Libro N° 9645. La Mejor Cocinera. Recetas de Cocina. Calleja.
© Libro N° 9645. La Mejor Cocinera. Recetas de Cocina. Calleja. Emancipación. Febrero 26 de 2022.
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LA MEJOR COCINERA
Recetas de Cocina
Calleja
La Mejor Cocinera
Recetas de Cocina
Calleja
Title: La Mejor Cocinera
Recetas de Cocina
Author: Calleja
Posting Date: September 13,
2014 [EBook #8870] Release Date: September, 2005 First Posted: August 17, 2003
Language: Spanish
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GUTENBERG EBOOK LA MEJOR COCINERA ***
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LA MEJOR COCINERA pará
CALLEJA
RECETAS DE
COCINA
ÍNDICE
A LAS SEÑORAS
CALDOS
Caldo sencillo — español —
de ave — improvisado — de legumbres y verduras — de cereales
SOPAS
Sopa de yemas
— de obispo
— Juliana
— de huevo
— fina
— de croqueta
— de ajo
— de pasta
— de macarrones
— de almejas
— de pescado
— más fina
— de queso
— de mariscos
— real
— de almendra
— de arroz
— Lionesa
— de pescado
— de vigilia
— Juliana para vigilia
— Juliana
Consomé de almejas
— de carnes
— de ave
— Juvenal
— a la Montmart
— Mesalina
— Martinière
Sopa a la Purísima
— de ostras
— de puré de judías encarnadas
— de acederas y huevos
— a la aragonesa
PURÉS
Puré de garbanzos — de
guisantes frescos — de lentejas — de judías secas — de patatas — de espinacas —
de habas — de patatas al gratín
POTAJES
Potaje Carmelita
— de judías estofadas
— con chorizo
— de garbanzos
— de — con espinacas
Otro potaje de garbanzos
Potaje de lentejas a la española
Potaje de lentejas a la francesa
— de habas secas
— de guisantes
— de cocido
— de alubias encarnadas
— velouté
— de judías encarnadas estofadas
VERDURAS
Tallos de alcachofas
Achicorias
Judías verdes
Espinacas
Habas verdes
Coliflor
Pisto
Zanahorias
Pastel de coliflor
Coliflor en salsa blanca
Coliflor frita
Cardos a la española
Habas a la casera
Habas a la maître d'Hotel
Guisantes a la inglesa
— a la bilbaína
— a la parisién
Menestra de guisantes
Achicorias a la crema
Alcachofas fritas
Acederas con huevos duros
Espárragos al natural
Cardo al natural
Mezcla de verduras
Setas
MENESTRA
Plato de espinaca Patatas
cocidas — en salsa — en puré — al gratín Pastel para mezclar con carne o
salchichas Patatas a la maître d'Hotel Timbal de patata Patatas a la vinagreta
— a la soufflés Acelgas en paquetitos Patatas fritas — Georgette — a la Dietrich
Espárragos a la andaluza
ENSALADAS
Ensalada de lechuga
— de escarola
— de pepino
— de remolacha
— de apio
— mezclada
Ensalada de puntas de espárragos
Ensalada de alcachofas
— de patatas
— de anchoas
— de cardo
SALSAS
Salsa mayonesa
— vinagreta
— de almendras con yemas
— blanca
— a la maître d'Hotel
— rubia
— verde
— amarilla
— tártara
— de tomates
— Robert
— española
— otra
— de trufas
Salsa de champiñons
— perigord
— alioli
— de crema
— para aves
— de nuez para carnes de cerdo
— roubire
— de langostinos
— de cangrejos
— mayonesa a la aspic
— remolada a la francesa
— chaufroix oscuro
Salsa chaufroix blanco
— — amarillo
Salsa chaufroix verde
— de hierbas
HUEVOS
Huevos pasados por agua
Huevos fritos
— estrellados
— en camisa
— escalfados a la cristal palacio
— al capricho
— a la Sor Simena
— Tórtola Valencia
— a la turca
— a la polinac
— con queso
— de primavera
Huevos rellenos
Otra fórmula
Huevos con guisantes
— con espárragos
— con tomate
— con mantequilla
— con salchichas
— con jamón
— en cubilete
— al plato
— a la americana
— a la marinera
— con queso
— para entremés
— monstruo
TORTILLAS
Tortilla española
— francesa
— de patatas
— de espárragos
— de alcachofas
— con guisantes
— de queso
— de leche
— de bacalao
Tortilla con picadillo
— de sesos
— con anchoas
— con merluza
— con chorizo
— a la bechamelle
— al ron
— de hierbas finas
PESCADOS
Besugo asado
Otra fórmula
Otra fórmula
Besugo frito
— en salsa
Otra fórmula
Besugo al minuto
— dorado
Merluza cocida
— a la vinagreta
— rebozada
— a la marinera
— con mayonesa
— en salsa española
— asada
Cola de merluza asada
Pastel de merluza
Tarta de merluza a la florentina
Bacalao a la española
— al horno
— en salsa blanca
— a la vizcaína
— en ajo arriero
— en croquetas
— disfrazado
— rebozado
Salmón asado
— con aceitunas
— frito
— al horno
— a la chambord
— a la genovesa
— con alcaparras
Salmonetes al plato
— al horno
— con tomate
Otra fórmula
Langostinos
— a la marinera
— a la americana
Langosta
— cocida
— en salsa
Almejas sencillas
— al minuto
Escabeche
Lamprea
Truchas
— al horno
— en salsa
— con jamón
Calamares o chipirones
— en su tinta
— rellenos
Lubina asada
— cocida
Rodaballo
— en caldo corto
Pastel de rodaballo
Lenguados fritos
— con almejas
— a la Marguery
— a la española
— al plato
— al gratín
— a la rusa
— a la francesa
Sardinas rebozadas
— con tomate
— rellenas
— fritas
— asadas
Pescadillas a la parrilla
— al gratín
— fritas
Truchas con limón
— a la chambord
— a la parrilla
— rellenas
Carpa a la alemana
Raya a la casera
Ranas con huevos
Frito de ranas
Otra fórmula
Anguila en salsa
Anguilas fritas
— asadas
Anguilas guisadas
— con tomate
— con guisantes
Atún frito
— asado
— guisado
— con tomate
Bonito con tomate
RELLENOS
Conchas rellenas
Pimientos rellenos
Huevos rellenos
Patatas rellenas
Alcachofas rellenas
Calabacines rellenos
Lomo relleno
Solomillo de cerdo relleno
Morcilla blanca o rellenos a la navarra
CONSERVAS
Tomate al natural
Receta más práctica
Tomate en pasta
— en salmuera
Pimientos encarnados
Guisantes
Habas en vaina
Espárragos
Fritada
Melocotones
Guinda en aguardiente
Aceitunas
Pimientos en vinagre
CARNES
Carne rellena
Cordero asado
Ternera
Lomo adobado
Bola de carne
Estofado
Mechado
Carne con alcachofas
Fiambre
Cabeza
Bifteck
Chuletas asadas
Gorrinito asado
Ternera en rajas
— con champiñons
— con alcachofas
— asada
Ternera en fiambre
Otra fórmula
Ternera salteada
— en bechamelle
— a la jardinera
Pudding de carne
Ternera con aceitunas
Fricandeau
Cucuruchos
Ternera con zanahorias
— trufada
Lomo de toro
Cadera de toro
Ternera con patatas moldeadas
— a la alemana
— a la catalana
— a la italiana
— rebozada
— en filetes al horno
Cola de carnero
Batallón
Salmigondis
Ropa vieja
Ternera a la Marengot
Chuleta de primavera
— de ternera a la rusa
Granadinas de ternera glaseadas
Lomo de vaca al asador
Guisado de carnero con patatas
Pecho de carnero asado
Solomillos de carnero
— con verdura
— con champiñons
— asado
— con picatostes
— con setas
Chuletas a la papillot
Lengua a la escarlata
Vaca estofada
Manos de carnero en salsa
Chuletas de ternera asadas con tomate
Ternera asada en su jugo
Pecho de carnero relleno
Pierna de carnero a la campesina
Chuletas de carnero a la parrilla
Chuletas de cordero a la papillote
Chuletas de cordero empanadas
Costilla de cordero a la bechamelle
Lengua de carnero con tomate
Lengua de carnero en salsa
Empanadas de toda clase de carnes
CARNES DE CERDO GUISADAS Y EN EMBUTIDOS
Tocino magro con tomate y pimiento Lomo a la
juncadella Lonjas con cebollas Lomo relleno — con bechamelle — con arroz
Solomillo de cerdo — al horno — relleno Manos en salsa — rebozadas — con
bechamelle Orejas rebozadas Manos trufadas Pastel de hígado Foiegras de hígado
Chuletas Jamón frito — con tomate — con guisantes — con bechamelle Jamoncillo
trufado Pastel a la italiana Jamón en dulce para el momento Jamón en dulce
Jamón en dulce con huevos hilados Otra fórmula Queso de cabeza de cerdo Cabeza
de jabalí Chorizo para el cocido — crudo Salchichón Salchichas Longanizas
Butifarra Mortadela Morcilla blanca Morcillas asturianas Modo de hacer salmuera
— de conservar el embutido
FRITOS
Sesos fritos
— huecos
— rebozados
— fritos
Boladillos de patata
Bolos de patata
Buñuelos de viento
Buñuelos de bacalao
Torrijas
Chandrios
Otra fórmula
Empanadas
Envueltas de pechuga
Manzanas fritas
AVES Y CAZA
Pollo con tomate — en salsa — a la marinera — frito
— con ostras — asado — al horno — con arroz — con zanahorias — salteados a la
Mascota — con guisantes — a la manchega — a la catalana — tiernos Pechugas de
pollo Gallina guisada — en pepitoria Segunda fórmula Gallina rellena Capón Pato
Gallina al horno Pechugas de gallina — de capón con trufas Capón mechado
Gallina dorada — en pebre Ganso a la inglesa — verde asado — guisado Pavo con
aceitunas Pavos asados y rellenos a la catalana — asado al horno — trufado
Pichones con aceitunas Menudillos de pavo a la paisana Pichones estofados a la
Carolina Pichones con champiñones Pichones en salsa — asados — al jerez Faisán
Otra fórmula Codornices — con hoja de parra — con tomate — en salsa Perdices
asadas — rellenas — a la americana — estofadas Segunda fórmula Tercera fórmula
Perdices escabechadas Malvices Chochas en salsa — guisadas — al horno Becacina
Gazapos en papillotes Conejo adobado (casero) Pastel de liebre Liebre a la
casera — a la francesa Liebre en salsa Otra fórmula Conejo en pepitoria Corzo —
pierna al horno Cabrito asado Becadas Otra fórmula Becadas asadas a la española
Conejo de monte — pastel Bocadillos de ave Ropa vieja de aves
ARROZ
Arroz blanco
— con picadillo
— con jamón
— con menudillos
— con salchichas
— con pollo
— a la riojana
Arroz con langosta
— con almejas
Paella
Arroz con riñones
— de vigilia
Timbal de arroz con guisantes
PLATOS VARIADOS
Macarrones con tomates
Macarrones con leche
Canalones
Pudding de cocido
Pastel de ternera y patata
Migas
— de Carlos IV
Criadillas guisadas
— rebozadas
Fiambres
Sandwich
Empanadas de medio hojaldre
Modo de hacer el hojaldre
Otro hojaldre
Empanadillas de pan
Empanadillas con leche
Empanadillas con caldo de cocido
Pasteles de patata
Hígado de carnero
Callos a la española
Lengua
— a la escarlata (2ª fórmula)
Flan de caldo
Mollejas de ternera
Riñones de carnero salteados
Riñones de cerdo o ternera
Albóndigas
Croquetas
PASTELERÍA Y REPOSTERÍA
Bizcochos para brazo de gitano Bizcocho sencillo
Otra fórmula Bizcocho con almíbar — de manteca — de canela — de ángel Brazo de
gitano Bizcocho de almendra — borracho Cajas de bizcocho Bizcocho para banquete
Bizcochón Bizcochos de chocolate — de espuma — rellenos — con frutas Pastel
Moka Pudding — de arroz — de frutas — de patatas — de chocolate — de manzanas —
de castañas — al ron — para un té Bizcocho para tomar el té — de capuchinas
Rosquillas de Almagro — fritas — de consejo — de S. Isidro — de yema — económicas
Magdalenas Polvorones Mantecados Mantecados franceses — de América — de Viena —
de Astorga Tarta de almendra Torta de merengue Roscas de almendras Tortas de
chatchigorris Punta de Llasante Budín Bizcochos de limón Flan de leche al baño
maría Flan de leche al fuego Buñuelos de plátanos Leche frita Bocadillos
Cuajada Arroz con leche Requesón Croquetas de arroz Sopa de postre — de leche —
caña Postre Otro Suspiros Cafareles Petits Choux Saint Honoré Soplillo de
chocolate Pastelillos de crema Pastel relleno de dulce
POSTRE
Tortilla soufflé — de manzana — rellena — con dulce
Merengues a la Chantilly Merengues Crema de almendra Crema de naranja Gelatina
de crema Tarta de manzanas Pan dulce Sequillos Tocinillo de cielo Flan casero —
de naranja — de limón — de avellana — de almendra Natillas — acarameladas — con
bizcochos — de café — de chocolate — de té Galletas — con mantequilla Bollos de
leche Medias lunas Monerías Mil hojas Píos nonos Calineta Huevos moles
Ensaimadas Roscón Guirlache Turrón de yema — de café — de avellana Magdalenas
con frutas Pastel de Chantilly Modo de hacer el Chantilly Bollitos al horno
Papelitos Pasteles de nuez Patata en pastelillos al horno Postre de manzana
Patelillos con manzana Marrón glacé Turrón de capuchina Azúcar clarificada Modo
de confitar frutas Baño blanco para yemas Yemas con baño — capuchinas —
acarameladas — de coco Piñones bañados Pastillas de café Huevos moles con
bizcocho Azucarillos Almendras garapiñadas Churros — con huevos Dulce de
almendra
DULCE DE FRUTAS
Carne de membrillo
Jalea de membrillo
Dulce de manzana
Mermelada de manzana
Gelatina de manzana
Manzana moldeada
Pasta de manzana
Jalea de manzana
Dulce de naranja
Naranjas confitadas
Gelatina de naranja
Dulce de limón
— de cereza
— de guinda
Pasta de guinda
Cabello de ángel
Dulce de ciruela claudia
— de higo
Pasta de ciruela
— de higos
Dulce de melocotón
Pasta de melocotón
— de albaricoque
Albaricoque moldeado
Mermelada de albaricoque
Dulce de pera
Mermelada de pera
Compota de pera
— de manzana
Compotas de melocotón
y albaricoque
Dulce de sandía
Sandía confitada
Dulce de fresa
Jalea de fresa
Mermelada de fresa
— de grosella
Jalea de grosella
Dulce de batatas
Batatas confitadas
Dulce de uva
Uvas confitadas
Ciruelas e higos confitados
Gelatina de uvas
HELADOS
Modo de hacerlos Flan helado Queso helado Mantecado
Helado de fresa — de arlequín — de limón — de leche — de canela — de vainilla —
de grosella — de naranja Helado de café — de café con leche — de avellana
Mantecado con frutas Helado de almendra — de coco — de chocolate Mantecado de
bizcocho Helado de huevo Biscuit de coco Sorbete de melocotón
JARABES Y PONCHES
Jarabe de malvavisco
— de grosella
— de café
Ponche
— de huevo
LICORES
Licor de guinda
— de menta
Curaçao
Licor de naranja
— de fresa
Chartreuse
Otra fórmula
Anisete
Anisado
MODO DE SERVIR BIEN UNA COMIDA
6 menús para almuerzos 6 menús para comidas 6 menús
para banquetes
RECETAS ÚTILES
Para el tocador
Jabón para afeitarse
Agua perfumada
Dentífrico
Agua de colonia
Para lavar la cabeza
Desinfección de objetos de tocador
Para los dientes
Segunda fórmula
Polvos dentífricos
Para los ojos
Para deshinchar los párpados
Pasta para las manos
Para las arrugas de los párpados
Para el color de la cara
Para los rostros demasiado pálidos
Para las uñas
RECETAS PARA LIMPIEZA
Lejía
Jabón de sebo
— de aceite al fuego
— — en frío
Pasta para dar brillo a los suelos
Crema para el calzado de color
— — negro
Otra fórmula
Modo de limpiar la plata
— — — los bronces
— — — el mármol
— — — manchas de aceite del cuero
Para limpiar objetos de hierro
— — muebles
— — franelas
Otra fórmula
Para limpiar aceros
— — manchas de tinta
— — cera o esperma
— — camas
A LAS SEÑORAS
A la dueña del hogar se dedica este libro de
cocina, ya que la primera cocinera de la casa debe ser la señora, cualquiera
que sea su posición social, si quiere tener orden y economía.
Este libro es tan completo, que no debe faltar en
ninguna casa, pues con él se tiene siempre de todo.
En las poblaciones pequeñas donde sólo hay uno o
dos comercios poco surtidos, es indispensable, para que las amas de casa
preparen, a su tiempo, toda clase de conservas; de verduras, frutas, pescados y
carnes.
Aprendiendo lo que este libro enseña, en forma tan
sencilla, toda despensa estará siempre provista, facilitando a su dueña la
preparación de una comida improvisada; se sabrá elegir menú y cómo ha de
servirse. El libro, además, le ofrece recetas para preparar todo cuanto
presente a sus invitados o a sus familiares, desde los entremeses hasta los
licores.
Por todo lo dicho, es recomendable este libro, como
premio para los colegios y escuelas de niñas, en la seguridad de que es el
mejor regalo que puede ofrecérseles.
Contiene recetas de cocina de varias regiones, toda
clase de postres en repostería y pastelería, helados, licores; todas ellas de
resultado práctico, y la mayor parte económicas.
Las señoras encontrarán aquí toda clase de fórmulas
para la limpieza, incluso lejías y jabones.
Por eso insistimos en recomendar, como premio, este
libro; pues una señorita que sale de la escuela o colegio con uno de estos
ejemplares y se aficiona a leerlo y practicarlo, está en vías de ser útil a su
familia, proporcionándole, sin grandes dispendios, comida sabrosa y nutritiva.
También sería del agrado de todas las madres, que
en las escuelas públicas de niñas se dedicase, un día a la semana, a práctica
de cocina (como se hace en los colegios particulares), pues lo necesario para
ello podría incluirse en los gastos de material.
Todo cuanto se haga por hacer de la niña una mujer
educada e instruida, con toda la solidez que requiere la base del edificio de
la sociedad, será poco si se compara con la transcendencia que ello tiene en la
vida de la familia futura.
CALDOS
CALDO SENCILLO.—Para medio kilo de carne de buey
póngase un litro de agua, sal, zanahoria y puerro; cuézase una hora antes de
servirlo.
CALDO ESPAÑOL.—Póngase todo como en el anterior,
agregando un trozo de jamón, dos jícaras de garbanzos previamente remojados y
un trozo de chorizo.
Téngase hora y media cociendo a fuego lento, y
puede servirse.
CALDO DE AVE.—Córtese en trozos un ave; póngase a
cocer en dos litros de agua con sal, puerro, cebolleta, zanahoria y una ramita
de perejil; se espuma bien, se hace hervir despacio, y se sirve.
CALDO IMPROVISADO.—Para cien gramos de extracto de
carnes o gelatinas de aves, medio litro de agua hirviendo; se disuelve bien, y
se sirve.
CALDO DE LEGUMBRES Y VERDURAS.—Para cada litro de
agua, una jícara de lentejas, otra de habichuelas, otra de alubias encarnadas,
zanahorias, puerros, cebolletas, perejil y coliflor.
Se sazona de sal, se compone con aceite frito,
después de pasado el caldo por un tamiz. (Es propio para niños y
convalecientes).
CALDO DE CEREALES.—Para dos litros de agua échese
una jícara de cebada, otra de trigo, otra de avena, otra de maíz y otra de
centeno; sazónese de sal y que hierva hasta reducirse a medio litro, y antes de
servirse pásenlo por un colador.
SOPAS
SOPA DE YEMAS.—Después de batidas unas yemas, se
meten al horno en un plato, y cuando estén duras se sacan y cortan a trocitos
cuadraditos, y cuando está el caldo hirviendo se echan, poniendo también otros
cuadraditos de jamón.
SOPA DE OBISPO.—Se deshace mantequilla en una
cacerola y se echa harina, moviendo sin cesar y echando despacio el caldo; se
baten yemas de huevo y se van mezclando; cuando está bien mezclado se le agrega
un poco de jerez, y cuando ha hervido un ratito se echa a poquitos las claras,
que se habrán batido a punto de nieve y frito en pequeñas porciones.
SOPA JULIANA.—Se fríen en manteca puerros y cebolla
picada; se van agregando patatas, nabos y zanahorias cortadas a tiritas muy
finas, una hojita de hierbabuena y perejil picado; cuando todo se ha rehogado
se pone repollo muy blanco a trocitos regulares, y se rehoga también; se sazona
de sal, después de poner el caldo necesario, y se deja hervir por lo menos tres
horas.
SOPA DE HUEVO.—Se pone la sopa cortada bien fina a
rehogar con manteca (si es vigilia, con aceite); se echa el caldo sazonado de
sal y unas avellanas tostadas y bien molidas, y cuando está a punto se echa un
huevo por persona, y si se quiere más finos se baten los huevos, mezclándolos
bien antes de servirla.
SOPA FINA.—Con una taza de harina, leche y una yema
de huevo se hace una masa espesa y fina; se baten dos claras a punto de nieve;
se mezcla todo bien; se va friendo en aceite muy caliente, se le echa el caldo
hirviendo, y se sirve.
SOPA DE CROQUETA.—Hecha y fría la pasta de croqueta
se toman bolitas del tamaño de un garbanzo, y rebozadas en miga de pan y huevo
se fríen, echándoles un buen caldo por encima al tiempo de servirse.
En lugar de la croqueta puede echarse al caldo
menudillos de ave a pedacitos.
SOPA DE AJO.—Se corta sopa de pan muy fina, y en
una tartera se pone al fuego para que se tueste un poco el pan; se echa el
aceite necesario, que se habrá frito con ajo, y cuando está tostado se echa
agua hirviendo sazonada de sal, metiendo la tartera al horno o poniendo fuego
encima y debajo.
SOPA DE PASTA.—Para cada litro de caldo de cocido
se pone unas dos onzas de cualquier pasta de sopa; se hace hervir un rato, se
deja reposar, y se sirve.
MACARRONES.—Con caldo de cocido y en una fuente
plana se ponen a cocer macarrones gruesos; cuando están blandos se espolvorean
con queso rallado y se mete un ratito al horno.
SOPA DE ALMEJAS.—Después de bien lavadas, se cuecen
con agua y sal; se quitan las conchas y se echan las almejas a una cazuela
donde se habrá frito aceite con ajo, cebolleta, tomate y perejil; se pasa por
un colador el agua donde se han cocido las almejas y se le echa arroz o
rebanaditas de pan.
SOPA DE PESCADO MUY RICA.—Para cada libra de
pescado, el agua necesaria a cuatro platos de sopa; el pescado, bien limpio, se
pasa por harina y se fríe en aceite hirviendo; después, en ese mismo aceite, se
fríe tomate, ajo, cebolla, pimiento y perejil bien picado; se pone a rehogar,
añadiéndole el pan necesario y una salsa de almendras y avellanas tostadas.
OTRA MÁS FINA.—Escamado y limpio el pescado, se
corta en tajadas; se pone a cocer en una cacerola con agua y sal. Se hace una
mayonesa, poniendo una yema de huevo por cada plato de sopa, y cuando empieza a
hervir el caldo donde se ha cocido el pescado (se habrá pasado por un colador),
se va incorporando la mayonesa, sin dejar de moverlo y fuera del fuego; las
rebanaditas de pan han de ser muy finas.
SOPA DE QUESO.—En una cacerola con manteca de vaca
se corta la cebolla muy menuda y se pone al fuego hasta que la cebolla empieza
a dorarse; entonces se echa el agua necesaria para la sopa y se sazona de sal;
en otra tartera se pone una capa de rebanadas de pan, delgaditas, otra capa de
queso Gruyere, otra de pan, y así sucesivamente cuantas se quieran. Se vierte
por encima el caldo de la cacerola y se mete un rato al horno.
SOPA DE MARISCOS.—En una cacerola se fríen en
aceite, ajo, cebolla y tomate; se echan los mariscos bien lavados y el agua
necesaria para que cuezan; cuando abren se quitan las conchas y se echan
rebanaditas de pan.
SOPA REAL.—Se cuecen enteras patatas buenas;
después se pelan y pasan por el prensa-puré; se prepara una bechamelle con
jamón menudito, y cuando está espesa se añaden las patatas, moviendo la pasta
sin cesar con una cuchara de madera; cuando está hecha la pasta se retira del
fuego y se echan tres yemas por cada medio kilo de patatas, moviendo hasta que
se incorporen bien. Se tiene hirviendo el caldo y se echa esa pasta a bolitas,
hirviendo la sopa.
SOPA DE ALMENDRA.—Después de escaldadas y peladas,
cien gramos de almendras por litro de agua, se fríen en aceite bien caliente y
se sacan; después se echa ajo y rebanadas de pan, y cuando están tostadas se
machacan las tres cosas en el mortero.
Se pone agua sazonada de sal; se echa la sopa
cuando está hirviendo, se mezcla lo del mortero, y se sirve.
SOPA DE ARROZ.—Se pone a cocer arroz con agua
sazonada de sal; en una sartén se fríe con manteca, tomate, pimiento, cebollita
y unas tiritas de patata; se mezclan menudillos de pollo o gallina bien
picados, jamón y chorizo, y se mezcla todo al arroz.
Cuando se ha cocido, se sirve, espolvoreándolo si
se quiere con queso de
Parma rallado.
SOPA LIONESA.—Para cien gramos de manteca de vaca,
cien de sémola fina y un litro de leche.
Se pone la manteca en una cacerola, y cuando se
derrite se echa la sémola; se le da un par de vueltas y se agrega la leche,
azúcar, un palo de canela y la corteza de medio limón rallada; se cuece a fuego
lento moviendo para que no se agarre; se incorporan tres yemas de huevo, que se
tendrán desleídas en leche tibia, y se vierte en la sopera sobre tostadas de
pan fritas en manteca.
SOPA DE PESCADO.—Se ponen a cocer merluza y
cangrejos, con agua y vino blanco; se mezcla cebolla, pimienta, sal, nuez
moscada, laurel y perejil. Cuando todo está cocido se ponen los cangrejos con
cuadraditos de pan tostado y se pasa el caldo; se le puede agregar tomate frito
si gusta, y se sirve la merluza con salsa mayonesa, resultando dos platos.
SOPA DE VIGILIA.—Para dos huevos, cuatro cucharadas
de miga de pan rallado, ajo y perejil bien picados, sal, especia y el zumo de
medio limón, haciendo de todo una pasta. Se pone aceite en la sartén, y cuando
está caliente se va echando la pasta en forma de tortitas del tamaño de una o
dos pesetas. Cuando se doran se sacan y se echan en una cacerola de agua
caliente y sazonada de sal; se hace hervir unos minutos, y al servirla se puede
ligar con dos o tres yemas bien batidas.
SOPA JULIANA PARA VIGILIA.—Se fríe en aceite
cebolla y ajo muy picado; cuando se dora se echa el agua necesaria para los
platos de sopa que se quiera obtener; se echan las hierbas julianas, y cuando
están cocidas se le mezclan unas yemas de huevo bien batidas, y se sirve.
SOPA JULIANA.—Se cuecen hierbas julianas (si son
frescas mejor) en caldo del cocido; se pone en una cacerola uno o más huevos
duros partidos menuditos, colas de langostinos, cangrejos y unas rebanaditas de
pan frito en manteca de cerdo; se vierte encima el caldo con las hierbas, y se
sirve.
CONSOMÉ DE ALMEJAS.—Para cada plato de sopa se
cuecen una docena de almejas; se sacan y en el caldo se echa tomate, cebolla,
puerros, perejil, laurel, hierbabuena, tomillo, sal y manteca de vaca o cerdo
bien fresca. Se deja cocer un rato, se echan las almejas sacadas de las conchas
y que cuezan otro poco; se prepara en una cacerola colas de cangrejos y
tostaditas de pan frito con manteca. Se espesa el consomé con dos o tres yemas
de huevo duro machacadas en el mortero y desleídas con un poco aceite fino; se
vierte en la sopera, y se sirve.
CONSOMÉ DE CARNES.—Para un kilo de carne de vaca
que sea gelatinosa, media pata de ternera y un trozo de cabeza de cerdo; se
hace hervir dos horas y se echa cebolla, tomate, especia, sal, laurel y se hace
hervir tres horas más; en una sartén con manteca de cerdo se fríe una pechuga
de gallina y se repica después; se hace una bechamelle con sémola fina en vez
de harina, y se le mezcla el picado de pechuga sazonado de sal y nuez moscada;
se mueve sin cesar, y cuando la pasta está espesa se retira del fuego y se le
mezclan dos yemas de huevo, dejando enfriar; después se hacen unos trocitos
como macarrones de tres centímetros, se rebozan en huevo y pan rallado y se
fríen; se colocan en una sopera, se vierte sobre ellos el consomé bien
desengrasado y pasado, y se sirve. Con las carnes se hacen croquetas.
CONSOMÉ DE AVE.—En una olla con tres litros de agua
se pone en trozos una gallina, un kilo de pecho de ternera, sal, apio, puerros,
azafrán, nabos y zanahorias.
En una taza de caldo se deslíen seis yemas de huevo
bien batidas y se ponen al baño maría en un molde untado de manteca; cuando se
enfría se corta a cuadraditos y se pone en una sopera con menudillos de gallina
y pedacitos de pan, todo frito. Se desengrasa el consomé pasándolo por un tamiz
muy fino al echarlo a la sopera, bien caliente, y se sirve.
CONSOMÉ JUVENAL.—Consomé claro. Guarnición: Hojas
de lechuga cocidas que se rellenan de tarsa de ternera, enrolladas en forma de
cigarrillos, escalfadas, momentos antes de servir, mas costrones de brioche de
tres centímetros de diámetro fritos y guarnecidos de puré crecy (zanahorias)
reducido, napadas por encima y gratinados.
CONSOMÉ A LA MONTMART.—Consomé de ave, claro.
Guarnición: Medias lunas muy pequeñas de zanahoria y nabos glaceadas, rodajas
finas de morcilla de ave trufada, y lengua a la escarlata, real a la crema de
guisantes, puntas de espárragos y perifollos, picado.
CONSOMÉ MESALINA.—Consomé de ave con esencia de
tomate. Guarnición:
Riñones de gallo, arroz cocido y juliana fina de pimientos frescos de
España.
CONSOMÉ A LA MARTINIERE.—Consomé de ave, claro.
Guarnición: Repollo relleno de tarsa de carne con finas hierbas, bien sazonado,
forma de morcilla, breseadas; luego se cortan en rodajas finas; guisantes
frescos mondados y pequeños. Diablotins (de pan) en forma cuadrada.
SOPA A LA PURÍSIMA.—Póngase una cacerola al fuego
con un poco de aceite fino en el que se rehogan una cebolla y unos cuadraditos
de patatas, procurando que no tomen color, un par de zanahorias, aroma de apio
y una cucharada de arroz. Mójese con agua, sazónese con sal y déjese a un lado
de la lumbre a que cueza bien; una vez cocido, se pasa todo por un tamiz,
procurando que esta sopa no quede muy espesa. Se vuelve a pasar la sopa por un
colador de pico; con ayuda de un batidor se pasa a una cacerola limpia; sazónese
bien, y en el momento de servirse agréguese un poco de perifollo fresco picado
muy fino.
SOPA DE OSTRAS.—En un mortero de mármol macháquense
dos o tres docenas de ostras. Échese luego caldo de pescado, hirviendo. Déjese
cocer por espacio de tres cuartos de hora. Fríanse aparte, con manteca,
cortezones de pan en cantidad suficiente. Al retirarlos de la sartén colóquense
en la sopera. Viértase en ella el caldo de ostras, y sírvase bien caliente.
SOPA DE PURÉ DE JUDÍAS ENCARNADAS.—Se cuecen las
judías en caldo, añadiendo ruedecitas de zanahorias y cebollas con un poco de
manteca; después de cocidas se machacan en un mortero, y el zumo se pasa por
tamiz, añadiéndole más caldo si estuviese muy espeso; después se echa este zumo
sobre algunos pedacitos de pan frito, y cuando estén bien calados se sirven. En
días de vigilia se pone caldo de pescado y aceite en vez de manteca.
SOPA DE ACEDERAS Y HUEVOS.—Póngase en una cacerola
con manteca un puñado grande de acederas mondadas y lavadas, picadas en
pedazos; cuando estén bien rehogadas se añade la cantidad de caldo según el
número de personas (dos cacillos y medio por persona), y luego que esté próximo
a hervir se echa el pan, dejándola a fuego lento; viértase en la sopera con un
batido de yemas de huevo cuando haya de servirse.
SOPA A LA ARAGONESA.—Cocer bien un hígado de
ternera. Dejarlo enfriar y rallarlo menudito. Agregarle otro tanto de queso y
espolvorear la mezcla con un poco de pimienta al revolverla. Desleír en caldo
claro del puchero, hacer que cueza, y a los pocos hervores bañar con ello unas
rebanadas de pan previamente tostadas con manteca. Colocar esta sopa entre dos
fuegos hasta que se dore, y servirla.
PURÉS
PURÉ DE GARBANZOS.—Para medio kilo de garbanzos (ya
remojados), un litro de agua con la sal necesaria, cebolla, puerro y hierbas;
se deja cocer hasta que estén blandos los garbanzos, y se pasa por el
prensa-puré; se liga con seis huevos y cien gramos de manteca de vaca, y se
sirve.
PURÉ DE GUISANTES FRESCOS.—Se ponen a cocer
(desgranados) en agua hirviendo, con sal, cebolla, puerro, perejil y manteca;
cuando están cocidos se pasan por el prensa-puré y se liga con yema de huevo;
se vierte en la sopera bien caliente, sobre pedacitos de jamón y pan, fritos.
PURÉ DE LENTEJAS.—Se ponen a cocer con agua fría;
cuando principian a ablandarse, se pone sal y siguen cociendo. En la sartén se
fríe un ajo, cebolla y tomate, y se echa todo a las lentejas; se deja hervir un
poco, se pasa como los otros, y se sirve.
PURÉ DE JUDÍAS SECAS.—Para este puré se emplea el
mismo procedimiento que para el anterior.
PURÉ DE PATATAS.—Para cuatro platos, medio kilo de
patatas cocidas con agua y sal; después se pasa el puré, se mezcla con tres
yemas de huevo y un poco de manteca de vaca y se vierte en la sopera sobre unos
picatostes.
PURÉ DE ESPINACAS.—Se cuecen en agua hirviendo y
sal; después de limpias y picadas se pasan al agua fría, exprimiéndolas, y
cuando están secas se pasan por un tamiz, cociéndolas con leche y mantequilla,
hasta que el puré quede en su punto.
PURÉ DE HABAS.—Se ponen con agua y sal a cocer
habas peladas, y cuando están cocidas se hace el puré y se compone con aceite y
cebolla frita o con manteca de vaca, como más guste.
PURÉ DE PATATAS AL "GRATÍN".—Se cuecen
con agua y sal; se pasan por el prensa-puré; se deshacen con un poco de leche,
añadiéndoles manteca de vaca y dos o tres yemas batidas; se pone el puré en una
fuente que resista al fuego y se echa encima queso Gruyere y pan rallado; se
pone en el horno hasta que tome buen color.
POTAJES
POTAJE CARMELITA.—Después de remojados los
garbanzos toda la noche con agua y sal, se lavan y ponen a cocer con agua
tibia. Se fríe un ajo, se tira, y en aquel mismo aceite se fríe cebolla y un
poco tomate, que se mezcla con los garbanzos cuando ya están casi cocidos; un
rato antes de servirlo se fríe una rebanada de pan, y con yemas de huevo duro
se mezcla, machaca bien en el mortero y se añade a los garbanzos.
JUDÍAS ESTOFADAS.—Remojadas las judías, se ponen en
una olla con agua fría, cebolla, perejil, pimentón, ajos, un poco de aceite y
otro poco de manteca, dejándolas cocer a fuego lento.
Se fríe un rebanada de pan y unas cuantas judías;
se aplastan y mezclan con las judías, sazonándolas bien.
JUDÍAS CON CHORIZO—Cocidas y sazonadas las judías,
se componen con cebolla frita y pimentón; aparte se tienen asados unos chorizos
pequeñitos y se meten en las alubias un rato, procurando que no se deshagan.
POTAJE DE GARBANZOS.—Se cuecen los garbanzos y se
les añade coliflor; se mezcla pimentón, especias y una fritada de tomate, ajo y
cebolla; se echa un poco arroz, y cuando todo está cocido se sirve.
GARBANZOS CON ESPINACAS.—Se ponen a cocer los
garbanzos con una cabeza de ajos, sal y una hoja de laurel. Aparte se cuecen
las espinacas, se escurren bien y se mezclan a los garbanzos, poniendo aceite
crudo; se machacan en el mortero unos garbanzos para espesar la salsa; se deja
hervir un poco y se sirve. El que quiera, puede servirse un poco de vinagre.
OTRO POTAJE DE GARBANZOS.—Después de remojados,
pónganse a cocer con el agua y la sal necesarios; cuando estén cocidos se
machacan en el mortero unas yemas de huevo duro y unos garbanzos; se deslíe con
caldo de los mismos y se compone con aceite frito y cebolla.
LENTEJAS A LA ESPAÑOLA.—Después de bien limpias, se
ponen a cocer con agua fría, y cuando hierven unos minutos se les quita el
agua, poniendo otra fría, sal, especias, cebolla y tomate frito; se machaca una
miga de pan mojada con vinagre, se mezcla, se hace hervir todo junto, y se
sirve.
LENTEJAS A LA FRANCESA.—Como en las anteriores, se
cambia el agua. Cuando están cocidas y sazonadas, se escurren. Se pone manteca
de vaca en una cacerola; se echa una cucharada de harina, después las lentejas,
perejil picado y un poco de vinagre.
POTAJE DE HABAS SECAS.—Se ponen a cocer en agua
fría con un trozo de tocino, otro de cabeza de cerdo, sal, especias y ajo; se
cuece todo, y se sirve.
GUISANTES.—Los guisantes, secos, se ponen con agua
fría, sal, tocino, cebolla y perejil; después de cocidos se tuesta harina en
manteca, se echa un cazo de caldo, se deja hervir un poco, y se sirve.
COCIDO.—Para doce personas se necesitan cuatro
litros de agua, que se pone con medio kilo de cebón, un buen hueso, chorizo,
jamón, zanahorias, gallina, puerro, perejil, nabos y cebollas (la patata es muy
buena en el cocido, pero puede suprimirse porque pone el caldo blanco y
ordinario, o si se quiere, se cuece aparte); ha de cocer a fuego lento, unas
cuatro horas, bien espumado y sazonado. Con unas hebras de azafrán sale muy
doradito.
ALUBIAS ENCARNADAS.—Se ponen a cocer con agua fría,
sal, pimienta, cebolla y un trozo de longaniza; cuando están cocidas se
componen con un poco de aceite frito con cebolla.
De esta misma manera se cuecen los arbejones y las
muelas.
POTAJE "VELOUTÉ".—Se hace un buen consomé
y se cuela por un paño, a fin de que quede sin grasa ninguna; se pone a hervir
y se le echa tapioca, y cuando está bien cocido se echa despacio en la sopera
sobre yemas de huevo, bien batidas previamente.
