Libro N° 6053. Zettel. Wittgenstein, Ludwig.
© Libro N° 6053.
Zettel. Wittgenstein, Ludwig. Emancipación.
Junio 1 de 2019.
Título
original: © Zettel
Traducción: Octavio
Castro y Carlos Ulises Moulines.
Versión Original: © Zettel. Ludwig Wittgenstein
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© Edición, reedición y Colección
Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina
Miranda
LEAMOS SIN RESERVAS, ANALICEMOS SIN PEREZA Y SOMETAMOS A
CRÍTICA TODA LA CULTURA
ZETTEL
Ludwig Wittgenstein
Indice
PREFACIO
A LA EDICION INGLESA 2
Z E
T T E L 4
PREFACIO
A LA EDICION INGLESA
La
colección de fragmentos que se publica aquí se remonta a Wittgenstein mismo,
quien extrajo diversos fragmentos de varios escritos a máquina más amplios y
los guardó en una caja a la que puso esta etiqueta: 'Zettel" (papeletas).
La mayoría de los escritos más extensos existen aún en copias mecanográficas.
Sin embargo, algunos de estos fragmentos provienen de escritos a máquina que ya
no se pueden rastrear porque, según parece, Wittgenstein los destruyó, excepto
las "papeletas" que había guardado. En la caja también se encontraron
algunos trozos manuscritos que aparentemente eran apéndices respecto a ciertos
temas que se tratan en otras papeletas.
El
primero de estos fragmentos, hasta donde podemos juzgar, se remite a 1929. El
fragmento más reciente susceptible de fecharse fue escrito en agosto de 1948.
Pero la mayor parte de las papeletas proviene de escritos a máquina que fueron
dictados entre los años 1945 y 1948.
Los
fragmentos acerca del mismo asunto con frecuencia se hallaban sujetos con
clips; sin embargo, gran cantidad de papeletas estaban sueltas en la caja. Hace
algunos años Peter Geach ordenó este material. Guardó junto lo que estaba
sujeto con clips y agrupó lo demás, en la medida de lo posible, conforme al
asunto de que trataba. Salvo ciertas modificaciones leves, hemos mantenido esta
ordenación y quisiéramos manifestarle aquí nuestro agradecimiento por su
laborioso y complicado trabajo. Aun cuando la ordenación de fragmentos tiene un
carácter muy distinto de la que Wittgenstein desarrolló en sus
"Bemerkungen , encontramos que resultó una compilación legible e
instructiva.
Al
principio estábamos absolutamente desconcertados por el contenido de esa caja:
¿contenía material excedente de otros trabajos? ¿Era un simple depósito de
ideas anotadas ocasionalmente? ¿Deberíamos publicar los escritos más extensos
que, después, han llegado a considerarse como las fuentes, y dejar de lado las
"papeletas"? Una de estas obras era la refundición de las
Investigaciones (con otros materiales anexos); otro era un tratado temprano,
extraordinariamente amplio, que representaría para nosotros, en vista de su
carácter repetitivo, un serio problema editorial. Una más -de la cual, sin
embargo, sólo provenían unos cuantos extractos ya ha sido publicada con el
título de Philosophische Bemerkungen.
Después
de haberme encontrado las fuentes de la mayoría de los fragmentos
mecanográficos, la comparación de ellos con sus formas originales, lo mismo que
ciertos aspectos externos, indicaban claramente que Wittgenstein no sólo guardó
estas papeletas, sino que las trabajó, las modificó y las pulió en su condición
de fragmentos. Esto sugería que los fragmentos fueron añadidos a la caja con un
propósito expreso. La colección completa tenía un carácter muy distinto al de
los diferentes fajos de papeles más o menos "sueltos" que también se
encontraron como parte de su herencia.
Por
eso llegamos a la conclusión de que esta caja contenía notas que Wittgenstein
consideraba particularmente útiles y que las reservó con el propósito de
entretejerlas, si había oportunidad, en trabajos ya perfeccionados. No
obstante, ahora sabemos que su método consistía, en parte, en elegir, de la
enorme cantidad de cosas que escribía, fragmentos breves e independientes que
consideraba relativamente satisfactorios y ordenarlos en grupos.
No
todas las notas aquí publicadas son de este tipo; algunos de los fragmentos
estaban gramaticalmente inconclusos, de manera que parecía como si quisiera
conservarlos por tal o cual idea o expresión que encerraban. En estos casos
añadimos donde pudimos las palabras faltantes en el original. Incluso una vez
tuvimos que completar las últimas palabras. En casos muy raros se encontró un
pronombre, o algo parecido, que exigía una referencia a algo anterior para
explicarlo. En un pasaje añadimos las palabras pertinentes a partir del escrito
original y en algunos pocos casos los complementos adecuados. Los corchetes
fueron empleados por los editores; por ejemplo, algunas notas puestas por
Wittgenstein en el margen de su texto aparecen entre corchetes con la aclaración
"nota al margen". Por lo demás, todas las palabras que aparecen entre
corchetes fueron añadidas por nosotros.
G.E.M.
Anscombe
G.H.
von Wright
Z E T T E L
1.
W. James sostiene que el pensamiento está ya completo desde el principio de la
frase. ¿Cómo puede uno saber eso? -Pero la intención de expresar el pensamiento
podría ya existir antes de que se dijera la primera palabra. Pues si se le
pregunta a alguien: "¿Sabes lo que quieres decir?", a menudo
responderá que sí.
2.
Le digo a alguien "Ahora voy a silbarte el tema...", tengo la
intención de silbarlo y ya sé lo que voy a silbar. Tengo la intención de silbar
este tema: ¿Acaso significa que en algún sentido lo he silbado ya mentalmente?
3.
"No sólo digo eso, sino que quiero decir algo con ello." -¿Uno debe
preguntar de inmediato "qué"? -En ese caso se responde con otra
frase. O bien, no se puede preguntar eso ya que la frase significa algo así:
"No lo digo solamente sino que además me conmueve."
4.
(Uno de los modos de hablar más contundentes es la pregunta "¿Qué quiero
decir con eso?" -En la mayoría de los casos se podría responder:
"Nada en absoluto- digo que...")
5.
¿Acaso no puedo referirme con palabras a lo que quiero? -¡Mira la puerta de tu
habitación, pronuncia una serie de sonidos al azar y refiérete con ellos a una
descripción de esta puerta!
6.
"Di 'a b c d' y proponte decir con eso: hace buen tiempo." - ¿Debo
decir, entonces, que el expresar una frase en una lengua que nos es familiar es
una experiencia absolutamente distinta de la emisión de sonidos que no nos son
familiares como frase? Así, si aprendiera el lenguaje en el que
"abcd" tiene aquel sentido, -¿obtendría acaso paulatinamente la
experiencia que nos es familiar, al pronunciar estas letras? Sí y no. -Una
diferencia principalísima entre ambos casos estriba en el hecho de que en el
primero no puedo reaccionar. Es como si una de mis articulaciones estuviera en
cabestrillo y todavía no me hubiera acostumbrado a él ni conociera los
movimientos posibles y, en consecuencia, frecuentemente tropezara.
7.
Si tengo dos amigos del mismo nombre y escribo una carta a uno de ellos, ¿en
qué estriba el hecho de que no le escriba al otro? ¿En el contenido? Pero éste
podría adaptarse a ambos. (Todavía no he escrito la dirección.) Ahora bien, la
conexión podría estar en lo que antecede a la carta. Pero en ese caso también
podría estar en lo que le sigue. Si alguien me pregunta: "¿A cuál de los
dos escribes?" y le doy una respuesta, ¿infiero la respuesta a partir de
los antecedentes? ¿Acaso no se la doy, de un modo parecido a cuando digo
"tengo dolor de muelas"? - ¿Podría yo dudar de a quién de los dos
estoy escribiendo? ¿Y cómo sería un caso de duda así? En verdad, ¿no se podría
dar también el caso de una ilusión de esta índole: creo escribirle a uno y le
escribo al otro? ¿Y cómo se daría el caso de una ilusión de esta índole?
8.
(En ciertas ocasiones uno dice: "¿Qué iba a buscar en este cajón? -¡Ah sí,
la fotografía!" Y cuando nos acordamos de esto, nos acordamos nuevamente
de la relación de nuestra acción con lo que ocurrió antes. Pero también podría
darse el siguiente caso: abro el cajón y lo revuelvo; al fin recapacito y me
pregunto "¿por qué estoy escudriñando en este cajón?" Y después viene
la respuesta: "Quiero ver la fotografía de. . . " "Quiero",
no "Quería". El abrir el cajón, etc., ocurrió, por decirlo así,
automáticamente y encontró una interpretación subsecuentemente.)
9.
"Con esta observación quería aludir a él." Si oigo eso, puedo
imaginarme una situación y una historia a propósito. Me la podría representar
en el escenario, transportándome al estado mental en que quiero 'aludir a él'.
-Pero, ¿cómo describir este estado mental?, es decir, ¿cómo identificarlo? -Me
imagino inmerso en la situación, asumo determinada expresión del rostro y tono
de voz, etcétera. ¿Qué conecta mis palabras con él? La situación y mis
pensamientos. Y mis pensamientos simplemente como palabras que expreso.
10.
Supóngase que quisiera sustituir de una vez todas las palabras de mi lenguaje
por otras; ¿cómo sabría yo qué lugar le corresponde a una de las nuevas
palabras? ¿Son las imágenes las que conservan los lugares de las palabras?
11.
Estoy inclinado a decir: 'Señalo' en diferentes sentidos este cuerpo, su forma,
su color, etcétera. -¿Qué significa eso? ¿Qué significa: 'Oigo' en diferente
sentido el piano, su sonido, la música, al pianista, su destreza? 'Me caso' en
un sentido con una mujer; en otro, con su dinero.
12.
La referencia se la representa uno aquí como una suerte de señalar mental, como
un indicar.
13.
En algunas ceremonias espiritistas es esencial el hecho de que uno piense en
determinada persona. Y aquí tenemos la impresión de que 'pensar en él' es, por
así decirlo, ensartarlo con mi pensamiento. Pues los pensamientos se apartan
una y otra vez un poco de él.
14.
"De pronto tuve que pensar en él." Súbitamente su imagen acudió a mi
mente. ¿Sabía yo que era la suya la imagen de N? No, me lo dije a mí mismo. ¿En
qué estribaba, pues, el hecho de que fuera la suya? Quizá en lo que más tarde
dije o hice.
15.
Cuando Max dice "El príncipe tiene una preocupación paternal por las
tropas", se refiere a Wallenstein. -Supongamos que alguien dijera: no
sabemos si se refiere a Wallenstein; en esta frase también podría referirse a
algún otro príncipe.
16.
"El referirte a tocar el piano consistió en que pensabas en el hecho de
tocar el piano." "El referirte en esta carta a este hombre con la
palabra 'tú' consistió en el hecho de que le escribías a él." El error
está en decir que el referirse a algo consiste en algo.
17.
"Cuando decía eso, sólo le quería hacer una insinuación." ¿Cómo puedo
saber que lo dije sólo para hacerle una insinuación? Bien, las palabras
"cuando lo decía, etcétera", nos describen determinada situación
comprensible. ¿Cómo aparece la situación? Para describirla, tengo que describir
un contexto.
18.
¿Cómo interviene él en estos acontecimientos?:
lo
embestí, le hablé, lo llamé, hablé de él, me lo imaginé, lo estimo.
19.
Sería incorrecto decir: Me refería a él, al mirarlo. "El referirse a
algo" no designa una actividad que consista total o parcialmente en las
'expresiones' del referirse a eso.
20.
De ahí que sería estúpido considerar que el referirse a algo es una 'actividad
mental', porque eso favorecería una imagen falsa de la función de la palabra.
21.
Digo 'Ten aquí" y apunto en dirección de A. B, que está junto a él, da un
paso hacia mí. Yo digo: A es quien debe venir. ¿Debe entenderse eso como si yo
participara mi proceso mental? Ciertamente no. -Y, sin embargo, ¿no se podrían
sacar de ahí consecuencias acerca de los procesos que han tenido lugar en mí en
el momento de emitir la orden "¡Ven aquí!"? Pero, ¿acerca de qué tipo
de proceso? ¿No se podría conjeturar que estaba mirando a A, al dar la orden?
¿Que el rumbo de mis pensamientos me llevaba a él? Pero quizá no conozco en
absoluto a B; sólo estoy en contacto con A. En ese caso, quien se empeñara en
conjeturar mis procesos mentales, podría equivocarse en redondo, y, no
obstante, habría comprendido que yo me refería a A y no a B.
22.
Señalo con la mano y digo "¡Ven aquí!" A pregunta "¿Te referías
a mí?" Digo "No; a B." -¿Qué ocurrió cuando me refería a B (ya
que mi señalar permitía una duda respecto a quién me estaba refiriendo )? -Dije
estas palabras e hice estos ademanes. ¿Debía ocurrir todavía más, con el objeto
de que el juego de lenguaje se pudiera efectuar? ¿Pero no sabía yo de antemano
a quién me estaba refiriendo, mientras señalaba? ¿Lo sabía? Desde luego
-conforme a los criterios usuales de lo que es saber.
23.
"Lo que me proponía con mi explicación era... " Pensaba en este
objetivo. En mi mente veía el pasaje del libro al que apuntaba. Describir una
intención significa describir lo que ocurrió desde determinado punto de vista,
y con un propósito específico. Pinto un retrato particular del acontecimiento.
24.
En lugar de decir "Me he referido a él" se puede decir también
"He hablado de él" ¿Y cómo se hace eso, cómo habla uno de él,
mediante estas palabras? ¿Por qué suena incorrecto decir: "He hablado de
él, al señalarlo mediante estas palabras"? "Referirse a él"
significa más o menos: hablar de él. Y no: señalarlo. Y si hablo de él, por
supuesto se da una conexión entre mi discurso y él, pero esta conexión reside
en el empleo del discurso, no en el acto de señalar. El señalar mismo es
únicamente un signo y en el juego de lenguaje podría regular la aplicación de
los enunciados y, así, indicar lo que quiere decir.
25.
Si digo "Vi un sillón en este cuarto", la mayor parte de las veces
puedo recordar esa imagen visual sólo de manera aproximada, y en la mayor parte
de los casos tampoco eso tiene importancia alguna. El uso que se haga de esta
frase pasa por alto esa peculiaridad, Ahora bien, ¿es esto así también cuando
digo "Me he referido a N"? ¿Pasa por alto de la misma manera esta
frase los aspectos, las peculiaridades del acontecimiento?
26.
Cuando aludo a N con una observación podría dejar entreverlo -si se dan
determinadas circunstancias- en mi mirada, en mi expresión, etcétera. Puedes
mostrar que entiendes la expresión "aludir a N" describiendo ejemplos
de alusiones. ¿Qué clase de cosas describirás, pues? Ante todo, las
circunstancias. Después, lo que alguien diga. Incluso, pongamos por caso, su
mirada, etcétera. Luego, lo que se proponga hacer valiéndose de la alusión. Y
si, además, comunico a alguien los sentimientos, ideas, etcétera (que pasaron
por mi cabeza) mientras hacía esta observación (mientras hacía esta alusión),
entonces esto podría completar la imagen típica de la alusión (o una imagen
tal). Pero de ahí no se desprende que la expresión "aludir a N"
signifique: conducirse de tal o cual manera, sentir esto, imaginar esto otro,
etc. Y aquí algunos dirán: "¡Por supuesto que no! Siempre lo hemos
advertido así. A través de todos estos fenómenos debe pasar un hilo rojo. Está,
por así decirlo, entretejido con ellos, de ahí que sea difícil hallarlo."
-Y esto tampoco es verdad. Pero también sería incorrecto decir que
"aludir" designa una familia de acontecimientos mentales y de otro
tipo. -Pues si bien se puede preguntar "¿Cuál era tu alusión a N?",
"¿cómo diste a entender a otra persona que te referías a N?"; pero
no: "¿cómo quisiste decir mediante esta expresión una alusión a N?"
"En mi discurso aludí a él." -"¿Con qué palabras?"
-"He aludido a él, al hablar de un hombre que... " "Aludí a
él" significa más o menos: quería que alguien pensara en él al decir estas
palabras. Pero "quería" no es la descripción de un estado mental, y
"entender que se refería a N" tampoco lo es.
27.
Cuando la situación es ambigua, ¿es entonces dudoso si me refiero a él o no? Al
decir que me he referido o que no me he referido a él no juzgo por la
situación. Y si no juzgo por la situación, ¿conforme a qué juzgo? En
apariencia, conforme a nada. Pues ciertamente recuerdo la situación, pero la
interpreto. Podría, por ejemplo, imitar ahora mi mirada de reojo dirigida a él,
pero el referirse a él aparece como una atmósfera impalpable y fina del hablar
y del actuar. (¡Una imagen sospechosa!)
28.
En el curso de una conversación quiero señalar algo; he comenzado un ademán
para señalar, pero no lo concluyo. Después digo: "En aquel momento quería
señalarlo. Y recuerdo claramente que había levantado ya el dedo." En el
transcurso de aquellos acontecimientos, pensamientos y sensaciones, esto era
apenas el principio de un gesto para señalar. Y si hubiera hecho el ademán
completo y dicho: "Él se encuentra allí", eso no sería ninguna señal,
si estas palabras no pertenecieran a un lenguaje.
29.
"Hiciste con la mano un movimiento; ¿quisiste decir algo con ello? -Pensé
que querías decirme que viniera contigo." En consecuencia, él podría
querer decir algo o no querer decir nada. Y si fuera lo primero: ¿entonces
quería decir justamente su ademán? ¿O algo distinto? ¿Quiso decir con su
expresión algo distinto de ésta o sólo quiso decir esta misma?
30.
¿Podría responderse también: "Con este movimiento quise decir algo que
sólo puede expresarse mediante este movimiento"? (Música, pensamiento
musical.)
31.
¡Por supuesto, pensaba en él: me lo he imaginado ante mí!" -Pero no lo he
reconocido por su apariencia.
32.
¡Piensa en un conocido tuyo! -¡Ahora di quién era! -Algunas veces acude la
imagen primero y el nombre después. Pero ¿adivino el nombre por la similitud de
la imagen con la persona? -¿Y si el nombre acude después de la imagen, -la idea
de aquella persona ya estaba ahí con la imagen o se completó tan sólo con el
nombre? Yo no inferí el nombre de la imagen; justamente por eso puedo decir que
la idea de ella ya había acompañado a la imagen.
33.
Es como si uno experimentara una tendencia, una disposición (James). ¿Y por qué
no debo llamarlo así? (Y algunos explicarían lo que ocurre mediante
inervaciones de los músculos, propensión a los movimientos e incluso
representaciones de éstos.) Sólo que no debes considerar la experiencia de una
tendencia como si fuera una experiencia inconclusa. A menudo nos parece como si
la mente hiciera leves movimientos rudimentarios, al captar el significado, a
semejanza del indeciso que no sabe qué camino debe tomar -de forma que tantea
el campo de las aplicaciones posibles.
34.
Imagínate un grupo de seres humanos que desde niños emborronan con gran
rapidez, al paso que hablan: lo que hablan lo ilustran, por decirlo así. ¿Debo
suponer que quien dibuja, describe o imita algo a partir de la representación o
del recuerdo, lee su representación en la mente? -¿Qué apoya esa opinión?
35.
Adivinar pensamientos. Hay barajasen una mesa. Quiero que otra persona toque
una de ellas. Cierro los ojos y pienso en una de esas cartas; la otra persona
debe adivinar a cuál me refiero. -A ella también se le ocurre una carta y
desearía que coincidiera con la mía. Toca la carta y digo: "sí, ésta
era", o bien, no lo era. Una variante de este juego sería que yo mirara
hacia determinada carta, de tal manera que la otra persona no advirtiera la
dirección de mi mirada, y que tuviera que adivinar la carta que miro. Es
importante el hecho de que ésta sea una variante del primer juego. Puede ser
importante aquí cómo pienso en la carta, porque podría resultar que de ello
dependiera la confiabilidad del acto de adivinar. Pero si digo en la vida
cotidiana: "Pensaba justamente en N", entonces no se me pregunta
"¿Cómo has pensado en él?"
36.
También tiende uno a preguntar: "¿Sería alguien capaz de penetrar en tu
mente, de ver allí que tú querías decir precisamente eso?" Supóngase que
hubiera escrito mi intención en un papel; entonces alguien más podría leerla
allí. ¿Puedo imaginarme que ese alguien pudiera, en cierto modo, enterarse de
ella de una manera más segura que ésta? Ciertamente no.
37.
(Al principio de una composición aparece: ♪ = 88, escrito allí por el
compositor. Pero para que se ejecute correctamente hoy en día, hay que
ejecutarlo, 94; ¿cuál es el tempo al que se refería el compositor?)
38.
Interrumpe a alguien que esté hablando de manera absolutamente improvisada y
fluida. Después pregúntale lo que quería decir. En muchos casos podrá proseguir
la oración que había comenzado. -"Para eso ya debía tener una idea de lo
que quería decir."- ¿No es, quizá, ese fenómeno la razón de que digamos
que de antemano tenía una idea de lo que continuaría diciendo?
39.
¿Pero no es extraño que se dé tal reacción, tal confesión de la intención? ¿No
es éste un instrumento del lenguaje excepcionalmente raro? ¿Qué es en realidad
lo extraño ahí? Pues bien, -es difícil imaginar cómo aprende el hombre este uso
lingüístico. Hasta tal punto es sutil.
40.
Sin embargo, ¿es realmente más sutil que el de la frase: "me lo he
imaginado", pongamos por caso? En efecto, este tipo de uso del lenguaje es
raro, peculiar, si uno se limita a considerar únicamente la descripción de
objetos físicos.
41.
Si digo: "Entonces quería hacer tal y tal cosa", y mi afirmación
estriba en los pensamientos, imágenes, etc., de que me acuerdo, en ese caso
otra persona, a quien comunique tales pensamientos, imágenes, etc., podría
desprender de ahí, con igual certeza, que yo me proponía hacer tal o cual cosa
entonces. Pero a menudo no sería capaz de hacerlo. En efecto, si yo mismo
infiriera de esta evidencia mi intención, alguien más podría decir, con todo el
derecho del mundo, que tal inferencia es muy insegura.
42.
¿Y cómo aprende [el niño] a emplear la expresión "estaba a punto de
arrojar"? ¿Y cómo va uno a afirmar que tal niño realmente estaba en ese
estado mental al que yo llamo "estar a punto de... "?
43.
¿Y qué pasaría si un hombre jamás hubiera usado la expresión "estaba a
punto de" o "me proponía en ese momento... » ni pudiera aprender su
uso? Tal hombre puede pensar muchas cosas, sin pensar justamente ésa. Puede
dominar un amplio campo de juegos de lenguaje, sin dominar justamente ése. Pero
¿no es sumamente extraño que a pesar de la gran diversidad de seres humanos, no
encontramos hombres con este tipo de defecto? ¿O tales personas se encuentran
justo entre los débiles mentales, en cuyo caso no se ha observado
suficientemente qué giros son capaces de usar y cuáles no?
44.
"Tenía el propósito de..." no expresa el recuerdo de una experiencia.
(Como tampoco: "Estaba a punto de... ")
45.
El propósito (la intención) no es ni una emoción, ni un estado de ánimo, ni una
sensación o una imagen. No es ningún tipo de estado de conciencia. No tiene
duración real.
46.
"Tengo el propósito de partir mañana." -¿En qué momento tienes el
propósito? ¿Todo el tiempo o intermitentemente?
47.
Mira el cajón donde crees encontrarlo. El cajón está vacío. Creo que lo has
buscado entre las sensaciones. Considera lo que realmente significaría
"tener un propósito intermitentemente". Significaría más o menos:
tener el propósito, desistir de él, reasumirlo y así sucesivamente.
48.
¿En qué circunstancias se dice: "Este dispositivo es un freno, pero no
funciona"? Eso significa: no cumple su finalidad. ¿En qué consiste el
hecho de que tenga esta finalidad? Se podría decir también: "El propósito
era que esto funcionara como un freno." ¿El propósito de quién? Aquí
desaparece por completo el propósito como estado de la mente. ¿No se podría
pensar incluso que varias personas hayan tenido un propósito y lo hayan
realizado, sin que ninguna de ellas lo tuviera? De este modo, un gobierno puede
tener un propósito que ningún hombre tenga.
49.
Podría existir un verbo que signifique: formular el propósito en palabras o en
cualquier otro tipo de signos, en voz alta, o bien, sólo en el pensamiento. Tal
verbo no significaría lo mismo que nuestro "tener la intención de".
Podría existir un verbo que significase: actuar de acuerdo con un propósito;
tal verbo tampoco significaría lo mismo que nuestro "tener la intención
de". Otro más podría significar: meditar acerca de un propósito; o darle
vueltas en la cabeza.
50.
Se puede interrumpir a alguien cuando piensa, -pero, ¿se puede cuando tiene la
intención?- Por supuesto, se puede cuando está planeando algo. También, cuando
fija un propósito, es decir, tanto cuando piensa como cuando actúa.
51.
Aplicación del imperativo. Compárense estas órdenes: ¡Levanta el brazo!
¡Imagínate... ! ¡Calcula... en la cabeza! ¡Considera... ! ¡Concentra tu
atención en...! ¡Ve esta figura como cubo! con estas otras: ¡Ten la
intención... ¡Refiérete con estas palabras a.. . ¡Presume que es así! ¡Cree que
es de esta manera! ¡Sé de la firme convicción... ¡Recuerda que esto ocurrió!
¡Duda que ocurrió! ¡Ten esperanza en su regreso! ¿Estriba la diferencia en
esto: en que las primeras son movimientos voluntarios de la mente, en tanto que
las segundas son movimientos involuntarios? Más bien podría decir que los
verbos del segundo grupo no designan ningún tipo de acción. (Compárese con esto
la orden: "¡Ríe a carcajadas de este chiste!")
52.
¿Puede uno ordenarle a alguien entender una oración? ¿Por que no se puede
ordenarle a alguien: "¡Entiende eso!"? ¿No podría yo obedecer la
orden "¡Entiende esta oración griega!", por el hecho de que me
pusiera a aprender griego? -De igual manera: se puede decir "¡Cáusate
dolor!", pero no "¡Ten dolor!" Se dice: "¡Ponte en este
estado!", pero no: "¡Está en este estado!"
53.
De un momento a otro espero una explosión. Soy incapaz de prestarle toda mi
atención a cualquier otra cosa: ojeo un libro, pero sin leerlo. A la pregunta
de por qué me muestro distraído o nervioso, contesto diciendo que de un momento
a otro espero una explosión. -Ahora bien, ¿cómo ha sido esto? ¿Describía
aquella frase justamente esa conducta? Pero, entonces, ¿cómo se distinguiría el
acontecimiento de esperar la explosión respecto del acontecimiento de esperar
una experiencia del todo distinta, digamos la de unas señales determinadas? ¿Y
cómo se distinguiría la espera de una señal respecto de la espera de otra señal
ligeramente distinta? O más bien, ¿fue mi comportamiento únicamente el efecto
secundario de la espera real, y ésta, a su vez, un proceso mental específico?
¿Y fue tal proceso homogéneo o articulado como una oración (dotada de principio
y fin internos)? -Pero, ¿cómo sabe aquel en quien el proceso ocurre, a que
suceso corresponde la espera; Pues no parece estar en duda respecto de eso.
Desde luego, no se trata de que hipotéticamente compruebe un estado mental o de
cualquier otra índole, y haga una conjetura acerca de su causa. Más bien diría
algo así: "No sé si es sólo esta espera la que me pone tan inquieto
hoy"; pero jamás le oiríamos decir: "Ignoro si el estado mental en
que me encuentro ahora es la espera de una explosión o de algo diferente."
La aserción: "Espero de un momento a otro una detonación" es una
expresión de la espera. Esta reacción verbal es como la indicación del fiel de
la balanza que señala el objeto de la espera.
54.
Parece como si la espera y el hecho que satisface la espera se acoplaran en
cierto modo. Ahora bien, sería preciso describir una espera y un hecho que se
acoplen, con el objeto de que se vea en qué consiste tal conformidad. Aquí uno
piensa de inmediato en acoplar un cuerpo sólido (forma llena) a un molde
correspondiente (forma vacía). Pero si se quiere describir ambos, se ve que en
la medida en que se acoplan, una sola descripción es válida para los dos.
(Compárese, por el contrario, lo que significa: "Este pantalón no va con
esta chaqueta.")
55.
Como ocurre con todo lo metafísico, la armonía entre el pensamiento y la
realidad ha de encontrarse en la gramática del lenguaje.
56.
Mi idea es aquí: si alguien pudiera ver la espera misma -debería ver lo que se
espera. (Pero en forma tal que no requiera un método adicional de proyección, o
de comparación, para pasar de lo que ve al hecho esperado.) Pero así es en
efecto: quien ve la expresión de la espera, ve 'lo que se espera'.
57.
La idea de que sólo el hallar nos hace ver lo que hemos buscado, y el
cumplimiento del deseo, lo que hemos deseado, significa que uno está juzgando
el proceso como el síntoma de la espera o de la búsqueda (observado) en otro.
Lo noto intranquilo en su cuarto: va de aquí para allá. En ese momento alguien
llega a la puerta, y en el acto se calma y da señales de satisfacción. Y así
exclamo: "Evidentemente, ha estado esperando a este hombre."
58.
Decimos que la expresión de la espera 'describe' el hecho esperado y
consideramos éste como un objeto o complejo, que aparece como satisfacción de
la espera. -Pero el objeto esperado no es la satisfacción, sino más bien el
hecho de que llegue. El error está profundamente enraizado en nuestro lenguaje:
solemos decir "lo espero", "espero su llegada" y
"espero que llegue".
59.
Nos es difícil librarnos de esta analogía: hace su aparición un hombre -hace su
aparición un suceso. Es como si el suceso se configurara de antemano frente a
la puerta de la realidad, y después hiciera su aparición en ésta (como se
irrumpe en un cuarto).
60.
La realidad no es una propiedad que falte a lo que se está esperando, y se
añada cuando se empieza a esperar. La realidad tampoco es como la luz del día,
que dota de color a las cosas, cuando éstas, en la oscuridad, son incoloras,
por así decirlo.
61.
Se puede decir, del portador de un nombre, que no existe; y, desde luego, esto
no es ningún tipo de actividad, aun cuando se pudiera comparar con alguna y
decir: pese a todo, debe hacer acto de presencia, aun si no existe. (Y esto
ciertamente ya lo ha escrito alguna vez algún filósofo.)
62.
La vaga anticipación del hecho consiste en que podamos pensar ahora que va a
ocurrir aquello que todavía ha de ocurrir. O como se dice equívocamente: que
podamos pensar aquello (o en aquello) que todavía ha de ocurrir.
63.
Tal vez algunos se empeñen en decir: "La espera es un pensamiento."
Obviamente, esto corresponde a un uso de la palabra "esperar". Y
recordemos solamente que el proceso del pensar puede ser muy variado.
64.
Estoy silbando y alguien me pregunta por qué estoy tan alegre. Respondo:
"Espero que hoy llegue N." Pero, mientras silbaba, no pensaba en él.
Pese a todo, sería erróneo decir: había dejado de esperar, cuando comencé a
silbar.
65.
Si digo "Espero.. ", -¿es esto la comprobación de que la situación,
mis acciones, pensamientos, etcétera, son los de la espera de este suceso; o
bien, la palabra "Espero... " pertenece al proceso de la espera? En
determinadas circunstancias estas palabras significarán (podrán reemplazarse
por) "Creo que tal o cual cosa ocurrirá." Incluso alguna vez (podrían
significar): "Cuenta con que... "
66.
Las discusiones psicológicas -triviales- acerca de la espera, la asociación,
etcétera, siempre omiten lo que es realmente digno de notar y se advierte en
ellas una suerte de divagación, sin que se llegue a tocar el punto clave.
67.
Una espera está inserta en una situación de la cual se origina. La espera de
una explosión puede originarse, por ejemplo, de una situación en que es de
esperarse una explosión. El que la espera, ha oído cuchichear a dos personas:
"Mañana a las diez será encendida la mecha." Después piensa: tal vez
alguien aquí se proponga hacer saltar una casa por los aires. Hacia las diez se
pone inquieto, al menor ruido se sobresalta, y, al fin, responde a la pregunta
de por qué está nervioso: "Espero.. . " Esta respuesta, por ejemplo,
hará comprensible su comportamiento. También nos pondrá en condición de
imaginarnos sus pensamientos y sentimientos.
68.
El cumplimiento de la espera no consiste en que ocurra una tercera cosa que,
aparte de "el cumplimiento de esta espera", se pudiera describir
además de otro modo, por ejemplo, como un sentimiento de satisfacción, de
alegría o de cualquier otra cosa. La espera de que algo ocurrirá es lo mismo
que la espera del cumplimiento de esa espera.
69.
Sócrates dirigiéndose a Teeteto: "¿Y quien imagina, acaso no ha de
imaginar algo?" -Teeteto: "Necesariamente." -Sócrates: "¿Y
si se imagina algo, no debe ser algo real?" -Teeteto: "Así
parece." Si reemplazamos en este argumento la palabra "imaginar"
por la palabra "matar", entonces existe una regla para el uso de esta
palabra: no tiene sentido decir "mato algo que no existe". Puedo
imaginarme un ciervo en esta pradera, aunque no esté ahí, pero no puedo matar a
uno que no esté ahí. Y aquí "imaginarse un ciervo en la pradera"
significa: imaginarse que el ciervo está ahí. Pero matar un ciervo no
significa: matar eso, etcétera. Pero si alguien afirmara «para poder imaginarse
un ciervo, es necesario que exista en algún sentido" -se le respondería:
no, no es necesario que exista en ningún sentido. Y si aún se replicara:
"Así y todo, es necesario que exista el color marrón, para que sea capaz
de imaginármelo" -entonces habría que decir: "existe el color
marrón" no significa absolutamente nada; a no ser el hecho de que existe
aquí o allí como coloración de un objeto; y eso no lo requiero para ser capaz
de imaginarme un ciervo marrón.
