© Libro No. 419. Ortografía de la Puntuación en la Educación
Secundaria Obligatoria. Mecanismos de Evaluación y Mejora. Molina Maldonado,
Lola. Colección Emancipación Obrera. Mayo 18 de 2013
Título
original: © Ortografía
de la Puntuación en la Educación Secundaria Obligatoria. Mecanismos de
Evaluación y Mejora. Lola Molina Maldonado.
Versión Original: © Ortografía de la Puntuación en la Educación
Secundaria Obligatoria. Mecanismos de Evaluación y Mejora. Lola Molina
Maldonado.
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Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda
Ortografía de la Puntuación en
la Educación Secundaria Obligatoria
Mecanismos de Evaluación y
Mejora
Lola Molina Maldonado.
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN
1.1 La
importancia y necesidad de la ortografía
1.2 El
aprendizaje de la ortografía
2. PRIMERA PARTE: FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
2.1 Marco
teórico de la ortografía de la puntuación
2.1.1. Signos de puntuación
2.1.1.1 El
punto
2.1.1.2 La coma
2.1.1.3 El
punto y coma
2.1.1.4 Los
dos puntos
2.1.1.5 Los
puntos suspensivos
2.1.2 Signos de entonación
2.1.2.1 La interrogación entonación y la
exclamación
2.1.2.2 Uso de los signos de interrogación y
exclamación
2.1.3 Signos auxiliares de puntuación
2.1.3.1 Los paréntesis
2.1.3.2 Los corchetes
2.1.3.3 La raya
2.1.3.4 El guion
2.1.3.5 Las comillas
2.1.3.6 Diéresis
o crema
2.1.3.7 La barra
2.1.3.8 El apóstrofo
2.1.3.9 Signo de párrafo
2.1.3.10 El asterisco
2.1.3.11 La llave
2.1.4 Usos no lingüísticos de algunos signos de
puntuación
2.2 Tratamiento de la ortografía de la puntuación
en los manuales de Lengua Castellana y Literatura usados en la Educación
Secundaria Obligatoria
2.2.1 Manuales de Lengua Castellana y Literatura
2.2.1.1 Editorial Oxford Educación
2.2.1.2 Editorial Santillana
2.2.1.3 Editorial SM
2.2.1.4 Editorial Akal
2.2.1.5 Editorial Anaya
2.2.1.6 Ventajas y deficiencias de la puntuación en
los libros de texto
3. SEGUNDA PARTE: FUNDAMENTACIÓN PRÁCTICA
3.1
Objetivos
3.2
Elementos de la investigación
3.2.1 El objeto de estudio
3.2.1.1.El alumnado
3.2.1.2.Cuestionario individual
3.2.2 La prueba inicial
3.2.2.1 Características de la prueba inicial
3.2.2.2
Resultados de la prueba inicial
3.3 Proceso de enseñanza de la Ortografía
3.3.1 Metodología
3.3.2 Recursos materiales y didácticos
3.3.3 Temporalización de los contenidos
3.3.4 Unidades didácticas. Secuenciación de los
contenidos
3.4 Prueba Final
3.4.1 Características de la prueba inicial
3.4.2 Resultados de la prueba final
3.4.3 Autoevaluación del alumnado
4. TERCERA PARTE: CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACIÓN
4.1 Valoración de los resultados
4.2 Grado de consecución de los objetivos
propuestos
4.3 Propuestas de mejora
4.4 Conclusiones finales
5. ANEXOS
6. BIBLIOGRAFÍA
Introducción
La importancia y necesidad de la ortografía
Es indiscutible, que la ortografía, dentro de la
expresión escrita de la lengua, ocupa un lugar trascendental, ya que desempeña
una función de normalización y de perdurabilidad de las lenguas. Sin embargo,
es el correcto empleo del sistema ortográfico el que nos asegura una correcta
comunicación, es decir, una comunicación eficaz y sin ambigüedades en los
textos escritos. Nebrija y Bello ya señalaban el valor de la ortografía como
base sobre la que se asienta la unidad de la lengua (vid. Esteve Serrano, 1982;
Martínez de Sousa, 1995).
Por ello, debemos de reconocer que, para llevar a
cabo una interacción comunicativa exitosa, la ortografía es el mecanismo
mediador que debemos dominar para lograr un mensaje sin interferencias entre el
emisor y el receptor. Así, no debemos considerar la ortografía como un fin en
sí misma, sino como un medio de transmisión de mensajes, que deben estar bien
codificados para que el receptor sea capaz de descodificarlo de forma clara y
precisa, sin que lleguen a producirse las ambigüedades y equívocos que se suelen
producir en los textos que no siguen las reglas de ortografía.
Todo lo
anterior quedaría sintetizado en las palabras de Gómez Torrego, que afirma que
si no siguiéramos las reglas de ortografía la unidad del español correría
peligro […] e implicaría conflictos graves para la lectura y comprensión de los
textos, al menos entre dos generaciones.
Por otra parte, debemos tener en cuenta que el
dominio de la ortografía tiene un valor social, pues su desconocimiento puede
poner en entredicho nuestro nivel cultural. Al hilo de esto dice Gómez Torrego:
Escribir sin faltas de ortografía, [...] es siempre
señal de pulcritud mental. Además, las personas que escriben con faltas de
ortografía, con desaliño en la separación de las palabras, sin tildes, etc.,
aparecen como incultas o semianalfabetas. Por otra parte, hoy por hoy, la
escritura correcta supone prestigio social y buen aval para encontrar un
trabajo digno.
El aprendizaje de la ortografía
Las faltas de ortografía es una cuestión que
preocupa a todos los profesores de Enseñanza Secundaria Obligatoria (E.S.O.) y,
especialmente, a los que impartimos la asignatura de Lengua Castellana y
Literatura. Con los métodos pedagógicos actuales es difícil encontrar una
respuesta para explicar el gran número de errores ortográficos cometidos por
los escolares cuando intentan expresarse por escrito.
Respecto a este propósito, Fernando Carratalá
Teruel en su obra la Enseñanza integrada
de la ortografía y el vocabulario en la Educación Secundaria, afirma:
[…] Esta situación, tan normal en nuestras aulas,
viene a poner de manifiesto carencias –más estructurales que coyunturales– en
el proceso de enseñanza aprendizaje, desde los primeros niveles de
escolarización. El caos ortográfico que existe actualmente en el ámbito escolar
requiere una inmediata toma de conciencia exacta de la gravedad de un problema
cuya solución no es sólo competencia de la autoridad educativa, pues debe
atajarse –según nuestro parecer– con la decidida implicación de todos los
sectores sociales: alumnos, profesores, familias, medios de comunicación, etc.
No obstante, aunque como venimos diciendo, la
ortografía se encuentra en una situación de menosprecio, no todos los ámbitos
que abarca son tratados por igual; es decir, normalmente nos centramos en
mejorar los hábitos ortográficos relacionados con la correcta escritura de las
grafías (lo que podríamos denominar la ortografía de las letras), mientras que
nos olvidamos de aspectos tan importantes como el correcto uso de los signos de
la puntuación. Es cierto que escribir una h en un lugar donde no corresponda
(habanico*) o, a la inversa, no escribirla donde sea necesaria (zanaoria*),
puede ser un error grave que, incluso, puede dificultar la comprensión del
escrito por parte del lector. Pero, igual de ininteligible, ambiguo o equívoco
puede resultar un texto mal puntuado. Veamos el siguiente ejemplo: María
estudia / María, estudia.
José Polo en su Ortografía y ciencia del lenguaje
señala que “la tarea de la educación ortográfica será colocar a la puntuación
en el lugar dentro de esta disciplina –por su extraordinario valor formativo:
prosodia y semántica- y, dentro de esta, lograr llevar al estudiante a un alto
grado de conciencia de uso” (1974: 533).
Apreciaciones como las anteriores, se están
considerando en la actualidad, como lo reflejan prestigiosos estudios de
lingüistas como M. Á de la Fuente, que señala:
La problemática de la puntuación debe abordarse
respondiendo a tres preguntas: para qué puntuar, cómo puntuar y por qué
puntuar. Para qué puntuar significa conocer las funciones de la puntuación y
los lugares o contextos que requieren. Esto no siempre está recogido en alguna
regla concreta de puntuación, ya que su campo es aún bastante reducido. Como
puntuar se refiere fundamentalmente a dilucidar cuál es el signo más adecuado
en un determinado contexto; pues los diversos signos de puntuación parecen organizarse
en microsistemas o baterías, y, así, una coma puede sustituirse por un punto y
coma o por una raya. Finalmente, por qué puntuar significa encontrar una
justificación que ya no se limita a la mera obediencia a una regla ortográfica;
y ello, porque faltan reglas para muchos casos y porque, si hay reglas, es debido a la existencia de motivos, aunque no
siempre se hagan explícitos (2001:110).
Todo lo anterior desemboca en la pobreza
lingüística de nuestros alumnos, que supone una limitación importante para el
éxito social y profesional de cualquier persona. Parece claro que, aunque la
lengua española está vigente a lo largo de todos los cursos de la E.S.O. y, por
supuesto, en los dos cursos de Bachillerato, esta presencia, por muchas razones
que sería complejo reflejar, no han podido evitar las endémicas deficiencias
lingüísticas de la que tanto nos lamentamos. Por ello, por medio de este trabajo
de investigación intentaremos, por una parte, detectar los errores ortográficos
más frecuentes en el campo de la ortografía de la puntuación, cometidos por el
alumnado en la Educación Secundaria Obligatoria y, por otra, una vez detectados
tales errores, estableceremos las
posibles causas de dichas faltas de ortografía, proponiendo planteamientos
didácticos para subsanarlas.
PRIMERA PARTE: FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
Para la elaboración de este trabajo de
investigación, parto del hecho de considerar que los alumnos, cuando acaban de
cursar la Educación Secundaria Obligatoria (E.S.O.), deberían de poseer unos
conocimientos básicos de la ortografía y la gramática del español, puesto que
en ellos se dará una de estas circunstancias; o bien, finalizarán sus estudios
para incorporarse al mundo laboral, o bien, comenzarán los estudios de
Bachillerato o Formación Profesional. En cualquiera de los casos anteriores,
sería recomendable que el alumno estuviera completamente formado en lo que se
refiere a la ortografía de la puntuación, puesto que, si se enfrenta al mercado
laboral, sería beneficioso para él que supiera expresarse, tanto oralmente como
por escrito, con adecuación y corrección (pensemos en lo importante y decisivo
que puede ser redactar bien un currículum vitae). En otras palabras, el
hablante que acaba de cursar la ESO debe escribir sin faltas e, igualmente,
poseer unos recursos que le permitan resolver las dudas relativas a la
ortografía de la puntuación, que puedan surgir en un futuro.
Sin embargo, la adquisición de buenos hábitos
ortográficos no se logra en un curso, sino que es una actividad que se comienza
a trabajar en Educación Primaria y continua a lo largo de toda la etapa de
secundaria obligatoria, aunque cada vez con menor frecuencia, hasta que su
estudio llega prácticamente a desaparecer durante el Bachillerato.
Paradójicamente, conforme avanza la edad de nuestros estudiantes, se le presta
menos atención a la enseñanza de la ortografía. Camacho Gómez (2005:135)
afirma:
[…] Los manuales de didáctica de la lengua que más
se ocupan de la ortografía son los de educación infantil, mientras que la
atención a la ortografía va disminuyendo conforme se incrementa la edad a la
que se dirigen. Ignorar la didáctica de la ortografía para hablantes
universitarios y de bachillerato es un error tan grave como repetir sin matices
los planteamientos que sirvieron para infantil y primaria.
Por otro lado, si ese alumno decide continuar sus
estudios de Bachillerato debe poseer unos conocimientos ortográficos sólidos
que le permitan realizar dichos estudios con éxito. No olvidemos que para
muchos alumnos, los dos cursos de Bachillerato serán los últimos en los que
reciben una formación reglada en esta materia y el grado de destreza que
alcancen, determinará de modo importante
el rendimiento académico ulterior.
Por tanto, teniendo en cuenta la reflexión
anterior, a continuación se presenta una síntesis de la ortografía de la
puntuación. Dicha síntesis es un
compendio de las nociones que, en el tema que venimos tratando, debería haber
adquirido un alumno a lo largo de su etapa en Secundaria. Para la realización
de este resumen he seguido una bibliografía básica y fundamental: la Ortografía
de la Real Academia de la Lengua Española en la edición de 19991 , La
ortografía práctica del español, de Leonardo Gómez Torrego 2 y el Diccionario
panhispánico de dudas (2005). También se han tenido en cuenta las apreciaciones
de gramáticos tan importantes como Manuel Seco y, sobre todo, las apreciaciones
en torno a la Ortografía de la RAE (1999) que hace Martínez de Sousa en La
nueva ortografía académica (1999).
1 RAE (1999), Ortografía de la lengua española,
Madrid, Espasa-Calpe.
2 Gómez Torrego, L. (2009), Ortografía práctica del
español, Madrid, Espasa.
Marco teórico
de la ortografía de la puntuación
La puntuación correcta de un texto es importante
por dos motivos principales: por un lado, facilita la lectura a los receptores
de ese texto; y, por otro, organiza el discurso evitando ambigüedades que
pueden dar lugar a interpretaciones equívocas del mismo.
Merece nuestro interés la clasificación de los
signos de puntuación realizada por M. ª José García Folgado en Los criterios de
puntuación en las ortografías de la Academia Española (1741-1999). El nombre
genérico de signo para referirse al conjunto de marcas que compone el sistema
de puntuación aparece en la primera edición del Prontuario (1844), donde
alterna con la denominación de notas, la única que aparece en las ediciones
anteriores de la Ortografía. En el Diccionario (1726), reciben el nombre tradicional
de señales; así como el de partículas. En la octava edición de la Ortografía,
aparecen también como caracteres (1815, 92).
Casi desde el principio se establece una separación
entre signos centrales o propios y signos periféricos; o por decirlo de otra
manera: signos prototípicos y signos secundarios, aunque el criterio de
delimitación de uno y otro grupo no es demasiado claro. A partir de esta
edición del Prontuario erotemático (1870), se denomina a los primeros signos de
puntuación y a los segundos como notas auxiliares, manteniéndose esta
denominación hasta la última Ortografía, donde se pasa a denominar a los
segundos con otros signos ortográficos.
Los primeros son el punto, la coma, el punto y
coma, los dos puntos, la interrogación y la exclamación. Los segundos estarían
integrados por el guión (corto, largo y doble), las comillas (españolas,
inglesas o simples), los puntos suspensivos, la diéresis, el paréntesis (y el
corchete), el asterisco, los calderones, el párrafo y el apóstrofo, además de
las señales de llamada para las notas al pie o al margen. A estos se añade en
la última edición de la Ortografía, la barra.
Sin embargo, hay signos como los puntos
suspensivos, las comillas y los guiones
que van variando de categoría. Además de la diéresis, que no parece tener un
estatuto demasiado claro, ya que en algunas ediciones incluso se separa de
ambos grupos formando uno propio; por ejemplo en la tercera edición de la
Ortografía (1763), donde aparece bajo el epígrafe de varias notas para la
pronunciación.
De todo lo anterior podemos deducir que ni la
Academia a los largo de sus diversas Ortografía ha seguido un criterio claro a
la hora de clasificar los signos de puntuación o incluso de denominarlos.
