Libro N° 9598. Carta Abierta A Los Miembros Del Partido Comunistas De La Unión Soviética. Hoxha, Enver.
© Libro N° 9598. Carta Abierta A Los Miembros Del
Partido Comunistas De La Unión Soviética. Hoxha, Enver. Emancipación. Febrero
12 de 2022.
Título original: © Carta Abierta A Los Miembros Del Partido
Comunistas De La Unión Soviética. Enver Hoxha
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Original: © Carta Abierta A Los Miembros Del Partido Comunistas De La
Unión Soviética. Enver Hoxha
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CARTA ABIERTA A LOS
MIEMBROS DEL PARTIDO COMUNISTA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA
Enver Hoxha
Carta Abierta A Los Miembros Del Partido Comunista De La Unión Soviética
Enver Hoxha
Enver Hoxha
Carta abierta a los miembros del Partido Comunista
de la Unión Soviética
5 de octubre de 1964
Primera edición: Obras escogidas, Tomo III, Casa
Editora «8 Nëntori», Tirana, 1980; Páginas 644-668.
Esta Edición Electrónica: Marxists Internet Archive, septiembre de
2010.
Queridos camaradas:
N. Jruschov se esfuerza por convencerles a ustedes,
comunistas de la Unión Soviética, a los pueblos soviéticos y a todo el mundo de
que su llegada al Poder marca el comienzo de una nueva época, de un gran viraje
histórico. El decenio de su dominación es presentado como el decenio de la
«prosperidad de la Unión Soviética, de la «marcha triunfal hacia el comunismo»,
como el decenio del «triunfo de la paz y de la coexistencia pacífica», como el
decenio de la «consolidación del movimiento comunista» y del «desarrollo
creador del marxismo». Para los revisionistas modernos la «verdadera historia»
de la Unión Soviética empieza a partir de 1953.
Todas estas afirmaciones son mentiras y nada más
que mentiras. Con la usurpación del Poder por parte del grupo de Jruschov
comienza efectivamente un viraje histórico, pero es un viraje regresivo, viraje
que abrió paso al oportunismo y al revisionismo, a la traición y a la
degeneración, a la labor de zapa contra la unidad y al inicio de la escisión en
el movimiento comunista, al acercamiento y a la unión con los imperialistas y
los demás enemigos de los pueblos y del socialismo, al sabotaje de la revolución
y a la restauración del capitalismo.
Ninguna persona y ningún grupo hasta el presente ha
ocasionado a la Unión Soviética, al campo socialista, al movimiento comunista,
a la causa del socialismo y del comunismo daños y males tan grandes como
Jruschov y su grupo. La historia de la Unión Soviética y del comunismo
internacional no conoce a un renegado tan grande y a un enemigo tan feroz y
peligroso como el grupo revisionista jruschovista. Lo que no lograron en su
tiempo los imperialistas con su intervención armada, ni Trotski, Bujarin y los
demás enemigos del Poder soviético, lo que no pudieron conseguir los fascistas
alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, trata de conseguirlo ahora el grupo
de Jruschov.
¿Quién ha humillado, quién ha desacreditado, quién
ha atacado más duramente, quién ha calumniado más que N. Jruschov al Poder
soviético, al régimen socialista soviético? Fue Jruschov quien quiso hacer
borrón y cuenta nueva del período más glorioso de la Unión Soviética, cuando el
pueblo soviético, guiado por el Partido con Stalin a la cabeza, venció enormes
dificultades, hizo frente con valor al feroz bloqueo capitalista, aplastó la
contrarrevolución, construyó por primera vez en el mundo la sociedad socialista,
logró la gran victoria histórica en .la Guerra Patria y transformó la Unión
Soviética en un poderoso Estado socialista desarrollado y adelantado, con una
autoridad y un papel sin precedentes en la arena internacional. Fue Jruschov
quien presentó todo este período como el período de la decadencia en la Unión
Soviética, donde reinaron el terror y las persecuciones, las prisiones y los
campos de concentración, la violación de la legalidad y de la democracia, la
arbitrariedad y el despotismo, la pobreza y el hambre. Con todas estas
calumnias, N. Jruschov prestó un gran servicio a los imperialistas, dándoles
armas para atacar y desacreditar a la Unión Soviética. El tristemente célebre
informe «secreto» que Jruschov presentó en el XX Congreso, y también sus demás
discursos, fueron el principal alimento de la más reaccionaria, anticomunista y
antisoviética propaganda, una fuente inagotable para ella.
¿Quién puede dar crédito a las calumnias de
Jruschov sobre los «crímenes» de Stalin? ¿Se puede acaso creer en las
invenciones de las comisiones investigadoras creadas por Jruschov, en los
escritos de los Adjubey y en los diarios de los Solzhenitsin2 y comparsas?
¿Será que el imperialismo y sus agentes, que le profesaban un odio inveterado a
la Unión Soviética y que querían destruirla desde los primeros días de su
existencia, han permanecido de brazos cruzados sin hacer nada contra ella?
Precisamente en 1938, el propio N. Jruschov había dicho: «Los Yakir, Balitski,
Tyubchenki, Zatonski y otros canallas querían traer a Ucrania a los
terratenientes polacos, querían introducir aquí a los fascistas alemanes, a los
terratenientes y capitalistas... Hemos eliminado a muchos enemigos, pero aún no
a todos. Por lo tanto, debemos estar ojo avizor. Debemos tener muy presentes
las palabras del camarada Stalin: “mientras exista el cerco capitalista, los
enemigos enviarán a nuestro país espías y saboteadores” » Este mismo Jruschov,
un año antes, en 1937, decía: «Nuestro Partido aplastará sin piedad a la
pandilla de traidores, barrerá de la faz de la tierra a toda la carroña
trotskista- derechista. La garantía de esto es la dirección firme de nuestro
Comité Central, la dirección firme de nuestro jefe, el camarada Stalin.
