proporcionado a Tesla los fondos que necesitaba para desarrollar por
completo sus inventos de alta frecuencia. Sin embargo, no habría sido
suficiente para emprender la fabricación a escala comercial. Por tanto, a pesar
de afirmar que iba a fabricar aparatos eléctricos, parece que Nikola Tesla
Company era parte de una estrategia de promoción dirigida. Una vez se
perfeccionaran el sistema de alumbrado de Tesla y el oscilador, bien las
patentes, bien la compañía entera, se vendería, como Tesla había hecho con los
derechos europeos para las patentes de su motor en 1892.[527] Aunque
finalmente Adams invirtió alrededor de 100.000 dólares en el trabajo de Tesla,
lo más probable es que se viese a sí mismo no como un inversor, sino como un
promotor, alguien que hace su fortuna combinando la tecnología de Tesla con el
dinero de otra gente en una empresa atractiva.[528] En
esto consistía la carrera de Adams en Wall Street: era un maestro reorganizando
compañías de ferrocarril y otras, de modo que la gente invirtiese en ellas.
Juntos, Tesla y Adams esperaron a que los inversores se les uniesen en Nikola
Tesla Company, pero nadie aceptaba su oferta. ¿Por qué no había compradores
para los inventos de Tesla hacia 1895?
En gran medida, Tesla estaba bloqueado por las condiciones del mundo de los
negocios. En los cinco años siguientes al pánico de 1893, la economía americana
estaba en recesión. Durante la mitad de la última década del siglo XIX, ni los
fabricantes eléctricos existentes ni las compañías de servicios eran
especialmente rentables.[529] Si
las compañías que usaban los sistemas de luz incandescente de CC de Edison o el
equipamiento energético de CA de Westinghouse no estaban ganando dinero, ¿por
qué deberían los inversores correr el riesgo con la tecnología de siguiente
generación de CA de alta frecuencia de Tesla?
Mientras parte del problema era la recesión, otra parte del problema era el
propio Tesla. Tras lanzar Nikola Tesla Company con el propósito de vender o dar
licencias de sus inventos, el paso siguiente era mostrar que estos inventos
podían convertirse fácilmente en productos comercialmente viables. En esta
fase, comúnmente llamada «desarrollo», el inventor tenía que saber cuándo pasar
de generar un montón de diseños alternativos a centrarse en perfeccionar la
versión más prometedora. En otras palabras, el inventor necesitaba cambiar de
pensamiento divergente a pensamiento convergente.[530] Tanto
para genios como para meros mortales, el pensamiento divergente resulta mucho
más divertido que el pensamiento convergente; se disfruta mucho más soñando con
nuevas alternativas que haciendo frente a las dificultades asociadas con hacer
un dispositivo práctico, eficiente y rentable.
Tesla, sospecho, tenía un auténtico problema a la hora de hacer el cambio de
pensamiento divergente a convergente. «Una facultad notable de la mente de
Tesla es su intuición arrolladora», observó un periodista. «Le empiezas a hacer
un pregunta o propuesta y antes de que la hayas medio formulado, ha sugerido
seis modos de enfrentarse a ella y diez de esquivarla.»[531] A
mitad de la década de los noventa del siglo XIX, Tesla parecía haber pospuesto
su trabajo esencial de desarrollo. En sus conferencias, nunca estaba satisfecho
con demostrar unas cuantas de las versiones más prometedoras de sus bombillas;
se sentía en la obligación de mostrar una docena de variaciones. Además, cada
pocos meses, Tesla permitía a los periodistas visitar su laboratorio, de modo
que pudiesen escribir sobre su último descubrimiento. Era muy probable que
Tesla hubiese pensado que la pura diversidad reflejaría el poder de su
genialidad, pero lo cierto es que envió el mensaje equivocado a los inversores.
Si iban a arriesgar capital en un inventor y sus patentes, los inversores
necesitaban sentirse seguros sobre el inventor dispuesto a centrarse en la
creación de productos vendibles.
Los socios de negocios de Tesla también tenían que ver en su fracaso de cambiar
de pensamiento divergente a convergente en este momento. En el desarrollo del
motor de CA, Tesla había dependido mucho de Peck para que le guiase en cómo
patentar, promocionar y finalmente vender su invento. Por desgracia, Peck murió
inesperadamente en 1890, justo cuando Tesla estaba empezando su trabajo en CA
de alta frecuencia. Aunque el otro socio anterior de Tesla en el mundo de los
negocios, Brown, estaba involucrado en Nikola Tesla Company, no parece haber
tenido ninguna contribución importante en el desarrollo de los últimos inventos
de Tesla. Tanto Adams como Rankine eran sin duda hombres de negocios astutos,
pero estaban extremadamente ocupados y su experiencia era en finanzas, no en
estrategia de patentes o ingeniería. Por tanto, no había nadie que pudiese
ayudar a Tesla a centrar su trabajo en unos pocos diseños seleccionados y
promocionar estos con fuerza ante inversores y emprendedores.
De iluminación inalámbrica a energía resonante
En respuesta al escaso interés de los inversores en su sistema de iluminación
inalámbrico y su oscilador, Tesla empezó a repensar qué podría hacer con la CA
de alta frecuencia. Y más que concentrarse en desarrollar un aspecto concreto,
decidió expandir el alcance de sus esfuerzos: iría de iluminar unas pocas
habitaciones a, ambiciosamente, dar energía a la tierra.
Aunque los visitantes estaban atónitos con sus demostraciones increíbles con
las bombillas fosforescentes y el transformador oscilante. Tesla empezó a
pensar que este aparato no representaba el camino a seguir. Aquí las ilusiones
(los efectos especiales) estaban distrayendo a la gente de comprender del todo
la idea que estaba evolucionando en la mente de Tesla. «No podían comprender
estas manifestaciones de energía y verlo como una transmisión de energía
genuina», explicó Tesla. «Les dije que estos fenómenos eran maravillosos, pero
que un sistema de transmisión, basado en el mismo principio, era absolutamente
inútil. Era transmisión por ondas electromagnéticas. La solución recaía en una
dirección diferente.»[532]
Los problemas prácticos motivaron que Tesla rechazase la idea de transmitir
energía eléctrica usando ondas electromagnéticas a través del éter o la
atmósfera. Mientras construía aparatos de resonancia en su laboratorio, se
frustró por el reto de sintonizar el transmisor y receptor exactamente a la
misma frecuencia. «Sería tedioso —observó Martin— preocuparse por la dificultad
experimentada con frecuencia en establecer la relación de “resonancia” y por la
inmediatez con la cual puede ser alterada … Esta coordinación se logra con
destreza al variar alguno de los dos elementos que gobiernan principalmente la
rapidez de vibración, concretamente, la llamada “capacidad” y la
“autoinducción” (de los circuitos transmisores y receptores) … En ajustes muy
exactos, cambios pequeños alterarán completamente el equilibrio, y, por
ejemplo, el último hilillo del fino alambre en la bobina de inducción que da la
autoinducción romperá el encanto.» Aunque Tesla «podía coger alambre,
enrollarlo y decir cómo sería la vibración sin ninguna prueba», la dificultad
de armonizar los dos circuitos para que respondan a la misma frecuencia sugería
a Tesla que no sería fácil convertir su equipo de demostraciones del
laboratorio en un sistema comercial real.[533]
Pero desde un punto de vista teórico, Tesla empezó a dudar del valor de las
ondas electromagnéticas pasando a través del éter o de la atmósfera. Observaba
más de cerca los experimentos en los cuales su transmisor estaba conectado a
una antena y a tierra (véase el capítulo 10). En su mente, pasaban dos cosas
cuando la energía vibratoria fluía a través de su transmisor: las ondas
electromagnéticas se expandían partiendo de la antena y una corriente pasaba a
la tierra. Como Maxwell había argumentado, las nuevas ondas electromagnéticas y
las ondas de luz eran lo mismo y, por tanto, como la luz, estas ondas se
propagaban en líneas rectas. Pero esto significaba que las ondas viajaban en el
espacio en todas las direcciones y se alejaban del receptor. «Esa energía que
sale en forma de rayos —indicó Tesla— es … irrecuperable, perdida sin
esperanza. Puedes hacer funcionar un pequeño instrumento [receptor], que recoja
la billonésima parte de ella, pero excepto esto, todo lo que va al espacio,
nunca vuelve.»[534] Debido
a que se perdía mucha energía con las ondas electromagnéticas, para Tesla no
tenía mucho sentido investigarlas. (Lo que Tesla no sabía en ese momento era
que las ondas electromagnéticas se propagan a través de la atmósfera terrestre
haciendo rebotar una capa de partículas cargadas en la ionosfera, conocida como
la «capa Kennelly-Heaviside». Esta capa se predijo en 1902 y se detectó en
1924.)
En lugar de preocuparse por las ondas electromagnéticas, Tesla decidió
centrarse en la corriente de tierra producida por el transmisor. Después de
todo, el flash de conocimiento de Tesla durante la tormenta en
Serbia en 1892 había sido intentar aprovechar las fuerzas eléctricas en la
tierra. ¿Por qué no, se preguntaba Tesla, hacer al transmisor que envíe ondas
de corriente a través de la tierra a un receptor y luego usar las ondas
electromagnéticas en la atmósfera para el circuito de retorno? (véase la imagen
11.3). Usando la corriente por tierra de este modo, Tesla creía que se podría
enviar más energía del transmisor al receptor.
Al tomar esta decisión, vemos a Tesla pensando como un inconformista, ya que
los otros primeros pioneros «inalámbricos» (Hertz, Lodge y Marconi) se
centraron en transmitir ondas electromagnéticas a través del aire. Cuando, en
una ocasión, estos pioneros hicieron toma de tierra en su equipo, no pensaron
mucho qué podría hacerse con la corriente por tierra.[535] Al
igual que Tesla había inventado su revolucionario motor de CA invirtiendo la
práctica estándar, ahora con la transmisión inalámbrica de energía, pensaba ir
más allá invirtiendo los papeles desempeñados por las ondas electromagnéticas y
la corriente por tierra en su aparato de alta frecuencia. Al igual que en el
motor de CA había decidido tener el cambio de campo magnético en el rotor en
vez de en el estátor, ahora decidía que la corriente por tierra debería
transmitir energía y las ondas electromagnéticas deberían simplemente servir
como la respuesta necesaria para completar el circuito.
Por supuesto, en muchas aplicaciones modernas de radio, como FM o las
comunicaciones con aviones, los circuitos transmisor y receptor no necesitan la
toma a tierra. Al insistir en un circuito completo por tierra y volviendo a
través de la atmósfera, Tesla mostraba que su pensamiento estaba basado más en
prácticas del siglo XIX en energía e ingeniería telegráfica (que enfatizan en
circuitos completos) y no en la teoría electromagnética que estaba siendo
desarrollada por los maxwellianos (véase el capítulo 6) y que es ampliamente
aceptada en la actualidad. Pensar como un inconformista tiene sus ventajas y
sus desventajas.
Tras decidir maximizar la corriente por tierra y minimizar la radiación de
ondas electromagnéticas en su aparato, Tesla ahora ajustaba los elementos
básicos en sus circuitos, la capacidad eléctrica de los condensadores y la
inductancia producida por las bobinas. Para conseguir una corriente por tierra
mayor y energía mínima en ondas electromagnéticas, Tesla averiguó que lo mejor
era usar una inductancia muy grande y una capacidad eléctrica muy pequeña en su
circuito transmisor.[536]
En su primer experimento con corrientes por tierra, Tesla usó una bobina alta
con forma de cono alimentada por una corriente de alta frecuencia a partir de
un alternador y una serie de condensadores. Mientras un extremo de la bobina
tenía la toma a tierra, el otro se quedaba libre en el espacio. Cuando la
electricidad se activaba, maravillosos «efluvios morados de electricidad
surgían de la tierra y eran puestos en el aire que había en el ambiente».[537]
Imagen 11.3. Visión de Tesla de la transmisión inalámbrica de energía
contrastada con sus contemporáneos en la última década del siglo XIX. El
diagrama (a) representa cómo los primeros investigadores (como Marconi)
pensaban que funcionaba la comunicación inalámbrica. Asumían que el transmisor
generaría ondas electromagnéticas que se enviarían a través del aire al
receptor. El circuito se completaría porque ambos, receptor y transmisor,
tenían toma a tierra, y una corriente de vuelta viajaría desde el receptor al
transmisor. El diagrama (b) muestra la visión de Tesla, en la cual el
transmisor envía una corriente oscilatoria a través de la corteza terrestre al
receptor. El circuito lo completan luego las ondas electromagnéticas fluyendo a
través de la atmósfera del receptor al transmisor. Como veremos en el capítulo
12, más tarde Tesla decidió que el circuito del receptor al transmisor se
completaba asumiendo que una corriente eléctrica podía conducirse a través de
las capas altas de la atmósfera.
Pero
¿qué provocaba este flujo de hilillos eléctricos? Para Tesla, eran la evidencia
de que estaba aprovechando la energía eléctrica de la tierra. Si este era el
caso, entonces más que simplemente enviar una corriente de un punto a otro en
la superficie terrestre, ¿podría ser posible transmitir energía usando
resonancia? Al provocar repetidamente oscilaciones eléctricas en tierra a la
frecuencia de resonancia terrestre, Tesla pensaba que quizás fuese capaz de
emitir energía por todo el planeta. Según Martin, Tesla explicó su gran visión
usando una vívida metáfora: «Con esta bobina [Tesla] en realidad hace lo que
uno estaría haciendo con una bomba metiendo aire en un balón de fútbol. En cada
golpe alterno, el balón se expandiría y contraería. Pero es evidente que ese
balón, si está lleno de aire, vibraría a su propio ritmo, cuando de repente se
expandiese y contrajese. Ahora, si los golpes de la bomba están tan
cronometrados que están en armonía con las vibraciones individuales del balón,
se obtendrá una vibración intensa o una explosión».[538] Tesla
hizo realidad la idea de un «detonante sensible» que había tenido durante la
tormenta: una pequeña fuerza que, aplicada del modo adecuado, podría usarse
para aprovechar las tremendas fuerzas de la tierra. Tesla creía que no
necesitaría bombear cantidades enormes de energía eléctrica a la tierra; solo
se necesitaría una pequeña cantidad, a la frecuencia correcta, para servir de
detonante, y la resonancia haría el resto. Con toda la tierra latiendo como su
metafórico balón, Tesla estaba seguro de que podía aniquilar distancias y
enviar energía y mensajes por todo el mundo.
Para Tesla, era un momento sublime ver los filamentos púrpura saliendo de su
bobina, combinando la satisfacción intelectual con la oportunidad de cambiar la
existencia humana. «Uno puede imaginar el placer que siente el investigado [es
decir, Tesla] cuando es premiado de este modo por un fenómeno único», escribió
Martin.
Tras buscar, trabajando duro y con paciencia durante dos o tres años un
resultado calculado por adelantado, es compensado siendo capaz de ser testigo
de una de las muestras más magníficas de filamentos intensos y descargas de luz
apareciendo en la punta del alambre con el estruendo de un pozo de gas. Además
de su profunda importancia científica y su embeleso asombroso como espectáculo,
esos efectos señalan a muchas materializaciones nuevas hechas para el mayor
bienestar de la raza humana. La transmisión de energía e inteligencia no es
sino una cosa: la modificación de las condiciones climáticas, que podrían ser
otras. Acaso hagamos de esta manera «una llamada» a Marte algún día; la carga
eléctrica de ambos planetas siendo utilizada en señales.[539]
Capítulo 12
Búsqueda de alternativas (1895-1898)
Al
límite y depresión
A medida que el personaje público de Tesla crecía durante la última década del
siglo XIX, también lo hacía su círculo social. Además de T. Commerford Martin y
los Johnson, podía ahora contar con Mark Twain y Joseph Jefferson como amigos,
y otra nueva adquisición era el arquitecto Stanford White. El hijo de un
catedrático de Shakespeare, White estudió arquitectura bajo la tutela de Henry
H. Richardson. En 1879, se unió a Charles Folien McKim y William Rutherford
Mead para formar la que se convirtió en una de las firmas más famosas en la
historia de la arquitectura americana. Basándose en el movimiento Beaux Arts,
McKim, Mead y White diseñaron muchos de los edificios públicos más importantes
de su época. Las obras maestras propias de White incluyen el arco de Washington
Square, el segundo Madison Square Garden, la biblioteca pública de Boston y la
restauración de The Rotunda en la Universidad de Virginia. White diseñó casas
para muchos ricos que incluían no solo sus «casitas de campo» en Newport (Rhode
Island), sino también mansiones en la Quinta Avenida de los Vanderbilt y los
Astor.[540]
Otro de los proyectos de White era la central eléctrica principal en Niágara y,
por ello, es probable que Edward Dean Adams presentase White a Tesla. El
arquitecto y el inventor se hicieron buenos amigos, y en 1894 White invitó a
Tesla a unirse a su club. The Players, en Gramercy Park. Fundado por el actor
Edwin Booth en 1888, The Players combinaba gente de las artes (actores,
escritores, escultores, arquitectos y pintores) con banqueros, abogados y
hombres de negocios. Al tener a artistas relacionándose con miembros del mundo
de los negocios, Booth esperaba mejorar la situación de las artes en la
sociedad de Nueva York. Cuando White se trasladó a una casa en Gramercy Park en
1892, The Players se convirtió en su club favorito y por tanto no es
sorprendente que White preguntase a Tesla si quería unirse: «¿No me permitiría
que le proponga como miembro? Es un club que no es caro y creo que le gustará
el carácter de los hombres, y sé que me proporcionará una gran satisfacción
encontrarlo allí de vez en cuando». Tesla aceptó de inmediato y White lo
nominó, diciendo al club que «Nikola Tesla es uno de los mayores genios y de
los hombres más destacados que han tenido que ver con la electricidad».[541]
The Players se convirtió para Tesla en un sitio que frecuentaba de modo
regular, por el que pasaba a ver a Mark Twain, que era miembro, así como a
Joseph Jefferson, que sucedió a Booth como presidente del club. Tesla también
continuó viéndose con White. Por ejemplo, en febrero de 1895 White le invitó «a
una pequeña cena para el artista Ned Abbey, en mi habitación en la Torre». Unas
cuantas semanas más tarde, Tesla le devolvió la invitación haciendo una
demostración en su laboratorio de la Quinta Avenida sur para White, su esposa y
su hijo Lawrence.[542]
Al visitar el laboratorio de Tesla, White habría visto que el Mago estaba
comprometido con cuatro líneas principales de investigación. Una era su
oscilador (es decir, la combinación de la máquina de vapor y el generador
eléctrico), que Tesla consideraba «como una máquina prácticamente
perfeccionada, pero que, por supuesto, sugería muchas líneas nuevas de
pensamiento cada día». Una segunda era su nuevo sistema de iluminación
inalámbrico, mientras una tercera «era la transmisión inalámbrica de
inteligencia a cualquier distancia. Una cuarta, que es un problema siempre
presente para todo ingeniero eléctrico, aborda el tema de la naturaleza de la
electricidad».[543]
Pero al trabajar en cuatro líneas de investigación a la vez, Tesla estaba
agotado, y durante su visita en marzo de 1895 White habría visto a un inventor
estresado. En una entrevista a Tesla más o menos en la misma época, un
periodista le describió de la siguiente manera: «Estaba un poco impresionado la
primera vez que vi a Nikola Tesla, ya que apareció ante mí de repente … se
hundió en una silla aparentemente en un estado de abatimiento absoluto. Alto,
serio, flaco y musculoso, su aspecto era de verdadero eslavo, con ojos azules
claros y una boca pequeña y expresiva bordeada por un bigote de aspecto
juvenil; no aparentaba sus treinta y siete años, parecía más joven. Pero lo que
captó mi atención sobre todo en ese momento era su apariencia pálida, demacrada
y ojerosa en la cara. Al observarlo con más cuidado claramente leí una historia
de sobrecarga de trabajo y de estrés mental tremendo que pronto alcanzaría los
límites de la resistencia humana».
Tesla era consciente de que debía descansar pero, como explicó al periodista,
no podía dejar de trabajar: «Me gustaría hablar con usted, mi querido señor,
dijo, pero no me siento nada bien hoy. Estoy completamente agotado, de hecho, y
todavía no puedo dejar de trabajar. Estos experimentos míos son tan
importantes, tan bellos, tan fascinantes, que difícilmente me puedo separar de
ellos para comer, y cuando intento dormir, pienso en ellos constantemente.
Espero continuar hasta que me venga abajo del todo».[544]
En este estado frenético Tesla recibió un terrible golpe emocional. A las 2:30
a.m. del 13 de marzo de 1895, se prendió un fuego en el edificio de su
laboratorio. El fuego destruyó el 33-35 de la Quinta sur y Tesla perdió todo.
«En una única noche —informó el New York Herald— los frutos de diez
años de trabajo duro e investigación fueron borrados del mapa. La red de mil
cables que bajo sus órdenes vibraban con vida se ha convertido gracias al fuego
en una madeja enmarañada. Las máquinas, para cuya perfección dio todo lo mejor
de una mente maestra, son ahora objetos sin forma, y los recipientes que
contenían los resultados de experimentos pacientes son montones de esquirlas de
tarros.» Junto con sus aparatos, Tesla perdió todas sus notas y papeles, ya que
acababa de llevarlos al laboratorio para empezar a organizados. Tesla estimó
que había invertido de 80.000 a 100.000 dólares en el laboratorio y,
lamentablemente, no tenía seguro contra incendios.[545]
Tras el desastre, Tesla se deprimió seriamente: «Totalmente descorazonado y con
el ánimo destrozado, Nikola Tesla, uno de los más grandes ingenieros eléctricos
del mundo, volvió a sus habitaciones en el Gerlach ayer por la mañana y se
acostó. No se ha levantado desde entonces. Está ahí tumbado, medio dormido,
medio despierto. Completamente postrado».[546] Al
saber de su estado mental delicado, los amigos de Tesla temieron por su
bienestar. Tras varios días sin tener noticias de Tesla, Katharine Johnson
escribió: «Hoy, con la profunda comprensión de este desastre y, en
consecuencia, con preocupación creciente por usted, mi querido amigo, soy
incluso más pobre en lágrimas, y estas no pueden enviarse en cartas. Por qué no
viene a vemos ahora, quizá podamos ayudarle, tenemos tanto que dar como muestra
de apoyo…».[547]
Los periódicos retrataron la pérdida de Tesla como de importancia tanto
personal como pública. Como Charles A. Dana dijo en New York Sun:
«La destrucción del taller de Nikola Tesla, con su contenido maravilloso, es
algo más que una calamidad privada. Es una desgracia para el mundo entero. No
es para nada exagerado decir que los hombres que viven en esta época y que son
más importantes para la raza humana que este joven caballero pueden contarse
con los dedos de una mano; quizás el pulgar de una mano».[548]
En los días que siguieron al fuego, Tesla volvió a las ruinas y organizó a sus
hombres para trabajar salvando cualquier cosa que pudiesen. Con los
periodistas, se puso su careta de valiente, pero su corazón no estaba por la
labor. Algunas noches después, Tesla pasó por The Players, donde se encontró
con la concurrencia habitual de actores, músicos y artistas. «Con rápida y
amable simpatía —informó The New York Times— [el grupo]
inmediatamente organizó un espontáneo “concierto benéfico” para su exclusiva satisfacción,
con un grupo de talento que, si el público lo hubiese sabido, habría dado una
donación sustancial para su nuevo laboratorio».[549]
Profundamente deprimido, Tesla se sentía bloqueado aunque sabía que tenía que
encontrar su propia salida: «He sido abrumado con generosidad y simpatía esta
semana, y esta amabilidad me llega a lo más profundo, incluso si no puedo
responder a ella», dijo a Electrical Review. «Pero debo hallar mi
salida a través o por encima de la montaña que de repente se ha plantado frente
a mí.»[550]
La salida de Tesla a través de la montaña fue la electroterapia.[551] En
sus trabajos iniciales con CA de alta frecuencia, Tesla había notado cómo esas
corrientes afectaban al cuerpo y durante sus demostraciones espectaculares
podría haber observado cómo las sacudidas alteraban su humor. Además, había una
tradición en la medicina popular americana de la mitad del siglo XIX de
usar shocks eléctricos a partir de una bobina de Ruhmkorff
para tratar una variedad de males; el padre de Elihu Thomson, por ejemplo, se
sometió a electroshocks como tratamiento médico en la década
de los sesenta del siglo XIX.[552]
Durante los meses siguientes, Tesla se dio a sí mismo shocks de
manera regular, probablemente usando una de sus bobinas oscilatorias, para así
evitar «hundirse en un estado de melancolía». «Estaba tan triste y desanimado
en esa época —dijo más tarde a un periodista— que no creía que pudiese
soportarlo, si no fuese por el tratamiento eléctrico regular que me administré
a mí mismo. Como ve, la electricidad pone en el cuerpo cansado justo lo que más
necesita, fuerza viva, fuerza nerviosa. Es un gran doctor, se lo puedo
asegurar, quizás el más grande de todos los doctores.»[553]
Cuando salió de su depresión, Tesla se autoimpuso un horario regular. esperando
prevenir una recaída. «Es un hombre de hábitos regulares —observó New
York Sun—, en lo que difiere de Edison, que trabaja cincuenta o setenta y
cinco horas de un tirón, a veces más, cuando tiene entre manos algo que le
interesa. Tesla se levanta cada mañana a las 6:30. Realiza un montón de
ejercicios de gimnasia y va de uno a otro con regularidad. Se toma un desayuno
ligero y luego tarda poco tiempo en ponerse a trabajar. Se toma una hora para
su almuerzo a mitad del día y por la tarde está entregado al trabajo duro.
Normalmente trabaja hasta las 8 de la tarde, pero con frecuencia se queda hasta
la medianoche.»[554]
Investigación de los rayos X
Con su depresión finalmente disminuyendo, Tesla alquiló un laboratorio nuevo en
dos plantas, en el número 46 de la parte este de la calle Houston, en julio de
1895. Contrató «un empleado que atiende a las visitas, mantiene alejados a los
cascarrabias, lleva un álbum de recortes y vela para que a todo aquel que tenga
un negocio real con el inventor se le proporcione la última copia de alguna
publicación científica hasta que Tesla esté libre. También tiene una docena o
más de mecánicos que le son leales, como los hombres de Edison lo son a él;
pero la naturaleza de su trabajo y la magnitud de los problemas que se ha
propuesto resolver no les permite prestarle el mismo tipo de asistencia que los
hombres del Mago de Menlo Park (es decir, Edison) suministran a su patrono».[555]
Como perdió muchos de sus aparatos en el incendio, Tesla llevaba sus esfuerzos
en nuevas direcciones. Mientras sigue promocionando la luz sin cables y el
oscilador a inversores potenciales, ahora dedica más esfuerzos en desarrollar
sus ideas para la transmisión inalámbrica de energía, así como a dos áreas
nuevas: los rayos X y el radiocontrol.
Cuando se da cuenta de que inversores y fabricantes no están interesados en
tener licencias o comprar las patentes para su sistema de luz inalámbrico
(véase el capítulo 11), Tesla pasa de promocionar un sistema entero a hacer
énfasis en algunos componentes. Durante 1895 y 1896, rediseñó su transformador
oscilante (que otros ahora llaman «bobina de Tesla») en un dispositivo compacto
que pudiese coger energía de circuitos eléctricos existentes y dar el salto a
una tensión y una frecuencia altas. Tesla luego usó este transformador
oscilante mejorado para alimentar una nueva válvula termoiónica, de la cual
afirmaba que daba más luz y era más eficiente que las bombillas incandescentes
de Edison o los fanotrones que estaba ofreciendo D. McFarlane Moore. Para
demostrar la potencia de su nueva bombilla, Tesla posó para un retrato que,
bajo esta nueva fuente de luz, requeriría una exposición de solo dos segundos.
Tomado por Tonnele & Company, el retrato muestra a Tesla leyendo los
artículos científicos de Maxwell mientras está sentado en una silla que le dio
Edward Dean Adams; al fondo había una gran bobina que Tesla utilizaba en sus
experimentos de energía inalámbrica.[556]
Aunque estaba trabajando en estos dos componentes, a Tesla también le
entusiasmaba su reciente descubrimiento de los rayos X. Su relación con los
rayos X empezó con dos oportunidades perdidas. A finales de 1894, Tesla decidió
investigar si sus bombillas afectaban a las placas fotográficas del mismo modo
que la luz que venía del sol u otras fuentes de iluminación. Para ello, buscó
la ayuda de Dickenson Alley, un fotógrafo que trabajaba para Tonnele &
Company. Durante varios meses, intentaron una gran variedad de bombillas
fosforescentes, tubos de Crookes y válvulas termoiónicas con diferentes tipos
de electrodos. Como no era un proyecto importante, Tesla y Alley trabajan en él
periódicamente y Alley almacenó placas fotográficas de vidrio de repuesto en
una esquina del laboratorio. No obstante, observaron que las placas que no se
exponían a la luz tenían «incontables marcas y defectos» que indicaban que de
algún modo se habían estropeado. Tesla se preguntó entonces si las placas
podrían haberse visto afectadas por rayos catódicos, que eran un chorro de
partículas cargadas que pasaban entre los electrodos en algunos de sus tubos de
vacío cuando se aplicaba cierto voltaje a través de los electrodos. Tesla
acababa de leer informes sobre cómo un estudiante húngaro de Heinrich Hertz,
Philipp Lenard, estaba obteniendo resultados interesantes usando tubos con una
ventana de aluminio que permitía a los rayos salir del tubo. Sin embargo, antes
de que pudiese seguir esta intuición, se produjo el incendio en el laboratorio
y la depresión alejó a Tesla del trabajo.[557]
La segunda oportunidad desaprovechada llegó unos pocos meses después. En 1895,
Tesla estaba discutiendo estos experimentos fotográficos con Edward Ringwood
Hewitt, que era hijo del alcalde de Nueva York Abraham Hewitt y hermano de
Peter Cooper Hewitt, que inventaría la lámpara de vapor de mercurio en 1902.
Gracias a la investigación de su hermano, Edward estaba familiarizado con los
tubos de Crookes y, en el transcurso de la conversación, Tesla y Edward
decidieron intentar hacer algunas fotografías usando estos tubos como fuente de
luz. Quizás como sabía que Mark Twain había posado para fotografías parecidas
(véase la imagen 11.2), Hewitt lo organizó para que Twain fuese al laboratorio.
Debido a que la luz que provenía de los tubos de Crookes era débil, Twain tuvo
que estar sentado y quieto durante los quince minutos que duró la exposición,
con su cabeza apoyada en un reposacabezas; para mantener a Twain entretenido
mientras estaba sentado, la señora Hewitt leía para él. Unos pocos días
después, Hewitt se pasó para ver cómo había quedado el retrato, y Tesla le
informó de que el experimento había fracasado, ya que la placa fotográfica de
vidrio se había estropeado.[558]
Hewitt dejó pasar el tema hasta que unos meses más tarde oyó hablar sobre el
descubrimiento de los rayos X. Los rayos X eran una forma de radiación
electromagnética producida cuando, en un tubo de vacío, un chorro de electrones
golpea un objetivo metálico. Situados más allá de la luz ultravioleta en el
espectro electromagnético, fueron descubiertos por el físico alemán Wilhelm
Conrad Roentgen. Como Lenard, Roentgen estaba investigando los rayos catódicos
cuando, en noviembre de 1895, se sorprendió al averiguar que una pantalla de
platino cianuro de bario se hacía fluorescente en presencia de un tubo de
Crookes contenido en un escudo de cartón a prueba de luz. Roentgen dedujo que
la fluorescencia estaba provocada por una radiación invisible, que llamó X Strahlen,
o rayos X, para indicar que no conocía su naturaleza. Al explorar este nuevo
fenómeno, averiguó que varios materiales eran transparentes a los rayos, pero
que las placas fotográficas eran sensibles a ellos. Roentgen combinó estas dos
observaciones para hacer una radiografía de los huesos en la mano de su esposa.
Roentgen anunció su descubrimiento en una reunión de la Sociedad Físico-Médica
de Wurzburg en diciembre, y las noticias de los rayos X de Roentgen se
extendieron rápidamente. El 6 de enero de 1896, el New York Suninformó
de que Roentgen había descubierto «la luz que nunca fue», que podía fotografiar
cosas escondidas como los huesos dentro de un cuerpo.[559]
Tras leer sobre el descubrimiento de Roentgen, Hewitt corrió al laboratorio de
Tesla y le suplicó ver la placa fotográfica que había hecho unos meses antes.
Como contaba Hewitt:
[Tesla]
la sacó del cuarto oscuro y la puso a la luz. Ahí vi la imagen del círculo de
unas lentes, con el tomillo de fijación a un lado, también manchas redondas,
que representaban los tomillos para madera de metal en frente de la cámara de
madera.
Tesla le echó un vistazo. Luego tiró la placa al suelo, rompiéndola en mil
pedazos y exclamando: «¡Maldito tonto! No lo vi».[560]
Lo
que Tesla y Hewitt se habían perdido era que el tubo de Geissler había
producido no solo luz visible, sino también radiación invisible, rayos X, que
había estropeado la placa antes de que la tapa se sacase de la lente y empezase
la exposición. Mark Twain había estado sentado inmóvil para nada y Tesla había
perdido la oportunidad de hacer un descubrimiento científico importante.
«Demasiado tarde —se lamentaba Tesla— me di cuenta de que el espíritu que me
guiaba me había avisado una vez más y yo había fracasado en comprender sus
señales misteriosas.»[561]
Enfadado por no haber sido el primero en observar los rayos X, Tesla buscó
remediar su pérdida de tiempo. Como dijo al New York Times unas
cuantas semanas después, empezó sus experimentos «en la media hora siguiente a
que las noticias del descubrimiento del profesor Roentgen fuesen telegrafiadas
a este país». Al igual que había hecho cuando había sabido de los experimentos
de Hertz con las ondas electromagnéticas, Tesla ahora repitió los experimentos
de Roentgen. Rápidamente observó que otros investigadores estaban limitados en
sus resultados al usar solo bobinas de Ruhmkorff de baja potencia o generadores
electrostáticos para alimentar sus tubos. Tesla empezó alimentando sus tubos
usando su nuevo transformador oscilante compacto. Aprovechándose de los voltajes
y frecuencias más altas generadas por este dispositivo, Tesla fue capaz de
producir rayos X más potentes que los que podían conseguir muchos de sus
contemporáneos. «Estoy produciendo sombras a una distancia de 40 pies. Repito,
40 pies e incluso más», informó Tesla en marzo de 1896.[562] Durante
los meses siguientes, Tesla mantuvo ocupado a su soplador de vidrio, ya que
experimentó con docenas de tubos diferentes, y se escribió con Hewitt sobre los
modos de probarlos.[563]
Con su poderoso aparato, Tesla se concentró en hacer las mejores imágenes
posibles, que llamó «sombragrafías», de partes del cuerpo humano. Una de sus
sombragrafías era del hombro derecho de un hombre, y en ella se mostraban las
costillas, los huesos del hombro y los huesos de la parte superior del brazo.
Otra imagen era una fotografía de un pie con un zapato puesto, y «cada doblez
del cuero, pantalones, calcetines, etc., es visible, mientras que la carne y
los huesos destacan de manera pronunciada». Sin duda consciente de que Edison
había visto solo «oscuridad curvilínea» cuando expuso a los rayos X el cerebro
para el New York Journal de William Randolph Hearst, Tesla
obtuvo el contorno de su cráneo exponiendo su propia cabeza entre veinte y
cuarenta minutos. Durante la exposición, Tesla indicó: «… hay una tendencia a
dormirse y el tiempo parece pasar rápidamente. Hay un efecto relajante general,
y he tenido la sensación de calor en la parte superior de la cabeza».[564]
Como otros investigadores, al principio Tesla consideró los rayos X como
benignos. Sin embargo, tanto él como sus asistentes pronto experimentaron vista
cansada, dolores de cabeza y quemaduras en la piel de sus manos. Tesla atribuyó
estos daños al ozono producido cuando sometían los tubos a una tensión alta,
pero acabó dándose cuenta de que los propios rayos estaban provocando el daño.
Tesla se disgustó particularmente cuando «un querido y ferviente asistente»
sufrió quemaduras severas en su abdomen tras estar expuesto durante cinco
minutos a un tubo de rayos X situado a once pulgadas de su cuerpo.
«Afortunadamente —informó Tesla—, baños calientes frecuentes, aplicación
generosa de vaselina, limpieza y cuidados corporales generales pronto repararon
los estragos del agente destructivo, y yo respiré tranquilo de nuevo.» No
obstante, en sus artículos posteriores sobre rayos X, recomendaba usar un
escudo de aluminio con toma de tierra alrededor del tubo de rayos X, que la
gente evitase acercarse mucho al tubo y que los tiempos de exposición fuesen
limitados.[565]
Durante 1896, Tesla produjo una oleada constante de informes sobre su
investigación en rayos X, no para el Electrical Engineer de su
amigo Martin, sino para el rival Electrical Review.[566] Sin
embargo, el interés de Tesla en los rayos X pronto decreció. Inicialmente
empezó a trabajar sobre este asunto porque, basándose en la habilidad que había
adquirido al manipular los tubos de Crookes, creía que o bien haría un
descubrimiento científico más profundo o bien desarrollaría rápidamente un
nuevo producto. Para asegurarse, insistió en que su transformador oscilante
compacto era ideal para proporcionar energía a los tubos de rayos X, pero no
consiguió un tubo de rayos X viable desde el punto de vista comercial. En su
lugar, las firmas que eran capaces de desarrollar productos de rayos X, ya
fuesen fuentes de energía o tubos, eran aquellas que como General Electric
tenían experiencia en la fabricación de lámparas incandescentes o fabricantes
de instrumentos científicos pequeños que tenía una red de distribución que
llegaba a científicos y doctores en medicina.[567] Por
tanto, Tesla probablemente dejó la investigación en rayos X cuando tuvo claro
que no podía competir con las compañías que se estaban moviendo en este campo
nuevo.
También sospecho que Tesla dejó de experimentar con rayos X porque no eran un
avance en los intereses que había desarrollado sobre la transmisión
inalámbrica. Probablemente se fijó en los rayos X para ver si podían ser útiles
para la transmisión de energía en los modos que había empezado a pensar antes
del incendio (véase el capítulo 11), y pasó a temas nuevos cuando estos
experimentos no contribuyeron con algo nuevo.
Creación de botes radiocontrolados
Aunque los rayos X no contribuyeron a sus ideas sobre la energía sin cables,
Tesla estaba ya trabajando en un nuevo proyecto que sí lo hizo: el desarrollo
radiocontrolado de autómatas. Aunque podríamos referimos a estos dispositivos
como robots (un término que el escritor checo Karel Capek introdujo en 1920),
Tesla acuñó su propia palabra para este nuevo campo: teleautomáticos.[568]
Los intereses de Tesla en los autómatas se remontan a su infancia. De niño,
sufría pesadillas que venció desarrollando su autodisciplina. Convencido del
hecho de que las visiones aterradoras con frecuencia eran el resultado de
algunos estímulos externos que podía identificar, Tesla concluyó que todos los
pensamientos y emociones eran el resultado de factores externos y que el
organismo humano no era más que una «máquina autopropulsada, cuyos movimientos
están gobernados por las impresiones recibidas a través del ojo». Sus esfuerzos
por comprender y controlar sus intensas visiones, como explicó en su
autobiografía, «me llevaron finalmente a reconocer que no era sino un autómata
desprovisto de libre voluntad en pensamiento y acción y simplemente respondo ante
las fuerzas del entorno».[569] Pero
si él era simplemente un autómata, se preguntó Tesla, ¿por qué no construir
uno?
«La idea de construir un autómata para respaldar mi teoría se me presentó al
inicio», recordaba Tesla. Pero no la consideró en serio hasta que había
empezado a perfeccionar sus inventos inalámbricos y se dio cuenta de que sus
receptores podían servir como sustitutos del ojo u otros órganos sensoriales.
Como explicó en 1898: «El intentar construir un modelo mecánico pareciéndose,
en sus rasgos materiales y esencia, al cuerpo humano, me llevó a combinar un
dispositivo de control o órgano sensible a ciertas ondas con un cuerpo provisto
con mecanismos propulsores y de dirección, y el resto siguió de manera
natural».[570]
Imagen 12.1. Diagrama que muestra el interior del primer bote
radiocontrolado de Tesla en 1898. El bote recibía señales vía la antena (E’)
que se entregaban al cohesor (c) justo debajo de la antena. Luego las señales
eran procesadas por el mecanismo de disco en la popa, marcado con (L).
Dependiendo del número de veces que las señales se interrumpían, el disco (L)
avanzaba un cierto número de «clicks»» que a su vez regulaban la corriente que
llegaba al motor (F) que controlaba el timón (F’). El bote era impulsado por
otro motor (D) y la corriente a los motores era proporcionada por acumuladores
(E). Los reflectores de señales están marcados por q y el espacio marcado por B
era donde se podía transportar una carga de explosivos. De NT «Method of and
Apparatus for Controlling Mechanism of Moving Vessels or Vehicles», patente de
EE. UU. 613.809 (presentada el 1 de julio de 1898, concedida el 8 de
noviembre de 1898), figura 2.
En
1892 Tesla empezó a trabajar en un artilugio controlado de manera remota, el
cual, como sus bombillas inalámbricas, estaba controlado por inducción
eléctrica. Estos inventos iniciales los destruyó el incendio en su laboratorio
y, tras el traslado a la calle Houston, diseñó algunos nuevos prototipos con
los que fuese capaz de hacer «demostraciones más llamativas, en muchos casos
realmente transmitiendo toda fuerza motriz a los dispositivos en lugar de
simplemente controlar esta desde cierta distancia». Por desgracia, no se
conservan descripciones de estos primeros prototipos.[571]
En 1897, Tesla empezó construyendo un modelo de prueba con la ayuda de uno de
sus asistentes, Raphael Netter. Mientras anticipaba que su mecanismo de control
podía usarse en cualquier tipo de vehículo o máquina voladora, él escogió
construir el modelo en forma de bote como respuesta a la carrera armamentística
naval que por aquel entonces estaba en marcha.[572] En
1889, la potencia naval dominante, Gran Bretaña, había decidido construir una
nueva flota de barcos de guerra superiores a las flotas combinadas de sus
rivales, Francia y Rusia. Como estas tres potencias competían en la
construcción de nuevos barcos, Estados Unidos, Alemania, España y Japón las
imitaron para protegerse.[573] Alimentados
por nuevas máquinas de vapor de triple expansión y protegidos por un blindaje
de acero endurecido, esta nueva generación de barcos de guerra llevaba baterías
de cañones de doce pulgadas en torretas apoyados con baterías adicionales de cañones
más pequeños. Rápidos, bien protegidos y repletos de armas, estos nuevos barcos
de guerra parecían invencibles.[574]
Para atacar estos nuevos barcos, Tesla diseñó un bote no tripulado que podía
llevar una carga de explosivos y ser dirigido con señales electromagnéticas
(imágenes 12.1 y 12.2). Un visitante al laboratorio de Houston ofreció la
siguiente descripción del bote y de cómo Tesla lo mostraba:
Colocado
sobre unas maderas en una mesa en el centro del laboratorio, un modelo de una
embarcación propulsada por tomillos, de cuatro pies de largo y en cierto modo
desproporcionadamente ancha y profunda Tesla explicó que era simplemente un
modelo operativo que había hecho para mostrar al presidente McKinley y que no
se había hecho ningún intento de seguir las líneas afiladas habituales de un
bote torpedo. La cubierta era ligeramente arqueada y coronada por tres esbeltos
estandartes, el central era considerablemente más alto que los otros dos, los
cuales llevaban pequeñas bombillas incandescentes y una tercera bombilla estaba
fijada en proa.
La quilla consistía en una enorme placa de cobre, la hélice y el timón estaban
en sus posiciones habituales. Tesla explicó que el bote contenía la maquinaría
propulsora, que consistía en un motor eléctrico impulsado por un acumulador en
el compartimento de carga, otro motor para impulsar el timón y el delicado
mecanismo que realizaba la función de receptor a través del estandarte central,
los impulsos eléctricos se enviaban a la atmósfera desde estaciones de
operaciones distantes, las cuales establecían el movimiento del motor impulsor
y el de manejo; a través de ellos se iluminaban o apagaban las bombillas
eléctricas y se prendía fuego a la carga de explosivos en la cámara de proa
como respuesta a las señales enviadas por el operador.
«Ahora observen», decía el inventor, y se acercaba a una mesa en el otro lado
de la habitación en la cual había una pequeño tablero, de alrededor cinco
pulgadas cuadradas, con interruptores. Hizo un giro agudo sobre una palanca.
Instantáneamente el pequeño propulsor de bronce empezó a dar vueltas a una
velocidad frenética. «Ahora enviaré el bote a estribor», dijo y otro rápido
movimiento de la palanca provocó en el timón un giro cerrado, y otro movimiento
lo volvió a girar en el otro sentido rápidamente. Con otra señal, el tomillo
propulsor paró y retrocedió.[575]
Para
controlar su bote, Tesla hacía que el transmisor generase una onda
electromagnética continua en una frecuencia, que el bote detectaba usando un
cohesor que había sido inventado en 1890 por el físico francés Édouard Branly y
luego mejorado por Oliver Lodge. En el transmisor, Tesla podía rotar la
palanca, tocando uno de los cuatro contactos; al hacerlo, interrumpiría la
señal que se estaba enviando al bote. Dentro del bote, estas interrupciones
provocaban que un disco especial rotase e interaccionase con diferentes
contactos en la superficie del disco; de este modo activaba el timón y el motor
para la propulsión (imagen 12.1). Por ejemplo, rotando la palanca del
transmisor a un primer contacto podría provocar que el timón girase a la
derecha; moviéndola al siguiente contacto pararía el timón e iniciaría el
propulsor, y cambiando la palanca al tercer contacto giraría el propulsor a la
izquierda. Debido a que los contactos que controlaban el timón y el propulsor
estaban colocados en una secuencia específica en el disco, Tesla no podía
seleccionar una función y ejecutarla directamente; en su lugar, tenía que mover
la palanca de un contacto a otro en orden para conseguir que el bote hiciese lo
que quería. Por tanto, en el sentido técnico moderno, el primer bote de Tesla
no era «de control remoto» sino «radiocontrolado», ya que el primer término
describe situaciones en las cuales se envían diferentes señales para ejecutar
diferentes funciones.[576]
Imagen 12.2. Diagrama que muestra el bote radiocontrolado de Tesla y el
transmisor. S es un generador que produce ondas electromagnéticas continuas y
está conectado a una antena. A su izquierda está la caja de control con una
palanca (T). Esta palanca puede rotarse en una dirección, haciendo contacto con
los contactos u, t’, u’ y t. De NT, «Method of and Apparatus for Controlling
Mechanism of Moving Vessels or Vehicles», patente de EE. UU. 613.809
(presentada el 1 de julio de 1898, concedida el 8 de noviembre de 1898), figura
9.
A
pesar de esta distinción, el bote radiocontrolado de Tesla era un logro
destacable. Esquivando la limitación de enviar señales en una sola frecuencia,
Tesla elaboró una solución electromecánica ingeniosa. El mecanismo encontrado
en este invento está entre los dispositivos más sofisticados que Tesla creó en
su carrera. Hasta 1897 nadie había concebido el uso de ondas electromagnéticas
para hacer funcionar un vehículo no tripulado. Tesla introdujo la idea en la
cultura popular y la práctica de ingeniería.[577]
La inspiración de Tesla para esta solución vino del telégrafo. A finales del
siglo XIX, el telégrafo se usaba no solo para enviar telegramas entre ciudades,
sino también para solicitar chicos para recados, a la policía o al departamento
de bomberos usando lo que se llamaba un «telégrafo del distrito». Buscando un
mecanismo fiable para su bote, Tesla recurrió al sistema de circuitos usado
normalmente en las cabinas del distrito:
Cómo
dicho mecanismo, aparentemente complicado, puede hacerse funcionar y
controlarse a una distancia de millas no es un misterio. Es tan simple como la
cabina de mensajeros que se encuentra en casi cualquier oficina. Esto es una
pequeña caja de metal con una palanca en su exterior. Al mover la manivela a
cierto punto se produce un sonido vibrante, esta recupera su posición y su
zumbido momentáneo llama a un mensajero. Pero mueve la misma manivela un tercio
más allá en el disco y el zumbido será más largo y en breve aparecerá la
policía, convocada por su llamada misteriosa. De nuevo, mueve la manivela esta
vez lo más al límite que puedas del círculo y apenas ha sonado su más
prolongado canturreo de retroceso cuando el aparato antiincendios de la ciudad
corre a tu casa con su llamada.
Mi dispositivo de control del movimiento de un bote submarino distante es
exactamente similar. Solo que no necesito cables entre mi centralita y el bote
submarino distante, ya que hago uso del principio ahora conocido de la telegrafía
sin hilos.[578]
Seguro
de que tenía un gran invento en sus manos, Tesla empezó a hacer un borrador de
una solicitud de patente en 1897 para su bote radiocontrolado. Al mismo tiempo,
estaba encantado haciendo demostraciones con el bote en su laboratorio «a los
visitantes que nunca cesan de maravillarse en sus actuaciones». Según una
fuente, estos visitantes incluían a J. P. Morgan, William K. Vanderbilt,
John Hays Hammond Sr. y Charles Cheever. Estas demostraciones privadas animaron
a un visitante, el exitoso ingeniero de minas John Hays Hammond, a invertir
10.000 dólares en el proyecto.[579]
Mientras Tesla estaba trabajando en su bote de radiocontrol, Estados Unidos
declaró la guerra a España en abril de 1898, y en consecuencia había mucha
agitación sobre las nuevas armas para atacar los barcos de guerra. Entusiasmado
por explotar la histeria de tiempos de guerra, otro emprendedor en el campo de
la radio, W. J. Clarke, de United States Electrical Supply Company,
organizó una demostración del equipo de su compañía en la Exposición Eléctrica
que estaba teniendo lugar en Madison Square Garden en mayo. Su demostración
mostró una mina submarina radiocontrolada que podía hacer explotar un barco.
«Tocando un instrumento situado en la galería sur [de la exhibición] —informó
el New York Times— un crucero español en miniatura anclado en el
lago de la fuente en la planta baja, a 90 pies de distancia, saltaba por los
aires, junto con una considerable cantidad de agua, que caía sobre los que no
eran lo suficientemente rápidos en apartarse.» Esta espectacular demostración
se hizo popular y Clarke pronto la estaba repitiendo cuatro veces al día.[580]
Mientras seguía la guerra con España, Tesla acabó y registró su solicitud de
patente para el bote en julio de 1898. Incluso aunque había empezado a
desarrollar sistemas de circuitos más avanzados usando «la acción conjunta de
varios circuitos» (discutido más adelante en este capítulo), el abogado de
Tesla, Parker Page, le avisó de enfatizar cómo empleaba una única frecuencia,
ya que no había hecho un borrador todavía para patentes de circuitos más
sofisticados. Como los examinadores en la oficina de patentes no se podían
creer lo que Tesla afirmaba en su solicitud, el examinador responsable fue a
Nueva York a ver por sí mismo cómo funcionaba el bote. Satisfecho, permitió que
la patente de Tesla para el bote se aprobase en noviembre de 1898.[581]
Abolición de la guerra y fin de una amistad
Con la patente en la mano, Tesla redobló sus esfuerzos en la publicidad, y
pronto aparecieron historias en la prensa técnica y los periódicos populares
sobre el bote radiocontrolado. Más que hablar de cómo su bote podía destruir
barcos de guerra, Tesla insistía con valentía en que su bote traería el fin de
la guerra. Como dijo a New York Herald.
La
guerra cesará posiblemente cuando todo el mundo sepa mañana que la más débil de
las naciones puede suplirse inmediatamente con armas que harán sus costas
seguras y sus puertos impenetrables a los asaltos de las armadas del mundo
unidas. Los barcos de guerra dejarán de construirse y los más potentes
acorazados y las artillerías flotantes más grandes no serán mucho más útiles
que un montón de chatarra de hierro…
Imagina, si puedes … qué instrumento de destrucción tan irresistible tenemos;
un bote torpedo que es controlado [remotamente], que podemos hacer funcionar
día y noche en la superficie o bajo ella, y desde cualquier distancia que
deseemos. Un barco al que se ataque así no tendría posibilidad de escapar…
Pero no tengo ningún deseo de que mi fama surja de la invención de un artilugio
simplemente destructivo, no importa lo terrible que sea. Prefiero ser recordado
como el inventor que tuvo éxito aboliendo la guerra.[582]
Tesla
confiaba en que todas las naciones, débiles y potentes, estarían interesadas en
su invento. Como comunicó a Page en diciembre de 1898: «He recibido propuestas
de numerosos países para los derechos sobre mi invento de controlar los
movimientos y operaciones de cuerpos a distancia, y normalmente lo que se me
pide es poner un precio. En vista de esto, es muy deseable para mí que las
patentes para los principales países europeos se soliciten sin retraso».
Durante el año siguiente, Page registró patentes del bote radiocontrolado en
trece países.[583]
Al oír que Tesla estaba asegurando las patentes extranjeras para el bote, Mark
Twain le escribió una rápida carta desde Europa:
¿Tiene
las patentes inglesas y austríacas para ese terror destructivo que ha estado
inventando? —y si es así, ¿les pondría un precio y me encargaría su venta?
Conozco ministros en ambos países, y de Alemania, también, como
Guillermo II …
Aquí, en el hotel, la otra noche, cuando algunos hombres interesados estaban
discutiendo medios de persuadir a las naciones para unirse al zar y desarmarse,
les aconsejé buscar algo más seguro que el desarme en un contrato de papel
perecedero, invitar a los grandes inventores a planear algo contra lo cual
flotas y armadas estarían indefensos y de esta manera, a partir de entonces,
hacer la guerra imposible. No sospechaba que usted ya estaba ocupándose de ello
y preparándose para introducir en la tierra la paz y desarme permanentes de un
modo real y obligatorio.[584]
Mientras Electrical
Review predijo que el bote de radiocontrol de Tesla se convertiría en
uno de los «factores más potentes en el progreso de civilización de la
humanidad», Tesla se sorprendió cuando sus colegas de profesión criticaron su
invento, al que no veían innovación o utilidad. Como el catedrático de física
de Princeton, Cyrus F. Brackett se quejaba: «No hay nada nuevo en esto. La
teoría es perfecta, pero la aplicación es absurda. … ¿Cree que en el alboroto
de una batalla sería posible ejecutar estos experimentos mecánicos diminutos y
cuidadosamente ajustados, todo lo cual se presupone en su teoría, la cual
requiere de la quietud de un laboratorio sin interrupciones para trabajar con
éxito?». Más desagradables fueron las palabras de Amos Dolbear en Tufts
College: «El anuncio es el más asombroso, y viniendo como viene de Tesla, los
científicos están siendo muy cautelosos en cuanto a aceptarlo. Durante los
últimos seis años, ha hecho tantos anuncios sorprendentes y ha llevado a cabo
tan pocas de sus promesas que se está convirtiendo en el hombre que decía que
venía el lobo hasta que todo el mundo dejó de escucharlo. Tesla ha fracasado
con tanta frecuencia antes que no hay intención de creer estas cosas hasta que
realmente las haga. Mientras tanto, todos estamos esperando con mucha paciencia
y sin diligencia. Las creeremos cuando estén hechas».[585]
Pero la crítica más dura vino de su amigo T. Commerford Martin en Electrical
Engineer. Preocupado por si su publicación estaba perdiendo cuota de
mercado y sin duda enfadado porque Tesla estaba ahora enviando material a la
publicación rival, Electrical Review, Martin atacó abiertamente a
Tesla en un editorial en noviembre de 1898.[586] No
era solo que Tesla no hubiera acabado inventos como el oscilador a vapor (que
Martin ahora pensaba que estaba destinado al montón de la chatarra); Martin se
quejaba con desprecio de que no había nada nuevo en el bote radiocontrolado de
Tesla y que simplemente se había apropiado de la idea de la demostración de
Clarke: «La primavera pasada la habilidad para hacer explotar torpedos
flotantes bajo barcos desde cierta distancia y sin cables fue demostrada de
manera brillante en Madison Square Garden varias veces al día durante un mes.
Tomando esa idea, Tesla ha aplicado el mismo principio a la dirección
electromecánica de torpedos». Para hacer más daño, Martin se dio prisa en
imprimir, sin permiso de Tesla, un documento que recientemente había dado a la
American Electro-Therapeutic Association.[587]
A Tesla le enfureció que Martin publicara su documento, pero todavía más que
cuestionara su honestidad. Como respuesta, Tesla hizo notar a Martin no sus
logros sino sus títulos académicos y honoríficos:
Su
comentario editorial no me concerniría en absoluto, no era mi labor tomar nota
de ello. En más de una ocasión me ha ofendido, pero en mis cualidades, tanto de
cristiano como de filósofo, siempre le he perdonado y solo me he compadecido de
usted por sus errores. Esta vez, sin embargo, su ofensa es más grave que las
anteriores, ya que se ha atrevido a poner en duda mi honor.
No dudo de que debe de tener en su posesión, gracias a los ilustres hombres [es
decir, Brackett y Dolbear] a quien cita, pruebas tangibles que apoyen su
afirmación respecto a mi honestidad. Siendo portador de grandes honores de
numerosas universidades americanas, es mi obligación, a la vista del agravio
que ha lanzado hacia ellos, exigir de usted que en su próximo número los
reporte, junto con esta carta, que, para hacerme justicia, enviaré a otras
publicaciones de electricidad. En ausencia de esas pruebas, lo cual me pondría
en situación de buscar enmiendas en otra parte, solicito que, junto con lo
precedente, publique en su lugar una completa y humilde disculpa por su
comentario insultante, que me afecta, así como a aquellos que me han otorgado
honores.[588]
En
el siguiente número de Electrical Engineer, Martin publicó la carta
de Tesla, así como las «pruebas» que Tesla había demandado. Sin embargo, Martin
abrió con un comentario muy revelador:
Uno
de los inventores eléctricos líder de este país, cuyo nombre es conocido en
todo el mundo, ha tenido la amabilidad de decir que The Electrical
Engineer creó a Tesla. Esto es una atribución que nosotros naturalmente
dejamos de lado, ya que es el trabajo de un hombre lo que lo crea o descrea,
pero nos declaramos culpables del hecho de que durante los pasados diez años
hemos hecho cualquier cosa que un mortal pudiese hacer para publicitar a Tesla
y aseguramos para él el reconocimiento que le era debido. No solo en las
columnas de esta y otras publicaciones, sino en revistas y libros, nos hemos
esforzado con toda la habilidad que poseemos en explicar las ideas de Tesla. La
crónica está ante todos los hombres. Si hay una línea o una palabra en ello que
buscase hacer a Tesla «un perjuicio serio», quien diga que nosotros hemos
intentado alguna vez de palabra, por escrito o de pensamiento hacer a Tesla
algún tipo de perjuicio, miente.
En el último año, o los dos últimos, Tesla, nos parece a nosotros, ha ido más allá
de lo posible en las ideas que ha propuesto, y tiene hoy tras él una larga
retahíla de inventos bellos pero inacabados. Mediante una crítica suave y una
broma más suave, no siendo capaz de prestar a Tesla el apoyo cordial de años
anteriores de logros reales, solo muy recientemente hemos intentado expresar
nuestras dudas y urgirle a completar alguna de las muchas cosas deseadas e
innovadoras que prometió. Nosotros creemos que esto es amistad verdadera.[589]
Sin
embargo, desde la perspectiva de Tesla, la crítica constructiva no era algo que
quería oír de sus amigos, y como resultado de este episodio, Tesla y Martin
siguieron caminos separados.
Mientras mantenía esta disputa con Martin en las columnas de Electrical
Engineer, Tesla había empezado a trabajar en un segundo bote de
radiocontrol más grande (seis pies de largo). En concreto, se había comenzado a
preocupar por la seguridad —que el bote respondiese solo a señales de su
transmisor—. Tesla llegó a esta conclusión pensando en el bote, el autómata,
como si fuese una persona:
El
autómata debería responder solo a una llamada individual, como una persona
responde a un nombre. Esas consideraciones me llevan a concluir que el
artefacto sensible de la máquina debería corresponderse con la oreja más que
con el ojo de un ser humano, porque en este caso sus acciones podrían
controlarse independientemente de los obstáculos que intervengan, sin
considerar su posición relativa a la distancia del aparato de control y,
último, pero no por ello menos importante, permanecerá sordo e indiferente,
como un sirviente fiel, a todas las llamadas excepto la de su maestro.
Y
para conseguir que el sirviente fuese fiel a su maestro, Tesla volvió de nuevo
su atención al problema de la sintonización: «Alcancé el resultado pretendido
por medio de un circuito eléctrico situado en el bote y lo ajusté, o
“sintonicé”, exactamente a las vibraciones eléctricas de la clase adecuada
transmitidas a él desde un “oscilador eléctrico" distante. Este circuito
reaccionaba, aunque débilmente, a las vibraciones transmitidas, lo que influyó
en los imanes y otros artilugios que controlaban los movimientos del propulsor
y el timón, y también las operaciones de otras numerosas aplicaciones».[590]
Pero ¿cómo iba a estar seguro de que su bote respondía solo a sus señales? Como
solución, Tesla tomó prestada una idea que había estado usando en sus
demostraciones de iluminación inalámbrica. Para fastidio de Tesla, quienes
acudían a la calle Houston con frecuencia indicaban que varias bombillas se
encendían aunque ellos querían que solo una bombilla respondiese a su
transformador oscilante. Para solventar este problema, Tesla hacía que su
oscilador generase varias frecuencias diferentes y luego sintonizaba las
bombillas de modo que tenían que recibir una combinación de dos frecuencias
antes de encenderse.[591]
Tesla aplicó ahora esta técnica a su segundo bote, y en el laboratorio diseñó
varios medios para transmitir dos señales al bote:
Hice
esto de dos modos: bien colocando, en el interior del bote, dos circuitos que
ajusté y combiné de modo que provocasen el funcionamiento del mecanismo de
control cuando ambos circuitos recibiesen energía a través de las vibraciones
correspondientes, las cuales se pasaban a través de los cables alrededor de la
habitación [es decir, el primario de su transformador oscilante] … o, de otro
modo, usando dos bobinas y conectando un extremo de cada a tierra y el otro a
una placa de metal o un amasijo de alambres [los cuales habrían funcionado como
dos antenas separadas] y luego excitándolas, ya fuese por medio de una gran
bobina en forma de una espiral plana [visible en las imágenes 12.1 y 12.2] … o
por dos circuitos que fueron improvisados o adoptados para el experimento.[592]
Con
esta técnica, Tesla se dio cuenta de que no estaba limitado a usar solo dos
frecuencias, sino que podía generar docenas de ellas y usar varias
combinaciones para controlar individualmente múltiples navíos. Por tanto,
imaginó que uno o varios operadores podrían dirigir simultáneamente cincuenta o
cien navíos a través de transmisores y receptores sintonizados de manera
diferente.[593]
Imagen 12.3. Ilustración del periódico mostrando cómo Tesla planeaba que
fuese la demostración de su bote de radiocontrol en la Exposición de París.
Mientras Tesla (izquierda) enviaba señales desde su laboratorio en Nueva York,
el público (derecha) vería las maniobras del bote en un tanque de agua en
París. De «Tesla Declares He Will Abolish War», New York Herald, 8 de noviembre
de 1898. en TC 13:138-140. en 139.
Aunque
Tesla inicialmente prometió «exhibir un modelo de un bote torpedo en la
[inminente] Exposición de París y dirigir todos sus movimientos desde mi
oficina en Nueva York» (imagen 12.3), en su lugar hizo una demostración del
segundo bote a los miembros del Chicago Commercial Club en mayo de 1899. Cuando
los distinguidos invitados llegaron para asistir a su conferencia, se quedaron
atónitos al ver un lago artificial en medio del auditorio y, en el lago, el
bote de Tesla. Incluso el maestro del espectáculo, Tesla, invitó al publico a
hacer preguntas que su autómata respondería con el parpadeo de sus luces,
girando el timón o haciendo explotar cartuchos. «Esto se consideraba magia en
la época —recordaba Tesla—, pero era extremadamente simple, ya que era yo mismo
quien daba las respuestas por medio del dispositivo.» En la conferencia que
siguió, Tesla describió cómo había concebido este autómata e hizo énfasis en su
potencial para abolir la guerra. Reflexionando sobre el hecho de que el bote
parecía estar casi vivo, Tesla filosofó durante un rato sobre la naturaleza del
pensamiento, vida y muerte humana.[594]
¿Por qué Tesla nunca se casó?
Entre 1896 y 1898, cuando Tesla se entregó a su trabajo con rayos X y al bote
radiocontrolado, todavía tenía episodios de melancolía. Durante un viaje en
julio de 1896 al Niágara, Tesla dijo a un periodista: «Vine a las cataratas del
Niágara para inspeccionar la gran planta de energía y porque pensé que el
cambio me traería el descanso que necesito. He estado durante algún tiempo
débil de salud, casi exhausto, y ahora estoy intentando alejarme de mi trabajo
durante una breve temporada».[595]
Unas pocas semanas después, otro periodista se tropezó con un hundido Tesla en
un café a una hora intempestiva, con aspecto demacrado y cansado. «Me temo
—empezó Tesla— que no seré una compañía agradable esta noche. El hecho es que
hoy casi soy asesinado.» A pesar de las precauciones que tomaba durante sus
experimentos, acababa de recibir una descarga de 3,5 millones de voltios de una
de sus máquinas. «La chispa saltó tres pies a través del aire —dijo Tesla— y me
dio aquí, en el hombro derecho. Hasta hizo que me sintiera mareado. Si mi
asistente no hubiese apagado la corriente de inmediato, podría haber sido mi
fin. Tal es así que tengo para demostrarlo una marca extraña en mi pecho
derecho, donde la corriente me golpeó, y el talón de uno de mis calcetines
quemado por donde abandonó mi cuerpo. Por supuesto, la cantidad de corriente
era extremadamente pequeña, de otro modo habría sido letal».
El periodista continuó preguntando a Tesla si se deprimía con frecuencia.
«Quizás no con frecuencia», respondió Tesla. «Todo hombre de temperamento
artístico tiene recaídas del gran entusiasmo que lo mantiene a flote y lo
arrastra hacia delante. En lo principal, mi vida es muy feliz, más feliz que
cualquier vida que pueda concebir.» Tesla comprendió que algo de melancolía era
el precio de experimentar la euforia del invento y dijo a su entrevistador: «No
creo que haya ninguna emoción que pueda pasar a través del corazón humano como
la que sienten los inventores cuando ven alguna creación del cerebro ir
desarrollándose con éxito. … Esas emociones hacen que un hombre se olvide de
comer, de dormir, de los amigos, del amor, de todo».
Al encontrar a Tesla de un humor receptivo, el periodista siguió con una
arriesgada pregunta personal. Sabía que Tesla estaba soltero y preguntó al Mago
por el matrimonio. ¿Era el matrimonio apto para personas de temperamento
artístico? Tras pensarlo un momento, Tesla respondió: «Para un artista, sí;
para un músico, sí; para un escritor, sí; pero para un inventor, no. Los tres
primeros deben conseguir inspiración de la influencia de una mujer y que su
amor les guíe a logros más bellos, pero un inventor tiene una naturaleza tan
intensa, con mucho en ella de calidad salvaje y apasionada, que al entregarse a
una mujer que amase daría todo y, de ese modo, se llevaría todo del campo
escogido. No creo que puedas nombrar muchos grandes inventos que hayan sido
hechos por hombres casados [énfasis añadido]». Después de su respuesta, Tesla
titubeó y concluyó la entrevista indicando: «También es una pena, a veces,
sentirse tan solo».[596]
Durante las siguientes semanas, tanto los tabloides como los artículos de
ingeniería le dieron vueltas a la explicación de Tesla, ya que pensaban que era
una «condición emocional anormal» que no quisiera casarse. Desde entonces, los
biógrafos de Tesla han continuado preguntándose por el celibato del Mago.
«Tesla intentó convencer al mundo de que había tenido éxito en eliminar el amor
y el romance de su vida —menciona el biógrafo John O’Neill—, pero no lo tuvo.
Ese fracaso … es la historia del capítulo secreto de la vida de Tesla.»[597]
Aunque quizás nunca sabremos exactamente por qué Tesla nunca se casó, las
fuentes existentes sugieren varias explicaciones posibles. La primera es
bastante simple: Tesla se sentía más atraído por los hombres que por las
mujeres.
En lo que respecta a mujeres, está claro que Tesla tenía una actitud compleja
hacia ellas. A veces, las ponía en un pedestal, y en sus últimos años escribió
artículos populares sugiriendo que las mujeres bien podrían ser el sexo
superior. Otras veces era claramente tímido, incluso miedoso, cuando estaba con
mujeres, especialmente mientras fue joven. Como dijo a un periodista serbio en
1927: «Nunca he tocado a una mujer. De estudiante, y mientras estaba de
vacaciones en casa de mis padres en Lika, me enamoré de una chica. Era alta,
bella y tenía unos ojos extraordinariamente comprensibles». De modo similar.
Martin dio a entender a Katharine Johnson en 1894 su temor de que Tesla «caiga
en el engaño de que la mujer es genéricamente una Dalila que le cortará sus
rizos. Si usted pudiera arreglarlo… Creo que sería un buen plan hacer que el
doctor hable con él… Mi prescripción es una clase semanal de la señora RUJ».[598]
La señora RUJ parecía haber tenido algún impacto positivo sobre el Mago, cuando
aprendió a interactuar con mujeres de alta sociedad en casa de los Johnson y
mientras estaba fuera de la ciudad. Entre las mujeres con las que Tesla se
relacionó estaban la señora de John Jacob Astor, la señora Clarence McKay, la
heredera Flora Dodge, Corinne Robinson (hermana de Teddy Roosevelt) y Anne, la
hija de J. R Morgan. Con el tiempo, Tesla empezó a sentirse lo suficientemente
cómodo al hablar con las mujeres que se acercaban a él para ofrecerle dinero
para sus inventos (véase el capítulo 15). No obstante, Tesla no desarrolló una
relación profunda con ninguna de estas mujeres. Según una amiga femenina, la
dramaturga Marguerite Merington, Tesla no salía nunca con ninguna mujer excepto
con ella, y uno se pregunta si quizás esté presumiendo. Como John O’Neill dijo
a Leland Anderson en la década de los cincuenta del siglo XX: «Por tanto,
puedes ignorar cualquier historia que hayas oído a damas diciendo que Tesla
estaba interesado en ellas. Para él todas eran como falsas parejas. Siempre las
trató con el mayor respeto, sin embargo, tenía una fijación con su madre, una
situación que es bastante comprensible».[599]
En contraste con sus relaciones con las mujeres, Tesla se sentía claramente
atraído por los hombres. Como ya vimos, a Anthony Szigeti lo encontraba
físicamente atractivo, se hicieron muy amigos y Szigeti siguió a Tesla desde
Budapest a París y a Nueva York. En algún momento de 1891, Szigeti se fue y
Tesla se sintió profundamente dolido. Años más tarde, Tesla se hizo amigo de un
joven graduado, Emile Smith, que estaba interesado en la ingeniería y buscaba
un puesto en Westinghouse Company. Tristemente, Smith murió de fiebre tifoidea
solo unos pocos meses después de ir a Pittsburgh, y uno de los antiguos colegas
de Tesla le escribió para contarle lo de Smith: «Como era un amigo personal
suyo, creo que quizás estaría interesado en saber que ha fallecido».[600]
Uno se pregunta si la atracción de Tesla hacia los hombres era simplemente
platónica o si era también física. La única prueba que dice algo sobre este
tema es de una conversación de 1956 que Leland Anderson tuvo con
Richard C. Sogge, un miembro del American Institute of Electrical
Engineers, al que pertenecía hacía mucho. Sogge estaba contento de que el
instituto estuviese celebrando el centenario del nacimiento de Tesla y le dijo
a Anderson: «¿Sabe? Es algo muy bueno que el instituto esté honrando a Tesla de
este modo, será un largo camino hasta hacer desaparecer su fama de voyerista
que incomodó a los miembros de más edad. Las historias de los episodios
sexuales de Tesla frieron durante un tiempo el cotilleo del instituto, y no
sabemos cómo trataríamos el tema si de algún modo se hubiese hecho público.
Debe de saber, por supuesto, que nunca salió con mujeres. … De cualquier modo,
los miembros más mayores del instituto están falleciendo y esas historias
también acabarán muriendo».[601] Los
comentarios de Sogge podrían ayudar a explicar por qué la implicación de Tesla
con AIEE se deterioró en la década de los noventa del siglo XIX. Tras ser
elegido vicepresidente en 1892-1893, Tesla no se convirtió en presidente. Solo
fue reconocido por el instituto por sus contribuciones en 1917, cuando fue
nombrado socio y recibió la medalla Edison.[602]
Respecto a buscar pistas sobre la homosexualidad en documentos históricos, uno
tiene que tener en mente las diferencias en el modo en que se usaba el lenguaje
en el siglo XIX y en la actualidad. Sin lugar a dudas, los hombres en la
América victoriana a menudo desarrollaban amistades emocionales cercanas y, a
veces, usaban lenguaje sexual y romántico que en la América del siglo XXI se
reserva para relaciones heterosexuales; por ejemplo, Stanford White incluyó
lenguaje sexual explícito y dibujos anatómicos en su correspondencia con el
escultor Augustus Saint-Gaudes.[603] Además,
ya que la degeneración sexual, como la pobreza, se veía como prueba de que los
pobres eran inferiores, los individuos de clase media solían ser cuidadosos de
no revelar nada que pudiese interpretarse como inusual en su conducta sexual.[604] Por
lo tanto, no es necesariamente fácil saber cómo interpretar los documentos que
han sobrevivido buscando pistas sobre la orientación sexual de Tesla. Sin lugar
a dudas, no hay nada en el escaso material relacionado con Szigeti que indique
si Tesla y él eran amantes.
Por el contrario, la historia es más complicada con otro hombre amigo de Tesla,
Richmond Pearson Hobson (1870-1937) (imagen 12.4). Nacido en Alabama, Hobson
asistió a la Academia Naval de EE. UU. en Annapolis, donde era un
estudiante destacado. Sin embargo, como lo encontraban terco y con aires de
superioridad, sus compañeros guardiamarinas se negaron a hablar con él durante
sus dos últimos años en la academia. Tras su graduación, Hobson fue
seleccionado para convertirse en constructor naval y pasó siete años estudiando
arquitectura naval en Europa.
Cuando estalló la guerra entre EE. UU. y España, Hobson fue asignado a
servir con el almirante William T. Sampson en el New York y
partieron hacia Cuba para enfrentarse con la flota española en el puerto de
Santiago de Cuba. Con la esperanza de retener los barcos de guerra españoles en
el puerto, Sampson decidió en junio de 1898 barrenar el barco carbonero Merrimac en
la entrada del puerto, y Hobson se ofreció voluntario para llevar a cabo esta
misión suicida. Hobson y su tripulación hundieron el Merrimac, pero
no en la localización correcta y por lo tanto los españoles los capturaron. Sin
embargo, el barco hundido forzó a la flota española a tener que maniobrar
lentamente para salir del puerto y pocas semanas después los barcos de Sampson
fueron capaces de destruir cada barco español que intentaba escapar. Los
españoles liberaron a Hobson en julio y volvió a EE. UU., donde la prensa
lo proclamó héroe de guerra.[605]
Imagen 12.4. Richmond P. Hobson
Siempre
alerta buscando material nuevo para The Century Magazine, Robert
Underwood Johnson contactó con Hobson poco después de su regreso, para
convencerle de escribir un libro sobre la misión Merrimac.[606] En
agosto de 1898, Johnson escribió al joven teniente, invitándole a comer y
encontrarse con Tesla: «¿Conoce a Tesla? Si no, ¿no le gustaría visitar su
laboratorio mañana conmigo? Es un tipo encantador y, por supuesto, tienen mucho
en común. Es uno de mis mejores amigos».[607]
Johnson debía de saber que Tesla encontraría interesante a este guapo héroe de
guerra. Su esposa, Grizelda, describía a Hobson así:
Siempre
con sus músculos físicamente en forma. Hombros inclinados y poderosos y brazos
parejos, torso muy marcado, abdomen plano, pesados muslos muy musculados,
potentes pantorrillas bien formadas. Su poder físico se veía a través de sus
ropas. Verlo habría hecho que un luchador dudase de tener una pelea con él. Por
otro lado, el gran intelecto que mostraba en su cara y cabeza, combinado con
una amabilidad dulce en sus gestos que reflejaba su carácter real era cualquier
cosa excepto una invitación a pelearse. En traje de baño podría haber posado
como Tarzán. Toda su estructura sugería potencia controlada: física, mental y
espiritual.[608]
Durante
los siguientes meses, Tesla tuvo la oportunidad de coincidir con Hobson en
cenas y fiestas con los Johnson. Tesla simpatizó con este oficial de la Marina
y escribió a Johnson en broma: «Recuerda, Luka, Hobson no pertenece en
exclusiva a los Johnson. Debería vengarme de la señora Filipov por
presentárselo a la señora Kussner y olvidarse de alguien».[609]
Todavía oficial en activo, Hobson fue asignado a servir en Hong Kong y Manila a
finales de 1898, de modo que Tesla no vio mucho a su nuevo amigo. Una vez
Hobson volvió a Estados Unidos en septiembre de 1900, fue asignado al Astillero
de la Armada en Brooklyn y luego al Departamento de la Marina en Washington.
Cenaban a menudo con amigos comunes en Nueva York, y Tesla y Hobson se hicieron
muy amigos, como ilustra una nota sin fecha de Hobson:
Mi
muy querido Tesla:
Muchas gracias por su considerada y amable nota. Le he comprometido para una
cena mañana con los Van Beuren. … Son grandes amigos míos y de mi hermano. La
cena es a las 7:30. …
Ahora, mi querido compañero, si no va a hacer nada durante los siguientes tres
cuartos de hora, puede pasarse y conversamos un rato. Siento que no he sabido
ni la mitad sobre usted en esta visita y tengo tanto de lo que hablar con
usted… Pero si se tiene que levantar temprano, por supuesto, ni siquiera se lo
piense.
Devotamente suyo,
Richmond
Y
para celebrar el primer día del siglo XX (considerando que empezó en 1901 y no
en 1900), Tesla escribió a Hobson:
Mi
querido Hobson:
Este, mi primer y el más cordial saludo de hoy, es para usted.
En la nueva página en la historia de la humanidad que se acaba de abrir, ya ha
escrito su nombre con caracteres imperecederos.
Quizá el año tenga todavía grandes oportunidades y logros reseñados para usted.
Esperando verle pronto, permanezco con renovados buenos deseos.
Suyo muy sinceramente,
N. Tesla
Tesla
y Hobson continuaron reuniéndose con los Johnson, y Tesla envió a la hija de
estos, Agnes, una tarjeta de Año Nuevo firmada a modo de broma como «Nikola
Hobson».[610]
Hobson no dudó en usar sus contactos en la Marina para ayudar a promocionar el
bote radiocontrolado de su amigo. En mayo de 1902, recomendó que el bote se
incluyese como parte de la exhibición de la Marina en la Exposición
Panamericana en Buffalo, y urgió a Tesla a escribir a la Marina, ya que: «…
creo que es una buena oportunidad para llamar la atención a la Marina sobre tus
patentes sin las habituales dificultades de las formalidades. Creo que estas
patentes tienen gran valor para nuestra Marina y nuestro país y, por tanto, mi
querido Tesla, no fracase en este asunto que es el primer paso referente a su
introducción». Los esfuerzos de Hobson por promocionar los inventos de Tesla
fueron, por desgracia, poco útiles; aparentemente el invento fue revisado por
varios oficiales de alto rango pero rechazado porque dos de ellos estaban
enzarzados en una amarga enemistad personal.[611] A
pesar de la decepción, Hobson y Tesla siguieron siendo amigos íntimos, lo que
ilustra que Tesla se sentía atraído por los hombres y trabajaba para
desarrollar una amistad íntima.
La naturaleza salvaje e intensa de un inventor
De modo que, una respuesta a la pregunta de por qué Tesla nunca se casó fue que
se sentía más atraído por los hombres que por las mujeres. Si iba a tener una
relación sentimental, entonces era más probable que la tuviese con un tipo
atractivo como Hobson. Sin embargo, hay una segunda respuesta que también hay
que tener en cuenta: el matrimonio no encajaba con la aproximación de Tesla al
modo de ser inventor.
Para ello, volvamos a la noche de verano en el café con el periodista y
consideremos las palabras de Tesla, que un inventor, al menos como él, «tiene
una naturaleza tan intensa con mucho en ella de calidad salvaje y apasionada».
Inventar para Tesla era un baile complejo entre el pensamiento riguroso y una
imaginación vívida, y lo que lo hacía intenso y salvaje para él era estar
moviéndose entre pensamiento y sueños.
Tesla explicó cómo pensamiento y sueños para él eran parte del proceso creativo
en otra entrevista que dio unas pocas semanas más tarde en el verano de 1896.
Ahí ofreció una explicación de su proceso creativo en el transcurso de la
discusión de sus ideas sobre la «transmisión de visión mediante cables», o lo
que ahora llamaríamos «televisión por cable». La idea de Tesla suponía usar una
serie de tubos largos con espejos dentro que reflejarían el programa desde la
fuente al espectador. Esta entrevista, sin embargo, es mucho más interesante
por lo que nos dice acerca del estilo cognitivo de Tesla, y él empezó con una
discusión de cómo una idea, el principio fundamental para una invención, evolucionaba
en su mente:
Ahora
soy capaz de indicar, de un modo general, lo lejos que he ido en la solución
del problema. Tras muchos esfuerzos sin resultado, he concebido una idea.