JUDÍAS ENCARNADAS ESTOFADAS.—Se cuecen con tocino,
jamón y cebolla; cuando están bien cocidas se les echa un poco de manteca y de
harina, perejil picado, sal y pimienta; se saltean y se humedecen con un poco
de vino tinto, dejándolas cocer lo menos media hora, meneándolas a menudo. Se
sirven con el jamón partido a pedacitos.
VERDURAS
ALCACHOFAS (TALLOS).—Bien limpias y cortadas a
trozos se ponen en agua hirviendo, procurando meter muy pocas de una vez para
que no cese de hervir; para que no sean amargas se tiene preparada otra agua
hirviendo, se le cambia y entonces se sazona de sal; cuando están cocidas se
quita toda el agua y se fríen en la sartén unos trocitos de jamón y chorizo,
que se echan a la verdura; en aquella grasa se fríe cebolla, se echa una
cucharada de harina, se fríe, y cuando se tuesta se vierte sobre las alcachofas,
haciéndolas rehogar un rato. Son exquisitas.
ACHICORIAS.—Se limpian y cortan, se ponen en agua
hirviendo y sal; cuando están cocidas, se sirven con aceite y vinagre y un poco
de su caldo.
Lo mismo se ponen la lechuga y escarola cuando se
quieren cocidas.
JUDÍAS VERDES.—Despuntadas y lavadas se ponen a
cocer con agua hirviendo y sal, hasta que estén tiernas, mezcladas con unas
ruedas de cebolla; pueden servirse como ensalada, y mejor aún con una salsa de
tomate bien frito.
ESPINACAS.—Lavadas y cortadas se cuecen con agua y
sal; se quita el caldo y se ponen con manteca de vaca o de cerdo. Lo mismo
pueden ponerse las acelgas.
HABAS VERDES.—Se cuecen con agua y sal cuando se
les quita el caldo se mezclan con manteca de cerdo, tomate, cebolla,
hierbabuena, salchichón y tocino, todo picadito. Lo mismo se hacen los
guisantes.
COLIFLOR.—Se corta a trozos, se hierve con agua y
sal; se pone a escurrir. Cuando está seca se pone en una fuente besuguera; se
espolvorea con queso de Parma; se cubre con una bechamelle y se pone a dorar al
horno.
PISTO.—Fríanse tomates, calabacines, pimientos y
cebollitas; cuando se ha evaporado el agua se baten unos huevos y se revuelven
bien.
ZANAHORIAS.—Raspadas y cortadas a ruedas, se
rehogan con manteca; se sacan a un plato, y en aquella grasa se echa cebolla
muy picada; cuando está frita se pone una cucharada de harina, y cuando se dora
se echa medio litro de leche; en esta salsa se ponen las zanahorias; se sazonan
de sal y acaban de cocerse, espesando la salsa con yema de huevo.
PASTEL DE COLIFLOR.—Tres cuarterones de ternera
bien guisada; dos huevos bien batidos y un cogollito de coliflor; con todo se
hace una pasta. Se pone en una cacerola, mitad manteca y mitad aceite, hasta
cubrir el fondo de la misma; cuando está caliente se coloca una jícara boca
abajo y la pasta va echándose alrededor de la jícara, y se tiene con fuego
lento arriba y abajo una media hora, hasta que está rojo.
COLIFLOR EN SALSA BLANCA.—Límpiese y lávese bien;
póngase a cocer en agua con un poco de sal y manteca, teniendo cuidado de que
no se deshaga; después de cocida se coloca en la fuente, procurando que no
pierda su forma primitiva y se rocía con salsa blanca. También se puede poner
en la misma salsa y darle unas vueltas en el fuego; de este modo no tiene tan
buena vista.
COLIFLOR FRITA.—Se tiene en adobo de sal, perejil y
vinagre un pequeño rato y después se cuece con agua y sal; se la deja escurrir
bien; se reboza en un batido de huevo y se fríe en aceite.
CARDOS A LA ESPAÑOLA.—Bien limpios y cortados a
trozos, se escaldan en agua hirviendo y se lavan bien con agua fría. Se ponen a
cocer con agua hirviendo lonchas de tocino y zumo de limón; cuando está blando
se quita todo el caldo; se fríe aceite con ajo, se tira éste y se hace la salsa
con harina tostada.
HABAS A LA CASERA.—Se cuecen en agua hirviendo; se
escurren y se les da unas vueltas en una cacerola con manteca y harina; añádase
sal, pimienta y ajedrea picada. Al tiempo de servirlas, líguense con yema de
huevo.
HABAS A LA "MAITRE D'HOTEL".—Se cuecen
con agua, sal y hierbas aromáticas; se saltean con manteca y perejil picado, y
se sirven.
GUISANTES A LA INGLESA.—Después de limpios se
cuecen en agua hirviendo con sal y pimienta; se escurren, y sirven con trocitos
de manteca fresca de vaca.
GUISANTES A LA BILBAÍNA.—Se cuecen con aceite crudo
y cebollas; después se echan patatas muy pequeñas, y al momento de servirlos se
les echa por encima aceite frito con un ajo.
GUISANTES A LA PARISIENSE.—Se ponen a cocer con
manteca de vaca, sal, un poco de azúcar, perejil y cebollitas nuevas; rehóguese
un rato; quítese el perejil y las cebollas y se traba con manteca y harina.
MENESTRA DE GUISANTES.—Se rehogan con manteca,
mezclando pedacitos de jamón frito; se añaden trozos de pechuga de ave y
alcachofas; se ponen a cocer con perejil, sal, ajo, pimienta y agua suficiente;
cuando está todo cocido se espesa la salsa con harina, y se sirve.
ACHICORIAS A LA CREMA.—Limpias y picadas se cuecen
con manteca, nata y un poco de azúcar y otro poco de nuez moscada; se mueven
mucho para que ligue la salsa, y se sirve.
ALCACHOFAS FRITAS.—Peladas y lavadas se tienen un
rato en agua fría; se escurren; se rebozan en huevo y se fríen; se tienen con
bastante manteca en la sartén, hasta que tomen buen color.
ACEDERAS CON HUEVOS DUROS.—Se limpian bien las
hojas y se cuecen con agua y sal; cuando están cocidas se escurren y rehogan
con manteca, harina y caldo del cocido; cuando están cocidas se ponen en la
fuente, y se sirven, poniendo por encima los huevos duros, partidos a pedazos.
ESPÁRRAGOS AL NATURAL.—Después de limpios y quitada
la parte dura se forman "macitos", poniéndolos a cocer con agua y
sal; cuando están cocidos se sirven enteros con aceite y vinagre.
CARDO AL NATURAL.—Limpio y cortado en trozos, se
pone a cocer en agua hirviendo, tapándolo con un trozo de papel de estraza;
cuando está cocido se escurre y compone con aceite frito, con ajo y harina;
puede servirse espolvoreado de queso de Parma.
MEZCLA DE VERDURAS.—Se ponen a cocer guisantes,
puntas de espárragos, cogollitos de alcachofas y coliflor. Con manteca de vaca
se fríe jamón, tocino, tomate y cebolla; se mezcla todo con la verdura
(escurrida); se añaden huevos batidos y se pone al baño de maría en un molde
untado con manteca. Puede servirse con salsa de tomate.
SETAS.—Bien limpias se ponen a cocer con agua y
sal; se escurren, y con pan rallado, toda clase de especias, ajo y perejil; se
ponen en una tartera, rociándolas con jerez; se ponen al horno, y cuando están
doradas se sirven, colocándolas en una fuente sobre rebanadas de pan frito con
manteca.
MENESTRA
Con agua y sal se cuecen guisantes, cogollitos de
alcachofa, de lechuga, patatitas frescas y zanahoria; en una sartén con manteca
se fríe cebolla, ajo, tomate, jamón, chorizo, tocino, trozos de ave, y se
rehoga todo con vino blanco; se mezcla con las verduras (escurridas), se tapa
bien y se deja a fuego lento hasta que esté en su punto.
PLATO DE ESPINACAS.—Cocidas y exprimidas se pican
muy menudas; en manteca de cerdo se fríen trocitos de jamón y se sacan en
aquella manteca; se rehogan las espinacas; se colocan en la fuente en que se
han de servir, formando pocillos o nidos, metiendo en el hueco que forma cada
uno un trocito de jamón y medio huevo duro, de modo que se vea la yema.
PATATAS COCIDAS.—Peladas y partidas a trozos se
cuecen con agua y sal; cuando están cocidas se deshacen y baten con una
cucharada de manteca hasta que queden como una natilla. Se componen con aceite
frito con ajo.
PATATAS EN SALSA.—Se cuecen enteras con agua y sal;
se pelan y cortan a ruedas; se colocan en una fuente con salsa blanca o
bechamelle; se deslíe con leche y yemas de huevo, y bien caliente se vierte
sobre las patatas.
PURÉ DE PATATAS.—Cocidas enteras se pelan y pasan
por el prensa-puré. Se pone en una cacerola con manteca, sal y leche; se mezcla
sin cesar y cuece a fuego lento.
PATATAS AL "GRATÍN".—Se cuecen enteras,
se pelan y pasan por el prensa-puré; se las incorpora yema de huevo, leche,
mantequilla y sal; se bate bien, se espolvorean con queso, y en la misma fuente
que se han de servir se meten al horno.
PASTEL PARA MEZCLAR CON SALCHICHAS O
CARNE.—Cocidas, peladas y pasadas las patatas por el prensa-puré; se mezclan
con leche y manteca de vaca; a fuego lento se mueve la pasta para que se
incorpore bien; cuando se ha consumido la leche se retira la sartén y, sin
parar de menearla, se mezclan los huevos necesarios; se sazona de sal, se
vierte en un molde liso untado de manteca y se cuece al baño maría; se deja
reposar y se sirve. Para medio kilo de patatas, cincuenta gramos de manteca y
seis huevos.
PATATAS A LA "MAITRE D'HOTEL".—Se cuecen
con agua y sal unas patatas enteras que sean muy pequeñitas; se pelan y colocan
en una fuente que resista el fuego, y antes se habrá puesto en la fuente salsa
a la "maitre d'hotel".
TIMBAL DE PATATA.—Cocidas en agua y sal las patatas
enteras se pelan y pasan por el prensa-puré; se agrega sal, yema de huevo y
mantequilla; cuando está muy fina la pasta se agrega clara batida a punto de
nieve.
Se unta con mantequilla un molde de modo que quede
un hueco en el centro y se rellena con menudillos de ave, que se habrán partido
y frito antes, o con un picadillo de jamón y ternera, también frito, o con
pechuga de aves; se tapa todo con pasta y se pone al horno hasta que se dore.
Se sirve caliente.
PATATAS A LA VINAGRETA.—Cuézanse enteras y déjense
enfriar; se pelan, cortan menuditas, redondas, y se sirven con una salsa a la
vinagreta.
PATATAS "SOUFLÉS".—Se escogen patatas
amarillas, y después de mondadas se cortan en rodajas del espesor de una moneda
de cinco pesetas y se ponen a freír en una sartén con abundante manteca de
cerdo y a fuego vivo. Cuando la fritura quiera ir demasiado aprisa, se retira a
un sitio casi frío, hasta que cesa por completo la cocción y se cuece la patata
por dentro; luego se vuelve a poner sobre fuego vivo, y desde este momento
generalmente se empieza a hinchar. Se mueven con la espumadera a fin de que
estén sueltas unas de otras, y se retiran de la fritura, poniéndolas en un
colador. Hágase calentar mucho la manteca y rocíese con ella las patatas de vez
en cuando, sirviéndose de la espumadera; ya en este punto se vuelven en la
sartén y quedan bien soufflés. Déjense dorar un poco y sazónense de sal.
ACELGAS EN PAQUETITOS.—Limpias y cortadas se cuecen
con agua y sal; las hojas, solas, se extienden sobre la mesa y se cubren con la
siguiente tarsa:
En una sartén se rehoga cebolla picada, cuadraditos
de jamón, perejil, bastantes acelgas, dos huevos duros picados y un poco de
caldo; se dejan rehogar, mezclando con huevo crudo, sal, y pimienta blanca. Se
rellenan las hojas de acelga con tarsa, se rebozan con harina y huevo batido y
se fríen. Al servir estos paquetitos se rocían con la salsa que más guste.
PATATAS FRITAS.—Córtense patatas para freír, largas
y de regular grueso; fríanse en aceite que no esté muy fuerte, pues se
secarían, quedando crudas por dentro; se espolvorean, y sirven en una fuente
con servilleta.
PATATAS "GEORGETTE".—Patatas holandesas
iguales y de buena forma se asan al horno. Se les hace una abertura, se vacían
y se rellenan de colas de cangrejo y mayonesa.
PATATAS A LA "DIETRICH".—Como las
anteriores, se vacían, reservando la capa. Se llenan de una pasta hecha con
salpicón de trufas, bechamelle y queso parmesano; se tapan con su propia
cubierta, y en latas se meten un cuarto de hora al horno.
ESPÁRRAGOS A LA ANDALUZA.—En una sartén con aceite
se fríen ajos y corteza de pan; se retiran apenas estén dorados, echando en el
aceite las puntas de espárragos con un poco de pimentón; se ponen en una
cacerola de barro, cubiertas de agua con sal y pimienta. Se machaca el pan y
los ajos y unos pocos cominos; se deslíe esta pasta con un poco de aceite y
caldo de espárragos; mézclese todo y cuézase a fuego lento, sirviéndose en la
misma cacerola.
ENSALADAS
LECHUGA.—Bien limpia y picada la lechuga se sazona
de sal y se pone en una ensaladera, y se sirve con aceite y vinagre.
ESCAROLA.—Partida y preparada exactamente igual que
la anterior, se sirve lo mismo.
PEPINO.—Se quita la piel y parte a ruedecitas,
teniéndolo un buen rato con agua y sal; quítese el agua y compóngase con aceite
y vinagre.
REMOLACHA.—Asadas o cocidas las remolachas, se
cortan y parten a ruedecitas, sirviéndolas con aceite y vinagre.
APIO.—Córtense a pedacitos las hojas blancas;
sazónense de sal, y sírvase con aceite y vinagre.
MEZCLA DE ENSALADA.—Háganse con lechuga, ruedecitas
de pepino, atún en escabeche y huevos duros partidos en ruedecitas, y sírvase
con aceite y vinagre.
PUNTAS DE ESPÁRRAGOS.—Cocidas las puntas de
espárragos se componen con aceite y vinagre, mezclándoles rajitas de huevo
duro.
ENSALADA DE ALCACHOFAS.—Una vez cocidos con agua y
sal los tallos y cabecitas más tiernas de alcachofas, se sirven con aceite y
vinagre.
ENSALADA DE PATATAS.—Después de cocidas con agua y
sal, se pelan y cortan a ruedecitas, componiéndolas con aceite y vinagre.
Sirven todas las ensaladas para adornar platos.
ANCHOAS.—Con anchoas cocidas de antemano, huevos
duros partidos a ruedas y trocitos de atún en escabeche, se hace una buena
ensalada, que puede componerse también con salsa mayonesa.
ENSALADA DE CARDO.—Se limpian cogollitos de cardo
(las tres o cuatro hojas últimas); se les raja un poquito con el cuchillo y se
cortan en trocitos poniéndolos en agua un par de horas, durante las cuales se
rizan; después se tira el agua y se aderezan con sal, aceite y vinagre.
SALSAS
SALSA MAYONESA.—Se bate yema de huevo, y cuando
está espesa se toma una jícara de aceite por cada yema de huevo, y sin cesar de
batir la yema siempre a la misma dirección se va incorporando el aceite gota a
gota; se sazona de sal y se le agrega zumo de limón. Si se quiere, se pone
nata.
SALSA A LA VINAGRETA.—Se machacan en el mortero
yemas de huevo; se mezclan bien con cebolla y perejil picado muy fino; se pone
un momento en una cacerola con dos partes de aceite y una de vinagre; se vierte
esta salsa por el pescado y se sirve. Esta salsa es para pescados cocidos.
SALSA DE ALMENDRAS CON YEMA.—Se machacan en el
mortero almendras tostadas, perejil y yemas de huevo duro, se hace la salsa, y
se sirve con pescados.
SALSA BLANCA.—Se rehoga con manteca una cucharada
de harina; sin dejar de moverlo se añade leche y sal, y cuando está cocida,
fina y bastante espesa, se sirve.
SALSA A LA "MAITRE D'HOTEL".—Se amasa en
una cacerola cien gramos de manteca de vaca con sal, pimienta, perejil picado y
zumo de limón. Se trabaja mucho, y se sirve con pescados asados.
SALSA RUBIA.—Con manteca de vaca se fríe un
picadillo de jamón, y dora con una cucharada de harina; se sazona de sal y
pimienta; se agrega el caldo necesario y se cuece un rato.
SALSA VERDE.—Se machaca en el mortero bastante
cantidad de perejil, y cuando está hecho pasta se va incorporando aceite poco a
poco, hasta que queda espeso; se sazona de sal, y se sirve.
SALSA AMARILLA.—Se cuecen huevos duros y se pican
las claras muy menudas; las yemas se deshacen con una cuchara de madera y
aceite, que se irá echando hilo a hilo; cuando está bien mezclado, se pone sal,
un cacito de caldo, una cucharada de vinagre, un poco de mostaza y otro de
pimienta; se mezcla bien el picadillo de las claras y se saca.
SALSA TÁRTARA.—A una salsa mayonesa bien hecha se
agrega mostaza inglesa y variantes picados.
SALSA DE TOMATES.—Se escaldan o cuecen tomates; se
pasan por un tamiz y se mezcla con un picadillo de jamón frito en manteca.
SALSA "ROBERT".—Se rehoga en manteca una
cucharada de harina y se añade cebolla, zanahoria, perejil, ajo, pimienta y
nuez moscada; se hace hervir un rato, y al servirla se pasa por un colador.
SALSA ESPAÑOLA.—Se mezcla un vaso de vino blanco
con otro de caldo, se echa ajo, cebolla, perejil, pimienta, sal, laurel y un
par de cucharadas de aceite; se hace hervir un rato, se pasa por tamiz, y se
sirve.
OTRA.—Se dora harina en manteca, se agrega caldo, y
cuando está hirviendo se echa un picadillo de jamón, perejil, cebolla y
zanahoria; que hierva un ratito, y se sirve.
SALSA DE TRUFAS.—Se pican y rehogan en manteca de
vaca; se echa harina tostada y caldo; se espuma y pone otro poco de manteca
para que liguen.
SALSA DE CHAMPIÑONS.—Se cuecen en caldo; después de
bien cocidos se hace la mezcla exactamente igual que la de trufas.
SALSA PERIGORD.—Se hace una salsa de trufas, otra
de champiñons, se mezclan bien las dos, y se sirve.
SALSA ALIOLI.—Se hace una salsa mayonesa, untando
antes el recipiente con mucho ajo.
SALSA DE CREMA.—Se rehoga una cucharada de harina
en cien gramos de manteca; se echa medio vaso de leche; sin cesar de mover se
echa sal, pimienta, nuez moscada, cebolla y perejil; se hace hervir hasta que
esté muy fina.
SALSA PARA AVES.—En cien gramos de manteca se doran
otros cien de harina; se agrega vino blanco, y cuando empieza a enfriarse se
mezclan yemas de huevo bien batidas, procurando que la mezcla quede bien hecha.
Se vierte sobre las aves al tiempo de servirla.
SALSA DE NUEZ PARA CARNES DE CERDO.—Se pelan y
machacan unas nueces, mezclándolas con leche, y cuando ha hervido hasta
reducirse a la mitad se pasa, y se sirve.
SALSA "ROUBIRE".—Se rehogan en manteca
unos trocitos de jamón y cebolla; se pone un poco de pimienta inglesa y el
caldo necesario; se hace hervir, se pasa por un colador y se liga con yema de
huevo.
SALSA DE LANGOSTINOS.—Con agua, vino blanco, sal y
cebolla se cuecen los langostinos y se dejan enfriar; se separan y mondan las
colas; los cuerpos y cáscaras se machacan en el mortero, disolviéndolos con
agua de su misma cocción, pasando todo por un colador. En manteca bien caliente
se dora harina, se mezcla el jugo que haya pasado por el colador y yema de
huevo cruda; se incorporan, muy picadas, las colas de los langostinos y se
vierte sobre el pescado.
SALSA DE CANGREJOS.—Ésta se hace igual en todo que
la anterior.
SALSA MAYONESA A LA ASPIC O CON GELATINA.—Esta
mayonesa se hace un momento antes de utilizarla. Se pone en una cazuela
gelatina de carne o pescado, casi fría, aceite, vinagre, zumo de limón, sal,
pimienta y un poco de mostaza; se coloca la cazuela encima de hielo machacado;
se mueve con unas varillas hasta que empiece a trabarse; se retira del hielo y
se trabaja bien hasta quedar lisa y consistente. Esta mayonesa tiene la ventaja
de que aunque se cubran con anticipación los trozos de pescado o carne no se corta
teniéndola en sitio fresco.
Para servir en salsera es mejor la mayonesa con
yemas de huevo.
SALSA REMOLADA A LA FRANCESA.—En agua hirviendo se
blanquean durante cinco minutos perejil, charlotas, pepinillos en vinagre,
perifollo, estragón y alcaparras; después de frío y escurrido en un paño, se
hace una pasta en el mortero, machacando todo bien; se agrega media docena de
yemas de huevos cocidos y otra media de anchoas sin espinas. Se pasa todo y se
sazona de sal y dos yemas de huevo crudo.
SALSA CHAUFROIX OSCURO DE CAZA.—Las piezas de carne
de caza que se han de cubrir con esta salsa han de estar cocidas y frías. Se
pone al fuego en una cacerola un cuartillo de salsa española reducida al vino
de madera, añadiendo esencia de caza y otro cuartillo de aspic. Se deja reducir
a la mitad; se saca del fuego sin cesar de revolverla hasta que se enfríe; se
pone la cacerola sobre nieve y se sigue moviendo hasta que esté dura y con
brillo. Entonces, y con un tenedor, se pasan por ella las carnes y se colocan
sobre una placa untada de aceite para despegarlos con facilidad cuando estén
fritos.
CHAUFROIX BLANCO PARA AVES.—Se pone al fuego un
cuartillo de salsa hecha con caldo de aves y se añade otro tanto de aspic o
gelatina de carne. Se deja reducir al fuego hasta que quede la mitad,
concluyendo como en la salsa anterior.
CHAUFROIX AMARILLO.—Se disuelve azafrán en un poco
de caldo, el cual toma color amarillo bastante subido, y se añade a un
chaufroix blanco de ave.
CHAUFROIX VERDE.—Se blanquean en agua cociendo
durante unos minutos estragón, perejil, perifollo, alcaparras y pepinillos en
vinagre. Se machaca todo bien, y pasado por un cedazo, se le incorpora a una
salsa de chaufroix blanca con un poco de verde de espinacas, trabajándola y
concluyendo como las demás.
SALSA DE HIERBAS.—Se rehogan en aceite, cebolla y
hierbas finas; se remojan con partes iguales de caldo y vino blanco, se cuela
la preparación y añade verde de espinacas, perejil y perifollo, y se sirve con
ruedas de salmón u otros pescados.
HUEVOS
HUEVOS PASADOS POR AGUA.—Póngase a hervir agua,
échense los huevos, cuézanse cinco minutos, y sírvanse.
HUEVOS FRITOS.—Se pone en la sartén aceite o
manteca bastante, y cuando hace humo se echa con cuidado el huevo, que se
tendrá sacado a una jícara; con la espumadera se echa el aceite por encima, y
antes que se ponga duro se saca.
HUEVOS ESTRELLADOS.—Se pone en una cacerola agua
con sal y vinagre; cuando está hirviendo se echan los huevos con cuidado y
cuando se cuajan se sacan con una espumadera; se colocan en un plato, echando
sobre cada uno un poco de pimienta y zumo de limón.
HUEVOS EN CAMISA.—Hágase hervir el agua con sal,
como en la fórmula anterior, y cuando está en ebullición se rompen y echan con
cuidado, de modo que la yema quede bien envuelta en la clara; antes de que las
yemas se pongan duras se sacan con la espumadera, echando por encima una salsa
blanca.
HUEVOS ESCALFADOS A LA CRISTAL PALACIO.—En una
cacerola con manteca, cien gramos de charlotas y ciento veinticinco de
champiñons picado muy menudo; se añade tomate picado y perejil; se sazona de
sal y pimienta blanca; se mezcla bien y se conserva caliente. A los huevos
escalfados se les recorta la clara y se colocan en una fuente, poniendo cada
uno sobre un costrón de pan recién frito. Se cubren con la mezcla, y se sirven.
HUEVOS AL CAPRICHO.—Se prepara un arroz blanco bien
sazonado, y en un molde untado de manteca se le da forma. Se cuecen en agua y
sal coles de Bruselas, y bien exprimidas se fríen con manteca de vaca, ajo y
perejil; se vuelca el molde, que será de los que dejan agujero en medio, y ese
agujero se rellena con las coles, poniendo huevos fritos por encima, y
alrededor de la fuente un adorno de huevos duros y patatas fritas.
HUEVOS A LA SOR SIMONA.—Para cuatro comensales
tómense dos moldes de flan, uno mayor que otro; el mayor se unta de mantequilla
interiormente, y el pequeño al exterior; métase el pequeño dentro del otro, y
se llena el hueco que dejan entre los dos de huevo batido, y rápidamente se
llena el molde pequeño de agua hirviendo metiéndolo al baño maría, y al horno.
Cuando están cuajados se retiran y dejan enfriar; se quita el molde pequeño, y
el hueco se rellena con un revuelto de huevos, trufas picadas y queso de Parma
rallado; se saca del molde, adornando la fuente con picatostes largos y el
adorno que más guste.
HUEVOS TÓRTOLA VALENCIA.—Se ponen a cocer con agua
y sal fondos de alcachofas, hígados de gallina, limón y hojas de espinacas;
cuando todo está cocido se salteará con mantequilla; en una cocotera se echan
dos huevos, encima el revuelto, queso rallado y se pone a gratinar. Al momento
de servirlo, se cogerá una raja de naranja de las mayores, se introduce en ella
el mango de la cocotera y se sirve en fuente de metal con servilleta debajo.
HUEVOS A LA TURCA.—En una sartén con manteca se
fríen ajos, cebollas, tomates y pimientos; cuando todo está frito se echan los
huevos, friéndolos en la manteca que sobresale; bien sazonados de sal, se
sirven.
HUEVOS A LA POLINAC.—Se engrasan unos moldes
pequeños; se espolvorean con perejil y en cada uno se casca un huevo bien
fresco, colocando todos en una cacerola que tenga agua hirviendo; se deja
hervir unos minutos, y se sirven volcándolos a una fuente.
HUEVOS CON QUESO.—Se hace una costrada compuesta de
queso y pan rallado, la mitad de cada cosa; se cascan los huevos sobre ella; se
espolvorean de sal, pimienta, nuez moscada y queso rallado y se les da color
con una pala candente.
HUEVOS DE PRIMAVERA.—Con agua y sal se cuecen
separadamente repollos, alcachofas, habitas tiernas, espárragos y guisantes; se
rehogan en manteca después de cocidos con tiras de jamón y de pimiento
encarnado, haciéndole una salsa de tomate. En una besuguera se coloca todo, se
estrellan huevos encima, se espolvorea de queso y mantequilla y se meten al
horno, resultando muy buen plato.
HUEVOS RELLENOS.—Se cuecen los huevos duros, se les
quita la cáscara y se parten por la mitad a lo largo; se rellena la clara con
algo de pescado y la yema machacada, cerrando el huevo como si estuviese
entero; se reboza en huevo y pan rallado y se fríen.
OTRA FÓRMULA.—Se cuecen, pelan y parten como los
anteriores; se machacan las yemas con sal, perejil y miga de pan remojada en
leche; se rellenan las claras, se rebozan en huevo y pan rallado y se fríen. Si
es tiempo de verduras puede mezclarse a la pasta espinacas cocidas, escurridas
y fritas.
HUEVOS CON GUISANTES.—Cocidos con agua y sal los
guisantes, se rehogan en aceite y cebolla frita; se ponen en el centro de una
fuente, dándoles una forma bonita y alrededor se pone un huevo estrellado para
cada comensal.
HUEVOS CON ESPÁRRAGOS.—Se cuecen enteros los
espárragos con agua y sal; aparte se cuecen huevos duros y se pelan; en una
fuente estrecha y larga, se colocan los espárragos con un poco de su caldo,
aceite y vinagre, y alrededor de la fuente los huevos, partidos en ruedecitas.
HUEVOS CON TOMATE.—Se pone en una sartén aceite,
ajo y perejil; se quita el ajo y se echa tomate rallado y la sal necesaria;
cuando está hecho se baten los huevos; se echan a la sartén moviendo sin cesar
hasta que se cuajen, para que queden bien revueltos. Se sirven adornando la
fuente con aceitunas y pimientos de lata.
HUEVOS CON MANTEQUILLA.—Se pone a deshacer manteca
de vaca; se le incorpora leche y la sal necesaria, y cuando está hirviendo se
escalfan en ella los huevos, y se sirven.
HUEVOS CON SALCHICHAS.—En un plato que resista el
horno se ponen unas salchichas fritas; se abren encima unos huevos y se meten
al horno hasta que se cuajen.
HUEVOS CON JAMÓN.—Fríanse unas magras de jamón, y
en la manteca que dejan se fríen los huevos y se ponen en la fuente,
intercalados con el jamón, adornando la fuente con picatostes.
HUEVOS EN CUBILETE.—Se baten seis huevos, dos con
claras y cuatro sin ellas; se echa media cucharada de vino blanco y una copa de
leche; se vuelve a batir agregando pedacitos de jamón; se mezcla todo bien; se
pone en moldes y se cuece al baño maría.
HUEVOS AL PLATO.—En un plato que resista el fuego
se pone manteca; se cascan encima los huevos; se sazonan de sal; se meten al
horno hasta que se cuajan, y se sirven en el mismo plato.
HUEVOS A LA AMERICANA.—Se cortan por la mitad
huevos duros; se rellenan las claras con pasta de croquetas; se rebozan y
fríen; se colocan en una fuente, poniendo como adorno las yemas picadas.
HUEVOS A LA MARINERA.—Se cortan en ruedas los
huevos duros y se ponen sobre un plato; se hace una salsa de tomate y se mezcla
con perejil, vino blanco y champiñons picados y cocidos; esta salsa se vierte
sobre las rodajas de huevo, y se sirve.
HUEVOS CON QUESO.—Se ralla queso de Parma y se fríe
con jamón picado y huevos batidos; se pone en una sartén con manteca de vaca, y
cuando está caliente se echa el batido, moviendo sin cesar hasta que quede como
huevo revuelto.
HUEVOS PARA ENTREMÉS.—Se cuecen duros y pelan; se
coloca en un plato una ruedecita de chorizo con un agujero en medio o un
trocito de jamón, también con agujero; se parte el huevo por la mitad, y
derechos, de modo que se vea la yema, se coloca cada uno dentro de la
ruedecita.
HUEVO MONSTRUO.—Se parte media docena de huevos,
separando las yemas de las claras; en una vejiga limpia se meten las yemas bien
batidas; se tapa y se mete en agua hirviendo hasta que queden duras las yemas;
se saca y deja enfriar. Con cuidado se rompe la vejiga, y en otra parte se
echan las claras batidas, colocando en medio las yemas ya cuajadas. Se vuelve a
cocer; cuando han cuajado las claras se rompe la vejiga, quedando el huevo
hecho. Se corta a ruedas, y se sirve con salsa de aves.
TORTILLAS
TORTILLA ESPAÑOLA.—Se baten los huevos que se
quieran, y en una sartén con aceite o manteca caliente se hace la tortilla.
TORTILLA FRANCESA.—Bátanse muy poco los huevos;
sazónense de sal y perejil picado, echando una cucharadita de leche por cada
huevo. Póngase en una sartén muy poca manteca, y cuando está caliente se echa
el batido, moviéndolo mucho; cuando se hace de un lado, se hace de otro, se
dobla, y se sirve.
TORTILLA DE PATATAS.—Se fríen patatas muy picadas;
se baten aparte los huevos necesarios, se echan sobre las patatas y se hace la
tortilla.
TORTILLA DE ESPÁRRAGOS.—Cuézanse con agua y sal
cabecitas de espárragos; bien escurridos se mezclan a los huevos batidos y se
hace la tortilla.
TORTILLA DE ALCACHOFAS.—Se cuecen con agua y sal
cabecitas muy pequeñas de alcachofas; se escurren; se mezclan con los huevos
batidos y se hace la tortilla.
TORTILLA CON GUISANTES.—Con agua y sal se cuecen
los guisantes; se escurren; se refríen en manteca caliente; se echan por encima
los huevos batidos y se hace la tortilla.
TORTILLA DE QUESO.—Se fríe jamón picado; se ralla
queso de Parma; se mezcla con huevos batidos, y en manteca de vaca bien
caliente se hace la tortilla.
TORTILLA DE LECHE.—Bátanse unos huevos, póngase un
poco de harina por cada uno y media jícara de leche; mézclese bien y hágase la
tortilla.
TORTILLA CON BACALAO.—Bien deshecho y desalado el
bacalao, se mezcla con los huevos batidos y se hace la tortilla.
TORTILLA CON PICADILLO.—Se fríe picadillo de
ternera y jamón; se mezcla con huevos batidos y se hace la tortilla.
TORTILLA DE SESOS.—Límpiese el seso de la telilla
que lo cubre; cuézase poniendo en el agua sal, vinagre, perejil y cebolla; se
saca; después de cocido se corta en trocitos, se ponen con unos huevos batidos
y se hace la tortilla.
TORTILLA CON ANCHOAS.—Después de cocidas las
anchoas se echan a los huevos batidos y se hace la tortilla.
TORTILLA CON MERLUZA.—La merluza, cocida o frita;
se hace la tortilla como en las anteriores. Lo mismo puede echarse en los
huevos batidos carne de colas de cangrejos o langostinos, y si se quiere que la
tortilla sea de jamón se echan trocitos de jamón frito antes.
TORTILLA CON CHORIZO.—Se fríen unas ruedecitas de
chorizo o longaniza, y se saca a un plato; aparte se baten los huevos, se
mezclan al batido el chorizo frito y se hace la tortilla.
TORTILLA A LA BECHAMELLE.—Se hace una bechamelle
espesa; se tiene preparado un picadillo de pechugas de ave y jamón; se toma un
poco de este picadillo, envolviéndolo en bechamelle bien caliente, formando una
croqueta delgadita.
Se baten los huevos necesarios; se echan a la
sartén como para una tortilla, que sirve para envolver la croqueta, que se
envolverá rápidamente, y cuando se dora van colocándose en una fuente con una
servilleta, espolvoreándolas de azúcar y canela. Son exquisitas.
TORTILLA AL RON.—Se baten las claras separadas de
las yemas; se unen y echa un poco de azúcar; se ralla cáscara de limón y se
hace la tortilla; se espolvorea azúcar en una fuente; se echa encima la
tortilla; se dora con la pala candente; se riega con ron, se le da fuego, y se
sirve.
TORTILLA DE HIERBAS FINAS.—Pártanse en una cacerola
seis u ocho huevos, sazónense con sal, añadiendo hierbas finas bien picadas y
un poco de agua o leche, batiéndolo todo junto; así preparados los huevos, se
vierten en una sartén que contenga un poco de manteca bien caliente. En el
momento que cuajen se coge la sartén por el mango, se da un impulso horizontal
de frente, extendiendo el brazo, y al recogerlo otro impulso hacia arriba, de
manera que quede doblada; se sirve dorada y humeante sobre una fuente.
PESCADOS
BESUGO ASADO.—Escamado y limpio se le echa por
encima sal, aceite y vino de Rioja, se forma una pasta con pan molido, ajo y
perejil picado y un poco aceite, se cubre el besugo con esa pasta y en la
besuguera se mete al horno.
OTRA FÓRMULA.—Se escama y limpia, se le hacen unos
cortes sesgados y se mete en cada uno una raja de limón, se dora en la sartén
perejil y cebolla picados, se echa pan molido y caldo, se vierte sobre el
besugo y se mete al horno.
OTRA FÓRMULA.—Escamado y limpio se sazona de sal y
pone a escurrir; se le hacen los cortes y meten las rajas de limón, se unta
bien de aceite fino y se pone a asar dando vueltas a menudo. Si se quiere comer
frío se adorna la fuente con huevos duros, aceitunas o ensalada de escarola.
BESUGO FRITO.—Límpiese bien, córtese a rajas, se
sazona de sal y se fríe en aceite bien caliente; al servirlo se le echa zumo de
limón.
BESUGO EN SALSA.—En una besuguera se pone aceite,
vino blanco, un poco de manteca, ajo, perejil, cebolla, pimentón y agua o
caldo; encima se coloca el besugo sazonado de sal, y se pone también el hígado
del mismo; cuando está hecho a fuego lento, se machaca en el mortero el hígado
y una rebanada de pan frito, se pasa la salsa y se pone un rato al horno.
OTRA FÓRMULA.—Limpio y sazonado de sal se envuelve
en un paño y se pone a cocer con agua, perejil, cebolla y vinagre. Después de
cocido se saca a una besuguera; en una sartén con aceite se fríe un ajo, se
quita y se echa harina, pimentón, agua y vinagre y se echa todo al besugo, y
después de hervir un rato, se sirve.
OTRA FÓRMULA.—Se limpia y corta en trozos, se untan
de harina, se fríen y se van colocando en una cazuela de barro; en la misma
sartén se dora harina, se echa agua y se vierte todo sobre el besugo; en el
mortero se machaca un diente de ajo, perejil y almendras tostadas, se deslíe
con agua, se vierte sobre el besugo, se hace hervir y se saca.
BESUGO AL MINUTO.—Después de limpio se coloca en la
besuguera y se le echa agua hirviendo; después de cocido se le quita casi toda
el agua y se echa aceite frito con ajo y zumo de limón; se sirve con salsa
verde.
DORADA.—La dorada puede hacerse con todas las
fórmulas escritas para besugo.
MERLUZA COCIDA.—Cocida con agua y sal se sirve con
salsa verde.
MERLUZA A LA VINAGRETA.—Cuézase un trozo de merluza
con agua, sal, zanahoria, perejil, puerro, cebolla y vinagre, procurando quede
bien cubierta; a la media hora de estar hirviendo se coloca en la fuente que se
ha de servir, cubriéndola con una salsa a la vinagreta, adornando la fuente con
patatas moldeadas o cocidas al vapor.
MERLUZA REBOZADA.—Preparada en rajas la merluza y
sazonadas éstas de sal, se untan en harina y huevo batido, se fríen en aceite
bien caliente, y al servirlas se les echa zumo de limón.
MERLUZA A LA MARINERA.—Limpio y sazonado un trozo
de merluza, se cuece con todas las hierbas como a la vinagreta; por separado se
fríe cebolla y harina y se añade pimienta, perejil y agua de la que ha servido
para cocer la merluza. Cuando se ha de servir, se vierte la salsa por encima.
MERLUZA CON MAYONESA.—Limpia y escurrida, después
de echar la sal, una cola de merluza, se cuece a fuego lento; se saca del agua
y se escurre bien, poniéndola en la fuente en que se ha de servir; cuando se
enfría se cubre con salsa mayonesa y se guarnece la fuente con huevos duros,
aceitunas y pimientos de lata.
MERLUZA EN SALSA ESPAÑOLA.—Se pone en una tartera
la misma cantidad de mantequilla que de aceite, cebolla, pan rallado, pedacitos
de jamón, jerez, zumo de limón y caldo. Se coloca la merluza, se echa la salsa
por encima y se pone a dorar.
MERLUZA ASADA.—Limpia y sazonada de sal se cubre
con pan rallado, perejil y ajo; se coloca en una fuente que resista el horno, y
bien rociada de aceite y zumo de limón se pone a asar.
