Libro N° 8859. Primera Carta. Carta En Que Anuncia Su Llegada Al Nuevo Continente. Colón, Cristóbal.
© Libro N° 8859. Primera Carta. Carta En Que Anuncia Su Llegada Al Nuevo Continente. Colón, Cristóbal.
Emancipación. Julio 24 de 2021.
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Primera Carta. Carta En Que Anuncia Su Llegada
Al Nuevo Continente. Cristóbal Colón
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Nuevo Continente. Cristóbal Colón
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Carta En Que Anuncia Su Llegada Al Nuevo
Continente
Cristóbal Colón
Primera Carta
Carta En Que Anuncia Su Llegada Al Nuevo Continente
Cristóbal Colón
LA CARTA DE COLÓN
Primera carta de Colón (1493)
[Dirigida a Luis de Santángel, financista de Colón y Escribano de Ración
(prestamista), la carta fue publicada en abril de 1493 y se convirtió en uno de
los primeros “best sellers” en Europa. Al menos once ediciones salieron de las
imprentas de Europa aquel año en España, Italia, Francia, Suiza y los
Países Bajos.]
CRISTÓBAL COLÓN
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Señor: Porque sé que auréis plazer de la grand vitoria que nuestro Señor
me ha dado en mi viaje vos escriuo ésta, por la qual sabreys cómo en ueinte dias
pasé a las Indias con la armada que los illustríssimos Rey e Reyna, nuestros
señores, me dieron, donde yo fallé muy muchas islas pobladas con gente sin
número, y dellas todas he tomado posesión por Sus Altezas con pregón y uandera
rreal estendida, y non me fue contradicho.
A la primera que yo fallé puse nonbre Sant Saluador, a comemoración de
su Alta Magestat, el qual marauillosamente todo esto an dado; los indios la
llaman Guanahaní. A la segunda puse nonbre la isla de Santa María de
Concepción, a la tercera, Ferrandina; a la quarta, la isla Bella, a la quinta,
la isla Juana, e así a cada una nonbre nueuo.
Quando yo llegué a la Juana seguí io la costa della al poniente, y la
fallé tan grande que pensé que sería tierra firme, la prouincia de Catayo. Y
como no fallé así villas y luguares en la costa de la mar, pequeñas
poblaciones, con la gente de las quales no podía hauer fabla, porque luego
fuyan todos, andaua yo adelante por el dicho camino, pensando de no errar
grandes ciudades o villas, y al cabo de muchas leguas, visto que no hauía
innouación i que la costa me lleuaua al setentrión, de adonde mi voluntad era
contraria, porque el ivierno era ya encarnado, yo tenía propósito de hazer del
al austro y tanbién el viento me dio adelante, determiné de no aguardar otro
tiempo y boluí atrás fasta un señalado puerto, de adonde enbié dos hombres por
la tierra para saber si hauía rey o grandes ciudades. Andouieron tres iornadas
y hallaron infinitas poblaciones pequeñas i gente sin número, mas no cosa de
regimiento, por lo qual se boluieron.
Yo entendía harto de otros idios, que ia tenía tomados, cómo
continuamente esta tierra era isla, e así seguí la costa della al oriente
ciento i siete leguas fasta donde fazía fin, del qual cabo vi otra isla al
oriente, distincta de ésta diez o ocho leguas, a la qual luego puse nombre la
Spañola; y fui allí, y seguí la parte del setentrión, así como de la iuana al
oriente CLXXVIII grandes leguas por línia recta del oriente así como de la
Iuana, la qual y todas las otras son fortíssimas en demasiado grado, y ésta en
estremo; en ella ay muchos puertos en la costa de la mar sin comparación de
otros que yo sepa en cristianos y fartos rríos y buenos y grandes que es
maravilla; las tierras della son altas y en ella muy muchas sierras y montañas
altíssimas, sin comparación de la isla de centre frei, todas fermosíssimas, de
mil
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fechuras, y todas andábiles y llenas de árboles de mil maneras i altas i
parecen que llegan al cielo, i tengo por dicho que iamás pierden la foia, según
lo puede comprehender, que los vi tan verdes i tan hermosos como son por mayo
en Spaña, i dellos estauan floridos, dellos con fruto, i dellos en otro
término, según es su calidad.
