© Libro N° 11971.
¿Murió Junto Con Rosa Luxemburgo La Vigencia De La
Crítica De La Economía Política? Pozos
Rivera, Patricia. Emancipación. Diciembre 9 de 2023
Título original: ©
¿Murió Junto Con Rosa Luxemburgo La Vigencia De La Crítica De La
Economía Política? Patricia Pozos Rivera
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De La Crítica De La Economía Política? Patricia Pozos Rivera
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Guillermo Molina Miranda
¿MURIÓ JUNTO CON ROSA
LUXEMBURGO LA VIGENCIA DE LA CRÍTICA DE LA ECONOMÍA POLÍTICA?
Patricia Pozos Rivera
¿Murió
Junto Con Rosa Luxemburgo La Vigencia De La Crítica De La Economía Política?
Patricia
Pozos Rivera
Introducción
Ernest
Mandel describe a Rosa Luxemburgo como una economista
con “genio» pues acertó en las preguntas que debía plantearse, entre las
cuales destaca: ¿Qué es la economía política?
Rosa
Luxemburgo fue una gran revolucionaria, marxista, y tuvo un actuar político
activo consecuente con sus ideas de cambio social. Entre sus obras más
importantes, en las cuales plantea sus posicionamientos políticos y teóricos,
se encuentran: Reforma 0 Revolución de 1900, Huelga de
Masas, partido y sindícato de 1906, La acumulación del capital,
1918 y La Revolución Rusa de 1918.
No
obstante, el interés de éste escrito es rescatar otro aspecto también relevante
de Rosa Luxemburgo, su desempeño como docente, como forma- dora de
nuevos economistas críticos en la Escuela Central del Partido Social- demócrata
en Berlín. Actividad de suma importancia, siendo la educación de las nuevas
generaciones fundamental para lograr los cambios sociales por los cuales se
inclinaba Luxemburgo.
Su
rigurosidad metodológica la podemos apreciar en su libro Introducción a
la Economía Política que es producto de dicha actividad docente. Nos
detendremos en el método expositivo de Rosa Luxemburgo utilizado
en su primer capítulo “¿Qué es la Economía Política?«. Interesa resaltar
el método argumentativo y, como lo subraya Mandel, las preguntas
precisas que Luxemburgo se formuló para poder explicar qué es la Economía
Política, sus alcances y límites, así como resaltar la necesidad histórica y la
vigencia de la Crítica de la Economía Política. Aportaciones que no deben
quedar en el olvido. Y después, a modo de ejemplo de lo que explica Luxemburgo,
utilizare- mos la Ley general de la acumulación de capital para explicar un
fenómeno actual, mostrando su vigencia explicativa.
Si
bien Rosa Luxemburgo nos dejó muy claro el límite teórico de la
Economía Política Clásica Burguesa, y aun con la persistencia de la crisis
económica actual, hoy el paradigma teórico que se sigue cuestionando es el de
la Crítica de la Economía Política. Incluso en la reforma de planes de estudios
en universidades prestigiadas donde se imparte la licenciatura en economía, la
lectura de El Capital ha desaparecido, favoreciendo el aumento
en los contenidos de la llamada por Marx economía vulgar.
Es en
momentos como los actuales, en los que está tan difundido y arraigado el
pensamiento neoliberal e incluso se articulan redes de instituciones
internacionales para tal propósito en América Latina (Mato, 2007: 5), cuando
viene necesario rescatar las aportaciones de Rosa Luxemburgo para
aclararnos y argumentar de manera sólida y contundente la urgencia de la
enseñanza de la teoría crítica en la formación de los científicos sociales.
Rescatando
los apuntes de clase de Rosa Luxemburgo
En este
apartado centraremos la atención en destacar, de manera sucinta, los momentos
argumentales en cada uno de los apartados del capítulo primero 87
de Introducción a la Economía Política. Luego, nos detendremos en las acertadas
preguntas que se planteó Luxemburgo con la finalidad de demostrar lo necesario
que es el estudio de la Crítica de la Economía Política.
