© Libro N° 12950. El Nuevo Comunismo. Avakian, Bob. Emancipación.
Septiembre 1 de 2024
Título original: ©
El Nuevo Comunismo. Bob Avakian
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Original: © El Nuevo
Comunismo. Bob Avakian
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© Edición,
reedición y Colección Biblioteca
Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
EL NUEVO
COMUNISMO
Bob Avakian
El Nuevo
Comunismo
Bob
Avakian
Bob
Avakian
EL NUEVO COMUNISMO
La ciencia, la estrategia, la
dirección para una revolución real y una sociedad radicalmente nueva en el
camino a la verdadera emancipación
Por la edición del libro THE NEW
COMMUNISM en inglés:
Derechos reservados © 2016 de Bob
Avakian.
Todos los derechos reservados por
la edición en inglés publicada en Estados Unidos.
La traducción al español es
responsabilidad de revcom.us/Revolución, con la colaboración de traductores y
revisores internacionales.
Índice
Nota de la editorial Insight
Press . . . . . . . . . . ... .... .
.v . .
. . .
Introducción y orientación . . .
. . . . . . . . . . . . . . ..... .1......
Víctimas necias del engaño ajeno
y propio . . . ..... . . . 11....
Primera parte
Método y enfoque, el comunismo
como una ciencia . . . . 35.
El materialismo versus el
idealismo . . . . . . . . ..... ..39.....
Materialismo dialéctico . . . . .
. . . . . . . . . . ...... .45... . . .. .
Con cuál modo de producción . . .
. . . . . . . . . ..... ..48.. . . ..
Las contradicciones y dinámicas
básicas del capitalismo . . .57
La nueva síntesis del comunismo .
. . . . . . . . .. ..... 78......
La base para una revolución . . . . . . . . . . . . . .
. . . 91......
La epistemología y la moral,
la verdad objetiva y necedades
relativistas . . ..... . . 92.....
El yo y un enfoque “consumista”
de las ideas ...... . . 97..
. .
¿De qué se tratará tu vida? —
Elevar la vista de la gente . . .
. . . . . . . . . . . .....103........
Segunda parte
El socialismo y el avance al
comunismo:
Un mundo radicalmente diferente
que podría haber,
Un camino hacia la verdadera
emancipación.. . . . . . . . 107..
.
Las “4 Todas” . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .109.
. . . .
Más allá del estrecho horizonte
del derecho burgués . . . . 118.
El socialismo como un sistema
económico
y un sistema político — y una
transición al comunismo . . . 132
El internacionalismo . . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . . . .138.
. . .
. .
Abundancia, revolución y el
avance al comunismo —
Un análisis materialista
dialéctico . . . . . . . . . . . . .152. . . . .
La importancia del “concepto del
paracaídas” — En este mero momento, y aún más a raíz
de una revolución real . . . . .
. . . . . . . . . . . . . . . .
157.. . . . .
La Constitución para la Nueva
República Socialista
en América del Norte — Núcleo
sólido con mucha
elasticidad basada en el núcleo
sólido . . . . . . . ..... .161.. . .
Emancipadores de la humanidad . .
. . . . . . . . . ...... .181. . .
.
Tercera parte
El enfoque estratégico de una
revolución real . . . . . . . . 185. .
Un solo enfoque estratégico
general . . . . . . . . . . . 188......
Acelerar mientras se aguarda ..
.. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. ..
.. .. .. .. .. .. .. .. .. .. .. 193
Fuerzas para la revolución . . .
. . . . . . . . . . . . . . .
...207.. . . .
La separación entre el movimiento
comunista y
el movimiento laboral, fuerzas
impulsoras
para una revolución . . . . . . .
. . . . . . . . . . . ...
. 211......
Liberación nacional y revolución
proletaria . . . . . .
. . 219.....
La importancia estratégica de la
lucha
por la emancipación de las
mujeres . ......... ...222......
El Frente Unido bajo la Dirección
del Proletariado .... .
.227. .
La juventud, los estudiantes y la
intelectualidad . ..... . . 237.
La lucha contra los modos de
pensar pequeño burgueses,
al mantener la orientación
estratégica correcta . . ... . .244...
Los “dos máximos” . . . . . . . .
. . . . . . . ........ .....246.....
Los “5 Altos” . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . .... .....248......
Las dos piedras angulares . . . .
. . . . . ....... . .... .251.. . . .
De nuevo “Sobre la posibilidad de
la revolución” .... .260.. .
El internacionalismo — El
derrotismo revolucionario . . . .264.
El internacionalismo y una
dimensión internacional . . . . 272..
El internacionalismo — Forjar
otro camino . . . . . . . . .272.
. .
.
La popularización de la
estrategia . . . . ........ . ... . 277....
Orientación fundamental . . . . .
. . . . . . ... ... ... . 279.......
Cuarta parte
La dirección que necesitamos . .
. . . . . . . . . . .... ...281......
El papel decisivo de la dirección
. . . . . . . . . . . . . . ..283.. ... .
Un núcleo dirigente de
intelectuales —
y las contradicciones que esto
supone . . . . . .... . ...295....
Una “pirámide” de otro tipo . . .
. . . . . . . . . . . . . . . .299...
. . . .
La Revolución Cultural al
interior del PCR . . . ..... ...318....
Es necesario que los comunistas
sean comunistas . . . . . .328.
Una relación fundamentalmente
antagónica —
y las implicaciones cruciales de
eso . . . . . . . ... . ...330.....
El
fortalecimiento del Partido —
de
manera cualitativa así como cuantitativa
. . . . . . ..333....
Formas
de organización revolucionaria, y el “Ohio” . . . . . .340.
Estadistas,
y comandantes estratégicos . . . . . . . .
. . ..344....
Métodos
de dirección, la ciencia y el “arte” de dirigir . . . . 348.
Trabajar desde “Sobre la
posibilidad” hacia atrás — Otra aplicación del “núcleo sólido con mucha
elasticidad
basada en el núcleo sólido” . . .
. . . . . . . . . . .......378......
Apéndice 1:
La nueva síntesis del comunismo:
Orientación, método y enfoque
fundamentales,
y elementos centrales —Un esbozo
Bob Avakian . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . ..... ..... .381..
. ... .
Apéndice 2:
Marco y guía para el estudio y la
discusión . . . . . ....... .391.....
Notas . . . . . . . . . . . . . .
. . . . . . . . . . . ..... .....401.......
Lista selecta de las obras
citadas . . . . .......... .......415......
Sobre el autor . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
. . ...... .421.....
Nota de la editorial Insight
Press
Este libro contiene la principal
presentación de apertura pronunciada por Bob Avakian en el primer día de una
conferencia del verano de 2015 ante miembros y partidarios del Partido
Comunista Revolucionario. Este discurso constituye la base para varios días de
discusión sustantiva y estimulante, fundamentada por el “Marco y guía para el estudio
y discusión”, incluido como apéndice de este libro.
Este libro es una obra maestra y
una clase magistral. Es un laboratorio vivo de la nueva síntesis del comunismo
desarrollada por Bob Avakian. Además, llama la atención por su habilidad de
combinar la teoría comunista revolucionaria de alto nivel y una representación
de la dirección revolucionaria con un estilo apasionado, coloquial y visceral
que encontrará eco y será accesible en una amplia gama de lectores.
Sin duda este libro que nos hace
pensar desafiará los estereotipos, y las ideas y modos de pensar
convencionales.
Introducción y orientación
Este encuentro se realiza en un
momento muy impor-tante, cuando las masas oprimidas en Estados Unidos, y en
particular las más cruelmente oprimidas, han estado levan-tándose —rechazando
soportar la brutalidad y el asesinato a que están constantemente sometidas,
particularmente por la policía, que actúa como los agentes armados de este
sistema de opresión— y a estos levantamientos se ha unido gente de otros
sectores de la sociedad. La rebelión y la resistencia en este nivel en torno a
una contradicción y “falla divisoria” tan crucial, de este sistema, la
profundidad y determinación de esta rebelión y resistencia y la manera en que
ha continuado, y continúa, “avivándose” con nuevas atrocidades — todo eso es
algo que no se había visto por largo tiempo. Y, con el objetivo de impulsar
esta resistencia a un nivel cualitativamente supe-rior y de concentrarla de una
manera cualitativamente más poderosa, con impacto en toda la sociedad, y en el
mundo más ampliamente —y, desde nuestra perspectiva, trabajar por hacer que
esto sirva a la meta estratégica de una revolución real que ponga fin a esto, y
a otras atrocidades que concen-tran las contradicciones sociales importantes de
este sistema, como se expresan en los “5 Altos”1 — se ha convocado para este
otoño “De Pie en Octubre”2, una movilización masiva de personas centrada en la
ciudad de Nueva York del 22 al 24 de octubre, para exigir que se ponga un alto
a los ultrajes de la brutalidad y asesinato policial, así como la encarcelación
en masa, planteando un reto ante toda la sociedad: ¿De qué lado estás? Todo
esto presenta un gran potencial, gran necesidad y grandes retos para quienes
trabajan para una revolución real que ponga fin a ésta, y a toda opresión. Al
mismo tiempo, en el contexto más amplio en el que esto está sucediendo, las
con-tradicciones en este sistema están agudizándose, internacio-nalmente así
como en países particulares, y en algunos lugares —muchos lugares, de hecho—
estas contradicciones están desbordándose. Y además, existe la realidad
fundamental de que se necesita una revolución comunista, y nada menos, para
lidiar con los atroces ultrajes e injusticias, y con las profundas
contradicciones, que caracterizan el mundo actual y el sistema de
capitalismo-imperialismo que aún domina el mundo, a costa de tanto sufrimiento
de las masas de la humanidad.
En este contexto, al leer
informes del trabajo en varias zonas en el período reciente, y al ver nuestra
página web (revcom.us) en particular, pienso en el comentario de gente en
Baltimore, cuando algunas personas salieron a llevarle la revolución — y es un
comentario que escuchamos con mucha frecuencia cuando salimos a hablar con las
masas populares, a llevarles la revolución. Plantearon sin tapujos la pregunta:
“¿Ustedes estarán aquí? Hemos visto a gente que viene aquí, hemos visto a
grupos que vienen y se van y que hablan mucho. ¿Pero esto va en serio? ¿Estarán
aquí?” Ésta es una pregunta muy importante y nos plantea un reto muy directo.
Tenemos que contestar que “sí” en el sentido inmediato, pero también en el
sentido más profundo y cabal. Tenemos que estar aquí, ahora — y tenemos que
estar aquí para toda la cosa. De que algún individuo específico esté presente o
no en un momento dado no es lo que realmente está en juego, sino si el
movi-miento para la revolución, y, sobre todo, el Partido, la direc-ción que la
gente necesita para salir de esta pesadilla, va a estar presente, en un sentido
fundamental y cabal, porque, la ver-dad es que, a fin de cuentas la gente en
realidad no tiene nada, si no tiene un partido basado en la ciencia que puede
dirigirla a emanciparse a sí misma y a emancipar a toda la humanidad. Esto es
verdad independientemente de que la gente lo sepa o no en algún momento dado.
Y yo pensaba en algo aún más
profundo al leer sobre el trabajo que se viene haciendo en Baltimore: el
comentario de una mujer de las masas básicas en Baltimore, que dijo, “Comienzo
a preocuparme” —cuando algunas personas le llevaban la revolución— “Comienzo a
preocuparme”. Ahora bien, se podría preguntar, ¿por qué comienza a preocuparse?
Ella explicó: “Pues, comienzo a tener esperanzas”. Ahora, piensen en lo que
significa eso para las masas populares, que temen tener esperanzas. Temerosas
de tener esperanzas de que quizás el mundo no tenga que ser así, de que quizás
haya una manera de salir de esto. Temerosas de tener espe-ranzas porque sus
esperanzas han sido frustradas tantas veces. Ahora bien, sabemos que hay una
clase dominante por ahí en la sociedad. Sabemos que, junto con la cruel
represión que llevan a cabo, maniobran y manipulan cuandoquiera que la gente se
levante. Ya lo hemos visto en Baltimore, por ejemplo. Dicen: Ah, de repente hay
una oleada de crímenes; e insisten que tienen que caer con aún más fuerza con
la policía y que necesitan que las autoridades federales vengan y ayuden a la
policía, porque las masas se están desbordando y la policía no puede salir a
matarlas con impunidad en este momento.
Así que, por todo esto la gente
dice: “Comienzo a preocu-parme”. Temen tener esperanzas. Y si no tenemos la
intención de cumplir con las responsabilidades que tenemos, si no tene-mos la
intención de seguir hasta el final cuando salimos en la sociedad y decimos que
hay una salida de todo esto, debemos empacar nuestras cosas y largarnos. Porque
las masas popu-lares no necesitan que nadie más venga y luego desaparezca y las
deje en las miserables condiciones a las que estarán some-tidas, y frente a los
aún peores horrores de este sistema que les caerán encima. Tiene que realmente
ser cierto cuando deci-mos que vamos en serio por una revolución.
Esto nos lleva a la cuestión de
para quiénes y para qué hace-mos lo que hacemos. Esto no se trata de
individuos, incluidos nosotros mismos. Ésta es una de las primeras cosas que
hay que comprender — que esto no se trata de ningún individuo sino de algo mucho
más grande. Miren, mucha gente sí llega a la revolución por sus propias
experiencias directas, por lo que este sistema les ha hecho, aunque no
entiendan que se trata de un sistema — o aunque hayan escuchado la palabra
“sistema”, en realidad no saben qué es ese sistema. Pero muchas perso-nas sí
llegan a esto por su propia experiencia directa indivi-dual — no comprenden
inmediatamente que se trata de parte de un panorama más grande de lo que les
está sucediendo a literalmente millones y hasta miles de millones de personas
en todo el mundo. Esta es la comprensión que nosotros tenemos que llevarles.
Pero, primero que todo, tenemos que entender: ¿para quiénes y para qué? Esto es
para la emancipación de la humanidad. Es para las masas de la humanidad oprimida,
quienes necesitan desesperadamente esta revolución. No se trata de otra cosa —
y, sin duda, no se trata de nosotros; no se trata de nuestros egos, no se trata
de si lucimos bien o lucimos mal, ni de ninguna de semejantes cuestiones que no
deberían estar en la ecuación para nada.
Ya he hablado de esto, pero
piénsenlo en estos términos:
la gente va a salir en la
sociedad a hacer una revolución, y la gente que actúa como la dirección, como
la vanguardia, va a hacer sacrificios, va a haber grandes sacrificios. No se
hace una revolución sin enormes sacrificios, y si no entendemos eso, otra vez,
debemos empacar nuestras cosas y largarnos. Va a haber sufrimiento. Va a haber
muertes. Va a haber una terrible represión. Va a haber tortura. No lo digo como
una especie de exhortación tipo religiosa —“armémonos de valor como monjes que
se autoflagelan”— o algo así. Pero esta es la realidad de lo que es necesario
atravesar a fin de alcanzar un mundo mejor.
Y he aquí lo que lo hace aún más
duro, ideológicamente, en términos de cómo pensamos acerca de esto, de cómo nos
sentimos al respecto. Las personas van a hacer sacrificios de muchas maneras. Y
supongamos que haya habido una revo-lución y uno haya perdido a camaradas, haya
perdido a ami-gos y seres queridos — uno es parte de la vanguardia de esta
revolución, o es parte de las masas que constituyen la columna vertebral de
esta revolución, y ha perdido a muchos amigos y a muchos camaradas; han visto a
gente desaparecida, tor-turada, sometida a toda clase de horrores. Mientras
tanto, mucha gente se quedó de brazos cruzados, o hasta gesticulaba y criticaba
a uno con bajezas estando al margen y trataba de socavar todo lo que uno hacía.
Y luego llegamos a la nueva sociedad y tenemos una nueva constitución —piensen
en la Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte3 —,
tenemos una nueva constitución y de repente todas esas personas que no hicieron
ni un carajo para ayudar a la revolución, y quizás incluso trataron de
socavarla, salen quién sabe de dónde, y cada vez que uno trata de hacer algo
con la economía, o intenta construir nuevas instituciones políticas y crear
nuevas relaciones sociales, o hacer sacrificios por la revolución mundial — esa
gente sale con su bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, bla, con todas
sus pequeñas y mezquinas quejas de que no tiene esto o aquello que sí tenía en
la vieja sociedad. Uno tiene ganas de decirles: “¡Cállate la maldita boca! No
hicieron ni un carajo cuando la gente hacía sacrificios aquí y se moría de
todas esas formas terri-bles, y ahora vienen con todas sus pequeñas y mezquinas
que-jas”. Pero uno no puede hacer eso. Y por eso es tan duro. No puede hacer
eso. Puede luchar con ellos, tiene que luchar con ellos. Puede decir: “No sabes
qué diablos pasa. No entiendes nada de las contradicciones que estamos
enfrentando, y de hecho deberías tratar de entender lo que estamos haciendo
aquí y lo que enfrentamos”. Uno puede luchar con la gente a más no poder. Tiene
que hacerlo. Pero no puede vengarse de ellos. Ni siquiera puede decir: “Quiénes
son ustedes para criticar lo que estamos haciendo, pues no hicieron nada para
ayudar — de hecho, intentaron socavar las cosas cuando la gente estaba ahí
luchando y muriéndose”. ¿Por qué uno no puede hacer eso? ¿Para quiénes y para
qué? Esto no se trata de nosotros. Si no estamos preparados para hacer
sacrificios, pues no vamos en serio. Se trata de llegar a un mundo dife-rente
donde todos estos horrores para las masas populares ya no sucedan. Y así es la
manera en que tenemos que abordar esto. Ése es nuestro papel. Ésa es nuestra
responsabilidad para con las masas populares del mundo que están sufriendo tan
terriblemente — y, lo que lo hace mucho peor, están sufriendo tan
innecesariamente.
Así que ésta tiene que ser
nuestra orientación en todo lo que hacemos, en la manera en que luchamos entre
nosotros, en la manera en que luchamos con las masas populares. Hace falta
muchísima lucha. Pero ¿para quiénes y para qué? De esto es de lo que más tenemos
que ocuparnos en nuestro pensar.
Ahora, quiero volver a la
cuestión de por qué ustedes, en particular, están aquí. Muchas de las personas
aquí provienen de entre las masas básicas de la población o tienen lazos con las
masas básicas. Y, en todo caso, las personas aquí, por lo general, pueden jugar
un papel muy importante como “palan-cas”, si se quiere decirlo así, para atraer
e incorporar en la revo-lución a un creciente número de personas de entre las
masas básicas, así como a los estudiantes y otros.
Así que, con esto en mente,
déjenme pasar al propósito y objetivo, y al enfoque, de lo que estamos haciendo
aquí — de lo que es y de lo que no es. Para comenzar, como creo que les han
informado, esta presentación abarcará muchas cosas, hablando de los fundamentos
de la revolución comunista y lo que debería guiarnos en el trabajo para hacer
nacer una revo-lución real. Luego forcejearemos juntos con puntos esenciales de
lo que se ha planteado. Así que todos deberían abrocharse los cinturones y
prepararse para el viaje. Habrá muchísimo para “absorber”, pero eso se debe a
que, como dijera Mao alguna vez, hay tantas tareas por delante, y todas tan
urgentes
— para ponernos a la altura de
los retos y responsabilidades que enfrentamos, para hacer todo lo que podamos
para traba-jar activamente por la revolución que las masas de la humani-dad tan
urgentemente necesitan, y para continuamente atraer e incorporar a más personas
para que se unan a las filas de esta revolución y al Partido como su núcleo
dirigente. Aquí quiero enfatizar este punto importante de orientación: no
importa si llevamos mucho tiempo o relativamente poco tiempo parti-cipando,
todos tenemos que seguir aprendiendo — y todos los presentes son plenamente
capaces de participar en el proceso de lo que estamos haciendo aquí y de
hacerle con-tribuciones mientras aprendemos. Todos deberíamos tener el enfoque
de forcejear juntos y luchar, de buena manera, entre nosotros, sobre la base de
entender la importancia de las cues-tiones en que nos adentraremos. Todos
deberían sumergirse plenamente en la discusión después de esta presentación — y
hacerlo con un espíritu de triunfo, sobre la base de comprender la necesidad, y
la base, para que todos apliquemos un método y enfoque científico al mayor
problema que enfrenta la huma-nidad: cómo ponerle fin a este sistema que es la
fuente fun-damental de tanta miseria y tormento en el mundo, y cómo crear algo
radicalmente diferente y mucho mejor. Es con esta orientación y esta meta en
mente, que deberíamos forcejear profundamente con lo que se discutirá aquí,
aprendiendo y contribuyendo todo lo que podamos.
Ésta es una oportunidad poco
común — para, en cierto sentido, “poner las cosas en una perspectiva más
amplia” y adentrarnos en estas grandes cuestiones. Y es muy importante, incluso
con todo lo que ocurre en el mundo, y todas las res-ponsabilidades que tenemos
al respecto, que hayamos sacado el tiempo para adentrarnos en las grandes
cuestiones que abordaremos aquí. Pero es necesario entender que esto NO es
simplemente una especie de “grupo de estudio” o “grupo de discusión” que carece
de objetivo, donde se conversa sobre “ideas interesantes” para nuestra
estimulación o disfrute inte-lectual — o como algo para “distraernos” de la
actividad en la que normalmente estamos metidos. Aquí trataremos con la teoría
y nos adentraremos profundamente en algunas cosas con un alto nivel de
abstracción teórica. Uy, de repente esto podría parecer intimidante. Y va a ser
un reto. Pero es un reto que todos deberíamos aceptar con ganas — porque la
cuestión de si va a haber un enfoque científico para la revolución o no, con un
grupo de personas, un grupo creciente de personas, organizadas para aplicar esa
ciencia con el fin de transformar en realidad el mundo hacia una revolución
real — eso, para las masas populares, es lo que hace posible cambiarlo todo. En
cierto sentido, lo que haremos aquí estará muy alejado de lo que,
espontáneamente, las masas populares tratan y piensan cotidianamente; pero
guarda una muy estrecha relación con atraer e incorporar a las masas y
dirigirlas a emancipar a sí mismas y a contribuir a la emancipación de la
humanidad de los sistemas y relaciones de opresión y explotación que pesan
tanto sobre las masas populares en todo el mundo, y de todos los horrores que
surgen de esto. Porque es una verdad muy profunda y real que sin teoría
revolucionaria —una teoría basada en un método y enfoque sistemáticamente
científico, y en particular el método y enfoque científico del materialismo
dialéctico—, y si un creciente número de personas no asumen y aplican esta
teoría, no puede haber una revolución eman-cipadora, y seguirán —y seguirán—
los horrendos ultrajes y abusos a los cuales las masas de la humanidad están
cons-tantemente sometidas. Es también profundamente cierto que quien se dedique
a esto, y haga el trabajo, puede adoptar este método y enfoque científico,
puede profundizar continua-mente su comprensión de esta teoría y su capacidad
de apli-carla y popularizarla, aprendiendo y actuando en una relación
dialéctica —una relación que se refuerza mutuamente— entre la teoría y la
práctica. Con esta comprensión, la orientación y meta básica aquí es dar
saltos, saltos de verdad, en la compren-sión de esta teoría para, luego,
llevarla de nuevo a la práctica
— y no simplemente “cualquier
viejo tipo de práctica”, sino la práctica guiada por esta teoría, que de hecho
tenga como objetivo la revolución, una revolución real, y nada menos.
Para volver por un momento a lo
que el enfoque NO lo es — no es, y no debe ser, un enfoque en que se tratan las
cosas de una manera “gruesa” y elevada, y que luego se olvida o “se pone de
lado”, al volver a la situación y trabajo político “normal y cotidiano”, que
con demasiada frecuencia se carac-teriza por la implementación de otra
orientación, método y enfoque. El enfoque de los presentes tampoco puede ser:
“Veamos si algo de esto me es útil para el trabajo que hago”
— pues en ese caso ese trabajo no
será el tipo de trabajo que tiene que ser; será algo distinto a realmente
trabajar para una
revolución real. Y, para
enfatizarlo de nuevo, porque nunca se podrá enfatizar demasiadas veces: no
deberíamos entrar a nuestro forcejeo aquí con cuestiones cruciales de teoría y
de estrategia como alguna especie de “experiencia educativa”, en el mal sentido
de la frase — como una especie de “ejercicio escolástico”, el cual luego
encontrará su reflejo en una práctica divorciada de la teoría comunista y de
trabajar activamente para una revolución real. Al mismo tiempo, no se trata
aquí de crear expectativas de poder “dominar”, de una buena vez, todo lo que se
aborde aquí — y, en términos de esta presentación introductoria, la manera de
abordarla no es intentar “dige-rir” por completo, inmediatamente, cada uno de
los puntos tratados aquí (¡o frustrarse si resulta que esto no es posible!).
Regresaremos a muchos puntos, se entretejerán las cosas, y al final se espera
que las cosas, que quizás en un primer momento no les quedaran en claro, las
entenderán con mayor claridad; y luego entraremos en la discusión donde nos
adentraremos más en las cosas y las desmenuzaremos más. Por lo que lo
importante es absorber esta presentación en su conjunto y tener en mente el
proceso aquí, en el que esta presentación servirá como introducción y como base
y marco para varios días de vigorosa discusión y lucha. Para que también quede
claro, el objetivo tampoco es salir de aquí con la expectativa de llevar todo
lo que se ha aprendido aquí y “alimentarlo a la fuerza”, de una sola vez, a las
personas con las que trabajamos y a quienes vamos con algo como: “¡Oigan,
déjenme decirles que acabo de aprender un montón de cosas gruesas!”. El
pro-pósito, lo que sí nos proponemos aquí, es obtener unos fun-damentos mucho
más sólidos en lo que abordemos aquí —y, sobre todo, el método y enfoque— con
la orientación de ligar correctamente la teoría con la práctica; y, en
adelante, seguir bregando con la teoría comunista y captándola más plena y
profundamente en relación dialéctica con la aplicación de ésta y ninguna otra
línea —éste y ningún otro método y enfoque— llevándoles lo básico de esto a las
personas y trabajando con ellas para que le entren a esto más profundamente
mientras nos unimos con ellas en la lucha contra el poder, a la vez que
luchamos consecuentemente, en las formas apropiadas y con el espíritu correcto,
por esta línea y ninguna otra, para que en realidad sea la línea que esté al
mando en el proceso de darle impulso y dirección a la construcción de un
movimiento para una revolución real, con el Partido como su núcleo dirigente.
Víctimas necias del engaño ajeno
y propio
Ahora entrémosle directo al
contenido esencial de esta presentación. Empecemos con una declaración de
Lenin, la cual no solamente es de gran importancia en un sentido gene-ral sino
que también es sumamente pertinente en el mundo de hoy. Lenin dijo:
Las personas han sido siempre, en
política, vícti-mas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo
mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y
promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra
clase. Los que abogan por reformas y mejoras se verán siempre burlados por los
defensores de lo viejo mientras no comprendan que toda institución vieja, por
bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de determinadas clases
dominantes4.
Esta es una declaración muy
importante de Lenin, así que adentrémonos en ella. Comencemos con la primera
frase: “Las personas han sido siempre, en política, víctimas necias” —fíjense
en lo que dice— “del engaño ajeno y propio…”. En otras palabras, la gente se
verá engañada y se engaña a sí misma, “y lo seguirán siendo mientras no
aprendan a descu-brir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas
mora-les, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase”.
Ahora bien, se puede ver esto por todas partes en el pro-ceso electoral — todo
el circo de las elecciones burguesas que se está promoviendo en este momento.
No es posible ver los noticieros sin que acapare la pantalla un sujeto como
Donald Trump. Y luego ahí viene Hillary Clinton. ¿Se postulará Joe Biden o no?
Y ¿qué de Bernie Sanders? No hay cómo zafarse de eso. Pareciera que las
elecciones fueran la próxima semana
— y falta más de un año. Pero
quieren que nos centremos en esto, y quieren que creamos que eso es para
nosotros —que de algún modo esa gente nos representa— cuando, de hecho, ¿qué es
lo que representa? Una clase dominante que nos domina y domina a las masas
populares. Más allá del ensorde-cedor despliegue de hipérbole, hasta la seria
contienda que se da mediante este proceso electoral burgués es una contienda
entre candidatos a un cargo para presidir un sistema literal, y masivamente,
asesino de explotación y opresión, a escala mundial. En la medida de que las
personas no reconozcan eso, no es porque no sea cierto, sino porque, volviendo
a la observación crítica de Lenin, no han aprendido a descubrir los intereses
de la clase dominante detrás de todo esto y siguen siendo víctimas necias del
engaño ajeno y propio.
Hay un viejo dicho que George W.
Bush no era capaz de decir correctamente. El dicho realmente es: “Si te engañan
una vez, culpa al otro; si te engañan dos veces, cúlpate a ti mismo”. Pero esto
va más allá, porque no solamente engañan a la gente una y otra vez con este
proceso electoral, sino que a menudo engañan a uno mientras le dicen que le
están engañando. Yo veía a un comentarista, ese tal Jonathan Alter, quien
estaba el otro día en la MSNBC hablando sobre las elecciones, y dijo que todos
sabían que en realidad Bernie Sanders no iba a
EL NUEVO COMUNISMO 13
ser candidato, pero que puede
generar mucho entusiasmo e impulso, y que eso servirá mucho a la candidatura de
Hillary Clinton. Le dicen a uno lo que hacen, cómo lo están manipu-lando. Lo
manipulan y en el mismo momento le dicen: “Oiga, por cierto, lo estamos
manipulando”.
Así que, cúlpese a uno mismo si
no se da cuenta. Pero, también, está el engaño propio, cuando hasta cierto
punto la gente no quiere darse cuenta. Alguna vez declaré que los liberales
tienen un complejo de Edipo. Bueno, Edipo era este personaje de la mitología
griega que, sin saberlo, terminó acostándose con su propia madre; y, luego,
cuando se percató de lo que había hecho, se sacó los ojos con un cuchillo. Así
que dije que los liberales tienen algo del complejo de Edipo: no es que quieran
acostarse con su madre, sino que se ence-guecen deliberadamente — se ciegan a
sí mismos respecto a la realidad de lo que pasa en el mundo. Eso es un
verdadero problema con los liberales.
Además existe el fenómeno que yo
llamo “la clase domi-nante tipo Fisher-Price”. Tal vez ustedes han oído de la
com-pañía Fischer-Price: fabrican juguetes para niños, ¿no? Tienen un pequeño
juego de té y los niños pueden jugar e imaginar
— no tiene nada de té, pero
pueden imaginar que tienen una merienda y toman té. O fabrican pequeños
camiones y los niños pueden imaginar que conducen en una autopista mientras
juegan por ahí en sus camioncitos. Pues bien, tene-mos lo que yo llamo “la clase
dominante tipo Fisher-Price”: cuando uno sintoniza algo como el programa de
Bill Maher en televisión y ahí está Alec Baldwin, el actor, diciendo: “Esto es
lo que nosotros debemos hacer en Irak”. ¿Cómo que “nosotros”, cara-pálida?
Usted no dirige este maldito país [Estados Unidos]. Pero tienen a esta gente
—ya saben, gente de Hollywood, el “tonto” Rob Reiner y los demás— actuando como
si moldearan lo que hacen los políticos, desconociendo
14 Bob Avakian
—o siendo ignorantes— del hecho
de que el sistema va a dic-tar lo que hacen los políticos. La gente así
simplemente está jugando con los juguetes de Fisher-Price, imaginando que
tie-nen algún papel en la gestión del gobierno.
Y también está el papel de los
medios de comunicación y en particular de los medios de “noticias”, que no son
vehícu-los para darles información a las personas acerca de las cosas
importantes en la sociedad y en el mundo — y ciertamente no son “objetivos”, si
eso significa presentar la realidad tal como es, ni tampoco son “una prensa
libre” en el sentido de no estar obligados y controlados por intereses
poderosos. De hecho son la maquinaria de propaganda de la clase dominante
capitalista imperialista. Esto no es “retórica” sino algo que es posible
demostrar y se ha demostrado claramente con un análisis científico de esos
medios de comunicación: quiénes son los dueños y los controlan, cómo “manejan”
y distorsio-nan la información que dan (y no dan) a la gente y lo que eso tiene
que ver con las relaciones básicas en la sociedad. Pero la gente no lo
entenderá —y no entenderá las maneras en que los medios de comunicación obran
para moldear y manipular su entendimiento de las cosas— hasta que, de nuevo,
aprendan a reconocer los intereses de la clase dominante detrás de esos medios
de comunicación, así como de todas las otras institucio-nes importantes de la
sociedad.
Podemos ver fenómenos de este
mismo tipo con cosas como el medio ambiente. Hay personas que hacen denuncias
muy buenas, denuncias profundas y multifacéticas, acerca de la grave y
apremiante situación del medio ambiente, que realmente está al borde del precipicio
de pasarse a una situa-ción en la cual será muy difícil, si no imposible, de
revertir el daño al medio ambiente; esta gente analiza todo eso, comuni-cándolo
de una manera impactante y vívida, y luego termina por actuar como si todo lo
que acaba de decir careciera de
EL NUEVO COMUNISMO 15
sentido. Empiezan a decir, “si
reciclas esto o si adquieres un carro híbrido, eso va a resolver el problema” —
un problema que acaban de describir como algo tan enorme que sería imposible
resolverlo de esa manera. Sin embargo, se engañan a sí mismos porque no pueden
ver más allá de los confines del sistema existente, o se resisten a ver más
allá de los confines del sistema existente. Por lo que, como Lenin tan
puntual-mente lo caracterizó, siguen siendo partidarios de mejoras y reformas
que siempre son víctimas necias del engaño ajeno y propio. Siempre y cuando
permanezcan dentro de este marco, siempre los engañarán los defensores del
viejo orden porque aún no han entendido que toda vieja institución, por bárbara
y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de determina-das clases
dominantes.
O piensen en lo que algunas
personas dicen acerca del asesinato policial: pónganle cámaras corporales a la
policía. Pues, creo que todos sabemos que ¡hay un video de lo que le sucedió a
Eric Garner! Las cámaras han tomado imágenes de muchas otras personas
asesinadas por la policía, pero la idea es que si uno lo graba, de alguna
manera eso va a cam-biar las cosas. O si hay “capacitación para sensibilizar” a
los cerdos policías —ya saben, hacer que los cerdos policías ten-gan más
“sensibilidad”— para que ahora, en lugar de “chillar” como cerdo cuando maten a
una persona, primero digan, “Discúlpeme, Señor, ¿me permite dispararle?” —
¡PUM! Existen todas estas ilusiones porque la gente no entiende que toda
institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por las
fuerzas de alguna clase dominante. La policía es parte de las fuerzas de la
clase dominante y de su aparato de represión estatal. Son parte de la
maquinaria que impone, para la clase dominante, el sistema existente de
explotación y opresión con toda la violencia que estimen que sea necesaria. Y
no es posible deshacerse de eso mediante reformas. Ahora,
16 Bob Avakian
no basta decirlo nada más; si uno
no puede demostrarlo, pues más vale que no lo diga, porque así no va a
convencer a nadie. Así que necesitamos adentrarnos en esto más profundamente,
para llegar a la base científica de entender por qué esto es así.
No obstante, tenemos el problema
que señalé en Cavilaciones y forcejeos5, de que todas las clases quieren
“reha-cer el mundo a su imagen”. En otras palabras, algunas perso-nas de la
clase media siempre promueven reformas y cosas por el estilo, porque no quieren
que las cosas “se salgan de control”, no quieren que los conflictos en la
sociedad se agudi-cen mucho, porque si eso ocurriera, ¿dónde quedarían? Justo
de en medio. Tienen una posición relativamente privilegiada, aunque a muchos no
les gustan los abusos que se perpetran bajo este sistema. Ardea Skybreak
comenta eso muy pode-rosamente en la Entrevista que todos han leído (CIENCIA Y
REVOLUCIÓN: Sobre la importancia de la ciencia y la apli-cación de la ciencia a
la sociedad, la nueva síntesis del comu-nismo y la dirección de Bob Avakian)6.
Así que la gente así tiene una fuerte inclinación hacia el sentimiento de que,
“No deje-mos que las cosas vayan a los extremos”. Como si no fuera extremo lo
que sucede con el medio ambiente. Como si no fuera extremo lo que le sucede a
las mujeres en todo el mundo. Como si no fuera extremo lo que le sucede a la
gente en los centros urbanos marginados, con la policía y sus condiciones en
general. Como si no fuera extremo lo que le sucede a los inmigrantes,
desplazados miles de kilómetros de una parte a otra del mundo debido a guerras
y condiciones desesperadas. Como si no fuera extremo que las bombas vuelven
papilla a la gente en todos esos diferentes países en donde se dan guerras. “Ah
no, no dejemos que las cosas lleguen a ser tan extremas”, dice gente de la
clase media, porque, aunque no puede hacerlo, en su mente constantemente
intenta rehacer el mundo para
EL NUEVO COMUNISMO 17
que sea posible resolver de
alguna manera todos estos conflic-tos sin mucho caos, trastorno y destrucción.
He aquí algo muy importante que
entender: la manera en que la gente ve las cosas es un reflejo —no en un
sentido mecánico uno a uno, sino en un sentido fundamental es un reflejo— de la
posición y las inclinaciones de algún grupo social o de alguna clase de
personas en la sociedad. Ahora, ¿por qué recalco que no debemos abordar esto de
una manera mecánica? Porque las personas pueden asumir y muchas veces sí asumen
el punto de vista de un grupo social o clase distinta a la de que forman parte.
Por ejemplo, las masas básicas, que no son parte de la clase media, pueden
asumir el punto de vista que es común en la clase media. Eso las puede
influenciar. O las ideas que vienen directamente de las clases dominantes
pueden llegar a influenciarlas: “Bien, no se puede hacer nada acerca de este o
aquel problema porque todo se debe a la natu-raleza humana”. ¿Quién no ha
escuchado eso? O: “No se puede hacer nada al respecto porque ahí mismo en la
Biblia dice que nada va a pasar hasta que se cumplan las profecías del libro del
Apocalipsis”. Estas son ideas que las instituciones dominantes y gobernantes
pregonan constantemente en la sociedad; y, en un sentido fundamental estas
ideas representan el punto de vista de una clase de personas que quiere que la
gente crea que no se puede hacer nada acerca de los problemas de la sociedad y
del sufrimiento de la gente —o que lo máximo que se puede esperar son unas
pequeñas reformas— porque esta clase, esta clase dominante, quiere mantener el
sistema existente funcio-nando tal y como está. En un sentido básico, podemos
decir que toda clase quiere mantener el mundo como es, o quiere rehacerlo como
quisiera que fuera, sea que haya o no haya una base para ello en la realidad.
Pero tenemos que ir más allá de
eso. Es cierto —es una muy importante verdad señalada por Lenin— que todas esas
18 Bob Avakian
anticuadas instituciones se
sostienen por la fuerza de alguna clase dominante; y además, es una verdad
importante, enten-dida correcta y no mecánicamente, que toda manera de ver el
mundo refleja el punto de vista o el enfoque de una clase u otra; pero si uno
no va más allá de eso, aún podría seguir atrapado en los confines de la
búsqueda de reformas: “Esta clase dominante domina las cosas demasiado, por lo
que, como dice Bernie Sanders, quitémosles algo del poder y algo de la riqueza
a esas personas y repartámoslo en la sociedad”. Uno podría seguir mirando el
marco existente y solo tratar de reacomodar las cosas, de modo que una clase ya
no domi-nara tanto, o para que las cosas no tuvieran un sesgo tan nega-tivo
contra las clases medias, o como quiera que uno lo vea. Tenemos que adentrarnos
más. Tenemos que preguntar: ¿En qué se basan las clases? Y ¿es posible cambiar
el sistema de relaciones de clases, el sistema en el que unas clases dominan a
otras, dentro del sistema existente — o se requiere una ruptura completa con
ese sistema para cambiar esto?
Esto nos lleva a una cuestión que
mencionaré varias veces: con cuál modo de producción se abordan los proble-mas.
Volveré a eso y lo exploraremos más, así que, si no queda claro por el momento
qué quiere decir, no hay problema. Pero aquí necesitamos enfocarnos en la
pregunta de ¿qué son las clases, en un sentido científico — en qué están
basadas? La clase media, la clase dominante burguesa, la clase proletaria, la
gente de abajo de la sociedad: ¿En qué están basadas estas clases? Están
basadas en un sistema de producción. Así que, adentrémonos más en eso.
Esto nos lleva a una famosa
declaración de Marx a la que también volveré por razones que deberán llegar a
ser cada vez más claras. Esta declaración de Marx ha llegado a conocerse como
las “4 Todas”. Marx dijo que la meta, el objetivo final de la revolución
comunista es la abolición de todas las diferencias
EL NUEVO COMUNISMO 19
de clase entre las personas; la
abolición de todas las relacio-nes de producción (las relaciones económicas) en
las cuales esas diferencias de clase descansan; la abolición de todas las
relaciones sociales —tales como las relaciones entre el hom-bre y la mujer,
entre los diferentes pueblos y naciones o entre los intelectuales y la gente
que hace el trabajo manual— que están acorde y corresponden a esas relaciones
de producción; y la revolucionarización de todas las ideas que brotan de esas
relaciones sociales. En esa muy concentrada expresión, lo que Marx deja en
claro es que, para realmente cambiar el mundo y eliminar toda explotación y
opresión, es necesario llegar a un mundo comunista en el que ya no haya algunas
clases que dominan y explotan a otras y no haya divisiones de clases entre las
personas, a diferencia de las divisiones tan marca-das que caracterizan el
mundo de hoy. Es necesario eliminar y transformar las relaciones económicas que
engendran esas diferencias de clase entre las personas; es necesario
transfor-mar las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones
económicas; y es necesario transformar las ideas que surgen de esas relaciones
de explotación y opresión y las refuerzan.
Ahora, otra vez, volveré a este
tema y nos adentraremos más de lleno en él, pero la realidad es que las
personas que de hecho defienden el orden existente constantemente distorsio-nan
el verdadero carácter y meta de la revolución comunista. Por ejemplo, Hannah
Arendt escribió un libro, Los orígenes del totalitarismo7, y la manera que ella
presenta la meta del comu-nismo de superar a las clases es (para exagerar
solamente muy ligeramente lo que ella dice) que los comunistas salen y fusi-lan
a todas las personas que son de clases que no sean el pro-letariado. Así lo
presenta gente como Arendt (otra vez, para exagerar solo ligeramente): los
comunistas quieren eliminar a las clases, por lo que simplemente matarán a toda
la bur-guesía, luego matarán a toda la gente de las clases medias (la
20 Bob Avakian
pequeña burguesía) y así
sucesivamente, hasta que finalmente solo haya una clase, el proletariado, y de
alguna manera, todos los que queden en la sociedad serán proletarios y
comunis-tas. Esto me recuerda un programa de televisión que vi por la PBS hace unos
años. Era un misterio ambientado en el período poco después de la Segunda
Guerra Mundial cuando la Unión Soviética y los Estados Unidos, con Inglaterra
del lado de Estados Unidos, estaban trabados en la guerra fría. Bien, resultó
que el misterio era acerca del espionaje llevado a cabo por alguien en el
ejército británico quien era un agente secreto de los soviéticos, un agente
“ruin”. Y al final él queda al descubierto y luego da su último lamento. Dice:
“Toda mi vida he estado dedicado a la meta del comunismo: un mundo, una mente,
todos iguales”. Es así como a la burguesía le gusta pre-sentar la meta del
comunismo —un mundo, en el que todos piensan exactamente lo mismo (una mente) y
todos son igua-les— y se puede imaginar cómo sería tal igualdad.
En oposición a distorsiones
ridículas de ese tipo, la verdad es que, para eliminar las clases, no se trata
de ponerse a matar a todas las personas en las diferentes clases, excepto al
proleta-riado. No. Se trata de transformar las condiciones subyacentes que
engendran esas diferencias entre las personas, transfor-mar las relaciones
sociales entre las personas, como entre el hombre y la mujer, entre las
naciones opresoras y oprimidas (o las “razas”, como en ocasiones se llaman) o
entre las perso-nas que trabajan principalmente con la mente y realizan
tra-bajo intelectual, y otras personas que trabajan principalmente con las
manos, por decirlo así, que realizan trabajo manual. Por medio de una
transformación radical de la sociedad y a la larga del mundo en su conjunto, es
necesario superar todas esas cosas mientras también es necesario revolucionar
las ideas, las maneras de pensar, de las personas, con el fin de ir más allá de
esas divisiones opresivas entre las personas. Hoy,
EL NUEVO COMUNISMO 21
claramente, hay divisiones de
clase en el mundo —muy pro-fundas, muy explotadoras, muy opresivas— y para
superarlas, es necesario superar todas las cosas que son el suelo del cual
nacen esas diferencias de clase y por el cual se mantienen.
Ahora, para adentrarnos más en
esto — y sí tenemos que adentrarnos aún más: ¿Cuáles son las relaciones básicas
en la sociedad que engendran el sistema económico y las relacio-nes económicas?
Esto es algo sobre lo cual algunas personas han hecho mucho trabajo para
nosotros, y ya hay un tesoro de cosas del cual podemos aprender. Marx hizo
mucho trabajo para nosotros. Engels también, junto con él. Lenin. Stalin a
veces sí, a veces no. Mao hizo mucho trabajo para nosotros. Bien, en los
inicios del comunismo, Marx hizo el descubri-miento, al hacer mucho trabajo
—pasó años y años en una biblioteca estudiando y pasando por el tamiz muchas
cosas— a fin de sacar a la luz lo que era básico pero que no era obvio: el
hecho de que las relaciones fundamentales de cualquier sociedad son las
relaciones entre las fuerzas de producción y las relaciones de producción.
Bien, ¿qué queremos decir con
eso? Las fuerzas de pro-ducción son todas las cosas que entran en el proceso de
pro-ducir algo: la tierra, las materias primas (minerales, petróleo, cosas
semejantes), los edificios de las fábricas, la tecnología de varios tipos y la
gente con sus conocimientos y habilidades. Todas esas cosas son las fuerzas que
se pueden utilizar para producir cosas e innovar y seguir desarrollando la
produc-ción. ¿Qué son las relaciones de producción? Las relaciones de
producción son las relaciones económicas en las que entran las personas — no
por elegir las relaciones que quieren tener, sino las relaciones en las que
entran para llevar a cabo la pro-ducción de acuerdo con el carácter de las
fuerzas productivas.
22 Bob Avakian
Permítanme ilustrarlo en la
historia de Estados Unidos. Miremos el período después del fin (en su mayor
parte) de la esclavitud por medio de la guerra de Secesión, allá por los años
1860 — digo el fin “en su mayor parte” porque aún des-cubrieron nuevas maneras
para mantener en la esclavitud a los negros en el Sur, incluso después de la
guerra de Secesión. Por ejemplo, aprobaban leyes contra la vagancia que
esta-blecían que, si una persona estaba en una zona y no podía demostrar que
tenía un trabajo, declaraban que era un vago, y la arrestaban y la encarcelaban
— y luego podían obligar legal-mente a esa persona a hacer trabajo de esclavo.
Así que esa fue una manera, aun después de la abolición de la esclavitud en su
mayor parte en Estados Unidos, en que seguían manteniendo algunas formas de
esclavizar a la gente negra, sobre todo en el Sur. Pero en general, eliminaron
la esclavitud por medio de esa guerra civil. Y después de una década y pico de
mucho tumulto, impusieron medidas de tal manera que, en lugar de ser
literalmente esclavos en las plantaciones del Sur, a las masas negras, y a
algunos blancos pobres, los obligaron a ser arren-datarios agrícolas y
aparceros que todavía trabajaban para los grandes terratenientes, a menudo en
la agricultura en la forma de plantaciones. ¿Cómo operó eso? Bien, cada uno de
esos arrendatarios agrícolas o aparceros tenía una pequeña parcela de tierra
que trabajaba, por lo común con una mula o un caba-llo para arar el terreno —
por eso, si uno escucha la música de blues de esos años, escuchará cosas acerca
de las mulas, de lo tercas que son —que no hacen lo que se les ordena y cosas
por el estilo— y el trabajo que le costaba a la gente hacer que las mulas
hicieran lo que debían de hacer. Así que las mulas jalaban los arados y así los
aparceros araban una pequeña par-cela, y luego cosechaban los cultivos; pero se
encontraban en un sistema —en lo económico, y con todas las leyes encima de
eso— el cual los obligaba a entregar una gran proporción de la
EL NUEVO COMUNISMO 23
cosecha al gran terrateniente que
les había prestado el dinero para comprar las herramientas y otras cosas, en
muchos casos. Además —por tradición, costumbre, las leyes y el terror del Ku
Klux Klan— los aparceros a fuerzas tuvieron que comprar casi todo lo que
necesitaban en una tienda que era propiedad de la compañía o del gran
terrateniente. Por lo que, vaya sor-presa, después de trabajar todo el año para
lograr producir y entregar la cosecha — cuando iban para recibir el dinero por
la parte de la cosecha que no tenían que entregar al terra-teniente, resultó
que no recibían nada, de plano estaban en deuda con la tienda, que
frecuentemente pertenecía al mismo terrateniente. Por eso, nunca podían dejar
la tierra para ir a otra parte, porque siempre estaban endeudados; y si
trataban de irse, ya venían la policía y el Ku Klux Klan —“Estás endeu-dado,
muchacho”— y lo obligaban a regresar, si no es que lo mataran.