I cantaua el ruiseñor i otros paxaricos de mil maneras en el mes de
nouiembre por allí donde yo andaua; ay palmas de seis o de ocho maneras, que es
admiración verlas, por la diformidad fermosa dellas, mas así como los otros
árboles y frutos e ieruas. En ella ay pinares a marauilla, e ay canpiñas
grandíssimas, e ay miel, i de muchas maneras de aues y frutas muy diuersas. En
las tierras ay muchas minas de metales e ay gente instimabile número.
La Spañola es marauilla: las sierras y las montañas y las uegas i las
campiñas, y las tierras tan fermosas y gruesas para plantar y sembrar, pa criar
ganados de todas suertes, para hedificios de villas e lugares. Los puertos de
la mar, aquí no hauría crehencia sin vista, y de los ríos muchos y grandes y
buenas aguas, los más de los quales traen oro. En los árboles y frutos y yeruas
ay grandes differencias de aquéllas de la Iuana; en ésta ay muchas specierías y
grandes minas de oro y de otros metales. La gente desta ysla y de todas las
otras que he fallado y hauido ni aya hauido noticia, andan todos desnudos,
hombres y mugeres, así como sus madres los paren, haunque algunas mugeres se
cobrían un solo lugar con una foia de yerua o una cosa de algodón que pa ello
fazen. Ellos no tienen fierro ni azero ni armas ni son [par]a ello, no porque
no sea gente bien dispuesta y de fermosa estatura, saluo que son muy
te[merosos] a marauilla. No tyenen otras armas saluo las a[rm]as de las cañas
quando est[án ] con la simiente, a [la] qual ponen al cabo un palillo agudo, e
no osan usar de aquéllas, que m[uchas] vezes me [aca]eció embiar a tierra dos o
tres hombres a alguna villa pa hauer fabl[a y] salir a [ello] sin número, y
después que los veyan llegar fuyan a no auardar padre a hijo, y esto no porque
a ninguno se aya hecho mal, antes, a todo adonde yo aya estado y podido hauer
fabla, les he dado de todo lo que tenía, así paño como otras cosas muchas, sin
recebir por ello cosa alguna, mas son así temerosos sin remedio. Verdad es que,
después que aseguran y pierden este miedo, ellos son tanto sin engaño y tan
liberales de lo que tienen que no lo creerían sino el que lo viese. Ellos, de
cosa que tengan, pidiéndogela, iamás dizen de no; conuidan la persona con ello
y muestran tanto amor que darían los corazones y quieren sea cosa de ualor,
quien sea de poco precio, luego
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por qualquiera cosica de qualquiera manera que sea que se le dé por ello
sean contentos. Yo defendí que no se les diesen cosas tan siuiles como pedazos
de escudillas rotas y pedazos de vidrio roto y cabos de dagugetas; haunque
quando ellos esto podían llegar, los parescía hauer la meior ioya del mundo;
que se acertó hauer un marinero, por una agugeta, de oro de peso de dos
castellanos y medio; y otros, de otras cosas, que muy menos valían, mucho más.
Ya por blancas nueuas dauan por ellas todo quanto tenían, haunque fuesen dos ni
tres castellanos de oro o una arroua o dos de algodón filado. Fasta los pedazos
de los arcos rotos de las pipas tomauan y dauan lo que tenían como bestias. Así
que me pareció mal <y> yo lo defendí. Y daua yo graciosas mil cosas
buenas que yo leuaua porque tomen amor; y allenda desto se farán cristianos,
que se inclinan al amor e ceruicio de sus altezas y de toda la nación
castellana; e procuran de aiuntar de nos dar de las cosas que tenen en
abundancia que nos son necessarias. Y no conocían ninguna seta ni idolatría,
saluo que todos creen que las fuerças y el bien es en el cielo, y creían muy
firme que yo, con estos nauíos y gente, venía del cielo y en tal catamiento me
recebían en todo cabo, después de hauer perdido el miedo. Y esto no procede
porque sean ignorantes, saluo de muy sotil ingenio, y ombres que nauegan todas
aquellas mares, que es marauilla la buena cuenta quellos dan de todo, saluo
porque nunca vieron gente vestida ni semeiantes nauíos.
