Libro N° 7046. Breve Historia De La China Contemporánea. VARIOS. Cuadernos ANAGRAMA
© Libro N° 7046.
Breve Historia De La China
Contemporánea. VARIOS.
Cuadernos ANAGRAMA. Emancipación. Febrero 29 de 2020.
Título
original: © Breve
Historia De La China Contemporánea. VARIOS. Cuadernos
ANAGRAMA. Serie: Documentos
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Contemporánea. VARIOS. Cuadernos ANAGRAMA. Serie: Documentos
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Breve Historia De La China Contemporánea
VARIOS
Cuadernos ANAGRAMA
Serie: Documentos
Breve Historia De La China
Contemporánea
EDITORIAL ANAGRAMA
Fuente:
Oficina Editorial
Buenos Aires, 1972
Maqueta de la colección:
Argente y Mumbrú
© EDITORIAL ANAGRAMA Calle de la Cruz, 44
Barcelona-17
Depósito Legal: B. 17.813 – 1975
ISBN: 83-339-0389-6
Printed in Spain
Impreso en:
CONMAR COLOR, Corominas, 28 - Hospitalet
CHOU KU-CHENG
ANTECEDENTES HISTORICOS:
LA ANTIGUA CHINA; LA EDAD MEDIA
LA ANTIGUA CHINA: DESDE LOS ORÍGENES A LA
UNIFICACIÓN
Ya en daño 2500 antes de Cristo más o menos los
antepasados del pueblo chino comenzaron a establecerse en la llanura aluvial
entre los cursos medio e inferior de los ríos Amarillo y Yangt-sé. En ese lugar
comenzaron poco a poco a desarrollar una vida agrícola semipastoral. No
vivieron mucho tiempo de los frutos silvestres que recogían o de los animales
que cazaban, sino que cultivaron sus propios alimentos. Entre los animales que
comenzaron a domesticar se encontraba el cerdo, el perro, el conejo, el venado,
la vaca, la oveja y la cabra. Cultivaron también ciertas plantas, en lo
fundamental cereales. Rastros de algunos de estos granos han sido hallados en
la vasijas de barro desenterradas en la aldea de Yangshao, provincia de Jonán,
lugar rico en reliquias de la cultura china del período neolítico.
La gente había comenzado ya a vivir en aldeas; pero
los instrumentos de metal no existían aún y la productividad era demasiado baja
para que pudiera subsistir individualmente o crear reservas. Podemos
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suponer que la tierra y los anima les eran de
propiedad colectiva, que el cultivo y el pastoreo se realizaban en común y que
los me dios de subsistencia eran repartidos entre todos. La propiedad privada
no había surgido aún. No había divisiones ni luchas de clases. En otras
palabras, la organización social era todavía la comunidad primitiva.
En el Li Chi, Libro de los Ritos, escrito hace más
de 2.000 años, encontramos la siguiente mención de aquella época, que entonces
correspondía ya a un remoto pasado.
... «El Estado era una comunidad de todos. Los más
capaces y hábiles eran elegidos y recomen dados como jefes. La gente no sólo
amaba a sus propios padres sino también a los padres de los demás. Criaban no
sólo a sus propios hijos, sino también a los de otros. Los viejos podían vivir
sus últimos años en paz. Había trabajo para todos los que estaban capacitados
para hacerlo. Se cuidaba a todos los solteros, viudos, huérfanos e inválidos.»
Estas palabras constituyen una reconstrucción imaginativa no exacta en los
detalles; pero tienen cierta base y reflejan, hasta cierto punto, el modelo
primitivo de la vida social china.
Surge la esclavitud
Durante la dinastía Sia (siglos XXII al XVII antes
de Cristo) las fuerzas productivas se desarrollan y este molde social comenzó a
desintegrarse. En la dinastía siguiente, los Shang (siglos XVII a XI antes de
Cristo), se produjeron drásticos cambios. Aparecieron las herramientas de
metal. Se diferenciaron la agricultura, las artesanías y el
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comercio. La sociedad se dividió en clases
antagónicas. Nació una poderosa organización política: el estado primitivo.
En el aspecto material, la cultura Shang pertenece
a la Edad de bronce. Los restos que tenemos—objetos rituales, lanzas, flechas,
agujas, cuchillos, etc.—, son de este metal y contienen un 10 ó 20 por ciento
de estaño, mezclado con cobre.
A cada paso adelante en la fabricación de
he-rramientas, la división del trabajo entre labradores, artesanos y pastores
se hacía más detallada y clara. Cada nuevo avance desarrollaba la destreza y la
eficiencia. Esto incitó el desarrollo del intercambio. Apareció la moneda, al
principio en forma de conchas. Las ciudades crecieron y las artesanías,
especialmente de aquellos productos para las familias dominantes, se
concentraron en ellas, lo mismo que el comercio de diferentes productos
importantes. El crecimiento del comercio estimuló la acumulación de excedentes;
la producción se destinaba no sólo al consumo sino a sacar provecho ulterior.
La voracidad agudizó las contradicciones de clase y aceleró el crecimiento de
la esclavitud.
En la dinastía Shang, los esclavos fueron empleados
en la producción. El estado y las organizaciones políticas fueron fortalecidas
a fin de suprimir la resistencia de los esclavos.
Progreso en la producción significa progreso en la
cultura. En la época Shang, China tenía un lenguaje escrito bastante completo.
En vez de su primitiva escritura, consistente en representaciones de objetos
reales, la creciente complejidad de la sociedad llevó a la adopción de símbolos
para expresar ideas y relaciones.
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Las inscripciones «oráculos en hueso» encontradas
en conchas de tortuga y huesos de animales que datan de la dinastía Shang
muestran una escritura jeroglífica bastante avanzada.
Para medir tierras y sembrados y determinar las
temporadas para el cultivo agrícola y los sacrificios, los funcionarios reales
correspondientes comenzaron a utilizar relaciones aritméticas e idearon un
calendario, que constaba básicamente de doce meses, algunos «largos», de 30
días, y otros «cortos», de 29. Para hacer coincidir estos doce meses con el año
solar, un mes extra (intercalado) tenía que ser insertado cada tres años más o
menos.
Las bellas artes, incluidas el tallado y la
arquitectura, hicieron su aparición. Los objetos de bronce Shang, que aún vemos
en los museos, eran de alto nivel estético y técnico. La decoración de dichos
objetos puede ser considerada como la cumbre del arte de los tallistas y
fundidores de la vieja China.
De Shang a Chou
En la segunda mitad del siglo XII antes de Cristo
el estado Shang, que se había hecho muy poderoso, fue derrocado por otro
llamado Chou. Cuando la civilización Shang estaba ya en un alto grado de
adelanto, los Chou eran aún nómadas atrasados, que vivían en la actual
provincia de Shensí; la oportunidad de estos se presentó por que los últimos
gobernantes Shang cayeron cada vez más en la lujuria, corrupción y explotación,
los campesinos y
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esclavos se rebelaron. Aprovechando esta
circunstancia, los Chou se apoderaron de la fértil llanura entre el río
Amarillo y el Yangtsé. Derrocaron a los Shang y, en el año 1122 antes de
Cristo, establecieron su propio dominio.
El Estado fue organizado a base de una cantidad de
estados vasallos dirigidos por miembros de la familia real, nobles y otros
personajes que habían contribuido poderosamente al establecimiento del poder de
los Chou. Si bien soberanos en sus feudos, estaban sometidos al señor Chou,
nominalmente su feudatario común. En la práctica, sin embargo, los estados
vasallos eran semi - independientes. Más tarde se transformaron en ciudades -
estados independientes.
Del mismo modo que los señores feudales tenían
diferentes jerarquías en relación con el señor Chou, así los estados vasallos
mismos estaban clasificados en Kung, Jou, Bo, Chi y Nan. Dentro de cada uno
había escalas de categorías de nobles subordinados. Las cabezas de los estados
vasallos y también sus nobles tenían tierras concedidas por el señor Chou. La
tierra era trabajada por siervos cuya situación social no estaba muy lejos de
la del esclavo: era muy inferior a la de los siervos medievales en Europa.
Para facilitar el cultivo, la tierra era dividida
en cuadros por medio de senderos entrecruza dos. En este trazado, cuatro líneas
cruzadas, se parecen al jeroglífico chino ching (que actualmente quiere decir
«pozo»), mientras que cuatro cuadros juntos se parecen al jeroglífico tian (que
quiere decir «campo»). Por lo tanto, esta divis ión pasó a ser conocida por el
sistema ching-tian («pozo-campo»).
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Así se establecieron los estados vasallos, la
tierra fue distribuida y la mano de obra completamente organizada. El orden
establecido de ese modo ayudó a que la producción avanzara constantemente
durante los primeros siglos de gobierno Chou. Además de maíz, arroz, sorgo,
fréjoles y trigo, se produjeron muchos otros alimentos. La morera (para
alimentar a los gusanos de seda) y-el cáñamo fueron cultivados para tejidos. A
menudo las cosechas eran mayores que lo que la comunidad podía consumir. Dice
el Li Chi: «Los cultivos de tres años aseguraban una reserva para un año de
consumo adicional, en tanto que el cultivo de nueve años producía una reserva
para tres años más». Aunque probablemente el cuadro está idealizado por la
crónica, existía en realidad una sobreproducción sustancial de productos
agrícolas, lo que llevó a las artesanías y al comercio a desarrollarse a pasos
agigantados.
Los mercaderes desplazan a los nobles
Los años que van de 722 a 480 antes de Cristo
fueron conocidos como el Período de la Primavera y el Otoño, según el título de
una crónica histórica escrita por Confucio. Fue una época de gran des cambios
sociales. Por un lado, los nobles comenzaron a aventajar a sus señores, los
jefes de los estados vasallos. Por otra parte, los mercaderes comenzaron a
hacer valer sus derechos y a veces a sobrepasar a los nobles en posición y
poder.
El desmoronamiento del poder soberano por los
nobles comenzó en el siglo VIII antes de Cristo, cuando
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la posición del señor Chou como feudario común
comenzó a tambalearse. Entretanto, muchos de los señores vasallos fueron
igualmente derrocados por sus subordinados. En el estado de Lu, los
descendientes de los tres hijos del señor Jung formaron tres distintos centros
de poder aristocrático y finalmente desalojaron al jefe del estado expulsándolo
al vecino estado de Chi. En este estado, los descendientes de Tien Ching-chung,
un funcionario a cargo de las artesanías, se afirmaron como la principal
familia durante los siglos VI y V antes de Cristo, llegando finalmente a
usurpar el poder. En el estado Chin, después de muchos choques y luchas, las
diez familias aristocráticas quedaron reducidas a seis; la tierra del estado
fue dividida entre ellas. Esto ocurrió en el siglo y antes de Cristo.
Los mercaderes y manufactureros, superando a la
aristocracia en el poder, comenzaron a surgir algo más tarde, entre los años
480 antes de Cristo y 9 de nuestra era, o sea desde el período de los Estados
Combatientes hasta el fin de la dinastía Jan del Oeste, con la cual puede
decirse que termina la historia de la antigua China. Las condiciones para este
cambio se estaban preparando ya desde antes, desde el período previo —Período
de la Primavera y del Otoño— cuando la introducción de las herramientas de hierro
impulsó el desarrollo de la agricultura y las artesanías. Con mayor producción,
cobraron más importancia el comercio y la economía monetaria, particularmente
el uso de moneda metálica. Grandes ciudades, centros de comercio, aparecieron
por todo el país. Entre ellas estaba Changan, hoy Sian, en la provincia de
Shensí, en el oeste; Jandan, en la actual
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provincia de Jopei, en el norte; Linchou en la
actual provincia de Shantung, en el este; y otras en el estado sureño de Chu.
Todas tuvieron densa población y alcanzaron prosperidad.
La historia ha conservado los nombres de muchos
comerciantes que llegaron a tener gran in fluencia y poder. Fan Li, un alto
funcionario del estado de Yue, se enriqueció en el comercio y luego enriqueció
a su estado por el mismo procedimiento. Chi Kung, alumno de Confucio, ganó una
fortuna como comerciante y se dice que ayudó financieramente al sabio. La
riqueza de Kuo Tsung, de Jandan, un fundidor de hierro, igualaba a la del
soberano. Chi Dun, del estado de Lu, comenzó como un pobre cualquiera y llegó a
ser dueño de multitud de rebaños. La usura fue también un camino de la
prosperidad; por ejemplo, enriqueció a Meng Chang-chün, del estado de Chi, y a
otros.
Muchos de es tos magnates empleaban a gran número
de esclavos en la agricultura y en la producción artesanal. Amasaron fortunas a
costa del sudor y el trabajo de sus esclavos. Para citar sólo unos pocos
ejemplos, Chou, de Shu (hoy Sechuán) poseía mil esclavos. Lao Ai varios miles y
Lü Pu wei unos diez mil.
El imperio: Los Chin y los Jan
El poder económico de los mercaderes, magnates de
la artesanía, usureros y propietarios de esclavos creció aprisa y entonces
plantearon de mandas políticas. La principal fue la unificación, porque los
diferentes estados dificultaba el comercio, debido al abigarrado sistema de
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aduanas, pesas y medidas. Su Chin, un temprano
patrocinador de la unidad, abogaba por una federación de seis estados poderosos
(Chi, Chu, Yan, Chao, Jan y Wei) para derrotar al de Chin, el más fuerte de
todos, y realizar así la unificación total. Pero los seis estados no llegaron a
establecer una unidad permanente y el de Chin siguió siendo poderoso como
siempre.
Más tarde, Chan Yi sugirió que cada uno de los seis
estados se aliara con el de Chin, coaligándose alrededor de él y no contra él.
Esto quedó en nada a causa de las luchas internas en el propio estado de Chin.
Finalmente la unificación deseaba con tanto ardor
por comerciantes y manufactureros fue obtenida por el estado de Chin, que
sobrepasó en poder a todos los demás gracias en gran parte a la enérgica
actividad del magnate Lü Pu-wei. Lü había trabajado mucho y durante largo
tiempo para esto. En primer lugar, empleando el poder financiero, unió a gran
cantidad de gente de la clase alta, especialmente mercaderes y manufactureros,
para formar una poderosa fuerza política. Luego maniobró para llevar a su
candidato Chin Shi Juang, soberano de Chin, al trono de emperador de China.
En los nueve años que van de 230 a 220 antes de
Cristo, los seis estados que habían resistido al de Chin fueron suprimidos uno
a uno y se constituyó el primer estado imperial centralizado chino. Chin Shi
Juang redividió la tierra en 36 zonas administrativas, que se convirtieron en
48 después de la conquista de tierras adyacentes a las fronteras. El emperador
designó funcionarios para que dirigieran estas zonas. Si
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demostraban incompetencia o desobedecían al
gobierno central, podían ser y eran reemplazados. Era algo total mente
diferente del sistema anterior de los esta dos vasallos.
Chin Shi Juang regularizó también las
comunicaciones a través del país. Comunicó todos los caminos formando una red
por la cual podían marchar vehículos de diferentes clases.
El lenguaje escrito fue asimismo unificado. Ciertos
elementos en la escritura de los seis estados no armonizaban con los empleados
en el estado de Chin. Fueron eliminados y China tuvo su primer lenguaje escrito
regular. Hubo una tentativa de imponer uniformidad de pensamiento y doctrina.
Durante los períodos anteriores, el del Período de la Primavera y el Otoño y el
de los Estados Combatientes, se habían registrado grandes cambios sociales y
adelantos que dieron origen a diferentes escuelas filosóficas que representaban
la posición de las distintas clases de la sociedad. Temeroso de que la difusión
de debates y teorías pudiera causar disturbios en su poderío, Chin Shi Juang
prohibió tales manifestaciones. Sólo se permitieron los libros que trataban de
tecnología, medicina y adivinación. Se ordenó destruir todos los demás. Fue
Chin Shi Juang quien construyó la Gran Muralla de China.
La formación del imperio de Chin fue un resultado
del desarrollo de la industria y el comercio en la antigua China. Las medidas
políticas de Chin Shi Juang convenían ciertamente a los mercaderes, pero
contenían gérmenes de destrucción debido a su absoluta despreocupación por los
intereses tanto de los campesinos
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pobres como de los descendientes de los antiguos
nobles. Estallaron grandes revueltas campesinas, en las que se unieron los
esclavos con los descendientes de la vieja nobleza. Desde su meteórica
ascensión hasta su derrocamiento, la dinastía Chin duró sólo 4 años.
No obstante la centralización subsistió. La
dinastía que la sucedió, Jan del Oeste (206 antes de Cristo - 9 de nuestra era)
constituyó un nuevo imperio unitario. Algunas características del imperio Chin
que no armonizaban con la situación his tórica fueron ajustadas. Se impusieron
restricciones al poder de los comerciantes. Se tomaron también algunas medidas
para mejorar las condiciones de vida de los campesinos. Este tipo de política
es conocido en la historia de China como «contener el comercio y acentuar la
agricultura».
Otras medidas y sistemas introducidos por Chin Shi
Juang fueron conservados, hasta el punto de que las dinastías Chin y Jan son a
menudo unidas por los historiadores como el «Imperio Chin -Jan».
LOS C OMIENZOS DE LA EDAD MEDIA
Los mil años que van desde la reforma política de
Wang Mang, en el siglo primero de nuestra era, hasta la mitad del siglo X
pueden ser llamados el comienzo de la Edad Media en China, en la cual el
feudalismo dominó en forma indiscutida.
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De Wang Mang al imperio Tsin
Después del establecimiento del imperio Jan del
Oeste hubo un prolongado período de guerras contra los pueblos fronterizos.
Surgió el descontento en las clases alta y media por las pesadas cargas que
significaban esas guerras: tuvieron que pagar un «impuesto al contado» sobre
todo el dinero que poseían; el comercio del hierro y la sal, antes tan
lucrativos para los mercaderes, pasó a ser monopolio del estado y éste
monopolizó la re -venta, a precios más altos, de artículos que en algunas
partes del país se vendían a precios bajos. Los campesinos fueron enrolados en
el ejército en cantidades enormes, quedando así muchas tierras sin cultivar. La
pobreza se hizo tan aguda y general que creó un estado de crisis.
A comienzos del siglo I, Wang Mang, un hombre
emparentado con la familia imperial, cuyos hermanos eran todos altos
funcionarios milita res, pero que, según se dice, era pobre y se sentía
afectado por los sufrimientos del pueblo, surgió con un programa de reformas.
En el año 9 de nuestra era derrocó al emperador, subió al trono y trató de
poner en práctica sus ideas.
La primera de estas era la redistribución de la
tierra, para contrarrestar la excesiva concentración de ella en manos de los
grandes propietarios que la compraban o tomaban. Wang Man ordenó que toda la
tierra se considerara propiedad imp erial para que así fuera redividida.
Como paso preliminar para la emancipación de los
esclavos, se prohibió la compra y venta de los mismos.
El cultivo de las tierras se hizo obligatorio. Los
que
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poseían tierras y no las cultivaban, debían pagar
impuestos triples.
Se trató de equilibrar los precios de los artículos
de uso diario, para lo cual se destinó a funcionarios especiales que vigilaron
los mercados importantes.
Se estableció un impuesto comercial a la minería,
pesca, ganadería, hilanderías de seda y a las licencias comerciales (todas las
empresas de negocios tenían que registrarse en forma oficial).
Se hacían préstamos a los pobres o a los que
carecían de capitales para ciertas empresas. Se cree que los fondos para esos
préstamos provenían de los impuestos comerciales.
Estas reformas no fueron, sin embargo, total mente
llevadas a cabo, porque las sabotearon los poderosos terratenientes
-funcionarios encargados de hacerlas cumplir. La crisis continuó sin solución.
El nivel de vida no mejoró y estallaron re vueltas campesinas de gran
envergadura.
Notable entre ellas fue la del «Ejército del Bosque
Verde». En el año 21 hubo gran hambre en lo que entonces era la parte sur del
país; muchos campesinos pobres abandonaron sus hogares y se reunieron en lo que
hoy es Tangyang, en la provincia de Jupei. Las colinas boscosas donde
organizaron su fuerza, que pronto alcanzó a 50.000 hombres, dieron su nombre a
ese ejército. Al año siguiente marcharon desde Jupei a Jonán central, con
destino a Sian, la capital.
Otro levantamiento que también abarcó a de cenas de
miles de Campesinos fue el que se inició en Lusien, provincia de Shantung; su
objetivo también era Sian. Unió sus fuerzas a las del «Ejército del Bosque
Verde»
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2. — BREVE
HISTORIA DE LA CHINA
y ambos ejércitos entraron en la capital en el año
23, destruyendo el poder de Wang Mang.
Liu Siu, un representante de los terratenientes
feudales que se habían hecho poderosos durante la revuelta campesina,
estableció entonces una nueva dinastía, la Jan del Este, en el año 24. Ordenó
la emancipación de los esclavos, inició grandes obras de regadío y creó
manufacturas estatales de herramientas agrícolas mejoradas, para vender a los
campesinos. La producción creció y la situación económica consiguió
estabilizarse. La dinastía Jan del Este duró cerca de 200 años, hasta el año
219. Pero hacia su fin, camarillas rivales encabezadas por miembros de la
familia reinante, eunucos de palacio y otras personas comenzaron a disputarse
el poder, mientras el hambre nuevamente provocaba levantamientos campesinos, el
más importante de los cuales fue el de los «Turbantes Amarillos».
Encabezado por Chang Chiao, este gran levantamiento
se inició en la actual provincia de Jopei en el año 184, y se extendió á las
provincias de Lioning, Shansi, Shantung, Jonán, Chiangsú, An juí, Jupei, Junán,
Chiangsí y Chechiang. Los terratenientes se unieron para reprimirlo y los
generales regionales de la desintegrada dinastía aprovecharon la oportunidad
para establecer regímenes locales independientes. Al principio fue ron muchos,
pero gradualmente se fundieron en los «Tres Reinos» que se repartieron toda
China. El de Wei abarcaba el norte y el noroeste, centrándose en lo que hoy es
Loyang; el de Shu estaba en el suroeste, centrado en Chengtú en la provincia de
Sechuán; y el de Wu en el suroeste, con asiento en Nankín. Después de más de 40
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años de destructoras guerras, los tres reinos
fueron absorbidos por el nuevo imperio Tsin (265-316).
Pueblos desde el noroeste
Hacia el fin del imperio Tsin, muchos nómadas
irrump ieron en el territorio Tsin desde el noroeste en una serie de
acontecimientos que recuerdan las incursiones de las tribus germanas en el
mundo dominado por Roma. Los nómadas que venían del norte incluían a los Siung
Nu (a los que algunos historiadores asocian con los hunos), a los Sien Pi y a
los Chie (dos pueblos de lo que actualmente es la provincia de Liaoning y
Mongolia Exterior), que invadieron el noroeste y el noroeste de China (Kansú,
Shansí y Jopei).
Desde el este y el suroeste vinieron los Ti y los
Chiang, originarios de las actuales provincias de Chiangjai, Sechuán (Este) y
del Tíbet y se ex tendieron tanto hacia el noroeste (Kansú y Shen sí) como el
suroeste (Sechuán y Yunnán).
En el año 304, los Siung Nu, encabezados por Liu
Yuan, establecieron primero un estado independiente en el noroeste de China y
luego avanzaron hacia el sur y el este. Durante el siglo siguiente, las tribus
nórdicas organizaron dieciséis reinos diferentes, que gradualmente fueron
unidos, bajo el dominio de Sien Pi, en el estado dinástico de Wei, en el año
439.
Bajo la presión de la corte nómada, los
funcionarios y terratenientes feudales Tsin fueron obligados a huir hacia el
sur. La dinastía Tsin del Este, con su capital en Nankín, fue establecida por
un miembro de la familia real en el
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año 38, después que el emperador reinante fue
muerto por los nómadas. Los terratenientes que acompañaron al nuevo gobernador
se establecieron al sur del río Yangtsé, algunos hacia el sur en Kuantung y
Fuchién.
A pesar de los muchos es fuerzos para recuperar los
territorios perdidos en el noroeste, los Tsin del Este (318-
420) tuvieron
que contentarse con el sur de China. Cuando la dinastía Tsin cayó fue sucedida
par las llamadas cuatro Dinastías del Sur, que duraron en total 170 años
(420-589).
Entretanto, la dinastía Wei del Norte, en la que
los Sien Pi habían unificado todos los esta- dos creados por los nómadas, dio
lugar asimismo
a una rápida sucesión de casas reinantes, las así
llamadas Dinastías del Norte (439-581).
El período de las dinastías del Sur y del Norte fue
de grandes migraciones en la historia china. La frontera entre ambas regiones,
siempre en disputa y fluctuantes, estaba entre las actuales provincias de
Chaiangsú, Anjuí y Jupei.
Culturas del Norte y del Sur
En la región bajo las Dinastías del Norte el
proceso cultural fue de asimilación gradual de los nómadas por el pueblo jan.
Una señal de esta fue el cambio de nombres. Los aristócratas Sien Pi buscaron
enlazarse matrimonialmente con las familias feudales jan, y lo mismo sucedía
entre la gente común. Lo más importante fue la fusión de las lenguas. Algunos
jan, para tratar con los nuevos gobernantes, habían aprendido el idioma Sien
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Pi, pero finalmente fueron los Sien Pi, que
vivieron largo tiempo entre los jan, quienes olvidaron su propia lengua y el
jan pasó a ser el idioma de los decretos de gobierno.
