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Libro No. 329. Teoría del Desenvolvimiento Global Capitalista. Sierra Lara, Yoandris.

Guillermo Molina Miranda febrero 02, 2025

 


© Libro No. 329.  Teoría del Desenvolvimiento Global Capitalista. Sierra Lara, Yoandris. Colección Emancipación Obrera. Julio 21 de 2012.

Título original: © Teoría del Desenvolvimiento Global Capitalista.

Versión Original: © Teoría del Desenvolvimiento Global Capitalista.

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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda

 

 

 

 

 

 

 

 

 

TEORÍA DEL DESENVOLVIMIENTO GLOBAL CAPITALISTA Y SUS IMPLICACIONES PARA LA TRANSICIÓN SOCIALISTA EN LA PERIFERIA

Yoandris Sierra Lara 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Introducción

Los fundamentos verdaderamente científicos de la transición al socialismo aparecen en las obras de Carlos Marx, Federico Engels y se desarrollan con posterioridad en las investigaciones de Lenin, pero los cambios sucedidos en la sociedad y economía capitalista contemporánea, hacen que si bien estos fundamentos puedan seguir siendo las bases o puntos de partida para un análisis actualizado, son por sí mismos insuficientes para abordar el problema tanto de la interpretación del desenvolvimiento global capitalista, como los procesos de transición y construcción del socialismo.

La teoría económica marxista posterior a Lenin no ha logrado captar en todos los momentos, y en toda su magnitud, los cambios acaecidos en la dinámica del capitalismo y consecuentemente en las condiciones y vicisitudes de la transición y construcción del socialismo .

Ya en los años sesenta del siglo XX el Ché avizoraba tal situación y autores cubanos más contemporáneos retoman la polémica. Para José Luis Rodríguez, ex ministro de economía y planificación de Cuba, la teoría económica marxista tiene ante sí el reto en lo concerniente a la economía internacional de “mantener un análisis que permita descifrar cómo se van expresando las contradicciones del Capitalismo y cuáles son las tendencias que se aprecian en su desarrollo” . En el mismo sentido se expresa el académico cubano Esteban Morales al reconocer que “… aun es imprescindible profundizar en las regularidades del Capitalismo actual y en sus tendencias, en especial, en el tema de la globalización económica, sus efectos y perspectivas” y que “ni teóricos burgueses ni marxistas disponemos hoy, en el campo de la Economía Política, de una teoría integral para entender los fenómenos que tienen lugar actualmente en el Capitalismo .

Para los investigadores cubanos Ramón Sánchez Noda y Víctor Figueroa Albelo: “Una economía política del Socialismo, con mayor precisión de la etapa previa de transición a esta fase, no existe en las coordenadas que exigen los proyectos de construcción socialista vigentes en los países del tercer mundo. La elevación de la Economía Política a planos superiores necesita redimensionar la teoría económica, especialmente la relacionada con el período de transición al Socialismo” .

Creemos que está totalmente en lo cierto Víctor Figueroa cuando refiere que “la teoría de este período – se refiere al período de transición al Socialismo - quedó subsumida, apenas como un simple apéndice, en la “economía política del Socialismo . Y lo más paradójico es que la teoría de la transición que se había incorporado definitivamente a la economía política del socialismo, estaba prácticamente en el mismo estado de desarrollo en que la había dejado Lenin casi un siglo atrás. Simplemente, el pensamiento económico posterior ha podido hacer muy poco para contextualizar la teoría económica del desarrollo capitalista y la transición al socialismo, a excepción obviamente de honrosas personalidades e investigadores, pero cuyos aportes son aún insuficientes.

En nuestra opinión, no sólo se precisa desarrollar la economía política de la construcción del socialismo, sino también y quizás con más urgencia e incluso pertinencia, potenciar la teoría económica de la transición en su estrecho vínculo con la dinámica real del capitalismo contemporáneo, lo que exige un enfoque teórico que conecte dialécticamente la mecánica del desenvolvimiento capitalista contemporáneo con las potencialidades de la transición socialista, sobre todo en la periferia capitalista.

Eso sería rescatar el que consideramos haya sido el procedimiento seguido por los clásicos en su momento: interpretar el desenvolvimiento capitalista y sobre dicha base elaborar hipótesis constructivas acerca de la transición al socialismo.

Este mega - propósito teórico difícilmente pueda resolverse mediante una investigación aislada o un conjunto de ellas. Se demandaría, es nuestra opinión, un Programa de Investigación Científico para la labor inconclusa de reconstruir la teoría del desarrollo capitalista y la propia teoría de la transición y construcción de la sociedad socialista. Ambas teorías no existen plenamente desarrolladas hoy, lo que no deja de ser un desafío muy estimulante para la actual generación de científicos sociales con vocación crítica pero también creativa.

El presente libro surge como resultado de una investigación tendente a abordar desde el punto de vista científico el proceso de transición al socialismo, y más específicamente la cuestión de las premisas materiales que sustentan el inicio de este proceso y que, irremediablemente, habitan en el seno del sistema capitalista. Esta particularidad nos conduce a estudiar la interacción dialéctica del funcionamiento y evolución del sistema capitalista por una parte y sus implicaciones para las premisas materiales de la transición al socialismo por la otra.

Consideramos que, si bien la teoría económica ha realizado un tratamiento más o menos desarrollado sobre el influjo que realizan movimientos claves dentro del capitalismo ( como son los cambios de fases y estadios de desarrollo, y el ciclo económico en sus variantes cortas y largas) en las premisas materiales de la transición al socialismo, es prácticamente inexistente dicho tratamiento para el caso de los movimientos históricos, objetivos, y además recurrentes que, en nuestra opinión, describen los Modelos Globales de Acumulación Capitalista.

Esta categoría de Modelo Global de Acumulación Capitalista es la columna vertebral de nuestra concepción teórica, y por tanto adelantamos su definición: Entendemos Modelo Global de Acumulación Capitalista como la estructura sistémica conformada por un grupo de variables socioeconómicas que genera el capitalismo para favorecer por todas las vías posibles la valorización de los capitales, la subsiguiente acumulación del mismo y la consiguiente reproducción del sistema en su conjunto. La conformación de tal Modelo Global conjuga la capacidad consciente y espontánea de construcción económica del sistema capitalista. A partir del surgimiento del capitalismo monopolista se han configurado alternativamente dos tipos o modalidades específicas de Modelo Global: el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial y el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero.

La idea es que estos Modelos Globales forman parte inherente del desenvolvimiento capitalista, y su movimiento está dominados por leyes objetivas propias de este sistema y que, aunque hayan sido ya descubiertas anteriormente por otros pensadores – como por ejemplo la ley de correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción fundamentada por Carlos Marx – nunca se ha puesto de manifiesto de forma sistemática e intencionada el mecanismo en que actúan sobre estos Modelos Globales hasta convertirlos en una verdadera tendencia objetiva. Esto ha conducido a que la teoría económica no haya incorporado a su cuerpo doctrinal la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como una tendencia inherente al capitalismo y mucho menos haya intentado relacionarla con otras fuerzas y movimientos dentro del sistema. Precisamente toda la parte II de este libro está encaminada a fundamentar esta categoría y su comportamiento histórico lógico y a construir una concepción más integral sobre el desenvolvimiento a largo plazo del capitalismo que incorpore sistémicamente la teoría de las fases y estadios del desarrollo capitalista, la teoría de los ciclos económicos largos o Kondratiev y nuestra propia concepción de la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como tendencia histórica del sistema.

Pero nuestro interés final no queda en fundamentar una visión más integral del desenvolvimiento histórico del capitalismo. Esto es sólo un paso previo en nuestra intención de retomar con nuevos enfoques la teoría económica del proceso de transición al socialismo en la periferia. El hecho es que si en la teoría económica del desenvolvimiento capitalista no está incorporado el tratamiento de estos Modelos Globales, entonces la propia teoría económica – política de la transición al socialismo cuenta acá con una laguna a llenar, que se expresa concretamente en que dicha teoría no cuenta con un reconocimiento de cómo los Modelos Globales de Acumulación Capitalista influyen en las condiciones de preparación y realización de las premisas materiales de la transición al socialismo.

Por lo tanto, acá se trata de llamar la atención sobre una carencia de la teoría económica sobre el desenvolvimiento capitalista que se expresa en una carencia derivada hacia la teoría económica de la transición al socialismo. Cubrir esos espacios encontrados en esta área de la ciencia económica, principalmente de filiación marxista, es lo que buscamos resolver. Se trata por lo tanto no de presentar una nueva teoría sobre el desenvolvimiento del capitalismo y el proceso de transición al socialismo; sino más bien complementar, con una serie de hallazgos teóricos sistematizados y contextualizados en el cuerpo doctrinal existente sobre el modo de producción capitalista, el núcleo duro de la teoría económica marxista sobre el desarrollo del capitalismo y la transición al socialismo.

Una cuestión problémica atraviesa todo el libro, y es la de determinar cómo influye la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como tendencia histórica del capitalismo en las condiciones de realización efectiva de las premisas materiales de la transición al socialismo en el contexto del capitalismo periférico.

Como se puede apreciar, es un propósito con una alta dosis de motivación teórica, lo que no liquida en principio una serie de corolarios y lecturas de carácter político y práctico, algunos explícitos y otros sin duda implícitos, algunos ya reconocidos por este autor, y otros aún insospechados para el mismo, pero que aflorarán como lo hacen necesariamente en este tipo de investigación.

El plan general del libro es el siguiente:

Parte I. Principales concepciones teóricas sobre las premisas materiales de la transición al socialismo.

Esta parte del libro está dedicada exclusivamente a repasar, con un enfoque crítico, las distintas concepciones desarrolladas sobre las premisas materiales de la transición al socialismo. En el Capítulo 1 se presenta la teoría de Carlos Marx y Federico Engels, desarrolladas en el contexto del capitalismo premonopolista o industrial. En el capítulo 2 se expone la teoría de V.I.Lenin, resaltándose la dualidad que en este aspecto, a nuestro entender, sostuvo Lenin al defender la hipótesis de la transición socialista como resultado de las propias contradicciones del capitalismo en su fase imperialista al ubicarla en el contexto del capitalismo central en un claro espíritu marxista, o al defender en otras ocasiones la posibilidad de la transición periférica sostenida en su denominada “ley del desarrollo económico y político desigual”. En el capítulo 3 se exponen una serie de concepciones extraídas del pensamiento de importantes investigadores socialistas como Eugenio Preobrajensky, NikolaiBujarin, Leon Trotsky, Rudolf Hilferding, Rosa Luxemburgo, Paul M. Sweezy, OskarLange, Charles Bettelheim, entre otros, referidas en este caso exclusivamente a la cuestión de las premisas materiales de la transición al socialismo y su preparación en el seno del sistema capitalista.

La revisión bibliográfica realizada sobre la obra escrita de estos autores representativos del pensamiento socialista, nos llevó a considerar el hecho de que nunca se había tratado de forma sistemática el rol de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como tendencia histórica y objetiva sistema, y mucho menos a investigar su impacto en las premisas materiales de la transición al socialismo. Esto era, sin lugar a dudas, un vacío existente en esta área específica de la ciencia económica.

Parte II. Fundamentos para la interpretación del desenvolvimiento global capitalista.

En esta parte del libro se expone nuestra concepción general sobre el desenvolvimiento global a largo plazo del sistema capitalista. Retomamos en los capítulos 4 y 5 la teoría económica – política sobre las fases y estadios de desarrollo capitalista y la teoría económica del ciclo económico largo o Kondratiev. En el Capítulo 6 introducimos el análisis de la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista entendiéndolos y fundamentándolos como una tendencia histórica del sistema. Para ello realizamos una presentación de datos que demuestran la regularidad histórica de estos Modelos Globales y después realizamos una extensa deducción lógica, donde resaltamos los vínculos materiales y estables existentes entre esta dinámica y otras del sistema, especialmente la dinámica a largo plazo de la cuota de ganancia social. Es en este capítulo donde se fundamenta el carácter genuinamente causal y no causal de estos Modelos Globales y su movimiento histórico. En el Capítulo 7 se expone de forma orgánica y sistémica la visión sobre el capitalismo, integrando en un modelo teórico único el movimiento a nivel de fases y estadios de desarrollo, los ciclos económicos largos y los Modelos Globales de Acumulación Capitalista. En este capítulo se demuestra cómo desde el punto de vista histórico o factual los tres niveles de desenvolvimiento están altamente sincronizados y cómo, desde el punto de vista de la deducción lógica, se puede establecer una teoría general que le dé explicación científica. Este aspecto lo consideramos un importante aporte a la teoría económica sobre el desenvolvimiento global del capitalismo al integrar dialécticamente estas concepciones que tradicionalmente se han desconocido entre sí o simplemente ignorado. Sin embargo, no pretendemos haber logrado la síntesis perfecta o total para entender el capitalismo. De hecho, hemos hecho abstracción de procesos importantes en la dinámica del capitalismo en busca de resaltar una serie de ellos que, en nuestra opinión, si bien no los únicos factores y procesos actuantes, si son los decisivos.

En el Capítulo 8 analizamos lo que hemos dado en llamar transiciones intrasistema del capitalismo. Los procesos de transición son altamente complejos y a la vez piezas claves de la metodología científica de filiación materialista dialéctica. El marxismo clásico ha desarrollado con mayor énfasis la teoría de la transición desde el capitalismo hacia el socialismo, pero encontramos un verdadero vacío en el tratamiento de las transiciones que, en nuestra opinión, se suceden regular y determinadamente en el seno del modo de producción capitalista. Transiciones de menor envergadura que las que pudieran darse entre dos modos de producción diferentes, pero que revisten una importancia sustantiva en la fisiología interna del sistema capitalista. Las transiciones intrasistema se refieren a las que ocurren entre los Modelos Globales de Acumulación Capitalista, por ejemplo, entre el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial de corte Keynesiano y el Modelo Global de Acumulación Capitalista de corte Neoliberal en los años setenta del siglo XX. También la definimos como transiciones intermodelos globales. Nuestra criterio y que lo fundamentamos en este libro es que estos movimientos no son casuales o fortuitos, sino que en realidad son causales y altamente regulados, responden a una lógica interna proclive a ser formalizada en la ciencia económica. En este capítulo existen tres momentos principales. En el primero de ellos se discuten las generalidades teóricas y conceptuales en torno a estas transiciones intrasistema, en un segundo momento se analiza la transición intrasistema en la década de los setenta, y abordamos lo que, a nuestro juicio, es una nueva transición intrasistema que aniquilará el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal y dará paso a un nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista de corte neokeynesiano.

Parte III. Condiciones de realización de las premisas materiales en los modelos globales de acumulación capitalista.

Una vez fundamentada la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como tendencia histórica del sistema, e incorporarla al cuerpo doctrinal existente sobre el desenvolvimiento capitalista, en esta parte del libro se pasa a establecer las relaciones generales existentes entre la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como tendencia histórica del sistema y las condiciones de realización efectiva de las premisas materiales de la transición al socialismo. Esta tarea general se cumple a través de distintos capítulos. En el Capítulo 9 se exponen las generalidades sobre la relación entre la estructura interna del Modelo Global y las premisas materiales de la transición al socialismo. En el Capítulo 10 se realiza un análisis concreto de cómo el Modelo Global de Acumulación típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal incide en las condiciones de realización efectiva de las premisas materiales. En el Capítulo 11 se realiza este análisis para el escenario de transición intrasistema. En el Capítulo 12 se realiza el análisis para el caso del Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente productivo Comercial. El Capítulo 13 está dedicado a un estudio de los movimientos revolucionarios ante esta dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista. No se trata de una teoría general sobre la acción revolucionaria, sino sólo la visión subjetiva complementaria de todo este proceso objetivo estudiado a lo largo del libro. En cualquier caso, la teoría general de la acción revolucionaria debería incorporar a su cuerpo doctrinal las consideraciones específicas a los Modelos Globales de Acumulación Capitalista en este trabajo desarrollada.

Al concluir la tercera parte del libro, se exponen las conclusiones generales de la investigación, agrupándolas en las mismas partes de que se compone el libro. También se incorpora un glosario donde aparecen una serie de términos y categorías que introducimos y no han sido utilizadas convencionalmente en la ciencia económica de filiación marxista.

Finalmente se presenta la bibliografía empleada en la elaboración del presente libro.

Debemos consignar que este libro ha sido escrito inspirado en el pensamiento económico de Carlos Marx y otros gigantes del pensamiento social de diferentes tendencias o escuelas. Sin embargo, nuestro interés no ha sido reproducir dogmáticamente a Marx ni preservar inmaculada su teoría. Marx ha sido y es nuestra inspiración, ni más ni menos que eso. Nuestro deseo sería que no fuésemos juzgados en términos de “se adecúa” o “no se adecúa” a las tesis de Marx.

Preferimos creer que este libro viene a llenar un espacio vacío con un grupo de hipótesis de trabajo, hipótesis que podrían hacer avanzar la ciencia económica de filiación marxista en su empeño de dar fundamentación científica a la sociedad en la que hoy vivimos. Creemos que ese es el verdadero culto que hoy debemos rendir a los clásicos de nuestra ciencia.

Parte I. Principales concepciones teóricas sobre las premisas materiales de la transición al socialismo

Capítulo 1. La concepción de Carlos Marx y Federico Engels

Carlos Marx se refiere a la secuencia histórica: sociedad capitalista – período de transformación revolucionaria - sociedad comunista. El período de transformación revolucionaria aparece como el proceso de transición socialista, cuyo lugar histórico queda establecido entre el modo de producción capitalista y el socialismo como fase inferior del modo de producción comunista .

Ni Marx ni Engels tenían la posibilidad objetiva de caracterizar la futura sociedad socialista o comunista en todos sus detalles, y de hecho, sus mayores aportes científicos radican en el descubrimiento científico de las contradicciones y leyes internas del desarrollo histórico del sistema capitalista. Precisamente, este descubrimiento fue lo que les permitió, principalmente a Marx, desentrañar lo que ahora manejamos como premisas materiales de la transición al socialismo.

Marx no inicia el estudio del sistema capitalista hasta que lo encuadra convenientemente como modo de producción históricamente determinado, contradictorio y por ende transitorio, análisis que se desarrolla desde su propia concepción del desarrollo histórico - social general reconocida como materialismo histórico.

El principio básico del materialismo histórico consiste en la tesis de que es el proceso de producción social el factor activo y más determinante en la sociedad, factor capaz de generar el conjunto de relaciones sociales llamadas superestructurales y condicionar así su carácter, naturaleza, contenido y límites históricos. En éste sentido las relaciones sociales de producción se constituyen en base de la sociedad.

Tales relaciones son objetivas, necesarias, materiales y están asociadas dialécticamente al desarrollo de las fuerzas productivas. Son estas últimas el motor impulsor en el plano material de la existencia humana y su influjo es la causa última de los cambios que se dan tanto en las relaciones sociales de producción, la base económica y, por extensión y necesidad objetiva, en la llamada superestructura .

Las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción se integran dialécticamente en el interior del modo de producción. Para los sucesivos modos de producción que ha conocido la sociedad, las fuerzas productivas muestran un grado diferente de desarrollo y las relaciones sociales de producción una estructura típica, específicamente asociada con el tipo y la forma de la propiedad.

El marco de las relaciones sociales de producción, conectadas a un determinado tipo de propiedad, muestra un carácter mucho menos flexible que el necesario para asimilar las nuevas y desbordadas fuerzas productivas; el resultado final de esta relación contradictoria es que se revolucionan las relaciones sociales de producción al variar necesariamente el tipo de propiedad vigente y con este cambio se transforma toda la superestructura social sobre una nueva base económica. Este cambio clasifica como una revolución social.

Los análisis de la progresión histórica en general, y del capitalismo en particular, encontrarían en la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción una base material, objetiva y concreta para interpretar, explicar y predecir el desarrollo social. Tal relación dialéctica alcanza el rango de ley, conocida como ley de correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción. El propio Marx indica que “todas las colisiones de la historia nacen de las contradicciones entre las fuerzas productivas y la forma de relación”.

Al basar su análisis de la transición en elementos básicamente materiales, la teoría marxista se aleja de las propuestas utópicas y establece los patrones objetivos que caracterizarían el proceso socialista como acontecimiento histórico – social: 1. Tal proceso es necesario y posible; 2. fruto exclusivo del capitalismo desarrollado ; 3. un proceso universal y simultáneo.

Adentrarse en el modo de producción capitalista le permitió a Marx descubrir su ley económica fundamental y desde ella demostrar el carácter contradictorio, explotador y por ende transitorio del régimen del capital. En cierto sentido, es un análisis que permite identificar las formas concretas, específicas, particulares que revisten las premisas materiales de la transición al socialismo en éste régimen. Tal estudio fue realizado a plenitud por Marx en su obra cumbre El Capital.

Con ánimos de exposición, podemos clasificar las contradicciones asociadas a la lógica del sistema capitalista en dos momentos:

Ø Nivel 1: Contradicciones que tienen lugar en el proceso de producción y reproducción simple del capital.

Ø Nivel 2: Contradicciones que surgen en el proceso de acumulación del capital.

Nivel 1: Contradicciones que tienen lugar en el proceso de producción y reproducción simple del capital

1. La cuestión de la creación y apropiación del excedente económico en el capitalismo: Evidencia de la explotación económica de la clase obrera.

En las condiciones del capitalismo, Marx demuestra en base a la ley del valor como el trabajo es explotado por el capital, obligado a producir valores en un grado que supera el propio valor de la fuerza de trabajo. En la diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo que es pagada por el capitalista, e impuesta de forma objetiva por el mercado, y el valor creado por la propia fuerza de trabajo con su trabajo abstracto, es que se genera la plusvalía, la fuente de la riqueza en el Capitalismo.

Este análisis evidencia cómo en base a las propias leyes del capitalismo se genera la riqueza del sistema. Esta riqueza es simplemente trabajo no retribuido al obrero. Esta es la anatomía económica que Marx había planteado descubrir detrás del armazón político de la lucha de clases. La sociedad burguesa, como todas sus antecesoras, se funda sobre una base de explotación económica.

2. Desarrollo de las contradicciones antagónicas entre la clase obrera y la clase capitalista y a nivel de contradicciones económicas de sistema en el contexto de la reproducción y acumulación del capital.

El relieve y la importancia de este aspecto parecen sintetizarse en los comentarios realizados por el propio Marx al respecto de la propia reproducción simple del capital:

“El divorcio entre el producto del trabajo y el trabajo mismo, entre las condiciones objetivas de trabajo y la fuerza subjetiva del trabajo, es, pues, como sabemos, la premisa real dada, el punto de partida del proceso capitalista de producción. [ … ] Pero lo que al principio no era más que punto de partida acaba produciéndose y reproduciéndose incesantemente, eternizándose como resultado propio de la producción capitalista, por medio de la mera continuidad del proceso, por obra de la simple reproducción. De una parte, el proceso de producción transforma constantemente la riqueza material en capital, en medios de explotación de valores y en medio de disfrute por el capitalista. De otra parte, el obrero sale constantemente de ese proceso igual que entró: como fuente personal de riqueza, pero despojado personalmente de todos los elementos necesarios para realizar esta riqueza en su provecho propio”.

Un estudio como éste le permite a Marx poner en justa perspectiva el sistema de producción del capital: “… el proceso capitalista de producción, enfocado en conjunto o como proceso de reproducción no produce solamente mercancías, no produce solamente plusvalía, sino que produce y reproduce el mismo régimen del capital: de una parte al capitalista y de la otra al obrero asalariado”.

Nivel 2: Contradicciones que surgen en el proceso de acumulación del capital.

1. Las leyes de propiedad de la producción de mercancías se transforman en leyes de apropiación capitalista.

En los términos de Marx: “La operación constante de compra y venta de la fuerza de trabajo no es más que la forma. El contenido estriba en que el capitalista cambia constantemente por una cantidad mayor de trabajo vivo de otros una parte del trabajo ajeno ya materializado, del que se apropia incesantemente sin retribución […] Ahora, la propiedad vista del lado del capitalista, se convierte en el derecho a apropiarse trabajo ajeno no retribuido, o su producto, y, vista del lado del obrero, como la imposibilidad de hacer suyo el producto de su trabajo. De este modo, el divorcio entre la propiedad y el trabajo se convierte en consecuencia obligada de una ley que parecía basarse en la identidad de estos dos factores”.

2. El proceso de acumulación polariza estructuralmente la sociedad capitalista.

“Así como la reproducción simple reproduce constantemente el propio régimen del capital, de un lado capitalistas y de otro obreros asalariados, la reproducción en una escala superior, crea en uno de los polos más capitalistas o capitalistas más poderosos y en el otro más obreros asalariados […] La acumulación del capital presupone, por tanto, un aumento del proletariado ” .

3. El proceso de acumulación condiciona la composición orgánica del capital y esta a su vez la demanda de fuerza de trabajo, creando el denominado ejército industrial de reserva con base en la superpoblacion relativa que genera la dinámica del capital.

4. La acumulación capitalista provoca objetivamente la destrucción de la propiedad privada basada en el trabajo vía socialización de la producción.

Marx concebía que a cada forma de propiedad habría de corresponderle un determinado mecanismo de regulación económica, así, siendo la propiedad privada sustituida objetivamente por la propiedad social, el mecanismo de regulación capitalista privado - basado en la ley del valor - sería sustituido necesariamente por un mecanismo de regulación social planificado de la economía nacional.

De tal forma, las contradicciones asociadas a la propiedad privada capitalista y sus manifestaciones históricas – concretas son asumidas por Marx como premisas materiales de un orden económico social diferente al capitalista. Es el caso de las Sociedades Anónimas (S. A.) Según Marx la creación de las S. A. conduce a: “1. Extensión en proporciones enormes de la escala de la producción y de las empresas inasequibles a los capitalistas individuales. 2. […] Es la supresión del capital como propiedad privada dentro de los límites del mismo régimen capitalista de producción. 3. Transformación del capitalista realmente en activo en un simple gerente, administrador de capital ajeno, y de los propietarios de capital en simples propietarios, en simples capitalistas de dinero. 4. Prescindiendo del sistema de las acciones, el crédito brinda al capitalista individual un poder absoluto dentro de ciertos límites de disposición sobre capital ajeno y propiedad ajena, que es también, por tanto, un poder de disposición sobre trabajo ajeno”.

La conclusión definitiva que da Marx a la cuestión de la naturaleza socializadora de la producción que realizan las SA en el capitalismo es la siguiente: “El sistema de las acciones entraña ya la antítesis de la forma tradicional en que los medios sociales de producción aparecen como propiedad individual; pero, al revestir la forma de la acción, siguen encuadrados dentro del marco capitalista; por consiguiente, este sistema, en vez de superar el antagonismo entre el carácter de la riqueza social y como riqueza privada, se limita a imprimirle una nueva forma”.

Otros de los importantísimos efectos de la acumulación capitalista en la socialización de la producción y la gestación de las premisas materiales de la transición socialista puede sintetizarse en la siguiente idea de Marx donde analiza el impacto que tiene en el plano socioeconómico el surgimiento y desarrollo de la gran industria capitalista: “Con las órbitas de la pequeña industria y del trabajo domiciliario, destruye los últimos refugios de la “población sobrante” y por tanto, la válvula de seguridad de todo el mecanismo social anterior. Y, al fomentar las condiciones materiales y la combinación social del proceso de producción, fomenta las contradicciones y antagonismos de su forma capitalista, fomentando por tanto, al mismo tiempo, los elementos creadores de una sociedad nueva y los factores revolucionarios de la sociedad antigua”.

Refiriéndose a esta cuestión plantea Román García: “Con la Gran Industria, por primera vez en la historia, el proceso de producción mismo adquiere carácter social, determinado por la interdependencia y concatenación que se logra para crear un producto o servicio a partir de novedosos medios de trabajo y en la propia escala de la empresa. […] A lo interno de cada fábrica el proceso de producción se hizo “tecnológicamente” social. Por primera vez, desde el punto de vista técnico, se hace indivisible la propiedad. Ya es imposible fragmentar en “pequeñas” parcelas cada fábrica. Cada eslabón productivo es orgánicamente dependiente del otro, no importa la escala de la empresa y propiedad. Esa división interna del trabajo implicó la socialización gradual del proceso de producción, en la medida que la supeditación del trabajo al capital pasaba de formal a real. […] Significó para la naciente clase obrera, tuviese conciencia o no de ello, que la única solución posible a su status como clase explotada, era apropiarse -en su momento- de esa gran propiedad, ya socializada y convertirla en propiedad social, imposible ya de parcelar , con lo cual se descartaba, económica y técnicamente, la posibilidad de la lucha por la pequeña propiedad. […]Esta y no otra, es la fundamentación de su afirmación de que, con la creación de sus propias bases técnicas, el capitalismo había creado su propio sepulturero. Más que una metáfora es una predicción”.

5. El proceso de acumulación capitalista ocurre de tal manera que genera una tendencia secular a la disminución de la tasa de ganancia a escala global .

6. A nivel social, por la acción común de todos los capitalistas en la lucha competitiva, se obtiene un resultado que ninguno de ellos conscientemente se propone: desaparece la ganancia extraordinaria y desciende la tasa de ganancias.

7. Conflicto entre el medio utilizado, desarrollo incondicional de las fuerzas productivas, y el fin perseguido, la valorización del capital. Esta contradicción expresa la negación dialéctica del capitalismo contenido en su seno. Al propio tiempo en el plano social, se recrudece el antagonismo entre burguesía y proletariado.

8. Conflicto entre la expansión de la producción y la valorización entendidos como proceso .

Estos cuatro últimos puntos se constituyen quizás en el aspecto más polémico en toda la teoría marxista acerca de la dinámica capitalista: la tendencia de la cuota de ganancia.

El primer elemento de complicación proviene de la naturaleza tendencial de este movimiento. A lo largo de más de un siglo, la cuota de ganancia ha mostrado un movimiento cíclico, donde se suceden o turnan fases de ascenso y fases de descenso, sin que exista un movimiento único definido hacia el alza o la baja de éste indicador.

Otro aspecto que necesariamente ha de tratarse en torno a la tendencia de la cuota de ganancia es su comportamiento en las condiciones del capitalismo monopolista.

Bajo las condiciones del capitalismo monopolista, el sector capitalista registra dos grupos económicos básicos, las empresas monopolistas y las no monopolistas. Los monopolios imponen los precios en el mercado y logran así una redistribución arbitraria del valor social a su favor. Esto es la base principal que da contenido a la ganancia del sector monopolista que es el más favorecido. Esto necesariamente supone la ruptura del mecanismo de formación de la cuota media de ganancia.

Esto explica cómo es afectada la formación de la cuota media de ganancia pero, ¿qué sucede con la tendencia a largo plazo de la cuota de ganancia en el imperialismo? P.M. Sweezy realiza un análisis teórico de esta problemática, del cual extraemos los siguientes elementos:

1. En el imperialismo, la tasa de acumulación tiende a ser mayor que en el capitalismo premonopolista, 2) el monopolio para invertir se rige no por la cuota de ganancia sino por la tasa marginal de ganancia, por lo que incluso obteniendo una alta cuota de ganancia en su negocio podría invertir en otra rama con menor cuota de ganancia siempre que la tasa marginal fuese mayor, 3) la economía de trabajo se convierte más que nunca en el propósito de la tecnología capitalista, y el ritmo de introducción de nuevos métodos será adaptado a la necesidad de reducir al mínimo el trastorno de los valores capitales existentes. 4) Cuando el monopolio detiene la demanda de nuevo capital en las industrias monopolizadas el capital se amontona en las industrias donde la entrada está libre.

De tales elementos Sweezy concluye que en la medida que la tasa de acumulación aumenta (1), se acelera la tendencia decreciente de la cuota de ganancia, mientras que debido a (4), tal fenómeno de tendencia decreciente se debe a un exceso de capital en las ramas no monopolizadas. El efecto conjunto de ambos procesos es una tendencia decreciente de la cuota de ganancia.

Así, la tendencia de la cuota de ganancia es una variable de desempeño histórico del capitalismo. Los análisis meramente técnicos de esta cuestión no parecen ser definitivos y las estadísticas actuales que emplea la contabilidad complican en demasía la posibilidad de realizar estudios empíricos categóricos. No obstante, consideramos que sí hay un nexo causal entre el proceso de acumulación capitalista y la dinámica de la cuota de ganancia, pero entendido esto en su alcance y perspectiva histórica. Para esto es clave atender la acumulación como un proceso histórico de transformación técnico productivo – socio institucional del capitalismo.

Por otra parte, el dominio del capital financiero significa, entre otras cuestiones, que el capital puede lograr valorizarse a través de dos vías principales. A través del proceso en el cual el capital atraviesa los elementos de la economía real [(D-M-P-M´-D´ (D + d)], que es donde cobran todo su peso todos los elementos analizados hasta acá sobre la dinámica de la cuota de ganancia; y la vía por la cual el capital no atraviesa elementos reales sino que queda en la órbita de la circulación [D –D´ (D +d)], situación esta que principalmente después de los cambios ocurridos en el sector monetario financiero en los años setenta del siglo XX, se expresa bastante distanciada de los factores que inciden sobre el comportamiento de la cuota de ganancia.

Todo esto significa que la posible alternancia entre estas modalidades de funcionamiento del capital puede complicar aún más la cuestión de la cuota de ganancia y su dinámica en el capitalismo. Precisamente, esta idea es tratada con profundidad en el Capitulo II en relación con nuestra concepción de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista.

9. Permanencia y acentuación de la contradicción económica fundamental de la sociedad capitalista.

¿En qué consiste dicha contradicción fundamental? Marx la plantea así: “… la contradicción entre el poder social general en que el capital se convierte y el poder privado del capitalista individual sobre estas condiciones sociales de producción se desarrolla de un modo cada vez más clamoroso y entraña, al mismo tiempo, la expresión de este régimen, ya que lleva consigo la formación de las condiciones de producción necesarias para llegar a otras condiciones de producción colectivas, sociales. Este proceso obedece al desarrollo de las fuerzas productivas bajo el régimen de producción capitalista y al modo como este desarrollo se opera” .

