Libro No. 340. Introducción al Materialismo Dialéctico. Woods, Alan.
© Libro No. 340. Introducción
al Materialismo Dialéctico. Woods, Alan. Colección
Emancipación Obrera. Septiembre 15 de 2012.
Título original: © El
Materialismo Dialéctico. El
materialismo dialéctico hoy. Alan Woods
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INTRODUCCIÓN AL MATERIALISMO DIALÉCTICO ·
El Materialismo Dialéctico ·
El materialismo dialéctico hoy
Introducción al El Materialismo
Dialéctico |
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A nuestros lectores Nada mejor para iniciar la actividad propagandística de las ideas del
marxismo por parte de la Fundación de Estudios Socialistas Federico
Engels, que este folleto sobre el Materialismo Dialéctico. Si por algo se distinguió Engels es por su enorme contribución a la
elaboración y el desarrollo de las leyes y los conceptos del Materialismo
Dialéctico. Nosotros no entendemos en absoluto la teoría desvinculada de la
práctica. Todo lo contrario: Pensamos que la teoría es fundamentalmente una
guía para la acción. El primer deber de un revolucionario que aspira a transformarse en un
marxista consciente, es decir, en una persona capaz de analizar
independientemente los procesos sociales y extraer conclusiones prácticas
políticas y organizativas, es comprender en profundidad las leyes y los
conceptos del materialismo dialéctico. Es la base fundamental del método
marxista de análisis. Su aplicación al análisis de la historia y de la
economía ha proporcionado las otras dos partes integrantes del marxismo: El
materialismo histórico y la economía política. Estamos convencidos que este folleto ayudará a cualquier
revolucionario a utilizar el método dialéctico como instrumento
indispensable para analizar los procesos sociales, en particular a quienes
debido a sus estudios están totalmente imbuidos de la lógica y la
metafísica. Como explica Engels, la lógica formal es suficiente para
andar por casa, pero totalmente insuficiente si queremos analizar
los complejos procesos que tienen lugar en la economía o la lucha de clases. Trotsky insistía en que para un revolucionario el entrenamiento
dialéctico de la mente es tan necesario como ejercitar los dedos para un
pianista. Una de las contradicciones más evidentes que es necesario superar
consiste en lo ilimitado de la naturaleza y la historia y, por otro lado, las
limitaciones del conocimiento que de las mismas tenemos. Esta contradicción
sólo podrá resolverse haciendo progresos de generación en generación. Pero que duda cabe que la superación del capitalismo decrépito y la
instauración de un régimen socialista que posibilite un desarrollo mucho
mayor de la ciencia, la cultura, la educación... haría avanzar a la
humanidad mucho más rápidamente. Porque una cosa está clara: sí es posible
conocer las leyes que rigen la naturaleza y la sociedad, conocer el mundo. Como decía Engels, "la necesidad sólo es ciega mientras no se la
comprende. La libertad no es otra cosa que el conocimiento de la
necesidad". Es evidente, por tanto, que sólo en una sociedad socialista, en sus
más altas cotas de desarrollo, se puede lograr la auténtica libertad humana. Estamos seguros de que este folleto contribuirá a templar las fuerzas
de los sectores más avanzados de la clase trabajadora y la juventud,
auténticas puntas de lanza para avanzar en el proceso de la transformación
socialista de la sociedad. Marzo, 1988. |
Prólogo
El marxismo, o socialismo científico, es el nombre dado al conjunt9 de
ideas inicialmente elaboradas por Carlos Marx (1818-1883) y Federico
Engels (l820-1895). El conjunto de estas ideas
proporcionan una base sólida para la lucha de la clase obrera por alcanzar una
forma superior de sociedad humana: El socialismo.
Aunque las concepciones del marxismo han sido posteriormente
desarrolladas y enriquecidas por la experiencia histórica de la propia clase
obrera, sus ideas fundamentales se mantienen intactas, sirviendo de firme base
al movimiento obrero en la actualidad. Ni antes, ni después de los tiempos de
Marx y Engels, ha habido una teoría superior capaz de explicar el desarrollo y
la evolución de la sociedad y el papel jugado por la clase obrera en el mismo.
Por todo esto. el conocimiento del marxismo arma teóricamente al
proletariado para su histórica tarea de transformar la sociedad.
Esto explica los constantes y mordaces ataques a todos los aspectos del
marxismo que han sido hechos por los defensores del orden social actual, desde
los conservadores hasta los demócrata-cristianos, desde el cura jesuita hasta
el profesor universitario, tanto la forma que tienen como el hecho de que se
mantienen continuamente. Si bien cada uno de los atacantes dice haber acabado
definitivamente con el marxismo, los miembros conscientes del movimiento obrero
pueden deducir dos cosas: primero, que los defensores del capitalismo
reconocen en el marxismo al más peligroso enemigo de su sistema, y por tanto,
reconocen la verdad del mismo, a pesar de todos sus intentos de desautorizarlo;
segundo, que lejos de desaparecer bajo las falsas exposiciones y ciaras
distorsiones, las teorías de Marx y Engels están ganando terreno constantemente
dentro del movimiento obrero, en la medida en que un número mayor de
trabajadores, bajo el impacto de la crisis del capitalismo, intentan descubrir
el significado real de las fuerzas que actúan sobre sus vidas, con el fin de
poder influir y determinar conscientemente su propio destino.
las teorías del marxismo permiten al trabajador tener un método de
comprensión, una guía capaz de llevarle a través del confuso conjunto de
acontecimientos, de los complejos procesos de la sociedad, de la economía, de
la lucha de clases, de la política. Armado de esta espada, el trabajador puede
atacar el más importante obstácul6 que se interpone en su avance y el de su
clase: la ignorancia.
Precisamente, es con el fin de mantener este obstáculo por lo que los
representantes a sueldo de la clase dominante luchan con todas sus fuerzas
para desacreditar al marxismo ante los ojos de la clase obrera. Todo miembro
activo del movimiento obrero tiene que hacer suyas las teorías de Marx y
Engels como un presupuesto esencial para la conquista de la sociedad por los
trabajadores.
Aparte de los lamentos de curas y profesores, hay aún más obstáculos en
el acercamiento del obrero a la teoría marxista. Un hombre o una mujer,
obligados a trabajar durante muchas horas en una fábrica, sin haber tenido la
posibilidad de una educación decente y, por tanto, sin el hábito de leer,
encuentran graves dificultades en asimilar alguna de las más complejas ideas.
Sin embargo, Marx y Engels escribieron para los trabajadores y no para
avispados estudiantes o "gente inteligente" de las clases medias.
Todo inicio es difícil, sea cual sea la ciencia de la que se hable, y el
marxismo es una ciencia y requiere esfuerzos al principiante. Pero el
trabajador activo del movimiento obrero, el joven estudiante, sabe que nada es
suficientemente bueno si se alcanza sin un cierto grado de lucha y sacrificio.
Es, pues, a estos sectores activos a quienes se dirige este folleto.
A este militante activo que está dispuesto a perseverar, le podemos
prometer una cosa: una vez hecho el esfuerzo inicial para familiarizarse con
estas ideas nuevas y, hasta ahora, extrañas para él, la teoría marxista se
entenderá rápidamente y sin problemas, con toda facilidad. Aún más, y esto lo
debemos resaltar, el obrero que adquiere con un esfuerzo paciente una
comprensión del marxismo, llegará a ser mejor teórico que la mayoría de los
estudiantes, simplemente porque puede confrontar sus ideas no sólo en
abstracto, sino en lo concreto, aplicado a su propia vida y trabajo.
Este folleto no intenta ofrecer una exposición completa del marxismo,
sino ayudar al obrero, al estudiante, en su acercamiento al tema, dando un
vistazo lo más rápido y claro posible a algunas ideas básicas, además de
ofrecer una selección de libros con los que puede continuar su estudio.
Marx y Engels escribieron principalmente breves panfletos y cortos
trabajos con el fin de divulgar sus ideas entre la clase obrera, y éstos
constituyen la base de la selección que proponemos para completar las ideas
básicas que tratamos en es-tos apuntes.
El estudio del marxismo se centra en tres puntos principales que
corresponden a la filosofía, la historia de la sociedad y la economía, o usando
sus nombres correctos, Materialismo Dialéctico, Materialismo Histórico
y la Teoría del Valor Trabajo. Estas son las tres
partes integrantes del marxismo sobre las que escribió Lenin.
Este folleto es una introducción al Materialismo Dialéctico.
El Materialismo Dialéctico
Alan Woods
Redactor de la revista marxista británica
Socalist Appeal
¿Qué es la filosofía?
En todos los momentos de la historia humana, los hombres elaboraron algo
así como un cuadro del mundo y señalaron también el lugar que el hombre ocupaba
en ese cuadro. Es decir, desarrollaron una filosofía. Las piezas que se usan
para construir ese cuadro se obtienen observando la naturaleza y por medio de
la generalización de las experiencias diarias.
Algunos hombres piensan que no necesitan una filosofía, ni siquiera una
concepción del mundo. Pese a todo, en la práctica todo el mundo tiene una
filosofía, incluso cuando ésta no se expresa conscientemente. La gente que vive
según el sentido común, en realidad piensa siguiendo la ideología dominante.
Marx dijo una vez que las ideas dominantes en una sociedad son las de la clase
dominante. Para mantener y justificar esta dominación, la clase dominante se
sirve de todos los medios a su alcance para evitar que el trabajador sea
consciente de su situación:
La escuela, la televisión, la Iglesia y la prensa son usados para
propagar la ideología de esta clase dominante e impulsar al trabajador a la
aceptación de este sistema como la forma más natural y permanente de sociedad.
Al carecer de una filosofía socialista consciente, los trabajadores se
encuentran influidos inconscientemente por la filosofía capitalista. En todo
momento dentro de una sociedad dividida en clases, la clase revolucionaria en
ascenso tiene que luchar por una nueva concepción del mundo, atacando a la
vieja filosofía que justifica y defiende el viejo orden de cosas, si quiere
ver convertida en realidad su intención de cambiar la sociedad.
Idealismo y materialismo
A lo largo de la historia de la Filosofía vemos cómo podemos situar a
los filósofos en dos campos: en uno los idealistas y en el otro los
materialistas.
La idea común del idealismo (es decir, continuidad en la persecución de
unos ideales) y materialismo (desagradable egoísmo y preocupación por tener
dinero), no tienen nada que ver con el idealismo filosófico y el materialismo
filosófico.
Muchos grandes pensadores del pasado fueron idealistas, como por ejemplo
Platón y Hegel. Esta escuela de pensamiento concibe la naturaleza y la
historia como un reflejo de las ideas o del espíritu. La teoría de que el
hombre y todas las cosas materiales fueron creadas por un espíritu divino, es
un concepto básico del idealismo.
Esta concepción es expresada de muchas maneras, si bien se basa en que
las ideas gobiernan el desarrollo del mundo material. La historia se explica
como la historia del pensamiento; los actos de los hombres son
vistos como resultado de pensamientos abstractos y no de las necesidades
materiales del hombre. Hegel fue un poco más lejos, aún siendo un idealista
convencido, e hizo de los pensamientos una Idea independiente
que existía, para él; fuera del cerebro e independiente del mundo material. La
materia era simplemente un reflejo de esta Idea. La religión
es parte y parcela del idealismo filosófico.
En el Otro lado, los filósofos materialistas han defendido que el mundo
material es real y que la naturaleza o materia es lo primario. La mente o las
ideas son un producto del cerebro. El cerebro y, por lo tanto las ideas, surgen
en un cierto momento del desarrollo de la materia.
Las piedras angulares del Materialismo son:
a) El mundo material, conocido por los hombres a través de los sentidos
y explorado por la ciencia, es real. El desarrollo del mundo se debe a sus
propias leyes naturales, sin ninguna relación con lo sobrenatural.
b) Sólo hay un mundo, el material. El pensamiento es un producto de la
materia (del cerebro) sin el que no puede haber ideas con existencia propia.
Por tanto, las mentes o las ideas no pueden existir aisladas de la materia.
"Para mí -decía Marx- la idea no es nada más que el mundo material
reflejado en la mente humana y transformado en forma de pensamiento". Y
en otro sitio "el ser social determina la conciencia
Los idealistas ven la conciencia, el pensamiento, como algo externo y
opuesto a la materia, a la naturaleza. Esta oposición es algo totalmente falso
y artificial. Hay una estrecha correlación entre las leyes del pensamiento y
las leyes de la naturaleza, porque las primeras siguen y reflejan las
segundas. El pensamiento no puede arrancar sus categorías de si mismo, sino
solamente del mundo exterior. Incluso los pensamientos que nos parecen más
abstractos se derivan, de hecho, de la observación del mundo material.
Una ciencia en apariencia abstracta como son las matemáticas puras
tiene, en última instancia, su origen en la realidad material y no en una
invención del cerebro. El niño en la escuela, secretamente, cuenta sus
dedos materiales bajo un pupitre material antes
de resolver un abstracto problema aritmético. Haciendo esto, está recreando los
orígenes de las matemáticas. Nos basamos en el sistema decimal porque tenemos
diez dedos. Los números romanos se basaban, en un principio, en la
representación de los dedos.
En palabras de Lenin "la materia actuando sobre nuestros órganos
sensitivos produce sensaciones. Las sensaciones dependen del cerebro, de los
nervios, de la retina..., es decir, son el supremo producto de la
materia".
