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Libro N° 9614. El Sacristán De San Lorenzo. Zarzuela En Tres Cuadros. Azcona, Agustín.

Guillermo Molina Miranda diciembre 30, 2025

 


© Libro N° 9614. El Sacristán De San Lorenzo. Zarzuela En Tres Cuadros. Azcona, Agustín. Emancipación. Febrero 19 de 2022.

 

Título original: ©  El Sacristán De San Lorenzo. Zarzuela En Tres Cuadros. Agustín Azcona

 

Versión Original: © El Sacristán De San Lorenzo. Zarzuela En Tres Cuadros. Agustín Azcona

 

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

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EL SACRISTÁN DE SAN LORENZO

Zarzuela En Tres Cuadros 

Agustín Azcona

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Sacristán De San Lorenzo

Zarzuela En Tres Cuadros 

Agustín Azcona

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El Sacristán de San Lorenzo

 

Zarzuela en tres cuadros

Acto único

 

Cuadro I

 

El triunfo del amor

Cuadro II

 

El triunfo del interés

Cuadro III

 

Los tres difuntos

 

 

 

 

 

 

 

 

El Sacristán de San Lorenzo

Zarzuela en tres cuadros

Agustín Azcona






PERSONAJES
 

ACTORES
 

GRIGORIO,   Sacristán de San Lorenzo.

D. VICENTE CALTAÑAZOR.

LUCÍA,   Castañera en el Lavapiés.

DOÑA JOSEFA NORIEGA.

FARRUCO,   Aguador de la fuente del Lavapiés.

D. JOSÉ AZNAR.

MANOLO,   Majo crudo, herrero del barrio.

D. RAMÓN AGUIRRE.

SENTO,   Esterero valenciano, domiciliado en Lavapiés.

D. FRANCISCO LUMBRERAS.

UN ESCRIBANO,    que no habla.

AGUADORES   de la fuente del Lavapiés.

MAJOS   de ambos sexos, del propio barrio.

 

La acción pasa en Madrid, año de 1808.

 




Acto único

 

Cuadro I

El triunfo del amor


 

El teatro representa la plaza del Lavapiés. Se ve la fuente, con algunas cubas en ella y a su inmediación. A la derecha, en primera caja, puerta de taberna. Es practicable dicha puerta, y en uno de sus lados están la mesilla y demás trebejos de la castañera.

 

 

Escena I

 

Varios Aguadores bailan la danza prima, mientras un ciego toca la gaita, y su Lazarillo hace habilidades. Algunos Majos de ambos sexos están en grupos viendo cómo bailan los Aguadores, jaleándolos, y cantando para que continúen. FARRUCO, sentado sobre su cuba en el proscenio, parece muy pensativo; pero sonando la gaita a pocos compases después de principiar la orquesta, no puede resistir la tentación, se levanta y baila solo. LUCÍA en su puesto y entregada a su quehacer. SENTO entre los Majos, mirando también el baile.

 

MAJOS

 (Cantado.) 

Marusiña, Marusiña,

    hija del Corregidor,

    siendo tu padre tan rico,

    llevas tú muy mal jubón.

Marusiña, Marusiña,

5

    no me niegues esa flor;

    dámela, y te doy por ella

    al instante un coscorrón.

 

(Al tomar FARRUCO una de sus vueltas, atraviesa GRIGORIO, embozado y cauteloso, de izquierda a derecha, por detrás de la fuente, mirando hacia donde está LUCÍAFARRUCO, que le ve, se queda con una pierna en alto y exclama colérico:)

 

FARRUCO

¡Grigorio!

MAJOS

¡Sí... sí... Es Grigorio,

el perverso sedutor!

10

FARRUCO

Él es... ¡Oh rabia! No puede

contenerte el corazón.

¡A ese cuervo maldecido

blanco ya de mi ojiriza,

he de darle una paliza,

15

he de hacerle reventar!

Ya verás si yo te mido

las costillas con mi tranca,

que mi mano, aunque no es blanca,

también sabe solfear.

20

MAJOS

Desde el colodrillo al anca

ábrele de par en par,

échale después la zanca

y llevémosle a enterrar.

FARRUCO

 (Hablado.) 

Por Santiago de Galicia

25

que me cansa el tal muñeco

tan flacucho, tan enteco

y tan lleno de malicia.

SENTO

Pardal es el Sacristán

que cantar puede en la mano.

30

FARRUCO

Pues antes que ser mi hermano

los mengues le llevarán,

que Lucía, aunque asturiana,

desde niña está en Madrí,

donde...