10. Evidencia y permanencia de exceso de capital y exceso de población crónicos como resultado del proceso de acumulación capitalista.

El factor sociopolítico en la teoria marxista de la transición al socialismo.

Según los clásicos: “La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases” Este es, desde el punto de vista del Marxismo, el motor impulsor de la historia social en su aspecto consciente, subjetivado. Desde que existe en la sociedad humana el excedente económico, y con él la división social del trabajo, la sociedad poco a poco fue transformándose en una sociedad clasista. Ese antagonismo entre las clases en el plano de la lucha política, tenía como determinante y como base fundamental el antagonismo económico a la hora de producir y distribuir el excedente económico.

La propia teoría socialista de Marx sería incompleta si no desarrollara aspectos referidos a la lucha de clases. Sin embargo, más allá de algunos ensayos específicos como La Lucha de Clases en Francia de 1848 a 1850, y algunos pasajes en disímiles obras; no encontramos en las obras de Marx una exposición teórica suficientemente sistematizada de este problema, aunque si como expondremos aquí, importantes ideas en cierta medida conexas que nos permitirán valorar el papel asignado por los clásicos al factor subjetivo, dígase la clase obrera en la Revolución.

Marx reconoce que sus aportes en el campo del estudio de la lucha de clases son específicamente los siguientes: 1) que la existencia de la lucha de clases sólo va unida a determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas las clases y hacia una sociedad sin clases” .

Marx plantea como un hecho seguro y objetivo el que la lucha de clases conduzca a la dictadura del proletariado, y por consiguiente a la aniquilación de la sociedad burguesa. Parejo a la fundamentación objetiva de la necesidad de la sustitución revolucionaria del capitalismo como sociedad económica por el Socialismo debe ser la fundamentación subjetiva del proceso, dado que la Revolución no sucede por sí misma. ¿Pero, cuáles son los factores que llevan efectivamente a la necesidad de la dictadura del proletariado? Veamos la lógica de los clásicos.

“La existencia de una clase oprimida es la condición vital de toda sociedad fundada en el antagonismo de clases. La emancipación de la clase oprimida implica; pues, necesariamente la creación de una sociedad nueva. Para que la clase oprimida pueda liberarse es preciso que las fuerzas productivas ya adquiridas y las relaciones sociales vigentes no pueden seguir existiendo unas al lado de otras. De todos los instrumentos de producción, la fuerza productiva más grande es la propia clase revolucionaria. La organización de los elementos revolucionarios como clase supone la existencia de todas las fuerzas productivas que podían engendrarse en la vieja sociedad”.

Aquí Marx señala cómo parte de la propia sociedad fundada en la división clasista es la existencia de una clase oprimida que busca su emancipación, pero esta necesidad, según la percibimos tiene dos niveles. La necesidad romántica – que Marx definía del ser -, y la necesidad efectiva – definida aquí como el estar - . Incluso la aspiración subjetiva de la emancipación tiene que estar acompañada por el advenimiento del agotamiento objetivo del sistema de relaciones sociales de producción. Aquí el factor subjetivo está dialécticamente subordinado a la lógica objetiva o material, aunque la conexión del factor subjetivo con el proceso objetivo es total en la teoría de los clásicos.

Esto Engels lo ilustra perfectamente en las siguiente tesis: “Es la fuerza propulsora de la anarquía social de la producción las que convierte a la inmensa mayoría de las hombres, cada vez más, en proletarios, y estas masas proletarias serán, a su vez, las que por último pondrán fin a la anarquía de la producción […] El modo capitalista de producción, al convertir más y más en proletarios a la inmensa mayoría de la población, crea la fuerza obligada a llevar a cabo, si no quiere perecer, esa revolución. Y al impulsar cada vez más la conversión en propiedad del Estado de los grandes medios socializados de producción, ella misma señala el camino por el que esta revolución ha de ser realizada. El proletariado toma en sus manos el poder de Estado y convierte, en primer lugar, los medios de producción en propiedad del Estado. Pero con este mismo acto se destruye a sí mismo como proletariado y destruye toda diferencia y todo antagonismo de clases, y con ello, el Estado como tal”.

En realidad estas afirmaciones tan categóricas están fundadas más en la lógica que en cualquier otro aspecto subjetivo de mayor relieve, y a medida que nos alejamos en el tiempo de los clásicos y sus condiciones históricas concretas; esto parece reforzarse. Es de notar como las citas hablan del proletariado, como clase social que emprende una Revolución. ¿De dónde viene el impulso que la lleva a hacer dicha Revolución? Según los clásicos, del reflejo consciente del choque insuperable de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción del cual ellos son la principal víctima. Consideramos no obstante, que en la ecuación de la correspondencia falla el factor conciencia, es decir, el hecho de saberse oprimido, de saberse en necesidad de hacer una Revolución y tener posibilidades de llevarlas a vía de hecho satisfactoriamente; todo esto en la conciencia clasista de los obreros explotados por el capital.

El reconocimiento de esta problemática ya esta en el propio Marx: “En el desarrollo de las fuerzas productivas se llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios de intercambio que, bajo las relaciones existentes, sólo pueden se fuente de males, que no son ya tales fuerzas productivas sino más bien fuerzas destructivas; y, a la vez, surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la sociedad (El mismo criterio expuesto anteriormente por Engels.) sin gozar de sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad y obligada a colocarse en la más resuelta contradicción con todas las demás clases; una clase que forma la mayoría de todos los miembros de la sociedad y de la que nace una conciencia de que es necesaria una revolución radical, la conciencia comunista […] tanto para engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa misma, es necesaria una transformación en masa de los hombres; y que, por consiguiente, la revolución no solo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrotada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que se hunde y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases”.

La confianza en la generación por parte de la propia burguesía y su sistema económico de sus propios sepultureros era total en los clásicos. Así plantean: “Pero la burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha producido también los hombres que empuñarán esas armas: los obreros modernos, los proletarios”.

¿Cómo se justifica tal confianza en el proletariado? Veamos tres respuestas dadas por los clásicos: a) “De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el proletariado, en cambio, es su producto más peculiar” . b) “Los proletariados no tienen nada que salvaguardar; tienen que destruir todo lo que hasta ahora ha venido garantizando y asegurando la propiedad privada existente.” c) “Pero el trabajo, la esencia subjetiva de la propiedad privada como exclusión de propiedad, y capital – trabajo objetivo como exclusión del trabajo – constituyen propiedad privada como su estado de contradicción desarrollado: de ahí una relación dinámica que avanza inexorablemente hacia su resolución”.

Marx plantea como un hecho seguro y objetivo el que la lucha de clases conduzca al poder del proletariado, y por consiguiente a la aniquilación de la sociedad burguesa. Esto responde, en su lógica, al reflejo consciente del choque insuperable de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción del cual los trabajadores son la principal víctima.

A la luz de nuestros días, podría considerarse entonces que uno de los aspectos que explica la no aniquilación del modo de producción capitalista está dado en el papel pasivo que en el mundo real ha desempeñado la clase trabajadora frente a su misión histórica.

J. A. Shumpeter introduce la siguiente crítica a la teoría marxista de la lucha de clases y al rol de la clase obrera: “Algo habrá que decir acerca de la consistencia lógica y la correlación del intento hecho por Marx para probar la inevitabilidad del socialismo. A este respecto, basta con una observación sobre lo que hemos llamado anteriormente su formulación de los sentimientos de los desfavorecidos por el éxito. Esta no era, una verdadera formulación de sentimientos reales, consecuentes o subconscientes. Preferible sería calificarla como un intento de sustituir tales sentimientos por una revelación, verdadera o falsa, de la lógica de la evolución social. Al hacer tal cosa y al atribuir a las masas su propia consigna de la “conciencia de clase”, Marx falsificó, indudablemente, la verdadera psicología del trabajador que se centra en el deseo de llegar a convertirse en un pequeño burgués y en el de servirse de su fuerza política para conseguirlo”.

Más allá de la supuesta falsificación marxista, es importante resaltar la veracidad de que no basta una relación objetiva dada para que un grupo de personas comience a actuar necesariamente en consonancia con esa posición. En realidad, no todos los individuos de la clase oprimida saben a que clase social pertenecen, y son poquísimos los que pueden comprender, y llegar a formular, los intereses cardinales dictados por la posición de la clase que constituyen en la organización de la sociedad. De ahí no se infiere que los intereses de clase existan aparte de los intereses de los individuos mismos. Eso confirma solamente la diferencia descubierta por el propio marxismo entre clase en si y clase para si, entre pertenencia objetiva de las personas a una clase y su conciencia y proyección política de clase.

Pero esta diferencia sustancial, descubierta y planteada por el propio sistema marxista, es uno de los elementos que más peso cobra a la hora de establecer los elementos que han entorpecido sobremanera las proyecciones objetivas de la ley de correspondencia.

Si se analiza el factor conciente de la transformación social, habrá que decir que nunca como ahora un sistema económico, social y político había hecho tanto y de manera tan sutil por hacer prevalecer su ideología, infestando de ella incluso a los efectivos afectados por la práctica económica que promulga tal teoría.

El individualismo se ha entronizado como ideal de vida y como expresión de una economía donde cada cual ha de encontrar el éxito y donde cada cual es responsable por su propio fracaso. Tal concepción del mundo liquida prácticamente cualquier tipo de actividad orientada a la transformación social.

El consumismo como ideología y forma de vida , el aburguesamiento progresivo que se ha establecido en grandes sectores de la población obrera, el efecto demostración e imitación que establecen los grandes medios de comunicación masiva, los desvaríos históricos del propio movimiento revolucionario, son elementos que nutren el poderío ideológico del gran capital.

Con todos esos elementos de por medio, no debiera creerse a priori y en abstracto que la clase trabajadora comandará necesariamente la acción revolucionaria contra el capital. Más bien consideramos que en las condiciones históricas actuales, tal fuerza revolucionaria no está predeterminada fatalmente, sino que puede encarnar en grupos, sectores o segmentos sociales variables en las distintas naciones. La clase trabajadora sería el factor a sumar a la construcción socialista para asegurar el éxito a largo plazo, pero no es necesariamente el sector social que inicie, planifique y ejecute la revolución.

En síntesis, podemos extraer de la concepción de Marx y Engels en torno a las premisas materiales de la transición al socialismo las siguientes: las tendencias a la concentración y socialización de la producción, el capital y la propiedad, el carácter explotador del sistema, las tensiones económicas más o menos sólidas provenientes expresadas en el comportamiento tendencial de la cuota de ganancias y el ciclo económico.

Todos estos aspectos materiales deben acompañarse de la actuación del sujeto revolucionario que cumpla con el rol de fuerza consciente y propicie definitivamente la revolución socialista.

Ahora bien, y sin que esto niegue lo anterior, existen otras aristas en el pensamiento de Marx y Engels no muy tratadas a la hora de exponer sus concepciones sobre las premisas materiales de la transición al socialismo. Estas se refieren a la postura favorable de los dos pensadores ante la posibilidad de que el capitalismo funcionara al tope de sus potencialidades como modo de producción.

Por ejemplo, en lo referido a la disyuntiva proteccionismo – liberalismo, Marx consideraba al proteccionismo como un sistema conservador en tanto que al sistema librecambista lo definía como revolucionario, porque “actúa destructivamente. Desintegra las nacionalidades anteriores y hace culminar el antagonismo entre el proletariado y la burguesía. En una palabra, el sistema de la libertad de comercio, acelera la revolución social. Solamente en este sentido revolucionario emito yo, señores, mi voto en favor del librecambio”.

Engels por su parte refiere: “es bien sabido que nosotros no simpatizamos con la burguesía. Pero, esta vez, auspiciamos su triunfo”, porque “su victoria dará su conformación definitiva al mundo. Y, sin embargo, nada más evidente que lo que hacen es abrirnos en todas partes el camino a nosotros, a los demócratas y comunistas”.

Pero esto no sólo se limita a las políticas económicas o modelos económicos. También se hace referencia al Estado y su fortaleza. Marx: “Pero la revolución es radical. Está pasando todavía por el purgatorio. Cumple su tarea con método. Hasta el 2 de Diciembre de 1851 había terminado la mitad de su labor preparatoria; ahora termina la otra mitad. Lleva primero a la perfección al poder parlamentario, para poder derrocarlo”.

Cierto que en el cuerpo teórico de los clásicos este tipo de apreciación era secundaria, pero si se toma en cuenta que en el desarrollo histórico del sistema capitalista se suceden distintos modalidades de Modelos Globales de Acumulación Capitalista - cuestión esta que entendemos como una tendencia objetiva del capitalismo que fundamentamos en el Capítulo II- en un movimiento capaz de dar a variables como la fortaleza funcional del Estado Nación, las políticas económicas, etc, comportamientos alternativos y recurrentes, entonces el valor de estas tesis originalmente secundarias puede llegar a ser fundamental para entender las potencialidades de realización de las premisas materiales de la transición al socialismo.

Capítulo 2. La concepción de V. I. Lenin

A partir de 1870 el capitalismo desarrollado comenzó una transición hacia una nueva fase de desarrollo reconocida como capitalismo monopolista, o imperialismo. El rasgo distintivo de la misma sería el dominio de los monopolios en la vida económica, social y política del capitalismo. Le correspondería a V. I. Lenin el estudio de este nuevo momento en la vida del capitalismo, y replantear la teoría económica de la transición al socialismo.

Es opinión del autor que, a partir de la interpretación que realiza Lenin de la economía y sociedad capitalista en su fase imperialista, va a presentar dos posturas diferentes ante la cuestión de las premisas materiales de la transición al socialismo y sobre el proceso de transición en sí mismo:

Postura I: Carácter necesario de este proceso y fruto del capitalismo central. Las siguientes tesis extraídas de distintos trabajos de Lenin son el argumento que lo demuestra:

1. “El imperialismo es la fase superior del desarrollo del capitalismo. En los países avanzados, el capital ha rebasado el marco de los Estados nacionales, ha sustituido la competencia con el monopolio, creando todas las premisas objetivas de la realización del Socialismo” .

2. “… el capitalismo monopolista de estado es la preparación material más completa para el Socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el peldaño llamado Socialismo no hay ningún peldaño intermedio”.

3. “La dominación del capitalismo no se ve socavada porque alguien quiera conquistar el poder. La “conquista” del poder sería un disparate. Sería imposible acabar con la dominación del capitalismo si no lo socavara y horadara la historia”.

4. “Los modernos trusts gigantescos han venido justamente a demostrar, del modo más palpable y en proporciones muy extensas, que el Capitalismo marcha hacia la bancarrota, tanto en el sentido de la crisis política y económicas aisladas como en del completo hundimiento de todo el régimen capitalista”.

5. “Se comprende la razón de que el Imperialismo sea un capitalismo agonizante, en transición hacia el Socialismo: el monopolio, que nace del Capitalismo es ya su agonía, el comienzo de su tránsito al Socialismo. La misma significación tiene la gigantesca socialización del trabajo por el Imperialismo”.

Esta primera postura muestra a un Lenin que sitúa el proceso de transición socialista en el capitalismo central, extrayendo tal criterio del accionar de la correspondencia fuerzas productivas - relaciones sociales de producción, movimiento que en definitiva genera las premisas materiales de la transición y la necesidad histórica de corregir dicha correspondencia. En éste sentido Lenin muestra una continuidad casi absoluta con la doctrina de Marx acerca de la tendencia histórica de la acumulación capitalista.

Postura II: Fruto del subdesarrollo capitalista, sin demasiada determinación histórica, y en uno o algunos países periféricos. Las siguientes tesis extraídas de distintos trabajos de Lenin son el argumento que lo demuestra:

1. “Bajo el capitalismo es imposible un proceso uniforme de desarrollo económico de las distintas economías y de los distintos Estados” y extiende el alcance de esta idea: “La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta del capitalismo. De aquí se deduce que es posible que el Socialismo triunfe primero en unos cuantos países capitalistas, o incluso en un solo país capitalista”.

2. “Si para implementar el socialismo se exige un determinado nivel cultural ( aunque nadie puede decir cuál es este determinado “nivel cultural”, ya que es diferente en cada uno de los países de Europa Occidental), ¿por qué, entonces, no podemos comenzar primero por la conquista, por la vía revolucionaria, de las premisas para este determinado nivel, y luego, ya a base del poder obrero y campesino y del régimen soviético, ponernos en marcha para alcanzar a los demás pueblos”.

Esta segunda postura muestra a un Lenin situando el proceso de transición al socialismo en el capitalismo periférico, extrayendo tal comportamiento del accionar de la ley del desarrollo económico y político desigual, según él, típica del imperialismo.

La concepción leninista del desarrollo económico y político desigual, explica que en el capitalismo monopolista, el desarrollo ocurre a saltos, de forma desigual. Y si bien en los países subdesarrollados no se han creado todas las premisas materiales para la revolución socialista, la expansión del capitalismo monopolista y su sistema de explotación mundial, crea las premisas materiales para el triunfo de la revolución.

Los elementos que catalizarían el proceso revolucionario no serían en esta perspectiva demasiado sistémicos. Según él: “La revolución socialista puede estallar no sólo con motivo de una gran huelga, o de una manifestación callejera, o de un motín de hambrientos, o de una sublevación militar, o de una insurrección colonial, sino también con motivo de cualquier crisis política,…”.

No obstante, sea cual sea el camino seguido para la revolución socialista, central o periférica, el socialismo sólo podría instaurarse realmente a escala mundial . En este sentido Lenin coincide plenamente con Marx en cuanto a la necesidad de la revolución mundial. Esto es importante porque no debe imputársele sin más a Lenin la idea de la posibilidad del socialismo singular periférico.

No debe perderse de vista en la teoría leninista de la transición al Socialismo el hecho de que él si pudo constatar y además estudiar a la entidad que en el capitalismo iba a fungir como la inteligencia global capaz de atenuar la contradicción económica fundamental del sistema. Esta entidad sería el Estado Burgués. Lenin se perfila como un gran teórico del Capitalismo Monopolista de Estado.

El advenimiento efectivo del Capitalismo Monopolista de Estado, tiene desde nuestra consideración una doble perspectiva fundamental para la Economía Política. Por una parte, y es algo que Lenin reconoce claramente, significa un nuevo y alto grado de socialización de la producción capitalista, tanto en la propia actividad de la producción nacional, como en las condiciones globales de la regulación macroeconómica. Lenin - e incluso algunos recalcitrantes enemigos de John Maynard Keynes como teórico por excelencia del Capitalismo Monopolista de Estado - , lograron ver en esta nueva entidad una base material y objetiva cercana al Socialismo.

El propio Lenin afirmaba, como ya lo citábamos arriba, la relación dialéctica existente entre el capitalismo monopolista de estado y la socialización como premisa material de la transición socialista, pero no es esta la única significación del capitalismo monopolista de estado.

El capitalismo monopolista de estado es una maquinaria capitalista que permite, por primera vez en su historia, el manejo más o menos consciente, más o menos controlado y planificado, del mecanismo económico capitalista desde un centro único. También esta dimensión, que consideramos clave para entender la capacidad de maniobra del capitalismo contemporáneo, encontró en Lenin atención: “Dentro de un régimen de propiedad privada sobre los medios de producción, todos esos pasos hacia una mayor monopolización y una mayor estatización de la producción van acompañados inevitablemente de una intensificación de la explotación de las masas trabajadoras, de reforzamiento de la opresión, de trabas a la lucha contra los explotadores; acentúa la reacción y el despotismo militar y al mismo tiempo conducen inevitablemente a un increíble acrecentamiento de las ganancias capitalistas a expensas de todas las demás capas de la población”.

Lenin resalta el impacto que tiene el capitalismo monopolista de estado sobre el aspecto social, político y económico en el sentido de que recrudecen estos elementos. Pero pecaríamos de ilusos si no viéramos en el Estado Burgués contemporáneo, una maquinaria preparada para ayudar con mucha capacidad la reproducción del sistema económico capitalista. De hecho, en el capitalismo monopolista de estado, el estado se convierte en parte esencial del mecanismo de reproducción capitalista. Si importante es valorar todo la significación social e ideológica de este Estado, también es muy importante conocer todas las posibilidades de funcionalidad que le da al capital.

Por otra parte, debemos recalcar que sobre la teoría del socialismo en la periferia gravita el siguiente cuestionamiento “¿cómo se resuelve el problema de la necesaria correlación entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas para el triunfo de la revolución socialista y consecuentemente el comienzo de la transición al socialismo en los países de relativamente bajo desarrollo de las fuerzas productivas en las condiciones del imperialismo?”

La respuesta de Lenin a este problema aparece conectada a su concepción del desarrollo económico y político desigual. Según él, éste movimiento diferenciador preparaba las condiciones concretas para la revolución socialista en los países periféricos en una especie de relación inversa entre el desarrollo económico y el movimiento político; de ahí su idea de la transición no sólo periférica, sino además en el llamado eslabón más débil de la cadena imperialista, es decir, dentro de la periferia en los países más atrasados.

No obstante, la certeza de estar violentando alguna regularidad histórica llevó a Lenin a destacar en varios de sus trabajos lo estratégico de potenciar por todas las vías la productividad del trabajo como vía para consolidar y desarrollar el socialismo; en una especie de puesta al corriente de las fuerzas productivas con el lugar que para ellas exige materialmente la superestructura impuesta por las relaciones sociales de producción socialistas de forma obviamente arbitraria.

En nuestra opinión, la brecha abierta entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción en las condiciones de la transición socialista periférica es un dato objetivo, histórico. Pero si se concibe la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como una tendencia histórica del sistema, esta será capaz de acentuar o atenuar relativamente dicha brecha, siempre en dependencia del Modelo Global vigente. Consecuentemente, habrá coyunturas históricas más favorables para la transición periférica y otras menos, siempre analizando esta arista del tema y abstrayendo las demás determinantes.

Lenin profundiza en las cuestiones teóricas y prácticas de la fase de transición al socialismo. Desde el punto de vista lógico y de la comprobación histórica, el período de transición al socialismo abarca un plazo relativamente largo en el que se produce una ruptura cualitativa de la antigua sociedad y el surgimiento de la nueva. El actor consciente fundamental de este período lo desempeñaría el poder del proletariado. En esencia, tal poder es una nueva forma que expresa los intereses económicos y políticos de la clase obrera desde el Estado.

Lenin enfoca en sus estudios toda la relevancia del Estado en la construcción del socialismo, y lo hace sin perder de vista el hecho de que prácticamente todo el pensamiento socialista, incluyendo al propio Carlos Marx, dejaba muy en claro la necesidad de la superación del Estado como única vía para obtener la verdadera democracia y libertad del género humano.

Capítulo 3. Las concepciones posclásicas

La década de los años veinte del siglo XX, iba a encontrar en la Unión Soviética el epicentro del debate conocido como “la polémica acerca de la industrialización”. Los protagonistas de la misma serían los economistas Eugenio Preobrajensky por un lado, y NikolaiBujarin, por el otro.

Más allá de la polémica en sí y de su gran trascendencia principalmente para la teoría de la construcción del socialismo y la preparación de su base material en un país periférico, consideramos que existen de forma implícita en La Nueva Económica de Preobrajensky ideas muy asociadas a la cuestión específica de las premisas materiales de la transición socialista.

“La ley fundamental de la acumulación socialista originaria aparece como el resorte motor central de toda la economía estatal soviética. Pero esta ley tiene verosímilmente una significación universal […], podemos formular de la manera siguiente esta ley, […] Cuanto más atrasado económicamente, pequeño burgués y agrícola es tal o cual país que pase a la organización socialista de producción, menor es la herencia que recibe en su fondo de acumulación socialista el proletariado del país considerado en el momento de la revolución social […]. Al contrario, cuanto más desarrollado económica e industrialmente es tal o cual país en que la revolución social haya vencido, más importante es la herencia material que recibe de la burguesía el proletariado de ese país después de la nacionalización en forma de industria altamente desarrollada y agricultura organizada de manera capitalista, […]”.

Por nuestra parte, compartimos plenamente el espíritu de esta tesis de Preobrajensky, y planteamos un desarrollo. Es obvio que Preobrajensky parte del desarrollo socioeconómico y político desigual de las naciones capitalistas como un dato concreto para evaluar el aporte que cada tipo de nación lograría hacer a lo que él llama acumulación socialista. Las relativamente más avanzadas aportarían más a la acumulación socialista, las menos avanzadas aportarían menos. En tal sentido, sería favorable un desarrollo superior del capitalismo en estas naciones como antesala del socialismo.

Considerando como tendencia objetiva del sistema capitalista la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista, podríamos llegar a la idea de que esta afecta el funcionamiento económico de las naciones capitalistas, de modo que además de la diferenciación entre países motivada por la ley del desarrollo económico y político desigual, los países en identidad con ellos mismos encontrarán períodos de mayor o menor potencia económica, en dependencia del tipo de Modelo Global vigente. De tal forma que, extendiendo el alcance de la tesis de Preobrajensky, la dinámica de los Modelos Globales es relevante a la hora de evaluar cuánto puede aportar cada país en un momento determinado a la acumulación socialista.

Preobrajensky establece otra tesis que consideramos fundamental en torno a las premisas materiales de la transición al socialismo, esta referida al Estado y los procesos de nacionalización. Según el autor: “La nacionalización de la gran industria constituye el primer acto de la acumulación socialista, es decir, un acto que concentra en manos del Estado los recursos mínimos necesarios para la organización de la dirección socialista de la industria. […] En cambio, la acumulación socialista originaria, como período de creación de las premisas materiales de la producción socialista en el sentido propio de la palabra, no comenzará sino con la toma del poder y la nacionalización”. Estas tesis resaltan la necesidad de la nacionalización y la concentración de poder económico y político real en manos del Estado burgués como premisa de la transición al socialismo. Sobre esta idea volvemos más adelante.

Para el año de 1936, J. Stalin declaraba en la URSS el arribo definitivo a la sociedad socialista. Tal declaración, evaluada como falsa por los análisis posteriores, prácticamente aniquiló la teorización sobre las premisas materiales y el proceso de transición al socialismo. De hecho, el desarrollo teórico tuvo en el ataque frontal al stalinismo una de sus más evidentes expresiones, personificándose en la figura de Leon Trotsky.

Leon Trotsky es reconocido en el plano teórico por su autodenominada teoria de la “Revolución Permanente”. En la obra de Trotsky, especialmente en “La Revolución Permanente” y “La Revolución Traicionada” aparecen profusamente estudiados mediante un método crítico los procesos y dinámicas más acuciantes de la construcción del socialismo en la Unión Soviética durante las primeras décadas del experimento. No obstante, este autor realiza importantes aportaciones generales a la cuestión de la transición al socialismo, cuestiones que priorizaremos en este apartado.

Acerca de la transición, Trotsky plantea que existen dos alternativas posibles, tanto en el plano teórico como efectivo: “Caben en esto dos variantes fundamentales. Una es ir - …- hacia la consolidación económica de la dictadura del proletariado en un solo país hasta que la revolución proletaria internacional consiga nuevos triunfos: es el punto de vista de la oposición de izquierdas. Otra es encerrarse en la edificación de una sociedad socialista nacional aislada "dentro de un plazo histórico rapidísimo”: es la posición oficial de los dirigentes de hoy. Son dos concepciones completamente distintas, y en fin de cuentas contradictorias, del socialismo. De ellas se desprenden dos estrategias y dos tácticas radicalmente diversas” .

Las últimas palabras son fundamentales en esta problemática. No solo a nivel de táctica o de acción práctica es un imperativo la distinción, sino que, como se desprende de la propia necesidad práctica, la teoría ha de adecuarse creativamente a esa consideración. Sobre todo la teoria económica de la transición al Socialismo. A su vez, el autor fustiga la posición stalinista que proclamaba posible la aparición de un estado socialista aislado: “Proponerse por fin la edificación de una sociedad socialista nacional y cerrada, equivaldría, a pesar de todos los éxitos temporales, a retro-traer las fuerzas productivas deteniendo incluso la marcha del capitalismo. Intentar, a despecho de las condiciones geográficas, culturales e históricas del desarrollo del país, que forma parte de la colectividad mundial, realizar la proporcionalidad intrínseca de todas las ramas de la economía en los mercados nacionales, equivaldría a perseguir una utopía reaccionaria” .

En su contexto histórico, esta aseveración trotskista estaba enfilada contra la pretensión de Stalin de vulgarizar al extremo la teoria marxista – leninista de la transición al socialismo, al obviar un paso fundamental presente de una u otra manera tanto en la doctrina de Carlos Marx, Lenin y el propio Trotsky, dígase la necesaria Revolución Socialista Mundial como verdadero contexto de liberación nacional y construcción socialista. El sentido final de la concepción de Trotsky pudiera sintetizarse en sus propias palabras cuando afirma:

“El esquema de desarrollo de la revolución mundial, tal como queda trazado, elimina el problema de la distinción entre países "maduros" y "no maduros" para el socialismo, en el sentido de la clasificación muerta y pedante que establece el actual programa de la Internacional Comunista. El capitalismo, al crear un mercado mundial, una división mundial del trabajo y fuerzas productivas mundiales, se encarga por sí solo de preparar la economía mundial en su conjunto para la transformación socialista. Este proceso de transformación se realizará con distinto ritmo según los distintos países. En determinadas condiciones, los países atrasados pueden llegar a la dictadura del proletariado antes que los avanzados, pero más tarde que ellos al socialismo” .

La consideración de Trotsky acerca de la imposibilidad de la construcción del socialismo en un país aislado y retrógrado – para emplear sus propios términos -, no invalida la aspiración de luchar por el socialismo como alternativa a la sociedad capitalista en las naciones subdesarrolladas. De hecho, reconocía todo su valor histórico y legitimidad a la Revolución Socialista de Octubre: “…, de esto no se deduce, ni mucho menos, la conclusión de que la Revolución de Octubre haya sido históricamente "ilegítima", conclusión que huele a un filisteísmo impúdico. La conquista del poder por el proletariado internacional no podía ni puede ser un acto simultáneo en todos los países. La superestructura -y la revolución entra en la categoría de las "superestructuras"- tiene su dialéctica propia, la cual penetra autoritariamente en el proceso económico mundial, pero no suprime, ni mucho menos, sus leyes más profundas. Y ahora da la clave de su reconocimiento a esta Revolución: “La Revolución de Octubre ha sido "legitima", considerada como primera etapa de la revolución mundial, que necesariamente tiene que ser obra de varias décadas. El intervalo entre la primera y la segunda etapa ha resultado más largo de lo que esperábamos. Pero no por eso deja de ser un intervalo, ni puede convertirse en época de edificación de una sociedad socialista nacional” .

Si asumimos al pie de la letra el criterio de Trotsky, el cual nos parece en principio válido, la Unión Soviética nunca llegó a conocer verdaderamente la sociedad socialista, y difícilmente cualquier otra sociedad periférica logre hacerlo sin una revolución socialista mundial mediante. Queda claro que el rol histórico de las revoluciones socialistas periféricas es desatar la revolución socialista mundial que justificaría materialmente la aniquilación universal del capitalismo y su sustitución por la nueva sociedad socialista.

Desde el punto de vista específico de las premisas materiales de la transición al socialismo, Trosky sostiene que “El capitalismo ha preparado las fuerzas y las condiciones de la revolución social: la técnica, la ciencia, el proletariado”.

Aparece ya aquí una referencia directa a la ciencia y la técnica como premisa material de la transición al socialismo en el contexto del capitalismo, lo que es evidentemente sintomático del papel que estas comenzaban a desempeñar en la economía y sociedad capitalista de la época. El aspecto de la técnica es muy relevante. El desarrollo tecnológico en el capitalismo ocurre de forma cíclica, contradictoria. Aparece lo que Carlota Pérez llama oleadas de desarrollo, muy interrelacionadas con los ciclos económicos largos. Estas ideas son profundizadas en la segunda parte de este libro, pero baste acá resaltar que la potencia tecnológica del capitalismo está expuesta a movimientos recurrentes, oscilatorios, y esto es, en nuestra opinión, clave para comprender la influencia específica del factor tecnología presentado por Trosky en las condiciones de realización efectiva de las premisas materiales de la transición al socialismo.

Otro centro importante de discusiones teóricas estuvo en Europa Occidental en el contexto de la II Internacional. Entre los grandes teóricos de esta organización destacan Rudolf Hilferding y Rosa Luxemburgo.

Rudolf Hilferding aparece como otro gran teórico de filiación marxista, aunque en algún momento rompe con esta posición. De su obra magna El Capital Financiero comentó Lenin se trataba de un análisis teórico extremadamente valioso de la fase última de desarrollo del capitalismo.

Es precisamente en El Capital Financiero, donde Hilferding expone de forma sintética el vínculo concentración del poder económico político – capital financiero – dictadura del proletariado, vínculo que, en nuestra opinión, actúa como premisa material de la transición socialista en la concepción de Hilferding.

Según él: “Es una ley histórica que: en las formaciones sociales basadas en antagonismos de clases, las grandes revoluciones sociales no se producen hasta que la clase dominante ha alcanzado el nivel más alto posible de la concentración de su poder. [...]Así, pues, la victoria del proletariado está unida a la concentración del poder económico en manos de unos pocos magnates capitalistas o asociaciones de magnates y a su dominio sobre el poder del Estado. [...] El capital financiero en su perfección significa el grado más elevado de poder económico y político en manos de la oligarquía capitalista. Es la culminación de la dictadura de los magnates capitalistas. [...] En el choque violento de los intereses hostiles, la dictadura de los magnates capitalistas se convierte, finalmente, en la dictadura del proletariado”.

La obra escrita fundamental de Rosa Luxemburgo es La Acumulación del Capital, libro surgido a decir de la propia autora a partir del contacto de ella con la teoría marxista de la reproducción del capital social y la explicación de sus modelos de relación intersectorial.

Luxemburgo entiende que el problema de la realización se destraba si se rompe con el supuesto marxista de una economía cerrada y se acepta que la realización de la plusvalía correría de la mano de grupos, sectores, clases o incluso naciones no puramente capitalistas. Esto indica dos posibles escenarios. La existencia de grupos, sectores y/o clases no capitalistas al interior del país capitalista, o simplemente países no capitalistas en el mundo.

