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Libro N° 9615. El Suicidio De Rosa. Acto Único. Azcona, Agustín.

Guillermo Molina Miranda diciembre 30, 2025

 


© Libro N° 9615. El Suicidio De Rosa. Acto Único. Azcona, Agustín. Emancipación. Febrero 19 de 2022.

 

Título original: ©  El Suicidio De Rosa. Acto Único. Agustín Azcona

 

Versión Original: © El Suicidio De Rosa. Acto Único. Agustín Azcona

 

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EL SUICIDIO DE ROSA

Acto Único 

Agustín Azcona

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Suicidio De Rosa

Acto Único 

Agustín Azcona

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El suicidio de Rosa

Agustín Azcona






PERSONAJES
 

ACTORES
 

EL TÍO OCHAVITO,   tendero y celador de serenos en el Lavapiés.

JOSÉ AZNAR.

ROSA,   sobrina de Ochavito, manola con pretensiones de señora.

JOSEFA NORIEGA.

DON ÁNGEL,   mozalbete elegante y enteco, amante de Rosa.

VICENTE CALTAÑAZOR.

COLASA,   maja de rumbo, vecina de Rosa.

CATALINA FLORES.

DON ROQUE,   boticario del barrio.

ANTONIO ALVERÁ.

SANTI-BONITI,   vendedor de figuras de yeso.

MANUEL JIMÉNEZ.

EL COMISARIO.

BENITO FLORES.

Serenos.

Agentes de policía.

Pueblo de ambos sexos.



 

La acción se supone en el año de 184...

 




Acto único

 

El teatro representa una sala de piso entresuelo en casa de EL TÍO OCHAVITO, con puertas laterales, practicables. Cerca de la de la derecha hay una mesa decente, con tapete y recado de escribir, y dos candeleros de latón con velas encendidas. Un sofá y sillas de Vitoria, decentes también. En otra mesa, frente a la primera, hay dulces empapelados, bizcochos, botellas y vasos. En medio del telón de foro un balconcillo, igualmente practicable, y está abierto. En el paraje más cómodo, según las circunstancias de la decoración, un armario grande, practicable asimismo, y encima de él la tabla con figuras de yeso, que se supone haber puesto allí SANTI-BONITI. Esta habitación, limpia y decente, aunque sin elegancia ni lujo en ninguna de las cosas que en ella se ven, demuestra que la familia que la ocupa, de condición humilde, no es, sin embargo, pobre. Al contrario, ha de traslucirse que disfruta algunas comodidades, y que en su modo de vivir no es extraña al progreso de la época.

 

 

Escena I

 

Muchos hombres y mujeres de condición vulgar, con trajes de diferentes clases, no elegantes ni ricos, y amanolados algunos, cantan, bailan, comen o beben al levantarse el telón. Son las diez de la noche en verano. Celébrase el cumpleaños de ROSADON ROQUE, vestido de gala, aunque de moda atrasada en todo su empaque, anda de un lado a otro muy diligente, obsequiando a los circunstantes. EL TÍO OCHAVITO, vestido de corto, pero muy aseado y con entonación afectada en sus maneras, se esfuerza a conseguir que su sobrina ROSA desarrugue cl ceñudo semblante. La ROSA, bien vestida entre manola y señora, se hace violencia para tomar parte en la alegría y regocijo de los demás. La COLASA, manola de rumbo, con la mantilla caída sobre los hombros, se ríe de ROSA y de DON ÁNGELSANTI-BONITI come y bebe mucho, y lleva el compás. UN GALLEGO, criado de EL TÍO OCHAVITO, sirve a todos vino, bizcochos y dulces. Dos Ciegos tocan violín y guitarra para acompañar a los que cantan y bailan.

 

 

(Cantando y bailando.)

 

 

(Paso de Polca.)

 

CORO

   La broma, el estrépito

       coronen la fiesta.

      ¡Hoy nadie se acuesta!

       ¡Bebed y bailad!

   De Rosa celébrese

5

       el día primero;

      ¡su gracia y salero,

       su garbo cantad!

 

(Hablado.)

 

SANTI-BONITI

Mí dansar con ti.

  (Por la COLASA.) 

DON ROQUE

Chiquilla,

a ver cómo le remolcas.

10

COLASA

Yo quio más que treinta polcas

una sola siguidilla.

ROSA

¡Costumbres de antaño! ¡Pues!

DON ÁNGEL

Cierto. Es una extravagancia.

EL TÍO OCHAVITO

No hay cosa de más sustancia

15

que un bolero en Lavapiés.

Mas ya de bailar no hablemos,

porque se va haciendo tarde.

DON ROQUE

Entonces, que Dios os guarde,

muchachos.

EL TÍO OCHAVITO

No sin que echemos

20

el trago de despedida.

DON ROQUE

Ea, a la salud de Rosa,

que en breve será mi esposa.

 (Brindando.) 

ROSA

¿Yo esposa de usté? ¡En mi vida!

EL TÍO OCHAVITO

¿Cómo?

COLASA

Que no quiere ser

25

prenda del señor Don Roque

Carlancas.

EL TÍO OCHAVITO

Pues no hay emboque:

o tomarle por mujer...

DON ROQUE

¿Qué estás diciendo? ¡Canario!

EL TÍO OCHAVITO

¡Bien! Por marido. ¿Qué importa?

30

DON ÁNGEL

 (A los que tiene cerca.) 

Señores, esta retorta

no es para este boticario.

EL TÍO OCHAVITO

Si no mirara que son

hoy tus días, y no quiero

aguar la fiesta...

DON ÁNGEL

Primero

35

que hacer fuerza a la elección

de tan sin par serafín,

debe el señor Ochavito

tentar un medio...

EL TÍO OCHAVITO

¡Maldito

sea tanto folletín,

40

y tanto cuento y novela

que han vuelto el juicio a la chica!

DON ÁNGEL

Digo, y que según se explica

ha muy dura la entretela

del corazón.

EL TÍO OCHAVITO

Yo también

45

tengo allá drento un garrote

que de los pies al cogote

la pondrá en un santiamén...

DON ÁNGEL

 (A los que están cerca.) 

Vaya, este hombre tiene traza

de un mastín con pantalones

50

y chaqueta.

EL TÍO OCHAVITO

 (Enfadado.) 

Las liciones

que ha tomado la rapaza...

DON ROQUE

Ya se ve: El judío errante,

Los Misterios de París,

La Vida del Hombre gris...

55

Mas no pases adelante,

porque éstos no son asuntos

para tratados a voces.

EL TÍO OCHAVITO

Yo le daré treinta coces,

por vida de mis difuntos.

60

Y aquí lo digo, en presencia

de todos: es necesario

dar la mano al boticario,

o renunciar a mi herencia.

La sobrina de un tendero

65

de este barrio tan remajo

no le dará a un espantajo

con trabillas mi dinero.