La zona bajo la Dinastía del Sur, en contraste con
la mezcla de culturas en el norte, pasó a ser el centro de desarrollo posterior
de la cultura feudal jan. Los grandes terratenientes que habían emigrado hacia
el sur, amasando enormes riquezas a costa del trabajo de los campesinos, vivían
en un lujurioso derroche, auspiciaban la música, la caligrafía y la pintura,
que los hijos de la no-bleza, los letrados y los funcionarios aprendían como
ornamento de su posición social; pero hasta los más excelentes artistas eran
menospreciados si no pertenecían a la aristocracia.
La literatura floreció. La prosa y la poesía de
aquel período, sonora y ceñida a las convencionales oraciones de estructura
antitética, fueron la mejor decoración en la historia china. Fue aquella una
época de gran actividad en la crítica literaria y en la compilación de
antologías, incluyendo el primer gran intento de clasificar y analizar toda la
literatura china desde sus comienzos. Todavía se leen y estudian Shi Ping
(Sobre la calidad de la poesía) de Chung Yung, y Wen Sin Tiao Kung (La esencia
de la literatura) de Liu Sie.
Se desarrollaron las filosofías del taoísmo,
con-fucionismo y budismo. Los estudios y conferencias filosóficas se realizaban
bajo el patrocinio imperial.
Los frutos del progreso material y cultural fueron
aprovechados en pródigo despliegue por los terratenientes. Las familias
competían en los gastos y pomposidad de sus bodas, funerales y tumbas. En una
obra contemporánea de una de las Dinastías del Sur, la
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Liang (502-557), puede leerse: «...los aristócratas
perfumaban sus ropas, se afeitaban y pintaban el rostro, viajaban en carros con
palio sobresalientes, usaban zapatos altos, se sentaban en cojines, se
reclinaban en almohadas de seda multicolor y se rodeaban de objetos hermosos.
Era tal la gracia con que iban y venían que parecían hadas».
Todo este lujo se pagaba con el trabajo del pueblo.
La prodigalidad y degeneración de los gobernantes,
tanto en el Sur como en el Norte, los condujo al desastre. En el año 590, Yang
Chien, ministro de las Dinastías del Norte, que derrocó a sus amos y conquistó
también las Dinastías del Sur, se transformó en el primer emperador de una
nueva dinastía, la Sui. Una vez más China fue unificada. La capital del imperio
Sui fue Changán (Sian). Su frontera norte estaba en la actual Mongolia Interior
y su frontera oeste en Sin -chiang, mientras el límite al sur y al este seguía
la costa del océano.
La fuerza feudal y el levantamiento de los
campesinos
Los problemas que enfrentaba el nuevo estado
unificado eran la consolidación interna y la defensa de las invasiones
provenientes del exterior.
Para la consolidación interna era necesario proveer
de alimento suficiente al pueblo y desarrollar las comunicaciones. La
producción agrícola fue bastante abundante durante los primeros años de las
dinastía Sui. La capital y los centros administrativos en todos los
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niveles tenían graneros bien provistos. Era
necesario construir una ruta de gran categoría entre el norte y el sur. El
emperador Sui movilizó por consiguiente a millones de trabajadores para
realizar un proyecto sin precedentes en la historia de China: la excavación del
Gran Canal, que en aquella época fue dividido en cuatro sectores principales.
El sector Changán-Tungkuan estaba destinado fundamentalmente a transportar
cereales; en el sector que corría de norte a sur, a través de Jopei, conectando
los ríos Amarillo y Pei, podían transportarse no sólo cereales sino que también
tropas para las guerras en la frontera; el tercer sector unía el río Amarillo
con el Yangtsé; el cuarto iba desde el Yangtsé hasta Jangchou. En su aspecto
económico, el canal creó facilidades nunca antes existentes para el transporte
y la distribución de cereales en una escala casi nacional. Militarmente dio
nueva movilidad a los ejércitos de los emperadores.
Para fijar sus fronteras exteriores, el reino Sui
envió también fuerzas expedicionarias al Asia Central, en el noroeste, y a
Corea, en el noroeste. Las obligaciones militares y los abastecimientos al
ejército despertaron el descontento popular. Y algunas de las grandes obras
interiores no tuvieron la significación progresista del Canal, sino que fueron
simples derroches, como la construcción de palacios. Los campesinos en
Shantung, Jopei y otras zonas se levantaron contra sus muchas cargas y contra
la crueldad de los funcionarios corrompidos. Desde el año 611 esos
levantamientos crecieron hasta abarcar a cientos de miles de personas en todo
el país y finalmente hundieron el imperio Sui, en el año 618. El nuevo
gobernante fue Li Yuan, un gran
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terrateniente y noble que había alcanzado poderío
cuando el levantamiento campesino estaba en su esplendor y la Dinastía Sui
agonizaba; se estableció el imperio Tang (618-907).
La dinastía Tang fue, en su época, el imperio más
grande de toda Asia. Mantuvo gigantescos ejércitos fronterizos y guarniciones
internas mandadas por comandantes que eran a la vez grandes señores feudales y
que se transformaron en dicta dores hereditarios. Con muchas tropas a su
disposición, pronto éstos ultrajaron al pueblo y aprovechándose de la
corrupción del gobierno central, algunas veces se rebelaron y marcharon sobre
la capital. Durante los últimos años de la dinastía Tang guerrearon también
entre sí para apoderarse de las guarniciones.
Estos caudillos militares -terratenientes formaban
sus ejércitos con sus campesinos y cubrían sus gastos con los cereales que
tomaban a los agricultores, lo que produjo nuevos levantamientos. En el año
875, Juang Chao, un comerciante de sal bastante próspero, se puso a la cabeza
de una re vuelta rural en Jonán, iniciando una guerra campesina de diez años de
una amplitud sin precedentes, que abarcó a gran parte de China. En el año 880,
se apoderó de la capital, Changán (Sian). Derrocó a los funcionarios y a la
nobleza, ayudó a los pobres, confiscó las propiedades de los ricos y proclamó
el imperio Gran Chi. El emperador Tang había huido lejos, al oeste, pero en el
año 884 estuvo en condiciones de contraatacar y empujó a Juang hacia el este
hasta Shantung, don de éste se suicidó al pie de la montaña Taishan. Pero otros
rebeldes continuaron manteniendo la agitación en todo el
24
país . Desde el año 907 a 960 (el período de las
«Cinco Dinastías») hubo otro medio siglo de sangrientas luchas entre aspirantes
al trono imperial que terminaron cuando la dinastía Sung unificó una vez más el
país y la edad media china llegó a su fin.
Relaciones exteriores
Durante todo ese tiempo, China mantuvo relaciones
económicas directas con los países del Asia Occidental e indirectas con los
imperios romano y bizantino. Los lazos entre China y Partia, establecidos en el
siglo I, fueron estrechos y directos. Pero barcos partos impidieron al
embajador Kan Ying, designado por China para que fuera a Roma por la vía del
Mar Rojo, ir más allá del Golfo Pérsico, porque Partia quería ser intermediaria
del monopolio comercial con Roma. Después que Partia derrotó a Bartiana y llegó
a dominar toda el Asia occidental, en el año 139, todo el comercio chino-romano
fue manejado por sus mercaderes. Este comercio fue muy activo, especialmente
por las vías terrestres. Las mercancías enviadas por China a Roma incluían
hierro, pieles y seda; las que llegaban comprendían amianto, te-las, gemas,
artículos metálicos y cristalería. Aunque todas estas operaciones se hacían a
través de intermediarios, Bactrina, Partia y Persia, se sucedieron en la
obtención de grandes beneficios. El comercio de seda entre China y el Imperio
Romano y sus sucesores en Europa, no se interrumpió nunca.
25
China mantenía estrechas relaciones comerciales con
el Japón y la India. En el año 607, el rey del Japón mandó decenas de letrados
a China a estudiar la doctrina budista, y Yang, el siguiente emperador de la
dinastía Sui, mandó a un letra do llamado Pei Ching al Japón. Desde el año 701
al 780, cuando el poder de Tang estaba en su apogeo, muchos letrados japoneses
vinieron a estudiar los clásicos de Confucio.
Más o menos a mediados del siglo I, misioneros
budistas de la India y otros de países situados al suroeste de China, habían
llegado a este país, usando las rutas comerciales, para propagar sus doctrinas,
que echaron raíces rápidamente. Más de cien notables letrados chinos visita ron
la India, según. se sabe, entre los años 260 y
751. Los
más destacados fueron Fa Sien, quien salió en el año 399 y permaneció quince
años en la India; Süan Chuang, que fue en el 628 y estuvo diecisiete años; y Yi
Ching, que fue en el 671 y se quedó 25 años. Su objeto principal era estudiar y
traducir la doctrina y escritura budistas. Se dice que Süan Chuang sólo tradujo
y trajo consigo quinientas veinte obras consistentes en seiscientos cincuenta y
siete folios. La arquitectura, la escultura y la pintura china recibieron una
fuerte influencia del budismo. Y la filosofía de China, durante el primer
período de la Edad Media, fue predominantemente budista. A pesar de las
protestas y objeciones de los letrados dis cípulos de Confucio y entre ellos
del conocido erudito Jan Yü, de la dinastía Tang, la meditación y el ayuno
budista se transformaron en cosa corriente en toda China.
26
EL ÚLTIMO PERÍODO DE LA EDAD MEDIA
Después de más de setenta años de gobierno
dividido, China fue reunificada durante la dinastía Sung, cuando en el año 979
el último de los diez reinos separados se extinguió. Chao Kuang-yin, fundador
de la nueva dinastía, había sido un importante comandante de guarnición. Para
consolidar su dominio puso a las fuerzas armadas bajo su propio mando y
constituyó un gobierno central fuerte. Mientras tanto, con el objeto de
aumentar la producción agrícola, se incitaba a los campesinos a roturar nuevas
tierras y a construir obras de riego, especialmente en las regiones del
sureste, que proveían de alimentos al ejército. Así pues, durante los cien
primeros años de la dinastía Sung, el desarrollo agrícola fue considerable.
Las reformas de Wang An-shi
Durante sus trescientos años, la dinastía Sung
estuvo permanentemente amenazada de ataque por el norte. En lo que hoy es la
provincia de Kansú y el norte de la de Shensí estaba el Reino de Sia del Oeste,
fundado por el pueblo chiang. Más al norte, extendiéndose hacia la costa, se
encontraba el poderoso Reino Liao (tártaros chin-tan), con su capital en la
actual Pekín. Los gobernantes Sung estaban obligados a pagar altos tributos a
ambos reinos para poder mantener una paz inestable. Esto creó dificultades financieras
extremas, que recayeron sobre el ya explotado pueblo. Como consecuencia el
descontento se difundió en todas direcciones.
27
Wang An-shi, que pertenecía a una familia de
comerciantes -terratenientes, probó ser un gran político al introducir una
serie de reformas mientras fue ministro, entre los años 1069 y 1076. Es tas
reformas tendían a incrementar la producción agrícola, aliviar las dificultades
de los campesinos, redistribuir las cargas, estabilizar el mercado y fortalecer
las fuerzas armadas. Algunas de las más significativas fueron: 1) otorgamiento
de préstamos a los campesinos cuando era necesario, principalmente para liberarlos
de la usura. 2) Compra y venta por parte del gobierno, a precios equitativos.
Esto puso límite a las excesivas ganancias de los grandes comerciantes. 3)
Abolición de los pesados y múltiples servicios que el pueblo estaba obligado a
prestar al gobierno. Puesto que estos servicios se exigían sólo a los
campesinos más pobres (los poderosos terratenientes eran inmunes), la abolición
les proporcionó el tiempo necesario para cultivar la tierra. En lugar de los
servicios se exigieron pagos, a los que no escaparon los terratenientes. 4)
Hacer canales de riego, fomentar las ocupaciones subsidiarias de los campesinos
y roturar nuevas tierras. Pero estas medidas encontraron la violenta
oposición de los comerciantes -terratenientes
conservadores y fueron derrotadas. Así, no llegaron a producir ningún resultado
práctico, salvo la formación de dos bandos cuyas contiendas duraron más de
cincuenta años.
28
El dominio mongol
Durante todo este tiempo se había estado formando
una nueva fuerza en el noreste. En los doce años que siguieron a la instalación
de su propio reinado, llamado Chin, los tártaros nüchen conquistaron el Reino
Liao y marcharon hacia el sur; cruzaron el río Amarillo y obligaron a los
gobernantes Sung a trasladar su capital de Kaifung a Janchou. El gobierno Sung
jamás logró recuperarse de este golpe. En los cien años siguientes la guerra y
la paz se alternaron, hasta que surgió otro poder más allá de la Gran Muralla:
los mongoles.
En el año 1206 Genghis Khan fue elegido jefe del
pueblo mongol. Después de ello los mongoles se fueron extendiendo continuamente
hacia el sur y hacia el oeste. En el año 1227 conquistaron el Reino de Sia del
Oeste, y el Reino Chin en el 1234, en alianza con las fuerzas Sung. El gobierno
Sung resistió el avance mongol por más de cuarenta años, pero en 1279 su último
refugio en la provincia de Kuangtung fue capturado. Ocho años antes, Kublai
Khan se había declarado emperador y le había dado a su dinastía el nombre de
Yuan.
El sufrimiento de los jan durante el dominio de los
mongoles se cuenta entre los más amargos de toda su historia. Se les prohibió
poseer armas, cazar, practicar el boxeo chino y formar asociaciones; y se los
privó de los puestos importantes de gobierno, re3ervados todos para los
mongoles. Si un mongol golpeaba a un jan, éste no podía tomar represalias.
Mientras la gran emisión de papel moneda elevó los precios a alturas
desmedidas, los altos funcionarios mongo les saqueaban despiadadamente
29
al pueblo, con métodos tanto legales como ilegales.
Las tierras cultivadas fueron toma das y convertidas en praderas; más tierra
aún quedó sin cultivar. Durante los 100 años de dominio mongol el pueblo no
cesó jamás de luchar contra sus enemigos nacionales y de clase. En 1341
estallaron rebeliones en más de trescientos lugares de las actuales provincias
de Shantung y de Jopei.
Hacia mediados del siglo XIV la revuelta comenzó a
extenderse por todo el país. Entre los años 1335 y 1359, las fuerzas campesinas
llamadas Ejército del Turbante Rojo, dirigidas por Liu Fu-tung y Jan Lin -er,
barrieron el norte. El hecho de que este último se proclamase descendiente de
un emperador Sung fue aparentemente calculado para levantar el sentimiento
nacional contra los invasores. EL curso inferior del río Yangtsé fue tomado por
Chang Shi-chen y Fan Kuo-sen, dos boteros que trabajaban en el transporte de la
sal. El primero, con 10.000 hombres bajo su mando, fue especialmente severo con
los ricos. El último, que se levantó en 1348, interrumpió el tránsito de arroz,
de sur a norte, por la costa. En el curso medio del río, el jefe del
levantamiento fue un vendedor ambulante de telas, llamado Sü Shou-juí. En 1358,
con la ayuda de Chen Yu -liang, hijo de un pescador, ocupó cinco provincias.
Otro de los subordinados de Sü Shou-juí luchó y se abrió camino de Jupei a
Sechuán, tomando esta provincia en 1357.
30
La dinastía Ming y la expansión del comercio
exterior
Ninguna de las fuerzas mencionadas logró derrocar a
la dinastía Yuan. Este éxito correspondió a Chu Yuan-chang, quien, debido a su
extrema pobreza había sido durante su juventud monje mendigo. Después de unirse
a los rebeldes en Anjuí, en 1352, subió rápidamente al poder. En 1368 los
gobernantes mongoles huyeron desde Pekín hacia el norte ante la furiosa
arremetida de las fuerzas expedicionarias de Chu Yuan-chang. Este subió al
trono como fundador de la dinastía Ming. China fue reunificada.
Durante la dinastía Yuan el saqueo por la clase
dominante y las guerras constantes habían casi devastado el norte de China y la
zona del río Juai. Por un lado Chu Yuan-chang tomó medidas para restaurar la
producción agrícola y, por el otro, estableció una monarquía despótica mediante
una alta centralización del poder político y militar. Ya consolidado, despachó
enviados a los países vecinos, tales como Corea, y las islas Liu Chiu, en el
este, y como Champa (en la actual Indochina), Siam, Cambodia, Java y Borneo, en
el sur.
Durante la dinastía Ming se amplió enormemente el
comercio con países extranjeros. Este, al igual que durante la dinastía Sung,
se realizaba principalmente por mar, a diferencia de la época de la dinastía
Jan y Tang, en que la ruta terrestre a través de Sinchiang había sido la más
fácil. En respuesta a la buena voluntad de los emperadores Ming, más de
cincuenta países del sur de Asia mandaron representantes comerciales a China,
según consta en las Crónicas Ming. También llegaron enviados
31
del Imperio Bizantino, Holanda e Italia. De 1405 a
1430, grandes flotas, dirigidas por el famoso navegante Cheng Je, hicieron
siete viajes al sureste de Asia y a los mares Indico y Arábico. Se
establecieron relaciones comerciales con más de treinta países, entre los
cuales se contaban algunos del Golfo Pérsico y algunos de la costa oriental de
África.
A principios del siglo XVI llegaron a Pekín
misioneros católicos que trajeron conocimientos científicos de occidente, en
especial sobre astronomía, geografía y matemáticas. Fueron bien recibidos en la
corte china. Algunos llegaron a ser empleados del gobierno en la Oficina de
Asuntos Occidentales. Este primer impacto de occidente amplió el horizonte
intelectual de la época.
La rebelión campesina
A la rehabilitación agrícola de los comienzos del
período Ming siguió, en el siglo XVI, un apoderamiento general de tierras por
parte de la clase gobernante (miembros de la familia real, altos funcionarios,
cortesanos y el propio emperador). Causó indecible miseria a los campesinos. En
la primera mitad del siglo XVII la economía rural se deterioraba rápidamente.
Los impuestos eran más pesados que nunca, debido a los tributos extraordinarios
para abastecimiento militar, que sumaban más de un tercio de los ingresos
totales.
Estos fueron los años en que la pro vincia de
Shensí fue azotada por el hambre, que causó la muerte de innumerables personas.
Las tropas allí acantonadas, a quienes se les debían más de treinta meses de
sueldo, se
32
levantaron y saquearon la tesorería local, los
correos; licenciados por el gobierno, debido a las dificultades financieras,
quedaron cesantes.
Estos sucesos fueron la causa inmediata del
estallido de una rebelión que se extendió por la mayor parte del país y duró
veinte años.
Li Chi-cheng, un correo, y Chang Sian-chung, un
simple soldado raso, fueron dos jefes notables de las fuerzas rebeldes. Desde
1628 a 1635 sus actividades se limitaron al noroeste, con base en Shen sí.
Lanzaban arremetidas hacia el este, a la provincia de Shansí; hacia el sur, a
las provincias de Jonán y Jupei; o hacia el oeste, a la provincia de Sechuán.
En 1635, trece jefes rebeldes se encontraron en el norte de Jonán y proyectaron
un plan de ataque coordinado. Después de esto, las fuerzas de Li Chi-cheng combatieron
en la zona del río Amarillo, y las de Chan Sian-chung, en la zona de Yangtsé,
extendiéndose hacia el sur hasta la provincia de Kuangtung. Dondequiera que
llegaban ganaban el apoyo popular. Eran intransigentes con los aristócratas,
altos oficiales y terratenientes, a quienes quitaban la vida repartiendo sus
propiedades entre los pobres.
En los primeros años del siglo XVII, los manchúes,
una rama de los tártaros nüchen en el noreste, comenzaron a hacerse fuerte y a
avanzar constantemente hacia el sur. En 1644 Li Chi-cheng marchó a Pekín y
derrocó a la dinastía Ming. Pero se vio obligado a retirarse ante el avance
manchú.
Ese mismo año los manchúes establecieron su
dinastía Ching. Los jan continuaron la resistencia armada durante cuarenta
años, especialmente en el sureste y en el suroeste. Después que estas
rebeliones fueron sofocadas
33
3. — BREVE
HISTORIA DE LA CHINA
el gobierno Ching se dedicó a consolidar sus
fronteras. En la segunda mitad del siglo XVIII se había convertido en el
imperio más grande de Asia Oriental. Su territorio llegaba al Pamir, por el
oeste; a Siberia, por el norte; y al archipiélago de Nansha, por el sur.
Durante casi doscientos años la agricultura, la artesanía, la industria y el
comercio gozaron de un desarrollo constante. Entonces, en 1840, se produjo la
famosa Guerra del Opio, que señaló el comienzo de un siglo de dominación
extranjera en China. Frente a la agresión imperialista y al estallido de
levantamientos populares, la caída de la dinastía Ching se hizo inevitable.
Surgimiento de los comerciantes
Entre el establecimiento de la dinastía Sung y la
época de la Guerra del Opio, los terratenientes siguieron constituyendo la
clase dominante. Pero con el ulterior desarrollo de la artesanía, especialmente
de la tejeduría de seda, minería, fabricación y producción de porcelana; con el
impulso de cultivos comerciales, como algodón y té; y con la expansión del
comercio exterior, los comerciantes asumieron un papel cada vez más importante.
Durante la dinastía Sung el impuesto al comercio fue una de las fuentes principales
de ingresos del gobierno. Solamente con este impuesto en Chiangsú y Chechiang
la dinastía Yuan obtenía un tercio de sus entradas.
Los comerciantes patrocinaban un gobierno central
poderoso que fuera capaz de proteger sus intereses y
34
fomentar las visitas de mercaderes extranjeros. El
hecho de que la monarquía a fines de la Edad Media se hiciera más y más
despótica puede considerarse como una consecuencia de esta demanda económica.
Con el objeto de proteger el comercio exterior, bajo las dinastías Sung y Ming
se establecieron administraciones navieras en los puertos comerciales. Y para
facilitar el comercio interno se fijaron normas uniformes para la acuñación de
moneda, para la aplicación de impuestos y para las medidas.
Filosofía y literatura
El carácter variable de las relaciones de clase se
reflejó en los cambios en el pensamiento filosófico. En la última época de la
Edad Media predominó el estudio de li, que, a grandes rasgos, significa
conducta humana. La doctrina de los letra dos en Li consistía en «des arrollar
el li celestial y eliminar los deseos humanos». Su aplicación política
significaba que el pueblo debía ser obediente y soportar el dominio feudal. La
voluntad individual no existía. La clase dominante veía esta filosofía como una
herramienta útil para doblegar al pueblo; por eso la fomentó a través de toda
la época. Sin embargo la protesta no fue, en ningún caso, silenciosa. El gran
filósofo Dai Dung-yuan (1722-1777) condenó el estudio de li, calificándolo de
ascetismo de la clase dominante. Dijo: «Aquellos que mueren por castigo legal
pueden aún merecer lástima, pero ¿quién compadecerá a aquellos que mueren de
li?». Un siglo antes, el gran historiador y letrado Juang Li-chou (1610-1695)
puso en tela de juicio
35
la autoridad del monarca y lo atacó por considerar
el país como su propiedad privada, al entregarlo a sus descendientes. Dijo:
«Hoy el monarca se comporta como si él fuera el anfitrión, y el pueblo como si
fuera el huésped. Dondequiera que haya contiendas en el mundo, éstas provienen
del monarca.»
En literatura, la característica distintiva de esta
época fue el desarrollo de algunas formas literarias populares. El drama, como
lo vemos hoy, data de la dinastía Sung y maduró durante la dinastía Yuan. La
novelística tomó forma en el siglo XIV a pesar de que el cuento era ya un arte
consumado en la dinastía Sung. Extensas novelas clásicas, tales como Romance de
los Tres Reinos y A Orillas del Agua, son obras maestras de esta época.
36
CHIEN JUNG
LA REVOLUCION DE LOS TAIPING
En la Guerra del Opio contra Inglaterra, en
1840-1841 la vieja China fue derrotada por el primer estado capitalista que la
atacó. Una década más tarde, el pueblo chino desató una heroica lucha de masas
contra del dominio feudal, lucha que lo llevó también a un conflicto directo
con la intervención extranjera. Fue ésta la Revolución de los Taiping, que duró
de 1851 a 1864. Fue la primera gran marea revolucionaria en la historia moderna
de China.
La chispa que la hizo brotar fue un levanta miento
en la aldea de Chintien, provincia de Kuangsí, en el suroeste de China.
Extendiéndose como un incendio, envolvió gran parte del país. El levantamiento
tuvo sus raíces en los acontecimientos que siguieron a la Guerra del Opio, que
introdujeron un siglo de subyugación por el capitalismo extranjero y la
reducción de China a un estado semicolonial y semifeudal. La -economía feudal
autártica, tanto tiempo sostenida en China, había comenzado a desintegrarse bajo
el impacto de las exacciones extranjeras y de los artículos importados. La
37
sangría financiera provocada por la importación
obligada de opio y la imposición de indemnizaciones de guerra cayeron sobre los
hombros de la masa del pueblo, los campesinos y los artesanos. El desprecio y
el resentimiento del pueblo contra la dinastía Ching, que lo exprimía y al
mismo tiempo se mostraba cobarde e incapaz frente a la agresión extranjera,
creció hasta estallar.
Robo y humillación
Aun antes de la Guerra del Opio, Gran Bretaña y
otros países occidentales habían estado roban do a China sus riquezas durante
muchos años a través del comercio ilícito de la droga. Hacia 1830 los
cargamentos de opio traídos anualmente pro mediaban unos 30.000 cajones (de 140
a 160 libras cada uno), valorados en unos 20 millones de yin yuanes.* La plata
fluía del país en cantidades gigantescas, sin ninguna compensación económica.