Esta concepción, lleva a pensar que el capitalismo además de las fuerzas que lo empujan materialmente, encuentra acicates y/o motivaciones objetivas que lo atraen y lo mantienen en constante y necesaria expansión.

Esta fuerza de atracción sería la incesante búsqueda de territorios, países o mercados no capitalistas para incorporarlos a su lógica reproductiva. Los límites del capitalismo estarían entonces no ya en sus contradicciones internas, es decir, no en las fuerzas que lo empujan, sino en los propios límites económicos, geográficos y espaciales que encuentra este sistema para su expansión, o sea, en las fuerzas que lo atraen. De hecho, Luxemburgo plantea su hipótesis de la transición al socialismo sobre esta base.

“De este modo, el capital va preparando su bancarrota por dos caminos. De una parte, porque al expansionarse a costa de todas las formas no capitalistas de producción, camina hacia el momento en que toda la humanidad se compondrá exclusivamente de capitalistas y proletarios asalariados, haciendo imposible, por tanto, toda nueva expansión y, como consecuencia de ello, toda acumulación. De otra parte, en la medida en que esta tendencia se impone el capitalismo va agudizando los antagonismos de clase y la anarquía política y económica internacional en tales términos, que mucho antes de que se llegue a las últimas consecuencias del desarrollo económico, es decir, mucho antes de que se imponga en el mundo el régimen absoluto y uniforme de producción capitalista, sobrevendrá la rebelión del proletariado internacional que acabará necesariamente con el régimen capitalista”.

En Teoría del Desarrollo Capitalista, Sweezy expone su concepción de la transición socialista en estrecho vínculo con su interpretación del imperialismo. Según él, el imperialismo tiene dos límites fundamentales. El primero de ellos asociado a la interacción de sus aspectos nacionales e internacionales. “La fuerza de oposición crucial tiene su origen dentro de las naciones capitalistas – las filas de clase se aprietan cada vez más y el conflicto de clase aumenta en intensidad, la clase obrera se ve obligada a adoptar una posición anticapitalista y a proponerse como meta la realización del socialismo – pero serán las guerras de redivisión las que establecen las condiciones para su triunfo” […] “El segundo límite fundamental para el imperialismo surge de las relaciones entre la metrópoli y la colonia”.

Esto ocurre de dos maneras. En primer lugar el imperialismo crea en las colonias problemas económicos y sociales imposibles de resolver bajo tal esquema de dominación. En segundo lugar, las condiciones de vida se agravan para casi todas las clases y grupos sociales y son así arrastrados a la lucha por la independencia nacional. Coexiste así un movimiento prosocialista en el Norte y un movimiento nacionalista en el Sur. Para Sweezy, este movimiento nacionalista es llevado a cabo por segmentos de la burguesía nacionalista que cede su puesto a las fuerzas revolucionarias y el movimiento termina siendo también en el Sur un movimiento socialista .

Aún cuando pudiera haber en esta perspectiva aspectos rescatables, es evidente que no ha sucedido lo que Sweezy concebía casi como una necesidad histórica. En realidad han pesado más los elementos de aburguesamiento de la clase obrera vistos ya arriba que las contradicciones entre esta y la capitalista, eso en los países centrales, y en los países periféricos pudiera concebirse como tendencia que se refuerza y atenúa regularmente, pero no como un movimiento absoluto y sobre todo generalizado. De cualquier forma, en esta investigación tomamos mucho del espíritu de Sweezy en nuestra interpretación del desenvolvimiento global del capitalismo.

El polaco OskarLange es ampliamente conocido en la literatura económica socialista por su concepción del socialismo de mercado. No obstante, también realizó importantes estudios acerca de la cuestión de las premisas materiales de la transición al socialismo.

Lange identifica como premisas materiales de la transición al socialismo las contradicciones entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción expresadas concretamente en la aparición y consolidación del capitalismo de Estado y las agudas contradicciones de clase dentro de la sociedad capitalista . Y precisa atinadamente que “Las relaciones socialistas de producción sólo se establecen después de la victoria de la revolución proletaria, en consecuencia, después de la adquisición del poder político por la clase trabajadora .

Es significativo, desde nuestra perspectiva, la siguiente afirmación de Lange: “Cuanto más desarrollado está el capitalismo monopolista de Estado, mayores son los medios del Estado capitalista heredados por el nuevo Estado socialista” .

Estas tesis vienen a sumarse a las ya vistas de Marx, Lenin, Preobrajensky y Rudolf Hilferding, donde se resalta la necesidad de la nacionalización y la concentración de poder económico y político real en manos del Estado como premisa de la transición al socialismo, aún cuando se trate de un Estado burgués. Aquí, al igual que la tesis de Lenin sobre el Capitalismo Monopolista de Estado como antesala del socialismo, es importante distinguir si se le debiera dar una interpretación histórica o funcional.

Histórica en el sentido que señala grado de madurez acumulativa del capitalismo, funcional por su parte señala grado y tipo de funcionamiento económico. Consideramos que estos autores lo ven desde una perspectiva histórica. En tal sentido es válida, pero en nuestra opinión, si se tiene en cuenta la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como tendencia histórica del sistema, debería tener una lectura también funcional. Dígase, cómo el movimiento objetivo y recurrente de estos Modelos Globales afectan el grado de funcionalidad de esta antípoda masiva de la clase obrera que es el Estado burgués.

Charles Bettelheim desarrolla una serie de importantes ideas en torno a problemas medulares relacionadas en gran medida con la cuestión de las premisas materiales y el proceso de transición al socialismo propiamente dicho. Es el caso de las diferencias esenciales existentes entre nacionalización y socialización; el papel de las relaciones monetarios mercantiles y la ley del valor en la economía socialista y lo que él llamó “adaptación de las formas de propiedad al grado de desarrollo y al carácter de las fuerzas productivas”.

Concentrémonos primeramente en la problemática nacionalización – socialización. Según Bettelheim, nacionalización es sinónimo de estatización, mientras que socialización “implica una capacidad social para contabilizar y distribuir los medios de producción y los productos”.

Así aparece que la nacionalización de la propiedad antecede necesariamente a la socialización socialista de dicha propiedad. De esto es consciente el propio Bettelheim cuando refiere que: “La propiedad estatal es una condición necesaria para la socialización al nivel del Estado, pero aún no constituye”. Y complementa su visión sobre la interacción dialéctica de ambas categorías con la siguiente afirmación: “Para que haya socialización al nivel del Estado, éste debe tener la capacidad de disponer efectiva y eficientemente de los medios de producción y de los productos. Sin esta capacidad, existe una nacionalización sin socialización. Una capacidad como ésta es el resultado de un desarrollo histórico, se encuentra vinculada al propio desarrollo de las fuerzas productivas, y a la transformación correlativa de las relaciones de producción”.

En otro nivel de su análisis, Bettelheim valoró las formas de propiedad más coherentes a lo que definía como grado de desarrollo y carácter de las fuerzas productivas. Bettelheim desarrolló un método para medir el grado de socialización. A partir del diagnóstico, se recomendaba aplicar los más altos tipos de socialización en relación con el más alto grado de desarrollo y carácter de las fuerzas productivas, y viceversa.

Esta lógica está claramente contextualizada en la economía que ya comenzó la transición socialista. Sin embargo, es nuestra opinión, que su espíritu puede ser empleado para interpretar la cuestión de la preparación de las premisas materiales de la transición al socialismo en el contexto del capitalismo.

Precisamente, en la parte III del libro introducimos la categoría grado de correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción capitalista, que en algún sentido puede considerarse relacionada con la de Bettelheim, pero que nos permite comprender cómo la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista, considerada como tendencia histórica del sistema, establece temporalmente un grado de correspondencia alternativamente elevado o bajo que termina condicionando las premisas materiales de la transición al socialismo.

Desde el punto de vista teórico – práctico, Ernesto Che Guevara, realiza indiscutibles aportes a la doctrina marxista sobre el socialismo. En sus trabajos, conferencias, discursos, etc, se pueden hallar excelentes tesis acerca de la construcción de la sociedad socialista. Ahora, desde el punto de vista de las premisas materiales y de la transición consideramos que las siguientes son algunas de las más ilustrativas de su pensamiento.

“En el esquema de Marx se concebía el período de transición como resultado de la transformación explosiva del sistema capitalista destrozado por sus contradicciones; en la realidad posterior se ha visto cómo se desgajan del árbol imperialista algunos países que constituyen las ramas débiles, fenómeno previsto por Lenin. En estos, el capitalismo se ha desarrollado lo suficiente como para hacer sentir sus efectos, de un modo u otro, sobre el pueblo, pero no son sus propias contradicciones las que, agotadas todas las posibilidades hacen saltar al sistema. La lucha de liberación contra un opresor externo, la miseria provocada por accidentes extraños, como la guerra, cuyas consecuencias hacen recaer las clases privilegiadas sobre los explotados, los movimientos de liberación destinados a derrocar regímenes neocoloniales, son los factores habituales de desencadenamiento. La acción consciente hace el resto”.

Se puede observar que el Che asume la posición leninista de la transición periférica basada en prácticamente los mismos elementos de premisas materiales indicados por Lenin. También reconoce que: “… no estamos frente al período de transición puro, tal como lo viera Marx en la Crítica del Programa de Gotha, sino a una nueva fase no prevista por él; primer período de transición del comunismo o de la construcción del socialismo”.

Claudio Katz es otro de los autores que en la actualidad aportan a la teoría del socialismo. Sus ideas esenciales se aproximan más bien al ideal de sociedad socialista - o comunista – que ha de establecerse en un futuro como alternativa al orden capitalista. Pero destaca algunas ideas también en torno a la problemática del tránsito y las premisas materiales. En este sentido se aproxima claramente al análisis marxista. “El devenir socialista se asienta objetivamente en el desenvolvimiento de tres tendencias del capitalismo contemporáneo hacia la centralización del capital, la socialización del trabajo y la distribución de las pérdidas de las grandes empresas entre el conjunto de la sociedad”. Y se acerca a las posiciones leninistas – trotskistas cuando refiere que “El socialismo no emergerá espontáneamente de los desequilibrios económicos, sino de la acción consciente de los trabajadores y de su organización política como clase independiente”.

Uno de los representantes del pensamiento socialista contemporáneo más influyente es el profesor IstvánMészáros. Según éste autor la contradicción principal del sistema capitalista actual está entre su tendencia a la expansión o transnacionalización y la necesidad de mantener su Estado Nación”.

Esta contradicción ha alcanzado, según Mészáros, su clímax histórico: “Llegamos a un nuevo estadio histórico en el desarrollo trasnacional del capital: aquél en que ya no es posible evitar el enfrentamiento de la contradicción fundamental y la limitación estructural del sistema. O sea, el fracaso de constituir el Estado del sistema del capital en sí como complemento de sus aspiraciones y articulación trasnacionales, de modo que se superen los antagonismos explosivos entre Estados nacionales que caracterizaron el sistema de forma constantemente agravada a lo largo de los dos últimos siglos”.

Aún cuando el autor señala una tendencia real del desarrollo capitalista contemporáneo, nos parece que exagera la perspectiva de una transnacionalización que haya traspasado definitivamente el umbral de lo nacional generando en un enfrentamiento sistémico colosal. En nuestra opinión, y es un criterio que retomamos en la segunda parte de este libro, gran parte de las características y dinámicas de la llamada globalización están condicionadas en un alto grado por la vigencia temporal del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal implementado a partir de los setenta del siglo XX. Esto no niega que existan tensiones reales, históricas y acumulativas entre lo nacional y lo transnacional, pero las consideramos aceleradas temporalmente por este Modelo Global, por lo que su expresión pudiera ralentizarse bajo un Modelo Global distinto.

A modo de síntesis, podemos referir que el propio funcionamiento del capitalismo como sistema genera las premisas materiales de la transición al socialismo en su interior. La ley de correspondencia sitúa el proceso de transición en el capitalismo central, la ley del desarrollo económico y político desigual, en el capitalismo periférico. Pero, si bien se ha reconocido que el desarrollo mundial capitalista en las condiciones del capitalismo monopolista genera un polo periférico y con ello universaliza las premisas materiales de la transición al socialismo, consideramos deba valorarse que el capitalismo central no sólo subdesarrolla sistemáticamente al capitalismo periférico, sino que lo integra dialécticamente en sus Modelos Globales de Acumulación Capitalista que, en nuestra opinión, aparecen como una tendencia histórico - objetiva del sistema.

La consideración fundamental es que, debido a que los Modelos Globales de Acumulación Capitalista dan a la economía capitalista mundial un funcionamiento tipo, el capitalismo periférico tendrá además de sus movimientos y contradicciones propias de polo subdesarrollado, una forma de funcionamiento ajustada a los requerimientos del Modelo Global vigente. Consideramos que la fundamentación científica del significado real de esta situación para la preparación y realización de las premisas materiales de la transición al socialismo es una problemática aún no resuelta por la teoría económica. En la segunda parte de este libro fundamentamos entonces la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como una tendencia del sistema, capaz por necesidad objetiva de afectar las premisas materiales de la transición socialista presentes en el seno del sistema capitalista.

 

PARTE II. FUNDAMENTOS PARA LA INTERPRETACIÓN DEL DESENVOLVIMIENTO GLOBAL CAPITALISTA

Capítulo 4. El nivel esencial del desenvolvimiento capitalista

A partir del año 1900 aproximadamente, el capitalismo se consolida en una nueva y superior fase de su desarrollo definida como imperialismo. De tal manera, su historia quedaba seccionada en dos fases de desarrollo: el capitalismo premonopolista y el capitalismo monopolista, o imperialismo.

El imperialismo marca un cambio cualitativo en la existencia del capitalismo, sin embargo, significa también una continuidad. El tipo de propiedad fundamental continúa siendo la propiedad privada, la variación se registra en la forma histórica - concreta que asume. Así, en el primer estadio del imperialismo se distingue la propiedad privada monopolística, en el segundo estadio la propiedad privada monopolista – estatal, en el tercer estadio propiedad privada monopolista estatal transnacional.

Estos cambios en torno a la forma de la propiedad privada y la conformación de un mecanismo de regulación económica acorde a esta mutación, han llevado al sistema a transitar dentro de la fase monopolista por diferentes y sucesivos estadios de desarrollo.

Estos estadios de desarrollo han sido las siguientes: Capitalismo Monopolista Privado (1900 – 1930) - Capitalismo Monopolista de Estado (1945 – 1970) - Capitalismo Monopolista de Estado Transnacional (1970 - hoy) . La sucesión en el tiempo de estos momentos está condicionada por los incesantes procesos de socialización, concentración y monopolización de la producción, el capital y la propiedad que se dan en los marcos del capitalismo.

En este trabajo defendemos la concepción de que el estadio que comienza a desarrollarse a partir de los años setenta del siglo XX tendrá en el Estado una pieza clave, inherente al nuevo mecanismo de regulación económica que habrá de generar el sistema para adaptar su funcionamiento al nuevo grado de desarrollo histórico que asumen los procesos de socialización, concentración y monopolización de la producción, el capital y la propiedad; y que se expresan innegablemente en fuertes e indetenibles tendencias objetivas a la transnacionalización de la vida económica del capitalismo. Es por eso que preferimos usar la categoría Capitalismo Monopolista de Estado Transnacional.

Consideramos que estos procesos de socialización de la producción, el capital y la propiedad siempre van más adelantados que los mecanismos de regulación que impone el sistema, esto explica que a partir de los setenta, se observe cierto retraso en la conformación de un mecanismo de regulación económica acorde con el nuevo grado de transnacionalización o internacionalización de la economía capitalista. Pero esto es un retraso relativo, temporal, no una ruptura absoluta expresada en la imposibilidad de que el Estado pueda incorporarse activamente a un nuevo mecanismo de regulación económica ahora de alcance monopolista – estatal – transnacional. En tal sentido, El Estado será una parte fundamental, no secundaria ni superada, del nuevo mecanismo de regulación del capitalismo transnacional.

La debilidad relativa en el plano económico observable en el Estado a partir de los años setenta del siglo XX responde, en nuestra opinión, a la coincidencia en el tiempo de dos procesos: el dominio de un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero donde el Estado es relativamente repelido por el sistema – esto se fundamenta más adelante-; y el otro proceso dado en el retraso relativo existente entre el nuevo grado de socialización de la producción, el capital y la propiedad que se alcanza en el capitalismo a partir de los años setenta del siglo XX por un lado, y la necesaria conformación de un nuevo mecanismo de regulación económica capitalista por el otro. Pero, estos desfases son transitorios, y es muy esperable en un futuro observar el Estado como pieza clave del nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista y del nuevo mecanismo de regulación económica.

Algunas formas incipientes de regulación internacional han aparecido ya y se han ido consolidando, mostrando la gestación del nuevo mecanismo de regulación económico capitalista:

“Primeramente, tiene lugar una incentivación de la regulación estatal de esas relaciones, a través de la creación de un mecanismo de consultas y armonización de políticas económicas entre los gobiernos de los países capitalistas altamente industrializados, así como entre los representantes de estos gobiernos y asociaciones monopolistas internacionales. [ … ] En segundo lugar, adquiere cada vez más importancia dentro del sistema de regulación monopolista estatal, la ampliación y modificación de las funciones de las instituciones financiero – crediticias internacionales. (…) La ampliación de las funciones y actividades de organizaciones internacionales y su cooperación con las corporaciones trasnacionales industriales y bancarias representan la modificación más importante en el sistema internacional de regulación monopolista de Estado, desde mediados de los años 70. [ …] En tercer lugar, aparece la regulación a nivel de consorcios que presupone dos momentos de su concretización práctica, o la unión de dos tipos de regulación: regulación dentro del consorcio y regulación entre los consorcios. ( …) Dado el peso de las corporaciones internacionales industriales y bancarias la regulación entre los monopolios constituye el nivel principal de regulación monopolista de Estado en el plano internacional”.

Otros autores se refieren a la incipiente coordinación interestatal de las políticas macroeconómicas desde los años setenta del siglo XX: “Una de las primeras expresiones de esta interrelación se puso de manifiesto tempranamente en las reuniones de la Comisión Trilateral dada la necesidad de la coordinación de políticas entre los países capitalistas desarrollados, inicialmente en el marco del Grupo de los Siete (G – 7) en los años 70 del pasado siglo. A pesar de que los resultados de esa política han sido dispares, se ha registrado una tendencia creciente hacia una mayor interrelación entre los principales agentes de la economía mundial, identificada con el fenómeno de la globalización económica”.

En palabras del propio director del FMI Dominique Strauss Kahn, se advierte el sentido estratégico de la regulación que se plantea alcanzar el sistema: “El control, la objetividad y la colaboración – a escala global – serán necesarios para abordar los retos que se avecinan”.

Al definir el Capitalismo Monopolista de Estado, se había resaltado mediante las consideraciones de Esteban Morales, el papel de la militarización de la economía capitalista. Este autor señala el alto grado de interdependencia entre las corporaciones monopolistas productoras de armamentos y la burocracia política – militar y el gasto de defensa del Estado como una de sus manifestaciones principales. Según el propio Esteban Morales, la economía militar también experimenta un evidente proceso de transnacionalización. El hecho es que, necesariamente, este proceso de transnacionalización tendría implícitamente al Estado incorporado como una pieza clave.

Así sostenemos que el Estado será totalmente relevante en el plano económico y político para el nuevo mecanismo de regulación capitalista que ha comenzado a perfilarse a partir de los setenta del siglo XX, y en tal sentido preferimos definirlo como Capitalismo Monopolista de Estado Transnacional. Se conjuga en él la fuerza económica y política del Estado con la fuerza económica y la influencia universal de los monopolios transnacionales, y el mecanismo de regulación económica intenta, con fuerza quizás desconocida en la historia del sistema, traspasar el umbral de lo nacional y alcanzar el ámbito global. En tal sentido, el sistema podrá integrar la acción espontánea del mercado mundial, con las acciones conscientes de los Organismos Financieros Internacionales, las Empresas Transnacionales y los Estados Nación Imperiales.

En general se puede plantear que el eje sobre el cual se despliegan estas fases y estadios está dado en las mutaciones de la forma de la propiedad privada y la conformación de un mecanismo de regulación económica acorde a estas mutaciones. Como fuerza histórica que los impone está la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción y como mecanismos de transmisión desde esta base al organismo del sistema capitalista están los procesos de socialización y concentración del capital, la producción y la propiedad.

A este nivel de desenvolvimiento capitalista, expresado en fases y estadios de desarrollo lo identificamos como nivel esencial. Lo consideramos así dado que expresa el desarrollo histórico – concreto de las variables esenciales del sistema: forma de propiedad, procesos de socialización y concentración de la producción, el capital y la propiedad, en los marcos del capitalismo.

 

Capítulo 5. El nivel de comportamiento del desenvolvimiento capitalista

Los ciclos económicos han estado formando parte tanto de las dos fases como de los diferentes estadios de desarrollo del capitalismo. Se reconocen dos tipos de ciclos económicos. Los ciclos cortos y los ciclos largos. En cuanto a la transformación histórica del capitalismo, el ciclo largo es el más apropiado para el estudio del sistema, por lo que apoyamos el análisis del desenvolvimiento capitalista en este ciclo.

Los ciclos largos alcanzan una duración que oscila entre los 50 – 60 años. Su existencia está vinculada a la lógica interna del sistema capitalista, y más concretamente a las interacciones dialécticas de la dinámica del progreso científico – técnico y la cuota de ganancia como factores endógenos por un lado, y a la lucha de clases como factor exógeno por el otro lado.

El ciclo largo está compuesto de un punto de inflexión, una onda larga ascendente, una crisis estructural y una onda larga descendente. Durante las fases de onda larga descendente se dan los procesos de innovación e introducción tecnológica revolucionaria (Shumpeter, Kondratiev, Marx), en el punto de inflexión juegan un papel fundamental los factores extraeconómicos (Gordom, Mandel). Una vez dispuestos ambos elementos, el sistema asimila la nueva generación tecnológica y comienza a describir una onda larga ascendente. La crisis estructural o fin de la onda larga ascendente e inicio de la onda larga descendente ocurren debido al agotamiento de la reserva de innovaciones (Schumpeter) o al fin de la ola de grandes inversiones en la creación de nuevas tecnologías. (Marx).

La presencia de la onda larga ascendente se reconoce por dos elementos fundamentales: a) entrada en funcionamiento de un mecanismo de regulación económica renovada, y b) un crecimiento de la cuota de ganancia que estimula todo el curso de la reproducción. La onda larga descendente por: a) Se produce un gradual decrecimiento de la cuota de ganancia que pone en peligro todo el curso de la reproducción, b) Se genera una crisis del mecanismo de regulación económica, c) El sistema es incapaz de dar lugar a la ley económica fundamental bajo las nuevas condiciones de las fuerzas productivas.

Puede plantearse de forma general que los ciclos económicos largos se despliegan sobre el eje que significa el comportamiento de la cuota de ganancias. La fuerza básica que condiciona tal movimiento en la cuota de ganancias y por consiguiente en la coyuntura capitalista radica directamente en la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción.

Para los economistas que se han dedicado a este tema cabe poca duda acerca de la existencia real de los ciclos largos en la vida económica del capitalismo. De hecho, se plantea que en la historia del capitalismo se han sucedido cuatro de estos ciclos. A continuación presentamos lo que puede ser denominado evidencia empírica de este proceso de larga data en el capitalismo. Para eso nos apoyaremos en algunos resultados de investigaciones presentados por los propios autores clásicos de este tema, y estudiosos contemporáneos de la cuestión.

Según el propio autor de “La Nueva Fase de Desarrollo Económico y Social del Capitalismo Mundial” “…, los investigadores de las fluctuaciones económicas están de acuerdo en que existe la repetición de los ciclos largos u ondas largas y la periodización es parecida; los periodos de Freeman, Soete, Louca y Mandel giran alrededor de las fechas de las ondas planteadas por Kondrátiev en 1926.

Kondrátiev reconoce dos ciclos largos completos, con duración de 60 y 47 años respectivamente, y la onda ascendente del tercer ciclo; Mandel habla de tres ciclos largos completos, el primero de 54 años y los dos restantes de 45 años, y una onda ascendente, que empezó en Estados Unidos en 1940 y en Europa en 1948 hasta 1973, y la posibilidad de que la onda descendente, que empezó en 1973, llegue a un punto de inflexión en 2000; Freeman- Soete, plantean cuatro ciclos largos completos, con duración de 60 años, el primero, y 50 los tres últimos; Freeman y Louca tienen tres ciclos completos, el primero de 68 años, los siguientes de 46 años promedio, y una onda ascendente hasta 1973” .

La evidencia estadística acerca de la existencia de los ciclos u ondas largas es abrumadora, centrándose en variables claves, que son: precios, producción, inventos e innovaciones, inversión de capital, comercio, salarios reales, actividad de la clase obrera, y guerras. Los siguientes cuadros ilustran algunas de ellas

Para este autor aquí citado “En estos cuadros se puede observar claramente la alternancia de las ondas largas de ascenso y de descenso de la actividad económica ”.

Tabla 5.4. Períodos de alza del ciclo económico largo.

Primer Período de Alza. ( 1790 – 1823)

(Innovaciones básicas decisivas en máquinas herramientas y máquinas de vapor, ramas de crecimiento dominante en la industria textilera.) Este primer período de desarrollo del Capitalismoen Inglaterra respecto a los demás países, se convirtió en un asunto “puramente británico”.

Segundo largo período de alza. (1850 – 1872)

( producción de acero y de hierro, altos hornos e importantes innovaciones) Centro del fenómeno Gran Bretaña; sólo en el período de crecimiento desacelerado 1872 – 94, pasaron las iniciativas en las innovaciones básicas y ramas de crecimiento económico a Alemania.

Tercer largo período de alza. ( 1894 – 1913)

(Desarrollo industrial acelerado, innovaciones básicas, papel creciente de la ciencia en la producción de innovaciones básicas. Tecnologías claves: química, electricidad, radio, auto, construcción de maquinarias, teléfonos, etc) Dominada claramente por Alemania y Estados Unidos, Gran Bretaña, no logró mantener después de 1873 el nivel de desarrollo de las fuerzas productivas anteriormente alcanzado, perdiendo su papel predominante en las innovaciones básicas decisivas disminuyendo también la tasa de crecimiento de la producción industrial. Este cambio en la correlación de fuerza imperialista en su relación con las condiciones del reparto económico y territorial existente fue considerada por Lenin causa decisiva para el estallido de la Primera Guerra Mundial.

Cuarto Largo Período de Alza. ( Comienza con la preparación de la Segunda Guerra Mundial y se extiende de 1950 – 1973 )

(Industrias de crecimiento como la química, la aviación, la automovilística, la construcción de maquinarias, la electrónica, industria de computadoras e innovaciones básicas como plásticos, fibras sintéticas, radio, v., aviones de pasajeros, producción masiva de autos, radar, etc.) Después de la II Guerra Mundial, Estados Unidos se transformó en escenario principal de esta fase de alza y de las innovaciones técnicas en los años 60, Japón y algunos países europeos occidentales fundamentalmente la RFA ganan terreno delimitándose claramente a la altura de los años 70 la existencia de tres centros imperialistas.

Elaborado por el autor a partir de: Campos Alfonso, J. Matilde y García Fernández, Francisco. 2002. Las formas de movimiento de la crisis estructural en los países capitalistas altamente industrializados. En: Lecciones de Economía Política del Capitalismo. Colectivo de Autores. Tomo II. Segunda Parte. 574 – 575. pp.

En base a estos resultados empíricos obtenidos mediante la revisión bibliográfica sobre la obra de importantes representantes de la cual hemos presentado una muestra aquí, y a partir de nuestras propias consideraciones de la lógica evolutiva del capitalismo; asumimos como totalmente válida la presencia de los ciclos largos de la vida económica, entendiendo que estos tienen un serio impacto sobre la totalidad de los procesos socioeconómicos que se suceden en el interior del sistema capitalista.

Este nivel de desenvolvimiento capitalista expresado en ciclos económicos lo identificamos como nivel de comportamiento de la valorización del capital. Es la expresión más concreta de la situación que vive la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción y su expresión en la cuota de ganancia del sistema. A diferencia del nivel esencial, este tiene un alto grado de recurrencia histórica, los ciclos económicos llevan al sistema, aún con las obvias características históricas existentes, a repetir especie de escenarios de desenvolvimiento capitalista.

Capítulo 6. El nivel funcional del desenvolvimiento capitalista

Por lo analizado hasta aquí, el sistema capitalista como totalidad en constante transformación y evolución histórica se mueve en dos niveles altamente reconocidos. Ahora bien queda por integrar al estudio del sistema un tercer nivel de desenvolvimiento que, como los demás, tiene sus características e implicaciones específicas dentro del régimen capitalista y, lo que resulta más importante a los fines de este trabajo, está estrechamente relacionado con las premisas materiales de la transición socialista. Este nivel es el nivel funcional y su expresión principal está dada en lo que hemos dado en llamar genéricamente Modelo Global de Acumulación Capitalista.

6.1. El Modelo Global de Acumulación Capitalista

El Modelo Global de Acumulación Capitalista es la estructura sistémica conformada por un grupo de variables socioeconómicas que genera el capitalismo para favorecer por todas las vías posibles la valorización de los capitales, la subsiguiente acumulación del mismo y la consiguiente reproducción del sistema en su conjunto. La conformación de tal Modelo Global conjuga la capacidad consciente y espontánea de construcción económica del sistema capitalista.

Es una estructura que integra dialécticamente en su funcionamiento a todas las economías y sistemas aislados, haciéndolos funcionar acordes a un requerimiento tipo a escala de sistema mundial. Su funcionalidad tiene el motor impulsor en el centro capitalista, que responde a las exigencias del desenvolvimiento capitalista, y luego se expande a la periferia capitalista incorporando a este polo en la dinámica del nuevo Modelo Global, de forma tal que la realidad de diferenciación socioeconómica de ambos polos queda atrapada dialécticamente en un esquema tipo de funcionamiento capitalista.

Los indicadores de un Modelo Global de Acumulación Capitalista se expresan en un conjunto de variables socioeconómicas de carácter funcional que le dan contenido y naturaleza específica. A estas variables las denominamos variables funcionales y son:

1. Patrón de acumulación del capital social.

2. Dimensión económica del Estado – Nación.

3. Naturaleza y rol del Sistema Monetario Financiero Internacional. (SMFI),

4. Cuerpo Social – Institucional – Político.

En la historia del sistema capitalista, y con más claridad en su fase monopolista, se han venido configurando y apareciendo recurrentemente dos variantes típicas de Modelo Global de Acumulación Capitalista. Estas son: a) Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero (1900 – 1930 / 1970 - ¿?) y b) Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial (1945 – 1970). Entre las dos variantes median fases de transición que definimos como fases de transición intrasistema o intermodelo global. Estas pueden ser de transición proproductiva comercial (tránsito de un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero a un Modelo Global típicamente Productivo Comercial); o proespeculativa financiera (tránsito de un Modelo Global típicamente Productivo Comercial a un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero).

6.2. Comportamiento histórico de las variables funcionales del sistema y conformación de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista

La existencia alternativa de dos variantes específicas de Modelos Globales de Acumulación Capitalista, se sustenta en el carácter recurrente, periódico y cíclico que describen en el plano histórico las variables funcionales que constituyen dichos Modelos Globales. Este epígrafe tiene como objetivo analizar el comportamiento histórico de estas variables, lo que argumenta la existencia de las dos variantes típicas de Modelos Globales que hemos identificado.

Para este propósito hemos empleado los tres estadios de desarrollo capitalista en la fase monopolista. Estadio I: 1900 – 1930; Estadio II: 1945 - 1970; Estadio III: 1970 -¿?, y hemos analizado cómo se han comportado las distintas variables funcionales en dichos estadios.

Ø Variable Funcional 1. Patrón de Acumulación del Capital Social.

Estadio I: 1900 – 1930. Con el arribo del capitalismo monopolista el sistema despliega una de sus más impresionantes espirales financieras especulativas. Varios de los principales teóricos de inicios del siglo XX (Lenin, Hilferding, Keynes) observaron este proceso de caída en la cuota de ganancia y el auge simultáneo de la actividad especulativa – financiera. La figura 2. 1 muestra como desde 1880 hasta 1920 la cuota de ganancia sufre una fuerte caída tendencial. La respuesta del capital fue asumir un patrón de acumulación especulativo – financiero que va a durar hasta los años treinta. Si se observa la gráfica se verá que a partir de ese momento la cuota de ganancia del capital social describe un claro movimiento al alza sostenida.

Precisamente, en el estadio II (1945 - 1970) el sistema en su conjunto comienza a abandonar el paradigma de acumulación capitalista previo e inicia un desarrollo sobre la base de la acumulación productivo – comercial.

Este estadio II registra el proceso de industrialización de las principales economías capitalistas del mundo. Abriga además los procesos de industrialización en América Latina. Se potencia por todas las vías la expansión y profundización del mercado interno como motor del crecimiento económico, las propias economías periféricas son asumidas como demanda global en un intento del sistema de integrar a su lógica productiva a todo el planeta. Las economías centrales muestran potentes niveles sostenidos de crecimiento del producto nacional y de la productividad del trabajo. Todos estos son claros signos de que el capitalismo había asumido por casi treinta años un patrón de acumulación productivo – comercial.

Observando en la misma gráfica 2.1., en el estadio III se evidencia claramente una tendencia decreciente sostenida en la cuota de ganancia que alcanza hasta mediado de la década de los noventa. Todo el paradigma económico – institucional creado alrededor de la acumulación productiva – comercial se debilita ostensiblemente y el sistema se dirige decididamente a un patrón de acumulación especulativo – financiero. Las siguientes valoraciones y estadísticas demuestran el despliegue de la actividad especulativo financiera como principal vía para la valorización del capital a partir de la década de los setenta del siglo XX:

§ “Si en el pasado las finanzas internacionales se movían en función de los procesos productivos o de comercio, a partir de los años 70 la autonomía creciente de los flujos financieros con relación a los flujos económicos reales fue considerable. [ … ] Desde la crisis del sistema de Bretton Woods, el 88% de todas las transacciones financieras a escala mundial han sido de tipo especulativo, contrastando con la correspondiente a las anteriores, las cuales en un 90% correspondieron a transacciones comerciales y de inversiones productivas”.