Lo dicho; y que no sufro ancas.

Aquí está el futuro esposo.

70

  (Presentándole.) 

Nada tiene de gracioso,

pero es Don Roque Carlancas,

en el Lavapiés nacido

(como igualmente la chica),

y con muy buena botica

75

años hace establecido.

Hombre de bien, y de chapa,

hombre a la antigua española,

buen corazón, buena chola...,

que aún no ha soltado la capa

80

por cuya conservación

hubo un sangriento motín

allá marras, y que en fin

no es tampoco un sesentón.

Y se la daría sólo

85

porque al derecho, al revés,

de frente y de espaldas, es

un boticario manolo.

DON ROQUE

Te se agradece, Ochavito;

pero, por Dios, ten paciencia

90

como yo. La violencia

en esto no toca pito.

Mírala, le dan vahídos

de ver tu rostro feroz;

y luego con esa voz

95

nos atruenas los oídos.

Ella cederá, simplote.

 (Dirigiéndose a ROSA.) 

¿Verdad, Rosa? ¡Ay! Yo no riño.

Tú verás que es mi cariño

blando como un camelote.

100

DON ÁNGEL

 (Aprovechando un movimiento de ROSA, le dice al oído.) 

En tanto que el boticario

rebuzna, prenda adorada,

esperaré en mi emboscada.

Ya sabes... En el armario.

 (DON ÁNGEL da un papel a ROSA y, deslizándose por entre las figuras inmediatas, se mete en el armario.) 

COLASA

Señores, lo que yo quiero

105

a estas horas es cenar.

Veré si hay algo que echar

por la calle al tragadero.

  (Se entra por la puerta de la izquierda.) 

 

(Cantado.)

 

ROSA

Yo no puedo...

DON ROQUE

Pronto, pronto...

   Habla, Rosa.

ROSA

... (¡Ay Dios!) casarme.

110

DON ROQUE

   ¿Qué oigo? ¿Cierto?

ROSA

Usté es un tonto

    en querer sacrificarme.

   Esta lenta calentura

    me abrirá la sepultura;

   pero apenas enterrada,

115

    y del mundo separada,

   en mi tumba un ronco acento

   día y noche se alzará.

  (Con solemnidad.) 

Maldiciones ciento a ciento

   sobre todos lanzará.

120

DON ROQUE

¡Vaya un gusto!

ROSA

¡Ay! Brevemente

   morir debo.

DON ROQUE

¡Cielo santo!

ROSA

   ¡Esta noche!

DON ROQUE

¡Qué inocente!

   No, amor mío, enjuga el llanto.

Tierna rosa, ayer abierta,

125

   mustia ya, marchita, yerta...

   ¡Cuán temprano combatida

   por el cierzo destructor!

¡Ah! La aurora de la vida

   es la aurora del dolor.

130

Ten cachaza. Tal vez presto

   respirar podrás tranquila.

ROSA

Matrimonio tan funesto...,

   ¡no hay dudar!, me despabila.

DON ROQUE

   ¿Soy yo un monstruo?

ROSA

  (Con fatídica entonación.) 

Ronco acento

135

   de mi tumba se alzará.

¡Maldiciones ciento a ciento

   sobre todos lanzará!

DON ROQUE

Tierna rosa, ayer abierta,

   mustia ya, marchita, yerta...

140

   ¡Cuán temprano combatida

   por el cierzo destructor!

¡Ah! La aurora de la vida

   es la aurora del dolor.

 

(ROSA hace un aspaviento que llama la atención general y, en seguida, cae desmayada en brazos de DON ROQUE y de los que hallándose más próximos acuden a sostenerla.)

 

CORO

¡Que se muere! ¡Que se muere!

145

ROSA

 (Esforzándose a hablar.) 

   ¡Suerte impía!

CORO

 (Unos a otros.) 

Le detesta

    y acabada en miserere

   vais a ver la alegre fiesta.

ROSA

   ¡Tío! ¡Ay triste! ¡Yo me muero!

DON ROQUE

   Vamos, Rosa, ten valor...

150

¡Que se apaga este lucero!

CORO

   ¡Que se muere!

EL TÍO OCHAVITO

¡Endino amor!

 (Con malicia.) 

¡Probecita! ¡Rosa!

ROSA

¡Ay tío!

   Me mató tu tiranía.

CORO

   ¡Déjala, no seas impío,

155

   que le da una alferecía!

ROSA

 (Com aspavientos y ademanes terribles.) 

¡Aquí siento atravesada

   la mitad del alma ya!

CORO

Vamos, chica, si no es nada...

   ¡Ochavito, déjala!

160

 

(Todos contienen a EL TÍO OCHAVITO, recelosos de algún desmán. DON ROQUE logra que ROSA se incorpore. Baja ella al proscenio, aunque con paso inseguro, y dice:)

 

ROSA

(Lamento con voz trémula

   mi triste desventura.

   ¡Huirá como un relámpago

   mi vida, oh Dios, sin ti!)

 (Dirigiéndose a todos, y en la mayor desesperación.) 

Abridme pronto el féritro...,

165

   cavad mi sepultura...

   ¡Será grata y benéfica

   la muerte para mí!

DON ROQUE

 (Consolándola.) 

De la amistad el bálsamo

   profundos males cura.

170

    No cedas, Rosa, al ímpetu

    de loco frenesí.

¡No pienses, no, en la bóveda!

    Y acepta la ternura

    que insigne farmacéutico

175

    reserva para ti.

CORO

¡Te vas a volver ética!

   No des en tal locura;

   y, si repite el síncope,

    ¡doblar pueden por ti!

180

 

(Algunos rodean a EL TÍO OCHAVITO y procuran tranquilizarle. Otros y otras, y con ellos SANTI-BONITI, conducen a ROSA por la puerta izquierda, por donde marchan luego también EL TÍO OCHAVITO y los que con él quedaban. Varios salen con los Ciegos por la puerta de la derecha.)

 

 

 

Escena II

 

DON ROQUEDON ÁNGEL en el armario.

 

 

(Hablado.)

 

DON ROQUE

 (Muy pensativo y apesadumbrado.) 

¡Válgate Dios por muchacha!

¡Y se ha puesto de remate!

Ya ha tiempo que es su manía

diaria y predominante

que se ha de morir muy joven

185

si no la dejan casarse

con un ente misterioso,

del cual tan sólo se sabe

que existe porque Ochavito

se suele encontrar a pares

190

los amorosos billetes

por abajo en los estantes

de la tienda. Si tal vez...,

¡bueno fuera que el pillastre

que nos enreda la casa

195

por esa puerta adelante

se haya entrado acá esta noche

a favor de broma y baile!

Puede, porque ella miraba

con zozobra a todas partes.

200

Y luego... Santi-boniti,

que me parece un tunante,

y que por vivir al lado

diariamente entra y sale

con franqueza aquí... Veremos.