Siguiendo a Manuel Seco (1986) conviene distinguir
entre signos ortográficos y signos de puntuación. Signos ortográficos son
genéricamente todos los que, sin ser letras ni números, forman parte de los
textos escritos para ayudar a su buena lectura y a su adecuada comprensión.
Dentro de ellos, los de puntuación sirven para ayudar a la debida entonación de
las frases y a la precisión de su sentido. Gracias a los signos de puntuación,
por ejemplo, podemos distinguir el diferente sentido y la distinta entonación
de dos o más frases constituidas por
unas mismas palabras: Come, Andrés. / Come Andrés. / ¿Come Andrés? Los signos
de puntuación son el punto, los dos puntos, el punto y coma, los puntos
suspensivos, la coma, la interrogación, la exclamación, el paréntesis, los
corchetes, la raya y las comillas.
Sin embargo, preferimos la clasificación expuesta
por Martínez de Sousa (1995: 280-281) distinguiendo entre los signos de
puntuación solamente el punto, la coma, el punto y coma, los dos puntos y los
puntos suspensivos; los signos de exclamación e interrogación son signos de
entonación, y los restantes (paréntesis, corchetes, comillas y raya) son signos
auxiliares de la puntuación.1 Con buen criterio, Martínez de Sousa considera
que la diéresis (¨), el guion (-) y el igual (=) no deben considerarse signos de
puntuación, ya que estos sirven para indicar las pausas, y la función de la
diéresis, el guion y el igual es otra bien distinta.
En su edición (1999: 82-87, La Real Academia) sigue
estudiando, sin embargo, la diéresis y el guion en el capítulo correspondiente
a la puntuación, si bien lo hace en el apartado titulado "Otros signos
ortográficos" junto con la barra, el apóstrofo, el signo de párrafo, el
asterisco y las llaves.
Manuel Peñalver Castillo (2002: 141-142) destaca la
clasificación que proponen M. Alvar Ezquerra y Antonia M. Medina (1995:
191-225), la cual nos parece muy clara y acertada con la teoría y la práctica
ortográficas del español actual. Así, estos estudiosos distinguen:
Signos de puntuación: coma (,), punto (.), dos
puntos (:), punto y coma (;), puntos suspensivos (...).
Signos de entonación: signos de exclamación (¡!) y
de interrogación (¿?).
Signos auxiliares: comillas (""), guion
(), raya (_), paréntesis ( ), corchete ([]), barra diagonal (/), igual (=),
llave ({ }), asterisco (*), flecha (-->), párrafo (§).
Otros signos auxiliares usados en manuscritos e
impresos antiguos: antilambda (<>), apóstrofo ('), calderón (¶),
manecilla 2 .
1 En la Ortografía de la RAE (1999) todos estos
signos aparecen englobados bajo el epígrafe signos de puntuación.
2 Obviamos de nuestro estudio los siguientes
signos, puesto que no aparecen recogidos en la edición de 1999 de la Ortografía
de la RAE y son de escaso interés, dado su utilidad práctica, para el alumnado
de Enseñanza Secundaria Obligatoria: flecha,
antilambda, calderón y manecilla.
Signos de
puntuación
El punto
El punto (.) señala la pausa que se da al final de
un enunciado. Podemos distinguir tres clases de punto: el punto y seguido, el
punto y aparte y el punto y final. El punto y seguido separa enunciados en un
mismo párrafo con una relación de significado menor que la que exige el punto y
coma. El punto y aparte separa dos párrafos distintos, que suelen desarrollar,
dentro de una unidad del texto, contenidos diferentes. El punto final es el que
cierra un texto.
El punto es un signo que se emplea también para
señalar elementos no discursivos. Podemos distinguir los siguientes casos:
Al final de las abreviaturas: pág., SS. AA.
Para separar las horas de los minutos cuando su
expresión es numérica: 15.45 h.
En las fechas, se separan con un punto los números
de los días, meses y años: 13.12.09; 13.XII.09. También se pueden separar con
barra o guion.
Signo de multiplicación: 3 . 5 = 15
Para ubicar emisoras de radio: “Escucha los 40
principales en el 100.4 de tu dial”.
La coma
La coma (,) indica una pausa breve que se produce
dentro del mismo enunciado. Por tanto, la coma no cierra ni párrafos, ni
textos, ni enunciados; sino que separa palabras, grupos sintácticos no
oracionales, distintas oraciones subordinadas, etc.
Podemos distinguir diferentes usos de la coma como:
Para separar los miembros de una enumeración
sintácticamente equivalentes, es decir, en los que la coma está en lugar de las
conjunciones y, e, o, u. Ej.: ¿Quieres azucenas, rosas o claveles?; Compramos
leche, magdalenas y huevos.
Para separar miembros gramaticalmente equivalentes
dentro de un mismo enunciado, excepto en los casos en los que intervenga
algunas de las conjunciones mencionadas anteriormente. Ejemplo: Fue ayudado por
sus amigos, por sus familiares y por sus vecinos.
Para aislar el vocativo del resto del enunciado.
Ejemplo: ¿Quién te compra, zapatera, /el paño de tus vestidos/ y esas chambras
de batista/ con encaje de bolillos?1
Para sustituir a un verbo mencionado antes en el
discurso o que se sobreentiende. Ejemplo: A mi hermano le apetece sandía; a mí,
melón (se elimina “apetecer”).
Los incisos que interrumpen una oración, ya sea
para aclarar o ampliar lo dicho, ya sea para mencionar al autor u obra citados,
se escriben entre comas. Destacamos los siguientes casos:
Aposiciones explicativas. Ejemplo: Adrián, el
marido de mi hermana, dijo que nos ayudaría.
Proposiciones adjetivas explicativas. Ejemplo: Los
vientos del Sur, que en aquellas abrazadas regiones son muy frecuentes,
incomodan a los viajeros.
La mención de un autor u obra citados. Ejemplo: En
un lugar de la Mancha, comienza el Quijote, de cuyo nombre no quiero
acordarme...
Para separar una proposición subordinada adverbial
(condicional, causal, concesiva, temporal…) de la principal, siempre que dicha
subordinada aparezca en primer lugar. Ejemplos: Cuando me desperté, ella estaba
incorporada en las almohadas…2 Si no comes un poco, te pondrás enfermo.
Para separar conectores sintácticos como sin
embargo, no obstante, ahora bien, por tanto, por consiguiente, en primer lugar,
en cambio, por último, en resumen, además, etc., de la oración que va a
continuación. Por ejemplo: Por último, me despido de todos.
Para separar conjunciones explicativas esto es, es
decir, o sea, así como la abreviatura etc., del resto del enunciado. Por
ejemplo: Santa Teresa era abulense, es decir, nació en Ávila.
Para separar tópicos o temas, es decir, una palabra
o grupo de palabras que aparecen en la oración para decir algo de los mismos.
Por ejemplo: Mi madre, ella sí que me quiere.
Para separar oraciones con pero, aunque, con que,
así que. Ejemplos: Aunque se levantó muy temprano, no salió de casa hasta las
doce.
Para separar oraciones distributivas con ora…ora,
bien…bien, ya…ya, y en secuencias con no solo….sino (también). Ejemplos: ora
canta, ora baila. No sólo es un excelente estudiante, sino que también es un
buen trabajador tiempo parcial.
En las fechas, el nombre de la ciudad se separa del
resto con una coma, así como cuando un nombre de pila va detrás de los
apellidos. Ejemplos: Almería, a 20 de febrero de 2010; Pérez Galdós, Benito.
El punto y
coma
El punto y coma (;) señala una pausa superior a la
marcada por la coma e inferior a la señalada por el punto. Se pueden distinguir
los siguientes usos del punto y coma:
Para separar elementos de una enumeración cuando se
trata de expresiones complejas que incluyen comas. Ejemplos: Yo vivo en Madrid;
mis padres, en Almería; mi hermano mayor, en Milán; mi hermana, en Boston.
Para separar proposiciones yuxtapuestas,
especialmente cuando en ellas se ha empleado ya la coma. Ejemplos: Del Real
Madrid jugarán Raúl y Casillas; del Barça, Pujol y Xavi.
Se suele colocar punto y coma delante de
conjunciones o locuciones conjuntivas como pero, mas, aunque, sin embargo, por
tanto, por consiguiente, en fin, etc., cuando los períodos tienen cierta
longitud y encabezan la proposición a la que afectan3 . Ejemplo: Juan tuvo muy
buenas notas; sin embargo, quedó el segundo de la oposición.
Los dos
puntos
Los dos puntos (:) detienen el discurso para llamar
la atención sobre lo que sigue, puesto que este signo nunca cierra enunciados,
textos o párrafos. Distinguimos los siguientes usos:
Anuncia o cierra una enumeración. Ejemplo: Las
provincias que componen la Comunidad Autónoma de Andalucía son las siguientes:
Almería, Granada, Málaga, Córdoba, Sevilla, Jaén, Cádiz y Huelva.
Presenta textos en estilo directo, es decir,
reproducidos literalmente. Además, suelen aparecer entre comillas. Ejemplo:
Dijo Machado: “Caminante, no hay camino, sino
estelas en la mar”.
Sustituye a un nexo causal (porque, ya que…) o
consecutivo (por tanto, por consiguiente). Por ejemplo: Estoy agotado: me voy a
la cama (por tanto, me voy…); Estoy gordo: últimamente como demasiado (porque
últimamente…).
Para separar una ejemplificación del resto de la
oración, bien directamente, o bien tras expresiones como por ejemplo, verbi
gratia (v. gr.), ejemplo(s). Por ejemplo: Las palabras esdrújulas llevan
siempre tilde. V. gr.: pájaro, cántaro, físico, etc.
Para explicar algo que se anuncia o se cierra con
palabras como eso, lo siguiente o similares. Ejemplo: Haz lo siguiente: la
compra y la comida.
>Para indicar que lo que siguiente es una
conclusión o resumen. Ejemplo: Trabajamos mucho y ganamos poco: esto no es
vida.
Tras las fórmulas de saludo en las cartas y
documentos. La palabra que sigue a los dos puntos se escribe con mayúscula y,
por regla general, en un reglón aparte.
Ejemplo:
Querida mamá:
Te escribo esta carta para decirte que…
En textos jurídicos y administrativos, se colocan
dos puntos tras verbos como informa, promete, hace constar, solicita, expone,
certifica, suplica, etc. Deben escribirse con todas sus letras mayúsculas, que
presenta el objetivo fundamental del documento. La primera palabra del texto
que sigue a este verbo se escribe siempre con inicial mayúscula. Ejemplo:
EXPONE:
Que ha recibido una multa por estar mal aparcado…
Los puntos
suspensivos
Los puntos suspensivos (…) suponen una interrupción
de la oración o un final impreciso. Después de los puntos suspensivos, cuando
cierran un enunciado, se escribe mayúscula. Por ejemplo:
DIONISIO. […] 4 Primero quitó usted las moscas de
la cocina y se las llevó al comedor. Después las quitó usted del comedor y se
las llevó a la sala. Y el otro día las sacó usted de la sala y se las llevó de
paseo, al campo, en donde, por fin, las pudo usted dar esquinazo… ¡Fue
magnífico! Luego puso usted la calefacción… Después suprimió usted aquella
carne de membrillo que hacía su hija… Ahora el teléfono… De una fonda de
segundo orden ha hecho usted un hotel confortable… Y los precios siguen siendo
económicos… ¡Esto supone la ruina, don Rosario!...5
Cuando los puntos suspensivos no cierran un
enunciado y éste continúa tras ellos, se escribe minúscula. Por ejemplo: Creo
que… debo reconciliarme con ella.
En cuanto a la combinación de los puntos
suspensivos con otros signos, hay que destacar que tras los puntos suspensivos
no se escribe nunca punto. Sin embargo, podemos poner otros signos como la
coma, el punto y coma y los dos puntos. Ejemplos:
¿Me habrá traído los libros…?
Algunas abreviaturas con tilde son cód., pág.,
etcétera.
Pensándolo bien…: mejor que no se presente.
Podemos distinguir los siguientes usos de los
puntos suspensivos:
Al final de enumeraciones abiertas o incompletas,
con el mismo valor que la palabra etcétera. Ejemplo: Compre huevos, pan,
azúcar, leche…
Para indicar suspense, vacilación, inseguridad en
el que habla. Ejemplo: Entonces… como alma que lleva el diablo… se acercó a mí
y… no recuerdo lo que me preguntó…
Para dejar un enunciado incompleto y en suspenso.
Por ejemplo: Quizá vuelva mañana…
Para reproducir una cita textual, sentencia o
refrán, omitiendo una parte. Ejemplo: Quien a buen árbol se arrima…
1 García Lorca, F. (1999). La zapatera prodigiosa.
Madrid, Espasa-Calpe.
2 Valle-Inclán, Ramón (1997). Sonata de otoño.
Madrid. Espasa-Calpe.
3 Sobre el uso de la coma después de algunas de
estas locuciones conjuntivas, véase el apartado 2.1.1.2.
4 Los puntos suspensivos entre corchetes o
paréntesis que se ponen en medio, al principio (como en este caso) o al final
de un texto, indica que se han omitido palabras que están en el texto original,
pero que no se han explicitado cuando se aporta la cita porque no son
necesarias.
5 Mihura, M. (1996). Tres sombreros de copa.
Madrid. Cátedra.
Signos de
entonación
La
interrogación y la exclamación
Los signos de interrogación (¿?) y exclamación (¡!)
son dos: el de apertura y cierre, que se colocan al principio y al final del
enunciado respectivamente. En nuestra lengua es obligatorio poner siempre el
signo de apertura, que no deberá suprimirse a imitación de otras lenguas. Estos
signos encierran enunciados que, respectivamente, interrogan o exclaman. Los
primeros se emplean para delimitar enunciados interrogativos directos; los
segundos, demarcan enunciados exclamativos e interjecciones. Ejemplos:
¿Has traído los libros que te pedí?
¡Cómo me alegro de que estés aquí¡
Uso de los
signos de interrogación y exclamación
1. Para cerrar interjecciones
y cualquier exclamación, sea palabra u oración.
2. Para preguntar algo, sea
con una sola palabra o con una oración. Por ejemplo: ¿Cómo?; ¿Por qué no me has
llamado?
3. Entre paréntesis, un signo
de interrogación o exclamación, indica sorpresa o ironía por parte del que
escribe. Ejemplo: El profesor alabó (?) en público este engendro.
4. Para escribir una fecha de
nacimiento o fallecimiento dudosa. Ejemplo: Don Juan Manuel (1282- 1348?)1 .
1 Estos dos últimos usos están fuera de la curva
melódica, es decir, no emplean la subida
y bajada bruscas que caracterizan a los enunciados en los que se emplean estos
signos.
Signos auxiliares de puntuación
Los paréntesis
Los paréntesis ( ) son signos que encierran elementos aclaratorios intercalados
en un enunciado. Los paréntesis se usan en los siguientes casos:
1.
Para
encerrar incisos, pensamientos, aclaraciones, etc., que suponen una
interrupción del texto principal. Por ejemplo: Después cerró de golpe la puerta
de su casa. (Creo que estaba muy enojada).1
2.
Para
intercalar algún dato: fechas, topónimos, significado de siglas, el autor u
obra citados… Ejemplos:
Cuando
nací (1972) aún vivíamos bajo el régimen franquista.
