Libro N° 13515. La Crítica Abierta De Marx. Bellamy Foster, John.
© Libro N° 13515. La Crítica Abierta De Marx.
Bellamy Foster, John. Emancipación.
Febrero 15 de 2025
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La Crítica Abierta De Marx. John Bellamy Foster
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La Crítica Abierta De Marx. John Bellamy Foster
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John Bellamy Foster
La Crítica
Abierta De Marx
John Bellamy Foster
«La Crítica Abierta De Marx»:
John Bellamy Foster
05/06/2020
Doscientos
años después del nacimiento de Karl Marx, la influencia de su crítica del
capital es tan grande como siempre, en el contexto de lo que se ha llamado el
“renacimiento Marx.” 1 Para
los que creían que el marxismo simplemente había desaparecido con la caída del
muro de Berlín, víctima de lo que Francis Fukuyama ha llamado “el fin de la
historia”, no deja de ser un desarrollo sorprendente. 2En 1942,
durante lo que el gran economista conservador Joseph Schumpeter denominó el
“renacimiento de Marx” en su época, escribió:“La mayor parte de las obras del
intelecto o de la fantasía desaparecen para siempre después de un tiempo que
varía entre una hora después de la cena y una generación. Algunas, sin
embargo, no lo hacen. Sufren eclipses, pero regresan de nuevo, y vuelven
no como elementos irreconocibles de una herencia cultural, sino en su atuendo
individual y con sus cicatrices personales que la gente puede ver y
tocar. A estas bien podemos llamarlas grandes y en nada afecta a esta
definición que relacione grandeza y vitalidad. Tomada en este sentido,
esta es, sin duda, la palabra a aplicar al mensaje de Marx”. 3
Voy a argumentar que la “grandeza” y la “vitalidad” de la ciencia social
marxista que Schumpeter señala deriva principalmente de su lógica interna como
una forma de investigación científica abierta. 4 contra
los intentos de la ideología dominante de caracterizar a Marx como un pensador
rígido, dogmático, determinista y cerrado, es precisamente el carácter abierto
de su “crítica despiadada de todo lo existente” -un carácter abierto
inherentemente inexistente en la teoría liberal -el que explica la capacidad de
permanencia del materialismo histórico. 5 Esta
apertura se puede ver en la capacidad del marxismo de reinventarse
constantemente mediante la ampliación de su contenido empírico, así como
teórico, de modo que abarque aspectos cada vez más amplios de la realidad
histórica en un mundo cada vez más interconectado. 6
Este
carácter abierto del materialismo histórico ha sido entendido por los
pensadores más críticos, marxistas y no marxistas por igual, y ha sido la base
para el desarrollo de su visión dialéctica llevado a cabo por pensadores
revolucionarios como Lenin, Rosa Luxemburgo, Antonio Gramsci, y el Che
Guevara. Sin embargo, en las últimas décadas, el trabajo del proyecto de
la Marx-Engels-Gesamtausgabe (MEGA), dedicado a la
publicación de los manuscritos completos de Marx y Engels, ha reforzado aún más
entre los académicos la visión del carácter inacabado del pensamiento de
Marx. 7 El
proyecto MEGA ha puesto de manifiesto como nunca antes que la crítica de la
economía política de Marx es inherentemente incompleta, resultado no sólo de la
incapacidad de una sola persona de finalizar un proyecto de estas dimensiones,
pero también del carácter materialista-científico del proyecto, como requiere
una investigación histórica y empírica sin fin que no puede ser acotada por la
imposición de abstracciones suprahistóricas.
Este
carácter inacabado de la obra de Marx aparece a tres niveles: (1) El
Capital propiamente dicho, ya que sólo el primer volumen fue publicado
mientras vivía Marx, y el segundo y tercer volúmenes fueron editados por Engels
a partir de sus cuadernos (hubo numerosos borradores de su crítica de la
economía política, que abarcan quince volúmenes en MEGA); (2) su crítica
general (El Capital pretendía ser sólo el primero de seis libros,
incluyendo volúmenes sobre la propiedad de la tierra, el trabajo asalariado, el
estado, el comercio exterior y el mercado mundial y las crisis); y (3) la
totalidad de su proyecto histórico más allá de la crítica de la economía
política, simbolizado por su enorme cronología de la historia del mundo, que se
extiende sobre 1.500 páginas. 8Además,
Marx dejó atrás más de doscientos grandes cuadernos de extractos de otros
autores, que revelan el alcance de sus investigaciones, que abarca las ciencias
sociales, la historia, la antropología, las ciencias naturales y las
matemáticas. Muchos de éstos fueron escritos después de la publicación
de El Capital y revelan sus esfuerzos para ampliar su análisis
en varias áreas, en particular a través de la incorporación de las ciencias
naturales.
Lo que
Marx lego, por tanto, fue un vasto corpus incompleto que refleja un amplio
espectro de estudios científicos, que es incluso más voluminoso cuando se añade
la obra de Engels. Llama la atención de los investigadores que se
enfrentan a esta masa de materiales que Marx considerase sus concepciones
teóricas como “principios fundamentales”, como señala en su prefacio de
1859 a la Contribución a la Crítica de la Economía Política, y
no como postulados a priori, simplemente a la espera de
confirmación. La naturaleza de sus estudios implicaban la necesidad de
transformar constantemente sus hipótesis provisionales en función de la
evolución de los datos. 9 Es
decir, las investigaciones de Marx eran científicamente abiertas, incluso a
medida que avanzaba desde bases rigurosas.