Durante mucho tiempo la he indagado y la he encontrado acorde con todos los
hechos establecidos que conozco; por tanto, hasta donde soy capaz de decidir,
es posible. Después, he examinado las dificultades que tendré que superar al
llevar la idea a la práctica y he averiguado que no son insuperables; por tanto
mi plan es factible. Luego he buscado los medios de llevarla a cabo y un
análisis detenido de estos me ha hecho llegar a la conclusión de que mi idea
probablemente se llevará a cabo.
…
Digo que concebí una idea. En realidad he concebido muchas, pero en beneficio
de mis colegas y de mí mismo nunca se conocerán. Eran o bien equivocadas o
impracticables, producto de la acalorada imaginación de un inventor. Pero esta
idea en concreto es de diferente clase.
Resistió mi examen crítico durante semanas, meses y años. Ahora cuando pasa
tanto tiempo y no puede encontrarse ningún defecto en la idea, cuando pasan
todas las fases de excitación y luego de relajación y mantiene su firmeza
resistiendo sobre la razón; cuando a medida que el conocimiento del tema es
mayor y el deseo de lograrlo crece más intenso por aproximarse a la
realización, vuelve tras un período de agotamiento con la fuerza incrementada,
entonces esta idea es una verdad. Eso es, es una verdad hasta donde el
observador individual puede llegar, luego hay todavía un escrutinio superior de
muchos [es decir, otros expertos] que podrían descubrir errores que él [es
decir, el inventor] era incapaz de percibir.
Es
importante observar que Tesla dice que lo que constituye una «idea» es solo
cierto para él y que otros podrían no entender la idea del inventor y quizás
criticarla. Para un inventor como Tesla, la idea, o ideal, servía como un
principio de organización que podía usar para dar forma y guiar sus
investigaciones.
En la entrevista, Tesla sostuvo que los inventores y científicos no deberían
apresurarse a anunciar sus ideas, pues todavía podría haber problemas acerca de
cómo la idea debería realizarse y errores que podrían cometerse. En su lugar,
sugería que la idea debe procesarse usando la imaginación y empezó una
digresión revelando cómo funcionaba la suya:
¿Se
ha abandonado alguna vez al embeleso de la contemplación de un mundo que usted
mismo crea? Quiere un palacio, y ahí está, construido por arquitectos mejores
que Michael Angelo [sic], sí, incluso mejores que mis amigos McKim, Mead y
White. Lo llenará con cuadros maravillosos y colecciones de estatuas y todo
tipo de objetos de arte. Puede evocar hadas si le apasionan. Ahora, quizás,
quiera sentarse en un trono, y ahí está su trono, ¡más grande que el de Gran
Bretaña! Y todos sus súbditos alrededor, incontables súbditos. Nadie corre tras
de usted con una pistola, como la gente hace tras personajes ilustres como
William y Nicholas o Li Hung Chang. Y si lo hacen, ¿a quién le preocupa? Puede
parar las balas en el aire.
Ahora camina por las calles de una ciudad maravillosa. Por ventura, es una de
mis ciudades. Entonces puede que vea que todas las calles y portales están
iluminados por mis bellos tubos fosforescentes, y que todos los ferrocarriles
urbanos elevados están impulsados por mis motores, que todas las compañías de
tranvías de tracción reciben suministros de mis osciladores, o también que mis
amigos de Cataract Construction Company están transmitiendo toda la energía por
mi sistema desde un remoto Niágara. Y ahora, quizá, se encuentre con un
vagabundo en la calle y le dé algo. ¿Cree que cinco céntimos? No, señor, le da
no menos de 5.000.000 de dólares.
Aunque, por extraño que parezca, en lugar de sufrir un colapso debido a su
generosidad, le mira de manera insolente y le devuelve el dinero y dice con
desprecio: «Quédeselo, maldito tacaño». Entonces usted tira su insignia real y
empieza a forcejear con él. Usted está dotado de una fortaleza enorme, y él
tampoco es un tipo que deba tomarse a broma. En todo caso, el asunto es
incierto. Podría ser más fuerte, y entonces, bien, usted se despertaría, se
salvaría, pero terminaría en mal estado. Si lo vence, entonces le recompensaría
regiamente dándole su insignia y su trono, y continuaría su viaje de aventuras
en paz y satisfecho.
De repente, se lanzaría a sí mismo en el rugir de la batalla, rebanaría cabezas
y toda una armada de nobles caballeros huiría. Y ahora algo se mueve en los
arbustos y usted, que no conoce el miedo, huye. Entonces puede que sea testigo
de una escena terriblemente impactante sucedida hace años. Es testigo de la
muerte de su padre o su madre y ahora pasa por toda esa agonía de nuevo. Sabe
que es imposible que vuelvan, pero no importa, inventará algo, descubrirá
alguna fuerza que reunirá esas moléculas separadas y hará que den forma a esas adorables
figuras tan queridas para usted.
Y ahora, de pronto, viene un cambio repentino, y están lanzando un palo a un
gato en un patio. Lo echa de menos también, circunstancias molestas. Pero años
después puede decir el punto exacto en la pared, puede decir cada marca en el
palo, y ve exactamente cómo se cepillaba el pelaje del gato de un modo u otro.
De modo que su imaginación le lleva de la pena a la alegría, del trabajo al
juego, y todo este mundo está siempre presente, siempre listo para su placer y
deleite, y bajo sus deseos y órdenes.[612]
Para
desarrollar una idea como la de la transmisión de visiones por cable, Tesla
argumentó de este modo que se debe complementar un análisis riguroso con el
ejercicio de la imaginación. Para inventar, se debe ser capaz de imaginar el
nuevo artilugio en un mundo en el cual encaje. Solo haciendo eso, se puede
perfeccionar el invento y pulir la idea. Al mismo tiempo, el mundo de la
imaginación puede dar lugar a deseos, anhelos y visiones (las ilusiones) que
pueden usarse para convencer a otros aceptar un invento.
Para Tesla, entonces, inventar requiere del inventor tener una naturaleza
intensa y salvaje; intensa en el sentido de que requiere pensamiento riguroso
para pulir una idea, salvaje en el sentido de que hay que ser capaz de
emplearla y explorarla libremente en la imaginación. Ambas actividades
requieren soledad y, en consecuencia, el matrimonio no necesariamente encajaría
con un inventor como Tesla.
Tesla quizás hubiese llegado a la conclusión de que un inventor necesita
soledad recurriendo a su experiencia religiosa ortodoxa. Para ser capaz de
discernir el logos en los mundos natural y creado por el hombre, hay que
aprender a no distraerse con las tentaciones de la vida (véase el capítulo 1).
Para estar abierto al logos, hay que estar dispuesto a perfeccionar todas las
facultades propias, la mental, la física y la espiritual; de modo que se es un
instrumento tan perfecto como es posible para experimentar el orden divino.
Quizás para Tesla esta preparación quería decir evitar compromisos duraderos
como el matrimonio. A diferencia de la cristiandad occidental, donde uno supera
esas distracciones y se prepara para la iluminación a través del ascetismo y el
rechazo del cuerpo, la tradición ortodoxa no presume que dicha dicotomía
rigurosa de mente y espíritu se requiera necesariamente; más bien, la plenitud
puede lograrse viviendo en el mundo y disfrutando de las comodidades materiales
como regalos de Dios.[613]Por tanto,
la preparación espiritual de Tesla no significaba apartarse de la buena vida de
Nueva York, sino tratar esto cuidadosamente, de modo que no interfiriese en sus
esfuerzos por pulir sus facultades racionales e imaginativas para percibir
ideas.
Fin del bloqueo: resolución del rompecabezas sobre el circuito de retorno
Tesla se apoyó en una combinación de pensamiento riguroso e imaginación para
perfeccionar sus ideas de la transmisión de energía inalámbrica. Como vimos en
el capítulo 11, a principios de 1895, Tesla había llegado a un plan básico para
la transmisión inalámbrica de energía alrededor del mundo. Como las ondas
electromagnéticas viajaban en línea recta y solo era probable que una cantidad
pequeña de energía llevada por ellas alcanzase el receptor, Tesla había
decidido minimizar las ondas generadas por su aparato y maximizar la corriente
a tierra que pasaba entre su transmisor y su receptor (véase la imagen 11.3).
Además, Tesla había establecido la hipótesis de que si podía generar una corriente
a tierra a la frecuencia de resonancia de la tierra, entonces la energía
producida por su transmisor podría viajar fácilmente a receptores localizados
alrededor del mundo.
Por muy prometedora que pareciera la idea de la corriente de tierra, Tesla
todavía tenía que «determinar las leyes de propagación de las corrientes a
través de la tierra y la atmósfera».[614] Trabajando
con el transmisor en su laboratorio de la calle Houston, Tesla se dispuso a
determinar cómo las oscilaciones eléctricas se transmitían a través de la
tierra llevando, una vez más, un pequeño receptor por Manhattan. Estas pruebas
locales, informó, «me permitían simplificar a fórmulas o reglas simples de la
electrodinámica, la determinación de los efectos producidos a distancia. Al
comprobar que estas leyes se cumplían rigurosamente en ciertos aspectos, más
comprobaciones de este tipo se hacían innecesarias, y la idea dominante pasó a
perfeccionar un transmisor potente».[615]
Pero mientras Tesla estaba contento de hallar fórmulas para la transmisión por
tierra, también estaba desconcertado por lo que sucedía en la atmósfera. Estaba
seguro de que las corrientes por tierra podían llevar energía de un transmisor
a un receptor, pero ¿qué completaba el circuito desde el receptor de vuelta al
transmisor? Si uno rechazaba las ondas electromagnéticas como medio por el cual
el circuito se completaba en la atmósfera, entonces ¿qué hacía que el sistema
funcionase?
Alrededor de 1896-1897, Tesla estaba bloqueado, no tenía una respuesta. Como
dijo en la entrevista de agosto de 1896 que mencionamos antes: «… finalmente,
tras un largo estudio, principalmente experimental, de todos los medios y
condiciones, he llegado a unos pocos datos precisos, con los suficientes
elementos involucrados en una demostración práctica, y aquí estoy atascado,
atascado desde hace tres años».[616] Había
cosas que podía hacer con la transmisión inalámbrica, pero no podía resolver el
rompecabezas del circuito de retorno.
Las patentes presentadas en 1896 muestran que Tesla se concentró no en
desarrollar un sistema empleando corrientes de tierra, sino en mejorar su
oscilador de modo que pudiese usarse para la iluminación inalámbrica y dar
energía a tubos de rayos X. También experimentó con un montón de interruptores
para ajustar la frecuencia mediante la cual podía cargar y descargar los
condensadores en su sistema.[617]
Como varios de estos proyectos se beneficiaban de elevar la tensión de sus
corrientes de alta frecuencia, Tesla continuó mejorando sus bobinas en espiral
hechas de numerosas vueltas de un alambre fino.[618] Usando
estas bobinas en espiral, Tesla registró una patente en marzo de 1897 para un
sistema de transmisión de energía nuevo usando un cable entre el transmisor y
el receptor (imagen 12.5). Este sistema presentaba un transmisor y un receptor,
y ambos eran esencialmente transformadores. El transmisor empleaba un generador
que producía CA de alta frecuencia. Al igual que había hecho en los circuitos
de su oscilador (véase la imagen 10.3); Tesla alimentó, con esta corriente de
alta frecuencia, el primario del transformador, que consistía en unas pocas
vueltas de un cable pesado. El secundario del transformador en la par te
transmisora era la bobina de espiral. Usado unas cuantas vueltas de alambre
grueso para el primario y muchas vueltas de alambre fino para el secundario en
el transmisor, Tesla era capaz de hacer subir la tensión a un nivel muy alto.
Mientras el extremo en el exterior de la bobina de espiral estaba conectado a
tierra, el extremo en el centro de la bobina estaba conectado a la línea de
transmisión que llevaba la energía al receptor. En el receptor, Tesla creó un
transformador similar, solo que esta vez la bobina de espiral servía como
primario y el cable pesado como secundario. Esto provocaba que el voltaje
bajase de modo que se pudiese usar en bombillas incandescentes y motores
comunes.[619]
Imagen 12.5. NT, «Electrical Transformer» (Transformador eléctrico), patente
de EE. UU. 593.138 (presentada el 20 de marzo de 1897, concedida el 2 de
noviembre de 1897). El transmisor estaba a la izquierda y el receptor a la
derecha. Leyenda: G - generador de CA; C - bobina primaria del transformador
del transmisor; B - bobina secundaria del transformador del transmisor; B’ -
bobina secundaria del transformador del receptor; C’ - bobina primaria del
transformador del receptor; H - bombilla incandescente; K - motores eléctricos
Con
el sistema configurado de esta manera, Tesla empezó de nuevo el rompecabezas
del circuito de retorno. ¿Cómo podía eliminar el alambre conectando el
transmisor y el receptor para crear un verdadero sistema de energía
inalámbrico? Para resolver este rompecabezas, Tesla volvió a pensar en por qué
los tubos de Crookes y Geissler producían luz cuando se conectaban a una fuente
eléctrica. Con la presión atmosférica la mayoría de los gases resistían el paso
de electricidad y funcionaban como un aislante, sin embargo, para hacer que sus
tubos se iluminasen, Crookes había vaciado casi todo el gas de sus tubos de
vidrio. Con presiones bajas, el gas brillaba cuando era atravesado por una
corriente de alta tensión. Razonando por analogía, Tesla reemplazó el alambre
entre el transmisor y el receptor con lo que realmente era un tubo de Crookes
gigantesco. En su laboratorio de la calle Houston erigió una tubería de vidrio
de cincuenta pies entre su transmisor y su receptor. Usando una bomba de vacío,
Tesla bajó la presión a 120-150 mm de mercurio (la presión de la atmósfera a
una altitud de cinco millas) y descubrió que podía crear un circuito de retorno
del receptor de vuelta al transmisor.[620] Mientras
que la energía se movía del transmisor al receptor a través de la tierra, Tesla
hizo hipótesis sobre que el circuito de retorno se creaba en una tubería en la
que se hacía vacío, ya que el aire enrarecido permitía el paso de una corriente
desde el receptor de vuelta al transmisor. Por tanto, para Tesla, el secreto
para la transmisión inalámbrica no recaía en las ondas electromagnéticas (es
decir, radiación) pasando a través de la atmósfera, sino que una corriente
oscilante podía conducirse a través de un gas a baja presión «La transmisión de
la energía eléctrica —declaró Tesla en octubre de 1898— es una de verdadera
conducción, y no debe confundirse con el fenómeno de la inducción o la
radiación eléctrica, que, hasta ahora, ha sido observado y con el que se ha
experimentado.»[621] Insistiendo
en que las oscilaciones eléctricas se movían a través de la atmósfera vía
conducción, Tesla se distanciaba de nuevo de la mayoría de inventores y
científicos que creían que las ondas hertzianas eran una forma de radiación
moviéndose a través del éter.
Lo que realmente entusiasmaba a Tesla sobre este experimento mostrando cómo
corrientes oscilantes podían moverse a través de gases a baja presión era que
el proceso era tan eficiente que, si la tensión y la frecuencia eran lo
suficientemente altas y la presión atmosférica suficientemente baja, se podía
transmitir muchísima energía. Para Tesla, «el descubrimiento de estas nuevas
propiedades de la atmósfera no solo abría la posibilidad de transmitir, sin
cables, energía en grandes cantidades, sino lo que era todavía más importante,
ofrecía la certeza de que la energía podía transmitirse de esta manera
económicamente. En este sistema nuevo, importa poco, de hecho, casi nada, si la
transmisión se hace desde una distancia de pocas millas o de unas cuantas miles
de millas».[622]Como
veremos, esta creencia de que la distancia era irrelevante aparecía en la
interpretación que Tesla hacía de los resultados de las pruebas que llevó
posteriormente y los pronunciamientos sobre su sistema.
Si podía montar un circuito de retorno en un tubo casi vacío, razonó que
entonces podía hacer lo mismo a grandes altitudes donde el aire era más fino.[623] Todo
lo que necesitaba ahora era conectar las bobinas de espiral en el transmisor y
el receptor a globos con una gran superficie metálica (imagen 12.6). Flotando
alto en el aire, estos globos permitirían a una corriente pasar desde un
receptor de vuelta al transmisor. Para representar el nuevo sistema inalámbrico
de Tesla, Pearson’s Magazine publicó una ilustración mostrando
globos flotando sobre el cielo de una ciudad (imagen 12.7).
Para evitar tener globos con ataduras de una milla de longitud, Tesla creía que
podía hacerlo en dos pasos: primero, subiendo la energía de su sistema a
millones de voltios y, segundo, colocando su transmisor y receptor en la cima
de una montaña. Con respecto a lo primero, Tesla empezó a experimentar con el
aumento de energía de su transmisor en el laboratorio de la calle Houston.
Usando un primario que consistía en dos vueltas de un alambre pesado alrededor
del perímetro de la habitación principal y su bobina de espiral preferida,
Tesla era capaz de llevar la tensión hasta 2,5 millones de voltios y generar
chispas de dieciséis pies. Hizo pruebas más a fondo de la potencia del sistema
llevando un receptor fuera del laboratorio y viajando en bote por el río Hudson
hasta West Point, para ver si podía recibir las oscilaciones desde su
laboratorio. Tesla averiguó que era capaz de detectar oscilaciones a treinta
millas del laboratorio. Durante estas pruebas, Tesla se concentró en ver si
podía detectar las ondas continuas generadas por su transmisor y no usó la
señal para enviar un mensaje en código Morse o de voz.[624]
Imagen 12.6. NT, «System of Transmission of Electrical Energy» (Sistema de
transmisión de energía eléctrica), patente de EE. UU. 645.675 (presentada
el 2 de septiembre de 1897, concedida el 20 de marzo de 1900). D y D’ son
globos conectados al transmisor y al receptor.
Imagen 12.7. «Tesla’s proposed arrangement of balloon stations for
transmitting electricity without wires.» (Disposición propuesta por Tesla de
estaciones de globos para la transmisión inalámbrica de electricidad). De
Chauncey Montgomery McGovern, «The New Wizard of the West», Pearson’s Magazine,
mayo de 1899,470-476, en 470, en TC 14:105-111.
Aunque
reveladores, estos experimentos no le indicaban dónde era mejor situar su
transmisor. ¿A qué voltaje y altitud funcionaría su sistema? ¿Qué requeriría
crear «un transmisor de potencia adecuada» que pudiese «conectar las distancias
terrestres más grandes»?[625] Tesla
se dio cuenta de que para responder a estas preguntas tendría que moverse más
allá de los confines de su laboratorio de Nueva York y construir una planta
piloto.
Pretendiendo a John Jacob Astor IV
Moverse más allá de los límites de su laboratorio de Nueva York y ampliar su
sistema significaba dinero. Al principio Tesla probablemente asumió que los
fondos vendrían a través de la Nikola Tesla Company, que había creado con Adams
en 1895. A través de esta compañía, Adams y Tesla esperaban persuadir a hombres
de negocios que comprarían o pedirían licencias de las patentes del sistema de
iluminación inalámbrico de Tesla y así poner el sistema en producción. Entonces
Tesla sería capaz de invertir los beneficios del trato para desarrollar sus
nuevos inventos. Pero como hemos visto, a mediados de la década de los noventa
del siglo XIX, Adam y Tesla no tenían compradores para esta nueva empresa
(véase el capítulo 11).
En consecuencia, Tesla buscó recolectar los fondos necesarios de otro modo.
Junto con las demostraciones de su nuevo sistema en agosto de 1898 para el
príncipe Alberto de Bélgica (con quien se había encontrado anteriormente en
París), Tesla se aseguró un préstamo de 10.000 dólares de Crawford, un socio en
la firma de productos textiles de Simpson and Crawford.[626] Pero
Tesla fijó su objetivo en un pez gordo: el coronel John Jacob Astor IV
(1864-1912), que había servido con Teddy Roosevelt y los Rough Riders en la
guerra de Cuba.
El heredero de una fortuna de 100 millones de dólares, el coronel Astor, era el
nieto de John Jacob Astor, que se había hecho rico primero con comercio de
pieles y luego en el negocio inmobiliario en la ciudad de Nueva York. Como una
de las familias más adineradas en América, los Astor regían la sociedad
neoyorquina; de hecho, la élite social a finales del siglo XIX en América
comenzó a llamarse The Four Hundred (los Cuatrocientos) porque
ese era supuestamente el número de invitados que cabían en el salón de baile en
la casa de Nueva York de la señora Astor, la madre del coronel. Educado en
Harvard, Astor siguió la tradición familiar e invirtió en el mercado
inmobiliario de Manhattan. Envidioso del éxito que su primo, William Waldo
Astor, estaba teniendo con un nuevo hotel, el Waldorf, Astor construyó su
propio hotel de lujo en la puerta de al lado en 1897, el Astoria. El complejo
pronto se hizo conocido como el Waldorf-Astoria y, en la época, era el hotel
más grande del mundo.[627]
Pero junto con la construcción de un gran hotel, Astor estaba fascinado por la
ciencia y la tecnología. Trabajando en un laboratorio en Ferncliff, propiedad
familiar, Astor jugueteaba con varios inventos, incluyendo un freno de
bicicletas, un «desintegrador vibratorio» usado para producir gasolina a partir
de turba, y una máquina neumática para mejorar caminos de tierra. En 1894,
publicó una novela de ciencia ficción, A Journey in Other Worlds,
la cual describe la vida en el año 2000 y viaja de Saturno a Júpiter. En esta
novela, Astor especula sobre las nuevas tecnologías, tales como una red
telefónica alrededor del mundo, energía solar e incluso un plan para modificar
el tiempo climatológico ajustando el eje de inclinación terrestre.[628] Claramente
un entusiasta de la tecnología, Astor debía parecerle a Tesla el mecenas más
prometedor.
Astor estaba familiarizado con el trabajo de Tesla, ya que era uno de los
directores en Cataract Construction Company, la firma que había construido la
planta de energía en el Niágara. Astor regaló a Tesla una copia de su novela en
febrero de 1895, y Tesla le dio las gracias por «un recuerdo interesante y
agradable de nuestra relación».[629] Además,
Tesla cenaba de modo regular en Delmonico’s para así ser visto Por los ricos y
poderosos de Nueva York, y puede que se encontrase con el coronel mientras
cenaba. (A Journey in Other Worlds se inicia con un encuentro en
Delmonico’s de la Terrestrial Axis Straightening Company.) En el otoño de 1898,
Tesla se trasladó al Waldorf-Astoria, y eso, también, podría haberle dado
acceso a Astor.
Tesla había invitado a Astor a comprar acciones en Nikola Tesla Company en
diciembre de 1895, pero Astor no había mostrado ningún interés.[630] Ahora,
tres años después, Tesla estaba determinado a atraer a Astor y empleó una
estrategia retórica similar a la que había usado diez años antes con Peck y el
huevo de Colón (véase el capítulo 4). Como Colón, Tesla estaba a punto de
descubrir nuevos mundos a través de sus inventos, pero así como Colón había
contado con la reina Isabel la Católica, Tesla también necesitaba un mecenas
fuerte. Tesla esperaba que ese papel atrajese al coronel. En enero de 1899
Tesla escribió:
Mi
querido Astor:
Siempre ha sido mi firme creencia que tiene un interés genuino y amigable en mí
como persona así como en mis trabajos. … ahora le pregunto francamente, cuando
tengo un amigo como J. J. A., un príncipe entre los hombres pudientes, un
patriota preparado para arriesgar su vida por su país, un hombre que quiere
decir cada palabra que dice, quien da tanto valor a mis trabajos y quien ofrece
repetidamente respaldarme, [¿] no tengo las bases para creer que me apoyaría
cuando, tras varios años de trabajo duro, finalmente he encontrado la
perfección comercial en algunos inventos importantes que, incluso desde el
punto de vista más conservador, deben de estar valorados en varios millones de
dólares[?].
Aunque
Westinghouse le había dado 500.000 dólares para su sistema polifásico de CA y
Adams había invertido 100.000 dólares para desarrollar «14 patentes
estadounidenses y muchas en el extranjero» relacionadas con su oscilador, Tesla
explicó que había todavía un «hermandad poderosa» que se oponía a él (aunque no
está claro quién era exactamente esta hermandad). «Y es sobre todo por esta
razón por la que quiero que unos pocos amigos, como usted —continuaba— me den
en este momento su valioso apoyo financiero y moral.»
Habiendo establecido que estaba buscando que Astor fuese su mecenas, Tesla
introdujo sus inventos maravillosos y cómo revolucionarían el mundo. Primero,
ensalzó las virtudes de su sistema de iluminación:
Ahora
produzco una luz muy superior a la de las bombillas incandescentes con un
tercio del gasto de energía, y como mis bombillas duraran para siempre el coste
de mantenimiento será insignificante. El coste del cobre, que en los viejos
sistemas es un elemento muy importante, en el mío se reduce a una mera
nimiedad, ya que puedo usar el alambre de una bombilla incandescente para más
de 1.000 de mis bombillas y dar 5.000 veces más luz. Permítame preguntarle,
coronel, ¿cuánto vale esto solo cuando considera que hay cientos de millones de
dólares invertidos en luz eléctrica en varios de los principales países en los
cuales he patentado mis inventos en este campo?
La
estrategia de Tesla seguía siendo todavía desarrollar las patentes para su
sistema de iluminación en el punto donde pudiesen venderse con beneficio a
compañías que a cambio las producirían. «Más tarde o más temprano —dijo a
Astor— mi sistema será comprado por el sindicato Whitney [que estaba
desarrollando tranvías eléctricos], GE o Westinghouse, porque de otro modo
serán expulsados del mercado.»
Después Tesla presentó todos sus otros inventos:
Luego
considere mis osciladores y mi sistema inalámbrico de transmisión de energía,
mi método de dirigir el movimiento de cuerpos a distancia por telegrafía sin
hilos, la fabricación de fertilizantes y ácido nítrico desde el aire, la
producción de ozono… y muchas otras líneas de producción importante como, por
ejemplo, refrigeración y fabricación barata de aire líquido, etc. Y verá que,
poniendo una estimación justa en todo, no puedo ofrecer vender ninguna cantidad
considerable de mi propiedad por menos de 1.000 dólares la participación. Estoy
perfectamente seguro de que seré capaz de hacerme acreedor de ese precio tan
pronto como alguno de mis inventos esté en el mercado.
Para
enfatizar que sus inventos eran una buena inversión, Tesla recordó a Astor que
había negociado contratos con «Creusot Works en Francia, Helios Company en
Alemania, Ganz & Company en Austria y otras firmas» para la fabricación de
sus motores. Tesla no solo presumió de que su investigación en el pasado había
«pagado de media 1.500 dólares por cada 100 dólares invertidos», sino que
añadió: «Estoy totalmente seguro de que la propiedad que tengo ahora en mis
manos se pagará mucho mejor que esta».
Tras abrir el apetito de Astor, Tesla se pasó a la venta, e invitó al coronel a
invertir 100.000 dólares. «Si no muestra demasiado interés, me pondrá en una
gran desventaja», escribió Tesla, y esperaba que si Astor participaba, también
lo harían los socios del coronel, Clarence McKay y Darius Ogden Mills. Para
acabar, Tesla tranquilizó a Astor diciendo que si «después de seis meses tiene
alguna razón para estar descontento, será mi primera obligación satisfacerlo».[631]
Pocos días después de recibir esta cuidadosa charla promocional, Astor firmó un
acuerdo con Tesla. Al haber «depositado fe» en Astor, Tesla había comprado
acciones suficientes en Nikola Tesla Company, de modo que tenía el control
mayoritario, y dejaba a Adams, Rankine, Brown y Coaney con intereses menores.[632] A
cambio de quinientas acciones, Astor prometió invertir 100.000 dólares y se
convirtió en directivo de la compañía. Cuando todas las acciones fueron
transferidas a Astor, el coronel dio a Tesla un pago inicial de 30.000 dólares
e inmediatamente partió de viaje a Europa.[633]
Animado por Marconi
Aunque Astor estaba interesado principalmente en que Tesla perfeccionase un
sistema de iluminación usando su oscilador y nuevas bombillas, el inventor
prestó poca atención a los deseos de su mecenas. En su lugar, Tesla usó el
apoyo de Astor para perseguir su visión de la transmisión inalámbrica de
energía.
Especialmente ansioso por esta cuestión, Tesla empezaba a preocuparse, ya que
un joven italiano, Guglielmo Marconi (1874-1937), estaba trabajando en un
sistema inalámbrico. Como Tesla, Marconi se había quedado fascinado con el
aparato de Hertz y empezó a experimentar con él en el ático de la casa de sus
padres a las afueras de Bolonia en 1894. Desde el principio, Marconi buscó
desarrollar un sistema que pudiese enviar mensajes telegráficos y se centró en
incrementar la distancia a la que podía enviarlos. Para financiar y promocionar
su sistema, Marconi viajó a Inglaterra en 1896 donde pudo aprovecharse de los
contactos de negocios gracias a la familia de su madre, los Jameson, que destacaban
en el negocio del whisky y los cereales. Marconi mejoró constantemente su
aparato y, en el otoño de 1898, podía enviar mensajes a distancia de entre
ochenta y cien millas.[634] A
diferencia de Tesla, que hacía demostraciones de su aparato de modo privado a
amigos y en ocasiones a periodistas, Marconi ofrecía demostraciones regulares
públicas de su sistema.
Impresionados por estas demostraciones, los periódicos en Inglaterra y América
empezaron a pregonar el telégrafo sin hilos de Marconi como un gran avance.
Esta cobertura positiva de Marconi molestaba a Tesla, ya que desde su
perspectiva, Marconi no había hecho nada nuevo. Desde 1890 Tesla había estado
experimentando con aparatos inalámbricos, y en su conferencia de 1893 había
mencionado cómo se podía enviar mensajes a distancia. Teniendo cuidado en
evitar usar el nombre de Marconi, Tesla se quejó en Electrical Review en
enero de 1899 de que «no se puede evitar admirar la confianza y la entereza de
los experimentadores, que presentan sin cuidado sus visiones y que, con unos
pocos días, por no decir horas, de experiencia con un dispositivo, se expresan
ante sociedades científicas, aparentemente desconsideradas con la
responsabilidad de ese paso, y avanzan sus resultados imperfectos y opiniones
formadas apresuradamente. Las chispas pueden ser grandes y brillantes, la
muestra interesante de presenciar y el público podría estar encantado, pero uno
debe dudar del valor de esas demostraciones». Y Tesla no pudo resistir mofarse
de lo modesto del aparato de Marconi. A diferencia de los sistemas sofisticados
y potentes de Tesla, el invento de su rival era «una trampa sin valor de
corrientes que se interrumpen, que normalmente consume nueve décimos de la
energía y es … solo apropiado para el entretenimiento de niños pequeños, que
están empezando su experiencia eléctrica con pilas Leclanché y bobinas de
inducción de 1,50 dólares».[635]
Aunque Tesla evitó mencionar a Marconi en Electrical Review, los
periodistas sospecharon que estaba preocupado sobre este joven rival italiano.
De hecho, la revista de cotilleos Town Topic se mofó de Tesla,
usando el punto de vista de que mientras Tesla estaba haciendo promesas,
Marconi estaba obteniendo resultados:
Tesla,
el inventor no inventando único y propio de América, el científico del
Delmonico’s y el Waldorf-Astoria Palm Garden, está en ello de nuevo. Esta vez
las noticias del éxito del joven Marconi en telegrafiar a través del espacio
arrojan sobre Tesla hazañas hasta ahora no soñadas, y él llena columnas en
el Herald, cuyo periódico, me temo, se inclina a ayudar a Tesla a hacer el
ridículo, con babeos profundos sobre voltios y resistencias y circuitos y
amperios y cosas y cosas. Tesla dice que puede hacer todo lo que Marconi ha
hecho. Por supuesto, realmente no lo hace, pero eso podría ser porque tiene
miedo de que alguien averigüe cómo se hacen. Sabe todo sobre la teoría y la
maquinaria práctica de los mensajes de Marconi a través de millas de distancia
y podría probarlo, si el viejo Bill Jones levantara la cabeza. De hecho, los
resultados reales de los métodos de los dos inventores muestran solo esta
ligera diferencia: Marconi telegrafía a través del espacio y Tesla habla a
través del espacio.[636]
En
marzo de 1899, Marconi envió con éxito un mensaje a través del Canal de la
Mancha, desde Wimereux en Francia al faro en South Foreland en Inglaterra. Para
no ser superado, Tesla anunció que estaba preparado para enviar mensajes
instantáneamente alrededor del mundo. Como presumió en New York Journal:
La
gente de Nueva York puede tener sus comunicaciones inalámbricas privadas con
amigos y conocidos en varias partes del mundo.
No será una sorpresa mayor tener una torre de cable [con un globo atado a ella]
de lo que es ahora tener un teléfono en casa.
Será capaz de enviar 2.000 letras desde Nueva York a Londres, París. Viena,
Constantinopla, Bombay, Singapur, Tokio [sic] o Manila en menos tiempo del que
se tarda ahora en marcar «central».[637]
Tras
haber prometido la telegrafía sin cables alrededor del mundo, Tesla sabía que
tenía que mostrar resultados. Para ello, decidió usar el dinero de Astor para
construir la planta piloto que necesitaba para averiguar los detalles de
funcionamiento de su sistema inalámbrico. Para construir esta planta, Tesla se
dirigió al oeste, a Colorado.
Capítulo 13
Ondas estacionarias (1899-1900)
Todo
lo que puedas imaginar, es real.
PABLO PICASSO
En
la primavera de 1899, todos los elementos necesarios para alcanzar su sistema
de energía inalámbrica ideal estaban encajando para Tesla: había perfeccionado
el sistema de circuitos necesario para crear un transmisor potente de alta
tensión y alta frecuencia, había descubierto cómo sintonizar el transmisor y el
receptor ajustando la capacidad eléctrica y la inductancia, y se había
convencido de que la atmósfera podía servir como el circuito de retorno para su
sistema.
Aunque para hacer este sistema práctico, varias áreas necesitaban una
investigación más a fondo. Primero tenía que «establecer las leyes de
propagación de corrientes a través de la tierra y la atmósfera» para asegurar
que su sistema podía enviar energía o mensajes desde un punto a otro. Después
Tesla buscó «desarrollar un transmisor de gran energía», lo que quería decir
que tenía que averiguar cómo construir bobinas y condensadores capaces de
funcionar a millones de voltios. Y finalmente, como sabía que necesitaría
entregar electricidad o mensajes a usuarios específicos, Tesla buscaba mejorar
sus métodos de sintonización, o como él decía: «Perfeccionar los medios para
individualizar y aislar la energía transmitida».[638]
Para abordar estos retos, Tesla decidió trasladarse más allá de los confines de
su laboratorio en la ciudad de Nueva York y se reubicó en Colorado Springs,
donde trabajó de mayo de 1899 a enero de 1900. En Colorado, Tesla estaba en la
cima como experimentador creativo, pero el exceso de confianza en el sistema
ideal que había estado desarrollando en su imaginación se interpuso en el
camino de comprobar rigurosamente sus ideas y recoger las evidencias que
necesitaría más tarde para defender sus patentes y atraer inversores. Enamorado
del sistema que había ideado, Tesla se aferró a las primeras pistas de éxito,
ilusiones, en vez de afrontar los problemas y retos que inevitablemente
aparecieron al pasar la idea de la imaginación al mundo material.
Traslado a Colorado Springs
Situado sesenta y tres millas al sur de Denver y a una altura de seis mil pies,
Colorado Springs se fundó en 1871 como un refugio de montaña de lujo (imagen
13.1) Con su belleza escénica natural (el pico Pike está justo al oeste de la
ciudad), con altitud, clima seco y aguas ricas en flúor, Colorado Springs
atraía a una clientela adinerada que buscaba asistencia para una variedad de
males, incluyendo la tuberculosis. Además de los turistas ricos, los distritos
cercanos con minas de oro de Cripple Creek y Victor producían cantidad de
millonarios que construían casas refinadas en Colorado Springs.[639]
Imagen 13.1. Colorado Springs a principios del siglo XX. De la colección de
postales de Jane Carlson.
El
artículo de un periódico sugería que Tesla había hecho una breve visita a
Colorado Springs en 1896 para llevar a cabo unos cuantos experimentos
inalámbricos; el traslado de 1899 fue una recomendación de Leonard
E. Curtis, que había sido un socio de Parker Page, el abogado de patentes
de Tesla.[640]Curtis se
había trasladado a Colorado Springs para recuperar su salud e invitó a Tesla a
ir y llevar a cabo experimentos allí. En el rural Colorado Springs, Tesla podía
levantar sistemas más grandes de los que tenía en su laboratorio de Nueva York
y realizar experimentos de manera segura a voltajes más altos. «Mis bobinas [en
Nueva York] están produciendo 4.000.000 de voltios —dijo Tesla a Curtis—, y
chispas saltando desde las paredes al techo son un riesgo de incendio.» Además,
al estar en las montañas, Tesla podía estudiar cómo se conducían las corrientes
tanto a través de la corteza terrestre como de la atmósfera a grandes
altitudes.
Atraído por la oportunidad de trabajar lejos de la prensa, Tesla aceptó la
invitación de Curtis para trasladarse temporalmente y explicó sus necesidades:
«Esto es una prueba secreta. Debo tener energía eléctrica, agua y mi propio
laboratorio. Necesitaré un buen carpintero que seguirá instrucciones. Me
financian en esto Astor y también Crawford y Simpson. Mi trabajo se hará por la
noche, tarde, cuando la carga de energía sea mínima». Encantado de tener la
visita de Tesla, Curtis lo organizó para que el inventor obtuviese energía
gratuita del servicio eléctrico local, El Paso Power Company.[641]
Tesla viajó a Colorado Springs pasando por Chicago, donde paró a dar una
conferencia ante el Commercial Club, cuyos miembros constituían la élite de los
negocios de la ciudad del viento. A pesar de que el punto más relevante de la
conferencia era una demostración de su bote radiocontrolado (véase el capítulo
12), Tesla contó a su audiencia sus planes de emisión de energía, señales a
Marte y uso de la electricidad para convertir el nitrógeno en la atmósfera en
fertilizante. Aunque el periodista del Chicago Tribune estaba
decepcionado porque Tesla pronunció su conferencia «en voz baja y con un acento
defectuoso», el Periodista del Times-Herald lo encontró
cautivador cuando le realizó una entrevista personal: «Los ojos brillantes de
Tesla resplandecían cuando hablaba de los fines de su trabajo. Inclinándose
hacia delante, mirando casi en todo momento a los ojos de su entrevistador para
estar seguro de que lo que quería decir se estaba entendiendo, demostró ser un
conversador que no permite que bajo su influencia un hombre pierda el hilo de
lo que está diciendo».
Hablando con el periodista del Times-Herald, Tesla explicó sus
pensamientos sobre la comunicación interplanetaria:
¿Enviar
señales a Marte? Tengo un aparato que puede conseguirlo sin lugar a dudas. Si
desease enviar una señal a ese planeta, podría estar perfectamente seguro de
que los efectos eléctricos serían lanzados exactamente adonde yo desease
tenerlos. … Más allá de esto, tengo un instrumento por el cual puedo recibir
con precisión cualquier señal que pueda hacerse a este mundo desde Marte. Por
supuesto, esto no es lo mismo que decir que podría establecer comunicación con
seres en Marte, pero si ellos supiesen que les estoy haciendo señales y
tuviesen una inteligencia aproximadamente similar a la nuestra, la comunicación
no sería imposible.
Tesla
usó la entrevista en Times-Herald para posicionarse de nuevo
vis-à-vis con Marconi sin mencionar el nombre de su rival. Mientras Marconi
perseguía aplicaciones simples por dinero, Tesla argumentaba que él estaba
buscando los principios subyacentes en esta nueva rama de la tecnología.
Lo
que estoy haciendo es desarrollar un nuevo arte. ¿No es eso más importante que
el intento de elaborar un arte viejo en alguna de sus fases. Quiero pasar a la
posteridad como el fundador de un nuevo método de comunicación. No me preocupo
por los resultados prácticos en el presente inmediato. Cuando tengo tiempo,
paro y desarrollo la aplicación sobre los principios que he anunciado, pero esa
es la parte del trabajo que normalmente es más segura dejar a otros. Lo harán
porque proporciona dinero. Para mí mismo, estoy contento de encontrar los
nuevos principios a través del conocimiento a partir del cual son posibles las
aplicaciones.[642]
Tras
dejar Chicago en tren, Tesla llegó a Colorado Springs el 18 de mayo de 1899. En
su hotel, el Alta Vista, fue inmediatamente abordado por un periodista que le
preguntó acerca de sus planes: «Me he propuesto enviar un mensaje desde el pico
Pike a París», respondió Tesla con osadía. «No veo razón por la que debería
seguir manteniendo esto en secreto», continuó. «He estado preparando durante
largo tiempo mi visita aquí y llevar a cabo estos experimentos que significan
tanto para mí. Estoy aquí para hallar un sistema de transmisión a distancia. Me
propongo propagar perturbaciones eléctricas sin cables.»[643]
Para realizar estas investigaciones, Tesla empezó inmediatamente la
construcción de estaciones experimentales en la parte este de las afueras de la
ciudad. Situada en un pasto vacío conocido como Knob Hill, la estación se
localizaba entre State Deaf, Blind Institute y Printer’ Union Home. (Hoy es la
intersección de las calles Kiowa y Foote.) Desde Knob Hill, Tesla tenía vistas
espléndidas del pico Pike al oeste y llanuras ondulantes al este.
Construida por un carpintero local, Joseph Dozier, la estación experimental era
un granero de madera de sesenta por setenta pies; consistía en una habitación
principal y dos pequeñas oficinas en la parte delantera. Sobre la habitación
principal, Tesla hizo que Dozier fabricase un tejado que pudiese abrirse y
cerrarse, así como un balcón para poder ver el campo. Aunque inicialmente
planeaba usar globos para tener sus antenas en lo alto, Tesla pronto se dio
cuenta de que los globos existentes no podían levantar el peso de tantos metros
de alambre. Por lo tanto, diseñó un mástil telescópico que podía elevar una
bola de 30 pulgadas cubierta en cobre a una altura de 142 pies. Para
estabilizar el mástil, Tesla añadió una torre de veinticinco pies al tejado de
la estación.
Tesla ansiaba especialmente mantener su trabajo en la estación experimental en
secreto. Dozier había incluido una única ventana en la pared de la parte
posterior de la estación, pero los niños lugareños no dejaban de asomarse a
ella, de modo que Tesla tuvo que cubrirla con paneles. Para mantener a otros
curiosos alejados, Tesla ordenó que se levantase una valla alrededor de la
estación, con avisos de «NO ENTRAR. GRAN PELIGRO». Uno de los asistentes de
Tesla añadió un aviso final en la puerta, una cita del Infierno de Dante: «Oh,
vosotros los que entráis, abandonad toda esperanza».[644]
Para equipar su estación experimental, Tesla recurrió a dos asistentes que
venían de su laboratorio de Nueva York: Fritz Lowenstein (1874-1922) y un
asistente llamado Willie. Nativo de la región de Kartovy Vary (hoy parte de la
República Checa), Lowenstein había estudiado ingeniería en Europa antes de
emigrar a América en 1899 y empezar a trabajar para Tesla. A Tesla enseguida le
gustó Lowenstein y pronto fue alguien de su confianza, con quien compartió
ideas clave sobre la transmisión inalámbrica de energía. Willie, por el
contrarié, era un mecánico que trabajaba para Tesla en su laboratorio de la
calle Houston. Sin embargo, pronto decepcionó a Tesla y fue despedido; para
reemplazarlo, contrató a un adolescente del lugar, Richard B. Gregg, cuyo
padre conocía a Curtis. En el otoño de 1899, Lowenstein dejó Colorado Springs y
Tesla tuvo otro mecánico, Kolman Czito, que vino de su laboratorio en Nueva
York para ayudarle con los experimentos.[645]
Bajo la dirección de Tesla, Lowenstein y Gregg construyeron un transmisor
amplificador enorme. En la habitación principal de la estación, construyeron
una pared circular de madera de alrededor de seis pies de alto y 49,25 pies de
diámetro. Alrededor de la cima de esta pared, enrollaron dos vueltas de alambre
grueso para así crear el bobinado primario del transmisor. En el centro de la
habitación, construyeron la bobina secundaria usando un centenar de vueltas de
alambre fino.[646] Un
extremo de la bobina secundaria podía conectarse bien al terminal esférico
dentro del laboratorio o a la bola de cobre en la cima del mástil, mientras el
otro extremo estaba conectado a tierra.
Para proporcionar CA al transmisor, Tesla accedió la línea de tranvía que
paraba justo en el límite de la pradera de Knob Hill. Incrementó su corriente
de 500 voltios empleando un transformador de 50 kilovatios de Westinghouse que
rebobinó de modo que convertía la corriente entrante a una de 20.000 o 40.000
voltios.[647] El
transformador estaba conectado a un gran banco de condensadores que se
interrumpían automáticamente (y, por tanto, se descargaban) por un volante
motorizado. Rodeando al equipo había varias bobinas grandes que podían moverse
de un lado a otro entre el secundario y el primario.[648]
El pulso de la tierra
A medida que la estación experimental tomaba forma, Tesla empezó a apreciar no
solo la belleza natural, sino también el potencial científico de Colorado
Springs. «Solo llevaba allí unos pocos días —escribió mas tarde— cuando me
felicité a mí mismo por la feliz elección y empecé la tarea, para la cual me
había estado preparando, con agradecimiento y lleno de esperanza inspiradora. …
A esto se añadía la influencia estimulante de un clima glorioso y un singular
agudizamiento de los sentidos. Los objetos podían verse claramente a [grandes]
distancias … [y] estruendos de truenos [podían oírse] a setenta y ocho
kilómetros de distancia.»[649]
A finales de junio y principios de julio, mientras Lowenstein y Gregg
continuaban equipando la estación, Tesla empezó a hacer observaciones en el
entorno claro y fresco. Como tenía intención de que su transmisor enviase
corrientes a través de la tierra a un receptor a cierta distancia, una tarea
inmediata era estudiar el potencial eléctrico de la tierra y observar cómo
variaba. Debido a que los numerosos sistemas en Nueva York (para el telégrafo,
el teléfono, la luz y el transporte) producían demasiadas interferencias
eléctricas, Tesla no había sido capaz de hacer ninguna medición fiable de si la
tierra poseía un potencial o carga eléctrica natural. Si estaba sin carga,
entonces Tesla tendría que usar su transmisor amplificador para introducir una
cantidad tremenda de energía de modo que hiciese que la tierra vibrara
eléctricamente y transmitiera energía a distancia. Usando la metáfora del balón
(vista en el capítulo 11), una tierra sin carga sería lo mismo que un balón con
poco o nada de aire en su interior. Sin embargo, si la tierra ya poseía un
potencial eléctrico, entonces Tesla solo necesitaría añadir una pequeña
cantidad de electricidad para transmitir energía; una tierra con carga sería el
equivalente a un balón totalmente inflado.[650]
Para estudiar el potencial eléctrico de la tierra, Tesla improvisó un
instrumento compuesto de un cohesor con un grabador de tinta. El cohesor
consistía en un tubo de vidrio con un relleno de limaduras de hierro sueltas
entre dos extremos; cuando el tubo detectara una alta tensión, algo como una
chispa o una onda electromagnética, las limaduras se alinearían para crear un
camino conductor entre los dos extremos. Debido a que las limaduras tendían a
quedarse en posición después de detectar una señal, algunos experimentadores
añadieron un Pequeño martillo que agitaba las limaduras, en su diseño; Tesla
añadió un reloj que rotaba el cohesor de manera regular.[651]
Para incrementar la sensibilidad de su cohesor, Tesla lo colocó en el circuito
secundario de un transformador, mientras el primario del transformador se
conectaba a tierra y a un terminal elevado de capacidad ajustable. Esto quería
decir que fuera cual fuera la variación del potencial eléctrico en la tierra,
esta provocaría sobrecargas eléctricas en el bobinado primario, que a su vez
induciría corrientes en el bobinado secundario y por tanto en el instrumento.
Usando este arreglo, Tesla averiguó que «la tierra estaba… literalmente viva
con vibraciones eléctricas y pronto me vi absorbido por esta interesante
investigación».[652]
Agradado de haber descubierto que la tierra sí tenía un potencial eléctrico,
Tesla después necesitó saber cómo las corrientes eléctricas fluían a través de
la corteza terrestre. Para determinar esto, monitorizó cuidadosamente las
vibraciones con sus receptores, y pronto se dio cuenta de que sus receptores se
veían mucho más afectados por las descargas de rayos que tenían lugar en
tormentas alejadas que por los rayos de tormentas cercanas; el sentido común
sugeriría que cuanto más distantes fueran las descargas eléctricas, más débil
sería la señal que recogería el receptor. «Esto me confundió mucho», recordaba
Tesla. «¿Cuál era la causa?»[653]
Tesla pronto tuvo una corazonada. Una tarde, cuando volvía paseando al hotel
con Lowenstein, de repente se dio cuenta de que las variaciones podrían
provocarse si los relámpagos creaban ondas estacionarias en la corteza
terrestre. Una onda estacionaria se crea cuando dos ondas viajando en
direcciones opuestas se suman en fase para crear una nueva y única onda cuya
amplitud es estacionaria en el tiempo.[654] Un
ejemplo simple de onda estacionaria es lo que sucede cuando se agita un extremo
de una cuerda mientras el otro extremo está atado a una pared; ahí la onda se
refleja a lo largo de la cuerda. Si se ajustan las vibraciones entrantes de
modo que estén en la frecuencia resonante de la cuerda, entonces las dos ondas
se juntarán para crear una sola onda cuyos picos y valles parezcan quedarse
quietos. Al igual que las vibraciones mecánicas pueden viajar a lo largo de la
cuerda, Oliver Lodge había demostrado en 1887 que las oscilaciones
electromagnéticas pueden viajar a lo largo de un alambre o conductor,
reflejarse en algún punto y crear una onda estacionaria.[655]
En el caso de las descargas de rayos, Tesla supuso que los rayos desencadenaban
una onda electromagnética en la corteza de la tierra que se reflejaba a sí
misma para crear una onda estacionaria. Mientras preparaba su conferencia para
el Franklin Institute en 1893, Tesla había pensado primero que las ondas
estacionarias electromagnéticas podrían establecerse en la tierra, pero en ese
momento «lo descartó por absurdo e imposible». Ahora, en Colorado, Tesla
observó: «Mi instinto se había despertado y de algún modo sentía que estaba
cerca de una gran revelación».[656]
Tesla confirmó su corazonada siguiendo el desarrollo de una tormenta
espectacular el 3 de julio de 1899. Esa tarde, una tormenta violenta irrumpió
en las montañas al oeste, pasó sobre Colorado Springs y luego se trasladó
rápidamente a las planicies del este. Según Tesla, la tormenta produjo una
«muestra extraordinaria de relámpagos, no menos de 10.000 o 12.000 descargas de
las que fuimos testigos durante dos horas. El resplandor era casi continuo, e
incluso más tarde, por la noche, cuando la tormenta había amainado, fueron
testigos de 15 a 20 descargas por minuto. Algunas de las descargas producían un
destello maravilloso y mostraban a menudo 10 o el doble de ramas».
Para mediar estas descargas de rayos, Tesla conectó su cohesor rotante a tierra
ya la placa elevada. Para amplificar cualquier efecto eléctrico transmitido a
través de la tierra, insertó el condensador entre el cohesor y esta. Y para
registrar cada descarga de un rayo, el cohesor provocaba que un relé
telegráfico sonase. Como señaló en sus notas: «el relé no estaba ajustado de
manera muy sensible; no obstante, empezó a sonar cuando la tormenta estaba
todavía a una distancia de 80-100 millas, esto es, calculando la distancia
según la velocidad del sonido. A medida que la tormenta se acercaba, el ajuste
tenía que volverse menos y menos sensible hasta que se alcanzó el límite de la
longitud del muelle, pero incluso entonces sonaba con cada descarga».[657]
Cuando la tormenta pasó sobre ellos, Tesla montó rápidamente un segundo
instrumento. Conectó un timbre eléctrico a la tierra y el extremo elevado, de
modo que sonaba como respuesta a cada descarga de un rayo. Este arreglo era
similar al detector de relámpagos usado por el físico ruso Alexander Popov en
1895.[658] A
este instrumento Tesla le añadió un pequeño explosor cuyos extremos se
conectaban por una chispa brillante cuando se producía un relámpago. Para
hacerse una idea de la fuerza de la corriente pasando entre la tierra y la
placa elevada, Tesla puso sus manos en el hueco del explosor y sintió la
sacudida que venía con cada relámpago.
Pero «cuando la tormenta se alejaba», anotó Tesla, «se hizo la observación más
interesante y más valiosa». Cuando la tormenta continuaba hacia el este sobre
las planicies, Tesla volvió a usar su cohesor rotatorio y el relé. Como
registra en sus notas:
El
instrumento era de nuevo ajustado a fin de ser más sensible y responder de
inmediato a cada descarga que fuese vista u oída. Lo hizo durante un rato,
hasta que de repente paró. Pensé que los relámpagos estaban ahora demasiado
lejos, puede que alrededor de 50 millas de distancia. Y de repente, el
instrumento empezó otra vez a funcionar, incrementando continuamente su fuerza,
aunque la tormenta se estaba alejando rápidamente. Después de algún tiempo las
indicaciones cesaron de nuevo, pero media hora más tarde el instrumento empezó
otra vez a registrar señales. Cuando cesó una vez más, el ajuste aparentaba ser
más delicado, muy considerablemente delicado, de modo que el instrumento no
reaccionaría, pero en media hora más o menos empezó a tocar y aunque ahora el
muelle estaba muy tenso en el relé, todavía indicaba las descargas. Esta vez la
tormenta se había movido muy lejos de nuestra visión. Al reajustar el
instrumento y prepararlo de nuevo para que fuese muy sensible, empezó a sonar
de nuevo periódicamente después de un rato. La tormenta estaba ahora a una
distancia de 200 millas como mínimo. Más tarde el instrumento sonaba y paraba
repetidamente en intervalos de aproximadamente media hora, aunque casi todo el
horizonte estaba claro en ese momento.[659]
Para
explicar por qué las señales empezaban y se detenían cada media hora, Tesla
concluyó que estaba observando ondas electromagnéticas estacionarias. Razonó
que los relámpagos creaban una onda electromagnética en la corteza terrestre
que luego se reflejaba de vuelta sobre sí misma para crear la onda
estacionaria. Tesla no estaba seguro de dónde se reflejaban las ondas. «Sería
difícil creer que se reflejan desde el punto opuesto de la superficie
terrestre, aunque podría ser posible», indicó. «Pero me inclino a pensar que se
reflejan en el punto de la nube donde la ruta conductora empieza; en este caso,
el punto donde el relámpago golpea la tierra sería un nodo.»[660] Como
este nodo cambiaría a medida que la tormenta continuase moviéndose mientras que
el receptor de Tesla estaría en un único lugar, el receptor respondería
periódicamente cuando un pico de una onda estacionaria pasase a través de la
tierra bajo el receptor.[661]
Como vemos, es posible crear ondas estacionarias electromagnéticas, no
necesariamente en la corteza terrestre, sino entre la ionosfera y la superficie
terrestre, en lo que se conoce como «cavidad Schumann». Usando ondas de
frecuencia extremadamente baja (ELF, por sus siglas en inglés extremely
low frequency), la Marina de EE. UU. descubrió que las ondas
estacionarias penetran profundamente en el océano y hacen posible mantener
contacto por radio con submarinos nucleares. Desde la década de los ochenta del
siglo XX hasta el 2004, la Marina tenía estaciones en funcionamiento en Clam
Lake (Wisconsin) y Republic (Michigan), que transmitían señales ELF a
submarinos. Para transmitir señales ELF, estas estaciones necesitaban una
antena bajo tierra que se extendía veintiocho millas.[662] El
proyecto ELF de la Marina sugiere que Tesla probablemente detectó ondas
estacionarias producidas por relámpagos. Sus observaciones estaban basadas en
fenómenos físicos reales.
Tesla consideraba el descubrimiento de ondas electromagnéticas estacionarias
como «de inmensa importancia», porque ahora sabía no solo que la tierra estaba
cargada eléctricamente sino cómo las ondas electromagnéticas viajaban a través
de ella. Antes de su descubrimiento, Tesla pensó que la tierra podría
comportarse «como una vasta reserva u océano que, mientras podía alterarse
localmente por una conmoción de algún tipo, permanecía indiferente e inactivo
en gran parte o del todo». En este caso, las ondas electromagnéticas, como las
producidas por los relámpagos, viajarían a lo largo de una distancia y luego
simplemente se extinguirían, de modo muy similar a las ondas creadas cuando se
tira una piedra al océano: las ondas son marcadas alrededor del punto donde la
piedra golpea el agua y luego se disipan en círculos concéntricos. Sin embargo,
la existencia de ondas estacionarias sugería a Tesla que la tierra no se
comportaba como un océano cuando se trataba de ondas electromagnéticas. «Aunque
parezca imposible —explicaba Tesla—, este planeta, a pesar de su vasta
extensión, se comporta como un conductor de dimensiones limitadas.» Y si las
ondas estacionarias pueden crearse por relámpagos, concluía, entonces «es
seguro que pueden producirse con un oscilador».[663] En
los experimentos que siguieron en Colorado Springs, Tesla se esforzó en generar
ondas de baja frecuencia para imitar a las que había detectado durante las
tormentas.
Para Tesla, el descubrimiento de ondas estacionarias significaba que su sistema
tendría mucho más alcance que el aparato de Marconi. Marconi había enviado
mensajes a través del Canal de la Mancha, pero ahora Tesla sentía que podía
transmitir tanto mensajes como energía alrededor del mundo. «No solo era viable
enviar mensajes telegráficos a cualquier distancia sin cables —escribió Tesla
más tarde—, sino también grabar por todo el planeta las modulaciones ligeras de
la voz humana, y todavía más, transmitir energía, en cantidades ilimitadas, a
cualquier distancia terrestre y casi sin pérdida.»[664]
Las tormentas no solo permitieron a Tesla descubrir ondas estacionarias, sino
que durante los siguientes meses continuó siguiendo el rastro de tormentas para
determinar la distancia que su transmisor debería alcanzar. Así lo explicó:
Esto
lo hice por comparación con las descargas de relámpagos que ocurrían casi cada
día y que me permitían determinar el efecto de mi transmisor y establecer
experimentalmente la energía que era capaz de transmitir, cuando lo comparaba
con la energía que era transmitida desde una cierta distancia por la descarga
de un rayo. Podía hacer un seguimiento de estas a distancias de muchos cientos
de millas y podía en cualquier momento decir de modo preciso cuánto de una
fracción de vatio obtendría con mi transmisor en un circuito situado en
cualquier punto del globo. La energía determinada por la medición concordaba
exactamente con la determinada por los cálculos.[665]
Tesla
estaba razonando por analogía. Observaba el movimiento de un relámpago,
determinaba lo lejos que estaba y medía con sus instrumentos cómo variaba la
fuerza de las ondas estacionarias con la distancia. Entonces asumía que si una
tormenta podía transmitir tanta energía sobre tal o cual distancia, no debería
haber problema en usar su transmisor para enviar energía a la misma distancia.
«Con estas estupendas posibilidades a la vista —escribió Tesla— emprendí con
fuerza el desarrollo de mi transmisor amplificador; ahora, sin embargo, no
tanto con la intención original de producir uno de gran potencia, sino más bien
con el objeto de aprender cómo construir el mejor.»[666] Pero
antes de que acometiese esta tarea, sus instrumentos detectaron otro conjunto
de señales interesantes.
¿Un mensaje interplanetario?
Entusiasmado por haber averiguado que las ondas estacionarias eléctricas podían
crearse en la corteza terrestre, Tesla continuó mejorando sus instrumentos para
detectar perturbaciones eléctricas débiles hasta una distancia de 1.100 millas.
En concreto, Tesla conectó el cohesor al segundo oscilador que inyectaba un
voltaje en radio frecuencia (RF) al circuito de modo que el cohesor estaba muy
cargado y listo para activarse en respuesta al más pequeño cambio en el
voltaje. Con este voltaje de RF inyectado, Tesla podía conectar un teléfono
receptor al circuito cohesor de modo que oiría un bip cada vez
que el cohesor detectase oscilaciones electromagnéticas.[667] En
parte, lo hizo así pensando que un instrumento tan sensible podría usarse para
seguir el rastro de la velocidad y la dirección de las tormentas. Consciente de
que Gran Bretaña, Alemania y Estados Unidos estaban construyendo sus armadas
(véase el capítulo 12), Tesla pensó que los barcos de guerra podrían usar un
dispositivo de seguimiento de tormentas para evitar el mal tiempo.[668]
Sin embargo, este receptor tan sensible provocó otro descubrimiento. Trabajando
una noche, Tesla se quedó fascinado al detectar oscilaciones débiles que
consistían en bips regulares: primero uno, luego dos y
finalmente tres bips. «Mis primeras observaciones [de estos bips] me
aterrorizaron positivamente —recordaba Tesla más tarde—, ya que en ellos había
algo misterioso, por no decir supernatural. … Sentía como si estuviese
presenciando el nacimiento de un conocimiento nuevo o la revelación de una gran
verdad.»
Desconcertado porque los bips tenían «una muy clara sugerencia
de número y orden». Tesla al principio consideró que eran «perturbaciones
eléctricas como las producidas por el sol, auroras boreales y corrientes
terrestres y estaba tan seguro como podía estarlo de que estas variaciones no
se debían a ninguna de estas causas. La naturaleza de mis experimentos
descartaba la posibilidad de los cambios que se producían por alteraciones
atmosféricas». Al rechazar estas posibles causas solares o terrestres, Tesla
parecía no haber sido capaz de determinar la causa de estas señales inusuales
mientras estuvo en Colorado. A lo largo del año siguiente más o menos
(1899-1900), continuó pensando en estas observaciones inusuales hasta que «la
idea se proyectó en mi cabeza; las perturbaciones que había observado podrían
ser debidas a un control inteligente. Aunque no podía descifrar su significado,
era imposible para mí pensar en ellas como algo completamente accidental. El
sentimiento de que había sido el primero en oír el saludo de un planeta a otro
cada vez me convencía más».[669] A
finales de 1900, concluyó que el bip realmente debía provenir
de otro planeta, y anunció esta conclusión en una carta a la Cruz Roja
Americana en enero de 1901 (véase el capitulo 14).
En las primeras entrevistas sobre los bips, Tesla insistía solo en
que las señales eran de naturaleza extraterrestre, pero los periodistas
rápidamente asumieron que las señales debían de venir de Marte.[670] Al
estudiar Marte a finales de la década de los setenta del siglo XIX, el
astrónomo italiano Giovanni Virginio Schiaparelli había observado una red de
caminos o canales largos y rectos, a los que llamó canali en
su mapa del planeta rojo. Mucha gente llegó a la conclusión de que los canales
de Schiaparelli no podían haber sido provocados por fuerzas naturales y eran un
indicador de vida inteligente en Marte. La idea de que Marte estaba habitado la
llevó más lejos el astrónomo aficionado americano Percival Lowell, que
construyó un observatorio en Flagstaff (Arizona) específicamente para ver los
canales de Marte. En su libro de 1895 sobre Marte, Lowell razona que el planeta
estaba sufriendo una sequía severa y que los canales eran una respuesta
ingeniosa de los marcianos para dirigir el agua de las capas de hielo polar a
las partes centrales del planeta.[671]
Las ideas de Lowell sobre la vida inteligente en Marte recibieron amplia
cobertura en los periódicos y revistas, y con certeza, Tesla estaba al tanto de
estas teorías. Como ya hemos visto, Martin había especulado en su artículo de
1895 acerca de que el oscilador de Tesla pudiera usarse para «llamar» a los
marcianos (véase el capítulo 11) y Tesla había trabajado sobre estas
posibilidades cuando dio su conferencia en Chicago en mayo de 1899.
Aunque Tesla pidió a George Scherff que le enviase un libro de astronomía
durante el verano de 1899, no hay mención de estas señales extraterrestres en
las notas que llevaba en Colorado. En consecuencia, hay confusión entre los
biógrafos de Tesla sobre qué podía haber detectado realmente con su sensible
receptor. ¿Qué podría haber oído Tesla con su receptor que pensó que era un
mensaje desde Marte?
Una explicación avanzada por el biógrafo Marc Seifer era que Tesla recogió
señales de los test que Marconi estaba realizando con las marinas británica y
francesa en julio de 1899.[672] La
dificultad de esta explicación es que el receptor de Tesla no estaba
sintonizado con las frecuencias que estaba usando Marconi. Según
Kenneth L. Corum y James F. Corum, mientras Marconi estaba transmitiendo
en una frecuencia RF, el receptor de Tesla estaba preparado para detectar ondas
de frecuencias muy bajas (VLF, por sus siglas en inglés very low
frecuency) en el rango de 8 a 22 KHz.[673] Tesla
estaba trabajando con ondas en este rango porque creía que las ondas con
frecuencia baja se propagarían más eficientemente a través de la corteza
terrestre. Además, alimentados solo con pilas, los transmisores de Marconi en
1899 probablemente no tenían suficiente potencia para generar ondas que
pudiesen viajar de Inglaterra a Colorado. De hecho, para transmitir a través
del Atlántico en 1901, Marconi había desarrollado un sistema consistente en una
máquina de vapor de 25 caballos llevando un generador de CA que producía 2.000
voltios que a su vez se aumentaban a 20.000 voltios.[674]
Al rechazar la explicación de que Tesla simplemente había recogido las señales
de Marconi, los hermanos Corum en su lugar sugerían que Tesla, de hecho, sí
había detectado señales de radio extraterrestres. Después de establecer que el
receptor de Tesla estaba funcionando en el rango VLF, los Corum investigaron
qué tipo de señales VLF podían haber venido del espacio durante el verano de
1899. Resulta que una de las lunas de Júpiter, lo, emite una señal de 10 KHz
cuando pasa a través de un toro de partículas de plasma cargadas que rodea al
planeta (imagen 13.3). Detectadas por primera vez en 1955, las radioseñales de
loa menudo llegan como una serie de pulsaciones. Para probar su explicación,
los Corum reconstruyeron el receptor de Tesla, lo usaron durante una tormenta
de radio en Júpiter en 1996 y registró una serie de bips similares
a los que Tesla indicó que había oído en 1899.
Imagen 13.3. Diagrama que muestra como la luna de Júpiter, lo, pasa a través
de un toro de partículas cargadas. Las ondas electromagnéticas se generan
cuando lo empuja partículas cargadas hacia el campo magnético de Júpiter.
Debido a que el eje de rotación de Ío no es paralelo al eje del campo magnético
de Júpiter, Ío atraviesa partes más fuertes y más débiles del campo magnético,
lo que provoca pulsaciones en las ondas que genera. Adaptado de
http://physics.uoregon.edu/~jimbrau/BrauImNew/Chap11/FG1l_20.jpg.
Finalmente,
para explicar por qué Tesla asociaba estas señales con Marte, los Corum
usan software de astronomía para determinar dónde Júpiter y
Marte habrían estado en el cielo nocturno de Colorado Springs durante el verano
de 1899. Con este software averiguaron que, durante varias
noches de julio de 1899, Júpiter habría emitido una señal durante parte de la
noche, pero habría parado justo cuando Marte estaba poniéndose en el cielo
occidental. Si Tesla hubiese mirado fuera de las puertas de la estación experimental
cuando oía que los bips paraban, habría visto desaparecer a
Marte detrás de las montañas, lo cual le habría facilitado conectar el planeta
rojo con el cese de las señales. Al igual que Tesla detectó ondas estacionarias
formándose en la cavidad de Schumann, los Corum argumentan que de nuevo Tesla
estaba observando un fenómeno real.[675]
El transmisor amplificador en funcionamiento
A finales de julio, cuando sus asistentes acabaron de ensamblar el transmisor
amplificador. Tesla pasó de escuchar a la tierra y el cielo a investigar el
mejor modo de hacer funcionar esta gran máquina. En su laboratorio de la calle
Houston, Tesla había sido capaz de alcanzar los 3 millones de voltios y
producir descargas de 16 pies; con este transmisor amplificador mayor en
Colorado, esperaba generar 50 millones de voltios y producir rayos artificiales
de entre 50 y 100 pies de largo.[676]
Para Tesla, un día típico en la estación experimental empezaba con un paseo en
calesa desde el Alta Vista Hotel a Knob Hill. Pasaría la mañana en su oficina
en una esquina del laboratorio, haciendo cálculos, planeando la siguiente ronda
de experimentos y enzarzándose en largas discusiones con Lowenstein. A
mediodía, Tesla y Lowenstein disfrutaban de un almuerzo enviado desde el hotel.
Como el negocio primario de El Paso Electric Company era proporcionar luz
eléctrica, probablemente no hacía funcionar sus generadores durante el día, y
por tanto, Tesla tenía que esperar hasta que la energía llegaba al final de la
tarde para empezar sus experimentos con el transmisor amplificador.[677] Cuando
Tesla accionaba el interruptor, su asistente adolescente, Gregg, recuerda que
«chispas enormes caían entre las bolas en lo alto. Con frecuencia las chispas
eran de 15 o 20 pies de largo, justo como rayos. Tenían un gran colisión que
hacía eco dentro del laboratorio y podía oírse a cierta distancia».[678]
Al hacer funcionar el transmisor amplificador, Tesla buscaba generar una
corriente potente que pudiese enviarse a través de la tierra. Para ello,
necesitaba elevar el voltaje todo lo alto que fuera posible y determinar la
frecuencia óptima de transmisión a través de la tierra. Para subir el voltaje y
ajustar la frecuencia, Tesla variaba los valores para cada componente que
proporcionaba energía a la vuelta primaria del transmisor magnificador (estos
componentes pueden verse en la imagen 13.2). En momentos diferentes, subía el
voltaje que provenía del transformador de Westinghouse, modificaba la velocidad
de la rueda de corte, que controlaba la descarga de los condensadores, cambiaba
el tamaño de los condensadores que alimentaban la bobina primaria y a veces
usaba uno o dos bobinados en el primario (imagen 13.3). Además, Tesla
experimentaba con los componentes dentro de la pared circular; probaba varias
bobinas diferentes para el secundario así como «bobinas extra» que se colocaban
en el circuito del transmisor de modos diferentes. Durante los primeros meses
que estuvo en Colorado, tanto el secundario como la bobina «extra» estaban
situadas hacia el centro del círculo de cincuenta pies, pero en los últimos
meses, Tesla creó un nuevo secundario dando veinte vueltas a la pared circular
y en su lugar colocó la bobina extra en el centro del círculo.[679]
Tesla también varió la capacidad eléctrica del circuito secundario conectando
el secundario y la bobina extra a bolas cubiertas de cobre de diferente tamaño.
Para sintonizar el circuito secundario a la frecuencia deseada, Tesla ajustó la
altura del extremo esférico y pronto advirtió que tenía que elevar la bola a
través del tejado de la estación para sintonizar claramente el transmisor. En
consecuencia, en septiembre, instaló el mástil telescópico que le permitía
subir la bola hasta una altura de 142 pies. Durante los meses de otoño, Tesla
midió cuidadosamente cómo la capacidad eléctrica del circuito secundario
variaba con la altura de la bola.
Para el ingeniero eléctrico moderno, acostumbrado a los componentes
electrónicos estándar, ya sea en un tablero de circuitos o en una simulación
por ordenador, es fácil variar los componentes y jugar con diferentes
configuraciones de circuitos. Sin embargo, Tesla trabajaba en el transmisor
amplificador en 1899, y necesitamos recordar que entonces ni había componentes estándar
ni ningún instrumento conveniente para medir el valor de componentes como
bobinas o condensadores. Cada bobina, como hemos mencionado, tenía que ser
cuidadosamente enrollada, medida y luego ajustada de modo que tuviese la
inductancia necesaria. Además, dados los voltajes y frecuencias que perseguía
Tesla, muchos de estos componentes eran enormes (cuando se los compara con
dispositivos electrónicos modernos) y podían necesitarse días para
modificarlos. Por ejemplo, más de una vez, Tesla incrementó el tamaño de los
condensadores en el transmisor amplificador; para ello, sus asistentes tenían
que construir más tanques, rellenarlos con salmuera y luego añadir el número
requerido de botellas de vidrio. Para determinar cuántas docenas de botellas, y
si deberían ser botellas de champagne o las usadas para
embotellar aguas del cercano Manitou Springs, Tesla tenía que calcular las
propiedades dieléctricas para la forma de la botella. En consecuencia, podía
llevar días hacer los cambios en el transmisor amplificador.[680]
Imagen 13.4. Boceto en la libreta de un circuito típico usado por Tesla en
Colorado Springs. Leyenda: W. T. secundario del transformador de Westinghouse;
L1, L2 bobinas de inductancia;C1, C2 condensadores; P1, P2 bobinado primario
del transmisor amplificador. De NT, 17 de agosto de 1899, CSN, MNT
Para
hacer funcionar el transmisor amplificador, Tesla tenía que ajustar
cuidadosamente todas las bobinas (la primaria, la secundaria y la extra), de
modo que cada una resonaba con la bobina que le precedía y por tanto
incrementaba el voltaje de la manera deseada. Al mismo tiempo, para ajustar la
longitud de onda de las oscilaciones, Tesla descubrió una regla general: la
longitud de los bobinados en la bobina secundaria o la extra deberían ser un
cuarto de la longitud de onda deseada.[681]
Para estimar el voltaje al que el transmisor amplificador estaba funcionando,
Tesla accionaría y cerraría rápidamente el interruptor que llevaba energía al
lado primario del transmisor; interrumpiendo la corriente de este modo
provocaba que enormes chispas volasen a la esfera conectada en la bobina
secundaria o extra. Según el ingeniero e investigador sobre Tesla Aleksandar
Marincic, cuando las chispas alcanzaban entre dos y cuatro metros de longitud,
el transmisor probablemente operaba a dos millones de voltios, pero pronto
Tesla estaba haciendo funcionar el transmisor de modo que producía hilos
luminosos que saltaban huecos de dieciséis pies. Debido a que Tesla había
calculado las dimensiones del edificio de modo que se ahorrase todo el dinero
posible en la construcción, los hilos se quedaban solo a seis o siete pulgadas
de las paredes del edificio, y más de una vez, estos rayos artificiales
prendieron fuego a la estación.[682]
En una ocasión Tesla fue sepultado por los hilos de alta tensión mientras
estaba dentro de la pared circular que ubicaba la bobina primaria del
transmisor. Como recuerda:
Para
manejar las corrientes pesadas, tenía un interruptor especial. Era difícil de
activar y tenía un muelle organizado de modo que solo con tocar la manilla
saltaría. Envié a uno de mis asistentes al pueblo y estaba experimentando solo.
Levanté el interruptor y me fui tras la bobina para examinar algo. Mientras
estaba ahí el interruptor saltó, y de repente toda la habitación se llenó de
hilos luminosos; no tenía modo de salir. Intenté romper la ventana pero fue en
vano, no tenía herramientas y solo podía tumbarme boca abajo y pasar por debajo
[de los hilos]. El primario llevaba 500.000 voltios, y tenía que reptar a
través de un hueco estrecho [es decir, en la pared circular] con los hilos
moviéndose. El ácido nitroso era tan fuerte que apenas podía respirar. Estos
hilos rápidamente oxidaron el nitrógeno debido a su enorme superficie, que
compensaba que fuesen escasos en intensidad. Cuando llegué al espacio estrecho,
me cortaron el paso por detrás [los hilos]. Me escapé y apenas me las apañé
para abrir el interruptor cuando el edificio empezó a arder. Cogí un extintor y
conseguí sofocar el fuego.
A
pesar de lo aterrador de la experiencia, Tesla se sentía cautivado por las
fuerzas con las que había luchado. Como escribió a su amigo Robert Underwood
Johnson sobre su época en Colorado Springs: «He tenido experiencias
maravillosas aquí, entre otras cosas, domestiqué a un gato salvaje y no soy
otra cosa sino una masa de rasguños sangrantes. Pero en los rasguños, Luka,
yace una memoria. MEMORIA».[683]
Mientras los hilos demostraron ampliamente la potencia del transmisor, Tesla
generalmente evitaba producirlos no solo por razones de seguridad, sino porque
gastaban la energía del transmisor amplificador y le impedían transmitir
energía de modo eficiente a través de la tierra. Como explicó: «Los hilos, por
supuesto, provocan pérdida por fricción y por tanto disminuyen la economía del
sistema y perjudican la calidad de los resultados. También provocan una pérdida
de presión, al igual que escapes en el aire o tuberías de agua». Según el
constructor de bobinas de Tesla, Robert Hull, si fuéramos a ver el transmisor
amplificador operando por la noche, los hilos no volarían a la esfera situada
sobre el tejado; en su lugar, veríamos un rayo azul subiendo recto sobre la
estación, el resultado de un halo de finos hilos rodeando el mástil y la
esfera. Como Tesla recuerda: «Por la noche, esta antena, cuando encendía toda
la corriente, se iluminaba por completo y era una visión maravillosa».[684]
Propuestas navales
Incluso cuando Tesla estaba profundamente comprometido con sus experimentos en
Colorado, no dejaba de mantener un ojo atento ante nuevas fuentes de
financiación, y las fuerzas armadas eran un patrocinador potencial. Esta vez no
solo Marconi estaba ocupado cultivando contacto con varias marinas alrededor
del mundo, sino que, como hemos visto, Hobson, el amigo de Tesla, había
intentando interesar a los oficiales navales americanos en el bote de
radiocontrol de Tesla. Aunque la mayor interacción de Tesla con la Marina de
EE. UU. fue a través de la comisión permanente de faros.
Integrada por oficiales de la Marina y científicos civiles, esta comisión era
responsable del mantenimiento de los faros del Gobierno federal y otras ayudas
a la navegación. La comisión se tomó un interés especial en el uso de las
nuevas tecnologías para mejorar la navegación; por ejemplo, en 1886, usó luces
eléctricas para iluminar la Estatua de la Libertad, de modo que podía servir de
referencia para los barcos que navegaban en el puerto de Nueva York.
En mayo de 1899, la comisión permanente de faros preguntó a Tesla si podía
establecer un sistema de telegrafía sin hilos entre el buque faro Nantucket y
la costa a sesenta millas de distancia.[685] El
buque faro era la primera referencia que los trasatlánticos se encontraban
cuando se acercaban a la costa de los Estados Unidos, y ayudaría a los
mercantes y las compañías navieras tener información anticipada sobre qué
barcos estaban a punto de llegar al puerto de Nueva York u otros puertos.[686] Al
principio Tesla estuvo de acuerdo en proporcionar un aparato experimental para
probar en el buque faro, y aconsejó a Scherff a forzar algunos trabajos del
laboratorio de Nueva York, «ya que me estoy preparando para la planta en
Nantucket (para el Gobierno) y quiero tener tanto trabajo hecho como sea
posible antes de que regrese» de Colorado Springs.[687]
La relación de Tesla con la comisión permanente de faros se deterioró en pocos
meses, en concreto cuando descubrió que su aparato inalámbrico iba a ser
comparado con el sistema de Marconi. En septiembre de 1899, los periódicos iban
cargados de noticias sobre la inminente llegada de Marconi a Nueva York para
cubrir la regata de la Copa América y la comisión comenzó a preocuparse por los
rumores de que Marconi se encontraría con el Cuerpo de Señales de la Armada y
no con la Marina. Ante el temor de que fuese un motivo de crítica si se
retrasaban en la adopción de tecnología inalámbrica, la comisión pidió a Tesla
incrementar sus esfuerzos para instalar el equipo en el buque faro Nantucket.
En su solicitud, la comisión enfatizaba que deseaba trabajar con Tesla, y
prefería «el talento local al extranjero», pero que «lo que quiera que tuviese
que hacerse, debería hacerse rápido».[688]
Sin embargo Tesla no respondió rápido a esta solicitud y, tras darle vueltas
durante casi dos semanas, envió una carta airada a la comisión. Desde su punto
de vista, la comisión no debería darle ninguna ventaja local especial ya que él
era el «primer pionero» que había «establecido ciertos principios innovadores
sobre la “telegrafía sin hilos”» y ahora estaba ocupado perfeccionando
dispositivos basados en estos principios. Como pionero en este campo, a Tesla
le molestaba que la gente lo viese como compitiendo con el advenedizo Marconi,
que poseía «más empresas que conocimiento y experiencia». Si su equipo iba a
ser comparado con el de Marconi, entonces Tesla necesitaría el dinero necesario
para construir aparatos que se pudiesen probar adecuadamente. En consecuencia,
dijo a la comisión: «Cuando me escribieron por primera vez, no sabiendo nada de
la competición, me convencí a mí mismo de que debería proveerles algo previsto
solo para un servicio temporal y no libre de defectos, pero ahora que el número
de otros está sobre el terreno, preferiría proponer un equipo que sea capaz de
pasar pruebas cruciales. Pero situado como estoy [en Colorado Springs], no
podría llevar a cabo ese trabajo a menos que puedan darme una orden para,
digamos, doce equipos como mínimo, en cuyo caso podría dedicarme a la tarea de
suministrarles los aparatos tan rápido como fuera posible».[689] La
comisión declinó hacer este gran encargo, Tesla y la Marina siguieron caminos
distintos y, en 1902, la Marina compró su primer equipo inalámbrico a varias
compañías francesas y alemanas.[690]
Ajustes para «ocultamiento, inmunidad y selectividad»
Al hacer funcionar el transmisor amplificador en Colorado Springs, Tesla dedicó
gran parte del esfuerzo a perfeccionar técnicas para ajustar, lo que
proporcionaría «ocultamiento, inmunidad y selectividad».[691] Para
desarrollar un sistema de comunicaciones a gran escala intensivo en capital,
Tesla dedujo que sería necesario hacer que los mensajes fuesen seguros y
privados. Como explicó unos años después, mientras estaba en Colorado pensó en
enviar mensajes a través del océano, «y, a mayor distancia, más importante y
más esencial… era asegurar la privacidad y la no interferencia de los mensajes;
en distancias pequeñas no importa tanto si el funcionamiento de un dispositivo
es interferido, pero cuando aparatos costosos, como los que sería necesario
emplear en el proyecto que contemplaba, se usaban para producir señales a
grandes distancias, el valor de una planta y de toda la inversión se destruiría
si el mensaje no podía mantenerse privado».[692]
Aunque Marconi podía enviar mensajes desde su transmisor a un receptor en 1899,
no podía proteger estos mensajes de interferencias de otros transmisores que
estuvieran funcionando cerca. Por ejemplo, durante la regata de la Copa América
de 1901 en Nueva York, Greenleaf Whittier Pickard de American Wireless
Telephone & Telegraph Company envió una serie de transmisiones de diez
segundos que interfirieron con las señales que estaban siendo enviadas por
Marconi y Lee de Forest cuando intentaban cubrir la regata.[693] Igualmente,
los primeros usuarios de la radio estaban preocupados sobre sus mensajes que
recibían otros receptores que podían estar escuchando, lo cual era un problema
serio para una armada o una marina que usase el sistema de Marconi para enviar
mensajes, ya que significaba que el enemigo podía interceptarlos. Y los
usuarios comerciales de un sistema telegráfico inalámbrico querían estar
seguros de que sus mensajes estaban igual de seguros que los telegramas
enviados con la red de cable existente.
