Libro No. 329. Teoría del Desenvolvimiento Global Capitalista. Sierra Lara, Yoandris.
© Libro No. 329. Teoría
del Desenvolvimiento Global Capitalista. Sierra Lara, Yoandris. Colección Emancipación Obrera. Julio 21 de
2012.
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original: © Teoría del Desenvolvimiento
Global Capitalista.
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Original: © Teoría
del Desenvolvimiento Global Capitalista.
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reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda
Yoandris Sierra Lara
Introducción
Los fundamentos
verdaderamente científicos de la transición al socialismo aparecen en las obras
de Carlos Marx, Federico Engels y se desarrollan con posterioridad en las
investigaciones de Lenin, pero los cambios sucedidos en la sociedad y economía
capitalista contemporánea, hacen que si bien estos fundamentos puedan seguir
siendo las bases o puntos de partida para un análisis actualizado, son por sí
mismos insuficientes para abordar el problema tanto de la interpretación del
desenvolvimiento global capitalista, como los procesos de transición y
construcción del socialismo.
La teoría económica
marxista posterior a Lenin no ha logrado captar en todos los momentos, y en
toda su magnitud, los cambios acaecidos en la dinámica del capitalismo y
consecuentemente en las condiciones y vicisitudes de la transición y
construcción del socialismo .
Ya en los años sesenta
del siglo XX el Ché avizoraba tal situación y autores cubanos más
contemporáneos retoman la polémica. Para José Luis Rodríguez, ex ministro de
economía y planificación de Cuba, la teoría económica marxista tiene ante sí el
reto en lo concerniente a la economía internacional de “mantener un análisis
que permita descifrar cómo se van expresando las contradicciones del
Capitalismo y cuáles son las tendencias que se aprecian en su desarrollo” . En
el mismo sentido se expresa el académico cubano Esteban Morales al reconocer
que “… aun es imprescindible profundizar en las regularidades del Capitalismo
actual y en sus tendencias, en especial, en el tema de la globalización
económica, sus efectos y perspectivas” y que “ni teóricos burgueses ni
marxistas disponemos hoy, en el campo de la Economía Política, de una teoría
integral para entender los fenómenos que tienen lugar actualmente en el
Capitalismo .
Para los
investigadores cubanos Ramón Sánchez Noda y Víctor Figueroa Albelo: “Una
economía política del Socialismo, con mayor precisión de la etapa previa de
transición a esta fase, no existe en las coordenadas que exigen los proyectos
de construcción socialista vigentes en los países del tercer mundo. La
elevación de la Economía Política a planos superiores necesita redimensionar la
teoría económica, especialmente la relacionada con el período de transición al
Socialismo” .
Creemos que está
totalmente en lo cierto Víctor Figueroa cuando refiere que “la teoría de este
período – se refiere al período de transición al Socialismo - quedó subsumida,
apenas como un simple apéndice, en la “economía política del Socialismo . Y lo
más paradójico es que la teoría de la transición que se había incorporado
definitivamente a la economía política del socialismo, estaba prácticamente en
el mismo estado de desarrollo en que la había dejado Lenin casi un siglo atrás.
Simplemente, el pensamiento económico posterior ha podido hacer muy poco para
contextualizar la teoría económica del desarrollo capitalista y la transición
al socialismo, a excepción obviamente de honrosas personalidades e
investigadores, pero cuyos aportes son aún insuficientes.
En nuestra opinión, no
sólo se precisa desarrollar la economía política de la construcción del
socialismo, sino también y quizás con más urgencia e incluso pertinencia,
potenciar la teoría económica de la transición en su estrecho vínculo con la
dinámica real del capitalismo contemporáneo, lo que exige un enfoque teórico
que conecte dialécticamente la mecánica del desenvolvimiento capitalista
contemporáneo con las potencialidades de la transición socialista, sobre todo
en la periferia capitalista.
Eso sería rescatar el
que consideramos haya sido el procedimiento seguido por los clásicos en su
momento: interpretar el desenvolvimiento capitalista y sobre dicha base
elaborar hipótesis constructivas acerca de la transición al socialismo.
Este mega - propósito
teórico difícilmente pueda resolverse mediante una investigación aislada o un
conjunto de ellas. Se demandaría, es nuestra opinión, un Programa de
Investigación Científico para la labor inconclusa de reconstruir la teoría del
desarrollo capitalista y la propia teoría de la transición y construcción de la
sociedad socialista. Ambas teorías no existen plenamente desarrolladas hoy, lo
que no deja de ser un desafío muy estimulante para la actual generación de
científicos sociales con vocación crítica pero también creativa.
El presente libro
surge como resultado de una investigación tendente a abordar desde el punto de
vista científico el proceso de transición al socialismo, y más específicamente
la cuestión de las premisas materiales que sustentan el inicio de este proceso
y que, irremediablemente, habitan en el seno del sistema capitalista. Esta
particularidad nos conduce a estudiar la interacción dialéctica del
funcionamiento y evolución del sistema capitalista por una parte y sus
implicaciones para las premisas materiales de la transición al socialismo por
la otra.
Consideramos que, si
bien la teoría económica ha realizado un tratamiento más o menos desarrollado
sobre el influjo que realizan movimientos claves dentro del capitalismo ( como
son los cambios de fases y estadios de desarrollo, y el ciclo económico en sus
variantes cortas y largas) en las premisas materiales de la transición al
socialismo, es prácticamente inexistente dicho tratamiento para el caso de los
movimientos históricos, objetivos, y además recurrentes que, en nuestra
opinión, describen los Modelos Globales de Acumulación Capitalista.
Esta categoría de
Modelo Global de Acumulación Capitalista es la columna vertebral de nuestra
concepción teórica, y por tanto adelantamos su definición: Entendemos Modelo
Global de Acumulación Capitalista como la estructura sistémica conformada por
un grupo de variables socioeconómicas que genera el capitalismo para favorecer
por todas las vías posibles la valorización de los capitales, la subsiguiente
acumulación del mismo y la consiguiente reproducción del sistema en su
conjunto. La conformación de tal Modelo Global conjuga la capacidad consciente
y espontánea de construcción económica del sistema capitalista. A partir del
surgimiento del capitalismo monopolista se han configurado alternativamente dos
tipos o modalidades específicas de Modelo Global: el Modelo Global de
Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial y el Modelo Global de
Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero.
La idea es que estos
Modelos Globales forman parte inherente del desenvolvimiento capitalista, y su
movimiento está dominados por leyes objetivas propias de este sistema y que,
aunque hayan sido ya descubiertas anteriormente por otros pensadores – como por
ejemplo la ley de correspondencia entre las fuerzas productivas y las
relaciones sociales de producción fundamentada por Carlos Marx – nunca se ha
puesto de manifiesto de forma sistemática e intencionada el mecanismo en que
actúan sobre estos Modelos Globales hasta convertirlos en una verdadera
tendencia objetiva. Esto ha conducido a que la teoría económica no haya
incorporado a su cuerpo doctrinal la dinámica de los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista como una tendencia inherente al capitalismo y mucho
menos haya intentado relacionarla con otras fuerzas y movimientos dentro del
sistema. Precisamente toda la parte II de este libro está encaminada a
fundamentar esta categoría y su comportamiento histórico lógico y a construir
una concepción más integral sobre el desenvolvimiento a largo plazo del
capitalismo que incorpore sistémicamente la teoría de las fases y estadios del
desarrollo capitalista, la teoría de los ciclos económicos largos o Kondratiev
y nuestra propia concepción de la dinámica de los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista como tendencia histórica del sistema.
Pero nuestro interés
final no queda en fundamentar una visión más integral del desenvolvimiento
histórico del capitalismo. Esto es sólo un paso previo en nuestra intención de
retomar con nuevos enfoques la teoría económica del proceso de transición al socialismo
en la periferia. El hecho es que si en la teoría económica del desenvolvimiento
capitalista no está incorporado el tratamiento de estos Modelos Globales,
entonces la propia teoría económica – política de la transición al socialismo
cuenta acá con una laguna a llenar, que se expresa concretamente en que dicha
teoría no cuenta con un reconocimiento de cómo los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista influyen en las condiciones de preparación y
realización de las premisas materiales de la transición al socialismo.
Por lo tanto, acá se
trata de llamar la atención sobre una carencia de la teoría económica sobre el
desenvolvimiento capitalista que se expresa en una carencia derivada hacia la
teoría económica de la transición al socialismo. Cubrir esos espacios encontrados
en esta área de la ciencia económica, principalmente de filiación marxista, es
lo que buscamos resolver. Se trata por lo tanto no de presentar una nueva
teoría sobre el desenvolvimiento del capitalismo y el proceso de transición al
socialismo; sino más bien complementar, con una serie de hallazgos teóricos
sistematizados y contextualizados en el cuerpo doctrinal existente sobre el
modo de producción capitalista, el núcleo duro de la teoría económica marxista
sobre el desarrollo del capitalismo y la transición al socialismo.
Una cuestión
problémica atraviesa todo el libro, y es la de determinar cómo influye la
dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como tendencia
histórica del capitalismo en las condiciones de realización efectiva de las
premisas materiales de la transición al socialismo en el contexto del
capitalismo periférico.
Como se puede
apreciar, es un propósito con una alta dosis de motivación teórica, lo que no
liquida en principio una serie de corolarios y lecturas de carácter político y
práctico, algunos explícitos y otros sin duda implícitos, algunos ya
reconocidos por este autor, y otros aún insospechados para el mismo, pero que
aflorarán como lo hacen necesariamente en este tipo de investigación.
El plan general del
libro es el siguiente:
Parte I. Principales
concepciones teóricas sobre las premisas materiales de la transición al
socialismo.
Esta parte del libro
está dedicada exclusivamente a repasar, con un enfoque crítico, las distintas
concepciones desarrolladas sobre las premisas materiales de la transición al
socialismo. En el Capítulo 1 se presenta la teoría de Carlos Marx y Federico Engels,
desarrolladas en el contexto del capitalismo premonopolista o industrial. En el
capítulo 2 se expone la teoría de V.I.Lenin, resaltándose la dualidad que en
este aspecto, a nuestro entender, sostuvo Lenin al defender la hipótesis de la
transición socialista como resultado de las propias contradicciones del
capitalismo en su fase imperialista al ubicarla en el contexto del capitalismo
central en un claro espíritu marxista, o al defender en otras ocasiones la
posibilidad de la transición periférica sostenida en su denominada “ley del
desarrollo económico y político desigual”. En el capítulo 3 se exponen una
serie de concepciones extraídas del pensamiento de importantes investigadores
socialistas como Eugenio Preobrajensky, NikolaiBujarin, Leon Trotsky, Rudolf
Hilferding, Rosa Luxemburgo, Paul M. Sweezy, OskarLange, Charles Bettelheim,
entre otros, referidas en este caso exclusivamente a la cuestión de las
premisas materiales de la transición al socialismo y su preparación en el seno
del sistema capitalista.
La revisión
bibliográfica realizada sobre la obra escrita de estos autores representativos
del pensamiento socialista, nos llevó a considerar el hecho de que nunca se
había tratado de forma sistemática el rol de los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista como tendencia histórica y objetiva sistema, y mucho
menos a investigar su impacto en las premisas materiales de la transición al
socialismo. Esto era, sin lugar a dudas, un vacío existente en esta área
específica de la ciencia económica.
Parte II. Fundamentos
para la interpretación del desenvolvimiento global capitalista.
En esta parte del
libro se expone nuestra concepción general sobre el desenvolvimiento global a
largo plazo del sistema capitalista. Retomamos en los capítulos 4 y 5 la teoría
económica – política sobre las fases y estadios de desarrollo capitalista y la
teoría económica del ciclo económico largo o Kondratiev. En el Capítulo 6
introducimos el análisis de la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación
Capitalista entendiéndolos y fundamentándolos como una tendencia histórica del
sistema. Para ello realizamos una presentación de datos que demuestran la
regularidad histórica de estos Modelos Globales y después realizamos una
extensa deducción lógica, donde resaltamos los vínculos materiales y estables
existentes entre esta dinámica y otras del sistema, especialmente la dinámica a
largo plazo de la cuota de ganancia social. Es en este capítulo donde se
fundamenta el carácter genuinamente causal y no causal de estos Modelos
Globales y su movimiento histórico. En el Capítulo 7 se expone de forma
orgánica y sistémica la visión sobre el capitalismo, integrando en un modelo
teórico único el movimiento a nivel de fases y estadios de desarrollo, los
ciclos económicos largos y los Modelos Globales de Acumulación Capitalista. En
este capítulo se demuestra cómo desde el punto de vista histórico o factual los
tres niveles de desenvolvimiento están altamente sincronizados y cómo, desde el
punto de vista de la deducción lógica, se puede establecer una teoría general
que le dé explicación científica. Este aspecto lo consideramos un importante
aporte a la teoría económica sobre el desenvolvimiento global del capitalismo
al integrar dialécticamente estas concepciones que tradicionalmente se han
desconocido entre sí o simplemente ignorado. Sin embargo, no pretendemos haber
logrado la síntesis perfecta o total para entender el capitalismo. De hecho,
hemos hecho abstracción de procesos importantes en la dinámica del capitalismo
en busca de resaltar una serie de ellos que, en nuestra opinión, si bien no los
únicos factores y procesos actuantes, si son los decisivos.
En el Capítulo 8
analizamos lo que hemos dado en llamar transiciones intrasistema del
capitalismo. Los procesos de transición son altamente complejos y a la vez
piezas claves de la metodología científica de filiación materialista
dialéctica. El marxismo clásico ha desarrollado con mayor énfasis la teoría de
la transición desde el capitalismo hacia el socialismo, pero encontramos un
verdadero vacío en el tratamiento de las transiciones que, en nuestra opinión,
se suceden regular y determinadamente en el seno del modo de producción
capitalista. Transiciones de menor envergadura que las que pudieran darse entre
dos modos de producción diferentes, pero que revisten una importancia
sustantiva en la fisiología interna del sistema capitalista. Las transiciones
intrasistema se refieren a las que ocurren entre los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista, por ejemplo, entre el Modelo Global de Acumulación
Capitalista típicamente Productivo Comercial de corte Keynesiano y el Modelo
Global de Acumulación Capitalista de corte Neoliberal en los años setenta del
siglo XX. También la definimos como transiciones intermodelos globales. Nuestra
criterio y que lo fundamentamos en este libro es que estos movimientos no son
casuales o fortuitos, sino que en realidad son causales y altamente regulados,
responden a una lógica interna proclive a ser formalizada en la ciencia
económica. En este capítulo existen tres momentos principales. En el primero de
ellos se discuten las generalidades teóricas y conceptuales en torno a estas transiciones
intrasistema, en un segundo momento se analiza la transición intrasistema en la
década de los setenta, y abordamos lo que, a nuestro juicio, es una nueva
transición intrasistema que aniquilará el Modelo Global de Acumulación
Capitalista típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal y dará paso
a un nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista de corte neokeynesiano.
Parte III. Condiciones
de realización de las premisas materiales en los modelos globales de
acumulación capitalista.
Una vez fundamentada
la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista como tendencia
histórica del sistema, e incorporarla al cuerpo doctrinal existente sobre el
desenvolvimiento capitalista, en esta parte del libro se pasa a establecer las
relaciones generales existentes entre la dinámica de los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista como tendencia histórica del sistema y las condiciones
de realización efectiva de las premisas materiales de la transición al
socialismo. Esta tarea general se cumple a través de distintos capítulos. En el
Capítulo 9 se exponen las generalidades sobre la relación entre la estructura
interna del Modelo Global y las premisas materiales de la transición al
socialismo. En el Capítulo 10 se realiza un análisis concreto de cómo el Modelo
Global de Acumulación típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal
incide en las condiciones de realización efectiva de las premisas materiales.
En el Capítulo 11 se realiza este análisis para el escenario de transición intrasistema.
En el Capítulo 12 se realiza el análisis para el caso del Modelo Global de
Acumulación Capitalista típicamente productivo Comercial. El Capítulo 13 está
dedicado a un estudio de los movimientos revolucionarios ante esta dinámica de
los Modelos Globales de Acumulación Capitalista. No se trata de una teoría
general sobre la acción revolucionaria, sino sólo la visión subjetiva
complementaria de todo este proceso objetivo estudiado a lo largo del libro. En
cualquier caso, la teoría general de la acción revolucionaria debería
incorporar a su cuerpo doctrinal las consideraciones específicas a los Modelos
Globales de Acumulación Capitalista en este trabajo desarrollada.
Al concluir la tercera
parte del libro, se exponen las conclusiones generales de la investigación,
agrupándolas en las mismas partes de que se compone el libro. También se
incorpora un glosario donde aparecen una serie de términos y categorías que
introducimos y no han sido utilizadas convencionalmente en la ciencia económica
de filiación marxista.
Finalmente se presenta
la bibliografía empleada en la elaboración del presente libro.
Debemos consignar que
este libro ha sido escrito inspirado en el pensamiento económico de Carlos Marx
y otros gigantes del pensamiento social de diferentes tendencias o escuelas.
Sin embargo, nuestro interés no ha sido reproducir dogmáticamente a Marx ni
preservar inmaculada su teoría. Marx ha sido y es nuestra inspiración, ni más
ni menos que eso. Nuestro deseo sería que no fuésemos juzgados en términos de
“se adecúa” o “no se adecúa” a las tesis de Marx.
Preferimos creer que
este libro viene a llenar un espacio vacío con un grupo de hipótesis de
trabajo, hipótesis que podrían hacer avanzar la ciencia económica de filiación
marxista en su empeño de dar fundamentación científica a la sociedad en la que
hoy vivimos. Creemos que ese es el verdadero culto que hoy debemos rendir a los
clásicos de nuestra ciencia.
Parte I. Principales concepciones teóricas sobre las premisas materiales de
la transición al socialismo
Capítulo 1. La
concepción de Carlos Marx y Federico Engels
Carlos Marx se refiere
a la secuencia histórica: sociedad capitalista – período de transformación
revolucionaria - sociedad comunista. El período de transformación
revolucionaria aparece como el proceso de transición socialista, cuyo lugar
histórico queda establecido entre el modo de producción capitalista y el
socialismo como fase inferior del modo de producción comunista .
Ni Marx ni Engels
tenían la posibilidad objetiva de caracterizar la futura sociedad socialista o
comunista en todos sus detalles, y de hecho, sus mayores aportes científicos
radican en el descubrimiento científico de las contradicciones y leyes internas
del desarrollo histórico del sistema capitalista. Precisamente, este
descubrimiento fue lo que les permitió, principalmente a Marx, desentrañar lo
que ahora manejamos como premisas materiales de la transición al socialismo.
Marx no inicia el
estudio del sistema capitalista hasta que lo encuadra convenientemente como
modo de producción históricamente determinado, contradictorio y por ende
transitorio, análisis que se desarrolla desde su propia concepción del
desarrollo histórico - social general reconocida como materialismo histórico.
El principio básico
del materialismo histórico consiste en la tesis de que es el proceso de
producción social el factor activo y más determinante en la sociedad, factor
capaz de generar el conjunto de relaciones sociales llamadas superestructurales
y condicionar así su carácter, naturaleza, contenido y límites históricos. En
éste sentido las relaciones sociales de producción se constituyen en base de la
sociedad.
Tales relaciones son
objetivas, necesarias, materiales y están asociadas dialécticamente al
desarrollo de las fuerzas productivas. Son estas últimas el motor impulsor en
el plano material de la existencia humana y su influjo es la causa última de
los cambios que se dan tanto en las relaciones sociales de producción, la base
económica y, por extensión y necesidad objetiva, en la llamada superestructura
.
Las fuerzas
productivas y las relaciones sociales de producción se integran dialécticamente
en el interior del modo de producción. Para los sucesivos modos de producción
que ha conocido la sociedad, las fuerzas productivas muestran un grado
diferente de desarrollo y las relaciones sociales de producción una estructura
típica, específicamente asociada con el tipo y la forma de la propiedad.
El marco de las
relaciones sociales de producción, conectadas a un determinado tipo de
propiedad, muestra un carácter mucho menos flexible que el necesario para
asimilar las nuevas y desbordadas fuerzas productivas; el resultado final de
esta relación contradictoria es que se revolucionan las relaciones sociales de
producción al variar necesariamente el tipo de propiedad vigente y con este
cambio se transforma toda la superestructura social sobre una nueva base
económica. Este cambio clasifica como una revolución social.
Los análisis de la
progresión histórica en general, y del capitalismo en particular, encontrarían
en la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción
una base material, objetiva y concreta para interpretar, explicar y predecir el
desarrollo social. Tal relación dialéctica alcanza el rango de ley, conocida
como ley de correspondencia entre las fuerzas productivas y las relaciones
sociales de producción. El propio Marx indica que “todas las colisiones de la
historia nacen de las contradicciones entre las fuerzas productivas y la forma
de relación”.
Al basar su análisis
de la transición en elementos básicamente materiales, la teoría marxista se
aleja de las propuestas utópicas y establece los patrones objetivos que
caracterizarían el proceso socialista como acontecimiento histórico – social:
1. Tal proceso es necesario y posible; 2. fruto exclusivo del capitalismo
desarrollado ; 3. un proceso universal y simultáneo.
Adentrarse en el modo
de producción capitalista le permitió a Marx descubrir su ley económica
fundamental y desde ella demostrar el carácter contradictorio, explotador y por
ende transitorio del régimen del capital. En cierto sentido, es un análisis que
permite identificar las formas concretas, específicas, particulares que
revisten las premisas materiales de la transición al socialismo en éste
régimen. Tal estudio fue realizado a plenitud por Marx en su obra cumbre El
Capital.
Con ánimos de
exposición, podemos clasificar las contradicciones asociadas a la lógica del
sistema capitalista en dos momentos:
Ø Nivel 1:
Contradicciones que tienen lugar en el proceso de producción y reproducción
simple del capital.
Ø Nivel 2:
Contradicciones que surgen en el proceso de acumulación del capital.
Nivel 1:
Contradicciones que tienen lugar en el proceso de producción y reproducción
simple del capital
1. La cuestión de la
creación y apropiación del excedente económico en el capitalismo: Evidencia de
la explotación económica de la clase obrera.
En las condiciones del
capitalismo, Marx demuestra en base a la ley del valor como el trabajo es
explotado por el capital, obligado a producir valores en un grado que supera el
propio valor de la fuerza de trabajo. En la diferencia entre el valor de la fuerza
de trabajo que es pagada por el capitalista, e impuesta de forma objetiva por
el mercado, y el valor creado por la propia fuerza de trabajo con su trabajo
abstracto, es que se genera la plusvalía, la fuente de la riqueza en el
Capitalismo.
Este análisis
evidencia cómo en base a las propias leyes del capitalismo se genera la riqueza
del sistema. Esta riqueza es simplemente trabajo no retribuido al obrero. Esta
es la anatomía económica que Marx había planteado descubrir detrás del armazón
político de la lucha de clases. La sociedad burguesa, como todas sus
antecesoras, se funda sobre una base de explotación económica.
2. Desarrollo de las
contradicciones antagónicas entre la clase obrera y la clase capitalista y a
nivel de contradicciones económicas de sistema en el contexto de la
reproducción y acumulación del capital.
El relieve y la
importancia de este aspecto parecen sintetizarse en los comentarios realizados
por el propio Marx al respecto de la propia reproducción simple del capital:
“El divorcio entre el
producto del trabajo y el trabajo mismo, entre las condiciones objetivas de
trabajo y la fuerza subjetiva del trabajo, es, pues, como sabemos, la premisa
real dada, el punto de partida del proceso capitalista de producción. [ … ] Pero
lo que al principio no era más que punto de partida acaba produciéndose y
reproduciéndose incesantemente, eternizándose como resultado propio de la
producción capitalista, por medio de la mera continuidad del proceso, por obra
de la simple reproducción. De una parte, el proceso de producción transforma
constantemente la riqueza material en capital, en medios de explotación de
valores y en medio de disfrute por el capitalista. De otra parte, el obrero
sale constantemente de ese proceso igual que entró: como fuente personal de
riqueza, pero despojado personalmente de todos los elementos necesarios para
realizar esta riqueza en su provecho propio”.
Un estudio como éste
le permite a Marx poner en justa perspectiva el sistema de producción del
capital: “… el proceso capitalista de producción, enfocado en conjunto o como
proceso de reproducción no produce solamente mercancías, no produce solamente
plusvalía, sino que produce y reproduce el mismo régimen del capital: de una
parte al capitalista y de la otra al obrero asalariado”.
Nivel 2:
Contradicciones que surgen en el proceso de acumulación del capital.
1. Las leyes de
propiedad de la producción de mercancías se transforman en leyes de apropiación
capitalista.
En los términos de
Marx: “La operación constante de compra y venta de la fuerza de trabajo no es
más que la forma. El contenido estriba en que el capitalista cambia
constantemente por una cantidad mayor de trabajo vivo de otros una parte del
trabajo ajeno ya materializado, del que se apropia incesantemente sin
retribución […] Ahora, la propiedad vista del lado del capitalista, se
convierte en el derecho a apropiarse trabajo ajeno no retribuido, o su
producto, y, vista del lado del obrero, como la imposibilidad de hacer suyo el
producto de su trabajo. De este modo, el divorcio entre la propiedad y el
trabajo se convierte en consecuencia obligada de una ley que parecía basarse en
la identidad de estos dos factores”.
2. El proceso de
acumulación polariza estructuralmente la sociedad capitalista.
“Así como la
reproducción simple reproduce constantemente el propio régimen del capital, de
un lado capitalistas y de otro obreros asalariados, la reproducción en una
escala superior, crea en uno de los polos más capitalistas o capitalistas más
poderosos y en el otro más obreros asalariados […] La acumulación del capital
presupone, por tanto, un aumento del proletariado ” .
3. El proceso de
acumulación condiciona la composición orgánica del capital y esta a su vez la
demanda de fuerza de trabajo, creando el denominado ejército industrial de
reserva con base en la superpoblacion relativa que genera la dinámica del
capital.
4. La acumulación
capitalista provoca objetivamente la destrucción de la propiedad privada basada
en el trabajo vía socialización de la producción.
Marx concebía que a
cada forma de propiedad habría de corresponderle un determinado mecanismo de
regulación económica, así, siendo la propiedad privada sustituida objetivamente
por la propiedad social, el mecanismo de regulación capitalista privado - basado
en la ley del valor - sería sustituido necesariamente por un mecanismo de
regulación social planificado de la economía nacional.
De tal forma, las
contradicciones asociadas a la propiedad privada capitalista y sus
manifestaciones históricas – concretas son asumidas por Marx como premisas
materiales de un orden económico social diferente al capitalista. Es el caso de
las Sociedades Anónimas (S. A.) Según Marx la creación de las S. A. conduce a:
“1. Extensión en proporciones enormes de la escala de la producción y de las
empresas inasequibles a los capitalistas individuales. 2. […] Es la supresión
del capital como propiedad privada dentro de los límites del mismo régimen
capitalista de producción. 3. Transformación del capitalista realmente en
activo en un simple gerente, administrador de capital ajeno, y de los
propietarios de capital en simples propietarios, en simples capitalistas de
dinero. 4. Prescindiendo del sistema de las acciones, el crédito brinda al
capitalista individual un poder absoluto dentro de ciertos límites de
disposición sobre capital ajeno y propiedad ajena, que es también, por tanto,
un poder de disposición sobre trabajo ajeno”.
La conclusión
definitiva que da Marx a la cuestión de la naturaleza socializadora de la
producción que realizan las SA en el capitalismo es la siguiente: “El sistema
de las acciones entraña ya la antítesis de la forma tradicional en que los
medios sociales de producción aparecen como propiedad individual; pero, al
revestir la forma de la acción, siguen encuadrados dentro del marco
capitalista; por consiguiente, este sistema, en vez de superar el antagonismo
entre el carácter de la riqueza social y como riqueza privada, se limita a
imprimirle una nueva forma”.
Otros de los
importantísimos efectos de la acumulación capitalista en la socialización de la
producción y la gestación de las premisas materiales de la transición
socialista puede sintetizarse en la siguiente idea de Marx donde analiza el
impacto que tiene en el plano socioeconómico el surgimiento y desarrollo de la
gran industria capitalista: “Con las órbitas de la pequeña industria y del
trabajo domiciliario, destruye los últimos refugios de la “población sobrante”
y por tanto, la válvula de seguridad de todo el mecanismo social anterior. Y,
al fomentar las condiciones materiales y la combinación social del proceso de
producción, fomenta las contradicciones y antagonismos de su forma capitalista,
fomentando por tanto, al mismo tiempo, los elementos creadores de una sociedad
nueva y los factores revolucionarios de la sociedad antigua”.
Refiriéndose a esta
cuestión plantea Román García: “Con la Gran Industria, por primera vez en la
historia, el proceso de producción mismo adquiere carácter social, determinado
por la interdependencia y concatenación que se logra para crear un producto o servicio
a partir de novedosos medios de trabajo y en la propia escala de la empresa.
[…] A lo interno de cada fábrica el proceso de producción se hizo
“tecnológicamente” social. Por primera vez, desde el punto de vista técnico, se
hace indivisible la propiedad. Ya es imposible fragmentar en “pequeñas”
parcelas cada fábrica. Cada eslabón productivo es orgánicamente dependiente del
otro, no importa la escala de la empresa y propiedad. Esa división interna del
trabajo implicó la socialización gradual del proceso de producción, en la
medida que la supeditación del trabajo al capital pasaba de formal a real. […]
Significó para la naciente clase obrera, tuviese conciencia o no de ello, que
la única solución posible a su status como clase explotada, era apropiarse -en
su momento- de esa gran propiedad, ya socializada y convertirla en propiedad
social, imposible ya de parcelar , con lo cual se descartaba, económica y
técnicamente, la posibilidad de la lucha por la pequeña propiedad. […]Esta y no
otra, es la fundamentación de su afirmación de que, con la creación de sus
propias bases técnicas, el capitalismo había creado su propio sepulturero. Más
que una metáfora es una predicción”.
5. El proceso de
acumulación capitalista ocurre de tal manera que genera una tendencia secular a
la disminución de la tasa de ganancia a escala global .
6. A nivel social, por
la acción común de todos los capitalistas en la lucha competitiva, se obtiene
un resultado que ninguno de ellos conscientemente se propone: desaparece la
ganancia extraordinaria y desciende la tasa de ganancias.
7. Conflicto entre el
medio utilizado, desarrollo incondicional de las fuerzas productivas, y el fin
perseguido, la valorización del capital. Esta contradicción expresa la negación
dialéctica del capitalismo contenido en su seno. Al propio tiempo en el plano
social, se recrudece el antagonismo entre burguesía y proletariado.
8. Conflicto entre la
expansión de la producción y la valorización entendidos como proceso .
Estos cuatro últimos
puntos se constituyen quizás en el aspecto más polémico en toda la teoría
marxista acerca de la dinámica capitalista: la tendencia de la cuota de
ganancia.
El primer elemento de
complicación proviene de la naturaleza tendencial de este movimiento. A lo
largo de más de un siglo, la cuota de ganancia ha mostrado un movimiento
cíclico, donde se suceden o turnan fases de ascenso y fases de descenso, sin
que exista un movimiento único definido hacia el alza o la baja de éste
indicador.
Otro aspecto que
necesariamente ha de tratarse en torno a la tendencia de la cuota de ganancia
es su comportamiento en las condiciones del capitalismo monopolista.
Bajo las condiciones
del capitalismo monopolista, el sector capitalista registra dos grupos
económicos básicos, las empresas monopolistas y las no monopolistas. Los
monopolios imponen los precios en el mercado y logran así una redistribución
arbitraria del valor social a su favor. Esto es la base principal que da
contenido a la ganancia del sector monopolista que es el más favorecido. Esto
necesariamente supone la ruptura del mecanismo de formación de la cuota media
de ganancia.
Esto explica cómo es
afectada la formación de la cuota media de ganancia pero, ¿qué sucede con la
tendencia a largo plazo de la cuota de ganancia en el imperialismo? P.M. Sweezy
realiza un análisis teórico de esta problemática, del cual extraemos los siguientes
elementos:
1. En el imperialismo,
la tasa de acumulación tiende a ser mayor que en el capitalismo premonopolista,
2) el monopolio para invertir se rige no por la cuota de ganancia sino por la
tasa marginal de ganancia, por lo que incluso obteniendo una alta cuota de
ganancia en su negocio podría invertir en otra rama con menor cuota de ganancia
siempre que la tasa marginal fuese mayor, 3) la economía de trabajo se
convierte más que nunca en el propósito de la tecnología capitalista, y el
ritmo de introducción de nuevos métodos será adaptado a la necesidad de reducir
al mínimo el trastorno de los valores capitales existentes. 4) Cuando el
monopolio detiene la demanda de nuevo capital en las industrias monopolizadas
el capital se amontona en las industrias donde la entrada está libre.
De tales elementos
Sweezy concluye que en la medida que la tasa de acumulación aumenta (1), se
acelera la tendencia decreciente de la cuota de ganancia, mientras que debido a
(4), tal fenómeno de tendencia decreciente se debe a un exceso de capital en las
ramas no monopolizadas. El efecto conjunto de ambos procesos es una tendencia
decreciente de la cuota de ganancia.
Así, la tendencia de
la cuota de ganancia es una variable de desempeño histórico del capitalismo.
Los análisis meramente técnicos de esta cuestión no parecen ser definitivos y
las estadísticas actuales que emplea la contabilidad complican en demasía la posibilidad
de realizar estudios empíricos categóricos. No obstante, consideramos que sí
hay un nexo causal entre el proceso de acumulación capitalista y la dinámica de
la cuota de ganancia, pero entendido esto en su alcance y perspectiva
histórica. Para esto es clave atender la acumulación como un proceso histórico
de transformación técnico productivo – socio institucional del capitalismo.
Por otra parte, el
dominio del capital financiero significa, entre otras cuestiones, que el
capital puede lograr valorizarse a través de dos vías principales. A través del
proceso en el cual el capital atraviesa los elementos de la economía real
[(D-M-P-M´-D´ (D + d)], que es donde cobran todo su peso todos los elementos
analizados hasta acá sobre la dinámica de la cuota de ganancia; y la vía por la
cual el capital no atraviesa elementos reales sino que queda en la órbita de la
circulación [D –D´ (D +d)], situación esta que principalmente después de los
cambios ocurridos en el sector monetario financiero en los años setenta del
siglo XX, se expresa bastante distanciada de los factores que inciden sobre el
comportamiento de la cuota de ganancia.
Todo esto significa
que la posible alternancia entre estas modalidades de funcionamiento del
capital puede complicar aún más la cuestión de la cuota de ganancia y su
dinámica en el capitalismo. Precisamente, esta idea es tratada con profundidad
en el Capitulo II en relación con nuestra concepción de los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista.
9. Permanencia y
acentuación de la contradicción económica fundamental de la sociedad
capitalista.
¿En qué consiste dicha
contradicción fundamental? Marx la plantea así: “… la contradicción entre el
poder social general en que el capital se convierte y el poder privado del
capitalista individual sobre estas condiciones sociales de producción se desarrolla
de un modo cada vez más clamoroso y entraña, al mismo tiempo, la expresión de
este régimen, ya que lleva consigo la formación de las condiciones de
producción necesarias para llegar a otras condiciones de producción colectivas,
sociales. Este proceso obedece al desarrollo de las fuerzas productivas bajo el
régimen de producción capitalista y al modo como este desarrollo se opera” .
10. Evidencia y
permanencia de exceso de capital y exceso de población crónicos como resultado
del proceso de acumulación capitalista.
El factor
sociopolítico en la teoria marxista de la transición al socialismo.
Según los clásicos:
“La historia de todas las sociedades hasta nuestros días es la historia de la
lucha de clases” Este es, desde el punto de vista del Marxismo, el motor
impulsor de la historia social en su aspecto consciente, subjetivado. Desde que
existe en la sociedad humana el excedente económico, y con él la división
social del trabajo, la sociedad poco a poco fue transformándose en una sociedad
clasista. Ese antagonismo entre las clases en el plano de la lucha política,
tenía como determinante y como base fundamental el antagonismo económico a la
hora de producir y distribuir el excedente económico.