Los hermanos de Juan viven en Ronda (Málaga).
La OPEP (organización de países exportadores de petróleo) se fundó en 1971.
1.
Para
presentar en un texto palabras incompletas o solo uno de sus segmentos2.
Ejemplo:
Rogamos
que el (los) alumno(s) responsable(s) se presenten en el despacho del director.
Se necesita chica (o) para compartir piso 3.
1.
En la
transcripción de textos se utilizan tres puntos entre paréntesis para indicar
que se omite en la cita un fragmento del texto original 4. Ejemplo: “La guerra es (…) cuando se trata de defender o
de defenderse”. (Oriana Fallaci. Entrevistas con la Historia).
2.
En las
obras de teatro, parecen entre paréntesis los apartes de los personajes.
Ejemplo:
FLORENCIA:
Tila, señora.
ELISA: ¿Para beber?
MARGARITA: Sí, claro, mamá; para beber.
EMILIANO: (¡Pobre señora! Está hecha un barullo).
Enrique Jardiel Poncela. Cuatro corazones con freno y marcha atrás.
1.
Las
letras o números que encabecen clasificaciones, enumeraciones…, pueden situarse
entre paréntesis5 o seguidas del paréntesis de cierre. Ejemplos:
2.
Palabras
agudas
3.
Palabras
llanas
4.
Palabras
esdrújulas
O
bien:
1.
Palabras
agudas
2.
Palabras
llanas
3.
Palabras
esdrújulas
Los corchetes
Los corchetes [ ] se utilizan de forma parecida a los paréntesis, ya que
incorporan información complementaria o aclaratoria. Podemos destacar los
siguientes usos:
1.
Cuando
dentro de un enunciado o texto que va entre paréntesis es preciso introducir
alguna nota aclaratoria o precisión. Por ejemplo:
Una de
las últimas novelas que publicó Galdós (algunos estudiosos consideran que su
obra Fortunata
y Jacinta [1886-87] las mejor novela española del siglo XIX) fue El
caballero encantado (1909).
1.
En
poesía se coloca un solo corchete de apertura delante de las últimas palabras
de un verso para indicar que no caben en la línea anterior. Ejemplo:
Yo no
sé por qué me he puesto tan triste,
[contemplando
el fluir de este río.
Un río es agua, lágrimas: mas no sé quién las llora.
El río Carlos es una tristeza gris, mas no sé quién
[la llora.
Pero sí que la tristeza es gris y fluye.
Porque sólo fluye en el mundo la tristeza.
Todo lo que fluye es lágrimas (…).
Dámaso Alonso: Hombre y Dios.
1.
Para
omitir, en un texto transcrito, una parte de él, ya sea una sola palabra o un
fragmento6 . Por ejemplo:
Recordé
su timidez, su primera huida. Y una desbordante ternura hacia ella comenzó a
invadirme […]. Olvidé mis áridos razonamientos, mis deducciones feroces. Me
dediqué a imaginar su rostro, su mirada […], su forma profunda y melancólica de
razonar. Sentí que el amor anónimo que yo había alimentado durante años de
soledad se había concentrado en María.
Ernesto Sábato, El túnel (adaptado).
La raya
La
raya o guion largo (—) se puede usar aisladamente o para servir de signo de
apertura y cierre que aísle un elemento o enunciado. Este signo se puede
utilizar:
1.
Para
encerrar aclaraciones o incisos que interrumpen el discurso. En este caso se
coloca siempre una raya de apertura antes de la aclaración y otra de cierre al
final 7. Por ejemplo: Admiraba a su madre —una gran
bailarina—. Desafortunadamente, jamás consiguió parecerse a ella.
2.
Para
señalar las intervenciones de los interlocutores en un diálogo sin mencionar el
nombre de la persona o personaje al que corresponde. En este caso se escribe
una raya delante de las palabras que constituyen la intervención. Por ejemplo:
3.
¿Has
llamado ya a tus abuelos?
4.
No, lo
haré esta tarde.
5.
Para
encerrar en los diálogos los verbos las oraciones encabezadas por los verbos
declarativos correspondientes, o simplemente para aclarar quién fue el hablante
o pensador en una cita en estilo directo. Por ejemplo:
—Es en
serio — le dijo Cristo Bedoya—, lo están buscando para matarlo.
A Victoria Guzmán se le olvidó el candor.
—Esos pobres muchachos no matan a nadie —dijo.
—Están bebiendo desde el sábado —dijo Cristo Bedoya.
—Por lo mismo —replicó ella—: no hay borracho que no se coma su propia caca.
Gabriel García Márquez. Crónica de una muerte anunciada, Plaza & Janes.
1.
En
índices alfabéticos o bibliografías, para indicar que se omite el nombre de un
autor. Por ejemplo:
García
Lorca, Federico: La casa de Bernarda Alba.
—: Bodas de Sangre.
—: Yerma.
—: La zapatera prodigiosa.
1.
Para
omitir palabras que se repiten, normalmente cuando se distribuyen en columnas.
Ejemplo:
Sustantivos
comunes
—propios
—concretos
—abstractos
El guion 8
El
guion (-) es un trazo horizontal de menor longitud que el signo llamado raya.
Se utiliza básicamente cuando es necesario hacer divisiones dentro de una misma
palabra. Podemos destacar los siguientes usos:
1.
Para
partir palabras al final de un renglón: calefac- / ción; es- / tética.
2.
Para
separar los componentes de ciertas palabras compuestas: teórico-práctico.
3.
Para
separar fechas y símbolos con números: 2009 -10; N-340.
4.
Para
separar los prefijos que unen a bases léxicas que empiezan con una
mayúscula: anti-OTAN.
5.
Para
separar los números correspondientes al día, al mes y al año en algunas formas
de fechar: 13-XII-09.
6.
Para
condensar sin preposiciones algunas direcciones, encuentros deportivos entre
rivales, etc.: dirección Almería-Valencia; partido Madrid-Barça.
7.
Para
marcar componentes internos de una palabra cuando nos referimos a ellos:el
prefijo pre- de precolombino; el sufijo -ez de vejez, etc.
Las comillas
Las
comillas normalmente se emplean para destacar palabras o partes de un texto.
Pueden ser, latinas o españolas (« »), inglesas (“ ”) o simples (` ´). Las
primeras que deben aparecer en un texto son las latinas; en segundo lugar,
cuando en el mismo texto entrecomillado con comillas latina hay otro texto que
debe entrecomillarse, se emplean las inglesas, y, si hay otro texto más que hay
que entrecomillar, se emplean las simples o sencillas. Se utilizan comillas en
los siguientes casos:
1.
Para
reproducir citas textuales de cualquier extensión. Por ejemplo:
Mi
padre siempre dice: « No
vayas con malas compañías».
1.
En
textos narrativos, a veces se utilizan las comillas para reproducir los
pensamientos de los personajes, en contraste con el uso de la raya, que
transcribe sus intervenciones propiamente dichas. Por ejemplo:
2.
Para
indicar que una palabra o expresión es:
3.
Impropia
o vulgar: Mi hermano se «destornillaba» de risa.
4.
De
otra lengua9 : «Speak» significa hablar en español.
5.
O que
se utiliza irónicamente o con un sentido especial: ¡Eres demasiado «listo»!
6.
Para
citar títulos de artículos, poemas, cuadros…10 Ejemplos:
He
leído muchas veces el poema «Canción del jinete» de Lorca.
Me gusta el cuadro « La rendición de Breda» de
Velázquez.
1.
Para
el significado en metalenguaje de una palabra o expresión dada11 : «Guarnecer significa abastecer o aprovisionar».
2.
Para
comentar una palabra determinada, ésta se aísla escribiéndola entre comillas12 : Un verbo de la segunda conjugación es «comer».
Diéresis o crema
La
diéresis o crema (¨) es un signo que se coloca encima de las vocales en las
siguientes ocasiones13 :
1.
Para
indicar que hay que pronunciar la vocal u en las combinaciones gue y gui:cigüeña,
pingüino, etc.
2.
En los
textos poéticos, para deshacer un diptongo. La diéresis se coloca sobre la
primera vocal. De esta forma, el verso en que se incluye esta palabra cuenta
con una sílaba más. Veamos el siguiente ejemplo de la Égloga II de Garcilaso:
El
dulce murmurar deste rüido,
El mover de los árboles al viento,
El suave olor […].
Barra
La
barra (/) es una línea recta diagonal trazada de arriba abajo y de derecha a
izquierda. Tiene los siguientes usos:
1.
Sirve
para señalar el límite de los versos en los textos poéticos reproducidos en
línea seguida. En este caso se escribe entre espacios. Por ejemplo:
Habrá
un silencio verde/ todo hecho de guitarras destrenzadas/. La guitarra es un
pozo/ con viento en vez de agua.
(Gerardo Diego: Imagen)
1.
Para
aproximar dos o más conceptos, normalmente sinónimos, homófonos y
antónimos: bien/mal; blanco/ negro.
Apóstrofo
El
apóstrofo (’) no tiene prácticamente vigencia en el español actual.
Este signo solía emplearse antiguamente, sobre todo en poesía, para indicar la
omisión o elisión de una vocal. Ejemplos: d’aquel, por de
aquel; l’aspereza, por la aspereza; qu’es, por que
es. Este uso se conserva en algunas ediciones actuales de obras antiguas.
Los nombres propios de otras lenguas que incluyen apóstrofo, lo conservan.
Ejemplos:O’Donnell, D’Ors, etc.
Signo de párrafo
El
signo de párrafo (§) se emplea, seguido de un número, para indicar divisiones
internas dentro de los capítulos. Ejemplos: § 12, § 23.
También se utiliza en las remisiones y citas de estas mismas divisiones. Por
ejemplo:Véase § 16. En informática se utiliza también una barra
inclinada hacia la izquierda (\).En este uso puede alternar con los paréntesis.
Asterisco
El
asterisco (*) es un signo en forma de estrella que se utiliza con estas
funciones:
1.
Como
signo de llamada de nota al margen o a pie de página dentro de un texto. En
este caso se pueden situar uno, dos, tres y hasta cuatro asteriscos en llamadas
sucesivas dentro de una misma página. En ocasiones, estos asteriscos se
encierran entre paréntesis: (*) 14.
2.
Se
antepone a una palabra o expresión para señalar su incorrección, bien en su uso
o bien en su ortografía. Ejemplos: pienso *de que volverá tarde (forma
correcta: pienso que volverá tarde); *cocreta (forma
correcta: croqueta); *a grosso modo (forma
correcta: grosso modo).
3.
En
Lingüística histórica, antepuesto a una palabra, indica que se trata de un
vocablo hipotético, resultado de una reconstrucción. Ejemplos: *bava,
*appariculare.
4.
El
asterisco puede tener también otros valores circunstanciales especificados en
un escrito o publicación concretos.
Llave
Las
llaves { } constituyen un signo doble que encierra texto, aunque también se
pueden utilizar de forma aislada.
En ambos casos, estos signos se utilizan en cuadros sinópticos y esquemas para
agrupar opciones diferentes, establecer clasificaciones, desarrollar lo
expresado inmediatamente antes o después, etc.
1 Para
Martínez de Sousa la forma correcta es: Después cerró de golpe la puerta de su
casa. (Creo que estaba muy enojada.) y lo justifica diciendo que si la oración
que encierra el paréntesis fuera interrogativa, exclamativa o dubitativa el
punto iría dentro del paréntesis: Después cerró de golpe la puerta de su casa.
(¿Crees que estaba muy enojada?) Después cerró de golpe la puerta de su casa.
(¡Creo que estaba muy enojad!) Después cerró de golpe la puerta de su casa.
(Creo que estaba muy enojada…) Además, la Ortografía (1999) afirma más
adelante, al hablar de la coincidencia del paréntesis y otros signos (párrafo
5.7.7., pág. 75): “El texto recogido dentro de los paréntesis tiene una
puntuación independiente”. Por tanto, no es lógico que en el caso anterior
defienda que el punto va fuera de los paréntesis, puesto que el punto pertenece
a la puntuación independiente de lo encerrado entre paréntesis.
2 En
algunos de estos casos también se pueden emplear comas o rayas.
3 En
este uso se puede emplear la barra.
4 También
se puede utilizar en este caso los corchetes.
5 Según
Martínez de Sousa esta solución, entre paréntesis: (a), es un anglicismo
ortotipográfico. Esa grafía se desconocía en español antes de que el inglés nos
avasallara. Ahora tampoco es necesario, ya que con la segunda forma: a), con
solo el paréntesis de cierre, hay más que suficiente.
6 Según
la Ortografía de la RAE (1999) también se puede utilizar los paréntesis con
esta función. Véase 3.1.7. no obstante, Martínez de Sousa no está de acuerdo
con esta afirmación, puesto que considera que todas las intervenciones de un
texto ajeno se indican entre corchetes, no entre paréntesis. Piensa que admitir
dos grafías para el mismo caso no contribuye a fijar los usos, sino a
dispersarlos.
7 En
este uso la raya puede ser sustituida por los paréntesis e incluso por las
comas. Véase 2.1.3.1. y 2.1.2.1.
8 De
los 450 millones de hablantes del español, unos pronuncian como diptongo lo que
para otros funciona como hiato, por eso la RAE, en su edición de 1999 permitía
la escritura con tilde a "aquellas personas que percibieran la existencia
de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí,
riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía que se
publicará en diciembre de 2010, considera que estas palabras son
"monosílabas a efectos ortográficos" y que, se pronuncien como se pronuncien,
deben escribirse siempre sin tilde. Por ello, nosotros preferimos ya la forma
sin tilde.
9 Martínez
de Sousa considera este uso erróneo, ya que deben emplearse la cursiva.
10 Según
Gómez Torrego, los títulos de libros, de obras artísticas o instituciones no
van entre comillas; basta con que aparezca la primera letra del nombre en
mayúscula: Me he comprado La vida es sueño de Calderón. Según la ortografía de
la RAE, en los textos impresos, los títulos de los libros, además, deben ir con
letra cursiva: La vida es sueño.
11 Según
Gómez Torrego, para este caso es preferible el uso de las comillas simples:
`guarnecer´.
12 También
se puede distinguir la palabra escribiéndola subrayada o con un tipo de letra
diferente, por ejemplo cursiva, si el texto es impreso.
13 En los
textos antiguos, se usaba la q ante las vocales a, o, interponiendo la letra u,
que se pronunciaba como tal: quando, quatro, etc. En las combinaciones que,
qui, sobre la u se escribía diéresis para indicar que debía pronunciarse. Por
ejemplo: qüestión.
14 Martínez
de Sousa considera esta llamada (****) de nota al pie de página antiestética y
prefiere la tipografía moderna, es decir, las cifras voladitas sin paréntesis
que venimos usando en el presente escrito.
o lingüísticos de algunos signos de puntuación
Aunque
no constituyen materia estrictamente ortográfica, existen ciertos usos no
lingüísticos de los signos de puntuación, generalmente referidos a notaciones o
expresiones científicas y técnicas.
1.
Usos
no lingüísticos del punto
2.
Aunque
todavía es práctica común separar los millares, millones, etc., mediante un
punto (o una coma en algunos lugares de América), la norma internacional
establece que se prescinda de él. Para facilitar la lectura de estas
expresiones, especialmente cuando constan de muchas cifras, se recomienda
separarlas mediante espacios por grupos de tres. Por ejemplo: 4 829
430.