Aniquilaremos a los enemigos hasta el final, del primero al último, y echaremos
al viento sus cenizas» Pero, en vez de borrar de la faz de la tierra a la
carroña trotskista, en vez de exterminar a todos los enemigos y echar al viento
sus cenizas; el renegado Jruschov incineró el cuerpo de Stalin, echó al viento
sus cenizas, las cenizas de este gran defensor y artífice de las históricas
victorias de la Unión Soviética, rehabilitó, del primero hasta el último, a
todos los contrarrevolucionarios, los declaró víctimas de Stalin y decidió
levantarles monumentos.
Los albaneses sabemos muy bien, por propia
experiencia, quiénes son las víctimas que N. Jruschov toma bajo su protección.
Mientras Jruschov ha calificado a los dirigentes del Partido y del Estado
albanés, que han guiado al pueblo en su gran lucha de liberación y de
edificación del socialismo, de agentes del imperialismo vendidos por 30
monedas, de asesinos y terroristas, a los enemigos de nuestro Partido y pueblo
los ha tomado abiertamente bajo su protección, calificándoles de verdaderos
comunistas revolucionarios, internacionalistas, patriotas y víctimas inocentes.
Solamente un traidor, un enemigo del comunismo puede lanzar contra Stalin, gran
dirigente del Partido Comunista, del pueblo soviético y del movimiento
comunista internacional, tan monstruosas calumnias y ataques. En sus ataques
anticomunistas contra Stalin, Jruschov ha superado también a los imperialistas
y a los más furiosos reaccionarios y renegados del comunismo, Kautsky, Trotski,
Tito y Gilas ¡Qué no ha dicho contra Stalin! Ha llamado «asesino», «delincuente
común», «déspota del tipo de Ivan el Terrible», «el mayor dictador de la
historia de Rusia», etc., etc., a J. Stalin, a quien durante 30 años guió al
Partido de los bolcheviques y al pueblo soviético de victoria en victoria, a
quien defendió valientemente la línea del gran Lenin, a quien inspiró a los
Stajanov y a los héroes de la edificación socialista en la Unión Soviética, a
quien movilizó y guió resueltamente a los obreros y campesinos, a todo el
pueblo soviético en la gran Guerra Patria, a aquél con cuyo nombre en los
labios se lanzaron al ataque contra los enemigos y sacrificaron sus vidas los
Matrosov, las Kosmodemianskaya, los héroes de Stalingrado y cientos de miles de
héroes combatientes.
¿No han pensado ustedes, camaradas, por qué se
manifiesta un odio tan furioso contra Stalin, por qué se le ataca y desacredita
con tanta rabia, por qué se quiere empañar tan descaradamente todo el glorioso
período de la historia del pueblo soviético y de su partido a cuya cabeza
estaba J. V. Stalin? ¿Y no ven ustedes una relación lógica entre los ataques y
las calumnias contra Stalin y los aplausos y los elogios a los cabecillas del
imperialismo, a Eisenhower, Kennedy, Johnson, etc., a los cuales Jruschov ha
calificado de personas «sensatas» que «gozan del apoyo de la mayoría absoluta
del pueblo norteamericano», que «se interesan seriamente por la salvaguardia de
la paz», llegando incluso a considerar la muerte de alguno de estos dirigentes
del imperialismo, como ha sido el caso de Kennedy, como «una gran pérdida para
la humanidad» , proclamando con tal motivo un día de luto también para los
comunistas? Solamente un charlatán, alguien sin personalidad ni vergüenza puede
comportarse como lo hizo Jruschov hacia Stalin, al que mientras vivía, cubría
de elogios llamándolo «amigo íntimo y compañero de armas del gran Lenin»,
«amigo del pueblo y padre querido», «gran mariscal de la victoria contra el
fascismo» «el mayor genio y guía de la humanidad».
¿Cómo ha sido posible que ustedes, los comunistas
soviéticos, que el pueblo soviético, conquistaran tan grandes victorias
históricas teniendo a la cabeza del Partido y del Estado a una persona que
solamente cometía crímenes y errores de todas clases? La mayor absurdidad y la
tergiversación más burda de la historia es la de negar los grandes méritos de
Stalin como dirigente del Partido y comandante supremo del Ejército Soviético,
y poner por las nubes el papel y los méritos de Jruschov, a quien se presenta como
gran estratega no solamente de la Guerra Patria sino también de la guerra
civil, como pionero de la era cósmica, etc., etc. Es muy lamentable que también
algunos compañeros de lucha de Stalin, que a su lado y bajo su guía dirigieron
grandes operaciones durante la Guerra Patria, ahora, siguiendo las directrices
de Jruschov, tergiversan la historia, niegan lo que ellos mismos han afirmado
hace poco.