Esto provocó una crisis en las finanzas y paralizó la producción, empujando al emperador
reinante a impedir el tráfico de opio. En 1839 Lin Tsé-sü, el comisionado
especial destacado en Cantón para solucionar el problema, decomisó y destruyó
más de un millón de kilos de la nefasta droga que Elliot, el superintendente
británico de Comercio, se vio obligado a entregar. Lin emitió también una orden
prohibiendo que los barcos extranjeros que transportaban opio llegaran a China.
En desquite, para proteger los beneficios
que se
* Moneda de plata que se usaba en la vieja China.
38
obtenían envenenando al pueblo chino, el gobierno
británico desató la Primera Guerra del Opio. En 1842, el Tratado de Nankín, el
primero de una larga serie de tratados humillantes y desiguales impuestos a
punta de bayoneta por los agresores extranjeros, fue dictado a China por
Inglaterra.
Según dicho tratado y algunas cláusulas
complementarias agregadas después, Honkong fue entregada y pasó a ser una
colonia británica; hubo que pagar una indemnización de 21 millones de yinyuanes
por las existencias de opio destruidas y por los así llamados «gastos
militares» del agresor; cinco puertos principales —Cantón, Fuchou, Amoy, Ningpo
y Shanghai— fueron abiertos al comercio inglés; China se comprometió a negociar
los derechos de importación (posteriormente limitados al cinco por ciento) de
las
mercancías británicas; fue sancionada la
extraterritorialidad, o sea la aplicación de leyes extranjeras en territorio
chino; y se garantizó a Inglaterra el «tratamiento de nación más favorecida».
Esta última disposición significaba que toda concesión arrancada a China por
otros imperialistas tenía que ser extendida de inmediato a Inglaterra. Fue una
disposición unilateral, puesto que China no recibió «tratamiento de nación más
favorecida» en relación a los acuerdos entre Gran Bretaña y otros países.
Detrás de los ingleses llegaron los norteamericanos
y los franceses, que también obligaron a China a firmar tratados desiguales.
39
El pueblo se rebela
Después de la Guerra del Opio, además de las
antiguas cadenas del feudalismo, las nuevas cadenas del colonialismo sojuzgaron
al pueblo chino. La revolución de los Taiping, que fue el punto álgido de toda
una serie de revueltas campesinas menores, constituyó la respuesta del pueblo a
esta situación, que se había hecho intolerable para él.
El dirigente de la revolución fue Jung Siu -chuan,
letrado de origen camp esino. Abrigaba sentimientos adversos a la dinastía
Ching desde sus primeros años. Más tarde, por casualidad, entró en contacto con
las enseñanzas cristianas. En 1843 fundó la «Sociedad de la Adoración de Dios»
en su ciudad natal, cerca de Cantón. Sus enseñanzas combinaban los elementos
igualitarios del cristianismo primitivo y los anhelos espontáneos anti feudales
de igualdad absoluta que por miles de años habían existido en la mente de los
campesinos chinos.
Jung predicaba que los hombres pueden trasladar el
paraíso del cielo a la tierra organizando un estado de hombres libres e iguales
que él llamaba el Taiping Tienkuo (Reino Celestial de la Gran Paz). En forma de
movimiento religioso, llevó a los campesinos a luchas políticas contra los
gobernantes feudales. El cristianismo había sido introducido en China por
misioneros de países capitalistas para adormecer espiritualmente al pueblo y
hacerle aceptar el pillaje del capitalismo; pero Jung Siu - chuan lo transformó
en un medio. para organizar revueltas populares contra la dinastía Ching.
40
En 1844, siete años antes del verdadero estallido
de la revolución, Jung trasladó sus actividades a Kuangsí. En esta provincia,
la lucha entre los campesinos y el poder feudal se había extendido ya, más que
en ninguna otra parte, en incesantes tumultos y revueltas populares. La
«Sociedad de la Adoración de Dios» llevó a ellas un ele - mento de disciplina
estricta y una idea unificadora. Gradualmente fusionó las dispersas fuerzas
campesinas en una sola organización y ejército.
En breve plazo después del levantamiento de
Chintien, en 1851, los Taiping resultaron triunfantes sobre todas las fuerzas
enviadas contra ellos por el gobierno Ching y, dejando Kuangsí, avanzaron hacia
el norte. En enero de 1853 ocuparon la ciudad triple de Wujan, en el Yangtsé
medio. Luego se dirigieron al este, hacia el Yangtsé inferior. En marzo
entraron en Nankín, donde establecieron su capital.
Conmoción social
A todo lo largo de su victoriosa marcha desde
Kuangsí hasta Nankín trataron en forma drástica a los funcionarios de la
dinastía Ching, a los señores feudales locales, terratenientes y usureros.
Confiscaron las riquezas de estos parásitos y las repartieron entre los pobres.
Con tales medidas, y la excelente disciplina de sus fuerzas, conquistaron el
apoyo entusiasta de las masas. La gente afluía para unirse al ejército Taiping
al que miraba como su salvador; así, éste creció rápidamente de veinte mil hombres
más o menos que tenía al principio, a más de un millón. Después de
41
apoderarse de Nankín, Jung Siu -chuan organizó el
gobierno del «Reino Celestial de los Taiping». Durante once años ese estado
revolucionario campesino, que combatió a la monarquía feudal, existió en el su
reste de China.
Los triunfos de la Revolución de los Taiping
sacudieron las bases políticas y económicas de la vieja sociedad china como un
terremoto. A su impacto, las revueltas populares en todo el país alcanzaron
nuevo ímpetu. En el norte surgió el levantamiento Nien; sociedades secretas
contra los Ching se alzaron en armas en la costa sureste de China y en el
Yangtsé. Los pueblos de las mino rías nacionales en el suroeste de China
también se rebelaron contra la dinastía. La cadena de movimientos
revolucionarios amenazó con hacer trizas el orden feudal establecido.
Los ejércitos de la corte imperial, desde hacía
largo tiempo degenerados y corrompidos, eran demasiado débiles para lucha
contra los Taiping, quienes estaban llenos de vigor revolucionario. La
dinastía, al borde de la ruina, pudo subsistir únicamente gracias a que toda la
clase terrateniente china, enemiga a muerte de las revoluciones campesinas,
cerró filas para apoyarla. Por todos la dos los terratenientes organizaron sus
fuerzas armadas locales para luchar contra los Taiping. Una de éstas, el
ejército provincial de Junán, encabezado por Dseng Kuo-fan, se transformó en la
fuerza militar principal de la contrarrevolución. La lucha entre los Taiping y
las fuerzas contrarrevolucionarias se tomó más intensa.
42
El Estado de los Taiping
Después de organizar su gobierno, los Taiping
trataron de avanzar hacia el norte. Enviaron una expedición para que abriera
camino a través de varias provincias, con el objeto de capturar Tient-sín y
Pekín. Fracasó, principalmente porque tenía dotación insuficiente y pocos
abastecimientos para hacer frente a las grandes concentraciones. de tropas que
la dinastía había reunido para preservar su base fundamental, el norte de
China, que se hallaba lejos de las bases de los Taiping. De este modo, los
Taiping no pudieron capturar Pekín y establecer un poder nacional: su estado
continuó circunscrito a las provincias a lo largo del río Yangtsé.
En 1853 el Reino Celestial de los Taiping pro clamó
su Ley Agraria, a fin de realizar sus idea les de «donde haya tierra, las
trabajaremos juntos; donde haya arroz, lo comeremos juntos; donde haya ropa, la
vestiremos juntos; donde haya dinero, lo gastaremos juntos; ningún lugar sin
igualdad; nadie con frío o hambre». Este programa revolucionario apoyaba la
entrega a cada campesino de tierra suficiente para tener un nivel de vida
corriente y resumía las esperanzas de todos los campesinos oprimidos por el feudalismo.
Por des gracia muchas de las medidas concretas que ese programa formulaba eran
sueños irrealizables que no podían ser aplicadas en la vida real y por lo
tanto, en su mayor parte, quedaron en el papel. De allí que, en realidad, el
Estado de los Taiping no encontró una solución cabal para el problema de la
tierra en China. El fracaso en satisfacer las más
43
apremiantes necesidades de los campesinos impidió
su desarrollo.
Otra dificultad fue creada por las luchas in ternas
por el poder, que comenzaron en 1856 entre los dirigentes de los Taiping, y que
llevaron a una grave desunión. Jung Siu-chuan, que había sido el verdadero
dirigente de la revolución des de 1851, fue asesinado. Después de producirse es
tas desavenencias, Shi Ta-kai, un destacado general, abandonó Nankín para
luchar por su propia cuenta en el sur y el suroeste de China, hecho que
debilitó política y militarmente a los Taiping.
Intervención extranjera
Durante el último período de la revolución
(1856-1864) sus principales ejércitos fueron dirigidos por Li Siu-cheng y Chen
Yü -cheng, ambos jóvenes y distinguidos comandantes de origen campesino. En
aquella época los Taiping se vieron frente a dos enemigos. Además de a los
enemigos internos —la clase terrateniente con la dinastía Ching a la cabeza —
tuvieron que enfrentarse a las naciones capitalistas de Occidente. Cuando la
revolución surgió, estos agresores extranjeros fingieron neutralidad con el fin
de explorar el terreno y apreciar de cerca la situación. Buscaban la manera de
aprovecharse de la guerra civil en China y por un tiempo trataron de halagar a
los Tai ping pero estos eran patriotas y se negaron a satisfacerlos.
Los agresores, en consecuencia, se dirigieron una
vez más al gobierno imperial, más dócil a la presión, convirtiéndolo en
instrumento para lograr sus propósitos.
44
Desde 1854 en adelante, Inglaterra, Estados Unidos
y Francia habían venido pidiendo la revisión de los tratados firmados después
de la Primera Guerra del Opio, con el fin de ampliar su dominio sobre China.
Finalmente Ingla - terra y Francia recurrieron a la fuerza militar para
conseguirlo y en 1856-1866 libraron la Segunda Guerra del Opio. Tientsín y
Pekín cayeron en sus manos. El gobierno de la dinastía Ching capituló ante sus
demandas y los norteamericanos reclamaron y obtuvieron los mismos beneficios.
China fue hundida aún más profundamente en el semicolonialismo.
Para garantizar sus exacciones, las potencias
occidentales comenzaron a combatir contra los Taiping conjuntamente con el
gobierno de la dinastía Ching, a la sazón su obediente instrumento.
Mientras los agresores extranjeros conservaron la
máscara de la «neutralidad», los dirigentes Taiping alentaron algunas ilusiones
con respecto a ellos y no mantuvieron bastante vigilancia. Mientras interferían
en la revolución Taiping los agresores extranjeros adoptaron el engañoso método
de alternar una conducta «suave» con una «dura». Los Taiping demostraron ser
incapaces de evitar el error de confundir a los enemigos con los amigos,
carecían de experiencia en la lucha diplomática y con frecuencia pensaban
erróneamente que los agresores extranjeros podían, en verdad, mantenerse
neutrales. Pero cuando fueron atacados por ellos, no demostraron temor,
devolviendo los golpes en forma decidida. En 1862, Li Siu-cheng derrotó a las
fuerzas conjuntas Ching-extranjeras en una batalla cerca de Shanghai, en la que
el general francés Protet perdió la vida. Después, las fuerzas
45
Taiping desbarataron los ataques del así llamado
«Ejército Siempre Victorioso» reclutado y organizado por el mercenario
norteamericano Frederick Townsend Ward entre bribones y criminales de muchas
nacionalidades. Después la muerte de Ward, le sucedió el general inglés Gordon,
que antes había tomado parte en la Segunda Guerra del Opio y en el vandálico
incendio del Yuan Ming Yuan, el más espléndido palacio y tesoro de Pekín. El
«Ejército Siempre Victorioso», al mando de Gordon, y otro destacamento mercenario
bajo comando francés, fueron equipados con las armas más modernas, mucho más
eficaces que las de los Taiping. Causaron inenarrables daños al pueblo chino;
pero los Taiping no temían la superioridad de las armas. Su gran lucha contra
los agresores mostró el noble heroísmo del pueblo chino.
La Revolución de los Taiping fue una revolución
campesina de viejo tipo. Fracasó ante el ata que conjunto del feudalismo chino
y del capitalismo extranjero. En julio de 1864, cuando Nankín fue tomada por el
enemigo después de un largo sitio, muchos combatientes Taiping persistieron en
la lucha. Algunos se abrieron paso con las ar mas en la mano, otros se
abrasaron vivos antes que entregarse. Después de la derrota de los Taiping, los
levantamientos de masas en otras partes de China también comenzaron a declinar.
Decayó así la primera marea revolucionaria de la China moderna.
A pesar de su derrota, nadie debe subestimar el
significado de esta gran lucha campesina. Sacudió el dominio feudal de la
dinastía Ching y preparó el camino para cambios inevitables en la sociedad
china. Mediante
46
su intrépida resistencia a los invasores
extranjeros los Taiping contribuyeron a frenar la transformación de China en
una colonia.
La gloriosa lucha de los Taiping iluminó el futuro.
Mostró que ninguna fuerza podía impedir al pueblo chino que luchara contra el
imperialismo y el feudalismo, ni que levantara una y otra vez la bandera, hasta
obtener la victoria.
47
YÜ SHENG-WU
LOS YI JE TUAN: LA LUCHA DE LOS CAMPESINOS CONTRA
EL IMPERIALISMO
Después de la Revolución de los Taiping
(1851-1864), en 1900 surgió el movimiento de los Yi Je Tuan, que fue un gran
movimiento patriótico antiimperialista del pueblo chino, cuya fuerza principal
la constituyeron los campesinos.
Después del aplastamiento de los Taiping, el
capitalismo mundial penetró aún más profundamente en China. En la guerra
chino-francesa (1894-1895) se robó al país aún más territorio y se lesionó más
su soberanía. Cuando el siglo XIX llegaba a su fin, las potencias imperialistas
iniciaron una feroz contienda por el reparto de China. Se apoderaron de puntos
estratégicos como «territorios arrendados» y establecieron «esferas de
influencia».
Crece la protesta popular
Pero el conjunto del pueblo chino no aceptó la
perspectiva de la esclavitud. Se levantaron olas de
48
protesta y oposición. Los elementos revolucionarios
de la burguesía, dirigidos por Sun Yat-sen, organizaron el levantamiento de
Cantón de 1895. Perseguían el derrocamiento de la monarquía y el reemplazo de
ésta por una república que salva guardara los derechos de la nación. Los
reformistas burgueses dirigidos por Kang You-wei, organizaron el movimiento de
reforma de 1898, el cual no desafiaba a la monarquía misma, sino que perseguía
una constitución y la reforma de la enseñanza, la industria, la agricultura y
la defensa nacional. Finalmente, bajo la bandera de los Yi Je Tuan, las masas
campesinas se alzaron en espontánea lucha contra la agresión imperialista.
El movimiento de los Yi Je Tuan fue la más fuerte
expresión de la lucha popular en aquel tiempo y llevó a las más amplias masas a
la acción revolucionaria.
La Yi Je Tuan (Sociedad de la Rectitud y la
Armonía) tuvo su origen en una de las muchas sociedades secretas antifeudales
que hacía tiempo existían entre los campesinos y los artesanos de China. Con la
creciente agresión extranjera y la consiguiente agudización diaria de la
contradicción entre el pueblo chino y los imperialistas, la organización se
hizo cada vez más antiimperialista. En ese tiempo los representantes militares
y diplomáticos de las potencias agresoras estaban concentrados en algunas grandes
ciudades, pero sus misioneros se encontraban por doquier. Fueron éstos, por lo
tanto, con quienes el pueblo chino estableció más frecuentes contactos. Las
misiones extranjeras pisoteaban los derechos, costumbres y sentimientos del
pueblo.
Se apoderaban de la tierra y de las propiedades de
los
49
4. — BREVE
HISTORIA DE LA CHINA
campesinos, establecían sus propios tribunales de
justicia en las iglesias, interferían en la jurisdicción china y eran
responsables de muchas extorsiones y crímenes. Era natural que el poderoso
movimiento antiimperialista de los Yi Je Tuan empezara como una revuelta contra
los misioneros extranjeros.
Los imperialistas, entonces y después, intentaron
ocultar el inmenso significado progresista del movimiento de los Yi Je Tuan.
Calumniosamente lo describieron como un mero estallido de atraso, de ciega
hostilidad hacia todos los extranjeros y hacia la civilización europea. Esta es
una monstruosa mentira. Lenin, en esa época, les respondió, en su artículo «La
Guerra China», publicado en Iskra, en diciembre de 1900. Escribió: «¡Sí! Es
verdad que los chinos odian a los europeos ¿pero a qué europeos odian y por
qué? Los chinos no odian al pueblo europeo, jamás ha tenido disputa alguna con
él. Odian a los capitalistas europeos y a los gobiernos que obedecen a los
capitalistas. ¿ Cómo pueden los chinos evit ar odiar a aquellos que vinieron a
China con el único propósito de obtener provecho; que han utilizado su
cacareada civilización con los únicos fines del engaño, el saqueo y la
violencia; que han desatado la guerra contra China con el objeto de comerciar
con el opio para envenenar al pueblo (las guerras de Inglaterra y Francia con
China en 1856); y a aquellos que hipócritamente realizan su política de saqueo
bajo el disfraz de la difusión del cristianismo?»
Este fue un penetrante análisis de la situación,
que reveló la verdadera esencia de los acontecimientos y que refutó a los
difamadores.
50
Intentos de exterminio
Tanto los imperialistas como los gobernantes de
Pekín vieron en la Yi Je Tuan a un enemigo temible e hicieron todo lo posible
por eliminarla .
Cuando esta sociedad empezó a mostrarse activa en
Shantung, el gobierno de la dinastía Ching la calificó de «herética» y ordenó a
las autoridades provinciales que la aplastaran. Esto, sin embargo, estaba más
allá de lo que podían hacer. Entonces, Yü Sien, gobernador de Shantung, trató
de embaucar a esta fuerza armada campesina y hacerla actuar al servicio de la
clase terrateniente, proclamando que la Yi Je Tuan era una «sociedad legal».
Los imperialistas estaban furiosos con el gobierno
de la dinastía Ching y con sus funcionarios por no haber aniquilado simplemente
a la Yi Je Tuan con una masacre. Debido a la perentoria insistencia de E. H.
Conger, embajador de Estados Unidos en China, el gobernador Yü Sien fue re
emplazado por Yuan Sbi-kai, un incondicional instrumento imperialista. Yuan
desató un reinado de terror y asesinatos contra los Yi Je Tuan. Donde quiera
que llegó su poder, corrió a torrentes la sangre de los patriotas campesinos.
No obstante, los imperialistas y la monarquía no
lograron estrangular en su cuna —Shantung— a la Yi Je Tuan. A pesar de todos
sUs esfuerzos para aplastarlo, el movimiento creció y, a principios de 1900, se
extendió a la provincia de Jo pei. En todas partes su llamado a «combatir la
agresión extranjera» encontró rápida respuesta entre las masas. Las legaciones
extranjeras en Pekín reclamaban cada vez más violentamente que se lo
51
eliminara; pero esto era más de lo que la monarquía
feudal podía hacer.
En mayo y junio de 1900, dos grandes ciudades de
Jopei, Paoting y Tientsín, cayeron en poder de la Yi Je Tuan, que habían
cortado las vías férreas que unían dichas ciudades con Pekín. El movimiento de
agitación llegó hasta los suburbios de la capital.
Las masas revolucionarias amenazaban el control
político de China. La corte en Pekín reaccionó nuevamente mediante maniobras.
Presionado por los acontecimientos, el gobierno permitió la entrada de las
fuerzas de Yi Je Tuan en Pekín. En realidad, se trataba de una repetición de la
artimaña empleada por las autoridades de Shantung para utilizar a la Yi Je Tuan
y permitir a los grupos gobernantes eludir el ataque de las masas
revolucionarias.
Intervención imperialista
Las potencias imperialistas decidieron entonces
emplear sus propias fuerzas para aplastar el movimiento. Ocho países: Estados
Unidos, Inglaterra, Japón, Francia, Alemania, Rusia, Austria-Hungría e Italia
enviaron tropas a China. El 10 de junio de 1900 un destacamento mixto de 2.000
de estos soldados, dirigidos por el almirante inglés Seymour, marchó por la vía
férrea desde Tientsín hacia Pekín. La Yi Je Tuan, aunque armada sólo con lanzas
y espadones, contra las modernas armas de los invasores, los hizo huír a las
concesiones extranjeras de Tientsín, causándoles grandes bajas. En esta acción
el
52
pueblo chino demostró su invencible espíritu de
lucha, como hasta Seymour se vio obligado a reconocer. Escribió temerosamente
que si la Yi Je Tuan hubiese contado con armas occidentales, la columna
invasora habría sido completamente barrida.
La abierta agresión de las potencias extranjeras y
la fuerte presión ejercida por la Yi Je Tuan obligaron al gobierno de la
dinastía Ching a «declarar la guerra» a los imperialistas. Pero a la vez que lo
hacía, mendigaba servilmente su perdón. «No es que la corte estuviera mal
dispuesta para ordenar la eliminación de estos rebeldes» —escribió a las
legaciones extranjeras, refiriéndose a la Yi Je Tuan— «pero se hallaban muy
cerca y temíamos que de haber actuado precipitadamente al respecto, las
legaciones no hubieran contado con la protección adecuada y que, por ende, se
hubieran originado mayores desgracias...» «Esperamos que los países extranjeros
comprenderán».
Esto demostró que aunque existían contradicciones
entre los imperialistas y la corte de la dinastía Ching, esta última no tenía
ni el deseo ni la determinación de ponerse del lado de la Yi Je Tuan para
proteger al país. Su declaración de guerra fue un juego mediante el cual
esperaba, primero, eludir la ira del pueblo revolucionario y luego, encontrar
la manera de apuñalarlo por la espalda.
Los imperialistas, después de los reveses sufridos
al comienzo, siguieron enviando tropas a China hasta que las fuerzas de los
ocho países invasores alcanzaron los 40.000 hombres. El 14 de julio el ejército
aliado invasor tomó Tietsín, inmediatamente después de la cual la emperatriz
viuda Tsi Sí, verdadero poder de la corte, envió un emisario a las legaciones
extranjeras para pedir
53
la paz. El 14 de agosto, los agresores entraron en
Pekín y la saquearon salvajemente, convirtiendo esta antigua ciudad en un
infierno de asesinatos, pillaje, incendios y violaciones. Más tarde hicieron lo
mismo en Shanjaikuan, Paoting y Changchiakou (Kalgan). Estas atrocidades
cometidas en ciudades y- en el interior del norte de China tiene pocos
parangones en la historia del mundo, lo que puede apreciarse en las propias
descripciones de los agresores, incluyendo las memorias del comandante en jefe
de las «fuerzas aliadas», von Waldersee, mariscal de campo alemán.
La traición de los gobernantes feudales
Mientras los agresores extranjeros se acercaban a
Pekín, la emperatriz viuda Tsi Sí, junto con el emperador Kuang SU y un séquito
de nobles y funcionarios de la corte, huyó a Sian, en el noroeste de China.
Negándose a participar en forma alguna en la defensa de la tierra que
gobernaba, la corte apeló desvergonzadamente a los invasores para que la
«ayudaran a exterminar a los bandidos boxer». Los destacamentos de la Yi Je
Tuan, aunque engañados y traicionados, siguieron combatiendo solos, para
proteger la soberanía y el territorio de la nación. Pelearon cuerpo a cuerpo
contra los invasores en las calles de Pekín, los acosaron cuando marchaban
hacia Paoting y mataron al general alemán Yorck en la lucha por Kalgan.
Patriotas bravos y resueltos, los Yi Je Tuan eran magníficos hijos del pueblo
chino.
Su lucha en el norte de China agitó asimismo al
54
pueblo de las provincias del sur. Pero allí, los
funcionarios locales, aun mientras el gobierno central estaba «en guerra»,
mantuvieron una «actitud amistosa y de cooperación» hacia los imperialistas y
sofocaron la agitación popular a favor de la resistencia al invasor.
Cuando estalló el movimiento de la Yi Je Tuan, la
burguesía china se unió al coro de condenaciones y calumnias desatadas contra
él. Aun los elementos revolucionarios de la burguesía califica ron de
«bandidos» a sus integrantes, mientras que los reformistas burgueses llegaron
al extremo de pedir una acción conjunta con las fuerzas agresivas extranjeras
para luchar contra la organización. Esto demostró que ambos grupos temían que
el pueblo trabajador se levantara en una lucha de clases y, tenían miedo de confiar
en la fuerza revolucionaria de las masas para realizar luchas decisivas contra
el imperialismo.
Ocupado Pekín por las ocho potencias, el gobierno
de la dinastía Ching envió al traidor Li Jung-chang a negociar la rendición con
los imperialistas. Bajo el instrumento de capitulación, «Protocolos finales» de
1901, China fue obligada pagar una «indemnización» de 450 millones de taeles
(onzas chinas) de plata, los cuales, con el interés acumulado durante un
período de 39 años, aumentaron a 90 millones de taeles; se permitió a los
imperialistas acantonar tropas en puntos estratégicos entre Pekín, Tientsín y Shanjaikuan;
habría cuerpos de «guardia de legación» dentro - de la ciudad de Pekín; todos
los puentes de Taki, que resguardaban el acceso marítimo a Pekín, serían
demolidos, así como todas las obras de defensa entre Taku y la capital.
