Libro N° 14714. La Libertad Y La Necesidad, Y Partiendo De Una Perspectiva Estratégica: Unos Puntos Sobre Métodos Y Dirección. Avakian, Bob
© Libro N° 14714. La Libertad Y La Necesidad, Y Partiendo De Una Perspectiva Estratégica: Unos Puntos Sobre Métodos Y Dirección. Avakian, Bob. Emancipación. Enero 17 de 2026
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LA LIBERTAD Y LA NECESIDAD,
Y PARTIENDO DE UNA PERSPECTIVA ESTRATÉGICA:
Bob Avakian
La Libertad Y
La Necesidad, Y Partiendo De Una Perspectiva Estratégica: Unos Puntos Sobre
Métodos Y Dirección
Bob Avakian
La Libertad Y La Necesidad, Y Partiendo
De Una Perspectiva Estratégica:
Unos Puntos Sobre Métodos Y Dirección
Bob Avakian, Presidente Del Partido Comunista Revolucionario,
Estados Unidos
11 de junio de 2014 | Periódico Revolución |
revcom.us
Nota de la redacción: A
continuación presentamos algunas observaciones de Bob Avakian, que se
distribuyeron originalmente en el Partido Comunista Revolucionario, Estados
Unidos (PCR) a principios de 2012. A continuación se publica la segunda parte
de la serialización de estas observaciones. Se posteó la primera parte, “Las
iniciativas de masas y su relación con nuestros objetivos estratégicos”, el 19 de mayo de 2014 y se publicó en la edición impresa
de Revolución a partir del #339 (19 de mayo de 2014). Avakian
hizo estas observaciones en los momentos en que el movimiento “Ocupar” estaba
teniendo un impacto importante, y en general positivo, pero también iba cada
vez más en contra de la fuerza represiva del estado, así como sus propias
limitaciones. Si bien este fue un importante elemento particular de la
situación general en ese momento, algo que se refleja en estas observaciones de
BA, éstas tratan en términos más generales la situación y los retos que
enfrentan el PCR y el movimiento comunista en el mundo en su conjunto. Por esa
razón y debido a que estas observaciones siguen teniendo relevancia e
importancia en ese sentido, se ha decidido publicar estas observaciones. Se han
hecho algunas modificaciones, y se han agregado notas, en preparación para su
publicación.
* * *
I.
Un gran y recurrente problema tiene que ver con la relación
entre la libertad y la necesidad. Históricamente, el movimiento comunista y
nuestro propio partido han tenido dificultades con este problema. A otro nivel,
este se manifestó con relación a “Ocupar” y lo que tuvo en su contra. Se ha
topado con la necesidad, particularmente en la forma de la represión del estado
burgués, y existe el fenómeno de que en esa situación muchas personas no ven
ninguna forma de forjar ninguna libertad — y, al contrario, intentan encontrar
alguna forma de trabajar dentro de la necesidad que se ha impuesto de la que no
ven ninguna formar de zafarse y hacer avances. Eso es lo que objetivamente está
pasando a un grado importante.
De nuevo en el caso de nuestro partido, cuando se celebre un
evento exitoso como el 11-4 (el programa del 11 de abril de 2011 con motivo de
la publicación de Lo BAsico1), hasta el avance muy real representado por ese evento crea una
nueva necesidad. De repente, algunas personas se han acercado que han hecho un
compromiso a cierto nivel, y es necesario reconocer que ahora éstas forman
parte del panorama, por lo que se refiere a qué hacer para aprovechar la nueva
situación y avanzar a partir de la misma. Pero surgirán problemas de no ver que
la libertad en esta situación se basa en captar el aspecto principal de esta
contradicción y de ahí ponerse a trabajar sobre las cosas. El aspecto principal
es que HABÍA un núcleo sólido que efectivamente cohesionó ese evento y le dio
una expresión central a lo que representaba ese evento; pero al avanzar a
partir de ahí, es necesario volver y llevar otras rondas de conversaciones y lucha
con estas personas a partir de continuar poniendo el núcleo sólido y
desarrollando la elasticidad sobre esa base.
Pero existe una tendencia recurrente: en lugar de ver la
libertad, se siente abrumado por la necesidad. Cuando se han hecho avances y
cuando en general existe una situación más avanzada, más personas toman en
serio y se interesan en lo que se les dice, y eso genera una nueva necesidad.
La presión constante es una presión para adoptar el determinismo — a temer que
se pierdan los avances que se han hecho. ¿Se quiere jugar para ganar, o jugar
para no perder? A nombre de jugar para ganar, se puede jugar de modo temerario
— pero la tendencia errónea mucho mayor es cuando las personas obtengan un
avance y luego se vuelvan conservadoras y de ahí pierdan. Empiezan a proteger
lo que tienen y empiezan a temer que arriesgar eso a fin de hacer más avances y
por ende empiezan a echar por la borda lo que han logrado.