Esto ocurrió después de la guerra
de Secesión hasta la Segunda Guerra Mundial en la década del 1940. Bien, una de
las cosas que sucede —lo que ha sido cierto en un sentido general en la
historia de la sociedad humana, pero particular-mente es así bajo este sistema—
es que se desarrolla mucha nueva tecnología cuando las clases dominantes van a
la gue-rra. Tienen una necesidad de desarrollar la tecnología con el fin de
mejorar su manera de hacer la guerra. Luego, sobre esa base, en muchas
ocasiones le dan un uso civil. Y esto sucedió a raíz de la Segunda Guerra
Mundial. Como resultado de la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo de nueva
tecnología recibió un ímpetu mucho mayor, un impulso mucho mayor. Y en el Sur,
se produjeron muchos tractores y muchas máquinas recolectoras automatizadas.
Así que, en lugar de arar con una mula o caballo, un tractor araba el terreno,
lo que obviamente fue mucho más eficiente, podía cubrir mucho más terreno en un
período más corto de tiempo con menos trabajo físico de
24 Bob Avakian
parte de la persona que lo
trabajaba. Además, las máquinas recolectoras hacían el trabajo mucho más
rápidamente que los individuos que arrastraban una bolsa de algodón,
cose-chando a mano el algodón. Para ver las cosas en perspectiva por un
momento: al remontarnos a los años de la esclavi-tud, el algodón llegó a ser el
producto más importante de la esclavitud y de hecho fue una de las principales
cosas que se vendía en el mercado mundial para impulsar el ascenso de la
economía estadounidense como una gran economía durante un siglo o más, de los
1800 hasta los 1900; y el desarrollo de cierta tecnología hizo posible que el
algodón jugara ese papel en la economía estadounidense y en todo el mercado
mun-dial. ¿Cuál fue? Una pequeña cosa llamada la desmotadora de algodón. Se
inventó a comienzos de los años 1800 e hizo que fuera mucho más fácil y rápido
separar la fibra del algodón de todas las semillas y las otras partes del
algodón que no servían para fabricar textiles, de los cuales se confeccionaban
prendas de vestir. Así que, debido a esa pequeña innovación técnica,
continuaron los horrores del algodón producido por esclavos en una escala
masiva, generación tras generación, en los 1800 en Estados Unidos.
Ahora, si leen algo como el libro
que yo mencioné en el Diálogo con Cornel West8, el libro de Edward Baptist, The
Half Has Never Been Told 9, verán el verdadero panorama de los horrores de eso.
Yo veía —ah, carajo, a veces es muy difícil no volverse completamente loco—
pues, veía la televisión la otra noche y ahí señalaba un escéptico, un tipo
secular, un tipo anti-religioso llamado Michael Shermer, quien denunciaba que
la Biblia es una manera obsoleta de pensar — argumen-tando que quién quiere
vivir en una sociedad que dicta matar a los niños si desobedecen a sus padres,
que hay que matar a la gente gay, y cosas por el estilo— pero cuando el
modera-dor que le hacía la entrevista le preguntó (creo que salió en la
EL NUEVO COMUNISMO 25
C-SPAN): “Bien, ¿Estados Unidos
ha sido principalmente una fuerza moral para el bien en el mundo?” Y Shermer
dice: “Ah, sí. Claro, hemos tenido nuestros reveses, como la esclavitud”. Y
continuó en ese tono. Habló acerca de que el libre mercado y un sistema
político de la democracia es la mejor manera de tener un buen sistema y la
mejor base para cambiar las cosas cuando haya problemas. “¡¿Un revés?!” — la
esclavitud fue simplemente un pequeño revés, según se dice. Pero si leen ese
libro de Edward Baptist, verán que él llama el sistema escla-vista y en
particular el cultivo de algodón por los esclavos —de una manera muy apropiada,
muy correcta de describirlo— él lo llama: “la máquina de latigazos”. Porque así
fue el funcio-namiento del sistema esclavista de cultivo de algodón — así fue
el sistema esclavista en general, pero el algodón fue un ejemplo concentrado de
esto, y se vio en la película 12 años de esclavitud: en una plantación de
algodón, todo esclavo tenía una cuota por día que tenía que cosechar. Si uno no
alcanzaba la cuota, lo azotaban sin piedad. En el caso en que sí alcanzaba la
cuota, le aumentaban la cuota. Y así lo volvían a azotar hasta que alcanzara la
nueva cuota. Y así sucesivamente. Esto es lo que impulsaba el sistema
esclavista de plantaciones de algo-dón. “¡Un pequeño revés!”. Y si siguen
leyendo ese libro de Baptist, encontrarán que los esclavistas compraron a miles
de mujeres, mujeres africanas, para poder violarlas — violarlas
sistemáticamente, violarlas constantemente. Ese es el sistema que sentó una
gran parte de la base para que Estados Unidos pudiera erigirse en una gran
potencia económica y militar mundial. ¡Eso no fue un pequeño revés!
Pero cuando llegó la Segunda
Guerra Mundial —ya nos acercamos al momento actual—, empezaron a utilizar mucho
los tractores, las máquinas recolectoras y cosas por el estilo. Ahora bien, un
tractor no trabaja de manera eficiente una pequeña parcela de tierra.
Imagínense que manejaran un
26 Bob Avakian
tractor por un espacio justo del
tamaño de este recinto donde estamos en esta reunión. Es muy difícil
maniobrarlo, no se puede hacer mucho. Para trabajar con mucha eficiencia, es
necesario tener una superficie grande para utilizar el tractor. Por lo que eso
implicaba eliminar todas esas pequeñas parce-las de tierra que trabajaban todos
esos aparceros (y para repe-tir, los llamaban “aparceros” porque tenían que
“apartar” una parte de la cosecha: sembraban los cultivos, cosechaban los
cultivos, pero tenían que apartar una gran parte de la cose-cha para dársela al
terrateniente, al dueño de la plantación). Por eso, cuando introdujeron los
tractores, eliminaron esas pequeñas parcelas de tierra con el paso del tiempo
—pero no tanto tiempo, de hecho solamente un par de décadas— y luego no
necesitaban a tantas personas para trabajar la tierra a mano, porque las
máquinas iban reemplazando a la gente. Así que, ¿qué pasó? De repente, millones
de personas —quienes habían deseado desesperadamente dejar esas tierras y dejar
todo lo que los obligaban a soportar, pero que se habían visto obligadas a
permanecer en esas tierras— ahora se vieron obli-gadas a abandonar la tierra,
en lugar de estar obligadas por la violencia y la fuerza a permanecer en esas
tierras bajo el viejo sistema de aparcería. Así que, se dio esta masiva
migración en la que millones de personas negras fueron al Norte y al Oeste
— dejaron el Sur para huir del
horror ahí, con la esperanza de encontrar una mejor vida en otra parte. Pero
¿qué impulsó eso — cuáles fueron los factores subyacentes que lo impul-saron?
Lo que lo impulsó fueron los cambios en las fuerzas de producción, en
particular en la maquinaria, que recibió un impulso a raíz de la Segunda Guerra
Mundial.
Bien, he aquí lo que es
importante de entender: no se tra-taba nada más de que alguien quisiera
conseguir una manera más eficiente de cultivar algodón, sino, además, de que la
competencia, desde lejanos lugares y otros lugares en los
EL NUEVO COMUNISMO 27
mismos Estados Unidos, impulsaba
a esos grandes terrate-nientes del Sur del país. Si vuelven a leer el análisis
hecho por la UR (Unión Revolucionaria), el antecesor del Partido —por ejemplo,
si leen Red Papers 610— verán que ahí se trata algo de este tema. En un lugar
tan lejos como Pakistán, allá por el otro lado del mundo, se desarrollaba más
el cultivo de algodón y en Arizona se desarrollaba el cultivo del algodón con
medios más modernos de irrigación. Por eso, los cultivadores de algo-dón en el
Sur no solamente buscaban una mejor manera de producir algodón, en algún
sentido general y abstracto, sino que se veían obligados, debido a una coacción
competitiva, a introducir esta nueva tecnología. Aquí vemos la naturaleza del
sistema capitalista. No es simplemente una gran asocia-ción de capitalistas, y
que todos los capitalistas trabajan juntos para explotar a la gente. Es que
todos estos diferentes capita-listas en muchas partes muy dispersas del mundo
—y todo eso es aún más cierto hoy: en muchas partes muy dispersas del mundo—
todos estos capitalistas están en competencia entre sí, obligando los unos a
los otros a encontrar las maneras de producir con mayor eficiencia y explotar
gente más eficaz-mente, aunque eso implique echar del trabajo a muchas
per-sonas, expulsarlas de la tierra o lo que sea.
Así que vemos que las relaciones
de producción (las rela-ciones en que entran las personas para producir cosas)
cam-biaron con estos cambios en las fuerzas de producción. Con la llegada de
los tractores y otra maquinaria, las personas ya no estaban organizadas como
propietarios de pequeñas par-celas de tierra o como personas que arrendaban
pequeñas parcelas de tierra y alquilaban maquinaria y trabajaban como
individuos en pequeñas parcelas de tierra. En cambio, grandes cantidades de
personas fueron expulsadas de la tierra; fueron atraídas hacia las ciudades,
donde comenzaron a trabajar en agrupaciones más grandes de personas, en
fábricas y lugares
28 Bob Avakian
así, donde tal vez miles de
personas trabajaban juntas. Esa es una relación diferente que las personas
tenían en el pro-ceso de producir cosas, distinta a la que tenían cuando eran
pequeños agricultores. Así que esos cambios de las fuerzas de producción —y en
particular la maquinaria que se intro-dujo— impulsaron cambios en las
relaciones de producción.
Y eso también generó grandes
cambios sociales — o, mejor dicho, proporcionó una nueva plataforma sobre la
cual se podía luchar por cambios sociales. Y ¿qué surgió de esos grandes
cambios? Surgió el movimiento por los derechos civi-les. No se dio automáticamente
como resultado de los cambios en la tecnología y los cambios en las relaciones
en las que las personas entraban en la producción, sino sobre esa base. La
gente ya no estaba atada a una parcela particular de tierra. Se encontraron
liberadas de eso, si bien no liberadas de la opre-sión. Grandes cantidades de
personas fueron a las ciudades. Y la gente también volvió de la Segunda Guerra
Mundial, inclui-dos muchos soldados negros, donde fueron segregados en las
fuerzas armadas estadounidenses. Digo, de todos modos no fue bueno combatir por
los imperialistas, pero para colmo, ni siquiera permitían que los negros, así
como los mexicanos y algunos otros, combatieran en las mismas unidades con los
soldados blancos. Así que entraron en esa guerra, recorrie-ron todas partes del
mundo, les dijeron que “combatían por la democracia, por la libertad”, y luego
volvieron y seguían siendo tratados como “ciudadanos de segunda clase”
—“nig-gers”, “spics”, y esto y aquello— y no les permitían ir ni a este lugar
ni a aquel. Eran hombres adultos pero tenían que bajarse de la acera cuando
algún joven blanco de 15 años se les acer-cara. Pero muchos decían, No. Ya no
tenemos que hacer eso, ya estamos en una posición diferente.
Por lo que se dio una tremenda
lucha. No obstante, no estuvo predeterminado lo que resultara de todo eso, no
había
EL NUEVO COMUNISMO 29
ninguna garantía de que resultara
en algún cambio positivo. Todas las fuerzas del viejo orden no salieron a
decir: “Ah, sí, vale, ahora ustedes están en una posición económica dife-rente;
así que, claro, deberían tener ciertos derechos”. No. No dijeron eso. Se dio
una tremenda lucha, y las fuerzas del viejo orden volvieron a usar a la policía
y al Ku Klux Klan para ate-rrorizar a la gente y tratar de aplastar su lucha.
Pero luego había fuerzas más
grandes en la clase dominante estadounidense que veían el panorama de Estados
Unidos en su conjunto y veían más allá al mundo entero, donde estaban en la
guerra fría con la Unión Soviética y querían presentar a Estados Unidos, como
siempre lo hacen, como “la tierra de la libertad y la democracia”. Ustedes ya
conocen la manera en que ellos siempre hablan acerca del presidente de Estados
Unidos: “el líder del mundo libre”. Así que, querían presentar a Estados Unidos
como la tierra de la libertad. Bueno, ¿qué impresión da si presentan a Estados
Unidos como la tierra y el faro de la libertad, de la democracia, y a la vez
vienen segre-gando, aterrorizando y matando a toda esa gente en su propio país?
Pues, no se ve bien. Por lo tanto, los representantes de la clase dominante en
un sentido más amplio, los Kennedy y otra gente semejante, dijeron: “Tenemos
que permitir algu-nos cambios porque las cosas van cambiando en la sociedad,
pero también porque estamos en esta contienda en todo el mundo, y de no hacer
algunos cambios, vamos a perder. Por allá la Unión Soviética está diciendo:
‘¡Mire a Estados Unidos! Habla de que es la tierra de la libertad, pero mire lo
que les está haciendo a todas estas personas negras, las lincha y las bala-cea;
mire lo que les está haciendo a todos estos mexicanos en el Sudoeste. Esa no es
ninguna tierra de la libertad y la demo-cracia’”. Bueno, fue muy difícil
presentar argumentos contra eso. Por eso, terminaron por tener que hacer
ciertas conce-siones. Se dio lucha sobre todas esas cosas, sobre todos esos
30 Bob Avakian
cambios, pero se hizo sobre
cierta plataforma o cierta base, de lo que ocurría en el sistema económico
básico y los cambios que se daban ahí. Claro, en un sentido más amplio, todo
eso ocurría en el marco general del sistema capitalista, y por eso, si bien se
dieron cambios importantes —y específicamente cambios importantes en la
situación de la gente negra—, esto no produjo el fin de la opresión, aunque sí
resultó en cambios significativos en las formas de esa opresión.
Ahora, ya he hablado acerca de
las relaciones de produc-ción. Así que adentrémonos un poco más en ese tema.
Para repetir, Lenin hizo cierto trabajo valioso para nosotros que deberíamos
utilizar. Lenin analizó que hay tres partes básicas de las relaciones de
producción. Una es la propiedad, si una persona posee, o no posee, lo que se
llaman los medios de pro-ducción: tierra, materia prima, fábricas, maquinaria y
tecnolo-gía de varios tipos. Eso es lo primero y lo más fundamental en cuanto a
las relaciones de producción. ¿Una persona posee o no posee medios de producción?
Ahora, sabemos lo que sig-nifica cuando no los poseemos: tenemos que ir a
trabajar para una persona que sí los posee. Todos saben eso. Si uno no es el
dueño de una fábrica, de un hospital o algo semejante — pues, tiene que tratar
de conseguir trabajo con alguien que sí lo es. Así es el trato. Por lo que la
propiedad (o la falta de propiedad) de tecnología, tierra u otros medios de
producción — es la cuestión más básica de las relaciones económicas, de las
rela-ciones de producción.
Lo siguiente es cuál es el papel
de una persona en la divi-sión general del trabajo en la sociedad. Esto se
refiere al hecho de que hay todo un proceso por medio del cual funciona la
sociedad, por medio del cual produce los artículos básicos que la gente
necesita para vivir y para reproducirse. ¿Cuál es el papel que una persona
juega en eso? Si es dueño de unos medios de producción, pues manda a toda la
gente que son
EL NUEVO COMUNISMO 31
sus empleados. Si se trata de una
persona que está un tanto más abajo —por ejemplo una persona en la
administración de una empresa—, pues ocupa una posición intermedia. Trabaja
para las personas que son dueños de medios de producción, pero también manda a
un grupo de personas en una posi-ción inferior. O, si una persona trabaja de
intelectual, en el mundo académico o en una posición similar, pues también
ocupa una posición intermedia en la división general del tra-bajo de la
sociedad. O una persona puede estar entre los de abajo de la sociedad —o bien
no tiene trabajo y se las arregla como pueda, o consigue un trabajo y otra
persona la explota. Y para conseguir ese trabajo, tiene que salir a venderse.
Eso es lo que hace. Esa persona va a una entrevista para un trabajo, y le
dicen: “Bien, ahora, veamos su historial” y todo eso. A veces piden que la
persona mee en un frasco, y otras veces quieren saber todo acerca de su
historia personal, quieren saber si alguna vez la han arrestado o si la han
condenado de un delito mayor. Y no se puede contestar, “¡Qué carajos, nada más
denme el trabajo, maldita sea, pues tengo hambre!”. Pues, quedará en la calle.
Ni siquiera se puede responder más diplomáticamente, “Disculpe, pero esa es una
pregunta algo personal, ¿no le parece?”. No. Porque el entrevistador está en
esa posición intermedia y trabaja para la gente que posee los medios de
producción, y el entrevistado no posee ninguno, por lo que se encuentra en una
posición sin poder, porque si no les complace, no lo van a contratar. Y uno no
puede ir y cambiar los términos, diciendo, “Bueno, vale, ya que esta-mos en
esta sesión de preguntas y respuestas, permítame pre-guntarle algo: La compañía
para la que usted trabaja, ¿tiene propiedades en Bangla Desh? ¿Ustedes son
responsables de algunos de los incendios allá en Bangla Desh donde murieron
todas esas mujeres en incendios en esas fábricas?” Pues, a uno lo echarían sin
más ni más a la calle. Uno no puede hacer esa
32 Bob Avakian
clase de preguntas. Es así
porque, en la división del trabajo, uno está entre los de abajo. No posee
medios de producción y no tiene muchas habilidades intelectuales. Han impedido
que desarrollara las habilidades intelectuales que se requieren para trabajar
en una posición más privilegiada. No tiene un título de la universidad o un
posgrado con el que podría dedicarse a la medicina y ser doctor, trabajar en la
administración de alguna empresa o trabajar en una compañía de Internet para
desarrollar nuevas tecnologías, y así sucesivamente. Uno está entre los de
abajo.
Luego llegamos a la tercera parte
de las relaciones de pro-ducción: ¿cuál es la porción que tiene una persona en
la distri-bución de los ingresos generales de la sociedad? Piensen en eso. Si
una persona está en la cima y posee medios de producción, quizá posea miles de
millones de dólares o cientos de millones de dólares de fábricas, maquinaria,
etc. —no solo en un país sino en muchas partes del mundo—, por lo que le tocará
una gran parte de la riqueza. Aunque reinvierta una buena parte de esa riqueza
a fin de mantener el proceso en marcha y com-petir con otros, obtendrá una gran
parte de la riqueza. Si una persona se encuentra en una posición intermedia con
cierta cantidad de habilidades intelectuales o posee una pequeña cantidad de
medios de producción —quizás sea el dueño de una pequeña tienda u otra cosa,
posea pequeños medios de producción o de distribución pero no posea mucho—,
pues recibirá una parte más pequeña. Pero si uno está entre los de abajo y no
posee nada excepto su capacidad de trabajar y no tiene muchas habilidades
altamente desarrolladas, formación intelectual, títulos universitarios y cosas
por el estilo, va a reci-bir una parte pequeña.
Al juntar esas tres partes —si
una persona posee muchos medios de producción, pocos o ninguno; cuál es su
papel en la división general del trabajo en la sociedad; y por ende qué
EL NUEVO COMUNISMO 33
parte tiene en la distribución de
la riqueza de la sociedad—, es posible identificar con cierta precisión la
estructura de clases de una sociedad. En términos muy básicos, hay gente en la
cima, la burguesía (que es una palabra del francés, que básica-mente quiere
decir los capitalistas, la clase capitalista); luego viene la pequeña
burguesía, la clase intermedia compuesta de los dueños de una pequeña cantidad
de medios de producción y de los individuos que han desarrollado habilidades
intelec-tuales, tienen títulos universitarios y cosas por el estilo, gente que
trabaja en administración o medicina, por ejemplo — y finalmente, está la gente
de abajo, el proletariado, que es una palabra que quiere decir la gente que no
posee nada excepto su capacidad de trabajar. Por eso existen diferentes clases
en la sociedad — todo esto está relacionado a lo que es el sistema económico y
al papel de la gente en ese sistema económico general.
Así que, cuando pensamos acerca
de superar las diferen-cias de clase, tenemos que pensar acerca de cambiar todo
eso, así como cambiar el tipo de relaciones sociales en las que los hombres
oprimen a las mujeres, en las que una “raza”, o nacio-nalidad, oprime a otras,
en las que algunos individuos tienen ventajas sobre otros por tener un alto
nivel de formación inte-lectual, títulos universitarios y cosas por el estilo,
de modo que pueden trabajar principalmente con la mente, mientras otras
personas, quienes desde luego también tienen mente y piensan, se ven obligadas
a llevar a cabo el trabajo manual. Si queremos deshacernos de la opresión y
explotación, tenemos que dejar atrás todas esas cosas. Eso nos permite entender
más profundamente la declaración de Lenin de que la gente es víctima necia del
engaño ajeno y propio hasta que aprenda a reconocer los intereses de clase
detrás de las cosas que suceden en la sociedad y en el mundo en general. Es
necesario exami-nar las clases en la sociedad y ver a qué relaciones económicas
34 Bob Avakian
y sociales, y a qué sistema de
poder político que refuerza tales relaciones, sirven las distintas ideas. En
realidad, ¿qué intere-ses de clase expresan estas ideas? ¿Las ideas que
corresponden al punto de vista y a los intereses de la gran burguesía? ¿O de la
pequeña burguesía? ¿O de las masas populares de abajo, del proletariado y de
los pobres?
Pero más allá de eso, de sólo
hacer eso y no buscar más profundamente las raíces de todo esto, pues será como
la dife-rencia entre una vaca y una oveja. Una vaca viene y se come la hierba,
pero deja las raíces. Una oveja arranca todo desde las raíces. Por eso, en el
viejo oeste, solían tener todas estas gue-rras sobre las tierras de pastoreo
entre los dueños de ovejas y los dueños de vacas: los dueños de vacas se
encabronaban con los dueños de ovejas porque las ovejas venían y sacaban todas
las plantas desde la raíz, de modo que las vacas no pudieran pastar, pero por
otro lado, las vacas nada más se comían la parte superior de las plantas, así
que éstas todavía podían reponerse. De todos modos, sin perdernos demasiado en
esta metáfora imprecisa (¡!), este es el quid: si uno solo ve las cla-ses y
nada más, no va a llegar a las raíces. Y si uno realmente quiere cambiar algo,
es necesario llegar a las raíces.
Así que, con esa introducción y
orientación básica, hay cuatro partes principales del resto de esta
presentación.
Primera parte
Método y enfoque, El comunismo
como una ciencia
Para adentrarnos en esto,
empecemos con unas preguntas básicas y esenciales: 1. ¿El mundo es en realidad
un horror para las masas de la humanidad? 2. ¿Es la revolución, y el objetivo
final de un mundo comunista, lo que se necesita para cambiar radicalmente todo
esto, para eliminar la opresión y la explotación, y el saqueo del medio
ambiente? 3. ¿Es posi-ble que tal revolución realmente triunfe, es posible
realmente hacer nacer una sociedad y un mundo radicalmente diferen-tes y
liberadores? Esas son tres grandes preguntas. Bien, me imagino que todos
podemos recitar “las respuestas correctas” a estas preguntas: sí, sí y sí. Y el
contenido de estas respuestas —las razones convincentes de por qué en efecto
ésas son las respuestas— todo esto se expresa en mis discursos y escritos y, de
manera continua, por medio de la página web revcom.us y el periódico
Revolución. Pero aquí necesitamos enfocarnos en la siguiente pregunta: ¿Cómo, y
con qué método, llegamos a tener estas respuestas — por medio de la religiosidad
o de simplemente repetir dogma, o por algún otro medio? ¿Y qué enfoque
aplicamos para conocer las cosas en general? Esto guarda una muy estrecha
relación con la epistemología — con la teoría del conocimiento, con la manera
en que la gente adquiere conocimiento y la manera en que sabe si algo es
ver-dad, si tiene que ver con la realidad o no. En otras palabras, preguntas
tales como: ¿Qué es la verdad? ¿Existe la realidad objetiva? Créanlo o no, esa
es una pregunta que se debate con
38 Bob Avakian
pasión en la sociedad: ¿Existe
una realidad objetiva y es posi-ble que lleguemos a conocerla, y qué es la
manera de llegar a conocer la verdad acerca de la realidad? Nunca vamos a
llegar a donde necesitamos llegar sin un enfoque y método científi-cos correctos
para conocer el mundo tal como es en realidad, y además tal como está en
movimiento y está cambiando. Y nunca vamos a llegar a donde necesitamos llegar
sin desafiar no sólo qué piensa la gente sino aún más fundamentalmente, su
manera de pensar — y su manera de “abordar al mundo”.
La ciencia del comunismo —el
comunismo como una ciencia— es otra cosa que se comenta mucho. Pero esta
cuestión, el comunismo como una ciencia —si de hecho el comunismo es una
ciencia, si cumple y aplica las normas y los métodos de la ciencia y si puede y
necesita aplicarse a la sociedad y a la transformación de la sociedad— todo
esto es tema de fuerte contienda no sólo en la sociedad estadouni-dense, y en
el mundo, en su conjunto y en general, sino tam-bién específicamente entre
muchas personas que dicen que buscan algún tipo de cambio “progresista” o
radical e incluso entre muchas personas que se dicen “comunistas”, “maoístas” y
cosas por el estilo. Todo esto se aborda de maneras muy importantes en la
Entrevista a Ardea Skybreak, CIENCIA Y REVOLUCIÓN: Sobre la importancia de la
ciencia y la apli-cación de la ciencia a la sociedad, la nueva síntesis del
comu-nismo y la dirección de Bob Avakian, así como en el artículo, la polémica,
en Demarcations #4, “Ajith — Un retrato del residuo del pasado”11.Y definitivamente
estas obras merecen ser reto-madas y estudiadas repetidas veces. Ahora bien,
para repe-tir, yo esperaría que, al menos a estas alturas, la gente aquí
respondiera con un “sí” a la pregunta de si el comunismo es una ciencia que
debe aplicarse para cambiar la realidad y en particular a la realidad de la
sociedad humana — aunque sí es necesario preguntar, y debemos preguntarnos, si
en realidad
EL NUEVO COMUNISMO 39
se ha considerado anteriormente
que esto sea cierto y si se ha venido actuando en consecuencia. Pero, en lugar
de meternos en esa pregunta ahora, mejor adentrémonos en algunos ele-mentos
básicos del comunismo como una ciencia.
Para comenzar con una pregunta
básica: ¿qué es ciencia? Esto también se aborda en la Entrevista a Ardea
Skybreak de una manera muy directa, sustantiva y convincente, al recalcar que
la ciencia es un proceso basado en la evidencia (en esa Entrevista, ella dice
muchas veces: no puedes ir diciéndome esto y diciéndome aquello sin más ni más,
muéstrame la evi-dencia, yo quiero ver la evidencia). La ciencia es un proceso
basado en la evidencia el cual busca conocer la realidad —no solo los fenómenos
superficiales y lo que es inmediatamente aparente, sino los patrones más
amplios y las relaciones más profundas de las cosas en el mundo real de la
realidad mate-rial— las cosas tales como son en realidad y tal como cambian.
En lugar de profundizar más aquí
en eso, ya que no tene-mos un tiempo infinito, los remitiré a esa parte de la
Entrevista a Ardea Skybreak —y a la Entrevista en su totalidad— la cual es,
para repetir, definitivamente algo que hay que retomar y estudiar de manera
detenida y repetida. Pero ahora explore-mos esta cuestión: Los comunistas a
menudo decimos que el materialismo dialéctico es un método y enfoque plenamente
científico —de hecho, el método y enfoque más plena y con-secuentemente
científico— pero, ¿por qué es así?
Materialismo versus idealismo
Aquí llegamos al materialismo
versus el idealismo. En pri-mer lugar: ¿qué es el materialismo? El materialismo
guarda una muy estrecha relación con el método y enfoque científico y parte de
ahí. El materialismo significa que uno aborda y busca
40 Bob Avakian
conocer el mundo tal como, de
hecho, existe objetivamente. Significa entender que existe una realidad
material y que toda la realidad, toda la existencia, constan de realidad
material y ninguna otra cosa. Engels, quien junto con Marx, era el fun-dador del
movimiento comunista, recalcó el punto, un punto muy importante, de que en
términos básicos, hay dos escuelas de filosofía fundamentales y esencialmente
opuestas: una es el idealismo y la otra es el materialismo.
Ahora bien, tenemos que entender
esos términos en un sentido científico, y no en el sentido en que la gente
suele usar-los en el lenguaje cotidiano. Muchas veces la gente usa el
idea-lismo de manera positiva: fulano de tal es muy idealista, tiene elevados
ideales, lo que significa que tiene muchos principios y que no tiene una
mentalidad cerrada, egoísta o lo que sea. Pero en el sentido filosófico, el
idealismo, la escuela del idea-lismo, significa que se piensa que la realidad
es una extensión de las ideas —por eso se llama idealismo, se piensa que la
rea-lidad es una extensión de las ideas— las ideas en la mente de los
individuos. Por ejemplo: “Tal vez esto no exista para usted, pero sí existe
para mí”. Escuchamos este tipo de cosas todo el tiempo, este relativismo:
“Bueno, tal vez eso sea su verdad, pero mi verdad dice algo diferente. Quizá
Dios no exista para usted, pero Dios definitivamente existe para mí”. ¡No! Si
dios existiera, pues dios existiría para todos. Fíjense que esa es la cuestión
que tenemos que reconocer. O bien hay un dios o no hay un dios. Dios no es algo
que solo puede existir en la mente de una persona — a menos que sea un dios
personal que un individuo inventa, y en tal caso es fácil tratar el asunto.
Pero la escuela de pensamiento idealista en la filosofía sostiene que la
realidad que percibimos es una extensión de las ideas — o bien las ideas de
diferentes individuos o las ideas de una sola gran mente, lo cual es otra
manera de decir ¿qué? Dios. Por lo que naturalmente no es posible comprobar
esas ideas frente a
EL NUEVO COMUNISMO 41
la realidad, porque su base
existe en la mente de un supuesto dios o de seres humanos individuales. Y eso
para nada con-cuerda con la realidad —la idea de que existen múltiples
rea-lidades que dependen del pensar, los sentimientos, las ideas o lo que sea
de cada individuo, o de algún supuesto dios—, esto es totalmente ajeno a la
realidad concreta. (Ay, ahí va de nuevo ese concepto intimidante, la realidad
objetiva, la reali-dad concreta. ¡Ahora nos encontramos al borde del precipicio
del totalitarismo!).
Engels también señaló que una de
las maneras por la cual sabemos esto, de que la realidad material efectivamente
existe, es que podemos interactuar con ella — no sólo podemos conocerla, sino
cambiarla. Y cuando la cambiamos, cambia de la misma manera para todos.
Diferentes personas pueden responder de distintas formas a la manera en la que
cambia la realidad, o pueden tener diferentes ideas o sentimientos al respecto,
pero la realidad cambia objetivamente. Así que ésa es la escuela filosófica del
materialismo, como señaló Engels. La escuela del materialismo, en oposición al
idealismo, dice que objetivamente el mundo material existe independiente-mente
de cualquier individuo, o de cualquier supuesto dios, y de sus ideas y pensar.
Y que, de hecho, los individuos y su pensar constituyen un proceso de la
realidad material misma —el cerebro de una persona, su sistema nervioso, y
otras cosas por el estilo— de esto consta el pensar. Ahora bien, es cierto, no
conocemos todo acerca de la manera en que esto funciona, aunque constantemente
se está aprendiendo más, y al mismo tiempo hay lucha sobre la manera de
interpretar lo que se está aprendiendo en muchos casos. Pero sí sabemos que el
cere-bro y el sistema nervioso del ser humano son una realidad material
concreta que experimenta procesos materiales reales, y que de eso se
constituyen las ideas y el pensar. Y a su vez esas ideas en últimas, y en un
sentido fundamental, son un reflejo
42 Bob Avakian
de la realidad objetiva, un
reflejo en la mente de la persona pensante. Estas ideas pueden ser un reflejo
correcto o inco-rrecto, exacto o inexacto de la realidad, pero en últimas eso
es lo que son, algún reflejo de la realidad. Así que esa es una línea divisoria
fundamental entre el materialismo y el idealismo.
Bueno, es cierto que, por ejemplo
en el arte, en la cultura, a menudo se presentarán las cosas de una manera
diferente a la realidad material concreta, y eso es bueno. No quisiéramos ver
arte que únicamente, siempre y simplemente, nos reflejara la realidad
exactamente como es. Queremos que se presente de diferentes maneras, incluidas
muchas maneras que no corres-ponden a la realidad tal como es, lo cual puede
inspirar, retar y estimular el pensamiento, inclusive acerca de la realidad.
Así que existe ese papel en el arte. Pero ese arte, esa cultura, a fin de
cuentas, todavía es un reflejo de la realidad material. Es la materia prima —
la realidad concreta es la materia prima de la que se construye el arte, aun
cuando la distorsione y ter-giverse deliberadamente a fin de presentar las
cosas de una manera distinta. Así que de nuevo nos encontramos con esa línea
divisoria fundamental entre un entendimiento materia-lista y un mal
entendimiento idealista de cómo son las cosas en realidad.
Lo que queremos decir con
materialismo, como una de las dos escuelas opuestas en la filosofía, es
distinto, otra vez, a la manera que a menudo se usa en la vida diaria —por
ejemplo, la manera en que los predicadores a veces usan este término o la
manera en que a menudo se utiliza en el lenguaje popular— para dar a entender
algo como el consumismo: “Esa persona es muy materialista”, lo que quiere decir
que uno quiere salir y adquirir un montón de artículos de consumo,
constantemente está absorta en compras, comprando más videojuegos, zapa-tos o
lo que sea. O a veces la gente religiosa y otros hablan del materialismo para
referirse a gente que tiene una mentalidad
EL NUEVO COMUNISMO 43
muy estrecha y amante del dinero
y cosas materiales: son filis-teos —no piensan acerca de cosas grandes, son muy
“materia-listas” en el sentido de solamente querer tratar con el alcance más
limitado de las cosas, y no tienen mucho tiempo para las grandes cuestiones
filosóficas o cuestiones de “espiritualidad” y cosas por el estilo. Pero, en un
sentido científico, en términos de las dos escuelas básicas de filosofía, el
materialismo signi-fica que uno reconoce que la realidad material existe
objeti-vamente, que todo lo que realmente existe consta de realidad material,
en muchas formas diferentes, y que esto incluye la mente de las personas y lo
que piensan.
Ahora, otra vez, a veces la gente
dice cosas como: “Bueno, quizás el mundo exista objetivamente, pero realmente
no podemos conocerlo tal como existe objetivamente, solamente podemos conocerlo
como lo percibimos, o como lo cons-truimos en nuestra mente, a partir de
nuestras percepciones”. Engels señaló que el prominente filósofo Immanuel Kant
fue un ejemplo de esto. Pero sin entrar en todo eso ahora, de hecho incluso la
gente que argumenta de esa manera todavía se encuentra en el campo filosófico
del idealismo, como puso en claro Engels, porque si uno dice que realmente no
es posible conocer nada acerca de la realidad aparte de nuestra manera de
percibirla, o como la construimos en nuestra mente, enton-ces en efecto uno
está diciendo que la única realidad material que existe, o la única realidad
material de la que es posible tener certeza, es la realidad material que uno
percibe y la manera en que la percibe, o la “construye”. Todo eso se queda
dentro de la escuela filosófica del idealismo que dice que la realidad existe
en la mente de las personas, o en la mente de un solo gran dios, y que por ende
lo demás es una extensión de eso. Así que, en este caso también, ésta es una
línea divi-soria fundamental en la manera en que uno trata de conocer el mundo
y por consiguiente su capacidad de cambiarlo. Tal
44 Bob Avakian
vez parezca que hablamos de
abstracciones teóricas rebusca-das, pero todos los presentes, estoy seguro, al
hablar con la gente, se topan con este modo de pensar —el modo idealista de
pensar— en muchas formas diferentes. Uno lo encuentra a veces en tesis muy
sofisticadas —o a veces en heces no muy sofisticadas— de parte de algunos de
estos académicos. Y uno lo encuentra en formas muy básicas y cotidianas de “la
gente común”. Para repetir: “Tal vez eso sea cierto para usted, pero no es
cierto para mí”. O: “¿Cómo podemos decir en realidad qué es cierto?”. O: “Quizá
Dios no exista para usted, pero yo sé que Dios sí existe para mí — sin Dios yo
no podría haber hecho esto, no podría haber hecho aquello, no podría haber
dejado la droga, así que, de todos modos, Dios existe para mí”. Alguna gente
hasta me ha dicho: “Bueno, quizá usted no cree en Dios, pero yo sé que Dios lo
envió aquí para hacer esto”.
Escuchamos cosas así de muchas
diferentes maneras, todo el tiempo. Y es muy importante que abordemos las cosas
correctamente en nuestra manera de bregar con esto y de luchar con la gente
sobre esto. O sea, no vamos a ir con las masas populares a decir: “Ahora,
escuchen, tienen que entender que hay dos escuelas básicas de filosofía —
Engels señaló…” “¡¿De qué carajos habla usted?!” No. Es necesario desmenuzarlo
para la gente — no se trata de diluirlo, pero sí es necesario desmenuzarlo, es
necesario hacerlo accesible para la gente. Al mismo tiempo, uno tiene que
seguir basándose firmemente en los fundamentos de esto. Si no, uno va a perder
el norte, no va a poder luchar con la gente de buena manera, porque la gente
pondrá muchas condiciones diferentes según las cuales quiere discutir y luchar
con uno sobre cosas, y tenemos que reconfigurar las condiciones para regresar a
lo que de hecho son, o si no, uno saldrá perdido y dando vueltas como loco.
Creo que todos hemos experimentado esto en algún momento u otro.
EL NUEVO COMUNISMO 45
Así que eso es el materialismo en
oposición al idealismo, dos escuelas básicas de la filosofía: una que está
acorde y en correspondencia con las cosas como son en realidad, y una que está
completamente desfasada (patas arriba, que diga-mos) en cuanto a cómo son las
cosas en realidad.
Materialismo dialéctico
Sin embargo, no simplemente
hablamos del materialismo, y esto es un punto importante. La ciencia, el método
y enfo-que científico es el materialismo dialéctico. ¿Por qué? Porque la
realidad no es estática. Como hemos visto, y como he men-cionado, la realidad
está en un constante proceso de cambio. La realidad está hecha de
contradicciones — y le entraremos a eso. La dialéctica es una palabra de origen
griego que signi-fica tratar con el conflicto, o cosas opuestas, o
contradiccio-nes. Significa reconocer y tratar con contradicciones y con la
lucha entre cosas que están en contradicción. La realidad está hecha de cosas
que, como una expresión de la contradicción, de manera constante están en
movimiento y están cambiando de una forma u otra: a veces es un cambio
relativamente pequeño, y a veces se da un gran salto en la manera en que las
cosas cambian de una cosa a otra. Esto sucede de todo tipo de formas simples
así como más complejas. Un ejemplo de una forma simple es que hervimos agua, se
calienta y final-mente se transforma en vapor. Pero (esto también es un punto
importante): no se trata simplemente de agua, agua, agua — y de repente, zas,
se transforma en vapor. Experimenta cambios relativamente pequeños y de ahí se
da un salto para llegar a transformarse en algo diferente. Esto sucede de
formas muy diversas en la realidad. Así que, si uno solo tiene un enfo-que
materialista, terminará por ser muy determinista, o sea, se someterá a la
realidad material tal como es y no verá la
46 Bob Avakian
posibilidad del cambio, o al
menos no de un cambio impor-tante, porque ha hecho solamente la mitad del
trabajo, diga-mos. Ha visto y reconocido que la realidad material concreta es
lo que existe, y todo lo que existe es realidad material, y lo que es la verdad
es lo que corresponde a esa realidad material. Pero no ha reconocido la
contradicción, el movimiento y el cambio, por lo que lo único que ve en un
momento dado es lo que existe —ve las posibilidades de lo que podría existir
según se determinan y limitan por lo que ya existe— y por ello uno es esclavo
de eso, se somete a eso, se limita a eso, porque no ve las contradicciones, no
sólo las contradicciones que son más evidentes sino las contradicciones más
profundas que real-mente impulsan las cosas e impulsan los cambios, y que
tie-nen el potencial para el cambio, a la vez que también le ponen obstáculos.
Esa es la lucha que tenemos que dar — para captar la base para el cambio, y
para realizar cambios sobre la base de las contradicciones en la realidad material,
y en particular las contradicciones impulsoras, fundamentales y más profundas.
Así que, tenemos que ser
materialistas dialécticos. Tenemos que buscar, y trabajar para entender, las
cosas tal como real-mente son, y también como están en movimiento y cambian. Y
eso requiere trabajo. Les daré algunos ejemplos de eso en el curso de esta
presentación. Requiere trabajo. Ustedes tie-nen que hacer el trabajo. Si
quieren hacer una revolución, tie-nen que hacer el trabajo, ¿me entienden? Si
esto fuera fácil, si simplemente pudiéramos caer en esto, pues se hubiera dado
hace mucho tiempo, porque hay muchísimos horrores en el mundo, hay muchísimos
motivos por los que la gente desea un mundo diferente. Pero también hay muchas
otras cosas que presionan y afectan a las personas de otras maneras, muchas
diferentes contradicciones en las que se ven envueltas. Así que es necesario
hacer el trabajo, hay que excavar en busca de las contradicciones más
profundas. Sí, hay que reconocer
EL NUEVO COMUNISMO 47
las contradicciones que están
justo en la superficie, pero hay que excavar en busca de las contradicciones
más profundas, las contradicciones subyacentes, las contradicciones
impulso-ras. Y eso corresponde a la realidad. No se trata de que más valga no ser
determinista — “Seamos dialécticos porque así no seremos esclavos de las
condiciones objetivas, es mucho mejor así y nos sentiremos mejor”. No. Así es
la realidad. La realidad existe objetivamente, y la verdad efectivamente
sig-nifica que las ideas, de ser ciertas, corresponden a la realidad objetiva,
tal como es, pero también a la manera en que está llena de contradicciones y
está en movimiento y cambia. Y únicamente podemos tener un enfoque consecuente
y com-pletamente correcto de la realidad al captar estos dos elemen-tos y
sintetizarlos correctamente, y al realmente entender los aspectos particulares
de la realidad pero también entender esto en su relación con el contexto más
amplio. Claro, eso no significa que lo entenderemos todo en cualquier momento dado,
o que necesariamente entenderemos perfectamente lo que sí entendemos. Pero este
es el único método y enfoque para realmente llegar a conocer la realidad tal
como es — y tal como, de hecho, está en movimiento y cambia.
Es por estas razones que tenemos
que ser materialis-tas dialécticos, y no porque sea nuestra religión. Es porque
corresponde a la realidad. Y también cabe mencionar la dialéctica que carece de
materialismo — pues, también hay mucho de eso en el mundo. La gente habla de
contradiccio-nes todo el tiempo, pero flotan en el aire, sin ninguna base en la
realidad material. Ya sea que les llame contradicciones o no, la gente habla de
contradicciones todo el tiempo, de cosas en conflicto. Pero ¿es algo arraigado
en la realidad material o son unas ideas en su cabeza que no cuadran con la
realidad material? — porque la manera dominante de pensar que se
48 Bob Avakian
promueve en esta sociedad, que no
es muy científica ni mucho menos, ha influenciado su manera de ver el mundo.
Así que no se trata de que esto
nos guste más o de que por ser comunistas se supone que debemos ser
materialistas dia-lécticos. No. Somos materialistas dialécticos porque en
reali-dad ese es el método y enfoque que corresponde al mundo tal como es en
realidad y da la base para conocer y, sí, cambiar el mundo, de acuerdo con el
mundo tal como es objetivamente y como está en movimiento y cambia por medio de
las contra-dicciones y la lucha.
Con cuál modo de producción
Otro punto del materialismo —el
materialismo dialéc-tico— que quiero retomar y en que quiero adentrarme aquí,
es algo que está en el compendio ¡A romper TODAS las cadenas! Bob Avakian sobre
la emancipación de la mujer y la revolución comunista12. Bueno, tengo que
reírme, porque ese compendio contiene algo que no ha tocado nadie, al menos que
yo sepa. Hay un artículo en ese compendio (el cual previamente no se había
publicado, pero ahora se ha publicado como un artículo separado, además de
incluirse en ese compendio): “¿Es posible que este sistema elimine la opresión
de la mujer o que exista sin ésta? — Una pregunta fundamental, un enfoque
científico de la respuesta”13.Y cuando digo que nadie lo ha tocado, lo que
quiero decir es que se plantea una serie de preguntas en ese artículo: si uno
va a decir que es posible eliminar la opresión de la mujer sin una revolución
comunista —que es posible eliminarla bajo el sistema actual—, pues tiene que
contestar algunas preguntas muy básicas, del tipo que se señala en ese
artículo. Y no las puse ahí simplemente porque creía que iba a ser divertido
incluir esas preguntas — de hecho, lanza un reto: veamos si alguien puede
ofrecer una manera para poder
EL NUEVO COMUNISMO 49
eliminar la opresión de la mujer
bajo el sistema actual. Y para repetir, al menos de lo que yo sepa, hasta ahora
nadie ha acep-tado ese reto. Pero, de todos modos, la verdad es que lo que
representamos no es una religión. Tenemos que ser materia-listas, materialistas
dialécticos. Si alguien pudiera mostrarnos que es posible eliminar la opresión
de la mujer bajo este sis-tema, aún existirían muchas razones para deshacernos
de este sistema, pero eso no sería insignificante, si de veras se pudiera
eliminar la opresión de la mujer bajo este sistema. Bueno, que quede claro,
sobre este tema no soy agnóstico: “Ah, no sabe-mos…” No. Estoy firmemente
convencido, sobre una base científica, de que la respuesta a esta pregunta es
que no se puede — no es posible eliminar la opresión de la mujer bajo el
sistema actual. Pero el propósito de plantear esas preguntas en ese artículo
era para provocar e inspirar a la gente para que haga suyo cierto método, para
que investigue a fondo y explore la realidad como materialistas, como
materialistas dialécticos, en lugar de basarse solamente en la fe como una
religión o simplemente porque lo diga una persona que al parecer sabe de lo que
habla, por lo que debe ser verdad, lo cual siempre nos mete en problemas de
todo tipo.
Para poder salir a ganar a las
masas populares, más vale que tengamos algo que sustenta lo que decimos. Por
ejemplo, salimos a decir: “Tenemos que luchar contra la opresión de la mujer y
tenemos que hacer una revolución porque, por una parte, no podemos eliminar la
opresión de la mujer bajo este sistema”. Pero qué pasa si alguien dice: “¿Por
qué no?”. Oh, oh. ¿Ya ven? De esto hablo — de este problema de la religiosidad.
Tenemos que seguir trabajando. La gente sale con muchas teorías acerca de cómo
es posible hacerlo —cómo es posible eliminar la opresión de todo tipo bajo este
sistema— cuando de hecho no es posible hacerlo. Pero tenemos que ser capaces de
contestar esas cosas para las masas populares. Si uno quiere
50 Bob Avakian
ganar a la gente a lo que
necesita entender acerca del mundo y a que actúe en consecuencia, más vale
tener algo que lo sus-tente, con lo que está trabajando.
Y fíjense que ese artículo en
particular comienza con algo importante, al preguntar: “¿Con cuál modo de
producción se lidiará con cualquier problema social? Esta es la pregunta más
fundamental”. Bueno, otra vez, eso suena a algo profundo o una buena panacea
comunista. Pero, ¿por qué es verdad? O, ¿es verdad? Estas son cuestiones con
las cuales la gente debe-ría bregar constantemente.
Ahora, ¿qué queremos decir con el
modo de producción? La gente ha escuchado la palabra “modo”, quizás con mayor
frecuencia cuando se come pastel —me entienden, pastel “à la mode”, o sea,
pastel con helado. Bien, en realidad “modo” no significa helado — significa una
manera (o, en este caso, un estilo) de hacer algo. Viene del francés, “à la
mode”, lo que significa: de cierta manera, con cierto estilo (al igual que
comer pastel con helado llegó a ser cierto estilo). Por lo tanto, se llama à la
mode (pie à la mode, pastel con helado). Modo significa una manera de hacer las
cosas. Un modo de produc-ción es una manera en que se lleva a cabo la
producción y el intercambio de lo que se produce, un sistema por medio del cual
se organiza y se lleva a cabo la producción, y el intercam-bio. Eso es lo que
queremos decir con modo de producción.
Para adentrarse a fondo en estas
cosas, para entender la importancia del modo de producción, tenemos que ser
cien-tíficos y aplicar la ciencia y —ahí está el quid del asunto— no temer al
mundo real. ¿Saben qué? Si el mundo real demos-trara que es posible eliminar
todos esos horrores de los que siempre hablamos, sin una revolución, todos
nosotros podría-mos irnos de vacaciones. ¿De acuerdo? Pero eso no es la
rea-lidad. Como científicos, no tenemos y no deberíamos tener
EL NUEVO COMUNISMO 51
nada que temer de la realidad,
ninguna razón para huir de ella porque, ay no, eso podría comprobar que en los
hechos nues-tro dogma no es real — en realidad no tiene ninguna base. Si ésa es
nuestra manera de actuar, pues, no vamos a llegar a ninguna parte. Es una
manera muy endeble y muy quebradiza de abordar las cosas, que se desinflará muy
fácilmente. Por lo que tenemos que hacer el trabajo.