3.
Es
aceptable, de acuerdo con la normativa internacional, el uso del punto para
separar la parte entera de la parte decimal en las expresiones numéricas
escritas con cifras 1.
Por ejemplo: 3.1416. Pero, en este caso, es preferible el uso
de la coma.
4.
En la
expresión numérica del tiempo, el punto separa las horas de los minutos
Ejemplos: 15.30 h, 12.00 h. En este uso pueden emplearse
también los dos puntos.
5.
En
Matemáticas, el punto indica la multiplicación de dos cantidades o expresiones,
y se coloca siempre a media altura. Ejemplo: 5 · 4 = 20; 2 · (x + y) =
30.
1.
Usos
no lingüísticos de la coma
Se
utiliza la coma para separar la parte entera de la parte decimal en las
expresiones numéricas escritas con cifras. Por ejemplo: 3,1416. No
obstante, la normativa internacional acepta también el uso del punto en este
caso.
1.
Usos
no lingüísticos de los dos puntos
2.
Se
utilizan dos puntos para separar las horas de los minutos en la expresión del
tiempo, alternando con el uso del punto. Ejemplos: 15:30 h, 12:00 h.
3.
También
indican una división en expresiones matemáticas. Ejemplo: 8 : 2 = 4.En
este uso alternan con la barra 2y
con el símbolo ÷.
1.
Usos
no lingüísticos del guion
2.
Se
utiliza el guion con valor de enlace para unir dos números, sean consecutivos o
no. De esta forma se hace referencia al intervalo que existe entre uno y otro.
Este uso es válido tanto en el caso de números. Este apartado sigue los usos
del SI (Sistema Internacional de Unidades), reconocido oficialmente por la
mayor parte de los países.
3.
Este
uso alterna con el símbolo tradicional en forma de aspa. En la notación
matemática se prescinde muchas veces de signos para indicar el producto de dos
expresiones. Por ejemplo: E = mc2 equivale a E = m ·
c2 (y también a E = m × c2). Tal
empleo se ha extendido por su generalización en los relojes digitales arábigos
como en el de números romanos. Ejemplos: Alfonso Reyes (1889-1959); las
páginas 23-45; los capítulos X-XIII; durante los siglos X-XI.
4.
Cuando,
en la expresión de un período de tiempo, los dos primeros dígitos del año final
del intervalo coinciden con los dos primeros dígitos del año inicial, aquellos
pueden suprimirse. Por ejemplo: la guerra civil española (1936-39).
5.
Pueden
suprimirse también los dos primeros dígitos en la expresión de fechas (por
ejemplo: 12-5-99), otro de los usos del guion.
6.
También
se emplea el guion para unir una letra con el valor de abreviatura a una cifra
o número romano y formar así expresiones que hacen referencia a una carretera.
Ejemplos: N-260, N-IV.
1.
Usos
no lingüísticos de la barra
Los
cocientes de magnitudes y unidades de medida se expresan mediante la barra.
Ejemplos: 120 km/h, 10 m3/s. En los cocientes de otras expresiones
matemáticas, se podrán utilizar también los dos puntos y el símbolo ÷. Ejemplos: x/y,
8/2.
1 Esta
regla, Según Martínez de Sousa, está en contradicción con lo que dispone el
Ministerio de Fomento en el real decreto 1317/1989, de 27 de octubre, por el
que se establecen las unidades legales de medida, que indica: “En los números,
la coma se utiliza solamente para separar la parte entera de la decimal”; no
habla en ningún momento del punto.
2 Véase
2.1.2.4., apartado e), donde se establecen los usos no lingüísticos de la
barra.
Tratamiento de la ortografía de la puntuación en
los manuales de Lengua Castellana y Literatura usados en la Educación
Secundaria Obligatoria.
Manuales de Lengua Castellana y Literatura
Tras
establecer el marco teórico de la Ortografía de la puntuación, pasaremos a
estudiar cómo es tratado este tema en los manuales de Lengua Castellana y
Literatura de la ESO. En principio, deberían instruir a partir de unas reglas
mínimas en todos por igual, pero, como veremos a continuación, tanto los
contenidos que tratan, como los mecanismos que utilizan para ello son bastante
dispares.
Editorial Oxford Educación
Los
libros de texto de Lengua Castellana y Literatura de la Editorial Oxford (serie
trama) trata los contenidos concernientes a la puntuación en diversas unidades.
Se hace un repaso de los siguientes signos de puntuación: la coma, el punto, el
punto y coma y los puntos suspensivos. El tratamiento que se hace de los
distintos signos es bastante superficial y escaso, especialmente en el manual
de 4. º, que recordemos que es el último curso de la Educación Secundaria
Obligatoria. En cuanto al signo de la coma, tan sólo recoge cuatro usos1 :
para separar los elementos de una enumeración, para separar el vocativo del
resto del enunciado, para delimitar incisos o aclaraciones y para indicar la
ausencia de un verbo. Sin embargo, no incluye usos de la coma como los
siguientes:
1.
Para
los incisos que interrumpen una oración, ya sea para aclarar o ampliar lo
dicho, ya sea para mencionar al autor u obra citados, se escriben entre comas.
Destacamos los siguientes casos:
-
Aposiciones explicativas. Ejemplo: Ese ministro norteamericano, hombre
de gran poder y riqueza, fue asesinado el año pasado por un grupo terrorista.
- Proposiciones adjetivas explicativas. Ejemplo: Mi hermano, que es
cirujano en ese hospital, ha realizó diez trasplantes de corazón el año pasado.
1.
Para
separar una proposición subordinada adverbial (condicional, causal, concesiva,
temporal…) de la principal, siempre que dicha subordinada aparezca en primer
lugar.
2.
Para
separar conectores sintácticos como sin embargo, no obstante, ahora
bien, por tanto, por consiguiente, en primer lugar, en cambio, por último, en
resumen, además, etc., de la oración que va a continuación.
3.
Para
separar conjunciones explicativas esto es, es decir, o sea, así como la
abreviatura etc., del resto del enunciado. Por ejemplo: Santa Teresa
era abulense, es decir, nació en Ávila.
Considero
fundamental el estudio de estos usos de la coma, puesto que en el currículo de
4.º de E.S.O. se establece como contenidos fundamentales el estudio de
distintas tipologías oracionales, por ejemplo, las oraciones coordinadas, por
lo que es necesario que el/la alumno/a conozca que los nexos que enlazan las
oraciones coordinadas explicativas van entre comas. Igualmente otro contenido a
aprender por el alumnado de dicho curso, son las distintas variedades de
oraciones compuestas. Puesto que, normalmente nos centramos en el análisis
sintáctico de estas estructuras oracionales, es fundamental, para un correcto
análisis que el alumno sepa acotar una aposición explicativa o una proposición
adjetiva explicativa (recordemos, además, que esta última modalidad tan sólo se
diferencia, en muchas ocasiones, de las proposiciones adjetivas
especificativas, en que aquellas van entre comas).
Asimismo, puesto que otro tipo de proposiciones subordinadas que se estudian en
este curso son las adverbiales, sería necesario que el libro de texto recogiera
que, cuando una oración concesiva, condicional, temporal, etc., va en primer
lugar, ha de separarse de la principal mediante comas.
Por otra parte, los usos que se citan sobre el punto son los de punto y
seguido, punto y aparte y punto y final2 ,
que se corresponde con los que se proponen en el presente trabajo.
En cuanto al punto y coma solo se recogen dos usos: separar enunciados
independientes pero que mantienen una relación semántica y para separar
términos de una enumeración en la que ya aparecen comas.
Sobre el uso de los puntos suspensivos solo se recoge el uso de que indican que
una enumeración está abierta o incompleta.
Otro de los signos de puntuación que se estudian en este manual son los usos de
los dos puntos, que son las que especifico a continuación:
1.
En el
encabezamiento de una carta.
2.
Para
introducir una enumeración.
3.
Para
introducir una cita textual.
Cada
una de estas normas se recoge con sus ejemplos pertinentes.
El siguiente signo que se estudia son las comillas, estableciendo sólo dos usos
fundamentales:
1.
Para
reproducir una cita textual
2.
Para
indicar que una palabra se usa irónicamente o con sentido especial
En
cuanto a los signos de entonación, la información que aparece de los mismos, es
bastante deficiente e incompleta, pues tan sólo se especifica que los signos de
interrogación y exclamación se escriben al principio y al final de las
oraciones interrogativas y exclamativas.
Por último, este apartado de ortografía recuerda el empleo de la raya,
limitándose a tres usos:
1.
Para
encerrar aclaraciones o incisos.
2.
Para
señalar cada una de las intervenciones de un diálogo.
3.
En los
textos narrativos, para aclarar cuál de los personajes ha intervenido en un
diálogo.
Para
finalizar, el manual hace un repaso de los paréntesis y los corchetes. Se
establecen dos usos para cada uno de estos signos, En el caso de los
paréntesis, destaca que los casos más habituales son:
1.
En
incisos de cierta extensión o que mantiene escasa relación con el resto del
enunciado.
2.
Para
aportar datos o precisiones (fechas, lugares, cifras, significado de siglas,
autor o procedencia de la cita…).
Por
otra parte, los corchetes se emplean en los siguientes casos (siempre según el
libro de texto):
1.
Cuando
dentro de un enunciado que va entre paréntesis quiere intercalarse una
aclaración.
2.
Se
utiliza un corchete que encierra tres puntos suspensivos […], cuando en una
cita se omite una parte del texto.
Editorial Santillana
Los
manuales de esta editorial estudian algunos signos de puntuación recogidos bajo
el título de Signos que limitan enunciados, es decir, con los
que se indican el final de un enunciado, y son los siguientes: el punto, los
signos de interrogación, los signos de exclamación y los puntos suspensivos.
Recordemos que en el presente trabajo preferimos clasificar la interrogación y
la exclamación bajo lo que denominamos “signos de entonación”.
Concretamente el libro de texto de 4. º hace las siguientes aclaraciones:
El punto marca el final de un enunciado en el que se afirma o niega algo.
El signo de cierre de interrogación (?) señala el final de un enunciado en el
que se hace una pregunta directa, que se inicia con un signo de apretura de
interrogación.
El signo de cierre de exclamación ( ! ) señala el final de un enunciado en el
que hay una exclamación, que se inicia con un signo de apertura de exclamación.
Los puntos suspensivos (…) se usan al final de un enunciado que se deja
incompleto.
En otro apartado se estudian los dos puntos y las comillas, indicando que se
emplean habitualmente en los diálogos para introducir y delimitar las palabras
de otras personas. Además, destacan también otros usos:
En cuanto a los dos puntos, se emplea para los siguientes casos:
a) Para introducir una enumeración anunciada.
b) Para introducir una explicación, una consecuencia o un resumen.
c) Para introducir las palabras de otra persona.
El empleo de las comillas, queda limitado a cuatro usos:
a) Para reproducir textualmente las palabras de una persona.
b) Para indicar que una palabra tiene un sentido irónico o distinto del
habitual.
c) Para encerrar el título de un artículo, un cuento, etc.
d) Para destacar una palabra o expresión extranjera o un apodo o seudónimo.
La raya y el paréntesis son otros de los signos el objeto de estudio, ya que
los restantes temas prestan atención a la ortografía de las grafías. Ambos
signos aparecen relacionados por su función, que es la de acotar información.
Se establecen dos usos en el empleo de la raya:
1.
En los
diálogos, para introducir las palabras de cada personaje y separar los
comentarios o acotaciones del narrador.
2.
Para
encerrar incisos.
Los
paréntesis se emplean:
1.
Para
encerrar incisos, del mismo modo que las rayas.
2.
Para
insertar en el texto datos aclaratorios.
Editorial SM
El
tratamiento que en este manual se hace de los distintos signos de puntuación
es, a mi juicio, bastante incompleto y poco común. Veamos por qué afirmo lo
anterior.
En primer lugar, cuando se estudia el punto, lo hace a través de una noticia
periodística, sobre la que se van señalando los distintos tipos de punto. La
idea en un principio es bastante original, pero creo que mejoraría si, a la vez
que se indican el punto y seguido, punto y aparte y punto final, se definieran
con más precisión de la que se hace en el manual. Además tampoco se hace
referencia a otros usos del punto.
En el estudio de la coma, hace una diferenciación poco usual: coma sencilla,
que se define como la que se coloca entre dos elementos y se emplea, por
ejemplo, en las enumeraciones; y coma doble, que se coloca al principio y al
final de un elemento, por ejemplo, para separar un vocativo. Esta distinción me
parece innecesaria y creo que esta terminología dificulta la comprensión del
uso de la coma por parte del alumnado.
En cuanto al resto de los signos de puntuación que se estudian en estos
manuales (puntos suspensivos, dos puntos, signos de interrogación y de
admiración…) son tratados de forma liviana, citando los principales usos y sin
mencionar excepciones y usos menos comunes.
Este manual también recuerda al alumnado que después de punto y coma, como
regla general, no se escribe mayúscula, al igual que después de los dos puntos,
pero introduce las siguientes excepciones:
1.
cuando
se produce una cita textual,
2.
detrás
del saludo de las cartas, tanto si el texto que sigue va en el mismo renglón
como en un renglón aparte.
Sin
embargo, se olvida de decir que también se escribe mayúscula en los documentos
de expone-solicita.
La novedad de esta editorial está en que, por un lado, incluye las
tradicionales actividades de ortografía y, por otro, incorpora dos dictados:
uno en CD. para escuchar y realizar en clase o en casa y otro interactivo, que
se realiza a través de una página web de la editorial, librosvivos.net.
Editorial AKAL
Es,
quizá, uno de los manuales más completos en cuanto al tratamiento teórico que
se hace de la ortografía de la puntuación. Se estudian la mayoría de los signos
de puntuación y se hace de manera bastante exhaustiva.
En el estudio de la coma, por ejemplo, recoge siete usos de la misma, mientras
que la mayoría de los manuales normalmente, sólo contemplan tres o cuatro.
Además, recuerda dos casos significativos en los que no se debe emplear la
coma: entre el sujeto y el predicado, salvo cuando media entre ellos una pausa,
y ni delante ni detrás de la conjunción que, excepto si se intercala un inciso.
El punto se define de forma clara y precisa en este manual, indicando los tres
tipos que existen: punto y seguido, punto y aparte y punto y final. Aporta,
además, unas observaciones importantes sobre el uso del punto, que son las
siguientes:
1.
No se
escribe punto detrás de los signos de interrogación ni de exclamación; sí
delante, cuando es necesario.
2.
No se
pone punto tras los puntos suspensivos.
3.
Se
utiliza punto detrás de las abreviaturas.
4.
También
se emplea punto para separar las horas de los minutos.
5.
No se
pone punto en los números que señalan años.
Como
en los casos anteriores, el manual va recogiendo los principales usos del punto
y coma, los dos puntos, los puntos suspensivos, los signos de interrogación y
de exclamación, etc., añadiendo siempre observaciones aclaratorias en torno a
cada uno de los signos. El estudio de los mismos se completa con la propuesta
de ejercicios de aplicación.