Si bien
se comprobó en su momento que la Economía Política como ciencia llegó a su
límite, al no poder explicar la gran crisis del capitalismo en los inicios del
siglo XIX, por lo que era necesario su reemplazo, hoy se olvida que dicha
escuela es la cuna de la teoría económica neoclásica, el pensamiento dominante,
con la cual se quiere superar la crisis mundial actual.
Los
economistas críticos, que observan la realidad en su unidad de esencia y
apariencia se dan cuenta que:
La teoría
económica está en abierto cuestionamiento porque sus preceptos han dirigido el
desarrollo económico por la vía del capitalismo salvaje, ha propiciado un
enriquecimiento colosal para una élite, mientras margina y excluye a la mayoría
de la población. Que el neo— liberalismo genera hambruna y enfermedad no es una
tesis que tenga que ser sustentada, la “terca realidad’ se empeña en mostrar
los efectos de la euforia especulativa que acumula fortunas para una pequeña
aldea de millonarios mientras conduce a la globalidad de infortunados a la
desesperación (Balboa, 2013: 4).
En ese
sentido, la ciencia que debería ser cuestionada en términos de su pertinencia
para explicar las contradicciones de la realidad es la Teoría Económica, y no
la Crítica de la Economía Política (CEP). En el afán de continuar construyendo
argumentos para demostrar la vigencia de esta última, debemos seguir en pie de
lucha y resistencia los profesores que consideramos que en las reformas
académicas no puede desaparecer la lectura de El Capital de Karl
Marx, como eje teórico, bajo la tesitura de que la ciencia no sólo debe
servir a las necesidades del mercado, sino fundamentalmente a las de la
población. Balboa atina en señalar que:
Un
sistema basado en la explotación tiene que ser políticamente en- cubierto y
teóricamente justificado, tal es el triste papel que han jugado,
secuencialmente, los diferentes discursos disciplinarios de la teoría
económica: la economía neoclásica, la economía keynesiana y la teoría
monetarista (ibíd).
Rosa
Luxemburgo en los seis apartados del capítulo “¿Qué es la Economía
Política?» se detiene en argumentar que la CEP surge por la incapacidad que
tiene la economía política burguesa de explicar la caótica realidad, misma
situación que prevalece ahora. La Economía Política, según la autora, es “una
ciencia extraña«, que se devela al cuestionar sobre su objeto de estudio,
así como por su periodicidad.
Es
admirable la fuerza de su discurso, el cual es disidente, consistente,
revolucionario, y de una coherencia admirable. Su punto de partida en negativo
nos muestra la vulgaridad teórica de economistas reconocidos, los “representantes
oficiales» de la ciencia económica de su momento, no pueden explicar qué es
la Economía Política.
Una de
las críticas más contundentes a todos los economistas “oficiales» de su
época es cuando señala la falta de claridad en las definiciones, “Quien se
expresa en forma oscura y extravagante, no tratándose de imágenes del
pensamiento puro de la filosofía o de devaneos de la mística religiosa, muestra
solamente que él mismo no tiene claridad o bien que tiene razones para
apartarse de la claridad » (Luxemburgo, 1982: 21). ¿Cuál sería el
interés de fondo de apartarse de la claridad? Por supuesto, la justificación y
preservación del orden establecido.
En la
ruta de encontrar una respuesta al cuestionamiento ¿Qué es la Economía
Política? Luxemburgo en los apartados II, III y IV avanza en
la discusión sobre el objeto de estudio de dicha ciencia. Es ahí donde nos
menciona que la ciencia económica no puede ser el estudio de la Economía
Nacional y demuestra con un análisis sincrónico en el apartado III y con otro
diacrónico, apartado IV, cómo Alemania siendo una de las economías más
avanzadas en el momento en que Luxemburgo escribe, depende en
buena medida de las importaciones extranjeras, poniendo en duda algunos de los
supuestos de la Economía Política, por ejemplo el principio de las ventajas
comparativas, “el carácter distintivo, la determinación específica del
trabajo en la sociedad moderna, es que cada uno produce lo que no necesita
absolutamente, es decir, que cada uno produce valores de cambio, mientras que
antes producía predominantemente valores de uso» (Luxemburgo,1982: 31). La
conclusión a la que llega la autora es que:
La
economía política tiene que ser la ciencia que nos explica la esencia de esta
economía, es decir las leyes según las cuales un pueblo crea su riqueza
mediante trabajo, la incrementa, la distribuye entre los individuos, la consume
y la recrea. Ha de ser pues la vida económica de un pueblo entero lo que
constituye el objeto de la investigación, a diferencia de la economía privada 0
economía individual (1982: 28).