COLA DE MERLUZA ASADA.—Se pone en una tartera
larga, se echa por encima perejil y queso rallado, zumo de limón y jerez,
metiéndola al horno hasta que esté hecha.
PASTEL DE MERLUZA.—Se toma medio kilo de merluza
fresca, se quitan las espinas y la piel y se pica. Se fríe un cuarto de lata de
tomate, se pasa por un pasador y se rehoga en él la merluza. Se baten tres
huevos enteros, se mezcla bien con la merluza, y en un molde se mete al horno
hasta que se dore, sirviéndose con salsa mayonesa.
TARTA DE MERLUZA A LA FLORENTINA.—Se hace una pasta
de hojaldre fina con manteca de vaca y harina; en una sartén se fríe cebolla,
ajo, perejil y espinacas (cocidas antes), sal, pimienta blanca, vino blanco y
un poco de harina; se saltea y se incorporan dos o tres huevos duros picados y
algo de caldo, que resulte espeso y sazonado de sal. Se preparan aparte filetes
de merluza sin espinas ni piel. Para formar la tarta se estira el hojaldre y se
corta una circunferencia, se unta el borde de huevo batido, colocando encima
todo alrededor una cinta de hojaldre y una capa de la pasta de verduras, encima
los filetes, encima otra capa de verduras, cubriéndola con pedacitos de huevo
duro y queso rallado. Se adorna por encima del relleno con cinta de pasta de
hojaldre; por el borde se colocan triángulos de hojaldre, se untan de huevo y
se cuece al horno.
BACALAO A LA ESPAÑOLA.—Se toma medio kilo de
bacalao, y limpio de piel y espinas, se hierve diez minutos. Se tiene preparada
una salsa de ajo, perejil, una miga de pan mojada en vinagre, y un poco de
aceite, todo eso se va echando sobre dos yemas de huevo batidas, y esa salsa se
vierte sobre el bacalao, y al servirle se guarnece la fuente.
BACALAO AL HORNO.—Cortado a trozos después de
remojado y limpio, se cuece unos momentos y se pone a escurrir. Aparte y en
aceite muy caliente, se fríe cebolla y medio kilo de tomate. En una besuguera
se pone una capa de tiras de pimientos asados, otra de tomate, otra de bacalao,
y así sucesivamente, procurando que la última sea tomate. Se mete al horno, y
se sirve en la misma besuguera.
BACALAO EN SALSA BLANCA.—Póngase a rajas después de
desalado y sin espinas, fríanse; y cuando está dorado se pone en una besuguera
y se echa encima una salsa blanca, y se mete al horno. En lugar de la salsa
blanca puede ponerse en la besuguera, alternando con el bacalao, cebolla,
perejil y salsa de tomate, aceite y vino blanco, metiéndolo también al horno.
BACALAO A LA VIZCAÍNA.—Cortado el bacalao en trozos
regulares, se pone a remojar un día antes de hacerlo, cuidando de cambiar el
agua; cuando está desalado se cuece unos minutos y se escurre bien. Cuando está
frío se le quitan las espinas y la piel y se fríe. Se fríe cebolla, tomate y
pimientos secos, y se mezcla con el bacalao. Se hace una salsa con agua y pan
tostado y molido, se echa sobre el bacalao, y después de hervir un poco, se
sirve.
BACALAO EN AJOARRIERO.—Se deshace menudito, y
después de desalado se pone aceite con bastantes dientes de ajo chafados;
cuando están dorados se tiran y se echa en la sartén tomate; cuando está frito
se agregan unas tiras de pimientos encarnados; se mezcla el bacalao bien
exprimido, se mezcla un huevo batido, se revuelve bien, y se sirve.
CROQUETAS DE BACALAO.—Deshecho y desalado se fríe,
se mezcla una bechamelle muy cocida y se espesa, dejándolo a enfriar en una
fuente plana, y haciendo las croquetas lo mismo que todas; envolviendo en pan
molido, en huevo y en pan otra vez.
BACALAO DISFRAZADO.—Después de hecha la pasta como
para las croquetas, se prepara aparte con harina y huevos, como la envoltura
para los sesos, huecos, y en lugar de meter unos trocitos de sesos en la
cucharada, se mete un trocito como de croqueta y se fríe. Estos fritos son
riquísimos.
BACALAO REBOZADO.—Puesto a remojar veinticuatro
horas en trozos regulares, se cambia el agua dos o tres veces, y después se
secan bien los trozos y se rebozan con harina y huevo. Se sirve en seguida.
SALMÓN ASADO.—Limpio y cortado en ruedecitas el
salmón, se sazona de sal, y bien untado de manteca de vaca o aceite, se pone en
la parrilla y se asa.
SALMÓN CON ACEITUNAS.—El salmón, como quiera que se
condimente, nunca debe lavarse, sino frotarlo bien con un paño; después de
limpio se coloca en una cacerola el trozo de salmón con aceitunas deshuesadas,
perejil y cebolla, todo muy picado; se añade algún grano de pimienta, aceite,
vinagre y un poco de manteca o mantequilla; se mete al horno como un cuarto de
hora, y cuando se ve que está a punto se saca el salmón y se pone en la fuente
con huevo duro picadito, por encima. Se sirven estos dos guisos con una salsa
tártara o amarilla.
SALMÓN FRITO.—Se prepara a ruedecitas, se sazona de
sal y se fríe en aceite muy caliente.
SALMÓN AL HORNO.—Se prepara lo mismo que el asado,
pero en vez de ponerlo en parrilla se mete al horno en una cacerola; aparte se
sirve una salsa mayonesa.
SALMÓN A LA CHAMBORD.—Cuando esté cocido el salmón,
a medio caldo, se escurre bien y se echa en una fuente de porcelana que resista
a la lumbre, cubriéndole con lonchas de ternera y tocino muy delgadas, ruedas
de trufas y setas.
Se colocan alrededor, para adornar la fuente,
albóndigas de pechuga de ave y cangrejos, se mete la fuente en el horno durante
cinco minutos, y luego se aparta hasta el momento de servir.
SALMÓN A LA GENOVESA.—Cuézase una rueda de salmón
en vino tinto y caldo, igual cantidad de uno que de otro; añádanse setas,
perejil picado, especias, sal y nuez moscada en polvo, y cuando esté cocido se
retira, añadiendo al que está en la cacerola un trozo de manteca mezclado con
harina; se reduce todo después de haber pasado por tamiz; cuando está en su
punto se echa el salmón encima, y se sirve.
SALMÓN CON ALCAPARRAS.—Se parte en rajas un trozo
de salmón; luego se marinan con aceite, perejil, cebolletas bien picadas, sal y
pimienta; cada raja se envuelve después en papel y se tuesta a la parrilla.
Luego se le quita el papel y se pone en la fuente, en la que debe echarse una
salsa blanca de alcaparras.
SALMONETES AL PLATO.—Se escaman y sazonan los
salmonetes; se adorna el fondo de una fuente al "gratín" con cebolla
picada; se ponen encima los salmonetes, se rocían con aceite, se espolvorean
con pan rallado y perejil picado, se ponen quince minutos al horno a fuego
lento, se les echa unas gotas de limón, y se sirven.
SALMONETES AL HORNO.—Limpios y sazonados se ponen
en una cacerola con cebolla muy picada y aceite, zumo de limón y vino blanco y
un poquito de agua; se pone una capita de pan molido y unos pedacitos de
mantequilla, se meten al horno, y cuando estén en su punto, se sirven.
SALMONETES CON TOMATE.—Se preparan y limpian como
todos; se fríen aparte, se hace una salsa de tomate, se vierte sobre el
salmonete, se hierve un poco todo junto, y se sirve.
OTRA FÓRMULA.—Limpios y sazonados se colocan en una
besuguera; se cubren con salsa de tomate, pan molido y perejil, se riegan con
aceite fino y mantequilla, se ponen al horno hasta que se hallen en su punto.
LANGOSTINOS.—Se cuecen los langostinos, y cuando
están fríos se colocan en una fuente y se adorna ésta con huevos duros y
aceitunas, y se sirven con salsa mayonesa, vinagreta o la que se quiera.
LANGOSTINOS A LA MARINERA (CÁDIZ).—Se lavan
perfectamente, se les quitan todas las conchas y patas, quedando sólo la carne
en limpio. Se colocan en un plato. En una cazuela se fríe aceite, ajos picados,
laurel, cebolla y perejil; cuando esté a medio enfriar échese una cucharada de
pimiento molido, frito éste, los langostinos y una copa de vino blanco; se tapa
bien y se pone a fuego lento, sazonándolo y agregándole un poco de agua
caliente, procurando que la salsa no lo cubra. Veinte minutos serán suficientes
para que se cuezan.
LANGOSTINOS A LA AMERICANA.—Cortar en trozos la
carne de una langosta fresca y hacerlos saltar en la sartén a buena lumbre, en
aceite con cebollas y charlotas picadas. Agregar a los pocos minutos medio
vasito de coñac y otro medio vasito al breve rato con una cucharada de puré de
tomate, tres o cuatro de salsa española (de vigilia), una pizca de pimienta de
Cayena y un ramito compuesto. Hacer que se reduzca la salsa a lumbre viva.
Servir inmediatamente.
LANGOSTA.—Lo mismo entera que cortada a pedacitos o
ruedas, se mete en agua hirviendo unos minutos, cuidando de quitar bien la veta
y que no pierda el jugo. Aparte se rehoga en aceite o manteca de vaca zanahoria
y cebolla, se une a la langosta, poniendo todo en una cacerola con una copa de
jerez, se tapa bien y se hace cocer; a la mitad de la cocción se agrega el
caldo necesario para terminar de cocer.
Cuando la langosta está cocida se pone en la
fuente, sirviéndose con mayonesa, salsa verde o como más guste.
LANGOSTA COCIDA.—En una olla se pone agua y sal;
cuando empieza a hervir se pone la langosta bien atada, dejándola hervir media
hora; se saca y deja enfriar, quitándole la concha y veta, preparándola a
ronchas en una fuente y cubriendo ésta con mayonesa o poniéndola en una
salsera.
LANGOSTA EN SALSA.—Sin quitarle la concha se corta
a pedazos una langosta, se le quita la veta, cuidando no pierda el jugo, se
hace una mezcla con cebolla, ajo y perejil, todo muy picado, se añade queso
Gruyere o de Parma. Se coloca en una cacerola una capa de la mezcla, otra de
langosta, añadiendo pimentón, nuez moscada, pimienta inglesa, vino blanco y
aceite, se pone a fuego lento, y cuando esté a punto, se sirve.
ALMEJAS SENCILLAS.—Las almejas se lavan siempre con
bastante agua, hasta conseguir que suelten bien toda la arena; una vez limpias
se fríen con pimentón molido y cebolla picada, y cuando han abierto, se sirven.
ALMEJAS AL MINUTO.—Al tiempo de ir a servir las
almejas, se ponen en una cacerola, después de bien limpias, con aceite o
manteca de vaca muy caliente, zanahorias y cebolla; cuando han abierto se
riegan con zumo de limón, y se sirven en seguida.
ESCABECHE.—Para escabechar cualquier pescado se
fríe entero o a rajas, según sea, y se coloca en una olla de barro; en el
aceite que se ha frito se fríen cabezas de ajo y perejil, se machacan en el
mortero, se agrega pimiento molido y vinagre, se mezcla bien todo, se pone al
barril y se cubre de buen vinagre de vino.
LAMPREA.—La lamprea tiene que lavarse muy bien con
varias aguas y abrirla por debajo de la cabeza, haciéndole unas rajas para
sacarle la tripa, cuidando de recoger la sangre y ponerla en la misma cacerola
que la lamprea, con sal, vino blanco (un vasito), una jícara de aceite, cebolla
bastante y el hígado de la lamprea; se pone un papel de estraza al taparla,
cociendo unas dos horas; el hígado y la cebolla se aplastan y pasan por un
colador para espesar la salsa.
TRUCHAS.—La trucha se cuece como los demás pescados
cocidos, poniéndola después con salsa verde, vinagreta o mayonesa.
TRUCHAS AL HORNO.—En una cacerola se colocan las
truchas, haciéndoles unas cortaduras al sesgo e introduciendo en cada una de
éstas una rajita de limón; se agrega caldo o agua, aceite y pan rallado,
perejil picado y mantequilla, y se meten al horno.
TRUCHAS EN SALSA.—Se ponen después de limpias las
truchas con pimienta inglesa y sal; se colocan en una besuguera; en aceite bien
caliente se echa cebolla, un manojito de hierbas; con mantequilla, se tienen un
ratito al horno, y al servirlas se rocían con zumo de limón.
TRUCHAS CON JAMÓN.—En aceite fino se fríen un poco
unas magras, se sacan, y en aquella grasa se fríen truchas después de limpias,
se sacan, haciendo en aquel aceite una salsa de pasta de tomate; se sirve,
poniendo las truchas a lo largo en una fuente, alrededor las magras, y todo
ello rociándolo con la salsa de tomate.
CALAMARES o CHIPIRONES.—Hay que distinguir bien los
calamares de las jibias, y poner los calamares cuando son pequeños en su tinta,
y cuando son grandes, rellenos y en salsa.
EN SU TINTA.—Se les quita la cabeza y la bolsita
que contiene la tinta, metiéndola en una jícara, aprovechando las barbas,
antenas y películas para picarlas; se les quita la espina larga y se cortan en
pedazos, friéndolos, así como el picado, y colocando todo en una cacerola; en
el mismo aceite se fríe una cebolla picada, se tuesta harina, se deshace con
caldo y se echa a los calamares, se deshace la tinta con un poquito de caldo, y
se vierte sobre los calamares.
CALAMARES RELLENOS.—Se lavan bien y preparan como
los anteriores; al picado de antenas y demás se agrega cebolla y jamón; con
este picadillo se rellenan y da un punto, y se atraviesa la parte de arriba con
un palillo de dientes o algo análogo; el objeto es que no se salga el relleno.
Después se fríen en aceite y se colocan en una
cacerola, echándoles otro poquito de cebolla dorada y caldo suficiente para que
cuezan. Puede ponerse una salsa de tomate, aunque para calamares lo mejor es su
tinta.
LUBINA ASADA.—Limpia y sazonada se pone en una
cacerola con pimienta inglesa y mantequilla, metiéndola al horno; a medio asar
se saca, se pone bien por encima perejil picado y se riega con zumo de limón,
poniéndola otra vez al horno hasta que termine de hacerse; al servirla estará
bien con huevo duro y muy picado.
LUBINA COCIDA.—Limpia y sazonada se cuece, pudiendo
servirla con salsa mayonesa, y mejor todavía con salsa a la vinagreta.
RODABALLO.—Si son pequeños estos pescados se sirven
fritos y asados; siempre hay que lavarlos, limpiarlos y desbarbarlos con mucho
cuidado; se les abre el dorso de la cabeza a la extremidad y se quita la espina
sin estropear la carne; se colocan en un plato con sal, pimienta, perejil en
rama, tomillo, laurel, aceite fino y jugo de limón; se da vuelta a menudo con
este aderezo, y antes de ponerlos a cocer se dejan escurrir media hora.
Para servirlos fritos se rebozan en harina, huevo
batido y miga de pan, friéndolos hasta que estén dorados. Cuando son asados se
unta bien con aceite la parrilla, poniéndola sobre fuego bastante vivo; se les
da vuelta con cuidado para que no se estropeen; la parrilla se unta segunda vez
y cuando están a punto se colocan en una fuente con salsa de tomate.
RODABALLO EN CALDO CORTO.—Después de quitadas las
agallas, se le hace una abertura en el vientre por el lado negro, y quítense
las tripas de dicho lado; por medio de una incisión que se le hace en el lomo,
se le saca un nudo de la espina dorsal y se le cortan las demás espinas
transversales que se puedan; cósasele la boca con una aguja y frótese con zumo
de limón.
En seguida se pone en una cacerola a propósito; se
cuece en agua ligeramente salada; se espuma y añaden uno o dos litros de leche;
se hace hervir en buen fuego, que se irá cubriendo poco a poco, cuidando que no
hierva a borbotones, porque se haría pedazos cuando estuviese cocido.
Se escurre un cuarto de hora antes de servirlo; se
le descose la boca; se pone sobre una tabla cubierta con una servilleta; se
guarnecen las partes defectuosas con perejil en rama, y se sirve, sea con una
salsa blanca de alcaparras o anchoas en la salsera o simplemente con aceite y
vinagre.
PASTEL DE RODABALLO.—Se limpia el pescado; se deja
cocer a medias; se sazona y echa hierbas finas; se pone en la pasta con manteca
fresca, yemas de huevos duros y cebollas picadas; se cierra la pasta y se pone
al horno.
LENGUADOS FRITOS.—Se limpian y envuelven en huevo y
pan molido, si no, en harina solo, friéndolos en cualquiera de los dos casos en
aceite muy caliente.
Para esto se emplean los lenguados pequeñitos.
LENGUADOS CON ALMEJAS.—Después de limpio un
lenguado se le quita la piel, se reboza con pan molido y huevo y se fríe.
Aparte se ponen almejas bien limpias a cocer, y cuando han abierto se rellenan
las conchas con un picadillo de jamón, perejil y pan tostado y molido; este
picadillo se fríe primero. Se coloca el lenguado en una besuguera con su jugo,
se ponen las conchas alrededor, y se sirve en la misma. Puede ponerse un poco,
al horno.
LENGUADOS A LA MARGUERY.—Se deshacen dos onzas de
mantequilla buena. Añádase una cucharilla de postre de harina de arroz.
Mézclese. En seguida échese una taza (de las de té) de leche no cocida. Muévase
hasta que se forme una crema. Luego se ponen en esta salsa almejas, una docena
de ostras y de langostinos. Cuando se hayan mondado o limpiado los langostinos
se cuecen las cabezas y colas, y póngase un poco de esta agua así como de las
ostras y almejas en la salsa. Mézclese todo ello, y cuando los filetes de lenguado
estén cocidos, sírvase en una fuente, esparciendo la salsa por encima.
LENGUADO A LA ESPAÑOLA.—Limpios y sin espinas, se
cortan en filetes, se ponen en una besuguera con caldo y manteca de vaca;
cuando están a medio hacer, se les echa una salsa de tomate y champiñons
cocidos y pelados, y si no, tomate solo.
LENGUADO AL PLATO.—Se unta con manteca un plato que
resista al fuego, y se espolvorea con cebollas y setas picadas; se ponen encima
dos lenguados limpios sin piel negra y abiertos por un lado, uno junto a otro;
se echa medio vaso de vino blanco, dos cucharadas de caldo, setas picadas, pan
rallado y un poco de manteca derretida.
Se coloca el plato en el horno a fuego moderado;
diez y ocho o veinte minutos bastan. Servirlo en el mismo plato.
LENGUADOS AL "GRATÍN".—Una vez limpio el
lenguado, se le despoja de la piel negra y se le echa sal fina, colocándolo en
una cacerola alargada y plana; cúbrase con pan molido, perejil picado y queso
de Gruyere rallado, con los cuales se habrá hecho una mezcla, y sobre ésta se
pone mantequilla; riéguese con aceite fino y zumo de limón y téngasele en el
horno diez minutos. Al tiempo de servirlo añádasele un poquito de caldo.
LENGUADO A LA RUSA.—Se limpian los lenguados,
despojándolos de la piel negra, se salan y colocan en la misma vasija en que
han de servirse a la mesa.
Se hace una salsa con harina, manteca y leche (una
bechamelle fina); se vierte sobre el lenguado y se guarnece con langostinos y
almejas, cociéndolo todo luego a horno suave.
LENGUADO A LA FRANCESA.—El lenguado, después de
limpio, se adereza con sal fina y pimienta inglesa (ésta en reducida cantidad)
y se coloca en una cacerola alargada y un poquito honda. Se fríen unas rajitas
finas de cebolla y se agregan al pescado con un poquito de aceite; pónganse
unas variantes picadas, perejil y alcaparras también picadas y un poquito de
mantequilla; téngase al horno quince minutos, rociándolo con limón al tiempo de
servirlo, y, si estuviese seco, añádase caldo.
SARDINAS REBOZADAS.—Después de limpias se dejan
abiertas y se rebozan con harina y huevo o con pan molido, huevo y pan otra
vez.
SARDINAS CON TOMATE.—Limpias y preparadas como las
anteriores, se ponen por capas, una de sardinas, otra de tomate, hecho con
perejil y cebolla, cociendo a fuego muy lento.
SARDINAS RELLENAS.—Después de limpias se rellenan
con pan molido, cebolla picada y huevo batido; se ponen en una cacerola con
tomate y se hacen como las anteriores.
SARDINAS FRITAS.—Lávense bien las sardinas,
quíteseles la cabeza y sazónense de sal fina; séquense con un paño y fríanse.
SARDINAS ASADAS.—Se les quita la cabeza y la
espina, se envuelven en hoja de parra y se asan.
PESCADILLAS A LA PARRILLA.—Se les hace unas ligeras
incisiones y se escabechan con aceite, perejil, cebollino, charlotas picadas,
sal y pimienta.
Se ponen en la parrilla a un fuego fuerte,
rociándolas con el resto del escabeche. Cuando están en punto se sirven con
salsa blanca de alcaparras.
PESCADILLAS AL "GRATÍN".—Vacíense,
ráspense, lávense y enjúguense. Hágaseles unas incisiones y sazónense con sal;
úntese con manteca una cacerola plana, echando un fondo de cebolla, setas y
perejil picados; unas cucharadas de jugo concentrado frío. Agréguense las
pescadillas, cubriéndolas también de cebollas, setas, perejil picado, y luego,
con miga de pan rallado. Sazónese con sal, rocíese con manteca, mójese con un
poco de vino blanco. Hágase hervir y cocer quince minutos al horno o entre dos
fuegos. Sírvase caliente.
PESCADILLAS FRITAS.—Límpiense bien cuatro o cinco
pescadillas, quitando las tripas, dejándoles el hígado; désele cuatro o cinco
ligeros cortes en cada lado; hecho esto, se rebozan con harina, se fríen sobre
fuego vivo, y se sirven encima de una servilleta doblada y adornada de perejil
en rama, espolvoreándola con sal.
TRUCHAS CON LIMÓN.—Échense en agua caliente después
de limpias y se dejan hasta que estén cocidas; luego se sacan y rocían con zumo
de limón y un poco de pimienta. Se sirven adornadas con rajitas de limón.
TRUCHAS A LA "CHAMBORD".—Después de
limpias, se les quita la piel por un lado y se mezclan con tocino y trufas
cocidas; se colocan en una fuente al "gratín" guarneciendo el fondo
con verduras cortadas delgadas; se rocía con manteca, se sazona, se cubre con
lonchas de tocino, se moja con vino tinto y se pone a cocer al horno.
Se prepara una guarnición de trufas y setas
cocidas, que se pone aparte. Se hace una salsa con el cocimiento de la trucha;
se coloca ésta sobre la fuente, adornándola con cangrejos, trufas y setas
picadas, echando un poco de salsa por encima, y lo demás en la salsera.
TRUCHAS A LA PARRILLA.—Tomemos dos truchas de
mediano tamaño, que estén bien frescas; vacíense por las agallas; córtense por
ambos costados trazando varias líneas desde el lomo al vientre, sazónense,
úntense de aceite, colóquense sobre la parrilla una al lado de otra, sin
tocarse; ásense a buen fuego, volviéndolas oportunamente; colóquense sobre un
plato caliente y aderécense con salsa mayonesa.
TRUCHAS RELLENAS.—Lavados y limpios cuatro pescados
de igual tamaño, se escurren bien y se llena el tronco con una especie de
albondiguilla preparada con carne de carpa, trufas o criadillas de tierra y
setas; se atan las cabezas de las truchas y se cuecen éstas en medio caldo.
Terminada la cocción se sacan aquéllas, se ponen a escurrir, se prepara dos
veces huevo, se fríen hasta conseguir que adquieran buen color, y se sirven con
salsa de tomate.
CARPA A LA ALEMANA.—En una cacerola se pone la
carpa bien limpia y escamada con sal, pimienta, especia y cebollas cortadas en
ruedas delgadas; cuando está todo bien frito se añade cerveza hasta que lo
cubra, dejándolo cocer hasta que vayan embebiendo la sal, y se sirve.
RAYA A LA CASERA.—Después de bien lavada la raya en
agua fría, sacado su hígado, que se separa, y cortadas las aletas en pedazos,
póngase a cocer en una cacerola o perol con agua, vinagre, cebolla y un poco de
sal; se la deja dar dos hervores para que no esté demasiado cocida; sáquese
luego y échese en una fuente para pelarla; póngase después en la hornilla con
medio caldo; cuando se vaya a servir se escurre, se coloca con su hígado cocido
por encima y se rocía bastante con salsa blanca.
RANAS CON HUEVOS.—Se pone a cocer en una vasija
ancha agua con sal, perejil y ajos fritos con todas especias; cuando esté
cociendo se echan las ranas para cocerlas y cuatro o seis huevos estrellados,
esparciéndolas, y sirviéndolas muy calientes.
FRITO DE RANAS.—Sólo las ancas, después de
despellejadas y bien limpias, se cuecen con sal, perejil, ajos fritos y todas
especias. Después de cocidas se rebozan con huevo y harina, y se fríen en
aceite o manteca de cerdo.
ANGUILA EN SALSA.—Para guisar como es debido una
anguila se la pone en la parrilla, envuelta en papel untado de aceite o manteca
de cerdo; una vez hecha, se divide por el lomo al tiempo de servirla; para que
esté mejor, se rellena con una masita hecha de manteca de vaca, hierbas finas y
pan rallado. También se puede hacerle un guiso de salsa blanca que se sirve en
la salsera aparte y la anguila en otro plato.
El zumo de limón es casi indispensable para este
plato.
OTRA FÓRMULA.—Limpias las anguilas, y después de
arrancarlas la piel, se sazonan con sal fina y se fríen enroscadas en aceite
caliente; cuando están fritas se les añade una salsa de harina tostada, ajo y
perejil picados y un poquito de pimienta, adicionando otro poquito de caldo.
Una vez junto todo se revuelve la cazuela para mezclarlo bien.
ANGUILAS FRITAS.—Limpias y quitada la piel se
sazonan y fríen en aceite caliente. Puede freírse también envolviendo cada
trozo en harina.
ANGUILAS ASADAS.—Limpias y sazonadas se las quita
la piel, y enroscadas y enteras se les echa por encima harina tostada con
cebolla, también dorada en el mismo aceite, y con un poco de caldo; se meten al
horno y se asan.
ANGUILAS GUISADAS.—Una vez fritas y colocadas en
una cacerola se les echa cebolla frita, harina, pimienta y caldo y se hierve
todo un rato.
ANGUILAS CON TOMATE.—Limpias, sin cabeza y piel, se
sazonan y fríen a trozos; se les agrega una salsa de tomate y cebolla dorada, y
a fuego lento se cuece hasta que estén en su punto.
ANGUILAS CON GUISANTES.—Limpias, sin cabeza y piel,
se sazonan y fríen a trozos; se les agrega una salsa de tomate y cebolla
dorada, y se les mezcla guisantes, que estarán cocidos y escurridos.
ATÚN FRITO.—Después de limpio y partido a rajas se
pone con sal, como una hora. Después se seca con un paño limpio y se fríe en
aceite muy caliente.
ATÚN ASADO.—Se prepara y limpia como el anterior y
se pone a asar en aceite muy caliente y cebolla, y, si se quiere, se le agregan
patatas moldeadas.
ATÚN GUISADO.—Limpio y sazonado como los
anteriores, se fríe envuelto en harina, se dora bien, se dora cebolla, y se le
echa caldo, pimiento molido, se deja hervir un rato y se pasa la salsa.
ATÚN CON TOMATE.—Se toma un buen trozo de atún, se
limpia y pone a cocer con agua y sal; después se pone en agua fría, y en aceite
caliente se fríe, se fríe cebolla, se echa salsa de tomate; cuando está casi
hecho se le agregan tiritas de pimiento.
BONITO CON TOMATE.—Después de limpios se toman
trozos regulares y se pasan por aceite muy caliente, colocándolos en una
cacerola. Se fríe aparte cebolla y perejil picados; se hace tomate, y todo
junto se vierte sobre el bonito, dejando que hierva a fuego lento hasta que
esté en su punto.
RELLENOS
CONCHAS RELLENAS.—Preparada la pasta como para
hacer croquetas, se rellenan las conchas, se espolvorean de pan rallado y se
meten al horno hasta que se doren.
PIMIENTOS RELLENOS.—Se toman unos pimientos
pequeños, se les quita la parte de arriba con las semillas y se rellenan con un
picadillo de ajo, perejil, sal, ternera, jamón y cebollas, agregando también un
huevo batido; después de rellenos los pimientos, se van rehogando y
colocándolos en una cacerola, haciéndoles la salsa de harina o de tomate. Lo
mismo pueden rellenarse los calabacines.
HUEVOS RELLENOS.—Después de cocidos se sacan, pelan
y parten por la mitad a lo largo; se sacan las yemas y se aplastan bien en el
mortero; se reúnen con un picadillo de carne, lomo y jamón; se rellenan las
claras, se rebozan en miga de pan y huevo batido, se fríen en aceite o manteca
muy caliente, y se sirven con una salsa de tomate.
PATATAS RELLENAS.—Después de peladas las patatas se
les hace un hoyo con un aparato a propósito; se rellena el hoyo con un
picadillo; se rebozan en harina y huevo batido y se fríen en aceite muy
caliente, hasta que estén doradas; se colocan en una cacerola y en el aceite
que se han frito se echa cebolla picada y se dora la harina, poniendo, si se
quiere, pimentón encarnado; se hacen hervir lentamente hasta que estén blandas.
ALCACHOFAS RELLENAS.—Limpias y cocidas con agua y
sal las alcachofas, se escurre toda el agua y se rellenan con un picadillo de
carne y jamón; se rebozan en huevo batido y se fríen con manteca bien caliente;
se les hace la salsa como a las patatas rellenas, adornando la fuente con unos
picatostes.
CALABACINES RELLENOS.—Se quita la piel, se quita
una de las puntas, y con el aparato de las patatas se vacían, dejando un hueco;
se rellena ese hueco, siguiendo en todo el mismo procedimiento que en los otros
rellenos.
LOMO RELLENO.—Se abre el lomo y se estira bien con
el mazo, rellenándolo con aceitunas picadas, tiras de tocino y jamón, un poco
de pimienta y de nuez moscada; se ata, y con agua y sal y despacio se cuece
tres horas. Se sirve frío, cortado en ruedas.
SOLOMILLO DE CERDO RELLENO.—Se abre y extiende como
el otro; se rellena con tiras de jamón, huevos duros y tiritas de puerro y
cebollas; se ata fuerte y sazona de sal y zumo de limón; se pone en una
besuguera donde habrá manteca bien caliente, dorándole por los dos lados, y
mezclando a la grasa un picadillo de cebolla. Se corta en ruedas y se pasa a la
salsa.
MORCILLA BLANCA O RELLENOS A LA NAVARRA.—Se baten
doce huevos, se mezcla un cuarto de kilo de arroz cocido antes, doscientos
gramos de sebo fresco de carnero, cortado a pedacitos, perejil, cebolla y ajo
picados, canela y azafrán molidos; una vez hecha la pasta con todo esto y
sazonado de sal, se rellenan intestinos bien limpios, se llena un poco más de
la mitad y se pone en una olla para que cuezan lo mismo que las morcillas,
cuidando de pinchar a menudo la tripa para que salga el aire y no se revienten;
después de fríos se cortan a ruedecitas y se fríen, haciéndolos con sangrecilla
frita con cebolla y una salsa de almendra o de tomate.
CONSERVAS
TOMATE AL NATURAL.—Se lavan los tomates, se secan,
y muy apretados se colocan en botes de hoja de lata. Después de bien llenos se
sueldan y cuecen cuatro horas al baño maría.
RECETA MÁS PRÁCTICA.—Se escaldan y pelan los
tomates, pasándolos por un tamiz; después, bien disueltos y muy bien mezclados,
se pone por cada litro de líquido un gramo de ácido salicílico, se baten mucho
y se vierten en botellas de cierre automático; se ponen unos dos centímetros de
aceite de oliva en cada botella.
PASTA DE TOMATE EN BOTES O BOTELLAS.—Se hierven un
momento los tomates; se pasan bien exprimidos por un colador. Se llenan de esta
pasta unas botellas negras, dejándolas un poco vacías; se tapan con un corcho
que se tendrá remojando desde el día anterior; se ata fuerte con un alambre y
se lacran. Se cuece cuatro horas al baño maría; si son latas soldadas.
TOMATES EN SALMUERA.—Se frotan bien con un paño
tomates maduros y muy sanos, y se ponen en frasco de cristal de boca ancha. Se
prepara una parte de sal, otra de vinagre y cuatro de agua; se vierte sobre los
tomates, echando por encima aceite de olivas, como dos centímetros antes que el
tapón.
PIMIENTOS ENCARNADOS.—Se asan pimientos morrones
muy sanos, se pelan y limpian las semillas, se ponen en latas, se sueldan y
cuecen dos horas al baño maría.
GUISANTES.—Se desgranan, y sin sal se les da un
hervor, se escurren bien, se llenan las latas, se sueldan y cuecen al baño
maría.
HABAS EN VAINA.—Se despuntan, se parten a lo largo
por la mitad y se hace todo como los guisantes.
ESPÁRRAGOS.—Se procura cortarlos iguales y se
colocan todas las puntas hacia arriba, procediendo para su cocción y cierre
como en los anteriores.
FRITADA.—Escaldados y pelados los tomates, se
parten menuditos; se cortan a tiras pequeñas pimientos verdes; se fríe (sin
sal) todo junto; se llenan las latas, se sueldan y cuecen tres horas al baño
maría.
MELOCOTONES.—Se pelan y quitan los huesos con
cuidado y se ponen en latas o frascos de cristal; se echan dos cucharadas de
azúcar fina; se suelda o tapa bien y se cuecen dos horas al baño maría.
GUINDAS EN AGUARDIENTE.—Se quita el palito a las
guindas; se frotan con un paño y se meten en un frasco de boca ancha. Por cada
kilo de guindas se ponen doscientos gramos de azúcar blanca, unos palitos de
canela, y se llena el frasco de aguardiente seco de primera clase, de modo que
queden las guindas bien cubiertas. Pasado un mes pueden servirse.
ACEITUNAS.—Después de tenerlas quince días en agua
y cambiar ésta una vez al día, se ponen con una ligera disolución de potasa;
dos días después se lavan bien con muchas aguas, y vuelven a dejarse cinco días
con agua, cambiándola todos los días; pasado este tiempo se ponen en una vasija
con agua, sal, hinojo, alcaravea y ajedrea; se tapan bien, y pasados algunos
días podrán servirse.
PIMIENTOS EN VINAGRE.—Se toman pimientos morrones,
se frotan bien con un paño y se ponen en una olla de boca ancha; se rellena con
agua y vinagre en partes iguales, de modo que queden bien cubiertos. (Igual se
ponen las guindillas, pepinillos y zanahorias moradas.) Pasados cuarenta o más
días pueden principiar a comerse, sin agua. La vasija ha de ser de cristal con
tapón esmerilado y siempre herméticamente cerrada.
CARNES
CARNE RELLENA.—Un trozo de carne, puede ser pierna
de carnero deshuesada y abierta, se rellena con picadillo de jamón, lomo de
cerdo, ajo, perejil, especias y sal; se aprieta el picadillo y mezcla con huevo
bien batido; después se va agregando caldo o agua hasta que esté cocida, y se
sirve adornando la fuente con patatas fritas de forma bonita, aceitunas,
ramitas de perejil, pimiento encarnado, y todo lo que dé de si el buen gusto de
la cocinera; también se puede echar a la cocción una copa de aguardiente.
CORDERO ASADO.—Se pincha bien una pierna de cordero
y se le pone sal y un diente de ajo; se unta bien con manteca de cerdo y se
pone en el asador o se mete al horno en una tartera; se sirve con una
guarnición de ensalada.
TERNERA.—Se toman los filetes y se aplastan bien;
se hace una pasada de harina, huevo, sal y unas gotas de limón; se envuelven en
esto los filetes, después en miga de pan, rallada, se fríen en manteca
caliente, y se sirven.
LOMO ADOBADO.—Limpio el lomo de cerdo de las grasas
y cortado en ruedecitas, se pone en el adobo, que se habrá hecho con ajo
machacado y orégano; cuando está molido, se agrega vinagre y pimentón
encarnado, un poco de agua y sal; a las veinticuatro horas de estar adobado
puede freírse y servirlo; se adorna la fuente.
BOLA DE CARNE.—A medio kilo de repicado de vaca se
le pone tocino, ajo y perejil menudito, un poco de miga de pan rallado,
pimienta, zumo de limón, sal y dos huevos batidos; se amasa bien todo y se mete
la pasta en una servilleta limpia, apretando de modo que forme una bola. Se
pone a cocer en el cocido, dejando fuera las puntas de la servilleta; se cuece
una hora, se saca, y, sin quitarle la servilleta, se coloca entre dos tablas y
se le pone peso encima, dejándola hasta el día siguiente en que se saca de la
servilleta, se corta con cuidado en lonjas delgadas, y se sirven después de
rebozadas en huevo y pan rallado y fritas en manteca o aceite bien caliente.
ESTOFADO.—Se parte a trozos la carne bien magra y
se pone en una olla con aceite, un poco vinagre, vino blanco, una cabeza de
ajos, cebollas enteras y sal; el agua necesaria, y que cueza a fuego lento;
pueden mezclarse algunas patatas.
MECHADO.—La carne de vaca o ternera; el tajo
redondo se limpia de grasa y piel, y con un cuchillo de punta se agujerea,
introduciendo en los agujeros lonjitas de tocino y jamón, ajo, perejil picado y
un polvito de pimienta. Después se pone en una cacerola con manteca, un vaso de
vino blanco y un ramillete; se sazona de sal y se cuece a fuego lento.
CARNE CON ALCACHOFAS.—Se pone la carne en filetes
con manteca, ajos, cebolla y perejil, todo bien picado; se deja rehogar y se le
agrega harina; cuando se tuesta se le echa caldo o agua hasta que se cueza;
aparte se tienen cocidos cogollitos de alcachofas que se rebozarán con harina y
se fríen; se echan en la carne, se pone vino blanco y se deja cocer hasta
reducir la salsa, y que no se deshagan las alcachofas.
FIAMBRE.—Se pide carne tajada, abriéndola por el
centro y procurando que quede unida por un costado. Se corta a tiras y se va
colocando sobre la carne, que ya tendrá sal, una pechuga de gallina, ternera,
jamón y trufas. Después se envuelve en la carne, se aprieta bien y se cose.
Se pone al fuego en una cacerola con manteca, y
cuando haya tomado color, se añade caldo, hierbas finas y un vaso de vino
blanco. Cuando está reducida la salsa se saca la carne y se pone peso encima.
CABEZA.—Después de abierta a lo largo por la mitad
una cabeza de carnero o cordero, y cuando está bien limpia, se rellena con un
picadillo de ternera, tocino, ajo, perejil, pan rallado y huevos batidos, sal y
pimienta. Después se ata la cabeza, se frota con limón y manteca y en una
tartera en que se habrá puesto una sopa de pan, se mete al horno.
BIFTECK.—Se toma unos filetes de solomillo de vaca,
se aplastan con el mazo y se ponen en una fuente con sal, ajo, limón y aceite
fino; se dejan unas horas y cuando se hayan de servir se untan con manteca y
asan en la parrilla.