Posiblemente, el punto débil de este manual sea precisamente la propuesta de
actividades que lleva incluida, puesto que son escasas y, en ocasiones, poco
representativas de los signos estudiados. Además, no incluye actividades
interactivas, que suelen ser bastante motivadoras para el alumnado.
Editorial Anaya
Los
libros de esta editorial prestan especial atención a los siguientes signos
ortográficos: el punto, los dos puntos, los puntos suspensivos, la coma, el
punto y coma, los signos de interrogación y exclamación, etc., mientras que el
resto de signos de puntuación están escasamente tratados, o incluso, ni
siquiera son mencionados.
En cuanto al empleo del punto, el libro hace referencia a los tres tipos de
puntos que existen (punto y seguido, punto y aparte y punto y final).
Seguidamente se estudia el empleo del punto en las abreviaturas o las iniciales
de un nombre propio, pero incluyendo también algunas excepciones tales como
“evitar el uso del punto en los elementos químicos o en los puntos cardinales”.
Esta última observación no se recoge en la mayoría de los manuales.
Acerca del empleo de los puntos suspensivos y los dos puntos se recopilan la
mayoría de los usos, cada uno de ellos acompañado de ejemplos
significativos.
El estudio que se hace del empleo de la coma es bastante exhaustivo, recogiendo
la mayor parte de los usos de la misma; además, el apartado se completa
destacando usos de la coma que debemos evitar porque son incorrectos, tales
como usar coma entre el sujeto y el verbo.
No hay nada destacable acerca del resto de los signos de puntuación en este
manual. Por el contrario, quisiera apuntar que, aunque los contenidos teóricos
de esta editorial son bastante acertados, no se puede decir lo mismo de las
actividades prácticas. En primer lugar, las actividades son muy escasas y no se
pueden aplicar a través de las mismas cada una de las reglas estudiadas. En
ocasiones, son poco representativas de los contenidos estudiados y, por último,
algunas de ellas se basan en la corrección de errores, que a veces pueden ser
contraproducentes, ya que tendemos a fijar en nuestra memoria lo que vemos
escrito (de ahí que la lectura sea un buen recurso para mejorar nuestra
ortografía), y si realizamos actividades con errores, a posteriori podemos
incurrir en ellos.
Por último, quiero destacar la ausencia total de actividades interactivas
relacionadas con la ortografía de la puntuación.
Ventajas y deficiencias de la ortografía de la
puntuación en los libros de texto
Después
de estudiar detenidamente el tratamiento que se hace de la ortografía de la
puntuación en los manuales que, habitualmente, son más empleados en los centros
educativos para impartir la asignatura de Lengua Castellana y Literatura, se
han detectado ciertas ventajas y deficiencias en el empleo de los libros de las
editoriales anteriormente comentadas.
Entre sus ventajas podríamos destacar que la mayoría de ellos presentan una
metodología clara y sencilla cuando exponen los contenidos relacionados con la
ortografía de la puntuación. Suelen recoger los principales usos de los signos
estudiados en cada momento, sin embargo, pocos manuales exponen, por ejemplo,
los usos no lingüísticos de algunos signos como el punto, la coma o los dos
puntos. Aquí podríamos estar ante una importante deficiencia, puesto que es
conveniente que el alumnado conozca tanto los usos lingüísticos como los no
lingüísticos de los signos.
De esta manera, podríamos destacar que, en primer lugar, las reglas ofrecidas
en los manuales poseen pocas excepciones y, por tanto, son aplicables a un gran
número de términos. De esta manera, el no conocer las excepciones puede hacer
que los alumnos y alumnas incurran en el error.
En segundo lugar, aunque las actividades de los manuales suelen ser
representativas de los contenidos tratados, suelen ser escasas, monótonas y
aburridas, puesto que la mayoría de ellas son muy mecánicas, basándose en la
aplicación pasiva de una determinada regla. Por otra parte, tienen poca
presencia las actividades interactivas, que podrían contrarrestar esa monotonía
anterior, ya que estas actividades permiten una realización más rápida y la
posibilidad de compartir archivos entre el alumnado. Además, estas actividades
facilitan la autocorrección del alumno, evitándose las largas y tediosas horas
de corrección en el aula.
En muchos manuales (Oxford, SM, etc.), los apartados dedicados a la ortografía
de la puntuación se completan con la realización de un dictado. En los nuevos
métodos y manuales se viene poniendo en tela de juicio la necesidad del dictado
en la enseñanza de la ortografía (vid. Ruiz de Francisco, 1994: 80; Tena, 1999;
Camps et al., 2004: 78). Algunas de las críticas que se le hacen se relacionan
con su escasa productividad didáctica y su naturaleza sancionadora:
a) parte de la falta o el error del alumno para después ejercer su corrección,
b) el alumno debe adivinar la forma correcta de los diferentes usos de la
ortografía de la puntuación,
c) las imágenes incorrectas escritas se fijan en la memoria y después de
corregirlas siguen produciendo interferencias entre las imágenes correctas e
incorrectas,
d) la corrección puede afectar negativamente a la motivación del sujeto (idea
de fracaso),
e) son textos elegidos al azar, en ocasiones extraídos artificialmente de obras
literarias, sin relación con las necesidades del aprendizaje.
f) copiar lo que una persona dicta no es un acto frecuente ni de uso cotidiano
en nuestra sociedad.
No obstante, compartimos la afirmación de Mesanza López (1987) que acepta esta
práctica en su modalidad tradicional como una herramienta para comprobar el
rendimiento ortográfico de los estudiantes, pero pone de manifiesto que no es
suficiente para la enseñanza de la ortografía, debido principalmente a que este
no es su cometido.
Por último, queremos destacar que, mientras que los signos de puntuación y
entonación (el punto, la coma, el punto y coma, los puntos suspensivos, la
interrogación, la exclamación, etc.) ocupan un lugar privilegiado en la mayoría
de los manuales de Lengua Castellana y Literatura, los signos auxiliares de
puntuación son tratados escasamente y con evidente descuido, mientras que otros
signos ortográficos ni siquiera tienen cabida, puesto que se omiten a lo largo
de toda la etapa de la E.S.O. y no se estudian en los manuales. Por tanto, es
lógico que algunos signos como el asterisco, la barra, las llaves, el
apóstrofo, etc., sean signos prácticamente desconocidos por el alumnado, si el
profesorado se centra única y exclusivamente en los contenidos aportados por
los libros de texto y no aporta un material adicional para el estudio de dichos
signos auxiliares.
1 Véanse
los principales usos que se proponen en el apartado 2.1.1.2.
2 Véase
sobre el uso del punto el apartado 2.1.1.1.
SEGUNDA PARTE: FUNDAMENTACIÓN PRÁCTICA
En
esta segunda parte, se pretende investigar los conocimientos que posee el
alumnado sobre ortografía de la puntuación en un centro de Enseñanza Secundaria
Obligatoria del poniente almeriense, desde la práctica en el aula, con alumnos
y alumnas adolescentes. Es un centro pequeño en el que sólo se cursa 1. º, 2.
º, 3. º y 4 .º de E.S.O. y el número de alumnos oscila entre los 210. En este
instituto de Educación Secundaria participamos en los Proyectos Educativos
promovidos por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía: el Proyecto
Bilingüe (español-inglés) y el Proyecto T.I.C. (Tecnologías de la Información y
la Comunicación). Especialmente, por la implicación del centro en este último
proyecto, contamos con diversidad de recursos multimedia, que son muy útiles
para la motivación del aprendizaje del alumnado.
Partiendo de los conocimientos del alumnado, se realizarán una serie de tareas
(las cuales serán descritas con detenimiento posteriormente) que tienen como
finalidad ampliar las destrezas ortográficas del alumnado. Por ello, podríamos
denominar a esta parte de la investigación como experimental, puesto que está
basado en las prácticas realizadas en el aula.
Para medir el grado de aprendizaje de la ortografía de la puntuación, hemos
tenido que diseñar nuestro propio instrumental, a partir de modelos existentes,
pero adaptados a nuestras intenciones educativas e instructivas. En cuanto a
los trabajos empíricos que hay sobre la didáctica de la ortografía son
relativamente escasos, pero muchos más escasos los relativos a la parcela de la
puntuación específicamente, de los que podemos destacar García Hoz y Fernando
Carratalá Teruel. Tan poca bibliografía sobre la didáctica de la puntuación no
hace sino confirmar la poca atención que se le ha prestado en nuestro país a
esta faceta de la Lengua, lo que nos lleva a afirmar con Á. Grijelmo (1997):
No suelen los gramáticos prestar mucha atención a las comas, puntos, rayas,
guiones, paréntesis… Y las críticas que han dirigido a los periodistas rara vez
versan sobre la puntuación; bien es cierto que entonces los ríos de tinta que
han empleado se convertirían en mares océanos.
Un criterio muy extendido entre los profesionales parte de que el uso de los
signos de puntuación depende del gusto de cada autor. Y no. Muy al contrario:
los signos de puntuación están íntimamente ligados a la gramática y a la
sintaxis. La lengua debe dejar pocos resquicios para el libre albedrío
personal, puesto que la comunicación eficaz depende de que los signos que
sirven al autor para expresarse coincidan con la descodificación que de ellos
hace el receptor del mensaje. Seguidamente pasaremos a tratar los elementos que
trabajaremos en esta línea de investigación:
- Objetivos que nos
propusimos.
- Elementos de
investigación. Cuáles fueron los integrantes del proceso, el instrumental
empleado para la medición y el tratamiento de los datos obtenidos.
- Metodología. La
empleada con el alumnado para la adquisición y empleo correcto de los
signos de puntuación. Los procedimientos establecidos en la investigación
son operativos y prácticos, por tanto, la adquisición de nuevos hábitos
ortográficos no se aprenderá de forma descontextualizada, sino que son
destrezas vinculadas al ejercicio de prácticas discursivas concretas.
- Recursos materiales
y didácticos.
- Temporalización de
los contenidos. Cuándo se llevó a cabo la investigación.
- Secuenciación de
los contenidos. Distribuidos en ocho unidades didácticas.
- Prueba final. El
análisis de esta prueba nos ayudaría a sentar las bases para establecer
las conclusiones de la investigación (tercera y última parte de este
trabajo).
Objetivos
Como
parte de la asignatura de Lengua Castellana y Literatura en la Enseñanza
Secundaria Obligatoria, nos proponemos que el alumnado sepa usar correctamente
los signos de puntuación, los signos de entonación y los signos auxiliares de
puntuación. Para ello basamos nuestra investigación en los siguientes
objetivos, es decir, trazamos las metas a las que pretendemos llegar a través
de nuestro trabajo. Destacaremos unos objetivos fundamentales, en torno a los
cuales girará todo nuestro trabajo y, otros secundarios, que derivarán de la
aplicación de los primeros.
Objetivos prioritarios
- Realizar una
programación didáctica de los signos de puntuación básicos que debe
conocer el alumno.
- Mejorar la
competencia comunicativa de los alumnos a través de la aplicación oportuna
de los signos de puntuación.
- Expresarse por
escrito con corrección ortográfica.
- Concienciarse de la
ambigüedad y errores de interpretación que puede tener un texto sin
puntuar o mal puntuado.
- Comprender el
significado de los textos aplicando las pausas y entonaciones indicadas
por los signos de puntuación y entonación.
Objetivos
secundarios
- El incremento de la
destreza escrita de la lengua.
- Fomentar la lectura
como mecanismo para mejorar la ortografía.
- Consolidar los
contenidos lingüísticos pertenecientes al currículo de la ESO,
específicamente aquellos derivados del plano de la expresión escrita y de
la competencia comunicativa de la lengua.
- Desarrollar
actitudes positivas hacia la lengua y hacia la asignatura de Lengua
Castellana y Literatura.
- Favorecer actitudes
positivas en las distintas interacciones producidas en la práctica
escolar: profesor- alumno, alumno-profesor, alumno-alumno. En definitiva,
un ambiente cálido y gratificante en el trabajo en el aula, de manera que
ello, indirectamente favorezca una mayor cohesión del grupo.
Elementos de la investigación
- El objeto de
estudio
Como
hemos apuntado anteriormente, vamos a realizar este estudio en un centro de
Enseñanza Secundaria Obligatoria del poniente almeriense, donde desarrollo mi
labor profesional impartiendo la asignatura Lengua Castellana y Literatura a
tres grupos de alumnos y alumnas de 2. º E.S.O. Este proceso investigador se
realizó durante el curso académico 2009-2010.
- El alumnado
Partimos
de un punto inicial en el que intentamos detectar las deficiencias y el grado
de adquisición en una de las subdestrezas de la lengua: la ortografía, y más
concretamente, en la puntuación. Una vez detectadas las dificultades en el
plano ortográfico, intentaré ofrecer un corpus de actividades, algunas de ellas
innovadoras, que, por un lado, faciliten la didáctica de la ortografía,
abasteciendo al profesorado para ayudarlo en su labor docente y, por otro, que
proporcione al alumnado un conocimiento más profundo de los diferentes usos de
los signos de puntuación.
El material proporcionado por los alumnos procede de la expresión escrita,
concretamente de diversas pruebas que he realizado, como actividades de clase,
exámenes, actividades realizadas en casa, actividades interactivas, etc. Mi
propósito al acumular material escrito por el alumnado era, en primer lugar,
conseguir escritos realizados en diversas y variadas circunstancias. Me
interesaba ver si existían diferencias entre los escritos redactados en clase y
los realizados fuera de ella, los motivados por un acontecimiento externo (por
ejemplo, un examen) y los escritos de libre iniciativa, los realizados a corto
o a largo plazo... Después veremos cómo ha valido la pena tener en cuenta estos
posibles factores diferenciales.
- Cuestionario
individual
Para
comprobar el tipo de alumnado que integraba los cursos de 2. º E.S.O., se
realizó un cuestionario (vid. anexo 1), en la que los alumnos debían contestar
a una serie preguntas identificativas. Con este test se pretendía conocer más
profundamente el tipo de alumnado con el que se iba a llevar a cabo la
investigación.
Como puede observarse, el anexo 1 es un test, que constaba de 11 preguntas. La
realización de esta prueba se llevó a cabo durante el mes de marzo de 2009. El
número de alumnos estudiados es de 73, divididos entre los tres grupos: 2. º A
(23 alumnos/as), 2. º B (24 alumnos/as) y 2. º C (26 alumnos/as).
Recogido el cuestionario, observamos que no había grandes diferencias entre los
tres grupos. Además, se comprobó que tampoco había diferencias significativas
en los siguientes factores físicos y académicos:
- Medidas del aula y
mobiliario
- Sesiones, todas de
una hora
- Ubicación de las
aulas en la primera planta
- Número de alumnos
parecido
- El mismo horario
general del centro para todos los grupos
La
experimentación se realizó durante la primera semana del mes de marzo, en el
mismo tramo horario; es decir, las tres primeras horas lectivas de la mañana
(de 8:30 a 11:30). Concretamente, en 2. º A, a segunda hora del martes día 3;
en 2. º B a primera hora del jueves día 4; y en 2. º C, durante la segunda hora
del viernes día 5.
Una vez recogidos los datos, hemos decidido presentarlos mediante
representaciones gráficas. El número de representaciones gráficas viene
determinada por el número de preguntas realizadas en el cuestionario.
Es de reseñar, que de aquí en adelante el número de alumnos siempre vendrá
reflejado en el eje de ordenadas. En el eje de abscisas la variable
representada dependerá de la variable estudiada en cada pregunta.