205

No hay que pensar mal de nadie.

DON ÁNGEL

Todo el mundo se marchó.

 (Saliendo del armario.) 

Me salgo a tomar el aire,

que dentro de este armatoste

hay riesgo de sofocarse.

210

¡Uy!

 

(DON ÁNGEL, que creía estar solo, se sorprende al ver a DON ROQUE, el cual, habiéndose dirigido con las últimas palabras hacia la puerta de la izquierda, se vuelve de pronto porque le llama la atención el ruido que hizo el otro al salir.)

 

DON ROQUE

¿Cómo es esto?

DON ÁNGEL

Amiguito...,

tenga usted muy buenas tardes.

DON ROQUE

 (Amoscado.) 

¡Noches!, si a usted le parece.

DON ÁNGEL

Soy propenso a equivocarme.

DON ROQUE

Usted sale de ese armario.

215

DON ÁNGEL

No señor... ¡Qué disparate!

Yo estaba aquí en la función

ahora ha poco..., unos instantes...

Y como no soy amigo

de escenas sentimentales,

220

mientras ponen a Rosita

paños de agua con vinagre

y se le pasa la cosa,

y mientras usté acabase

sus prudentes, filosóficas

225

reflexiones maritales,

ahí en ese rinconcillo...

DON ROQUE

 (Pensativo.) 

Si acaso este botarate...

¿Cómo ha entrado usted aquí?

DON ÁNGEL

Como los demás galanes

230

y damas, por esa puerta,

a ver bailar las mollares

y a figurar en la polca,

que la danzo como un ángel.

DON ROQUE

 (Visiblemente enfadado.) 

¿Y quién es usted?

DON ÁNGEL

Mi amigo

235

Santi-boniti-barati,

que del amo de la casa

lo es también, a presentarme

se brindó.

DON ROQUE

 (Rumiando las palabras.) 

¿Santi-boniti?

DON ÁNGEL

Seguro. Un cara de cafre

240

que anda vendiendo figuras

de yeso por esas calles

y abastece mi museo

de bustos y pedestales.

DON ROQUE

 (Ya muy sofocado.) 

Pero ¿usted quién es?

DON ÁNGEL

Despacio...,

245

señor; y no hay que gritarme...

Y si usted por ese tono

lo toma, yo a contestarle

voy en muy breves palabras.

Abra usted los dos ojales

250

de la mollera y escuche

quién soy, pues así le place.

 

(Cantado.)

 

Soy un hombre enamorado

   que suspiro noche y día;

   de mi suerte dura, impía,

255

   renegando sin cesar.

El dolor, la pena mía

   nadie logra consolar.

Aburrido, sofocado,

   sin asomo de esperanza,

260

   imagino una venganza

   espantosa, singular.

Medio mundo con mi lanza

   voy en breve a acribillar.

 

(DON ROQUE, algo acobardado por el tono decisivo de DON ÁNGEL, se retira un poco. Éste se adelanta al proscenio y dice:)

 

(¡Por ti de amargas lágrimas

265

   mi pecho se alimenta!

¡Por ti, que eres el ídolo

   de infortunado amor!)

¡Raudal de entrambas órbitas...,

    inconsolable llanto...!

270

¡De ardiente lava tórnate

   torrente asolador!

 

(Hablado.)

 

DON ROQUE

Sacamos en consecuencia

que es usted... ¡pues!

DON ÁNGEL

Un amante.

Usted ama, no es extraño

275

que los demás también amen.

DON ROQUE

¿Y a quién ama usted?

DON ÁNGEL

Señor

Don Roque, hagamos las paces,

y renuncie por su vida

a tantas curiosidades.

280

DON ROQUE

No puede ser. Necesito

lo menos...

DON ÁNGEL

¡Vaya de examen!

 (DON ÁNGEL recorre y reconoce todo el escenario, luego toma de la mano a DON ROQUE, baja al proscenio, tose y con entonación afectada y aire ridículo de misteriosa importancia dice:) 

No mi fortuna traidora

en esta menguada hora

tu saña feroz provoque.

285

No puedo decir, Don Roque,

el nombre que me enamora.

Será arcano misterioso

este nombre para el mundo.

Yo lo guardo cuidadoso

290

de mi pecho borrascoso

en el seno más profundo.

Día y noche aquí resuena

y es mi delicia y tormento;

me da vida, me envenena

295

y con un suplicio lento

a la muerte me condena.

Sí..., tal vez en el delirio

de frenética pasión,

seduciendo mi razón,

300

hace treguas al martirio

que padece el corazón.

¡Ay! Como niño inocente

suele el corazón creer

delirios en que consiente,

305

y confunde fácilmente

desear con poseer.

Yo asocio a un vano deseo

una vana confianza;

y cuando nada poseo,

310

el logro posible creo

de mi febril esperanza.

Yo sueño en tiernos abrazos

los encantadores lazos

que harán la dicha de otro hombre...

315

Despierto, y sólo hallo un nombre

y un vacío entre mis brazos.

Pero es tal de mi ilusión

la fuerza y el poderío,

tal del alma la efusión,

320

que goza en aquel vacío

la soñada posesión.

Fuera de mí, delirante,

ebrio de amor, loco, ciego,

imaginando triunfante

325

la fortuna del amante,

truécase mi sangre en fuego.

En mi extático cariño

el talle ligero ciño

de la hermosura que veo,

330

y juzgo que la poseo...

porque el corazón es niño.

Y a par de aquella hermosura,

mientras el delirio dura,

que es entonces mi salud,

335

gozo con la fe más pura

celestial beatitud.

Pero... pasado un momento,

mi dicha se desvanece

y en mortal abatimiento

340

la ilusión desaparece

de mi loco pensamiento.

¡Y hallo que no hay más verdad

que mi triste soledad

y, bañado en sudor frío,

345

vuelvo a tocar del vacío

la triste realidad!

De la hermosa a quien adoro,

por quien peno y por quien lloro,

sólo el nombre no se huyó...

350

porque... lo guardaba yo,

que él es mi único tesoro.

Y si sé que al resonar

una vez..., ¡una!, en mi boca,

ni el nombre me ha de quedar

355

que me pueda consolar

en esta pasión tan loca,

porque entre el rígido honor

y los delirios de amor

media un insondable abismo.

360

¿Me castigaré yo mismo

con tan terrible rigor?

No. Viva escondido aquí

con este nombre el arcano

de mi ciego frenesí:

365

respetaremos así

leyes de un deber tirano.

Vivamos para luchar

y padecer y penar,

¡que en la lucha hay también gloria,

370

aun no logrando alcanzar

el laurel de la victoria!

 

(DON ÁNGEL sale precipitadamente de la sala por la puerta de la derecha. DON ROQUE se queda sin movimiento, pero le sigue con la vista.)

