Libro N° 13513. Vernos Parte De Un Mundo. Homenaje A Giulia Adinolfi En Los 40 Años De Su Muerte. García, Cristina.
© Libro N° 13513. Vernos Parte De Un Mundo.
Homenaje A Giulia Adinolfi En Los 40 Años De Su Muerte. García, Cristina. Emancipación.
Febrero 15 de 2025
Título Original: ©
Vernos Parte De Un Mundo. Homenaje A Giulia Adinolfi En Los 40 Años
De Su Muerte. Cristina García
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Vernos Parte De Un Mundo. Homenaje A Giulia Adinolfi En Los 40 Años De Su
Muerte. Cristina García
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Homenaje A Giulia Adinolfi En Los 40 Años De
Su Muerte
Cristina García
Vernos Parte
De Un Mundo
Homenaje A
Giulia Adinolfi En Los 40 Años De Su Muerte
Cristina García
«Vernos
Parte De Un Mundo. Homenaje A Giulia Adinolfi En Los 40 Años De Su Muerte»:
Cristina García
05/06/2020
En medio
del camino de la vida,
errante
me encontré por selva oscura,
en que la
recta vía era perdida.
¡Ay, que
decir lo que era, es cosa dura,
esta
selva salvaje, áspera y fuerte,
que en la
mente renueva la pavura!
Dante
Alighieri, La Divina Comedia
Giulia
(Salerno, 1930 – Barcelona, 1980) nació en un edificio construido en el Cinquecento,
en el seno de una familia de antifascistas italianos. Los balcones que daban al
patio interior eran el escenario de encuentros y complicidades entre las
distintas familias antifascistas que también habitaban allí. Con 15 años ya
militaba en el PCI, y tal vez una de las causas que la llevaron a estudiar
filología hispánica fue la admiración por el pueblo español que, con escasos
recursos armamentísticos, decidió sin vacilaciones oponerse al fascismo en una
guerra genocida.
En el
caso de Giulia, la firmeza de principios convivió desde los inicios con una
formidable capacidad de estudio preciso y reflexivo, formando parte del Istituto
Italiano per gli Studi Storici fundado por el mismo Benedetto
Croce.
Al viajar
por primera vez a Barcelona con una beca de estudios hispánicos conoció a
Manuel Sacristán, dirigente del PSUC en la clandestinidad entonces, con quien
se casó en Nápoles en 1957 y de quien no se separó jamás. En 1958 tuvieron una
hija. Giulia Adinolfi había abandonado un futuro prometedor como posible
intelectual del PCI para sumergirse en la discreción de la clandestinidad
española.
Habiendo
estudiado La Celestina y la ilustración española, Giulia
trabajó primero como profesora de bachillerato y posteriormente fue profesora
no numeraria de la Universidad Autónoma de Barcelona. Sus alumnos afirman que
se trataba de una docente brillante y rigurosa – se conservan montañas de
apuntes trabajados durante meses para poder impartir cada una de sus clases
sobre literatura española.
Durante
los años 60 contribuyó a la creación del Movimiento Democrático de Mujeres y al
nacimiento de la revista Nous horitzons, donde en 1967 publicaría
su primer artículo titulado “Por un planteamiento democrático de la lucha de
las mujeres”, en el que ya se insinuaban algunas de las ideas que Giulia
seguiría desarrollando ante la eclosión del movimiento feminista en Barcelona.
Algunas de estas claves serían la no solución de la discriminación de la mujer
en el marco de la misma sociedad que la mantiene o la subvaloración de los
problemas generales de la sociedad en las luchas feministas.
Durante
los últimos años de su vida fundó la revista Mientras tanto junto
a Manuel Sacristán y participó en la creación de la Federación de Enseñanza de
CC.OO. Su forma de comprender y de participar en política consistía en aportar
reflexiones, ideas y capacidad de acción a la organización de la gente que
pretendía ganar autonomía democrática sobre sus propias vidas.
Jornadas
Catalanas de la Mujer (1976)
Unas
4.000 mujeres pasaron, entre el 27 y el 30 de mayo de 1976, por el paraninfo de
la Universidad de Barcelona en aquella histórica jornada para el feminismo de
nuestro país. Allí se sentaron las bases de las reivindicaciones que
caracterizan, hasta el día de hoy, a los movimientos feministas: igualdad
laboral con los hombres, socialización del trabajo doméstico, ley del divorcio,
libre disposición del propio cuerpo, métodos anticonceptivos, legalización del
aborto…
Giulia, a
quien ya habían diagnosticado el cáncer que terminaría con su vida pocos años
después, asistió atentamente a las Jornadas, compartiendo el ansiado espíritu
de aires de cambio y de organización femenina, pero sin renunciar a
distanciamientos críticos ni a una visión de totalidad social e histórica.