Con sus viles calumnias y ataques contra Stalin,
propios sólo de canallas, Jruschov ofende gravemente al gran pueblo sovíétíco y
a su Partido, a la dictadura del proletariado y al régimen socialista
soviético, ofende al glorioso Ejército Soviético, al movimiento comunista
internacional y a los pueblos y trabajadores de todo el mundo, ofende al
socialismo y al marxismo-leninismo. En un tiempo Jruschov mismo había dicho:
«¡Quien levanta la mano contra el camarada Stalin, la levanta contra todos
nosotros, contra la clase obrera, contra los trabajadores! ¡Quien levanta la
mano contra el camarada Stalin, la levanta contra la doctrina de
Marx-Engels-Lenin!» (Del discurso pronunciado por él en el mitin celebrado en
Moscú en enero de 1937) Precisamente así ha actuado el mismo Jruschov: al
levantar la mano contra Stalin, la ha levantado contra todos, contra el
comunismo, contra el marxismo-leninismo. Levantando la mano contra Stalin,
Jruschov la levantó contra el mismo sistema socialista soviético. No se atreve
a confesarlo públicamente, a pesar de los llamamientos de sus aliados más
consecuentes para llevar hasta el fin la liquidación de las consecuencias del
«culto». Pero al calificar las tres décadas de la dirección de Stalin como una
anomalía, como un alejamiento del camino leninista y al dedicarse intensamente
a la labor de zapa para minar el sistema socialista, Jruschov mismo está
pisoteando el sistema socialista soviético y está dirigiendo la evolución
pacífica de la degeneración del socialismo en la Unión Soviética. ¡Y qué
ironía, a esta línea traidora, socialdemócrata, la llama «retorno a Lenin»,
«prosecución de la verdadera vía leninista»!
Este es el verdadero objetivo, la verdadera
significación de todo el ruido que N. Jruschov arma sobre la así llamada lucha
contra el culto a la personalidad y sus consecuencias. El grupo de Jruschov ha
levantado la mano contra lo más sagrado, contra la más poderosa arma del pueblo
soviético para la defensa de los triunfos de la revolución y para la
edificación del comunismo, contra la dictadura del proletariado y el Partido
Comunista. Intenta desarmar al pueblo, arrebatarle el Poder, hacer degenerar al
Partido. Ha violado y repudiado la consecuente línea marxista-leninista del
Partido Bolchevique, sus tradiciones y su espíritu revolucionario, ha impuesto
al partido una línea oportunista y revisionista en todos los campos de la vida
y de la actividad, línea que está amenazando las históricas victorias del
socialismo en la Unión Soviética por las cuales el Partido y el pueblo
soviético han luchado con gran heroísmo, han hecho numerosos sacrificios, han
derramado su sangre.
Para realizar esta línea, la camarilla revisionista
de Jruschov ha efectuado grandes y continuas purgas entre los cuadros del
Partido y del Estado, tanto en la capital como en las provincias, apartando a
todos los cuadros en los que no tenía confianza y sustituyéndolos por cuadros
fieles a su línea. En una década, Jrusohov ha excluido del Comité Central,
elegido en el XIX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1952,
a más del 70 por ciento de sus miembros y en el XXII Congreso excluyó del Comité
Central, elegido en el XX Congreso, a casi el 50 por ciento de sus miembros.
Además, poco antes del XXII Congreso, bajo la tapadera de la rotación de
cuadros, sustituyó al 45 por ciento de los miembros de los comités centrales de
los partidos de las Repúblicas Federadas, de los comités del partido de las
provincias y de las regiones, y al 40 por ciento de los miembros de los comités
del partido de las ciudades y de los distritos. En 1963, la camarilla de
Jruschov sustituyó otra vez, so pretexto de la reorganización del partido en
base a la estructura de producción, a más de la mitad de los miembros de los
comités centrales de las Repúblicas Federadas y de los comités del partido de
las provincias.
Las personas que rodean hoy a N. Jruschov y están a
su servicio, forman una capa privilegiada, degenerada desde el punto de vista
ideológico, que ha traicionado la causa revolucionaria de la clase obrera
soviética, que lucha contra el marxismo-leninismo y el socialismo. Su única
preocupación es la consolidación de su propia posición económica y de su propia
dominación política. El grupo de Jruschov, con el apoyo de esta capa, está
transformando al glorioso Partido Comunista de la Unión Soviética en un partido
revisionista, y al Estado socialista soviético en una dictadura de la camarilla
jruschovísta.
Sus tesis sobre los llamados «partido de todo el
pueblo» y «Estado de todo el pueblo» son un gran fraude. No tienen nada en
común con el marxismo-leninismo y sirven solamente para preparar el terreno a
la restauración del capitalismo. «La marcha hacia adelante, es decir hacia el
comunismo, pasa por la dictadura del proletariado, y no puede ser de otra
manera», ha dicho Lenin. Declarando liquidada la dictadura del proletariado en
la Unión Soviética, el grupo de Jruschov da un paso atrás muy peligroso en dirección
al capitalismo. El llamado «Estado de todo el pueblo» de N. Jruschov no es nada
más que una máscara que sirve para encubrir la dictadura de su camarilla,
dictadura que está dirigida contra la clase obrera y el campesinado soviéticos,
contra el pueblo soviético. N. Jruschov lucha únicamente contra la dictadura
del proletariado y está a favor de conservar el Poder estatal para emplearlo
como medio para la realización de sus designios contrarrevolucionarios y para
mantener al pueblo y a los comunistas soviéticos en un estado de opresión y
sumisión. No menos peligrosa es también la tesis sobre el «partido de todo el
pueblo», que borra el carácter proletario y de clase del Partido Comunista de
la Unión Soviética y abre paso a la degeneración del partido marxista-leninista
en un partido revisionista. Estos fines persiguen todas las organizaciones y
reorganizaciones en el Partido y en el Poder que ha emprendido N. Jruschov en
repetidas ocasiones.