La propia teoría
socialista de Marx sería incompleta si no desarrollara aspectos referidos a la
lucha de clases. Sin embargo, más allá de algunos ensayos específicos como La
Lucha de Clases en Francia de 1848 a 1850, y algunos pasajes en disímiles
obras; no encontramos en las obras de Marx una exposición teórica
suficientemente sistematizada de este problema, aunque si como expondremos
aquí, importantes ideas en cierta medida conexas que nos permitirán valorar el
papel asignado por los clásicos al factor subjetivo, dígase la clase obrera en
la Revolución.
Marx reconoce que sus
aportes en el campo del estudio de la lucha de clases son específicamente los
siguientes: 1) que la existencia de la lucha de clases sólo va unida a
determinadas fases históricas de desarrollo de la producción; 2) que la lucha
de clases conduce, necesariamente, a la dictadura del proletariado; 3) que esta
misma dictadura no es de por sí más que el tránsito hacia la abolición de todas
las clases y hacia una sociedad sin clases” .
Marx plantea como un
hecho seguro y objetivo el que la lucha de clases conduzca a la dictadura del
proletariado, y por consiguiente a la aniquilación de la sociedad burguesa.
Parejo a la fundamentación objetiva de la necesidad de la sustitución revolucionaria
del capitalismo como sociedad económica por el Socialismo debe ser la
fundamentación subjetiva del proceso, dado que la Revolución no sucede por sí
misma. ¿Pero, cuáles son los factores que llevan efectivamente a la necesidad
de la dictadura del proletariado? Veamos la lógica de los clásicos.
“La existencia de una
clase oprimida es la condición vital de toda sociedad fundada en el antagonismo
de clases. La emancipación de la clase oprimida implica; pues, necesariamente
la creación de una sociedad nueva. Para que la clase oprimida pueda liberarse
es preciso que las fuerzas productivas ya adquiridas y las relaciones sociales
vigentes no pueden seguir existiendo unas al lado de otras. De todos los
instrumentos de producción, la fuerza productiva más grande es la propia clase
revolucionaria. La organización de los elementos revolucionarios como clase
supone la existencia de todas las fuerzas productivas que podían engendrarse en
la vieja sociedad”.
Aquí Marx señala cómo
parte de la propia sociedad fundada en la división clasista es la existencia de
una clase oprimida que busca su emancipación, pero esta necesidad, según la
percibimos tiene dos niveles. La necesidad romántica – que Marx definía del ser
-, y la necesidad efectiva – definida aquí como el estar - . Incluso la
aspiración subjetiva de la emancipación tiene que estar acompañada por el
advenimiento del agotamiento objetivo del sistema de relaciones sociales de
producción. Aquí el factor subjetivo está dialécticamente subordinado a la
lógica objetiva o material, aunque la conexión del factor subjetivo con el
proceso objetivo es total en la teoría de los clásicos.
Esto Engels lo ilustra
perfectamente en las siguiente tesis: “Es la fuerza propulsora de la anarquía
social de la producción las que convierte a la inmensa mayoría de las hombres,
cada vez más, en proletarios, y estas masas proletarias serán, a su vez, las
que por último pondrán fin a la anarquía de la producción […] El modo
capitalista de producción, al convertir más y más en proletarios a la inmensa
mayoría de la población, crea la fuerza obligada a llevar a cabo, si no quiere
perecer, esa revolución. Y al impulsar cada vez más la conversión en propiedad
del Estado de los grandes medios socializados de producción, ella misma señala
el camino por el que esta revolución ha de ser realizada. El proletariado toma
en sus manos el poder de Estado y convierte, en primer lugar, los medios de
producción en propiedad del Estado. Pero con este mismo acto se destruye a sí
mismo como proletariado y destruye toda diferencia y todo antagonismo de
clases, y con ello, el Estado como tal”.
En realidad estas
afirmaciones tan categóricas están fundadas más en la lógica que en cualquier
otro aspecto subjetivo de mayor relieve, y a medida que nos alejamos en el
tiempo de los clásicos y sus condiciones históricas concretas; esto parece
reforzarse. Es de notar como las citas hablan del proletariado, como clase
social que emprende una Revolución. ¿De dónde viene el impulso que la lleva a
hacer dicha Revolución? Según los clásicos, del reflejo consciente del choque
insuperable de las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción
del cual ellos son la principal víctima. Consideramos no obstante, que en la
ecuación de la correspondencia falla el factor conciencia, es decir, el hecho
de saberse oprimido, de saberse en necesidad de hacer una Revolución y tener
posibilidades de llevarlas a vía de hecho satisfactoriamente; todo esto en la
conciencia clasista de los obreros explotados por el capital.
El reconocimiento de
esta problemática ya esta en el propio Marx: “En el desarrollo de las fuerzas
productivas se llega a una fase en la que surgen fuerzas productivas y medios
de intercambio que, bajo las relaciones existentes, sólo pueden se fuente de males,
que no son ya tales fuerzas productivas sino más bien fuerzas destructivas; y,
a la vez, surge una clase condenada a soportar todos los inconvenientes de la
sociedad (El mismo criterio expuesto anteriormente por Engels.) sin gozar de
sus ventajas, que se ve expulsada de la sociedad y obligada a colocarse en la
más resuelta contradicción con todas las demás clases; una clase que forma la
mayoría de todos los miembros de la sociedad y de la que nace una conciencia de
que es necesaria una revolución radical, la conciencia comunista […] tanto para
engendrar en masa esta conciencia comunista como para llevar adelante la cosa
misma, es necesaria una transformación en masa de los hombres; y que, por
consiguiente, la revolución no solo es necesaria porque la clase dominante no
puede ser derrotada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de
una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que se hunde y
volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases”.
La confianza en la
generación por parte de la propia burguesía y su sistema económico de sus
propios sepultureros era total en los clásicos. Así plantean: “Pero la
burguesía no ha forjado solamente las armas que deben darle muerte; ha
producido también los hombres que empuñarán esas armas: los obreros modernos,
los proletarios”.
¿Cómo se justifica tal
confianza en el proletariado? Veamos tres respuestas dadas por los clásicos: a)
“De todas las clases que hoy se enfrentan con la burguesía, sólo el
proletariado es una clase verdaderamente revolucionaria. Las demás clases van
degenerando y desaparecen con el desarrollo de la gran industria; el
proletariado, en cambio, es su producto más peculiar” . b) “Los proletariados
no tienen nada que salvaguardar; tienen que destruir todo lo que hasta ahora ha
venido garantizando y asegurando la propiedad privada existente.” c) “Pero el
trabajo, la esencia subjetiva de la propiedad privada como exclusión de
propiedad, y capital – trabajo objetivo como exclusión del trabajo –
constituyen propiedad privada como su estado de contradicción desarrollado: de
ahí una relación dinámica que avanza inexorablemente hacia su resolución”.
Marx plantea como un
hecho seguro y objetivo el que la lucha de clases conduzca al poder del
proletariado, y por consiguiente a la aniquilación de la sociedad burguesa.
Esto responde, en su lógica, al reflejo consciente del choque insuperable de
las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción del cual los
trabajadores son la principal víctima.
A la luz de nuestros
días, podría considerarse entonces que uno de los aspectos que explica la no
aniquilación del modo de producción capitalista está dado en el papel pasivo
que en el mundo real ha desempeñado la clase trabajadora frente a su misión histórica.
J. A. Shumpeter
introduce la siguiente crítica a la teoría marxista de la lucha de clases y al
rol de la clase obrera: “Algo habrá que decir acerca de la consistencia lógica
y la correlación del intento hecho por Marx para probar la inevitabilidad del
socialismo. A este respecto, basta con una observación sobre lo que hemos
llamado anteriormente su formulación de los sentimientos de los desfavorecidos
por el éxito. Esta no era, una verdadera formulación de sentimientos reales,
consecuentes o subconscientes. Preferible sería calificarla como un intento de
sustituir tales sentimientos por una revelación, verdadera o falsa, de la
lógica de la evolución social. Al hacer tal cosa y al atribuir a las masas su
propia consigna de la “conciencia de clase”, Marx falsificó, indudablemente, la
verdadera psicología del trabajador que se centra en el deseo de llegar a
convertirse en un pequeño burgués y en el de servirse de su fuerza política
para conseguirlo”.
Más allá de la
supuesta falsificación marxista, es importante resaltar la veracidad de que no
basta una relación objetiva dada para que un grupo de personas comience a
actuar necesariamente en consonancia con esa posición. En realidad, no todos
los individuos de la clase oprimida saben a que clase social pertenecen, y son
poquísimos los que pueden comprender, y llegar a formular, los intereses
cardinales dictados por la posición de la clase que constituyen en la
organización de la sociedad. De ahí no se infiere que los intereses de clase
existan aparte de los intereses de los individuos mismos. Eso confirma
solamente la diferencia descubierta por el propio marxismo entre clase en si y
clase para si, entre pertenencia objetiva de las personas a una clase y su
conciencia y proyección política de clase.
Pero esta diferencia
sustancial, descubierta y planteada por el propio sistema marxista, es uno de
los elementos que más peso cobra a la hora de establecer los elementos que han
entorpecido sobremanera las proyecciones objetivas de la ley de correspondencia.
Si se analiza el
factor conciente de la transformación social, habrá que decir que nunca como
ahora un sistema económico, social y político había hecho tanto y de manera tan
sutil por hacer prevalecer su ideología, infestando de ella incluso a los
efectivos afectados por la práctica económica que promulga tal teoría.
El individualismo se
ha entronizado como ideal de vida y como expresión de una economía donde cada
cual ha de encontrar el éxito y donde cada cual es responsable por su propio
fracaso. Tal concepción del mundo liquida prácticamente cualquier tipo de actividad
orientada a la transformación social.
El consumismo como
ideología y forma de vida , el aburguesamiento progresivo que se ha establecido
en grandes sectores de la población obrera, el efecto demostración e imitación
que establecen los grandes medios de comunicación masiva, los desvaríos históricos
del propio movimiento revolucionario, son elementos que nutren el poderío
ideológico del gran capital.
Con todos esos
elementos de por medio, no debiera creerse a priori y en abstracto que la clase
trabajadora comandará necesariamente la acción revolucionaria contra el
capital. Más bien consideramos que en las condiciones históricas actuales, tal
fuerza revolucionaria no está predeterminada fatalmente, sino que puede
encarnar en grupos, sectores o segmentos sociales variables en las distintas
naciones. La clase trabajadora sería el factor a sumar a la construcción
socialista para asegurar el éxito a largo plazo, pero no es necesariamente el
sector social que inicie, planifique y ejecute la revolución.
En síntesis, podemos
extraer de la concepción de Marx y Engels en torno a las premisas materiales de
la transición al socialismo las siguientes: las tendencias a la concentración y
socialización de la producción, el capital y la propiedad, el carácter explotador
del sistema, las tensiones económicas más o menos sólidas provenientes
expresadas en el comportamiento tendencial de la cuota de ganancias y el ciclo
económico.
Todos estos aspectos
materiales deben acompañarse de la actuación del sujeto revolucionario que
cumpla con el rol de fuerza consciente y propicie definitivamente la revolución
socialista.
Ahora bien, y sin que
esto niegue lo anterior, existen otras aristas en el pensamiento de Marx y
Engels no muy tratadas a la hora de exponer sus concepciones sobre las premisas
materiales de la transición al socialismo. Estas se refieren a la postura favorable
de los dos pensadores ante la posibilidad de que el capitalismo funcionara al
tope de sus potencialidades como modo de producción.
Por ejemplo, en lo
referido a la disyuntiva proteccionismo – liberalismo, Marx consideraba al
proteccionismo como un sistema conservador en tanto que al sistema
librecambista lo definía como revolucionario, porque “actúa destructivamente.
Desintegra las nacionalidades anteriores y hace culminar el antagonismo entre
el proletariado y la burguesía. En una palabra, el sistema de la libertad de
comercio, acelera la revolución social. Solamente en este sentido
revolucionario emito yo, señores, mi voto en favor del librecambio”.
Engels por su parte
refiere: “es bien sabido que nosotros no simpatizamos con la burguesía. Pero,
esta vez, auspiciamos su triunfo”, porque “su victoria dará su conformación
definitiva al mundo. Y, sin embargo, nada más evidente que lo que hacen es
abrirnos en todas partes el camino a nosotros, a los demócratas y comunistas”.
Pero esto no sólo se
limita a las políticas económicas o modelos económicos. También se hace
referencia al Estado y su fortaleza. Marx: “Pero la revolución es radical. Está
pasando todavía por el purgatorio. Cumple su tarea con método. Hasta el 2 de
Diciembre de 1851 había terminado la mitad de su labor preparatoria; ahora
termina la otra mitad. Lleva primero a la perfección al poder parlamentario,
para poder derrocarlo”.
Cierto que en el
cuerpo teórico de los clásicos este tipo de apreciación era secundaria, pero si
se toma en cuenta que en el desarrollo histórico del sistema capitalista se
suceden distintos modalidades de Modelos Globales de Acumulación Capitalista -
cuestión esta que entendemos como una tendencia objetiva del capitalismo que
fundamentamos en el Capítulo II- en un movimiento capaz de dar a variables como
la fortaleza funcional del Estado Nación, las políticas económicas, etc,
comportamientos alternativos y recurrentes, entonces el valor de estas tesis
originalmente secundarias puede llegar a ser fundamental para entender las
potencialidades de realización de las premisas materiales de la transición al
socialismo.
Capítulo 2. La concepción de V. I. Lenin
A partir de 1870 el
capitalismo desarrollado comenzó una transición hacia una nueva fase de
desarrollo reconocida como capitalismo monopolista, o imperialismo. El rasgo
distintivo de la misma sería el dominio de los monopolios en la vida económica,
social y política del capitalismo. Le correspondería a V. I. Lenin el estudio
de este nuevo momento en la vida del capitalismo, y replantear la teoría
económica de la transición al socialismo.
Es opinión del autor
que, a partir de la interpretación que realiza Lenin de la economía y sociedad
capitalista en su fase imperialista, va a presentar dos posturas diferentes
ante la cuestión de las premisas materiales de la transición al socialismo y sobre
el proceso de transición en sí mismo:
Postura I: Carácter
necesario de este proceso y fruto del capitalismo central. Las siguientes tesis
extraídas de distintos trabajos de Lenin son el argumento que lo demuestra:
1. “El imperialismo es
la fase superior del desarrollo del capitalismo. En los países avanzados, el
capital ha rebasado el marco de los Estados nacionales, ha sustituido la
competencia con el monopolio, creando todas las premisas objetivas de la
realización del Socialismo” .
2. “… el capitalismo
monopolista de estado es la preparación material más completa para el
Socialismo, su antesala, un peldaño de la escalera histórica entre el cual y el
peldaño llamado Socialismo no hay ningún peldaño intermedio”.
3. “La dominación del
capitalismo no se ve socavada porque alguien quiera conquistar el poder. La
“conquista” del poder sería un disparate. Sería imposible acabar con la
dominación del capitalismo si no lo socavara y horadara la historia”.
4. “Los modernos
trusts gigantescos han venido justamente a demostrar, del modo más palpable y
en proporciones muy extensas, que el Capitalismo marcha hacia la bancarrota,
tanto en el sentido de la crisis política y económicas aisladas como en del
completo hundimiento de todo el régimen capitalista”.
5. “Se comprende la
razón de que el Imperialismo sea un capitalismo agonizante, en transición hacia
el Socialismo: el monopolio, que nace del Capitalismo es ya su agonía, el
comienzo de su tránsito al Socialismo. La misma significación tiene la
gigantesca socialización del trabajo por el Imperialismo”.
Esta primera postura
muestra a un Lenin que sitúa el proceso de transición socialista en el
capitalismo central, extrayendo tal criterio del accionar de la correspondencia
fuerzas productivas - relaciones sociales de producción, movimiento que en
definitiva genera las premisas materiales de la transición y la necesidad
histórica de corregir dicha correspondencia. En éste sentido Lenin muestra una
continuidad casi absoluta con la doctrina de Marx acerca de la tendencia
histórica de la acumulación capitalista.
Postura II: Fruto del
subdesarrollo capitalista, sin demasiada determinación histórica, y en uno o
algunos países periféricos. Las siguientes tesis extraídas de distintos
trabajos de Lenin son el argumento que lo demuestra:
1. “Bajo el
capitalismo es imposible un proceso uniforme de desarrollo económico de las
distintas economías y de los distintos Estados” y extiende el alcance de esta
idea: “La desigualdad del desarrollo económico y político es una ley absoluta
del capitalismo. De aquí se deduce que es posible que el Socialismo triunfe
primero en unos cuantos países capitalistas, o incluso en un solo país
capitalista”.
2. “Si para
implementar el socialismo se exige un determinado nivel cultural ( aunque nadie
puede decir cuál es este determinado “nivel cultural”, ya que es diferente en
cada uno de los países de Europa Occidental), ¿por qué, entonces, no podemos
comenzar primero por la conquista, por la vía revolucionaria, de las premisas
para este determinado nivel, y luego, ya a base del poder obrero y campesino y
del régimen soviético, ponernos en marcha para alcanzar a los demás pueblos”.
Esta segunda postura
muestra a un Lenin situando el proceso de transición al socialismo en el
capitalismo periférico, extrayendo tal comportamiento del accionar de la ley
del desarrollo económico y político desigual, según él, típica del
imperialismo.
La concepción
leninista del desarrollo económico y político desigual, explica que en el
capitalismo monopolista, el desarrollo ocurre a saltos, de forma desigual. Y si
bien en los países subdesarrollados no se han creado todas las premisas
materiales para la revolución socialista, la expansión del capitalismo
monopolista y su sistema de explotación mundial, crea las premisas materiales
para el triunfo de la revolución.
Los elementos que
catalizarían el proceso revolucionario no serían en esta perspectiva demasiado
sistémicos. Según él: “La revolución socialista puede estallar no sólo con
motivo de una gran huelga, o de una manifestación callejera, o de un motín de
hambrientos, o de una sublevación militar, o de una insurrección colonial, sino
también con motivo de cualquier crisis política,…”.
No obstante, sea cual
sea el camino seguido para la revolución socialista, central o periférica, el
socialismo sólo podría instaurarse realmente a escala mundial . En este sentido
Lenin coincide plenamente con Marx en cuanto a la necesidad de la revolución
mundial. Esto es importante porque no debe imputársele sin más a Lenin la idea
de la posibilidad del socialismo singular periférico.
No debe perderse de
vista en la teoría leninista de la transición al Socialismo el hecho de que él
si pudo constatar y además estudiar a la entidad que en el capitalismo iba a
fungir como la inteligencia global capaz de atenuar la contradicción económica
fundamental del sistema. Esta entidad sería el Estado Burgués. Lenin se perfila
como un gran teórico del Capitalismo Monopolista de Estado.
El advenimiento
efectivo del Capitalismo Monopolista de Estado, tiene desde nuestra
consideración una doble perspectiva fundamental para la Economía Política. Por
una parte, y es algo que Lenin reconoce claramente, significa un nuevo y alto
grado de socialización de la producción capitalista, tanto en la propia
actividad de la producción nacional, como en las condiciones globales de la
regulación macroeconómica. Lenin - e incluso algunos recalcitrantes enemigos de
John Maynard Keynes como teórico por excelencia del Capitalismo Monopolista de
Estado - , lograron ver en esta nueva entidad una base material y objetiva
cercana al Socialismo.
El propio Lenin
afirmaba, como ya lo citábamos arriba, la relación dialéctica existente entre
el capitalismo monopolista de estado y la socialización como premisa material
de la transición socialista, pero no es esta la única significación del
capitalismo monopolista de estado.
El capitalismo
monopolista de estado es una maquinaria capitalista que permite, por primera
vez en su historia, el manejo más o menos consciente, más o menos controlado y
planificado, del mecanismo económico capitalista desde un centro único. También
esta dimensión, que consideramos clave para entender la capacidad de maniobra
del capitalismo contemporáneo, encontró en Lenin atención: “Dentro de un
régimen de propiedad privada sobre los medios de producción, todos esos pasos
hacia una mayor monopolización y una mayor estatización de la producción van
acompañados inevitablemente de una intensificación de la explotación de las
masas trabajadoras, de reforzamiento de la opresión, de trabas a la lucha
contra los explotadores; acentúa la reacción y el despotismo militar y al mismo
tiempo conducen inevitablemente a un increíble acrecentamiento de las ganancias
capitalistas a expensas de todas las demás capas de la población”.
Lenin resalta el
impacto que tiene el capitalismo monopolista de estado sobre el aspecto social,
político y económico en el sentido de que recrudecen estos elementos. Pero
pecaríamos de ilusos si no viéramos en el Estado Burgués contemporáneo, una
maquinaria preparada para ayudar con mucha capacidad la reproducción del
sistema económico capitalista. De hecho, en el capitalismo monopolista de
estado, el estado se convierte en parte esencial del mecanismo de reproducción
capitalista. Si importante es valorar todo la significación social e ideológica
de este Estado, también es muy importante conocer todas las posibilidades de
funcionalidad que le da al capital.
Por otra parte,
debemos recalcar que sobre la teoría del socialismo en la periferia gravita el
siguiente cuestionamiento “¿cómo se resuelve el problema de la necesaria
correlación entre las relaciones de producción y las fuerzas productivas para
el triunfo de la revolución socialista y consecuentemente el comienzo de la
transición al socialismo en los países de relativamente bajo desarrollo de las
fuerzas productivas en las condiciones del imperialismo?”
La respuesta de Lenin
a este problema aparece conectada a su concepción del desarrollo económico y
político desigual. Según él, éste movimiento diferenciador preparaba las
condiciones concretas para la revolución socialista en los países periféricos
en una especie de relación inversa entre el desarrollo económico y el
movimiento político; de ahí su idea de la transición no sólo periférica, sino
además en el llamado eslabón más débil de la cadena imperialista, es decir,
dentro de la periferia en los países más atrasados.
No obstante, la
certeza de estar violentando alguna regularidad histórica llevó a Lenin a
destacar en varios de sus trabajos lo estratégico de potenciar por todas las
vías la productividad del trabajo como vía para consolidar y desarrollar el
socialismo; en una especie de puesta al corriente de las fuerzas productivas
con el lugar que para ellas exige materialmente la superestructura impuesta por
las relaciones sociales de producción socialistas de forma obviamente
arbitraria.
En nuestra opinión, la
brecha abierta entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de
producción en las condiciones de la transición socialista periférica es un dato
objetivo, histórico. Pero si se concibe la dinámica de los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista como una tendencia histórica del sistema, esta será
capaz de acentuar o atenuar relativamente dicha brecha, siempre en dependencia
del Modelo Global vigente. Consecuentemente, habrá coyunturas históricas más
favorables para la transición periférica y otras menos, siempre analizando esta
arista del tema y abstrayendo las demás determinantes.
Lenin profundiza en
las cuestiones teóricas y prácticas de la fase de transición al socialismo.
Desde el punto de vista lógico y de la comprobación histórica, el período de
transición al socialismo abarca un plazo relativamente largo en el que se
produce una ruptura cualitativa de la antigua sociedad y el surgimiento de la
nueva. El actor consciente fundamental de este período lo desempeñaría el poder
del proletariado. En esencia, tal poder es una nueva forma que expresa los
intereses económicos y políticos de la clase obrera desde el Estado.
Lenin enfoca en sus
estudios toda la relevancia del Estado en la construcción del socialismo, y lo
hace sin perder de vista el hecho de que prácticamente todo el pensamiento
socialista, incluyendo al propio Carlos Marx, dejaba muy en claro la necesidad
de la superación del Estado como única vía para obtener la verdadera democracia
y libertad del género humano.
Capítulo 3. Las concepciones posclásicas
La década de los años
veinte del siglo XX, iba a encontrar en la Unión Soviética el epicentro del
debate conocido como “la polémica acerca de la industrialización”. Los
protagonistas de la misma serían los economistas Eugenio Preobrajensky por un
lado, y NikolaiBujarin, por el otro.
Más allá de la
polémica en sí y de su gran trascendencia principalmente para la teoría de la
construcción del socialismo y la preparación de su base material en un país
periférico, consideramos que existen de forma implícita en La Nueva Económica
de Preobrajensky ideas muy asociadas a la cuestión específica de las premisas
materiales de la transición socialista.
“La ley fundamental de
la acumulación socialista originaria aparece como el resorte motor central de
toda la economía estatal soviética. Pero esta ley tiene verosímilmente una
significación universal […], podemos formular de la manera siguiente esta ley,
[…] Cuanto más atrasado económicamente, pequeño burgués y agrícola es tal o
cual país que pase a la organización socialista de producción, menor es la
herencia que recibe en su fondo de acumulación socialista el proletariado del
país considerado en el momento de la revolución social […]. Al contrario,
cuanto más desarrollado económica e industrialmente es tal o cual país en que
la revolución social haya vencido, más importante es la herencia material que
recibe de la burguesía el proletariado de ese país después de la
nacionalización en forma de industria altamente desarrollada y agricultura
organizada de manera capitalista, […]”.
Por nuestra parte,
compartimos plenamente el espíritu de esta tesis de Preobrajensky, y planteamos
un desarrollo. Es obvio que Preobrajensky parte del desarrollo socioeconómico y
político desigual de las naciones capitalistas como un dato concreto para evaluar
el aporte que cada tipo de nación lograría hacer a lo que él llama acumulación
socialista. Las relativamente más avanzadas aportarían más a la acumulación
socialista, las menos avanzadas aportarían menos. En tal sentido, sería
favorable un desarrollo superior del capitalismo en estas naciones como
antesala del socialismo.
Considerando como
tendencia objetiva del sistema capitalista la dinámica de los Modelos Globales
de Acumulación Capitalista, podríamos llegar a la idea de que esta afecta el
funcionamiento económico de las naciones capitalistas, de modo que además de la
diferenciación entre países motivada por la ley del desarrollo económico y
político desigual, los países en identidad con ellos mismos encontrarán
períodos de mayor o menor potencia económica, en dependencia del tipo de Modelo
Global vigente. De tal forma que, extendiendo el alcance de la tesis de
Preobrajensky, la dinámica de los Modelos Globales es relevante a la hora de
evaluar cuánto puede aportar cada país en un momento determinado a la
acumulación socialista.
Preobrajensky
establece otra tesis que consideramos fundamental en torno a las premisas
materiales de la transición al socialismo, esta referida al Estado y los
procesos de nacionalización. Según el autor: “La nacionalización de la gran
industria constituye el primer acto de la acumulación socialista, es decir, un
acto que concentra en manos del Estado los recursos mínimos necesarios para la
organización de la dirección socialista de la industria. […] En cambio, la
acumulación socialista originaria, como período de creación de las premisas
materiales de la producción socialista en el sentido propio de la palabra, no
comenzará sino con la toma del poder y la nacionalización”. Estas tesis
resaltan la necesidad de la nacionalización y la concentración de poder
económico y político real en manos del Estado burgués como premisa de la
transición al socialismo. Sobre esta idea volvemos más adelante.
Para el año de 1936,
J. Stalin declaraba en la URSS el arribo definitivo a la sociedad socialista.
Tal declaración, evaluada como falsa por los análisis posteriores,
prácticamente aniquiló la teorización sobre las premisas materiales y el
proceso de transición al socialismo. De hecho, el desarrollo teórico tuvo en el
ataque frontal al stalinismo una de sus más evidentes expresiones,
personificándose en la figura de Leon Trotsky.
Leon Trotsky es
reconocido en el plano teórico por su autodenominada teoria de la “Revolución
Permanente”. En la obra de Trotsky, especialmente en “La Revolución Permanente”
y “La Revolución Traicionada” aparecen profusamente estudiados mediante un
método crítico los procesos y dinámicas más acuciantes de la construcción del
socialismo en la Unión Soviética durante las primeras décadas del experimento.
No obstante, este autor realiza importantes aportaciones generales a la
cuestión de la transición al socialismo, cuestiones que priorizaremos en este
apartado.
Acerca de la
transición, Trotsky plantea que existen dos alternativas posibles, tanto en el
plano teórico como efectivo: “Caben en esto dos variantes fundamentales. Una es
ir - …- hacia la consolidación económica de la dictadura del proletariado en un
solo país hasta que la revolución proletaria internacional consiga nuevos
triunfos: es el punto de vista de la oposición de izquierdas. Otra es
encerrarse en la edificación de una sociedad socialista nacional aislada
"dentro de un plazo histórico rapidísimo”: es la posición oficial de los
dirigentes de hoy. Son dos concepciones completamente distintas, y en fin de
cuentas contradictorias, del socialismo. De ellas se desprenden dos estrategias
y dos tácticas radicalmente diversas” .
Las últimas palabras
son fundamentales en esta problemática. No solo a nivel de táctica o de acción
práctica es un imperativo la distinción, sino que, como se desprende de la
propia necesidad práctica, la teoría ha de adecuarse creativamente a esa consideración.
Sobre todo la teoria económica de la transición al Socialismo. A su vez, el
autor fustiga la posición stalinista que proclamaba posible la aparición de un
estado socialista aislado: “Proponerse por fin la edificación de una sociedad
socialista nacional y cerrada, equivaldría, a pesar de todos los éxitos
temporales, a retro-traer las fuerzas productivas deteniendo incluso la marcha
del capitalismo. Intentar, a despecho de las condiciones geográficas,
culturales e históricas del desarrollo del país, que forma parte de la
colectividad mundial, realizar la proporcionalidad intrínseca de todas las
ramas de la economía en los mercados nacionales, equivaldría a perseguir una
utopía reaccionaria” .
En su contexto
histórico, esta aseveración trotskista estaba enfilada contra la pretensión de
Stalin de vulgarizar al extremo la teoria marxista – leninista de la transición
al socialismo, al obviar un paso fundamental presente de una u otra manera
tanto en la doctrina de Carlos Marx, Lenin y el propio Trotsky, dígase la
necesaria Revolución Socialista Mundial como verdadero contexto de liberación
nacional y construcción socialista. El sentido final de la concepción de
Trotsky pudiera sintetizarse en sus propias palabras cuando afirma:
“El esquema de
desarrollo de la revolución mundial, tal como queda trazado, elimina el
problema de la distinción entre países "maduros" y "no
maduros" para el socialismo, en el sentido de la clasificación muerta y
pedante que establece el actual programa de la Internacional Comunista. El
capitalismo, al crear un mercado mundial, una división mundial del trabajo y
fuerzas productivas mundiales, se encarga por sí solo de preparar la economía
mundial en su conjunto para la transformación socialista. Este proceso de
transformación se realizará con distinto ritmo según los distintos países. En
determinadas condiciones, los países atrasados pueden llegar a la dictadura del
proletariado antes que los avanzados, pero más tarde que ellos al socialismo” .
La consideración de
Trotsky acerca de la imposibilidad de la construcción del socialismo en un país
aislado y retrógrado – para emplear sus propios términos -, no invalida la
aspiración de luchar por el socialismo como alternativa a la sociedad capitalista
en las naciones subdesarrolladas. De hecho, reconocía todo su valor histórico y
legitimidad a la Revolución Socialista de Octubre: “…, de esto no se deduce, ni
mucho menos, la conclusión de que la Revolución de Octubre haya sido
históricamente "ilegítima", conclusión que huele a un filisteísmo
impúdico. La conquista del poder por el proletariado internacional no podía ni
puede ser un acto simultáneo en todos los países. La superestructura -y la
revolución entra en la categoría de las "superestructuras"- tiene su
dialéctica propia, la cual penetra autoritariamente en el proceso económico
mundial, pero no suprime, ni mucho menos, sus leyes más profundas. Y ahora da
la clave de su reconocimiento a esta Revolución: “La Revolución de Octubre ha
sido "legitima", considerada como primera etapa de la revolución
mundial, que necesariamente tiene que ser obra de varias décadas. El intervalo
entre la primera y la segunda etapa ha resultado más largo de lo que
esperábamos. Pero no por eso deja de ser un intervalo, ni puede convertirse en
época de edificación de una sociedad socialista nacional” .
Si asumimos al pie de
la letra el criterio de Trotsky, el cual nos parece en principio válido, la
Unión Soviética nunca llegó a conocer verdaderamente la sociedad socialista, y
difícilmente cualquier otra sociedad periférica logre hacerlo sin una revolución
socialista mundial mediante. Queda claro que el rol histórico de las
revoluciones socialistas periféricas es desatar la revolución socialista
mundial que justificaría materialmente la aniquilación universal del
capitalismo y su sustitución por la nueva sociedad socialista.
Desde el punto de
vista específico de las premisas materiales de la transición al socialismo,
Trosky sostiene que “El capitalismo ha preparado las fuerzas y las condiciones
de la revolución social: la técnica, la ciencia, el proletariado”.
Aparece ya aquí una
referencia directa a la ciencia y la técnica como premisa material de la
transición al socialismo en el contexto del capitalismo, lo que es
evidentemente sintomático del papel que estas comenzaban a desempeñar en la
economía y sociedad capitalista de la época. El aspecto de la técnica es muy
relevante. El desarrollo tecnológico en el capitalismo ocurre de forma cíclica,
contradictoria. Aparece lo que Carlota Pérez llama oleadas de desarrollo, muy
interrelacionadas con los ciclos económicos largos. Estas ideas son
profundizadas en la segunda parte de este libro, pero baste acá resaltar que la
potencia tecnológica del capitalismo está expuesta a movimientos recurrentes,
oscilatorios, y esto es, en nuestra opinión, clave para comprender la
influencia específica del factor tecnología presentado por Trosky en las
condiciones de realización efectiva de las premisas materiales de la transición
al socialismo.
Otro centro importante
de discusiones teóricas estuvo en Europa Occidental en el contexto de la II
Internacional. Entre los grandes teóricos de esta organización destacan Rudolf
Hilferding y Rosa Luxemburgo.
Rudolf Hilferding
aparece como otro gran teórico de filiación marxista, aunque en algún momento
rompe con esta posición. De su obra magna El Capital Financiero comentó Lenin
se trataba de un análisis teórico extremadamente valioso de la fase última de
desarrollo del capitalismo.
Es precisamente en El
Capital Financiero, donde Hilferding expone de forma sintética el vínculo
concentración del poder económico político – capital financiero – dictadura del
proletariado, vínculo que, en nuestra opinión, actúa como premisa material de la
transición socialista en la concepción de Hilferding.
Según él: “Es una ley
histórica que: en las formaciones sociales basadas en antagonismos de clases,
las grandes revoluciones sociales no se producen hasta que la clase dominante
ha alcanzado el nivel más alto posible de la concentración de su poder. [...]Así,
pues, la victoria del proletariado está unida a la concentración del poder
económico en manos de unos pocos magnates capitalistas o asociaciones de
magnates y a su dominio sobre el poder del Estado. [...] El capital financiero
en su perfección significa el grado más elevado de poder económico y político
en manos de la oligarquía capitalista. Es la culminación de la dictadura de los
magnates capitalistas. [...] En el choque violento de los intereses hostiles,
la dictadura de los magnates capitalistas se convierte, finalmente, en la
dictadura del proletariado”.
La obra escrita
fundamental de Rosa Luxemburgo es La Acumulación del Capital, libro surgido a
decir de la propia autora a partir del contacto de ella con la teoría marxista
de la reproducción del capital social y la explicación de sus modelos de
relación intersectorial.
Luxemburgo entiende
que el problema de la realización se destraba si se rompe con el supuesto
marxista de una economía cerrada y se acepta que la realización de la plusvalía
correría de la mano de grupos, sectores, clases o incluso naciones no puramente
capitalistas. Esto indica dos posibles escenarios. La existencia de grupos,
sectores y/o clases no capitalistas al interior del país capitalista, o
simplemente países no capitalistas en el mundo.