Bueno, tenemos una nueva necesidad — ¿cómo llegamos a este
punto? Confrontamos la necesidad y la transformamos. Cuando nos comunicamos con
las personas para participar en el programa del 11-4, ¿dijeron todos de
inmediato que “¡estupendo!”? No, claro que no, tuvimos que luchar para
transformar la necesidad en la libertad. Y de ahí, surge una nueva necesidad.
Así que, ¿por qué, en esa situación —o en cualquier otra situación en que se
han hecho avances— deberíamos dejar de usar el enfoque de transformar la necesidad
en la libertad? Al continuar el trabajo a partir de lo que se ha logrado, es
necesario reconocer que los logros en sí generan una nueva necesidad; es
necesario anticipar eso y trabajar para sentar las bases para transformar la
nueva necesidad en una nueva libertad (misma que conllevará una necesidad).
Otro factor importante que contribuye a la tendencia de
someterse a la necesidad es el de perder de vista el objetivo más grande del
cual todo esto es una parte. No habrá ninguna toma del poder estatal sobre la
base de lo que se logró en el evento del 11-4. Por positivo que fuera,
representaba solamente un pequeño componente básico de lo que se tiene que
hacer. De tener eso en mente, habrá mayores bases para evitar el determinismo
en la siguiente ronda de cosas, porque se sabrá que tenemos que alcanzar una posición
completamente nueva. Si eso se pierde de vista, se vuelve más fuerte la presión
de jugar para no perder, por ver las cosas en términos más limitados. Las cosas
tienen que ir mucho más lejos que cualquier evento particular o cualquier
movimiento o lucha particular, por lo que, ¿qué hacemos para hacer que avancen
las cosas? Al trabajar sobre esa base, habrá una mayor capacidad de manejar la
dialéctica entre el núcleo sólido y la elasticidad. Esto implica una
combinación de la dialéctica entre la libertad y la necesidad, y el que
constantemente se retome en serio la perspectiva estratégica más amplia y se
ubique las cosas en ese contexto, y se determine cómo llevar la
lucha para transformar la necesidad en la libertad y hacer que las cosas
avancen aún más hacia la meta a la que todo esto tiene que contribuir.
Para dirigir y no constantemente perder la orientación y no
dejarse caer, estas son cuestiones clave de ideología y metodología, así como
de orientación política acerca de nuestra meta. Al ver las cosas particulares
como “cosas en sí”, habrá una tendencia a inclinarse hacia la derecha y a
volverse conservador (sería concebible que eso hiciera que se inclinara hacia
la “izquierda”, pero eso es menos probable), porque se perderá de vista el
motivo más grande de por qué es necesario hacer una ruptura con las cosas al
nivel actual que han logrado, hacia algo más grande.
¿De dónde viene la libertad? Viene de un análisis correcto de la
realidad objetiva y su carácter contradictorio. Y eso tiene una base material.
La espontaneidad no está de nuestro lado, pero sí contamos con la
realidad, en los términos más fundamentales. Ahí estriba una buena parte de
nuestra libertad — en el reconocimiento de eso. Aquí se me viene a la mente un
reciente comentario del actor Johnny Depp acerca de Marlon Brando. Éste, dijo,
tenía “el gran don de no preocuparse”. En otras palabras, no le preocupaba, no
le abrumaba mucho, lo que otros pensaban de sus actuaciones y cómo consideraban
que él debiera hacerlo. He aquí una analogía acerca de constantemente mantener
en mente el panorama más amplio. Pienso, por ejemplo, en la reunión del Comité
Central de 1977, cuando la lucha con los mencheviques en nuestro partido
alcanzó el punto crítico — concentrada en la cuestión de cómo evaluar y qué
posición tomar en relación con lo que en efecto fue un golpe de estado
revisionista en China tras la muerte de Mao en 1976. Hablo de esto en mi
autobiografía2. En esa situación, una buena parte de la libertad surgía del
reconocimiento de que, aunque no ganáramos la batalla en esa reunión del Comité
Central, quienes luchábamos por la línea revolucionaria y nos oponíamos al
golpe de estado revisionista no podíamos perder porque en todo caso teníamos
que tomar la posición de oponernos a ese golpe de estado y luchar por ganar a
todas las personas que fuera posible a esa posición, aunque eso causara una
escisión en el partido o que tuviéramos que dejar al partido y luchar por
formar uno nuevo. La cuestión del golpe de estado revisionista en China era una
cuestión cardinal de esa magnitud sobre la cual no se podía hacer compromisos.