CHULETAS ASADAS.—Se sazonan de sal, y por los dos
lados se les pone ajo, perejil, pan rallado y manteca y zumo de limón; se
envuelven en papel blanco, se asan en la parrilla, y se sirven en el mismo
papel.
GORRINITO ASADO.—Después de bien limpio se sazona
con sal y pimienta, interior y exteriormente, se rocía con manteca y vino
rancio, se mete al horno con cuidado de echarle por encima la grasa que va
soltando. Cuando está tostado, se sirve bien caliente.
TERNERA EN RAJAS.—Tómense unas rajitas finas de
ternera, sazónense de sal y zumo de limón; se bañan en manteca de cerdo y se
envuelven en pan rallado, que se tendrá mezclado con perejil y queso muy
picado; se colocan en una cacerola y se meten al horno.
TERNERA CON CHAMPIÑONS.—Después de escurridos y
lavados con dos o tres aguas los champiñons de una latita, se cuecen en buen
caldo, se pican y mezclan con algunas trufas, también picadas. Se fríe cebolla,
se echa la ternera partida a trozos, sazonada de sal, se agrega una taza de
vino blanco, un poco de nuez moscada y harina tostada, se une con los
champiñons, cociendo todo un poco antes de servirse.
TERNERA CON ALCACHOFAS.—Cuézanse las alcachofas con
agua hirviendo y sal en una cacerola; se prepara manteca de vaca; se fríe la
ternera y cebolla, se agrega un cacito de caldo, se une a las alcachofas, y a
fuego lento se deja cocer hasta que está en su punto. Lo mismo puede hacerse
con guisantes o con salsa de tomate.
TERNERA ASADA.—En manteca o aceite se dora bien la
carne, sazonada con sal y vino blanco; se agregan unas rajas de cebolla y se
deja cocer unas tres horas; puede servirse con puré de patatas.
TERNERA EN FIAMBRE.—Se hace un picadillo de ternera
y jamón; se mezcla especias y vino blanco, haciendo una masa; se coloca en una
tartera baja, formando un rollo, y se mete al horno; cuando está a punto se
separa del fuego y corta a ruedecitas.
OTRA FÓRMULA.—Se toma un cuarto de kilo de
solomillo de ternera y se corta a tiras, y lo mismo se corta media libra de
jamón y una lata pequeña de trufas. Se baten cuatro huevos, y con miga de pan
rallado y una copita de ron se hace una pasta.
Se toma piel de ternera, se estira bien, y se
colocan intercaladas las tiritas y trufas; encima, una capa de la pasta de
huevo, otra de tiras, y así sucesivamente.
Una vez preparado, se dobla, se cose y mete en un
paño limpio, poniéndolo a cocer. El agua donde se cuece se sazona de sal,
puerro, zanahoria y tomillo; se saca y prensa. Puede conservarse dos o tres
días; más, no.
TERNERA SALTEADA.—Se toma un trozo de ternera de
buena clase, se macera bien hasta dejarla delgada, se sazona de sal, se reboza
con harina, y en manteca de cerdo bien caliente se dora.
Se le pone ajo, perejil, vino blanco y caldo; ha de
hervir a fuego lento. Se le echa una salsa de almendra y yema de huevo cocido,
y deshecha con otro poquito de vino blanco. Se corta la ternera en trozos
pequeños, se colocan en una fuente, se vierte por encima la salsa pasada,
cubriéndola por último con huevos duros y perejil.
TERNERA EN BECHAMELLE.—Se hace una bechamelle fina,
y cuando se saca del fuego se le incorporan yemas de huevo.
Sazonados de sal, se fríen un poco unos filetes de
ternera y se colocan por capas en una cacerola baja; es decir, una capa de
filetes y otra de bechamelle, procurando que la última sea de bechamelle. Se
echa por encima pan molido y se mete al horno hasta que se dore.
TERNERA A LA JARDINERA.—Tómese un trozo de ternera
buena, y todo en crudo póngase cebolla muy picada, ajo, pimientos, tomates,
perejil, pimienta, aceite, y doble cantidad que de aceite, de vino blanco, sal,
manteca y canela.
Se hace hervir poco a poco y antes de terminar la
cocción se agrega un cacillo de caldo de cocido.
Cuando está en su punto se pasa la salsa y se le
agrega un poquito de zumo de limón.
PUDDING DE CARNE.—Se hace un picadillo de carne,
jamón y cebolla; se sazona de sal y se mezcla con huevos batidos y salsa de
tomate.
Se coloca en un molde, y se cuece al baño maría, y
antes de servirlo se tiene en el horno para que se dore.
TERNERA CON ACEITUNAS.—Se mezcla con jamón un trozo
de ternera buena; se sazona con sal y zumo de limón; se dora con manteca y se
echa un poco de harina tostada, un cacillo de caldo y un vaso de vino blanco.
Cuando está casi cocida se mezclan aceitunas
deshuesadas, se deja hervir un cuarto de hora, y se sirve.
FRICANDEAU.—Se mecha con jamón y tocino gordo un
trozo de buena ternera, y se dora en manteca; se le pone cebolla cortada a
ruedas, nuez moscada, vino blanco y tomillo. Se cubre con un papel de estraza
en vez de tapadera y se cuece a fuego muy suave.
CUCURUCHOS.—Se preparan unas rajas de ternera bien
delgadas; se cubren con un picadillo de jamón, huevos duros y perejil; se hacen
un rollo y se ata.
Se rehogan en manteca muy caliente, después de
rebozarlas con harina; se añade caldo de cocido, vino blanco y cebolla picada;
se hace hervir y se colocan los cucuruchos en una fuente al tiempo de
servirlos, echándoles la salsa pasada por encima.
Para adornar la fuente se tienen cocidos de
antemano guisantes, coliflor, alcachofas, judías verdes, todo por separado, y
se ponen alrededor de la fuente grupitos de estas verduras intercaladas con
huevos duros.
TERNERA CON ZANAHORIAS.—Se coloca en una cazuela un
trozo de ternera buena, una cebolla cortada a ruedas, una cabeza de ajos,
perejil, una jícara de aceite, otra de caldo, un poco de manteca, media jícara
de vinagre y zanahorias bastantes.
A fuego muy lento se hace hervir unas dos horas y
media, y después se aplasta bien la cebolla con una cuchara de madera, para que
espese la salsa. Se pone el trozo de carne en una fuente y se guarnece ésta con
las zanahorias, aceitunas y patatas fritas. La salsa se pasa por el colador.
TERNERA TRUFADA.—Se pone en adobo de sal y ajo por
espacio de más de dos horas con picadillo de ternera. Se corta jamón a tiras
largas. Se toma un trozo de piel de ternera, se estira bien y se va colocando
una capa de picadillo, otra de tiras de jamón, y así hasta terminar,
intercalando trocitos de trufas; se envuelve bien y se cose; después se cubre
con un paño blanco y se pone a cocer en una cazuela que contenga por partes
iguales agua y vino blanco, una rama de tomillo y hierbabuena; tiene que estar cociendo
hora y media.
LOMO DE TORO.—Se cortan unos filetes delgados y se
tienen de cinco a seis horas en un adobo de sal, ajo, aceite y vinagre. Después
en aceite o manteca muy caliente se fríen, y se sirven.
CADERA DE TORO.—Se toma un trozo de un kilo, y en
una vasija de barro se pone, con una cabeza de ajos, una cebolla grande, tres
clavillos, seis granos de pimienta, una hoja de laurel, dos jícaras de aceite,
dos de vino blanco, cuatro de agua y una cucharada de vinagre.
Tiene que hervir de tres a cuatro horas. Al tiempo
de servirlo se pasa la salsa y se espesa con una pastilla de chocolate molido.
TERNERA CON PATATA MOLDEADA.—Se sazona de sal un
trozo de ternera y se mecha con tiras de jamón, se asa bien y se coloca en la
fuente que haya de servirse, cortada muy fina.
Se adorna la fuente con patatas fritas moldeadas.
TERNERA A LA ALEMANA.—Se sazona de sal un trozo de
ternera buena, y se mecha con almendras y pasas de Málaga. Se coloca en una
cacerola y se echa por encima vino blanco, poniéndolo al horno.
Se disuelven en leche almendras tostadas y molidas,
haciendo hervir un poco, se pasa por un colador y se vierte sobre la ternera al
tiempo de servirla.
Pueden sustituirse las almendras con nueces, que
resulta de muy buen gusto, pero de color muy oscuro.
TERNERA A LA CATALANA.—Para esta fórmula se emplea
todo lo mismo que para la ternera a la jardinera, variando solamente la
manteca, que se sustituye con mantequilla.
TERNERA A LA ITALIANA.—Esta ternera se prepara y
hace por la misma fórmula que la ternera con aceitunas, sino que en lugar de
que en aquella se agregan aceitunas, aquí se agregan macarrones finos; al
servir la ternera se colocan los macarrones alrededor de la ternera.
TERNERA REBOZADA.—Se cortan unos filetes de ternera
muy delgaditos, se sazonan de sal, se rebozan en harina y huevo batido, y en
aceite bien caliente se fríen, sirviéndolos con zumo de limón.
FILETES DE TERNERA AL HORNO.—Se colocan los filetes
en una tartera y se les pone sal, perejil, zumo de limón y pan rallado. Se
vierte por encima manteca muy caliente, y se tienen al horno media hora.
COLA DE CARNERO.—Después de meter en el cocido una
cola de carnero, y cuando ya ha hervido lo necesario, se saca entera, se unta
con manteca, sal, ajo, perejil y pan molido, y se mete al horno.
BATALLÓN.—Se rehoga en manteca de vaca, cebolla muy
menuda, se echa y tuesta harina y se agregan trozos de carne.
Con caldo de cocido se hace hervir una hora, se
sazona de sal y se agregan patatas y zanahorias, y cuando se ve que todo está
cocido, se sirve.
SALMIGONDIS.—Para aprovechar la carne del cocido y
cualquier otra, se coloca en una cacerola con trocitos de jamón y chorizo
fritos; se fríe cebolla muy picada y tomate, y cuando está hecho se vierte
sobre la carne, haciendo hervir todo junto, poniendo también un cacillo de
caldo y pimientos cortados en tiras.
ROPA VIEJA.—Se corta muy menudita la carne, tocino,
chorizo y se machacan los garbanzos, que es todo lo del cocido, haciendo de
todo ello una pasta, que se liga con huevo batido. Se unta un molde con manteca
o mantequilla y se mete al horno. Cuando está dorado se vuelve el molde a un
plato, y se adorna con huevos duros y aceitunas.
TERNERA A LA MARENGOT.—Se corta en trozos cuadrados
una porción de carne magra de ternera. Se sazonan de sal y se rehogan en
manteca o aceite. Se añade un ramito compuesto de hierbas finas, saladillo
escaldado y cortado en lonjas y bastantes cebollitas fritas.
Se pone la cacerola al horno o entre dos fuegos
suaves, mezclándole salsa de tomate y un poco de pimienta de Cayena.
CHULETAS DE PRIMAVERA.—Se sazonan con sal, se untan
con manteca y envuelven en un papel untado también con manteca, se asan a la
parrilla, y se sirven con macedonia de verduras.
CHULETAS DE TERNERA A LA RUSA.—Se sazonan y
envuelven en harina las chuletas; se rehogan en manteca a fuego lento, se
agrega caldo y se dejan hervir media hora; antes de servirlas se echan por
encima pepinillos picados.
GRANADINAS DE TERNERA GLASEADA.—Se corta la ternera
en tajadas finas, que se mechan y sazonan; se colocan en una cacerola sobre una
capa de verdura y tocino cortado muy delgado; se rocía con manteca y un poco de
caldo, dejándolo cocer hasta que la salsa se glasee; se sirve con guarnición o
puré de legumbres.
LOMO DE VACA AL ASADOR.—Se unta con aceite el lomo
después de quitarle el hueso; se sazona de sal y se cubre de rajas de cebolla y
algunas hojas de laurel. Si no hace calor, puede dejarse así un par de días.
Después se atraviesa con el asador por lo más grueso del lomo; se envuelve en
un papel de barba bien empapado de manteca, y se procura asarlo a fuego fuerte;
se sirve con una salsa aparte.
GUISADO DE CARNERO CON PATATAS.—Después de partida
la carne a pedacitos, se echa en una olla, con tocino y cebolla picados, sal y
pimienta, se pone a rehogar a fuego lento, y cuando está algo más que a medio
cocer, se echa una salsa de avellanas, especias y patatas partiditas; al
empezar a hervir se retira un poco, para que acabe de cocer a fuego lento,
hasta el momento de servirlo.
PECHO DE CARNERO ASADO.—Córtese en pedazos largos,
pónganse en una cacerola pedazos de tocino, añadiendo lonjas de jamón; los
pedazos de pecho por encima, cubriéndolos con tocino, zanahorias cortadas en
rodajas, cebollas cortadas, laurel, tomillo y una cantidad regular de caldo; se
deja hervir lentamente unas tres horas con fuego por encima y por debajo; se
escurre y coloca en la fuente con espinacas, acederas o achicorias en medio.
SOLOMILLOS DE CARNERO.—Se preparan dos solomillos,
poniéndolos en adobo con sal, pimienta, aceite, medio vaso de vino tinto; se
ponen en una cazuela juntamente con su adobo y desperdicios, humedeciéndolos
con un poco de agua se dejan cocer lentamente unas dos horas; entonces se sacan
y ponen en la fuente; se desengrasa la salsa y espesa con un poco de harina o
fécula, en la que se disuelve un terrón de azúcar y se bañan los solomillos con
ella antes de servirlos.
SOLOMILLO CON VERDURA.—Se sazona con sal y se mecha
con jamón, envolviéndolo en manteca y metiéndolo al horno en una besuguera;
cuando está en su punto se corta en lonjas finas, haciendo que conserve su
forma, y se sirve con grupitos de verduras en la misma forma que los
cucuruchos.
SOLOMILLO CON CHAMPIÑONS.—Después de asado el
solomillo, se echa una salsa de tomate, una lata de champiñons picados y
hervidos en caldo, colocando el solomillo en el tomate y alrededor los
champiñons.
SOLOMILLO ASADO.—Después de asado con manteca en
una besuguera, se sirve adornado de fritos, puré de patatas o los que gusten;
puede ser una salsa de tomate.
SOLOMILLO CON PICATOSTES.—Preparado y asado el
solomillo, se corta en lonjas y se sirve adornado con picatostes.
SOLOMILLO CON SETAS.—Se toma un buen solomillo, se
mecha, se sazona y unta de manteca, recién derretida en una sartén. Aparte se
pican unas cuantas setas, previamente lavadas, escurridas y sin rabos, con la
cuarta parte del volumen de perejil picado y otro tanto de charlotas, también
picadas. Rehóguese la mezcla a la lumbre con un poco de manteca. Hágase un
espeso claro, y déjese reducir a buena consistencia.
Se coloca el picadillo de setas en un plato que
resista al fuego, con manteca, cúbrale con esta salsa y pan rallado, cuézase un
cuarto de hora al horno, y con ello se rodea el solomillo al presentarle,
acompañando en salsera el jugo del asado.
CHULETAS A LA PAPILLOT.—Se maceran bien unas
chuletas de vaca, se fríen en manteca bien caliente, se extiende por un lado
una capa de mantequilla, y agréguese jamón picado y un poquito de vino blanco,
envuélvase en papel de barba y póngase al horno. Deben servirse dentro del
mismo papel.
LENGUA A LA ESCARLATA.—Se toma una lengua de vaca,
se frota bien con un paño; se frota con sal de nitro y se coloca en una cazuela
de barro, cubriéndola bien de sal común, en la cual debe permanecer durante
ocho días, dándole vuelta en cada uno y cuidando de que siempre quede cubierta
de sal.
Pasados esos días, se saca y se la pone unas horas
en agua fría; se lava, se quita la piel, y se pone a cocer en agua con
zanahorias, clavo, perejil y cebollas, hasta que esté bien tierna; se saca del
agua y se la mete en prensa durante un par de días.
VACA ESTOFADA.—Se escoge un buen trozo de vaca, se
golpea, se mecha con tiritas de tocino y pedacitos de ajo, se coloca en un
adobo de tomillo, laurel, cebollas, estragón, ajo, pimienta quebrantada, limón
cortado en ruedas delgadas, dejándolo así toda la noche.
A la mañana siguiente se enjuga bien y se frota con
sal especial. Luego se dora a buena lumbre en una cacerola. Ya dorada se
traslada a un puchero grande de barro, provisto de un lecho de buen tocino, y
se pone a cocción lenta. Se moja a nivel de la carne con buen vino tinto y el
adobo. Se deja que vaya cociendo a fuego lento hasta que espese la salsa. Se
desengrasa, y se sirve.
MANOS DE CARNERO EN SALSA.—Soflámese una docena de
manos de carnero, suprímase el mechoncito de pelo que tienen en medio de la
hendedura de la punta, y cuézanse en una salsilla blanca durante cuatro horas.
Escúrranse entonces sobre un paño blanco y suprímase el hueso.
Hágase reducir a buena lumbre unas cucharadas de
jugo blanco con setas previamente pasadas por manteca; trábese con tres yemas
de huevo, agréguense unos veinte gramos de manteca fresca, una pulgarada de
perejil blanqueado y zumo de limón, e incorpórense las manos de carnero a esta
salsa poco antes de servir.
CHULETAS DE TERNERA ASADAS CON TOMATE.—Se toma un
trozo de carne que contenga huesos de la espina dorsal y costillas. Se corta
por ambos lados de una de éstas y a lo largo del hueso poco al bies; para
obtener buenas chuletas no deben sacarse más de cuatro de cada costillar de
carnero.
Las de ternera no se cortan al bies, porque en este
caso resultarían voluminosas; los cortes han de ser perpendiculares al eje de
la espina dorsal, cuidando de conservar la parte de la envoltura.
Se sazonan y colocan sobre una parrilla bien
limpia, unas junto a otras. Se mantienen sobre el fuego durante un cuarto de
hora, cuidando de volverlas con manteca, y cuando estén pasadas se disponen
sobre una fuente, y se sirven con una salsa de tomate.
TERNERA ASADA EN SU JUGO.—Se toma un trozo de
ternera y se sala; póngase en una tartera con manteca de cerdo media hoja de
laurel, uno o dos granos de pimienta, un clavo de especias, y se mete en el
horno fuerte.
Cuando quede bien asada y dorada, se rocía con vino
blanco, formándose un excelente jugo, aumentando un poco de caldo desengrasado
pasando por un colador fino. Puede servirse al natural con su propio jugo o
adornada de berros o cualquier otra ensalada natural o compuesta aparte. Para
la ternera asada puede emplearse adornos de patatas o de otra clase de
legumbres.
PECHO DE CARNERO RELLENO.—Ábrase por el lado de las
costillas, deslizando la hoja de un cuchillo entre la piel y huesos; sazónese
interiormente, llénese con un picadillo de cerdo, y mezclando un poquito de pan
rallado con setas picadas, cebolla y perejil también picado.
PIERNA DE CARNERO A LA CAMPESINA.—Extraer el hueso
de la cavidad; úntese la carne con un diente de ajo, cuézase la pierna, dando
forma redonda; rehóguese con tocino picado en una cacerola, sazónese, y cuando
esté a medio cocer, colóquese en vasija redonda; rocíese con su moje, y
extiéndase alrededor de la pierna una capa de cebollas, alubias, secas, cocidas
antes, y sobre las alubias patatas mondadas y crudas, sazonadas de sal y
pimienta.
Cúbrase todo con caldo, hágase hervir el líquido,
tápese la cazuela y se deja hervir hasta que esté todo bien cocido.
CHULETAS DE CARNERO A LA PARRILLA.—Prepárense todo
lo anchas que sea posible; se sazonan de sal y se sumergen en aceite; se
colocan sobre una parrilla al natural o empanadas, volviéndolas a los cinco
minutos y teniéndolas otros cinco del otro lado. Colóquense en una fuente
caliente, y sírvanse con su jugo o con un adorno de patatas fritas, salteadas,
en puré o a la mayordoma.
CHULETAS DE CORDERO A LA PAPILLOTE.—Córtense las
chuletas y aplástense, dándoles buena forma; se sazonan de sal y se colocan en
una cacerola con tocino derretido; se rehogan volviéndolas, y cuando estén
cocidas póngase a escurrir el tocino en otra cacerola, y con la grasa se
rehogan finas hierbas, después de picadas, para retirarlas así que hayan
perdido la humedad.
Agréguese perejil picado y jamón cocido y picado
también, y déjese enfriar. Entonces se envuelven las chuletas con dos capas de
aderezo, y se van poniendo sobre papel fuerte y cortado en forma de corazón, y
se pliega el papel de manera que envuelva enteramente las chuletas. Éstas se
colocan en unas parrillas, se calientan volviéndolas a menudo, para que el
papel no se ponga negro, sirviéndolas en el mismo papel.
CHULETAS DE CORDERO EMPANADAS.—Después de rehogadas
en manteca, pero sin que adquieran demasiado color, se dejan enfriar con su
jugo, se preparan con yema de huevo, y pan en la forma ya conocida, se asan a
la parrilla a fuego lento, y se sirven con jugo claro o zumo de limón.
COSTILLAS DE CORDERO A LA BECHAMELLE.—Se baja la
carne dejando el palo descubierto y se envuelven en la pasta, después en huevo,
y últimamente en miga de pan rallado; la bechamelle se hace con manteca y
leche, y cuando está hirviendo se sazona de sal, se le echa harina y se trabaja
con una cuchara de madera.
LENGUA DE CARNERO CON TOMATE.—Mondada y escaldada
con agua hirviendo, se pone a escurrir y se cuece con caldo o agua un manojito
de hierbas, sal, pimienta, cebollas y zanahorias; se raja a lo largo, después
de despellejada se envuelve en un papel untado de aceite, se remoja en salsa de
tomate, se tiene un rato en la parrilla, y se sirve en el mismo papel.
LENGUA DE CARNERO EN SALSA.—Después de cocida la
lengua se saca con un tenedor y se coloca en otra cacerola con sesos de carnero
y pies de lo mismo, después de deshuesados y cocidos. El caldo de las lenguas
se aumenta con jugo de lo demás y vinagre, se le hace hervir y se traslada a
otra cacerola; se desengrasa la salsa, se cuela y se vierte sobre las lenguas.
EMPANADAS DE TODA CLASE DE CARNES.—Se prepara una
pasta quebrada, un hojaldre o rebanaditas de pan, y entre dos panes o dos hojas
de pasta se mete picadillo de carne de cualquier clase, ternera, jamón, carne
de aves, o mejor aún si están mezcladas.
Hecha la empanada se moja en leche, se coloca sobre
un paño, poniendo peso encima, y se deja reposar unas horas, después se reboza
con huevo, y en manteca o aceite muy caliente se fríe.
CARNES DE CERDO GUISADAS Y EN EMBUTIDOS
TOCINO MAGRO CON TOMATE Y PIMIENTO.—Se pone aceite
en la sartén con ajos partidos, después de fritos se tiran, y se echan los
trocitos de tocino; aparte se hace el tomate, se echan pimientos, se mezcla
todo, y se deja un ratito rehogando antes de servirlo.
LOMO DE CERDO A LA JUNCADELLA.—Se cortan unos
buenos filetes de lomo de cerdo fresco y se aplastan, mojándolos con un poco de
manteca de cerdo en líquido; seguidamente se pasan por miga de pan blanco
rallado, mezclando un poco de ajo y perejil; luego se aplastan un poco y se
fríen con manteca de cerdo bien caliente, y retíranse con bonito color dorado.
Se prepara una abundante guarnición de berenjenas y pimientos asados en el
horno, a los que se les separa la piel y se cortan en pedacitos regulares, salteándolos
con un poco de aceite, ajo y perejil. Al servirlos se colocan los filetes en un
lado de la fuente, y en el otro lado se coloca la guarnición; se aumenta un
poco de jugo, y queda terminado. Es un excelente plato de almuerzo.
De igual modo pueden prepararse filetes de
solomillo, lomo de vaca, pierna de carnero asada y otras carnes.
LONJAS DE CERDO CON CEBOLLAS.—Cortar en ruedas
cuatro cebollas. Rehogarlas en la sartén a poca lumbre. Mojarlas con algunas
cucharadas de vinagre y dejar que merme casi todo el jugo. Añadir entonces unas
tajadas de lomo de cerdo sazonado con sal y pimienta. Hacerlas saltar juntas de
diez a doce minutos. Rociarlas con cuatro cucharadas de una buena salsa de
tomate, y después servirlas.
LOMO RELLENO.—Se abre un trozo de lomo y se estira
con el mazo, se rellena con aceitunas picadas, tiras de jamón y de tocino, un
polvo de pimienta y un poquito de nuez moscada; luego de relleno se ata con
hilo fuerte o se cose y pone a cocer a fuego lento durante tres horas, en agua
con sal.
Esta carne se corta en rebanadas, y se sirve fría.
LOMO DE CERDO EN BECHAMELLE.—Córtense unas lonjas
finas, fríanse en manteca de vaca o de cerdo después de adobadas; envuélvanse
en una bechamelle muy cocida y déjense enfriar; luego de frías rebócense como
las croquetas y fríanse.
LOMO CON ARROZ.—Se toma un trozo de tierno, se
adoba con sal y ajo y se pone a asar en manteca bien caliente; a medio asar se
le separa de la manteca, y en ella se fríe cebolla picada, luego de frita se
echa el arroz y se rehoga un rato, añadiendo agua hirviendo, y se deja hervir a
fuego vivo; cuando el agua va ya mermando, se corta el lomo en rajas y se
mezcla con el arroz, hasta que termina la cocción.
SOLOMILLO DE CERDO.—Después de limpio un solomillo,
se sazona de sal y se mezcla con tiras de jamón; se deja unas tres horas, y
luego se rocía con jerez, caldo y pimienta inglesa, sirviéndolo entero y
guarnecida la fuente.
SOLOMILLO DE CERDO AL HORNO.—Se adoba con sal y ajo
un solomillo y se coloca en una besuguera bien rociado de zumo de limón, y
cuando esté en su punto se sirve con patatas fritas o picatostes.
SOLOMILLO DE CERDO RELLENO.—Se abre el solomillo, y
bien macerado se extiende; se rellena con tiras de jamón, de puerro, cebolla y
huevos duros; se hace un rollo, se ata y rocía con sal y zumo de limón.
Se coloca en una besuguera y se pone a dorar, bien
untado con manteca, se echa cebolla muy picada, y se le deja cocer un par de
horas.
Al tiempo de servirlo se corta en lonjas, pero sin
que pierda la forma; la salsa se pasa.
MANOS DE CERDO EN SALSA.—En una vasija con agua,
sal, zanahoria, perejil y cebolla, se cuecen las manos de cerdo; después se
sacan y deshuesan, rebozando los trocitos de carne con harina y huevo batido;
se pone en una cacerola y se hace salsa echando en la misma manteca una
cucharada de harina para que se tueste, y un cacillo de caldo del cocido.
Todo junto se hace hervir un rato.
MANOS DE CERDO REBOZADAS.—Se cuecen muy bien por el
mismo procedimiento que en la fórmula anterior, rebozándolas con harina y huevo
batido, friéndolas en aceite fino muy caliente, y bien doraditos los trozos se
sirven, poniendo una servilleta en la fuente antes de colocarlas.
MANOS DE CERDO CON BECHAMELLE.—Se hace exactamente
igual que las anteriores, sino que antes de rebozarlas en pan molido y huevo
batido, se envuelven bien en una bechamelle fina.
OREJAS DE CERDO REBOZADAS.—Se cuecen lo mismo que
las manos, se cortan a trochos, se rebozan en harina y huevo batido; se sirven
también sobre una servilleta.
MANOS DE CERDO TRUFADAS.—Se limpian bien las manos
y se sacan los huesos; se hace un picadillo de lomo y jamón, se sazona con
especias, se mezcla bien con trufas picadas, se rellenan las manos, que se
habrán abierto a lo largo, cosiéndolas y poniéndolas a cocer hasta que estén a
punto; después se les hace una salsa, y se sirven.
PASTEL DE HÍGADO DE CERDO.—Se pica medio kilo de
lomo y otro medio de hígado, perejil, pimienta inglesa, pan molido y huevos
batidos; se sazona de sal y se envuelve bien todo.
Se mete en un molde entre el velo de grasa que
cubre el hígado, y bien cubierto con el mismo velo se cuece al horno.
FOIEGRAS DE HÍGADO DE CERDO.—Se pica muy menudo un
cuarto de kilo de hígado y medio de manteca; se sazona con sal y pimienta
molida y se capola muy finamente; se agrega una latita de trufas muy picadas;
se coloca en un molde entre el velo del hígado y se cuece al baño maría,
metiéndole por último al horno para que termine de hacerse.
CHULETAS DE CERDO.—Se cortan delgadas, se adoban un
buen rato con sal y ajos, y luego se envuelven en pan molido y se fríen o asan
en la parrilla.
JAMÓN FRITO.—Se cortan las magras delgaditas y se
tienen remojando un buen rato, se secan con un paño limpio y se fríen en aceite
muy caliente, teniéndolas sólo un momento por cada lado.
JAMÓN CON TOMATE.—Después de preparadas y fritas
las magras como en la fórmula anterior, se sacan y en la misma grasa se fríe
tomate, mezclándolo todo y sirviendo las magras bien colocadas en el centro de
la fuente y el tomate alrededor.
JAMÓN CON GUISANTES.—Después de preparadas y fritas
las magras, se sacan a una cazuela y en la grasa que han dejado se fríe cebolla
muy menuda, y se refríen guisantes, que se tendrán cocidos de antemano, dejando
que rehogue todo junto.
JAMÓN CON BECHAMELLE.—Se prepara el jamón; se
envuelve en bechamelle y después se reboza en pan molido, huevo batido, segunda
vez pan, se fríe en aceite muy caliente, y se sirve.
JAMONCILLO TRUFADO.—El jamoncillo relleno con
trufas o sin ellas puede hacerse lo mismo que se hace el solomillo.
PASTEL A LA ITALIANA.—Se hace un picadillo de
tocino, lomo, ternera, jamón y se hace una pasta con vino blanco y huevos
batidos; en un molde de forma bonita se pone tiritas de jamón cruzadas, otra
capa de pasta, otra de tiras de jamón, y así sucesivamente, hasta llenar el
molde. Después se mete al horno cuidando de ir separando la grasa que vaya
sacando, y cuando está en su punto se prensa.
JAMÓN EN DULCE PARA EL MOMENTO.—Se cortan unas
magras de jamón muy finas y se meten en vino blanco muy azucarado, durante una
hora; se seca bien con un paño blanco y se refríen en manteca de vaca muy
caliente, y haciéndole hervir en el mismo vino azucarado donde se ha remojado.
JAMÓN EN DULCE.—Tómese un trozo grande de jamón y
póngase a remojar un día entero. Después se le quita la piel y la parte grasa,
y se pincha mucho con una aguja gruesa, poniéndole a cocer dos horas y media o
tres con dos partes de vino blanco y una de agua, echándole hierbas aromáticas.
Se saca y seca bien, rociándolo de jerez y azúcar;
se redondea bien y se mete en un molde a propósito, prensándolo en el mismo
molde, envuelto en un paño.
Al día siguiente se saca, se espolvorea con azúcar
y se tuesta con una pala candente.
JAMÓN CON HUEVOS HILADOS.—Se desala, cuece y
prepara el jamón, igual que en la fórmula anterior, y cuando se va a servir se
corta en lonjas muy finas y se adorna la fuente con huevos hilados.
OTRA FÓRMULA.—Con harina y agua templada hágase una
masa muy trabajada y fina; póngase en medio un trozo de jamón desalado y sin
piel y métase al horno; cuando está cocido se desprende de la masa, se rocía el
jamón con azúcar y jerez, se envuelve en un paño y se prensa.
QUESO DE CABEZA DE CERDO.—Se cuece la cabeza de
cerdo, liada en un paño limpio, hasta que se desprendan los huesos; se deshuesa
y la carne se pica muy menuda; se sazona de sal, pimienta y clavillo molido y
bastante cantidad de pimienta entera, mezclando todo bien y poniendo esta pasta
a cocer en el agua que antes ha cocido. Cuando se conoce que ha cocido
bastante, con una espumadera se van llenando con pasta los moldes, teniéndolos
al fresco tres o cuatro días con sus noches. Después se sacan de los moldes como
el queso helado.
CABEZA DE JABALÍ.—Se deshuesa la cabeza, se pone a
cocer con despojos de carne de cerdo, especias, cebollas, perejil y sal. Con
este condimento se tiene ocho días. Se escurre bien, procurando reunir los
trozos de modo que la cabeza no pierda su forma.
Se cose con hilo fuerte, procurando que el hueco
que han dejado los huesos quede bien cubierto; se envuelve en paño y se cose
muy apretado, poniéndolo a cocer durante ocho horas con agua y vino blanco por
partes iguales con sal, tomillo, pimienta, perejil, laurel y zanahorias. Cuando
esté cocida se separa del fuego dejándola enfriar tal como está por espacio de
un par de horas; se saca, se la quita el paño, se aprieta bien con las manos
para que salga el agua, procurando que no pierda la forma antes de presentarla.
CHORIZOS PARA EL COCIDO.—Tómese un kilo de carne de
vaca magra, otro de cerdo magro y medio de gordo; píquese con la maquinilla,
sazonándolo de sal, pimienta molida, bastante pimiento encarnado, un poco de
pimiento picante y orégano. Se deja la pasta veinticuatro horas, dándole unas
vueltas a menudo, se rellenan los intestinos y se ponen a ahumar.
CHORIZOS PARA CRUDOS.—Para cada kilo de carne magra
de cerdo, medio de gordo; se repica bien, se sazona con sal, pimienta molida,
pimentón y tres dientes de ajo bien machacados en el mortero. Se deja reposar
la pasta unas quince horas. Se llenan luego los intestinos, haciéndolos del
tamaño que se quiera, se ponen en salmuera dos días; después se sacan y ponen a
ahumar, guardándolos colgados en sitio fresco.
SALCHICHÓN.—Se toma lomo de cerdo, se pica en la
maquinilla y se pone con sal, pimienta molida y bastante en grano; a las
veinticuatro horas se prensa la carne para extraerle el jugo; se tiene
preparada bastante cantidad de tocino gordo cortado a cuadritos muy menudos, se
mezclan con la carne y el intestino de ternera, bien limpio; se llenan los
salchichones apretando bien la carne y pinchando mucho el intestino; se cuelga
en sitio fresco muy aireado.
SALCHICHAS.—Se toma lomo de ternera y de cerdo que
sean muy magros, se sazona de sal, bastante pimienta molida, nuez moscada y
ron; se deja la pasta un par de horas reposando y después el intestino muy
delgado se llena, atando de diez en diez centímetros; este embutido es mejor
comerlo en el día.
LONGANIZA.—Por cada kilo de carne de cerdo picada,
un ajo molido, media cucharada de orégano, una onza de pimienta molida y sal.
Se mezcla todo bien y se deja en reposo veinticuatro horas; después en
intestino de carnero se van haciendo las longanizas, pinchando mucho para que
salga el aire.
BUTIFARRA.—Se pican con la maquinilla dos kilos de
carne de cerdo, grasienta, y se echa en una fuente honda; se sazona de sal,
pimienta molida, un poco de clavillo y otro poco de nuez moscada y una copa de
vino blanco; se amasa mucho para que se mezcle bien; se cubre con un paño y se
deja reposar hasta el día siguiente. En intestino de ternera o carnero bien
limpio se llena con un embudo y se ata de trecho en trecho, poniéndolas en agua
caliente en un caldero, pinchado, como todos los embutidos, y cociendo a fuego
lento; se retira el caldero del fuego y sin sacarlas se dejan enfriar.
Después se sacan del agua, se frotan con un paño y
se cuelgan en sitio aireado.
MORTADELA.—Se toma dos kilos de carne muy magra de
cerdo, se limpia de nervios, se pasa por la maquinilla; después, en una tabla
se golpea con un mazo de madera para que forme una pasta; se sazona de sal,
especia, un poco de sal de nitro, otro de azúcar morena, removiendo la pasta
por igual. Se corta un kilo de tocino gordo a cuadraditos; se mezcla en la
carne y se echa una cucharada de aguardiente por cada kilo de carne; hecha la
mezcla se pone ésta en una bolsa de tela, se ata fuertemente y se deja escurrir
un día.
Se rellenan los intestinos de vaca, que se tendrán
preparados, cuidando de apretar la masa y de picar el intestino para que salga
el aire; se atan a la medida que convenga y se ponen a ahumar; después, en agua
templada se acerca al fuego y se retira al romper a hervir, dejándolas en el
caldero hasta que se enfrían; entonces se sacan, se aprietan bien y se frotan
con un paño.
MORCILLA BLANCA.—Se pica gallina, tocino, huevo
cocido y perejil, todo muy menudo; se sazona de sal, especias, se deja en
reposo unas cuantas horas y se pone la pasta en intestinos, cociéndolas como
las butifarras; son para comerlas en seguida.
MORCILLAS ASTURIANAS.—Se lava bien la grasa,
despojándola de unas vetas que tiene alrededor y se pica. Separadamente se pica
también cebolla y se juntan ambos picadillos en una vasija, en proporción de un
plato de cebolla por plato y medio de grasa, se añade sal, pimentón, pimienta,
clavo, un poquito de canela, otro poquito de pimentón, otro poquito de pimentón
picante y orégano. Todo esto se procura mezclarlo bien con sangre de cerdo
previamente colada en cantidad de una tacita por kilo de grasa, se agita bastante
con la mano, a fin de que quede bien mezclado, dejándolo un rato en reposo para
que tome el adobo. Luego, y por medio de un embudo se van llenando las tripas
ya preparadas, atándolas con hilo fuerte y pinchándolas con un alfiler para
extraer el aire.
Se pone al fuego una cacerola con agua y una rama
de orégano y al empezar a hervir sáquese aquél, échense las morcillas
dejándolas hervir a fuego suave y sacándolas cuidadosamente se las pincha para
ver si sueltan sangre, en cuyo caso es que no se han cocido lo bastante y deben
volverse otra vez a la cacerola para acabarlas de cocer, procurando cubrirlas
con un paño una vez cocidas. Las tripas se lavan muchísimo en diferentes aguas
frías con vinagre y sal.
MODO DE HACER SALMUERA.—Para un litro de agua medio
kilo de sal corriente; ésta se añade cuando el agua está hirviendo, dejándola
cocer y espumándola con frecuencia hasta dejarla clara como almíbar, que es
cuando está en su punto; se retira de la lumbre y se pasa por un paño,
esperando que se enfríe para verterla sobre los embutidos.
MODO DE CONSERVAR EL EMBUTIDO.—El embutido, después
de hecho, tiene que ahumarse en cocina de leña si ha de ser para conservar todo
el año; después se deja enfriar unos días, se limpia bien y se va acomodando
todo en vasijas con gran cuidado para que vayan ajustados los chorizos unos a
otros y no se echen a perder, vertiendo sobre ellos la salmuera y dejándolos
completamente cubiertos.
Hay otra fórmula de conservar el embutido mucho más
costosa; pero no hay duda de que es mejor su resultado, pues conserva el
chorizo jugoso y fresco; me refiero a la que se emplea manteca de cerdo; se
corta en trocitos desleída sobre la lumbre, y cuando está líquida se vierte
sobre el embutido hasta cubrirlo completamente, cuidando tapar la vasija hasta
que se haya coagulado la manteca.
FRITOS
SESOS FRITOS.—Se les quita la película que los
cubre y todos los hilos de sangre; se lavan en varias aguas y se ponen a hervir
en agua con vinagre, sal y cebolla, durante media hora; una vez hervidos,
sepárense del agua y córtense en trozos, envolviéndolos en harina y huevo
batido y friéndolos en aceite bien caliente.