55
De este modo los imperialistas, utilizando al
soberano de la dinastía Ching, sometieron a China a la más espantosa extorsión
y pusieron a la capital misma bajo su control militar. China fue más
profundamente sumergida en el miserable abismo del semicolonialismo. El
gobierno Ching, después de su completa sumisión a los países ex-tranjeros, se
convirtió en un títere bajo el supergobierno imperialista.
El movimiento de la Yi Je Tuan fue un levantamiento
espontáneo de las masas campesinas contra los imperialistas; demostró una vez
más que los campesinos son la fuerza principal no sólo en la lucha contra el
feudalismo, si no también en la lucha contra el imperialismo en China. Por
carecer China en esa época de la dirección de la clase proletaria, mientras que
la burguesía temía y era incapaz de dirigir tan gigantesco movimiento popular,
la Yi Je Tuan fue aniquilada por las fuerzas combinadas del imperialismo más la
traición del gobierno Ching. Sin embargo, hizo una contribución indeleble al
desarrollo histórico moderno de China. Asestó un golpe severo a los
imperialistas. Destruyó su sueño de usar la fuerza armada para la repartición
de nuestro país y de convertirlo en una colonia. Como lo ha dicho el primer
ministro Chou En-lai, «El movimiento de la Yi Je Tuan de 1900, es una muestra
de la obstinada resistencia del pueblo chino contra la agresión imperialista.
Su heroica lucha fue uno de los cimientos para la gran victoria que obtuvo el
pueblo chino 50 años más tarde».
El movimiento de la Yi Je Tuan dio a los
imperialistas una severa lección. Demostró que China, con su pueblo
56
heroico e invencible, no eran un trozo de tierra
que se podía repartir a voluntad, y que grandes explosiones populares
estallarían ante quienes lo intentaran.
57
LIU KUI-WU
LA REVOLUCION DE 1911 :
CAÍDA DE LA MONARQUIA
La revolución de 1911 derrocó la dinastía Ching y
destruyó la monarquía feudal, que había durado 2.000 años. Fue la primera
revolución burguesa en la historia de China.
Después de sofocar la patriótica insurrección de
los Yi Je Tuan en 1900, la emperatriz viuda, Tsi Sí, que era quien en realidad
gobernaba el país, en una declaración dijo sin ningún rebozo que la política
exterior del gobierno Ching era «hasta donde los recursos de China lo
permitieran, complacer a las naciones extranjeras».
Los diplomáticos imperialistas en Pekín, utilizando
a funcionarios chinos y a los compradores como mercenarios y títeres, se
entrometieron en la política del país, le arrancaron grandes privilegios y lo
explotaron económicamente. Gradual mente Estados Unidos se convirtió en el
principal agresor. Trató de extender su esfera de influencia al noroeste de
China, Manchuria y de apoderarse de las concesiones ferroviarias de la zona.
También procuró firmar un tratado de alianza con el
58
gobierno Ching actuando de intermediario el
caudillo militar feudal Yuan Shi-kai.
La tormenta se avecina
La lucha y los levantamientos contra la traidora
dinastía fueron extendiéndose a todos los sectores. Gracias a que se había
asimilado la experiencia del levantamiento de los Yi Je Tuan y bajo la consigna
de «abajo los manchúes y fuera los agresores extranjeros», cobraron ímpetu las
luchas populares contra los misioneros extranjeros y contra los aumentos de
impuestos. Cifras incompletas demuestran que hubo 45 alzamientos populares en
1903, 90 en 1904, 85 en 1905 y más en años siguientes.
Miles de jóvenes intelectuales comenzaron a salir
al extranjero, especialmente al Japón, con el fin de estudiar y buscar
conocimientos que les fueran útiles para la salvación de su país. Se
organizaron numerosos grupos revolucionarios y se publicaron muchos libros y
revistas.
Entre estos grupos revolucionarios estaban Kuan Fu
Jui (Sociedad Renacida) establecida en 1903 en las provincias orientales de
Cgiangsú y Chechiang; la Jua Sin Jui (Sociedad de la Renovación de China)
organizada en las provincias de Jopei y Junán en 1904 por los estudiantes que
habían regresado del Japón; y la Ri Chi Jui (Sociedad del Estudio Diario)
organizada en Jupei en 1904.
Los numerosos levantamientos populares y la
difusión de las ideas políticas contra la dinastía, eran claro presagio de la
revolución. Ya en 1904 en su Solución de
59
los problemas chinos, Sun Yat-sen decía: «El poder
manchú es como un edificio que se desmorona. Su estructura está completamente
podrida. Ninguna fuerza exterior podrá impedir su caída.»
En julio de 1905, en una conferencia celebrada en
Tokio, Sun Yat-sen fusionó los principales grupos revolucionarios existentes,
en la Tung Mung Jui (Liga Revolucionaria). Su programa era: «Liberarse de los
agresores extranjeros, hacer resurgir a China, establecer una república y
llevar adelante una equitativa distribución de la tierra».
Su declaración llamaba a una «revolución popular»,
incitaba a las masas a levantarse para derrocar el gobierno Ching, y establecer
un «Estado nacional» independiente, un «Estado popular» democrático. El
programa de la Tung Mung Jui no sólo ganó el apoyo de la burguesía, sino que
además fue bien recibido por las amplias masas populares. La Tung Mung Jui se
convirtió en una pode-rosa fuerza que empujaba la revolución democrática.
Sin embargo, su programa agrario no mencionaba la
necesidad de movilizar a las masas campesinas, y de ese modo sus consignas para
la solución del problema del agro quedaron reducidas a simples palabras.
Además, su programa por la independencia nacional se limitaba a señalar la
necesidad de luchar contra el gobierno manchú sin mencionar al verdadero
enemigo principal, el im-perialismo. Esa posición reflejaba claramente la
debilidad y el espíritu transigente de la burguesía china.
No obstante, la creación del partido político de la
burguesía, la Tung Mung Jui, dio gran impulso a la revolución china. Dicho
partido unificó los grupos
60
existentes, extendió su influencia entre las nuevas
y modernizadas unidades amadas, organizadas por la dinastía, cuyos oficiales
habían recibido entrenamiento militar moderno, y preparó numerosos
levantamientos. Sin embargo, todavía eran revueltas de una minoría que no
contaban con el apoyo popular porque los dirigentes, que temían a los obreros y
campesinos, no movilizaron a las masas, ni realizaron un paciente trabajo
organizativo; como consecuencia todas fueron sofocadas.
Pese a esas deficiencias, la propaganda
revolucionaria del Tung Mung Jui llegaba a todos los rincones de China a través
del Min Pao (Periódico del Pueblo) y de folletos escritos por sus miembros; se
convirtieron en la lectura predilecta de los estudiosos y soldados del nuevo
ejército, por cuyo intermedio las nuevas ideas iban penetrando en otros
sectores. Al mismo tiempo aumentaron las luchas espontáneas del pueblo. China
parecía un barril de pólvora que sólo esperaba el más pequeño incidente que lo
hiciera explotar.
La dinastía, conocedora del peligro que la rodeaba,
maniobraba desesperadamente. Anunció su propia transformación en régimen
constitucional, pero esta trampa fue denunciada y desbaratada por los
revolucionarios. Para salvarse, cambió de política, concentrando todo el poder
en manos de los aristócratas manchúes y desembarazándose de todos los altos
funcionarios influyentes de nacionalidad jan. Pero con estas medidas sólo
consiguió aislarse más. Su propia impotencia la hizo depender aún más del
imperialismo. Para conseguir fondos y asegurarse el apoyo imperialista, otorgó
aceleradamente concesiones ferroviarias en toda
61
China a grupos financieros extranjeros, ingleses,
norteamericanos, japoneses y otros. El resultado, sin embargo, fue otra ola de
protestas. La campaña de «defensa de los derechos ferroviarios» lanzada en 1910
en muchos lugares del país, se convirtió en una mecha adicional del barril de
pólvora.
Después de la creación de la Tung Mung Jui, los
levantamientos espontáneos de obreros y campesinos se desarrollaron más
aceleradamente. En 1906 hubo en total 160 revueltas populares, y en 1910 el
número aumentó a
284. Aunque
la fuerza principal de estos levantamientos era él campesinado, también los
obreros y pequeños comerciantes constituían fuerza importante. El pueblo, en un
movimiento avasallador, se negó a pagar los impuestos, asaltó depósitos de
cereales, combatió a los misioneros extranjeros, destruyó fábricas y comercios
pertenecientes a extranjeros. Decenas de miles de personas tomaron parte en el
asalto a los depósitos de arroz de Changshá, provincia de Lai-nán y en las
luchas contra los impuestos de Lai-yang, provincia de Shantung. Sólo con el
apoyo de los imperialistas el gobierno manchú pudo sofocar estos movimientos y
restablecer el orden. Como la Tung Mung Jui no consiguió organizar a los
obreros y campesinos que constituían la fuerza principal en la lucha contra el
imperialismo y el feudalismo, no pudo conducir la revolución al triunfo.
El estallido
El 10 de octubre de -1911, grupos revolucionarios
de la provincia de Jupei, en unión con la Tung Mung Jui,
62
consiguieron sublevar la guarnición de Wuchang que
se levantó en armas y rápidamente tomó Janchou y Janyang, las otras dos
secciones de lo que hoy es la triple ciudad de Wujan. Derrocaron el gobierno
feudal local y proclamaron un gobierno republicano. A esta revuelta
inmediatamente siguió una reacción en cadena de otros lugares. En poco más de
tres semanas, del 20 de octubre al 18 de noviembre, 17 de las 21 provincias
chinas proclamaron su independencia. Y en las cuatro restantes, el gobierno de
la dinastía, ya en agonía, era totalmente inestable. Los revolucionarios
obtuvieron la victoria porque fueron apoyados por las masas populares. En sólo
cinco días se cumplió en la provincia de Jupei una campaña de reclutamiento de
soldados revolucionarios. Allí donde se luchaba, hasta las mujeres y los niños
cruzaban el fuego llevando alimentos y té para las tropas republicanas.
La rápida victoria del levantamiento de Wujan
superó por completo las esperanzas de los revolucionarios. La Tung Mung Jui no
tenía preparado ningún plan centralizado para dirigir el avasallador movimiento
revolucionario. Sus integrantes tomaron parte activa en la lucha en diferentes
lugares, pero fracasaron en dar dirección eficaz a las masas revolucionarias.
Aprovechando esta debilidad, personas que el día anterior eran todavía
funcionarios de la dinastía y monárquicos constitucionalistas, rápidamente enarbolaron
el nuevo estandarte y se autopro clamaron «dirigentes revo-lucionarios». El
gran escritor chino, Lu Sin, describe cáusticamente lo sucedido en Shaosing, su
ciudad natal: «Por todas partes se veían banderas blancas. Pero en
63
realidad sólo era lo viejo disfrazado de nuevo.
Como antes, el gobierno militar siguió estando en manos de la clase media
local. A la cabeza del departamento administrativo estaba un funcionario de la
compañía de ferrocarril; al frente del arsenal, el administrador de un pequeño
banco.»
Lo mismo sucedía en otros lugares. En Jupei, donde
se inició la revolución, el nuevo jefe militar y administrativo era Li
Yuan-jung, alto funcionario de la dinastía.
Ninguno de estos funcionarios incorporados en el
último momento, tenían antecedentes revolucionarios, prestigio, ni habían hecho
nada por la revolución. Naturalmente el pueblo no los estimaba. Para ganarse la
confianza popular, todos aparentaron apoyar a Sunt Yat-sen a quien las masas
miraban como dirigente de la revolución.
El primero de enero de 1912 fue proclamado en
Nankín el Gobierno Provisional de la República de China con Sun Yat-sen como
Presidente Provisional. Este gobierno estableció una Constitución Provisional
que otorgaba al pueblo derechos democráticos bastante amplios y que, para su
época, era progresista.
La revolución de 1911 destruyó completamente el
sistema monárquico y feudal de China. Como ya fuera señalado al informarse del
proyecto de la Constitución de la República Popular China, en 1954: «Esta
revolución introdujo en la mente del pueblo la idea de una república
democrática. Le hizo comprender que cualquier palabra o hecho que se opusiera a
esta idea, resultaba absoluta-mente inadmisible.»
64
Se desnaturaliza la revolución
Mientras tanto, los antiguos funcionarios y la
clase media ilustrada habían tomado los principales resortes del poder en el
nuevo gobierno, especialmente el poder económico. Tenían terror de que el
pueblo no estuviera satisfecho con los cambios en la estructura del gobierno, y
que siguiera adelante y destruyera el viejo sistema social. Por eso se
apresuraron a desembarazarse de Sunt Yat-sen y a reemplazarlo por Yuan Shi-kai.
Yuan, un político militar, era representante
político de los terratenientes, compradores y de la gran burguesía y viejo
sirviente de los imperialistas extranjeros. Había colaborado en la traición y
eliminación del Movimiento Reformista de 1898 y del levantamiento de los Yi Je
Tuan. Desde entonces los imperialistas lo miraron como «el hombre fuerte», que
defendería sus intereses. En 1911, cuando la revolución estaba en su apogeo, la
dinastía Ching lo sacó de la oscuridad transitoria donde había sido relegado
cuando los príncipes manchúes concentraron el poder en sus manos, y le encargó
su defensa.
Los imperialistas, viendo que el gobierno Ching era
incapaz de defender sus intereses, creyeron que sería más conveniente que Yuan
Shi-kai asumiera el poder. Le prometieron préstamos. Al mismo tiempo Estados
Unidos, Gran Bretaña, Alemania, Japón y otras potencias extranjeras amenaza ron
al Gobierno Provisional revolucionario de Nankín, enviando barcos de guerra y
tropas por el Yangtsé, también mandaron fuerzas a otros lugares de China.
Basándose
en que las
actividades de las compañías
65
5. — BREVE
HISTORIA DE LA CHINA
extranjeras estaban siendo entorpecidas, reclamaron
se restaurara el orden. Mientras tanto, se unieron para apoyar a Yuan Shi-kai
manifestando abiertamente que sólo él podía controlar la situación. Con el
apoyo de los imperialistas, Yuan Shi-kai tuvo la audacia de obligar al
emperador Ching a abdicar y de desafiar con tropas al gobierno revolucionario
de Nankín.
La debilidad de la Tung Mung Jui quedó de mostrada
ante estas presiones. Bajo la influencia de los antiguos monárquicos
constitucionalistas, algunos de sus miembros importantes vacilaron y
abandonaron sus filas. Dos de ellos, Chang Tai-yun y Chang Chien, en la
provincia de Chiangsú, se unieron para constituir un nuevo grupo que de claraba
que después del «éxito» de la revolución, los partidos políticos no eran
necesarios e instaban a la Tung Mung Jui a disolverse. Wang Ching wei,
dirigentes de la Tung Mung Jui, que treinta años más tarde, durante la Guerra
Antijaponesa, se convertiría en traidor, se entregó a Yuan Shi kai y urgió a
Sun Yat-sen a ceder la presidencia al reaccionario intrigante.
Otros miembros de la Tung Mung Jui que habían sido
elevados por la revolución, muy pronto llegaron a corromperse y envilecerse
tanto como los antiguos funcionarios. Habían temido movilizar a los obreros y
campesinos, y cuando las masas se alzaron, procuraron aplastarlas. En Kuangtung
el ejército popular había jugado un papel activo durante la revolución de 1911.
Pero en esa época fue disuelto por Ju Jan-ming y Chen Chun-ming, integrantes de
la Tung Mung Jui.
Desilusionado y abatido, Sun Yat-sen dimitió a
favor de Yu an Shi-kai. De inmediato el Gobierno Provisional
66
de Nankín fue disuelto y Yuan Shi-kai se convirtió
en presidente. Bajo su gobierno, China continuó siendo un país semicolonial y
semifeudal. En los años subsiguientes se convertiría en presa de los caudillos
militares feudales litigantes, respaldados por distintos imperialismos.
De esta manera, la revolución de 1911 no logró
cambiar la naturaleza de la sociedad china. Sin embargo fue importante: puso
fin a la monarquía, la antigua forma del poder político feudal. El presidente
Mao Tse-tung escribió: «Durante los últimos cincuenta años, la revolución
dirigida por Sun Yat-sen tuvo victorias y fracasos. Al hablar de victorias nos
referimos al derrocamiento del emperador manchú, mientras que por fracaso
queremos decir que si bien ya no existían emperadores, China estaba todavía bajo
el yugo de la
opresión imperialista y feudal. El objetivo
antiimperialista y feudal no había sido aún alcanzado.»
La historia ha confirmado su apreciación. La
burguesía no tuvo fuerza para derrocar el dominio imperialista y feudal en
China. Como lo demostraron los acontecimientos posteriores, esa tarea sólo pudo
llevarse a cabo bajo la dirección de la clase obrera y de su partido, el
Partido Comunista de China.
67
WANG SHI-JAN
MOVIMIENTO 4 DE MAYO, FUNDACION DEL PARTIDO
COMUNISTA Y PRIMERA GUERRA CIVIL REVOLUCIONARIA (1924-1927)
EL MOVIMIENTO 4 DE MAYO Y FUNDACIÓN DEL PARTIDO
COMUNISTA DE CHINA
El 4 de mayo de 1919 se inició en China un
movimiento revolucionario contra el imperialismo y el feudalismo. Surgió como
resultado de la influencia de la Revolución Socialista de octubre en Rusia y
señaló el comienzo de la aceptación de las ideas del marxismo - leninismo por
la clase obrera china. Durante su desarrollo los obreros chinos mostraron su
fuerza y aceleraron el triunfo del movimiento. De ese modo el Movimiento del 4
de mayo fue el germen de la integración de la teoría marxista en el movimiento
obrero chino, y más tarde llevó a la fundación del Partido Comunista de China.
Después de la Guerra del Opio en 1840 hasta
vísperas de la primera guerra mundial de 1914, China había caído, paso a paso,
en un sometimiento semicolonial, convirtiéndose en el botín que se disputaban
los países imperialistas. Durante ese período los imperialistas, por medio de
guerras de agresión contra China, pusieron a sus reaccionarios gobernantes
feudales bajo su férula;
68
luego los trataron como lacayos y los forzaron a
servir al imperialismo con fidelidad con su política traidora. Al mismo tiempo
el imperialismo se dedicó a una farsa política. Utilizó consignas hipócritas
sobre democracia y libertades burguesas para alimentar entre los
revolucionarios y burgueses intelectuales la ilusión de que podían confiar en
la «ayuda» imperialista y de que era posible «vivir en paz» con el imperialismo
y conquistar la independencia y la democracia en China a través del
parlamentarismo burgués. El pueblo chino ha-bía luchado sin cesar contra el
imperialismo y el feudalismo pero sus dirigentes no pudieron llevar los
movimientos revolucionarios hasta la victoria final. El motivo fue que algunos
de esos movimientos reflejaban los puntos de vista de los campesinos (como en
la guerra campesina revolucionaria de los Taiping) y así no podían prever el
futuro de la lucha, ni siquiera unir todas las fuerzas susceptibles de ser
unidas para librar batallas decisivas contra el enemigo; otros reflejaban la
debilidad de la burguesía (como en la revolución burguesa de 1911) que por un
lado temía mo vilizar a los obreros y los campesinos y por el otro temía al
imperialismo y a las fuerzas del feudalismo. Por eso fue que todas las luchas y
revoluciones de aquellos tiempos terminaron en fracaso.
El estallido de la primera guerra mundial en 1914
puso en completa evidencia las contradicciones dentro de y entre las potencias
imperialistas y su naturaleza agresiva, elevando de este modo, la conciencia de
las masas chinas. El triunfo de la gran Revolución Socialista de Octubre alentó
al proletariado y a los pueblos oprimidos de todo el mundo a luchar por la
emancipación social y por la liberación nacional. Inauguró una nueva
69
era de la revolución mundial con la Revolución
Socialista del proletariado como hecho fundamental.
Durante la primera guerra mundial los países
imperialistas, ocupados en sus mutuos conflictos en Europa, aminoraron
transitoriamente su presión sobre China, dando así una oportunidad para que la
industria y el comercio nacionales chinos se desarrollaran. Esto facilitó el
crecimiento de la burguesía y de las fuerzas de la clase obrera china.
Esta, al desarrollarse, constituyó la base de clase
para la propagación en toda China de la influencia de la Revolución de Octubre.
La primera guerra mundial y la Revolución de
Octubre provocaron reagrupamientos en las filas de la intelectualidad moderna
en China. De los intelectuales más pobres surgieron algunos, como Li Ta-chao,
que tenían ideas comunistas rudimentarias. Fueron los primeros en levantar la
bandera del marxismo -leninismo y en examinar los problemas de la revolución
china a la luz de la concepción proletaria del mundo. En su «Victoria de la
gente común» publicado el 11 de noviembre de 1918, Li Ta-chao predice que «de
ahora en adelante el mundo se convertirá en el mundo del pueblo trabajador» y
que «la revolución rusa de 1917 es la precursora de la revolución mundial del
siglo xx». Llamaba al pueblo chino a «acoger» y a «adaptarse» a esta nueva
corriente revolucionaria mundial. En «La victoria bolchevique» publicada más o
menos en la misma época, describe en forma vívida y completa la amplitud y el
alcance del des arrollo triunfal de la revolución proletaria mundial y de hecho
llama al pueblo chino a seguir el ejemplo de la «revolución al estilo
70
ruso», a destruir con acciones de masas
revolucionarias las fuerzas reaccionarias nacionales y extranjeras que lo
oprimían. Manifestó su confianza con estas inspiradas palabras: «El mundo del
futuro será el mundo de la Bandera Roja.»
Estimulados por la situación mundial e
influenciados
por Li Ta-chao, los demócratas radicales
pequeñoburgueses cuyo representante típico era Chen Tu-siu, también empezaron a
simpatizar con la Revolución Rusa. Desde 1915 Chen Tu-siu venía dirigiendo la
revolución cultural contra el feudalismo. Pero en ese entonces era un admirador
de la política parlamentaria occidental y de la moral burguesa individualista.
Aun después de termina da la primera guerra mundial, cuando la influencia de la
Revolución de Octubre penetró en China, seguía creyendo que ésta podría conquistar
su in dependencia y autodeterminación, apoyándose en la Conferencia de Paz de
París. No veía que esa conferencia había sido convocada realmente por las
potencias imperialistas aliadas a fin de repartirse el botín. Pero el
desarrollo de la conferencia desenmascaró rápidamente la verdadera naturaleza
del imperialismo. China asistió a la conferencia como uno de los «vencedores»,
exigió la cancelación de las «veintiuna demandas», impuestas por el Japón al
régimen de Yuan Shi-kai, la retirada de China de los ejércitos imperialistas,
la abolición de las «esferas de influencia» extranjera, y el restablecimiento
de los derechos sobre su propia aduana. La conferencia, dominada por las
grandes potencias imperialistas (Estados Unidos a la cabeza, además Inglaterra,
Francia, Japón e Italia), se negó a discutir cualquiera de estos
71
puntos. Hasta rechazó la demanda de la delegación
china de que se restituyeran a China los privilegios especia les de que gozaba
Alemania en Shantung. Por el contrario, dio su apoyo total al Japón
autorizándolo a apoderarse de todos los intereses alemanes en Shantung. Este
hecho brutal abrió los ojos a Chen Tu-siu, e hizo que se orientara hacia la
Revolución Rusa y dirigiera en forma más dinámica la lucha contra el
imperialismo y contra el gobierno traidor de los caudillos militares, llaman do
a las masas a que llevaran a cabo patrióticos reclamos revolucionarios por
medio de acciones directas.
Los intelectuales burgueses representados por Ju
Shi se opusieron firmemente a la Revolución de Octubre. Los artículos de éste,
«Pragmatismo» e «Inmortal», propagaban las ideas filosóficas reaccionarias del
imperialismo y el decadente concepto moral del individuo burgués con el objeto
de cerrar el camino al marxismo y a la Revolución de Octubre. Pero, esperando
poder influenciar a las masas con su línea, Ju Shi y sus partidarios
continuaron dentro del movimiento por una nueva cultura, constituyendo su ala derecha.
En vísperas del Movimiento 4 de mayo, los cambios
producidos en la ideología de los intelectuales chinos hicieron que el viejo
movimiento cultural antifeudal, orientado por viejas ideas democráticas,
comenzara a transformarse en un movimiento cultural de la nueva democracia,
profundamente antiimperialista y antifeudal, orientado por rudimentarias ideas
comunistas. Esta transformación constituyó la base ideológica del patriótico
movimiento de masas del 4 de mayo de 1919,
72
Iniciación del movimiento
Ese día, más de 3.000 estudiantes, la mayoría
pertenecientes a la universidad de Pekín, cuna del movimiento por una nueva
cultura china, realiza ron en la plaza Tien An Men, en Pekín, una manifestación
contra el imperialismo y el gobierno de los caudillos militares feudales.
Atacando las decisiones de la Conferencia de París, gritaban consignas como:
«¡Devolvednos Chingto!» (puerto en Shantung que había estado ocupado por
Alemania y posteriormente fue entregado al Japón), «¡Abolid las 21 demandas!» y
llamaban al pueblo de la nación a «defender nuestra soberanía y castig ar a los
traidores». Reclamaban el castigo de los traidores projaponeses: del ministro
de Comunicaciones, Tsao Ru - lin quien como viceministro de Relaciones
Exteriores bajo el gobierno de Yuan Shi kai había firmado las «21 demandas»;
del director de la Casa de la Moneda, Lu Tsung-yü que era Ministro de China en
Japón cuando se firmaron las «21 demandas»; y del entonces embajador de China
en Japón, Chang Tsung-siang que había en tregado una serie de derechos
ferroviarios al Japón. Los estudiantes indignados, prendieron fuego a la
residencia de Tsao Ru -lin y ese mismo día, pro pinaron una paliza a, Chang
Tsung-siang que entonces se hallaba en Pekín. Inmediatamente el traidor
gobierno reaccionario mandó tropas e hizo de tener a más de treinta
estudiantes. Aunque los estudiantes fueron puestos en libertad bajo la presión
de las masas, la lucha continuó desarrollándose y el 20 de mayo los estudiantes
de todos los institutos secundarios y superiores de Pekín abandonaron las
clases, difundieron su propaganda patriótica y propiciaron el
73
boicot a los productos japoneses. El Japón
intervino entonces directamente. El 21 de mayo el ministro japonés en Pekín
comunicó al gobierno chino que si éste no repri-mía con más eficacia el
movimiento estudiantil, ello «provocaría serios conflictos entre ambos países».