Y aunque esa situación nos presentaba mucha necesidad, al mismo tiempo
encarnaba una clara libertad. ¿Por qué? Porque quienes defendíamos y luchábamos
por la línea revolucionaria y nos oponíamos al golpe de estado revisionista
partíamos de un reconocimiento de la realidad más profunda y de las
implicaciones mucho mayores que simplemente lo que iba a ocurrir en esa reunión
del Comité Central, o hasta lo que ocurrió en términos de nuestro partido, tal
como había existido hasta ese momento. De una u otra forma, el partido iba a
ser cualitativamente diferente después de esa reunión del Comité Central — o
iba a salir fortalecido como una vanguardia comunista revolucionaria o iba a
caer arrastrado hacia la traición revisionista. Nos proporcionó las bases para
no someternos a la necesidad lo de reconocer las implicaciones de esos términos
y partir de la perspectiva estratégica más amplia de que el partido en efecto
tenía que ser una auténtica vanguardia comunista revolucionaria, o al contrario
si se transformara en un instrumento del revisionismo, pues no valdría
conservarlo ni permanecer en él — y que para reconstituir las fuerzas
revolucionarias que quedaban, sería necesario crear algo nuevo.
Lo que se presenta en lo inmediato ante nosotros no debería
moldear nuestro pensar y enfoque. ¿Por qué podemos llevar lucha —atrevernos a
llevar lucha— con las personas, entre ellas algunas con las cuales hemos tenido
cierto nivel de unidad? Porque estamos emprendiendo una lucha por algo más
grande, Y ADEMÁS entendemos que esta se basa en una realidad material más
profunda. Y aunque las cosas sean más difíciles a corto plazo, la realidad es
lo que es — y eso se impondrá. No podemos dejarnos regir y determinar,
restringir y confinar, por los altibajos del movimiento de masas o de cualquier
lucha o iniciativa en particular, o los cambios y bemoles de la situación en
cualquier momento dado. Tenemos que tomar en cuenta estas cosas, pero no
podemos someternos a éstas de modo determinista. Tenemos que partir de un
análisis y síntesis científicos y materialista-dialécticos de la realidad más
profunda y de sus dinámicas contradictorias.
Por eso, la libertad estriba en el reconocimiento de la base
material para lo que nos estamos proponiendo hacer, en lo estratégico. Al
reconocer eso y al partir de la perspectiva más amplia correspondiente, es
posible arrebatar la libertad a la necesidad, por ver las cosas desde la
perspectiva de a dónde las cosas tiene que ir en lo fundamental y en última
instancia, partiendo de una evaluación científica, materialista y dialéctica de
la realidad, particularmente las dinámicas y los móviles más profundos y motrices
de esa realidad.
II.
De no reconocer que la realidad cambia constantemente Y ADEMÁS
que existen otras fuerzas de clase en el mundo que están trabajando para
influenciar a la gente de varias maneras directas e indirectas, se perderá el
rumbo y la orientación. A menudo, las personas que se han unido y trabajado con
nosotros luego caen bajo ataque como resultado de haber dado el paso de
trabajar con nosotros. O tienen un sentido de que dar otro paso en unirse con
nosotros podría poner en peligro su carrera, o hacer que sea más difícil
alcanzar ciertos objetivos suyos cortoplacistas. No tener esto en cuenta
implica desconocer el hecho de que en el mundo existe una realidad más grande
que cambia constantemente que también está afectando e influenciando a otras
personas.
Las masas sí saben mucho sobre la realidad, y tenemos que
aprender de eso, pero no nos van a explicar los móviles más profundos de la
realidad y a dónde puede ir y tiene que ir. Cuando salimos entre las masas
básicas, éstas nos pueden decir mucho sobre lo que tenemos en nuestra contra
—entre las masas así como con las autoridades— y sobre cómo funcionan las
cosas. Eso puede y debería enriquecer nuestro conocimiento de la realidad —
pero al creer que algo es cierto o no porque las masas dicen que es bueno o malo,
eso generará muchos problemas y desorientación. Las personas constantemente
olvidan el siguiente punto —y constantemente tenemos que conducirlas de regreso
al mismo— de que lo que piensan las masas es una parte de la realidad objetiva,
pero eso no determina la realidad objetiva. En lugar de seguir
los altibajos del estado de ánimo de las masas, tenemos que partir de un
enfoque y método más profundo, estratégico y científico. ¿Por qué nos han
atacado ciertos oportunistas y contrarrevolucionarios — qué ha sido un frente
principal de su ataque? Un argumento pragmático de que nuestra línea “no ha
funcionado y no funcionará”. Eso elude la cuestión de lo que quiere decir
“funcionar”. Nuestra línea ha “funcionado” para mantener a un partido comunista
revolucionario durante todo un período de grandes reveses del movimiento
comunista en todo el mundo, y las condiciones para construir un movimiento para
la revolución, con un partido comunista revolucionario en su núcleo, han sido
muy difíciles, particularmente en un país como Estados Unidos. ¿Ha “funcionado”
para darnos una gran base de masas durante un período en que eso no era posible
sobre la base correcta, sobre una base que conducirá en serio hacia la
revolución que se necesita? No. Desde luego que lo importante no es simplemente
continuar como un partido y “mantenerse en el juego”. Lo importante es
trabajar, activamente, para construir un movimiento para la revolución;
influenciar y cambiar “el terreno político” de una manera más favorable para la
revolución; acumular mayores fuerzas para la revolución; prepararse —acelerar
mientras se aguarda— para el surgimiento de una situación revolucionaria y un
pueblo revolucionario, cuando quiera que eso surja. Pero hacer eso y
evaluar cómo nos va con relación a eso, supone y requiere la
aplicación del comunismo científico, y no el pragmatismo y el empirismo.