Cuando la
Economía Política deja de explicar la esencia de la economía, es decir, ya no
puede ofrecer razones de cómo se incrementa la riqueza, cómo se distribuye,
entonces llega a su fin, y se vuelve, dice Marx, vulgar,
dedicándose sólo a justificar el orden de vida existente.
Luxemburgo nos
aclara que el definir la Economía Política supone determinar el periodo
histórico de su nacimiento y su declive (discusión desarrolla- da en los
apartados V y VI). No hay consenso en torno al estadio en que se encuentra,
pues para algunos teóricos dicha ciencia está en fases primarias, mientras que
para otros está agotada. Tal es el caso de Karl Marx que “coloca
su propia obra fuera de la economía política desarrollada hasta entonces,
considera a ésta como algo cerrado, terminado, sobre lo cual, por su parte,
ejerce la crítica» (Luxemburgo, 1982: 21); de ahí el absurdo de todas
aquellas propuestas de mejorar y robustecer la lectura de Marx por
las aportaciones de la Economía Política Clásica o incluso por las innovaciones
desarrolladas desde la Teoría Neoclásica, considerada como el pensamiento de
frontera.
Finalmente,
una reflexión muy importante del último apartado es que la Crítica de la
Economía Política es producto de una necesidad histórica.
Hemos
esbozado aquí en términos sucintos, 140 años de historia de una rama industrial
moderna [la industria textil], de una historia que se desarrolla a través de
los cinco continentes, que abarca millones de vidas humanas, que estalla en un
sitio como crisis, en otro como hambruna, arde ya como guerra, ya como
revolución, y deja en su camino por doquier doradas montañas de riqueza y
abismos de miseria, un vasto torrente de sudor, tinto en sangre, de trabajo
humano (1982: 51).
Efectivamente
los momentos de crisis son cuando se hace explícita la necesidad de un análisis
que nos permita entenderlas, es cuando se hace necesaria la existencia de la
Crítica de la Economía Política. Luxemburgo lo explica
haciendo la diferencia entre la economía natural, en dónde todo es claro y
nítido a diferencia de la sociedad moderna en donde solo vemos contradicciones.
Nadie
desea la crisis; sin embargo ésta se produce. El hombre la crea con sus propias
manos, aunque no la quiere por nada del mundo. Tenemos aquí un hecho de la vida
económica que ninguno de sus protagonistas puede explicar. El campesino
medieval producía en su parcela lo que su señor, por un lado, y él mismo, por
el otro, querían y deseaban: granos y ganado, buenos vinos y ropas lujosas,
alimentos y bienes suntuosos para sí y para su hogar. Pero la sociedad moderna
produce lo que no quiere ni necesita: crisis. De vez en cuando produce bienes
que no puede consumir. Sufre hambrunas periódicas mientras los almacenes se
abarrotan de artículos imposibles de vender. Las necesidades y su satisfacción
ya no concuerdan más; algo oscuro y misterioso se ha interpuesto entre ellas
(Luxemburgo, 1982: 61).
Es por
ello necesario un método científico que nos permite pensar las grandes
contradicciones de la sociedad moderna, es por ello que, como menciona Marx en
su Introducción a la Crítica de la Economía Política de 1857, que
se necesita un método que va de la abstracto a lo concreto, del análisis a la
síntesis, para poder entender de manera desmistificada la realidad, sobre todo
en momentos de crisis.
Vigencia
de la Crítica de la Economía Política para explicar la crisis actual. La
acumulación de capital y la migración de mano de obra joven a Estados Unidos
Este
apartado tiene por objetivo retomar las preguntas que se hizo Luxemburgo para
argumentar a favor de la vigencia de la Crítica de la Economía Política en la
segunda década del siglo XXI. Para ello realizamos un ejercicio de análisis,
con base en la Ley de acumulación de capital desarrollada por Karl Marx,
para entender uno de los problemas actuales más acuciantes, el fenómeno de la
migración de jóvenes en edades cada vez más tempranas al mercado
estadounidense. Finalmente, incluiremos el proceso de despojo, tema también
discutido por Luxemburgo para explicar la salida masiva de
jóvenes mexicanos.
