Libro N° 10878. Ideas En Torno Al Materialismo Según Politzer (I/II). Bravo, Betzy.
© Libro N° 10878.
Ideas En Torno Al Materialismo Según Politzer (I/II).
Bravo, Betzy. Emancipación. Febrero 11 de 2023
Título original: ©
Ideas En Torno Al Materialismo Según
Politzer (I/II). Betzy Bravo
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En Torno Al Materialismo Según Politzer (I/II). Betzy Bravo
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© Edición, reedición
y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS
SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA
IDEAS EN TORNO AL MATERIALISMO SEGÚN POLITZER
(I/II)
Betzy Bravo
Ideas En
Torno Al Materialismo Según Politzer (I/II)
Betzy Bravo
Ideas En
Torno Al Materialismo Según Politzer (I/II/II)
Betzy Bravo
Se impone
tanta verdad en este mundo en la medida en que nosotros
la impongamos, la victoria de la razón solamente puede ser
la victoria de [quienes] razonan.
Bertolt Brecht
Es
pertinente señalar, por un lado, que el materialismo no debate en torno a la
existencia de objetos externos al sujeto o al pensamiento humano, en otras
palabras, el materialismo no intenta probar que existe la materia externa o la
materialidad. Ni el materialismo ni ningún otro pensamiento filosófico. Al
menos no ocurre así desde que Kant lanzó su Crítica de la Razón Pura.
No obstante, la idea de que el materialismo prueba la existencia de los objetos
ha sido muy difundida en los manuales filosóficos marxistas y vale hacer
anotaciones al respecto.
La
primera será una breve anotación en torno a los apuntes que alumnos y alumnas
de Georges Politzer hicieron con base en sus clases y que recopilaron en su
famoso manual Cursos de filosofía. La segunda será una anotación
propiamente de la filosofía materialista.
I
El
manual Cursos de filosofía de Georges Politzer señala que el
materialismo sostiene que “las cosas que nos rodean existen independientemente
de nosotros, son ellas las que nos dan nuestros pensamientos; y nuestras ideas
no son más que el reflejo de las cosas en nuestro cerebro”.[1] Sin
embargo, en la historia de la filosofía, filósofos y filósofas no se enmarcan
especialmente en negar la existencia de los objetos ni del conocimiento que se
genera a partir de éstos, sino en el modo en que el conocimiento se construye y
la forma en que el ser humano se conduce a nivel social a partir de
razonamientos, más aún: cómo debe actuar el ser humano en términos éticos y
políticos.
Politzer
elabora su argumentación en favor del materialismo de Marx. Se declara enemigo
de la postura filosófica idealista que, según él, niega la existencia del mundo
externo, es decir, que niega la existencia de los objetos materiales. Y no es
que sea imposible negar los objetos materiales e ir contra esta postura, sino
que es absurdo detenerse a debatir en torno a la postura “idealista” en pleno
siglo XXI. En estos días, ¿quién o qué niega la existencia real de los objetos
materiales? Quizá algunas ideas producto de la psicosis, pero más allá de eso,
el debate filosófico se desenvuelve en torno a los hechos de la razón, como las
argumentaciones en favor de los derechos humanos o las construcciones del
lenguaje o la cultura. No tiene sentido reivindicar el materialismo como la
forma de pensamiento que admite el conocimiento de los objetos, de ser así, se
establecería una lucha contra molinos de viento.
Por otro
lado, a este respecto es bueno recordar que Marx declaró su materialismo, no en
contra de idealistas, sino en contra de materialistas. En específico, la
crítica de Marx fue contra el materialismo de Feuerbach: “en la medida que
Feuerbach es materialista, no aparece en él la historia, y en la medida en que
toma la historia en consideración, no es materialista. Materialismo e historia
aparecen completamente divorciados en él.” Para Marx, el materialismo de
Feuerbach estaba disociado de la realidad concreta, lo que conducía a un
materialismo inauténtico, o a un idealismo torpe. Reivindicar el
materialismo a la manera de Politzer omite la esencia racional del
planteamiento de Marx, lo restringe a una caricatura del materialismo
epicureísta, limita su comprensión y sus aplicaciones.
Hasta
ahora, los seres humanos se han formado siempre ideas falsas acerca de sí
mismos, acerca de lo que son o debieran ser. Los frutos de su cabeza han
acabado por imponerse a su cabeza. Ellos, los creadores, se han rendido ante
sus criaturas. Liberémoslos de los fantasmas cerebrales, de las ideas, de los
dogmas, de los seres imaginarios bajo cuyo yugo degeneran. Rebelémonos contra
esta tiranía de los pensamientos. Enseñémoslos a sustituir estas quimeras por
pensamientos que correspondan a la esencia del ser humano, dice uno, a adoptar
ante ellos una actitud crítica, dice otro, a quitárselos de la cabeza, dice el
tercero, y la realidad existente se derrumbará.