SENTO

Por supuesto, aquí

35

siempre en finura se gana.

FARRUCO

¡Y tanto! No la conoce

el padre que la parió.

SENTO

¿Qué?

FARRUCO

¡Es verdad! Mi padre no

parió nunca. Fue una coce.

40

Mírala, se pinta sola

para esto de asar castañas.

 (Señalando a la puerta de la taberna.) 

SENTO

Ya tiene todas las mañas

de la mes guapa manola.

FARRUCO

No hay nenguna que la exceda.

45

SENTO

¡Y qué garbo! ¡Es mucho cuento!

FARRUCO

Cuando anda, aunque no haga viento,

se levanta polvareda.

¡Y qué empuje! El otro día

bajaban por esa acera

50

adelante una niñera,

dos señoras y un usía.

Pues, amigo, mete mano,

cuélase como una flecha

y le dice:

 (FARRUCO se pone en jarras y remeda el tono de LUCÍA.) 

«la derecha

55

es mía, don Cayetano».

Saca entrambos los dos codos,

las rodillas y las ancas,

y por zancas o barrancas

fueron los cuatro a los lodos.

60

 (Todo esto se dice acompañado de la acción.) 

Vota como un carretero,

se empina media tinaja

y maneja una navaja...,

¡quia!, ¡mejor que un baratero!

Fegúrate si quien tales

65

prendas, y más, atesora,

deberá escuchar ahora

requiebros sacristanales.

Ella necesita un majo

de forma y de fundamento,

70

de éstos que con el aliento

echan un gigante abajo;

de éstos que tienen la hiel

muy amarga..., y se pelean

por nada..., y se puñalean

75

por un pito de papel.

¡Ya lo tengo, voto a San!

El herrero de ahí enfrente,

enjuto, pero valiente

lo mesmo que un tamborlán.

80

Y se pirra por la chica,

aunque ella no le quier miaja,

porque el Sacristán trabaja

y la cosa... se complica.

Por eso en anochiciendo,

85

para salir ya de dudas,

el escribano don Judas

va hoy a casa.

SENTO

Sí, te entiendo.

Se hase un contrato y te quitas

de ensima...

FARRUCO

¡Pues!

SENTO

El monago.

90

FARRUCO

Luego echaremos un trago

de lo moro y...

LUCÍA

¡Calentitas!

 (Con el tono en que pregonan las castañeras su mercancía, y meneando como ellas la vasija que sirve para asar las castañas.) 

FARRUCO

¡Mira qué voz!

LUCÍA

¿Cuántas..., cuántas,

que ahora queman?

FARRUCO

No hay que hablar...

En oyéndola cantar

95

se postra un rey a sus plantas.

 

 

Escena II

 

Dichos. MANOLO, que llega por la izquierda.

 

FARRUCO

¡Canija! ¡Manolo aquí!

MANOLO

Güenas tardes, caballeros.

FARRUCO

¡El amo de los chisperos

va a ser mi cuñado!

 

 (Con sumo regocijo, echando los brazos al cuello a MANOLO.) 

MANOLO

Sí.

100

Mas no pase de esta noche

que echemos el garabato.

FARRUCO

Por supuesto, el trato es trato...

Y por la mañana...

MANOLO

En coche

simón1...

FARRUCO

Vusotros, yo no.

105

¡Juera un escándalo! A pata

iré yo.

 

(LUCÍA se ha levantado, viene a incorporarse en el grupo de los demás interlocutores, quedando a la derecha de FARRUCO. Se pone las manos en las caderas y dice con mucho desgarro:)

 

LUCÍA

¿De qué se trata?

MANOLO

¿De qué? ¡De que sacabó

desde hoy lo del Sacristán,

alma de los dos!

 (Remedando el tono de LUCÍA.) 

LUCÍA

¿De veras?

110

¡Miste que tiene goteras

la casa!

MANOLO

¡Se ataparán!

LUCÍA

¡Quia! ¡Si eso no puede ser!

FARRUCO

Vamos..., no armes rebullicio.

MANOLO

¡Señá Lucía, más juicio!

115

LUCÍA

Señor Manolo..., ¡moler!

 (Vuelve LUCÍA las espaldas a todos, siempre en jarras.) 

MANOLO

¡Cudiao y que no haiga groma!

¡Que no le entre a usté la luna!

LUCÍA

¡Miste que voy a hacer una

que dé golpe, tío Carcoma!

120

¡El demonio del señor!