Como lo
menciona Luxemburgo, si nadie quiere crisis económicas ni problemas
sociales, y supuestamente nadie los produce, entonces:
¿Cómo [es
que] ocurre esto, cuáles son las leyes negras que, operando a espaldas de los
hombres, conducen a la actividad económica del hombre contemporáneo a
resultados tan extraños? Sólo la investigación científica puede resolver estos
problemas. Se ha vuelto necesario resolver todos estos enigmas mediante la
investigación exhaustiva, la meditación profunda, el análisis, la analogía,
para penetrar en las relaciones ocultas cuyo resultado es que las relaciones
económicas humanas no corresponden a las intenciones, a la voluntad, en fin, a
la conciencia del hombre (Luxemburgo, 1982: 52).
En este
sentido y con base en una revisión de la Ley general de la acumulación de
capital, 1 expuesta en el capítulo XXIII del tomo I de El
capital de Marx, plantearemos un conjunto reflexiones en
torno al proceso migratorio de los jóvenes mexicanos. Hay que recordar que en
dicha ley se expone el proceso de la reproducción ampliada de capital,
incluyendo la reproducción y la movilidad espacial de la población; Marx muestra
cómo se subordina la reproducción social a las necesidades de la reproducción
del capital, generando una ley de población válida solamente para el
capitalismo.
La
reproducción ampliada del capital debe realizarse a la mayor velocidad posible,
a fin de lograr la máxima valorización, generando una geografía adecuada que
permita una ágil expansión. La construcción y transformación del espacio es
realizada a nivel global y local, de acuerdo a la división internacional del
trabajo, ubicando en el territorio centros industriales que de- mandan una gran
cantidad de fuerza de trabajo, tanto para el abastecimiento directo de mano de
obra, así como de trabajadores que no serán contratados pero que tienen
funciones muy importantes para la reproducción del capital: presionar los
salarios a la baja y permitir aumentar el grado de explotación de los
trabajadores contratados. La reproducción ampliada de capital ocasiona la movilidad
espacial de población, en especial de la más joven, que en el caso mexicano
tiene como destino al país que actualmente ostenta la hegemonía económica
mundial.
En primer
lugar, Marx nos explica que existe una relación directamente
proporcional entre la acumulación de capital y la composición orgánica del
capital 2: a medida que se acumula se incrementa la inversión en
capital constante en detrimento del capital variable, es decir, se lleva a cabo
un desarrollo tecnológico; a su vez, cada innovación tecnológica posibilita
extraer más plusvalor a los obreros, lo que permitirá la reproducción ampliada
del capital.
El
incremento de la inversión en nueva tecnología produce un aumento en la
productividad del trabajo y una disminución del número de obreros necesarios
para poner en movimiento los medios de producción, liberando trabajadores, pues
las máquinas sustituyen a la fuerza de trabajo. En la actualidad no solo en la
industria se observa éste proceso, también se puede verificar en las ramas de
los servicios y en la agricultura. Solo algunos obreros despedidos podrán
reincorporarse a otro trabajo en la misma rama productiva, incluso en otra,
pero con salarios más bajos, pues no tendrá experiencia en el nuevo proceso de
trabajo al cual se le incorpore, además de ser ya un trabajador
desgastado. 3
Así como
la máquina expulsa obreros que difícilmente se reincorporarán al proceso
productivo, la disminución de la cantidad destinada a pagar salarios (capital
variable) también provoca desempleo, pues se contratarán en menor proporción a
nuevos obreros. Las generaciones de nuevos trabajadores jóvenes no serán
succionadas en su totalidad a los procesos laborales. 4 Este
problema comenzó a manifestarse a nivel internacional en la década de los años
setenta, antes la dinámica de acumulación permitió que los jóvenes —por lo
menos los capacitados— constituyeran el reemplazo generacional obrero.
Lamentablemente, hoy día las tasas más altas de desempleo la sufren los
jóvenes, esto en virtud de interrumpirse dicha dinámica.