Camaradas, el Poder soviético, el primer Poder
socialista en el mundo, instaurado por la Revolución de Octubre, y el gran
Partido Comunista de la Unión Soviética, se encuentran frente al muy serio
peligro de su degeneración en un Poder burgués y en un partido revisionista
burgués. En estos momentos la pasividad es imperdonable y fatal. A las amplias
masas de miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética, a las amplias
masas del pueblo soviético se les plantea de forma imperativa el elevado y sagrado
deber de defender la dictadura del proletariado, defender al Partido Comunista
fundado por Lenin.
N. Jruschov, desde su llegada al Poder, ha
emprendido una serie de medidas y reformas en el campo de la economía, y
particularmente de la agricultura, sobre las cuales ha armado mucho alboroto.
Pero, ¿cuál es el verdadero fin y significado de tales medidas y reformas? Se
oponen a los principios del socialismo y del comunismo, son un intento de
introducir en la economía socialista soviética formas de organización y métodos
de dirección tomados de prestado de la experiencia de la Yugoslavia titista y
de los países capitalistas. El grupo de Jruschov ha sustituido el principio
socialista de la remuneración según el trabajo, por el estímulo material
entendido en su sentido absoluto y fetichista, ha minado la dirección
planificada y centralizada de la economía, está alentando el principio
capitalista de la lucha por el beneficio y fomentando la libre competencia
capitalista, está arruinando y desmembrando la propiedad colectiva de todo el
pueblo, tal como ha hecho con las estaciones de máquinas y tractores.
El comunismo de N. Jruschov es, en esencia, una
variedad del socialismo burgués. Toda su palabrería sobre la preocupación que
siente por el bienestar del pueblo, por una vida mejor para todos, es pura,
hipocresía y demagogia. Lo que le preocupa al grupo de Jruschov es asegurar una
vida mejor, más cómoda y más próspera para una capa privilegiada y degenerada,
que obtiene grandes ingresos en forma de sueldos, gratificaciones especiales y
altos honorarios y mediante malversaciones, sobornos, hurtos, etc. Los más
altos ideales del comunismo han sido reducidos por Jruschov a «un buen plato de
gulash». Toma como modelo de su comunismo a los Estados Unidos de América, la
experiencia de los industriales, y las recomendaciones de los grandes
hacendados norteamericanos de los Eaton, Harst y compañía. Ha llegado al punto
de tender la mano a los imperialistas norteamericanos para que éstos, con sus
dólares y sus créditos, «edifiquen» el comunismo en la Unión Soviética. Los
revisionistas jruschovistas han abierto las puertas a la penetración de la
ideología burguesa, al modo de vida burgués, a la degeneración burguesa en el
arte, en la literatura y en la cultura, al resurgimiento de toda clase de
tendencias antisoviéticas, antisocialistas, a la propagación de las corrientes
decadentes occidentales. Propagan aparatosamente el individualismo y el egoísmo
burgués, el humanismo y el pacifismo burgués.
¿Acaso todo esto no pone claramente en evidencia lo
peligroso del camino por el que Jruschov está llevando a la Unión Soviética?
Todas estas actitudes no son en modo alguno pasos adelante hacia el comunismo,
sino pasos atrás, hacia el capitalismo. En estas circunstancias, frente a los
comunistas revolucionarios soviéticos, frente al pueblo soviético, se presenta
la alternativa: permitir que el grupo de Jruschov realice tranquilamente su
obra criminal, contrarrevolucionaria, o levantarse en defensa de los triunfos
del socialismo y del comunismo en la Unión Soviética, y poner fin a la marcha
antisoviética y antisocialista de N. Jruschov.
Queridos camaradas:
Cuando su partido mantenía en alto y sin mácula la
bandera del marxismo-leninismo y del internacionalismo proletario y seguía una
consecuente línea revolucionaria en todas las cuestiones de política interior y
exterior, la Unión Soviética fue durante décadas enteras el bastión de la
revolución y del socialismo, el abanderado de la lucha contra el imperialismo,
el defensor y gran sostenedor de la libertad e independencia de los pueblos, el
gran luchador por la causa de la liberación de la clase obrera en el mundo. Los
comunistas revolucionarios y los pueblos de todo el mundo veían con profundo
respeto y gran amor a la Unión Soviética, seguían su ejemplo y se inspiraban en
su actitud de principios y revolucionaria. La creación del campo socialista, el
crecimiento del movimiento comunista y obrero, el gran auge de la lucha de
liberación nacional de los pueblos están estrechamente ligados al papel y a la
contribución internacionalista del primer país del socialismo, la Unión
Soviética. En aquel entonces en el campo socialista, en el movimiento comunista
y en todas las organizaciones progresistas y democráticas internacionales
existía una plena unidad de pensamiento y de acción.
Todas las fuerzas revolucionarias del mundo,
teniendo a la Unión Soviética a la cabeza, luchaban unidas como un solo hombre
contra las fuerzas del imperialismo y de la reacción.
Pero N. Jruschov, con su línea política, socavó el
prestigio, la autoridad y el papel de la Unión Soviética en el mundo. En nombre
de la Unión Soviética, divide el campo socialista y el movimiento comunista
internacional, sabotea y sofoca la revolución y la lucha de liberación de los
pueblos, engaña e intimida a los pueblos, embellece y defiende al capitalismo y
al imperialismo.
¡Vean, camaradas, la gran tragedia que está jugando
el grupo de Jruschov a expensas de un país como el suyo, que posee tan
brillantes tradiciones revolucionarias, tan grandes méritos históricos! Ha
ligado y está uniendo cada vez más la Unión Soviética a feroces enemigos, a
aquéllos contra los cuales los comunistas y el pueblo soviético han librado una
resuelta y heroica lucha. El grupo de Jruschov ha convertido en aliados y
amigos de la Unión Soviética a aquéllos que quieren cavarle la tumba. Ha
convertido en aliado y amigo de la Unión Soviética al imperialismo
norteamericano, que es la cabeza del imperialismo mundial, el centro de la
reacción, la fuente principal de guerra y agresión, el explotador y gendarme
internacional, el enemigo número uno de los pueblos de todo el mundo.