70.
Ser capaz de hacer algo parece como la sombra del hacer efectivo, así como el
sentido de un enunciado parece la sombra del hecho, o la comprensión de una
orden, la sombra de su ejecución correspondiente. En la orden, el hecho, por
así decirlo, arroja "su sombra de antemano". Pero esta sombra, sea lo
que fuere, no es el acontecimiento.
71.
Compárense las aplicaciones de "Tengo dolor desde ayer." "Lo he
estado esperando desde ayer." "Lo sabía desde ayer." "Desde
ayer sé integrar."
72.
La diferencia general de todos los estados de conciencia respecto de las
disposiciones, me parece que radica en que uno no puede cerciorarse, mediante
alguna comprobación, de que estas últimas continúan.
73.
Algunas frases deben leerse varias veces para que se entiendan como tales.
74.
Se me da una frase en escritura cifrada junto con su clave; en ese caso por
supuesto, se me da en un sentido todo lo que se requiere para la comprensión de
la frase. A pesar de todo, yo podría responder a la pregunta "¿comprendes
la frase?" de esta manera: no, todavía no; primero debo descifrarla. Y
sólo cuando la hubiera transcrito, por ejemplo, al español, diría: "Ahora
la comprendo." Si se planteara ahora la pregunta "¿En qué momento de
la transcripción comprendo la frase?", se lograría penetrar en la
naturaleza de aquello que llamamos "comprender".
75.
Puedo prestar atención al curso de mis dolores; pero no al de mis creencias, mi
traducción o mis conocimientos.
76.
Se puede registrar la duración de un fenómeno mediante la observación
ininterrumpida o por medio de pruebas. La observación de la duración puede ser
continua o intermitente.
77.
¿Cómo observo mi conocimiento, mis opiniones? ¿Y, por otra parte, una imagen
persistente, un dolor? ¿Hay algo así como una observación ininterrumpida de mi
capacidad para efectuar la multiplicación...?
78.
¿Es la descripción de un estado mental la frase "Espero "? Un estado
mental tiene duración. En consecuencia, "He esperado todo el día... "
es una descripción de esta clase. No obstante, supongase que le digo a alguien
"Espero que vengas" -¿qué tal él me preguntara: "¿cuánto tiempo
llevas esperándolo?"? ¿Se podría responder: "Sólo espero mientras lo
digo"? Supóngase que tuviera para esta pregunta cualquier otra respuesta,
¿no sería absolutamente irrelevante para el propósito de la frase "Espero
que vengas"?
79.
Suele decirse "Espero que vengas", pero no "Creo que espero que
vengas"; no obstante, sería perfectamente posible decir: "Creo que
todavía espero que él venga."
80.
¿Cuál es el pretérito de 'Tienes, ¿no?"?
81.
Donde hay una duración real se puede decir a alguien, "Presta atención e
indícame cuándo se altera la imagen, lo que estás presenciando, el ruido,
etcétera." Aquí se da algo como prestar atención. Mientras que no se puede
seguir con atención el proceso de olvidar lo que se sabe y cosas por el estilo.
82.
Piensa en este juego de lenguaje: determina con el cronómetro cuánto dura una
impresión. La duración del conocimiento, de la capacidad y de la comprensión no
puede determinarse de esta manera.
83.
"Pero la diferencia entre el conocer y el oír no estriba en una
característica tal como su modo de duración. ¡Son completa y absolutamente
distintos!" Por supuesto. Sin embargo, uno no puede decir: Conoce y oye, y
así notarás la diferencia!"
84.
"El dolor es un estado de la conciencia, el comprender no lo es."
-"Ahora bien, lo que pasa es que no siento el comprender." -Pero esta
explicación no sirve de nada. Tampoco sería ninguna explicación decir: lo que
uno siente en cierta forma, es un estado de la conciencia. Pues eso
significaría solamente: estado de la conciencia = sentimiento o sensación. (En
este caso sólo se habría sustituido una palabra por otra.)
85.
Rara vez se llega a decir que uno ha creído, comprendido o proyectado algo
"ininterrumpidamente" desde ayer. Una interrupción de la creencia
correspondería a un periodo de la incredulidad, pero no seria, por ejemplo, la
desviación de la atención respecto de lo que se cree, pongamos por caso,
durante el sueño.
(La
diferencia entre 'knowing' y 'being aware of'.)
86.
Lo más importante aquí es esto: existe una diferencia; no advierte que la
diferencia 'es de carácter categórico' -sin que sea capaz de decir en qué
consiste. Éste es el caso donde suele decirse que uno reconoce la diferencia
por introspección.
87.
Probablemente éste es el punto en que se dice que uno sería capaz de comunicar
a otra persona sólo la forma, pero no el contenido. -De este modo, uno se habla
a sí mismo acerca del contenido ¿Pero cómo se 'relacionan' mis palabras con el
contenido de que tengo conciencia? ¿Y con qué propósito?
88.
Es digno de notar que casi nunca nos interesa lo que ocurre durante el pensar.
Es digno de notar, pero no extraño.
89.
(Pensamientos, por decirlo así, simples insinuaciones.) ¿No sucede aquí lo
mismo que con un calculador prodigio? -Calculó correctamente, si llegó a
obtener el resultado correcto. Pero lo que ocurrió en él, quizá ni él mismo
pueda decirlo. Y si lo oyéramos, tal vez se ofrecería como una distorsión
extraña del cálculo.
90.
¿Qué sé de lo que ocurre en el interior de alguien que lee con atención una
frase? ¿Podría describírmelo, una vez que hubiere terminado?; y lo que
describiera, ¿sería precisamente el proceso característico de la atención?
91.
Pregunta: ¿Qué resultado persigo cuando le digo a alguien: ¡Lee
atentamente!"? Digamos, que ponga atención en algo de lo que pueda dar
cuenta después. -Asimismo, se podría decir, según creo, que quien lee una frase
atentamente, con frecuencia es capaz de dar cuenta de lo que ocurre en su
mente, pongamos por caso, de sus imágenes. Pero eso no quiere decir que tales
procesos correspondan a lo que llamamos "atención".
92.
"¿Pensaste, mientras leías la frase?" -"En efecto, pensé
mientras hice la lectura; cada palabra era importante para mí". Esta no es
la experiencia habitual. Comúnmente uno no se queda medio pasmado por oírse
hablar; no sigue uno con atención sus propias palabras, pues, por lo común, se
habla voluntariamente, no involuntariamente.
93.
Si un hombre normal estuviera sosteniendo una conversación normal en
circunstancias normales, y se me preguntara cómo se distingue, en tal caso,
alguien que piensa de alguien que no piensa, -yo mismo no sabría qué responder.
Y ciertamente no podría decir si la diferencia radica en algo que ocurre o deja
de ocurrir, mientras se habla.
94.
La línea divisoria que podría trazarse aquí entre el 'pensar' y el 'no pensar'
pasaría entre dos estados que no se distinguirían entre sí por nada semejante a
un juego de imágenes. (Pues el juego de imágenes es, en efecto, el modelo
conforme al cual uno quisiera representarse el pensar.)
95.
Sólo en circunstancias muy especiales surge la pregunta de si se habla pensando
o no.
96.
En efecto, si se habla de una experiencia del pensar, la experiencia de hablar
es tan buena como cualquier otra. Sin embargo, el concepto 'pensar' no es
ningún tipo de concepto relativo a la experiencia. Pues los pensamientos no
suelen compararse en la misma forma que las experiencias.
97.
Lo que se imita es, pongamos por caso, el tono del habla, el gesto, etcétera, y
eso nos basta. Lo que prueba que aquí radican los fenómenos concomitantes del
habla que más importan.
98.
¿Decimos que cualquiera que se exprese con sentido piensa? ¿Pongamos por caso,
el constructor en el juego de lenguaje No. 2?
¿No nos lo podríamos imaginar construyendo y dando voces, etcétera, en
un ámbito en el que no lo relacionáramos ni remotamente con el pensar?
99.
(Sobre el juego de lenguaje No. 2
"Asumimos implícitamente que estas personas piensan; que en este
aspecto se asemejan a las que conocemos; que aquel juego de lenguaje no lo
practican de una manera puramente mecánica. Pues si te los imaginaras haciendo
eso, ni siquiera tú mismo podrías llamar a tal cosa el uso de un lenguaje
rudimentario." ¿Qué debo responder a esto? Por supuesto, es verdad que la
vida de aquellas personas debe parecerse en varios aspectos a la nuestra, y
nada he dicho sobre tales similitudes. Pero lo más importante es que su
lenguaje, tanto como su pensar, pueden ser rudimentarios, que existe un 'pensar
primitivo', el cual tiene que describirse mediante una conducta primitiva. El
medio ambiente no es el 'pensamiento concomitante' del lenguaje.
100.
Representémonos el caso de alguien que realiza un trabajo que implica
comparación, ensayos, opciones. Digamos que produce un objeto de uso corriente
con determinados materiales y cierto conjunto de instrumentos. Una y otra vez
surge el problema: "¿Debo emplear este trozo de materia? -Se desecha uno y
se prueba con otro. Tentativamente se colocan juntos, después se desmontan; se
busca uno que encaje, etcétera, etcétera. Me imagino ahora que todo este
proceso se ha filmado. El obrero quizá también emite sonidos como
"immh!" o "¡ah!". Sonidos, por así decirlo, de titubeo, de
súbito hallazgo, de decisión, de satisfacción o de insatisfacción. Pero aquí no
se ha pronunciado una sola palabra. Tales sonidos podrían registrarse en el
filme. Me exhiben éste y procedo a inventar un monólogo para el obrero, que se
ajuste a su manera de trabajar, al ritmo de su trabajo, a su mímica, a sus
gestos y a sus sonidos espontáneos, en una palabra, que corresponda a todo eso.
En consecuencia, algunas veces le hago decir: "No, este trozo es demasiado
largo, quizá otro ajuste mejor." -O bien, "¿Qué debo hacer
ahora?" -¡Lo tengo! -O bien, "Esto es más que suficiente",
etcétera. Y si el obrero pudiera hablar -¿sería una completa falsificación de
lo que realmente hubiera ocurrido, si describiera esto con detalles y dijera
algo así: "Entonces pensé: No, eso no va; debo tratarlo de otra
manera", etcétera -aun cuando no hubiera hablado durante el trabajo ni se
hubiera imaginado tales palabras? Quiero decir: ¿no podría, más tarde, reproducirnos
en palabras sus pensamientos? ¿Y en forma tal que, al ver el desarrollo del
trabajo, pudiéramos aceptar esa reproducción? -¿Y mucho más si lo hubiéramos
visto durante el trabajo no sólo una vez, sino con frecuencia?
101.
Desde luego, no podemos separar su "pensar" de su actividad. El
pensar no es ningún aspecto concomitante del trabajo, ni tampoco del hablar
reflexivo.
102.
Si observáramos, ocupadas en su faena, a determinadas criaturas, cuyo ritmo de
trabajo, mímica, etcétera, fuera similar al nuestro, con la salvedad de que no
hablaran, entonces, tal vez diríamos que estaban pensando, deliberando, tomando
decisiones. Pues se encontraría allí mucho de lo que corresponde al
comportamiento de las personas ordinarias. Y no es preciso decidir en qué
medida ha de darse una correspondencia cabal, para que, también en este caso,
tengamos el derecho de emplear el concepto 'pensar'.
103.
¿Y con qué fin debemos tomar esta decisión? Estableceremos una diferencia
importante entre las criaturas que pueden aprender a realizar un trabajo,
incluso complicado, de 'manera mecánica' y aquellas que ensayan y comparan
durante sus tareas. -Pero lo que ha de considerarse como "ensayar" y
"comparar" sólo puedo explicarlo acudiendo a ejemplos que se tomen de
nuestra vida o de algo que sea similar a la nuestra.
104.
Si alguien ha hecho una combinación jugando, pongamos por caso, o por mera
casualidad, y después la aplica como método para realizar esto o aquello,
diremos que piensa. -Al reflexionar repasaría mentalmente recursos y tácticas.
Pero para tal efecto ya debe tener algunos a su disposición. El pensar le da la
posibilidad de Perfeccionar sus métodos. O mejor: él 'piensa' cuando ha
llegado, en determinada forma, a perfeccionar su método.
105.
Se podría decir también: alguien piensa cuando aprende de un modo específico.
106.
Incluso (se podría decir) esto otro: Quien piensa durante su traba o, a menudo
incorpora actividades auxiliares. La palabra "pensar" no designa en
este caso tales actividades auxiliares, como tampoco pensar es equivalente a
hablar. Aun cuando el concepto 'pensar' se forme según el modelo de una
actividad auxiliar imaginaria. (Así como podríamos decir que el concepto del
cociente diferencial se forma según el modelo de un cociente ideal.)
107.
Tales actividades auxiliares no son el pensar; pero uno se representa el pensar
como la corriente que debe f luir bajo la superficie de estos recursos
auxiliares si no han de ser meras acciones mecánicas.
108.
Supóngase que se tratara de cierto tipo de seres (animales antropoides) que
empleáramos, compráramos y vendiéramos como esclavos. No podrían aprender a
hablar, pero a los más capaces se les podría adiestrar para que desempeñaran
uri trabajo algo complicado; algunos, pues, trabajarían 'pensando', en tanto
que otros lo harían de una manera puramente mecánica. Así, pagaríamos más por
los que fueran capaces de pensar, que por los que fueran hábiles mecánicamente.
109.
Si hubiera sólo unas cuantas personas capaces de encontrar respuesta a un
problema de aritmética, sin hablar o sin escribir, su existencia no podría
tomarse como prueba de que también se puede calcular sin acudir a algún tipo de
signo. Ello obedece a que no seria seguro que tales personas siquiera
'calcularan'. De la misma manera, tampoco el testimonio de Ballard (en James)
llega a convencer de que sea posible pensar sin hablar. En efecto, ¿con base en
qué se puede hablar de 'pensar', cuando no se hace uso alguno del lenguaje? Si
se hace tal cosa, eso muestra algo sobre el concepto del pensar.
110.
'Pensar', he ahí un concepto terriblemente ramificado. Un concepto que abarca
múltiples manifestaciones de la vida. Los fenómenos del pensar son muy
distintos entre sí.
111.
No estamos preparados en absoluto para la tarea de describir el uso, pongamos
por caso, de la palabra "pensar". (¿Y por qué deberíamos estarlo?
¿Para qué sirve tal descripción?) Y la idea ingenua que uno se forja de aquello
en nada corresponde a la realidad. Esperamos ver un contorno liso y regular, y
lo que obtenemos es uno fragmentado. Aquí realmente se podría decir que nos
formamos una imagen falsa.
112.
De esta palabra no se debe esperar que tenga una aplicación homogénea; más bien
debe esperarse lo contrario.
113.
¿De dónde sacamos el concepto 'pensar' que queremos examinar aquí? Del lenguaje
cotidiano. A lo que se dirige nuestra atención, en primer lugar, es a la
palabra "pensar". Pero el uso de esta palabra es confuso. Y no
podemos esperar otra cosa. Y eso, desde luego, puede decirse de todos los
verbos psicológicos. Su aplicación no es clara ni tan fácil de resumir como
ocurre, pongamos por caso, con la de los términos de la mecánica.
114.
Uno aprende la palabra "pensar", esto es, su uso, en determinadas
circunstancias que, a pesar de todo, no aprende a describir.
115.
¡Pero puedo enseñara una persona el uso de la palabra! Pues para eso no se
requiere una descripción de aquellas circunstancias.
116.
justamente le enseño la palabra en circunstancias específicas.
117.
Probablemente se aprende a aplicar esta palabra sólo a los seres humanos, y
respecto de ellos también se aprende a afirmarla o negarla. La pregunta
"¿piensa un pez?" no existe entre las aplicaciones lingüísticas de la
palabra pensar, no se plantea. (¿Qué puede ser más natural que tal situación y
tal uso lingüístico?)
118.
"Nadie ha pensado en este caso" -se puede decir. Ciertamente no puedo
enumerar las condiciones en que debe usarse la palabra "pensar" -
pero si una circunstancia hace dudoso su uso, puedo decirlo y puedo decir
también cómo se desvía tal situación de la que es normal.
119.
Si hubiera aprendido a realizar determinada actividad en un determinado cuarto
(el arreglo del cuarto, pongamos por caso), y dominara esta técnica, de ahí no
se desprende que yo debiera estar dispuesto a describir el mobiliario del
cuarto; aun cuando notara cualquier alteración inmediatamente y también fuera
capaz de describirla en el acto.
120.
"No se ha promulgado esta ley en previsión de tales casos." ¿Es, por
eso mismo, un sin-sentido?
121.
Sería perfectamente concebible que alguien conociera al dedillo una ciudad,
esto es, que encontrara con la mayor seguridad el camino más corto para ir de
un sitio a otro, -Y que, a pesar de todo, fuera absolutamente incapaz de
dibujar un mapa de la misma. Que tan pronto como lo intentara, tan sólo
produjera algo completamente falso. (Nuestro concepto de 'instinto'.)
122.
Recuérdese que nuestro lenguaje podría poseer gran variedad de palabras: unas
para "pensar en voz alta"; otras para pensar mientras uno se habla a
sí mismo en la imaginación; unas más para hacer una pausa en la que se nos
ocurra algo, después de la cual somos capaces de dar una respuesta con la mayor
seguridad. Una palabra para el pensamiento que se expresa en una frase; otra
para la idea repentina que más tarde puedo "investir de palabras",
una más para trabajar pensando sin articular palabras.
123.
"Pensar es una actividad mental" -Pensar no es ninguna actividad
corporal. ¿Pero es el pensar una actividad? Pues bien, uno puede ordenar a
alguien de este modo: "¡Piensa acerca de esto!" Pero supóngase que,
al cumplir tal orden, alguien se habla a sí mismo o bien a otra persona,
¿cumple, por ello, dos actividades?
124.
Participar en lo que se habla tiene sus propios signos específicos. También
tiene sus consecuencias y sus presupuestos específicos. La participación es
algo que se vive. Uno lo afirma de sí mismo, pero no sobre la base de una
observación. Tal interés no es ningún aspecto concomitante de lo que se habla.
¿Qué haría del aspecto concomitante de la frase una participación en el
contenido de la misma? (Condición lógica.)
125.
¡Compárese el fenómeno del pensar con el fenómeno del arder! ¿Acaso el arder,
la flama misma, no podrían parecernos misteriosos? ¿Y por qué la flama más que
la mesa? -¿Y cómo aclararías este misterio? ¿Y cómo habría que resolver el
misterio del pensar? ¿Justo como el de la flama?
126.
¿Acaso no es misteriosa la flama, porque es impalpable? Bien - pero ¿por qué
esto la hace misteriosa? ¿Por qué lo impalpable ha de ser más misterioso que lo
palpable? A no ser porque queramos palparlo.-
127.
Se afirma que el alma abandona el cuerpo. Entonces, para suprimir cualquier
semejanza con el cuerpo, y para que no se piense ni por asomo que con ello se
alude a que el alma sea algo gaseoso, se dice que el alma es incorpórea,
no-espacial; sin embargo, con la palabra "abandono" ya se ha dicho
todo. Muéstrame como usas la palabra "anímico", y entonces veré si el
alma es "incorpórea", y qué se entiende por "espíritu".
128.
Me inclino a hablar de lo que está sin vida como de un objeto que carece de
algo. En sentido estricto, veo la vida como un plus, como algo que se añade a
lo que está privado de ella. (Atmósfera psicológica.)
129.
No solemos decir de la mesa o de la silla: "ahora está pensando", o
"en este momento no está pensando" o `jamás piensa"; tampoco lo
decimos de las plantas o de los peces, y a duras penas de los perros; pero sí
de los hombres. Aunque tampoco respecto de todos. "Una mesa no
piensa" no es equiparable a una expresión como "una mesa no
crece". (Ni sabría en absoluto 'cómo sería eso de que' una mesa pensara.)
Y aquí, obviamente, se da una transición gradual al caso de los seres humanos.
130.
Sólo se habla del 'pensar' en circunstancias muy especiales.
131.
¿Cómo podrían, pues, desplomarse por igual el sentido y la verdad (o la verdad
y el sentido) de los enunciados? (¿Se mantienen y caen juntas?)
132.
¿Y no es como si quisieras decir: "Si tal y tal no es el caso, ya no tiene
sentido decir cuál es el caso"?
133.
Así, por ejemplo: "Si todos los tiros siempre fueran falsos, no tendría
ningún sentido hablar de una 'tirada falsa'." Sin embargo, eso sólo es una
forma paradójica de expresarlo. La forma no-paradójica sería: "La
descripción general... no tiene ningún sentido."
134.
En lugar de decir: "no se puede", dígase: "no existe en este
juego". En lugar de decir: "no se puede enrocar en el juego de
damas" - dígase: "no existe enrocamiento en el juego de damas";
en lugar de "no puedo exhibir mi sensación" -digamos: "en el uso
de la palabra 'sensación' no existe forma de exhibir lo que uno siente";
en lugar de "no se puede enumerar todos los números cardinales"
-dígase: "no existe ningún tipo de enumeración de todos los
miembros".
135.
La conversación, la aplicación y la interpretación de las palabras fluye, y
sólo en tal flujo la palabra posee su significado. "Se ha marchado."
-"¿Por qué?" -¿Qué quisiste decir cuando pronunciaste las palabras
"por qué"? ¿En qué estabas pensando?
136.
Piénsese en el levantar la mano en la escuela. ¿Es preciso haberse dicho la
respuesta para tener derecho a levantar la mano? ¿Y qué tiene que haber
ocurrido dentro de uno, para tal fin? -Nada. Pero es importante que por lo
general sepa uno la respuesta, cuando levante la mano; y éste es el criterio
que se entiende al levantar la mano. Nada tiene que ocurrir en uno; sin
embargo, llamaría la atención quien en un caso asi jamas supiera comunicar lo
que le ocurre interiormente.
137.
Algunas veces, cuando digo "en ese momento pensaba...", puedo
informar que me había repetido en voz alta o en silencio justamente estas
palabras; o si no éstas, entonces otras, de las que las presentes son una
reproducción fiel. ¡Ciertamente eso ocurre algunas veces! Pero también ocurre
que mis palabras presentes 'no sean una reproducción de nada'. Pues únicamente
son una 'reproducción' si se ajustan a las reglas de proyección.
138.
Parece como si en una frase que contiene, por ejemplo, la palabra
"bola", ya estuvieran contenidas las sombras de otros usos de tal
palabra. Es decir, la posibilidad de construir aquellas otras frases. -¿A quién
le parece así? ¿Y en qué circunstancias?
139.
No nos libramos de la idea de que el sentido de la frase acompaña a ésta; se
encuentra junto a ella.
140.
Se quiere decir, pongamos por caso: "Esa negación hace con la proposición
lo mismo que la otra -excluye lo que ésta describe." Pero esto sólo es
otra manera de expresar una equivalencia de ambas proposiciones negativas (la
cual sólo es válida cuando la proposición negada no es, a su vez, una
proposición negativa). Una y otra vez surge la idea de que lo que vemos de los
signos es tan sólo la cara externa de un interior, donde tienen lugar las
operaciones propias del sentido y de la referencia.
141.
Nuestro problema podría plantearse (de manera bien clara) así: Supóngase que
tuviéramos dos sistemas para medir la longitud; en ambos, una longitud se
expresaría mediante un numeral al que siguiera una palabra que indicara la
unidad. Un sistema designa una longitud como "n pies", y pies es una
unidad de longitud en un sentido ordinario; en el otro sistema una longitud se
designará con "n W" y 1 pie = 1 W. Pero 2 W = 4 pies, 3 W = 9 pies y
así sucesivamente. De manera que el enunciado "Este bastón mide 1 W de
largo" significa lo mismo que "Este bastón mide 1 pie de largo."
Pregunta: ¿En ambos enunciados "W" y "pie" tienen el mismo
significado?
142.
La pregunta se planteó incorrectamente, lo cual se advierte si expresamos la
identidad de significado mediante una ecuación. La pregunta sólo puede
formularse así: "¿Es W = pie, o no?" Aquí no se habla de los
enunciados en los que ocurren estos signos. -Por supuesto, tampoco se puede
preguntar, conforme a esta terminología, si "es" significa lo mismo
aquí que "es" allí; pero sí, en cambio, si la cópula significa lo
mismo que el signo de igualdad. Ahora bien, lo que dijimos fue esto: 1 pie = 1
W; pero: pie [es no-igual a] W.
143.
Se podría decir: en todos los casos, lo que uno entiende por
"pensamiento" es lo vivo en una frase; es eso sin lo cual, esta
última muere, se reduce a una mera secuencia de sonidos o de figuras escritas.
No obstante, si hablara de la misma manera de algo que da significado a una
configuración de piezas de ajedrez, es decir, que las distingue de cualquier
grupo de simples pedazos de madera -¿no podría referirme con eso a multitud de
cosas? Las reglas que hacen de la configuración de las piezas una situación de
juego; las experiencias especiales que asociamos a tales posiciones en el
juego; la utilidad del juego. ¡O supóngase que habláramos de algo que
distinguiera al papel moneda del puro pedazo de papel impreso, algo que le da
su significado, su vida!
144.
Cómo se ha de entender una palabra, no nos lo dicen las solas palabras.
(Teología.)
145.
También podría existir un lenguaje en cuyo uso no desempeñara ningún papel la
impresión que recibimos de los signos; en el que no se diera algo como
entender, en el sentido de tal impresión. Los signos nos son transmitidos,
pongamos por caso, en forma escrita, y tenemos la capacidad de memorizarlos.
(Es decir, la sola impresión de la que se trata aquí es la figura del signo.)
Si éste es una orden, lo convertimos en acción mediante reglas, tablas,
etcétera. No llega a adquirir el carácter de una impresión, parecida a la de
una imagen; y tampoco se escriben relatos en este lenguaje.
146.
En este caso se podría decir: "El signo tiene vida sólo en el
sistema."
147.
Por supuesto, también es concebible que tuviéramos que traducir, conforme a las
reglas, un enunciado propio del lenguaje verbal a una figura dibujada, para
obtener de aquél una impresión. (De modo que sólo en este caso la figura
tendría un alma.)
148.
Sería concebible un lenguaje en que los significados de las palabras cambiaran
conforme a reglas específicas, por ejemplo, en la mañana la palabra A significa
esto, en la tarde aquello. O un lenguaje en que las palabras se alteraran
diariamente, cada día cada letra del día anterior se reemplazaría por la
siguiente en el alfabeto (y la z por la a).
149.
Imaginemos este lenguaje: su vocabulario y gramática son los del español, pero
las palabras ocurren en las frases en un orden inverso. Así, una frase de este
lenguaje suena como una frase en español que se lee del punto final al
principio. De esta manera, las posibilidades expresivas tienen la misma
multiplicidad que en español. Pero lo que conocemos como curva melódica de la
frase está anulado.
150.
Alguien que no sabe español, que oye, en cierta ocasión, exclamar: "¡Qué
maravillosa iluminación!" Alcanza a vislumbrar el sentido y ahora emplea
la exclamación, tal como lo hago, sin comprender, a pesar de todo, las tres
palabras consideradas por separado. ¿Comprende en este caso la exclamación?
151.
A propósito he elegido un ejemplo en que el hombre da expresión a una
sensación. Pues en este caso, los sonidos, que no pertenecen a ningún lenguaje,
se dice que están cargados de significado.
152.
¿Sería igualmente fácil imaginarse casos análogos a esta frase: "Si el
tren no llega a las cinco en punto, perderá el transbordo"? ¿Qué
significaría en este caso vislumbrar el sentido?
153.
Nos molesta, por así decirlo, el hecho de que el pensamiento de una frase no se
presente de manera plena en ningún momento. Se nos antoja como un objeto que
engendramos y nunca acabamos de poseer, pues no bien se asoma una parte, cuando
ya se desvanece la otra.
154.
(Acerca del N° 150.) Fácilmente puede uno imaginarse un lenguaje en el que la
gente use una sola palabra para aquella exclamación. ¿Pero qué ocurriría con
una palabra para la frase "Si el tren... "? ¿En qué caso diríamos que
la palabra representa efectivamente esta frase? Por ejemplo, en esto: La gente
emplea inicialmente una frase como la nuestra; sin embargo, después surgen
circunstancias en las que la frase tiene que decirse tan frecuentemente, que
esa misma gente termina por reducirla a una sola palabra. De esta manera, tales
personas son capaces de explicar la palabra mediante la frase. ¿Pero no podría
darse también el caso en que la gente cuente sólo con una palabra para ese
sentido, es decir, para ese uso? ¿Y por qué no? Sería preciso imaginarse en qué
forma aprende alguien el uso de tal palabra, y en qué circunstancias podríamos
decir que esa palabra representa efectivamente aquella frase. Pero recuerda
esto: alguien dice en nuestro lenguaje "llega a las cinco en punto";
alguien más replica "No, llega a las cinco y diez." ¿Existe también
este tipo de conversación en el otro lenguaje? He ahí por qué son vagos los
conceptos de sentido y referencia.
155.
Las palabras de un poeta tienen la capacidad de calar en nosotros. Y, desde
luego, esto está causalmente relacionado con el uso que aquéllas tienen en
nuestra vida. Y también está relacionada con el hecho de que, en conformidad
con tal uso, permitimos que nuestros pensamientos divaguen en el ámbito
familiar de las palabras.
156.
¿Existe una diferencia de significado que se pueda explicar y otra que no
aparezca en una explicación?
157.
La expresión conmovedora en la música -no puede reconocerse mediante reglas. ¿Y
por qué no podríamos imaginarnos que así fuera para otros seres?
158.
Si un tema, un giro, de pronto te dice algo, no es menester que seas capaz de
explicarlo. Súbitamente este gesto también te es accesible.
159.
Así y todo, tú hablas de entender la música. ¡La entiendes mientras la
escuchas! ¿Tenemos que decir que esto es una experiencia que acompaña a la
audición?
160.
El lenguaje de la música. No olvides que un poema, aun cuando se redacte en el
lenguaje propio de la información, no se usa en el juego de lenguaje de la
información.
161.
¿No podrá uno concebir que alguien, que jamás hubiera oído música, llegara
hasta nosotros y oyera a una persona tocar alguna composición expresiva de
Chopin, y se convenciera de que aquello es un lenguaje cuyo sentido simplemente
se le quiere mantener oculto? En el lenguaje verbal hay un fuerte elemento
musical. (Un suspiro, la entonación en una pregunta, en un anuncio, en la
expresión de un deseo, todos esos innumerables gestos de la entonación.)
162.
Sin embargo, si oigo una melodía comprendiéndola, ¿no ocurre algo especial en
mí -algo que no ocurre si la oigo sin comprenderla? ¿Y qué? - No acude ninguna
respuesta; o bien, lo que se me ocurre, es soso. En verdad, podría decir:
"Ahora la entiendo" y quizá hasta pueda hablar de ella, tocarla,
compararla con otra, etcétera. Los signos de que la he entendido podrían
acompañar a la audición.
163.
Es incorrecto llamar al entender un proceso que acompaña a la audición. (En
efecto, su manifestación, su ejecución expresiva, no podría considerarse como
un aspecto concomitante de la audición.)
164.
Pues, ¿cómo se podría explicar en qué consiste 'la ejecución expresiva'? Seguro
que no mediante algo que acompañe a la ejecución. - ¿Qué es, pues, conveniente
para ese propósito? Cierta cultura, se podría decir. -Si a alguien se le ha
educado en determinada cultura, -y después reacciona de tal o cual modo ante la
música, se le puede enseñar el uso de la frase "ejecución expresiva".
165.
La comprensión de la música no es una sensación ni una suma de sensaciones. No
obstante, es correcto llamarla una experiencia, en la medida en que este
concepto de comprensión tiene cierta afinidad con otros conceptos propios de la
experiencia. Suele decirse "Esta vez he vivido ese pasaje de manera muy
distinta." Pese a todo, tal expresión dice 'lo que ocurrió' sólo a aquel
que se siente como en casa en el peculiar mundo conceptual que pertenece a
estas situaciones. (Analogía: "he ganado la partida".)
166.
Durante la lectura se me ocurre eso. ¿Entonces algo ocurre durante la
lectura... ? -Tal pregunta no lleva a ninguna parte.
167.
¿Pero cómo se me puede ocurrir eso? -Ciertamente, no en las dimensiones en que
estás pensando.
168.
¿Cómo me doy cuenta de que alguien está fascinado? ¿Cómo aprende uno la
expresión lingüística de la fascinación? ¿Con qué se relaciona? ¿Con la
expresión de las sensaciones corporales? ¿Preguntamos a alguien qué siente en
el pecho y en los músculos faciales, para averiguar si está sintiendo placer?
169.
¿Pero significa eso que no se den sensaciones que a menudo retornan cuando se
está disfrutando de la música? En absoluto.
170.
Un poema nos produce una impresión durante su lectura. "¿Sientes lo mismo,
mientras lo lees, que cuando lees algo indiferente?" -¿Cómo he aprendido a
responder a esta pregunta? Quizá diré: "¡Por supuesto que no!" -lo
cual es tanto como decir: esto me cautiva y lo otro no. "Con esto
experimento algo muy distinto." -¿Y de qué índole es esto? -No puedo
responder nada satisfactorio. Pues la respuesta que ofrezca no es lo más
importante. -"Pero ¿no disfrutaste durante la lectura?" Desde luego
que sí -pues la respuesta contraria podría significar: que yo había disfrutado
antes o después; y eso no es lo que quiero decir. Bien, pero durante la lectura
evocas sensaciones e imágenes tales que tienen que ver con el disfrute y con la
impresión. -Sin embargo, unas y otras han recibido su significación sólo del
ámbito que las rodea: de la lectura del poema, de mi familiaridad con el
lenguaje, de su metro y de muchas otras relaciones. Desde luego, tienes que
preguntarte: ¿cómo hemos aprendido la expresión "¡No es esto soberbio!"?