§ “La dimensión de la especulación es impresionante y ofrece el más vertiginoso cambio en la economía mundial en los últimos 20 años al compás de la toma del poder por la contrarrevolución monetarista en esencia neoliberal.

En 1975 la compra – venta de monedas extranjeras para pagos de bienes o servicios, esto es, como parte normal del comercio internacional de bienes y servicios representaba el 80% del total de monedas extranjeras transadas. El restante 20% era la especulación cambiaria que tradicionalmente era una parte minoritaria en el comercio de divisas.

Veinte años después el escenario había cambiado de forma radical. Ya entonces el 97.5% del total del comercio de divisas se hacía con fines especulativos y sólo el 2.5% cubría transacciones reales en bienes y servicios. La burbuja financiera alimentada por la especulación se ha transformado de socio menor en dueña aplastante del escenario económico. La economía especulativa decide y dicta las tendencias por encima y en desmedro de la economía real. (...) El movimiento diario del monstruo es alucinante: en 1973 las transacciones diarias en el mercado financiero eran de unos 15000 millones de dólares. En 1986 eran ya de 200000 millones y actualmente alcanzan aproximadamente la cifra de hasta 2 millones de millones”.

§ En un interesante artículo a propósito de la crisis inmobiliaria, la revista TheEconomist (2008), aporta un conjunto de datos sobre la economía estadounidense, que ponen en evidencia el grado de “financiarización” alcanzado en esa economía.

ü Las ganancias financieras como porcentaje de las ganancias corporativas pasaron del 10% en 1980 al 40% en 2007.

ü La participación de las acciones de sociedades financieras en el valor total del mercado accionario pasó en el mismo periodo del 6% al 19%.

ü Un portafolio de acciones, bonos y otros instrumentos rendía, antes de la crisis inmobiliaria, 14% anual, casi cuatro veces más que en el régimen financiero anterior.

ü El valor de los activos controlados por los fondos de cobertura (hedgefunds) se quintuplicó desde el 2000.

ü En 1980 la deuda del sector financiero era sólo el 10% de la deuda corporativa no financiera. Ahora representa la mitad.

Según Carlos Walter Porto Goncalves “…, las transacciones cambiarias del mundo, que eran más o menos de 20 millardos de dólares en 1970, eran ya de 1.3 billones de dólares en 1999. Solamente en los Estados Unidos, en 1980, los fondos de pensión, los fondos comunes, las compañías de seguro y los seguros de vida constituían activos financieros de 1.6 billones de dólares, cerca del 60 % del PIB del país. En 1990, esos activos eran ya de 5.2 billones de dólares, 95 % del PIB y, en 1993, eran más de ocho billones de dólares, o sea, 125% del PIB del país”.

Debe resaltarse que el fenómeno de la especulación financiera se expresó también en la periferia con gran fuerza, aunque los datos sean mucho menos publicitados. Según el mismo Carlos Walter: “En 1983, las ganancias en bolsa en la periferia llegaron a 100 millardos de dólares. Sin embargo, en 1993, esa cifra era ya de un billón 500 millardos ”. [ …] “El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo – PNUD- nos informa que el promedio de los intereses en los años ochenta fue del 4% anual en los países industrializados, y del 17% en los subdesarrollados”.

Toda esta vorágine especulativa financiera se desarrolla al tiempo que la economía real, expresada en la dinámica del PIB se deprime:

§ “Los datos confirman que en los últimos años conforme aumentan las cifras que se mueven en el Sistema Financiero Internacional la evolución del PIB de los países capitalistas desarrollados entre 1950 y 1996 ha ido decreciendo.

“Realmente, la economía real, productora de bienes y servicios que satisfacen necesidades humanas, se ha convertido en un enano insignificante frente a la economía de casino. Más que en ningún otro momento en la historia del Capitalismo, la palabra mágica es especular”.

Según uno de los más recientes trabajos de Samir Amin: “El volumen de las transacciones financieras es el orden de 2 mil millones de millones de dólares cuando la base productiva, el PIB mundial, sólo es de 44 millones de millones de dólares. Una múltiple y gigantesca diferencia”.

La interacción del comportamiento de la economía real y la economía virtual se representa con alta claridad en la siguiente tabla que analiza el comportamiento de los principales índices de la economía real y la economía virtual en los principales países capitalistas.

Más recientemente la denominada burbuja financiera se ha desplazado por diferentes ramas de la economía capitalista en un tipo de movimiento que indica a las claras la naturaleza parasitaria y auto destructiva de este proceso. Los sectores inmobiliarios, de los alimentos y del petróleo han sido los más afectados en esta espiral.

En resumen, es apreciable una trayectoria a lo largo del siglo XX que sugiere la existencia de un proceso recurrente en cuanto a la práctica de la acumulación capitalista, que va conformando períodos de predominio especulativo – financiero, a períodos de predominio productivo – comercial. Las formas históricas – concretas en que esto ocurre no son idénticas obviamente, pero de manera general se practican claramente estos dos comportamientos.

Ø Variable Funcional 2. Dimensión económica del Estado – Nación.

El cambio de fase en el desarrollo del capitalismo suscitado en los inicios del siglo XX no encontró en el Estado una respuesta rápida. De hecho, el liberalismo – consolidado desde la segunda mitad del siglo XIX- prevaleció aún en medio del dominio de los monopolios y sólo vino a replantearse su condición tras la crisis de 1929 – 1945.

El “New Deal” en los Estados Unidos, la aparición de la teoría keynesiana, la base objetiva material que significa la imbricación de los monopolios con la actividad estatal, e incluso la II Guerra Mundial fueron los elementos necesarios y suficientes para que el Estado tomara una posición clave y central en la vida económica de las naciones capitalistas.

El Estado se hacía imprescindible para la economía capitalista en su nivel funcional, dado que debía comenzar a participar activamente de la reproducción del sistema para garantizar su funcionamiento progresivo. Para mediados del siglo XX los economistas y políticos burgueses eran conscientes de la tendencia hacia la superproducción y la desocupación que caracterizaba al régimen capitalista. Prevaleció el tratamiento del sistema económico desde el lado de la demanda, lo que se traduce en la práctica en un potenciamiento de la misma en el afán de acercar su volumen al nivel de oferta existente. Es en esta lógica donde aparece la intervención del Estado como palanca de la propia reproducción del sistema. El Estado tendrá por fuerza que actuar sobre un incremento de la demanda total del sistema. Esto lo haría a través de cuatro vías fundamentales: incremento de los gastos gubernamentales en consumo, incremento de las inversiones estatales, mediante la política redistributiva del ingreso nacional tendiendo a potenciar la demanda sobre todo de los grupos de bajos ingresos creando un amplio mercado interno, y sumando un neto positivo en el sector externo de la economía lo que se lograría favoreciendo la penetración de los capitales propios en el extranjero y practicando una balanza comercial favorable vía instrumentos proteccionistas.

En la tabla 2.3. puede observarse la clara tendencia a incrementar la participación del Estado en los asuntos económicos seguida por la economía norteamericana desde 1900 hasta 1960.

Por otra parte, el Estado se convierte en un importante propietario que invierte en las ramas que se consideran poco rentables o demasiado riesgosas para el capital privado pero que son claves en el funcionamiento de la economía. Se despliega también el uso de las políticas macroeconómicas para regular el sistema.

Esta exposición caracteriza la participación activa y reguladora del Estado en los asuntos económicos del capitalismo en el estadio II. Es un contraste evidente con el estadio I, donde se caracterizó por ser una participación pasiva y poco reguladora del sistema.

El estadio III aparece como una reacción frente al papel económico asumido por el Estado en la posguerra. De la mano de la crisis estructural, de la caída en la cuota de ganancias, de la estanflación, de la caída en los niveles de productividad social del trabajo y de la reacción política, entre otros factores, los economistas neoclásicos vuelven a enarbolar su tesis de que el mercado por sí solo es capaz de garantizar la armonía del sistema económico.

Tanto los Programas de Ajuste Estructural aplicados por los Organismos Financieros Internacionales (OFIs), como la propia doctrina y práctica económica establecida con base en el denominado Consenso de Washington, hacen un gran énfasis en el desmantelamiento de la capacidad económica del Estado.

El estadio III se sitúa en una posición bastante diferente a la existente en el estadio II en cuanto a la participación del Estado en los asuntos económicos. En estas nuevas condiciones el Estado transfiere poder económico, y grandes volúmenes de propiedad, transfiere su capacidad de regulación económica al mercado interno y externo, transfiere su poderío económico a las ETNs enclavadas en la propia nación, al tiempo que dirige sus limitadas políticas macroeconómicas a encauzar por sano rumbo la marcha del mercado.

Se llega así un estadio donde el Estado en el plano económico aparece debilitado, retraído de la reproducción del sistema económico, cercano a las posiciones de gendarme de la burguesía pero cediendo el funcionamiento económico del sistema en gran medida al mercado.

Existe claramente entonces una aproximación entre los estadios I y III, una especie de repetición de fase sólo interrumpida por el período de posguerra pero que enseña a las claras las huellas de un pasado ya vivido, ahora recreado bajo las nuevas condiciones de desarrollo que impone el despliegue de las fuerzas productivas y la internacionalización de las relaciones económicas, pero más allá de esas obvias y necesarias diferencias, en esencia se trata de un estadio que vuelve a alejar al Estado de los asuntos económicos, tal como la vivida entre 1900 y aproximadamente 1930.

Ø Variable Funcional 3. Naturaleza y rol del Sistema Monetario Financiero Internacional. (SMFI).

En esta variable funcional analizamos tres aspectos. El primero de ellos está asociado al papel que juega el dinero como mercancía universal en este sistema; en segundo lugar hacemos una síntesis de las características básicas de este sistema por cada estadio destacando sus rasgos principales, la forma de relación de las economías nacionales con el sistema, la lógica que se potencia en cuanto a acumulación del capital; en tercer lugar analizamos el mecanismo de corrección o equilibrio de la balanza de pagos. Estos tres elementos están asociados tanto a la esencia capitalista del SMFI como a su capacidad funcional.

En el estadio I el SMFI se apoya en el Sistema Patrón-Oro, viniendo desde el siglo XIX hasta 1914 y en un segundo momento Sistema Patrón Cambios-Oro que va desde 1918 – 1940.

En este estadio el SMFI se regulaba básicamente por las leyes del mercado mundial, sin importante participación del Estado, por lo que la regulación estatal sobre las variables de contacto con tal sistema era prácticamente nula. Se trataba de un sistema proespeculativo – financiero devenido materialmente del nuevo grado de desarrollo alcanzado por las bolsas de valores y las sociedades por acciones en el capitalismo, además obviamente de la influencia directa que significó la monopolización de la vida económica a inicios del siglo XX.

Las características de este sistema están muy entrelazadas con el mecanismo empleado para lograr el equilibrio de la balanza de pagos. Este se basaba en las transferencias de oro no organizadas de un país a otro por canales privados. El hecho principal es que se consideraba existía un mecanismo automático para la corrección de la balanza de pagos a través de las variaciones en los niveles de precios internos.

En el estadio II (1945 – 1970) se emplea el denominado sistema patrón – oro – dólar. Aquí se adopta el dólar como equivalente del oro en las operaciones de pago internacionales. Se empleó la paridad fija al dólar en el resto de los países integrantes del sistema. El cambio del dólar en oro constituía el nexo fundamental de todo el sistema monetario con este metal. Se desarrolló un amplio proceso de regulación monopolista estatal en el seno de este sistema con la anuencia del Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional. (FMI).

Las características funcionales del SMFI en este estadio están asociadas con el mecanismo de corrección de la balanza de pagos. Este se asocia básicamente al comportamiento de las variables de la economía real, a diferencia del estadio I donde se partía del movimiento de los precios para corregir la balanza de pagos.

El SMFI de este estadio II se caracteriza en definitiva por ser un sistema proproductivo, favorecedor de la economía real, subordinado a la búsqueda del crecimiento económico y el nivel de ocupación. Un Sistema donde las economías nacionales se conectaban con un relativo dominio de sus variables de contacto dando un mayor grado de soberanía. Un Sistema regulado por el Estado y un sistema de tasas de cambio fijas.

En el estadio III aparece un SMFI desmonetizado, con el dólar aún como principal divisa internacional pero sin un respaldo en oro como había prevalecido en el estadio anterior. Bajo estas circunstancias la paridad comienza a plantearse en términos de oferta y demanda en el mercado de divisas. Su mecanismo de corrección de la balanza de pagos se lleva a cabo mediante las modificaciones de los tipos de cambio.

Los tipos de cambios han de fluctuar sujetos a las fuerzas de oferta y demanda en el mercado mundial de divisas. Detrás de esta idea aparece la especulación monetaria como base para la regulación del equilibrio en la balanza de pagos y la oportunidad material para convertir el SMFI en una máquina de valorizar los capitales alejados de la producción.

El SMFI del estadio III en su dimensión funcional puede caracterizarse como regulado por las fuerzas del mercado mundial, un sistema dotado de leyes de auto reproducción interna que en cierto grado lo independizan de las condiciones de reproducción de la economía real, un Sistema que funciona acorde a los intereses de la reproducción del capital financiero – especulativo, un sistema ante el cual el Estado, sobre todo el periférico, tiene escasa capacidad de regulación de sus variables de contacto, un Sistema que se sitúa como centro del universo capitalista y no como afluyente de recursos, como un Sistema catalizador de la especulación monetaria, de la fuga de capitales y de la deuda externa.

Ø Variable Funcional 4. Cuerpo Social – Institucional – Político.

Esta es una variable más compleja que las demás toda vez que está condicionada por las variables de contenido económico, pero a nivel de superestructura cuenta con sus propias variables incidentes. Consideramos no obstante que aún bajo estas circunstancias especiales, el cuerpo socio – institucional –político progresa a largo plazo gobernado principalmente por las variables económicas y brinda, por lo tanto, caracteres acordes con esta dinámica económica, por lo que, aún siendo en grados diversos de desarrollo, reaparecerán algunos elementos importantes para garantizar la funcionalidad del sistema al nivel superestructural a las exigencias de la base económica.

Si esto es así, en los estadios analizados previamente encontraríamos cambios sustanciales también en la funcionalidad socio institucional política. De 1945 a 1970 prima la acumulación productiva – comercial en el capitalismo central, y en el caso del periférico se realiza incluso una práctica desarrollista basada sobre todo en la industrialización. En estas circunstancias, la que hemos denominado variable funcional cuerpo social - institucional, político muestra un comportamiento activo, orgánico. Esta tesis se puede ilustrar con la siguiente idea: “Dentro del modelo fordista la agregación social estaba “dada” (automáticamente creada por el sistema fabril) aunque era una agregación mecánica, coercitiva, forzada y, en ocasiones, despóticas. Era, repetimos, una comunidad terriblemente despótica, pero dentro de la cohesión fordista de cierto modo era un producto automático del sistema”.

Es decir, la acumulación productiva – comercial integra potencialmente a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto, además, este tipo de acumulación exige de un desarrollo progresivo en la demanda efectiva para el país. Tal situación hace que el sector de los trabajadores gane en importancia económica, dado que serán los protagonistas del nuevo esquema de acumulación. En este sentido, el sector de los trabajadores gana en fuerza política al ganar en fuerza económica.

Una de las formas básicas de la organización de los trabajadores son los sindicatos. Estos sólo pueden asimilar trabajadores empleados, y en la medida que más potente se hace la base industrial y el proceso productivo como base de la sociedad más crece el empleo y con él la demanda de fuerza de trabajo, lo que ubica a los trabajadores en una posición privilegiada para negociar colectivamente sus intereses. Es obvio que industrialización y sindicalismo no son una misma cosa, pero la historia ha demostrado que desindustrialización sí se asemeja bastante a muerte del sindicalismo.

En cuanto a institución y expresión de poder político, el Estado Nación es una maquinaria potente, capaz de centralizar la gestión económica y con ella la actividad política de la nación. La expresión socio – institucional es la de un Estado capaz de lograr la legitimidad política y la funcionalidad de la sociedad civil. Hay que recordar que el enfoque cepalino puede adscribirse, sin mayores problemas, a la burguesía industrial nacionalista que encabezó las primeras fases del patrón de acumulación que propició la industrialización sustitutiva tradicional”. Puede creerse que el auge vivido por el pensamiento económico institucional en todos estos años está apoyado materialmente en el expansivo desarrollo de las instituciones burguesas periféricas.

El estadio III evidencia la asimilación de un patrón de acumulación especulativo – financiero, que como ya planteamos arriba se acompaña de una regresión del poder y papel económico del Estado en pos del mercado interno y externo.

De alguna manera esto se expresa en la vida socioinstitucional – política del capitalismo, especialmente en las condiciones de organización de la clase obrera, el papel del sindicalismo y la fortaleza y dinámica de los vínculos sociales por un lado, y en cuanto a la dimensión sociopolítica – institucional del Estado burgués por el otro.

En cuanto al primer aspecto, los cambios en la base económica sucedidos en los últimos treinta años han provocado cosas como las siguientes: “..., en el modelo posfordista la cohesión social dejó de ser algo dado. La sociedad de nuestros días está dominada por el riesgo, por una absoluta falta de seguridad, por lo impredecible. ( ...) En esta sociedad el desarrollo industrial no puede seguir garantizando la reconstrucción de los vínculos sociales; estos vínculos, o se reconstruyen artificialmente de alguna manera o están ausentes”.

Estos sucesos de asocian a la asimilación de un nuevo paradigma en la acumulación capitalista y sobre todo, a la pérdida de importancia relativa de la economía real, la demanda efectiva y con ella de los trabajadores como clase social.

En esta misma lógica puede plantearse que “… los problemas de legitimidad política entran en franco conflicto con los problemas de la racionalidad económica” – al tiempo que “se privilegia la cuestión de los equilibrios macroeconómicos por encima de los mecanismos de integración social”.

La segunda dimensión conlleva un análisis más detenido. Está claro que aún en las condiciones de un retraimiento del Estado en los asuntos económicos como el sucedido en los últimos treinta años no debilita ni un ápice el carácter burgués de esta maquinaria y su naturaleza represiva de una clase social contra otra. El Estado sigue siendo burgués y sigue siendo represivo por naturaleza. Pero una pérdida real de poder económico, expresada en un debilitamiento de la capacidad reguladora, interventora y propietaria de esta institución, tiene por fuerza que afectar su dimensión política.

Esta debilidad en la dimensión política del Estado – sobre todo el periférico - no se hace evidente mientras prosiga dominando un gobierno burgués proimperialista, al que le bastará con aplicar la fuerza bruta para controlar la situación social; pero en cuanto un gobierno nacionalista llega al poder político, encuentra una estructura debilitada en lo económico y por tanto, limitada en lo político. Consideramos que la debilidad política del Estado Nación viene así a sumarse a la debilidad económica del mismo y a un tipo de acumulación especulativo – financiero.

Al menos desde la década de los cuarenta hacia acá, la estructura socioinstitucional y la dimensión política del Estado Nación han seguido una trayectoria condicionada en alto grado por las exigencias y necesidades de la acumulación capitalista. Apoyándose sobre tal base, la que consideramos con una naturaleza recurrente en el capitalismo, podemos deducir que la dimensión socioinstitucional y política del Estado Nación puede atravesar igualmente fases similares de existencia, en alto grado condicionadas al nuevo carácter de la acumulación capitalista.

A modo de síntesis, podemos plantear que las cuatro variables que conforman el Modelo Global de Acumulación Capitalista muestran a lo largo del siglo XX, un comportamiento recurrente, cíclico y periódico. La interacción orgánica, dialéctica, entre estas variables conforma el Modelo Global, que aparece en definitiva como la estructura sistémica donde todas estas variables se adecuan a un comportamiento específico. El Modelo Global es mucho más que la simple suma mecánica de sus variables funcionales. Es una estructura sistémica que propicia la valorización, acumulación y reproducción del capital social en su conjunto, cuestión esta que ninguna de las variables funcionales por sí solas y desconectada de las demás podría garantizar.

6.3. La lógica del comportamiento histórico de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista

No basta con describir el comportamiento histórico de los Modelos Globales, pues es clave poner en claro las determinantes, los mecanismos de transmisión que conectan orgánicamente las distintas variables funcionales, la conformación definitiva del Modelo Global, y sobre todo, la relación de estos Modelos Globales con los procesos, movimientos y variables más fundamentales del sistema capitalista. Esto permitiría caracterizar la dinámica de los Modelos Globales como un proceso causal y no casual.

El movimiento histórico de los Modelos Globales en un ciclo de aparición, consolidación, agotamiento y sustitución, etc. lo definimos como ciclo funcional del capitalismo. Lo consideramos una tendencia histórica del sistema capitalista. Su base material está dada en la acción de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción siempre latente y que, bajo las condiciones del capitalismo se nutre de los procesos y dinámicas básicas de esa sociedad, lo que complica en un momento determinado el proceso vital de valorización – acumulación – reproducción del capital social.

Ante esta perspectiva de fallo estructural en el sistema, el régimen necesita abandonar su estructura corriente y buscar una nueva conformación orgánica para dar solución a los problemas creados y dar paso nuevamente al proceso vital. Esta problemática encuentra solución en el ciclo funcional del capitalismo, enfáticamente en la conformación de un Modelo Global capaz de adaptar el funcionamiento del sistema a las exigencias históricas de su proceso de valorización.

De manera general, la estructura secuencial del ciclo funcional es la siguiente:

Fase 1: Accionar crítico de la correspondencia. → Fase 2: Impacto adverso en los procesos de valorización, acumulación y reproducción del capital que se expresa en una caída de la rentabilidad del capital. → Fase 3: Agotamiento del Modelo Global de Acumulación Capitalista vigente. → Fase 4: Fase de transición intrasistema o intermodelo global → Fase 5: Consolidación y puesta en marcha del nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista en el país más avanzado del capitalismo mundial. → Fase 6: Internacionalización del nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista → Fase 7: Reestablecimiento de los procesos de valorización, acumulación y reproducción del capital, lo que se expresa en una recuperación de la valorización del capital.

El ciclo funcional ha sido uno de los causantes de que el sistema capitalista haya logrado, al menos en el corto y mediano plazo histórico, sustituir las transiciones intersistema, dígase su propia liquidación material como sistema, por transiciones intrasistema, que son transformaciones de importante alcance pero dentro de su propia esencia de sistema. Este es, sin lugar a dudas, uno de los impactos fundamentales del nivel funcional en las premisas materiales, básicamente en su realización, especialmente en las condiciones del capitalismo central aunque también tiene importante efecto en la periferia.

Es sabido que la dinámica capitalista ocurre de tal forma que por espacios de tiempo las fuerzas productivas son capaces de desarrollarse acorde a los principios objetivos de la economía capitalista, es decir un desarrollo que no importa por lo absoluto sino por su posibilidad de ocurrir de forma rentable para el capital; pero en otros momentos esto no ocurre así.

En la fase del capitalismo premonopolista una situación comprometida no lograba encontrar otra solución que la crisis cíclica de superproducción, puesto que la única alternativa que tenía el capital era de la de fluir a una rama u otra de la economía, pero en todas terminaría encontrando el mismo problema. Con el arribo del capitalismo monopolista la situación cambia. La alternativa no es ya únicamente elegir entre una rama u otra de la economía, sino elegir entre un tipo de vertiente económica y otra, concretamente el sistema podía elegir funcionar en un patrón de acumulación productivo comercial o un patrón de acumulación especulativo financiero.

Dadas las circunstancias necesarias (no correspondencia fuerzas productivas – relaciones de producción, caída de la cuota de ganancias en la economía real) el sistema activa un patrón de acumulación especulativo – financiero que arrastrará todas las demás variables funcionales del Modelo Global de Acumulación Capitalista a su lógica objetiva y con ello al sistema capitalista a funcionar en base a un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero en este caso.

Esta situación se extenderá hasta que el sistema haya logrado reestablecer la correspondencia fuerzas productivas – relaciones de producción y pueda nuevamente activarse el patrón de acumulación productivo – comercial y un Modelo Global típicamente Productivo Comercial. Así, el mecanismo de transmisión que conforma el Modelo Global es el siguiente:

1. Comportamiento tendencial de la cuota de ganancia. → 2. Corrección del patrón de acumulación. → 3. Corrección del papel económico del Estado Nación → 4. Corrección del rol y la naturaleza del SMFI → 5. Corrección del cuerpo social, institucional, político. → 6. Conformación plena del nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista. → 7. Comportamiento socioeconómico ajustado a la lógica del Modelo Global.

¿Por qué la correspondencia acelerada condiciona un Modelo Global típicamente Productivo Comercial? Cuando la cuota de ganancia es elevada, las inversiones son atraídas por la denominada economía real. Esto hace que el capital disponible para la actividad especulativo financiera y la estructura institucional del capitalismo deje de favorecer dicha modalidad de reproducción económica.

Así, cuando se premia la inversión real, se está asumiendo un patrón de acumulación productivo – comercial. Pero la presencia de los monopolios en el sistema lleva al mismo a una situación de estancamiento económico, que se traduce en que la oferta total es mayor que la demanda total en todos los mercados. Tal situación sólo puede ser resuelta con la intervención directa del Estado en la economía capitalista, de una forma sistemática mientras se aplique el patrón de acumulación productivo comercial. Además, la regulación de las variables económicas por parte del Estado se hace indispensable debido a que estas han de estar dirigidas y deben tributar a un proceso de producción. El proteccionismo aparece como resultado de que el mercado interno se hace fundamental como lugar donde realizar en gran medida el ciclo del capital real (D-M-P-M´-D´).

De tal forma, un patrón de acumulación productivo comercial demanda del Estado las siguientes acciones en el plano económico: regular las variables macroeconómicas, intervenir en la generación de demanda efectiva y proteger el mercado interno. Así, estos Modelos Globales de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comerciales tienden a ser Estado Céntricos.

Por su parte, el SMFI como expresión desarrollada de la órbita de la circulación capitalista, responde objetivamente a las exigencias del proceso de producción capitalista. Básicamente, la evolución histórica del SMFI no puede explicarse por sí misma, sino observando cómo dicha evolución es determinada por las exigencias históricas de la producción capitalista. Siendo así, el SMFI nutrirá, servirá, apoyará la actividad económica fundamental del capitalismo. Si se trata de la acumulación productiva – comercial, entonces el SMFI actúa como canalizador de recursos para esta actividad, y toda su lógica de funcionamiento se ajustará a esta función - objetivo. Aquí caben los mecanismos de nivelación de la balanza de pagos, las formas de regulación y de contacto de los Estados con dicho sistema, etc. Básicamente, un patrón de acumulación productivo comercial, exige para su conformación plena, un SMFI proproductivo comercial, regulado estatalmente y asociado al comportamiento de las variables del sector real de las distintas economías nacionales.

Por su parte, la variable funcional cuerpo social, institucional, político es un componente de la denominada superestructura. Así, su naturaleza y comportamiento funcional estará en alto grado condicionada por la naturaleza y comportamiento funcional de la base económica. En nuestro esquema de análisis, el componente principal de la base económica considerado es el patrón de acumulación. Básicamente, un patrón de acumulación productivo comercial condiciona mayor integración, coherencia y funcionalidad social al otorgar mayor preponderancia funcional a las clases trabajadoras, tanto en el proceso de generación de la riqueza social como de su realización. Otro elemento que propicia esto es la estructuración más coherente de un mercado interno como espacio fundamental para la acumulación capitalista. En la misma medida que se asume un patrón de acumulación productivo comercial, más importancia relativa obtiene la conformación de un mercado interno amplio y solvente. Esto, indirectamente, tiende a consolidar la posición económica y política de los sectores trabajadores.

La otra dimensión de la variable funcional cuerpo social, institucional, político (dada en el cuerpo institucional - político) está relacionada tanto con el patrón de acumulación como con la dimensión económica del Estado Nación. La activación de un patrón de acumulación productivo comercial conlleva a una posición más activa y fortalecida del Estado en su dimensión económica; estos elementos conllevan a un fortalecimiento de la institucionalidad y la dimensión política del Estado Nación al crecer el espacio de lo público, de la regulación estatal, etc…

Finalmente, cuando todas las variables funcionales actúan de forma coherente y orgánica en base a las exigencias de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción, puede así identificarse el momento de la conformación plena de un nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista, esta vez típicamente Productivo Comercial que condicionará el funcionamiento capitalista durante un tiempo determinado.

b) ¿Por qué la correspondencia crítica condiciona la transición intrasistema o intermodelo global? La raíz del problema está en la caída de la productividad del trabajo social, que provoca una caída de la cuota de ganancia, y con ello condiciona el resquebrajamiento del patrón de acumulación productivo comercial. La base que lo sustentaba se ha debilitado y comienza a fracturarse. En la misma medida que se debilita el patrón de acumulación productivo comercial, el Estado comienza a ser rechazado objetivamente por el organismo económico, y todo está servido para que el capitalismo inicie un proceso de reconversión en su nivel funcional. Es esta precisamente la fase de transición intermodelo global. Simultáneamente, el SMFI comienza a reconfigurar su naturaleza y funcionamiento, pero estará subordinado a las exigencias del patrón de acumulación que aún está en descomposición y transición y por ende no brinda un funcionamiento definitivo. Lo mismo sucede con el cuerpo social, institucional, político, que comenzará un proceso de transformación determinado por los cambios acaecidos en el patrón de acumulación. La transición intrasistema o intermodelo se expresa así en el proceso simultáneo de transición o transmutación de las distintas variables funcionales del sistema.

c) ¿Por qué la correspondencia perdida condiciona un Modelo Global típicamente Especulativo – Financiero? Al colapsar la cuota de ganancia el sistema reacciona elevando la tasa de interés y reestructurando sus instituciones. Esto asegura dos cosas fundamentales. En primer lugar, resolver el problema de la valorización del capital social a través de la especulación financiera – se impone así este patrón de acumulación-, al tiempo que reconfigura sus instituciones y todos los factores de la superestructura para, en un futuro no demasiado lejano, poder asimilar la nueva generación de desarrollo tecnológico que está gestando el capitalismo. Así, este tipo de Modelo Global tiene como función estratégica lograr la valorización del capital en la órbita de la especulación financiera y simultáneamente reconfigurar sus instituciones en espera de un nuevo paradigma tecnológico y de un ascenso en la cuota de ganancias del capital real.

El Estado, en su dimensión económica, no desaparece de forma absoluta de la vida del capitalismo, pero en cierto sentido es rechazado por la propia lógica de funcionamiento del sistema. La clave está, en nuestra opinión, en que bajo un patrón de acumulación especulativo financiero la ganancia capitalista se obtiene en gran medida al margen de las complicaciones de la economía real, complicaciones que como la superproducción, la desocupación y la insuficiente demanda efectiva, eran corregidos por el Estado. Una vez que estos males no se expresan con la misma urgencia o impacto directo en el sistema, el Estado pasa a convertirse en una pieza relativamente prescindible para la reproducción económica capitalista.

Bajo esta lógica, la variable funcional Sistema Monetario Financiero Internacional deja de actuar como un medio para convertirse en un fin en sí mismo. Si antes dicho Sistema existía para alimentar la acumulación productiva comercial – y así garantizaba y alimentaba un proceso externo a él, dígase el propio proceso de producción-, ahora existe en gran medida para garantizar la valorización del capital en el nuevo patrón especulativo financiero, convirtiéndose en una grandiosa maquinaria para la valorización del capital mediante la especulación financiera, monetaria, etc. En estas condiciones, el proceso de valorización ocurre también en su propio interior.

Los mecanismos de corrección de la balanza de pagos pasan, de ser gobernados por las variables del sector real de la economía – un mecanismo que propiciaba indirectamente la acumulación productivo comercial -, a ser gobernados por las fluctuaciones de las monedas en el mercado mundial, dígase un mecanismo gobernado por las variables del sector monetario que dan a la especulación un papel preponderante como mecanismo espontáneo de regulación. Estamos así ante un mecanismo esencialmente tributario de la especulación financiera como patrón de acumulación.

En cuanto a las implicaciones para la variable funcional Cuerpo Social, Institucional, Político; la pérdida relativa de importancia del sector real de la economía capitalista, conlleva a la pérdida relativa en importancia del trabajo como fuente de la riqueza abstracta en el capitalismo, e incluso como sector social encargado en gran medida de la realización de esta riqueza. Esto es, de forma muy esencial, una explicación a la crisis del mundo del trabajo observable en el modelo neoliberal. Simplemente, cuando prima un patrón de acumulación especulativo financiero, la clase trabajadora es poco útil para el sistema. Esto explica las elevadas tasas de desempleo en el capitalismo durante la era neoliberal – simplemente la demanda efectiva y dentro de ella el consumo de los trabajadores era poco importante para la realización del capital -, y la despreocupación de economistas y políticos por darle solución. La propia práctica de un patrón de acumulación especulativo – financiero tiende a desintegrar las estructuras productivas, y con ello la base material para la organización social, y de los sindicatos de trabajadores.

Simultáneamente, la activación de un patrón de acumulación especulativo financiero conlleva a una posición más pasiva y débil del Estado en su dimensión económica; estos elementos conllevan a un resquebrajamiento de la institucionalidad y la dimensión política del Estado Nación al disminuir el espacio de lo público, de la regulación estatal, etc…

Así, puede plantearse que la reacción del sistema ante una caída tendencial de la cuota de ganancias es replantear su Modelo Global de Acumulación Capitalista y conformar uno típicamente Especulativo Financiero.

En general, se puede generalizar que los procesos de cambio de un patrón de acumulación a otro, y por extensión de un Modelo Global a otro, están regido por fuerzas o tendencias objetivas, materiales. Fuerzas o tendencias que muestran un claro mecanismo de adaptación del sistema ante sus propias contradicciones y limitaciones para lograr sobrevivir.