De esta
manera, se genera un gran problema para la clase que vive de su trabajo, pues
como sólo el capital variable genera nuevo valor, los trabajadores activos en
los diferentes sectores productivos sufrirán un aumento de la explotación,
obligando a los asalariados ya contratados a realizar su cuota de trabajo bajo
formas más intensivas, con mayor desgaste. 5
El
aumento de la intensidad del trabajo es contradictorio con el número de
desempleados jóvenes, que en el orbe es millonaria: la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) anunció que para finales de 2009 se registraron
81 millones de personas jóvenes desempleadas en el mundo y calculó una tasa de
desempleo de 12.3% para personas entre 16 y 24 años, esto último para el año de
2011 (Meyra, 2011). En este mismo sentido, se observó que entre 2008 y 2009 el
número de jóvenes desempleados en el mundo registró un aumento, sin
precedentes, de 4.5 millones, cuando el aumento promedio del período de 1997 a
2007 fue de menos de 100,000 al año (OIT, 2011).
De
acuerdo con Marx, la disparidad temporal entre el ciclo industrial
y el ciclo de la reproducción de la población 6 tiene como
consecuencia directa en la población obrera la formación de la sobrepoblación
relativa o ejército industrial de reserva, pues puede ser una amenaza a la
acumulación de capital no contar con mano de obra en el momento que se le
requiere.7 Se le llama sobrepoblación relativa porque la cantidad
de población vendedora de fuerza de trabajo es mayor en relación a las
necesidades del capital. Esta diferencia es creada artificialmente por el
sistema capitalista, por un lado obliga a trabajar de manera excesiva a la
población trabajadora, generando ocio forzoso en un porcentaje de la clase
obrera, además produce una tecnología que le ahorra brazos en el proceso de
trabajo, y siempre tiene reserva de mano de obra disponible para cuando se
necesite aumentar el ritmo de la producción, dicho stock se incrementa con las
crisis.
La
población que es excluida del proceso de trabajo está destinada a vivir en la
miseria, pues no contará con un salario estable que le permita adquirir en el
mercado los bienes de subsistencia. La ley es enunciada por Marx de
la siguiente manera: “La acumulación de riqueza en un polo es al propio
tiempo, pues, acumulación de miseria, tormentos de trabajo, esclavitud,
ignorancia, embrutecimiento y degradación moral en el polo opuesto, esto es,
donde se halla la clase que produce su propio producto como capital.»
(Marx, 2000: 805)
Ya
enunciada la ley, sólo nos falta analizar un método de generación de
sobrepoblación relativa que, así como en el siglo XIX, también es utilizado
pero de manera masiva en el capitalismo contemporáneo y que atañe a la
población joven mexicana que migra hacia Estados Unidos.
Se trata
de un proceso que permite desvalorizar la fuerza de trabajo sustituyendo a
aquéllas con alta capacitación y calificación por otras más simples, a la cual
se le paga un menor salario.
Se
permutan obreros más diestros por menos diestros; experimentados por
inexpertos; hombres por mujeres, trabajadores adultos por jóvenes; fuerza de
trabajo nacional por extranjera (Marx, 2000:791), y si es extranjera y además
ilegal asegura un salario todavía mucho menor, al mismo tiempo que se someten a
una explotación más intensiva. Es por ello que algunos autores como Ana
Alicia Peña señalan que actualmente a los migrantes mexicanos en
Estados Unidos no solo se les explota, sino que se les superexplota (Peña, 2009
y Shelley, 2007: 6).
El
proceso de reestructuración en Estados Unidos, está generando todavía un cambio
tecnológico y organizativo en los procesos productivos que tiene como resultado
la sustitución de trabajadores nativos, o de otras nacionalidades de edades
adultas por jóvenes mexicanos. Los beneficios que tiene explotar fuerza de
trabajo mexicana joven son muy grandes, pues no tiene experiencia para pelear
por mejores condiciones laborales, no ha organizado sindicatos o no se ha
afiliado a alguno y está dispuesta a aceptar condiciones laborales precarias y
peligrosas por salarios miserables.