Esta concepción, lleva
a pensar que el capitalismo además de las fuerzas que lo empujan materialmente,
encuentra acicates y/o motivaciones objetivas que lo atraen y lo mantienen en
constante y necesaria expansión.
Esta fuerza de
atracción sería la incesante búsqueda de territorios, países o mercados no
capitalistas para incorporarlos a su lógica reproductiva. Los límites del
capitalismo estarían entonces no ya en sus contradicciones internas, es decir,
no en las fuerzas que lo empujan, sino en los propios límites económicos,
geográficos y espaciales que encuentra este sistema para su expansión, o sea,
en las fuerzas que lo atraen. De hecho, Luxemburgo plantea su hipótesis de la
transición al socialismo sobre esta base.
“De este modo, el
capital va preparando su bancarrota por dos caminos. De una parte, porque al
expansionarse a costa de todas las formas no capitalistas de producción, camina
hacia el momento en que toda la humanidad se compondrá exclusivamente de capitalistas
y proletarios asalariados, haciendo imposible, por tanto, toda nueva expansión
y, como consecuencia de ello, toda acumulación. De otra parte, en la medida en
que esta tendencia se impone el capitalismo va agudizando los antagonismos de
clase y la anarquía política y económica internacional en tales términos, que
mucho antes de que se llegue a las últimas consecuencias del desarrollo
económico, es decir, mucho antes de que se imponga en el mundo el régimen
absoluto y uniforme de producción capitalista, sobrevendrá la rebelión del
proletariado internacional que acabará necesariamente con el régimen
capitalista”.
En Teoría del
Desarrollo Capitalista, Sweezy expone su concepción de la transición socialista
en estrecho vínculo con su interpretación del imperialismo. Según él, el
imperialismo tiene dos límites fundamentales. El primero de ellos asociado a la
interacción de sus aspectos nacionales e internacionales. “La fuerza de
oposición crucial tiene su origen dentro de las naciones capitalistas – las
filas de clase se aprietan cada vez más y el conflicto de clase aumenta en
intensidad, la clase obrera se ve obligada a adoptar una posición
anticapitalista y a proponerse como meta la realización del socialismo – pero
serán las guerras de redivisión las que establecen las condiciones para su
triunfo” […] “El segundo límite fundamental para el imperialismo surge de las
relaciones entre la metrópoli y la colonia”.
Esto ocurre de dos
maneras. En primer lugar el imperialismo crea en las colonias problemas
económicos y sociales imposibles de resolver bajo tal esquema de dominación. En
segundo lugar, las condiciones de vida se agravan para casi todas las clases y
grupos sociales y son así arrastrados a la lucha por la independencia nacional.
Coexiste así un movimiento prosocialista en el Norte y un movimiento
nacionalista en el Sur. Para Sweezy, este movimiento nacionalista es llevado a
cabo por segmentos de la burguesía nacionalista que cede su puesto a las
fuerzas revolucionarias y el movimiento termina siendo también en el Sur un
movimiento socialista .
Aún cuando pudiera
haber en esta perspectiva aspectos rescatables, es evidente que no ha sucedido
lo que Sweezy concebía casi como una necesidad histórica. En realidad han
pesado más los elementos de aburguesamiento de la clase obrera vistos ya arriba
que las contradicciones entre esta y la capitalista, eso en los países
centrales, y en los países periféricos pudiera concebirse como tendencia que se
refuerza y atenúa regularmente, pero no como un movimiento absoluto y sobre
todo generalizado. De cualquier forma, en esta investigación tomamos mucho del
espíritu de Sweezy en nuestra interpretación del desenvolvimiento global del
capitalismo.
El polaco OskarLange
es ampliamente conocido en la literatura económica socialista por su concepción
del socialismo de mercado. No obstante, también realizó importantes estudios
acerca de la cuestión de las premisas materiales de la transición al socialismo.
Lange identifica como
premisas materiales de la transición al socialismo las contradicciones entre
las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción expresadas
concretamente en la aparición y consolidación del capitalismo de Estado y las
agudas contradicciones de clase dentro de la sociedad capitalista . Y precisa
atinadamente que “Las relaciones socialistas de producción sólo se establecen
después de la victoria de la revolución proletaria, en consecuencia, después de
la adquisición del poder político por la clase trabajadora .
Es significativo,
desde nuestra perspectiva, la siguiente afirmación de Lange: “Cuanto más
desarrollado está el capitalismo monopolista de Estado, mayores son los medios
del Estado capitalista heredados por el nuevo Estado socialista” .
Estas tesis vienen a
sumarse a las ya vistas de Marx, Lenin, Preobrajensky y Rudolf Hilferding,
donde se resalta la necesidad de la nacionalización y la concentración de poder
económico y político real en manos del Estado como premisa de la transición al
socialismo, aún cuando se trate de un Estado burgués. Aquí, al igual que la
tesis de Lenin sobre el Capitalismo Monopolista de Estado como antesala del
socialismo, es importante distinguir si se le debiera dar una interpretación
histórica o funcional.
Histórica en el
sentido que señala grado de madurez acumulativa del capitalismo, funcional por
su parte señala grado y tipo de funcionamiento económico. Consideramos que
estos autores lo ven desde una perspectiva histórica. En tal sentido es válida,
pero en nuestra opinión, si se tiene en cuenta la dinámica de los Modelos
Globales de Acumulación Capitalista como tendencia histórica del sistema,
debería tener una lectura también funcional. Dígase, cómo el movimiento
objetivo y recurrente de estos Modelos Globales afectan el grado de
funcionalidad de esta antípoda masiva de la clase obrera que es el Estado
burgués.
Charles Bettelheim
desarrolla una serie de importantes ideas en torno a problemas medulares
relacionadas en gran medida con la cuestión de las premisas materiales y el
proceso de transición al socialismo propiamente dicho. Es el caso de las
diferencias esenciales existentes entre nacionalización y socialización; el
papel de las relaciones monetarios mercantiles y la ley del valor en la
economía socialista y lo que él llamó “adaptación de las formas de propiedad al
grado de desarrollo y al carácter de las fuerzas productivas”.
Concentrémonos
primeramente en la problemática nacionalización – socialización. Según
Bettelheim, nacionalización es sinónimo de estatización, mientras que
socialización “implica una capacidad social para contabilizar y distribuir los
medios de producción y los productos”.
Así aparece que la
nacionalización de la propiedad antecede necesariamente a la socialización
socialista de dicha propiedad. De esto es consciente el propio Bettelheim
cuando refiere que: “La propiedad estatal es una condición necesaria para la
socialización al nivel del Estado, pero aún no constituye”. Y complementa su
visión sobre la interacción dialéctica de ambas categorías con la siguiente
afirmación: “Para que haya socialización al nivel del Estado, éste debe tener
la capacidad de disponer efectiva y eficientemente de los medios de producción
y de los productos. Sin esta capacidad, existe una nacionalización sin
socialización. Una capacidad como ésta es el resultado de un desarrollo
histórico, se encuentra vinculada al propio desarrollo de las fuerzas
productivas, y a la transformación correlativa de las relaciones de
producción”.
En otro nivel de su
análisis, Bettelheim valoró las formas de propiedad más coherentes a lo que
definía como grado de desarrollo y carácter de las fuerzas productivas.
Bettelheim desarrolló un método para medir el grado de socialización. A partir
del diagnóstico, se recomendaba aplicar los más altos tipos de socialización en
relación con el más alto grado de desarrollo y carácter de las fuerzas
productivas, y viceversa.
Esta lógica está
claramente contextualizada en la economía que ya comenzó la transición
socialista. Sin embargo, es nuestra opinión, que su espíritu puede ser empleado
para interpretar la cuestión de la preparación de las premisas materiales de la
transición al socialismo en el contexto del capitalismo.
Precisamente, en la
parte III del libro introducimos la categoría grado de correspondencia fuerzas
productivas – relaciones sociales de producción capitalista, que en algún
sentido puede considerarse relacionada con la de Bettelheim, pero que nos
permite comprender cómo la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación
Capitalista, considerada como tendencia histórica del sistema, establece
temporalmente un grado de correspondencia alternativamente elevado o bajo que
termina condicionando las premisas materiales de la transición al socialismo.
Desde el punto de
vista teórico – práctico, Ernesto Che Guevara, realiza indiscutibles aportes a
la doctrina marxista sobre el socialismo. En sus trabajos, conferencias,
discursos, etc, se pueden hallar excelentes tesis acerca de la construcción de
la sociedad socialista. Ahora, desde el punto de vista de las premisas
materiales y de la transición consideramos que las siguientes son algunas de
las más ilustrativas de su pensamiento.
“En el esquema de Marx
se concebía el período de transición como resultado de la transformación
explosiva del sistema capitalista destrozado por sus contradicciones; en la
realidad posterior se ha visto cómo se desgajan del árbol imperialista algunos
países que constituyen las ramas débiles, fenómeno previsto por Lenin. En
estos, el capitalismo se ha desarrollado lo suficiente como para hacer sentir
sus efectos, de un modo u otro, sobre el pueblo, pero no son sus propias
contradicciones las que, agotadas todas las posibilidades hacen saltar al
sistema. La lucha de liberación contra un opresor externo, la miseria provocada
por accidentes extraños, como la guerra, cuyas consecuencias hacen recaer las
clases privilegiadas sobre los explotados, los movimientos de liberación
destinados a derrocar regímenes neocoloniales, son los factores habituales de
desencadenamiento. La acción consciente hace el resto”.
Se puede observar que
el Che asume la posición leninista de la transición periférica basada en
prácticamente los mismos elementos de premisas materiales indicados por Lenin.
También reconoce que: “… no estamos frente al período de transición puro, tal
como lo viera Marx en la Crítica del Programa de Gotha, sino a una nueva fase
no prevista por él; primer período de transición del comunismo o de la
construcción del socialismo”.
Claudio Katz es otro
de los autores que en la actualidad aportan a la teoría del socialismo. Sus
ideas esenciales se aproximan más bien al ideal de sociedad socialista - o
comunista – que ha de establecerse en un futuro como alternativa al orden
capitalista. Pero destaca algunas ideas también en torno a la problemática del
tránsito y las premisas materiales. En este sentido se aproxima claramente al
análisis marxista. “El devenir socialista se asienta objetivamente en el
desenvolvimiento de tres tendencias del capitalismo contemporáneo hacia la
centralización del capital, la socialización del trabajo y la distribución de
las pérdidas de las grandes empresas entre el conjunto de la sociedad”. Y se
acerca a las posiciones leninistas – trotskistas cuando refiere que “El
socialismo no emergerá espontáneamente de los desequilibrios económicos, sino
de la acción consciente de los trabajadores y de su organización política como
clase independiente”.
Uno de los
representantes del pensamiento socialista contemporáneo más influyente es el
profesor IstvánMészáros. Según éste autor la contradicción principal del
sistema capitalista actual está entre su tendencia a la expansión o
transnacionalización y la necesidad de mantener su Estado Nación”.
Esta contradicción ha
alcanzado, según Mészáros, su clímax histórico: “Llegamos a un nuevo estadio
histórico en el desarrollo trasnacional del capital: aquél en que ya no es
posible evitar el enfrentamiento de la contradicción fundamental y la
limitación estructural del sistema. O sea, el fracaso de constituir el Estado
del sistema del capital en sí como complemento de sus aspiraciones y
articulación trasnacionales, de modo que se superen los antagonismos explosivos
entre Estados nacionales que caracterizaron el sistema de forma constantemente
agravada a lo largo de los dos últimos siglos”.
Aún cuando el autor
señala una tendencia real del desarrollo capitalista contemporáneo, nos parece
que exagera la perspectiva de una transnacionalización que haya traspasado
definitivamente el umbral de lo nacional generando en un enfrentamiento
sistémico colosal. En nuestra opinión, y es un criterio que retomamos en la
segunda parte de este libro, gran parte de las características y dinámicas de
la llamada globalización están condicionadas en un alto grado por la vigencia
temporal del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte
neoliberal implementado a partir de los setenta del siglo XX. Esto no niega que
existan tensiones reales, históricas y acumulativas entre lo nacional y lo
transnacional, pero las consideramos aceleradas temporalmente por este Modelo
Global, por lo que su expresión pudiera ralentizarse bajo un Modelo Global
distinto.
A modo de síntesis,
podemos referir que el propio funcionamiento del capitalismo como sistema
genera las premisas materiales de la transición al socialismo en su interior.
La ley de correspondencia sitúa el proceso de transición en el capitalismo
central, la ley del desarrollo económico y político desigual, en el capitalismo
periférico. Pero, si bien se ha reconocido que el desarrollo mundial
capitalista en las condiciones del capitalismo monopolista genera un polo
periférico y con ello universaliza las premisas materiales de la transición al
socialismo, consideramos deba valorarse que el capitalismo central no sólo
subdesarrolla sistemáticamente al capitalismo periférico, sino que lo integra
dialécticamente en sus Modelos Globales de Acumulación Capitalista que, en
nuestra opinión, aparecen como una tendencia histórico - objetiva del sistema.
La consideración
fundamental es que, debido a que los Modelos Globales de Acumulación
Capitalista dan a la economía capitalista mundial un funcionamiento tipo, el
capitalismo periférico tendrá además de sus movimientos y contradicciones
propias de polo subdesarrollado, una forma de funcionamiento ajustada a los
requerimientos del Modelo Global vigente. Consideramos que la fundamentación
científica del significado real de esta situación para la preparación y
realización de las premisas materiales de la transición al socialismo es una
problemática aún no resuelta por la teoría económica. En la segunda parte de
este libro fundamentamos entonces la dinámica de los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista como una tendencia del sistema, capaz por necesidad objetiva
de afectar las premisas materiales de la transición socialista presentes en el
seno del sistema capitalista.
PARTE II. FUNDAMENTOS PARA LA INTERPRETACIÓN DEL DESENVOLVIMIENTO GLOBAL
CAPITALISTA
Capítulo 4. El nivel
esencial del desenvolvimiento capitalista
A partir del año 1900
aproximadamente, el capitalismo se consolida en una nueva y superior fase de su
desarrollo definida como imperialismo. De tal manera, su historia quedaba
seccionada en dos fases de desarrollo: el capitalismo premonopolista y el capitalismo
monopolista, o imperialismo.
El imperialismo marca
un cambio cualitativo en la existencia del capitalismo, sin embargo, significa
también una continuidad. El tipo de propiedad fundamental continúa siendo la
propiedad privada, la variación se registra en la forma histórica - concreta
que asume. Así, en el primer estadio del imperialismo se distingue la propiedad
privada monopolística, en el segundo estadio la propiedad privada monopolista –
estatal, en el tercer estadio propiedad privada monopolista estatal
transnacional.
Estos cambios en torno
a la forma de la propiedad privada y la conformación de un mecanismo de
regulación económica acorde a esta mutación, han llevado al sistema a transitar
dentro de la fase monopolista por diferentes y sucesivos estadios de desarrollo.
Estos estadios de
desarrollo han sido las siguientes: Capitalismo Monopolista Privado (1900 –
1930) - Capitalismo Monopolista de Estado (1945 – 1970) - Capitalismo
Monopolista de Estado Transnacional (1970 - hoy) . La sucesión en el tiempo de
estos momentos está condicionada por los incesantes procesos de socialización,
concentración y monopolización de la producción, el capital y la propiedad que
se dan en los marcos del capitalismo.
En este trabajo
defendemos la concepción de que el estadio que comienza a desarrollarse a
partir de los años setenta del siglo XX tendrá en el Estado una pieza clave,
inherente al nuevo mecanismo de regulación económica que habrá de generar el
sistema para adaptar su funcionamiento al nuevo grado de desarrollo histórico
que asumen los procesos de socialización, concentración y monopolización de la
producción, el capital y la propiedad; y que se expresan innegablemente en
fuertes e indetenibles tendencias objetivas a la transnacionalización de la
vida económica del capitalismo. Es por eso que preferimos usar la categoría
Capitalismo Monopolista de Estado Transnacional.
Consideramos que estos
procesos de socialización de la producción, el capital y la propiedad siempre
van más adelantados que los mecanismos de regulación que impone el sistema,
esto explica que a partir de los setenta, se observe cierto retraso en la conformación
de un mecanismo de regulación económica acorde con el nuevo grado de
transnacionalización o internacionalización de la economía capitalista. Pero
esto es un retraso relativo, temporal, no una ruptura absoluta expresada en la
imposibilidad de que el Estado pueda incorporarse activamente a un nuevo
mecanismo de regulación económica ahora de alcance monopolista – estatal –
transnacional. En tal sentido, El Estado será una parte fundamental, no
secundaria ni superada, del nuevo mecanismo de regulación del capitalismo
transnacional.
La debilidad relativa
en el plano económico observable en el Estado a partir de los años setenta del
siglo XX responde, en nuestra opinión, a la coincidencia en el tiempo de dos
procesos: el dominio de un Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente
Especulativo Financiero donde el Estado es relativamente repelido por el
sistema – esto se fundamenta más adelante-; y el otro proceso dado en el
retraso relativo existente entre el nuevo grado de socialización de la
producción, el capital y la propiedad que se alcanza en el capitalismo a partir
de los años setenta del siglo XX por un lado, y la necesaria conformación de un
nuevo mecanismo de regulación económica capitalista por el otro. Pero, estos
desfases son transitorios, y es muy esperable en un futuro observar el Estado
como pieza clave del nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista y del nuevo
mecanismo de regulación económica.
Algunas formas
incipientes de regulación internacional han aparecido ya y se han ido
consolidando, mostrando la gestación del nuevo mecanismo de regulación
económico capitalista:
“Primeramente, tiene
lugar una incentivación de la regulación estatal de esas relaciones, a través
de la creación de un mecanismo de consultas y armonización de políticas
económicas entre los gobiernos de los países capitalistas altamente
industrializados, así como entre los representantes de estos gobiernos y
asociaciones monopolistas internacionales. [ … ] En segundo lugar, adquiere
cada vez más importancia dentro del sistema de regulación monopolista estatal,
la ampliación y modificación de las funciones de las instituciones financiero –
crediticias internacionales. (…) La ampliación de las funciones y actividades
de organizaciones internacionales y su cooperación con las corporaciones
trasnacionales industriales y bancarias representan la modificación más
importante en el sistema internacional de regulación monopolista de Estado,
desde mediados de los años 70. [ …] En tercer lugar, aparece la regulación a
nivel de consorcios que presupone dos momentos de su concretización práctica, o
la unión de dos tipos de regulación: regulación dentro del consorcio y
regulación entre los consorcios. ( …) Dado el peso de las corporaciones
internacionales industriales y bancarias la regulación entre los monopolios
constituye el nivel principal de regulación monopolista de Estado en el plano
internacional”.
Otros autores se
refieren a la incipiente coordinación interestatal de las políticas
macroeconómicas desde los años setenta del siglo XX: “Una de las primeras
expresiones de esta interrelación se puso de manifiesto tempranamente en las
reuniones de la Comisión Trilateral dada la necesidad de la coordinación de
políticas entre los países capitalistas desarrollados, inicialmente en el marco
del Grupo de los Siete (G – 7) en los años 70 del pasado siglo. A pesar de que
los resultados de esa política han sido dispares, se ha registrado una
tendencia creciente hacia una mayor interrelación entre los principales agentes
de la economía mundial, identificada con el fenómeno de la globalización
económica”.
En palabras del propio
director del FMI Dominique Strauss Kahn, se advierte el sentido estratégico de
la regulación que se plantea alcanzar el sistema: “El control, la objetividad y
la colaboración – a escala global – serán necesarios para abordar los retos que
se avecinan”.
Al definir el
Capitalismo Monopolista de Estado, se había resaltado mediante las
consideraciones de Esteban Morales, el papel de la militarización de la
economía capitalista. Este autor señala el alto grado de interdependencia entre
las corporaciones monopolistas productoras de armamentos y la burocracia
política – militar y el gasto de defensa del Estado como una de sus
manifestaciones principales. Según el propio Esteban Morales, la economía
militar también experimenta un evidente proceso de transnacionalización. El
hecho es que, necesariamente, este proceso de transnacionalización tendría
implícitamente al Estado incorporado como una pieza clave.
Así sostenemos que el
Estado será totalmente relevante en el plano económico y político para el nuevo
mecanismo de regulación capitalista que ha comenzado a perfilarse a partir de
los setenta del siglo XX, y en tal sentido preferimos definirlo como Capitalismo
Monopolista de Estado Transnacional. Se conjuga en él la fuerza económica y
política del Estado con la fuerza económica y la influencia universal de los
monopolios transnacionales, y el mecanismo de regulación económica intenta, con
fuerza quizás desconocida en la historia del sistema, traspasar el umbral de lo
nacional y alcanzar el ámbito global. En tal sentido, el sistema podrá integrar
la acción espontánea del mercado mundial, con las acciones conscientes de los
Organismos Financieros Internacionales, las Empresas Transnacionales y los
Estados Nación Imperiales.
En general se puede
plantear que el eje sobre el cual se despliegan estas fases y estadios está
dado en las mutaciones de la forma de la propiedad privada y la conformación de
un mecanismo de regulación económica acorde a estas mutaciones. Como fuerza histórica
que los impone está la correspondencia fuerzas productivas – relaciones
sociales de producción y como mecanismos de transmisión desde esta base al
organismo del sistema capitalista están los procesos de socialización y
concentración del capital, la producción y la propiedad.
A este nivel de
desenvolvimiento capitalista, expresado en fases y estadios de desarrollo lo
identificamos como nivel esencial. Lo consideramos así dado que expresa el
desarrollo histórico – concreto de las variables esenciales del sistema: forma
de propiedad, procesos de socialización y concentración de la producción, el
capital y la propiedad, en los marcos del capitalismo.
Capítulo 5. El nivel de comportamiento del desenvolvimiento capitalista
Los ciclos económicos
han estado formando parte tanto de las dos fases como de los diferentes
estadios de desarrollo del capitalismo. Se reconocen dos tipos de ciclos
económicos. Los ciclos cortos y los ciclos largos. En cuanto a la
transformación histórica del capitalismo, el ciclo largo es el más apropiado
para el estudio del sistema, por lo que apoyamos el análisis del
desenvolvimiento capitalista en este ciclo.
Los ciclos largos
alcanzan una duración que oscila entre los 50 – 60 años. Su existencia está
vinculada a la lógica interna del sistema capitalista, y más concretamente a
las interacciones dialécticas de la dinámica del progreso científico – técnico
y la cuota de ganancia como factores endógenos por un lado, y a la lucha de
clases como factor exógeno por el otro lado.
El ciclo largo está
compuesto de un punto de inflexión, una onda larga ascendente, una crisis
estructural y una onda larga descendente. Durante las fases de onda larga
descendente se dan los procesos de innovación e introducción tecnológica
revolucionaria (Shumpeter, Kondratiev, Marx), en el punto de inflexión juegan
un papel fundamental los factores extraeconómicos (Gordom, Mandel). Una vez
dispuestos ambos elementos, el sistema asimila la nueva generación tecnológica
y comienza a describir una onda larga ascendente. La crisis estructural o fin
de la onda larga ascendente e inicio de la onda larga descendente ocurren
debido al agotamiento de la reserva de innovaciones (Schumpeter) o al fin de la
ola de grandes inversiones en la creación de nuevas tecnologías. (Marx).
La presencia de la
onda larga ascendente se reconoce por dos elementos fundamentales: a) entrada
en funcionamiento de un mecanismo de regulación económica renovada, y b) un
crecimiento de la cuota de ganancia que estimula todo el curso de la
reproducción. La onda larga descendente por: a) Se produce un gradual
decrecimiento de la cuota de ganancia que pone en peligro todo el curso de la
reproducción, b) Se genera una crisis del mecanismo de regulación económica, c)
El sistema es incapaz de dar lugar a la ley económica fundamental bajo las
nuevas condiciones de las fuerzas productivas.
Puede plantearse de
forma general que los ciclos económicos largos se despliegan sobre el eje que
significa el comportamiento de la cuota de ganancias. La fuerza básica que
condiciona tal movimiento en la cuota de ganancias y por consiguiente en la
coyuntura capitalista radica directamente en la correspondencia fuerzas
productivas – relaciones sociales de producción.
Para los economistas
que se han dedicado a este tema cabe poca duda acerca de la existencia real de
los ciclos largos en la vida económica del capitalismo. De hecho, se plantea
que en la historia del capitalismo se han sucedido cuatro de estos ciclos. A continuación
presentamos lo que puede ser denominado evidencia empírica de este proceso de
larga data en el capitalismo. Para eso nos apoyaremos en algunos resultados de
investigaciones presentados por los propios autores clásicos de este tema, y
estudiosos contemporáneos de la cuestión.
Según el propio autor
de “La Nueva Fase de Desarrollo Económico y Social del Capitalismo Mundial” “…,
los investigadores de las fluctuaciones económicas están de acuerdo en que
existe la repetición de los ciclos largos u ondas largas y la periodización es
parecida; los periodos de Freeman, Soete, Louca y Mandel giran alrededor de las
fechas de las ondas planteadas por Kondrátiev en 1926.
Kondrátiev reconoce
dos ciclos largos completos, con duración de 60 y 47 años respectivamente, y la
onda ascendente del tercer ciclo; Mandel habla de tres ciclos largos completos,
el primero de 54 años y los dos restantes de 45 años, y una onda ascendente,
que empezó en Estados Unidos en 1940 y en Europa en 1948 hasta 1973, y la
posibilidad de que la onda descendente, que empezó en 1973, llegue a un punto
de inflexión en 2000; Freeman- Soete, plantean cuatro ciclos largos completos,
con duración de 60 años, el primero, y 50 los tres últimos; Freeman y Louca
tienen tres ciclos completos, el primero de 68 años, los siguientes de 46 años
promedio, y una onda ascendente hasta 1973” .
La evidencia
estadística acerca de la existencia de los ciclos u ondas largas es abrumadora,
centrándose en variables claves, que son: precios, producción, inventos e
innovaciones, inversión de capital, comercio, salarios reales, actividad de la
clase obrera, y guerras. Los siguientes cuadros ilustran algunas de ellas
Para este autor aquí
citado “En estos cuadros se puede observar claramente la alternancia de las
ondas largas de ascenso y de descenso de la actividad económica ”.
Tabla 5.4. Períodos de
alza del ciclo económico largo.
Primer Período de
Alza. ( 1790 – 1823)
(Innovaciones básicas
decisivas en máquinas herramientas y máquinas de vapor, ramas de crecimiento
dominante en la industria textilera.) Este primer período de desarrollo del
Capitalismoen Inglaterra respecto a los demás países, se convirtió en un asunto
“puramente británico”.
Segundo largo período
de alza. (1850 – 1872)
( producción de acero
y de hierro, altos hornos e importantes innovaciones) Centro del fenómeno Gran
Bretaña; sólo en el período de crecimiento desacelerado 1872 – 94, pasaron las
iniciativas en las innovaciones básicas y ramas de crecimiento económico a
Alemania.
Tercer largo período
de alza. ( 1894 – 1913)
(Desarrollo industrial
acelerado, innovaciones básicas, papel creciente de la ciencia en la producción
de innovaciones básicas. Tecnologías claves: química, electricidad, radio,
auto, construcción de maquinarias, teléfonos, etc) Dominada claramente por Alemania
y Estados Unidos, Gran Bretaña, no logró mantener después de 1873 el nivel de
desarrollo de las fuerzas productivas anteriormente alcanzado, perdiendo su
papel predominante en las innovaciones básicas decisivas disminuyendo también
la tasa de crecimiento de la producción industrial. Este cambio en la
correlación de fuerza imperialista en su relación con las condiciones del
reparto económico y territorial existente fue considerada por Lenin causa
decisiva para el estallido de la Primera Guerra Mundial.
Cuarto Largo Período
de Alza. ( Comienza con la preparación de la Segunda Guerra Mundial y se
extiende de 1950 – 1973 )
(Industrias de
crecimiento como la química, la aviación, la automovilística, la construcción
de maquinarias, la electrónica, industria de computadoras e innovaciones
básicas como plásticos, fibras sintéticas, radio, v., aviones de pasajeros,
producción masiva de autos, radar, etc.) Después de la II Guerra Mundial,
Estados Unidos se transformó en escenario principal de esta fase de alza y de
las innovaciones técnicas en los años 60, Japón y algunos países europeos
occidentales fundamentalmente la RFA ganan terreno delimitándose claramente a
la altura de los años 70 la existencia de tres centros imperialistas.
Elaborado por el autor
a partir de: Campos Alfonso, J. Matilde y García Fernández, Francisco. 2002.
Las formas de movimiento de la crisis estructural en los países capitalistas
altamente industrializados. En: Lecciones de Economía Política del Capitalismo.
Colectivo de Autores. Tomo II. Segunda Parte. 574 – 575. pp.
En base a estos
resultados empíricos obtenidos mediante la revisión bibliográfica sobre la obra
de importantes representantes de la cual hemos presentado una muestra aquí, y a
partir de nuestras propias consideraciones de la lógica evolutiva del capitalismo;
asumimos como totalmente válida la presencia de los ciclos largos de la vida
económica, entendiendo que estos tienen un serio impacto sobre la totalidad de
los procesos socioeconómicos que se suceden en el interior del sistema
capitalista.
Este nivel de
desenvolvimiento capitalista expresado en ciclos económicos lo identificamos
como nivel de comportamiento de la valorización del capital. Es la expresión
más concreta de la situación que vive la correspondencia fuerzas productivas –
relaciones sociales de producción y su expresión en la cuota de ganancia del
sistema. A diferencia del nivel esencial, este tiene un alto grado de
recurrencia histórica, los ciclos económicos llevan al sistema, aún con las
obvias características históricas existentes, a repetir especie de escenarios
de desenvolvimiento capitalista.
Capítulo 6. El nivel funcional del desenvolvimiento capitalista
Por lo analizado hasta
aquí, el sistema capitalista como totalidad en constante transformación y
evolución histórica se mueve en dos niveles altamente reconocidos. Ahora bien
queda por integrar al estudio del sistema un tercer nivel de desenvolvimiento que,
como los demás, tiene sus características e implicaciones específicas dentro
del régimen capitalista y, lo que resulta más importante a los fines de este
trabajo, está estrechamente relacionado con las premisas materiales de la
transición socialista. Este nivel es el nivel funcional y su expresión
principal está dada en lo que hemos dado en llamar genéricamente Modelo Global
de Acumulación Capitalista.
6.1. El Modelo Global
de Acumulación Capitalista
El Modelo Global de
Acumulación Capitalista es la estructura sistémica conformada por un grupo de
variables socioeconómicas que genera el capitalismo para favorecer por todas
las vías posibles la valorización de los capitales, la subsiguiente acumulación
del mismo y la consiguiente reproducción del sistema en su conjunto. La
conformación de tal Modelo Global conjuga la capacidad consciente y espontánea
de construcción económica del sistema capitalista.
Es una estructura que
integra dialécticamente en su funcionamiento a todas las economías y sistemas
aislados, haciéndolos funcionar acordes a un requerimiento tipo a escala de
sistema mundial. Su funcionalidad tiene el motor impulsor en el centro capitalista,
que responde a las exigencias del desenvolvimiento capitalista, y luego se
expande a la periferia capitalista incorporando a este polo en la dinámica del
nuevo Modelo Global, de forma tal que la realidad de diferenciación
socioeconómica de ambos polos queda atrapada dialécticamente en un esquema tipo
de funcionamiento capitalista.
Los indicadores de un
Modelo Global de Acumulación Capitalista se expresan en un conjunto de
variables socioeconómicas de carácter funcional que le dan contenido y
naturaleza específica. A estas variables las denominamos variables funcionales
y son:
1. Patrón de
acumulación del capital social.
2. Dimensión económica
del Estado – Nación.
3. Naturaleza y rol
del Sistema Monetario Financiero Internacional. (SMFI),
4. Cuerpo Social –
Institucional – Político.
En la historia del
sistema capitalista, y con más claridad en su fase monopolista, se han venido
configurando y apareciendo recurrentemente dos variantes típicas de Modelo
Global de Acumulación Capitalista. Estas son: a) Modelo Global de Acumulación
Capitalista típicamente Especulativo Financiero (1900 – 1930 / 1970 - ¿?) y b)
Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial (1945
– 1970). Entre las dos variantes median fases de transición que definimos como
fases de transición intrasistema o intermodelo global. Estas pueden ser de
transición proproductiva comercial (tránsito de un Modelo Global típicamente
Especulativo Financiero a un Modelo Global típicamente Productivo Comercial); o
proespeculativa financiera (tránsito de un Modelo Global típicamente Productivo
Comercial a un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero).
6.2. Comportamiento histórico de las variables funcionales del sistema y
conformación de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista
La existencia
alternativa de dos variantes específicas de Modelos Globales de Acumulación
Capitalista, se sustenta en el carácter recurrente, periódico y cíclico que
describen en el plano histórico las variables funcionales que constituyen
dichos Modelos Globales. Este epígrafe tiene como objetivo analizar el
comportamiento histórico de estas variables, lo que argumenta la existencia de
las dos variantes típicas de Modelos Globales que hemos identificado.
Para este propósito
hemos empleado los tres estadios de desarrollo capitalista en la fase
monopolista. Estadio I: 1900 – 1930; Estadio II: 1945 - 1970; Estadio III: 1970
-¿?, y hemos analizado cómo se han comportado las distintas variables
funcionales en dichos estadios.
Ø Variable Funcional 1.
Patrón de Acumulación del Capital Social.
Estadio I: 1900 –
1930. Con el arribo del capitalismo monopolista el sistema despliega una de sus
más impresionantes espirales financieras especulativas. Varios de los
principales teóricos de inicios del siglo XX (Lenin, Hilferding, Keynes)
observaron este proceso de caída en la cuota de ganancia y el auge simultáneo
de la actividad especulativa – financiera. La figura 2. 1 muestra como desde
1880 hasta 1920 la cuota de ganancia sufre una fuerte caída tendencial. La
respuesta del capital fue asumir un patrón de acumulación especulativo –
financiero que va a durar hasta los años treinta. Si se observa la gráfica se
verá que a partir de ese momento la cuota de ganancia del capital social
describe un claro movimiento al alza sostenida.
Precisamente, en el
estadio II (1945 - 1970) el sistema en su conjunto comienza a abandonar el
paradigma de acumulación capitalista previo e inicia un desarrollo sobre la
base de la acumulación productivo – comercial.
Este estadio II
registra el proceso de industrialización de las principales economías
capitalistas del mundo. Abriga además los procesos de industrialización en
América Latina. Se potencia por todas las vías la expansión y profundización
del mercado interno como motor del crecimiento económico, las propias economías
periféricas son asumidas como demanda global en un intento del sistema de
integrar a su lógica productiva a todo el planeta. Las economías centrales
muestran potentes niveles sostenidos de crecimiento del producto nacional y de
la productividad del trabajo. Todos estos son claros signos de que el
capitalismo había asumido por casi treinta años un patrón de acumulación
productivo – comercial.
Observando en la misma
gráfica 2.1., en el estadio III se evidencia claramente una tendencia
decreciente sostenida en la cuota de ganancia que alcanza hasta mediado de la
década de los noventa. Todo el paradigma económico – institucional creado
alrededor de la acumulación productiva – comercial se debilita ostensiblemente
y el sistema se dirige decididamente a un patrón de acumulación especulativo –
financiero. Las siguientes valoraciones y estadísticas demuestran el despliegue
de la actividad especulativo financiera como principal vía para la valorización
del capital a partir de la década de los setenta del siglo XX:
§ “Si en el pasado las
finanzas internacionales se movían en función de los procesos productivos o de
comercio, a partir de los años 70 la autonomía creciente de los flujos
financieros con relación a los flujos económicos reales fue considerable. [ … ]
Desde la crisis del sistema de Bretton Woods, el 88% de todas las transacciones
financieras a escala mundial han sido de tipo especulativo, contrastando con la
correspondiente a las anteriores, las cuales en un 90% correspondieron a
transacciones comerciales y de inversiones productivas”.