¿Por qué se dice en ese artículo
que la cuestión más fundamental es con cuál modo de producción se lidiará con
cualquier problema social, tal como la opresión de la mujer? ¿Significa que la
opresión de la mujer es solamente una cuestión económica que se puede reducir
simplemente a lo que sea el modo de producción, si es un modo de producción
capitalista o modo de producción feudal, etc.? ¿Significa que simplemente se
puede reducir a eso? No. La opresión de la mujer existió antes del capitalismo,
existió antes del feudalismo. Sobre este tema también, Engels hizo mucho
trabajo y otros han hecho trabajo — Ardea Skybreak escribió un libro sobre este
tema, De pasos primitivos y saltos futuros14, que analiza los orígenes de los
seres humanos y los orígenes y las causas más profundas de la opresión de las
mujeres, y el camino a la emancipación de todo eso. Y hace falta hacer más
trabajo, trabajo continuo, para profundizar nuestro entendimiento de este tema,
como de las cosas en general. Pero hay bases funda-mentales de entender de
dónde surgió la opresión de la mujer y cómo, de hecho, por fin se podrá
eliminar. Pero este artículo señala que lo más fundamental es “¿Con cuál modo
de pro-ducción se lidiará con cualquier problema social?” porque, en un sentido
fundamental, lo que sea el sistema económico (lo cual, para repetir, es otra
manera de decir “el modo de pro-ducción”) moldea y en última instancia limita
todo lo que se hace en la sociedad. Ahora, en el mundo actual, especialmente en
la vida en una sociedad parásita como Estados Unidos, la
52 Bob Avakian
mayoría de la gente no tiene idea
de esto, especialmente en el caso de las personas que están alejadas de
aquellos que de hecho producen las cosas materiales —es decir, las capas
sociales medias y otros— la gente por lo general no tiene idea, o no tiene un
conocimiento real, acerca de la realidad básica de que, sin una manera de
producir y distribuir las necesida-des materiales de la vida, los seres humanos
no pueden vivir y no pueden reproducirse, y se extinguirán.
Fíjense que la mayoría de la
gente, sobre todo en los secto-res más privilegiados de la sociedad, piensa que
las cosas están ahí nada más. Al ir a la tienda, desde luego las estanterías
están llenas de cosas; o al ir a una tienda de videojuegos, por supuesto que
hay videojuegos ahí; al ir al centro comercial, claro que hay todo tipo de
tiendas con todo tipo de cosas. Pero ¿de dónde viene todo eso? ¿Cuántas
personas realmente pien-san en el origen de todo eso y cómo todo esto ocurre?
La gente sólo da por sentado que estas cosas estarán ahí, porque otra gente, en
algún otro lugar, hace todo el trabajo para producir todas esas cosas. Y la
pregunta es: ¿Cuál es la manera en que todo esto se hace, cuál es el modo de
producción mediante el cual ocurre todo esto? — la gente no piensa en eso o no
tiene ningún entendimiento real de eso. Pero, pensándolo bien, es fundamental.
Hace tiempo salió una película —
no la vi, por desgracia, aunque se decía que tal vez no era gran cosa en
términos artís-ticos, pero recalcó un punto importante. El título de la
pelí-cula era Un día sin mexicanos. Lo que señalaba fue: qué tal si todos los
mexicanos, que siempre son objeto de calumnias —y ahora hay personas como
Donald Trump que los calumnian agresivamente— ¿qué tal si todos estos mexicanos
dejaran de trabajar por un día? ¿Qué pasaría? Bueno, se podría ampliar eso y
decir: ¿qué tal si todas las personas en todo el mundo que producen y
distribuyen todas las cosas que la gente usa
EL NUEVO COMUNISMO 53
a diario dejaran de trabajar por
un día, una semana o un mes? De repente, la gente diría: “¡Oiga, qué demonios
pasa, las estanterías están vacías!” Esto es algo que es básico para la
sociedad, no solo el hecho de que se producen las cosas, sino cómo se producen.
¿En qué relaciones entran las personas al llevar a cabo la producción de las
cosas? En otras palabras, volvemos a las relaciones de producción, a las
relaciones en que entran las personas al producir, distribuir y transportar
estas cosas. Otra forma de decirlo, una vez más, es ¿cuál es el modo de
producción mediante el cual se hace todo esto? Eso establece los términos
básicos para todo lo que sucede en la sociedad. No es todo lo que sucede en la
sociedad, pero es la base y determina los términos básicos para todo lo que
sucede en la sociedad. Si uno lo piensa bien, es muy obvio, por la misma razón
que se hizo esa película. Si la gente dejara de producir esas cosas, todo se
paralizaría.
Y si uno intenta hacer algo en la
sociedad que en lo esen-cial no concuerda con el modo de producción del sistema
actual, o bien va a fracasar — o va a tener que hacer una revo-lución. Así que
hay que echarle más cabeza, tiene que haber más trabajo: ¿por qué es cierto que
la pregunta más impor-tante, más fundamental —no la única, pero sí la más
impor-tante y fundamental— que hay que plantear es: con cuál modo de
producción? Al abordar cualquier clase de cuestiones en la sociedad, cualquier
forma de opresión, cualquier cosa que uno considera que hay que cambiar, la
pregunta más funda-mental es: ¿cuál es el modo de producción que establece la
base, los términos esenciales y los límites esenciales para lo que se puede
cambiar y cómo?
Como dije, tenemos que hacer el
trabajo — y, de paso, yo no voy a hacer todo el trabajo aquí. Buena parte de lo
que hago aquí es plantear cuestiones que exploraremos, porque todos tenemos que
hacer este trabajo, y no está bien si tenemos una
54 Bob Avakian
actitud de que otra persona, en
otra parte, hará el trabajo y nosotros nada más le seguiremos. Todos tienen que
explorar y trabajar en torno a estas cosas. Si vamos en serio, todos tene-mos
que hacer este trabajo. Sí, algunos de nosotros llevamos más tiempo en esto,
tenemos más experiencia y nos hemos desarrollado en ciertos modos para poder
hacerlo, pero todos somos capaces de hacerlo y todos tenemos que entrarle de
lleno y hacerlo. Así que una parte importante de lo que voy a hacer aquí es
plantear preguntas. Y esta es una pregunta importante: ¿es cierto que la
cuestión más fundamental es con cuál modo de producción se tratará cualquier
cuestión social, incluida la opresión de la mujer? ¿Y por qué es cierto? Ya
dije un poco al respecto pero quiero lanzarla como una pregunta con la que las
personas forcejeen.
Miren, nos topamos con esto todo
el tiempo: lo que pasa en esta sociedad y en el mundo es que, constantemente,
las personas simplemente dicen cualquier cosa trillada que les dé la gana, o
repiten lo que escucharon decir su amigo, su profe-sor u otra persona. Yo leía
un informe en el que una persona que conocimos dijo: “Fui a mi clase de
estudios de género” — me imagino que podrían adivinar lo que sigue, tal vez
estén familiarizados con cosas así — “Fui a mi clase de estudios de género y la
profesora dijo que el Manifiesto Comunista15 no habla de las mujeres, y por lo
tanto necesitamos otra cosa”. Pues bien, podría comenzar por leer el libro,
carajo. Digo, el Manifiesto Comunista no es un manifiesto sobre la opresión de
las mujeres, pero es muy radical — de hecho, entre otras cosas, llama a la
abolición de la familia. Habla de la opresión de la mujer. ¿De acuerdo? Y
luego, como mencioné, Engels escribió todo un libro llamado El origen de la
familia, la pro-piedad privada y el estado16 , que trata en profundidad esta
cuestión de la opresión de la mujer y los medios para ponerle
EL NUEVO COMUNISMO 55
fin a esa opresión. ¿Usted lo ha
leído? ¿Sabe algo de lo que dice ahí? Deje de decir disparates.
En verdad, la gente sale con
muchas tonterías que no se cuestionan. Ahora bien, a fin de cuentas no se puede
culpar a esta gente en sí, pero tenemos que luchar con la gente. No es un
método aceptable simplemente repetir lo que dice su profesora de estudios de
género, porque su profesora de estu-dios de género a lo mejor está metida en
otra cosa de modo que quiere hacer algo distinto a una revolución real, así que
le va a decir que el Manifiesto Comunista no es bueno, aléjese de eso. No se
puede aceptar eso así no más. Las personas tie-nen que ser pensadores críticos.
Necesitamos pensadores crí-ticos y necesitamos luchar con las personas de que
necesitan ser pensadores críticos. Ya sea que estén de acuerdo o no con
nosotros de inmediato, lo primero que pueden hacer es ser pensadores críticos.
Y especialmente cuando algo proviene de las instituciones dominantes de la
sociedad, hay que ser pensadores críticos en ese instante, dado que hay un
récord comprobado de que estas personas son mentirosos de clase mundial. Y
saben qué más, ni siquiera comprenden su propio sistema ni el mundo en su
conjunto.
Piénsenlo. No solo existen los
engaños que la clase domi-nante le echa encima a la gente, que impiden que
comprenda las cosas; también está la manera en que los representantes de esta
clase dominante se engañan a sí mismos. Por ejem-plo, realmente creen que todos
en el mundo quieren tener un sistema igualito al suyo, con una jerarquía con
ellos sentados en la cima. Por lo que deciden: Iremos a Irak, invadiremos a
Irak y todos nos darán la bienvenida. Salvo unos pocos a quienes tendremos que
balacear y bombardear hasta el olvido, los demás nos darán la bienvenida. Como
decía Dick Cheney, nos darán flores, pondrán flores en los cañones de los
fusiles de los soldados. Nos darán la bienvenida y todos querrán una
56 Bob Avakian
sociedad justo como la de Estados
Unidos —con los mercados libres y la democracia que nosotros tenemos— bajo
nuestra dominación, desde luego.
Pues bien, no resultó de esa
manera. Porque las perso-nas en los países como Irak tienen toda una historia,
también tienen una cultura propia que se remonta a miles de años. Además, el
sistema imperialista que preside esa gente como Cheney ha venido creando toda
clase de estragos en esos países aun antes de invadir y esto produce fuerzas de
diversa índole que quieren algo distinto a una sociedad que sea una calca de
Estados Unidos. Pero la gente como Cheney, y otros representantes y agentes de
la clase dominante, ni siquiera comprenden a fondo su propio sistema.
Recuerdo que cuando el
levantamiento egipcio estaba en pleno auge, la “Primavera Árabe” que alcanzó su
apogeo en Egipto hace algunos años, yo veía la CNN y salió ese sujeto Elliot
Spitzer — ¿se acuerdan de él?, era el gobernador de Nueva York hasta que descubrieron
que iba con prostitutas, por lo que lo sacaron de la gobernación, pero luego la
CNN le dio un trabajo por un tiempo. Era el presentador de un pro-grama en la
CNN, y mientras sucedía la Primavera Árabe y las cosas llegaban a su apogeo en
Egipto, puso al aire a un funda-mentalista islámico que estaba en Gran Bretaña
pero estaba conectado con los fundamentalistas islámicos, los Hermanos
Musulmanes, en Egipto. Y Elliot Spitzer —casi se podía ver esto físicamente,
pero se podía escuchar en su voz— fanfarro-neaba y fanfarroneaba, diciéndole a
ese fundamentalista islá-mico: “Mire, en Egipto, todos en todas partes, quieren
vivir como vivimos en Estados Unidos. Todos quieren tener una democracia como
la que tenemos en Estados Unidos. Pero a la gente como usted, la historia le
está pasando de largo. Ustedes son irrelevantes. La historia les está pasando
de largo”. Pues bien, el fundamentalista islámico respondió, con palabras así
EL NUEVO COMUNISMO 57
de sencillas: “Sólo espere y
verá”. Ahora bien, ese fundamenta-lista islámico no era científico. Eso por
definición, se entiende. Si una persona es un fundamentalista islámico, no es
cientí-fica. Eso es algo básico. Sin embargo, él tenía cierto sentido de
algunas cosas más profundas que sucedían en la sociedad egipcia — que los
estragos que el imperialismo había creado en lo económico, lo social y lo
político habían sentado la base para que muchas personas gravitaran, por lo
menos en el corto plazo, hacia el programa del fundamentalismo islámico. Y eso
se vio cuando finalmente les permitieron celebrar unas “elec-ciones
democráticas” en Egipto: votaron por los Hermanos Musulmanes, votaron por los
fundamentalistas islámicos, y éstos ganaron. Así que estos capitalistas, estos
imperialistas, ni siquiera comprenden su propio sistema dado que lo ven por el
lente distorsionado de las relaciones y las ideas que corres-ponden a un
sistema de explotación y opresión, y esa manera de ver las cosas no corresponde
a la realidad.
Pues bien, lo que nosotros
tenemos que hacer es analizar más profundamente ese sistema y las relaciones y
dinámicas concretas que sí lo caracterizan y lo definen.
Las contradicciones y dinámicas
básicas del capitalismo
Raymond Lotta, en la polémica (en
Demarcations #3)17 sobre por qué la anarquía es la principal forma de
movi-miento, y la fuerza impulsora, del capitalismo y su contradic-ción
fundamental, hace la siguiente afirmación: “El cambio fundamental operado por
la sociedad burguesa es la socializa-ción de la producción”. Adentrémonos en
esto.
En primer lugar, contrastemos
esta noción con otras nociones —predominantes pero incorrectas— de qué es lo
58 Bob Avakian
más importante acerca de esta
sociedad burguesa en la que vivimos. Las personas que gobiernan esta sociedad
no dicen: “Lo principal que hicimos fue socializar la producción”. Dicen: “Lo
grandioso de esta sociedad es la inviolabilidad del indi-viduo y los derechos
individuales. Ahora bien, por supuesto, hemos tenido ciertos defectos menores,
como la esclavitud, pero es la inviolabilidad del individuo y los derechos
indivi-duales los que son el cambio más importante que esta sociedad ha
generado. Cuando la gente vivía bajo monarquías, cuando la gente vivía en un
sistema feudal con los señores solariegos y todas esas cosas, y los siervos
hacían todo el trabajo, la gente no tenía eso, los derechos individuales, y no
se defendía la inviolabilidad de ellos como individuos; pero en esta socie-dad
eso es lo grandioso, reconocemos, celebramos e institu-cionalizamos la
inviolabilidad del individuo y los derechos individuales”. Bueno, ellos
deberían esperar que nadie exami-nara de cerca su sistema, porque, de hacerlo,
verá que para los millones, y en últimas miles de millones, de personas de todo
el planeta, a que el funcionamiento cotidiano de este sistema aplasta y
pulveriza —ya sean las personas en las maquiladoras de la costura en algún
lugar como Bangla Desh, o las personas en Honduras o El Salvador, o las
personas en Pakistán—, para nada tienen un carácter inviolable sus derechos
individuales y su individualidad. No cuentan para nada bajo la aplastante
dinámica de este sistema, que efectivamente los pulveriza. Pero estos
gobernantes burgueses seguirán insistiendo que es la inviolabilidad del
individuo y de los derechos individuales lo que caracteriza y es lo grandioso
de este sistema.
Ahora bien, además de poner al
descubierto cuánta hipo-cresía y cuán enorme mentira es esa y qué tanto está en
pro-funda contradicción con la realidad de cómo este sistema funciona en
realidad, en Estados Unidos y en todo el mundo —cómo este sistema tritura a las
personas, y cuando la gente
EL NUEVO COMUNISMO 59
se levanta en su contra, cómo las
balacea, las asesina día tras día tras día, o las pulveriza con armas de
destrucción masiva de diverso tipo—, además de todo eso, echemos un vistazo a
lo que es efectivamente lo más fundamental y esencial de este sistema. Veamos
la afirmación de Raymond Lotta de que la socialización de la producción es el
cambio más importante que se ha dado con el desarrollo de la sociedad
capitalista, y veamos cómo esto se relaciona con la naturaleza de este sis-tema
en su conjunto.
¿Qué queremos decir con la
socialización de la producción? Queremos decir que las personas no trabajan su
propia parcela de tierra, o en su propio pequeño taller con sus propias
herramientas. Claro que hoy hay “hipsters” que crían pollos en su patio, pero
principalmente las personas no trabajan por su cuenta, en su propia parcela de
tierra o con sus propias herramientas en su propio pequeño taller, produciendo
las cosas que consumen. En la inmensa mayoría de los casos, miles, y en últimas
millones, y hasta miles de millones de personas producen las cosas, trabajando
en un proceso internacionalizado, de manera que en la inmensa mayoría de los
casos otras personas producen las cosas que consume la gente — y no los
individuos que trabajan por su cuenta, sino gente reunida bajo un techo o en
diferentes sitios de producción, que trabaja como parte de un proceso
colec-tivo, lleva a cabo trabajo que solamente puede hacerse colec-tivamente, y
no lo pueden hacer individuos que trabajan por su cuenta.
Ahora bien, desde luego, no es
cierto que no hubiera socialización de la producción antes del capitalismo. Si
nos remontamos al proceso de la construcción de las pirámides en Egipto, por
ejemplo, tenían a las filas de personas en una procesión o lo que sea — las
personas que pasaban las piedras, de una a otra, para levantar las pirámides.
Por lo que, en cierto
60 Bob Avakian
sentido había trabajo
socializado. Había muchas personas, en ese caso obligadas — algunas de entrada
eran esclavos, algu-nas eran más bien artesanos, pero obligadas a trabajar
juntas para construir esas pirámides. Pero eso, en primer lugar, era muy primitivo
en comparación con la socialización que se lleva a cabo hoy con esta maquinaria
muy moderna. Y no era típico de la forma en que las cosas se producían y
distribuían en la sociedad y en el mundo en su conjunto en esas épocas
anteriores, de la misma manera en que sí es típico en esta era del capitalismo
— todavía había mucha producción realizada por individuos en sus propias
parcelas de tierra, o en sus pro-pios pequeños talleres, con sus propias
herramientas, que a veces intercambiaban lo que producían, pero con frecuencia
ellos mismos consumían lo que producían, antes de que el sis-tema capitalista
se desarrollara completamente. Por lo tanto, aunque había producción
socializada en épocas anteriores, el capitalismo representa un cambio
cualitativo en el papel de la producción socializada.
También se ha señalado que, en
esta época del imperia-lismo capitalista altamente globalizado, la producción
no sólo está altamente socializada y mucha gente trabaja en colectivo para
producir cosas —por ejemplo, en una línea de mon-taje nadie hace un producto
completo, cada persona trabaja solamente sobre una parte de lo que se
convertirá en el pro-ducto acabado—, sino que hoy este proceso está mucho más
internacionalizado. Así que, por ejemplo, un automóvil no se hace, de principio
a fin, en una planta automotriz en Detroit (y por eso mucha gente en Detroit
está desempleada ahora); se hace en lejanos lugares del mundo — una parte se
hace en un país, luego se envía a otro país donde se hace otra parte, después
va a otro país donde se hace otra parte, y finalmente se monta el producto
acabado, tal vez en México, por ejemplo — todo esto porque es más barato
hacerlo así, donde pueden
EL NUEVO COMUNISMO 61
pagar un salario bajo en muchos
países diferentes, que lo que sería hacerlo en Estados Unidos. Por eso, es que
antes había, en Detroit, enormes plantas automotrices como el complejo River
Rouge, donde decenas de miles de personas trabajaban, pero casi todos esos
trabajos, si no todos, se han ido, y la pro-ducción se ha trasladado a todos
esos lugares distintos, porque es más barato, en realidad, hacer una parte en
un país y trans-portarla a otro país, luego hacer otra parte y volver a hacer
lo mismo, que lo que sería hacerlo todo en Estados Unidos, con los salarios que
habría que pagar para mantener la estabili-dad en Estados Unidos. Así se lleva
a cabo la producción en el capitalismo: es cada vez más socializada y, en
especial hoy, cada vez más globalizada, internacionalizada.
Esto es fundamental para la
manera de operar del modo de producción capitalista. Una característica también
muy importante y determinante del capitalismo es que, junto con esta
socialización altamente desarrollada y la creciente inter-nacionalización de la
producción, las cosas se producen e intercambian como mercancías. Ahora, ¿qué
es una mercan-cía? Se oye todo el tiempo, “mercancía”, se oye esa palabra todo
el tiempo. Una mercancía es algo que se produce para el intercambio. Usé el
siguiente ejemplo en 2003 en la charla, Revolución: por qué es necesaria, por
qué es posible, qué es18. Digamos que uno prepara unas galletas con chispitas
de cho-colate en su propia casa. Consigue todos los diferentes ingre-dientes
(creo que dije en esa charla que usaba leche, pero no siempre se usa leche;
pero dejemos eso de lado). Consigue la harina, el azúcar, la mantequilla, las
chispitas de chocolate y otros ingredientes; prepara la masa; y hornea las
galletas. Y luego invita a todos los niños y a los vecinos para compar-tirlas,
o uno se las come, y ya. No hay intercambio de dinero, nada se cambia por las
galletas, nadie le da nada a nadie, uno solamente las hace y las come o las
comparte con otros. Pero
62 Bob Avakian
cuando alguien llega y dice: “Qué
ricas, oiga, sus galletas con chispitas de chocolate están muuuuy sabrosas…
usted debería montar un negocio con estas galletas con chispitas de
choco-late”. Por lo que comienza a producir las galletas para inter-cambiarlas,
para venderlas. Pero luego se da cuenta de que no las puede producir todas
solito —al menos no puede producir suficientes para poder venderlas en la
escala en que necesita— por lo que pone a sus hijos a trabajar. Y luego, por
supuesto, ¡surgen problemas! Pero de todos modos, amplía el negocio aún más —
monta una línea de producción para preparar las galletas pero los hijos
empiezan a comérselas, les reprendes y les dices: “Eso no. No se pueden comer
las galletas, ahora tene-mos que venderlas”. Ah, ¡ya está amarrado en el
negocio! Pero en todo caso, ahora produce las galletas, no para comérselas, las
produce para la venta. Se han convertido en una mercancía
— algo que se produce, no para el
uso inmediato, sino para el intercambio. Pero aquí está el quid del asunto: una
mercancía es algo que tiene que tener un valor de cambio — en otras palabras,
puede tener un precio, uno puede recibir algo a cam-bio de venderla, como el
dinero u otra cosa. Sin embargo, al mismo tiempo, para tener un valor de
cambio, también tiene que tener un valor de uso. Alguien tiene que encontrarla
útil. En otras palabras, si todos decidieran que no les gustaran las galletas
con chispitas de chocolate, pues uno habría metido todo ese dinero para comprar
los ingredientes y demás costos de producción de las galletas, pero iría a la
quiebra, ya que nadie las compraría. O si la mayoría de la gente no encuentra
útil su marca particular de galletas con chispitas de chocolate, es decir, que
no está a su gusto, pues alguien más lo sacará a uno del negocio.
Así que una mercancía encierra
esta contradicción: de que tiene un valor de cambio potencial —en otras
palabras, se pro-duce para el intercambio, para que a cambio, se reciba dinero
EL NUEVO COMUNISMO 63
o alguna otra cosa— pero para
realizar ese valor de cambio (para que a cambio, uno reciba dinero o cualquier
otra mer-cancía), tiene que ser útil en algún sentido y tiene que ser más útil
que las demás variaciones de más o menos el mismo pro-ducto que otras personas
hacen y ponen en el mercado. Esto tiene que ver con la anarquía del
capitalismo, de la cual habla-remos en adelante. Pero un fenómeno importante
que carac-teriza al capitalismo, que va de la mano con la socialización de la
producción, es que, en la inmensa mayoría de los casos, se producen y se
intercambian las cosas como mercancías; esa es la manera generalizada en que se
hacen las cosas en el capita-lismo. Si uno piensa en su propia experiencia de
la vida, sabe que todo lo que necesita, o que en todo caso consume, es algo que
tiene que intercambiar por otra mercancía (generalmente el dinero). La
producción e intercambio de mercancías se gene-raliza en el capitalismo. Pero
eso no es todo. Una mercancía en particular juega un papel crucial en el capitalismo.
Esa mer-cancía es la fuerza de trabajo. Ahora bien, ¿qué es la fuerza de
trabajo? La fuerza de trabajo es la capacidad de trabajar, en general. No es
una clase específica de trabajo que una persona hace sino la capacidad de
trabajar en general. Si piensan en lo que yo dije anteriormente, cuando uno
busca un trabajo, ¿qué hace? Le dice a alguien: “Puedo trabajar”. A menos que
uno esté altamente calificada y pueda negociar un poco sobre esa base, en
general no va y dice: “Yo haré este trabajo para uste-des, pero no aquel
trabajo”. Va y dice: “Puedo trabajar. ¿Tienen trabajo?”. Y de ahí ellos le
dicen cómo van a usar a uno. Le dicen cómo utilizarán su capacidad de trabajar,
su fuerza de trabajo en general.
Así que, si uno no posee medios
de producción, si es sola-mente una persona pobre o una persona normal, esta es
la mercancía que tiene que quizá le permita vivir — sobre la base de vender esa
mercancía. Uno no es un esclavo como tal — en
64 Bob Avakian
realidad uno mismo no se vende al
propietario de la fábrica, o al hospital o a lo que sea; y quien lo contrate no
lo posee por el resto de su vida. Uno va y vende su capacidad de trabajar. Uno
mismo no se vende. No lo compran como esclavo, com-pran su capacidad de
trabajar por el tiempo que les resulte rentable — y si deja de ser rentable o
suficientemente rentable, ya dejan a uno en la calle. Es distinto a la
esclavitud como tal. Si uno es amo de esclavos, y compra un esclavo, gasta
cierta cantidad de dinero por ese esclavo y tiene que quedarse con el esclavo y
hacer que trabaje, al menos hasta que recupere lo que pagó por el esclavo; y de
ahí, desde su punto de vista como esclavista, espera quedarse con el esclavo
más tiempo para poder hacer más dinero, o de lo contrario, no saca nada. Pero
en el capitalismo, el capitalista no compra a las personas
— sino que compra su capacidad de
trabajar, y esa mercancía —la capacidad de trabajar, en general, la fuerza de
trabajo— es el meollo del capitalismo.
¿Por qué? Porque cuando se pone a
las personas a trabajar, éstas pasan una parte del día creando valor, en los
productos en los que trabajan, que equivale al valor de su fuerza de trabajo.
¿Cuál es el valor de la fuerza de trabajo? En adelante explicaré en más detalle
por qué es así, al hablar de la ley del valor, pero la verdad es que el valor
de la fuerza de trabajo se determina de la misma manera básica que el valor de
las demás mer-cancías, y el valor de la fuerza de trabajo de una persona es lo
que se requiere para mantenerla con vida y con la capaci-dad de seguir
trabajando, y de procrear nuevas generaciones de personas que podrán hacer lo
mismo. Así que, le pagan algún salario — digamos que 15 dólares la hora, o lo
que sea. Eso se basa en las habilidades que uno haya desarrollado, y la
cantidad de valor —la cantidad de tiempo de trabajo social-mente necesario— que
esté incorporada en el desarrollo de esas habilidades. Y uno tiene que salir y
cambiar lo que cobra
EL NUEVO COMUNISMO 65
de salario (o sueldo) por todas
esas diferentes mercancías que necesita para vivir — comida, ropa, techo,
electricidad, ser-vicios de salud si puede conseguirlos, y lo demás. Así que,
al hacer este trabajo, una parte del día se compone del tiempo que se requiere
para ganar la cantidad de dinero que equivale al salario, y el resto del día
pertenece únicamente al capitalista. Digamos que, al trabajar en estos
productos, uno puede pro-ducir un valor equivalente a su salario en tres horas.
Pero no le permiten irse a casa en ese momento. Uno no puede decir: “Está bien,
ya hice la cantidad de valor equivalente a mi salario, así que me voy a casa”.
Ellos dicen: “No. Nosotros poseemos su fuerza de trabajo, usted va a seguir
trabajando por otras cinco horas o más, en la producción de riqueza para
nosotros, en la producción de plusvalía — el valor más allá del valor
equiva-lente a lo que usted necesita para vivir”. Toda esa plusvalía va para
los capitalistas. Y mientras más puedan reducir el tiempo que uno tome para producir
el valor equivalente a lo que nece-sita para vivir (igual al salario), más
valor adicional (plusvalía) obtienen del trabajo que uno realiza, junto con los
demás que trabajen para ellos. Es por eso que los capitalistas constante-mente
buscan maneras de reducir los costos de producción y de que se produzca más en
la misma cantidad de tiempo, para poder competir con otros capitalistas, todos
los cuales a su vez intentan hacer lo mismo para poder vender más, de manera
más rentable, que los otros capitalistas.
Ahora, piénsenlo así. Digamos que
uno trabaja en la industria del calzado y puede hacer diez pares de zapatos en
una hora, al trabajar con la maquinaria con los demás. Uno no lo hace
individualmente, sino como parte de un proceso que produce diez pares de
zapatos en una hora. Luego traen una nueva tecnología que hace posible producir
veinte pares de zapatos en una hora. Bien, ahora el capitalista ha doblado la
cantidad de zapatos producidos en esa unidad de tiempo
66 Bob Avakian
(una hora). El costo de
producción de cada par de zapatos en realidad va bajando porque la producción
de cada par toma menos tiempo. Por lo que, este capitalista puede cobrar un
poco menos que los otros capitalistas que trabajan con la vieja manera de producir
las cosas, puede cobrar un poco menos y aun así tener más ganancias y ganarles
en la competencia a los otros capitalistas e ir obteniendo más y más para sí
mismo, y adquirir o sacar del negocio a muchos de sus competidores. Esta es la
dinámica del capitalismo, y esta necesidad de ganar-les en la competencia a
otros capitalistas es lo que impulsa a cada capitalista (o cada grupo de
capitalistas) a presionar más a sus trabajadores, a hacer que trabajen más
rápido y a recorrer el mundo en busca de personas a las que puede hacer
trabajar por salarios más bajos; y a introducir nuevos medios para abaratar los
costos de producir las cosas, en una deter-minada cantidad de tiempo, para
poder reducir los costos de producción y el precio de venta de sus productos,
para ganar-les a sus rivales en la competencia y acumular más ganancias. Bueno,
esa es una explicación algo simplificada, pero sí explica la dinámica básica de
cómo funciona el capitalismo y por qué trasladan constantemente sus operaciones
de una parte del mundo a otra. Cierran fábricas en Estados Unidos, se van a
Indonesia —una empresa como Nike se va a Indonesia, hace zapatos y luego zas…
se va a Vietnam— y de pensarlo, qué terrible tragedia lo es, que el pueblo
vietnamita luchó heroi-camente para impedir que los imperialistas
estadounidenses los mandaran y forzaran a vivir bajo su dominación; varios
millones de vietnamitas dieron la vida, y ahora los explotan las corporaciones
de Estados Unidos como miserables y desespe-rados esclavos asalariados. Pero
así opera el capitalismo. Van a Indonesia. Van a Vietnam. Van a Guatemala. Van
a Colombia. Van a dondequiera que puedan ir —a Pakistán, a donde sea, a Egipto—
van a dondequiera que puedan conseguir los costos
EL NUEVO COMUNISMO 67
de producción más baratos para
poder estar en una posición de ganarles en la competencia a los otros
capitalistas, todos los cuales intentan hacer lo mismo. Por eso, no hay
simplemente una sola asociación de capitalistas sentados en la cúpula del
sistema, que simplemente trabajen juntos para mantener a todos los demás
sometidos y explotados; mientras explotan a la gente, también están en una
feroz competencia entre sí.
Esto nos lleva al punto básico de
por qué la anarquía es la principal forma de movimiento, y la fuerza impulsora,
del capitalismo y de su contradicción fundamental. Ahora bien, ¿qué queremos
decir con anarquía? Hay muchas maneras en que la anarquía o el anarquismo se
expresa — algunas perso-nas se proclaman anarquistas, y hablaremos de ellas.
Pero la anarquía, en un sentido básico, significa algo —una cosa o un proceso—
que no se regula conscientemente. Tal vez se regule de alguna manera, pero no
se regula conscientemente en la sociedad en general. Así que, hablemos de la
anarquía y cómo encaja en este sistema capitalista — por qué la anarquía de la
producción es la principal fuerza impulsora del capitalismo, y por qué esta
fuerza impulsora de la anarquía obliga a los capitalistas a intensificar
constantemente la explotación de la gente que trabaja como sus esclavos
asalariados —los proleta-rios, la gente sin medios de producción que tiene que
vender su fuerza de trabajo— y por qué los capitalistas van constan-temente de
una parte del mundo a otra en busca de gente a que pueden explotar aún más
despiadadamente. Lo que hay que comprender —y en este momento muy pocas
personas lo comprenden— es que no solamente se trata de que sean codiciosos,
sino de que hay coacciones que impulsan a los capitalistas mismos y que los
obligan a hacer estas cosas cons-tantemente, lo que incluye explotar más
intensa y brutalmente a la gente que trabaja bajo sus órdenes.
68 Bob Avakian
Ahora, en la polémica de Raymond
Lotta en Demarcations #3, “Sobre la ‘fuerza impulsora de la anarquía’ y la
dinámica del cambio”, se cita una importante declaración mía, que va al meollo
de esto, así que voy a adentrarme un poco en esto y desmenuzarlo un poco. Se
inicia así:
La fuerza motriz, lo que impulsa
este proceso [de producción capitalista], es de hecho la anarquía de la
producción capitalista, aunque la contradicción entre el proletariado y la
burguesía forma una parte integral de la contradicción entre la producción
socializada y la apropiación capitalista.
Esa es la primera oración de esta
declaración, y detengá-monos aquí por un instante, porque hay bastante
concentrado ahí. ¿Qué quiere decir “la contradicción entre la produc-ción
socializada y la apropiación capitalista”? Bueno, hemos hablado de lo que es la
producción socializada: mucha gente trabaja en un proceso de producción, y no
muchos individuos de los cuales cada quien produce cosas con sus propios medios
de producción — su propia pequeña parcela de tierra, sus pro-pias herramientas
o lo que sea. Así que, esa es la socialización de la producción. Pero si bien
la producción en el capitalismo se lleva a cabo de esta manera socializada, las
personas que la controlan y se apropian de sus productos, y le sacan ganancias,
son individuos, empresas o agrupaciones de capitalistas. Por lo que miles y en
última instancia millones de personas trabajan en este proceso de manera
social, pero un pequeño número de personas en diferentes conglomerados,
diferentes agrupa-ciones de empresas y otras formas del capitalismo, toma los
productos como su propiedad privada y los vende, acumu-lando para sí mismos la
ganancia resultante. Las personas que hacen el trabajo de manera socializada no
reciben el producto en el que trabajan. Éste va para un capitalista (o un grupo
de
EL NUEVO COMUNISMO 69
capitalistas) que les paga un
salario; y luego, como ya comen-tamos, tienen que salir a comprar otras cosas,
otras mercan-cías. Así que, al trabajar en una planta automotriz, al fin del
día uno no puede decir: “Bien, llevo tres semanas trabajando aquí, creo que he
producido el valor de un auto, así que voy a llevármelo a casa”. ¿Cuántos años
de prisión le darían por eso? Así que, se trata de la apropiación privada
(capitalista) sobre la base de la producción socializada. Esa contradicción
funda-mental es el meollo del capitalismo. Pero lo que cité hace un momento
dice que la anarquía de la producción capitalista es la fuerza impulsora de
este proceso. Y luego, la declaración explica: “Si bien la explotación de la
fuerza de trabajo es la forma y el método por el cual se crea y se apropia la
plusvalía, son las relaciones anárquicas entre los productores capitalistas, y
no simplemente la pura existencia de proletarios desposeídos o la contradicción
de clases en sí, lo que lleva a estos productores a explotar a la clase obrera
a una escala histórica más intensiva y extensiva”. Y continúa: “Esta fuerza
motriz de la anarquía es una expresión del hecho de que el modo de producción
capi-talista representa el desarrollo completo de la producción de mercancías y
la ley del valor”.
¿Qué significa esto? Pues bien,
he hablado sobre lo que son las mercancías y cómo, en el capitalismo, en
general no se producen las cosas para el uso directo de las personas que las
producen, sino para intercambiarlas en la sociedad (y en el mundo) en su
conjunto, mediante toda una red de relaciones que se sostienen por medio del
dinero (o cosas que actúan como un sustituto del dinero). Esto es lo que
significa decir que el modo de producción capitalista representa el desarro-llo
completo de la producción de mercancías. Ya, hasta ahora tal vez todo bien.
Pero ¿y qué de la ley del valor? La ley del valor dice lo siguiente: el valor
de cualquier producto —es decir, cualquier mercancía, cualquier cosa que se
produce y
70 Bob Avakian
se intercambia— es equivalente a
la cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario para producir esa
mercancía en particular. Y la anarquía está al centro de todo esto porque todos
estos capitalistas entran en intercambios de mercancías entre sí, además de
intercambios de mercancías con los con-sumidores, y todo eso se articula por
medio de esta ley del valor — esta ley es lo que lo regula en última instancia,
a la vez que hay un montón de capitalistas que participan en la acumulación
privada (capitalista), en competencia entre sí, en el mismo campo de la
producción o en distintos campos de la producción, o en el ámbito de las
finanzas, y así sucesiva-mente. Pero, para repetir, lo que subyace a todo esto
es este proceso de producción socializada.
Ahora bien, si simplemente
hubiera un gran grupo de capitalistas explotando a la gente, y no todo este
sistema de mercancías, pues este gran grupo de capitalistas podría regu-lar las
cosas e impedir que tuviera lugar toda esta locura de despedir a la gente de
sus trabajos, de cerrar las plantas y el traslado de las empresas de una parte
a otra del mundo, con todas las consecuencias de eso para la gente. Digo,
veamos a Detroit. Yo señalé, en ¡REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS!19, que a raíz de la
rebelión de Detroit de 1967 de repente la clase dominante dijo: “Vaya, tenemos
un gran problema aquí en Detroit, tenemos a todos estos negros sin trabajo,
sufren discriminación, y brutalidad de parte de la policía, más vale que
contratemos a muchos de ellos, que les demos un trabajo con un buen salario en
las plantas automotrices” — y salie-ron a contratar a miles de negros justo
después de la rebelión. Ahora todos esos trabajos se han ido. Detroit es un
caso per-dido donde gran parte de la población de la ciudad ni siquiera puede
contar con un suministro regular de agua potable. ¿Por qué? Por las dinámicas
del capitalismo — el carácter no regulado, el carácter anárquico del
capitalismo, donde estos
EL NUEVO COMUNISMO 71
diferentes conglomerados de
capitalistas, que se apropian de manera privada para sí mismos la riqueza
producida social-mente, en diferentes segmentos, están en competencia no sólo
entre sí en un país particular, sino que están en competencia con capitalistas
por todo el mundo, y por lo tanto tienen que cambiar constantemente la manera
en que producen las cosas, constantemente tienen que cambiar de área, o de la
parte del mundo en que operan, a fin de intentar ganarles unos a otros en la
competencia, con la amenaza de hundirse si no son más eficientes que los demás.
Si no explotan a la gente de manera más eficiente, se hundirán, o saldrán
relegados al status de capitalistas de segunda, al borde de hundirse, aunque
sean corporaciones que valen miles de millones de dólares.
Cuando yo era niño, por ejemplo,
Sears era un gran alma-cén. Cuando yo era muy joven, hasta había el catálogo
Sears Roebuck: la gente no pedía las cosas con su teléfono inteli-gente,
conseguía un catálogo y pedía las cosas del catálogo por correo postal. Ahora,
Sears todavía existe, pero no es grande como Walmart o algo así, porque Walmart
llegó, encontró maneras más baratas de hacer las cosas, pagándole a la gente
salarios bajos en el Sur, y luego se expandió a muchas partes del mundo, en
particular del tercer mundo. Tiene operaciones en lugares como Bangla Desh. En
la fábrica que colapsó sobre las mujeres y mató a muchas decenas de ellas, y en
las fábri-cas allá donde los incendios mataron a cientos de personas, se hacían
productos para Walmart, y por eso Walmart puede venderlos más baratos que
Penney’s o Sears o lo que sea, y por eso Penney’s y Sears están en peligro de
hundirse — y olví-dense de K-Mart, que va medio cojeando.
O veamos la situación de la gran
cadena de supermerca-dos A&P, que ahora escuchamos que se hunde. ¿Y dónde
está Radio Shack ahora? O, para remontarnos más atrás, ¿dónde está el automóvil
Kaiser? (Existe la entidad de mantenimiento
72 Bob Avakian
de la salud Kaiser Health Care,
pero ¿dónde está el auto que Kaiser solía fabricar)?
Estos son apenas unos pocos
ejemplos — podría citar muchos más. Esta es una expresión de la anarquía del
capita-lismo — no se regula todo desde un centro, se trata de todos estos
diferentes capitalistas en una competencia feroz entre sí, y además, en ciertos
casos, enormes agrupaciones de capitalis-tas controlan miles de millones de
dólares, pero siempre están bajo la amenaza de hundirse si no pueden hacer las
cosas de una manera más rentable que otros que están en el mismo giro, o en
algún otro giro, que luego los compran o de plano los sacan del negocio.
Esta es la naturaleza del
capitalismo. Las cosas cambian constantemente. Alguna vez hice este comentario:
Fíjense que las cosas van funcionando en la economía y luego algún tarado
inventa una app, y luego de repente todo cambia. Uno de estos tipos que salen
de Stanford, o donde sea, inventa algún nuevo dispositivo, alguna nueva
tecnología, que hace posible, y a la vez hace cada vez más necesario, hacer
algo mediante el Internet, de manera más productiva y más eficiente; y de ahí
se socavan algunas formas previas de hacer las cosas. Piensen en Uber y los
taxis. Uber va minando el negocio de los taxis, y había ese gran alboroto en
Francia cuando todos los taxis-tas trataban de quemar Uber, por quitarle el
trabajo a todos los taxistas. Pues bien, ese es solo un ejemplo, otra vez, de
la anarquía del capitalismo. Alguien desarrolla una nueva inno-vación para
organizar la producción o la distribución de las cosas con mayor eficiencia, y
mayores ganancias, con menos costos de producción — y ¡ZAS!, quizá se hunda la gente
que tenía su dinero invertido en la forma más tradicional de hacer las cosas,
aun cuando lleve bastante tiempo prosperando.
EL NUEVO COMUNISMO 73
Estas son las dinámicas básicas
del capitalismo. Por las razones que he comentado, la competencia continúa,
donde los “tiburones” más eficientes devoran hasta a los peces gran-des. Al
mismo tiempo, la ley del valor vincula y en última ins-tancia regula a todos
esos capitalistas — todos están ligados a la realidad que se expresa en la ley
del valor, de que el valor de las cosas que se producen es equivalente a la
cantidad de tra-bajo socialmente necesario que se dedica a su producción. Y
esta contradicción —los capitalistas, o grupos de capitalistas, que existen y
operan como unidades de capital separadas, a la vez que están vinculados por la
ley del valor y en últimas están obligados a operar sobre la base de la ley del
valor— es lo que lleva a la anarquía del capitalismo, lo que lleva a que la
anarquía sea la fuerza impulsora del capitalismo y la expresión clave de la
contradicción fundamental del capitalismo, entre la producción socializada y la
apropiación privada. Esa anarquía es lo que impulsa a los capitalistas a
explotar y oprimir a la gente de todas las formas con las que ya estamos muy
fami-liarizados, lo que incluye que no les importa un bledo si uno ha trabajado
para ellos por 30 años y sus hijos dependen por completo del salario o sueldo
que gana — si es más rentable dejarlo en la calle e ir a otra parte, pues así
son las reglas del juego, chicos, lástima para ustedes, pues para los
capitalistas es hacer eso o morir porque están en competencia con muchos otros
capitalistas.
Como una aguda ilustración de
eso, salió un artículo20 muy bueno en la página web revcom.us sobre un
capitalista que tenía inversiones en Bangla Desh pero quería ser un
capi-talista socialmente responsable. El artículo examina todas las maneras en
que intentó hacer las cosas de manera diferente, de una manera en que no
explotara tan brutalmente a las mujeres que trabajaban en las plantas que
poseía —sin tenerlas en con-diciones tan horribles, dándoles más prestaciones—
y que se
74 Bob Avakian
vio obligado a abandonar eso
debido a la propia fuerza impul-sora de la anarquía, a la competencia de parte
de otros capi-talistas que hacían las cosas de maneras más eficientes, más
despiadadas. Por lo tanto, aunque fue un capitalista de buen corazón —y quizá
eso suene a un oxímoron (dos palabras de significado opuesto en una sola
expresión), pero de hecho era un capitalista de buen corazón— no obstante, no
pudo seguir con su “capitalismo amable” debido a las dinámicas básicas de lo
que impulsa al capitalismo.
Es muy importante entender esto,
porque muestra por qué no es posible reformar este sistema. Por ejemplo, no es
posi-ble hacer que los capitalistas actúen de manera más responsa-ble con
respecto al medio ambiente. Veamos a Obama. Es el “presidente verde”. Pero ha
otorgado permiso para excavar en busca de petróleo en todas estas zonas nuevas,
lo cual agravará el desastre ambiental que ya está en marcha, porque Estados
Unidos —es decir, la clase dominante, los capitalistas impe-rialistas que Obama
representa— están en competencia con otros capitalistas en todo el mundo por
las fuentes de petróleo y por obtener la capacidad de producir petróleo de una
forma más barata. Y el petróleo es un recurso estratégico que guarda una muy
estrecha relación con el poderío militar. Los ejérci-tos funcionan con
petróleo, y las fuerzas armadas de Estados Unidos son uno de los mayores
consumidores de petróleo del mundo, si no el más grande. Por lo que, aunque
Obama quisiera ser un “presidente ambiental”, en un sentido real las dinámicas
de este sistema capitalista no le permitirían hacerlo. Esto es lo que tantas
personas no entienden. Constantemente son víctimas del engaño ajeno y del
engaño propio, porque no comprenden las dinámicas fundamentales y las “reglas”
del sistema en el que viven y la manera en que eso establece el marco para lo
que es, y lo que no es, posible en términos de cambiar las cosas. Aunque algo
parezca tener mucho sentido
EL NUEVO COMUNISMO 75
y ser racional desde el punto de
vista de las necesidades e inte-reses de la humanidad en su conjunto, si no
encaja en esas dinámicas del capitalismo, si no es posible hacerlo funcionar
por medio de las relaciones y las dinámicas del capitalismo, no sucederá bajo
este sistema. Por eso la situación con el medio ambiente empeora cada vez más.
Pero tenemos a una persona como Jared Diamond, quien escribió un libro muy
bueno en general, Armas, gérmenes y acero21, acerca de por qué el mundo es como
es, y por qué es que en algunas par-tes del mundo la gente tiene mucha más
tecnología y poder, mientras que en otras partes del mundo las personas tienen
mucho menos y sufren opresión a manos de la gente que tiene más, y así
sucesivamente. Él tiene una cierta cantidad de mate-rialismo, incluido algo de
dialéctica allí, pero cuando mira el medio ambiente22, ve la situación grave
del medio ambiente, los tremendos estragos que se le causan al medio ambiente,
y el hecho de que viene aproximándose a un punto de inflexión o de no retorno
donde no será posible deshacer dichos estra-gos, y ¿con qué sale? La idea de
que tenemos que convencer a los representantes de estas corporaciones de que
beneficiará a sus intereses, de que corresponderá a sus ganancias, actuar de
manera más racional con respecto al medio ambiente — ¡con eso sale! Simplemente
tira por la borda la comprensión básica que puede verse en Armas, gérmenes y
acero, no obs-tante ciertas limitaciones de ese libro. Simplemente se engaña a
sí mismo porque, aunque tenía cierta comprensión a cierto nivel, no captó a
fondo las dinámicas básicas de cómo fun-ciona este sistema y que no es posible
transformarlo en otra cosa nada más hablando con las personas acerca de lo que
sería mejor para el planeta y para la gente en la tierra, en abstracto. Esto,
una vez más, lleva a la cuestión fundamen-tal de por qué no es posible reformar
este sistema y por qué es necesario tener un sistema completamente diferente
para
76 Bob Avakian
poder resolver estos problemas
sociales de una magnitud tan grande, como el medio ambiente, la opresión de las
mujeres o la opresión de diferentes naciones y pueblos.
Ahora bien, no se trata de que
las contradicciones del sistema económico —la contradicción fundamental del
capi-talismo, entre la producción socializada y la apropiación privada, y en
eso la fuerza impulsora de la anarquía— no se trata de que esto sea la única
parte importante de la realidad, la única contradicción significativa en esta
sociedad o en el mundo en su conjunto. Existen otras contradicciones muy
importantes que tienen cierta vida y ciertas dinámicas pro-pias. Por ejemplo,
la opresión de la mujer: como he señalado, surgió mucho antes que el
capitalismo. Y también surgió antes la opresión de un grupo de gente por otros,
en muchas formas diferentes. Pero en la actualidad, con el sistema capitalista,
con sus tentáculos que se extienden y amarran al mundo entero en sus dinámicas
generales, todas estas diferentes contradiccio-nes se desarrollan en el marco
fundamental del sistema capi-talista. Por lo que, si bien es necesario tratar
estas diferentes contradicciones sociales en sí, y tienen sus propias dinámicas
—pues no se puede decir, “Si queremos terminar con la opre-sión de la mujer,
nada más tenemos que cambiar el sistema económico”, pues es necesario hacer
mucho más que eso—, no obstante, con respecto a cosas tales como la opresión de
la mujer y además, al tratar esta cuestión en sí, a fin de cuentas el carácter
del sistema económico determinará lo que es posible hacer, ya que en lo
fundamental el funcionamiento del sistema económico establece el marco básico,
y los límites básicos, de lo que puede ocurrir. Así que, aun cuando un problema
no haya surgido con el modo de producción capitalista, ahora se da en un mundo
donde las dinámicas de este sistema econó-mico establecen en lo fundamental y
en última instancia el escenario y los términos en los cuales actuamos.