Y luego que legé a las Indias, en la primera isla que hallé tomé por
forza algunos dellos pa que deprendiesen y me diesen notia de lo que auía en
aquellas partes, e así fue que luego entendiron y nos a ellos, quando por
lengua o señas, y éstos han aprouechado mucho. Oy en día los traigo que siempre
están de propósito que vengo del cielo, por mucha conversación que ayan hauido
conmigo. Y éstos eran los primeros a pronunciarlo adonde yo llegaua y los otros
andauan corriendo de casa en casa, y a las villas cercanas con bozes altas:
Venit, venit a uer la gente del cielo. Así, todos, hombres como mugers, después
de hauer el corazón seguro de nos, venían que non cadaua grande ni pequeño, y
todos trayan algu de comer y de beuer que dauan con un amor marauilloso.
Ellos tienen <en> todas las yslas muy muchas canoas, a manera de
fustes de remo; dellas maioras, dellas menores, y algunas y muchas son mayores
que huna fusta de diez e ocho bancos; no son tan anchas porque son de hun solo
madero, mas huna fusta no terná con ellas al remo porque van que no es cosa de
creer, y con estas nauegan todas
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aquellas islas, que son inumerables, y traen sus mecaderías. Algunas
destas canoas he visto con LXX y LXXX ombres en ella, y cada uno con su remo.
En todas estas islas no vide mucha diuersidad de la fechura de la gente,
ni en las costumbres, ni en la lengua, saluo que todos se entienden, que es
cosa muy sigular, para lo que espero qué determinarán sus altezas para la
couersación dellos de nuestra santa fe, a la qual son muy dispuestos.
Ya dixe cómo yo hauía andado CVII leguas por la costa de la mar, por la
derecha liña de occidente a oriente, por la isla Iuana, según el qual camino
puedo decir que esta isla es maior que Inglaterra y Escocia iuntas, porque
allende destas CVII leguas me queda, de la parte de poniente, dos prouincias
que io no he andado, la una de las quales llaman Auau, adonde nace la gente con
cola; las cuales prouincias no pueden tener en longura menos de L o de IX
leguas, según pude entender destos indios que yo tengo, los quales saben todos
las yslas. Esta otra Española en cierco tiene más que la España toda desde
Colonya, por costa de mar, fasta Fuenterauía, en Uiscaya, pues en una quadra
anduue CLXXXVIII grands leguas por recta línia de occident a oriente. Esta es
para desear e [uista] es para nunca dexar, en la qual puesto [que de to]das
tenga toma[d]a possessión por Sus Altezas y todas sean más abastadas de lo que
io sé y puedo dezir, y todas las tengo por sus altezas qual dellas pueden
disponer como y tan complidamente como de los reynos de Castilla. En esta
Española, en el lugar más conuenible y meior comarca para las minas del oro y
de todo trato, así de la tierra firme de aquá como de aquélla de allá del Gran
Can, adonde haurá grand trato e ganancia, he tomado possessión de una villa
grande, a la qual puse nombre la villa de Nauidad, y en ella he fecho fuerza y
fortaleza, que ya a estas horas estará del todo acabada, y he dexado en ella
gente que abasta para semeiante fecho, con armas y artellarías e vituallas por
más de un año, y fusta y maestro de la mar en todas artes para fazer otras; y
grande amistad con el Rey de aquella tierra, en tanto grado que se preciaua de
me llamar y etener por hermano, e haunque le mudase la voluntad a hofrender
esta gente, él ni los suios no saben qué sean armas, y andan desnudos como ya
he dicho. Son los más temerosos que ay en el mundo, así que solamente la gente
que allá queda es para destroir toda aquella tierra, y es ysla si peligro de
sus personas sabiéndose regir.
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En todas estas islas me parece que todos los ombres sean contentos con
una muger, i a su maioral o rey dan fasta veynte. Las mugeres me parece que
trabaxan más que los ombres, ni he podido entender si tenien bienes propios,
que me pareció ver que aquéllos que uno tenía todos hazían parte, en especial
de las cosas comederas.