Intimidado, el gobierno de los caudillos militares intensificó la represión. El
3 y 4 de junio fueron arrestados más de 1.000 estudiantes. Pero los jóvenes no
se dejaron doblegar. Dondequiera que iban llevaban sus mantas y enseres personales,
listos para ir á la cárcel en cualquier momento y aumentaron su actividad
patriótica. El intento de sembrar el terror por medio de las detencio - nes
fracasó en forma total.
Los intelectuales de ideas comunistas rudimentarias
y los demócratas radicales de la pequeña burguesía participaron activamente en
esta lucha. A través del periódico Comentario Semanal, Li Ta-chao y Chen Tu-sui
dirigieron el movimiento; mientras Su Shi, el representante de los
intelectuales burgues es, desde que se inició el movimiento manifestó que éste
había sobrepasado los lí mites de la « democracia» burguesa y que los
patrióticos estudiantes «carecían de la serenidad de los hombres de estado
británicos y norteamericanos». Puede así verse que la lucha entre la línea del
proletariado y de la burguesía fue aguda des de el primer momento.
Reacción nacional
La patriótica actitud de los estudiantes de Pekín
reflejaba el clamor de todo el pueblo y por eso halló
74
rápido eco en todo el país. Desde el 10 mayo
estudiantes de Pekín y Tientsín fueron a otras ciudades a hacer propaganda,
extendiendo la influencia del movimiento a todas las capas de la población,
especialmente a los obreros de Shanghai. El 3 de junio, los estudiantes y los
obreros coordinaron sus luchas, forjando un movimiento nacional patriótico, con
la clase obrera como fuerza fundamental e incluyendo en él a la pequeña
burguesía nacional. El centro del movimiento se desplazó de Pekín a Shanghai.
Shanghai, principal ciudad industrial de China
donde se concentraban varios cientos de miles de obreros, era, al mismo tiempo,
la base imperialista más importante para la agresión contra China. Por ello las
contradicciones de clase y nacionales eran allí extremadamente agudas. El 5 de
junio, dos días después de conocerse en Shanghai la noticia de que el gobierno
en Pekín de los caudillos militares había arrestado a un número de estudiantes,
parte de los obreros de tres hilanderías de algodón pertenecientes a los
japoneses y otras dos más, se declararon en huelga en protesta por las medidas
reaccionarias de los imperialistas japoneses y del gobierno chino. El 6 y el 7
de junio más obreros se sumaron a la huelga y se prepara ron otras acciones de
más alcance. La burguesía de Shanghai, bajo la influencia de los estudiantes y
de los empleados de comercio, también cerró sus empresas el 5 de junio. La
triple huelga de trabajadores, estudiantes y comerciantes de Shanghai obligó al
gobierno de Pekín a anunciar la libertad de todos los estudiantes arrestados el
7 de junio. Pero la huelga continuó extendiéndose, y el 10 de junio abarcaba
75
a los portuarios, ferroviarios y obreros del
transporte, con lo que el número de huelguistas llegó a los 100.000. Quedaron
paralizadas las líneas ferroviarias Shanghai-Nankín y Shanghai-Janchov. En la
ciudad pararon todas las empresas de obras públicas, industriales y
comerciales. La activa metrópoli parecía una ciudad muerta. La huelga de
Shanghai causó pánico a los imperialistas; frente a las luchas unitarias del
pueblo chino, tuvieron que abandonar la arrogancia. El Narth China Daily News,
editado en inglés, admitió en un editorial que «Shanghai se encuentra en estado
caótico». La verdad era que el poder reaccionario que subyugaba al pueblo chino
se había vuelto impotente ante el poderío de és te. Los imperialistas
británicos y franceses enviaron barcos de guerra por el Juangpu hasta Shanghai
con la intención de intervenir por la fuerza. El Consejo Municipal de la
Concesión Internacional, dirigido por extranjeros, clausuró la Federación de
Estudiantes de Shanghai. Los caudillos militares y el jefe de policía del
sector de la ciudad bajo administración china, dirigieron personalmente las
detenciones de los participantes en el movimiento, a quienes llamaron
«bandidos», para intimidar a los huelguistas a fin de que volvieran a las
fábricas, a las aulas y comercios. La burguesía, si bien suspendió el trabajo,
abogó des de el Comienzo por una «resistencia moderada» en lugar de la
«violenta», para no ofender a los imperialistas. Con el rápido desarrollo de la
lucha aumentaron sus vacilaciones y trató de frenar el movimiento con consignas
tan ridículas como «acatar la ley es ser patriota». Pero ni la intervención, ni
los intentos de aplastamiento, ni las vacilaciones de la burguesía,
76
pudieron detener la marea. Los movimientos
huelguísticos se extendieron por todo el país. Los ferroviarios de Tangs-han en
la provincia de Jopei, de Janchov en la de Chechiang y de Chiuchiang en la de
Chiangsí, abandonaron el trabajo, y los de Tientsín se prepararon para hacerlo.
Las huelgas estudiantiles se generalizaron. Los comercios de muchas ciudades
cerraron sus puertas. La presión de masas obligó al gobierno de los caudillos
militares a aceptar la «renuncia» de Tsao Ru-lin, Chang Tsung-siang y Lu Tsung-yü.
Obligó también a la delegación china en la Conferencia de la Paz en París a
negarse a firmar, el 28 de junio, el Tratado de Versalles.
Fundación del Partido
La victoria del Movimiento 4 de mayo probó que el
camino del marxismo -leninismo y de la Revolución de octubre era absolutamente
correcto. Probó que la revolución china sólo triunfaría cuando la clase obrera,
como núcleo central, uniera todas las fuerzas susceptibles de ser unidas y
librara la batalla común bajo la guía del marxismo -leninismo. Después de este
movimiento los intelectuales revolucionarios comenzaron a unirse con los
obreros y campesinos. Las filas de los intelectuales comunistas crecieron rápidamente
y la teoría marxista-leninista se difundió aún más:
Parte de los intelectuales representados por Mao
Tse-tung comenzaron a integrar los principios de la Revolución de Octubre con
la práctica de la revolución china y expresaron que la lucha por la liberación
total del
77
pueblo chino debía librarse apoyándose en la unidad
de las masas trabajadoras oprimidas. Fue entonces cuando Mao Tse-tung y sus
camaradas de la provincia de Junán fundaron el Comentario Semanal de
Shiangchiang que llamaba al pueblo a la lucha total contra el imperialismo y el
feudalismo.
En marzo de 1920 vinieron a China representantes de
la Internacional Comunista para establecer contacto con los chinos de
convicciones comunistas. En mayo del mismo año, un grupo comunista- —el
eventual grupo fundador del Partido Comunista de China— se constituyó en
Shanghai. Grupos similares pronto se constituyeron en Pekín, Wujan, Changshá,
Cantón y Chinán. Sus integrantes difundieron las ideas marxistas entre los
trabajadores, organizaron sindicatos revolucionarios y se prepararon para
fundar el Partido Comunista. En esa época Mao Tse-tung era el dirigente del
grupo comunista de Junán. Además de participar activamente en las tareas
mencionadas, en frecuente correspondencia con Tsai Jo - sen, intelectual
marxista que entonces estudiaba y trabajaba en Francia, discutía sobre el
comunismo y la Fundación del Partido Comunista de China. Esas cartas demuestran
que ya en esa época Mao Tse-tung era un marxista-leninista firme. Sostenía que
el materialismo dialéctico y el materialismo histórico constituían la base teórica
del Partido Comunista, que la dictadura. del proletariado- era ley inevitable
de la revolución socialista y que la columna vertebral de la revolución en
China debía ser la clase obrera que uniría todas las masas campesinas oprimidas
y todas las otras fuerzas susceptibles de ser unidas para llevar adelante una
lucha total contra el imperialismo y el feudalismo. El Movimi-
78
ento 4 de mayo en la región de Junán y la lucha por
el derrocamiento del caudillo militar de Junán, Chang Chin - yao, fueron
dirigidos por Mao Tse-tung. Ambos constituyeron ejemplos de la aplicación
concreta de las enseñanzas marxistas en lo que se refiere a la estrategia de la
revolución. Los trabajos teóricos de Mao Tse-tung y sus actividades
revolucionarias, dieron sólida base para la fundación del Partido.
El primero de julio de 1921 se realizó en Shanghai
el Primer Congreso Nacional del Partido Comunista, con la participación de 12
delegados enviados por los diversos grupos comunistas. Entre ellos estaba Mao
Tse-tung, Tung Pi-wu, Chen Tan-chiu y Jo Su -jeng, en representación de unos 50
comunistas. El Congreso Nacional adoptó el primer estatuto del Partido. Señaló
la aparición en China de un partido político de la clase obrera unida
enteramente nuevo, cuyo objetivo final era el comunismo y el marxismo -leninismo
su guía.
PRIMERA GUERRA CIVIL REVOLUCIONARIA (1924-27)
En los años comprendidos entre 1924 y 1927, el
pueblo chino, bajo la dirección política del Partido Comunista de China, libró
una guerra revolucionaria para derrocar el poder reaccionario de los caudillos
militares feudales del norte. No triunfó debido a la traición de la burguesía y
la dirección equivocada de los oportunistas de derecha del Partido Comunista.
No obstante, ésta gran guerra revolucionaria asestó un fuerte golpe a los
79
imperialistas y a sus lacayos, fue una profunda
lección para el pueblo chino y su influencia se proyectó en el desarrollo
posterior del movimiento revolucionario chino.
De 1921 a 1924 los distintos países imperialistas
empezaron a recuperarse de sus crisis económicas y políticas de postguerra y
entraron, paso a paso, en una fase de relativa estabilidad. El imperialismo
norteamericano, británico, japonés y de otros países, intensificaron
simultáneamente sus zarpazos a la economía de China, ampliaron sus respectivas
esferas de influencia dando apoyo a las pandillas de los distintos caudillos
militares feudales que estaban de continuo en guerras sanguinarias. Después de
la guerra de Chilí -Anjuí en julio de 1920, tuvieron lugar la primera guerra de
Chilí-Fengtien en abril-mayo de 1922 y la segunda guerra de Chilí-Fengtien en
setiembre -octubre de 1924. La afluencia de capitales extranjeros y el dumping
que provocaron los imperialistas con sus excedentes y la ruina producida por
las luchas entre las pandillas de los caudillos militares feudales, causaron
depresión en la industria y el comercio nacional de China, y la bancarrota de
la economía rural. Los obreros y campesinos, la pequeña burguesía urbana y la
burguesía nacional, se vieron hundidos en un estado de miseria como nunca
habían padecido antes. En esas condiciones la situación revolucionaria se
desarrolló rápidamente.
El Partido y la revolución
La serie de actividades revolucionarias del Partido
Comunista de China a partir de su fundación en 1921,
80
aceleraron el ritmo de la revolución y prepararon
el camino de la Primera Guerra Civil Revolucionaria.
En mayo de 1922 el Partido Comunista de China
realizó su Segundo Congreso Nacional en Janchov. Este Congreso fijó el programa
máximo del Partido: «Establecer una sociedad comunista». Al mismo tiempo, de
acuerdo con los intereses y las necesidades de la clase obrera en sus luchas de
entonces, fijó su programa mínimo, expresado a través de las siguientes
consignas: «Abajo el imperialismo internacional», «Abajo los caudillos
feudales», «Completa independencia para China» y «Unificar a China en una
auténtica república democrática». El Congreso decidió, asimismo, que el Partido
se uniría con el Koumintang, dirigido por Sun Yat-sen, para formar un «Frente
unido democrático». De esta manera, por primera vez en la historia del país, el
Partido Comunista ofreció al pueblo chino un programa revolucionario de lucha
incondicional contra el imperialismo y el feudalismo. Pero ‘el Congreso también
tuvo debilidades al no señalar que la revolución democrática debía ser dirigida
por el proletariado, al no exigir que los obreros y campesinos tomaran el poder
estatal y que la tierra fuera entregada a los campesinos, limitándose a llamar
a los obreros y campesinos a incorporarse a la revolución democrática y a
luchar por sus derechos. Estas debilidades reflejaban la política de Chen
Tu-siu, oportunista de derecha. Posteriormente llevaron a una desviación
capitulacionista en la línea del Partido, en el movimiento revolucionario de
1924-1927.
En los dos primeros años de su existencia, el
Partido Comunista concentró sus esfuerzos en dirigir el movimi-
81
6. — BREVE
HISTORIA DE LA CHINA
ento de la clase obrera; estableció el Secretariado
de la Central Obrera de China que dirigió el movimiento obrero en todo el país.
En mayo de 1922 se realizó el primer Congreso Obrero Nacional en Cantón. Debido
a la eficaz actividad del Partido Comunista, las luchas obreras en todo el país
alcanzaron un enorme desarrollo entre enero de 1922 a febrero de 1923. En las
gran des ciudades y centros industriales estallaron más de 100 huelgas con una
participación de más de 300.000 obreros. Estas huelgas se realizaron bajo la
dirección del Partido Comunista y en la gran mayoría se obtuvo un triunfo
total. Después de estas victorias los obreros organizaron sindicatos dirigidos
por el Partido Comunista y el movimiento obrero creció aún más, despertando el
pro fundo odio de los imperialistas y sus lacayos. En febrero de 1923, el
caudillo militar feudal del norte, Wu Pei-fu, impidió por medio de la fuerza
armada la reunión inaugural del Sindicato General de Obreros Ferroviarios de
Pekín-Janchov, quienes, en protesta, se declararon en huelga. El 7 de febrero
en Janchov, Changsintien, cerca de Pekín y de otros lugares a lo largo de la
vía férrea, Wu Pui-fu, ordenó a sus soldados que abrieran’ fuego sobre los
obreros. Resultaron muertos alrededor de 40 obreros y centenares fueron
heridos. Después de la «Masacre del 7
de febrero», el movimiento obrero decayó
momentáneamente. La heroica lucha de los obreros ferroviarios mostró el rápido
crecimiento de la fuerza organizativa y de la iniciativa revolucionaria de la
clase obrera, levantando así su prestigio y el del Partido Comunista entre todo
el pueblo. Esta lucha también probó, que, no existiendo ningún derecho
democrático, la
82
clase obrera no podía vencer a los reaccionarios
bien armados, sin un poderoso aliado y sin sus propias fuerzas armadas. Los
hechos enseñaron al Partido Comunista y a la clase obrera que para alcanzar la
victoria en la revolución debían establecer una alianza antiimperialista y
antifeudal con los campesinos que constituían el 80 % de la población, con la
pequeña burguesía urbana que sumaba varios millones ‘de personas y con los
elementos democráticos de la burguesía que se manifestaban por la lucha contra
el imperialismo y el feudalismo, a fin de enfrentar la contrarrevolución armada
con la revolución armada.
Después de esos acontecimientos el Partido
Comunista tomó medidas activas para unirse con el Koumintang, dirigido por Sun
Yat-sen y para ayudar en su reorganización. El Tercer Congreso Nacional del
Partido Comunista, realizado en junio de 1923, adoptó una resolución para
formar un frente unido revolucionario con el Koumintang; decidió que si bien
los comunistas se incorpora rían al Koumintang y ayudarían a transformarlo en
una alianza democrática revolucionaria, el Partido Comunista mantendría su
independencia de organización y política. Sin embargo, este Congreso no prestó
la atención debida al problema campesino y al problema de la fuerza armada
revolucionaria.
Cantón: base de la revolución
En enero de 1924, con la ayuda del Partido
Comunista, el Koumintang convocó su Primer Congreso Nacional en Cantón. El
Congreso eligió a comunistas
83
—Mao Tse-tung. Li Ta-chao, Lin Pochü y otros— como
miembros del Comité Central del Koumintang. Este Congreso votó la admisión, a
título personal, de los miembros del Partido Comunista y de la Liga de la
Juventud Comunista como miembros del Koumintang y de sus respectivos partidos
simultáneamente. Su histórico Manifiesto estableció la base política de la
cooperación entre el Koumintang y el Partido Comunista y reflejó la
transformación del propio Koumintang conforme a la línea de frente unido
revolucionario propugnada por el Partido Comunista.
El manifiesto también dio una nueva interpretación
a los Tres Principios Populares del Koumintang — nacionalismo, democracia y
bienestar del pueblo —, basándose en los Tres Grandes Principios (unirse con la
Unión Soviética, unirse con el Partido Comunista y ayudar a los movimientos
obreros y campesinos y contribuir a la lucha contra el imperialismo y los
caudillos militares feudales). Se describía al nacionalismo como «la libe
ración del pueblo chino por sus propios esfuerzos» y «la igualdad de todas las
nacionalidades de China». La democracia se explicaba del siguiente modo: «En
estos años el sistema democrático de otros países está controlado por la
burguesía y es utilizado como un instrumento para oprimir al pueblo. La
democracia del Koumintang, no obstante, es disfrutada por todo el pueblo, no
tan sólo por un pequeño grupo». El bienestar del pueblo adquirió un contenido
social bien definido: «la tierra para quienes la cultivan» y «regulación del
capital».
Poco después del Congreso, con la ayuda del Partido
Comunista, Sun- Yat-sen estableció la Academia Militar
84
de Juangpu. Invitó a consejeros soviéticos para
introducir el sistema y la teoría mi litar del Ejército Rojo de la URSS. La
Unión Soviética también ayudó con armas. De los comunistas, Chou En -lai fue
designado jefe del departamento político de la Academia y Ye Chien-ying, Nie
Yung-chen y otros fueron nombrados instructores. Muchos de los estudiantes eran
comunistas, miembros de la Liga de la Juventud Socialista o jóvenes
revolucionarios enviados a la Academia par organizaciones del Partido Comunista
de di versas regiones de China.
Algunos reaccionarios del Koumintang, que se
oponían a los cambios progresistas, dejaron de pertenecer al mismo. Pero otros,
aunque ligados al imperialismo y al feudalismo, esperaron el momento propicio.
Tales elementos, bajo la dirección y con el apoyo de los imperialistas,
trataron de romper el frente unido revolucionario y organizaron rebeliones
armadas en un intento de derrocar al gobierno revolucionario. Si pudo ser
mantenido el frente unido, detenida la organización derechista, consolidada la
base del Koumintang y preparado el terreno para la gran ola revolucionaria que
iba a producirse, fue por los esfuerzos que realizó el Partido Comunista para
unirse con los elementos de izquierda del Koumintang, encabezados por el Dr.
Sun Yat-sen.
Sun. Yat-sen cayó enfermo y falleció el 12 de marzo
de 1925. Uno de sus últimos actos fue enviar una carta al Comité Ejecutivo
Central de la URSS, afirmando el destino común y las aspiraciones comunes de
los pueblos chino y soviético. «Estáis a la cabeza de una unión de repúblicas
libres — esa herencia real dejada a los pueblos
85
oprimidos por el inmortal Lenin...» escribió. «Al
despedirme de vosotros, queridos camaradas, deseo expresar la ardiente
esperanza de que pronto llegará el día en que la URSS, como buena amiga y
aliada, dará la bienvenida a una China pode rosa e independiente, y de que en
la lucha general por la liberación de los pueblos oprimidos del mundo, estos
dos aliados avanzarán hacia la victoria, con las manos unidas».
El movimiento 30 de mayo
Pocos meses después una gran tormenta
revolucionaria estalló en China, alumbrada por nuevas y grandes luchas de la
clase trabajadora.
Entre febrero y mayo de 1925, bajo la dirección de
los comunistas, los obreros de las tejedurías japonesas de algodón de Shanghai
y Chingtao realizaron una serie de paros de protesta por los despidos y contra
los bárbaros azotamientos primitivos. El 15 de marzo, en una huelga de
Shanghai, el comunista Ku Sheng-jung fue muerto de un balazo y muchos otros
obreros fueron heridos por asesinos al servicio de los imperialistas japoneses.
Estudiantes universitarios, que de inmediato comenzaron a reunir fondos para
las familias de las víctimas, fueron arrestados por la policía de la «Concesión
Internacional» imperialista de la ciudad, manejada por británicos,
norteamericanos, japoneses y otros.
El 30 de mayo, más de 3.000 estudiantes abandonaron
las aulas para distribuir octavillas protestando por el asesinato de Ku
Sheng-jung. La policía de la Concesión
86
encerró a cientos de ellos en el cuartel policial
de Laocha. Se reunieron afuera 10.000 personas exigiendo que los pusieran en
libertad a la vez que gritaban ¡Abajo el imperialismo! Un oficial británico
ordenó a la policía hacer fuego, resultando quince muertos y numerosos heridos.
La sangre corrió por la calle Nankín, avenida principal de Shanghai. Tal fue la
«Masacre del 30 de mayo» que conmovió a toda la nación.
La ira popular estalló en un nuevo movimiento
contra el imperialismo, y el Partido Comunista formó un comité de lucha para
dirigirlo. Los obreros abandonaron las fábricas, los estudiantes suspendieron
las clases, los comercios cenaron sus puertas. Una heroica huelga general de
los obreros de Cantón y de Hongkong, que duró 16 meses, atemorizó a los
imperialistas británicos, cuyas empresas se vieron paralizadas. Dos mil
huelguistas organizaron su propia guardia de piquetes armados. El gobierno
revolucionario de-Cantón adquirió de ese modo una fuerza combatiente obrera
totalmente leal a la revolución.
Toda la nación exigió el castigo de los asesinos
del 30 de mayo, compensación para las familias de las víctimas, que se
presentaran excusas a los damnificados, la recuperación de todas las
concesiones extranjeras y la retirada de las tropas extranjeras. Pero el
gobierno del caudillo militar feudal de Pekín continuó reprimiendo el
movimiento popular. Como consecuencia, la punta de lanza de la revolución se
volvió contra los caudillos militares feudales, lacayos armados del
imperialismo, traidores y reaccionarios.
87
La expedición al Norte
El gobierno revolucionario de Cantón, una vez que
hubo eliminado a los caudillos militares feudales de su propia provincia de
Kuangtung, se organizó como Gobierno Nacional. Sus fuerzas armadas, con los
cadetes de la Academia Militar de Juangpó como núcleo central, se transformaron
en el Ejército Revolucionario Nacional que, en julio de 1926, recibió la orden
de comenzar la Campaña Expedicionaria al Norte. En seis meses derrotó
completamente a Wu Pei-fu, caudillo militar feudal respaldado por Inglaterra y
Estados Unidos, que había tomado bajo su control las provincias centrales de
Junán, Jopei y Jonán. Otra columna aplastó a Sun Chuan-fang, caudillo militar
también respaldado por Estados Unidos y Gran Bretaña, que había dominado las
provincias orientales de Fuchién, Chachiang, Chiangsí y Anjuí. El tercer
caudillo militar en orden de importancia era Chang Tso-lin, apoyado por el
Japón en el norte y noroeste de China. Los ejércitos de los caudillos militares
feudales, aunque con frecuencia estaban bien pertrechados por sus amos
extranjeros, no podían hacer frente a las nuevas tropas que luchaban por la
causa revolucionaria y en cuyas filas el Partido Comunista y los elementos de
izquierda del Koumintang, que apoyaban los Tres Principios Populares de Sun
Yat-sen, realizaban un profundo trabajo político revolucionario. El ejército
revolucionario, parte del cual estaba bajo el mando directo de los comunistas,
gozaba del cálido apoyo y consideración de los obreros y campesinos chinos.
Durante febrero y marzo de 1927 los obreros de
Shan-
88
ghai, dirigidos por Chou En -lai y otros
comunistas, realizaron tres levantamientos arma dos en coordinación con la
marcha victoriosa del ejército revolucionario. El último tuvo éxito: obligó a
los caudillos militares a huir de Shanghai y puso esta gran ciudad en manos del
Ejército Expedicionario del Norte.
El movimiento campesino
Durante este mismo período, dirigidos por el
Partidos Comunista, los obreros y campesinos se organizaron para la lucha
directa. A principios de 1927 había 2.800.000 obreros en sindicatos
revolucionarios y combativas asociaciones campesinas contaban con 9.500.000
miembros. Una gran ola de lucha de masas sacudió rudamente el dominio
reaccionario terrateniente en el campo, la base social más firme de la alianza
imperialista-feudal que esclavizaba a China, país agrícola. Mao Tse-tung, que
en aquel entonces trabajaba entre los campesinos, en marzo de ese mismo año
defendió la idea de que se impulsaran los movimientos campesinos al máximo. Si
se hacía eso, dijo: «En un plazo muy corto, en las provincias centrales, del
sur y del norte, varios cientos de millones de campesinos se levantarán como un
tornado o tempestad, será una fuerza tan -extraordinariamente veloz y violenta
que no habrá poder, por grande que sea, capaz de detenerla. Romperá todos los
obstáculos que ahora la atan, y avanzará por el camino de la liberación.