EL NUEVO COMUNISMO 77
Para resumir este punto crucial,
podríamos expresarlo así: en última instancia, el modo de producción sienta las
bases y pone los límites para el cambio, en cuanto a la manera de tratar
cualquier problema social, como la opresión de las mujeres, la opresión del
pueblo negro o de los latinos, la contradic-ción entre el trabajo intelectual y
el trabajo manual, la situa-ción con el medio ambiente o la situación de los
inmigrantes, etc. Aunque todas esas cosas tienen una realidad y dinámicas
propias, y no se pueden reducir al sistema económico, todas ocurren en el marco
y en medio de las dinámicas fundamen-tales de ese sistema económico; y ese
sistema económico, ese modo de producción sienta las bases y establece los
límites fundamentales del cambio con respecto a todas esas cuestio-nes
sociales. Por lo que, para deshacerse de todas estas dife-rentes formas de
opresión, es necesario tratarlas en sí, pero también es necesario hacer cambios
fundamentales al sistema económico para crear la posibilidad de poder llevar a
cabo esos cambios en términos fundamentales. En otras palabras: Es necesario
tener un sistema económico que no impida hacer esos cambios y que, por el
contrario, no sólo permita sino que siente una base favorable para hacer esos
cambios.
Volveremos a algunos de estos
temas. Ya sé que son com-plicados, y la economía política es algo que es
particularmente difícil. Más adelante hablaré más de eso, lo que incluirá algo
de mi propia experiencia de estudiar la economía política y de tener que
batallar por entenderla, pero también sobre por qué es necesario hacer esto — a
fin de obtener una compren-sión básica de esto y, con el tiempo, continuar
profundizando esa comprensión. De lo contrario, estaremos solo rozando la
superficie, hablando de que necesitamos una revolución, y no la reforma, pero
en realidad sin tener un fundamento de por qué es así y por lo tanto sin
realmente poder convencer a las personas cuando plantean esas preguntas que a
veces
78 Bob Avakian
quisiéramos que no plantearan,
pero que en realidad sí nece-sitan plantearse porque tenemos que tratar con el
mundo real y no limitarnos a una esfera pequeña y reducida en la que nos
sentimos cómodos diciendo todas las cosas que hemos apren-dido a decir.
Pero, ahora, continuemos con
otras cuestiones muy importantes.
La nueva síntesis del comunismo
Antes, en este mismo año (2015),
escribí “La nueva síntesis del comunismo: Orientación, método y enfoque
fundamenta-les, y elementos centrales — Un esbozo”23, que se posteó, y se
presentó con prominencia, en revcom.us y en el periódico Revolución; y, al publicarlo
y presentarlo, se enfatizó que este Esbozo es importante en sí mismo a la vez
que es un impor-tante complemento a la Entrevista a Ardea Skybreak, la cual es
importante seguir estudiando y usando y popularizando de manera amplia.
Este Esbozo sobre la nueva
síntesis del comunismo da un sentido básico del alcance, y del método y enfoque
científico y la orientación estratégica esenciales, que definen la nueva
sín-tesis como un mayor desarrollo cualitativo del comunismo; y debería establecer
pautas importantes para una mayor explo-ración e inmersión en la nueva
síntesis. Aquí, en lugar de repasar todo el Esbozo, el cual está a la
disposición de la gente para que lo lea y se adentre en él —y la gente debería
reto-marlo repetidamente—, quiero hablar de la importancia del estudio serio, y
estimular mayor estudio, no solo del Esbozo en sí sino del contenido de la
nueva síntesis del que es un resu-men concentrado.
EL NUEVO COMUNISMO 79
En la primera parte de este
Esbozo (la “Orientación intro-ductoria”), se señala que la nueva síntesis aún
es un “trabajo en elaboración”, aunque representa un desarrollo cualitativo de
la ciencia del comunismo. Ahora bien, tengo que decir que continuamente me
asombran las maneras en que alguna gente puede distorsionar las cosas para
quitarles lo esencial y reducir el comunismo al revisionismo. ¿Qué queremos
decir con revi-sionismo? Es la revisión del comunismo para quitarle su esen-cia
revolucionaria y reducirlo a un débil enfoque de hacerle retoques en los
márgenes de las cosas, meramente aspirar a algunas reformas e, incluso a nombre
del comunismo, man-tener las cosas dentro de los confines del sistema
capitalista, sus relaciones, sus formas de pensar. Así que, continuamente me
asombra la manera en que alguna gente puede tomar cosas relacionadas con el
comunismo, hasta cosas que hablan del mayor desarrollo del comunismo, y
reconfigurarlas en la forma de un mísero revisionismo. Lo digo porque hace poco
escuché un informe indicando que cuando este Esbozo salió —y en el Esbozo se
dice que la nueva síntesis es, en un sentido real, un “trabajo en elaboración”,
ya que todavía me voy dedi-cando activamente a dirigir y a aprender de muchas
fuentes, pero es correcto decir que esta nueva síntesis representa un
desarrollo cualitativo del comunismo— alguien que debe-ría tener mejor juicio
dijo: “Bien, lo importante aquí es que este todavía es un ‘trabajo en
elaboración’”. No. Claramente lo que se recalcaba como lo principal, y lo que
objetivamente es cierto, es que la nueva síntesis es un desarrollo cualitativo
del comunismo, aunque todavía está en elaboración. Si se invierte el sentido de
eso, y se recalca que lo principal es que todavía es un “trabajo en
elaboración”, pues en realidad uno no tiene que tomarlo muy en serio: es solo
un “trabajo en elaboración”, y en realidad no es “todo eso”, solo es algo en
que alguien está traba-jando y quizás algún día se desarrolle en algo muy
importante.
80 Bob Avakian
De hecho, la realidad, y lo
importante, es que en términos del elemento fundamental y más esencial de la
nueva síntesis —o sea, su método y enfoque científico, el mayor desarrollo del
comunismo como una ciencia— y todo lo que surge de eso y que se basa en eso, en
todas estas diferentes áreas (entre ellas la estrategia para la revolución, la
naturaleza de la sociedad por la que luchamos, la orientación internacionalista
de toda nuestra lucha), se ha desarrollado más el comunismo como una ciencia,
de una manera cualitativa.
Pero detengámonos un momento y
hablemos de esto: ¿A quién le importa si el comunismo se ha desarrollado más?
En este momento, muchas personas dirán: “No soy comunista, así que no me
importa si el comunismo ha tenido un mayor desarrollo”. Bueno, primero que
todo, si uno no es comunista, debería serlo. De hecho, como dije antes, el
comunismo repre-senta la manera más consecuente y más sistemática de cono-cer y
transformar el mundo, no solo en un sentido general y abstracto, sino hacia
cierta meta que la ciencia del comunismo —no una religión, pero la ciencia del
comunismo— revela que es posible así como deseable. Fíjense que no se trata de
que: “Ah, quisiéramos un mundo comunista sin explotación y opresión, por lo que
encontremos una ciencia que nos lleve a eso”. No. El hecho de que pueda haber
—no una garantía pero, por medio de lucha, sí una posibilidad de— un mundo
completa y radicalmente diferente, un mundo comunista sin explotación y
opresión, en sí se ha determinado cientí-ficamente mediante un análisis de las
dinámicas reales de la sociedad humana a lo largo de la historia, cómo ha
cambiado, a dónde esto ha conducido y ahora las posibilidades que eso ha
generado. Así que, en primer lugar, hasta el objetivo del comunismo es un
objetivo científicamente determinado, y no es algo que simplemente desearíamos
que fuera verdad. Y, de ahí, para alcanzar ese objetivo, los medios para
alcanzar tal
EL NUEVO COMUNISMO 81
objetivo también tienen que
partir de un método y enfoque científico, porque sin ser científico, sin
realmente analizar el mundo tal como es, y tal como está en movimiento y
cam-bia por medio de contradicciones y la lucha entre fuerzas opuestas, no es
posible lograr la clase de cambio que se nece-sita lograr, y uno constantemente
volverá a caer en el engaño ajeno y el engaño propio.
Por eso importa que se haya
desarrollado más la ciencia del comunismo, de una manera cualitativa,
construyendo sobre la base de lo que se ha desarrollado anteriormente en lo
principal, pero también descartando ciertos aspectos secun-darios de la
comprensión del comunismo en el pasado, los cuales de hecho iban en contra de
su carácter científico esen-cial, y se le oponían. Desde los tiempos de Marx
hasta Mao, el comunismo principalmente ha sido científico en su método y
enfoque. Pero ha contenido elementos que han ido en contra de ese método y
enfoque científico, y la nueva síntesis toma lo que es positivo, construye
sobre la base de las partes esenciales que fueron positivas, pero también
rechaza, descarta o recon-figura desde una perspectiva más correcta algunas de
las cosas de tiempos anteriores del desarrollo del comunismo que no fueron
completamente científicas. Ahora bien, eso no quiere decir que todo es perfecto
al respecto, no quiere decir que en unos cien años no vaya a venir otra gente
que diga: “Pues, este aspecto aquí no es completamente correcto”. Eso tiene que
ver con la naturaleza de la ciencia, a diferencia de la religión. Es algo que
está en constante desarrollo. Alguna vez hablé acerca de una declaración de Mao
donde dijo que en diez mil años, todos nos pareceremos muy tontos. Eso sin duda
es cierto — y quizás lo sea en aun menos tiempo que eso. Lo que Mao quería
decir era que para nosotros los comunistas, al igual que para la gente más en
general, nuestra comprensión parecerá muy poco desarrollada, en comparación con
lo que la gente
82 Bob Avakian
aprenderá en las generaciones
venideras, suponiendo que la gente todavía exista en este mundo.
Pero el aspecto principal del
comunismo no es que es tonto, sino de que es científico, y al mismo tiempo, una
de las cualidades esenciales de una ciencia es que está en constante
desarrollo, constantemente se somete a sí misma a la crítica, a la vez que escucha
y aprende de las críticas de otros. Se inte-rroga constantemente a sí misma,
para usar esa frase, además de investigar e interrogar la realidad, y seguir en
constante desarrollo. Pero, como toda ciencia, no vuelve a cero cada vez que se
aprende algo nuevo. Construye sobre la base de lo que se ha demostrado que es
cierto anteriormente, a la vez que está abierto a reconocer que podrían ser
incorrectas al menos algunas partes de lo que se conocía que era cierto, o se
creía que era cierto anteriormente. Esa es la naturaleza de la cien-cia. Ya sea
en la biología, la física, la química, la astronomía o cualquier otro campo de
la ciencia, así es la manera de proce-der. Se procede sobre la base de cierto
entendimiento básico que se ha demostrado que es verdad mediante el método
científico de investigación y síntesis de la realidad; y de ahí uno sale a
aplicarlo a nuevos problemas, a nuevas experien-cias, siempre estando abierto a
la posibilidad de que inclusive algunas partes no sean ciertas de lo que se
sabía que era cierto en un momento dado, pero sin volver al principio y
empe-zarlo todo de nuevo como si no se supiera nada cada vez que uno sale a
investigar la realidad. Es necesario tener un núcleo de conocimientos que
mediante el método científico se ha demostrado que es cierto, con lo que uno
sale a aprender más, a la vez que está abierto a considerar que quizá lo que se
sabe en un momento dado no sea correcto en ciertos aspectos, o que incluso tal
vez una parte de lo que se sabe sea totalmente incorrecta y tenemos que
descartarla — pero sin descartar el núcleo entero del conocimiento acumulado.
EL NUEVO COMUNISMO 83
Así que lo que representa la
nueva síntesis del comunismo no es que se haya inventado de nuevo el comunismo
como una ciencia, y su aplicación en muchos ámbitos diferentes, sino que se ha
desarrollado más en muchas de estas esferas clave, y que esto sienta una base
cualitativamente nueva para que la gente, no sólo en Estados Unidos, sino en
todo el mundo, emprenda la lucha para dejar atrás un mundo lleno de todos los
horrores bajo los cuales ahora vivimos.
En un discurso anterior24 hice la
comparación entre Marx y Darwin. Darwin, como se sabe, desarrolló, o
sistematizó, la teoría de la evolución, y demostró no sólo que las cosas han
evolucionado, que varias personas pensaban que pudiera ser cierto, sino también
el mecanismo y los medios esenciales mediante los cuales eso sucedía — que la
descendencia con modificaciones era lo que conllevaba la posibilidad de que se
desarrollaran nuevas especies. Sin entrar ahora en todo eso, lo que Darwin
desarrolló, la teoría de la evolución, consti-tuyó una importante revolución en
el pensamiento humano. Marx, que vivió en esa época, quedó muy impresionado por
lo que Darwin había planteado. Marx reconoció su impor-tancia como un adelanto
cualitativo en el enfoque científico de la realidad, y cuando Marx escribió su
gran obra, El capi-tal25, de hecho quería dedicársela a Darwin, porque
reconocía la importancia de lo que Darwin había hecho; pero Darwin estaba
incómodo con eso —ya tenía muchos líos por ir contra las fuerzas religiosas, y
lo demás— así que Marx no lo hizo. Pero eso reflejaba el reconocimiento por
parte de Marx de la importancia de lo que Darwin había desarrollado con la
teoría de la evolución. Y en otro discurso, señalé que lo que Marx hizo en el
campo de la sociedad humana —abordar, analizar y sintetizar científicamente la
sociedad humana y su desarro-llo histórico y las contradicciones y fuerzas
impulsoras de ese desarrollo— también era una revolución en el pensamiento
84 Bob Avakian
humano, al mismo nivel de las
contribuciones de Darwin a las ciencias naturales. Es muy cierto que no se
puede hacer cien-cia natural hoy si no se parte de la base fundamental de lo
que Darwin desarrolló, aun cuando resultaron ser no com-pletamente correctas
algunas cuantas cosas que Darwin pen-saba, y se han aprendido cosas importantes
desde la época de Darwin. Éste, por ejemplo, no sabía nada de genética. Esa
particular rama de la ciencia aún no se había desarrollado en los tiempos de
Darwin. Pero la genética surgió, y confirmó, con mucha solidez, la comprensión
básica de Darwin sobre la teoría de la evolución.
Lo que hizo Marx en el campo de
la sociedad humana y su transformación estuvo al nivel de lo que Darwin hizo en
el campo de las ciencias naturales, en particular en la esfera de la biología.
Y sin embargo hoy salen tontos de todo tipo que se presentan como académicos
doctos o algo por el estilo, que hablan de la sociedad humana y que la
“democracia esto”, y las “elecciones lo otro”, y las “estructuras de poder
aquello”, y que supuestamente la sociedad está moldeada por unas relaciones de
poder que se imponen, en vez de comprender las dinámicas básicas que subyacen
al desarrollo de la socie-dad humana. Toda esta gente pontifica y perora, pero
ignora, menosprecia o distorsiona todo lo que Marx desarrolló para que
pudiéramos entender las dinámicas básicas de la socie-dad humana, su desarrollo
histórico y su transformación. En realidad es como que esta gente balbucea
sobre la sociedad humana —se escucha todo el tiempo, se puede ir a cualquier
campus universitario y escucharlo hasta el cansancio— bal-bucea sobre la
sociedad humana sin mencionar, o ignorando o distorsionando, a Marx; están en
la misma categoría que la gente que tratara de explicar el mundo natural y el
desarrollo y mayor transformación de las especies de la Tierra sin basarse en
Darwin, o incluso oponiéndose a Darwin.
EL NUEVO COMUNISMO 85
Así de importante es lo que Marx
desarrolló. Es como si los seres humanos anduvieran a tientas en la oscuridad,
tra-tando de entender por qué están en la situación en la que están, y alguien
llega e ilumina con un potente reflector todo el panorama y revela todas las
cosas que ocurren, no solo a su alrededor, sino en la base que establece los
términos de todo lo que les pasa. Y, desde aquel entonces, el comunismo se ha
desarrollado más. Es una ciencia viva. Pasó por un desarrollo cualitativo
cuando Lenin sistematizó una nueva comprensión, sobre el imperialismo —cómo el
capitalismo se había desarro-llado más hasta convertirse en un sistema mundial—
y otras dimensiones del comunismo. Y Mao dio otro salto en el desa-rrollo del
comunismo: mostró, por ejemplo, que en la socie-dad socialista continúa la
lucha entre diferentes clases —que el socialismo no es una sociedad en la que
todos apoyan al socia-lismo y en la que no hay conflictos o contradicciones
funda-mentales en el sistema económico, en las relaciones sociales, en el
sistema político o en la manera de pensar de la gente— que de hecho la sociedad
socialista es una sociedad dinámica, en transición, que tiene que avanzar hacia
la plena realización del comunismo, junto con la gente en todo el mundo, o de
lo contrario será arrastrada de vuelta hacia el capitalismo. Y Mao también
analizó que no solo siguen existiendo las cla-ses y la lucha de clases en la
sociedad socialista, y de manera más determinante la lucha entre el
proletariado y la burguesía y entre el camino socialista y el camino
capitalista, sino que esta lucha adquiere una expresión concentrada al interior
del mismo partido comunista, la fuerza dirigente en la sociedad socialista.
Esto no se comprendía antes de Mao, o no se com-prendía de manera sistemática.
Así que el comunismo ha pasado
por estos diferentes sal-tos en su desarrollo. Y, hace tiempo, cuando personas
como yo comenzamos a participar en la lucha y llegamos a convertirnos
86 Bob Avakian
en comunistas, reconocimos esta
línea divisoria fundamental en el movimiento comunista de ese entonces, entre
los que reconocían la importancia de lo que Mao había hecho —a partir de lo que
hizo Marx y de lo que hizo Lenin, pero que dio otro salto— y aquellos que se
negaron a reconocerlo o lo desecharon, aunque dijeran ser comunistas, gente que
veía a la Unión Soviética, Cuba o Vietnam como modelo de lo que debería ser el
comunismo, cuando en realidad no eran nada parecido. Recuerdo, por ejemplo, que
alguien escribió un artículo en oposición a la idea de que Mao representaba un
nuevo salto en el comunismo, y argumentaba: “¿Por qué todos le ponen tanta
atención a Mao? ¿Por qué no a Fidel Castro en Cuba o a Le Duan (el líder del
partido en Vietnam luego de la muerte de Hồ Chí Minh)? ¿Por qué sus ideas no
son tan importantes como las de Mao?”. Bueno, hay una razón básica. No eran
correctas, no eran comunistas. No representaban un mayor desarrollo de la
ciencia del comunismo sino se desvia-ban de ella, lo que impedía comprender el
mundo científica-mente y poder transformarlo hacia el comunismo. Así que,
nosotros no tuvimos ningún problema al respecto, no duda-mos. Lo debatimos con
todos: si eres comunista en el mundo hoy, estás con Mao, eres maoísta. Si no
estás con Mao, si no eres maoísta, te puedes llamar comunista desde que te
levantas por la mañana hasta que te cepillas los dientes por la noche, pero no
eres comunista. Salimos a dar la batalla sobre esto. Si quieres decirte
comunista y hablar de Cuba, pues hablemos de lo que pasa en Cuba. Eso no es el
camino al comunismo. Si no quieres andar con Mao, hablemos de por qué tienes
que hacerlo. Así que salimos al mundo con una certeza científica básica. Si
eres comunista, estás con Mao. Así de simple, compañero.
Y cada semana enviaban desde
China una revista, Pekín Informa (en ese entonces no se llamaba Beijing, sino
Pekín). Imagínense —en ciertos sentidos nuestras medidas de
EL NUEVO COMUNISMO 87
seguridad no eran muy buenas en
ese entonces—, la revista me llegaba a la casa. No debemos hacer las cosas de
esa manera, pero así hicimos algunas cosas en esa época: la revista Pekín
Informa llegaba a mi nombre, a mi casa. No sé qué pensaba el cartero, pero yo
la recibía cada semana, y tenía artículos sobre China y el mundo, qué luchas
revolucionarias se daban en el mundo, cómo construían la economía socialista en
China, cómo lidiaban con las cuestiones sociales como la opresión de la mujer,
cuáles eran las luchas en el Partido Comunista de China, entre la gente que
estaba con Mao y luchaba por avanzar por el camino socialista, hacia el
comunismo, y la gente, incluso altos dirigentes, que revisaban el comunismo
para justificar una forma capitalista de hacer las cosas — o sea, los
revisionistas, gente con autoridad que tomaba el camino capitalista. Se
planteaba esta lucha: ¿qué dice la gente en posi-ciones de autoridad que toma
el camino capitalista, y por qué es incorrecto; y qué dice la gente que está con
Mao, y por qué tenemos que apoyar eso? Cada semana publicaban estos artículos,
y cuando yo sabía que la revista estaba por llegar, esperaba ansiosamente a que
llegara el cartero. Agarraba mi Pekín Informa, abría el sobre en que venía y
empezaba a leer. Cada semana analizábamos Pekín Informa, para orientarnos y
entender qué pasaba en el mundo, cuáles eran las grandes cuestiones, qué luchas
revolucionarias se daban y qué hacían al respecto los maoístas del mundo.
Así que no nos costaba decir que,
si de verdad quieres ser comunista, tienes que ser maoísta. Pero las cosas
siguen desa-rrollándose. Eso fue hace mucho tiempo. Han pasado muchas cosas
desde aquel entonces, incluida la restauración del capi-talismo en China. Poco
tiempo después de la muerte de Mao en 1976, los revisionistas, los seguidores
del camino capita-lista, aunque seguían llamándose comunistas, restauraron el
capitalismo en China — tomaron el poder y restauraron el
88 Bob Avakian
capitalismo, y reprimieron con
saña a los revolucionarios que se oponían a eso. Bien, se ha tenido que hacer
trabajo para entender eso y para seguir bregando con las contradicciones que
enfrentamos en el mundo — no con el objetivo de generar una nueva etapa del
comunismo en algún sentido abstracto, sino para poder abordar los muy profundos
problemas y las grandes necesidades de realmente hacer la revolución que
necesitamos hacer, para que la gente tome el camino de poder emanciparse e ir
más allá de esta locura a la que están enca-denadas las masas populares en el
mundo. Y el hecho es que, como resultado de esto, se ha dado un salto
cualitativo, una nueva síntesis, en el desarrollo del comunismo.
Para decirlo de modo concentrado,
lo que encarna esta nueva síntesis es una mayor revolución en el pensamiento
humano — una mayor revolución que parte de la base cien-tífica fundamental del
comunismo, desde su fundación por Marx (junto con Engels), y en un sentido
general, se encuen-tra en el mismo marco fundamental, pero al mismo tiempo
representa un salto cualitativo en el desarrollo del comu-nismo. Por supuesto,
como he recalcado muchas veces, seguirá existiendo la necesidad, como en todas
las ciencias, de seguir aprendiendo más y desarrollando más el comu-nismo, por
medio de la interacción dialéctica entre el trabajo en el ámbito teórico y
nuevos acontecimientos y avances en el mundo, lo que incluye el desarrollo de
una lucha revoluciona-ria cuyo objetivo final es un mundo comunista. Pero lo
que es crucial captar en este momento es la realidad de que la nueva síntesis
representa y encarna una resolución cualitativa de una contradicción crítica
que ha existido en el comunismo y su desa-rrollo hasta este momento, entre su
método y enfoque funda-mentalmente científicos, y los aspectos del comunismo
que han ido en contra de eso. Más decisivamente, esta nueva síntesis ha
EL NUEVO COMUNISMO 89
establecido el comunismo sobre
una base científica más firme y más consecuente.
Por lo que hoy, dos cosas son
ciertas. En primer lugar: la humanidad, las masas de la humanidad oprimida, y
en última instancia, la humanidad en su conjunto, realmente necesitan la
revolución y el comunismo. Únicamente por medio de la revolución que conduzca
al comunismo y la rea-lización final de un mundo comunista sin explotación y
opre-sión, realmente se podrá eliminar todos estos horrores a los que están
sometidos miles de millones de personas por todo el mundo, y podrá existir la
base para tratar con el medio ambiente de una manera que no siga destruyendo el
potencial para la vida humana. Eso es fundamental. Esta es una verdad
fundamental: únicamente si hay personas que son comunistas de verdad y que
luchan para dirigir a la gente por el camino de hacer una revolución comunista
— únicamente en la medida en que eso ocurra, habrá una manera de salir de esta
locura y habrá una manera de por fin terminar los largos milenios y milenios de
tinieblas a los que la humanidad ha estado some-tida. Eso es una cosa que es
cierta.
La otra cosa que es cierta es lo
siguiente: la nueva síntesis del comunismo, en cuanto al método y el enfoque de
cono-cer y transformar la sociedad humana, y la aplicación de este método y
enfoque a las contradicciones y problemas cruciales de la revolución,
representa un salto cualitativo decisivo en el desarrollo de la ciencia del
comunismo.
En 1975, fue objetivamente cierto
que si uno no estaba con Mao y no asumía lo que Mao había desarrollado, no era
un comunista.
En 2015, es objetivamente cierto
que si uno no está con la nueva síntesis y la dirección que la ha desarrollado,
puede lla-marse lo que quiera, pero no es comunista, no está asumiendo
90 Bob Avakian
ni aplicando el entendimiento
científico que las masas popu-lares del mundo necesitan para liberarse y
emancipar a la humanidad.
Todo esto señala la importancia
de esta nueva síntesis del comunismo, y por qué le debe importar a la gente.
Y por lo mismo, debe quedar muy
evidente la importancia de que una vanguardia comunista revolucionaria
realmente se base en esta nueva síntesis, la aplique de manera consecuente y
contribuya a su mayor desarrollo. Urge que se asuma esta nueva síntesis, de
manera amplia, en esta sociedad y en el mundo en su conjunto: dondequiera que
la gente venga cues-tionando por qué las cosas son como son y si es posible un
mundo distinto; dondequiera que la gente hable de la “revo-lución” pero en
realidad no entiende qué quiere decir una revolución, no tenga ningún enfoque
científico para analizar y lidiar con lo que enfrenta y lo que hay que hacer;
dondequiera que la gente se levante en rebeliones pero esté cercada,
decep-cionada y a la merced de los opresores asesinos, o que sea mal dirigida
por caminos que solo refuercen, a menudo con una brutalidad bárbara, las
cadenas esclavizantes de la tradición; dondequiera que la gente necesite una
salida de sus condicio-nes desesperadas, pero no ve la fuente de su sufrimiento
y el camino hacia adelante para salir de las tinieblas.
Al mismo tiempo, para realmente
conocer el contenido y la importancia de la nueva síntesis, es importante tener
un entendimiento básico de la base sobre la que viene desarro-llándose — de la
cual es una mayor síntesis. En el transcurso de esta presentación, nos
adentraremos en buena parte de todo esto (y, a cierto nivel, ya se ha hecho);
pero es muy importante seguir obteniendo una fundamentación más profunda en
todo esto — tanto la misma nueva síntesis como los funda-mentos de la teoría
comunista de los que parte y además de los
EL NUEVO COMUNISMO 91
que hace una mayor síntesis. Y en
esto, reitero, el Esbozo sobre la nueva síntesis proporciona una base y una
guía importantes para hacerlo.
La base para una revolución
He aquí otra afirmación que
concentra mucho: la base para la revolución se halla en las contradicciones que
defi-nen este sistema, las cuales no se pueden resolver bajo este sistema. No
nos basamos, o no deberíamos basarnos, en “el mundo tal como es”, en un sentido
estático —sin entender, una vez más, la contradicción y el movimiento— pues eso
solamente nos conducirá a seguir atrapados en el “mundo tal como es”.
Necesitamos actuar sobre la base de entender las contradicciones subyacentes e
impulsoras de cualquier sis-tema o proceso, el cambio que esto ocasiona y el
potencial que esto encierra para un cambio profundo y radical si, de hecho, lo
tiene. Esto es algo que se ha recalcado repetidamente, desde muchos ángulos
diferentes, en mis discursos y escritos. También es algo que se ha comentado,
otra vez de una manera muy convincente, en la Entrevista a Ardea Skybreak. Pero
es algo que se ha olvidado, perdido de vista o abandonado —en una medida
demasiado grande y con demasiada frecuencia— incluso en el caso de mucha gente
en el movimiento para la revolución, e incluso en las filas del Partido, que
tiene la res-ponsabilidad de ser el núcleo dirigente de la revolución que se
necesita con tanta urgencia. Esto es algo que tiene que cam-biar —ya— y es algo
con lo que tenemos que bregar en serio. Por ahora, sólo lo dejaré como algo
para ponderar — y defi-nitivamente lo retomaremos: por qué tenemos que basarnos
en un entendimiento científico de dónde se encuentra la base para la
revolución, y el hecho de que no se encuentra en lo que la gente piense o haga
en cualquier momento dado, en
92 Bob Avakian
lo que su profesor de estudios de
género le diga a uno o en lo que alguien en el barrio le dijo la semana pasada,
sino que se encuentra en las contradicciones reales que definen este sis-tema y
que no pueden resolverse bajo este sistema.
La epistemología y la moral,
la verdad objetiva y necedades
relativistas
Ahora, volvamos a la cuestión de
la epistemología — y más específicamente, la epistemología y la moral. He
señalado —y Lo BAsico26 también señala— que hay un punto donde la epistemología
y la moral se encuentran27. ¿Qué quiere decir eso? Que, al llegar a comprender
ciertas cosas, se presenta la pregunta: ¿Qué hace uno con lo que ha llegado a
comprender? ¿Lo sigue, o se aleja de ello, o lo adultera, lo diluye y lo
trans-forma en otra cosa? Estos son los puntos donde se encuentran la
epistemología y la moral. Y esto no ocurre en una sola oca-sión; ocurre
repetidamente en la vida y de manera continua, para todos. Los retos se
plantean repetidamente. Al ir apren-diendo de la vida y el mundo, ¿qué hace uno
con lo que va aprendiendo?
Esto nos lleva de regreso a un
enfoque científico de la ver-dad, en especial en la manera en que se plantea,
una vez más, en oposición a las maneras erróneas de abordar el mundo
— y, en particular, hablemos más
acerca del relativismo. Este pulula por todas partes, y se promueve
abiertamente, en espe-cial en el ámbito universitario —tal vez yo tenga una
“obse-sión” al respecto, pero la tengo por una buena razón— se oyen esas necedades
de que no solo no existe la realidad objetiva, sino también que la mera
afirmación de que existe la realidad objetiva, y de que es posible llegar a
conocerla, es un concepto “totalitario”. Si todavía no han escuchado esto,
bueno, no ten-drán que esperar mucho para escucharlo. Se encuentra por
EL NUEVO COMUNISMO 93
todas partes, de una u otra
forma, pero es así particularmente en las universidades, en especial de la
siguiente forma: “Hablar acerca de la verdad, pues eso es un concepto
totalizante —no deja espacio para las ideas de otras personas, es
totalitarismo, da susto—, eso es lo que condujo a todos los malos proble-mas
del siglo 20, eso de que la gente hablaba y actuaba de esa manera, como si
hubiera una realidad objetiva y hubiera una verdad que correspondiera a esa
realidad objetiva”.
Sin embargo, para retomar lo que
se mencionó antes, de hecho existe la realidad objetiva — y la verdad es de
hecho un reflejo correcto o está en correspondencia con la realidad objetiva.
La verdad es eso. Y sí, es cierto, nadie nunca puede conocer toda la verdad
acerca de todo, y siempre debemos estar abiertos a la posibilidad de que lo que
tomamos como la verdad acerca de cualquier cosa en particular tal vez no sea
completamente correcto, o quizá resulte ser esencialmente erróneo. Pero no
somos ni deberíamos ser agnósticos: “Ay, quién sabe qué es cierto, realmente no
se puede determinar nada acerca del mundo real”. No. Nos basamos en el mundo
real, interactuamos con el mundo real, comprobamos nuestras ideas en
comparación con el mundo real y sacamos conclusio-nes científicas de eso, sobre
la base de la evidencia y sobre la base de sintetizar, de aprender de los
patrones en la realidad que surgen y pueden identificarse a partir de la
acumulación de evidencia. Es muy importante que insistamos en ello.
De hecho, si uno lo reflexiona,
todos los que son relati-vistas lo son hasta que algo realmente les importe.
“No creo que nadie realmente puede determinar qué es la verdad obje-tiva, pero,
fíjese que en las últimas semanas no me he sen-tido bien, por lo que fui al
doctor. Y el doctor me dice: ‘Voy a hacerle algunos análisis’. Y luego se
comunica conmigo y me dice: ‘Hicimos algunos análisis y resulta que usted tiene
un problema en el riñón’. Pues bien, ¿quién es usted para decirme
94 Bob Avakian
que tengo un problema en el
riñón?”. Esa no es la manera en que las personas —ni siquiera los relativistas
más fanáticos— actúan cuando algo realmente les importa. En ese caso, de
repente, descubren que en verdad existe un mundo real y, de hecho, hay personas
que lo entienden y tienen algo que decir sobre lo que se podría hacer para
cambiarlo.
Este relativismo no es una manera
correcta de abordar la realidad o de conocerla, y perjudica mucho cuando la
gente insista en él. No es “totalitario” decir que la realidad objetiva existe,
que podemos interactuar con ella y podemos transfor-marla. Podemos aprender
acerca de ella, y sí, seguir apren-diendo, y seguir refinando lo que hemos
aprendido, y quizás hasta descartar algunas cosas. Pero se acumulan
conocimien-tos al actuar de esta manera, con este tipo de método y enfo-que. Y
no llegamos, y no llegaremos, a ninguna parte a la que hay que llegar negando y
oponiéndonos a este enfoque de la realidad y la verdad.
He aquí otro ejemplo de cómo las
personas son relativistas hasta que algo realmente les importe. La persona más
relati-vista llega a ser madre o padre. Tiene un pequeño hijo. El hijo quiere
cruzar la calle, justo en medio del tráfico. “Bueno, esa es tu realidad,
Juanito o Elenita: si no crees que esos carros existan, no quiero obligarte a
creer que sí”. ¡No! “Quédate aquí en la acera, no puedes caminar en frente de
esos autos, esos autos son reales. Eso es cierto”. “Mami/papi eres una persona
totalitaria”.
Tenemos que entender que esto no
es una manera en que la gente puede o debe ir por el mundo real. Y tenemos que
combatir en serio este relativismo, porque perjudica mucho: no sólo impide que
las personas aborden y aprendan acerca del mundo, sino que impide que actúen
contra las horribles atro-cidades que se están dando. El relativismo las
paraliza, les dice
EL NUEVO COMUNISMO 95
que no pueden tener certeza de
nada, o que no les “incumbe”, debido a la política de identidad relativista. Le
“incumbe” a otra persona hacer algo al respecto, y cómo se atreve a preocuparse
y actuar ante algo que es de “mi propiedad”, de la opresión que me pertenece.
Me dijeron que una persona fue a una universi-dad con uno de los afiches que
muestran a todas las personas asesinadas por la policía, y alguien se le acercó
y dijo: “No me gusta ese afiche, usted me hace sentir que no estoy a salvo”.
Ah, ¡qué pena! ¿Y qué de las masas populares del mundo, que no están a salvo?
¿Y qué de las mujeres que no pueden ir por el mundo y estar a salvo? ¿Y qué de
las masas populares en los barrios marginados de las ciudades, asesinadas a
balazos por la policía y atormentadas y torturadas por el simple
funciona-miento cotidiano de este sistema? ¿Y qué de lo que le pasa al medio
ambiente? ¿Y qué de los niñitos cuyos madres y padres los envían desde América
Central a cruzar la frontera, a solas, hacia Estados Unidos debido al caos que
el imperialismo ha provocado en sus países, y quienes se topan con este
horroroso tratamiento al llegar a Estados Unidos? ¿Y qué de todo eso, mientras
usted trata de crear un pequeño refugio seguro para sí mismo, un pequeño lugar
de privilegio en el que puede estar a salvo? ¿Y qué tal si entramos al mundo
real y hablamos de lo que realmente está ocurriendo y de lo que hay que hacer?
Basta ya de malditos lloriqueos, y hablemos de lo que realmente tiene que
suceder para tener un mundo en que las masas populares pudieran sentirse a
salvo y pudieran respirar.
Ahora, en todo el ámbito
universitario, tal vez la univer-sidad a la que habría que darle la medalla por
ser el centro de las necedades relativistas de la política de identidad sea la
Universidad de California-Santa Cruz. Se especializa en las necedades relativistas
de la política de identidad. Y es intere-sante que hayan escogido como su
mascota a la babosa banana — las Babosas Bananas de Santa Cruz. Como alguien
señaló,
96 Bob Avakian
ese es un icono perfecto, una
mascota perfecta, un represen-tante perfecto de la política de identidad de la
Universidad de California-Santa Cruz, dado que la babosa banana casi no tiene
sustancia ni firmeza.
Lo BAsico 4:1028 señala que de
actuar así, con esta polí-tica de identidad relativista, en últimas se
terminará atrapado dentro de un mundo en que no hay razón como la del bas-tón
(o sea, la ley del más fuerte), y la gente con más poder impondrá su versión
del mundo a los demás — que es lo que sucede ahora. Piénsenlo. La policía tiene
sus narrativas. El otro día yo veía el noticiero Fox News, aunque ustedes no lo
crean. Y ponían a este cerdo policía jubilado quien se quejaba de que Obama
había enviado a alguien del Departamento de Justicia para que fuera al funeral
de un “maleante”, en referen-cia a Mike Brown. Esa es la narrativa de la
policía, que ahora tiene muchas más armas y muchos más medios para imponer su
narrativa por encima de la narrativa de otras personas. ¿Y qué de la clase
dominante, con todas sus armas nucleares y todo? Según su narrativa, tienen el
mejor sistema posible en el mundo, y cualquiera que se les oponga va a traer
horro-res al mundo, y por lo tanto debe ser aplastado, a menos que se rinda.
Así pues, si se trata de la narrativa de unos contra la narrativa de otros —
pues, según eso, en el mundo real, la narrativa que va a prevalecer es la
narrativa de quienes tienen el mayor poder para imponer la suya. Tenemos que ir
más allá de eso, y para ir más allá de eso, es necesario tener una
episte-mología y un enfoque de la moral que se basa en lo que real-mente es
cierto: que existe la realidad objetiva y que podemos llegar a conocerla —
nunca de manera perfecta, de un solo golpe, pero sí podemos acumular cada vez
más conocimien-tos y aplicarlos para cambiar el mundo y aprender más, lo que
incluye descartar algunas cosas que creíamos que eran ciertas mientras seguimos
acumulando y fortaleciendo ese núcleo de
EL NUEVO COMUNISMO 97
conocimientos. Si no actuamos de
esa manera, permanece-remos atrapados dentro de este horrible mundo tal como
es, y en lo inmediato, las personas se paralizarán tanto que no puedan
levantarse y luchar contra los abusos e injusticias. Si en realidad no es
posible saber que algo es cierto, ¿cómo es posible actuar con firmeza y
determinación al respecto?
Así que, en la sociedad en
general, pero de manera particu-lar y concentrada en relación con las
universidades y los estu-diantes, nosotros tenemos que ponernos a hacer nada
menos que transformar todo el ambiente y cultura en las universida-des y entre
los estudiantes como parte de forjar la resistencia a los crímenes de este
sistema y, más fundamentalmente, una revolución para acabar con este sistema y
sus crímenes.
El yo y un enfoque “consumista”
de las ideas
Algo parecido a esto es lo que yo
le llamo un enfoque “consumista” de las ideas. Este enfoque no dice: “¿De veras
las ideas corresponden a la realidad?” — sino más bien: “¿Me gustan?” Es como
ir a comprar zapatos o ir al cine. “¿Me gusta esto o no me gusta?” Leí un
informe donde enviaron a alguien que es un intelectual una copia de la película
del Diálogo con Cornel West. Respondió por escrito diciendo: “Bueno, fíjese que
esta película contiene demasiada pasión para mi gusto”. Vaya. Podríamos pasar
el resto del tiempo aquí (y mucho más todavía) hablando de lo que está mal en
su respuesta. En pri-mer lugar, le señalaron a esta persona: En realidad no se
trata de gustos — en la película hablan de lo que les pasa a personas reales en
el mundo real. Y también le señalaron: Su gusto, dicho sea de paso, puede
cambiar — puede cambiar sobre la base de lo que usted comprende. Realmente
tenemos que luchar con la gente acerca de esto, porque nos topamos con esto
todo el tiempo. Aquí, otra vez, entran la epistemología y
98 Bob Avakian
la moral. Las personas encuentran
una manera de descartar las cosas que les incomodan, actuando como un
consumidor. Y tenemos que cuestionar y refutar no solo la particularidad de lo
que está mal con su manera de responder a una cosa específica, sino también
toda la metodología y todo el enfo-que. Tenemos que decirles: “Fíjese, lo
lamento, pero esa no es una manera aceptable de ir por el mundo, ese no es una
manera aceptable de abordar la vida, de decidir si algo es de su gusto personal
o no. Y francamente, también es muy parásito. Usted cuenta con el privilegio de
sentarse ahí y decidir sobre esa base. La gente a que la policía mata a balazos
en la calle, o la gente cuyos hijos se mueren de hambre, no puede darse el lujo
de decidir sobre esa base. Puede que tengan toda clase de ideas erróneas pero
no pueden darse el lujo de decidir si cosas básicas de la realidad son de su
gusto o no”.
Ahora bien, no se trata de que
debamos ir y regañar a las personas —“usted, imbécil pequeñoburgués” o lo que
sea— pero debemos luchar con la gente. Esa no es una manera acep-table de
abordar la vida y de abordar las ideas. ¿Es verdad o no lo es? Si es verdad,
pues debería ser de su gusto — o, si no es de su gusto, usted debería
cambiarlo. Si hay algo de la rea-lidad que no es de su agrado, uno debe ponerse
a cambiar esa realidad — y también discutiremos con usted sobre si le debe
agradar o no, si no estamos de acuerdo. Pero de eso se trata: ¿Es cierto o no
lo es? Y luego, ¿qué hacer al respecto? Tenemos que luchar con las personas,
sin rodeos, que se debe abordar el mundo así.
“¿Quiénes son ustedes para decir
que debemos abordar el mundo así?” Bueno, también podemos luchar sobre eso. Es
como se dice en Pájaros y cocodrilos [Los pájaros no pueden dar a luz
cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte29]: “¿Quiénes
son ustedes para decirlo?” es la pre-gunta equivocada aquí. No se trata de
“¿Quiénes son ustedes?”
EL NUEVO COMUNISMO 99
— sino de ¿qué es la realidad?
¿Cuál es la manera de conocer e interactuar con la realidad y de cambiarla? De
eso se trata, y no quién es usted o quiénes somos nosotros.
Todo esto tiene mucho que ver con
la cuestión del “yo”, ese solipsismo que existe de una manera muy marcada en
esta sociedad. El solipsismo es la noción filosófica de que la única existencia
de la que una persona puede estar segura es de su propia existencia. Eso es lo
que se llama solipsismo filosófico. Y se ve mucho. Ahora bien, para que quede
claro, la gente —por lo menos la mayoría— no dice: “Yo soy par-tidario del
solipsismo filosófico”. Sin embargo, la gente actúa en gran medida como si su
propia existencia fuera lo único que importara, y lo importante es lo que le
importara. “Tal vez otra cosa sea importante para otra persona, si es que
existe, pero lo que es importante para mí es lo que importa”. Como señalé en el
Diálogo con Cornel, la “selfie” es una especie de icono perfecto para la
cultura que se promueve hoy en día. No es que toda foto “selfie” sea mala.
Hablo de todo el icono cultural y de la exaltación del “yo” por encima de todo
y de los demás. Y como materialistas dialécticos tenemos que com-prender —no de
una manera burda sino como materialistas dialécticos— cómo esto se relaciona
con una sociedad basada en la producción de mercancías, en la que todo es una
mer-cancía, o si todavía no es una mercancía, rápidamente avanza por el camino
de transformarse en una mercancía.
Si ustedes ven los deportes, por
ejemplo, hace unas déca-das solían decir: “Está bien, vamos a tener un tiempo
fuera”. Pero ya no se puede tener un simple tiempo fuera, tiene que tener una
etiqueta comercial. Ahora tenemos el tiempo fuera Pepsi. Se está transformando
todo, cada vez más, en mercan-cía. O sea, en primer lugar es un sistema de
mercancías, pero todo se va transformando cada vez más en mercancía. Y luego,
por supuesto, la expresión de la mercancía por excelencia es la
100 Bob Avakian
marca — “Quiero desarrollar mi
marca”. Desarrollar su marca es la cosa más importante que uno puede hacer.
Salió un artí-culo30 en la página web revcom.us: cuando los compañeros se
conectaban con algunas personas con cierta prominencia e influencia para pedirles
que apoyaran una declaración en favor de las manifestaciones del 14 de abril
contra la brutalidad y asesinato policial y la encarcelación en masa31, un
individuo al que se refiere (anónimamente) en el artículo decía: bueno, no
quiero empañar mi marca asociándome con esto. El artículo decía muy
correctamente: Al carajo su marca, amigo — mire lo que les pasa a las masas
populares.
¡Piensen en esa mentalidad! — No
quiero empañar mi marca asociándome con esto. Esta es una sociedad de
mer-cancías en la que todo se convierte en mercancía, todo es el pago al
contado. Esto hasta afecta a las masas populares. Yo no sé si esto es, o en qué
medida todavía es, un fenómeno importante, pero entre algunas mujeres de las
masas básicas, al enfrentar la realidad de cómo es la vida y muchas formas —no
quiero usar la palabra “depredadoras” por la manera en que se ha utilizado para
deshumanizar a las masas básicas en particular— pero ante las muchas formas en
que los hombres se han relacionado muy mal con las mujeres, muchas mujeres se
volvieron muy cínicas e inventaron la frase: “sin dinero no hay amor”. Esto
resulta de la influencia de las relaciones de mercancías y del sistema en
general. Para que quede claro, no se trata de echarles la culpa a estas
mujeres. Es que la gente vive en una sociedad horrible donde las personas sí
utilizan y se abusan unas a otras de muchas maneras. El funcionamiento de este
sistema trabaja todo el tiempo para reducir a las per-sonas a eso, y así es el
punto de vista que se genera, a par-tir de la espontaneidad del sistema, además
de bombardear constantemente a la gente con eso, hasta en formas aparente-mente
más “benignas” o inofensivas: siga sus sueños — pero
EL NUEVO COMUNISMO 101
sus sueños siempre se tratan del
yo, y nunca: “Sueño con un mundo diferente sin explotación u opresión”. Al
contrario, es: “Voy a poner mi empresa emergente”, “Voy a llegar a ser un
catedrático altamente preparado” o “Voy a ser político”, o esto o lo otro. Todo
se reduce a términos así. A veces es muy burdo y a veces puede parecer un poco
más noble, pero todo está encerrado en estas relaciones de mercancías y está
impulsado por estas relaciones de mercancías.
Otro comentario de Lenin arroja
una luz brillante y muy importante al respecto. Lenin hablaba de que el
capitalismo obliga a todos a calcular con la tacañería de un tacaño. Bien,
piensen en ello: obliga a todos. Uno compite por un empleo. Compite por un ascenso
en el trabajo. Compite para que lo admita a la universidad. Compite por una
beca. Donde vaya en la sociedad, uno compite con otra gente. Su propio sustento
puede depender de ganarle a otra persona en una competen-cia por algo. Así
funciona este sistema. Aunque las personas tengan mejores inclinaciones, el
sistema las obliga constan-temente a calcular con la tacañería de un tacaño:
¿qué voy a obtener que impida que otra persona lo obtenga? Así es la forma en
que el sistema obliga a uno a pensar y actuar, aunque no quiera.
Otra cosa que Lenin dijo es que
el capitalismo pone en manos de individuos lo que ha producido la sociedad
entera (o en realidad, el mundo entero, algo que Lenin también com-prendía). En
otras palabras, hemos hablado de la socializa-ción de la producción y que uno
no consume lo que produce, sino que todas las cosas que se producen mediante
toda esta red internacional de organizar la producción terminan en intercambios
de mercancías entre individuos, en los que cada quien, como individuo, tiene
que encontrar una manera de conseguir el dinero que pueda a fin de comprar lo
que necesita (u otras cosas que quiera). Así que, junto con la apropiación
102 Bob Avakian
privada capitalista de la
producción socializada, hay todos estos individuos atomizados en una
competencia entre sí.
Se volverá a esto en adelante,
pero lo que es importante resaltar aquí es la forma en que el relativismo y el
solipsismo están muy ligados a todo esto. Y, otra vez, esto está ligado al
parasitismo de esta sociedad, especialmente para las personas de las capas
medias que tienen posiciones más privilegiadas. Tienen el lujo, como yo decía
antes, de abordar las cosas de esta manera — de abordar las ideas como un
consumidor: “¿Es eso algo que me gusta? ¿Quiero consumir esa idea? ¿O es eso
algo que me incomoda o no me interesa? No me importa si tiene que ver con cosas
muy grandes que suceden en el mundo, si no me interesa, si no me agrada o no es
de mi gusto, pues ahí lo dejo”.
Todo esto es un reflejo de una
sociedad de mercancías, y de una que también es altamente parásita. ¿Qué
queremos decir con parásita? Chupar la sangre de otras personas, como un
vampiro. Saquear el resto del mundo. Aprovecharse de las masas populares — sí,
decenas de millones de personas en Estados Unidos, pero de hecho miles de
millones de perso-nas en todo el mundo cuya explotación y sufrimiento son los
cimientos en que se basa la riqueza de esta sociedad, y una parte de dicha
riqueza se reparte a algunas personas más pri-vilegiadas, en especial, en esta
sociedad. No es exageración hablar así del parasitismo — de alimentarse como
vampiro de la explotación de la gente en todo el mundo. No se trata de algo que
hayamos inventado para hacer que el sistema se vea mal — es la realidad de cómo
este sistema funciona. Esto tiene mucho contenido, y ahí está para que la gente
lo investigue.