 (Mira LUCÍA de alto a bajo a MANOLO, sonriéndose malignamente.) 

MANOLO

¿Me mira usté a los tobillos?

LUCÍA

Présteme usté esos palillos

para tocar el tambor

en casa esta nochegüena.

125

FARRUCO

¡Chica, que me comprometes!  (Al oído.) 

LUCÍA

¡Si me gustan los bonetes!

MANOLO Prestar no, dados, morena.

Y apriete usté, son de roble;

apriete usté bien los brazos.

130

LUCÍA

Yo lo hago todo pedazos

cuando quio dar un redoble.

SENTO

(Alma tiene de Caín

la dona.)

FARRUCO

Esto se gobierna

así. ¡Pronto, a la taberna!

135

 

(Coge a LUCÍA por un brazo y la conduce violentamente. Ella al marchar se vuelve y dice a MANOLO:)

 

LUCÍA

¡Le llega su San Martín

a cada puerco, so guapo!

 

(FARRUCO da a LUCÍA un empellón. Ella le hace un gesto.)

 

FARRUCO

¡No me tuerzas el jocico!

LUCÍA

¡Y le volveré a usté mico,

si mapura, de un sopapo!  (A MANOLO.) 

140

 (LUCÍA vuelve a sentarse a la puerta de la taberna. FARRUCO luego que la deja allí, se reúne de nuevo a MANOLO y SENTO.) 

MANOLO

¿Y consientes que esto escuche?

FARRUCO

Ella no gasta güen modo,

pero se compone todo

con un poco de acebuche.

Y luego que... cuando sepa

145

los dineros que la das...

SENTO

(¡La dona es un Satanás!)

FARRUCO

¡Muchachos! ¡Viva la Pepa!

Conque..., ¿estamos? Con guitarras

y panderos a las siete...

150

 (Dirigiéndose a Majos y Majas.) 

Ya sabéis... Ahí, al boquete...,

número tres.

MANOLO

Veinte jarras

darán fe del rumbo mío

y ha de bailarse un bolero

que tiemble España.

FARRUCO

Gaitero,

155

otra rueda, que hace frío.

 

(Se repite la danza prima. Esta vez principian a un tiempo la gaita y la orquesta, con el coro de Majos. FARRUCO y MANOLO se abrazan y se despiden, yéndose éste por la izquierda abajo, y poniéndose aquél en seguida a bailar, también solo como en la escena primera. Concluidos coro y baile, hay chillidos, empellones y algunas otras barbaridades de este gusto. Majos y Majas se dispersan en diferentes direcciones. Algunos Aguadores, como igualmente FARRUCO, cargan con sus cubas y se van, también por distintos puntos. Uno de ellos, que es el encargado de llenar, recorre los caños de la fuente, habla luego con SENTO, le indica que va a echar una copa y que tenga cuidado entretanto, y en efecto entra en la taberna. El ciego y su Lazarillo piden a varios, pero nadie les da nada y se retiran tocando, sin embargo, la gaita. Empieza a anochecer. Un Sereno enciende los faroles.)

 

 

 

Escena III

 

LUCÍASENTO.

 

 

(Queda aquélla a la puerta de la taberna y éste se acerca poco a poco.)

 

SENTO

Dona, tú no tengas por,

que estoy yo aquí.

LUCÍA

Mira, Sento,

si sabes tener talento,

yo sé otra cosa mejor,

160

que es pagar al que lo tiene.

 (Se levanta y vienen al proscenio, pero no al medio.) 

SENTO

No soy terserochiqueta.

LUCÍA

Sento, aquí va una peseta,

y si es que el Sacristán viene,

mientras hablo dos instantes

165

con él, echa tú un vistazo

al redor. Toma un abrazo

también.

 (LUCÍA mira a un lado y a otro, por si alguien se acerca.) 

SENTO

Venga... Pero antes

arrecoque este dinero,

que cuando te sirvo yo

170

es porque te quiero... y no

por otra rasón, salero.

¡Ay!

 (Al dar a LUCÍA el abrazo.) 

 

(LUCÍA vuelve a mirar, clava los ojos en la fuente, se asusta, y pasa por delante de SENTO a colocarse a la izquierda de éste, agarrándose a él.)

 

LUCÍA

¡Dios mío!

SENTO

¿Qué te da?

LUCÍA

¡Siempre que miro a esa juente,

Sento mío, de repente

175

me quedo pitrificá!

Se cuenta que un guapetón

deste barrio a su gachona

echó en un día de mona

de cabeza en el pilón,

180

y que ella dijo, cayendo:

«¡En este pilón fatal

queda hasta el juicio final

mi alma, contra ti gruñendo!».