Capítulo 7. La dinámica conjunta del sistema capitalista

A nivel de totalidad, el nivel funcional actúa como envoltura de los demás niveles del sistema capitalista, por lo que en la estructura del Modelo Global se registra la información proveniente de dichos niveles, esto se expresa en la presencia de tres tipos de variables socioeconómicas.

En primer lugar las variables esenciales, que dan al Modelo Global su esencia capitalista, le imprimen una naturaleza contradictoria y por tanto finita, le hacen surgir y perecer, y establecen el grado histórico de su desempeño. En segundo lugar, las variables de comportamiento que indican el momento concreto que atraviesa el capitalismo en la contradicción fuerzas productivas – relaciones de producción y que tiene en la cuota de ganancias su expresión fundamental. En tercer lugar aparecen las variables funcionales, que son las variables propias del Modelo Global de Acumulación Capitalista definidas anteriormente.

Así, el Modelo Global de Acumulación Capitalista y su lógica evolutiva no sólo no niega la existencia de aquellos otros niveles de desenvolvimiento reconocidos en base a las cualidades esenciales y de comportamiento del sistema, sino que de hecho los complementan al destacar dónde radica la capacidad funcional del régimen en un estadio histórico determinado.

Aún cuando para su estudio hemos separado mentalmente mediante la abstracción científica los tres niveles de desenvolvimiento capitalista, en realidad ellos forman parte de un todo indisoluble que es el sistema capitalista; por lo que están entre sí estrechamente vinculados, se complementan orgánicamente y responden, como causa determinante común, a la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción.

Estableceremos entonces los impactos fundamentales que realizan los distintos momentos de la correspondencia en los tres niveles del desenvolvimiento capitalista y después presentaremos en síntesis cómo reacciona el sistema capitalista en su conjunto.

Ø Impacto 1. En el nivel esencial del desenvolvimiento capitalista.

La tabla 2.2. muestra de forma sintética la relación correspondencia - nivel esencial del desenvolvimiento capitalista, especialmente tras el surgimiento del imperialismo.

Cuando las fuerzas productivas logran desplegarse generando lucro al capital, además de generar valores de uso o bienes y servicios, la órbita de las relaciones sociales, principalmente la forma concreta de la propiedad privada vigente no está amenazada por el propio desarrollo histórico del sistema.

Pero en cuanto las fuerzas productivas comienzan a ser frenadas por las relaciones sociales de producción vigentes, la producción de bienes y servicios no es capaz de generar lucro al capital, y la propiedad privada capitalista se sacude, sólo puede sobrevivir a través de la asimilación de un nuevo estadio de desarrollo que se verifica ante todo en una transformación importante a nivel de la misma propiedad privada.

En este sentido, el suceso más trascendental se dio cuando el sistema capitalista cambió de fase de desarrollo, es decir, cuando el capitalismo premonopolista se transformó en imperialismo. Durante el siglo XX, los cambios más espectaculares han estado asociados a la asimilación de nuevos estadios de desarrollo, un cambio cualitativamente inferior al registrado en los inicios del siglo.

Según la tendencia, se puede prever que el sistema está en los umbrales de consolidar o completar un nuevo estadio de desarrollo histórico que en términos temporales comenzó a perfilarse en la década de los setenta del siglo XX. Estamos hablando precisamente de la consolidación del Capitalismo Monopolista de Estado Transnacional como estadio de desarrollo con su correspondiente mecanismo de regulación económica.

Ø Impacto 2. En el nivel de comportamiento de la valorización del capital.

El influjo de la correspondencia sobre el nivel de comportamiento es sumamente interesante, y al ser además un tipo de movimiento recurrente, brinda importantes elementos para comprender la dinámica del sistema capitalista.

Ya hemos observado que históricamente la cuota de ganancia sigue un verdadero ciclo. Ahora bien, en la misma medida que la correspondencia hace gravitar de forma oscilante a la cuota de ganancia, esta al ser un indicador tan fundamental hace al capitalismo oscilar masivamente y describir verdaderos ciclos largos conformados por ondas largas ascendentes y ondas largas descendentes.

Ø Impacto 3: En el nivel funcional del desenvolvimiento capitalista.

El mecanismo de adaptación de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista a los distintos momentos de la correspondencia los explicamos ya en el epígrafe 2.2.3.

La siguiente figura ilustra de forma esquemática, pero bastante próxima a la realidad, el movimiento histórico y las interconexiones de los tres niveles del desenvolvimiento capitalista analizados.

La tabla 7.4. muestra de forma general el impacto sincrético de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción en el sistema capitalista.

Capítulo 8. Las transiciones intrasistema del capitalismo

8.1. Generalidades

Los momentos de transición son, por su naturaleza misma, momentos críticos del desarrollo social e histórico. Son los períodos de transformación acelerada y revolucionaria de las relaciones sociales vigentes asentadas en un grado de desarrollo ahora superior de las fuerzas productivas. Son los períodos de salto o discontinuidad que en lo histórico - social demuestran la presencia de las leyes generales del materialismo dialéctico.

Por estas razones debe inferirse que para el pensamiento marxista las transiciones sean un momento propio y necesario de la dinámica social en una escala histórica. Así, se pueden identificar una serie de mega transiciones que se dan entre los modos de producción conocidos hasta hoy: comunidad primitiva - esclavismo - feudalismo- capitalismo - ¿comunismo? En general, estas transiciones obedecen en el plano objetivo material a la correspondencia históricamente finita entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, y en el ámbito subjetivo a las luchas conscientes entre clases explotadas y explotadoras.

La doctrina marxista se preocupó y ocupó especialmente por la transición del capitalismo hacia el comunismo, sin que esto niegue en absoluto estudios y análisis de estos autores sobre las transiciones previas. La presentación que realizamos en el capítulo 1 de este libro no es más que un recorrido por dicha doctrina y otras que, con posterioridad, la asumieron como fundamento teórico metodológico.

Esta transición capitalismo - comunismo clasifica como una transición intersistema, entiéndase que ocurre desde el sistema capitalista pero termina superándolo históricamente. No es el estudio de las transiciones intrasistema lo que más desarrollan Marx y Engels. Se sabe, por lo que pudimos demostrar en el capítulo 1, que estos autores no concebían otro desenlace posible que la superación histórica del sistema capitalista.

La línea de pensamiento, iniciada por Lenin, señala el arribo del capitalismo a una nueva fase en su desarrollo: el imperialismo. Inspirados en esta concepción, autores posteriores identificaron nuevas etapas (que nosotros hemos preferido definir como estadios) en el interior de la fase imperialista del capitalismo: capitalismo monopolista privado, capitalismo monopolista de estado…etc. Esta línea de pensamiento es ya conocida y la discutimos en el capítulo 4 de este libro.

Ahora, si bien la continuidad de estos estadios expresan el desarrollo histórico del capitalismo, queda por precisar que el capitalismo transita en su propio seno por distintos momentos para lograr su funcionalidad como modo de producción históricamente determinado, y son las transiciones que ocurren entre lo que hemos definido y argumentado como Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Como hemos demostrado hasta aquí, este movimiento histórico a nivel de los Modelos Globales es sumamente importante e interesante porque condicionan en gran medida el funcionamiento del capitalismo, afectando material y subjetivamente todas las dinámicas que tienen su seno en ese propio sistema.

Esta tradición marxista - leninista que hemos comentado arriba, no ha tenido reparos en caracterizar los cambios de fases y estadios como una tendencia histórica inherente al capitalismo, pero nuestra opinión es que no existe razón alguna para mantener fuera de esta misma clasificación a la dinámica histórica de los Modelos Globales. Precisamente, hemos querido llamar transiciones intrasistema a las que ocurren en el interior del sistema capitalista y que se expresan en el agotamiento de un Modelo Global de Acumulación Capitalista y el paso hacia un nuevo Modelo Global. Esta es, evidentemente, una transición de menor rango histórico que la transición intersistema, incluso desde el punto de vista absolutamente histórico puede ser de rango inferior a las que ocurren a nivel de fases y estadios de desarrollo capitalista; pero consideramos que en el plano funcional son trascendentales para la vida del capitalismo, pues garantizan el funcionamiento vital del sistema. Consideramos que si el capitalismo no ha encontrado su ruina final - abstrayendo como probable causa la histórica pasividad de las fuerzas sociales opuestas al capital -, ha sido en gran medida gracias a estas transiciones intrasistema o intermodelos globales. Simplemente, el capitalismo tiene en estas transiciones, especialmente en la transición intermodelo global proespeculativa financiera y el dominio temporal de este tipo de Modelo Global, la forma histórica de resolver sus más complejos problemas y contradicciones de funcionalidad. Un ejemplo concreto de esta situación se dio en la década de los setenta y ochenta del siglo XX.

Estas transiciones no logran erradicar las contradicciones esenciales del capitalismo. No lo podrían hacer porque ocurren en un nivel más externo o concreto. Pero si propician que las expresiones más superficiales de estas contradicciones - los efectos de la caída de la cuota de ganancia - sean temporalmente atenuadas y controladas por el sistema.

Esto nos lleva a explicar una serie de consideraciones sobre estas transiciones intrasistema asociadas al conjunto dialéctico de las contradicciones del capitalismo como modo de producción. Esta explicación tiene como base la diferenciación que hemos establecido en los capítulos 4, 5 y 6 de este libro en cuanto a los niveles de desenvolvimiento histórico del sistema, esto es: nivel esencial, nivel de comportamiento y nivel funcional. La idea general es que las contradicciones esenciales del sistema capitalista se originan en el denominado nivel esencial, pero encuentran solución funcional en el nivel funcional. Es esta la verdadera explicación fisiológica de por qué el movimiento histórico de estos Modelos Globales es clave para garantizar la supervivencia del régimen. Analicemos las dos variables centrales que conforman el Modelo Global y su sistema esencial y funcional de contradicciones asociadas para que el lector pueda evaluar lo que sugerimos.

a) Contradicciones asociadas a la acumulación capitalista:

Las contradicciones de la acumulación capitalista en el nivel esencial se expresan entre el carácter cada vez más social de la producción y el carácter permanentemente privado de la apropiación. Esta contradicción, llevada hasta el extremo, sería la principal causa material de la aniquilación del capitalismo. Sin embargo, esta contradicción esencial se resuelve en el nivel funcional mediante uno de los polos que conforma la dimensión funcional de la acumulación capitalista, siendo esta dada entre las variantes de acumulación capitalista: acumulación productiva comercial o acumulación especulativa financiera. El sistema asume temporalmente una de estas variantes para garantizar su supervivencia cuando en el nivel esencial la contradicción se acentúa. Este tipo de movimiento favorece que la solución no tenga que ser intersistema, sino que queda en los marcos de una transición intrasistema, de un patrón de acumulación capitalista a otro patrón de acumulación también capitalista.

b) Contradicciones asociadas al Estado burgués.

Las contradicciones del Estado burgués en el nivel esencial se expresan entre el carácter representativo de la propiedad privada que este Estado realiza y el carácter social del proceso de producción que intenta regular. Esta contradicción se resuelve en el plano funcional mediante el uso de algunos de los dos polos que conforman la contradicción dialéctica, dada entre una posición activa, reguladora, proteccionista, etc. frente a una posición pasiva, desreguladora, etc. ante la reproducción del capital social. Como ya fundamentamos en el capítulo 6, un Estado activo… se asocia orgánicamente a un patrón de acumulación productivo comercial, mientras que un Estado pasivo se asocia a un patrón de acumulación especulativo financiero. Tampoco en lo referido a esta variable debiera pensarse en que las soluciones funcionales puedan eliminar las contradicciones esenciales. También en este aspecto debemos hacer énfasis. El pensamiento de izquierda en su afán de análisis esencialista pasa por alto las singularidades funcionales del Estado, singularidades de gran importancia práctica para las fuerzas revolucionarias. Esto es, tanto da el Estado del Keynesianismo como el del Neoliberalismo. ¡Es un Estado burgués¡ dirían siempre. Pero nosotros diríamos que sí, que es un Estado burgués, pero que su funcionamiento, su capacidad económica y política es radicalmente diferente en ambos modelos, y por tanto sus implicaciones para las luchas políticas revolucionarias es sumamente importante. El hecho es que el pensamiento marxista contemporáneo poco ha hecho para comprender la naturaleza de la participación del Estado burgués en la economía, y mucho menos ha podido comprender su rol en los denominados por nosotros Modelos Globales de Acumulación Capitalista. En este aspecto, este movimiento favorece que no tenga que ocurrir la transición intersistema y se pueda resolver a nivel de una transición entre Estados esencialmente burgueses.

Como puede deducirse de este análisis, las soluciones funcionales no eliminan las contradicciones esenciales, pero contribuyen a atenuarlas. De cualquier modo, el énfasis de nuestra exposición en este aspecto no es demostrar cómo estas contradicciones esenciales aún permanecen en el capitalismo, sino más bien mostrar cómo el sistema logra sobreponerse a ellas. El énfasis no es algún tipo de apología al sistema capitalista, sino más bien un claro llamado de atención a los entusiastas que sólo logran ver en cada nuevo grado de recrudecimiento de las contradicciones esenciales del sistema los síntomas y signos de la ruina final del capitalismo. Creemos que, en este sentido, confunden sus deseos con la realidad.

Queremos ahora discutir dos cuestiones que bien pudieran inquietar al lector:

1. ¿Significa este engranaje antes descrito algún tipo de mecanismo autónomo o volitivo que preserva y guía racionalmente al capitalismo?

2. ¿Significa este engranaje antes descrito la declaración explícita o implícita de la naturaleza infinita del capitalismo como modo de producción?

En ciencias sociales las preguntas son siempre más importantes que las respuestas, pero ensayaremos aquí nuestras propias respuestas.

1. ¿Significa este engranaje antes descrito algún tipo de mecanismo autónomo o volitivo que preserva y guía racionalmente al capitalismo?

En su época, y sin haber podido observar toda la evolución posterior del capitalismo que nosotros si hemos podido observar, el propio Marx se encargó de fundamentar su concepción del fetichismo inherente a la economía mercantil. Llegó a definir este fetichismo como objetivo. Es decir, la cosificación de las relaciones sociales de producción en el capitalismo es un fenómeno con base material, no era una alucinación de los agentes económicos y sociales. A medida que se desarrolla el sistema capitalista, este carácter fetichista se recrudece, dándole más autonomía real a las relaciones y procesos económicos haciéndolos cada vez más desconectados de la conciencia y voluntad humana. La economía se convertía en una grotesca y complicada creación del hombre social que cobraba vida propia y se le enfrentaba como una potencia mágica. Pero este proceso por más que irracional e inhumano, seguía siendo muy objetivo y sobre todo, real. Consideramos que este gran mecanismo de supervivencia del capitalismo no es más que una muestra del alto grado de desarrollo y expansión que puede adquirir esta naturaleza fetichista objetiva del modo de producción capitalista.

En otro momento de su obra, Marx, que tanto señaló las contradicciones del capitalismo, tuvo la genial intuición que lo llevó a plantear que el capital plantea trabas a la acumulación, pero que es capaz de crear los medios para bordear esas mismas trabas. Y en este mecanismo que hemos explicado hasta aquí están las pruebas de cómo el capital encuentra trabas en su reproducción pero crea las alternativas para su superación, al menos temporal.

2. ¿Significa este engranaje antes descrito la declaración explícita o implícita de la naturaleza infinita del capitalismo como modo de producción?

Nuestra consideración es que el capitalismo no es en modo alguno eterno. No lo ha sido hacia atrás en la historia (sólo surgió como sustituto del feudalismo) y no lo será hacia adelante (suponiendo que no aniquile antes la vida en el planeta, cosa que cada día se hace más probable). Pero en un plano menos abstracto y filosófico nuestros argumentos son los siguientes:

• Este mecanismo de transiciones intrasistema funciona automática y efectivamente sobre la base de un supuesto: la impotencia o anulación plena de la lucha política revolucionaria de las fuerzas opuestas al capital. Este supuesto, sin embargo, tiene gran peso terrenal, pues esa ha sido la actuación real de estos potenciales sujetos históricos del cambio. Por lo tanto, al menos en este sentido, el mecanismo descrito pudiera seguir funcionando libremente hasta que alguna fuerza política lo detuviese o simplemente hasta que colapsara la vida humana en el planeta.

• En un segundo plano, encontramos en la misma dinámica de las transiciones intrasistema una amenaza fundamental para el capitalismo. En nuestra opinión, el sistema podrá siempre transitar con mayores probabilidades de éxito desde un Modelo Global típicamente Productivo Comercial hacia un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero que en el sentido contrario. Aquí los principales ajustes no serían estructurales, asociados a la producción y sus leyes económicas y físicas. Pero en el caso de la transición desde un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero hacia un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, la posibilidad de que la transición se realice plenamente conlleva serios y radicales cambios estructurales y superestructurales, que demostrarán la posibilidad o no del capitalismo de actuar nuevamente como un modo de producción. Esa es la gran prueba histórica del régimen, si la pasa, habrá ganado su derecho a permanecer por algunas décadas más dominando la palestra universal. Pero es este momento el que, algún día marcará la hora final del sistema imposibilitado de realizar el proceso vital de valorización, acumulación y reproducción del capital social.

Si se quiere tener una idea aproximada de los distintos grados de complejidad que caracterizan a cada transición, podemos repasar los hechos históricos del siglo XX. La primera transición desde un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero hacia uno típicamente Productivo Comercial ocurrido en este siglo podemos ordenarla cronológicamente como sigue:

1929 - 1933: Crisis clásica de superproducción. En nuestro sistema categorial la identificamos como el Punto de Inflexión típico del nivel de comportamiento. Es Punto de Inflexión porque inicia el paso a la transición pro productiva comercial.

1933 - 1937: Depresión.

1939 - 1945: Segunda Guerra Mundial.

1950: Dominio del Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial de corte keynesiano.

Como se puede apreciar en este ordenamiento cronológico de los hechos económicos, esta transición pro productiva comercial necesitó un aproximado de 21 años para consolidarse, además de una destrucción masiva de fuerzas productivas y humanas por una espantosa guerra mundial.

La primera transición de tipo proespeculativa financiera puede decirse que se inició en el año 70 y en el 74 - 75 ya estaba bastante consolidada. Incluso, llegó a la periferia capitalista en los inicios de los 80. No se necesitó ni siquiera 15 años para realizarse. No hizo falta una destrucción masiva de fuerzas productivas mediante un acto tan complejo como lo es una guerra. Si se necesitaron importantes cambios a nivel de superestructura.

Sería quizás muy violento intentar generalizar a partir de sólo dos ejemplos históricos concretos. Pero consideramos que más allá de lo que nos ofrece la historia como evidencia, la racionalidad nos indica que es siempre más complicado hacer encajar el desarrollo de las fuerzas productivas en un marco ya maduro - decimos maduro y no podrido - de relaciones de producción, que propiciar la valorización masiva del capital en circuitos menos contradictorios como es el reino de las finanzas.

Los dos epígrafes que siguen a continuación, poseen nuestros criterios acerca de dos transiciones intrasistema. La primera de ellas ya ocurrió en la década de los setenta del siglo XX y se trata entonces de interpretar histórica y lógicamente aquellos acontecimientos. La segunda transición conlleva un análisis todavía más complejo, porque si tenemos razón, esa transición se está desarrollando en estos momentos, y el análisis de algo no absolutamente seguro y además altamente condicionado por procesos y acontecimientos de índole cotidiana, es siempre muy complicado. Por eso hemos pretendido captar sólo el movimiento tendencial menos influido por la coyuntura que, siempre quedará en el olvido para dar paso a las tendencias seculares.

 

8.2. La transición Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte Keynesiano – Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte Neoliberal en la década de los setenta del siglo XX

La mayoría de los ensayos que tratan sobre esta transición lo hacen a partir del estudio del modelo keynesiano como sustituido por el modelo neoliberal. Esto, si bien tiene parte de verdad objetiva, posee una limitación como análisis, al menos observándolo desde nuestra concepción global del capitalismo.

La transición en los setenta del siglo XX no fue esencialmente una transición entre keynesianismo y neoliberalismo, sino una transición desde un Modelo Global típicamente Productivo Comercial con una expresión teórico subjetiva y de política económica keynesiana hacia un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal. Aquí el contenido es el Modelo Global, el keynesianismo como teoría y política económica que es, no fue nunca más que un revestimiento externo de dicho modelo. Esto creemos que lo han obviado tanto los analistas marxistas como los de la ortodoxia neoclásica.

Lo que se agotó en la década de los setenta no fue el keynesianismo, fue el Modelo Global que lo justificaba históricamente. Por lo tanto, el primer análisis aquí debe intentar explicar la causa o el conjunto de causas que provocaron el desenlace más profundo. Una vez logrado eso podremos pasar a un plano más concreto y determinar las fallas específicas del modelo keynesiano que, como se verá, terminarían siendo provocadas por la ruptura interna del Modelo Global. Este análisis demostrará, que el keynesianismo no fue muerto y enterrado en los setenta, aún puede funcionar hoy - obviamente bajo nuevas formas - siempre y cuando el capitalismo logre recomponer un nuevo Modelo Global típicamente Productivo Comercial. Pero ahora repasemos algunas de las causas que en los setenta aniquilaron el Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte keynesiano.

• Primera causa: Caída en los niveles de productividad del trabajo social.

Como ya hemos explicado arriba en varias ocasiones, el Modelo Global típicamente Productivo Comercial se erige siempre sobre un alto desempeño de la productividad del trabajo. Todo el período de posguerra se caracterizó por poseer una alta tasa de productividad del trabajo. Sin embargo, para los años setenta, esta dinámica torció su tendencia y comenzó a caer. Las siguientes tablas demuestran empíricamente dicha situación.

Puede observarse, principalmente en el panel de la izquierda, cómo entre 1948 y 1973 la tasa de productividad del trabajo casi alcanzaba un crecimiento del 3%. Sin embargo, para mediados de los años setenta y en una situación que se extendería hasta 1995, la tasa de productividad del trabajo cayó a aproximadamente 1,4%. Debemos precisar que otras fuentes alternativas consultadas dan la misma lectura. Por lo tanto, es evidente que estamos ante una caída bastante significativa en la productividad del trabajo para este período. ¿Pudiera achacarse esta caída al modelo keynesiano? Sin duda muchos lo trataron de hacer, pero una vez que conocemos las interioridades de la teoría del ciclo económico largo, ¿no seríamos algo ingenuos al creer que fue la naturaleza del modelo keynesiano la que produjo tal caída en la productividad del trabajo? La respuesta es mucho más profunda que en un simple fallo de políticas económicas. Simplemente se había agotado el influjo expansivo de la gran masa de capital fijo, o de la renovación tecnológica generada después de la segunda guerra mundial. Este es un movimiento bastante observado e interpretado por autores neoshumpeterianos. De modo que la idea que defendemos acá es que hay una caída sensible y empíricamente registrada en la tasa de productividad del trabajo en la década de los setenta del siglo XX, siendo una caída que puede estar relacionada con la dinámica de los ciclos Kondratiev y motivada concretamente por un agotamiento de la renovación tecnológica aplicada tras la segunda guerra mundial. El modelo keynesiano no tiene cómo causar una caída de este tipo en la productividad del trabajo y menos todavía tenía cómo enfrentarla.

• Segunda causa y motivada por la primera: Caída en la cuota de ganancia del capital social.

Hemos visto que Marx analiza la tendencia de la cuota de ganancia como afectada por variables que la impulsan a caer y otras que la hacen aumentar o al menos mantenerse en un plano estable. Entre las variables claves que hacen ascender la cuota de ganancia social está el comportamiento de la productividad del trabajo social. La variable independiente en este caso es la productividad del trabajo y la dependiente sería la cuota de ganancia existiendo una relación positiva entre ambas. La cuestión es simple: a mayor productividad del trabajo social, mayor plusvalía relativa, y a mayor plusvalía relativa mayor cuota de ganancia del capital social. Pero, el gran problema, fue que la cuota de ganancia comenzó a declinar también.

Estadísticamente esto se puede mostrar a través de gráficos que se refieren directamente a la misma cuota de ganancia del capital social, o indirectamente mediante gráficos u otros tipos de datos que evidencien el comportamiento de la producción capitalista, en el entendido de que la producción sigue generalmente el rumbo de la cuota de ganancia, es decir, a una alta tasa de ganancia le debe seguir una alta tasa de crecimiento de la producción industrial, y viceversa.

Analicemos entonces algunos datos:

La siguiente tabla muestra el comportamiento de la cuota de ganancia social para cuatro economías desarrolladas, entre ellas la de Estados Unidos. Puede observarse con claridad que en el caso de Estados Unidos, Canadá y Australia, a partir de la década de los setenta, la cuota de ganancia tuvo una acentuada caída.

Incluso si observamos en la siguiente gráfica el comportamiento de la producción industrial mundial veremos cómo a partir del momento en que se instaura el neoliberalismo, sabemos que a partir de los setenta, este índice va a marcar una clara tendencia a la baja.

Estos datos evidencian que la caída registrada en la productividad del trabajo social ocasionó a la postre la caída de la cuota de ganancia social. Estos dos elementos contribuirían a que el Modelo Global típicamente Productivo Comercial vigente comenzara a fracturarse en su propia base. De hecho, el patrón de acumulación productivo comercial vigente comenzaba a perder sentido y viabilidad funcional. El capitalismo ya no podía garantizar su reproducción en la esfera de la producción y debía comenzar a reproducirse en los esquemas de la especulación financiera. Esta certeza comenzó el desmantelamiento definitivo del Modelo Global vigente y se llevó consigo al keynesianismo.

Pero aquí repetimos la idea de que es el hundimiento previo del Modelo Global lo que liquida al keynesianismo y no es una crisis específica del keynesianismo como si el keynesianismo tuviera vida propia. Debemos considerar que todo el andamiaje de teoría y política económica keynesiana se basaba en el estímulo a la inversión en el sector real de la economía, para ello aplicaba una política fiscal expansiva y mantenía una baja tasa de interés. La vocación de este modelo era de acumulación productiva comercial, verdad que acumulación capitalista, pero productiva comercial.

El neoliberalismo fue utilizado después para buscar la reactivación del proceso vital del capitalismo: valorización, acumulación y reproducción. Ante la manifiesta imposibilidad de lograr este proceso vital en la economía real el sistema trasladó su línea de funcionamiento principal hacia la economía financiera especulativa. El neoliberalismo, haciendo lo contrario al modelo keynesiano, ajustó elevadas tasas de interés con el pretexto de enfrentar la inflación “derivada del modelo keynesiano” - más adelante veremos por qué este cheque tampoco debe endosársele al keynesianismo - y con ello propició lo que Hilferding y Keynes entendieron en su momento: los capitales fluyen hacia donde mayor rentabilidad se les ofrece, en este caso cuando la tasa de interés sobrepasó los niveles deprimidos de la cuota de ganancia social, las inversiones fluyeron a los circuitos especulativos financieros.

Obviamente la sola elevación de la tasa de interés no podría garantizar la alternativa de valorización para los capitales existentes. El ascenso del capital especulativo estuvo favorecido por otra serie de factores que llegaron de la mano del neoliberalismo o que al menos este empleó para su interés. Las nuevas técnicas de comunicación desarrolladas a partir de la revolución científico – técnica tuvieron como primero y más importante efecto el de liberalizar los capitales mundiales. El mercado financiero mundial lograba la inmediatez y alcance de las redes de computación. A partir de estos adelantos técnicos miles de millones de dólares pueden viajar diariamente de un mercado financiero a otro y entre los centros financieros más importantes del mundo. Esta posibilidad garantizaba la viabilidad de la especulación como vía de valorización de los capitales. En la década de los setenta del siglo XX los Estados Unidos desmonetizan el dólar y las tasas de cambio hasta esa fecha fijas de tornan en flotantes lo que propiciaba a su vez la especulación con ellas y una nueva vía de obtención de sumas fabulosas de ganancia para los especuladores monetarios. En la década de los noventa cayeron las barreras jurídicas que limitaban las transferencias de fondos entre los países, se liberalizaban las cuentas de capital de las naciones como resultado del fundamentalismo neoliberal del libre mercado. En lo adelante los centros de poder financiero internacional tendrían libre acceso a los recursos financieros de los países subdesarrollados.

Centrándonos entonces en este plano de análisis, ¿podríamos continuar creyendo que lo que se agotó fue el modelo keynesiano y el neoliberalismo con una racionalidad económica superior vino en su rescate? Creo que la respuesta es negativa. El sistema capitalista tuvo que renunciar una vez más a funcionar como un verdadero modo de producción, renunciar a emplear un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial y emplear un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, que por su propia naturaleza es algo artificial, irracional. El neoliberalismo no pasa de ser la forma teórica subjetiva que reviste este Modelo Global. Quizás si los economistas del desarrollo hubieran partido de esta perspectiva habrían entendido rápidamente por qué el neoliberalismo no podía de ningún modo resolver la tarea pendiente del desarrollo en América Latina, la respuesta es simple: No estaba diseñado para eso, sino para garantizar la valorización, acumulación y reproducción del capital trasnacional. El crecimiento y desarrollo económico de la periferia era, cuando más, colateral y secundario.

Tercera causa y motivada por las dos primeras: resquebrajamiento del papel y poderío económico del estado nación.

Ya hemos explicado en el capítulo 6 la lógica interna de los Modelos Globales. Sólo repasaremos acá algunos conceptos allí desarrollados en general. Una alta cuota de ganancia, propicia un patrón de acumulación productiva comercial, y esto a su vez demanda de una activa participación estatal en la economía. No como policía o árbitro, sino como una pieza clave en la reproducción del capital. Durante todo el período que la productividad del trabajo y la tasa de ganancia fueron elevadas, se aplicó en el capitalismo un patrón de acumulación productivo comercial, y esto hizo que el Estado mantuviese una presencia económica vital. Quien conozca en algo la doctrina keynesiana entenderá el papel clave que le otorga al Estado en la economía capitalista. Pero este papel activo del Estado en la economía responde a las necesidades de funcionalidad del Modelo Global vigente: el Estado tiene que generar demanda efectiva porque existe superproducción causada por la acumulación productiva comercial y el capital debe cerrar su ciclo en un acto de realización, por eso es necesario un amplio mercado interno y un gran nivel de consumo de la clase obrera, por eso el desempleo debe ser bajo y el Estado debe ocuparse de eso; el Estado debe además practicar el proteccionismo para así proteger su demanda interna, etc.…Todo en el modelo teórico y práctico keynesiano en torno a la participación estatal en la economía responde a las necesidades y naturaleza del Modelo Global típicamente productivo comercial vigente. Es en este aspecto coherente con el momento histórico concreto existente.

Las tendencias adversas observadas en la productividad del trabajo y la cuota de ganancia comprometieron el patrón de acumulación productiva comercial y al propio Modelo Global vigente, y con ello comenzaron a desconectar al Estado del organismo económico. Los teóricos neoliberales y los conservadores en general escribieron miles de libros y artículos y pronunciaron cientos de discursos críticos del Estado en esta época, pero ellos no hacían más que reflejar, de forma consciente o no, los nuevos requerimientos funcionales del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero que demandaba para el Estado un nuevo rol. No creemos que los teóricos neoliberales hayan descubierto la gran cosa con relación al Estado, fue el propio organismo económico el que rechazó al Estado. Hemos visto que existe un ciclo histórico - funcional relativo a la participación estatal en la economía.

• La cuestión de la inflación.

El modelo keynesiano siempre había sido un modelo con tendencias a la inflación. Sólo que mientras las inversiones no cubiertas encontrarán como efecto un incremento de la renta, la demanda y la ocupación, pues el problema de la inflación sería sólo un mal necesario y controlable. Pero ya para los años 60 – 70 la economía no tenía estímulo para producir, dada la disminución en las tasas de ganancia, esto se traduce en que las inversiones por grandes que sean y por bajas que fuesen las tasas de interés no reportaban una conveniente tasa de ganancia. La ganancia es el factor que influye más sobre las inversiones privadas. Por otra parte, el modelo inflacionario se justificaba por el hecho de que se intercambiaba inflación por desempleo, es decir, los niveles de inflación existentes garantizaban bajos niveles de desempleo en el sistema. Esta relación también se deteriora, y se arriba a un momento en que la inflación y el desempleo se muestran juntas en la economía capitalista. El sostenimiento del gasto público deficitario se tradujo en un proceso de inflación creciente para la economía.

Pero si bien todo esto coincide en el tiempo con el predominio del modelo keynesiano, no debe considerársele como responsable absoluto, y ni siquiera como el principal. La raíz del problema está en la caída de la productividad del trabajo antes señalada. Sólo eso puede explicar desde el punto de vista macroeconómico la coexistencia de inflación, desempleo y estancamiento económico, o sea la estanflación. Pero la caída de la productividad del trabajo social no era motivada por el keynesianismo, ya vimos que responde a dinámicas más profundas y esenciales del modo de producción capitalista. Simplemente el sistema dejó de brindar las condiciones necesarias para que el modelo keynesiano no creara más complicaciones que soluciones.

El diagnóstico de los economistas neoliberales, principalmente los monetaristas, era simple: la causa de la inflación era el gasto público deficitario keynesiano. Nunca se interesaron en ir más profundos en su análisis y esto responde tanto a su estrecha visión de la economía política y a un claro interés político. En definitiva, se aplicó una serie de ajustes en estos gastos que terminaron por liquidar en gran medida el denominado estado de bienestar general, y en gran medida la intromisión misma del Estado en la economía capitalista; y todo a nombre de erradicar el que para ellos era el mal socioeconómico número uno del capitalismo, es decir, la inflación.

Pero, aún cuando en algunos países la inflación haya sido realmente dominada, debe considerarse que los economistas neoliberales y su modelo nunca llegaron a resolver el problema del desempleo y tampoco el del estancamiento económico como norma general. Simplemente no lo podían hacer porque la base de productividad del trabajo seguía siendo baja. Ellos sólo podrían distraer la atención y aprovechar la situación para fortalecer la hegemonía del capital a costa de las demás fuerzas sociales y económicas existentes. El desempleo fue tratado a nivel de teoría ultra academicista, inventando tasas naturales de desempleo para sustituir con un tecnicismo teorético una realidad social y económica imposible de ignorar: el capitalismo era incapaz de generar empleo. La fórmula según la cual no existe relación de intercambio alguna entre inflación y desempleo - tal como la exponen Friedman y Phelps - es sólo válida si acaso para el contexto de los años setenta, pero en el período previo si se cumplía el intercambio entre estas variables, y se cumplí sencillamente porque la elevada productividad del trabajo lo garantizaba. Pero esto sólo demuestra cómo la ciencia económica burguesa no hace más que naturalizar y eternizar sus categorías y teorías para preservar el orden social vigente.

