/* ELIMINACIÓN DE TEXTOS RESIDUALES EN EL MENÚ */ .label-size, .label-name, .label-count, .cloud-label-widget-content, .label-wrapper, .label-item, .label-head, .label-list, .feed-link, .show-more, .status-msg-wrap { display: none !important; visibility: hidden !important; height: 0 !important; font-size: 0 !important; /* Mata el texto aunque el contenedor no cierre */ margin: 0 !important; padding: 0 !important; } /* SI ES PUBLICIDAD DE ADSENSE MAL UBICADA */ ins.adsbygoogle[data-ad-status="unfilled"], .google-auto-placed { display: none !important; } /* ====== FORMATO FIJO PARA ENTRADAS ====== */ /* Títulos */ h1 { font-size: 2.2em; font-weight: bold; text-align: center; margin: 25px 0; color: #d32f2f; } h2 { font-size: 1.8em; font-weight: bold; margin: 20px 0; color: #333333; } h3 { font-size: 1.4em; font-weight: bold; margin: 15px 0; color: #555555; } /* Texto */ p { margin-bottom: 15px !important; line-height: 1.6; } strong { font-weight: bold; color: #002060; } em { font-style: italic; color: #444444; } /* Imágenes */ img { max-width: 100%; height: auto; display: block; margin: 15px auto; border-radius: 5px; /* opcional */ }

Menú

Slider

Libros Más Recientes

CANAL EMANCIPACION

Emancipación N° 1048: Neofacismo, resistencia y ciencia

Emancipación N° 1048: Neofacismo, resistencia y ciencia

Emancipación N° 1047: Neofacismo, resistencia y ciencia

Emancipación N° 1046: Neofacismo, resistencia y ciencia

Los Dominios del Poder 2026

Progreso, IA y Mundial 2026

Libros Más Leídos

Libro N° 9031. Violencia Escolar. Propuesta Institucional Casaretto, Adriana; Hamra, Patricia y Mazover, Miriam.

 


© Libro N° 9031. Violencia Escolar. Propuesta Institucional Casaretto, Adriana; Hamra, Patricia y Mazover, Miriam. Emancipación. Septiembre 11 de 2021.

 

Título original: ©  Violencia Escolar. Propuesta Institucional. Adriana Casaretto, Patricia Hamra y Miriam Mazover

 

Versión Original: © Violencia Escolar. Propuesta Institucional. Adriana Casaretto, Patricia Hamra y Miriam Mazover

 

Circulación conocimiento libre, Diseño y edición digital de Versión original de textos:

http://libros.astalaweb.com/Buscador-de-documentos.asp?textoabuscar=violencia

 

Licencia Creative Commons:

Emancipación Obrera utiliza una licencia Creative Commons, puedes copiar, difundir o remezclar nuestro contenido, con la única condición de citar la fuente.

La Biblioteca Emancipación Obrera es un medio de difusión cultural sin fronteras, no obstante los derechos sobre los contenidos publicados pertenecen a sus respectivos autores y se basa en la circulación del conocimiento libre. Los Diseños y edición digital en su mayoría corresponden a Versiones originales de textos. El uso de los mismos son estrictamente educativos y está prohibida su comercialización.  

Autoría-atribución: Respetar la autoría del texto y el nombre de los autores

No comercial: No se puede utilizar este trabajo con fines comerciales

No derivados: No se puede alterar, modificar o reconstruir este texto.

Fondo: https://image.freepik.com/vector-gratis/fondo-banner-baja-poli_1048-10730.jpg

 

Portada E.O. de Imagen original:

https://i.pinimg.com/originals/48/1d/fe/481dfe43ae6ac6b86f886e271e2f5201.jpg

 

© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A CRÍTICA TODA LA CULTURA

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

VIOLENCIA ESCOLAR

Propuesta Institucional

Adriana Casaretto, Patricia Hamra y Miriam Mazover

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Violencia Escolar

Propuesta Institucional

Adriana Casaretto, Patricia Hamra y Miriam Mazover

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

Propuesta Institucional y

Conclusiones

 

 

En nombre de la Dirección de Centro Dos; Adriana Casaretto, Patricia Hamra y Miriam Mazover; les enviamos la Propuesta Institucional y las Conclusiones que como institución formulamos en relación con la temática de este Seminario y que surgen como precipitado de lo que fuimos entre todos nosotros y, fundamentalmente, con ustedes, nuestros interlocutores, construyendo y elaborando.