Para crear un sistema seguro en Colorado, Tesla desarrolló el trabajo que había
hecho en Nueva York usando dos frecuencias con su segundo bote radiocontrolado.
Como vimos, los visitantes del laboratorio de la calle Houston a menudo
observaban que varias bombillas se encendían al mismo tiempo cuando Tesla
estaba transmitiendo energía y el inventor solucionó este problema sintonizando
las bombillas de modo que tenían que recibir una combinación de dos frecuencias
antes de encenderse.
Recurriendo a esta solución, Tesla trazó una estrategia general para sintonizar
sus circuitos inalámbricos. Ávido lector del sociólogo inglés Herbert Spencer,
se había quedado encantado con «la exposición clara y sugerente de Spencer del
mecanismo nervioso humano». En sus Principios de psicología,
Spencer le había dado vueltas a la pregunta de cómo el cerebro con «un número
limitado de fibras y células [puede] convertirse en la sede de relativamente un
número de percepciones ilimitado». Spencer proponía que el cerebro solucionaba
este problema teniendo fibras nerviosas que eran sensibles no solo a un único
impulso sino a numerosos y variados impulsos. Spencer comparó los nervios en el
cerebro a teclas en un piano; aunque tenía solo un número limitado de teclas
(cada una sonando según su propia nota), el piano podía producir una gran
número de acordes complejos cuando se presionaban múltiples teclas. Basándose
en Spencer, Tesla opinaba: «Somos capaces de recibir innumerables impresiones
distintas porque las fibras nerviosas que lo controlan se prestan a
innumerables combinaciones, y podemos distinguir un individuo de todos los
demás gracias a muchos rasgos característicos que no existen en ningún otro
individuo».[694]
Inspirado por Spencer, Tesla empezó a pensar sobre sus circuitos sintonizados
como fibras nerviosas. Si las fibras nerviosas respondían a múltiples
combinaciones de impulsos, ¿por qué no hacer lo mismo con su transmisor y su
receptor? En lugar de ver el hecho de que el transmisor generaba tanto una
señal fundamental como armónicas como un problema, ¿por qué no diseñar un
receptor que detectase señales complejas dadas por el transmisor? «En esto
residía la esencia y la virtud de la invención», explicó Tesla. «El transmisor
no se caracteriza de manera básica por una única nota, o peculiaridad, como
hasta ahora, sino que representa una individualidad muy compleja y, por tanto,
inequívoca, de la cual el receptor es el homólogo exacto, y solo como tal puede
responder. Para ir un paso más allá, hice el funcionamiento de los instrumentos
receptores dependiente no solo de un gran número de elementos distintivos
combinados, sino también de su orden de sucesión y, si fuese necesario,
llegaría hasta variar continuamente el carácter de los elementos individuales.»[695]
Ahora, en Colorado, Tesla estaba preparado para probar esta idea y ver si podía
enviar y recibir señales empleando un número de elementos distintivos. Para el
transmisor, Tesla usó el transformador de Westinghouse y una rueda para
suministrar energía no a un único banco de condensadores sino a dos bancos
separados, cada uno de los cuales estaba conectado a su vez a la vuelta del
primario que iba alrededor de un círculo de cincuenta pies en la estación
(imagen 13.5). Dentro del círculo, Tesla tenía dos bobinas secundarias
separadas. Como cada bobina secundaria estaba enrollada con una longitud
diferente de alambre, las oscilaciones generadas iban a diferente frecuencia. Y
como todo el transmisor estaba conectado a tierra, ambas oscilaciones se
enviaban a través de la tierra.[696]
En el extremo del receptor, Tesla usó una variedad de ordenaciones que
involucraban uno, dos o incluso más receptores. Sin embargo, para probar su
seguridad, a menudo usaba un receptor con dos circuitos separados, cada uno de
los cuales se sintonizaba para detectar una de las dos frecuencias enviadas por
su transmisor. En esta ordenación, el sonido del telégrafo respondía solo
cuando recibía las señales de ambos circuitos de detección. Al enviar y recibir
dos frecuencias de este modo, Tesla creía que sus mensajes serían seguros y
privados.[697]
Imagen 13.5. Diagrama del circuito sintonizado usado por Tesla en Colorado
Springs.
La
fuente de su alto potencial era el transformador de Westinghouse y la rueda del
corte es la misma que la del transmisor amplificador de Colorado Springs. Como
se puede observar, la rueda está conectada a tierra. Justo sobre la rueda hay
dos condensadores de tamaños diferentes. Estos están conectados a dos bobinas
que son los dos bobinados en el primario del transmisor amplificador. Las otras
dos bobinas son las secundarias.
De NT, 27 de junio de 1899, Colorado Springs notes, p. 55. Diagrama redibujado
por los editores.
A medida que Tesla hacía progresos con esta nueva técnica de sintonizado,
empezó a hacer el borrador de la solicitud de una patente y a criticar
abiertamente a Marconi en entrevistas en los periódicos. En septiembre de 1899,
Marconi viajó a Nueva York para usar su sistema y proporcionar cobertura a la
regata de la Copa América. Tesla no dudó en indicar que el sistema de su rival
no podía resolver los problemas con las interferencias, pero que su nuevo
sistema sí podría, como dijo a los periodistas en Colorado Springs:
Espero
anunciar al mundo en una semana o dos, un sistema de telegrafía sin hilos que
será casi perfecto.
No menospreciaré el sistema de Marconi, pero todo sistema en uso en el presente
tiene un defecto serio, ya que alteran su acción instrumentos similares en un
radio de un número más o menos grande de millas. Además, doce palabras por
minuto parece ser un tiempo muy rápido.
Con el sistema que estoy a punto de completar, espero lograr por métodos
mecánicos una velocidad de entre mil quinientas y dos mil palabras por minuto,
y todavía más, tener instrumentos totalmente libres de alteraciones externas.
He tenido éxito eliminando influencias externas y puedo hacer instrumentos que
funcionan libres de otros casi con un toque.
Los experimentos de Marconi son interesantes, pero no son nuevos. Estoy
contento de que estén teniendo éxito al emplearse en regatas, pero no es para
nada improbable que antes de que la siguiente regata internacional arranque,
botes impulsados por transmisión inalámbrica de energía sigan las regatas y
espero que los propios veleros tengan teléfonos inalámbricos a bordo.[698]
Tesla
y los testigos
Aunque llevó a cabo algunos experimentos usando el transmisor amplificador para
enviar mensajes, Tesla centró la mayoría de su atención en el problema de
transmitir energía de manera inalámbrica, y se sintió satisfecho al descubrir
que de hecho podía enviar corrientes oscilantes a través de la tierra. El 23 de
julio de 1899, se dio cuenta de que los caballos en la pradera cercana a la
estación experimental se alteraban cada vez que el transmisor amplificador
estaba funcionando, presumiblemente porque el hierro de sus herraduras recogía
la corriente de tierra. Al día siguiente, con la bobina secundaria del
transmisor conectada a tierra, observó que los pararrayos en un circuito
conectado a tierra separado soltaban chispas cuando la bobina secundaria se
descargaba. «No había otro posible modo de explicar la existencia de estas
chispas, —escribió Tesla con entusiasmo— que asumir que la vibración se
propagaba a través de la tierra y siguiendo el cable de la tierra a otro lugar
¡saltó a esta línea! Esto es verdaderamente extraordinario porque muestra más y
más claramente que la tierra se comporta simplemente como un conductor
ordinario y que será posible, con aparatos potentes, producir las ondas
estacionarias que ya he observado en las muestras de la electricidad
atmosférica.» Tesla indicó que detectó las chispas a sesenta pies de distancia
de la bobina secundaria; asumiendo que el transmisor amplificador estaba ya
funcionando a 10.000 voltios, calculó que debería ser posible detectar estas
chispas a 114 millas de distancia.[699]
Durante los siguientes meses, Tesla realizó pruebas adicionales para verificar
que su transmisor amplificador estaba enviando corrientes por tierra y que
podían detectarse. En agosto, intentó «disposiciones para telegrafía», y
advirtió que «el aparato respondía libremente a pequeñas bobinas de bolsillo a
una distancia de varios pies sin ninguna capacidad agregada y ningún
circuito ajustado. En consecuencia, irá a gran distancia». Unas pocas
semanas más tarde, llevó un receptor fuera y lo conectó a una tubería de agua
bajo tierra; a 250 pies de la estación, provocó chispas de una pulgada, y a 400
pies obtuvo chispas de media pulgada. El 11 de septiembre de 1900, Tesla llevó
un receptor a una milla de distancia de la estación, cerca del lago Prospect,
donde fue capaz de medir que el transmisor amplificador estaba funcionando con
una longitud de onda de alrededor de 4.000 pies.[700]
A mediados de diciembre, cuando estaba completando sus experimentos en
Colorado, Tesla lo organizó para que el fotógrafo Dickenson Alley lo visitase
desde Nueva York y fotografiase su transmisor amplificador en acción. (Estas
fotografías se ven con más detalle más adelante.) Como parte de esta serie,
Tesla hizo que Alley hiciese varias fotografías de bombillas encendidas por el
oscilador fuera de la estación experimental. Para una imagen, Tesla colocó tres
bombillas en el suelo y las conectó a un cuadrado de alambre de sesenta y dos
pies de lado; este enorme cuadrado recogía corriente de tierra del oscilador y
provocaba que las bombillas brillasen. Tesla informó que las bombillas estaban
a sesenta pies de la bobina secundaria que estaba dentro de la estación. En una
segunda fotografía tomada fuera, Tesla conectó una bombilla incandescente entre
una bobina grande y la tierra y de nuevo la bombilla brilló. Para esta segunda
imagen, Tesla no indicó lo lejos que estaba la bobina del transmisor.[701]
Estos son los únicos experimentos en las notas de Colorado publicadas de Tesla,
en las cuales registraba la distancia a la que la energía se transmitía. En
lugar de observar receptores funcionando a varias distancias respondiendo al
transmisor, Tesla se basaba en cálculos para evaluar cómo actuaba el transmisor
amplificador. «Cuando el aparato estaba en acción», explicó más tarde, producía
«una corriente de muchos cientos de amperios» que pasaba «a la tierra y creaba
una perturbación. Medía los efectos producidos y calculaba la distancia a la
cual una cierta cantidad de energía, necesaria para el funcionamiento de un
dispositivo receptor, sería transmitida».[702]
En los artículos que siguieron sobre su trabajo en Colorado, Tesla destacó que
había probado que la energía podía transmitirse a través de la tierra, pero no
especificaba en estos reportajes lo lejos que se había transmitido la energía.
Mientras el biógrafo John O’Neill afirma que Tesla encendió doscientas
bombillas incandescentes a veintiséis millas de Colorado Springs, no se ha
encontrado evidencia que apoye esta afirmación.[703]
Un aspecto poco usual de las pocas pruebas sobre la distancia que Tesla
realizaba era que no había testigos. A pesar de sus frecuentes encuentros con
periodistas en Nueva York, Tesla evitó hablar a reporteros mientras estuvo
trabajando duramente en Colorado; por tanto, los periódicos contemporáneos
ofrecen pocas pistas sobre el trabajo de Tesla mientras estaba en el oeste.[704] Cuando
se le preguntó durante la deposición si había visto los receptores funcionando
durante las pruebas de transmisión, su asistente Lowenstein informó: «En cuanto
al aparato receptor, Tesla nunca me encargó experimentar con él y siempre hizo
esa parte él mismo mientras que me permitía trabajar con el transmisor». Según
Lowenstein:
Al
principio Tesla iba con el aparato receptor a su habitación y experimentaba
allí, mientras yo manejaba el oscilador. Luego, tras ciertos logros en la
habitación, se llevaba todo el set en cajas portátiles e iba fuera del
edificio, dejándome instrucciones para continuamente encender y apagar cada
cierto intervalo. En estos casos, con frecuencia yo corría a la puerta para
verle durante un momento, y vi que se alejaba, digamos, que mil o dos mil pies.
No podía verlo de cerca, ya que tenía que permanecer donde el interruptor, y
así resultó que a veces, cuando miraba fuera para verlo un momento, no podía
verlo, y luego no sabía lo lejos que se iba, pero por la hora a la que volvía,
siendo mi recuerdo de no más de la mañana o primera hora de la tarde, podría fácilmente
hacerse una idea de lo lejos que podía haber ido Tesla mientras yo permanecía
donde el interruptor.[705]
Como
ingeniero entrenado, Lowenstein habría sido un testigo ideal, pero como Tesla
insistía en tenerle manejando el transmisor amplificador y no yendo con él a
ver los receptores, Lowenstein no podía informar de cómo resultaban los
experimentos de transmisión.
Además, Tesla y Lowenstein tenían un desacuerdo importante, que acabó con
Lowenstein dejando Colorado en septiembre de 1899 antes de que el inventor
llevase a cabo algunos de los experimentos más importantes con el transmisor
amplificador. En apariencia, parecería que Lowenstein se fue porque encontró
que la gran altitud de Colorado Springs le hacía enfermar y porque quería
volver a Europa a casarse con su prometida. Tesla consideraba a Lowenstein más
que un mero asistente; discutía ideas con él, comía y cenaba con él y pasaba
las tardes con él de vuelta al hotel.[706] Lowenstein
podía estar convirtiéndose en el tipo de amigo y confidente que había sido
Szigeti unos años antes. Sin embargo, Tesla encontró algunas cartas que
Lowenstein había escrito o recibido, y eso lo llevó a concluir que Lowenstein
no era la persona que Tesla pensaba que era. Una posibilidad es que Tesla se
sintiera atraído por Lowenstein y se molestara al saber que Lowenstein quería
casarse. Tesla más tarde perdonó a Lowenstein y lo volvió a contratar durante
unos años al principio de 1902. Luego Lowenstein trabajó en una compañía que
construía equipos de radio para la Marina de EE. UU. durante la primera
guerra mundial. No obstante, sea lo que fuera que sucedió en Colorado Springs
hizo que Tesla fuese reacio a usar a Lowenstein como testigo en procesos
legales.[707]
La carencia de testigos en las pruebas a distancia en Colorado Springs es
misteriosa, especialmente teniendo en cuenta que Marconi regularmente ofrecía
demostraciones de su sistema inalámbrico a los periodistas e inversores
potenciales. Años antes, Tesla había hecho buen uso tanto de demostraciones
públicas como privadas para sus inventos. Con el motor de CA, Peck y Brown lo
habían enviado a ver al profesor Anthony para así llevar a cabo pruebas
rigurosas y asegurarse el respaldo de un experto De modo similar, en sus
conferencias públicas a principios de la década de los noventa del siglo XIX
Tesla no había dudado en mostrar a las audiencias sus sistemas de iluminación
inalámbricos. Entonces, ¿por qué en Colorado Springs Tesla no emprendió pruebas
a distancia más amplias que mostrarían que su sistema funcionaba tan bien como
el de Marconi? Dado que sus apuntes de Colorado Springs informan de señales
detectadas a una milla de la estación, ¿por qué Tesla no invitó a Lowenstein, a
periodistas u otros testigos a confirmar que sus receptores estaban detectando
corrientes del transmisor?
Esta carencia de testigos en las pruebas a distancia puede explicarse en dos
niveles: el teórico y el personal. Desde un punto de vista teórico, Tesla no
creía que esas pruebas fuesen necesarias. Había decidido que las ondas
estacionarias en la tierra, a diferencia de las ondas hertzianas ordinarias o
las ondas de luz, no perdían energía a medida que se propagaban; en
consecuencia, si podían detectarse a distancias cortas del transmisor, estas
ondas podían detectarse a cualquier distancia. De otro modo, Tesla también
pensaba que, en el circuito de retorno a través de la atmósfera, el proceso de
conducción era extremadamente eficiente y que habría apenas pérdidas. Si no
había pérdidas cuando las ondas viajaban desde el transmisor al receptor y de
nuevo de vuelta, entonces cualquier prueba para detectar las ondas, no importa
lo pequeña que fuera la distancia, era suficiente para Tesla. Por tanto,
concluyó que «la comunicación inalámbrica a cualquier punto del globo es
factible … y no necesitaría demostración».[708]
A nivel personal, la escasez de pruebas a distancia refleja la aproximación de
Tesla a la invención. Cuando era niño, había desarrollado una imaginación
potente, que le permitía evocar todo tipo de cosas asombrosas. Como inventor,
había continuado recurriendo a su imaginación para visualizar cómo los nuevos
dispositivos deberían funcionar y luego buscar la confirmación en experimentos
escogidos. ¿No había imaginado su motor de CA en Budapest, solo para
confirmarlo cuando construyó prototipos en Estrasburgo y Nueva York? ¿No fue
suficiente para Tesla conseguir que una lata girase en un campo magnético
rotatorio en 1887 para convencerse de que su idea era viable? Con la
transmisión inalámbrica de energía, Tesla había pasado años refinando en su
mente cómo sería posible transmitir energía a través de la tierra.
Absolutamente confiado en su habilidad para imaginar nuevas tecnologías,
necesitaba solo una pequeña cantidad de evidencias confirmatorias del mundo a
su alrededor para convencerse de que lo que imaginaba era posible. Una vez
había detectado ondas estacionarias en la tierra, y una vez había detectado
chispas a una milla de distancia del transmisor, Tesla tenía todas las
evidencias que él necesitaba para estar convencido de que su sistema
funcionaba.
Como veremos, la consecuencia de no realizar pruebas de distancia adicionales o
demostrar su sistema ante testigos fue que Tesla después se vio en apuros para
convencer a otros sobre el valor de su sistema. Durante la siguiente década,
cuando testificaba para defender sus patentes, Tesla era incapaz de
proporcionar datos rigurosos mostrando que su sistema funcionaba. Tenía solo un
testigo, Lowenstein, que podía hablar de Colorado Springs, pero Lowenstein
nunca vio qué sucedía con los receptores. Asimismo, Tesla tenía poco que
mostrar a inversores potenciales; estos tenían que fiarse de la palabra de
Tesla de que el sistema era capaz de transmitir mensajes y energía a través de
los mares y alrededor del mundo.
Fotografiando energía
En vez de tener gente que atestiguara los resultados del transmisor
amplificador, Tesla escogió recurrir a la fotografía para documentar su trabajo
en Colorado Springs; las fotografías eran la ilusión elegida. A finales de
otoño, telegrafió a Richard Watson Gilder, el editor jefe de The
Century Magazine (y el jefe de Robert Underwood Johnson): «razones
amigables me motivan para preguntar si pagaría por enviar un fotógrafo aquí con
el objeto de obtener material para ilustraciones, que aparecerían según usted
gustase en Century, mis derechos posteriormente reservados. Si así
fuese, me gustaría mucho que fuese Alley de Tonnele por la familiaridad y
discreción. ¿Se uniría en los gastos a pesar de que él pueda hacer algún
trabajo para mí? Tenga la bondad de responder a la estación experimental».[709]
Gilder y Johnson no tuvieron problema en compartir los costes y enviar al
fotógrafo Dickenson Alley desde Nueva York. Alley había ayudado a probar los
tubos de luz de Tesla en 1894 (véase capítulo 12) y había tomado las
fotografías que aparecieron en Electrical Review en la
primavera de 1899. Durante las dos últimas semanas de diciembre de 1899, Tesla
y Alley crearon una serie excepcional de sesenta y ocho fotografías.[710]
Para crear estas imágenes, Alley usó placas de vidrio de 11 x 14 pulgadas que
no solo expusieron a los hilos gigantes producidos por el transmisor
amplificador, sino que se complementó con la iluminación de una lámpara de arco
eléctrico o pólvora destellante. Como la energía de la compañía eléctrica local
estaba todavía solo disponible por la noche, Alley y Tesla trabajaron toda la
noche para instalar el equipo para estas fotografías, lo que con frecuencia
significaba que lo hacían pasando un frío glacial. Con el viento silbando a
través de las finas paredes de la estación experimental, Alley apareció en
varias imágenes tapado con su pesado abrigo y sombrero de invierno.[711]
Tesla y Alley empezaron documentando el aspecto de la estación experimental por
fuera y por dentro (véanse las imágenes 13.2).[712] Luego
fotografiaron el transmisor amplificador funcionando a un nivel normal de
excitación. Para crear varios tipos de hilos, Tesla conectó los extremos libres
de la bobina extra a diferentes discos, bolas, un anillo con alambres
salientes, así como un ventilador de alambres con estos hacia afuera; al mismo
tiempo. Alley varió la posición de la cámara de modo que captase los hilos
luminosos desde varios ángulos. Para poder generar hilos que fotografiar
(recuerda que los hilos representan energía desperdiciada de modo que Tesla
generalmente intentaba evitarlos), tenía a su asistente Czito abriendo y
cerrando rápidamente el principal interruptor de energía 50, 100 o 200 veces.
En el transcurso de estos experimentos, Tesla se deleitaba al ver que su
transmisor podía provocar hilos que alcanzaban distancias en línea recta de
31-32 pies, pero cuya trayectoria curva podría ser de 128 pies.[713] Uno
de los hilos se las apañó para golpear a Alley y a su cámara en una esquina de
la estación, todo lo lejos que podían estar de la bobina extra. Entusiasmado,
Tesla predecía con confianza que con más alambre de cobre en el transmisor y un
edificio mayor podría haber generador hilos con trayectorias curvas de
alrededor de 300 pies.
Tesla y Alley crearon varias imágenes en las cuales cada uno se sentaba en una
silla al lado de la bobina extra. Debido a que habría sido demasiado peligroso
para alguien sentarse durante la tormenta eléctrica capturada por la cámara.
Alley usó un pequeño truco fotográfico. «Para dar una idea de la magnitud de la
descarga, el experimentador está sentado ligeramente detrás de la “bobina
extra”», explicó Tesla. «No me gusta esta idea, pero alguna gente encuentra
interesantes esas fotografías. Por supuesto, la descarga no se estaba
produciendo cuando el experimentador fue fotografiado, ¡como podría pensarse!
Los hilos se imprimían primero sobre la placa a oscuras o con una luz débil,
luego el experimentador se colocaba en la silla y se hacía una exposición con
una lámpara de arco eléctrico y, finalmente, para marcar las características y
otros detalles, se usaba un poco de pólvora destelleante.»[714] Por
tanto, usando una exposición doble en una única placa fotográfica, Alley creaba
una imagen memorable de Tesla tranquilamente leyendo mientras su transmisor
amplificador liberaba un torrente de hilos luminosos.[715]
El inventor y el fotógrafo entonces experimentaron sobre cómo capturar la
transmisión inalámbrica de energía.[716] Para
ello, se concentraron en fotografiar bombillas incandescentes estándar de
dieciséis bujías que estaban conectadas a una bobina receptora y a tierra para
mostrar que las bombillas se encendían gracias a energía enviada a través de
tierra desde el transmisor amplificador. Para el primer lote de fotografías.
Tesla instaló las bombillas y la bobina receptoras en algún lugar fuera de la
estación experimental ya que sabía que «tomadas de esta manera, sería sin duda
mucho más interesante para los hombres de ciencia». Para estas imágenes, Tesla
grabó cuidadosamente muchos de los detalles de funcionamiento pero no la
distancia entre las bombillas y el transmisor. Mientras estas fotografías
típicamente muestran entre tres y cinco bombillas encendidas, Tesla estimó que
podía fácilmente encender hasta sesenta bombillas.[717]
De hecho, sospechando que un incremento de la capacidad eléctrica en el
circuito receptor requeriría una corriente por tierra con un voltaje más bajo,
Tesla hizo fotografiar a Alley una segunda serie de experimentos dentro de la
estación mientras variaba la capacidad del circuito receptor conectando bolas
de metal mayores así como el mástil telescópico. Estas pruebas confirmaron su
hipótesis sobre la capacidad del circuito receptor, y llevaron a Tesla a
predecir con valentía que, a potencia plena, su transmisor amplificador podría
iluminar más de mil bombillas.[718]
En el transcurso de usar el transmisor amplificador para encender bombillas
fuera del laboratorio, Tesla se las arregló para cortocircuitar el generador de
la estación de energía de la compañía y cortar la luz al resto de Colorado
Springs. El cortocircuito fue provocado por el hecho de que Tesla estaba
generando ondas más cortas de lo normal y estas ondas rompieron el aislante en
los bobinados del generador. Impresionado por la potencia de las ondas cortas,
reflejó en sus apuntes que podrían usarse para enviar señales a miles de
millas. Para apaciguar al director de la compañía de energía local, Tesla llevó
a su equipo a la estación y reparó el generador dañado. No obstante, el resto
del tiempo que estuvo en Colorado, la compañía eléctrica suministró electricidad
a Tesla usando un generador auxiliar.[719]
Fue también mientras estaban haciendo estas fotografías cuando Tesla descubrió
esferas luminosas o rayos globulares producidos por su transmisor amplificador.
Junto con los hilos eléctricos, Tesla en algunas ocasiones veía esferas
luminosas, de alrededor de 1,5 pulgadas de diámetro, que flotaban en el aire
durante unos pocos segundos. Esferas luminosas como estas tenían una larga
historia en la mitología, pero también habían sido mencionadas en literatura
científica; por ejemplo, mientras recreando algunos de los experimentos de
Benjamin Franklin con pararrayos en 1753, Georg Richmann, en San Petersburgo
(Rusia), fue golpeado por una esfera luminosa que lo mató, dejó inconsciente a
su asistente y arrancó de sus bisagras una puerta cercana.[720]
Las esferas luminosas son muy potentes y los científicos todavía debaten qué
provoca que aparezcan.[721] Mientras
Tesla inicialmente asumió que estas eran algún tipo de ilusión óptica, pronto
desarrolló una explicación científica para su aparición. «El fenómeno de las
esferas luminosas —escribió en sus notas— es producido por el calentamiento
repentino a una incandescencia alta de una masa de aire u otro gas, como podría
ser el caso, por el paso de una descarga potente.» Según Tesla, cuando una
descarga eléctrica potente (como un hilo luminoso) pasa a través del aire,
calienta y expande el aire en algunos lugares pero deja un vacío parcial en
otros. La atmósfera naturalmente se da prisa en rellenar este vacío. Sin
embargo, si uno de estos espacios parcialmente vacíos, que toma forma de una
esfera, es golpeado por un segundo hilo potente, entonces el poco gas que hay
en el vacío parcial pasa a tener una incandescencia muy alta. Estas bolas
brillantes existen durante varios segundos porque alcanzan un estado de
equilibrio temporal; como Tesla escribió: «No se pueden enfriar rápidamente por
expansión, como cuando el espacio vacío se estaba formando, ni pueden
desprender mucho calor por convección. … Todas estas causas cooperan en
mantener, por un período de tiempo comparativamente largo, el gas confinado en
su espacio a una temperatura elevada, en un estado de alta incandescencia».[722] Tesla
también observó que más esferas luminosas parecían crearse cuando el aire que
rodeaba al transmisor amplificador se llenaba con carbono vaporizado, como
cuando la alta tensión en el transmisor provocaba que el aislante de goma se
rompiese. Fascinado, Tesla prometió en sus notas continuar estudiando las
esferas luminosas usando un transmisor amplificador más potente y placas
fotográficas más sensibles.[723]
Tesla estaba cautivado por las fotografías que Alley y él habían hecho; las
encontraba bellas tanto estética como tecnológicamente. Sentía que, en efecto,
estas imágenes representaban la cantidad de energía que podía generar y
manipular con su transmisor amplificador. Durante los siguientes años, Tesla
regaló copias de fotografías seleccionadas a individuos que tenía la esperanza
de que lo apoyasen en su investigación. Reflexionando sobre uno de los
experimentos que Alley había fotografiado, Tesla anotó pocos días antes de
dejar Colorado que: «Nada podría expresar mejor la idea de la tremenda
actividad de este aparato y … muestra que uno de los problemas analizado aquí,
que es el establecimiento de comunicación con cualquier punto del globo
independientemente de la distancia, está muy cerca de su solución práctica».[724]
Confirmación, no negación
En resumen, el descubrimiento de las ondas estacionarias, su detección de
mensajes interplanetarios, su misteriosa indiferencia a las pruebas a distancia
y su uso de la fotografía para documentar su trabajo revelan un aspecto
importante de su estilo como inventor maduro. En Colorado Springs, Tesla
parecía haber buscado solo evidencias para confirmar sus hipótesis y no buscar
nada que podría negar sus teorías.
Los inventores, como los científicos, están siempre buscando evidencias
confirmatorias, buscan que el dispositivo o el experimento realmente funcione.
Para expresarlo de un modo más preciso, tanto inventores como científicos están
buscando pruebas de que las ideas que tienen en su mente se confirman por la
acción de objetos y fuerzas en el mundo material. Debido a que pocas ideas se
correlacionan de inmediato con el mundo material, es comprensible que los
inventores y científicos a menudo desarrollen una predisposición confirmatoria;
quieren ver el éxito de sus ideas y, por tanto, son rápidos en aprovechar
evidencias que las apoyen. Esa esperanza es esencial para el trabajo científico
y tecnológico, ya que sin ella los inventores y los científicos carecerían de
optimismo para seguir intentando nuevas cosas.
Aunque esta esperanza debe complementarse por un grado de severidad. Si un
experimento parece mostrar que una hipótesis concreta es cierta, la tarea del
científico es eliminar todas las otras hipótesis. Para ello, los científicos e
inventores suelen intentar negar sus hipótesis, mostrar que no funcionan.[725] En la
invención, la negación es quizás todavía más importante que en la ciencia.
Primero, porque un inventor está prometiendo a sus mecenas que su creación
funcionará de cierto modo y en ciertas condiciones, con frecuencia tiene que
hacer pruebas de resistencia a un invento para establecer cuándo funciona y
cuándo talla. Segundo, el fallo de un invento a menudo proporciona a un
inventor pistas valiosas sobre cómo mejorar su dispositivo. Estudiando cómo
funciona un dispositivo, un inventor puede identificar medidas necesarias para
perfeccionar un invento. Como Edison indicó cuando su fonógrafo emitió un
discurso grabado por primera vez en 1877: «Siempre tengo miedo de las cosas que
funcionan a la primera», temía que, sin algo que fuese mal, no sabría cómo avanzar
para mejorar el dispositivo.[726]
Pero en contraste con el trabajo de Edison sobre el fonógrafo, Tesla en
Colorado Springs no buscó negar sus ideas sobre transmitir energía y mensajes a
través de la tierra usando ondas estacionarias. Por ejemplo, no eliminó
sistemáticamente todas las otras explicaciones de por qué había oído los bips «uno-dos-tres»
en su receptor. Y Tesla no midió directamente lo lejos que realmente podía
enviar energía a través de la tierra. En su lugar, ansioso de ver confirmadas
sus teorías sobre la transmisión inalámbrica de energía, con impaciencia
aprovechó las pruebas que apoyaban sus ideas. No buscó negar sus ideas mientras
estuvo en Colorado Springs, someterlas a tests de resistencia para ver que
realmente sabía qué funcionaba y qué no. ¿No revelan las fotografías de Alley
que estaba controlando cantidades de energía increíbles? Esto no quiere decir
que lo que Tesla descubrió en Colorado Springs de alguna manera fuese
«erróneo»; de hecho, él estaba observando, mientras estuvo allí, fenómenos
reales, como las ondas estacionarias creadas por tormentas o los latidos que
llegaban desde Ío, la luna de Júpiter. Lo que es significativo, y básicamente
trágico, sobre su época en Colorado es que Tesla permitió que una cantidad
pequeña de evidencias confirmatorias fueran suficientes cuando necesitaba estar
abierto a las alternativas. Altas esperanzas y una cantidad pequeña de
evidencias confirmatorias crearon ilusiones en su mente.
Capítulo 14
Wardenclyffe (1900-1901)
Satisfecho
en su propia mente sobre que la energía podía transmitirse alrededor del mundo
sin cables, Tesla volvió de manera triunfante a Nueva York en enero de 1900.
Con la transmisión inalámbrica de energía, Tesla estaba ahora en el mismo punto
que había estado en 1887 con su motor de CA. En ambos casos había observado el
fenómeno y creía que eran ideas a las que dar forma como inventos importantes.
En 1887, acababa de tener éxito haciendo que una lata de limpiazapatos girase
en un campo magnético rotatorio, mientras que en 1900 Tesla estaba convencido
de que podía generar ondas estacionarias en la tierra y transmitir energía y
mensajes. Era el momento de convertir el fenómeno que había observado en
Colorado en un invento importante, y para hacerlo necesitaba crear una red de
gente, ideas, dinero y recursos. Era el momento de implementar la estrategia de
negocios que había aprendido de Peck y Brown: obtener patentes sólidas,
promocionar su trabajo para crear un interés público y luego vender al mejor postor.
Era el momento de hablar sobre el potencial de la transmisión inalámbrica y
hacer que la gente se entusiasmase.
Pero ¿iría todo bien esta vez como en 1887? ¿Llevaría la promoción a Tesla a
obtener el dinero y finalmente el éxito? Para estar seguro, la situación a la
que se enfrentaba Tesla en 1900 era diferente de la de 1887. Como Peck había
muerto diez años antes, Tesla no podía ya recurrir a él para que le aconsejase,
y no tenía una relación especialmente cercana con Edward Dean Adams, su mecenas
desde mediados de la década de 1890. ¿Quién podría servir como mentor y mecenas
de su negocio? ¿Podía contar con John Jacob Astor, que parecía interesado en su
trabajo? A diferencia de su motor, ¿tenía la transmisión inalámbrica de energía
un componente clave en el que Tesla podía centrar sus esfuerzos y asegurar una
cobertura de patente fuerte? De hecho, la transmisión inalámbrica era un
sistema, y como tal, Tesla necesitaría no miles de dólares (lo cual había sido
suficiente para su trabajo con el motor) sino cientos de miles para construir
una planta de muestra. Además, ¿qué tipo de publicidad debería buscar? ¿Podía
Tesla trabajar con la comunidad profesional de ingenieros eléctricos o debería
aprovecharse de su celebridad en la prensa popular? Y sobre todo, en 1900,
tenía que lidiar con rivales fuertes; con el motor Tesla fácilmente había
sacado ventaja a Ferraris y Dolivo-Dobrowolsky, pero con la tecnología sin
cables estaba compitiendo con Marconi, Reginald Fessenden y Lee de Forest.
¿Podía Tesla reunir una red de ideas y recursos lo suficientemente rápido que
le permitiera batir a estos rivales? Estos eran los retos a los que se
enfrentaría durante los siguientes cinco años.
Planes valientes
Mientras estaba contento de instalarse de nuevo en el lujoso Hotel
Waldorf-Astoria tras su estancia en Colorado, Tesla estaba todavía más
entusiasmado con la vuelta a su laboratorio de la calle Houston y empezar a
preparar patentes. Como un primer paso para proteger sus descubrimientos en
Colorado, Tesla hizo un borrador de una patente que resumía cómo su transmisor
amplificador podía crear ondas estacionarias para así transmitir energía y
mensajes a través de la tierra. Para ilustrar el potencial de su sistema,
proponía una forma temprana de radionavegación y describía cómo su sistema
podía generar dos ondas estacionarias de diferentes longitudes de onda que los
barcos en el mar podían detectar y luego usar para calcular su posición. Estaba
muy contento con esta patente, recuerda Scherff, y la consideraba como «una de las
mejores que jamás he escrito». Una vez esta solicitud general estuvo lista,
Tesla preparó tres solicitudes más detallando su método para sintonizar usando
dos señales diferentes (véase capitulo 13).[727]
Cuando estaba haciendo el borrador de las solicitudes de sus patentes, Tesla
tampoco dudó en decir al mundo qué planeaba hacer. Con valentía repetía el
objetivo que había dicho a la prensa cuando había llegado a Colorado Springs en
mayo de 1899, que enviaría mensajes a París: «Mis experimentos han sido en su
mayoría exitosos y ahora estoy convencido de que seré capaz de comunicarme por
medio de la telegrafía sin hilos no solo con París durante la próxima
Exposición [de 1900], sino en un período corto de tiempo con todas las ciudades
en el mundo».[728]
Cuando Tesla anunció su ambicioso plan para transmitir mensajes a través del
Atlántico, su rival, Marconi, solo había sido capaz de enviar mensajes 86
millas y estaba esperando incrementar esa distancia a 150. En consecuencia,
Marconi «no creía en la promesa de Nicola Tesla para comunicarse a través del
Atlántico», informó una publicación de electricidad. «Él cree que la ciencia,
mientras progresa gradualmente, será incapaz de obtener resultados tan buenos
antes de que se haya vencido los resultados preliminares. Personalmente, no
espera, todavía, abarcar el Atlántico.»[729]
Ignorando a Marconi, Tesla sabía que necesitaría diseñar y construir una planta
comercial más grande para abarcar el Atlántico y alcanzar París. Tomando
prestada una metáfora de Hobson, explicó: «La planta en Colorado estaba
simplemente diseñada en el mismo sentido que un constructor naval diseña
primero un modelo pequeño para confirmar todas las cantidades antes de
embarcarse en la construcción de un gran navío».[730] Sobre
la base de sus experimentos en las montañas, Tesla podía ahora calcular el
tamaño de los componentes que necesitaba en su sistema para transmitir a través
del Atlántico.
Como este sistema requeriría equipo de generación de CA a gran escala del tipo
fabricado por Westinghouse Company, Tesla naturalmente recurrió a George
Westinghouse en busca de ayuda. Su éxito en Colorado, presumió Tesla ante su
antiguo patrón, «ha sido incluso mayor que el que anticipaba y, entre otras
cosas, he demostrado totalmente la viabilidad del establecimiento de
comunicación telegráfica a cualquier punto del globo». Pero para ir más allá,
necesitaría la máquina a vapor de Westinghouse y la dinamo. Al saber el alto
coste de este equipo y reconociendo que había en ese momento un «sentimiento de
pánico por todo» Wall Street, a Tesla le preocupaba que fuese difícil reunir el
capital necesario. Por tanto, preguntó a Westinghouse «si no confluiría conmigo
en ciertos términos justos para proveerme la maquinaria, reteniendo la propiedad
de la misma e interesándose hasta cierto punto» en la nueva empresa. «He estado
tan entusiasmado por el resultado logrado y he trabajado con tanta pasión
—confesaba Tesla— que he desatendido hacer dichas provisiones de dinero. …
Viéndome forzado a pedir dinero prestado, recurro a usted para preguntar si su
compañía no me avanzaría digamos que 6.000 dólares en la garantía de mis
royalties [del motor] de Inglaterra, o si lo prefiere, comprar completamente
mis reclamaciones sobre los royalties por una suma de 10.000 dólares.»[731] Tesla
explicó que prefería no vender sus derechos ya que al hacerlo podía dañar a sus
antiguos socios Brown y Peck (presumiblemente a la viuda de Peck), que poseían
cinco novenos de los derechos ingleses.
Aunque Westinghouse declinó hacer una inversión en la nueva empresa de Tesla,
sí prestó a este el dinero; hacerlo así tenía sentido, ya que el préstamo
estaba sujeto a la compra futura de equipo de Westinghouse.[732] Al
mismo tiempo, Westinghouse probablemente quería congraciarse con Tesla ya que
la compañía estaba envuelta en una serie de procesos judiciales sobre la
validez de las patentes del motor de Tesla, y estaba contando con que Tesla
testificase como un testigo experto en estos casos.[733]
Además de pedir a Westinghouse un préstamo, Tesla continuó pretendiendo a John
Jacob Astor. Aunque Astor había estado de acuerdo en ayudar a financiar los
experimentos de Tesla, parece que había hecho solo un pago. Durante su tiempo
en Colorado, Tesla había esperado con ansia más dinero y regularmente
preguntaba a Scherff por noticias sobre «JJA». Desde Colorado, había enviado a
Astor un conjunto de fotografías mostrando el oscilador amplificador en acción.[734] Ahora,
de vuelta en Nueva York, Tesla envió al coronel copias de sus patentes
relacionadas con lo inalámbrico y le aseguró a Astor que estas patentes le
daban un monopolio absoluto sobre la transmisión de energía y mensajes. Sin
embargo, Astor había perdido interés en Tesla e ignoraba sus súplicas. En
total, Astor invirtió solo 30.000 dólares en los experimentos inalámbricos de
Tesla.[735]
¿Piedras filosofales frías o realidades palpitantes?
Seguro de que otros inversores además de Westinghouse y Astor secundarían en
tropel sus magníficos planes de transmisión inalámbrica, Tesla desdeñó a la
prensa científica y en su lugar los promocionó en los periódicos y revistas
populares. En concreto, volcó su energía en escribir el artículo que se había
propuesto en el otoño de 1899 cuando había pedido al The Century
Magazine que enviase a Dickenson Alley a Colorado para fotografiar su
trabajo. Tesla presentó una primera versión a finales de enero en una cena dada
por los Johnson, pero como era demasiado breve, el artículo no pudo publicarse
en el número de marzo o abril de la revista.[736]
Más que enfocar el artículo sobre sus recientes logros en Colorado, Tesla
empezó a ampliarlo, decidido a mostrar cómo sus inventos constituían un gran
plan intelectual. Durante años había estado reflexionando cómo sus inventos
cambiarían la historia y él ahora decidió que juntos representaban una manera
completa de incrementar la energía física disponible para la humanidad. El
artículo en The Century era su oportunidad de mostrar al mundo
la importancia de su trabajo. «Sé —escribió Tesla con su confianza habitual—
que el artículo pasará a la historia como lo entregué; por primera vez unos
resultados ante el mundo que iban más allá de nada que jamás se hubiese
intentando antes, ni por mí mismo ni por otros.»[737]
Pero como el artículo de Tesla creció en volumen, Johnson empezó a estar
preocupado por si el Mago estaba ofreciendo un montón frío de piedras
filosofales en lugar de un plato caliente de realidades palpitantes.[738] «Simplemente
no puedo verte fracasar esta vez», escribió un inquieto Johnson a Tesla.
«Confía en mí y en mi conocimiento de lo que el público está impaciente por oír
de ti. Deja tu filosofía para un tratado filosófico y danos algo práctico sobre
los propios experimentos.» Como respuesta, Tesla le escribió de vuelta:
«Querido Robert, he oído que no te encuentras bien y espero que no sea mi
artículo lo que te pone enfermo».[739]
El artículo estuvo yendo y viniendo del autor al editor, pasando de cuatro a
dieciséis capítulos. Para satisfacer a Johnson, Tesla añadió secciones finales
destacando la telegrafía sin hilos y sus planes para la transmisión de energía.
Cuando finalmente apareció en el número de junio de The Century
Magazine, el tratado de Tesla había alcanzado treinta y seis páginas y
estaba ilustrado con fotografías de hilos eléctricos saliendo del transmisor
amplificador, así como imágenes de bombillas incandescentes colocadas en la
campiña de Colorado mientras recibían energía sin cables.[740] (Las
ilustraciones de The Centuryincluyen la imagen 13.2.)
Titulado «The Problem of Increasing Human Energy» (El problema de incrementar
la energía humana), el artículo era la interpretación de Tesla del papel de la
energía en el transcurso de la historia de la humanidad. Con un florido
lenguaje Victoriano, empezaba:
De
toda la variedad sin fin del fenómeno que la naturaleza regala a nuestros
sentidos, no hay ninguno que llene nuestra mente con mayor asombro que el
inconcebiblemente complejo movimiento que… designamos como vida humana. Su
origen misterioso está velado en la bruma para siempre impenetrable del pasado,
su carácter se vuelve incomprensible por su complejidad infinita, y su destino
está escondido en las profundidades insondables del futuro. ¿De qué lugar
proviene? ¿Qué es? ¿Adónde tiende? Son las grandes preguntas que los sabios de
todos los tiempos han intentado responder.[741]
Tesla
estaba inspirado para abordar dichas preguntas, tras leer History of
the Intellectual Development of Europe de John William Draper.
Recurriendo a su estudio de la psicología, Draper había buscado demostrar «que
la civilización no actúa de manera arbitraria o por casualidad, sino que pasa a
través de una sucesión determinada de etapas, y es un desarrollo acorde a
pautas». Determinado a encontrar las leyes que guiaban el progreso humano,
Tesla planteó su aproximación en términos mecánicos y matemáticos. «Muchos años
—explicó Tesla— he pensado y reflexionado, me he perdido en especulaciones y
teorías, considerando el hombre como una masa que se mueve por una fuerza,
viendo su inexplicable movimiento bajo la luz de uno mecánico, y aplicando los
principios simples de la mecánica al análisis del mismo.»[742]
Para su ley guiando el desarrollo humano, Tesla propuso la ecuación E =
mV2/2, donde E era el total de energía
humana, m era la masa de la humanidad y V era
la velocidad del cambio humano. Mientras estos términos eran hipotéticos, lo
que contaba para Tesla era las relaciones plasmadas en esta ecuación. En
concreto, la ecuación sugería a Tesla que había tres modos por los que la
energía humana podía aumentarse: incrementando la masa humana (es decir,
mejorando la sociedad), eliminando cualquier fuerza que demorase a la
humanidad, e incrementando la velocidad (es decir, el ritmo del progreso).
Tesla discutió cada una de estas tres aproximaciones en algún punto del
artículo.
Para incrementar la masa humana, Tesla argumentó que era necesario prestar
atención a la salud pública, la educación y la disponibilidad de agua potable y
alimentos saludables mientras se suprimían los juegos de apuestas y el fumar.
Estaba especialmente preocupado sobre la velocidad y la prisa con la que la
mayoría de los habitantes de las ciudades experimentaban la vida. Para mejorar
la purificación del agua, Tesla proponía usar el ozono producido por sus
osciladores eléctricos para matar los gérmenes. Para aumentar el suministro de
alimentos, Tesla recomendaba el vegetarianismo y describía cómo la electricidad
podía usarse para capturar nitrógeno de la atmósfera y así crear fertilizante
barato.[743]
Volviendo a las fuerzas que demoraban la masa humana, Tesla hizo una lista con
ignorancia, mentira y guerra. En algún punto describió su bote radiocontrolado
y cómo podía usar oscilaciones electromagnéticas para dar a los botes y otros
dispositivos una «mente prestada». Representando el comienzo de un nuevo campo,
teleautomáticos. Tesla argumentó que el desarrollo regular de dispositivos
radiocontrolados daría como resultado guerras en las que lucharían máquinas,
con pocas bajas humanas. El advenimiento de los teleautomáticos, escribió
Tesla, «introduce en las guerras un elemento que nunca antes ha existido, una
máquina de lucha sin hombres como un medio de ataque y defensa. El desarrollo
continuo en esta dirección debe finalmente hacer de la guerra un simple
concurso de máquinas sin hombres y sin pérdidas de vidas, una condición que
habría sido imposible sin esta novedad y la cual, en mi opinión, debe
alcanzarse como un paso preliminar a la paz permanente».[744] De
hecho, Tesla creía que las futuras armas inalámbricas serían tan potentes y
peligrosas que la humanidad estaría motivada para ilegalizar la guerra.
Para incrementar la velocidad de la humanidad, y acelerar el progreso, que casi
toda la energía disponible en la Tierra venía del Sol, Tesla estaba seguro de
que la humanidad podría utilizar vastas cantidades de energía solar y
convertirlas en electricidad barata. Entre los muchos modos de producir
electricidad, Tesla habló de molinos, calentadores de energía solar, energía
geotérmica, plantas hidroeléctricas y motores térmicos. A medida que la energía
eléctrica se hacía más abundante, creía que la electricidad podía revolucionar
la producción de hierro y acero ya que energía barata podía usarse para descomponer
el agua en hidrógeno y oxígeno, el hidrógeno podía usarse como combustible en
altos hornos, y el oxígeno podía venderse como un derivado. Tesla estaba
igualmente entusiasmado con el potencial uso del aluminio, ya que podía
fácilmente fundirse usando electricidad. Al saber que toda esta energía
económica necesitaría transmitirse de modo eficiente, Tesla establecía el
escenario para introducir sus planes para la transmisión inalámbrica de
energía. En las secciones cercanas, describió sus descubrimientos en Colorado y
cómo anticipó que podía enviar tanto energía como mensajes alrededor del mundo
sin pérdidas. Totalmente convencido de la importancia de la transmisión
inalámbrica de energía, Tesla concluía su artículo de The Century con
una floritura poética de Goethe:
No
puedo concebir otro avance técnico que tienda a unir los elementos variados de
la humanidad de un modo más efectivo que este. … Sería el mejor medio de
incrementar la fuerza de aceleración de la masa humana. …
Anticipo que alguna gente no está preparada para estos resultados … Los
considerarán todavía lejos de una aplicación práctica. … Aunque el científico
no pretende un resultado inmediato. No espera que sus ideas avanzadas sean
emprendidas de inmediato. Su trabajo es como el de un sembrador, para el futuro.
Su obligación es preparar las bases para los que están por venir y señalar el
camino. Vive y trabaja y espera con el poeta que dice:
Trabajo diario, la profesión de mis manos.
¡Completarla es un gozo puro!
Permíteme, oh, permíteme ¡nunca flaquear!
¡No! No hay sueño vacío.
¡Mirad! Estos árboles, sino varas desnudas de apariencia
aunque cederán tanto al alimento como al refugio.[745]
El
artículo de Tesla en The Century Magazine suscitó gran interés
en la prensa popular y aparecieron extractos en periódicos y revistas por toda
Europa y América durante el verano de 1900.[746] La
comunidad científica, sin sorpresa, recibía el artículo con escepticismo; en
una carta a Popular Science Monthly, «Physicist» bramaba que el
público debería estar protegido de esas especulaciones salvajes que pasaban por
hechos científicos.[747]
Una respuesta mordaz a la historia de The Century Magazine vino
del antiguo amigo de Tesla, T. Commerford Martin. Todavía enfadado con
Tesla sobre su disputa de 1898 sobre el bote de radiocontrol y la publicación
del artículo sobre electricidad y medicina de Tesla, Martin escribió al editor
de Science: «He tenido tanta satisfacción con la revisión y crítica
publicada recientemente en Sciencesobre el artículo Tesla sobre
“Energía humana” que no puedo evitar hacer público el reconocimiento de mi
agradecimiento por su justicia y oportunidad». Martin se dio cuenta de que la
combinación de unos costes de publicación decrecientes y con la competencia
incrementado entre los periódicos y revistas durante la década de los noventa
del siglo XIX había dado como resultado la publicación de un montón de
reportajes científicos sensacionalistas y poco fidedignos. «Está surgiendo
entre muchos otros males … Newspaper Science —advirtió
Martin—, al menos no está produciendo y manteniendo reputaciones falsas. La
constante aparición de un nombre en conexión con el desarrollo de un arte dado,
la ciencia, el descubrimiento o la invención crea una impresión que es difícil
de destruir, y esto es cierto incluso entre las clases más inteligentes. Para
encontrar aquellos que son realmente y verdaderamente eminentes en cualquier
campo de la actividad humana, uno debe recurrir a especialistas en ese campo.
El veredicto popular es más que probable que esté equivocado porque se basa en
prestigios ficticios creados por los periódicos.»[748]
Por un lado, los comentarios de Martin podrían parecer poco sinceros, dado lo
duro que había trabajado una década antes para construir la reputación de Tesla
a través de historias estratégicamente colocadas y la publicación de un libro
sobre Tesla. Por otro lado, Martin nos señala que el mundo de la tecnología
eléctrica en 1900 era muy diferente del de 1890. Para establecer la
electricidad como una tecnología comercial legítima, podría haber sido
aceptable en 1890 para profesionales como Tesla hacer todo tipo de reclamos
atrevidos; había una certeza ingenua y democrática en que el público y los
inversores serían capaces de averiguar por sí solos qué reclamos eran dignos de
confianza. En contraste, en 1900, la industria eléctrica estaba bien
establecida y valía decenas de millones de dólares, cientos de ingenieros
eléctricos profesionales estaban en puestos clave en esta industria. Decidido a
proteger esta nueva industria y esta nueva profesión, personas al mando de la
ingeniería eléctrica se veían ahora a sí mismos como los guardianes, a los que
Martin se refería como los «especialistas», y como Martin, estaban preocupados
por el daño que podían hacer publicaciones científicas sensacionalistas. Las
primeras décadas del siglo XX serían la era de los expertos profesionales cuya
autoridad estaba cimentada en formación científica, afiliaciones profesionales
y evidencias sólidas.[749] Como
veremos, durante los siguientes años Tesla encontró más y más difícil movilizar
la evidencia que necesitaba para mantener su credibilidad con ingenieros y
científicos profesionales.
Tesla prestó poca atención a las preocupaciones de Martin sobre el peligro de
usar los periódicos para crear su reputación. Durante el verano de 1900,
prosiguió la publicidad generada por la historia de The Century con
pronunciamientos adicionales. En agosto, los periódicos informaron de que
estaba probando su oscilador en pacientes con tuberculosis para ver si las
altas frecuencias podían matar a la bacteria que provocaba la enfermedad. Pocas
semanas después, Tesla anunció que había patentado un nuevo cable de
transmisión eléctrica que usaba hielo para reducir las pérdidas de energía y
que este nuevo cable podía permitir que la energía se transmitiese a través del
océano desde las cataratas del Niágara a Londres.[750]
El mago y el gran hombre
En noviembre de 1900, Tesla tuvo un golpe de suerte. Fue capaz de reunirse con
el hombre más poderoso en Wall Street, J. P Morgan (1837-1913) y convencerle de
que le prestase 150.000 dólares para apoyar su trabajo relacionado con
proyectos inalámbricos.
Hijo de un destacado financiero, Morgan fue educado en Boston y en la
Universidad de Gotinga. Siguió el camino de su padre en la banca y en la década
de 1870, recurrió a los contactos de su padre en los círculos financieros
londinenses para obtener mucho del capital necesario para los ferrocarriles
americanos. En la década de los ochenta del siglo XIX, como los ferrocarriles
se vieron envueltos en una competición despiadada que los llevaba a la
bancarrota, Morgan aparecía a menudo para refinanciar y reorganizar estas
líneas. Al hacerlo. protegía las inversiones hechas por su firma (así como las
de sus clientes) y se quedaba con grandes cantidades de acciones y solicitaba
puestos en las juntas directivas de los ferrocarriles que reorganizaba. A
finales del siglo, Morgan controlaba la mayoría de los ferrocarriles que
funcionaban en la parte este de Estados Unidos. De los ferrocarriles, Morgan se
pasó a fusiones de industrias; en 1892, ayudó al banquero de Boston Henry Lee
Higginson en la fusión de Thomson-Houston Electric Company y Edison General
Electric para formar General Electric Company. En la época que Tesla se
encontró con Morgan, este se había convertido en la figura dominante en el
capitalismo americano.[751]
No está totalmente claro cómo Tesla se puso en contacto con Morgan, pero podría
haber sido el resultado del interés temprano de Morgan y sus socios en
desarrollar la telegrafía sin hilos. Como ávido regatista, Morgan probablemente
se hizo consciente de la tecnología inalámbrica durante las regatas de la Copa
América de 1899. Durante esta regata, Morgan era el comodoro del New York Yacht
Club y el principal patrocinador del yate defensor, Columbia. Como
vimos con anterioridad, Marconi vino a Nueva York para mostrar su sistema
inalámbrico transmitiendo mensajes desde las regatas a los periodistas
del New York Herald. Justo antes de la regata, Edward C.
Grenfell y Robert Gordon de la sucursal en Londres de Morgan se dirigieron a
los directivos de la compañía de Marconi, Wireless Telegraph & Signal
Company, ofreciendo comprar las patentes americanas de Marconi por 200.000
libras.[752] Como
parte del trato, los hombres de Morgan insistieron que incluyese los «derechos
oceánicos» que podía ejercer «si en algún momento la telegrafía sin hilos podía
comunicar Inglaterra con Nueva York». Los directivos de Marconi, sin embargo,
no estaban satisfechos con el precio y no dejaban de cambiar los términos del
acuerdo; los representantes de Morgan finalmente desistieron indignados.[753]
Incapaz de comprar las patentes americanas de Marconi, Morgan podría haber
considerado a Tesla una alternativa para investigar esta nueva tecnología. En
consecuencia, alrededor de un año más tarde, Morgan tuvo un breve encuentro con
Tesla el 23 de noviembre y el 7 de diciembre de 1900 en su casa. Durante estas
reuniones, Tesla introdujo a Morgan en su tecnología inalámbrica, y sugirió con
osadía que reemplazaría tanto al telégrafo como al teléfono. Propuso que Morgan
y él formasen una o dos compañías para desarrollar tecnología inalámbrica
insistiendo en que Morgan tendría el control del 51% de las acciones en estas
nuevas empresas.[754]
Pero más allá de abordar estas ideas, Tesla parecía haber mantenido estos
cortos encuentros con Morgan, quizás porque encontró difícil lidiar
simultáneamente con el poder de la personalidad de Morgan y su nariz grande y
deformada, a la que le había quedado una cicatriz de una rinofima y estaba
cubierta con verrugas. Con respecto a la presencia poderosa de Morgan, Annette
Markoe Schieffelin recuerda que cuando entraba en una habitación «sentía algo
eléctrico; no era un hombre tremendamente grande, pero tenía un efecto
simplemente tremendo, él era el rey. Lo era». Igualmente, el marchante de arte
James Henry Duveen describió su primer encuentro con Morgan de la siguiente
manera: «No estaba preparado para el encuentro. … Había oído sobre una
deformidad, pero lo que vi me alteró tan a fondo que por un momento no pude
decir palabra. No grité, pero debí de cambiar de color. Morgan lo notó y sus
ojos pequeños y penetrantes me paralizaron con una mirada maliciosa. Sentí que
notaba mis sentimientos de lástima y durante algún tiempo que pareció siglos
estuvimos de pie uno frente al otro sin decir palabra. No podía emitir ningún
sonido y cuando finalmente me las apañé para abrir la boca, solo pude producir
una tos ronca. Él gruñó».[755] Tesla
habría sentido la misma aprensión sobre la nariz de Morgan.
Incapaz de presentar sus argumentos en persona, Tesla prosiguió cada encuentro
con cartas. En la primera, Tesla dio sus argumentos para el desarrollo de su
tecnología inalámbrica indicando que podía competir de manera efectiva con el
cable telegráfico trasatlántico. Como sabía que Morgan confiaba en los mensajes
enviados entre sus oficinas de Nueva York y Londres por cable submarino, Tesla
informó de que ahora era capaz de manipular presiones eléctricas de un centenar
de millón de voltios y cientos de miles de caballos de energía eléctrica de
modo que ya no fuese necesario confiar a esos «cables largos y caros» el envío
de mensajes. Implícitamente citando qué había aprendido al observar las ondas
estacionarias generadas por tormentas en Colorado, Tesla aseguraba a Morgan:
«Larga experiencia práctica con aparatos de este tipo y mediciones exactas que
abarcan un rango de cerca de setecientas millas me permite construir plantas
para comunicaciones telegráficas a través del Atlántico y, si fuese necesario,
a través del Pacífico, con total garantía de éxito». Refiriéndose a su trabajo
sobre sintonizar, informó a Morgan de que podía funcionar de modo selectivo «un
gran número de instrumentos sin interferencias mutuas, y puedo garantizar la
total privacidad de todos los mensajes». Tesla estimó que la construcción de
dos estaciones temporales para transmitir a través del Atlántico costaría
100.000 dólares y requeriría entre seis y ocho meses de trabajo. Para abarcar
el Pacífico, Tesla necesitaría 250.000 dólares y podía lograrlo en un año. Pero
sobre todo, quería asegurar a Morgan que estaba dispuesto a confiar en él
completamente. «Aunque el desarrollo de estos inventos ha consumido años de
esfuerzo —escribió Tesla—, al saber que tengo que tratar con un gran hombre, no
dudo en dejar el prorrateo de mis intereses y compensación totalmente a su
generosidad [énfasis añadido].»[756]
En una segunda carta, Tesla discutía la situación de la patente. Ya había
asegurado amplias patentes cubriendo sus inventos en América, Australia y
Sudáfrica y era libre para hacer nuevos acuerdos para explotar estas patentes.
En respuesta a las preguntas planteadas por Morgan en lo referente a Marconi y
otros rivales, Tesla le aseguró al Gran Hombre que aunque el servicio de
correos británico favorecía la tecnología de Marconi, esto demostraba, en todo
caso, que había un mercado potencial para la tecnología inalámbrica. Más allá,
Tesla proporcionó citas de científicos importantes —lord Kelvin, sir William
Crookes y Adolph Slaby— alabando sus inventos previos y su genialidad. Seguro
de su situación legal, Tesla dijo a Morgan que con «mis patentes este campo
todavía virgen, debería adueñarse de ellas, se hará acreedor de un puesto que …
será legalmente más fuerte que el que poseen los propietarios de los inventos
de teléfono de Bell o los propietarios de mis propios descubrimientos en
transmisión de energía por corrientes alternas».
Al igual que con Peck y Astor, Tesla resaltó hábilmente el atractivo de apoyar
a un pionero proporcionando tanto el dinero como la perspicacia de negocios
necesaria para convertir sus ideas en nuevos inventos revolucionarios. El Mago
dijo al financiero:
Permítame
recordarle que si hubiese habido solo gente cobarde y miserable en el mundo
nada grande se habría hecho jamás. Rafael [sic] no podría haber creado sus
maravillas, Colón no podría haber descubierto América, el cable del Atlántico
no se habría extendido. Usted, de todos, debería ser el hombre que se embarque
en esta empresa con valentía, solo arriesgada en apariencia, provocada por un
entendimiento superior así como por el deseo de avanzar en un arte de
inestimable valor para la humanidad.
Llegando al tema financiero, por favor, recuerde. Estos inventos, los
resultados alcanzables solo mediante ellos (los cuales ahora solo yo soy capaz
de lograr) en sus fuertes manos, con su conocimiento consumado y maestría en
los negocios, valen una cantidad incalculable de dinero.
Aunque me he explicado en mi última carta, seré más explícito en lo relativo a
mi parte y compensación. El control es suyo, la mayor parte es suya. En cuanto
a mi interés, usted sabe el valor de descubrimientos y creaciones artísticas,
sus términos son los míos.[757]
Inquieto
porque todavía no había persuadido a Morgan, Tesla hizo un borrador de una
tercera carta, de diez páginas, pero antes de poder enviarla, recibió la
noticia de que el Gran Hombre estaba dispuesto a apoyarle.[758] Entusiasmado,
Tesla escribió rápidamente una nota a Morgan el 12 de diciembre:
¡Cómo
puedo empezar a agradecerle, en nombre de mi profesión y el mío propio, lo
grande y generoso que es! ¡Mi trabajo pregonará alto su nombre al mundo!
Pronto verá que no solo soy capaz de apreciar profundamente la nobleza de su
acción, sino también de hacer que su inversión principalmente filantrópica
valga cien veces la suma que ha puesto a mi disposición de un modo tan
magnánimo y espléndido.[759]
Aunque
Morgan nominalmente estuvo de acuerdo en ayudar a Tesla en diciembre de 1900,
no sellaron su acuerdo hasta dos meses después, probablemente porque Morgan
estaba profundamente involucrado en la negociación de la creación de United
States Steel con Andrew Carnegie.[760]
Mientras tanto, Tesla usó la ocasión de la apertura del siglo XX (considerando
su comienzo el 1 de enero de 1901) para anunciar que mientras había estado en
Colorado había recibido un mensaje interplanetario (véase el capítulo 13). Como
respuesta a una encuesta de la Cruz Roja Americana preguntándole qué
consideraba el desarrollo científico más importante que afectaría al nuevo
siglo, Tesla dijo al grupo que el mayor reto por delante sería averiguar cómo
los humanos podrían establecer contacto con otros mundos.[761] El
Mago tuvo cuidado de no decir que los mensajes que había detectado habían
venido de Marte, pero periodistas con iniciativa pronto interpretaron sus
afirmaciones para decir que Tesla creía que había recibido emanaciones del
planeta rojo. Tesla fue criticado de modo rotundo por científicos importantes
por hacer estas afirmaciones, y solo cabe preguntarse qué pensaba Morgan cuando
estos informes de marcianos aparecieron por todas partes en los periódicos y
revistas.[762] ¿Estaba
Tesla simplemente seguro de que Morgan iba a apoyarlo sin que nada importase? O
¿era que no pudo resistir la oportunidad de presentar una ilusión tan
fascinante?
Mientras esperaba por Morgan en las primeras semanas de 1901, Tesla buscó usar
el respaldo del Gran Hombre para persuadir a Astor de que apoyase sus inventos
de iluminación inalámbrica. Desde su vuelta de Colorado, Tesla había estado
jugueteando con sus bombillas inalámbricas que ahora habían tomado la forma de
un tubo de vidrio que era una espiral rectangular. «Deseos cordiales para el
nuevo año», escribió Tesla a Astor. «El generoso respaldo de Morgan, por el
cual estaré agradecido toda mi vida, asegura mis triunfos en la telegrafía y la
telefonía inalámbricas, pero soy todavía incapaz de poner mis inventos
completos en el mercado. Me cuesta creer que usted, mi amigo desde hace años,
dude de unirse a mí para darlos a conocer, por lo cual puedo ofrecerle diez
veces mejores rendimientos en su inversión que nadie más.» A pesar de su larga
amistad y promesas de enormes beneficios, Astor estaba receloso, había leído en
los periódicos que Marconi y otros podrían tener patentes más fuertes en el
campo de la radio que Tesla. «No se engañe con lo que los periódicos dicen,
coronel», respondió Tesla. «Yo tengo los derechos mayoritarios. ¿Por qué no
unirse a Morgan y a mí mismo?» Todavía receloso, Astor declinó cualquier
implicación más allá con Tesla. Para compensar la retirada de Astor, Tesla
lanzó de inmediato un bombardeo periodístico, enfatizando cómo su bombilla
producía unos «rayos de sol artificiales» que purificaban la atmósfera, mataban
gérmenes y ejercían «un efecto calmante sobre los nervios».[763]
Desconocedor de que Morgan estaba ocupado fusionando la mayoría de la industria
del acero en una única «compañía fiduciaria de mil millones de dólares», Tesla
comenzaba a preocuparse, a medida que pasaban las semanas y no había tenido
noticias de su nuevo mecenas. Quizás para forzar la posición de Morgan, Tesla
empezó una nueva campaña de publicidad para su sistema de telégrafo sin hilos a
mediados de febrero. Tesla dijo a los periodistas que su sistema era ahora
completo y que estaría transmitiendo mensajes a través del océano en un plazo
de ocho meses. Otras historias indicaban que Tesla estaba pensando en situar su
estación de transmisión en la costa de Nueva Jersey y que había enviado a un
agente a buscar una localización para una estación receptora en Portugal.
Aunque Tesla no había averiguado todavía los detalles del negocio, los
periodistas indicaron que «era el más entusiasta con sus referenciadas veladas
a la asistencia financiera que ha recibido».[764]
Nunca había sido fan de los tabloides de Nueva York, de modo que Morgan no
estaba impresionado con la cobertura mediática de Tesla y quizás sí estaba
molesto.[765] Como
el Literary Digest escribió: «Los diarios tratan los variados
pronunciamientos [de Tesla] cada uno a su modo, la prensa amarilla con imágenes
aberrantes y grandes titulares, los más serios con párrafos escépticos».[766] Sin
embargo, cuando las negociaciones con Andrew Carnegie y los otros magnates del
acero llegaron a su fin, Morgan asignó a uno de sus socios, Charles Steele,
para trabajar con Tesla. Steele pidió a Tesla hacer un borrador de una carta de
acuerdo en la cual Morgan avanzaría fondos a Tesla en retorno por una
participación de un 51% en las patentes de tecnología inalámbrica de Tesla. No
se hizo ninguna mención a formar ninguna compañía o compartir las acciones
entre el Gran Hombre y el inventor. Tesla aceptó de inmediato «firmar cualquier
documento aprobado por Morgan», pero pidió si el acuerdo podía cubrir no solo
el desarrollo de la telegrafía sin hilos, sino también su sistema de
iluminación inalámbrico. Tras encontrarse con Tesla de nuevo el 26 de febrero,
Morgan aceptó incluir la iluminación junto con el telégrafo sin hilos en el
acuerdo.[767]
En consecuencia, el 1 de marzo de 1901, Tesla envió una carta a Morgan
resumiendo su acuerdo. Al haber pasado varios años trabajando para perfeccionar
un sistema de luz eléctrico, así como investigando telegrafía y telefonía
inalámbricas, Tesla estaba ansioso ahora por construir el aparato necesario
para poner mis descubrimientos e inventos en uso práctico y por continuar mis
investigaciones en los temas nombrados.
Por
esto que deseo conseguir la suma de [espacio en blanco] y, por la presente, si
usted me avanzase dicha suma, estoy de acuerdo con lo que de aquí en adelante
declaro. Le asignaré un interés de un cincuenta y uno por ciento en todas las
patentes e inventos mencionados, y también en cualquier patente o invento que
podría a partir de ahora obtener.
El 4
de marzo, el día después de que se anunciase la formación de United States
Steel, Morgan aceptó la carta de Tesla y dio instrucciones a Steele para
insertar 150.000 dólares en el espacio en blanco en la carta.[768]
Es importante pararse y considerar lo que este acuerdo probablemente significó
para cada hombre cuando fue firmado. Para Morgan era, como Tesla recordaba más
tarde, «una simple venta»: a cambio de 150.000 dólares, se asignaban a Morgan
el 51% de los derechos de las patentes de Tesla. La cantidad involucrada
probablemente no era significativa para Morgan; en abril de 1901, compró sin
verla la famosa pintura de La duquesa de Devonshire de Thomas
Gainsborough Por 150.000 dólares. Unos pocos meses más tarde, adquirió el
retablo de Raphael Colonna Madonna, por 400.000 dólares, y tras
ojear algunos planos arquitectónicos, dio de inmediato a la Escuela Médica de
Harvard un millón de dólares para tres edificios.[769]
Mientras es frecuente asumir que Morgan invirtió en Tesla para así ganar
control de la futura industria inalámbrica (y por tanto proteger sus
inversiones en las existentes redes de telégrafo y teléfono), tomando control
preventivo de la tecnología inalámbrica, no hay nada que apoye esta suposición.
De hecho, si este hubiese sido el caso, es más probable que Morgan hubiese
esperado hasta que la industria hubiese madurado más; por ejemplo, no trabajó
con Higginson para formar General Electric hasta después de que otros hubiesen
invertido mucho y convertido las compañías Edison y Thomson-Houston en empresas
boyantes. Morgan no hizo su dinero invirtiendo en nuevas empresas de alta
tecnología, sino consolidando y financiando compañías e industrias crecientes y
bien establecidas.
En su lugar, la implicación de Morgan era, como Tesla dio a entender en su
carta del 12 de diciembre de 1900, sobre todo «filantrópica». Morgan
proporcionaba periódicamente dinero a varios individuos para que avanzasen en
sus proyectos científicos y artísticos; por ejemplo, en 1902, pagó para que
Bashford Dean se trasladase del Museo Americano de Historia Natural (donde
había estudiado peces acorazados de la era devónica) al Museo Metropolitano de
Arte, de modo que podía catalogar una colección de armaduras medievales.[770] Con
toda probabilidad, Morgan vio a Tesla como un artista o académico interesante,
y la telegrafía sin hilos, como una aventura de investigación prometedora, y
como tal, Morgan no estaba especialmente preocupado sobre si el proyecto de
Tesla tenía éxito comercialmente.
Aunque Tesla debía de estar encantado de asegurar los 150.000 dólares de
Morgan, no obtuvo todo lo que quería en este acuerdo. Para Tesla, el acuerdo no
se suponía que era sobre vender sus derechos de patente por 150.000 dólares,
sino sobre formar compañías y establecer una sociedad. En la mente de Tesla,
mientras él proporcionaba la magia técnica, Morgan se suponía que entregaba el
genio de finanzas necesario para hacer su tecnología inalámbrica un nuevo
negocio maravilloso. Lo que probablemente Tesla estaba esperando era que Morgan
ocupase el lugar de Peck, su antiguo mecenas de los días del motor de CA, que
Morgan se tomase el tiempo en entender los sueños de Tesla, nutrirlos y
ayudarle a conectar esos sueños con preocupaciones prácticas del mundo de los
negocios. Cuando firmó el acuerdo, Tesla no se quejó a Morgan sobre este, bien
porque estaba demasiado entusiasmado con obtener dinero, bien porque no quería
ofender al Gran Hombre.[771]
Pero Tesla seguía angustiado por su relación con Morgan. Al aceptar los
términos de este, Tesla escribió a Steele en marzo de 1901 que esperaba «que
todas las maneras de transmitir una impresión equivocada a Morgan se eliminasen
tras su amable aceptación de mi propuesta» y «que en un momento no distante
podría ser capaz de probarme que soy merecedor de la confianza que ha
depositado en mí».[772]
El laboratorio en Wardenclyffe
Tras haber asegurado los fondos de Morgan, Tesla comenzó a trabajar con
impaciencia planeando un nuevo laboratorio para demostrar su telegrafía sin
cables. Para diseñar este nuevo laboratorio, Tesla recurrió a su amigo Stanford
White. White bosquejó un imponente edificio de ladrillo de una planta que era
de noventa y seis pies cuadrados con una alta chimenea en el centro (imagen
14.1). Aunque el edificio era principalmente funcional, White estipuló ventanas
con forma de arco y decoró la chimenea con una fuente de hierro fundido
inspirada por una que había visto en Italia. White estimó que la construcción
del laboratorio costaría alrededor de 14.000 dólares.[773]
Con planes entre manos, Tesla ahora tenía que escoger dónde construir su nueva
instalación para la tecnología inalámbrica. Flirteó con la idea de situar este
laboratorio cerca de las cataratas del Niágara para así transmitir el exceso de
energía generado ahí, pero pronto se centró en coger una localización en la
costa atlántica cerca de Nueva York. Cuando se extendió el rumor de que Tesla
iba a ser pionero en un nuevo laboratorio, se dirigió a él James
S. Warden, un abogado y banquero de Ohio, que se había trasladado al
condado de Suffolk, en la costa norte de Long Island. Creyendo que el boom inmobiliario
seguiría a la reciente extensión de la rama del norte del ferrocarril de Long
Island, desde Port Jefferson a Wading River, Warden había adquirido 1.600 acres
de tierra de labranza cercana a la pequeña villa de Woodville Landing. La propiedad
de Warden estaba situada a sesenta y cinco millas de Nueva York y podía
llegarse por tren rápido en una hora y media. Esperando que pudiese resultar
atractivo a los neoyorquinos como un retiro veraniego, Warden bautizó a su
propiedad como Wardenclyffe.
Imagen 14.1. Laboratorio de Tesla en Wardenclyffe. Reproducido con permiso
de Christopher J. Bach, arquitecto.
Anticipando
que Tesla podía emplear entre 2.000 y 2.500 trabajadores, muchos de los cuales
necesitarían casas, Warden ofreció a Tesla 200 acres para su laboratorio al
otro lado de la estación de tren. Tesla aceptó la oferta de Warden en agosto de
1901 y empezó la construcción el mes siguiente. Tesla hizo viajes regulares al
sitio, llegando en tren a las 11 a. m. y quedándose hasta las 3:30 p. m., para
así supervisar la construcción. En estos viajes de inspección, era frecuente
que lo acompañase un sirviente serbio, que llevaba una cesta llena de comida
preparada por los chef del Waldorf-Astoria. Una vez la construcción estuvo
finalizada, Tesla se quedó en una casa de campo de alquiler.[774]
Tesla dividió el interior de su laboratorio en Wardenclyffe en cuatro grandes
habitaciones; un taller, un cuarto de calderas, el cuarto del motor y la dinamo
y la habitación de la electricidad. Situada en el lado del edificio que estaba
enfrente de la estación de tren, el taller estaba ampliamente equipado con una
fragua de herrero, tornos, perforadoras, una fresadora y una garlopa. Tesla
instaló estas máquinas anticipando que necesitaría fabricar muchos de los
componentes de su nuevo sistema. En la salas de calderas y del motor había dos
calentadores que suministraban vapor a una máquina de vapor alternativa de
Westinghouse de 400 caballos que estaba conectada directamente a una dinamo
diseñada a medida. Además, la habitación de motor estaba equipada con otra
dinamo para la luz, un compresor de aire y bombas de agua. Las fotografías que
han sobrevivido indican que había una superficie abalconada en el centro del
edificio, sobre el taller. Además, las fotografías revelan que Tesla insistió
no solo en la alta calidad de los aparatos, sino también en detalles como un
trabajo de carpintería bello.
Con gran diferencia, el espacio más importante dentro del laboratorio era la
habitación de la electricidad que atravesaba la parte de atrás del edificio, en
el lado más cercano a la torre. En esa zona el equipo incluía cuatro
transformadores enormes de Westinghouse que podían funcionar a 60.000 voltios,
cuatro grandes condensadores, un rectificador de mercurio motorizado y una
unidad de control especialmente construida que, según Tesla, podía «dar toda
regulación imaginable que quisiera en mis mediciones y control de energía». En
el centro de la habitación, Tesla expuso docenas de piezas de aparatos
experimentales.[775]
Una característica clave de Wardenclyffe era la gran torre situada a 350 pies
del edificio del laboratorio. Tesla sabía que el alcance de la planta era
proporcional al tamaño de la torre y por tanto dependía de la cantidad de
dinero disponible: «Si sus capitalistas están dispuestos a rascar a fondo sus
bolsillos, podría poner una antena enorme porque … como mostré en 1893, … los
efectos serán proporcionales al capital invertido en esa parte».[776]
Imagen 14.2. Diagrama de la patente para la torre de Wardenclyffe con una
versión del terminal elevado y del sistema de circuitos que Tesla planeaba
usar. Leyenda: D es un extremo con forma de rosquilla salpicado de semiesferas,
PG es una fuente de corriente eléctrica (probablemente un condensador); C es la
bobina primaria del transmisor amplificador; A es la bobina secundaria del
transmisor amplificador; B es otra bobina conectada a la bobina secundaria, A;
E es la toma de tierra. Tesla no construyó el terminal en la cima de su torre
con la forma de rosquilla mostrada aquí, pero prefirió usar esta forma en su
patente «para ilustrar los principios». Véase NT, Declaración sobre la radio,
145. De NT, «Apparatus for Transmitting Electrical Energy», patente de
EE. UU. 1.119.732 (presentada el 18 de enero de 1902, concedida el 1 de
diciembre de 1914).
Al
planear la torre, Tesla tuvo que tener en cuenta dos factores: la cantidad de
energía eléctrica que podía almacenarse en el terminal elevado y la longitud de
las ondas que esperaba transmitir por tierra. En Colorado, Tesla había usado
bolas de madera enfundadas en metal como su terminal elevado. En Wardenclyffe,
quería incrementar enormemente la cantidad de energía almacenada en el terminal
elevado, de modo que pudiese transmitir energía alrededor del mundo.
«Recurriendo a una vieja verdad, que fue reconocida hace doscientos años» en
ciencia eléctrica, Tesla sabía que era posible almacenar más carga eléctrica en
una esfera que en otras formas geométricas; en consecuencia, planeó que la
torre en Wardenclyffe estuviese coronada con un extremo de metal con un radio
de curvatura tan grande como fuese posible y luego salpicó la superficie con
numerosas semiesferas.[777] (Véase
la imagen 14.2 para una versión con las semiesferas.) Con este fin, sus bocetos
iniciales de mayo de 1901 muestran una cúpula curvada regulable con forma de
champiñón (imagen 14.3).
Respecto a la longitud de onda, Tesla había aprendido en Colorado que la
longitud del conductor en el secundario de su transmisor amplificador debería
ser un cuarto de la longitud de onda que quería
Imagen 14.7. La torre en Wardenclyffe con el terminal hemisférico en la
cima. De DKS, Instituto Smithsonian.