 (Cantado.) 

Anoche, Sento mío,

185

    como entre doce y una,

    hería la juente pálido

    rayo de opaca luna.

En el pilón un súbito

    gemido resonó

190

    y al punto de la vítima

    la sombra apareció.

Sentí de pronto un frío,

    un pasmo, una terciana...

    Oigo que con voz lúgubre

195

    me dice: «¡Sacristana,

mira que hay mucho pícaro!

    ¡No mueras como yo!».

   ¡Y en el pilón hundiéndose,

    helada me dejó!

200

Olvidar, ¡ay Dios!, querría

    tan terrible profecía,

    mas no puedo, no, no puedo.

    Aún me dura el susto, el miedo,

¡Jue muy claro y campanudo

205

    el acento que se oyó!

 

(Aquí se aparta de LUCÍA el valenciano, para ir a ver si viene GRIGORIOLUCÍA se adelanta al proscenio.)

 

Cuando con labio trémulo

    prenuncia: «Yo te adoro»,

    daríale un tesoro...

    ¡Suyo es mi amor, mi fe!

210

¿Ni qué me importa el bárbaro

    que tuerce mi albedrío?

    ¡Sólo, Grigorio mío,

    contigo me uniré!

 

(SENTO, que acechaba en varias direcciones desde el foro, baja corriendo al proscenio.)

 

 

(Hablado.)

 

SENTO

Aquí le tienes, chiqueta.

215

LUCÍA

¡Me lo daba el corazón!

¡Ay! Toma tú otro apretón,

pues no quieres la peseta.

 

(SENTO abraza furtivamente a LUCÍA y vuelve a retirarse al fondo.)

 

 

 

Escena IV

 

LUCÍAGRIGORIO y SENTO.

 

 

(Viene GRIGORIO por la derecha arriba, embozado en su manteo. Llega corriendo al paraje en que está LUCÍA, le da un abrazo y exclama:)

 

GRIGORIO

¡Gracias a Dios! ¿Y aquel chulo?

 (Lo dice por SENTO, que permanece todavía a la vista.) 

LUCÍA

Como si nadie mirara.

220

Es un centinela.

GRIGORIO

Apara

estotro con disimulo.

 (Vuelven a abrazarse.) 

Paloma del alma mía,

te quiero con tal locura,

que es mayor que tu hermosura

225

mi delirio noche y día.

Como mi oficio no niego,

visto este luto exterior,

mas de gala el interior

me pongo cuando a ti llego.

230

Todo, mi bien, lo daría

por ese palmito mono,

que sólo canto en tu tono,

en ningún otro, Lucía.

Las caspicias de lo puro

235

de rechoncha vinajera,

las migajas de la cera,

el De Profundis2 de a duro,

un porvenir de arzobispo

(aunque ahora no andan muy bien)

240

y de un padre santo el tren,

¿qué son sin ti? ¡Voto a Cristo!

Tú eres mi mayor delicia,

Lucigüela salerosa,

muy más tierna y más sabrosa

245

que las peras de Galicia.

¡Ay! Cuando asidas mis manos

a seis robustos cordeles

llamo en la torre a los fieles

a los misterios cristianos,

250

siempre bajo la impresión

de mis ilusiones locas,

creo tener tantas bocas

cuantas las campanas son.

¡Y paréceme en verdad,

255

aunque del rito con mengua,

cada badajo una lengua

que pregona tu beldad!

 

(GRIGORIO da un fuerte abrazo a LUCÍA. Larga pausa.)

 

LUCÍA

Sacristán por quien me muero,

por quien siento el corazón

260

más quemado que un tostón...

¡Tú solo me haces salero!

¿Qué me importa nengún majo,

donde estás tú, vida mía?

¡Ni aquí... ni en Andalucía

265

llega naide a tu zancajo!

¡Tú eres quien llena la plana

del regusto de tu prenda!

¡Sólo hay pan pa ti en mi tienda!

¡Sotana quiero..., sotana!

270

¡Sotana, aunque cien defuntos

saquen la gaita al pilón,

que vales tú, remonón,

más que tos los hombres juntos!

¡A pie y descalza andaría

275

por ti, aunque empezara en martes,

del mundo las cuatro partes,

Norte, Sur y Mediodía!

Y mas que me intierres tú,

como has enterrado a tantos,

280

¡vengan para mí quebrantos!

¡Para ti vida y salud!