Al mismo tiempo, también tenemos que combatir una tendencia a
tener un punto de vista superficial y fundamentalmente erróneo de que estamos
basándonos en lo que son unas ideas abstraídas de la realidad — como si
nosotros, con nuestro conjunto de ideas, pudiéramos ver que los otrosconjuntos
de ideas no son lo mismo que nuestro conjunto de ideas, y por lo tanto esos
otros conjuntos de ideas son incorrectos. Tal enfoque explica por qué, como
señala un informe sobre una discusión de la polémica contra Badiou3, hay personas en nuestras filas que pueden decir cosas como:
“¿Por qué es que a alguien le atraería la línea de Badiou?” Eso refleja un
enfoque de no ver en serio las cosas en términos de la posición social y las
aspiraciones que tal vez exprese la línea de Badiou y por lo tanto no reconocer
que tal vez las ideas de esa índole tengan una atracción importante,
particularmente en ciertas capas sociales de “la clase media”. Esa forma de
pensar no es materialista y no parte de nuestra perspectiva estratégica y del
reconocimiento de que esta perspectiva estratégica surge de un análisis y
síntesis científicos de una realidad material más profunda. ¿Qué atractivo
verán las personas de “Ocupar” en algo que (en referencia a la orientación de
Badiou) se mantiene “a distancia del estado”? Porque han chocado de frente con
al estado — y su respectiva respuesta la condiciona en gran parte su posición
social, y sus aspiraciones espontáneas correspondientes, y una orientación
espontánea que corresponde a esas aspiraciones.
El que no reconozcamos esto —o el que no tomemos en cuenta en
serio la importancia de partir de un enfoque materialista científico— está
relacionado con el hecho de que en algunos casos no escribimos con el público
en mente: no tenemos un sentido de “dónde se encuentra” el público, por
ejemplo, el público de nuestro sitio web/periódico, algo que al menos una buena
parte del público no entiende o no conoce, cómo ve espontáneamente los sucesos
y cuestiones que estamos tratando y de ahí cómo tenemos que tratar las cosas a
fin de lidiar con estas contradicciones de la mejor manera posible a fin de
cambiar a las personas de donde se encuentran ahora hacia el camino a dónde
tiene que ir, en términos de su modo de pensar y su sentida necesidad de
actuar. Esto ocurre cuando y en la medida que no estemos pensando concretamente
acerca de la manera de transformar a las personas y de lidiar con las
contradicciones que les pesan y las presionan en ciertas direcciones —la
ignorancia en algunos casos, así como las aspiraciones, inclinaciones y
prejuicios espontáneos—, pero al contrario estamos tratando todo esto como si
fuera simplemente una cuestión de presentar un conjunto de nuestras ideas.
Tenemos que explicar las cosas sistemáticamente según nuestro punto de vista y
método materialistas científicos: que estamos procurando entender la realidad
tal como es en verdad —con su naturaleza contradictoria y en su movimiento y su
cambio en lo concreto— a fin de poder transformar la realidad material de
cierta manera y tenemos que trabajar constantemente para ir aprendiendo más
sobre la realidad. Tenemos que tratar todo esto sistemáticamente desde el marco
de nuestros objetivos estratégicos basados en la ciencia, y no ver todo esto
por el túnel de esta o aquella cosa particular.
La esencia del problema es el que nuestra orientación sea
materialista y dialéctica, y el que trabajemos y luchemos en serio para
transformar la necesidad —presentada por la realidad concreta y su carácter
cambiante— en libertad, reconociendo dónde está el camino para hacer eso. Con
un marco muy reducido, no se verá correctamente los caminos hacia la libertad.