Es un trabajo, que más allá de lo específico del tema, guarda una misma línea de continuidad con la tarea cotidiana que realizamos tanto en el área asistencial como en el área docente y que con mucho esfuerzo lo desarrollamos, con equivocaciones y aciertos, desde hace 12 años en forma ininterrumpida.

Luego de pensar mucho qué palabras podrían resumir tanto trabajo y compromiso, como así también una ética sustentada desde siempre, les voy a proponer las que creo que mejor nos representan:

 

Pensar, analizar, saber, OBRAR Y obrar

 

En relación con el tema que nos convoca, la violencia en las escuelas, podemos formularnos la pregunta siguiente:

 

¿Saber qué?

 

1.  Que la violencia en las escuelas es una manifestación dentro de la escuela de la violencia social que padecemos como sociedad (desempleo, pobreza extrema y por lo tanto, déficit en lo que respecta a la salud, la alimentación y la educación; también déficit ético y moral, sustentado en la ideología del todo vale, todo es posible y vamos por más).

2.  Que el niño púber o adolescente que tiene la suerte de estar escolarizado va a transferir en la escuela la modalidad de sus vínculos más primarios- familia y entorno social-. La capacidad de transferencia es constitutiva de cualquier sujeto humano y no se regula a voluntad. Puede tener valencia positiva, negativa o ambivalente y se desencadena siempre que otra escena, por sus particularidades, reproduzca características de las relaciones primarias, o sea, que no tenemos opción, no podemos abolirla, y siempre mantiene la transferencia su particularidad, es decir el sujeto desplaza su experiencia y su respuesta hacia la misma, del lugar originario, hacia quienes la recibimos; sí por supuesto es muy importante saber que existe porque nos posibilita pensar y, en tal sentido, pensar cómo se puede operar con este fenómeno para que esta transferencia se desarrolle por el camino mejor.

Este último punto lo desarrollaré después.

3.  Que podemos elevar a la categoría de concepto el término donación de amor, ya que hay consenso entre las distintas disciplinas (las humanísticas y las más duras) acerca de que ningún sujeto humano se constituye en forma normal, es decir no perturbado psicopatológicamente, si en sus etapas fundantes, que son las que abarcan el período de la niñez, la pubertad y la adolescencia, no recibe amor.

4.  Que ese niño púber o adolescente recibirá amor en tanto y en cuanto represente algo valioso. Si lo representa, entonces nos hace falta, y es en ese mismo momento, cuando se va a producir para él la incorporación de la dimensión normativa porque la donación de amor, y mucho más en tiempos instituyentes, implica en sí misma una legalidad en tanto señaliza en acto lo que se puede y lo que no se puede. No es posible, y lo estamos diciendo en el sentido de lo que no se puede, ofrecerse como un Otro constituyente (nos estamos refiriendo obviamente a un adulto, sea cual sea la función que le competa en esta constitución), si no se ama al niño, con las consecuencias que esto implica (lo deberé entonces respetar, amparar, dignificar, escuchar y transmitirle en acto lo que se puede y no se puede, etc.). Como decíamos, no será lo mismo que quien se relacione con ese niño encarnando dicha función sea, por ejemplo, un padre, un docente, una institución educativa o el propio Estado, si bien también sabemos que a todos nos cabe formar parte del mencionado proceso de estructuración y formación de ese niño. Y es por esto que la premisa antes mencionada vale para cualquiera de estos ejemplos.

Si el niño púber o adolescente no representa algo valioso para ese Otro constituyente, nos encontraremos con la situación opuesta al amor: al no hacernos falta, sea por los motivos que sea, entonces ese niño y/o joven, nos sobra.

5.  Que él  “nos sobra” puede estar haciendo referencia tanto a:

- La familia: porque, por ejemplo, no tenga como alimentarlo, no posea un lugar para que viva y/o no tenga tiempo subjetivo para ocuparse de él; y/o

- Al Estado: porque no toma la decisión política de protegerlo según el derecho constitucional que lo asiste; y/o

- Al medio donde se desenvuelve: porque es molesto; y/o

- Al colegio: porque le representa un problema

Si representa una sobra, conciente o inconscientemente, le estoy transmitiendo lo opuesto al acto de amor: el odio, la agresividad, la bronca.