Ya
que inicialmente quería transmitir energía usando ondas de baja frecuencia
largas, del orden de 2.400 pies, Tesla calculó que su secundario, que estaría
alojado en la torre de Wardenclyffe, debería ser de 600 pies y, a su vez, sería
la altura de la torre. A 600 pies, la torre propuesta por Tesla sería dos
tercios el tamaño de la torre Eiffel, y White estimaba que podía costar 450.000
dólares.[778]
Alarmado por lo que podría costar la torre, Tesla pidió a Morgan más dinero en
septiembre de 1901.[779] Morgan,
sin embargo, rechazó prestar más dinero, y Tesla se vio forzado a reducir la
escala de su diseño. «Una cosa es cierta —escribió Tesla a White—, no podemos
construir esa torre como ideamos. No puedo expresar cuánto lo siento; según
mostraban mis cálculos, con esa estructura podría llegar a cruzar el Pacífico.»[780]
Aunque consideró usar dos o tres torres más pequeñas juntas, Tesla se decidió
por un diseño más pequeño coronado con una única semiesfera grande fabricada a
partir de vigas de acero (imagen 14.3). Tesla planeó que su terminal estuviese
cubierto con placas de cobre y quizás de nuevo salpicado con pequeñas
semiesferas. Aunque la forma del terminal había cambiado, todavía poseía un
gran radio de curvatura, lo que Tesla creía que le permitiría «producir con
esta pequeña planta [en Wardenclyffe] muchas veces el efecto que podía
producirse por una planta ordinaria de cien veces su tamaño».[781]
La construcción de la torre de Wardenclyffe empezó en noviembre de 1901, y las
fotografías indican que la estructura estaba en su lugar en septiembre de 1902.
Tesla no fue capaz de completar la torre tan rápido como le habría gustado
porque Morgan aparentemente retrasó dos meses el pago de la cuota final de
50.000 dólares.[782]
Uno de los retos en la construcción de la torre era que, al margen de la forma
que tuviese el terminal en la cima, era extremadamente pesado; la versión
semiesférica final era de 68 pies (20,7 metros) de diámetro y pesaba 55
toneladas. Como añadido al peso, el terminal también tenía un área de la
superficie grande, de modo que funcionaba como una vela respondiendo al viento
que venía de Long Island Sound. Soportar el peso del terminal y compensar las
fuerzas del viento significaba construir una torre grande y fuerte. Para lograr
esta fortaleza, White recurrió a una forma octogonal que gradualmente se
estrechaba al ir hacia arriba. Como el terminal tenía que estar aislado de la
tierra, la torre no podía construirse usando vigas de hierro o de acero y White
usó en su lugar madera natural de pino. De arriba abajo, la torre de
Wardenclyffe medía 187 pies (57 metros) y podía verse desde New Haven
(Connecticut), al otro lado del canal.[783]
Mientras que la torre era ciertamente imponente (un periodista del New
York Times la definió como «muy “teatral” y pintoresca»), todavía eran
más impresionantes el pozo y los túneles debajo de ella.[784] Como
Tesla intentaba transmitir energía eléctrica a través de la tierra, era
esencial que su sistema «controlase la tierra, de otro modo no puedo agitarla.
Tiene que haber un control sobre la tierra de modo que todo este globo pueda
agitarse y para ello [era] necesario llevar a cabo una construcción muy cara».[785] La
conexión a tierra en Colorado Springs había consistido en varias placas de
metal enterradas en el suelo de fuera; en Wardenclyffe, Tesla decidió que
necesitaba hacer una conexión más fuerte con el nivel acuífero bajo la torre.
Para lograrlo, cavó un pozo de diez por doce pies hasta una profundidad de 120
pies, muy por debajo del nivel acuífero. Para proporcionar acceso al pozo,
había «un trasto de madera muy parecido a la escalerilla en un barco de vapor»
en la base de la torre y una escalera circular al fondo.[786]
Mientras un extremo de la bobina secundaria del transmisor amplificador estaba
conectado a la bobina extra y luego al terminal elevado en la cima de la torre,
el otro extremo de la bobina secundaria del transmisor estaba conectado a
tierra (imagen 14.2). Para hacer esta toma a tierra entre el transmisor
amplificador en la base de la torre y el fondo del pozo, Tesla colocó «de nuevo
un gran barra a través de la cual pasaba la corriente y esta barra estaba tan
calculada para decir exactamente donde estaba el nodo, que podía calcular
cualquier distancia. Por ejemplo, podía calcular exactamente el tamaño de la
tierra o el diámetro de la tierra y medirlo exactamente a cuatro pies con esa
máquina».[787]
Al fondo del pozo, Tesla completó la conexión a tierra uniendo la barra de
metal que bajaba desde el transmisor amplificador con un sistema elaborado de
tuberías horizontales. Como explicó: «el trabajo costoso de verdad era conectar
la parte central (es decir, la barra de metal) con la tierra y para ello había
montado máquinas especiales que empujaban estas tuberías de hierro una tras
otra. Empujé estas tuberías de hierro, creo que dieciséis, trescientos pies y
luego la corriente a través de estas tuberías se conectaba a tierra».[788] Tesla
usó aire comprimido para llevar estas tuberías a tierra, de modo que colocó un
compresor en la habitación del motor del laboratorio y transmitió el aire
comprimido fuera del pozo por medio de una tubería especial que iba a lo largo
del circuito eléctrico.
Un periódico informó de que en el fondo del pozo, Tesla planeaba tener agua
templada, quizás esperando que esto mejorase la conexión a tierra.[789] Además
tenía trabajadores cavando cuatro túneles recubiertos de piedra, cada uno de
cien pies de largo; desde el fondo del pozo, cada uno ascendía gradualmente
hacia la superficie. Al final de cada túnel había una salida de ladrillo como
la de un iglú.[790] No
está claro el papel que estos túneles desempeñaban en el plan general de Tesla.
¿Cómo pensaba Tesla que funcionaría Wardenclyffe?
A medida que la construcción continuaba en Wardenclyffe en 1902, Tesla empezó a
ver que el desarrollo de la transmisión inalámbrica de energía supondría varios
pasos distintos. Como explicó a Morgan, estos pasos consistirían en: «(1) la
transmisión de cantidades pequeñas de energía y la producción de efectos
débiles, apenas perceptibles por los dispositivos sensibles; (2) la transmisión
de cantidades notables de energía obviando la necesidad de los dispositivos
sensibles y permitiendo el funcionamiento seguro de cualquier tipo de aparato
que requiera una cantidad pequeña de energía; y (3) la transmisión de energía
en cantidades de importancia industrial. Con la finalización de mi proyecto
actual, el primer pasó se realizará».[791] Dado
este plan de desarrollo, ¿cómo planeaba Tesla usar Wardenclyffe para transmitir
energía?
Aunque Tesla no dejó una descripción completa de cómo funcionaba la estación de
Wardenclyffe, todas las indicaciones coincidían en que planeaba hacer funcionar
la estación de modo similar a como había hecho funcionar su sistema en Colorado
Springs, que estaba basado en los principios de las patentes fundamentales que
había registrado en 1897 (véase la imagen 12.6).[792]
En Wardenclyffe, los calentadores producían vapor para la máquina de vapor
combinada de Westinghouse y la dinamo de CA. La corriente de la dinamo se subía
luego hasta 44.000 voltios gracias a los cuatro transformadores en la
habitación de la electricidad que estaban organizados de modo que diesen
energía en cuatro fases. Tesla usó esta corriente de alta tensión para cargar
cuatro condensadores grandes en la habitación, y reguló la frecuencia de la
corriente usando varias bobinas de inducción variables, cajas de resistencia y
un interruptor de mercurio. Con estos controles, podía variar la frecuencia de
200.000 a 1.000 ciclos por segundo, y podía producir un flujo continuo de ondas
amortiguadas.[793]
Estas corrientes de alta frecuencia y alta tensión eran conducidas fuera de la
torre por cables en un conducto bajo tierra especial. Como se muestra en la
imagen 14.2, Tesla instaló su transmisor amplificador en la base de la torre.
Aunque las bobinas primaria y secundaria eran más pequeñas en diámetro que sus
equivalentes en Colorado, la bobina extra parecía ser mucho más grande. Para
conectar la bobina extra al terminal elevado, Tesla usó una barra de metal
grande. Mientras estaba preocupado principalmente con el uso del transmisor
amplificador para emitir energía, Tesla podía enviar mensajes de teléfono o
telégrafo conectando un micrófono o una llave telegráfica a la bobina primaria
del transmisor «tales que bien hablándoles o manejándolos con la mano o de otro
modo, se producen variaciones en la intensidad de las ondas».[794] Tesla
estimó que el transmisor amplificador de Wardenclyffe generaba 200 kilovatios.[795]
Funcionando a este nivel de energía, Tesla esperaba que el transmisor
amplificador fuese capaz, mediante el pozo bajo la torre, de «coger el control
de la tierra» y establecer una onda de corriente estacionaria en la corteza
terrestre. Para conducir estas ondas de corriente desde el secundario del
transmisor amplificador a tierra, Tesla usaba otra barra de metal grande que se
extendía desde la base de la torre al fondo del pozo, y desde ahí, las ondas
viajaban por la Tierra vía las dieciséis tuberías horizontales.
Tesla creía que esta onda producida por su transmisor amplificador viajaría a
través de la Tierra a un punto opuesto a Wardenclyffe y se reflejaría sobre sí
misma; si esta onda estaba en la frecuencia de resonancia de la tierra,
entonces la onda que reflejaba estaría en fase con la onda original y así
establecerían una onda estacionaria. Sobre la base de medidas hechas en
Colorado, Tesla calculó que la frecuencia de resonancia más baja de la tierra
era de 6 Hz. La teoría moderna predice su frecuencia en 10,5 Hz (omitiendo
pérdidas), y medidas actuales dan un pico de resonancia en aproximadamente 8
Hz, lo que sugiere que Tesla estaba en el camino correcto en lo que a cálculos
se refiere.[796]
Con el zumbido de la tierra en su frecuencia de resonancia electromagnética,
Tesla creía que la electricidad y los mensajes podían recogerse en cualquier
punto de la superficie terrestre conectando un receptor a tierra. Mientras la
energía se movía desde el transmisor amplificador a los receptores alrededor
del mundo a través de la onda estacionaria establecida en la tierra, Tesla
anticipó que el circuito en su sistema se completaría con terminales elevados
de algún tipo, tanto en el transmisor como en el receptor. Como hemos visto, el
terminal elevado de Wardenclyffe estaba diseñado para albergar una cantidad
enorme de carga eléctrica. Antes de ir a Colorado, Tesla insistía en que el
circuito de retorno implicaba una corriente moviéndose a través de la atmósfera
(véase el capítulo 12), pero mientras estaba trabajando en Wardenclyffe nunca
ofreció una explicación clara en lo referente a qué tipo de conexión eléctrica
de retorno esperaba hacer entre el receptor y el transmisor para así completar
el circuito. Recurriendo a ideas que Tesla más tarde presentó sobre haces de
partículas (véase el capítulo 16), algunos seguidores de Tesla han especulado
acerca de que él creó un circuito de retorno usando o bien rayos X o bien un
láser para crear una ruta que fuese de la torre de Wardenclyffe a la ionosfera,
señalando que había un agujero de cuatro pies de ancho en la cima del terminal
elevado de modo que Tesla podía haber fácilmente emitido los rayos hacia el
cielo.[797]Mientras
tanto, otros especialistas en Tesla han sido capaces de transmitir electricidad
a través de la tierra en distancias cortas usando transmisores amplificadores,
pero no han podido decidirse por una explicación sobre lo que sucede en el
circuito de retorno que pueda relacionarse con la teoría electrodinámica
moderna.[798]
Como sugieren sus patentes fundamentales, Tesla inicialmente pensó que el
receptor necesitaría ser una torre similar en tamaño al transmisor (véase la
imagen 12.6). Sin embargo, en algún momento de su trabajo en Wardenclyffe,
decidió que no era necesaria una gran torre receptora y que los mensajes y la
electricidad podían recogerse usando dispositivos más pequeños. En su lugar,
ahora proponía que las casas estuviesen equipadas con una toma a tierra y un
terminal elevado pequeño, de modo que podrían recibir la electricidad necesaria
para iluminar sus bombillas de válvulas termoiónicas. También diseñó una
combinación de receptor y reloj que sería alimentado por energía inalámbrica y
por tanto recibiría una señal de tiempo precisa, señalando que «la idea de imprimir
sobre la tierra la hora de EE. UU. es fascinante y muy probable que se
haga popular».[799]
De muchas maneras, Wardenclyffe era la realización de los sueños de Tesla.
Durante casi una década había estado planeando en su imaginación un sistema
para emitir electricidad alrededor del mundo y ahora ese sistema estaba tomando
forma en el mundo real. Tesla estaba reuniendo eficazmente la red de gente,
ideas, dinero y recursos que necesitaba para seguir adelante, y ponerse por
delante de Marconi.
Pero ¿funcionaría realmente el sistema de Wardenclyffe? Hasta cierto punto, no
creo que Tesla estuviese en absoluto preocupado, ya que tenía total confianza
en sus habilidades como inventor; si podía imaginar Wardenclyffe funcionando,
entonces estaba seguro de que funcionaría. Además, a finales de 1901, tenía
todo el boato, las ilusiones, del éxito. Mientras viviese como un millonario en
el Waldorf, tuviese el apoyo de J. P. Morgan, tuviese amplia cobertura en la
prensa y siguiese construyendo una estación impactante, todo iría bien. Las
ilusiones confirmaban las ideas que Tesla veía en su imaginación.
Capítulo 15
La torre oscura (1901-1905)
Lograr
un gran resultado es una cosa,
lograrlo en el momento correcto es otra.
TESLA A J. P. MORGAN, 13 de octubre de 1904
Pillado
por sorpresa por Marconi, traicionado por Martin
Durante el otoño de 1901, mientras Tesla supervisaba la construcción de su
laboratorio y la torre en Wardenclyffe, estaba seguro de que estaba cerca del
éxito. Como escribió a Katharine Johnson el 13 de octubre de 1901:
13
es mi número de la suerte y por tanto sé que accederá a mis deseos … de venir
al Waldorf. Y si lo hace, cuando yo transmita mis mensajes inalámbricos a
través de los mares y continentes, usted conseguirá el sombrero más elegante
jamás hecho [aunque] me arruine. …
He solicitado un almuerzo sencillo y usted debe venir en tropel. Debemos
mostramos ante Hobson… Sé que le gusto yo más que usted.[800]
Al
mismo tiempo, Tesla aseguró a Morgan que estaba haciendo progresos. Al resumir
su trabajo para el Gran Hombre en noviembre, afirmó con confianza que sus
últimas patentes cubrían la producción de «efectos eléctricos de prácticamente
electricidad ilimitada, no obtenible de ningún otro modo hasta ahora conocido».
Además, sus patentes cubrían técnicas para transmisión altamente eficiente.
Mientras otros métodos de transmisión sufrían pérdidas proporcionales al
cuadrado de la distancia cubierta, Tesla afirmaba que sus pérdidas eran
significativamente menores y solo en proporcionalidad lineal a la distancia.
«Solo esta característica —informaba Tesla— deja fuera a toda la competencia.»[801]
Pero a la competencia, en concreto a Marconi, difícilmente se la disuadía con
esas afirmaciones. Como vimos en el capítulo 12, Marconi había transmitido
mensajes a través del Canal de la Mancha en marzo de 1899, provocando que Tesla
emprendiese sus experimentos en Colorado Springs. Siete meses más tarde,
Marconi había ido a Nueva York y usado su aparato para proporcionar informes de
las regatas de la Copa América, esperando asegurarse contratos de periódicos
neoyorquinos o de la Marina de EE. UU. Sin éxito en lo referente al
contrato con la Marina, Marconi volvió a Inglaterra y continuó trabajando en
incrementar la distancia de transmisión, así como desarrollando un modo de
sintonizar sus transmisores y receptores para que operasen en una frecuencia
concreta. A principios de 1900, podía cubrir distancias de hasta 185 millas y
obtuvo una patente británica (n.° 7777 de 1900) para un sistema que usaba en
particular chismes enrollados (o bobinas) en los circuitos de su antena que
permitían sintonizarla.[802]
Mientras Marconi públicamente insistía en que todavía no era posible transmitir
mensajes que cruzasen el Atlántico, en privado había decidido que debería
intentar lograr esta meta lo más pronto posible. Tomó esta decisión porque
estaba preocupado por la situación de su negocio. A pesar de sus mejores
esfuerzos, la Wireless Telegraph and Signal Company de Marconi tenía todavía
que firmar un contrato importante con la Marina británica o estadounidense, el
servicio de correos o el grupo de seguros marino Lloyd’s de Londres. Aunque los
inversores londinenses estaban pujando más alto por las acciones de Marconi, la
escasa venta de equipos significaba que la compañía se estaba quedando sin
capital. Para solucionar estos problemas, Marconi defendía que lo que era
necesario era una demostración a lo grande del potencial de su sistema
inalámbrico; si podía abarcar el Atlántico, no solo su compañía podía
establecer un monopolio de comunicación de barco a costa, sino que también
podía empezar a competir con los rentables negocios de mensaje por cable.
Aunque los directivos de la compañía inicialmente pusieron objeciones a este
plan atrevido, Marconi fue capaz de convencerles de que la comunicación
trasatlántica era factible, y en julio de 1900 la junta directiva le dio su
aprobación.
Para emprender la «gran cosa» (el término de Marconi para la transmisión a
través del Atlántico), Marconi estableció nuevas estaciones discretamente.[803] En
Inglaterra puso una estación en Poldhu en Cornualles, y en América construyó
una estación en Cabo Cod en Wellfleet Sur. En cada estación erigió una antena
circular enorme compuesta de veinte mástiles de doscientos pies. Mientras
buscaba localizaciones en Cabo Cod a principios de 1901, Marconi oyó rumores
sobre los planes de Tesla, posiblemente que este estaba obteniendo apoyo de
Morgan, y estas noticias provocaron que redoblase sus esfuerzos.[804]
Para abarcar el Atlántico, Marconi se dio cuenta de que necesitaba incrementar
su sistema, no solo en cuanto al tamaño de la antena, sino también en la
cantidad de energía empleada por el transmisor. Hasta 1900, Marconi había
recurrido a transmisores pequeños que usaban bobinas de inducción y baterías;
para lograr cruzar el Atlántico, sin embargo, necesitaba un transmisor mucho
más potente. Para incrementar la energía, Marconi recurrió al nuevo asesor
científico de la compañía, John Ambrose Fleming. Profesor al frente de la
cátedra Pender de Tecnología Eléctrica en el University College de Londres,
Fleming se había reunido con Tesla durante su visita a Londres en 1892.
Totalmente familiarizado con la ingeniería eléctrica, Fleming diseñó un
transmisor con un generador de CA de 25 kilovatios, transformadores de 20.000
voltios y condensadores de alta tensión. No solo era el equipo eléctrico
similar en tamaño al aparato que Tesla tenía en Wardenclyffe, sino que Fleming
organizó el circuito de forma parecida al que Tesla usaba con su transmisor
amplificador tanto en Colorado como en Wardenclyffe. Usando este nuevo sistema
diseñado por Fleming, Marconi y sus asociados fueron capaces de generar en
Poldhu chispas con un tamaño de varios pies tan gruesas como la muñeca de un
hombre.[805]
Fleming instaló este nuevo transmisor en agosto de 1901. pero antes de que
pudiese probarlo vientos huracanados derribaron los mástiles de la antena en
Poldhu. Marconi los reemplazó rápidamente, pero luego otra tormenta destruyó
los mástiles en la antena de Cabo Cod. Todavía decidido a llevar a cabo la
prueba trasatlántica, Marconi, George Kemp y P. W. Paget se embarcaron
hacia San Juan de Terranova a finales de noviembre. Marconi escogió San Juan
porque era el punto más cercano a Inglaterra en América del Norte (2.200 millas
o 3.500 kilómetros). Antes de dejar Inglaterra, Marconi instruyó a los
operadores de Poldhu para que transmitiesen «SSS» en código Morse entre las 3 y
las 6 p. m. cada día a partir del 11 de diciembre.
Marconi y sus socios llegaron a San Juan el 6 de diciembre de 1901. Usando una
antena suspendida gracias a una cometa volando durante una tormenta de
invierno, tanto Marconi como Kemp oyeron la señal «SSS» el 12 y el 13 de
diciembre mientras utilizaban un receptor telefónico sensible a la señal. El 14
de diciembre, Marconi hizo un anuncio en prensa y su logro fue ampliamente
cubierto en los periódicos dominicales del día siguiente.[806]
En el New York Times, las noticias sobre las señales trasatlánticas
de Marconi dominaban la primera página. Refiriéndose a su logro como «el avance
científico más maravilloso de los últimos años», el artículo incluía una
biografía de Marconi. Como Tesla «había dado a entender la posibilidad de
“telegrafiar a través del aire y de la tierra”», el periódico preguntó a este
sus impresiones. Tesla no solo recordó al periódico que él había discutido la
posibilidad de telegrafía inalámbrica años antes, sino que sugirió que la
transmisión de electricidad era mucho más importante que ser capaz de enviar
unos pocos mensajes cortos. Para rellenar su primera página, el New
York Times dio la última palabra a T. C. Martin, que, como editor
de Electrical World, podía contextualizar el logro de Marconi.
Ansioso por alabar a este como la nueva joven promesa de la tecnología, Martin
señaló que estaba tan sorprendido como contento con el éxito de Marconi en
cruzar el Atlántico. Con respecto a su antiguo amigo Tesla, Martin dijo que
aunque había imaginado la telegrafía sin hilos, por desgracia no había sido
capaz de llevarla a cabo y ser el primero en cruzar el Atlántico. Como Martin
indicaba: «En un libro que publiqué hace alrededor de ocho años sobre el
trabajo de Tesla está incluida una de sus conferencias en la cual presta a la
telegrafía sin hilos una atención considerable. Expresaba su creencia en el
tema tan claramente que decidió por mí. Por tanto, solo lamento que Tesla, que
ha pensado y experimentado mucho sobre el tema, y a cuyas iniciativas se debe
mucho del trabajo, no haya sido capaz de lograr esta hazaña maravillosa».[807]
Durante las siguientes semanas, escépticos cuestionaron si Marconi realmente
había oído los tres puntos que indicaban una «S» en el código Morse. Como su
inventor rival en el campo de lo inalámbrico Lee de Forest escribió en su
diario: «Signor Marconi se ha anotado un tanto inteligente. Tanto si oyó o no
los tres puntos que llegan de Inglaterra, o como esos que Tesla oía
provenientes de Marte, si yo fuese un profeta diría que no oiremos más mensajes
trasatlánticos durante un tiempo. En este arte, como en todas las otras
invenciones, se avanzará con un crecimiento y una evolución lentos, no gracias
a saltos magníficos de 100 a 2.000 millas».[808]
Ya que se suponía que las ondas hertzianas viajaban en línea recta como las
ondas de luz, otros científicos se preguntaban, ¿cómo siguieron estas ondas la
curvatura de la Tierra y no simplemente se perdieron en el espacio? (Ahora
atribuimos esto al hecho de que las ondas de radio rebotan en la capa de
Heaviside-Kennelly en la ionosfera, pero esta capa no se descubrió hasta 1924.)
¿Podían Marconi y Kemp, deseosos de oír los tres puntos, haber oído simplemente
un chisporroteo atmosférico que imaginaron eran las señales de Poldhu? Además,
no había testigos imparciales en el evento. Las únicas dos personas que oyeron
las señales fueron Marconi y su socio Kemp; de hecho, el mundo tenía que
aceptar la palabra de Marconi de que había oído una señal del otro lado del
Atlántico.[809]
Pero a pesar de estas dudas, Martin decidió que Marconi era el hombre del
momento y que debía salir en su defensa y mostrar que no estaba «siendo un
farsante». Para ello, Martin dispuso que el joven italiano fuera el invitado de
honor en la cena anual del American Institute of Electrical Engineers (AIEE) el
13 de enero de 1902. Como había sido presidente y maestro de ceremonias en
muchos eventos del AIEE, Martin convenció fácilmente a la dirección del
instituto para que estuviesen de acuerdo en homenajear a Marconi. Sin embargo,
como no todo el mundo creía en las afirmaciones de este, a Martin le costó
conseguir que la comunidad de ingenieros asistiese a la cena, y se vio obligado
a pedir a Elihu Thomson que le diese su apoyo en el evento. A medida que se
extendía el rumor de que Thomson estaba a favor del reconocimiento a Marconi,
Martin fue capaz de llenar las trescientas sillas en la Galería Astor del Hotel
Waldorf-Astoria.[810]
Para que la noche fuese realmente memorable, Martin trabajó para asegurar que
todo resaltaba el logro de Marconi. El menú presentaba bocetos de las antenas
de Marconi en dos faros, indicando la «S» con tres puntos cruzando todo el
océano. En cada extremo de la sala de baile había colgadas dos grandes placas
con «Poldhu» y «San Juan» en letras formadas de bombillas eléctricas.
Conectando las dos mesas había un cable en el cual se insertaron grupos de tres
bombillas en intervalos, diseñado para representar los tres puntos viajando a
través del Atlántico y estas bombillas se iluminaban periódicamente durante la
cena.[811]
Aunque Tesla residía en el Waldorf, no tenía ánimos para asistir a la cena en
honor de Marconi y decidió pasar la noche fuera de la ciudad Mencionando su
ausencia, el maestro de ceremonias Martin leyó una carta en la cual Tesla
felicitaba a Marconi, aunque de modo obvio dejaba fuera cualquier mención al
mensaje enviado a través del Atlántico.
Tras leer unas cuantas cartas más de enhorabuena, Martin invitó a Marconi a
dirigirse al grupo. Marconi hizo un resumen de los logros del sistema hasta el
momento: setenta barcos equipados con sistemas inalámbricos y veinte estaciones
costeras en Inglaterra. Describió sus experimentos en Terranova, incluyendo los
problemas a los que se había enfrentado con las cometas volando en el tiempo
invernal. Tras mencionar que esperaba que la telegrafía sin hilos permitiera
enviar mensajes de modo más barato que la existente de cables submarinos.
Marconi concluyó levantando la copa y brindando por el instituto.
Al discurso de Marconi siguieron los comentarios de Thomson y el profesor
Michael Pupin de la Universidad de Columbia. Ambos hicieron énfasis en que
aunque las pruebas para el logro de Marconi eran limitadas, aceptaban la
palabra de este, ya que lo conocían y confiaban en él. Como Pupin lo expresó:
«En el trabajo científico, nunca creemos nada hasta que vemos una demostración
de ello. Creo que el señor Marconi ha transmitido los tres puntos a través del
Atlántico, pero debo decir que le creo porque lo conozco personalmente. Si no
lo conociese personalmente, no le creería, porque la prueba que el señor
Marconi ha suministrado no es lo suficientemente fuerte desde un punto de vista
puramente científico, pero al conocerlo como lo conozco, creo su afirmación».
Pupin además ofreció un análisis del trabajo de Marconi con las ondas
electromagnéticas, combinando física, matemáticas e ingeniería. Al hacerlo,
asestó un golpe a Tesla por sus ideas sobre la transmisión de señales a través
de la tierra:
También
oí a un hombre decir: «Hace años yo pensaba que transmitir señales de modo
inalámbrico a través del temblor de la carga de la tierra». Bien, cualquiera de
nosotros puede pensar planes como ese; cualquiera de nosotros que haya tenido
alguna experiencia en la invención puede pensar en estrategias como esa tan
rápido como las podemos escribir, para cualquiera que sepa que se pueden
transmitir ondas eléctricas a cualquier distancia, esto es, matemática y
físicamente posible. Pero ¿qué pasa con la parte de ingeniería de ello? Yo digo
a este hombre: «Dime específicamente cómo es, desde el punto de vista de la
ingeniería, ese aparato con el cual intentas hacer temblar la carga de la
tierra, y luego te creeré; no antes».
Ahora esto es lo que el señor Marconi ha hecho. Ha escrito unos requisitos para
crear un aparato y hacer temblar la carga de la tierra y transmitir las señales
entre cables.[812]
Gracias
a los esfuerzos de Martin, la cena del AIEE ayudó a establecer a Marconi como
el inventor de la telegrafía sin hilos en la mente de la gente. No obstante, al
saber que su resultado trasatlántico en Terranova no era una prueba suficiente,
Marconi emprendió una segunda demostración para probar su sistema. En febrero
de 1902, se embarcó en Inglaterra rumbo a América en el barco de
pasajeros Philadelphia, que estaba equipado con un sistema de radio
de Marconi. Durante la travesía, Marconi recibía periódicamente mensajes en
código Morse desde Poldhu, e invitaba al capitán y al primer oficial del barco
a escucharlos y a indicar en una carta náutica el tiempo y el lugar donde los
oían. Mucho más que la señal recibida en Terranova, esta carta con testigos del Philadelphia documentaba
que Marconi tenía un sistema que podía transmitir a través del Atlántico.[813]
«Telegrafía mundial» para contraatacar
Con los periódicos llenos de historias sobre Marconi, Tesla no pudo resistir
burlarse de su rival en una publicación. Cuando un periodista del New
York Sun le preguntó si había alguna similitud entre su sistema y el
de Marconi, Tesla sonrió y dijo: «Respeto rigurosamente los derechos de los
demás, y cuando doy mi sistema al mundo, mi deber es preguntar a todos los
profesionales técnicos que señalen cualquier característica de mi sistema… que
no sea de mi propia creación. Admiro la habilidad y la iniciativa, y que mis
mejores deseos de éxito acompañen a aquellos que venden zapatos ya hechos, pero
yo prefiero no usarlos. Son baratos, pero criaron callos y juanetes».[814] Al
hacerlo, Tesla estaba adoptando una actitud de superioridad en la que
permitiría a sus colegas expertos decidir quién era el creador original de la
nueva tecnología inalámbrica. Al mismo tiempo, la metáfora de zapatos ya hechos
está revelando no solo que Tesla tiene estándares más altos que Marconi (en la
vida real, Tesla insistía sobre los zapatos hechos a medida), sino que también
sugería que la elección de Marconi de vender zapatos más baratos causaría
problemas (es decir, callos y juanetes) para el usuario.
Pero mientras podía hacer burla de Marconi en la prensa, Tesla se dio cuenta de
que necesitaba ofrecer alguna explicación a Morgan. A principios de enero de
1902, Tesla le escribió, empezando con una estimación de cuánto del equipo de
Marconi se había desarrollado con la ayuda de Fleming:
He
examinado cuidadosamente los registros y encontrado que, en lo que el sindicato
Marconi-Fleming está usando ahora, no hay vestigio del viejo aparato que
patentó. … Todos los elementos esenciales de estas nuevas disposiciones… se
adelantan ampliamente en mis patentes de 1896 y 1897. … Han adoptado mi
transmisor de resonancia, que magnifica enormemente las corrientes
transmitidas, y en esta conexión: mi circuito receptor o «multiplicador»
conectado a tierra, mis circuitos de transformación en ambos extremos, mi
«bobina de Tesla» y mi fuente moderna de lo mismo, «el transformador de Tesla»,
mi sistema de circuitos sincronizados dependientes y numerosas mejoras menores.
Ahora no se puede hacer nada, pero el tiempo pondrá a todo el mundo en su
sitio.
Aunque
más que ponerse a la defensiva respecto Marconi, Tesla optó por ser optimista y
valiente:
No
necesito decirle que he trabajado tan duro como he podido sin desmoronarme. He
examinado y rechazado cientos de experimentos pretendiendo una mejora en todos
los sentidos y el logro del mejor resultado con el capital disponible, y estoy
contento de decir que, gracias a avances lentos y constantes, me las he
arreglado para idear una máquina, con la cual produciría una perturbación
eléctrica de intensidad suficiente para ser perceptible en toda la tierra. Será
débil en algunos lugares y me temo que inapropiada para un uso práctico, pero
estoy seguro de que, cuando mi aparato esté … en condiciones de dar su energía
máxima, una media de un millón de caballos, con la primera activación del
interruptor, debería enviar un saludo al mundo entero y por este gran triunfo
le estaré siempre agradecido ¡a usted![815]
Pero
más que tan solo enviar una señal, Tesla ahora presentó a Morgan un nuevo plan
de negocio. Marconi podía escoger cubrir regatas y proporcionar comunicaciones
de barco a costa, pero Tesla descartaba estas aplicaciones por poco rentables y
difícilmente merecedoras del apoyo del Gran Hombre. De hecho, como explicó más
tarde a Morgan: «Cuando descubrí, por accidente, que otros… estaban usando en
secreto mi aparato, me encontré a mí mismo enfrentándome con circunstancias
completamente imprevistas. … No podía desarrollar el negocio lentamente al modo
de una tienda de comestibles. No podía informar sobre regatas o señales que
vienen de barcos de vapor. No había dinero en ello. No era negocio para un
hombre de su posición e importancia».[816]
En su lugar, Tesla propuso a Morgan un plan para un «sistema de telegrafía
mundial» en el cual un número de estaciones transmisoras recogerían noticias y
emitiría a los clientes vía receptores individuales. Como alardeó ante Morgan:
La
idea fundamental subyacente en este sistema es emplear unas pocas plantas
eléctricas, preferiblemente situadas cerca de grandes centros de civilización y
cada una capaz de transmitir un mensaje a las regiones más remotas del planeta.
Estas plantas estaban conectadas mediante alambres, cables y cualquier otro
medio con los centros civilizados cercanos, y tan rápido como recibían las
noticias, las pasaban a la tierra, a través de lo cual se extendía
instantáneamente. Toda la tierra es como un cerebro, al igual que este, la
capacidad del sistema es infinita, la energía recibida en pocos pies cuadrados
de tierra es suficiente para hacer funcionar un instrumento, y el número de
dispositivos que pueden ser activados es, para todos los propósitos prácticos,
infinito. Verá, señor Morgan, el carácter revolucionario de esta idea, su
fuerza civilizadora, su tremendo potencial para hacer dinero.[817]
Aunque
Tesla no estaba realmente pensando en los ordenadores, software y
la conmutación de paquetes que fueron necesarios para crear la World Wide Web,
su idea fundamental de que todas las noticias serían recogidas y esparcidas
alrededor del mundo sugiere las creencias que vinieron a ser la base de la
World Wide Web en la década de los noventa del siglo XX. «La World Wide Web
(w3) —indicaron los académicos mediáticos Noah Wardrip-Fruin y Nick Montfort—
se desarrolló para ser una piscina de conocimiento humano, que permitiría a
colaboradores en sitios remotos compartir sus ideas y todos los aspectos de un
proyecto común.»[818]
Tesla creía que Morgan y él harían dinero manufacturando receptores, e imaginó
varias versiones. Por ejemplo, el receptor podía ser una impresora que
produciría un periódico para los clientes en su casa, y de este modo, su
sistema de telegrafía mundial «acabaría no solo con los cables sino también con
los periódicos, ¿por qué continuarían los periódicos como en la actualidad
existiendo, cuando todo el mundo puede tener una máquina barata imprimiendo sus
propias noticias?» Al mismo tiempo, Tesla estaba también desarrollando un
receptor con un altavoz que le permitiría decir el nombre de Morgan «en un
teléfono, y se repetirá en alto en todo el mundo en el tono de mi voz. Esto,
debo decirle, lo he concebido hace tiempo como un medio de exonerarme a mí
mismo apropiadamente de mi deuda con usted».[819]
Pero de lejos, la idea más imaginativa de Tesla para un receptor era un
dispositivo portátil conectado a un alambre vertical en una vara corta o
incluso el parasol de una dama de modo que pudiese recoger mensajes de voz en
cualquier lugar del mundo (imagen 15.1). Como Tesla prometió en 1904: «Un
receptor de poco coste, no mayor que un reloj, le permitirá escuchar en
cualquier parte, en la tierra o en el mar, un discurso entregado, o música
tocada en algún otro lugar, no importa a qué distancia».[820] Ahora,
en los primeros años del siglo XXI, vemos a Tesla evocando una visión de un
dispositivo muy parecido a un transistor o un teléfono móvil, con la promesa de
proporcionar acceso instantáneo a información en cualquier momento, en
cualquier parte.
Imagen 15.1. «Tesla’s Wireless Transmitting Tower, 185 feet high, at
Wardenclyffe, N. Y., from which the City of New York will be fed with
electricity, and by means of which the camperout [sic], the yachtsman and
summer resort visitor will be able to communicate instantly with friends at
home.» (Torre de transmisión inalámbrica de Tesla, 185 pies de altura, en
Wardenclyffe, N. Y. desde la cual la ciudad de Nueva York será alimentada con
electricidad y por medios de los cuales el campista, el regatista y el veraneante
serán capaces de comunicarse instantáneamente con amigos en casa.) De «Tesla’s
Tower», New York American, 22 de mayo de 1904, en TC 17:11.
Al
soñar con un receptor que sería usado por todo el mundo, Tesla fue un precursor
de la cultura de consumo del siglo XX. A medida que ingenieros e inventores
perfeccionaban la maquinaria para la producción masiva de bienes, gerentes
astutos se dieron cuenta de que el reto sería estimular la demanda para el
volumen enorme de bienes producidos. En otras palabras, si iban a aprovecharse
de las economías de escala que vinieron con la producción en masa, las
industrias tendrían que crear productos que fuesen deseados y usados por
millones de consumidores. Un ejemplo clásico de producto producido en masa para
esta nueva cultura del consumo fue el Ford T; como Henry Ford explicó, el Ford
T fue pensado para ser «un coche a motor para la gran multitud … suficientemente
grande para la familia, pero suficientemente pequeño para que el individuo lo
condujese y cuidase … tan bajo en precio que cualquier hombre con un buen
salario sería capaz de poseer uno».[821] Al
igual que Ford imaginó a todo el mundo teniendo un Ford T, Tesla creía que todo
el mundo pronto tendría un de sus receptores inalámbricos.
Visto desde la perspectiva del siglo XXI, puede parecer obvio que una cultura
de consumo surgiría de la producción masiva y que una porción significativa de
la economía global dependería del consumo masivo de productos como móviles,
iPods y ordenadores portátiles. Aunque esta revolución de consumo no era del
todo obvia en los primeros años del siglo XX y, de hecho, debe de haber
parecido rara a los líderes de la industria y de la cultura de productor. Por
ejemplo, como creían que el dinero se hacía al vender inventos y máquinas a
compañías y no a consumidores individuales, a Edison le resultó difícil,
después de 1900, comprender por qué la industria del cine estaba alejándose de
la mejora de cámaras y proyectores para desarrollar nuevos tipos de películas.[822] De
igual modo, a Morgan le debió de resultar difícil entender la visión de Tesla
de vender millones de receptores. Morgan había hecho su dinero en el desarrollo
de ferrocarriles y la industria del acero, el meollo de una cultura de
producción. De la misma forma que nunca entendió el ascenso de la industria del
automóvil (y por tanto nunca invirtió en ella), es probable que no valorase
mucho la visión de Tesla de la telegrafía mundial. Por desgracia Tesla estaba
intentando usar un argumento de cultura de consumo para convencer a alguien
anclado en la cultura de producción.
Aunque le entusiasmaba la telegrafía mundial, Tesla no desatendió su visión de
emisión de energía, ya que «la transmisión de energía en cantidades
apreciables, permitiendo en cualquier punto del globo el funcionamiento seguro
de innumerables artilugios» tendría un efecto tremendo sobre el avance de la
humanidad. Mientras el potencial de la emisión de electricidad podía
demostrarse con la planta de Wardenclyffe, la transmisión a gran escala requeriría
una estación mayor, preferiblemente situada cerca de una fuente de energía
eléctrica barata como las cataratas del Niágara. Por supuesto Tesla necesitaría
más dinero, pero una vez más estaba seguro de que el trabajo podría hacerse
rápido. Como explicó a Morgan: «Para hacer esto, se necesitaría una planta de
cinco mil caballos de potencia. Esta potencia podría tenerse en Niágara. … El
trabajo preliminar, los planos, estimaciones, opciones, etc., todo el trabajo
sobre papel no supondría un desembolso de más de veinticinco mil dólares. Para
cuando mi planta actual esté completada y haya hecho demostraciones que le
satisfagan todo este trabajo de preparación podría estar hecho y, si lo
eligiese así, antes del próximo invierno la gran planta podría entrar en
funcionamiento». Tesla sentía de verdad que una demostración de transmisión
inalámbrica de electricidad era el mejor modo de responder a la atrevida
apropiación de sus técnicas por parte de Marconi. Como escribió a Morgan
algunos meses más tarde: «El único medio de protegerme totalmente era
desarrollar un aparato de una potencia tal, que me permitiese controlar de modo
efectivo las vibraciones a lo largo del globo».[823]
Por temor a que Morgan dudase sobre dar apoyo a su telegrafía mundial o a su
nueva estación de transmisión de electricidad en Niágara, Tesla cerró su carta
de enero de 1902 con una floritura vanidosa, recordando al financiero que
estaba tratando con un genio que provocó revoluciones tecnológicas: «Ahora,
señor Morgan, ¿estoy respaldado por el mejor financiero de todos los tiempos?
Perdería grandes triunfos y una fortuna inmensa porque necesito una cierta
cantidad de dinero. ¿No es un deber para honrar a este país que sea
identificado con este logro? ¿No he contribuido a la grandeza y prestigio del
país y no han ejercido mis inventos un efecto revolucionario sobre sus
industrias? Estos no son mis reclamos, señor Morgan, solo mis credenciales».[824]
Las propuestas de negocio de Tesla aterrizaron en la mesa de Morgan justo
cuando estaba entrando en otra época extremadamente ocupada; como Henry Adams
dijo en abril de 1902: «Pierpont Morgan … está portando cargas que harían
tambalearse los nervios más sólidos», durante los primeros meses de 1902,
Morgan estaba organizando la compañía International Mercantile Marine, que
unificaba cinco líneas de trasatlánticos para crear una flota de 120 barcos;
tenía la esperanza de que podía crear un orden racional con los trasatlánticos
al igual que había hecho con el ferrocarril. De los barcos, Morgan se pasó a la
maquinaria agrícola y, en el verano de 1902, él y sus socios organizaron
International Harvester fusionando McCormick Harvesting Machine Company con
otras cuatro firmas. Además, Morgan encontró que su recién formada United
States Steel estaba descapitalizada y pasó gran parte del año intentando reunir
fondos para ella.[825]
Sin embargo, el mayor dolor de cabeza de Morgan en 1902 llegó de Washington. El
verano anterior, había combatido una oferta pública de adquisición hostil de
Northern Pacific Railroad y, para prevenir futuros asaltos, organizó la
Northern Securities Company. Como holding empresarial,
Northern Securities reunió a Northern Pacific, Great Northern Railroad y
Chicago, Burlington, & Quincy, de modo que estas líneas principales
importantes podían coordinar sus operaciones Como Northern Securities ahora
controlaba casi todo el tráfico ferroviario desde Minnesota al estado de
Washington, su creación provocó una protesta pública. En respuesta, el
presidente Theodore Roosevelt decidió ir tras Northern Securities para así
demostrar que no tenía miedo de retar a grandes negocios.
Como estos proyectos requerían la mayoría de su atención, Morgan no parecía
haber estado particularmente preocupado por Tesla. De hecho, el Gran Hombre
incluyó a Tesla como invitado en un extravagante almuerzo en honor del príncipe
Henry, el hermano del káiser Guillermo II.[826] Mientras
tanto, Tesla seguía adelanta por sí solo. En febrero de 1902 contrató a
Lowenstein de nuevo para ayudarle con Wardenclyffe. Para fortalecer su cartera
de patentes, Tesla tuvo a su abogado Parker Page dedicado con entusiasmo a un
caso de interferencia con Reginald Fessenden relativo a unas solicitudes de
patentes de Tesla para la sintonización, y Tesla prestó testimonio durante el
verano para apoyar su caso.[827] También
empezó a planear una fábrica en Wardenclyffe, ya que ahora era «imperativo
proporcionar instalaciones para fabricar un gran número de aparatos
receptores».[828]
Antes de partir en su viaje anual a Europa en abril de 1902, Morgan se reunión
con Tesla y le dijo al Mago que no quería verse envuelto personalmente en la
construcción de una nueva estación de transmisión en Niágara o una nueva
fábrica para manufacturar receptores. Sin embargo, aunque no quería invertir su
propio dinero, Morgan indicó que estaría dispuesto a ayudar a Tesla a reunir
fondos reorganizando la Nikola Tesla Company y emitiendo nuevos valores.[829]
En respuesta a esta «solución recibida favorable», Tesla pasó el verano de 1902
trabajando en dos tareas. Primero, ya que Morgan no apoyaría la nueva planta en
Niágara, Tesla decidió presionar a su sistema para ver cuánta electricidad
podía generar. Para perseguir esta tarea. Tesla y su secretario, Scherff, se
trasladaron a Wardenclyffe durante el verano. «Mis esfuerzos serán en gran
medida premiados —informó a Morgan—, forzando cada parte de mi maquinaria al
máximo, seré capaz de alcanzar lo que considero casi el desempeño máximo
posible con la potencia disponible, una tasa de energía entregada de 10
millones de caballos, más del doble que todas las cataratas del Niágara. Así
las ondas generadas por mi transmisor serán la mayor manifestación espontánea de
energía en la Tierra.»[830]
Contento con los resultados potenciales de llevar Wardenclyffe al límite (y así
poner a Marconi en su lugar), Tesla se dedicó a identificar nuevos inversores
potenciales. Recurriendo a sus contactos en los niveles más altos de la
sociedad de Nueva York, Tesla juntó un grupo de donantes, «todo gente de
categoría». Al saber que Morgan deseaba continuar manteniendo su implicación en
secreto, Tesla fue cuidadoso de no mencionar al Gran Hombre a este grupo.[831]
A finales de septiembre de 1902, Tesla y Morgan se reunieron para diseñar un
plan de captación de fondos creando una nueva compañía, Aquí Morgan estaba
ayudando a Tesla ya que el negocio fundamental de un banquero especialista en
inversiones es organizar compañías y emitir valores. La nueva compañía de Tesla
iba a ser capitalizada en 10 millones de dólares y emitiría 5 millones en
bonos, 2,5 millones en acciones preferentes y 2,5 millones en acciones comunes.
Para asegurar el capital de trabajo necesario para equipar una nueva fábrica
que manufacturase los inventos de Tesla (probablemente los receptores), el 50%
de las acciones y bonos emitidos se ofertaría a la venta de inversores
externos. Otro 40% de acciones y bonos sería para Tesla y sus antiguos socios
en Nikola Tesla Company ya que la compañía «había incurrido en grandes gastos
perfeccionando los inventos». Por su parte, Tesla planeaba vender algunos de
sus bonos para así repagar los 150.000 dólares que le había adelantado Morgan,
pero también tenía intención de dar un cuarto de sus intereses a un socio
(probablemente Lowenstein) «en cuya habilidad e integridad creo, y quien se
alía conmigo con todas sus energías, para lograr el mayor éxito posible para
este proyecto, en el cual nuestro honor se verá comprometido». El restante 10%
de los nuevos bonos y acciones permanecerían sin emitirse, pero Morgan pensaba
que debería llevarse un tercio de estos valores restantes por las patentes que
le habían sido asignadas a él por Tesla. Como hacía con otras emisiones de
acciones, J. P Morgan & Company probablemente harían su dinero llevándose
una comisión en los bonos y acciones que vendiesen a inversores externos.[832]
Con este plan a punto, Tesla reanudó sus esfuerzos para asegurar dinero de la
élite social de Nueva York. Ofreciendo acciones de 175 dólares cada una, se
dirigió a varias mujeres destacadas, incluidas Man Mapes Dodge, E. F.
Winslow y Caroline Clausen Schwarz, la esposa del magnate de la tienda de
juguetes, F. A. O. Schwarz. Por desgracia. Tesla consiguió pocos compradores
entre la élite, que parecía haber considerado invertir en su empresa una
propuesta arriesgada. «Estoy cansado de hablar con gente pusilánime —se
enfureció Tesla—, que se asustan cuando les pido que inviertan 5.000 dólares y
les da diarrea cuando les digo diez.»[833]
Incapaz de atraer inversores pero decidido a seguir adelante en Wardenclyffe,
Tesla reunió 33.000 dólares vendiendo propiedades personales y tomó prestados
otros 10.000 dólares de un banco en Port Jefferson, la ciudad vecina a
Wardenclyffe. También pidió a Scherff pequeños préstamos, que finalmente
ascendieron a miles. No obstante, las facturas seguían aumentando: Tesla debía
30.000 dólares a Westinghouse por equipos, no había pagado a la compañía de
teléfono por usar una línea especial fuera del laboratorio y James Warden lo
demandó por no pagarle los impuestos sobre la propiedad. Preocupado por si las
noticias de sus dificultades financieras asustaban a inversores potenciales
Tesla dijo a Scherff que mantuviese a los periodistas alejados.[834]
Como sus esperanzas para reunir dinero vendiendo acciones se habían evaporado,
Tesla culpó a Morgan de sus problemas. Sentía que varias empresas de Morgan
habían creado turbulencias en Wall Street y una inflación en general. El
mercado de acciones, respondiendo a la huelga del sector del carbón en todo el
país, estaba muy agitado durante el otoño de 1902, motivando que Morgan se
uniese con otros banqueros para crear un fondo de 50 millones de dólares para
apoyar el mercado en caso de emergencia. En abril de 1903, la Corte Federal de
Apelaciones en St. Paul dictaminó que Northern Securities Company de Morgan era
una combinación ilegal y este anuncio casi desató el pánico en la Bolsa de
Nueva York. Unas semanas después de esta crisis en Wall Street, Tesla escribió
quejándose: «Sr. Morgan, ha generado grandes agitaciones en el mundo industrial
y algunas han golpeado a mi pequeño bote. Los precios han subido, en
consecuencia, el doble, puede que hasta el triple, y hay demoras caras, la
mayoría como resultado de actividades que usted estimuló».[835]
No obstante, Tesla esperaba que el Gran Hombre lo sacase de apuros.
«Financieramente, estoy en un problema terrible», admitió a Morgan a principios
de julio de 1903. «Pero si puedo completar este trabajo, podré mostrar de
inmediato que por mi sistema inalámbrico la energía se puede transmitir en
cualquier cantidad, a cualquier distancia deseada y de modo muy económico. De
los trescientos caballos de potencia generados por mi oscilador en Long Island,
doscientos setenta y cinco, quizás unos pocos más, pueden recuperarse tras
recorrer la mayor distancia, en Australia.» Al saber que la transmisión de
electricidad a través de la tierra desde Nueva York a Australia sonaba
fantástica, Tesla aseguró a Morgan que era una apuesta que merecía la pena
hacer, ya que este avance transformaría el mundo y Tesla poseía todo el control
del invento: «Si le hubiese dicho esto antes, me habría echado de su oficina.
Ahora, señor Morgan, ya ve en lo que trabajo. Significa una gran revolución
industrial. Será la cosa merecedora de su atención, como siempre le he
asegurado. No hay incertidumbre en esto, es un absoluto. Mis patentes confieren
un monopolio. ¿Me ayudará o permitirá que mi gran trabajo, casi completo, se
vaya al traste?».[836]
Aunque Morgan estaba inmerso en reorganizar la compañía fiduciaria
International Merchant Marine (que también se había tropezado con dificultades
políticas y financieras), estuvo de acuerdo en reunirse con Tesla. Sin embargo,
tras esta reunión, Morgan decidió que ya no apoyaría al inventor. El 17 de
julio de 1903, envió a Tesla una nota concisa: «He recibido su carta del 16 del
presente mes, y en respuesta diré que no me siento dispuesto en este momento a
hacer ningún otro adelanto».[837]
Enfadado, Tesla expresó su frustración redoblando esfuerzos en la electricidad
en Wardenclyffe y lanzando relámpagos. Como el New York Sun informó,
los vecinos de Tesla fueron testigos de «todo tipo de rayos … desde la torre
alta. … Durante un tiempo el aire estuvo lleno de rayos de electricidad
cegadores que parecían dispararse en la oscuridad con algún misterioso recado.
La muestra continuó hasta la medianoche». Cuando le pidieron que explicase
estos destellos, Tesla respondió: «Es cierto que algunos de ellos han tenido
que ver con la telegrafía sin hilos» y que si la gente local «hubiese estado
despierta en vez de dormida, en otras ocasiones habría visto cosas todavía más
extrañas. Algún día, pero no esta vez, haré un anuncio de algo con lo que nunca
había soñado».[838]
La burbuja especulativa inalámbrica
¿Por qué Morgan decidió dejar de apoyar a Tesla en 1903? Si Morgan hubiese
proporcionado al Mago quizás otros 100.000 dólares, el coste de un cuadro de
uno de los grandes maestros, Tesla podía haber probado sus ideas y las patentes
que había asignado a Morgan podrían haberse convertido en muy valiosas.[839]Morgan
podía haber vendido con beneficios o dado licencias de estas patentes a alguien
más que pudiese explotar esta tecnología comercialmente.
Morgan definitivamente no necesitaba una razón elaborada para negarse a
continuar con su apoyo a Tesla. Ya había invertido 150.000 dólares en el
proyecto y Tesla había prometido a finales de 1900 cruzar el Atlántico en entre
seis y ocho meses y el Pacífico un año más tarde. Habían transcurrido dos años
y medio, Marconi había transmitido a través del Atlántico y Tesla no había
proporcionado todavía ningún tipo de demostración de su sistema. Morgan
fácilmente pudo concluir que Tesla no era un riesgo recomendable.
La explicación que se ofrece con más frecuencia para la decisión de Morgan de
retirar su apoyo a Tesla es que Morgan se había empezado a preocupar de que
Tesla no tuviese un plan para hacer dinero de la electricidad inalámbrica y que
su intención fuese dar la electricidad gratis. Quizás la versión más original
de esta historia viene de Andrija Puharich, un inventor y físico que llevó a
cabo una investigación en parapsicología: «Ahora, no sé esto de primera mano,
no lo encontrará en ningún lugar impreso, pero Jack O’Neill me dio esta
información como biógrafo oficial de Nikola Tesla. Dijo que Bernard Baruch dijo
a J. P Morgan: “Mire, este chico se está volviendo loco. Lo que está haciendo,
quiere dar energía eléctrica gratis a todo el mundo y nosotros no podemos poner
medidores en ello. Vamos a ir a la bancarrota apoyando a este tipo”. Y de
repente, de la noche a la mañana, el apoyo a Tesla cesó, el trabajo nunca se
acabó».[840] Como
hemos visto, en sus cartas a Morgan Tesla insistía en cómo usaría Wardenclyffe
para las comunicaciones y en que tenía intención de hacer dinero manufacturando
y vendiendo receptores. Aunque Tesla estaba entusiasmado con la idea de
transmitir electricidad, sus cartas revelaban que sabía que era la idea más
difícil de vender a Morgan.
En su lugar, una explicación más realista para la retirada del apoyo por parte
de Morgan viene del propio Tesla. Cuando testificó en 1916 sobre su trabajo
relacionado con el aspecto inalámbrico, Tesla recordó que «había despertado el
interés de un gran hombre» y que había empezado a hacer preparativos «para un
proyecto muy grande». Sin embargo, en el último minuto, su patrocinador se
había retirado, preocupado por si la industria inalámbrica había entrado en una
«fase de agiotaje de acciones» o especulación. Como consecuencia, el Gran
Hombre dijo a Tesla que «no podía tocarlo con una vara de 20 pies». Como hemos
visto, Tesla se refería a Morgan como el Gran Hombre para así esconder su
implicación.[841]
De hecho, había una burbuja especulativa en torno a lo inalámbrico en la
primera década del siglo XX. A medida que informes prometedores de las
demostraciones de Marconi circulaban en 1900 y 1901, promotores turbios como G
P. Gehring y Lancelot E. Pike pasaron de acciones cuestionables en la minería
vendidas a domicilio a ofrecer participaciones en nuevas compañías
inalámbricas. Mientras Gehring compró los derechos de las patentes telefónicas
de Amos Dolbear de la década de 1880 para crear American Wireless Telephone and
Telegraph Company, Pike prometía dinero rápido comprando acciones en uno de los
muchos subsidiarios de America Wireless. Para dar a este plan un aire de
credibilidad. Pike alquiló una oficina amueblada con todo lujo de detalles en
el mismo edificio en Manhattan que albergaba las oficinas principales de United
States Steel Corporation donde cualquier inversor con dudas podía ver los
instrumentos de Dolbear funcionando. Aunque Pike prometió establecer servicio
inalámbrico entre Nueva York y Filadelfia, nunca se molestó en hacerlo y en su
lugar se fugó con el dinero de los inversores.[842]
Los chanchullos de Pike fueron solo el inicio en la fiebre que rodeaba a lo
inalámbrico y mucho más preocupante para Tesla debieron de ser las compañías
formadas en torno a los inventos de Lee de Forest. Hijo de un pastor
congregacionalista en Alabama, De Forest creció decidido a superar su
pasado modesto. Siguiendo la tradición familiar, acudió a Yale. Mientras
estudiaba física allí, De Forest leyó la biografía de Tesla y soñó con
convertirse en su asistente. Con la ayuda de un compañero de clase, Ernest K.
Adams (el hijo de Edward Dean Adams), De Forest consiguió una entrevista con
Tesla en 1896, pero este lo rechazó. Imposible de disuadir, De Forest recibió
su doctorado en 1899 —su disertación se titulaba «The Reflection of Short
Hertzian Waves from the Ends of Parallel Wires» (La reflexión de ondas
hertzianas cortas desde los extremos de cables paralelos)— y de nuevo solicitó
un trabajo en el laboratorio de Tesla.[843]
Tras ser rechazado por segunda vez por Tesla, De Forest empezó a
experimentar mientras trabajaba como ingeniero telefónico junior en Western
Electric en Chicago. Como las limaduras en el cohesor de Marconi tenían que ser
continuamente recolocadas por golpecitos, De Forest trabajó en un detector que
las recolocase automáticamente. Con la ayuda de dos colegas en Chicago, De
Forest inventó un detector electrolítico en 1901 y partió de viaje hacia Nueva
York para mostrar su nuevo invento durante las regatas de la Copa América y
encontrar patrocinadores.
Tras ser rechazado por varios inversores. De Forest se reunió con Abraham
S. White, un promotor que había hecho fortuna en el mercado inmobiliario y
vendiendo a domicilio productos químicos ignífugos en enero de 1902. White era
claramente un estafador profesional y un periodista lo describió así: «El pelo
y el bigote de White son de un rojo encendido; sus ojos de azul porcelana.
Vestía zapatos de charol, un sombrero de seda, una flor en su ojal, una cadena
de reloj de oro magnífica, un prendedor aperlado con forma de pera y un anillo
de diamante que no era demasiado grande. Fumaba puros con forma de tirabuzón
que repartía sin reservas, nunca estaba sin un gran fajo de certificados de oro
de 100 dólares, que separaba con la indiferencia fácil de un actor manejando
dinero de mentira».[844]
White fue rápido en apreciar el potencial del detector de De Forest y
rápidamente montó American DeForest Wireless Telegraph Company. Valorada en 3
millones de dólares, White actuaba como presidente y De Forest vicepresidente y
director científico. Para mostrar el invento de De Forest, White construyó un
laboratorio en un ático con paredes de cristal sobre el tejado de un edificio
en el número 17 de la calle State, al pie de Manhattan, a unas pocas manzanas
de Wall Street. Enfrente del puerto de Nueva York, se erigió una segunda
estación en el Castleton Hotel en Staten Island. Con inversores potenciales
observando, De Forest enviaría y recibiría mensajes desde la calle State a
Staten Island, tras lo cual White llevaría a los visitantes a comer. Durante estas
comidas, White hablaría con elocuencia, boceteando para los inversores una
visión de:
estaciones
inalámbricas por todo el litoral del este y el golfo de México, a través del
continente desde los picos nevados de Alaska a Panamá. Todo barco que tocase la
costa americana iba a pagar a De Forest Company un impuesto; las
estaciones iban a competir con el teléfono y el telégrafo. La radio abarcaría
el Atlántico y el Pacífico y el cable sería reemplazado.
Compañías subsidiarias se establecerían en Canadá, Inglaterra, Europa, África,
Oriente, Australia y América del Sur. En un tiempo razonable podían esperarse
cincuenta de dichas subsidiarias, todas pagando derechos de patente a la
patente americana. Los inversores comprarían millones de dólares en acciones. …
Animando su tema, White cogería un lápiz y … calcularía cuánto podía ganar
De Forest Company en un año. Asumiendo que solo cincuenta barcos se
equipasen con los instrumentos de De Forest en un año, a 5.000 dólares por
barco, eso era 250.000 dólares. Mensajes a estos barcos y desde ellos, otros
250.000 dólares; mensajes trasatlánticos y traspacíficos, juntos, 4.000.000
dólares más. Además estaban las «10.000 islas en los océanos, ¡la radio sería
una bendición para ellas! Y otros 500.000 dólares. Total, 5.000.000 dólares,
esto es, hablando de modo conservador».[845]
Cautivados
por esas perspectivas, los inversores agotaron las acciones de De Forest y
White procedió a formar subsidiaria tras subsidiaria y reorganizar la empresa
matriz una y otra vez, siempre invitando a los accionistas actuales a ser los
primeros en comprar estas nuevas emisiones de acciones y de este modo expandir
sus propiedades.[846] White
permitió a De Forest montar un laboratorio y gastar algo del dinero entrante en
experimentos. Con este apoyo. De Forest fue capaz de mostrar su equipo ante la
Armada y la Marina de EE. UU. en 1903 y conseguir contratos de ambos.[847]
Sin embargo, White reservó mucho del dinero entrante para continuar sus
esfuerzos de promoción, los cuales incluían un «automóvil inalámbrico» en
febrero de 1903. Equipado con los transmisores de De Forest, cuatro de
estos vehículos cruzarían Wall Street y pararían periódicamente para recoger
precios de acciones de corredores de bolsa callejeros que eran luego
transmitidas a las corredurías así como a las oficinas del Wall Street
Journal (véase la imagen 15.2).[848]
Echando un vistazo desde la ventana de su oficina, Morgan no podía haber
evitado ver los automóviles de DeForest Wireless creando un escenario.
Igualmente, su personal sin duda le habría mantenido informado de varias modas
especulativas pasajeras que iban y venían entre los inversores. Para Morgan
estas modas pasajeras eran una molestia, ya que revelaban al público y al
Gobierno la parte arriesgada de Wall Street. Dichas modas eran un problema no
solo porque los promotores como Pike y White estaban juntando más capital del
necesario y luego no invertían en desarrollar el negocio de la compañía, sino
también porque los accionistas corrían el riesgo de perder todo cuando las
acciones, compradas a precios exorbitados, inevitablemente se desplomaban en el
mercado. Con la administración de Roosevelt atacando la Northern Securities
Company de Morgan y las quejas sobre la estructura inestable de International
Mercantile Marine, Morgan difícilmente habría estado de humor en julio de 1903
para involucrarse más en la aventura inalámbrica de Tesla. Morgan simplemente
no podía permitirse el riesgo de tener algo que ver con estas actividades
cuestionables en la emergente industria inalámbrica. Dado lo que White estaba
haciendo con DeForest Wireless, no debería sorprender que Morgan no quisiera
tocar la aventura de Tesla ni con «una vara de 20 pies».
Imagen 15.2. Automóvil de DeForest Wireless en el distrito financiero de
Nueva York en 1903. De «A Perambulating Wireless Telegraph Plant», Electrical
World and Engineer, 28 de febrero de 1903, p. 374.
Entonces
Morgan retiró su apoyo a Tesla, no porque necesariamente dudase del inventor,
sino porque estaba intranquilo por la especulación en la industria inalámbrica.
De hecho, lo que le sucedió a Tesla en el momento crítico en su trabajo en el
terreno inalámbrico fue que resultó penalizado por el comportamiento
cuestionable de otros emprendedores en la industria. Sin duda, podría haber
problemas técnicos con lo que Tesla estaba intentado hacer en Wardenclyffe (se
verá más adelante), pero nunca tuvo la oportunidad de abordar estos problemas
del todo, ya que las acciones de estafadores como Pike y White le negaron el
capital que necesitaba.
Peleándose por efectivo
Aunque Morgan no estaba dispuesto a invertir más de su propio dinero en la
empresa de Tesla, no se opuso a permitir que otros invirtiesen en Wardenclyffe,
siempre y cuando pusiesen nuevo capital y él obtuviese lo que pensaba que era
una porción razonable de cualquier acción emitida por la nueva compañía.[849]Por tanto,
Tesla pasó los siguientes dos años cultivando otros inversores y buscando
nuevos modos de reunir dinero para completar Wardenclyffe.
Al pelearse por efectivo, Tesla estaba en una posición difícil, ya que la
tendencia de la opinión pública estaba ahora en su contra. Durante los quince
años anteriores, Tesla había sido considerado como el mayor mago de la
electricidad en la prensa popular. Mientras ingenieros y científicos
profesionales había reprobado sus pronunciamientos frecuentes en los tabloides
y criticado periódicamente sus ideas, sus opiniones no parecían afectar a la
celebridad de Tesla. Ahora tanto la prensa como la comunidad científica se
volvieron en contra de Tesla. Como Laurence A. Hawkins, un ingeniero
asociado más tarde con General Electric, escribió en 1903: «Hace diez años, si
a la opinión pública de este país se le hubiese pedido nombrar al ingeniero
eléctrico que era la mayor promesa, la respuesta habría sido sin duda “Nikola
Tesla”. Hoy en día su nombre provoca pena, en el mejor de los casos, por que
una promesa tan grande no haya sido satisfecha. En diez años, la actitud de la
prensa científica ha pasado de expectación llena de admiración a bromas sin
maldad y finalmente a un silencio caritativo». Hawkins continuaba cuestionando
las afirmaciones de Tesla de haber inventado el motor de CA, listaba todas las
predicciones frustradas que Tesla había hecho en la última década del siglo XIX
y proporcionaba una crítica abrasadora de su artículo de 1901 en Century.
Para Hawkins, la ruina de Tesla básicamente estaba causada por su debilidad por
la publicidad: «Ni siquiera la brillantez de … sus primeros trabajos, ni
siquiera los esfuerzos persistentes de sus amigos poderosos, movidos por sus
intereses comerciales para magnificar y exaltar el valor de sus inventos
patentados, pudieron evitar el descrédito a su reputación como científico que
provocó sobre sí mismo por sus esfuerzos salvajes por tener notoriedad. Ha sido
condenado por sus propios alardeos extravagantes». Enfrentado con esta publicidad
negativa, Tesla sabía que tenía que dar pasos valientes para restaurar su
credibilidad. «Mis enemigos han tenido éxito en presentarme como un poeta y
visionario —admitió Tesla a Morgan—: es absolutamente imprescindible para mí
sacar algo comercial sin demora.»[850]
Como primera medida, Tesla buscó reunir efectivo desarrollando otros inventos.
En el verano de 1903, formó Tesla Electric and Manufacturing Company para
producir bobinas de Tesla pequeñas para uso en laboratorios científicos y
proporcionar energía a tubos de rayos X. Con la compañía valorada en 5 millones
de dólares, Tesla encontró difícil atraer inversores y por tanto esta empresa
fue suspendida. Tesla seguía albergando la esperanza de poder hacer dinero de
sus inventos y en 1905 intentó asociarse con Pearce, un fabricante de
instrumentos eléctricos en Brooklyn, para producir bobinas por debajo de 50
dólares. Cuando este plan se hundió, Tesla diseñó un pequeño «ozonizador», un
generador de ozono portátil que podía usarse para esterilizar habitaciones ya que
el ozono mata a los gérmenes. Además, también empezó a trabajar en una nueva
forma de turbina a vapor (véase el capítulo 16.)[851]
Como estos inventos requerirían tiempo para desarrollar un flujo de efectivo,
Tesla buscó financiación a corto plazo a través de un préstamo de un banco en
Serbia, asumiendo que su fama en su país de origen triunfaría. Sin embargo, las
noticias de las demandas de las patentes de Tesla involucrando a las «grandes
figuras capitalistas» de América pusieron nerviosos a los banqueros serbios y
estos rechazaron su solicitud. Al darle a Tesla estas malas noticias, su tío
materno, Petar Mandic, escribió: «¡Querido Nikola! No te desanimes del todo;
eres, gracias a Dios, joven; no tienes que agacharte ante nadie o perderás
credibilidad».[852]
Decidido a no perder credibilidad, Tesla se dirigió de nuevo a John Jacob
Astor, que le había adelantado dinero para desarrollar sus ideas de iluminación
inalámbrica. Sin embargo, todavía molesto porque Tesla no había gastado el
adelanto en iluminación sino en investigar en Colorado Springs, Astor declinó y
escribió en octubre de 1903: «Mientras le deseo toda la suerte posible, no
tengo ningún interés en entrar yo mismo en la compañía».[853]
El siguiente financiero con el que Tesla cultivó su amistad fue Thomas Fortune
Ryan, considerado como «el hombre más diestro, cortés y silencioso» de Wall
Street. Nacido en la Virginia rural, Ryan había invertido en compañías de
transporte público en la ciudad de Nueva York, así como en tabacaleras en
Virginia. En 1898, Ryan fusionó sus intereses en el tabaco con la American
Tobacco de James B. Duke para crear Tobacco Trust. Tesla pidió a Ryan que
invirtiese 100.000 dólares en Wardenclyffe, esperando que la cantidad «fuese
suficiente para alcanzar los primeros resultados comerciales» y «pavimentaría
el camino a otros éxitos mayores». Aunque estaba interesado, Ryan finalmente
escogió no invertir. «¡Muchísimas decepciones hoy!», comentó Tesla a Scherff en
noviembre de 1903. «Me pregunto durante cuánto tiempo seguirá esto.»[854]
El rechazo de Ryan no le disuadió, Tesla seguía con su idea de transmitir
electricidad de modo inalámbrico desde Niágara y se dirigió a su antiguo socio
de negocios, William B. Rankine. Rankine había trabajado con Adams para
establecer la central de Niágara en la parte estadounidense de las cataratas,
pero en 1892 fundó una segunda compañía. Canadian Niagara Power, para
aprovechar la canadiense Horseshoe Falls. Tras años de discusiones con el
Gobierno canadiense, Rankine fue pionero en 1901 con una planta hidroeléctrica
de 20.000 caballos de potencia que empezó a suministrar electricidad a
principios de 1905. Sin embargo, como no había mercado local para su
electricidad adicional. Rankine y Tesla empezaron a discutir la posibilidad de
una estación inalámbrica que pudiese transmitir hasta 10.000 caballos y
presumiblemente ayudar a Canadian Niagara Power a llegar a nuevos clientes.
Tesla pensaba que esta nueva estación «ofrecería grandes ventajas a todo el
mundo» ya que la energía podría usarse para hacer funcionar relojes y cintas de
cotizaciones de bolsa, cada una de las cuales consumiría solo un décimo de un
caballo. Tesla estimaba que una estación a escala comercial costaría 2 millones
de dólares y pidió a Morgan que invirtiese 500.000 dólares. Sin embargo, no
está claro cómo Tesla o Rankine habrían asegurado los fondos restantes para la
estación.[855]
En medio de la búsqueda desesperada de fondos, Tesla se animaba con las visitas
de su amigo Richmond Hobson. Habiendo renunciado a la Marina y planeando
presentarse al Congreso, Hobson pasó gran parte de 1903 en una gira de
conferencias por todo el país. Al darse cuenta de que un candidato creíble
tenía que ser un hombre casado, Hobson había empezado a cortejar a Grizelda
Hull de Tuxedo Park (Nueva York). El cortejo de Hobson con la señorita Hull fue
turbulento; por un lado, ella idolatraba a Hobson como un gran héroe de guerra,
pero por otro lado, lo consideraba como alguien poco honesto que iba de flor en
flor.[856] Tras
ver a la señorita Hull durante la visita de Navidad de 1903, Hobson estaba
teniendo problemas con sus sentimientos y fue a visitar a su viejo amigo. Como
dijo a la señorita Hull:
El
día concluía con nostalgia hasta que fui a ver a mi querido Tesla. Él me besó
en la mejilla, como una vez ya antes, y cuando lo dejé a la una de la pasada
noche, me sentía preparado y listo para otro año y para años futuros. Cuando
hace tiempo me referí a los obstáculos grandes y complicados contra los que
estaba luchando, él dijo: «Hobson, deseo que sean mil veces más grandes, mi
único temor es que este mundo no pueda hacer obstáculos tan grandes como
necesito y lleve tiempo encontrarlos».
Casi me hizo avergonzarme de mí mismo. Nunca me oirás referirme a los
obstáculos de nuevo, a menos que sea en un pensamiento de impotencia por
hacerme con ellos y desafiando su magnitud.
Y ahora au revoir, Grizelda, (¿no me permitirá llamarla Grizelda?) Me
despido desde la costa. El horizonte está nublado, no puedo ver la tierra más
allá. Pero mi alma está reforzada … He estado con usted y con Tesla.[857]
Tesla
también estaba reforzado por la visita de Hobson. A principios de 1904, produjo
un folleto detallado anunciando «que en conexión con la introducción comercial
de mis inventos, prestaré servicios profesionales en la capacidad general de
consultor de ingeniería y electricidad». Trabajando como ingeniero consultor,
Tesla presumió ante Morgan que podía fácilmente ganar 50.000 dólares al año. El
folleto incluía una lista de las patentes de Tesla, citas de sus conferencias y
artículos, y una fotografía de Wardenclyffe (imagen 15.3). Impreso en papel de
pergamino e introducido en un sobre cerrado con un gran sello de cera rojo con
las iniciales «N. T.», este folleto fue considerado por Electrical
Worldcomo «un manifiesto merecedor del genio original que lo publicaba».
«Fue un trabajo duro sacarlo adelante», admitió Tesla a Scherff, pero esperaba
que atrajese a nuevos inversores. Tesla pidió a Robert y Katharine Johnson que
le diesen «una lista de gente casi tan importantes e influyentes como los
Johnson, que deseasen introducirse en la alta sociedad» de modo que pudiese
enviarles el folleto. Aunque el manifiesto era espléndido, Tesla debía de
sentirse ya desanimado, ya que firmó su nota a los Johnson como: «Nikola, el
fiasco».[858]
Sin embargo, Tesla siguió adelante. Para respaldar el folleto, dio varias
entrevistas y publicó una descripción de su trabajo en Colorado Springs. Para
disgusto del Gran Hombre, Tesla reconoció abiertamente en esta historia que
había contado con el apoyo de Morgan. También anunció sus planes con Canadian
Niagara Power Company para distribuir electricidad. Aunque entusiasmado por el
potencial para los mensajes y electricidad inalámbricos, Tesla concluyó
proclamando: «Cuando la primera planta sea inaugurada y sea mostrado que un
mensaje telegráfico, casi tan secreto y sin interferencias como un pensamiento,
puede transmitirse a cualquier distancia terrestre, el sonido de la voz humana,
con todas sus entonaciones e inflexiones, fielmente e instantáneamente reproducido
en cualquier otro punto del globo, la energía de una catarata proporcionará la
luz, el calor o la fuerza motriz en cualquier sitio: en el mar, la tierra o
alto en el aire; la humanidad será como un montón de hormigas que se remueve
con un palo: ¡veamos como llega la agitación!».[859]
Imagen 15.3. Primera página del folleto de Tesla. Febrero de 1904. De «A
Striking Tesla Manifesto», Electrical World, 43:256 (6 de febrero de 1904), en
TC 16:159.
Aunque
esas proclamaciones no removieron a los inversores. En la primavera de 1904,
Tesla se reunió con Charles A. Coffin, presidente de General Electric y
sus socios, comentando que «si se niegan, están simplemente adormilados». Unas
pocas semanas más tarde, Tesla lo intentó con John Sanford Barnes, otro
financiero de Wall Street y presidente de St. Paul and Pacific Railroad.
Graduado de la academia naval de Annapolis, Barnes había servido como oficial
naval durante la guerra civil y había continuado escribiendo un libro sobre
torpedos y guerra submarina.[860] Dado
el interés de Barnes en tecnología naval, Tesla podría haber encontrado este
inversor potencial mientras estaba trabajando en su bote radiocontrolado. Para
persuadir a Barnes, Tesla tenía a su abogado Parker Page preparando un análisis
legal de sus patentes inalámbricas, el cual hacía énfasis en que estas daban un
control amplio de esta tecnología y valían fácilmente 5 millones de dólares. A
pesar de su análisis de la patente, Barnes renunció a la oportunidad de
invertir en Wardenclyffe. «Juro que —refunfuñó Tesla a Scherff—, si alguna vez
salgo de este agujero, ¡nadie podrá pillarme sin efectivo!»[861]
Durante 1905, Tesla continuó buscando inversores importantes para Wardenclyffe,
incluyendo el banquero Jacob Schiff, que había participado contra Morgan en el
ataque a Northern Pacific en 1901.[862] Sin
lugar a dudas, todos los individuos a los que Tesla se dirigía tenían los
medios financieros para apoyarle, pero ¿por qué todos rechazaban su invitación?
Tesla parecía un riesgo debido al modo en que había estructurado el trato
original con Morgan. (Recuérdese que Tesla, no Morgan, había hecho el borrador
del acuerdo original.) A cambio de 150.000 dólares. Tesla había asignado a
Morgan un 51% de sus patentes inalámbricas. Mientras Tesla podía seguramente
asignar su restante 49% de las patentes a nuevos inversores y crear una nueva
compañía, la nueva compañía no podía ejercer sus derechos sobre las patentes a
menos que Morgan estuviese dispuesto a cooperar. (Para conseguir un monopolio,
las patentes solo podían desarrollarse por una compañía, no dos compañías
compitiendo.) Morgan aseguraba consistentemente a Tesla que cooperaría siempre
y cuando los nuevos inversores pusieran capital nuevo y él obtuviese una
porción razonable de cualquier acción emitida por la nueva compañía. De nuevo,
Morgan no se oponía a ver el desarrollo de los inventos de Tesla, simplemente
no quería invertir nada más de su propio dinero. Sin embargo, a los nuevos
inversores esto les parecía un trato terrible, ya que ellos estarían asumiendo
todo el riesgo (es decir, poniendo nuevo capital y desarrollando la compañía)
mientras Morgan disfrutaría de ganancias sustanciales gracias a su inversión
inicial de solo 150.000 dólares. Los inversores se preguntaban por qué deberían
esforzarse solo para que Morgan se forrase. Una y otra vez, los inversores
potenciales preguntaban a Tesla «si esto es algo bueno, ¿por qué Morgan no lo
lleva a cabo?».[863] Por
tanto, no importa lo bien que vendiese el potencial de la transmisión
inalámbrica de electricidad, Tesla no podía convencer a los nuevos inversores
de que lo que recibirían a largo plazo compensaría con creces los riesgos a
corto plazo por montar una nueva compañía.
Recurriendo a Morgan
Mientras Tesla se peleaba por persuadir a nuevos inversores para que se uniesen
a la empresa de Wardenclyffe, también bombardeaba a Morgan con cartas,
alternando entre exigir y suplicar más dinero. A veces arrogante y otras veces
servil, Tesla admitió que estas cartas al Gran Hombre fueron a menudo «escritas
en momentos de desánimo, cuando el dolor era demasiado difícil de soportar».[864]
Los argumentos de Tesla en estas cartas tomaban varias formas. A veces prometía
a Morgan devoluciones fantásticas de su inversión, como explicaba en septiembre
de 1903: «Si me diera su apoyo en forma de depósito en esto, podría tener
ingresos mayores que Rockefeller de sus pozos de petróleo. Y tendría a su
merced a los despiadados que están tratando de deshacer su trabajo y conseguir
su reconocimiento. Solo necesito completar esta planta, señor Morgan, el resto
se hará por si solo». En otras cartas, buscaba convencer a Morgan afirmando que
sus invenciones inalámbricas revolucionarían la vida diaria.
Nunca
he intentado, señor Morgan, decirle ni una centésima de lo que puede lograrse
de inmediato por el uso de ciertos principios que he descubierto. Si cree que
he encontrado la piedra filosofal, no estaría lejos de la verdad. Provocarán
una revolución tan grande que casi todos los valores y todas las relaciones
humanas cambiarán drásticamente. Estos desarrollos nuevos no afectan a ningún
país en concreto, sino al mundo entero y están en la línea con sus propios
esfuerzos. Las posibilidades comerciales que ofrecen son simplemente infinitas
y es el único hombre hoy que posee el genio y poder para forzar la adopción
universal de estas ideas y esa es la razón por la que me dirigí a usted hace
dos años.[865]
Al
no dar esto resultado, Tesla buscó la piedad de Morgan. Al escuchar que Morgan
se iba a encontrar con el arzobispo de Canterbury, Tesla escribió una larga
carta en octubre de 1904 que concluía: «Desde hace un año, señor Morgan,
difícilmente ha habido una noche en la que mi almohada no haya estado bañada en
lágrimas, pero no debe pensar en mí como un hombre débil por eso. Estoy
perfectamente seguro de que acabaré mi tarea, venga lo que venga. Solo lamento
que, tras superar dificultades que parecían insuperables y adquiriendo un
conocimiento especial que yo solo poseo y el cual, si se aplica de manera
efectiva, hará que el mundo avance un siglo, deba ver mi trabajo retrasado».[866]
Morgan respondió a esta insinuación con un brusco «No», y Tesla empezó a
mostrar su enfado. Como sabía que Morgan se veía a sí mismo como un anglicano
devoto, Tesla le espetó:
Es
un hombre como Bismarck. Grande pero incontrolable. Escribí a propósito la
semana pasada esperando que su reciente asociación [con el arzobispo] pudiera
haberle vuelto más susceptible a una influencia más suave. Pero usted no es
para nada cristiano, es un musulmán fanático (es decir, un islamista). Una vez
dice no, pase lo que pase, es no.
Quizás la gravitación repela en vez de atraer, quizá lo correcto se vuelva
equivocado, toda consideración no importa cuál sea debe fracasar debido a su
brutal resolución …
Me deja luchar, debilitado por enemigos astutos, desanimado por amigos dudosos,
financieramente exhausto, intentando sobreponerme a obstáculos que usted mismo
ha puesto ante mí.[867]
A
medida que el enfado de Tesla crecía, se empezó a mezclar con superstición,
santos y salvación. Cuando escribió el 14 de diciembre de 1904, Tesla dijo a
Morgan:
Debido
a un hábito adquirido hace tiempo desafiando a la superstición, prefiero hace
comunicados importantes en viernes y los 13 de cada mes, pero mi casa está en
llamas y no tengo tiempo que perder.