“La
sociedad capitalista avanzada, ante las exigencias de liberación sexual de los
jóvenes y de las mujeres responde con una tolerancia que no es liberatoria sino
que se funda en relaciones sociales alienadas, competitivas y violentas y las
reproduce en la vida sexual. […] Es decisivo afirmar que no puede haber una
auténtica liberación sexual sin una completa liberación del hombre. Pero
también es necesario ligar la lucha por la liberación de la mujer a la lucha
por unas relaciones humanas no alienadas”, escribió durante aquellos días.
Giulia
compartía con Pier Paolo Pasolini, de quien tradujo La Divina Mímesis en
ese mismo año, la preocupación frente a las transformaciones antropológicas
individualistas que estaban teniendo lugar entre quienes se habían considerado
antaño clases populares. Más allá de las demandas de programa feminista,
Adinolfi trataba de comprender en profundidad el momento histórico que vivía.
Más de 40 años después, sus palabras tienen, sin lugar a dudas, un aura tan
profética como familiar.
En su
texto titulado “Sobre las contradicciones del feminismo” (1979), en el que
introdujo el luminoso concepto de “subcultura femenina”, Giulia proponía “no
tirar el agua sucia con el niño dentro”, es decir, no magnificar acríticamente
ni naturalizar ciertos roles femeninos tradicionales, pero tampoco rechazarlos
por entero para, en su lugar, universalizar una cultura masculina y burguesa.
En las mujeres había valores como la paciencia o el cuidado que podían ser
fundamentales para frenar la ruptura de vínculos populares provocada por el
neoliberalismo. La propuesta de Giulia consistía en no relegar ciertos valores
de forma peyorativa al género femenino, sino en hacerlos universales de forma
consciente.
En el
número 2 de la revista Mientras tanto, Adinolfi publicó
“Sobre subculturas femeninas (I)”, texto en el que afirmaba
haber empezado “un discurso que luego revise y continúe alguien con mejores
instrumentos”. Ese camino está abierto todavía hoy.
La vida cotidiana recuperada
“La vida
cotidiana tiene su propia experiencia, su propia sabiduría, su horizonte
propio, sus previsiones, sus repeticiones y también sus excepciones, sus días
comunes y festivos. La cotidianidad no ha de entenderse, por ello, en oposición
a lo que constituye la norma, a la festividad, a lo excepcional o a la
Historia; la hipóstasis de la vida cotidiana como banalidad en contraste con la
historia como excepción, es ya el resultado de cierta mistificación”, escribía
el filósofo Karel Kosik en Dialéctica de lo concreto (1963).
Estas líneas sobre el significado de la vida cotidiana se asemejan a la
comprensión de esta que se insinuaba en los textos de Giulia, y que contrasta
con las teorías que optan por la supresión de toda vida cotidiana.
En estas
coordenadas tienen valor las reflexiones de Adinolfi sobre el trabajo
doméstico, dictadas pocos días antes de morir y recogidas en el número 3 de la
revista Mientras tanto (1980). La cuestión era objeto de
amplio debate para la teoría feminista de aquellos años, optando en la mayoría
de ocasiones por dejar atrás la división sexual del trabajo y asalariar o
suprimir el trabajo doméstico, comprendido como una labor mecánica, repetitiva
y de simple reproducción (frente al peso de la producción).
En esas
pocas líneas esquemáticas Giulia ponía de relieve, para aquellas personas que
se considerasen revolucionarias, el valor que podía tener una reapropiación
consciente del trabajo no mercantil (tan a menudo realizado por mujeres) frente
al capital.
“La
socialización del trabajo doméstico en un mundo sin vocación social es una
catástrofe”, escribía, tal vez observando cómo las multinacionales pretendían
aguijar y cooptar los malestares femeninos y las reivindicaciones feministas
incitando al consumismo de las amas de casa mediante ofertas de todo tipo de
productos del hogar, o bien creando empresas de limpieza, de cuidado de los
niños y los mayores. Pilar Fibla lo escribía así en el número 6 de Mientras
tanto (1981):
La mujer
como potencial consumidora, los trabajos hechos por la mujer dentro de la
familia pasaban a ser hechos por mano de obra asalariada en un mundo
insolidario. Guarderías-párking, residencias…
Para
Giulia esa no era la solución propia de una comunidad más democrática,
cuidadora, poderosa y fraterna, sino que la solución pasaba más bien por la
reapropiación consciente tanto de la vida cotidiana como de la totalidad de las
relaciones sociales.