La persona es parte de la naturaleza y desarrolla sus ideas en
interacción con el resto del mundo. Los procesos mentales son en efecto reales,
pero no son algo absoluto, al margen de la naturaleza. Se les debe estudiar en
las circunstancias materiales y sociales en las que surgen. "Los
fantasmas formados en el cerebro humano -afirmaba Marx- son necesariamente
sublimaciones de su proceso material de vida". Más tarde concluía:
"Moral, Religión, Metafísica, todo el resto de la ideología y sus
correspondientes formas de conciencia, no sostienen su apariencia de
independencia. No tienen historia, ni desarrollo; pero los hombres, desarrollando
su producción material y sus relaciones materiales, alteran paralelamente su
existencia real, su forma de pensar y el producto de ésta. La vida no es
determinada por la conciencia, sino la conciencia por la vida."
Los orígenes del materialismo
"El lugar de nacimiento de todo el materialismo moderno -escribía
Engels-desde el siglo XVII en adelante, es Inglaterra:'
En esa época, la vieja aristocracia feudal y la monarquía empezaron a
ser combatidas por las clases medias recién aparecidas. El bastión del
feudalismo era la Iglesia Católica de Roma, que proporcionaba una justificación
divina para la monarquía y las instituciones feudales. Estas, por tanto, tenían
que ser liquidadas antes de que el feudalismo pudiera ser abatido. La
burguesía en ascenso se enfrentó con las viejas ideas y los conceptos divinos
sobre los que el viejo orden se basaba.
"Paralelamente con el ascenso de las clases medias, vino un gran
renacimiento de la ciencia: La Astronomía, la Mecánica, la Física, la Anatomía,
la Fisiología, fueron cultivadas de nuevo. Y la burguesía para el desarrollo de
su producción industrial, requería una ciencia que investigase las propiedades
físicas de los objetos naturales y los modos de acción de las fuerzas de la
naturaleza. Hasta entonces la ciencia no había sido otra cosa que la servidora
de la Iglesia, no se le había permitido ir más allá de los límites que la fe
determinaba y, precisamente por esto, no había habido de ninguna manera una
ciencia. (En el siglo XVII, Galileo demostró el carácter verdadero de la
teoría de Copérnico de que la tierra y los otros planetas giraban alrededor
del Sol. Los profesores de aquella época ridiculizaron esas ideas y usaron el
poder del Índice y de la Inquisición contra Galileo para forzarle a
retractarse de su teoría). La ciencia se rebeló contra la Iglesia; la
burguesía no podía hacer nada sin la ciencia y, por lo tanto, tenía que
unírsele en la rebelión:'
E Engels.
Fue en esa época cuando Francis Bacon (1561-1626) desarrolló
sus revolucionarias ideas sobre el materialismo. Según él, los sentidos eran
infalibles y, a la vez, la fuente de todo conocimiento. Toda ciencia se basa en
la experiencia -nos dice-\ consiste en someter el dato concreto a un método
racional de investigación: Inducción, análisis, comparación, observación y
experimentación.
Quedó, de todas maneras, para Tomas Hobbes (1588-1679) el
continuar y desarrollar el materialismo de Bacon, dentro de un
sistema. Hobbes se dio cuenta de que las ideas y los
conceptos eran sólo un reflejo del mundo material y que "es imposible
separar el pensamiento de la materia sobre la que se piensa". Más tarde,
el pensador inglés John Locke (1632-1704) certificó con
pruebas este materialismo.
Esta escuela de filosofía materialista pasó de Inglaterra a Francia,
para ser recogida y posteriormente desarrollada por René Descartes (1596-1650)
y sus seguidores. Estos materialistas franceses no se limitaron a criticar la
religión, sino que extendieron su crítica a todas las instituciones e ideas. Se
enfrentaron con estas cosas en el nombre de la Razón y
armaron" a la naciente burguesía en su batalla contra la monarquía. El
nacimiento de la gran revolución burguesa de Francia de 1789-93 hizo de la filosofía
materialista su credo. A diferencia de la revolución inglesa de mediados del
siglo XVII, la Revolución Francesa destruyó completamente el viejo orden
feudal.
Como Engels puso de relieve más tarde:
Hoy sabemos que aquel Reino de la Razón no era nada más que el Reino de
la Burguesía idealizado, que la justicia eterna encontró su realización en los
tribunales de la burguesía, que la igualdad desembocó en la igualdad burguesa
ante la ley, que como uno de los derechos del hombre más esenciales se proclamó
la propiedad burguesa y que el Estado de la Razón, el contrato social
roussoníano, tomó vida, y sólo pudo cobrarla, como república burguesa
democrática. Los grandes pensadores del siglo XVIII, exactamente igual que
todos sus predecesores, no pudieron rebasar los límites que les había puesto su
propia época:'
Engels, Anti-Dúhring.
El defecto, a pesar de todo, de este materialismo desde Bacon en
adelante, era su rígida y mecánica interpretación de la Naturaleza. No es
accidental que la escuela materialista inglesa floreciese en el siglo XVIII,
cuando los descubrimientos de Isaac Newton hicieron de la Mecánica la ciencia
más avanzada e importante de su tiempo. En palabras de Engels, "la
limitación específica de este materialismo radica en su falta de habilidad para
comprender el universo como proceso como materia sufriendo un ininterrumpido
desarrollo histórico".
La Revolución Francesa tuvo un efecto profundo en el mundo civilizado,
al igual que luego lo tendría la Revolución Rusa de 1917. Efectivamente,
revolucionó el pensamiento en todos los campos, político, filosófico,
científico y artístico. El fermento de ideas que emergió de esta revolución
democrático burguesa, aseguró avances en las ciencias naturales, la geología,
la botánica, la química, así como en la economía política.
Fue en ese periodo cuando se hizo una crítica del punto de vista
mecánico de estos materialistas. Un filósofo alemán, Enmannel
Kant (l724 -1804), fue el primero que rompió con la vieja mecánica,
con su descubrimiento de que la Tierra y el sistema solar habían llegado a ser
y que no habían existido eternamente lo mismo sucede con la geografía, la
geología, las plantas y los animales.
Estas revolucionarias ideas de Kant fueron desarrolladas aún más por
otro brillante pensador alemán, George Hegel (1770-1831>.
Hegel era un filósofo idealista, que pensaba que el mundo podía ser explicado
como una manifestación o reflejo de una "mente universal" o
"idea
Hegel observaba el mundo, no como un miembro activo de la sociedad y de
la historia humana, sino como un filósofo, observando los hechos desde fuera.
Se situó en una postura por encima del mundo, interpretando la historia del pensamiento,
el mundo como el mundo de las ideas, como un mundo ideal. Así, para
Hegel, los problemas y las contradicciones no se plantean en términos reales,
sino en términos de pensamiento, y por lo tanto sólo podían ser resueltos a
través de la evolución del pensamiento mismo. En vez de que las contradicciones
en la sociedad sean resueltas por la acción de los hombres, por la lucha de
clases, la solución para Hegel se encontraba en la cabeza del filósofo, en
la IDEA ABSOLUTA.
De todas maneras, Hegel, reconoció los errores y la cortedad del viejo
punto de vista mecanicista. También reconoció la falta de adecuación de la
lógica formal y sentó las bases para una concepción del mundo que podría
explicar las contradicciones a través del cambio y el movimiento.
A pesar de que Hegel redescubrió y analizó las leyes del cambio y el
movimiento, su idealismo ponía todas las cosas en su cabeza. Esta era la lucha
y la crítica que le hacían los jóvenes hegelianos dirigidos por Ludwig
Feuerbach (1804-1872), que intentó corregir esta postura y colocar la
filosofía con los pies en el suelo. Pero incluso Feuerbach -"la mitad de
abajo de él era materialista, la mitad de arriba idealista" (Engels)- no
fue capaz totalmente de limpiar el hegelianismo de 5Ll concepción idealista.
Este trabajo quedó para Marx y Engels, quienes fueron capaces de quitar al
método dialéctico el carácter místico que hasta entonces tenía.
La Dialéctica hegeliana fue unida al materialismo moderno para producir
el entendimiento revolucionario que es el materialismo dialéctico.
¿Qué es la dialéctica?
Hemos visto que el materialismo moderno arranca de considerar que la
materia en lo primario y que la mente o las ideas son producto del cerebro.
Pero, ¿qué es el pensamiento dialéctico o la Dialéctica?
"La dialéctica no es más que la ciencia de las leyes generales del
movimiento y la evolución de la naturaleza, de la sociedad humana y del
pensamiento."
Engels, Ánti-Dahring.
El método dialéctico tenía ya una larga existencia antes de que Marx y
Engels lo desarrollasen científicamente como un medio de comprender el
desarrollo de la sociedad humana. los griegos antiguos produjeron algunos
grandes pensadores dialécticos, entre los que están Platón, Zenón de Elea y
Aristóteles. Ya en el año 500 antes de nuestra era, Heraclito adelantaba la
idea de que "todas las cosas son y no son, porque todo fluye, está
cambiando constantemente, constantemente naciendo y muriendo. Es imposible sumergirse
dos veces en uno e idéntico rió".
Esta frase contiene ya la concepción fundamental de la Dialéctica, de
que todo en la naturaleza está en un constante estado de cambio y que este
cambio se produce a través de una serie de contradicciones.
"La gran idea cardinal de que el mundo no puede concebirse como un
conjunto de objetos terminados y acabados, sino como un conjunto de procesos,
en el que la cosas que parecen estables, al igual que sus reflejos mentales en
nuestras cabezas, los conceptos, pasan por una serie ininterrumpida de cambios,
por un proceso de génesis y caducidad; esta gran idea cardinal se halla ya tan
arraigada desde Hegel en la conciencia habitual, que, expuesta así, en términos
generales, apenas encuentra oposición. Pero una cosa es reconocerla de palabra
y otra cosa es aplicarla a la realidad concreta, en todos los campos sometidos
a la investigación (... Para la filosofía dialéctica no existe nada definitivo,
absoluto, consagrado; en todo pone de relieve lo que tiene de perecedero, y no
deja en pie más que el proceso ininterrumpido del devenir y perecer, un
ascenso sin fin de lo inferior a lo superior, cuyo mero reflejo en el cerebro
pensante es esta misma filosofía."
Engels, Ludivlg Feuerbach y el fin de la filosofía
clásica alemana.
La dialéctica y la metafísica
Los filósofos griegos anticiparon brillantemente el posterior desarrollo
de la Dialéctica así como el de otras ciencias. Pero no podían llevar ellos
mismos esta anticipación a su conclusión lógica, debido al bajo desarrollo de
los medios de producción y a la falta de una adecuada información acerca de
los fenómenos del Universo.
Sus ideas dieron casi una correcta visión del conjunto, pero a menudo no
eran más que geniales inspiraciones y no teorías elaboradas científicamente.
Para llevar más lejos el pensamiento humano, era necesario abandonar este
camino e intentar llegar a una comprensión general del Universo y concentrarse
en las pequeñas, más mundanas tareas de coleccionar, elaborar y nivelar un
conjunto de hechos individuales, de verificar las teorías particulares',
mediante la experimentación, la definición...
Esta aproximación factual, experimental, empírica, permitió un enorme
avance del pensamiento humano y la ciencia. Las investigaciones sobre los
fenómenos de la naturaleza se podían llevar ahora científicamente, analizando
cada problema particular y verificando cada conclusión. Pero en esta evolución,
en este nuevo estadio de desarrollo, la vieja habilidad de tratar las cosas en
su conexión, y no aisladamente, en su movimiento y no estáticamente, en su vida
y no en su muerte, se perdió.
FI estrecho, empírico, modo de pensar que consecuentemente surgió se
llamó acercamiento metafísico y es el que todavía domina la moderna filosofía y
la ciencia capitalista. En política está reflejado en el famoso pragmatismo
"si funciona, debe ser correcto" y en el constante llamamiento a los
hechos, pero siempre aislados.
Pero los hechos no se seleccionan a si mismos. Deben ser elegidos por
los hombres. El orden y la secuencia en que se les ordena, así como las
conclusiones que se obtienen de ellos, depende de las nociones preconcebidas
del individuo. Así, estos llamamientos a los hechos, a los que se supone de
acuerdo con una imparcialidad científica, suelen ser sólo una cortina de humo
para ocultar los prejuicios de los que los utilizan.
La Dialéctica no se ocupa sólo de los hechos, sino de los hechos en su
conexión, es decir, de procesos no sólo de ideas aisladas, sino de leyes; no
sólo de lo particular, sino de lo general.
El pensamiento dialéctico guarda la misma relación con la Metafísica que
la que guarda un fotograma de una película con la película en su conjunto. El
uno no contradice al otro, sino que lo complementa. De todas maneras, la más
certera y completa aproximación a la realidad está en la película.
Para la vida cotidiana y para cálculos sencillos, el pensamiento
metafísico o sentido común es suficiente. Pero tiene sus
limitaciones y más allá de éstas convierte la verdad en mentira. La principal
pega de este tipo de pensamiento es su incapacidad para comprender el
movimiento y el desarrollo y su repudio de toda contradicción. Sea como fuere,
el movimiento y el cambio implican contradicciones.