Sabía que usted se negaría. ¿Qué posibilidades tengo de pescar al mayor
monstruo de Wall Street con hilo de araña hecho de sentimiento?
Su carta me llegó el día de mi santo, el más grande de todos, san Nikola. Había
un acuerdo silencioso entre san Nikola y yo, que permaneceríamos juntos. Él lo
hizo bien durante un tiempo, pero durante los tres últimos años, se ha olvidado
de mí, al igual que usted.
Dijo que cumpliría su contrato conmigo. No lo ha hecho.
Yo acudí a reclutarle por su genio y poder, no por su dinero. Debería saber que
le he honrado al hacerlo, tanto como me he honrado a mí mismo. Usted es un gran
hombre, pero su trabajo está forjado sobre algo transitorio, el mío es
inmortal. Acudí a usted con la mayor invención de todos los tiempos. Tengo más
creaciones que llevan mi nombre de las que ningún otro hombre ha tenido antes,
excepto Arquímedes y Galileo, los gigantes de la invención. En la actualidad,
seis mil millones de dólares se invirtieron en empresas basadas en mis
descubrimientos en los Estados Unidos. Podría obtener directamente de usted un
millón de dólares si usted fuera el Pierpont Morgan de antaño.
Cuando consignamos nuestro contrato, yo aporté: 1) derechos de patentes; 2) mi
habilidad como ingeniero eléctrico; 3) mi buena voluntad. Usted iba a aportar:
1) dinero; 2) su habilidad para los negocios; 3) su buena voluntad. Le asigné
derechos de patentes que en el peor de los casos valen diez veces su inversión.
Avanzó el dinero, cierto, pero hasta esta primera cláusula de su contrato fue
violada. Hubo un retraso de dos meses en aportar los últimos 50.000 dólares, un
retraso que resultó ser fatal.
Yo cumplí escrupulosamente con la segunda y la tercera obligación. Usted ignoró
las suyas deliberadamente. No solo esto, me desacreditó.
Hay solo un modo de resolverlo, señor Morgan. Deme el dinero para finalizar un
gran trabajo, el cual adelantará un siglo al mundo, y refleje honor en todo lo
que viene tras usted. O bien hágame un regalo y permítame trabajar en mi
salvación.[868]
A
medida que los meses pasaban y Tesla era incapaz de atraer nuevos inversores o
convencer a Morgan, sucumbió al delirio máximo: que era el inventor del invento
más importante de todos los tiempos. Como Proclamó a Morgan en febrero de 1905:
Permítame
decirle una vez más. He perfeccionado el mayor invento de todos los tiempos: la
transmisión inalámbrica de energía eléctrica a cualquier distancia, un trabajo
que ha consumido diez años de mi vida. Es la piedra filosofal tanto tiempo
buscada. Necesito completar la planta que he construido y, de un salto, la
humanidad avanzará siglos.
Soy el único hombre en esta tierra en la actualidad que tiene el conocimiento
concreto y la habilidad de lograr esta maravilla y puede que no aparezca otro
en un centenar de años. Ha habido un largo y doloroso retraso. Mis nervios no
son de hierro y el mundo podría perder todo este conocimiento y habilidad.
Ayúdeme a completar mi trabajo o elimine los obstáculos en mi camino.[869]
A
pesar de su enfado, Tesla nunca abandonó la esperanza de que Morgan apoyase
Wardenclyffe. En el verano de 1905, Tesla dijo a Scherff que tenía la
corazonada de que Morgan contactaría con él cuando volviese de su viaje anual a
Europa, pero, por supuesto, el Gran Hombre no llamó. Incluso todavía en 1911
Tesla mantenía la esperanza, cuando escribió a John Halls Hammond Jr. sobre una
empresa conjunta para el bote radiocontrolado, Tesla dijo: «Hay un caballero
que firma como J. P. M. que ya ha estado interesado en parte de mis inventos
inalámbricos y mi amigo Astor está ahora esperando a que se complete mi planta
para meterse en el negocio de la transmisión inalámbrica de energía, que sería
un éxito colosal».[870]
¿La tierra como una bola de agua o como el océano?
Mientras Tesla tenía problemas encontrando nuevos inversores y persuadiendo a
Morgan para que lo apoyase, nuevos problemas brotaban como hongos. Además de
que el Port Jefferson Bank demandase los pagos del préstamo, James Warden
emprendió acciones legales por el impago de la hipoteca sobre la propiedad de
Wardenclyffe. Mientras tanto, un empleado de Wardenclyffe llamado Clark lo
demandó por salarios no abonados. En mayo de 1905, después de diecisiete años
(la vida regular de una patente), las patentes del motor de CA de Tesla
expiraron; incluso aunque Tesla ya no recibía royalties de ella, podría haber
sentido cierto pesar, ya que estas patentes representaban una contribución
importante a la sociedad y la industria. «Los obstáculos en mi camino —confesó
Tesla a Scherff— son una hidra. Justo cuando cortas una cabeza, crecen dos
nuevas.»[871]
Mientras se peleaba con estos problemas, Tesla también recibió la triste
noticia de que Hobson se iba a casar con Grizelda. «Sabe, mi querido Tesla
—escribió Hobson—, que usted es la primera persona, fuera de mi familia, en la
que pienso y aunque la celebración será sencilla, deseo contar con su presencia
cercana en esta ocasión tan llena de significado en mi vida. De hecho, sentiría
que la ocasión no sería completa sin usted. Ocupa uno de los rincones más
profundos de mi corazón.»[872]
Aunque Tesla estaba aparentemente feliz por Hobson y fue uno de los testigos de
la boda, por dentro debía de estar profundamente decepcionado, ya que este
matrimonio significaba que Hobson había escogido a Grizelda y no a él. Aunque
nunca se sabrá seguro si Tesla y Hobson tuvieron una relación física, es
innegable que sí tenían una relación íntima emocional. Al igual que cuando
Szigeti lo dejó quince años antes, ahora Tesla debió de sentirse abandonado por
Hobson. Tesla y Hobson siguieron siendo amigos y en la década de los treinta
del siglo XX se reunían con regularidad para ver una película y hablar durante
horas.[873]
Quizás para aliviar este golpe emocional, Tesla se sumergió en su trabajo.
Durante el verano de 1905, Scherff y él trabajaron haciendo una conexión
eléctrica fuerte entre el transmisor amplificador y la tierra en el fondo de un
pozo de 120 pies bajo la torre de Wardenclyffe. Esta conexión a tierra fue la
clave para un sistema completo, ya que era ahí donde Tesla suministraría la
energía eléctrica a la corteza terrestre para así crear ondas estacionarias y
transmitir electricidad por todo el mundo.
Como hemos visto, Tesla planeaba controlar la tierra usando dieciséis tuberías
que partían del fondo del pozo. Para empujar estas tuberías trescientos pies en
la tierra, diseñó una maquinaria especial que asaba aire comprimido. Sin
embargo, esta maquinaria presentaba todo tipo de problemas y las cartas entre
Tesla y Scherff indican que tenían problemas para dar con válvulas prácticas y
tuvieron que rediseñar partes de la maquinaria.
Estas cartas revelan a un Tesla que se movía entre el optimismo y una gran
ansiedad. Con cada pequeño cambio, tenía la esperanza de que «obtendremos
resultados excelentes esta vez y pondremos las bases para un gran éxito». Aquí
vemos un rasgo familiar, que Tesla podía ver esperanza en los indicios más
pequeños. Pero ahora había ansiedad, como confió a Scherff: «Los problemas y
peligros están a su altura… Los fantasmas de Wardenclyffe me persiguen día y
noche… ¿Cuándo acabará esto?».[874]
Pero el problema no eran simplemente las tuberías; el fantasma real era cómo
respondía realmente la tierra cuando la energía eléctrica se bombeaba en ella.
Basándose en sus experimentos en Colorado, Tesla asumía que la tierra se
comportaba eléctricamente como si estuviese rellena de un fluido que no se
podía comprimir; si uno bombeaba este fluido en la tierra desde un lado,
saldría a borbotones de válvulas antirretorno en el otro lado (imagen 15.4). Si
se piensa en la tierra como un globo lleno de agua, si se bombea agua desde un
lado con la frecuencia de resonancia del balón, entonces el agua saldrá a
chorros por las válvulas en el otro lado. Por tanto, si la tierra estaba
rellena de un fluido eléctrico que no se podía comprimir, realmente sería
posible transmitir energía eléctrica a través de la tierra con pérdidas
mínimas. Tesla tendría razón.[875]
Imagen 15. 4. La visión de Tesla de la tierra rellena de un fluido que no se
puede comprimir. De NT, «Famous Scientific Illusions», Electrical Experimenter,
febrero de 1919, pp. 692-694 y ss.
Pero
¿y si este no era el caso? ¿Y si la tierra se comportaba como si estuviese
rellena de un fluido comprimible? En esta situación, Tes la podría bombear
energía eléctrica en la tierra y crear ondas eléctricas, pero estas ondas se
disiparían y finalmente desaparecerían. Como ejemplo, considera qué sucede
cuando una piedra se cae al agua del océano. Se forman pequeñas ondas a partir
del punto en que la roca golpea el agua, pero como el océano es un fluido
comprimible, estas ondas no viajan continuamente a través del océano hasta el
otro lado. Por desgracia para Tesla, desde un punto de vista eléctrico, la
tierra se comporta como si estuviese rellena de un fluido comprimible; más como
un océano que como un globo de agua. Por tanto, es dudoso que la energía eléctrica
pueda transmitirse a través de la tierra del modo que Tesla se lo imaginó.
Sin lugar a dudas, en la actualidad se sigue investigando cómo podrían haber
funcionado las ideas de Tesla de la electricidad inalámbrica. Una aproximación
es postular que Tesla estaba generando no solo ondas electromagnéticas
ordinarias, sino también otras formas de radiación electromagnética. En
concreto, algunos investigadores argumentan que las ecuaciones de Maxwell
predicen que una carga eléctrica móvil produce una segunda forma de radiación
popularmente conocida como ondas escalares que son longitudinales (justo como
Tesla enfatizaba), no se disipan y viajan más rápido que la velocidad de la
luz. Sin embargo, la mayoría de los físicos consideran que las ondas escalares
no han sido probadas experimentalmente y, por tanto, no son parte de la teoría
aceptada.[876] Mientras
en el futuro puede que los investigadores prueben que Tesla iba por buen camino
con la electricidad inalámbrica, estoy del lado de los físicos y adopto la
teoría de que había un problema técnico en Wardenclyffe, una descoyuntura entre
lo que Tesla pensaba que sucedería y cómo la tierra realmente funciona.
Descenso a la oscuridad
Tesla nunca abandonó sus ideas sobre transmitir electricidad a través de la
tierra, pero el hecho de que no pudiese conseguir que sus ideas concordasen con
la realidad durante su época en Wardenclyffe era profundamente inquietante.
Estaba absolutamente seguro de sus poderes de descubrimiento e invención: «Mis
ideas son siempre racionales —dijo en la década de 1930— porque soy un
instrumento de recepción excepcionalmente preciso». De hecho, como dijo a un
periodista en 1904, se volvería loco si dudase de sus capacidades.[877] Además,
debido a su herencia de religión ortodoxa y su fe en la racionalidad de la
ciencia, Tesla creía firmemente que había verdades fundamentales sobre el mundo
natural que podrían ser descubiertas. Al igual que había identificado la idea
de un campo magnético rotatorio y la había manifestado en el motor de CA, Tesla
creía que lo que imaginaba sobre la transmisión de energía a través de la
tierra debía de ser cierto; ambos eran producto de su mente. En este sentido,
Tesla era como el matemático John Nash, ganador del premio Nobel, cuando se le
preguntó cómo un matemático racional podía creer que los extraterrestres tal
vez le estuviesen enviando mensajes; Nash explicó serenamente que «Porque las
ideas que concebí sobre seres sobrenaturales acudieron a mí del mismo modo en
que lo hicieron mis ideas matemáticas, y por esa razón las tomé en serio».[878]
Por tanto, cuando Tesla no pudo conseguir que Wardenclyffe funcionase del modo
que él quería, debió de enfrentarse a un dilema serio: o bien estaba equivocado
o la naturaleza estaba equivocada. Incapaz de aceptar ninguna alternativa,
Tesla sufrió un colapso nervioso. Como informó en su autobiografía: «Ningún
tema al que jamás me he entregado ha requerido tanta concentración y ha tensado
hasta un nivel tan peligroso las fibras más finas de mi cerebro como el sistema
del cual el transmisor amplificador es la base … A pesar de mi rara resistencia
física en esa época, los nervios de los que abusaba finalmente se revelaron y
sufrí un colapso total, justo cuando la consumación de la larga y difícil tarea
estaba casi a la vista [énfasis añadido]».[879]
Aunque Tesla estaba enfadado y deprimido durante 1904, el colapso total llegó
en el otoño de 1905. En septiembre, el socio de negocios de Tesla, Rankine,
murió repentinamente con cuarenta y siete años; Rankine había ayudado a
organizar Nikola Tesla Company en 1895 y había sido fundamental en los intentos
de negocio de Tesla con Canadian Niagara Power. En octubre, al sentirse
sobrepasado por los problemas en Wardenclyffe, Tesla confesó a Scherff: «Los
problemas son tantos que estoy ansioso por ver qué solución ha proporcionado el
Señor. Esta vez tendrá que enviar a Santa Claus con un saco lleno».[880] En
noviembre, Tesla pensaba que había convencido al antiguo socio de Carnegie,
Henry Clay Frick, para que invirtiese en la electricidad inalámbrica, pero
Frick, Tesla y Morgan nunca fueron capaces de ponerse de acuerdo en unos
términos.[881] En
diciembre, Tesla admitió que había estado peligrosamente enfermo durante el mes
anterior y que fue tan grave como el brote de cólera que había sufrido de
joven. En Nochebuena, T. C. Martin le envió una nota: «Lamento mucho oír
sobre su reciente enfermedad, que escondió bien de sus amigos y el público, y
también estoy contento de saber de su recuperación. Por favor, cuídese y
manténgase fuerte».[882]
El colapso mental de Tesla continuó hasta bien entrado 1906, incluso en abril
Scherff escribió a su jefe: «He recibido su carta y estoy muy contento de saber
que está venciendo su enfermedad. Rara vez le he visto con tan pocas fuerzas
como mostraba el pasado domingo, y estaba asustado».[883]
A lo largo de su vida, Tesla estuvo profundamente interesado en saber cómo
funcionaba la mente y posteriormente describió su colapso al poeta y periodista
George Sylvester Viereck, que publicó un conocido libro sobre la teoría del
psicoanálisis de Freud en la década de 1920.[884] Durante
su colapso, Tesla explicó a Viereck, luchó en sus sueños con sucesos
traumáticos de su vida. Muchos de estos sueños involucraban a su madre, pero
empezó con un recuerdo de la muerte de su hermano Dane o Daniel:
En
mi lento retorno al estado normal de la mente, experimenté un anhelo sumamente
doloroso tras algo indefinible. Durante el día, trabajé como normalmente y este
sentimiento, aunque persistía, era mucho menos pronunciado, pero cuando me
retiré, la noche, con sus monstruosas amplificaciones, hizo el sufrimiento muy
agudo hasta que me di cuenta que de mi tortura era debida a un deseo
incontenible de ver a mi madre.
Pensar en ella, me llevó a revisar mi vida pasada empezando con las impresiones
más tempranas de mi infancia y me consternó averiguar que no podía recordar
claramente sus características excepto en una escena. Era una noche lúgubre con
la lluvia cayendo torrencialmente. Mi hermano, un joven de dieciocho años y un
gigante intelectual, había muerto. Mi madre vino a mi habitación, me cogió en
brazos y me susurró muy bajito: «Ven y da un beso a Daniel». Presioné mi boca
contra los labios fríos como hielo de mi hermano sabiendo solo que algo
terrible había pasado. Mi madre me llevó de nuevo a la cama, permaneció un rato
y con las lágrimas corriendo por su cara dijo: «Dios me dio uno a medianoche y
a medianoche se lleva al otro». El recuerdo era como un oasis en el desierto,
seguía vivo en medio del olvido por alguna extraña burla de la mente.
Mis recuerdos fueron lentamente ganando claridad y tras semanas de pensamiento,
las imágenes aparecieron definidas claramente y con una abundancia de luz que
me sorprendió. Destapando más y más de mi vida pasada, comencé a revisar mis
experiencias en América. Mientras tanto, mis ansias se habían vuelto
insoportables y todas las noches mi almohada acababa bañada en lágrimas.[885]
En
los sueños que siguieron, Tesla liberó el estrés de dar conferencias en Londres
y en París en 1892, su viaje posterior a casa para ver a su madre moribunda, y
la visión que experimentó en ese momento de ella falleciendo (véase el capítulo
8). Como dijo a Viereck, en el momento que recordó la visión de su madre
flotando sobre una nube que iba hacia el cielo:
un
sentimiento de la certeza absoluta de que mi madre estaba muerta me azotó y,
como era de esperar, una doncella vino corriendo a darme el mensaje. Este
conocimiento fue para mí un shock terrorífico y de repente fui
consciente de que ¡estaba en Nueva York! Mi madre había muerto hacía años pero
¡lo había olvidado! Cómo podía haber sucedido esto me pregunté a mí mismo
horrorizado y con amargura, el dolor y la pena me inundaron. Mi sufrimiento
había sido real aunque los sucesos fuesen reflexiones imaginarias de
acontecimientos anteriores. Lo que experimenté no fue el despertar de un sueño,
sino la recuperación de un departamento concreto de mi consciencia.
Como
siempre, Tesla se negó a atribuir estas experiencias a ninguna causa psíquica o
espiritual e insistió en que eran el resultado de exceso de trabajo y estímulos
externos. Como explicó a Viereck:
Estoy
probando constantemente, con cada pensamiento y acción que hago, que no soy
nada más que un autómata respondiendo a estímulos externos y pasando a través
de una infinidad de existencias diferentes, desde la cuna a la tumba.
La explicación de estos fenómenos mentales es, después de todo, muy simple.
Debido a la larga concentración en un tema especial, ciertas fibras en mi
cerebro, por la necesidad de suministro de sangre y ejercicio, se entumecen y
no pueden ya responder adecuadamente a las influencias externas. Con la
distracción de mis pensamientos, son gradualmente reanimadas y finalmente
vuelven a su condición de normalidad … El deseo de ver a mi madre fue debido a
mi análisis de algunas telas artísticas tejidas por ella, las cuales han
despertado en mí recuerdos tiernos poco antes de que empezase a concentrarme.
«La
lección práctica de todo esto —dijo Tesla a Viereck en su despedida— es ser
consciente de la concentración y estar contento con logros mediocres.»[886]Tristemente,
Tesla parece haberse tomado esta lección muy en serio, porque tras su colapso
en 1905 nunca volvió a intentar un proyecto tan ambicioso como la transmisión
inalámbrica de energía en Wardenclyffe. Aunque vivió otros treinta y ocho años,
su carrera como innovador atrevido había llegado a su fin.
Capítulo 16
Visionario hasta el fin (1905-1943)
La
vida es una obra razonablemente buena con un tercer acto mal escrito.
TRUMAN CAPOTE
Tesla
vivió hasta bien entrado el siglo XX y falleció a la edad de ochenta y siete
años en 1943. Siguió inventando, pero como John G. Trump, un profesor del MIT,
indicó tras revisar los documentos de Tesla en 1943: «Sus pensamientos y
esfuerzos durante al menos los últimos quince años eran principalmente
especulativos, filosóficos y en cierto modo de carácter promocional (con
frecuencia referidos a la producción y transmisión inalámbrica de energía) pero
no incluyen nuevos buenos principios o métodos practicables para llevar a cabo
dichos resultados».[887] Las
ideas e ilusiones continuaron modelando la aproximación creativa de Tesla hasta
el final.
Turbinas sin palas
Cuando se recuperó de su colapso nervioso en 1906, Tesla esperaba poder
reanudar su trabajo en Wardenclyffe. Para juntar los fondos necesarios, pasó
sus esfuerzos creativos de la electricidad a la ingeniería mecánica. Al
hacerlo, retomó su antiguo sueño de volar.
Tesla había soñado con volar desde que era un niño y una de las aplicaciones
que planeaba perseguir una vez que hubiese perfeccionado su sistema de
transmisión inalámbrica de energía era transmitir energía a un aeroplano. Como
explicó en 1911: «Hace veinte años, creía que sería el primer hombre en volar,
que estaba en el camino de lograr lo que nadie más estaba cerca de conseguir…
Mi idea era una máquina voladora impulsada por un motor eléctrico, con energía
suministrada de estaciones en la tierra».[888]
Debido a que estaba concentrado en un aeroplano que funcionaba de modo
eléctrico, Tesla prestó poca atención a cómo inventores tales como los hermanos
Wright estaban utilizando motores de gasolina ligeros, los cuales, en parte,
les permitieron volar su primer aeroplano en 1903.[889] Al
darse cuenta de que tanto los automóviles como los aeroplanos necesitarían
motores más potentes y más ligeros, Tesla se dedicó a investigar turbinas sin
palas.
Tesla concibió la idea de una turbina sin palas haciendo una analogía con el
campo magnético rotatorio en su motor de CA. Al igual que el campo rotatorio
«arrastraba a la fuerza» el rotor en su motor, Tesla pensó que sería posible
tener un elemento como el vapor o el aire comprimido arrastrando una serie de
discos atados al eje de la turbina (imagen 16.1). Situando los discos muy
juntos y colocándolos en ángulo recto con el flujo, Tesla averiguó que podía
usar la viscosidad del fluido para hacer girar el grupo de discos. Todos los
fluidos tienen la propiedad de la viscosidad, y los fluidos como la melaza
tienen una viscosidad alta, mientras que los gases como el aire tienen unos
valores bajos. Cualquiera que sea su viscosidad, todos los fluidos «se pegan» a
las superficies sólidas; esto es, las moléculas del fluido directamente en
contacto con la superficie se mueven a la velocidad de la superficie sólida. Al
mismo tiempo, las moléculas que están más lejos de la superficie van más
despacio por la interacción viscosa con las moléculas cerca de la superficie.
Esto da como resultado una capa de transición entre la superficie «no
resbaladiza» y la velocidad de la «corriente no perturbada» que se conoce como
«capa límite».
Tesla descubrió que podía aprovecharse de la «viscosidad» de la capa límite
(esa tensión entre las moléculas fluyendo libremente y las que ya están pegadas
a la superficie) para transferir energía del fluido en movimiento a la pila de
discos, eliminando la necesidad de palas complejas. En su lugar, ajustando
cuidadosamente el hueco entre los discos de modo que combinase las características
de la viscosidad y la velocidad del fluido usado, Tesla esperaba crear un motor
eficiente. En el diseño de Tesla, la corriente del fluido entraba por la
periferia de la turbina y salía por el eje central. Como el fluido hacía
espirales hacia el centro, la energía se extraía del flujo al arrastrar los
discos y provocaba que el eje girase. Más adelante Tesla averiguó que
invirtiendo la corriente de modo que el fluido entrase en el centro y saliese
en la periferia, su turbina también funcionaría como una bomba o un soplador.[890]
Imagen 16.1. Turbina de Tesla. En este diseño, el vapor o aire comprimido se
introduciría bien por la válvula en la parte superior izquierda, bien por la de
la parte superior derecha y de este modo se provocaba que los discos girasen en
una dirección u otra. De NT, «Turbine», patente de EE. UU. 1.061.206
(presentada el 21 de octubre de 1909, concedida el 6 de mayo de 1913).
Como
sus otros inventos, la turbina sin palas estaba basada en una idea: que las dos
propiedades básicas de cualquier fluido, viscosidad y adhesión, podían usarse
para crear un motor perfecto. Usando solo discos sencillos en lugar de
complejas palas de las turbinas axiales inventadas por Charles Parsons y Gustaf
de Laval, Tesla creía que su turbina sería más barata de construir y mantener.
Pero todavía más importante, estaba seguro de que su diseño proporcionaría más
caballos de potencia por kilo de máquina, permitiendo que se usasen ampliamente
en automóviles y aeroplanos. «He logrado lo que ingenieros mecánicos han estado
soñando desde la invención de la máquina de vapor», alardeó Tesla en 1911.
«Esto es el motor rotativo perfecto.»[891]
Pero al igual que Tesla necesitó años para ir desde la idea de un campo
magnético rotatorio a un motor de CA que funcionase, la perfección de la
turbina sin palas suponía una gran cantidad de ingeniería minuciosa. Tesla
pronto se vio envuelto en probar diferentes configuraciones y materiales para
los discos de su turbina. Julius C. Czito (el hijo del antiguo asistente
de Tesla, Kolman Czito) construyó su primer prototipo en 1906 con ocho discos,
cada uno de seis pulgadas (15,2 centímetros) de diámetro. La máquina pesaba
menos de 10 libras (4,5 kilos) y proporcionaba 30 caballos. Tesla pronto
descubrió que el rotor alcanzaba unas velocidades tan altas, hasta 35.000
revoluciones por minuto (r. p. m.), que los discos de metal se deformaban. En
1910 Czito construyó un modelo más grande para Tesla con discos de doce
pulgadas (30,5 centímetros) y cuando limitaron esta máquina a 10.000 r. p. m.,
obtenían 100 caballos de potencia. En 1911 construyeron un tercer prototipo con
discos de 9,75 pulgadas (24,8 centímetros) de diámetro. De nuevo, redujeron las
r. p. m. a 9.000 y averiguaron que la potencia se incrementaba a 110 caballos.
Impresionados con la cantidad de potencia producida en relación al tamaño del
prototipo, Tesla dijo a los periodistas que su turbina representaba «una
central eléctrica en un sombrero».[892]
Siguiendo su estrategia habitual de patente-promoción-venta, Tesla inicialmente
esperaba ser capaz de vender su turbina a fabricantes y usar el dinero para
acabar Wardenclyffe. En marzo de 1909, Tesla presentó su turbina a John Jacob
Astor; una vez más, Astor rehusó invertir. Como consecuencia, montó Tesla
Propulsion Company con Joseph Hoadley y Walter H. Knight. Hoadley estaba
asociado con Alabama Consolidated Coal and Iron, la cual planeaba instalar las
bombas de aire de Tesla para usar en sus altos hornos. Tesla entonces registró
dos solicitudes de patente: una para una bomba de aire y otra para una turbina
en octubre de 1909. Seguro del éxito potencial de este invento, alquiló una
oficina en la nueva Metropolitan Life Tower, en Madison Square, por aquel
entonces el edificio más alto del mundo.[893]
Para mostrar todo el potencial de su nuevo invento, Tesla organizó una
demostración de su turbina en la Waterside Power Station de la New York Edison
Company en 1911-1912. Para estas pruebas, construyó dos turbinas con discos de
18 pulgadas (45,7 centímetros) y cada una alcanzaba los 200 caballos de
potencia a 9.000 r. p. m. Estas dos turbinas se instalaron en una única base
con sus ejes conectados por un resorte de torsión (imagen 16.2). Cuando el
vapor alimentaba a las turbinas, estas giraban en direcciones opuestas y el
resorte de torsión medía la potencia desarrollada cuando las dos turbinas
oponían resistencia la una a la otra. Aquí la ilusión que ilustraría la idea
era que las dos máquinas se veían envueltas en un juego de tiro de cuerda. Sin
embargo, los ingenieros observando la prueba no entendieron qué estaba haciendo
Tesla con el resorte de torsión y esperaban ver las turbinas girando; cuando no
vieron los ejes de estas girar, concluyeron que la prueba era un fracaso. Esta
vez, la ilusión produjo un efecto no deseado.[894]
Imagen 16.2. Aparato de prueba de la turbina de Tesla en Edison Waterside
Station, Nueva York en 1912. Obsérvese el resorte de torsión coloreado que
conecta las dos máquinas. De Frank Parker Stockbridge, «The Tesla Turbine»,
World’s Work, 23 (1911-1912): 543-548.
Cuando
J. P. Morgan falleció en 1913, Tesla asistió al funeral del Gran Hombre y, dos
meses más tarde, se dirigió al hijo de Morgan, Jack, en busca de apoyo. Todavía
soñando con Wardenclyffe, Tesla esperaba que Jack invirtiese en la transmisión
inalámbrica de energía eléctrica; sin embargo, cuando Jack no mostró interés en
el proyecto, Tesla presentó sus planes de la turbina. Dispuesto a asumir un
pequeño riesgo, Jack prestó a Tesla 20.000 dólares en cuatro pagos de 5.000
dólares cada uno. Usando este dinero, Tesla intentó vender la idea de su
turbina a Sigmund Bergmann, un antiguo compañero de Edison, que había montado
una gran operación de fabricación en Alemania. Decidido a mantener las
apariencias, Tesla se trasladó a las nuevas oficinas en el edificio Woolworth,
que había reemplazado a Metropolitan Life Tower como el edificio más alto del
mundo (imagen 16.3). Por desgracia, la primera guerra mundial estalló en 1914 y
Tesla fue incapaz de consumar un trato con Bergmann en Alemania. Al mismo
tiempo, Jack Morgan perdió interés en el proyecto y pasó a involucrarse en
ayudar a los franceses y británicos a financiar la guerra.[895]
Imagen 16.3. Tesla en su oficina del edificio Woolworth, alrededor de 1916.
Del Museo Deutsches.
Durante
los siguientes diez años, Tesla trabajó en su turbina con ingenieros de Pyle
National en Chicago, Allis-Chalmers en Milwaukee y Budd Company en Filadelfia.
Estos no fueron capaces de solventar el problema que Tesla había observado en
etapas tempranas: velocidades superiores a 10.000 r. p. m. sometían a tensiones
increíbles los finos discos de la turbina, provocando que se deformasen. Aunque
Tesla buscó aleaciones de acero mejores para usar en su diseño, no fue capaz de
encontrar materiales lo suficientemente fuertes.
Además, el diseño de la turbina de Tesla parecía haber caído entre dos áreas
separadas de la industria. Por un lado, para desarrollarla adecuadamente, Tesla
necesitaba la ayuda de ingenieros de firmas como Allis-Chalmers o General
Electric, donde estaban especializados en hacer maquinaria de rotación, pero su
experiencia era principalmente en el área de turbinas axiales y no
necesariamente relevante para la construcción de una turbina de capa límite
mejor, que era el tipo de la de Tesla. Por otro lado, los principales mercados
para una turbina ligera como la de Tesla habrían sido las industrias del
automóvil y la aviación, pero estas compañías se estaban dedicando al
desarrollo de motores de pistón de alto rendimiento y tenían poco interés en
meterse en un motor de reacción.
Sin embargo, cuando se usaba como bomba, el diseño de Tesla funcionaba
notablemente bien y, hoy en día, DiscFlo Corporation de Santee (California)
fabrica bombas basadas en las ideas de Tesla. Además Phoenix Navigation and
Guidance Inc. (PNGinc), en Munising (Michigan), está experimentando con
turbinas de disco usando matehales avanzados como fibra de carbono, plástico
impregnado con titanio y refuerzo de kevlar en sus discos. Y hay un devoto
grupo de aficionados que continúan trabajando con las ideas de Tesla y
comparten sus resultados a través de la Tesla Engine Builders Association.[896]
Bancarrota y otras decepciones
Incapaz de encontrar inversores para su turbina después de Jack Morgan, las
finanzas de Tesla de nuevo cayeron en picado. Se vio forzado a abandonar su
oficina en el edificio Woolworth e irse a un espacio más modesto en el número 5
de la calle 40 en la parte oeste. En 1916, la ciudad de Nueva York lo llevó a
juicio para cobrar 935 dólares en impuestos atrasados y Tesla tuvo que admitir
que sus ingresos eran solo de entre 350 y 400 dólares al mes, lo cual apenas
cubría sus gastos.
—¿Cómo
vive? —preguntó el juez a Tesla.
—Sobre todo con créditos —respondió—. Tengo una factura en el Waldorf que no he
pagado en años.
—¿Las otras sentencias son en su contra?
—La mayoría de ellas.
—¿Le debe alguien dinero?
—No, señor.
—¿Tiene usted joyas?
—No, señor, las aborrezco.
Tesla
explicó que era todavía presidente y tesorero de Nikola Tesla Company pero que
el 90% de las acciones de la compañía habían sido prometidas entre 1898 y 1902
a banqueros, acreedores y amigos. Aunque la compañía tuvo una vez una cartera
de valores de doscientas patentes, la mayoría había expirado. Para mantener la
compañía en funcionamiento, Tesla había nombrado directores a dos antiguos
empleados: Fritz Lowenstein y Diaz Brutrago. Tras comprobar que no poseía ni
propiedad inmobiliaria, ni coche, el juzgado designó un administrador para
organizar sus asuntos.[897]
En medio de estos problemas financieros, Tesla tuvo dos episodios con premios
científicos importantes. En noviembre de 1915, el New York Times avanzó
una información sobre que Edison y Tesla iban a compartir ese año el premio
Nobel de Física; como Marconi ya había ganado el premio en 1909, parecía
totalmente plausible que los dos magos compartiesen ahora el premio. Aunque aún
no se había notificado oficialmente, Tesla dijo al periódico que «he llegado a
la conclusión de que el honor se me ha otorgado en reconocimiento a un
descubrimiento anunciado hace poco tiempo que se refiere a la transmisión de
energía eléctrica de modo inalámbrico». Por desgracia, el New York
Times estaba equivocado y el premio Nobel de Física en 1915 fue para
William H. Bragg y su hijo W. L. Bragg. Decepcionado, Tesla racionalizó su
pérdida en una carta a su amigo Robert Underwood Johnson: «En mil años, habrá
muchos premiados con el Nobel, pero tengo nada menos que cuatro docenas de
creaciones identificadas con mi nombre en la literatura técnica. Estos son
honores reales y permanentes, que son otorgados, no por unos pocos que son
propensos a equivocarse, sino por el mundo entero, que raramente comete
fallos».[898]
Un año más tarde Tesla recibió noticias más alegres cuando supo que el AJEE
deseaba hacerle entrega de su mayor honor, la medalla Edison. Como se ha
indicado anteriormente (véase el capítulo 12), la relación de Tesla con el
instituto podría haberse deteriorado porque los miembros temían la publicidad
negativa si las historias de las tendencias sexuales de Tesla se hacían
públicas, con el resultado probable de que Tesla raramente participaba en los
asuntos del instituto después de haber ejercido como vicepresidente en
1892-1893. Aunque el premio se anunció en diciembre de 1916, la medalla no se
entregó formalmente a Tesla hasta mayo de 1917 y el retraso podría haber sido
provocado por la reticencia de Tesla a aceptar el premio de una organización de
la que se sentía excluido socialmente. Como escribió con amargura a B. A.
Behrend, el ingeniero sénior de Westinghouse que lo había nominado: «Usted
propuso honrarme con una medalla que podría prender sobre mi abrigo y
pavonearme durante una hora banal ante los miembros e invitados de su
instituto. Conferiría una apariencia hacia el exterior de honra hacia mí, pero
decorarían mi cuerpo y continuarían permitiendo que, por falta de alimentar con
reconocimiento, pasase hambre mi mente y sus productos creativos, que han
proporcionado la base sobre la cual la mayor parte de su instituto existe. Y
cuando acabe con la pantomima boba de honrar a Tesla, no sería honrado Tesla
sino Edison, que previamente ha compartido gloria no ganada de todo premiado
anterior de esta medalla».
Behrend fue capaz de persuadir a Tesla para aceptar la medalla. pero Tesla
continuó teniendo una mezcla de sentimientos. En mayo de 1917, asistió al
banquete en el club de ingenieros y fue encantador con sus colegas, pero
momentos antes de la ceremonia de los premios desapareció. Desesperado, Behrend
buscó a Tesla por todas partes, para encontrarlo en Bryant Park, al cruzar la
calle desde el club. Tesla estaba ocupado dando de comer a las palomas. Cuando
acabó, fue a la ceremonia con Behrend y pronunció un discurso inspirador
narrando su vida temprana y describiendo su aproximación creativa.[899]
Litigio por la radio e inventos menores
Alrededor de 1915, Tesla era tan pobre como lo había sido a mediados de la
década de los ochenta del siglo XIX, cuando se vio forzado a cavar zanjas
(véase el capítulo 4). Aunque, como había hecho treinta años antes, se ocupó de
inventos menores para sacarse a sí mismo del agujero financiero.
Primero, buscó maneras de ganar algo con sus patentes de tecnología
inalámbrica. En 1903, ansioso porque los alemanes tuviesen una compañía fuerte
para hacer frente a British Marconi, el káiser Guillermo II había animado
a todas las compañías alemanas de radio a unirse como una única compañía:
Gesellschaft für drahtlose Telegraphie System Telefunken. Además, para competir
con Marconi en el mercado americano. Telefunken había organizado alrededor de
1911 una subsidiaria, Atlantic Communication Company, y esta compañía contrató
a Tesla como consultor: hacer esto tenía sentido, ya que años antes uno de los
investigadores alemanes líderes de Telefunken, Adolph Slaby, había llamado públicamente
a Tesla el «padre de la radio» para así provocar a Marconi.[900]
Cuando la primera guerra mundial estalló, la Marina británica cortó
inmediatamente todos los cables de telégrafo bajo el mar de Alemania y el único
vínculo entre Alemania y Estados Unidos era las estaciones que Atlantic
Communication había construido en Sayville en Long Island y la estación en
Tuckerton (Nueva Jersey), creada por otra compañía alemana, HOMAG. Determinado
a forzar el cierre de estas estaciones de modo que tendría todo el control de
la información entre Europa y América sobre la guerra, en 1914, el Gobierno
británico pidió a American Marconi que demandase a Atlantic Communication por
infringir patentes. Ambas partes, el Gobierno británico y el alemán, Marconi y
Telefunken, reconocieron los intereses de esta batalla legal e implicaron en
ella a sus superestrellas; mientras Marconi viajó a Nueva York, Telefunken
envió a dos físicos, Jonathan Zenneck y Ferdinand Braun (que había compartido
el premio Nobel en 1909 con Marconi). Además, Atlantic Communication contrató
al destacado abogado de patentes americano Frederick P. Fish para liderar
el equipo de defensores y pidió a Tesla que actuase como testigo experto. En
consecuencia, de 1915 a 1917 Telefunken pagó a Tesla alrededor de 1.000 dólares
al mes. Confiando en Tesla, Braun y Zenneck, Atlantic Communication presentó
una argumentación sólida contra Marconi, y en mayo de 1915 American Marconi
pidió un aplazamiento. La razón dada por los abogados de Marconi fue que Italia
había entrado en guerra y que los italianos necesitaban a Marconi en casa para
así ayudar con los apoyos a la guerra; cabe preguntarse si American Marconi
también daba la demanda por perdida.[901]
Animado por el desarrollo legal de los acontecimientos, Tesla inició su propia
demanda contra Marconi por infringir patentes en agosto de 1915. En este caso,
Tesla impugnaba la patente de EE. UU. concedida a Marconi en 1904. Tesla
dio una declaración significativa en 1916, narrando con detalle su trabajo
sobre la radio. Según el experto en Tesla Gary Peterson: «Nada significativo
salió de este caso hasta 1916, cuando la propia Marconi Wireless Telegraph
Company of America demandó a los Estados Unidos por presuntos daños como
resultado del uso de la radio durante la primera guerra mundial». Este
caso, American Marconi v. the United States, necesitó décadas para
serpentear a través del sistema legal pero acabó en una resolución en 1935 por
parte del Tribunal de Reclamaciones de EE. UU. que invalidó la patente
fundamental de Marconi porque se le habían anticipado Tesla y otros inventores.
Esta sentencia fue ratificada por el Tribunal Supremo de EE. UU. en 1943 y
mucha gente siente que al menos le permitió a Tesla obtener una victoria legal
frente a Marconi.[902]
Pero como este litigio no produjo ningún ingreso inmediato en la década de
1910, Tesla usó su investigación de la turbina para escindir varios inventos.
Mientras realizaba pruebas en bombas de aire, había aprendido que a medida que
disminuía el espacio entre los discos y la pared de la bomba, la relación entre
el momento del fluido y su velocidad cambiaba de ser una función cuadrática a
una lineal.[903] Recurriendo
a su conocimiento, Tesla patentó mejoras en velocímetros, medidores de
frecuencia y medidores de flujo.[904] Alrededor
de 1918, Tesla dio licencias de estas patentes a Waltham Watch Company.[905]Recurriendo
a su capacidad de fabricación haciendo relojes de precisión e instrumentos,
Waltham introdujo una línea de «velocímetros científicamente construidos» que
se instalaban en automóviles de lujo como Pierce-Arrow, Lincoln y Rolls-Royce.
Para promocionar sus velocímetros, a veces Waltham Watch incluía el nombre de
Tesla en sus anuncios.[906]
Además de desarrollar un velocímetro y otros instrumentos de medida, Tesla usó
lo que aprendió sobre las fuerzas capilares y la tensión superficial en el
trabajo de su turbina para desarrollar nuevos procesos para refinar metales.
Alrededor de 1930, escribió un artículo titulado «Process of De-Gassifying,
Refining, and Purifying Metals» (Proceso de desgasificado, refinamiento y
purificación de metales), que se distribuyó a varias compañías, incluida United
States Steel. Parece que Tesla había autorizado este proceso para el gigante de
las minas de cobre American Smelting and Refining Company (en la actualidad
ASARCO).[907]
Fiestas de cumpleaños para un solitario
Durante la década de los veinte del siglo XX, Tesla vivió de estos modestos
royalties. Sin embargo, siguió encontrándose con dificultades financieras; por
ejemplo, tras contratar un abogado, Ralph J. Hawkins, para ayudarle con algún
trabajo legal, Tesla se negó a pagarle impuestos que ascendían a 913 dólares y
Hawkins se vio obligado a llevar a Tesla a juicio en junio de 1925. Advertido
por Hugo Gernsbac, el editor de Electrical Experimenter, de que
sería terriblemente embarazoso si se conocía que Tesla estaba casi sin un
céntimo, Westinghouse Company aceptó de mala gana en 1934 poner a Tesla en
nómina como un «ingeniero consultor» y pagarle una pensión mensual de 125
dólares.[908]
Para complementar este ingreso, Tesla escribió artículos para revistas
populares y su autobiografía apareció en varias entregas en el Electrical
Experimenter de Gernsback en 1919. Siempre visionario, a Tesla le
encantaba especular sobre nuevas aplicaciones de la electricidad y la radio.
Por ejemplo, en 1917 describió una estrategia para detectar barcos enfocando un
potente rayo de impulsos de onda contra objetos y luego recogiendo la reflexión
del rayo en una pantalla fluorescente; de este modo se anticipó al radar que
fue desarrollado más tarde, en la década de 1930, usando electrónica de
microondas. Uno de los primeros pioneros en el radar, Emile Girardeau, se
inspiro en Tesla y recuerda que su primer sistema en Francia fue «concebido
según los principios afirmados por Tesla».[909]
Poco después de la primera guerra mundial, se dirigió a Tesla un representante
de la recién formada Unión Soviética. V. I. Lenin creía que la
electrificación era esencial para el éxito del comunismo y uno de sus lemas era
«El comunismo es el poder soviético más la electrificación del país entero». La
electrificación nacional desempeñaba un papel prominente en GOELRO, un plan a
diez años poco definido de la transformación industrial que Lenin introdujo en
1920.[910] Por
tanto, Lenin estaba aparentemente interesado en contratar el sistema
inalámbrico de energía de Tesla para distribuir electricidad a lo largo de las
vastas distancias de la Unión Soviética. Como Tesla informó en 1919: «Muy
recientemente un caballero de aspecto extraño me llamó con el objeto de
contratar mis servicios en la construcción de transmisores mundiales en alguna
tierra lejana. “No tenemos dinero —dijo— sino cargamentos de oro macizo, y le
daremos una cantidad copiosa.” Le dije que quería ver primero qué se haría con
mis inventos en América y esto puso fin a la entrevista».[911]
Tesla nunca abandonó su sueño de transmitir electricidad desde Wardenclyffe y
durante muchos años luchó para demorar sus créditos y mantener el control de la
propiedad. En 1904, Tesla había hipotecado Wardenclyffe a George C. Boldt,
el propietario del Waldorf-Astoria, de modo que podía continuar viviendo en el
hotel. En 1917, los acreedores demolieron la torre para hacer chatarra y en
1921 los tribunales concedieron la propiedad al Waldorf-Astoria como
compensación por la factura del hotel de Tesla vencida hace tiempo.[912]
Estas decepciones deprimieron a Tesla, que se convirtió en un ermitaño y pasó
mucho de su tiempo caminando por las calles de Manhattan y dando de comer a las
palomas. Particularmente le gustaban las palomas en Bryant Park, tras la
Biblioteca Pública de Nueva York y, en la actualidad, un extremo del parque (en
la Sexta Avenida y la calle 40 Oeste) se designa oficialmente «Nikola Tesla
Corner» (esquina de Nikola Tesla). Tesla siguió viviendo en habitaciones del
hotel, moviéndose de un hotel a otro cuando ya no podía pagar la factura y tras
las quejas de que tenía demasiadas palomas en su habitación.[913]
Para celebrar el setenta y cinco cumpleaños de Tesla en 1931, Kenneth Swezey,
un joven escritor científico, organizó una fiesta especial para el Mago. Swezey
pidió a setenta destacados científicos e ingenieros de todo el mundo que
enviasen cartas de felicitación, que presentó a Tesla en un tomo especial. En
este libro había mensajes de Albert Einstein, sir Oliver Lodge, Robert
A. Millikan, Lee de Forest y Vannevar Bush. Las cartas se reimprimieron en
Yugoslavia y dieron lugar al establecimiento de la Institución de Nikola Tesla
en Belgrado. La revista Timepublicó una historia de portada en la
cual el anciano inventor no dejaba de hablar de sus planes para refutar la
teoría de la relatividad de Einstein, sobre la base de su creencia de que
dividir el átomo no liberaba energía y la importancia de las comunicaciones
interplanetaria.[914]
Disfrutando del calor de esta publicidad, Tesla a continuación llevó a cabo
ruedas de prensa cada año en su cumpleaños (imagen 16.4) En la rueda de prensa
de 1932, anunció que tenía un nuevo motor que funcionaría con rayos cósmicos.
En su setenta y nueve cumpleaños, narró cómo había desarrollado un oscilador
mecánico de bolsillo que podía destruir el Empire State Building (véase el
capítulo 10). Con ochenta, Tesla informó a los periodistas de que movía los
dedos de sus pies varios cientos de veces antes de irse a la cama como un modo
de tonificar su cuerpo, de manera que viviría 135 años.[915] Y en
la celebración del cumpleaños en 1937, Tesla fue premiado con medallas de oro
por los gobiernos de Yugoslavia y Checoslovaquia.[916] Aunque
un periodista del New York World-Telegram quizás resumió mejor
estos eventos anuales cuando describió la fiesta de 1935: «Veintitantos
periodistas abandonaron su fiesta de cumpleaños en el Hotel New Yorker ayer; la
fiesta duró seis horas; sintiendo con vacilación que algo estaba mal, bien en
la mente del hombre ya mayor o bien en las suyas, el Dr. Tesla estuvo sereno al
modo antiguo del príncipe Alberto y cortés de una manera que parecía haber
abandonado este mundo».[917]
Imagen 16.4. Tesla en la entrevista de su cumpleaños, 1935. De
http://www.pbs.org/tesla/ll/ww_teslab_pop.html.
Arma
de haz de partículas e intriga mundial
Aunque las predicciones de cumpleaños de Tesla parecían a la vez triviales e
improbables a los periodistas, el viejo ilusionista tuvo éxito captando su
atención en la rueda de prensa de su cumpleaños en 1934. Durante la entrevista,
Tesla anunció que estaba perfeccionando un arma de haz de partículas. Como
explicó el New York Times, Tesla ahora reivindicaba que podía
«enviar haces de partículas concentrados a través del aire, con una energía tan
tremenda que hundirían una flota de 10.000 aviones enemigos a una distancia de
250 millas desde la frontera de la nación que se defiende y provocará que
ejércitos de millones caigan muertos en su camino». Invocando el mismo tema que
había usado en 1898 con su bote de radiocontrol (véase el capítulo 12), Tesla
prometió que este nuevo invento acabaría con la guerra porque este haz de
muerte «rodearía cada país como una muralla china invisible, pero un millón de
veces más impenetrable. Haría que toda nación fuera inexpugnable contra ataques
con aviones o por grandes ejércitos invasores».[918]
¿Diseñó Tesla un arma así? Durante muchos años, ingenieros y seguidores de
Tesla no lo supieron seguro, pero en 1984 apareció un artículo que circuló
entre los especialistas de Tesla y fue más tarde confirmado como genuino por el
Museo de Tesla en Belgrado. Titulado «The New Art of Projecting Concentrated
Non-dispersive Energy through Natural Media» (El nuevo arte de proyectar
energía no dispersiva concentrada a través de medios naturales), este artículo
explicaba a grandes rasgos un sistema para acelerar pequeñas partículas de
wolframio o mercurio hasta velocidades muy altas. Todavía no convencido de la
eficacia de las ondas hertzianas, Tesla insistía en usar partículas, no rayos:
«Quiero afirmar explícitamente que este invento mío no contempla el uso de nada
llamado «rayo de la muerte». Los rayos no son aplicables porque no pueden
producirse en las cantidades requeridas y su intensidad se reduce rápidamente
con la distancia».[919] Además,
sin duda Tesla quería distanciarse de personajes independientes como Harry
Grindell Matthews, que dijo a los periódicos ingleses en 1924 que había
desarrollado un rayo de la muerte que podría derribar aviones, pero que se
negaba a mostrar a los escépticos oficiales del Gobierno británico. En
concreto, el ministro del Aire quería que Grindell Matthews probase que su rayo
podía proporcionar energía suficiente para matar al piloto en un avión enemigo
haciendo que su sangre hirviese.[920]
Entonces, en vez de usar rayos, el plan de Tesla era acelerar minúsculas
partículas de mercurio a una velocidad de cuarenta y ocho veces la velocidad
del sonido. Para energizar estas partículas, Tesla proponía un generador
electrostático similar al diseño de Robert Van de Graaff, pero en lugar de un
cinturón para transportar la carga, usaría un torrente circulante de aire seco
propulsado por una bomba o ventilador de Tesla a través de un conducto cerrado
herméticamente. Este torrente de aire pasaría dos puntos de descarga donde se
ionizaría gracias a corriente continua de alta tensión. Luego, los iones se
transportarían por la corriente de aire donde la carga se acumularía en un gran
terminal esférico similar al usado en la cima de la torre de Wardenclyffe. Para
incrementar la capacidad eléctrica del terminal esférico, estaba salpicado de
bolas de vidrio vacías, cada una de las cuales contenía un electrodo con forma
de paraguas. «Estoy seguro —escribió Tesla— de que se alcanzarán casi los cien
millones de voltios con ese transmisor y se proporcionará una herramienta de
valor inestimable para propósitos prácticos así como para investigaciones
científicas.»[921]
Dentro de la esfera, Tesla mantendría un vacío alto en el cual introduciría
millones de pequeñas partículas de mercurio. Aunque Tesla no especificó
exactamente cómo sucedería, estas partículas estarían cargadas con la misma
alta tensión de toda la esfera y luego aceleradas fuera de esta a través de un
proyector diseñado especialmente. El proyector dispararía un único haz de
partículas muy cargadas que llevaría cantidades prodigiosas de energía a lo
largo de grandes distancias. De nuevo, Tesla no daba ninguna explicación de
cómo mantendría las partículas en el haz evitando que se dispersasen cuando
dejaban el proyector y se dirigían hacia el objetivo.
En cierto modo, el diseño de Tesla para esta arma reflejaba tecnología punta en
ingeniería de alta tensión. Cuando se evaluó en 1943 por John Trump, quien
obtuvo su doctorado en el MIT con van de Graaff, Trump indicó: «La estrategia
propuesta muestra alguna relación con medios actuales para producir rayos
catódicos de gran energía por el uso cooperativo de un generador electrostático
de alta tensión y un tubo de vacío de aceleración de electrones».
Aunque el principio básico del uso de fuerzas electrostáticas para acelerar
partículas es bueno (se usa en múltiples dispositivos que van desde los tubos
de rayos catódicos de los televisores antiguos hasta los enormes aceleradores
de partículas empleados en física nuclear), la descripción de Tesla no era
suficientemente detallada para concluir que realmente podía haber construido
esa arma. Citando de nuevo a Trump: «las revelaciones de Tesla … no
posibilitarían la construcción de combinaciones factibles de generadores y
tubos incluso de energía limitada, aunque los elementos generales de esa
combinación se describen de manera concisa».
En concreto, aceleradores de partículas modernos usan cantidades masivas de
energía para impartir altas velocidades a partículas subatómicas como
electrones y protones, y se requeriría todavía más energía para acelerar el
tipo de partículas macroscópicas que Tesla tenía en mente, para así hacer que
viajasen a cualquier distancia. Como concluye Trump: «Es sabido … que esos
dispositivos, aunque de interés científico y médico, son incapaces de
transmitir cantidades grandes de energía en haces no dispersos a través de
largas distancias».[922]
De hecho, Paul Nahin argumenta que para que el arma de haz de partículas de
Tesla satisficiese los requerimientos del ministro de Aire británico de hacer
que la sangre de un piloto hirviese, el haz debería ser de 36.960 vatios de
potencia. Para destruir un ejército de un millón de soldados, como Tesla
afirmaba que podía hacer su arma, se necesitarían 7,4 reactores nucleares, cada
uno de 5.000 megavatios. Claramente la potencia requerida para esta arma
sugiere incógnitas sobre su viabilidad.[923]
A pesar de su impracticabilidad, el arma de Tesla generó un montón de
publicidad cuando fue anunciada en 1934. Sintiendo que tenía una oportunidad,
Tesla contactó con varios gobiernos y permitió a un personaje turbio, Titus
DeBobula, redactar planes arquitectónicos para mostrar el aspecto que tendría
la nueva torre. Arquitecto húngaro, DeBobula se encontró con Tesla en Nueva
York en la última década del siglo XIX, cuando Tesla «tomó al joven bajo su
protección» y le ayudó a reservar un billete de vuelta a Hungría. DeBobula
después volvió a América, se casó con una heredera y montó un estudio de
arquitectura. Sin embargo, Tesla y DeBobula pronto se separaron, en 1935,
cuando DeBobula intentó coger dinero prestado de Tesla y lo involucró en un
trato de venta de armas a Paraguay. No obstante, algunos seguidores de Tesla
creen que DeBobula ayudó a Tesla a montar un laboratorio secreto bajo el puente
de la calle 59 en Manhattan.[924]
Tesla presentó al arma del haz de partículas a Jack Morgan, que le había
prestado dinero con anterioridad para desarrollar su turbina. Como Tesla
explicó a Jack en noviembre de 1934:
La
máquina voladora ha desmoralizado completamente al mundo, tanto que en algunas
ciudades como Londres y París, la gente tiene miedo mortal de un bombardeo
aéreo. Los nuevos medios que he perfeccionado permiten protección total contra
esta y otras formas de ataque.
Sabe cómo su padre me ayudó en el desarrollo de mi sistema inalámbrico. No
recibió nada a cambio, pero estoy convencido de que, si viviese, le complacería
saber que mis inventos se aplican de manera universal. Con gratitud todavía
recuerdo el apoyo que usted me proporcionó aunque la guerra me privó del éxito
que habría logrado…
Estos nuevos descubrimientos, que he llevado a cabo de modo experimental a una
escala limitada, han creado una profunda impresión. Uno de los problemas más
apremiantes parece ser la protección de Londres y estoy escribiendo a algunos
amigos influyentes en Inglaterra con la esperanza de que mi plan se adopte sin
retraso. Los rusos están ansiosos por hacer sus fronteras seguras frente a la
invasión japonesa y les he hecho una propuesta, que se está considerando
seriamente. Tengo muchos admiradores allí, especialmente debido a la
introducción de mi sistema alterno a una extensión sin precedentes. Hace
algunos años Lenin me hizo dos veces seguidas ofertas muy tentadoras para ir a
Rusia, pero no podía apartarme del trabajo en mi laboratorio.
Las palabras no pueden expresar cuánta nostalgia siento de las mismas
instalaciones que entonces tenía a mi disposición y de la oportunidad de saldar
mi cuenta con la herencia de su padre y la suya propia. Ya no soy un soñador,
pero soy un hombre práctico que ha ganado mucha experiencia en pruebas largas y
amargas. Si obtengo ahora veinticinco mil dólares para asegurar mi propiedad y
hacer demostraciones convincentes, podría adquirir en un período corto de
tiempo beneficios colosales. ¿Estaría usted dispuesto a adelantarme esta suma
si le doy como garantía estos inventos?[925]
Jack
Morgan rechazó asegurar el trabajo de Tesla en el arma del haz de partículas,
pero Tesla no dudó usar su haz de partículas en sus escaramuzas financieras en
curso con la gerencia de los hoteles de Nueva York. Cuando los directores del
Hotel Governor Clinton le demandaron para que pagase su factura de 400 dólares,
Tesla ofreció un modelo operativo de su arma como aval. Ya que el modelo
supuestamente valía 10.000 dólares, los directores aceptaron la oferta de Tesla
y el viejo caballero firmó una nota de pagaré. Sin embargo, cuando Tesla
entregó el modelo al recepcionista del hotel, advirtió con seriedad que la caja
se detonaría si la abría una persona no autorizada; suficientemente
atemorizado, el personal escondió el modelo en la cámara de la trastienda del
hotel.[926]
Mientras tanto, varios países diferentes expresaron su preocupación e interés
en esta arma de haz de partículas. Al oír que Tesla podría ofrecer su arma a la
Sociedad de las Naciones en Ginebra, Breckinridge Long, el embajador de
EE. UU. en Italia, advirtió que «si Tesla da su secreto a Ginebra, estará
en manos de media docena de gobernantes en Europa y estos usarán el haz en vez
de las pistolas para pelear los unos contra los otros. Si el Gobierno de
Estados Unidos obtuviese el control de ella, ningún otro gobierno la obtendría
y el Gobierno americano podría actuar como guardián».[927] Diplomático
de carrera, Long había trabajado con Woodrow Wilson para ayudar a establecer la
sociedad, pero el Departamento de Estado ignoró su advertencia y asumió la
responsabilidad del arma de Tesla.
Después Tesla entró en negociaciones con los soviéticos. En abril de 1935,
firmó un acuerdo con Amtorg Trading Corporation. Fundado por Armand Hammer en
1924, Amtorg en apariencia coordinaba el comercio entre Estados Unidos y la
URSS, mientras recopilaba información sobre la ciencia y la tecnología
americana para el ejército soviético. A cambio de 25.000 dólares, Tesla estuvo
de acuerdo en «suministrar planes, especificaciones e información completa
sobre un método y aparatos para producir altas tensiones de hasta 50 millones
de voltios, para producir partículas muy pequeñas en un tubo abierto al aire,
para incrementar la carga de partículas a la tensión máxima del terminal de
alto potencial y para proyectar las partículas a distancias de cien millas o
más. La velocidad máxima de las partículas era especificada como no menos de
350 millas por segundo». Científicos e ingenieros soviéticos estudiaron los
planes de Tesla y mantuvieron correspondencia con él, pero no sabemos si los
soviéticos probaron ese dispositivo en la década de los treinta del siglo XX.[928]
Mientras Tesla se involucraba en acuerdos con los soviéticos, también ofrecía
su arma al Gobierno británico dirigido por Neville Chamberlain por 30 millones
de dólares. Alrededor de 1935, Chamberlain buscaba crear una Europa estable
adoptando una postura conciliadora hacia Adolf Hitler y Alemania, y Chamberlain
podría haber esperado que adquiriendo (o incluso aparentando adquirir) el arma
de Tesla, podría disuadir a Hitler de cualquier movimiento agresivo futuro. Por
tanto, Tesla mantuvo correspondencia con el Gobierno británico en 1936 y 1937,
pero en enero de 1938, educadamente, los británicos declinaron ir más allá con
el asunto.[929]
Durante el período en el cual llevó a cabo estas negociaciones mundiales, Tesla
afirmó que espías trataban de robar sus planes del arma del haz de partículas.
Su habitación había sido asaltada y sus papeles examinados, pero los ladrones
se fueron con las manos vacías. La razón para esto, explicaba el viejo hombre a
O’Neill, era que no había puesto por escrito ninguno de los detalles claves,
sino que los llevaba con él en su cabeza.[930]
Tras el estallido de la segunda guerra mundial en 1939, Tesla hizo otro intento
de interesar al Gobierno de EE. UU. en la financiación de su arma del haz
de partículas. En su ochenta y cuatro cumpleaños, en 1940, anunció que estaba
listo para trabajar con Washington en presentar una nueva arma, su
«telefuerza», que no estaba basada en sus inventos de energía inalámbrica sino
en un nuevo principio. Como informó el Baltimore Sun:
El
haz, dijo, tendrá un calibre de solo una cienmillonésima de un centímetro
cuadrado y podrá generarse desde una planta especial que no costaría más de
2.000.000 dólares y que podría construirse en tan solo tres meses. Una docena
de estas plantas, situadas en posiciones estratégicas a lo largo de la costa,
dijo, serían suficientes para defender el país contra todos los posibles
ataques aéreos.
El haz fundiría cualquier motor [de avión], de diésel o de gasolina, y también
prendería cualquier explosivo a bordo. No se puede diseñar ninguna defensa
posible contra esto, ya que atravesará todo, declaró.
Tesla
informó a los periodistas de que estaba listo para trabajar para el Gobierno de
inmediato y de que gozaba de buena salud. Sin embargo, si el Gobierno aceptaba
su oferta, advirtió, «tendría que insistir en una condición: no debo sufrir
interferencias de ningún experto. Deben confiar en mí». No sorprende que Tesla
no tuviese respuesta de los funcionarios federales. Aunque en el FBI
J. Edgar Hoover recibió un soplo sobre el último plan de Tesla, parece que
Hoover fue indiferente a las predicciones del viejo Mago.[931]
Una muerte silenciosa y una ilusión final
A pesar de las afirmaciones de Tesla de que se encontraba bien, en 1940 su
salud estaba deteriorada. Tres años antes, mientras daba su paseo diario
alrededor de Manhattan, un taxi lo había golpeado. Tesla rechazó el tratamiento
médico para las lesiones y nunca se recuperó del todo. Siempre había sido muy
especial en cuanto a lo que comía, pero ahora insistía en una dieta estricta,
primero de verduras hervidas y, luego, solo leche templada. El personal del
Hotel New Yorker lo describía como de «temperamento vigoroso e ideas rotundas
sobre la salud personal», lo cual incluía mantener a todo el mundo al menos a
tres pies de distancia para evitar sus gérmenes. Preocupado por su salud, el
Instituto de Nikola Tesla en Yugoslavia ordenó un estipendio mensual de 600
dólares, que empezó en 1939.[932]
En 1942, Tesla pasaba gran parte de su tiempo en la cama, mentalmente activo
pero físicamente débil. Sufría algo de senilidad. En julio envió un mensajero
de telégrafos para que entregase 100 dólares a Mark Twain (que había muerto en
1913) en el 35 de la Quinta Avenida sur, la dirección de su antiguo laborario.[933]Tesla se
negaba a ver a la mayoría de sus visitas, pero por orden de su sobrino
Sava Kosanović se encontró con el rey Pedro II, el gobernante
exiliado de Yugoslavia. Tesla también pasó algún tiempo discutiendo su haz de
partículas y otros inventos con un joven de Kansas llamado Bloyce Fitzgerald.
Fitzgerald había estudiado ingeniería eléctrica y había mantenido
correspondencia con Tesla desde 1935 sobre su propio cañón antitanques; algunos
de los fans de Tesla creen que Fitzgerald fue personalmente señalado por el
presidente Roosevelt para cuidar del inventor enfermo.[934]
Tesla murió tranquilamente mientras dormía la noche del 7 de enero de 1943 y la
causa indicada en el certificado de su muerte fue trombosis coronaria o ataque
al corazón. Su funeral tuvo lugar el 12 de enero en la catedral de San Juan el
Divino en Nueva York y, como en los funerales de sus padres, el servicio fue
presidido por varios sacerdotes destacados de la Iglesia ortodoxa serbia.
Asistieron varios dignatarios científicos y dos mil dolientes. Entre ellos se
encontraba en el funeral el compañero pionero en la radio, Edwin Howard
Armstrong, que comentó: «Creo que el mundo esperará durante mucho tiempo por
alguien a la altura de Tesla en logros e imaginación».[935]
En los días que siguieron, se recibieron condolencias del presidente y Eleanor
Roosevelt, el vicepresidente Henry A. Wallace y varios ganadores del
premio Nobel. El alcalde de la ciudad de Nueva York, Fiorello LaGuardia,
ofreció un panegírico en la radio. Aunque no es tradición en la Iglesia
ortodoxa serbia, Kosanović decidió que los restos de Tesla deberían
ser cremados.[936]
En las semanas siguientes a la muerte de Tesla, el Gobierno de EE. UU. se
preocupó momentáneamente por el haz de partículas de Tesla y, por tanto, por el
contenido de sus papeles, desencadenando años de especulación sobre si de hecho
había un arma y qué Gobierno la estaba ocultando.[937] En la
década de los ochenta del siglo XX, bajo la Ley de Libertad de Información, el
FBI liberó 250 páginas de documentos relacionados con Tesla y los seguidores
del inventor han escudriñado estos papeles buscando una conspiración. Mi
lectura de estos documentos me sugiere una historia curiosa de avaricia y
políticas burocráticas, pero no una conspiración.
La mañana tras la muerte de Tesla, Kosanović fue a la habitación de
Tesla en el Hotel New Yorker, aparentemente para ver si su tío había dejado un
testamento. Entonces director de la junta de planificación de Europa Central y
del Este para los Balcanes, Kosanović asumió que, como sobrino de
Tesla, era el heredero legítimo de los papeles y pertenencias de su
tío. Kosanović fue acompañado por su asistente, Charlotte Muzar,
Bogoljub Jevtic, Boris Furlan, Kenneth Swezey y el historiador de la radio
George Clark. Como la caja fuerte estaba cerrada, Kosanović llamó a
un cerrajero para abrirla y cambiar la combinación. En presencia de tres
asistentes de dirección del hotel, Kosanović y su grupo
inspeccionaron los contenidos de la caja fuerte y encontraron la medalla Edison
de Tesla y un llavero. Kosanović sacó unas pocas fotografías y el
libro de cartas de cumpleaños de 1931 y luego cerró la caja fuerte de nuevo.[938]
Mientras sucedía esto, Abraham N. Spanel informó a Percy E. Foxworth en la
oficina del FBI de Nueva York de que la agencia necesitaba comprobar los
papeles de Tesla y Kosanović. Un emprendedor, Spanel, había nacido en
Rusia y emigrado a Estados Unidos cuando tenía diez años. En la década de 1930,
creó International Latex Corporation en Dover, Delaware, para fabricar fajas,
sujetadores, ropa de niños y guantes de goma para Playtex. Demócrata liberal,
Spanel tenía lazos cercanos con el vicepresidente Henry A. Wallace, y Spanel
fue más tarde acusado por el columnista conservador sindicado Westbrook Pegler
de ser comunista. Spanel advirtió a Foxworth de que supuestamente Tesla había
sentido una aversión intensa hacia su sobrino y de que Kosanović pondría
a disposición del enemigo los planes de Tesla de un arma, y uno de los
asistentes del vicepresidente Wallace le había dicho que el Gobierno estaba
interesado de forma vital en los papeles de Tesla.[939]
Spanel conocía los planes del arma de Tesla porque era conocido de Bloyce
Fitzgerald. Al comienzo de la guerra, Fitzgerald había preparado un trato para
vender su cañón antitanques a Remington Arms, pero sin decírselo a Fitzgerald;
Spanel convenció a Remington de que no cumpliese con el trato. En su lugar,
Spanel lo organizó para que Fitzgerald desarrollase el cañón con Higgins Boat
Company en Nueva Orleans a cambio de que Spanel obtuviese el 80% de los
beneficios. Entonces, ¿por qué contó Spanel al FBI los planes de Tesla? Mi
suposición (y es solo una suposición) es que Spanel no quería
que Kosanovićconsiguiese los planes con la esperanza de que Fitzgerald
tuviese acceso a ellos, de modo que él y Fitzgerald pudiesen luego desarrollar
un arma y venderla a un contratista militar.[940]
Las preocupaciones de Spanel eran parejas con las que ya había manifestado
Fitzgerald a la oficina del FBI en Nueva York el 7 de enero de 1943, de modo
que Foxworth envió un teletipo a la oficina del Director del FBI en Washington
preguntando qué pasos debían seguir. D. Milton Ladd, unos de los dos
asistentes del director, J. Edgard Hoover, opinó que no deberían confiar
en Kosanović y sugirió que la oficina de Nueva York contactase con el
fiscal del estado en Nueva York para ver si podían detener a Kosanović con
los cargos de robo. Sin embargo, mientras tanto, otro agente del FBI, L. M. C.
Smith, contactó con la oficina de la Custodia de Propiedad Extranjera (OAPC.
por sus siglas en inglés de Office of the Alien Property Custodian); esta
agencia estaba interesada en el caso porque, aunque Tesla era un ciudadano
americano, Kosanović no lo era y, por tanto, los papeles eran ahora
propiedad extranjera y podían ser confiscados por el Gobierno si era necesario.
En lo que al FBI se refería, permitir que la OAPC se hiciese cargo era una
solución perfecta; los papeles no caerían en manos de Kosanović (que
no gustaba al FBI) y el FBI no estaría implicado. Como dijo el otro asistente
del director del FBI, Edward A. Tamm: «L. M. C. está manejando esto con la
Custodia de la Propiedad Extranjera, de modo que parece que no hay necesidad de
que nos mezclemos en esto».[941]
Como consecuencia, Walter C. Gorsuch de la OAPC fue al Hotel New Yorker y se
apoderó de toda la propiedad de Tesla en su habitación y el almacén adyacente.
Esta propiedad, que consistía en dos camiones llenos de material, fue llevada a
la Manhattan Storage Company, donde ya había ochenta barriles y bultos que
Tesla había depositado nueve o diez años antes. Para determinar si había algo
vital para la campaña de guerra, la OAPC llamó a John G Trump para que
examinase los papeles. Al trabajar sobre radares en el Laboratorio de Radiación
del MIT y como experto en generadores de alta tensión, Trump era muy adecuado
para emprender la revisión.[942] Además
de Trump, la OAPC permitió a uno de los principales agentes de la Inteligencia
Naval, Willis De Vere George, estar presente junto con dos soldados rasos.[943] El
26-27 de enero de 1943, Trump revisó los archivos de Tesla mientras el personal
de la Marina microfilmaba los papeles que encontraban interesantes.
Después de dos días de rebuscar en los papeles en Manhattan Storage y no
encontrar nada de interés. Trump decidió que deberían investigar la caja que
Tesla había dejado en el hotel Governor Clinton. Al llegar al hotel, Trump y su
grupo fueron escoltados al almacén donde los gerentes guardaron la caja;
recordando las serias advertencias de Tesla de que la caja explotaría si la
abría un individuo no autorizado, los gerentes dejaron de inmediato el almacén.
Los agentes que acompañaban a Trump también retrocedieron, dejándolo solo al
abrir la caja.
Según contó Trump, la caja estaba envuelta en papel marrón y atada con una
cuerda. Cuando cortó la cuerda con su navaja. Trump pensó que era un día
precioso y que podría estar fuera disfrutando del tiempo. Al quitar el papel,
vio que la caja estaba hecha de madera pulida, típica en el uso para el
almacenamiento de instrumental científico. Respirando profundamente, Trump
levantó la tapa con bisagra, para descubrir que contenía una vieja caja de
resistencias, del tipo usado para medir la resistencia usando la técnica del
puente de Wheatstone. Desde la tumba, Tesla había llevado a cabo un truco
final.[944]
Basándose en su revisión de los materiales, Trump informó al OAPC: «En mi
considerada opinión no existen entre los papeles y posesiones del Dr. Tesla
notas científicas, descripciones de métodos o dispositivos no desvelados hasta
la fecha, o aparatos reales que podrían ser de un valor significativo para este
país o los cuales constituyan un peligro en manos enemigas. Por tanto, no puedo
ver razón técnica o militar por las que custodiar por más tiempo la propiedad».
Como consecuencia, la OAPC devolvió los papeles a Kosanović.[945]
Muy involucrado en la política yugoslava (cuando estalló la
guerra Kosanović era fiel al rey Pedro II, pero en algún momento
cambió su lealtad al nuevo líder, el mariscal Tito), Kosanović no
estaba en posición de hacer algo con los materiales de Tesla.[946] Sin
embargo, apenas había dado la OAPC los papeles a Kosanović, el
Departamento de Impuestos del estado de Nueva York los declaró confidenciales
hasta que los impuestos impagados de Tesla se pagasen. Durante los siguientes
siete años, los materiales estuvieron en el Manhattan Storage Company mientras
Charlotte Muzar pagaba la renta mensual.[947]
En junio de 1946, Kosanović volvió a América como embajador
yugoslavo. Con fondos o bien del Gobierno yugoslavo o bien del Instituto
Tesla, Kosanovićcontrató un abogado, pagó las facturas e impuestos
pendientes de Tesla y lo organizó todo para que los papeles se trasladasen por
barco desde Nueva York al nuevo museo que se estaba creando en Belgrado. Los
papeles llegaron en otoño de 1951, y en febrero de 1957, Muzar llevó las
cenizas de Tesla de vuelta a su país de origen. Se colocaron en el Museo Tesla
en una urna esférica, la forma geométrica favorita del inventor.[948]
Aunque los papeles de Tesla finalmente fueron a Yugoslavia, eso no detuvo el
interés de científicos del Gobierno. En octubre de 1945, el FBI recibió una
petición de Bloyce Fitzgerald, que, mientras solo era un soldado raso en el
ejército, supuestamente estaba dirigiendo un proyecto de alto secreto en Wright
Field en Dayton (Ohio). El proyecto era perfeccionar el «rayo de la muerte» de
Tesla, que el ejército consideraba como «la única defensa posible contra el uso
ofensivo por parte de otra nación de la bomba atómica». Fitzgerald quería
acceso a los papeles de Tesla en Manhattan Storage Company o al microfilm hecho
por la Inteligencia Naval; el FBI rechazó ayudarle, diciendo en un modo
ciertamente burocrático que no sabían nada sobre un microfilm que podría estar
en posesión de otra agencia. Según una carta en el archivo FOIA, los
científicos de la Marina y la Oficina de Servicios Estratégicos podrían haber
pasado un mes revisando el microfilm, presuntamente en la década de los
cuarenta del siglo XX. Durante los siguientes cuarenta años, numerosos
individuos contactaron con el FBI sobre los papeles de Tesla y la respuesta
estándar de la agencia era que no los tenían. Cuando científicos del Gobierno
se interesaron en la década de los setenta en los rayos de Tesla como un modo
de contener la fusión nuclear, de nuevo pidieron al FBI el microfilm de Tesla;
curiosamente, nadie parecía saber qué había sido del microfilm. En mi opinión,
la desaparición del microfilm no es fruto de una conspiración y «prueba» que los
papeles de Tesla contenían planes de un arma secreta; como uno de mis
profesores solía decir: «Nunca asumas que se trata de una conspiración cuando
simplemente la ineptitud es suficiente como explicación».[949]
Durante la guerra fría, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética
investigaron armas de haces de partículas varias veces, creyendo que podrían
usarse para inutilizar misiles nucleares atacantes. Muy notablemente, en 1977,
el director retirado de la Inteligencia de las Fuerzas Aéreas, el general
George J. Keegan, afirmó en Aviation Week & Space Technology que
los soviéticos estaban construyendo un haz de partículas cargadas a gran escala
en la zona de pruebas Semipalatinsk al noreste de Kazajistán.[950] Aunque
las afirmaciones de Keegan fueron rotundamente negadas por el presidente Jimmy
Carter y expertos científicos, el temor de una posible «brecha del rayo de la
muerte» produjo el estímulo político para una expansión importante de la
investigación americana en armas de rayos con base en el espacio.
Bajo la dirección de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de
Defensa (DARPA, por sus siglas en inglés Defense Advanced Research Projects
Agency), el trabajo empezó con el proyecto de laser químico ALPHA en 1978, el
sistema de detección TALON GOLD y LODE (Large Optics Demonstration Experiment)
en 1980. Estos programas formaron las bases para una Iniciativa de Defensa
Estratégica (SDI, Strategic Defense Initiative en inglés) que Ronald Reagan anunció
públicamente en 1983. En la década de los ochenta, el Departamento de Defensa
añadió varios programas al SDI, incluyendo láseres químicos y de rayos X, así
como armas de haces de partículas neutrales; evocando las afirmaciones de la
«muralla china» de Tesla, las armas del SDI estaban destinadas a crear una
«cortina» que destruiría los misiles enviados por el enemigo. Mientras este
trabajo estaba realizándose, científicos del gobierno pidieron de nuevo al FBI
los papeles de Tesla, sobre todo porque creían que los soviéticos habían
estudiado los materiales de Tesla en Belgrado y que una revisión de cualquier
papel relacionado con Tesla en los Estados Unidos proporcionaría conocimiento
sobre el programa de armas de haces soviético.[951]
Tras la caída de la Unión Soviética, expertos en armas americanos visitaron la
zona de pruebas de Semipalatinsk, donde descubrieron que los soviéticos en
absoluto habían estado trabajando en armas de haces de partículas, sino en
cohetes de propulsión nuclear. Esta nueva información de Semipalatinsk motivó
que John Pike de la Federation of American Scientists dijese que las
afirmaciones de Keegan de un arma de haz de partículas soviética fuesen «uno de
los mayores fallos de la inteligencia de la guerra fría».[952] Como,
en principio, un arma de haz de partículas es posible, el ejército de
EE. UU. podría continuar investigándolas; sin embargo, al igual que en la
época de Tesla, estas armas necesitarían cantidades enormes de energía y
plantean problemas formidables en lo referente a evitar que el haz se disperse.[953]
Malinterpreté
a Tesla. Creo que todos malinterpretamos a Tesla. Pensamos que era un soñador y
un visionario. Sí que soñó y sus sueños se hicieron realidad, sí que tuvo
visiones, pero eran un futuro real, no imaginarias.
JOHN STONE STONE, 1915
En
las décadas posteriores a su muerte, Tesla ha disfrutado de un legado curioso.
Por un lado, está reconocido por los ingenieros por sus contribuciones a la
corriente alterna (CA) y en 1856, se adoptó «tesla» como nombre para la unidad
de medida de la densidad de flujo de campos magnéticos. Por el otro lado,
gracias a las muchas predicciones extravagantes que hizo sobre sus inventos,
Tesla se ha convertido en una figura en la cultura popular. En estas páginas
finales, quiero reflexionar no solo sobre Tesla como un referente cultural,
sino, más importante, sobre lo que podemos aprender de él respecto al proceso
de invención y el papel que la innovación tiene en la economía. Al hacerlo,
estamos completando la tarea que Brisbane planteó esa noche de verano en 1894
cuando entrevistó a Tesla, que deberíamos buscar «descubrir a este nuevo gran
ingeniero eléctrico totalmente, para interesar a los americanos en la
personalidad [de Tesla], de modo que puedan estudiar sus logros futuros con el
cuidado adecuado».[954]
Tesla en la cultura popular
A diferencia de sus contemporáneos Edison y Marconi, Tesla no consiguió estar
en los libros de historia de la segunda mitad del siglo XX. Sin lugar a dudas,
su invento del motor de CA y su trabajo pionero con ondas electromagnéticas
definitivamente justifican un hueco para él en la narrativa histórica general
de América. Tesla está ausente de estos libros de historia, en parte, porque
nunca creó una compañía epónima importante para fabricar sus inventos; hasta la
reciente creación de Tesla Motors, no había ningún equivalente a Marconi Cable
and Wireless o Consolidated Edison. Más que buscar sus beneficios de la
fabricación, como hemos visto, Tesla prefería perseguir una estrategia de
patente-promoción-venta. Por tanto, no había ninguna gran compañía como General
Electric (quien ve a Edison como su fundador) o Radio Corporation of America
(que está basada en las patentes de Marconi) que necesitase proponer a Tesla
como «padre fundador». Westinghouse podría haber usado a Tesla de esta manera,
pero los lazos del inventor eran sobre todo con George Westinghouse en lo
personal y no con los gerentes que dirigían la compañía durante el tiempo que
duró en el siglo XX.
Otra razón por la que Tesla no figura en los libros de historia de finales del
siglo XX es que no fue una figura útil para la América de la guerra fría. A
diferencia de Thomas Edison o los hermanos Wright, Tesla no nació en América y
por tanto no podía representar la «Yankee ingenuity» (la noción popular de que
los americanos por naturaleza son prácticos y tecnológicamente creativos.)
Además, como la mayoría de la gente asumía que Tesla era un místico que no
usaba la ciencia teorética para desarrollar sus inventos, difícilmente podía
ser invocado por estos apóstoles de modernidad que creían que la tecnología
crecía a partir de investigaciones realizadas por científicos en la universidad
y laboratorios corporativos. Y, a diferencia de Edison o Henry Ford, ambos
vistos como gente ordinaria que comprendieron las necesidades del hombre común
y como respuesta crearon bienes producidos en masa como automóviles, bombillas
eléctricas y películas, Tesla parecía amanerado, elitista y, bueno, excéntrico.[955]Entonces,
durante la guerra fría. Tesla era mejor ignorado, un extranjero curioso que
podía ser olvidado.[956]
Pero fue precisamente su estatus de extranjero, su naturaleza mística, sus
rasgos poco prácticos, su rechazo a personajes establecidos como Edison y
Morgan, lo que hizo de Tesla un héroe de la contracultura. ¿Cómo no podía esta
amar todas las afirmaciones maravillosas de Tesla sobre energía eléctrica
inalámbrica gratis, comunicaciones con Marte, una raza de robots, la abolición
de la guerra y rayos de la muerte? A comienzos de la década de los cincuenta,
individuos poco convencionales acogieron a Tesla y resaltaron su interés en
comunicaciones interplanetarias. Por ejemplo, Arthur H. Matthews afirmó
que había trabajado con Tesla y que el Mago le había enseñado cómo construir un
«teslascopio», para así comunicarse con alienígenas en otros planetas. Matthews
también informó de que Tesla había nacido en Venus y que sabía esto porque los
«venusianos» se lo habían dicho durante una visita a su casa en Canadá.[957] No
superado, Margaret Storm publicó un libro impreso en tinta verde que afirmaba
que Tesla había venido en una nave espacial de Venus, acompañado por su «rayo
gemelo», la paloma blanca. Storm también tenía su propio conjunto de radio
especial para contactar con los extraterrestres.