En
Estados Unidos los trabajadores mexicanos son los más jóvenes. Según datos del
Pew Hispanic Center, la edad media de los migrantes mexicanos en Estados Unidos
es de 25 años, dos años menos que la edad media de todos los migrantes hispanos
(27 años), en comparación con 31 para los afroamericanos, los asiáticos 36 y 41
para los blancos.
Si bien
el capitalismo ha hecho uso de la mano de obra migrante y de la incorporación
de jóvenes (y niños) al proceso de trabajo desde el siglo XIX, en el
capitalismo del siglo XXI nos sorprende que se desarolle contradictoriamente,
pues, por un lado aumenta la demanda de fuerza de trabajo joven, lo que alienta
la migración de ésta en edades más tempranas; si bien siempre han migrado
jóvenes, ahora encontramos que las cifras de los niños y adolescentes, sin la
compañía de algún adulto, tratando de cruzar la frontera norte del país en
busca de empleo es cada vez mayor.8 El promedio de edad de quienes
migran sin documentos, es de 32 años, pero el 63.7% del flujo total se integra
por adolescentes y “adultos jóvenes» entre 14 y 34 años. Con esto el
país ha perdido entre 2.5 y 3 millones de jóvenes que han emigrado a Estados
Unidos los últimos 10 años (García Alonso, 2006: 8).
Es una
gran contradicción que la población mexicana en edades de 14 a 29 años, período
etéreo en el cual se cuenta con mayor energía para ser absorbida en procesos de
florecimiento humano que les permita su formación y desarrollo como seres
humanos libres, son por un lado población trabajadora en el país hegemónico
mundial forzados a realizar trabajos que no van de acuerdo a su capacidad
física en relación a su edad y sexo, o son población sobrante, obligadas al
ocio ineludible o excluidos de todo proceso educativo, ésta es la otra
cara de la moneda que es contradictoria, la magnitud tanto del desempleo como
del empelo precario en los jóvenes a nivel mundial también va en aumento.9
Ya Roman
y Velasco (2013) explican que el mercado laboral de México ha quedado
subordinado a las necesidades del mercado laboral de América del Norte y la
clase trabajadora en México juega el papel de Ejército Industrial de Reserva
del mercado estadounidense, somos los trabajadores mexicanos los que somos
atraídos y expulsados dadas la necesidades del capital.
Es por
eso que consideramos que la categoría ejército industrial de reserva, así como
la comprensión de la Ley general de la acumulación de capital, debe estar en el
centro de un estudio sobre los jóvenes en el siglo XXI.
En México
hemos venido sufriendo un proceso de despojo de derechos laborales, pérdida en
los salarios, tenemos pésimas condiciones de trabajo y de vida, este despojo a
la clase trabajadora no inició con el neoliberalismo ni con el TLCAN, pero éste
profundizó y dio un soporte internacional a estas prácticas: el neoliberalismo
y el TLCAN reducen costos laborales e incrementan la disciplina laboral y la
productividad (Roman y Velasco, 2013: 68).
También
hemos visto un despojo de tierras, de naturaleza, a favor de las empresas
transnacionales, las cuales al no tener una regulación ambiental en México se
establecen en el territorio y lo saquean. Esto ha destruido gran parte del
territorio.
En la
globalización, México está compitiendo como espacio desregulado ambientalmente
y como mercado que ha logrado precarizar las condiciones de trabajo, esto ha
generado masas de trabajadores desesperados que están dispuestos a laborar en
Estados Unidos en condiciones de una disciplina laboral ad hoc al proceso de
acumulación americano.
Si bien
por un lado el capital de Estados Unidos está demandando un tipo específico de
fuerza de trabajo en su mercado laboral, que en este caso es prioritariamente
juvenil mexicana e indocumentada, por otro lado, mediante el despojo se genera
la población mexicana que está dispuesta a migrar como fuerza de trabajo
indocumentada y por lo tanto vulnerable. Es un efecto doble, por un lado se
generan las condiciones de atracción pero también se generan las condiciones de
expulsión.
Como
menciona Luxemburgo, es desde éste discurso crítico que podemos dar
respuesta a todas esas contradicciones que simplemente se nos aparecen sin
ninguna lógica, y es la lógica de la acumulación de capital la que nos permite
darle coherencia.