En definitiva podemos plantear que la inflación acelerada aparece no como consecuencia de la naturaleza del modelo keynesiano, sino como un resultado combinado de ciertas características de este modelo pero acentuadas por la caída en la productividad del trabajo social. La solución monetarista neoliberal es plenamente superficial, sólo logra reprimir la inflación a costa de un desempleo rampante en la práctica y solapado en la teoría económica.

Es también curioso como ninguno de estos economistas neoliberales monetaristas apuntaron a los precios monopólicos como una de las causas de la inflación que seguirían funcionando aún en el neoliberalismo, o al descomunal gasto militar que tampoco dejó de crecer en la era neoliberal y que se reconoce es causa directa de la inflación, o a los golpes petroleros que en la década de los setenta encarecieron las tarifas de todos los productos.

Por más vueltas que le demos, llegaremos siempre a la misma conclusión: la inflación fue usada como chivo expiatorio para desmantelar el keynesianismo. Pero las raíces del problema no fueron nunca entendidas y menos aún afrontadas.

En síntesis, podemos plantear que la transición intrasistema que acá hemos analizado es una muestra concreta de la dinámica general explicada en el capítulo 6 sobre estos Modelos Globales. Es la conexión material de los Modelos Globales principalmente a la dinámica de la cuota de ganancia la que rige el movimiento de los mismos, la que provoca las variaciones radicales a nivel de patrón de acumulación, participación estatal en la economía, etc… los ciclos en las escuelas de pensamiento económico, tienen su base material en esta dinámica de los Modelos Globales, pero tanto el keynesianismo como el neoliberalismo no son más que formas teórico subjetivas que asumen estos Modelos Globales para cubrir sus andamios.

8.3. La potencial transición Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte Neoliberal - Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte Neokeynesiano

A modo de tendencia, pudiera inferirse un movimiento del sistema hacia un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, tomando como necesidad de este movimiento, el hasta ahora muy probable agotamiento objetivo del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal reinante desde los años setenta del siglo XX.

Quedaría valorar no obstante los elementos de posibilidad. Sobre el esquema de análisis que hemos desplegado hasta ahora, podríamos considerar de forma crítica los siguientes aspectos para valorar la posibilidad de una nueva transición intrasistema, esta vez hacia un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, que externamente pudiera adquirir caracteres neokeynesianos.

Entre los aspectos polémicos que consideramos a discutir para valorar la posibilidad de tal eventualidad ubicamos los siguientes:

1. Cuestión de la existencia de una base material que sustente una onda larga ascendente del capitalismo.

2. Cuestión de la concurrencia favorable para el capital de “factores extraeconómicos” en la actual coyuntura.

3. Las complejidades específicas del nuevo Modelo Global.

1. Cuestión de la existencia de una base material que sustente una onda larga ascendente del capitalismo.

Existe cierto consenso que es durante las ondas largas descendentes cuando suelen generarse los adelantos tecnológicos que serán aplicados y darán sus frutos al tiempo que sostendrán la onda larga ascendente. Pues bien, desde los setenta del siglo XX se ha instaurado un Modelo Global de onda larga descendente, y según importantes autores cumplió su tarea de regenerar las fuerzas productivas para sustentar el nuevo auge capitalista.

Para la próxima onda larga ascendente, Carlota Pérez, entre otros autores, dan como base material el desarrollo de la informática, las telecomunicaciones, la cibernética, es decir, lo que ha dado en llamarse Tecnologías de la Información (TIC). Otros incorporan las llamadas tecnologías verdes, y el despliegue de la energía nuclear con fines pacíficos, como un punto importante de la estrategia de desarrollo de los Estados Unidos.

En el debate científico debido precisamente al desarrollo que mostraron estas ramas de la economía norteamericana durante la década de los noventa del siglo XX apareció el término Nueva Economía y toda una discusión en torno a si realmente estas ramas eran capaces de generar saltos importantes de productividad en toda la economía como un todo o si sólo era capaz de afectar sus propio marco de actuación. Si era lo primero, podría considerarse que se estaba ante un paradigma técnico productivo capaz de potenciar y mantener una onda larga ascendente para el sistema capitalista.

El debate en torno a esta problemática ha resultado ser altamente complejo, tanto por los requerimientos empíricos que demanda conclusiones definitivas y fundadas, como por las posibles implicaciones ideológicas de dichas conclusiones. De tal forma, se ha mezclado y en muchos casos identificado el término y contenido de una potencial Tercera Revolución Industrial, con el término y contenido del slogan de la “nueva economía”, en muchos casos validando o descartando de un golpe y por extensión a ambos procesos como si se tratase de lo mismo.

A los fines de nuestro trabajo sólo es relevante la cuestión de si las TIC constituyen o no la posible base material para una onda larga ascendente en el sistema capitalista, esto es, si logran o no impactar significativamente el resto de las ramas económicas del sistema. En los Estados Unidos durante toda la década de los noventa y en la primera década del siglo XXI se mantuvo una recia controversia entre economistas que sostenían criterios divergentes, aunque finalmente se impusieron los defensores de la Tercera Revolución Industrial. En la academia cubana también hubo polémica, pero al parecer se ha aceptado por algunos importantes investigadores de la economía norteamericana, el alto nivel de impacto que las TIC han tenido de forma general en dicha economía.

Un elemento que ha venido a complejizar aún más esta problemática es la concurrencia de las conmociones cíclicas o crisis y recesiones capitalistas de los últimos años. Así la recesión en el 2001 que se expresó en una caída de los índices Nasdaq, fue utilizada por los críticos para negar la Tercera Revolución Industrial, mientras que la salida de la economía norteamericana de dicha recesión dio pie a que volviera a considerarse el carácter real y además estructural de un nuevo paradigma tecnológico.

Es opinión del autor que los movimientos como las recesiones de inicio del siglo XXI en los EUA no pueden indicar definitivamente la presencia o no de un proceso de profunda reconversión tecnológica, toda vez que entre su generación e introducción a la economía capitalista, y su posterior generalización o amplificación productiva, media un tramo considerable. Es decir, las recesiones pueden responder a fenómenos y procesos de corto plazo, relativamente circunstanciales; mientras la reconversión tecnológica es un proceso estructural y por tanto, un proceso de largo plazo.

Por lo demás, en los umbrales de un patrón de acumulación productivo comercial, la verdadera fortaleza de este paradigma económico no debe concebirse en términos de índices bursátiles, es menester precisar que en el largo plazo, la variable realmente esencial es la productividad del trabajo social.

En realidad es bien difícil suponer que la economía capitalista vaya a asimilar un nuevo paradigma tecnológico y un probable cambio de patrón de acumulación sin que dejen de darse serias conmociones financieras – económicas en el ámbito de la economía mundial. Pudiera estar sucediendo que justo ahora la transformación o transición hacia el nuevo modelo global está chocando con la dinámica especulativa financiera a escala global, provocando una nueva recesión en la economía norteamericana y mundial, sin descartar la de una depresión. La recesión en el 2001 pudo haber estado asociada a la variación de los EUA hacia el nuevo paradigma de acumulación, la del 2008 podría ser un síntoma externo de la búsqueda objetiva del sistema capitalista mundial de ese nuevo patrón de acumulación.

En síntesis, con base a la información disponible, consideramos que las TIC han comenzado a impactar efectivamente en la tasa de crecimiento económico y de ganancias de los países industrializados, principalmente de los Estados Unidos, que su significación es relevante tanto para la producción como para el consumo y que, en ambos momentos guarda aún potencialidades insospechadas. Pudieran por esas razones actuar como base material para el sostenimiento de una onda larga ascendente, al menos en la economía de los Estados Unidos y algunos otros países altamente industrializados, los que podrían halar del sistema económico mundial capitalista dotado de un nuevo paradigma tecnológico aunque este aún no se haya expandido por toda la economía mundial.

2. Concurrencia favorable para el capital de “factores extraeconómicos” en la actual coyuntura.

Según ErnestMandel, entre las causas fundamentales que clasifican para propiciar la onda larga ascendente se cuentan los factores extraeconómicos, entre ellos las guerras, revoluciones, contrarrevoluciones, conquistas coloniales, derrota de la clase obrera internacional, incremento del ejército industrial de reserva.

Desde que se inició el siglo XXI los Estados Unidos apoyados por la mayoría de las potencias occidentales ha venido desplegando un impresionante accionar bélico en regiones que consideran íntimamente como estratégicas. Esto les ha permitido entre otras cosas agenciarse de recursos naturales estratégicos, castigar todo intento de disidencia política e ideológica con la perspectiva fundamentalista norteamericana, castigar todo intento de cambiar las reservas monetaria de dólar a euros por los países exportadores de petróleo lo que preserva uno de los pilares de su hegemonía global, y por último, y no por ello menos importante, el fabuloso enorme gasto militar permite la reproducción en escala ampliada de la economía capitalista norteamericana . Por lo tanto, la variable guerra favorece con su sola existencia efectiva la irrupción de una nueva onda larga ascendente en la vida del capitalismo, reforzando aún más el carácter agresivo y retrógrado de este sistema.

En cuanto a las conquistas coloniales habrá que decir que el capitalismo actual cuenta hoy, quizás como nunca antes, con un espacio geográfico para lograr su reproducción que hubiera asombrado incluso a Rosa Luxemburgo que como ya analizamos cifraba los límites históricos del imperialismo en el agotamiento del espacio no capitalista; pues bien, una nueva onda larga ascendente contaría hoy con países como Rusia, China, la India, Europa Central, como partes de la reproducción mundial del capital, actuando como demanda global, como suministradores de mercancías, como receptores de créditos, etc. La onda larga ascendente que se dio en la posguerra no incluyó tan abiertamente a estos países, por lo que una onda de este tipo en la actualidad, al menos por este factor, sería mucho más potente.

La clase obrera internacional no logra aún resolver el impacto tanto material como ideológico que significó la destrucción del socialismo en Europa del Este. De hecho, en las condiciones del capitalismo contemporáneo la extracción de la plusvalía, ahora aún más en su modalidad absoluta, se refuerza sobre manera en las nuevas condiciones del desarrollo capitalista. Si a esto se le suma la extrema precarización del sector obrero motivado por el neoliberalismo, entonces pocas dudas habría de la derrota de la clase obrera de la que hablara Mandel.

Así, los elementos extraeconómicos que terminarían favoreciendo la tendencia ascendente de la cuota de ganancia del capital productivo pudieran estar dispuestos en este momento.

Mandel también plantea como condición para el desarrollo de una nueva onda ascendente la necesaria desvalorización masiva del capital mediante la creciente eliminación de empresas no eficientes, o sea un nuevo salto hacia la concentración y centralización de capital. Según Orlando Caputo este es un proceso que ya ha iniciado.

3. Complejidades específicas del nuevo Modelo Global.

Si el capitalismo experimenta una nueva onda larga ascendente en su desarrollo muy probablemente configurará un Modelo Global típicamente Productivo Comercial para garantizar su funcionamiento. Externamente, dicho Modelo Global podría identificarse con una especie de neokeynesianismo.

Para que el sistema retorne a un patrón de acumulación productivo comercial se precisa que la inversión productiva sea rentable para el capital, si no es así, no lo hará. Para esto se precisa además que exista demanda efectiva suficiente como para realizar la capacidad productiva del sistema capitalista. Al parecer después de lo que hemos visto acerca del incremento del grado de explotación de los obreros, la cuota de plusvalía estaría garantizada para el capital; pero las condiciones actuales del capitalismo interponen otro problema fundamental: el ritmo y la naturaleza de la reposición tecnológica. Este es el punto de vista de WimDiershenxs y que encuentra eco en muchos teóricos.

Los remedios a esta compleja problemática podrían pasar por alargar la vida media de la tecnología, controlar el ritmo de la aplicación tecnológica así como socializar los enormes gastos en subsidios estatales a los monopolios propietarios y a la vez “administradores” de la tecnología de avanzada. Como puede verse, esta problemática podría reforzar por esta vía la participación directa del Estado en unión a los monopolios sobre el sistema económico capitalista y potenciar sus políticas macroeconómicas expansivas

El otro aspecto que habla de la posibilidad de existencia de un Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano está en la necesidad de potenciar la demanda total global por parte del sistema capitalista contemporáneo. Este tipo de Modelo Global sólo logrará imponerse a largo plazo si las economías generan suficiente demanda efectiva, tanto en el polo central como en la periferia del sistema capitalista. De tal forma, también esta vez la periferia será asumida funcionalmente en la dinámica capitalista global, comenzará a cobrar importancia tanto como oferente de materias primas y productos semi elaborados, y en cuanto a fomento de demanda efectiva.

El último elemento a discutir, y a la vez el más superficial, es el referido al sistema de políticas macroeconómicas neokeynesianas. Generalmente, este tipo de políticas trata de conjugar una alta participación estatal, del capital y del trabajo. La condición necesaria para lograr esta tríada de objetivos radica en la presencia de una productividad del trabajo social media o elevada.

Según J. Gouverneur: “En primer lugar un aumento en la tasa de plusvalía es compatible con un mejoramiento del nivel de vida de los asalariados bajo todas sus formas (salario real directo, indirecto, colectivo). En segundo lugar, los incrementos en la productividad general permiten superar la contradicción presente tanto en los salarios como en el gasto público. Hacen posible un estímulo simultáneo de tres desarrollos aparentemente antagónicos: el aumento en la tasa de plusvalía y en la ganancia de las empresas (y, por tanto, en su potencial de acumulación), el aumento en el poder adquisitivo de los asalariados (lo cual tiene efectos favorables para los mercados de las empresas), y el crecimiento en el gasto público (con efectos positivos para los mercados de las empresas y para su rentabilidad, así como para el nivel de vida de la población). Entre mayores sean los mejoramientos de productividad, es mayor la posibilidad de aumentar el nivel el poder adquisitivo de los asalariados y el gasto público, sin amenazar la acumulación”.

El hecho es que, según Rodríguez Vargas, el período 1996 – 2002, se asemeja mucho en cuanto a nivel de productividad del trabajo, nivel de precios y nivel de ocupación al período de 1960 – 1964, un período de franca aplicación de políticas macroeconómicas keynesianas, lo que significaría un escenario donde, al menos estas variables, estarían dispuestas favorablemente.

Para algunos analistas existen claras pruebas de una política macroeconómica puramente keynesiana ya en acción: “El paquete de estímulo presupuestal de 150 mil millones de dólares, aprobado a comienzos de 2008, tras varias rebajas del costo del dinero e inyecciones de liquidez marcó el final de lo que hemos dado en llamar la primera ola de la política keynesiana. […] Más adelante, en septiembre de 2008, vendría una segunda ola con el desencadenamiento del tsunami financiero y, en apenas dos semanas, el gobierno estadounidense tendría que asumir operaciones de capitalización de empresas quebradas por un monto de 285 mil millones de dólares”.

Los propios autores reconocen que: “Es verdad, el papel del gobierno en la economía está muy lejos de su dimensión alcanzada en los años treinta, cuando Estados Unidos luchaba por dejar atrás la Gran Depresión. De todos modos, el aluvión de rescates e intervenciones lo ha dejado en un posición desconocida en la historia reciente” . Al tiempo que también reconocen que: “Pero una vez que el gobierno interviene en esta escala, normalmente se queda por mucho tiempo”.

El análisis a nivel de las políticas macroeconómicas dominantes empleadas por las principales potencias capitalistas podría ser confuso y engañoso, al tiempo que oculta los procesos esenciales que discurren en la profundidad estructural del sistema. No serían entonces la caracterización de estas políticas, elemento suficiente para determinar con precisión hacia dónde se mueve el sistema.

Mucho mayor peso tienen los procesos más profundos anteriormente tratados. Es a partir del análisis de esos procesos que consideramos que el capitalismo ha iniciado un proceso de transición intrasistema hacia un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial que pudiera revestirse con instrumentos macroeconómicos de corte neokeynesiano.

Esto no quiere decir que el actual Modelo Global vaya a desaparecer sin lucha ni convulsiones, o que incluso le sea ya imposible tener aún momentos de repunte, pero observando la tendencia histórica, el tránsito a un nuevo Modelo Global parece ser el movimiento definitivo. Es importante considerar que la pasada transición de este tipo necesitó más de quince años y una guerra mundial de por medio para realizarse, y que también participan con gran importancia en el desenlace final las variables de tipo políticas – subjetivas, los llamados intereses creados, elementos que pueden entorpecer, acelerar o configurar el rumbo de los procesos y tendencias más objetivos del sistema.

PARTE III. CONDICIONES DE REALIZACIÓN DE LAS PREMISAS MATERIALES EN LOS MODELOS GLOBALES DE ACUMULACIÓN CAPITALISTA

Capítulo 9. Generalidades sobre la relación: Modelo Global de Acumulación Capitalista - premisas materiales de la transición al socialismo

Cada uno de los niveles de desenvolvimiento global capitalista guarda una relación específica con las premisas materiales de la transición al socialismo.

Puede plantearse que el estudio realizado por Marx y Lenin acerca del capitalismo se concentró en alto grado en su nivel esencial, y les permitió demostrar tanto la dinámica más profunda del sistema capitalista como la generación de las premisas materiales de la transición al socialismo. El imperialismo como fase superior del capitalismo, expresa con mayor fuerza las premisas materiales y una mayor presión acumulativa para su realización. Igual sucede con cada nuevo estadio de desarrollo. De manera que mientras más avanzado históricamente esté el régimen del capital, más exacerbadas estarán las premisas materiales de la transición al socialismo.

Ya vimos que el capitalismo accede a nuevas fases y estadios en su desarrollo, pero al mismo tiempo describe ciclos económicos. Especialmente los ciclos económicos largos son significativos para entender la dinámica histórica del sistema y para entender también cómo se comportan las premisas materiales de la transición al socialismo. Este nivel de comportamiento participa básicamente acelerando o enlenteciendo cíclicamente las premisas materiales generadas en el nivel esencial.

Este nivel, a diferencia del esencial y similitud del funcional; actúa como una especie de tijera sobre las premisas materiales de la transición y, enfáticamente sobre sus potencialidades de realización. Como una tijera porque contrapone hasta cierto punto el comportamiento objetivo del sistema y la naturaleza de la acción subjetiva. Esto daría que, durante las ondas largas ascendentes, en las que puede primar una situación económico social favorable, se desactive en algún sentido el factor subjetivo, sucediendo lo contrario durante una onda larga descendente.

Esta regularidad histórica ha tomado cuerpo en la teoría económica - política. Es común reconocer una situación económica desfavorable, o calamitosa como condición objetiva creada para la transición al socialismo. Sobre esta base se lamenta el hecho de que el factor subjetivo no esté dispuesto para la revolución socialista. Consideramos que reducir las condiciones objetivas a la situación económica coyuntural expresada en una determinada onda larga del sistema es probablemente una limitación que ha mantenido la teoría de la transición socialista y su raíz está en no tomar en consideración que, bajo cualquier momento del ciclo largo o situación económica existente, el sistema capitalista está empleando algún Modelo Global de Acumulación Capitalista que es en definitiva el que establece la funcionalidad capitalista sobre el nivel esencial y el de comportamiento.

Como mismo el nivel de comportamiento de la valorización del capital queda contenido en el nivel funcional, el Modelo Global vigente contiene en su interior la coyuntura corriente de la cuota de ganancias y demás indicadores económicos del sistema, lo que se llama comúnmente situación económica.

De forma tal que, lo que se comprende como la situación económica es un dato más en la sustancia total del Modelo Global. Esto indica que las condiciones objetivas no se reducen a la situación económica sino que estas están dadas en las condiciones de funcionalidad sistémica que establece el Modelo Global vigente.

El factor subjetivo no se enfrenta sólo a la situación económica, sino a una dinámica mucho más potente y abarcadora: la funcionalidad sistémica del Modelo Global de Acumulación Capitalista vigente. Si se aplica a un caso concreto diríamos que los sujetos revolucionarios no se enfrentan sólo a la calamitosa situación económica engendrada por el neoliberalismo, sino a la funcionalidad sistémica del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal.

La función de mediador que realiza el nivel funcional entre el nivel de comportamiento de la valorización del capital y las premisas materiales consiste concretamente en que, si bien mantiene la relación inversa que se da en el ciclo económico largo entre situación económica y situación política; reduce esta situación económica a una variable, una más dentro de la funcionalidad sistémica del Modelo Global, haciendo que el sujeto potencialmente revolucionario ciertamente se estimule, pero habrá de enfrentarse a la lógica del Modelo Global vigente y en última instancia al ciclo funcional del capitalismo. De modo que la teoría económica de la transición socialista debería incorporar la relación más compleja: funcionalidad sistémica – funcionalidad subjetiva en el capitalismo periférico en pos de la realización de las premisas materiales.

Reconocer que el sistema capitalista es una especie de mecanismo de desenvolvimiento con tres niveles específicos conlleva entonces necesariamente a analizar el influjo total de este mecanismo en las premisas materiales de la transición al socialismo. Hacerlo desde la óptica del Modelo Global es pertinente debido a que el nivel funcional incluye en sí el grado de desarrollo histórico del sistema – dado por el nivel esencial-, y la coyuntura económica – dado por el nivel de comportamiento de la valorización del capital -, e incluye la influencia de sus propias variables funcionales.

El funcionamiento capitalista periférico así como la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo están altamente condicionados por la vigencia de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Concretamente por la imposición que ellos realizan de un tipo específico de funcionalidad capitalista. Esta funcionalidad capitalista se concreta en la funcionalidad sistémica y la funcionalidad subjetiva.

Definimos la funcionalidad sistémica como el funcionamiento económico del sistema capitalista ajustado a un determinado Modelo Global de Acumulación, especialmente en lo referido a las interacciones coherentes y orgánicas establecidas con mayor o menor plenitud entre las variables funcionales del sistema. Dado que el Modelo Global contiene además de sus variables específicas, también las esenciales y de comportamiento, la funcionalidad sistémica registra adicionalmente necesariamente el grado de desarrollo histórico del régimen capitalista y la coyuntura del ciclo económico; mientras que la funcionalidad subjetiva la definimos como la expresión objetiva que tiene la funcionalidad sistémica vigente en la conciencia social, especialmente en los sujetos potencialmente revolucionarios.

Cada variable funcional del Modelo Global está asociada a un impacto específico en el funcionamiento del capitalismo periférico. El Patrón de Acumulación establece el grado de correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción capitalista así como influye significativamente en el complejo contradictorio de la acumulación.

Entendemos por grado de correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción capitalista el nivel que ocupa el núcleo de desarrollo histórico de las fuerzas productivas en una hipotética banda de flotación que tiene su límite mínimo en el grado de desarrollo histórico imprescindible de las fuerzas productivas que puede sostener un determinado sistema de relaciones sociales de producción, y el límite máximo que muestra el tope de desarrollo histórico de las fuerzas productivas bajo tal sistema de relaciones sociales de producción. Identificamos un grado de correspondencia elevado cuando el núcleo de fuerzas productivas está cercano al límite máximo dado por las relaciones sociales de producción capitalistas vigentes y un grado de correspondencia bajo cuando el núcleo está alejado de todas las potencialidades que brinda el sistema.

Por complejo contradictorio de la acumulación entendemos el despliegue del sistema de contradicciones inmanentes a la acumulación capitalista. En el nivel esencial del sistema, estas contradicciones se establecen entre el carácter cada vez más social de la producción y el carácter permanentemente privado de la apropiación. En el nivel funcional, las contradicciones se establecen entre las variantes funcionales que asume la acumulación capitalista: la acumulación productiva comercial vs. acumulación especulativa financiera. La contradicción fundamental o esencial permanece, pero se le incorpora dialécticamente la contradicción funcional entre estas dos variantes.

La Dimensión económica del Estado Nación como variable funcional establece el grado de fortaleza y funcionalidad económica – política del Estado Nación así como influye significativamente en el complejo contradictorio del Estado Nación.

Definimos el grado de fortaleza y funcionalidad económica – política del Estado Nación como la expresión siempre relativa del poderío funcional del Estado Nación. El Estado Nación periférico verá acentuada o atenuada su debilidad funcional a partir del tipo de Modelo Global vigente y de la funcionalidad que este establece. Identificamos un grado de funcionalidad del Estado Nación periférico elevado cuando el Estado asume roles más activos en la regulación, intervención y protección del proceso de reproducción económica – social y política. Y un grado de funcionalidad del Estado Nación periférico bajo cuando el Estado asume roles más pasivos y alejados de la regulación, intervención y protección del proceso de reproducción económica – social y política.

Por su parte, el complejo contradictorio del Estado Nación se refiere al despliegue del sistema de contradicciones inmanentes al Estado Capitalista. En el nivel esencial del sistema, estas contradicciones se establecen entre el carácter representativo de la propiedad privada que este Estado realiza y el carácter eminentemente social del proceso de producción que intenta regular. En el nivel funcional, estas contradicciones se establecen entre las diferentes variantes funcionales que asume el Estado para garantizar la prevalencia del sistema: una posición activa, reguladora, proteccionista vs. posición pasiva, desreguladora, etc. en el proceso de reproducción del capital. La contradicción fundamental o esencial permanece, pero se le incorpora dialécticamente la contradicción funcional entre estas dos variantes.

La Naturaleza y rol del Sistema Monetario Financiero Internacional incide de forma simultánea en el grado de correspondencia y el complejo contradictorio de la acumulación, así como en el grado de fortaleza y funcionalidad económica política del Estado Nación y el complejo contradictorio del Estado.

La variable funcional Cuerpo Social – Institucional – Político, ajustada en gran parte, aunque no absolutamente por el patrón de acumulación vigente, establece el grado de funcionalidad social, institucional, político así como influye con gran peso en el complejo contradictorio del cuerpo social.

Definimos el grado de funcionalidad social, institucional, político como la mayor o menor capacidad del cuerpo social, político e institucional de funcionar de manera orgánica, coherente e integrada. Los países periféricos se caracterizan en su mayoría por presentar un comportamiento social, político e institucional mucho menos dinámico y desarrollado que el capitalismo central. Pero dentro del esquema del propio capitalismo periférico, esta funcionalidad puede ser mayor o menor en el tiempo. Identificamos un grado de funcionalidad del cuerpo social, político e institucional elevado cuando estos elementos alcanzan una funcionalidad relativamente más orgánica, coherente e integrada, y un grado de funcionalidad del cuerpo social, político e institucional bajo cuando se presenta una funcionalidad relativamente más inconexa, fragmentada, atomística, etc.

El complejo contradictorio del cuerpo social se refiere al despliegue del sistema de contradicciones inmanentes a este cuerpo. En el nivel esencial, estas contradicciones se establecen entre los grupos y clases sociales que generan la riqueza del país y los grupos o clases sociales que se la apropian y que se hacen representar en el Estado. En el nivel funcional las contradicciones se establecen entre variantes típicas de funcionalidad social, política e institucional que asume el capitalismo movido por la influencia del ciclo funcional. La contradicción fundamental o esencial permanece, pero se le incorpora dialécticamente la contradicción funcional entre estas dos variantes.

Al impactar de esa forma en el capitalismo periférico, el Modelo Global afecta de manera objetiva las condiciones de realización efectiva de las premisas materiales de la transición al socialismo al configurar:

1. El despliegue de las contradicciones del proceso de producción capitalista.

2. La capacidad económica con que cuenta la nación para un proceso de ruptura nacionalista y el posterior paso a la transición socialista.

3. El poderío y la capacidad económica del Estado Nación, expresada principalmente en la propiedad estatal sobre los principales medios de producción de la nación, así como la capacidad y control de los mecanismos de regulación económica.

4. Las condiciones materiales que sustentan la organización política de los grupos potencialmente revolucionarios.

5. Las contradicciones más inmediatas de la racionalidad capitalista vigente y la naturaleza probable de sus soluciones.

6. Las proyecciones políticas – revolucionarias – transformadoras de los potenciales sujetos históricos del cambio.

La interacción dialéctica entre la funcionalidad sistémica y subjetiva deben ser aprehendidas críticamente por los posibles sujetos revolucionarios en su rol de lograr la realización efectiva de las premisas materiales de la transición al socialismo en el contexto específico de algún Modelo Global.

El ciclo funcional del sistema capitalista propicia que tanto los elementos integrantes de la funcionalidad sistémica como la subjetiva muestren un comportamiento recurrente, cíclico o periódico, ajustados a la naturaleza específica del Modelo Global de Acumulación Capitalista dominante, generando así condiciones necesariamente cambiantes, recurrentes o cíclicas para la realización efectiva de las premisas materiales.

La presencia del ciclo funcional, cuya existencia consideramos contiene y subordina a los países periféricos, nos lleva a considerar que la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo en los países capitalistas periféricos tendrá lugar en alguno de los siguientes escenarios: a) Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero; b) Fase de transición intermodelo global proproductiva comercial; c) Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial.

Cada uno de estos escenarios del ciclo funcional tiene un impacto específico en las condiciones de realización de las premisas materiales de la transición al socialismo y, por extensión, debe tener una significación material a la hora de evaluar la acción revolucionaria más apropiada a seguir por los sujetos revolucionarios.


Capítulo 10. Condiciones de realización de las premisas materiales en el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero

10. 1. La funcionalidad Sistémica

10.1. a. Patrón de Acumulación

El capitalismo periférico va a mostrar un retraso absoluto en relación al capitalismo central en cuanto a desarrollo de sus fuerzas productivas y de las relaciones sociales de producción. Pero, más allá de esa diferencia histórica y absoluta, se dan procesos muy importantes al interior de la propia periferia asociados al comportamiento de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción.

Para el capitalismo central, el grado de correspondencia sigue un desarrollo asociado directamente a las condiciones de funcionamiento histórico del sistema. Pero para el capitalismo periférico, el grado de correspondencia está condicionado por las necesidades del capitalismo central, expresadas básicamente en el ciclo funcional.

Durante una onda larga descendente, en el sistema mundial capitalista se ajusta un Modelo Global de Acumulación típicamente Especulativo Financiero; el capitalismo central llega a esta situación como parte de su movimiento normal, la periferia no lo tiene como necesidad; sin embargo, el pertenecer a un mismo y único Modelo Global la obliga a aplicar el patrón de acumulación especulativo financiero, y es acá cuando el grado de correspondencia es directamente afectado: se retrotrae debido a las exigencias funcionales del capitalismo central.

Una situación de patrón de acumulación especulativo – financiero que se extiende por décadas enteras refrena el rol revolucionario de la ley de correspondencia y esto hace que las premisas materiales del socialismo pierdan importancia relativa como parte de la reproducción de la economía capitalista, pues al perder peso en la propia reproducción y funcionamiento del sistema, dejan de empujar hacia una solución externa; el foco principal de contradicciones pasa a gestarse así entre el carácter natural del proceso económico capitalista que ha sido desactivado y el carácter artificial que éste asume en el propio seno del sistema hasta superar su situación crítica.

Esta misma situación se hace sentir, con una fuerza quizás superior y contradictoria en el capitalismo periférico. En un Modelo Global caracterizado por un patrón de acumulación especulativo – financiero la función económica principal del capitalismo periférico se distancia de su capacidad de desarrollar la economía real, de hecho, en cierto sentido pierde importancia tanto desde el punto de vista de la oferta global, dado que sus productos principales poseen mucha menos demanda, como desde el lado de la demanda efectiva del sistema capitalista global, dado que el problema de la realización de la plusvalía se hace menos urgente y determinante en la medida que el capital encuentra otras vías para su valorización. Así, en la medida que la demanda global del sistema pierde importancia en su funcionamiento, el capitalismo periférico será relativamente cada vez menos significativo.

El resultado final es que el capitalismo periférico entra a una época de desarrollo donde se refuerzan atrofiadamente todos los rasgos de la dependencia económica, no sólo seguirá reproduciendo su crónico subdesarrollo económico sino que, además comenzará un tipo de reproducción económica alejada de la vía que, en algún sentido, podría acercarlo al progreso socioeconómico. Es lo que sucedió en las décadas de los ochenta y los noventa en América Latina.

Esto se traduce en una caída aún más grave en el grado de correspondencia, quedando un margen impresionantemente amplio entre la apetencia subjetiva de un cambio socioeconómico, y las condiciones materiales que podrían sustentarlo. Para el caso del capitalismo periférico se entra a un período donde se da una férrea confrontación objetiva entre las necesidades de la funcionalidad del capitalismo central que impone una situación de funcionamiento económico artificial en la periferia por un lado, y la necesidad de funcionamiento natural de la economía capitalista que demanda la economía y sociedad tercermundista por el otro lado.

Así, la contradicción más urgente o directa se establece entre la acumulación especulativa financiera capitalista por una parte y la acumulación productivo comercial capitalista por la otra. Dígase dos variantes de acumulación intracapitalistas. La acumulación socialista aparece elemento externo a dicha contradicción, y por tanto no actúa como solución más probable o directa en el plano objetivo. La más clara tendencia o probable solución del sistema es ir hacia un patrón de acumulación productivo comercial capitalista, como se ve, una solución intracapitalista.

En síntesis, el Patrón de Acumulación de este Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal influye negativamente en las premisas materiales de la transición al socialismo, puesto que dispone la estructura económica – funcional del sistema en un plano alejado de la posición más factible para su ruptura y dar efectividad a la transición socialista.

10.1. b. Estado Nación

El Estado Nación como institución también es afectado por la bipolaridad centro – periferia. El Estado Nación central será absolutamente más poderoso y dominante que el Estado Nación periférico. Pero el ciclo funcional también impacta agravando esta divergencia; llevando a que la debilidad estructural absoluta del Estado Nación periférico se vea acentuada periódicamente.