-¡Nadie nos lo explicó acudiendo a las sensaciones, imágenes o pensamientos que
acompañan su audición! En efecto, no podríamos dudar de que él hubiera
disfrutado, aun si se mostrara incapaz de indicar algún tipo de tal
experiencia; pero probablemente sí dudaríamos en el caso en que resultara que
no entiende determinadas relaciones.
171.
Pero, ¿no se advierte la comprensión, por ejemplo, en la expresión con que
alguien lee el poema o canta la melodía? Ciertamente. Pero, ¿cuál es la
experiencia durante la lectura? En tal caso se tendría que decir: lo disfruta y
entiende aquel que lo oye leer bien o lo siente bien al expresarlo con sus
propias cuerdas vocales.
172.
El entender una frase musical también podría denominarse la comprensión de un
lenguaje.
173.
Pienso en una frase musical muy corta que conste de dos compases. Dices
"¡Qué cantidad de cosas hay en ella!", pero sólo es, por decirlo así,
una ilusión óptica si piensas que lo que se encuentra en ella ocurre durante la
audición. ("Depende de quién lo dice.") (Las palabras tienen
significado sólo en el curso de los pensamientos y de la vida.)
174.
Lo que contiene la ilusión no es esto: "Ahora he entendido" -
seguido, tal vez, de una larga explicación de aquello que he entendido.
175.
¿No apunta el tema a algo fuera de sí mismo? ¡Oh, desde luego! Sin embargo, eso
significa: -La impresión que me produce tiene que ver con las cosas ubicadas en
su ámbito -pongamos por caso, con nuestro lenguaje y su entonación
correspondiente; en consecuencia, con el campo total de nuestro juego de
lenguaje. Si digo, por ejemplo: es como si aquí se sacara una conclusión, o
como si se confirmara algo, o bien, como si esto fuera una respuesta a lo que
se ha dicho antes -entonces mi comprensión presupone la familiaridad con las
inferencias, con la confirmación y con las respuestas.
176.
Las palabras "Gottlob! Noch etwas Weniges hat man geflüchtet -vor den
Fingern der Kroaten", y el tono y
mirada que las acompañan, parecen llevar ya consigo cada matiz de su
significado. Pero esto obedece únicamente a que las conocemos como parte de
determinada escena. Sin embargo, se podría construir una escena completamente
distinta en torno de estas palabras (dichas en el mismo tono), para mostrar
como su espíritu peculiar reside en la historia a que pertenecen.
177.
Si oigo a alguien decir con un gesto de rechazo: "¡Apártate!",
experimento' aquí el significado de esta palabra como lo hago en el juego,
cuando me la digo a mi mismo, a veces en un sentido y a veces en otro? - Pues,
en efecto, ese alguien podría decir "Apártate de mí", y entonces
quizá experimente la frase completa con tal o cual sentido; ¿pero también la
palabra individual? Quizá eran las palabras complementarias las que me
produjeron la impresión.
178.
La experiencia particular del significado se caracteriza por el hecho de que
reaccionamos con una explicación y empleamos un pretérito: justo como si
explicáramos el significado de una palabra obedeciendo a propósitos prácticos.
179.
¡Olvídate, olvídate de que tú mismo tienes estas experiencias!
180.
¿Cómo podría él oír tal palabra con ese significado? ¿Cómo fue posible tal
cosa? ¡No lo fue en absoluto! -al menos, no en estas dimensiones.
181.
¿Pero no es verdad, entonces, que ahora la palabra significa eso para mí? ¿Por
qué no? Pues este sentido no llega a entrar en conflicto con los usos restantes
de la palabra. Alguien dice "¡Dale la noticia de que... y con ello
entiende...!" ¿Cuál podría ser el sentido de esta orden?
182.
"Cuando pronuncié esa palabra, significaba para mí..." ¿Por qué no
sería mero delirio? ¿Acaso porque lo viví yo? Eso no es ninguna razón.
183.
Aquel a quien denomino ciego para el significado, podría, a pesar de todo,
entender este encargo: "Dile que debe ir al banco -quiero decir, al banco
del parque", pero no "Di la palabra banco y da a entender banco del
parque." Las formas de defecto mental que se encuentran en los hombres es
asunto que no le concierne a esta investigación; pero sí la posibilidad de
tales formas. No nos interesa si existen hombres incapaces de un pensamiento
del tipo: "En aquel entonces me proponía -sino cómo podría elaborarse el
concepto de tal defecto. Si se asume que alguien es incapaz de hacer esto, ¿qué
tal de aquello? ¿Acaso tampoco podrá? -¿A dónde nos lleva tal concepto? Pues
aquí ciertamente tenemos paradigmas.
184.
Distintas personas reaccionan de manera muy diferente frente a los cambios
ortográficos en una palabra. Y su sentimiento no sólo es de veneración por un
uso antiguo. -Si para alguien la ortografía es una mera cuestión práctica, el
sentimiento que le falta no es diferente del que le faltaría a una persona
"ciega para el significado". (Goethe, sobre los nombres propios. Los
números de los prisioneros.)
185.
Esto se parece a la manera en que algunas personas no entienden la pregunta
"¿Qué color tiene para ti la vocal a?" -Si alguien no la entendiera,
si declarara que es un puro sin-sentido -¿no podríamos decir que no entiende
español, o que no entiende el significado de las palabras "color",
"vocal", etcétera? Por el contrario: si ha aprendido a entender estas
palabras, entonces también podría reaccionar ante aquella pregunta 'con
comprensión' o 'sin comprensión'.
186.
Malentendido -incomprensión. La comprensión se consigue a través de la
explicación; pero también mediante el entrenamiento.
187.
¿Por qué no se le puede enseñar a un gato a traer algo? ¿No comprende lo que
uno quiere? ¿Y en qué consiste aquí el comprender y no comprender?
188.
"Leo cada palabra con la inflexión adecuada a ella. La palabra 'pero', por
ejemplo, con inflexión de oposición -y así sucesivamente." -Y aun cuando
eso sea verdad, ¿qué significa propiamente? ¿Cuál es la lógica del concepto
'inflexión de oposición'? -Ciertamente no se convierte en inflexión por el
hecho de que lo denomine "inflexión".
189.
¿Es el mentir una experiencia determinada? Bien, ¿entonces puedo decirle a
alguien "te mentiré ahora" y hacerlo después?
190.
¿En qué medida soy consciente de la mentira mientras miento? Sólo en la medida
en que tomo conciencia de ella, no únicamente después, y, a pesar de todo, más
tarde sí sé que he mentido. El ser consciente de la mentira es una capacidad.
Eso no contradice el hecho de que se den sentimientos característicos de la
mentira.
191.
El conocimiento no se traduce en palabras cuando se expresa. Las palabras no
son ningún tipo de traducción de otra cosa que ya estaba allí antes que ellas.
192.
"Proponerse hacer algo es un proceso específico interno". -¿Pero qué
tipo de proceso -aunque pudieras imaginarlo- podría satisfacer aquello que
consideramos como requisito del propósito?
193.
¿No sucede exactamente lo mismo con el verbo "entender"? Alguien me
indica la ruta que tengo que tomar para dirigirme aquí o allá. Me pregunta:
"¿Me has entendido?" Le respondo "Sí, te he entendido."
-¿Con ello me propongo comunicarle lo que ocurrió en mí mientras me daba sus
indicaciones? -Y a pesar de todo, eso también se le podría comunicar.
194.
Imagínate este juego: se me ha leído una lista de palabras pertenecientes a
distintos lenguajes y de secuencias de sonidos carentes de sentido. Tengo que
decir, conforme me leen cada expresión, si la comprendo o no; también tengo que
informar lo que ocurrió en mí durante la comprensión o la incomprensión. -A la
palabra "árbol" responderé con un "sí" sin más reflexión
(tal vez se me ocurra una imagen); a una combinación de sonidos que jamás he
oído, respondo con un "no", igualmente irreflexivo. A las palabras
que designan matices cromáticos especiales, a menudo precederá a la respuesta
una imagen; a unas palabras no comunes (digamos, "continuo") una
consideración; a palabras como el artículo "lo", un simple
encogimiento de hombros; las palabras de un idioma extranjero las traduciré
algunas veces al español; las imágenes que se me ocurran corresponderán algunas
veces a objetos designados por aquellas palabras (de nuevo en infinidad de
casos), algunas veces serán imágenes diferentes. Este juego podría completarse
con otro en el que alguien menciona los nombres de las actividades y pregunta
en cada caso: "¿Puedes hacer eso?" -El sujeto tiene que ofrecer las
razones que tenga para responder a la pregunta con un "sí" o un
"no".
195.
Imaginémonos un tipo de dibujo sorpresa, donde no se trata de encontrar un
objeto específico; a primera vista, nos parece como un manojo de líneas sin
sentido, y sólo después de algún esfuerzo lo llegamos a ver, digamos, como un
paisaje. -¿En qué consiste la diferencia entre la contemplación del cuadro
antes y después de la solución? Es patente que en ambas ocasiones lo vemos de
manera distinta. ¿Pero en qué medida se puede decir, una vez que se ha dado la
solución, que ahora el cuadro nos dice algo, y que antes no nos había dicho
nada?
196.
También podríamos plantear la cuestión de esta manera: ¿cuál es la
característica general de que se ha encontrado la solución?
197.
Quiero suponer que tan pronto como se ha resuelto el asunto, hago manifiesta la
solución trazando ciertas líneas enérgicamente y tal vez incorporando sombras.
Ahora bien, ¿por qué se considera una solución la imagen que has esbozado?
a)
Porque es la representación clara de un grupo de objetos espaciales.
b)
Porque es la representación de un cuerpo regular.
c)
Porque es una figura simétrica.
d)
Porque es una figura que me produce una impresión ornamental.
e)
Porque es la representación de un cuerpo que me parece familiar.
f)
Porque hay una lista de soluciones y esta figura (este cuerpo) está en la
lista.
g)
Porque representa un tipo de objeto que me es muy familiar; pues me produce la
impresión instantánea de la familiaridad, instantáneamente relaciono con él
todo tipo de asociaciones; sé cómo se llama; sé que frecuentemente lo he visto;
sé para qué se emplea; etc.
h)
Porque me parece que conozco el objeto: en el acto se me ocurre una palabra
como su nombre (aun cuando tal palabra no pertenezca a ningún lenguaje
existente); me digo "Por supuesto, esto es un..." y me doy a mí mismo
una explicación disparatada que en ese momento me parece dotada de sentido.
(Como en el sueño.)
i)
Porque representa un rostro que me parece familiar.
j)
Porque representa un rostro que reconozco: es el rostro de mi amigo N; es un
rostro que a menudo he visto en varios retratos, etc.
k)
Porque representa un objeto que recuerdo haber visto alguna vez.
l)
Porque es un ornamento que conozco bien (aun cuando no sepa dónde lo he visto).
m)
Porque es un ornamento que conozco bien: conozco su nombre, sé dónde lo he
visto.
n)
Porque representa un mueble de mi cuarto.
o)
Porque trazo instintivamente estas líneas, y ahora me siento tranquilo.
p)
Porque me acuerdo de que este objeto ha sido descrito. Y así sucesivamente.
(Quien
no comprenda por qué hablamos de estas cosas, debe considerar lo que decimos
como un juego vano.)
198.
¿Puedo quitarme la impresión de familiaridad de donde esté; e idearla donde no
esté? ¿Y qué significa eso? Por ejemplo, veo el rostro de un amigo y me
pregunto: ¿qué aspecto tiene este rostro si lo veo como un rostro extraño (como
si ahora lo viera por primera vez)? ¿Qué queda, por así decirlo, de la
contemplación del rostro si le quito, si le sustraigo la impresión de
familiaridad? -Aquí estoy inclinado a decir: "Es muy difícil separar la
familiaridad de la impresión del rostro." Pero siento también que éste es
un modo defectuoso de expresarse. Esto es, no sé en absoluto cómo debo tratar
de separar estas dos cosas. La expresión "separarlas" no tiene para
mi ningún sentido claro. Sé lo que significa esto: "Imagínate esta mesa
negra en lugar de marrón." A esto corresponde: 'Pinta esta mesa, pero de
negro en lugar de marrón."
199.
¿Y qué tal si se dijera: "¡Imagínate esta mariposa exactamente como es,
pero imagínatela fea en lugar de hermosa!"?
200.
En este caso nosotros no hemos determinado qué ha de significar el quitar la
familiaridad. Podría significar, por ejemplo: acordarse de la impresión que
tuve cuando vi el rostro por primera vez.
201.
El diseño de la parte interior de un aparato de radio, para alguien que no
tenga el menor conocimiento de tales cosas, será un conjunto de trazos sin ton
ni son. Pero si alguien ha llegado a familiarizarse con el aparato y su
funcionamiento, se le ofrecerá el dibujo como una imagen plena de sentido.
Supóngase que se da una figura sólida que ahora no tiene ningún significado
para mí (por ejemplo, en una imagen) -¿podría, si quiero, imaginarla como
significativa? Esto sería como si se preguntara: ¿podría imaginarme un objeto
de forma cualquiera como objeto de uso corriente? ¿Pero para qué tipo de uso?
Se podría imaginar sistemáticamente una clase de formas corpóreas como refugios
de animales o de seres humanos. Otra clase como armas. Una, digamos, como modelo
de paisaje, etcétera. Y aquí sé, en consecuencia, cómo puedo atribuir sentido a
una forma que carece de éste.
202.
¡Consideremos cómo empleamos la palabra "reconocer"! Reconozco los
muebles de mi cuarto, a mi amigo a quien veo diariamente. Pero ningún 'proceso
de reconocer tiene lugar'.
203.
Se podría decir: Yo no podría tener ninguna impresión del cuarto como un todo,
sería incapaz de pasear mis ojos por aquí y por allá, no podría moverme
libremente en él. (Stream of thought.) Pero ahora la pregunta es: ¿cómo se
manifiesta el hecho de que 'tenga una impresión de ese cuarto como un todo'?
Pues, por ejemplo, en la naturalidad con que me oriento dentro de él; en la
ausencia de búsquedas, dudas y asombros. En el hecho de que un sinnúmero de
actividades estén confinadas en sus muros y en el hecho de que todo esto lo
abarque con la expresión "mi cuarto", cuando hablo. En fin, en el
hecho de que encuentro útil y necesario volver a servirme del concepto "mi
cuarto" como opuesto a sus muros, esquinas, etcétera.
204.
¿Cómo se ofrece la descripción de una 'actitud'? Se dice, por ejemplo,
"¡prescinde de estas manchas y también de aquella diminuta irregularidad,
y considéralo como la figura de un... !" "¡Prescinde de esto! ¿Te
parecería desagradable esa cosa aun sin esto... ?" Por supuesto, se dirá
que altero mi imagen visual -Como en el caso de valerme de un guiño o de
suprimir un detalle. Este "prescindir de..." desempeña un papel muy
parecido, digamos, al de la producción de una nueva imagen.
205.
Bien, -ésas son razones de peso para decir que hemos alterado nuestra impresión
visual a través de nuestra actitud. Es decir, son razones de peso para
delimitar así el concepto 'impresión visual'.
206.
"Pero, ¡obviamente puedo reunir elementos en la visión (líneas, por
ejemplo)!" Pero, ¿por qué se denomina a esto "reunir"? ¿Por qué
se necesita aquí una palabra -esencialmente- que tiene ya otro significado?
(Desde luego, aquí se trata de un caso como el de la frase "calcular en la
cabeza").
207.
Si le digo a alguien: "¡Reúne estas líneas (u otra cosa)!" ¿Qué hará?
Bien, varias cosas, de acuerdo con las circunstancias. Quizá tenga que
contarlas de dos en dos, o ponerlas en un cajón, o mirarlas fijamente,
etcétera.
208.
Consideremos lo que se dice acerca de un fenómeno como éste: Ver la figura [un
palo vertical con dos cruzados arriba] como una F, y después como la imagen de
F reflejada en el espejo. Quiero preguntar: ¿en qué consiste el ver la figura
una vez así, y otra vez de manera distinta? -¿Realmente veo cada vez algo
diferente? ¿O simplemente interpreto de manera distinta lo que veo? -Estoy
inclinado a decir lo primero. Pero ¿Por qué? Bien, interpretar es una acción.
Puede consistir, por ejemplo, en que alguien diga: "Eso se supone que es
una F"; o en que no lo diga, sino en que reemplace el signo por una F al
copiarlo; o en pensar: "¿qué puede ser eso? Debe de ser una F que no supo
hacer bien el que escribía." -El ver no es ninguna acción, sino un estado.
(Observación gramatical.) Y si nunca he visto la figura más que como F, ni
considerado qué podría ser, entonces se dirá que la veo como F; es decir, si se
sabe que también puede verse de otra manera. Lo llamaría
"interpretar", si dijera: "Eso ciertamente deber ser una 'F'; el
que escribe hace todas sus 'F' así." ¿Cómo se llega, pues, al concepto del
'ver esto como eso' ¿En qué ocasiones se formará, si hay necesidad de ello?
(Muy a menudo en el arte.) Allí donde, por ejemplo, se trate de fraseo
artístico mediante el ojo o el oído. Decimos "Tienes que oír estos
compases como introducción", "Tienes que oír conforme a esta
tonalidad", "Si has visto esta figura una vez como..., es difícil que
la veas de otra manera", "Oigo el francés 'ne... pas' como una
negación dividida en dos partes, pero no como 'no un paso'", etcétera,
etcétera. Ahora bien, ¿es éste realmente un ver o un oír? Bien, así lo
denominamos; con estas palabras reaccionamos en situaciones específicas. Y ante
estas palabras reaccionamos, a la vez, mediante acciones determinadas.
209.
Esta forma que veo -quisiera decir- no es simplemente una forma, sino que es
una de las formas con que estoy familiarizado; es una forma caracterizada de
antemano. Es una de las formas cuyo modelo ya estaba antes en mí, y sólo porque
corresponde a tal modelo, me es familiar. (Llevo conmigo, por decirlo así, un
catálogo de tales formas, y los objetos retratados allí me son familiares.)
210.
Pero el hecho de que ya llevara conmigo el modelo sólo sería una explicación
causal de la impresión presente. Es como si se dijera: este movimiento se hace
tan fácilmente como si se hubiera practicado.
211.
"Cuando se me pregunta ¿ves allí una esfera?, y en otra ocasión, '¿ves
allí una semiesfera?', lo que veo podría ser lo mismo en ambas ocasiones, y
aunque respondiera 'sí', distinguiría, sin embargo, entre las dos hipótesis.
Tal como distingo en el juego de ajedrez entre un peón y el rey, aun cuando el
movimiento actual pudiera hacerse con cualquiera de ellas, y a pesar de que el
propio rey podría actuar como peón." -En filosofía siempre se está en
peligro de originar un mito del simbolismo o un mito de los procesos mentales.
En lugar de decir simplemente lo que cada quien sabe y debe admitir.
212.
¿Es la introspección la que me enseña si estoy frente a un caso genuino de ver
o, después de todo, frente a una simple interpretación? Ante todo, tengo que
aclararme qué es lo que llamaría una interpretación; en qué se puede reconocer
si algo ha de llamarse interpretar, o bien, ver. [Nota al margen: ver conforme
a una interpretación.)
213.
¿Acaso no veo la figura una vez de este modo, otra de modo distinto; aun cuando
no reaccione verbalmente o de cualquier otra manera? Sin embargo, "una vez
de este modo", "otra de un modo distinto" son palabras, ¿y con
qué derecho las empleo aquí? ¿Puedo mostrarte mi derecho o mostrármelo a mí
mismo? (A menos que sea mediante una reacción más) Pese a todo, sé que son dos
impresiones, ¡aun cuando no lo diga! Pero, ¿cómo sé si lo que digo es lo que
sabía? ¿Qué consecuencias se desprenden de que interprete esto como aquello? ¿Y
cuáles de ver esto como aquello?
214.
Experiencia del tamaño real. Vemos una figura que muestra la forma de un
sillón; se nos dice que representa una construcción del tamaño de una casa.
Ahora la vemos de manera distinta.
215.
Imagínate a alguien que está contemplando el sol y de pronto tiene la sensación
de que aquél no se mueve -sino que nos movemos respecto a él. Ahora bien, ese
alguien quiere decir que ha visto un nuevo estado de movimiento, en el cual nos
encontramos; e imagínate que señala con gestos el movimiento en el que piensa y
dicho movimiento no es el del sol. -Aquí tendríamos que habérnosla con dos usos
diferentes de la palabra "movimiento".
216.
No se ve el cambio del aspecto, sino el cambio de la interpretación.
217.
No lo vemos conforme a una interpretación, sino conforme a un interpretar.
218.
Interpreto las palabras; desde luego -pero ¿también interpreto los gestos?
¿Interpreto una expresión del rostro como amenazadora o bien como amable? -Eso
puede ocurrir. Ahora supóngase que dijera: "No basta con que perciba el
rostro amenazador, tengo que interpretarlo primero." -Alguien apunta con
un cuchillo hacia mí y digo: "Concibo eso como una amenaza."
219.
Entendemos tan poco los gestos chinos como entendemos las frases chinas.
220.
La conciencia en el rostro del otro. Contempla el rostro de alguien y mira en
él la conciencia y observa un determinado matiz de conciencia. Adviertes en ese
rostro alegría, indiferencia, interés, enternecimiento, apatía, etcétera. La
luz en el rostro del otro. ¿Miras dentro de ti mismo, para reconocer la furia
en su rostro? Allí está tan claramente como en tu propio pecho. (¿Y qué se
quiere decir con esto? ¿Que el rostro del otro me estimula a imitarlo, Y que,
en consecuencia, siento leves movimientos y contracciones musculares en el mío
y me refiero a la suma de estos movimientos? Disparate. Puro disparate -pues
partes de una suposición en lugar de simplemente describir. A quien le bullen
en la cabeza las explicaciones, está descuidando el tener presente los hechos
más importantes.)
221.
"La conciencia está tan claramente en su rostro y comportamiento, como en
mí mismo."
222.
No consideramos el ojo humano como un receptor: en efecto, no parece recibir
algo sino enviarlo. El oído recibe; el ojo ve. (Arroja miradas, refulge,
resplandece, alumbra.) Con los ojos se puede aterrorizar, pero no con el oído o
la nariz. Cuando ves el ojo, miras algo que surge de él. Ves la mirada del ojo.
223.
"bastaría con que te desprendieras de viejos prejuicios fisiológicos para
no advertir nada extraño en el hecho de que también se pueda ver la mirada del
ojo." en efecto, suelo decir que veo la mirada que arrojas sobre otro. y
si alguien quisiera corregirme y dijera que realmente no la veo, consideraría
eso como mera estupidez. Por otra parte, no he llegado a hacer concesiones por
mi manera de hablar, y contradiría a cualquiera que dijera que yo había visto
la mirada 'justo de la misma manera' como veo la figura y el color del ojo.
Pues el 'lenguaje ingenuo', es decir, nuestro modo de hablar ingenuo, normal,
no contiene ninguna teoría de la visión -no muestra ningún tipo de teoría, sino
tan sólo un concepto de la visión.
224.
Hagamos que un ser humano aparezca furibundo, orgulloso, irónico; y ahora
cubramos su rostro de manera tal, que sólo queden libres los ojos -en los que
parecía concentrarse toda la expresión: ahora su expresión es asombrosamente
ambigua.
225.
"La emoción se ve." -¿En oposición a qué? -No se ven las contorsiones
del rostro y se hacen conjeturas (como el doctor que da un diagnóstico) para
hablar de alegría, aflicción o aburrimiento. Suele describirse un rostro
directamente como triste, radiante, aburrido, aun cuando se sea incapaz de
ofrecer otra descripción de las facciones del rostro. -La aflicción, se podría
decir, está personificada en el rostro. Esto pertenece al concepto de la
emoción.
226.
(La fealdad de un ser humano puede repugnar en un cuadro, como en la realidad,
pero también puede hacerlo en una descripción, en las palabras.)
227.
Qué curioso: quisiéramos explicar nuestra comprensión de un gesto traduciéndolo
a palabras, y nuestra comprensión de las palabras traduciéndolas a un gesto.
(Esto explica que vacilemos de acá para allá, cuando nos empeñamos en buscar
dónde reside propiamente la comprensión.) Y de hecho vamos a explicar palabras
mediante un gesto, y un gesto mediante palabras.
228.
Explica a alguien que la posición de las manecillas del reloj, que has anotado,
se supone que significa. las manecillas de este reloj están ahora en esta
posición. -La torpeza con que se intentaría hacer comprensible el signo,
mediante todo tipo de gestos, como en el caso de un mudo -desaparece cuando
reconocemos que todo depende del sistema al que pertenece el signo. Incluso se
diría: sólo el pensamiento puede decirlo, el signo no.
229.
Una interpretación es algo que se da en signos. Esta interpretación está en
oposición a otra (que está expresada de manera diferente). -De ahí que, cuando
se quiera decir "cada enunciado requiere una interpretación", eso
significaría: ningún enunciado puede entenderse sin una nota adicional.
230.
Esto se parecería mucho al caso en que, en el juego de dados, se determina
cuánto debe valer una jugada, valiéndose de una segunda jugada.
231.
Por "intención" entiendo aquí lo que usa un signo en el pensamiento.
La intención parece interpretar, dar la interpretación definitiva; pero no un
signo adicional o figura, sino algo diferente que, por su parte, ya no es
susceptible de ser interpretado. Sin embargo, lo que se ha alcanzado es un
límite psicológico, no lógico. Imaginemos un lenguaje constituido de signos,
'abstracto', quiero decir, uno que nos sea extraño, con el que nos sintamos a
gusto, con el que, como quien dice, no pensemos; e imaginemos este lenguaje
interpretado mediante una traducción a un lenguaje pictórico inequívoco, si se
nos permite hablar así; un lenguaje que constara de figuras pintadas en
perspectiva. Está bien claro que es mucho más fácil concebir diferentes
interpretaciones de los signos escritos, que de una figura pintada a la manera
usual. Aquí también estamos inclinados a pensar que ya no hay posibilidad
alguna de interpretación.
232.
Por eso, también podríamos decir que no vivimos en el lenguaje de los signos,
pero sí en la imagen pintada.
233.
"Sólo el cuadro dotado de intención alcanza, a manera de escala, la
realidad. Considerado desde fuera, está allí como muerto y aislado." - Es
como si en principio hubiéramos visto un cuadro de tal manera que viviéramos en
él, y los objetos que contuviera nos rodearan como si fueran reales; y después
nos retiráramos y, al estar afuera, viéramos el marco, y el cuadro se redujera
a una mera superficie pintada. De esta manera, cuando introducimos la
intención, nos rodean las imágenes de ésta y vivimos entre ellas. Pero cuando
nos despojamos de la intención, se reducen a meras manchas en un lienzo, sin
vida y sin interés para nosotros. Cuando introducimos la intención, vivimos en
el espacio de ésta, entre sus imágenes (sombras), al mismo tiempo que con las
cosas reales. Imaginémonos en una sala de cine, a oscuras, inmersos en el
filme. Después la sala se ilumina, pero la película continúa en la pantalla.
Ahora, de pronto estamos fuera y la vemos como movimientos de manchas de luz y
sombra en una pantalla. (En el sueño ocurre algunas veces que primero leemos
una historia y después somos sus protagonistas. Y después de despertar de un
sueño, a veces es como si nos hubiéramos alejado de él y ahora lo viéramos ante
nosotros como una figura extraña.) Y también significa algo decir: "vivir
en las páginas de un libro".
234.
Lo que ocurre no es que este símbolo ya no pueda interpretarse, sino más bien:
que no lo interpreto. No lo interpreto porque, ante este cuadro, me siento como
en casa. Cuando lo interpreto, avanzo por la senda del pensamiento de un
estadio a otro.
235.
Si veo el símbolo pensado 'desde fuera', me hago consciente de que podría
interpretarse en tal o cual forma; si es un paso en el curso de mis
pensamientos, entonces es para mí una morada natural, y no me ocupan (ni me
preocupan) sus posibles interpretaciones. -Igual que poseo una tabla que indica
el horario del tren y la uso, sin ocuparme de que una tabla es susceptible de
diferentes interpretaciones.
236.
Si trato de describir el proceso de la intención, siento, ante todo, que le es
más viable hacer lo que se supone si contiene una imagen extremadamente fiel de
aquello que es el objeto de la intención. Pero, además, tampoco esto es
suficiente, pues la imagen, sea lo que fuere, se puede interpretar de
diferentes maneras; de ahí que esta imagen, a su vez, esté de nuevo aislada.
Cuando se capta la imagen con la vista, aislada, de pronto se muere: es como si
se le quitara algo que antes le hubiera dado vida. No es un pensamiento, no es
una intención, pero sea cual fuere el acompañamiento que le imaginemos, ya
procesos articulados o inarticulados, ya cualquier tipo de sensaciones,
permanece aislada, no apunta por sí misma a una realidad ajena a ella. Ahora bien,
uno suele decir: "Por supuesto, no es la imagen la que da una intención,
sino que nosotros debemos darle a ella una intención." Pero si este dar
intenciones, este querer decir es, a su vez, algo que se hace con la imagen,
entonces no veo por qué eso deba estar sujeto a un ser humano. Se puede también
estudiar el proceso de la digestión como proceso químico, independientemente de
que tenga lugar en un ser vivo. Queremos decir: "El querer decir es
esencialmente un proceso mental, un proceso de la vida consciente, no de la
materia muerta." Pero ¿qué comunicará a tal objeto el carácter específico
de lo que ocurre -mientras lo consideramos justamente como proceso? Y ahora nos
parece como si el dar intenciones no pudiera ser ningún tipo de proceso, fuere
cual fuere. Pues lo que juzgamos insatisfactorio es la gramática del proceso,
no el modo particular de un proceso. -Incluso se podría decir: ¡en este sentido
llamaríamos "muerto" a cada proceso!
237.
Casi se podría decir: "El significado se mueve, mientras que un proceso
permanece estático."
238.
Se dice: ¿cómo pueden ser estos gestos, este ademán, esta imagen, el deseo de
que tal y tal sea el caso? No es otra cosa que una mano sobre una mesa, la cual
está allí ¡solitaria y sin sentido! Se parece a un único escenario, que después
de la representación de una pieza teatral, se le deja abandonado en un cuarto.
Sólo tenía vida en la pieza teatral.
239.
"El pensamiento estaba ante mi mente en este momento." -¿Y cómo?-
"Tuve esta imagen." -¿Entonces era la imagen el pensamiento? No; pues
si hubiera notificado a alguien la pura imagen, no hubiera captado el
pensamiento.
240.
La imagen era la clave. O, al menos, aparecía como clave.
241.
Imaginemos una historia relatada en imágenes esquemáticas, y así, más parecida
a la narración, dentro de un lenguaje que una mera secuencia de imágenes
realistas. En tal lenguaje de imágenes se podría haber captado, por ejemplo, el
curso de las batallas. (juego de lenguaje.) Y una frase de nuestro lenguaje de
palabras se aproxima a una imagen de este lenguaje pictórico mucho más de lo
que uno piensa.
242.
Recordemos también que no tenemos que traducir tales imágenes a otras de tipo
realista para poder 'entenderlas', como tampoco tenemos que traducir las
fotografías o las imágenes de un filme a imágenes de color, aun cuando en la
realidad los hombres o las plantas en blanco y negro nos parecerían
indeciblemente extraños y terribles. ¿Qué tal si ahora dijéramos aquí:
"Una imagen es algo sólo en un lenguaje de imágenes"?
243.
Ciertamente yo leo una historia y me importa un bledo el sistema de lenguaje.
Simplemente leo, tengo impresiones, veo imágenes ante mí, etcétera. Hago que la
historia desfile ante mí como imágenes, como una historia de imágenes. (Por
supuesto, con eso no quiero decir que cada frase produzca en mí una o mas
imágenes visuales y que tal sea el propósito de una frase.)
244.
"Las frases sirven para describir cómo ocurre todo", pensamos. La
frase como imagen.
245.
Comprendo esta imagen exactamente, podría modelarla en arcilla. - Comprendo
esta descripción exactamente, podría hacer un dibujo apegándome a ella. En
muchos casos se podría establecer, como criterio de la comprensión, el que uno
fuera capaz de representar el sentido de la frase en un dibujo. (Pienso, por
ejemplo, en una prueba de la comprensión oficialmente establecida.) ¿Como se
examina a alguien, pongamos por caso, en la lectura de los mapas?
246.
Y la imagen plena de sentido es aquella que no sólo puedo dibujar, sino también
representar plásticamente. Y decir esto tendría sentido. Pero el pensar una
frase no es una actividad que se realice siguiendo las palabras (como ocurre,
por ejemplo, con el cantar siguiendo las notas). El siguiente ejemplo muestra
esto. ¿Tiene sentido decir: "tengo tantos amigos como la solución de la
ecuación... "? Que esto tenga sentido, uno no lo ve inmediatamente
partiendo de la ecuación. Y no se sabe, mientras se lee la frase, si se puede
pensar o no. Si se puede comprender o no.
247.
¿Qué significa, pues, "descubrir que una frase no tiene ningún
sentido"? ¿Y qué quiere decir esto: "si quiero decir algo con eso,
debe tener sentido"? Lo primero significa: no dejarse llevar al error por
la apariencia de una frase e indagar su aplicación en el juego de lenguaje. Y
"si quiero decir algo con eso" -¿significa algo parecido a "si
me puedo imaginar algo en relación con eso"? -Con frecuencia, una imagen
conduce a un uso adicional.
248.
(Algo que, a primera vista, se ofrece como una frase y no es tal.) En cierta
ocasión se me informó sobre el siguiente proyecto para la construcción de un
rodillo de vapor. El motor se encuentra en el interior del rodillo hueco. El
eje del cigüeñal corre en medio del rodillo y está conectado en ambos extremos,
mediante rayos, al borde del rodillo. El cilindro del motor está fijo al
interior del rodillo. A primera vista esta construcción parece una maquina.
Pero es un sistema rígido y el pistón no tiene libertad de movimientos en el
cilindro. Sin darnos cuenta, lo hemos despojado de sus posibilidades de
movimiento.