EL NUEVO COMUNISMO 103
¿De qué se tratará tu vida? —
Elevar la vista de la gente
Todo esto ocurre mientras, como
señala la polémica con-tra Alain Badiou32 en Demarcations #1, el sistema del
capita-lismo-imperialismo “sigue operando en el ‘fondo’”, aplastando vidas y
destruyendo espíritus. Además, se inculca en las per-sonas —por medio de la
familia, los amigos, la sociedad en el sentido más amplio— la idea de que la
manera en que uno debe abordar la vida es de no cuestionar por qué las cosas
son como son, y no cuestionar si podrían ser diferentes, sino simplemente
encontrar su lugar en el mundo tal como es, y hacer lo mejor para uno mismo y
quizás un pequeño círculo de personas a su alrededor (la familia y los amigos
muy cer-canos), sin tener ni idea de las fuerzas más grandes que ope-ran y
moldean las cosas. Enfrentémoslo: esa es la manera en que la mayoría de las
personas abordan espontáneamente las cosas — la manera en que están moldeadas y
condicionadas, en la vida bajo este sistema, a abordar las cosas. Una vez más,
el sistema —sus relaciones y dinámicas básicas, y la cultura que surge sobre
esa base— moldea la cuestión muy básica de qué se tratará la vida de uno. Se
trata de seguir los sueños de uno, se trata de cómo ir por el mundo actual tal
como es. A diferencia de poner las cosas en perspectiva y preguntarse si el
mundo tiene que ser así — y desde esa perspectiva, ¿de qué debe tratarse la
vida de uno?
Hacia el final de mi
Autobiografía33, se habla de esta pre-gunta: ¿Qué vas a hacer con tu vida? ¿Vas
a meter el hocico en el comedero y tratar de atascarte lo más que puedas, vas a
tratar de hacer algo despiadado y aventajarte a todos los demás? ¿O podrías
dedicar la vida a construir un mundo completamente distinto y mucho mejor? Y
esto atrae a las per-sonas, pero una vez más el sistema tiene rutinas y cauces
muy
104 Bob Avakian
trillados en los cuales
encauzarlas — lo que incluye las entida-des de beneficencia, etc. Quizá estas
actividades hagan algu-nas cosas buenas, o tengan la orientación de intentar
hacerlas, y quizá tengan buenas intenciones las personas atraídas por esas cosas;
pero en última instancia y en lo fundamental, eso termina por reforzar el mundo
tal como es. No obstante, de forma espontánea, la mayoría de la gente
simplemente se deja llevar por todo esto. Como dije, la sociedad en general, y
tam-bién la familia y los amigos, condicionan a la gente a creer que esta es la
única manera realista de abordar el mundo.
Hablaré más de esto en adelante —
lo que podríamos llamar el “punto George Carlin”. No sé si ustedes conocen el
número del comediante George Carlin, donde comienza hablando de que ciertos
tipos de padres simplemente permi-ten que sus hijos hagan todo tipo de cosas
jodidas, y continúa hablando de esto por un rato, y luego cambia de tono y
dice: “Él no va a decir algo malo de los niños pequeños, ¿o sí?”. Y de
inmediato agrega: “¡Claro que sí!”. Pues bien, para darles un adelanto: “No va
a decir que los jóvenes deberían rebelarse contra sus padres, ¿o sí?”. “¡Claro
que sí!”.
Pero el punto básico es lo
siguiente: tenemos que recono-cer en toda su extensión y actuar sobre la base
de la importan-cia de elevar la vista de las personas, y de elevar sus “sueños”
—de llevarles una conciencia y una comprensión básica de esas fuerzas mayores
que operan, de animarlas y capacitarlas a experimentar qué tan importante e
inspirador lo es abordar el mundo con la curiosidad inquieta y el pensamiento
crítico del método científico— para que cuestionen, se preocupen y, sí, se
angustien por el estado del mundo y las condiciones de las masas de la
humanidad, que busquen respuestas para todo eso, sobre una base científica, y
exploren seriamente si la revo-lución y el comunismo son la solución.
EL NUEVO COMUNISMO 105
Para que quede claro: no digo que
uno simplemente vaya y le diga a la gente: “Fíjese, es muy inspirador hacer
esto”, y que la gente vaya a responder: “Ah, ojalá alguien me hubiera dicho eso
antes, déjeme explorarlo ya”. Habrá muchísima lucha. Pero será lucha que es a
la vez muy concreta y muy elevada, de eso se trata. Porque sí necesitamos hacer
de todo esto una pode-rosa fuerza y “polo de atracción” para un creciente
número de personas. Las “sacudidas” en la sociedad, la efervescencia social y
la resistencia de masas sentarán bases más favora-bles para hacerlo, y debemos
aprehender cada oportunidad que surja de esto, pero otra vez, no podemos seguir
a la cola de la espontaneidad y esperar que los sucesos objetivos nos hagan
nuestro trabajo — tenemos que desarrollar lucha, de manera convincente, y
propagar una concepción del mundo y un método, moral y sentido para la vida que
inspiren, encar-nados en la revolución comunista y su objetivo de emancipar a
la humanidad, para arrancar a las personas de la rutina, del bache, en que el
funcionamiento de este sistema las echa y las agobia. Sin esto, las masas
populares nunca llegarán a ver la necesidad, ni la posibilidad, de un cambio
radical en la socie-dad y en el mundo, nunca será posible ganarlas a la
revolución y el comunismo.
106 Bob Avakian
Segunda parte
El socialismo y el avance al
comunismo: Un mundo radicalmente diferente que podría haber, Un camino hacia la
verdadera emancipación
Las “4 Todas”
Esto nos lleva de vuelta a las “4
Todas” que ya mencioné. Se basan en lo que Marx escribió en La lucha de clases
en Francia de 1848 a 185034, donde dice que la dictadura del pro-letariado (de
la que hablaremos más) es una transición a lo que durante la Revolución
Cultural de China, los comunistas chinos caracterizaron, de manera concentrada,
en la formula-ción las “4 Todas”. Para repetir: Marx dijo específicamente que
la dictadura del proletariado es la transición hacia la aboli-ción de todas las
diferencias de clase, de todas las relaciones de producción en las que éstas
descansan, de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones
de producción y la revolucionarización de todas las ideas que corresponden a
esas relaciones sociales. Bien, de inmediato, que quede muy claro que esa
formulación no sólo concentra mucho, sino que supone muchísima complejidad. He
aquí algo que se oirá una y otra vez: complejo y complejidad. Antes de que yo
termine, ustedes van a decir, “¡¿No podemos hacer que él deje de decir
complejidad todo el tiempo?!” Pero la realidad es compleja, y se concentra
muchísima complejidad en esta formulación de las “4 Todas”. Sí que es una
formulación bonita — pero también es una formulación muy compleja porque supone
muchos tipos de contradicciones.
Cada una de estas “4 Todas”
encierra contradicciones, y hay contradicciones entre todas. Por ejemplo, la
eliminación
110 Bob Avakian
de las diferencias de clase. El
mundo está lleno de clases y lucha de clases. La superación de todo eso implica
un proceso lleno de contradicciones. Habrá una lucha entre clases dife-rentes,
a la vez que tratemos de superar las clases. Por lo que es necesario tratar
correctamente esa contradicción. Hay lucha entre las diferentes clases y entre
las diferentes fuerzas sociales en la sociedad —y en términos generales, sin
verlo de manera estrecha y mecánica— hay diferentes roles que las diferentes
clases y las fuerzas sociales desempeñan en la sociedad. Y eso también cambia.
Por ejemplo, he señalado que en la sociedad socialista, el proletariado no es
lo mismo que en la sociedad capitalista. El proletariado es la principal clase
explotada en la sociedad capitalista, pero no es, en lo fundamental, una clase
explotada en la sociedad socialista. Y eso supone unas influencias
conservatizantes: cambia la situación de la gente, su suerte mejora y por eso
tal vez tenga una situación un poco más cómoda. Por lo que hay muchas
contradicciones, inclu-sive lo que eso supone, la abolición de las diferencias
de clase.
Ahora, he aquí otra
contradicción. Se trata del punto de Marx, y de algo que está relacionado con
lo que ya se men-cionó: no se puede abolir las contradicciones de clase sin
abolir las relaciones económicas que constituyen la base y generan esas
diferencias de clase. Existe un sistema basado en la producción de mercancías
y, en adición, un sistema en el que la mercancía esencial es la fuerza de
trabajo, la capacidad de trabajar — ésta es la mercancía que define la sociedad
capi-talista, por mucho que ellos traten de ocultarlo. Ellos hablan como si el
capitalismo fuera únicamente que alguien pone una empresa nueva — que de eso se
trata el capitalismo. No. El capitalismo es la explotación de otras personas.
El capital es el control y el uso de la fuerza de trabajo (la capacidad de
trabajar) de otras personas. De eso se trata el capital. Ahora, piénsenlo, hoy
son tan burdos que hasta hablan del “capital
EL NUEVO COMUNISMO 111
humano”. ¿Qué significa eso? La
gente y sus ideas, así como su capacidad de trabajar, que se puede enganchar a
la maqui-naria de la explotación capitalista. De eso hablan al hablar del
“capital humano”. Hablan acerca de los seres humanos como “capital humano”.
Esto da una idea, cierta comprensión, acerca de la naturaleza del sistema
actual y su cultura. Marx señaló lo siguiente: el capital no es solamente una
cosa, es una rela-ción social, una relación social en la que un grupo de
personas posee los medios de producción, a la vez que muchas otras personas no
los poseen; y que el segundo grupo de personas, que no los posee, tiene que
trabajar para el primer grupo a fin de vivir. El segundo grupo tiene que crear
más riqueza, más capital, para los capitalistas — y, si no, no puede traba-jar,
aunque como resultado, sus hijos no coman. Por lo que el capital es una
relación social, no es solamente una cosa, no es solamente dinero, no se trata
solamente de maquinaria. En la sociedad comunista habrá tecnología y maquinaria
de muchos tipos, pero no será capital. Es importante entender eso. Por lo
tanto, sin eliminar las relaciones en las que la fuerza de trabajo es una
mercancía, no es posible eliminar las diferen-cias de clase. Además, sin lograr
superar todas las relaciones de mercancías, y además sin lograr superar el uso
del dinero, pues no es posible eliminar las diferencias de clase, pues siem-pre
y cuando haya dinero, será posible convertir el dinero en medios para explotar
a otras personas. Engels, al hablar al res-pecto, utilizó una frase del latín —
sobre el dinero, dijo: non olet, lo que quiere decir que el dinero no huele. En
otras pala-bras, el dinero no lleva una inscripción que dice: “Ahora me van a
utilizar, como capital, para explotar a otras personas”. Es dinero, nada más.
Pero siempre y cuando haya dinero, será posible contratar a otras personas,
será posible convertirlo en capital. Por lo que, a fin de eliminar las
diferencias de clase, es
112 Bob Avakian
necesario superar todo eso, es
necesario ir más allá de lo que define la producción de mercancías, lo que es
la ley del valor.
Ya se mencionó la ley del valor,
al hablar de la fuerza impulsora de la anarquía en el capitalismo, señalando
que la ley del valor sostiene que el valor de cualquier mercancía es igual a la
cantidad de tiempo de trabajo socialmente necesario que se requiere para
producirla. Marx sistematizó ese análi-sis, y todas sus implicaciones. Nótese
que Marx utilizó la frase “socialmente necesario”, porque los individuos
trabajan a rit-mos distintos y no se puede tomar a un solo individuo —la manera
en que dicho individuo trabaja— y hacer que el valor sea igual a eso. Sin
embargo, al nivel de la sociedad, la norma de lo que se requiere (el trabajo
necesario) para producir algo corresponde a lo que será su valor. Por eso, en
la Primera parte de Hacer la revolución y emancipar a la humanidad35, en la
polémica contra Karl Popper, respondí a su afirmación de que la oferta y la
demanda determinan el valor de las cosas, lo que es algo que por lo común se
oye. Señalé: Sí, la oferta y la demanda influencian el precio de algo, pero no
determinan el valor básico; por eso sería muy, muy poco común el que una barra
de chocolate costara tanto como un avión. Porque la cantidad de trabajo —el
trabajo socialmente necesario— que se dedica a producir un avión es muchísimas
veces más que lo que se requiere para producir una barra de chocolate. Así que,
la ley del valor indica que el valor de las cosas se determina por la norma
social de lo que constituye la necesaria canti-dad de tiempo de trabajo que se
requiere para producir algo. Además, lo siguiente es importante: si la ley del
valor sigue determinando la producción, pues no será posible superar las
clases, dado que todavía nos encontramos en una sociedad en la que las cosas se
basan en las relaciones de mercancías y siempre existe el potencial de que en
tal situación la fuerza de
EL NUEVO COMUNISMO 113
trabajo en sí se convierta en una
mercancía y de que las perso-nas sean explotadas.
He aquí otra cosa que se oculta
en la sociedad capitalista, lo que la gente común no ve, y que incluso muchos
comunistas no entienden con suficiente profundidad. Con el intercambio de
mercancías, ¿qué pasa en realidad? Lo hacemos todos los días, ¿verdad? Uno va a
una tienda y por lo general no saca dinero del bolsillo, sino que saca una
tarjeta de crédito, o tal vez en ciertas ocasiones uno pague en efectivo. Pero
haga lo que haga, se paga una cierta cantidad de dinero por algo. Ese algo es
una mercancía, producida por unas personas de alguna parte, probablemente en
varias etapas. Digamos que se trata de un coche: es necesario juntar la materia
prima, misma que tiene que pasar por muchas máquinas, es necesario transpor-tar
toda esa maquinaria y materia prima, al igual que el pro-ducto acabado. Todo
ese trabajo se dedica a cada parte de ese proceso, hasta que haya un coche a la
espera de que alguien lo compre. Y eso es cierto para las mercancías en general
— nada más pongo de ejemplo a los coches. Así que ¿qué pasa aquí en realidad,
qué es lo que pasa aquí en lo más fundamental? Una persona toma dicha
mercancía, el dinero, que ha conseguido al hacer algún trabajo — o sea, tal vez
una persona cometa algún crimen, y así se consiguió el dinero, pero, en ese
caso, he aquí lo que Marx señala: aunque las personas obtengan su riqueza
mediante el saqueo a otras personas, la base aún tiene que ser la producción.
Alguien tuvo que hacer el trabajo para producir lo que las personas saquean.
¿Me entiendes? Pero, si la persona no cometió el crimen, pues hizo trabajo de
algún tipo. Eso, es decir el trabajo que la persona hizo, también supone unas
relaciones de mercancías: vendió su fuerza de trabajo a algún capitalista, y a
cambio recibió otra mercancía, el dinero. De ahí la persona toma esa mercancía,
el dinero, y compra comida y ropa, paga por vivienda, adquiere un coche
114 Bob Avakian
si le alcanza (o toma el metro u
otro transporte rápido), y así sucesivamente. Lo que pasa aquí en realidad, en
la base de todo lo anterior, es el intercambio de diferentes cantidades de
trabajo. La persona participa concretamente en una relación de intercambio con
otra persona, en México, Bangla Desh, Honduras u otro lugar, quien produce las
cosas que la primera persona compra. En concreto, participa en un intercambio
de trabajo con otra gente, tal vez un intercambio desigual o lo que sea, pero
eso es lo que uno hace — intercambia el trabajo. Al quitar todas las capas
externas, lo que pasa en la base de todo eso es un intercambio de trabajo.
Cualquiera que sea el trabajo que la persona ponga, para conseguir ese dinero,
y cualquiera que sea el trabajo que la otra gente ponga, para producir esa
cosa, están en un proceso de intercambio. Pero no se trata de un intercambio
directo. No se trata de hacer un trueque con otra persona en Honduras, Bangla
Desh o Pakistán. Las cosas se intercambian mediante un proceso muy complejo que
pasa por muchas etapas — y, en cada etapa importante del proceso, existen
capitalistas que se apropian (toman para sí mismos), en la forma de ganancias,
una parte de lo que se ha produ-cido, una parte del valor que se ha producido.
Y para llegar al comunismo, es necesario quitar todas esas cosas del camino
— es necesario superar todo eso,
de modo que, para repetir, lo que se hace es nada más intercambiar cosas entre
personas, sin todas las relaciones de explotación que existen en todas las
etapas del proceso en un sistema de explotación.
Ahora, todavía hace falta
entender muchas cosas, y en el futuro todavía habrá mucho que resolver en
concreto acerca de la manera de llevar a cabo el intercambio sin dinero bajo el
comunismo. ¿Habrá vales que dan derecho a ciertas cosas? Bueno, pues, ¿cómo
impedir que incluso dichos vales lleguen a convertirse en capital y en la base
para explotar gente? Fíjese, en la cárcel, una presa o preso no tiene dinero,
pero muchas
EL NUEVO COMUNISMO 115
cosas, cigarrillos, etc., pueden
convertirse en mercancías que se utilizan para obtener ventajas sobre otras
personas. Por lo que será necesario llevar a cabo mucho trabajo para
determi-nar cómo llevar a cabo el intercambio sin volver a crear la base para
la explotación. Pero lo importante es que, sin dejar atrás el sistema actual de
intercambios de mercancías, y la ley del valor que los regula, pues nunca será
posible poner en práctica el lema del comunismo, en ningún sentido completo.
¿Cómo es ese lema? “De cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus
necesidades”. En otras palabras, ya no habrá cálcu-los mediante el dinero. No
habrá una sociedad comunista sin que las personas hayan dejado atrás la idea de
que necesitan tener más que otras personas, meramente a fin de tener más que lo
que tienen otras personas. Y lo anterior tiene que ver con la cuarta de las “4
Todas”, ¿verdad? — la revolucionari-zación de todas las ideas que corresponden
a las relaciones sociales de opresión y explotación. Pero la base de todo eso
se encuentra en el sistema de relaciones de producción, el sis-tema económico,
el modo de producción — y podemos ver qué tan complejo lo es.
Ahora bien, no se trata de decir
“¡Caray! — Esto es tan complejo que nunca lo manejaremos, así que ¿por qué no
levantamos la sesión y vamos a hacer otra cosa?” No. No se trata de eso. Se
trata de que hay que entender los fundamentos de lo que pasa aquí y, sí, cómo
es la complejidad. Si vamos a dirigir esto, tenemos que fundamentarnos
continuamente en un entendimiento de todas las contradicciones que conlleva. No
todas de un solo golpe — uno no las entiende todas de un solo golpe. Si uno no
ha leído nada de economía política, o nadie nunca le ha hablado de la economía
política —de cómo funciona realmente la economía y cómo eso se relaciona con la
sociedad en su conjunto—, pues no la va a entender. Pero uno puede aprender. He
contado esta historia antes: en
116 Bob Avakian
un momento, por allá a principios
de los años 1970, decidí: “Bueno, ya veo que de veras no podemos hacer esta
cosa del comunismo si no entendemos nada de economía política, así que supongo
que voy a tener que ir a leer El capital de Marx”. Para empezar, no me
intimidaba mucho. He tenido la suerte de recibir cierto nivel de educación, sé
que puedo leer cosas que sí son relativamente complejas. En ese sentido, he
contado con más privilegio que mucha gente. Así que abrí el libro, el primer
tomo de El capital, y comencé a leer acerca de mercan-cías y todo — y en tres o
cuatro ocasiones simplemente agarré el libro y lo tiré al otro lado del cuarto.
“¡Maldito sea! ¡¿Por qué es que este cabrón no puede escribir de manera más
sencilla?!” Pero hay que regresar y bregar con él y luego, después de un
tiempo, “Ah, ya veo, de acuerdo”. Y hablé con otra gente que había leído más,
que sabía más acerca de esto que yo. Algunos de ellos ni siquiera eran muy
buenos, pero entendían algo de estas cosas, así que estuve dispuesto a
aprender. Hay que estar dispuesto a aprender, lo que incluye de personas que no
nece-sariamente son muy buenas, si tienen algo que pueden ense-ñar. Y hay que
ir abriéndose paso en esto con trabajo. Ahora, para que quede claro, no digo
que todos tienen que ir a leer El capital. Hay varios tomos, y son largos y,
sí, complejos. Pero sí tenemos que seguir trabajando para conocer el mundo. Si
queremos transformarlo, si queremos ir más allá de toda esta locura de
pesadilla, tenemos que hacer el trabajo.
Así que eso de las “4 Todas” no
es simplemente una for-mulación ingeniosa que se les ocurrió durante la
Revolución Cultural de China. Concentra mucho, incluida la necesidad de
desarraigar e ir más allá de estas diferentes relaciones socia-les que no están
relacionadas directamente con la economía —están relacionadas con la economía,
pero no son una exten-sión directa de la economía— la opresión a diferentes
naciona-lidades y pueblos, la opresión a las mujeres, lo que llamamos la
EL NUEVO COMUNISMO 117
contradicción entre lo manual y
lo intelectual, etc. Todas estas cosas tienen que ver con el modo de
producción, el sistema económico, a la vez que también tienen vida propia.
Tienen una realidad propia con la que también hay que lidiar, en relación dialéctica
con la transformación de la economía y la transformación del modo de pensar de
la gente y el proceso de ir más allá de las diferencias de clase.
Así que de lo que se trata es de
que esta formulación de las “4 Todas” capta algo muy importante: es lo que
luchamos por lograr —el objetivo final, el mundo al que aspiramos— donde
realmente se podrá implementar la consigna, y de ver-dad podrá ser real, “De
cada cual, según sus capacidades; a cada cual según sus necesidades”. Y hasta
que alcancemos la realización de lo que representan esas “4 Todas”, no
podre-mos llegar a un mundo que ha ido completamente más allá de la explotación
y la opresión y la destrucción del medio ambiente. Así que ése es el objetivo
final, al que aspiramos. Volveré a eso en adelante, pero lo que enfatizo aquí
es que tenemos que ver debajo de la superficie. Cuando ustedes escu-chan varias
formulaciones —las “4 Todas”, un “equipo de cien-tíficos”, etcétera—, sí, estas
formulaciones son importantes, concentran cosas importantes, no se trata de que
sean malas o insignificantes, sino de que son importantes, concentran cosas
importantes. Pero tenemos que adentrarnos en ellas y seguir aprendiendo acerca
de lo que concentran, o de lo con-trario, no podemos hacer lo que necesitamos
hacer. Y todos tienen que hacerlo, al nivel a que uno sea capaz de hacerlo en
un momento dado. Todos pueden contribuir, todos pue-den aprender. Todos pueden
aprender porque esto tiene que ver con la vida real en el mundo real. No se
trata de algún bla-bla metafísico en el aire que invente cuentos de hadas que
no tienen nada que ver con el mundo real. Sin embargo —ya viene otra vez— el
mundo real es complejo. Esta complejidad
118 Bob Avakian
no nos debe asustar, no nos debe
intimidar; debemos recono-cerlo y tratarlo a fondo. Como lo he dicho
anteriormente —y éste es un punto planteado también en la Entrevista a Ardea
Skybreak—, en cualquier fenómeno existe tanto la comple-jidad como la
simplicidad. Existe su núcleo, y eso es lo que tiene de básico; y además
existen todas las contradicciones que encierra; y hay que comprender ese
núcleo, algo así como su componente básico simple, y de ahí hay que bregar
conti-nuamente con su complejidad.
Más allá del estrecho horizonte
del derecho burgués
Esto me lleva a otro punto muy
importante: más allá del estrecho horizonte del derecho burgués — ahí va otra
de esas frases. “¿Por qué él siempre habla de ir más allá del estrecho
horizonte del derecho burgués? ¿Qué relación tiene eso con lo que hacemos en
este momento?” Bueno, si no entendemos con claridad qué es lo que nos
proponemos, pues sin duda nos veremos confinados en los términos de lo que
hagamos en un momento dado. Y la contradicción es que nosotros sí tenemos que
hacer lo que hacemos en un momento dado — sí tenemos que luchar contra el
poder, sí tenemos que unirnos con las personas para oponer resistencia a la
opresión. No podemos quedarnos a un lado como una bola de dogmáticos religiosos
y decir: “Bueno, fíjate, esa lucha no te va a servir de nada, necesitamos una
revolución, por lo que cuando te des cuenta de lo que pasa, ven a hablar
conmigo y te daré un discurso”. ¡No! Tenemos que movilizar a la gente para
luchar contra estos atropellos. No se puede dejar que se den así no más. Lo que
ellos le hacen a la gente en el mundo, lo que ellos le hacen a la gente a
nuestro alrededor —pues no podemos dejar que se dé así no más— la gente tiene
que luchar contra
EL NUEVO COMUNISMO 119
estos atropellos, tiene que
responder con resistencia, tiene que poner a la defensiva a la clase dominante.
Incluso para poder hacer una revolución, es crucial hacer esto, y además es
cru-cial para que en lo inmediato la gente no salga triturada y des-moralizada.
Lo que Marx dice es cierto: si las personas salen trituradas en la forma de
individuos desgraciados y quebran-tados, no podrán levantarse en busca de cosas
más grandes.
Y de eso se trata buena parte de
lo que vemos que les pasa a las masas populares — con frecuencia se sienten
como gente desgraciada y quebrantada. De hecho interiorizan la idea de que algo
anda mal con sí mismas, ya que constantemente se les inculca tal idea. Hace
poco yo hablaba con una per-sona, quien señaló: Incluso lo de dios, para los
oprimidos, si constantemente pasan por una sociedad en la que se sienten
degradados —y no sólo se sienten degradados en lo externo sino que han
interiorizado esa degradación— se sienten que son menos que humanos, porque
constantemente se hace que se sientan así, que ha de haber algo malo con sí
mismos o ha de haber algo malo con las personas a su alrededor, pues mire lo
que siempre hacen; cada vez que parece que algo bueno va a pasar, las personas
comienzan a joderse las unas a las otras. “Ha de haber algo malo con nosotros”.
Eso representa buena parte de lo que la gente ha interiorizado. Se trata de
otro cri-men del sistema, el de que ha hecho que la gente lo interiorice. Y
este camarada señaló: “Fíjese, incluso la creencia en dios, si uno se siente
desgraciado y quebrantado —no solamente agobiado y golpeado pero se siente como
si algo tuviera de mal— pues tal vez todavía puede sentir que tenga algún valor
porque de todos modos este dios lo ama, a pesar de lo que es”. Las masas
populares están sometidas a muchas presiones poderosas de ese tipo. Y cuando
luchamos con las personas, no lo hacemos por desdeñarlas y por menospreciarlas;
y cier-tamente no lo hacemos por querer quitarles su valor propio;
120 Bob Avakian
lo hacemos por querer
capacitarlas para comprender que esta situación no tiene por qué ser así. Pero
si vamos a lograr qui-tarnos de encima esto, tenemos que tener un enfoque
cientí-fico de la realidad tal como es en verdad, y tal como está llena de contradicciones
y está en movimiento y cambia.
Por eso es tan importante
adentrarnos en estas cosas — porque de veras tenemos que ser una vanguardia
para las masas populares. Una vanguardia no implica salir a seño-rear sobre las
masas populares; eso para nada es su propósito. Significa que entendemos la
manera de salir de esto, y que lle-vamos una fuerte lucha con las personas para
capacitarlas a verlo, para que éstas puedan luchar de forma más consciente y
activar a un creciente número de personas para hacerlo. Esa es la
responsabilidad que hay que asumir. Esa es la responsa-bilidad que hemos
asumido, porque eso es necesario — por-que las masas populares, solas, van a
resultar abatidas física y mentalmente y van a ser abatidas “espiritualmente”,
para usar esa expresión sin darle ningún significado religioso, debido al
funcionamiento del sistema actual, y a la forma en que incluso las masas
populares interiorizan buena parte de lo que el sis-tema actual les trata de
inculcar y buena parte de lo que las obliga a hacer.
De eso se trata el problema de
las relaciones de mercan-cías. Ya me he referido al punto de Lenin acerca de
las rela-ciones de mercancías: de que el capitalismo —que es la forma superior
y la generalización de las relaciones de mercancías — obliga a todos a hacer
cálculos con la tacañería de un tacaño. Ahora, volvamos a pensar en eso. Pues,
lo experimentamos todo el tiempo. La gente dice: “¿Qué voy a obtener de esto,
ganaré algún dinero de esto?” Y no se trata simplemente de que la gente sea
codiciosa —desde luego que hay mucha gente codiciosa en esta sociedad, pues
constantemente se alienta la codicia— pero para mucha gente, se trata de una
necesidad.
EL NUEVO COMUNISMO 121
“¿Cómo voy a dar de comer a mis
hijos? ¿Pagaré la luz para que no se corte, o compraré comida? Y ¿qué comida
podré comprar con este mísero dinero que me dieron? Y, sí, vi ese programa en
el que me dijeron cómo comer de manera sana, pero ¿puedo darme el lujo de
comprar los alimentos que me dicen que son sanos?” Muchas preguntas de tal
especie. La gente se ve obligada a hacer cálculos de esa manera, pues eso es lo
que hace el sistema actual de mercancías del capitalismo.
Además, para retomar otra cosa
importante que dijo Lenin
— de que el capitalismo pone en
manos de unos individuos lo que produce toda la sociedad (de hecho, todo el
mundo, algo que Lenin también captó): el capitalismo pone en las manos de unos
individuos lo que produce un sistema —un sistema de explotación— que abarca
todo el mundo. Eso es lo que yo explicaba antes, al hablar sobre los
intercambios de trabajo. Uno no hace todas las cosas que utiliza. Se trata de
un proceso social general, un proceso socializado, una producción que hoy es un
proceso altamente internacionalizado. Ustedes pue-den ir a casa y buscar en su
ropero o lo que sea — examinen su ropa y, si encuentran algo de ropa hecha en
Estados Unidos, pues que me lo digan. Y eso es cierto en el caso de muchas
cosas que se consumen. Este es un proceso internacionali-zado. Pero termina por
poner en manos de unos individuos las cosas que produce toda la sociedad, que
hoy se producen en todo el mundo. Desde luego que eso no implica que no
queremos que las personas tengan artículos personales, pues no se trata de eso.
Al contrario, lo que opera es un proceso socializado, y hay capitalistas que
acumulan capital de toda esa producción socializada, que de ahí la mantienen en
mar-cha utilizando ese capital como base para llevar a cabo más y más
explotación. Este es el sistema en el que vivimos, y la gente no lo va a
entender de forma espontánea, porque está completamente atrapada en este
sistema. En lo material y en
122 Bob Avakian
términos de su forma de pensar,
está completamente atrapada en este sistema. A pesar de toda la miseria que
causa para tan-tas personas, a pesar de lo horrible que es para tantas
perso-nas, por su cuenta éstas no van a alcanzar a ver la esencia de esto, y la
salida de esto.
Por eso, hablamos de ir más allá
del estrecho horizonte del derecho burgués. En la Primera parte de Hacer la
revo-lución y emancipar a la humanidad, empecé con el siguiente punto: Después
de ver la charla filmada de 2003, Revolución: por qué es necesaria, por qué es
posible, qué es, un estudiante de secundaria dice que le gustaba mucho — “Estoy
de acuerdo con todo y me gustó mucho la visión de la futura sociedad”
— pero, agregó: “Si yo invento
algo, quiero recibir más por ello”. Por ahí vamos, pasamos al quid del asunto,
ya que, para que eso sea cierto, hace falta todo el conjunto de relaciones que
él dice que no le gusta. Pero las personas no van a llegar a entender que esto
está ligado con el sistema de explotación, y todas esas cosas de las que hablan
las “4 Todas”, a menos que una persona que haya logrado entender eso les lleve
esa com-prensión y lleve lucha con ellas al respecto. Y el que pensamos en el
derecho burgués, o el que pensamos más allá del mismo, no es solamente una
cuestión para las etapas más lejanas del socialismo; está estrechamente
relacionado con la orientación de la gente hoy. Si nuestra orientación es
“Quiero conseguir más”, pues no vamos a llegar a ninguna parte más allá de este
sistema. No se trata de que todos vayan a renunciar a todo aspecto de eso antes
de que hagamos una revolución — de creer eso, nunca vamos a tener una
revolución. Habrá muchas personas que luchan por esta revolución que aún
estarán atra-padas en diversas formas de pensamiento burgués, tal como la idea
de que quieren conseguir más. Pero tiene que haber una fuerza al centro, una
creciente fuerza —de miles y a la larga millones de personas— que van más allá
de esa manera de
EL NUEVO COMUNISMO 123
ver el mundo, que van más allá de
los cálculos realizados con la tacañería de un tacaño, los cálculos del derecho
burgués. Porque el derecho burgués, como señalé en la Primera parte de Hacer la
revolución y emancipar a la humanidad, es una forma de pensar —o es un conjunto
de relaciones así como de ideas— que corresponde en última instancia a la
producción de mercancías y a las relaciones de mercancías. Y tenemos que ir más
allá de las mercancías, en las relaciones entre las perso-nas y en la manera de
pensar de las personas.
Ahora, en relación con eso, yo
quiero citar algo de un libro relativamente reciente. Es del “Prólogo” del
libro, The American Way of Poverty: How the Other Half Still Lives36, de Sasha
Abramsky, quien es una especie de buen liberal que escribe acerca de que aún
hay mucha pobreza en Estados Unidos. Pero al comienzo del libro, se siente
obligado a indi-car lo siguiente: “Después de todo, ninguna sociedad en la
his-toria humana jamás ha logrado eliminar la pobreza; y ningún sistema de
gobierno con un mínimo de respeto por la libertad individual ha negado por
completo la presencia de la desigual-dad”. Bien, desmenucémoslo. En primer
lugar, para tomar una frase de Marx (y tal vez al mismo tiempo tomar una frase
de la película, La leyenda del indomable): Lo que tenemos aquí es una pobreza
de la filosofía — una pobreza de la imaginación y de la comprensión. Es cierto
que en ninguna parte, ni en la Unión Soviética ni en China cuando eran
socialistas, lograron abolir por completo la pobreza. Empezaban con situaciones
de masas muy empobrecidas en la población, pero hicieron enormes avances hacia
la abolición de la pobreza. Y, al final de su vida, cuando Mao batallaba —en
esencia en su lecho de muerte— con esos revisionistas quienes desde ese
enton-ces han llegado al poder y han restaurado el capitalismo en China, eso
fue una gran parte de la lucha. Los revisionistas sostenían —y ahora han
implementado y celebran— lo de
124 Bob Avakian
que si nosotros vamos por la vía
capitalista, podemos sacar a unos sectores de la población de la pobreza. Y
ahora decla-ran que han sacado a unos cientos de millones de personas de la
pobreza. Pero lo que han hecho, en esencia, es crear la sociedad más burda y
horrible, la versión más rancia de rela-ciones de mercancías, en las que tienen
a esos empresarios nacientes —en otras palabras, explotadores nacientes
(algu-nos millonarios, incluso algunos multimillonarios) — pero las masas
populares, es decir, cientos y cientos de millones de personas, todavía están
sumidas en terribles condiciones de pobreza, y todas las viejas relaciones
sociales —la pros-titución y cosas horrorosas de toda suerte— han vuelto con
mucha fuerza. Lo que Mao sostenía era lo siguiente: Tenemos que permanecer en
el camino socialista; tenemos que sacar al pueblo entero, paso a paso, de la
pobreza, y no optar por “enriquecerse rápidamente” a fin de convertir a China
en un poderoso país moderno y aumentar el nivel de ciertos estratos burgueses
parásitos y ciertos estratos pequeño burgueses pri-vilegiados, mientras que las
masas populares sigan sufriendo. Desgraciadamente, en esa lucha el lado
equivocado salió ganando. Pero, antes de eso, con el sistema socialista, habían
hecho enormes avances en la eliminación de la pobreza, y se puede leer de eso
en el número especial de Revolución —la Entrevista a Raymond Lotta37 — sobre la
historia del comu-nismo y las lecciones para el futuro de la humanidad. Por
ejemplo, Lotta señala que cuando la revolución triunfó en China, por el año
1950, la esperanza de vida en promedio era algo así como 32 años. Así era el
tiempo promedio que vivía la gente. Y para cuando el capitalismo fuera
restaurado (o en 1975, justo antes de su restauración), la esperanza de vida en
China se había duplicado a aproximadamente 65 años. Y eso estaba muy cerca de
los estándares mundiales en ese momento. En comparación con esos increíbles
antecedentes
EL NUEVO COMUNISMO 125
y la situación de pobreza masiva,
eso fue un enorme cambio, mediante el cual muchas personas habían salido de la
pobreza extrema. Así que, por una parte, este tipo Abramsky simple-mente borra
toda esa experiencia, o la descarta.
Y luego, está la segunda parte:
“ningún sistema de gobierno con un mínimo de respeto por la libertad
indivi-dual”, dice —en otras palabras, ninguna sociedad, incluso con un mínimo
de respeto por la libertad individual— “ha negado por completo la presencia de
la desigualdad”. Y la implicación de lo que dice no es sólo que eso no se ha
hecho, sino que no se debería de hacer — que al intentar eliminar toda la
des-igualdad, será necesario violar los derechos de las personas, será
necesario violar las libertades civiles. En otras palabras, eso sólo se podría
hacer por medios “totalitarios” — eso es, en esencia, lo que él dice. Y, para
repetir, vemos la falta total de ¿qué? De la capacidad de ver más allá del
estrecho horizonte del derecho burgués. De ver más allá de eso a una situación
en la que una sociedad efectivamente funcionaría según el principio de “de cada
cual, según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”. He aquí algo
sobre el comunismo: no se trata de lo que sostienen Alain Badiou, y esos oportunistas
que han hecho suya una buena parte de su pensamiento — no se trata de que el
comunismo es sólo el impulso de la igual-dad. No. El comunismo supone ir más
allá de la igualdad. Se trata de ir más allá de donde la igualdad sea una
cuestión. ¿Por qué? ¿Porque queremos una gran desigualdad? No. Porque, al
transitar al comunismo, y al ir más allá de la producción e intercambio de
mercancías y de la ley del valor —y el criterio son las capacidades y las
necesidades, como dice la consigna— efectivamente se habrá alcanzado un punto
en el que la igual-dad no entra. Marx señaló que cada igualdad también supone
desigualdad — lo que es algo que también se planteó en la Revolución Cultural
de China. Por ejemplo, si una persona
126 Bob Avakian
trabaja a mi lado, y es una madre
soltera con tres hijos, y yo soy nada más un tipo que me cuido de mí,
percibimos el mismo salario, pero en verdad éste no es igual. Es igual, pero es
des-igual, dado que la madre tiene necesidades mucho mayores, así que en un
sentido real, el salario que ella recibe no le da ninguna igualdad conmigo, en
vista de que yo no tengo a tan-tas personas que dependen de mí. Y además, lo
cierto es que ni todas las personas ni sus capacidades son iguales. Eso es algo
que se desarrolla poderosamente en la Entrevista a Ardea Skybreak. ¿Y qué de la
idea de que todos deberían ser iguales? Ella responde: ¡¿por qué la gente dice
cosas tan estúpidas?! De ahí continúa, fíjate, no todos tienen las mismas
inclinaciones, los mismos puntos fuertes, no todos pueden hacer las mismas
cosas con la misma calidad, y así sucesivamente. Además, no me siento mal,
dice, cuando algunas personas pueden hacer algunas cosas mejor que yo — cuando
una persona es una artista de alto nivel y se sube al escenario del concierto,
no creo que yo debería estar ahí arriba intentando igualarla en lo que hace.
Es como ese anuncio —tal vez lo
hayan visto— en el que dicen, Vale, hoy para este concierto sinfónico, en lugar
de tener al violinista de calibre mundial Itzhak Perlman, vamos a tener a Rhea
Perlman, la comedianta, tocando el violín. Y ella sale y hace un sonido
chirriante horrible, con un violín. No. No todos son iguales en todo. Así que
cuando ustedes y yo hacemos el mismo trabajo, puede que el trabajo que
hace-mos, lo que aportamos, no sea igual en cuanto a la calidad de nuestro
trabajo respectivo. Por lo que cuando perciba-mos el mismo salario, es igual,
pero es desigual, dado que en realidad ustedes contribuyen más con su trabajo,
la calidad de su trabajo es más alta. Al ir más allá de las relaciones de
mercancías, hay que tratar con las necesidades, que la gente contribuye y a
cambio recibe de acuerdo con sus necesidades
EL NUEVO COMUNISMO 127
— ahí se quita la cuestión de la
igualdad y la desigualdad. Nada más obraremos de acuerdo a las capacidades y
necesi-dades de las personas.
Así que, para repetir, cuando una
persona no puede ver más allá de ese estrecho horizonte de las relaciones de
mer-cancías, pues no podrá ver cómo podría existir una sociedad en la que no
haya pobreza y, al mismo tiempo, florezca la vida intelectual, cultural y
social de las personas, e incluso la cues-tión de los derechos no tendría
ningún significado en el sen-tido en que lo tiene hoy.
En todo caso, los derechos
siempre son algo contradic-torio. Los derechos siempre son una cuestión de la
contra-dicción — los derechos de ciertas personas siempre están en
contradicción con los derechos de otras personas, y siempre existen límites
sobre los derechos. Piensen en lo siguiente —es probable que lo hayan
escuchado, aunque casi siempre lo citan mal— se dice: “La libertad de expresión
no es absoluta; no se puede gritar ‘¡fuego!’ en un teatro lleno de gente”.
Pues, por lo general no lo expresan con toda precisión: No se puede gri-tar
“¡fuego!” en un teatro lleno de gente, cuando no hay fuego. Pero, de todos
modos, ésa es una limitación sobre la libertad de expresión. Bien, en la
sociedad estadounidense —he aquí otra contradicción— siempre hablan como si las
cosas estuvieran en términos del individuo y los derechos individuales, pero en
lo fundamental están en términos de las relaciones socia-les. Y eso es cierto
para la expresión y las limitaciones sobre la expresión. Al gritar “¡fuego!” en
un teatro lleno de gente, cuando no hay fuego, se hace un daño social — y, más
especí-ficamente, se hace daño a los intereses de la clase dominante, socava su
capacidad de mantener el orden y la estabilidad y de hacer que la población
crea que ellos pueden administrar una sociedad bien regulada. Por supuesto,
también podría perjudicar a los individuos que resultaran pisoteados en esa
128 Bob Avakian
situación, pero ésa no es la
razón fundamental y esencial por la que existe esa limitación sobre la libertad
de expresión. Lo más decisivo y determinante es el efecto social — y, más
espe-cíficamente, la forma en que eso afectaría a los intereses de la clase
dominante.
Para seguir ilustrando lo
anterior, tomemos el ejemplo del homicidio. ¿Por qué es que una persona no
puede asesi-nar a alguien? ¿Porque es perjudicial para el individuo al que
asesina? No. Ésa no es la razón esencial. Desde luego que eso es cierto —obviamente
perjudica al individuo que es asesi-nado— pero ésa no es la razón fundamental.
La razón funda-mental es porque se juzga que es perjudicial para la sociedad,
las personas que gobiernan esta sociedad juzgan que es per-judicial para la
clase de sociedad que tratan de mantener y reforzar. Al mismo tiempo, existen
varias situaciones en que la clase dominante y sus representantes políticos
determinan que el asesinato de gente definitivamente sirve a sus intereses, y
en esas situaciones no solamente permiten sino alientan e incluso insisten que
hay que matar gente: Defienden y “legi-timan” cosas como los asesinatos
continuos, particularmente de los negros y latinos, por parte de la policía; y
no solamente defienden la matanza en masa realizada por las fuerzas arma-das
imperialistas de Estados Unidos sino que la celebran como “heroica”.
O para tomar otro ejemplo, que no
tiene que ver con la vio-lencia física: no prohíben ahora el acto de insultar a
la gente. (Muchas personas en el Internet deberían sentirse agradecidas por
eso). Sin embargo, insultar a las personas es claramente perjudicial — de
verdad es posible perjudicar a las personas con insultos. Pero la clase
dominante de la sociedad y sus representantes políticos no consideran que es
suficientemente perjudicial en términos sociales —no es suficientemente
per-judicial a los intereses de esa clase dominante— como para
EL NUEVO COMUNISMO 129
prohibirlo por ley. Sí, existen
leyes civiles acerca de calum-nias y difamación. Pero los insultos cotidianos
ocurren todo el tiempo, y no existe una ley civil ni penal que los regule. Y,
al ponerse a pensarlo, las leyes permiten que se les haga todo tipo de cosas a
las personas que les son perjudiciales. Si uno es capitalista, se le permite
explotar a las personas; se permite des-pedirlas o cesarlas de su empleo, y no
les importa un comino si no pueden vivir o dar de comer a sus hijos. Eso es muy
per-judicial para la gente. Pero se considera socialmente aceptable, porque
corresponde a cómo funciona el sistema dominante y corresponde a los intereses
de una clase dominante que decide lo que corresponde a los intereses de la
sociedad.
He aquí lo importante: si
queremos ir más allá de una situación en que una clase dominante y sus
representan-tes deciden esta clase de cosas —y en que se determina y se declara
que los intereses de esa clase dominante son los inte-reses de toda la sociedad—
otra vez, hay que ir más allá de las “4 Todas”; hay que ir más allá de las
relaciones de mercancías, hay que llegar al comunismo. No se trata de que, en
semejante futuro comunista, las personas no vayan a tener un sentido de
responsabilidad ante la sociedad o a otras personas; de hecho, eso será un
factor motivador mucho mayor para la gente, pero las relaciones sociales y de
clase que encarnan la explotación y la opresión no lo condicionarán y moldearán
— o para decirlo de ese modo, no “se filtrará por” dichas relaciones.
Todo esto tiene mucho que ver con
otra observación pers-picaz de Marx — de que, como él lo expresó: El derecho no
puede ser nunca superior a la estructura económica y al desa-rrollo cultural de
la sociedad por ella condicionado, lo que es otra manera de decir que el
sistema que domina la sociedad determina y limita los derechos — es decir, el
sistema econó-mico, el modo de producción y la superestructura de política y
leyes, así como las ideas y la cultura, que surgen sobre la
130 Bob Avakian
base del modo de producción y lo
refuerzan. Esto guarda una muy estrecha relación con lo que subraya Democracia:
¿Es lo mejor que podemos lograr?38 — de que el comunismo implica ir más allá de
la democracia. Ahora bien, esto también ha sido un punto importante de lucha en
el movimiento comunista. Demasiadas personas que se autodenominan “comunistas”
quieren transformar el comunismo en otra forma de demo-cracia burguesa. No ven
más allá del estrecho horizonte de la sociedad burguesa y del derecho burgués a
una clase comple-tamente diferente de mundo. Es muy interesante — hace poco en
la India, una editorial reimprimió el libro, Democracia: ¿Es lo mejor que
podemos lograr?, y se tuvo que dar una lucha, por-que se planteó: Si no
podríamos darle el título de Democracia: ¿No podemos mejorarla? — ¡lo que daría
al traste con todo el argumento del libro! Sin embargo, en vez de entrar en
mayor detalle, plantearé las siguientes preguntas como temas en los cuales
adentrarse a medida que avancemos aquí y de manera continua: ¿Qué tiene que ver
con ir más allá de la democracia y con ir más allá de la igualdad, la
declaración de Marx de que el derecho no puede ser nunca superior a la
estructura eco-nómica, y al desarrollo cultural de la sociedad por ella
condi-cionado? ¿Y qué es lo que eso tiene que ver con ir más allá del estrecho
horizonte del derecho burgués?
Ahora bien, para repetir, no se
puede acercarse a la gente y decir: “Oiga, antes de luchar contra los ataques
al derecho al aborto y antes de armar escándalo sobre esta pornografía, lo
primero que tenemos que hacer es discutir las ‘4 Todas’. Por lo que vamos a
organizar algunas clases, y durante los próximos seis meses vamos a
discutirlas, porque son muy complejas”. ¡No! Tenemos que luchar contra el poder
y además transfor-mar el modo de pensar de la gente. Es cierto que necesitamos
adentrarnos en todas estas cosas con la gente pero, para repe-tir, no de una
manera escolástica. Por otra parte, aunque no
EL NUEVO COMUNISMO 131
debemos hacerlo así, sí tenemos
que entender que, para que la gente realmente tome conciencia de por qué está
en la situa-ción en que está y de cómo es la situación para las masas de
personas en el mundo —y de cuál es el camino hacia adelante para salir de todo
esto—, tenemos que adentrarnos en estos temas con la gente. Pero lo debemos
hacer de manera viva. Y eso nos lleva de regreso a lo de que nosotros mismos
tenemos que hacer el trabajo. Porque si se quiere desmenuzarlo para la gente,
hay que trabajar en serio para captarlo y seguir tra-bajando para captarlo cada
vez más profundamente. La gente tiene preguntas, y en ocasiones sus preguntas
son muy difí-ciles, porque las personas sí piensan en la vida, y cuando les
presentamos cosas, tienen algo que decir al respecto e interro-gantes que
plantear. Y lo anterior es muy importante para su emancipación — de entender
las dinámicas básicas de lo que pasa, de entender conceptos como el estrecho
horizonte del derecho burgués y el porqué y el cómo tenemos que ir más allá de
él. Para repetir, cuando salimos a ver a la gente, cuando nos dicen: “No puedo
preocuparme por eso, tengo que dar de comer a mis hijos”, no podemos nada más
responder que, “Oiga, tenemos que ir más allá del estrecho horizonte del
derecho burgués”. No. Obviamente no deberíamos respon-der así. Pero sí tenemos
que adentrarnos en esto con la gente: “Vayamos a un mundo en que ese problema
de cómo usted va a dar de comer a sus hijos ya no sea problema. ¿Por qué
debemos vivir en un mundo donde la gente tiene que pensar en cómo dar de comer
a sus hijos?” Definitivamente tenemos que adentrarnos en estos temas — pero lo
tenemos que hacer de una manera viva.