La
naturaleza inacabada de El Capital llevó a Michael Lebowitz a
argumentar en su Más allá de El Capital en la década de 1990
que el volumen que faltaba sobre el trabajo asalariado sesgaba el análisis de
Marx, lo que requería una reconstrucción radical de sus puntos de vista a
partir de la economía política del trabajo asalariado . 10 Más
recientemente, otros, como el economista alemán y colaborador de MEGA Michael
Heinrich, han utilizado el carácter incompleto y la naturaleza abierta de las
investigaciones de Marx para cuestionar el estatus teórico de la ley de la
tendencia decreciente de la tasa de ganancia. 11 El
economista italiano Riccardo Bellofiore ha interpretado la concepción de Marx
de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia más ampliamente como una
“meta-teoría de las crisis” con la que todas las teorías de las crisis de Marx
están relacionadas, y no como una mera predicción empírica monocausal. 12 En
los últimos años, la nueva comprensión de la teoría monetaria de la producción
de Marx y su análisis de la forma-valor ha permitido a los estudiosos superar
el llamado “problema de la transformación” (conectado a la relación entre valor
y precio en el esquema de Marx), haciendo evidente que este supuesto problema
se derivaba de una falta de comprensión de la ruptura revolucionaria de Marx
con la economía clásica ricardiana. 13
Otros pensadores han utilizado los cuadernos inéditos o recién publicados de
Marx para estudiar sus exploraciones posteriores de cuestiones como la
ecología, el género, y el imperialismo. 14
Todo esto
ha contribuido al rápido desarrollo actual de la teoría marxista. La
influencia ejercida por los cuadernos de extractos de Marx que se están
publicando en la última fase del proyecto MEGA se asemeja al papel central que
la publicación de la correspondencia entre Marx y Engels jugó en las
generaciones anteriores. Como Lenin explicó, en estas cartas “el
extremadamente rico contenido teórico del marxismo se revela gráficamente,”
abarca “los aspectos más diversos de su doctrina”, incluyendo lo que era “lo
más nuevo (en aquella época), más importante y más difícil.” 15 Es
precisamente este énfasis en lo diverso, lo nuevo y lo difícil de algunos
aspectos del análisis de Marx (y de Engels) -evidente en el carácter inacabado
de la investigación en la que se basa-, lo que actualmente se ha convertido en
una fuente de conocimiento e inspiración, dando lugar a nuevos enfoques
creativos del materialismo histórico. Este carácter incompleto del corpus
intelectual de Marx es, por lo tanto, reconocido como una fuerza, haciendo
evidente el carácter científico del materialismo histórico como nunca antes.
Sin
embargo, si el carácter incompleto de la crítica de Marx, y por lo tanto la
necesidad de reconstruirla y ampliarla, es ahora ampliamente reconocido, la
renovación de la teoría marxista sobre una base científica ha servido para
subrayar el carácter teórico abierto del enfoque
general de Marx sobre la dialéctica, el materialismo y la historia. Por
esta razón sus investigaciones intelectuales fueron tan laboriosas y amplias,
como Marx dijo con palabras célebres: “no hay un camino real para la
ciencia.” 16 En
agudo contraste con Georg Wilhelm Friedrich Hegel, Marx sostenía que la forma
dialéctica de presentación estaba limitada, precisamente, por el hecho de que
su finalización por completo era imposible, que las relaciones dialécticas
deben concebirse como mediaciones dentro de una totalidad que es en sí misma
abierta, no reducible a un círculo preconcebido o a una lógica
suprahistórica. El análisis dialéctico solo, por lo tanto, no puede
proporcionar respuestas significativas independientes de la investigación
empírico-histórico. Del mismo modo, Marx fue uno de los primeros en
descubrir que el materialismo exigía una perspectiva teórica de sistema
abierto, que evitase cualquier cierre simple o leyes universales omni
comprensivas. Para Marx, la historia en sí estaba inherentemente abierta:
“Toda la historia no es más que una transformación continua de la naturaleza
humana.” 17
Sólo
mediante la comprensión de la naturaleza abierta de la crítica de Marx podemos
apreciar toda la gama de sus investigaciones -a menudo tentativas y en los
márgenes de su análisis. Estos extremos sueltos del análisis materialista
histórico están dando lugar a las revoluciones que están teniendo lugar en
diversos dominios de la teoría de Marx, incluyendo el análisis de la forma
valor, la teoría de la reproducción social, la crítica del capitalismo racial,
y la ecología marxista. Junto con la revolución permanente de la teoría y
la práctica en relación con el estado y la revolución en el Sur global
inspirada en parte por la fusión del materialismo histórico con distintas
tradiciones revolucionarias vernáculas, estas tendencias apuntan a la aparición
de un marxismo nuevo y aún más radical para la siglo XXI.
La
dialéctica abierta de Marx
“Si hay
un hilo común a la crítica posmodernista de Marx (que también comparte con los
positivistas ‘modernistas’),” escribieron José Fracchia y Cheyney Ryan en su
notable ensayo “Crisis y compromiso en la ciencia materialista histórica”
(1992), “es la negativa a ver la ciencia materialista histórica de Marx como un
proyecto abierto y el intento resultante de ‘congelar’ ese proyecto a nivel de
su ‘paradigma’,” concibiendo lo como una teoría rígida histórico-filosófica
sobre impuesta a la realidad. 18 Para
entender cómo el análisis de Marx se aparta de tales caracterizaciones, es útil
examinar las diferencias fundamentales entre el razonamiento dialéctico de
Hegel y el de Marx.