249.
"¡Nada más fácil que imaginarse un cubo de cuatro dimensiones!" Se ve
así:
Pero
no pienso en eso, pienso en algo como
¡Pero
de cuatro dimensiones! - "¿Pero no es lo que te he mostrado como
sólo
que de cuatro dimensiones?" -No; ¡no quiero decir eso! -¿Pero qué quiero
decir? ¿Cuál es mi imagen? Bien, el cubo de cuatro dimensiones, tal como lo han
dibujado, ¡no lo es! Ahora sólo tengo como imagen las palabras y el rechazo de
todo aquello que puedes mostrarme.
250.
¿Son rojas las rosas en la oscuridad? -Se puede pensar que son rojas las rosas
en la oscuridad.- (El hecho de que se pueda 'pensar' algo no significa que
tenga sentido decirlo.)
251.
"La suposición de que este hombre -que se conduce en forma absolutamente
normal- es, a pesar de todo, ciego, ¡tiene sentido!" -Es decir, después de
todo, es una suposición, "realmente, puedo suponer algo así". Y eso
significa: me formo una imagen de lo que yo supongo. Perfectamente, ¿pero va
esto más lejos? Si, en otras circunstancias, supongo que alguien es ciego,
nunca podré tener la seguridad de que esta suposición tenga efectivamente
sentido. Y el hecho de estar pensando efectivamente algo, de estar imaginando
algo, no desempeña ningún papel en este caso. Esta imagen sólo será importante
cuando sea, por decirlo así, el único punto de apoyo de que realmente he hecho
una suposición. Esto es todo lo que resta aquí de la suposición.
252.
"Puedo imaginarme muy bien que alguien se conduzca de este modo y, sin
embargo, no vea nada vergonzoso en esta acción." -Bien, a esto sigue una
descripción de la manera en que se tiene que imaginar eso. "Puedo
imaginarme una sociedad humana en la que se considere deshonesto calcular,
excepto cuando se trate de un pasatiempo." Esto significa poco más o menos
lo mismo que: podría representarme esta imagen con mayor detalle.
253.
"De hecho, nunca he visto que una mancha negra gradualmente se vaya
haciendo más clara hasta que sea blanca, y después que lo blanco se vaya
haciendo rojizo, hasta que sea rojo. Pero sé que es posible porque puedo
imaginármelo."
254.
(Cuando se habla con alguien acerca de alguna división del tiempo, con
frecuencia ocurre que se consulta el reloj, no para ver qué hora es, sino para
poder formarse una imagen de la división considerada anteriormente.)
255.
¿Cómo puede uno aprender la verdad, valiéndose del pensamiento? Como se aprende
a ver mejor un rostro, si uno lo dibuja.
256.
Los filósofos que creen que uno puede extender, por así decirlo, la experiencia
en el pensamiento, deberían pensar en el hecho de que uno puede transmitir por
teléfono el habla, pero no el sarampión. Tampoco puedo experimentar el tiempo
como limitado, cuando quiero, o el campo visual como homogéneo, etcétera.
257.
¿Sería posible descubrir un nuevo color? (Pues el daltónico se encuentra en la
misma situación que nosotros: sus colores forman justamente un sistema completo
como el nuestro; no ve ningún espacio vacío donde pudieran encajar los colores
restantes.) (Compárese con la matemática.)
258.
La generalidad en Lógica no puede extenderse más allá de las fronteras de
nuestra previsión lógica. O mejor: más allá de las fronteras de nuestra visión
lógica.
259.
"¿Pero cómo puede el entendimiento humano sobrepujar la realidad y él
mismo pensarlo inverificable?" -¿Porqué no debemos decir lo inverificable?
Nosotros lo hemos hecho inverificable. ¿Se produce una falsa apariencia? ¿Y
cómo puede sólo parecer así? ¿No quieres decir que este así ni siquiera es una
descripción? Bien, entonces no es una apariencia falsa, sino más bien una que
nos roba nuestra orientación. De manera que nos llevamos las manos a la cabeza
y preguntamos: ¿cómo es posible eso?
260.
Sólo aparentemente se puede "trascender cualquier experiencia
posible"; en efecto, estas palabras sólo parecen tener sentido, porque se
forman siguiendo la analogía de expresiones significativas.
261.
La "filosofía del como si" se basa totalmente en esta confusión entre
símil y realidad.
262.
"No puedo introducir subrepticiamente en el pensamiento, valiéndome de
palabras, una previsión de algo que no conozco. (Nihil est in intellectu... )
Como si pudiera llegar al pensamiento clandestinamente, por así decirlo, y
captar un panorama de algo que es imposible ver de frente."
263.
De ahí que también sea algo correcto decir que la inimaginabilidad es un
criterio de lo sin-sentido.
264.
¿Qué tal si alguien dijera: "No puedo imaginarme cómo sería para alguien
el ver una silla, a no ser que yo la esté viendo"? ¿Estaría justificado al
decir eso?
265.
¿Estoy justificado al decir: "No puedo ver |||||||||| como una
forma"? ¿Qué me justificaría en este caso? (¿Qué justifica a un ciego al
decir que no puede ver?)
266.
¿Puedes imaginarte un oído absoluto, si no lo tienes? -¿Puedes imaginártelo, si
lo tienes? -¿Puede un ciego imaginarse el ver? ¿Puedo imaginármelo yo? -¿Puedo
imaginarme reaccionando espontáneamente de tal o cual manera, si no lo hago?
-¿Puedo imaginármelo mejor, si lo hago? ((Pertenece a la cuestión de si puedo
imaginarme que alguien vea |||||||||| como una forma articulada.))
267.
¿Se supone que es un hecho empírico que quien haya tenido una experiencia pueda
imaginársela, y que otra persona no pueda? (¿Cómo sé que el ciego es capaz de
imaginarse los colores?) Sin embargo, no puede jugar determinado juego de
lenguaje (no puede aprenderlo). Pero, ¿cómo? ¿Es esto de orden empírico, o bien
es así eo ipso? Es lo último.
268.
¿Qué le diríamos a aquel que afirmara que es capaz de imaginarse exactamente
cómo es el poseer un oído absoluto, sin que él lo posea?
269.
Si se cree que alguien puede imaginarse un espacio de cuatro dimensiones, ¿por
qué no podría imaginarse también colores de cuatro dimensiones, esto es,
colores que aparte del grado de saturación, de matiz y de intensidad luminosa
admiten una cuarta determinación?
270.
"¿Cómo, pues, puede tener sentido hablarme de un tipo completamente nuevo
de sensopercepción, que quizá tendré alguna vez? Esto es, si quieres hablar,
por ejemplo, de un órgano sensorial"
271.
¿Para qué sirve una frase como ésta: "No podemos imaginarnos en absoluto
las sensaciones de un prestidigitador como Rastelli"?
272.
"Tiene sentido hablar de una serie infinita de árboles; desde luego, puedo
imaginarme que una serie de árboles continúa sin fin." Esto quiere decir
aproximadamente: si tiene sentido decir que la serie de árboles llega aquí a su
fin, también tiene sentido decir que [nunca llega a un fin] Ramsey solía responder a tales cuestiones:
"Pero justamente es posible pensar algo así." Como cuando se dice:
"La tecnología logra hoy por hoy cosas que no te puedes imaginar en
absoluto." -Ahora bien, allí se tiene que encontrar en qué estás pensando.
(El hecho de que aseveres que esta frase puede pensarse -¿qué puedo hacer con
eso? No importa. Su propósito no es el de hacer que se produzca niebla en tu
mente.) ¿Lo que quieres decir -cómo ha de encontrarse? Debemos probar
pacientemente cómo debe aplicarse esta frase. Qué aspecto adquiere todo en
torno de ella. Entonces se hará manifiesto su sentido.
273.
Hardy: "That 'the finite cannot understand the infinite' should surely be
a theological and not a mathematical war-cry." Ciertamente esta expresión es torpe. Pero lo
que la gente quiere decir con ella es esto: "¡Aquí no debe haber gato
encerrado! ¿De dónde este salto de lo finito a lo infinito?" Tampoco es
del todo absurda tal manera de hablar - únicamente lo 'finito' es lo que no
debe poder concebir lo 'infinito', no 'el hombre' o 'nuestro entendimiento',
sino el cálculo. Y cómo concibe éste lo 'infinito' bien valdría la pena
investigarlo. Y esto debería compararse al modo en que un Chartered Accountant
investiga rigurosamente y clarifica la marcha de los negocios que se han
emprendido. El propósito es un examen sinóptico-comparativo de todas las aplicaciones,
ilustraciones, concepciones, etcétera, del cálculo. La sinopsis completa de
todo lo que puede originar falta de claridad. Y este panorama debe extenderse a
un territorio amplio, pues la raíz de nuestras ideas abarca una zona extensa.
-"Lo finito no puede entender lo infinito", quiere decir aquí: no
puede ocurrir en la forma en que eso se le representa con superficialidad
característica. El pensamiento, por así decirlo, puede volar, no necesita
caminar. No entiendes tus propias transacciones, es decir, no tienes una
sinopsis de ellas y casi proyectas tu falta de intelección en la idea de un
médium en que es posible lo asombroso.
274.
El 'infinito actual' es una 'mera palabra'. Sería preferible decir: esta
expresión tan sólo produce transitoriamente una imagen -que pende en el aire;
imagen cuyo uso todavía se nos debe.
275.
Una serie infinitamente larga de bolas, un bastón infinitamente largo.
Imagínate que se hable de esto en algún tipo de fábula. ¿Qué uso se podría
hacer, así sea ficticio, de este concepto? No nos preguntemos ahora: ¿Puede
darse algo así?, sino: ¿Qué nos imaginamos? ¡En consecuencia, demos rienda
suelta a la imaginación! Ahora puedes tener tales cosas, como quieras. Sólo
tienes que decir cómo las quieres. Así, elabora (solamente) una imagen verbal;
¡ilústrala como quieras -mediante dibujos, comparaciones, etcétera, etcétera!
Así, se puede -por decirlo de esta manera- confeccionar un bosquejo. -Y ahora
todavía queda la pregunta de cómo hay que trabajar, apegándose a él.
276.
Creo advertir un dibujo muy fino en una porción de una serie; dibujo que sólo
requiere el "y así sucesivamente" para alcanzar lo infinito.
"Advierto una característica en él." -Bien, supuestamente algo que
corresponde a la expresión algebraica. -"En efecto, pero nada escrito,
sino algo definitivamente etéreo." -Qué imagen tan extraña. -"Algo
que no es la expresión algebraica, sino algo para lo cual ésta es precisamente
sólo la expresión."
277.
Advierto algo en él, como si fuera una forma en un dibujo sorpresa. Y si veo
eso, digo: "Esto es todo lo que necesito." -Quien encuentra el poste
indicador, ya no busca instrucción adicional, sino que se pone en marcha. (Y si
dijera en lugar de "se pone en marcha", "ahora se guía por
él", la diferencia entre ambos casos podría radicar únicamente en que la
segunda expresión alude a determinado fenómeno psicológico secundario.)
278.
¿Qué significa afirmar: se puede prolongar una línea recta tanto como se
quiera? ¿No se da aquí un "Y así hasta el infinito", que es
completamente distinto del de la inducción matemática? De acuerdo con lo
anterior, existiría la expresión para la posibilidad de la prolongación de la
línea, en el sentido de la descripción de la parte prolongada o de la
prolongación. Aquí parece que por de pronto no nos las habemos con un asunto de
números. Puedo imaginarme que el lápiz que traza la línea, continúa su movimiento
y, en adelante, así se mantiene. Sin embargo, ¿es también concebible que no
exista la posibilidad de que este proceso se acompañe de un proceso numerable?
Creo que no.
279.
¿Cuándo decimos: "La línea se me impone como una regla -siempre lo
mismo"? Y por otra parte, ¿cuándo decimos: "Siempre me impone lo que
tengo que hacer -no es una regla"? En el primer caso eso implica: ya no
puedo apelar a ninguna otra instancia respecto de lo que tengo que hacer. La
regla se encarga de hacerlo por sí misma; sólo necesito obedecerla (¡y
obedecerla es una cosa!) No siento, por ejemplo, que sea extraño que la línea
siempre me diga algo. -El otro enunciado dice: no sé lo que haré; la línea me
lo dirá.
280.
Se podría pensar que alguien que multiplicara con tales sentimientos,
multiplicaría correctamente; constantemente diría: "No sé -de pronto la
regla me impone eso" -y nosotros responderíamos: "Por supuesto; tú
procedes conforme a la regla."
281.
Decir que los puntos obtenidos en este experimento están en promedio sobre esta
línea, por ejemplo sobre una línea recta, equivale a decir algo parecido a:
"Vistos desde esta distancia, parecen estar sobre una línea recta."
Puedo decir que el trazo de una línea da la impresión general de una recta;
pero eso no podría decirlo de la línea: [dibuja una línea quebrada irregular];
aun cuando fuera posible verla como una porción de una línea más larga, en la
que las desviaciones de la línea recta podrían perderse. No puedo decir:
"Esta porción de línea parece recta, pues puede ser la porción de una
línea que, en total, me produce la impresión de una línea recta."
(Montañas en la Tierra y en la Luna. La Tierra una esfera.)
282.
"Ella me impone irresponsablemente esto o aquello" significa: no
puedo enseñarte cómo sigo la línea. No presupongo que tú la seguirás como yo,
aun cuando la sigas.
283.
¿Qué significa entender que algo es una orden, aun cuando no se entienda
todavía la orden misma? ("Él da a entender que tengo que hacer algo -pero
no sé qué desea.")
284.
La oración "Debo entender la orden, antes de que pueda actuar conforme me
lo indica" tiene, por supuesto, sentido; pero ninguno de tipo metalógico.
285.
La idea que uno tiene del entender es, pongamos por caso, la de que partiendo
de las palabras se aproxima a la ejecución. -¿En qué sentido es correcto esto?
286.
"Sin embargo, debo entender una orden para poder actuar conforme a
ella." Aquí es sospechoso el "debo". Piénsese también en la
pregunta: "¿Cuánto tiempo antes de obedecer una orden debes
entenderla?"
287.
"No puedo cumplir la orden, porque no entiendo lo que quieres decir. -Sí,
ahora te entiendo." -¿Qué ocurrió cuando súbitamente entendí a la otra
persona? Allí se dieron varias posibilidades. Por ejemplo, se podría haber dado
la orden con un énfasis incorrecto; y de repente me acordé del énfasis
correcto. Después podría decir a un tercero: "Ahora le entiendo, quiere
decir..." y repetiría la orden con el énfasis correcto. Y ahora, con el
énfasis correcto, debería entenderle; es decir, ahora ya no tendría que captar
un sentido (algo externo a la frase y por tanto etéreo), sino que el sonido
familiar de las palabras castizas me sería perfectamente suficiente. -O bien,
podría ser que la orden me hubiera sido dada en español comprensible, pero que
me pareciera absurda. Después se me ocurre una explicación; y ahora puedo
cumplirla. -O bien, se me podrían ocurrir varias interpretaciones y, al final,
me decidiría por una de ellas.
288.
Si la orden no se ejecuta -¿dónde está, pues, la sombra de su ejecución que
crees ver? Porque cruzó por tu mente la forma: ordenó tal y tal.
289.
Si puede establecerse la conexión con lo que se quiere decir, antes de la
orden, entonces también puede establecerse después de la orden.
290.
"Ha hecho aquello que le había ordenado." -¡¿Por qué no se debe decir
que hay una identidad entre la acción y las palabras?! ¿Por qué debo interponer
una sombra entre ambas? Ciertamente poseemos un método de proyección. -Sólo que
se trata de una identidad diferente: "He hecho aquello que él ha
hecho" y, por otra parte, "He hecho aquello que él ha ordenado."
291.
"La conexión entre la imagen y lo representado" podría denominarse
los rayos de proyección; pero también se podría denominar así la técnica de
proyección.
292.
La ambigüedad en nuestro modo de expresarnos: si se nos diera una orden en
código y la clave de su traducción al español, podríamos designar con estas
palabras el acontecimiento de construir la orden en español, "derivación
de lo que tengo que hacer a partir del código", o bien, "derivar cuál
es la ejecución a partir de esta orden". Por otra parte, si actuamos
conforme a la orden, si la obedecemos, en ciertos casos, también se podría
hablar aquí de una derivación de la ejecución.
293.
Doy las reglas de un juego. El contrincante hace un movimiento en estricto
apego a estas reglas, movimiento cuya posibilidad no había previsto, lo cual
estropea el juego tal como lo deseaba yo. Ahora debo decir: "Di malas
reglas"; debo cambiarlas o quizá completarlas. ¿Entonces, en estas
condiciones, tengo de antemano una imagen del juego? En cierto sentido, ¡sí!
Desde luego, es posible, pongamos por caso, que yo no hubiera previsto que una
ecuación de segundo grado no tiene que tener soluciones reales. La regla, en
consecuencia, me lleva a algo de lo que digo: "No había esperado esta
imagen; siempre me imaginé una solución de esta forma:..."
294.
En un caso hacemos un movimiento propio de un juego existente, en otro
estipulamos una regla del juego. También se podría concebir la jugada con una
pieza en estas dos maneras: como paradigma respecto de jugadas futuras y como
jugada de un partido que se está efectuando.
295.
Recordemos que puede darse un juego de lenguaje como 'continuar una serie de
cifras' en que jamás se da ningún tipo de regla, ninguna expresión de una
regla, sino que el aprendizaje tiene lugar sólo a través de ejemplos. De manera
que la idea de que cada paso debe justificarse en nuestra mente mediante algo
-una suerte de modelo- sería absolutamente extraña a estas personas.
296.
¡Qué raro: parece como si una conducta física (mecánica) pudiera fallar y
admitir lo imprevisto, pero una regla no! Como si ésta fuera, por decirlo así,
la única conducta digna de confianza. ¿Pero en qué consiste el hecho de que
cierta conducta no consienta un movimiento y el hecho de que una regla no lo
admita? -¿Cómo se conoce la una y cómo se conoce la otra?
297.
¿Cómo hago, pues, para usar una palabra siempre en forma correcta, es decir,
significativamente; siempre atiendo a la gramática? "No; el hecho de que
quiera decir algo -lo que quiero decir, me impide expresar un
sin-sentido." -«Quiero decir algo con las palabras" significa aquí:
sé que puedo aplicarlas. Sin embargo, puedo creer que es posible aplicarlas y
podría ocurrir que estuviera equivocado.
298.
De ahí no se desprende que el entender sea una actividad mediante la cual
manifestemos nuestra comprensión. La cuestión de si esto no es una actividad es
errónea. No debe concebirse en esta forma: "En consecuencia, ¿es el
entender esta actividad -no es, sin embargo otra?" -Sino más bien en esta
otra forma: "¿Se empleará 'entender' para designar esta actividad -no se
empleará en forma diferente?"
299.
Decimos: "Si, al multiplicar, realmente se sigue la regla, el resultado
debe ser el mismo. Ahora bien, cuando esto es únicamente un modo de expresión
algo histérico, propio de la jerga universitaria, no es necesario que nos
interese especialmente. Sin embargo, es la expresión de una actitud para con la
técnica del cálculo, que se manifiesta por doquier en nuestras vidas. El
énfasis del 'debe' corresponde solamente al carácter inexorable de esta
actitud, no sólo para con la técnica del cálculo, sino también para con
numerosos ejercicios afines.
300.
Con las palabras: "Este número es la continuación correcta de esta
serie", podría hacer que, en el futuro, alguien llame a tal o cual cosa la
"continuación correcta". Sólo con ejemplos puedo mostrar en qué
consiste "tal o cual cosa". Es decir, le enseño a continuar una serie
(una serie básica), sin emplear una expresión de la ley de la serie'; más bien,
me propongo obtener un sustrato para el significado de reglas algebraicas o
algo que se les parezca.
301.
Él debe continuar de esta manera sin una razón. Sin embargo, no, pues aún no se
le pueda hacer entender la razón, pero porque en este sistema no existe ningún
tipo de razón. ("La cadena de razones tiene un fin.") Y el de esta
forma (en "continuar de esta forma") se designa mediante una cifra,
un valor. Pues en este nivel, la expresión de la regla se explica por el valor,
no el valor por la regla.
302.
Pues allí donde se dice "¿Pero no ves... ?" en absoluto es útil la
regla; ella es lo explicado, no lo que explica.
303.
"Capta la regla intuitivamente." -Pero, ¿por qué la regla? ¿Por qué
no la forma en que ha de continuar?
304.
"Una vez que ha advertido lo correcto, una de aquellas múltiples
relaciones que he tratado de explicarle, una vez que ha logrado captarla,
continuará la serie correctamente sin problema. Admito que sólo puede
conjeturar (conjeturar intuitivamente) esta relación que tengo en mente - pero
una vez que ha acertado en eso, el juego está ganado." -Pero esto, que es
"lo correcto" a lo que me he referido, no existe. La comparación es
errónea. Aquí no existe algo así como una rueda que él deba captar, la máquina
correcta que, una vez elegida, le hará avanzar automáticamente. Pudiera ser que
algo de esta suerte ocurriera en nuestro cerebro, pero no nos interesa.
305.
"¡Haz lo mismo!" Pero al expresarlo debo apuntar a la regla. En
consecuencia, ya debe haber aprendido a aplicarla. Pues de no ser así, ¿qué
significaría para él esa expresión?
306.
Conjeturar el significado de la regla, captarlo intuitivamente, sólo podría
significar: conjeturar su aplicación. Y esto no puede significar: conjeturar el
modo, la regla de su aplicación. Y aquí no se habla de conjeturar en absoluto.
307.
Por ejemplo, yo podría conjeturar qué continuación proporcionara placer a otra
persona (guiándome, digamos, por su rostro). Se podría conjeturar la aplicación
de la regla, sólo en el caso de que ya se pudiera elegir entre distintas
aplicaciones.
308.
En tal caso, también se podría pensar que, en vez de conjeturar la aplicación
de la regla', la inventa. Ahora bien, ¿cómo sería eso? -¿tal vez tendría que
decir: seguir la regla +l, significaría escribir: 1, 1 + 1, 1 + 1 + 1, y así
sucesivamente"? Pero, ¿qué quiere dar a entender con eso? El "y así
sucesivamente" presupone ya el dominio de una técnica. En lugar de "y
así sucesivamente", también hubiera podido decir: "ya sabes lo que
quiero dar a entender". Y su explicación habría sido simplemente una definición
de la expresión "seguir la regla + 1 Esto habría sido su
"invención".
309.
Copiamos las cifras del uno al 100, pongamos por caso, e inferimos, pensamos de
esta manera. Podría decirlo así: si copio las cifras del 1 al 100, ¿cómo sé que
obtendré una serie de cifras que resulte correcta al contarlos? ¿Y qué es aquí
una revisión y para qué? O ¿cómo debo describir aquí el hecho empírico
importante? ¿Diré acaso que la experiencia enseña que siempre cuento de la
misma manera? ¿O que ninguna de las cifras se ha perdido al copiarlas? ¿O bien
que las cifras permanecen en el papel tal como son, aun cuando no las mire? ¿O
todos estos hechos? ¿O diré que simplemente no nos metemos en dificultades? O
todavía más, ¿que casi siempre todo nos parece en orden? Solemos pensar de esta
manera, actuar de esta manera e incluso hablar de esta manera acerca del
asunto.
310.
Supóngase que hay que describir cómo aprenden los seres humanos a contar (en el
sistema decimal, por ejemplo). Se describe lo que hace y dice el maestro y la
forma en que reacciona el discípulo. En aquello que hace y dice el maestro, se
encontrarán, por ejemplo, palabras y gestos que se supone animan al discípulo a
continuar una serie; también expresiones como "ahora sabe contar".
Aparte de las palabras del maestro, ¿debe contener mi propio juicio: la
descripción que doy del proceso del maestro y del aprendizaje: ahora el
discípulo es capaz de contar; o bien: el discípulo ha entendido ahora el
sistema de los numerales? Si no incluyo tal juicio en la descripción -¿está
entonces incompleta? Y si lo incluyo, ¿voy más allá de la pura descripción? ¿No
puedo abstenerme de ese juicio, ofreciendo como razón ésta: "Esto es todo
lo que ocurre"?
311.
¿No debo preguntar más bien: "qué hace la descripción en resumidas
cuentas? ¿Para qué sirve?" -¿En verdad, sólo en otro contexto sabemos lo
que es una descripción completa y una incompleta. Preguntémonos: ¿cómo se
aplican las expresiones "descripción completa" y "descripción
incompleta"? Reproducir un discurso completo (o incompleto). ¿También
forma parte de esta descripción el tono de voz, el juego fisonómico, la
autenticidad o inautenticidad del sentimiento, la intención del que habla, el
esfuerzo de la locución? Que esto o aquello pertenezca a una descripción
completa, dependerá del propósito de la descripción, de lo que haga el
destinatario con la descripción.
312.
La expresión "Esto es todo lo que ocurre" acota lo que llamamos
"ocurrir".
313.
Aquí domina la tentación de decir todavía algo, cuando ya todo ha sido
descrito. -¿De dónde proviene este impulso? ¿Qué analogía, qué falsa
interpretación lo produce?
314.
Aquí tropezamos con un fenómeno notable y característico en las investigaciones
filosóficas: la dificultad -podría decir- no está en encontrar la solución,
sino más bien en reconocer como la solución algo que parece como si fuera sólo
un preámbulo de la misma. "Ya lo hemos dicho todo." -No se trata de
algo que se desprenda de ahí, sino que precisamente ¡esto es la solución! Esto
tiene que ver, según creo, con el hecho de que erróneamente aguardamos una
explicación; mientras que la solución de la dificultad es una descripción, si
la ubicamos correctamente en nuestras consideraciones. Si nos detenemos en ella
y no tratamos de ir más allá. La dificultad aquí está en: hacer alto.
315.
"¿Por qué exiges explicaciones? Si se te proporcionaran éstas, una vez más
estarías ante un límite. No podrían llevarte más allá de donde estás
ahora."
316.
Se puede emplear un objeto rojo como muestra para pintar un blanco rojizo o un
amarillo rojizo (etc.) -pero, ¿se puede emplear también como muestra para
pintar, por ejemplo, un matiz verde azulado? -¿Qué tal si viera a alguien
manifiestamente dispuesto a hacer de una mancha roja 'una copia' exacta en
verde azulado? -Por mi parte, diría: "¡Ignoro cómo lo hace!" O
incluso "¡Ignoro qué hace!" -Pero supongamos que ahora él 'copiara',
en diferentes ocasiones, este matiz de rojo en verde azulado y quizá sistemáticamente
otros matices de rojo en otros matices verde azulado -¿debo decir ahora que
copia o que no copia? Pero, ¿qué significa el hecho de que yo ignore 'lo que
hace'? ¿Pues acaso no veo lo que hace? -Sin embargo, no veo dentro de él. -¡No
acudamos a esta comparación! Pues si lo veo copiar rojo en rojo -¿qué sé,
entonces, acerca de esto? ¿Sé cómo lo hago? Por supuesto, uno suele decir:
pinto el mismo color. Pero, ¿qué tal si él dice "y estoy pintando este
color a la quinta potencia"? ¿Veo un proceso mediador especial, cuando yo
pinto el 'mismo' color? Supóngase que lo conozco como una persona honrada; él
reproduce, según lo he descrito, un rojo mediante un verde azul -pero ahora no
reproduce el mismo matiz, acudiendo siempre al mismo matiz, sino que algunas
veces se vale de uno, y otras se vale de otro. -¿También voy a decir
"ignoro lo que hace"? -Hace lo que veo -pero yo nunca lo haría;
ignoro por qué lo hace; su comportamiento "me es incomprensible".
317.
Uno podría imaginarse un retrato negativo, que es el que se supone representa
cómo no se ve el señor N (en consecuencia, éste sería un mal retrato si se
pareciera al señor N).
318.
No puedo describirla forma (en general) en que ha de usarse una regla como no
sea enseñando, entrenando en el uso de la regla.
319.
Ahora, por ejemplo, puedo registrar tal instrucción en una cinta hablada.
Algunas veces, el maestro dirá: "así es correcto". En el caso de que
el discípulo le preguntara, "¿por qué?", no dirá nada, en última
instancia, nada importante, ni siquiera esto: "Bien, porque todos nosotros
lo hacemos así"; eso no será la razón.
320.
¿Por qué no llamo a las reglas de cocina arbitrarias, y por qué estoy tentado a
llamar arbitrarias a las reglas de la gramática? Porque 'cocinar' se define por
un propósito, en tanto que 'hablar' no. A esto obedece que el uso del lenguaje
sea autónomo, en cierto sentido en que no pueden serlo cocinar y lavar. Quien
se guía, cuando cocina, por reglas distintas de las correctas, cocina mal; pero
quien se guía por reglas distintas de las que son propias del ajedrez, juega un
juego diferente; y quien se guía por reglas gramaticales distintas de tales o
cuales, no por eso dice algo incorrecto, sino que habla de otra cosa.
321.
Si una regla concerniente a una palabra de una frase se añade a ésta, su
sentido no se altera.
322.
Para nosotros, el lenguaje no se define como una institución que cumple con un
propósito determinado. No, para nosotros, más bien, "el lenguaje" es
un nombre colectivo, y por él entiendo el español, el inglés, etcétera, y otros
varios sistemas de signos más o menos afines a tales lenguajes.
323.
Nuestro conocimiento de varios lenguajes nos impide tomar muy en serio las
filosofías que están determinadas por las formas de cualquiera de ellos. Sin
embargo, en este punto somos incapaces de darnos cuenta de que nosotros mismos
tenemos fuertes prejuicios a favor o en contra de determinadas formas de
expresión; incluso de que esta superposición de múltiples lenguajes se expresa
para nosotros en una imagen particular.
324.
¿Aprende el niño sólo a hablar o también a pensar? ¿Aprende el sentido de
multiplicar antes -o después de multiplicar?
325.
¿Cómo he llegado, pues, al concepto 'enunciado' o al concepto 'lenguaje'? Con
toda seguridad, sólo a través de los lenguajes que he aprendido. -Sin embargo,
en cierto sentido parecen haberme llevado más allá de sí mismos, pues ahora soy
capaz de construir un nuevo lenguaje, por ejemplo, el inventar palabras. -En
consecuencia, tal construcción pertenece también al concepto de lenguaje. Pero
sólo si quiero establecerlo así.
326.
El concepto de ser vivo tiene la misma indeterminación que la del lenguaje.
327.
Compárese: inventar un juego -inventar un lenguaje- inventar una máquina.
328.
En filosofía es de importancia que tal o cual enunciado no tenga ningún
sentido; pero también importa que suene cómico.
329.
Hago un plan no solamente para hacerme entender por alguien más, sino también
para aclararme a mí mismo el asunto. (Es decir, el lenguaje no sólo es un medio
para la comunicación.)
330.
¿Qué quiere decir: Pero, ¡eso ya no es el mismo juego!" ¿Cómo uso esta
oración? ¿Como comunicación? Bien, quizá para introducir una comunicación que
detalle las diferencias y explique las consecuencias. Pero también para
expresar que, por esa razón, ya no tomo parte en eso o, en todo caso, que
adopto una actitud distinta hacia el juego.
331.
Es frecuente la tentación de justificar las reglas de la gramática mediante
enunciados de este tipo: "Pero realmente existen cuatro colores
primarios." En contra de la posibilidad de esta justificación que se
construye conforme al modelo de justificar un enunciado indicando su
verificación, se arguye la tesis de que las reglas de la gramática son
arbitrarias. Sin embargo, ¿no se puede decir, en cierto sentido, que la
gramática de los colores caracteriza al mundo tal como de hecho es? Se quisiera
decir: ¿no puedo buscar realmente en vano un quinto color primario? ¿Acaso no
se agrupan los colores primarios porque tienen una semejanza entre sí o, al
menos, los colores justo porque tienen semejanza entre sí en contraste, por
ejemplo, con las formas o los tonos musicales? ¿O es que ya he concebido en mi
cabeza una idea paradigmática si establezco esta división del mundo como la
correcta? De tal idea, en ese caso, sólo puedo decir algo así: "En efecto,
éste es el modo en que consideramos las cosas", o bien: "Justamente
este tipo de imagen queremos formarnos." Esto es, si digo: los colores
primarios tienen determinada semejanza entre sí", ¿de dónde obtengo el
concepto de tal semejanza? Así como el concepto 'color primario' no se
diferencia nada de 'azul o rojo o verde o amarillo' -¿no será que también el
concepto de esa semejanza sólo nos viene dado a través de los cuatro colores?
En efecto, ¿no son los mismos? -"Claro que sí, ¿pues acaso no se podrían
englobar lo rojo, lo verde y lo circular?" - ¡¿Por qué no?!
332.
No creas que posees en ti el concepto de color porque miras un objeto coloreado
-sea cual fuere la forma en que mires. (Como tampoco posees el concepto de
número negativo por el hecho de tener deudas.)
333.
"El rojo es algo específico": eso tendría que significar lo mismo
que: "Esto es algo específico" -con lo cual se señala algo rojo. Pero
para que eso fuera comprensible, ya debería aludirse nuestro concepto 'rojo',
es decir, al uso de esa muestra.
334.
Obviamente puedo expresar una expectativa, en determinada ocasión, valiéndome
de las palabras "espero un círculo rojo"; en otra ocasión, en lugar
de acudir a las dos últimas palabras, lo hago mediante la figura coloreada de
un círculo rojo. Pero en esta expresión no hay dos cosas correspondientes a las
palabras "rojo" y "círculo". En consecuencia, la expresión
del segundo lenguaje es de un tipo absolutamente distinto.
335.
Aparte de este último, también podría darse un lenguaje en que pudiera
expresarse 'círculo rojo' mediante la yuxtaposición de un círculo y una mancha
roja.
336.
Si ahora cuento con dos signos, la expresión "círculo rojo" y la
figura coloreada o la imagen del círculo rojo, entonces la pregunta sería así:
¿cómo se correlacionan, pues, una palabra con el color y la otra con la forma?