 

 

 

Escena III

 

DON ROQUEEL TÍO OCHAVITOSANTI-BONITI y Convidados. Los hombres y mujeres que se entraron con ROSA por la puerta de la izquierda vienen por este mismo paraje con EL TÍO OCHAVITO, que los despide obsequiosamente. Toman los hombres sus sombreros y se van, como también las mujeres, por la puerta de la derecha.

 

EL TÍO OCHAVITO

Gracias, gracias. Sigún creo

se le pasó ya. Colasa

la va a acostar; conque a casa

375

y hasta mañana. Laus Deo.

 (A SANTI-BONITI.) 

Tú, si no quieres cargar

a estas horas con tu hacienda,

mañana al abrir la tienda

puedes venirlo a buscar.

380

 

(SANTI-BONITI se conforma.)

 

MUJERES y
HOMBRES

Buenas noches.

 (Se marchan.) 

 

 

Escena IV

 

DON ROQUEEL TÍO OCHAVITO.

 

EL TÍO OCHAVITO

 (Mudando de tono, y con gravedad y enfado.) 

Menester

es la mayor osadía...

DON ROQUE

¿Qué ocurre?

EL TÍO OCHAVITO

 (Entre sí.) 

¿Sobrina mía?

Vamos..., si no puede ser.

 (A DON ROQUE, marcando mucho lo que dice.) 

Cuando allá dentro se entró

385

la niña, ¡de entre el pañuelo

de la mano al santo suelo

un papel se le cayó!

Lee.

  (Dándole el billete.) 

DON ROQUE

¡Mi propia sentencia!

EL TÍO OCHAVITO

Y tratemos de evitar...

390

DON ROQUE

Me quedo..., no hay que dudar,

a la luna de Valencia.

 

(EL TÍO OCHAVITO trae un candelero. DON ROQUE saca y se cala los anteojos, con maliciosa sorna.)

 

 (Leyendo.) 

«Por si acaso un incidente

me hace salir del armario

y me fuere necesario

395

marchar inmediatamente,

quiero que advertida estés

de que sin más remisión

me cuelo por el balcón

entre dos y media y tres.

400

Recuerda que es importante

hablemos, que nuestra suerte

va en ello, y que hasta la muerte

es tuyo El judío errante».

 (Estallando de cólera.) 

¡Bribón!

EL TÍO OCHAVITO

¡Pues estamos buenos!

405

DON ROQUE

  (Dándose una palmada en la frente, como si le ocurriese una idea que le hace ilusión.) 

Dime...

EL TÍO OCHAVITO

Habla. ¡Con brevedad!

DON ROQUE

Tú eres una autoridad.

EL TÍO OCHAVITO

Sí: celador de serenos.

Y hay unos cuantos abajo.

DON ROQUE

Que suban.

EL TÍO OCHAVITO

 (Llamando desde el balconcillo.) 

¡Digo!

 (Se incomoda porque no le contestan pronto.) 

¡Avestruces!

410

¡Con los chuzos y las luces

acá! ¡Y pronto, que hay trabajo!

DON ROQUE

Ahora verás. El judío

ha de hacer hoy su postrera

jornada.

EL TÍO OCHAVITO

Por la escalera

415

suben ya.

DON ROQUE

¡Pues, al avío!

 

 

Escena V

 

DON ROQUEEL TÍO OCHAVITO, Coro de Serenos. Los Serenos, con chuzos y faroles, entran por la puerta de la derecha. Ninguno de ellos se descubre. Poco a poco forman medio círculo alrededor de DON ROQUE y de EL TÍO OCHAVITO.

 

SERENOS

Deo gracias.

EL TÍO OCHAVITO

¡Hola, adelante!

DON ROQUE

A ver si nos entendéis.

SERENOS

Diga.

EL TÍO OCHAVITO

Escuchad bien.

DON ROQUE

 (Con misterio.) 

¿Sabéis

quién es El judío errante?

420

SERENOS

 (Unos a otros.) 

¿Conoces tú al caballero?

DON ROQUE

Es así..., casi un retaco

bien puesto...

SERENOS

¡Ya! ¿Currutaco?

DON ROQUE

Y lleva blanco el sombrero.

EL TÍO OCHAVITO

¡Calla! ¿Qué...? ¿Tú le conoces?

425

DON ROQUE

¡Oh! Si yo hubiera sabido...

No hay más, le rompo el sentido

a bofetadas y a coces.

SERENOS

Las coces nosotros.

DON ROQUE

¡Chito!

UN SERENO

 (Cantando.) 

Las doce y cuarto, y...

DON ROQUE

Al asunto.

430

Voy a despachar al punto.

 (Con socarronería.) 

Pues el tal caballerito

es hombre que está de nones,

traficante en contrabando

y anda siempre errando, errando,

435

por armarios y rincones.

Entre las dos y las tres

por esta calle errará

y a ese balcón trepará...,

que es muy ligero de pies.

440

Viene al olor de la Rosa...

¡Las rosas no huelen mal!

SERENOS

¡Ainda!

DON ROQUE

Pero en el rosal

hay muchos pinchos.

EL TÍO OCHAVITO

¡No es cosa!

DON ROQUE

Yo con vosotros me cruzo

445

a su paso: el que primero

atisbe al tal caballero,

que me lo ensarte en un chuzo.

¡Serenos! Doy un doblón

 (Enseñándolo.) 

al que mejor le agarroche.

450

¡Sus! ¡Al puesto, que ésta es noche

de horror y exterminación!

 

(Cantado.)

 

SERENOS

Con silencio, con prudencia,

   con cuidado, con paciencia,

   hasta el alba velaremos

455

   y al bribón acecharemos,

   que la novia de Don Roque

   se ha atrevido a cortejar.

Sí señor, toque a quien toque,

   le sabremos castigar.

460

 

(Precedidos de DON ROQUE y de EL TÍO OCHAVITO, se van los Serenos por la puerta de la derecha.)

 

 

 

Escena VI

 

ROSACOLASA. Durante la escena anterior se han asomado con precaución por la puerta de la izquierda, que es por donde salen ahora, y han oído parte del diálogo.

 

ROSA

 (Muy apurada.) 

   Estoy loca.

COLASA

Yo lo creo.

ROSA

¡No se logra mi deseo!

COLASA

¡Chica, déjate de andróminas,

   porque éste es mucho belén!

ROSA

¿Y si le matan, Colasa?

465

   ¡La cabeza se me abrasa!

COLASA

Habrá de menos un zángano.

   Que riquisca en paz, amén.

ROSA

¡Ay! No, que es muy fino amante,

   y será fiel y constante.

470

   Mi pecho se abisma en júbilo

   cuando oigo su tierna voz.

   Sola estaba yo en la tienda

   ayer; él soltó la rienda

    y por poco hay un descándalo,

475

   porque se puso... ¡feroz!

COLASA

No te fíes, que es mal bicho.