En estas islas fasta aquí no he hallado ombres mostrudos como muchos
pensauan, mas antes es toda gente de muy lindo acatamiento, ni son negros como
en Guinea, saluo con sus cabellos correndíos, y no se crían adonde ay ímpeto
demasiado de los rayos solares; es verdad quel sol tiene allí grand fuerça,
puesto que es distinta de la liña iquinocial veinte e seis grandes. En estas
islas, adonde ay montañas grandes, ay tenía fuerça el frío este yuierno, mas
ellos lo sufren por la costumbre que con la ayuda de las viandas <que>
comen con especias muchas y muy calientes en demasía. Así que mostruos no he
hallado ni noticia, saluo de una ysla que es aquí en la segunda a la entrada de
las Yndias, que es poblada de una iente que tienen en todas las yslas por muy
ferozes, los qualles comen carne umana. Estos tienen muchas canaus, con las
quales corren todas las yslas de India, roban y toman quanto pueden; ellos no
son más difformes que los otros, saluo que tienen en costumbre de traer los
cabellos largos como mugeres, y usan arcos y flechas de las mismas armas de
cañas, con un palillo al cabo por defecto de fierro que no tienen. Son ferozes
entre estos otros pueblos que son en demasiado grado couardes, mas yo no los
tengo en nada más que a los otros. Estos son aquéllos que tratan con las
mugeres de matremomo, que es la primera ysla partiendo de Spaña para las Indias
que se falla, en la qual no ay hombre ninguno; ellas no usan exercio femenil,
saluo arcos y frechas, como los sobredichos de cañas, y se arman y cobigan con
launes de arambre de que tienen mucho.
Otra ysla me seguran mayor que la Española, en que las personas no
tienen ningún cabello. En ésta ay oro sin cuento y destas y de las otras traigo
comigo indios para testimonio.
En conclusión, a fablar desto solamente que se ha fecho este viage que
fue así de corida, que pueden ver Sus Altezas que yo les daré oro quanto
ouieren menester con muy poquita ayuda que sus altezas me darán agora,
especiaría y algodón quanto Sus Altezas mandaran cargar, y almástica quanta
mandaran cargar; e de la qual fasta oy no se ha fallado saluo en Grecia en la
isla de Xío, y el señorío la uende como quiere, y ligunáloe quanto mandaran
cargar, y esclauos quantos
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mandaran cargar, e serán de los ydólatres. Y creo hauer fallado ruybaruo
y canela, e otras mil cosas de sustancia fallaré, que haurán fallado la gente
que yo allá dexo; porque yo no me he detenido ningún cabo, en quanto el uiento
me aia dado lugar de nauegar: solamente en la villa de Nauidad, en quanto dexé
asegurado e bien asentado. E a la verdad, mucho más ficiera si los nauíos me
siruieran como razón demandaua.
Esto es harto y eterno Dios nuestro Señor, el qual da a todos aquellos
que andan su camino victoria de cosas que parecen imposibles. Y ésta
señaladamente fue la una, porque haunque destas tierras aian fallado o escripto
todo va por coniectura sin allegar de uista, saluo comprendiendo, a tanto que
los oyentes, los más, escuchauan e iuzgauan más por fabla que por poca c[osa]
dello. Así que, pues nuestro Redemtor dio esta victoria a nuestros
illustrísimos Rey e Reyna e a sus reynos famosos de tan alta cosa, adonde toda
la christiandad deue tomar alegría y fazer grandes fiestas, y dar gracias
solemnes a la Sancta Trinidad con muchas oraciones solemnes, por el tanto
enxalçamiento que haurán en tornándose tantos pueblos a nuestra sancta fe, y
después por los bienes temporales que no solamente a la España, mas todos los
christianos ternán aquí refrigerio y ganancia. Esto según el fecho así em
breue.
Fecha en la calauera, sobre las islas de Canaria, a XV de febrero año
mil CCCCLXXXXIII.
Fará lo que mandáreys.
El Almirante.
Anima que venía dentro en la carta
Después desta escripto y estando en mar de Castilla, salió tanto viento
conmigo sul y sueste que me ha fecho descargar los nauíos, pero corí aquí en
este puerto de Lisbona oy, que fue la mayor marauilla del mundo, adonde acordé
escriuir a Sus Altezas. En todas las Yndias he siempre hallado y los temporales
como en mayo. Adonde yo fuy en XXXIII días y volví en XXVIII, saluo questas
tormentas que an detenido XIIII días corriendo por esta mar. Dizen aquá todos
los hombres de la mar que iamás ouo tan mal yuierno no ni tantas pérdidas de
naues.
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Fecha ha quatorze días de marzo.
Esta Carta enbió Colom al escriuano de ración de las islas halladas en
las Indias. Contenida a otra de Sus Altezas.