6.  Que el niño púber o adolescente va a transferir sobre los otros que conformen el abanico con el que él se relacione la modalidad de sus vínculos (recordemos que la capacidad de transferencia es una característica de todas las personas, es imposible que no se ponga en juego, y no se regula a voluntad ni concientemente) y se desencadena siempre y cuando otra escena, por sus particularidades, reproduzca o ponga a jugar las características de las relaciones más primarias que con “los otros” hemos entablado.

7.  Que si le doy desamor a este niño púber o adolescente (acordémonos que lo hacíamos equivaler al odio, a la agresividad, a la bronca, o sea a la violencia en cualquiera de sus formas), este último responderá ante sus semejantes con la misma moneda en la escuela y/o en la calle, entiéndase, no como un acto de venganza, sino como efecto propio de la estructura humana.

Ahí, en estos escenarios (aula, recreo, calle, etc.), es donde nos vamos a encontrar con la “conducta violenta estragante”, como los golpes proferidos y/o los insultos, el desconocimiento de las normativas, el conocimiento de ellas pero la actitud desafiante pendenciera, etc., etc., hasta el arma que amenaza o mata. Después de este análisis que estamos proponiendo, nos autorizamos a hacer una lectura:  lo que NO HA podido ser internalizado por el sujeto como normativa, el sujeto insistirá en el intento de inscribirla, convengamos de la peor manera, tal como lo demuestran los ejemplos recién mencionados, como proveniente del OTRO social, va a ser este  último el que se va ha encargar de instrumentar, dependiendo del grado de transgresión que se ha cometido, desde un simple castigo hasta la punición más severa.

Por eso, decimos que no es casual, sino muy por el contrario, que tanta manifestación violenta por parte de ellos sea directamente proporcional a la que reciben.

El sujeto intentará NO perder su condición de sujeto y rebajarse a la categoría animal (sabemos que entre los animales podemos hablar de “códigos”, pero no de leyes internalizadas).

El sujeto, para defender su categoría de sujeto, no cejará en el intento de inscribir la ley, aunque sea de la peor manera e invocando para esto al Otro social. Es por este motivo que recién les planteaba que no se trata de un acto de venganza que el niño o el púber profiere hacia sus pares o hacia los adultos, cuando se acomete una transgresión, se trata de la puesta en acto (muchas veces en forma desesperada) de nuestra condición de sujetos, si por ella entendemos a un ser humano que necesita, que no puede, vivir sin inscribir e internalizar la ley.

8.  Que en la escuela, que es el tema que nos compete principalmente, tamaña problemática sociocultural, política, económica, de orden nacional, como la anteriormente planteada, no puede ser resuelta en los establecimientos educativos SIN EQUIPOS INTER Y MULTIDISCIPLINARIOS, que deberán estar entonces integrados por las disciplinas que abarcan este complejo marco: psicopedagogos, licenciados en Ciencias de la Educación, psicólogos, fonoaudiólogos, trabajadores sociales, sociólogos, antropólogos, médicos, profesionales del Derecho, etc., que trabajen junto con los directivos, los docentes, los alumnos, su familia y su entorno.

El Estado debe brindar los recursos materiales para que esta implementación sea posible en lo inmediato (es su obligación y para nosotros, los ciudadanos, un derecho), mientras se puedan ir resolviendo las problemáticas sociales de fondo, que por ser tan profundas y dolorosas, van a requerir, seguramente, de mucho tiempo para que le vayamos encontrando una solución más humana.

Somos los ciudadanos quienes debemos exigirle, todos juntos, al Estado, del que formamos parte, que escuche, vea y entienda las razones que le permitan concluir que le va a ser más fácil e inclusive más económico abordar este tema desde las causas y no accionar sobre los efectos. Actuar sobre las consecuencias no es sólo un remiendo muy frágil, sino también y fundamentalmente nos desampara como ciudadanos porque deja a la niñez, a la pubertad y a la adolescencia en una desprotección tal que deja muy poco margen a la posibilidad de estructurarse normalmente, ocasionando entonces psicopatologías de personalidad, que son graves en la mayoría de los casos. Y es un hecho que esto está sucediendo. Y ES GRAVE, MUY GRAVE.