SESOS HUECOS.—Bien limpios los sesos de la telilla
que los cubre, se cuecen con agua y sal; se dejan enfriar y se cortan a
trocitos; se prepara una pasta con dos cucharadas de harina (flor), dos yemas
de huevo, un poco de leche y sal. Cuando se van a freír los sesos, se baten a
la nieve las dos claras de huevo y se incorporan a la pasta; se toma una
cucharada de ella, se coloca en el centro un trocito de seso y en abundante
aceite muy caliente, se fríe.
Se sirve en una fuente con una servilleta,
intercalando como adorno ramitas de perejil o berro; este frito es exquisito
poniendo en vez de trocitos de sesos un trocito de pechuga de gallina o de
pollo.
SESOS REBOZADOS.—Después de preparados y cortados
como en la anterior receta, se hace una pasta bastante espesa con harina de
flor, dos huevos enteros, una cucharada de aceite, una de aguardiente seco, un
poco de agua y sal. Se rebozan los trocitos en esta pasta y fríen en aceite muy
caliente.
FRITOS.—Se prepara un picadillo de jamón y pechuga
de gallina; se pone en una cacerola un poco de manteca de vaca; se echa una
cucharada de harina, después una copa de leche y sal; cuando empieza a hervir
se echa el picadillo retirándolo apenas se forme una pasta; se va colocando
pasta de esta entre dos rebanaditas de pan del día anterior, se envuelve en
huevo y miga de pan rallado y fríen en aceite muy caliente.
BOLADILLOS DE PATATA.—Para esto se cuecen unas
patatas buenas con agua y sal, se pelan y prensan; después se hace una pasta
con cien gramos de azúcar fino y cincuenta de canela molida por cada medio kilo
de patatas; se trabaja mucho para que quede bien mezclado y después se hace
todo como para los sesos, poniendo en vez del trocho de seso como el tamaño de
una aceituna de la pasta hecha con las patatas.
BOLOS DE PATATA.—Cocidas con agua y sal medio kilo
de patatas, se pelan y pasan por el prensa-puré; se baten dos yemas de huevo y
una clara; se ponen cuarenta gramos de mantequilla y se trabaja mucho todo
junto y cuando se forme una pasta espesa se pone en una jícara un poco de
harina y se hacen unos bolitos como albóndigas; se fríen en manteca bien
caliente, y se sirven.
BUÑUELOS DE VIENTO.—Se pone en una cacerola 100
gramos de harina, 50 de manteca de cerdo, una taza de agua, se sazona de sal y
un poco de azúcar. Se acerca al fuego hasta que empieza a hervir, moviendo sin
cesar con una cuchara de madera hasta que la pasta esté espesa y entonces se le
incorporan tres huevos y raspaduras de limón, trabajando la pasta un buen rato;
después se toma pasta con una cuchara y se fríe en aceite muy caliente y muy
abundante.
BUÑUELOS DE BACALAO.—Se toma un cuarto de kilo de
bacalao, se cuece y limpia de piel y espinas, picándolo mucho, y cuando está
bien capolado se deja; se deslíen 100 gramos de harina con leche, se une a la
pasta, trabajando todo muy bien; se añaden tres yemas de huevo, se trabaja bien
y se deja reposar un rato. Cuando se han de hacer los buñuelos se baten las
tres claras a punto de nieve y se incorporan a la pasta.
Después se toma una cucharada de pasta y se fríe en
aceite muy caliente.
TORRIJAS.—Se cortan a rebanadas unos panecillos, se
empapan bien en leche y se dejan reposar; después se rebozan en huevo batido y
se fríen; al servirlas se espolvorean con azúcar y canela; también se ponen en
una fuente al horno, echándoles, en lugar de azúcar, agua y miel de abejas por
partes iguales.
CHANDRIOS.—Se baten dos huevos, y poco a poco se va
incorporando 200 gramos de harina buena; se trabajan bien con 100 gramos de
manteca de vaca, sal y una copa de ron. Cuando está bien fino se extiende sobre
el tablero, y con el rodillo se adelgaza y corta con la rodadera a cuadraditos.
Se fríen con aceite muy caliente y se espolvorean
con azúcar y canela.
OTRA FÓRMULA.—En una sartén se pone aceite con una
corteza de pan; cuando está muy caliente se quita el pan y se deja enfriar,
mezclándola con igual cantidad de vino moscatel y un poco de sal.
Con esto y harina de flor se hace una masa muy
fina, extendiéndola con el rodillo, friendo y haciendo todo lo demás como en la
fórmula anterior.
EMPANADAS.—Se pone por partes iguales agua, aceite
que ya se habrá frito, manteca deshecha y un huevo por cada taza de líquido; se
sazona de sal. Cuando está mezclado se va incorporando harina de flor y
amasando bien hasta que quede en su punto. Se extiende sobre el tablero y se
rellena con picadillo, poniéndolas al horno o friéndolas en aceite muy
caliente; si las empanadas quieren rellenarse con pescado se prepara el líquido
con tres partes de aceite y dos de agua, poniendo para esas cinco jícaras de líquido
dos de zumo de naranja, una copa de vino blanco y tres yemas de huevo.
ENVUELTAS DE PECHUGAS.—Se pican pechugas de pollos
asados, champiñons y trufas; se hace una pasta de hojaldre fino; se extiende
bien con el rollo; se ponen en forma de pastelillos rellenos de picadillo, y se
fríen en manteca muy caliente.
MANZANAS FRITAS.—Después de peladas las manzanas,
se cortan a rodajas, aprovechando el redondo, sin el corazón, y se ponen con
azúcar y coñac unas diez horas.
Con azúcar, canela, harina y un poquito de cerveza
se hace una pasta bastante espesa, se envuelven bien las rodajas en esta pasta
y se fríen en manteca de vaca muy caliente, echándoles también por encima para
que levanten.
AVES Y CAZA
POLLO CON TOMATE.—En una cacerola con manteca de
cerdo muy caliente, se echa el pollo a trozos, y sazonado con sal se tapa bien,
dejándole cocer en su jugo.
Cuando empieza a tomar color, se echa bastante
tomate rallado, y a fuego lento téngase hasta que se reduzca la salsa.
POLLO EN SALSA.—En manteca muy caliente y sazonado
de sal, se pone el pollo a trozos, con ajo, perejil, laurel, tomillo, cebolla y
nuez moscada; se da vueltas hasta que tome color y se le agrega caldo y jerez.
Después de cocido, se pasa la salsa por un tamiz, y
si se quiere se espesa con yema de huevo desleída en caldo.
POLLO A LA MARINERA.—Se rehoga con aceite y manteca
un pollo partido en pedazos; cuando está dorado se echa por encima una salsa
compuesta de zanahorias, cebollas picadas, vino tinto, hierbas aromáticas y
pimienta en grano; se deja menguar de prisa esta salsa, hasta que quede en la
mitad; se añaden cebolletas cocidas y termina la cocción a fuego lento; sírvase
con anchoas y picatostes.
POLLO FRITO.—Limpio y partido el pollo, se sazona
de sal y ajo; se frota después con un paño y se refríe en aceite; se agrega
jugo de limón, perejil, cebolla, zanahoria, pimienta inglesa y un cacillo de
caldo.
Se deja hervir a fuego lento hasta que disminuya
totalmente la salsa; se reboza en pan rallado, huevo, pan y se fríe.
POLLO CON OSTRAS.—Sazonado con sal y zumo de limón,
se pone con manteca a fuego lento.
Cuando va ablandándose, se añaden dos docenas de
ostras, yemas de huevo cocido machacadas en el mortero, y una cucharada de
harina desleída con una copa de leche. Cuézase todo con hierbas finas, pásese
la salsa, y se sirve rodeado de las ostras.
POLLOS ASADOS.—Limpios y preparados los pollos, se
frotan con zumo de limón, y se pone sal, ajo, laurel, especias y una copa de
vino blanco. Se les da vuelta a menudo hasta que estén tiernos, y se sirven con
una guarnición de ensalada.
POLLOS ASADOS AL HORNO.—Se limpia el pollo; se le
vuelven las alas, recogen las patas, y bien preparado y golpeado, se espolvorea
de sal fina y se riega con jugo de limón; se embadurna de manteca y con una
magra de jamón en cada lado de la pechuga se pone en una cazuela y se mete al
horno.
POLLO CON ARROZ.—Se ata y albarda un pollo, se pone
en una cacerola, se cubre con caldo sin desengrasar, se añade un poco de
perejil y se deja cocer una hora.
Se pasa el caldo, se desengrasa y cuando está
hirviendo se echa el arroz bien lavado, dejándolo cocer a fuego lento durante
media hora.
Debe permanecer consistente; por último se le echa
un poco de manteca, y se sirve.
POLLO CON ZANAHORIAS.—Puede hacerse lo mismo que la
ternera con zanahorias.
POLLOS SALTEADOS A LA MASCOTA.—Se saltean los
pollos en dos o cuatro trozos (según sean de grandes) con aceite fino y manteca
de vaca, unos cuadraditos de jamón, cebolla, sal, pimienta y hierbas
aromáticas. Cuando empiezan a tomar color se rocían con jerez o vino blanco;
cuando está reducido todo esto se mezcla con el jugo un poco de salsa de
tomate, se tapa la cacerola y se mete al horno un cuarto de hora; se guarnece
la fuente con fondos de alcachofa cocidos y salteados separadamente.
POLLOS CON GUISANTES.—Se fríe cebolla, jamón y los
guisantes, que estarán cocidos de antemano.
Aparte se preparan pollos tiernos bien dorados con
manteca de cerdo; se une todo; se tapa bien con un papel de estraza para que el
vapor no ponga aguados los pollos, y a fuego suave se termina de hacer.
POLLO A LA MANCHEGA.—Limpio, adobado y cortado en
trozos el pollo, se fríe en manteca y aceite; se rehoga con cebolla, perejil,
aceitunas y zanahorias; después de un ratito se agregan ajos, repollo, nabos,
un poco de vinagre, especias y el caldo necesario.
Se deja cocer a fuego lento.
POLLO A LA CATALANA.—Preparado y sazonado de sal,
se pone con ajo, perejil, cebolla, pimientos y tomates; se añade una jícara de
aceite, otra de vino blanco, especias, nuez moscada y mantequilla; se pone un
papel de estraza debajo de la tapadera y se le hace hervir hasta que esté a
punto.
POLLITOS TIERNOS.—Se parten por la mitad, se
sazonan con sal y zumo de limón, y póngaseles mantequilla por los dos lados,
asándolos a la parrilla; a medio asar se envuelven en pan molido, poniendo
mantequilla nuevamente y dejándolos en la misma parrilla hasta que el pan esté
bien tostado; se sirven con ensalada y se procura que los pollos sean muy
jóvenes.
PECHUGAS DE POLLO.—Después de asados los pollos, se
separan las pechugas, cortando cada una en dos pedazos y se rebozan en pan
rallado, huevo batido y pan, friéndolas en aceite fino muy caliente.
GALLINA GUISADA.—Limpia y cortada en trozos, se
pone con bastante tocino cortado en lonjas muy finas, aceite, cebolla, sal,
tomillo, laurel, pimienta, ajo, un poco de vino, otro poco de coñac, cubriendo
con todo la gallina; tápese muy bien, dejándola cocer a fuego muy lento unas
tres horas; antes de servirla se pasa la salsa y se le agrega un poco de
tomate.
GALLINA EN PEPITORIA.—Limpia y preparada en trozos,
se pone con manteca, cebolla, ajo, perejil, todo bien frito, en la sartén; se
pone en una cazuela. Se machacan almendras, que se deslíen con caldo y se pone
con todo esto vino blanco y el caldo necesario para cocer más de tres horas.
Cuando está hecha se pasa la salsa, y al tiempo de servirla se espesa con yema
de huevo.
SEGUNDA FÓRMULA.—Después de preparada y cortada, se
escalda unos minutos con agua hirviendo; se escurre y pone en una cacerola con
manteca, perejil y cebolla; rehóguese y se añade harina y el caldo necesario;
se sazona con sal y pimienta; se hace cocer, se separa la gallina, se vierte
sobre ella la salsa, que se espesa con yema de huevo, y se sirve con zumo de
limón. Si se tiene que tardar un rato al servirla, se conserva muy caliente al
baño maría, para que no se corte la salsa.
GALLINA RELLENA.—Después de limpia se la quita la
piel con mucho cuidado para que salga entera. Se deshuesa y la carne se pica
muy menuda, mezclada con lomo de ternera y jamón. Se echa el picadillo en una
vasija, poniéndole sal, pimienta molida, nuez moscada y una copa de jerez; se
remueve y se deja reposar un par de horas; después se extiende la piel; se
rellena con el picadillo y se cose, cuidando de que no pierda la forma; se
envuelve en un paño limpio, se ata y se pone a cocer dos horas, echando al agua
huesos y desperdicios de la gallina, cebolla, puerros, zanahorias, tomillo y
perejil.
Después de cocida, se prensa, y para servirla se
parte a ruedas.
CAPÓN.—El capón puede hacerse por la receta de
pollos asados, y mejor aún como los pollos asados al horno.
PATO.—Después de limpio y preparado, se rellena con
un picadillo de carne, tocino, ajo, perejil, pimienta y piñones; se unta bien
con manteca de cerdo y se mete al horno.
GALLINA AL HORNO.—Preparada la gallina y arreglada
con su correspondiente sal y pimienta, se mete en el horno, cubriendo la
pechuga con un papel blanco, untado de manteca de cerdo. Puesta en la tartera
se le rocía a menudo con una cucharada de su misma grasa. Cuando está casi
hecha se le agrega un poco de caldo. Una vez asada, córtense en pedazos,
echándoles un poco de su mismo jugo, muy bien desengrasado.
PECHUGAS DE GALLINA.—Abiertas y sin piel las
pechugas, se pone en medio de cada una una rueda de jamón, se sujeta la pechuga
con un hilo y se ponen en una cacerola con manteca de vaca, vino rancio y el
zumo de una naranja, sal, canela y caldo de cocido.
Se colocan las pechugas en una fuente después de
cocidas, se pasa la salsa y se vierte por encima, guarneciendo la fuente con
picatostes.
PECHUGAS DE CAPÓN CON TRUFAS.—Con unas tiritas de
trufas se mechan las pechugas, se sazonan de sal y se ponen con manteca y
jerez; se les sirve con salsa de trufas y se adorna la fuente con mariscos,
aceitunas y menudillos de ave bien fritos.
CAPÓN MECHADO.—Se mecha un capón después de limpio,
con pedacitos de tocino y uno o dos dientes de ajo; póngase en una cazuela a
rehogar; después de rehogado échese caldo, y cuando esté a punto se saca el
capón, se cuela la salsa y se vuelve a poner el capón. Póngase a enfriar en una
fuente, bañado con salsa que tenga manteca y harina; se le cubre con pan
rallado; se pone en el horno o en la parrilla hasta que forme costra, y se
sirve con salsa un poco picante.
GALLINA DORADA.—Después de cocida la gallina, se
envuelve en lonjas de tocino, se atan y se pone al asador a fuego lento;
después se quitan las lonjas y sola la gallina se deja un ratito a dorar;
cuando tiene color se unta con yema de huevo batido, y con la yema que sobre y
el jugo que haya soltado la gallina se hace una salsa para servirla a la vez.
GALLINA EN PEBRE.—Después de limpia se pone en la
parrilla, untándola muy a menudo con manteca derretida, sal, ajos machacados y
zumo de limón; cuando esté a medio asar se pone en una cazuela con manteca,
perejil, pimienta, sal, laurel, y el jugo que sobre del asado, una jícara de
aceite y el caldo necesario para cocer hasta que esté blanda. Puede espesarse
con yema de huevo, como en la pepitoria, o servirla con la salsa pasada.
GANSO A LA INGLESA.—Se asa el ganso envuelto en
tocino; se trincha, quitando primero los muslos y luego el estómago en tres
partes, se coloca en una fuente con los dos muslos encima, se cubre con
substancia de carne, y se sirve, rodándolo con un buen jugo y cubierto de
picatostes.
GANSO VERDE ASADO.—Se limpia y arregla un ganso
pequeño. Se le introduce en el cuerpo sal y manteca fresca. Se asa a fuego vivo
durante una hora. Se sirve con su jugo, y aparte una salsa de tomate.
GANSO GUISADO.—Se limpia y corta en pedazos,
poniéndolo a freír con manteca, tomates, perejil, jamón, tocino, sal, cebolla,
ajo y zanahoria.
Se deja rehogar, y cuando se dora se le echa jerez
y caldo de cocido. Al tiempo de servirlo se pasa la salsa.
PAVO CON ACEITUNAS.—Después de bien preparado y
arreglado el pavo, se le da unas vueltas en una cacerola con pedazos de tocino,
para rehogarlo; se añaden luego doscientos gramos de aceitunas, a las cuales se
habrá quitado el hueso, y se dejan sin rabo. Se sirve el pavo rodeado de
aceitunas.
PAVOS ASADOS y RELLENOS A LA CATALANA.—Se limpian
los pavos, se les quita el hueso que tienen en la pechuga, se espolvorean de
sal y pimienta blanca en polvo y se rellenan con lo siguiente:
Se cuecen castañas, orejones y ciruelas; se refríen
salchichas, jamón, piñones, y las cosas cocidas con manteca de cerdo; se echa
también cebolla, y todo esto se rocía con vino blanco, especias, canela molida,
nuez moscada y pimienta blanca. Cuando todo está rehogado se rellenan los
pavos, se atan y se ponen en una tartera con manteca de cerdo, sal, hierbas
aromáticas y legumbres; cuando están a medio hacer se rocía con vino blanco y
caldo.
Al servirlos se guarnece la fuente.
PAVO ASADO AL HORNO.—Preparado el pavo como para
asar, se saca el buche y se le rellena el hueco del mismo con picadillo de
ternera, tocino, jamón, lomo, huevos duros, piñones, ciruelas y aceitunas
deshuesadas, pasas, sal, especias y nuez moscada; se ata por el cuello para que
no se salga el picadillo, se echa sal, se frota con zumo de limón y manteca, y
se pone al horno.
PAVO TRUFADO.—Se procura, después de limpio el
pavo, quitarle la piel entera; las pechugas se cortan a tiras después de
haberlas separado enteras, y también se corta a tiras después jamón y lomo.
Con el resto de la carne del pavo, lomo y jamón, se
hace un picadillo y se pone en una vasija con la sal necesaria, pimienta
molida, nuez moscada, dos cucharadas de jerez o vino blanco, se remueve todo,
dejándolo reposar un par de horas, para que tome bien el adobo; después se
agregan trufas cortadas, que se introducen bien mientras se va colocando en la
piel del pavo, primero la mitad del picadillo, luego las tiras de pechuga y
jamón y lomo, y encima la otra mitad del picadillo.
Se envuelve y cose la piel, procurando darle la
forma del pavo; se envuelve en un paño limpio, se ata o cose y se pone a cocer
con agua y vino blanco por partes iguales, tomillo y hierbabuena, hirviendo más
de una hora; se saca y deja en prensa hasta el día siguiente, que se corta en
lonjas finas, y se sirve.
Lo mismo se trufa la gallina y también las
malvices, codornices y toda clase de pájaros.
PICHONES CON ACEITUNAS.—Después de limpios y
colocados los pichones con aceite, vino blanco, caldo, cebolla y perejil, se
tapan y dejan hervir; cuando están a punto se pasa la salsa y se le agregan
aceitunas deshuesadas.
MENUDILLOS DE PAVO A LA PAISANA.—Por menudillos de
ave se entiende cuellos, patas, alas, hígados y corazones. Cuando se ponen
menudillos como plato del día, se agrega algún resto carnoso de aves. Los
menudillos de un pavo cortados a pedacitos regulares se rehogan con un kilo de
una mezcla por partes iguales de nabos, zanahorias, patatas y legumbres; se
echa hierbas aromáticas, sal, harina, pimienta y puré de tomate.
Después de rehogados se separa la grasa, se
espolvorean con harina, sal, pimienta y puré de tomate; se cuece con la
cacerola tapada. La guarnición de las legumbres de que hemos hecho mención,
agregando guisantes. En una cacerola limpia se pone trozo por trozo de
menudillos, y se echa la guarnición por encima; se desengrasa la cocción y se
pasa por un colador fino; suelen necesitar dos horas para cocerse.
PICHONES ESTOFADOS CAROLINA.—Después de limpios, se
coloca en una cacerola todo en crudo, tocino, cebollas, zanahorias, nabos,
tomillo, laurel, apio, estragón, tomate, todo muy picado, vino blanco, coñac,
caldo, manteca, sal y unos granos de pimienta; encima los pichones, y se cubre
la cacerola con un papel y se deja cociendo hasta que están tiernos.
Con agua y sal se cuecen espinacas, se saltean con
manteca y perejil, se traba con un huevo crudo. Se cortan costrones de pan en
forma de media luna, se fríen a bonito color. Se cubre la superficie de cada
costrón con las espinacas que hemos preparado anteriormente, espolvoreando de
queso o miga de pan rallado y se gratinan un poco en el horno.
Al momento de servirlos se corta cada pichón por la
mitad y se ponen en medio de la fuente, colocando la guarnición y jugo
alrededor, y bordeando la fuente se colocan los costrones con espinacas.
PICHONES CON CHAMPIÑONS.—Se preparan lo mismo que
los pichones con aceitunas, poniendo, en vez de aceitunas, champiñons cocidos
con caldo.
PICHONES EN SALSA.—Después de preparados los
pichones, se dividen por la mitad, dorándolos en manteca de vaca caliente,
friendo luego en la misma manteca, cebolla, rehogando un poquito de harina;
júntese todo con los pichones, agregándoles una jícara de caldo y otra de vino
blanco; se les deja cocer suavemente hasta que estén en su punto.
PICHONES ASADOS.—Después de limpios y sazonados, se
doran en una sartén con manteca de cerdo o de vaca; en la misma se fríe una
cebolla entera y una rama de perejil, se echa un cacillo de caldo, se hace
cocer a fuego lento hasta que disminuye el caldo, se quita la cebolla y el
perejil, y se sirve.
PICHONES AL JEREZ.—Después de limpios, preparados y
dorados como en la forma anterior, se echa cebolla y perejil, el caldo y un
vasito de jerez, se machacan unas almendras y se deslíen con un poco de caldo,
y se hacen a fuego lento hasta reducirse.
FAISÁN.—Se limpia y prepara el faisán como todas
las aves; se sazonan con sal y se fríen en manteca unas criadillas, se pican
después de fritas y se agregan castañas asadas; con ese picadillo se rellena el
faisán y se le cubre con lonjas de tocino y ternera.
En una cacerola se ponen otras lonjas de tocino y
ternera, se coloca allí el faisán, se agrega vino de Málaga y cuece a fuego
lento; la salsa se espesa con castañas asadas y machacadas, adornando la fuente
con rebanadas de criadilla.
OTRA FÓRMULA.—Se limpia y prepara el faisán
rellenándolo con un picadillo de su mismo hígado, tocino, perejil, cebolla, sal
y especias; se cose y envuelve en lonjas de tocino, poniéndolo a asar. Puede
servirse con una salsa cualquiera.
CODORNICES.—Después de limpias se ponen con manteca
de cerdo, y cuando principian a tomar color se añade caldo de cocido, vino
blanco, sal, pimienta entera y hierbas finas; para servirlas se quitan todas
las hierbas y se espesa la salsa con harina tostada.
CODORNICES CON HOJA DE PARRA.—Después de preparadas
y limpias, se les mete dentro un poco de tocino, una lonja de jamón y una
ramita de perejil; se embadurnan bien con manteca, se envuelven en una hoja de
parra, se atan y meten al horno; cuando están asadas se suelta el hilo, y se
sirven cada una en su hoja.
CODORNICES EN TOMATE.—Se limpian y mete el jamón
como en la anterior receta, se fríen en manteca de cerdo, se sacan y en la
misma manteca se echa un diente de ajo y tomate rallado sazonado de sal.
Cuando está hecho se tira el ajo, se ponen las
codornices con el tomate, se rehogan, y se sirven.
CODORNICES EN SALSA.—Después de limpias, se pone
sobre las pechugas lonjas de tocino, se atan y en manteca y aceite se doran; se
ponen en una cacerola echando sobre ellas el aceite. En el mortero se machacan
almendras, un diente de ajo y perejil, se deslíe con una jícara de caldo y se
vierte sobre las codornices junto con una copa de vino blanco; se dejan cocer
unos minutos, y se sirven.
PERDICES ASADAS.—Limpia y preparada la perdiz, se
frota con zumo de limón y se rellena con un picadillo de setas cocidas, los
hígados de la perdiz, jamón, tocino y perejil; se espolvorea un poco de sal, se
embadurna de manteca, y se mete al horno.
PERDICES RELLENAS.—Se hace un picadillo con el
hígado de las perdices, tocino raspado, sal, perejil y cebollas; este relleno
se mete en el cuerpo de la perdiz y se cuece; en seguida se vuelven las patas
sobre el pecho, se rehoga en la cacerola con manteca, y después se pone a asar.
Se sirve con jugo claro o zumo de limón o naranja.
PERDICES A LA AMERICANA.—Preparadas las perdices se
rellenan con manteca de vaca, un poco de sal molida y tres o cuatro granos
enteros de pimienta. Después de bien fritas en aceite, se adiciona agua con
sal, hasta que el líquido cubra las perdices, y se dejan éstas cociendo hasta
que se consuma el agua. Doradas después en la grasa que resulta, se agrega una
salsa confeccionada con medio cuartillo de leche, dos yemas de huevo y dos
onzas de chocolate bien rallado, y el plato se sirve caliente.
PERDICES ESTOFADAS.—Ya limpias se ponen en una olla
con tocino, cebolla, ajos, vinagre, perejil, sal, pimienta, tomillo y laurel.
Tápese la olla con un poco de papel de estraza y
sobre él una cazuela de barro llena de agua, y que continúe la cocción hasta
que queden tiernas.
FÓRMULA SEGUNDA.—Se quitan las plumas y se limpian
una o dos perdices, que se rehogan en la sartén, se ponen en una olla,
añadiendo tocino frito cortado en pedacitos cuadrados, cebolla picada gruesa en
abundancia, ajos machacados, especias de todas clases, manteca y vino blanco
seco.
Así se ponen a cocer al fuego lento, y encima de la
olla una cazuelita de barro con agua sobre un papel de estraza; una vez bien
cocidas, se sirven.
FÓRMULA TERCERA.—Después de limpias las perdices se
ponen en una olla y se echa dos jícaras de aceite, una de vino blanco, una
cucharada de vinagre, cuatro jícaras de agua, una cabeza de ajo, una cebolla a
ruedas, dos granos de clavillo y cuatro de pimienta, una hoja de laurel, una
ramita de perejil y sal. Se pone un papel de estraza debajo de la cazuela con
agua.
Cuando están cocidas se sacan las dos perdices a
una cacerola, se pasa la salsa y se espesa con chocolate y corteza de pan
tostado y molido; la perdiz así es sabrosísima.
PERDICES ESCABECHADAS.—Después de desplumadas y
limpias de tripas las perdices, se frotan bien por dentro con un paño (sin
mojarlas) y se ponen a asar en una parrilla, hasta que echen bien la sangre.
Cuando están asadas se ponen en una olla y se les
echa para cada par de perdices dos jícaras de aceite, dos de vinagre, un vaso
de agua, seis dientes de ajo, seis granos de clavillo, diez de pimienta, tres
hojas de laurel y la sal necesaria.
Se ponen a cocer con todo esto, y cuando están
tiernas, pero que no se deshagan, se sacan, y una vez frías se colocan en la
vasija donde hayan de conservarse sin nada de caldo, y se pone por cada doce
perdices una pinta de vinagre bueno de vino y todo el aceite que necesiten
hasta estar bien cubiertas.
Codornices, malvices y conejos se escabechan igual
que las perdices.
MALVICES.—Las malvices pueden hacerse por todas las
fórmulas escritas para las codornices.
CHOCHAS EN SALSA.—Desplumadas y limpias las
chochas, se frotan con un paño sin lavarlas y se sazonan con sal; en una
tartera se pone cebolla cortada a ruedas, una jícara de aceite, otra de vino
blanco, manteca y pimienta molida; se tapan bien y se cuecen despacio; cuando
están a medio cocer se agrega el hígado y las tripas, y cuando está cocido se
pasa la salsa, se machaca bien en el mortero la cebolla, los hígados y tripas,
y con eso se espesa la salsa, y se sirven.
CHOCHAS GUISADAS.—Se limpian bien y se les saca las
tripas y los hígados. Se sazonan con sal y se fríen en manteca caliente de
vaca; en la misma manteca se fríe cebolla muy menuda y se echa a las aves una
jícara de vino blanco y otra de caldo; se machacan en el mortero (después de
fritos) los hígados y tripas, se les agrega un poco de chocolate, se deslíe con
caldo, se une a lo demás y a fuego lento se tiene cociendo unas dos horas,
hasta que están en su punto.
CHOCHAS AL HORNO.—Desplumadas y limpias sin
abrirlas ni quitarles las cabezas, se las envuelve en tocino fresco; después de
sazonadas con sal se atan con un hilo, y en una tartera se meten al horno.
Cuando el tocino está muy dorado se tuesta por los
dos lados una rebanada grande de pan y se pone en la fuente; se coloca encima
la chocha sin el hilo; se vierte el jugo por encima, y se sirve.
BECACINA.—La becacina puede cocinarse lo mismo que
la chocha en cualquiera de sus fórmulas.
GAZAPOS EN PAPILLOTES.—Córtese dos conejos medianos
en pedazos; se sazonan con sal, pimienta, perejil y ajos, todo bien picado; se
pone encima pedacitos de manteca de vaca, se envuelven en papel, se ponen sobre
la parrilla a fuego lento, y se sirven sin quitar los papeles.
CONEJO ADOBADO (CASERO).—Limpio y cortado en trozos
un conejo, se pone a macerar dos horas con vino blanco, hojas de laurel, ajo y
sal. Después se ponen los trozos de conejo en una olla con aceite, cebolla,
tomate, una cabeza de ajo, canela, sal, unos granos de pimienta y clavo. Se
tapa bien la olla y se pone a cocer a fuego muy lento hasta que esté tierno.
PASTEL DE LIEBRE (SUPERIOR).—Deshuesada con cuidado
la liebre, se rellena con un picadillo de lomo de cerdo, pechuga de gallina,
jamón, tocino y los higadillos de la liebre, cebolla, perejil, sal, especias y
pedacitos de trufas; se cose, procurando darle buena forma.
Se envuelve la liebre en ronchas de tocino y se
pone en una cacerola con manteca de cerdo. Se tapa bien y se pone al horno
fuerte durante una hora; se saca y agrega medio litro de vino blanco, otro
medio de caldo, cebolla, perejil, zanahorias, laurel, tomillo, pimienta y clavo
entero, una cabeza de ajos y sal. Se cuece hasta reducirse la salsa; se saca y
se coloca en una fuente plana; se le rocía con la salsa pasada y se mete al
horno.
Se sirve adornando la fuente.
LIEBRE A LA CASERA.—Después de quitada la piel y
vaciada guardando aparte la sangre, se adoba con ajo y sal dos horas; luego se
frota cada trozo con un paño limpio y se fríen; se agrega perejil, cebolla, un
poco de pimienta inglesa, un poco de laurel y el caldo necesario. Cuando está
hecha se pasa la salsa, se espesa con yema de huevo y se echa zumo de limón.
CORZO.—Después de limpio se asa y se pone en una
olla con vino blanco, pimentón, pimienta, laurel y tomillo; cuando ha hervido
bastante se agrega caldo y deja cocer hasta que esté en su punto.
PIERNA DE CORZO AL HORNO.—Se tiene unas horas en
vino blanco, sal y ajo; luego se unta con manteca de cerdo y se pone al horno.
Se sirve con jugo y ensalada.
CABRITO ASADO.—Se asa lo mismo que la pierna de
corzo, suprimiendo las horas de adobo y si es guisado se ponen en una cacerola
unas lonjitas de tocino, otras de ternera y pedazos de jamón; se agrega
pimienta, cebolla, perejil, zanahorias, ajo, caldo y vino blanco; se pone a
fuego lento y se coloca un papel de estraza debajo de la tapadera. Se pasa la
salsa y se espesa con harina tostada; lo mismo sirve este aderezo para liebre,
conejo y otras carnes.
BECADAS.—Desplumada y limpia la becada se sacan las
tripas, que se guardan aparte, tirando una especie de bolsa dura que forma el
papo.
Se pone un trozo de cebolla, tres granos de ajo,
media jícara de vino jerez, otra media de vinagre y una de aceite; todo en
crudo, juntamente con la becada.
Cuando está cocida se saca a una cacerola y se pone
la salsa pasada.
Se muelen las tripas y se las hace hervir con la
salsa hasta que resulte una especie de natilla fina, y después se agrega un
cazo de caldo de cocido, y se sirve todo ello con la becada.
OTRA FÓRMULA.—Desplumada y limpia se pone a asar
después de sazonada, envuelta en lonjas de tocino; una vez asada se deja
enfriar; se le saca el vientre; se pica con jamón, se echa una copa de jerez,
se pone al fuego un rato; aparte se fríen bien unas rebanadas de pan, se
colocan en la fuente, encima se pone la becada ya hecha, se le vierte la salsa
por encima, pasada por un colador y se sirve.
BECADA ASADA A LA ESPAÑOLA.—Con los intestinos que
se sacan por el lomo, se hace una pasta, añadiendo tocino, sal, cebolla y
pimienta; con esta pasta o picadillo se rellena la becada; se pone en el asador
de la manera que todas las aves, y se sirve acompañada de una salsa de almendra
y pan tostado y molido.
CONEJO DE MONTE.—Este conejo es mucho más sabroso
que el casero.
Se corta en trozos y se tiene un buen rato en adobo
de sal y ajo; después se frota bien con un paño y se dora en manteca de cerdo o
de vaca, y en la misma se fríe, picada, cebolla, se añade caldo y se deja cocer
bastante, hasta que esté en su punto.
PASTEL DE CONEJO.—Se deshuesan y pican muy menudo
las patas y lomo del conejo, agregando ternera y jamón; se pone en el fondo de
un molde unas lonjas de tocino crudo; encima picadillo; encima trocitos del
resto del conejo, picadillo, lonjas de tocino; se pone en el horno hasta que se
conozca que está; se escurre el jugo y se deja enfriar.
Los huesos y desperdicios del conejo se cuecen
aparte sazonados de sal y se hace un jugo espeso que se cuela y se vierte sobre
el molde, de manera que forme una jalea, y al tiempo de servirlo se saca como
un flan.
BOCADILLOS DE AVE.—Se pican pechugas de ave y jamón
fresco; se echa sal, pimienta y cebolla.
En una cacerola se rehoga este picadillo con un
poco de manteca; se divide en tantas partes como bocadillos se quieran hacer;
se va colocando cada ración entre dos planchas de pasta hojaldrada; se sueldan
apretando los bordes, se doran y ponen al horno. Cuando hayan terminado de
cocer se levantan un poco las tapas, se echa dentro un poco de jugo, y se
sirven los bocadillos antes que se enfríen.
ROPA VIEJA DE AVES.—Se echa en una cazuela manteca,
sal, pimienta, perejil y setas; se dora todo, agregando harina y se mezcla con
ese picadillo el que se habrá hecho con trozos de ave sobrantes, mezclando
también un vaso de buen vino blanco; se pone en un molde al horno, y se sirve
con rebanadas de pan frito.
ARROZ
ARROZ BLANCO.—Para una cucharada de manteca de vaca
se pone un ajo y se fríe bien y se tira; en aquella manteca se echa una taza
grande de arroz y se le da unas vueltas; se echa agua hirviendo y la sal
necesaria.
Se ha de procurar que quede bien cocido y el grano
entero.
Si se ha de presentar bien se pone al horno un rato
en un molde; se saca a una fuente y se ponen alrededor huevos fritos.
ARROZ CON PICADILLO.—Se prepara para un arroz
blanco, como en la fórmula anterior; aparte se fríe en manteca un picadillo de
jamón, lomo, ternera y ajo; se echa pimiento encarnado, pimienta y nuez moscada
(se tiene un rato en adobo el picadillo antes de freírlo); se coloca en medio
de la fuente y el arroz alrededor formando guarnición.
ARROZ CON JAMÓN.—Se pone en una cacerola, por
partes iguales, manteca y aceite, perejil, ajo, tomate y cebollas; se fríe un
poco, y se agregan trocitos de jamón y después el arroz; se sazona de sal y se
pone el caldo necesario. La medida para el arroz es generalmente una jícara por
cada comensal y dos o tres de agua, según se desee, seco o caldoso.
ARROZ CON MENUDILLOS.—En aceite o manteca se fríe
cebolla y los menudillos; se echa después el arroz y el caldo necesarios; puede
agregarse unas tiritas de pimiento de lata.
ARROZ CON SALCHICHAS.—Se cortan salchichas por la
mitad y se fríen en manteca muy caliente, sacándolas en seguida; en la misma
manteca se rehoga cebolla hasta dorarla; se agrega el arroz, agua, sal, las
salchichas intercaladas y se deja hervir hasta que está a punto.
ARROZ CON POLLO.—Puede mirarse la fórmula de pollo
con arroz.
ARROZ A LA RIOJANA.—En una cacerola puesta al fuego
con aceite se rehoga cebolla picada y un diente de ajo; después de frito se
tira, y se rehoga el arroz.
Se agregan guisantes y alcachofas (que se habrán
cocido antes), pimientos morrones, sal, nuez moscada y un poco de azafrán; se
mete al horno y se espolvorean de perejil picado al tiempo de servirlo.
ARROZ CON LANGOSTA.—Se fríe con manteca tomate,
cebolla y ajo; después el arroz; se le da unas vueltas y se agrega el agua
necesaria; en seguida la langosta, que se tendrá cocida y preparada. Se unta un
molde con manteca, se pone el arroz, se cubre con unas tiras de pimientos de
lata y se mete al horno.
Cuando se va a servir se vuelve el molde sobre una
fuente redonda y se adorna ésta.
ARROZ CON ALMEJAS.—Se lavan muy bien las almejas
varias veces para que suelten la arena, dejándolas un rato en la última agua
fría; después se ponen cerca del fuego en una cacerola bien tapada y sin agua,
para que abran; después en la cazuela que se han de cocer se pone aceite fino y
cebolla picada; se echa el arroz y las almejas con sus conchas o sin ellas, a
gusto, y el agua correspondiente; se deja cocer, y se sirve.
PAELLA.—Se fríe con manteca o aceite, ajo, cebolla,
perejil, pimientos, tomates, trozos de aves y caza, jamón, lomo y lo que se
quiera.
Cuando se ha rehogado se sazona de sal y se echa el
arroz y el agua. Aparte se habrán cocido las legumbres o verduras; guisantes,
alcachofas, puntas de espárragos y especias; se mezcla todo; se pone trozos de
congrio, angula, y lo que sea necesario, que se tendrá frito; se mete al horno,
y cuando esté dorada se sirve.
ARROZ CON RIÑONES.—Se prepara un arroz blanco, y
aparte unos riñones de ternera en salsa; se hace un plato de huevo revuelto; se
coloca el arroz en el centro de la fuente y alrededor los riñones y los huevos,
formando tres filas.
ARROZ DE VIGILIA.—En una cazuela con buen aceite se
fríe un ajo, que se tira después de frito; se fríe allí mismo cebolla y patata
picadas muy menudas; se echa tomate y algo de pescado; lo más indicado son
langostinos o cangrejos; después el arroz y el agua y se hace secar al horno.