132 Bob Avakian
El socialismo como un sistema
económico y un sistema político —
y una transición al comunismo
Al hablar de la alternativa
radical y el camino hacia el comunismo, se ha señalado que el socialismo se
compone de tres cosas: es un sistema económico socialista radicalmente
diferente; un sistema político radicalmente diferente, la dic-tadura del proletariado;
y una transición al comunismo. Lo anterior se expresa muy claramente en la
Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte. Y, para
repetir, ¿con qué nos topamos? — contradicciones. El socia-lismo está repleto
de contradicciones: cada uno de estos tres elementos —un sistema económico
radicalmente diferente, un sistema político radicalmente diferente, una
transición al comunismo— está repleto de contradicciones, y hay
con-tradicciones entre los tres. Esto se puede expresar muy con-cretamente, y
así se ha expresado en la historia de los países socialistas que han existido
hasta ahora. El hecho de que un país sea una base de apoyo para la revolución
mundial, por ejemplo, puede entrar en muy aguda contradicción con la defensa
del estado socialista contra los ataques, tanto desde dentro —de los
explotadores y reaccionarios al interior del estado socialista que quieren
resucitar el viejo sistema— como desde fuera, de los imperialistas y otras
fuerzas poderosas. Y cada vez que se llegue al momento en el que la toma del
poder esté a la orden del día, todas esas contradicciones empezarán a
expresarse muy fuertemente. Por ejemplo, lo vimos en Nepal: esas
contradicciones empezaron a expresarse de manera muy aguda cuando se
aproximaron al umbral de acometer la toma del poder. (En adelante, volveré y me
adentraré un poco más profundamente en este tema.)
EL NUEVO COMUNISMO 133
Y un sistema económico
radicalmente diferente — pues está repleto de contradicciones. En una sociedad
socialista, todavía existen las relaciones de mercancías, a un grado importante
y por un largo tiempo. Todavía es necesario tener en cuenta la ley del valor,
aunque no se puede dejar que sea lo que regula la economía. Bien, algunas
personas, como los anarquistas y algunos otros, no entienden por qué, para
poder tener una sociedad diferente, es necesario hacer cosas como pagar a un
físico o a un médico más que a un obrero. Eso se debe a que la ley del valor
sigue existiendo. ¿Qué significa eso? Hay cierta cantidad de trabajo
socialmente necesario que se requiere para capacitar a una persona de modo que
desarrolle la capacidad de ser un doctor o un físico, la cual es
significativamente mayor que la cantidad de trabajo que se requiere para poder
trabajar en una fábrica, una bodega, etc. Eso es simplemente un hecho. Es
posible restringir eso, pero si no se reconoce y se trata de pagar a un físico
o a un médico lo mismo que a un obrero, o a una persona que trabaja en un
hospital como auxiliar, digamos, habrá problemas fuertes con la economía.
Volvamos a lo que yo ya comentaba: ¿qué pasa en esos intercambios de
mercancías? En última instan-cia, el intercambio de trabajo. Bueno, si se
intenta pagar a un físico o a un médico lo mismo que a un obrero o a un
auxi-liar de hospital, se desequilibrará el sistema en lo económico, debido a
que se intercambiaría el trabajo de manera despro-porcionada — y en efecto hay
que tener una economía que funcione. La gente como los anarquistas no piensa
acerca de esas cosas — solamente piensa que es posible hacerlo por arte de
magia, o en esencia por medio de la espontaneidad. “Dejemos que los obreros de
cada fábrica administren su pro-pia fábrica” — ésa es una idea común entre los
anarquistas, y alguna otra gente. Bueno, en ese caso, ¿cómo intercambiarán las
cosas entre las fábricas, por cuáles medios lo van a hacer?
134 Bob Avakian
Si intentamos eliminar el dinero
de inmediato, pues topare-mos con Camboya bajo los Jemeres Rojos, y no queremos
eso. En otras palabras, tendríamos que forzar muchas cosas, lo que no
funcionará — la gente se rebelará en su contra. Así que, para intentar imponer
eso, se tendría que utilizar toda clase de dictadura contra las personas sobre
las que no se debería ejercer una dictadura — se convertirá en una dictadura
mala, reaccionaria. (En adelante, también diré un poco más acerca de la
experiencia de los llamados, mas no auténticos, comu-nistas, los Jemeres Rojos
en Camboya.)
Por lo tanto, incluso para
desarrollar una economía socia-lista, si bien se apodera rápidamente de la
propiedad de los principales medios de producción —las fábricas, la tierra,
etc.— y en última instancia, se quitan todos los medios de pro-ducción de las
manos de los individuos y se transforman en la propiedad social de la sociedad
en su conjunto —lo cual está en consonancia con la forma en que se producen en
realidad, de manera social—, tarda un tiempo para realizar siquiera eso.
Además, incluso al hacer eso, por un largo período aún habrá todas esas
relaciones de mercancías, todavía se utilizará el dinero, todavía habrá
remanentes importantes de la antigua división de trabajo — en particular la
contradicción intelec-tual/manual de la que hablamos (algunas personas trabajan
con las ideas, y otras personas hacen el trabajo físico). Esas son grandes
contradicciones que no se pueden eliminar de inme-diato, y que están vinculadas
con el proceso de ir más allá de la producción de mercancías. Hay intercambios
de mercancías entre las diferentes unidades de la economía —por ejemplo,
diferentes sectores de la economía venden maquinaria entre sí, o venden
refacciones entre sí— y además hay relaciones de mercancías en el consumo de
distintas necesidades, artículos personales, etc., por parte de los individuos.
EL NUEVO COMUNISMO 135
Ahora bien, eso es muy distinto a
lo que pasa en una sociedad capitalista. Recuerdo que, cuando estaba en China
en 1971, una de las personas de nuestra delegación era del Partido Young Lords;
nos encontrábamos en una tienda departamental y él quería conseguir una de esas
cosas que se llamaba una chaqueta Mao, la que muchos chinos se vestían. Él
hablaba con la cajera de la tienda y le preguntó: ¿Cuánto cuesta esta chaqueta?
Ella respondió, Cinco yuanes (en refe-rencia a la moneda china). Y, sin
pensarlo, él le preguntó: ¿Eso es un precio justo? Y todos se echaron a reír.
Ella respondió: Tiene el mismo precio en todas partes.
Ese fue el precio — no había
capitalismo en el que las diferentes unidades de capital se compiten entre sí.
Ese fue el precio, cinco yuanes. En otra tienda más abajo sobre la calle,
también era de cinco yuanes. Así que es diferente. Hay una economía planificada
que utiliza los recursos para el bien social y las necesidades de las personas
—tanto sus necesi-dades materiales inmediatas como también sus necesidades
intelectuales y culturales— pero todavía hay relaciones de mercancías, todavía
hay que pagar los cinco yuanes.
Así que todas esas
contradicciones existen en el sistema económico.
Y hay contradicciones en el
sistema político. Existe la dic-tadura del proletariado. Bien, recuérdense que
en la Entrevista a Skybreak, ella dice: la dictadura del proletariado, no se
asus-ten, ustedes ya viven bajo una dictadura burguesa — y, por cierto, la
dictadura del proletariado es algo muy bueno.
La dictadura del proletariado
implica, de acuerdo a lo esta-blecido en la Constitución para la Nueva
República Socialista, que las instituciones de la sociedad, las instituciones
políticas, etc., tienen que ser vehículos para la revolución comunista. Bueno,
eso es algo muy bueno. Sin embargo, eso también
136 Bob Avakian
supone muchas contradicciones,
porque, por un lado, lo que es un vehículo o institución apropiada en una etapa
para hacer avanzar la revolución, en otra etapa se vuelve anticuado, se
convierte en un lastre para la revolución. De modo que hay que transformar esa
institución. Además, no sólo existe el pro-letariado; existen muchas clases
diferentes, y existen contra-dicciones entre las personas que conforman el
proletariado. Cuando le entremos al “concepto del paracaídas”, hablaremos de
eso — de que en la sociedad socialista existen muchas fuerzas diferentes,
diferentes clases y estratos sociales, y no es posible eliminarlos hasta que se
haya eliminado su base material — lo que no se hace según el modelo de los
Jemeres Rojos de pulverizar y rebajar a todos a un mismo nivel, sino se hace
yendo más allá de las relaciones económicas y sociales que subyacen a esas
diferencias sociales y de clase. (Para repetir, en adelante retomaré la
situación y los problemas concretos con los Jemeres Rojos.)
Además, existe la contradicción
de que se necesita un par-tido de vanguardia para ejercer la dictadura del
proletariado, pero es posible convertir al propio partido en su contrario, en
un vehículo para restaurar el capitalismo e imponer la explota-ción y la
opresión de las masas populares. El partido no existe en un vacío. Existe en la
sociedad más amplia y en el contexto de la lucha de clases en marcha en la
sociedad; y la influen-cia de las relaciones sociales y las relaciones
económicas y de las ideas que pululan en la sociedad en general también existe
al interior del partido. En algunos sentidos importantes, esto se manifiesta de
manera concentrada al interior del partido. Junto con eso, en el partido
influyen el mundo más grande, la situación internacional, en la que
probablemente, por algún tiempo, dominarán los imperialistas y otros
explotadores. Así que, por una parte, hace falta la vanguardia, pero al
inte-rior de esa misma vanguardia habrá una intensa lucha para
EL NUEVO COMUNISMO 137
determinar si esa vanguardia va a
permanecer en el camino del socialismo hacia el objetivo del comunismo, o si,
al contra-rio, va a convertirse en un instrumento que lleva a cabo la
res-tauración del capitalismo, en algunas ocasiones en nombre del comunismo.
Así que, otra vez, se trata de algo complejo. Sigo diciendo complejo — y la
palabra “complejo” no debe ser una palabra que nos asusta. Algo “complejo”
requiere que haga-mos un trabajo, y sigamos haciéndolo mientras avanzamos.
Pero, hay más. De esos tres
elementos —es decir, un nuevo sistema económico radicalmente diferente, un
sistema polí-tico radicalmente diferente y una transición al comunismo—, la
transición al comunismo es, y ha de ser, el aspecto prin-cipal, central. Y eso
también está repleto de contradicciones, pues hay que tener un sistema
socialista que funciona —en los ámbitos económico, político, social, etc. — a
la vez que se avanza por el camino comunista y se transforma el sis-tema
socialista existente mediante la lucha revolucionaria en curso. Y, otra vez,
existe un mundo entero, y cuando los países socialistas nazcan aquí y allá, al
menos por un largo período es muy probable que los imperialistas y otros
explotadores sigan gobernando la mayor parte del mundo. Y no les va a gustar lo
que tratamos de hacer, por no decir más. Ellos inten-tarán intervenir de muchas
maneras — mediante el espio-naje, mediante el sabotaje de la economía, así como
urdiendo intrigas políticas, y por medio de ataques militares directos, si pueden
hacerlo. Así que todo eso está repleto de contradic-ciones — una transición al
comunismo en sí está repleta de contradicciones, y está en aguda contradicción
con esos otros elementos de lo que constituye una sociedad socialista.
Otra vez no se trata de: “Ah,
dios mío, si me hubieras dicho, cuando yo empezaba a participar en esto, que
esto iba a suponer todos estos problemas complejos, yo habría salido a hacer
otra cosa”. No. No se trata de eso. Fíjate que ninguno
138 Bob Avakian
de nosotros, al participar por
primera vez, entiende toda esa complejidad — y ¡tal vez eso sea algo bueno!
Pero, no obs-tante, tenemos que llegar a aceptarla. Eso es lo que es. No se
trata de que no haya resolución de estas cosas, pero no será posible dirigir a
la gente por entre todo eso sin trabajar para conocer realmente la complejidad,
las contradicciones en juego y de ahí ponerse a trabajar y luchar para
transformarlo por el rumbo en que tiene que ir. De eso se trata. No se trata de
promover un sentido de derrotismo — sino todo lo contrario. Cuanto más lo
entendamos, tanto más tendremos bases para ponernos a hacer el correspondiente
trabajo. Y existe una base material, una base en el mundo real, para ponernos a
hacer el trabajo al respecto. Muchas cosas obran en contra, pero por otra parte
existe la verdad fundamental de que, sin esta revo-lución, no es posible
resolver estas contradicciones de una manera que de hecho sirva a los intereses
de las amplias masas de la humanidad. Eso es lo que en lo fundamental tenemos a
nuestro favor — pero de ahí tenemos que hacer el trabajo.
El internacionalismo
Esto me lleva de nuevo a la
cuestión del internacionalismo, porque un país socialista realmente tiene que
ser principal-mente una base de apoyo para la revolución mundial, para las
masas de la humanidad en la lucha por ir más allá de la explotación y la opresión.
Ahora bien, una base de apoyo para la revolución mundial, eso es otra cosa que
suena bonito, ¿ver-dad? Pero también está repleta de contradicciones y
dificulta-des, y lo hemos visto en la historia del movimiento comunista y de
los países socialistas que han existido. Tanto en la Unión Soviética como en
China, toparon muy agudamente con esto. Y no es una broma. A finales de los
años 1960 y comienzos de los 1970, cuando China era socialista, tenía enfrente
a la
EL NUEVO COMUNISMO 139
Unión Soviética donde se había
restaurado el capitalismo — la propia Unión Soviética era imperialista, muy
agresivamente imperialista. Tenía un gran arsenal de armas nucleares, y
amenazaba a China y de hecho había trazado planes para el posible uso de algunas
armas nucleares tácticas contra China, y para desmembrar a China y subordinarla
en general a la Unión Soviética. Así que se trata de algo muy serio. ¿Cómo se
debe lidiar con eso? Específicamente, ¿cómo se debe lidiar con eso con relación
a la lucha de clases dentro del país socialista a fin de seguir avanzando y
transformando la sociedad en el camino hacia el socialismo, y cómo se debe
lidiar con eso en términos del mundo en su conjunto?
Bueno, tuvieron que hacer frente
a grandes dificultades, grandes necesidades, pero no lidiaron muy bien con todo
eso. En esencia, trataron de repetir, mecánicamente, una política y un enfoque
que eran correctos en una etapa anterior de la revolución en China pero que no
correspondían a la manera de hacer avanzar la revolución en la etapa en que se
encontra-ban en ese entonces. Para explicarlo un poco y proporcionar algunos
antecedentes: en las primeras etapas de la revolución china, en los años 1930,
el Japón invadió a China y sus ejérci-tos ocuparon una parte considerable de
China. Quedaba claro que el Japón tenía la intención de subordinar a China en
su conjunto y básicamente reducirla a una colonia del Japón, y ya había hecho
muchos avances en el camino de lograrlo. A propósito, he aquí algo para los
nacionalistas: cuando el Japón hizo esto, lo hizo con una gran consigna
nacionalista — Asia para los asiáticos. Así era su consigna — Asia para los
asiáti-cos: saquemos a esos imperialistas británicos y a todos esos otros
occidentales — Asia debe ser para los asiáticos. Y, por supuesto, lo que
querían decir era que, ya que los japoneses eran los mejores y más
desarrollados asiáticos, pues, ellos deberían gobernar a Asia en lo que
llamaban su “esfera de
140 Bob Avakian
co-prosperidad”. Por lo que
también se puede aprender algo de eso. No quiero ir muy por una tangente aquí,
pero se puede aprender algo de eso — en particular, unas lecciones para los
nacionalistas, pero también más en general. Pero, en todo caso, en ese período,
el Partido Comunista de China analizó correctamente que el Japón era el enemigo
inmediato prin-cipal y que era posible y necesario tener una alianza con las
fuerzas contra las que habían estado luchando hasta aquel entonces — las
fuerzas políticas y militares que representaban a los grandes capitalistas y
terratenientes en China, lo que se llamaba el Guomindang, el partido encabezado
por Chiang Kai-shek. Los comunistas habían estado combatiendo en una guerra
civil contra el Guomindang durante varios años, pero en ese momento dijeron,
está bien, vamos a dejar esa guerra civil a un lado, incluso vamos a unirnos
con estas fuerzas lo más que podamos, a fin de luchar por expulsar al Japón de
China. Ahora bien, sí tenían que luchar contra el Guomindang en ciertos
momentos durante este período del frente unido contra el Japón, porque el
Guomindang nunca se dio por ven-cido en sus intentos de aplastar a los
comunistas — en reali-dad tenían más interés en luchar contra los comunistas
que contra el Japón. Así que ésta era otra situación compleja con la que tenían
que lidiar. Pero en esa situación, Mao se expresaba de manera muy clara, muy
explícita: dijo que el Guomindang, las fuerzas de Chiang Kai-shek, sí, son las
fuerzas gobernantes en China, pero básicamente están subordinadas a los
impe-rialistas británicos y estadounidenses, y van a hacer lo que les digan los
imperialistas británicos y estadounidenses, y por eso podemos tener un frente
unido y unirnos con ellos para luchar contra el Japón, porque esos imperialistas
querrán que hagan eso. Se expresaba de manera muy clara sobre por qué hacían lo
que hacían y cómo necesitaban hacerlo. Y, en esa fase, de hecho finalmente
pudieron derrotar al Japón en el
EL NUEVO COMUNISMO 141
contexto de la guerra más amplia,
la Segunda Guerra Mundial, que ya estaba en marcha; y luego pudieron pasar a
derrotar al Guomindang después, cuando éste volvió a imponerse, una vez más,
como la contradicción principal que enfrentaba la revolución.
Sin embargo, si saltamos más
adelante hasta el período durante los años 1970, cuando China era un estado
socialista, trataron de aplicar el mismo tipo de enfoque —de, en líneas
generales, poner a la Unión Soviética en el lugar del Japón y decir que la Unión
Soviética es el enemigo principal, el impe-rialista más agresivo— sí, hay dos
superpotencias, Estados Unidos así como la Unión Soviética, pero la Unión
Soviética es el peligro principal. Se analizaba lo que era el peligro
inme-diato para China, que en realidad era más la Unión Soviética que Estados
Unidos en ese entonces. Pero trataron de genera-lizar eso como una estrategia
para todo el movimiento comu-nista internacional y toda la lucha mundial, y eso
no funcionó, porque la Unión Soviética no constituía un enemigo mayor que
Estados Unidos para la gente del mundo. Así que éste fue un intento de aplicar
mecánicamente algo que había sido correcto antes pero no era aplicable en la
situación internacio-nal posterior. No puedo entrar en todo detalle aquí, pero
creo que es importante hablar sobre ciertos aspectos. Ese enfoque llevó a
algunas cosas muy malas, donde el gobierno chino promovía a algunos grandes
opresores y lacayos del imperia-lismo en el tercer mundo como líderes del
pueblo. El sha de Irán, Haile Selassie en Etiopía (a quien los rastafaris creen
es el Mesías — pero, sin disculpas a los rastafaris, en realidad él era un
lacayo de los imperialistas occidentales), Marcos en Las Filipinas, quien era
un dictador brutal sentado en el trono de Las Filipinas y un títere de los
imperialistas estadounidenses — traían a los gobernantes opresores de esa
calaña a China como parte de construir un frente unido contra la Unión
Soviética,
142 Bob Avakian
y los alababan como grandes
líderes del tercer mundo o de sus países o lo que sea. Bueno, esto desorientaba
al movimiento comunista internacional entero. Recuerdo haber estado en China en
1974 y yo no trababa amistad con mucha gente allá, porque fuimos allá y
básicamente dijimos: “¿Qué pasa? ¿Qué hacen? No estamos de acuerdo con esto. No
pueden presen-tar a semejantes brutales opresores como si fueran héroes del
pueblo”. Vaya que se pudo sentir la temperatura en el salón bajar unos 30
grados. Pero hay que hacer lo que hay que hacer. No de manera estúpida — no
fuimos allá a insultarlos, sim-plemente dijimos: “Miren, pensamos que esto no
es correcto, que es perjudicial”. Como ya dije, por hacerlo así, no trabamos
muchas amistades. Pero no se trata de eso, sino de que hay que tener el interés
más grande en mente.
Así que esto es una ilustración,
sin seguir hablando inter-minablemente, de lo complejo que puede ser el
tratamiento de la contradicción entre el avance de la revolución mundial y la
defensa del estado socialista, y los dos aspectos son extrema-damente importantes.
No es buena para la revolución mun-dial la pérdida de un país socialista, como
nos pasó con China en los años 1970, encima de la pérdida de la Unión Soviética
con la restauración del capitalismo ahí en los años 1950. Ya hemos venido
sintiendo los efectos negativos de esto desde hace décadas, en términos de las
relaciones en el mundo, en términos del pensar de la gente, en términos de la
libertad que eso les ha brindado a los imperialistas y los reaccionarios de
simplemente atacar sin cuartel a todo lo que representamos y todo lo que las
masas de personas en realidad necesitan. Así que se trata de una contradicción
muy aguda. Pero solo tendremos una oportunidad —solo tendremos la base para
luchar correctamente para encontrar la resolución adecuada de estas
contradicciones— si tenemos un entendimiento
EL NUEVO COMUNISMO 143
fundamentalmente correcto de las
cuestiones y contradiccio-nes materiales e ideológicas de por medio.
Esto me lleva a Lo BAsico 2:12.
En el artículo, la polémica, de la OCR de México, ¿Comunismo o nacionalismo?39,
citan Lo BAsico 2:12 y explican por qué es importante. Solo quiero tocar esto
un poco aquí. Lo BAsico 2:12 establece la base fundamen-tal y los principios
esenciales en los que se debe fundamentar el internacionalismo. Y esto también
es algo a lo que conti-nuamente cabe regresar y con lo que hay que bregar: lo
que dice y lo que significa, pero también cómo aplicaría —o cómo sí aplica— a
diferentes situaciones en diferentes momentos en el desarrollo de las cosas. He
aquí lo que dice:
Esas condiciones [las condiciones
necesarias para el comunismo] solo se pueden alcanzar a escala mundial, después
de un largo y tortuoso proceso de transformación revolucionaria en que habrá un
desarrollo desigual, la toma del poder en dife-rentes países en diferentes
momentos, y una com-pleja dialéctica entre las luchas revolucionarias y la
revolucionarización de la sociedad en esos países… [una relación dialéctica] en
que lo fundamental y decisivo en última instancia es el escenario
interna-cional, y en que las luchas de los proletarios de dife-rentes países
que se compenetran mutuamente y se apoyan mutuamente constituyen el eslabón
clave para transformar fundamentalmente el mundo en su conjunto.
Ahora bien, se concentra
muchísimo en esa cita. Lo que dice, básicamente, es que existe un sistema
mundial, un sis-tema mundial de capitalismo-imperialismo, y que ese sistema
mundial establece el marco en general, inclusive para lo que ocurre en países particulares.
Al mismo tiempo, obviamente
144 Bob Avakian
existen diferentes países, y los
diferentes países tienen sus pro-pias contradicciones y luchas internas, que
interactúan con las cosas que suceden en otros países, además de interactuar
con la situación en el mundo en su conjunto.
Esta afirmación se refiere a un
proceso largo y tortuoso, en otras palabras, un proceso lleno de curvas,
vaivenes y giros. No es como los conceptos idealistas de los trotskistas y
otros oportunistas que piensan que es necesario tener una revo-lución en todo
un montón de países al mismo tiempo, o no se podrá construir una economía
socialista ni una sociedad socialista; e insisten que en particular se necesita
una revo-lución socialista en los países industrialmente desarrollados —en
otras palabras, los países imperialistas— o todo está condenado al fracaso. En
realidad, puede que ocurra en un país económicamente “atrasado”, como ha
ocurrido hasta la fecha, donde de hecho se logra abrir una brecha y hacer una
revolución que toma el camino del socialismo. Pero en todo caso, no vamos a
conquistar todo el mundo de un solo golpe. Así las cosas, ¿cómo lidiar con las
relaciones entre las brechas que logramos abrir y la revolucionarización de la
sociedad ahí donde se ha establecido un estado socialista, por una parte, y las
otras luchas revolucionarias en el mundo por otra parte
— y cómo se hace eso en el
contexto en que se reconoce que lo que es más determinante y establece el marco
objetivo en el que actuamos es la situación en el mundo en su conjunto?
Ésta es una de las cosas —un
punto fundamental de orientación y método— que también recalca la polémica de
Raymond Lotta sobre la manera en que la anarquía es la forma principal del
movimiento y la fuerza impulsora de las relaciones capitalistas: ¿vamos a
operar, de hecho, como Lenin lo expresó, a partir de un análisis materialista y
una estimación materialista de lo que de hecho pasa en el mundo y lo que de
hecho establece el marco en que operamos
EL NUEVO COMUNISMO 145
— o, por el contrario, en
esencia, vamos a proceder a partir de muchos deseos? “Las masas son oprimidas,
van a luchar contra su opresión, así que vamos a hacer una revolución”. Sí, por
supuesto que la lucha revolucionaria de las masas es crucial — por eso decimos
que las luchas de los proletarios de diferentes países que se compenetran
mutuamente y se apoyan mutuamente constituyen el eslabón clave para transformar
el mundo. No vamos a hacer una revolución debido a un simple colapso del
sistema capitalista en algún momento, y que luego la gente dice: “Ah, bueno,
supongo que necesitamos una sociedad distinta”. Es la lucha de la gente la cual
abrirá las brechas — ése es el eslabón clave, es lo que tenemos que agarrar
firmemente para cambiar el mundo. Pero a su vez, si no se procede sobre la base
de las condiciones materiales reales en las que actuamos, pues no podremos
hacerlo. Una vez más
se trata de lo siguiente: ¿vamos
a ser científicos, materialistas y dialécticos o, por el contrario, simplemente
vamos a proceder de manera subjetiva sobre la base de los deseos y las ideas en
la cabeza o alguna idealización de las masas? “Las masas son oprimidas, las
masas harán una revolución, fin de la discusión” — bueno, eso no va a resultar.
Se señala en la polémica
¿Comunismo o nacionalismo? de la OCR en México: piensen en la crisis financiera
y económica que se dio en 2007, 2008: eso no fue algo que ocurrió en un país
para luego desbordarse hacia otro, y luego otro. Esa crisis ocurrió debido a
las dinámicas del sistema capitalista a escala mundial. Sí, existían
particularidades en diferentes países y en las interacciones en lo que ocurría
en distintos países, pero fue una crisis provocada por las contradicciones y
dinámicas internas del sistema capitalista a escala mundial. En esa polé-mica
también se señala que un suceso como la Primera Guerra Mundial — pues, no fue
algo interno a un país en particular que luego por casualidad llegaba a
desbordarse hacia otros
146 Bob Avakian
países. Más bien se trató de una
lucha entre los imperialistas a escala mundial — eso fue lo que dio lugar a esa
guerra y lo que esencial y principalmente la definió. Casi todos los distintos
países en el mundo llegaron a verse envueltos en esa guerra
— y eso ocurrió aún más en la
Segunda Guerra Mundial, que se dio a una escala aún más grande. Así que es el
desarrollo general de las cosas a nivel mundial el que establece el marco. Sin
embargo, al mismo tiempo, también existen las contradic-ciones y relaciones
particulares dentro de diferentes países y entre diferentes países. Y luego
existe la iniciativa consciente de los comunistas al dirigir a las masas
populares sobre la base de analizar científicamente y bregar con todo esto, la
que pro-porciona el eslabón clave, la base para abrir brecha, para hacer una
revolución.
Así que, para repetir, solo puedo
tratar brevemente este tema aquí, pero es algo a que debemos regresar
continuamente, a fin de entender las dinámicas fundamentales y esenciales que
operan, con las que tenemos que bregar a fondo, conti-nuamente, para entenderlas
más profundamente y entender-las en su proceso de cambio, para poder dirigir
correctamente a las masas populares para salir de este sistema horroroso que
provoca tanto sufrimiento innecesario.
La polémica de la OCR, México,
que se halla en Demarcations #4, discute tanto la base material como la base
ideológica para el internacionalismo. La base material es que existe todo un
sistema mundial y no nada más muchos sis-temas diferentes en diferentes países
específicos, todos autó-nomos, que de alguna manera interactúan entre sí sobre
la base de su autonomía esencial. Así que tal es la base mate-rial del
internacionalismo. Existe el funcionamiento del sis-tema del imperialismo a
escala mundial. Opera en el ámbito económico, y ejerce efectos concretos sobre
las personas, en ocasiones hasta impulsa a millones de personas de un país a
EL NUEVO COMUNISMO 147
otras partes del mundo
(procedentes de Nepal u otro lugar, terminan por trabajar en Bahréin, a una
temperatura de 49ºC, a morirse al abrasador calor). Y este sistema mundial
opera no sólo en el ámbito económico, sino también en los ámbitos político y
diplomático. Opera en el ámbito militar. Todo eso, a escala mundial, en un
sentido general y fundamental, esta-blece el marco para lo que tenemos que
hacer —establece el marco, como el aspecto principal, en relación dialéctica
con las luchas de muchos tipos que eso genera— y, sobre todo, las luchas
revolucionarias de las masas populares, sobre todo cuando cuenten con la
dirección de fuerzas comunistas cons-cientes y organizadas.
Pero de ahí, la polémica de la
OCR también habla de la base ideológica para el internacionalismo (la base
ideológica quiere decir la manera o el método de pensar). Mao señaló en una de
sus importantes obras filosóficas, “Sobre la con-tradicción”40 , que son las
contradicciones internas al interior de una cosa las que sientan la base para
que cambie. Dio el ejemplo de un huevo y una piedra: un huevo, a la temperatura
adecuada, puede producir un ser vivo, pero una piedra no lo puede hacer. ¿Por
qué? Debido a las distintas contradicciones internas y dinámicas al interior
del uno y de la otra. Debido a su naturaleza interna, una piedra no tiene las
bases para pro-ducir un ser vivo, y no importa lo mucho que la calentemos, no
producirá un ser vivo. Mao lo utilizó como un ejemplo para ilustrar que las
contradicciones internas son la base para el cambio al interior de una cosa.
Además, señaló, haciendo uso del mismo ejemplo, que la temperatura que se
aplique a un huevo puede ser la causa inmediata del cambio, es una condición
externa que puede ser una causa del cambio, pero no es la base fundamental para
el cambio. Es como el calen-tamiento del agua. El agua puede convertirse en
vapor debido a la naturaleza interna del agua y a la contradicción interna
148 Bob Avakian
al interior del agua. El
calentamiento es la causa inmediata del cambio, mientras que la naturaleza
interna del agua es la base para el cambio. Así que eso era algo importante
seña-lado por Mao. Pero, por desgracia, a veces él lo aplicaba de una manera unilateral,
más allá del punto en que era correcto. Déjenme explicarlo así: aunque en lo
fundamental Mao era un internacionalista, él tenía una tendencia a decir que
cada país tiene sus propias contradicciones internas y que eso es la base
fundamental para la revolución al interior de ese país. Él aplicaba el
principio de que las contradicciones internas son la base para el cambio — lo
cual es un principio correcto y muy importante, y es algo que el movimiento
comunista hasta ese momento no entendía con claridad ni practicaba (no es que
no hubiera ningún entendimiento al respecto sino que mucha gente todavía no
tenía claridad al respecto). Pero el problema es que, en la época del
imperialismo capitalista, se aplica de manera distinta el principio de que las
contradicciones inter-nas son la base para el cambio.
Eso es otra de esas complejidades
— hay diferentes nive-les de la organización de la materia. Un país, para
decirlo en términos sencillos, es un nivel de la organización de la mate-ria —
los países y las personas en éstos (y lo demás en éstos) se componen de materia
en movimiento, de muchas formas diferentes. El escenario mundial, el mundo en
su conjunto, es otro nivel de la organización de la materia. Por lo tanto, en
un sentido, o a un nivel, las contradicciones internas al interior de un país
son la base para que cambie, pero a su vez ese país es parte de un todo más
grande, el mundo mayor, y son las contradicciones internas de ese mundo mayor
en su conjunto las que, en última instancia, son más determinantes, incluso en
relación a lo que ocurre en un país en particular.
Para ilustrarlo, un ejemplo que
utiliza la polémica de la OCR, México, es el cuerpo humano, y los diferentes
niveles
EL NUEVO COMUNISMO 149
de la organización de la materia
en el cuerpo humano (se usa este ejemplo en un artículo mío, “Las ‘crisis en
física’, las crisis en filosofía y en política”41, que se halla en Demarcations
#1, y también lo utiliza la polémica de la OCR). El cuerpo humano se compone de
muchas células diferentes, y se compone de diferentes órganos — el hígado, los
riñones, el corazón, y así sucesivamente. Cada uno de esos niveles particulares
de la organización de la materia tiene sus propias contradicciones internas — los
riñones tienen sus propias contradicciones internas, el hígado tiene sus
propias contradicciones internas, lo mismo con el corazón, y así sucesivamente.
Pero, a su vez, forman parte de un cuerpo más grande, y lo que le pasa a dicho
cuerpo más grande (o a la persona en su conjunto) es, en un sentido general, lo
que más determina lo que le pasa incluso a esos órganos internos que
simplemente las contradicciones internas de esos propios órganos internos.
Bien, otra vez, se expresa la complejidad de esto: no se trata de que los
órganos internos no afecten al cuerpo en su conjunto. Si una persona tiene unas
contradicciones que hacen que su corazón falle, es obvio que eso afectará a
todo el cuerpo. Y lo mismo con otros órganos, tal como el hígado o los riñones.
Así que, otra vez, existe una relación dialéctica, una relación contradictoria.
Pero en general, el cuerpo —la persona en su conjunto— en interacción con el
entorno más amplio, es la entidad la que es más determinante; las
contradicciones al interior de ese cuerpo son principalmente lo que determina
lo que le pasa al cuerpo en su conjunto, aunque, en un momento determi-nado, lo
que le pasa a un órgano específico del cuerpo —sobre la base de sus
contradicciones internas, en interacción con el resto del cuerpo y con el
entorno más amplio— puede llegar a ser el punto de concentración de lo que le
pasa al cuerpo en su conjunto, al igual que un determinado país en el mundo
150 Bob Avakian
puede llegar a ser el punto de
concentración de las contradic-ciones en el mundo.
Ahora bien, Stalin hizo algunas
declaraciones erróneas y tenía algunos problemas en su método, pero en una de
sus declaraciones más correctas, dijo, acerca de la revolución rusa de 1917:
pudieron abrir una brecha para hacer una revolu-ción socialista en Rusia en
aquel entonces, durante la Primera Guerra Mundial, porque las contradicciones
del sistema mun-dial llegaron a intensificarse y llegaron a concentrarse muy
agudamente en Rusia en aquel entonces. Fueron esas contra-dicciones mundiales,
en interacción con las contradicciones internas en Rusia, las que llevaron a
que se convirtiera en un punto de concentración donde se pudo abrir una brecha.
Y el mismo principio básico es aplicable ahora, en aún mayor grado, porque
tenemos un sistema internacional mucho más altamente desarrollado, inclusive en
lo económico. Una de las cosas que señala esa polémica de la OCR es que muchos
de los productos que consumimos no se producen en un solo país. He aquí, para
repetir, el ejemplo del automóvil — se producen diferentes piezas en distintos
países y luego el ensamblaje final se realiza en otro país. Y eso guarda
relación con toda la “revo-lución de la información”, etc., etc., que ha
intensificado esta globalización. También señala esa polémica de la OCR que
también existe un importante aspecto de internacionalización en los servicios —
como que, si algo va mal en su computador, hay que llamar a un centro de
llamadas en la India para hablar sobre qué está mal con el computador. Éste es
otro ejemplo de qué tan internacionalizadas están las cosas.
Así que, nuestro entendimiento
—de esta relación entre dis-tintos niveles de la organización de la materia y
cómo las con-tradicciones en esos distintos niveles interactúan entre sí— es la
base ideológica para tener un enfoque correcto del internacio-nalismo. Se trata
de nuestra aplicación del método científico y
EL NUEVO COMUNISMO 151
específicamente de cómo
entendemos la contradicción interna/ externa. ¿La entendemos en términos vivos,
donde existen dis-tintos niveles de organización de la materia, o la entendemos
en términos estáticos, donde solo vemos una parte específica de la realidad
—cuáles son las contradicciones internas ahí— y se concluye que es seguro que
eso es lo que moldea lo que pasa en esa parte de la realidad? Es cierto que
tenemos que exami-nar la particularidad de la cosa en consideración (un país,
por ejemplo) pero a la vez tenemos que ubicar eso en la realidad más amplia y
examinar el nivel mayor en que la materia está organizada, el nivel del sistema
mundial en su conjunto.
Así que, para repetir, yo
definitivamente recomendaría este artículo, esta polémica de la OCR, México,
¿Comunismo o nacionalismo? Trata algo complejo —viene al caso otra vez esa
palabra— lo que significa que algo es difícil de entender. De acuerdo. Pero también
es muy sustancioso, trata varias cuestio-nes muy importantes. Y, otra vez, lo
importante no es que todos tengan que salir a leerlo todo de una vez. Subrayo
unas cosas en las que la gente debería adentrarse con el paso del tiempo,
inter-calando e interrelacionándolo con su participación en el trabajo
revolucionario y la lucha revolucionaria — luchando contra el poder y, a la
vez, llevando a cabo la lucha para transformar el modo de pensar de las
personas, mientras que seguimos pro-fundizando nuestra propia base para poder
hacerlo, tanto en forma individual como sobre todo colectivamente. Se trata de
que todos trabajemos juntos y nos ayudemos unos a otros en un sentido real, lo
que incluye con mucha lucha, para comprender estas cosas y ser capaces de aplicarlas
en el curso de avanzar.
152 Bob Avakian
Abundancia, revolución y el
avance al comunismo —
Un análisis materialista
dialéctico
A continuación, quisiera hablar
un poco de la cuestión, o contradicción, de la abundancia y la revolución en la
tran-sición hacia el comunismo, un tema que se discute hacia el final de la
Primera parte de Pájaros y cocodrilos. Además, en ¡REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS!42
señalé que, si simplemente vemos el mundo como un todo, hay más que suficiente
tecnología para satisfacer todas las necesidades materiales —y, sí, culturales—
de la gente de todo el mundo. Pero vivimos en un mundo muy desequilibrado, con
el empo-brecimiento masivo de la gente en todo el mundo, sobre todo en el
tercer mundo. Vivimos en un mundo dominado por un sistema capitalista
imperialista y por clases explotadoras. Y por lo tanto, no se puede realizar el
potencial material para satisfacer las necesidades de la gente bajo las
actuales relacio-nes que dominan el uso de las condiciones materiales de la
vida en el mundo de hoy.
Así que, podemos ver el mundo y
decir que es absoluta-mente escandaloso que se mueren de hambre niños en África
o en cualquier otro lugar, que la gente pasa hambre en nuestro propio barrio,
que la gente no tiene atención sanitaria ade-cuada o que la gente no tiene más
opción que comer alimen-tos que no son sanos, dado que no tiene con qué comprar
la comida que sería más sana o que ni siquiera tiene acceso a los conocimientos
necesarios para poder determinar lo que sería más sano — todas esas cosas son absolutamente
escandalo-sas, son absolutamente innecesarias. Pero no se trata de decir así no
más: “De acuerdo. Mediante deseos, vamos a quitar del camino a todas las
fuerzas reaccionarias en el mundo, y luego vamos a tomar todas esas cosas y
hacer lo correcto con ellas”.
EL NUEVO COMUNISMO 153
Para hacer uso de ese potencial y
para aumentar aún más ese potencial, es necesario tener una revolución para
derrocar a las clases dominantes existentes y los sistemas existentes, y sus
relaciones económicas y sociales, de modo que realmente sea posible movilizar y
utilizar los recursos que ya existen de un modo que cada vez más vaya
satisfaciendo las necesidades de la gente y atienda a las generaciones futuras,
a la vez que trate el medio ambiente de una manera que deje de saquearlo y de
hacer que el potencial de la vida humana corra cada vez más peligro. Así que,
otra vez, esto muestra que existe una aguda contradicción entre la abundancia
material que objetivamente existe, y la necesidad de una revolución para poder
obtener esa abundancia y además, aumentarla, de una manera en que se pueda
utilizar para las necesidades de la gente — tanto las necesidades materiales
como las necesidades culturales, socia-les e intelectuales más amplias, etc.
Es necesario tener una abundancia
no sólo para satisfacer las necesidades de la gente en un sentido general, sino
que también es necesario tener suficiente abundancia para poder superar las
relaciones que o bien son explotadoras y opresi-vas o bien que contienen las
semillas de la explotación y la opresión. Por ejemplo, tomemos la división del
trabajo en la sociedad. En el mundo actual, la mayoría de la gente no tra-baja
en la esfera intelectual, no trabaja con las ideas. Hace un trabajo físico
agotador, si es que siquiera encuentre trabajo. Para poder ir más allá de eso,
no sólo es necesario ponerse a trabajar en torno a esa contradicción, sino que
también, a la vez, se necesita crear suficiente abundancia en la sociedad y en
última instancia en el mundo en su conjunto, de modo que para producir y
reproducir los requisitos materiales para la vida humana y para ampliar la base
para hacerlo, la gente sólo tenga que trabajar unas pocas horas al día. Si
todas, o la mayo-ría de las personas del mundo, tienen que pasar la mayor parte
154 Bob Avakian
de las horas del día en que están
despiertas haciendo trabajo físico, pues no podrán tener las circunstancias o
desarrollar las capacidades para poder participar en muchos diferentes ámbitos,
como tratar con la política de la sociedad, participar en la cultura y la
actividad intelectual, etc., ni siquiera a un nivel básico. Entre otras cosas,
de plano van a estar tan con-denadamente cansadas que no podrán hacerlo.
Además, no van a tener el tiempo ni los recursos. Así que, para siquiera
superar las divisiones opresivas de ese tipo, entre las perso-nas que han
tenido la capacidad de adquirir habilidades en el ámbito intelectual y el
ámbito cultural, y las personas que tienen que hacer todo el trabajo físico
casi todo el día, no sólo hay que trabajar para transformar esa contradicción,
sino que también, al mismo tiempo, hay que aumentar la abundancia de la
sociedad y los medios para crear más abundancia, de modo que la gente sólo
tenga que trabajar unas pocas horas al día haciendo trabajo físico y tenga mucho
más horas en el día para aprender a hacer muchas otras cosas. Si no se hace
eso, no se puede superar esas relaciones de opresión.
Y esta contradicción —y trataré
de no volver a usar la palabra “complejo” (aunque acabo de hacerlo)— es otra de
esas contradicciones o número de contradicciones interco-nectadas a distintos
niveles, con las que tenemos que ir bre-gando. Tenemos que entender que sí
vivimos en un mundo muy desequilibrado. En adelante, retomaré este tema más a
fondo: yo leía un libro sobre África titulado The Looting Machine43 — que tiene
sus limitaciones, pero sí hace muchas denuncias. Habla de las condiciones
grotescas en las que un puñado de gobernantes en muchos países africanos está
en connivencia con el capital extranjero y el imperialismo — a los que se
refiere el autor nada más como las corporaciones, etc. Ese puñado de élites
gobernantes corruptas y egoístas viene acumulando literalmente miles de
millones de dólares, en
EL NUEVO COMUNISMO 155
países que tienen una enorme
riqueza material (oro, petróleo y otras materias primas valiosas). África es
uno de los conti-nentes más ricos, si no el más rico, en todo el mundo — en
riqueza material, en cuanto a materias primas de ese tipo. Pero las masas
populares viven en unas condiciones abso-lutamente miserables y
desesperanzadas. Es una especie de microcosmos, una imagen en menor escala, del
mundo en su conjunto. Y se presenta de manera muy contundente el hecho de que
únicamente por medio del derrocamiento del sistema existente —y de ahí, el
derrocamiento y la transformación de todas esas relaciones que están
concentradas en la formula-ción las “4 Todas” — únicamente así se podrá
alcanzar, en un sentido real, ese potencial para satisfacer las necesidades de
la gente y utilizarlo de modo que sí satisfaga las necesidades de la población,
a la vez que se trata correctamente la situación muy urgente del medio
ambiente.
Esto es algo con lo que tenemos
que bregar a fondo y, al mismo tiempo, tenemos que hacer denuncias al respecto
— denuncias contundentes de ese desequilibrio en el mundo y la manera en que lo
impone este sistema. Tenemos que explicarlo a la gente, de una manera
convincente: Fíjese, si usted de veras entiende esto, si de veras ve el mundo
tal como es, pues es otra cosa que clama por la transformación radical del
mundo. Pero esa transformación radical puede ocurrir únicamente con una
revolución. No se trata simplemente de una redistribución de la riqueza tal
como ya existe hoy, en el sistema que existe hoy. Pues, a veces salen esos
populistas — veo que Bernie Sanders se ha postulado para la presidencia y que
viene pregonando toda una sarta de economismo socialdemócrata. Dice que ahí
están los superricos, que tienen demasiado dinero, hay una enorme desigualdad
de ingresos y nos hace falta cierta redistribución. Bueno, no se trata de una
redistribución de lo que ya existe; se trata de transformar las relaciones básicas
en la sociedad, y en
156 Bob Avakian
lo fundamental en el mundo en su
conjunto. En primer lugar, en este sistema la redistribución de la riqueza no
puede reba-sar ciertos límites reales, sin socavar el sistema entero. Porque no
se trata nada más de esa gente codiciosa o de esas corpo-raciones demasiado
poderosas, etc. Es importante entender, al hablar de las corporaciones, los
multimillonarios, etc., que las corporaciones controlan miles y miles de
millones de dóla-res (como lo dijo Carl Sagan acerca de las estrellas: MILES Y
MILES DE MILLONES... pero de todos modos), no es como si simplemente estuvieran
sentados sobre un montón de dinero. Invierten su dinero en cosas de toda clase
y están en competen-cia con otros capitalistas que también controlan miles y
miles de millones de dólares. Todos ellos están impelidos a superar a los
demás, o si no, irán a la quiebra, tal como ya lo mencionaba. Si se les
impusiera una carga tributaria muy fuerte, con el fin de redistribuir una parte
de la riqueza, eso realmente los pondría en desventaja en la competencia a
nivel mundial, y el sistema económico va a deshilacharse o entrar en una crisis
muy pro-funda. Por lo tanto, incluso en ese sentido, la redistribución de la
riqueza no puede rebasar cierto límite.
Pero de manera aún más
fundamental, no se trata de la redistribución de lo que existe — se trata de
transformar el mundo en su conjunto. Supongamos que se tomara toda la riqueza
existente y se redistribuyera más o menos por igual entre todas las personas en
el mundo. Bien, muy pronto ten-dríamos un mundo que ha vuelto a lo que es hoy —
volve-ría a lo que existe hoy, dado que no se habría transformado ninguna de
esas cosas que corresponden a las “4 Todas”. No habría ninguna transformación
de las relaciones económicas y del sistema económico; no habría ninguna
transformación de las relaciones sociales; no habría ninguna transformación de
las relaciones de clase; no habría ninguna transformación de la forma de pensar
de las personas. Para repetir, se trata de
EL NUEVO COMUNISMO 157
un punto básico del materialismo,
del materialismo dialéctico. Para que la sociedad humana funcione y los seres
humanos sobrevivan y se reproduzcan, de una manera u otra es nece-sario que la
sociedad interactúe con la naturaleza, con el resto de la realidad natural. Nos
encontramos de vuelta a: ¿con cuál modo de producción se hará todo esto? Con el
actual modo capitalista imperialista de producción, aunque tomáramos toda esa
riqueza y la redistribuyéramos, muy rápidamente volvería la misma situación, siempre
y cuando dejáramos intactas y en operación, tal como en la actualidad, todas
esas cosas representadas por las “4 Todas”. De forma espontánea la gente no
entiende eso. Mucha gente puede inclinarse por, “Algunas personas tienen
demasiado dinero, que les quitemos a ellas algo de ese dinero para repartirlo a
los necesitados”. En ciertos casos, tal vez tengan buenas intenciones,
sentimien-tos positivos. Pero sin entender las dinámicas más profundas en
juego, las contradicciones reales a las que hay que hacerle frente y el hecho
de que los sistemas operan de acuerdo con ciertos principios fundamentales que
están arraigados en sus contradicciones reales, no entenderemos la manera de
salir de este horrible desastre en el que se encuentra la humanidad, como resultado
del sistema en el que vivimos.