De ver solamente un rincón del mundo y de solamente ver las cosas por ese
prisma, no se verá cómo será posible cambiar el mundo de la manera en que es
necesario cambiarlo.
III.
Una parte importante de la realidad objetiva que tenemos que
conocer es nuestro mismo partido, especialmente en el contexto de los fuertes
retos ante el partido (y, aún más ampliamente, ante el movimiento comunista
internacional en general) y específicamente por lo que se refiere al papel de
los individuos con responsabilidades de dirección en el partido. Si los
individuos con responsabilidades de dirección no tienen un buen sentido del
trabajo del partido, del “estado ideológico” del partido, etcétera, pues
tendremos problemas. Una pregunta: ¿qué porcentaje de la gente en el partido de
veras entiende lo que dice Marx sobre el tendero y el intelectual democrático?
¿Conocemos la respectiva respuesta? Tenemos que conocer las respuestas a cosas
así. ¿Cómo está el estado ideológico del partido? — eso también es una parte de
la realidad objetiva que tenemos que conocer.
Incluso con los acontecimientos positivos muy concretos e
importantes, la situación objetiva ante nosotros sigue siendo difícil. Sin duda
pesa en los camaradas el que nos esté costando trabajo abrirnos paso en
términos cualitativos, y que nuestro movimiento siga sufriendo pérdidas en el
mundo. Esta es la realidad objetiva y la dinámica que tenemos que reconocer y
transformar y si no lográramos abrir paso —si creyéramos que simplemente
pudiéramos continuar así y hacer unas pocas cosas buenas—, saldríamos con unos
reveses fuertes. Es más, hay gente —inclusive oportunistas y
contrarrevolucionarios— que está tratando de destruirnos. En un sentido básico,
a esos oportunistas y contrarrevolucionarios los motivan los mismos puntos de
vista y aspiraciones pequeño burgueses que los de alguien como Badiou — salvo
que los suyos son una versión virulenta que quiere destruirnos, porque las
aspiraciones pequeño burguesas particulares de estas personas se basan en que
nosotros no existamos y no constituyamos una alternativa concreta —o en efecto
una denuncia concreta— a lo que ellas representan, y no representan. Si lo que
alguien hace en efecto se basa en la idea de que no se puede cambiar —y en
realidad no se debería cambiar— las cosas de ninguna manera fundamental, tal como
en el caso en mención de estos oportunistas y contrarrevolucionarios — pero
quiere pretender que está a favor de eso, pues se sentirá obligado a destruir a
una fuerza que dice que sí es posible hacerlo y además que
está trabajando activamente para hacerlo.
En un sentido básico, la concepción del mundo de al menos muchos
de estos oportunistas y contrarrevolucionarios no es diferente a muchos otros
puntos de vista que ejercen una influencia en sectores de la pequeña burguesía.
Pero su particular forma de capital —de pretender estar a favor de algún tipo
de cambio social y a la vez no creer, en efecto, en ningún cambio
verdaderamente radical ni trabajar por éste— está investida de actividades de
promoverse a sí mismos como una “eterna oposición de izquierda” en el sistema
existente, lo que incluye la animosidad, la extrema hostilidad, hacia nosotros
y una necesidad de ver que nosotros fracasemos y dejemos de existir como lo que
objetivamente representamos, inclusive con todas nuestras deficiencias y
dificultades: una vanguardia comunista revolucionaria. Otras personas de la
pequeña burguesía, inclusive en los casos en que quizá tengan ciertas ideas en
común con estos oportunistas y contrarrevolucionarios, no están “investidas” de
la misma manera y por lo tanto no tienen la misma animosidad hacia nosotros.
Por eso, como señaló el Partido Comunista de China en su polémica contra los
revisionistas soviéticos en los años 1960, es posible unirse con muchas
personas que no son comunistas pero que tampoco pretenden ser comunistas, a la
vez que la unidad con los revisionistas (los falsos comunistas) es imposible.
Así que eso es lo que tenemos ante nosotros —ésta es la
situación objetiva y sus varias dimensiones que tenemos que reconocer y
transformar— y tenemos que hacer adelantos y avances concretos, no solamente en
algún sentido de largo plazo sino en términos más inmediatos. La situación
objetiva, aunque podría volverse más favorable, en términos estratégicos
también supondría el aumento de los aspectos negativos, como la posibilidad de
mayor represión y mayores ataques en nuestra contra en varias formas y desde varias
partes. No podemos darnos el lujo de ser pasivos o simplemente seguir con la
corriente como si nada, o inclusive simplemente “hacer algunas cosas buenas”.