ROSA

   ¡Ay! Bufaba como un micho

    y en contra del novio espátula

    tronaba a más no poder.

480

Por último, en blando acento

   lamentaba su tormento

   y con la cara muy lánguida

    decía...

COLASA

Vamos a ver.

ROSA

 (Remedando la voz y las maneras de DON ÁNGEL.) 

«Por ti, Rosa purpurina,

485

   renuncio a Doña Sabina,

   que de nervios y de histérico

   sufre ataque semanal.

Por ti me daré la muerte,

   si no logro poseerte,

490

   zambulléndome impirtérrito

   en las aguas del canal.

En esta de amor conquista

   tú eres la protagonista:

   yo, como un pobre gaznápiro,

495

   postrado estoy a tus pies.

Rosa de divinamarca,

   corte mi estambre la parca

   si no es mi amor el más sólido

   de cuantos en Madrid ves».

500

Y a todo esto me miraba...,

   los ojos desencajaba...

   y con resoplidos fúnebres

    juró cien veces su amor.

¡Lloraba a lágrima viva!

505

    ¡Cachorro que le caíba

   mirándome asina istático

   minundaba el mostrador!

COLASA

A mí naide me camela

   con azúcar y canela.

510

   Apuesto a que está el muy pícaro

   mofándose de tu afán.

Mia quesos de las trabillas

    son más malos que Patillas:

   yo le doy de balde el ánima

515

   de tan tierno perillán.

ROSA

Colasa, me quiere mucho...

   Más que a su vida.

COLASA

¡Arre chucho!

   ¡Mentirola!

ROSA

Y no es farándula...

   Y yo le adoro también.

520

Porque, amiga, no hay remedio...

   Todo esto me causa tedio:

   la tienda..., el Lavapiés bárbaro...

   Quiero de señora el tren.

COLASA

Pus haces mal. Cada oveja,

525

   Rosita, con su pareja.

ROSA

   Ése es un refrán ensípido.

COLASA

   ¡Pero es la pura verdá!

ROSA

Quie salir de la rutina,

    llevar chal y papalina,

530

   y sobre to... vida cómoda.

   ¿Lo intiendes? Sin hacer na.

COLASA

Pero si por más que sueñes,

   Rosa, por más que te empeñes

   has de descubrir la mácula...

535

ROSA

   Ya sé dicir güi musú;

y estaré muy destruida

   en cuanto lea la vida

   y el testamento pulítico

   del cardenal Richilú.

540

COLASA

¡Pus vaya unas trapisondas!

ROSA

   Tendré encajes, tendré blondas

   y daré bailes maníficos,

   y comeré fresa y flan.

COLASA

Chica, chuletas y panes,

545

   y déjate de chaflanes,

    y pa encima media cántara,

    aunque sea de alquitrán.

ROSA

Y mientras yo ande en carruaje

    y tenga modista y paje,

550

   andarás tú muy solícita

   quitando el tizne al candil;

y te pondrás sucia y fea

   limpiando la chimenea,

    si no hay a la mano plática

555

    pa pagar un albañil.

COLASA

Aún es peor con el frío

   bajar los lunes al río

   helada como un carámbano;

   y aún es muchismo peor

560

aguardar con la esportilla

   hasta oír la campanilla,

    sigún las últimas órdenes

    que ha dado el Corrigidor.

ROSA

Mi novio es mucha presona,

565

    todo el mundo lo pregona,

    ¡y una labia y un agílibus,

   ¡qué!, más que un precurador!

Y tal vez drento de poco

    tendrá un fortunón muy loco,

570

   que están encima y son sútiles

    los hombres de su color.

COLASA

Echa toíto eso a un lao:

   no hay más color que el dorao,

   y lo demás es farándula;

575

    el color del ochentín.

Y déjame que me ría

   de tantisma tontería;

    aunque le hagan archipámpano,

    siempre será un danzarín.

580

 

 

Escena VII

 

ROSACOLASADON ÁNGELDON ÁNGEL viene con precaución por la puerta de la derecha.

 

DON ÁNGEL

 (A media voz.) 

¡Chist!

ROSA

¡Virgen del Buen Consejo!

Yo creí que estabas fuera.

DON ÁNGEL

¡No, qué...! Bajo la escalera,

lo propio que un San Alejo.

Y ya no me puedo ir,

585

porque habrá varios plantones,

y me hartan de mojicones

si acaso me ven salir.

ROSA

Colasa, en tu mano está

mi puro honor esta noche.

590

COLASA

Manda usté arrimar el coche

 (A DON ÁNGEL, señalándole el balcón.) 

y de un brinco...

DON ÁNGEL

¡Bueno, va!

ROSA

Escóndele en tu guardilla.

COLASA

¡Al galán de tus entrañas

quies ver entre telarañas!

595

¿Y si allí te se apolilla?

Vamos, venga usté, Don Guindo.

ROSA

Pero antes de que le lleves,

si es que a compasión te mueves,

déjanos un rato.

COLASA

¡Lindo!

600

¿Van ustés a echar la cuenta

del lacayo y del cochero

y del...? Pus mia que no quiero

aguantar yo la tormenta

si Don Roque con tu tío

605

se encajan aquí otra vez

y a pescar llegan al pez.

Conque... pronto. ¡Vaya un lío!

  (Toma de un brazo a DON ÁNGEL y, separándose un poco de ROSA, le dice:) 

Me cansan estas tontuelas

   más que una fluxión de muelas...

610

      ¡Carambola!

Y... yo no sé si me fundo,

    pero quio hasta el fin del mundo

      ser manola.

Magrada, sí, juera aparte,

615

   de algunas damas el arte,

      ¡sí señor!

Pero ¿trocar mi mantilla

   por caquirucho y sombrilla?

      ¡Ni el olor!

620

Esta santa libertá

    que el traje reondo da

   es güena pa la salú

   y en mi reino..., ¡requiaquiá!,

   no se estila esclavitú.

625

Mi gracia, rumbo y salero

   y mi garbo sandunguero

      y mi... ¡pues!

   ¿Qué jueran si me faltara

    la mantilla y no llevara

630

      guardapiés?

Columpiando en él mi talle,

   casi no quepo en la calle

      de Alcalá;

y dicen los lechuguinos:

635

   «¡Bien por esos pies divinos!».

      ¡Agua va!

Y tengo amantes sin fin,

   aunque soy algo veleta;

   y hasta un tal Don Agustín,

640

   que paece un anacoreta,

   ma compuesto un fuelletín.

¡Y miste que soy valiente!

    ¡A cualquier guapo hago frente,

      Don León!

645

¡Y si matientan la ropa,

 (Enseñándole los dedos.) 

   no nesecito más tropa!

      ¡Torniscón!

Y vencerme es patarata

   ni por oro, ni por plata.

650

      ¡Ni esto! ¡Na!