Cuando decimos que sin la protección de un Estado que vele para que se cumplan nuestros derechos ciudadanos empiezan a generarse las condiciones necesarias, no suficientes, pero sí necesarias, para engendrar psicopatología, después se necesitan, decíamos, de otras condiciones más singulares, que tienen que ponerse en juego para que se produzca una psicopatología en el sujeto (la historia de esa familia, las patologías que muchas veces portan los propios padres, etc.), pero no es un hecho menor crear las condiciones de base, no es para nada menor, ES GRAVÍSIMO.

Por eso, es importante saber y concientizarnos de qué estamos hablando cuando decimos responsabilidad del Estado; también decimos que la inacción, muchas veces disfrazada de acción (porque seguimos sosteniendo que actuar sobre los efectos no es efectivo porque lisa y llanamente no sirve) sigue poniendo además y, como consecuencia de lo que venimos sosteniendo, constantemente en severo riesgo la psiquis de un individuo y la vida misma de todos nosotros.

En tanto los recursos materiales se brinden para poner en funcionamiento la cantidad de equipos interdisciplinarios que hagan falta en cada caso, seremos, en principio, los profesionales que los conformaremos quienes nos vamos a comprometer seriamente, como de hecho lo hacemos y también como corresponde a nuestra función, a brindar, cada uno desde su campo y lugar que ocupe en el mismo, los conocimientos que tenemos y las acciones que de ellos emanen para trabajar en conjunto, enlazarnos entre nosotros y con la comunidad a la que pertenecemos y fundamentalmente para hacer aportes de base y no sólo en la emergencia.

9.  Que si el alumno sabe que no está solo, porque su subjetividad está siendo abordada, como tiene que ser, y en este punto decíamos, no hay muchas opciones, con amor y entonces con legalidad, más allá de lo concreto con que se lo pueda ayudar, sabrá en acto que el adulto “no las sabe todas”, que no sólo necesita de él y de su entorno más primario, de quien él depende, para sacar sus conclusiones, sino también y fundamentalmente que no podrá arribar a nada productivo sin que todas estas variables, sean cuales sean con las que ese adulto se tope, se pongan a jugar; entonces no es sólo él “el problema”. Las diferencias de funciones empiezan a desplegarse, ahora sí, desde un marco verdaderamente legítimo y que como tal tiene chance de efectivizarse en el mejor de los sentidos.

Comienza con el alumno un tipo de abordaje que no se hace de una vez y para siempre, porque algo se nos inscribe sólo por medio de sucesivas repeticiones (esto también es por estructura), que como efecto pacificará el vínculo, encuadrado en la diferencia legítima de funciones y, por supuesto, como consecuencia de esto, también lo ordenará.

Si el alumno sabe que no está solo, él también tendrá que poder y, aún más, deberá escuchar y explicar las razones de tal o cual situación y/o comportamiento y deberá incluso aceptar muchas veces la causa de una sanción. Es un “tendrá y deberá” que por formar parte ya de este entramado normativo servirá de andamiaje para evitar, en la mayor medida posible, relaciones especulares. Queremos decir con esto que el maestro, la maestra o cualquiera que por su función entre en contacto con el alumno tendrá una mayor chance, mucha mayor chance, de ser considerado por este último, más por la función que ejerce que por las circunstancias,  el rasgo y/o el estilo que porta, inevitablemente, por ser un ser humano; inclusive muchas veces ocurre y, tenemos derecho de que así ocurra, ni siquiera somos concientes de poseer estos rasgos u otras cuestiones que, como decíamos antes, se nos atribuyen por transferencia de otra escena que directamente, desde el plano objetivo, ni siquiera nos compete.

 

Pasaremos a formular OTROS CONCEPTOS, que también intentaremos analizar, y que consideramos pueden servir para una implementación no tan mediata, siempre en relación con el tema que nos nuclea, y que los consideramos útiles, prácticos y por sobre todo eficaces y que, desde nuestra disciplina, el psicoanálisis, se nos hace posible abordar. Sostenemos que pueden ayudar a promover aportes valiosos en el aquí y ahora:

Proponemos tener en cuenta:

 

A)  Que para que el aprendizaje se encarne en un sujeto; sea niño, púber o adolescente; será necesario, además de todas las consideraciones ya expuestas, saber que el camino se allana y se hace hasta posible, si tenemos la posibilidad de considerar un sujeto como su propia palabra lo nombra (SUJETO), es decir un ser singular que como expresión y por suerte de esto mismo (ya que es un rasgo de salud aunque muchas veces resulte perturbador) va a resistirse a la domesticación, entendida como adaptación forzada a cualquier ideal.