Los resultados son los que mostramos a
continuación.
Sexo:
Si realizamos un análisis pormenorizado por
grupos, observamos que en el grupo de 2. º A hay un 65% de alumnos y un 35% de
alumnas, en 2. º B hay igualdad en el número de alumnos de ambos sexos y en 2.
º C un 38% de alumnos y un 62% de alumnas. Sumando los tres cursos hay paridad
entre ambos sexos, en total 37 alumnos (51% de niños) y 36 niñas (49% de
niñas).
Año de nacimiento
En 2. º A el 83% del alumnado nació en el año
1995, el 9% (2 alumnos) nacieron en el 1994 y un 8% nacieron en otros años
(1993 o antes). En 2.º B un 67% del alumnado tiene como fecha de nacimiento el
año 1995, un 21% pertenece al año 1994, un 8% el año 1993 y un 4% a otros años.
En 2. º C un 81% del alumnado nació en 1995, un 15 % en 1991 y un 4% en 1993.
Aunque existe cierta homogeneidad entre los tres grupos, debemos destacar el
hecho de que en 2. º B el número de alumnos nacidos en años distintos a 1995 por
la mayor presencia de alumnos repetidores.
En términos globales, un 77% del alumnado son alumnos que no han repetido curso
a lo largo de su escolarización y un 33% ha repetido al menos una vez.
Colegio donde cursaron Educación Primaria
Como puede observarse en la gráfica anterior,
el estudio por grupos no es representativo, por lo que reflejaremos a nivel
global los datos. Solamente el 8% del alumnado procede de otros CEIP de una
localidad distinta al IES que estamos analizando. El 92 % del alumnado procede
de este último.
Lengua materna
Como se puede observar en el gráfico, la
mayoría del alumnado tiene como lengua materna el castellano o español,
concretamente un 89%. Ninguno de los otros idiomas representa más del 4%. No
obstante, aunque algunos de estos alumnos poseen una lengua materna distinta
del español, dominan las destrezas básicas de nuestro idioma, pues residen en
España hace varios años.
Estudios de los padres
En cuanto a los estudios de los progenitores,
la mayoría de ellos sólo poseen estudios primarios, concretamente un 82% de los
padres y un 75% de las madres. No resultan tan extraños estos datos dado que el
principal sector de actividad de la zona es el sector primario, concretamente
la agricultura intensiva bajo plástico. También se aprecia un mayor porcentaje
de estudios medios en el caso de las madres (un 25% frente al 16% de los
padres). Es significativo el hecho de que ninguno de los padres o madres de los
alumnos de los grupos estudiados posean estudios universitarios, lo que pone de
manifiesto el bajo nivel cultural del entorno familiar.
Horas al día viendo la televisión
En el caso de los varones, un 59 % dedica
entre dos y tres horas diarias a ver la televisión. Un 19 % la ve más de tres
horas. Un 14 % la ve más de una hora y sólo un 8 % la ve menos de 1 hora. En
cuanto a las niñas, los resultados son similares, 56%, 17%, 22% y 6%,
respectivamente.
En términos globales, los resultados son el 58% ve más de tres horas la
televisión; un 18% los que la ven más de tres horas, 18% más de una hora y un
7% menos de 1 hora.
Horas al día dedicadas a Internet
Respecto a las horas que dedican los alumnos
a navegar por Internet, el mayor porcentaje (44 %) se observa en las alumnas
que dedican menos de 1 hora. Este motivo puede deberse, en parte, a que alguna
de ellas alega que no tienen conexión a Internet en su casa. En el caso de los
niños el porcentaje es del 30%. Otra diferencia significativa por sexo es que
el 22% de las niñas se conecta más de tres horas a Internet frente al 13 % del
alumnado masculino.
Horas al día dedicadas a la lectura
En cuanto a las horas de lectura, podemos
apreciar como el alumnado dedica poco tiempo a la lectura, la mayoría menos de
1 hora al día (concretamente 57 % de los alumnos y el 50 % de las alumnas).
Este dato puede ser aún más preocupante cuando se observa que solo el 11% en
ambos sexos dedica dos hora o más a la lectura. Algunos afirman que el tiempo
que leen es porque les exigen realizar lecturas en algunas asignaturas para
aprobar las materias. De esto se puede deducir que el hábito de lectura es muy
escaso en el alumnado de Enseñanza Secundaria.
Horas al día dedicadas a los videojuegos
Respecto al uso de los videojuegos la
diferencia es apreciable por sexos. De hecho, el 50 % de ellas lo utilizan
menos de una hora al día, por el 22 % de ellos. Pero esta diferencia se hace
más patente si se estudia los que dedican más de dos horas al día, donde las
alumnas solo suman el 17 %, mientras que los alumnos encuestados agregan un 38
%, lo que nos lleva a afirmar sobre todo en este último tramo estudiado, que
existe un evidente hábito al uso de estos aparatos.
Tipos de lecturas
En el tipo de lecturas realizadas existen
resultados dispares. Los alumnos prefieren la lectura de cómic (30%) frente a
las alumnas que apenas realizan este tipo de lecturas (6%). La lectura de
periódicos está más presente entre los alumnos (21%) que en las alumnas (14%),
aunque debemos resaltar que la temática de estos periódicos, según ellos mismos
afirman, es deportiva (Marca, As…). El número de alumnas que afirma que leen
libros también es superior (50%) que el de alumnos (27 %).
La prueba inicial
Esta
prueba inicial (vid. anexo 2) era esencial para conocer el nivel del cual
partíamos e introducir las actividades pertinentes para lograr los objetivos
propuestos. Se trataba de detectar los conocimientos previos de los alumnos,
para trabajar sobre un terreno sólido, sin que se produjeran lagunas en el
aprendizaje, es decir, abordar el proceso educativo con garantías, prever y
anticipar ajustes individuales y subsanar retrasos escolares.
Con esta prueba que realizó el alumnado se pretendía saber grado de
conocimiento de los mismos acerca de las reglas de puntuación. Se trataba de
verificar la adecuación del proceso de enseñanza-aprendizaje a las
características y necesidades educativas del alumnado y realizar las mejoras
pertinentes en la actuación docente. Posteriormente, nos ayudaría a tomar
decisiones sobre cómo aplicar las normas de puntuación, cómo la adecuar los
objetivos y contenidos de nuestra investigación a las características del
alumnado e identificar el grado de conocimiento de los signos de puntuación,
entonación y los signos auxiliares.
Características de la prueba inicial
La
prueba constaba de diez preguntas tipo test relacionadas con los contenidos de
ortografía de la puntuación que íbamos a estudiar. La fecha de realización de
la misma fue a principios de marzo de 2010. El número de alumnos fue setenta y
tres, repartidos entre tres grupos (2. º A, 2. º B y 2. º C).
A continuación detallamos el contenido de cada una de las preguntas, entre las
cuales se han seleccionado algunos signos para tener una primera aproximación
al objeto de estudio:
La utilización del punto se estudia en la pregunta 1; los dos puntos, en la
pregunta 2; en la pregunta 3 se estudia el punto y coma; en la 4, la
interrogación, en uno de sus usos no lingüísticos; en la pregunta 5, el uso de
los puntos suspensivos; la pregunta 6 repasa el uso de las comillas; en la
pregunta 7, el uso de los corchetes; en la 8, el uso de los paréntesis; en la 9
se estudia la raya y en la pregunta 10 investigamos si los alumnos conocen el
signo de párrafo.
Resultados de la prueba inicial
Tras
la corrección de las pruebas, se decide representar los datos utilizando una
representarlos mediante una representación gráfica. Como en gráficas
anteriores, el eje de ordenadas nos muestra el número de alumnos, mientras que
el eje de abscisas nos viene la puntuación obtenida, en una escala de 0 a 10
puntos, desglosada por grupos. Los resultados son los siguientes:
Como se puede apreciar en el gráfico anterior, la puntuación obtenida en las
pruebas estaba, en la mayoría de los casos (64% de los 73 alumnos), por debajo
de los cinco puntos. Si se analizan por grupos obtenemos en 2. º A, un 78 % de
suspensos; 2. º B un 67 % y, en 2. º C, un 50 %.
La puntuación que más se repetía era el 3 con quince personas (21% del total),
seguida del 4 (18%). La que menos, los sobresalientes, solo 3 personas (4%). La
nota media se sitúa de forma global en el 3,9 y si se analiza por grupos, 3,6
en 2. º A; 3,6 en 2. º B y 4,7 en 2. º C. Este último es el único grupo que
roza el aprobado. Por lo que se apreciaron mejores resultados en las pruebas
realizadas en 2º. C, habiendo incluso una alumna que contestaba con corrección
a las diez preguntas.
Por otra parte, aunque los errores cometidos en la prueba eran variados,
pudimos observar reincidencias en determinadas preguntas, donde los errores
eran más acuciados. Tales preguntas eran la tres, cinco, siete y ocho.
La prueba final
Características de la prueba final
Para verificar la correcta realización del proceso de enseñanza-aprendizaje,
pensamos en realizar una nueva prueba, llamada prueba final (vid. anexo 3),
cuyos condiciones sean lo más similares posibles a la prueba inicial, con ello,
podría evaluarse de forma objetiva la evolución en los aprendizajes y, de esta
forma, tras constatar los resultados obtenidos, observar si se han cumplido los
objetivos previstos.
La prueba constaba al igual que la prueba inicial de diez preguntas tipo test
relacionadas con los contenidos de ortografía de la puntuación que habían sido
estudiados. La fecha de realización de la misma fue de la semana del 14 al 18
de junio de 2010. El número de alumnos es el mismo (setenta y tres), repartidos
entre tres grupos estudiados.
Resultados de la prueba final
Tras la corrección de las pruebas, se obtuvieron los siguientes resultados, que
intentaremos analizar siguiendo los mismos parámetros que la prueba inicial:
La puntuación obtenida se situaba mayoritariamente por encima de los cinco
puntos (62 % de los 73 alumnos), lo que mejora notablemente los resultados de
la prueba inicial (36 %). Como observaremos en el apartado posterior, el
análisis por grupos arroja unos datos de 48 % de aprobados en 2.º A, un 58 % en
2.º B y, en 2.º C un 77 %.
La puntuación que más se repetía era el cuatro, cinco y seis con once personas
(15 % del total cada una). La que menos, el cero, uno solo (1,4 % del total),
seguido del diez, tres personas (4 %), donde es reseñable el incremento del 10
% en el porcentaje de sobresalientes (14 % en la final por el 4 %
inicial).
La nota media se sitúa de forma global en el 5,3, corroborando los comentarios
anteriores, y si se analiza por grupos, 4,6 en 2.º A, 4,9 en 2.º B y, 6,3 en
2.º C. Este último es el único grupo que supera claramente el aprobado, pero
además, el grupo B roza el cinco. Se siguen cometiendo errores, y por razones
diversas, pero, estos resultando eran francamente mejores comparándolos con el
inicio del estudio, recuérdese a nivel global media de 3,9 y si se analiza por
grupos, 3,6 en 2.º A, 3,6 en 2,º B y, 4,7 en 2.º C.
Autoevaluación del alumnado
A
través de una prueba de autoevaluación (vid. anexo 4) se pretendía que el
alumnado:
1.
Conociera
cuál era su progreso individual en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la
ortografía de la puntuación.
2.
Permitía
al docente conocer cuál es la valoración que éstos hacen del aprendizaje, de
los contenidos relacionados con la ortografía estudiada en cada unidad en el
aula, de la metodología utilizada, etc.
3.
Ayuda
a reflexionar individualmente sobre el proceso de enseñanza y aprendizaje
realizado, siendo una estrategia que posibilita la autonomía y autodirección
del alumno.
De
todas las razones anteriormente expuestas no cabe ninguna duda de que la
autoevaluación del discente puede y debe ser utilizada como estrategia para
afrontar la diversidad de intereses, necesidades y ritmos de aprendizaje del
alumnado.
TERCERA PARTE: CONCLUSIONES DE LA INVESTIGACIÓN
Esta
parte del trabajo se va a iniciar con la valoración de los resultados
obtenidos, posteriormente veremos el grado de consecución de los objetivos
previstos con los resultados obtenidos, estableceremos propuestas de mejora y
de esta forma se expondrán las conclusiones finales de este trabajo de
investigación.
Valoración de los resultados
A
continuación vamos a reflejar una comparativa con datos numéricos y
porcentuales entre los resultados de la prueba inicial y la prueba final.
Como puede observarse los resultados tanto por grupos como globales son
mejores, de esta forma obtenemos, en 2.º A un 48 % de aprobados finales frente
al 22 % inicial, en 2.º B un 58 % actual por el 33 % inicial y, en 2.º C un 77
% superando el 50 % inicial. Si se estudian globalmente los datos eran 64 % en
la final por el 38 % inicial. Esto supone unos incrementos porcentuales del 26
% a nivel global y por grupos del 26 % para 2.º A, un 25 % en 2.º B y, en 2.º C
un 27 %.
El proceso de enseñanza de la ortografía puede calificarse como exitoso, aunque
siempre hay margen para mejorar, sobre todo con el 2.º A.
Grado de consecución de los objetivos propuestos
En
este apartado, queremos destacar en qué medida hemos conseguido los objetivos
propuestos en nuestra investigación. Recordemos los principales objetivos y
comentemos el grado de consecución de los mismos:
a) Realizar una programación didáctica de los signos de puntuación básicos
que debe conocer el alumnado.
Este objetivo lo hemos cumplido a lo largo de todo nuestro trabajo de
investigación elaborando, en primer lugar, un material teórico que aporta la
información esencial acerca de las normas de puntuación y el empleo de los
signos de entonación, así como el uso de los signos auxiliares de puntuación.
Además, este material teórico ha sido distribuido a lo largo de las ocho
unidades didácticas y ha sido complementado con un material práctico (amplio
corpus de actividades), que ha sido muy útil para que el alumnado asuma los
contenidos conceptuales de una forma más clara.
b) Mejorar la competencia comunicativa de los alumnos a través de la
aplicación oportuna de los signos de puntuación.
Para saber si el alumnado ha mejorado esta competencia deberíamos responder a
preguntas como: ¿En qué medida el alumnado utiliza, al final de la
investigación, los signos de puntuación en la elaboración de los textos? Y ¿en
qué nivel los alumnos son competentes para interpretar los signos de puntuación
cuando leen y para utilizarlos adecuadamente en un texto libremente elaborado?
Solventando estas cuestiones llegamos a las siguientes conclusiones:
Al comienzo de nuestro estudio y como demostraba la prueba inicial que
realizamos, los alumnos sólo utilizaban el punto y la coma, pero no siempre y,
en muchos casos, de forma incorrecta o poco eficiente. Podían identificar otros
signos como los dos puntos, los signos de interrogación y admiración, pero no
los manejaban en sus propias redacciones. La tendencia con la que puntuaban era
poco organizada e, incluso, descuidada (muchas veces ni siquiera utilizaban el
punto final, cuando es un uso que la mayoría conoce). Debido a esto, se explica
el intercambio indiscriminado de un signo por otro, la prolijidad de comas o la
ausencia casi total de puntos y demás signos. La causa común del desacierto en
el uso del punto se debe a que desconocen, o parecen ignorar, la separación
temática que marca el punto y aparte, la función más vinculante del punto y
seguido entre las oraciones, y al descuido olvidadizo del punto final.