§ “La dimensión de la
especulación es impresionante y ofrece el más vertiginoso cambio en la economía
mundial en los últimos 20 años al compás de la toma del poder por la
contrarrevolución monetarista en esencia neoliberal.
En 1975 la compra –
venta de monedas extranjeras para pagos de bienes o servicios, esto es, como
parte normal del comercio internacional de bienes y servicios representaba el
80% del total de monedas extranjeras transadas. El restante 20% era la especulación
cambiaria que tradicionalmente era una parte minoritaria en el comercio de
divisas.
Veinte años después el
escenario había cambiado de forma radical. Ya entonces el 97.5% del total del
comercio de divisas se hacía con fines especulativos y sólo el 2.5% cubría
transacciones reales en bienes y servicios. La burbuja financiera alimentada por
la especulación se ha transformado de socio menor en dueña aplastante del
escenario económico. La economía especulativa decide y dicta las tendencias por
encima y en desmedro de la economía real. (...) El movimiento diario del
monstruo es alucinante: en 1973 las transacciones diarias en el mercado
financiero eran de unos 15000 millones de dólares. En 1986 eran ya de 200000
millones y actualmente alcanzan aproximadamente la cifra de hasta 2 millones de
millones”.
§ En un interesante
artículo a propósito de la crisis inmobiliaria, la revista TheEconomist (2008),
aporta un conjunto de datos sobre la economía estadounidense, que ponen en
evidencia el grado de “financiarización” alcanzado en esa economía.
ü Las ganancias
financieras como porcentaje de las ganancias corporativas pasaron del 10% en
1980 al 40% en 2007.
ü La participación de
las acciones de sociedades financieras en el valor total del mercado accionario
pasó en el mismo periodo del 6% al 19%.
ü Un portafolio de
acciones, bonos y otros instrumentos rendía, antes de la crisis inmobiliaria,
14% anual, casi cuatro veces más que en el régimen financiero anterior.
ü El valor de los
activos controlados por los fondos de cobertura (hedgefunds) se quintuplicó
desde el 2000.
ü En 1980 la deuda del
sector financiero era sólo el 10% de la deuda corporativa no financiera. Ahora
representa la mitad.
Según Carlos Walter
Porto Goncalves “…, las transacciones cambiarias del mundo, que eran más o
menos de 20 millardos de dólares en 1970, eran ya de 1.3 billones de dólares en
1999. Solamente en los Estados Unidos, en 1980, los fondos de pensión, los fondos
comunes, las compañías de seguro y los seguros de vida constituían activos
financieros de 1.6 billones de dólares, cerca del 60 % del PIB del país. En
1990, esos activos eran ya de 5.2 billones de dólares, 95 % del PIB y, en 1993,
eran más de ocho billones de dólares, o sea, 125% del PIB del país”.
Debe resaltarse que el
fenómeno de la especulación financiera se expresó también en la periferia con
gran fuerza, aunque los datos sean mucho menos publicitados. Según el mismo
Carlos Walter: “En 1983, las ganancias en bolsa en la periferia llegaron a 100
millardos de dólares. Sin embargo, en 1993, esa cifra era ya de un billón 500
millardos ”. [ …] “El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo –
PNUD- nos informa que el promedio de los intereses en los años ochenta fue del
4% anual en los países industrializados, y del 17% en los subdesarrollados”.
Toda esta vorágine
especulativa financiera se desarrolla al tiempo que la economía real, expresada
en la dinámica del PIB se deprime:
§ “Los datos confirman
que en los últimos años conforme aumentan las cifras que se mueven en el
Sistema Financiero Internacional la evolución del PIB de los países
capitalistas desarrollados entre 1950 y 1996 ha ido decreciendo.
“Realmente, la
economía real, productora de bienes y servicios que satisfacen necesidades
humanas, se ha convertido en un enano insignificante frente a la economía de
casino. Más que en ningún otro momento en la historia del Capitalismo, la
palabra mágica es especular”.
Según uno de los más
recientes trabajos de Samir Amin: “El volumen de las transacciones financieras
es el orden de 2 mil millones de millones de dólares cuando la base productiva,
el PIB mundial, sólo es de 44 millones de millones de dólares. Una múltiple y
gigantesca diferencia”.
La interacción del
comportamiento de la economía real y la economía virtual se representa con alta
claridad en la siguiente tabla que analiza el comportamiento de los principales
índices de la economía real y la economía virtual en los principales países
capitalistas.
Más recientemente la
denominada burbuja financiera se ha desplazado por diferentes ramas de la
economía capitalista en un tipo de movimiento que indica a las claras la
naturaleza parasitaria y auto destructiva de este proceso. Los sectores
inmobiliarios, de los alimentos y del petróleo han sido los más afectados en
esta espiral.
En resumen, es
apreciable una trayectoria a lo largo del siglo XX que sugiere la existencia de
un proceso recurrente en cuanto a la práctica de la acumulación capitalista,
que va conformando períodos de predominio especulativo – financiero, a períodos
de predominio productivo – comercial. Las formas históricas – concretas en que
esto ocurre no son idénticas obviamente, pero de manera general se practican
claramente estos dos comportamientos.
Ø Variable Funcional 2.
Dimensión económica del Estado – Nación.
El cambio de fase en
el desarrollo del capitalismo suscitado en los inicios del siglo XX no encontró
en el Estado una respuesta rápida. De hecho, el liberalismo – consolidado desde
la segunda mitad del siglo XIX- prevaleció aún en medio del dominio de los
monopolios y sólo vino a replantearse su condición tras la crisis de 1929 –
1945.
El “New Deal” en los
Estados Unidos, la aparición de la teoría keynesiana, la base objetiva material
que significa la imbricación de los monopolios con la actividad estatal, e
incluso la II Guerra Mundial fueron los elementos necesarios y suficientes para
que el Estado tomara una posición clave y central en la vida económica de las
naciones capitalistas.
El Estado se hacía
imprescindible para la economía capitalista en su nivel funcional, dado que
debía comenzar a participar activamente de la reproducción del sistema para
garantizar su funcionamiento progresivo. Para mediados del siglo XX los
economistas y políticos burgueses eran conscientes de la tendencia hacia la
superproducción y la desocupación que caracterizaba al régimen capitalista.
Prevaleció el tratamiento del sistema económico desde el lado de la demanda, lo
que se traduce en la práctica en un potenciamiento de la misma en el afán de
acercar su volumen al nivel de oferta existente. Es en esta lógica donde
aparece la intervención del Estado como palanca de la propia reproducción del
sistema. El Estado tendrá por fuerza que actuar sobre un incremento de la
demanda total del sistema. Esto lo haría a través de cuatro vías fundamentales:
incremento de los gastos gubernamentales en consumo, incremento de las
inversiones estatales, mediante la política redistributiva del ingreso nacional
tendiendo a potenciar la demanda sobre todo de los grupos de bajos ingresos
creando un amplio mercado interno, y sumando un neto positivo en el sector
externo de la economía lo que se lograría favoreciendo la penetración de los
capitales propios en el extranjero y practicando una balanza comercial
favorable vía instrumentos proteccionistas.
En la tabla 2.3. puede
observarse la clara tendencia a incrementar la participación del Estado en los
asuntos económicos seguida por la economía norteamericana desde 1900 hasta
1960.
Por otra parte, el
Estado se convierte en un importante propietario que invierte en las ramas que
se consideran poco rentables o demasiado riesgosas para el capital privado pero
que son claves en el funcionamiento de la economía. Se despliega también el uso
de las políticas macroeconómicas para regular el sistema.
Esta exposición
caracteriza la participación activa y reguladora del Estado en los asuntos
económicos del capitalismo en el estadio II. Es un contraste evidente con el
estadio I, donde se caracterizó por ser una participación pasiva y poco
reguladora del sistema.
El estadio III aparece
como una reacción frente al papel económico asumido por el Estado en la
posguerra. De la mano de la crisis estructural, de la caída en la cuota de
ganancias, de la estanflación, de la caída en los niveles de productividad
social del trabajo y de la reacción política, entre otros factores, los
economistas neoclásicos vuelven a enarbolar su tesis de que el mercado por sí
solo es capaz de garantizar la armonía del sistema económico.
Tanto los Programas de
Ajuste Estructural aplicados por los Organismos Financieros Internacionales
(OFIs), como la propia doctrina y práctica económica establecida con base en el
denominado Consenso de Washington, hacen un gran énfasis en el desmantelamiento
de la capacidad económica del Estado.
El estadio III se
sitúa en una posición bastante diferente a la existente en el estadio II en
cuanto a la participación del Estado en los asuntos económicos. En estas nuevas
condiciones el Estado transfiere poder económico, y grandes volúmenes de
propiedad, transfiere su capacidad de regulación económica al mercado interno y
externo, transfiere su poderío económico a las ETNs enclavadas en la propia
nación, al tiempo que dirige sus limitadas políticas macroeconómicas a encauzar
por sano rumbo la marcha del mercado.
Se llega así un
estadio donde el Estado en el plano económico aparece debilitado, retraído de
la reproducción del sistema económico, cercano a las posiciones de gendarme de
la burguesía pero cediendo el funcionamiento económico del sistema en gran
medida al mercado.
Existe claramente
entonces una aproximación entre los estadios I y III, una especie de repetición
de fase sólo interrumpida por el período de posguerra pero que enseña a las
claras las huellas de un pasado ya vivido, ahora recreado bajo las nuevas
condiciones de desarrollo que impone el despliegue de las fuerzas productivas y
la internacionalización de las relaciones económicas, pero más allá de esas
obvias y necesarias diferencias, en esencia se trata de un estadio que vuelve a
alejar al Estado de los asuntos económicos, tal como la vivida entre 1900 y
aproximadamente 1930.
Ø Variable Funcional 3.
Naturaleza y rol del Sistema Monetario Financiero Internacional. (SMFI).
En esta variable
funcional analizamos tres aspectos. El primero de ellos está asociado al papel
que juega el dinero como mercancía universal en este sistema; en segundo lugar
hacemos una síntesis de las características básicas de este sistema por cada estadio
destacando sus rasgos principales, la forma de relación de las economías
nacionales con el sistema, la lógica que se potencia en cuanto a acumulación
del capital; en tercer lugar analizamos el mecanismo de corrección o equilibrio
de la balanza de pagos. Estos tres elementos están asociados tanto a la esencia
capitalista del SMFI como a su capacidad funcional.
En el estadio I el
SMFI se apoya en el Sistema Patrón-Oro, viniendo desde el siglo XIX hasta 1914
y en un segundo momento Sistema Patrón Cambios-Oro que va desde 1918 – 1940.
En este estadio el
SMFI se regulaba básicamente por las leyes del mercado mundial, sin importante
participación del Estado, por lo que la regulación estatal sobre las variables
de contacto con tal sistema era prácticamente nula. Se trataba de un sistema proespeculativo
– financiero devenido materialmente del nuevo grado de desarrollo alcanzado por
las bolsas de valores y las sociedades por acciones en el capitalismo, además
obviamente de la influencia directa que significó la monopolización de la vida
económica a inicios del siglo XX.
Las características de
este sistema están muy entrelazadas con el mecanismo empleado para lograr el
equilibrio de la balanza de pagos. Este se basaba en las transferencias de oro
no organizadas de un país a otro por canales privados. El hecho principal es
que se consideraba existía un mecanismo automático para la corrección de la
balanza de pagos a través de las variaciones en los niveles de precios
internos.
En el estadio II (1945
– 1970) se emplea el denominado sistema patrón – oro – dólar. Aquí se adopta el
dólar como equivalente del oro en las operaciones de pago internacionales. Se
empleó la paridad fija al dólar en el resto de los países integrantes del
sistema. El cambio del dólar en oro constituía el nexo fundamental de todo el
sistema monetario con este metal. Se desarrolló un amplio proceso de regulación
monopolista estatal en el seno de este sistema con la anuencia del Banco
Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional. (FMI).
Las características
funcionales del SMFI en este estadio están asociadas con el mecanismo de
corrección de la balanza de pagos. Este se asocia básicamente al comportamiento
de las variables de la economía real, a diferencia del estadio I donde se
partía del movimiento de los precios para corregir la balanza de pagos.
El SMFI de este
estadio II se caracteriza en definitiva por ser un sistema proproductivo,
favorecedor de la economía real, subordinado a la búsqueda del crecimiento
económico y el nivel de ocupación. Un Sistema donde las economías nacionales se
conectaban con un relativo dominio de sus variables de contacto dando un mayor
grado de soberanía. Un Sistema regulado por el Estado y un sistema de tasas de
cambio fijas.
En el estadio III
aparece un SMFI desmonetizado, con el dólar aún como principal divisa
internacional pero sin un respaldo en oro como había prevalecido en el estadio
anterior. Bajo estas circunstancias la paridad comienza a plantearse en
términos de oferta y demanda en el mercado de divisas. Su mecanismo de
corrección de la balanza de pagos se lleva a cabo mediante las modificaciones
de los tipos de cambio.
Los tipos de cambios
han de fluctuar sujetos a las fuerzas de oferta y demanda en el mercado mundial
de divisas. Detrás de esta idea aparece la especulación monetaria como base
para la regulación del equilibrio en la balanza de pagos y la oportunidad material
para convertir el SMFI en una máquina de valorizar los capitales alejados de la
producción.
El SMFI del estadio
III en su dimensión funcional puede caracterizarse como regulado por las
fuerzas del mercado mundial, un sistema dotado de leyes de auto reproducción
interna que en cierto grado lo independizan de las condiciones de reproducción
de la economía real, un Sistema que funciona acorde a los intereses de la
reproducción del capital financiero – especulativo, un sistema ante el cual el
Estado, sobre todo el periférico, tiene escasa capacidad de regulación de sus
variables de contacto, un Sistema que se sitúa como centro del universo
capitalista y no como afluyente de recursos, como un Sistema catalizador de la
especulación monetaria, de la fuga de capitales y de la deuda externa.
Ø Variable Funcional 4.
Cuerpo Social – Institucional – Político.
Esta es una variable
más compleja que las demás toda vez que está condicionada por las variables de
contenido económico, pero a nivel de superestructura cuenta con sus propias
variables incidentes. Consideramos no obstante que aún bajo estas circunstancias
especiales, el cuerpo socio – institucional –político progresa a largo plazo
gobernado principalmente por las variables económicas y brinda, por lo tanto,
caracteres acordes con esta dinámica económica, por lo que, aún siendo en
grados diversos de desarrollo, reaparecerán algunos elementos importantes para
garantizar la funcionalidad del sistema al nivel superestructural a las
exigencias de la base económica.
Si esto es así, en los
estadios analizados previamente encontraríamos cambios sustanciales también en
la funcionalidad socio institucional política. De 1945 a 1970 prima la
acumulación productiva – comercial en el capitalismo central, y en el caso del
periférico se realiza incluso una práctica desarrollista basada sobre todo en
la industrialización. En estas circunstancias, la que hemos denominado variable
funcional cuerpo social - institucional, político muestra un comportamiento
activo, orgánico. Esta tesis se puede ilustrar con la siguiente idea: “Dentro
del modelo fordista la agregación social estaba “dada” (automáticamente creada
por el sistema fabril) aunque era una agregación mecánica, coercitiva, forzada
y, en ocasiones, despóticas. Era, repetimos, una comunidad terriblemente
despótica, pero dentro de la cohesión fordista de cierto modo era un producto
automático del sistema”.
Es decir, la
acumulación productiva – comercial integra potencialmente a los trabajadores y
a la sociedad en su conjunto, además, este tipo de acumulación exige de un
desarrollo progresivo en la demanda efectiva para el país. Tal situación hace
que el sector de los trabajadores gane en importancia económica, dado que serán
los protagonistas del nuevo esquema de acumulación. En este sentido, el sector
de los trabajadores gana en fuerza política al ganar en fuerza económica.
Una de las formas
básicas de la organización de los trabajadores son los sindicatos. Estos sólo
pueden asimilar trabajadores empleados, y en la medida que más potente se hace
la base industrial y el proceso productivo como base de la sociedad más crece el
empleo y con él la demanda de fuerza de trabajo, lo que ubica a los
trabajadores en una posición privilegiada para negociar colectivamente sus
intereses. Es obvio que industrialización y sindicalismo no son una misma cosa,
pero la historia ha demostrado que desindustrialización sí se asemeja bastante
a muerte del sindicalismo.
En cuanto a
institución y expresión de poder político, el Estado Nación es una maquinaria
potente, capaz de centralizar la gestión económica y con ella la actividad
política de la nación. La expresión socio – institucional es la de un Estado
capaz de lograr la legitimidad política y la funcionalidad de la sociedad
civil. Hay que recordar que el enfoque cepalino puede adscribirse, sin mayores
problemas, a la burguesía industrial nacionalista que encabezó las primeras
fases del patrón de acumulación que propició la industrialización sustitutiva
tradicional”. Puede creerse que el auge vivido por el pensamiento económico
institucional en todos estos años está apoyado materialmente en el expansivo
desarrollo de las instituciones burguesas periféricas.
El estadio III
evidencia la asimilación de un patrón de acumulación especulativo – financiero,
que como ya planteamos arriba se acompaña de una regresión del poder y papel
económico del Estado en pos del mercado interno y externo.
De alguna manera esto
se expresa en la vida socioinstitucional – política del capitalismo,
especialmente en las condiciones de organización de la clase obrera, el papel
del sindicalismo y la fortaleza y dinámica de los vínculos sociales por un
lado, y en cuanto a la dimensión sociopolítica – institucional del Estado
burgués por el otro.
En cuanto al primer
aspecto, los cambios en la base económica sucedidos en los últimos treinta años
han provocado cosas como las siguientes: “..., en el modelo posfordista la
cohesión social dejó de ser algo dado. La sociedad de nuestros días está dominada
por el riesgo, por una absoluta falta de seguridad, por lo impredecible. ( ...)
En esta sociedad el desarrollo industrial no puede seguir garantizando la
reconstrucción de los vínculos sociales; estos vínculos, o se reconstruyen
artificialmente de alguna manera o están ausentes”.
Estos sucesos de
asocian a la asimilación de un nuevo paradigma en la acumulación capitalista y
sobre todo, a la pérdida de importancia relativa de la economía real, la
demanda efectiva y con ella de los trabajadores como clase social.
En esta misma lógica
puede plantearse que “… los problemas de legitimidad política entran en franco
conflicto con los problemas de la racionalidad económica” – al tiempo que “se
privilegia la cuestión de los equilibrios macroeconómicos por encima de los mecanismos
de integración social”.
La segunda dimensión
conlleva un análisis más detenido. Está claro que aún en las condiciones de un
retraimiento del Estado en los asuntos económicos como el sucedido en los
últimos treinta años no debilita ni un ápice el carácter burgués de esta
maquinaria y su naturaleza represiva de una clase social contra otra. El Estado
sigue siendo burgués y sigue siendo represivo por naturaleza. Pero una pérdida
real de poder económico, expresada en un debilitamiento de la capacidad
reguladora, interventora y propietaria de esta institución, tiene por fuerza
que afectar su dimensión política.
Esta debilidad en la
dimensión política del Estado – sobre todo el periférico - no se hace evidente
mientras prosiga dominando un gobierno burgués proimperialista, al que le
bastará con aplicar la fuerza bruta para controlar la situación social; pero en
cuanto un gobierno nacionalista llega al poder político, encuentra una
estructura debilitada en lo económico y por tanto, limitada en lo político.
Consideramos que la debilidad política del Estado Nación viene así a sumarse a
la debilidad económica del mismo y a un tipo de acumulación especulativo –
financiero.
Al menos desde la
década de los cuarenta hacia acá, la estructura socioinstitucional y la
dimensión política del Estado Nación han seguido una trayectoria condicionada
en alto grado por las exigencias y necesidades de la acumulación capitalista.
Apoyándose sobre tal base, la que consideramos con una naturaleza recurrente en
el capitalismo, podemos deducir que la dimensión socioinstitucional y política
del Estado Nación puede atravesar igualmente fases similares de existencia, en
alto grado condicionadas al nuevo carácter de la acumulación capitalista.
A modo de síntesis,
podemos plantear que las cuatro variables que conforman el Modelo Global de
Acumulación Capitalista muestran a lo largo del siglo XX, un comportamiento
recurrente, cíclico y periódico. La interacción orgánica, dialéctica, entre
estas variables conforma el Modelo Global, que aparece en definitiva como la
estructura sistémica donde todas estas variables se adecuan a un comportamiento
específico. El Modelo Global es mucho más que la simple suma mecánica de sus
variables funcionales. Es una estructura sistémica que propicia la
valorización, acumulación y reproducción del capital social en su conjunto,
cuestión esta que ninguna de las variables funcionales por sí solas y
desconectada de las demás podría garantizar.
6.3. La lógica del comportamiento histórico de los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista
No basta con describir
el comportamiento histórico de los Modelos Globales, pues es clave poner en
claro las determinantes, los mecanismos de transmisión que conectan
orgánicamente las distintas variables funcionales, la conformación definitiva
del Modelo Global, y sobre todo, la relación de estos Modelos Globales con los
procesos, movimientos y variables más fundamentales del sistema capitalista.
Esto permitiría caracterizar la dinámica de los Modelos Globales como un
proceso causal y no casual.
El movimiento
histórico de los Modelos Globales en un ciclo de aparición, consolidación,
agotamiento y sustitución, etc. lo definimos como ciclo funcional del
capitalismo. Lo consideramos una tendencia histórica del sistema capitalista.
Su base material está dada en la acción de la correspondencia fuerzas
productivas – relaciones sociales de producción siempre latente y que, bajo las
condiciones del capitalismo se nutre de los procesos y dinámicas básicas de esa
sociedad, lo que complica en un momento determinado el proceso vital de
valorización – acumulación – reproducción del capital social.
Ante esta perspectiva
de fallo estructural en el sistema, el régimen necesita abandonar su estructura
corriente y buscar una nueva conformación orgánica para dar solución a los
problemas creados y dar paso nuevamente al proceso vital. Esta problemática encuentra
solución en el ciclo funcional del capitalismo, enfáticamente en la
conformación de un Modelo Global capaz de adaptar el funcionamiento del sistema
a las exigencias históricas de su proceso de valorización.
De manera general, la
estructura secuencial del ciclo funcional es la siguiente:
Fase 1: Accionar
crítico de la correspondencia. → Fase 2: Impacto adverso en los procesos de
valorización, acumulación y reproducción del capital que se expresa en una
caída de la rentabilidad del capital. → Fase 3: Agotamiento del Modelo Global
de Acumulación Capitalista vigente. → Fase 4: Fase de transición intrasistema o
intermodelo global → Fase 5: Consolidación y puesta en marcha del nuevo Modelo
Global de Acumulación Capitalista en el país más avanzado del capitalismo
mundial. → Fase 6: Internacionalización del nuevo Modelo Global de Acumulación
Capitalista → Fase 7: Reestablecimiento de los procesos de valorización,
acumulación y reproducción del capital, lo que se expresa en una recuperación
de la valorización del capital.
El ciclo funcional ha
sido uno de los causantes de que el sistema capitalista haya logrado, al menos
en el corto y mediano plazo histórico, sustituir las transiciones intersistema,
dígase su propia liquidación material como sistema, por transiciones
intrasistema, que son transformaciones de importante alcance pero dentro de su
propia esencia de sistema. Este es, sin lugar a dudas, uno de los impactos
fundamentales del nivel funcional en las premisas materiales, básicamente en su
realización, especialmente en las condiciones del capitalismo central aunque
también tiene importante efecto en la periferia.
Es sabido que la
dinámica capitalista ocurre de tal forma que por espacios de tiempo las fuerzas
productivas son capaces de desarrollarse acorde a los principios objetivos de
la economía capitalista, es decir un desarrollo que no importa por lo absoluto sino
por su posibilidad de ocurrir de forma rentable para el capital; pero en otros
momentos esto no ocurre así.
En la fase del
capitalismo premonopolista una situación comprometida no lograba encontrar otra
solución que la crisis cíclica de superproducción, puesto que la única
alternativa que tenía el capital era de la de fluir a una rama u otra de la
economía, pero en todas terminaría encontrando el mismo problema. Con el arribo
del capitalismo monopolista la situación cambia. La alternativa no es ya
únicamente elegir entre una rama u otra de la economía, sino elegir entre un
tipo de vertiente económica y otra, concretamente el sistema podía elegir
funcionar en un patrón de acumulación productivo comercial o un patrón de
acumulación especulativo financiero.
Dadas las
circunstancias necesarias (no correspondencia fuerzas productivas – relaciones
de producción, caída de la cuota de ganancias en la economía real) el sistema
activa un patrón de acumulación especulativo – financiero que arrastrará todas
las demás variables funcionales del Modelo Global de Acumulación Capitalista a
su lógica objetiva y con ello al sistema capitalista a funcionar en base a un
Modelo Global típicamente Especulativo Financiero en este caso.
Esta situación se
extenderá hasta que el sistema haya logrado reestablecer la correspondencia
fuerzas productivas – relaciones de producción y pueda nuevamente activarse el
patrón de acumulación productivo – comercial y un Modelo Global típicamente
Productivo Comercial. Así, el mecanismo de transmisión que conforma el Modelo
Global es el siguiente:
1. Comportamiento
tendencial de la cuota de ganancia. → 2. Corrección del patrón de acumulación.
→ 3. Corrección del papel económico del Estado Nación → 4. Corrección del rol y
la naturaleza del SMFI → 5. Corrección del cuerpo social, institucional, político.
→ 6. Conformación plena del nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista. →
7. Comportamiento socioeconómico ajustado a la lógica del Modelo Global.
¿Por qué la
correspondencia acelerada condiciona un Modelo Global típicamente Productivo
Comercial? Cuando la cuota de ganancia es elevada, las inversiones son atraídas
por la denominada economía real. Esto hace que el capital disponible para la
actividad especulativo financiera y la estructura institucional del capitalismo
deje de favorecer dicha modalidad de reproducción económica.
Así, cuando se premia
la inversión real, se está asumiendo un patrón de acumulación productivo –
comercial. Pero la presencia de los monopolios en el sistema lleva al mismo a
una situación de estancamiento económico, que se traduce en que la oferta total
es mayor que la demanda total en todos los mercados. Tal situación sólo puede
ser resuelta con la intervención directa del Estado en la economía capitalista,
de una forma sistemática mientras se aplique el patrón de acumulación
productivo comercial. Además, la regulación de las variables económicas por
parte del Estado se hace indispensable debido a que estas han de estar
dirigidas y deben tributar a un proceso de producción. El proteccionismo
aparece como resultado de que el mercado interno se hace fundamental como lugar
donde realizar en gran medida el ciclo del capital real (D-M-P-M´-D´).
De tal forma, un
patrón de acumulación productivo comercial demanda del Estado las siguientes
acciones en el plano económico: regular las variables macroeconómicas,
intervenir en la generación de demanda efectiva y proteger el mercado interno.
Así, estos Modelos Globales de Acumulación Capitalista típicamente Productivo
Comerciales tienden a ser Estado Céntricos.
Por su parte, el SMFI
como expresión desarrollada de la órbita de la circulación capitalista,
responde objetivamente a las exigencias del proceso de producción capitalista.
Básicamente, la evolución histórica del SMFI no puede explicarse por sí misma,
sino observando cómo dicha evolución es determinada por las exigencias
históricas de la producción capitalista. Siendo así, el SMFI nutrirá, servirá,
apoyará la actividad económica fundamental del capitalismo. Si se trata de la
acumulación productiva – comercial, entonces el SMFI actúa como canalizador de
recursos para esta actividad, y toda su lógica de funcionamiento se ajustará a
esta función - objetivo. Aquí caben los mecanismos de nivelación de la balanza
de pagos, las formas de regulación y de contacto de los Estados con dicho
sistema, etc. Básicamente, un patrón de acumulación productivo comercial, exige
para su conformación plena, un SMFI proproductivo comercial, regulado
estatalmente y asociado al comportamiento de las variables del sector real de las
distintas economías nacionales.
Por su parte, la
variable funcional cuerpo social, institucional, político es un componente de
la denominada superestructura. Así, su naturaleza y comportamiento funcional
estará en alto grado condicionada por la naturaleza y comportamiento funcional
de la base económica. En nuestro esquema de análisis, el componente principal
de la base económica considerado es el patrón de acumulación. Básicamente, un
patrón de acumulación productivo comercial condiciona mayor integración,
coherencia y funcionalidad social al otorgar mayor preponderancia funcional a
las clases trabajadoras, tanto en el proceso de generación de la riqueza social
como de su realización. Otro elemento que propicia esto es la estructuración
más coherente de un mercado interno como espacio fundamental para la
acumulación capitalista. En la misma medida que se asume un patrón de
acumulación productivo comercial, más importancia relativa obtiene la
conformación de un mercado interno amplio y solvente. Esto, indirectamente,
tiende a consolidar la posición económica y política de los sectores
trabajadores.
La otra dimensión de
la variable funcional cuerpo social, institucional, político (dada en el cuerpo
institucional - político) está relacionada tanto con el patrón de acumulación
como con la dimensión económica del Estado Nación. La activación de un patrón
de acumulación productivo comercial conlleva a una posición más activa y
fortalecida del Estado en su dimensión económica; estos elementos conllevan a
un fortalecimiento de la institucionalidad y la dimensión política del Estado
Nación al crecer el espacio de lo público, de la regulación estatal, etc…
Finalmente, cuando
todas las variables funcionales actúan de forma coherente y orgánica en base a
las exigencias de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales
de producción, puede así identificarse el momento de la conformación plena de
un nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista, esta vez típicamente
Productivo Comercial que condicionará el funcionamiento capitalista durante un
tiempo determinado.
b) ¿Por qué la
correspondencia crítica condiciona la transición intrasistema o intermodelo
global? La raíz del problema está en la caída de la productividad del trabajo
social, que provoca una caída de la cuota de ganancia, y con ello condiciona el
resquebrajamiento del patrón de acumulación productivo comercial. La base que
lo sustentaba se ha debilitado y comienza a fracturarse. En la misma medida que
se debilita el patrón de acumulación productivo comercial, el Estado comienza a
ser rechazado objetivamente por el organismo económico, y todo está servido
para que el capitalismo inicie un proceso de reconversión en su nivel
funcional. Es esta precisamente la fase de transición intermodelo global.
Simultáneamente, el SMFI comienza a reconfigurar su naturaleza y
funcionamiento, pero estará subordinado a las exigencias del patrón de
acumulación que aún está en descomposición y transición y por ende no brinda un
funcionamiento definitivo. Lo mismo sucede con el cuerpo social, institucional,
político, que comenzará un proceso de transformación determinado por los
cambios acaecidos en el patrón de acumulación. La transición intrasistema o
intermodelo se expresa así en el proceso simultáneo de transición o
transmutación de las distintas variables funcionales del sistema.
c) ¿Por qué la
correspondencia perdida condiciona un Modelo Global típicamente Especulativo –
Financiero? Al colapsar la cuota de ganancia el sistema reacciona elevando la
tasa de interés y reestructurando sus instituciones. Esto asegura dos cosas
fundamentales. En primer lugar, resolver el problema de la valorización del
capital social a través de la especulación financiera – se impone así este
patrón de acumulación-, al tiempo que reconfigura sus instituciones y todos los
factores de la superestructura para, en un futuro no demasiado lejano, poder
asimilar la nueva generación de desarrollo tecnológico que está gestando el
capitalismo. Así, este tipo de Modelo Global tiene como función estratégica
lograr la valorización del capital en la órbita de la especulación financiera y
simultáneamente reconfigurar sus instituciones en espera de un nuevo paradigma
tecnológico y de un ascenso en la cuota de ganancias del capital real.
El Estado, en su
dimensión económica, no desaparece de forma absoluta de la vida del
capitalismo, pero en cierto sentido es rechazado por la propia lógica de
funcionamiento del sistema. La clave está, en nuestra opinión, en que bajo un
patrón de acumulación especulativo financiero la ganancia capitalista se
obtiene en gran medida al margen de las complicaciones de la economía real,
complicaciones que como la superproducción, la desocupación y la insuficiente
demanda efectiva, eran corregidos por el Estado. Una vez que estos males no se
expresan con la misma urgencia o impacto directo en el sistema, el Estado pasa
a convertirse en una pieza relativamente prescindible para la reproducción
económica capitalista.
Bajo esta lógica, la
variable funcional Sistema Monetario Financiero Internacional deja de actuar
como un medio para convertirse en un fin en sí mismo. Si antes dicho Sistema
existía para alimentar la acumulación productiva comercial – y así garantizaba y
alimentaba un proceso externo a él, dígase el propio proceso de producción-,
ahora existe en gran medida para garantizar la valorización del capital en el
nuevo patrón especulativo financiero, convirtiéndose en una grandiosa
maquinaria para la valorización del capital mediante la especulación
financiera, monetaria, etc. En estas condiciones, el proceso de valorización
ocurre también en su propio interior.
Los mecanismos de
corrección de la balanza de pagos pasan, de ser gobernados por las variables
del sector real de la economía – un mecanismo que propiciaba indirectamente la
acumulación productivo comercial -, a ser gobernados por las fluctuaciones de
las monedas en el mercado mundial, dígase un mecanismo gobernado por las
variables del sector monetario que dan a la especulación un papel preponderante
como mecanismo espontáneo de regulación. Estamos así ante un mecanismo
esencialmente tributario de la especulación financiera como patrón de
acumulación.
En cuanto a las
implicaciones para la variable funcional Cuerpo Social, Institucional,
Político; la pérdida relativa de importancia del sector real de la economía
capitalista, conlleva a la pérdida relativa en importancia del trabajo como
fuente de la riqueza abstracta en el capitalismo, e incluso como sector social
encargado en gran medida de la realización de esta riqueza. Esto es, de forma
muy esencial, una explicación a la crisis del mundo del trabajo observable en
el modelo neoliberal. Simplemente, cuando prima un patrón de acumulación
especulativo financiero, la clase trabajadora es poco útil para el sistema.
Esto explica las elevadas tasas de desempleo en el capitalismo durante la era
neoliberal – simplemente la demanda efectiva y dentro de ella el consumo de los
trabajadores era poco importante para la realización del capital -, y la
despreocupación de economistas y políticos por darle solución. La propia
práctica de un patrón de acumulación especulativo – financiero tiende a
desintegrar las estructuras productivas, y con ello la base material para la
organización social, y de los sindicatos de trabajadores.
Simultáneamente, la
activación de un patrón de acumulación especulativo financiero conlleva a una
posición más pasiva y débil del Estado en su dimensión económica; estos
elementos conllevan a un resquebrajamiento de la institucionalidad y la
dimensión política del Estado Nación al disminuir el espacio de lo público, de
la regulación estatal, etc…
Así, puede plantearse
que la reacción del sistema ante una caída tendencial de la cuota de ganancias
es replantear su Modelo Global de Acumulación Capitalista y conformar uno
típicamente Especulativo Financiero.
En general, se puede
generalizar que los procesos de cambio de un patrón de acumulación a otro, y
por extensión de un Modelo Global a otro, están regido por fuerzas o tendencias
objetivas, materiales. Fuerzas o tendencias que muestran un claro mecanismo de
adaptación del sistema ante sus propias contradicciones y limitaciones para
lograr sobrevivir.
Capítulo 7. La dinámica conjunta del sistema capitalista
A nivel de totalidad,
el nivel funcional actúa como envoltura de los demás niveles del sistema
capitalista, por lo que en la estructura del Modelo Global se registra la
información proveniente de dichos niveles, esto se expresa en la presencia de
tres tipos de variables socioeconómicas.
En primer lugar las
variables esenciales, que dan al Modelo Global su esencia capitalista, le
imprimen una naturaleza contradictoria y por tanto finita, le hacen surgir y
perecer, y establecen el grado histórico de su desempeño. En segundo lugar, las
variables de comportamiento que indican el momento concreto que atraviesa el
capitalismo en la contradicción fuerzas productivas – relaciones de producción
y que tiene en la cuota de ganancias su expresión fundamental. En tercer lugar
aparecen las variables funcionales, que son las variables propias del Modelo
Global de Acumulación Capitalista definidas anteriormente.