La onda larga descendente conlleva a la aplicación de un patrón de acumulación especulativo financiero y con ello a la disminución relativa del papel económico del Estado Nación. Esto, en el capitalismo central, responde a una necesidad histórica propia de este polo del sistema; y si bien quedan evidentes espacios de proteccionismo, intervención y regulación, es evidente que baja bastante de grado si se la compara con cuando el sistema aplica un Modelo Global de Acumulación típicamente Productivo Comercial.

A la periferia le ocurre con la participación económica del Estado lo mismo que con el Patrón de Acumulación. La pertenencia objetiva a un único y mismo Modelo Global la arrastra a hacer con su Estado lo mismo que el capitalismo central, sólo que su posición subordinada dentro del Modelo Global la lleva a exagerar el debilitamiento de su Estado.

El debilitamiento económico del Estado bajo el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero se expresa en una transferencia de propiedad y capacidad reguladora a algún ente capitalista diferente del Estado, pero a diferencia del centro, en el caso de la periferia ese ente capitalista pocas veces es nacional o al menos manejable o regulable nacionalmente.

Hacia el sector interno de la economía nacional, la transferencia de poder económico, básicamente bajo la forma de transferencia directa de la propiedad, es recibida por algún capitalista nacional, pero el propio marco de liberalización y competencia salvaje que preconiza el neoliberalismo, le hará prácticamente imposible a cualquier capitalista local retener dicha propiedad, y lo más esperable y lo que más sucede en la práctica es una transferencia de la propiedad hacia alguna ETN. Para el capitalismo periférico la privatización –recomendada por los teóricos y políticos del centro- muchas veces termina siendo el primer paso en el camino de la desnacionalización.

La desnacionalización en la periferia no es un proceso limitado solamente a la cuestión de la propiedad, lo es también de la capacidad de la regulación económica de la economía nacional. La propia capacidad de regulación estatal de la economía es cedida a entes capitalistas, principalmente al SMFI, a los OFIs, a las ETNs, e incluso a los propios especuladores.

Por otra parte, el proceso de transición socialista como expresión de la realización de las premisas materiales y asociado al tema del Estado Nación resalta un punto fundamental, el tema de la nacionalización y socialización socialista de la propiedad. El proceso de transición al socialismo demanda como uno de sus pasos fundamentales la socialización socialista de la propiedad, pero la socialización socialista ha de estar antecedida por un proceso de nacionalización.

La nacionalización no es sucedida necesariamente por la socialización socialista, pero la nacionalización si es un paso previo en la aspiración de la socialización socialista, por lo tanto, para los que luchan por el socialismo es oportuno, desde el punto de vista funcional, económico, que el Estado haya practicado un fuerte proceso de nacionalización del capital y la propiedad, esto significará que la toma del poder político tenga un verdadero sustento económico que consolide la transición al socialismo. Pero tales condiciones no tienen demasiado sustento material en un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente especulativo financiero.

Sustentamos la opinión de que la principal contradicción periférica, en este sentido, no está dada en el par nacionalización ® socialización socialista; sino en el par desnacionalización ® nacionalización (una contradicción que queda en los marcos capital – capital), por lo que aún el Estado en su forma burguesa puede ser indirectamente revolucionario y útil para la revolución si practica un serio proceso de nacionalización y un amplio espacio de Capitalismo de Estado. Pero, funcionalmente, el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero prácticamente es prohibitivo ante la vocación nacionalizadora del Estado.

Las razones principales que encontramos y nos permiten señalar al Estado Nación del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal como contraproducente para la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo está dado en elementos como: el vaciamiento de poder y contenido económico de dicho Estado, su transferencia de fuerza regulatoria hacia entes desnacionalizados o desnacionalizadores, el entorno exterior adverso a un Estado Nación fuerte en la economía periférica, y la presencia de una contradicción urgente o más directa entre los polos desnacionalización – nacionalización, polos que quedan enmarcados en la lógica capitalista, y cuya solución objetiva más probable queda en los marcos del capitalismo.

10.1. c. Sistema Monetario Financiero Internacional

Consideramos que el Sistema Monetario Financiero Internacional (SMFI) propio de este Modelo Global impacta de dos formas en las potencialidades de realización de las premisas materiales de la transición al socialismo en el capitalismo periférico:

Ø Impactando el grado de correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción.

Ø Impactando el grado de fortaleza del Estado Nación periférico.

Concretamente, los elementos del Sistema Monetario Financiero Internacional neoliberal (SMFIN) que causan este doble impacto son:

Su carácter proespeculativo / La dinámica de la deuda externa / la dinámica de las inversiones de capital extranjero / El mecanismo de corrección de la balanza de pagos empleado.

Pasemos a analizar cada uno de estos elementos:

• Carácter proespeculativo.

Habíamos analizado previamente que la situación que tiende a acelerar objetivamente la preparación de las premisas materiales de la transición socialista está asociada a la presencia de un patrón de acumulación productivo comercial.

La acumulación productiva comercial es la posición natural, revolucionaria, del modo de producción capitalista, y tributar a tal dinámica haría del SMFI un sistema también natural, y revolucionario al contribuir a estimular las fuerzas productivas del sistema capitalista.

Bajo tales circunstancias en que el SMFI actúa alimentando la economía real capitalista, su influjo sobre el proceso socialista sería poco diferenciable -quizás por esa razón Marx y prácticamente todos los demás teóricos del socialismo, hayan hecho poca caso de él y más de la política económica de la burguesía en cuanto a su impacto sobre las premisas materiales de la transición al socialismo, quizás hayan creído que la posición natural del SMFI era la única alternativa de posición posible -; pero en la misma medida en que el patrón de acumulación capitalista demuestra que puede moverse hacia un paradigma no productivo; así el SMFI también comienza a caracterizarse de esa manera y comienza a impactar visiblemente sobre las potencialidades de realización de las premisas materiales de la transición al socialismo, de manera que si bien en su condición natural el SMFIN pasa inadvertido en cuanto a su impacto en las premisas materiales, cuando asume una posición proespeculativa si es capaz de afectarlas visiblemente.

Un SMFI proespeculativo se configura de tal manera que es capaz de favorecer plenamente este tipo de actividad capitalista; deja de nutrir en gran medida las necesidades de la economía real. En tal sentido, el SMFIN se constituye en un mecanismo que enlentece la preparación de las premisas materiales del proceso socialista, tanto en el capitalismo central como en el capitalismo periférico y refrena las condiciones objetivas para la transición socialista.

• La dinámica de la deuda externa

La deuda externa de los países capitalistas subdesarrollados no nace con el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal, pero puede plantearse que debido a la naturaleza de dicho Modelo Global, su multiplicación casi infinita, su esterilidad en frutos socioeconómicos y su manipulación política y económica han conocido un nivel sin precedentes.

La deuda externa aparece como una permanente sangría que contribuye a que en el capitalismo periférico no se alcance el grado necesario de formación y acumulación del capital preciso para lograr el máximo potencial productivo del sistema. Así, la deuda externa dificulta sobremanera la capacidad de la economía capitalista periférica de desplegar en toda sus potencialidades las fuerzas productivas del sistema, lo cual conlleva a una situación donde el grado de correspondencia del capitalismo periférico es afectado negativamente.

Por otra parte, bajo el Modelo Global de corte neoliberal, el Estado actúa como deudor de los OFIs y de los Estados Imperialistas acreedores; esto se traduce en que la política económica del Estado periférico va a estar en gran medida dirigida en consonancia con los propósitos del capital transnacional, que en definitiva son los intereses del Modelo Global de corte neoliberal. Esta perspectiva refuerza el análisis realizado en torno al Estado Nación neoliberal como un Estado que limita, por su debilidad propia, las potencialidades del proceso de transición al socialismo.

§ Inversiones de capital extranjero.

La exportación de capitales es un rasgo clásico del imperialismo. Esta asume diversas variantes y una de ellas es la Inversión Extranjera Directa (IED). Los investigadores coinciden en afirmar que el capitalismo periférico, particularmente América Latina ha sido durante el período neoliberal un gran receptor de capitales extranjeros bajo la forma de IED.

En el contexto del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero las IED refuerzan el proceso de desnacionalización . Esto debido a que se destinan no a crear nuevas empresas capitalistas o a ampliar las ya existentes, sino que se destinan básicamente a comprar las ya existentes y traspasar la propiedad fuera de las fronteras nacionales. Este elemento refuerza el debilitamiento del Estado Nación como vimos cuando analizamos la variable, por lo que en este sentido la IED debilita uno de los pilares básicos del proceso de transición al socialismo.

• Proceso de dolarización.

El proceso de dolarización de las economías capitalistas periféricas es tributario de la dependencia del sur al norte. No obstante, también el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal es altamente catalizador de estos procesos de dolarización.

EL proceso de dolarización termina por lacerar la soberanía económica del Estado Nación periférico, esto se expresa fundamentalmente en la aplicación de la política monetaria de la nación, de hecho, una de las pocas opciones de manejo económico que el credo neoliberal había dejado en manos del Estado periférico.

Así, en el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente especulativo financiero el interés, los objetivos y las estrategias del capitalismo central, principalmente el norteamericano, entra por la puerta principal de los países periféricos dolarizados y domina con mayor facilidad su funcionamiento económico, político y social.

En segundo lugar la dolarización impacta también sobre el grado de correspondencia en el capitalismo periférico. Esto responde a que el mecanismo de atracción del dólar repele la inversión productiva en el sistema debilitando así las fuerzas productivas de la sociedad, lo cual termina por retrotraer el grado de correspondencia y afectar negativamente las premisas materiales de la transición al socialismo.

• Mecanismo de corrección de la balanza de pagos del SMFIN.

Bajo el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, el SMFI aplica los tipos de cambios flexibles y flotantes como mecanismo automático para la nivelación de la balanza de pagos, dando así a la especulación monetaria un lugar preponderante en la funcionalidad del sistema. El mecanismo de corrección de la balanza de pagos que aplica el Modelo Global de corte neoliberal tiene serias implicaciones en la reproducción de la economía capitalista periférica. Este mecanismo moviliza la política monetaria y fiscal de tal forma que se desestimula el crecimiento económico, y se privatizan y desnacionalizan los recursos de la nación.

Esta cuestión en definitiva termina enlenteciendo la preparación de las premisas materiales de la transición al socialismo, al debilitar el rol económico del Estado Nación despojándolo de su capacidad reguladora de la balanza de pagos, situándolo en una posición de vulnerabilidad en cuanto a su moneda nacional si es que no la ha dolarizado, y lo hace también cuando pone la política económica y el propio funcionamiento económico no en función de la acumulación productiva comercial, sino de la especulación, la desnacionalización y los macro equilibrios, lo que impacta negativamente en el grado de correspondencia en el capitalismo periférico.

Una corrección prosocialista del SMFI del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal es algo que, en nuestra opinión, escapa realmente a las posibilidades objetivas de los Estados periféricos aislados. En ese sentido se depende en demasía del ciclo funcional. De cualquier forma, bajo un Modelo Global de este tipo, a nivel de SMFI la contradicción más directa es entre el carácter artificial, antinatural que asume dicho Sistema, y su carácter o posición natural; dígase entre su función artificial proespeculativa y su función natural proproductiva.

10.1. d. Cuerpo Social – Institucional - Político

Entre los diferentes impactos propios del Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero en el cuerpo social, institucional, político de la periferia se cuentan los siguientes aspectos.

En primer lugar su impacto sobre la estructura de las clases y las relaciones sociales. Así se reconoce que: “Desde la llegada del liberalismo en la década del setenta se produjeron algunos cambios socioeconómicos y políticos decisivos en la estructura de clases. La apertura de la economía a las baratas importaciones manufacturadas extranjeras tuvo dos impactos fundamentales en la estructura de las clases: redujo el tamaño de la clase obrera industrial, dio origen a una fuerza de trabajo cautiva en las plantas de ensamblaje / maquiladoras ubicadas en la zonas de libre comercio, redujo el número de trabajadores metalúrgicos calificados y creó industrias de trabajo por contratos, descentralizadas, más pequeñas y donde la explotación era mayor. En consecuencia, el tamaño de la fuerza laboral con empleo estable disminuyó en la mayoría de los países”.

Es muy importante precisar acá que el motor del crecimiento económico del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal está ubicado en el denominado sector externo, marginando así el mercado interno y con ello la demanda efectiva interna y uno de sus componentes claves, el consumo de los trabajadores. La tasa de desempleo pasó a ser una variable macroeconómica completamente subordinada a la tasa de inflación, esto en la misma lógica de la relativa poca importancia de la demanda interna. La desintegración de la estructura productiva responde a la lógica de una economía orientada “hacia fuera”, a una demanda efectiva interna muy limitada y a la renuncia explícita de proseguir la senda del denominado desarrollismo donde la industrialización era un proceso central que fue sustituido por la lógica del neoliberalismo.

Otro fuerte impacto del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal en la periferia está dado en la cohesión social. Según Héctor Castaño “…, la crisis del patrón de acumulación exigía una fragmentación económica, social y política en correspondencia con la necesidad de un nuevo patrón de acumulación”.

Esta situación de resquebrajamiento de los vínculos sociales y el mundo del trabajo afecta negativamente las posibilidades de realización de las premisas materiales de la de la transición al socialismo. El problema es que no basta con una situación subjetiva revolucionaria, que pudiera generase a partir de las complejas condiciones de vida de la clase obrera y demás sectores que viven de su trabajo, e incluso de los que no tienen ni acceso al trabajo; sino que se requiere de un alto grado de vínculo, coordinación, organización de estos grupos para poder llevar adelante un intento de cambio radical o al menos secundar a quien (es) lo dirija (n) .

Las fuerzas progresistas logran unirse no por un simple acto de voluntarismo, tal posibilidad descansa sobre la base material que da la sociedad capitalista, dígase la estructura productiva; en este sentido, dicha base material aleja virtualmente a los trabajadores de su clase específica y de las propias posiciones ideológicas que habrían de representar. Esto se expresa incluso en la liquidación casi total del sindicalismo en la vida social y económica del capitalismo neoliberal .

Podemos terminar afirmando que la funcionalidad del cuerpo social, institucional, político que genera el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal en la periferia atenta negativamente contra las posibilidades de realización de las premisas materiales de la transición al socialismo.

10.2. La Funcionalidad Subjetiva

El Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal se implementa en plena onda larga descendente, lo que significa un comportamiento económico abiertamente negativo para la región periférica. Sobre esta base podemos razonar que dicho Modelo Global cataliza el descontento social y en cierto margen las pretensiones revolucionarias.

Ahora bien, uno de los impactos específicos del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal en la periferia es haber desintegrado la base industrial de estos países y con ello la estructura material que sirve de base a la clase social de los trabajadores industriales. De manera que el sujeto real del cambio deja de ser enfocado exclusivamente en el obrero industrial y junto con él aparecen toda una serie de potenciales nuevos agentes políticos del cambio. De esto toman cuenta algunos de los principales sociólogos y politólogos de la América Latina contemporánea.

Según Claudio Katz, por ejemplo, “en toda la región se comprueban los efectos de las transformaciones neoliberales, que han reestructurado el universo de los asalariados. La fuerza laboral actual es más heterogénea y se encuentra segmentada entre un polo de actividades calificadas y un área de precarización. Esta reorganización capitalista ha diversificado los sujetos de la lucha popular.

Las rebeliones recientes han corroborado la existencia de una gran variedad de protagonistas populares. Las revueltas de Bolivia fueron encabezadas por trabajadores precarizados, campesinos e indígenas, que retomaron el acervo de lucha sindical de los mineros. La cirugía neoliberal destruyó el viejo tejido social, pero no sepultó las tradiciones que han recogido los nuevos resistentes.

Los mineros ya no ejercieron su viejo liderazgo, pero su herencia fue visible entre los trabajadores precarios. La vieja central sindical (COB) tampoco jugó el rol del pasado, pero sus métodos huelguísticos dominaron el levantamiento y se expandieron a sectores de la clase media afectados por la andanada derechista.

Las dos primeras sublevaciones de Ecuador fueron encabezadas por los indígenas, mientras que en la tercera rebelión predominaron los sectores urbanos. La masa de trabajadores informales y pobladores humildes lideró en Venezuela, todas las movilizaciones que doblegaron a la derecha.

Pero en los momentos definitorios fue decisiva la acción de los trabajadores petroleros, que derrotaron el ensayo golpista del 2002 junto a sectores significativos del ejército. En el "argentinazo" del 2001 -a diferencia de los saqueos de 1989- convergieron los desempleados que cortaban rutas (piquetes) con la clase media expropiada por los bancos (cacerolas). Posteriormente se afianzó el protagonismo de los asalariados, aunque ya no bajo el tradicional liderazgo de la clase obrera industrial”.

Por su parte Atilio Boron refiere como nuevos sujetos políticos los piqueteros en la Argentina, los pequeños agricultores endeudados de México, los jóvenes y una variedad de movimientos de inspiración identitaria (de género, opción sexual, etnia, lengua, etc), los movimientos alterglobalización.

Cabría preguntarse si la actual diversidad de sujetos potenciales del cambio puede tomarse como una multiplicación de los sectores anticapitalistas, o más bien como una división o resquebrajamiento del polo opuesto al capital. Consideramos que en el marco del capitalismo, sea cual sea el Modelo Global de Acumulación Capitalista vigente, la contradicción social principal es la que se da entre el capital y el trabajo.

Todos los grupos sociales que hoy se reconocen como potenciales sujetos del cambio coinciden en un punto fundamental, todos –viven- de -su – trabajo, y todos ven como parte de ese trabajo es expropiado de forma más o menos directa y sistemática por el capital. En tal sentido, consideramos que la fragmentación económica y social que genera el patrón de acumulación especulativo financiero y la pauta del mercado externo y la desindustrialización no multiplica el factor revolucionario, sino que lo dividen y lo separa estructuralmente.

Por tanto, si bien el impacto del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal cataliza el descontento social y en cierto margen las pretensiones revolucionarias, el sujeto revolucionario es dividido, fragmentado y esparcido por todo el sistema económico social. Es una situación donde se refuerza aún más la alienación social y la percepción de individualidad que se traduce más tarde en la competencia entre los propios supuestos sujetos revolucionarios y en una perspectiva completamente egoísta de los mismos por sobrevivir.

La situación que dibuja entonces este Modelo Global puede caracterizarse como de generadora de descontento social y resquebrajadora de los nexos económicos, sociales y políticos del factor revolucionario. Por otra parte, a esto debe sumarse una funcionalidad sistémica adversa a cualquier tipo de cambio nacionalista y más aún socialista. Es como se puede ver un contexto que brinda condiciones objetivas – que para nosotros evidentemente más allá de la calamidad socioeconómica – muy desfavorables para la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo.

Capítulo 11. Condiciones de realización de las premisas materiales en la fase de transición intrasistema

Como analizamos en el capítulo 8, la fase de transición intrasistema pudiera estar desarrollándose en estos momentos. Sería necesariamente una transición que se extienda por más de una década por todo el sistema capitalista mostrándose como crisis económicas y financieras que esencialmente, es nuestra opinión, son sucesos de corrección de las distintas variables del Modelo Global.

En el escenario de transición intrasistema, la funcionalidad sistémica del capitalismo está en plena y acelerada transformación, lo que de por sí no contribuye a la gestación de procesos nacionalistas – revolucionarios, aunque tampoco atenta contra ellos, es decir; se trata de una funcionalidad sistémica más bien neutral. Aquí el impacto de las correcciones se dejan ver más a través de las crisis financieras y económicas que obviamente afectan a los distintos países del sistema mundial; pero tras esa influencia el reacomodo de las variables funcionales está generando una futura nueva forma de dependencia económica y funcional de la periferia al centro, y ese es el movimiento fundamental. Por tanto, a nivel de funcionalidad sistémica durante la transición proproductiva comercial lo más importante no es el presente inmediato sino el futuro previsible.

Para lo que si es determinante el presente inmediato es para la funcionalidad subjetiva. Esto porque se comienza a abandonar un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal que ha catalizado el descontento social, y probablemente con ello los propósitos revolucionarios. Ahora, este proceso de transición intermodelo global y sus traumáticas correcciones impacta nuevamente sobre las masas sociales, lo que muy probablemente pudiera dinamizar aún más la conciencia revolucionaria en la región.

Por tanto, el escenario de transición intermodelo global proproductivo comercial se caracteriza por continuar estimulando el factor subjetivo en un momento de necesaria debilidad sistémica del capitalismo tanto central como periférico. Este momento es sumamente favorable para la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo. Pocas veces el capitalismo muestra tal debilidad sistémica y pocas veces puede haber más descontento social en el régimen, es en este momento donde la vanguardia revolucionaria debe catalizar toda la energía posible para acceder al Estado Nación.

El futuro previsible es todavía más promisorio para los grupos revolucionarios que logren acceder al Estado Nación durante la fase de transición intrasistema, o los que lo hayan hecho desde el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal. Esto porque muy probablemente al finalizar la transición intrasistema, el régimen habrá conformado un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial en el que, si las fuerzas revolucionarias están ya radicadas en el Estado, podrán pasar desde el actuar nacionalista hacia el actuar socialista.

CAPÍTULO 12. Condiciones de realización de las premisas materiales en el Modelo Global típicamente Productivo Comercial

12.1. La Funcionalidad Sistémica

12.1 a. Patrón de Acumulación

Como analizamos en el capítulo 8, el Modelo Global que tendencialmente pudiera sustituir al actual debe basarse en un patrón de acumulación productivo comercial. En cuanto a su expresión en la periferia, este nuevo patrón de acumulación activará la dinámica de la economía real, estimulará necesariamente tanto la demanda externa de estos países como la demanda interna. En este sentido, puede vaticinarse un incremento en el nivel de ocupación de estas naciones y nuevos intentos por consolidar la base industrial de los países, cuestión no resuelta en la pasada onda larga ascendente y que podría actuar como diferencia entre el neokeynesianismo central y el periférico.

Los países capitalistas periféricos encontrarán una situación económica favorable y más potente y una mayor importancia en el sistema capitalista mundial. En tal sentido, el grado de correspondencia en el capitalismo periférico se muestra relativamente más elevado. Esta condición sirve de base material para emprender procesos nacionalistas, de desconexión e incluso de transformación socialista.

El patrón de acumulación productivo comercial, propicia que en la dinámica fuerzas productivas – relaciones sociales de producción, el elemento más activo pase a ser nuevamente las fuerzas productivas. Sólo en medio de una onda larga ascendente, del dominio de un patrón de acumulación productivo comercial, las fuerzas productivas sociales se muestran en todo su poderío revolucionario, y quizás bastaría con que el factor subjetivo estuviese en consonancia con este movimiento objetivo

Así, en el contexto de este Modelo Global, la contradicción más urgente o directa se entabla entre la acumulación productivo comercial capitalista por una parte y la acumulación socialista por la otra. Es decir, la solución socialista aparece tanto a nivel de contradicción esencial (dada entre el carácter cada vez más social de la producción y el carácter permanentemente privado de la apropiación) como de contradicción funcional (dada entre la acumulación productiva comercial capitalista y la acumulación socialista).

12.1. b. Estado Nación

El Modelo Global de acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial se caracteriza en cuanto a la dimensión económica del Estado Nación por aplicar un paradigma interventor, regulador y protector del proceso económico capitalista. Dígase el Estado como una pieza clave en la reproducción del sistema económico capitalista. Esto responde, como se ha explicado principalmente en la parte II de este libro, a las exigencias objetivas del patrón de acumulación productivo comercial.

Pero la regresión del Estado al centro de la vida económica del capitalismo no bastará si esta ocurre solamente en el capitalismo central. El Modelo Global de Acumulación Capitalista necesita integrar funcionalmente tanto al centro como a la periferia en un sistema único. En consonancia con un patrón de acumulación productivo comercial el Estado debe garantizar la reproducción, regulación y protección del ciclo económico capitalista, pero para que este ciclo sea completo debe incorporar al Estado de las economías periféricas, de forma que sea parte activa y determinante en el mismo paradigma productivo – comercial.

Tanto como en el capitalismo central, el Estado en el periférico debe asumir el centro de la economía si se intenta nuevamente potenciar la economía real en tales países. Es opinión nuestra que uno de los principales problemas para el repotenciamiento económico del Estado periférico está asociado a los procesos de desnacionalización que se dieron durante las casi tres décadas de Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal. Pero este más que un reto económico o histórico, consideramos que es un problema político.

La desnacionalización fue principalmente la acción oportunista practicada por las ETNs ante la debilidad estructural, el servilismo y el mimetismo de los Estados Naciones periféricos y las burguesías locales asociadas al capital financiero transnacional. Procesos reales de nacionalización como los que se han practicado en Bolivia, Argentina, Venezuela y Ecuador en los últimos años, aún considerando las importantes diferencias entre estos países; son una prueba evidente de que los países periféricos pueden revertir la desnacionalización de sus recursos y empresas fundamentales cuando al frente se sitúan gobiernos y segmentos de la burguesía en unos y en otros grupos sociales, de un alto espíritu nacionalista.

Consideramos que en la misma medida en que puede afirmarse que la transnacionalización es una tendencia no acabada en el desarrollo del sistema capitalista contemporáneo, la desnacionalización es una tendencia no consumada y mucho menos consistente en el plano histórico – objetivo que la transnacionalización. Así, el problema de la desnacionalización – nacionalización se refiere a la reversión del poder económico estatal transferido groseramente hacia el sector externo de la economía nacional. Igual lógica puede ser planteada en torno a la nacionalización de la capacidad de regulación económica por parte del Estado.

La nacionalización de la capacidad reguladora del Estado periférico se trata principalmente del control de las políticas macroeconómicas. Principalmente el manejo soberano de la políticas macroeconómicas orientadas a potenciar la acumulación productiva y elevar la demanda efectiva del sistema, elementos centrales del crecimiento económico marginados casi totalmente por el dogma neoclásico – neoliberal.

Se trata también de practicar una política fiscal redistributiva, orientada a mitigar el ya clásico problema estructural de inequidad en el ingreso que caracteriza las regiones subdesarrolladas, principalmente a América Latina. Una política de este tipo contribuiría a potenciar el consumo de las masas sociales y promovería la inversión en el sistema económico conllevando por fin al crecimiento del mismo. Se trata también de la regulación en el sistema monetario financiero nacional, seriamente desarticulado y desregulado por el Modelo Global de corte neoliberal ocasionando en nombre de la eficiencia fugas masivas de capitales de las naciones periféricas. Lo referido al manejo de las inversiones de capital foráneo ya lo tratamos arriba pero se corresponde también a la perspectiva en que el Estado puede regular la economía nacional.

Por otra parte, aún bajo un esquema de acumulación productivo comercial las naciones periféricas necesitarán inversiones de capital foráneo, cuyo origen puede ser estatal, privado o de instituciones supranacionales, en este tercer caso, proveniente de los Organismos Financieros Internacionales (OFIs). Esto parecería reproducir los mismos esquemas de dominación imperialista. En realidad, el Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano no elimina las relaciones de dominio, dependencia y explotación imperialistas, pero necesariamente deben transformarse para poder conservarse vivas. Con la asimilación de un Estado Nación potente en la periferia el manejo o regulación de esas inversiones de capital foráneo pondrá un importante coto a la intervención y manipulación foránea en la economía nacional.

Cierto que nada asegura definitivamente esta situación, pero al menos las condiciones necesarias estarían más creadas para una verdadera regulación de las inversiones foráneas y la participación en general de los Organismos Financieros Internacionales en las economías periféricas gracias al fortalecimiento del Estado periférico en el plano económico. Razonamos que estos procesos de nacionalización, si bien pueden afectar directamente los intereses del capital transnacional en los países periféricos, son por otra parte importantes debido a que garantizan la funcionalidad global del sistema capitalista.

Por otra parte, y avalando el repotenciamiento del Estado, puede plantearse que, históricamente está demostrado que en el caso específico de América Latina el progreso económico y social sólo ha sido posible cuando el Estado ha asumido el centro de la vida económica y social de la nación, por lo que la tarea incumplida y pendiente del desarrollo de esta región propicia, demanda o exige objetivamente la participación estatal en la economía.

En el capitalismo central el Estado garantizaría la correcta marcha del proceso socioeconómico, el equilibrio global. Pero el problema en América Latina no es de equilibrios, es de estructuras atrasadas y dependientes. Un problema como este demanda como condición necesaria la participación plena y activa del Estado en la economía para relanzar y apuntalar el proceso de acumulación capitalista.

El patrón de acumulación productivo comercial a regir impone a título de necesidad la reconstrucción del mercado interno como un elemento fundamental para el logro del crecimiento económico. En la misma medida que esto se relaciona con la necesidad de potenciar el proceso de reindustrialización del capitalismo periférico, el proteccionismo estatal vía aranceles se verá incrementado. Sucederá esto en un momento en que el norte también practica tal criterio. Igualmente ya lo venía haciendo bajo el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal, la diferencia está en que bajo el Modelo Global típicamente productivo comercial de corte neokeynesiano será declarado y los países subdesarrollados también lo practicarán.

Consideramos que en relación con el paradigma neoliberal, el Estado neokeynesiano brinda condiciones más favorables para el proceso de transición al socialismo.

Por cuestiones objetivas, prácticas, el acceso al Estado neokeynesiano significa un acceso a un Estado con altos niveles de propiedad pública, con una economía altamente nacionalizada, con palancas importantes para manejar la economía hacia direcciones prefijadas, con mecanismos de regulación y defensa ante el sector externo de la economía; es en definitiva, heredar verdaderamente la nación, cuestión que bajo el Modelo Global de corte neoliberal podría ser, o sólo un acto de cambio de dirección política sin gran trascendencia real, o en el mejor de los casos, el inicio de un largo camino de nacionalizaciones forzadas que pudieran agotar las energías del naciente gobierno instalado en el Estado.

Al mismo tiempo, el Estado neokeynesiano significaría una expresión más completa y funcional de poder económico de la burguesía periférica que el Estado neoliberal. Esto es favorable para los propósitos revolucionarios dado que el Estado Burgués es la antípoda dialéctica de las clases y grupos explotados por el capital, por lo que es conveniente desde el punto de vista objetivo y dialéctico un Estado estructural y funcionalmente fuerte. Así, lo cuantitativo tiene más probabilidades de transformarse en algo cualitativamente diferente.

12.1. c. Sistema Monetario Financiero Internacional

El primer rasgo general del Sistema Monetario Financiero Internacional neokeynesiano (SMFINK) es el de ser proproductivo comercial. El SMFI dejará de actuar como centro del sistema económico y mecanismo gigantesco de valorización para convertirse en irradiador de recursos para la actividad económica real y facilitador de la valorización del capital en esa vertiente de la economía capitalista. Esta condición precisa de desinflar la actividad especulativa financiera que se da en el mismo, cuestión que pudiera suceder de forma paulatina o violenta, no se puede predecir con claridad el desenlace, pero si su probable ocurrencia.

Se trata de un SMFI regulado por los Estados Nación. Esto en dos sentidos. Primero, se refiere a regulado en un sentido global; ya no sería un sistema autogobernado ni automático, dejado a la buena de la especulación monetaria como mecanismo ideal de regulación, sino que demandará la acción consciente de instituciones, organismos y Estados para su manejo. No se tratará de una regulación realmente democrática, será la regulación del capitalismo Monopolista de Estado Transnacional y no otra cosa; pero regulación al fin que siempre significa estabilidad, previsibilidad, y cierto orden funcional.

La segunda dimensión de la regulación es la que ocurre a nivel de inserción de cada economía a este SMFINK. Si en el SMFI de corte neoliberal el contacto de los países – principalmente los periféricos - con este sistema era esencialmente desprotegido, desregulado y enteramente condicionado, ahora el SMFINK habrá por necesidad que imponer un mecanismo de contacto donde el Estado periférico tendrá mayores poderes.

Esto último responde a la naturaleza del mecanismo de corrección de la balanza de pagos del SMFINK. Este sistema responde a las exigencias del proceso económico real, y se sabe que el Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano tiene en los saldos de las cuentas externas una de las fuentes de su corrección macroeconómica.

Esto hace que el sistema de flotabilidad de las tasas de cambio – típicamente neoliberal – ceda en importancia al mecanismo de corrección mediante la variación en el ingreso nacional y para esto los países deben procurar corregir sus desequilibrios externos mediante operaciones de economía real. No es sólo la lógica del SMFI, es la exigencia del patrón de acumulación productivo comercial. Así, el SMFINK es básicamente un sistema que da a los Estados periféricos la capacidad de regular su relación con él.

Por lo tanto, la regulación en el SMFINK se refiere tanto a lo global como a la necesaria regulación estatal nacional que va a poner un límite a la actividad de aquellos agentes especuladores, o al menos va a brindar las condiciones necesarias para eso.

Debido a estas características de la regulación estatal el SMFINK no aparece ya como un sistema compacto, autónomo, con leyes de gravitación propias que arrastran a las economías periféricas a su lógica de valorización especulativa; ahora este aparece más como la sumatoria de las partes, como un mecanismo donde cada una de sus partes puede, hasta cierto punto, decidir su participación en él. Esto se traduce en la posibilidad material del capitalismo periférico de realizar una práctica económica mucho más soberana que bajo el SMFI neoliberal.

El SMFINK será en primer lugar un sistema proproductivo. En este sentido propiciará que tanto las economías capitalistas centrales como las periféricas y el capitalismo global en su conjunto, pueda desarrollar su cauce “natural”, “revolucionario”; donde las fuerzas productivas estén en constante desarrollo. Esta situación haría que el SMFINK además de alimentar el patrón de acumulación productivo comercial esté también inyectando poder al grado de correspondencia, esté llevando al capitalismo a desarrollar sus propias contradicciones básicas en el proceso de producción de la riqueza y acelerando así la preparación de las premisas materiales del proceso socialista.

El carácter de Sistema regulado importa en tres momentos para la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo: 1. Se da una transferencia importante de poder y capacidad económica desde el SMFI hacia el Estado Nación Periférico, 2. Tal transferencia fortalece el Estado Nación como variable funcional del sistema capitalista, 3. Así se da base a que un acceso revolucionario a tal Estado esté precedido por un contacto regulado de la economía nacional al SMFI, lo que fortalece absolutamente la situación de dicho Estado portador de un gobierno revolucionario.