Conclusiones
1. El
título de la ponencia es una pregunta retórica, pues los estudiosos de Marx sabemos
que hoy más que nunca la Crítica de la Economía Política es vigente, sin
embargo la tendencia mundial por los que detentan el poder económico, es
realizar una lucha ideológica desprestigiando los alcances del marxismo. Es por
ello que es nuestro deber demostrar de manera rigurosa su vigencia, y
encontramos en los planteamientos de Rosa Luxemburgo una
argumentación contundente para defender su necesidad histórica. El neoliberalismo
ha ganado la lucha ideológica, a nivel mundial se presenta como el modelo a
seguir, a pesar de que en términos económicos ha sido vencido, en ningún país
subdesarrollado ha logrado dar muestra de crecimiento económico sostenido y
mucho menos de desarrollo, dando como pretextos la necesidad de profundizar en
las reformas estructurales. Con Luxemburgo tenemos los
argumentos para demostrar su incongruencia.
2. La
situación de crisis actual es la que nos demanda el estudio de la teoría que
explica el origen de las crisis. Ningún otro marco teórico, aparte de la CEP,
tiene una reflexión completa sobre el proceso de reproducción social. Es por
ello que en la crisis mundial actual el estudio de Marx es una
necesidad. Dejar de lado la explicación del proceso de reproducción ampliada
del capital, así como su tendencia generará seguramente explicaciones falsas, o
incompletas. Aquí mostramos cómo la Ley General de la Acumulación de Capital y
el concepto de sobrepoblación relativa nos ayuda a entender uno de los graves
problemas que tiene la economía mexicana, la migración de su fuerza de trabajo
más joven.
3. Los
revolucionarios luchamos por la transformación social, y los campos de batalla
los podemos encontrar en todos los escenarios de la re- producción social, las
aulas también son un espacio importante para ello, lo único que hace falta es
plantearse las preguntas correctas y utilizar el méto- do correcto para
responderlas. Así, la lucha académica debe estar centrada en la defensa de la
enseñanza de aquella teoría que le permita entender las contradicciones
actuales y así poder transformar la realidad. Como lo dice Luxemburgo:
La teoría
del origen del capitalismo se transforma así lógicamente en la teoría del ocaso
del capitalismo, la ciencia del modo de producción del capital en la exposición
científica del socialismo, el medio teórico de dominación de la burguesía en un
arma revolucionaria de clase para la liberación del proletariado (1982: 739).
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1 El
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capital, es lo que se denomina acumulación de capital.» (Marx, 2003: 713)
2 La
composición orgánica del capital es una categoría central para entender la Ley
general de la acumulación capitalista, ésta hace referencia al desarrollo de la
tecnología o, de manera más general, al desarrollo de las fuerzas productivas
técnicas. Marx menciona que “la composición del capital
debe considerarse en dos sentidos» desde el valor y desde el valor de uso,
es decir, por un lado la composición de valor y por el otro la composición
técnica del capital. “Con respecto al valor, esa composición se determina
por la proporción en que el capital se divide en capital constante o valor de
los medios de producción, y capital variable o valor de la fuerza de trabajo,
suma global de los salarios«, es decir, ver la composición de valor del
capital significa ver la proporción en que se divide el capital para invertir
en capital constante y capital variable. Desde el valor de uso, “en lo que
atañe a la materia, a cómo funciona la misma en el proceso de producción, todo
capital se divide en medios de producción y fuerza viva de trabajo«, es
decir, la composición técnica del capital se determina por la “proporción
existente entre la masa de los medios de producción empleados, por una parte, y
la cantidad de trabajo requerida para su empleo, por el otro,» es decir el
número de obreros. Entre la composición de valor y la composición técnica del
capital existe una estrecha correlación. “Para expresarla, [escribe
Marx] denomino a la composición de valor del capital, en tanto se
determina por la composición técnica del mismo y refleja las variaciones de
ésta, composición orgánica de capital» (Marx, 2000: 759 —760).