Trata de amiga y hermana suya a la camarilla de
Tito, que desde hace tiempo ha traicionado al marxismo-leninismo, que
desarrolla una labor de zapa contra las fuerzas del socialismo, de la libertad
y de la paz en el mundo, que sirve con celo al imperialismo, que se mantiene en
pie con los dólares norteamericanos y que ha sido condenada unánimemente por el
movimiento comunista internacional.
En sus amigos y aliados se han convertido los
renegados de la clase obrera, los lacayos de la burguesía y los rabiosos
anticomunistas, los cabecillas reaccionarios derechistas socialdemócratas como
Guy Mollet, Spaak, Wílson, etc, N. Jruschov ha hecho una amiga y aliada a la
burguesía reaccionaria hindú a quien arma e incita para oprimir al pueblo hindú
y agredir a un país hermano como es la República Popular China. Se ha hecho
amigo y aliado del Vaticano, de este viejo centro de la reacción y del obscurantismo,
así como de todas las fuerzas reaccionarías y contrarrevolucionarias del mundo,
incluso de los revanchistas de Bonn, con los cuales Jruschov trata de ponerse
de acuerdo.
Todo el rigor de su lucha N. Jruschov lo ha
dirigido contra los verdaderos aliados y fieles amigos de la Unión Soviética.
Ya son de su conocimiento los feroces ataques y las
monstruosas calumnias y acusaciones, los actos hostiles que el grupo de
Jruschov ha emprendido contra el Partido del Trabajo de Albania, la República
Popular de Albania, el pueblo albanés y sus dirigentes. ¡y de qué no ha acusado
a nuestro Partido y nuestro pueblo! En su lucha contra nuestro Partido y
nuestro pueblo hizo uso de amenazas y presiones, intervino brutalmente en sus
asuntos internos, impuso el bloqueo económico y rompió las relaciones diplomáticas.
Desde la tribuna del XXII Congreso llamó abiertamente a los comunistas y al
pueblo albanés a la contrarrevolución para derribar a la dirección del Partido
y del Estado, llamamientos que se repiten continuamente a través de los órganos
de propaganda soviéticos y particularmente de Radio Moscú en sus emisiones
destinadas a Albania. Pero, ¿por qué todo este odio, toda esta enemistad hacia
un país socialista, hacia un partido marxista y un pueblo hermano, odio y
enemistad que no han expresado hacia nuestro país ni siquiera los más feroces
enemigos imperialistas? ¿Qué «crimen» han cometido este Partido y este pueblo?
Su único «crimen» ha sido el de no haber aceptado someterse a la línea traidora
de N. Jruschov, el de haber denunciado y contrarrestado los intentos
escisionistas de los revisionistas.
El grupo de Jruschov desarrolla una enconada lucha
contra los países socialistas que no se someten a su «diktat», y también contra
todos los partidos comunistas que se oponen al revisionismo y defienden el
marxismo-leninismo. Contra ellos emplea todas las armas y métodos de que se
valen los enemigos de clase. Interviene brutalmente en sus asuntos internos,
viola su soberanía y su independencia, realiza presiones y chantajes para
ponerles de rodillas, siembra la escisión y urde complots como lo hizo recientemente
contra el Partido Comunista del Japón, utiliza los organismos conjuntos del
Consejo de Ayuda Mutua Económica y del Tratado de Varsovia para poner a los
países socialistas bajo el dominio de su grupo, para explotarlos con fines
egoístas y chovinistas.
Con su línea y con toda su actividad N. Jruschov ha
hecho y está haciendo grandes servicios al imperialismo y a la reacción mundial
y ha perjudicado y está perjudicando gravemente la causa del socialismo, de la
libertad de los pueblos y de la paz en el mundo.
El revisionismo moderno, que se propagó muy
rápidamente después del XX Congreso del partido Comunista de la Unión
Soviética, abrió el paso a la contrarrevolución sangrienta en Hungría, a los
acontecimientos contrarrevolucionarios en Polonia, puso en peligro la
existencia misma de algunos partidos comunistas y obreros, como en los Estados
Unidos de América, en Dinamarca y en otros países. Siguiendo el camino de
Jruschov, el Partido Comunista de la India, con Dange a la cabeza, se ha
transformado en un instrumento de la gran burguesía reaccionaria, en un partido
nacionalchovinista que ha traicionado los ideales de la clase obrera y del
pueblo hindú. En Argelia los revisionistas alejaron al partido de la lucha
armada apoyada en el pueblo, le aislaron de las masas, le hicieron rezagarse
perdiendo así su posición en la vida política de Argelia. Una verdadera
tragedia sufrió el Partido Comunista de Irak, el cual, después de haberse
sometido a la presión del grupo de Jruschov, siguió una línea oportunista,
relajó la vigilancia y, por consiguiente, fue ferozmente atacado por la
reacción, sufriendo la causa de la revolución en Irak un duro revés.
El revisionismo corroe a numerosos partidos
comunistas y obreros, particularmente en Europa, que está preñada de
revisionismo. Se están transformando de partidos de la revolución social en
partidos de las reformas sociales, se están acercando y fundiendo con los
socialdemócratas, se están apartando de las tradiciones y del espíritu
revolucionario, se están adormeciendo con las ilusiones del camino pacífico
parlamentario que los revisionistas han elevado a principio estratégico
mundial.