Tenemos que transformar la situación, cualitativamente, ola tras otra, en una
situación en la que, a un nivel totalmente diferente, se convenza de esto a un
creciente número de personas — entre ellas personas nuevas y frescas, en
particular (aunque no solamente) los jóvenes, los que tienen la ventaja de
salir a trabajar y luchar por esto de manera infatigable y con gran energía e
iniciativa.
Ésta es una evaluación materialista. Es posible dejarse absorber
en lo que estamos haciendo en cualquier momento dado y perder de vista el
panorama más amplio —tanto los elementos positivos que están surgiendo y
desarrollándose, aunque sea de modo contradictorio y todavía frágil, como los
elementos negativos— y se puede perder de vista la orientación estratégica más
amplia según la que es necesario ver y tratar todo esto.
Para ponernos a la altura de los retos muy concretos y agudos
que enfrentamos, es necesario “tocar el piano” bien —manejar bien la relación
dialéctica de las cosas, en particular la relación entre las cosas principales
y decisivas, por un lado y por otro, las cosas secundarias— manejar
correctamente la cuestión de la “utilería en el escenario” y el núcleo sólido y
la elasticidad: manejar bien la relación entre las cosas que requieren una
atención afinada y calibrada con precisión, y las cosas para las que no solo no
se puede prestar una atención tan detallada sino que no se debe hacer eso. Es
preciso tener presente que la realidad cambia constantemente y que, en lo que
concierne a los “eslabones claves” y la esencial “utilería en el escenario”, no
se trata de algo estático sino de algo que quizá experimente cambios — que lo
que hoy es un “eslabón clave” o una esencial “utilería en el escenario” que
requiere una constante atención calibrada con precisión, quizá mañana no lo sea
— y tal vez otras cosas empiecen a ocupar ese papel y requieran esa atención.
Este es un elemento clave del reto: de investigar e interrogar
constantemente la realidad, a fin de ver lo que de hecho debería ser el tema
principal que se toque en el piano en un momento dado y cómo dejar que los
dedos toquen las otras partes sin prestarles el mismo nivel de atención afinada
con precisión (para continuar y quizá torturar esta metáfora de “tocar el
piano”). Es necesario reconocer los momentos en los que se trate de algo que
podría tener un desenlace decisivo en todo el proceso — o hasta en el proceso
estratégico general de la revolución. Esto se presenta Y ADEMÁS vuelve a
presentarse constantemente — lo que es necesario que nos dediquemos a conocer
concretamente y darle una dirección concentrada, a diferencia de las cosas a
las cuales en cualquier momento dado no tenemos que prestar tanta atención (o
quizá hasta las podamos ignorar en un sentido relativo). Eso siempre está
cambiando. No se trata simplemente de que la realidad cambie en un sentido
general, pero de que cambien de manera repetida las maneras en que las cosas se
presentan de manera concentrada y decisiva.
IV.
Efectivamente tenemos que prestar una importante atención a
“Pongamos las cosas en claro” (PLCEC). Las cuestiones que trata PLCEC están
empezando a manifestarse ahora porque hay más levantamientos y resistencia, más
cuestionamiento e interés en una alternativa, en otro camino. Necesitamos
tratar esto de manera sistemática y convincente — trabajar para transformar en
algo positivo la opinión negativa que demasiada gente sostiene y la que
predomina en general acerca de la historia del movimiento comunista y la
sociedad socialista. El hecho de que muchas personas están levantando la frente
y contemplando cosas grandes crea condiciones más favorables para hacer esto —
pero requiere trabajo y lucha.
Señalé en un informe que alguien de las masas básicas que ha
estado en nuestro entorno y en general ha estado apoyando, por un tiempo ya ha
cambiado radicalmente su opinión sobre Stalin: medio “se ha volteado” de una
posición muy unilateral de oponerse a Stalin (había estado bajo la influencia
de la ISO) a la posición —después de leer ¿Conquistar el mundo?4 y de captar la necesidad que enfrentaba Stalin— de que
Stalin en verdad no tenía otra alternativa que hacer lo que hizo. Eso, también,
es incorrecto; y eso no es lo que se dice en ¿Conquistar el mundo?Tenemos
que convencer a las personas de la síntesis correcta acerca de esto — y de la
nueva síntesis del comunismo en general.