Para
Hegel, la “verdadera infinitud” se concibe como un círculo o una totalidad
cerrada en sí misma, formada por la “mente” o “espíritu” ideal. Por el
contrario, un “mal infinito” no gira sobre sí mismo, y no adopta la forma
circular, pero está representada por una línea recta, es decir abierta. 19 Debido
a que la dialéctica hegeliana es comprendida como un círculo en el sentido de
que retorna a un nivel superior a su origen, el resultado necesario,
teleológico, de su largo desarrollo es una absoluta unidad filosófica, que
marca el final de la historia misma. 20 La
Historia y el análisis empírico simplemente llenan lo que ya ha sido
prefigurado a nivel de la “idea absoluta”. Esto constituye el elemento místico
del gran sistema hegeliano. Como Fracchia y Ryan señalan, “la noción
hegeliana de que el pensamiento dialéctico siempre vuelve a su punto de
partida, que es necesariamente circular en este sentido, significa que dicho
trabajo intelectual [la comprensión de los detalles histórico-materiales] no
altera la estructura inicial; simplemente subsume la realidad en tales
conceptos”. 21 Validando
el método de Marx, por el contrario, el filósofo realista-crítico Roy Bhaskar
insiste en que“las buenas totalidades son … abiertas; las malas
totalidades son cerradas … exactamente lo contrario del punto de vista de
Hegel.” 22
En el
argumento idealista, esos detalles histórico-materiales que no pueden
simplemente ser utilizados para apoyar la estructura teórica abstracta son a
menudo tratados como meramente contingente, que deben ser descartados por
completo. De esta manera, la realidad está hecha para ajustarse al
pensamiento, por lo que incluso el análisis empírico se convierte ante todo en
mero “empirismo abstracto.” 23 El
positivismo crudo, que a menudo se presenta como una forma de empirismo no
mediado, en realidad deriva su lógica de la hipótesis de que tales
investigaciones empíricas proporcionan acceso a leyes suprahistóricas,
universales e inmutables. Por lo tanto, es esencialmente idealista, aunque
no en el sentido del idealismo absoluto. Su reduccionismo característico
es a menudo simplemente un medio de forzar la realidad orgánica sobre un lecho
de Procusto, desfigurando la en el proceso. 24
Marx se
basó en aspectos de la dialéctica de Hegel en toda su obra, y al mismo tiempo
rompió con ella. A pesar de la famosa declaración de Marx en El
Capital, esta ruptura no consistió simplemente en invertir a Hegel, en
ponerle de pie en vez de cabeza abajo. La transformación de la dialéctica
idealista en una materialista no fue tan fácil. 25 Por
el contrario, exige cuestionar la forma misma de abstracción conceptual
empleada por Hegel. En contraste con la dialéctica idealista, en la que el
pensamiento es lo más importante y la realidad simplemente se ajusta a la
lógica dialéctica a través de las complejas relaciones de un sujeto-objeto
idéntico, la dialéctica materialista otorga una función primordial a las
mediaciones del mundo real que no tienen a priori base
suficiente en el pensamiento puro. Fue este dilema el que llevó a Marx en
ocasiones a referirse sarcásticamente a la “burbuja teórica” del idealismo
alemán. 26 Si
las mediaciones dialécticas fueron significativas, en el sentido de que
representan la verdadera complejidad del universo reflejada en el pensamiento,
una verdadera representación dialéctica tiene que surgir de investigaciones
concretas y de la vida real de lo material. Como escribió Marx, “la forma
dialéctica de presentación solo es correcta cuando conoce sus propios límites (Grenzen).” 27
El método
de Marx fue de aproximaciones sucesivas, centrándose primero en los aspectos
más esenciales de las relaciones sociales y materiales que rigen un determinado
modo de producción y la abstracción temporal de los aspectos contingentes menos
esenciales, para incorporarlos en una etapa posterior en niveles más concretos
de análisis. 28 El
objetivo final es comprender las mediaciones concretas, las contradicciones y
procesos que definen una formación social histórica específica. Visto de
esta manera, como Fracchia y Ryan señalan, “el conocimiento es un proyecto
abierto que no puede ser completo en el sentido hegeliano; El
Capital de Marx, por tanto, debe ser leído como un libro
abierto.” 29 Las
declaraciones aparentemente más ‘deterministas’ de Marx se refieren todas a los
niveles más abstractos de análisis, como en sus estudios de la lógica pura del
capital. En sus etapas más concretas, por el contrario, su obra tiene en
cuenta lo contingente plenamente como un reflejo de la fuerza del cambio en la
historia. 30 Aunque
el análisis del modo de producción capitalista, de acuerdo con su propia lógica
interna, requiere un alto grado de abstracción teórica (como en la teoría del