Un niño, púber y/o adolescente es lo que es, más allá de lo que quisiéramos que sea, como hijo, nieto, alumno, etc., etc. y ese “es lo que es” estará marcado fundamentalmente por las determinaciones que le tocaron “en suerte”: nació como cada uno de nosotros en una familia que posee una determinada historia, se cría en un ambiente sociocultural “x”, que condiciona modalidades de existencia particulares, etc. y, a la vez, él mismo genera respuestas a todo este conglomerado de determinaciones que son también singulares, diferentes y por lo tanto, muchas de éstas imposibles también (y seguimos insistiendo con lo mismo, por suerte) de predecir; en tanto somos justamente sujetos y por eso no reaccionamos como el perro de Pavlov, es decir a través del esquema estímulo-respuesta.

No es otra cosa que esto lo que a un ser humano lo caracteriza por estructura: las determinaciones del medio familiar, social y cultural que le vienen dadas de antemano y sus propias respuestas subjetivas ante esas determinaciones.

En la escuela nos encontramos entonces con un sujeto que está en formación, pero ya sujeto a sus propias determinaciones y también a sus propias respuestas ante ellas. La “población” de la escuela está conformada por la suma de estas singularidades y esto es fundamentalmente lo que de verdad, como adultos, no podemos ni debemos desconocer porque es lo que se pondrá en juego en el día a día con los docentes en el aula y fuera de ella.

La realidad que nos toca vivir también está determinada y, como cada uno de nosotros está, decíamos, particularmente complicada por las causas que anteriormente expusimos, como así también por los factores culturales del aquí y ahora y otros que exceden aún este marco temporal, pero que sin embargo, también nos determinan (no podemos desconocer, si apuntamos a causas, que la Argentina es un crisol de razas, donde convivimos nativos y descendientes de los primeros inmigrantes que intentaron forjar un mejor futuro aquí y de verdad nosotros recibimos los beneficios de esto, pero esa intención no quitó la carga traumática que conlleva cualquier “exilio” y es esa carga traumática la que también, junto con la puesta de prosperidad y progreso que recién mencionábamos, recibimos las generaciones que les sucedimos). Sabemos que en la actualidad, también, hay familias que llegan en las mismas circunstancias, la mayoría de ellas de países limítrofes, atravesando, por lo tanto, situaciones similares. De más está decirlo, son tantas las causas, entonces, y ellas tan INMENSAS por las que sí o sí necesitamos, volvemos a formularlo, de equipos INTER Y MULTIDISCIPLINARIOS a fin de poder trabajar tanta complejidad.

SÓLO A PARTIR DE ESTE ABORDAJE CADA ESCUELA PODRÁ ARMAR SU PROPIO PROYECTO EDUCATIVO. La escuela no será sólo entonces un conjunto de directivos, docentes y agentes vinculados directamente con ella; sino también un conjunto de familias que estarán incluidas, ya sólo por el acto de que se las empiece a registrar; y con ello la situación sociocultural y económica de sus integrantes que entonces también se la pasará a considerar, además del alumno que día a día cursa el grado que le corresponde en el establecimiento educativo.

b)  Que enseñar es también, y nos atrevemos a decirlo, fundamentalmente aceptar lo “real” de ese niño púber o adolescente. Esto implica tener el registro y obrar en consecuencia con eso de que ese niño púber o adolescente es alguien que si bien tiene una subjetividad en formación, ya es, por los motivos anteriormente expuestos, portador de un estilo y, por lo tanto, de inclinaciones, afinidades y no afinidades; y que por estar en una disparidad subjetiva con el adulto, él está haciendo de hecho su primera experiencia en el tramo educativo que está recorriendo y, como consecuencia, aunque parezca obvio, “no sabe”. Aceptar lo real también implica saber que es diferente y distinto no sólo del otro, como puede ser un compañero, sino también y fundamentalmente distinto en relación con lo que el adulto quisiera que sea. Por supuesto, porque es un sujeto en formación y porque como adulto me enlazo a él a partir de una disparidad subjetiva, las marcas que puedo tener oportunidad de dejar en él son enormes, por eso tanta responsabilidad, porque además en estos tiempos hay chance, posibilidad de acomodamientos, cambios, marchas y contramarchas, y es por esta razón que son tiempos tan preciosos.

