Libro N° 15242. El Lobo Y El Hombre. Hermanos Grimm.
© Libro N° 15242. El Lobo Y El Hombre. Hermanos Grimm. Emancipación. Junio 13 de 2026
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© Edición, reedición y Colección Biblioteca Emancipación:
EL LOBO Y EL
HOMBRE
Hermanos
Grimm
El Lobo Y El Hombre
Hermanos Grimm
El Lobo Y El Hombre
Cuentos clásicos
Autor: Hermanos Grimm
Edades: A partir de 8 años
Valores: aprendizaje
El lobo y el hombre
Estaba un día la zorra diciéndole al lobo lo magnífica que era la fuerza
del hombre. No había animal que le resistiera, y todos habían de valerse de la
astucia para guardarse de él.
A todo esto el lobo respondió:
- Como tenga ocasión de encontrarme con un hombre, ¡vaya si arremeteré
contra él!
- Puedo ayudarte a encontrarlo -dijo la zorra-. Ven mañana de madrugada
y te mostraré uno.
El lobo se presentó donde había queda con la zorra y está lo acompañó al
camino que todos los días seguía el cazador.
Primero pasó un soldado bastante mayor, que ya no podía luchar.
- ¿Es eso un hombre? -preguntó el lobo.
- No -respondió la zorra-, lo ha sido.
Después se acercó un muchacho, que iba a la escuela.
- ¿Es eso un hombre?
- No, lo será un día.
Finalmente, llegó el cazador y la zorra le dijo al lobo:
- ¿Ves? ¡Eso es un hombre! Tú, atácalo si quieres. Yo prefiero ocultarme
en mi madriguera.
El lobo se precipitó contra el hombre. El cazador, al verlo, dijo:
- ¡Lástima que no lleve la escopeta cargada con balas! -
Y, apuntándole, le disparó una perdigonada en la cara. El lobo arrugó
intensamente el hocico, pero, sin asustarse, siguió derecho al cazador. Este le
disparó la segunda carga. Reprimiendo su dolor, el animal se arrojó contra el
hombre, y entonces éste, desenvainando su reluciente cuchillo le asestó tres o
cuatro cuchilladas. El lobo salió corriendo, sangrando y aullando, y fue a
buscar a la zorra.
- Bien, hermano lobo -le dijo la zorra-, ¿qué tal ha ido con el hombre?
- ¡Ay! -respondió el lobo-, ¡yo no me imaginaba así la fuerza del
hombre!
El lobo y el hombrePrimero cogió un palo que llevaba al hombro, sopló en
él y me echó algo en la cara que me produjo un terrible escozor; luego volvió a
soplar en el mismo bastón, y me pareció recibir en el hocico una descarga de
rayos y granizo; y cuando ya estaba junto a él, se sacó del cuerpo una
brillante costilla, y me produjo con ella tantas heridas, que por poco me quedo
muerto sobre el terreno.
- ¡Ya estás viendo lo vanidoso que eres! -le dijo la zorra-. Echas el
hacha tan lejos, que luego no puedes ir a buscarla.
FIN