Pues parece posible decir que una palabra dirige la atención al color y la otra
a la forma. Pero, ¿qué significa eso? ¿Cómo pueden traducirse estas palabras a
esa figura? O también: si la palabra "rojo" nos trae a la memoria un
olor, seguramente debe estar relacionado con una forma; ¿cómo podría, pues,
abstraerlo de la forma? La cuestión importante en este caso jamás podría ser la
de ¿cómo sabe él lo que debe abstraer? Sino más bien: ¿Cómo es posible eso? O
bien: ¿qué significa?
337.
Tal vez se aclare esto si se comparan los dos lenguajes siguientes: en uno, la
frase "círculo rojo" se reemplaza por una tablilla roja y por una
tablilla con un círculo (pongamos por caso, uno negro sobre fondo blanco); y en
el otro, en lugar de lo anterior, simplemente se pinta un círculo rojo. ¿Cómo
efectúa él aquí la traducción? En primer lugar, ve, por ejemplo, la tabla roja
y elige un lápiz rojo, después ve el círculo y con este lápiz hace un círculo.
Aprendería, en primer término, que la primera tablilla siempre determina la
elección del lápiz, en tanto que la segunda lo que debemos dibujar con él. Así,
ambas tablillas pertenecen a diferentes categorías gramaticales (digamos un
sustantivo y un verbo). Pero en el otro lenguaje no habría nada que pudiera
denominarse dos palabras.
338.
Si alguien dijera "el rojo es compuesto" -no podríamos conjeturar a
qué alude con tal expresión, qué trata de hacer con este enunciado. No
obstante, si dice: "Este sillón es compuesto", en verdad no podríamos
saber inmediatamente de qué composición habla, pero inmediatamente podríamos
atribuir a su afirmación más de un sentido. ¿Qué tipo de hecho es éste sobre el
que acabo de llamar la atención? Sea como fuere, es un hecho importante. -Y no
conocemos ningún tipo de técnica al que pudiera aludir este enunciado.
339.
Describimos aquí un juego de lenguaje que no podemos aprender.
340.
"En ese caso, debe ocurrir en él algo muy distinto, algo que no
conocemos." -Esto nos indica conforme a qué determinamos si 'en otra
persona' tiene lugar algo muy distinto o algo parecido a lo que ocurre en
nosotros. Nos indica conforme a qué juzgamos los procesos internos.
341.
¿Puedes tú imaginarte qué ve el daltoniano de rojo y verde? ¿Podrías pintar la
imagen del cuarto tal como él la ve? ¿Puede él pintarlo tal como lo ve?
¿Entonces, puedo yo pintarlo tal como lo veo? ¿En qué sentido puedo hacer eso?
342.
"A quien todo lo viera únicamente gris, negro y blanco, debería dársele
algo con lo que supiera qué es el rojo, el verde, etc." ¿Y qué se le
debería dar? Pues bien, los colores. Es decir, por ejemplo, este, y aquel y
aquel otro. (Imagínate, por ejemplo, que hubiera necesidad de introducir en su
cerebro modelos cromáticos, aparte de los meramente grises o negros.) ¿Pero
debería ocurrir eso como medio para los fines de una acción futura? ¿O incluye
esta acción tales modelos? ¿Acaso quiero decir: "debería dársele algo,
pues está claro que de otra manera no podría... " -O bien: ¿su conducta
visual contiene nuevos ingredientes?
343.
Asimismo: ¿a qué llamaríamos una "explicación del ver"? Debe decirse:
Bien, generalmente se sabe lo que significa "explicación"; en
consecuencia, ¡apliquemos también aquí este concepto!
344.
También podría decir: "¡Míralo! Entonces advertirás que no se puede
explicar." -O bien: "¡Trágate el color rojo, entonces advertirás que
no debe representarse a través de algo más!" Y si la otra persona
concuerda conmigo, ¿indica eso que ha tragado lo mismo que yo? -¿Y qué
significa nuestra inclinación a decir esto? El rojo nos parece que está allí
aislado. ¿Por qué? ¿Qué valor tiene esta apariencia, esta inclinación? Sin
embargo se podría preguntar: ¿a qué peculiaridad del concepto apunta esta
inclinación nuestra?
345.
Piénsese en el enunciado "el rojo no es un color mixto" y en su
función. El juego de lenguaje con los colores se caracteriza justamente por lo
que podemos hacer y lo que no podemos hacer.
346.
"No existe un verde rojizo" es afín a las proposiciones que empleamos
como axiomas en la matemática.
347.
El hecho de que calculemos con determinados conceptos y no con otros muestra
únicamente cuán diferentes son las herramientas conceptuales (cuán poca razón
tendríamos aquí para suponer alguna uniformidad).
348.
"La posibilidad de coincidencia entraña ya un tipo de coincidencia."
-Piénsese en que alguien dijera: "¡poder jugar ajedrez es una forma de
jugar ajedrez!".
349.
Es muy difícil describir cursos del pensamiento donde ya existen numerosas
trayectorias establecidas -sean las propias o las ajenas- y no caer en uno de
los carriles trillados. Es difícil desviarse de alguna trayectoria de
pensamiento, así sea un poco.
350.
"Es como si nuestros conceptos estuvieran condicionados por una armazón de
hechos." Eso significaría: si te imaginas determinados hechos de una
manera distinta, y los describes de manera distinta de como son, entonces ya no
eres capaz de imaginarte la aplicación de determinados conceptos, porque las
reglas de su aplicación no tienen ningún análogo en las nuevas circunstancias.
-En consecuencia, lo que digo viene a parar en esto: se da una ley para los
seres humanos, y un jurista bien podría desprender de ahí consecuencias para
cada caso que le pareciera corriente; de este modo, la ley tiene obviamente su
aplicación, tiene un sentido. No obstante, su validez presupone todo tipo de
cosas; y si el ser que él ha de enjuiciar se aparta por completo de los hombres
ordinarios, entonces la decisión, pongamos por caso, de si ha actuado con mala
intención, no se hace un tanto difícil sino (simplemente) imposible.
351.
"Si los hombres no se pusieran de acuerdo en términos generales acerca de
los colores de las cosas, y si las discrepancias fueran excepcionales, no
podría darse nuestro concepto de color." No: -no se daría nuestro concepto
de color.
352.
Así, ¿quiero decir que determinados hechos son favorables o desfavorables a la
formación de ciertos conceptos? ¿Y esto lo enseña la experiencia? Es un hecho
empírico que los hombres cambian sus conceptos, los transforman en otros, si
llegan a conocer nuevos hechos; así, lo que antes les parecía importante llega
a carecer de importancia y a la inversa. (Se encuentra, por ejemplo, que lo que
antes se admitía como una diferencia de especie era propiamente sólo una
diferencia de grado.)
353.
¿Pero no se podría decir: "si sólo existiera una sustancia, no existiría
ninguna acepción para la palabra 'sustancia'? Eso, sin embargo, significa: el
concepto 'sustancia' presupone el concepto 'diferencia de sustancia'. (Como el
rey de ajedrez presupone la jugada respectiva, o como el color presupone los
colores.)
354.
Quiero decir que entre el verde y el rojo hay un vacío geométrico, no
físico.
355.
Pero ¿no le corresponde nada físico? No niego eso. (Y supóngase que fuera
únicamente nuestra habituación a estos conceptos, a estos juegos de lenguaje.
Pero no digo que esto sea así.) Si enseñamos a una persona tal o cual técnica
mediante ejemplos, -el hecho de que más tarde proceda en una forma y no en otra
ante un caso determinado y novedoso, o el hecho de que se detenga y considere
por tanto como continuación 'natural' ésta y no aquélla, es ya un hecho
'natural' extremadamente importante.
356.
"Pero si con 'amarillo azuláceo' quiero decir verde, tomo tal expresión en
forma diferente de la original. La concepción original señala un camino
diferente y precisamente uno intransitable." Pero, ¿cuál es aquí el símil
correcto? ¿El del camino físicamente intransitable o el de la no-existencia del
camino? ¿Es decir, el símil de la imposibilidad física o el de la imposibilidad
matemática?
357.
Tenemos un sistema de colores como tenemos un sistema de números. Tales
sistemas, ¿residen en nuestra naturaleza o en la naturaleza de las cosas? ¿Cómo
hay que expresar eso? -No en la naturaleza de los números o de los colores.
358.
¿Así, pues, este sistema tiene algo de arbitrario? Sí y no. Es afín con lo
arbitrario y con lo no arbitrario.
359.
A primera vista es obvio que no queremos reconocer nada como un color ubicado
entre el rojo y el verde. (Y es indiferente si esto me ha resultado evidente
siempre o sólo después de cierta experiencia y educación.)
360.
'a está entre b y c, y más cerca de b que de c': ésta es una relación
característica entre sensaciones del mismo tipo. Es decir, existe, por ejemplo,
un juego de lenguaje con la orden "produce una sensación entre ésta y
ésta, y ¡más cerca de la primera que de la segunda!". Y también:
"Nombra dos sensaciones entre las cuales esté ésta."
361.
Y por eso es importante que, por ejemplo, con gris se obtenga la respuesta
"negro y blanco"; con violeta "azul y rojo", con rosado
"rojo y blanco", etc.; pero no con verde olivo "rojo y
verde".
362.
La gente está familiarizada con el verde rojizo. -"¡Sin embargo no hay tal
cosa!" -Qué frase tan peculiar. -(¿Y cómo lo sabes?)
363.
Permítasenos decirlo así: ¿debe, pues, esa gente notar la discrepancia? Quizá
es demasiado obtusa para ello. Pero asimismo: no lo es.-
364.
Pero, ¿acaso la naturaleza no tiene nada que decir aquí? ¡Cómo no! -sólo que
eso se hace perceptible de una manera distinta. "¡Tarde o temprano toparán
con la existencia y la no-existencia!" Pero eso significa toparse con
hechos, no con conceptos.
365.
Es un hecho de la mayor importancia el que un color, que estamos inclinados a
denominar (por ejemplo) "amarillo rojizo", se pueda producir
efectivamente mediante una mezcla (combinada de varios modos) de rojo y
amarillo. Y el que no seamos capaces de reconocer, sin más, que un color que se
ha originado por la mezcla de rojo y verde es uno tal que puede producirse de
esa manera. (¿Pero qué significa aquí "sin más"?)
366.
Confusión de gustos: yo afirmo "esto es dulce", en tanto que otra
persona dice "esto es agrio", y así sucesivamente. Alguien acude y
dice: "Ustedes no tienen ni la más remota idea de lo que están hablando.
Ya no conocen lo que, alguna vez, ustedes mismos llamaron gusto." ¿Cuál
sería el síntoma de que todavía lo conocemos? (Esto está relacionado con una
pregunta acerca de una confusión en el cálculo.)
367.
¿Pero no podríamos jugar un juego de lenguaje incluso en esta 'confusión'? -Sin
embargo, ¿eso es aún lo anterior?-
368.
Imaginemos a personas que expresaran un color ubicado entre el rojo y el
amarillo, acudiendo, por ejemplo, a una fracción decimal en un tipo de notación
binaria de esta forma: D,IIDI y cosas por el estilo, donde en el lado derecho
esté, por ejemplo, el amarillo y en el lado izquierdo el rojo. -Tales personas
aprenderían desde el jardín de niños a describir los matices cromáticos, a
elegir, en esta forma, colores conforme a tal descripción, a mezclar, etc.
Tendrían con nosotros más o menos la relación que la gente que posee un oído
absoluto tiene con la gente que carece de él. Ellas pueden hacer lo que
nosotros no podemos.
369.
Y aquí se podría decir: "Pero, ¿es esto realmente concebible? ¡Desde
luego, la conducta lo es! Pero, ¿acaso también el acontecimiento interno, la
experiencia cromática?" Y es difícil ver lo que hay que responder a tal
pregunta. ¿Acaso la gente que carece de oído absoluto tendría que ser capaz de
conjeturar que también existe gente con oído absoluto?
370.
El brillo o el reflejo: si un niño pinta, jamás los pintará. En efecto, se
resiste uno a creer que tales aspectos puedan representarse valiéndose de los
óleos y acuarelas corrientes.
371.
¿Cómo aparecería una sociedad compuesta de hombres sordos? ¿Cómo una de
'débiles mentales'? ¡Cuestión capital! ¿Qué tal, entonces, una sociedad que
nunca hubiera jugado muchos de nuestros juegos de lenguaje acostumbrados?
372.
Uno se representa a un imbécil bajo la imagen del degenerado, del esencialmente
incompleto, por decirlo así, del andrajoso. Y así, bajo la imagen del desorden,
en vez del orden primitivo (que sería un modo de verlo mucho más fructífero).
Justamente no percibimos una sociedad de tales hombres.
373.
Conceptos distintos, aunque afines a los nuestros, nos podrían parecer
sumamente extraños; o sea desviaciones de lo usual en dirección insólita.
374.
Conceptos con límites fijos exigirían una uniformidad de conducta. Pero allí
donde yo estoy seguro el otro vacila. Y esto es un hecho natural.
375.
Éstos son los rieles fijos por los que transitan todos nuestros pensamientos y,
en consecuencia, conforme a los cuales se desenvuelven nuestros juicios y
acciones.
376.
Por ejemplo, allí donde existe excepcionalmente un tipo, no se formará el
concepto de tal tipo. La gente no siente esto como unidad, como una fisonomía
determinada.
377.
No se forman de él una imagen y lo reconocen en cada caso particular.
378.
¿Se debe estar ampliamente familiarizado con el concepto de modestia o de
justicia, allí donde existen personas modestas y jactanciosas? Para ellos,
quizá nada dependa de esta distinción. Por otra parte, para nosotros algunas
diferencias carecen de importancia y podrían sernos importantes.
379.
Y otras personas tienen conceptos que se atraviesan con los nuestros.
380.
Una tribu tiene dos conceptos afines a nuestro 'dolor'. Uno se aplicará en
casos de heridas visibles y está ligado con el cuidado, la compasión, etcétera.
El otro se aplica en casos, por ejemplo, de dolor de estómago, y consiste en
hacer mofa del que se queja. "Pero, entonces, ¿no notan realmente la
semejanza?" -¿Tenemos acaso un concepto siempre que existe una semejanza?
La pregunta es: ¿es importante la semejanza para ellos? ¿Y debe serlo? ¿Y por
qué no debería atravesarse su concepto con nuestro concepto 'dolor'?
381.
Pero en tal caso, ¿no pasa por alto este hombre algo que está ahí? No hace el
menor caso de ello; ¿y por qué tendría que hacerlo? -Pero en esas
circunstancias, su concepto es fundamentalmente distinto del nuestro.
-¿Fundamentalmente distinto? Distinto. -Pero en tal situación es como si su
palabra no pudiera designar lo mismo que la nuestra. O sólo una parte de eso.
-Pero así es como debe aparecer, si su concepto es distinto. Pues la
indeterminación de nuestro concepto puede proyectarse, para nosotros, en el
objeto que designa la palabra. De manera que si faltara la indeterminación,
tampoco sería 'lo mismo lo designado'. La figura que empleamos simboliza la
indeterminación.
382.
En filosofía no se puede cortar ningún tipo de enfermedad propia del
pensamiento. Debe seguir su curso natural, pues lo que importa es la curación
paulatina. (De ahí que los matemáticos sean tan malos filósofos.)
383.
Imaginemos que la gente de una tribu fuera educada desde muy joven para que se
abstuviera de manifestar una expresión de sentimiento de cualquier tipo. Tales
personas lo consideran algo infantil que tiene que suprimirse. Supóngase que
para ellas el entrenamiento sea severo. No se habla de 'dolor'; especialmente,
no en la forma de una conjetura: "quizá él tiene... " Si alguien se
queja, se le ridiculiza o se le castiga. Ni remotamente existe la sospecha de
simulación. Quejarse es ya, por así decirlo, una simulación.
384.
"Simular", podría decir tal gente: "¡qué concepto más
ridículo!" (Como si a uno se le ocurriera distinguir entre un asesinato
cometido con una bala y uno cometido con tres.)
385.
Quejarse es ya tan grave, que no queda sitio para la simulación, que sería
peor.
386.
Una vergüenza se les antepone a la otra, la cual son incapaces de advertir.
387.
Quiero decir: una educación absolutamente distinta de la nuestra también podría
ser el fundamento de conceptos completamente distintos.
388.
Pues aquí la vida seguiría un curso diferente. -Lo que es interesante para
nosotros podría no serlo para ellos. Allí otros conceptos dejarían de ser
inconcebibles. En efecto, conceptos esencial mente distintos sólo en estas
condiciones son concebibles.
389.
Se le podría enseñar [a alguien], por ejemplo, a imitar el dolor (sin la
intención de engañar). Pero eso ¿se le podría enseñar a cada quien? Quiero
decir: ese alguien seguramente podría aprender a dar determinadas señales
burdas de dolor, pero sin dar, por su propia iniciativa, una imitación más
sutil derivada de su propia comprensión. (La aptitud para las lenguas.) (Quizá
se podría enseñar a un perro inteligente un tipo de alarido de dolor; pero
jamás llegaría por sí mismo a una imitación consciente.)
390.
'Estos hombres no tendrían nada de humano,' ¿Porqué? Sería imposible que
pudiéramos entendernos con ellos. Ni siquiera como podríamos hacerlo con un
perro. No podríamos encontrarnos en ellos. Y, sin embargo, seguramente podría
haber seres así, que por lo demás fueran humanos.
391.
Propiamente quiero decir que los escrúpulos del pensar comienzan con el
instinto (allí tienen sus raíces). O bien: el juego de lenguaje no tiene su
origen en la reflexión. La reflexión es una parte del juego de lenguaje. Y el
concepto, por lo mismo, está en el juego de lenguaje como en su casa.
392.
'Montón de arena' es un concepto sin límites precisos -pero, ¿por qué no se
emplea en su lugar uno con límites precisos? -¿Radica la razón de ello en la
naturaleza del montón? ¿Qué fenómeno es éste cuya naturaleza es decisiva para
nuestro concepto?
393.
Es fácil imaginar y figurarse con todo detalle acontecimientos que, si
realmente llegaran a ocurrir, nos sumirían en la duda en todos nuestros
juicios. Si alguna vez viera, desde mi ventana, un contorno completamente nuevo
en lugar del habitual, si las cosas, los hombres y los animales se condujeran
como nunca se han conducido, exclamaría algo como esto: "me he vuelto
loco"; pero eso sería únicamente una expresión de que abandono el intento
de ubicarme en el entorno. Y lo mismo podría pasarme en matemáticas. Por
ejemplo, podría parecerme que constantemente me equivoco al calcular, de manera
que ninguna solución me pareciera satisfactoria. Sin embargo, lo importante
para mí estriba en el hecho de que no existe ningún límite preciso entre tal
estado y el estado normal.
394.
¿Qué significaría para mí el equivocarme acerca de que él tenga un alma, una
conciencia? ¿Y qué significaría que me equivocara acerca de mí mismo y no
tuviera tal alma o conciencia? ¿Qué significaría decir: "no estoy
consciente"? -¿Pero acaso no sé que hay una conciencia en mí? -¿Lo sé,
entonces, y la afirmación de que es así no tiene ningún propósito? ¡Y qué
singular el hecho de que uno pueda entenderse en estos asuntos con otra gente!
395.
Alguien puede simular que está inconsciente; pero, ¿también consciente?
396.
¿Qué tal si alguien me dijera con toda seriedad que (realmente) ignoraba si
estaba soñando o despierto? ¿Podría darse también la situación siguiente?
Alguien dice "creo que ahora duermo"; y realmente se despierta un
momento después, se acuerda de las afirmaciones que hizo en sueños y dice:
"¡entonces yo tenía razón!" -Esta anécdota sólo puede significar que
alguien soñó que había dicho que estaba soñando. Imagínese que una persona
inconsciente (por ejemplo, anestesiada) dijera "estoy consciente"
-¿diríamos que "él debe saberlo"? Y si alguien en sueños dijera
"estoy durmiendo", -¿diríamos que "tiene toda la razón"?
¿Mentiría alguien si me dijera: "no estoy consciente"? (¿Y diría la
verdad si lo afirmara estando inconsciente? ¿Y qué tal si un loro dijera
"no entiendo una sola palabra", o una grabadora afirmara "sólo
soy una máquina"?)
397.
Supóngase que en uno de mis sueños diurnos dijera "únicamente estoy
fantaseando": ¿sería verdad eso? Supóngase que escribo una fantasía o
anécdota, un diálogo imaginario, en el cual digo "estoy fantaseando"
- pero cuando lo anoto -¿cómo se revela que estas palabras son las palabras
pertenecientes a la fantasía y que no he salido de ella? ¿No sería
perfectamente posible que alguien que sueña abandonara, por así decirlo, el
sueño, y dijera entre sueños "estoy soñando"? Es perfectamente
concebible que tal juego de lenguaje existiera. Esto está relacionado con el
problema del 'querer decir'. Pues puedo escribir "estoy sano" en el
diálogo de una pieza teatral, y por tanto no querer decirlo, aun cuando sea
verdad. Las palabras pertenecen a éste y no a aquel juego de lenguaje.
398.
'Verdadero' y Falso' en el sueño. Sueño que llueve y que digo
"llueve" -por otra parte: sueño que digo "sueño".
399.
¿Tiene el verbo "soñar" un tiempo presente? ¿Cómo aprenden las
personas este uso?
400.
Supóngase que tuviera una experiencia semejante al despertar y que después me
encontrara en un ámbito completamente distinto, con gente que me asegurara que
había estado durmiendo. Supóngase, además, que insistiera en que no había
estado soñando sino que, en cierto modo, había estado viviendo fuera de mi
cuerpo dormido. ¿Qué función tendría esta aseveración?
401.
"'Tengo conciencia' -ésta es una aserción ante la que no es posible
ninguna duda." ¿Por qué no equivaldría eso a decir: "'tengo
conciencia' no es ningún tipo de enunciado"? También se podría decir algo
así: ¿Cuál es el perjuicio de que alguien diga que "tengo conciencia"
es una aserción que no admite duda? ¿Cómo llegaría a contradecirlo? Supóngase
que alguien me dijera esto -¿por qué no debo acostumbrarme a no responder le
nada, en vez de iniciar, por ejemplo, una disputa? ¿Por qué no debo tratar sus
palabras como trato su silbido o su murmullo?
402.
"Nada es tan cierto como que poseo conciencia." En ese caso, ¿por qué
no dejar en paz el asunto? Esta certeza es como una fuerza poderosa, cuyo punto
de aplicación no se mueve y que, en consecuencia, no efectúa ningún tipo de
trabajo.
403.
Recuérdese: la mayoría de la gente afirma que uno no siente nada bajo los
efectos de la anestesia. Pero algunos dicen: se podría sentir algo y
simplemente olvidarlo por completo. En consecuencia, si existen algunos que
dudan y algunos a quienes no asalta la duda, la ausencia de duda, después de
todo, podría ser mucho más general.
404.
O bien, la duda podría tener una forma diferente y mucho menos indeterminada
que en nuestro mundo del pensamiento.
405.
Nadie, salvo un filósofo, diría: "sé que tengo dos manos"; Sin
embargo, uno podría decir: "soy incapaz de dudar de que tenga dos
manos".
406.
Pero "saber" no se usa normalmente en este sentido. "Sé cuánto
es 97 x 78." "Sé que 97 x 78 es 432." En el primer caso le
comunico a alguien que puedo hacer algo, que poseo algo; en el segundo
simplemente aseguro que 97 x 78 es 432. ¿Acaso "97 x 78 es indudablemente
432 no dice que sé que es así? El primer enunciado no es aritmético ni puede
reemplazarse por uno aritmético; en lugar del segundo se podría emplear un
enunciado aritmético.
407.
¿Puede alguien creer que 25 x 25 = 625 ¿Qué significa creer eso? ¿Cómo se
manifiesta esa creencia?
408.
Pero, ¿no existe un fenómeno del saber que, por así decirlo, prescinda por
completo del sentido de la palabra "sé"? ¿No es notable que un hombre
pueda saber algo que, por así decirlo, pueda tener en sí mismo el hecho? -Pero
eso es justamente una imagen falsa. -Pues se dice que alguien sabe algo si la
realidad se comporta tal como él dice. Sin embargo, esto no es suficiente. No
debe ser únicamente fortuito que la realidad se comporte así. Es decir, el
hombre debe saber que sabe: el saber es, en efecto, su estado mental propio;
respecto de tal cosa no puede caer en la duda o en el error -salvo por una
especial ofuscación. En consecuencia, si el saber que es así, sólo es tal
saber, si realmente es así; y si el saber está en él de tal forma que no pueda
equivocarse acerca de si es saber; en ese caso (consecuentemente), tampoco
puede errar acerca de que es así, justo como sabe su saber; y así, el hecho de
que sabe debe estar en él en la misma forma que el saber. Y esto en todo caso
señala un modo posible de usar "sé". "Sé que es así"
significa, entonces: es así o estoy loco. De modo que si dijera, sin mentir:
"sé que es así", sólo por una suerte de ofuscación podría estar en el
error.
409.
¿Cómo ocurre el que la duda no esté sujeta a la arbitrariedad? -Y si es así
-¿no podría un niño dudar de todo merced a su especial constitución mental?
410.
Uno puede dudar sólo si ha aprendido ciertas cosas; como sólo se puede calcular
equivocadamente si se ha aprendido a calcular. En ese caso, de todos modos, es
involuntario.
411.
Imaginemos un niño que fuera especialmente inteligente, tan inteligente que se
le pudiera enseñar en el acto el carácter dubitable de todas las cosas. Así,
desde un principio aprendería: "esto es probablemente una silla". ¿Y
cómo aprendería la pregunta: "es esto realmente una silla"?-
412.
¿Estoy haciendo psicología infantil? -Tan sólo trato de poner en relación el
concepto de enseñar y el concepto de significado.
413.
Imaginemos que una persona es un realista convencido y otra un idealista
convencido, y que enseñan a sus hijos conforme a sus convicciones. En un asunto
tan importante como la existencia o no existencia del mundo externo, no quieren
enseñar a sus hijos nada erróneo. ¿Qué se les enseña entonces? ¿Se incluye en
tal enseñanza la afirmación "existen objetos físicos", o bien lo
opuesto? Si alguien no cree en las hadas, no necesita enseñar a sus hijos las
hadas no existen", sino que simplemente puede prescindir de enseñarles la
palabra "hada". ¿En qué ocasión deberán decir "existe... "
o "no existe..."? Sólo cuando se encuentran con personas de creencias
opuestas.
414.
Pero el idealista, después de todo, enseñará a sus hijos la palabra
"silla", pues, en efecto, quiere enseñarles a hacer esto o aquello,
por ejemplo, a ir por una silla. Por tanto, ¿dónde radicará la diferencia entre
lo que dicen los niños educados al estilo idealista y lo que dicen los niños
educados al estilo realista? ¿No será tal diferencia únicamente la del grito de
batalla?
415.
¿Acaso el juego "esto es probablemente un..." no comienza con la
desilusión? ¿Y puede la actitud inicial estar orientada a la posible
desilusión?
416.
"¿Entonces, se les debe enseñar primero una falsa seguridad?" Sin
embargo, en su juego de lenguaje todavía no se habla de seguridad o de
inseguridad. Recuérdese: aprenden a hacer algo.
417.
El juego del lenguaje "¿Qué es eso? -"Una silla" -no es el mismo
que: "¿Por qué cosa tomas eso?" -"Podría ser una silla."
418.
Enseñarle a alguien desde el principio "esto parece rojo" no tiene
ningún sentído. Eso debe decirlo espontáneamente una vez que haya aprendido lo
que significa la palabra "rojo", es decir, la técnica para usar esta
palabra.
419.
El fundamento de cualquier explicación está en el entrenamiento. (Los
educadores deberían recordar esto.)
420.
"Me parece rojo." -"¿Y cómo es el rojo?" "Así" En
esto debe señalarse el paradigma correcto.
421.
Cuando él aprende por primera vez los nombres de los colores - ¿qué se le
enseña? Bien, aprende, por ejemplo, a exclamar "rojo" cuando ve algo
rojo. -¿Pero es esto la descripción correcta, o tendría que decirse:
"aprende a llamar 'rojo' a lo que nosotros también llamamos 'rojo-? -Ambas
descripciones son correctas. ¿Cómo se distingue esto del juego de lenguaje
"¿qué te parece esto?"? Pese a todo, se podría enseñar a alguien el
vocabulario de los colores haciendo que mirara objetos blancos, valiéndose de
gafas coloreadas. Lo que le enseño, sin embargo, debe ser una capacidad. En
consecuencia, ahora es capaz de traer algo rojo con sólo darle la orden; o bien
ordenar los objetos conforme a sus colores. Pero, ¿qué es, pues, algo rojo?
422.
¿Porqué no se enseña al niño desde un principio el juego del lenguaje "me
parece rojo"? ¿Porque todavía no es capaz de entender la diferencia un
tanto sutil entre apariencia y ser?
423.
La sensación visual roja es un concepto nuevo.
424.
El juego de lenguaje que le enseñamos es, entonces: "me parece.... te
parece. .. " En el primer juego de lenguaje no aparece una persona como
sujeto perceptor.
425.
Das al juego de lenguaje una nueva articulación. Lo cual, sin embargo, no
quiere decir que ahora siempre se haga uso de él.
426.
La mirada interior a la sensación; -¿qué conexión se establece supuestamente
entre las palabras y la sensación y a qué propósito sirve esta conexión? ¿Se me
ha enseñado esto cuando he aprendido a emplear este enunciado, y a pensar estos
pensamientos? (En efecto, pensarlo es algo que debí aprender.)
En
todo caso, también aprendernos esto: a dirigir nuestra atención hacia las cosas
y hacia las sensaciones. Aprendemos a observar y a describir la observación.
Pero, ¿cómo se me enseña esto; cómo se controla en este caso mi 'actividad
interna'? ¿Cómo se juzga si realmente he prestado atención?
427.
"La silla es la misma, la mire yo o no" -esto no tendría que ser
verdadero. Los hombres a menudo se desconciertan cuando uno se les queda
mirando. "La silla continúa existiendo, la mire yo o no." Esto podría
ser una proposición empírica o podría ser que se la tomara por gramatical. Pero
también podría pensarse simplemente en una diferencia conceptual entre
impresión sensible y objeto.
428.
Sin embargo, ¿el acuerdo entre los hombres no es acaso esencial para el juego?
Quien lo aprende, ¿no debe, por tanto, conocer primero el significado de
"igual", y acaso este significado no presupone también tal acuerdo? Y
así sucesivamente.
429.
Dices "esto es rojo", pero, ¿cómo se decide si tienes razón? ¿No lo
decide el acuerdo entre los hombres? -Pero, ¿apelo, acaso a este acuerdo cuando
juzgo acerca de los colores? Ocurre, acaso, en esta forma: hago que cierto
número de personas vean un objeto; a cada una de ellas se le ocurre determinado
grupo de palabras (el llamado vocabulario de los colores); si a la mayoría de
los observadores se les ocurriera, por ejemplo, la palabra "rojo" (a
esta mayoría no debo pertenecer yo mismo), entonces al objeto le corresponde el
predicado "rojo". Una técnica semejante podría tener su importancia.
430.
El vocabulario de los colores se aprende así: por ejemplo "esto es
rojo". -Nuestro juego de lenguaje se establece, por supuesto, sólo cuando
existe cierta concordancia, pero el concepto de concordancia no entra en el
juego de lenguaje. Si la concordancia fuera perfecta, su concepto podría ser
absolutamente desconocido.
431.
¿Es la concordancia entre los hombres lo que decide qué es rojo? ¿Se decide
éste apelando a la mayoría? ¿Se nos enseñó a determinar así el color?
432.
justamente describo el juego de lenguaje "trae algo rojo" a aquel que
ya es capaz de jugarlo. A otros únicamente podría enseñárselo. (Relatividad.)
433.
"Lo que percibo es esto" -y a ello sigue una forma de descripción. La
palabra "esto" también podría explicarse así: imaginemos una
transmisión directa de la experiencia -Pero, ¿cuál es nuestro criterio de que
se trasmitiera realmente la experiencia? "Bien, él tiene en ese caso
justamente lo que tengo yo." -Pero, ¿cómo lo 'tiene' él?
434.
¿Qué significa "designar, denominar una sensación con una palabra"?
¿No hay nada que indagar allí? Imagínate que tú provinieras de un juego de
lenguaje de objetos físicos -y se dijera que de ahora en adelante las
sensaciones también recibirán una denominación. ¿No sería eso como si primero
se hablara de transferir posesiones y, después, de repente se hablara de
transferir la alegría de la posesión o el orgullo por la propia posesión? ¿No
tenemos que aprender algo nuevo en ese caso? Algo nuevo que también llamamos
"transferir".
435.
La descripción de lo que se ve subjetivamente es más o menos afín a la
descripción de un objeto, pero justamente por eso no funciona como descripción
de un objeto. ¿Cómo se comparan las sensaciones visuales? ¿Cómo comparo mis
propias sensaciones visuales con las de otro?
436.
"Verifying by inspection" es
una expresión totalmente confusa. Pues dice que primero tiene lugar un proceso,
la inspección, y que sería comparable con el hecho de mirar a través de un
microscopio o con el hecho de volver la cabeza para ver algo. Y que en ese caso
el ver tiene que ocurrir. Se podría hablar de "ver volteando" o de
"ver mirando". Pero en tal caso, el voltear (o el mirar) es un
acontecimiento externo respecto del ver, el cual nos interesa, por lo mismo,
sólo desde el punto de vista práctico. Lo que uno quisiera decir es: "ver
mediante el ver".
437.
Las causas por las que creemos en una proposición carecen de importancia en
relación con la pregunta de qué es lo que creemos; no así las razones que están
relacionadas, desde el punto de vista gramatical, con la proposición y que nos
dicen cuál es.
438.