Por lo tanto, el carácter de Sistema regulado tributa positivamente a la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo tanto al incentivar las fuerzas productivas – el Estado Nación prioriza objetivos nacionales -,como al fortalecer la variable Estado Nación y brindar así una institución con poder efectivo sobre los destinos de la nación.

En definitiva, consideramos que esta tercera variable funcional del Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial brinda condiciones objetivas más propicias para la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo.

12.1. d. Cuerpo Social – Institucional - Político.

Esta variable funcional del capitalismo periférico tiene en su desarrollo un componente histórico acumulativo irreversible. En tal sentido hay elementos de esta funcionalidad con los que siempre hay que contar y no responden a circunstancias específicas que puedan eliminarse con un cambio de Modelo Global. Sin embargo, consideramos que en un alto grado esta funcionalidad si es influida por el ciclo funcional. Es decir, no es un comportamiento totalmente definitivo o irreversible, sino que en cierto espacio está matizado o condicionado por la presencia de algún Modelo Global de Acumulación Capitalista.

En la estructura del Modelo Global de Acumulación Capitalista la variable funcional Cuerpo Social – Institucional – Político está altamente determinada por la variable funcional Patrón de Acumulación, por lo que muchas de las características y procesos de esta funcionalidad responden, en última instancia, al patrón de acumulación vigente. Por tanto, en un grado significativo, muchas de sus características observadas son tan duraderas como el patrón de acumulación que más profundamente las condiciona.

En las condiciones de un Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano, esta variable brindará una base mucho más integrada materialmente que favorecerá la organización y movilización política de las clases trabajadoras que tendrán más realidad como clase social, en la medida que el proceso productivo se potencie la importancia de la clase obrera se hace mayor por lo que sus objetivos políticos aparecerán con más fuerza y respaldo en las condiciones económicas de la sociedad, de la misma forma ganará en importancia el sector del proletariado industrial, antítesis clásica del capital aunque no ya la única.

Se da así, un proceso mediante el cual la situación económica y social de la clase trabajadora se expone más a la explotación económica directa del capital, pero en comparación con la era neoliberal ser explotado directamente por el capital puede ser una buena noticia para los trabajadores, al tiempo que recobrarán su rol natural de contrarios dialécticos de la burguesía, aunque como dijimos en el Capítulo I, esto no se traduzca necesariamente en su conciencia de clase explotada llamada a realizar la revolución socialista.

12.2. La Funcionalidad Subjetiva

Para analizar el tema subjetivo debemos valorar una cuestión. Siguiendo la lógica del ciclo funcional, al Modelo Global típicamente Productivo Comercial arriban tres grupos de países periféricos: 1. Los que bajo el Modelo Global de corte Neoliberal registraron procesos nacionalistas – revolucionarios; 2. Los que registraron procesos nacionalistas burgueses; y 3. Los que mantuvieron el status quo capitalista y sólo transitaron junto al ciclo funcional.

Los países que incubaron procesos nacionalistas revolucionarios, tienen ahora la posibilidad de cerrar el ciclo de la revolución socialista. Lo que comenzó siendo un proceso nacionalista puede convertirse en un proceso socialista. El patrón de acumulación del Modelo Global vigente favorece la transformación socialista; el Modelo Global vigente propicia el reforzamiento del Estado Nación, el SMFI actúa en consonancia con los procesos nacionalistas y productivos. Es decir, el nuevo Modelo Global es un escenario más favorable en el plano objetivo para la transformación socialista.

Los países que incubaron procesos nacionalistas burgueses y los que mantuvieron el status quo tienen una perspectiva diferente. Aún en estos las fuerzas revolucionarias no están en el poder.

El Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial se sustenta en una onda larga ascendente. Esto, además de la propia funcionalidad macroeconómica de este tipo de Modelo Global, garantiza niveles de vida relativamente elevados para un número importante de individuos a escala mundial.

En tal sentido, es muy lógico esperar una especie de distensión entre los grupos sociales y básicamente entre el capital y el trabajo en sus diferentes formas de manifestación. Por tanto, un primer punto es reconocer que el Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano actuará atenuando el potencial revolucionario de los grupos trabajadores.

Por otra parte, el tipo de patrón de acumulación empleado genera un impacto en el cuerpo social, institucional y político que termina generando elevados niveles de funcionalidad orgánica, coherencia y conexión. Esto es un piso firme para la organización de las clases trabajadoras, cosa muy importante en la persecución del objetivo revolucionario.

Al mismo tiempo, estos países periféricos donde no se dieron procesos revolucionarios, gozarán de las mismas condiciones de funcionalidad sistémica que aquellos en donde si se han dado. Es decir, aún cuando no se exploten efectivamente hay condiciones objetivas más propicias para la transformación socialista.

En definitiva, la situación en estos países se traduce en: funcionalidad sistémica apropiada para la realización de las premisas materiales, funcionalidad social, institucional y política apropiada para la realización de las premisas materiales; pero, una funcionalidad subjetiva expresada en la conciencia revolucionaria bastante distendida por las nuevas condiciones de vida.

Capítulo 13. Los movimientos revolucionarios

13.1. Generalidades

Todo este libro ha sido escrito bajo el concepto de priorizar las relaciones, tendencias y fuerzas económicas por sobre las políticas o subjetivas. El costo de este procedimiento pudiera ser que nos tilden de deterministas económicos. Sin embargo, creemos que la historia del siglo XX ha tenido su eje central más en las contradicciones internas del régimen de producción capitalista que en la lucha de clases. De hecho, las grandes transformaciones sobre todo de los últimos cincuenta años no han tenido como protagonistas la lucha de clases.

¿Significa esto la anulación del marxismo como guía para interpretar la realidad y transformarla en el contexto actual? Bueno, si fuésemos ortodoxos diríamos que sí, pero como no lo somos consideramos que no. Al final, toda esta investigación que hemos expuesto en este libro se apoya en concepciones marxistas, en un método de análisis marxista, en el estudio de tendencias descubiertas y fundamentadas por Marx. La lucha de clases no es el único motor de la historia, hemos visto cuánto puede influir la misma dinámica de la cuota de ganancia al menos en el capitalismo de los últimos 150 años. Simplemente en épocas históricas hay fuerzas más decisivas y ponentes que otras. La lucha de clases no esta entre las más potentes, de hecho, si han ocurrido estas transiciones intermodelos globales es porque la lucha de clases lo ha permitido.

De modo que no hemos sido nosotros los que hemos preferido por elección científica hacer abstracción del rol de la lucha de clases, ha sido la propia realidad histórica de las últimas décadas la que ha hecho abstracción de ella, nosotros simplemente tomamos nota de ello y teorizamos desde ese supuesto.

De cualquier forma, somos los primeros en comprender que no habrá cambio revolucionario, que no habrá transición al socialismo si no hay una vanguardia política que lidere y realice en definitiva este proceso. Ningún mecanismo automático lo logrará por sí solo. Pero, el concebir una lucha de clases prácticamente inexistente, nos lleva a tratar el factor revolucionario como una variable subordinada, dependiente a la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista, no por elección teórica, sino porque así se comporta en la realidad. Lo que analizaremos en este capítulo es cómo deben actuar las fuerzas revolucionarias existentes - y no damos por supuesto que existan fatalmente en cada país y momento - ante los distintos escenarios que recrean los Modelos Globales de Acumulación Capitalista en su movimiento. Para el caso del capitalismo periférico esto es aún más pertinente porque estos Modelos Globales no se diseñan e implementan en estos países, sino que sus naciones son arrastradas a una dinámica universal que imponen desde el centro estos Modelos Globales. Es decir, para las fuerzas revolucionarias de la periferia los Modelos Globales son un dato objetivo, pueden ignorarlos, pero ellos siempre tendrán un fuerte efecto.

No consideramos estar diseñando una teoría general sobre la acción revolucionaria o la lucha de clases. Simplemente estamos con este capítulo haciendo un colofón coherente con todo nuestro sistema de pensamiento, hemos llegado al momento en que nos interesa precisar cómo debe actuar el potencial sujeto histórico del cambio ante los embates objetivos de la dinámica global del capitalismo contemporáneo. Tanto como en el esto de este libro, las discrepancias podrán ser muchas, sólo hemos pretendido ser coherentes y fieles a nuestra propia concepción global.

13.2. En el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero

Por lo que pudimos ver en los capítulos anteriores, el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero se caracteriza por establecer una funcionalidad sistémica adversa al sujeto revolucionario. ¿Qué hacer en estas condiciones? El primer paso es bien difícil, se trata de concientizar, de convertir de clase en sí en clase para sí a todos los que viven de su trabajo y que aparecen materialmente dispersos y cotidianamente en franca competencia. Se trata de crear entre todos el sujeto histórico del cambio que no existe como categoría vacía a la que hay que dar contenido, sino como necesaria construcción histórica, real, práctica. Es convertir el potencial sujeto histórico del cambio en sujeto real del cambio. Esta tarea consideramos queda en manos de los intelectuales de izquierda, capaces de interpretar y hacer saber a todos estos grupos potencialmente revolucionarios la dinámica histórica de la sociedad capitalista y el lugar que en ella ocupan.

Si se logra dotar de autoconciencia a estos grupos potencialmente revolucionarios, creemos que dos cosas pueden hacerse en el contexto del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal.

Primero, los grupos sociales potencialmente revolucionarios deben dirigir el proceso revolucionario hacia la toma del Estado Nación, o al menos a lo que este Modelo Global ha dejado de él en la periferia. Tal toma del Estado Nación ocurrirá por las vías específicas que se den en cada país. Si se logra alcanzar el poder político de la nación, estos gobiernos han de practicar un fuerte proceso de nacionalización tanto de la gran propiedad como de la capacidad de regulación económica, política, social e institucional del Estado.

Básicamente se trata de reparar o reconstruir el Estado Nación. Esto, a primera vista parece romper con la prédica marxista leninista clásica de acceder al Estado para destruirlo, pero ciertamente, antes de destruirlo valdría la pena reconstruirlo, pues está demasiado disperso.

Así, bajo un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, un paso realmente revolucionario por parte de quienes tomen el poder es llevar al país al menos a un funcionamiento socioeconómico y político que si bien aún no rompe con la lógica del capital, al menos si rompe con la lógica de su Modelo Global vigente. Esta práctica por sí sola la consideramos incapaz de hacer colapsar al Modelo Global vigente a escala mundial, pero si varios países periféricos se integran bajo esta misma línea de acción, entonces la lógica del Modelo Global puede verse comprometida, sobre todo si se trata de países relativamente importantes. Es decir, la ruptura de una pieza del Modelo Global, multiplicada en varias piezas puede llevar al traste con la incapacidad del Modelo Global de continuar funcionando a escala mundial.

Si se logra la ruptura definitiva del Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, el sistema se verá obligado a acelerar la conformación de un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, que brinda otro género de condiciones para la realización de las premisas materiales. No consideramos que las revoluciones periféricas, aún siendo varias puedan llevar al sistema capitalista al colapso definitivo, pero un cambio más o menos forzado de Modelo Global no es poca cosa. Resumiendo el primer punto, se trata de tomar el poder político y comenzar un proceso de desconexión parcial nacionalista que si se acompaña de varios países puede poner en crisis al Modelo Global y acelerar su sustitución. Lo segundo que puede hacerse, aunque menos espectacular, es desgastar la legitimidad del poder capitalista desde abajo, dígase sin poseer el poder político. Estamos hablando de luchas sociales, protestas, manifestaciones, huelgas; todo tipo de acciones que pongan en entredicho la lógica pura y la normalidad que en el plano institucional establece un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal. Así, aún si no se logra alcanzar el poder político, se mantendrá una presión constante que puede terminar por al menos catalizar la crisis del Modelo Global en varios países y finalmente en su totalidad. Acá es clave no confundir la necesidad con virtud. No consideramos que exista forma definitiva de transformación real de la sociedad sin el control del Estado Nación por las fuerzas revolucionarias, por lo que la toma del poder político debe ser objetivo permanente de estas fuerzas.

13.3. En el Modelo Global típicamente Productivo Comercial.

Aquí, al igual que bajo el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero, el primer paso es concientizar al sujeto histórico del cambio. Debe resaltarse que aún cuando se trate de un escenario que brinda condiciones materiales más propicias para el cambio revolucionario, este no ocurrirá si están ausentes las fuerzas subjetivas del mismo. Es importante retomar en éste aspecto a Gramsci cuando refiere: “el automatismo histórico de ciertas premisas (la existencia de ciertas condiciones objetivas) es potenciado políticamente por los partidos y los hombres capaces: su ausencia o deficiencia (cuantitativa y cualitativa) vuelve estéril al mismo automatismo (que por lo tanto no es automatismo). Las premisas existen en abstracto, pero las consecuencias no se realizan porque falta el factor humano”.

¿Qué puede mover ahora a los trabajadores beneficiados a renunciar a sus “conquistas”, a actuar como el que “nada tiene que salvaguardar” y enfrentar al capital? La razón de más peso sería, en nuestra opinión, el hacerles entender que el sistema puede repetir un nuevo cambio de Modelo Global, y con ello todas sus ventajas y la de sus hijos desaparecerían.

Los intelectuales y los líderes más avezados deben tener conciencia de que la supuesta mejoría para muchos trabajadores puede ser pasajera, como mismo lo será la coyuntura paradójicamente favorable que da el sistema capitalista a la realización de las premisas materiales. Ante esto, acceder al Estado Nación es un paso fundamental para garantizar el futuro de la nación y sus ciudadanos ante un eventual cambio de Modelo Global. El socialismo debe ser entendido como la única opción de escapar a la barbarie capitalista que periódicamente se expande sobre los trabajadores del mundo entero con mayor fuerza.

Bajo el Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano podrán acometerse dos grandes tareas que bajo el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal es bien difícil pudieran darse. Estamos hablando de una ofensiva nacionalizadora de amplio alcance y profundidad, y el inicio de la transición socialista. Los ritmos y los tiempos van a estar gobernados por la capacidad de liderazgo de quienes guíen el proceso, por el juego de fuerzas políticas y económicas tanto internas como externas, así como por los intereses concretos de cada nación. Sólo una práctica consciente y revolucionaria podrá asumir todo lo que de positivo aporta este Modelo Global de Acumulación Capitalista para la realización de las premisas materiales de la transición al socialismo.

CONCLUSIONES

Un trabajo como este es natural que tenga muchas lecturas finales, que se extraigan juicios teóricos, e incluso ideológicos y de connotación política que estarán siempre signados por el sistema de pensamiento de cada persona que lo estudia. En vano pretenderíamos suponer que algunos lectores llegarán a las mismas conclusiones y de la misma forma a que nosotros hayamos podido llegar. Ante la impotencia que esto significa, y convencidos de que nunca podríamos barrer todas las implicaciones y desprendimientos de este trabajo, hemos preferido exponer sólo lo que consideramos conclusiones más evidentes surgidas de nuestra investigación. Las segundas interpretaciones, las conclusiones filosóficas o epistemológicas se las dejamos a nuestros lectores.

De la parte I.

Las premisas materiales de la transición al socialismo se generan en el sistema capitalista. Estas se expresan en los procesos de concentración, centralización y socialización del capital, la propiedad y la producción; en el recrudecimiento de las contradicciones económicas y sociales durante las crisis; en la génesis y consolidación del Capitalismo Monopolista de Estado; en el grado de desarrollo de la acumulación capitalista; en el grado de concentración de poder económico y político en el Estado Nación; en el desarrollo de la ciencia y la técnica. Todos estos elementos materiales, deben acompañarse del factor consciente de la transformación histórica, representado en la acción revolucionaria de los trabajadores y otras fuerzas anticapitalistas.

Con el advenimiento del imperialismo y la consolidación del sistema mundial de explotación capitalista; las premisas materiales de la transición socialista se diseminan por todo el sistema capitalista, creándose así la posibilidad de la transición socialista también en la periferia. Al considerarse que la transición socialista puede y debe ser tratada en la periferia, debe tomarse en cuenta el movimiento de la totalidad capitalista que contiene funcionalmente a la periferia y con ello condiciona las premisas materiales de la transición al socialismo.

De la parte II.

El sistema capitalista como totalidad se desenvuelve en base a tres niveles fundamentales. El nivel esencial, que tiene como variable central las mutaciones en torno a la forma que asume la propiedad privada, como fuerzas motrices los procesos de concentración y socialización de la producción, el capital y la propiedad y como expresión histórica la sucesión de fases y estadios de desarrollo capitalista. El nivel de comportamiento de la valorización del capital, que tiene como variable central el comportamiento a largo plazo de la cuota de ganancia, como fuerzas motrices los procesos de generación – aplicación – asimilación de un nuevo paradigma tecnológico y una serie de factores extraeconómicos, expresándose históricamente bajo la forma de ciclos económicos cortos y largos. El nivel funcional, que tiene como variable central el comportamiento a largo plazo del patrón de acumulación, sus fuerzas motrices están dadas en la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción y la dinámica de la cuota de ganancia; y se expresa históricamente en la sucesión recurrente y periódica de Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Los tres niveles están orgánicamente interrelacionados y responden en última instancia a las exigencias de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción.

El Modelo Global de Acumulación Capitalista aparece como la estructura sistémica que genera el capitalismo para propiciar la valorización, acumulación y reproducción del capital social, garantizando así la reproducción del sistema en su conjunto. Es una estructura que integra dialécticamente en su funcionamiento a todas las economías y sistemas aislados, haciéndolos funcionar acordes a un requerimiento tipo a escala de sistema mundial. En la estructura interna del Modelo Global se registran las variables esenciales y de comportamiento del sistema, y se complementa con las variables funcionales o propias del Modelo Global, siendo estas: 1. Patrón de acumulación del capital social; 2. Dimensión económica del Estado – Nación; 3. Naturaleza y rol del Sistema Monetario Financiero Internacional; 4. Cuerpo Social – Institucional – Político. Al interior del Modelo Global, todas las variables funcionales se ajustan orgánicamente a un funcionamiento tipo establecido por la variable patrón de acumulación.

Se da en el desarrollo histórico del capitalismo, una tendencia a un movimiento cíclico o recurrente en torno a los Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Esto se expresa concretamente en un movimiento del tipo: dominio de un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial, fase de transición intermodelo global, generación y consolidación de un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, fase de transición intermodelo global, etc… A este movimiento lo denominamos ciclo funcional del capitalismo y está condicionado materialmente por el comportamiento a largo plazo de la cuota de ganancia. El ciclo funcional ha sido uno de los causantes de que el sistema capitalista haya logrado, al menos en el mediano plazo histórico, sustituir las transiciones intersistema por transiciones intrasistema.

El sistema de contradicciones del sistema capitalista, así como sus probables soluciones, es afectado objetivamente por la presencia del ciclo funcional. Las contradicciones esenciales del sistema, que son las generadas en el nivel esencial de desenvolvimiento, tales como las que se establecen entre el carácter cada vez más social de la producción y el carácter permanentemente privado de la apropiación, el Estado como capitalista global y como regulador social simultáneamente, la clase obrera como generadora de la riqueza y la clase capitalista como clase que se la apropia; son complementadas por las contradicciones funcionales, tales como la contraposición entre la acumulación productiva comercial y la acumulación especulativa financiera, entre el Estado como ente activo, regulador y el Estado como ente pasivo, desregulador; entre el cuerpo social como ente coherente, integrado, funcional y el cuerpo social como ente desintegrado, fragmentado. Sólo en determinadas circunstancias, propiciadas por el ciclo funcional del capitalismo, las contradicciones esenciales y funcionales expresan simultáneamente la solución intersistema como relativamente más lograble.

De la parte III.

Cada uno de los niveles de desenvolvimiento global capitalista guarda una relación específica con las premisas materiales de la transición al socialismo. El nivel esencial las genera. Su influjo es acumulativo e irreversible, de modo que cada nueva y superior fase y estadio de desarrollo capitalista significa una presión acumulativa mayor para la realización de las premisas materiales. El nivel de comportamiento acelera o enlentece cíclicamente la preparación de las premisas materiales; su influjo es contradictorio, debido a que contrapone el comportamiento económico del sistema y la proyección de la acción subjetiva. El nivel funcional condiciona la realización de las premisas materiales debido a la imposición que realizan los Modelos Globales de Acumulación Capitalista de un tipo específico de funcionalidad capitalista.

La funcionalidad capitalista se concreta en la funcionalidad sistémica y la funcionalidad subjetiva. La funcionalidad sistémica contiene la fase y estadio de desarrollo capitalista, la coyuntura del ciclo económico, el grado de correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, el grado de fortaleza y funcionalidad económica del Estado Nación, el grado de funcionalidad social, institucional y política, así como el sistema de contradicciones asociadas a la acumulación, el Estado y el cuerpo social, político e institucional. Estos elementos condicionan la realización de las premisas materiales de la transición socialista dado que configuran: el despliegue de las contradicciones del proceso de producción capitalista, la capacidad económica con que cuenta la nación para un proceso de ruptura, el poderío y la capacidad económica del Estado Nación, las condiciones materiales que sustentan la organización política de los grupos potencialmente revolucionarios, las contradicciones más inmediatas de la racionalidad capitalista vigente y la naturaleza probable de sus soluciones; así como la funcionalidad subjetiva y específicamente las proyecciones políticas - revolucionarias – transformadoras de los sujetos potencialmente revolucionarios.

El ciclo funcional del capitalismo propicia que tanto los elementos integrantes de la funcionalidad sistémica como la subjetiva muestren un comportamiento recurrente, cíclico o periódico, ajustados a la naturaleza específica del Modelo Global de Acumulación Capitalista dominante, generando así condiciones necesariamente cambiantes, recurrentes o cíclicas en torno a las condiciones de realización de las premisas materiales. Esto indica una especie de ciclo en torno a las potencialidades históricas de la transición socialista periférica, condicionada en lo material por el ciclo funcional del capitalismo.

Los Modelos Globales típicamente Especulativos Financieros establecen condiciones de funcionalidad sistémica que enlentecen relativamente la preparación de las premisas materiales, esto debido a que ralentiza el despliegue de las contradicciones del proceso de producción capitalista, disminuye la capacidad económica con que cuenta la nación para un proceso de ruptura, debilita el poderío y la capacidad económica del Estado Nación, resquebraja las condiciones materiales que sustentan la organización política de los grupos potencialmente revolucionarios y establece un sistema de contradicciones funcionales cuya solución más probable queda en los marcos del sistema capitalista. Todo esto al tiempo que establecen condiciones de funcionalidad subjetiva que aceleran relativamente las proyecciones transformadoras – revolucionarias de los sujetos potencialmente revolucionarios.

Los Modelos Globales típicamente Productivos Comerciales establecen condiciones de funcionalidad sistémica que aceleran relativamente la preparación de las premisas materiales, esto debido a que acelera el despliegue de las contradicciones del proceso de producción capitalista, aumenta la capacidad económica con que cuenta la nación para un proceso de ruptura, fortalece el poderío y la capacidad económica del Estado Nación, consolida las condiciones materiales que sustentan la organización política de los grupos potencialmente revolucionarios y establece un sistema de contradicciones funcionales cuya solución intersistema, se hace más factible. Todo esto al tiempo que establecen condiciones de funcionalidad subjetiva que enlentecen relativamente las proyecciones políticas – transformadoras de los sujetos potencialmente revolucionarios.

Se da una situación contradictoria donde los Modelos Globales típicamente Especulativos Financieros generan condiciones de funcionalidad sistémica relativamente adversas y de funcionalidad subjetiva relativamente favorables para la realización de las premisas materiales, mientras los Modelos Globales típicamente Productivos Comerciales establecen condiciones de funcionalidad sistémica relativamente favorables y de funcionalidad subjetiva relativamente adversas para la realización de las premisas materiales. Esta situación contradictoria debe ser atendida por la acción consciente revolucionaria.

GLOSARIO

• Nivel esencial del desenvolvimiento capitalista: Tiene como variable central las mutaciones en torno a la forma que asume la propiedad privada, como fuerzas motrices los procesos de concentración y socialización de la producción, el capital y la propiedad y como expresión histórica la sucesión de fases y estadios de desarrollo capitalista. Siendo estas: fase 1: capitalismo premonopolista, fase 2: capitalismo monopolista. Los estadios de desarrollo los ubicamos dentro de la fase 2, y son por orden cronológico los siguientes: capitalismo monopolista privado, capitalismo monopolista de estado, capitalismo monopolista de estado transnacional.

• Capitalismo Monopolista de Estado Transnacional. Estadio de desarrollo capitalista perteneciente a la fase monopolista de desarrollo capitalista. Comienza su conformación a partir de la década de los setenta del siglo XX. Expresa la interpenetración de la propiedad privada monopolista transnacional y la propiedad del Estado. Expresa además la complementación del poder económico y político de los monopolios transnacionales y el poder económico, político y militar del Estado. Expresa también un incipiente mecanismo de regulación económico capitalista transnacional, que tendrá en el Estado, los monopolios transnacionales y los organismos e instituciones supranacionales (BM, FMI, OMC, etc.) sus elementos centrales.

• Nivel de comportamiento de la valorización del capital: Tiene como variable central el comportamiento a largo plazo de la cuota de ganancia, como fuerzas motrices los procesos de generación – aplicación – asimilación de un nuevo paradigma tecnológico y una serie de factores extraeconómicos, se expresa históricamente bajo la forma de ciclos económicos cortos y largos. El ciclo económico largo es más propicio para el análisis de la evolución histórica del sistema capitalista. Dicho ciclo está compuesto de cuatro fases: onda larga ascendente, crisis estructural, onda larga descendente, punto de inflexión.

• Nivel funcional del desenvolvimiento capitalista: Tiene como variable central el comportamiento a largo plazo del patrón de acumulación, sus fuerzas motrices están dadas en la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción y la dinámica de la cuota de ganancia; y se expresa históricamente en la sucesión recurrente y periódica de Modelos Globales de Acumulación Capitalista.

• Modelo Global de Acumulación Capitalista: Estructura sistémica conformada por un grupo de variables socioeconómicas que genera el capitalismo para favorecer por todas las vías posibles la valorización de los capitales, la subsiguiente acumulación del mismo y la consiguiente reproducción del sistema en su conjunto. Su conformación conjuga la capacidad consciente y espontánea de construcción económica del sistema capitalista. Con el desarrollo histórico del capitalismo, se han configurado alternativamente dos tipos o modalidades específicas de Modelo Global: el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial, siendo un Modelo Global conformado alrededor de un patrón de acumulación productivo comercial y donde el resto de las variables funcionales se adecuan orgánicamente a dicha modalidad de acumulación; y el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, siendo un Modelo Global conformado alrededor de un patrón de acumulación especulativo financiero y donde el resto de las variables funcionales se adecuan orgánicamente a dicha modalidad de acumulación.

• Fase de transición intersistema o intermodelo global de acumulación capitalista: Fases o periodos de transición entre un Modelo Global de Acumulación Capitalista que se ha agotado, y un nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista que comienza a generarse. Es transición intrasistema porque ocurre en los marcos del sistema capitalista. Regularmente, aparecen dos variantes de transición intrasistema o intermodelo global de acumulación capitalista, siendo estas: fase de transición proproductiva comercial- expresa el tránsito de un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero a un Modelo Global típicamente Productivo Comercial-; o fase de transición proespeculativa financiera - expresa el tránsito de un Modelo Global típicamente Productivo Comercial a un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero- .

• Momento de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción: Muestra el estado que vive la relación fuerzas productivas – relaciones sociales de producción en un momento histórico determinado, tendiendo como criterio básico la capacidad o no que el desarrollo de las fuerzas productivas ocurra de forma coherente con la función objetivo del sistema capitalista: garantizar la valorización del capital. Definimos cuatro momentos para el tratamiento de la correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción: Correspondencia acelerada: El desarrollo objetivo de las fuerzas productivas aún es rentable para el capital social. Correspondencia Crítica: Aquí las fuerzas productivas comienzan a tener en las relaciones sociales de producción vigentes una traba objetiva para su normal funcionamiento. Correspondencia Perdida: Aquí las relaciones sociales de producción se han convertido en una traba absoluta para el desarrollo normal de las fuerzas productivas y pasan a transformarse. Correspondencia Corregida: Las relaciones sociales de producción transformadas son ya capaces de asimilar una nueva generación de fuerzas productivas.

• Ciclo funcional del capitalismo: Movimiento histórico de los Modelos Globales en un ciclo de aparición, consolidación, agotamiento y sustitución, etc. Aparece como una tendencia del sistema capitalista. Su base material está dada en la acción de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción y su impacto en el proceso de valorización – acumulación – reproducción del capital social. De manera general, la estructura secuencial del ciclo funcional es la siguiente: Fase 1: Accionar crítico de la correspondencia. → Fase 2: Impacto adverso en los procesos de valorización, acumulación y reproducción del capital que se expresa sobre todo en una caída de la rentabilidad del capital. → Fase 3: Agotamiento del Modelo Global de Acumulación Capitalista vigente. → Fase 4: Fase de Transición intrasistema o Intermodelo global de acumulación capitalista. → Fase 5: Consolidación y puesta en marcha del nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista en el país más avanzado del capitalismo mundial. → Fase 6: Internacionalización del nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista. → Fase 7: Reestablecimiento de los procesos de valorización, acumulación y reproducción del capital, lo que se expresa en una recuperación de la valorización del capital.

• Funcionalidad sistémica: El funcionamiento económico del sistema capitalista ajustado a un determinado Modelo Global de Acumulación Capitalista, especialmente en lo referido a las interacciones coherentes y orgánicas establecidas con mayor o menor plenitud entre las variables funcionales del sistema. Dado que el Modelo Global contiene además de sus variables específicas, también las esenciales y de comportamiento, la funcionalidad sistémica registra adicionalmente el grado de desarrollo histórico del régimen capitalista y la coyuntura del ciclo económico.

• Funcionalidad subjetiva: Expresión objetiva que tiene la funcionalidad sistémica vigente en la conciencia social, principalmente en los sujetos potencialmente revolucionarios.

• Grado de correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción capitalista: nivel que ocupa el núcleo de desarrollo histórico de las fuerzas productivas en una hipotética banda de flotación que tiene su límite mínimo en el grado de desarrollo histórico imprescindible de las fuerzas productivas que puede sostener un determinado sistema de relaciones sociales de producción, y el límite máximo que muestra el tope de desarrollo histórico de las fuerzas productivas bajo tal sistema de relaciones sociales de producción. Identificamos dos tipos de grado de correspondencia: un grado de correspondencia elevado cuando el núcleo de fuerzas productivas está cercano al límite máximo dado por las relaciones sociales de producción capitalistas vigentes y un grado de correspondencia bajo cuando el núcleo está alejado de todas las potencialidades que brinda el sistema.

• Complejo contradictorio de la acumulación: Se refiere al despliegue del sistema de contradicciones inmanentes a la acumulación capitalista. En el nivel esencial del sistema, estas contradicciones se establecen entre el carácter cada vez más social de la producción y el carácter permanentemente privado de la apropiación. En el nivel funcional, las contradicciones se establecen entre las variantes funcionales que asume la acumulación capitalista: la acumulación productiva comercial vs. acumulación especulativa financiera. La contradicción fundamental o esencial permanece, pero se le incorpora dialécticamente la contradicción funcional entre estas dos variantes.

• Grado de fortaleza y funcionalidad económica – política del Estado Nación: Expresión siempre relativa del poderío funcional del Estado Nación. El Estado Nación periférico verá acentuada o atenuada su debilidad funcional a partir del tipo de Modelo Global vigente y de la funcionalidad que este establece. Identificamos dos tipos de grado de funcionalidad del Estado Nación periférico: grado de funcionalidad del Estado Nación periférico elevado cuando el Estado asume roles más activos en la regulación, intervención y protección del proceso de reproducción económica – social y política. Y un grado de funcionalidad del Estado Nación periférico bajo cuando el Estado asume roles más pasivos y alejados de la regulación, intervención y protección del proceso de reproducción económica – social y política.

• Complejo contradictorio del Estado Nación: Despliegue del sistema de contradicciones inmanentes al Estado Capitalista. En el nivel esencial del sistema, estas contradicciones se establecen entre el carácter representativo de la propiedad privada que este Estado realiza y el carácter eminentemente social del proceso de producción que intenta regular. En el nivel funcional, estas contradicciones se establecen entre las diferentes variantes funcionales que asume el Estado para garantizar la prevalencia del sistema: una posición activa, reguladora, proteccionista vs. posición pasiva, desreguladora, etc. en el proceso de reproducción del capital. La contradicción fundamental o esencial permanece, pero se le incorpora dialécticamente la contradicción funcional entre estas dos variantes.

• Grado de funcionalidad social, institucional y política: Lo definimos como la mayor o menor capacidad del cuerpo social, institucional, político de funcionar de manera orgánica, coherente e integrada. Los países periféricos se caracterizan en su mayoría por presentar un comportamiento social, político e institucional mucho menos dinámico que el capitalismo central. Pero dentro del esquema del propio capitalismo periférico, esta funcionalidad puede ser mayor o menor en el tiempo. Identificamos dos tipos de grado de funcionalidad social, institucional y política: un grado de funcionalidad del cuerpo social, institucional, político elevado cuando estos elementos alcanzan una funcionalidad relativamente más orgánica, coherente e integrada, y un grado de funcionalidad del cuerpo social, institucional político bajo cuando se presenta una funcionalidad relativamente más inconexa, fragmentada, atomística, etc.

• Complejo contradictorio del cuerpo social: Se refiere al despliegue del sistema de contradicciones inmanentes a este cuerpo. En el nivel esencial, estas contradicciones se establecen entre los grupos y clases sociales que generan la riqueza del país y los grupos o clases sociales que se la apropian y que se hacen representar en el Estado. En el nivel funcional las contradicciones se establecen entre variantes típicas de funcionalidad social, política e institucional que asume el capitalismo movido por la influencia del ciclo funcional. La contradicción fundamental permanece, pero se le agrega dialécticamente la contradicción entre estas dos variantes.

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