valor), la comprensión de la sociedad burguesa en su complejidad material total
en el momento de cambio histórico – el objeto real de Marx- exigió
investigaciones más detalladas, para las que la teoría podía proporcionar, en
el mejor de los casos, unos hilos conductores. A pesar del rigor que
aportó, en el centro del enfoque teórico de Marx, como Fracchia y Ryan
explican, se encuentra el reconocimiento de los “límites definidos de la teoría
de comprender su objeto”. Por lo tanto, al igual que en cualquier esfuerzo
científico serio, el marxismo como una modo de análisis esta “en estado
permanente de crisis”, dedicado sin cesar a “proyectos abiertos” de
investigación sobre los procesos históricos. 31
Nada de
esto, por supuesto, confiere licencia intelectual para todo. Aunque
abierta a la contingencia histórica y al cambio, la crítica del capital de
Marx, sin embargo, conserva una metodología de base. 32 Reconociendo
la necesidad de seguir el modo dialéctico de investigación de Marx mientras se
mantiene el análisis abierto a la historia, Georg Lukács escribió en Historia
y conciencia de clase su famosa frase de que “la ortodoxia se refiere
exclusivamente al método.” 33 De
esta manera, el carácter abierto del pensamiento de Marx sirve para
distinguirlo de los sistemas cerrados, teleológicos, de análisis, cuyas
teorías, conceptos, e historia se basan todos en abstracciones
transhistóricas. Para Marx, todas las categorías “llevan una huella
histórica” 34 En
un pasaje ampliamente aceptado como el resumen más importante de su método,
Marx escribió en El dieciocho brumario de Luis Bonaparte :
“Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen simplemente como
quieren; no la hacen en circunstancias elegidas por ellos mismos, sino en
circunstancias que encuentran, dadas y transmitidas directamente del
pasado.” 35
La teoría
de sistema abierto de Marx
Hoy Marx
es a menudo considerado un pionero de la perspectiva de los “sistemas
abiertos”. El marxista ceylandés Kumar David observó recientemente que
Marx “sin saberlo … fundó la teoría de los sistemas científicos
moderna; lo hizo en la economía política.” 36 En
este sentido, Marx logró integrar en su crítica de la economía política el
concepto de sistema abierto de la termodinámica, añadiendo una perspectiva
ecológica a su análisis. Lo logró mediante la adaptación del concepto de
metabolismo, a partir de las obras de su amigo, el médico alemán, Roland
Daniels y el destacado químico germano Justus von Liebig, pero también
apoyándose en los avances teóricos de la física de su tiempo. 37 Marx
pudo así orgánicamente conectar su concepción materialista de la historia con
la concepción materialista de la naturaleza. Como Kenneth Stokes explica
en El hombre y la biosfera, el “modelo [de Marx (y
Engels)] integra explícitamente la noción de la interacción metabólica del
hombre y de la naturaleza propia de los sistemas abiertos; la noción de
que el proceso económico está incrustado en la Biosfera”(‘el metabolismo universal
de la naturaleza’), lo que hace de Marx un precursor del enfoque de sistemas
abiertos moderno”. 38
Para
Marx, la relación entre la naturaleza y la sociedad era recíproca, una unidad
de contrarios aparentes, materialmente mediada a través del metabolismo
social-ecológico. Esta perspectiva informaría su comprensión del robo o
expropiación de la naturaleza por el capitalismo, generando la idea de la
brecha metabólica. La producción y el intercambio humanos no podían verse
simplemente como un flujo circular (como Schumpeter hará más tarde, apoyándose
en el trabajo del fisiócrata François Quesnay), sino como un sistema de
acumulación y de expoliación o disipación. 39 Toda
la ecología de inspiración marxista deriva de estas ideas centrales.
Para
Marx, tales conclusiones eran producto de un materialismo consecuente. En
palabras de Bhaskar, “la profundidad [de] la apertura de la naturaleza”
evidente en el realismo crítico dialéctico que Marx ejemplifica, “implica la
falsedad del triunfalismo cognitivo”, es decir, no hay una conformidad
necesaria entre pensamiento y sus objetos. 40 Las
razones de esto fueron quizás expresadas más poderosamente por Engels: “Desde
el momento en que aceptamos la teoría de la evolución natural, todos nuestros
conceptos de la vida orgánica corresponden sólo aproximadamente a la
realidad. De lo contrario no habría ningún cambio. El día en que los
conceptos y la realidad coincidan por completo en el mundo orgánico el
desarrollo llegará a su fin.” 41
La
historia abierta de Marx
A
diferencia de Hegel y el pensamiento burgués en general, el método de Marx no
apunta a ningún “fin de la historia”. La historia para él es un proceso
radicalmente abierto, un proceso de cambio y desarrollo en la sociedad que