Nada suele ser tan común como el hecho de que el significado de una expresión
oscile de tal manera que un fenómeno se vea ya como síntoma, ya como criterio
de un estado de cosas. Y las más de las veces no se nota en tal caso el cambio
de significado. En la ciencia es usual hacer de los fenómenos que se ajustan a
una medida exacta criterios definitorios de una expresión; y en ese caso uno
está inclinado a pensar que se ha encontrado el significado propio. Gran número
de confusiones han surgido de esta manera.
Existen,
pongamos por caso, grados de placer, pero es insensato hablar de una medición
del placer. Es verdad que en ciertos casos un fenómeno mensurable toma el lugar
que previamente había tenido uno no mensurable. La palabra que designa este
lugar cambia, pues, su significado, y su viejo significado se hace más o menos
obsoleto. Uno se contenta entonces con decir que un concepto es más exacto y el
otro más inexacto; y no repara en el hecho de que aquí, en cada caso
particular, se da una relación diferente entre lo 'exacto' y lo 'inexacto': es
el viejo error de no examinar los casos particulares.
439.
De la evidencia suficiente se pasa, sin que haya límites definidos, a la
insuficiente. ¿Debo decir que un fundamento natural de esta formación de
conceptos es la naturaleza compleja y la multiplicidad de las eventualidades
humanas? Así, en una multiplicidad más reducida, debería parecer natural. ¿Y
por qué parece tan difícil imaginarse el caso simplificado?
440.
¿Cómo tendríamos que imaginarnos una lista completa de las reglas relativas al
uso de una palabra? -¿Qué se entiende por una lista completa de las reglas
relativas al uso de una pieza en el ajedrez? ¿No podríamos inventarnos siempre
casos dudosos en los que no decidiera la lista normal de reglas? Piénsese, por
ejemplo, en una pregunta como ésta: ¿cómo determinar quién hizo la última
jugada si se ha puesto en entredicho la memoria del jugador? La reglamentación
del tránsito en las calles permite y prohíbe determinadas acciones de
conductores y transeúntes, pero no intenta guiar la totalidad de sus
movimientos mediante prescripciones. Y sería un disparate hablar de un
reglamento de tránsito 'ideal' que tuviera esa tarea; en primer lugar, no
sabríamos cómo concebir este ideal. Si alguien desea hacer más estricta, en
algunos puntos, la regulación del tránsito, eso no significa que desee
aproximarla a tal ideal.
441.
Consideremos también esta proposición: las reglas de un juego pueden admitir
cierta libertad, pero deben ser, pese a todo, absolutamente determinadas".
Esto es como si se dijera: "ciertamente se puede permitir a un hombre
cierta libertad de movimientos dentro de cuatro paredes, pero tales paredes
deben ser perfectamente rígidas" -y esto no es verdad. "Bien, las
paredes pueden ser elásticas, pero en ese caso tienen una elasticidad
absolutamente determinada." -Pero, ¿qué expresa eso? Parece decir que debe
ser posible fijar esta elasticidad, pero eso tampoco es verdad. "El muro
siempre tiene una elasticidad determinada -lo sepa yo o no lo sepa": éste
es propiamente adherirse a una forma de expresión. Aquella que se sirve de la
forma de un ideal de exactitud. Por así decirlo, algo semejante a un parámetro
de la representación.
442.
El adherirse a una forma de expresión, si se formula revistiendo la forma de
una oración que trata de objetos (en lugar de tratar de signos), debe ser 'a
priori'. Pues lo contrario realmente se hace inconcebible, en la medida en que
le corresponde una forma de pensamiento, una forma de expresión que hemos
excluido.
443.
Imagínate que las personas siempre acostumbraran señalar los objetos en forma
tal que con el dedo suspendido en el aire describieran como un círculo en torno
al objeto, en cuyo caso se podría imaginar a un filósofo que dijera:
"todas las cosas son circulares, pues la mesa se ve así, la estufa así, la
lámpara así", etcétera, trazando, cada vez, un círculo en torno de la
cosa.
444.
Tenemos una teoría, una teoría 'dinámica"
de la proposición, del lenguaje; sin embargo, no se nos muestra como
teoría. En efecto, la característica de una teoría tal es que contemple un caso
especial, claramente intuitivo, y diga: "esto muestra cómo son las cosas
en todas las situaciones; este caso es el arquetipo de todos los casos". -
"¡Por supuesto! Así debe ser", solemos decir y nos damos por
satisfechos. Hemos llegado a una forma de representación que nos parece obvia.
Pero esto es como si ahora hubiéramos visto algo que está bajo la superficie.
La tendencia a generalizar los casos claros parece tener su estricta
justificación en la lógica: aquí uno parece inferir con plena justificación:
"Si una proposición es una imagen, entonces cada proposición debe ser una
imagen, pues todas deben ser de la misma naturaleza." Pues nos domina la
ilusión de que lo sublime, lo esencial de nuestra investigación consiste en que
abarque una esencia omnicomprensiva.
445.
¿Cómo puedo entender la proposición ahora, si el análisis debe ser capaz de
mostrar qué es lo que entiendo realmente? Aquí interviene la idea del entender
como un proceso mental especial.
446.
¡Por esta vez deja de considerar el entender como 'proceso mental'! -Pues éste
es el modo de hablar que te confunde. Más bien pregúntate: ¿en qué tipo de
caso, en qué circunstancias decimos "ahora sé cómo continuar", si se
nos ha ocurrido la fórmula? Tal modo de
hablar es el que nos impide ver los hechos imparcialmente. Considera la
pronunciación de una palabra a través de su representación gráfica. Cuán fácil
es poderse convencer uno mismo de que dos palabras - por ejemplo
"bello" y "vello"- tienen sonidos distintos en el uso
diario, -porque uno las pronuncia de manera distinta, si se atiende
directamente a la diferencia de sus grafías. Con esto hay que comparar la
opinión de que un violinista con oído fino toca ya, por lo regular, algo más
alto que un mi sostenido. ¡Reflexiona sobre tales casos! -Así puede ocurrir que
los medios de representación produzcan una ilusión. No pensemos, entonces, que
debemos encontrar un proceso específicamente mental porque esté ahí el verbo
"entender", y porque se diga que entender es una actividad mental.
447.
La inquietud en la filosofía, podría decirse, proviene de que la contemplamos,
la vemos erróneamente, al dividirla, por así decirlo, en (infinitas) bandas
longitudinales, en lugar de dividirla en (limitadas) bandas transversales. Esta
inversión de nuestra concepción es la máxima dificultad. En consecuencia,
tratamos de captar, por así decirlo, la banda ¡limitada y nos quejamos de que
no puede. hacerse pieza por pieza. No, por supuesto, si uno entiende por pieza
una porción longitudinal infinita. Pero sí, en caso de que uno entienda por
pieza una porción transversal. - ¡Sin embargo, en tal caso nunca vamos a dar
término a nuestra tarea! - Claro que no, pues no tiene ninguno. (Queremos
sustituir las conjeturas y explicaciones turbulentas por la consideración
reposada de los hechos lingüísticos.)
448.
¿Y dice uno que la proposición "llueve" dice que las cosas son de tal
o cual manera? ¿Cuál es el uso cotidiano de esta expresión en el lenguaje
corriente? Pues la has aprendido a partir de tal uso. Si ahora la empleas en
contra de su uso original y crees que, a pesar de todo, aún juegas con ella el
juego anterior, es como si jugaras un juego de damas con piezas de ajedrez y te
imaginaras que el juego tiene, pese a todo, algo del espíritu del ajedrez.
449.
La extensión de un concepto en una teoría (por ejemplo, el sueño de la
realización de una ilusión).
450.
Quien filosofa a menudo hace un gesto equivocado, inadecuado para una expresión
verbal.
451.
(Se dice lo corriente y moliente -con gestos equivocados.)
452.
¿Cómo ocurre que la filosofía sea una construcción tan complicada? Debería ser
absolutamente simple, si eso último es independiente de toda experiencia, como
pretendes. -La filosofía desata nudos en nuestro pensar; de ahí que su
resultado deba ser simple, pero el filosofar es tan complicado como los nudos
que desata.
453.
(Así como a veces se puede reproducir una música sólo en el oído interno, pero
no silbarla porque el silbido ahoga la voz interna, así también, algunas veces
es tan baja la voz de un pensamiento filosófico que el ruido de las palabras
habladas la ahoga y ya no se puede oírla, si a uno se le plantea una cuestión y
tiene que responderla.)
454.
Platón: "-¿Cómo? dijo: ¿Acaso no ha de ser útil? Si la sabiduría es el
conocimiento y preside cualquier otro conocimiento, entonces también debe
presidir aquel conocimiento que se relaciona con el bien y, por esta razón,
sernos útil. -¿Es, pues, respondí, ella la que nos procura la salud y no la
medicina? ¿Y así también con las otras artes? ¿Cumplen la tarea que les
corresponde y no más bien cada una de ellas la que le es propia? ¿Acaso no
hemos admitido, desde hace mucho tiempo, que es simplemente el conocimiento del
conocimiento y de la ignorancia y ninguna otra cosa? -En efecto. -¿En
consecuencia, no podría procurarnos la salud? -Seguramente que no. -¿Porque la
salud pertenece a un arte diferente? -Así es. -Entonces, amigo, tampoco nos
producirá utilidad. Pues esta tarea también la hemos reservado para otro arte.
-Sin duda. -¿Cómo podría, pues, la sabiduría ser útil, si no nos procura
ninguna utilidad?"
455.
(El filósofo no es ciudadano de una comunidad de pensamiento. Esto es lo que lo
convierte en filósofo.)
456.
Algunos filósofos (o como se les quiera llamar) sufren de lo que podría
llamarse "loss of problems" o "pérdida de problemas". En
tal caso, todo se les antoja absolutamente simple, y les parece que ya no
existe ningún problema profundo, el mundo se hace vasto y chato y pierde toda
profundidad; y lo que escriben se convierte en algo incalculablemente insulso y
trivial. Russell y H.G. Wells sufren de esto.
457.
quia plus loquitur inquisitio quam inventio... (San Agustín.)
458.
Investigaciones filosóficas: investigaciones conceptuales. Lo esencial de la
metafísica: el hecho de que borra la diferencia entre investigaciones fácticas
y conceptuales.
459.
Lo fundamental expresado gramaticalmente: ¿qué ocurre con la sentencia
"uno no puede meterse dos veces en el mismo río"?
460.
En cierto sentido, en el tratamiento de los errores filosóficos toda cautela se
queda corta de tanta verdad que contienen.
461.
Desearía que dijeras: "¡En efecto, es verdad, eso podría imaginarse, eso
también pudo ocurrir!" Pero, ¿querría llamar tu atención sobre el hecho de
que eres capaz de imaginarte esto? -Quería poner esta imagen ante tus ojos y tu
aceptación de tal imagen consiste en que ahora te inclinas a considerar de
manera diferente un caso dado; es decir, a compararla con esta serie de
imágenes. He cambiado tu modo de ver. (En algún sitio he leído que ciertos
matemáticos indios se sirven de una figura geométrica con las palabras:
"¡mira esto!", como prueba de un enunciado. También este mirar
produce un cambio en el modo de ver.)
462.
(Las clasificaciones de los filósofos y de los psicólogos: clasifican las nubes
atendiendo a su figura.)
463.
Sobre las matemáticas: "Tienes un concepto erróneo. -Sin embargo, no puedo
esclarecer el asunto echando pestes en contra de tus palabras; sino únicamente
tratando de desviar tu atención de ciertas expresiones, ilustraciones e
imágenes para guiarla hacia el uso de las palabras."
464.
Genealogía de los fenómenos psicológicos: no voy en pos de la exactitud, sino
de la visión sinóptica.
465.
El tratamiento de todos estos fenómenos de la vida mental no es importante para
mí porque pretenda ser completo, sino porque, para mí, cada uno de ellos arroja
luz sobre el tratamiento correcto de todos.
466.
Y aquí no se trata de síntomas, sino de criterios lógicos. Que éstos no se
diferencien siempre nítidamente no impide que sean diferenciados.
467.
Nuestra investigación no trata de encontrar el significado propio, exacto de
las palabras; pero, a menudo, sí damos a las palabras, en el curso de nuestra
investigación, significados exactos.
468.
"El hombre piensa, teme, etcétera, etcétera": eso podría responderse,
pongamos por caso, a alguien que hubiera preguntado qué capítulos debe contener
un libro de psicología.
469.
Imagínese que alguien dijera: "el hombre tiene esperanzas". ¿Cómo se
tendría que describir este fenómeno general de la historia natural? -Se podría
observar a un niño y esperar hasta que un día manifestara esperanza; y entonces
se podría decir: "Hoy ha tenido una esperanza por primera vez." ¡Pero
eso suena extraño! Aun cuando sería absolutamente natural decir: "Hoy ha
dicho por primera vez 'espero'." ¿Y por qué extraño? -De un niño de pecho
no se dice que tiene una esperanza ni que no la tiene..., y si se dice de un
adulto. -Ahora bien, la vida cotidiana paulatinamente se transforma en algo
donde cabe la esperanza. Pero ahora se dice: no se puede estar seguro de cuándo
un niño comienza realmente a tener una esperanza, pues tener una esperanza es
un proceso interno. ¡Qué disparate! ¿Pues cómo se sabe de qué se está hablando?
470.
¿O ese alguien podría darnos un ejemplo de esta clase: -Yo, por ejemplo, veo,
no soy ciego"? Eso también suena raro. Sería correcto decir: "Y
también puedes observar en mí el fenómeno de] pensar, del tener una esperanza,
del ver, etcétera."
471.
Los verbos psicológicos ver, creer, pensar, desear no designan fenómenos. Pero
la psicología observa los fenómenos de ver, creer, pensar, desear.
472.
Plan para el tratamiento de los conceptos psicológicos.
Los
verbos psicológicos caracterizados por el hecho de que la tercera persona del
presente tiene que verificarse mediante observación, en tanto que la primera
no. Frases en la tercera persona del presente: información. En primera persona
del presente: expresión. «No del todo cierto.» La primera persona del presente
afín a una expresión. Sensaciones: sus relaciones internas y analogías. Todas
tienen duración auténtica. Posibilidad de indicar el principio y el fin.
Posibilidad de simultaneidad, de coincidencia temporal. Todas tienen grados y
mezclas cualitativas. Grado: apenas perceptible -insoportable. En este sentido
no existen sensaciones de posición o de movimiento. Lugar de la sensación en el
cuerpo: distingue el ver y el oír de las sensaciones de presión, temperatura,
gusto y dolor.
473.
Debe pensarse en que puede existir (y presumiblemente ha existido) un estado
del lenguaje en el cual éste no incluyera el concepto general de sensación,
pero sí las palabras que corresponden a nuestro "ver",
"oír", "gustar".
474.
Llamamos percepciones sensibles al ver, al oír,... Entre estos conceptos
existen analogías y relaciones; son nuestra justificación de que los agrupemos.
475.
En consecuencia, puede preguntarse: ¿qué relaciones y analogías existen entre
ver y oír? ¿Entre ver y tocar? ¿Entre ver y oler? Etcétera.
476.
Y si uno pregunta eso, entonces los sentidos de inmediato se separan unos de
otros, más de lo que a primera vista parecen estar.
477.
¿Qué es común a las experiencias sensibles? -La respuesta de que nos enseñan a
conocer el mundo externo es en parte incorrecta y en parte correcta. Es
correcta en la medida en que se supone que alude a un criterio lógico.
478.
La duración de la sensación. Compara la duración de una sensación auditiva con
la duración de una sensación táctil, la cual te informa que tienes una bola en
la mano; y con el "sentimiento" que te informa que tus rodillas están
dobladas.
479.
Sentimos nuestros movimientos. En efecto, realmente los sentimos; la sensación
no es parecida a una sensación gustativa o térmica, sino a una sensación
táctil: a la sensación que se origina cuando la piel y los músculos se oprimen,
se estiran o se dislocan.
480.
Siento mi brazo, y de modo un tanto extraño quisiera decir: lo siento en una
posición definida en el espacio; como si el sentimiento del cuerpo en el
espacio estuviera distribuido según la forma del brazo, de manera que, para
imaginármelo, tuviera que representarme el brazo en su posición correcta, en
yeso, por ejemplo.
481.
En efecto, es extraño. Mi antebrazo yace ahora en posición horizontal y
quisiera decir que lo siento; pero no como si tuviera un sentimiento que
siempre acompaña a esta posición (como si se sintiera, digamos, anemia o
plétora) -sino como si el 'sentimiento-cuerpo' del brazo estuviera ordenado o
distribuido horizontalmente, como, por ejemplo, se distribuyen en el espacio,
sobre la superficie de mi brazo, un vapor o unas partículas de polvo. En
consecuencia, no es realmente como si sintiera mi brazo, sino como si sintiera
mi brazo y este sentimiento tuviera tal o cual posición. Sin embargo, eso
significa solamente: sé simplemente cómo yace -sin saberlo, porque ... Como sé
también dónde siento dolor -pero no lo sé, porque ...
482.
De hecho nos parece como si el dolor tuviera un cuerpo, como si fuera una cosa,
un cuerpo con figura y color. ¿Por qué? ¿Tiene la figura de la parte del cuerpo
dolorida? Uno quisiera decir, por ejemplo: "podría describir el dolor, si
tan sólo tuviera las palabras necesarias y los significados elementales que se
requieren para ese propósito". Uno siente: le falta únicamente la
nomenclatura necesaria. (James.) Como si uno pudiera incluso pintar la
sensación, sólo con que otra persona comprendiera tal lenguaje -Y, en efecto,
el dolor puede describirse espacial y temporalmente.
483.
(Si las sensaciones caracterizan la posición y el movimiento de los miembros su
sitio, en todo caso, no es la articulación.) Uno sabe cuál es la posición de
los miembros y cuáles son sus movimientos. Por ejemplo, uno puede indicarla si
se lo preguntan. Tal como uno sabe también el sitio de una sensación (dolor) en
el cuerpo. La reacción al ser tocada la parte dolorida. Ningún indicio local en
la sensación. Como tampoco uno temporal en la imagen recordada. (Indicio
temporal en la fotografía.) El dolor distinguido de otras sensaciones por una
expresión característica. Esto lo hace afín a la alegría (ningún tipo de
sensación).
484.
¿Es pura sofistiquería decir que: -la alegría, el goce, el embeleso no son
sensaciones? -Antes preguntémonos: ¿Cuánta analogía existe entre el embeleso y
aquello que llamamos, por ejemplo, «sensaciones"?
485.
El eslabón entre ambos sería el dolor. Pues su concepto se parece, por ejemplo,
al de la sensación táctil (a través de la característica de la localización, de
la duración auténtica, de la intensidad y de la cualidad), y al mismo tiempo se
parece al de las emociones a través de la expresión (semblante, gestos, voces).
486.
"Siento una gran alegría." -¿Dónde?- Eso suena absurdo. Y sin
embargo, también suele decirse "siento una excitación alegre en mi
pecho". No obstante, ¿por qué no está localizada la alegría? ¿Es porque
está distribuida por todo el cuerpo? En ese caso tampoco está localizada, aun
cuando esté localizado el sentimiento que la origina; por ejemplo, cuando nos
alegramos por el aroma de una flor. -La alegría se manifiesta en una expresión
facial, en una conducta. (Pero no decimos que nos alegramos en nuestro rostro.)
487.
"¡Sin embargo, tengo un sentimiento real de alegría!" En efecto,
cuando te alegras, te alegras realmente. Y, desde luego, la alegría no es una
conducta alegre, corno tampoco un sentimiento en las comisuras de los labios o
de los ojos. "Pero 'alegría' designa algo interno." No.
"Alegría" no designa nada. Ni interno ni externo.
488.
Continuación de la clasificación de los conceptos psicológicos. Las emociones.
Lo común a ellas: duración auténtica, un transcurso. (El enojo prende,
disminuye, desaparece; de la misma manera: la alegría, la depresión, el temor.)
Diferencia con las sensaciones: no están localizadas (¡ni siquiera
difusamente!). Común: tienen una conducta expresiva característica. (Expresión
facial.) Y de allí se derivan también: sensaciones características. Así, la
aflicción a menudo se acompaña de llanto y con él de sensaciones
características. (La voz cargada de lágrimas.) Pero tales sensaciones no son
las emociones. (En el sentido en que la cifra 2 no es el número 2.) Entre las
emociones se podría distinguir las dirigidas de las no dirigidas. Temor ante
algo, alegría por algo. Este algo es el objeto, no la causa de la emoción.
489.
El juego de lenguaje "temo" contiene ya el objeto.
Uno
podría llamar a la angustia temor no-dirigido, en la medida en que sus
manifestaciones son semejantes o idénticas a las del temor. El contenido de una
emoción -aquí uno se representa algo como una imagen o algo con lo que puede
construirse una imagen. (La oscuridad de la depresión que desciende sobre
alguien, la llama de la ira.)
490.
El rostro humano también podría llamarse una imagen y sus alteraciones podrían
representar el transcurso de una pasión.
491.
Sobre lo que las distingue de las sensaciones: no nos informan sobre el mundo
externo. (Observación gramatical.) El amor y el odio podrían llamarse
disposiciones emocionales; también el temor en determinado sentido.
492.
Una cosa es sentir un temor agudo y otra muy distinta temer 'crónicamente' a
alguien. Sin embargo, el temor no es ninguna sensación. 'Temor espantoso': ¿son
las sensaciones las que son espantosas? Las causas típicas del dolor, por una
parte; las de la depresión, tristeza y alegría, por otra. Las causas de éstas
al mismo tiempo su objeto. La conducta del dolor y la conducta de la tristeza.
Éstas sólo pueden describirse con sus motivos externos. (Si la madre deja solo
al niño, puede que llore de tristeza; si se cae, de dolor.) La conducta y el
tipo de motivo van de la mano.
493.
Existen pensamientos plenos de esperanza, alegres, coléricos, etcétera.
494.
Las emociones se expresan en pensamientos. Alguien habla coléricamente,
temerosamente, tristemente, alegremente, no lumbagamente. Un pensamiento me
inspira emociones (temor, tristeza, etcétera), no un dolor corporal.
495.
Casi diría: uno tampoco siente la tristeza en el cuerpo, como no siente el ver
en los ojos.
496.
(Lo espantoso en el temor no son las sensaciones de temor.) Este asunto
recuerda también el caso de oír un ruido proveniente de determinada dirección.
Es casi como si se sintiera la molestia en el estómago, el sofoco del aliento,
proveniente de la dirección del temor. Esto significa propiamente que "me
siento mal de temor" no señala una causa del temor.
497.
"¿Dónde sientes el pesar?" -En el alma- ¿Qué consecuencias sacamos de
esta ubicación? Una estriba en que no hablamos de un lugar corporal del pesar.
Sin embargo, apuntamos a nuestro cuerpo, como si el pesar estuviera en él. ¿Se
debe esto a que experimentamos una molestia corporal? Ignoro la causa. ¿No
obstante, por qué debo suponer que es una molestia corporal?
498.
Considera la siguiente pregunta: ¿puede uno pensar en un dolor, digamos de la
especie del dolor reumático, pero sin su localización? ¿Puede uno imaginárselo?
Si empiezas a reflexionar sobre este asunto, adviertes que quisieras
transformar el conocimiento del sitio del dolor en un rasgo característico de
lo que se siente, en un rasgo de un dato sensible del objeto privado que tengo
ante mi mente.
499.
Si la angustia es espantosa y si cuando se adueña de mí soy consciente de mi
respiración y de una tensión en mis músculos faciales, - ¿significa eso que
estos sentimientos son espantosos para mí? ¿No podrías significar incluso una
mitigación? (Dostoyevski.)
500.
¿Porqué, no obstante, se usa la palabra "sufrir" tanto para el temor
como para el dolor? Bien, existen cantidad de conexiones.-
501.
A la declaración "no puedo pensar en eso, sin temor..." puede
replicarse: "no existe ninguna razón para temer, pues... " Esto es en
todo caso un medio de alejar el temor. Contraste con el dolor.
502.
El hecho de que exista un conglomerado de temor compuesto de sensaciones,
pensamientos, etc., (por ejemplo), no significa que el temor sea un
conglomerado (síndrome).
503.
Aquel que simula la tristeza en el estudio de todas maneras se da cuenta
fácilmente de las contracciones de su rostro. Pero supón que realmente estás
triste o que sigues una acción triste en un filme, y pregúntate si estabas
consciente de tu rostro.
504.
El amor no es ningún tipo de sentimiento. El amor se pone a prueba, el dolor
no. No se dice: "eso no era ningún dolor auténtico, de lo contrario, no se
hubiera ido tan rápido".
505.
Una relación entre las disposiciones de ánimo y las impresiones sensibles
estriba en que los conceptos propios de la disposición de ánimo se usan para la
descripción de impresiones sensibles e imágenes. Solemos decir de un tema, de
un paisaje, que son tristes, alegres, etcétera. Pero es mucho más importante,
por supuesto, el hecho de que describamos el rostro humano, la acción y la
conducta, valiéndonos de todos los conceptos propios de las disposiciones de
ánimo.
506.
Una boca amable, unos ojos amables. ¿Cómo imaginarse una mano amable?
-Probablemente abierta y no como puño. -¿Y podría uno imaginarse el color del
cabello humano como expresión de amabilidad o como lo contrario? Pero planteada
de esta manera, la cuestión parece ser la de si podemos lograrlo. La pregunta
tendría que rezar así: ¿Queremos llamar a algo un color de cabello amable o
descortés? Si quisiéramos dar sentido a tales palabras tendríamos que
imaginarnos, por ejemplo, un hombre cuyo cabello se oscureciera cuando se
enojara. Pero la lectura de la expresión de enojo en el cabello oscuro tendría
que efectuarse mediante una idea ya fijada antes. Se puede decir: los ojos
amables, la boca amable, el menear de la cola del perro son, entre otras cosas,
símbolos primarios e independientes entre sí de la amabilidad; quiero decir:
son parte del fenómeno que se llama amabilidad. Si uno quiere imaginar otros
fenómenos como expresión de amabilidad, lee aquellos símbolos en ellos. Decimos
"tiene un rostro sombrío" quizá porque los ojos se han ensombrecido
más gracias a las cejas; y ahora transferimos la idea de lo sombrío al color
del cabello.
507.
Quien pregunta si el placer es una sensación probablemente no distingue entre
razón y causa, pues de otra manera se daría cuenta de que uno puede sentir
placer en algo, sin que eso signifique que este algo produzca en nosotros una
sensación.
508.
Pero el placer, en cualquier caso, va asociado a una expresión facial, y si no
lo vemos en nosotros mismos al menos lo sentimos. ¡Y trata de pensar en algo
muy triste con la expresión del rostro de una alegría radiante!
509.
Es muy posible que las glándulas del que está triste segreguen de manera
diferente a las del que está contento; y también que esta secreción sea la
causa o parte de la causa de la tristeza. Pero, ¿se desprende de ahí que la
tristeza es una sensación producida por esta secreción?
510.
Sin embargo, la idea aquí es: "Después de todo sientes la tristeza -en
consecuencia, debes sentirla en algún lugar; de otro modo, sería una
quimera." Pero si quieres pensarlo así, recuerda la diferencia entre el
ver y el dolor. Siento el dolor en la herida -pero, ¿los colores en el ojo? Al
querer emplear aquí un esquema, en lugar de anotar sólo lo que es en verdad
común, vemos todo falsamente simplificado.
511.
Pero si se quisiera encontrar un análogo para el lugar del dolor no sería, por
supuesto, la mente (como el cuerpo no lo es del dolor del cuerpo), sino el
objeto del arrepentimiento.
512.
Suponte que se dijera: el estar contento es un sentimiento, y la tristeza
consiste en que no se está contento. -¿Así, pues, la ausencia de un sentimiento
es un sentimiento?
513.
Se habla de un sentimiento de convicción porque existe un tono de convicción.
En efecto, el rasgo característico de todo 'sentimiento' es el que exista una
expresión, es decir, un semblante, los gestos del sentimiento.
514.
Sin embargo, se podría decir esto: el rostro de un hombre no siempre tiene el
mismo aspecto. Cambia minuto a minuto; algunas veces imperceptiblemente,
algunas veces hasta lindar en lo irreconocible. Pese a todo, es posible dibujar
la imagen de su fisonomía. Por supuesto, una imagen en la que el rostro ríe no
muestra cómo se ve cuando llora. Sin embargo, por lo menos permite hacer
inferencias. -Y así también sería posible describir (por ejemplo) un tipo de
fisonomía aproximada de la creencia.
515.
Doy señas de embeleso y de comprensión.
516.
¿Puede llamarse el 'dominar cierta actividad o conocimiento' una experiencia?
Ciertamente que no. Sin embargo, existen experiencias características del
estado de dominar y de no dominar. (No dominar algo y mentir.)
517.
¡Pero sin duda es importante que existan todas estas paráfrasis! Que la
preocupación se pueda describir con estas palabras: "lo siempre sombrío
desciende". Tal vez nunca he destacado suficientemente la importancia de
estas paráfrasis.
518.
¿Por qué puede el perro sentir temor pero no remordimiento? ¿Sería correcto
decir "porque no sabe hablar"?
519.
Sólo quien puede reflexionar sobre el pasado es capaz de arrepentirse. Pero
esto no significa que la experiencia nos enseñe que sólo alguien de estas
condiciones sea capaz del sentimiento de remordimiento.
520.
No hay nada asombroso en el hecho de que determinados conceptos sólo puedan
aplicarse a un ser que, por ejemplo, posee un lenguaje.
521.
"El perro quiere decir algo con el meneo de su cola." -¿Cómo podría
justificar eso? -¿Se dice también: "cuando la planta deja que sus hojas
pendan, con eso quiere decir que necesita agua"?-
522.
Difícilmente preguntaríamos si el cocodrilo quiere decir algo cuando se
aproxima a un hombre con el hocico abierto. Y aclararíamos que el cocodrilo no
es capaz de pensar, por lo cual no sería propio hablar aquí de un querer decir.
523.
Olvidemos por completo que nos interesa el estado mental de una persona
atemorizada. Lo cierto es que, en determinadas circunstancias, también puede
interesarnos su conducta como indicación de lo que hará en el futuro. En
consecuencia, ¿por qué no deberíamos tener una palabra para eso? Entonces se
podría preguntar si en realidad esta palabra alude simplemente a la conducta,
simplemente a los cambios corporales. Y eso podemos negarlo. En nada nos
interesa simplificar de este modo el uso de esta palabra. Alude a la conducta
en determinadas circunstancias externas. Si observamos tales circunstancias y
aquella conducta, decimos que alguien es... o tiene...
524.
Podría existir un concepto de temor que sólo se aplicara a los animales y, en
consecuencia, sólo mediante la observación. No vas a decir que un concepto así
no tiene ninguna utilidad. El verbo que correspondería aproximadamente a la
palabra "temer" carecería, pues, de primera persona y ninguna de sus
formas sería expresión de temor.
525.
Ahora bien, quiero decir que los hombres que usaran tal concepto no tendrían
que ser capaces de describir su uso. Y si se empeñaran en hacerlo, es posible
que dieran una descripción absolutamente insuficiente. (Como la mayoría, si se
empeñaran en describir correctamente el uso del dinero.) (No están preparados
para una tarea de esta índole.)
526.
De quien se conduce en tales o cuales circunstancias en esta o aquella forma,
decimos que está triste. (También del perro.) En esta medida no se puede decir
que la conducta sea la causa de la tristeza; es su síntoma. Tampoco sería
inobjetable llamarla efecto de la tristeza. -Si él dice de sí mismo (que está
triste), en general no dará como razón de tal cosa su rostro triste, etcétera.
¿Pero qué tal sería en este caso: "la experiencia me ha enseñado que me
pongo triste tan pronto como comienzo a tristear allí sentado, etcétera"?
Esto podría significar dos cosas. Primera: "tan pronto como me tomara la
libertad de conducirme en tal o cual forma, siguiendo una ligera inclinación,
caería en un estado en que tendría que persistir en tal conducta". Pues
pudiera ser que el dolor de muelas empeorara por el hecho de quejarse. -Pero en
segundo lugar, aquel enunciado podría contener una especulación sobre la causa
de la tristeza humana; su contenido expresaría que alguien que fuera capaz de
producir, de algún modo, determinados estados corporales podría provocar
tristeza en los hombres. Pero aquí se presenta la dificultad de que no
llamaríamos triste a un hombre que en todas las circunstancias pareciera triste
y se condujera tristemente. En efecto, si le enseñáramos a alguien así la
expresión "estoy triste", y siempre dijera eso y estuviera siempre
con expresión de tristeza, entonces tales palabras, lo mismo que los signos
restantes, habrían perdido su sentido normal.
527.
¿No es como si uno quisiera imaginar una expresión facial que no fuera capaz de
cambios paulatinos, difícilmente determinables, sino que sólo tuviera,
pongamos, cinco posiciones?; al sufrir una transformación, una de esas
posiciones pasaría de golpe a otra. ¿Sería esa sonrisa fija, por ejemplo,
realmente una sonrisa? ¿Y por qué no? -Llamamos a cierta expresión
"sonreír" en un juego de mímica normal. -Tal vez yo no sería capaz de
reaccionar ante ella de la misma manera que ante una sonrisa. Por ejemplo, no
me haría sonreír a mí mismo. Se quisiera decir: "No es sorprendente que
tengamos este concepto en estas circunstancias."
528.
Una construcción auxiliar. Una tribu que queremos esclavizar. El gobierno y la
ciencia nos informan que la gente de esta tribu carece de alma; en
consecuencia, se les podría usar para cualquier propósito arbitrario.
Naturalmente nos interesa, a pesar de todo, su lenguaje; pues queremos darles
órdenes y obtener informes de ellos. También queremos saber qué hablan entre
sí, pues eso está relacionado con el resto de su conducta. Asimismo, nos debe
interesar lo que, entre ellos, corresponda a nuestras 'manifestaciones
psicológicas', pues queremos mantenerlos con capacidad para el trabajo, de ahí
que tengan importancia para nosotros sus manifestaciones de dolor, de malestar,
de abatimiento, de vitalidad, etcétera, etcétera. En efecto, también hemos
encontrado que a esta gente se le puede emplear, con buenos resultados, como
objetos de prueba en laboratorios de fisiología y de psicología, pues sus
reacciones - incluidas las lingüísticas- son en todo y por todo las de un
hombre dotado de alma. También se ha encontrado que a estos seres se les puede
enseñar nuestro lenguaje en lugar del suyo, mediante un método que es muy
semejante a nuestra 'instrucción'.