Así, el Modelo Global
de Acumulación Capitalista y su lógica evolutiva no sólo no niega la existencia
de aquellos otros niveles de desenvolvimiento reconocidos en base a las
cualidades esenciales y de comportamiento del sistema, sino que de hecho los
complementan al destacar dónde radica la capacidad funcional del régimen en un
estadio histórico determinado.
Aún cuando para su
estudio hemos separado mentalmente mediante la abstracción científica los tres
niveles de desenvolvimiento capitalista, en realidad ellos forman parte de un
todo indisoluble que es el sistema capitalista; por lo que están entre sí estrechamente
vinculados, se complementan orgánicamente y responden, como causa determinante
común, a la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de
producción.
Estableceremos
entonces los impactos fundamentales que realizan los distintos momentos de la
correspondencia en los tres niveles del desenvolvimiento capitalista y después
presentaremos en síntesis cómo reacciona el sistema capitalista en su conjunto.
Ø Impacto 1. En el
nivel esencial del desenvolvimiento capitalista.
La tabla 2.2. muestra
de forma sintética la relación correspondencia - nivel esencial del
desenvolvimiento capitalista, especialmente tras el surgimiento del
imperialismo.
Cuando las fuerzas
productivas logran desplegarse generando lucro al capital, además de generar
valores de uso o bienes y servicios, la órbita de las relaciones sociales,
principalmente la forma concreta de la propiedad privada vigente no está
amenazada por el propio desarrollo histórico del sistema.
Pero en cuanto las
fuerzas productivas comienzan a ser frenadas por las relaciones sociales de
producción vigentes, la producción de bienes y servicios no es capaz de generar
lucro al capital, y la propiedad privada capitalista se sacude, sólo puede sobrevivir
a través de la asimilación de un nuevo estadio de desarrollo que se verifica
ante todo en una transformación importante a nivel de la misma propiedad
privada.
En este sentido, el
suceso más trascendental se dio cuando el sistema capitalista cambió de fase de
desarrollo, es decir, cuando el capitalismo premonopolista se transformó en
imperialismo. Durante el siglo XX, los cambios más espectaculares han estado asociados
a la asimilación de nuevos estadios de desarrollo, un cambio cualitativamente
inferior al registrado en los inicios del siglo.
Según la tendencia, se
puede prever que el sistema está en los umbrales de consolidar o completar un
nuevo estadio de desarrollo histórico que en términos temporales comenzó a
perfilarse en la década de los setenta del siglo XX. Estamos hablando precisamente
de la consolidación del Capitalismo Monopolista de Estado Transnacional como
estadio de desarrollo con su correspondiente mecanismo de regulación económica.
Ø Impacto 2. En el
nivel de comportamiento de la valorización del capital.
El influjo de la
correspondencia sobre el nivel de comportamiento es sumamente interesante, y al
ser además un tipo de movimiento recurrente, brinda importantes elementos para
comprender la dinámica del sistema capitalista.
Ya hemos observado que
históricamente la cuota de ganancia sigue un verdadero ciclo. Ahora bien, en la
misma medida que la correspondencia hace gravitar de forma oscilante a la cuota
de ganancia, esta al ser un indicador tan fundamental hace al capitalismo
oscilar masivamente y describir verdaderos ciclos largos conformados por ondas
largas ascendentes y ondas largas descendentes.
Ø Impacto 3: En el
nivel funcional del desenvolvimiento capitalista.
El mecanismo de
adaptación de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista a los distintos
momentos de la correspondencia los explicamos ya en el epígrafe 2.2.3.
La siguiente figura
ilustra de forma esquemática, pero bastante próxima a la realidad, el
movimiento histórico y las interconexiones de los tres niveles del
desenvolvimiento capitalista analizados.
La tabla 7.4. muestra
de forma general el impacto sincrético de la correspondencia fuerzas
productivas – relaciones sociales de producción en el sistema capitalista.
Capítulo 8. Las transiciones intrasistema del capitalismo
8.1. Generalidades
Los momentos de
transición son, por su naturaleza misma, momentos críticos del desarrollo
social e histórico. Son los períodos de transformación acelerada y
revolucionaria de las relaciones sociales vigentes asentadas en un grado de
desarrollo ahora superior de las fuerzas productivas. Son los períodos de salto
o discontinuidad que en lo histórico - social demuestran la presencia de las
leyes generales del materialismo dialéctico.
Por estas razones debe
inferirse que para el pensamiento marxista las transiciones sean un momento
propio y necesario de la dinámica social en una escala histórica. Así, se
pueden identificar una serie de mega transiciones que se dan entre los modos de
producción conocidos hasta hoy: comunidad primitiva - esclavismo - feudalismo-
capitalismo - ¿comunismo? En general, estas transiciones obedecen en el plano
objetivo material a la correspondencia históricamente finita entre las fuerzas
productivas y las relaciones sociales de producción, y en el ámbito subjetivo a
las luchas conscientes entre clases explotadas y explotadoras.
La doctrina marxista
se preocupó y ocupó especialmente por la transición del capitalismo hacia el
comunismo, sin que esto niegue en absoluto estudios y análisis de estos autores
sobre las transiciones previas. La presentación que realizamos en el capítulo 1
de este libro no es más que un recorrido por dicha doctrina y otras que, con
posterioridad, la asumieron como fundamento teórico metodológico.
Esta transición
capitalismo - comunismo clasifica como una transición intersistema, entiéndase
que ocurre desde el sistema capitalista pero termina superándolo
históricamente. No es el estudio de las transiciones intrasistema lo que más
desarrollan Marx y Engels. Se sabe, por lo que pudimos demostrar en el capítulo
1, que estos autores no concebían otro desenlace posible que la superación
histórica del sistema capitalista.
La línea de
pensamiento, iniciada por Lenin, señala el arribo del capitalismo a una nueva
fase en su desarrollo: el imperialismo. Inspirados en esta concepción, autores
posteriores identificaron nuevas etapas (que nosotros hemos preferido definir
como estadios) en el interior de la fase imperialista del capitalismo:
capitalismo monopolista privado, capitalismo monopolista de estado…etc. Esta
línea de pensamiento es ya conocida y la discutimos en el capítulo 4 de este
libro.
Ahora, si bien la
continuidad de estos estadios expresan el desarrollo histórico del capitalismo,
queda por precisar que el capitalismo transita en su propio seno por distintos
momentos para lograr su funcionalidad como modo de producción históricamente determinado,
y son las transiciones que ocurren entre lo que hemos definido y argumentado
como Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Como hemos demostrado hasta
aquí, este movimiento histórico a nivel de los Modelos Globales es sumamente
importante e interesante porque condicionan en gran medida el funcionamiento
del capitalismo, afectando material y subjetivamente todas las dinámicas que
tienen su seno en ese propio sistema.
Esta tradición
marxista - leninista que hemos comentado arriba, no ha tenido reparos en
caracterizar los cambios de fases y estadios como una tendencia histórica
inherente al capitalismo, pero nuestra opinión es que no existe razón alguna
para mantener fuera de esta misma clasificación a la dinámica histórica de los
Modelos Globales. Precisamente, hemos querido llamar transiciones intrasistema
a las que ocurren en el interior del sistema capitalista y que se expresan en
el agotamiento de un Modelo Global de Acumulación Capitalista y el paso hacia
un nuevo Modelo Global. Esta es, evidentemente, una transición de menor rango
histórico que la transición intersistema, incluso desde el punto de vista
absolutamente histórico puede ser de rango inferior a las que ocurren a nivel
de fases y estadios de desarrollo capitalista; pero consideramos que en el
plano funcional son trascendentales para la vida del capitalismo, pues
garantizan el funcionamiento vital del sistema. Consideramos que si el
capitalismo no ha encontrado su ruina final - abstrayendo como probable causa
la histórica pasividad de las fuerzas sociales opuestas al capital -, ha sido
en gran medida gracias a estas transiciones intrasistema o intermodelos
globales. Simplemente, el capitalismo tiene en estas transiciones,
especialmente en la transición intermodelo global proespeculativa financiera y
el dominio temporal de este tipo de Modelo Global, la forma histórica de
resolver sus más complejos problemas y contradicciones de funcionalidad. Un
ejemplo concreto de esta situación se dio en la década de los setenta y ochenta
del siglo XX.
Estas transiciones no
logran erradicar las contradicciones esenciales del capitalismo. No lo podrían
hacer porque ocurren en un nivel más externo o concreto. Pero si propician que
las expresiones más superficiales de estas contradicciones - los efectos de la
caída de la cuota de ganancia - sean temporalmente atenuadas y controladas por
el sistema.
Esto nos lleva a
explicar una serie de consideraciones sobre estas transiciones intrasistema
asociadas al conjunto dialéctico de las contradicciones del capitalismo como
modo de producción. Esta explicación tiene como base la diferenciación que
hemos establecido en los capítulos 4, 5 y 6 de este libro en cuanto a los
niveles de desenvolvimiento histórico del sistema, esto es: nivel esencial,
nivel de comportamiento y nivel funcional. La idea general es que las
contradicciones esenciales del sistema capitalista se originan en el denominado
nivel esencial, pero encuentran solución funcional en el nivel funcional. Es
esta la verdadera explicación fisiológica de por qué el movimiento histórico de
estos Modelos Globales es clave para garantizar la supervivencia del régimen.
Analicemos las dos variables centrales que conforman el Modelo Global y su
sistema esencial y funcional de contradicciones asociadas para que el lector
pueda evaluar lo que sugerimos.
a) Contradicciones
asociadas a la acumulación capitalista:
Las contradicciones de
la acumulación capitalista en el nivel esencial se expresan entre el carácter
cada vez más social de la producción y el carácter permanentemente privado de
la apropiación. Esta contradicción, llevada hasta el extremo, sería la principal
causa material de la aniquilación del capitalismo. Sin embargo, esta
contradicción esencial se resuelve en el nivel funcional mediante uno de los
polos que conforma la dimensión funcional de la acumulación capitalista, siendo
esta dada entre las variantes de acumulación capitalista: acumulación
productiva comercial o acumulación especulativa financiera. El sistema asume
temporalmente una de estas variantes para garantizar su supervivencia cuando en
el nivel esencial la contradicción se acentúa. Este tipo de movimiento favorece
que la solución no tenga que ser intersistema, sino que queda en los marcos de
una transición intrasistema, de un patrón de acumulación capitalista a otro
patrón de acumulación también capitalista.
b) Contradicciones
asociadas al Estado burgués.
Las contradicciones
del Estado burgués en el nivel esencial se expresan entre el carácter
representativo de la propiedad privada que este Estado realiza y el carácter
social del proceso de producción que intenta regular. Esta contradicción se
resuelve en el plano funcional mediante el uso de algunos de los dos polos que
conforman la contradicción dialéctica, dada entre una posición activa,
reguladora, proteccionista, etc. frente a una posición pasiva, desreguladora,
etc. ante la reproducción del capital social. Como ya fundamentamos en el
capítulo 6, un Estado activo… se asocia orgánicamente a un patrón de
acumulación productivo comercial, mientras que un Estado pasivo se asocia a un
patrón de acumulación especulativo financiero. Tampoco en lo referido a esta
variable debiera pensarse en que las soluciones funcionales puedan eliminar las
contradicciones esenciales. También en este aspecto debemos hacer énfasis. El
pensamiento de izquierda en su afán de análisis esencialista pasa por alto las
singularidades funcionales del Estado, singularidades de gran importancia
práctica para las fuerzas revolucionarias. Esto es, tanto da el Estado del
Keynesianismo como el del Neoliberalismo. ¡Es un Estado burgués¡ dirían
siempre. Pero nosotros diríamos que sí, que es un Estado burgués, pero que su
funcionamiento, su capacidad económica y política es radicalmente diferente en
ambos modelos, y por tanto sus implicaciones para las luchas políticas
revolucionarias es sumamente importante. El hecho es que el pensamiento marxista
contemporáneo poco ha hecho para comprender la naturaleza de la participación
del Estado burgués en la economía, y mucho menos ha podido comprender su rol en
los denominados por nosotros Modelos Globales de Acumulación Capitalista. En
este aspecto, este movimiento favorece que no tenga que ocurrir la transición
intersistema y se pueda resolver a nivel de una transición entre Estados
esencialmente burgueses.
Como puede deducirse
de este análisis, las soluciones funcionales no eliminan las contradicciones
esenciales, pero contribuyen a atenuarlas. De cualquier modo, el énfasis de
nuestra exposición en este aspecto no es demostrar cómo estas contradicciones
esenciales aún permanecen en el capitalismo, sino más bien mostrar cómo el
sistema logra sobreponerse a ellas. El énfasis no es algún tipo de apología al
sistema capitalista, sino más bien un claro llamado de atención a los
entusiastas que sólo logran ver en cada nuevo grado de recrudecimiento de las
contradicciones esenciales del sistema los síntomas y signos de la ruina final
del capitalismo. Creemos que, en este sentido, confunden sus deseos con la
realidad.
Queremos ahora
discutir dos cuestiones que bien pudieran inquietar al lector:
1. ¿Significa este
engranaje antes descrito algún tipo de mecanismo autónomo o volitivo que
preserva y guía racionalmente al capitalismo?
2. ¿Significa este
engranaje antes descrito la declaración explícita o implícita de la naturaleza
infinita del capitalismo como modo de producción?
En ciencias sociales
las preguntas son siempre más importantes que las respuestas, pero ensayaremos
aquí nuestras propias respuestas.
1. ¿Significa este
engranaje antes descrito algún tipo de mecanismo autónomo o volitivo que
preserva y guía racionalmente al capitalismo?
En su época, y sin
haber podido observar toda la evolución posterior del capitalismo que nosotros
si hemos podido observar, el propio Marx se encargó de fundamentar su
concepción del fetichismo inherente a la economía mercantil. Llegó a definir
este fetichismo como objetivo. Es decir, la cosificación de las relaciones
sociales de producción en el capitalismo es un fenómeno con base material, no
era una alucinación de los agentes económicos y sociales. A medida que se
desarrolla el sistema capitalista, este carácter fetichista se recrudece,
dándole más autonomía real a las relaciones y procesos económicos haciéndolos
cada vez más desconectados de la conciencia y voluntad humana. La economía se
convertía en una grotesca y complicada creación del hombre social que cobraba
vida propia y se le enfrentaba como una potencia mágica. Pero este proceso por
más que irracional e inhumano, seguía siendo muy objetivo y sobre todo, real.
Consideramos que este gran mecanismo de supervivencia del capitalismo no es más
que una muestra del alto grado de desarrollo y expansión que puede adquirir
esta naturaleza fetichista objetiva del modo de producción capitalista.
En otro momento de su
obra, Marx, que tanto señaló las contradicciones del capitalismo, tuvo la
genial intuición que lo llevó a plantear que el capital plantea trabas a la
acumulación, pero que es capaz de crear los medios para bordear esas mismas
trabas. Y en este mecanismo que hemos explicado hasta aquí están las pruebas de
cómo el capital encuentra trabas en su reproducción pero crea las alternativas
para su superación, al menos temporal.
2. ¿Significa este
engranaje antes descrito la declaración explícita o implícita de la naturaleza
infinita del capitalismo como modo de producción?
Nuestra consideración
es que el capitalismo no es en modo alguno eterno. No lo ha sido hacia atrás en
la historia (sólo surgió como sustituto del feudalismo) y no lo será hacia
adelante (suponiendo que no aniquile antes la vida en el planeta, cosa que cada
día se hace más probable). Pero en un plano menos abstracto y filosófico
nuestros argumentos son los siguientes:
• Este mecanismo de
transiciones intrasistema funciona automática y efectivamente sobre la base de
un supuesto: la impotencia o anulación plena de la lucha política
revolucionaria de las fuerzas opuestas al capital. Este supuesto, sin embargo,
tiene gran peso terrenal, pues esa ha sido la actuación real de estos
potenciales sujetos históricos del cambio. Por lo tanto, al menos en este
sentido, el mecanismo descrito pudiera seguir funcionando libremente hasta que
alguna fuerza política lo detuviese o simplemente hasta que colapsara la vida
humana en el planeta.
• En un segundo plano,
encontramos en la misma dinámica de las transiciones intrasistema una amenaza
fundamental para el capitalismo. En nuestra opinión, el sistema podrá siempre
transitar con mayores probabilidades de éxito desde un Modelo Global típicamente
Productivo Comercial hacia un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero
que en el sentido contrario. Aquí los principales ajustes no serían
estructurales, asociados a la producción y sus leyes económicas y físicas. Pero
en el caso de la transición desde un Modelo Global típicamente Especulativo
Financiero hacia un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, la
posibilidad de que la transición se realice plenamente conlleva serios y
radicales cambios estructurales y superestructurales, que demostrarán la
posibilidad o no del capitalismo de actuar nuevamente como un modo de
producción. Esa es la gran prueba histórica del régimen, si la pasa, habrá
ganado su derecho a permanecer por algunas décadas más dominando la palestra
universal. Pero es este momento el que, algún día marcará la hora final del
sistema imposibilitado de realizar el proceso vital de valorización,
acumulación y reproducción del capital social.
Si se quiere tener una
idea aproximada de los distintos grados de complejidad que caracterizan a cada
transición, podemos repasar los hechos históricos del siglo XX. La primera
transición desde un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero hacia uno
típicamente Productivo Comercial ocurrido en este siglo podemos ordenarla
cronológicamente como sigue:
1929 - 1933: Crisis
clásica de superproducción. En nuestro sistema categorial la identificamos como
el Punto de Inflexión típico del nivel de comportamiento. Es Punto de Inflexión
porque inicia el paso a la transición pro productiva comercial.
1933 - 1937:
Depresión.
1939 - 1945: Segunda
Guerra Mundial.
1950: Dominio del
Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial de
corte keynesiano.
Como se puede apreciar
en este ordenamiento cronológico de los hechos económicos, esta transición pro
productiva comercial necesitó un aproximado de 21 años para consolidarse,
además de una destrucción masiva de fuerzas productivas y humanas por una espantosa
guerra mundial.
La primera transición
de tipo proespeculativa financiera puede decirse que se inició en el año 70 y
en el 74 - 75 ya estaba bastante consolidada. Incluso, llegó a la periferia
capitalista en los inicios de los 80. No se necesitó ni siquiera 15 años para realizarse.
No hizo falta una destrucción masiva de fuerzas productivas mediante un acto
tan complejo como lo es una guerra. Si se necesitaron importantes cambios a
nivel de superestructura.
Sería quizás muy
violento intentar generalizar a partir de sólo dos ejemplos históricos
concretos. Pero consideramos que más allá de lo que nos ofrece la historia como
evidencia, la racionalidad nos indica que es siempre más complicado hacer
encajar el desarrollo de las fuerzas productivas en un marco ya maduro -
decimos maduro y no podrido - de relaciones de producción, que propiciar la
valorización masiva del capital en circuitos menos contradictorios como es el
reino de las finanzas.
Los dos epígrafes que
siguen a continuación, poseen nuestros criterios acerca de dos transiciones
intrasistema. La primera de ellas ya ocurrió en la década de los setenta del
siglo XX y se trata entonces de interpretar histórica y lógicamente aquellos acontecimientos.
La segunda transición conlleva un análisis todavía más complejo, porque si
tenemos razón, esa transición se está desarrollando en estos momentos, y el
análisis de algo no absolutamente seguro y además altamente condicionado por
procesos y acontecimientos de índole cotidiana, es siempre muy complicado. Por
eso hemos pretendido captar sólo el movimiento tendencial menos influido por la
coyuntura que, siempre quedará en el olvido para dar paso a las tendencias
seculares.
8.2. La transición Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte
Keynesiano – Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte
Neoliberal en la década de los setenta del siglo XX
La mayoría de los
ensayos que tratan sobre esta transición lo hacen a partir del estudio del
modelo keynesiano como sustituido por el modelo neoliberal. Esto, si bien tiene
parte de verdad objetiva, posee una limitación como análisis, al menos
observándolo desde nuestra concepción global del capitalismo.
La transición en los
setenta del siglo XX no fue esencialmente una transición entre keynesianismo y
neoliberalismo, sino una transición desde un Modelo Global típicamente
Productivo Comercial con una expresión teórico subjetiva y de política
económica keynesiana hacia un Modelo Global típicamente Especulativo Financiero
de corte neoliberal. Aquí el contenido es el Modelo Global, el keynesianismo
como teoría y política económica que es, no fue nunca más que un revestimiento
externo de dicho modelo. Esto creemos que lo han obviado tanto los analistas
marxistas como los de la ortodoxia neoclásica.
Lo que se agotó en la
década de los setenta no fue el keynesianismo, fue el Modelo Global que lo
justificaba históricamente. Por lo tanto, el primer análisis aquí debe intentar
explicar la causa o el conjunto de causas que provocaron el desenlace más profundo.
Una vez logrado eso podremos pasar a un plano más concreto y determinar las
fallas específicas del modelo keynesiano que, como se verá, terminarían siendo
provocadas por la ruptura interna del Modelo Global. Este análisis demostrará,
que el keynesianismo no fue muerto y enterrado en los setenta, aún puede
funcionar hoy - obviamente bajo nuevas formas - siempre y cuando el capitalismo
logre recomponer un nuevo Modelo Global típicamente Productivo Comercial. Pero
ahora repasemos algunas de las causas que en los setenta aniquilaron el Modelo
Global típicamente Productivo Comercial de corte keynesiano.
• Primera causa: Caída
en los niveles de productividad del trabajo social.
Como ya hemos
explicado arriba en varias ocasiones, el Modelo Global típicamente Productivo
Comercial se erige siempre sobre un alto desempeño de la productividad del
trabajo. Todo el período de posguerra se caracterizó por poseer una alta tasa
de productividad del trabajo. Sin embargo, para los años setenta, esta dinámica
torció su tendencia y comenzó a caer. Las siguientes tablas demuestran
empíricamente dicha situación.
Puede observarse,
principalmente en el panel de la izquierda, cómo entre 1948 y 1973 la tasa de
productividad del trabajo casi alcanzaba un crecimiento del 3%. Sin embargo,
para mediados de los años setenta y en una situación que se extendería hasta
1995, la tasa de productividad del trabajo cayó a aproximadamente 1,4%. Debemos
precisar que otras fuentes alternativas consultadas dan la misma lectura. Por
lo tanto, es evidente que estamos ante una caída bastante significativa en la
productividad del trabajo para este período. ¿Pudiera achacarse esta caída al
modelo keynesiano? Sin duda muchos lo trataron de hacer, pero una vez que
conocemos las interioridades de la teoría del ciclo económico largo, ¿no
seríamos algo ingenuos al creer que fue la naturaleza del modelo keynesiano la
que produjo tal caída en la productividad del trabajo? La respuesta es mucho
más profunda que en un simple fallo de políticas económicas. Simplemente se
había agotado el influjo expansivo de la gran masa de capital fijo, o de la renovación
tecnológica generada después de la segunda guerra mundial. Este es un
movimiento bastante observado e interpretado por autores neoshumpeterianos. De
modo que la idea que defendemos acá es que hay una caída sensible y
empíricamente registrada en la tasa de productividad del trabajo en la década
de los setenta del siglo XX, siendo una caída que puede estar relacionada con
la dinámica de los ciclos Kondratiev y motivada concretamente por un
agotamiento de la renovación tecnológica aplicada tras la segunda guerra
mundial. El modelo keynesiano no tiene cómo causar una caída de este tipo en la
productividad del trabajo y menos todavía tenía cómo enfrentarla.
• Segunda causa y
motivada por la primera: Caída en la cuota de ganancia del capital social.
Hemos visto que Marx
analiza la tendencia de la cuota de ganancia como afectada por variables que la
impulsan a caer y otras que la hacen aumentar o al menos mantenerse en un plano
estable. Entre las variables claves que hacen ascender la cuota de ganancia
social está el comportamiento de la productividad del trabajo social. La
variable independiente en este caso es la productividad del trabajo y la
dependiente sería la cuota de ganancia existiendo una relación positiva entre
ambas. La cuestión es simple: a mayor productividad del trabajo social, mayor
plusvalía relativa, y a mayor plusvalía relativa mayor cuota de ganancia del
capital social. Pero, el gran problema, fue que la cuota de ganancia comenzó a
declinar también.
Estadísticamente esto
se puede mostrar a través de gráficos que se refieren directamente a la misma
cuota de ganancia del capital social, o indirectamente mediante gráficos u
otros tipos de datos que evidencien el comportamiento de la producción capitalista,
en el entendido de que la producción sigue generalmente el rumbo de la cuota de
ganancia, es decir, a una alta tasa de ganancia le debe seguir una alta tasa de
crecimiento de la producción industrial, y viceversa.
Analicemos entonces
algunos datos:
La siguiente tabla
muestra el comportamiento de la cuota de ganancia social para cuatro economías
desarrolladas, entre ellas la de Estados Unidos. Puede observarse con claridad
que en el caso de Estados Unidos, Canadá y Australia, a partir de la década de
los setenta, la cuota de ganancia tuvo una acentuada caída.
Incluso si observamos
en la siguiente gráfica el comportamiento de la producción industrial mundial
veremos cómo a partir del momento en que se instaura el neoliberalismo, sabemos
que a partir de los setenta, este índice va a marcar una clara tendencia a la
baja.
Estos datos evidencian
que la caída registrada en la productividad del trabajo social ocasionó a la
postre la caída de la cuota de ganancia social. Estos dos elementos
contribuirían a que el Modelo Global típicamente Productivo Comercial vigente
comenzara a fracturarse en su propia base. De hecho, el patrón de acumulación
productivo comercial vigente comenzaba a perder sentido y viabilidad funcional.
El capitalismo ya no podía garantizar su reproducción en la esfera de la
producción y debía comenzar a reproducirse en los esquemas de la especulación
financiera. Esta certeza comenzó el desmantelamiento definitivo del Modelo
Global vigente y se llevó consigo al keynesianismo.
Pero aquí repetimos la
idea de que es el hundimiento previo del Modelo Global lo que liquida al
keynesianismo y no es una crisis específica del keynesianismo como si el
keynesianismo tuviera vida propia. Debemos considerar que todo el andamiaje de
teoría y política económica keynesiana se basaba en el estímulo a la inversión
en el sector real de la economía, para ello aplicaba una política fiscal
expansiva y mantenía una baja tasa de interés. La vocación de este modelo era
de acumulación productiva comercial, verdad que acumulación capitalista, pero
productiva comercial.
El neoliberalismo fue
utilizado después para buscar la reactivación del proceso vital del
capitalismo: valorización, acumulación y reproducción. Ante la manifiesta
imposibilidad de lograr este proceso vital en la economía real el sistema
trasladó su línea de funcionamiento principal hacia la economía financiera
especulativa. El neoliberalismo, haciendo lo contrario al modelo keynesiano,
ajustó elevadas tasas de interés con el pretexto de enfrentar la inflación
“derivada del modelo keynesiano” - más adelante veremos por qué este cheque
tampoco debe endosársele al keynesianismo - y con ello propició lo que
Hilferding y Keynes entendieron en su momento: los capitales fluyen hacia donde
mayor rentabilidad se les ofrece, en este caso cuando la tasa de interés sobrepasó
los niveles deprimidos de la cuota de ganancia social, las inversiones fluyeron
a los circuitos especulativos financieros.
Obviamente la sola
elevación de la tasa de interés no podría garantizar la alternativa de
valorización para los capitales existentes. El ascenso del capital especulativo
estuvo favorecido por otra serie de factores que llegaron de la mano del
neoliberalismo o que al menos este empleó para su interés. Las nuevas técnicas
de comunicación desarrolladas a partir de la revolución científico – técnica
tuvieron como primero y más importante efecto el de liberalizar los capitales
mundiales. El mercado financiero mundial lograba la inmediatez y alcance de las
redes de computación. A partir de estos adelantos técnicos miles de millones de
dólares pueden viajar diariamente de un mercado financiero a otro y entre los
centros financieros más importantes del mundo. Esta posibilidad garantizaba la
viabilidad de la especulación como vía de valorización de los capitales. En la
década de los setenta del siglo XX los Estados Unidos desmonetizan el dólar y
las tasas de cambio hasta esa fecha fijas de tornan en flotantes lo que propiciaba
a su vez la especulación con ellas y una nueva vía de obtención de sumas
fabulosas de ganancia para los especuladores monetarios. En la década de los
noventa cayeron las barreras jurídicas que limitaban las transferencias de
fondos entre los países, se liberalizaban las cuentas de capital de las
naciones como resultado del fundamentalismo neoliberal del libre mercado. En lo
adelante los centros de poder financiero internacional tendrían libre acceso a
los recursos financieros de los países subdesarrollados.
Centrándonos entonces
en este plano de análisis, ¿podríamos continuar creyendo que lo que se agotó
fue el modelo keynesiano y el neoliberalismo con una racionalidad económica
superior vino en su rescate? Creo que la respuesta es negativa. El sistema capitalista
tuvo que renunciar una vez más a funcionar como un verdadero modo de
producción, renunciar a emplear un Modelo Global de Acumulación Capitalista
típicamente Productivo Comercial y emplear un Modelo Global de Acumulación
Capitalista típicamente Especulativo Financiero, que por su propia naturaleza
es algo artificial, irracional. El neoliberalismo no pasa de ser la forma
teórica subjetiva que reviste este Modelo Global. Quizás si los economistas del
desarrollo hubieran partido de esta perspectiva habrían entendido rápidamente
por qué el neoliberalismo no podía de ningún modo resolver la tarea pendiente
del desarrollo en América Latina, la respuesta es simple: No estaba diseñado
para eso, sino para garantizar la valorización, acumulación y reproducción del
capital trasnacional. El crecimiento y desarrollo económico de la periferia
era, cuando más, colateral y secundario.
Tercera causa y
motivada por las dos primeras: resquebrajamiento del papel y poderío económico
del estado nación.
Ya hemos explicado en
el capítulo 6 la lógica interna de los Modelos Globales. Sólo repasaremos acá
algunos conceptos allí desarrollados en general. Una alta cuota de ganancia,
propicia un patrón de acumulación productiva comercial, y esto a su vez demanda
de una activa participación estatal en la economía. No como policía o árbitro,
sino como una pieza clave en la reproducción del capital. Durante todo el
período que la productividad del trabajo y la tasa de ganancia fueron elevadas,
se aplicó en el capitalismo un patrón de acumulación productivo comercial, y
esto hizo que el Estado mantuviese una presencia económica vital. Quien conozca
en algo la doctrina keynesiana entenderá el papel clave que le otorga al Estado
en la economía capitalista. Pero este papel activo del Estado en la economía
responde a las necesidades de funcionalidad del Modelo Global vigente: el
Estado tiene que generar demanda efectiva porque existe superproducción causada
por la acumulación productiva comercial y el capital debe cerrar su ciclo en un
acto de realización, por eso es necesario un amplio mercado interno y un gran
nivel de consumo de la clase obrera, por eso el desempleo debe ser bajo y el
Estado debe ocuparse de eso; el Estado debe además practicar el proteccionismo
para así proteger su demanda interna, etc.…Todo en el modelo teórico y práctico
keynesiano en torno a la participación estatal en la economía responde a las
necesidades y naturaleza del Modelo Global típicamente productivo comercial
vigente. Es en este aspecto coherente con el momento histórico concreto
existente.
Las tendencias
adversas observadas en la productividad del trabajo y la cuota de ganancia
comprometieron el patrón de acumulación productiva comercial y al propio Modelo
Global vigente, y con ello comenzaron a desconectar al Estado del organismo
económico. Los teóricos neoliberales y los conservadores en general escribieron
miles de libros y artículos y pronunciaron cientos de discursos críticos del
Estado en esta época, pero ellos no hacían más que reflejar, de forma
consciente o no, los nuevos requerimientos funcionales del Modelo Global
típicamente Especulativo Financiero que demandaba para el Estado un nuevo rol.
No creemos que los teóricos neoliberales hayan descubierto la gran cosa con
relación al Estado, fue el propio organismo económico el que rechazó al Estado.
Hemos visto que existe un ciclo histórico - funcional relativo a la
participación estatal en la economía.
• La cuestión de la
inflación.
El modelo keynesiano
siempre había sido un modelo con tendencias a la inflación. Sólo que mientras
las inversiones no cubiertas encontrarán como efecto un incremento de la renta,
la demanda y la ocupación, pues el problema de la inflación sería sólo un mal
necesario y controlable. Pero ya para los años 60 – 70 la economía no tenía
estímulo para producir, dada la disminución en las tasas de ganancia, esto se
traduce en que las inversiones por grandes que sean y por bajas que fuesen las
tasas de interés no reportaban una conveniente tasa de ganancia. La ganancia es
el factor que influye más sobre las inversiones privadas. Por otra parte, el
modelo inflacionario se justificaba por el hecho de que se intercambiaba
inflación por desempleo, es decir, los niveles de inflación existentes
garantizaban bajos niveles de desempleo en el sistema. Esta relación también se
deteriora, y se arriba a un momento en que la inflación y el desempleo se
muestran juntas en la economía capitalista. El sostenimiento del gasto público deficitario
se tradujo en un proceso de inflación creciente para la economía.
Pero si bien todo esto
coincide en el tiempo con el predominio del modelo keynesiano, no debe
considerársele como responsable absoluto, y ni siquiera como el principal. La
raíz del problema está en la caída de la productividad del trabajo antes
señalada. Sólo eso puede explicar desde el punto de vista macroeconómico la
coexistencia de inflación, desempleo y estancamiento económico, o sea la
estanflación. Pero la caída de la productividad del trabajo social no era
motivada por el keynesianismo, ya vimos que responde a dinámicas más profundas
y esenciales del modo de producción capitalista. Simplemente el sistema dejó de
brindar las condiciones necesarias para que el modelo keynesiano no creara más
complicaciones que soluciones.
El diagnóstico de los
economistas neoliberales, principalmente los monetaristas, era simple: la causa
de la inflación era el gasto público deficitario keynesiano. Nunca se
interesaron en ir más profundos en su análisis y esto responde tanto a su
estrecha visión de la economía política y a un claro interés político. En
definitiva, se aplicó una serie de ajustes en estos gastos que terminaron por
liquidar en gran medida el denominado estado de bienestar general, y en gran
medida la intromisión misma del Estado en la economía capitalista; y todo a
nombre de erradicar el que para ellos era el mal socioeconómico número uno del
capitalismo, es decir, la inflación.
Pero, aún cuando en
algunos países la inflación haya sido realmente dominada, debe considerarse que
los economistas neoliberales y su modelo nunca llegaron a resolver el problema
del desempleo y tampoco el del estancamiento económico como norma general. Simplemente
no lo podían hacer porque la base de productividad del trabajo seguía siendo
baja. Ellos sólo podrían distraer la atención y aprovechar la situación para
fortalecer la hegemonía del capital a costa de las demás fuerzas sociales y
económicas existentes. El desempleo fue tratado a nivel de teoría ultra
academicista, inventando tasas naturales de desempleo para sustituir con un
tecnicismo teorético una realidad social y económica imposible de ignorar: el
capitalismo era incapaz de generar empleo. La fórmula según la cual no existe
relación de intercambio alguna entre inflación y desempleo - tal como la
exponen Friedman y Phelps - es sólo válida si acaso para el contexto de los
años setenta, pero en el período previo si se cumplía el intercambio entre estas
variables, y se cumplí sencillamente porque la elevada productividad del
trabajo lo garantizaba. Pero esto sólo demuestra cómo la ciencia económica
burguesa no hace más que naturalizar y eternizar sus categorías y teorías para
preservar el orden social vigente.
En definitiva podemos
plantear que la inflación acelerada aparece no como consecuencia de la
naturaleza del modelo keynesiano, sino como un resultado combinado de ciertas
características de este modelo pero acentuadas por la caída en la productividad
del trabajo social. La solución monetarista neoliberal es plenamente
superficial, sólo logra reprimir la inflación a costa de un desempleo rampante
en la práctica y solapado en la teoría económica.