lleva a cabo la humanidad misma como el “ser auto-mediado” de la naturaleza
. Los seres humanos son seres objetivos, y por lo tanto, seres
históricos. “En la visión de Marx, que no reconoce nada como absolutamente
definitivo,” escribió el desaparecido István Mészáros, “no puede haber lugar
para una edad de oro utópica, ni a la ‘vuelta de la esquina’, ni a
lejanas distancias astronómicas. Una edad de oro así sería el fin de
la historia, y por lo tanto el final del hombre mismo.” 42 Todas
las declaraciones de Marx sobre la sociedad futura prevén la continuación de la
historia y las luchas humanas, aunque sea como una “sociedad mejor más allá del
capitalismo». Aquellos que argumentan que Marx vio el socialismo como una
sociedad de la abundancia en la que todos los conflictos habrían sido
trascendido, pasan por alto su insistencia en que la lucha continuaría, ya que
los productores asociados buscarían regular racionalmente el metabolismo entre
el hombre y la naturaleza en su conjunto, al tiempo que desarrollar sus propios
poderes humanos distintivos. 43
Una de
las áreas del análisis histórico de Marx que a menudo es admirado, pero también
criticado por su percibida inmutabilidad, es su crítica de la concepción
política-económica clásica de la “acumulación originaria llamada
[primitiva]”; “llamada”, en opinión de Marx, ya que podría no ser vista
simplemente como anterior (mucho menos “primitiva”, un error
de traducción) en el sentido de necesariamente anterior al presente, ni
tampoco, como Maurice Dobb señaló hace mucho tiempo, como acumulación de
capital. Como Marx dejó claro, el término apropiado para este proceso de
desarrollo capitalista era la expropiación (apropiación sin
equivalente), que en gran medida define la era mercantilista de mediados del
siglo XV a mediados del siglo XVII. Aunque la extracción de beneficios
mediante la expropiación podría ser vista como particularmente característica del
mercantilismo, Marx, sin embargo, subraya que dicha expropiación persiste a
través de todas las fases del capitalismo. 44 En
cuanto a su propia época, Marx escribió en El Capital que esta
expropiación en todo el mundo “está todavía en curso en la forma de las Guerras
del Opio contra China, etc.” También tenía lugar tan tardíamente como 1820 en
Escocia, en la expropiación de la población y el vallado de los bienes comunes
por la duquesa de Sutherland con el fin de ampliar sus propias fincas. 45 Aunque
el capitalismo ha pasado por varias etapas históricas, la dialéctica de la
explotación y expropiación está, sin embargo, presente en todas ellas.
El
análisis de la expropiación a escala mundial de Marx jugó un papel importante
en el desarrollo de la teoría del imperialismo y el capitalismo monopolista,
que Schumpeter creía que estaba detrás de la renovación del mensaje de Marx
hasta bien entrado el siglo XX. Para Schumpeter, el reconocimiento
explícito de Marx de “la opresión por parte de los europeos de la mano de obra
nativa en muchas partes del mundo, del sufrimiento de los indígenas de América
del Sur y Central a manos de los españoles, por ejemplo, o de la caza y
comercio de esclavos y coolies” -todo ello conectado con el colonialismo, el
imperialismo y la concentración del capital, había demostrado ser la clave para
la renovación marxista en la década de 1930 y la propagación de sus doctrinas fuera
de Europa. Sin embargo, Schumpeter, como economista neoclásico, se colocó
directamente contra la visión de Marx a este respecto, insistiendo en que el
imperialismo no tenía nada que ver con el capitalismo como tal. 46
Irónicamente,
muchos en la izquierda hoy tienden a perder de vista la crítica pionera de Marx
en este área, al ver su análisis de la “llamada acumulación originaria”, es
decir, la expropiación, como una especie de anomalía en su corpus intelectual,
al no considerarla parte integral de todas las fases del capitalismo. Tal
punto de vista hacia de historicidad el análisis de Marx y oscurece su
principal contribución a la comprensión del colonialismo y el
imperialismo. De ahí que a Marx se le critique a menudo erróneamente por
no extender su estudio de estos elementos al período de la revolución
industrial y más allá. 47 Luxemburgo,
Lenin y otros marxistas de principios del siglo XX se hubieran sorprendido, sin
duda, de tales críticas. Como el propio Marx subrayó, es precisamente la
expropiación de los cuerpos y la tierra (la naturaleza) lo que ha regido los límites
del sistema capitalista desde sus inicios. 48 El
papel de la expropiación del trabajo, la tierra, los recursos y la riqueza bajo
el colonialismo, y su relación con el desarrollo capitalista, es subrayada
en El Capital y en todas las obras posteriores de
Marx.