529.
Estas criaturas aprenden ahora, por ejemplo, a calcular, a calcular escribiendo
o hablando. Pero de algún modo también los hacemos capaces de decir el
resultado de una multiplicación, después de que hayan asumido, durante un
tiempo, una actitud 'reflexiva', sin escribir ni hablar. Si uno considera el
modo en que aprenden este 'calcular en la cabeza', junto con los fenómenos que
lo rodean, se sugiere la imagen del proceso de calcular como algo que está, por
así decirlo, sumergido y que ahora se da bajo la superficie. Por supuesto, para
diferentes propósitos debemos tener una orden del tipo "¡calcula esto en
la cabeza!"; una pregunta como "¿has calculado?"; y también como
ésta: "¿hasta qué punto has llegado?": una afirmación en boca de los
autómatas: "he calculado... ", etcétera. En una palabra: todo lo que
solemos decir entre nosotros, acerca del calcular en la cabeza también tiene un
interés para nosotros, si ellos lo dicen. Y lo que sea válido afirmar respecto
del cálculo en la cabeza también lo es respecto de otras formas de pensamiento.
Si uno de nosotros expresase la opinión de que estas criaturas, después de
todo, deberían de estar dotadas, en cierto modo, de un alma, en la que
ocurriría esto o aquello, nos burlaríamos de él.
530.
Los esclavos también dicen: "cuando oí la palabra 'banco', significó para
mí... " Pregunta: ¿qué técnica del lenguaje es la base para que digan eso?
Pues todo depende de eso. ¿Qué les habíamos enseñado, qué empleo de la palabra
"significar"? ¿Y qué concluimos de su respuesta, si es que concluimos
algo? Pues si nada podemos hacer con eso, sólo podría interesarnos como
curiosidad. -Imaginemos una tribu de hombres que no conocieran ningún tipo de
sueños y que escucharan nuestros relatos de sueños. Alguien de nosotros podría
llegar hasta esta gente sin sueños y aprender poco a poco a entenderse con
ella. -Quizás se piense que jamás llegarían a entender la palabra
"soñar". Pero pronto le encontrarían una aplicación. Y sus médicos
muy bien podrían interesarse en el fenómeno y obtener importantes inferencias
de los sueños de los forasteros. -Tampoco se puede decir que para esta gente el
verbo "soñar" no pudiera significar nada diferente de: relatar un
sueño. Pues el extranjero haría uso de ambas expresiones: "soñar" y
"relatar un sueño", y a la gente de aquella tribu no se le permitiría
confundir "soñé... " con "relaté el sueño...".
531.
"Supongo que se le ocurre una imagen." -¿También podría suponer que a
esa estufa se le ocurre una imagen? -¿Y por qué parece imposible esto? ¿Es,
pues, necesaria la forma humana para ello?-
532.
El concepto de dolor está caracterizado por su función específica en nuestra
vida.
533.
El dolor está incorporado a nuestra vida de este modo, tiene estas conexiones.
(Es decir: sólo lo que está incorporado a la vida de esta manera y tiene estas
conexiones es lo que llamamos "dolor".)
534.
únicamente en medio de ciertas manifestaciones normales de la vida existe una
manifestación de dolor. Sólo en medio de ciertas manifestaciones aún más
amplías de la vida existe una expresión de tristeza o de afecto. Y así
sucesivamente.
535.
Si puedo imaginarme un dolor y si alguien más puede imaginárselo, o decimos que
podemos imaginarlo -¿cómo sería posible averiguar si nos lo imaginamos
correctamente y con qué proporción de exactitud?
536.
Yo podría saber que él siente dolor, pero jamás sabría el grado exacto de su
dolor. En consecuencia, aquí está algo que él sabe y que la manifestación de
dolor no logra revelarme. Algo puramente privado. ¿Sabe él con exactitud cuán
intensos son sus dolores? (¿No es tanto como si se dijera que siempre sabe con
exactitud dónde está? A saber: aquí.) ¿Así, pues, se da el concepto de grado
con el de dolor?
537.
Dices que auxilias a alguien que se queja porque la experiencia te ha enseñado
que tú mismo te quejas cuando sientes tal o cual cosa. Pero como, de hecho, no
haces tal inferencia, podemos abandonar esta justificación por analogía.
538.
Tampoco tiene sentido decir: "no me ocupo de mis propias quejas, porque sé
que tengo dolor" - o "porque siento mi dolor". En cambio, esto
es perfectamente verdadero: -"no me ocupo de mis quejas".
539.
Infiero de la observación de su conducta que debe ir al médico; pero esta
conjetura no la hago, para mí mismo, sobre la base de la observación de mi
propia conducta. O mejor: también hago esto algunas veces, pero no en casos
análogos.
540.
Nos ayuda aquí recordar que es una reacción primitiva auxiliar atender la parte
afectada cuando alguien más sufre dolor, y no únicamente la propia cuando uno
lo siente - y, en consecuencia, prestar atención al comportamiento de alguien
que siente dolor, como también no prestar atención al comportamiento de uno
mismo cuando siente dolor.
541.
¿Pero qué quiere decir aquí la palabra "primitivo"? Sin duda que este
tipo de conducta es prelingüístico: que un juego de lenguaje se basa en él, que
es el prototipo de un modo de pensar y no el resultado de pensar.
542.
"Poner las bridas al revés" podría decirse de una explicación como
ésta: auxiliamos al otro porque, por analogía con el caso propio, creemos que
tiene una experiencia de dolor. -En vez de decir: aprende pues una nueva página
de este capítulo especial de la conducta humana -de este empleo del lenguaje.
543.
Aquí mi relación con lo que se manifiesta forma parte de mi concepto.
544.
Cuando comunicamos al médico que sentimos dolor -¿En qué casos es útil que él
se imagine un dolor? -¿Y no ocurre esto de modos muy variados? (Tan variados
como: acordarse de un dolor.) (Saber qué aspecto tiene un hombre.)
545.
Supongamos que alguien explica cómo aprende un niño el uso de la palabra
"dolor" de esta manera: si el niño se conduce en tal o cual forma en
determinadas ocasiones, pienso que siente lo que siento yo en los mismos casos;
y si es así, el niño asocia la palabra con su sentimiento y emplea ésta cuando
el sentimiento se produce otra vez. -¿Qué explica esta explicación?
Preguntémonos: ¿Qué tipo de ignorancia elimina? -Estar seguro de que otra
persona siente dolor, dudar de que lo sienta y cosas por el estilo son otros
tantos modos naturales, instintivos de conducta para con las otras personas, y
nuestro lenguaje es únicamente un auxiliar y una extensión de esta conducta.
Nuestro juego de lenguaje es una extensión de la conducta primitiva. (Pues
nuestro juego de lenguaje es conducta.) (Instinto.)
546.
"No estoy seguro de si siente dolor." Supóngase que alguien se picara
con una aguja siempre que dijera esto para tener fresco ante su mente el
significado de la palabra "dolor" (para no tener que contentarse con
la sola imagen), y para saber ¡de qué duda con respecto al otro! - ¿Estaría
asegurado ahora el sentido de su afirmación?
547.
En consecuencia, él siente dolor auténtico; y la posesión de éste en otra
persona es lo que pone en duda. -¿Pero cómo lo hace? -Es como si se me dijera:
"Aquí tienes un sillón. ¿Lo ves perfectamente? -Bien- ¡ahora tradúcelo al
francés!"
548.
Así pues, él siente dolor real y ahora sabe qué es lo que debe poner en duda
respecto del otro. Tiene el objeto ante sí, y no es ninguna 'conducta' o algo
parecido. (¡Pero ahora!) Para dudar de si siente dolor el otro, necesita, no
dolor, sino el concepto 'dolor'.
549.
Llamar a la manifestación de una sensación una aseveración es contundente por
el hecho de que a la palabra "aseveración" se vinculan la
'comprobación', la justificación', la 'confirmación', la 'invalidación' de la
aseveración en el juego de lenguaje.
550.
¿A qué propósito sirve, por ejemplo, la afirmación: "siento realmente
algo, si siento dolor"?
551.
"¡El olor es magnífico!" ¿Hay duda de que es el olor el magnífico?
Así, ¿es una propiedad del olor? -¿Por qué no? Es una propiedad del diez el ser
divisible entre dos y también el ser el número de mis dedos de la mano. Pero
podría existir un lenguaje en el que la gente sólo cerrase los ojos y dijera:
"¡oh, este olor!", y no existiera ningún enunciado del tipo
sujeto-predicado que equivaliera a aquello. Esto es precisamente una reacción
'específica'.
552.
Al juego de lenguaje con las palabras "siente dolor" pertenece -
podría decirse- no sólo la imagen de la conducta, sino también la imagen del
dolor. -Pero aquí uno debe ponerse en guardia: piénsese en mi ejemplo de las
tablillas privadas, que no pertenecen al juego. -La impresión de la 'tablilla
privada' en el juego se origina por la ausencia de una tablilla y por la
semejanza del juego con otro que se juega con una tablilla.
553.
Nótese: a menudo empleamos las palabras "no sé" de una manera algo
rara; por ejemplo, cuando decimos que no sabemos si esta persona realmente
siente más que aquélla, o sólo lo expresa con mayor energía. En tal caso, no
está claro qué tipo de investigación podría decidir la cuestión. Por supuesto,
la expresión no es del todo ociosa: queremos decir que podemos comparar entre
sí los sentimientos de A y de B, pero las circunstancias nos confundirían en
una comparación de A con C.
554.
No atendemos al hecho de que la evidencia sólo hace probable el sentimiento
(esto es, el interior) de la otra persona, sino al hecho de que esto lo
consideramos evidencia de algo importante, de que en este tipo complejo de
evidencia fundamos un juicio, de que, por consiguiente, tal evidencia tiene
especial importancia en nuestra vida y que se resalta mediante un concepto. (Lo
'interior' y lo 'exterior', una imagen.)
555.
La Incertidumbre' no se refiere al caso especial, sino al método, a las reglas
de la evidencia.
556.
La incertidumbre no se funda en el hecho de que él no exhiba su dolor en su
chaqueta. Y tampoco hay incertidumbre en cada caso particular. Si los límites
entre dos países fueran disputables, ¿se desprendería de ahí que la
nacionalidad de cualquier habitante, tomado individualmente, sería
cuestionable?
557.
Imaginemos que algunos pudieran observar el funcionamiento del sistema nervioso
en otra persona. Entonces distinguirían en forma segura entre sensación
auténtica y sensación fingida. ¿O podrían, después de todo, volver a dudar de
que la otra persona siente algo cuando se presentan estos signos? -Sea como
fuere, fácilmente se podría imaginar que lo que ven ahí determina su
comportamiento sin ningún escrúpulo.
Y
ahora se puede transferir esto a la conducta externa.
Esta
observación determina plenamente su comportamiento para con los otros y no
surge ninguna duda.
558.
Existe, por cierto, el caso de que alguien, más tarde, me abra su corazón en
una confesión: pero el hecho de que así sea no puede explicarme la naturaleza
de lo externo y lo interno, pues debo dar crédito, a pesar de todo, a la
confesión. También la confesión es algo externo.
559.
Observemos gente que dude incluso en estas circunstancias; y gente que no dude.
560.
únicamente Dios ve los pensamientos más recónditos. Pero, ¿por qué deben éstos
ser tan importantes? Algunos son importantes, no todos. ¿Y deben tenerlos por
importantes todos los hombres?
561.
Un tipo de incertidumbre sería aquella que también pudiéramos tener frente a un
mecanismo desconocido. Otro tipo de incertidumbre posiblemente provendría del
recuerdo de un suceso en nuestra vida. Podría ser, por ejemplo, que alguien que
acabara de escapar al terror de la muerte no se atreviera a dar muerte a una
mosca, pero que en otras circunstancias la matara sin mayor consideración. O,
por otra parte, que al tener presente tal experiencia titubeara en hacer
aquello que, en otras circunstancias, haría sin vacilar.
562.
Aun cuando yo 'no esté seguro en mi compasión por otro', no debo pensar en la
incertidumbre de su conducta venidera.
563.
Una de las incertidumbres parte, por así decirlo, de ti, la otra de él. En
consecuencia, de una se podría decir ciertamente que está relacionada con una
analogía, de la otra no. ¡Pero no como si extrajera una conclusión de la
analogía!
564.
No obstante, si dudo de si una araña siente dolor, no es porque no sepa qué
debo esperar.
565.
Pero no podemos menos que formarnos la imagen del proceso mental. W no porque
lo conozcamos en carne propia!
566.
¿No podría ser la actitud, la conducta propia de la confianza, algo
absolutamente universal entre un grupo de seres humanos? De manera que una duda
respecto de las manifestaciones de sentimiento les fuera absolutamente extraña.
567.
¿Cómo podría describirse la conducta humana? Con toda seguridad, sólo en la
medida en que se caracterizaran las acciones de diferentes hombres tal como
pululan en una mezcla abigarrada. Lo que determina nuestro juicio, nuestros
conceptos y reacciones, no es lo que alguien hace ahora, una acción aislada,
sino toda la multitud de acciones humanas, el trasfondo sobre el que
contemplamos cada acción.
568.
Si la vida fuera un tapiz, este dibujo (por ejemplo, el disimulo) no siempre
sería completo y variaría de mil maneras. Pero nosotros, en nuestro mundo
conceptual, vemos permanentemente repetirse lo mismo con ciertas variaciones.
En esta forma lo captan nuestros conceptos. En efecto, los conceptos no son
para que se les use en una ocasión única.
569.
Y un dibujo está entretejido con muchos otros dibujos en el tapiz.
570.
"Uno no puede disimular así." -Y esto puede ser una experiencia: la
de que nadie que se conduzca de tal manera se conducirá, más tarde, de tal o
cual modo; pero también puede ser una estipulación conceptual ("Esto ya no
sería disimulo"); y ambos casos pueden estar relacionados. Esto ya no
puede llamarse "disimulo". (Pues no se diría que los planetas deben
moverse en círculos si no hubiera parecido que se mueven en círculos.)
(Compárese: "no se puede hablar en esta forma sin pensar", -no se
puede actuar en esta forma involuntariamente".)
571.
"¿No podrías imaginarte un ámbito más amplio en el que también esto
tuviera que interpretarse como disimulo?" ¿Acaso no debe admitirse una
interpretación así para cada conducta? ¿Pero qué significa eso: que toda
conducta podría ser siempre disimulo? ¿Así, pues, la experiencia nos ha
enseñado eso? ¿Y cómo podríamos informarnos de otra manera acerca del disimulo?
No, es una observación acerca del concepto 'disimulo'. Pero entonces este
concepto sería inútil, pues el disimulo no tendría ningún criterio en la
conducta.
572.
¿No hay aquí algo semejante a la relación entre la geometría euclidiana y la
experiencia sensible? (Quiero decir que existe una semejanza profunda.) Pues
también la geometría euclidiana corresponde a la experiencia sólo en un modo
que no es fácil de entender y no, pongamos por caso, sólo como lo exacto
corresponde a lo inexacto.
573.
¡En la conducta existen la confianza y la desconfianza! Por ejemplo, si alguien
se queja, yo podría reaccionar confiado y con toda la seguridad del mundo, o
bien en forma insegura y como alguien que tiene suspicacia. Para eso no se
necesitan palabras ni pensamientos.
574.
Lo que él dice tener y lo que yo digo tener, sin que desprendamos esto de
ningún tipo de observación -¿es eso lo mismo que inferimos de la observación de
la conducta de otra persona y de la expresión de sus convicciones?
575.
¿Se puede decir que infiero que él actuará en la forma que se propone actuar?
(Caso del gesto falso.)
576.
¿Por qué jamás infiero mis acciones probables a partir de mis palabras? Por las
mismas razones por las que no infiero mi conducta probable a partir de mi
expresión facial. -Pues lo interesante no es que no infiera mis emociones a
partir de mi expresión emocional, sino que tampoco infiera mi conducta venidera
a partir de aquella expresión, como hacen los demás que me observan.
577.
Son voluntarios ciertos movimientos con su ámbito normal de propósito,
aprendizaje, intento, acción. Aquellos movimientos de los que tiene sentido
decir que a veces son voluntarios y a veces involuntarios son movimientos
pertenecientes a un ámbito especial.
578.
Si alguien nos dijera ahora que él está comiendo involuntariamente -¿qué
testimonio me haría creerle?
579.
Uno mismo se provoca un estornudo o un acceso de tos, pero no un movimiento
voluntario. Y la voluntad no produce el estornudo, ni tampoco el caminar.
580.
Mi expresión provino de que me representé el acto de querer como un provocar
-pero no como un causar, sino -quisiera decir- como un provocar directo,
no-causal. Y esta idea se basa en la imagen de que el nexo causal es la
conexión entre dos partes de una máquina por medio de un mecanismo, por ejemplo
una serie de engranajes.
581.
¿Es "hago todo lo que puedo" la expresión de una experiencia? Una
diferencia: se dice "¡haz todo lo que puedas!"
582.
Si alguien me encuentra en la calle y me pregunta: "¿a dónde vas?" y
respondo "no lo sé", supone que no tengo ningún propósito
determinado; no que yo no sepa si podré realizar mi propósito. (Hebel.)
583.
¿Cuál es la diferencia entre estos dos casos: seguir una línea
involuntariamente -seguir una línea a propósito? ¿Cuál es la diferencia entre
estos dos casos: trazar una línea con cuidado y gran atención - observar
atentamente cómo sigue mi mano una línea?
584.
Ciertas diferencias son fáciles de indicar. Una estriba en prever aquello que
hará la mano.
585.
La experiencia de conocer nuevas experiencias. Por ejemplo, al escribir.
¿Cuándo se dice que se ha conocido una nueva experiencia? ¿Cómo se emplea tal
enunciado?
586.
El escribir es ciertamente un movimiento voluntario y, sin embargo, automático.
Y por supuesto que no se siente cada movimiento cuando se escribe. Se siente
algo, pero no sería posible analizar tal sentimiento. La mano escribe; no
escribe porque uno quiera, sino que uno quiere lo que escribe. Al escribir, uno
no la mira ni con perplejidad ni con interés; no piensa, "¿qué escribirá
ahora?" Pero no porque se desee justamente que ella deba escribir eso.
Pues el hecho de que escribiera lo que yo deseara, eso sí podría asombrarme.
587.
El niño aprende a caminar, a arrastrarse, a jugar. No aprende a jugar
voluntaria e involuntariamente. Pero, ¿qué convierte los movimientos del juego
en movimientos voluntarios? -¿Cómo sería si fueran involuntarios? -Podría
preguntar igualmente: ¿qué convierte, entonces, estos movimientos en un juego?
-Su carácter y su ámbito.
588.
Activo y pasivo. ¿Puede uno ordenarlo o no? Quizás esto parezca una distinción
rebuscada, pero no lo es. Se parece a: "¿Puede uno (posibilidad lógica)
decidirlo o no?" -Y eso significa: ¿cómo está rodeado de pensamientos,
sentimientos, etcétera?
589.
"Cuando me esfuerzo, hago, en efecto, algo, no sólo tengo una
sensación." Y así es, en efecto, pues uno ordena a alguien:
¡esfuérzate!" y él puede expresar el propósito: "ahora me
esforzaré". Y si dice: "ya no puedo" -eso no significa: "ya
no puedo soportar lo que siento en mis miembros- por ejemplo el dolor".
-Por otra parte, sin embargo, uno sufre tanto por el esfuerzo como por el
dolor. Estoy absolutamente agotado" -si alguien dijera eso, pero se
moviera tan activamente como de costumbre, nadie le entendería.
590.
La conexión de nuestro problema principal con el problema epistemológico de la
voluntad ya me había llamado la atención antes. Cuando en psicología aparece
uno de estos problemas recalcitrantes, jamás es una cuestión de hechos
empíricos (tales cuestiones son siempre mucho más tratables), sino un problema
lógico, o sea, propiamente gramatical.
591.
Algunas veces mi propia conducta es objeto de mi observación, pero rara vez. Y
esto tiene que ver con el hecho de que me propongo mi conducta. Incluso si un
actor observa sus propias expresiones en un espejo, o el músico presta atención
a cada tono de su ejecución y lo juzga, lo hace para dirigir su acción
consecuentemente.
592.
¿Qué significa, por ejemplo, el que la auto-observación haga inciertos mi
acción, mis movimientos? No puedo observarme a mí mismo sin ser observado. Y no
me observo a mí mismo con el mismo propósito que a otra persona.
593.
Si un niño enojado patea y berrea -¿quién diría que lo hace involuntariamente?
¿Y por qué? ¿Por qué se supone que no haría esto involuntariamente? ¿Cuáles son
los signos de la acción voluntaria? ¿Existen tales signos? -¿Cuáles son, pues,
los signos del movimiento involuntario? Éste no obedece a una orden, como la
acción voluntaria. Existe un "¡ven aquí!", ¡márchate allí!",
¡haz este movimiento con el brazo!"; pero no ¡haz que tu corazón
palpite!"
594.
Existe una combinación determinada de movimientos, palabras y expresiones de
rechazo o de buena disposición, combinación que caracteriza los movimientos de
los hombres normales. Si se llama al niño, no viene automáticamente. Existe,
por ejemplo, la mueca ¡no quiero!" O existe también el que venga gustoso,
la decisión de venir, el huir con signos de temor, los efectos de insistir con
él, todas las reacciones del juego, los signos de la reflexión y sus efectos.
595.
¿Cómo podría probarme a mí mismo que puedo mover el brazo voluntariamente?
¿Podría ser cuando me digo: "ahora lo moveré" y en efecto se mueve?
¿o debo decir: "simplemente moviéndolo"? ¿Pero cómo sé que lo he
hecho y que no se ha movido por azar? ¿Al final lo siento, después de todo? ¿Y
qué tal si me engañaran mis recuerdos de lo que he sentido antes y que, en
consecuencia, no fuera verdaderamente decisivo lo que hubiera sentido? (¿Y
cuáles son los verdaderos?) ¿Y cómo sabe en ese caso la otra persona si yo he
movido el brazo voluntariamente? Quizá le diré, "Ordéname el movimiento
que quieras y lo haré para convencerte." -¿Y qué sientes en tu propio
brazo? "Bien, lo habitual." No hay nada insólito en lo que se siente
-el brazo, Por ejemplo, no carece de la capacidad de sentir (como si estuviera
'adormecido').
596.
Se llamaría involuntario a un movimiento de mi cuerpo que ignoro que ocurre o
ha ocurrido. -Pero, ¿qué tal cuando sólo trato de levantar un peso y, en
consecuencia, no tiene lugar movimiento alguno? ¿Cómo sería si alguien se
esforzara involuntariamente en levantar un peso? ¿En qué circunstancias se
podría llamar 'involuntaria' a esta conducta?
597.
¿No puede ser tan voluntario el reposo como el movimiento? ¿Acaso el abstenerse
del movimiento no puede ser voluntario? ¿Qué mejor argumento puede darse en
contra del sentimiento de enervación?
598.
¡Qué concepto más raro es éste de 'intentar', 'tratar'; cuántas cosas puede uno
tratar de hacer¡ (Acordarse, levantar un peso, prestar atención, no pensar en
nada.) Pero en ese caso también podría decirse: ¡qué concepto más raro de
'hacer'! ¿Cuáles son las relaciones de afinidad entre 'hablar' y 'pensar',
entre 'hablar' y 'hablarse a sí mismo'? (Compárese con las relaciones de
afinidad entre los tipos de números.)
599.
Las conclusiones que se sacan de un movimiento involuntario son del todo
distintas de las que se sacan de un movimiento voluntario: eso caracteriza al
movimiento voluntario.
600.
¿Pero cómo sé que tal movimiento era voluntario? -No lo sé, lo expreso.
601.
"Tiro tan fuerte como puedo." ¿Cómo sé eso? ¿Me lo dice lo que siento
en los músculos? Las palabras son una señal; y tienen una función. Pero,
entonces, ¿acaso no experimento nada? ¿No experimento pues algo? ¿Algo
específico? ¿Una sensación específica de esfuerzo y de no-poder-más, de
alcanzar el límite? Por supuesto, pero tales expresiones no me dicen más de lo
que me dice "tiro tan fuerte como puedo".
602.
Compárese este caso con el anterior: alguien debe decir lo que siente cuando
está soportando un peso en la palma de la mano. Puedo imaginarme que aquí surja
una discrepancia. Por una parte, él se dice que lo que siente es una presión
contra la palma de la mano y una tensión en los músculos del brazo; por otra,
quisiera decir: "pero eso no es todo, siento un jalón, una tendencia del
peso orientada hacia abajo". ¿Así, pues, siente tal 'tendencia'?
Ciertamente: cuando piensa en la 'tendencia'. Aquí se asocia a la palabra
'tendencia' una imagen determinada, un gesto, una entonación; y en esto ves la
experiencia de la tendencia. (Piénsese también en esto: algunas personas dicen
que de tal o cual 'se desprende un fluido'. - Éste es también el origen de la palabra
"influencia".)
603.
La imprevisibilidad de la conducta humana. Si ésta no se diera,- ¿también se
diría que jamás se puede saber lo que pasa dentro de otro?
604.
¿Pero cómo sería esto de que la conducta humana no fuera imprevisible? ¿Cómo se
tendría que imaginar esto? (Es decir: ¿cómo lo pintaríamos en detalle, qué tipo
de relaciones supondríamos?)
605.
Una de las ideas filosóficas más peligrosas es, curiosamente, la de que
pensamos con la cabeza o en la cabeza.
606.
La idea del pensar como un proceso en la cabeza, en un espacio absolutamente
cerrado, le da el carácter de algo oculto.
607.
¿Es el pensar, por así decirlo, un proceso mental específicamente orgánico -un
mascar y digerir en la mente? Entonces, ¿se le puede sustituir por un proceso
inorgánico que cumpla el mismo propósito, proporcionar al pensamiento, por así
decirlo, una prótesis? ¿Cómo deberíamos imaginar una prótesis del pensamiento?
608.
Ninguna suposición me parece más natural que la de que ningún proceso cerebral
corresponde al asociar o al pensar; de manera que sería imposible leer en los
procesos cerebrales procesos de pensamiento. Quiero decir: si hablo o escribo,
supongo que parte de mi cerebro es un sistema de impulsos correspondientes a
mis pensamientos hablados o escritos. Pero, ¿por qué debería extenderse el
sistema en dirección central? ¿Por qué no debe surgir este orden, por así
decirlo, del caos? El caso sería parecido al siguiente: determinados tipos de
plantas se multiplican mediante semillas de manera que una semilla siempre
produce una planta del mismo tipo de la que produjo la propia semilla -pero en
tal forma que nada de la semilla corresponde a la planta que se origina en
ella; de modo que es imposible desprender, a partir de las propiedades o
estructura de la semilla, las que corresponden a la planta que se origina en
ella, -esto sólo puede hacerse a partir de la historia de la semilla. Así, de
algo absolutamente amorfo podría surgir, como sin causa alguna, un organismo; y
no existe razón alguna que impida que esto deba ocurrir realmente con nuestros
pensamientos, es decir, con nuestros actos de hablar o escribir.
609.
En consecuencia, es perfectamente posible que determinados fenómenos
psicológicos no puedan investigarse fisiológicamente, porque fisiológicamente
no les corresponde nada.
610.
He visto a este hombre hace años; ahora lo vuelvo a ver, lo reconozco, me
acuerdo de su nombre. ¿Y por qué ahora debe darse en mi sistema nervioso una
causa de este recuerdo? ¿Por qué debe estar almacenado allí algo, sea lo que
fuere, en alguna forma? ¿Por qué debe haber dejado una huella tal persona? ¿Por
qué no debe existir una regularidad psicológica a la que no corresponda ninguna
fisiológica? Si esto viola nuestros conceptos de la causalidad, entonces ya es
hora de echarlos por tierra.
611.
El prejuicio en favor del paralelismo psicofísico es fruto de apreciaciones
primitivas de nuestros conceptos. Pues si, entre fenómenos psicológicos, se
admite una causalidad en la que no se interponga nada fisiológico, se cree que
esto equivale a hacer profesión de fe en una entidad mental nebulosa.
612.
Imagínate el siguiente fenómeno: si quiero que alguien retenga un texto que leo
en voz alta, de manera que más tarde pueda repetírmelo, tengo que darle un
papel y un lápiz; y mientras hablo, él escribe líneas y signos en el papel; si
tiene que reproducir el texto más tarde, sigue aquellas líneas con la vista y
lo recita. Pero supongo que su apunte no es un escrito, no está relacionado con
las palabras del texto conforme a reglas; y, sin embargo, sin tales notas no
puede reproducir el texto y si se altera algo, si una parte se destruye, él se
detiene durante la 'lectura', o bien recita el texto de manera insegura o
dudosa, o incluso es incapaz de encontrar las palabras. ¡Esto es perfectamente
concebible! - Lo que he llamado 'apunte' no sería, pues, ninguna reproducción
del texto, no sería, por así decirlo, una traducción a otro simbolismo. El
texto no estaría consignado en el apunte. ¿Y por qué debería estar consignado
en nuestro sistema nervioso?
613.
¿Por qué no sería posible que una ley natural uniera un estado incipiente y un
estado final de un sistema, pero omitiendo el estado intermedio? (No obstante,
¡cuidémonos de pensar en términos de efecto y causa!)
614.
"¿Cómo ocurre que vea vertical el árbol, aun cuando incline la cabeza a un
lado y, por tanto, la imagen en la retina sea la de un árbol oblicuo?"
¿Cómo ocurre, en consecuencia, que en estas circunstancias hable del árbol como
de un árbol vertical? -"Bien, soy consciente de la inclinación de mi
cabeza, y de ahí que aplique la rectificación necesaria a la percepción de mis
impresiones visuales." -Pero, ¿no significa eso confundir lo primario con
lo secundario? Imagínate que no supiéramos absolutamente nada de la estructura
interna del ojo -¿surgiría en modo alguno este problema? En verdad, aquí no
aplicamos ningún tipo de corrección, esto no es nada más que una explicación.
Aceptado -pero como ahora se conoce la estructura del ojo -¿cómo ocurre que
actuemos, que reaccionemos de esta manera? Sin embargo, ¿debe existir aquí una
explicación fisiológica? ¿Y qué si dejamos pasar el asunto? -¡Pero no hablarías
de esta manera si estuvieras examinando la conducta de una máquina! -Bien,
¿quién dice que un ser vivo, el cuerpo animal es, en este sentido, una
máquina?-
615.
(jamás he leído una observación sobre el hecho de que cuando se cierra un ojo y
"sólo se ve con uno", con el que está cerrado no se ve
simultáneamente la oscuridad (negrura).)
616.
La ausencia de límites en el espacio visual es más clara cuando no vemos nada
en la oscuridad completa.
617.
¿Qué ocurre con el ciego; no se le puede explicar una parte del lenguaje? ¿O
más bien no se le puede describir?
618.
Un ciego puede decir que es ciego y que la gente que lo rodea es vidente.
"Cierto, pero después de todo, ¿no quiere decir él algo distinto cuando
usa las palabras 'ciego' y 'vidente'? " ¿Cuál es la base para que uno se
empeñe en afirmar algo así? Bien, si alguien no supiera qué aspecto tiene un
leopardo podría, pese a todo, decir y entender: "ese sitio es muy
peligroso, allí hay leopardos". Pero quizá se diría que no sabe lo que es
un leopardo y que, por tanto, tampoco sabe lo que significa la palabra "leopardo"
o sólo lo sabe a medias, hasta que alguien le muestre tal animal. Nos parece
semejante el caso de los ciegos. No saben, por así decirlo, cómo es el ver.
Ahora bien, ¿es el 'no conocer el miedo' análogo al 'no haber visto jamás un
leopardo'? Esto último, por supuesto, quiero negarlo.
619.
¿Acaso yo no podría suponer, por ejemplo, que él ve algo rojo cuando lo golpeo
en la cabeza? Eso podría corresponder a una experiencia en el caso de la
persona que ve. Admitiendo esto, es ciego, a pesar de todo, para la vida
práctica. Es decir, no reacciona como un hombre normal. Pero si alguien
careciera de la vista y, no obstante, se condujera en tal forma que tuviéramos
que decir que ve con la palma de sus manos (esta conducta es fácil de
imaginar), lo trataríamos como a una persona que ve y también tendríamos por
posible una explicación de la palabra 'rojo', valiéndonos de la tablilla.
620.
Le haces a alguien una señal cuando te imaginas algo; usas diferentes señales
para diferentes imágenes. -¿Cómo hay que ponerse de acuerdo sobre lo que cada
señal ha de significar?
621.
Imagen auditiva, imagen visual: ¿cómo se distinguen de las sensaciones? No ha
de ser por la "vivacidad". Las imágenes no nos suministran
información correcta ni incorrecta acerca del mundo. (Las imágenes no son
alucinaciones ni fantasías.) Mientras veo un objeto, no puedo imaginármelo.
Diferencia entre los juegos de lenguaje: "¡ve la figura!" e
"¡imagínate la figura!" La imagen está sometida en la voluntad. La
imagen no es una representación. El objeto que me imagino no lo infiero de la
semejanza entre la imagen y el propio objeto. A la pregunta "¿qué te
imaginas?", se puede responder con una representación.
622.
Nos gustaría decir que el sonido imaginado está en un espacio distinto del
sonido oído. (Pregunta: ¿por qué?) Lo visto, en otro espacio que lo imaginado.
El oír está relacionado con el escuchar; el imaginarse un sonido, no. A esto
obedece que el sonido oído esté en un espacio distinto del imaginado.