Durante la crisis de energía del siglo XX en la década de los setenta, Tesla se
convirtió en un héroe del movimiento por una energía libre. Los defensores de
este movimiento creen que hay tecnología avanzada, con frecuencia basada en las
ideas de Tesla, que todavía no ha sido definida adecuadamente por la física
convencional que puede usarse para acceder a la energía en el universo. Los
investigadores de la energía libre se toman en serio el lema de Tesla de que
los humanos deberían ser capaces de utilizar energía «uniendo sus máquinas al
dispositivo de engranaje de la naturaleza».[958] Algunos
miembros de este movimiento creen que una conspiración corporativa, que se
remonta a Edison y J. P. Morgan, es lo que impide que se desarrolle o adopte
tecnología mejorada de la energía. Un ejemplo de investigador en energía
inspirado por Tesla fue Robert Golka, que entre 1970 y 1988 intentó recrear los
experimentos en Colorado de Tesla, para así generar esferas luminosas
artificiales. Junto con otros científicos, Golka creía que las esferas
luminosas podían usarse para desarrollar técnicas, contener plasma energético y
dar lugar a la fusión nuclear.[959]
Para reunir a los investigadores de energía libre y otros individuos
interesados en Tesla, los líderes científicos y de la comunidad en Colorado
Springs organizaron el Primer Simposio de Tesla en 1984. Durante los siguientes
catorce años, este grupo tuvo reuniones anuales, publicó conferencias, creó un
museo y estableció la Internation Tesla Society. En un momento dado, la
sociedad presumía de siete mil miembros en todo el mundo, pero como resultado
de luchas políticas internas se declaró en quiebra en 1998. En la década
siguiente, los aficionados de Tesla han encontrado refugio en Tesla Engine
Builders Association, Tesla Memorial Society of New York y la web Cameron B.
Prince’s Tesla Universe.[960]
Tesla también ha resultado atractivo a seguidores de la filosofía New Age. Como
subcultura alternativa, el pensamiento New Age ha sido descrito como «que
recurre a tradiciones metafísicas y espirituales tanto de Oriente como de
Occidente y las infunde con influencias de la autoayuda y psicología
motivacional, salud holística, parapsicología, investigación consciente y
física cuántica».[961]Dado su
carisma personal (alto, moreno, guapo y misterioso), sus esfuerzos para
desarrollar su fuerza de voluntad de niño y su supuesto interés en fenómenos
físicos (el cual, creo, va en contra de su visión materialista del
conocimiento), no sorprende que Tesla aflorase en las fuentes y prácticas de la
New Age. Como hemos visto, su historia se aproxima bastante a la de alguien
cultivando y perfeccionando su «naturaleza intensa y salvaje» (véase el
capítulo 12), en la cual aprendió cómo inventar recurriendo a sus facultades
racionales y a su imaginación; de hecho, muchas de las historias de Tesla
pueden interpretarse como iluminación espiritual y desarrollo personal.[962]
Una manifestación de Tesla y las creencias de la New Age son las placas púrpura
usadas por individuos para canalizar energía positiva y dirigirla a males
físicos y emocionales. Las placas fueron introducidas por Ralph Bergstresser,
quien conoció a Tesla durante los últimos seis meses de su vida y a
continuación desarrolló las placas sobre la base de una de las patentes de
Tesla.[963] Reflejando
una mezcla de creencias científicas y espirituales, un proveedor de placas
púrpura, el Swiss Tesla Institute, describe cómo estas placas de aluminio
poseen una estructura enrejada diseñada «para oscilar a una frecuencia que
resuena con la frecuencia del propio campo electromagnético de la tierra que
penetra la cavidad entre la superficie de la tierra y la ionosfera. Este campo
es conocido como “campo de resonancia de Schumann” y… se considera que está
asociado con el biocampo (chi o qi, prana, orgon, etc.) y contiene toda la
información esencial y energía necesaria para el funcionamiento apropiado, el
crecimiento y la evolución de cualquier forma de vida».[964]
Mucho del interés de la New Age en Tesla refleja el hecho de que no todo el
mundo está cómodo con la racionalidad en la vida moderna, particularmente con
la suposición de que las innovaciones tecnológicas están dirigidas por la
lógica inexorable del mercado o de la ciencia. Hoy en día, la explicación
estándar para por qué una nueva tecnología se introduce es que es una respuesta
a la demanda del mercado o el resultado de descubrimientos científicos. Aunque
estos dos factores contribuyen a la tecnología, no son necesariamente
significativos para todo el mundo; a alguna gente le gustaría creer que las
nuevas tecnologías también deberían reflejar los valores, sueños y deseos de
una cultura. La tecnología es tan importante en nuestras vidas que, para alguna
gente, no puede simplemente reducirse a fuerzas impersonales del mercado o el
laboratorio.
Para estas personas, Tesla es una alternativa bienvenida. Revela que hay más
tecnología que economías implacables o racionalidad científica. Aunque educado
como ingeniero, Tesla rechazó guiarse exclusivamente por los dictados de la
ciencia o el mercado. En su lugar, su invento venía de sí mismo, y a través de
sus inventos buscaba ordenar su propia vida y ampliarlo al mundo alrededor de
él. En este sentido, Tesla era como un artista o un poeta, y sus contemporáneos
sin duda muchas veces lo describen como tal. Así que, para gente que no quiere
ver el mundo en términos exclusivamente racionales, Tesla es su hombre. Citando
a Hamlet: «Hay más cosas en el cielo y en la tierra. Horacio, de las soñadas en
tu filosofía» (acto 1, escena 5).
No estoy sugiriendo que los seguidores de la New Age estén estableciendo una
dicotomía entre lo material y lo espiritual, que los tecnólogos no tienen alma.[965]Más bien
que de lo que algunos individuos tienen sed es de una cultura en la que lo
espiritual y lo material estén entrelazados. Tesla, como un héroe de la
cultura, elimina esta dicotomía con esmero; creó una gran tecnología estando en
contacto con su yo interior, y reveló que uno puede entretejer lo espiritual y
lo material.
Algunas corporaciones han reconocido que Tesla representa una unión de lo
espiritual y lo material. Esto es la genialidad tras la publicidad de los
biplaza descapotables eléctricos fabricados por Tesla Motors; como su tocayo,
han descubierto cómo producir un automóvil que simultáneamente hable tanto al
espíritu, en el sentido de ser bueno para el medio ambiente, como a la parte
materialista de la gente, en el sentido de ser rápido, moderno y de alta
tecnología. Un eslogan con gancho en la web de la compañía proclama «Cero
emisiones, cero culpabilidad». Como escribió uno de los fans del coche Tesla en
el blog de Tesla Motors en 2009: «Estoy cansado de que la revolución ecologista
sea todo brotes y bicicletas. Oh, sí, Tesla es ecológico con sabor… Mi
filosofía es que no tienes que vestir Birkenstocks y comer nueces y bayas y
sentarte con las piernas cruzadas durante horas y meditar… Un mundo más verde y
más limpio no significa que necesitemos volver a la Edad Media».[966]
Como defensor de la vida extraterrestre, héroe de la energía libre y santo de
la New Age, Tesla ha probado ser un personaje intrigante para la cultura
popular. Une lo espiritual y lo material, reta lo establecido por las empresas
e invita a dejar volar la imaginación hacia nuevas tecnologías y nuevos mundos.
Por todas estas razones, aunque tal vez Tesla esté ausente de los libros de
historia, puede encontrarse en todas partes en la cultura popular: como un
grupo de hard-rock, en películas de Hollywood como El truco
final (2006), en novelas como The Invention of Everything Else (2008),
en obras de teatro y óperas como Tesla’s Letters de Jeff
Stanley e incluso personajes de videojuegos como «Dark Void Saga» Capcom
Entertainment. A juicio de un portavoz de Tesla Motors: «Sabes que estás en la
corriente dominante de la gloria pop cuando apareces en un videojuego dirigido
a chicos de 18 años».[967]
Tesla y la innovación disruptiva
Pero más que ser una figura atractiva para la cultura pop americana. Tesla
ofrece un entendimiento de la naturaleza de la innovación tecnológica desde el
cual podemos extraer lecciones relevantes para hoy y el mañana.
A primera vista, esto podría parecer una afirmación sorpresa ya que sería fácil
descartar a Tesla por ser sui generis, por ser un inventor muy
excéntrico que trabajó hace cien años, y entonces, ¿qué podrían aprender los
inventores, ingenieros y empresarios de él? La innovación en el siglo XXI se
centra en extender rápidamente las fronteras científicas, grandes equipos de
colaboración, capital de riesgo y mercados globales. ¿Qué podría enseñamos un
visionario voluble como Tesla que sea relevante para la economía moderna?
Para responder a este reto, necesitamos recordar la idea de Schumpeter de que
la economía crece como resultado de dos tipos de innovación (véase el capítulo
2). Por un lado, hay respuestas creativas de emprendedores e inventores que
introducen nuevos productos, procesos y servicios y, al hacerlo, cambian
drásticamente la vida diaria y reordenan el mundo de la industria; como Clayton
Christensen ha sugerido, esto puede llamarse «innovación disruptiva».[968] Por
otro lado, hay respuestas adaptativas de gerentes e ingenieros que emprenden el
trabajo regular y de incremento gradual de establecer estructuras colectivas,
elaborando procedimientos y promocionando planes que permitan a los productos y
servicios ser producidos y consumidos. Claramente el éxito de la economía
depende de conseguir la mezcla correcta de innovaciones disruptivas y
adaptativas.
Tesla introdujo dos innovaciones disruptivas que cambiaron la economía
americana a finales del siglo XIX y principios del XX. Su motor de CA a finales
de la década de 1880 hizo deseable para los servicios eléctricos pasar de CC a
CA, de modo que podía proporcionar no solo servicio de alumbrado sino energía
que podían usar la industria y los consumidores. Extendiendo los usos que las
empresas de servicio eléctrico podían proporcionar, la energía de CA les
permitió incrementar el tamaño de sus sistemas, perseguir economías de escala y
hacer caer el coste de la electricidad a largo plazo. Igualmente importante,
Tesla introdujo la idea de la energía polifásica, distribuyendo CA usando dos o
tres fases, y los servicios eléctricos advirtieron que eran capaces de
transmitir de manera eficiente más energía a lo largo de distancias mayores. En
resumen, los inventos de CA de Tesla fueron esenciales para hacer que la
electricidad fuese un servicio que se pudiera producir y distribuir en masa;
sus inventos crearon el escenario para los modos en los que producimos y
consumimos energía hoy en día. Por todas estas razones, se pueden encontrar
versiones modernas de los motores de CA de Tesla haciendo funcionar
electrodomésticos, alimentando maquinaria industrial e incluso haciendo girar
los discos duros de un ordenador portátil.
Con la transmisión inalámbrica de energía, Tesla se vio a sí mismo como
lanzando una segunda revolución eléctrica; con esta tecnología, estaba
propiciando evitar el uso de las redes de cable existentes para el teléfono, el
telégrafo y transmitir energía. Como hemos visto, Tesla no fue capaz de
perfeccionar su sistema porque no pudo reunir los fondos necesarios tras la
pérdida del apoyo de Morgan y porque no pudo conseguir un modo de introducir la
energía eléctrica en la corteza terrestre; como consecuencia, las ideas de
Marconi sobre la telegrafía sin hilos fueron seguidas por compañías en Europa y
América. Sin embargo, también habría que tener en mente que mientras Marconi
resolvió la telegrafía sin hilos de punto a punto, otros muchos inventores —Lee
de Forest, Reginald Fessenden, John Stone Stone y Edwin H. Armstrong—
contribuyeron con las innovaciones necesarias a crear la radiodifusión. La
radio no fue inventada por Marconi, fue el resultado de un proceso evolutivo
que implicó a una variedad de gente, incluido Tesla.[969]
Tesla desempeñó un papel fundamental en la evolución de la radio en dos
sentidos. Primero, dio con ideas y dispositivos clave: la importancia de
conectar a tierra los transmisores y receptores, ajustar la capacitancia e
inductancia para así sintonizar los dispositivos y la bobina de Tesla; todos
ellos fueron tomados prestados y adaptados por otros pioneros en la radio. Como
su rival A. P. M. Fleming observó en 1943, Tesla «produjo casi
casualmente toda una serie de aparatos que emplearon con éxito otros trabajadores
luchando por finales menos ambiciosos. De haberle permitido su concentración
primordial prestar más atención a las herramientas que su genialidad inventiva
mejoraba libremente, la gran influencia que tuvo en el desarrollo de la radio
habría sido obvia para todos».[970] Las
radios, televisiones y móviles hoy en día emplean variaciones de ideas de Tesla
sobre ajustar los circuitos para resonar a frecuencias concretas.
Segundo, Tesla fue importante para la evolución de la radio porque inspiró, de
hecho incitó, a sus rivales a que actuasen. Tesla era uno de los primeros
inventores en investigar ondas electromagnéticas y como su contemporáneo John
Stone Stone enfatizó: «Hizo más por despertar el interés y hacer comprender de
forma inteligente estos fenómenos en los años 1891-1893 que ningún otro».[971]Como hemos
visto, Tesla fue una inspiración genuina para De Forest (aunque las
acciones siguientes de de Forest dañaron los esfuerzos de Tesla) y Marconi y
sus socios tenían un ojo puesto en lo que Tesla estaba haciendo. Como mínimo,
los rivales de Tesla en la radio tenían que buscar medios de evitar sus
patentes, ya fuese creando alternativas o peleándose con él en los tribunales.
Tesla y el proceso de invención
Al igual que es útil observar qué inventó Tesla (los motores de CA y la
transmisión inalámbrica de energía), todavía más importante es observar cómo
inventó estas tecnologías disruptivas. Ambas facetas de su estilo creativo
(ideas e ilusión) ofrecen entendimiento para inventores, ingenieros y
emprendedores que deseen desarrollar innovaciones valientes de manera similar.
En las escuelas de negocios y de ingeniería, se enseña a los estudiantes a
analizar objetivamente la realización de máquinas y sistemas, estimar la
demanda del consumidor y crear nuevos dispositivos sobre la base de lo que han
medido, para crear lo que Schumpeter llamó «innovaciones adaptativas». Por el
contrario, ¿qué sabemos realmente, como historiadores, empresarios o
legisladores, sobre el otro tipo de innovación, la innovación creativa de
Schumpeter o la disruptiva de Christensen? ¿De dónde vienen estas innovaciones?
¿Son las innovaciones disruptivas simplemente provocadas por fuerzas
desconocidas misteriosas como la genialidad o la suerte? ¿Cómo se emplea la
tecnología disruptiva de modo que tenga un impacto positivo en una compañía, la
economía o la sociedad en toda su extensión? Estas son las preguntas que la
historia de Tesla responde.
La gran fortaleza de Tesla es que estaba dispuesto a pensar como un disidente.
Con su motor, por ejemplo, mientras la mayoría de los demás investigadores se
preocupaban por cambiar la dirección de los polos magnéticos en el rotor, Tesla
se las ingenió para crear un campo magnético rotatorio en el estátor (véase el
capítulo 2). Cuando todo el mundo llama a la puerta principal, Tesla sugiere
que un modo de ir más allá es rodear la casa y ver si hay una puerta trasera.
Aunque, para encontrar la puerta trasera, es necesario cultivar una gran
imaginación. Se necesita estar dispuesto a dejar volar la imaginación largo
rato, para hacer aparecer no sombras sino máquinas enteras y sociedades
completas. No todos nosotros somos capaces de acceder a nuestra imaginación a
este nivel y crear imágenes con la claridad visual de Tesla (admitámoslo, tuvo
una infancia inusual en la que tuvo que desarrollar su imaginación);
necesitamos cultivar, o al menos tolerar, amplias exploraciones a través de la
imaginación. Si no asumimos el riesgo en nuestra imaginación, ¿cómo podemos
siquiera empezar a buscar ideas o ideales inconformistas?
Aunque la imaginación es solo la mitad del proceso cognitivo como lo describía
Tesla: era la parte «salvaje» de la naturaleza de un inventor, pero había
también una parte «seria» (véase el capítulo 13). A pesar de la amplia
literatura popular celebrando los momentos eureka, Tesla descubrió que una
percepción, intuición o corazonada había que refinarla en la mente mediante
pensamiento y análisis riguroso. Tesla habló de esta etapa de perfección cuando
describió su proceso creativo en 1921:
Esto
es, en resumen, mi propio método. Tras experimentar el deseo de inventar una
cosa en concreto, puedo pasarme meses o años con la idea en un rincón de mi
cabeza. Cuando tengo ganas, deambulo por mi imaginación y pienso en el problema
sin ninguna concentración intencionada. Este es un período de incubación.
Luego le sigue un período de esfuerzo directo. Escojo cuidadosamente las
posibles soluciones del problema que estoy considerando y gradualmente centro
mi mente en un campo de investigación reducido [énfasis añadido]. Ahora, cuando
deliberadamente pienso en el problema y sus características específicas, puede
que empiece a sentir que voy a obtener la solución. Y la cosa maravillosa es
que si siento esto, entonces sé que realmente he resuelto el problema y que
encontraré lo que estoy buscando.[972]
Una
pista pequeña pero visible del análisis serio es que en su laboratorio de la
Quinta Avenida sur había «una pequeña pizarra que colgaba de la pared y muestra
evidencias de mucho uso. El negro de la pizarra se ve en varios puntos, y el
resto está cubierto con figuras y signos cabalísticos».[973] Tesla
no estaba dibujando fantasías en esa pizarra, sino usando las matemáticas que
sabía para pulir y mejorar una idea a la que había dado forma en su mente. Para
Tesla, un ideal no aparecía de repente hecho y derecho, sino que era el
resultado de dos actividades cognitivas: deambular por su imaginación y
examinar cuidadosamente las posibles soluciones. Sin estas dos actividades
trabajando juntas, en una tensión exquisita, sospecho que Tesla no habría
inventado nada.
En nuestro pensamiento hoy en día sobre innovación y diseño, tendemos a
dicotomizar la imaginación y el análisis. Asumimos que los inventores trabajan
principalmente con la imaginación y que los ingenieros se basan en técnicas
analíticas rigurosas que provienen de la ciencia y las matemáticas. Pocas veces
admitimos que, para el desarrollo de las tecnologías disruptivas, ambas
actividades son necesarias en su correcta medida. Se necesita soñar, pero
también evaluar de modo critico los sueños en términos de teoría científica,
así como los materiales y técnicas disponibles.[974]
Mientras los inventores deben mantener la imaginación y el análisis en una
tensión exquisita en sus propias mentes, los patrocinadores y mecenas también
les ayudan a mantener un equilibrio útil entre los dos. Tesla fue
extremadamente afortunado con su trabajo en CA cuando tuvo a Charles Peck y
Alfred Brown como patrocinadores. Estos hombres animaron a Tesla a perseguir
sus ideas para un motor de CA, pero al mismo tiempo proporcionaron al joven
inventor comentarios valiosos sobre qué podría funcionar realmente y qué
atraería a los hombres de negocios para que invirtiesen o comprasen sus
patentes. Peck y Brown fueron el pedernal contra el cual el acero de Tesla se
golpeaba, del cual las chispas de la genialidad podían prender el fuego de un
descubrimiento.
Para Tesla, uno de los mayores «¿y si…?» era qué podría haber sucedido si Peck
no hubiese muerto en 1890. Con la destreza en los negocios de Peck, ¿habría
tenido Tesla la guía necesaria para dar forma a sus ideas de transmisión
inalámbrica de energía en un conjunto fuerte de patentes que, a su vez, podrían
haber sido transformadas en productos o servicios factibles? ¿Se habría
desarrollado más la radio junto con las líneas de iluminación y aplicaciones
energéticas en lugar de las comunicaciones? Por desgracia, los últimos
patrocinadores de Tesla, Edward Dean Adams y J. P. Morgan, no estaban en
una posición de trabajar tan de cerca con él dando forma a sus inventos. Sin
alguien como Peck que proporcionaba una mezcla de ánimo y consejo crítico,
Tesla se intoxicó con la belleza de sus ideas para la transmisión inalámbrica
de energía y no estaba dispuesto a ajustar su idea para amoldarse a
consideraciones prácticas o de negocios.
La lección que se puede sacar de Tesla y Peck es que necesitamos comprender y
apreciar cómo los inventores y los emprendedores forjan relaciones que fomentan
un equilibrio entre la imaginación y el análisis: la persona de negocios pone
los pies en el suelo a los sueños del inventor sobre la base de prácticas de
negocio y expectativas existentes, pero al mismo tiempo el inventor inspira a
la persona de negocios a ver las nuevas posibilidades de la tecnología.
Alexander Graham Bell tuvo este tipo de relación con su suegro, Gardiner
Hubbard, y Thomas Edison con William Orton, de Western Union, pero debemos
hacemos la misma pregunta sobre las relaciones entre los pioneros de las
máquinas de vapor James Watt y Matthew Boulton o Steve Wozniak y Steve Jobs con
Mike Markula en los comienzos de Apple Computer.[975] Para
dar con tecnologías disruptivas, los inventores deben encontrar un equilibrio
entre su imaginación y el análisis, no solo en sus propias mentes sino también
en relación con sus patrocinadores.
Pensando en cómo interactúan los inventores con sus patrocinadores, es ahora
tiempo de transformar los ideales en ilusiones. Mi impresión es que incluso
para un inventor como Tesla podría ser muy difícil captar totalmente un ideal;
en cualquier momento dado, uno puede visualizar en la mente algunos aspectos
del ideal, pero no necesariamente todos ellos. Los inventores aprenden cómo
trabajar evitando esta dificultad y, de hecho, incluso aprovecharse de la
ambigüedad en sus modelos mentales, ya que generan diseños alternativos.[976] Pero
compartiendo un ideal con otros, los inventores tienen que afrontar a este
problema de frente; si no pueden acceder totalmente a la idea, ¿cómo pueden
convencer a amigos, mecenas, examinadores de patentes y clientes? En el caso de
Tesla, hemos visto que recurría a usar imágenes, metáforas e historias, lo que
he llamado «ilusiones» a lo largo del libro. Las ilusiones no son engaños, sino
aproximaciones. Las ilusiones son el modo en que una idea escapa de la mente de
un individuo y se mete en la de otra persona. Ningún ideal, ninguna idea,
ninguna invención va a ninguna parte a menos que uno esté dispuesto a contar
una historia sobre ella, una historia que otra persona encuentre interesante y
convincente.[977]
Un importante punto de inflexión en la vida de Tesla fue convertir su motor de
lata en el aparato del huevo de Colón para la demostración en 1887. El motor
con la lata emocionó a Tesla porque era la confirmación física de su idea, pero
este motor no significaba nada para Peck y Brown. Para que ellos viesen algo
del ideal, Tesla tenía que vestirlo con la historia de Colón y crear una visión
convincente para ellos. Con el aparato del huevo, Tesla creó la ilusión de una
posibilidad para sus patrocinadores; ese motor podría ser algo que la industria
eléctrica querría. A cambio, Peck y Brown trabajaron con Tesla para usar las
patentes, los reportajes en la prensa técnica, su conferencia y las
demostraciones en el laboratorio para crear más ilusiones, para vincular de
modo efectivo el motor de Tesla con las necesidades y objetivos en la industria
eléctrica de la época. A través de esta promoción hábil, Peck, Brown y Tesla
generaron entusiasmo en torno al motor, tanto que convencieron a Westinghouse
para firmar un contrato lucrativo.
Hasta cierto punto muy real, la promoción como estrategia de negocio es todo
sobre el uso astuto de la ilusión. El promotor debe entusiasmar a la gente,
dispuesta a invertir, pero no desconfiar. El invento debe caer en el punto
correcto del espectro entre lo factible y lo improbable. Si es totalmente
factible, entonces el invento quizá no sea tan innovador y, por tanto, no valga
mucho; del mismo modo, si el promotor exagera el caso y el invento parece
demasiado bueno para ser cierto, entonces los inversores podrían considerarlo
como demasiado arriesgado y no invertir. Por tanto, conseguir la ilusión
correcta, excitante pero factible, era un reto real para Tesla y sus
patrocinadores; cuando buscaban inversores, los inventores y emprendedores
contemporáneos se enfrentaban al mismo reto.
Con este contexto, es obvio que los inventores necesitan no solo estar
controlando qué sucede en el reino técnico, sino también mantener un dedo en el
pulso cultural. ¿Qué entusiasma a la gente? ¿Cuáles son los temas candentes del
día? ¿Qué necesidades o sueños tiene la gente para los cuales podría haber
conexión con un invento? Desde esta perspectiva, tiene sentido que Tesla se
hiciese amigo de Robert Underwood Johnson y Mark Twain; ambos observaban
cuidadosamente cómo la sociedad americana estaba tomando forma a medida que se
entraba en el siglo XX. Aquí recuerdo una carta que Tesla envió en 1899 desde
Colorado a Scherff en Nueva York, preguntando qué tipo de historias estaban
circulando en los diarios; al sentirse aislado en las montañas, Tesla estaba
hambriento por nuevos temas culturales y necesitaba dar forma a ilusiones.[978]
Para un inventor y sus patrocinadores, las ilusiones pueden ser bastante
delicadas ya que necesitan averiguar lo grande que tendría que ser la ilusión.
¿Deberían unir un invento a las necesidades específicas e inmediatas de una
industria?[979] ¿Deberían
afirmar que el invento revolucionará toda la industria? O ¿deberían invocar
deseos culturales más generales? En el caso del motor, Tesla y sus
patrocinadores estaban cerca de las necesidades y expectativas de la industria
eléctrica y tuvieron éxito en alcanzar el contrato con Westinghouse. Sin
embargo, cuando Tesla maduró y fue influenciado por sus amigos, planteó
progresivamente ilusiones mayores para sus inventos: su bote de radio-control
acabaría con la guerra, su transmisión inalámbrica de energía revolucionaría
las comunicaciones y toda la sociedad, su turbina era «el motor rotativo
perfecto».
Un modo de ver a estas afirmaciones grandiosas es que Tesla simplemente
permitió que el éxito se le subiera a la cabeza. Otro punto de vista es que se
permitió a sí mismo ser excesivamente influenciado por sus amigos de la prensa
como T. C. Martin y Johnson.[980] Pero
también podemos hacer una pregunta contrafáctica: si Tesla hubiese mantenido
sus ilusiones modestas, ¿habría alguien prestado atención a sus inventos a
mediados de la década de los noventa del siglo XIX? Hasta cierto punto, Tesla
estaba respondiendo al periodismo sensacionalista de su época. Cuando los
grandes tabloides competían en los noventa del siglo XIX, buscaban historias
con afirmaciones exageradas y cada vez que se contase después, las afirmaciones
tenían que ser más exageradas.[981]Esta escala
de las ilusiones de Tesla es, por tanto, un producto de su personalidad, así
como el modo en que la cultura popular tomaba forma entonces.
Tesla y el ansia creativa
Ideas e ilusiones nos dicen mucho sobre cómo un inventor inventa, sobre el
proceso de creación de tecnologías disruptivas. Pero también podríamos
preguntamos de manera razonable sobre por qué un inventor inventa. Después de
todo, esto es una biografía, y existe el derecho a preguntar sobre la
motivación.
Me voy a centrar no en qué motiva la creatividad en todo tipo de individuos,
sino en el caso concreto que Tesla representa: ¿por qué los individuos se meten
en el problema de crear tecnología disruptiva? Para desarrollar una tecnología
disruptiva, hay que tener oportunidades importantes, perseguir nuevos
dispositivos y prácticas de negocios y, aunque los premios personales y
financieros a veces son grandes, no hay garantías de éxito. Es muy duro decir
en una etapa temprana qué tecnología disruptiva despegará y qué constituirá la
innovación clave que un inventor o compañía podrían necesitar controlar para
así beneficiarse de la disrupción. En consecuencia, no es una sorpresa que
muchos ingenieros y emprendedores con talento escojan rutas más seguras de
desarrollar tecnología como respuesta a la demanda de mercado existente; ahí,
uno puede calcular las probabilidades y convertir las oportunidades en riesgos
manejables. Más de una vez, Tesla dijo a los que le entrevistaban que podría
haber tomado un camino más seguro y hacer fortuna desarrollando varios inventos
para los cuales había una demanda inmediata, pero escogió ir tras los retos más
grandes y más difíciles.
Una explicación que se ofrece frecuentemente para explicar las innovaciones
disruptivas en una variedad de campos es que sea calificada de «argumento del
marginado». Los individuos que están fuera de la jerarquía social, política y
económica establecida escogen innovar a veces para así ganar acceso a la
jerarquía, a veces para retar el statu quo y a veces por ambas
cosas. Como marginados, estas personas creativas no ven las cosas del mismo
modo que la gente dentro de la jerarquía y tienen poco que arriesgar y todo que
ganar innovando.
Uno puede sin duda aplicar el argumento del marginado a Tesla. Mientras la
comunidad de ingenieros eléctricos a finales del siglo XIX en América estaba
constituida mayoritariamente por hombres nacidos protestantes de antepasados
ingleses, alemanes u holandeses, Tesla era un inmigrante eslavo, un serbio, y
sus antecedentes de la religión ortodoxa eran claramente diferentes de los del
predominante protestantismo americano. Igualmente, tenemos indicios de que a
sus compañeros heterosexuales les incomodaba la atracción por los hombres de
Tesla. Y como hemos visto, Tesla rehuía las normas profesionales emergentes de
escribir las investigaciones en publicaciones científicas, que cambiaba
prácticas más espectaculares de demostraciones públicas osadas y entrevistas
animadas en los periódicos. Un indicador de cómo los contemporáneos de Tesla lo
percibían como un marginado es la historia de que poco después de contratar a
Tesla Edison preguntó si realmente era un caníbal.[982]
El argumento del marginado es de ayuda, pero no capta totalmente lo que estaba
pasando con Tesla. Tesla era un marginado buscando un lugar en la profesión de
ingeniero eléctrico y en la respetable sociedad de Nueva York, pero en 1894,
cuando fue entrevistado en Delmonico’s, había logrado un estatus y respeto.
¿Qué le hizo seguir yendo tras eso? ¿Hemos captado totalmente su forma de ser?
A través de sus inventos, Tesla buscaba reordenar el mundo alrededor de él. Con
su motor de CA, Tesla creía fervientemente en la idea de un campo magnético
rotatorio, incluso si esa idea requería pasar de dos a cuatro o incluso seis
alambres, cambiando la frecuencia en sistemas de CA de 110 a 60 ciclos, e
incluso construyendo por completo nuevos sistemas para generar y distribuir
energía bifásica y trifásica. Para Tesla, la idea del campo magnético rotatorio
era tan convincente que más que tener que adaptar él su idea al mundo, el mundo
debería reordenarse para hacer espacio para su idea. En cierto modo, Tesla
esperaba que la gente encontrase su plan de transmisión inalámbrica de energía
tan obviamente maravilloso que cambiarían de los sistemas alámbricos existentes
a esta nueva idea.
Por tanto, ¿cómo desarrolló Tesla su deseo de reordenar el mundo para adecuarse
a sus ideas? ¿Por qué siquiera creería que eso era posible? Creo que este deseo
surge del modo en que desarrolló su imaginación de niño para así hacer frente a
sus miedos. Desde la infancia, Tesla se enfrentaba con un mundo temeroso e
indisciplinado a varios niveles; como serbios, su familia y sus parientes eran
extraños en la tierra extraña de Krajina, la frontera militar austríaca; su
familia se traumatizó con la pérdida de su hijo mayor, Dane; y el propio Tesla
sufrió a causa de varias imágenes escalofriantes y pesadillas. Como hemos
visto, Tesla hizo frente a este desorden desarrollando su fuerza de voluntad y
aplicándola a su imaginación. En vez de ser controlado por imágenes temerosas,
de niño Tesla aprendió a canalizar su imaginación en modos que le permitían sobreponerse
a las pesadillas e ir a través de viajes mentales agradables.
A medida que ganaba dominio de su imaginación, Tesla aplicaba este nuevo
talento para inventar con consecuencias emocionales importantes, las cuales le
llevaron a otro importante punto de inflexión en su vida. Como podía volar en
su imaginación, se preguntaba por qué no podría volar en la vida real; de modo
que cuando tenía doce años experimentó creando una máquina voladora impulsada
por una bomba de vacío. Nada emocionó a Tesla más que ver que la bomba casera
funcionaba, incluso con un ligero movimiento confirmó que lo que había
imaginado podía hacerse realidad en el mundo material, que los reinos
imaginario y material estaban en realidad conectados. En otras palabras, si
Tesla podía imaginar un mundo ordenado, entonces podría ser posible hacer que
el orden se manifestase en el reino material. Esto fue un incentivo poderoso
para inventar.
El descubrimiento de que el orden en la imaginación podría aplicarse a
prácticas materiales se vio reforzado por lo que Tesla absorbió sobre el logos
de la fe ortodoxa de su padre, que el universo material no es solo ordenado,
sino que todo en él, natural y hecho por el hombre, tenía un principio
subyacente que podría descubrirse. Entonces, debido a sus antecedentes
religiosos, Tesla aprendió que había ideales que debería descubrir y aplicar al
mundo material. A lo largo de su vida, se esforzó en refinar todas sus
facultades: mental, física y espiritual; de modo que era un instrumento para
detectar esos ideales, tan perfecto como era posible.
Esto nos lleva de vuelta a la noción de Schumpeter de racionalidad objetiva y
subjetiva. El ingeniero y gerente típico usan racionalidad objetiva, ya que
recurren a mediciones del mundo exterior; el orden está «ahí fuera» y solo
necesitan encontrar el patrón. Por el contrario, para el inventor y el
emprendedor, el orden viene de dentro y busca aplicar este orden al mundo
exterior. Las nuevas ideas, la nueva tecnología disruptiva, llega cuando los
inventores y los emprendedores buscan imponer ese orden interno al exterior,
exactamente lo opuesto a como los pensadores objetivos ven el mundo. El
admirador de Tesla Kenneth Swezey apreció la diferencia entre lo objetivo y lo
subjetivo cuando escribió a Tesla en 1924: «He visto a reconocidos ingenieros
burlarse de sus ideas, y dar a entender un estado de mente desequilibrado, pero
una mente sin duda tiene que estar de algún modo desequilibrada para derrotar
el momento de entusiasmo caprichoso o la inercia de un convencionalismo
destructivo. Estos compañeros son tan equilibrados que pueden girar y girar y
girar a un ritmo tan uniforme y firme que un movimiento excéntrico, la energía
y potencia tras el nacimiento de un nuevo satélite (es decir, un invento),
resulta imposible».[983]
¿Por qué Tesla buscó imponer sus ideas internas al mundo exterior? ¿Por qué
emprender esta lucha? Aunque es indudable que para cada inventor y emprendedor
es diferente, Tesla buscaba reordenar el mundo como un medio para compensar el
desorden que sentía dentro. Mientras Tesla poseía una gran confianza en su
«naturaleza salvaje y seria», sus poderes imaginativos y analíticos, podría
haber sentido desorden dentro de sí mismo a lo largo de su vida adulta. Como
hemos visto, podía ser encantador y sociable un día, e introvertido y taciturno
el siguiente. Igualmente, Tesla atravesaba períodos de gran energía y
entusiasmo, seguidos de épocas de depresión. Y aunque cada uno escoge
interpretar la atracción de Tesla por los hombres, sus sentimientos sexuales
podrían muy bien haber contribuido a su confusión interna. Por tanto, Tesla se
esforzaba por inventar, por imponer sus ideales en el mundo material como
respuesta al sentimiento de desorden interior. Si podía conseguir que el mundo
exterior se alinease con los ideales que venían de su mente, de nuevo tendría
algunas evidencias de sentido en el universo.
Con la transmisión inalámbrica de energía, Tesla se esforzaba especialmente por
imponer su visión en el mundo material. De verdad creía que había descubierto
la penúltima idea o, como dijo una vez a J. P Morgan, la piedra filosofal.
Basado en la evidencia confirmatoria que recogió mientras estuvo en Colorado,
estaba profundamente convencido de que su sistema funcionaría. Durante los años
siguientes Tesla dejó de preocuparse sobre la validez de su idea y en su lugar
se centró en obtener las ilusiones correctas. Mientras viviese como un
millonario en el Waldorf, tuviese el apoyo de J. P Morgan, recibiese amplia
cobertura de la prensa y trabajase en una estación impresionante en
Wardenclyffe, todo iría bien. Del mismo modo que un mago se preocupa en crear
la ilusión correcta en la mente del público, también Tesla se había convertido
un poco en un mago. Wardenclyffe tenía que funcionar porque nunca estaba
equivocado, lo que veía en su mente tenía su correspondencia en el mundo. Pero
con Wardenclyffe, las ilusiones fueron por delante de la idea, y Tesla sufrió
un colapso nervioso cuando fue incapaz de entender la descoyuntura entre cómo
él pensaba que su sistema debería funcionar y cómo la tierra realmente
respondía.
Para Tesla, su habilidad para descubrir una idea y encontrar las ilusiones
necesarias para convencer de esa idea a otros era su gran fortaleza, pero
también su mayor debilidad. Con el motor de CA y otros inventos, Tesla
equilibró con éxito la idea y la ilusión en su mente y en sus interacciones con
la sociedad. Trágicamente, con la transmisión inalámbrica de energía, Tesla se
intoxicó con la belleza de su idea, pero se distrajo con sus ilusiones, no
encontró un equilibrio entre las dos. Como señaló una vez: «Nuestras virtudes y
nuestros defectos son inseparables, como la fuerza y la materia. Cuando se
separan, el hombre ya no existe».[984]
En el apogeo de la aventura de Wardenclyffe, Tesla escribió a Morgan: «Mis
enemigos han tenido éxito en mostrarme como un poeta y un visionario».[985] Al
hacerlo, sus enemigos lo acusaban de no resolver los problemas técnicos y
empresariales relacionados con este proyecto, y quizás tuviesen razón. Pero no
deberíamos permitir que sus denuncias nos alejen de ver lo que Tesla nos enseñó
sobre la tecnología disruptiva. La tecnología radicalmente nueva viene de
dentro, de una disposición a discernir ideas y conectarlas a las necesidades y
deseos de la sociedad. Tesla nos recuerda que, como los poetas, los tecnólogos
necesitan pensar mucho y soñar con osadía. Solo haciendo ambas cosas, seremos
capaces de usar la tecnología, para, como dijo Tesla, crear un poco de cielo
aquí en la tierra.
|
Conferencia de 1892 |
Tesla, Nikola. «Experiments with Alternate Currents of High
Potential and High Frequency», en Thomas Commenford Martin (TCM) |
|
Ensayo de 1904 |
Tesla, Nikola. «Transmission of Electric Energy Without
Wires», Electrical World and Engineer, 5 de marzo de 1904, pp.
429-431 en The Tesla Collection (TC) 16:166-168 |
|
«An Autobiographical Sketch», de 1915 |
Tesla, Nikola. «An Autobiographical Sketch», Scientific
American, 5 de junio de 1915, 537 y 576-577. Reimp. en Nikola
Tesla: Lectures, Patents, Articles (Belgrado: Museo Nikola Tesla,
1956), pp. A 195-199 |
|
Discurso de la medalla Edison |
Tesla, Nikola. Discurso sobre recibir una medalla Edison,
1917. Caja 6, carpeta 21, documentos de Kenneth Swezey Papers (DKS) |
|
Interferencia de Fessenden |
Nikola Tesla. Declaración sobre la interferencia de la patente
21.701, NT vs Fessenden, en Leland I. Anderson, ed. Nikola
Tesla: Guided Weapons & Computer Technology (Breckenridge,
Colorado: Twenty-First Century Books, 1998). Martin, The Inventions,
Researches and Writings of Nikola Tesla (Nueva York: The
Electrical Engineer. 1894; reimp. Barnes & Noble, 1995), 198-293. |
|
Mrkich «NT Father» |
Mrkich, Dan «Nikola Tesla’s Father-Milutin Tesla (1819-1879)».
American Srbobran. Pittsburgh, marzo de 2001.
http://www.serbnatlfed.org/Archives/Tesla/tesla-father.htm |
|
EDA |
Edward Dean Adams |
|
GW |
George Westinghouse |
|
JJA |
John Jacob Astor |
|
JPM |
J. P. Morgan |
|
KJ |
Katharine Johnson |
|
DKS |
Documentos de Keneth Swezey Papers. Centro de archivos. Museo
Nacional de Historia Americana. Instituto Smithsonian, Washington, D. C.,
EE. UU. |
|
BC |
Biblioteca del Congreso de EE. UU. |
|
NT |
Nikola Tesla |
|
NT, CSN |
Tesla, Nikola, From Colorado Springs to Long Island:
Reseach Notes. Colorado Srings, 1899-19000. New York, 1900-1901 (Belgrado:
Museo Nikola Tesla [MNT], 2008) |
|
NT, Declaración sobre el motor |
Tesla, Nikola. Testimonio en Complaint’s Record on
Final Hearing, vol. 1: Testimony, Westinghouse vs. Mutual Life
Insurance Co. and H. C. Mandeville (1903). Ítem NT 77, Museo Nikola
Tesla, Belgrado, Serbia |
|
NT, My Inventions |
Tesla, Nikola. My inventions: The Autobiography of
Nikola Tesla, ed. B. Johnston (Williston, Vt.: Hart Brothers, 1982) |
|
NT, «The Problem of Increasing Human Energy» |
Tesla, Nikola. «The Problem of Increasing Human Energy», The
Century Magazine (junio de 1900), pp. 175-211 en The Tesla
Collection (TC) 15:19-55. También disponible en
http://www.pbs.org/tesla/res/res_art09.html |
|
NT, Declaración sobre la radio |
Tesla, Nikola. Nikola Tesla on His Work with
Alternating Currents and Their Application to wireless Telegraphy, Telephony,
and Transmission of Power: An Extended Interview, ed. Leland Anderson
(Breckenridge, Colorado: Twenty First Century Books, 2002). |
|
MNT |
Museo Nikola Tesla, Belgrado, Serbia |
|
NY Herald, 1893 |
«Scientists Honor Nikola Tesla», New York Herald,
23 de abril de 1893, en The Tesla Collection (TC), 6:91-93 |
|
RUJ |
Robert Underwood Johnson |
|
TAE |
Thomas A. Edison |
|
TC |
The Tesla Collection: A 23-Volumen Full-Text Periodical
Newspaper Bibliography, Iwona Vujovic, comp. (Nueva York:
Tesla Project, 1998) |
|
TCM |
Thomas Commerford Martin |
|
Biografía de Tesla de 1890 |
Thomas Comeserford Martin (TCM), «Electrical World Portraits.
XII. Nikola Tesla», Electrical World 15:106 (15 de febrero
de 1890) en The Tesla Collection (TC) 2:42 |
Como
dijo Hillary Clinton, citando un proverbio africano, «Para educar a un niño,
hace falta la tribu entera». Bien, si hace falta una tribu para educar a un
niño, entonces hacen falta las tribus de toda una región para escribir un libro
como este, y mejor que toda la región sea hogar de una variedad de expertos y
¡que haya una biblioteca técnica decente!
He tardado quince años en escribir este libro, y he disfrutado del apoyo de
diferentes fuentes. Primero y principalmente, estoy agradecido a la Alfred
P. Sloan Foundation por la beca de investigación que cubrió dos años de
investigación y escritura a tiempo completo. En la fundación, a Doron Weber por
haberse dado cuenta pronto de la necesidad de una biografía fiable de Tesla y
haber esperado pacientemente a que yo acabase este volumen. En la Universidad
de Virginia, mi trabajo sobre Tesla ha sido apoyado por una beca del Fondo
Bankard para Economía Política, por un Sesquicentennial Leave respaldado por
mis colegas en el departamento de Ingeniería y Sociedad, así como por fondos
proporcionados por la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas. Los fondos de
la Escuela de Ingeniería me permitieron mantener el impulso que había
conseguido mientras trabajaba con la beca Sloan, y estoy agradecido a la
catedrática Ingrid Townsend y al decano Richard Miksad por organizar este apoyo
extra. Además, una beca concedida en el último minuto por James Aylor, el
decano de la Escuela de Ingeniería y Ciencias Aplicadas de la Universidad de
Virginia, ha cubierto la inclusión de las ilustraciones del libro en futuras
ediciones impresas y digitales.
A lo largo de los años, he tenido la oportunidad de pasar tiempo en varias
instituciones donde pude concentrarme de modo exclusivo en este proyecto. En el
invierno de 1999, fui profesor invitado en el Programa de Ciencia, Tecnología y
Sociedad de la Universidad de Stanford; mi agradecimiento a Tim Lenoir y Robert
McGinn por organizar la visita. En otoño de 2005, el Centro Lemelson para la
Invención e Innovación del Instituto Smithsonian me invitó a trabajar como
investigador y durante esa estancia aprendí mucho de Arthur Molella, Joyce Bedi
y Maggie Dennis. También durante el otoño de 2005 fui visitante en el Centro
para la Historia de la Ciencia, la Tecnología y la Medicina en la Universidad
de Manchester; mi agradecimiento para John Harwood por organizar la visita, así
como para mi familia inglesa en Lymn, que me acogió y me mantuvo bien
alimentado. En el verano de 2010 tuve la suerte de ser investigador visitante
extranjero en el Museo Deutsches en Munich, donde acabé el primer borrador de
este libro; mi agradecimiento para Helmuth Trischler y Andrea Walther por hacer
posible este puesto.
Este libro está basado en una investigación sobre documentos y artefactos
encontrados en un gran número de archivos y museos. He enumerado la lista
completa de lugares de investigación que he usado en «Notas sobre las fuentes»,
y aquí quiero dar las gracias a las instituciones y los individuos que me han
ayudado a encontrar materiales relacionados con Tesla.
A la cabeza de esta lista debe estar el Museo Nikola Tesla en Belgrado
(Serbia), que posee todos los documentos y el material que estaba en posesión
de Tesla cuando murió en 1943. He sido beneficiario de la asistencia y guía del
personal del Museo de Tesla, especialmente de varios de sus directores;
Alexander Marincic, Branimir Jovanović, Marija Sesic y Vladimir
Jelenković; todos me animaron en mis esfuerzos por comprender a Tesla y me
proporcionaron muchísima información útil. Ivana Zoric, también del personal
del Museo Tesla, ha sido una gran ayuda para obtener las fotografías que
ilustran este libro.
Además de al Museo Tesla, agradezco la ayuda de varios archivistas y
conservadores, especialmente Sheldon Hochheiser en los Archivos IEEE, Leonard
de Graff en el Parque Histórico Nacional Edison y Marc Greuther en el Museo
Henry Ford y Greenfield Village. También deseo agradecer a Jill Jonnes que me
presentara a Robert Dischner de National Grid USA, quien a su vez me
proporcionó copias de la correspondencia entre Tesla y Edward Dean Adams. En
las primeras fases del proyecto, tuve la suerte de tener varios asistentes de
investigación competentes, en concreto John Bozeman y Amie Loyer. Por la ayuda
en la traducción de varias fuentes en alemán, estoy agradecido a Ingrid
Townsend y Arthur Byme. Y gracias a Bill Kelsh, Pam Lutz y Adarsh Ramkrishnan
por su ayuda en la preparación de las ilustraciones.
También deseo agradecer todo el importante trabajo que Leland Anderson ha hecho
respecto al hallazgo y la conservación de materiales relacionados con Tesla. A
lo largo de cincuenta años, Leland ha dedicado mucha de su energía a asegurarse
de que Tesla no es olvidado y detecté su silencioso esfuerzo trabajando en
segundo plano ya que usé varias colecciones y publicaciones de archivo.
Como historiador, he recurrido a varios expertos técnicos para comprender cómo
funcionaban los inventos de Tesla, y estoy agradecido por el asesoramiento
recibido de Sean Grimes, Gary Peterson, Paul Nahin, Robert Ribando, David
Wunsch y Antonio Pérez Yuste. Sé que hay opiniones diversas en lo que se
refiere a cómo funcionaban (o no) las últimas invenciones de Tesla relacionadas
con las comunicaciones; asumo toda la responsabilidad de las interpretaciones
que se presentan en este libro.
En Princeton University Press, ha sido un placer tener a Ingrid Gnerlich como
editora. Ingrid fue increíblemente paciente esperando que este libro llegase a
buen puerto y fue siempre una fuente de ánimo y buenos consejos. El asistente
de Ingrid, Eric Henney, hizo un trabajo excelente ayudándome a obtener los
permisos para todas las ilustraciones. Jennifer Backer desempeñó un gran
trabajo editando el manuscrito y Tobiah Waldron preparó un índice maravilloso.
Debbie Tegarden ha proporcionado la experiencia necesaria para guiar el
manuscrito a través del proceso de producción, asegurándose que todos los
detalles encajaban para convertir esto en un libro que resulte un placer leer y
poseer.
Muchos amigos y colegas han escuchado mis presentaciones sobre Tesla y me han
ofrecido valiosos consejos. Entre estas personas figuran Margy Avery, Wiebe
Bijker, Oskar Blumtritt, Paolo Brenni, Jack Brown, Lynn Burlingame, Susan
Douglas, Robert Fox, Mike Gorman, Anna Guagnini, Vigen Guroian, Meg Graham,
Eric Hintz, Jeff Hughes, Richard John, Ron Kline, John Krige, Gunther
Luxbacher, Keith Nier, David Nye, Bryan Pfaffenberger, Trevor Pinch, Klaus
Plitzner, Stuart Sammis, Alex Wellerstein, Karin Zachmann y Olivier Zunz.
Bernard S. Finn y Michael B. Schiffer revisaron el manuscrito para
Princeton University Press y proporcionaron comentarios muy útiles. Mis hijas,
Julia y Rachel, crecieron escuchando más discursos de la cuenta sobre Tesla a
la hora de la cena, pero con frecuencia aportaban comentarios que me mantenían
en ese estrecho camino que hay entre las ideas eruditas y las alocadas. Y estoy
muy agradecido a uno de mis profesores, Robert Kohler, que en un punto crítico
en el proceso de escritura me aconsejó no andarme con miramientos y desarrollar
un marco razonado y convincente para comprender a Tesla.
Este libro está dedicado a dos personas que son muy importantes para mí. Tom
Hughes ha sido un mentor, profesional y personalmente, durante treinta años y
me ha enseñado mucho de lo que sé acerca de los inventores. En las primeras
etapas del proceso, identificó la importancia de comprender el trabajo de Tesla
y me dio un empujón para que este libro fuese una realidad. Finalmente, este
libro también está dedicado a mi esposa, Jane, que ha desempeñado infinitos
roles en este libro y en mi vida. En este libro, ha sido la consejera de mis
teorías, la organizadora de mis viajes de investigación y una editora
extraordinaria; en mi vida. Jane ha sido —y siempre será— esa ancla de amor y
salvación que me hace seguir adelante. Jane me protege de falsas ilusiones y me
anima a perseguir mis sueños e ideales.
Notas:
[*] McAllister
acuñó la expresión «los cuatrocientos». Según él, este era el número de gente
en Nueva York que realmente importaba, la gente que se sentía cómoda en una
sala de baile de la alta sociedad. «Si excedieras ese número —advertía—,
invitarías a gente que no estaría cómoda en el salón de baile o que haría que
otra gente no lo estuviera.» (N. de la t.)
[1] Oliver Carlson, Brisbane:
A Candid Biography (Nueva York: Stackpole Sons, 1937).
[2] Arthur Brisbane «Our Foremost
Electrician», New York World, 22 de julio de 1894, en TC 9:44-48. A
menos que se indique lo contrario, todas las citas de este apartado pertenecen
a este artículo.
[3] Citado en el libro de Lately
Thomas, Delmonico’s: A Century of Splendor (Boston: Houghton
Mifflin, 1967), 244.
[4] Laurence A. Hawkins, «Nikola
Tesla, His Work, and Unfulfilled Promises», Electrical Engineer 30:99-108,
en TC 16:111-120, p. 114.
[5] Ibid., 99.
[6] Ilustra la popularidad de Tesla la
existencia de la Tesla Memorial Society de Nueva York. De 1984 a 1999 existió
una segunda organización, la International Tesla Society, que celebra
conferencias anuales y publica ponencias. Hay también dos grupos aficionados
dedicados a experimentar con sus inventos, la Tesla Coil Builders Association y
la Tesla Engine Builders Association, así como docenas de páginas web dedicadas
a Tesla.
[7] Nick Francesco, «Who Is Nikola
Tesla?», página web personal de Nick, http://nickfcom/tesla.php
[8] Thomas P. Hughes, Networks
of Power: Electrification in Western Society, 1880-1930 (Baltimore:
Johns Hopkins University Press, 1982); David E. Nye, Electrifying
America: Social Meanings of a New Technology (Cambridge, MA: MIT
Press, 1990); Harold C. Passer, The Electrical Manufacturers,
1875-1900 (Cambridge, MA: Harvard University Press, 1953); Jill Jonnes, Empires
of Light: Edison, Tesla, Westinghouse, and the Race to Electrify the World (Nueva
York: Random House, 2003).
[9] Este es el tema que desarrolla
John J. O’Neill en Prodigal Genius: The Life of Nikola Tesla (Nueva
York: Ives Washburn, 1944).
[10] TCM, The
Inventions, Researches, and Writings of Nikola Tesla (Nueva York: The
Electrical Engineer, 1894; repr., Barnes & Noble, 1995); Slavko
Boksan, Nikola Tesla und sein Werk (Viena: Deutscher Verlag
für Jugend und Volk, 1932); Inez Hunt y Wanetta Draper, Lightning in
His Hand: The Life Story of Nikola Tesla (Hawthorne, CA: Omni
Publications, 1964); Margaret Cheney, Nikola Tesla. El genio al que le
robaron la luz (Madrid: Turner Publicaciones, 2009); Marc
J. Seifer, Wizard: The Life and Times of Nikola Tesla (Nueva
York: Birch Lane Press, 1996); y Margaret Cheney y Robert Uth, Tesla:
Master of Lightning (Nueva York: Barnes & Noble, 1999).
[11] W.
Bernard Carlson, «Invention, History, and Culture», en Science,
Technology, and Society, ed. S. Restivo (Nueva York: Oxford University
Press, 2005); W. Bernard Carlson, Innovation as a Social Process: Elihu
Thomson and the Rise of General Electric, 1870-1900 (Nueva York:
Cambridge University Press, 1991); y W. Bernard Carlson y Michael E. Gorman,
«Understanding Invention as a Cognitive Process: The Case of Thomas Edison and
Early Motion Pictures, 1888-1891», Social Studies of Science 20
(agosto de 1990): 387-430.
[12] Al
afirmar que la naturaleza o un invento no está simplemente «ahí fuera»
esperando que un inventor llegue y lo descubra, estoy recurriendo a ideas de la
sociología del conocimiento científico. Véanse Bruno Latour, Science in
Action: How to Follow Scientists and Engineers through Society(Cambridge,
MA: Harvard University Press, 1987) y Harry Collins y Trevor Pinch, The
Golem: What Everyone Should Know about Science (Nueva York: Cambridge
University Press, 1993).
[13] W.
Bernard Carlson, «The Telephone as a Political Instrument: Gardiner Hubbard and
the Political Construction of the Telephone, 1875-1880», en Technologies
of Power: Essays in Honor of Thomas Parke Hughes and Agatha Chipley Hughes,
ed. M. Allen y G. Hecht (Cambridge, MA: MIT Press, 2001), 25-55; Claude S.
Fischer, America Calling: A Social History of the Telephone to 1940 (Berkeley:
University of California Press, 1992); Wiebe E. Bijker et al.,
eds., The Social Construction of Technological Systems (Cambridge,
MA: MIT Press, 1987).
[14] Thomas
P. Hughes, American Genesis: A Century of Invention and Technological
Enthusiasm. 1870-1970 (Nueva York: Viking, 1989), 53-95.
[15] Platón, La
república, trad. Patricio de Azcárate (Barcelona: Austral, 2011), 292294.
[16] «Tesla-Inspiration»,
tarjeta, DKS.
[17] NT,
Discurso de la medalla Edison. Esta cita tan larga se ha dividido en dos
párrafos para facilitar la lectura.
[18] Obispo
Kallistos Ware, The Orthodox Way (Crestwood, NY: St.
Vladimir’s Seminary Press, 1995), 32-33.
[19] Geoffrey
N. Cantor, Michael Faraday, Sandemanian and Scientist: A Study of
Science and Religion in the Nineteenth Century (Basingstoke,
Hampshire: Macmillan, 1993); Colin Russell, Michael Faraday: Physics
and Faith (Nueva York: Oxford University Press, 2000).
[20] Joseph
A. Schumpeter, «The Meaning of Rationality in the Social Sciences», en The
Economics and Sociology of Capitalism, ed. Richard Swedberg (Princeton:
Princeton University Press, 1991), 316-338.
[21] Michael
E. Gorman et al., «Alexander Graham Bell, Elisha Gray, and the
Speaking Telegraph: A Cognitive Comparison», History of Technology 15
(1993): 1-56; W Bernard Carlson, «Invention and Evolution: The Case of Edison’s
Sketches of the Telephone», en Technological Innovation as an
Evolutionary Process, ed. J. Ziman (Nueva York: Cambridge University
Press, 2000), 137-158.
[22] Como
ejemplo, considera cómo David Bowie interpretó a Tesla en la película El
truco final (2006). Bowie no se disfraza totalmente como Tesla, sino
que más bien selecciona unos cuantos rasgos clave que transmitirán a la
audiencia que él era Tesla. También me ha inspirado acerca de esto Kenneth
Silverman, Houdini!!! The Career of Ehrich Weiss (Nueva York:
HarperCollins. 1996).
[23] Arthur
C. Clarke, Perfiles del futuro (Barcelona: Noguer y Caralt
Editores, 1977).
[24]David
Lindsay, Madness in the Making: The Triumphant Rise and Untimely Fall of
America’s Show Inventors (Nueva York: Kodansha, 1997).
[25]Schumpeter,
«Rationality in the Social Sciences».
[26] Nikola
Tesla, «My Inventions», Electrical Experimenter, mayo-octubre de
1919; reimp. como NT, My Inventions. Los números de página usados
en las notas se refieren a la edición de Johnson de 1982.
[27] Tim
Judah, The Serbs: History, Myth, and the Destruction of Yugoslavia (New
Haven; Yale University Press, 1997), 5.
[28] http://en.wikipedia.org/wiki/Lika
[29] http://en.wikipedia.org/wiki/Military
Frontier (y la versión en castellano: http://es.wikipedia.org/wiki/Frontera
Militar).
[30] NY
Herald. 1893, 92. Véase también la nota en la crítica
a Kosanović de O’Neill’s mss., DKS.
[31] http://en.wikipedia.org/wiki/Illyrian_provinces
(y la versión española: http://es.wikipedia.org/wiki/Provincias_Ilirias).
[32] NY
Herald, 1893.
[33] Cheney
y Uth, Master of Lightning, 5.
[34] Mrkich,
«NT Father». Véase también [Dan] Mrkich, Nikola Testa: The European
Years (Ottawa: Commoners’ Publishing, 2004), 52-53.
[35] Los
franceses establecieron veinticinco escuelas en las provincias Ilirias; véase
http://en.wikipedia.org/wiki/Illyrian_provinces (y la versión en castellano:
http://es.wikipedia.org/wiki/Provincias_Ilirias).
[36] Mrkich,
«NT Father».
[37] Mrkich, Tesla:
The European Years, 53. Esta iglesia se quemó en 1941 y se restauró en la
década de los ochenta del siglo XX, para ser destruida de nuevo durante los
enfrentamientos de 1992 (Mrkich, «NT Father»). Fue reconstruida por el Gobierno
croata en 2006.
[38] NT, My
Inventions, 28; Mrkich, Tesla: The European Years, 62.
[39] NT,
«A Story of Youth Told by Age», http://www.pbs.org/tesla/ll/story_youth.html.
[40] Tras
la muerte de Tesla, este libro pasó a su sobrino Sava Kosanović. que era
el embajador de Yugoslavia en los Estados Unidos. En
1950, Kosanović regaló este excepcional volumen al presidente Harry
Truman y ahora se halla en la Biblioteca Presidencial Truman en Independence,
Misuri. Véase George C. Jerkovich, «An Unusual Treasure: Library’s Serbian
Book of Liturgy Found to Be a Rarity», Whistlestop: Harry S. Truman
Library Newsletter 5, n.° 4 (otoño de 1977), y Mrkich, Tesla:
The European Years, 67.
[41] Mrkich, Tesla:
The European Years, 54.
[42] Entonces,
como ahora, la Iglesia ortodoxa serbia seguía el calendario juliano; en el
calendario gregoriano, Tesla habría nacido el 20-21 de julio de 1856.
Véase Nikola Tesla: Lecture before the New York Academy of Sciences,
April 6, 1897, ed. Leland I. Anderson (Breckenridge, CO: Twenty-First
Century Books, 1994), IX.
[43] Mrkich, Tesla:
The European Years, 55-56.
[44] NT, My
Inventions, 46.
[45] NT,
«Story of Youth Told by Age».
[46] NT, My
Inventions, 30; NY Herald, 1893.
[47] NT, My
Inventions, 45.
[48] Ibid.,
46.
[49] Ibid.,
36, 31-32.
[50] Ibid.,
28.
[51] Durante
la guerra de Croacia en la década de los noventa del siglo
XX, Gospić sufrió enormemente. La ciudad fue tomada por las fuerzas
del Gobierno rebelde croata mientras que las fuerzas serbias de la República
Serbia de Krajina ocuparon posiciones directamente al este y con frecuencia
bombardeaban la ciudad desde allí. Durante la Operación Tormenta
estadounidense, el control del área finalmente fue para el Gobierno rebelde
croata en agosto de 1995. Véase http:en.wikipedia.org/wiki/Gospić (y la
versión en castellano: http:es.wikipedia.org/wiki/Gospi%C4%87).
[52] Mrkich,
«NT Father»; NT, My Inventions, 30.
[53] NT, My
Inventions, 46-47.
[54] Ibid.,
28; Robert V. Bruce, Bell: Alexander Graham Bell and the Conquest
of Solitude (Boston: Little, Brown, 1973), 66-69.
[55] NT, My
Inventions, 30.
[56] Ibid.,
36.
[57] Ibid.,
47.
[58] Ibid.,
36.
[59] Albert
Tezla, Hungarian Authors: A Bibliographical Handbook (Cambridge,
MA: Belknap Press of Harvard University Press, 1970), 256-262; «Hungarian
Novels», Foreign Monthly Review and Continental Literary Journal (1839):
203, visto en GoogleBooks; A History of Hungarian Literature: From the
Earliest Times to the mid-1970’s, capítulo 10, «Social Criticism and the
Novel in the Age of Reform», http://mek.niif.hu/02000/02042/html/23.html.
[60] NT, My
Inventions, 36-37.
[61] Ibid.,
34, 32-33.
[62] M.
K. Wisehart, «Making Your Imagination Work for You», American Magazine 91
(abril de 1921): 13 y ss., en 60.
[63] NT,
«The Problem of Increasing Human Energy», 184. Tesla postuló su teoría de que
los humanos eran «máquinas de carne» en la conversación con su biógrafo, John
O’Neill; véase Prodigal Genius, 261-262.
[64] NT, My
Inventions, 47-48.
[65] Ibid.,
48.
[66] Ibid.,
51.
[67] Junto
con la bomba de incendios, uno se pregunta si Tesla también había leído sobre
la máquina de vapor atmosférica inventada por Thomas Newcomen en 1712, ya que
este motor también usaba el vacío y la presión del aire para crear el
movimiento.
[68] O’Neill, Prodigal
Genius, 26.
[69] NT, My
Inventions. 51-52.
[70] Ibid.,
52.
[71] Véase
NT, My Inventions, 53. En otro lugar, Tesla sugirió que leyó
el Tom Sawyer de Twain mientras se recuperaba del cólera en
1873; véase NT a Watson Davis, 27 de marzo de 1938, Tarjeta, DKS.
[72] NY
Herald, 1893; NT, My Inventions, 53-54.
[73] NT,
Discurso de la medalla Edison, 8.
[74] NT, My
Inventions, 54.
[75] Mrkich, Tesla:
The European Years, 73-74; O’Neill, Prodigal Genius, 36;
NT, My Inventions, 55.
[76] NT, My
Inventions, 33; Wisehart, «Making Your Imagination Work for You». 60.
[77] Ware, The
Orthodox Way, 32-33.
[78] Mrkich, Tesla:
The European Years, 8-9. El documento citado por Mrkich tiene fecha del 22
de septiembre de 1876, pero Tesla empezó sus estudios en la Joanneum en el
otoño de 1875, de modo que este documento podría ser del segundo año de la beca
de Tesla.
[79] Nikola
Tesla Museum, 1952-2003 (Belgrado: MNT, 2006), 108.
[80] Josel
W. Wohinz, Hg., Die Technik in Graz: Aus Tradition für Innovation (Viena:
Böhlau, 1999).
[81] Biografía
de Tesla de 1890.
[82] Copia
de la transcripción del curso de Tesla, Caja 7, Carpeta 13, DKS.
[83] «An
Autobiographical Sketch» de 1915.
[84] Michael
Brian Schiffer, Draw the Lightning Down: Benjamin Franklin and
Electrical Technology in the Age of Enlightenment (Berkeley:
University of California Press, 2003).
[85] Michael
Brian Schiffer, Power Struggles: Scientific Authority, and the Creation
of Practical Electricity before Edison (Cambridge, MA: MIT Press,
2008), 4974.
[86] Según
la transcripción de Tesla (citada en la nota 3), asistió a dos cursos con
Pöschl en 1876-1877.
[87] Durante
el siglo XIX, los inventores desarrollaron dos formas de iluminación eléctrica:
lámparas de arco eléctrico (o voltaico) y luz incandescente. En una lámpara de
arco eléctrico, una fuerte corriente pasa a través de dos barras de carbono; a
medida que las barras se apartan ligeramente la una de la otra, una chispa
salta el hueco entre las barras y proporciona una luz brillante. Ver
Carlson, Innovation as a Social Process, 80-82.
[88] «The
First Transmission of Power by Electricity», Electrical World 6
(12 de diciembre de 1885): 239-240; Silvanus P. Thompson, Dynamo-Electric
Machinery, 3.ª ed. (Londres: E&FN Spon, 1888), 13.
[89] «An
Autobiographical Sketch» de 1915,537.
[90] NT, My
Inventions, 57.
[91] Ibid.;
NY Herald, 1893.
[92] Biografía
de Tesla de 1890; «The Westinghouse Company Secures the Tesla Motor», Electrical
Review (NY), 11 de agosto de 1888, en TC 1:83.
[93] NT, My
Inventions, 59.
[94] Carlson, Innovation
as a Social Process, 88-95.
[95] NY
Herald, 1893,92.
[96] NT, My
Inventions, 56.
[97] Mrkich, Tesla:
The European Years, 10; NT, My Inventions, 37; O’Neill, Prodigal
Genius, 43.
[98] Mrkich, Tesla:
The European Years, 10-11. Mrkich apunta que, con la esperanza de librarse
de las obligaciones de su beca militar, Tesla primero escribió a Queen
Bee en octubre de 1876 para pedir una beca.
[99] Mrkich, Tesla:
The European Years, 16; O’Neill, Prodigal Genius, 44.
[100] NT, My
Inventions, 37; Mrkich, Tesla: The European Years, 17.
[101] Registro
policial de Tesla en Maribor, marzo de 1879, en Mrkich, Tesla: The
European Years, 18.
[102] Mrkich. Tesla:
The European Years, 16.
[103] NT, My
Inventions, 37.
[104] Mrkich, Tesla:
The European Years, 92, 98.
[105] Ibid.,
77; Daniel Mayer, «Nikola Tesla in Prague in 1880 — Some Details from Tesla’s
Life, Until Now Unpublished», Testa III Millennium: Fifth Annual
Conference Proceedings (Belgrado, 1996), VI67-VI69; Seifer, Wizard.
19.
[106] «An
Autobiographical Sketch» de 1915,537.
[107] NT, My
Inventions, 59.
[108] «An
Autobiographical Sketch» de 1915, 537.
[109] Biografía
de Tesla de 1890.
[110] Mrkich, Tesla:
The European Years, 100.
[111] Para
información biográfica de Tivadar Puskás, véase
http://www.budpocketguide.com/TouristInfo/famous/Famous_Hungarians10.asp.
[112] Edward
Johnson a Uriah Painter, 17 de diciembre de 1877, The Papers of Thomas
A. Edison, ed. R. A. Rosenberg et al. (Baltimore: Johns
Hopkins University Press), 3: 676-679; Paul Israel, Edison: A Life of
Invention (Nueva York: John W. Wiley, 1998), 148-149.
[113] Puskás
no fue el inventor de la centralita telefónica, pero sí uno de los varios
emprendedores que vieron su potencial. La primera centralita telefónica la
instaló en mayo de 1877 E. T. Holmes en Boston, cuando añadió los
teléfonos a su existente red de alarmas antirrobo. Véase Carlson, «The
Telephone as a Political Instrument», 25-55, p. 42.
[114] Las
citas son de NT, My Inventions, 59, y la biografía de Tesla de
1890. Es difícil establecer la secuencia exacta de los hechos en Budapest, ya
que Tesla ofrece varias versiones en sus memorias. La secuencia que sigue aquí
viene de la biografía de Tesla de 1890 y el boceto autobiográfico de 1915, y
esta es que Tesla primero trabajó en la oficina de telégrafos y luego tuvo su
momento eureka. Como alternativa, My Inventions (59,65)
sugiere que Tesla cayó enfermo mientras esperaba el puesto en la compañía telefónica
de Puskás y solo fue a trabajar como diseñador a la oficina de telégrafo del
Gobierno tras tener su momento eureka en el parque.
[115] Biografía
de Tesla de 1890; NT, Declaración sobre el motor, 191.
[116] NT, My
Inventions, 59.
[117] 1915
Biographical Sketch, 537; NT, Declaración sobre el motor, 321.
[118] NT, My
Inventions, 60-61.
[119] En
su testimonio de la patente en 1903, Tesla no menciona los diagramas dibujados
en la arena para Szigeti en Budapest en 1882. Sin embargo, sí que recuerda que
dibujó diagramas en la tierra cuando explicó su motor a varios colegas de
Edison Lamp Works a las afueras de París alrededor de 1883.
[120] NT, My
Inventions, 61.
[121] Szigeti
testificó en 1889 que Tesla le habló sobre un motor polifase en París en mayo
de 1882, pero no dijo nada sobre el momento eureka en Budapest. Véase la
deposición de Szigeti de 1889.
[122] Sin
lugar a dudas, hay un fuerte parecido entre el disco de cobre en el aparato de
Arago y los rotores de disco usados por Tesla en sus primeros motores, y este
parecido llevó al autor de un libro de texto a concluir que «el motor de Tesla
es una forma del experimento de Arago… en el cual un imán giratorio dibuja al
girar un disco conductor». Véase G. C. Foster y E. Atkinson, Elementary
Treatise on Electricity and Magnetism (Londres: Longman, Green, 1896),
490.
[123] Silvanus
P. Thompson, Polyphase Electric Currents and Alternate-Current Motors (Spon,
1895), 422-425.
[124] Ibid.,
447.
[125] Ibid.,
437-440.
[126] «An
Autobiographical Sketch» de 1915,576.
[127] De
hecho, que yo sepa, el concepto de corrientes alternas sincronizadas o
desfasadas la una con la otra no aparece en la literatura de ingeniería hasta
la publicación en 1883 de un artículo de John Hopkinson en el que discute el
problema de usar varios generadores de CA en un único circuito; véase «Some
Points in Electric Lighting», en Original Papers by the Late John
Hopkinson, ed. Bertram Hopkinson (Cambridge; Cambridge University Press,
1901), 1: 57-83, en 67-69.
[128] «An
Autobiographical Sketch» de 1915, A198.
[129] Clayton
M. Christensen, El dilema de los innovadores: cuando las nuevas
tecnologías pueden hacer fracasar a las grandes empresas (Barcelona:
Ediciones Juan Granica, 1999).
[130] Thomas
K. McCraw, Prophet of Innovation: Joseph Schumpeter and Creative
Destruction(Cambridge, MA: Belknap Press of Harvard University Press,
2007).
[131] Schumpeter,
«Rationality in the Social Sciences», 329-330.
[132] NT, My
Inventions, 65.
[133] Véase
Osana Mario, «Historische Betrachtungen uber Teslas Erfindungen des
Mehrphasenmotors und der Radiotechnick um die Jahrhundertwende», en Nikola
Tesla Kongress für Wechsel-und Drehstromtechnik, ponencias de una
conferencia que tuvo lugar en el Technical Museum en Viena, 6-13 de septiembre
de 1953 (Viena: Springer-Verlag, 1953), 6-9, en 7. Mario oyó la historia de su
profesor en la Universidad de Tecnología de Viena, Johann Sahulka, quien a su
vez la había aprendido cuando se encontró con Tesla en la Exposición Universal
de Chicago de 1893. Ni Mario ni Sahulka podrían determinar si Tesla trabajó en
Ganz o fue solo como visitante.
[134]«Foundry Museum,
Budapest», «Ganz Works»
[135] Carlson, Innovation
as a Social Process, 88-91.
[136] Tesla
explicó más tarde que las dos corrientes diferentes habrían sido el resultado
de las dos bobinas teniendo diferentes dispositivos inductores, pero es dudoso
que en 1882 Tesla comprendiese totalmente el concepto de inducción. Lo que es
importante es que de algún modo reconoció que se producían dos corrientes
alternas diferentes en un campo magnético rotatorio. Véase Mario «Historische
Betrachtungen», 7.
[137] En
el testimonio de su patente, Tesla nunca mencionó esta historia sobre el
transformador con forma de anillo de Ganz, porque, con toda probabilidad,
estaba preocupado por no sugerir a sus oponentes que había aprendido algo sobre
CA de los ingenieros de Ganz, por temor a que luego se dijese que simplemente
se había apropiado de la idea de usar CA para crear un campo magnético
rotatorio. En mi opinión, gracias a su idea de campo magnético rotatorio, Tesla
era probablemente una de las pocas personas que podían haber observado la bola
girando en la cima del transformador toroidal y concebir un motor factible.
[138] «1890
Biographical Sketch».
[139] NT,
Declaración sobre el motor, 186.
[140] Walter
L. Welch, Charles Batchelor: Edison’s Chief Partner (Siracusa:
Syracuse University Press, 1972), 50.
[141] NT,
Declaración sobre el motor, 195.
[142] Paul
Israel, From Machine Shop to Industrial Laboratory: Telegraphy and the
Changing Context of American Invention, 1830-1920 (Baltimore: Johns Hopkins
University Press).
[143] NT.
Declaración sobre el motor, 187-188, 195, 306.
[144] Deposición
de Szigeti de 1889, A398.
[145] Tesla
describió su invento a David F. Cunningham, Milton F. Adams, Charles M.
Hennis y James F. Hippie; véase NT, Declaración sobre el motor,
189-190,274-275. Szigeti testificó que Tesla describió un sistema
motorgenerador de ocho cables similar en París en 1882. Véase deposición de
Szigeti de 1889, A398-A401.
[146] Frederick
Dalzell, Engineering Invention: Frank J. Sprague and the U.S.
Electrical Industry(Cambridge, MA: MITPress, 2009).
[147] Esta
compañía probablemente no se organizó porque Cunningham era solo una figura
menor en las compañías francesas de Edison y difícilmente estaba en posición de
conseguir dinero. Véase NT, My Inventions, 66; NT, Declaración
sobre el motor, 274-275; Seifer, Wizard, 29; Francis Jehl, Menlo
Park Reminiscences (Dearborn, MI: Edison Institute, 1938), 2:680,682.
[148] NT, My
Inventions, 66-67.
[149] Julius
Euting, A Descriptive Guide to the City of Strassburg and Its Cathedral,
7.ª ed. (Estrasburgo: Karl J. Trübner, n. d.), 84-85.
[150] Guillermo
I visitó Estrasburgo en septiembre de 1879 y sus biografías no mencionan una
explosión. Véase Paul Wiegler, William the First: His Life and Times,
trans. C. Vesey (Boston: Houghton-Mifflin, 1929), 377 y Edouard
Simon, The Emperor William and His Reign (Londres: Remington,
1888), 2:189.
[151] NT,
Declaración sobre el motor, 185-186; NT, My Inventions, 67. Sobre
el cuaderno que Tesla tenía mientras estaba en Estrasburgo, véase NT, Tagebuch
Aus Strasburg, 1883-1884 (Belgrado: MNT, 2002); este cuaderno (pp.
249-250) muestra que Szigeti estuvo en nómina en Estrasburgo desde octubre de
1883 a febrero de 1884.
[152] Alfred
Ritter von Urbanitzky, Electricity in the Service of Man, ed.
R. Wormell (Londres: Cassell & Co., 1886), 548-551.
[153] NT,
Declaración sobre el motor, 188; von Urbanitzky, Electricity in the
Service of Man, 296-299; Thompson, Dynamo-Electric Machinery,
267-268.
[154] Deposición
de Szigeti de 1889,A400.
[155] NT,
Declaración sobre el motor, 181, 192.
[156] Deposición
de Szigeti de 1889, A400.
[157] NT,
Declaración sobre el motor, 220, 184; NT, «Electric Magnetic Motor» patente de
EE. UU. 424.036 (presentada el 20 de mayo de 1889, concedida el 25 de
marzo de 1890), especialmente imagen 3; TCM, Inventions, Researches,
and Writings, 69.
[158] NT,
Declaración sobre el motor, 182; Benjamin Silliman, Principies of
Physics, or Natural Philosophy, 2.ª ed. (Philadelphia: Theodore Bliss,
1863), 608.
[159] NT, My
Inventions, 67; NT, Declaración sobre el motor, 177-182, 284; deposición de
Szigeti de 1889, A400.
[160] NT,
Discurso de la medalla Edison.
[161] NT,
Declaración sobre el motor, 190; NT, My Inventions, 67-68.
[162] NT,
Declaración sobre el motor, 186. En Prodigal Genius, p. 60, O’Neill
atribuye esta carta de introducción a Batchelor, pero este ya estaba de vuelta
en Nueva York. En su lugar, Barbara Puskás me informó de que ella había visto
una carta como esta escrita por Tivadar Puskás en los archivos de su familia.
[163] Notas
en la caja 1, DKS; Walter Chambers, «Tesla Too Busy to Be Honored at Radio
Show» 25 de septiembre de 1929, p. 26, DKS.
[164] NT, My
Inventions, 71.
[165] Sobre
el Oregon, véase http://en.wikipedia.org/wiki/SS_Oregon_%281883%29.
[166] NT, My
Inventions, 71-72; NT, Notebook from the Edison Machine Works (Belgrado:
MNT, 2003), 12.
[167] NT,
Declaración sobre el motor, 186, 195; NT, My Inventions, 72; Alfred
O. Tate, Edison’s Open Door (Nueva York: E. P. Dutton,
1938), 149.
[168] Véase
NT, Declaración sobre el motor, 195; «An Autobiographical Sketch» de 1915,
A199.
[169] TAE,
«Arc Lamp», patente de EE. UU. 438.303 (presentada el 10 de junio de 1884;
concedida el 14 de octubre de 1890); NT, Declaración sobre el motor, 193.
[170] Carlson, Innovation
as a Social Process, 211-216.
[171] Israel, Edison,
221-225; Passer, The Electrical Manufacturers, 34-38; «Arc and
Incandescent Interests Combined», Electrical World 5 (9 de
mayo de 1885): 188. Desconociendo los tratos de Edison con AEM, Tesla pensó que
su sistema de iluminación con lámparas de arco eléctrico se abandonó debido a
un acuerdo que Edison alcanzó con Edison Illuminating Company. Véase NT,
Declaración sobre el motor, 193.
[172] «The
Edison System of Municipal Lighting», Electrical World 9 (12
de febrero de 1887): 78.
[173] NT,
Declaración sobre el motor, 193. En My Inventions (p. 72),
Tesla dice que se despidió cuando no se le pagaron los 50.000 dólares que él
pensaba que se le habían prometido por rediseñar la dinamo. Véase también NT,
Cuaderno de Edison Machine Works, 248.
[174] William
Edgar Sackett, ed., New Jersey’s First Citizens (Paterson, NJ:
J. J. Scannell, 1917), 1:507.
[175] Entrada
de Tesla Electric Light and Mfg. Co., Nueva Jersey, vol. 53, p. 159, R.G Dun
& Co. Collection, Baker Business Library, Harvard University (a partir de
ahora citado como Tesla Co., R. G. Dun & Co. Collection).
[176] TCM,
«The Electric Light Industry in America in 1887», Electrical World 9
(29 de enero de 1887): 50.
[177] Las
patentes de lámparas de arco eléctrico de Tesla incluyen las de número 334.823;
335.786; 335.787; 336.961; 336.962; 350.954 y 359.748. Están convenientemente
compendiadas en TCM, Inventions, Researches, and Writings, 451-464.
[178] Tesla
Co., R. G Dun & Co. Collection.