Posteriormente, al término de nuestro trabajo y según los datos obtenidos de
las distintas pruebas y, especialmente, de la prueba final, podemos reconocer
cierta regularidad en el uso de cuatro signos de puntuación (punto, coma, dos
puntos y puntos suspensivos), un empleo bastante correcto de los signos de
entonación (interrogación y exclamación), así como el reconocimiento de ciertos
signos auxiliares de puntuación (particularmente en el grupo de 2.º C), que
antes eran prácticamente inexistentes, tales como el paréntesis. En cambio,
apenas usan puntos y comas, pues se reveló, durante su proceso de
enseñanza-aprendizaje como el signo de más difícil comprensión para la mayoría
de los alumnos. La explicación posible es que el uso de esta marca gráfica
supone estructuras gramaticales no conocidas explícitamente por el alumnado de
estos cursos de la Educación Secundaria Obligatoria, por lo que conceptualizar
y dominar su uso dependen de la comprensión y la competencia que alcancen sobre
el lenguaje.
También es verdad que el nivel de manejo de los signos en los textos libremente
creados es escaso, siempre que no se trate del punto y la coma, que es casi
inexistente; pero, sin embargo, el progreso ha consistido en que los usan más
coherentemente, sobre todo, en aquellos documentos que involucran revisión (ya
comentamos el caso de los exámenes).
En suma, los alumnos se han ido familiarizado con la expresión ortográfica del
código escrito y las funciones específicas de algunos signos, lo que ha
contribuido efectivamente en la mejora de su competencia comunicativa.
c) Expresarse por escrito con corrección ortográfica.
Por los resultados obtenidos, que ya indican una incipiente mejora en el uso de
los signos de puntuación, entonación y los signos auxiliares de puntuación, se
espera que en un futuro próximo los estudiantes escriban sus notas, resúmenes,
trabajos escolares con signos de puntuación de forma cada vez más regular.
d) Concienciarse de la ambigüedad y errores
de interpretación que puede tener un texto sin puntuar o mal puntuado.
El nivel de interpretación de la puntuación en la lectura está caracterizado
especialmente, por conocer e intuir las pausas que insertan los signos. A
través del estudio de textos (vid. anexo 5), el alumnado se ha ido
concienciando de la importancia de puntuación correcta para transmitir y
recibir mensaje codificados correctamente, aunque, en ocasiones, no lo llevan a
la práctica.
e) Comprender el significado de los textos aplicando las pausas y
entonaciones indicadas por los signos de puntuación y entonación.
En las prácticas de lectura del aula, así como en los ensayos de que
realizábamos de textos teatrales, se verificó suficiente capacidad para
interpretar oralmente la puntuación.
Por la acogida y el interés que despertaron este tipo de textos en el alumnado,
propuse la lectura dramatizada de La zapatera prodigiosa de
Federico García Lorca. Estas lecturas se realizaban semanalmente. En un principio,
los alumnos y alumnas eran reacios a la puesta en escena, pero cuando se
desinhibieron, estaban ansiosos por realizar la escenificación de dicha obra.
Fue tal la acogida de dicho proyecto que, finalmente, formamos un grupo de
teatro y se llevó a cabo la representación de la farsa del escritor granadino
en el Festival de Teatro del Aficionado de El Ejido (vid. anexo 6).
Propuestas de mejora
Fomentar
las lecturas de elección libre, no impuestas por el docente.
A lo largo de la realización de actividades
de las unidades didácticas propuestas, se ha observado que los alumnos que, en
el cuestionario individualizado admitían leer menos de una hora, han obtenido
peores resultados en la elaboración de las actividades de ortografía, tanto en
el plano de las grafías, como en el de la puntuación. A partir de este hecho,
deducimos la importancia de fomentar la lectura como mecanismo para mejorar
esta competencia de la lengua citada anteriormente. No obstante, también nos percatamos
de que las lecturas impuestas, en muchas ocasiones, causaban un rechazo
inmediato por parte del alumnado. Por ello, decidimos elaborar y proponer una
lista abierta y guiada en la que el alumno pudiera elegir entre una gran
variedad de títulos y autores. Esta práctica ha resultado ser bastante
beneficiosa para que los estudiantes, una vez realizada la lectura de la obra
escogida, sigan leyendo otras novedades. Otros siguen con el mismo autor y
también hay quienes descubren nuevos títulos y escritores. Igualmente, se crean
intercambios de impresiones entre el propio alumnado y gratos ambientes que
consiguen contagiarse entre ellos.
Fomentar el mismo interés en la realización
de las actividades que puntúen y las que no.
Destacamos este punto por la importancia que
ellos profesan a los exámenes, en los cuales el alumnado pone más interés a la
hora puntuar, en detrimento a las actividades realizadas en clase o en casa, en
las cuales se menosprecia su importancia.
Potenciar el teatro como forma de lectura
dramatizada y ejemplo de lectura con gran riqueza en signos de puntuación y
entonación.
Es evidente que la lectura de obras de teatro
es escasa y está bastante olvidada, frente a la omnipresencia de otros géneros
literarios tales como la novela. Puesto que la lectura es esencial para mejorar
la ortografía, tanto de las grafías como de los signos de puntuación, y tras
estudiar y leer con el alumnado diversos tipos de textos (narrativos,
descriptivos, poéticos, etc.), se ha llegado a la conclusión de que los más
adecuados para estudiar la puntuación en la Educación Secundaria son los textos
teatrales, por la gran riqueza y variedad de signos que aparecen en ellos.
Además, son los más adecuados para realizar lecturas dramatizadas, ya que su
lectura e interpretación requiere el empleo de gran variedad de elementos
paralingüísticos.
Mayor uso de las actividades interactivas
frente a las tradicionales, realizadas con lápiz y papel.
En la realización de las actividades
propuestas a lo largo de las ocho unidades didácticas, se aprecia una mayor
motivación e interés entre el alumnado cuando realizan actividades
interactivas, con el ordenador, frente a las tradicionales fichas, que les
resultan más tediosas. Fruto de esto es que cometían más errores en las
actividades realizadas con lápiz y papel, aunque tuvieran la misma dificultad
que las realizadas con medios informáticos.
Instar a todo el profesorado para fomentar
una correcta ortografía de la puntuación.
Como indicamos en el apartado anterior,
debemos de concienciar al alumnado de la importancia de la correcta escritura y
recuperar el prestigio de la exactitud gráfica. Sin embargo, pensamos que esta
responsabilidad no es exclusiva de los Lengua Castellana y Literatura, sino de
todo el profesorado en general, que deben luchar contra la pérdida de valorde
las faltas de ortografía dentro del sistema educativo y sancionar los errores
ortográficos en las áreas y materias en que se comentan, sean estas cuales fueren.
Asumiendo este hecho de que la enseñanza de la ortografía y la sanción de las
faltas no es incumbencia exclusiva del profesorado de la áreas lingüísticas, y
que las equivocaciones ortográficas han de ser valoradas en el ámbito de las
áreas curriculares en que se produzcan, desde el Departamento de Lengua
Castellana y Literatura del I.E.S. Mar Azul de Balerma, propusimos un Plan de
Ortografía (vid. anexo 7), en el que se fijaban unos objetivos para combatir
las faltas de ortografía de una forma común por todos los profesores que
integrábamos el centro educativo.
Realización de actividades que partan de los
correctos usos de la ortografía de la puntuación y no de errores.
Durante nuestras prácticas en el aula pudimos
comprobar cómo el alumnado tiende a fijar en su mente lo que está escrito. Por
ello, como indicamos anteriormente recomendamos la lectura como mecanismo para
mejorar la ortografía, ya que las publicaciones pueden ser buenos modelos de la
correcta escritura (sin olvidar que en los periódicos comenten errores). Por
este mismo motivo, hemos intentado evitar actividades que partan de errores
para que los alumnos los subsanen (por ejemplo, del tipo “corrige los signos de
puntuación y entonación del siguiente texto”.)
Conclusiones finales
En
este último apartado intentaremos reflejar los resultados que hemos obtenido
fruto de la reflexión, tras realizar con el alumnado las actividades propuestas
en las unidades didácticas, la prueba final y otras pruebas. Enumeraremos lo
más significativo:
La lectura como mecanismo para mejorar la
ortografía
Es evidente que la lectura, cuya práctica se
ejerce, en muchas ocasiones, de forma obligatoria entre los estudiantes, es un
factor esencial para poseer un buen dominio de la lengua escrita. La lectura no
sólo se convierte en el mejor de los caminos para escribir las palabras con la
exactitud gráfica que el uso correcto de la lengua exige, sino para conocer el
léxico en profundidad y, en consecuencia, emplear las palabras cada vez con
mayor propiedad y precisión; de hecho, a través de las pruebas realizadas,
especialmente en las de redacción, habían una gran diferencia, entre los
alumnos que en el cuestionario individualizado habían señalado que leían dos o
tres horas diarias, frente a aquellos que realizaban otras tareas que no
requerían estar en contacto con la palabra escrita (vid. anexos 8-9).
Menosprecio social de la ortografía de la
puntuación
A medida que las faltas de ortografía se
cometen cada vez con mayor libertinaje por parte de los estudiantes, hemos
observado, que esta impunidad aún es mayor cuando las faltas están relacionadas
con la ortografía de la puntuación. La mayoría del alumnado no era consciente
de la importancia de puntuar correctamente un texto y consideran la ausencia de
una coma, de un punto o cualquier otro signo de esta categoría como un error
leve, tanto más si se producen en áreas y materias que “nada tienen que ver” con
el lenguaje. Así, la indiferencia de algunos sectores del profesorado1,
especialmente de las áreas no lingüísticas, ante los errores ortográficos que
comenten los alumnos, no hace sino aumentar la desidia de los propios
estudiantes.
Influencia del contexto en el empleo de los
signos de puntuación
Como expuse anteriormente, el contexto en el
que alumnado realiza las actividades propuestas, influye decisivamente en la
forma de emplear los signos de puntuación. Cuanto más formal es el escrito
mayor corrección ortográfica presenta; mientras que en las tareas más
cotidianas (como las notas que escribe en su agenda o a un compañero/a, por
ejemplo), presentan, en la mayoría de los casos, una ausencia casi total de
signos de puntuación.
De esta manera, los exámenes, puesto que son evaluables y, ya que para ellos
representan un documento de gran validez, sería el tipo de escrito de los que
hemos estudiado, donde aparecen más variedad de signos de puntuación
(principalmente punto, coma, signos de interrogación y exclamación, etc.) El
punto y coma, los dos puntos y los puntos suspensivos son usados en menor
medida y, a veces, de forma inadecuada (vid. anexo 10).
También se aprecia cierta diferencia entre las actividades, (las cuales
frecuentemente consistían en la realización de una redacción por parte del
alumno), realizadas en clase, en las que el alumnado parecía poner más esmero
en lo que se refiere a la ortografía en general y, especialmente, en la
ortografía de la puntuación, frente a las realizadas en casa, que son reflejo
de una mayor descuido y desinterés. En muchas ocasiones, cuando las redacciones
eran elaboradas tras la explicación de alguno de los signos de puntuación, el
aspecto estudiado aparecía en las actividades empleado con bastante exactitud;
mientras que si se elaborada esa misma actividad días después, la presencia de
las faltas de ortografía relacionadas con la puntuación era mayor (vid. Anexo
11-12).
El dictado como mecanismo para disminuir las
faltas de ortografía
Para trabajar las faltas de ortografía,
esporádicamente realizamos algún dictado, en los que el alumnado debía de
puntuar el texto, siempre teniendo en cuenta la entonación del profesor. Sin
embargo, los resultados de este tipo de actividad no han sido muy
satisfactorios, pues los/as alumnos/as cometían repetidamente los mismos
fallos. Por ello es esencial la elección de los textos a dictar, de tal forma
que respondan a los aspectos ortográficos que se quieren mejorar, pero sin que
aparezca una acumulación caótica de esos signos. Esta actividad, sin embargo,
requería un elevado grado de concentración por parte del alumnado, puesto que
si no estaba atento a la entonación y las pausas realizadas por el profesor en
el dictado, era incapaz de distinguir los distintos tipos de puntuación. Por
este motivo, los resultados de los dictados eran, en general, bastante caóticos
(vid. anexo 13).
Importancia de las nuevas tecnologías en la
enseñanza de la ortografía de la puntuación
A lo largo de toda la investigación y, como
se ha podido observar, se han ido empleando diversos tipos de actividades.
Hemos combinado las típicas actividades tradicionales, en las que el alumno
tiene que aplicar determinadas reglas con otras actividades interactivas. En la
mayoría de los casos, aunque la dificultad de dichas actividades era similar,
los resultados obtenidos con la realización de actividades interactivas eran
más satisfactorios y poseían un mayor número de aciertos, que los que el alumnado
tenía que realizar en el aula con lápiz y papel. Entonces, ¿por qué un mismo
alumno que aplicaba correctamente las reglas de ortografía en las actividades
realizadas on line cometía fallos en las realizadas en clase normal? Creemos
que esto sólo se puede deber a una falta de atención y motivación.
1 Véase
el apartado 4.3., donde comentamos un mecanismo de mejora para implicar en la
ortografía al profesorado de las áreas no lingüísticas.
4.
ANEXOS
ANEXO 1: TEST N. º 1
Señala con un círculo tus
respuestas y escribe cuando corresponda:
PREGUNTA RESPUESTAS
Sexo Varón Mujer
Edad
Colegio donde cursó
Primaria
Lengua materna Árabe
Español Ucraniano Rumano Otra. ¿Cuál?
Estudios del padre Estudios
inferiores Estudios medios Estudios superiores
Estudios de la madre
Estudios inferiores
Estudios medios Estudios superiores
Horas/día viendo
televisión
Nada Menos de 1
hora
Entre 1 y 2
horas
Entre 2 y 3
horas
Más de 3 horas
Horas/día en Internet Nada
Menos de 1
hora
Entre 1 y 2
horas
Entre 2 y 3
horas
Más de 3 horas
Horas/día con
videojuegos
Nada Menos de 1
hora
Entre 1 y 2
horas
Entre 2 y 3
horas
Más de 3 horas
Tipo de lectura Libros
Cómic Revistas Otra. ¿Cuál?
Horas/día de lectura Nada
Menos de 1
hora
Entre 1 y 2
horas
Entre 2 y 3
horas
Más de 3 horas 82
Observaciones
ANEXO 2: Prueba inicial
APELLIDOS: NOMBRE: CURSO:
RODEA EN CADA PREGUNTA LA
OPCIÓN CORRECTA.
1. Indica qué tipos de
puntos aparecen en el siguiente texto:
Oíanse cacareos de gallos,
gritos lejanos de vendedores, silbidos apagados por la distancia,
de locomotoras. (1) El aire
vibraba seco, abrasado. Algunas vecinas salían a peinarse a la
calle. (2)
a) La opción (1) es punto
final y la opción (2) es punto y aparte.
b) La opción (1) es punto y
aparte y la opción (2) es punto final.
c) La opción (1) es punto y
seguido y la opción (2) es punto final.