De una
forma más descarnada y general expresaba estas inquietudes en sus notas
personales de 1976, publicadas en el número 40 de Mientras tanto (primavera
de 1990):
Un
espejismo: inventarse otra personalidad para salir de la propia, ser distinto
para huir una vez más de sí mismo, engañarse con una alteridad que es un sueño
adolescente […] ¿La vida no es al contrario la suma infinita de cosas pequeñas,
que existen fugazmente, que nos rodean, que nos acompañan y que nosotros
olvidamos, ignoramos, pisamos, destruimos por falta de amor? Ser otro es
inventarse de nuevo, ensanchando una vez más nuestro lugar en vez de vernos
parte de un mundo, de un lugar de un tiempo en que viven otros seres, en que
existen otras cosas, con las que estamos ligados y a las que debemos atención.
Esa
pulsión desarraigada que encaja tan bien con el deseo de consumo constante
espoleado por la publicidad, de huida hacia adelante y de comprender este
fenómeno como una supuesta ruptura liberadora con tradiciones del pasado,
constituye una representación acertada de la conciencia de nuestra época
histórica. Una época histórica que no constituye un nosotros que
construya el mundo de modos respetuosos con el planeta y con la humanidad
misma.
Sentido
de la realidad y capacidad de resistencia
Las
personas que conocieron a Giulia a menudo resaltan su personalidad discreta y
mesurada (escribió para sí infinitas veces más de lo que hizo público) como una
característica poco propia de una intelectual política. Es posible que tal
valoración, en realidad, tenga mucho que ver con nuestras expectativas de
liderazgos mediáticos y vanguardistas que pasan por alto el trabajo constante,
pequeño y paciente.
Giulia
Adinolfi y de las subculturas femeninas constituyen todavía hoy un mundo del
que queda mucho por estudiar y por aprender. Pilar Fibla lo afirmaba
certeramente:
El
atrevimiento y la independencia de pensamiento pueden ser una opción para
algunas mujeres, sugestiva porque hace sentir la ilusión de romper cadenas,
pero no una perspectiva real para el conjunto de las mujeres. Aunque no sea un
remedio milagroso, la crítica puede ser una defensa contra la voracidad
integradora del sistema contra el que queremos estar. En la “subcultura
femenina” encontraremos un par de valores que pueden servir: sentido práctico
(sentido de la realidad contra los falsos mirajes que fabricamos) y capacidad
de resistencia (para sufrir – Elena Francis -, también para luchar). Buena
combinación para los tiempos que corren.
Bibliografía
de interés:
Vives,
Ll. (pseudónimo de Giulia Adinolfi) (1967). Per un plantejament democràtic de
la lluita de les dones. Nous Horitzons (12), p. 30-34.
Vives,
Ll. (pseudónimo de Giulia Adinolfi) (1968). “La meva Cristina i altres contes”
dins l’obra de Mercè Rodoreda. Nous Horitzons (14), p.
45-48.
Adinolfi,
G. (1979). Sobre las contradicciones del feminismo. Mientras tanto (1),
p. 15-17.
Adinolfi,
G. (1980). Sobre “subculturas femeninas” (I). Mientras tanto (2),
p. 23-26.
Adinolfi,
G. (1980). Esquema sobre el trabajo doméstico. Mientras tanto (3),
p. 19-21.
Fibla, P.
(1981). Reflexions sobre l’evolució del moviment de dones a Barcelona. Mientras
tanto (6), p. 23-29.
Grau, E.
(1990). Vivir en presencia de la realidad. Notas a modo de presentación de
algunos textos inéditos de Giulia Adinolfi. Mientras tanto (40),
p. 129-146.
Grupo
Giulia Adinolfi (1992). Construirnos como sujeto, construirnos en medida del
mundo. Mientras tanto (48), p. 19-32.
VVAA
(2005). Dimensiones de una ausencia – Memoria de Giulia Adinolfi. Mientras
tanto (94).
Juncosa,
X. (2007). Integral Sacristán, capítulo 8 dedicado a Giulia Adinolfi [DVD].
Barcelona.