[179] NT,
Discurso de la medalla Edison, 12.
[180] Seifer, Wizard,
40-41; NT, Declaración sobre el motor, 193-195, 209; Tesla Electric Light and
Manufacturing Company, anuncio publicitario, Electrical Review, 4
de septiembre de 1886, p. 14.
[181] Vail
y Lane no eran especialmente eficientes llevando un servicio; en 1890 ya no
tenían el negocio. Véase Tesla Co., R. G Dun & Co. Collection.
[182] NT, My
Inventions, 72.
[183] O’Neill, Prodigal
Genius, 65; NT al Instituto de Inmigrantes de Welfare, 12 de mayo de 1938
en John T. Ratzlafif, comp., Tesla Said (Millbrae, CA:
Tesla Book Co., 1984), 280.
[184] Israel, Edison,
234.
[185] NT,
«Thermo-Magnetic Motor», patente de EE. UU. 396.121 (presentada el 30 de
marzo de 1886, concedida el 15 de enero de 1889); TCM, Inventions,
Researches, and Writings, 424-428.
[186] Century
Electric Company y Edwin S. Pillsbury contra Wagner Electric Manufacturing
Co., Corte de apelaciones de EE. UU., distrito 8, N.° 3419, mayo de 1910,
transcripción, vol. 2, p. 932 [ítem 342, MNT]; O’Neill, Prodigal Genius,
65-66; «AlfTed S. Brown», [obituario], New York Times, 26 de
septiembre de 1891.
[187] John
B. Taltavall, comp., Telegraphers of To-Day: Descriptive, Historical,
Biographical (Nueva York: John B. Taltavall, 1893), 19-20.
[188] Norvin
Green a A. S. Hewitt, 1 de septiembre de 1887, Western Union Collection, Series
4, Box 204A, Archivos del Museo Nacional de Historia Americana, Washington, D.
C. Estoy agradecido a Joshua Wolff por compartir esta nota conmigo. Véase
también Arthur J. Beckhard, Electrical Genius Nikola Tesla (Nueva
York: Julian Messner, 1959), 120, 125.
[189] Véanse
los siguientes documentos de The Papers of Thomas A. Edison,
ed. Robert A. Rosenberg et al. (Baltimore: Johns Hopkins
University Press, 1991): «Multiple Telegraph» [entrada de cuaderno], verano de
1873, 2:50-52, esp. nota 2; «Automatic Telegraphy», diciembre de 1873,
2:119-120; «Article in the Operator», 15 de julio de 1874, 2:239-241; y «Speaking
Tel[e]g[rap]h», 20 de marzo de 1877, 3:271-274, especialmente nota 1.
[190] «William
Orton», Chicago Daily Tribune, 26 de abril de 1878, p. 2;
Seifer, Wizard, 42.
[191] James
D. Reid, The Telegraph in America and Morse Memorial, 2.ª ed.
(Nueva York: John Polhemus, 1886), 601-602; entradas para Mutual Union
Telegraph Co., 5 de noviembre de 1880 y 4 de marzo de 1881, Ciudad de Nueva
York, vol. 391, p. 2625, R.G Dun & Co. Collection.
[192] Richard
R. John, Network Nation: Inventing American Telecommunications (Cambridge,
MA: Belknap Press of Harvard University Press, 2010), 149-170, p. 158.
[193] Reid, Telegraph
in America, 603-604; Israel, From Machine Shop to Industrial
Laboratory, 127; Maury Klein, The Life and Legend of Jay Gould (Baltimore:
Johns Hopkins University Press, 1986), 310-311.
[194] Reid, Telegraph
in America, 604; entrada para Mutual Union Telegraph Co., 27 de junio de
1882, Ciudad de Nueva York, vol. 391, p. 2625, R.G Dun & Co. Collection.
[195] Reid, Telegraph
in America, 605; entrada para Mutual Union Telegraph Co.. 1885, Ciudad de
Nueva York, vol. 391, p. 2625, R.G Dun & Co. Collection.
[196] NT,
Declaración sobre el motor, 196. Debido al respeto que Tesla sentía por Peck y
Brown, es muy curioso que no los mencionase por su nombre en su autobiografía u
otras colecciones. Véanse NT, My Inventions, 72, y NT al Instituto
de Inmigrantes de Welfare, 12 de mayo de 1938, en Ratzlaff, Tesla Said,
280.
[197] NT,
Declaración sobre el motor, 196, 210-212, 247, 325-326; deposición de Szigeti
de 1889, A398.
[198] La
dirección para Mutual Union está sacada de Ciudad de Nueva York, vol. 391, p.
2625, R.G Dun & Co. Collection. Véase también testimonio de William B.
Nellis, NT, Declaración sobre el motor, 122-123, 132.
[199] Testimonio
de Parker W. Page, NT, Declaración sobre el motor, 415-416. Aunque el
motor nunca se patentó, Tesla sí presentó la patente, patente de EE. UU.
382.845, «Commutator for Dynamo-Electric Machines» (presentada el 30 de abril
de 1887, concedida el 15 de mayo de 1888). Véase también Martin, Inventions,
Researches, and Writings, 433-437.
[200] NT,
Declaración sobre el motor, 212.
[201] NT,
«Our Future Motive Power», Everyday Science and Mechanics,
diciembre 1931, pp. 26-28 y ss… en Ratzlaff, Tesla Said, 230-236.
[202] TAE,
«On the Pyromagnetic Dynamo: A Machine for Producing Electricity Directly from
Fuel», Electrical World 10 (27 de agosto de 1887): 111-113.
[203] TCM. Inventions,
Researches, and Writings, 429-431.
[204] NT,
Declaración sobre el motor, 207.
[205] Ibid.,
213.
[206] Probablemente
Tesla usó una dinamo de CC que Weston había desarrollado para galvanoplastia,
que tenía un rotor con seis ejes salientes. Al reemplazar el conmutador de CC
con colectores de CA, Tesla podía haber provocado dos o tres corrientes separadas
de esta dinamo. Véase NT, Declaración sobre el motor, 200-201, 210, así como
Thompson, Dynamo-Electric Machinery, 280.
[207] NT
78, p. 21. «Defendant’s Brief, Derivation Electric Motor», en Westinghouse
Electric and Manufacturing Company vs. Dayton Fan and Motor Company, 1900,
item 78, MNT, Belgrado, Serbia.
[208] Louis
C. Hunter y Lynwood Bryant, A History of Industrial Power in the United
States(Cambridge, MA: MIT Press, 1991), 3:210.
[209] Como
Tesla contó años más tarde, Peck y Brown hicieron la conexión entre el plan del
océano y sus motores: «Pensaban que si la energía podía ser transmitida de modo
económico a lugares distantes usando mi sistema y el coste de la planta del
océano se reducía sustancialmente, esta fuente inagotable (de vapor) podría
explotarse con éxito» (NT, «Our Future Motive Power», 78). Animado por Peck y
Brown, Tesla aparentemente estudió la termodinámica involucrada y más tarde
concibió su propio sistema usando el calor de corteza terrestre en vez de la
diferencia de temperaturas en el océano.
[210] «Tesla’s
Egg of Columbus», Electrical Experimenter 6 (marzo de 1919):
774-775 y ss., en 775.
[211] Carlson, Innovation
as a Social Process, 81-82, 87-108.
[212] Hughes, Networks
of Power 87-91.
[213] Ibid.,
95-97.
[214] Carlson, Innovation
as a Social Process, 251-252; Passer, The Electrical Manufacturers,
172.
[215] «Electric
Lighting at the Inventions Exhibition», Engineering (Londres)
39(1 de mayo de 1885): 454-460.
[216] Passer, The
Electrical Manufacturers, 131-132.
[217] George
Wise, «William Stanley’s Search for Immortality», American Heritage of
Invention & Technology 4 (primavera-verano de 1988): 42-49;
Bernard A. Drew y Gerard Chapman, «William Stanley Lighted a Town and
Powered an Industry», Berkshire History 6 (otoño de 1985):
1-40; Laurence A. Hawkins, William Stanley (1858-1916): His Life and
Work (Nueva York: Newcomen Society, 1951).
[218] Carlson, Innovation
as a Social Process, 259.
[219] En
enero de 1887, Electrical World informaba: «El sistema de
distribución por medio de generadores secundarios, es decir, transformadores,
finalmente ha obtenido un apoyo en este país, donde si todo lo que se prometió
sobre él se corrobora, no será ya necesario imponerlo en favor del público».
Véase Joseph Wetzler, «The Electrical Progress of the Year», Electrical
World 9 (1 de enero de 1887): 2-3. Un año más tarde, Wetzler escribió:
«El rasgo destacable del año en luz eléctrica es el número de sistemas de
distribución por medio de transformadores de inducción, los cuales se han
traído o elaborado. Destacable entre estos es el sistema de Westinghouse».
Véase «The Electrical Progress of the Year 1887», Electrical World 11
(14 de enero de 1888): 18-19.
[220] TAE
a Villard, 11 de diciembre de 1888, LB881112, p. 354, Edison National Historic
Site (ENHS), West Orange, NJ.
[221] TAE,
«Reasons against an Alternating Converter System», N860428, pp. 261-265, ENHS.
[222] TAE
a Villard, 24 de febrero de 1891, caja 63, carpeta 475, Documentos de Villard,
Biblioteca Baker, Escuela de Negocios de Harvard, Boston.
[223] Estudios
actuales sobre Colón han concluido que aunque Isabel necesitó que la
convenciesen para apoyar al navegante, no tuvo que empeñar sus joyas; véase
John Noble Wilford, The Mysterious History of Columbus: An Exploration
of the Man, the Myth, and the Legacy (Nueva York: Alfred
A. Knopf, 1992), 93-95, y Miles H. Davidson, Columbus Then and
Now: A Life Reexamined (Norman: University of Oklahoma Press, 1997),
168-170. En Admiral of the Ocean Sea: A Life of Christopher Columbus (Boston:
Little, Brown, 1942), Samuel Eliot Morison dice (p. 361) que la historia del
huevo se asoció por primera vez con Colón en una fuente italiana de 1565 y que
el episodio tuvo lugar en 1493, después de que Colón volviese de su primer
viaje al Nuevo Mundo y no antes de este.
[224] «Tesla’s
Egg of Columbus», 775.
[225] Este
motor está ilustrado en dos de las patentes estadounidenses de Tesla para un
«Electro Magnetic Motor»: 381.968 (presentada el 12 de octubre de 1887,
concedida el 1 de mayo de 1888) y 382.279 (presentada el 30 de noviembre de
1887. concedida el 1 de mayo de 1888). Véase también NT. Declaración sobre el
motor, 215.
[226] NT,
Declaración sobre el motor, 155, 159-160,215,218; NT, patente de EE. UU.
511.560, «Electrical Transmission of Power» (presentada el 8 de diciembre de
1888, concedida el 2 de enero de 1894).
[227] NT, My
Inventions, 72.
[228] Robert
C. Post, Physics, Patents and Politics: A Biography of Charles Grafton
Page (Nueva York: Science History Publications, 1976), Israel, From
Machine Shop to Industrial Laboratory, 135-136; obituario de Parker
Page, New York Times, 23 de enero de 1937, 18:4; NT, Declaración
sobre el motor, 213.
[229] NT,
Declaración sobre el motor, 205-206, 289, 307-308, 314-315,317.
[230] NT,
«Electric Magnetic Motor», patente de EE. UU. 381.968 (presentada el 12 de
octubre de 1887, concedida el 1 de mayo de 1888).
[231] NT,
«Electro Magnetic Motor», patente de EE. UU. 381.969 (presentada el 30 de
noviembre de 1887, concedida el 1 de mayo de 1888); «Electro Magnetic Motor»,
patente de EE. UU. 382.279 (presentada el 30 de noviembre de 1887,
concedida el 1 de mayo de 1888); «System of Electrical Distribution», patente
de EE. UU. 381.970 (presentada el 30 de noviembre de 1887, concedida el 1
de mayo de 1888); «Regulator for Alternate Current Motors», patente de
EE. UU. 390.820 (presentada el 24 de abril de 1888, concedida el 9 de
octubre de 1888); y TCM, Inventions, Researches, and Writings,
45-49.
[232] La
patentes separadas para la transmisión de energía incluían «Electrical
Transmission of Power», patente de EE. UU. 382.280 (presentada el 12 de
octubre de 1887, concedida el 1 de mayo de 1888); «Electrical Transmission of
Power», patente de EE. UU. 382.281 (presentada el 30 de noviembre de 1887,
concedida el 1 de mayo de 1888); y «Method of Converting and Distributing
Electric Currents», patente de EE. UU. 382.282 (presentada el 23 de
diciembre de 1887, concedida el 1 de mayo de 1888). Con la excepción de las
concesiones para la transmisión de energía, estas patentes son duplicados de
las patentes del motor polifásico de Tesla.
[233] NT,
Declaración sobre el motor, 160.
[234] Carlson, Innovation
as a Social Process, 87-88.
[235] NT,
Declaración sobre el motor, 160, 173-174,210.
[236] Ibid.,
329.
[237] Véase
NT, Declaración sobre el motor, 159,174-175,230,289,369-372. Para un resumen de
muchas de estas técnicas, véase NT, patente 511.560.
[238] NT,
Declaración sobre el motor, 316-318, 329.
[239] Estas
citas son de NT, Declaración sobre el motor, 308-309, 420. Véase también NT,
Declaración sobre el motor, 164-166,175,208,310,416-417, 423.
[240] Estas
aplicaciones incluían «System of Electric Distribution», patente de
EE. UU. 390.413 (presentada el 10 de abril de 1888, concedida el 2 de
octubre de 1888); «Dynamo Electric Machine», patente de EE. UU. 390.414
(pre sentada el 23 de abril de 1888, concedida el 2 de octubre de 1888);
«Regulator for AltemateCurrent Motors», patente de EE. UU. 390.820
(presentada el 24 de abril de 1888, concedida el 9 de octubre de 1888); y
«Dynamo-Electric Machine», patente de EE. UU. 390.721 (presentada el 28 de
abril de 1888, concedida el 9 de octubre de 1888).
[241] NT,
Declaración sobre el motor, 416,418,426.
[242] Carlson, Innovation
as a Social Process, 251-252. Alexander Graham Bell también tardó en
apreciar el potencial comercial del teléfono y fue guiado por su patrocinador y
futuro suegro, Gardiner G Hubbard; véase Carlson, «The Telephone as a Political
Instrument» y Carlson, «Entrepreneurship in the Early Development of the
Telephone: How Did William Orton and Gardiner Hubbard Conceptualize this New
Technology?», Business and Economic History 23 (invierno de
1994): 161-192.
[243] Walter
Isaacson, Steve Jobs (Barcelona: Debate, 2011), 159.
[244] NT,
Declaración sobre el motor, 208-209, 314, 322, 426-427; NT, «Electrical
Transmission of Power», patente de EE. UU. 511.915 (presentada el 15 de
mayo de 1888, concedida el 2 de enero de 1894), y «Alternating Motor», patente
de EE. UU. 555.190 (presentada el 15 de mayo de 1888, concedida el 25 de
febrero de 1896).
[245] Reese
V Jenkins, Images and Enterprise Technology and the American
Photographic Industry, 1839 to 1925 (Baltimore: Johns Hopkins University
Press, 1975).
[246] William
Greenleaf, Monopoly on Wheels; Henry Ford and the Selden Automobile
Patent (Detroit: Wayne State University Press, 1961).
[247] Thomas
P. Hughes, Elmer Sperry: Inventor and Engineer (Baltimore:
Johns Hopkins University Press, 1971), 91-93.
[248] Carlson,
«The Telephone as Political Instrument», 25-56.
[249] The
Scientific American Reference Book (Nueva York: Munn & Company,
1877), 47-50.
[250] Passer, The
Electrical Manufacturers, 151-164.
[251] W.
Bernard Carlson, «Nikola Tesla and the Tools of Persuasion: Rethinking the Role
of Agency in the History of Technology» (artículo presentado en la Sociedad
para la Historia de la Tecnología, Mineápolis, noviembre de 2005).
[252] Carlson, Innovation
as a Social Process, 244, 265.
[253] NT,
Declaración sobre el motor, 256.
[254] «Electrical
World Portraits—XI. Prof. W. A. Anthony», Electrical World 15(1
de febrero de 1890): 70; NT, Declaración sobre el motor, 214.
[255] NT,
Declaración sobre el motor, 160, 168-170, 221-222 247-249,276-278.
[256] W.
A. Anthony a D. C. Jackson, 11 de marzo de 1888, citado en Kenneth M.
Swezey, «Nikola Tesla», Science 127 (16 de mayo de 1958):
1147-1159, en 1149.
[257] William
Anthony, «A Study of Alternating Current Generators and Receivers», Modern
Light and Heat, 24 de mayo de 1888, p. 549.
[258] NT,
Declaración sobre el motor, 252-253; biografía de Tesla de 1890.
[259] NT,
«A New System of Alternate Current Motors and Transformers», AIEE
Transactions 5 (septiembre de 1887-octubre de 1888): 307-327 y reimp.
en TCM, Inventions, Researches, and Writings, 9-25.
[260] Discusión
del artículo de Tesla, AIEE Transactions 5 (1887-1888):
324-325 en TC 1:23.
[261] Elihu
Thomson, «Novel Phenomena of Alternating Currents», Electrical Engineer 6
(junio de 1887): 211-215.
[262] Discusión
del artículo de Tesla, AIEE Transactions 5 (1887-1888):
325-327 en TC 1:24.
[263] Comentarios
del moderador, AIEE Transactions 5 (1887-1888): 350 en TC
1:25. Pocas semanas después de su conferencia, Tesla fue elegido miembro
asociado de AIEE; véase «Secretary’s Bulletin», junio de 1888, AIEE
Transactions 5 (1887-1888).
[264] NT,
Declaración sobre el motor, 328.
[265] Ibid.,
280.
[266] Carlson, Innovation
as a Social Process, 244; E. Thomson a Charles A. Coffin, 5 de mayo de
1888, en LB 4/88-4/89, p. 9, Documentos de Elihu Thomson, American
Philosophical Society, Filadelfia.
[267] Henry
G Prout, A Life of George Westinghouse (Londres: Benn
Brothers, 1922), 128-129.
[268] Testimonio
de Thomas B. Kerr, NT, Declaración sobre el motor, 448.
[269] «Electro-Dynamic
Rotation by Means of Alternating Currents», Industries, 18 de mayo
de 1888, 505-506, y The Electrician, 25 de mayo de 1888, en TC
1:26-27 y 30-31. Tesla testificó que no sabía nada del trabajo de Ferraris
hasta que leyó estas noticias en 1888; véase NT, Declaración sobre el motor,
170.
[270] Anna
Maria Rietto y Sigfrido Leschiutta, «The First Electrical Engineers in Torino»,
en Galileo Ferraris and the Conversion of Energy: Developments of
Electrical Engineering over a Century (actas del Simposio
Internacional, Turin, I octubre de 1997), 407-433.
[271] Sigfrido
Leschiutta, «The Torino-Lanzo Transmission Experiment», en Galileo
Ferraris and the Conversion of Energy, 291-305.
[272] Adolfo
G. B. Hess, «The Monument to Galileo Ferraris in Turin», Electrical
World 42 (8 de agosto de 1903): 215-218.
[273] Traducción
de Galileo Ferraris, «Electro-Dynamic Rotations Produced by Means of Alternate
Currents», Publications of Royal Academy of Sciences of Turin 23
(1887-1888), en «Proofs on Behalf of Ferraris», Interferencia de la oficina de
patentes de EE. UU. N.° 14.819, Slattery versus Ferraris, Documentos N.°
53. La copia consultada estaba en MNT, catalogada como NT 124. La cita es de la
p. 22.
[274] Por
ejemplo, en su libro, Anthony J. Pansini reconoce a Ferraris como el
inventor del motor de inducción de CA; véase Basics of Electric Motors:
Including Polyphase Induction and Synchronous Motors (Englewood
Cliffs, NJ: Prentice-Hall, 1989), 45. Para una discusión más extensa, véase
Giovanni Silva, «Galileo Ferraris, the Rotating Magnetic Field, and the
Asynchronous Motor», panfleto en inglés basado en un artículo italiano más
largo en L’Elettrotecnica, septiembre de 1947.
[275] Véanse
artículos citados en la nota 26 de Industries y The Electrician.
[276] Thompson, Polyphase
Electric Currents, 444.
[277] H.
M. Byllesby a GW, 21 de mayo 1888, citado en Passer, The Electrical
Manufacturers. 277-278.
[278] NT,
Declaración sobre el motor, 171; Isaacson, Steve Jobs, 148-149.
[279] NT,
Declaración sobre el motor, 330-331; testimonio de Kerr, NT, Declaración sobre
el motor, 449.
[280] Wise,
«Stanley’s Search for Immortality», 46.
[281] NT,
Declaración sobre el motor, 255.
[282] Ibid.,
246-251
[283] W
Stanley Jr. aGW, 24 de junio de 1888, en «Complainant’s Record on Final
Hearing, Volume II: Exhibits», Westinghouse Electrical and Manufacturing
Company versus Mutual Life Insurance Company of New York, y H. C. Mandeville,
juzgado de EE. UU., Distrito oeste de Nueva York, pp. 592-593. Catalogado
en MNT como NT 74.
[284] Testimonio
de Kerr, NT, Declaración sobre el motor, 449-451.
[285] «Agreement
of July 7, 1888», en NT 74, 584-587; NT, Declaración sobre el motor, 327.
[286] NT,
Declaración sobre el motor, 326-327.
[287] NT,
«Electromagnetic Motor», patente de EE. UU. 524.426 (presentada el 20 de
octubre de 1888, concedida el 14 de agosto de 1894; «Electrical Transmission of
Power», patente de EE. UU. 511.559 (presentada el 8 de diciembre de 1888,
concedida el 26 de diciembre de 1893); «System of Electrical Power
Transmission», patente de EE. UU. 511.560 (presentada el 8 de diciembre de
1888, concedida el 26 de diciembre de 1893); NT, Declaración sobre el motor,
424.
[288] [NT]
a Electrical World, 1914, Caja 18, Carpeta 4, DKS.
[289] NT,
Declaración sobre el motor, 237-238,365-366.
[290] NT,
Declaración sobre el motor, 333-334; NT, Declaración sobre la radio, 63-65.
[291] «The
Hercules Mining Machine and Tesla Motor», Electrical World 15(1
de febrero de 1890): 77 en TC 2:40.
[292] NT,
Declaración sobre el motor, 233-234, 283-284,363-364.
[293] Herbert
Simon, «A Behavioral Model of Rational Choice», en Models of Man,
Social and Rational: Mathematical Essays on Rational Human Behavior in a Social
Setting (Nueva York: Wiley, 1957); Paul David, «Clio and the Economics
of QWERTY», American Economic Review 75 (1985): 332-337.
[294] Ralph
W. Pope a NT, 15 de agosto de 1889, Tarjetas, DKS; Jill Jonnes, Eiffel’s
Tower: And the World’s Fair Where Buffalo Bill Beguiled Paris, the Artists
Quarreled, and Thomas Edison Became a Count (Nueva York: Viking,
2009).
[295] O’Neill, Prodigal
Genius, 99; NT, «On the Dissipation of the Electrical Energy of the Hertz
Resonator», Electrical Engineer 14 (21 de diciembre de 1892):
587-588 en Ratzlaff, Tesla Said, 22-23; entrada para
Bjerknes, Dictionary of Scientific Biography, 16 vols., ed.
C. C. Gillespie (Nueva York: Scribner, 1970-1980), 2:167-169.
[296] NT,
«Some Experiments in Tesla’s Laboratory with Currents of High Potential and
High Frequency», Electrical Review (NY), 29 de marzo de 1899,
193-197, 204 en TC 14:74-83,
http://www.teslauniverse.com/nikola-tesla-article-some-experiments-in-teslas-laboratory-with-currents-of-high-potential-and-high-frequency
(de aquí en adelante citada como NT, «1899 Experiments»).
[297] NT,
Declaración sobre el motor, 323-325; King’s Handbook of New York City,
1893, 2 vols. (Boston: Moses King, 1893; repr., Nueva York: Benjamin
Blom, 1972), 1:233.
[298] NT,
Declaración sobre la radio, 12.
[299] NT,
Declaración sobre el motor, 320-321.
[300] NT,
«Alternating-Current Electro-Magnetic Motor», patente de EE. UU. 433.700
(presentada el 25 de marzo de 1890, concedida el 5 de agosto de 1890);
«Alternating-Current Motor», patente de EE. UU. 433.701 (presentada el 28
de marzo de 1890, concedida el 5 de agosto de 1890); y «Electro-Magnetic
Motor», patente de EE. UU. 433.703 (presentada el 4 de abril de 1890,
concedida el 5 de agosto de 1890).
[301] Testamento
de Charles F. Peck, Testamentos del condado de Bergen 7893B, W 1890,
Testamentos e inventarios, ca. 1670-1900, Departamento del
Estado, Secretaría de la Oficina del Estado, Archivos del Estado de Nueva
Jersey, Trenton, NJ.
[302] NT,
«1899 Experiments», 194.
[303] NT,
Declaración sobre la radio, 1.
[304] NT,
«Phenomena of Alternating Currents of Very High Frequency», Electrical
World 17 (21 de febrero de 1891): 128-130, en 128 en TC 2:119-122.
[305] NT,
Declaración sobre la radio, 1-19.
[306] NT,
«Method of Operating Arc Lamps», patente de EE. UU. 447.920 (presentada el
1 de octubre de 1890, concedida el 10 de marzo de 1891), y «Alternating Current
Generator», patente de EE. UU. 447.921 (presentada el 15 de noviembre de
1890, concedida el 10 de marzo de 1891).
[307] NT,
«The True Wireless», Electrical Experimenter, mayo de 1919, pp.
28-30 y ss., en 28.
[308] Von
Urbanitzky, Electricity in the Service of Man, 195-198.
[309] Hugh
G J. Aitken, Syntony and Spark: The Origins of Radio (Nueva
York: John Wiley, 1976; rep., Princeton: Princeton University Press, 1985),
52-53.
[310] Ibid.,
53-57. El estudio definitivo de Hertz es The Creation of Scientific
Effects: Heinrich Hertz and Electric Waves (Chicago: University of
Chicago Press, 1994) de Jed Z. Buchwald.
[311] NT,
«The True Wireless», 28.
[312] NT,
«Alternating Currents of Short Period», 128, y NT, «Experiments with Alternate
Currents of Very High Frequency and Their Application to Methods of Artificial
Illumination», una conferencia dada ante la AIEE en Columbia College, 21 de
mayo de 1891 en TCM, Inventions, Researches, and Writings, 145-197,
en 170-171 (de aquí en adelante citado como NT, conferencia de Columbia en
1891).
[313] Aitken, Syntony
and Spark, 54; NT, «Alternating Currents of Short Period», 128; NT, «The
True Wireless», 28.
[314] En
1868, James Clerk Maxwell publicó un análisis matemático de la interacción de
condensadores y bobinas de inducción en circuitos, pero no hay indicios de que
Tesla estuviese al tanto de este trabajo previo; véase Julian Blanchard, «The
History of Electrical Resonance», Bell System Technical Journal 20
(1941): 415-433, en 419-420,
http://www.alcatel-lucent.com/bstj/vol20-1941/article s/bstj20-4-415.pdf
[315] Ibid.,
417-418.
[316] NT,
Declaración sobre el motor, 48-50; O’Neill, Prodigal Genius, 90.
Tesla también registró una patente para la idea de la descarga oscilatoria de
condensadores; véase «Method of and Apparatus for Electrical Conversion and
Distribution», patente de EE. UU. 462.418 (presentada el 4 de febrero de
1891, concedida el 3 de noviembre de 1891).
[317] Reginald
O. Kapp usó la metáfora del péndulo electromagnético para explicar el
transformador oscilante de Tesla en «Tesla’s Lecture at the Royal Institution
of Great Britain, 1892», en MNT, Tribute to Nikola Tesla, ed.
V. Popovich (Belgrado: MNT, 1961), A300-A305, en A302.
[318] NT, My
Inventions, 75.
[319] NT,
«Phenomena of Alternating Currents of Very High Frequency», 128 en TC 2:119.
[320] «Alternating
Currents of Short Period», Electrical World 17 (14 de marzo de
1891): 203 en TC 2:138.
[321] Elihu
Thomson, «Physiological Effects of Alternating Currents of High
Frequency», Electrical World 17 (14 de marzo de 1891): 214.
[322] Soy
cuidadoso en el uso de «radio» u «ondas de radio», ya que estos términos no
fueron introducidos hasta mucho más tarde. Édouard Branly fue el primero en
usar radio como un prefijo en 1897 en «radioconductor», su término para el
cohesor que desarrolló para detectar ondas electromagnéticas. En 1907, Lee de
Forest usó el término «radio» para describir telegrafía sin cables y la palabra
fue posteriormente adoptada por la Marina de EE. UU., de modo que se hizo
común en la época de las primeras emisiones comerciales en Estados Unidos en la
década de 1920.
[323] J.
G O’Hara y W Pricha. Hertz and the Maxwellians (Londres: Peter
Peregrinus, 1987); Bruce J. Hunt, The Maxwellians (Ithaca:
Cornell University Press, 1991).
[324] Sungook
Hong, Wireless: From Marconi’s Black-Box to the Audion (Cambridge,
MA: MIT Press, 2001), 5-9.
[325] O’Hara
y Pricha, Hertz and the Maxwellians, 1.
[326] Aunque
estos tubos los producían varios fabricantes de instrumentos europeos, los
mejores eran los de un soplador de vidrio, Heinrich Geissler, en Bonn
(Alemania). Véase Joseph F. Mulligan, ed., Heinrich Rudolf Hertz
(1857-1894): A Collection of Articles and Addresses (Nueva York:
Garland, 1994), 57-58, n. 144, así como Falk Muller, Gasentladungsforschung
im 19. Jahrhundert (Berlin: Diepholz, 2004).
[327] William
H. Brock, William Crookes (1832-1919) and the Commercialization of
Science(Burlington, VT: Ashgate, 2008), 236-237.
[328] «A
Talk by Nikola Tesla», New York Times, 24 de mayo de 1891, y
«Tesla’s Experiments with Alternating Currents of High Frequency», Electrical
Engineer, 27 de mayo de 1891, p. 597, ambos en TC 3:34-35.
[329] NT,
conferencia de Columbia en 1891, 173-174.
[330] M.
K. Wisehart, «Making Your Imagination Work for You», 64.
[331] «Statement
from the Westinghouse Company», Electrical World 17 (24 de
enero de 1891): 54.
[332] Carlson, Innovation
as a Social Process, 290-291; Jonnes, Empires of Light: Edison, 215-237.
[333] O’Neill, Prodigal
Genius, 78-82. En Empires of Light (224), Jonnes sugiere
que los banqueros estaban también preocupados porque Westinghouse había pagado
a Tesla tasas de consultoría importantes y estaba gastando dinero defendiendo
las patentes de Tesla en los juzgados. No he encontrado evidencias que indiquen
que Tesla recibió dinero de Westinghouse en 1890-1891. No hubo ningún litigio
de patentes importante relacionado con las patentes de motor de Tesla hasta
finales de la década de 1890.
[334] Benjamin
Garver Lamme, Electrical Engineer: An Autobiography (Nueva
York: G.P. Putnam’s Sons, 1926), 60-61; Henry G Prout, A Life of George
Westinghouse (Londres: Benn Brothers, 1922), 121-125.
[335] Francis
E. Leupp, George Westinghouse: His Life and Achievements (Boston:
Little, Brown, 1918), 159.
[336] Charles
Fairchild a Henry L. Higginson, 6 de mayo de 1891, Caja XII-3, Carpeta
1891 CAC, Documentos de Henry L. Higginson, Biblioteca Baker, Escuela de
Negocios de Harvard, Boston; Carlson, Innovation as a Social Process,
291.
[337] O’Neill, Prodigal
Genius, 81-82. El contrato original era entre Westinghouse y Tesla, Peck y
Brown. Como Peck murió en 1890, Tesla habría tenido que persuadir a Brown para
consentir su decisión de romper el contrato.
[338] Durante
la declaración tomada en 1903 para defender las patentes del motor de CA, se
preguntó a Tesla si había algún interés pecuniario en las patentes. Él
respondió: «Espero que lo tuviese». Véase NT, Declaración sobre el motor,
153-154.
[339] Ibid.,
235, 163-164.
[340] Tesla
experimentó con otros materiales de alta resistencia e ignífugos (es decir,
resistentes al calor), incluyendo placas de rubí. Como los láseres usan tubos
de rubí, varios biógrafos de Tesla han afirmado que Tesla inventó el láser;
véase Seifer, Wizard, 87, y Hunt y Draper, Lightning in His
Hand, 236-237.
[341] «Tesla’s
System of Electric Lighting with Currents of High Frequency», Electrical
Engineer, 1 de julio de 1891,p. 9 en TC 2:47; NT, «System of Electric
Lighting», patente de EE. UU. 454.622 (presentada el 25 de abril de 1891,
concedida el 23 de junio de 1891); NT, «Electric Incandescent Lamp», patente de
EE. UU. 455.069 (presentada el 14 de mayo de 1891, concedida el 30 de
junio de 1891).
[342] NT,
«Phenomena of Alternating Currents of Very High Frequency», 128 en TC
2:119-122; Elihu Thomson, «Notes on Alternating Currents of Very High
Frequency», Electrical Engineer, 11 de marzo de 1891,300 en TC
2:137; NT, «Experiments with Alternating Currents of High Frequency», Electrical
Engineer, 18 de marzo de 1891, 336-337 en TC 2:140-141; NT, «Phenomena of
Alternating Currents of Very High Frequency», Electrical World, 21
de marzo de 1891, pp. 223,225 en TC2:148-150; Elihu Thomson, «Alternating
Currents of High Frequency—A Reply to Mr. Tesla», Electrical Engineer,
1 de abril de 1891, pp. 386-387 en TC 2:152-153; y NT, «Phenomena of Currents
of High Frequency», Electrical Engineer, 8 de abril de 1891, pp.
425-426 en TC 2:157-158.
[343] Para
la conferencia de Thomson de 1890, también dada en el Columbia College, véase
«Phenomena of Alternating Current Induction», Electrical Engineer (Londres),
25 de abril y 2 de mayo de 1890, 332-335, 345-346 en TC 2:60-65; «Annual and
General Meeting of the American Institute of Electrical Engineers», Electrical
World 17 (9 de mayo de 1891): 344 en TC 2:166; «Chairmen of the
Institute’s Committees», Electrical Engineering 53 (mayo de
1934): 828-331, en 830.
[344] NT,
«System of Electric Lighting», patente de EE. UU. 454.622 (presentada el
25 de abril de 1891, concedida el 23 de junio de 1891); NT, «Electric
Incandescent Lamp», patente de EE. UU. 455.069 (presentada el 14 de mayo
de 1891, concedida el 30 de junio de 1891). Para una lista parcial de las
patentes en el extranjero de Tesla, véase Catalogue of Tesla’s Patents (Belgrado:
MNT, 1987). La patente francesa fue presentada el 9 de mayo de 1891 y la
alemana tiene fecha del 20 de mayo de 1891.
[345] En
1891, Columbia College tenía su campus en la calle 49 entre la Cuarta avenida y
la avenida Madison. De 1857 a 1891, mientras la facultad de Derecho
nominalmente era parte de Columbia, la llevaba sin ayuda Dwight como
propietario de la escuela; por tanto, en todas las descripciones de la
conferencia de Tesla, la localización se da como habitación del profesor
Dwight. Véase Robert A. McCaughey, Stand, Columbia: A History of
Columbia University in the City of New York, 1754-2004(Nueva York: Columbia
University Press, 2003), 138-140, 182-183. Sobre la historia de la ingeniería
eléctrica en Columbia, véase Michael Pupin, From Immigrant to Inventor (Nueva
York: Charles Scribner’s Sons, 1922), 276-285, y James Kip Finch, A
History of the School of Engineering, Columbia University (Nueva York:
Columbia University Press, 1954), 68-70.
[346] Joseph
Wetzler, «Electric Lamps Fed from Space, and Flames That Do Not Consume», Harper’s
Weekly 35 (11 de julio de 1891): 524 en TC 3:104-106; «Tesla’s
Experiments with Alternating Currents of High Frequency», Electrical
Engineer, 27 de mayo de 1891, p. 597 en TC 3:35.
[347] NT,
conferencia de Columbia en 1891, 155-187.
[348] «Alternating
Currents of High Frequency», Electrical Review, 30 de mayo de 1891.
p. 185.
[349] NT,
conferencia de Columbia en 1891, 187-190. Tesla cubrió la idea básica tras esta
demostración en la solicitud de patente que presentó antes de la conferencia;
véase «System of Electric Lighting», patente de EE. UU. 454.622
(presentada el 25 de abril de 1891, concedida el 23 de junio de 1891).
[350] Wetzler,
«Electric Lamps Fed from Space», 524; NT, My Inventions, 82.
[351] Al
coger las bolas de latón, Tesla protegía sus manos de quemaduras. Aunque no se
menciona en el texto publicado de la conferencia de Columbia, esta demostración
fisiológica está descrita en los informes sobre la conferencia de los
periódicos; véase «A Talk by Nikola Tesla», New York Times, 24 de
mayo de 1891, y «Tesla’s Experiments with Alternating Currents of High
Frequency», 597, ambos en TC 3:34-35.
[352] «Alternating
Currents of High Frequency», Electrical Review, 30 de mayo de 1891,
184 en TC 3:37.
[353] NT,
«What Is Electricity?», Literary Digest 3 (18 de julio de
1891): 319-320 en TC 3:137-138.
[354] «Alternating
Current Phenomena», Engineering, 12 de junio de 1891, p. 710 en TC
3:46.
[355] «Tesla’s
Experiments», Telegraphic Journal and Electrical Review 29 (24
de julio de 1891): 93-94 en TC 3:142-143.
[356] «Mr.
Tesla’s New System of Illumination», Electrical Engineer, 1 de
julio de 1891, p. 11 en TC 3:48.
[357] «Mr.
Tesla’s High Frequency Experiments», Industries, 24 de julio de
1891,p. 86 en TC 3:169.
[358] Wetzler,
«Electric Lamps Fed from Space», 524.
[359] «Naturalization
Record of Nikola Tesla», 30 de julio de 1891,Naturalization Index, NYC Courts,
http://www.footnote. com/spotlight/1093.
[360] NT,
Declaración sobre la radio, p. 7.
[361] A.
E. Dolbear, «Mode of Electric Communications), patente de EE. UU. 350.299
(presentada el 24 de marzo de 1882, concedida el 5 de octubre de 1886).
[362] Hawkins
Electrical Guide (Nueva York: Theo. Audel, 1915), 9:2264-2265.
[363] NT,
Declaración sobre la radio, 9.
[364] Ibid.
[365] Conferencia
de 1892, 226-232, 237-274, 282-285.
[366] NT,
«Notes on a Unipolar Dynamo», Electrical Engineer, 2 de septiembre
de 1891, p. 258 en TC 3:175, y TCM, Inventions, Researches, and
Writings, 465-474.
[367] Conferencia
de 1892, 233-235.
[368] NT,
Declaración sobre la radio, 12.
[369] NT,
Declaración sobre la radio y «The True Wireless».
[370] J.
A. Fleming, The Principles of Electric Wave Telegraphy (Nueva
York: Longmans, Green 1906), 426-427.
[371] NT, My
Inventions, 82; «Progress of Mr. Tesla’s High Frequency Work», Electrical
World, 9 de enero de 1892, p. 20 en TC 4:72.
[372] Thompson, Polyphase
Electric Currents, 454-456; «Priority in Alternating Current Motors», Electrical
Engineer (Londres), 24 de septiembre de 1891, p. 292 en TC4:25.
[373] Carl
Hering, «Electrical Practice in Europe as Seen by an American-IV», Electrical
World 18 (19 de septiembre de 1891): 193-195, en 194 en TC 4:4-8.
[374] Dolivo-Dobrowolsky
desarrolló tanto conexiones estrella como conexiones triángulos, habitualmente
usadas en motores de inducción, pero las llamó conexiones de red; véase
Thomson, Polyphase Electric Currents, 52-53,456-458. Para una
discusión de una práctica moderna, consultar Pansini, Basics of
Electric Motors, 46-47.
[375] Hughes, Networks
of Power, 129-135; Thompson, Polyphase Electric, 456-471; Georg
Siemens, History of the House of Siemens (Munich: Karl Alber,
1957), 1:120-123.
[376] C.E.L.
Brown, «Reasons for the Use of the Three-Phase Current in the Lauffen-Frankfort
Transmission», Electrical World 18 (7 de noviembre de 1891):
346 en TC 4:34.
[377] «Mr.
Tesla and Rotary Currents», Electrical Engineer (Londres), 29
de enero de 1892, pp. 111-112 en TC 4:78-79.
[378] Hering,
«Electrical Practice in Europe», 194. Véase también «Tesla Motors in
Europe», Electrical Engineer (NY), 26 de septiembre de 1892,
p. 291 en TC 5:149.
[379] «Progress
of Mr. Tesla’s High Frequency Work», Electrical World, 9 de enero
de 1892, p. 20 en TC 4:72; «Mr. Tesla’s Experiments», Electrical
Engineer (Londres), 18 de diciembre de 1891, p. 578 en TC 4:59;
«Adoption of Report», Journal of the Institution of Electrical
Engineers 20 (10 de diciembre de 1891): 600.
[380] NT, My
Inventions, 94.
[381] Seifer, Wizard,
84.
[382] «Mr.
Tesla and Rotary Currents», Electrical Engineer (Londres), 29
de enero de 1892, pp. 111-112, en TC 4:78-79. Obsérvese que esta cita es del
reportero y no de Tesla.
[383] William
Crookes, «Some Possibilities of Electricity», Fortnightly Review 102,
n. s. (1 de febrero de 1892): 173-181, en 174 en TC 4:81-85. Para un análisis
del contexto de este artículo, véase Graeme Gooday, «Liars, Experts, and
Authorities», History of Science 46 (2008): 431-456, en
441-449.
[384] «Notes», The
Electrician, 5 de febrero de 1892 en TC 4:158; «Mr. Tesla’s Lectures on
Alternate Current of High Potential and Frequency», Nature 45(11
de febrero de 1892): 345-347 en TC 4:166-167.
[385] NT, My
Inventions, 82. Sobre Dewar, véase su entrada en el Dictionary of
Scientific Biography, 4:78-81.
[386] Para
una fotografía del aparato de Tesla en el escenario de la Royal Insitution en
febrero de 1892, véase imagen 24, «Hidden in Plain Sight: Nikola Tesla’s
‘Radiant Energy’ Devices» http://amasci.com/tesla/tesray1.html.
[387] Reginald
O. Kapp, «Tesla’s Lecture at the Royal Institution of Great Britain, 1892»,
en Tribute to Nikola Tesla, pp. A300-A305, en A303.
[388] «Alternate
Currents of High Frequency», Engineering, 5 de febero de 1892, pp.
171-172 en TC 4:159-160. Las citas son de la conferencia de 1892, 198-199. El
publico incluía a J. J. Thomson, Oliver Heaviside, Silvanus P. Thompson, Joseph
Swan, John Ambrose Fleming, James Dewar, sir William Preece, Oliver Lodge, sir
William Crookes y lord Kelvin; véase «Mr. Tesla before the Royal Institution,
London», Electrical Review (NY), 19 de marzo de 1892, p. 57 en
TC 5:27. En William Crookes, William H. Brock (p. 264) concluyó que
Tesla probablemente leyó el artículo de Crookes «On Radiant Matter»
[conferencia en la British Association en Sheffield] en Chemical News 40
(29 de agosto y 16 de septiembre de 1879): 91-93,104-107,127-131.
[389] «Alternate
Currents of High Frequency», 171-172.
[390] Ibid.;
Conferencia de 1892,212-216.
[391] «Mr.
Tesla’s Lectures on Alternate Currents of High Potential and Frequency», Nature,
11 de febrero de 1892, p. 345 en TC 4:166.
[392] Conferencia
de 1892,226-231, en 230. Probablemente Tesla se estaba refiriendo a mejorar el
funcionamiento del cable del Atlántico y no a enviar mensajes que cruzasen el
océano sin cables.
[393] Ibid.,
232-236, en 232.
[394] Conferencia
de 1892, 236-287; «Alternate Currents of High Frequency», 172.
[395] A.
P. Trotter, «Reminiscences», SC MSS 66, p. 532, Archivos de la Institución de
Ingenieros Eléctricos, Londres.
[396] «Alternate
Currents of High Frequency», 172; «Electric Light and Electric Force», The
Spectator, 6 de febrero de 1892, p. 193 en TC 4:164.
[397] Conferencia
de 1892,288-289; NT, Declaración sobre la radio, 95.
[398] «Mr.
Tesla and Vibratory Currents», Electrical Engineer (Londres),
12 de febrero de 1892, p. 157 en TC 4:168.
[399] «Mr.
Tesla’s Lecture», Electrical Review (Londres), 12 de febrero
de 1892, p. 192 en TC 4:173.
[400] NT, My
Inventions, 82.
[401] Trotter,
«Reminiscences», 536.
[402] J.
A. Fleming a NT, [5 de febrero] 1892, NT Tribute, LS-13.
[403] W.
H. Brock, entrada para William Crookes, Dictionary of Scientific
Biography, 3:474-482, en 476; NT, My Inventions, 104.
[404] E.
Raverot, «Tesla’s Experiments with Alternating Currents of High
Frequency», Electrical World19 (26 de marzo de 1892): 210-213 en TC
5:30-34.
[405] «Mr.
Tesla’s Experiments of Alternating Currents of Great Frequency» [traducción del
artículo de Hospitalier en La Nature], Scientific American, 26 de
marzo de 1892, pp. 195-196 en TC 5:35-38; «Tesla’s Experiments», Electrical
Review (NY) 20 (9 de abril de 1892): 89 en TC 5:48.
[406] A.
Blondel a Monsieur le President, 20 de mayo de 1936, en Tribute to
Nikola Tesla, LS-69; «Tesla Motors in Europe», Electrical Engineer (NY),
26 de septiembre de 1892, p. 291 en TC 5:149; NT a GW, 12 de septiembre de
1892, BC; NT a JJA, 6 de enero de 1899, en Seifer, Wizard, 210-211.
[407] William
Crookes a NT, 5 de marzo 1892, en NT Tribute, LS-12.
[408] NT, My
Inventions, 94-95.
[409] O’Neill, Prodigal
Genius, 101; Mrkich, Tesla: The European Years, 83.
[410] NT, My
Inventions, 104.
[411] Para
la explicación de Tesla de su sueño, véase NT a G. S. Viereck, 17 de
diciembre de 1934, Centro de investigación Benson Ford, Museo Henry Ford,
Dearborn, MI. Véase también NT, My Inventions, 105.
[412] Mrkich, Tesla:
The European Years, 85-86.
[413] NT
a Pajo Mandic, 20 de abril de 1892, en la edición serbia del MNT, Nikola
Tesla: Correspondence with Relatives (Belgrado: MNT, 1993), 37. Para
una traducción al inglés, véase Nicholas Kosanovich, trad., Nikola
Tesla: Correspondence with Relatives (N.p.: Tesla Memorial Society,
1995), 26. En su sección de sociedad, Electrical Engineer informó
de que Tesla había «sufrido una pérdida grave con la muerte de su madre».
Véase Electrical Engineer (NY), 27 de abril de 1892, p. 439 en
TC 5:78.
[414] Pribic,
«Human Side of Tesla», 25.
[415] «Tesla
Motors in Europe», Electrical Engineer (NY), 26 de septiembre
de 1892, p. 291 en TC 5:149; Seifer, Wizard, 95; NT a GW, 12 de
septiembre de 1892, Documentos de Tesla (microfilm), BC, Carrete 7.
[416] «Honors
to Nikola Tesla from King Alexander I», Electrical Engineer, 1
de febrero de 1893, 125 en TC 6:70; Pribic, «Human Side of Tesla», 25; A. P. M.
Fleming, «Nikola Tesla», Journal of the Institution of Electrical
Engineers 91 (febrero de 1944): 58 y ss., reimp. en Tribute to
Nikola Tesla, A215-A230, en A215. La familia de Tesla no asistió a las
ceremonias en Belgrado, pero leyeron acerca de ellas en el periódico; véase
Marica Kosanović a NT, 4 de diciembre de 1892, en Correspondence
with Relatives, 40-41 (ed. serbia) y 29 (ed. inglesa).
[417] TCM,
«Nikola Tesla», Century Magazine 47 (febrero de 1894):
582-585. en 584 en TC 9:1-4.
[418] NT,
«The True Wireless», 62; Johanna Hertz, arr., Heinrich Hertz: Memoirs,
Letters, Diaries, 2.ª enl. ed., preparada por M. Hertz y C. Susskind,
trad. L. Brinner, M. Hertz y C. Susskind (San Francisco: San Francisco Press,
1977), 323-325. Tras visitar a Hertz en Bonn, Tesla asistió al encuentro anual
de la British Association for the Advancement of Science; véase «The Edinburgh
Meeting of the British Association», Electrical World 20
(1892): 114.
[419] NT, My
Inventions, 82-83.
[420] «Mr.
Nikola Tesla», Electrical Engineer (NY), 31 de agosto de 1892,
p. 202 en TC 5:145.
[421] La
época del traslado de Tesla del Astor al Gerlach se basa en membretes usados en
la correspondencia del 12 y el 27 de septiembre de 1892 a GW; NT pidió que el
equipo se moviese a la Quinta Avenida sur en la carta del 27 de septiembre.
Sobre el nuevo laboratorio de la Quinta sur, véase Walter T. Stephenson,
«Nikola Tesla and the Electric Light of the Future», The Outlook, 9
de marzo de 1895, pp. 384-386, en 384, en TC 9:116-118. Sobre el Hotel Gerlach,
véase «Mr. and Mrs. Gerlach Assign. Owners of Hotel Unable to Carry Heavy Debts
Any Longer», New York Times, 3 de junio de 1894 y Moses King, King’s
Handbook of New York City, 1893, 1:230. El Gerlach sigue todavía en pie y
hoy se lo conoce como Radio Wave Building; véase «The Beautiful New York City
Where Tesla Spent 60 Years of His Life»,
http://www.teslasociety.com/beautifulnyc.htm
[422] Passer, The
Electrical Manufacturers, 280-281; Thompson, Polyphase Electric
Currents, 181-182.
[423] Lamme, An
Autobiography, 60-61; Passer, The Electrical Manufacturers,
279.
[424] Charles
F. Scott, «Long Distance Transmission for Lighting and Power», Electrical
Engineer 13 (15 de junio de 1892): 601-603; Franklin L. Pope,
«Electricity», Engineering Magazine, agosto de 1892, pp. 710-711,
en TC 5:139.
[425] Jonnes, Empires
of Light, 247-261.
[426] Trumbull
White y William Ingleheart, The World’s Columbian Exposition: Chicago,
1893(Filadelfia: Monarch Book Company, 1893), 305-306.
[427] Como
observaron White e Ingleheart: «Los de Westinghouse fueron lentos indicando lo
que exhibirían, porque temían que el gran contrato de la lámpara incandescente
emplease todo su tiempo y dinero». Véase The Worlds Columbian
Exposition, 316.
[428] NT
a GW, 12 de septiembre de 1892, BC.
[429] Véase
NT a Westinghouse Electric Co., 27 de septiembre y 2 de diciembre de 1892, BC.
[430] [Oswald]
Villard, Memoirs of Henry Villard, 2 vols. (Westminster:
Archibald Constable, 1904); Alexandra Villard de Borchgrave y John
Cullen, Villard: The Life and Times of an American Titan(Nueva
York: Nan A. Talese/Doubleday, 2001); Carlson, Innovation as a Social
Process, 291-297.
[431] NT
a H. Villard, 10 de octubre de 1892, Documentos de Henry Villard, MS Am
1941-1941.3, Biblioteca Houghton, Universidad de Harvard.
[432] Passer, The
Electrical Manufacturers, 282.
[433] deLancey
Rankine, Memorabelia of William Birch Rankine (Cataratas del
Niágara, NY: Power City Press, 1926).
[434] Charles
F. Scott, «Personality of the Pioneers of Niagara Power», 31 de marzo de 1938,
materiales históricos del Nueva York occidental, National Grid USA, Syracuse,
NY (de aquí en adelante citado como Colección de la National Grid).
[435] «Edward
Dean Adams», Time, 27 de mayo de 1929,
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,927947,00.html; Christopher
Kobrak, Banking on Global Markets: Deutsche Bank and the United States,
1870 to the Present (Nueva York: Cambridge University Press, 2008),
70-71; Edward Everett Bartlett, Edward Dean Adams (Nueva York:
impresión privada, 1926), 10-11.
[436] Jonnes, Empires
of Light, 283.
[437] EDA, Niagara
Power: History of the Niagara Falls Power Company, 1886-1918 (Cataratas
del Niágara: impresión privada para la Niagara Falls Power Company, 1927),
1:146; Steven Lubar, «Transmitting the Power of Niagara: Scientific,
Technological, and Cultural Contexts of an Engineering Decision», IEEE
Technology and Society Magazine, marzo de 1989, pp. 11-18, en 14.
[438] Adams, Niagara
Power, 2:191.
[439] NT
a GW, 2 de diciembre de 1892, BC.
[440] Lamme, Autobiography,
60-64; Hughes, Networks of Power, 121-122.
[441] Westinghouse
Electric and Manufacturing Co., Transmission of Power: Polyphase
System, Tesla Patents (catálogo de comercio, hacia enero de 1893).
[442] NT,
discurso de la medalla Edison.
[443] NT
a EDA, 9 de enero de 1893, Colección de National Grid. W. C. Unwin fue un
profesor de ingeniería en Londres y, como Kelvin, un miembro de la Comisión
Internacional de Niágara formada por Adams.
[444] NT
a EDA, 2 de febrero de 1893, Colección de National Grid.
[445] NT
a EDA, 6 de febrero de 1893, Colección de National Grid.
[446] F.
H. Betts a [EDA], 11 de marzo de 1893, citado en Adams, Niagara Power,
2:241.
[447] NT
a EDA, 12 de marzo de 1893, Colección de National Grid.
[448] NT
a EDA, 2) de marzo de 1893; NT a E. D. Adams, 12 y 22 de marzo de 1893,
Colección de National Grid; Adams, Niagara Power, 2:235-236.
[449] Adams, Niagara
Power, 2:233-235.
[450] NT
a EDA, 26 de marzo de 1893, Colección de National Grid.
[451] NT
a EDA, 11 de mayo 1893, Colección de National Grid.
[452] TCM, Inventions,
Researches, and Writings, 477-485.
[453] Passer, The
Electrical Manufacturers, 281-282.
[454] Ibid.,
290-292; Lamme, Autobiography, 64-66; Chas. A. Bragg a NT, 10
de noviembre de 1893, carpeta 7, caja 18, DKS.
[455] P.
M. Lincoln, «Some Reminiscences of Niagara», Electrical Engineering,
Mayo 1934, pp. 720-725, en 720; Rankine, Memorabelia of William Birch
Rankine, 28-30.
[456] Norman
R. Ball, The Canadian Niagara Power Company Story (Erin,
Ontario: Boston Mills Press, 2006); William J. Hausman etal., Global
Electrification: Multinational Enterprise and International Finance in the
History of Light and Power, 1878-2007 (Nueva York: Cambridge
University Press, 2008), 18.
[457] David
E. Nye, American Technological Sublime (Cambridge, MA: MIT
Press, 1994), 13-15, 21-23, 135-137.
[458] «Tesla’s
Work at Niagara», New York Times, 16 de julio de 1895.
[459] NT,
«On Light and Other High Frequency Phenomena», en TCM, Invention,
Researches, and Writings, 294-373 (de aquí en adelante citado como NT,
conferencia de 1893).
[460] «The
Tesla Lecture in St. Louis», Electrical Engineer 15 (8 de
marzo de 1893): 248-249, en TC 6:75-76.
[461] NT,
conferencia de 1893, 318-320.
[462] NT,
Declaración sobre la radio, 87.
[463] «The
Tesla Lecture in St. Louis», 249; George Heli Guy, «Tesla, Man and
Inventon», New York Times, 31 de marzo de 1895, en TC 9:140-142. en
142.
[464] NT,
conferencia de 1893, 346. Tesla quizás había estado acertado al referirse a
Mahlon Loomis como el «entusiasta» de un teléfono de inducción atmosférica. En
1886, Loomis envió señales entre dos montañas en Virginia que recorrieron
catorce millas. Había recibido una patente para su idea en 1872 y presionado
sin éxito al Congreso para obtener fondos. Véase Orrin E. Dunlap
Jr., Radio’s 100 Men of Science: Biographical Narratives of Pathfinders
in Electronics and Television (Nueva York: Harper & Brothers, 1944),
58-59.
[465] NT,
«The True Wireless», 29.
[466] NT,
conferencia de 1893, 346.
[467] Ibid.,
341, 344-345.
[468] Ibid.,
347; NT. Declaración sobre la radio, 23-26.
[469] NT,
Declaración sobre la radio, 23.
[470] «Nikola
Tesla’s Lecture», Electrical Industries, 31 de octubre de 1893, pp.
5-6, en TC 8:92-93.
[471] NT,
Declaración sobre la radio, 36-47; TCM, «Tesla’s Oscillator and Other
Inventions», The Century Magazine 46 (abril de 1895): 916-933,
en 920 en TC 9:143-159.
[472] NT,
«Reciprocating Engine», patente de EE. UU. 514.169 (presentada el 13 de
agosto de 1893, concedida el 6 de febrero de 1894); «Electrical Generator»,
patente de EE. UU 511.916 (presentada el 19 de agosto de 1893, concedida el 2
de enero de 1894); «Steam Engine», patente de EE. UU. 517.900 (presentada
el 29 de diciembre de 1893, concedida el 10 de abril de 1894); «Stages and
Types of the Tesla Oscillator», Electrical Engineer 19 (3 de
abril de 1895): 301-304, en TC 10:165-168; «Mr. Tesla’s Lecture on Mechanical
and Electrical Oscillators», Electrical Engineer 41 (30 de
agosto de 1893): 208, en TC 8:59.
[473] TCM,
«Tesla’s Oscillator», fig. 2.
[474] Véase
«Nikola Tesla’s Work», New York Sun, 3 de mayo de 1896, en TC
11:64-65, en 64; TCM, «Tesla’s Oscillator», 919-920; y comentarios de Tesla en
«Meeting of the New York Electrical Society», Electrical World, 9
de diciembre de 1893, pp. 444-446, en TC 8:136-139, en 138.
[475] W.
Garrett Scaife, From Galaxies to Turbines: Science, Technology, and the
Parsons Family(Filadelfia: Institute of Physics, 2000), 152-426.
[476] Tesla
comparó su oscilador con turbinas de vapor existentes en «Meeting of the New
York Electrical Society», 138.
[477] NT,
«Method and Apparatus for Electrical Conversion and Distribution», patente de
EE. UU. 462.418 (presentada el 4 de febrero de 1891, concedida el 3 de
noviembre de 1891).
[478] NT,
«Means for Generating Electric Currents», patente de EE. UU. 514.168
(presentada el 2 de agosto de 1893, concedida el 6 de febrero de 1894).
[479] Conferencia
de 1892, 209-212; Elihu Thomson diseñó un dispositivo similar usando un imán
para proteger a los circuitos de luz de iluminarse; véase David Woodbury, Beloved
Scientist: Elihu Thomson, Guiding Spirit of the Electrical Age (Nueva
York: Whittlesey House, 1944), 124-125.
[480] NT,
«Meeting of the New York Electrical Society», 138.
[481] NT,
«Mechanical Therapy», texto mecanografiado sin fecha, 184-187, en 185 en la
carpeta «Tesla Papers, Columbia», caja 1, Colección Anderson y
http://www.rexresearch.com/teslamos/tmosc.htm.
[482] Véase
Robert Pack Browning et al., eds., Mark Twain’s Notebooks
& Journals, vol. 3, 1883-1891 (Berkeley: University of California
Press, 1979), 431. En 1889 Twain compró los derechos de la máquina tipográfica
de Paige y continuó apoyándole, pero la máquina de Paige no podía competir
exitosamente con la linotipia de Ottmar Merganthaler. Junto con otras cuantas
malas inversiones más, la máquina tipográfica de Paige llevó a la bancarrota a
Twain en la década de los noventa del siglo XIX. Véase Stephen Railton, «MT and
the Paige Typesetter», http://etext.virginia.edu/railton/yankee/cymach6.html y
John H. Lienhard, «No. 50: The Paige Compositor», Engines of Our Ingenuity,
http://www.uh.edu/engines/epi50.htm.
[483] NT,
«Mechanical Therapy», 186.
[484] Earl
Sparling, «Nikola Tesla, at 79, Uses Earth to Transmit Signals», New
York World-Telegram, 11 de julio de 1935; «Nikola Tesla: Mechanical
Oscillator», http://www.rexresearch.com/teslamos/tmosc.htm. El programa Cazadores
de mitos de Discovery Channel examinó la afirmación de Tesla de que
había creado una «máquina de terremotos» en el episodio dieciséis. Probaron el
fenómeno físico conocido como «resonancia mecánica» en un puente construido en
1927. Incluso aunque sintieron que el puente vibraba a muchas yardas de
distancia, no hubo efectos significativos. Véase http://dsc.discovery.
com/fansites/mythbusters/episode/episode-tab-05.html.
[485] NT,
Declaración sobre la radio, 48-60; NT, «Means for Generating Electric
Currents», patente de EE. UU. 514.168 (presentada el 2 de agosto de 1893,
concedida el 6 de febrero de 1894). Con relación a los controladores, los
esfuerzos de Tesla culminaron en una serie de interruptores de mercurio «en los
cuales una fina franja centrífuga de mercurio gira un eje de tres veletas en un
contacto rápido consigo mismo»; para un experto en Tesla, estos interruptores
combinaron «un buen ajuste y una alta velocidad con total economía de las
partes móviles». Véase NT, «Electric Circuit Controller», patente de
EE. UU. 609.247 (presentada el 14 de marzo de 1898, concedida el 16 de
agosto de 1898) y Jim Glenn, ed., The Complete Patents of Nikola Tesla (Nueva
York: Barnes & Noble, 1994), 231.
[486] NT,
Declaración sobre la radio, 52.
[487] Ibid.,
68,62.
[488] Ibid.,
62.
[489] TCM,
«Tesla’s Oscillator», 927.
[490] Los
grupos profesionales incluyen la Society of Architects y la American
Electro-Therapeutic Association. Véase NT, Declaración sobre la radio, 59, y
«An Evening in Tesla’s Laboratory», Electrical Engineer (NY)
18 (3 de octubre de 1894): 278-279, en TC 9:82-83.
[491] Walter
T. Stephenson, «Nikola Tesla and the Electric Light of the Future», The
Outlook, 9 de marzo de 1895, pp. 384-386, en 385, enTC 9:116-118.
[492] NT
a Pajo Mandic, 30 de noviembre de 1893, en Tesla Correspondence with
Relatives, 39.
[493] Wyn
Wachhorst, Thomas Alva Edison: An American Myth (Cambridge,
MA: MIT Press, 1981); Charles Bazerman, The Languages of Edison s Light (Cambridge,
MA: MIT Press, 1999); Frederick Dalzell, Engineering Invention: Frank
J. Sprague and the U.S. Electrical Industry (Cambridge, MA: MIT
Press, 2010).
[494] Stanley
M. Guralnick, «The American Scientist in Higher Education, 1820-1910», en The
Sciences in the American Context: New Perspectives, ed. N. Reingold
(Washington, D. C.: Smithsonian Institution Press, 1979), 99-142; Graeme
Gooday, «Liars, Experts and Authorities», History of Science46
(diciembre de 2008): 431-456; Olivier Zunz, Making America Corporate,
1870-1920 (Chicago: University of Chicago Press, 1990).
[495] Burton
Bledstein, The Culture of Professionalism: The Middle Class and the
Development of Higher Education in America (Nueva York: W. W.
Norton, 1976).
[496] «T.
Commerford Martin», AIEE Electrical Engineering 53 (mayo de
1934): 789.
[497] TCM
y Joseph Wetzler, The Electric Motor and Its Applications (Nueva
York: W. J. Johnston Company, 1889).
[498] «Scientists
Honor Nikola Tesla», New York Herald, 23 de abril de 1893, en TC
6:91-93.
[499] TCM, Mr.
Martin’s Lawsuit: Its Object Cash, No Wasted How and Why It Failed (Nueva
York: Electrical World, 1891); National Reporter System, New York
Supplement [of Decisions by New York State Superior, Appeals, and
Supreme Courts], (1893-1894), vol. 26, pp. 1105-1108.
[500] NT
a Petar Mandic, 8 de diciembre de 1893, y NT a Simo Majstorovic (primo), 17 de
mayo de 1893, ambos en Tesla Correspondence with Relatives, 41, 35.
[501] TCM, Inventions,
Researches, and Writings; «Tesla and His Researches», New York
Times, 22 de enero de 1894, en TC 8:175.
[502] TCM
a NT, 6 de febrero de 1894, en Seifer, Wizard, 129.
[503] «Third
Edition of “The Inventions, Researches, and Writing of Nikola Tesla”», Electrical
Engineer19 (6 de febrero de 1895): 124 en TC 9:105; TCM, Nikola
Tesla’s Untersuchungen Uber Mehrphasenstrome und Uber Wechselstrome hoher
Spannung und Frequenz (Halle: A. S. Knapp, 1895); TCM a Elihu
Thomson, 16 de enero de 1917, en Harold J. Abrahams y Marion B. Savin,
eds., Selections from the Scientific Correspondence of Elihu Thomson (Cambridge,
MA: MIT Press, 1971), 352.
[504] Sobre
Bettini, véase http://en.wikipedia.org/wiki/Gianni Bettini. Véase también TCM a
NT, 6 de febrero de 1894, en Seifer, Wizard, 138.
[505] Seifer, Wizard,
139; NT a S. S. McClure, 11 de marzo de 1893, Biblioteca Clifton Waller
Barrett, entrada #13114, Biblioteca de Colecciones especiales, Universidad de
Virginia.
[506] «Robert
U. Johnson, Poet, Is Dead at 84», New York Times, 15 de octubre de
1937.
[507] NT
a RUJ, 7 de diciembre de 1893, en Seifer, Wizard, 124; NT a RUJ, 8
de enero de 1894, DKS.
[508] Seifer, Wizard,
123; RUJ, Remembered Yesterdays (Nueva York: Little, Brown,
1923), 401.
[509] NT,
«Zmai Iovan lovanovich», The Century Magazine 48 (mayo de
1894): 130131; «Luka Filipov: Paraphrased from the Servian of Zmai Iovan
lovanovich, after Literal Translation by Nikola Tesla», The Century
Magazine 49 (febrero de 1895): 528-530; RUJ, Songs of Liberty
and Other Poems (Nueva York: The Century Co., 1897).
[510] RUJ, Remembered
Yesterdays, 400.
[511] TCM,
«Nikola Tesla», The Century Magazine 47 (febrero de 1894):
582-586 enTC 9:1-4.
[512] TCM
a RUJ, 7 de febrero de 1894 y TCM a NT, 17 de febrero de 1894, en Seifer, Wizard,
129.
[513] NT
a RUJ, 15 de febrero de 1894, Museo de Electricidad Bakken, Mineápolis.
[514] NT,
conferencia en la Academia de Ciencias de Nueva York, 31.
[515] Sobre
Jefferson y Crawford, véase http://en.wikipedia.org/wiki/Joseph Jefferson y
http://en.wikipedia.org/wiki/Francis_Marion_Crawford.
[516] TCM,
«Tesla’s Oscillator and Other Inventions», 928.
[517] NT
a RUJ, 2 de mayo de 1894, en Seifer, Wizard, 128; NT a KJ, 2 de
mayo de 1894, en Cheney, Tesla: Man out of Time, 95.
[518] Martin,
«Tesla’s Oscillator».
[519] Arthur
Brisbane, «Our Foremost Electrician», New York World, 22 de julio
de 1894, p. 1; John Foord, «Nikola Tesla and His Work», New York Times,
30 de septiembre de 1894; y Curtis Brown, «A Man of the Future», Savannah
Morning News, 21 de octubre de 1894, todo en TC 9:44-48, 64-67, 84-87; TCM,
«The Burning of Tesla’s Laboratory», Engineering Magazine, abril de
1895,pp. 101-104, en 101, en TC 9:162-164.
[520] Brown,
«Man of the Future», 84-85.
[521] Franklin
Institute, notificación de la medalla Cresson, 6 de diciembre de 1893, en
MNT, Tribute to Nikola Testa Presented in Articles, Letters, Documents (Belgrado:
MNT 1961), D3-D5.
[522] H.
G Osborn a Seth Low, 30 de enero de 1894, y TCM a RUJ, 7 de febrero de 1894,
ambos en Seifer, Wizard, 129-130.
[523] RUJ
a H.G. Osborn, 7 de mayo de 1894, caja 6, carpeta 9, DKS; Tribute to
Nikola Tesla, D6, D7.
[524] NT,
Declaración sobre la radio, 72; Bartlett, Edward Dean Adams, 11.
[525] Ernest
K. Adams, «Nikola Tesla», Yale Scientific Monthly, febrero de 1895,
pp. 217-220 en TC 9:102-105; O’Neill, Prodigal Genius, 124.
[526] «The
Nikola Tesla Company», Electrical 13 de febrero de 1895, p.
149 en TC 9:109. Mientras Electrical Engineer informaba que la
compañía estaba siendo capitalizada en 5.000 dólares, una mayoría de los
directores publicaron una nota en el New York Times el 4 de
febrero de 1895 (p. 11) convocando una reunión para subir la capitalización a
500.000 dólares.
[527] Véase
«Tesla Motors in Europe», Electrical Engineer (NY), 26 de
septiembre de 1892, p. 291 en TC 5:149 y NT a GW, 12 de septiembre de 1892, BC.
[528] NT
a JJA, 6 de enero de 1899 en Seifer, Wizard, 210-211.
[529] Passer, The
Electrical Manufacturers, 328; Carlson, Innovation as a Social
Process. 304.
[530] W.
Bernard Carlson, «Thomas Edison as a Manager of R&D: The Development of the
Alkaline Storage Battery, 1899-1915», IEEE Technology and Society 12
(diciembre de 1988): 4-12.
[531] Guy,
«Tesla, Man and Inventor».
[532] NT,
Declaración sobre la radio, 56.
[533] TCM,
«Tesla’s Oscillator», A28; NT, Declaración sobre la radio, 56.
[534] NT,
Declaración sobre la radio, 140.
[535] De
hecho, Lodge normalmente se oponía a conectar a tierra sus aparatos, ya que
interfería con lograr su objetivo de sintonizar o armonizar, y aunque Marconi
conectaba a tierra sus aparatos después de 1896, estaba mucho más preocupado
por la transmisión a larga distancia, construyendo antenas más grandes e
incrementando la potencia de su transmisor. Véase Aitken, Syntony and
Spark, 193-197.
[536] NT,
Declaración sobre la radio, 72-73; NT, «Coil for Electro-Magnets», patente de
EE. UU. 512.340 (presentada el 7 de julio de 1893, concedida el 9 de enero
de 1894).
[537] NT,
Declaración sobre la radio, 73-74; TCM, «Tesla’s Oscillator», A32.
[538] TCM,
«Tesla’s Oscillator», A32.
[539] Ibid.
[540] Paul
R. Baker, Stanny: The Gilded Life of Stanford White (Nueva
York: Free Press, 1989); Leland M. Roth, McKim, Mead & White:
A Building List (Nueva York: Garland, 1978).
[541] Baker, Stanny,
135-37; Stanford White a NT, 25 de febrero de 1894. en Seifer, Wizard,
159-160; Stanford White a The Players, 25 de febrero de 1894, en Baker, Stanny,
137.
[542] Stanford
White a NT, 5 de febrero de 1895 y White a NT, 2 de marzo de 1895, en
Seifer, Wizard, 160.
[543] «Tesla’s
Laboratory Burned», Electrical Review, 20 de marzo de 1895, p. 145
en TC 9:127.
[544] Stephenson,
«Tesla and the Electric Light of the Future», 384.
[545] «Fruits
of Genius Were Swept Away», New York Herald, 14 de marzo de 1895, y
TCM, «The Burning of Tesla’s Laboratory», Engineering Magazine,
abril de 1895,pp. 101-104 en TC 9:119, 162-164.
[546] «Fruits
of Genius Were Swept Away»
[547] KJ
a NT, 14 de marzo de 1895, en Cheney y Uth, Tesla, 53.
[548] New
York Sun, 14 de marzo de 1895, en TC 9:121.
[549] Guy,
«Tesla, Man and Inventor», 142.
[550] «Tesla’s
Laboratory Burned.»
[551] Más
que usar los términos «electroshock» o «terapia electroconvulsiva», los
cuales se refieren a prácticas específicas en la psiquiatría moderna,
deliberadamente he escogido usar el término más general «electroterapia», ya
que no sabemos nada sobre los tratamientos concretos que siguió Tesla. La
terapia de electroshock se introdujo en la década de los
treinta del siglo XX y, aunque polémica, todavía se usa para tratar la
depresión severa. Sobre la terapia electroconvulsiva, véase
http://en.wikipedia.org/wiki/Electroshock_therapy (y la versión en castellano:
http://es.wikipedia.org/wiki/Terapia_electroconvulsiva).
[552] Carlson, Innovation
as a Social Process, 29.
[553] Jennie
Melvene Davis, «Great Master Magician Is Nikola Tesla», Comfort,
mayo de 1896, en Seifer, Wizard, 158; artículo sin fecha del New
York Herald citado en Cheney, Tesla: Man out of Time, 107.
[554] «Nikola
Tesla’s Work», New York Sun, 3 de mayo de 1896, en TC 11:64-65, en
64.
[555] O’Neill, Prodigal
Genius, 123; «Nikola Tesla’s Work».
[556] Sobre
esta bobina de Tesla rediseñada, véase NT, Conferencia en la Academia de
Ciencia de Nueva York 41-45. Para una fotografía de este dispositivo, véase
http://www. electrotherapymuseum.
com/2007/0scillator/images/Tesla%200scillator%202.jpg. Véase también «Tesla’s
Electric Oscillator», 13 de septiembre de 1896, New York Tribune,
en TC 11:120. Sobre el retrato, véase «Tesla’s Important Advances», Electrical
Review, 20 de mayo de 1896, p. 263, en TC 11:68.
[557] NT,
Conferencia en la Academia de Ciencia de Nueva York, 31.
[558] Edward
Ringwood Hewitt, Those Were the Days: Tales of a Long Life (Nueva
York: Duell, Sloan and Pearce, 1943), 199.
[559] Eugene
W. Caldwell, «A Brief History of the X-Ray», Electrical Review 38
(12 de enero de 1901): 78-79; E. R. N. Grigg, The Trail of the
Invisible Light: From X-Strahlen to Radio(bio)logy (Springfield, IL:
Charles C. Thomas, 1965), 3-4, 9-10; David J. DiSantis, «Early American
Radiology: The Pioneer Years», American Journal of Radiology 147
(octubre de 1986): 850-853. en 850.
[560] Hewitt, Those
Were the Days, 199.
[561] NT,
Conferencia en la Academia de Ciencia de Nueva York, 32.
[562] NT,
«On Roentgen Rays—Latest Results», Electrical Review 28 (18 de
marzo de 1896): 147.
[563] Edward
R. Hewitt a NT, 18 de marzo [1896] y sin fecha Caja 8 Carpeta 4, DKS.
[564] NT,
«Tesla on Roentgen Rays», Electrical Review 28 (11 de marzo de
1896): 131, 135 enTC 10:151-154; DiSantis, «Early American Radiology», 851.
[565] NT,
«On the Hurtful Actions of Lenard and Roentgen Tubes», Electrical
Review, 5 de mayo de 1897, reimp. en Conferencia en la Academia de Ciencia
de Nueva York, 90; Maja Hrabak et al., «Nikola Tesla and the
Discovery of X-rays», Radiographics 28 (2008); 11891192, en
1190-1191.
[566] Véanse
los siguientes artículos de NT en Electrical Review: «Roentgen Ray
Investigations», 22 de abril de 1896; «An Interesting Feature of X-Ray
Radiations», 8 de julio de 1896; «Roentgen Rays or Streams», 12 de agosto de
1896; NT, «On the Source of Roentgen Rays and the Practical Construction and
Safe Operation», 11 de agosto de 1897; todos reimp. en NT, X-Ray
Vision: Nikola Tesla on Roentgen Rays (Radford, VA: Wilder
Publications, 2007).
[567] Carlson, Innovation
as a Social Process, 322-328.
[568] Lisa
Nocks, The Robot: The Life Story of a Technology (Westport,
CT: Greenwood Press, 2007), 3.
[569] NT,
«Tesla Describes His Efforts in Various Fields of Work», Electrical
Review, 30 de noviembre de 1898, pp. 344-345, disponible en
http://www.tesla.hu; NT, My Inventions, 102.
[570] NT, My
Inventions, 106; NT, «Tesla Describes His Efforts».
[571] NT
a Benjamin F. Miessner, 29 de septiembre de 1915, en Mise. Mss. Collection,
Tesla, BC, y reimp. en Leland I. Anderson, ed., Nikola Tesla:
Guided Weapons & Computer Technology(Breckenridge, CO: Twenty-First
Century Books, 1998), 227-229; Branimir Jovanović, «Nikola Tesla—Hundred
Years of Remote Control», en Branimir Jovanović et al… Nikola
Tesla: One Hundred Years of Remote Control (Belgrado: MNT, 1998),
88-101, en 89.
[572] NT
a Miessner, 29 de septiembre de 1915.
[573] Tesla
quizá se hizo consciente de la carrera armamentística naval gracias a Theodore
Roosevelt, que entonces era secretario adjunto de la Marina. En noviembre de
1897, Roosevelt dio un discurso en Delmonico’s ante la Society of Naval
Architects reclamando una Marina de EE. UU. más fuerte. Además, Tesla era
amigo de la hermana de Roosevelt, Corinee Robinson, y sabemos que se encontró
con Roosevelt al menos una vez en 1899, como dijo a Corinne: «Fue un gran
privilegio encontrarme con su hermano y escuchar su ilustrada conversación».
Véase «Roosevelt on the Navy», New York Times, 13 de noviembre de
1897, y NT a Mrs. Robinson, 6 de marzo de 1899, Corinne (Roosevelt), Documentos
de Robinson, MS Am 1785 (1362), Biblioteca Houghton, Universidad de Harvard,
Cambridge, MA.
[574] «Pre-dreadnought
Battleship», http://en.wikipedia.org/wiki/Predreadnought (y la versión en
castellano: http://es.wikipedia.org/wiki/Predreadnought).
[575] «Tesla
Declares He Will Abolish War», New York Herald, 8 de noviembre de
1898 en TC 13:138-140, en 139.
[576] Estoy
agradecido a Antonio Pérez Yuste por llamarme la atención sobre esta
diferencia. Según Pérez Yuste, el pionero clave en el control remoto fue el
ingeniero español Leonardo Torres y Quevedo; véase Pérez Yuste, «Early
Developments of Wireless Remote Control: The Telekino of Torres Quevedo», Proceedings
of the IEEE, 96 (enero de 2008): 186189.
[577] Pérez
Yuste («Early Developments», 186) menciona que Marconi usó ondas hertzianas en
1896 para hacer sonar una campana en su recibidor y que en 1898 se registraron
varias patentes británicas para el control remoto de torpedos y barcos.
[578] NT,
«My Submarine Destróyer», New York Journal, 13 de noviembre de
1898, disponible en http://www.tesla.hu.
[579] NT
a Miessner, 29 de septiembre de 1915. Mientras que Leland Anderson pensaba que
Tesla debía de haber hecho demostraciones privadas en Madison Square Garden,
las fuentes que cita podrían interpretarse como una lista de gente que vio
demostraciones del bote en el laboratorio. Véase Anderson, Guided
Weapons and Computer Technology, 129. Véase también O’Neill, Prodigal
Genius, 175.
[580] Véase
Thomas H. White, «W. J. Clarke and the United States Electrical Supply
Company», en sección 7, «Pioneering U.S. Radio Activities (1897-1917)», la
historia temprana de la radio en Estados Unidos, disponible en
http://earlyradiohistory.us/sec007.htm; «New Way to Fire Mines», New
York Times, 7 de mayo de 1898; «Tesla’s Electrical Control of Moving
Vessels or Vehicles fTom a Distance»; y «High Frequency Oscillators for
Electro-therapeutic and Other Purposes», Electrical Engineer 26
(17 de noviembre de 1898): 489-491 en TC 13:176-178. Varias biografías asumen
que Tesla debió de mostrar su bote en la exposición en Madison Square Garden,
pero yo, como los expertos del Museo Tesla, no he sido capaz de encontrar
ninguna evidencia que apoye esta suposición. De hecho, la descripción del bote
citada en el texto sugiere que, aunque Tesla tenía un prototipo que funcionaba
en su laboratorio en noviembre de 1898, no tenía necesariamente un bote que
pudiese funcionar en agua en el momento de la exhibición, en mayo de 1898.
Véase Jovanović, «Hundred Years of Remote Control». 90.
[581] NT, My
Inventions, 107; NT a Parker W. Page, 19 de octubre de 1898, Caja 14,
Carpeta 2, DKS.
[582] NT,
«Will Abolish War».
[583] NT
a Parker Page, 1 de diciembre de 1898, en Jovanović, «Hundred Years of
Remote Control», 92-93.
[584] Mark
Twain a NT, 17 de noviembre de 1898, BC, y reimp. en Anderson, Guided
Weapons & Computer Technology, 130-131.
[585] «Doubts
Value of Tesla Discovery» y «Chary about Tesla’s Plans», New York
Herald, 9 y 10 de noviembre de 1898, respectivamente, en TC 13:144-145.