2. Indica el uso que se
hace de los dos puntos en el siguiente enunciado: Compró varios
libros: El Lazarillo de
Tormes, El Quijote y La Celestina.
a) Delante de una
enumeración.
b) En el encabezamiento de
una carta.
c) Para introducir ejemplos
y citas literales.
3. Indica el empleo del
punto y coma (;) en la siguiente oración: Mi padre es médico; el de
Juan, agricultor.
a) Para separar elementos
de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas
que incluyen comas.
b) Para separar
proposiciones yuxtapuestas, especialmente cuando en ellas se ha
empleado ya la coma.
c) Para indicar alguna
palabra del enunciado que se ha omitido.
4. Indica qué función tiene
el siguiente signo de interrogación: 1965-1999?
a) Formula una pregunta.
b) Indica que no se conoce
una fecha con exactitud.
c) Se le ha olvidado poner
el signo de apertura de la interrogación (¿).
5. Indica el uso de los
puntos suspensivos en el siguiente enunciado: Entonces… como
alma que lleva el diablo…
se acercó a mí y… no recuerdo lo que me preguntó…
a) Al final de
enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra
etcétera.
b) Para indicar suspense,
vacilación, inseguridad en el que habla. Ejemplo: Para dejar un enunciado 83
incompleto y en suspenso.
6. Para reproducir una cita
textual, sentencia o refrán, omitiendo una parte. Indica el uso
de las comillas en la
siguiente oración: Le dijo: “Ven acá, amigo mío”.
a) Para indicar que se ha
empleado alguna palabra con sentido irónico.
b) Para el significado en
metalenguaje de una palabra o expresión dada.
c) Para reproducir
literalmente las palabras de otra persona.
7. Indica el uso que se
hace de los corchetes en el siguiente texto:
[…] Ni el rostro de la
princesa ni ningún otro exhibía el menor signo de duda o de sospecha. Y
sin embargo, si el rey y yo
hubiéramos estado uno junto al otro, nos habrían distinguido
inmediatamente.
Anthony Hoppe. El
prisionero de Zenda. El país.
a) En poesía se coloca un
solo corchete de apertura delante de las últimas palabras de un
verso para indicar que no
caben en la línea anterior.
b) Para omitir, en un texto
transcrito, una sola palabra o un fragmento.
c) Para indicar que
comienza un párrafo.
8. Indica el uso de los
paréntesis en el siguiente enunciado: Traía una especie de capa
que le caía hasta las
rodillas y sólo dejaba al descubierto unos calcetines (zurcidos con
hilos de todos los colores
imaginables) y unos zapatos.
a) Para encerrar incisos,
pensamientos, aclaraciones, etc., que suponen una interrupción
del texto principal.
b) Para intercalar algún
dato: fechas, topónimos, significado de siglas, el autor u obra
citados…
c) Para presentar en un
texto palabras incompletas o solo uno de sus segmentos.
9. Indica el uso de la raya
en el siguiente texto:
—He visto los cadáveres de
las ciudades malditas— dijo una noche a su huésped.
a) Para encerrar
aclaraciones o incisos que interrumpen el discurso.
b) En índices alfabéticos o
bibliografías, para indicar que se omite el nombre de un autor.
c) Para encerrar en los
diálogos los verbos las oraciones encabezadas por los verbos
declarativos
correspondientes, o simplemente para aclarar quién fue el hablante o
pensador en una cita en
estilo directo. 84
10. ¿Qué significa este
signo §?
a) Párrafo
b) Estrofa
c) Línea
ANEXO 3: PRUEBA FINAL
APELLIDOS: NOMBRE: CURSO:
RODEA EN CADA PREGUNTA LA
OPCIÓN CORRECTA.
1. Coloca punto donde sea
necesario y explica su uso:
a) Directiva, jugadores,
equipo médico, entrenadores, etc. se reunieron en la parte N del
campo de juego
b) Mi código postal es
04700
2. Indica el uso que se
hace de los dos puntos en el siguiente enunciado: Se oyó la
voz de don Juan Carlos I:
“¿Por qué no te callas?”
a) Delante de una
enumeración.
b) En el encabezamiento de
una carta.
c) Para introducir ejemplos
y citas literales.
4. Indica el empleo del
punto y coma (;) en la siguiente oración: Los alumnos estudiaron
durante varios días; sin
embargo, los resultados no fueron satisfactorios.
a) Para separar elementos
de una enumeración cuando se trata de expresiones complejas
que incluyen comas.
b) Para separar
proposiciones yuxtapuestas, especialmente cuando en ellas se ha empleado
ya la coma.
c) Se suele colocar punto y
coma delante de conjunciones o locuciones conjuntivas, cuando
tienen cierta longitud y
encabezan la proposición a la que afectan.
5. Indica qué función tiene
el siguiente signo de exclamación en el siguiente enunciado: Me
comentó que sólo pesaba 95
kilos (!) en la báscula de la farmacia.
a) Introduce un enunciado
exclamativo.
b) Indica que no se conoce un dato con
exactitud.
c) Indica sorpresa o ironía.
6. Indica el uso de los
puntos suspensivos en el siguiente enunciado: Compré un par de
coliflores, dos rábanos,
unas patatas…
a) Al final de
enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra
etcétera.
b) Para indicar suspense,
vacilación, inseguridad en el que habla.
c) Para reproducir una cita
textual, sentencia o refrán, omitiendo una parte.
6. Indica el uso de las
comillas en la siguiente oración: “Perro” es un sustantivo y “ladrar”
un verbo.
d) Para indicar que se ha
empleado alguna palabra con sentido irónico. 85
e) Para el significado en
metalenguaje de una palabra o expresión dada.
f) Para reproducir
literalmente las palabras de otra persona.
7. Indica el uso que se
hace de los corchetes en el siguiente texto: Una de las últimas
novelas que publicó Benito
Pérez Galdós (algunos estudiosos consideran que su obra
Fortunata y Jacinta
[1886-1887] la mejor novela española del siglo XIX) fue El caballero
encantado (1909).
a) En poesía se coloca un
solo corchete de apertura delante de las últimas palabras de un
verso para indicar que no
caben en la línea anterior.
b) Para omitir, en un texto
transcrito, una parte de él, ya sea una sola palabra o un fragmento.
c) Cuando en un testo o
enunciado que va entre paréntesis, hay que insertar algún dato
aclaratorio.
8. Indica el uso de los
paréntesis en el siguiente enunciado: Se afilió al PSOE (Partido
Socialista Obrero Español).
a) Para encerrar incisos,
pensamientos, aclaraciones, etc., que suponen una interrupción del
texto principal.
b) Para intercalar algún
dato: fechas, topónimos, significado de siglas, el autor u obra
citados…
c) Para presentar en un
texto palabras incompletas o solo uno de sus segmentos.
9. Indica el uso de la raya
en el siguiente texto:
—He visto los cadáveres de
las ciudades malditas— dijo una noche a su huésped.
a) Para encerrar
aclaraciones o incisos que interrumpen el discurso.
b) En índices alfabéticos o
bibliografías, para indicar que se omite el nombre de un autor.
c) Para encerrar en los
diálogos los verbos las oraciones encabezadas por los verbos
declarativos
correspondientes, o simplemente para aclarar quién fue el hablante o pensador
en una cita en estilo
directo.
10. Indica el nombre del
signo que aparece en el siguiente nombre: Eugenio Dor´s.
a) Apóstrofo
b) Párrafo
c) Diéresis 86
ANEXO 4: AUTOEVALUACIÓN
ASPECTOS QUE SE EVALÚAN
CALIFICACIÓN
(Mínimo 0 puntos hasta un
máximo de 10 puntos)
DEBO
MEJORAR
(Mucho, bastante, algo,
poco, muy poco)
Mi letra la entiende bien
cualquiera que lea lo que escribo.
Ahora ya sé darle sentido y
coherencia a un texto libre con oraciones predeterminadas.
He disfrutado haciendo
todas las actividades.
He procurado poner tildes
siempre y escribir sin faltas.
Soy consciente de que los
signos de puntuación son clave para que se entienda lo que escribo.
Me ha interesado de verdad
la actividad y la he realizado con la concentración adecuada.
Reconozco que se puede
mejorar la ortografía si escribo con la máxima concentración.
Las ideas se ordenan mejor
cuando se emplean bien los signos de puntuación y los signos de
entonación.
Tengo muy claro cuales son
los signos auxiliares de puntuación.
Presto más interés a la
ortografía en los exámenes que en otros escritos.
Las comas y los puntos
hacen más clara la expresión de mis ideas.
Expresarme bien es útil en
todas las áreas.
Calificación global: La
media que resulte (sumatoria de las calificaciones parciales dividido entre
doce). Naturalmente,
tendrás que comprobar si el profesor coincide con tus apreciaciones. 87
“Se cuenta que un señor que al morir dejó el
siguiente escrito, falto de todo signo de
puntuación:
“Dejo mis bienes a mi sobrino Juan no a mi
hermano Luis tampoco jamás se pagará la cuenta
del sastre nunca de ningún
modo para los jesuitas todo lo dicho es mi deseo. Fulano”
Se dio lectura del
documento a las personas aludidas y cada cual se atribuía la preferencia;
con el fin de resolver
estas dudas, acordaron que cada interesado presentara el escrito con los signos
de puntuación que faltaban.
El sobrino lo presentó de
esta forma:
“Dejo mis bienes a mi
sobrino Juan, no a mi hermano Luis. Tampoco jamás se pagará la
cuenta del sastre. Nunca de
ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo. Fulano”
Como se ve, el favorecido
resultó ser Juan; pero Luis no conformándose con esto, lo arregló así:
“¿Dejo mis bienes a mi
sobrino Juan? No; a mi hermano Luis. Tampoco jamás se pagará la
cuenta del sastre. Nunca,
de ningún modo para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo. Fulano”
Resultaba ser Luis el
favorecido.
El sastre, por su parte. Justificó su
reclamación de la manera siguiente:
“¿Dejo mis bienes a mi
sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis?¡ Tampoco, jamás! Se pagará
la cuenta del sastre.
¿Nunca, de ningún modo para los jesuitas! Todo lo dicho es mi deseo. Fulano”
De este modo, el sastre
intentó cobrar su cuenta, pero se interpusieron los jesuitas, que
reclamaban toda la
herencia, basándose en la siguiente interpretación:
“¿Dejo mis bienes a mi
sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? ¡Tampoco, jamás! ¿Se
pagará la cuenta del
sastre? Nunca, de ningún modo. Para los jesuitas todo. Lo dicho es mi deseo.
Fulano”
Protestaron los parientes
del Fulano y tuvieron que intervenir los Tribunales de Justicia. Estos
sentenciaron que la
herencia pertenecía al Estado, según lo probaba la siguiente interpretación:
“¿Dejo mis bienes a mi
sobrino Juan? No. ¿A mi hermano Luis? Tampoco. Jamás se pagará
la cuenta del sastre.
Nunca, de ningún modo, para los jesuitas. Todo lo dicho es mi deseo. Fulano”
Resultaba, pues, así ser
una herencia yacente, que pasa a poder del Estado. Todo por
capricho o ignorancia de
don Fulano.
La situación observada demuestra que la
puntuación, si no se usa al servicio de las ideas de aquello que se desea
expresar, puede prestarse a equívocos más que lamentables. Tomando como modelo
lo anterior, puntúa de siete maneras diferentes el siguiente texto:
Una señora dejó el
siguiente testamento como voluntad póstuma:
Yo en pleno uso de mis facultades dejo todas
mis propiedades a mi sobrino Pedro no a mi hermano Andrés mis acciones a mi
sobrina Luisa no a mi cuñada mis joyas y pinturas a mi querida sobrina Carmen
no a los hijos de mi hermano Andrés mis efectos personales a los hijos de
Guillermo 88 todo lo dicho es mi deseo.
ANEXO 6: FOTOGRAFÍA DE LA REPRESENTACIÓN DE LA ZAPATERA PRODIGIOSA EN EL
FESTIVAL DE TEATRO DEL AFICIONADO DE EL
EJIDO
Primer Acto. La Zapatera
discute con su marido y las vecinas espían por el balcón.
ANEXO 7: PLAN DE ORTOGRAFÍA
1PLAN DE MEJORA DE LA
ORTOGRAFÍA. Inclusión de la ortografía en los criterios de
corrección de las pruebas
escritas en todos los departamentos.
La propuesta contiene una
primera parte de sanción (en la que se baja la puntuación de las pruebas, si
tienen errores ortográficos) y una segunda parte de restitución de la nota
anterior (si el
alumno realiza unos
sencillos ejercicios encaminados a eliminar las faltas cometidas).
Objetivos:
a) Obligar al alumno a que
preste más atención a este importante aspecto de la expresión escrita.
b) Ayudarlo para que supere
los propios errores ortográficos.
c) Evitar suspensos
masivos, puesto que se cometen numerosas faltas de ortografía.
PRIMER CICLO
1.ª parte: Se descontarán 0,25 puntos (hasta
un máximo de 2 puntos) por cada falta de
ortografía cometida, sin
incluir tildes.
2.ª parte: Se restituirá la nota anterior
cuando el alumno realice las siguientes actividades y se
las entregue al profesor
correspondiente:
- Escribir correctamente las palabras falladas
10 ó 15 veces.
- Redactar 10 oraciones en las que dicha
palabra aparezca en contextos y situaciones diferentes.
SEGUNDO CICLO
1.ª parte: Se descontarán 0,25 puntos (hasta
un máximo de 2 puntos) por cada falta de ortografía cometida y por cada 3
tildes omitidas o incorrectamente escritas.
2.ª parte: Se restituirá la nota anterior
cuando el alumno realice las siguientes actividades y se las entregue al
profesor correspondiente:
- Escribir correctamente la palabra fallada 10
ó 15 veces.
− Redactar 10 oraciones en
las que dicha palabra aparezca en contextos y situaciones
diferentes. 90
ANEXO 8: REDACCIÓN DE UNA ALUMNA QUE DEDICA VARIAS HORAS DIARIAS A LA
LECTURA.
ANEXO 9: REDACCIÓN DE UNA ALUMNA QUE LEE MENOS DE UNA HORA DIARIA.
ANEXO 10: EXAMEN
ANEXO 11: REDACCIÓN DEL ALUMNO X REALIZADA EN CLASE
ANEXO 12: REDACCIÓN DEL ALUMNO X REALIZADA EN CASA
ANEXO 13: REALIZACIÓN DE UN DICTADO EN CLASE
CORRECCIÓN DEL DICTADO ANTERIOR
La luna viene con nosotros,
grande, redonda, pura. En los prados soñolientos se ven, vagamente, no sé qué
cabras negras, entre las zarzamoras... Alguien se esconde, tácito, a nuestro
pasar... Sobre el vallado, un almendro inmenso, níveo de flor y de luna,
revuelta la copa con una nube blanca, cobija el camino asaeteado de estrellas
de marzo... Un olor penetrante a naranjas... Humedad y silencio... La cañada de las Brujas...
-¡Platero, qué... frío! Platero, no sé si con su miedo o con el mío,
trota, entra en el arroyo, pisa la luna y la hace pedazos.
Es como si un enjambre de
claras rosas de cristal se enredara, queriendo retenerlo, a su trote...
Y trota Platero, cuesta
arriba, encogida la grupa cual si alguien le fuese a alcanzar, sintiendo ya la
tibieza suave, que parece
que nunca llega, del pueblo que se acerca...
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