La clave
del método de Marx sigue siendo el principio de la especificidad histórica, por
lo que varios modos de producción, no vistos en términos unilineales- se
distinguen unos de otros, así como las diferentes etapas y fases de
capitalismo. Dichas etapas son necesariamente abstracciones, pero estas
concebidas para permitir la comprensión a un nivel más concreto que el del
capitalismo en general, lo que permite un análisis histórico más completo, que
debe abordar la dialéctica de continuidad y cambio si quiere avanzar. De
hecho, Marx pone en duda todas las categorías transhistóricas y
suprahistóricas. 49 “La
producción en general”, indicó célebremente en los Grundrisse, es
una “abstracción racional”, pero el conocimiento real de las condiciones
materiales requiere la investigación de los modos históricamente específicos y
concretos de producción y las formaciones sociales. 50 Por
otra parte, mientras que las categorías abstractas son introducidas para
entender el modo de producción capitalista y su lógica interna, nada de esto es
suficiente para el análisis histórico real, que no puede ocurrir a través de la
imposición sobre la realidad de la “llave maestra de una teoría
histórico-filosófica general, cuya virtud suprema consiste en ser
supra-histórica”. 51
La
inmensidad de los logros de Marx, como Schumpeter observó correctamente, reside
en su capacidad sin igual para presentar el análisis político-económico en la
forma de una “narrativa histórica”, al convertirlo en histoire
raisonnée (historia razonada). 52 Esto
lo hizo, sin embargo, sin adoptar la forma hegeliana-idealista que despliega el
curso de la razón absoluta y luego rellena con detalles históricos ilustrativos
la frecuentemente perversa “astucia de la razón”, sino que tomó un camino
científico mucho más complejo, que requiere una arqueología profunda de la
historia. 53
Aquí historia razonada significaba simplemente dar forma
racional-dialéctica, tanto como sea posible, a los acontecimientos
reales-materiales, a la vida real material. Incluso el gran logro teórico
de Marx en la economía política, su desarrollo crítico de la teoría del valor,
que expresa la lógica interna del capital, era solo un intento de comprender
las fuerzas que rigen el cambio concreto y que, finalmente, es limitado por las
exigencias del desarrollo histórico real. 54 Como
ha indicado Samir Amin, el materialismo histórico enmarca inevitablemente la
ley del valor en el análisis marxista. 55
La
profunda historicidad del análisis de Marx es evidente en otras
esferas. Como Cornel West argumentó convincentemente en Las
dimensiones éticas del pensamiento marxista, el radicalismo intransigente
del pensamiento de Marx reside en su rechazo de todos los enfoques
fundacionales de la ética y su defensa de un historicismo radical, en el que
los seres humanos como seres auto-mediadores en la naturaleza crean sistemas éticos
de acuerdo con las condiciones materiales de su tiempo y la naturaleza de sus
propias luchas. 56
De hecho,
no hay nada en Marx o Engels que no sea histórico, y por lo tanto no
teleológico. En su introducción a una edición de comienzos de la década de
1890 de La situación de la clase obrera en Inglaterra, publicado
por primera vez en 1845, Engels introdujo varios postulados totalmente nuevos
(incluyendo su tesis de la “aristocracia obrera”), con el argumento de que las
condiciones habían cambiado, y por lo tanto se necesitaban nuevos
análisis. 57 Marx
y Engels nunca dudaron en cambiar sus puntos de vista en respuesta a los
cambios de la evolución histórica.
La
revolución actual del pensamiento marxista
Aunque
fue un crítico pertinaz de Marx, Schumpeter, como hemos visto, valoraba la
perdurable “grandeza” del marxismo “por [sus] renacimientos”. 58 Ahora,
en el bicentenario del nacimiento de Marx, la teoría marxista está disfrutando
de un nuevo renacimiento. Este renacimiento viene de muchas direcciones,
pero sus expresiones más poderosas tienen su origen en los intentos de llegar
de nuevo al propio método de Marx, y todos comparten una base común en la
crítica del capitalismo neoliberal. Estos nuevos desarrollos emergentes,
podría decirse que surgieron por primera vez con la revuelta contra el
neoliberalismo en América Latina en la década de 1990, en especial con la
Revolución Bolivariana en Venezuela. Bajo Hugo Chávez, el bolivarismo, una
tradición revolucionaria vernácula, se vio reforzada por la visión de Mészáros
de la transición socialista, inspirando a Chávez a anunciar un nuevo “socialismo
para el siglo XXI.”
La actual
renovación del pensamiento marxista en América del Norte y Europa, sin embargo,
a menudo se remonta a la gran crisis financiera de 2007-10, que revivió el
interés, primero, en la economía política de Marx, y luego en el conjunto del
pensamiento de Marx, incluidas investigaciones más profundas sobre el análisis
clásico de Marx. La tradición marxista fue pionera en la crítica de la
financiarización, a partir de las teorías anteriores del capitalismo
monopolista y su estancamiento, basándose en los escritos de Paul Baran, Paul
Sweezy, Magdoff, entre otros, muchos de ellos relacionados con la Monthly
Review. Como escribió el economista Costas Lapavitsas en su libro
pionero Profiting without Producing, “la estrecha asociación de la
financiarización con el marxismo se remonta al menos a las ideas expuestas por
la corriente de la Monthly Review ”. A partir de esos
puntos de vista, Lapavitsas recuperaba el concepto de Marx de “ganancia a
partir de la alienación” (o “ganancia a partir de la expropiación”) en su
desarrollo posterior de la teoría de la financiarización. 59 El
importante libro de Jan Toporowski Why the World Economy Needs a
Financial Crisis, publicado poco después de la crisis de 2009, se basó en