En no haciéndome tilín,

   la llave de mi fortín

      ¡siempre echá!

  (Volviéndose a ROSA.) 

¡Vivan, y pese al infierno,

655

   las mozas de tumbo y terno

    del Lavapiés y Vestillas,

   que semos el trono eterno

   en que reinan las mantillas!

  (Se entra por la puerta de la derecha.) 

 

 

Escena VIII

 

ROSADON ÁNGEL.

 

DON ÁNGEL

Aprovechemos, si quieres,

660

Rosa mía, estos instantes.

Recibe el postrer adiós,

que me voy a los desvanes.

Y en cuanto brille en el cielo

el sol de mañana martes,

665

corro y corro, sin parar,

lo menos de aquí a Getafe.

No me atrevo a ser la víctima

que a la furia de un alarbe

sacrifiquen con sus chuzos

670

esos groseros gañanes.

Un hado adverso, inflexible

nos separa: de otro amante

goza en buen hora el cariño

como el pájaro en el aire,

675

o como el pez en la mar,

sin angustias ni pesares.

ROSA

¿Qué me dices, perro moro?

¿Por ese registro sales,

cuando demostrar debías

680

en un peligro tan grave

el valor que a mí me sobra?

¿Y pretenderás dejarme

expuesta al rigor de un tío

y a que Espátula me asalte,

685

y sin defensa la plaza

concluya por entregarse?

DON ÁNGEL

Yo te quiero mucho, Rosa,

te quiero, a par, ya lo sabes,

del corazón que en mi pecho

690

día y noche por ti late;

pero hay de por medio chuzos

aguzados, formidables,

y después de que me birlen

y a la otra vida me manden,

695

para ti ni para mí

tal cariño nada vale.

ROSA

 (Exaltadísima.) 

Hombre vil, amante infiel,

sedutor inicuo, infame,

ya que me dejas, la muerte

700

ahora mismo voy a darme.

Mas no te salvarás tú;

pues te aguardan en la calle,

gritaré desde el balcón,

entrarán aquí a buscarte

705

y acabarás entre chuzos

al lado de mi cadáver.

Un veneno...

 (Sacando una cajita.) 

DON ÁNGEL

Tente, Rosa.

Mujer atroz, ¿qué es lo que haces?

ROSA

De la Reina Bacanal

710

sigo el ejemplo, aunque tarde.

DON ÁNGEL

¡Espera!

ROSA

¡No..., no...! ¡Mi muerte...

y la tuya!

DON ÁNGEL

(¡Por San Jaime

que es apuro!)

ROSA

Si un esfuerzo

en tanta flaqueza cabe

715

y prefieres a morir

entre estrumentos punzantes

entregar el alma a Dios

de un modo menos salvaje,

toma... Partamos, mi bien:

720

¡engúllete cuatro pares

de estos fósforos de trueno

y acaba como hombre grande!

DON ÁNGEL

¡Qué! No merece la cosa

tanto ruido.

ROSA

¡Eres cobarde!

725

 

(Cantado.)

 

DON ÁNGEL

Piensa, piensa lo que dices,

   si no es, Rosa, fingimiento.

   Nos haremos infelices

   por punible aturdimiento.

   Tú eres la aura que respiro,

730

    tú la luz, el sol que miro.

Vive... ¡Ah! Vive... Acaso un día

    nuestro amor se logrará.

ROSA

Calla..., calla... El amor mío

   maldecido fue del cielo.

735

   Un destino adverso, impío

   me condena a mortal duelo.

   Vale más envenenarnos,

    vale más aquí matarnos...

Hoy en grata compañía

740

    nuestra vida acabará.

DON ÁNGEL

Si quieres tú morir,

    si tienes tal valor,

    yo te sabré seguir

   a otro mundo mejor.

745

Venga el veneno ya...

   ¡Morimos al nacer!

   ¡La muerte me será

    un sueño de placer!

ROSA

Sí, sí... Quiero morir.

750

   Muramos con valor.

   Apréstate a salir

   de un mundo engañador.

Aquí el veneno está...

   ¡Morimos al nacer!

755

   ¡La muerte nos será

   un sueño de placer!

DON ÁNGEL y
ROSA

 (A dúo.) 

Recibe en tus brazos

   mi adiós postrimero.

   ¡Dulcísimos lazos,

760

   contigo aquí muero!

   Del cielo las puertas

   tenemos abiertas,

   tronemos unidos...

   ¡Delicia sin par!

765

Alcemos la frente

   ayer oprimida;

   con alma valiente

   dejemos la vida.

   ¡Amor puro y santo!

770

 (Abrazándose.) 

   Enjuga tu llanto.

¡Nos brinda el veneno

   eterno gozar!

 

(Hablado.)

 

DON ÁNGEL

(Hagamos una intentona.)

Conque ¿vamos a morir?

775

ROSA

Al momento.

DON ÁNGEL

¿Y discurrir

no pudiéramos, pichona,

algún medio menos fuerte

para no padecer tanto?

Porque, ya ves, bueno y santo

780

que nos demos aquí muerte...,

pero con comodidad.

Veamos... Oler me deja...

 (Toma la cajita que tiene ROSA en la mano.) 

¡Al de los Borgias semeja!

Esto es una atrocidad.

785

  (Tira la caja por el balcón.) 

ROSA

¡Traidor!

DON ÁNGEL

Rosita, pero ancho.

 (Saca DON ÁNGEL otra cajita y dice con mucho misterio al enseñarla:) 

Un resto de la ponzoña

que preparó Doña Oña

para su hijo Don Sancho.

Me lo ha vendido un cesante

790

que lo compró a un jesuita.

Es cosa muy expedita...

Da una congoja al instante,

se queda el pobre paciente

en dos credos dormidito,

795

le entra luego así... un hipito...,

¡nada!..., y boniticamente,

en diez minutos lo más

el alma da al Criador,

sin angustias, ni dolor...,

800

como tú se la darás.

ROSA

¡Venga! Pero... Tente... Aguarda...

Antes...

DON ÁNGEL

¿Qué?

ROSA

Se necesita

escribir una cartita

DON ÁNGEL

 (Arrastrando la mesa al proscenio.) 

Mereciera yo una albarda

805

si en tan solemne ocasión

tal circunstancia omitiera.

Mañana la corte entera

notaría la omisión.

Verás.

  (Escribiendo.) 

«Hoy nos condenamos

810

a la muerte. No ha sabido

este mundo fementido

comprendernos y expiramos

maldiciendo en voz doliente,

y en español muy castizo

815

(aunque nadie mal nos hizo),

a todo bicho viviente».

Ya está.

 (Cierra la carta.) 

ROSA

¡Y qué rasa y serena

la noche!

 (Mirando hacia el balcón.) 

DON ÁNGEL

Pues por mi fe...

Sí... No hay duda...

 (Mirando él también.) 

ROSA

Pero ¿qué?