C)  Que el plantel directivo también deberá contemplar en su proyecto educativo el trabajo en el aquí y ahora, cuando la situación así lo requiera y con los profesionales pertinentes, con la familia y el entorno de ese niño o joven en particular. Este plantel directivo también tendría que evaluar y contemplar para “su proyecto educativo”, partiendo desde todo lo que venimos considerando, cómo va a implementar las acciones que correspondan en cada ocasión (charlas individuales o grupales, asambleas, reunión de pares, trabajo con los padres u otro familiar), sea con el propio alumno o con cualquier integrante de la escuela que cumpla funciones allí o por fuera, pero que a esa escuela y a la situación que estamos tratando le compete (como son, por ejemplo, el caso de los inspectores).

Tantas cosas tendrá que evaluar el plantel directivo antes de evaluar al docente y al alumno. Y sostenemos, como decíamos, porque lo sabemos, que hay una muy amplia probabilidad (y no es una cuestión de fe, ya que esto puede comprobarse en algunos establecimientos educativos que tienen la apertura y la decisión por parte, en principio, de quienes la dirigen para trabajar de esta manera) de que la evaluación dé resultados altamente satisfactorios para todos los que componen la escuela.

 

NUESTRA PROPUESTA como institución considera además y fundamentalmente que la escuela vuelva a ser el lugar donde se eduque y no donde, por ejemplo, se coma. Pero, lamentablemente, no podemos decir si hubiere (gramaticalmente quedaría mejor) porque sabemos que hay, circunstancias, y cuántas que hay, por las cuales el conjunto de singularidades de esa escuela indica que los niños necesitan prioritariamente comer, los directivos deberían exigir, siempre trabajo mediante (porque se puede hacer), a las autoridades competentes un buen desayuno (no mate cocido con pan) para darlo antes de comenzar la clase. Para éste y otros fines también podremos contar, trabajo mediante, con la colaboración de la cooperadora, de ex alumnos, de grupos de vecinos, etc.

Sabemos que hay establecimientos en donde la situación recién planteada se lleva a cabo.

Volvemos a reiterarlo, debemos luchar para que, por la circunstancia antes nombrada o por otras que no sean tan primarias que se antepongan y/u opongan en el camino de educar, logremos conservar el objetivo que tuvo desde siempre la escuela, es decir educar; entendiendo el acto de educar no sólo como el que  brinda contenidos valiosos, sino también y fundamentalmente como aquel que transmite valores que ponen de manifiesto, fundamentalmente, una ética.

La primera institución de un sujeto en formación (niño, púber o adolescente) es la familia, sabemos todos que ésta juega un rol capital porque es fundante, pero debemos decirlo, es pequeña y endogámica. Por eso, VA a ser la institución educativa la que posibilite a ese sujeto en formación (niño, púber o adolescente), a través de la transmisión de los valores que antes señalábamos, convertirse en ciudadano y, como su palabra lo indica, podrá entonces hacer (no destruirlo) lazo dentro de una determinada comunidad con derechos y obligaciones; sin lazo los seres humanos no podemos vivir, sí en todo caso sobrevivir. Por eso, es sólo la educación la que posibilita que un pueblo, en principio, se conforme como tal y que, fundamentalmente, pueda ser LIBRE, es decir no esclavo (recordemos sólo un hecho: a los esclavos norteamericanos se les prohibía, fundamentalmente, aprender y a los que pretendían enseñarles contradiciendo esta orden directamente se los mataba).