"Para el metafísico las cosas y sus imágenes en el pensamiento, los
conceptos, son objetos dados de una vez para siempre, aislados, uno tras otro y
sin necesidad de contemplar el otro, firmes, fijos y rígidos. El metafísico
piensa según rudas contraposiciones sin mediación: su lenguaje es «sí, si», y
«no, no», que todo lo que pasa de eso de mal espíritu procede. Para él, toda
cosa existe o no existe: una cosa no puede ser al mismo tiempo ella misma y
algo diferente. Lo positivo y lo negativo se excluyen lo uno a lo
otro de un modo absoluto; la causa y el efecto se encuentran del mismo modo en
rígida contraposición. Este modo de pensar nos resulta a primera vista muy
plausible porque es el del llamado sano sentido común. Pero el
sano sentido común, por apreciable compañero que sea en el doméstico dominio de
sus cuatro paredes, experimenta asombrosas aventuras en cuanto que se arriesga
por el ancho mundo de la investigación:'
Engels, Anti-Dúhring.
Para las cuestiones diarias, por ejemplo, es posible decir con un cierto
grado de certeza si un individuo, planta o animal está vivo o muerto. Pero es
mucho más complicado decir exactamente dónde está el límite a partir del cual
se puede hablar de vida independiente del feto en el vientre materno, y de
igual manera es imposible fijar el momento de la muerte porque la fisiología ha
demostrado que la muerte no es un suceso instantáneo, sino un proceso bastante
largo.
Como Heráclito advertía: "La misma cosa en nosotros vive y muere,
duerme y está despierta, es joven y vieja; cada una cambia su lugar y deviene
la otra. Nosotros entramos y no entramos en el mismo rió: estamos y no estamos
Trotsky, en su En defensa del marxismo, caracterizaba
la Dialéctica como una ciencia de las formas de nuestro pensamiento en la
medida en que no se reduce a los problemas diarios, sino que intenta llegar a
una comprensión de los procesos más complicados y complejos:'
Comparaba la dialéctica y la lógica formal (la metafísica) con las
matemáticas superiores y las básicas. Aristóteles fue el primero que desarrolló
las leyes de la lógica formal, y su sistema lógico ha sido aceptado siempre
desde entonces por los metafísicos como el único método posible de pensamiento
científico:
"La lógica aristotélica del silogismo simple parte de la premisa de
que A es igual a A. Este postulado se acepta
como un axioma para una cantidad de acciones humanas prácticas y de
generalizaciones elementales. Pero en realidad A no es igual
a A. Esto es fácil de demostrar si observamos estas dos letras
bajo una lente: son completamente diferentes. Pero, se podrá objetar, no se
trata del tamaño o de la forma de las letras, dado que ellas son solamente
símbolos de cantidades iguales, por ejemplo de un kilo de azúcar. La objeción
no es válida; en realidad un kilo de azúcar nunca es igual a un kilo de azúcar:
una balanza delicada descubriría siempre la diferencia. Nuevamente se podría
objetar: sin embargo un kilo de azúcar es igual a sí mismo. Tampoco esto es
verdad: todos los cuerpos cambian constantemente de peso, color, etc. Nunca son
iguales a sí mismos. Un sofista contestará que un kilo de azúcar es igual a sí
mismo 'en un momento dado'. Fuera del valor práctico extremadamente dudoso de
este axioma, tampoco soporta una crítica teórica. ¿Cómo concebimos realmente
la palabra 'momento'? Si se trata de un intervalo infinitesimal de tiempo, entonces
un kilo de azúcar está sometido durante el transcurso de ese 'momento' a cambios
inevitables. ¿O este 'momento' es una abstracción puramente matemática, es
decir, cero tiempo? Pero todo existe en el tiempo y la existencia misma es un
proceso ininterrumpido de transformación; el tiempo es en consecuencia un
elemento fundamental de la existencia. De este modo el axioma A es
igual a A, significa que una cosa es igual a sí misma si no
cambia, es decir, si no existe.
A primera vista, podría parecer que estas sutilezas son
inútiles: En realidad tienen decisiva importancia. El axioma A es
igual a A, es a un mismo tiempo punto de partida de todos
nuestros conocimientos y punto de partida de todos los errores de nuestros
conocimientos. Sólo dentro de ciertos límites se lo puede utilizar con uniformidad.
Silos cambios cualitativos que se producen en A carecen de
importancia para la cuestión que tenemos entre manos, entonces podremos
presumir que A es igual a A. Este es, por
ejemplo, el modo con que vendedor y comprador consideran un kilo de azúcar. De
la misma manera consideramos la temperatura del sol. Hasta hace poco
considerábamos de la misma manera el valor adquisitivo del dólar. Pero cuando
los cambios cuantitativos sobrepasan ciertos límites se convierten en cambios
cualitativos. Un kilo de azúcar sometido a la acción del agua o del queroseno
deja de ser un kilo de azúcar. Un dólar en manos de un presidente deja de ser
un dólar. Determinar en el momento preciso, el punto crítico, en que la
cantidad se transforma en calidad, es una de las tareas más difíciles e
importantes en todas las esferas del conocimiento, incluso de la
sociología."
Trotsky, ((En defensa del marxismo).
Hegel
El viejo método dialéctico de razonar, que había caído en desuso desde
los tiempos medievales, fue revivido a principios del siglo XIX por el gran
filósoso alemán Hegel. Hegel, una de las más enciclopédicas mentes de su
tiempo, sometió las afirmaciones de la lógica formal a una detallada crítica,
y demostró sus limitaciones y su manera estrecha y unilateral de ver las cosas.
Hegel realizó el primer análisis completo de las leyes de la Dialéctica.
"la idea del desarrollo, de la evolución, ha penetrado actualmente
casi en su integridad en la conciencia social, pero no a través de la
filosofía de Hegel, sino por otros caminos. Sin embargo, esta idea, tal como la
formularon Marx y Engels, arrancando de Hegel, es mucho más vasta, más rica de
contenido que la teoría de la evolución al uso. Es un desarrollo que parece
repetir las etapas ya recorridas, pero de otro modo, sobre una base más alta
(la 'negación de la negación'); un desarrollo que no discurre en línea recta,
sino en espiral, por decirlo así; un desarrollo a saltos, a través de
catástrofes y de revoluciónes, que son otras tantas 'interrupciones en el
proceso gradual', otras tantas transformaciones de la cantidad en calidad;
impulsos internos del desarrollo originados por la contradicción, por el choque
de las diversas fuerzas y tendencias que actúan sobre un determinado cuerpo o
en los límites de un fenómeno en concreto, o en el seno de una sociedad dada;
interdependencia e íntima e inseparable concatenación de todos los
aspectos de cada fenómeno (con la particularidad de que la historia pone
constantemente de manifiesto aspectos nuevos), concatenación que ofrece un
proceso único y mundial del movimiento, con sus leyes; tales son algunos rasgos
de la dialéctica, doctrina del desarrollo mucho más compleja y rica que la
teoría corriente."
Lenin, Carlos Marx.
"Esta nueva filosofía alemana tuvo su culminación en el sistema
hegeliano, en el que por vez primera -y esto es su gran mérito- se exponía
conceptualmente todo el mundo natural, histórico y espiritual como un proceso,
es decir, como algo en constante movimiento, modificación, transformación y
evolución, al mismo tiempo que se hacía el intento de descubrir en ese
movimiento y esa evolución la conexión interna del todo. Desde este punto de
vista, la historia de la humanidad dejó de parecer una intrincada confusión de
violencias sin sentido, todas igualmente recusables por el tribunal de la razón
filosófica ya madura, y cuyo más digno destino es ser olvidadas lo antes
posible, para presentarse como el proceso evolutivo de la humanidad misma,
convirtiéndose en la tarea del pensamiento el seguir la marcha gradual, progresiva,
de ese proceso por todos sus retorcidos caminos, y mostrar su interna legalidad
a través de todas las aparentes casualidades',
Engels, Anti-During.
Hegel planteó el problema brillantemente, pero le fue imposible
resolverlo por sus prejuicios idealistas. A pesar de su visión mística, la
filosofía de Hegel ya aplicaba las más importantes leyes de la
Dialéctica.
A) Transición de la
cantidad a la calidad y viceversa
"A pesar de toda posible lentitud, sea cual fuere la continuidad
progresiva, la transición de una forma de movimiento a otra es siempre un
salto, un cambio decisivo:'
Engels, Anti-Düring.
La idea de cambio y de evolución se acepta hoy generalmente, pero las
formas por las que los cambios se producen en la naturaleza y en la sociedad
sólo han sido explicadas por la Dialéctica marxista. La visión, bastante común,
de la evolución como desarrollo pacífico e ininterrumpido es; a la vez,
parcial y falsa. En política, es la teoría gradualista del cambio social, la
base teórica del reformismo.
Hegel desarrolló la idea de una línea nodal en la que
en un punto definido, los aumentos o disminuciones puramente cuantitativos, dan
lugar a un salto cualitativo: Por ejemplo en el caso del agua calentándose,
donde el punto de ebullición y de congelación son los puntos donde bajo una
presión normal el salto a un nuevo estado tiene lugar y donde, por tanto, la
cantidad se transforma en calidad.
Así, en el ejemplo citado, las transformaciones del agua (líquido) a
vapor (gas) o hielo (sólido) no ocurre con una evaporación o
congelación gradual, sino de repente, a una determinada temperatura (()º, lOOº
)'. El efecto acumulativo de los numerosos cambios de la velocidad de las
moléculas produce eventualmente un cambio de estado (cantidad en calidad).
Se pueden poner miles de ejemplos, de todas las ramas de la ciencia, de
la sociología e incluso de la vida cotidiana (por ejemplo, el punto en el que
al añadir más sal cambia la sopa de algo exquisito en algo incomestible).
La línea nodal hegeliana de medir el cambio y la ley de transición de
cantidad en calidad y viceversa, son de esencial importancia no sólo para la
ciencia (donde como en otras leyes dialécticas, son usadas inconscientemente
por los científicos que no son conscientemente dialécticos), sino sobre todo en
un análisis dc la historia, de la sociedad y del movimiento de la clase
obrera.
B) Unidad y lucha
de contrarios
El sentido común metafísico pretende por un lado
eliminar la contradicción en el pensamiento y la revolución en la evolución y,
por otro, probar que todas las ideas y fuerzas opuestas son mutuamente
excluyentes. Pero encontramos, bajo un examen más concienzudo, que "los
dos polos de una contraposición, como positivo y negativo, son tan
inseparables el uno del otro como contrapuestos el uno al otro, y que a pesar
de toda su contraposición se interpenetran el uno al otro; también descubrimos
que causa y efecto son representaciones que no tienen validez Como tales, sino
en la aplicación a cada caso particular, y que se funden en cuanto contemplamos
el caso particular en su conexión general con el todo del mundo, y se disuelven
en la concepción de la alteración universal, en la cual las causas y los
efectos cambian constantemente de lugar, y lo que ahora o aquí es efecto, allí
o entonces es causa, y viceversa:' (Engels, Anti-Dúring).
"La dialéctica es la ciencia de las concatenaciones, en contraste
con la metafísica que trata los fenómenos separados. La dialéctica pretende
descubrir las incontables transiciones, causas y efectos que actúan juntos en
el universo. La primera tarea de un análisis dialéctico es, por tanto, resaltar
la necesaria conexión objetiva de todos los aspectos, fuerzas, tendencias... de
la esfera dada de un fenómeno:'
Lenin, Apuntes Filosóficos.
La dialéctica se acerca a un fenómeno dado desde el punto de vista de su
desarrollo, su propio movimiento y vida: cómo surge y cómo muere; considerando
también las contradictorias tendencias y aspectos internos de este fenómeno.
El movimiento es el modo de existencia de todo el universo material. La
energía y la materia son inseparables. Aún más, el movimiento no nace de la
nada, sino como manifestación de tensiones internas que son inseparables no
sólo de la vida, sino también de todas las formas de la materia. El desarrollo
y el cambio tienen lugar a través de contradicciones internas. Así, el análisis
dialéctico empieza descubriendo mediante una investigación empírica las
contradicciones que dan lugar al desarrollo y al cambio.
Desde un punto de vista dialéctico todos los polos opuestos son
parciales e incluso inadecuados, incluyendo la contradicción entre verdad y
error. El marxismo no acepta la existencia de ninguna verdad eterna. Todas las
verdades y errores son relativos. Lo que es verdad en un momento y en unas
circunstancias, se vuelve falso en otro: verdad y error pasan de ser uno a ser
el otro.
En este sentido, el progreso del conocimiento y la ciencia no se produce
con la mera negación de teorías incorrectas. Todas las teorías son relativas,
abarcando un lado de la sociedad. Al principio se les atribuye la validez y
posibilidad de aplicación universal. Es verdad.Pero, al cabo de
cierto tiempo, se encuentran deficiencias en la teoría: No es aplicable a
todas las circunstancias, se encuentran excepciones a la regla general. Estas
excepciones tienen que ser explicadas y, de nuevo, en otro momento, se
desarrollan nuevas teorías que puedan abarcar también las excepciones. Pero las
nuevas teorías no sólo niegan las viejas, sino que las incorporan a ellas
mismas bajo una nueva forma.
Sólo podemos excluir las contradicciones si miramos objetos faltos de
vida, quietos o individualmente uno encima del otro, es decir,
metafísicamente. Pero tan pronto como consideramos las cosas en su movimiento
y cambio, en su vida, su interdependencia mutua y su interacción, nos
encontramos con una serie de contradicciones.
El movimiento mismo es una contradicción. El cambio físico de un objeto
de lugar sólo tiene sentido si admitimos que ese cuerpo está en un lugar y al
mismo tiempo en otro lugar.