En su interés de conseguir a toda costa el
acercamiento y la colaboración multilateral con el imperialismo norteamericano
-a cuyo servicio está colocada en realidad toda su llamada política de
coexistencia pacífica- N. Jruschov ha cometido graves crímenes contra la
libertad y la independencia de los pueblos, contra la paz, contra la misma
Unión Soviética, contra su seguridad. En interés de este acercamiento y esta
reconciliación, Jruschov, después de sus actos aventureros, capituló
vergonzosamente durante la crisis del Caribe frente al imperialismo
norteamericano, no vacilando en sacrificar incluso la soberanía de Cuba.
Jruschov cubrió de oprobio a la Unión Soviética, a sus fuerzas armadas, al
permitir que los imperialistas norteamericanos controlaran en alta mar, de
forma humillante, los buques soviéticos, mientras Cuba, un pequeño país a 90
millas de los EE.UU., defendía con honor su dignidad, no tolerando ningún
control imperialista sobre su territorio, ni tampoco el control imperialista
sobre los buques soviéticos en aguas territoriales cubanas.
N. Jruschov sacrificó los intereses nacionales del
pueblo congoleño cuando votó a favor del envío de tropas de la ONU bajo el
control de los imperialistas norteamericanos. Este compromiso acarreó las
trágicas consecuencias a la causa de la libertad e independencia del pueblo
congoleño ya conocidas por todo el mundo. Una gran traición y engaño para los
pueblos fue también el Tratado de Moscú sobre la proscripción parcial de
pruebas nucleares el cual en realidad está dirigido contra los intereses de la
misma Unión Soviética y del campo socialista, y da al imperialismo
norteamericano la posibilidad de continuar de manera unilateral las pruebas
subterráneas y aumentar su potencial atómico, de proseguir amenazando e
intimidando a los pueblos con su chantaje nuclear.
Los chalaneos de Jruschov con el imperialismo en
detrimento de los pueblos son numerosos. No obstante la alharaca desatada
durante algunos años acerca de la firma del tratado de paz con Alemania y la
solución del problema de Berlín Oeste, actualmente ha abandonado casi
totalmente esta cuestión y, en vísperas de su visita a Alemania Occidental, se
prepara a establecer nuevos compromisos con los revanchistas de Bonn en
perjuicio de los intereses vitales de la República Democrática Alemana.
Mientras todos los pueblos del mundo se alzaron para condenar con odio y
enérgicamente los nuevos actos de agresión de los Estados Unidos de América
contra la República Democrática de Viet Nam, N. Jruschov, para no disgustar a
los norteamericanos, se limitó a expresar, a media voz, con pocas y pálidas
palabras su aflicción por los acontecimientos del golfo de Tonkín, en un
momento en que un país socialista hermano estaba y está todavía expuesto a un
peligro muy grave.
N. Jruschov no sólo ha renunciado a la lucha contra
el imperialismo sino que intenta impedir por todos los medios que también los
demás pueblos hagan la revolución y luchen contra el imperialismo, intenta
frenar y estrangular el movimiento mundial de liberación. Propaga toda clase de
ilusiones pacifistas sobre el imperialismo y sus cabecillas, aconseja a los
pueblos permanecer tranquilos, no irritar al imperialismo, someterse a él, ya
que, según Jruschov, «cualquier chispa puede hacer estallar una conflagración
mundial», les amenaza y les atemoriza con los horrores de la guerra atómica,
predica la paz a toda costa y a cualquier precio. Ha llegado hasta el punto de
proponer la creación de fuerzas de policía internacionales en el marco de la
Organización de las Naciones Unidas y convertirse así en gendarme
internacional, junto con el imperialismo norteamericano, para aplastar
cualquier movimiento de liberación y revolucionario de los pueblos del mundo.
No sin razón los imperialistas norteamericanos, los
cabecillas socialdemócratas de derecha y los reaccionarios de toda ralea no
escatiman elogios a la personalidad de Jruschov, a su política, a su actitud.
Le llaman «gran político realista con el cual es posible entenderse
fácilmente», «la persona más adecuada en Moscú para Occidente», «un Primer
Ministro soviético que actúa como un político norteamericano», «el hombre que
está llevando el mundo comunista por el camino de una gran transformación y
evolución», etc., etc. Ellos han puesto muchas esperanzas en N. J.ruschov y su
grupo, y precisamente por eso aprueban su orientación, apoyan su línea y le
ayudan para atraerle cada vez más al camino de la traición, en el que se ha
introducido desde hace tiempo. Dicen abiertamente que «no deben dejar escaparse
de las manos esta gran ocasión», que «los EE.UU. deben, dentro de ciertos
límites, facilitar la tarea a Jruschov», etc., etc.
La historia no conoce caso alguno tan típico en el
que los cabecillas del imperialismo, los enemigos de clase, hayan alabado tan
ruidosamente, con tanto entusiasmo, a un dirigente de un partido comunista,
como lo han hecho con N. Jruschov, en el que hayan expresado tan abiertamente
su aprobación, su satisfacción y su esperanza respecto a su línea política.
Este mismo hecho muestra claramente en favor de quién actúa N. Jruschov, a
quién sirven sus puntos de vista y su actuación.