820

DON ÁNGEL

Apuesto un duro a que truena.

 

(Empieza a sentirse viento, que arrecia poco a poco. Luego relampaguea, truena y llueve hasta el fin de la zarzuela.)

 

¿No lo dije? En conclusión

aquí del valor, Rosita.

Dentro está de la cajita

la muerte. ¡Resolución!

825

ROSA

(Este cobarde me engaña.)

DON ÁNGEL

De la vida expiró el plazo...

Toma: ¡con este pedazo

 (Presentando a ROSA un pedazo de pasta que la cajita contiene.) 

reventara media España!

¡Traguemos a un tiempo!

 (DON ÁNGEL reflexiona de pronto y dice:) 

Espera...

830

ROSA

¿Qué aguardamos? ¡A morir!

DON ÁNGEL

Es que te quiero decir...

ROSA

¡Acaba!

DON ÁNGEL

Que mejor fuera

tronar, para que más brille

nuestro heroísmo triunfante,

835

como en El judío errante

Madama de Cardoville.

 

 

Escena IX

 

DON ÁNGELROSA y COLASACOLASA viene por la puerta de la derecha, corriendo y azorada.

 

COLASA

¡Pus está güena la sorna!

Ea... Arriba con mil diantres.

DON ÁNGEL

Espera un poco, mujer.

840

  (Volviéndose a ROSA y presentándole la caja.) 

Conque ¿adentro?

COLASA

¿Qué es lo que hace?

 

(ROSA toma un pedazo de la pasta contenida en la caja y se lo come. DON ÁNGEL la imita.)

 

ROSA

 (Con una grande exclamación.) 

¡Se consumó el sacrificio!

DON ÁNGEL

 (Remedando a ROSA.) 

¡Tuvieron fin mis pesares!

ROSA

 (Con lastimera voz.) 

¡Adiós, Colasa!

DON ÁNGEL

 (Con lastimera voz.) 

¡Hasta nunca,

que no volvemos del viaje!

845

Y primero que acometan

los vértigos fulminantes

que en la inercia dejarán

nuestras dos humanidades,

un abrazo... y otro abrazo...

850

ROSA

¡Y mil... y mil!

COLASA

¡Cómo! ¡Infame!

¡Un veneno!

DON ÁNGEL

Ahora, Colasa,

al guardillón al instante.

Llévame, que ya vacilan

mis pies... ¡Llévame, que cae

855

aquí mismo entre vosotras

la humanidad de Don Ángel!

 

(DON ÁNGEL ha fingido que le trastorna por grados el supuesto veneno. COLASA, al observar el desorden de ambos, corre hacia el balcón y grita desaforadamente.)

 

COLASA

¡Socorro! ¡Favor! ¡La guardia!

¡Serenos! ¡Aquí hay un lance!

¡Que se matan!

DON ÁNGEL

¡Calla, diablo!

860

 (Quiere contener a COLASA, que sin hacerle caso continúa gritando.) 

COLASA

¡Que acaban de envenenarse!

EL TÍO OCHAVITO

 (Desde la calle.) 

¿Qué estás hablando?

COLASA

¡La guardia!

Suban ustedes.

DON ROQUE

 (Desde la calle.) 

¿Qué diantre

de gritos...?

DON ÁNGEL

 (A COLASA.) 

¡A la guardilla!

COLASA

¡Que está aquí este botarate

865

y ha dado un veneno a Rosa!

DON ÁNGEL

¡Que me pierdes!

COLASA

 (Volviendo al proscenio.) 

¡Ya no sale

usted de aquí, so bribón!

VOCES

 (Dentro.) 

¡Arriba!

DON ÁNGEL

¡Virgen del Carmen!

VOCES

 (Dentro.) 

¡Arriba!

DON ÁNGEL

 (De rodillas delante de COLASA.) 

¡Por caridad!

870

VOCES

 (Dentro.) 

¡Arriba!

DON ÁNGEL

¡Todo dio al traste!

 

(DON ÁNGEL quiere huir en varias direcciones. Por último, y vista la resolución de COLASA, que para imponer a DON ÁNGEL ha sacado una gran navaja, se oculta debajo de la mesa, pero aprovechando un momento en que COLASA se vuelve hacia la puerta de la derecha, de suerte que no le ve esconderse.)

 

 

 

Escena X

 

DON ÁNGEL debajo de la mesa. ROSA en aparente trastorno. COLASA con la navaja en la mano. DON ROQUEEL TÍO OCHAVITO y EL COMISARIO de Protección y Seguridad pública entran en tropel, seguidos de varios Agentes y Serenos. EL COMISARIO trae en la mano la caja que DON ÁNGEL tiró por el balcón.

 

 

(Cantado.)

 

 

(Todos menos ROSA y DON ÁNGEL toman parte en el siguiente Coro, que ha de ejecutarse con grande energía de acción y con mucha volubilidad en la palabra.)

 

EL COMISARIO

 (En tono de autoridad y enseñando el bastón.) 

Obediencia a Don Hilario,

   del distrito Comisario.

   ¿No sabremos qué accidente...?

   Esta chica está demente.

875

   ¡Es mortífero el veneno

   de los fósforos de trueno!

   Va a pegar un estallido,

    si tal vez los ha comido.

¡A la cárcel todo el mundo,

880

   sin recurso ni piedad!

DON ROQUE y
EL TÍO OCHAVITO

Pronto, pronto, Don Hilario...

    Mire usted, mi Comisario...

   Aquí ocurre un accidente:

   esta chica está demente.

885

   ¡Es mortífero el veneno

   de los fósforos de trueno!

   Va a pegar un estallido,

    si tal vez los ha comido.

Es un pillo, un vagamundo...

890

   ¡A la cárcel sin piedad!

COLASA

Pronto, pronto, Don Hilario...

   Vea usté, mi Comisario...

   Aquí ocurre un accidente:

   esta chica está demente.

895

   Una caja con veneno...

    ¡Serán fósforos de trueno!

   ¡Va a pegar un estallido!

   ¡Más de ciento se ha comido!

Es un pillo, un vagamundo...

900

   ¡A la cárcel sin piedad!

AGENTES y
SERENOS

Pronto, pronto, Don Hilario...

    Mire usted, mi Comisario...

   Aquí ocurre un accidente:

   esta chica está demente.

905

   ¡Es mortífero el veneno

   de los fósforos de trueno!

   Va a pegar un estallido,

    si tal vez los ha comido.

TODOS

¡A prender a todo el mundo,

910

   sin recurso ni piedad!

DON ROQUE

¡Dios, qué miro!

  (Por ROSA, que hace un gesto espantoso.) 

AGENTES y
SERENOS

 (Alternativamente.) 

¿Está aquí dentro?

 (A COLASA.) 

   Pues corramos a su encuentro.

UNOS

 (A ROSA.) 