TIMBAL DE ARROZ CON GUISANTES.—Se prepara el arroz
según la fórmula de arroz con jamón y se rellena con él un molde, dejando un
hueco en el centro, donde se introducen los guisantes, que estarán cocidos de
antemano; se mete al horno y se saca del molde en una fuente redonda y plana,
adornando los bordes.
PLATOS VARIADOS
MACARRONES CON TOMATE.—Cocidos con agua y sal los
macarrones, se ponen a escurrir. Con manteca de vaca se hace una salsa con
tomate y se pone en una besuguera una capa de salsa, otra de macarrones, otra
de queso de bola o Parma rallado, y así sucesivamente, procurando que la última
capa sea de tomate; métase al horno, y los macarrones, en cualquier forma que
se hagan, deben servirse siempre en la misma fuente o cacerola.
MACARRONES CON LECHE.—Se cuecen con agua y sal y se
dejan escurrir; después se pone para medio litro de leche hirviendo media libra
de queso de Gruyere o Parma rallado y cien gramos de mantequilla.
Se acerca la cacerola al fuego, moviendo sin cesar
los macarrones; pero sin romperlos, y cuando han absorbido la leche se sirven
muy calientes.
CANALONES.—Por espacio de una hora se remojan en
agua caliente los canalones; se tiene preparado un picadillo de jamón, pechugas
de gallina y perejil; se pone al fuego manteca de vaca, se echa harina y una
copa de leche, se mezcla bien, y cuando rompe a hervir se echa el picadillo; se
sazona de sal y se cuece hasta que espese. Se rellenan los canalones uniendo
los bordes para que forme una especie de cilindro.
Se mete la cacerola al horno; se espolvorea con
queso de bola y Parma rallado y se cubren con una salsa bechamelle de carne o
de tomate.
PUDDING DE COCIDO.—Después de escurrir el caldo del
cocido, se quita la piel de los garbanzos y se machacan bien; se repica la
carne, gallina, chorizo, jamón, tocino, patata y todo lo que tenga el cocido.
Se pone una sartén al fuego con manteca de cerdo,
cebolla y tomates bien picados, se rehoga todo lo machacado y en un molde liso
untado con manteca se pone todo y se mete al horno hasta que se dore.
Se deja reposar, se vuelve en una fuente redonda, y
se sirve con salsa mayonesa.
PASTEL DE TERNERA Y PATATA.—Con agua y sal se
cuecen medio kilo de patatas, se pelan y machacan en el mortero; se les agrega
tres yemas de huevo y cien gramos de mantequilla.
Con manteca de cerdo se fríe un picadillo de
ternera, jamón y trufas. Se unta con manteca un molde liso y se cubre el molde
y las paredes de patata; después se va colocando por capas el picadillo y la
patata, procurando sea de ésta la última capa; una vez lleno el molde, se mete
al horno.
Cuando está dorado se saca y sirve, cubierto de
salsa bechamelle o tomate.
MIGAS.—Se parte muy menudo medio kilo de pan que
tenga mucha miga.
Se pone en una fuente honda con agua y sal, nada
más que rociado, para que el pan se ponga húmedo; se revuelve mucho con una
cuchara para que tome por igual la sal y el agua y se dejan reposar hasta el
día siguiente.
Poco antes de comerlas se pone en una sartén con
aceite, media docena de dientes de ajo chafados y cuando se han frito los ajos
se tiran y se echa pimiento molido y las migas; se las da vueltas sin cesar
hasta que queden jugosas, pero bastante secas.
En vez de pimiento molido es mucho mejor darles
color con trocitos de jamón y longaniza.
MIGAS DE CARLOS IV.—En una Revista leemos
cómo preparaba Godoy las migas a lo Carlos IV.
De una hogaza de pan candeal se cortan migas del
tamaño de garbanzos, se humedecen con leche, se les pone sal y se envuelven en
un paño.
En una sartén con aceite fino se fríen unos dientes
de ajo, que se tiran después de fritos, se añade unos cuadraditos de tocino y
rodajas de chorizo extremeño, y cuando está todo refrito y después de haber
reposado las migas, se echan a la sartén, salteándolas, sin dejar de
removerlas, hasta que estén sueltas, pero no secas; el fuego ha de ser lento.
Al tiempo de servirlas se echa por encima uvas de
Chelva, de Almería o de cualquier otra clase; se han de servir muy calientes.
CRIADILLAS GUISADAS.—Después de bien mondadas y
cortadas en lonjas, se ponen las criadillas en una cazuela con manteca,
cebolla, perejil, clavo de especia y una cucharada de harina, agregando una
jícara de vino blanco; después de estar una media hora cociendo se agrega otra
jícara de caldo, se les da unas vueltas, y se sirven.
CRIADILLAS REBOZADAS.—Se les quita las películas
que las cubren, procurando separar primero una y después otra; córtense por la
mitad a lo largo, si son pequeñitas, y en tres trozos si son crecidas, se lavan
bien y se aderezan con sal y zumo de limón; déjense un rato; rebócense como las
croquetas, y se fríen en aceite muy caliente.
FIAMBRES.—Se toman unas rebanaditas de pan, se
untan de mantequilla por un solo lado y se ponen unos trocitos de jamón o
lengua a la escarlata encima de la mantequilla y se cubre con otra; se les pone
peso encima durante unas horas, y después se cortan a cuadraditos, sirviéndolos
en una fuente cubierta con una servilleta; se ponen formando pirámide y se
adorna la fuente con aceitunas y ruedas de salchichón.
SANDWICH.—Se encargan panecillos de Viena de tamaño
muy reducido, se cortan a lo largo por la mitad, y por un solo lado se untan de
mantequilla las dos mitades interiores, se mete dentro una loncha de jamón, se
aprietan, y sirven de modo que parezca que está sin cortar.
EMPANADAS DE MEDIO HOJALDRE.—Se pone harina y
mantequilla por partes iguales y uno o más huevos, sal y agua templada; se
trabaja mucho, y cuando la masa está fina se extiende con el rollo; colóquese
en una tartera propia para empanadas, póngase el relleno que se desee, cúbrase
con pasta, cociéndola a buen horno.
MODO DE HACER EL HOJALDRE.—Se pone por partes
iguales manteca y agua, y cuando está hirviendo se echa la harina de modo que
se escalde; se hace una masa fina, se adelgaza con el rollo y se mete el
relleno de la empanada, doblándolo y dándole forma con la ruedecita.
OTRO HOJALDRE.—Se deshace un cuarto de kilo de
mantequilla, se pone en un cazo con sal y una copita de agua; poco a poco se va
incorporando un cuarto de kilo de harina y tres yemas de huevo, sin dejar de
mover todo con una cuchara de madera; cuando se va formando la masa se saca a
un mármol y se adiciona algo más de la harina, trabajándola mucho, se deja
reposar media hora, se extiende con el rollo, y se rellena como el anterior.
PARA EMPANADILLAS DE PAN.—Se toma un cuarto de kilo
de mantequilla, un poco de levadura, agua, sal y medio kilo de harina buena; se
trabaja mucho ésta, hasta que resulte una masa fina, que se envuelve en un
paño, y se deja un par de horas a buena temperatura. Después se vuelve a
trabajar, y se extiende con el rollo.
Se coloca la mitad en una tartera, se mete la
carne, ave o lo que se desee, se cubre con la otra mitad, se unta bien con una
pluma de huevo batido, y se mete al horno.
EMPANADAS CON LECHE.—Se pone a desleír una taza de
manteca de vaca, y cuando está deshecha se echa otra taza de leche y sal.
Se bate mucho, agregando poco a poco la harina
necesaria, y se trabaja hasta que esté fina la masa. Después se echa a un
mármol, se extiende con el rollo y se hacen las empanadas como las demás.
EMPANADAS CON CALDO DE COCIDO—Se disuelve manteca
de vaca; se echa caldo y harina y sal, como en las fórmulas anteriores; se
trabaja mucho; se extiende con el rollo, poniendo muy delgadita la masa y
rellena y hace lodo como en las anteriores.
PASTELES DE PATATA.—Cuézanse patatas enteras; se
les quita la piel, se machacan o prensan y se les agrega mantequilla y huevo.
Bátase bien, sazónese de sal y se forman los
pasteles rellenándolos con picadillo, que estará ya frito, se rebozan los
pasteles en huevo batido y se fríen.
HÍGADO DE CARNERO.—Cortado en tajadas se fríen en
manteca de cerdo; se saca, y en la grasa se fríe cebolla muy picada, se mezcla
todo y se fríe. En la misma forma puede hacerse el de cordero, agregando, si se
quiere, una salsa de tomate.
CALLOS A LA ESPAÑOLA.—Después de bien limpios con
varias aguas calientes y frías, se frotan con limón o vinagre, se raspa el sebo
y se dejan remojando un rato.
Después se ponen a hervir con agua fría, y cuando
están a medio cocer se cambian de agua y se sazonan de sal, poniendo pata de
vaca o de cerdo si se quiere aumentar.
Al día siguiente se cortan los callos a tiritas, y
si hay patas se deshuesan.
En aceite bien caliente se fríe jamón, lomo y
chorizo picante, y si no hay, se pone pimiento encarnado, cebolla picada y pan
rallado; se mezcla con pasta de tomate, se deja freír un rato, agregando caldo,
y se hace hervir un rato todo junto.
LENGUA.—Después de escaldada y quitada la piel, se
pone en agua fría un rato para que suelte la sangre, cociéndola con agua y sal
y cortándola luego en tajadas.
Se pone a freír cebolla, se echa una cucharada de
harina, que se tuesta, y en seguida se agrega un vaso de vino blanco y una taza
de caldo; se deja cocer, se pasa la salsa, se echan aceitunas deshuesadas y se
deja cocer a fuego lento.
LENGUA A LA ESCARLATA (FÓRMULA SEGUNDA).—Bien
quitadas las grasas a una lengua de ternera o de vaca, se frota con sal de
nitro y se pone en una cazuela con sal, especias y hierbas finas; se cubre bien
de sal, se tapa con un paño y se pone peso encima, dejándola dos días; entonces
se vuelve lo de arriba abajo, se le añade más sal y se le pone el peso,
dejándola cinco días más. Después se saca y pone a remojar cuatro horas; se
lava bien y se cuece con agua abundante, vino blanco, hinojo, laurel, perejil, tomillo,
cebolla y zanahoria; se cuece cuatro horas, se pela y se pone en un intestino
bien limpio: se ata, se unta con sangre líquida o un poco carmín, y se pone a
secar. Se escalda, se deja enfriar, y para darle brillo se le pasa una pluma
manchada de aceite.
FLAN DE CALDO.—Se baten tres yemas de huevo, y poco
a poco se echa una tacita de caldo; se unta un molde con mantequilla, se llena
y se cuece al baño maría, metiéndolo por fin al horno; cuando se saca del
molde, se corta a cuadraditos muy pequeños, y sirven para hacer sopa o para
adornar platos.
MOLLEJAS DE TERNERA.—Se les da un hervor con sal y
vinagre; se sacan a enfriar y se limpian.
Se ponen en una cacerola con miga de pan rallado,
perejil, ajo, pimienta y manteca; cuando han hervido se agrega una copa de
jerez, se les da otro hervor, y se sirven.
RIÑONES DE CARNERO (SALTEADOS).—Se lavan con agua
muy caliente y se tienen después una hora en vino blanco; se lavan, se cortan
en rajitas y se adoban con sal y zumo de limón. A fuego vivo se les da una
vuelta en manteca; se agrega ajo, perejil, harina y una copita de jerez o vino
blanco; se les da otra vuelta, y se sirven.
RIÑONES DE CERDO o TERNERA.—Se cortan a rajitas
después de limpios, y se fríen agregando cebolla y sal; se les da unas vueltas,
se echa un poco de mantequilla y vino blanco, y se sirven.
ALBÓNDIGAS.—Se hace un picadillo con cebolla,
perejil, chorizo, jamón, tocino y ternera; se rehoga y se mezcla después con
huevo batido. Se sazona de sal, y en una jícara que tendrá la mitad de harina
se va dando forma redonda a las albóndigas; se rebozan en huevo batido; se
fríen en aceite o manteca bien caliente y se colocan en una cacerola; se les
echa una salsa de almendras.
CROQUETAS.—Se cuece un cuarto de gallina; se mezcla
jamón, se repica, y en una sartén se pone manteca y se fríe el picadillo; a
esto se le agrega harina, y en la misma sartén se va agregando leche, hasta que
la pasta esté gorda.
Se deja enfriar, y de esta pasta se forma la
croqueta, que se pasa por pan rallado, huevo batido y otra vez pan, y se fríen
en aceite muy caliente, hasta que se pongan doradas.
Lo mismo se hace poniendo ternera o cualquier ave.
PASTELERÍA Y REPOSTERÍA
BIZCOCHOS PARA BRAZO DE GITANO.—Se baten las claras
de tres huevos a punto de nieve, mezclando tres cucharadas de azúcar hasta
dejarlo como merengue; se echan las tres yemas enteras y se vuelve a batir
mucho; se mezclan tres cucharadas de harina sin batir, pero bien mezclada; se
unta un molde con mantequilla, se echa la pasta y se mete al horno suave algo
más de un cuarto de hora.
BIZCOCHO SENCILLO.—Se baten tres yemas con tres
cucharadas de azúcar y zumo de limón rallado; se baten las claras a punto de
nieve; se une a lo demás y se sigue batiendo; se ponen tres cucharadas de
harina, haciendo muy bien la mezcla, se unta un molde de mantequilla, se vierte
la pasta y se cuece a horno suave.
OTRA FÓRMULA.—Se baten tres huevos enteros con cien
gramos de azúcar; se agregan tres cucharadas de harina y, como las anteriores,
se prepara el molde y se mete al horno.
BIZCOCHO CON ALMÍBAR.—Se baten bien seis yemas de
huevo; se mezclan cincuenta gramos de harina, y en un molde de forma redonda,
que se habrá untado antes con mantequilla, se mete al horno; se hace aparte
almíbar a buen punto, y se vierte sobre el bizcocho. Para toda clase de
bizcocho ha de estar el horno suave y el molde untado de mantequilla.
BIZCOCHO DE MANTECA.—Se toman cien gramos de
manteca de vaca, cien de harina, cien de azúcar y tres huevos; primero se bate
la manteca muy bien, se mezcla el azúcar, y después las tres yemas muy batidas,
y por último, las tres claras, que estarán también batidas a punto de nieve.
Se prepara un molde que tenga en el centro un tubo
para que salga un hueco, se unta de mantequilla, se pone la pasta y cuece al
horno.
BIZCOCHO DE CANELA.—Se hace un bizcocho de
cualquiera de las fórmulas anteriores, empleando fécula de patata en vez de
harina; después de bien cocido se cubre de canela fina y se da un baño de
almíbar.
BIZCOCHO DE ÁNGEL.—Se toman bizcochos, se rellenan
con un batido de yemas, azúcar y jerez; se colocan de dos en dos, se cubren de
almíbar y espolvorean con canela.
BRAZO DE GITANO.—Hágase un bizcocho en la forma que
se indica para este objeto, y póngase en una lata plana y ancha al horno, para
que salga bien delgado, y cuando se dora se saca a enfriar.
Se tiene preparada una crema que se habrá hecho con
yemas batidas, azúcar y harina (para cuatro yemas, por ejemplo, cuatro
cucharadas de azúcar y dos de harina); se bate mucho todo, agregando un
cuartillo de leche fría, que se habrá cocido con canela y corteza de limón; se
pone al fuego sin dejar de moverlo siempre al mismo lado, con una cuchara de
madera, y cuando está a punto se echa a una fuente y se deja enfriar.
Cuando la crema está fría se extiende el bizcocho,
bien rociado antes con canela molida; se enrolla, para que forme el brazo de
gitano; cúbrase con azúcar tamizado o báñese con almíbar.
BIZCOCHO DE ALMENDRA.—Por cada cien gramos de
almendras mondadas y molidas, cien de azúcar fina, tres yemas, dos claras, un
poco de canela molida y raspadura de limón. Se baten mucho las yemas con el
azúcar, se mezclan las almendras, limón y canela, y, por último, las claras,
batidas a la nieve.
Se engrasa el molde con mantequilla y se cuecen al
baño maría.
BIZCOCHOS BORRACHOS.—Se baten tres yemas de huevo
con cien gramos de azúcar fino, hasta ponerlas muy duras; se agregan una
cucharada grande de harina, otra pequeña de almidón en polvo y raspaduras de
limón; se baten las claras a la nieve y se incorporan; se tienen preparadas
unas cajitas de papel, del tamaño que se deseen los bizcochos, se llenan de
pasta y se meten al horno; cuando se han cocido se sacan del papel y se meten
en un jarabe que se habrá preparado con almíbar a punto de caramelo y vino de Málaga
o moscatel, en cantidades iguales el vino y el almíbar.
CAJAS DE BIZCOCHO.—Para una docena de huevos, una
libra de azúcar; se bate mucho y se agrega media taza de harina; después de muy
trabajado se llenan con esa pasta las cajitas de papel, que se tendrán
preparadas, y se cuecen en horno suave; al sacarlos del horno se les da con una
pluma de ave un baño blanco que se habrá hecho con una clara de huevo y cien
gramos de azúcar, todo muy batido.
BIZCOCHO PARA BANQUETE.—Se baten doce claras a
punto de nieve, y muy despacito se va incorporando unos ochocientos gramos de
azúcar muy fino y cuatrocientos de harina buena; cuando esto está muy trabajado
se mezclan las doce yemas, que se habrán batido aparte. Se unta un molde grande
con mantequilla, y se cuece al horno.
BIZCOCHÓN.—Bátanse muy bien seis huevos enteros con
media libra de azúcar, añadiendo seis cucharadas de harina; mézclese todo bien,
úntese un molde con mantequilla, se echa en él la pasta y se mete al horno.
BIZCOCHO DE CHOCOLATE.—Deslíese cerca del fuego
seis pastillas de chocolate con un poco de agua; agréguense cien gramos de
azúcar; se bate hasta que quede bien mezclado, y cien gramos de mantequilla,
sin dejar de batir; se incorporan tres yemas de huevo; se siguen batiendo, y se
mezclan por fin las claras a punto de nieve, y, por último, ciento cincuenta
gramos de harina tamizada, una cucharadita de bicarbonato y otra de crémor
tártaro. Mézclese todo y se echa en el molde, procurando que sea de los que tienen
un nido en el centro; cuézase a horno suave.
BIZCOCHO DE ESPUMA.—Se baten muy bien doce yemas de
huevo con doscientos cincuenta gramos de azúcar; una vez batidos se agregan las
doce claras a punto de merengue, se mezcla todo bien y se añaden ciento veinte
gramos de harina y noventa de fécula de patata; si se quiere, se aromatiza con
vainilla y se pone al horno poco más de un cuarto de hora.
BIZCOCHOS RELLENOS.—Bátanse dos huevos enteros y
dos yemas más; agréguense dos onzas de azúcar y otras dos de almendra molida y
algún bizcocho tostado al horno, y hecho miga; póngase a cocer a la lumbre,
removiendo sin cesar; cuando esté muy espeso rellénense con ello los bizcochos
uniéndolos luego de dos en dos; envuélvanse en huevo batido y fríanse en
manteca caliente de vaca; después de fritos colóquense en una fuente y
espolvoréense con canela.
También se les da un hervor en almíbar, en vez de
fritos en manteca.
BIZCOCHO CON FRUTAS.—Pésense tres o cuatro huevos,
y lo que ellos pesen tómese de azúcar, así como igual proporción de harina, de
manteca o mantequilla, de modo que cada una de estas sustancias pese tanto como
los huevos con cáscara y todo. Primeramente se baten los huevos; luego se les
añade el azúcar, se baten otra vez y se les adiciona la harina; se bate otro
rato, se agregan unas cuantas frutas confitadas, cortadas en pedacitos, naranja
y limón; se introducen éstas bien y se incorpora la manteca, que estará
desleída y templada; se baten nuevamente y se echa todo lo batido en una lata,
como el "plumcake"; se cuece al horno; luego de cocido se baña con
almíbar fuerte y batido, formando una capita de escarche; después de frío se
corta en pedacitos alargados y todo por igual.
PASTEL MOKA.—A doscientos gramos de mantequilla
deshecha, pero fría, se echan tres cucharadas de azúcar y se trabaja mucho la
pasta con una cuchara de madera; se mezclan tres yemas y se vuelve a trabajar
mucho, mezclando luego media jícara de café moka muy espeso; una vez bien
trabajado todo, se coloca media libra de bizcochos, en la siguiente forma: una
capa de bizcocho, otra de pasta, otra de bizcochos, etc., hasta llenar el
molde; con la pasta que queda se reboza bien, poniendo encima cuatro torres, o
como se quiera adornar, y después se salpica todo él con almendra tostada que
se tendrá antes partida menudita; para esta cantidad bastan veinticinco gramos.
PUDDING.—Bátanse bien cien gramos de mantequilla;
mézclese setenta de pasas de Corinto y unos trocitos de naranja confitada;
añádanse tres yemas de huevo, bien batidas con cien gramos de azúcar;
agréguense cien gramos de harina, trabajando bien todo; se incorporan las tres
claras batidas a punto de nieve; se pone en un molde que se mete al horno; al
sacarlo del molde puede bañarse con almíbar.
PUDDING DE ARROZ.—Después de hecho el arroz con
leche, se deja enfriar y se añaden trocitos de frutas confitadas y yemas de
huevo. Se prepara un molde untado de azúcar quemada y se mete al horno hasta
que esté en su punto.
PUDDING DE FRUTAS.—Con dos peras grandes, tres
melocotones y tres manzanas muy picadas, se pican veinticinco gramos de
bizcocho, veinticinco de almendras, cuatro yemas, unos cien gramos de azúcar
fino, una cucharada de pan molido y otra de canela molida; se mezcla todo bien,
se agregan las cuatro claras batidas a punto de nieve; se pone en el molde y se
mete al baño maría.
PUDDING DE PATATA.—Se cuece medio kilo de patatas
enteras, se pelan y pasan por el prensa-puré; se agregan tres yemas de huevo,
cien gramos de azúcar, se bate todo bien y se le va incorporando un cuarto de
litro de leche.
Cuando está bien mezclado se echa todo a un molde
untado de mantequilla y se cuece al baño maría.
PUDDING DE CHOCOLATE.—Se pone al fuego un cazo con
cuatro pastillas de chocolate y 125 gramos de mantequilla; una vez deshecho se
le van incorporando fuera del fuego cuatro yemas de huevo, cien gramos de
harina y cien de azúcar; cuando está todo bien unido se mezclan las claras
batidas a punto de nieve y un poco de vainilla; se pone en un molde untado de
mantequilla, y se mete al horno.
PUDDING DE MANZANAS.—Se asan unas dos docenas de
manzanas, se despojan de la piel y el corazón, y con una cuchara de palo se van
deshaciendo y mezclando con el azúcar necesario; se deshacen también unos
bizcochos y tres cucharadas de pan molido después de tostado, agregando cuatro
huevos batidos; se pone todo en un cazo y a fuego muy lento y sin dejar de
mover se va cociendo, poniéndole cincuenta gramos de mantequilla; se prepara en
un molde con azúcar quemada, cociendo al baño maría y dorándolo al horno.
PUDDING DE CASTAÑAS.—Se cuecen con agua y sal medio
kilo de castañas, se pelan y pasan por el prensa-puré, deshaciéndolas bien con
un cuarto de litro de leche y diez gramos de azúcar; se hace un puré, se
mezclan veinticinco gramos de mantequilla y seis yemas de huevo con alguna
clara a punto de nieve, se echa vainilla o limón rallado y en un molde con
mantequilla se mete al horno unos treinta minutos.
PUDDING AL RON.—Se cuece una cucharada de sémola en
un cuarto de litro de leche, se separa del fuego y se agregan una docena de
bizcochos tostados al horno, unas pasas de Corinto, una o más manzanas peladas
y partidas a pedacitos; si hay melocotones se ponen también un par pelados y
partidos como las manzanas. Se mezcla todo bien, se baten seis huevos y se
introducen en la masa; se azucara, se revuelve bien todo, y se echa en un
molde, que se tendrá preparado, con un forro de papel blanco untado de mantequilla.
Se cuece al horno, y para saber si está, se introduce una aguja larga, para ver
si sale seca.
Cuando está hecho, y antes de que se enfríe, se
espolvorea con azúcar y canela, y al punto de servirlo se rocía de ron y se le
prende fuego.
PUDDING PARA CUANDO SE TIENE UN TÉ.—Se lavan y
secan cien gramos de pasas de Corinto y se mezclan con pedacitos de frutas
confitadas; se baten 120 gramos de mantequilla con 250 de harina; cuando está
trabajada se incorporan 120 gramos de azúcar, si parece mejor se pone primero
el azúcar, se agregan tres huevos y bate muy bien la masa hasta que esté fina.
En una jícara de leche se deslíe una cucharadita de bicarbonato y se agrega una
cucharada de coñac, se une todo a la masa y se vuelve a batir un rato.
Se echa en un molde preparado con mantequilla y pan
rallado, cuidando de poner poco más de la mitad, porque al cocerse aumenta
mucho.
BIZCOCHO ALMENDRADO PARA TOMAR EL TÉ.—Este bizcocho
seco almendrado es a propósito para servir con el té; pondremos cantidades para
seis moldes, éstos son de forma acanalada o rizada, redondos, de embocadura muy
ancha y el fondo estrecho; se untan con manteca de vaca y se cubren con una
ligera capa de almendra muy bien picada. Luego en un perol, se ponen 650 gramos
de azúcar y catorce yemas. Cerca del fuego se trabajan las yemas y el azúcar,
hasta que esté muy esponjado el conjunto.
Entonces se mezclan poco a poco las claras batidas
a punto de merengue y 150 gramos de almendra hecha polvo, 500 gramos de harina
tamizada y 250 de manteca fundida con 300 gramos de frutas escarchadas, picadas
a cuadraditos.
Se rellena una tercera parte de los moldes (si no
se sobran), y se cuecen a horno flojo una hora.
BIZCOCHO DE CAPUCHINAS.—Se mezclan 125 gramos de
manteca con 125 de azúcar, 250 de harina blanca, 80 de almendras dulces
ralladas o molidas, 100 de pasas de Corinto limpias y cuatro huevos bien
batidos, hasta que estén esponjados.
Se remueve todo con la espátula de madera; se pone
a cocer en un molde alto y redondo previamente untado con manteca y
espolvoreado de harina.
ROSQUILLAS DE ALMAGRO.—Por cada huevo medio
cascarón de aceite, y para cada dos huevos el zumo de un limón regular. Puesto
todo en una ensaladera, se incorpora una cantidad regular de harina, se trabaja
primero con una cuchara, y después con la mano bien enharinada para que no se
pegue en la misma. Ha de estar la pasta bastante blanda. Sobre el tablero se
hace, resbalando la mano, como un macarrón, y de allí se van cortando pedazos y
haciendo rosquillas del diámetro de una moneda de dos pesetas. Se fríen en
aceite muy caliente, pero a fuego lento; estando doraditas se retiran, y
calientes se espolvorean con azúcar tamizada.
ROSQUILLAS FRITAS.—Se baten seis huevos enteros, a
los que se les ha incorporado cinco cuarterones de azúcar en polvo, una jícara
de manteca derretida (de cerdo), otra de aceite, una copita de ron, las
raspaduras de un limón, la harina necesaria para poder manejar la masa, sin que
se peguen las manos; entonces se cortan las rosquillas, se fríen en aceite bien
caliente, dando solo una vuelta, pues resultan mejor no estando demasiado
tostadas.
Crecen mucho, así que pueden cortarse pequeñas. Si
se quiere, puede sustituirse la copa de ron por anís, pero resultan más finas
con el ron.
ROSQUILLITAS DE CONSEJO.—Para 100 gramos de
manteca, 200 de azúcar, 600 de harina y cinco huevos.
Todo esto se bate bien, y después se va añadiendo
la harina, después se hacen rosquillitas pequeñas y se ponen en una lata, se
meten en el horno, y se cuecen bien.
ROSQUILLAS DE SAN ISIDRO.—En un cazo se baten dos
docenas de huevos, con 100 gramos de azúcar; al quedar bien batidos se añade
medio litro de aceite fino y 800 gramos de harina. Se echa sobre el mármol y se
trabaja mucho la pasta, hasta que quede todo bien mezclado.
Entonces se marcan las rosquillas, que se irán
colocando en placas, que de antemano estarán untadas de manteca, cociéndolas
luego a horno que esté fuerte.
En un perol se hace un jarabe de 25 grados, que se
trabajará con una espátula de madera hasta que empiece a empanizarse un poco.
Se glasea rosquilla por rosquilla con dicho azúcar, colocándolas encima de una
rejilla de alambre a escurrir; cuando están frías se despegan.
ROSQUILLAS DE YEMA.—Se bate bien una docena de
yemas con una taza de aceite y media libra de azúcar, se va echando harina y
trabajándola mucho, hasta que esté en su punto, y entonces se hacen las
rosquillas y se meten al horno.
ROSQUILLAS ECONÓMICAS.—Con las claras de huevos,
una copa de anís, dos de aceite, dos de azúcar y dos de harina, se hace una
masa y se hacen rosquillas y se meten al horno.
MAGDALENAS.—Para una docena de claras, media de
huevos, una libra de azúcar y algo más de media taza de aceite.
Se bate todo bien, se incorpora la harina necesaria
y se pone en sus moldes, cociéndolas al horno.
POLVORONES.—Media libra de manteca de cerdo, media
de azúcar y una de harina. Se trabaja todo bien, y se hacen unas tortitas
cortadas con una taza, y se cuecen al horno.
MANTECADOS.—Para una libra de manteca de cerdo
deshecha y no caliente, se echa una copa de ron o vino blanco, dos cucharadas
de azúcar, se revuelve bien todo, y cuando está deshecho el azúcar se va
mezclando harina, hasta que resulte una masa que se trabaje sin que se pegue a
los dedos; se cortan las mantecadas con un vasito fino y se llevan al horno; y
al sacarlas se espolvorean con azúcar bien molida.
MANTECADOS FRANCESES.—Para medio kilo de azúcar,
una docena de huevos, medio kilo de manteca de vaca y medio de harina.
Primero se bate muy bien la manteca, después se
echa el azúcar cernido y se vuelve a trabajar, y, por último, los huevos;
cuando estas tres cosas están bien batidas y mezcladas, se agrega la harina y
se vuelve a batir, hasta que esté la masa muy fina.
Se llenan unos moldecitos de papel, se meten en el
horno, y al sacarlos se espolvorean de azúcar.
MANTECADOS DE AMÉRICA.—Se ponen sobre una mesa 300
gramos de azúcar en polvo, 200 de manteca de cerdo, más seis yemas; todos estos
ingredientes se trabajan a la mano por espacio de tres minutos; se le mezclan
500 gramos de harina tamizada y unas gotas de limón, y se trabaja hasta
conseguir que la pasta sea compacta; hecha esta operación, se aplana con un
rodillo, hasta obtener el espesor que se desee, y se cortan los mantecados con
un molde redondo, se colocan sobre planchas o latas a propósito y se cuecen a
horno regular; al sacarlos se espolvorean de azúcar.
MANTECADAS DE VIENA.—Se deshace medio kilo de
manteca de cerdo, medio de almendras molidas, medio de azúcar de pilón y uno de
harina tostada; se trabaja mucho, se cortan y se cuecen al horno.
MANTECADAS DE ASTORGA.—Se baten en un cazo diez
huevos, con 200 gramos de azúcar; cuando se ha deshecho el azúcar, se echan dos
huevos más, y se sigue batiendo; se agregan 200 gramos de manteca y 400 de
harina.
Se mezcla todo bien, se coloca en moldes de papel,
y puestas al horno se cuecen.
TARTA DE ALMENDRAS.—Se baten doce yemas y se les
echa media libra de azúcar, media de almendras ralladas, media de harina de
trigo, se unta un molde con mantequilla, se pone y se mete al horno, hasta que
esté dorada.
TORTA DE MERENGUE.—Se hace un bizcocho del tamaño y
forma que se desee, se coloca en una fuente, y se vierte un almíbar a buen
punto, con un poco de jerez; se pincha el bizcocho, para que se introduzca el
almíbar. Sobre la torta se pone merengue, haciendo que tome la forma de
pirámide, salpicándolo con grajeas o espolvoreando con canela.
ROSCAS DE ALMENDRAS.—Para una libra de almendras,
una de azúcar, cinco claras, un poco de canela molida y raspadura de limón. Se
amasa todo bien, y después se echa en la máquina, y salen las roscas hechas,
naturalmente, y luego se cuecen.
TORTA DE CHATCHIGORRIS.—Con los chatchigorris
correspondientes a nueve libras de manteca, después de bien repicados, se les
pone medio kilo de masa de pan, cinco cucharadas de manteca, dos huevos, diez
cucharadas de azúcar, de las de sopa, y diez céntimos de canela en polvo.
Todo esto se mezcla y amasa en una cazuela un poco
templada, para que se ablande, y luego se le echa la harina para poder manejar
la masa ya sobre la mesa, sin que se peguen las manos; entonces se forman las
tortas, que se colocan sobre papeles untados de manteca, y echándoles por
encima un polvito ligero de azúcar y canela, se meten en el horno.
PUNTA DE LLASANTE.—Se baten muy bien seis claras de
huevo, se tiene hecho un almíbar con 400 gramos de azúcar y una copita de agua,
el almíbar ha de estar a punto de caramelo y se va echando hirviendo, a las
claras, sin cesar de mover.
En un plato o fuente que resista el horno, se pone
una capa de clara, otra de pedacitos de bizcocho de soletilla, otra de clara,
otra de pedacitos de dulces de frutas, y así sucesivamente, terminando con una
capa de claras puesta muy alta, pues ha de formar pirámide; después con un
colador se le echa azúcar y se mete a horno que no esté muy fuerte, y cuando
esté dorada por encima, se saca, sirviéndola fría, en el mismo plato o fuente.
BUDÍN.—Se hace un poquito de almíbar en bastante
punto, se echa un puñadito de pasas de Corinto. Se majan, después de pasadas
por la máquina de rallar, una onza de almendras; se echan al mismo mortero
cinco huevos; se trabaja mucho todo, y una vez bien batido se incorpora con el
almíbar y las pasas, a las que se habrá echado cinco bizcochos de espuma, éstos
empapados en una copita de jerez, y una vez bien revuelto todo, se echa a un
molde, y se pone al baño maría.
BIZCOCHOS DE LIMÓN.—Hágase una pasta con ocho
huevos frescos, corteza de limón raspada, 170 gramos de harina y 400 de azúcar
en polvo; póngase luego en papeles untados con manteca para cocerlos al horno a
fuego lento.
FLAN DE LECHE AL BAÑO MARÍA.—En una tacilla de
leche cocida y fría, se deslíe un poco de almidón y la misma cantidad de
azúcar, se revuelve todo y se echa otra taza de yemas batidas, se unta un molde
con azúcar requemado, se cuece al baño maría, y se mete al horno con el mismo
recipiente del baño maría.
FLAN DE LECHE AL FUEGO.—Se baten muy bien una
docena de yemas de huevo; una vez bien batidas añádase una libra escasa de
azúcar blanca y una cucharada de harina; se bate todo hasta que quede bien
mezclado; después se derriten en un perol setenta y cinco gramos de azúcar sin
añadirle agua, y cuando esté a punto de caramelo úntese con ello la parte
interior de la cacerola; échense en ella las yemas, medio litro de buena leche,
y mézclese con el huevo y azúcar muy lentamente; se menea mucho con una cuchara
de madera, y cuando esté todo bien mezclado, se echan raspaduras de cáscaras de
limón o esencia del mismo; unas gotas son suficientes; póngase todo a la lumbre
con tapadera por encima, llena de ascuas; cuando esté trabado se retira,
dejándolo enfriar, poniéndole después en el plato que ha de servirse.
BUÑUELOS DE PLÁTANOS (DULCE).—Pelados los plátanos,
se corta cada uno en tres pedazos a lo largo, se rocían con kirsch y azúcar en
polvo. Se envuelven a continuación con pasta de freír y echan en fritura
caliente. Sírvanse glaceadas de azúcar con un poco de canela en polvo mezclado.
LECHE FRITA.—Se hace una natilla fina con tres
yemas por pinta y seis cucharadas de harina; cuando está dura se reboza partida
a cuadraditos en harina y huevo, y se sirve.
BOCADILLOS.—Después de diluir en un poco de leche
cien gramos de sémola fina y cien de harina de flor, se va echando, cuando va a
empezar a hervir, un litro de leche; se sigue moviendo todo hasta que la pasta
quede muy espesa; se retira del fuego y se agregan cien gramos de manteca de
vaca y cincuenta de queso de Parma rallado, tres huevos y sal; se trabaja mucho
junto al fuego y después se deja enfriar; se extiende sobre una mesa con el
rodillo, se cortan redonditos, y en una lata engrasada se cuecen al horno,
espolvoreándolos al sacar con azúcar y canela.
CUAJADA.—Para cuajar un litro de leche de vaca o de
oveja, se pone al fuego y cuando está un poco caliente se deshace un poco de
cuajo de cordero (con leche) y se mezcla; se separa del fuego y se pone en una
fuente o molde a propósito para que cuaje. Se deja donde no se mueva nada, y se
sirve con azúcar fina.
ARROZ CON LECHE.—Se pone a calentar un litro de
leche con doscientos gramos de azúcar, canela y corteza de limón.
Cuando empieza a hervir se echan cinco jícaras de
arroz bien lavado, a fuego lento, y moviéndolo con frecuencia se deja cocer;
para servirlo se espolvorea con canela molida.
REQUESÓN.—Para cada copa de leche, una cucharada de
almidón, dos yemas de huevo y una corteza de limón; se acerca al fuego, y sin
dejar de moverlo, se cuece hasta que esté bastante espeso; se separa y pone en
molde; se mete la punta del cuchillo todo alrededor para que suelte.
CROQUETAS DE ARROZ.—Cantidades: dos vasos de leche,
sesenta y dos gramos de arroz, un palito de canela, treinta y dos gramos de
mantequilla, ciento veinticinco gramos de azúcar, dos huevos, un plato de pan
rallado. Se cuecen dos vasos de leche con un palito de canela, y cuando rompe a
hervir se incorporan dos onzas de arroz bien lavado; a medio cocer se echa un
cuarterón de azúcar, se mueve de vez en cuando, hasta que esté cocido, y se
retira del fuego.
Cuando esté medio frito se extrae el palito de
canela, se incorpora una onza de mantequilla y un huevo, se revuelve bien y se
vierte en una fuente plana, dejándolo enfriar.
Se coge una cucharada grande de la composición y se
reboza en pan rallado; luego en huevo batido, con una gotita de aceite; después
se vuelve a rebozar ese en pan, y se fríen en manteca bien caliente. Se
espolvorean de azúcar, y se sirven.
SOPA DE POSTRE.—Se cortan en sopas panecillos de
Viena y se espolvorean de azúcar y canela, se doran un poco en una fuente
honda, se les echa leche hirviendo y yemas de huevo bien batido, moviendo mucho
la leche y las yemas hasta que estén bien mezcladas.
SOPA DE LECHE.—Se corta a rebanadas pan de Viena y
se coloca en una sopera; se pone a hervir leche con azúcar, un polvo de canela,
corteza de limón; cuando empieza a hervir se quitan la canela y el limón y se
vierte la leche sobre el pan.
SOPA CAÑA.—Se prepara el pan como para la anterior,
y la leche con canela y azúcar; se deshace manteca de capón, que se mezcla con
la sopa, y cuando la leche empieza a hervir se vierte sobre la sopa; se deja un
rato.
POSTRE.—Se baten bien doce yemas de huevo, seis
claras y quinientos gramos de azúcar; se bate bien todo y se pone al fuego
lento para que resulte como una mantequilla.