Queridos camaradas:
Frente al grave peligro del revisionismo
jruschovista que amenaza al campo socialista, al movimiento comunista
internacional, a la misma Unión Soviética, se han levantado hoy en lucha
resuelta y de principios los partidos comunistas que mantienen firmes posiciones
marxista-leninistas, todos los comunistas revolucionarios del mundo y no podía
suceder de otra forma. Los comunistas que han consagrado su vida a la causa de
la Revolución y del socialismo no podían ni pueden permanecer impasibles ni
dejar de levantarse contra esta gran traición cometida por los revisionistas
modernos contra la clase obrera. Nosotros estamos plenamente convencidos de que
esta lucha tomará cada vez mayores proporciones y que precisamente ésta
ocasionará la derrota final del revisionismo.
En esta gran batalla histórica entre el marxismo y
el revisionismo, de la cual depende el presente y el futuro del socialismo, una
gran responsabilidad y un gran papel les corresponde a ustedes, queridos
camaradas miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética. Precisamente en
la dirección de su partido se ha introducido el peor de los males, allí se
encuentra el centro del revisionismo actual. El grave peligro que representa
hoy el revisionismo para todo el movimiento comunista internacional consiste en
que se ha manifestado en el partido más antiguo y más influyente del mundo, en
el Partido bolchevique, en el partido de Lenin y de Stalin, en que ha afectado
al primer y al más poderoso, país socialista, la Unión Soviética.
El grupo de Jruschov, especulando con la autoridad
del Partido Comunista de la Unión Soviética, del Estado soviético, aprovechando
el Poder estatal y valiéndose de todos los medios colosales de que éste
dispone, trata de engañar a los comunistas soviéticos, imponerles su línea,
corromper a las direcciones de numerosos partidos y empujarlos al lodazal del
oportunismo.
Frente a la grave situación creada por la traición
de N. Jruschov, es hora ya de que ustedes, comunistas soviéticos, cumplan con
su alto deber revolucionario hacia su partido, su pueblo y su glorioso país, y
hacia los comunistas, los proletarios y los pueblos de todo el mundo, de que no
permitan a la camarilla traidora jruschovista jugar con los destinos del
socialismo y del comunismo. Los comunistas revolucionarios soviéticos no se han
dormido jamás en los laureles de las tradiciones y de los méritos del pasado.
Hoy se requiere más que nunca que estas tradiciones se renueven con el mismo
espíritu revolucionario, con la misma resolución y fidelidad a los principios,
que se defienda el glorioso nombre del Partido Comunista de la Unión Soviética,
que se levante bien en alto su bandera revolucionaria tirada por tierra por
Jruschov. Esto lo exigen los intereses vitales de la Unión Soviética, del campo
socialista, del movimiento revolucionario y de liberación del mundo.
Ustedes viven y trabajan en un país donde hoy por
hoy está en el Poder la cabeza del revisionismo moderno. Por eso, su lucha en
defensa del marxismo-leninismo tiene una importancia decisiva. No cabe duda de
que esta lucha no es fácil. Exige grandes esfuerzos, requiere osadía y
resolución y también sacrificios. Pero los comunistas soviéticos a lo largo de
su gloriosa historia han dado numerosas pruebas de heroísmo y abnegación en
nombre de la gran causa de la clase obrera. Jamás se han amedrentado, nunca han
retrocedido frente al enemigo, ni siquiera en los momentos más difíciles,
cumpliendo siempre con honor su deber.
El Partido del Trabajo de Albania se dirige a
ustedes, miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética, con esta carta
abierta porque les apreciamos, porque les consideramos, hoy igual que ayer,
compañeros de armas. Los intentos del grupo de Jruschov de quebrantar la
amistad soviético-albanesa, de sembrar la enemistad y la discordia entre
nuestros pueblos, fracasarán. Los sentimientos de amistad y de fraternidad de
nuestro Partido y nuestro pueblo hacia su Partido y su pueblo no se han
extinguido ni se extinguirán jamás. Los comunistas albaneses y el pueblo
albanés están y estarán unidos por imperecederos lazos de amistad con la Unión
Soviética. A pesar de que hoy en la Unión Soviética ocupan el Poder un grupo de
renegados, el Partido del Trabajo de Albania, la República Popular de Albania y
el pueblo albanés defenderán siempre a la Unión Soviética, al primer Estado
socialista creado por el gran Lenin contra todos sus enemigos externos e
internos. No hemos olvidado ni olvidaremos nunca lo que significa para nosotros
la Unión Soviética, no olvidaremos nunca su ayuda internacionalista para la
liberación de nuestro país y para la construcción del socialismo.
La actitud del Partido del Trabajo de Albania y del
pueblo albanés ha sido y es clara y tajante: lucha de principios, intransigente
y a ultranza por la destrucción del grupo revisionista de Jruschov; amistad,
fidelidad y plena solidaridad internacionalista y fraternal con los pueblos de
la Unión Soviética.
Nuestro Partido se atiene fielmente a la
declaración hecha el 7 de noviembre de 1961 en la reunión solemne organizada
con motivo del 20 aniversario de la fundación del Partido del Trabajo de
Albania: «Nuestro Partido y nuestro pueblo, independientemente de los ataques,
calumnias y actos hostiles dirigidos contra ellos, conservan intactos en sus
corazones los sentimientos puros de amistad con los pueblos hermanos de la
Unión Soviética. Nuestro Partido nos ha enseñado a querer a la Unión Soviética,
a la gran patria de Lenin y de Stalin, tanto en los buenos como en los días
aciagos»
Guiado por estos principios, por estos sentimientos
y por este espíritu, el Partido del Trabajo de Albania se dirige a ustedes
convencido de que los comunistas soviéticos sabrán, en estos momentos
históricos, cumplir dignamente su misión revolucionaria internacionalista,
permanecerán firmes ante cualquier borrasca, como dignos hijos de su partido,
fieles continuadores de su vía y de su heroica historia.