   Di qué has hecho de tu amante.

OTROS

   La respuesta en el instante.

915

OTROS

   Ya no hay duda... Un homicidio...

OTROS

   No, señor: un suicidio.

OTROS

   Es un crimen que horroriza.

OTROS

   El cabello se me eriza.

TODOS

¡Habla pronto, desgraciada!...

920

   ¡Reconoce tu maldad!

DON ROQUE

¡Suerte infame! ¡Prenda amada,

   habla al fin por caridad!

AGENTES y
SERENOS

 (Alternativamente.) 

¿Callas? ¿Callas? No hay falencia.

   Le remuerde la conciencia.

925

UNOS

   El señor es Don Hilario...

   Del distrito Comisario...

OTROS

   Es preciso revelarle...

   Es preciso confesarle...

TODOS

Él lo manda... Omnipotente

930

   será aquí su autoridad.

EL COMISARIO,
EL TÍO OCHAVITO,
DON ROQUE y
COLASA

Sí señor, soy/es Don Hilario,

   del distrito Comisario;

   es preciso revelarme/-le...

   Es preciso confesarme/-le...

935

Yo/Él lo mando/-a... Omnipotente

   será aquí mi/su autoridad.

DON ROQUE

¡Qué desgracia!

TODOS

¡Prontamente!

DON ROQUE

   ¡Oh, qué horror!

TODOS

¡Qué iniquidad!

 

(ROSA durante el coro anterior está haciendo gestos y visajes; y por último se habrá apoyado en la mesa, cuyo tapete levanta luego por una punta, dejando ver la figura de DON ÁNGEL.)

 

ROSA

 (En tono solemne y a media voz.) 

¿No habéis oído

940

   un ay profundo?

   ¡Es el gemido

   postrero ya!

¡Es la agonía

   del moribundo!

945

 (Aquí alza el tapete. DON ÁNGEL aparece en ridícula postura.) 

   Su alma la mía

   buscando va.

 

(La tempestad arrecia.)

 

¡A sus lamentos

   uníos, vientos...,

   y ruja fuerte

950

   la tempestá!

¡Forzoso viaje!

    ¡Tío salvaje!

    Temprana muerte,

    ¡cruel!, nos da.

955

CORO GENERAL

 (Por DON ÁNGEL.) 

¡Impía hiena,

   con faz serena

   su crimen bárbaro

   mirando está!

 

(Hablado.)

 

 

(Los Agentes se apoderan de DON ÁNGEL.)

 

AGENTES

¡Aún no ha muerto!

DON ÁNGEL

No, por Dios.

960

EL TÍO OCHAVITO

¡Pícaro!

DON ROQUE

Venga usté aquí.

DON ÁNGEL

A no haber sido por mí,

pereciéramos los dos.

Yo no soy un asesino.

EL TÍO OCHAVITO

¿Cómo?

DON ÁNGEL

Todo lo contrario.

965

Dé usted fe, mi Comisario.

He aquí el veneno.

  (Presentándole su cajita.) 

DON ROQUE

Adivino

ya casi lo que sucede.

DON ÁNGEL

Rosa estaba delirante.

Yo..., por salir adelante...,

970

cada uno hace lo que puede.

Vedla bien. Es una caja

 

(DON ROQUE toma la cajita de DON ÁNGEL.)

 

de pasta anti-catarral.

DON ROQUE

 (Reconociéndola.) 

¡Pasta de Regnauld!

DON ÁNGEL

Cabal.

COLASA

Pus guardemos la navaja.

975

 

 

Escena XI

 

Dichos. SANTI-BONITI.

 

SANTI-BONITI

¡Oh, señorres, qué escandalo!

¡Las tres de la mañaná

y a la maison tal bullá!

EL TÍO OCHAVITO

Mira, como coja un palo...

No te acuerdes en tus días

980

de la casa de Ochavito.

COLASA

A poco hay aquí un dilito

por usté, so alcamonías.

SANTI-BONITI

¿Qué está diciendo?

COLASA

Que usté

ha entroducido al señor

985

en esta casa.

EL TÍO OCHAVITO

A favor

de mi eterna buena fe,

usted, caballero mío,

deje en paz a mi sobrina

y busque una lechuguina;

990

lo demás es desvarío.

DON ÁNGEL

Nada... Usted no se sofoque

por eso...

EL TÍO OCHAVITO

Y mañana tú,

o por fuerza o por virtú,

darás la mano a Don Roque.

995

DON ROQUE

No lo creas. Ya he mudado

de opinión. En mi botica

hay venenos, y la chica

tiene el juicio desquiciado.

Dásela a este querubín,

1000

y harás bien... porque... ¿quién sabe

las revueltas de una llave?

La cosa..., ¿entiendes? Y al fin,

quien da pan a perro ajeno...

EL TÍO OCHAVITO

Las costuras le hacen llagas.

1005

DON ROQUE

 (A EL TÍO OCHAVITO.) 

Amigo, hay bodas aciagas.

EL TÍO OCHAVITO

¿La toma usted?

DON ÁNGEL

Sólo quiero

lo que usted quiera, Ochavito.

EL TÍO OCHAVITO

Mañana a la Vicaría.

ROSA

(Logrose la astucia mía.)

1010

DON ÁNGEL

¡Mi bien!

ROSA

¡Veneno bendito!

EL TÍO OCHAVITO

Pero tú, coge tus santos

  (SANTI-BONITI va a tomar tabla.) 

y a la calle; y nunca más

parezcas, que llevarás

por mi vida un sepancuantos.

1015

DON ROQUE

¿Quiere usté que haya dos bodas,

Colasa? Yo estoy vacante,

y por despique...

COLASA

Al istante,

sí señor, yo entro con todas.

SANTI-BONITI

Es muy mala esta muquer,

1020

Monsieur Roch: gasta churí.

COLASA

¿Y quién te ha metido a ti

donde no tienes que hacer?

SANTI-BONITI

¡Manolas! ¡Oh! Ser la peste

de España e del mundo entero.

1025

 

(Quita COLASA de un revés a SANTI-BONITI el sombrero.)

 

COLASA

Quítese usté ese sombrero

para que yo le conteste.

Nesecita una manola

de Lavapiés o Vestillas

de guiris treinta costillas

1030

pa merendar ella sola.

Y yo sin andarme en dengues,

con estos dedos de bronce

me los engullo once a once

como si jueran merengues.

1035

Conque ya está usté espachao,

y lárguese usté, canela,

porque le arrío candela

y le dejo espatarrao.

Juera, aleluya del piti,

1040

que de un revés de mi mano

no queda en la tabla sano

ni un solo Santi-boniti.

¡Viva la gente manola,

marío! ¡Y toma esta alhaja!

1045

 (Presentándole la mano.) 

¡Donde está la gente maja

está la gente española!





 
 
FIN

 

 

 

 

 

 

 

 

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