OTRO POSTRE.—Se baten tres yemas con cien gramos de
azúcar; después se baten las tres claras a punto de nieve, y mezclados con
otros cien gramos de azúcar para que esté como merengue; se pone en un plato
como para pastel moka; una capa de la pasta de yema, otra de bizcocho, otra de
merengue, y así sucesivamente, procurando terminar con la del merengue,
espolvoreándola con canela molida y mejor aún con chocolate molido.
SUSPIROS.—Se pone al fuego un cuarto de litro de
leche con cien gramos de mantequilla y limón rallado, y mezclándole un poquito
de sal y veinticinco gramos de azúcar; cuando está hirviendo se echa un cuarto
de kilo de harina, moviéndola muy de prisa para que se haga una masa, y
entonces, ésta a medio enfriar, se incorporará uno a uno seis huevos, batiendo
mucho en cada uno. En una cacerola se pone aceite a fuego suave, y cuando está
caliente se toman de esa pasta porciones como nueces y se echan al aceite, se
dan vueltas a ellos solos.
Se escurren bien, y se sirven espolvoreándolos con
azúcar y canela.
CAFARELES.—Para estos pastelitos hay que hacer a
mano todo el batido; se baten mucho una docena de huevos y se dejan de batir;
se va incorporando medio kilo de azúcar; cuando se nota que está bien deshecho,
se añade poco a poco medio kilo de aceite; después que todo esté bien mezclado
se echa una gaseosa Armisén, primero el papel amarillo y después el blanco, y
se ponen diez gramos de esencia de limón y seiscientos de harina, que se va
uniendo despacito hasta que el batido quede muy esponjoso; se llenan de esta
pasta unas cajitas de papel y se cuecen al horno; la cajita se llena hasta la
mitad, porque crece mucho.
PETITS CHOUX.—Se pone un cazo al fuego con un
cuarto de litro de agua y cien gramos de manteca de vaca; cuando empieza a
hervir se le echa un cuarto de kilo de harina, moviendo muy de prisa para que
se forme la masa, y entonces se saca del fuego y uno a uno, se van incorporando
seis huevos, batiendo sin cesar, como en la fórmula anterior.
Se unta con manteca una lata y se van colocando
pequeñas cantidades a cucharadas, y se cuece en horno regular; cuando están
dorados se sacan y se abren con unas tijeras, se quita lo que haya quedado
crudo por dentro y se llenan con Chantilly o crema; se espolvorean con azúcar y
canela.
SAINT HONORÉ.—En un molde redondo, se prepara un
bizcocho y se coloca en una fuente redonda, también cubriéndola con crema o
mermelada. Se hacen unos petit choux (de los de la anterior fórmula) muy
doraditos, y se colocan alrededor del bizcocho, encima de una línea se coloca
otra y todas las que se quieran, formando con las líneas juego de damas; al
terminar se adornan los últimos con frutas confitadas.
SOPLILLO DE CHOCOLATE.—Tómense medio litro de
leche, setenta gramos de chocolate, una cucharada de fécula de patata y cuatro
huevos frescos; hágase cocer el chocolate en la leche; añádase la fécula,
hágase otra vez cocer durante tres minutos, retírese y deje enfriar; cuando la
mezcla esté bastante enfriada que no pueda cocer los huevos, agréguense las
yemas bien batidas; por otra parte se mezclan las claras, que estarán batidas a
punto de nieve, metiéndolo después en un molde preparado que se habrá hecho calentar,
habiéndolo untado muy bien con mantequilla; póngase en el fuego; cúbrase con el
horno de campaña, y sírvase en el molde en cuanto se saquen del horno.
PASTELILLOS DE CREMA.—Se prepara la pasta,
calentando medio cuartillo de agua con sal, dos cucharadas de azúcar molida,
setenta y cinco gramos de mantequilla, y cáscara de limón. Al primer hervor se
retira y añaden ciento veinticinco gramos de harina; se menea bien para que la
pasta quede bien lisa; se cuece a fuego lento, hasta que esté espesa; se
mezclan cuatro huevos enteros, uno tras otro, y se quita la cáscara del limón.
Se toma la masa por cucharadas, que se colocan sobre una placa, y espolvoreadas
con azúcar se meten al horno. Se dejan enfriar y se guarnecen con crema batida.
PASTEL RELLENO DE DULCE.—Se preparan los pasteles
de pasta de hojaldre; se rellenan de dulce de ciruela y se adaptan uno sobre
otro los dos pasteles. Se dora con una yema de huevo y se pone al horno; se
espolvorea con azúcar; se retira, y se sirve.
POSTRES
TORTILLA SOUFFLÉ.—Se baten seis yemas de huevo con
doscientos gramos de azúcar; aparte se baten las claras a punto de nieve; se
mezclan las dos cosas y se bate todo muy bien, y en una fuente que resista al
horno se mete cuando éste esté fuerte y se tiene unos cinco minutos; y se sirve
en seguida; por eso no se pone al horno sino en el momento.
TORTILLA DE MANZANA.—Se toman tres manzanas de buen
tamaño; se les quita la piel y el corazón, y las manzanas se pican menuditas,
poniéndolas a cocer con doscientos gramos de azúcar y un poco de manteca de
vaca; hay que estar sin cesar de dar vueltas con una cuchara de madera hasta
que se pone como una masa.
Se baten tres huevos, se mezcla la pasta y se hace
la tortilla con manteca de vaca.
TORTILLAS RELLENAS.—Con tres huevos se hacen tres
tortillas redondas y delgaditas (con manteca de vaca) y en la fuente donde se
han de servir se pone una tortilla, se rellena de crema; encima, otra tortilla;
sobre ésta, pasta de ciruela, pera o albaricoque, y encima la otra tortilla.
Se adaptan bien; se espolvorean con azúcar y canela
y se les pasa por encima la pala candente.
TORTILLA CON DULCE.—Se trabajan bien cuatro yemas
con cincuenta gramos de azúcar molida; se añaden las claras batidas a punto de
nieve, cincuenta gramos de harina y un vaso de nata bien batida. Se calienta en
una sartén manteca de vaca, se hace la tortilla, y cuando está en su punto se
cubre con una mermelada de fruta; se arrolla, se espolvorea con azúcar y se
mete al horno unos minutos.
MERENGUES A LA CHANTILLY.—Se baten seis claras de
huevos con ciento veinte gramos de azúcar en polvo, haciéndolo evaporar todo
sobre ceniza caliente y meneándolo de continuo. Se añade igual cantidad de
almendras dulces hechas pasta, y concluida la mezcla se hace un merengue
redondo u ovalado del tamaño de una cuchara, teniendo cuidado de dejar un vacío
en medio de cada uno; se espolvorean con azúcar muy fina y se mete al horno;
cuando han levantado, se sacan, se les pone dentro la crema de Chantilly muy
batida, y se cubren con la otra mitad.
MERENGUES.—Para cada docena de claras batidas a
punto de nieve, se hace almíbar con una libra de azúcar; se mezcla poco a poco,
y se trabaja mucho hasta que espese. Después, sobre un papel blanco se van
colocando cucharadas de esta pasta; se cuece a horno flojo y se separan del
papel después que se enfrían.
CREMA DE ALMENDRA.—Se baten tres yemas de huevo,
una clara con cien gramos de azúcar y treinta de almendra molida, y a fuego
suave se cuece, sin dejar de moverla hasta que espese.
CREMA DE NARANJA.—Se baten seis yemas de huevo,
tres claras y doscientos gramos de azúcar; se une con el jugo de seis naranjas
dulces; se mezclan bien y sin cesar de moverlo, se cuece al baño maría, hasta
que esté en su punto.
GELATINA DE CREMA.—Con media libra de azúcar fino
se baten bien seis yemas de huevo, incorporando poco a poco un cuartillo de
leche cocida y fría; se pone un poco de vainilla y se acerca al fuego,
moviéndolo sin cesar y retirándolo antes de que empiece a hervir; se agregan
doce hojas de pescado que se habrán disuelto antes en un poquito de agua
caliente.
TARTA DE MANZANAS.—Bátanse más yemas de huevo que
claras con una buena mermelada de manzanas bien cocidas; añádase suficiente
cantidad de azúcar y un poco de nuez moscada, y se extiende sobre un suelo de
masa en hojas de seis o siete vueltas; se levantan los bordes como los de una
torta cualquiera y se pone en el horno sobre una lata de hierro o una hoja de
papel engrasado; se dora, y se sirve caliente o fría, según los gustos.
PAN DULCE.—Se hace una masa con un kilogramo de
harina, medio de levadura, doscientos cincuenta gramos de azúcar y ciento
veinticinco de mantequilla, seis huevos y doscientos cincuenta gramos de leche;
se trabaja mucho hasta que la masa quede muy fina, se tiene reposando un buen
rato y después se hacen unos panecitos que se cuecen al horno y son muy a
propósito para servirlos con el té.
SEQUILLOS.—Por cada clara de huevo, cien gramos de
azúcar; se bate muy bien y se le echa raspaduras de limón y piñones o avellanas
tostadas; se van haciendo los sequillos y se ponen en el horno.
TOCINILLO DE CIELO.—Clarificado en un cuartillo de
agua medio kilo de azúcar, se deja un almíbar espeso y se pone a enfriar; se
prepara la misma cantidad de yemas que de almíbar, agregando a las yemas, al
tiempo de batirlas, un poco de almidón.
Cuando estén bien batidas, se incorpora el almíbar
hilo a hilo, sin dejar de moverlo con mucho cuidado para que no se corte.
Se echa a un molde preparado con azúcar quemada, y
se cuece al baño maría.
FLAN CASERO.—Se cuece un cuarto de litro de leche,
y cuando está fría se echa canela molida y raspadura de limón; se baten muy
bien seis huevos, se incorporan poco a poco seis cucharadas de azúcar y cuatro
de harina; cuando se ha batido mucho y está fino, se agrega la leche, se
revuelve bien, y en un molde preparado se cuece al baño maría.
FLAN DE NARANJA.—Éste se hace lo mismo que la
llamada crema de naranja, puesto en un molde.
FLAN DE LIMÓN.—Se cuece un cuartillo de leche, y
cuando está fría se echa un limón rallado y cuatro cucharadas de azúcar; se
baten diez yemas y cuando están muy batidas se va incorporando una cucharada de
harina, y se sigue batiendo hasta que esté muy fino; se mezcla todo, se
revuelve bien, siempre al mismo lado, y en un molde preparado con azúcar
quemada, se cuece al baño maría, metiéndolo por fin un rato al horno para que
se dore.
Todos los postres que se ponen al horno después de
cocer al baño maría se meten con el mismo recipiente con agua.
Si en lugar de limón quiere ponerse canela o
vainilla, cambia el nombre del flan, pero la confección es igual.
FLAN DE AVELLANA.—Para un cuartillo de leche, tres
onzas de avellanas tostadas y molidas, cuatrocientos gramos de azúcar y doce
yemas. Se bate muy bien y se pone en el baño maría y se tiene tres horas
justas.
FLAN DE ALMENDRA.—Se confecciona como el anterior,
poniendo almendras tostadas en lugar de avellanas.
NATILLAS.—Se pone a cocer un cuarto de litro de
leche con una cáscara de limón, un palo de canela o vainilla; se deja enfriar;
aparte se baten diez yemas de huevo con doscientos gramos de azúcar; se mezcla
todo, y sin dejar de moverlo siempre al mismo lado se cuece al baño maría;
cuando empieza a espesar se saca a una fuente y se espolvorean con azúcar y
canela.
NATILLAS ACARAMELADAS.—Póngase azúcar en polvo en
una cacerola de cobre y no de estaño; derrítase sin agua en fuego fuerte para
que forme mucho color; échese, según la cantidad de caramelo, más o menos flor
de naranja garrapiñada, y de antemano deshecha en agua; añádase nata o leche en
la misma proporción.
Cuélese todo después de cocido, y espésese al baño
maría; se deja enfriar, y se sirve.
NATILLAS CON BIZCOCHOS.—Se hace como la primera
fórmula, y antes de echarlas a la fuente se ponen en ésta dos claras a punto de
nieve, y se cubre con bizcochos el fondo.
Cuando las natillas están casi frías se vierten por
encima, si se ponen solo bizcochos sin claras; pueden echarse las natillas
calientes.
NATILLAS DE CAFÉ.—Se hacen como las natillas
sencillas, sino que en lugar de poner canela o limón con la leche al cocerla,
se pone una muñequita de muy buen café molido.
NATILLAS DE CHOCOLATE.—Igual que las anteriores,
poniendo a cocer con la leche dos pastillas de chocolate molido; se hace todo
igual, cociéndolas también al baño maría.
NATILLAS DE TÉ.—Cuando las natillas se sirven al
dar un té, se hacen como todas, poniendo en lugar de la muñequita con café, una
muñequita de té muy aromático.
GALLETAS.—Se hace una pasta dura como para pan y se
echa anís, canela o limón rallado y huevos; hecha la masa se corta con un molde
redondo, cuadrado o como se quiera, y se cuecen a horno suave.
GALLETAS CON MANTEQUILLA.—Tómense setenta gramos de
mantequilla y cuando está a medio deshacer se añaden ciento veinticinco gramos
de azúcar, se trabaja y agrega medio kilo de harina.
Se trabaja mucho, se mezclan cuatro huevos y se
vuelve a trabajar hasta que la masa está fina; se extiende con el rollo y se
cortan como se quiera, cociéndolas.
BOLLOS DE LECHE.—Con medio cuartillo de leche
cocida se pone un poco de sal, ciento cincuenta gramos de azúcar y un poco de
mantequilla; se trabaja bien, se pone un bolito de levadura, cuatro yemas de
huevo y la harina necesaria, cuidando que la masa quede un poquito blanda; en
sitio templado se deja en reposo unas diez o doce horas.
Después se trabaja un poco la masa; se les da
forma, se untan con una pluma de clara de huevo, y se meten al horno en una
lata.
MEDIAS LUNAS.—Sobre un mármol se trabaja medio kilo
de harina con medio de mantequilla y unos ciento treinta gramos de azúcar,
media docena de yemas y canela molida o raspaduras de limón.
Cuando ya la masa está fina, se extiende sobre el
mármol con el rollo y con una copa y afianzando sólo la mitad, se cortan medias
lunas, que se colocan en latas y se cuecen al horno.
MONERÍAS.—En una vasija se ponen 200 gramos de
harina, 100 de azúcar, una cucharadita de anís, una cucharada de manteca de
vaca y dos o tres huevos; se trabaja mucho y cuando la masa está fina, se hacen
unos bollitos muy pequeños, que se cuecen a horno suave.
MIL HOJAS.—Se hace un hojaldre fino, se extiende
con el rollo y con un frutero grande de cristal se cortan unas cuantas
circunferencias iguales, y en unas latas se meten al horno por separado; una
vez doradas se dejan enfriar y se coloca una capa, que se rellena con pasta de
ciruela, cereza, grosella, albaricoque, o lo que más guste; se pone otra capa y
se rellena de crema, otra de fruta, otra de Chantilly, y así sucesivamente, se
rodea de merengue y se cubre con una mermelada con frutas confitadas.
PÍOS NONOS.—Hágase un bizcocho fino muy delgado y
bastante cocido, para que quede dorado; se deja enfriar, y si se quiere grande,
se deja como está, y si se desean pequeños, se cortan pedacitos; en la parte
tostada del bizcocho se pone crema y se ralla para formar el pío nono,
bañándolos con almíbar fuerte.
CALINETA.—Con tres cuartos de kilo de azúcar, se
bate una docena de huevos, de los que se habrán separado dos claras; se trabaja
mucho y se agregan doscientos gramos de almendra molida; vuelve a trabajarse y
se agrega algo más de medio kilo de harina, se mezcla todo bien y se tienen dos
moldes redondos, uno mayor que otro, untados de mantequilla; se pone en ellos
la pasta y se cuece a horno suave, dejándolos después enfriar; cuando están
fríos, se cortan por la mitad, quedando cuatro bizcochos redondos en lugar de
dos. Se prepara almíbar a medio punto con un poco jerez, se empapan los
bizcochos, se rellenan de huevos moles, uniendo los dos que son iguales, y
colocando unos sobre otros formando dos pisos, quedando, por consiguiente, el
menor encima. Se adorna con merengue, bombones y frutas confitadas.
HUEVOS MOLES.—Se pone un vasito de agua fría y otro
de azúcar, y se coloca al fuego hasta hacer un almíbar con bastante punto; se
baten aparte las yemas de huevo, y cuando el almíbar está casi frío, se va
incorporando poco a poco, sin cesar de mover, para que se mezcle bien con las
yemas. Se pone al baño maría, moviendo algo, y cuando van espesando los huevos,
se separan del fuego y se baten bien para que queden muy finos.
En la misma forma se hacen los de almendra, sin más
variación que agregar almendras molidas y mezclarlas bien antes de cocerlas al
baño maría.
ENSAIMADAS.—Se toman 30 gramos de levadura y un
poco de sal, se echan dos o tres cucharadas de leche, y cuando está blanda, se
agrega una cucharada de azúcar en un cuartillo de leche templada; se disuelven
130 gramos de mantequilla, se deja enfriar y se baten ligeramente dos huevos.
En una vasija se mezclan la sal con la harina, los
huevos, la levadura y la leche; se revuelve todo con una cuchara de madera, y
cuando la masa está bien hecha, se cubre con un paño y se pone en sitio
caliente hora y media o dos, después se agrega el agua.
Se divide la masa en porciones, se espolvorea una
lata con azúcar, se hacen las ensaimadas y se van colocando en la lata sobre
una vasija de agua hirviendo, y cuando se vea que han aumentado mucho, se meten
al horno.
ROSCÓN.—Peladas y molidas medio kilo de almendras,
se unen con otro medio de azúcar; se baten seis yemas y se van uniendo, echando
también canela molida y limón rallado; se agregan las seis claras a punto de
nieve, se envuelve bien, y en latas cubiertas de obleas se coloca el rosco,
dejando en el centro un hueco, que se consigue poniendo un molde boca abajo en
el centro, y formando el rosco alrededor, se mete al horno, y cuando está
cocido, se baña con almíbar y clara de huevo, volviéndolo al horno unos dos
minutos.
GUIRLACHE.—Se pone a fuego vivo medio kilo de
azúcar y el zumo de medio limón; cuando esté dorado se agrega medio kilo de
almendras tostadas al horno y partidas a pedacitos después de peladas. Se le da
unas vueltas, y cuando todo está bien mezclado, se une ligeramente con
mantequilla en un mármol y se vierte allí todo, echándole grajea por encima y
cortándolo a barritas antes que se enfríe.
TURRÓN DE YEMA.—Se pela y muele un kilo de
almendras; se mezcla bien con otro de azúcar, se baten muy poco doce yemas de
huevo, y se trabaja mucho todo junto, hasta que quede como una pasta. Si se
abre algo, se pone clara de huevo sin batir, trabajándola mucho, se colocan
obleas en una caja, se llena de pasta, y se tiene en prensa dos o tres días.
TURRÓN DE CAFÉ.—Se hace todo igual que el anterior,
sustituyendo las yemas con café concentrado.
TURRÓN DE AVELLANA.—Se pone a hervir el agua
necesaria con seis cucharadas de miel y medio kilo de azúcar. Cuando está a
punto de caramelo se echan las avellanas partidas a pedacitos y tostadas; se
remueve de prisa, se saca entre obleas y se prensa.
MAGDALENAS CON FRUTAS.—Se pone en un molde de
magdalenas un medio hojaldre, se rellena de frutas en pasta, se cubre con
hojaldre y se cuece al horno.
PASTEL DE CHANTILLY.—En vez de hojaldre se reviste
el molde con bizcochos, se rellena con Chantilly, se cubre con otra capa de
bizcocho y se coloca unas horas en hielo, y después entero se saca a un plato.
MODO DE HACER EL CHANTILLY.—Se baten mucho doce
claras a punto de nieve, agregándolas medio kilo de azúcar, se tiene muy batido
un cuartillo de nata, se mezcla con las claras, batiendo nada más que un poco
al mezclar.
BOLLITOS AL HORNO.—Se toman medio kilo de harina,
dos huevos, sal, media copa de leche, cuatro cucharadas de azúcar, una
cucharadita de bicarbonato y setenta gramos de mantequilla; se trabaja todo
unido, y cuando la masa está fina, se deja un par de horas reposando; después
se afina bien con el rollo, y se hacen los bollos y cuecen al horno.
PAPELITOS.—Se baten los huevos que se quiera,
poniendo un poco de sal y una gota de aceite por cada uno. Cuando está muy bien
batido se va echando harina, hasta hacer una masa fina, que al extenderla con
el rollo, quede como un papel de fumar, y se fríen rápidamente, después de
cortados, dorándolos por los dos lados y espolvoreando con azúcar y canela.
PASTELES DE NUEZ.—Se hace una masa fina con harina,
agua fría, sal y huevo; se mezclan bien con una cuchara de palo, se añade
mantequilla y se trabaja bien, y cuando está fina, se deja un par de horas en
reposo; se tiene hecha una pasta con agua, azúcar y nueces machacadas, se
extiende con un rollo la masa, se rellena de nuez, y se fríen.
PATATA EN PASTELILLOS AL HORNO.—Cocidas enteras
medio kilo de patatas, se les quita la piel y se pasan por el prensa-puré,
agregando cien gramos de mantequilla, cincuenta de harina, dos yemas de huevo,
un poco de sal, cien gramos de azúcar. Se trabaja todo muy bien, y cuando está
fino, se pone en una lata en porciones pequeñas, y se cuecen al horno.
POSTRE DE MANZANA.—Se cortan finas, después de
peladas, cuatro o más manzanas (según sean), se mezclan con seis cucharadas de
azúcar y manteca caliente de vaca. Se cuece, moviendo sin cesar, y cuando se
desprende se agrega un huevo batido, se pone otro poco a cocer, y se deja
enfriar.
PASTELILLOS CON MANZANA.—Para un par de docenas de
pastelillos, se pone en una cacerola, una jícara de agua, un poco de sal, una
cucharada de azúcar, dos de vino blanco y tres de manteca de vaca y un palo de
canela.
Se acerca al fuego, y cuando va a romper a hervir,
se separa para que se enfríe algo. Después se quita la canela, y se va
agregando harina, moviéndolo sin cesar con una cuchara de madera; cuando se
desprende la masa de la cacerola, se saca a un mármol y se trabaja bien, hasta
que quede muy fina; se extiende con el rollo bien adelgazado, se forma el
pastel, rellenándolo de pasta de manzana; se fríen en manteca muy caliente y
que cubra.
MARRÓN GLACÉ.—Se pelan y cuecen castañas; después
de cocidas se les quita la segunda piel con cuidado, y se ponen a escurrir. Se
hace un almíbar espeso con vainilla, se cuecen bien las castañas en el almíbar,
y se ponen a secar sobre un mármol.
TURRÓN DE CAPUCHINA.—Se baten mucho seis claras y
una yema; en una lata larga y estrecha, moldeada y untada de mantequilla, se
echa y cuece al horno suave; se pone por encima almíbar, que se habrá hecho con
media libra de azúcar; se pincha por todo para que el almíbar se introduzca; se
vuelve al horno, y sin prensar se tiene en el molde un día.
AZÚCAR CLARIFICADA.—Se pone a hervir un litro de
agua, y cuando principia se echa un kilo de azúcar y una clara de huevo; se
mueve sin cesar y se espuma muy bien, dejándolo hervir hasta que tome el punto
que se desee; si es para fruta, no muy espeso; si es para tocinillos, fuerte; y
si es a punto de caramelo, se conoce en que al echar una gota en el agua queda
dura y acaramelada.
MODO DE CONFITAR LAS FRUTAS.—Se hace a punto fuerte
almíbar y fuera del fuego se bate mucho, y cuando va poniéndose como blanca, se
bañan los dulces de prisa, porque si se pone dura, el almíbar no sirve.
BAÑO BLANCO PARA YEMAS.—Se hace almíbar espeso, y
antes de que se enfríe, se frota con una cuchara de madera en las paredes del
cazo, hasta que el almíbar se pone blanco.
YEMAS CON BAÑO.—Con un poco de agua y medio cuarto
de kilo de azúcar, se hace almíbar espeso; sin moverlas se echan en el mismo
cazo, cuando está a medio enfriar, una docena de yemas de huevo, cuidando de
que vayan cuajándose, sin pegarse al fondo; después se envuelve esta masa en
azúcar muy fina, se deja un día, y luego se toman porciones como yemas, se les
da un baño blanco, y cuando están frías, se envuelven en papel.
YEMAS CAPUCHINAS.—Para nueve yemas una clara; se
bate mucho y se incorpora una cucharada de harina; se vuelve a batir, se mete
en un molde con mantequilla, y se echa la pasta cociendo al baño maría y
terminando al horno; se saca, y cuando está frío, se corta en cuadraditos, y se
bañan en almíbar.
YEMAS ACARAMELADAS.—Sin batirlas se echan yemas en
un cazo, se les va echando almíbar algo fuerte, mezclando todo, y se acerca a
fuego lento hasta que se cuaje; cuando está espeso se saca a una fuente a
enfriar; después de fría se trabaja con azúcar fina y se rolla, tomando luego
porciones como yemas y colocándolas en una lata manchada de mantequilla. En un
almíbar a punto de caramelo se meten y sacan rápidamente, poniéndolas a
enfriar.
YEMAS DE COCO.—Se limpia bien un coco que sea
fresco, se saca la carne, se ralla y se pesa.
Por cada libra de coco se pondrá una y media de
azúcar; se hace el almíbar, y cuando empieza a hacer hebra se echa el coco
rallado, se le da unas cuantas vueltas, y se retira del fuego. Cuando la pasta
esté templada, se pone un poco de ella en una tacita con azúcar y se le da la
forma redonda.
PIÑONES BAÑADOS.—Se hace un almíbar fuerte como
para baño blanco, y lo mismo se frota fuerte con la espátula, metiendo y
sacando los piñones, que habrán sido antes tostados en el horno; procúrese que
el baño quede por igual.
PASTILLAS DE CAFÉ.—A fuego vivo se ponen cien
gramos de mantequilla con media libra de azúcar, y sin cesar de darle vueltas
con una cuchara de madera, se tiene diez minutos; se añade una taza de café
concentrado, se sigue moviendo y se añade igual cantidad de leche cocida y
fría, hirviendo todo otros diez minutos; para saber si está, se echa una gota
al agua fría, y si se queda dura en seguida, se vierte todo sobre un mármol
manchado de mantequilla, y a medio enfriar se cortan las pastillas con un cuchillo.
HUEVOS MOLES CON BIZCOCHOS.—Se hacen huevos moles,
cubriendo con parte de ellos el fondo de una fuente blanca; encima se coloca un
bizcocho y otra capa de huevos; se corta en rajas, se cubre de almíbar, y con
una pluma se baña con baño blanco o se adorna con merengue.
AZUCARILLOS.—Se bate un poco una o más claras de
huevo y se agrega la misma cantidad de tazas de agua que de azúcar florete; se
acerca al fuego y se hace hervir a fuego vivo, y cuando tiene un punto fuerte,
se pasa por un paño húmedo.
Se tiene preparado un cazo bien limpio, se llena de
agua, se le da un hervor y se tira el agua; después se echa al cazo un cacillo
de almíbar, se le da vueltas con un palo, y cuando echada una gota en agua fría
se hace caramelo, se retira de prisa del fuego, y siempre hacia un lado se bate
mucho, hasta que empiece a subir. Entonces se cesa de mover, y con un cuchillo
rosiente se corta; luego se mueve el cazo para que suelte; vuelve a acercarse
al fuego, y se vuelve sobre una tabla el perol del azucarillo.
ALMENDRAS GARAPIÑADAS.—Se limpian con un paño las
almendras, y se colocan en una cacerola con un poco de agua, canela molida y
doble cantidad de peso de azúcar que de almendras; se mueve sin cesar, hasta
que el azúcar quede granulada; entonces se retira del fuego, y después de frío
se acerca otra vez al fuego, y cuando el azúcar se pone dorada, se sacan.
CHURROS.—En una cacerola se pone al fuego medio
litro de agua, un poco de sal y unos cuarenta gramos de mantequilla, cuando
empieza a hervir se echa medio kilo de harina, fuera del fuego; sin cesar de
moverlo, se cuece un rato, y cuando la pasta algo espesa se desprende, se echa
en la churrera y se fríen en aceite muy caliente y muy abundante.
CHURROS CON HUEVOS.—Se ponen en un cazo dos jícaras
de aceite y cuatro de leche, se les hace hervir sacándolas del fuego y echando
la harina necesaria, de modo que se escalde, y trabajándola sin cesar con una
cuchara de madera; se deja enfriar y mezclan a la masa cuatro huevos,
trabajándola mucho nuevamente, después, como los otros, se ponen al molde de
hacer churros, y se echan a la sartén lo mismo, en forma de rosca y en aceite
fino y muy caliente. Es un buen postre.
DULCE DE ALMENDRA.—Con un cuarto de litro de agua
se pone una libra de azúcar a hervir, y cuando está hecho el almíbar no muy
espeso, se saca a enfriar; una vez que está templado, se echa media libra de
almendra molida; con una cuchara se menea, y luego se le añaden cinco yemas muy
batidas, poniéndolo al fuego lento hasta que espese lo que se quiera; no hay
que dejar de mover siempre al mismo lado.
DULCE DE FRUTAS
CARNE DE MEMBRILLO.—Se frotan muy bien en un paño
los membrillos para quitarles el pelo, y con agua fría se ponen a cocer; cuando
están cocidos se mondan y rallan. En un perol se pone alguna más cantidad de
azúcar que el peso que dé el membrillo rallado, con el agua necesaria para
hacer un almíbar en punto de bola; cuando el almíbar está hecho, se va
incorporando poco a poco el membrillo, y cuando está bien mezclado se pone al
fuego, retirándolo apenas rompe a hervir; se saca y pone en los moldes, poniéndolos
unas noches al fresco, sin cubrirlos.
JALEA DE MEMBRILLO.—Se cuecen los corazones y
cortezas de membrillo en la misma agua que antes han cocido los membrillos;
luego se cuela y se ponen tantos vasos de azúcar como de líquido y se cuece
hasta que está a punto de bola; se conoce que está bien cuando se echa una gota
a un plato y no corre.
DULCE DE MANZANAS.—Para este dulce se pesa igual
cantidad de azúcar que de manzana, se pelan y echan en agua hirviendo; cuando
han cocido y antes de ponerse blandas, se pasan al agua fría y se dejan
veinticuatro horas; se sacan a escurrir y aparte se hace el almíbar; cuando
está frío se unen las dos cosas y se pone a fuego lento hasta que tome punto
bastante fuerte; quedan enteras y de un color muy bonito.
MERMELADA DE MANZANA.—Después de peladas se ponen a
cocer las manzanas con agua fría; se las deja escurrir y se pasan por un tamiz,
poniendo después en la misma proporción el azúcar que la pasta, agregando
canela molida; se mueve sin cesar todo junto hasta que tome punto, que es
cuando se echa a los tarros.
GELATINA DE MANZANA.—Se pelan las manzanas y se
cuecen; en una fuente se ponen setecientos gramos de azúcar; se deshacen
aparte, con un poco de agua caliente, cien gramos de cola de pescado, mezclando
esto con el zumo de dos limones, y pasado por un tamiz se echa a donde está el
azúcar; se bate mucho y cuando toma consistencia se pone en moldes. Siempre que
haya que sacar gelatina de los moldes se introducen antes un momento en agua
muy caliente.
MANZANA MOLDEADA.—Limpias de piel y semillas las
manzanas, se cortan a trocitos, poniéndolos a cocer con agua, azúcar y canela;
déseles vueltas sin cesar con una cuchara de madera, y cuando se ve que se hace
pasta se pone en un molde, no sacándola hasta que se enfríe.
PASTA DE MANZANAS.—Frotadas y partidas las manzanas
se ponen a cocer con agua; se pasan por tamiz y se pone igual cantidad de jugo
que de azúcar, y a fuego lento se hace hervir unas horas, hasta que está en su
punto.
JALEA DE MANZANA.—Se frotan bien una docena de
manzanas y se ponen a cocer con una botella de sidra; cuando están cocidas se
pasan por un tamiz y se pone en un perol al fuego, vaso de azúcar por vaso de
jugo, y cuando está a punto se pone en moldes.
DULCE DE NARANJA.—Con un rallador o cuchillo fino
se les quita la parte amarilla; se cortan por la mitad a lo ancho; se les quita
las semillas y se ponen a cocer en agua fría; se dejan hervir hasta que están
tiernas, que se sacan a otra agua fría, cambiándoles de agua cada doce horas
por espacio de cinco días. Aparte se hace el almíbar, y cuando tenga punto, se
mete la naranja, haciéndola hervir a fuego lento hasta que esté a punto,
colocándola en tarros, cuidando que quede la fruta cubierta por una buena capa
de almíbar. Se necesita kilo y medio de azúcar por kilo de naranja en crudo.
Cuando se quiere que quede más bonito, sin quitar
nada de la cáscara se tienen lo primero nueve días en agua, cambiándola todos
los días y pinchando a menudo la cáscara con un alfiler.
NARANJAS CONFITADAS.—Se quita la cáscara de la
naranja a rajitas; se tienen unas horas secando, y en un almíbar que se tendrá
preparado a punto de caramelo, se introducen y sacan rápidamente, dejándolas en
una fuente para que se acaramelen.
GELATINA DE NARANJA.—Se pone en un perol la misma
cantidad de azúcar que de zumo de naranja, poniendo una clara de huevo para
clarificarlo; cuando está a medio cocer se pasa por un colador y se vuelve al
fuego, agregando colas de pescado disueltas en un poquito de agua caliente
(unas tres colas por docena de naranjas); se deja hervir hasta que tome punto,
poniéndolo en moldes.
DULCE DE LIMÓN.—Se toman limones buenos y se pesan,
y se pone la proporción de azúcar algo más que para las naranjas; se les quita
la parte amarilla con el rallador y se cortan en rajas a lo largo. Se tienen un
momento en agua hirviendo y en seguida se ponen en agua fría veinticuatro
horas, cambiando el agua dos o tres veces. Se hace almíbar a punto fuerte, se
une con la fruta, se pone a cocer hasta que tome color dorado y punto. Las
cortezas de limón se confitan y acaramelan lo mismo que las de naranjas.
DULCE DE CEREZA.—Se pesa kilo y medio de azúcar por
kilo de fruta; se quitan a las cerezas huesos y tallos y se tienen cuatro horas
en agua fría; después se meten en agua hirviendo y se dejan cinco minutos
hervir, volviéndolas al agua fría otras cuatro horas, cambiando todas las horas
el agua.
Se hace aparte almíbar a punto, se deja enfriar, se
une la fruta bien escurrida y se hace hervir lentamente, hasta que esté a punto
y pueda meterse en los tarros.
DULCE DE GUINDA.—Éste se hace y prepara igual que
el anterior, teniendo presente que si las guindas son de buena clase basta con
poner kilo de azúcar por kilo de fruta.
PASTA DE GUINDA.—Se pesa por kilo de fruta kilo y
cuarto de azúcar; se le quitan los tallos y los huesos y en agua fría se pone a
cocer; cuando ha hervido un poco se escurre bien y pasa por el cedazo, cociendo
la pasta sola y moviéndola sin cesar hasta que espese. Después se pone la pasta
y el azúcar juntos, hirviendo diez minutos sin dejar de moverlo, y cuando tiene
punto se echa en los tarros. Ningún tarro de dulce debe taparse hasta pasados
dos o tres días de haberlos llenado.
CABELLO DE ÁNGEL.—Se cuece o asa la calabaza, y
cuando se abre y esté bien cocida se quita la piel, poniendo los hilos en una
vasija con agua fría; se tiene un día entero cambiando el agua dos veces
durante las veinticuatro horas. Cuando está bien escurrido se pesa kilo de
fruta por uno y medio de azúcar; se hace aparte un almíbar a punto, se unen los
hilos al almíbar; se echa corteza de limón y canela en palo y se deja hervir
hasta que tome punto.
DULCE DE CIRUELA CLAUDIA.—Se eligen ciruelas buenas
y duritas; se pesa igual cantidad de ciruela que de azúcar o algo menos de la
última; se pinchan las ciruelas, y sin quitarles los tallos se ponen en agua
fría; en la misma se ponen a cocer y se tienen hasta que van subiendo a la
superficie; según vayan apareciendo arriba se van sacando a otra agua fría y se
tienen veinticuatro horas; se sacan y ponen a escurrir; se hace aparte un
almíbar a punto, y sin que se enfríe del todo se van poniendo las ciruelas una
a una; se acerca al fuego, y cuando rompe a hervir se separa y deja quieto
hasta el día siguiente, que se hace la misma operación; es decir, acercarlas y
quitarlas cuando van a empezar a hervir, y así siete o nueve días que le son
necesarios hasta tomar punto.
DULCE DE HIGO.—En todo es igual al anterior, con la
sola diferencia de que antes de poner a cocer los higos han de estar cuarenta y
ocho horas en agua fría, cambiando ésta cada doce horas.
PASTA DE CIRUELA.—Se pesa la misma cantidad de
fruta que de azúcar; se ponen las ciruelas (que sean buenas y verdes) a cocer,
y cuando se ve que se deshacen, se escurren bien; aparte se hace el almíbar a
punto de caramelo, y la ciruela después se cuece sola y sin dejar de mover;
cuando se pone espesa, se mezcla con el almíbar fuera del fuego y moviendo
mucho, hasta que esté bien mezclado, y entonces se pone en los tarros.
PASTA DE HIGOS.—Se hace como la anterior, sino que
a los higos hay que quitarles la piel antes de cocerlos.
DULCE DE MELOCOTÓN.—Se pesa la misma cantidad de
azúcar que de melocotones, se frotan éstos, se meten en agua hirviendo y se
separan del fuego, dejándolos allí hasta que el agua se enfríe, se sacan con
cuidado a otra agua fría, y se tienen veinticuatro horas cambiando de agua cada
doce; con los dedos se les quita la piel con mucho cuidado, y se meten en el
almíbar, que se habrá hecho aparte, y cuando éste está frío, se acerca a fuego
suave, y se hace cocer hasta que tome punto.
PASTA DE MELOCOTÓN.—Se pesa kilo y medio de azúcar
por kilo de fruta; se pelan y quitan los huesos a los melocotones, y con agua
fría se acercan al fuego; cuando han cocido bastante se ponen a escurrir.
Aparte se hace almíbar a punto de caramelo, se mueve mucho, se acerca al fuego,
y sin dejar de mover, para que no se pegue, se hace hervir unos veinte minutos
a fuego suave, hasta que esté a punto.
PASTA DE ALBARICOQUE.—Se quita el hueso a los
albaricoques y se hace lo mismo en todo que la fórmula anterior.
ALBARICOQUE MOLDEADO.—Se pesa la misma cantidad de
azúcar que de albaricoques; se les quitan los huesos y la piel, y cortados a
trozos se ponen a hervir a la vez que el azúcar, y cuando está a punto, se saca
a moldes y se deja enfriar.
MERMELADA DE ALBARICOQUE.—Se pesa el azúcar en la
misma proporción que los albaricoques; se pelan y cortan a trozos, y en un
perol se pone una capa de fruta, otra de azúcar y así sucesivamente, dejándolo
un día entero; después se acerca al fuego, y sin dejar de mover, para que no se
pegue, se hace hervir hasta que tome punto.
DULCE DE PERA.—Se pesa la misma cantidad de peras
que de azúcar; se pelan las peras y a lo largo se parten por la mitad,
quitándoles semillas y corazón; se echan en agua hirviendo y se tienen un
cuarto de hora; después se escurren bien.