¡Cuántos complots y ataques han fraguado los
enemigos de clase, del partido y del pueblo soviético, contra la Unión
Soviética desde la Revolución de Octubre! Pero siempre los enemigos han sido
derrotados. La causa del socialismo y el Poder soviético han sido defendidos
con honor. Ustedes, hijos del Partido Bolchevique, bajo la guía de. Lenin y de
Stalin rechazaron la intervención de las potencias imperialistas que se
lanzaron como fieras para estrangular la revolución, y supieron triunfar en la
sangrienta guerra civil contra los rabiosos enemigos de clase. A su lado en
aquellos días estaban, con sus acciones militantes, con su pensamiento y su
corazón, los comunistas, los proletarios, todos los revolucionarios y los
pueblos oprimidos del mundo. Ustedes, hijos del Partido Bolchevique, bajo la
guía del eminente continuador de la obra de Lenin, J. V. Stalin, lucharon con
gran heroísmo durante la Guerra Patria y derrotaron valerosamente, en los
campos de batalla, al fascismo alemán, convirtiéndose en libertadores de los
pueblos de Europa. También en esta guerra ustedes tuvieron como aliados a los
partidos comunistas y obreros del mundo entero, a los proletarios, a todos los
pueblos y a toda la humanidad progresista.
Hoy un grave peligro se cierne nuevamente sobre su
partido, sobre la Unión Soviética. Están amenazados desde el interior y el
exterior por el complot que traman de común acuerdo los imperialistas y los
revisionistas modernos. Este complot, que se está urdiendo de forma pacífica,
de hecho es mucho más peligroso para el destino del socialismo en la Unión
Soviética, para todo el movimiento comunista y obrero internacional, para el
destino de la revolución en general. A la cabeza de este complot figuran los
cabecillas del imperialismo norteamericano y de la reacción mundial, y la
camarilla de Jruschov. La causa del socialismo y de la Revolución de Octubre, a
la cual ustedes han consagrado su vida, les convoca de nuevo a frustrar el gran
complot contrarrevolucionario que les está amenazando, con el mismo heroísmo y
espíritu revolucionario que ha caracterizado toda su vida de militantes
leninistas. Hoy igual que ayer, en esta justa lucha en defensa del
marxismo-leninismo, en defensa de la Unión Soviética, ustedes no están solos. A
su lado están los partidos comunistas y obreros marxista-leninistas, están
todos los comunistas revolucionarios, todos los proletarios y los pueblos del
mundo, quienes constituyen una fuerza mucho mayor que la de aquéllos que les
apoyaron y fueron sus aliados en el pasado en las batallas contra los enemigos
de clase, contra los enemigos de la Unión Soviética.
El Partido del Trabajo de Albania, que no está
acostumbrado a hablar a espaldas de nadie, sino abierta y lealmente, declara
con sinceridad y decisión que está de su lado. Nosotros consideramos un elevado
deber internacionalista la lucha que debe librarse contra el complot
revisionista-imperialista en defensa del marxismo-leninismo, en defensa de la
Unión Soviética, el primer país socialista. Y a la Unión Soviética no se la
defiende declarando «estamos con la Unión Soviética aunque esté en un camino
errado». Así piensan sólo los traidores. Así no se defiende a la Unión
Soviética, así se defiende solamente la traición. Nosotros no queremos una
Unión Soviética donde dominen los traidores revisionistas, no deseamos ver cómo
los revisionistas socavan los triunfos de la Revolución de Octubre y empujan el
país hacia nuevas alianzas con el imperialismo para la restauración del
capitalismo en el territorio de la patria regada con la sangre de los mejores
hijos del Partido, de la clase obrera, del pueblo soviético. Nosotros hemos
querido ver a la Unión Soviética, hoy y siempre, como ha sido ayer, la poderosa
fortaleza de la causa del socialismo y del comunismo, de la revolución, de la
libertad de los pueblos y de la paz en el mundo.
Nosotros, los comunistas albaneses, todos los
trabajadores y los patriotas de la Albania socialista, aunque pocos en número y
continuamente expuestos a los feroces ataques de los imperialistas y
revisionistas, estamos luchando y lucharemos resueltamente y sin doblegamos
hasta el fin, en defensa de la gran causa común, el marxismo-leninismo, en
defensa de la Unión Soviética. En esta lucha hemos asumido y asumiremos toda la
responsabilidad que nos corresponde y opinamos que es hora ya de que todos los
comunistas y los verdaderos revolucionarios, todos aquéllos para los que la
causa del marxismo-leninismo, del socialismo, de la revolución es sagrada,
asuman con resolución su plena responsabilidad frente a esta situación.
Expresamos una vez más nuestra plena convicción, y
lo hacemos con inquebrantable fe, de qué nuestros camaradas, los comunistas del
glorioso partido de Lenin y Stalin, al igual que fueron ayer un gran ejemplo de
inspiración para todos los comunistas y los pueblos del mundo, sabrán también
hoy cumplir con elevada conciencia revolucionaria las tareas de responsabilidad
que les ha confiado la historia.
Por la defensa del marxismo-leninismo, por la
defensa del socialismo y del comunismo, por la defensa de la Unión Soviética,
bajo la gran bandera de Marx, Engels, Lenin y Stalin, los comunistas soviéticos
unirán sus esfuerzos y su poderosa lucha a la de todos los comunistas y
proletarios de todos los países, por el desenmascaramiento y la derrota total
del revisionismo moderno y del imperialismo.
Comité Central del Partido del Trabajo de Albania
Primer Secretario
Enver Hoxha