Enviará a la tumba a todos los imperialistas, caudillos militares, oficiales
corrompidos a
89
todos los déspotas locales y a los senshi
malvados».* Pero en lugar de recibir gran impulso el movimiento
campesino fue contenido. Un sector del Koumintang
que representaba los intereses de los terratenientes se atemorizó ante el auge
revolucionario en el campo; lo mismo le aconteció a la burguesía. Los grandes
terratenientes que habían huído a las ciudades divulgaban falsedades acerca de
«excesos». El Partido Comunista estaba entonces dirigido por el oportunista
Chen Tu-siu quien se entregó al ala derecha del Koumintang que rodeaba a Chiang
Kai-shek. En. lugar de unir a todos los revolucionarios para golpear al ala
derecha, Chen Tu-siu tenía la ilusión de que podría aplacarla y «mantenerla
dentro de las filas revolucionarias». Para lograrlo, frenó los movimientos de
masas, especialmente los
movimientos campesinos. Entregó también al
Koumintang la dirección del Ejército Revolucionario, y bajo la presión dela
burguesía reaccionaria, desarmó la guardia obrera de piquetes armados.
Todo esto facilitó el camino a los derechistas. En
noviembre de 1926, cuando las tropas de Chiang Kai-shek tomaron Nanchang en la
provincia de Chiangsí, éste estableció allí el cuartel general del ejército en
abierta oposición al Gobierno Central de Wuján, en el que los comunistas y los
elementos izquierdistas del Koumintang todavía mantenían el predominio.
Utilizando el ejército como si fuera un negocio y abusando del poder que su
mando le daba, Chiang Kai-shek comenzó a regatear un
* Informe
sobre la investigación verificada en Junán acerca del movimiento campesino.
90
«arreglo» con los terratenientes y con los
compradores reaccionarios (los compradores eran capitalistas que dependían de
intereses extranjeros o que trabajaban para ellos).
Las potencias imperialistas buscaban
desesperadamente una manera de atacar a la revolución desde adentro y desde
afuera. Cuando el 2.° y el 6.0 Ejército Revolucionario Nacional, en los que los
comunistas tenían mando, ocuparon Nankín el 24 de marzo de 1927, barcos de
guerra británicos, norteamericanos, franceses y japoneses bombardearon la
ciudad, matando a 2.000 soldados y ci viles. Simultáneamente, por intermedio de
los grandes capitalistas y terratenientes de Shanghai, hicieron proposiciones a
Chiang Kai-shek, quien también entró en contacto con los «reyes de los
pistoleros» del hampa de la ciudad. De este modo el imperialismo, las fuerzas
feudales, los compra dores y el pistolerismo de Shanghai hicieron de Chiang
Kai-shek su principal representante. Esperaban de él que realizara un golpe de
estado y que aniquilara a los revolucionarios. Los imperialistas encabezaron
esta confabulación.
La traición de Chiang Kai-shek
El 27 de marzo de 1927 Chiang Kai-shek llegó a
Shanghai. De ‘inmediato inició una matanza de comunistas y de obreros
revolucionarios. Finan ciado por los compradores, invirtió 50.000 yuanes
contratando asesinos que se hicieron pasar por obreros y quienes el 12 de abril
atacaron a los piquetes obreros. Entonces Chiang Kai-shek, con el pretexto de
impedir «disensiones inter-
91
nas» entre los obreros, ordenó que los piquetes
fueran desarmados. Encolerizados por esta vil provocación, los obreros y
estudiantes de Shanghai declararon una huelga general.
El 13 de abril, después de un gigantesco mitin de
protesta, 100.000 personas se dirigieron al cuartel general del Ejército
Expedicionario del Norte en Lunjua, para pedir la libertad de los obreros
detenidos y que se les devolvieran las armas. Las tropas de Chiang Kai-shek
hicieron fuego sobre los manifestantes, matando a más de 100 personas e
hiriendo a muchas otras.
Inmediatamente después, Chiang Kai-shek clausuró el
Sindicato General y todas las organizaciones revolucionarias. El 18 de abril
estableció un nuevo «gobierno nacional» en Nankín, que él mis mo proclamó
anticomunista. Tal fue la traidora usurpación del poder por Chiang, que se
transformó en un nuevo caudillo militar, agente del imperialismo. Surgió un
horrible terror blanco. Millares de comunistas, sindicalistas, campesinos y
otros revolucionarios fueron asesinados.
Bien pronto la burguesía del Gobierno Nacional de
Wuján también traicionó a la revolución. El 15 de julio, el Koumintang de esa
ciudad rompió relaciones formalmente con los comunistas. Wang Ching-wei, su
dirigente y futuro «Quisling» en la guerra antijaponesa, repitió los actos de
Chiang Kai-shek en Shanghai, desde la eliminación de las organizaciones
populares hasta el asesinato en masa. Únicamente Soong Ching Ling,viuda de Sun
Yat-sen y otros pocos revolucionarios del Koumintang en Wujan, condenaron tales
hechos y fueron obligados a abandonar el lugar.
Toda la clase capitalista china abandonó de este
modo
92
la revolución, que fue ahogada en sangre por los
traidores de adentro. La Primera Guerra civil Revolucionaria enseñó al pueblo
chino que tan sólo el Partido Comunista podía conducirlo a realizar una
revolución democrática total. Los acontecimientos probaron que para expulsar
verdaderamente el imperialismo y extirpar el feudalismo, un país semicolonial y
semifeudal como China debía ser dirigido por la clase obrera, tenía que
movilizar a las masas campesinas para que se unieran a la revolución y
constituir un frente unido basado en la alianza de los obreros y los
campesinos, incluyendo a revolucionarios provenientes de la pequeña burguesía y
de la burguesía nacional (y a los intelectuales de esas clases); que tal frente
unido revolucionario debía ser dirigido por el Partido Comunista. Esos mismos
acontecimientos también demostraron que las fuerzas armadas, que la
revolución necesita para luchar contra la
contrarrevolución armada, también debían ser dirigidas por el Partido
Comunista, y que en las relaciones internacionales los revolucionarios chinos
que -combatían contra el poder del imperialismo y de sus sirvientes chinos
debían aliarse con la Unión Soviética, única potencia en la que podían
confiarse para recibir ayuda leal en la lucha del pueblo chino.
Inmediatamente después de la derrota de 1927, los
comunistas organizaron el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos y establecieron
bases revolucionarias en el campo. Esas bases revolucionarias se transformaron,
respeto al futura de la revolución, en la «chispa que podía provocar el
incendio de toda la pradera».
93
TSAI JUAN-WEN
SEGUNDA GUERRA CIVIL REVOLUCIONARIA (1927-1937)
La primera Guerra Civil Revolucionaria de 1925-1927
contra los caudillos militares feudales, agentes -y soporte armado de la
dominación imperialista de China, terminó en derrota por la traición de la gran
burguesía. Después de esto, toda la contrarrevolución se unió en torno a Chiang
Kai-shek, para establecer el gobierno dé Nankín, que fue aún más reaccionario
que el régimen anterior, contra el cual había apuntado aquella guerra civil. El
nuevo gobierno fue una dictadura del Koumintang que respondía a Chiang
Kai-shek. En política exterior, capituló ante las potencias imperialistas; en
el orden nacional, ante los intereses de los terratenientes y de los
compradores. Ahogó en sangre la revolución popular. En la sanguinaria represión
que desató fueron salvajemente asesinados comunistas y otros participantes en
la revolución; se calcula en más de un millón el total de víctimas en los
cuatro a cinco años posteriores.
94
Para salvar la revolución el Partido Comunista de
China decidió que Chou En -lai, Chu Te, Jo Lung y Ye Ting dirigieran a 30.000
soldados, sobre los que tenía influencia, en un levantamiento armado en
Nanchang, provincia de Chiangsí, el 1.0 de agosto de 1927. Este levantamiento
fracasó en sus objetivos inmediatos, porque en lugar de establecer bases
revolucionarias en el campo uniéndose a los campesinos, las tropas intentaron
llegar a Cantón en el sur, esperando hacer de esta ciudad, una vez más, un punto
de concentración de fuerzas revolucionarias. Sometidas a constantes ataques del
enemigo, perdieron la mayor parte de su fuerza. La declinación de la revolución
de 1925-27 fue así irrevocable. Pero a partir de ese momento, el Partido
Comunista de China tuvo siempre sus propias fuerzas armadas, hecho importante
en la historia de China. El 1.° de agosto se festeja ahora como el aniversario
del Ejército Popular de Liberación.
La derrota de la revolución produjo cambios en la
situación y en la alienación de las clases socia les. Los obreros perdieron
todas sus conquistas democráticas y económicas logradas en la revolución, sus
jornadas fueron más largas y sus salarios más exiguos que bajo los antiguos
caudillos militares feudales. En el campo, los arrendamientos y los impuestos
subieron enormemente. En 1933, en la provincia de Chiangsú, los impuestos
adicionales alcanzaban a 26 veces el impuesto rural normal. El sanguinario terror
blanco impedía las luchas de masas. La burguesía nacional y sectores acomodados
de la pequeña burguesía abandonaron las filas de la revolución. Los caudillos
militares feudales, respaldados por el imperialismo, comenzaron una vez más a
disputar-
95
se el poder.
La bandera roja flamea
Pero como dijo Mao Tse-tung: «Los comunistas chinos
y el pueblo chino no fueron intimidados o exterminados. Nuevamente se pusieron
de pie, lavaron sus heridas, enterraron a los camaradas caídos y continuaron la
lucha.»
El 7 de agosto de 1927, el Comité Central del
Partido Comu nista de China se reunió en sesión extraordinaria en Chiuchiang,
provincia de Chiang sí. Chen Tu-siu, hasta ese entonces secretario general del
Partido, fue criticado y separado de su cargo porque, ante los ataques
reaccionarios, qué-ría abandonar la lucha y tomar el camino dé la capitulación
y traición a la revolución. El comité Central apeló al Partido para dirigir a
los obreros y campesinos en el derrocamiento violento del gobierno reaccionario
del Koumintang.
El paso inmediato fue la organización de
levantamientos campesinos después de la cosecha de otoño de ese año. En las
provincias de Junán y de Chiangsí, Mao Tse-tung formó el Ejército Rojo de
Obreros y Campesinos. Otras ¿unidades del Ejército Rojo estaban dirigidas por
las organizaciones del Partido en Kuangtung y en Jupei. De ese modo comenzó la
Segunda Guerra Civil Revolucionaria. Las fuerzas de la revolución de obreros y
campesinos se fortalecieron. Oponer a la contrarrevolución armada la revolución
armada se transformó en la característica fundamental de la lucha del pueblo
chino.
96
En julio de 1928, en su Sexto Congreso Nacional, el
Partido Comunista señaló que la revolución se hallaba en el seno de dos olas.
Su tarea, por tan to, no era lanzar nuevos ataques generales, sino ganar a las
masas. Con tal fin el Congreso abogó por la constitución del Ejército Rojo y el
estable cimiento -de bases revolucionarias en el campo.
En octubre de 1927, Mao Tse-tung condujo sus
unidades armadas hasta las montañas Ching kangshan en el límite de Junán y
Chiangsí, donde se formó la primera base del poder político revolucionario, y
en el curso de la distribución de la tierra movilizó a los campesinos para la
lucha. En abril de 1928, a estas unidades se unieron las tropas comandadas por
Chu Te, y ambas fuerzas se fusionaron constituyendo el Cuarto Ejército Rojo de
Obreros y Campesinos de China. De ese modo, cuando el país estaba envuelto en el
terror y en la oscuridad de la reacción, la bandera roja fue enarbolada en
Chingkangshan.
Las luchas armadas en el campo condujeron al rápido
desarrollo de otras fuerzas armadas rojas. Se formaron quince bases en las
provincias de Chiangsí, Jupei, Kuangtung y Kuangsí. En 1929, bajo el mando de
Mao Tse-tung y de Chu Te, el ejército Rojo se dirigió hacia el suroeste de
Chiang- sí y estableció la base central revolucionaria con Ruichin como centro.
En sus numerosos escritos publicados en ese
período, el camarada Mao Tse-tung analizó en forma penetrante la situación de
la revolución china y sus condiciones específicas. Refutó el viejo concepto de
que los levantamientos debían comenzar en las grandes ciudades
y señaló el
camino correcto para el desarrollo de la 97
7. — BREVE
HISTORIA DE LA CHINA
revolución democrática en China, ante todo,
establecer las bases revolucionarias en el campo, realizar la reforma agraria,
librar guerra de guerrillas, y luego, una vez que hubieran rodeado los centros
urbanos con un campo revolucionario en armas, finalmente tomarlos. A la vez que
formulaba esa línea general para el desarrollo de la revolución democrática, en
muchas obras de la misma época, el camarada Mao Tse-tung fijó las bases
teóricas y la política para la solución correcta de las cuestiones de estrategia
y de táctica militar, reforma agraria, el frente unido, la formación del
Partido, todas esenciales para la victoria de la revolución china.
Naturalmente Chiang Kai-shek, jefe de la
contrarrevolución, no quedó inactivo para contemplar cómo crecía la revolución.
Entre diciembre de 1930 y septiembre de 1931, lanzó tres «campañas de cerco y
aniquilamiento» contra la base central de Chiangsí. Guiado por los correctos
principios militares de Mao Tse-tung, en las tres ocasiones el Ejército Rojo
aplastó a las fuerzas ata cantes.
Crisis nacional
Precisamente en ese momento el pueblo chino se
enfrentaba con una nueva crisis. Mientras el gobierno del Koumintang en
política interna continuaba reprimiendo la revolución y exteriormente perseguía
una política de compromiso, los imperialistas japoneses aprovecharon la
oportunidad para lanzar su ataque contra el noroeste de China, ocupando Senyang
el 18 de diciembre de 1931. En
98
poco más de tres meses dominaron las provincias de
Chilin, Liaoning y Jelungchiang.
La invasión japonesa y la cobarde política de
entrega de Chiang Kai-shek enfurecieron a todo el país. En ese ‘momento de
crisis nacional, el Partido Comunista llamó a todo el pueblo a resistir la
agresión japonesa. Obreros y estudiantes respondieron con huelgas y
manifestaciones. El 19 de diciembre, cuando se reunieron en Nankín 30.000
estudiantes de diversas ciudades para exigir a su gobierno que luchara, Chiang
Kai-shek les respondió con balas y arrestos.
El 28 de enero de 1932 los japoneses atacaron
Shanghai de repente. La guarnición china —el 19° ejército—, bajo la influencia
de la poderosa corriente popular de resistencia al Japón y salvar al país,
ignoró la orden de rendirse dada por Chiang Kai-shek y respondió al ataque. Los
habitantes de Shanghai prestaron toda su ayuda a las fuerzas armadas, pero
Chiang Kai-shek saboteó la lucha, impidió que la fuerza naval china
participara, prohibió la formación de unidades de voluntarios civiles y retuvo
el dinero, los alimentos y las armas. No obstante, la heroica lucha se prolongó
por un mes, causando severas pérdidas a los japoneses. Finalmente, aventajados
por un nuevo desembarco enemigo, los defensores se retiraron. Chiang Kai-shek
se apresuró a firmar el desacreditado armisticio de Shanghai, que permitía al
Japón, pero no a China, estacionar tropas dentro de la ciudad más grande de
China y en sus alrededores.
Japón atacó entonces nuevamente el norte de China,
fue ocupada la provincia de Rejo, y las tropas invasoras sitiaron Pekín y
Tientsin. El resultado fue el Armisticio
99
Tregua de Tangku del 31 de mayo de 1933, por el
cual Chiang Kai-shek reconocía de hecho la ocupación japonesa del territorio
chino al norte de la Gran Muralla.
La heroica Gran Marcha
En junio de 1932, en lugar de movilizar al pueblo
para resistir la agresión japonesa como el país demandaba, el Koumintang lanzó
500.000 soldados en la «cuarta campaña de cerco y aniquila miento» contra la
base central revolucionaria de Chiangsí. Después de ocho meses de dura lucha y
con el apoyo de las masas, el Ejército Rojo rechazó ese ataque.
No obstante Chiang Kai-shek siguió el mismo rumbo.
Obtuvo enormes préstamos de Estados Unidos y de
Japón, compró aviones y armas, con-trató
consejeros
militares británicos, norteamericanos, franceses,
japoneses y alemanes. En octubre de 1933, dio comienzo, con un millón de sol
dados y doscientos aviones, a su «quinta campaña de cerco y aniquilamiento»
contra la base revolucionaria de Chiangsí.
Porque los «izquierdistas» de la dirección del
Partido Comunista habían desechado en aquel tiempo los acertados principios
militares de Mao Tse-tung, y adoptado principios errados —defensa pasiva al
comienzo y luego ofensiva desesperada y temeraria — el Ejército Rojo sufrió
severas pérdidas. Para preservar las fuerzas que restaban y permitirles servir
al pueblo en los frente de lucha contra el Japón, el Partido decidió que el
Ejército Rojo debía atravesar toda China para unirse a
100
otras fuerzas rojas en el norte de la provincia de
Shansí. El 16 de octubre de 1934, el Ejército Rojo, junto con
los integrantes del gobierno de Obreros y
Campesinos, en total 80.000 personas, inició des de Riuchin, en la provincia de
Chiangsí, la famosa Gran Marcha. Abriéndose paso a través de cuatro cercos
enemigos, libró heroicas luchas en las provincias de Chiangsí, Fuchién,
Kuangtung y Kuangsí. En enero de 1935, con sus fuerzas reducidas a 35.000
hombres llegó a la ciudad de Tsunyi en Kuichov.
Allí tuvo lugar una histórica sesión ampliada del
Buró Político del Partido, en la que se criticó la errónea dirección
oportunista de «izquierda» representada por Wang Ming y Po Ku, cuya línea y
orientación equivocadas habían ocasionado graves pérdidas a la revolución. La
sesión separó de la dirección a los oportunistas de izquierda y eligió un
Comité Central encabezado por Mao Tse-tung. Este cambio en la dirección fue un
importante acontecimiento en la historia de la revolución china. Desde entonces
ha estado bajo la dirección de este gran marxista-leninista, ha seguido una
política correcta y ha marchado por el camino del éxito.
Desde Dsunyi, el Ejército Rojo siguió avanzan do.
Todos los obstáculo s naturales y puestos por el hombre fueron superados.
Muchos regimientos del Koumintang fueron eliminados. En octubre de 1935
alcanzaron su meta, la base revolucionaria del norte de Shansí.
La Gran Marcha asombró al mundo. Demostró que el
Partido Comunista de China y su Ejército Rojo no podían ser derrotados.
101
Movimiento de masas contra el Japón
La obstinada preocupación de Chiang Kai-shek era
combatir al Ejército -Rojo; entre tanto los japoneses, aprovechando esa
circunstancia, penetraron más profundamente en el norte de China. En junio de
1935, Jo Ying-chin, ministro de guerra de Chiang Kai-shek, prestó su acuerdo
para que se retirasen de Pekín, de Tientsin y del resto de la zona todas las
tropas y organizaciones del Koumintang. Con la cooperación de un grupo de
traidores, Japón maquinaba crear un «estado autónomo» en cinco provincias del
norte de China.
El 1.º de agosto de 1935, el Partido Comunista
lanzó su «llamamiento a nuestros compatriotas para resistir al Japón y salvar
al país», que logró el apoyo de las diversas capas sociales. El 9 de diciembre,
10000 estudiantes de Pekín realizaron frente a Tin An Men una gran
concentración. «¡Abajo el imperialismo japonés!», «¡Basta de guerra civil!»,
«¡Unidad contra la agresión extranjera!», gritaban. Los estudiantes desarmados
fueron atacados con látigos, bastones, mangueras y sables por el ejército y la
policía del Koumintang. Doscientos estudiantes resultaron heridos y decenas
fueron detenidos; pero el 16 de diciembre hubo una manifestación aún mayor, en
la cual participaban obreros y otros residentes de la ciudad.
Todo el pueblo reaccionó. Los estudiantes de
diversas ciudades realizaron manifestaciones. También se produjeron grandes
huelgas obreras en contra del Japón. El fogoso Movimiento de Salvación Nacional
abarcó todo el país. La revolución popular china entró en una nueva etapa de su
historia.
102
El Movimiento de Salvación Nacional cambió otra vez
la alineación de las clases en China. Ante el inminente peligro, la exigencia
de resistir se ext endió entre los obreros y los campesinos y pequeña burguesía
nacional, y aun a algunos miembros de la pandilla gobernante del Koumintang. En
ese momento el Partido Comunista anunció su nueva tarea fundamental:
«Constituir un amplio frente unido nacional revolucionario». Propuso al
Koumintang el cese del fuego y realizar conversaciones para unirse en contra del
Japón.
El incidente de Sían
La pandilla de Chiang Kai-shek, no obstante,
insistió en su posición anticomunista y rechazó las demandas del pueblo chino y
del Partido Comunista de poner fin a la guerra civil y de resistir al Japón. En
diciembre de 1936, Chiang Kai-shek se trasladó a Sían en la provincia de Shensí
para convocar una reunión de «exterminación comunista» de los comandantes
militares que se encontraban allí. Los generales patriotas Chang Süe-liang,
cuyas tropas procedían de las provincias del noreste ya capturadas por el Japón,
y Yang Ju -cheng, comandante de los ejércitos locales del noroeste, habían ya
sentido la influencia del Movimiento de -Salvación Nacional y especialmente la
presión de sus propios subordinados que estaban profundamente alterados.
Exigieron a Chiang Kai-shek que cesara la lucha interna y que junto con los
comunistas combatiera contra el invasor. El 12 de diciembre, cuando Chiang
Kai-shek respondió ordenando una nueva ofensiva en la guerra civil, lo
arrestaron.
103
El gobierno del Koumintang en Nankín, controlado
por los elementos pro -japoneses, envió grandes fuerzas y aviones para atacar a
Sían. Una nueva y mayor guerra civil, que hubiera sido una fortuna para el
Japón, amenazaba dividir a China. Fue conjurada por el Partido Comunista con su
política de unir todas las fuerzas posibles para resistir al enemigo nacional.
El Partido envió a Chou En -lai a Sían para que negociara la paz in terna
exigida por todos los patriotas. Bajo la presión popular Chiang Kai-shek se vio
obligado a cooperar con los comunistas contra el Japón.
El arreglo pacífico del incidente de Sían puso fin
a diez años de guerra civil. China avanzó hacia un nuevo período histórico, la
Guerra Popular de Resistencia contra el Japón.
Para resumir, durante la Segunda Guerra Civil
Revolucionaria de 1927-37 el Partido Comunista soportó indecibles dificultades
y peligros. Maduró políticamente en la lucha partidista interna, primero contra
la derrotista política derechista de Chen Tu-siu, después contra el
aventurerismo de «izquierda» que quería avanzar sin el pueblo. Comenzó a
trabajar entre el campesinado y creó bases revolucionarias. Fijó la línea
política y la táctica militar -correctas para dirigir al pueblo en la guerra
revolucionaria y a los campesinos en la realización de la reforma agraria, en
la guerra de guerrillas y en el establecimiento de bases revolucionarias en el
campo.
Una vez establecida su firme dirección
marxista-leninista, encabezada por Mao Tse-tung, constituido el fuerte y
templado Ejército Rojo, el Partido Comunista,
104
uniendo al pueblo del país bajo la bandera del
frente unido nacional antijaponés, combatió la política de compromiso y
capitulación del Koumintang y con decisión resistió la agresión imperialista
japonesa.
105
CHIANG KE-FU
LA GUERRA DE RESISTENCIA CONTRA EL JAPON
(1937-1945)
El 7 de julio de 1937, las fuerzas armadas del
imperialismo japonés, que en años anteriores había ocupado las provincias del
noreste de China, atacaron Lukouchiao (Puente de Marco Polo), cerca de Pekín.
El 13 de agosto, sus fuerzas navales atacaron Shanghai y desembarcaron gran
cantidad de fuerzas. Las tropas chinas repelieron el ata que. Ante la invasión
de los agresores japoneses, que abarcaba una zona tan amplia, el pueblo chino,
que estaba decidido a no dejarse esclavizar, comenzó la gran Guerra de Resistencia
contra el Japón.
Situación internacional
En relación a la lucha del pueblo chino contra el
Japón, y desde el punto de vista internacional, existían en aquel momento tres
fuerzas. Los imperialistas japoneses, que trataban de destruir a China como
nación, eran los enemigos mortales del pueblo chino. La Unión Soviética,
106
que dio ayuda militar, financiera y diplomática a
la resistencia popular, era el amigo en quien el pueblo chino más podía
confiar. Estados Unidos y Gran Bretaña no querían que el Japón se apoderase de
los intereses que tenían en China, pero a la vez temían que la fuerza del
pueblo chino aumentara en la resistencia al Japón. Temían al mismo tiempo el
creciente poderío japonés en Asia y los éxitos de la construcción del
socialismo en la Unión Soviética. De manera que, hasta el estallido de la
Guerra del Pacífico en 1941, mantuvieron una doble política. De palabra
estimulaban a China en su resistencia, pero comerciaban en materiales de guerra
con el Japón, en la esperanza de llegar a un compromiso con ese país,
persuadirlo de que se dirigiera al norte y atacara a la Unión Soviética, y
obtener así beneficios de su posición de espectadores.