623.
leo una historia y me imagino cualquier cosa posible durante la lectura, es
decir, mientras miro con atención y mientras veo claramente.
624.
Podrían existir personas que nunca emplearan la expresión "ver algo con
los ojos interiores" ni nada parecido; sin embargo, tales personas podrían
ser capaces de dibujar, de modelar, de imitar a otros, etcétera, Imaginando' o
recordando. Una de tales personas podría cerrar los ojos o mirar en el vacío
como un ciego antes de dibujar algo recurriendo a la memoria. Y, sin embargo,
podría negar que entonces ve ante sí lo que se dispone a dibujar. Pero, ¿qué
valor deberíamos otorgar a esta afirmación? ¿Ha de juzgarse, según eso, si la
persona tiene una imagen visual? (No sólo según eso. Piénsese en la expresión:
"ahora lo veo ante mí -ahora ya no". Aquí existe una duración
genuina.)
625.
También podría haber dicho antes: la relación entre el imaginar y el ver es
estrecha; pero no existe una semejanza. Los juegos de lenguaje que emplean
estos conceptos son fundamentalmente diferentes -pero están relacionados.
626.
He aquí una diferencia: tratar de ver algo' y 'tratar de imaginarse algo'. En
el primer caso se dice, por ejemplo '¡mira bien!', en el segundo '¡cierra los
ojos!'.
627.
Como el imaginar es una actividad voluntaria, pero eso no nos instruye acerca
del mundo externo.
628.
Lo imaginado no está en el mismo espacio que lo visto. El ver está conectado
con el mirar.
629.
"Ver e imaginar son fenómenos diferentes." -Las palabras
"ver" e "imaginar" ¡tienen diferente significado! Sus
significados se relacionan con multitud de tipos y modos importantes de la
conducta humana, con fenómenos de la vida humana.
630.
Si alguien sostuviera que lo que llama "imagen visual" es semejante a
la impresión visual, repítete a ti mismo que tal vez se equivoca. O bien: ¿qué
tal si se equivoca? Esto significa: ¡¿qué sabe uno acerca de la semejanza de su
impresión visual y su imagen visual?! (Hablo de otra persona, porque lo que es
válido para ella también es válido para mí.)
En
consecuencia, ¿qué sabe uno acerca de esta semejanza? Sólo se manifiesta en las
expresiones que él está inclinado a usar; no en aquello que dice con estas
expresiones.
631.
"¡No hay duda: la imagen visual y la impresión visual son del mismo
tipo!" Tienes que saber esto por propia experiencia; y en ese caso, es
algo que puede ser correcto para ti y para otro no. (Y, por supuesto, esto
también es válido para mí, si yo lo digo.)
632.
Cuando nos imaginamos algo, no observamos. El ir y venir de las imágenes no es
algo que nos ocurra. No nos dejamos sorprender por estas imágenes y decimos:
"¡mira eso!..." (Contrástese, por ejemplo, con las imágenes
persistentes.)
633.
No 'ahuyentamos' impresiones visuales, pero sí imágenes. Y tampoco decimos
respecto de aquéllas que no podemos ahuyentarlas.
634.
Si alguien dijera realmente: "no sé si ahora veo un árbol o me lo
imagino", por lo pronto yo creería que estaría dando a entender esto:
"o solamente me figuro que allí hay uno". Si no diera a entender eso,
yo no lo comprendería en absoluto -pero si alguien quisiera explicarme este
caso y dijera: "sus imágenes son tan extraordinariamente vívidas que puede
tomarlas por impresiones sensibles" -¿lo comprendería ahora?
635.
¿Se debe, no obstante, distinguir aquí: (a) imaginarme, por ejemplo, el rostro
de un amigo, pero no en el espacio que me rodea- (b) imaginarme algo allí,
sobre la pared? En caso de que a uno se le requiera "Imagínate ahí una
mancha redonda", se podría uno figurar que realmente la ve ahí.
636.
La 'imagen-representación' no entra en el juego de lenguaje allí donde uno la
quisiera suponer.
637.
Aprendo el concepto 'ver' con la descripción de aquello que veo. Aprendo a
observar y a describir lo observado. Aprendo el concepto 'imaginar' en un
contexto diferente. Las descripciones de lo que se ve y de lo que se imagina
son, en verdad, del mismo tipo, y una descripción podría ser tanto de lo otro;
pero, por lo demás, los conceptos son del todo distintos. El concepto de
imaginar se asemeja más al de un hacer que al de un recibir. Al imaginar se le
podría llamar un acto creativo. (Y, en efecto, así se le llama.)
638.
"Sí, pero la imagen misma, como la impresión visual, es, a buen seguro, la
representación interna, y tú hablas solamente de las diferencias en la
producción, origen y tratamiento de la representación." La imagen no es
una representación ni es la impresión visual. La 'imagen' no es un concepto de
representación, como tampoco lo es la 'impresión', aun cuando exista en ambos
casos una relación con la representación, y esa relación sea diferente en uno y
otro caso.
639.
¿A qué llamas "contenido vivencial" del ver y a qué "contenido
vivencial" del imaginar?
640.
"Pero, ¿no podría pensar en un contenido vivencial del tipo de la
imaginación pero independiente de la voluntad y, así, semejante en este
respecto a la impresión visual?"
641.
(Está claro que no se puede compararla acción voluntaria de imaginar con el
movimiento del cuerpo; pues que el movimiento haya tenido lugar o no también
otras personas pueden juzgarlo; mientras que en el caso del movimiento de mis
imágenes sólo importaría lo que yo afirmara ver, - independientemente de lo que
otra persona viera. Así pues, los objetos reales que se mueven caerían fuera de
toda consideración, puesto que no importan.)
642.
En consecuencia, si se dijera: las imágenes son figuras internas, parecidas o
iguales a mis impresiones visuales y sujetas sólo a mi voluntad" -por de
pronto eso no tendría ningún sentido. Pues si alguien ha aprendido a relatar lo
que ve allí, o lo que le parece que está allí, en cambio no estaría claro qué
significaría la orden de que ahora debía ver eso allí, o de que ahora debía
parecerle que eso estaba allí.
643.
¿Qué significa "mover por pura voluntad"? ¿Significa acaso que las
imágenes-representación siempre obedecen fielmente a mi voluntad, mientras que
mi mano ocupada en dibujar o mi lápiz no lo hacen? En ese caso, de todos modos,
sería posible decir: "por lo común imagino exactamente lo que quiero; hoy
ha resultado diferente". ¿Existe, pues, un fracasar la imaginación'?
644.
Un juego de lenguaje abarca el uso de varias palabras.
645.
Nada más falso que decir que el ver y el imaginar son actividades diferentes.
Esto es como si se dijera que en el ajedrez el hacer una jugada y el perder son
actividades diferentes.
646.
Cuando aprendemos a usar, como niños, las palabras "ver",
"mirar", "imaginar", desempeñan cierto papel, en este
entrenamiento, las acciones voluntarias y las órdenes. Pero el papel es
distinto para cada una de las tres palabras. El juego de lenguaje
"¡Mira!" e ¡Imagínate... !"-¿Cómo voy siquiera a compararlos?
-Si queremos enseñar a alguien a que reaccione ante la orden "¡Mira ...
!" y a que entienda, con ese propósito, la orden ¡Imagínate ... !",
debemos, desde luego, enseñarle algo muy diferente. Las reacciones que
pertenecen a este juego de lenguaje no pertenecen a aquél. Hay naturalmente una
estrecha relación entre ambos juegos de lenguaje, pero, ¿hay una semejanza?
-Los fragmentos de uno se asemejan a los del otro, pero los fragmentos
semejantes no son homólogos.
647.
Podría imaginarme algo semejante respecto de los juegos reales.
648.
Un juego de lenguaje análogo a una parte de otro. Un espacio proyectado en
fragmentos limitados de otro espacio. Un espacio 'perforado'. (Para "lo
interno y lo externo".)
649.
Pensemos en una variante del tenis: en las reglas de este juego se acepta la
suposición de que el jugador ¡tiene que imaginarse tal o cual cosa durante el
desarrollo de determinadas acciones del juego! (El propósito de esta regla es
el de complicar el juego.) La primera objeción es: en este juego se podría
hacer trampas con toda facilidad. Pero se replica con la suposición de que el
juego sólo lo practican personas honradas y dignas de confianza. Así, aquí
tenemos un juego con jugadas internas.- ¿De qué tipo es la jugada interna, en
qué consiste? En el hecho de que -conforme a las reglas del juego- el
participante se imagina... -¿Pero no podría decirse también: no sabemos cuál es
el tipo de jugada interna que él realiza conforme a la regla; sólo conocemos
las manifestaciones de aquélla? La jugada interna es una X cuya naturaleza
desconocemos. O bien: incluso aquí sólo hay jugadas externas: la comunicación
de la regla del juego y lo que se llama la 'manifestación del proceso
interior'. - Ahora bien, ¿no se podría describir el juego de las tres maneras
distintas? Incluso el de la X 'desconocida' es una manera de describir
perfectamente posible. Una persona dice que la llamada "jugada
interna" no es comparable a una jugada en el sentido habitual. La
siguiente dice que es comparable con tal jugada -la tercera dice que sólo es
comparable con una acción que ocurre en secreto y cuyo agente nadie conoce.
Para nosotros es importante el hecho de que advirtamos el peligro de la
expresión "jugadas internas". Es peligrosa porque produce confusión.
650.
Recuerdo: nos "veo todavía sentados a aquella mesa" -¿Pero realmente
tengo la misma imagen visual -o una de aquellas que tuve entonces?, ¿veo la
mesa y a mi amigo desde el mismo ángulo que entonces, de modo que no me veo a
mí mismo? -Mi imagen mnémica no es prueba de aquella situación pretérita, como
lo sería una fotografía que, tomada en aquel momento, ahora me atestiguaría que
entonces las cosas fueron de esa manera. La imagen mnémica y las palabras
recordadas están en el mismo nivel.
651.
El encogerse de hombros, el negar con la cabeza, el asentir con la cabeza y
cosas por el estilo, los llamamos signos, ante todo porque están incorporados
en el uso de nuestro lenguaje verbal.
652.
Si se considera evidente que el hombre goza en su fantasía, hay que hacerse
cargo de que la fantasía no corresponde a un cuadro pintado, a una escultura o
a un filme, sino a una forma compleja de elementos heterogéneos -signos e
imágenes.
653.
Algunas personas se acuerdan de un tema musical representándose mentalmente la
notación musical y leyendo las notas. Es perfectamente concebible que lo que
llamamos "recordar" en una persona consistiera en que la propia
persona se viera consultando un libro en el pensamiento, y que lo que leyera en
el mismo fuera justamente lo recordado. (¿Cómo reacciono ante un recuerdo?)
654.
¿Se puede describir una experiencia recordada? - Desde luego. -Pero, ¿puede
describirse lo característico del recuerdo en esta experiencia? ¿Qué significa
eso? (El aroma indescriptible.)
655.
"Una representación (representación imaginada, representación recordada)
de la añoranza." Se suele pensar que ya se ha hecho todo con sólo hablar
de una 'representación', pues la añoranza es justamente un contenido de
conciencia y tal representación es algo que se le asemeja (mucho), aun cuando
sea menos clara que el original. Y muy bien podría decirse de alguien que
representa la añoranza en el teatro que experimenta o se representa la
añoranza: no como explicación de sus acciones, sino como descripción de las
mismas.
656.
Avergonzarse de un pensamiento. ¿Se avergüenza uno por el hecho de que se ha
dicho a sí mismo tal o cual frase en la imaginación? El lenguaje tiene una raíz
múltiple; tiene raíces, no una raíz.
657.
"Sabe exactamente a azúcar." ¿Cómo es que puedo estar tan seguro de
esto? Incluso si resulta falso. ¿Y qué me sorprende en ello? El hecho de que
pongo en una conexión tan firme el concepto de azúcar y la sensación de sabor.
El hecho de que me parece reconocer la sustancia azúcar directamente en el
sabor. Pero en vez de la expresión "sabe exactamente... ", podría
exclamar de manera más primitiva "¡azúcar!". ¿Y puede decirse que con
tal palabra 'la sustancia azúcar cruza mi mente'? ¿Cómo lo hace?
658.
¿Puedo decir que este sabor implicaría forzosamente el nombre
"azúcar"; o bien, la representación de un trozo de azúcar? Ninguna de
ambas cosas parece correcta. En efecto, el concepto 'azúcar' es tan forzoso
como lo es el concepto 'rojo' cuando lo aplicamos a la descripción de lo que
vemos.
659.
Me acuerdo de que el azúcar sabía así. Me retorna la experiencia a la
conciencia. Pero, por supuesto: ¿cómo sé que es la experiencia anterior? La
memoria aquí ya no me ayuda. No, estas palabras -la experiencia retorna...,
-son tan sólo una transcripción, no una descripción de mi recuerdo. Pero si
digo "Sabe exactamente a azúcar", no tiene lugar ningún recuerdo en
un sentido importante. En consecuencia, no justifico mi juicio o mi
exclamación. A quien me pregunte "¿qué quieres decir con 'azúcar?', - trataré
ciertamente de mostrarle un trozo de azúcar. Y a quien pregunte "¿cómo
sabes que el azúcar sabe así?", le responderé "miles de veces he
comido azúcar" -pero esto no es una justificación que me dé a mí mismo.
660.
"Sabe a azúcar." Uno recuerda exactamente y con seguridad cómo sabe
el azúcar. No digo "creo que el azúcar sabe así". ¡Qué fenómeno tan
notable! justamente es el fenómeno de la memoria. -Pero, ¿es correcto llamarlo
un fenómeno notable? No es notable ni mucho menos. Aquella seguridad no es (ni
por un pelo) más notable de lo que sería la inseguridad. ¿Qué es, pues,
notable? ¿El hecho de que diga con seguridad "esto sabe a azúcar"? O
bien, ¿el hecho de que sea realmente azúcar? ¿O el hecho de que otras personas
encuentren lo mismo? Si el reconocer con seguridad el azúcar es notable,
entonces lo sería menos el no-reconocerlo.
661.
"Qué extraño y sobrecogedor sonido. Nunca lo olvidaré." ¿Y por qué no
se podría decir eso de un recuerdo ("qué extraña... experiencia..."),
cuando uno ha mirado al pasado por primera vez?
662.
Recordar: mirar al pasado. Así podríamos llamar el soñar cuando éste nos
presenta lo pasado. Pero no el recordar, pues aun cuando nos mostrara escenas
de una claridad alucinante, nos prevendría sobre el hecho de que esto pertenece
al pasado.
663.
Pero si la memoria nos muestra el pasado, ¿cómo nos muestra qué es el pasado?
No nos muestra el pasado. Como tampoco nuestros sentidos nos muestran el
presente.
664.
Tampoco se puede decir que nos comunica el pasado. Pues aun cuando la memoria
fuera una voz audible que nos hablara, ¿cómo podríamos entenderla? Si nos
dijera, por ejemplo, "ayer hizo buen tiempo", ¿cómo podría yo
aprender lo que significa "ayer"?
665.
Me exhibo a mí mismo algo sólo en la forma en que también se lo exhibo a otra
persona.
666.
Puedo mostrarle a otra persona mi memoria excelente y también puedo mostrármela
a mí mismo. Puedo examinarme a mí mismo. (Vocabulario, datos.)
667.
Pero, ¿cómo exhibirme a mí mismo el recordar? Bien, me hago esta pregunta:
"¿cómo empleé la mañana de hoy?", y yo solo me doy la respuesta.
-Pero, ¿qué me he mostrado propiamente? ¿Eso era el recordar? Es decir, ¿cómo
es acordarse de algo? Así, pues, ¿con eso le habría mostrado a otra persona el
recordar?
668.
Olvidar el significado de una palabra -recordarlo otra vez. ¿Qué tipo de
proceso se da? ¿Qué recuerda, qué le ocurre a alguien, cuando vuelve a
acordarse de lo que significa la palabra del inglés "perhaps"?
669.
Si se me pregunta: "¿sabes el abecedario?" y respondo "sí",
no digo, sin embargo, que en este momento estoy repasando mentalmente el
abecedario o que estoy en determinado estado de animo que, en alguna forma, es
equivalente al acto de recitar el abecedario.
670.
Se puede poseer un espejo; ¿también se posee, en tal caso, la imagen reflejada
en él?
671.
Decir algo es una actividad; estar inclinado a decir algo, un estado.
"¿Pero por qué existe este estado?" -¡Repara tú mismo en qué forma se
usa la expresión!
672.
"En tanto la temperatura de la varilla no descienda más allá de.... se la
puede forjar." En consecuencia, tiene sentido decir: "puedo forjarla
entre las cinco y las seis horas". O bien: "puedo jugar ajedrez desde
las cinco hasta las seis", es decir, tengo tiempo de las cinco a las seis.
-"En tanto mi pulso no descienda más allá de... puedo realizar el
cálculo." Tal cálculo necesita minuto y medio; pero, ¿cuánto requiere ser
capaz de realizarlo? ¿Y si eres capaz de calcular durante una hora, comienzas siempre
de nuevo?
673.
Se quisiera decir que la atención es dinámica, no estática. En primer término,
comparo el acto de atender con el acto de mirar fijamente: pero esto no es lo
que llamo atención; y ahora quiero decir que encuentro que es imposible atender
estáticamente.
674.
Si en un caso específico digo: la atención consiste en disponerse a seguir el
más ligero movimiento que pudiera aparecer, advertimos ya que la atención no es
un mirar fijo, sino un concepto de tipo diferente.
675.
Estados: 'ser capaz de escalar una montaña', es lo que puede llamarse un estado
de mi cuerpo. Digo: "puedo escalarla -quiero decir: soy lo bastante fuerte
para eso". Compárese con el siguiente estado de poder: "Sí, puedo ir
ahí -quiero decir: tengo tiempo para eso."
676.
¿Qué papel desempeñan los enunciados falsos en un juego de lenguaje? Creo que
existen diferentes casos: 1) Alguien tiene que observar los semáforos en un
cruce y decir a otra persona qué colores aparecen. Comete un lapsus -tergiversa
los colores. 2) Se hacen observaciones meteorológicas y, a partir de éstas, se
predice el tiempo para el día siguiente conforme a ciertas reglas. La
predicción se cumple o deja de cumplirse. En el primer caso puede decirse que
se juega mal; en el segundo no se puede -pero yo antes creía que sí. A uno le
obsesiona una pregunta que reza más o menos así: ¿la verificación también forma
parte del juego de lenguaje?
677.
Afirmo: "Si esto ocurre, ocurrirá aquello. Si estoy en lo justo me pagas
un chelín, si no estoy en lo justo yo te pago uno, si el asunto queda indeciso
nadie paga." Esto también podría expresarse así: El caso en que la premisa
no se verifica carece de interés para nosotros, porque no hablamos de tal caso.
O incluso: no nos parece natural emplear aquí las palabras "sí" y
"no" de la misma manera que en el caso (y tales casos existen) en el
que nos interesa la implicación material. Aquí por "no" entendemos
"p y no q" y por "sí" únicamente "p y q". No hay
ningún principio de tercero excluido que se formule así: o ganas la apuesta o
la pierdes -no existe una tercera posibilidad.
678.
Alguien, jugando a los dados, tira un 5, después un 4 y dice: "¡si hubiera
tirado un cuatro en lugar de 5, habría ganado!" La condición no es física,
sino únicamente matemática, pues se podría replicar: "¡Si primero hubieras
tirado el 4, ¡quién sabe lo que habrías tirado despues!"
679.
Si ahora decimos: "el uso del subjuntivo se funda en creer en una ley
natural" -se puede replicar: "no se funda en esta creencia; el uso y
tal creencia están en el mismo nivel". (En un filme oigo a un padre decir
a su hija que él debería haberse casado con otra mujer: "¡Ella tendría que
haber sido tu madre!" ¿Por qué es incorrecto esto?)
680.
El destino está en oposición a la ley natural. Uno trata de examinar y aplicar
la ley natural, pero no el destino.
681.
"Si ocurre p, entonces ocurre q" podría llamarse una predicción
condicional. Es decir, no hago ninguna predicción respecto del caso no-p. Pero
por esa razón, lo que expreso mediante "no p y no q" tampoco se
verifica. O incluso: existen predicciones condicionales y "p implica
q" no es ninguna de ellas.
682.
Quiero llamar "S" al enunciado "si p ocurre, entonces ocurre
q". -"S o no-S" es una tautología; pero, ¿lo es también el
principio del tercero excluido? -O más todavía: si quiero decir que la
predicción "S" puede ser correcta, incorrecta o indecisa, ¿se expresa
eso mediante el enunciado "no (S o no-S)"?
683.
¿La negación de un enunciado es idéntica a la disyunción de los casos no
excluidos? Lo es en algunos casos. (Por ejemplo en éste: "La permutación
de los elementos A B C que anotó no era A C B.")
684.
El sentido importante del signo de aserción de Frege quizá se capta mejor
valiéndonos de esta expresión: claramente designa el principio del enunciado.
-Esto es importante, pues nuestras dificultades filosóficas relativas a la
naturaleza de la 'negación' y del 'pensar' tienen relación con el hecho de que
un enunciado "├ no- p" o "├ creo p" contiene el enunciado
"p", pero no "├ p": (Pues si oigo a alguien decir
"llueve", no sé lo que ha dicho, si ignoro yo mismo si he oído el
principio del enunciado.)
685.
Una contradicción me impide pasar a la acción en el juego de lenguaje.
686.
¡Pero supóngase que el juego de lenguaje consistiera en que continuamente me
fuera de una decisión a la opuesta!
687.
No hay que considerar a la contradicción como una catástrofe, sino como un muro
que nos indica que aquí no podemos continuar.
688.
Quisiera plantear no tanto la pregunta: "¿qué debemos hacer para evitar
una contradicción?", cuanto esta otra: "¿qué debemos hacer si hemos
llegado a una contradicción?"
689.
¿Por qué ha de temerse más una contradicción que una tautología?
690.
Nuestro lema podría ser: "¡no nos dejemos fascinar!"
691.
"El cretense mentiroso." En lugar de decir "miento", él
también podría haber escrito "este enunciado es falso". La respuesta
podría ser: "Muy bien, pero, ¿a qué enunciado te refieres?"
-"Bien, a este enunciado." -Entiendo, pero, ¿de qué enunciado se
habla en él? -"De éste." -"Bien, ¿y a qué enunciado alude
éste?" y así sucesivamente. Sería incapaz de explicarnos a qué se refiere
antes de que pasara a un enunciado completo. También se podría decir: el error
fundamental estriba en el hecho de que se cree que una frase, por ejemplo
"este enunciado", puede, por así decirlo, aludir a su objeto
(indicarlo desde lejos), sin tener que suplirlo.
692.
Planteemos la pregunta: ¿a qué propósito práctico puede servir la Teoría de los
Tipos de Russell? -Russell nos advierte que algunas veces debemos imponer
restricciones a la expresión de la generalidad para evitar que se desprendan de
ahí consecuencias indeseables.
693.
El razonamiento que origina un regreso al infinito debe abandonarse no sólo
'porque jamás podamos alcanzar el fin', sino porque aquí no existe ningún fin;
de manera que no tiene ningún sentido decir: "no podemos alcanzarlo".
Fácilmente pensamos que deberíamos dar unos cuantos pasos en el regreso y
después, por así decirlo, renunciar a él en la desesperación. Mientras que su
carencia de fin (su falta de fin en el cálculo) ha de derivarse de la posición
inicial.
694.
Una variante de la prueba diagonal de Cantor: sea N = F (k, n) la forma de las
leyes del desarrollo de fracciones decimales. N es la n-ésima posición decimal
del k-ésimo desarrollo. La ley de la diagonal es entonces: N = F (n, n) = Def.
Y (n). Ha de probarse que F'(n) no puede ser una de las reglas F (k, n).
Supongamos que es la centésima. Entonces la regla para la construcción de F'(1)
dice así: F(1, 1) de F'(2) F(2,2), etc. pero la regla para construir la
centésima posición de F'(n) se convierte en F(100,100); es decir, sólo nos
muestra que la centésima posición debe ser igual a sí misma y, en consecuencia,
para n = 100 no es una regla. La regla del juego dice así "¡haz lo mismo
que... !" -y en un caso determinado se convierte en "¡haz lo mismo
que aquello que haces!"
695.
La comprensión de una cuestión matemática. ¿Cómo sabemos si entendemos una
cuestión matemática? Una cuestión -podría decirse- es un encargo. Y entender un
encargo significa saber qué se ha de hacer. Un encargo, desde luego, puede ser
muy vago -por ejemplo, si digo: "¡llévale algo que le haga bien!"
Pero esto puede significar: piensa en él, en su estado, etcétera, amablemente y
después llévale algo que corresponda a tus sentimientos para con él.
696.
Una cuestión matemática es un desafío. Y se podría decir: tiene sentido si nos
aguijonea para desarrollar alguna actividad matemática.
697.
En ese caso también se podría decir que, en matemáticas, una cuestión tiene
sentido si estimula la fantasía matemática.
698.
Traducir de un lenguaje a otro es una tarea matemática, y la traducción de un
poema lírico, por ejemplo, a una lengua extranjera es del todo análoga a un
problema matemático. Pues podría plantearse el siguiente problema: "¿cómo
podría traducirse este chiste (por ejemplo) por otro chiste en la otra lengua,
es decir, como reemplazarlo por otro?"; y tal problema puede resolverse,
pero no existe un método, un sistema para su solución.
699.
Imagínate seres humanos que calculan con numerales extraordinariamente
complicados'. Estos últimos se presentan como figuras que surgen si nuestros
numerales se escriben sobrepuestos. Escriben, por ejemplo n hasta la quinta
posición de la siguiente manera:
A
quien los observara, le sería difícil conjeturar qué están haciendo. Y quizá
ellos mismos no podrían explicarlo. Este numeral, escrito en una notación
diferente, podría alterar su apariencia hasta el punto de hacerse irreconocible
(para nosotros). Y lo que estuviera haciendo la gente nos parecería puramente
intuitivo.
700.
¿Por qué contamos? ¿Ha dado pruebas de ser práctico? ¿Tenemos nuestros
conceptos, por ejemplo los psicológicos, porque han dado prueba de ser
ventajosos? -Y, sin embargo, tenemos ciertos conceptos justo por la misma razón
y por eso los hemos introducido.
701.
Por lo demás, la diferencia entre lo que se llama enunciados de la matemática y
enunciados empíricos salta a la vista cuando se piensa si tiene sentido decir:
¡desearía que 2 x 2 fuera 5!"
702.
Si se piensa que la igualdad 2 + 2 = 4 es la prueba del enunciado "existen
números pares", se advierte cuán libremente se emplea aquí la palabra
"prueba". ¿Se supone que la proposición "existen números
pares" procede de la igualdad 2 + 2 = 4? -¿Y cuál es la prueba de la
existencia de los números primos? -El método de reducción a factores primos.
Pero en este método no se dice absolutamente nada, ni siquiera acerca de los
'números primos'.
703.
"Los niños tendrían que ser filósofos importantes para entender el cálculo
en la escuela primaria; a falta de esto, necesitan la práctica."
704.
Russell y Frege toman el concepto, por así decirlo, como propiedad de una cosa.
Pero es muy impropio tomar las palabras "hombre", "árbol",
"tratado", "círculo", etcétera, como propiedades de un
sustrato.
705.
La concepción de Dirichlet de la función es posible sólo allí donde ella no
pretende expresar una regla infinita mediante una lista, pues no existe una
lista infinita.
706.
Los números no son fundamentales para la matemática.
707.
El concepto de "ordenar" los números racionales, por ejemplo, y el de
la 'imposibilidad' de ordenar de esta manera los números irracionales.
Compárese esto con lo que se llama "ordenar" las cifras. De la misma
manera, la diferencia entre la 'coordinación' de una cifra (o nuez) con otra y
la 'coordinación' de todos los números enteros con los números pares, etcétera.
Por doquier, desviaciones conceptuales.
708.
Obviamente existe un método de hacer una regla recta. Este método incluye un
ideal, quiero decir, un procedimiento de aproximación de posibilidades
¡limitadas, pues justo este procedimiento es el ideal. O, mejor; sólo si es un
procedimiento de aproximación de posibilidades ¡limitadas, la geometría de este
procedimiento puede (no debe) ser la euclidiana.
709.
Considerar el cálculo como ornamento es también formalismo, pero de buena laya.
710.
Se puede considerar el cálculo como ornamento. Una figura en un plano podría o
no encajar en otro, podría ser englobada con otras de diferentes maneras. Por
otra parte, si se colorea la figura, existe aún otro tipo de ajuste. (El color
es solamente una dimensión más.)
711.
Existe un modo de considerar las máquinas y aparatos eléctricos (dinamos,
estaciones de radio, etcétera, etcétera), que, por así decirlo, sin comprensión
previa, considera estos objetos como una distribución de cobre, hierro, caucho,
etcétera, en el espacio. Y tal modo de consideración podría llevarnos a algunos
resultados interesantes. Es muy análogo al de considerar un enunciado
matemático como ornamento. -Por supuesto, es una concepción absolutamente
estricta y correcta; y lo característico y difícil en ella radica en el hecho
de que considera al objeto sin idea previa alguna (por así decirlo, a partir de
un punto de vista marciano). O quizá más correctamente: destruye la idea previa
normal (la desbarata).
712.
(El estilo de mis enunciados ha recibido el influjo excepcionalmente poderoso
de Frege. Y si lo deseara, podría establecer tal influjo donde nadie lo
advirtiera a primera vista.)
713.
"Ponlo aquí" -para lo cual señalo el sitio con un dedo -ésta es una
localización absoluta. Y quien dice que el espacio es absoluto, podría idear,
como argumento al respecto, el siguiente: existe un sitio: aquí". [Nota al
margen: ((Quizá pertenezca a los primeros juegos de lenguaje.))]
714.
Uno podría imaginar una enfermedad mental en la que alguien pudiera usar y
entender los nombres sólo en presencia de sus portadores.
715.
Se podría hacer uso de los signos en forma tal que los signos se inutilizaran
(que tal vez se anularan) tan pronto como dejara de existir el portador. En
este juego de lenguaje el nombre tiene el objeto, por así decirlo, atado a una
cuerda; y si el objeto deja de existir, puede desecharse el nombre que ha
estado asociado a aquél. (La palabra haría de nombre propio.)
716.
¿Qué ocurre con los dos enunciados: "esta hoja es roja" y "esta
hoja tiene el color que en español se llama 'rojo' ¿Dicen ambos lo mismo? ¿No
depende esto de cuál sea el criterio para que un color se llame
"rojo" en español?
717.
"No puedes oír a Dios hablar con otro, sino tan sólo si se dirige a
ti." -Esto es una observación gramatical.
(*1). V. Philosophische Bemerkungen § 31. [N.
del e.]
(*2). V. Philosophische Untenuchungen § 581.
[N. del e.]
[Nota al margen: la espera de lo que no es.]
(*3). V. Philosophische Bemerkungen § 25. [N. del e.]
[Nota al margen: no es cierto, pues tampoco puede uno seguir con atención sus
propias imágenes mentales.]
(*4). V. Philosophische Untersuchungen § 2.
[N. del e.]
(*5). V. Philosophische Untersuchungen § 2.
[N. del e.]
(Nota al margen: ¿Cómo aparece, pues, la investigación?]
(*6). V. Philosophische Untersuchungen § 556.
[N. del e.]
(*7) "¡Gracias a Dios! Algo se ha
salvado de las garras de los croatas": Schiller, Wallenstein, Die
Piccolomini, act. 1, escena 2.
[Nota al margen: Intención.]
En el original no se encuentra ningún dibujo;
el lector podría imaginar algo adecuado. Existen varias posibilidades. Hemos
adoptado un dibujo del doctor R.B.O. Richards. (N. de. e.)
(*8). V. Philosophische Bemerkungen § 66. [N.
del e.]
(*9). V. Philosophische Bemerkungen § 95. [N.
del e.]
(*10). V. Philosophische Bemerkungen § 66.
[N. del e.]
(*11). Conjetura del editor.
(*12) "Eso de que 'lo finito no puede
concebir lo infinito' debe ser con toda seguridad un grito de guerra teológico,
pero no matemático." (N. del editor.)
(*13). V. Philosophische Unteisuchungen §
229. [N. del e.].
(*14). V. Philosophische Bemerkungen § 235,
236. [N. del e.].
(*15). V. Bemerkungen über Grundlagen der
Mathematik V-§ 46. [N. del e.]
[Nota al margen: acerca de las proposiciones que versan sobre los colores, las
cuales son semejantes a las matemáticas, por ejemplo: el azul es más oscuro que
el blanco. Sobre este punto, la teoría de los colores de Goethe.]
(*16). Esta nota no se encontraba entre las
"fichas". Los compiladores la hemos tomado de un manuscrito donde
aparece inmediatamente antes de la nota que sigue.
(*17). "Verificación mediante
inspección." [N. del t.]
(*18). Freud habla de su teoría 'dinámica' de
los sueños.
(*19). V. Philosophische Untersuchungen §
154. [N. del e.)
(*20). V. Philosophische Bemerkungen § 2. [N.
del e.]
(*21). Platón, Cármides, 174c. [N. del t.]
(*22). porque la investigación dice más que
el descubrimiento... [N. del e.]
(*23). V. Philosophische Untersuchungen §
144. [N. de] e.]
(*24). V. Philosophische Bemerkungen § 144.
[N. del e.]
(*25). V. Philosophische Untersuchungen, §
300. [N. del e.]
(*26). V. Philosophische Untersuchungen, p.
174. [N. del e.]
(*27). V. Philosophische Untersuchungen §
613. [N. de] e.]
(*28). V. Schalzkästlein, Zwei Erzählungen.
[N. del e.]
(*29). V. Philosophische Bemerkungen § 224.
[N. del e.]
[Nota al margen: «Acordarse de un pensamiento, de un propósito.» Germen.]
(*30). V. Philosophische Untenuchungen § 22.
[N. del e.]
(*31). V. Philosophische Bemerkungen § 178.
[N. del e.]