La importancia del “concepto del
paracaídas” — En este mero momento,
y aún más a raíz de una
revolución real
Ahora quiero regresar al
“concepto del paracaídas”, al que me referí antes, y que se aborda en “La base,
las metas y los métodos de la revolución comunista”44. Esto encierra otro
conjunto de contradicciones con las cuales tendremos que bregar, y se puede ver
ya hoy en las luchas específicas: las per-sonas se nos unen y luego tal vez la
lucha entre en un reflujo y
158 Bob Avakian
ahí van volando por distintos
rumbos y quieren inventar dife-rentes programas y cosas por el estilo — o tal
vez la lucha se intensifique y distintas personas y fuerzas quieran usarla para
diferentes programas y, en algunos casos, para llevar agua a su molino. Bueno
eso se magnificará, eso se magnificará enormemente, con la toma real del poder
y el surgimiento de una nueva sociedad. Lenin abordó las diferentes condiciones
para una revolución, particularmente en un país imperialista como Estados
Unidos: dijo que no solo se requiere que la clase dominante esté en una
situación muy desesperada, con luchas intestinas en sus propias filas y que
efectivamente es incapaz de seguir gobernando como tradicionalmente lo ha
hecho; que no solo se requiere que las masas no estén dispuestas a seguir
viviendo cómo por lo normal están obligadas a vivir, lo que más o menos toleran
en tiempos normales; sino que también, para tener una situación revolucionaria,
es necesa-rio que los amigos débiles, fríos e indecisos de la revolución estén
paralizados políticamente. En otras palabras, la clase de programas políticos
semejantes a los que escuchamos ahora —consigamos cámaras corporales para los
policías, o elija-mos a más demócratas para proteger el derecho al aborto, o lo
que sea— es necesario desacreditar toda esta clase de pla-nes reformistas y
esfuerzos débiles, ¿entre quiénes? Entre las masas de personas, no simplemente
entre unas cuantas per-sonas. En una situación revolucionaria trataremos
contradic-ciones muy agudas, y como un elemento importante de lo que constituye
una situación revolucionaria, es necesario desen-mascarar cada vez más estos
tipos de programas reformistas y que las masas populares los reconozcan como
ruines y que de hecho no resuelven el problema. Y sí vemos esto, o aspectos de
esto, en la situación actual — muchas veces la gente nos dice: “Bueno, en
realidad no estoy de acuerdo con ustedes, pero nadie más hace nada, por lo que
creo que tengo que aguantar
EL NUEVO COMUNISMO 159
y unirme con ustedes”. Bueno,
alguna gente tiene una actitud más positiva, pero incluso se llega a escuchar
esencialmente en esa forma. Y se magnifica esa clase de cosas cuando las masas
populares llegan a reconocer que este sistema está completa-mente podrido e
ilegítimo y es necesario eliminarlo —o que, en todo caso, algo radical tiene
que pasar en la sociedad— y que no solamente un puñado de personas sino grandes
can-tidades de personas han comprobado que todos estos otros programas son
completamente incapaces de lidiar con lo que ellas mismas reconocen como los
problemas que requieren urgentemente alguna solución.
Para la vanguardia de la
revolución —que en semejante situación habrá crecido de miles a decenas de
miles, a tal vez cientos de miles de personas, pero todavía constituye una
parte pequeña de la sociedad en su conjunto— tal situación permitirá que la vanguardia
una a millones y decenas de millones en torno a su estandarte, para luchar por
una revo-lución. Por otro lado, sin embargo, cuando haya pasado la tormenta,
por decirlo así —seguimos luchando y, sea el que fuere el carácter prolongado
de la lucha, logramos salir al otro lado al haber derrotado a las fuerzas del
viejo orden y al haber establecido una nueva sociedad y un nuevo estado— y en
ese momento todas las discrepancias que la gente tenía con lo que nosotros
representamos no van a desaparecer de la noche a la mañana. Y un problema en la
historia del movimiento comu-nista ha sido el de no reconocer eso o no
entenderlo en todas sus dimensiones. No se trata de que gente como Mao no
reco-nociera esta clase de complejidad — sería ridículo afirmar eso. Mao
hablaba constantemente de esta clase de complejidades. No obstante, en la
historia del movimiento comunista en su conjunto ha existido cierta tendencia a
suponer que si la gente está con nosotros en el momento en que todo llega a un
punto álgido y es posible y necesario llevar a cabo la toma del poder,
160 Bob Avakian
pues va a seguir con nosotros
durante todo el camino hacia el comunismo. Pero no es así.
En primer lugar, surgen nuevas
contradicciones una vez que entremos en una nueva sociedad — o sea, las
personas que anteriormente estaban con la revolución caen bajo otras
influencias y van por distintos rumbos, por la manera en que han surgido las
nuevas contradicciones o en que las viejas con-tradicciones han asumido nuevas
formas. En segundo lugar está el hecho de que las personas que acudieron a
nuestro estandarte cuando parecía que no había otra salida, ya no ven las cosas
exactamente así. Simplemente por haber estado con nosotros en el momento
crítico, cuando se maduró una situa-ción revolucionaria, no significa que vayan
a seguir así, en una línea recta, una vez que se haya resuelto la crisis
inmediata, aunque haya quedado resuelta por medios revolucionarios y la
creación de una nueva sociedad. Por lo que la metáfora del “paracaídas” es útil
para poner en claro que, a la hora de una crisis revolucionaria y la lucha real
por el poder, veremos un “cierre” de las contradicciones, por decirlo así, como
lo hace un paracaídas cuando está cerrado y empacado. La gente se une
fuertemente en torno al núcleo sólido de la revolución. Pero al entrar en la
nueva sociedad, las cosas vuelven a abrirse, como un paracaídas, y todas las
contradicciones vuelven a manifestarse, de algunas maneras viejas y también de
muchas maneras nuevas. Tener una comprensión científica de esto es una parte
importante de entender cómo dirigir una revolu-ción por todas estas
contradicciones, tanto ahora como de una manera enormemente agudizada y
magnificada cuando esté a la orden del día la toma del poder y luego la
construcción real de una nueva sociedad y además su transformación en una base
de apoyo de la revolución mundial, sobre todo, al mismo tiempo que se está
lidiando con todas las contradicciones
EL NUEVO COMUNISMO 161
muy complejas, y a veces muy
agudas, que hay que enfrentar al dirigir a un estado socialista.
La Constitución para la Nueva
República Socialista en América del Norte — Núcleo sólido con mucha elasticidad
basada en el núcleo sólido
He mencionado varias veces la
Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte, y se
puede ver que esa Constitución toma en cuenta muchas de estas contra-dicciones
y aplica muchos de estos principios. Pero tengo la clara impresión de que las
personas no han estudiado esta Constitución para nada con el esmero que merece
ni tampoco han vuelto a estudiarla como deberían; ni la han utilizado con otra
gente de la manera que deberían. No digo que no haya pasado nada de esto, pero
tengo la impresión de que ni con mucho ha ocurrido de la manera ni en la escala
que debería. Por esa razón y, en lo más fundamental, por la importancia de lo
que se concentra en esta Constitución, quiero examinar ahora algunas de las
maneras en las que esta Constitución lidia con las contradicciones,
adentrándonos en esto para ilustrar algunas cuestiones importantes de método y
principios, así como para alentar a la gente a explorar más esta Constitución y
utilizarla más plenamente al construir el movimiento para la revolución.
Ahora bien, se ha dicho muchas
veces —y ésta es una de esas frases como “equipo de científicos”, entre otras,
que puede llegar a ser una frase muerta, sin sentido— que esta Constitución es
una aplicación de la nueva síntesis del comu-nismo. Pero, ¿qué quiere decir eso
y cuáles son algunas de las maneras en que se resalta eso? Bueno, en el sentido
más básico, el principio del “núcleo sólido con mucha elasticidad basada en el
núcleo sólido”45 es parte de los cimientos de esta
162 Bob Avakian
Constitución — se aplica a lo
largo de toda la Constitución, además de mencionarse explícitamente ahí.
Examinemos algunas de las maneras
en las que se aplica este principio en esta Constitución. En primer lugar, la
rela-ción entre el partido de vanguardia y el estado. Ahí está otro conjunto de
contradicciones. No se debe entender esta rela-ción en un sentido mecánico,
como si el partido en sí fuera el núcleo sólido en un sentido organizativo. Más
bien, se trata de lo que el partido representa de forma concentrada —el
reco-nocimiento de lo que está al centro de esta Constitución— de que las
instituciones de la sociedad socialista tienen que ser instrumentos para hacer
avanzar la revolución comunista. En eso se basa el partido, y eso es lo que le
da al partido su papel de núcleo sólido. Abarca todas las cosas de las que
vengo men-cionando aquí, en cuanto a la necesidad de avanzar hacia el comunismo
a escala mundial, y cómo eso se aplica en todas estas diferentes dimensiones.
Se trata de personas que actúan de acuerdo con ese tipo de entendimiento y
orientación y con ese enfoque estratégico. Eso es el núcleo sólido. No es
idéntico al partido en sí. Debería incluir al partido, pero el partido en sí
está y estará lleno de contradicciones. Habrá algunas per-sonas en el partido
que en realidad no estarán actuando de acuerdo con esa orientación — no decimos
que eso está bien, pero es un hecho que hay que reconocer y con el que hay que
bregar. Además, por otra parte, en cualquier momento dado, habrá gente que no
pertenece formalmente al partido pero que actuará —más o menos, o en términos
esenciales— de acuerdo con esos principios.
Así que el partido y el estado no
son idénticos. No es como a los badiouistas46 y otros les gusta presentar las
cosas — no se trata del “paradigma partido-estado” en el sentido de que el
partido y el estado son lo mismo; con esta Constitución, no se trata de que el
estado sea una extensión directa del partido,
EL NUEVO COMUNISMO 163
inclusive en un sentido
institucional, por decirlo así. Más bien el partido representa una concepción
del mundo, un método y un enfoque, una orientación estratégica y además un
conjunto de políticas derivadas de eso, por los que lucha en la sociedad, y por
los que trabaja para ganar a un creciente número de personas a asumir,
trabajando para resolver las contradicciones de las que venimos hablando. Así
que existe una contradicción entre el partido y el estado, los que no son
idénticos. Y existe una contradicción entre el núcleo sólido de esta línea
entera —entendido a grandes brochazos— y el funcionamiento del estado. No es
una sola cosa uniforme y monolítica, y no es una extensión lineal de línea
recta, donde todo lo que diga el partido es lo que el estado tiene que hacer y
hace. Si ustedes leen esta Constitución, verán que dice explí-citamente que
esto no debería funcionar así, y esto no es la manera en que funcionará de
acuerdo con esta Constitución.
También existe la contradicción
entre el partido de van-guardia y la sociedad más amplia. Esto vuelve, para
repetir, al “concepto del paracaídas”: habrá muchas fuerzas distin-tas en la
sociedad socialista que actúan de acuerdo con una mezcolanza de cosas, y a
veces en conformidad con princi-pios que son distintos, y hasta opuestos en
algunos casos, al rumbo principal representado por el núcleo sólido — esta
Constitución tiene disposiciones para esto. Al mismo tiempo, existe la
vanguardia y existen ciertos principios centrales encarnados en la
Constitución. Esta Constitución no es como cualquier persona quisiera
interpretarla. Esta Constitución definitivamente tiene un núcleo sólido, en la
manera de esta-blecer las cosas — en primer lugar, en la manera de estable-cer
las cosas en el Preámbulo de la Constitución y la forma en que señala muy
explícitamente que las instituciones de esta sociedad tienen que ser vehículos
para el mayor avance de la revolución comunista. Eso es esencial para el núcleo
sólido.
164 Bob Avakian
Esto significa que no se puede
decir: “Estoy de acuerdo con esta Constitución, pero quiero restaurar el
capitalismo”. Bueno, desmenucemos esto más. Se puede decir lo anterior, porque
el derecho de decirlo está previsto en esta Constitución; por lo que, si uno lo
dice, sí se atiene a la Constitución, en el sentido de que, con esta
Constitución, tiene el derecho de decirlo; pero no es lo que la Constitución
dice que es la meta y el propósito de la sociedad. Así que ésa es otra
contradicción. Las perso-nas tienen el derecho de decir eso, pero el núcleo
sólido no se trata de eso, tal como se establece y se encarna ahí mismo en la
Constitución.
Este principio del “núcleo sólido
con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido” se aplica no sólo al aparato
estatal (la policía, las fuerzas armadas, el poder ejecutivo, etc.) sino al
gobierno en general: con respecto a todas las instituciones del gobierno, está
el núcleo sólido, como se describe aquí, así como la elasticidad basada en el
núcleo sólido. Tal como señala la Entrevista a Ardea Skybreak, no se trata de
que esto sea simplemente un gran revoltijo, en que la elasticidad no se basa en
el núcleo sólido y se extiende por todos lados sin rumbo. Al mismo tiempo, para
repetir, no se trata de puro núcleo sólido, en el sentido de que lo que decrete
el partido siempre sucederá. Como botón de muestra, veamos cómo esta
Constitución visualiza las elecciones. No sé qué tanto las personas lo han
notado, pero se requirió mucha considera-ción y trabajo para determinar los
porcentajes exactos, muy precisos, de las votaciones que se encuentran en el
inicio de la Constitución donde habla de la legislatura al nivel nacional.
¿Cuál es el pensamiento que guía y cuáles son los principios que guían aquí?
¿Por qué dice, respecto a las proporciones del proceso electoral, el 20% en
lugar del 60%, u otro porcentaje? ¿Por qué opta por esos porcentajes
específicos, al hablar de la forma en que habría de elegir a la legislatura
nacional? El
EL NUEVO COMUNISMO 165
principio que guía —que es otro
ejemplo del núcleo sólido y la elasticidad basada en el núcleo sólido, y además
es otro ejemplo del principio que a veces se describe como el de estar
dispuesto a ir al borde de ser descuartizado (al borde de estar desmembrado a
jalones en muchas direcciones), incluso en el socialismo e incluso al luchar
para conducir las cosas conti-nuamente por el camino comunista— el principio
que guía es que se establecen esos porcentajes de votación de modo que en el
caso de que la inmensa mayoría de las personas en la sociedad se volviera en
contra de todo lo que nosotros tratá-ramos de hacer, que en efecto estas
personas podrían votar para revertirlo todo. Si se examina lo que dice —y yo
esta-ría dispuesto a apostar que pocas personas la han tratado así y en
realidad la han visto así, pero si se examina lo que en efecto dice, está
organizada de modo que, si una mayoría muy grande de la gente decidiera que ya
no quisiera ese sistema, en efecto podría votar para sacarlo. Pero, por otro
lado, sería necesario que muchísimas personas tuvieran ese sentimiento.
¿Por qué dice eso? ¿Nada más para
que la pequeña burgue-sía resultara neutralizada y dejara de quejarse todo el
tiempo? No. Dado que se requeriría una mayoría tan grande para revocarlo (para
votar por sacar a ese sistema socialista), queda claro que funciona sobre la
base del núcleo sólido de lo que todo esto representa; al mismo tiempo, también
se presenta una necesidad y un reto a la vanguardia —que sí representa el
núcleo sólido en un sentido general, si bien no solamente en algún sentido
organizativo— se presenta un reto a la van-guardia al haberlo establecido así,
y por eso la vanguardia no puede actuar simplemente como que, “Bien, estamos en
el poder ahora, podemos hacer lo que nos dé la gana, y no importa cómo lo
hagamos ni qué piensen las masas popula-res al respecto”. No. De hecho, hay que
salir a trabajar entre las masas y ganarlas continuamente a esto. Todo lo que
está
166 Bob Avakian
calibrado con mucha precisión, en
la manera de establecer las cosas en esta Constitución, como una expresión y un
medio para manejar esa contradicción de esa manera, para que se mantenga el
núcleo sólido, pero para que de hecho estemos dispuestos a ir al borde de ser
descuartizados, en particular si tomamos un camino equivocado, y un gran número
de perso-nas en la sociedad está descontento con nosotros.
Además, no se crea que eso no
podría ocurrir — incluso con las personas que han sufrido terriblemente bajo la
vieja sociedad. Sucede ahora. Retomo, de nuevo, cosas como lo que pasa en
Baltimore: la gente se levantó con heroísmo y ahora, ¿qué pasa? Las autoridades
utilizan el hecho de que las masas se pelean entre sí, con el fin de reforzar
la idea de que la poli-cía tiene que usar su poder brutal para mantener el
orden y mantener suprimida toda la locura en la que, según ellos, las masas
están metidas por su propia culpa. Eso me hace recor-dar cosas que conozco de
allá por mis tiempos en Chicago, donde yo vivía en la década del 1970. Se dio
un fenómeno en que participaron algunas grandes empresas inmobiliarias en la
región de Chicago (de la calaña con la que Obama se vinculó un poco más tarde,
pero aquí pienso en la época de la década del 1970, antes de que llegara
Obama), y cuando esas grandes empresas inmobiliarias querían “voltear un
barrio”, que había sido principalmente blanco, y querían que la gente huyera
del barrio para que pudieran comprar las casas a bajo precio y luego
revenderlas y sacar altas ganancias, esas empresas inmobiliarias trabajaban con
la policía. Tenían una unidad al interior de la policía de Chicago con la
exclusiva responsabilidad de tratar con las pandillas —y que se había
infiltrado en las pandillas— y que corría la voz en el barrio por medio de sus
contactos: Si ustedes se meten en tal barrio y crean un caos y alboroto,
nosotros no haremos nada al res-pecto. Bueno, muy pronto, incluso los blancos
que no tenían
EL NUEVO COMUNISMO 167
una posición mala empacaban sus
bártulos y se iban, vendían sus propiedades a bajo precio, porque el barrio se
volvió into-lerable; y luego permitieron que entraran los negros, hasta los
alentaban a comprar esas casas, pero les cobraban un precio mucho más alto que
el precio de venta inicial de esas casas. Así que, de ese modo, las empresas
inmobiliarias hicieron un muy jugoso negocio. Y además la policía lleva a los
miembros de una pandilla, si quiere fomentar unas broncas, los arresta o los
levanta, y luego los deja en el barrio de otra pandilla — y de ahí se prende un
alboroto. Y de ahí, después de un tiempo, la cosa cobra su propio impulso, y la
policía ni siquiera tiene que hacer nada. Bien, la policía todavía hace cosas
así, no sólo en lugares como Chicago, sino más en general — y lo hace sobre
todo cuando las masas se levantan.
Así que, es necesario hacerle
frente a toda esta compleji-dad al trabajar para construir un movimiento para
la revolu-ción. Y ocurrirán cosas del mismo tipo cuando efectivamente hayamos
hecho el gran avance y hayamos establecido un estado socialista y estemos en el
camino de la construcción del socialismo y de avanzar hacia el comunismo. Lo
que hare-mos causará desagrado en algunas fuerzas. Así que, ¿qué van a hacer?
Van a tratar de sabotear nuestra economía. Van a tratar de oponer unas personas
a otras, así como volverlas en contra del estado socialista. Quizá no salgan
abiertamente y digan, “Restauren el capitalismo”, cuando no es popular decirlo.
Pero si logran desbaratar las cosas y crean suficiente caos, algu-nas personas
dirán: “Bueno, tal vez sí necesitamos de nuevo el viejo sistema, porque al
menos en ese entonces teníamos orden, al menos las cosas funcionaban”. Otra
vez, se dan cosas de ese tipo ahora cuando las personas se levantan en lucha. Y
luego, las masas no tardan en decir: “Maldita sea, supongo que sí nos hace
falta la policía, pues alguien tiene que mantener el orden aquí”. Tenemos que
hacerle frente a esa contradicción,
168 Bob Avakian
por cierto. Eso es nuestra
responsabilidad. Si vienen fomen-tando esas barbaridades, o si las masas,
solas, se dejan llevar por esas barbaridades, la transformación de esa
situación por un camino positivo es nuestra responsabilidad. No podemos actuar
de policía entre las personas —y ciertamente no pode-mos actuar como la policía
del actual estado burgués opresor— pero es nuestra responsabilidad transformar
esa situación y, por medio de una enorme cantidad de lucha, lograr que las
masas populares tomen el camino que necesitan tomar. Nunca haremos una
revolución sin responsabilizarnos de todo eso, lo que incluye hacer frente a
las necesidades de las masas en esta clase de situaciones. Si nosotros no lo
hacemos, pues las masas estarán bajo presiones e influencias para que acepten
la idea de que, “Tal vez nos haga falta la policía de nuevo aquí, pese a lo
mucho que nos haya jodido, brutalizado y matado, porque de plano las cosas
están hechas un desastre sin ella”. Si noso-tros no nos ocupamos de eso, pues,
aun cuando las masas se levanten, van a dejarse atrapar, de nuevo, en el orden
opresor del sistema existente. Bien, claramente, eso no es fácil, y no digo que
sea fácil — es muy difícil. Pero tenemos que dedi-carnos y hacer el trabajo de
determinar cómo manejar esas contradicciones, incluso ahora, porque no podemos
dejar que el sistema contraataque a las masas de esa manera. El sistema
contraataca de diversas maneras — contraataca con una bru-tal represión
abierta, pero también contraataca con formas que hacen que las masas se
enfrenten entre sí y empiecen a dudar de sí mismas: “Tal vez las cosas iban
mejor cuando la policía hacía esas barbaridades, tal vez la policía sí tiene
que hacer esas barbaridades que hace”. Bueno, la transformación de esa
situación es nuestra responsabilidad.
Imagínese, si llegamos a una
sociedad socialista — pues, habrá contradicciones del mismo tipo: habrá
personas tra-tando de sabotear y socavar nuestra economía y oponiendo
EL NUEVO COMUNISMO 169
las masas unas a otras. Habrá
fuerzas en la sociedad con una posición antagónica a lo que nosotros hacemos —o
sea, los imperialistas y otros reaccionarios que queden en el mundo y en el
mismo país— y pueden tener mucha capacidad y astu-cia de encontrar las maneras
de poner a la gente en contra de nosotros mediante la creación de penurias en
la población. Por lo que luego, algunas personas dicen: “Fíjense, ustedes los
revolucionarios me caen bien, pero maldita sea, en la vieja sociedad al menos
podíamos hacer algo para conseguir algo de comer; pero, ahora, con ustedes, su
economía es un desas-tre total. Lo siento, pero tenemos que sacar a ustedes y
poner a alguien que al menos nos consiga algo de comida y techo”. Y, por
cierto, si se da una revolución socialista, como ya he señalado, pues seremos
responsables de las necesidades de la población. No hablo de ser trabajadores
sociales, sino más bien que nosotros seremos responsables, la vanguardia será
responsable, de dirigir la sociedad para satisfacer las necesi-dades de la
población. Y hay muchas fuerzas que trabajarán para poner a la gente en contra
de nosotros, sosteniendo que no satisfacemos las necesidades de la gente.
Alguien planteó una crítica a
esta Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte y a
la línea del Partido más en general: ¿No es el problema el que las
revolu-ciones socialistas que se han dado hasta ahora hayan ocurrido en países como
China, donde las personas eran desespera-damente pobres y necesitaban algo de
comer, y era necesa-rio satisfacer inmediatamente todas sus otras necesidades
materiales, y por eso no pudieron aplicar el principio de tener mucha
efervescencia intelectual y disentimiento? Bueno, ésas son contradicciones
reales. Pero piensen en Estados Unidos, donde existen todas estas capas medias
y las expectativas que tienen acerca de todas estas cosas —como café de diseño
hecho a la medida por taza, etc.— todas estas cosas a las que
170 Bob Avakian
están acostumbradas como parte de
su vida cotidiana y como resultado del alto grado de parasitismo en que
descansan sus condiciones. Y no se trata de hacer una revolución y luego todas
las muy avanzadas fuerzas productivas que existían anteriormente van a estar a
nuestra disposición de la misma forma y al mismo grado que antes de la
revolución. Va a haber mucha destrucción — en parte una consecuencia secundaria
inevitable, que digamos, de la lucha, y otra parte hecha por las fuerzas del
viejo orden, lo que incluye cuando finalmente vayan cayendo en la derrota. Por
lo que desde ese lado tam-bién habrá contradicciones. Habrá alguna gente que ha
sido desesperadamente pobre y tiene urgentes necesidades inme-diatas, pero
también habrá personas de las capas medias que están acostumbradas a cierto
nivel de vida y también es nece-sario manejar esas contradicciones.
En los tiempos de la revolución
rusa, ya que la clase obrera alemana tenía un nivel de vida más alto que el de
la clase obrera rusa cuando hicieron la revolución en Rusia, al hablar ante una
organización internacional de comunistas, Lenin dijo: Tal vez tengamos que
decirles a los obreros en Alemania que, si hacen una revolución ahí, los
salarios se bajarán por cierto tiempo. Mucha gente objetó: Ustedes no pueden
decir eso. Pero Lenin insistió: Tenemos que decirlo, porque eso es la realidad
material. Para satisfacer las necesidades generales de la sociedad, tal vez no
podamos mantener el nivel de vida a que están acostumbrados los obreros
alemanes, debido al imperialismo alemán.
Hay que bregar con esa clase de
contradicciones. Por ejemplo, en Estados Unidos existe un sector de
trabajadores sindicalizados que están acostumbrados a un nivel de vida
relativamente alto. Es cierto que han desbaratado a los sindi-catos en buena
medida en el período reciente — es una situa-ción muy distinta, digamos, a la
de hace 40 años cuando los
EL NUEVO COMUNISMO 171
sindicatos eran más poderosos y
tenían mucha más influen-cia. No obstante, esta clase de contradicciones
relacionadas con estas capas medias, hablando en términos generales, se
manifestará en la nueva sociedad socialista.
Así que todo esto lo toma en
cuenta la Constitución para la Nueva República Socialista, la que se redacta y
calibra con mucho detenimiento a fin de darle expresión —inclusive,
tex-tualmente, en un sentido numérico— a las contradicciones que vengo examinando.
O veamos otro ejemplo. ¿Qué dice
esta Constitución con-cretamente, y qué es lo que no dice, sobre los casos en
que la Nueva República Socialista tenga soldados, etc., en otros países? He
oído que algunas personas dicen, al promover esta Constitución: “Esta
Constitución dice que el nuevo estado socialista no tendrá soldados en otros
países”. No. No dice eso. Si uno la lee con detenimiento, lo que dice es que
este estado “no estacionará sus fuerzas ni establecerá bases militares en otro
país a excepción de las circunstancias en que lo hiciera en clara concordancia
con los deseos de las masas populares en dicho país y en que esa medida sería
una manifestación con-creta de la orientación internacionalista y los otros
principios y objetivos fundamentales establecidos en esta Constitución y
contribuiría al avance de la lucha revolucionaria en el mundo según estos
principios y objetivos”. Para repetir, se trata de un texto redactado con mucho
detenimiento — no a manera de ser ingenioso sino para lidiar con contradicciones
reales. ¿Deberíamos establecer como principio que un país socia-lista nunca
intervendría para ayudar a una revolución en otro país, ni siquiera una
intervención militar? Creo que no. Ahora bien, si intentamos sustituir a las
masas populares ahí e imponer nuestra voluntad como una fuerza militar de un
estado desde fuera, eso es algo completamente distinto, y no llevará a buenos
resultados. Stalin dijo alguna vez, al final de
172 Bob Avakian
la Segunda Guerra Mundial, que
dondequiera que cualquier fuerza estacione sus tropas, ahí podrá imponer el
sistema social que quiere imponer. Bien, eso era verdad en cierto sen-tido a
corto plazo, pero eso encerraba muchas contradicciones y problemas que
empezaron a manifestarse muy agudamente en Europa oriental poco después del fin
de la Segunda Guerra Mundial. No tenemos tiempo para adentrarnos en todo eso
ahora. Pero, para repetir, estas contradicciones pueden ser muy agudas.
Existe el principio de no tratar
a otros países, ni a la gente en otros países, como los tratan los
imperialistas. Pero, al mismo tiempo, no vamos a hacer que sea un principio, o
algo absoluto, el que jamás se cruzaría una línea divisoria, una frontera, para
ayudar a una revolución. Eso sería erróneo. Iría en contra del
internacionalismo. Así que, cómo manejar eso es otra contradicción, sí muy
compleja — y a veces muy aguda.
Es importante que vuelvan a ver
cómo esta Constitución maneja esta cuestión, porque, una vez más, se redacta
con mucho detenimiento. ¿Por qué? Porque, si me disculpan una formulación algo
simplificada, su propósito en efecto es ser un plano para la sociedad a la que
aspiramos. Su propósito no es simplemente expresar una serie de buenas ideas
para atraer a la gente — “Vamos a decir esto para ese grupo, y aque-llo para
aquel grupo, para que a todos les caigamos bien”. No. No hacemos las cosas así.
En realidad su propósito es decir: éstos son los métodos, los principios, los
lineamientos y las políticas que hay que aplicar y observar. Ahora bien, al
llegar a esa situación, tal vez resulte que hay que cambiar algunas cosas. Pero
en este momento, es lo mejor que podemos hacer, y en realidad de manera muy
buena brega con estas contra-dicciones y presenta los métodos, principios y
lineamientos para la manera de tratar con estas contradicciones. Es muy
EL NUEVO COMUNISMO 173
importante verla como algo vivo
que efectivamente explica:
luchamos por esto.
Deberíamos popularizar esta
Constitución de una manera muy audaz. La gente a menudo nos plantea la crítica:
“Ustedes siempre dicen a qué se oponen —son muy negativos, están en contra de
esto, están en contra de aquello, siempre dicen a qué se oponen— pero no dicen
lo que proponen”. Bueno, sí, decimos lo que proponemos —y adivinen qué, ¡no
propone-mos el Partido Demócrata! Pero he aquí lo que proponemos
— aquí mismo, en esta
Constitución. La elaboración de esta Constitución requirió mucho forcejeo con
contradicciones. Como ya he dicho, no decíamos simplemente: “Veamos qué cosas
atraerán a este grupo y qué cosas atraerán a aquel grupo”. Para nada trabajamos
así. Se trataba de hacerlo de la mejor manera posible — se trataba de bregar de
la mejor manera posible con las contradicciones que pudimos anticipar, y
cuá-les son los principios y los lineamientos que hay que seguir para hacer
frente a esas contradicciones. Y en algunas partes es muy detallada y muy
precisa. Es necesario que las personas breguen con este documento, y lo
utilicen, de esa manera, con una orientación así.
O veamos otra contradicción: ¿Por
qué se incluye la posi-bilidad de una conscripción para el servicio militar,
para las fuerzas armadas de la Nueva República Socialista, en esta
Constitución? ¿Por qué no dice que nada más nos apoyemos en las personas que se
ofrezcan de voluntarios? Bueno, sí señala que el aspecto principal son las
personas que se ofrez-can de voluntarios —que eso es lo principal en que hay
que apoyarse— de ganar a la gente en lo político y en lo ideológico. Conversé
con una persona que creció en China, quien decía que cuando China era un país
socialista, la gente allá —la juventud en particular— de plano tenía una enorme
inspira-ción de unirse al Ejército Popular de Liberación, de defender
174 Bob Avakian
al estado socialista y apoyar la
revolución en el mundo. Las personas querían hacer eso, querían ser defensores
de la revo-lución. Así que existe mucho sentimiento y orientación así en que sí
es posible apoyarse. Por otro lado, habrá una relación entre la necesidad y la
libertad, que tendremos que tratar. ¿Por qué dice esta Constitución que no se
puede enseñar el crea-cionismo en las escuelas, que se enseñará la ciencia de
la evo-lución como un hecho? ¿Por qué no dejar esa decisión en las manos de la
gente, por qué no ver si algunas personas quieren el creacionismo y quieren que
se enseñe en las escuelas? ¡No! Hay que establecer ciertos términos —en varias
ocasiones, y por una buena razón, se ha recalcado este punto— hay que
establecer ciertos términos. Eso es el núcleo sólido que hay que establecer — y
al establecer ciertos términos, en efecto crearemos necesidad para otras
fuerzas. Y de ahí, sobre esa base, hay que desarrollar la lucha. El ejemplo de
la película, de hace unos años, Duelo de Titanes, ilustra este punto. En la
situación en la que la película se ambienta, en una ciudad del Sur
estadounidense hace unas décadas, integraban a los negros y los blancos en las
mismas escuelas ahí, integraban el equipo de fútbol americano en lo que en
esencia había sido una escuela solo para blancos, e incluso reemplazaban al
entrenador blanco anterior con un entrenador negro. Y de ahí, dicen: Ahora, que
le entremos a la lucha que hay que lle-var al respecto. No salieron a
preguntarles a todas las perso-nas blancas: “¿Quieren integrar la escuela e
integrar el equipo de fútbol y, para colmo, tener a un entrenador negro para el
equipo de fútbol?” ¿Adivinen lo que hubieran dicho?
Esta Constitución contiene muchas
cosas así. ¿Por qué habla de la socialización de la propiedad de los medios de
producción? ¿Por qué no simplemente deja que la gente vote sobre cómo quiere
que funcione la economía? Porque hay que tener un núcleo sólido, ciertos
principios fundamentales, y
EL NUEVO COMUNISMO 175
hay que establecer ciertos
términos y crear cierta necesidad. Además, todavía no hemos alcanzado ese punto
—y no nos encontraremos ahí en la etapa inicial de la que la Constitución
habla— donde podemos apoyarnos exclusivamente en las personas que se alisten de
voluntarios en las fuerzas armadas cuando la existencia misma de la república
corra peligro. Es necesario crear cierta necesidad para la gente. Ahora, si nos
apoyáramos en eso, pues nos deslizaríamos por una pendiente resbalosa hacia
convertirnos en un estado burgués, e iríamos ejerciendo el poder de esa manera
cada vez más. Pero, digá-moslo así: cuando exista la libertad de hacerlo, tiene
cierto valor e importancia establecer cierta necesidad, establecer ciertos
términos, y luego, desde esa perspectiva, desarrollar la lucha y resolverla.
Ahora bien, hay algo importante
que aprender de la experiencia de la lucha en Nepal, que en su desenlace
resultó ser una experiencia negativa. Hace aproximadamente 10 años, cuando el
Partido en Nepal se acercaba a la posibili-dad de tomar del poder en el país a
nivel nacional y bregaba con ello, como resultado de la guerra popular que
venían librando, así como de otras luchas que se daban en esa socie-dad — a
medida que eso se volvía una cuestión cada vez más directa e inmediata, se les
planteó un asunto importante cuando hacían todo tipo de llamamientos a las
clases medias ahí sobre la base de la democracia burguesa. Se les enfatizó lo
siguiente: Ustedes, camaradas nepaleses, se enfrentan con una gran necesidad,
pero no deberían crearse una necesidad innecesaria. Lo que se decía era:
“Miren, están en un país pequeño, rodeados por dos países grandes y
reaccionarios, India y China, gobernados por poderosas clases explotado-ras
burguesas e, inclusive en el corto plazo, se enfrentan con un ejército, el
ejército nepalés, que todavía es más poderoso que ustedes. Además, también se
asoman los imperialistas
176 Bob Avakian
estadounidenses en esa situación.
Por lo que, inclusive en la lucha por tomar el poder, así como en el trabajo
para rees-tructurar la economía y transformar radicalmente la socie-dad,
ustedes enfrentan mucha dificultad, o necesidad, con la que tienen que lidiar.
Y, sí, tienen que ganar a partes impor-tantes de las clases medias a fin de
llevar la revolución al triunfo y avanzar hacia una nueva sociedad. Esa es la
necesi-dad que ustedes objetivamente enfrentan. Pero no deberían crearse una
necesidad innecesaria”. Lo que se quería decir con eso fue: no hagan
llamamientos a las clases medias sobre la base de la democracia burguesa,
porque luego van a exigir que ustedes cumplan con lo dicho. Mejor deben ir con
las clases medias sobre la base de que ustedes están haciendo una revolución
que no es una revolución burguesa y que no tiene por objeto la democracia
burguesa, sino una revo-lución de nueva democracia, dirigida por el
proletariado como transición al socialismo y como parte de la revolución
comunista mundial, y que existe un lugar para ustedes (la gente de las clases
medias) en esa revolución. Y luego pro-ceder a luchar con ellos sobre esa base.
De esa forma, en vez de crear una necesidad innecesaria para sí mismos,
crearían una necesidad necesaria para las clases medias, al establecer los
términos sobre las bases correctas.
Bueno, ¿es esto simplemente algo
arbitrario, de modo que se puede decidir establecer los términos de cualquier
manera que le venga en gana? No. Ellos habían ganado la base para establecer
los términos de esa forma por lo que habían logrado hasta ese momento con el
avance de la revo-lución. Tenían una base material para hacerlo. En la crítica
que se planteó, no se trataba de que “no lo hagan así, háganlo asá” en lo
abstracto — no fue simplemente un concurso de ideas contendientes en lo
abstracto. Lo que se dijo fue que, ustedes han establecido la base material
para crear esta
EL NUEVO COMUNISMO 177
necesidad para las clases medias.
Otra forma de expresarlo es: aquí está su núcleo sólido hacia las clases
medias; esta-blezcan los términos sobre esa base y sobre esa base abran la
elasticidad. No vayan tratando de atraerlas sobre la base de sus inclinaciones
y prejuicios democrático-burgueses, y luego tratar de luchar por un núcleo
sólido — lo que fue, desafortunadamente, más o menos lo que hizo el Partido de
Nepal, y hemos visto los resultados, que no son buenos.
Así que eso es otro punto
relacionado con por qué la Constitución para la Nueva República Socialista en
América del Norte establece una disposición que permite la conscrip-ción para
el servicio militar. Sí, no queremos, y no debere-mos, apoyarnos en ella en un
sentido estratégico, pero existe un enfoque correcto y necesario de crear
ciertos términos sobre la base de tener el poder del estado. De modo seme-jante
que en la película Duelo de Titanes, creamos ciertos tér-minos, eso es nuestro
núcleo sólido, y luego avanzamos de ahí. Lo hacemos sobre la base de las
condiciones materiales que hemos creado por medio de la lucha.
En todo se trata de transformar
la necesidad en liber-tad. No se trata, nunca se trata, de una libertad
absoluta. No se trata del anarquismo — que, después de todo, en esencia es el
idealismo y en esencia es una variante de la democra-cia burguesa, en particular
una que es propia de la pequeña burguesía, que no quiere restricciones, no
quiere límites sobre su búsqueda de lo que quiera conseguir. En el mundo real,
siempre existen restricciones, siempre existen límites, siempre existen
obstáculos a lo que cualquier fuerza social quiere hacer, y se trata de cómo
transformar la necesidad en libertad, superando obstáculos y luchando por
resolver las contradicciones de acuerdo con la meta que se busca. Y sabemos que
no solo se trata de la meta que buscamos en lo abstracto —no se trata de
simplemente inventar algunas
178 Bob Avakian
ideas acerca de lo que
quisiéramos que fuera la meta— sabe-mos que existe una base material para esto.
Si no existiera una base material, pues no podríamos transformar la necesi-dad
en libertad por este camino de la revolución comunista, no sería posible
hacerlo.
Pero ésta es la manera en que
tenemos que entender las cosas: nunca existe una libertad absoluta — incluso en
el comunismo, no habrá una libertad absoluta. Déjenme decirles algo: si viven
en una falla, y se da un terremoto, ¡no tendrán ninguna libertad absoluta! De
repente existe mucha necesidad. Bien, en un mundo comunista, no hay diferencias
de clases, hemos ido más allá de todas las “4 Todas” — pero ocurre un
terremoto. Pues, en tal caso ¡tendremos mucha necesidad! Podemos pensar en
otras cosas que surgen del mundo natural, o en la necesidad que surge de las
contra-dicciones sociales. Siempre va a haber eso, incluso bajo el comunismo.
Nunca existen recursos absolutos ilimitados en ningún momento. Siempre habrá
decisiones que tomar. Aun cuando no existen diferencias de clase, cuando no
existe explotación, todavía existen limitaciones, y decisio-nes que hay que
tomar: qué vamos a hacer acerca de esto, versus qué vamos a hacer acerca de
aquello. Se ha señalado que, en la sociedad socialista, algunas personas pensarán,
en un momento dado, que se debería construir una clínica de salubridad,
mientras otras personas pensarán que se debe-ría crear un parque. Puede ser que
las dos cosas sean desea-bles. ¿Cuál es correcto en las circunstancias dadas, o
cómo se actúa para realizar la primera cosa y establecer las bases para poder
construir la otra cosa más adelante en el camino? Hay que lidiar con todas
estas contradicciones así — en la sociedad socialista, pero también en la
sociedad comunista. Nunca existe nada que sea una libertad absoluta, sin
límites ni restricciones; siempre existe la necesidad que se impone,
EL NUEVO COMUNISMO 179
la que hay que determinar cómo
transformar hacia la liber-tad a fin de cobrar más iniciativa — y de ahí se
enfrentará a una nueva necesidad que hay que transformar. Se trata de un
proceso continuo que nunca termina.
Algo que es preciso entender
firmemente acerca de esta Constitución para la Nueva República Socialista, en
térmi-nos sumamente fundamentales, es que en esta Constitución se trata una
contradicción muy profunda y muy difícil: la contradicción de que, por un lado,
la humanidad sí de veras necesita la revolución y el comunismo; pero, por otro
lado, no toda la humanidad quiere eso todo el tiempo, inclusive en la sociedad
socialista. Por lo que esta Constitución está estructurada de una manera que
proporciona los métodos y medios básicos para manejar esa contradicción. No se
trata simplemente de poner las cosas a una votación popular cada tantos años,
con el resultado de que tendríamos el socialismo un día, regresaríamos al
capitalismo al día siguiente y de ahí trataríamos de crear el socialismo una
vez más — eso sería imposible, porque según ese arreglo volvería todo lo
vincu-lado con el capitalismo, y habría que pasar una vez más por todo lo que
ya se tuvo que hacer para tratar de llegar al punto de derrocar el sistema
capitalista. Y francamente, nadie va a apoyar esa clase de idioteces. Así que
puede ser que a veces mucha gente quiera ir por otro rumbo, pero están los
medios institucionales para mantener al sistema socialista en el camino hacia
el objetivo final del comunismo, a menos que una inmensa mayoría de la gente se
le oponga; pero, al mismo tiempo, esta Constitución se estructura de tal manera
que hay que convencer repetidamente a las masas populares a que luchen por
mantenerse en el camino socialista. Hay que llegar al comunismo, pero no se
hará intimidando con fusiles a las personas en una marcha forzada hacia el
comu-nismo. Es necesario que las ganemos de manera continua
180 Bob Avakian
para hacerlo, luchando por abrir
brecha en medio de todas las contradicciones que surjan, incluidas las que los
enemi-gos coloquen en nuestro camino o aticen con el fin de hacer que las
personas se pongan en nuestra contra.
Esta Constitución contiene otros
ejemplos que quiero retomar en adelante. Pero de lo que se trata ahora es del
reconocimiento de esta contradicción básica con la que lidia esta Constitución,
así como los métodos y principios com-prendidos en esta Constitución, que se
aplican a lo largo de toda esta Constitución pero que también tienen que
aplicarse en todo lo que hacemos al dirigir a otros: al dirigir al partido, si
ésa es la responsabilidad de uno; al dirigir a las masas, si ésa es la
responsabilidad de uno; o en todo eso. Sea lo que sea, tenemos que aplicar y
bregar con los mismos principios y métodos. Se señala algo en la Entrevista a
Ardea Skybreak, y creo firmemente que es importante enfatizarlo: para nada es
bueno, e indica que algo está muy mal, si hay una situa-ción en que la gente ha
estado en algo y ha sido parte de algo durante años y décadas, y no ha estado
avanzando. ¡¿Qué carajos pasa?! Incluso se ha señalado: eso no sería tolerable
en ninguna otra institución en la sociedad —que despedi-rían a una persona si
estuviera trabajando para algún capita-lista y si solo siguiera haciendo las
cosas de la misma forma de siempre y en el mismo nivel de siempre— después de
un tiempo, ¡le mostrarán la puerta de salida! Bueno, no actua-mos de acuerdo
con esos principios, pero hay algo que apren-der, que las personas deben seguir
avanzando —no para que podamos sacar más ganancias para un grupito de personas,
sino muy al contrario— porque existen grandes necesidades que hay que resolver
a fin de construir el movimiento para una revolución real. Es necesario que
todos avancen, y que atraigamos y activemos a nueva gente todo el tiempo.
EL NUEVO COMUNISMO 181
Emancipadores de la humanidad
Lo último que quiero decir en
esta Segunda parte, acerca de la nueva sociedad, es lo que se señala en la
polémica contra Ajith (“Ajith — Un retrato del residuo del pasado” en
Demarcations #4), en que se habla del hecho de que la formulación, “eman-cipadores
de la humanidad”, no es sólo una frase que suena bonito o simplemente una
declaración moral — de que debe-mos ser emancipadores de la humanidad en algún
sentido moral abstracto. No se trata solamente de que sea mejor ser un
emancipador de la humanidad que buscar vengarse. Bueno, sí es mejor. Pero, lo
que se señala —y lo que se señala en la polé-mica contra Ajith— es que se
concentra una enorme cantidad de complejidad, una enorme cantidad de análisis y
síntesis de contradicciones, en la siguiente formulación aparentemente
sencilla: “emancipadores de la humanidad”. De manera inte-resante, e
importante, la polémica contra Ajith de hecho men-ciona esto en la sección
titulada “Los ‘simples sentimientos de clase’ y la conciencia comunista”. Se
presenta en la forma de una contradicción, que lo es, objetivamente, en el
mundo real. En otras palabras, los simples sentimientos de clase —un odio por
la opresión, un deseo de salir de la opresión— no son lo mismo que la
conciencia comunista. La gente como Ajith sos-tiene que, de la posición de los
oprimidos en la sociedad y de sus sentimientos de clase básicos, surgirá con
relativa espon-taneidad la conciencia que se necesita para una revolución, para
lo que él concibe como una revolución comunista — o que, en todo caso, los
oprimidos tienen una capacidad espe-cial y una predisposición especial, por así
decirlo, de captar la conciencia comunista. Y lo que señala esa polémica
con-tra Ajith, es que hay una diferencia cualitativa, lo que implica un salto,
entre los simples sentimientos de clase y de hecho transformarse en un
emancipador consciente de la humani-dad, con conciencia comunista. Las personas
sufren opresión,
182 Bob Avakian
y como resultado, tienen
sentimientos básicos. Y muchas per-sonas no tienen una mentalidad tan cerrada.
La gente dirá: “Esto tiene que terminar, no sólo en Estados Unidos sino en todo
el mundo”. La gente tiene sentimientos que surgen de sus condiciones, en que sí
se identifican con otros oprimidos. Y, como esa polémica recalca, esos
sentimientos básicos son algo muy importante con lo que nosotros tenemos que
unirnos; pero también tenemos que llevar lucha para que la gente dé un salto
más allá de los simples sentimientos de clase, porque eso no es lo mismo que
conocer a fondo el mundo tal como es, y su movimiento y cambio, y cuáles son
los medios necesarios para ir más allá del mundo tal como es. Existe una enorme
diferencia. Todo aquel que haya pasado por ese proceso de dar ese salto o que
esté en el proceso de dar ese salto, sabe que se trata de algo muy grande, no
es lo mismo de lo que uno se siente cuando comienza a darse cuenta de que lo
han jodido y que han jodido a otras personas, y de que hay que hacer algo al
respecto. Eso es un sentimiento muy importante, pero hay un gran salto desde
eso a efectivamente comprender, de manera científica, la necesidad y la
posibilidad de transformar radical-mente el mundo para emancipar a la
humanidad.
El hecho de que la formulación
“emancipadores de la humanidad” concentra mucha complejidad — pues, es cierto
en dos sentidos: En primer lugar, se trata de emancipadores de la humanidad,
algo tomado en parte de la afirmación de Marx, de que el proletariado puede
emanciparse a sí mismo única-mente emancipando a toda la humanidad. En otras
palabras, es necesario transformar al mundo entero. Es necesario alcan-zar las
“4 Todas” —a escala mundial— o si no, el proletariado, como clase, permanecerá
en su condición de explotado dado que, mientras que este sistema siga en pie,
mientras que ésas sean las relaciones fundamentales y el proceso de acumulación
capitalista constituya la dinámica subyacente y fundamental
EL NUEVO COMUNISMO 183
que establece el marco para las
cosas, necesariamente habrá una clase explotada de personas. Únicamente al
abolir todo eso, en todo el mundo, al realizar las “4 Todas” en ese sentido a
escala mundial, de veras podrán emanciparse las personas que son la clase
explotada de proletarios. No es posible hacer el uno sin el otro. Por eso
existe esa dimensión, y obviamente eso abarca toda la dimensión del
internacionalismo, tal como lo mencionaba anteriormente, en referencia a Lo
BAsico 2:1247 y puntos relacionados.
Pero también hay otra dimensión,
la que es todo el tema de lo que se requiere para transformar en verdad la
sociedad. En otras palabras, la realización de las “4 Todas” en ese sentido —
no sólo en términos del internacionalismo, sino en términos de lo que
efectivamente se requiere para arrancar de raíz la base para la explotación y
la opresión— digámoslo así. Al hablar de emancipadores de la humanidad, eso
concentra todo lo que implica la realización de esa transformación radical —y,
sí, se presenta en oposición a simplemente tomar venganza. Eso es una de las
maneras importantes en que se desarrolló esa for-mulación, la forma en que se
presenta directamente en contra de la idea de que esta revolución se trata de
tomar venganza
— de vengarse de los explotadores
actuales, o de vengarse de cualquiera que cuente con una posición un poco mejor
que la de uno mismo, etc. Esta revolución no representa eso. Se trata de
alcanzar un mundo completamente diferente, donde todas las cosas que ocurren
ahora ya no tienen una base y ya no pueden continuar. De eso se trata, y cuando
decimos que hacemos un llamado a las personas a ser emancipadores de la
humanidad, las llamamos a llevar a cabo toda la lucha para alcanzar todo eso.
Así que, también son las “4 Todas” en ese sentido — la realización de todo lo
que está concentrado en esas “4 Todas” es lo que significa ser un emancipador
de la humanidad. Significa hacer nacer un mundo completamente
184 Bob Avakian
diferente, sin todas esas
relaciones económicas de explota-ción, sin todas esas diferencias de clase, sin
todas esas relacio-nes sociales de opresión, sin todas las ideas que surgen de
esas relaciones de explotación y opresión y las refuerzan. Todo eso, así como
toda la dimensión internacional, están concentrados en la formulación, y el
llamado a las personas, y la lucha con las personas, no sólo para luchar por
deshacerse de una forma específica de opresión que quizá le afecte a un
individuo más directamente, o al grupo de personas en la sociedad del que un
individuo forma una parte más directa y por el que tal vez espontáneamente más
se preocupe, sino para arrancar de raíz y superar todo eso. Este mundo es un
mundo en que no debe-ría tener que vivir nadie. Y existen bases para ir más
allá de todo eso, pero se requerirá una tremenda lucha, y tenemos que ganar a
la gente a ver eso y a luchar por eso.