[586] Como
Leland Anderson señaló, los problemas financieros forzaron a Martin a
fusionar Electrical Engineer con Electrical World en
marzo de 1899 y volver a trabajar para su antiguo jefe, W. J. Johnston;
véase Anderson, Conferencia en la Academia de Ciencia de Nueva York, 6.
[587] «Mr.
Tesla and the Czar»; «Tesla’s Electrical Control of Moving Vessels or Vehicles
fTom a Distance»; y «High Frequency Oscillators for Electrotherapeutic and
Other Purposes», Electrical Engineer 26 (17 de noviembre de
1898): 486-487, 489-491, 477-481, respectivamente, en TC 13:174-178.
[588] NT,
«Mr. Tesla to His Friends», Electrical Engineer 26 (24 de
noviembre de 1898): 514 en TC 14:14.
[589] «His
Friends to Mr. Tesla», Electrical Engineer 26 (24 de noviembre
de 1898): 514-515 en TC 14:14-15.
[590] NT,
«Problem of Increasing Human Energy», 186-187.
[591] Interferencia
de Fessenden, 18.
[592] Ibid.,
40.
[593] «Tesla
Declares He Will Abolish War.»
[594] Ibid.;
NT, My Inventions. 109; NT a Samuel Cohen. 19 de marzo de 1916,
DKS; Jovanović, «Hundred Years of Remote Control», 94-96; «Tesla’s Visit
to Chicago», Western Electrician, 20 de mayo de 1899 en TC
14:133-134.
[595] Orrin
E. Dunlap, «Nikola Tesla at Niagara Falls», Western Electrician, 1
de agosto de 1896 en TC 11:103.
[596] Las
citas son de un recorte del New York Herald sin fecha en Tesla
Papers, Biblioteca Butler, Universidad de Columbia, y reimp. en Cheney, Man
Out of Time, 105-107. El recorte podría datar del verano de 1896 porque se
hace referencia a él en «Nikola Tesla and Matrimony», Electrical Review(Londres)
39 (14 de agosto de 1896): 193 en TC 11:112.
[597] Cheney
y Uth, Master of Lightning, 51; O’Neill, Prodigal Genius,
307.
[598] «Mr.
Tesla Explains Why He Will Never Marry», Detroit Free Press, 10 de
agosto de 1924 y traducción de Dragislav Lj. Petkovich. «A Visit to Nikola
Tesla», Beograd Politika 24, n.° 6824 (27 de abril de 1927),
ambos en Caja 1 de contextos, Carpeta sobre la homosexualidad, Anderson
Collection; TCM a KJ, 8 de enero de 1894, en Seifer, Wizard, 126.
[599] O’Neill, Prodigal
Genius, 302; John J. O’Neill a Leland I. Anderson, 2 de mayo de 1953,
ambos en Caja 1 de contextos, Carpeta sobre la homosexualidad, Anderson
Collection.
[600] NT
a Alfred Schmid, 2 de julio de 1895 y Henry Floy a NT, 11 de octubre de 1895,
microfilm de Tesla, carrete 6, BC.
[601] Leland
Anderson, «Notes on conversation with Richard C. Sogge», otoño de 1956,
Caja 1 de contextos, Carpeta sobre la homosexualidad, notas de Sogge, Anderson
Collection. Según el directorio de AIEE de 1961 en el IEEE History Center,
Sogge se hizo miembro en 1935 y fue elegido socio en 1953. Sogge trabajaba para
General Electric en Nueva York como consultor de estándares industriales.
[602] «Nikola
Tesla AIEE Electrical Engineering» 53 (mayo de 1934): 817.
[603] Baker, Stanny,
280.
[604] George
Chauncey, Gay New York: Gender, Urban Culture, and the Making of the
Gay Male World, 1890-1940 (Nueva York: Basic Books, 1994), 36.
[605] Richard
Neil Sheldon, «Richmond Pearson Hobson: The Military Hero as Reformer during
the Progressive Era» (Ph.D. diss., Universidad de Arizona. 1970).
[606] Richmond
Pearson Hobson, The Sinking of the Merrimac (Nueva York:
Century Co., 1899; repr., Annapolis. MD: Naval Institute Press, 1987).
[607] RUJ
al teniente Richmond Hobson, 15 de agosto de 1898, Caja 22, Carpeta 1,
Documentos de Richmond P. Hobson, BC.
[608] Grizelda
Hobson, notas sin título. Caja 72, Biografía-Anécdotas, Documentos de Hobson.
[609] Véanse
dos notas, KJ a NT, ca. 1898, una en Tarjetas, DKS, y la otra
en Anderson, Guided Weapons & Computer Technology, 134. La cita
es de NT a RUJ, 6 de diciembre de 1898, en Seifer, Wizard, 212.
[610] Richmond
[Hobson] a NT, n. d., Caja 8, Carpeta 6, DKS; NT a Hobson, 1 de enero de
1901,13 de abril y 14demayode 1901, todo en la caja 22, Carpeta 1, Documentos
de Hobson; Seifer, Wizard, 259.
[611] Richmond
Hobson a NT, 6 de mayo de 1902, en Anderson, Guided Weapons &
Computer Technology, 134-135.
[612] «Nicola
Tesla on Far Seeing», New York Herald, 30 de agosto de 1896 en TC
11:116-118, en 117-118.
[613] Ware, The
Orthodox Way, 114-119.
[614] Ensayo
de 1904.
[615] Interferencia
de Fessenden, 58.
[616] «Nicola
Tesla on Far Seeing», 117.
[617] Véanse
las siguientes patentes de Tesla: «Apparatus for Producing Electric Currents of
High Frequency and Potential», patente de EE. UU. 568.176 (presentada el
22 de abril de 1896, concedida el 22 de septiembre de 1896); «Electrical
Condenser», patente de EE. UU. 567.818 (presentada el 17 de junio de 1896,
concedida el 15 de septiembre de 1896); «Apparatus for Producing Ozone»,
patente de EE. UU. 568.177 (presentada el 17 de junio de 1896, concedida
el 22 de septiembre de 1896); «Method of Regulating Apparatus for Producing
Currents of High Frequency», patente de EE. UU. 568.178 (presentada el 20
de junio de 1896, concedida el 22 de septiembre de 1896); «Method of and
Apparatus for Producing Currents of High Frequency», patente de EE. UU.
568.179 (presentada el 6 de julio de 1896, concedida el 22 de septiembre de
1896); «Apparatus for Producing Electrical Currents of High Frequency», patente
de EE. UU. 568.180 (presentada el 6 de julio de 1896, concedida el 22 de
septiembre de 1896); «Apparatus for Producing Electrical Currents of High
Frequency», patente de EE. UU. 577.670 (presentada el 3 de septiembre de
1896, concedida el 23 de febrero de 1897); «Apparatus for Producing Currents of
High Frequency», patente de EE. UU. 583.953 (presentada el 19 de octubre
de 1896, concedida el 8 de junio de 1897); «Manufacture of Electrical
Condensers, Coils, & c.», patente de EE. UU. 577.671 (presentada el 5
de noviembre de 1896, concedida el 23 de febrero de 1897).
[618] NT,
«1899 Experiments»,76, 79-80.
[619] NT,
«Electrical Transformer», patente de EE. UU. 593.138 (presentada el 20 de
marzo de 1897, concedida el 2 de noviembre de 1897).
[620] NT,
«System of Transmission of Electrical Energy», patente de EE. UU. 645.675
(presentada el 2 de septiembre de 1897, concedida el 20 de marzo de 1900).
[621] «Tesla’s
System of Electric Power Transmission through Natural Media», Electrical
Review, 26 de octubre de 1898 en TC 13:124-126, en 126.
[622] NT,
«Problem of Increasing Human Energy», 209-210.
[623] Ibid.,
210.
[624] Sobre
las pruebas del transmisor en la calle Houston, véase «A Wonderful Possibility
in Electric Power Transmission», Electrical Review, 26 de octubre
de 1898, p. 262, en TC 13:127-128; «Tesla Would Use Air as Conductor», New
York Herald, 27 de octubre de 1897, en TC 13:129. Sobre la prueba de la
distancia desde West Point, que Tesla dice que ocurrió en 1897, véase NT,
Declaración sobre la radio, 27-28, 67, 108.
[625] Interferencia
de Fessenden, 36-37.
[626] Notas
en recortes sobre el príncipe Alberto en New York Journal (22
de agosto de 1898) y New York Herald (París ed., 23 de agosto
de 1898) en Tarjetas. DKS; O’Neill, Prodigal Genius, 175.
[627] David
Sinclair, Dynasty: The Astors and Their Times (Nueva York:
Beaufort Books, 1984), 199-208.
[628] John
Jacob Astor, A Journey in Other Worlds (Nueva York:
D. Appleton, 1894); «Appraisement of Estate Reveals Astor’s
Personality», New York Times, 22 de junio de 1913, p. SM2.
[629] Marc
J. Seifer, «Nikola Tesla and John Jacob Astor», en Proceedings of the
Sixth International Symposium on Nikola Tesla, ed. A. Marincic and M.
Stojic (Belgrado, 2006), 3138, en 32.
[630] NT
a JJA, 20 de diciembre de 1895, en Seifer, Wizard, 162-163.
[631] NT
a JJA, 6 de enero de 1899 en Seifer, Wizard, 210-211.
[632] Véase
NT a JJA, 6 de enero de 1899. La correspondencia entre NT y Scherff indica que
estos hombres siguieron implicados en la Nikola Tesla Company; véase NT a
Scherff, 30 de mayo 1899; Scherff a NT, 29 de junio de 1899; NT a Scherff, 13
de julio de 1899; y Scherff a NT, 15 de julio de 1899, en John T. Ratzlatf
y Fred A. Jost, eds., Dr. Nikola Tesla… Tesla/Scherff Colorado Springs
Correspondence. 1899-1900 (Millbrae, CA: Tesla Book Company, 1979),
30,86,91-92.
[633] Seifer, Wizard,
211; «Appraisement of Estate Reveals Astor’s Personality»; O’Neill, Prodigal
Genius, 176.
[634] W.
M. Dalton, The Story of Radio, Part 1: How Radio Began (Bristol,
Reino Unido: Adam Hilger, 1975), 88.
[635] NT,
«1899 Experiments», 76-77.
[636] Town
Topics, 6de abril de 1899,p. 10 en TC 14:88; como ejemplo de los «babeos»
de Tesla, véase «More Wonders Worked by Tesla». New York Herald, 30
de marzo de 1899 en TC 14:85.
[637] «Tesla
Says:…», New York Journal, 30 de abril de 1899, en TC 14:97-104, en
102.
[638] Ensayo
de 1904, 429.
[639] Véase
http://:en.wikipedia.org/wiki/Colorado Springs (y la versión castellana:
http://es.wikipedia.org/wiki/Colorado Springs (Colorado).
[640] «Earth
Electricity to Kill Monopoly», New York World, suplemento
dominical, 8 de marzo de 1896, p. 17 en TC 10:147-150.
[641] NT
a Leonard Curtís, sin fecha, citada en Aleksandar Marincic, prólogo a Nikola
Tesla, The Problem of Increasing Human Energy, with Special Reference
to the Harnessing of the Sun’s Energy(Belgrado: MNT, 2006), 6; Hunt y
Draper, Lightning in His Hand, 105-106.
[642] «Tesla
as "The Wizard”», Chicago Tribune, 14 de mayo de 1899, y
«Tesla’s Task of Taming Air», Chicago Times-Herald, 15 de mayo de
1899, ambos en TC 14:117-119.
[643] «Nikola
Tesla Will ‘Wire’ to France», Colorado Springs Evening Telegraph,
17 de mayo de 1899 en TC 14:121.
[644] Richard
L. Hull, The Tesla Coil Builder’s Guide to the Colorado Springs Notes
of Nikola Tesla(Richmond, VA: por el autor, 1996), A24-A26; «Tesla’s
Station Is Ready», Colorado Springs Evening Telegraph, 2 de junio
de 1899 en TC 14:139; NT, Discurso de la medalla Edison; Hunt y Draper, Lightning
in His Hand, 13, 110, 114; NT, Declaración sobre la radio, 117-119; Cheney
y Uth, Tesla: Master of Lightning, 87.
[645] Sobre
Lowenstein, véase su testimonio en Anderson, Guided Weapons &
Computer Technology, 110, 110; Benjamin Franklin Miessner, On the
Early History of Radio Guidance (San Francisco: San Francisco Press,
1964), 6; «Inventor of Radio Devices Died with Praises Unsung», Philadelphia
Public Ledger, 16 de noviembre de 1922, en Archivos biográficos, Archivos
de IEEE, Piscataway, NJ. Sobre Willie, véase George Scherff a NT, 2 de junio de
1899, en Ratzlaff y Jost, Tesla/Scherff Colorado Springs Correspondence,
62. Sobre Gregg, véase su carta a la señora Nelson V. Hunt, 9 de octubre
de 1962, en carpeta «Tesla’s Lab», Colorado Springs series, Colección Anderson.
[646] Hull, Coil
Builder’s Guide to the Colorado Springs Notes, A28; Cheney y Uth, Tesla:
Master of Lightning, 87.
[647] NT,
Testimonio de Fessenden, 24.
[648] Gregg
a Hunt, 9 de octubre de 1962; «Tesla’s Call from Mars?», New York Sun,
3 de enero de 1901, en TC 15:115.
[649] Ensayo
de 1904, 429.
[650] O’Neill, Prodigal
Genius, 179.
[651] Aitken, Syntony
and Spark, 103-106; J. A. Fleming, The Principles of Electric
Wave Telegraphy(Londres: Longmans, Green, 1906), 357-361; NT, Interferencia
de Fessenden, 66, 87-88. Tesla también reemplazó los rellenos de hierro con más
virutas de níquel.
[652] Ensayo
de 1904, 429.
[653] Ibid. Tesla
menciona las ondas estacionarias de pasada en su entrada del 3 de julio de 1899
en CSN, 68.
[654] Para
una simulación, véase http://www.walter-fendt.de/phl4e/stwaverefl.htm.
[655] Dalton, The
Story of Radio, 79-80;
[656] Ensayo
de 1904,429.
[657] NT,
CSN, 4 de julio de 1899,69.
[658] Tesla
se encontró con Popov en la Exposición Universal de Chicago en 1893, y podría
haber leído su descripción de este detector en The Electrician en
1897. Sobre Popov, véase Fleming, Principles of Electric Wave
Telegraphy, 362-363, 425, y James P Rybak, «Alexander Popov: Russia’s Radio
Pioneer», Popular Electronics, agosto de 1982, disponible en
http://www.ptti.ru/eng/forum/article2.html. Para el detector de relámpagos de
1895, véase R. Victor Jones, «The Branly-Lodge ‘Coherer’ Detector: A Truly
Crazy Device That Worked!», disponible en
http://people.seas.harvard.edu/~jones/csciel29/nu_lectures/lecture6/coherers/coherer.html.
[659] NT,
CSN, 4 de julio de 1899, 69.
[660] Ibid.,
70.
[661] Leland
Anderson sugirió que Tesla detectó estas señales periódicas como un resultado
de las ondas siendo reflejadas por las montañas al oeste de Colorado Springs;
véase Seifer, Wizard, 471.
[662] «Extremely
Low Frequency Transmitter Site Clam Lake, Wisconsin», Archivo de datos de la
Marina de EE. UU., 28 de junio de 2001, disponible en
http://www.fas.org/nuke/guide/usa/c3i/fs_clam_lake_elf2003.pdf; Lucy Sheriff,
«U.S. Navy Cuts ELF Radio Transmissions» The Register. 30 de
septiembre de 2004, http://www.theregister.co.uk/2004/09/30/elf_us_navy/.
[663] NT,
CSN, 4 de julio de 1899, 70, patente británica de Tesla n.° 8200 de 1905,
citada en James Erskine-Murray, A Handbook of Wireless Telegraphy,
2.ª ed. (Nueva York: D. Van Nostrand, 1909), 278.
[664] Ensayo
de 1904,430.
[665] NT,
Interferencia de Fessenden, 75.
[666] Ensayo
de 1904,430.
[667] Kenneth
L. Corum y James F. Corum estimaron que el receptor de Tesla era
probablemente cien veces más sensible que los receptores usados por Marconi y
otros de los primeros experimentadores inalámbricos. Véase «Nikola Tesla and
the Planetary Radio Signals» (2003): 3-4, http://www.teslasociety.com. Para un
ejemplo de uno de los receptores más sensibles de Tesla, véase su entrada del
12 de julio de 1899, CSN, 89.
[668] NT,
«Talking with the Planets», Collier’s Weekly 26 (9 de febrero
de 1901): 4-5 en TC 15:157-162.
[669] Ibid. Tesla
indicó que oyó las señales en más de una ocasión en «A New Century Call-Up fTom
Mars», Electrical World and Engineer, 5 de enero de 1901, en TC
15:120. Véase también «Tesla’s Call from Mars?», New York Sun, 3 de
enero de 1901, en TC 15:115.
[670] Sin
embargo, en los últimos años, Tesla solía afirmar que pensaba que las señales
venían específicamente de Marte. Véase, por ejemplo, NT, «Signalling Mars—A
Problem in Electrical Engineering», Harvard Illustrated, marzo de
1907, pp. 119-121, en TC 18:1-3.
[671] En
la actualidad los astrónomos creen que los canales en Marte fueron el resultado
de psicología de la percepción y la resolución limitada de los telescopios
disponibles a finales del siglo XIX. Incapaces de obtener imágenes claras de la
superficie marciana, los astrónomos permitieron a su imaginación convertir las
imágenes borrosas que veían en canales o líneas rectas. Sobre una historia de
los canales marcianos, véase William Sheehan, The Planet Mars (Tucson:
University of Arizona Press, 1996), especialmente 71-77, así como W. G.
Hoyt, Lowell and Mars (Tucson: University of Arizona Press,
1976).
[672] Seifer, Wizard,
223-224.
[673] Corum
y Corum, «Tesla and Planetary Radio Signals», 1,6.
[674] Dalton, Story
of Radio, 92.
[675] Corum
y Corum, «Tesla and Planetary Radio Signals», 8.
[676] «Tesla’s
Call from Mars?», New York Sun, 3 de enero de 1901.
[677] De
hecho, para conseguir una cantidad extragrande de energía para sus experimentos
más espectaculares, Tesla tenía que esperar hasta después de medianoche, cuando
la compañía eléctrica ya no estaba proporcionando corriente para el alumbrado;
solo entonces podía recurrir a todos los generadores de la planta local. Véase
Leland Anderson e Inez Hunt, «Lightning over “Little London”», Denver
Post, Empire Magazine, 11 de julio de 1976.
[678] Gregg
a Hunt, 9 de octubre de 1962.
[679] Hull, Coil
Builder’s Guide to the Colorado Springs Notes, A28; Gregg a Hunt, 9 de
octubre de 1962.
[680] NT,
CSN, 31 de julio de 1899, 119-120.
[681] Ibid.,
NT. «Problem of Increasing Human Energy», 206.
[682] Véase
el comentario de Marincic para 23 de agosto de 1899, CSN, 411. Más tarde Tesla
afirmó en «Problem of Increasing Human Energy» (p. 208) que él había producido
chispas de cientos de pies de longitud, pero no hay registro de chispas de esta
longitud en CSN. Véase también Hull, Coil Builder’s Guide to the
Colorado Springs Notes, 90-91 y NT, CSN, 23 de agosto de 1899, 155.
[683] NT,
Discurso de la medalla Edison; NT a RUJ, 1 de octubre de 1899, BC.
[684] Véase
NT. CSN, 23 de octubre de 1899, 229 y NT, Declaración sobre la radio, 119.
Tesla se dio cuenta de la importancia de evitar los hilos luminosos en su
entrada del 30 de julio de 1899, CSN, 115. Véase también Hull, Coil
Builder’s Guide to the Colorado Springs Notes, 90.
[685] «Lighthouses:
An Administrative History», http://www.nps.gov/maritime/light/admin.htm;
Francis J. Higginson a NT, 11 de mayo de 1899, Carpeta de correspondencia
de la comisión permanente de faros, Caja 3, Colección Anderson. Esta
correspondencia fue encontrada por Anderson en los Archivos Nacionales.
[686] «The
“Herald” to Report Steamships at Sea by Using Marconi’s Wireless
Telegraph», New York Herald (Paris), 9 de junio de 1901,
tercera sección, p. 2, http://earlyradiohistory.us/1901 nan.htm.
[687] NT
a George Scherff 4 de julio de 1899, en Ratzlaff y Jost, Tesla/Scherf
Correspondence, 88-89; véase también Thomas Perry a NT, 3 de agosto de
1899, Anderson Collection.
[688] Thomas
Perry a NT, 14 de septiembre de 1899, Anderson Collection.
[689] NT
a la comisión permanente de faros, 27 de septiembre de 1899, Anderson
Collection.
[690] L.S.
Howeth, History of Communications-Electronics in the United States Navy (Washington,
DC: Agencia de barcos y oficina de historia naval, 1963), capítulo. 4,
http://earlyradiohistory.us/1963hw04.htm.
[691] Testimonio
de Lowenstein en Anderson, Guided Weapons & Computer Technology,
112.
[692] NT,
Testimonio de Fessenden, 80-81.
[693] Howeth, History
of Communications-Electronics in the United States Navy, 38-39.
[694] Ensayo
de 1904,430; Herbert Spencer, Principles of Psychology, 2.ª ed.
(Londres: Williams and Norgate, vol. 1,1870; vol. 2, 1872), 1:563, citado en C.
U. M. Smith, «Evolution and the Problem of Mind: Part 1. Herbert
Spencer», Journal of the History of Biology 15 (primavera de
1982): 55-88, en 73; NT a JPM, 5 de septiembre de 1902, BC.
[695] NT,
Testimonio de Fessenden, 6; NT a JPM, 5 de septiembre de 1902.
[696] NT,
Testimonio de Fessenden, 24.
[697] Ibid.,
30 y NT, CSN, 27 de junio de 1899, 49-50. Leland Anderson ha sugerido que por
el desarrollo de estas técnicas para usar dos frecuencias, Tesla debería ser
considerado como el inventor de la puerta AND utilizada en los circuitos
lógicos de los ordenadores; véase Anderson, Guided Weapons &
Computer Technology, 150-151.
[698] NT,
Testimonio de Fessenden, 31-33; «Friends of Tesla Said to Fear for His
Health», New York Herald, 9 de octubre de 1899, en TC 14:159.
[699] NT,
CSN, 23 y 24 de julio de 1899, 103-105.
[700] Véanse
las entradas para el 22 de agosto, 5 de septiembre y 11 de septiembre de 1900,
CSN, 154, 174-176, 179-180. Tesla menciona llevar el receptor cerca del lago en
NT, testimonio de Fessenden, 75-76,80. Hull también concluyó que la prueba de
transmisión más larga en Colorado Springs fue de una milla; véase Coil
Builder’s Guide to the Colorado Springs Notes, 91.
[701] NT,
CSN, 2 de enero de 1900,341, 343.
[702] NT,
Interferencia de Fessenden, 24-25.
[703] NT,
«Problem of Increasing Human Energy», 210; O’Neill, Prodigal Genius,
193.
[704] Entre
julio y octubre de 1899, Tesla dio solo dos breves entrevistas, y en una
simplemente rehusó hablar al reportero; véase «Tesla Talks to the
Telegraph», Colorado Springs Evening Telegraph, 29 de julio de
1899, y «Tesla’s Work in Colorado», New York Tribune, 20 de
septiembre de 1899, en TC 14:148, 150.
[705] Testimonio
de Lowenstein en Anderson, Guided Weapons & Computer Technology,
121, 122-123.
[706] Hunt
y Draper, Lightning in His Hand, 107.
[707] Scherff
a NT, 19 de septiembre de 1899, NT a Scherff, 13 de octubre de 1899, y Scherff
a NT, 16 de octubre de 1899, en Ratziaflf y Jost, Tesla/Scherff
Correspondence, 113-114, 124, y 127, respectivamente; «Inventor of Radio
Devices Died with Praises Unsung».
[708] NT,
«Problem of Increasing Human Energy», 208.
[709] NT
a Richard Watson Gilder, sin fecha. Caja 100, Colección Century,
División de manuscritos y archivos, Biblioteca Pública de Nueva York; NT a RUJ,
28 de noviembre de 1899, MSS 001452 A, Biblioteca Dibner, NMAH.
[710] Aleksandar
Marincic, prólogo de The Problem of Increasing Human Energy, 17.
[711] Véanse
las siguientes entradas en NT, CSN: 31 de diciembre de 1899 (p. 323), 329;
Entrada para foto XL, 3 de enero de 1900 (p. 357); Lámina XIII (p. 324).
[712] Láminas
I-IV y XXXIII-XXXIX en NT, CSN, 298-304, 348.
[713] Este
es el hilo luminoso más largo del que Tesla informa en CSN; véase su entrada
para 31 de diciembre de 1899, pp. 325, 327. La mayoría de las fuentes afirman
que Tesla creó un hilo de 135 pies, pero no he sido capaz de encontrar ninguna
referencia a esta longitud.
[714] NT,
CSN, 3 de enero de 1900, 357.
[715] Láminas
XI-XIV en 318-328, 322 y XL-XLIOII en 350, 357-363, CSN.
[716] Láminas
XV-XXX, CSN, 331-353.
[717] NT,
CSN, 2 de enero de 1900, 355,341.
[718] Ibid.,
351. No hay evidencia de que Tesla encendiese jamás un campo entero de
bombillas, como muestra la película El truco final.
[719] NT,
CSN, 1 de enero de 1900,333; O’Neill, Prodigal Genius, 187.
[720] «Great
Balls of Fire!», The Economist, 27 de marzo de 2008,
http://www.economist.com/science/displaystory.cfm2story_id=10918140;
Schiffer, Draw the Lightning Down. 165-166.
[721] Paul
Sagan, Ball Lightning: Paradox of Physics (Nueva York:
iUniverse, 2004).
[722] NT,
CSN, 3 de enero de 1900,359,361.
[723] Véase
NT, CSN, 31 de diciembre de 1899 y 3 de enero de 1900, 327 y 363. Los hermanos
Corum mencionaron que crearon bolas de fuego usando un transmisor amplificador;
véase Kenneth L. Corum y James F. Corum, extracto de «Tesla’s Production
of Electric Fireballs», TCBA News 8, n.° 3 (1989),
http://home.dmv.com/~tbastian/ball.htm.
[724] NT,
CSN, 2 de enero de 1900,337.
[725] Karl
Popper, La lógica de la investigación científica (Madrid:
Tecnos, 2008).
[726] Henry
Petroski, La ingeniería es humana: La importancia del fallo en el éxito
del diseño (Madrid: Cinter Divulgación Técnica, S.L.L., 2007); Matthew
Josephson, Edison (Barcelona: Plaza & Janes, 1962).
[727] NT:
«Art of Transmitting Electrical Energy through the Natural Mediums», patente de
EE. UU. 787.412 (presentada el 16 de mayo de 1900, concedida el 18 de
abril de 1905); «Method of Signaling», patente de EE. UU. 723.188
(presentada el 16de julio de 1900, concedida el 17de marzo de 1903); «System of
Signaling», patente de EE. UU. 725.605 (presentada el 16 de julio de 1900,
concedida el 14 de abril de 1905); y «Method of Insulating Electrical
Conductors», patente de EE. UU. 655.838 (presentada el 15 de junio de
1900, concedida el 14 de agosto de 1900); testimonio de George Scherff,
Interferencia de Fessenden, en Anderson, Guided Weapons & Missile
Technology, 93.
[728] Elemento
sin título, The Electrician, 19 de enero de 1900, p. 423 en TC
15:3.
[729] Elemento
sin título, Electricity, 24 de enero de 1900, p. 35 en TC 15:3.
[730] NT,
Testimonio sobre la radio, 170.
[731] NT
a GW, 22 de enero de 1900, BC. También disponible en Hunt y Draper, Lightning
in His Hand, 133-134.
[732] Seifer, Wizard,
238.
[733] Véase,
por ejemplo, «Decision in Favor of Tesla Rotating Magnetic Field
Patents», Electrical World and Engineer 36 (8 de septiembre de
1900): 394-395 enTC 15:87-88.
[734] NT
a Scherff, 31 de mayo de 1899; Scherff a NT, 3 de junio de 1899; NT a Scherff,
10 de junio de 1899; Scherff a NT, 11 de septiembre de 1899; NT a Scherff, 14
de octubre de 1899, todo en Ratzlaff y Jost, Tesla/Scherff Colorado
Springs Correspondence, 70, 71, 73, 110-111, 125, respectivamente.
[735] Seifer, Wizard,
241, 243-244.
[736] Marincic,
prólogo de The Problem of Increasing Human Energy, 7.
[737] NT,
Interferencia de Fessenden, 32.
[738] O’Neill, Prodigal
Genius, 195.
[739] RUJ
a NT y NT a RUJ, ambas del 6 de marzo de 1900, en Seifer, Wizard,
239-240.
[740] NT,
«Problem of Increasing Human Energy».
[741] Ibid.,
175.
[742] Ibid.,
177, 192-193; John William Draper, History of the Intellectual
Development of Europe(Nueva York: Harper Brothers, 1891),2:392. Draper
(1811-1882) fue profesor de química y psicología en la Universidad de Nueva
York.
[743] NT,
«Problem of Increasing Human Energy», 178-180.
[744] Ibid.,
188.
[745] Ibid.,
211. En el artículo, Tesla cita el poema de Goethe «Esperanza» en alemán y la
traducción al inglés se daba en una nota a pie de página.
[746] Para
una muestra de esta cobertura, véanse los álbumes de recortes de periódicos,
MNT.
[747] Physicist,
«Science and Fiction», Popular Science Monthly 58 (julio de
1900): 324-326, en TC 15:66-67.
[748] TCM,
«Newspaper Science», Science 12 (2 de noviembre de 1900):
684-685, en TC 15:110-111. Fiel a su palabra, como editor de Electrical
World, a Finales de 1900 Martin pidió a especialistas en ingeniería
eléctrica que votasen quién era el mayor inventor y científico en su campo;
véase «Twenty-Five Great Names in Electrical Science and Invention during the
Nineteenth Century», Electrical World and Engineer 37 (5 de
enero de 1901): 18-19 en TC 15:118-119. Las filas de miembros de AIEE colocaron
a Tesla en el número 7, mientras que los profesores de ingeniería eléctrica lo
situaron en el puesto 15 y «destacados» miembros de AIEE lo valoraron como el
número 13.
[749] Bledstein, The
Culture of Professions; Louis Galambos, The Creative Society—and the Price
Americans Paid for It (Nueva York: Cambridge University Press, 2012).
[750] «Electricity
a Cure for Tuberculosis», New York Herald, 3 de agosto de 1900;
«Niagara’s Power for City Wheels», 17 de agosto de 1900; [sin título], The
Electrician. 24 de agosto de 1900, todo en TC 15:69, 73, 78.
[751] Jean
Strouse, Morgan: American Financier (Nueva York: Random House,
1999); Carlson, Innovation as a Social Process, 293-296.
[752] Guglielmo
Marconi, «Transmitting Electrical Signals», patente de EE. UU. 586.193
(presentada el 7 de diciembre de 1896, concedida el 13 de julio de 1897) y
«Apparatus Employed in Wireless Telegraphy», patente de EE. UU. 647.008
(presentada el 13 de junio de 1899, concedida el 10 de abril de 1900).
[753] [Henry
Saunders] a los directivos de Wireless Telegraph & Signal Co., 15 de
septiembre de 1899. en Declaraciones y correspondencia sobre actividades
generales, 18991908, MS. Marconi 178, Archivos de Marconi. Biblioteca Bodleian,
Universidad de Oxford.
[754] NTaJPM,
13 de diciembre de 1904, BC.
[755] Strouse, Morgan.
394-395; George Wheeler, Pierpont Morgan and Friends: Anatomy of a Myth(Englewood
Cliffs, NJ: Prentice-Hall, 1973), 61-62.
[756] NT
a JPM, 26 de noviembre de 1900, BC.
[757] NT
a JPM, 10 de diciembre de 1900. BC.
[758] NT
a JPM, 12 de diciembre de 190[], BC.
[759] NT
a JPM, 12 de diciembre de 1900, BC.
[760] Strouse, Morgan,
401-403.
[761] NT
a la Cruz Roja Americana [7 de enero de 1901], Colección de Tesla. Biblioteca
de Libros Raros y Manuscritos, Universidad de Columbia (de aquí en adelante
citado como Colección de Tesla en Columbia).
[762] «Tesla’s
Call from Mars?», New York Sun, 3 de enero de 1901; «Astronomers
Discuss Tesla’s Alleged Message from Mars», New York Journal, 4 de
enero de 1901; «Discredits Tesla’s Martian Theory», New York Herald, 5 de
enero de 1901; «That Message from Mars», Scientific American, 19 de
enero de 1901; «An Alleged Message from Mars», Literary Digest, 26
de enero de 1901, todo en TC 15:115-117, 121, 132, 137, respectivamente.
[763] NT
a JJA, 11 y 22 de enero de 1901, respectivamente, en Seifer, Wizard,
253-254; «Tesla’s Wireless Light», New York Sun, 26 de enero de
1901, en TC 15; 138; «Tesla’s Vacuum Tube Light», New York Tribune,
27 de enero de 1901; «Vacuum Tube Lighting», Electrical World and
Engineer, 2 de febrero de 1901, p. 201; «Tesla’s Wireless
Light», Scientific American, 2 de febrero de 1901; «Tesla’s
Vacuum-tube Lighting», Western Electrician, 2 de febrero de 1901,
p. 79; «Nikola Tesla Duplicates the Light of Day», New York Herald,
3 de febrero de 1901; «Tesla’s “Artificial Sunshine”», Public Opinion,
1 de febrero de 1901,175, todo en TC 15:139,143,148-156, respectivamente.
[764] «Mr.
Tesla’s Wireless Telegraphy», New York Tribune, 15 de febrero de
1901; «Tesla Ready to Try Transatlantic Talk», New York Journal, 22 de
febrero de 1901; «Tesla’s New Telegraph», New York Sun, 15 de
febrero de 1901, todo en TC 15:167, 171, 166, respectivamente.
[765] Herbert
L. Satterlee, J. Pierpont Morgan: An Intimate Portrait (Nueva
York: Macmillan, 1939; repr., Nueva York: Amo, 1975), 369-370.
[766] «Tesla
and Wireless Telegraphy», Literary Digest, 22 (2 de marzo de 1901):
257 en TC 16:4.
[767] Charles
Steele a NT, 15 y 25 de febrero de 1901; NT a Steele, 18 de febrero de 1908,
BC.
[768] NT
a JPM, 1 de marzo de 1901, y Charles Steele a NT, 4 de marzo de 1901, ambos en
BC.
[769] NT
a JPM, 13 de octubre de 1904, BC; Strouse, Morgan, 412,418,426.
[770] Strouse, Morgan,
495.
[771] NT
a JPM, 13 de diciembre de 1904, BC.
[772] NT
a Charles Steele. 5 de marzo de 1901, BC.
[773] Detalles
de la construcción del laboratorio, que todavía se conserva, fueron tomados de
historias de Port Jefferson Echo, 2 de agosto de 1901 y
febrero de 1902, citados en Natalie Aurucci Stiefel, Looking Back at
Rocky Point: In the Shadow of The Radio Towers, vol. 1,
http://www.teslasociety.com/warden.htm. Véase también Leland M.
Roth, McKim, Mead & White. A Building List (Nueva York:
Garland, 1978), entrada 818, p. 148; Stanford White a NT, 26 de abril de 1901,
en Seifer, Wizard, 262.
[774] Mervin
G. Pallister, «A History of the Incorporated Village of Shoreham», 4 de julio
de 1976, y Mary Lou Abata, «History of Shoreham», 1979, ambos disponibles en
http://www.shorehamvillage.org/Shoreham History/History_home.html; «Mr. Tesla
at Wardenclyffe, L.I.», Electrical World and Engineer 38 (28
de septiembre de 1901): 509-510, enTC 16:40; Port Jefferson Echo, 2 de
agosto de 1901, en Stiefel, Looking Back at Rocky Point’,
Leland I. Anderson, «Wardenclyffe—A Forfeited Dream», Long Island
Forum (agosto y septiembre de 1968),
http://www.teslascience.org/pages/dream.htm; «Tesla Judgment Filed: Inventor
Had Paid Lawyer with Promissory Note», New York Times, 14 de junio
de 1925; O’Neill, Prodigal Genius, 205. El nombre Wardenclyffe
resultó tener una corta vida y en 1906 el pueblo cercano al laboratorio de
Tesla recibió su nombre actual, Shoreham.
[775] «Tesla’s
Description of Long Island Plant and Inventor of the Installation as Reported
in 1922 Foreclosure Appeal Proceedings», apéndice 2 en NT, Declaración sobre la
radio, 191-198.
[776] NT,
Declaración sobre la radio, 143. Observa que cuando estaba trabajando en
Wardenclyffe, Tesla se refería a la torre como un «terminal elevado» y que solo
usó el término «antena» mucho después, como en esta cita de 1916.
[777] Véase
NT, Declaración sobre la radio, 145, y NT, «Apparatus for Transmitting
Electrical Energy», patente de EE. UU. 1.119.732 (presentada el 18 de
enero de 1902, concedida el 1 de diciembre de 1914). Robert van de Graaff
también se dio cuenta de que una esfera era la mejor forma para almacenar
grandes cantidades de carga eléctrica, y por tanto sus generadores
electrostáticos eran coronados de modo similar con una esfera metálica. Como la
torrre de Tesla, los generadores más grandes de Van de Graaff eran capaces de
generar cargas del orden de 7 millones de voltios. Véase entrada para Robert J.
van de Graaff en http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_J._Van_de_Graaff (y la
versión castellana: http://es.wikipedia.org/wiki/Robert_J._Vande_Graaff).
[778] NT,
notas sin titulo, 29 de mayo de 1901, original en MNT, copia en carpeta de
notas de NT, caja Wardenclyffe, Colección Anderson; NT, Declaración sobre la
radio, 143.
[779] NT
a JPM, 13 de septiembre de 1901, BC.
[780] NT
a Stanford White, 13 de septiembre de 1901, Diversas colecciones personales,
División de manuscritos y archivos, Biblioteca Pública de Nueva York.
[781] «Tesla’s
Description of Long Island Plant», NT, 200-202. Varios dibujos de la torre
acabada muestran el terminal semiesférico en la cima salpicado con semiesferas
más pequeñas; véase, por ejemplo, Smithsonian Neg. 86-604066.
[782] NT
a JPM, 19 de diciembre de 1904, BC.
[783] «Tesla
and Telegraphy», New York Tribune, 27 de noviembre de 1901, y «A
New Tesla Laboratory on Long Island», Electrical World and Engineer 40
(27 de septiembre de 1902): 499-500, ambos en TC 16:54 y 98; «Tesla’s
Description of Long Island Plant», 200-202; O’Neill, Prodigal Genius,
205.
[784] «Cloudborn
Electric Wavelets to Encircle the Globe», New York Times, 27 de
marzo de 1904 en TC 17:3.
[785] «Tesla’s
Description of Long Island Plant», 203.
[786] «Cloudborn
Electric Wavelets to Encircle the Globe.»
[787] «Tesla’s
Description of Long Island Plant», 203.
[788] Ibid.
[789] Port
Jefferson Echo, 22 de febrero de 1902, en Stiefel, Looking Back at Rocky
Point.
[790] Véase
«Inventor Tesla’s Plant Nearing Completion», Brooklyn Eagle, 8 de
febrero de 1902, en TC 16:61; Port Jefferson Echo, febrero de 1902;
y Patchogue Advance, marzo de 1902, ambos en Stiefel, Looking
Back at Rocky Point. Leland Anderson pensaba que los cuatro túneles
llevaban a un túnel circular exterior que «quizás se necesitaba para establecer
una gran área de contacto con el sistema de aguas subterráneas»; véase
«Wardenclyffe Design Mystery», en Carpeta de construcciones y túneles, Caja
Wardenclyffe, Colección Anderson. Véase también «Dig for Mystery Tunnels Ends
with Scientist’s Secret Intact», Newsday, 13 de febrero de 1979, p.
24, y «Famed Inventor, Mystery Tunnels Linked», Newsday, 10 de
marzo de 1979, p. 19, ambos disponibles en
http://www.teslascience.org/pages/twp/tunnels.htm.
[791] NT
a JPM, 9 de enero de 1902. Estoy agradecido a Vladimir Jelenković del
Museo Tesla por proporcionarme una trascripción de esta carta.
[792] Véase
NT, «Apparatus for Transmitting Electrical Energy», patente de EE. UU.
1.119.732 (presentada el 18 de enero de 1902, concedida el 1 de diciembre de
1914); «System of Transmission of Electrical Energy», patente de EE. UU.
645.675 (presentada el 2 de septiembre de 1897, concedida el 20 de marzo de
1900); y «Apparatus for Transmission of Electrical Energy», patente de
EE. UU. 649.621 (presentada el 2 de septiembre de 1897, concedida el 15 de
mayo de 1900). Los lectores que estén buscando una interpretación más completa
de cómo podría haber funcionado la estación de Wardenclyffe, pueden consultar
Gary Peterson, «Nikola Tesla’s Wireless Work»,
http://www.teslaradio.com/pages/wireless.htm.
[793] Véase
NT, Declaración sobre la radio, 152-155. En la imagen 13.4 se ofrece un
diagrama de cómo Tesla conectaba estos componentes en Colorado Springs.
[794] Entrada
sobre Wardenclyffe, http://en.wikipedia.org/wiki/Wardenclyffe (y la versión
castellana: http://es.wikipedia.org/wiki/Wardenclyffe_Tower).
[795] No
hay fotografías o diagramas del transmisor amplificador de Wardenclyffe que
hayan sobrevivido, y esta descripción está basada en la patente de Tesla para
un terminal elevado: «Apparatus for Transmitting Electrical Energy», patente de
EE. UU. 1.119.732 (presentada el 18 de enero de 1902, concedida el 1 de
diciembre de 1914). Véase también NT, Declaración sobre la radio, 145.
[796] A.
S. Marinic, «Nikola Tesla and the Wireless Transmission of Energy», IEEE
Transactions on Power Apparatus and Systems PAS-101 (octubre de 1982):
4064-4068, en 4066.
[797] Alan
Bellows, «Tesla’s Tower of Power»,
http://www.damninteresting.com/teslas-tower-of-power/.
[798] Gary
Peterson, «Wireless Energy Transmission for the Amateur Tesla Coil Builder»,
http://www.teslaradio.com/pages/wireless 102.htm.
[799] NT,
Declaración sobre la radio, 155; Ensayo de 1904, 431.
[800] NT
a la Sra. Johnson, 13 de octubre de 1901, en Seifer, Wizard, 272.
[801] NT
a JPM, 11 de noviembre de 1901, BC.
[802] Gavin
Weightman, Signor Marconi’s Magic Box: The Most Remarkable Invention of
the 19th Century and the Amateur Inventor Whose Genius Sparked a Revolution (Nueva
York: Da Capo, 2003), 58-65, 75-76.
[803] Josephine
B. Holman a Marconi, 31 de diciembre de 1899 y 26 de octubre de 1900, Archivos
de Marconi; Hong, Wireless, 59-61.
[804] Fleming, Principles
of Electric Wave Telegraphy, 451; Hong, Wireless, 58, 72-73.
[805] Sungook
Hong argumenta que Marconi solo fue capaz de transmitir a través del Atlántico
porque Fleming diseñó un sistema potente (Wireless, 53-88). Como Tesla,
Fleming usó un transformador regular para aumentar la corriente y cargar el
gran condensador. Cuando este condensador se descargaba, la corriente
oscilatoria era enviada a través de un segundo transformador que funcionaba de
un modo muy parecido al transformador amplificador de Tesla. A diferencia de
Tesla, que añadió una bobina extra entre la secundaria de su transmisor
amplificador y el terminal elevado, Fleming añadió otro condesandor y un
transformador final que incrementaba la corriente antes de que llegase a la
antena. Para obtener un sentido de similitud del equipo transmisor en Poldhu y
el que usaba Tesla en Colorado Springs, compárese la foto del interior de la
estación de Poldhu (Hong, Wireless, p. 75, fig. 3.6.) con el
interior de Colorado Springs (imagen 13.2). Marconi afirmaba que no había nada
nuevo en usar una bobina de Tesla de este modo y que este circuito se sugería
en patentes presentadas por Oliver Lodge y Ferdinand Braun; véase G Marconi,
«Syntonic Wireless Telegraphy», conferencia dada en la Sociedad de Artes, 15 de
mayo de 1901, MS 159, Artículos de Marconi. Véase también Weightman, Marconi’s
Magic Box, 91.
[806] Weightman, Marconi’s
Magic Box, p. 101.
[807] Véanse
«Wireless Signals across the Ocean», «Signor Marconi’s Career», «Nikola Tesla’s
Researches» y «T. C. Martin’s Views», todo en el New York Times,
15 de diciembre de 1901.
[808] Leede
Forest, Father of Radio: The Autobiography of Lee de Forest (Chicago:
Wilcox & Follett, 1950), 129.
[809] Para
una discusión técnica moderna sobre lo que Marconi pudo haber oído (o no haber
oído), véase John S. Belrose, «Fessenden and Marconi: Their Differing
Technologies and Transatlantic Experiments during the First Decade of this
Century» (artículo presentado en la conferencia internacional sobre cien años
de la radio, 5-7 de septiembre de 1995),
http://www.ieee.ca/millennium/radio/radio_differences.html.
[810] TCM
a [Elihu Thomson], 17 de octubre de 1919, en Abrahams y Savin, Scientific
Correspondence of Elihu Thomson, 354-355; David O. Woodbury, Beloved
Scientist, 235-236; Gordon Bussey, Marconi’s Atlantic Leap (Coventry:
Marconi Communications, 2000), 65.
[811] Menú
de la cena anual del AIEE, 13 de enero de 1902, MS 159, Archivos de Marconi;
«Annual Dinner of the Institute at the Waldorf-Astoria, January 13, 1902, in
honor of Guglielmo Marconi», Transactions of the American Institute of
Electrical Engineers, 1902, pp. 93-121,
http://earlyradiohistory.us/1902wt.htm.
[812] Las
tres citas anteriores son de la cena de Marconi en 1902.
[813] Weightman, Marconi’s
Magic Box, 122-126; Bussey, Marconi’s Atlantic Leap, 70-74.
[814] «Tesla’s
Wireless Telegraph», New York Sun, 16 de enero de 1902 en TC 16:59.
[815] NT
a JPM, 9 de enero de 1902.
[816] NT
a JPM, 13 de octubre de 1904, BC.
[817] NT
a JPM, 9 de enero de 1902.
[818] Noah
Wardrip-Fruin y Nick Montfort, eds.. The New Media Reader (Cambridge,
MA: MIT Press, 2003), Sección 54, citado en
http://en.wikipedia.org/wiki/Worldwide_web#i_note-3
[819] NT
a JPM, 9 de enero de 1902.
[820] NT,
«Tesla Manifesto», en O’Neill, Prodigal Genius, 209.
[821] Steven
Watts, The People’s Tycoon: Henry Ford and the American Century (Nueva
York: Alfred A. Knopf, 2005), 119.
[822] W.
Bernard Carlson, «Artifacts and Frames of Meaning: Thomas A. Edison, His
Managers, and the Cultural Construction of Motion Pictures», en Shaping
Technology, Building Society: Studies in Sociotechnical Change, ed. W. E.
Bijker y J. Law (Cambridge, MA: MIT Press, 1992), 175-198.
[823] NT
a JPM, 9 de enero de 1902; NT a JPM, 5 de septiembre de 1902, BC.
[824] NT
a JPM, 9 de enero de 1902.
[825] Strouse, Morgan,
457, 418-469.
[826] «Prince
Welcomed by Chiefs of Industry», New York Times, 27 de febrero de
1902.
[827] Véase
Interferencia de Fessenden en Anderson, Guided Weapons & Computer
Technology. Sobre la vuelta al trabajo de Lowenstein, véase su testimonio
en Interferencia de Fessenden, 110. Tesla parece haber ganado este caso; véase
NT a Scherff, 9 de agosto de 1902 [¿o 1903?], en Seifer, Wizard,
282.
[828] NT
a JPM, 5 de septiembre de 1902, BC.
[829] Ibid.
[830] J.
P. Morgan & Co. a NT, 7 de junio de 1902 y NT a JPM, 5 de septiembre de
1902, BC; Port Jefferson Echo, 21 de junio de 1902, en
Stiefel, Looking Back at Rocky Point.
[831] NT
a JPM, 17 de septiembre de 1902, BC.
[832] Charles
Steele a NT, 24 de septiembre de 1902 y 21 de octubre de 1902; NT a JPM, 17 de
septiembre de 1902, todo en BC.
[833] Seifer, Wizard,
289; NT a JPM, 1 de abril de 1903, BC.
[834] NT
a JPM, 3 de julio de 1903, BC; Seifer, Wizard, 291; NT a Scherff,
13 de octubre de 1905, Colección de Tesla en Columbia (yo usé copias de las
cartas de Tesla-Scherff encontradas en la colección Anderson, pero los
originales están en Columbia); NT a Scherff, 11 de abril de 1903, listado
en The Teslian, septiembre-noviembre de 1903, p. C6, en Documentos
de Elmer Gertz, Caja 377, Carpeta 6, BC.
[835] Satterlee, Morgan,
387-394, 401-402; NT a JPM, 22 de abril de 1903, BC.
[836] NT
a JPM, 3 de julio de 1903, BC.
[837] Satterlee, Morgan,
403; J. P. Morgan & Co. a NT, 3 de julio de 1903, y JPM a NT, 17 de
julio de 1903, ambos en BC.
[838] «Tesla’s
Flashes Startling», New York Sun, 17 de julio de 1903 en TC 16:140.
[839] Tesla
estimó que necesitaba solo otros 100.000 dólares para completar su trabajo;
véase NT a William B. Rankine, 19 de abril de 1904, Carpeta de
construcciones y túneles, caja Wardenclyffe, Documentos de Anderson.
[840] Seifer, Wizard,
300.
[841] NT,
Declaración sobre la radio, 106.
[842] Frank
Fayant, «Fools and Their Money», Success Magazine, enero de 1907,
pp. 911,49-52, http://earlyradiohistory.us/1907fool.htm.
[843] Georgette
Cameal, A Conqueror of Space: An Authorized Biography of the Life and
Work of Lee DeForest (Nueva York: Horace Liveright, 1930), 75-83; de
Forest, Father of Radio, 89-90; James A. Hijiya, Lee
de Forest and the Fatherhood of Radio (Bethlehem, PA: Lehigh
University Press, 1992), 41,58; Scherff a NT, 26 de septiembre de 1899,
Colección de Tesla en Columbia.
[844] Samuel
Lubell, «Magnificent Failure», Saturday Evening Post. El artículo
de Lubell apareció en tres capítulos en enero de 1942: 17 de enero, pp. 9-11 y
ss.; 24 de enero, pp. 20-21 y ss.; 31 de enero, p. 27 y ss. La cita es del 24
de enero, p. 21.
[845] Ibid.
[846] Frank
Fayant, «The Wireless Telegraph Bubble», Success Magazine, junio de
1907, pp. 387-389 y ss., http://earlyradiohistory.us/1907fool.htm.
[847] De
Forest, Father of Radio, 130-135; Cameal, Conqueror of
Space, 146-151.
[848] «Wireless
Stock Quotations» y «A Perambulating Wireless Telegraph Plant», Electrical
World and Engineer, 14 y 28 de febrero de 1903, pp. 281 y 374,
respectivamente.
[849] JPM
a NT, 14 de diciembre de 1905 y 16 de febrero de 1906, BC.
[850] Hawkins,
«Nikola Tesla, His Work, and Unfulfilled Promises», 99, 108 enTC 16:111-120; NT
a JPM, 11 de diciembre de 1903, BC.
[851] NT
a William B. Rankine, 19 de abril de 1904 en la carpeta de construcciones y
túneles, caja de Wardenclyffe, colección Anderson; NT a Scherff, 14 de junio, 3
y 8 de agosto de 1905, Colección de Tesla en Columbia.
[852] Petar
Mandic a NT, 2 de septiembre de 1903, en Kosanovich, Tesla
Correspondence with Relatives, 104.
[853] JJA
a NT, 6 de octubre de 1903, en Seifer, Wizard, 295.
[854] Entrada
para Ryan, http://www.vahistorical.org/exhibits/headstales_inventory.htm#ryan;
NT a JPM, 13 de octubre de 1904, BC; NT a Scherff, 16 de noviembre de 1903,
Colección de Tesla en Columbia.
[855] «Canadian
Niagara Power, William Birch Rankine HydroElectric Generating Station»,
http://www.niagarafrontier.com/rankine.html; Frank G Carpenter, «Wonderful
Discoveries in Electricity», Pittsburgh Dispatch, 18 de diciembre
de 1904 en TC 16:72-73; NT a JPM, 13 de enero de 1904, BC; Norman
R. Ball, The Canadian Niagara Power Company Story (Erin,
Ontario: Boston Mills Press, 2006).
[856] Las
cartas de amor de Fiobson a Grizelda se pueden encontrar en la caja 1 de los
documentos de Hobson, BC; véase, en concreto, Hobson a Miss Hull, 24 de
noviembre de 1902, 27 de mayo de 1903, 25 de noviembre [¿1903?], 26 de
noviembre de 1903, 26 de noviembre de 1904 y 30 de enero de 1905. Véase también
Grizelda Hull a Hobson, 1 y 14 de diciembre de 1904.
[857] Richmond
[Hobson] a [Miss Hull], [22 de diciembre de 1903], Papeles de Hobson.
[858] «Cloudborn
Electric Wavelets to Encircle the Globe», New York Times, 27 de
marzo de 1904; Alfred Cowles, «Harnessing the Lightning», Cleveland
Leader, 27 de marzo de 1904, en Colección de Historia Naval, Sociedad
Histórica de Nueva York, Nueva York; NT a JPM, 13 de enero de 1904, BC; «A
Striking Tesla Manifesto», Electrical World 43 (6 de febrero
de 1904); 256 en TC 16:159; NT a Scherff, 28 de enero de 1904, Colección de
Tesla en Columbia; NT a RUJ, 24 de enero de 1904, en Seifer, Wizard,
289.
[859] Ensayo
de 1904,431.
[860] «John
Sanford Barnes Dead», New York Times, 23 de noviembre de 1911; John
S. Barnes, Submarine Warfare, Offensive and Defensive: Including a
Discussion of the Offensive Torpedo System, Its Effects upon Iron-Clad Ship
Systems, and Infuence upon Future Naval Wars (Nueva York: D. Van
Nostrand, 1869).
[861] NT
a Rankine, 19 de abril de 1904; Kerr, Page y Cooper a NT, 8 de abril de 1904 y
NT a J. S. Barnes, 14 y 20 de abril de 1904, todas en Colección de
Historia Naval; NT a Scherff, 21 de marzo de 1904, Colección de Tesla en
Columbia.
[862] Sobre
Schiff, véase NT a Scherff, 25 de julio de 1905, en Seifer, Wizard,
320. Además, Tesla invitó a los señores Andrews y Selon en el verano de 1905,
pero he sido incapaz de determinar quiénes eran estos inventores; véase NT a
Scherff, 31 de julio, 1 y 14 de agosto de 1905, Colección de Tesla en Columbia.
[863] NT
a JPM, 15 y 16 de febrero de 1906, JPM a NT, 16 de febrero de 1906, NT a JPM,
17 de octubre de 1904, todo en BC.
[864] NT
a JPM, 15 de diciembre de 1905, BC.
[865] NT
a JPM, 24 de septiembre de 1903 y NT a JPM, 13 de octubre de 1903, ambos en BC.
[866] NT
a JPM, 13 de octubre de 1904, BC.
[867] NT
a JPM, 17 de octubre de 1904, BC.
[868] NT
a JPM, 14 de diciembre de 1904, BC.
[869] NT
a JPM, 17 de febrero de 1905, BC.
[870] NT
a John Hays Hammond Jr., 18 de febrero de 1911, DKS.
[871] Seifer, Wizard,
318-319; B. A. Behrend, «Tesla and the Polyphase Patents», Electrical
World 45 (6 de mayo de 1905): 828 en TC 18:97; NT a Scherff, 23 de
enero de 1905, Colección de Tesla en Columbia.
[872] Hobson
a NT, 1 de mayo de 1905, Box 8, Folder 6, DKS.
[873] Hobson-Hull
Wedding, New York Times, 26 de mayo de 1905; Grizelda
H. Hobson, «Biographical Notes on the Life of R. P. Hobson», 1940, Caja
72, Carpeta biografía y anécdotas, Documentos de Hobson.
[874] NT
a Scherff, 12 y 14 de junio, 7, 14, y 18 de julio y 8 de agosto de 1905,
Colección de Tesla en Columbia.
[875] «Tesla
on the Peary North Pole Expedition», Electrical World 46 (22
de julio de 1905): 130 en TC 17:121.
[876] Para
muestras de la discusión a favor y en contra de las ondas escalares, véase Hank
Mills, «Tesla’s Scalar Fields Still Beaming On!»,
http://pesn.com/2011/03/26/9501797_Teslas_Scalar_Waves_Replicated_by_Steve_Jackson
y «Scalar Weapons: Tesla’s Doomsday Machine?»,
http://skeptoid.com/episodes/4121.
[877] NT
a G. S. Viereck, 17 de diciembre de 1934, Centro de Investigación Benson Ford,
Museo Henry Ford, Dearborn, MI; Frank G. Carpenter, «Wonderful Discoveries
in Electricity», Pittsburgh Dispatch, 18 de diciembre de 1904.
[878] Sylvia
Nasar, Una mente prodigiosa (Barcelona: Random House
Mondadori, 2012), 15.
[879] NT, My
Inventions, 93.
[880] NT
a Scherff, 11 de octubre de 1905, Colección de Columbia sobre Tesla.
[881] Sobre
el posible trato con Frick, véase JPM a NT, 14 de diciembre de 1905; NT a JPM,
24 de enero y 6 de febrero de 1906, BC. Las esperanzas de Tesla en cuanto al
apoyo de Frick eran altas, como escribió a Scherff tras un breve encuentro con
Frick; «Fue muy amigable y dijo que sentía tener que salir, pero que hablaría
conmigo otro día. He encontrado a mi hombre, eso es tan cierto como la ley de
la gravedad. Lo sabía». Véase NT a Scherff, 11 de noviembre de 1905, en
Seifer, Wizard, 320.
[882] NT
a Edward P Mitchell, 11 de diciembre de 1905, Documentos de Mitchell, New-York
Historical Society; TCM a NT, 24 de diciembre de 1905, en Seifer, Wizard,
321.
[883] Scherff
a NT, 10 de abril de 1906, en Seifer, Wizard, 322.
[884] Tom
Reiss, «The First Conservative» [sobre Peter Viereck, hijo de G. S.
Viereck], New Yorker, 24 de octubre de 2005, pp. 38-47, en 40.
[885] NT
a Viereck, 17 de diciembre de 1934. En la carta original, estos tres párrafos
constituyen una porción de un párrafo muy largo, pero lo he partido para
facilitar su lectura.
[886] Ibid.
[887] John
G. Trump a Walter Gorsuch, 30 de enero de 1943, Archivo de la Ley de Libertad
de Información (de aquí en adelante citado como FOIA, por sus siglas en inglés
para Freedom of Information Act) para Nikola Tesla, Oficina Federal de
Investigación (FBI), pp. 174-181, en 175, http://www.scribd.com/.
[888] Frank
Parker Stockbridge, «Will Tesla’s New Monarch of Machines Revolutionize the
World?», New York Herald, 15 de octubre de 1911, en Jeffrey
A. Hayes, ed., Tesla’s Engine: A New Dimension for Power (N.p.:
Tesla Engine Builders Association, 1994), 22-36, en 35. A finales de la década
de los ochenta del siglo XX, los investigadores canadienses volaron un modelo
de avión que se alimentaba gracias a un rayo eléctrico; véase William J. Broad,
«New Kind of Aircraft Is on Horizon as Designers Try Microwave Power», New
York Times, 21 de julio de 1987.
[889] Tom
Crouch, The Bishop’s Boys: A Life of Wilbur and Orville Wright (Nueva
York: W. W. Norton, 1989), 244-245.
[890] Esta
explicación de la turbina de Tesla está basada en discusiones con mi amigo
ingeniero Robert Ribando. Véase también William Harris, «How the Tesla Turbine
Works», http://auto.howstuftworks.com/tesla-turbine.htm/printable.
[891] Stockbridge,
«Tesla’s New Monarch of Machines», 27.
[892] O’Neill, Prodigal
Genius, 218-221.
[893] NT
a JJA, 22 de marzo de 1909, en Seifer, Wizard, 336; «Tesla Says He
Has New Power Secret», New York Herald, 20 de mayo de 1909 en TC
18:146; «Southern Iron Merger Plan», New York Times, 2 de abril de
1911; NT, «Fluid Propulsion», patente de EE. UU. I. 061.142 (presentada el
21 de octubre de 1909, concedida el 6 de mayo de 1913), y «Turbine», patente de
EE. UU. 1.061.206 (presentada el 21 de octubre de 1909, concedida el 6 de
mayo de 1913).
[894] O’Neill, Prodigal
Genius, 222-224.
[895] Seifer, Wizard,
362-366.
[896] Véase
http://www.discflo.com/; http://www. phoenixnavigation.com/ y
http://www.teslaengine.org.
[897] «Tesla
Has Only Credit», New York Times, 18 de marzo de 1916.
[898] «Tesla’s
Discovery Nobel Prize Winner», New York Times, 7 de noviembre de
1915; NT a RUJ, 16 de noviembre de 1915, en Seifer, Wizard, 380.
[899] O’Neill, Prodigal
Genius, 229-237, con la cita en la 231. Para el retraso entre el anuncio y
la entrega de la medalla, véase tarjeta «Tesla-Honors-1», DKS. Véase también
NT, Discurso de la medalla Edison.
[900] «Developments
in Wireless Telegraphy», Electrical World 39 (29 de marzo de
1902): 540.
[901] Friedrich
Heilbronner, «Marconi and the Germans» (artículo presentado en Marconi09, Museo
della Técnica Elettrica, Pavía, Italia, octubre de 2009); Linwood
S. Howeth, History of Communications-Electronics in the United
States Navy, cap. 19, «Operations and Organization of the United States
Naval Radio Service during Neutrality Period», sec. 3, «Operation of the
Tuckerton and Sayville Stations», http://earlyradiohistory.us/1963hwl9.htm.
[902] «Tesla
Sues Marconi on Wireless Patent», New York Times, 4 de agosto
de 1915; NT, Declaración sobre la radio; la cita de Peterson es de
http://www.tfcbooks.com/teslafaa/q&a 022.htm; Leland I.
Anderson, Priority in the Invention of Radio—Tesla vs. Marconi (Breckenridge,
CO: Twenty-First Century Books, n. d.); A. David Wunsch, «Misreading the
Supreme Court: A Puling Chapter in the History of Radio», Antenna 11,
n.° 1 (noviembre 1998), http://www.mercurians.org/1998 Fall/Misreading.htm.
[903] Branimir Jovanović,
«Nikola Tesla-Research Methodology in the Light of Facts Discovered during
Reconstruction of His Work on Bladeless Pumps from 1908-1911» (artículo
presentado en el encuentro ICOHTEC, Belfort, Francia, julio de 1998), 8.
[904] NT,
«Speed Indicator», patente de EE. UU. n.° 1.209.359 (presentada el 29 de
mayo de 1914, concedida el 19 de diciembre de 1916); «Frequency Meter», patente
de EE. UU. n.° 1.402.025 (presentada el 18 de diciembre de 1916, concedida
el 3 de enero de 1922); «Speed-Indicator», patente de EE. UU. n.°
1.274.816 (presentada el 18 de diciembre de 1916, concedida el 6 de agosto de
1918); «Ship’s Log», patente de EE. UU. n.° 1.314.718 (presentada el 18 de
diciembre de 1916, concedida el 2 de septiembre de 1919); y «Flow-Meter»,
patente de EE. UU. n.° 1.365.547 (presentada el 18 de diciembre de 1916,
concedida el 11 de enero de 1921).
[905] Durante
el tercer trimestre de 1918, Waltham Watch pagó a Tesla 165,80 dólares en
royalties de 829 velocímetros vendidos; véase F. C. Graves a NT, 15 de octubre
de 1918, DKS.
[906] Anuncio
del velocímetro de Waltham, New York Times, 8 de junio de 1921,
http://blog.hemmings.com/index.php/2010/06/17/nikola-teslas-pound-per-horsepower-engine/#more-2549.
[907] Exhibición
C, Trump a Gorsuch, 30 de enero de 1943; NT a U.S. Steel, 26 de julio de 1931 y
acuerdo entre NT y American Smelting and Refining Co., sin fecha, DKS.
[908] «Tesla
Judgment Filed: Inventor Had Paid Lawyer with Promissory Note», New
York Times, 14 de junio de 1925; F. A. Merrick a NT, 2 de enero de
1934, BC; Hugo Gemsback, «Westinghouse Recollections», Westinghouse
Broadcasting Company, Engineering Contours 5, n.° 1 (enero de
1960), en caja 18, carpeta 4, DKS. Además, Tesla fue demandado por New York
Telephone Company en 1922 por no pagar una deuda que ascendía a 107,32 dólares
y por Brentano’s Book Stores en 1941 por un impago de 149 dólares; véase tarjeta
«Tesla-Money-Debts», DKS.
[909] H.
Winfield Secor, «Tesla’s View on Electricity and the War», Electrical
Experimenter 5 (agosto 1917): 229 y ss.; la cita es de la entrada para
Girardeau, http://en.wikipedia.org/wiki/%C3%89mile Girardeau.
[910] Jonathan
Coopersmith, The Electrification of Russia, 1880-1926 (Ithaca:
Cornell University Press, 1992).
[911] NT, My
Inventions, 99-100. Tesla también menciona negociaciones con Lenin en su
carta a J. P. Morgan Jr., 29 de noviembre de 1934,
http://www.tfcbooks.com/tesla/1935-00-00.htm.
[912] NT,
Declaración sobre la radio, 185.
[913] Sobre
Tesla y las palomas, véase O’Neill, Prodigal Genius, 307-317. Tesla
dejó el Waldorf-Astoria en 1922 y se mudó a continuación al Hotel St. Regis, el
Hotel Pennsylvania, el Hotel Governor Clinton y finalmente el Hotel New Yorker.
Dejó el St. Regis en 1924 tras reunir una factura impa gada de 993,41 dólares,
y en 1941 debía al New Yorker 172,85 dólares. Véase tarjeta
«Tesla-Money-Debts», DKS.
[914] Para
una muestra de estas cartas, véase Vojín Popvic, Tribute to Nikola
Tesla Presented in Articles, Letters, Documents (Belgrado: MNT, 1961),
LS 25-63. Véase también «Foundation of the Nikola Tesla Institution in
Belgrade, Yugoslavia (March 2, 1936)», http://www.teslasociety.com/ntinn.htm;
«Science: Tesla at 75», Time, 20 de julio de 1931,
http://www.time.com/time/magazine/article/0,9171,742063,00.html, y
O’Neill, Prodigal Genius, 275.
[915] David
Dietz, «Tesla Wiggles Toes» recorte de periódico, 15 de julio de 1936, Caja 6,
Carpeta 17, DKS.
[916] El
rey Pedro de Yugoslavia otorgó a Tesla la Cruz de Oro del Águila Blanca y el
ministro de Checoslovaquia lo premió con la Cruz de Oro de la Orden del León
Blanco.
[917] Citado
en Cheney y Uth, Master of Lightning, 151-152; véase también 142.
[918] «Tesla
at 78 Bares New Death-Beam», New York Times, 11 de julio de 1934.
[919] NT,
como dijo a George Sylvester Viereck, «A Machine to End War», Liberty,
febrero de 1937, http://www.tfcbooks.com/tesla/1935-02-00.htm.
[920] Grindell
Matthews admiraba enormemente a Tesla y su biógrafo dijo: «Cuando tengo algún
pequeño éxito que se me puede subir a la cabeza, siempre pienso en Tesla, y me
doy cuenta de que soy un simple estudiante sentado a los pies de un gran
maestro». E. H. G. Barwell, The Death Ray Man: The Biography
of Grindell Matthews, Inventor and Pioneer (Londres: Hutchinson,
1943), 109; Jonathan Foster, «The Death Ray: The Secret Life of Harry Grindell
Matthews» http://www.harrygrindellmatthews.com/theDeathRay.asp.
[921] NT,
«The New Art of Projecting Concentrated Non-dispersive Energy through Natural
Media», sin fecha http://www.tfcbooks.com/teslaZ1935-00-00.htm.
[922] Estas
tres citas son de Exhibición F, Trump a Gorsuch, 30 de enero de 1943. Sobre los
antecedentes de Trump, véase Louis Smullin, «John George Trump, 1907-1985», en
National Academy of Engineering, Memorial Tributes (Washington,
D. C.: National Academy Press, 1989), 3:332-337,
http://www.nap.edu/openbook.php2record id=1384&page=332.
[923] Paul
J. Nahin, The Science of Radio, 2.ª ed. (Nueva York:
Springer-Verlag, 2001), 11-12.
[924] Seifer, Wizard,
431-434; Leland Anderson, Nikola Tesla’s Residences, Laboratories, and
Offices(Denver: Boyle & Anderson, 1990).
[925] NT
a J. P. Morgan Jr., 29 de noviembre de 1934,
http://www,tfcbooks.com/tesla/1935-00-00.htm.
[926] Foxworth
a director, 9 de enero de 1943, archivo F01A, 8-9; Cheney, Man Out of
Time, 276.
[927] Breckinridge
Long al secretario de Estado, 12 de julio de 1934, en Cheney y Uth, Master
of Lightning, 145. Sobre Long, véase: www.breckinridge.com/breckbio.htm.
[928] Exhibiciones
Q y D, Trump a Gorsuch, 30 de enero de 1943. Sobre las actividades como espía
de Amtorg, véase Frank J. Rafalko, A Counterintelligence Reader,
vol. 3, Post-World War II to Closing the 20th Century, cap. 1, p.
22, http://www.fas.org/irp/ops/ci/docs/ci3/index.html.
[929] John
J. O’Neill, «Tesla Tries to Prevent World War II» (sin publicar cap. 34
de Prodigal Genius), http://www.pbs.org/tesla/res/res artl2.html;
Exhibit H, Trump a Gorsuch, 30 de enero de 1943.
[930] O’Neill,
«Tesla Tries to Prevent World War II».
[931] «Aerial
Defense “Death Beam” Offered to U.S. by Tesla», Baltimore Sun, 12
de julio de 1940; William L. Laurence, «“Death Ray” for Planes», New
York Times, 22 de septiembre de 1940, ambos disponibles en
http://www.tfcbooks.com/tesla/1935-00-00.html 1940-09-22; [Nombre borrado] a J.
Edgar Hoover, 24 de septiembre de 1940, archivo FOIA, 3.
[932] «Nikola
Tesla Dies: Prolific Inventor», New York Times, 8 de enero de 1943;
O’Neill, Prodigal Genius, 276.
[933] Tarjeta
«Tesla-Mark Twain-Sends $100», DK.S.
[934] E.
E. Conroy al director, FBI, 17 de octubre de 1945, archivo FOIA, 170-173;
«Purple Plates—Legacy of Nikola Tesla»,
http://www.essentia.ca/PurplePlate/purpTesla.htm.
[935] Citado
en Aleksandar S. Marincic, «Excerpt: The Tesla Museum»,
http://www.teslasociety.com/tmuseum.htm.
[936] Véase
«2000 Are Present at Tesla Funeral», New York Times, 13 de enero de
1943. Sobre la decisión de Kosanović de cremar los restos de Tesla,
véase «Commemoration for Nikola Tesla’s Death Will Be Held by the Serbian
Orthodox Church in Belgrade, in Saboma Crkva, on January 23, 2006»,
http://www.teslasociety.com/ntcom.htm.
[937] El
comienzo de esta especulación es que O’Neill afirma en Prodigal Genius (p.
277) que agentes del FBI habían accedido la habitación de Tesla el día después
de su muerte y se habían llevado los papeles relacionados con un invento
secreto por seguridad.
[938] Charlotte
Muzar, «The Tesla Papers», The Tesla Journal, n.os 2
y 3 (1981-1982): 3942. en 39-40.
[939] Foxworth
fue asesinado en un accidente de avión pocos días después cuando volaba en una
misión secreta a la Guayana Holandesa; véase Athan G Theoharis, The
FBI: A Comprehensive Reference Guide (Westport, CT: Greenwood, 1999),
326-327. Sobre Spanel, véase «A. N. Spanel, 83; Inventor, Manufacturer,
Activist» [obituario], Los Angeles Times, 5 de abril de 1985. Véase
también Foxworth al director, 9 de enero de 1943, y E. E. Conroy al director,
FBI, 17 de octubre de 1945, archivo FOIA, 8-9 y 170-173.
[940] E.
E. Conroy al director, FBI, 17 de octubre de 1945.
[941] Foxworth
al director, 9 de enero de 1943; D. M. Ladd a [nombre borrado], 11 de
enero de 1943, y Edw. A. Tamm a Ladd, 12 de enero de 1943, en archivo FOIA,
8-12. Sobre las carreras de Ladd y Tamm en el FBI, véase Theoharis, The
FBI, 338, 356.
[942] Smullin,
«John George Trump».
[943] George,
especializado en contraespionaje, asaltos por la noche a oficinas, despachos y
cajas fuertes de sospechosos de ser espías nazis y recolección de evidencias
incriminatorias para la acusación, se convirtió en el instructor jefe de
técnicas de entrada secretas para la Oficina de Servicios Estratégicos, y
lideró su propio equipo de apertura de cerraduras con ganzúa y forzado de cajas
fuertes en Europa durante la guerra. Véase su libro, Surreptitious
Entry (Nueva York: Editions for the Armed Services, 1946), así como
http://www.textfiles.com/anarchv/WEAPONS/crimecat.004.
[944] Cheney, Nikola
Tesla: el genio al que robaron la luz, 357.
[945] Trump
a Gorsuch, 30 de enero de 1943, p. 174.
[946] Bogdan
Raditsa, «Red Ambassadors: Sava Kosanovich of Yugoslavia», Plain Talk marzo
de 1948, pp. 6-10, en el archivo FOIA, 211-213.
[947] E.
E. Conroy al Director, FBI, 17 de octubre de 1945; Muzar, «The Tesla Papers»,
40.
[948] Muzar,
«The Tesla Papers», 41-42.
[949] E.
E. Conroy al director, FBI, 17 de octubre de 1945; D. M. Ladd al director,
3 de abril de 1950; L. B. Nichols a Tolson, 30 de enero 1951; [Paul Snigier] a
Clarence Kelly, 20 de abril de 1976; Lt. Col. Allan J. MacLaren, USAF, al
director del FBI, 9 de febrero de 1981, todo en el archivo FOIA, 171-173,
195-196, 253-255, 107-110, 124-125, respectivamente.
[951] SAC,
Cincinnati, al director, FBI, 18 de agosto de 1983, archivo FOIA, 133-135.
[952] John
Pike, «The Death-Beam Gap: Putting Keegan’s Follies in Perspective», octubre de
1992, proyecto E-Print, Space Policy, Federation of American Scientists,
http://www.fas.org/spp/eprint/keegan.htm.
[953] David
E. Hoffman proporciona una breve discusión de los problemas con armas de rayo
láser en The Dead Hand: The Untold Story of the Cold War Arms Race and
Its Dangerous Legacy (Nueva York: Doubleday, 2009), 276.
[954] Brisbane,
«Our Foremost Electrician».
[955] Wachhorst,
Thomas Alva Edison; Watt, The People’s Tycoon.
[956] Ilustrativo
del estatus de extranjero de Tesla en la década de los cincuenta del siglo XX
es que los biógrafos Kenneth Swezey y Leland Anderson encontraron
extremadamente difícil conseguir que organizaciones importantes —la Academia
Nacional de Ciencias, la Oficina de Correos, el Instituto Smithsonian— tuviesen
algún tipo de interés en destacar el centenario del nacimiento de Tesla en
1956.
[957] Arthur
H. Matthews, The Wall of Light: Nikola Tesla and the Venusian Space
Ship, the X-12(Pomeroy, WA: Health Research Books, 1971); Margaret
Storm, Return of the Dove (Baltimore: Margaret Storm
Publication, n. d.).
[958] Conferencia
de 1892, 236.
[959] Paul
Sagan, Ball Lightning: Paradox of Physics (Nueva York:
iUniverse, 2004), 307-324.
[960] Michael
Riversong, «International Tesla Society in Review: People, Politics, and
Technology», 2002, http://home.earthlink.net/~rivedu/14tesla.html; «Tesla
Engine Builders Association», http://www.teslaengine.org; «Tesla Universe»,
http://www.teslauniverse.com/; «Tesla Memorial Society of New York»,
http://www.teslasociety.com/.
[961] Nevili
Drury, The New Age: Searching for the Spiritual Self (Londres:
Thames and Hudson, 2004), 12.
[962] F.
David Peat, In Search of Nikola Tesla, rev. ed. (Londres: Ashgrove,
2003).
[963] Seifer, Wizard,
460-461.
[964] Nikola
Tesla: Discovering the Future (Instituto Tesla suizo, 2008), p. 28,
http://swisstesla.com/.
[965] La
crítica de que los tecnólogos no tienen alma es en su mayor parte un ataque de
la contracultura de los sesenta, basado en una lectura sesgada de The
Two Cultures and the Scientific Revolution (Nueva York: Cambridge
University Press, 1959) de C. P. Snow. Para un desafío a esta crítica,
véase Samuel P Florman, The Existential Pleasures of Engineering (Nueva
York: St. Martin’s Press, 1976).
[966] Publicado
por Mike, 12 de enero de 2009, en los comentarios de la entrada del blog «Feel
the Heat: Tesla Roadshow Hits Miami during Art Basel», de Tesla Motors,
http://www.teslamotors.com/blog3/?p=88.
[967] Samantha
Hunt, The Invention of Everything Else (Boston: Houghton
Mifflin, 2008); JeffTey Stanley, Tesla’s Letters: A Play in Two Acts (Nueva
York: Samuel French, 1999; Daniel Michaels, «Long-Dead Inventor Nikola Tesla Is
Electrifying Hip Techies», Wall Street Journal, 14 de enero de
2010, p. 1. Para una lista de las películas, libros y videojuegos inspirados en
Tesla, consultar «Nikola Tesla in Popular Culture», http://en.wikipedia.
org/wiki/Nikola_Tesla_in_popular_culture.
[968] McCraw, Prophet
of Innovation; Christensen, The Innovator’s Dilemma.
[969] Sobre
la historia de la radio, véase Hugh G. J. Aitken, The Continuous
Wave: Technology and American Radio, 1900-1932 (Princeton: Princeton
University Press, 1985); Susan Douglas, Inventing American
Broadcasting, 1899-1922 (Baltimore: Johns Hopkins University Press,
1987); Tom Lewis, Empire of the Air: The Men Who Made Radio (Nueva
York: Edward Burlingame Books, 1991); y Hong, Wireless. Sobre el
cambio tecnológico como un proceso evolutivo, véase George Basalla, The
Evolution of Technology (Nueva York: Cambridge University Press, 1988)
y John Ziman, ed., Technological Innovation as an Evolutionary Process (Nueva
York: Cambridge University Press, 2000).
[970] «Nikola
Tesla: Dr. A. P M. Fleming’s Address», Electric Times, 2 de
diciembre de 1943, pp. 656-659, en 659.
[971] Anderson,
«Stone on Tesla’s Priority in Radio» 40.
[972] Wisehart,
«Making Your Imagination Work for You», 62.
[973] Curtis
Brown, «A Man of the Future», Savannah Morning News, 21 de octubre
de 1894, en TC 9:84-87, en 85.
[974] Eugene
S. Ferguson, Engineering and the Mind’s Eye (Cambridge, MA:
MIT Press, 1992).
[975] Carlson,
«Entrepreneurship in the Early Development of the Telephone»; Isaacson, Steve
Jobs.
[976] Para
una explicación de cómo Alexander Graham Bell explotó la ambigüedad de pensar
en el teléfono como el equivalente a la oreja humana, véase Michael
E. Gorman et al, «Alexander Graham Bell, Elisha Gray, and
the Speaking Telegraph: A Cognitive Comparison», History of Technology15(1993):
1-56.
[977] David
E. Nye, Technology Matters: Questions to Live With (Cambridge,
MA: MIT Press, 2006), 3-6.
[978] NT
a Scherff 6 de septiembre de 1899, en Ratzlaff y Jost, Tesla/Scherff
Correspondence, 109.
[979] Aquí
recuerdo una lección que aprendí de un ingeniero sénior en Corning
Incorporated: los clientes siempre quieren que inventes algo que puedan usar el
año próximo, pero la compañía solo hace dinero si inventa algo que los clientes
necesitarán dentro de cinco años.
[980] B.
A. Behrend, «Dynamo-electric Machinery and Its Evolution during the Last Twenty
Years», Western Electrician, 28 de septiembre de 1907, pp. 238-240
en TC 18:46-50, en 238.
[981] George
H. Douglas, The Golden Age of the Newspaper (Westport, CT:
Greenwood, 1999), 95-116.
[982] TCM,
«Nikola Tesla» The Century Magazine 47 (febrero de 1894):
582-585, en
[983] [Kenneth
Swezey] a NT, 7 de julio de 1924, Caja 17, Carpeta 9, DKS.
[984] NT,
«Problem of Increasing Human Energy», 182.
[985] NT
a JPM, 11 de diciembre de 1903.

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