Sabemos que todo lo antedicho requiere de un trabajo complejo, como todo trabajo que implique un abordaje singular y no una adaptación a lo instituido. Proponemos, justamente, analizar lo instituido e inclusive extraer de este análisis qué cuestiones son  valiosas, de aquello que ya está instituido, y animarnos, a partir de allí, sólo a partir de allí, a instituir lo propio. Es un trabajo que implica reconocerse permeable, trabajar sí o sí, en conjunto, considerar a la población escolar y a cada uno de los que la integran en el más amplio sentido del término, con lo que tiene y no sólo con lo que a uno le gustaría que tuviera. Si acepto este “real”, como desde el psicoanálisis designamos a esta dimensión, podrá devenir entonces, a posteriori, el trabajo enlazado a nuestros ideales, que ojalá nunca perdamos, COMO ASI MISMO a las marcas que devengan de ellos. Y que, como consecuencia, se hagan posibles de transmitir. Pero también sabemos que será sólo en este entramado que las marcas, los ideales y la transmisión de estas últimas se volverán legítimas porque pasaremos a tener en cuenta a quien de verdad tengo enfrente. Si el proyecto educativo saltea a quien tengo enfrente, con la especificidad que ello conlleva, ese mismo proyecto educativo se transforma en imposición violenta a la que el sujeto se va a resistir en el aula y fuera del aula también violentamente, es decir de manera no legítima, sin legalidad.

Volvemos a rescatar el “acto sujeto”: si transmitimos anomia, el sujeto se resiste buscando las normas afuera, si queremos imponerle violentamente algo (por ejemplo, un proyecto educativo que no contemple, de verdad, lo real que tenemos enfrente) también el sujeto ofrecerá resistencia y reaccionará especularmente, oponiendo a la violencia más violencia.

Cuando decimos “acto de sujeto” nos referimos NO a una persona que es conciente de lo que está haciendo, inclusive que se halle conciente de lo que hace, aunque de igual manera sea responsable, sino decíamos, nos estamos refiriendo, cuando decimos “acto de sujeto”, a aquél que opone resistencia sin percatarse de lo que está haciendo, en el sentido más verdadero del término, y mucho menos entonces de porqué lo está haciendo (aunque de igual manera es responsable de lo que hace); él lo hace (aunque no lo sepa concientemente) porque está sujeto a las leyes de la estructura humana y son ellas las que le  piden (si el niño, púber o adolescente no está gravísimamente dañado) que la normativa se inscriba. Somos nosotros, los adultos, quienes tenemos el deber ético y moral de crear las condiciones para que no se inscriba de la peor manera.

Ya sabemos, incluso por experiencias que lamentablemente nos marcaron a fuego como argentinos, que entonces sin legalidad sobreviene el caos y con él la pura pérdida de valores, ideales, futuro y, en muchas oportunidades, de la vida misma.

 

PENSAR, ANALIZAR, SABER, OBRAR Y OBRAR

Decíamos que es la propuesta de Centro Dos:

- Primero; Pensar, sobreponiéndonos a lo instituido.

- Segundo; Analizar realidades desde los fundamentos y autorizarnos, desde allí, a elevar decires a conceptos.

- Tercero; Saber, extraer conclusiones, como precipitado de estas dos operaciones mencionadas.

 

Y por último; con el acervo que me dejaron estas tres operaciones; Obrar sin perder el horizonte de lo mediato, pero también poder hacerlo en lo que se nos presenta como más inmediato, ya que sabemos, QUE SE PUEDE Y ES LEGITIMO QUE ASI OCURRA. La realidad donde todos estamos inmersos nos lo está pidiendo en forma desesperada, tratemos nosotros, los adultos, de hacer el inmenso esfuerzo de no desesperarnos con ella, porque de esta manera perderíamos el rumbo y más que acciones eficaces promoveríamos manotazos de ahogado y, hasta inclusive, nos podríamos ahogar nosotros mismos. Sabemos que son operatorias difíciles de instrumentar porque estamos agobiados y también por eso angustiados, pero no imposibles y además sabemos que estos actos no pueden realizarlos los niños y/o los jóvenes, a ellos les compete en estas etapas fundacionales recibirlos e internacionalizarlos para sí luego, como parte de un proceso, que comienza en la infancia más temprana, ellos mismos como adultos sean los que puedan poner a jugar las operatorias antes nombradas para ellos mismos y para con sus semejantes.

 

También proponemos que este obrar sea entre TODOS juntos y, a la vez, que sea un obrar humano, es decir respetuoso y atento de la singularidad y las diferencias que a cada uno de nosotros nos habitan por ser HUMANOS.

 

 

Lic. Miriam Mazover.

Directora de Docencia

Coordinadora Gral. del Depto.

de Educación y Asesoramiento a Escuelas.

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Suscripcion

📚 Biblioteca Emancipación

Accede y recibe automáticamente cada nuevo libro publicado

Suscríbete gratis

📩 Contacto: emancipacionbiblioteca@gmail.com