Tan sólo después que ellos mismos se vieron
atacados en Pearl Harbour y en otros lugares en diciembre de 1941, los países
occidentales realmente necesitaron a China para luchar contra el Japón. Su
doble política tomó entonces una nueva forma. Toda la ayuda de Estados Unidos
fue entregada a Chiang Kai-shek, ninguna a las fuerzas populares dirigidas por
el Partido Comunista que en aquel entonces estaban haciendo frente a la mayor
parte de las tropas invasoras japonesas. De esa manera, el imperialismo norteamericano
esperaba fortalecer a Chiang Kai-shek para utilizarlo como instrumento de su
propia dominación en China, después que el Japón fuera derrotado.
107
Situación interna
Dentro del país había también tres fuerzas: el
pueblo, el gobierno del Koumintang y los traidores.
El pueblo se mantenía firme en la resistencia.
Un sector de los grandes terratenientes pro
japoneses y de la burguesía compradora eran fieles sirvientes del Japón.
El grupo dirigente del Koumintang, la pandilla de
Chiang Kai-shek, también representaba a los grandes terratenientes y
capitalistas, a aquellos allegados a los Estados Unidos y Gran Bretaña. Antes
de 1937, la política de Chiang había sido: «Antes de expulsar a los agresores
extranjeros es necesario estabilizar el orden interno». En los hechos esto
significa reprimir la revolución popular y negarse a combatir al Japón. Esta
política despertó una resistencia popular tan grande que, en diciembre de 1936,
Chiang Kai-shek fue detenido por una parte de las tropas del Koumintang al
mando de Chang Süe-liang y Yan Ju-cheng, en Sían. Bajo la presión de la firme
exigencia de todo el pueblo de resistir al Japón, Chiang Kai-shek se vio
obligado a poner fin a la guerra civil contra los comunistas, lucha que había
durado diez años. Pero aún vacilaba en dar cumplimiento a la demanda del
Partido Comunista de que se librara una guerra nacional de resistencia. Tan
sólo después de la invasión japonesa total en 1937 por fin se decidió a lucha.
Pero debido a que Chiang Kai-shek temía al pueblo, nunca quiso movilizarlo para
la lucha contra el invasor. El Partido Comunis ta vio claramente el doble
carácter de la política de Chiang: por un lado necesitaba resistir la
108
agresión japonesa; por el otro tenía una naturaleza
anticomunista, antipopular. Por lo tanto el Partido lanzó un llamamiento para
desarrollar y extender el frente nacional unido antijaponés con el fin de
reforzar la resistencia nacional y a la vez frenar las actividades
reaccionarias de esa pandilla. Esto era necesario para movilizar a todo el
pueblo y lograr la victoria sobre el imperialismo japonés.
Cuando comenzó la guerra con el Japón, el Partido
Comunista inició negociaciones con el Koumintang. Con el objeto de lograr que
todo el pueblo, en todo el país, participara en la resistencia activa, anunció
que no trataría ya de derribar al Koumintang por la violencia y que es taba de
acuerdo en reorganizar el Ejército Rojo de China dentro del Ejército Nacional
Revolucionario. Impulsado por el auge del movimiento popular de resistencia al
Japón, Chiang Kai-shek tuvo que comprometerse a colaborar en la guerra con el
Partido Comunista. De esa manera quedó establecido el frente nacional unido
antijaponés.
Dos caminos en la resistencia nacional
A medida que la guerra se desarrollaba, se hicieron
evidentes dos líneas, dos políticas opuestas. Los grandes terratenientes y la
burguesía, dirigidos por Chiang Kai-shek, siguieron una línea de resistencia
parcial al Japón, resistencia por parte del ejército, no por el pueblo. El
Partido Comunista y las masas promovían la resistencia completa de toda la
nación. En agosto de 1937, el Partido adoptó un programa de Diez Puntos para la
Salvación
109
Nacional y de Resistencia al Japón que incluía
movilizar, organizar y armar a las masas, lanzar una amplia guerra de
guerrillas contra los agresores japoneses y establecer bases de resistencia en
su retaguardia.
Mao Tse-tung, en su artículo Sobre la guerra
prolongada, escrito en 1938, analizó correctamente la situación política y
militar de China y del Japón. Demostró que el pueblo chino podía alcanzar la
victoria en su resistencia, pero también que la guerra sería larga y penosa.
Comenzando con una etapa de superioridad y ofensiva del enemigo, se
transformaría en una lucha prolongada durante la cual aumentarían las fuerzas
armadas del pueblo chino en tanto que las del enemigo se desgastarían.
Terminaría con la contraofensiva de las fuerzas armadas del pueblo chino y su
victoria. El triunfo sólo podría lograrse apoyándose en el pueblo. Los
acontecimientos posteriores probaron la total exactitud de lo previsto por Mao
Tse-tung.
Primera etapa: el ataque del enemigo
Durante ese período, desde julio de 1937 hasta la
caída de Wuján en octubre de 1938, los invasores japoneses llevaron la
ofensiva. Algunos comandantes patriotas del Koumintang, así como sus tropas,
combatieron heroicamente en el este y centro de China. Pero Chiang Kai-shek,
que temía al pueblo y que por lo tanto lo reprimía, no permitía que el ejército
luchara con toda su capacidad. En cambio, tenía la esperanza de que el Japón
fuera derrotado si los Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Soviética entraban
en la guerra. Por lo
110
tanto, en la práctica, adoptó la estrategia de
combatir sólo a la defensiva y esperar el día en que otros países vencieran al
Japón.
Ante los incesantes ataques y avances del
imperialismo japonés; las tropas del Koumintang pronto se retiraron de Pekín y
Tientsín, de Shanghai y Nankín, luego de Wuján, Cantón y de otras grandes
ciudades, Chiang Kai-shek trasladó la sede de su gobierno a Chungching en la
provincia de Sechuán. Exactamente a los quince meses de guerra, la mitad del
erritorio de China se encontraba bajo la sangrienta ocupación de los agresores
japoneses.
Al ocupar casi la mitad de China, los agresores
japoneses habían tragado una bomba, puesto que el Octavo Ejército —las fuerzas
armadas revolucionarias populares dirigidas por el Partido Comunista— habían
penetrado en esa gran área, movilizando al pueblo para luchar contra el
invasor, creando de ese modo un nuevo frente detrás de la línea del frente del
enemigo. Chiang Kai-shek había esperado que los japoneses aniquilarían para él
esas tropas dirigidas por el Partido Comunista. Pero los acontecimientos no se
produjeron conforme a sus deseos. En septiembre de 1937, el Octavo Ejército
destruyó en el norte de China, una poderosa fuerza japonesa en el paso Pigsin
-kuan al norte de la provincia de Shansí. Fue la primera victoria del pueblo
chino en la guerra de resistencia.
El Partido Comunista y sus tropas recuperaron mucho
territorio, y establecieron allí más de diez bases de resistencia democráticas
de diferentes tamaños. Hacia julio de 1940, en las mismas había una población
que alcanzaba a 100 millones de personas. El Octavo Ejército
111
y el Nuevo Cuarto Ejército habían aumentado sus
tropas de 40.000 hombres al comienzo de la guerra, a 500.000.
Segunda etapa: la lucha prolongada
Amenazado en su retaguardia por los ejércitos
populares y por las fuerzas del pueblo de las bases de resistencia democrática,
el agresor japonés, después de apoderarse de Cantón y Waján, se vio obligado a
detener su avance. Desde fines de 1938 hasta fines de agosto de 1945, su
esfuerzo militar principal se concentró en liquidar estas fuerzas armadas
populares y las bases. El frente de batalla en la retaguardia del enemigo se
transformó en el corazón de la resistencia de la lucha de China contra el imperialismo
japonés y los ejércitos populares en su fuerza combatiente principal. Tal era
la situación fundamental en la etapa de la lucha prolongada.
El gobierno del Koumintang, en tanto mantenía una
actitud pasiva respeto a la resistencia, llevaba adelante activamente su
política anticomu nista, antipopular. Wang Ching-wei, la segunda figura del
Koumintang después de Chiang Kai-shek, se rindió al Japón y constituyó un
gobierno títere en Nankín. Chiang Kai-shek, si bien se mantuvo en la
resistencia, entró en contacto secreto con el Japón. Cuando en 1939 Hitler
desató la Segunda Guerra Mundial y pareció que el fascismo dominaría a toda
Europa occidental y a Gran Bretaña, Chiang Kai-shek se preparó activamente en
secreto para unirse a los país es del Eje.
A fines de 1939 y principios de 1940, Chiang Kai-
112
shek dispuso que se atacara militarmente al Octavo
Ejército en la Región Fronteriza de Shen-si-Kansú-Ningsia en el norte de China.
El ejército popular, bajo la dirección firme y decidida del Partido Comunista,
rechazó los ataques. Las con signas del Partido eran: «Mantener la resistencia,
oponerse a la capitulación. Mantener la unidad, oponerse a la división.
Mantener el avance, oponerse al retroceso.»
En enero de 1940, la amenaza de una nueva guerra
civil y de la capitulación del Koumintang llevaron confusión y abatimiento al
pueblo, que esperaba que el Partido Comunista señalara el camino para la
victoria de la revolución popular, y que además quería un programa completo
para resistir al Japón y para la construcción nacional después de la victoria,
programa que quería y necesitaba. En ese momento Mao Tse-tung escribió su
conocida obra Sobre la nueva democracia. Manifestó que la revolución popular china
estaba destinada al triunfo; que sería dirigida por la clase obrera y por su
Partido —el Partido Comunista— y que pasaría por dos etapas; primero la nueva
democracia, luego el socialismo.
Mao Tse-tung también señaló que para lograr la
victoria en la guerra de resistencia debía mantenerse el frente nacional unido
antijaponés, y que el Partido Comunista debía conservar su posición
independiente y su política de «lograr la unidad a través de la lucha». De las
dos contradicciones que en aquella época existían en la sociedad china —entre
la nación china y los invasores japoneses y entre el pueblo chino y los
reaccionarios del Koumintang— la primera era todavía la principal. Sobre esta
base, y en tanto el Koumintang no capitulara abierta-
113
8. — BREVE
HISTORIA DE LA CHINA
mente ante el Japón, el Partido Comunista
mantendría su cooperación para luchar contra el invasor. No obstante, los
ataques de los reaccionarios del Koumintang al pueblo que luchaba contra el
Japón encontrarían respuesta, pero el contraataque se haría teniendo en cuenta
el principio de «razón, oportunidad y moderación», para poder realizar el
objetivo de resistir conjuntamente al Japón.
En las bases de resistencia, gente de diversos
sectores estaba unida contra la agresión japonesa bajo la dirección del Partido
Comunista; allí la correcta aplicación de la política del frente unido había
permitido al poder político popular poner en práctica el sistema de «un
tercio», es decir que en los gobiernos locales, los comunistas, otras fuerzas
progresistas y elementos intermedios, re presentaban cada uno un tercio del
total de los integrantes de dicho gobierno. Ese método llevó a una mayor consolidación
y crecimiento de las bases y al constante aumento de las fuerzas armadas
populares en la retaguardia del enemigo, que se transformaron en una fuerza
invencible.
Ataque al Nuevo Cuarto Ejército
En enero de 1941, Chiang Kai-shek inició su segunda
campaña anticomunista de tiempo de guerra. Fraguó un complot militar que
consistió en ordenar que todas las unidades del Nuevo Cuarto Ejército que se
encontraban al sur del Yangtsé, sé dirigieran hacia el norte. En el camino, el
cuartel general del Muevo Cuarto Ejército y su reta guardia cayeron en una
emboscada y fueron cercados
114
por 80.000 soldados del Koumintang; combatiendo
valientemente contra fuerzas superiores resistieron durante siete días. Tan
sólo 1.000 hombres pudieron pasar. Ye Ting, comandante del Nuevo Cuatro
Ejército fue tomado prisionero. Tal fue el «Incidente al sur de Anjuí»,
episodio que conmovió a la nación y al mundo.
Después de este complot, Chiang Kai-shek fraguó
acusaciones contra el Nuevo Cuarto Ejército y ordenó su disolución. El Comité
Central del Partido Comunista lanzó inmediatamente una declaración rechazando
la orden de Chiang y declarándola nula y sin validez. Su Comité Militar
Revolucionario nombró a Chen Yi comandante interino del Nuevo Cuarto Ejército.
Ordenó también al ejército mantener la lucha de resistencia contra el Japón en
el este y centro de China.
De tal manera se puso al desnudo ante los ojos de
todo el pueblo la sucia traición de Chiang Kai-shek. Su posición dirigente se
hizo más tambaleante, en tanto que el prestigio del Partido creció enormemente.
Consolidación y desarrollo graduales de las áreas
liberadas
De todos los duros años de la guerra popular de
resistencia dirigida por el Partido Comunista en las bases de la retaguardia
enemiga, 1941 y 1942 fueron los peores. Los agresores japoneses con centraron
el 60 % del total de sus fuerzas contra esas bases y trataron de acabar con
ellas y con el poder político popular por medio de sus continuas campañas de
«Quemarlo todo, matar a todos y
115
saquearlo todo.» Cientos de miles de aldeas fueron
desbastadas. Por orden de Chiang Kai-shek, alrededor de la mitad de las tropas
del Koumintang en los frentes próximos a las bases de resistencia, se rindieron
al Japón. Luego, en coordinación con las tropas japonesas, atacaron las zonas
liberadas.
Bajo los golpes de las despiadadas operaciones de
limpieza de los japoneses y el estricto bloqueo económico del Koumintang, la
población de las zonas liberadas disminuyó a un total de 50 millones y el
Octavo Ejército a 300.000 hombres. Gran cantidad de comunistas dieron sus vidas
en la heroica lucha.
Para llevar a cabo la política de «combinar el
trabajo con la lucha» y de «armar a todo el pueblo» el Partido Comunista
realizó una ardua tarea, organizando una inmensa y poderosa milicia popular.
Estas unidades jugaron un importante papel coordinando sus acciones con la
lucha del ejército regular, defendiendo y protegiendo a la población de las
regiones fronterizas mientras ésta se ocupaba de la producción, y liquidando a
los agentes y a los traidores del Koumintang y manteniendo orden social en las
bases de resistencia. A medida que la lucha armada se desarrollaba en forma
masiva, los milicianos idearon ingeniosos medios de guerra. Utilizaron toda
clase de armas y adoptaron diferentes medios de defensa, tales como minas de
confección casera, túneles, etc. Todas mostraron ser muy eficientes. Mientras
tanto, en las zonas liberadas, los empleados de gobierno, estudiantes y
soldados, siguiendo la directiva del presidente Mao Tse-tung de «desarrollar la
producción y progresar a través de sus propios esfuer-
116
zos», lanzaron un gran movimiento por la producción
para aligerar la carga que pesaba sobre el pueblo. Produjeron sus propios
alimentos, hilaron y tejieron su propia ropa y se ocuparon de la producción
subsidiaria para satisfacer las necesidades materiales de las oficinas del
gobierno, las unidades del ejército y las escuelas.
El Partido Comunista llevó adelante durante los
años 1942 y 1943 una campaña de rectificación de carácter masivo para ayudar a
sus miembros a adquirir conocimientos marxistas -leninistas sólidos y una base
proletaria más firme; esa campaña consolidó sus filas como nunca.
Tales fueron los esfuerzos en todos los terrenos
que permitieron al pueblo de las bases de resistencia en la retaguardia enemiga
capear lo más duro de la guerra, rechazar los crueles ataques de los agresores
japoneses y aplastarlos. A partir del verano de 1943 la situación allí comenzó
a mejorar. Las zonas liberadas, los ejércitos populares y las milicias, todos
comenzaron a crecer nueva mente. En la primavera de 1945 la población en las
zonas liberadas había aumentado a cerca de 95 millones el ejército regular a
910.000 hombres y las milicias a 2.200.000. El poderío así creado fue la fuerza
principal en el contraataque a los agresores japoneses hacia el fin de la
guerra.
El gobierno corrompido y reaccionario del
Koumintang
Mientras tanto, en las zonas del Koumintang las
cosas iban de mal en peor. La pandilla reaccionaria de Chiang
117
Kai-shek además de liquidar todos los derechos
democráticos y establecer el terror por medio de su policía secreta, obtuvo
fabulosas fortunas exprimiendo al pueblo. La emisión incontrolada de moneda
produjo una inflación ruinosa, declinación económica y desempleo. Al tener en
sus manos el control de la política y de las finanzas, la camarilla de Chiang
Kai-shek monopolizó en forma personal o de grupo tanto la industria como el
comercio y ahogó las empresas industriales y comerciales nacionales. Se había
producido un desarrollo monstruoso de la clase de los «capitalistas
burocráticos» encabezada por las «Cuatro grandes familias» de Chiang Kai shek,
T.
V. Soong, H. H. Kung y los hermanos Chen.
En junio de 1943, para consolidar su poder, Chiang
Kai-shek planeó un ataque relámpago a la zona de Yenán, donde estaba la
dirección del Partido Comunista. Gracias a la vigilancia de éste, se denunció
el complot; se despertó gran oposición popular en todo el país y ante ella
Chiang se vio obligado a abandonar sus maquinaciones.
Mientras tanto, la decisiva victoria de
Stalingrado, lograda por el pueblo soviético en su guerra contra Hitler, hizo
cambiar el curso de la lucha entre la Unión Soviética y Alemania y de la
Segunda Guerra Mundial, guerra que se libraba contra el fascismo. En 1944 tanto
los ejércitos nazis de Hitler en Europa como los agresores japoneses en la zona
del Pacífico, empezaron a abandonar posiciones. Puesto que los crecientes
ataques de los aliados vulneraban el transporte marítimo del Japón, éste se vio
en la urgente necesidad de abrir una línea de comunicación terrestre desde el
noroeste de China hasta el Vietnam. Para lograr su objetivo, los japoneses
ataca-
118
ron las provincias de Jonan, Junán, Kuangsí y
Kuichou. A pesar de haber recibido ayuda en armas y equipo de Estados Unidos
sobrepasando en varias veces las del enemigo, las tropas de Chiang Kai-shek
perdieron en pocos meses 2.000.000 de kilómetros cuadrados de territorio, 146
ciudades y pueblos. Fue el resultado inevitable de los cinco años de
resistencia pasiva y de activo anticomunismo del Koumintang, así como la clara
manifestación de la corrupción extrema de su gobierno reaccionario.
Ante la desintegración general del Koumintang, el
pueblo chino no pudo soportar más su gobierno perverso y corrompido. Se alzó
encolerizado re clamando el fin de la dictadura del Koumintang. Estas fuerzas
se transformaron en otro movimiento patriótico contra Chiang Kai-shek. A pesar
del terror blanco y las persecuciones, los partidos políticos democráticos y
grupos populares se reunieron abiertamente en Chung-ching para reclamar la
reorganización del régimen de Chiang Kai-shek y la formación de un gobierno de
coalición democrática con la participación del Partido Comunista y de otros
partidos democráticos.
La victoriosa contraofensiva del pueblo chino
En abril de 1945, para celebrar la victoria
inminente de la Segunda Guerra Mundial y el triunfo del pueblo chino en la
resistencia, el Partido Comunista de China convocó su VII Congreso en Yenán. En
su informe político Sobre el gobierno de coalición, el presidente
119
Mao Tse-tung llamó a todo el Partido y a todo el
pueblo a luchar por la victoria final y por el establecimiento de un gobierno
de coalición democrática. Al mismo tiempo advirtió al imperialismo
norteamericano y a la pandilla de Chiang Kai-shek que el pueblo chino no
permitiría que nadie le robase los frutos de la victoria y que llevaría
adelante luchas decididas contra cualquier maquinación de los reaccionarios, de
adentro o de afuera, que tal cosa intentaran. En las zonas de Chiang Kai-shek
el movimiento patriótico democrático se desarrolló con ímpetu incontenible.
En mayo de 1945 el Ejército Rojo soviético tomó
Berlín y la derrota de las tropas fascistas de Hitler culminó con su rendición
a la Unión Soviética, Gran Bretaña y Estados Unidos. En agosto de 1945 la Unión
Soviética declaró la guerra al Japón. Con golpes rápidos destrozó el poderoso
ejército japonés de Kuantung, de 800.000 hombres, estacionado al noreste de
China. El Octavo Ejército y el Nuevo Cuarto Ejército que habían persistido en
la resistencia al enemigo en su retaguardia, iniciaron el 10 de agosto un
contraataque general y reconquistaron 197 ciudades que se hallaban en poder de
los japoneses.
Las tropas de Chiang Kai-shek en ese entonces
estaban todavía lejos, en la gran retaguardia del suroeste y noroeste de China,
y no se hallaban preparadas en absoluto para este rápido desarrollo de la
situación militar. Luego de la capitulación formal del Japón, Estados Unidos y
Chiang Kai-shek se confabularon con las tropas japonesas y con las traidoras,
dándoles la orden de conservar las grandes ciudades y principales vías de
120
comunicación que tenían ocupadas y en ningún caso
rendirse a las tropas dirigidas por el Partido Comunista. Al mismo tiempo,
barcos y aviones norteamericanos transportaron apresuradamente las tropas del
Koumintang desde la lejana retaguardia para que controlaran las zonas ocupadas
por los japoneses. De modo que únicamente debido a la ayuda combinada de los
norteamericanos, los japoneses y los traidores fue que Chiang Kai-shek y sus
fuerzas armadas recuperaron el control de la mayor parte de China. Esa momentánea
«superioridad» se subió a la cabeza de Chiang Kai-shek. Una vez en
«condiciones» y abastecido con nuevas armas norteamericanas, rompió las
negociaciones para establecer un gobierno de coalición, redobló sus esfuerzos
para reprimir el movimiento democrático y se compro metió a «liquidar a los
comunistas» en seis meses.
Así, a la victoria de la Guerra de Resistencia a la
agresión japonesa no siguió la paz sino la Guerra de Liberación, en la que el
pueblo finalmente derrocó a sus tres grandes enemigos: la dominación externa
del imperialismo y la dominación in terna de los terratenientes feudales y de
los monopolios del capital burocrático.
121
WANG CHING-YAO
LA GUERRA POPULAR DE LIBERACION (1946-1949)
En 1945, después de la victoria en la guerra de
resistencia contra el Japón, lo que más profundamente deseaba el pueblo era la
paz interior y construir un país de nueva democracia; una China independiente,
libre, democrática, próspera y fuerte. Pero el Koumintang, encabezado por
Chiang Kai-shek, y los imperialistas norteamericanos, estaban decididos a
lanzar una guerra civil y a arrancar al pueblo los frutos de la victoria en la
Guerra de Resistencia contra el Japón, para colocar de nuevo a China bajo el dominio
del imperialismo, del feudalismo y del capitalismo burocrático.
Chiang Kai-shek desata la guerra civil
El pueblo chino, que durante tanto tiempo había
sufrido la guerra y sus calamidades, ansiaba la paz y estaba en contra de la
guerra civil. En la burguesía nacional y en las capas más altas de la pequeña
burguesía, como también en los partidos democráticos que represen-
122
taban a estas clases, existían quienes abrigaban
ilusiones sobre los imperialistas norteamericanos y los reaccionarios del
Koumintang. El Partido Comu nista, sin embargo, hacía tiempo que estaba en
guardia frente a la guerra civil que tramaban los reaccionarios del Koumintang
y sus amos norteamericanos; realizó los mayores esfuerzos para impedirla a fin
de enseñar al pueblo a conocer la verdadera faz del ene migo y, si era posible
para salvar la paz. El 16 de agosto de 1945 hizo una propuesta de 6 puntos al
Koumintang para impedir la guerra civil y el 25 del mismo mes, lanzó una
declaración llamando a la paz, a la democracia y a la unidad. Después Mao
Tse-tung, presidente del Partido Comunista, viajó a Chugching para negociar con
Chiang Kai-shek. El 10 de octubre del mismo año, representantes de ambas partes
firmaron un acuerdo para «evitar decididamente la guerra civil». Fiel a los
términos del mismo, el Partido Comunista ordenó a sus ejércitos que se
retiraran de ocho guarniciones militares en las provincias de Kuangtung,
Cheching y sur de Chiangsú. Chiang Kai-shek, sin embargo, violó el acuerdo casi
de inmediato y ordenó se atacaran las zonas liberadas del norte de China.
Manteniendo una vigilancia permanente, el Partido Comunista y el Ejército
Popular de Libe ración que éste - dirigía, rápidamente aniquilaron la totalidad
de los 110.000 hombres atacantes del Koumintang.
Durante toda la Guerra de Resistencia contra el
Japón, el Ejército Popular de Liberación (conocido entonces como Octavo
Ejército y Nuevo Cuarto Ejército) había luchado en los frentes de avanzada en
el norte, noreste y este de China, cercando muchas ciudades ocu-
123
padas por los japoneses. Las tropas del Koumintang,
que no habían participado en la guerra de Resistencia, habían ido a dar al
suroeste y noroeste del país. En esta situación, Chiang Kai-shek había
levantado su voz contra la guerra civil y la dictadura y por la paz y la
democracia. Los imperialistas norteamericanos lo advirtieron y, simulando una
«mediación» enviaron su representante oficial George C. Marshall en diciembre
de 1945. Disfrazado de «mediador», ayudó a Chiang Kai-shek a ganar tiempo, y
tomar posiciones para lanzar la guerra civil total.
A indicación de Marshall, Chiang Kai-shek simuló
aceptar la exigencia del Partido Comunista y de todo el pueblo. El 10 de enero
de 1946 firmó una tregua con el Partido Comunista. También se vio obligado a
convocar un Consejo Consultivo Político que incluía a representantes de los
partidos democráticos, en el que se aprobaron cinco resoluciones sobre la
construcción pacífica del país y la reorganización del gobierno del Koumintang.