Aparte se hace el almíbar a buen punto, y cuando
está frío se une la fruta, haciendo cocer a fuego suave, hasta que esté en su
punto.
MERMELADA DE PERA.—Ésta se hace por el mismo
procedimiento que la mermelada de manzanas.
COMPOTA DE PERA.—Se pesa medio kilo de azúcar por
kilo de peras; se pelan y limpian de semillas y se ponen a cocer con agua y un
palo de canela; cuando está a medio cocer se mezcla una copita de vino blanco y
se deja hervir hasta que tiene punto de compota, que es almibarado.
COMPOTA DE MANZANA.—Se hace como la anterior, pero
se suprime el vino y la canela, poniendo en su lugar corteza de limón.
COMPOTAS DE MELOCOTÓN Y ALBARICOQUE.—Como la de
manzana, quitando el limón.
DULCE DE SANDÍA.—Se quita la corteza de la sandía y
la parte encarnada; de la parte blanca de junto a la corteza se cortan unos
trocitos como dados y se meten en agua hirviendo; se tienen un cuarto de hora y
se sacan al agua fría, teniéndolos allí mientras aparte se hace el almíbar a
punto fuerte; se mete la sandía y vuelve a hervir hasta que tome punto; se pone
kilo de azúcar por kilo de fruta.
SANDÍA CONFITADA.—Se pone cocida y escurrida, y se
introducen los trozos en almíbar a punto de caramelo, metiendo y sacando
rápidamente y dejándolos enfriar para que queden acaramelados.
DULCE DE FRESA.—Se pesa igual cantidad de fresa que
de azúcar; se limpian muy bien las fresas, se les quita los tallos y se echan
en agua hirviendo, sacándolas en seguida al agua fría; a los cinco minutos se
ponen a escurrir, y entretanto se hace almíbar con bastante punto; se deja
enfriar para mezclarlo con la fruta y a fuego lento se hace hervir hasta que
esté en su punto.
JALEA DE FRESA.—Se cuece la fresa (después de
limpia) con el agua justa; después se exprime en un paño fino y se mide el
jugo, poniendo en un cazo tantas tazas de jugo como de azúcar; se deja hervir
lentamente hasta que esté a punto fuerte y se echa en los tarros, poniéndolos
en sitio ventilado.
MERMELADA DE FRESA.—Se pesa igual cantidad de
azúcar que de fresas; se limpian bien éstas, se les quita los tallos y se ponen
al fuego en agua fría; en cuanto dan un hervor se sacan, se escurren y pasan
luego por un tamiz; se hace hervir la fruta hasta que espese algo; se le añade
el azúcar y se hace hervir un poco sin dejar de mover para que no se pegue.
MERMELADA DE GROSELLA.—Se hace lo mismo que la de
fresa.
JALEA DE GROSELLA.—Se toma la misma cantidad de
grosella encarnada que blanca y una tercera parte de frambuesas; se mezclan
bien, se exprimen mucho y pasan por un paño muy fino. Se mide las mismas tazas
de jugo que de azúcar y se pone a hervir lentamente.
Cuando haya tomado bastante punto se pasan y se
llenan los tarros, dejándolos descubiertos en sitio muy ventilado.
DULCE DE BATATAS.—Se pesa kilo y cuarto de azúcar
por uno de batatas. Después de cocidas enteras se les quita la piel; se parten
en rajas uniéndolas al almíbar, que se habrá hecho aparte y con bastante punto;
después ha de hervir todo junto hasta que esté dorado y en su punto.
BATATAS CONFITADAS.—Cocidas y cortadas a rajas,
como en la fórmula anterior, se introducen y sacan rápidamente en almíbar a
punto de caramelo, poniéndolas a enfriar, y se empapelan.
DULCE DE UVAS.—Se pesa la misma cantidad de azúcar
que de uvas de esas encarnadas, de grano largo; se ponen en agua muy caliente,
sin tallos, y en seguida se extienden al sol. Se hace almíbar muy clarificado,
se deja enfriar, se meten las uvas, y a fuego lento se deja hervir un rato
hasta que tome punto.
UVAS CONFITADAS.—Tómense uvas como las anteriores,
frótense con cuidado para que no se estropeen, métanse en un almíbar a punto de
caramelo, y déjense enfriar.
CIRUELAS O HIGOS CONFITADOS.—Toda clase de frutas
que se quieran confitar, después de cocidas, hay que introducirlas en almíbar a
punto de caramelo, y ponerlas después a enfriar para empapelarlas.
GELATINA DE UVAS.—Suéltense los granos de uva,
cuézanse en agua, cuélense para sacarles el zumo, pónganse al fuego con cien
gramos de azúcar por cada medio kilo próximamente de jugo, espúmese bien y
retírese cuando esté bien cocido y haya tomado una regular consistencia.
HELADOS
MODO DE HACER LOS HELADOS.—La heladora o garrafa o
molde que ha de servir para los helados ha de estar bien limpia y ha de cerrar
herméticamente.
Después de preparado el helado se echa en la
garrafa y cierra bien; ésta se mete en un cubo sobre hielo y sal alrededor de
ella; se va rellenando el cubo de hilo y sal, y cuando esté todo, principia a
dársele vueltas o medias vueltas rápidas, hasta que se hiela.
FLAN HELADO.—A un vaso de leche, diez céntimos de
café en grano; después se baten mucho dos yemas con azúcar, y se baten aparte
las dos claras a punto de nieve; se mezclan bien las yemas con la leche y se
pone al fuego como bizcochada; antes de separarlo del fuego se ponen cuatro
colas de pescado deshaciendo una por una; y después se coloca en franela mojada
y se pone hielo hasta que se cuaja.
QUESO HELADO.—Se ponen veinticuatro yemas de huevo
y medio kilo de azúcar; se cuece un litro de leche con vainilla o corteza de
limón; cuando está fría se va incorporando a las yemas, que estarán muy batidas
con el azúcar; se acerca al fuego sin dejar de moverlo, y cuando principia a
ponerse espeso se retira antes de que hierva. Se trabaja hasta que quede
espumosa y fría y se vierte en los moldes, poniéndolos a helar.
MANTECADO.—El mantecado se hace por el mismo
procedimiento que el queso helado; variando las cantidades; para un litro de
leche, catorce yemas de huevo y doscientos gramos de azúcar. Cuando está frío,
en lugar de moldes se pone en una heladora y se le da vueltas hasta que quede
cuajado.
HELADO DE FRESA.—Se toma un kilo de fresa, y por un
tamiz se va pasando, agregando despacito, a fin de que pase mejor, algo menos
de medio litro de agua; en el líquido se echan tres cuartos de kilo de azúcar y
se pone al fuego un rato para que se haga como un almíbar; se deja enfriar, se
pone en la heladora y se hiela.
HELADO ARLEQUÍN.—Si es para queso helado se pone
una mitad del molde lleno de helado de fresa, y encima la otra mitad de
mantecado; se tapa, se cubre de hielo todo, durante dos horas, y se saca con
cuidado en el mismo momento de servirlo. Si se sirve, no como queso, sino en
vasitos, se tienen los dos helados en sus respectivas heladoras, y se coloca
mitad de cada uno, a lo largo.
LIMÓN HELADO.—Para un litro de agua seis cucharadas
de azúcar y el zumo de seis limones; mézclese bien todo y póngase a helar en la
garrafa.
LECHE HELADA.—Se cuece la leche con azúcar y un
palo de canela; se pone a helar, y cuando se ha de servir se llena una copa, y
por encima se pone una capa de canela molida.
CANELA HELADA.—Hágase hervir en un litro de agua
una docena de palitos de canela, azucárese convenientemente y póngase a helar.
HELADO DE VAINILLA.—Se hace igual que el anterior,
sustituyendo los palitos de canela con los de vainilla.
HELADO DE GROSELLA.—Se prepara y hace todo por el
mismo procedimiento del de fresa.
HELADO DE NARANJA.—Se pone en un litro de agua el
zumo de seis naranjas grandes, y el azúcar necesario, se echa en la garrafa y
se pone a helar.
HELADO DE CAFÉ.—Se hace café muy concentrado, se
azucara y se pone a helar.
HELADO DE CAFÉ CON LECHE.—Se prepara leche (un
litro) como para hacer mantecado, poniéndola a cocer con una muñeca que
contenga doscientos gramos de café tostado, pero sin moler; se mezcla con el
batido de huevo y se pone a helar; si se quiere con más color se le echa además
una o dos tazas de café concentrado.
HELADO DE AVELLANA.—Se hace una crema como para
mantecado, se mezclan avellanas tostadas y molidas, se pone en la garrafa y se
hiela.
MANTECADO CON FRUTAS.—Hágase el mantecado según
fórmula y mézclense bien frutas muy picadas y confitadas, poniéndose en la
heladora.
HELADO DE ALMENDRA.—Hágase una crema como para el
mantecado, mézclese almendra tostada y molida, y póngase a helar.
HELADO DE COCO.—Prepárese igual que el anterior,
pero en lugar de echar almendra, échese coco rallado.
HELADO DE CHOCOLATE.—En un litro de leche,
disuélvanse seis u ocho pastillas de chocolate (que resulte espesito), se pone
en la heladora y se hiela.
MANTECADO DE BIZCOCHO.—Se hace un bizcocho en
molde, se deja en el centro un hueco; se saca a un plato frutero, y al tiempo
de servirlo se llena el hueco de mantecado.
HUEVO HELADO.—Se baten muy bien las yemas que se
quiera, con una cucharada de azúcar por cada yema; se baten las claras a punto
de nieve y se incorporan a las yemas, agregando un poco de vainilla; se pone a
helar, y cuando está cuajado se sirve.
BISCUIT DE COCO.—Para diez claras de huevo, media
libra de azucarillos, medio cuartillo de nata y poco más de un cuarterón, cien
gramos, de coco rallado.
Se baten muy bien las claras con los azucarillos
hasta que estén duras; se tiene antes batida la nata hasta que quede muy
espesa; después se juntan las dos cosas, se echa luego el coco y se pone en
hielo cuatro horas sin moverlo.
Lo mismo se hace biscuit de avellana y de vainilla;
el de café se cuece antes con un poco de leche y se echa al final como el coco.
SORBETE DE MELOCOTÓN.—Se toman melocotones muy
maduros; se cortan a pedazos, se tiran los huesos, y a los pedazos se les da un
hervor en un cazo con un agua.
Se pasan por un tamiz, procurando pase toda la
pulpa, añadiéndole por kilo de melocotones medio de azúcar que se habrá
deshecho en el fuego con un poco de agua.
Después de bien mezclado todo se deja enfriar y se
pone a helar dentro de la garrafa o molde.
JARABES Y PONCHES
JARABE DE MALVAVISCO.—Se limpia un cuarto de kilo
de malvavisco y se hace hervir; se tira el agua y se pone en otra (un litro),
dejándolo hervir hasta que se reduzca a la mitad; se pasa por un colador y se
pone con medio kilo de azúcar de pilón, poniéndolo a hervir hasta que tome un
punto de jarabe bastante grueso.
JARABE DE GROSELLA.—Se limpian dos kilos de
grosellas y un cuarto de kilo de cerezas que no estén muy maduras; poco a poco
se va machacando todo muy bien y pasándolo por un tamiz o paño muy claro y
húmedo; ese jugo se tiene reposando un día entero en sitio muy fresco,
procurando que esté en vasija de barro. Después se pone en una franela o tamiz
para que se vaya filtrando y cayendo a otra vasija; a medio kilo de este jugo
se le agregan tres cuartos de kilo de buen azúcar; se pone a fuego muy lento y
cuando va a empezar a hervir se vierte de la vasija de porcelana que se habrá
puesto al fuego a la de barro; se deja enfriar y se embotella; procurando
guardar las botellas derechas y herméticamente cerradas y en sitio muy fresco.
Cuando se quiere improvisar un refresco basta echar una cucharadita de este
jarabe en una copa de agua.
JARABE DE CAFÉ.—En un cuarto de litro de
aguardiente de Holanda se echa una taza de café muy fuerte y concentrado;
aparte se hace medio kilo de azúcar buena en almíbar, se mezcla todo muy bien,
y con un embudo de papel filtro se filtra y embotella.
PONCHE.—Se baten tres yemas de huevo con tres
cucharadas de azúcar; se agrega una copa de coñac, y sin dejar de moverlo se
incorporan dos claras a punto de nieve.
PONCHE DE HUEVO.—Se baten tres yemas de huevo con
tres cucharadas de azúcar muy fino; se agrega una copa de coñac y sin dejar de
moverlo se va incorporando medio litro de leche caliente; cuando está bien
mezclado se sirve.
LICORES
LICOR DE GUINDAS.—En un litro de alcohol de 90
grados se echa un gramo de clavo cilantro y otro de canela molida; se mete un
kilo de guindas sin cabos y que estén en su punto, dejándolas en maceración
unos veinte días. Después se agrega un kilo de azúcar pilón y medio litro de
agua, dejándolo diez días o más; se embotella filtrado.
LICOR DE MENTA.—Póngase un kilo de azúcar fina en
dos litros de anisado, dejándolo unos ocho días; después se agregan setenta
gotas de menta y, como todos los licores, antes de embotellarlo se filtra.
CURAÇAO.—Póngase un litro de alcohol en maceración
por espacio de quince días, veinticinco gramos de canela de Ceilán, veinte de
naranja seca y cinco de flor de azahar; pasados esos días se hace un almíbar
clarificado con medio litro de agua y trescientos gramos de azúcar fino; cuando
el almíbar está a punto de caramelo se deja enfriar y ya frío se mezcla con el
alcohol y se filtra.
LICOR DE NARANJA.—Se tienen durante ocho días las
cortezas peladas de cuatro naranjas grandes en un litro de aguardiente de
Holanda y un pedazo de vainilla. Después de estos días, con una copa de agua y
una libra de azúcar pilón se hace almíbar; cuando está frío se mezcla con el
aguardiente y se filtra.
LICOR DE FRESA.—Se aplastan y exprimen bien medio
kilo de fresas; en tres cuartos de litro de agua hirviendo se disuelve medio
kilo de azúcar pilón y se vierte sobre las fresas, que se tendrán en un tamiz,
y así sueltan todo el jugo; se tapan bien, y cuando se ha enfriado se agrega
medio litro de alcohol, se deja todo unido unos dos días y se filtra.
CHARTREUSE.—En setecientos gramos de alcohol
téngase macerando tres o cuatro días un gramo de raíz de angélica, uno de
mirto, uno de clavo, uno de nuez moscada, uno de vainilla, dos de canela y unas
hebras de azafrán.
Después, en seiscientos gramos de agua hirviendo se
disuelven ochocientos de azúcar pilón; se mezcla con el alcohol muy bien y se
filtra.
OTRA FÓRMULA.—Se ponen en una vasija dos litros de
alcohol con un frasco de esencia de chartreuse; luego se disuelven cinco libras
de azúcar pilón en dos litros y medio de agua (puede disolverse al fuego para
mayor brevedad), y se incorpora una vez deshecho, al alcohol y esencia.
Se pone unos hilos de azafrán para darle color, y
se filtra.
Para que el color salga por igual, después de
filtrado se une todo, y últimamente se embotella.
ANISETE.—Con medio kilo de azúcar y un cuarto de
litro de agua se hace almíbar; mézclese medio litro de este almíbar con un
cuarto de litro de anís, y cuando está bien mezclado, échese todo a una jarra o
vasija de boca ancha para poder darle vueltas a menudo con una cuchara de
madera; a los tres o cuatro días se habrá hecho el almíbar, porque para que el
anisete quede blanco hay que hacer el almíbar así, en crudo; de modo que hasta
pasar esos días no se hace la mezcla, y entonces se filtra y se embotella.
ANISADO.—Para hacer cuatro litros de anisado, se
disuelve bien un kilo de azúcar granulado en un litro y tres cuartos de agua.
Se echa aparte media copa de esencia en un poco de
alcohol, y mezclado en dos litros de alcohol, se echa en el agua y azúcar antes
preparada.
Se agregan dos copas de alcoholato de naranja.
Se mojan dos papeles filtro para que desaparezca la
goma que tienen y se cortan en pedazos pequeños. Una vez partidos bien se mete
en una jarra o vasija aparte y mezclado con el líquido antes preparado se bate
bien. Después se arroja todo en el líquido y se mezcla. Se pasa varias veces
por el filtro, hasta que quede bien clarificado.
MODO DE SERVIR BIEN UNA COMIDA
La señora de la casa, cuando tiene invitados, debe
cuidarse personalmente de que esté la comida bien presentada y a tiempo; un
plato bien condimentado pierde su mérito si no se presenta con gusto.
El uso ha introducido para la mesa reglas que es
preciso conocer para no desagradar a los convidados.
Desde el principio ha de estar puesta la mesa tal y
como ha de quedar hasta el fin de la comida.
Debe tener de uno y medio a dos metros de ancha, y
el espacio reservado para cada individuo puede ser de cincuenta centímetros
próximamente.
Lo primero se extiende el mantel sobre un muletón,
que sobresalga de la mesa de treinta a cuarenta centímetros.
Para las comidas de etiqueta no está admitida más
que la mantelería blanca adamascada o tejidos de Holanda con bordados o guipur;
para el campo y para comidas familiares está admitida la mantelería de color.
En el centro de la mesa se coloca una cesta o
canastillo con flores, y si hay frutas, se colocan las dos cosas mezcladas; en
los extremos (si no está el comedor alumbrado eléctricamente), unos candelabros
con sus pantallitas. En el trinchero se colocan los platos y compoteros,
postres, cubiertos para cambiar y lo necesario para que los criados puedan
tomar con facilidad.
En el sitio de cada convidado se coloca un plato; a
la izquierda el tenedor, a la derecha la cuchara y el cuchillo en un
porta-cuchillos.
Colocar los vasos de derecha a izquierda, por orden
de tamaño; vaso para agua, para Burdeos, para Madera; copa para Champagne. El
vino del Rhin se sirve en vaso de color, los licores en copitas a propósito.
En la tarjeta que lleva el nombre de cada
convidado, se escribe el menú y se coloca sobre la servilleta, y ésta, plegada,
sobre el plato, y el panecillo debajo.
Si los cubiertos y cuchillos son de plata, el
mérito principal es que sea muy brillante; los de plata mate y oxidada, con sus
cinceladuras, puede ser de más efecto artístico, pero no hace tan limpio; los
cuchillos pueden ser de fantasía, siempre que sean de estilo bonito.
Pueden ponerse garrafitas de agua y de vino, para
que cada invitado tenga una a su derecha y otra a su izquierda; entre cada
persona se coloca un salero con su cucharilla.
Puede decirse de la vajilla que están admitidas
todas las porcelanas sencillas o doradas, y todas las lozas.
La vajilla lisa de plata u oro, siempre es de muy
buen efecto; para los postres, si se tiene porcelana china, sajona o de Sévres,
debe usarse.
En general, se cambia por completo el cubierto
después del pescado, pero en algunas casas cambian el tenedor y el cuchillo
después de cada plato.
Aún cuando la comida principie con luz del día,
como para cuando termine habrá oscurecido, es de buen tono correr las cortinas
y encender las luces antes de principiar.
Si el servicio de la comida lo hacen hombres, deben
tener guantes blancos de hilo o algodón y calzado que no haga ruido; de los
guantes han de darse a cada criado tres o cuatro pares, pues es preferible
servir sin nada que hacerlo con guantes sucios; si el servicio está hecho por
mujeres, no deben llevar nada en las manos.
Los aparadores y mesitas de servir estarán
cubiertos con mantelillos blancos, lo mismo que el trinchero, procurando que
todo cuanto pueda necesitarse se encuentre allí.
Los criados quitan los platos uno por uno, pues es
de muy mal gusto quitarlos poniendo uno sobre otro; al servir debe el criado
presentar la fuente por la izquierda y bastante baja, para que el convidado se
sirva con comodidad; al presentarla debe llevar sobre la mano y debajo de la
fuente una servilleta doblada en cuadro y poniendo la mano muy abierta.
Generalmente se sirve primero a las señoras y
después a los caballeros; pero es mucho más práctico ir dando vuelta. Cuando
hay muchos invitados se sirve con dos criados, empezando por las dos señoras
que estén a derecha e izquierda del amo de la casa.
El vino se sirve a la derecha, y debe anunciarse la
marca antes de echarlo. Los vinos de Burdeos se sirven ligeramente tibios, es
decir, a la temperatura de la habitación; el vino de Borgoña y los vinos
blancos de Jerez se sirven fríos, a la temperatura de la bodega. Los vinos de
Champagne se sirven ligeramente helados.
El helado se sirve sobre una servilleta plegada, o
en una huevera especial, de cristal, sobre una fuente; el criado corta un trozo
con un cucharón de plata y lo sirve; ahora para comer el helado se usan unas
palitas muy lisas, en sustitución a las antiguas cucharillas.
Las peras y manzanas se sirven y cortan a
cuarterones, las uvas en racimos con tijeras; no deben ponerse las frutas
formando pirámide, porque podrían caerse.
Al final de la comida se sirven unos bols para
lavarse la extremidad de los dedos; contiene dos terceras partes de agua tibia,
perfumada con alcohol, menta o limón; no deben quitarse los postres de la mesa
mientras los convidados no hayan pasado al salón.
MENÚS
PARA ALMUERZOS.—Primero. Entremeses, huevos al
plato, pescado, chuletas de cordero, leche frita, quesos y frutas, vinos, café
y licores.
Segundo. Entremeses, tortilla con espárragos,
merluza con mayonesa, ternera en salsa, codornices asadas, postres, vino, café
y licores.
Tercero. Entremeses, huevos estrellados, bacalao
rebozado, ternera con aceitunas, pichones, cuajada, postres, vinos, café y
licores.
Cuarto. Entremeses, huevos con guisantes, besugo
asado, beefsteak, crema de café, postres, vinos, café y licores.
Quinto. Entremeses, tortilla con picadillo, merluza
a la vinagreta, chuletas de primavera, solomillo de cerdo, tarta de manzanas,
queso y galletas, vinos, café y licores.
Sexto. Entremeses, huevos a la marinera, anguilas
fritas, ternera con champiñons, sesos huecos, codornices con tomates, postres,
vinos, café y licores.
PARA COMIDAS.—Primero. Entremeses, ostras, sopa de
arroz, truchas con jamón, pollo asado, ensalada, guisantes con huevos, soplillo
de chocolate, quesos y frutas, vinos, café y licores.
Segundo. Entremeses, juliana con huevos, lenguados
al plato, salmón, pecho de carnero asado, judías verdes, flan de leche, quesos,
galletas y uvas, vinos, café y licores.
Tercero. Entremeses, sopa de macarrones con queso,
lenguados con almejas, perdices estofadas, alcachofas rellenas, ternera con
patata moldeada, mantecado helado, pastel moka, quesos y frutas, vinos, café y
licores.
Cuarto. Entremeses, consommé de aves, truchas con
limón, solomillo de cerdo al horno, pastel de coliflor, pollo a la marinera,
helado de avellana, bizcocho con frutas, postres de frutas, vinos, café y
licores.
Quinto. Entremeses, sopa de acederas y huevos,
rodaballo en caldo corta, sardinas rebozadas, envueltas de pechugas, pichones
en salsa, espinacas, helado de fresa, pudding de manzanas, postres, vinos, café
y licores.
Sexto. Entremeses, sopa de croqueta, tarta de
merluza, lubina asada, ternera a la jardinera, liebre a la casera, leche
helada, postres, vinos, café y licores.
PARA BANQUETES.—Primero. Entremeses muy variados,
sopa de ostras, consommé de carnes, huevos con mantequilla, truchas rellenas,
carpas a la alemana, pollos asados, espárragos con huevos, ternera a la
Marengot, lengua a la escarlata, gelatina de crema, queso helado, quesos y
frutas, vinos, café y licores.
Segundo. Entremeses variados, caldo español, arroz
con menudillos, tortilla con sesos, cola de merluza asada, anguilas con salsa
de tomate, becadas, alcachofas rellenas, pavo asado, riñones al jerez, jamón en
dulce, sorbete de melocotón, bizcocho para banquete, frutas, quesos y dulces,
vinos, café y licores.
Tercero. Entremeses, caldo de legumbres y verduras,
sopa de almendras, huevos de primavera, lenguados con almejas, calamares en su
tinta, pechugas de gallina, pichones al jerez, menestra de guisantes, gallina
trufada, brazo de gitano, helado de almendra, postres variados, vinos, café y
licores.
Cuarto. Entremeses, caldo de aves, sopa de yemas,
tortilla de bechamelle, salmonetes con tomate, langosta a la americana,
solomillos de carnero, liebre a la casera, cardo al natural, jamoncillo
trufado, biscuit de coco, sopa cana, frutas, quesos y dulces, vinos, café y
licores.
Quinto. Entremeses, caldo improvisado, arroz con
langostinos, huevos con salchichas, salmón a la generosa, pescadillas al
gratín, faisán relleno, espárragos a la andaluza, conejo en pepitoria, cabeza
de cerdo, helado de grosella, budding, frutas, quesos y dulces, vinos, café y
licores.
Sexto. Entremeses, sopa real, consommé de almejas,
tortilla con picadillo, dorada, langostinos a la americana, ganso a la inglesa,
alcachofas rellenas, chochas al horno, gazapos en papillotes, helado de café
con leche, crema con bizcochos, quesos, frutas y dulces, vinos, café y licores.
RECETAS ÚTILES
PARA EL TOCADOR.—Para hacer jabones colorantes,
poniendo 10 por 100 de aceite de coco, otro 10 por 100 de sosa cáustica
disuelta en 40 por 100 de agua. Se deja hervir una hora. Después de completa
vaporificación se mezcla colofonia 15 por 100.
Se deja hervir un cuarto de hora; se prepara una
solución de 2 por 100 de cloruro de sodio (sal común), y otro 2 por 100 de
sulfato de sosa disuelto en cuatro litros de agua.
Se agrega el producto de la saponificación, en tres
veces se hace la mezcla, y luego, según el color que se desee, se añade 1 por
1.000 de cristalina, 1 por 1.000 de sosautilina o de benzo azul, etc.
JABÓN PARA AFEITARSE.—En un litro de agua se ponen
a hervir tres limones cortados en rajas, tamizándolos y exprimiéndolos bien.
Luego se funden en esta agua tres libras de jabón
de Marsella, y cuando está bien derretido se aparta del fuego, se mezcla con
libra y media de almidón en polvo y se le añaden unas gotas de esencia de
limón. Se amasa bien la pasta y se da la forma de pastillas. Resulta muy bueno.
AGUA PERFUMADA.—Póngase en cuatro onzas de
aguardiente una de benjuí, dos de estoraque y un poco de raíz de lirio de
Florencia en polvo, dejándolo todo ocho horas en el rescoldo del fuego. Luego
se pasa el líquido por un lienzo y sobre las heces se echan otras cuatro onzas
de aguardiente, para sacar nuevo producto, que se mezcla con el primero y se
embotella.
DENTÍFRICO
Alcohol de 90º 1/4 de litro.
Cochinilla 2 gramos.
Clavo de especias 15 —
Canela, corteza 10 —
Anís en grano 15 —
Raíz de pelitre 10 —
Quina de loja 20 —
Esencia de menta 3 —
Se muele muy bien todo, se echa en el alcohol y se
deja unos quince días, después se filtra, se echa la esencia de menta, y se
cierra la botella herméticamente.
AGUA DE COLONIA
Alcohol de 32º 400 gramos
Esencia de bergamota 4 —
— cidra 4 —
— cidrato 2 —
— lavanda 2 —
— flor de naranjo 1/2 —
— rosas 1/2 —
Tintura de almizcle 1 —
— benjuí 6 —
— ámbar 1/3 —
Se mezcla bien todo con el alcohol, se deja muy
tapado unos días y se filtra.
PARA LAVAR LA CABEZA.—En un vaso de agua se pone
una cucharada de bicarbonato de sosa y tres yemas de huevo batidas; se mezcla
todo bien, y con ello se frota la cabeza en todas direcciones; luego se aclara
varias veces con agua templada.
DESINFECCIÓN DE OBJETOS DE TOCADOR.—Como todo lo
que hay en el tocador no puede someterse a la ebullición, hay que buscar
composiciones antisépticas que obren en frío.
Se toma una solución compuesta de lo siguiente:
Formol comercial 40 gramos.
Alcohol a 90 grados 560 —
Agua 400 —
o las soluciones de lisoformo al 5 por 100,
suficientes tras un contacto de cinco a seis horas, para esterilizar cualquier
objeto cargado de estafilococos o de bacilos de Eberth. Puede también emplearse
el agua oxigenada al 5 por 100. Bastará con añadir a una parte dos de agua
común y dejar los objetos en inmersión durante una hora.
PARA LOS DIENTES.—Para consolidar los dientes es
muy conveniente limpiarse y jabonarse con agua bicarbonatada después de cada
comida; y por la noche, antes de acostarse, pasar con un pincelito, sólo por
las encías, la siguiente mezcla: tintura de yodo, tintura de mirra y tanino en
alcohol por partes iguales.
Segunda fórmula.
Crema de tártaro 65 gramos.
Alumbre calcinado 3 —
Azúcar de leche 35 —
Carmín 3 —
Esencia de menta 3 —
Mezclar todo y darse en las encías.
POLVOS DENTÍFRICOS
Carbón de leña pulverizado 50 gramos.
Polvo fino de quinina gris 25 —
Tanino 3 —
Esencia de menta 1 —
Es la mejor preparación que se conoce para los
dientes y las encías.
PARA LOS OJOS.—Se pone a macerar durante quince
días
Agua destilada 100 gramos.
Sumidades de romero 6 —
Después de macerado en una vasija de barro y al
sol, se filtra y se agrega:
Agua de rosa 3 gramos.
Aguardiente fino 3 —
Dése suavemente todas las noches con algodón y
déjese secar.
Para hacer desaparecer las manchas de la cara,
lávese con agua caliente, en la que se habrá disuelto sulfato de sosa.
Para deshinchar los párpados.
Aceite de almendras dulces 20 gramos.
Flores de meliloto 1 —
Flores de la planta corazoncillo 1 —
Se deja dos horas en maceración al baño maría en
vaso tapado. Oprímase todo, fíltrese y humedézcase los párpados, dejándolos
secar sin frotarlos.
PASTA PARA LAS MANOS.—Se toman sesenta gramos de
polvos de talco, pasándolos por un colador fino, para evitar que forme grumos,
se mezclan con el jugo de medio limón y un poco de glicerina; se tiene en
frasco herméticamente cerrado y se frota todos los días.
PARA HACER DESAPARECER LAS ARRUGAS DE LOS
PÁRPADOS.—Se lava con agua de meliloto, después se pone, por la noche, una capa
de la pomada siguiente:
Vaselina 60 gramos.
Polvo de alumbre 0,75 —
Bálsamo de la Meca 10 —
Tanino al éter 0,25 —
Sulfato de alúmina 1 —
Al ponerse la pomada se ha de procurar que no
penetre en los ojos.
PARA TENER BUEN COLOR EN LA CARA
Almendras dulces 200 gramos
Alcohol de vino a 60° 35 —
Agua de rosas 40 —
Mézclese; agítese el frasco, y con un paño de
batista se frota suavemente la cara, dejándolo secar.
PARA LOS ROSTROS DEMASIADO PÁLIDOS.—Cuando el color
es demasiado pálido, se disuelve una cucharada de sal en un vaso de agua, se
friccionan las mejillas todas las mañanas con esta solución, y se devolverá
poco a poco a la cara los colores de la salud, porque se habrá activado la
circulación.
PARA LAS UÑAS.—Las uñas necesitan especial cuidado;
he aquí una buena preparación:
Aceite de abedul 10 gramos.
Tintura de estoraque 5 —
Esencia de miel de Inglaterra 10 gotas.
Untarlas por la mañana y por la noche y cubrirlas
con algodón en rama. También es conveniente tomar antes de cada comida un sello
de la fórmula siguiente:
Azufre lavado pulverizado 0,20 gramos.
Hipofosfito de cal 0,20 —
Silicato de potasa 0,05 —
Arseniato de hierro 0,01 —
Lactato de manganeso 0,05 —
Háganse sesenta sellos con todo esto (cada uno), y
tomar dos cada día.
Al cabo de un mes las uñas estarán más fuertes y
serán menos quebradizas, las manchas blancas desaparecerán y las rayaduras se
nivelarán.
RECETAS PARA LIMPIEZA
LEJÍA.—Se ponen en un balde seis litros de agua
hirviendo y se echa
Sosa cáustica 250 gramos.
Cloruro de cal 250 —
Sal sosa 750 —
Sal común 1 kilo.
Se tapa y se deja cuatro días, teniendo cuidado de
darle vueltas a menudo con una palita de madera; pasado ese tiempo, se
embotella y tapa con buen corcho.
JABÓN DE SEBO.—Se pone en una caldera a propósito
todo en frío:
Agua 6 litros.
Sebo de vaca 2 kilos.
Sosa cáustica 1/2 —
Resina 1/2 —
Aceite de coco en pasta 50 gramos.
Sal cristalina 5 —
Se acerca la caldera al fuego, y con un palo se le
da vueltas sin cesar.
Se conoce que está hecho, en que al sacar a gotas
en un plato quedan como lentejas y se desprenden.
Si se saca a caja de madera, se pone antes una
arpillera, y si es a moldes de hoja de lata, no hay que poner nada, sino
sacarlo y dejar que se seque.
JABÓN DE ACEITE (AL FUEGO).—Cantidades:
Agua 13 litros.
Aceite 13 —
Sosa cáustica 3 kilos.
Resina 1 —
Modo de hacerlo: se ponen al fuego tres litros de
agua; se echa la cáustica y se va deshaciendo; cuando está deshecha se va
incorporando el resto del agua.
A la vasija donde está el aceite se va echando el
agua con la sosa; una persona va echando, mientras otra está sin cesar dando
vueltas con un palo, siempre al mismo lado; este batido ha de durar dos horas,
dejando la mezcla en reposo unas diez y seis horas.
Pasado ese tiempo se echa el kilo de resina y cien
gramos de sal común, y mientras hierve, que será otras dos horas, se ha de
estar sin cesar de batir, sacándolo después a los moldes.
JABÓN DE ACEITE (EN FRÍO).—Se echa en tres litros
de agua medio kilo de sosa cáustica y se deja un día. Cuando la sosa está bien
deshecha, se le añaden diez gramos de polvos de jaboncillo, y a continuación
una persona va echando poco a poco hasta tres litros de aceite, mientras otra,
con un palo, revuelve sin cesar, siempre al mismo lado. Después de estar
batiendo dos horas, y cuando está como natilla espesa, se echa a los moldes.
PASTA PARA DAR BRILLO A LOS SUELOS.—Sin acercarlo
al suelo, se ponen en medio litro de aguarrás doscientos cincuenta gramos de
cera blanca deshecha, cien gramos de jabón corriente y veinte gramos de
esperma. Se deja reposar unas doce horas. Pasado este tiempo, y siempre fuera
del fuego, se bate con un palo como una hora.
Después se va dando a la madera frotando con el
cepillo y luego con una bayeta a propósito. Aún cuando se pase la bayeta a
diario, la pasta basta darla dos veces al mes.
CREMA PARA EL CALZADO DE COLOR.—Se pide en la
droguería tres pastillas de cera de zapatero (de color amarillo); se echa un
trozo de cera blanca y se deshace todo al fuego; se separa, y sin cesar de
revolver se mezclan treinta gramos de aguarrás, se echa en cajitas de betún y
se deja enfriar.
CREMA PARA EL CALZADO NEGRO.—Se hace igual que la
anterior, con la diferencia de las pastillas, que en lugar de ser de color han
de ser negras.
OTRA FÓRMULA.—Se hacen fundir al baño maría
cuarenta gramos de cera amarilla para diez céntimos de negro de marfil con una
cucharada grande de aceite de lino. Cuando todo esté fundido se le incorpora,
lejos del fuego, veinte gramos de esencia de trementina.
MODO DE LIMPIAR LA PLATA.—Lo más corriente es
limpiarla con agua jabonosa; pero siquiera un vez por semana debe limpiarse con
una papilla hecha con agua y bicarbonato; cuando las bandejas, fuentes, y, en
general, la vajilla de plata está muy sucia, se le pasa un paño, cepillo o
brocha mojada en amoniato líquido de veintidós grados; se frota después
ligeramente con una franela o gamuza y quedará muy limpia y brillante.
PARA LIMPIAR BRONCES.—Se mezclan ocho partes de
tiza con una parte de flor de azufre, pulverizados lo más finamente posible.
Con un trapo de lana mojado en la mezcla se frotan los objetos de bronce y
quedarán brillantes como el oro.
PARA LIMPIAR EL MÁRMOL.—Se ponen en una taza tres o
cuatro cucharadas de agua, dos de sosa, una de piedra pómez pulverizada y una
de tiza en polvo.
Se hace con todo una pasta y se frota con ella el
mármol. Después se pasa una esponja con jabón, y el mármol queda como nuevo.
PARA LIMPIAR MANCHAS DE ACEITE DEL CUERO.—Se mojan
las manchas con espíritu de sal de amoníaco durante unos momentos, y en seguida
se lavan con abundante agua para impedir que aquella sustancia se coma el color
del cuero.
PARA LIMPIAR OBJETOS DE HIERRO.—Se ponen en un
litro de petróleo ordinario veinte gramos de parafina.
Se untan las piezas de hierro con esta mezcla y se
deja reposar toda la noche; al día siguiente, basta frotar con un trapo de lana
seco, y quedará muy brillante.
PARA LIMPIAR LOS MUEBLES.—Se emplea lo siguiente:
Oleato amónico 20 gramos.
Amoníaco 20 —
Barniz de goma laca 60 —
Aceite de lino 60 —
Primero se mezclan el amoníaco y el oleato, después
se añade la goma laca y, por último, el aceite, mezclando todo bien; este
líquido se aplica con una muñeca de tela, después se frota bien con un paño de
lana hasta que se seque.
PARA LIMPIAR FRANELAS.—La franela no se lava nunca
con jabón, porque se pone amarillenta; se limpia con lo siguiente:
Harina 3 cucharadas.
Agua 3 litros.
Se lava primero la franela para quitar el polvo;
después se tiene un buen rato en esta composición y vuelve a pasarse por agua
clara.
OTRA FÓRMULA.—También se lavan franelas y lanas
blancas con lo siguiente:
Se echa una buena cucharada de bórax por cada medio
litro de agua y se vierte una parte de esta mezcla en agua caliente.
En esta solución se lava, agregando poco a poco la
solución de bórax. Se enjuaga en agua caliente que contenga un poco de sal
común.
Se extiende y sacude la tela, poniéndola a secar
inmediatamente en sitio bien ventilado.
LIMPIEZA DE ACERO.—Para que el acero conserve su
brillo, basta pasar un pincel mojado en aceite mezclado con hollín tamizado, y
frotarlo en seguida hasta que el metal recobre su brillo.
PARA LIMPIAR MANCHAS DE TINTA.—Se mezclan en partes
iguales alumbre, azufre, sucino y salitre, todo ello pulverizado, y se echa en
pequeña cantidad sobre la mancha de tinta cuando está fresca; se frota con un
trapito limpio y desaparece la mancha totalmente.
PARA LIMPIAR CERA O ESPERMA.—Mejor que un metal
caliente sobre un papel de estraza es empapar bien la mancha con alcohol puro,
o, en su defecto, aguardiente muy fuerte; se deja un rato, se frota y se la ve
caer hecha polvo.
PARA LIMPIAR CAMAS.—Cuando las camas son viejas se
frotan con parafina, y cuando se haya secado, al cabo de dos o tres días, se
pintan con pintura de esmalte; hay que dar dos o tres manos.
FINIS
End of the Project Gutenberg EBook of La Mejor
Cocinera, by Calleja