Con la vida pasa lo mismo. Es una contradicción entre "ser en cada
momento uno mismo y otro diferente" (Engels, Ant¡-Dúnng).
El ser vivo absorbe constantemente sustancias que le rodean, las
asimila, y a la vez otras partes del cuerpo se desintegran y son expulsadas del
mismo. En el mundo de la naturaleza orgánica ocurren también estas constantes
transformaciones. Por ejemplo: una piedra se va desintegrando bajo la presión
de los elementos; como consecuencia de esto, podemos decir que todas las cosas
son constantemente ellas mismas y otras distintas en el mismo momento.
Por esto, el deseo de eliminar las contradicciones es el deseo de
eliminar la realidad.
C) Negación de la
negación
"¿Qué es pues la negación de la negación? Es una ley muy general, y
por ello mismo de efectos muy amplios e importantes, de desarrollo de la
naturaleza, la historia y el pensamiento; una ley que, como hemos visto, se
manifiesta en el mundo animal y vegetal, en la geología, en las matemáticas, en
la historia, en la filosofía..:'
Engels, Anti-During.
Esta ley, cuyo funcionamiento en la naturaleza fue observada con mucha
anterioridad a su redacción, fue elaborada por primera vez y, muy claramente
por Hegel; quien dio un gran número de ejemplos concretos, que se reiteran en
el Anti-Düring.
La ley de la negación de la negación se ocupa de la naturaleza del
desarrollo a través de una serie de contradicciones que, aparentemente, anulan,
niegan una forma de existencia, un hecho o una teoría anterior, para
posteriormente a su vez, ser también negadas. El movimiento, el cambio, el
desarrollo... se mueven de esta manera, a través de una serie ininterrumpida de
negaciones.
De todas formas, la negación en un sentido dialéctico no significa
simplemente decir que no, porque en el estadio anterior es a la vez vencida y
preservada. Negación, en este sentido, es a la vez un acto positivo y
negativo.
Hegel da un ejemplo muy simple en su libro Fenomenológica de la
mente: El capullo [de una flor] desaparece cuando los pétalos
florecen y podríamos decir que la forma original es negada por la posterior; en
el mismo sentido, cuando surge la fruta, la flor (pétalos, estambres...) puede
ser explicada como una falsa forma de la existencia de la planta para que la
fruta aparezca como su propia naturaleza en lugar de la flor. Estas etapas no
son meramente autodiferenciadas, sino que se complementan las unas a las otras,
siendo incompatibles las unas con las otras. Pero la actividad incesante
inherente a su propia naturaleza hace que haya momentos de unidad orgánica en
los que no simplemente se contradicen unas a otras, sino que son tan necesarias
como las otras; y esta necesariaigualdad de todos los
momentos, constituye por sí sola y, por tanto, la vida del
proceso global".
En este proceso de autoanulación sin fin la desaparición de ciertas
formas
y la aparición de otras- un modelo que surge frecuentemente parece ser
una simple repetición de formas, sucesos y teorías ya dejados atrás. Así, en
una frase hecha, cuando dicen "la historia se repite a si misma",
los reaccionarios historiadores burgueses intentan probar que la historia
misma no es nada más qué una repetición del pasado sin ningún sentido; es
decir, que la historia es un círculo sin fin.
La Dialéctica, por el contrario, separa dentro de esto que parecen
repeticiones un desarrollo actual de lo inferior a lo superior, una evolución
en la cual una forma se puede repetir a si misma, pero a un nivel superior,
enriquecida por los desarrollos anteriores.
Esto se puede ver aún más claro en el proceso de desarrollo de las ideas
humanas. Hegel ya enseñaba como la filosofía se desarrollaba a través de
contradicciones: una escuela del pensamiento negando la otra, pero absorbiendo
simultáneamente las viejas teorías dentro de su propio sistema de pensamiento.
Lo mismo pasa con el desarrollo de la ciencia. Los alquimistas de la
Edad Media intentaban encontrar la piedra filosofal que
podría cambiar, decían, los metales normales en oro. Debido al bajo nivel de
las fuerzas productivas, y a la falta de una verdadera técnica, estos tempranos
intentos de transmutación de los elementos eran en realidad una fantasía
utópica. Pero, en el proceso de estos vanos intentos, los alquimistas actuales
descubrieron gran número de hechos válidos acerca del aparato químico y experimental
que más tarde sirvió de base a la química moderna.
Con el ascenso del capitalismo, la industria y la técnica, la química
llegó a ser una ciencia que rechazó estos intentos locos de transmutación de
los elementos, que de esta manera fueron negados y rechazados. Sin embargo,
tod6 lo que de válido y científico tenían los descubrimientos de la vieja-
alquimia se guardaron en la nueva, que mantenía que los elementos eran
inmutables y no podían ser transformados el uno por el otro.
El siglo XX ha contemplado la revolución de la ciencia y de la técnica
con el descubrimiento de la física nuclear, por medio de la cual, hoy en día,
un elemento puede ser transformado en otro.. De hecho, teóricamente, sería
posible transformar el cobre en oro en la actualidad, pero el proceso sería
tan caro que no sé podría justificar económicamente.... Así, este particular
proceso parece haber dado una vuelta completa:
A.- Transmutación de elementos.
B.- No transmutación de elementos.
C.- Transmutación de elementos.
Pero la refutación es sólo aparente. En realidad, la ciencia moderna,
que en un sentido ha vuelto a la idea de los antiguos alquimistas, incluye
dentro de si misma todos los enormes descubrimientos de los siglos XVI II y XIX en
todo lo referente a la ciencia. Así, una generación se apoya en las espaldas de
otra. Ideas que aparentemente han sido desacreditadas o negadas hacen su
reaparición, pero a un nivel superior, enriquecidas por las nuevas
experiencias y descubrimientos.
La dialéctica se basa en el determinismo. Aparentes accidentes nacen
sólo como resultado de una más profunda necesidad.
Historiadores superficiales han escrito que la 1 Guerra Mundial fue
causada por el asesinato del príncipe de la corona. Francisco José 1, en
Sarajevo. Para un marxista este suceso fue un accidente histórico, en el
sentido de que este suceso casual sirvió de pretexto o catalizador para el
conflicto mundial, que ya se había hecho inevitable por las contradicciones
económicas, políticas y militares del imperialismo. Si el asesino hubiese
errado, o si el príncipe nunca hubiera nacido, la guerra hubiese tenido lugar
también en base a cualquier otro pretexto diplomático. La
necesidad se hubiera expresado a través de un accidente diferente.
Todo lo que existe, existe por necesidad. Pero, de la misma forma, todo
lo que existe está condenado a perecer, a ser transformado en otra cosa. Así,
lo que es necesario en un momento y lugar se hace innecesario en otro. Todas
las cosas contienen su opuesto, que está destinado a sustituirle y negarle.
Esto es válido tanto para las cosas vivientes individuales, como para las
sociedades.
Todo tipo de sociedad humana existe porque es necesaria en el momento
dado en que se impone:
"Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen
todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecen nuevas
y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales
para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua. Por
eso, la humanidad se propone siempre únicamente los objetivos que puede
alcanzar, pues, bien miradas las cosas, vemos siempre que estos objetivos sólo
brotan cuando ya se dan, o por lo menos se están gestando las condiciones
materiales para su realización:'
Marx, prefacio de la Contribución a la Critica de la Economía
Política.
La esclavitud, en su momento, representó un enorme paso adelante con
respecto a la barbarie. Era un estadio necesario en el desarrollo de las
fuerzas productivas, de la cultura y de la sociedad humana. Como Hegel
planteaba: "No es tanto desde la esclavitud, como a través de la misma,
como el hombre se hizo libre".
De la misma forma, el capitalismo era, en un principio, necesario y un
estadio progresivo en la sociedad humana. Pero, al igual que la esclavitud, el
comunismo primitivo y el feudalismo, el capitalismo hace tiempo que ha dejado
de representar un sistema social progresista y necesario. Se ha basado en las
profundas contradicciones que llevaba en sí y está condenado a ser vencido por
las nacientes fuerzas del socialismo, representadas por el proletariado
moderno. La propiedad privada de los medios de producción y el Estado
nacional, los puntos básicos de la sociedad capitalista que en su momento
significaron un gran paso adelante, en la actualidad sólo sirven para impedir
el desarrollo de las fuerzas productivas amenazan todos los avances hechos
durante siglos por el desarrollo de la sociedad humana.
El capitalismo, hoy, es un sistema totalmente degenerado y decrépito que
debe ser superado y reemplazado por su opuesto, el socialismo, si la cultura
humana quiere sobrevivir.
El marxismo es determinista, pero no fatalista, porque
la superación de las contradicciones en la sociedad sólo puede ser alcanzada
por los hombres y mujeres que luchen conscientemente por la transformación de
la sociedad. Esta lucha de clases no está predeterminada. Que tenga éxito,
depende de muchos factores y una clase progresista y en ascenso, como es el
proletariado, tiene muchas ventajas sobre las viejas y decrépitas fuerzas de la
reacción.
Pero, en última instancia, el resultado debe depender de cuál de los dos
bandos, tiene la más firme determinación, la mejor organización y la más
especializada y resuelta dirección. La filosofía marxista es, por tanto, una
guía para la acción.
"Los filósofos se han limitado a interpretar el mundo de diversas
maneras, pero de lo que se trata es de transformarlo" (Marx, Tesis sobre
Feuerbach).
La victoria del socialismo marcará un estadio nuevo y cualitativamente
diferente de la historia humana. Para ser más exactos, marcará el fin de la
prehistoria de la raza humana y el inicio de la verdadera historia.
Por otro lado, el socialismo representa una vuelta a la más antigua
forma de sociedad humana -el comunismo tribal- pero a un nivel muy superior,
basado en los enormes avances de miles de anos, que es lo que ha durado la
sociedad dividida en clases. La economía de la superabundancia hará posible la
planificación socialista de la industria, de la ciencia y de la técnica
desarrolladas por el capitalismo ete todo el mundo. Esto, a su vez, hará de
una vez y para siempre que la distinción entre el trabajo manual y el
intelectual, entre la ciudad y el campo, carezcan de sentido y que la lucha de
clases bárbara y sin sentido acabe, permitiendo al fin a la raza humana dedicar
sus fuerzas a la conquista de la naturaleza; es decir, y usando la famosa
frase de Engels:
La humanidad saltará del reino de la necesidad al reino de la libertad.
Índice de nombres
Aristóteles. (Filósofo griego del siglo IV antes
de nuestra era)
Aristóteles asistió a las lecciones impartidas por Platón. Pero revisó las teorías
de este filósofo profundamente idealista.
El realismo de Aristóteles es pues lo contrario del ''realismo de las ideas''
de Platón, es un realismo de los objetos del mundo sensible.
Aristóteles dijo: ''Cada cual puede pensar silo desea, pero el sentir no depende
de uno: para ello es indispensable que exista el objeto sentido''.
Aristóteles fue materialista, acusado de ''impiedad'' y perseguido por las autoridades
de su tiempo.
Enmanuel Kant. (Filósofo alemán, 1724-1804).
''La teoría kantiana que explica la constitución de todos los cuerpos celestes
actualmente existentes por la rotación de masas nebulosas, ha sido el mayor
progreso efectuado por la astronomía desde Copérnico.'' (Engels).
Francis Bacon. (Londres, 1561-1626).
Filósofo materialista que propugnó el ''sometimiento a los hechos'': ''Sobre la
naturaleza sólo se triunfa obedeciéndola''. La experimentación convierte al
hombre en ''el intérprete de la naturaleza''. Filósofo materialista
mecanicista.
Galileo. (1564-1642).
Desarrolló el método experimental. Desarrolló asimismo las doctrinas de Copérnico,
lo que le valió el enfrentamiento con la Iglesia. La Inquisición lo condenó en
1633. Fue obligado a abjurar de su doctrina totalmente científica postrado de
rodillas. Al levantarse, golpeó con el pie el suelo y dijo ''E pur si mueve''
(¡Y sin embargo se mueve!).
George Hegel. (1770-1831).
Desarrolló las leyes de la dialéctica, pero a la vez filósofo idealista. Mar
dijo que ''el hecho de que la dialéctica sufra en manos de Hegel una
alteración, no obsta para que este filósofo fuese el primero que supo exponer
de un modo amplío y consciente sus formas generales del movimiento. Lo que
ocurre es que en él la dialéctica aparece patas arriba. No hay más que
invertirla y enseguida se des-cubre bajo la corteza mística la semilla
racional''.
Heráclito. (Filósofo griego, 540-480 a.n.e.)
''El mundo es uno y no ha sido creado por ningún dios, ni por ningún hombre,
sino que ha sido, es y será un fuego eternamente vivo que arde según una ley,
se apaga según una ley''.
Se le ha considerado como el primer inspirador de la dialéctica.
Isaac Newton. (1642-1727)
Inventor del cálculo infinitesimal y la teoría de la gravitación universal. Sus
descubrimientos en el terreno de las ciencias naturales contribuyeron a hacer
posible más adelante el materialismo dialéctico.
John Locke. (1632-1704)
''Todo conocimiento, incluso el abstracto, es adquirido y se basa en la experiencia.''
Uno de los principales pensadores del materialismo mecanicista inglés de
siglo XVII.
Ludwig Feuerbach. (1804-1872)
Perteneció a los jóvenes hegelianos de izquierda. Criticó la filosofía de
Hegel. Marx calificó el materialismo de Feuerbach como materialismo
contemplativo, y Engels dijo de él que era ''mitad idealista, mitad
materialista''.