 

(LUCÍA se arroja en los brazos de GRIGORIO.)

 

GRIGORIO

Voy a mudar de parroquia.

LUCÍA

¿Por qué?  (Asustada.) 

GRIGORIO

Tu hermano es muy bruto,

y le ha dicho al piernienjuto

285

que me ensarte.  (Con la acción.) 

LUCÍA

¡Santa Ustoquia!

GRIGORIO

A San Marcos voy.

LUCÍA

¡No tal!

GRIGORIO

¿Te parece mal agüero?

¡No! A Leganitos3primero

que ensartado al hospital.

290

LUCÍA

¿Y yo?  (Desesperada.) 

GRIGORIO

Tú emigras conmigo.  (Gravemente.) 

No has menester pasaporte,

acá y allá todo es corte

y tengo un alcalde amigo.

¡Aquí me pinchan, Lucía!

295

No lo dudes, cual pinchó

Farruco a mi padre.

LUCÍA

¡Ay, no!

GRIGORIO

Me lo dijo el otro día.

Yo tomo al punto soleta.

LUCÍA

¡Perjuro! ¡Infiel!

GRIGORIO

Mi embeleso,

300

ya me dirás todo eso

mañana por la estafeta.

LUCÍA

¿Y si esta noche Farruco,

a mi despecho, me casa?

GRIGORIO

Ya comprendo... ¡Por si pasa!

305

El tal Farruco es muy cuco.

Aunque te case con diez,

te he de descasar yo luego.

¡Miste que Dios! ¡Pues qué, es juego!

¡No se me escapará el pez!

310

 (Párase de repente como si le hubiera ocurrido alguna idea, y dice en seguida con resolución:) 

Pues ya no me voy, ¡canario!

¿Yo cobarde? ¡Ande la danza!

Voy a pintarle en la panza

con esta pluma un calvario.  (Sacando la navaja.) 

Yo con todo el mundo lidio...

315

¡Carambola! ¡Y esta noche

he de hacer en el bamboche

astur un farruquicidio!

 (Cantado.) 

GRIGORIO

Ha jurado...

LUCÍA

¡Ah, no!

GRIGORIO

Matarme.

LUCÍA

Yo me opongo a la batalla.

320

GRIGORIO

¡No tu llanto me desarme!

¡Oye!

LUCÍA

¡Ay, Goro!

GRIGORIO

¡Escucha y calla!

Sobre el hoyo do se encierra

    lo mejor de mis mayores,

    a tu raza cruda guerra

325

    declararon mis furores.

Hoy al verte tan hermosa

    otro afecto en mí rebosa...

    Sin embargo, en un momento

    me podré precipitar.

330

LUCÍA

¡Ay! Aplaca esos furores,

    Sacristán de mis entrañas.

    Tengo males aún mayores

    de mi hermano y de sus mañas.

Si otro afeto en ti rebosa

335

   al mirarme tan hermosa,

    es locura en un momento

    nuestra dicha aventurar.

GRIGORIO

Fe de esposa aquí me jura,

    a la luz de estos faroles,

340

    que aunque no hay altar ni cura,

   tiene el lance seis bemoles.

    ¡Toma, cándida azucena!

    Soy tu nene.

LUCÍA

¡Y yo tu nena!

 

(Al decir sus últimas palabras se ha quitado GRIGORIO una sortija que pone a LUCÍA en uno de sus dedos. LUCÍA hace lo mismo con otra que coloca en uno de los de GRIGORIO.)

 

LOS DOS

¡Ah! Que nunca un Dios piadoso

345

    nos retire su favor.

    ¡Sea siempre venturoso

    este vínculo de amor!

GRIGORIO

Separarnos ya conviene.

LUCÍA

    ¡Oh palabra dura, impía!

350

    Yo no sé quién me detiene...

GRIGORIO

    Mi alma queda aquí, Lucía.

LUCÍA

¡Ay! Escríbeme a menudo

    ¡Dios eterno, cómo sudo!

    ¡Esta esposa desgraciada

355

    de esperanza vivirá!

GRIGORIO

¡Tu memoria, prenda amada,

    mi esperanza animará!

LOS DOS

Vendrán a ti en las auras

    mis santos juramentos.

360

    Murmurarán las tórtolas

    mis ayes y lamentos.

Serán sólo mis cánticos

    los cánticos de amor.

    Conságrame una lágrima

365

    y rabie el aguador.

 

(Se abrazan. Ella entra en la taberna y él se va por paraje opuesto.)

 

 

 

 

 

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