Es también curioso
como ninguno de estos economistas neoliberales monetaristas apuntaron a los
precios monopólicos como una de las causas de la inflación que seguirían
funcionando aún en el neoliberalismo, o al descomunal gasto militar que tampoco
dejó de crecer en la era neoliberal y que se reconoce es causa directa de la
inflación, o a los golpes petroleros que en la década de los setenta
encarecieron las tarifas de todos los productos.
Por más vueltas que le
demos, llegaremos siempre a la misma conclusión: la inflación fue usada como
chivo expiatorio para desmantelar el keynesianismo. Pero las raíces del
problema no fueron nunca entendidas y menos aún afrontadas.
En síntesis, podemos
plantear que la transición intrasistema que acá hemos analizado es una muestra
concreta de la dinámica general explicada en el capítulo 6 sobre estos Modelos
Globales. Es la conexión material de los Modelos Globales principalmente a la
dinámica de la cuota de ganancia la que rige el movimiento de los mismos, la
que provoca las variaciones radicales a nivel de patrón de acumulación,
participación estatal en la economía, etc… los ciclos en las escuelas de
pensamiento económico, tienen su base material en esta dinámica de los Modelos
Globales, pero tanto el keynesianismo como el neoliberalismo no son más que
formas teórico subjetivas que asumen estos Modelos Globales para cubrir sus
andamios.
8.3. La potencial transición Modelo Global típicamente Especulativo
Financiero de corte Neoliberal - Modelo Global típicamente Productivo Comercial
de corte Neokeynesiano
A modo de tendencia,
pudiera inferirse un movimiento del sistema hacia un Modelo Global típicamente
Productivo Comercial, tomando como necesidad de este movimiento, el hasta ahora
muy probable agotamiento objetivo del Modelo Global típicamente Especulativo
Financiero de corte neoliberal reinante desde los años setenta del siglo XX.
Quedaría valorar no
obstante los elementos de posibilidad. Sobre el esquema de análisis que hemos
desplegado hasta ahora, podríamos considerar de forma crítica los siguientes
aspectos para valorar la posibilidad de una nueva transición intrasistema, esta
vez hacia un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, que externamente
pudiera adquirir caracteres neokeynesianos.
Entre los aspectos
polémicos que consideramos a discutir para valorar la posibilidad de tal
eventualidad ubicamos los siguientes:
1. Cuestión de la
existencia de una base material que sustente una onda larga ascendente del
capitalismo.
2. Cuestión de la
concurrencia favorable para el capital de “factores extraeconómicos” en la
actual coyuntura.
3. Las complejidades
específicas del nuevo Modelo Global.
1. Cuestión de la
existencia de una base material que sustente una onda larga ascendente del
capitalismo.
Existe cierto consenso
que es durante las ondas largas descendentes cuando suelen generarse los
adelantos tecnológicos que serán aplicados y darán sus frutos al tiempo que
sostendrán la onda larga ascendente. Pues bien, desde los setenta del siglo XX
se ha instaurado un Modelo Global de onda larga descendente, y según
importantes autores cumplió su tarea de regenerar las fuerzas productivas para
sustentar el nuevo auge capitalista.
Para la próxima onda
larga ascendente, Carlota Pérez, entre otros autores, dan como base material el
desarrollo de la informática, las telecomunicaciones, la cibernética, es decir,
lo que ha dado en llamarse Tecnologías de la Información (TIC). Otros incorporan
las llamadas tecnologías verdes, y el despliegue de la energía nuclear con
fines pacíficos, como un punto importante de la estrategia de desarrollo de los
Estados Unidos.
En el debate
científico debido precisamente al desarrollo que mostraron estas ramas de la
economía norteamericana durante la década de los noventa del siglo XX apareció
el término Nueva Economía y toda una discusión en torno a si realmente estas
ramas eran capaces de generar saltos importantes de productividad en toda la
economía como un todo o si sólo era capaz de afectar sus propio marco de
actuación. Si era lo primero, podría considerarse que se estaba ante un
paradigma técnico productivo capaz de potenciar y mantener una onda larga
ascendente para el sistema capitalista.
El debate en torno a
esta problemática ha resultado ser altamente complejo, tanto por los
requerimientos empíricos que demanda conclusiones definitivas y fundadas, como
por las posibles implicaciones ideológicas de dichas conclusiones. De tal
forma, se ha mezclado y en muchos casos identificado el término y contenido de
una potencial Tercera Revolución Industrial, con el término y contenido del
slogan de la “nueva economía”, en muchos casos validando o descartando de un
golpe y por extensión a ambos procesos como si se tratase de lo mismo.
A los fines de nuestro
trabajo sólo es relevante la cuestión de si las TIC constituyen o no la posible
base material para una onda larga ascendente en el sistema capitalista, esto
es, si logran o no impactar significativamente el resto de las ramas económicas
del sistema. En los Estados Unidos durante toda la década de los noventa y en
la primera década del siglo XXI se mantuvo una recia controversia entre
economistas que sostenían criterios divergentes, aunque finalmente se
impusieron los defensores de la Tercera Revolución Industrial. En la academia
cubana también hubo polémica, pero al parecer se ha aceptado por algunos
importantes investigadores de la economía norteamericana, el alto nivel de
impacto que las TIC han tenido de forma general en dicha economía.
Un elemento que ha
venido a complejizar aún más esta problemática es la concurrencia de las
conmociones cíclicas o crisis y recesiones capitalistas de los últimos años.
Así la recesión en el 2001 que se expresó en una caída de los índices Nasdaq,
fue utilizada por los críticos para negar la Tercera Revolución Industrial,
mientras que la salida de la economía norteamericana de dicha recesión dio pie
a que volviera a considerarse el carácter real y además estructural de un nuevo
paradigma tecnológico.
Es opinión del autor
que los movimientos como las recesiones de inicio del siglo XXI en los EUA no
pueden indicar definitivamente la presencia o no de un proceso de profunda
reconversión tecnológica, toda vez que entre su generación e introducción a la
economía capitalista, y su posterior generalización o amplificación productiva,
media un tramo considerable. Es decir, las recesiones pueden responder a
fenómenos y procesos de corto plazo, relativamente circunstanciales; mientras
la reconversión tecnológica es un proceso estructural y por tanto, un proceso
de largo plazo.
Por lo demás, en los
umbrales de un patrón de acumulación productivo comercial, la verdadera
fortaleza de este paradigma económico no debe concebirse en términos de índices
bursátiles, es menester precisar que en el largo plazo, la variable realmente
esencial es la productividad del trabajo social.
En realidad es bien
difícil suponer que la economía capitalista vaya a asimilar un nuevo paradigma
tecnológico y un probable cambio de patrón de acumulación sin que dejen de
darse serias conmociones financieras – económicas en el ámbito de la economía
mundial. Pudiera estar sucediendo que justo ahora la transformación o
transición hacia el nuevo modelo global está chocando con la dinámica
especulativa financiera a escala global, provocando una nueva recesión en la
economía norteamericana y mundial, sin descartar la de una depresión. La
recesión en el 2001 pudo haber estado asociada a la variación de los EUA hacia
el nuevo paradigma de acumulación, la del 2008 podría ser un síntoma externo de
la búsqueda objetiva del sistema capitalista mundial de ese nuevo patrón de
acumulación.
En síntesis, con base
a la información disponible, consideramos que las TIC han comenzado a impactar
efectivamente en la tasa de crecimiento económico y de ganancias de los países
industrializados, principalmente de los Estados Unidos, que su significación es
relevante tanto para la producción como para el consumo y que, en ambos
momentos guarda aún potencialidades insospechadas. Pudieran por esas razones
actuar como base material para el sostenimiento de una onda larga ascendente,
al menos en la economía de los Estados Unidos y algunos otros países altamente
industrializados, los que podrían halar del sistema económico mundial
capitalista dotado de un nuevo paradigma tecnológico aunque este aún no se haya
expandido por toda la economía mundial.
2. Concurrencia
favorable para el capital de “factores extraeconómicos” en la actual coyuntura.
Según ErnestMandel,
entre las causas fundamentales que clasifican para propiciar la onda larga
ascendente se cuentan los factores extraeconómicos, entre ellos las guerras,
revoluciones, contrarrevoluciones, conquistas coloniales, derrota de la clase
obrera internacional, incremento del ejército industrial de reserva.
Desde que se inició el
siglo XXI los Estados Unidos apoyados por la mayoría de las potencias
occidentales ha venido desplegando un impresionante accionar bélico en regiones
que consideran íntimamente como estratégicas. Esto les ha permitido entre otras
cosas agenciarse de recursos naturales estratégicos, castigar todo intento de
disidencia política e ideológica con la perspectiva fundamentalista
norteamericana, castigar todo intento de cambiar las reservas monetaria de
dólar a euros por los países exportadores de petróleo lo que preserva uno de
los pilares de su hegemonía global, y por último, y no por ello menos
importante, el fabuloso enorme gasto militar permite la reproducción en escala
ampliada de la economía capitalista norteamericana . Por lo tanto, la variable
guerra favorece con su sola existencia efectiva la irrupción de una nueva onda
larga ascendente en la vida del capitalismo, reforzando aún más el carácter
agresivo y retrógrado de este sistema.
En cuanto a las
conquistas coloniales habrá que decir que el capitalismo actual cuenta hoy,
quizás como nunca antes, con un espacio geográfico para lograr su reproducción
que hubiera asombrado incluso a Rosa Luxemburgo que como ya analizamos cifraba
los límites históricos del imperialismo en el agotamiento del espacio no
capitalista; pues bien, una nueva onda larga ascendente contaría hoy con países
como Rusia, China, la India, Europa Central, como partes de la reproducción
mundial del capital, actuando como demanda global, como suministradores de
mercancías, como receptores de créditos, etc. La onda larga ascendente que se
dio en la posguerra no incluyó tan abiertamente a estos países, por lo que una
onda de este tipo en la actualidad, al menos por este factor, sería mucho más
potente.
La clase obrera
internacional no logra aún resolver el impacto tanto material como ideológico
que significó la destrucción del socialismo en Europa del Este. De hecho, en
las condiciones del capitalismo contemporáneo la extracción de la plusvalía,
ahora aún más en su modalidad absoluta, se refuerza sobre manera en las nuevas
condiciones del desarrollo capitalista. Si a esto se le suma la extrema
precarización del sector obrero motivado por el neoliberalismo, entonces pocas
dudas habría de la derrota de la clase obrera de la que hablara Mandel.
Así, los elementos
extraeconómicos que terminarían favoreciendo la tendencia ascendente de la
cuota de ganancia del capital productivo pudieran estar dispuestos en este
momento.
Mandel también plantea
como condición para el desarrollo de una nueva onda ascendente la necesaria
desvalorización masiva del capital mediante la creciente eliminación de
empresas no eficientes, o sea un nuevo salto hacia la concentración y
centralización de capital. Según Orlando Caputo este es un proceso que ya ha
iniciado.
3. Complejidades
específicas del nuevo Modelo Global.
Si el capitalismo
experimenta una nueva onda larga ascendente en su desarrollo muy probablemente
configurará un Modelo Global típicamente Productivo Comercial para garantizar
su funcionamiento. Externamente, dicho Modelo Global podría identificarse con una
especie de neokeynesianismo.
Para que el sistema
retorne a un patrón de acumulación productivo comercial se precisa que la
inversión productiva sea rentable para el capital, si no es así, no lo hará.
Para esto se precisa además que exista demanda efectiva suficiente como para
realizar la capacidad productiva del sistema capitalista. Al parecer después de
lo que hemos visto acerca del incremento del grado de explotación de los
obreros, la cuota de plusvalía estaría garantizada para el capital; pero las
condiciones actuales del capitalismo interponen otro problema fundamental: el
ritmo y la naturaleza de la reposición tecnológica. Este es el punto de vista
de WimDiershenxs y que encuentra eco en muchos teóricos.
Los remedios a esta
compleja problemática podrían pasar por alargar la vida media de la tecnología,
controlar el ritmo de la aplicación tecnológica así como socializar los enormes
gastos en subsidios estatales a los monopolios propietarios y a la vez “administradores”
de la tecnología de avanzada. Como puede verse, esta problemática podría
reforzar por esta vía la participación directa del Estado en unión a los
monopolios sobre el sistema económico capitalista y potenciar sus políticas
macroeconómicas expansivas
El otro aspecto que
habla de la posibilidad de existencia de un Modelo Global típicamente
Productivo Comercial de corte neokeynesiano está en la necesidad de potenciar
la demanda total global por parte del sistema capitalista contemporáneo. Este
tipo de Modelo Global sólo logrará imponerse a largo plazo si las economías
generan suficiente demanda efectiva, tanto en el polo central como en la
periferia del sistema capitalista. De tal forma, también esta vez la periferia
será asumida funcionalmente en la dinámica capitalista global, comenzará a
cobrar importancia tanto como oferente de materias primas y productos semi
elaborados, y en cuanto a fomento de demanda efectiva.
El último elemento a
discutir, y a la vez el más superficial, es el referido al sistema de políticas
macroeconómicas neokeynesianas. Generalmente, este tipo de políticas trata de
conjugar una alta participación estatal, del capital y del trabajo. La condición
necesaria para lograr esta tríada de objetivos radica en la presencia de una
productividad del trabajo social media o elevada.
Según J. Gouverneur:
“En primer lugar un aumento en la tasa de plusvalía es compatible con un
mejoramiento del nivel de vida de los asalariados bajo todas sus formas
(salario real directo, indirecto, colectivo). En segundo lugar, los incrementos
en la productividad general permiten superar la contradicción presente tanto en
los salarios como en el gasto público. Hacen posible un estímulo simultáneo de
tres desarrollos aparentemente antagónicos: el aumento en la tasa de plusvalía
y en la ganancia de las empresas (y, por tanto, en su potencial de
acumulación), el aumento en el poder adquisitivo de los asalariados (lo cual
tiene efectos favorables para los mercados de las empresas), y el crecimiento
en el gasto público (con efectos positivos para los mercados de las empresas y
para su rentabilidad, así como para el nivel de vida de la población). Entre
mayores sean los mejoramientos de productividad, es mayor la posibilidad de
aumentar el nivel el poder adquisitivo de los asalariados y el gasto público,
sin amenazar la acumulación”.
El hecho es que, según
Rodríguez Vargas, el período 1996 – 2002, se asemeja mucho en cuanto a nivel de
productividad del trabajo, nivel de precios y nivel de ocupación al período de
1960 – 1964, un período de franca aplicación de políticas macroeconómicas
keynesianas, lo que significaría un escenario donde, al menos estas variables,
estarían dispuestas favorablemente.
Para algunos analistas
existen claras pruebas de una política macroeconómica puramente keynesiana ya
en acción: “El paquete de estímulo presupuestal de 150 mil millones de dólares,
aprobado a comienzos de 2008, tras varias rebajas del costo del dinero e inyecciones
de liquidez marcó el final de lo que hemos dado en llamar la primera ola de la
política keynesiana. […] Más adelante, en septiembre de 2008, vendría una
segunda ola con el desencadenamiento del tsunami financiero y, en apenas dos
semanas, el gobierno estadounidense tendría que asumir operaciones de
capitalización de empresas quebradas por un monto de 285 mil millones de
dólares”.
Los propios autores
reconocen que: “Es verdad, el papel del gobierno en la economía está muy lejos
de su dimensión alcanzada en los años treinta, cuando Estados Unidos luchaba
por dejar atrás la Gran Depresión. De todos modos, el aluvión de rescates e intervenciones
lo ha dejado en un posición desconocida en la historia reciente” . Al tiempo
que también reconocen que: “Pero una vez que el gobierno interviene en esta
escala, normalmente se queda por mucho tiempo”.
El análisis a nivel de
las políticas macroeconómicas dominantes empleadas por las principales
potencias capitalistas podría ser confuso y engañoso, al tiempo que oculta los
procesos esenciales que discurren en la profundidad estructural del sistema. No
serían entonces la caracterización de estas políticas, elemento suficiente para
determinar con precisión hacia dónde se mueve el sistema.
Mucho mayor peso
tienen los procesos más profundos anteriormente tratados. Es a partir del
análisis de esos procesos que consideramos que el capitalismo ha iniciado un
proceso de transición intrasistema hacia un Modelo Global de Acumulación
Capitalista típicamente Productivo Comercial que pudiera revestirse con
instrumentos macroeconómicos de corte neokeynesiano.
Esto no quiere decir
que el actual Modelo Global vaya a desaparecer sin lucha ni convulsiones, o que
incluso le sea ya imposible tener aún momentos de repunte, pero observando la
tendencia histórica, el tránsito a un nuevo Modelo Global parece ser el movimiento
definitivo. Es importante considerar que la pasada transición de este tipo
necesitó más de quince años y una guerra mundial de por medio para realizarse,
y que también participan con gran importancia en el desenlace final las
variables de tipo políticas – subjetivas, los llamados intereses creados,
elementos que pueden entorpecer, acelerar o configurar el rumbo de los procesos
y tendencias más objetivos del sistema.
PARTE III. CONDICIONES DE REALIZACIÓN DE LAS PREMISAS MATERIALES EN LOS
MODELOS GLOBALES DE ACUMULACIÓN CAPITALISTA
Capítulo 9.
Generalidades sobre la relación: Modelo Global de Acumulación Capitalista -
premisas materiales de la transición al socialismo
Cada uno de los
niveles de desenvolvimiento global capitalista guarda una relación específica
con las premisas materiales de la transición al socialismo.
Puede plantearse que
el estudio realizado por Marx y Lenin acerca del capitalismo se concentró en
alto grado en su nivel esencial, y les permitió demostrar tanto la dinámica más
profunda del sistema capitalista como la generación de las premisas materiales
de la transición al socialismo. El imperialismo como fase superior del
capitalismo, expresa con mayor fuerza las premisas materiales y una mayor
presión acumulativa para su realización. Igual sucede con cada nuevo estadio de
desarrollo. De manera que mientras más avanzado históricamente esté el régimen
del capital, más exacerbadas estarán las premisas materiales de la transición
al socialismo.
Ya vimos que el
capitalismo accede a nuevas fases y estadios en su desarrollo, pero al mismo
tiempo describe ciclos económicos. Especialmente los ciclos económicos largos
son significativos para entender la dinámica histórica del sistema y para
entender también cómo se comportan las premisas materiales de la transición al
socialismo. Este nivel de comportamiento participa básicamente acelerando o
enlenteciendo cíclicamente las premisas materiales generadas en el nivel
esencial.
Este nivel, a
diferencia del esencial y similitud del funcional; actúa como una especie de
tijera sobre las premisas materiales de la transición y, enfáticamente sobre
sus potencialidades de realización. Como una tijera porque contrapone hasta
cierto punto el comportamiento objetivo del sistema y la naturaleza de la
acción subjetiva. Esto daría que, durante las ondas largas ascendentes, en las
que puede primar una situación económico social favorable, se desactive en
algún sentido el factor subjetivo, sucediendo lo contrario durante una onda
larga descendente.
Esta regularidad
histórica ha tomado cuerpo en la teoría económica - política. Es común
reconocer una situación económica desfavorable, o calamitosa como condición
objetiva creada para la transición al socialismo. Sobre esta base se lamenta el
hecho de que el factor subjetivo no esté dispuesto para la revolución
socialista. Consideramos que reducir las condiciones objetivas a la situación
económica coyuntural expresada en una determinada onda larga del sistema es
probablemente una limitación que ha mantenido la teoría de la transición
socialista y su raíz está en no tomar en consideración que, bajo cualquier
momento del ciclo largo o situación económica existente, el sistema capitalista
está empleando algún Modelo Global de Acumulación Capitalista que es en
definitiva el que establece la funcionalidad capitalista sobre el nivel
esencial y el de comportamiento.
Como mismo el nivel de
comportamiento de la valorización del capital queda contenido en el nivel
funcional, el Modelo Global vigente contiene en su interior la coyuntura
corriente de la cuota de ganancias y demás indicadores económicos del sistema,
lo que se llama comúnmente situación económica.
De forma tal que, lo
que se comprende como la situación económica es un dato más en la sustancia
total del Modelo Global. Esto indica que las condiciones objetivas no se
reducen a la situación económica sino que estas están dadas en las condiciones
de funcionalidad sistémica que establece el Modelo Global vigente.
El factor subjetivo no
se enfrenta sólo a la situación económica, sino a una dinámica mucho más
potente y abarcadora: la funcionalidad sistémica del Modelo Global de
Acumulación Capitalista vigente. Si se aplica a un caso concreto diríamos que
los sujetos revolucionarios no se enfrentan sólo a la calamitosa situación
económica engendrada por el neoliberalismo, sino a la funcionalidad sistémica
del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal.
La función de mediador
que realiza el nivel funcional entre el nivel de comportamiento de la
valorización del capital y las premisas materiales consiste concretamente en
que, si bien mantiene la relación inversa que se da en el ciclo económico largo
entre situación económica y situación política; reduce esta situación económica
a una variable, una más dentro de la funcionalidad sistémica del Modelo Global,
haciendo que el sujeto potencialmente revolucionario ciertamente se estimule,
pero habrá de enfrentarse a la lógica del Modelo Global vigente y en última
instancia al ciclo funcional del capitalismo. De modo que la teoría económica
de la transición socialista debería incorporar la relación más compleja:
funcionalidad sistémica – funcionalidad subjetiva en el capitalismo periférico
en pos de la realización de las premisas materiales.
Reconocer que el
sistema capitalista es una especie de mecanismo de desenvolvimiento con tres
niveles específicos conlleva entonces necesariamente a analizar el influjo
total de este mecanismo en las premisas materiales de la transición al
socialismo. Hacerlo desde la óptica del Modelo Global es pertinente debido a
que el nivel funcional incluye en sí el grado de desarrollo histórico del
sistema – dado por el nivel esencial-, y la coyuntura económica – dado por el
nivel de comportamiento de la valorización del capital -, e incluye la
influencia de sus propias variables funcionales.
El funcionamiento
capitalista periférico así como la realización de las premisas materiales de la
transición al socialismo están altamente condicionados por la vigencia de los
Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Concretamente por la imposición que
ellos realizan de un tipo específico de funcionalidad capitalista. Esta
funcionalidad capitalista se concreta en la funcionalidad sistémica y la
funcionalidad subjetiva.
Definimos la
funcionalidad sistémica como el funcionamiento económico del sistema
capitalista ajustado a un determinado Modelo Global de Acumulación,
especialmente en lo referido a las interacciones coherentes y orgánicas
establecidas con mayor o menor plenitud entre las variables funcionales del
sistema. Dado que el Modelo Global contiene además de sus variables
específicas, también las esenciales y de comportamiento, la funcionalidad
sistémica registra adicionalmente necesariamente el grado de desarrollo histórico
del régimen capitalista y la coyuntura del ciclo económico; mientras que la
funcionalidad subjetiva la definimos como la expresión objetiva que tiene la
funcionalidad sistémica vigente en la conciencia social, especialmente en los
sujetos potencialmente revolucionarios.
Cada variable
funcional del Modelo Global está asociada a un impacto específico en el
funcionamiento del capitalismo periférico. El Patrón de Acumulación establece
el grado de correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de
producción capitalista así como influye significativamente en el complejo
contradictorio de la acumulación.
Entendemos por grado
de correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción
capitalista el nivel que ocupa el núcleo de desarrollo histórico de las fuerzas
productivas en una hipotética banda de flotación que tiene su límite mínimo en
el grado de desarrollo histórico imprescindible de las fuerzas productivas que
puede sostener un determinado sistema de relaciones sociales de producción, y
el límite máximo que muestra el tope de desarrollo histórico de las fuerzas
productivas bajo tal sistema de relaciones sociales de producción.
Identificamos un grado de correspondencia elevado cuando el núcleo de fuerzas
productivas está cercano al límite máximo dado por las relaciones sociales de
producción capitalistas vigentes y un grado de correspondencia bajo cuando el
núcleo está alejado de todas las potencialidades que brinda el sistema.
Por complejo
contradictorio de la acumulación entendemos el despliegue del sistema de
contradicciones inmanentes a la acumulación capitalista. En el nivel esencial
del sistema, estas contradicciones se establecen entre el carácter cada vez más
social de la producción y el carácter permanentemente privado de la
apropiación. En el nivel funcional, las contradicciones se establecen entre las
variantes funcionales que asume la acumulación capitalista: la acumulación
productiva comercial vs. acumulación especulativa financiera. La contradicción
fundamental o esencial permanece, pero se le incorpora dialécticamente la
contradicción funcional entre estas dos variantes.
La Dimensión económica
del Estado Nación como variable funcional establece el grado de fortaleza y
funcionalidad económica – política del Estado Nación así como influye
significativamente en el complejo contradictorio del Estado Nación.
Definimos el grado de
fortaleza y funcionalidad económica – política del Estado Nación como la
expresión siempre relativa del poderío funcional del Estado Nación. El Estado
Nación periférico verá acentuada o atenuada su debilidad funcional a partir del
tipo de Modelo Global vigente y de la funcionalidad que este establece.
Identificamos un grado de funcionalidad del Estado Nación periférico elevado
cuando el Estado asume roles más activos en la regulación, intervención y
protección del proceso de reproducción económica – social y política. Y un
grado de funcionalidad del Estado Nación periférico bajo cuando el Estado asume
roles más pasivos y alejados de la regulación, intervención y protección del
proceso de reproducción económica – social y política.
Por su parte, el
complejo contradictorio del Estado Nación se refiere al despliegue del sistema
de contradicciones inmanentes al Estado Capitalista. En el nivel esencial del
sistema, estas contradicciones se establecen entre el carácter representativo
de la propiedad privada que este Estado realiza y el carácter eminentemente
social del proceso de producción que intenta regular. En el nivel funcional,
estas contradicciones se establecen entre las diferentes variantes funcionales
que asume el Estado para garantizar la prevalencia del sistema: una posición
activa, reguladora, proteccionista vs. posición pasiva, desreguladora, etc. en
el proceso de reproducción del capital. La contradicción fundamental o esencial
permanece, pero se le incorpora dialécticamente la contradicción funcional
entre estas dos variantes.
La Naturaleza y rol
del Sistema Monetario Financiero Internacional incide de forma simultánea en el
grado de correspondencia y el complejo contradictorio de la acumulación, así
como en el grado de fortaleza y funcionalidad económica política del Estado Nación
y el complejo contradictorio del Estado.
La variable funcional
Cuerpo Social – Institucional – Político, ajustada en gran parte, aunque no
absolutamente por el patrón de acumulación vigente, establece el grado de
funcionalidad social, institucional, político así como influye con gran peso en
el complejo contradictorio del cuerpo social.
Definimos el grado de
funcionalidad social, institucional, político como la mayor o menor capacidad
del cuerpo social, político e institucional de funcionar de manera orgánica,
coherente e integrada. Los países periféricos se caracterizan en su mayoría por
presentar un comportamiento social, político e institucional mucho menos
dinámico y desarrollado que el capitalismo central. Pero dentro del esquema del
propio capitalismo periférico, esta funcionalidad puede ser mayor o menor en el
tiempo. Identificamos un grado de funcionalidad del cuerpo social, político e
institucional elevado cuando estos elementos alcanzan una funcionalidad
relativamente más orgánica, coherente e integrada, y un grado de funcionalidad
del cuerpo social, político e institucional bajo cuando se presenta una
funcionalidad relativamente más inconexa, fragmentada, atomística, etc.
El complejo
contradictorio del cuerpo social se refiere al despliegue del sistema de
contradicciones inmanentes a este cuerpo. En el nivel esencial, estas
contradicciones se establecen entre los grupos y clases sociales que generan la
riqueza del país y los grupos o clases sociales que se la apropian y que se
hacen representar en el Estado. En el nivel funcional las contradicciones se
establecen entre variantes típicas de funcionalidad social, política e
institucional que asume el capitalismo movido por la influencia del ciclo
funcional. La contradicción fundamental o esencial permanece, pero se le
incorpora dialécticamente la contradicción funcional entre estas dos variantes.
Al impactar de esa
forma en el capitalismo periférico, el Modelo Global afecta de manera objetiva
las condiciones de realización efectiva de las premisas materiales de la
transición al socialismo al configurar:
1. El despliegue de
las contradicciones del proceso de producción capitalista.
2. La capacidad
económica con que cuenta la nación para un proceso de ruptura nacionalista y el
posterior paso a la transición socialista.
3. El poderío y la
capacidad económica del Estado Nación, expresada principalmente en la propiedad
estatal sobre los principales medios de producción de la nación, así como la
capacidad y control de los mecanismos de regulación económica.
4. Las condiciones
materiales que sustentan la organización política de los grupos potencialmente
revolucionarios.
5. Las contradicciones
más inmediatas de la racionalidad capitalista vigente y la naturaleza probable
de sus soluciones.
6. Las proyecciones
políticas – revolucionarias – transformadoras de los potenciales sujetos
históricos del cambio.
La interacción
dialéctica entre la funcionalidad sistémica y subjetiva deben ser aprehendidas
críticamente por los posibles sujetos revolucionarios en su rol de lograr la
realización efectiva de las premisas materiales de la transición al socialismo
en el contexto específico de algún Modelo Global.
El ciclo funcional del
sistema capitalista propicia que tanto los elementos integrantes de la
funcionalidad sistémica como la subjetiva muestren un comportamiento
recurrente, cíclico o periódico, ajustados a la naturaleza específica del
Modelo Global de Acumulación Capitalista dominante, generando así condiciones
necesariamente cambiantes, recurrentes o cíclicas para la realización efectiva
de las premisas materiales.
La presencia del ciclo
funcional, cuya existencia consideramos contiene y subordina a los países
periféricos, nos lleva a considerar que la realización de las premisas
materiales de la transición al socialismo en los países capitalistas
periféricos tendrá lugar en alguno de los siguientes escenarios: a) Modelo
Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero; b) Fase
de transición intermodelo global proproductiva comercial; c) Modelo Global de
Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial.
Cada uno de estos
escenarios del ciclo funcional tiene un impacto específico en las condiciones
de realización de las premisas materiales de la transición al socialismo y, por
extensión, debe tener una significación material a la hora de evaluar la acción
revolucionaria más apropiada a seguir por los sujetos revolucionarios.
Capítulo 10. Condiciones de realización de las premisas materiales en el Modelo
Global típicamente Especulativo Financiero
10. 1. La
funcionalidad Sistémica
10.1. a. Patrón de
Acumulación
El capitalismo
periférico va a mostrar un retraso absoluto en relación al capitalismo central
en cuanto a desarrollo de sus fuerzas productivas y de las relaciones sociales
de producción. Pero, más allá de esa diferencia histórica y absoluta, se dan
procesos muy importantes al interior de la propia periferia asociados al
comportamiento de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales
de producción.
Para el capitalismo
central, el grado de correspondencia sigue un desarrollo asociado directamente
a las condiciones de funcionamiento histórico del sistema. Pero para el
capitalismo periférico, el grado de correspondencia está condicionado por las
necesidades del capitalismo central, expresadas básicamente en el ciclo
funcional.
Durante una onda larga
descendente, en el sistema mundial capitalista se ajusta un Modelo Global de
Acumulación típicamente Especulativo Financiero; el capitalismo central llega a
esta situación como parte de su movimiento normal, la periferia no lo tiene
como necesidad; sin embargo, el pertenecer a un mismo y único Modelo Global la
obliga a aplicar el patrón de acumulación especulativo financiero, y es acá
cuando el grado de correspondencia es directamente afectado: se retrotrae
debido a las exigencias funcionales del capitalismo central.
Una situación de
patrón de acumulación especulativo – financiero que se extiende por décadas
enteras refrena el rol revolucionario de la ley de correspondencia y esto hace
que las premisas materiales del socialismo pierdan importancia relativa como
parte de la reproducción de la economía capitalista, pues al perder peso en la
propia reproducción y funcionamiento del sistema, dejan de empujar hacia una
solución externa; el foco principal de contradicciones pasa a gestarse así
entre el carácter natural del proceso económico capitalista que ha sido
desactivado y el carácter artificial que éste asume en el propio seno del
sistema hasta superar su situación crítica.
Esta misma situación
se hace sentir, con una fuerza quizás superior y contradictoria en el
capitalismo periférico. En un Modelo Global caracterizado por un patrón de
acumulación especulativo – financiero la función económica principal del
capitalismo periférico se distancia de su capacidad de desarrollar la economía
real, de hecho, en cierto sentido pierde importancia tanto desde el punto de
vista de la oferta global, dado que sus productos principales poseen mucha
menos demanda, como desde el lado de la demanda efectiva del sistema
capitalista global, dado que el problema de la realización de la plusvalía se
hace menos urgente y determinante en la medida que el capital encuentra otras
vías para su valorización. Así, en la medida que la demanda global del sistema
pierde importancia en su funcionamiento, el capitalismo periférico será
relativamente cada vez menos significativo.
El resultado final es
que el capitalismo periférico entra a una época de desarrollo donde se
refuerzan atrofiadamente todos los rasgos de la dependencia económica, no sólo
seguirá reproduciendo su crónico subdesarrollo económico sino que, además
comenzará un tipo de reproducción económica alejada de la vía que, en algún
sentido, podría acercarlo al progreso socioeconómico. Es lo que sucedió en las
décadas de los ochenta y los noventa en América Latina.
Esto se traduce en una
caída aún más grave en el grado de correspondencia, quedando un margen
impresionantemente amplio entre la apetencia subjetiva de un cambio
socioeconómico, y las condiciones materiales que podrían sustentarlo. Para el
caso del capitalismo periférico se entra a un período donde se da una férrea
confrontación objetiva entre las necesidades de la funcionalidad del
capitalismo central que impone una situación de funcionamiento económico
artificial en la periferia por un lado, y la necesidad de funcionamiento
natural de la economía capitalista que demanda la economía y sociedad
tercermundista por el otro lado.
Así, la contradicción
más urgente o directa se establece entre la acumulación especulativa financiera
capitalista por una parte y la acumulación productivo comercial capitalista por
la otra. Dígase dos variantes de acumulación intracapitalistas. La acumulación
socialista aparece elemento externo a dicha contradicción, y por tanto no actúa
como solución más probable o directa en el plano objetivo. La más clara
tendencia o probable solución del sistema es ir hacia un patrón de acumulación
productivo comercial capitalista, como se ve, una solución intracapitalista.
En síntesis, el Patrón
de Acumulación de este Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de
corte neoliberal influye negativamente en las premisas materiales de la
transición al socialismo, puesto que dispone la estructura económica –
funcional del sistema en un plano alejado de la posición más factible para su
ruptura y dar efectividad a la transición socialista.
10.1. b. Estado Nación
El Estado Nación como
institución también es afectado por la bipolaridad centro – periferia. El
Estado Nación central será absolutamente más poderoso y dominante que el Estado
Nación periférico. Pero el ciclo funcional también impacta agravando esta divergencia;
llevando a que la debilidad estructural absoluta del Estado Nación periférico
se vea acentuada periódicamente.
La onda larga
descendente conlleva a la aplicación de un patrón de acumulación especulativo
financiero y con ello a la disminución relativa del papel económico del Estado
Nación. Esto, en el capitalismo central, responde a una necesidad histórica
propia de este polo del sistema; y si bien quedan evidentes espacios de
proteccionismo, intervención y regulación, es evidente que baja bastante de
grado si se la compara con cuando el sistema aplica un Modelo Global de
Acumulación típicamente Productivo Comercial.
A la periferia le
ocurre con la participación económica del Estado lo mismo que con el Patrón de
Acumulación. La pertenencia objetiva a un único y mismo Modelo Global la
arrastra a hacer con su Estado lo mismo que el capitalismo central, sólo que su
posición subordinada dentro del Modelo Global la lleva a exagerar el
debilitamiento de su Estado.
El debilitamiento
económico del Estado bajo el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero
se expresa en una transferencia de propiedad y capacidad reguladora a algún
ente capitalista diferente del Estado, pero a diferencia del centro, en el caso
de la periferia ese ente capitalista pocas veces es nacional o al menos
manejable o regulable nacionalmente.