Platón. (Filósofo griego, 427-347 a.n.e.)
Filósofo idealista. Toda su obra está re-corrida por la idea de un valor
absoluto.
Tomas Hobbes. (1588-1679)
Según Hobbes, toda sustancia es corporal y todos los fenómenos se reducen a
movimientos mecánicos. Materialista mecanicista, niega la existencia del alma.
Zenón de
Elea. (Filósofo griego, 490 a.n.e.)
Aristóteles le llamó ''padré de la dialéctica''. Célebre por las famosas premisas
(aporias) según las cuales Aquiles jamás alcanzaría a la
tortuga o la flecha jamás llega al final de su trayectoria, con
las que trataba de negar la existencia del movimiento
Algunos conceptos filosóficos
Axioma: Proposición
evidente que se admite sin demostración. Un principio del que se parte.
Silogismo: Un razonamiento en
el que la conclusión deriva necesariamente de la posición de las premisas.
Si ''hombre'' implica ''mortal''.
Si ''Manolo'' es un ''hombre'', la conclusión es clara: Manolo'' es
''mortal''.
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El materialismo dialéctico hoy |
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En la víspera del siglo XXI la humanidad se encuentra en una
encrucijada. La crisis del capitalismo se manifiesta en todos los niveles de
la vida. Se refleja en la especulación y la corrupción, el consumo de drogas,
la violencia, el egoísmo y la indiferencia hacia los sufrimientos de los
demás, el colapso de la familia burguesa, la crisis de la moralidad, la
cultura y la filosofía burguesas. ¿Cómo podría ser de otra manera? Uno de los
síntomas de un sistema social en crisis es que la clase dominante se da cuenta
cada vez más de que es un freno al desarrollo de la sociedad. La iglesia catolica En su período de ascenso histórico, la burguesía luchó contra el viejo
oscurantismo de la iglesia católica —la más alta expresión de la ideología
del feudalismo. Aún antes de la revolución burguesa en Holanda y en
Inglaterra, esta lucha fue anticipada por la titánica batalla lanzada por la
ciencia contra la Inquisición. Copérnico, Giordano Bruno, Galileo y Kepler
representaban la nueva manera de ver el mundo enfrentada a la camisa de
fuerza del pasado. La Revolución Francesa fue anunciada por las ideas de los filósofos
materialistas de la época de las luces. En su fase progresista, la burguesía
francesa era atea y materialista. Combatió bajo la bandera de la Razón. Sólo
cuando el levantamiento del proletariado significó una amenaza a su dominio,
especialmente después de la Comuna de París, descubrió de golpe los encantos
de la Madre Iglesia. Pero en la época actual —la época de la decadencia senil del
capitalismo— todos estos procesos se han convertido en su contrario. En
palabras de Hegel "La Razón se convierte en la Sinrazón". Es cierto
que la religión "oficial" está en bancarrota. Las iglesias están
vacías y en creciente crisis. En su lugar, vemos la proliferación de todo
tipo de sectas y una epidemia de fundamentalismo religioso —cristiano,
musulmán, judío e hindú—; un signo del callejón sin salida de la sociedad que
vuelve locos a sectores de la pequeña burguesía. A medida que se acerca el
nuevo siglo vemos los más terroríficos retrocesos hacia el oscurantismo
medieval. Este fenómeno no se limita a Irán, la India y Argelia. En los
Estados Unidos —el país capitalista más desarrollado y tecnológicamente más
avanzado (junto con Japón)— hemos visto recientemente la "matanza de
Waco". En otros países occidentales vemos el desarrollo incontrolado de
sectas religiosas, supersticiones, astrología y toda clase de tendencias
irracionales. Todos estos fenómenos guardan un asombroso parecido con lo que ocurrió
en el período de declive del Imperio Romano. Que nadie objete que este tipo
de cosas se limitan a sectores marginales de la sociedad. Hace tan sólo diez
años, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, hizo un famoso
discurso sobre el "Imperio del Mal" (Rusia) para justificar un
programa de producción de los medios más terroríficos de destrucción —que
podrían destruir todo el mundo varias veces. En ese discurso dijo lo
siguiente: "En el mundo existen el Pecado y el Mal, y las Sagradas
Escrituras y Nuestro Señor Jesucristo nos dirigen a enfrentarnos a ellos con
todas nuestras fuerzas" El lenguaje y el pensamiento del ex presidente del país capitalista
más desarrollado viene directamente de laEdad Media.
Es una contradicción dialéctica de primer orden. Y no está aislada. Cuando al
primer astronauta de los EEUU se le pidió que diese un mensaje a la humanidad
escogió.... la primera frase del Génesis: "Al principio Dios creó el
Cielo y la Tierra". No es un accidente que en algunos Estados de los
EEUU, las escuelas están obligadas a enseñar la teoría de la
"creación" en oposición a la de la evolución. Ni tampoco que los
telepredicadores consigan fortunas a través de las ondas con una audiencia de
millones. Irracionalidad ¿De dónde surge toda está irracionalidad? No es ajena a un sentimiento
de impotencia en un mundo donde el destino de la humanidad está controlado
por fuerzas aterradoras y aparentemente invisibles. Sólo hay que mirar al
pánico en la bolsa, con hombres y mujeres "respetables" correteando
arriba y abajo como las hormigas cuando se les destroza el nido. Estos
espasmos periódicos, provocando el pánico del rebaño, son un ejemplo gráfico
de la anarquía capitalista. Marx explicó que las ideas dominantes en una sociedad son las ideas de
la clase dominante. En sus primeros días, la burguesía no sólo jugó un papel
progresista, llevando más lejos las fronteras de la civilización, sino que
era consciente de ello. Ahora los estrategas del capital están vencidos por
el pesimismo. Son los representantes de un sistema sentenciado por la
historia, pero no pueden reconciliarse con este hecho Esta contradicción central es el factor decisivo que deja su huella en
la manera de pensar de la burguesía hoy en día. Lenin dijo que un hombre al
borde de un abismo no razona. Es un hecho increíble que los consejos de
dirección de las gigantes compañías multinacionales consulten astrólogos
antes de tomar sus decisiones de inversión. ¡La única justificación para esto
es que los resultados que les dan los brujos económicos profesionales no son
mucho mejores!. Cuanto más tiempo se le permita continuar a este sistema
decrépito basado en el caos, la codicia y el parasitismo, mayor será la
amenaza para los logros sociales, económicos y culturales acumulados de la
humanidad. Ciencia y sociedad Hasta hace muy poco, parecía que el mundo de la ciencia estaba por
encima de la decadencia general del capitalismo. Las maravillas de la ciencia
y la tecnología modernas dieron un prestigio colosal a los científicos, que
parecían tener cualidades casi mágicas. El respeto ganado por la comunidad
científica crecía en la misma proporción en que sus teorías se hacían cada
vez más incomprensibles para la mayoría de la sociedad, incluida la gente más
instruída. Pero los científicos son seres normales que viven en el mismo mundo
que todos nosotros. Y por lo tanto también pueden estar influenciados por las
ideas, filosofías, políticas y prejuicios dominantes, por no hablar de
intereses materiales en algunos casos muy sustanciosos. La mayoría de los
científicos creen sinceramente que tienen la mente completamente abierta, que
no tienen "ninguna filosofía", simplemente se dedican a la
consideración objetiva de "los hechos". Por desgracia los hechos no
se seleccionan por si solos. Heráclito, ese pensador de la Antigüedad
maravillosamente profundo, dijo una vez: "Los ojos y las orejas son
malos testigos para hombres que tienen almas bárbaras" La palabra griega "bárbaro" significaba "alguien que no
comprende el lenguaje". La ciencia moderna nos da abundante material que
confirma la afirmación de Engels de que "en ultima instancia la
naturaleza funciona dialécticamente". Y a pesar de eso, a cada paso, los
científicos sacan conclusiones filosóficas completamente erróneas de su
trabajo. Ahora mismo, el trabajo de muchos físicos de partículas
fundamentales está basado en la búsqueda de una "teoría del todo"
—una "gran teoría universal" (GUT). Hace cien años, los científicos creían que las leyes de Maxwell sobre
electromagnetismo servían para explicar las leyes fundamentales del Universo.
Quedaban sólo algunas pocas cosas por clarificar, y se conocería todo lo que
había que conocer acerca del funcionamiento del Universo. Por supuesto, había
algunas discrepancias problemáticas, pero parecían ser pequeños detalles que
podían ser ignorados. Pero en pocas décadas estas discrepancias "menores" fueron
suficientes para echar abajo todo el edificio y provocar una verdadera
revolución científica. Durante la mayor parte de este siglo, la física ha
estado dominada por la teoría de la relatividad y la mecánica cuántica que
desplazaron la vieja mecánica clásica. A pesar de eso, en un principio los
argumentos de Max Plank y Albert Einstein no tuvieron mucho eco en la
comunidad científica, que se agarraba tenazmente a sus viejos puntos de vista.
Hay una lección importante en esto. Cualquier intento de imponer una
"solución final" a nuestra visión del universo está condenado a
fracasar. Como dijo Hegel: "La verdad es infinita, su finitud es su
negación". Anti-Dhüring El materialismo dialéctico parte de la concepción de un universo
material eterno, infinito, en evolución, en desarrollo y en constante cambio.
Por lo tanto nadie va a conseguir nunca la "teoría del todo". No es
posible poner un límite al conocimiento y al desarrollo humano. Todo límite
de este tipo está condenado a ser superado. Esto se ha demostrado a lo largo
de toda la historia de la ciencia. Como explicó Engels en su obra maestra Anti-Dhüring: "Un
sistema de conocimiento natural e histórico que lo abarca todo y es finito en
el tiempo está en contradicción con las leyes fundamentales del pensamiento
dialéctico, el cual, de todas maneras, lejos de excluir, incluye la idea de
que el conocimiento sistemático del universo externo puede dar avances
gigantescos de generación en generación". Las teorías de la mecánica cuántica y de la relatividad han tenido un
efecto importante en el desarrollo de la ciencia y la tecnología. No
obstante, no son la última palabra, de la misma manera que no lo eran las
teorías de Maxwell. Una teoría provisional desplaza a otra teoría
provisional, hasta que esta es superada de nuevo. El desarrollo de la ciencia y del pensamiento humano en general
consiste en una serie infinita de aproximaciones sucesivas, que penetran cada
vez más profundamente en los secretos del universo. Esto es lo único
"Absoluto" —el proceso infinito del conocimiento humano a la
búsqueda de la comprensión de un universo infinito y en constante cambio. Desde el punto de vista del materialismo dialéctico materia y energía
son lo mismo. Engels describió la energía ("moción") como "el
modo de existencia, el atributo inherente de la materia" (La
Dialéctica de la Naturaleza). Einstein demostró que la luz, que durante mucho tiempo se había
pensado que era una onda, se comportaba como una partícula, y estaba sujeta a
la ley de la gravedad. Esto fue brillantemente confirmado en 1919 durante un
eclipse de sol. Más tarde De Broglie demostró que la materia, que siempre se
había creído que se componía de partículas, debía estar compuesta por ondas y
participar de su naturaleza. Durante muchos años la física discutió, si los electrones eran
partículas u ondas. Finalmente la mecánica cuántica demostró que estos
pueden, y de hecho lo hacen, comportarse como partículas y como ondas. Esta afirmación, en su día, causó una dura polémica. Iba en contra de
las leyes de la lógica formal, o para decirlo de otro modo, del "sentido
común". "Pero el bien fundamentado sentido común," como señaló
Engels, "que es un respetable compañero entre las cuatro paredes de
casa, corre las más extraordinarias aventuras cuando sale al ancho mundo de
la investigación científica.. Aquí, la manera metafísica de ver las cosas,
justificable e incluso necesaria como es dentro de sus dominios cuya
extensión varía según la naturaleza del objeto a investigar, llega siempre un
momento más pronto o más tarde en que alcanza un límite más allá del cual
pasa a ser unilateral, limitado y abstracto y se pierde en contradicciones
insolubles" (Anti-Dhüring). La lógica formal ¿Cómo puede el sentido común aceptar que un electrón pueda estar en
dos sitios al mismo tiempo?. ¿O incluso moverse, a increíbles velocidades, al
mismo tiempo en un número infinito de direcciones diferentes? Para la lógica formal, basada en las llamadas Ley de la Identidad y
Ley de la Contradicción, tal proposición sería algo monstruoso. Para andar
por casa estas leyes se las arreglan bastante bien. Pero para cálculos más
complicados, que impliquen, por ejemplo, grandes distancias, o velocidades
extremadamente altas, o partículas infinitamente pequeñas, son incapaces de
explicar las cosas. Simplemente son inaplicables. Para explicar este tipo de
fenómenos se necesita un punto de vista dialéctico. Citemos de nuevo a Engels: "Pero la situación es diferente tan
pronto como consideramos las cosas en su movimiento, su cambio, su vida, sus
influencias recíprocas unas en otras. Entonces inmediatamente aparecen las
contradicciones. La moción en sí mismo es una contradicción: incluso el
simple cambio mecánico de lugar sólo puede llegar a producirse con un cuerpo
que esté en un momento dado y en ese mismo momento en un sitio y en otro, que
esté en el mismo sitio y que no esté en él. Y el continuo planteamiento y
solución simultánea de esta contradicción es precisamente lo que es el
movimiento". (Anti-Dhüring). La idea de que un electrón puede ser una onda y una partícula que
puede estar simultáneamente en un sitio y en otro distinto es una brillante
confirmación de la dialéctica tal y como fue elaborada no sólo por Marx y
Engels, sino por Hegel, e incluso por Heráclito. En 1927, Wemer Heisenberg enunció su famoso "principio de
indeterminación", según el cual es imposible determinar, con la
precisión deseada, la posición y la velocidad de una partícula
simultáneamente. Cuanto menos incierta sea la posición de una partícula, más
incierto es su momento, y viceversa. (Esto también se aplica a otros pares
específicos de propiedades). La dificultad de establecer con precisión la
posición y velocidad de una partícula que se está moviendo a 5.000 millas por
segundo en diferentes direcciones es evidente. Pero deducir de esto que la
causalidad en general no existe es una proposición completamente falsa. El rechazo al viejo determinismo mecánico de Laplace y otros fue
correcto y necesario. Pero llevarlo hasta el punto de negar también la
causalidad es una receta acabada para abandonar la ciencia y el pensamiento
racional. En su libro "La extraña historia del quantum", Banesh
Hoffman no duda en afirmar que "la estricta causalidad es fundamental e
intrínsecamente indemostrable. Por lo tanto la estricta causalidad ya no es
un concepto científico legítimo y debe ser expulsada del dominio oficial de
la ciencia de nuestros días" No es extraño que el mismo autor exclame en la misma página: "Es
difícil decidir dónde acaba la ciencia y empieza el misticismo". ¡Desde
luego!. Una vez que negamos la causalidad, el universo se convierte en una
cuestión totalmente arbitraria y azarosa. Todas las bases del pensamiento
racional desaparecen y se abre la ventana a la irracionalidad y al misticismo
más monstruoso . Muchos científicos importantes estuvieron radicalmente en contra de la
interpretación de Heisenberg sobre el fenómeno en consideración. Entre ellos
estaban, no sólo Einstein, sino los principales pioneros en el campo de la
mecánica cuántica, Max Plank y Louis De Broglie, y también Erwin Schroedinger
cuya famosa ecuación fue crucial para su desarrollo. Como un intento de justificar el rechazo a la causalidad, se suele
alegar que "el observador crea el resultado de su observación por el
acto de observación" (B. Hoffmann, op cit). Heisenberg y Niels Bohr
defendían que un electrón se materializa en un punto dado sólo cuando es
medido. El mecanismo preciso por el cual se supone que esto ocurre sigue
siendo un misterio. Parece que debemos aceptar el planteamiento de que la
observación en sí misma tiene un efecto decisivo sobre los procesos objetivos
como un dogma de fe. El materialismo dialéctico parte de la objetividad del
universo material, que nos es dada a través de la percepción sensorial.