su estudio de décadas sobre el tema, llevado a cabo dentro de la tradición en
general de Marx y Michal Kalecki. 60
Entre las
obras que extienden la crítica del estancamiento y la financiarización bajo el
capital monopolista-financiero en este periodo figuran dos libros, The
Great Financial Crisis y The Endless Crisis, de los que
fui coautor con, respectivamente, Fred Magdoff y Robert W. McChesney. Una
argumentación paralela sobre la financiarización y la absorción del capital
excedente, relacionada con el análisis clásico de Baran y Sweezy, aparece
en El enigma del capital de David Harvey. 61
Más
importante en el escenario global, sin embargo, han sido los nuevos desarrollos
en la teoría del imperialismo llevados a cabo por Harvey en The New
Imperialism; John Smith en Imperialism in the
Twenty-First Century; Utsa Patnaik y Prabhat Patnaik en A
Theory of Imperialism; Martin Hart-Landsberg en Capitalist
Globalization; y varias obras de Amin, en especial su reciente, Modern
Imperialism, Monopoly Finance Capital, and Marx’s Law of Value. Marx
at the Margins de Kevin Anderson ha ampliado nuestro conocimiento de
hasta que punto la crítica del colonialismo y el imperialismo forman parte
intrínseca de la crítica clásica de Marx. 62
La Gran
Crisis Financiera y el estancamiento económico posterior, junto con la
exploración más profunda de los manuscritos político-económicos de Marx hecha
posible por el proyecto MEGA, han inspirado dos avances importantes en el
análisis de la teoría del valor trabajo de Marx: la resurrección de la teoría
del valor-forma, sobre todo por Heinrich, en An Introduction to the
Three Volumes of Marx’s Capital; y el desarrollo de la teoría
macro-monetaria en el extraordinario trabajo de Fred Moseley, Money and
Totality, y por Bellofiore, en varios artículos recientes en la tradición
marxista-kaleckiana. 63
Una
auténtica avalancha de trabajos sobre la ecología de Marx ha aparecido en las
últimas dos décadas, y se ha acelerado en los últimos años. A partir de la
recuperación de la teoría de la brecha metabólica de Marx, el nuevo marxismo
ecológico se ha asociado con pensadores como Paul Burkett, Brett Clark, Richard
York, Fred Magdoff, Ariel Salleh, Hannah Holleman, Kohei Saito, Ian Angus,
Andreas Malm, Stefano Longo , Rebecca Clausen, Chris Williams, Victor Wallis,
Del Weston, y yo mismo, entre muchos otros. 64 En
estrecha conexión se encuentra la reinterpretación de Fracchia de Marx como
teórico del cuerpo, enraizando su materialismo histórico en el cuerpo. 65 Otros,
como Howard Waitzkin, autor del ya clásico libro The Second
Sickness, han relacionado los puntos de vista ecológicos de Marx (y Engels)
con la crítica de la medicina capitalista y los temas de salud en
general. 66 Kent
A. Klitgaard se ha centrado en la cuestión del capital monopolista y la
eficiencia energética. 67 Todos
estos trabajos han adoptado el método abierto de la crítica a la vez
político-económica y ecológica de Marx del capitalismo para descubrir las bases
de los desafíos ecológicos de nuestro tiempo, desde el cambio climático a la
degradación de los ecosistemas, de la extinción de las especies a los efectos
en el metabolismo humano.
Del mismo
modo, las dos últimas décadas han producido una enorme cantidad de
investigaciones críticas, en continuo crecimiento en escala y alcance, en la
economía política de los medios de comunicación y las comunicaciones, llevadas
a cabo por tan importantes autores radicales como el fallecido Edward Herman,
Noam Chomsky, McChesney, Vincent Mosco, Janet Wasko, y Dan Schiller, todos los
cuales han ayudado a alentar el movimiento de los medios críticos. Gran
parte de este trabajo se ha apoyado directamente en el propio método abierto de
Marx, especialmente en las áreas relacionadas con lo que podría llamarse la
economía política de la ideología. 68
La
dialéctica marxista ha aumentado su peso en la filosofía desde finales de la
década de1990 a través de obras magistrales como las de Bertell Ollman, Dance
of the Dialectic y de Bhaskar, Dialectic: The Pulse of Freedom. Time,
Labor, and Social Domination, de Moishe Postone ha revitalizado la
teoría crítica, poniéndola en contacto con las interpretaciones abiertas e
históricamente específicas propuestas por la economía política de Marx. 69
Pero si
hay una razón inmediata para celebrar el renacimiento de la tradición marxista
como un programa de investigación progresivo con un alcance teórico y empírico
cada vez mayor, se debe especialmente a los estudios en teoría de género y
teoría de la raza, donde se han producido enormes avances en los últimos
años. El desarrollo de la teoría de la reproducción social – que hunde sus
raíces originarias en el debate marxista sobre el trabajo doméstico y,
recientemente, se ha expandido a las teorías de la reproducción social
apoyándose en gran medida en la metodología de Marx- ha sido propuesta por las
constructivas contribuciones de pensadoras como Lise Vogel, Frigga Haug
reproducción social, Silvia Federici, Nancy Fraser, Tithi Bhattacharya, Maria
Mies, Heather Brown, y Jayati Ghosh. 70
Igual de
importante es el renacimiento, con la obra de Robin DG Kelley, Bill Fletcher
Jr., Angela Davis, entre otros, de la tradición marxista negra asociada a
pensadores como W.E.B. Du Bois y Cedric Robinson. Esto ha ido de la mano
con las nuevas teorías del capitalismo racial que emergen de los estudios de
historiadores influenciados por la tradición histórico-materialista, incluyendo
a Edward E. Bautista, The Half Has Never Been Told, Sven
Beckert, Empire of Cotton, Walter Johnson, River of Dark
Dreams, Roxanne Dunbar-Ortiz, An Indigenous Peoples’ History of the
United States y Loaded, y Gerald Horne, The
Apocalypse of Settler Colonialism. Una tendencia paralela ha
sido el desarrollo continuo dentro del materialismo histórico de los “estudios