Hacia el sector
interno de la economía nacional, la transferencia de poder económico,
básicamente bajo la forma de transferencia directa de la propiedad, es recibida
por algún capitalista nacional, pero el propio marco de liberalización y
competencia salvaje que preconiza el neoliberalismo, le hará prácticamente
imposible a cualquier capitalista local retener dicha propiedad, y lo más
esperable y lo que más sucede en la práctica es una transferencia de la
propiedad hacia alguna ETN. Para el capitalismo periférico la privatización
–recomendada por los teóricos y políticos del centro- muchas veces termina
siendo el primer paso en el camino de la desnacionalización.
La desnacionalización
en la periferia no es un proceso limitado solamente a la cuestión de la
propiedad, lo es también de la capacidad de la regulación económica de la
economía nacional. La propia capacidad de regulación estatal de la economía es
cedida a entes capitalistas, principalmente al SMFI, a los OFIs, a las ETNs, e
incluso a los propios especuladores.
Por otra parte, el
proceso de transición socialista como expresión de la realización de las
premisas materiales y asociado al tema del Estado Nación resalta un punto
fundamental, el tema de la nacionalización y socialización socialista de la
propiedad. El proceso de transición al socialismo demanda como uno de sus pasos
fundamentales la socialización socialista de la propiedad, pero la
socialización socialista ha de estar antecedida por un proceso de
nacionalización.
La nacionalización no
es sucedida necesariamente por la socialización socialista, pero la
nacionalización si es un paso previo en la aspiración de la socialización
socialista, por lo tanto, para los que luchan por el socialismo es oportuno,
desde el punto de vista funcional, económico, que el Estado haya practicado un
fuerte proceso de nacionalización del capital y la propiedad, esto significará
que la toma del poder político tenga un verdadero sustento económico que
consolide la transición al socialismo. Pero tales condiciones no tienen
demasiado sustento material en un Modelo Global de Acumulación Capitalista
típicamente especulativo financiero.
Sustentamos la opinión
de que la principal contradicción periférica, en este sentido, no está dada en
el par nacionalización ® socialización socialista; sino en el
par desnacionalización ® nacionalización (una contradicción que
queda en los marcos capital – capital), por lo que aún el Estado en su forma
burguesa puede ser indirectamente revolucionario y útil para la revolución si
practica un serio proceso de nacionalización y un amplio espacio de Capitalismo
de Estado. Pero, funcionalmente, el Modelo Global típicamente Especulativo
Financiero prácticamente es prohibitivo ante la vocación nacionalizadora del
Estado.
Las razones
principales que encontramos y nos permiten señalar al Estado Nación del Modelo
Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal como
contraproducente para la realización de las premisas materiales de la
transición al socialismo está dado en elementos como: el vaciamiento de poder y
contenido económico de dicho Estado, su transferencia de fuerza regulatoria
hacia entes desnacionalizados o desnacionalizadores, el entorno exterior
adverso a un Estado Nación fuerte en la economía periférica, y la presencia de
una contradicción urgente o más directa entre los polos desnacionalización –
nacionalización, polos que quedan enmarcados en la lógica capitalista, y cuya
solución objetiva más probable queda en los marcos del capitalismo.
10.1. c. Sistema Monetario Financiero Internacional
Consideramos que el
Sistema Monetario Financiero Internacional (SMFI) propio de este Modelo Global
impacta de dos formas en las potencialidades de realización de las premisas
materiales de la transición al socialismo en el capitalismo periférico:
Ø Impactando el grado
de correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción.
Ø Impactando el grado
de fortaleza del Estado Nación periférico.
Concretamente, los
elementos del Sistema Monetario Financiero Internacional neoliberal (SMFIN) que
causan este doble impacto son:
Su carácter
proespeculativo / La dinámica de la deuda externa / la dinámica de las
inversiones de capital extranjero / El mecanismo de corrección de la balanza de
pagos empleado.
Pasemos a analizar
cada uno de estos elementos:
• Carácter
proespeculativo.
Habíamos analizado
previamente que la situación que tiende a acelerar objetivamente la preparación
de las premisas materiales de la transición socialista está asociada a la
presencia de un patrón de acumulación productivo comercial.
La acumulación
productiva comercial es la posición natural, revolucionaria, del modo de
producción capitalista, y tributar a tal dinámica haría del SMFI un sistema
también natural, y revolucionario al contribuir a estimular las fuerzas
productivas del sistema capitalista.
Bajo tales
circunstancias en que el SMFI actúa alimentando la economía real capitalista,
su influjo sobre el proceso socialista sería poco diferenciable -quizás por esa
razón Marx y prácticamente todos los demás teóricos del socialismo, hayan hecho
poca caso de él y más de la política económica de la burguesía en cuanto a su
impacto sobre las premisas materiales de la transición al socialismo, quizás
hayan creído que la posición natural del SMFI era la única alternativa de
posición posible -; pero en la misma medida en que el patrón de acumulación
capitalista demuestra que puede moverse hacia un paradigma no productivo; así
el SMFI también comienza a caracterizarse de esa manera y comienza a impactar
visiblemente sobre las potencialidades de realización de las premisas
materiales de la transición al socialismo, de manera que si bien en su
condición natural el SMFIN pasa inadvertido en cuanto a su impacto en las
premisas materiales, cuando asume una posición proespeculativa si es capaz de
afectarlas visiblemente.
Un SMFI
proespeculativo se configura de tal manera que es capaz de favorecer plenamente
este tipo de actividad capitalista; deja de nutrir en gran medida las
necesidades de la economía real. En tal sentido, el SMFIN se constituye en un
mecanismo que enlentece la preparación de las premisas materiales del proceso
socialista, tanto en el capitalismo central como en el capitalismo periférico y
refrena las condiciones objetivas para la transición socialista.
• La dinámica de la
deuda externa
La deuda externa de
los países capitalistas subdesarrollados no nace con el Modelo Global
típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal, pero puede plantearse
que debido a la naturaleza de dicho Modelo Global, su multiplicación casi
infinita, su esterilidad en frutos socioeconómicos y su manipulación política y
económica han conocido un nivel sin precedentes.
La deuda externa
aparece como una permanente sangría que contribuye a que en el capitalismo
periférico no se alcance el grado necesario de formación y acumulación del
capital preciso para lograr el máximo potencial productivo del sistema. Así, la
deuda externa dificulta sobremanera la capacidad de la economía capitalista
periférica de desplegar en toda sus potencialidades las fuerzas productivas del
sistema, lo cual conlleva a una situación donde el grado de correspondencia del
capitalismo periférico es afectado negativamente.
Por otra parte, bajo
el Modelo Global de corte neoliberal, el Estado actúa como deudor de los OFIs y
de los Estados Imperialistas acreedores; esto se traduce en que la política
económica del Estado periférico va a estar en gran medida dirigida en consonancia
con los propósitos del capital transnacional, que en definitiva son los
intereses del Modelo Global de corte neoliberal. Esta perspectiva refuerza el
análisis realizado en torno al Estado Nación neoliberal como un Estado que
limita, por su debilidad propia, las potencialidades del proceso de transición
al socialismo.
§ Inversiones de
capital extranjero.
La exportación de
capitales es un rasgo clásico del imperialismo. Esta asume diversas variantes y
una de ellas es la Inversión Extranjera Directa (IED). Los investigadores
coinciden en afirmar que el capitalismo periférico, particularmente América
Latina ha sido durante el período neoliberal un gran receptor de capitales
extranjeros bajo la forma de IED.
En el contexto del
Modelo Global típicamente Especulativo Financiero las IED refuerzan el proceso
de desnacionalización . Esto debido a que se destinan no a crear nuevas
empresas capitalistas o a ampliar las ya existentes, sino que se destinan
básicamente a comprar las ya existentes y traspasar la propiedad fuera de las
fronteras nacionales. Este elemento refuerza el debilitamiento del Estado
Nación como vimos cuando analizamos la variable, por lo que en este sentido la
IED debilita uno de los pilares básicos del proceso de transición al
socialismo.
• Proceso de
dolarización.
El proceso de
dolarización de las economías capitalistas periféricas es tributario de la
dependencia del sur al norte. No obstante, también el Modelo Global típicamente
Especulativo Financiero de corte neoliberal es altamente catalizador de estos
procesos de dolarización.
EL proceso de
dolarización termina por lacerar la soberanía económica del Estado Nación
periférico, esto se expresa fundamentalmente en la aplicación de la política
monetaria de la nación, de hecho, una de las pocas opciones de manejo económico
que el credo neoliberal había dejado en manos del Estado periférico.
Así, en el Modelo
Global de Acumulación Capitalista típicamente especulativo financiero el
interés, los objetivos y las estrategias del capitalismo central,
principalmente el norteamericano, entra por la puerta principal de los países
periféricos dolarizados y domina con mayor facilidad su funcionamiento
económico, político y social.
En segundo lugar la
dolarización impacta también sobre el grado de correspondencia en el
capitalismo periférico. Esto responde a que el mecanismo de atracción del dólar
repele la inversión productiva en el sistema debilitando así las fuerzas
productivas de la sociedad, lo cual termina por retrotraer el grado de
correspondencia y afectar negativamente las premisas materiales de la
transición al socialismo.
• Mecanismo de
corrección de la balanza de pagos del SMFIN.
Bajo el Modelo Global
de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, el SMFI aplica
los tipos de cambios flexibles y flotantes como mecanismo automático para la
nivelación de la balanza de pagos, dando así a la especulación monetaria un lugar
preponderante en la funcionalidad del sistema. El mecanismo de corrección de la
balanza de pagos que aplica el Modelo Global de corte neoliberal tiene serias
implicaciones en la reproducción de la economía capitalista periférica. Este
mecanismo moviliza la política monetaria y fiscal de tal forma que se
desestimula el crecimiento económico, y se privatizan y desnacionalizan los
recursos de la nación.
Esta cuestión en
definitiva termina enlenteciendo la preparación de las premisas materiales de
la transición al socialismo, al debilitar el rol económico del Estado Nación
despojándolo de su capacidad reguladora de la balanza de pagos, situándolo en
una posición de vulnerabilidad en cuanto a su moneda nacional si es que no la
ha dolarizado, y lo hace también cuando pone la política económica y el propio
funcionamiento económico no en función de la acumulación productiva comercial,
sino de la especulación, la desnacionalización y los macro equilibrios, lo que
impacta negativamente en el grado de correspondencia en el capitalismo
periférico.
Una corrección
prosocialista del SMFI del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de
corte neoliberal es algo que, en nuestra opinión, escapa realmente a las
posibilidades objetivas de los Estados periféricos aislados. En ese sentido se
depende en demasía del ciclo funcional. De cualquier forma, bajo un Modelo
Global de este tipo, a nivel de SMFI la contradicción más directa es entre el
carácter artificial, antinatural que asume dicho Sistema, y su carácter o
posición natural; dígase entre su función artificial proespeculativa y su
función natural proproductiva.
10.1. d. Cuerpo Social – Institucional - Político
Entre los diferentes
impactos propios del Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente
Especulativo Financiero en el cuerpo social, institucional, político de la
periferia se cuentan los siguientes aspectos.
En primer lugar su
impacto sobre la estructura de las clases y las relaciones sociales. Así se
reconoce que: “Desde la llegada del liberalismo en la década del setenta se
produjeron algunos cambios socioeconómicos y políticos decisivos en la
estructura de clases. La apertura de la economía a las baratas importaciones
manufacturadas extranjeras tuvo dos impactos fundamentales en la estructura de
las clases: redujo el tamaño de la clase obrera industrial, dio origen a una
fuerza de trabajo cautiva en las plantas de ensamblaje / maquiladoras ubicadas
en la zonas de libre comercio, redujo el número de trabajadores metalúrgicos
calificados y creó industrias de trabajo por contratos, descentralizadas, más
pequeñas y donde la explotación era mayor. En consecuencia, el tamaño de la
fuerza laboral con empleo estable disminuyó en la mayoría de los países”.
Es muy importante
precisar acá que el motor del crecimiento económico del Modelo Global
típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal está ubicado en el
denominado sector externo, marginando así el mercado interno y con ello la
demanda efectiva interna y uno de sus componentes claves, el consumo de los
trabajadores. La tasa de desempleo pasó a ser una variable macroeconómica
completamente subordinada a la tasa de inflación, esto en la misma lógica de la
relativa poca importancia de la demanda interna. La desintegración de la
estructura productiva responde a la lógica de una economía orientada “hacia
fuera”, a una demanda efectiva interna muy limitada y a la renuncia explícita
de proseguir la senda del denominado desarrollismo donde la industrialización
era un proceso central que fue sustituido por la lógica del neoliberalismo.
Otro fuerte impacto
del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal en la
periferia está dado en la cohesión social. Según Héctor Castaño “…, la crisis
del patrón de acumulación exigía una fragmentación económica, social y política
en correspondencia con la necesidad de un nuevo patrón de acumulación”.
Esta situación de
resquebrajamiento de los vínculos sociales y el mundo del trabajo afecta
negativamente las posibilidades de realización de las premisas materiales de la
de la transición al socialismo. El problema es que no basta con una situación
subjetiva revolucionaria, que pudiera generase a partir de las complejas
condiciones de vida de la clase obrera y demás sectores que viven de su
trabajo, e incluso de los que no tienen ni acceso al trabajo; sino que se
requiere de un alto grado de vínculo, coordinación, organización de estos
grupos para poder llevar adelante un intento de cambio radical o al menos
secundar a quien (es) lo dirija (n) .
Las fuerzas
progresistas logran unirse no por un simple acto de voluntarismo, tal
posibilidad descansa sobre la base material que da la sociedad capitalista,
dígase la estructura productiva; en este sentido, dicha base material aleja
virtualmente a los trabajadores de su clase específica y de las propias
posiciones ideológicas que habrían de representar. Esto se expresa incluso en
la liquidación casi total del sindicalismo en la vida social y económica del
capitalismo neoliberal .
Podemos terminar
afirmando que la funcionalidad del cuerpo social, institucional, político que
genera el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo
Financiero de corte neoliberal en la periferia atenta negativamente contra las
posibilidades de realización de las premisas materiales de la transición al
socialismo.
10.2. La Funcionalidad Subjetiva
El Modelo Global
típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal se implementa en plena
onda larga descendente, lo que significa un comportamiento económico
abiertamente negativo para la región periférica. Sobre esta base podemos
razonar que dicho Modelo Global cataliza el descontento social y en cierto
margen las pretensiones revolucionarias.
Ahora bien, uno de los
impactos específicos del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de
corte neoliberal en la periferia es haber desintegrado la base industrial de
estos países y con ello la estructura material que sirve de base a la clase social
de los trabajadores industriales. De manera que el sujeto real del cambio deja
de ser enfocado exclusivamente en el obrero industrial y junto con él aparecen
toda una serie de potenciales nuevos agentes políticos del cambio. De esto
toman cuenta algunos de los principales sociólogos y politólogos de la América
Latina contemporánea.
Según Claudio Katz,
por ejemplo, “en toda la región se comprueban los efectos de las
transformaciones neoliberales, que han reestructurado el universo de los
asalariados. La fuerza laboral actual es más heterogénea y se encuentra
segmentada entre un polo de actividades calificadas y un área de precarización.
Esta reorganización capitalista ha diversificado los sujetos de la lucha
popular.
Las rebeliones
recientes han corroborado la existencia de una gran variedad de protagonistas
populares. Las revueltas de Bolivia fueron encabezadas por trabajadores
precarizados, campesinos e indígenas, que retomaron el acervo de lucha sindical
de los mineros. La cirugía neoliberal destruyó el viejo tejido social, pero no
sepultó las tradiciones que han recogido los nuevos resistentes.
Los mineros ya no
ejercieron su viejo liderazgo, pero su herencia fue visible entre los
trabajadores precarios. La vieja central sindical (COB) tampoco jugó el rol del
pasado, pero sus métodos huelguísticos dominaron el levantamiento y se
expandieron a sectores de la clase media afectados por la andanada derechista.
Las dos primeras
sublevaciones de Ecuador fueron encabezadas por los indígenas, mientras que en
la tercera rebelión predominaron los sectores urbanos. La masa de trabajadores
informales y pobladores humildes lideró en Venezuela, todas las movilizaciones que
doblegaron a la derecha.
Pero en los momentos
definitorios fue decisiva la acción de los trabajadores petroleros, que
derrotaron el ensayo golpista del 2002 junto a sectores significativos del
ejército. En el "argentinazo" del 2001 -a diferencia de los saqueos
de 1989- convergieron los desempleados que cortaban rutas (piquetes) con la
clase media expropiada por los bancos (cacerolas). Posteriormente se afianzó el
protagonismo de los asalariados, aunque ya no bajo el tradicional liderazgo de
la clase obrera industrial”.
Por su parte Atilio
Boron refiere como nuevos sujetos políticos los piqueteros en la Argentina, los
pequeños agricultores endeudados de México, los jóvenes y una variedad de
movimientos de inspiración identitaria (de género, opción sexual, etnia,
lengua, etc), los movimientos alterglobalización.
Cabría preguntarse si
la actual diversidad de sujetos potenciales del cambio puede tomarse como una
multiplicación de los sectores anticapitalistas, o más bien como una división o
resquebrajamiento del polo opuesto al capital. Consideramos que en el marco del
capitalismo, sea cual sea el Modelo Global de Acumulación Capitalista vigente,
la contradicción social principal es la que se da entre el capital y el
trabajo.
Todos los grupos
sociales que hoy se reconocen como potenciales sujetos del cambio coinciden en
un punto fundamental, todos –viven- de -su – trabajo, y todos ven como parte de
ese trabajo es expropiado de forma más o menos directa y sistemática por el capital.
En tal sentido, consideramos que la fragmentación económica y social que genera
el patrón de acumulación especulativo financiero y la pauta del mercado externo
y la desindustrialización no multiplica el factor revolucionario, sino que lo
dividen y lo separa estructuralmente.
Por tanto, si bien el
impacto del Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte
neoliberal cataliza el descontento social y en cierto margen las pretensiones
revolucionarias, el sujeto revolucionario es dividido, fragmentado y esparcido
por todo el sistema económico social. Es una situación donde se refuerza aún
más la alienación social y la percepción de individualidad que se traduce más
tarde en la competencia entre los propios supuestos sujetos revolucionarios y
en una perspectiva completamente egoísta de los mismos por sobrevivir.
La situación que
dibuja entonces este Modelo Global puede caracterizarse como de generadora de
descontento social y resquebrajadora de los nexos económicos, sociales y
políticos del factor revolucionario. Por otra parte, a esto debe sumarse una
funcionalidad sistémica adversa a cualquier tipo de cambio nacionalista y más
aún socialista. Es como se puede ver un contexto que brinda condiciones
objetivas – que para nosotros evidentemente más allá de la calamidad
socioeconómica – muy desfavorables para la realización de las premisas
materiales de la transición al socialismo.
Capítulo 11. Condiciones de realización de las premisas materiales en la
fase de transición intrasistema
Como analizamos en el
capítulo 8, la fase de transición intrasistema pudiera estar desarrollándose en
estos momentos. Sería necesariamente una transición que se extienda por más de
una década por todo el sistema capitalista mostrándose como crisis económicas y
financieras que esencialmente, es nuestra opinión, son sucesos de corrección de
las distintas variables del Modelo Global.
En el escenario de
transición intrasistema, la funcionalidad sistémica del capitalismo está en
plena y acelerada transformación, lo que de por sí no contribuye a la gestación
de procesos nacionalistas – revolucionarios, aunque tampoco atenta contra ellos,
es decir; se trata de una funcionalidad sistémica más bien neutral. Aquí el
impacto de las correcciones se dejan ver más a través de las crisis financieras
y económicas que obviamente afectan a los distintos países del sistema mundial;
pero tras esa influencia el reacomodo de las variables funcionales está
generando una futura nueva forma de dependencia económica y funcional de la
periferia al centro, y ese es el movimiento fundamental. Por tanto, a nivel de
funcionalidad sistémica durante la transición proproductiva comercial lo más
importante no es el presente inmediato sino el futuro previsible.
Para lo que si es
determinante el presente inmediato es para la funcionalidad subjetiva. Esto
porque se comienza a abandonar un Modelo Global típicamente Especulativo
Financiero de corte neoliberal que ha catalizado el descontento social, y
probablemente con ello los propósitos revolucionarios. Ahora, este proceso de
transición intermodelo global y sus traumáticas correcciones impacta nuevamente
sobre las masas sociales, lo que muy probablemente pudiera dinamizar aún más la
conciencia revolucionaria en la región.
Por tanto, el
escenario de transición intermodelo global proproductivo comercial se
caracteriza por continuar estimulando el factor subjetivo en un momento de
necesaria debilidad sistémica del capitalismo tanto central como periférico.
Este momento es sumamente favorable para la realización de las premisas
materiales de la transición al socialismo. Pocas veces el capitalismo muestra
tal debilidad sistémica y pocas veces puede haber más descontento social en el
régimen, es en este momento donde la vanguardia revolucionaria debe catalizar
toda la energía posible para acceder al Estado Nación.
El futuro previsible
es todavía más promisorio para los grupos revolucionarios que logren acceder al
Estado Nación durante la fase de transición intrasistema, o los que lo hayan
hecho desde el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal.
Esto porque muy probablemente al finalizar la transición intrasistema, el
régimen habrá conformado un Modelo Global de Acumulación Capitalista
típicamente Productivo Comercial en el que, si las fuerzas revolucionarias
están ya radicadas en el Estado, podrán pasar desde el actuar nacionalista
hacia el actuar socialista.
CAPÍTULO 12. Condiciones de realización de las premisas materiales en el
Modelo Global típicamente Productivo Comercial
12.1. La Funcionalidad
Sistémica
12.1 a. Patrón de
Acumulación
Como analizamos en el
capítulo 8, el Modelo Global que tendencialmente pudiera sustituir al actual
debe basarse en un patrón de acumulación productivo comercial. En cuanto a su
expresión en la periferia, este nuevo patrón de acumulación activará la dinámica
de la economía real, estimulará necesariamente tanto la demanda externa de
estos países como la demanda interna. En este sentido, puede vaticinarse un
incremento en el nivel de ocupación de estas naciones y nuevos intentos por
consolidar la base industrial de los países, cuestión no resuelta en la pasada
onda larga ascendente y que podría actuar como diferencia entre el
neokeynesianismo central y el periférico.
Los países
capitalistas periféricos encontrarán una situación económica favorable y más
potente y una mayor importancia en el sistema capitalista mundial. En tal
sentido, el grado de correspondencia en el capitalismo periférico se muestra
relativamente más elevado. Esta condición sirve de base material para emprender
procesos nacionalistas, de desconexión e incluso de transformación socialista.
El patrón de
acumulación productivo comercial, propicia que en la dinámica fuerzas
productivas – relaciones sociales de producción, el elemento más activo pase a
ser nuevamente las fuerzas productivas. Sólo en medio de una onda larga
ascendente, del dominio de un patrón de acumulación productivo comercial, las
fuerzas productivas sociales se muestran en todo su poderío revolucionario, y
quizás bastaría con que el factor subjetivo estuviese en consonancia con este
movimiento objetivo
Así, en el contexto de
este Modelo Global, la contradicción más urgente o directa se entabla entre la
acumulación productivo comercial capitalista por una parte y la acumulación
socialista por la otra. Es decir, la solución socialista aparece tanto a nivel
de contradicción esencial (dada entre el carácter cada vez más social de la
producción y el carácter permanentemente privado de la apropiación) como de
contradicción funcional (dada entre la acumulación productiva comercial
capitalista y la acumulación socialista).
12.1. b. Estado Nación
El Modelo Global de
acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial se caracteriza en
cuanto a la dimensión económica del Estado Nación por aplicar un paradigma
interventor, regulador y protector del proceso económico capitalista. Dígase el
Estado como una pieza clave en la reproducción del sistema económico
capitalista. Esto responde, como se ha explicado principalmente en la parte II
de este libro, a las exigencias objetivas del patrón de acumulación productivo
comercial.
Pero la regresión del
Estado al centro de la vida económica del capitalismo no bastará si esta ocurre
solamente en el capitalismo central. El Modelo Global de Acumulación
Capitalista necesita integrar funcionalmente tanto al centro como a la
periferia en un sistema único. En consonancia con un patrón de acumulación
productivo comercial el Estado debe garantizar la reproducción, regulación y
protección del ciclo económico capitalista, pero para que este ciclo sea
completo debe incorporar al Estado de las economías periféricas, de forma que
sea parte activa y determinante en el mismo paradigma productivo – comercial.
Tanto como en el
capitalismo central, el Estado en el periférico debe asumir el centro de la
economía si se intenta nuevamente potenciar la economía real en tales países.
Es opinión nuestra que uno de los principales problemas para el
repotenciamiento económico del Estado periférico está asociado a los procesos
de desnacionalización que se dieron durante las casi tres décadas de Modelo
Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal. Pero este más
que un reto económico o histórico, consideramos que es un problema político.
La desnacionalización
fue principalmente la acción oportunista practicada por las ETNs ante la
debilidad estructural, el servilismo y el mimetismo de los Estados Naciones
periféricos y las burguesías locales asociadas al capital financiero
transnacional. Procesos reales de nacionalización como los que se han
practicado en Bolivia, Argentina, Venezuela y Ecuador en los últimos años, aún
considerando las importantes diferencias entre estos países; son una prueba
evidente de que los países periféricos pueden revertir la desnacionalización de
sus recursos y empresas fundamentales cuando al frente se sitúan gobiernos y
segmentos de la burguesía en unos y en otros grupos sociales, de un alto
espíritu nacionalista.
Consideramos que en la
misma medida en que puede afirmarse que la transnacionalización es una
tendencia no acabada en el desarrollo del sistema capitalista contemporáneo, la
desnacionalización es una tendencia no consumada y mucho menos consistente en
el plano histórico – objetivo que la transnacionalización. Así, el problema de
la desnacionalización – nacionalización se refiere a la reversión del poder
económico estatal transferido groseramente hacia el sector externo de la
economía nacional. Igual lógica puede ser planteada en torno a la
nacionalización de la capacidad de regulación económica por parte del Estado.
La nacionalización de
la capacidad reguladora del Estado periférico se trata principalmente del
control de las políticas macroeconómicas. Principalmente el manejo soberano de
la políticas macroeconómicas orientadas a potenciar la acumulación productiva y
elevar la demanda efectiva del sistema, elementos centrales del crecimiento
económico marginados casi totalmente por el dogma neoclásico – neoliberal.
Se trata también de
practicar una política fiscal redistributiva, orientada a mitigar el ya clásico
problema estructural de inequidad en el ingreso que caracteriza las regiones
subdesarrolladas, principalmente a América Latina. Una política de este tipo contribuiría
a potenciar el consumo de las masas sociales y promovería la inversión en el
sistema económico conllevando por fin al crecimiento del mismo. Se trata
también de la regulación en el sistema monetario financiero nacional,
seriamente desarticulado y desregulado por el Modelo Global de corte neoliberal
ocasionando en nombre de la eficiencia fugas masivas de capitales de las
naciones periféricas. Lo referido al manejo de las inversiones de capital
foráneo ya lo tratamos arriba pero se corresponde también a la perspectiva en
que el Estado puede regular la economía nacional.
Por otra parte, aún
bajo un esquema de acumulación productivo comercial las naciones periféricas
necesitarán inversiones de capital foráneo, cuyo origen puede ser estatal,
privado o de instituciones supranacionales, en este tercer caso, proveniente de
los Organismos Financieros Internacionales (OFIs). Esto parecería reproducir
los mismos esquemas de dominación imperialista. En realidad, el Modelo Global
típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano no elimina las
relaciones de dominio, dependencia y explotación imperialistas, pero
necesariamente deben transformarse para poder conservarse vivas. Con la
asimilación de un Estado Nación potente en la periferia el manejo o regulación
de esas inversiones de capital foráneo pondrá un importante coto a la
intervención y manipulación foránea en la economía nacional.
Cierto que nada
asegura definitivamente esta situación, pero al menos las condiciones
necesarias estarían más creadas para una verdadera regulación de las
inversiones foráneas y la participación en general de los Organismos
Financieros Internacionales en las economías periféricas gracias al
fortalecimiento del Estado periférico en el plano económico. Razonamos que
estos procesos de nacionalización, si bien pueden afectar directamente los
intereses del capital transnacional en los países periféricos, son por otra
parte importantes debido a que garantizan la funcionalidad global del sistema
capitalista.
Por otra parte, y
avalando el repotenciamiento del Estado, puede plantearse que, históricamente
está demostrado que en el caso específico de América Latina el progreso
económico y social sólo ha sido posible cuando el Estado ha asumido el centro
de la vida económica y social de la nación, por lo que la tarea incumplida y
pendiente del desarrollo de esta región propicia, demanda o exige objetivamente
la participación estatal en la economía.
En el capitalismo
central el Estado garantizaría la correcta marcha del proceso socioeconómico,
el equilibrio global. Pero el problema en América Latina no es de equilibrios,
es de estructuras atrasadas y dependientes. Un problema como este demanda como condición
necesaria la participación plena y activa del Estado en la economía para
relanzar y apuntalar el proceso de acumulación capitalista.
El patrón de
acumulación productivo comercial a regir impone a título de necesidad la
reconstrucción del mercado interno como un elemento fundamental para el logro
del crecimiento económico. En la misma medida que esto se relaciona con la
necesidad de potenciar el proceso de reindustrialización del capitalismo
periférico, el proteccionismo estatal vía aranceles se verá incrementado.
Sucederá esto en un momento en que el norte también practica tal criterio.
Igualmente ya lo venía haciendo bajo el Modelo Global típicamente Especulativo
Financiero de corte neoliberal, la diferencia está en que bajo el Modelo Global
típicamente productivo comercial de corte neokeynesiano será declarado y los
países subdesarrollados también lo practicarán.
Consideramos que en
relación con el paradigma neoliberal, el Estado neokeynesiano brinda
condiciones más favorables para el proceso de transición al socialismo.
Por cuestiones
objetivas, prácticas, el acceso al Estado neokeynesiano significa un acceso a
un Estado con altos niveles de propiedad pública, con una economía altamente
nacionalizada, con palancas importantes para manejar la economía hacia
direcciones prefijadas, con mecanismos de regulación y defensa ante el sector
externo de la economía; es en definitiva, heredar verdaderamente la nación,
cuestión que bajo el Modelo Global de corte neoliberal podría ser, o sólo un
acto de cambio de dirección política sin gran trascendencia real, o en el mejor
de los casos, el inicio de un largo camino de nacionalizaciones forzadas que
pudieran agotar las energías del naciente gobierno instalado en el Estado.
Al mismo tiempo, el
Estado neokeynesiano significaría una expresión más completa y funcional de
poder económico de la burguesía periférica que el Estado neoliberal. Esto es
favorable para los propósitos revolucionarios dado que el Estado Burgués es la
antípoda dialéctica de las clases y grupos explotados por el capital, por lo
que es conveniente desde el punto de vista objetivo y dialéctico un Estado
estructural y funcionalmente fuerte. Así, lo cuantitativo tiene más
probabilidades de transformarse en algo cualitativamente diferente.
12.1. c. Sistema Monetario Financiero Internacional
El primer rasgo
general del Sistema Monetario Financiero Internacional neokeynesiano (SMFINK)
es el de ser proproductivo comercial. El SMFI dejará de actuar como centro del
sistema económico y mecanismo gigantesco de valorización para convertirse en
irradiador de recursos para la actividad económica real y facilitador de la
valorización del capital en esa vertiente de la economía capitalista. Esta
condición precisa de desinflar la actividad especulativa financiera que se da
en el mismo, cuestión que pudiera suceder de forma paulatina o violenta, no se
puede predecir con claridad el desenlace, pero si su probable ocurrencia.
Se trata de un SMFI
regulado por los Estados Nación. Esto en dos sentidos. Primero, se refiere a
regulado en un sentido global; ya no sería un sistema autogobernado ni
automático, dejado a la buena de la especulación monetaria como mecanismo ideal
de regulación, sino que demandará la acción consciente de instituciones,
organismos y Estados para su manejo. No se tratará de una regulación realmente
democrática, será la regulación del capitalismo Monopolista de Estado
Transnacional y no otra cosa; pero regulación al fin que siempre significa
estabilidad, previsibilidad, y cierto orden funcional.
La segunda dimensión
de la regulación es la que ocurre a nivel de inserción de cada economía a este
SMFINK. Si en el SMFI de corte neoliberal el contacto de los países –
principalmente los periféricos - con este sistema era esencialmente
desprotegido, desregulado y enteramente condicionado, ahora el SMFINK habrá por
necesidad que imponer un mecanismo de contacto donde el Estado periférico
tendrá mayores poderes.
Esto último responde a
la naturaleza del mecanismo de corrección de la balanza de pagos del SMFINK.
Este sistema responde a las exigencias del proceso económico real, y se sabe
que el Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano tiene
en los saldos de las cuentas externas una de las fuentes de su corrección
macroeconómica.
Esto hace que el
sistema de flotabilidad de las tasas de cambio – típicamente neoliberal – ceda
en importancia al mecanismo de corrección mediante la variación en el ingreso
nacional y para esto los países deben procurar corregir sus desequilibrios
externos mediante operaciones de economía real. No es sólo la lógica del SMFI,
es la exigencia del patrón de acumulación productivo comercial. Así, el SMFINK
es básicamente un sistema que da a los Estados periféricos la capacidad de
regular su relación con él.
Por lo tanto, la
regulación en el SMFINK se refiere tanto a lo global como a la necesaria
regulación estatal nacional que va a poner un límite a la actividad de aquellos
agentes especuladores, o al menos va a brindar las condiciones necesarias para
eso.
Debido a estas
características de la regulación estatal el SMFINK no aparece ya como un
sistema compacto, autónomo, con leyes de gravitación propias que arrastran a
las economías periféricas a su lógica de valorización especulativa; ahora este
aparece más como la sumatoria de las partes, como un mecanismo donde cada una
de sus partes puede, hasta cierto punto, decidir su participación en él. Esto
se traduce en la posibilidad material del capitalismo periférico de realizar
una práctica económica mucho más soberana que bajo el SMFI neoliberal.
El SMFINK será en
primer lugar un sistema proproductivo. En este sentido propiciará que tanto las
economías capitalistas centrales como las periféricas y el capitalismo global
en su conjunto, pueda desarrollar su cauce “natural”, “revolucionario”; donde las
fuerzas productivas estén en constante desarrollo. Esta situación haría que el
SMFINK además de alimentar el patrón de acumulación productivo comercial esté
también inyectando poder al grado de correspondencia, esté llevando al
capitalismo a desarrollar sus propias contradicciones básicas en el proceso de
producción de la riqueza y acelerando así la preparación de las premisas
materiales del proceso socialista.
El carácter de Sistema
regulado importa en tres momentos para la realización de las premisas
materiales de la transición al socialismo: 1. Se da una transferencia
importante de poder y capacidad económica desde el SMFI hacia el Estado Nación
Periférico, 2. Tal transferencia fortalece el Estado Nación como variable
funcional del sistema capitalista, 3. Así se da base a que un acceso
revolucionario a tal Estado esté precedido por un contacto regulado de la
economía nacional al SMFI, lo que fortalece absolutamente la situación de dicho
Estado portador de un gobierno revolucionario.
Por lo tanto, el
carácter de Sistema regulado tributa positivamente a la realización de las
premisas materiales de la transición al socialismo tanto al incentivar las
fuerzas productivas – el Estado Nación prioriza objetivos nacionales -,como al
fortalecer la variable Estado Nación y brindar así una institución con poder
efectivo sobre los destinos de la nación.
En definitiva,
consideramos que esta tercera variable funcional del Modelo Global de
Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial brinda condiciones
objetivas más propicias para la realización de las premisas materiales de la
transición al socialismo.
12.1. d. Cuerpo Social
– Institucional - Político.