3 Es
importante aclarar que en Estados Unidos la reestructuración productiva no sólo
fue mediante la innovación tecnológica, existen ramas productivas en las cuales
la estrategia fue la intensificación en mano de obra no calificada. En Silicon
Valley [Valle de Silicio], California, se utilizan tanto trabajadores altamente
calificados como migrantes descalificados.
4 La
Encuesta Nacional de Juventud menciona que tres de cada cuatro jóvenes se
incorporan al mercado laboral antes de ser mayores de edad, por lo que la
oferta de fuerza de trabajo crece cada vez más (Aguirre Quezada, 2011: 3);
mientras que, a su vez, los empleos generados por el propio modo de producción
capitalista son cada vez menores, porque las máquinas sustituyen a trabajadores
y cada vez se invierte menos en salarios, lo cual no permite la expansión del
mercado laboral.
5 Esta es
una ley en el capitalismo: “El trabajo excesivo de la parte ocupada de la
clase obrera” (Marx, 2000: 792) con lo cual se engruesa las filas de los
desempleados. Comenta Marx que si “mañana se redujera el
trabajo, de manera general, a una medida racional y se lo graduara conforme a
las diversas capas de la clase obrera, según edad y sexo, la población
trabajadora existente resultaría absolutamente insuficiente para llevar
adelante la producción nacional en la escala actual. Sería necesario transformar
en ‘productivos’ la gran mayoría de los trabajadores hoy ‘improductivos«‘(ibíd:
793). Es totalmente irracional el trabajo infantil, teniendo desempleo en otros
estratos de la población. Someter a trabajos que no son adecuados a la edad y
sexo de los trabajadores empleados lo observamos en estimaciones de la
Organización Internacional del Trabajo que menciona que en el año 2002, 59
millones de trabajadores jóvenes entre 15 y 17 años, están implicados en formas
de trabajo peligrosas que los pueden dejar lisiados de por vida (OIT, zoo4:z).
6 Aquí
hacemos referencia a que el ciclo industrial tiene fases de auge y depresión,
en momentos de auge se demandará fuerza de trabajo, y dicho auge es imposible
si no existe el material humano disponible, es decir “si en el número de los
obreros no se produce un aumento independiente del crecimiento absoluto de la
población» (Marx, 2000: 788), en época de depresión aumentará el ocio
forzoso. Dice Marx que los ciclos duran 10 años
aproximadamente (Marx, 2000: 788), mientras que la producción de fuerza de trabajo
totalmente formada físicamente para incorporarse al trabajo, dura
aproximadamente 20 años, por lo tanto necesita tener reservas de población que
le garantice que en el momento de auge, la fuerza laboral estará disponible.
7 Por
ejemplo, La Federación Agrícola Estadounidense reportó que el sector perderá
hasta 9 mil millones de dólares por la falta de trabajadores agrícolas. La nota
menciona que debido al aumento de la vigilancia en la zona fronteriza, hay un
déficit de 250 mil trabajadores indocumentados en su mayoría mexicanos
(Notimex, 2012).
8 Una
investigación de doctorado (Hapeman, 2009) informa que según datos del
departamento de Inmigración y Naturalización de Estados Unidos en 1997 había
2,375 menores de 18 años que fueron detenidos al entrar en el país sin papeles,
y dicha cifra aumentó a 5,385 niños en 2001. Según las estadísticas ofrecidas
por la Oficina de Reasentamiento de Refugiados, y su División de los niños no
acompañados, fueron 7,211 niños en custodia en el año fiscal 2008—2009.
9 Desde
la perspectiva de Julio Boltvinik, el florecimiento, desarrollo o
bienestar humano hace referencia a la reproducción de un ser humano completo,
con todas sus capacidades y necesidades (2003: 11). Dos condiciones sociales
determinan las oportunidades para que los proyectos personales libres se
traduzcan en florecimiento, bienestar o desarrollo humano: “las
oportunidades de trabajo realizador y la vigencia y extensión del derecho al
tiempo libre aunada a las oportunidades para su uso productivo» (Boltvinik,
2003: 23). El autor menciona que la definición más radical de florecimiento
humano es la de Marx—Markus quienes conciben el florecimiento
humano como la “realización de la esencia humana entre los individuos y que
supone el despliegue de la individualidad humana libre, multilateral»
(Boltvinik, 2003:21).

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