Pero durante todo ese tiempo, Marshall utilizaba la marina y la fuerza aérea norteamericanas
para transportar el grueso de las tropas de Chiang Kai-shek a las ciudades
principales ocupadas por los japoneses, que desde hacía largo tiempo estaban
cercadas por el Ejército de Liberación, y a otros puntos desde donde atacar a
las zonas liberadas.
En julio de 1946, después de todos estos
preparativos realizados tras la cortina de humo de «paz», Chiang Kai-shek
rompió la tregua de enero y las resoluciones del consejo consultivo político, y
con 1.600.000 soldados lanzó una ofensiva general contra el ejército de
liberación en el noreste, norte, centro y este de China: de ese modo
124
dio comienzo a una guerra civil que, por su
amplitud, no tenía precedente en la historia china. El Partido Comunista y el
Ejército Popular de Liberación bajo su dirección, reaccionaron de inmediato
para hacer frente a la guerra contrarrevolucionaria con la guerra
revolucionaria. Así comenzó la Gran Guerra de Liberación del pueblo chino.
La guerra civil iniciada por Chiang Kai-shek era en
realidad un intento de transformar a China en colonia norteamericana, plan en
el que Estados Unidos proporcionaba el dinero y las armas y Chiang Kai-shek las
tropas. Por esa razón, antes y después de la rendición del Japón, Estados
Unidos ayudó a Chiang Kai-shek con enormes préstamos y equipó su ejército con
artillería, tanques, aviones y barcos de guerra de fabricación norteamericana.
Toda esa ayuda sumó casi 6.000 millones de dólares, en los que estaban incluidos
los pertrechos para 106 divisiones. Los barcos de guerra y los aviones
norteamericanos, además, transportaban casi un millón de soldados de Chiang a
las posiciones para el ataque a las zonas libera das; las fuerzas armadas
norteamericanas también participaron directamente en la guerra civil
contrarrevolucionaria. Durante este período, fuerzas de la infantería de marina
de los Estados Unidos, en total 140.000 hombres, guarnecieron ciudades tan
importantes como Shanghai, Chingtao, Tientsin Peiping y Chingjuangtao y
penetraron muchas veces en las zonas liberadas, bien por cuenta propia o en
ayuda de las tropas de Chiang Kai-shek.
Cuando comenzó la guerra civil, Chiang Kai-shek
tenía 4.300.000 soldados que ocupaban una zona, habita-
125
da por el 70 % de la población del país y
controlaba las principales ciudades y las vías de comunicación más importantes;
además sus tropas se habían apoderado de todo el armamento del millón de
soldados japoneses que habían invadido China y, como ya se ha dicho, recibió
enorme ayuda militar y financiera de los Estados Unidos. En 1946 el Ejército
Popular de Liberación contaba con menos de una tercera parte de la cantidad de
soldados que tenía el Koumintang.Sus unidades, pobremente equipadas, estaban
dis tribuidas en más o menos una docena de bases y no recibían ninguna ayuda
del exterior. Tan sólo el 30 % de la población del país habitaba las zonas
liberadas, la reforma agraria estaba comenzando en las mismas, de manera que el
Ejército Popular de Liberación todavía no tenía una retaguardia consolidada.
Envalentonado por esa momentánea superioridad, Chiang Kai-shek se jactó de que
aniquilaría al EPL en un plazo de tres a seis meses.
Frente a esa situación en que el enemigo era
pasajeramente más fuerte, muchos dudaban si se podría ganar la guerra. Pero el
mismo ‘día en que comenzó la lucha, el Comité Central del Partido Comunista
señaló: «Las tropas de Chiang fracasarán irremediablemente». Esta observación
se fundaba en que la superioridad del enemigo en hombres y en armas y la ayuda
que recibía de los Es tados Unidos eran factores transitorios. El factor
decisivo era el carácter de la guerra, si era justa o injusta, y si tenía o no
el apoyo del pueblo. Poco después de que estallara la guerra Mao Tse-tung
expuso, en una entrevista con la periodista norteamericana Anna Louise Strong,
su famosa tesis de que todos los reaccionarios son
126
«tigres de papel» Dijo: «Chiang Kai-shek y sus
sustentadores los reaccionarios norteamericanos, son tigres de papel... Tan
sólo nos apoyamos en mijo más fusiles, pero la historia demostrará finalmente
que este mijo más estos fusiles son más fuertes que los aviones y los tanques
de Chiang Kai-shek... Un día estos reaccionarios fracasarán y nosotros
venceremos.»
Mao Tse-tung armó al EPL con sus brillantes ideas
sobre estrategia y táctica. Enseñó que estratégicamente debemos despreciar a
todos los enemigos, pero que tácticamente debemos tener los muy en cuenta.
También estableció los siguientes principios tácticos: que el objetivo
principal en la guerra de -liberación debía ser aniquilar a las fuerzas del
enemigo y no mantener o tomar ciudades o plazas; que debía reunirse una fuerza
superior y aniquilar las fuerzas enemigas una por una. Estos principios
tácticos fueron resumidos posteriormente en los conocidos diez principios
militares de Mao Tse-tung desempeñaron un papel decisivo en las sucesivas
victorias que alcanzó el EPL en todo el curso de la guerra, en el rápido cambio
en la correlación de fuerzas entre el enemigo y nosotros, y en el rápido
fortalecimiento de las fuerzas populares.
Después del primer año de guerra (julio de
1946-junio de 1947) el EPL, en tanto que abandonaba por propia iniciativa 105
ciudades, puso fuera de combate a 1.120.000 hombres de las tropas enemigas, y
aumentó sus fuerzas regulares de 1.200.000 a 2.000.000, en parte aceptando a
soldados enemigos que habían sido hechos prisioneros y reeducados y que
deseaban incorporarse a sus filas. Se pertrechó con cantidad de armas modernas
127
tomadas del enemigo que se rendía. El EPL no
solamente rechazó sucesivamente las ofensivas generales del enemigo contra las
áreas liberadas y sus ofensivas contra puntos estratégicos en Shantung y el
norte de Shensi, sino que además lanzó, en julio -septiembre de 1947, su
ofensiva general contra las zonas controladas por el Koumitang. Como resultado
la situación militar se modificó en forma fundamental: las fuerzas de Chiang
Kai-shek se vieron obligadas a pasar de la ofensiva estratégica a la defensiva estratégica,
en tanto que el EPL pasó de la defensiva estratégica a la ofensiva estratégica.
Movimientos revolucionarios populares
El triunfo del EPL estuvo inseparablemente
vinculado a la reforma agraria en las zonas libe radas. Al terminar la Guerra
de Resistencia contra el Japón, los campesinos deseaban ardiente mente poseer
la tierra. A partir de mayo de 1946 el Partido Comunista dirigió a los
campesinos de las zonas liberadas para que comenzaran el movimiento de la
reforma agraria. En octubre de 1947, el Partido promulgó el Proyecto de Ley
Agraria y el movimiento se hizo más amplio y profundo. En el invierno de 1948,
unos cien millones de campesinos pobres de las zonas liberadas habían recibido
tierra, liberándose para siempre de la explotación y opresión feudales.
La reforma agraria despertó el apoyo entusiasta de
las masas campesinas a la guerra de liberación. Se incorporaron al ejército,
organizaron actividades para apoyar los diversos frentes y se transformaron en
inagota-
128
ble manantial de fuerza del EPL. La reforma agraria
fortaleció mucho la alianza obrero-campesina y echó sólidos cimientos para un
amplio frente unido revolucionario.
La victoria del EPL también estaba inseparablemente
unida al patriótico movimiento democrático en las zonas controladas por el
Koumintang, donde el pueblo había sido expoliado por las «cuatro grandes
familias» de Chiang Kai-shek, T. V. Soong, H. H. Kunk y los hermanos Chen, que
en total amasaron fortunas calculadas en 20.000 millones de dólares. La ayuda y
el apoyo que Chiang Kai-shek recibió de Estados Unidos la pagó firmando una
serie de tratados por los que enajenaba los derechos de China. Su política de
entrega, de dictadura y de guerra civil; el Saquea inhumano del capital
monopolista norteamericano y las atrocidades de las fuerzas agresoras
norteamericanas, causaban al pueblo sufrimientos indecibles, especialmente en
las zonas controladas por el Koumintang y desataron el odio vio lento y la
lucha del mismo. El Partido Comunista movilizó y organizó al pueblo en las
zonas del Koumintang y lo dirigió en heroicas luchas revolucionarias. Desde el
otoño del 1946 hasta la víspera de la liberación de todo el país, varios
cientos de miles de estudiantes de Shanghai, Peiping, Tient-sín, Nankín y otras
importantes ciudades realizaron una tras otra grandes demostraciones pro
testando por el hambre, la guerra civil, las persecuciones y la intervención de
Estados Unidos en los asuntos internos de China. Se produjeron huelgas obreras;
los pobres de la ciudad asaltaron los almacenes y se apoderaron del arroz; los
campesinos se alzaron en armas. Las turbulentas luchas
129
9. — BREVE
HISTORIA DE LA CHINA
populares en las zonas del Koumintang constituyeron
el segundo frente de la revolución, que rodeó y aisló a la traidora pandilla de
Chiang Kai-shek.
En los primeros días de la guerra, algunos miembros
de la burguesía nacional y de la alta y pequeña burguesía albergaban todavía
ilusiones respecto de los imperialistas norteamericanos y de los reaccionarios
del Koumintang. Se imaginaban que China tomaría el «tercer camino», el camino
de la dictadura de la burguesía según los moldes británicos o norteamericanos,
prescindiendo de la dictadura de los grandes terratenientes y de la gran
burguesía del Koumintang, como también de la dictadura democrática del pueblo
dirigida por el Partido Comunista de China. Pero, como quedaron francamente al
descubierto los verdaderos colores del imperialismo norteamericano y de Chiang
Kai-shek, y, como el EPL iba de victoria en victoria, estas ilusiones se
desvanecieron, incorporándose a la revolución más y más gente.
El Partido Comunista de China, a través de la
declaración que el EPL hizo el 10 de octubre de 1947, dio el programa político
básico de la revolución de la nueva democracia en China. Este pro grama era:
unir a todas las clases oprimidas: obreros, campesinos, soldados,
intelectuales, comerciantes; a las organizaciones populares, partidos
democráticos, minorías nacionales, chinos de ultramar y demás patriotas, y
organizarlas en un frente nacional unido para derribar el gobierno dictatorial
de Chiang Kai-shek y constituir un gobierno de coalición democrática. También
se expuso un programa económico, que consistía en confiscar la tierra
130
de los terratenientes feudales y redistribuirla
entre los campesinos; en confiscar el capital monopolista de los burócratas del
Koumintang, encabezados por las cuatro grandes familias y transformarlo en
capital del estado de nueva democracia; en proteger la industria y el comercio
nacionales.
Los dos programas ganaron rápido y entusiasta apoyo
de todo el pueblo, en todo el país. Bajo la dirección del Partido Comunista
pronto se formó un amplio frente unido democrático popular de obreros,
campesinos, pequeña burguesía, burguesía nacional y otros patriotas, a quienes
unía la aspiración común de luchar contra el imperialismo, el feudalismo y el
capitalismo burocrático.
Tanto desde el punto de vista militar como de las
condiciones políticas, en aquel momento estaba madura la situación para
aplastar al gobierno reaccionario del Koumintang. El manifiesto del EPL llamaba
a todo el pueblo a «derrocar a Chiang Kai-shek y construir una nueva China».
Dio rápido impuso a la guerra de liberación y al movimiento revolucionario
popular, haciéndoles alcanzar su mayor auge que anunciaba la victoria final.
Hacer avanzar la revolución hasta el fin
En el curso de la guerra la marcha victoriosa del
EPL y el rápido ascenso de la revolución popular determinaron que los agresores
norteamericanos y Chiang Kai-shek recurrieran a luchas desesperadas y a rodeos
para salvarse.
En noviembre y diciembre de 1946, Chiang Kai-shek,
131
respaldado por Estados Unidos, desconoció los
acuerdos del consejo consultivo político y promulgó una falsa «Constitución»
legalizado su dictadura fascista. En marzo de 1947 obligó al Partido Comunista
a retirar sus representantes de Nankín, Shanghai y Chungching. Luego ordenó a
sus tropas que atacaran Yenán, sede del Comité Central del Partido Comunista.
En julio de 1947 llamó frenéticamente a una «movilización total», in tentó una
obstinada resistencia militar al avance de los-ejércitos populares y acentuó la
persecución sangrienta de la revolución popular en las zonas por él
controladas. Al mismo tiempo el gobierno norteamericano despachó a China, a
toda prisa, otro enviado especial, Albert C. Wedemeyer, colocó más consejeros
militares en el gobierno del Koumintag, se apoderó de más bases militares en
las áreas bajo control de éste y dio más ayuda militar a Chiang Kai-shek. Sin
embargo, todos estos esfuerzos no fueron más que los últimos estertores. No
podía salvar al imperialismo norteamericano y a Chiang Kai-shek de la derrota
final.
La ofensiva estratégica del EPL comenzó en julio de
1947 cambiando la correlación de fuerzas. Durante el segundo año de la guerra
(julio 1947-junio 1948), el EPL no sólo recuperó grandes zonas y muchas
ciudades, sino también dejó fuera de combate a 1.520.000 hombres más de las
tropas enemigas. No sólo continuó aumentando su fuerza numérica, sino también
aprendió a tomar las ciudades por asalto.
A partir de setiembre de 1948 el EPL lanzó tres
grandes campañas de cerco. La campaña de Liao si-Srenyang desde el 12 de
setiembre hasta el 2 de noviem-
132
bre de 1948, liberó todo el noreste de China. Al
llegar a su fin, habían quedado fuera de combate 472.000 hombres de las tropas
enemigas, de manera que el EPL tenía absoluta superioridad numérica. Luego,
desde el 7 de noviembre de 1948 hasta el 10 de enero de 1949 se desarrolló la
batalla decisiva de Juai-Jai que aniquiló de un golpe 550.000 soldados del
Koumintang, incluyendo las divisiones mejores armadas de Chiang Kai-shek,
liberando toda la zona este de China, al norte del río Yangtsé. Posteriormente
un millón de hombres del EPL se consolidaron en la ribera norte del Yangtsé
ejerciendo presión sobre la zona de Nankín-Shanghai, corazón del régimen
koumintanista. Entretanto, desde el 5 de diciembre de 1948 hasta el 31 de enero
de 1949, se libraba la batalla de Pekín-Tientsín en el norte de China. Tientsín
y Changkchiakou fueron tomadas por asalto. En Pekín la guarnición del
Koumintang se rindió y la ciudad fue liberada pacíficamente. El Koumintang
perdió 520.100 hombres en esta batalla y virtual mente todo el norte de China
fue liberado.
Con la victoria en las tres campañas, fue liberado
un vasto territorio al norte del Yangtsé me dio é inferior y quedaron fuera de
combate todas las fuerzas principales y las mejores divisiones del Koumintang.
Fueron triunfos decisivos, el fin de la guerra estaba a la vista.
Al borde de la destrucción total, Chiang Kai-shek,
aleccionado por sus amos norteamericanos, lanzó una falsa «ofensiva de paz». El
1 de enero de 1949 dirigió al Partido Comunista un llamado a la paz. Luego se
«retiró» de la presidencia dejando en su lugar al caudillo militar Li
Chong-yen, para que actuara en su nombre. Simultá-
133
neamente, el ala derecha de la burguesía divulgaba
ideas de un compromiso pacífico, con la intención de que la revolución popular
adquiriera un tinte más moderado.
El presidente Mao Tse-tung denunció de inmediato la
maniobra del enemigo y llamó al pueblo a aplastar por completo sus tramoyas de
«paz» del mismo modo que había aplastado sus ofensivas militares, y a hacer
avanzar la revolución hasta el fin.
En marzo de 1949, en vísperas de la victoria total
de la revolución democrática del pueblo chino, el Comité Central del Partido
Comunista de China realizó su segunda sesión plenaria. En esta ocasión Mao
Tse-tung presentó un informe * sobre cuya base se adoptó una resolución que
fijaba la política para acelerar la victoria total. El Comité Central resolvió
que el centro de las tareas del Partido debía pasar de las aldeas a las
ciudades y que el Partido, después del triunfo de la revolución democrática, debería
dirigir al pueblo en la rápida rehabilitación de la producción para transformar
a China de país agrícola en país industrial y de sociedad de nueva democracia
en sociedad socialista. Posteriormente esta resolución iba a transformarse en
base de la línea general del período de transición al socialismo.
Después de la sesión el Comité Central del Partido
se trasladó desde una aldea cerca de Sichia-chuang, en la provincia de Jopei, a
Peiping. En tanto que ponía al descubierto la naturaleza engañosa de las
propuestas de paz del enemigo, el Partido no se negó a negociar y en
* Tomo IV de las Obras Escogidas de Mao Tse-tung,
pág. 375.
134
abril inició en Peiping conversaciones de paz con
los delegados del Koumintang. En un plazo de quince días ambas partes
redactaron el Acuerdo sobre la paz in terna. Pero el gobierno del Koumintang se
negó a firmarlo. De ese modo demostró que su verdadera intención con las
conversaciones era frenar el avance del EPL, y no, en absoluto, buscar la paz.
El 21 de abril de 1949, Mao Tse-tung y Chu Te,
comandante en jefe, dieron la orden al EPL de continuar avanzando y liberar el
resto del país. Ese mismo día las tropas comenzaron a cruzar el río Yangtsé. El
23 de abril entraron en Nankín, capital del Koumintang, con lo que sellaron la
ruina de su gobierno reaccionario. Antes de acabar el año habían liberado todas
las ciudades importantes y vastos territorios al sur del Yangtsé y al suroeste
y noroeste de China. La provincia de- Sui yuan, al oeste de Sechuán y de
Sinchiang y las ciudades de Changshá, en la provincia de Junán, y Kunming en la
de Yunán, fueron liberadas. En abril y mayo de 1950 el EPL atravesó el mar para
liberar la isla de Jainán y el archipiélago de Chous-han. En mayo de 1951 el
Tibet fue liberado en forma pacífica. De esa manera, a excepción de Taiwán y de
algunas otras islas aún ocupadas por el Koumintang y los agresores
norteamericanos, toda China pasó a manos del pueblo.
En cuatro heroicos años de lucha, desde julio de
1946 hasta junio de 1950, el EPL derrotó en total a 8.070.000 hombres armados
del Kuomintang, incluyendo las fuerzas originales y aquellas reclutadas
compulsivamente durante la guerra.
135
Nace la Nueva China
En agosto de 1949, cuando el pueblo chino se
preparaba para establecer la República Popular China, el gobierno de Estados
Unidos publicó Las relaciones de Estados Unidos con China, documento conocido
como «El libro blanco». En el mismo se admitía que impedir la gran victoria del
pueblo chino había estado «fuera de control del gobierno de los Estados
Unidos». Pero el libro blanco también declaraba abiertamente la intención del
gobierno norteamericano de destruir la nueva China y de encontrar nuevos agentes
para lograr su caída. Este documento norteamericano proporcionó excelente
material para la educación del pueblo chino. Mao Tse-tung escribió cinco
comentarios sobre -el mismo, denunciando totalmente la naturaleza agresiva del
imperialismo norteamericano. En esos comentarios se criticaba a un sector del
pueblo por abrigar ilusiones acerca del imperialismo yanqui y lo llamaba a
abandonarlas y a prepararse para la lucha prolongada contra los imperialistas
norteamericanos.
La guerra civil contrarrevolucionaria, desatada por
la camarilla de Chiang Kai-shek y su amo, el imperialismo norteamericano, no
sólo no pudo impedir que el pueblo chino se liberara, sino que además aceleró
el derrumbe del negro dominio del imperialismo, feudalismo y capitalismo
burocrático en China.
En setiembre de 1949 el Consejo Consultivo Político
del Pueblo Chino realizó en Pekín su primera sesión plenaria. Participaron más
de 600 de legados de las diferentes minorías nacionales de China de los
partidos
136
democráticos, de organizaciones populares, de las
diferentes regiones del EPL y de chinos de ultramar, lo mismo que una cantidad
de personalidades democráticas patrióticas invitadas a título individual. El
Consejo adoptó el Programa Común, que desempeñó el papel de constitución
inicial de la República Popular China. Establecía que el nuevo estado era una
dictadura democrática popular dirigida por la clase obrera, teniendo como base
la unidad obrero -campesina. Estipulaba el papel dirigente de la clase obrera
en la política china y el papel dirigente de la propiedad estatal socialista en
la economía china. De esa manera el Programa Común ofrecía las garantías
fundamentales para el futuro avance hacia el socialismo de la nueva China. Mao
Tse-tung fue elegido presidente del Gobierno Popular Central. Pekín fue
designada capital de la República.
El 1 de octubre de 1949, en la plaza de Tien An
Men, Pekín, se proclamó formalmente la República Popular China. Su nacimiento
señaló la victoria final de la revolución democrática china que duró cien años.
Señaló el derrumbe total del feudalismo que durante miles de años había
mantenido al pueblo chino encadenado, del imperialismo que había estado
saqueando a China durante más de cien años, y del capitalismo burocrático que
durante veinte años, infligió al pueblo desastres e infortunios. En ese momento
China inició una gran nueva era en su historia, una era en la cual la sociedad
de nueva democracia realizaría la transición a una brillante sociedad
socialista y comunista.
Mao Tse-tung describe en forma viva este gran
cambio histórico de China: «Nuestra tarea quedará escrita
137
en la historia de la humanidad. Mostrará que el
pueblo chino, que constituye la cuarta parte de la humanidad, desde este
momento se ha puesto en pie... Nuestra patria desde hoy en adelante será un
miembro más de la familia de las naciones amantes de la paz y de la libertad,
trabajando denodada y inteligentemente para crear su propia civilización y
bienestar al mismo tiempo que para impulsar la paz mundial y la libertad.
Nuestra nación no volverá a ser vejada, porque nos hemos puesto de pie. Nuestra
revolución ha conquistado la simpatía y el júbilo de las masas populares de
todo el mundo. Nuestros amigos están en todo el mundo».
138
CUADRO SINÓPTICO DE LAS DINASTÍAS CHINAS
Sia 2100-1600
A.C.?
Shang 1600-1100
A.C.?
Chou Occidental 1100-771 A.C.?
Chou Oriental 770-475 A.C.
Período de la primavera y del Otoño 770-221 A.C.
Los Estados Combatientes 206 A.C. - 24 D.C.
Chin 25-220
D.C.
Jan del Este 220-280
Los Tres Reinos 220-265
Wei 221-263
Shou 222-280
W u 265-316
Tsin del Oeste 317-420
Tsin del Este 420-489
Dinastías del Sur y del Norte 420-479
Dinastías del Sur:
Sung 479-502
Chi 502-557
Liang 557-589
Chen 386-534
Dinastías del Norte:
Wei del Norte 534-550
Wei del Oeste 535-557
Chi del Norte 550-577
Chou del Norte 557-581
Sui 581-618
Tang 618-907
Las Cinco Dinastías 907-960
Sung del Norte 960-1127
Sung del Sur 1127-1279
Yuan 1279-1368
Ming 1368-1644
Ching 1644-1911
INDICE
Chou Ku-cheng
Antecedentes históricos: la antigua China;
la Edad Media .
. . .
. . .
5
Chien Jung
La revolución de los Taiping . .
. .
37
Yü Sheng-wu
Los Yi Je Tuan: la lucha de los campesinos
contra el imperialismo . .
. . .
48
Liu Kui-wu
La revolución de 1911: Caída de la monar-
quía .
. . .
. . .
. . .
58
Wang Shi-jan
Movimiento 4 de mayo, fundación del Par-
tido Comunista, y primera guerra civil
revolucionaria (1924-27) .
. . .
68
Tsai Juan-wen
Segunda guerra civil revolucionaria (1927-
1937).........
94
Chiang Ke -f u
La guerra de resistencia contra el Japón
(1937-1945) .
. . .
. . . .
106
Wang Ching-yao
La guerra popular de liberación (1946-1949)
122
Cuadro sinóptico de las dinastías chinas . 139
COLECCION DOCUMENTOS
1 Pierre Broué
Los procesos de Moscú
2 E. H. Carr
Los Exilados Románticos. Bakunin, Herzen, Ogarev
3 Floyd B.
Barbour (ed.)
La revuelta del Poder Negro
4 George
Lichtheim
Los orígenes del socialismo
5 E. H. Carr
1917. Antes y después
6 Jacques M.
Vergés
Los fedayin.
En defensa de los guerrilleros palestinos
7 Hal Draper
La revuelta de Berkeley
8 Jacques M.
Vergès
Estrategia judicial en los procesos políticos
9 Antonio
Mercader y Jorge de Vera
Los Tupamaros. Estrategia y acción
10 George Lichtheim
El marxismo. Un estudio histórico y crítico
11 Maximilien Rubel
Crónica de Marx.
Datos sobre su vida y su obra
12 Dominique Desanti
Los socialistas utópicos
13 Hans Magnus Enzensberger
El interrogatorio de La Habana: Autorretrato de la
contrarrevolución y otros ensayos políticos
14 Gilbert Mury
Septiembre Negro
15 Mao Tse-tung
Cuatro tesis filosóficas
16 Heinz Abosch
Crónica de Trotski.
Datos sobre su vida y su obra 17-18 Hans Magnus
Enzensberger (éd.)
Conversaciones con Marx y Engels
19 Mary McCarthy
Retratos de Watergate
20 Gerda y Hermann Weber
Crónica de Lenin.
Datos sobre su vida y su obra
Ante cualquier corrección referida al texto o duda
que
desee plantearnos, favor de comunicarse vía e -mail
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