"Interpreto el mundo a través de mis sentidos". Esto es evidente.
Pero el mundo existe independientemente de mis sentidos. Esto se
sobreentiende, podemos pensar, ¡pero no para la moderna filosofía burguesa! Una de las principales corrientes de la filosofía del siglo veinte es
el positivismo lógico, que precisamente niega la objetividad del mundo
material. Más exactamente, considera que la misma cuestión de si el mundo
existe o no es irrelevante y "metafísica". Estos argumentos fueron
contestados brillantemente por Lenin en 1908-9 en su libro Materialismo
y Empirocriticismo: "Si el color es una sensación que sólo
depende de la retina (como la ciencia natural nos lleva a admitir), entonces
los rayos de luz, cayendo sobre la retina producen la sensación de color.
Esto significa que fuera de nosotros, independientemente de nosotros y de
nuestros pensamientos, existe un movimiento de materia, déjennos decir de
ondas etéreas con una longitud determinada y una velocidad definida, las
cuáles, actuando sobre la retina, producen la sensación de color. Así es
precisamente como lo explica la ciencia natural. Explica las sensaciones de
varios colores por las diferentes longitudes de ondas luminosas que existen
fuera de la retina humana e independientemente de ella. Esto es el
materialismo: materia actuando sobre nuestros órganos sensoriales produciendo
sensaciones. La sensación depende del cerebro, los nervios, la retina, etc.,
es decir de materia organizada de manera definida. La existencia de la
materia no depende de la sensación. La materia es primaria. La sensación, el
pensamiento, la conciencia son el producto supremo de la materia organizada
de manera particular. Estos son los puntos de vista del materialismo en general
y de Marx y Engels en particular" Idealismo consciente ¿Y Heisenberg? Cuando era un estudiante, en 1919, Heisenberg era un
idealista consciente, que admitió haber sido profundamente impresionado por
el Timaeus de Platón (donde el idealismo de Platón se
explica de manera más consistente). Entonces luchaba en las filas de los
Freikorps reaccionarios contra los obreros alemanes. Por lo tanto defendía
que estaba "mucho más interesado en las ideas filosóficas profundas que
en lo demás", y que era necesario " apartarse de la idea del
proceso objetivo en el tiempo y el espacio". En otras palabras, la interpretación filosófica de la mecánica
cuántica de Heisenberg estaba muy lejos de ser el resultado objetivo de un
experimento científico. Estaba claramente vinculada a la filosofía idealista
que él aplicaba conscientemente a la física y que determinaba su punto de
vista. Las consecuencias reaccionarias de este idealismo subjetivo que
intenta poner un límite al conocimiento humano, negando la objetividad de los
fenómenos físicos como el movimiento de los fotones y los electrones, y que
trata de negar la existencia de la causalidad en general, se demostró con la
propia evolución de Heisenberg. Justificó su actividad de colaboración activa
con los nazis porque "no hay guías generales a las que podamos
adherirnos. Tenemos que decidir por nosotros mismos, y no podemos decir por adelantado
si lo estamos haciendo bien o mal". Schroedinger ridiculizó la afirmación de Heisenberg y Bohr de que,
cuando un electrón no está siendo observado "no tiene posición" y
sólo se materializa en un punto dado como resultado de la observación. Si
coges un gato y lo pones en una caja con un frasco de cianuro, decía
Schroedinger, cuando el contador Geiger detecta la decadencia de un átomo, el
frasco se ha roto. Según Heisenberg, el átomo no "sabe" que ha
decaído hasta que alguien lo observa. En este caso por lo tanto, hasta que
alguien no abra la caja y mire dentro, ¡el gato no estará vivo ni muerto!. Con esta anécdota, Schroedinger trataba de dejar claras las
contradicciones absurdas debidas a la aceptación de interpretación idealista
subjetiva que hacía Heisenberg de la física cuántica. Los procesos de la
naturaleza tienen lugar objetivamente, independientemente de que haya seres
humanos alrededor para observarlos. Negar la existencia de causalidad, la
idea de que todas las acciones son casuales y no tienen causa es, por lo
tanto, completamente falsa. Aceptarla sería negar toda la ciencia y, la posibilidad
de hacer cualquier predicción. Probabilidades y mecánica cuántica Los científicos continuamente hacen predicciones que son verificadas
por la observación y la experimentación. Esto incluye el campo de la mecánica
cuántica, a pesar de la "indeterminación". Aunque no es posible
predecir con precisión el comportamiento de fotones o electrones
individuales, es posible predecir con gran precisión el comportamiento de
grandes cantidades de partículas. No hay nada nuevo en esto. Lo que se conoce como "acontecimientos
casuales masivos" se puede aplicar a un gran campo de fenómenos físicos,
químicos, biológicos y sociales, desde el sexo de los recién nacidos hasta la
frecuencia de defectos en una cadena de producción. Las leyes de la probabilidad tienen una larga historia. Por ejemplo la
"ley de los grandes números" establece el principio general de que
el efecto combinado de gran cantidad de factores accidentales produce, para
una gran cantidad de dichos factores, resultados que son casi independientes
de la casualidad. Esta idea fue expresada tan pronto como en 1713 por
Bernoulli, cuya teoría fue generalizada por Poisson en 1837 y le dio una
forma acabada Chebyshev en 1867. La afirmación de que no podemos conocer las causas precisas, o
predecir la posición y velocidad precisas de un electrón individual es, en
realidad, un lugar común filosófico, sin ningún contenido. Intentar buscar
una relación precisa de todas las coordinaciones e impulsos de cada partícula
individual sería volver a la cruda determinación mecánica de Laplace. Este
es, en realidad, un concepto fatalista que reduce la necesidad al nivel de la
mera casualidad— es decir si todo está gobernado por una especie de decreto
eterno, entonces todo es igualmente arbitrario, lo llamemos necesario o no.
Como Engels planteó: "No se puede tratar de trazar la cadena causal en
ninguno de estos casos: por lo tanto somos tan sabios en una como en la otra,
la llamada necesidad sigue siendo una frase vacía, y con ello —la casualidad
sigue siendo lo que era". (La Dialéctica de la Naturaleza). Si fuese posible establecer todas las causas del movimiento de las
partículas subatómicas, la investigación de éstas, en el caso de un solo
electrón sería suficiente para mantener a todos los científicos del mundo
ocupados por muchas vidas, y todavía no llegarían al final. Afortunadamente
esto no es necesario. Aunque somos incapaces de precisar la posición
"fija" y la velocidad de una partícula dada, que por lo tanto se
puede decir que tiene un carácter casual, la situación cambia radicalmente
cuando se trata de grandes cantidades de partículas. Y aquí, estamos tratando
con cantidades realmente grandes. Cuando tiramos una moneda al aire, la
posibilidad de que sea "cara o cruz" se puede poner en un 50%. Esto
es un fenómeno totalmente casual, que no se puede predecir. Pero los
propietarios de los casinos, que supuestamente se basan en un juego de
"azar" saben que, a largo plazo, el cero o doble cero saldrán con
la misma frecuencia que cualquier otro número, y por lo tanto pueden sacar ganancias
respetables y predecibles. Lo mismo se aplica para las compañías de seguros que ganan grandes
cantidades de dinero precisamente en base a las probabilidades, que en último
término pasan a ser certezas prácticas, aunque no se puede predecir el
destino preciso de los clientes individuales. "La mecánica cuántica ha descubierto las leyes precisas y
fantásticas que gobiernan las probabilidades, es precisamente tratando de
cantidades como éstas que la ciencia supera sus problemas. Con semejantes
medios la ciencia puede hacer las predicciones más audaces. A pesar de
confesar humildemente su incapacidad para predecir el comportamiento exacto
de electrones o fotones individuales u otras entidades fundamentales, puede
decirte con enorme confianza cómo deben comportarse precisamente grandes multitudes
de ellos" (B. Hoffmann, op. cit.) Por cierto, estos ejemplos, sacados de los más diferentes campos, son
excelentes ilustraciones de la ley dialéctica de la transformación de
cantidad en calidad. El desarrollo de la física cuántica representa una auténtica
revolución en la ciencia, rompiendo decisivamente con el viejo determinismo
mecánico autosuficiente de la física "clásica". (El método
"metafísico" como lo habría llamado Engels). En lugar de eso
tenemos una visión de la naturaleza mucho más flexible, dinámica —en una
palabra, dialéctica. Empezando por el descubrimiento de Plank de la
existencia infinitesimal del quantum, que al principio pareció ser un pequeño
detalle, toda la física se transformó. Así surgió una nueva ciencia que podía
explicar los fenómenos de la transformación radioactiva y analizar con gran
detalle los complejos datos del espectroscopio. Llevaba directamente al
establecimiento de una nueva ciencia —la química teórica, capaz de resolver
cuestiones previamente insolubles. En general toda una serie de dificultades
teóricas eran eliminadas, cuando se aceptaba el nuevo punto de vista. La fusión nuclear La nueva física reveló las poderosas fuerzas que encerraba el núcleo
atómico. Esto llevó directamente a la explotación de la energía nuclear —el
camino para la potencial destrucción de la vida en la tierra— o una visión de
abundancia inimaginable, sin límites y progreso social humano a través del
uso pacífico de la fusión nuclear. He aquí un poderoso avance para la
ciencia. Pero la mente humana —contrariamente a lo que piensan los
idealistas— es conservadora por naturaleza. Esta revolución de la ciencia se produjo
a pesar de que la mayoría de los científicos aceptaban las conclusiones
filosóficas más primitivas y reaccionarias. "Los científicos naturales" escribió Engels, "creen que
están libres de la filosofía ignorándola o atacándola. Sin embargo, no pueden
dar ni un paso sin pensar, y para pensar necesitan determinaciones mentales.
Pero ellos toman estas categorías como un reflejo de la conciencia común de
las llamadas personas instruidas, que en general está dominada por las
reliquias de filosofías largamente obsoletas, o de la pequeña cantidad de
filosofía obligatoria que han aprendido en la Universidad (que no sólo es
fragmentaria, sino una mezcla de los puntos de vista de personas
pertenecientes a las más variadas y con frecuencia peores escuelas), o de
lecturas acríticas y no sistemáticas de escritos filosóficos de todo tipo.