Marx y
Engels
Así como
el materialismo no se especializa en demostrar la existencia de los objetos
externos, tampoco el idealismo es un espiritualismo, es decir que, contrario a
lo afirmado por Politzer, el idealismo no trata fundamentalmente de un espíritu
superior que ordena el mundo y las relaciones de los seres humanos. El
espiritualismo prácticamente desapareció luego de que Kant expuso su filosofía.
A partir de Kant, el espiritualismo ocupó un lugar marginal en los estudios
filosóficos.
Los
filósofos idealistas no se afanaron por demostrar que el mundo giraba gracias a
un ente supremo. Realmente lo que impulsó al idealismo era la autonomía de la
subjetividad para hacer transformaciones políticas, es decir, los filósofos
tenían un motor político. En torno a la necesidad política también Marx
estableció su filosofía. El materialismo de Marx es continuación y crítica del
idealismo; en el planteamiento de Marx se encuentran subsumidas tesis centrales
del idealismo alemán. Es sabido que la filosofía de Marx se centra en el
análisis de las relaciones materiales capitalistas, su materialismo explica
cómo se dan de hecho los fenómenos materiales en el capitalismo. Uno de los
cuestionamientos centrales que guía a Marx es: ¿cómo es que el capitalismo
permanece pese a sus graves contradicciones internas?, ¿por qué el capitalismo,
en vez de colapsar y aniquilarse, dadas sus problemáticas, sigue
desarrollándose? Así, la investigación de Marx está en torno a la manera en que
se desenvuelven las contradicciones, y no especialmente en la forma cíclica de
la historia que, por lo demás, había sido ya postulada por otras filosofías de
la historia.
Karl Marx
expuso las condiciones en que las clases explotadas querrían negarse a vivir.
No se trata solamente de comprender la esencia del modo de vida, sino de
comprenderla y negarla, en una palabra: transformarla. El idealismo comprende
el modo de ser de las cosas, es decir, el modo en el que las cosas son. Marx
analiza lo mismo, pero no se queda en ese plano de la comprensión.
Permanecer
en las discusiones acerca de cómo son las cosas y las relaciones del mundo es,
de alguna manera, olvidar la constitución política humana, es negarse a
criticar el statu quo establecido. Esto ha sido comprendido en
la historia de la filosofía. Platón lo ilustra perfectamente en su alegoría de
la caverna.
En esa
alegoría, el filósofo griego narra que un encadenado fugitivo logra escapar de
la caverna en la que estaba encarcelado, y entonces se da cuenta de que afuera
está el mundo real, y que la caverna en que había vivido es un mundo de
“sombras”, de opiniones, de mentiras; al volver a la caverna intenta comunicar
a los demás prisioneros que ha visto el mundo tal cual es, pero le toman por
ciego. Los prisioneros permanecen en sus discusiones de siempre, en torno a
mentiras; permanecen en el mundo en que han crecido, se niegan a ver qué hay
más allá de eso que conocen, se niegan a analizar el poder establecido que les
somete. En esa caverna es casi imposible percibir las cadenas y las sombras, no
es voluntad de la gente prisionera estar en esas circunstancias. Los
interesados en que el mundo de sombras se perpetúe son quienes están al mando
del poder político, pues entre sombras es difícil percibirlos y modificar ese
sistema que les beneficia sólo a ellos.
La
alegoría de la caverna describe nuestro mundo. Sin embargo, el puro análisis de
la alegoría de la caverna y la simple comprensión del sistema social actual
perpetúa las injusticias. Hace falta ir más allá; este fue el señalamiento de
Marx.
Marx
percibió las relaciones humanas y criticó el modelo político capitalista, no se
limitó a la comprensión de dichas relaciones ni de conceptos. No solamente
estudió cómo se define una mercancía, cuáles son los medios de producción, la
definición de clase obrera y burguesía y etc.; pensó en esas categorías y llegó
a una conclusión que va contra toda prueba meramente empírica: las relaciones
sociales están enajenadas. El estudio de las condiciones de producción y las
relaciones sociales lo remitió a algo que va en contra del statu quo actual,
no analiza el presente y nuestra situación de clases explotadas, analiza algo
que sobrepasa el poder establecido: lo que somos antes de ser
personas explotadas, qué es lo que nos mantiene
en la condición de gente explotada; en otras palabras: cuál es la ontología de
las relaciones humanas capitalistas. Por estas cuestiones, El capital,
su gran obra, ha sido censurada, anulada e ignorada por el poder político e
incluso se ha borrado muchas veces del currículo de las universidades, pues es
precisamente a través del olvido, y de ignorar las reflexiones profundas, que
las discusiones políticas evaden las teorías filosóficas que no pueden refutar
o que les representan una amenaza. Tal es el caso de la filosofía de Marx que,
constituye, de acuerdo con Engels, “el misil más terrible que se haya lanzado a
la cabeza de la burguesía”.
Betzy
Bravo es licenciada en filosofía por la UNAM e investigadora del Centro
Mexicano de Estudios Económicos y Sociales.
[1] Politzer,
Georges, Cursos de filosofía, México: Fondo de cultura popular,
1962, pp. 43-44.