sobre la blancura”, que tienen su origen en Du Bois y que hoy ejemplifican los
estudios de David Roediger y Joe Feagin. 71 Otros,
como Keeanga-Yamahtta Taylor, autor de From #BlackLivesMatter to Black
Liberation, han confrontado la teoría marxista con el capitalismo racial
contemporánea, demostrando dialécticamente la necesidad de forjar alianzas de
raza, clase y género, centradas en los más oprimidos, de acuerdo con el
principio de Marx de que “el trabajo con piel blanca no puede emanciparse
cuando se marca una piel negra.” 72
Fraser,
en un diálogo con el historiador del capitalismo racial Michael C. Dawson, ha
asumido un papel preponderante en la vinculación de estas teorías de la
reproducción social, el capitalismo racial, y el marxismo ecológico a través
concepto de expropiación de Marx. Desde este punto de vista, la teoría
materialista histórica en nuestra época neoliberal debe centrarse cada vez más
en los límites del sistema, la conexión de la explotación fundamental que
impulsa el capitalismo con las expropiaciones que lo hacen posible. 73
Quedan
notables lagunas en esta regeneración actual de la teoría marxista, en su
mayoría relacionadas con los temas centrales de la crítica de la producción
capitalista, el estado de la clase dominante, y la comodificación de la cultura
– viejas áreas de investigación en las que el interés ha disminuido un poco en
los últimos años. La teoría marxista del estado se agotó en los debates de
la década de 1960 y 70 y en las derrotas políticas que siguieron. Aparte
de la obra de Mészáros, Lebowitz, y Marta Harnecker, que se han centrado en la
transición al socialismo, pocos avances se han hecho en las últimas décadas en
el desarrollo de la teoría del Estado, en particular con respecto a los estados
capitalistas avanzados. 74 Esto
es cierto a pesar de la crisis actual de los Estados democráticos liberales en
el centro capitalista. 75
Del mismo
modo, el desarrollo de la teoría marxista de la cultura, a pesar de los avances
continuos realizados por Fredric Jameson en obras como Valences of the
Dialectic, se ha frenado un poco en las últimas décadas, en comparación con
su avance vertiginoso en las décadas de 1960 a 1980, minada por el crecimiento
del postmodernismo (o transfigurada en una moda esotérica, influida por el
postmodernismo, con poca semejanza con el marxismo clásico). 76 El
análisis de clase y los estudios sobre el trabajo, a pesar de los esfuerzos de
Michael D. Yates, especialmente en su próximo libro Can the Working
Class Change the World? se han visto obstaculizado por la debilidad y
la derrota del movimiento obrero que, por razones estructurales, ha abandonado
su pasado radical y militante en los estados capitalistas avanzados. 77 Más
importante aún, la teoría marxista, a pesar de sus importantes avances, en la
actualidad carece de un consenso amplio sobre la naturaleza de la fase actual
del capitalismo, a menudo retrocediendo a una lógica pura del capital derivada
de las condiciones del siglo XIX, e incluso con frecuencia negando el concepto
de las etapas del desarrollo capitalista en su conjunto, y por tanto del
“presente como historia”, según la memorable frase de Sweezy. 78
La teoría
marxista debe abordar estos temas centrales de forma concreta, en sus formas
históricas específicas, de manera abierta y no teleológica, para seguir siendo
una fuente de inspiración de las revueltas de nuestro tiempo. La crítica
del neoliberalismo, aunque esencial, debe dar paso a la crítica más fundamental
del propio capitalismo en su época actual de transición y disolución,
permitiendo una nueva “historia razonada”. Doscientos años después del
nacimiento de Marx, la verdadera lucha -en la teoría como en la práctica-, no
acaba más que empezar.
Notas:
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(colección de la Fundación Monthly Review).
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Violence of Abstraction (Oxford: Blackwell, 1987), 13.
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Sharpe, 1992), 35–37; Marx and Engels, Collected Works, vol. 30,
54– 66. La brillantez del concepto de István Mészáros de “reproducción
metabólica social”, presentado en Beyond Capital (1995) y
desarrollado en todas sus obras posteriores, consiste en su exploración del
carácter de sistema abierto de la teoría de Marx, que conecta dichos conceptos
fundamentales en la obra posterior de Marx como metabolismo y reproducción, y
el uso de éstos para estudiar la transición al socialismo de nuevas
maneras. Ver István Mészáros, Beyond Capital (Nueva
York: Monthly Review Press, 1995), 39-71.
39.
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(Cambridge: Cambridge University Press, 1993), 21-36.
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2013), 15–16, 142–44; Paul A. Baran and Paul M. Sweezy, Monopoly
Capital (New York: Monthly Review Press, 1966); Harry Magdoff and Paul
M. Sweezy, Stagnation and the Financial Explosion (New York:
Monthly Review Press, 1987).
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Nancy Fraser, “Behind Marx’s Hidden Abode,” New Left Review 86
(2014): 55–72; Heather Brown, Marx on Gender and the Family (Chicago:
Haymarket, 2013); Frigga Haug, “The Marx within Feminism,” in Shahrzad Mojab,
ed., Marxism and Feminism (London: Zed, 2015), 76–101; Maria
Mies, Patriarchy and Accumulation on a World Scale (London:
Zed, 2014); and Jayati Ghosh, Never Done and Poorly Paid (New
Delhi: Women Unlimited, 2009).
71.
72.
73.
74.
75.
76.
77.
78.
John
Bellamy Foster es el editor general de Monthly Review. Su
último libro es Trump in the White House: Tragedy and Farce, publicado en 2017
por Monthly Review Press.
Fuente:
https://monthlyreview.org/2018/05/01/marxs-open-ended-critique/
Traducción para Sin Permiso de G. Buster