Por lo tanto no sólo no están menos influidos por la filosofía sino que en la
mayoría de los casos lo están por la peor" (Dialéctica de la
Naturaleza). Así, en su conclusión a un trabajo sobre la revolución cuántica,
Banesh Hoffmann es capaz de escribir: "Por lo tanto debemos
maravillarnos mucho más de los poderes milagrosos de Dios que creó el cielo y
la tierra de una esencia primitiva de tan exquisita sutileza que con ella
pudo modelar cerebros y mentes dotados con el don de la clarividencia para
penetrar sus misterios. Si la mente de un simple Bohr o Einstein nos deja
atónitos por su poder, ¿cómo podemos siquiera empezar a admirar la gloria de Dios
que los creó?" (B. Hoffmann, op. cit.) Desgraciadamente éste no es un caso aislado. Toda la literatura
científica moderna está impregnada de arriba a abajo de este tipo de tufillo
místico, religioso o casi—religioso. Esto es un resultado directo de la
filosofía idealista que en gran parte muchos científicos han adoptado
consciente o inconscientemente. |
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Geometría Las leyes de la mecánica cuántica parecen incomprensibles a los ojos
del "sentido común" (es decir la lógica formal), pero están en
plena consonancia con el materialismo dialéctico. Tomemos por ejemplo la
concepción del punto. Toda la geometría tradicional se deriva de un punto,
que se convierte en una raya, un plano, un cubo, etc. Pero una observación
más precisa nos revela que tal punto no existe. El punto se concibe como la
expresión más pequeña del espacio, algo que no tiene dimensión. En realidad
tal punto se compone de átomos, electrones, núcleo, fotones, e incluso
partículas más pequeñas. En última instancia desaparece en una incesante
curva de ondas cuánticas en remolino. Y no hay un final para este proceso. No
hay ningún punto "fijo". Esta es la respuesta final a los
idealistas que quieren encontrar las formas "perfectas" que
supuestamente se esconden "más allá" de la realidad observable. La única "última realidad" es el universo material infinito,
eterno y en constante cambio, que es mucho más maravilloso en su inacabable
variedad de formas y procesos que la más fabulosa aventura de ciencia
ficción. En vez de una localización fija —un "punto"— tenemos un
proceso, un flujo, que nunca se acaba. Cualquier intento de poner un límite a
esto, en forma de principio o de final, inevitablemente fracasará. Estado de cambio Hace cien años los científicos creyeron haber encontrado finalmente la
última y más pequeña partícula. Pensaban que no había nada más pequeño que el
átomo. El descubrimiento de las partículas subatómicas llevó a los físicos a
profundizar más en la estructura de la materia. En 1928 los científicos se
imaginaban que habían descubierto las partículas más pequeñas —protones,
electrones y fotones. Se suponía que todo el mundo material se componía de
estas tres partículas. Posteriormente esto fue hecho pedazos por el descubrimiento del
neutrón, y después toda una multitud de otras partículas incluso más
pequeñas, con una existencia cada vez más efímera —neutrinos, pi-mesones,
mu-mesones, k-mesones, y muchas más. El ciclo vital de algunas de estas partículas es tan evanescente
—quizás una cien mil millonésima de segundo— que han tenido que ser descritas
como partículas "virtuales" —algo totalmente impensable en la era
precuántica. Desde el punto de vista de la dialéctica estos descubrimientos son
extremadamente importantes. ¿Cuál es el significado de estas "extrañas
partículas" con una "existencia virtual" —de las que no se
puede decir exactamente si son o no son? El neutrino es descrito por B.
Hoffmann como "una incertidumbre fluctuante entre la existencia y la
no-existencia"), esto es, para decirlo en el lenguaje de la dialéctica,
que son y no son. Todos estos logros de la investigación científica constituyen una
brillante confirmación de la concepción dialéctica de la naturaleza como un
proceso sin fin, en un estado de cambio continuo que tiene lugar mediante
contradicciones, en el cual las cosas se convierten en su contrario. "Cuando observamos la naturaleza, o la historia de la humanidad,
o nuestra propia actividad intelectual," escribió Engels, "la
primera imagen que se nos presenta es la de un laberinto infinito de
relaciones e interacciones, en el cual nada permanece igual a lo que era,
dónde estaba y tal como era, sino que todo se mueve, cambia, pasa a ser y
deja de existir. Esta concepción primitiva, ingenua, pero intrínsecamente
correcta del mundo era la de la antigua filosofía griega, y fue formulada claramente
por primera vez por Heráclito : todo es y a la vez no es, porque todo fluye,
está cambiando constantemente, constantemente pasando a existir y
desapareciendo" (Anti-Dhüring). Comparémoslo con esta otra cita: "En el mundo del quantum, las
partículas están constantemente apareciendo y desapareciendo. Lo que podemos
pensar que es un espacio vacío es una nada fluctuante, con fotones
apareciendo de la nada y desvaneciéndose tan pronto como nacen, con
electrones apareciendo por breves momentos del océano monstruoso para crear
pares evanescentes electrón-protón y súbitamente otras partículas añadiéndose
a la confusión" (B. Hoffmann, La Extraña Historia del Quantum). Más de cien años después, la visión dialéctica del mundo de Engels se
ve brillantemente corroborada, no sólo a nivel macrocósmico sino también a
nivel microcósmico. ¡Qué lejos está todo esto del universo idealista estático
de Platón! Aunque parezca mentira es la filosofía de Platón y de otros
idealistas la que probablemente domina el pensamiento de la mayoría de los
científicos en contradicción con los resultados de sus propias
investigaciones. Tratan a Hegel como un "perro muerto" (por no hablar
de Marx y Engels), sólo para echar mano del idealismo en sus formas más
abstractas y oscurantistas. Que las partículas individuales (incluyendo las "partículas
virtuales") existen no está en cuestión. "Son" y sus
propiedades (por lo menos algunas de ellas) son conocidas. Pero tratemos de
determinarlas con más precisión, de fijarlas en un tiempo y un espacio, y
resultarán extremadamente evasivas. "Son y no son, porque fluyen."
Un electrón es una partícula y una onda al mismo tiempo, está
"aquí" y "allí" a la vez. Esta concepción de la materia en estado de cambio constante, ligada a
una red universal de interconexión e interpenetración, es precisamente la
esencia del punto de vista dialéctico. Ya no es la ingenua aunque brillante
intuición de Heráclito, sino algo firmemente establecido por la
experimentación. Esto por supuesto no impide a los idealistas atacar el materialismo
distorsionando sistemáticamente las conclusiones de la ciencia moderna para
sus propios fines. Así, argumentaban que la producción de fotones
implicaba que la materia había "desaparecido", ignorando que desde
el punto de vista del materialismo dialéctico, la materia y la energía son lo
mismo. Esto fue demostrado científicamente por la famosa ley de Einstein de
la equivalencia de la masa y la energía. De hecho, la masa está
permanentemente convirtiéndose en energía (incluyendo luz-fotones) y la
energía en masa. Por ejemplo los fotones (luz) cambian constantemente a pares
de electrones y positrones, —el proceso opuesto. Este fenómeno se ha estado
dando ininterrumpidamente por toda la eternidad. Es una demostración concreta
de la indestructibilidad de la materia —justamente lo contrario de lo que se
quería demostrar. El Big Bang La búsqueda de "la partícula final" ha demostrado ser
inútil. Pero a nivel del universo en su conjunto, ha habido un intento
similar de poner un "límite" a la materia, en forma de un universo
finito. De hecho, la llamada teoría del "Big Bang" es un retroceso
a la vieja idea medieval de un "universo cerrado", que, en última
instancia, implica la existencia de un Creador. Hace algunas décadas, Ted Grant, utilizando el método del materialismo
dialéctico, puso al descubierto la poca base tanto de la teoría del "Big
Bang" del origen del universo como de la teoría alternativa del
"Estado Estacionario" planteada por Fred Hoyle y H. Bondi.
Posteriormente se demostró que la teoría del estado estacionario, que se
basaba en la "creación continua de materia" (de la nada), era
falsa. La teoría del Big Bang por lo tanto ganó por "falta de alternativas",
y sigue siendo defendida por la mayoría de la comunidad científica. La teoría del Big Bang sostiene que el universo fue creado en una
gigantesca explosión que ocurrió entre diez mil y veinte mil millones de
años. Antes de eso, sus defensores nos quieren hacer creer que toda la
materia del universo estaba concentrada en un solo punto, cuyas dimensiones
han sido descritas de varias formas. De hecho ha habido por lo menos cinco
versiones diferentes de esta teoría. La primera fue planteada en los 30 por
un cura católico que más tarde ocupó el puesto de director de la Academia Pontificia
de Ciencia, Georges-Henri Lemaitre. Esta fue rápidamente refutada en
diferentes campos —conclusiones incorrectas de la relatividad general y de la
termodinámica, una falsa teoría de los rayos cósmicos y la evolución
estelar... Después de la Segunda Guerra Mundial, la desacreditada teoría fue
recuperada por George Gamow y otros en una nueva forma. De cualquier manera,
la teoría del Big Bang representa una visión mística de un universo finito en
el tiempo y el espacio, y creado en un momento definido por un proceso
misterioso, que ya no se puede observar en ninguna parte en la naturaleza.
Toda la idea en sí, está plagada de dificultades, tanto de carácter
científico como filosóficas. Los científicos hablan del "nacimiento del tiempo", en el
momento del Big Bang. Pero tiempo y espacio junto con el movimiento son el
modo de existencia de la materia. Es un contrasentido hablar del principio del tiempo o de su final, a
no ser que consideremos, junto con San Agustín, que Dios creó el universo de
la nada, algo que no sólo está al margen de toda experiencia, sino que
contradice una de las leyes fundamentales de la física: la ley de la
conservación de la energía. La energía, y por tanto la materia, no puede ser
creada ni destruida. Si aceptamos el Big Bang, surgen todo tipo de preguntas. Por ejemplo,
¿qué lo causó? ¿Cuáles eran las leyes del movimiento que condicionaban este
minúsculo punto, suspendido en el espacio por toda la eternidad, en el cual
toda la materia del universo, ni más, ni menos, se supone que estaba
concentrada? La teoría abre la ventana de par en par a la intervención de un
Ser Supremo y todo tipo de misticismos, de ahí su atracción sobre el católico
Lemaitre y los idealistas en general. Gamow y otros avanzaron toda una serie de cálculos para explicar los
diferentes fenómenos que se desprenden del Big Bang —densidad de la materia,
temperatura, niveles de radiación... Se encontraron gran cantidad de
discrepancias que invalidaban, no sólo el modelo de Gamow, sino también el
modelo del "universo oscilante", planteado por Robert Dicke y
otros, en un intento de solucionar el problema de qué es lo que había antes
del Big Bang, haciendo oscilar el universo en un ciclo perpetuo. Sin pruebas No hay prácticamente ninguna evidencia empírica que sustente la teoría
del Big Bang. La mayor parte del trabajo que se ha hecho para apoyarla es de
carácter meramente teórico, basado fundamentalmente en fórmulas matemáticas
rebuscadas y esotéricas. Las numerosas contradicciones entre el esquema
preconcebido del Big Bang y la evidencia observable han obligado a sus
defensores a cambiar las reglas del juego para preservar a toda costa una
teoría sobre la cual se ha construido tanta reputación académica. Según los cosmólogos del Big Bang, para que se formaran galaxias a
partir del Big Bang debería de haber habido suficiente materia en el universo
para que se llegase finalmente a un punto muerto en su expansión debido a la
ley de la gravedad. Esto significaría una densidad de aproximadamente diez
átomos por metro cúbico. En realidad la cantidad de materia presente en el
universo observable es de un átomo por diez metros cúbicos —cien veces menos
que la cantidad predicha por la teoría. En lugar de ver esta contradicción como un fallo decisivo en la
teoría, los partidarios del Big Bang buscaron ayuda en las partículas físicas
fundamentales, lo que les obligó a inventarse la idea de "la materia
oscura", una sustancia invisible, para la existencia de la cual no
existe un sólo pedazo de prueba empírica, pero que se supone que suma ¡no
menos del 99% de toda la materia del Universo! La última versión del Big Bang —la llamada "teoría
inflacionaria"— no nos lleva ni un paso más adelante. De hecho es
todavía más contradictoria y mística que sus desacreditadas predecesoras. De
acuerdo con el último gran genio, Alan Guth, el Big Bang tuvo que haber sido
acelerado de tal manera que el universo "inflacionario" duplicó su
tamaño cada 1035 segundos, llenando de esta manera
"espontáneamente" todo el espacio. La cuestión de dónde saldría una
cantidad tan enorme de energía sigue sin respuesta. Por lo visto, simplemente
apareció DE LA NADA, un truco que difícilmente es concebible sin la
intervención de algún mago cósmico. Y todo esto se supone que debe ser
aceptado, como artículo de fe, para apoyar una teoría que no se sostiene en
pie. Una proposición empíricamente verificable que se deduce de la nueva
teoría es que, según ella, los protones se descomponen. En la medida en que
la gran mayoría del universo observable está compuesto de protones, esto
tiene consecuencias dramáticas. Significaría que el propio universo está
condenado a desintegrarse. Sin embargo la experimentación ha demostrado lo
contrario: los protones no se descomponen. Su vida se prolonga por varios
billones de años más allá de los límites puestos por los experimentos. En el siglo XVIII , el obispo Usher calculó la fecha exacta de la
creación del mundo —el 23 de octubre del 4004 a. C.. Hoy en día los
seguidores del Big Bang también han puesto una fecha para el nacimiento del
universo (y del tiempo por supuesto) hace entre diez mil y veinte mil
millones de años. Esta fecha no se puede situar antes en el tiempo sin
contradecir las actuales mediciones de la distancia de las galaxias respecto