Pero es un hecho sólido e incontestable que, en general y ahora
como un fenómeno general y en este momento abrumador, la gente no tiene ni una
pizca de un conocimiento materialista de cosas como ésta. ¿Qué enfrentaba
Stalin en concreto y cómo le fue al lidiar con eso — entendido según un punto
de vista materialista y según la orientación estratégica de avanzar hacia el
comunismo? Llaman la atención los prejuicios que tiene la gente. Muchas
personas hablan de modo muy superficial y fácil acerca de Stalin y Mao, repiten
las calumnias de que “mataron a millones de su propia gente” sin haber
investigado esto en concreto de ninguna manera seria. ¡Y muchas de estas mismas
personas consideran que la Biblia es una autoridad moral! Bueno, la Biblia de
hecho está llena de figuras que insisten en masacrar a montones de personas, a
menudo de las formas más gratuitas, y cometen otros actos verdaderamente
horrendos y grotescos — y defienden a estas personas como figuras positivas,
hasta iconos — gente como Moisés, por ejemplo.
Al acercarnos a los tiempos de hoy y al ver a Estados Unidos,
¿cuántas personas resultaron muertas durante la guerra de Secesión? Muchísimas.
Además, se podría decir que en última instancia Lincoln fue responsable de eso.
¿Por qué es que Lincoln hizo eso — por qué libró la guerra contra la
Confederación, en lugar de dejar que ésta se separara? El motivo esencial y
básico suyo no era el de poner fin a la esclavitud — el mismo Lincoln puso eso
muy en claro. Lo hizo porque las fuerzas de la Confederación estaban tratando
de desmantelar la Unión —los Estados Unidos de América— y porque, recalcaba
Lincoln, aunque para impedir eso fuera necesario matar a un enorme número de
personas en una guerra. Pero resultó que no fuera posible que la Unión
triunfara en la guerra sin emancipar a los esclavos en la Confederación y sin
permitir que éstos combatieran en el ejército de la Unión, unos combates en los
que murieron muchos esclavos emancipados. ¿Deberíamos denunciar a Lincoln como
un asesino en serie?
Todavía no estamos aplicando suficiente materialismo cuando
tenemos que responder a argumentos de esta clase. Y necesario que lo hagamos.
Tenemos que confrontar, conocer y transformar la realidad
material. Tenemos que obrar como materialistas dialécticos, y no como unos
guardianes sectarios de un “templo de conocimientos secretos”. No bastará
rechazar a Badiou, o a tipos parecidos, por “kautskistas”, como lo hizo alguien
en una discusión reciente. Tenemos que hacerlo con sustancia — y presentarlo de
manera dinámica. ¿Cómo se debería responder a alguien que dice: “Yo no sé quién
es Kautsky ni qué representaba, por lo tanto a mí eso no me significa nada”? Al
contrario, la polémica contra Badiou es muy sustanciosa, descuartiza a fondo la
línea de Badiou y sus argumentos fatales. La reciente polémica de Raymond Lotta
contra Žižek5 también es un ejemplo y modelo positivo — tiene sustancia
y un buen método. Tenemos que hacer el trabajo para comprender concretamente
los diversos aspectos de la realidad y para convencer a las personas para que
la comprendan correctamente. Nosotros —nuestro partido colectivamente y los
camaradas en el partido— también tenemos que hacer uso del trabajo que ya se ha
hecho y empuñarlo con eficacia. Se ha hecho mucho trabajo mediante PLCEC. Se ha
hecho mucho trabajo con relación a las muchas otras dimensiones de la realidad,
en la era actual y en la historia. Es necesario que tampoco desperdiciemos ese
trabajo — tenemos que empaparnos en lo que se ha descubierto y empuñarlo de una
manera dinámica y convincente.
V.
Los camaradas en el partido y las personas a nuestro alrededor
deberían estar exigiéndonos respuestas. Los camaradas deberían estar yendo a
sus unidades del partido y preguntando: “se presentó tal cosa y no sé cómo
responderle” — y exigir colectividad y dirección para manejarlo. ¿Dónde está la
efervescencia de ideas? Es obvio que ni de lejos hay suficiente. Pero en lugar
de lamentar el hecho de que no existe suficiente efervescencia, tenemos que
descubrir por qué y hacer algo al respecto. La dirección fija el “tono” para el
partido en su conjunto. La dirección ES decisiva. Claro, las masas hacen la
historia — pero aun con buenas aspiraciones, sin la necesaria dirección, no
pueden hacer la historia de manera en que tienen que hacerla, de acuerdo a sus
propios intereses fundamentales. La dirección tiene una importancia decisiva en
todo esto, inclusive al interior del partido, y efectivamente tenemos que
dirigir sobre la base de ser unos materialistas y científicos y dirigir con un
conocimiento de dónde nos encontramos en el proceso, en el proceso de reconocer
y transformar la situación objetiva, la necesidad que enfrentamos y sus
diversas manifestaciones importantes — y específicamente los fuertes retos que
enfrentamos ahora.