Esta variable
funcional del capitalismo periférico tiene en su desarrollo un componente
histórico acumulativo irreversible. En tal sentido hay elementos de esta
funcionalidad con los que siempre hay que contar y no responden a
circunstancias específicas que puedan eliminarse con un cambio de Modelo
Global. Sin embargo, consideramos que en un alto grado esta funcionalidad si es
influida por el ciclo funcional. Es decir, no es un comportamiento totalmente
definitivo o irreversible, sino que en cierto espacio está matizado o
condicionado por la presencia de algún Modelo Global de Acumulación
Capitalista.
En la estructura del
Modelo Global de Acumulación Capitalista la variable funcional Cuerpo Social –
Institucional – Político está altamente determinada por la variable funcional
Patrón de Acumulación, por lo que muchas de las características y procesos de
esta funcionalidad responden, en última instancia, al patrón de acumulación
vigente. Por tanto, en un grado significativo, muchas de sus características
observadas son tan duraderas como el patrón de acumulación que más
profundamente las condiciona.
En las condiciones de
un Modelo Global típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano, esta
variable brindará una base mucho más integrada materialmente que favorecerá la
organización y movilización política de las clases trabajadoras que tendrán más
realidad como clase social, en la medida que el proceso productivo se potencie
la importancia de la clase obrera se hace mayor por lo que sus objetivos
políticos aparecerán con más fuerza y respaldo en las condiciones económicas de
la sociedad, de la misma forma ganará en importancia el sector del proletariado
industrial, antítesis clásica del capital aunque no ya la única.
Se da así, un proceso
mediante el cual la situación económica y social de la clase trabajadora se
expone más a la explotación económica directa del capital, pero en comparación
con la era neoliberal ser explotado directamente por el capital puede ser una
buena noticia para los trabajadores, al tiempo que recobrarán su rol natural de
contrarios dialécticos de la burguesía, aunque como dijimos en el Capítulo I,
esto no se traduzca necesariamente en su conciencia de clase explotada llamada
a realizar la revolución socialista.
12.2. La Funcionalidad Subjetiva
Para analizar el tema
subjetivo debemos valorar una cuestión. Siguiendo la lógica del ciclo
funcional, al Modelo Global típicamente Productivo Comercial arriban tres
grupos de países periféricos: 1. Los que bajo el Modelo Global de corte
Neoliberal registraron procesos nacionalistas – revolucionarios; 2. Los que
registraron procesos nacionalistas burgueses; y 3. Los que mantuvieron el
status quo capitalista y sólo transitaron junto al ciclo funcional.
Los países que
incubaron procesos nacionalistas revolucionarios, tienen ahora la posibilidad
de cerrar el ciclo de la revolución socialista. Lo que comenzó siendo un
proceso nacionalista puede convertirse en un proceso socialista. El patrón de
acumulación del Modelo Global vigente favorece la transformación socialista; el
Modelo Global vigente propicia el reforzamiento del Estado Nación, el SMFI
actúa en consonancia con los procesos nacionalistas y productivos. Es decir, el
nuevo Modelo Global es un escenario más favorable en el plano objetivo para la
transformación socialista.
Los países que
incubaron procesos nacionalistas burgueses y los que mantuvieron el status quo
tienen una perspectiva diferente. Aún en estos las fuerzas revolucionarias no
están en el poder.
El Modelo Global de
Acumulación Capitalista típicamente Productivo Comercial se sustenta en una
onda larga ascendente. Esto, además de la propia funcionalidad macroeconómica
de este tipo de Modelo Global, garantiza niveles de vida relativamente elevados
para un número importante de individuos a escala mundial.
En tal sentido, es muy
lógico esperar una especie de distensión entre los grupos sociales y
básicamente entre el capital y el trabajo en sus diferentes formas de
manifestación. Por tanto, un primer punto es reconocer que el Modelo Global
típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano actuará atenuando el
potencial revolucionario de los grupos trabajadores.
Por otra parte, el
tipo de patrón de acumulación empleado genera un impacto en el cuerpo social,
institucional y político que termina generando elevados niveles de
funcionalidad orgánica, coherencia y conexión. Esto es un piso firme para la
organización de las clases trabajadoras, cosa muy importante en la persecución
del objetivo revolucionario.
Al mismo tiempo, estos
países periféricos donde no se dieron procesos revolucionarios, gozarán de las
mismas condiciones de funcionalidad sistémica que aquellos en donde si se han
dado. Es decir, aún cuando no se exploten efectivamente hay condiciones objetivas
más propicias para la transformación socialista.
En definitiva, la
situación en estos países se traduce en: funcionalidad sistémica apropiada para
la realización de las premisas materiales, funcionalidad social, institucional
y política apropiada para la realización de las premisas materiales; pero, una
funcionalidad subjetiva expresada en la conciencia revolucionaria bastante
distendida por las nuevas condiciones de vida.
Capítulo 13. Los movimientos revolucionarios
13.1. Generalidades
Todo este libro ha
sido escrito bajo el concepto de priorizar las relaciones, tendencias y fuerzas
económicas por sobre las políticas o subjetivas. El costo de este procedimiento
pudiera ser que nos tilden de deterministas económicos. Sin embargo, creemos
que la historia del siglo XX ha tenido su eje central más en las
contradicciones internas del régimen de producción capitalista que en la lucha
de clases. De hecho, las grandes transformaciones sobre todo de los últimos
cincuenta años no han tenido como protagonistas la lucha de clases.
¿Significa esto la
anulación del marxismo como guía para interpretar la realidad y transformarla
en el contexto actual? Bueno, si fuésemos ortodoxos diríamos que sí, pero como
no lo somos consideramos que no. Al final, toda esta investigación que hemos expuesto
en este libro se apoya en concepciones marxistas, en un método de análisis
marxista, en el estudio de tendencias descubiertas y fundamentadas por Marx. La
lucha de clases no es el único motor de la historia, hemos visto cuánto puede
influir la misma dinámica de la cuota de ganancia al menos en el capitalismo de
los últimos 150 años. Simplemente en épocas históricas hay fuerzas más
decisivas y ponentes que otras. La lucha de clases no esta entre las más
potentes, de hecho, si han ocurrido estas transiciones intermodelos globales es
porque la lucha de clases lo ha permitido.
De modo que no hemos
sido nosotros los que hemos preferido por elección científica hacer abstracción
del rol de la lucha de clases, ha sido la propia realidad histórica de las
últimas décadas la que ha hecho abstracción de ella, nosotros simplemente tomamos
nota de ello y teorizamos desde ese supuesto.
De cualquier forma,
somos los primeros en comprender que no habrá cambio revolucionario, que no
habrá transición al socialismo si no hay una vanguardia política que lidere y
realice en definitiva este proceso. Ningún mecanismo automático lo logrará por
sí solo. Pero, el concebir una lucha de clases prácticamente inexistente, nos
lleva a tratar el factor revolucionario como una variable subordinada,
dependiente a la dinámica de los Modelos Globales de Acumulación Capitalista,
no por elección teórica, sino porque así se comporta en la realidad. Lo que
analizaremos en este capítulo es cómo deben actuar las fuerzas revolucionarias
existentes - y no damos por supuesto que existan fatalmente en cada país y
momento - ante los distintos escenarios que recrean los Modelos Globales de
Acumulación Capitalista en su movimiento. Para el caso del capitalismo
periférico esto es aún más pertinente porque estos Modelos Globales no se
diseñan e implementan en estos países, sino que sus naciones son arrastradas a
una dinámica universal que imponen desde el centro estos Modelos Globales. Es
decir, para las fuerzas revolucionarias de la periferia los Modelos Globales
son un dato objetivo, pueden ignorarlos, pero ellos siempre tendrán un fuerte
efecto.
No consideramos estar
diseñando una teoría general sobre la acción revolucionaria o la lucha de
clases. Simplemente estamos con este capítulo haciendo un colofón coherente con
todo nuestro sistema de pensamiento, hemos llegado al momento en que nos interesa
precisar cómo debe actuar el potencial sujeto histórico del cambio ante los
embates objetivos de la dinámica global del capitalismo contemporáneo. Tanto
como en el esto de este libro, las discrepancias podrán ser muchas, sólo hemos
pretendido ser coherentes y fieles a nuestra propia concepción global.
13.2. En el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero
Por lo que pudimos ver
en los capítulos anteriores, el Modelo Global típicamente Especulativo
Financiero se caracteriza por establecer una funcionalidad sistémica adversa al
sujeto revolucionario. ¿Qué hacer en estas condiciones? El primer paso es bien
difícil, se trata de concientizar, de convertir de clase en sí en clase para sí
a todos los que viven de su trabajo y que aparecen materialmente dispersos y
cotidianamente en franca competencia. Se trata de crear entre todos el sujeto
histórico del cambio que no existe como categoría vacía a la que hay que dar
contenido, sino como necesaria construcción histórica, real, práctica. Es
convertir el potencial sujeto histórico del cambio en sujeto real del cambio.
Esta tarea consideramos queda en manos de los intelectuales de izquierda,
capaces de interpretar y hacer saber a todos estos grupos potencialmente
revolucionarios la dinámica histórica de la sociedad capitalista y el lugar que
en ella ocupan.
Si se logra dotar de
autoconciencia a estos grupos potencialmente revolucionarios, creemos que dos
cosas pueden hacerse en el contexto del Modelo Global típicamente Especulativo
Financiero de corte neoliberal.
Primero, los grupos
sociales potencialmente revolucionarios deben dirigir el proceso revolucionario
hacia la toma del Estado Nación, o al menos a lo que este Modelo Global ha
dejado de él en la periferia. Tal toma del Estado Nación ocurrirá por las vías específicas
que se den en cada país. Si se logra alcanzar el poder político de la nación,
estos gobiernos han de practicar un fuerte proceso de nacionalización tanto de
la gran propiedad como de la capacidad de regulación económica, política,
social e institucional del Estado.
Básicamente se trata
de reparar o reconstruir el Estado Nación. Esto, a primera vista parece romper
con la prédica marxista leninista clásica de acceder al Estado para destruirlo,
pero ciertamente, antes de destruirlo valdría la pena reconstruirlo, pues está
demasiado disperso.
Así, bajo un Modelo
Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero, un paso
realmente revolucionario por parte de quienes tomen el poder es llevar al país
al menos a un funcionamiento socioeconómico y político que si bien aún no rompe
con la lógica del capital, al menos si rompe con la lógica de su Modelo Global
vigente. Esta práctica por sí sola la consideramos incapaz de hacer colapsar al
Modelo Global vigente a escala mundial, pero si varios países periféricos se
integran bajo esta misma línea de acción, entonces la lógica del Modelo Global
puede verse comprometida, sobre todo si se trata de países relativamente
importantes. Es decir, la ruptura de una pieza del Modelo Global, multiplicada
en varias piezas puede llevar al traste con la incapacidad del Modelo Global de
continuar funcionando a escala mundial.
Si se logra la ruptura
definitiva del Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente
Especulativo Financiero, el sistema se verá obligado a acelerar la conformación
de un Modelo Global típicamente Productivo Comercial, que brinda otro género de
condiciones para la realización de las premisas materiales. No consideramos que
las revoluciones periféricas, aún siendo varias puedan llevar al sistema
capitalista al colapso definitivo, pero un cambio más o menos forzado de Modelo
Global no es poca cosa. Resumiendo el primer punto, se trata de tomar el poder
político y comenzar un proceso de desconexión parcial nacionalista que si se
acompaña de varios países puede poner en crisis al Modelo Global y acelerar su
sustitución. Lo segundo que puede hacerse, aunque menos espectacular, es
desgastar la legitimidad del poder capitalista desde abajo, dígase sin poseer
el poder político. Estamos hablando de luchas sociales, protestas,
manifestaciones, huelgas; todo tipo de acciones que pongan en entredicho la
lógica pura y la normalidad que en el plano institucional establece un Modelo
Global típicamente Especulativo Financiero de corte neoliberal. Así, aún si no
se logra alcanzar el poder político, se mantendrá una presión constante que
puede terminar por al menos catalizar la crisis del Modelo Global en varios
países y finalmente en su totalidad. Acá es clave no confundir la necesidad con
virtud. No consideramos que exista forma definitiva de transformación real de
la sociedad sin el control del Estado Nación por las fuerzas revolucionarias,
por lo que la toma del poder político debe ser objetivo permanente de estas
fuerzas.
13.3. En el Modelo
Global típicamente Productivo Comercial.
Aquí, al igual que
bajo el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero, el primer paso es
concientizar al sujeto histórico del cambio. Debe resaltarse que aún cuando se
trate de un escenario que brinda condiciones materiales más propicias para el cambio
revolucionario, este no ocurrirá si están ausentes las fuerzas subjetivas del
mismo. Es importante retomar en éste aspecto a Gramsci cuando refiere: “el
automatismo histórico de ciertas premisas (la existencia de ciertas condiciones
objetivas) es potenciado políticamente por los partidos y los hombres capaces:
su ausencia o deficiencia (cuantitativa y cualitativa) vuelve estéril al mismo
automatismo (que por lo tanto no es automatismo). Las premisas existen en
abstracto, pero las consecuencias no se realizan porque falta el factor
humano”.
¿Qué puede mover ahora
a los trabajadores beneficiados a renunciar a sus “conquistas”, a actuar como
el que “nada tiene que salvaguardar” y enfrentar al capital? La razón de más
peso sería, en nuestra opinión, el hacerles entender que el sistema puede repetir
un nuevo cambio de Modelo Global, y con ello todas sus ventajas y la de sus
hijos desaparecerían.
Los intelectuales y
los líderes más avezados deben tener conciencia de que la supuesta mejoría para
muchos trabajadores puede ser pasajera, como mismo lo será la coyuntura
paradójicamente favorable que da el sistema capitalista a la realización de las
premisas materiales. Ante esto, acceder al Estado Nación es un paso fundamental
para garantizar el futuro de la nación y sus ciudadanos ante un eventual cambio
de Modelo Global. El socialismo debe ser entendido como la única opción de
escapar a la barbarie capitalista que periódicamente se expande sobre los
trabajadores del mundo entero con mayor fuerza.
Bajo el Modelo Global
típicamente Productivo Comercial de corte neokeynesiano podrán acometerse dos
grandes tareas que bajo el Modelo Global típicamente Especulativo Financiero de
corte neoliberal es bien difícil pudieran darse. Estamos hablando de una ofensiva
nacionalizadora de amplio alcance y profundidad, y el inicio de la transición
socialista. Los ritmos y los tiempos van a estar gobernados por la capacidad de
liderazgo de quienes guíen el proceso, por el juego de fuerzas políticas y
económicas tanto internas como externas, así como por los intereses concretos
de cada nación. Sólo una práctica consciente y revolucionaria podrá asumir todo
lo que de positivo aporta este Modelo Global de Acumulación Capitalista para la
realización de las premisas materiales de la transición al socialismo.
CONCLUSIONES
Un trabajo como este
es natural que tenga muchas lecturas finales, que se extraigan juicios
teóricos, e incluso ideológicos y de connotación política que estarán siempre
signados por el sistema de pensamiento de cada persona que lo estudia. En vano
pretenderíamos suponer que algunos lectores llegarán a las mismas conclusiones
y de la misma forma a que nosotros hayamos podido llegar. Ante la impotencia
que esto significa, y convencidos de que nunca podríamos barrer todas las
implicaciones y desprendimientos de este trabajo, hemos preferido exponer sólo
lo que consideramos conclusiones más evidentes surgidas de nuestra
investigación. Las segundas interpretaciones, las conclusiones filosóficas o
epistemológicas se las dejamos a nuestros lectores.
De la parte I.
Las premisas
materiales de la transición al socialismo se generan en el sistema capitalista.
Estas se expresan en los procesos de concentración, centralización y
socialización del capital, la propiedad y la producción; en el recrudecimiento
de las contradicciones económicas y sociales durante las crisis; en la génesis
y consolidación del Capitalismo Monopolista de Estado; en el grado de
desarrollo de la acumulación capitalista; en el grado de concentración de poder
económico y político en el Estado Nación; en el desarrollo de la ciencia y la
técnica. Todos estos elementos materiales, deben acompañarse del factor
consciente de la transformación histórica, representado en la acción
revolucionaria de los trabajadores y otras fuerzas anticapitalistas.
Con el advenimiento
del imperialismo y la consolidación del sistema mundial de explotación
capitalista; las premisas materiales de la transición socialista se diseminan
por todo el sistema capitalista, creándose así la posibilidad de la transición
socialista también en la periferia. Al considerarse que la transición
socialista puede y debe ser tratada en la periferia, debe tomarse en cuenta el
movimiento de la totalidad capitalista que contiene funcionalmente a la
periferia y con ello condiciona las premisas materiales de la transición al
socialismo.
De la parte II.
El sistema capitalista
como totalidad se desenvuelve en base a tres niveles fundamentales. El nivel
esencial, que tiene como variable central las mutaciones en torno a la forma
que asume la propiedad privada, como fuerzas motrices los procesos de concentración
y socialización de la producción, el capital y la propiedad y como expresión
histórica la sucesión de fases y estadios de desarrollo capitalista. El nivel
de comportamiento de la valorización del capital, que tiene como variable
central el comportamiento a largo plazo de la cuota de ganancia, como fuerzas
motrices los procesos de generación – aplicación – asimilación de un nuevo
paradigma tecnológico y una serie de factores extraeconómicos, expresándose
históricamente bajo la forma de ciclos económicos cortos y largos. El nivel
funcional, que tiene como variable central el comportamiento a largo plazo del
patrón de acumulación, sus fuerzas motrices están dadas en la correspondencia
fuerzas productivas – relaciones sociales de producción y la dinámica de la
cuota de ganancia; y se expresa históricamente en la sucesión recurrente y
periódica de Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Los tres niveles
están orgánicamente interrelacionados y responden en última instancia a las
exigencias de la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de
producción.
El Modelo Global de
Acumulación Capitalista aparece como la estructura sistémica que genera el
capitalismo para propiciar la valorización, acumulación y reproducción del
capital social, garantizando así la reproducción del sistema en su conjunto. Es
una estructura que integra dialécticamente en su funcionamiento a todas las
economías y sistemas aislados, haciéndolos funcionar acordes a un requerimiento
tipo a escala de sistema mundial. En la estructura interna del Modelo Global se
registran las variables esenciales y de comportamiento del sistema, y se
complementa con las variables funcionales o propias del Modelo Global, siendo
estas: 1. Patrón de acumulación del capital social; 2. Dimensión económica del
Estado – Nación; 3. Naturaleza y rol del Sistema Monetario Financiero
Internacional; 4. Cuerpo Social – Institucional – Político. Al interior del
Modelo Global, todas las variables funcionales se ajustan orgánicamente a un
funcionamiento tipo establecido por la variable patrón de acumulación.
Se da en el desarrollo
histórico del capitalismo, una tendencia a un movimiento cíclico o recurrente
en torno a los Modelos Globales de Acumulación Capitalista. Esto se expresa
concretamente en un movimiento del tipo: dominio de un Modelo Global de Acumulación
Capitalista típicamente Productivo Comercial, fase de transición intermodelo
global, generación y consolidación de un Modelo Global de Acumulación
Capitalista típicamente Especulativo Financiero, fase de transición intermodelo
global, etc… A este movimiento lo denominamos ciclo funcional del capitalismo y
está condicionado materialmente por el comportamiento a largo plazo de la cuota
de ganancia. El ciclo funcional ha sido uno de los causantes de que el sistema
capitalista haya logrado, al menos en el mediano plazo histórico, sustituir las
transiciones intersistema por transiciones intrasistema.
El sistema de
contradicciones del sistema capitalista, así como sus probables soluciones, es
afectado objetivamente por la presencia del ciclo funcional. Las
contradicciones esenciales del sistema, que son las generadas en el nivel
esencial de desenvolvimiento, tales como las que se establecen entre el
carácter cada vez más social de la producción y el carácter permanentemente
privado de la apropiación, el Estado como capitalista global y como regulador
social simultáneamente, la clase obrera como generadora de la riqueza y la
clase capitalista como clase que se la apropia; son complementadas por las
contradicciones funcionales, tales como la contraposición entre la acumulación
productiva comercial y la acumulación especulativa financiera, entre el Estado como
ente activo, regulador y el Estado como ente pasivo, desregulador; entre el
cuerpo social como ente coherente, integrado, funcional y el cuerpo social como
ente desintegrado, fragmentado. Sólo en determinadas circunstancias,
propiciadas por el ciclo funcional del capitalismo, las contradicciones
esenciales y funcionales expresan simultáneamente la solución intersistema como
relativamente más lograble.
De la parte III.
Cada uno de los
niveles de desenvolvimiento global capitalista guarda una relación específica
con las premisas materiales de la transición al socialismo. El nivel esencial
las genera. Su influjo es acumulativo e irreversible, de modo que cada nueva y
superior fase y estadio de desarrollo capitalista significa una presión
acumulativa mayor para la realización de las premisas materiales. El nivel de
comportamiento acelera o enlentece cíclicamente la preparación de las premisas
materiales; su influjo es contradictorio, debido a que contrapone el
comportamiento económico del sistema y la proyección de la acción subjetiva. El
nivel funcional condiciona la realización de las premisas materiales debido a
la imposición que realizan los Modelos Globales de Acumulación Capitalista de
un tipo específico de funcionalidad capitalista.
La funcionalidad
capitalista se concreta en la funcionalidad sistémica y la funcionalidad
subjetiva. La funcionalidad sistémica contiene la fase y estadio de desarrollo
capitalista, la coyuntura del ciclo económico, el grado de correspondencia
entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de producción, el grado
de fortaleza y funcionalidad económica del Estado Nación, el grado de
funcionalidad social, institucional y política, así como el sistema de
contradicciones asociadas a la acumulación, el Estado y el cuerpo social,
político e institucional. Estos elementos condicionan la realización de las
premisas materiales de la transición socialista dado que configuran: el
despliegue de las contradicciones del proceso de producción capitalista, la capacidad
económica con que cuenta la nación para un proceso de ruptura, el poderío y la
capacidad económica del Estado Nación, las condiciones materiales que sustentan
la organización política de los grupos potencialmente revolucionarios, las
contradicciones más inmediatas de la racionalidad capitalista vigente y la
naturaleza probable de sus soluciones; así como la funcionalidad subjetiva y
específicamente las proyecciones políticas - revolucionarias – transformadoras
de los sujetos potencialmente revolucionarios.
El ciclo funcional del
capitalismo propicia que tanto los elementos integrantes de la funcionalidad
sistémica como la subjetiva muestren un comportamiento recurrente, cíclico o
periódico, ajustados a la naturaleza específica del Modelo Global de Acumulación
Capitalista dominante, generando así condiciones necesariamente cambiantes,
recurrentes o cíclicas en torno a las condiciones de realización de las
premisas materiales. Esto indica una especie de ciclo en torno a las
potencialidades históricas de la transición socialista periférica, condicionada
en lo material por el ciclo funcional del capitalismo.
Los Modelos Globales
típicamente Especulativos Financieros establecen condiciones de funcionalidad
sistémica que enlentecen relativamente la preparación de las premisas
materiales, esto debido a que ralentiza el despliegue de las contradicciones
del proceso de producción capitalista, disminuye la capacidad económica con que
cuenta la nación para un proceso de ruptura, debilita el poderío y la capacidad
económica del Estado Nación, resquebraja las condiciones materiales que
sustentan la organización política de los grupos potencialmente revolucionarios
y establece un sistema de contradicciones funcionales cuya solución más
probable queda en los marcos del sistema capitalista. Todo esto al tiempo que
establecen condiciones de funcionalidad subjetiva que aceleran relativamente
las proyecciones transformadoras – revolucionarias de los sujetos
potencialmente revolucionarios.
Los Modelos Globales
típicamente Productivos Comerciales establecen condiciones de funcionalidad
sistémica que aceleran relativamente la preparación de las premisas materiales,
esto debido a que acelera el despliegue de las contradicciones del proceso de
producción capitalista, aumenta la capacidad económica con que cuenta la nación
para un proceso de ruptura, fortalece el poderío y la capacidad económica del
Estado Nación, consolida las condiciones materiales que sustentan la
organización política de los grupos potencialmente revolucionarios y establece
un sistema de contradicciones funcionales cuya solución intersistema, se hace
más factible. Todo esto al tiempo que establecen condiciones de funcionalidad
subjetiva que enlentecen relativamente las proyecciones políticas –
transformadoras de los sujetos potencialmente revolucionarios.
Se da una situación
contradictoria donde los Modelos Globales típicamente Especulativos Financieros
generan condiciones de funcionalidad sistémica relativamente adversas y de
funcionalidad subjetiva relativamente favorables para la realización de las premisas
materiales, mientras los Modelos Globales típicamente Productivos Comerciales
establecen condiciones de funcionalidad sistémica relativamente favorables y de
funcionalidad subjetiva relativamente adversas para la realización de las
premisas materiales. Esta situación contradictoria debe ser atendida por la
acción consciente revolucionaria.
GLOSARIO
• Nivel esencial del
desenvolvimiento capitalista: Tiene como variable central las mutaciones en
torno a la forma que asume la propiedad privada, como fuerzas motrices los
procesos de concentración y socialización de la producción, el capital y la
propiedad y como expresión histórica la sucesión de fases y estadios de
desarrollo capitalista. Siendo estas: fase 1: capitalismo premonopolista, fase
2: capitalismo monopolista. Los estadios de desarrollo los ubicamos dentro de
la fase 2, y son por orden cronológico los siguientes: capitalismo monopolista
privado, capitalismo monopolista de estado, capitalismo monopolista de estado
transnacional.
• Capitalismo
Monopolista de Estado Transnacional. Estadio de desarrollo capitalista
perteneciente a la fase monopolista de desarrollo capitalista. Comienza su
conformación a partir de la década de los setenta del siglo XX. Expresa la
interpenetración de la propiedad privada monopolista transnacional y la
propiedad del Estado. Expresa además la complementación del poder económico y
político de los monopolios transnacionales y el poder económico, político y
militar del Estado. Expresa también un incipiente mecanismo de regulación
económico capitalista transnacional, que tendrá en el Estado, los monopolios
transnacionales y los organismos e instituciones supranacionales (BM, FMI, OMC,
etc.) sus elementos centrales.
• Nivel de
comportamiento de la valorización del capital: Tiene como variable central el
comportamiento a largo plazo de la cuota de ganancia, como fuerzas motrices los
procesos de generación – aplicación – asimilación de un nuevo paradigma
tecnológico y una serie de factores extraeconómicos, se expresa históricamente
bajo la forma de ciclos económicos cortos y largos. El ciclo económico largo es
más propicio para el análisis de la evolución histórica del sistema
capitalista. Dicho ciclo está compuesto de cuatro fases: onda larga ascendente,
crisis estructural, onda larga descendente, punto de inflexión.
• Nivel funcional del
desenvolvimiento capitalista: Tiene como variable central el comportamiento a
largo plazo del patrón de acumulación, sus fuerzas motrices están dadas en la
correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción y la
dinámica de la cuota de ganancia; y se expresa históricamente en la sucesión
recurrente y periódica de Modelos Globales de Acumulación Capitalista.
• Modelo Global de
Acumulación Capitalista: Estructura sistémica conformada por un grupo de
variables socioeconómicas que genera el capitalismo para favorecer por todas
las vías posibles la valorización de los capitales, la subsiguiente acumulación
del mismo y la consiguiente reproducción del sistema en su conjunto. Su
conformación conjuga la capacidad consciente y espontánea de construcción
económica del sistema capitalista. Con el desarrollo histórico del capitalismo,
se han configurado alternativamente dos tipos o modalidades específicas de
Modelo Global: el Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente
Productivo Comercial, siendo un Modelo Global conformado alrededor de un patrón
de acumulación productivo comercial y donde el resto de las variables
funcionales se adecuan orgánicamente a dicha modalidad de acumulación; y el
Modelo Global de Acumulación Capitalista típicamente Especulativo Financiero,
siendo un Modelo Global conformado alrededor de un patrón de acumulación
especulativo financiero y donde el resto de las variables funcionales se
adecuan orgánicamente a dicha modalidad de acumulación.
• Fase de transición
intersistema o intermodelo global de acumulación capitalista: Fases o periodos
de transición entre un Modelo Global de Acumulación Capitalista que se ha
agotado, y un nuevo Modelo Global de Acumulación Capitalista que comienza a
generarse. Es transición intrasistema porque ocurre en los marcos del sistema
capitalista. Regularmente, aparecen dos variantes de transición intrasistema o
intermodelo global de acumulación capitalista, siendo estas: fase de transición
proproductiva comercial- expresa el tránsito de un Modelo Global típicamente
Especulativo Financiero a un Modelo Global típicamente Productivo Comercial-; o
fase de transición proespeculativa financiera - expresa el tránsito de un
Modelo Global típicamente Productivo Comercial a un Modelo Global típicamente
Especulativo Financiero- .
• Momento de la
correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción:
Muestra el estado que vive la relación fuerzas productivas – relaciones
sociales de producción en un momento histórico determinado, tendiendo como
criterio básico la capacidad o no que el desarrollo de las fuerzas productivas
ocurra de forma coherente con la función objetivo del sistema capitalista:
garantizar la valorización del capital. Definimos cuatro momentos para el
tratamiento de la correspondencia entre las fuerzas productivas y las
relaciones sociales de producción: Correspondencia acelerada: El desarrollo
objetivo de las fuerzas productivas aún es rentable para el capital social.
Correspondencia Crítica: Aquí las fuerzas productivas comienzan a tener en las
relaciones sociales de producción vigentes una traba objetiva para su normal
funcionamiento. Correspondencia Perdida: Aquí las relaciones sociales de
producción se han convertido en una traba absoluta para el desarrollo normal de
las fuerzas productivas y pasan a transformarse. Correspondencia Corregida: Las
relaciones sociales de producción transformadas son ya capaces de asimilar una
nueva generación de fuerzas productivas.
• Ciclo funcional del
capitalismo: Movimiento histórico de los Modelos Globales en un ciclo de
aparición, consolidación, agotamiento y sustitución, etc. Aparece como una
tendencia del sistema capitalista. Su base material está dada en la acción de
la correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción y su
impacto en el proceso de valorización – acumulación – reproducción del capital
social. De manera general, la estructura secuencial del ciclo funcional es la
siguiente: Fase 1: Accionar crítico de la correspondencia. → Fase 2: Impacto
adverso en los procesos de valorización, acumulación y reproducción del capital
que se expresa sobre todo en una caída de la rentabilidad del capital. → Fase
3: Agotamiento del Modelo Global de Acumulación Capitalista vigente. → Fase 4:
Fase de Transición intrasistema o Intermodelo global de acumulación
capitalista. → Fase 5: Consolidación y puesta en marcha del nuevo Modelo Global
de Acumulación Capitalista en el país más avanzado del capitalismo mundial. →
Fase 6: Internacionalización del nuevo Modelo Global de Acumulación
Capitalista. → Fase 7: Reestablecimiento de los procesos de valorización,
acumulación y reproducción del capital, lo que se expresa en una recuperación
de la valorización del capital.
• Funcionalidad
sistémica: El funcionamiento económico del sistema capitalista ajustado a un
determinado Modelo Global de Acumulación Capitalista, especialmente en lo
referido a las interacciones coherentes y orgánicas establecidas con mayor o
menor plenitud entre las variables funcionales del sistema. Dado que el Modelo
Global contiene además de sus variables específicas, también las esenciales y
de comportamiento, la funcionalidad sistémica registra adicionalmente el grado
de desarrollo histórico del régimen capitalista y la coyuntura del ciclo económico.
• Funcionalidad
subjetiva: Expresión objetiva que tiene la funcionalidad sistémica vigente en
la conciencia social, principalmente en los sujetos potencialmente
revolucionarios.
• Grado de
correspondencia fuerzas productivas – relaciones sociales de producción
capitalista: nivel que ocupa el núcleo de desarrollo histórico de las fuerzas
productivas en una hipotética banda de flotación que tiene su límite mínimo en
el grado de desarrollo histórico imprescindible de las fuerzas productivas que
puede sostener un determinado sistema de relaciones sociales de producción, y
el límite máximo que muestra el tope de desarrollo histórico de las fuerzas
productivas bajo tal sistema de relaciones sociales de producción.
Identificamos dos tipos de grado de correspondencia: un grado de
correspondencia elevado cuando el núcleo de fuerzas productivas está cercano al
límite máximo dado por las relaciones sociales de producción capitalistas
vigentes y un grado de correspondencia bajo cuando el núcleo está alejado de
todas las potencialidades que brinda el sistema.
• Complejo
contradictorio de la acumulación: Se refiere al despliegue del sistema de
contradicciones inmanentes a la acumulación capitalista. En el nivel esencial
del sistema, estas contradicciones se establecen entre el carácter cada vez más
social de la producción y el carácter permanentemente privado de la
apropiación. En el nivel funcional, las contradicciones se establecen entre las
variantes funcionales que asume la acumulación capitalista: la acumulación
productiva comercial vs. acumulación especulativa financiera. La contradicción
fundamental o esencial permanece, pero se le incorpora dialécticamente la
contradicción funcional entre estas dos variantes.
• Grado de fortaleza y
funcionalidad económica – política del Estado Nación: Expresión siempre
relativa del poderío funcional del Estado Nación. El Estado Nación periférico
verá acentuada o atenuada su debilidad funcional a partir del tipo de Modelo
Global vigente y de la funcionalidad que este establece. Identificamos dos
tipos de grado de funcionalidad del Estado Nación periférico: grado de
funcionalidad del Estado Nación periférico elevado cuando el Estado asume roles
más activos en la regulación, intervención y protección del proceso de
reproducción económica – social y política. Y un grado de funcionalidad del
Estado Nación periférico bajo cuando el Estado asume roles más pasivos y
alejados de la regulación, intervención y protección del proceso de reproducción
económica – social y política.
• Complejo
contradictorio del Estado Nación: Despliegue del sistema de contradicciones
inmanentes al Estado Capitalista. En el nivel esencial del sistema, estas
contradicciones se establecen entre el carácter representativo de la propiedad
privada que este Estado realiza y el carácter eminentemente social del proceso
de producción que intenta regular. En el nivel funcional, estas contradicciones
se establecen entre las diferentes variantes funcionales que asume el Estado
para garantizar la prevalencia del sistema: una posición activa, reguladora,
proteccionista vs. posición pasiva, desreguladora, etc. en el proceso de
reproducción del capital. La contradicción fundamental o esencial permanece,
pero se le incorpora dialécticamente la contradicción funcional entre estas dos
variantes.
• Grado de
funcionalidad social, institucional y política: Lo definimos como la mayor o
menor capacidad del cuerpo social, institucional, político de funcionar de
manera orgánica, coherente e integrada. Los países periféricos se caracterizan
en su mayoría por presentar un comportamiento social, político e institucional
mucho menos dinámico que el capitalismo central. Pero dentro del esquema del
propio capitalismo periférico, esta funcionalidad puede ser mayor o menor en el
tiempo. Identificamos dos tipos de grado de funcionalidad social, institucional
y política: un grado de funcionalidad del cuerpo social, institucional,
político elevado cuando estos elementos alcanzan una funcionalidad
relativamente más orgánica, coherente e integrada, y un grado de funcionalidad
del cuerpo social, institucional político bajo cuando se presenta una
funcionalidad relativamente más inconexa, fragmentada, atomística, etc.
• Complejo
contradictorio del cuerpo social: Se refiere al despliegue del sistema de
contradicciones inmanentes a este cuerpo. En el nivel esencial, estas
contradicciones se establecen entre los grupos y clases sociales que generan la
riqueza del país y los grupos o clases sociales que se la apropian y que se
hacen representar en el Estado. En el nivel funcional las contradicciones se
establecen entre variantes típicas de funcionalidad social, política e
institucional que asume el capitalismo movido por la influencia del ciclo
funcional. La contradicción fundamental permanece, pero se le agrega
dialécticamente la contradicción entre estas dos variantes.