a la nuestra y la velocidad con que parece que se están alejando. De esto se deduce que, según esta teoría, no puede haber nada en el
Universo más viejo que 20 mil millones de años. Pero hay pruebas que parecen
contradecir esta afirmación. En 1986, Brent Tully de la Universidad de Hawai
dijo que había descubierto enormes aglomeraciones de galaxias
("super-racimos") de mil millones de años luz de largo, trescientos
millones de años luz de ancho y cien millones de años luz de grosor. Para que
se pudieran formar objetos de ese tamaño se necesitarían entre ochenta mil y
cien mil millones de años, es decir, cinco veces más de lo que nos permitiría
la teoría del Big Bang. Desde entonces ha habido otros resultados que parecen confirmar estas
investigaciones. The New Scientist (5 de febrero de 1994)
publicaba un reportaje sobre el descubrimiento de un racimo de galaxias por
parte de Charles Steidel del Instituto Tecnológico de Massachusetts en
Pasadena con grandes implicaciones para la teoría del Big Bang: "El descubrimiento de un racimo de ese tipo plantea nuevas
dificultades para las teorías de la materia oscura fría, que plantea que una
gran parte de la materia del universo está en objetos fríos y oscuros como
planetas o agujeros negros. Estas teorías predicen que el material del
universo primitivo se agrupó desde "arriba", con lo que primero se
formaron las galaxias, y sólo después se agruparon para formar racimos" Como siempre la primera reacción de los astrónomos ha sido recurrir a
"cambiar las reglas del juego" ajustando la teoría a los obstinados
hechos. Así, Mauro Giavalisco del Telescopio Espacial del Instituto
Científico de Baltimore cree que sería posible explicar el nacimiento del
primer racimo de galaxias con un desplazamiento hacia el rojo de 3.4
ajustando la teoría de la materia oscura fría. Pero añade una advertencia:
"Si encuentras diez racimos con un desplazamiento al rojo de 3.4, sería
la muerte de las teorías de la materia oscura fría" Podemos estar seguros de que existen, no sólo diez, sino un número
mucho mayor de estos racimos enormes y que serán descubiertos. Y eso a su
vez, será solamente una proporción de un minuto de toda la materia que se
encuentra mucho más allá del universo observable y que se extiende hasta el
infinito. Todo intento de poner un límite al universo material está condenado
al fracaso. La materia no tiene límites, ni a nivel subatómico, ni por lo que
se refiere al tiempo y al espacio. La teoría del caos Los grandes científicos del Renacimiento tenían una vasta cultura y un
dominio completo de variadas disciplinas. Leonardo Da Vinci era un gran
ingeniero, matemático y mecánico, a la vez que artista y genio. Lo mismo
Durero, Maquiavelo, Lutero, y muchos otros sobre los que Engels escribió: "Los héroes de ese tiempo todavía no estaban mutilados por la
división del trabajo, cuyos efectos restrictivos, con su producción
unilateral, vemos frecuentemente en sus sucesores" (La
Dialéctica de la Naturaleza). La división del trabajo, por supuesto, juega un papel necesario en el
desarrollo de las fuerzas productivas. Sin embargo, bajo el capitalismo, ha
sido llevada a tales extremos que empieza a convertirse en su contrario. La
exagerada división, por una parte, entre el trabajo manual e intelectual
significa que millones de hombres y mujeres están reducidos a la vida de la
rutina de la cadena de producción en la que no se piensa, negándoseles
cualquier posibilidad de desarrollar la creatividad y la inventiva que está
latente en cada ser humano. En el otro extremo vemos el desarrollo de una especie de casta
sacerdotal intelectual que se ha arrogado a sí misma el derecho al título de
"únicos guardianes de la ciencia y la cultura". En la medida en que
esta gente se aleja cada vez más de la vida real de la sociedad, esto tiene
un efecto negativo en sus conciencias. Se desarrollan en un sentido estrecho
y unilateral. No sólo hay un abismo que separa a las ciencias de las letras, sino
que la propia comunidad científica sufre una creciente división entre
especialidades cada vez más específicas. En un momento en que las
"líneas de demarcación" entre la física, la química y la biología
están desapareciendo. Por ejemplo, la distancia que separa diferentes ramas
de la física es prácticamente insalvable. James Gleick, el autor de un conocido libro sobre el "Caos"
describe así la situación: "Pocos laicos se dan cuenta de hasta qué
punto está firmemente compartimentalizada la comunidad científica, una
fortaleza naval con protecciones contra cualquier escape. Los biólogos ya
tienen bastante que leer para prestar atención a la literatura matemática
—por ejemplo, los biólogos moleculares tienen ya bastante sin preocuparse por
la biología poblacional—, y los físicos tienen mejores formas de utilizar su
tiempo que no leer revistas de meteorología."(Caos, Construyendo una
nueva ciencia). En los últimos años, el surgimiento de la teoría del caos es una
indicación de que algo se está moviendo en la comunidad científica. Cada vez
más, científicos de diferentes campos sienten que de una u otra forma han
llegado a un callejón sin salida: Es necesario abrirse camino en una nueva
dirección. ¿Cuáles son los aspectos principales de la teoría del caos? Gleick los
describe así: "Para algunos físicos, el caos es una ciencia de procesos
más que de estado, del convertirse más que del ser (...) Tienen la sensación
de que se está produciendo una regresión hacia el reduccionismo, es decir, de
reducir todo a sus partes constituyentes mientras que ellos quieren ver las
cosas en su conjunto". El método del materialismo dialéctico es precisamente fijarse más en
el "proceso que en el estado, en el convertirse más que en el ser".
Comparémoslo con lo que Engels dice acerca de la manera de pensar
"metafísica": "Pero este método de investigación también nos ha dejado un
legado, el hábito de observar los objetos naturales y los procesos naturales
aislados, separados de la completa y vasta interconexión de las cosas, y por
lo tanto no en su movimiento sino en su reposo; no como esencialmente
cambiantes, sino como constantes fijas; no en su vida, sino en su
muerte" (...) "Pero para la dialéctica, que toma las cosas y sus
imágenes, ideas, esencialmente en su interconexión, en su secuencia, su
movimiento, su nacimiento y su muerte, procesos como los mencionados son
corroboraciones de su propio método de tratamiento. La naturaleza es la
prueba de la dialéctica, y debemos decir que las modernas ciencias naturales
nos han proporcionado materiales extremadamente ricos y cada vez en mayor
cantidad para su prueba, y han demostrado que en último análisis los procesos
de la naturaleza son dialécticos y no metafísicos." "Pero los científicos que han aprendido a pensar dialécticamente
son todavía pocos y así el conflicto entre los descubrimientos realizados y
el tradicional viejo modo de pensar es la explicación de la ilimitada
confusión que reina en las ciencias naturales teóricas y que reduce a la
desesperación a maestros y alumnos, escritores y lectores".
(Engels, Anti-Dhüring). Hace más de ciento cincuenta años, Engels describió precisamente el
estado actual de la ciencia. A pesar de todos los maravillosos avances de la
ciencia y la tecnología, existe un sentimiento profundamente arraigado de
confusión. Un número cada vez mayor de científicos se rebela contra la
ortodoxia que prevalece y busca nuevas soluciones para los problemas a los
que se enfrenta. Más pronto o más tarde esto llevará a una nueva revolución
en la ciencia, similar a la que efectuaron Einstein y Planck hace casi un
siglo. Significativamente, el propio Einstein, lejos de ser un miembro de la
comunidad científica oficial, era un humilde escribiente en una oficina de
patentes de Zurich. Avance científico Existen indicios de que el grado de avance de la ciencia y la
tecnología se ha ralentizado considerablemente en las últimas décadas. Un
estudio reciente muestra que, con la excepción de la biología, no ha habido
ningún avance importante cualitativo en la tecnología en los últimos treinta
años, en oposición al perfeccionamiento cuantitativo de la ya existente. "La corriente principal durante la mayor parte del siglo
veinte," subraya Gleick, "ha sido la física de partículas,
explorando los bloques constitutivos de la materia a energías cada vez más
altas, a escala cada vez más pequeña, y en tiempos cada vez más cortos.
Aparte de la física de partículas se han desarrollado teorías sobre las
fuerzas fundamentales de la naturaleza y sobre el origen del universo.
Algunos jóvenes físicos se han sentido insatisfechos con la dirección de la
más prestigiosa de las ciencias. El progreso ha empezado a parecer lento, el
dar nombre a nuevas partículas fútil, y el cuerpo teórico acartonado. Con la
llegada del caos, los científicos más jóvenes creyeron que estaban viendo los
inicios de un cambio de dirección para toda la física. El terreno había sido
dominado durante demasiado tiempo, pensaban, por las rutilantes abstracciones
de las partículas de alta energía y por la mecánica cuántica." (J.
Gleick, op. cit.) Es todavía demasiado pronto como para formarse una idea definitiva de
la teoría del caos. Lo que está claro es que los científicos se están
orientando en la dirección de una visión dialéctica de la naturaleza. Por
ejemplo la ley dialéctica de la transformación de la cantidad en calidad (y
viceversa) juega un papel importante en la teoría del caos: "Él (Von Neumann) reconocía que un sistema dinámico complicado
podría tener puntos de inestabilidad —puntos críticos en los que un pequeño
empujón puede tener grandes consecuencias, como una pelota balanceándose en
lo alto de una colina." (ibid.) Y de nuevo: "En la ciencia, como en la vida, es conocido que una
cadena de acontecimientos puede tener un punto de crisis que magnificaría
cambios pequeños. Pero caos significaba que este tipo de puntos estuviesen en
todas partes." (ibid.) Estas y muchas otras citas muestran un claro parecido entre ciertos
aspectos de la teoría del caos y la dialéctica. Pero lo más increíble es que
los pioneros del "caos" parecen no tener ni el más mínimo
conocimiento, no ya de los escritos de Marx y Engels, ¡sino incluso de
Hegel!. En cierto sentido esto nos da una confirmación incluso más brillante
de la corrección del materialismo dialéctico, pero en otro, es frustrante
pensar que haya habido ausencia de un marco filosófico y una metodología adecuados
para la ciencia sin necesidad alguna y durante tanto tiempo. Trotsky dijo una vez que la relación entre la lógica formal y la
dialéctica era similar a la que existía entre la matemática elemental y la
matemática superior. "La dialéctica no es ni ficción ni misticismo, sino una ciencia
del pensamiento, en tanto que intenta llegar a la comprensión de los
problemas más complicados y profundos, superando las limitaciones de los
asuntos de la vida diaria. La dialéctica y la lógica formal guardan la misma
relación que las altas matemáticas y las matemáticas elementales" (...)
"El pensamiento dialéctico es al vulgar lo que una película al
fotograma. La película no niega las fotografías, sino que las combina en series
según las leyes del movimiento. La dialéctica no niega el silogismo —las
leyes de la lógica formal (AW)— pero nos enseña a combinar silogismos, de
modo que nos lleven lo más cerca posible de la comprensión de una realidad
eternamente cambiante". "Hegel, en su Lógica establece una serie de
leyes: cambio de la cantidad en cualidad, desarrollo a través de las
contradicciones, conflicto entre forma y contenido, interrupción de la
continuidad, cambio de posibilidad en inevitabilidad, etc., que son tan
importantes para el pensamiento teórico como el silogismo simple para tareas
más elementales". (Trotsky, En Defensa del Marxismo). Lógica formal Nosotros podemos añadir que la relación entre la dialéctica y la
lógica formal se puede comparar a la relación entre la mecánica cuántica y la
mecánica clásica. No se contradicen sino que se complementan la una a la
otra. Las leyes de la mecánica clásica siguen siendo válidas para un inmenso
número de operaciones. Sin embargo, no se pueden aplicar al mundo de las
partículas subatómicas, que implican cantidades infinitesimalmente pequeñas y
velocidades tremendas. La lógica formal (que ha adquirido la fuerza de un prejuicio popular
en la forma de "sentido común") igualmente sigue siendo válida para
toda una serie de experiencias de la vida diaria. Sin embargo las leyes de la
lógica formal, que parten de un punto de vista esencialmente estático de las
cosas, inevitablemente no sirven cuando tratan con fenómenos más complejos,
cambiantes y contradictorios. Para utilizar el lenguaje de la teoría del caos, las ecuaciones
"lineales" de la lógica formal no pueden abarcar los procesos
turbulentos que podemos observar en toda la naturaleza, la sociedad y la
historia. Solo el método dialéctico puede cumplir esta tarea. Es increíble que las leyes básicas de la lógica formal elaboradas por
Aristóteles, se hayan mantenido sin cambios fundamentales durante dos mil
años. En este período hemos visto continuos procesos de cambio en todas las
esferas de la ciencia, la tecnología y el pensamiento humano. Y a pesar de
eso los científicos han continuado utilizando esencialmente las mismas
herramientas metodológicas que utilizaban los maestros medievales en los días
en que la ciencia todavía estaba al nivel de la alquimia. Es igualmente sorprendente que los pioneros de la teoría del caos, que
están intentando romper con la farragosa metodología "lineal" y
crear una nueva matemática "no lineal", lo que está más en
consonancia con la turbulenta realidad de la naturaleza en cambio permanente,
parezcan ser completamente ignorantes respecto a la única auténtica
revolución en la lógica de los dos últimos milenios —la lógica dialéctica
elaborada por Hegel, y posteriormente perfeccionada sobre bases científicas y
materialistas por Marx y Engels. Cuántos errores, callejones sin salida y crisis en la ciencia se
podrían haber evitado si los científicos hubiesen estado equipados con la
metodología que refleja genuinamente la realidad dinámica de la naturaleza,
en lugar de entrar en conflicto con ella a cada momento. |
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