¿Dónde nos encontramos ahora en este proceso y cómo está
relacionado eso con lo que representamos? Es necesario que sistemáticamente
mantengamos eso a fin de determinar cómo tocar bien el piano y dirigir en el
sentido general. Eso quiere decir interrogar constantemente la realidad,
mantenerse al tanto de elementos importantes de la realidad y su carácter
cambiante, sacarles lecciones más profundas y mantenernos al paso de dichos
elementos y su carácter, en los varios aspectos de la situación objetiva y en relación
al factor subjetivo (el propio partido), a fin de dirigir correctamente. Si
nada más hiciéramos una lista de lo que estamos haciendo o que deberíamos
hacer, en cualquier momento dado, e intentáramos dirigir de la mejor manera que
pudiéramos, pues eso no resultaría bien. Tenemos que prestar atención a los
aspectos importantes de las cosas — pero tenemos que ver y tratar todo esto
sobre la base de un conocimiento de la realidad material más profunda y su
carácter contradictorio y cambiante, entendiendo y manejando correctamente la
relación entre la necesidad y la libertad y en lo fundamental partiendo del
nivel de nuestros objetivos revolucionarios estratégicos.
En cada uno y todos los niveles del partido, en cualquier
colectividad del partido, se supone que todos alcen la voz y digan si algo es
correcto o incorrecto; no importa de dónde surja. Por supuesto que es necesario
hacer esto por los conductos correctos y con el espíritu correcto. Y es cierto,
es un aspecto fundamental del centralismo democrático, en la epistemología así
como en la organización, que cuánto más alto en la “cadena”, más bases hay y
más responsabilidad hay para bregar con lo que se está aprendiendo y lo que se
está concentrando por medio del trabajo del partido en general y de otras
fuentes. Eso es un aspecto de la cuestión, y es importante. Pero, al mismo
tiempo, el que algunas personas tengan más responsabilidades de dirección de un
nivel superior no implica que otras personas no tengan ninguna responsabilidad.
Todos, de todos los niveles del partido, tienen una responsabilidad por la
línea del partido y por la dirección de su trabajo en la aplicación de esa
línea, a la vez que eso se exprese mediante una división del trabajo y los
conductos del partido, los que no son simplemente “horizontales” (entre las
personas al mismo nivel de colectividad y responsabilidad) sino también
“verticales” (en una cadena de conocimiento y mando, de los niveles inferiores
a los superiores, y de regreso a los inferiores). Pero, para repetir, en
términos de orientación fundamental, todos tienen una responsabilidad por la
revolución y por la línea y el papel del partido, mismo que tiene que ser el
núcleo dirigente de ese proceso revolucionario. Y todos deberían esforzarse
para responsabilizarse lo más que puedan, y para contribuir lo más que puedan,
de formas que concuerdan con los principios del centralismo democrático del
partido y las estructuras y los procesos del partido que expresan esos
principios. De una manera correspondiente, es necesario que tengamos una
iniciativa y efervescencia de ideas mucho mayor y constantemente creciente en
todo el partido, a todos los niveles y en el proceso de estire y afloje que dinamiza
la cadena de conocimiento y mando del partido.
Aplicar, representar e insistir. Aplicar la línea del partido…
representar un modelo de captar y aplicar esta línea… e insistir en que se
lleve a cabo esta línea, y ninguna otra, mediante la aplicación del centralismo
democrático en sus dimensiones epistemológicas así como organizativas. Y en
esto tener el enfoque de un proceso dinámico y progresivo.
1. Lo BAsico, de los
discursos y escritos de Bob Avakian, RCP
Publications, 2011. [regresa]
2. From
Ike to Mao and Beyond: My Journey from Mainstream America to Revolutionary
Communist, A Memoir by Bob Avakian (autobiografía en inglés,
Insight Press, 2005). Se puede descargar
pasajes en español en revcom.us. [regresa]
3. “Alain Badiou’s ‘Politics of Emancipation’: A Communism
Locked Within the Confines of the Bourgeois World”, de Raymond Lotta, Nayi Duniya y K. J. A., Demarcations:
Una revista de teoría y polémica comunista, No. 1, verano-otoño de 2009 (en
inglés). [regresa]
4. ¿Conquistar
el mundo? Deber y destino del proletariado internacional, de Bob Avakian, presidente del Partido Comunista
Revolucionario, Estados Unidos, publicado como el número 50 de la revista Revolución,
RCP Publications, 1982. [regresa]
5. “Vilipendiando
el comunismo y acomodándose con el imperialismo: La farsa y la vergüenza del
‘pesimismo sincero’ de Slavoj Žižek”, de
Raymond Lotta, Revolución #256, 15 de enero de 2012. [regresa]
FIN