Tercera parte
El enfoque estratégico de una
revolución real
En primer lugar, surge la
pregunta: ¿Qué es una revolución real? Mucha gente tiene muchas ideas erróneas
al respecto, o utiliza mucho la palabra “revolución”. “Ocupa”, eso fue una
revolución. Lo que pasó en Egipto, eso fue una revolución. Pero no lo fueron —
no fueron revoluciones. Se podría decir que, en cierto sentido, en Egipto hubo
una revolución abor-tada, o que se quedó corta. Algunos abortos son malos. Las
revoluciones abortadas son algo malo. Bueno, pues, ¿qué es una revolución real?
Continuamente verán esta declaración en revcom.us:
Una revolución real es mucho más
que una pro-testa. Una revolución real requiere que participen millones de
personas, de forma organizada, en una lucha decidida para desmantelar este
aparato estatal y este sistema, y para reemplazarlo con un aparato estatal y
sistema completamente diferen-tes, una forma completamente distinta de
orga-nizar la sociedad, con objetivos y formas de vida completamente distintos
para el pueblo. La lucha contra el poder hoy tiene que contribuir a cons-truir,
desarrollar y organizar la lucha para ganár-noslo todo, para una revolución
real. De no ser así,
188 Bob Avakian
protestaremos contra los mismos
abusos, ¡en gene-ración tras generación del futuro!
Lo anterior es profundamente
cierto, y, una vez más, ese párrafo concentra muchas cosas. Así que entremos de
lleno en esta cuestión.
Un solo enfoque estratégico
general
Quiero empezar hablando de cuál
es nuestro enfoque estratégico de una revolución real, un enfoque que se aplica
en particular a un país imperialista como Estados Unidos, aun-que tal vez tenga
cierta aplicación importante más en general. Este enfoque estratégico de la
revolución es un solo enfoque estratégico general, con etapas diferentes,
distintas pero tam-bién interrelacionadas. ¿Qué quiero decir con eso? Quiero
decir que trabajamos por una lucha real de millones de per-sonas para, como
dice esa declaración, desmantelar el poder estatal actual, romper el control de
este poder estatal sobre las masas populares, que se impone por medio de una
violencia masiva, y crear un poder estatal diferente y un sistema dife-rente.
Ese es el objetivo de todo esto. Y en cualquier momento, en lo que sea que
hagamos, sin importar la parte de la división del trabajo en que participemos o
la lucha particular en la que estemos —cualquiera que sea—, siempre debemos
partir de esa orientación, de que todo lo que hacemos tiene que apun-tar hacia
eso.
Eso es distinto de decir que
vamos a intentar la toma del poder ahora, que no es el caso. Por eso puse
énfasis en que estas etapas son distintas. Pero también están
interrelaciona-das — forman parte de un solo enfoque estratégico general. No es
que hagamos trabajo político ahora, con una estrategia, y luego, algún día en
un futuro lejano, vayamos a hacer otra
EL NUEVO COMUNISMO 189
cosa con una estrategia
diferente. Hay formas de lucha, hay enfoques, etc., que son apropiados para la
etapa específica en la que estamos. Pero, sigue siendo un solo enfoque
estratégico general, una sola orientación estratégica general. De lo
con-trario, no se encaminaría hacia una revolución. Aunque estas etapas son
diferentes, distintas y tienen sus propias particula-ridades, de todas formas
siguen siendo parte de un solo enfo-que estratégico general, y si las separamos
con un muro, en un sentido absoluto, ya no estamos trabajando por una
revolu-ción — estamos perdiendo el tiempo, haciendo algunas cosas hoy que en
realidad están desconectadas de lo que tenemos que hacer: trabajar para una
revolución real.
Esto nos lleva a “Sobre la
posibilidad de la revolución”48, que es otro documento en mi firme opinión muy
subutili-zado: en términos de estudiarlo seriamente y volver a estu-diarlo
repetidas veces, así como en términos de popularizar —de maneras adecuadas y no
de maneras inadecuadas— lo que dice el documento, y discutir y luchar sobre su
contenido con muy amplios sectores de la gente. Si no hacemos eso, pues, ¿qué
es lo que estamos haciendo? ¿Para qué hacemos todo lo que sí estamos haciendo?
Se dedicó mucho esfuerzo a “Sobre la posibilidad”. ¿Por qué? ¿Porque, por
alguna razón, algunas personas tenían ganas de trabajar duro? No. Porque ésta
es una contradicción muy difícil —cómo realmente empren-der la toma del poder—
y aún nos falta mucho para lograr una comprensión completamente desarrollada de
cómo lidiar con esto. Pero, “Sobre la posibilidad de la revolución” es un
adelanto que nos da los principios básicos y los medios para ponernos a
trabajar en cómo hacerlo. Nos da las pau-tas básicas, la orientación estratégica
y los fundamentos para trabajar para desarrollar más nuestra comprensión de
cómo realmente desarrollar la lucha para llevar a cabo la toma del poder cuando
hayan surgido las condiciones para eso. Y si
190 Bob Avakian
esto no es lo que tenemos por
objeto —o sea, lo que señala de manera concentrada “Sobre la posibilidad”—,
pues en rea-lidad no representamos lo que decimos que representamos. Hay una
diferencia importante entre reconocer que esto no es lo que venimos haciendo
ahora —es decir, emprender la toma del poder— por un lado, y por el otro,
reconocer que eso sí es nuestro objetivo, y que todo lo que hacemos hoy viene
sentando las bases para esto, aunque es una etapa distinta a lo que estamos
haciendo hoy.
Así que, en un sentido real,
tenemos que trabajar a partir de “Sobre la posibilidad de la revolución” hacia
atrás, hacia el presente. Y no se puede trabajar a partir de algo en el futuro
hacia atrás, hacia el presente, sin basarse profundamente en ese futuro — es
así de básico. Hay que basarse profundamente en esto, para poder trabajar a
partir de allí hacia el presente. Hay que volver a esa futura posibilidad una y
otra vez y no plantearse la pregunta, ¿eso es lo que hago hoy? —lo que sería
muy mecánico, si se actuara así, y de hecho sería muy perju-dicial— sino
plantearse la pregunta, ¿hago el trabajo hoy de manera que conduzca a eso?, no
solo yo en lo individual, sino ¿Contribuye todo lo que hacemos en general a
llegar al punto en el que sea posible emprender eso? Si no, repito, no estamos
trabajando por una revolución. No se trata de mera retórica y sin duda no se
trata de una exageración, decir que sin esta revolución, todas las cosas que
suceden en el mundo y todas las formas en que sufren las masas, continuarán
generación tras generación. Eso es algo muy cierto. Y es muy importante.
Incluso ahora tenemos que pensar
de manera estratégica y tenemos que proceder de cierta manera, partiendo de la
necesaria orientación estratégica. Por ejemplo, si leen lo que se dice en la
Segunda parte de Pájaros y cocodrilos acerca de “Sobre la posibilidad de la
revolución”, verán que aborda el problema del “cerco”. Aborda una contradicción
muy aguda,
EL NUEVO COMUNISMO 191
una contradicción muy marcada de
esta sociedad, de que, por una parte, hay decenas de millones de personas de
las cuales, si hubiese una posibilidad real de una revolución, muchas se le
unirían inmediatamente, sin entender completamente de qué se trata. Otra forma
de plantearlo es: la gente para quien la vida cotidiana de veras es un
infierno, requiere desesperadamente, y siente la necesidad, si bien de una
manera imprecisa, de una salida a todo esto. Pero, por otra parte, hay amplios
sectores de la sociedad para los que esa no es la realidad cotidiana. En
Estados Unidos, cada vez más hay una sociedad de apartheid, de segregación, por
cuestiones de nacionalidad, y además, en términos de clases sociales. Existe un
sector privilegiado de la población que se constituye cada vez más en un
enclave, que a propósito se encierra y se aísla del resto de la sociedad — sí,
en particular de la gente negra y de los latinos y otras nacio-nalidades
oprimidas, pero hasta de sectores bajos de la gente blanca en la sociedad estadounidense.
Esta es una contradic-ción muy aguda — ¿cómo se va a hacer una revolución así?
A lo que se refiere, en términos
del “cerco y aniquila-miento”, es que si se iniciara esta revolución, en un
momento determinado, cuando la gente sienta que no tiene otra salida, y esté
dispuesta a emprender una lucha desesperada incluso con probabilidades muy
negativas en su contra — si se pudiera limitar y confinar esa lucha únicamente
a la gente que la nece-sita con mayor desesperación, es casi seguro que
resultaría aplastada, con terribles consecuencias. Así que, si eso es cierto,
tenemos que reconocer que esta es una contradicción aguda sobre la que tenemos
que trabajar — no en algún momento en el futuro, tenemos que trabajar sobre
esto ahora mismo, y de manera continua. Hablaré más sobre esto, pero tenemos
que seguir trabajando sobre este problema: cómo transfor-mamos esta situación
para que, cuando llegue la hora indi-cada, no habrá una situación en la que
ellos pudieran confinar
192 Bob Avakian
fácilmente esta revolución a esos
sectores de la población que, francamente, ellos preferirían exterminar de
todos modos, para hablar sin rodeos. Si esa fuera la situación que tuviéra-mos
que enfrentar, bueno, tendríamos que hacer lo mejor que pudiéramos, pero esa no
es la situación que queremos y no es la situación que necesitamos para tener
una oportunidad real de ganar — y de eso se trata, pues.
Por eso tenemos que pensar en
esto hoy. No podemos decir, “bueno, en algún futuro, quizás la gente tenga que
lidiar con el problema de cómo evitar una situación en la que ellos
sim-plemente llegan y acordonan una zona y empiezan a hacerla añicos con bombardeos
— fin de la revolución”. Piensen en eso. Esa gente, esos imperialistas, son
totalmente despiadados. “Sobre la posibilidad” habla de la utilidad de la
fuerza, es decir, que no pueden utilizar necesariamente todo lo que tienen en
su arsenal. Pero eso no significa que no lanzarán muchísimo contra la gente.
Cualquiera que piense que ellos no van a tratar de hacer añicos por completo
cualquier intento de hacer una revolución real no piensa con seriedad. Tenemos
que poner-nos a trabajar sobre ese problema al nivel estratégico, incluso
ahora, y tenemos que trabajar políticamente sobre esas con-tradicciones, ahora
y de manera continua. No podemos tener un montón de gente de las capas medias
hablando en térmi-nos despectivos y racistas sobre los barrios marginados de
las ciudades como “África esto y lo otro” —como si se tratara de otro país, un
país que no les gusta— solo para mencionar un ejemplo agudo. ¡No podemos
aceptar eso! Hablaré de las vías para transformar eso —voy a adentrarme un poco
en esto— pero se trata de una contradicción aguda. Si no procedemos de manera
que tengamos las mejores perspectivas posibles —que no es algo fácil, pero sí
la mejor oportunidad posible de ganar— pues, volviendo a esa mujer de
Baltimore, sí le daremos falsas esperanzas a la gente. Y eso es criminal. Eso
es
EL NUEVO COMUNISMO 193
absolutamente criminal. Como he
recalcado, habrá sacrificio, a todos los niveles —desde las masas básicas hasta
la dirección de todo— habrá tremendos sacrificios. Eso es inevitable —eso sí es
inevitable, ¿de acuerdo? Pero no podemos proceder de modo que no tomemos esto
en serio y que no luchemos ahora y de manera continua para crear las
condiciones más favora-bles, en lugar de condiciones muy desfavorables.
Acelerar mientras se aguarda
Ahora bien, esto nos lleva al
punto de “acelerar mientras se aguarda” — que es otra cosa que todos pueden
repetir, pero ¿qué significa y en realidad tiene alguna importancia? Tomamos
esta formulación de Mao. Durante la guerra contra el Japón, de la que ya hablé,
Mao dijo que en la resistencia china —en ese caso, militar— a la agresión y
ocupación japo-nesa a China, no contaban con la base necesaria para pasar en
ese momento a la ofensiva, para expulsar a los japoneses. Tenían que luchar,
durante cierto período, a la defensiva; tenían que evitar enfrentamientos
importantes que pudieran ser decisivos en términos de la resolución final de
todo. En esa situación, Mao usó la formulación: acelerar mientras se aguarda —
mientras se aguardaban cambios en la situación internacional, en ese caso. En
otras palabras, cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, comenzó una lucha más
grande contra Japón, o en la que Japón estaba enredado — princi-palmente, la
contradicción interimperialista entre Japón, Alemania e Italia, por un lado, y
por el otro Estados Unidos y Gran Bretaña (y Francia, más o menos). (Digo que
Francia más o menos porque Alemania había ocupado a Francia, dejándola dividida
en dos partes, por lo que no pudo combatir mucho durante la mayor parte de la
guerra.) Bueno, sin entrar en todos los detalles, Mao se refería a esto: librar
la guerra de
194 Bob Avakian
resistencia contra la ocupación
japonesa, acelerando mientras se aguardaban los cambios en la situación
internacional.
Ahora, obviamente no sólo hemos
adoptado esto, sino que lo hemos adaptado; no libramos una lucha militar en
estos momentos y no esperamos los cambios en la situación internacional de la
misma manera que lo hacían en China
— aceleramos mientras se aguarda
el desarrollo de las cosas hacia una situación revolucionaria, lo que
obviamente implica toda la dimensión internacional, por las razones que yo
señalé anteriormente de que, en última instancia, el sistema mun-dial es lo decisivo.
Pero esto se relaciona con lo que queremos decir con los “tres a preparar” que
hemos venido populari-zando —trabajamos para preparar el terreno (sentar las
bases es otra forma de decirlo), preparar a las masas populares y preparar a la
vanguardia— y el aspecto de acelerar se refiere a que, en el contexto de todas
las contradicciones objetivas que enfrentamos, trabajamos para acelerar el
desarrollo de las cosas hacia una situación revolucionaria real. Eso es lo que
se concentra en la formulación de los “tres a preparar”, de modo que si se
desarrolla una situación revolucionaria, o cuando se desarrolle, estemos en la
mejor posición posible para jugár-noslo el todo por el todo en ese momento.
Aceleramos mien-tras se aguarda. No simplemente se aguarda la llegada de “un
buen día” cuando podamos empezar a dedicarnos seriamente a hablar con la gente
acerca de la revolución, o cuando poda-mos dejar de simplemente repetir la
palabra, como lo hacen los demás y podamos empezar a decirla “en serio” — sería
cri-minal aguardar así.
Pero, mientras aceleramos,
aguardamos. Aguardar es parte de la formulación, es parte de la contradicción,
es parte de la estrategia. ¿Por qué aguardamos? ¿A qué aguardamos? No
aguardamos a que llegue Godot. No aguardamos a que algún deus ex machina (una fuerza
parecida a un dios, que es
EL NUEVO COMUNISMO 195
externa a las contradicciones del
mundo material) intervenga y cree, ay, por fin, una base para la revolución. Ni
siquiera esperamos o aguardamos a que “el gran dios, las masas” salgan para
crearnos una situación revolucionaria — “Ah, cuando las masas estén listas,
pues todo será perfecto; todas van a que-rer una revolución, y todas acudirán a
nosotros y nos dirán: ‘Por favor, diríjannos para hacer una revolución’”. Si
piensan que eso va a ocurrir, pues van a salir muy decepcionados. Uno podría
pensar: “Caray, no es justo, hemos estado en las calles desde 1996 con el Día
Nacional de Protesta contra la brutalidad y asesinato policial, la represión y
la criminaliza-ción de una generación. Ahora muchas personas hablan de la
brutalidad y el asesinato policiales, pero no es que todos se nos acerquen para
decir, ‘Diríjannos por favor’ porque hemos estado aquí por 20 años. Caray, no
es justo”. Bueno, ni modo. Las cosas no funcionan así, ¿de acuerdo? Y si
piensan que eso es lo que va a pasar en una revolución —que por fin todos van a
acercarse y decir: “Por favor, diríjannos, porque ustedes han estado por acá
hablando de la revolución desde siempre”—, pues, olvídenlo. Así que no
aguardamos algo así. Pero aguar-damos mientras aceleramos. ¿Por qué? Tal vez
esto suene contraintuitivo, como que se contradice a sí mismo en un sentido
malo, pero no es así. ¿Por qué aguardamos? Porque en realidad vamos en serio
para hacer una revolución. Es el mismo principio que Mao recalcó en la
situación de China, en la lucha contra el Japón. En China había gente que
decía: “Tenemos que ir con todo contra los japoneses ahora — no podemos sólo
llevar a cabo acciones desde una posición estra-tégicamente defensiva, tenemos
que tomar la ofensiva”. Y Mao dijo: si hacemos eso, nos van a aplastar. Si uno
lee los escritos militares de Mao sobre la resistencia contra el Japón, eso lo
verá una y otra vez: No podemos tomar inmediatamente la ofensiva estratégica
contra el Japón, no tenemos la base ni las
196 Bob Avakian
fuerzas para hacerlo en este
momento. Si hacemos eso, nos van a aplastar. Así que si vamos en serio para
derrotar a Japón, habrá que luchar a la defensiva estratégica durante toda una
etapa para poder llegar al punto en que sea posible pasar a la ofensiva. Si
tratamos de simplemente arremeternos y tomar la ofensiva de inmediato, nos van
a aplastar, porque nuestras fuerzas todavía son pocas y débiles en comparación
con esa poderosa fuerza colosal, que todavía lo es el Japón.
Así que aguardar es parte de ir
en serio, siempre que se combine con acelerar. ¿Por qué no simplemente nos
lanza-mos y hacemos algunas cosas que nos hagan sentir bien ahora mismo? Existe
una atracción, una tentación, que nos influen-cia y presiona en esa dirección
si vamos en serio acerca de esto. Pero si hacemos eso, en realidad no vamos en
serio para hacer una revolución. Si simplemente nos lanzáramos así, nos
aplastarían, con terribles consecuencias para la revolución y para las masas
populares que de hecho necesitan desespera-damente esta revolución.
Bueno, fíjese, en “Sobre la
posibilidad” se plantea un punto —y quiero recalcarlo porque es necesario no
malin-terpretar y vulgarizar las cosas de una manera social-pacifista
(socialista en nombre pero pacifista en contenido)— si se lee “Sobre la posibilidad”,
al igual que la Constitución para la Nueva República Socialista, se trata de
una declaración escrita con mucho cuidado y mucha precisión, no como una
espe-cie de ejercicio intelectual, sino debido a todas las diferentes
contradicciones que trata, incluida la existencia del enemigo y lo que ese
enemigo hará si uno actúa de manera tonta o dice tonterías. En un pasaje,
“Sobre la posibilidad” recalca algo que también está en el documento “Puntos
esenciales de orien-tación revolucionaria — en oposición a los alardes y poses
infantiles y las tergiversaciones de la revolución”:49 Si se inten-tara
implementar una estrategia como la guerra de guerrillas
EL NUEVO COMUNISMO 197
urbana —de tratar de emprender
una lucha armada con el fin de hacer caer este sistema cuando no existen las
condiciones para hacerlo—, pues, esto sería una estrategia que solo termi-naría
por sustituir a las masas populares, porque no activaría y no podría activar a
las masas populares, y sólo resultaría ais-lada y aplastada antes de poder
atraer a las masas populares a participar en tal lucha armada. Al mismo tiempo,
“Sobre la posibilidad” recalca deliberadamente que esto es distinto a que las
masas populares se levanten espontáneamente en con-tra de sus opresores o se
defiendan en una situación deter-minada. Cualquier persona que tenga una
orientación buena debería tener la capacidad de entender por qué eso se
justifica. (Parafraseo lo escrito en el documento “Sobre la posibilidad de la
revolución”, en que todo se expone con mucha preci-sión, y ustedes pueden y
deben estudiar ese documento con detenimiento.) No se puede recurrir al hecho
de que en estos momentos no podemos pasar a la forma de lucha que usa-ron en
China para oponer resistencia al Japón — no se puede recurrir a eso para decir
que, cuando quiera que las masas populares se levanten, pues, ésa es la
estrategia errónea.
Tuve una experiencia directa con
esto, en mis días de ataño. Me acuerdo que se dio una situación en San
Francisco, en los años 1960, en que los cerdos policías irrumpieron en la
oficina del Partido Pantera Negra (PPN) en San Francisco y acribillaron la oficina.
Frente a eso, la gente de los barrios aledaños —centenares, tal vez miles de
personas— salieron a las calles y se rebelaron; pero los Panteras Negras
recorrieron las calles diciéndole a la gente que desocupara las calles y
asis-tiera a una reunión más tarde. Cuando hablé con los líderes de los
Panteras y argumenté que lo que hicieron estaba mal, ellos lo justificaron,
diciendo: “Esa rebelión fue una forma de lucha espontánea y no estamos a favor
de la espontaneidad”. Bueno, ¿saben qué? Cientos, hasta miles de personas
estaban
198 Bob Avakian
en rebelión en las calles — pero
solo 25 personas llegaron a la reunión. No tenía sentido. Eso no se hace cuando
las masas populares se alzan. Ustedes me entienden. Eso no se hace.
Eso es distinto al principio
importante de que no se puede sustituir a las masas populares. Si se actúa como
una fuerza que pretende sustituir a las masas populares, o si se sigue una
estrategia que hace que sea fácil que se les contenga y se les mate antes de
que siquiera se podría activar a las masas populares en la lucha, pues lo que
se está haciendo es erró-neo. Es preciso tener las condiciones apropiadas, las
condi-ciones necesarias. Fíjese, hasta las personas que necesitan con urgencia
una revolución, no van a apoyar algo que va a hacer que les caigan cosas
gruesas si no están convencidas de que es realmente necesario y vale el
sacrificio. Ahora, para ser claro, no se trata de una fórmula para ir a la cola
de las masas — se trata de la importancia de ser científico. Así que, aguardar
—repito, tal vez esto suene contraintuitivo, o a una ironía— pero aguardar es
parte de tener seriedad, si se combina con acelerar. Pero tenemos que captar lo
que significa, y lo que no significa, decir que ahora no es el momento de
lanzarnos a hacer cosas sin las condiciones necesarias. No lo es — pero hay una
diferencia entre nosotros, como fuerza consciente de vanguardia, y las acciones
espontáneas de las masas; y es pre-ciso tener la capacidad de reconocer y
tratar esa contradicción correctamente, y no de la manera en que lo hizo el PPN
en esa situación en esos años, porque mataron la lucha de las masas en esa
situación. Así que quiero recalcar ese punto.
Algunos dirán: “Ah, ustedes nada
más aguardan”, lo que es una tergiversación de nuestra orientación estratégica.
No. No nada más aguardamos. Aceleramos mientras se aguarda, pero el aspecto de
aguardar es parte de un enfoque estratégico serio. Aquí uso una analogía —para
quienquiera que escuche, uso una analogía, porque se trata de un camino
distinto, una
EL NUEVO COMUNISMO 199
estrategia distinta, distintas
formas de lucha, etc.— es aná-logo a por qué Mao dijo que no podemos tomar la
ofensiva de inmediato. Tenemos que esforzarnos contra los límites de la
situación objetiva y transformarla al mayor grado posible en cada momento; pero
si se intenta hacer caso omiso de las con-diciones objetivas, o simplemente no
hacerles caso de manera arbitraria e intencionada, y actuar como si existiera
todo un conjunto de condiciones completamente distintas, cuando no es así, pues
se estaría en el camino a quedarse aplastado. Y eso, también, es traicionar a
las masas populares. Así que lo importante es que hay que acelerar mientras se
aguarda.
No tengo tiempo para adentrarme
en todo esto ahora, pero sí quiero recomendar, como se ha hecho anteriormente,
que lean los primeros seis párrafos de la Segunda parte de Hacer la revolución
y emancipar a la humanidad50, donde habla de esta misma cuestión de acelerar
mientras se aguarda y lo que significa, y de entender correctamente la relación
entre lo que hacemos y el desarrollo de la situación objetiva — cómo
tra-bajamos para transformar la situación objetiva en la mayor medida posible,
y tan rápidamente que sea posible, mientras, al mismo tiempo, reconocemos que
hay fuerzas mayores que actúan. Están las contradicciones del sistema mismo, y
hay diferentes fuerzas de clase —la clase dominante y las diferen-tes fuerzas
de la clase media, etc.— que también trabajan para cambiar las condiciones
objetivas de acuerdo a su manera de ver sus intereses. Todo eso es parte de lo
que trabajamos para afectar — pero trabajamos hacia un objetivo muy específico:
llegar al momento en que sea posible y correcto jugárselo el todo por el todo
para tomar el poder. Aquí no voy a entrar en mayores detalles, porque no
tenemos tiempo ahora, pero les insto mucho a volver a esos seis párrafos al
comienzo de la Segunda parte de Hacer la revolución y emancipar a la huma-nidad
y a forcejear con su contenido, porque eso guarda una
200 Bob Avakian
muy estrecha relación con la
orientación correcta y el enfoque estratégico de acelerar mientras se aguarda.
Señalaré lo siguiente — una
analogía a algo que dijo Lenin que se trata al comienzo de la Segunda parte de
Hacer y emancipar: Lenin analizó que en los países imperialistas, ciertos
sectores de la clase obrera habían sido sobornados con el botín del imperialismo;
y dijo: nadie puede decir con cer-teza qué posición tomarán esos sectores más
aburguesados y más acomodados de la clase obrera cuando se dé la revolu-ción.
Nadie puede decir exactamente, insistió — tendremos que ver a la hora de darse
la revolución. En esos seis párrafos, esta formulación —“nadie puede decir
exactamente”— se usa precisamente para señalar que no se sabe, al trabajar
sobre estas cosas, hacia dónde irá todo al final. Ese punto también se señala
en la declaración sobre la estrategia (“Sobre la estra-tegia para la
revolución”51): que no se sabe a qué llevarán las “sacudidas” en la sociedad.
Los levantamientos de las masas, por ejemplo — no se sabe de qué caldo podrían
llegar a for-mar parte. Pero lo que sí se sabe es que en cada situación hay que
trabajar para hacer avanzar las cosas tan lejos como sea posible, tan rápido
como sea posible, hacia el objetivo de la revolución, y consolidar para la
revolución al máximo grado posible las fuerzas que surjan en cada situación, de
modo que se hagan avances sobre la marcha y, como dice la declaración sobre la
estrategia, se llegue a un plano más elevado desde el cual desarrollar más
trabajo hacia el objetivo de la revolución.
Bueno, ya mencioné que me asombra
constantemente la manera en que se pueden tergiversar las cosas para
convertir-las en revisionismo. Uno trata de usar una formulación para ayudar a
concretar y concentrar algo para la gente, y luego se convierte en algo distinto.
Se informó que, en una discusión sobre este punto (de que nadie puede decir
precisamente hacia dónde irán las cosas al hacer el trabajo para hacer avanzar
las
EL NUEVO COMUNISMO 201
cosas hacia la revolución), de
hecho una persona lo inter-pretó así: “Bueno, nadie puede decir, así que eso
significa que simplemente salimos a hacer lo que podamos hacer, y nadie puede
decir si de hecho llevará a algo”. ¡No! Eso no es lo que significa, sino todo
lo contrario. Nadie puede decir de ante-mano que habrá “x” límites a qué tan
lejos se podría ir. Esto es lo que se recalca. Es muy frustrante, tengo que
decirlo, la manera en que, al parecer, con demasiada frecuencia se refor-mulen
las cosas para convertirlas en revisionismo —en una receta para someterse a las
condiciones objetivas— cuando lo más importante es cómo trabajar para
transformar las condi-ciones objetivas al máximo grado posible, y no, de
antemano, o en momento alguno, poner límites arbitrarios a dónde se podría ir.
No sabemos a dónde todo podría ir, porque ocurren demasiadas cosas en el mundo
y no podemos calcular todo eso perfectamente en cualquier momento dado. No se
sabe hacia dónde todas esas cosas van a ir. Una cosa lleva a otra — interactúa
con otra — lleva a otra — y quizás vaya por ciertos caminos y después deja de
avanzar... y, por otro lado, tal vez sí avance. Eso es lo importante aquí: no
deberíamos poner límites arbitrarios a qué tan lejos las cosas podrían avanzar
en un momento dado, a la vez que no deberíamos simple-mente tratar de pasarnos
por encima de las cosas en cualquier momento dado. Esa es otra contradicción
que tenemos que manejar correctamente.
Es difícil navegar estas aguas.
Fíjense, en la mitología griega Escila era un peñasco peligroso y Caribdis era
un remo-lino igualmente peligroso, con poca distancia entre los dos, y los
barcos tenían que navegar por entre ese angosto estre-cho. Cuando navegaban
demasiado para un lado, se chocaban con el terreno pedregoso y se naufragaban;
cuando navega-ban demasiado para el otro lado, se hundían en el remolino.
Bueno, en muchas ocasiones tenemos que lidiar con algo
202 Bob Avakian
semejante. Quiero decir, ni el
uno ni el otro — sino ¡ninguno de los dos peligros! Al hacer una revolución,
hay que navegar por cosas semejantes todo el tiempo, y no siempre se hará de la
mejor manera posible, pero tenemos que esforzarnos por manejar esto de la mejor
manera posible, no sólo individual, sino colectivamente, desarrollando lucha
entre nosotros, de las maneras apropiadas, por los canales apropiados, con el
espíritu apropiado, para aprender a hacerlo mejor — aprender de nuestros
errores, pero también aprender de nuestros avan-ces y hacer mayores avances
sobre esa base.
Pasando a otro tema, hablaré de
algunas cuestiones importantes relacionadas con la estrategia. Como dije, no
voy a hacerlo todo aquí —todo el trabajo—, una parte estará en forma de
preguntas para que la gente reflexione y bregue con ellas.
Revcom.us publica regularmente
dos párrafos, que tam-bién están en Lo BAsico 3:30: “Algunos principios para
for-jar un movimiento para la revolución”. Aquí también se ha escogido el
lenguaje con mucho cuidado y se ha formulado el contenido con la mayor precisión
posible. Aquí va el primer párrafo:
En cada momento, tenemos que
estar buscando las concentraciones importantes de las contradic-ciones sociales
y los métodos y las formas que pue-dan fortalecer la conciencia política de las
masas, así como su capacidad combativa y organización para emprender la
resistencia política contra los crímenes de este sistema; que para una cantidad
cada vez mayor de personas, puedan darle vida a la necesidad y la posibilidad
de un mundo radical-mente diferente; y que puedan fortalecer la com-prensión y
la determinación de las masas avanzadas
EL NUEVO COMUNISMO 203
de inclinaciones revolucionarias
en particular de modo que asuman nuestros objetivos estratégicos como cosas por
las cuales luchar de manera enér-gica y hacia las cuales aspirar, y no
solamente como metas (o ideales) lejanos y en esencia abstractas.
Observarán que he subrayado,
enfatizado ciertas cosas. Ahora, volvamos a la primera parte de ese párrafo:
“En cada momento, tenemos que estar buscando las concentraciones importantes de
las contradicciones sociales...”, lo que se refiere a cosas como lo que se
formula en los “5 Altos” publicados regularmente en el sitio web revcom.us.
Estos “5 Altos” son concentraciones importantes de contradicciones sociales,
contradicciones que el sistema actual no puede resolver, y mucho menos al
servicio de los intereses de las amplias masas populares y, en última
instancia, de toda la humani-dad. Bueno, ¿por qué enfatizo esto? Alguien que
criticaba este enfoque preguntó: “¿Por qué quieren andar por ahí buscando las
concentraciones importantes de grandes contradicciones sociales? ¿Por qué no
hacemos algo que tenga sentido real para la gente en lo inmediato? ¿Por qué no
hacemos como lo hicieron los Panteras Negras, y ofrecemos un programa de
Desayunos para Niños y le damos de comer a la gente?” Bueno, en la historia del
Partido Pantera Negra, cuando orga-nizó cosas como el programa de Desayunos
para Niños, no tenía necesariamente que ser así, pero de hecho llegó a ser
parte de algo que iba por el camino del reformismo. Eso fue parte de una
tendencia que más tarde se formuló como una línea básica —“sobrevivir a la
espera de la revolución”— que significaba tratar de satisfacer las necesidades
de la gente bajo el sistema actual mientras se aguardaba pasivamente algún día
en que se pueda hacer una revolución. Bien, eso encierra dos errores, dos
errores muy grandes. Primero, no es posible satisfacer las necesidades de la
gente bajo el sistema actual;
204 Bob Avakian
si fuera posible, ¿para qué
trabajar por una revolución, con todo lo que eso implica? No es posible
satisfacer las necesi-dades de la gente bajo el sistema actual. Eso no implica
que uno no deba prestar atención alguna a las necesidades de la gente. Pero no
va a ser posible satisfacer las necesidades de las masas populares que el
sistema actual explota y oprime, ni siquiera sus necesidades materiales muy
básicas de comida, vivienda, etc. Y segundo, al tratar de hacerlo, uno se
refugia, se baja la cabeza y se hunde en las condiciones del momento, y
abandona los esfuerzos de prepararse para una revolución. Así que lo que se
enfatiza en esos dos párrafos (“Algunos prin-cipios para forjar un movimiento
para la revolución”), en opo-sición a un enfoque reformista de ese tipo, es la
importancia de buscar las grandes contradicciones en la sociedad en torno a las
que se puede movilizar a la gente e incidir en las pro-fundas grietas del
sistema —como las fallas geológicas para un terremoto— las profundas contradicciones
que están justo en la base del sistema y que, si la gente se moviliza en torno
a ellas, empiezan a ensanchar las grietas en el sistema entero y a crear
condiciones más favorables para realmente hacerlo caer y reemplazarlo con algo
mucho mejor. Por eso el párrafo dice que tenemos que buscar las concentraciones
importantes de las contradicciones sociales.
El segundo párrafo dice:
Es necesario que el objetivo y
orientación sea el de llevar a cabo el trabajo que, junto con el desarro-llo de
la situación objetiva, pueda transformar el terreno político, de modo que en un
sentido agudo y activo en toda la sociedad [en otras palabras, no sólo para
unos pocos, sino para las masas populares en general en la sociedad] se ponga
en tela de juicio la legitimidad del orden establecido y el derecho y la
capacidad de la clase dominante de gobernar; de
EL NUEVO COMUNISMO 205
modo que la resistencia a este
sistema cobre cada vez más amplitud, profundidad y determinación; de modo que
se fortalezcan muchísimo el “polo” y la fuerza de vanguardia organizada del
comunismo revolucionario; y de modo que, en el momento decisivo, esta fuerza
avanzada pueda liderar la lucha de millones y decenas de millones de personas
para hacer la revolución.
Observen que no dice: “esperar a
que se desarrolle la situa-ción objetiva”. Dice: “llevar a cabo el trabajo que,
junto con el desarrollo de la situación objetiva...” — en otras palabras, junto
con los acontecimientos que se dan que son más gran-des de lo que en cualquier
momento dado podemos afectar por medio del trabajo y la lucha que realizamos.
Trabajamos sobre las cosas, para afectarlas lo más que podamos, pero tam-bién
ocurren cosas más grandes, que van más allá de lo que podemos afectar en
cualquier momento dado. Así que rea-lizamos trabajo que, junto con el
desarrollo de la situación objetiva, acelera el desarrollo de las cosas hacia
una situación revolucionaria.
Bueno, ya lo he dicho muchas
veces, al abordar los pun-tos importantes que están bajo discusión, pero cabe
repetirlo una vez más con relación a estos dos párrafos: esta declaración
concentra muchísimo; se publica regularmente en revcom.us y también se encuentra
en Lo BAsico 3:30. Así que, hay que volver repetidamente a esta declaración, y
sus distintas par-tes y su totalidad, como guía y como indicador de qué tanto
realmente estamos trabajando —o incluso si estamos traba-jando— en nuestras
responsabilidades particulares y en gene-ral, en los preparativos para una
revolución real.
Y esto, obviamente, está
estrechamente relacionado con la declaración más extensa que publicó el
Partido, “Sobre la
206 Bob Avakian
estrategia para la revolución”.
Con relación a esto, he aquí algunas preguntas adicionales:
Al pensar en lo que dice esta
declaración (“Sobre la estrategia para la revolución”) acerca de acelerar
mientras se aguarda, y en particular sobre las “sacudidas” en la sociedad (y en
el mundo), ¿cómo se relaciona esto, por un lado, con los seis párrafos al
comienzo de la Segunda parte de Hacer la revo-lución y emancipar a la
humanidad, que ya mencioné, y por otro lado cómo se relaciona con lo que acabo
de leer, “Algunos principios para forjar un movimiento para la revolución”?
¿En qué medida, en su trabajo
para contribuir a la revolución, vuelven continuamente a estudiar esta
declaración sobre la estrategia (y también, “Algunos principios para forjar un
movimiento para la revolución”) como guía e indicador, y cómo evalúan esto en
cuanto la manera en que lo abordan más en general las personas que están en el
Partido y las que están alrededor del Partido y del movimiento para la
revolución?
Lo que me lleva al siguiente
punto, y a más preguntas. La formulación “Luchar contra el poder, y transformar
al pue-blo, para la revolución” es un eje del enfoque estratégico del Partido
para la revolución y se populariza por medio del tra-bajo del Partido. ¿Cómo
entendemos las relaciones dialécti-cas, contradictorias en esto — las
contradicciones entre los dos aspectos de esto (luchar contra el poder, y
transformar al pueblo) y, a su vez, cómo se relaciona todo eso con la
prepara-ción de las bases para la revolución?
Son preguntas en las que pensar
profundamente y con las cuales bregar.
EL NUEVO COMUNISMO 207
Fuerzas para la revolución
Adentrémonos más en el enfoque
estratégico de la revolu-ción. ¿Cuáles son las principales fuerzas para la
revolución, y cuáles son los otros grupos en la sociedad de los que es
nece-sario ganar grandes cantidades de gente, o bien a participar activamente,
o a apoyarla, o al menos a asumir una posición de “neutralidad amistosa” hacia
la revolución (o sea, al menos no oponérsele)? Obviamente, esto tiene relación
con el punto que yo recalcaba antes, de no terminar en un cerco, rodeado y
aplastado. ¿Cuáles son las contradicciones cruciales las que hay que enfrentar
—donde hace falta transformar la necesi-dad en libertad e iniciativa para las
fuerzas revolucionarias, de maneras significativas— para crear la base para
ponerlo todo en juego con una verdadera oportunidad de ganar?
Primero, es importante reconocer
que la revolución no se puede hacer y no se hará simplemente difundiendo la
idea de la revolución por ahí, y quizás recibiendo algunas respues-tas
positivas. (Oye, ¡dale un Me gusta en Facebook!... ¡Tuitea un mensaje a favor
de la revolución!) Sí, es muy importante propagar que se necesita la
revolución, de forma viva y con-vincente; pero hay que enfatizar lo siguiente:
que acumular fuerzas organizadas para la revolución es, y tiene que ser, un
objetivo central en los preparativos para una revolución real; y el que se
hagan avances reales o no en la acumulación de tales fuerzas organizadas es un
indicador fundamental del progreso —o de la falta de progreso— en la
construcción del movimiento para una revolución real. Aquí podemos tomar algo
de Marx y adaptarlo para esta cuestión: ¡Acumulad, acu-mulad, acumulad! —
¡Acumulad más y más capital! —dijo Marx— es el Moisés y los profetas para la
burguesía. Bueno, podemos decir que para la revolución proletaria, un
manda-miento y guía crucial tiene que ser: ¡Acumulad, acumulad,
208 Bob Avakian
acumulad! — ¡Acumulad fuerzas
organizadas para esta revolución!
Y, no se trata de solo acumular
por acá, lejos en algún rin-cón. Podríamos decirlo así: Acumular, impactar;
acumular más, impactar más; acumular aún más... y así sucesivamente
— a la vez que tomamos en cuenta
el panorama más amplio de lo que sucede en el mundo en su conjunto, como se
indica al comienzo de la Segunda parte de Hacer la revolución y emancipar a la
humanidad. ¿Qué quiero decir por acumular, impactar? Que cuando tenemos fuerzas
organizadas, podemos tener un impacto mayor en las situaciones políticas y en
el terreno político en general. Para mencionar un ejemplo importante pero de
una escala relativamente pequeña, en comparación con la sociedad en general:
imaginen que en los levantamientos en Ferguson o en Baltimore, hubiese habido
una fuerza organizada de comunistas revolucionarios de sola-mente cien personas
con la capacidad de entrar en escena, propagar ese programa y organizar gente
en torno a ese pro-grama en medio del levantamiento — piensen en cómo se podría
cambiar todas las dinámicas en esa situación. En cam-bio, si solo tenemos a
unas pocas personas allí, aunque hagan un muy buen trabajo, la capacidad para
impactar esa situación va a ser mucho más limitada. Bien, aun así hay que
intentar impactar la situación al máximo grado — y para hacerlo, una de las
cosas que tenemos que hacer es llegar a ser muy buenos al hacer la agitación,
que es algo que realmente tenemos que fortalecer y desarrollar. Pero imaginen
si se pudiera tener un mayor impacto en situaciones como esta.
Veía la CNN cuando Don Lemon
entrevistaba a una per-sona en la calle después de la masacre de unas personas
negras en esa iglesia de Carolina del Sur. Bueno, alguien representó así a Don
Lemon, y creo que realmente captura algo sobre el papel que él desempeña: “Soy
Don Lemon — en realidad no
EL NUEVO COMUNISMO 209
soy un hombre negro, pero a veces
interpreto uno en televi-sión”. Eso capta un aspecto importante del papel que
él juega como títere de los de arriba. Pero, en todo caso, Don Lemon
entrevistaba a una persona, jugando su típico papel de Tío Tom [vendido], y una
mujer negra se acercó detrás de él y empezó a gritar; estaban en vivo así que
les costaba cortarlo, les tomó un tiempo cortarlo. Ella gritaba: “Hable de la
ira, Don. No hable del perdón, hable de la ira, hable de la ira, Don. Obama
tam-bién es un Tío Tom, Don. Dígales que Obama también es un Tío Tom. Hable de
la ira. ¿Está hablando de la ira, Don? Pues, Don, usted es un Tío Tom”. Bueno,
es una sola mujer parada detrás de él. Imaginen si hubiera cien personas, que
no dicen exactamente lo que esa mujer decía pero impactan aún más la situación
con una agitación convincente basada en una com-prensión comunista
revolucionaria. Pues, eso lo cambia todo. Cambia todo el terreno — incluso con
ese número de fuerzas organizadas, cambia todo el terreno. Y de ahí cada fuerza
en la sociedad tiene que reaccionar de manera diferente.
Piensen también en lo siguiente:
cada vez que las masas se levantan hoy día, se da una situación en la que —allí
vie-nen otra vez— están esos “líderes comunitarios”, que son una versión
actualizada de lo que la clase dominante y sus voceros solían llamar “Líderes
negros responsables”. La clase domi-nante los moviliza: figuras religiosas de
varios tipos (no todas, pero un número demasiado grande de ellas), supuestos
líde-res comunitarios y otros, entre ellos algunos que dicen estar del lado del
pueblo — que salen en las situaciones cuando la gente está furiosa, está en la
calle y le hacen frente a la poli-cía, y luego estas fuerzas se forman, se
toman de los brazos y se paran de cara a la gente. Imaginen que hubiera una
fuerza de solamente unas 30 personas en esa situación que saliera a decir:
“¡Malditos cabrones, están parados de cara al lado equivocado! Si ustedes
supuestamente están con el pueblo,
210 Bob Avakian
deberían formarse contra los
cerdos policías. Ellos son los que maltratan al pueblo. ¡Dense vuelta y
enfrenten a los cer-dos policías!” Se cambiarían los términos — y los Don Lemon
de verdad tendrían que “¡irse a comerciales!”. Se incide en el terreno con la
presencia de fuerzas organizadas unidas bajo una línea revolucionaria. Hasta en
una situación como esa, esto saldría al mundo, especialmente en la actual era
del Internet. Se difunde por todos lados. Y luego la gente querrá saber:
¿Quiénes son esas fuerzas que hicieron eso? ¿Quiénes son esas fuerzas que
estuvieron del lado del pueblo y se para-ron entre la policía y la gente, de
cara a la policía, y no per-mitieron que la policía atacara a la gente?
¿Quiénes son esas personas, que mientras hacían eso, decían: “Hacemos esto por
la revolución, para eliminar la brutalidad y asesinato policial y demás mierda
que la gente vive en Estados Unidos y en todo el mundo”? Fíjese, cuando hay
fuerzas organizadas actuando así, eso impacta en serio la situación, y luego atraen
a más fuerzas. No se trata de que todos se unan a la revolución de inmediato ni
de que hay que incorporarlos de lleno en las filas de la revolución de
inmediato, antes de que siquiera tengan la oportunidad de adquirir una
comprensión básica de lo que se trata esta revolución. Tiene que haber trabajo
y lucha. Pero así es posible poner en marcha una dinámica en la que las fuerzas
de la revolución están creciendo, están desplegando las fuerzas organizadas
para la revolución de una manera que impacte significativamente la sociedad y
atraiga a la gente a la revolución, y que por medio de lucha están acumulando
más fuerzas organizadas… y de ahí es posible hacer más para incidir en la
situación, otra vez por medio de mucha lucha. Esta es la dinámica que tenemos
que hacer avanzar pero, para repetir, sin bajar nuestra vista solo a esa
dinámica, sino ver el mundo entero y cómo influenciamos el mundo entero hacia
la meta de la revolución. Pero por eso tenemos que trabajar
EL NUEVO COMUNISMO 211
en serio para acumular fuerzas
organizadas para la revolución y desplegar esas fuerzas para impactar el
terreno, y acumu-lar e impactar más, sin abordar eso de una manera limitada y
lineal (como si todo nada más marchara hacia adelante, de un avance a otro, en
una simple línea recta, saliendo directa-mente de lo que hacemos).
Esta es la base correcta de lo
que señala “Sobre la estrate-gia para la revolución”, y para entender
correctamente lo que señala “Sobre la estrategia para la revolución”, acerca de
los “miles” y su relación con los “millones” de personas. No se trata simplemente
de una noción vaga de “miles de personas” que le den alguna señal de aprobación
a la idea de la revolu-ción (o que inclusive tengan mucho entusiasmo al
respecto). Si hablamos de dirigir a millones de personas, hace falta una fuerza
organizada de miles de personas, un creciente número de miles de personas, que
cuenten con la orientación, orga-nización, entrenamiento y dirección para ser
una verdadera fuerza y polo de atracción revolucionario — y no una amorfa nube
de electrones que flotan por ahí sin ningún núcleo sólido real.
La separación entre el movimiento
comunista y el movimiento laboral,
fuerzas impulsoras para una
revolución
Con esta comprensión y
orientación, examinemos más la cuestión de las fuerzas y el enfoque estratégico
para esta revolución. Primero hablemos —de forma breve pero impor-tante— de las
fuerzas impulsoras y sólidas. El Esbozo de la nueva síntesis del comunismo
señala que uno de los compo-nentes de esta nueva síntesis es la separación
entre el movi-miento comunista y el movimiento laboral. Esto es un punto muy
importante.
212 Bob Avakian
En el marxismo temprano, se
identificaba más o menos directamente a la clase obrera organizada en la
producción a gran escala, y a una clase obrera cada vez más sindicalizada, como
la base principal y la columna vertebral para una revolu-ción, o para el socialismo
(o la idea que la gente tuviera de eso). Y todavía uno puede encontrar varios
grupos oportunistas, los trotskistas y otros, que todo el tiempo quieren hablar
del movimiento laboral y los sindicatos como si de alguna manera fueran la base
para el socialismo. No tengo tiempo para aden-trarme en todo esto, pero es
importante reconocer —y esto se ha señalado en diferentes escritos y discursos
míos— que con el tiempo, ha crecido la separación entre el movimiento comunista
y el movimiento laboral. Esto no quiere decir que el proletariado, o la clase
obrera, que está empleada, no sea una parte importante de la revolución
proletaria. No se trata de eso; de lo que se trata es que las fuerzas
impulsoras, y las principales fuerzas de lucha, para una revolución no van a
salir de la dinámica de los sindicatos, o incluso de los trabaja-dores en la
producción a gran escala.
Ahora bien, si examinamos esto en
la historia, vemos que en la revolución china Mao tuvo que luchar directamente
con-tra esto, porque en la revolución en Rusia, la primera revo-lución
socialista triunfante en la historia (dejando de lado la fugaz y muy pronto
aplastada Comuna de París en 1871), aun-que Rusia era un país principalmente
conformado por cam-pesinos (pequeños agricultores), empezaba a desarrollarse un
proletariado en las zonas urbanas, y los comunistas rusos (los bolcheviques,
como les decían) sí basaron la sublevación, que inició la revolución en Rusia,
principalmente en las zonas urbanas entre los trabajadores en las fábricas, y
también entre algunos de los soldados y los marineros que estaban en las
fuerzas armadas del gobierno ruso pero que se pasaron al lado de la revolución.
Pero luego, este problema comenzó
EL NUEVO COMUNISMO 213
a manifestarse muy agudamente:
Rusia era un país en gran parte campesino y, desafortunadamente, los
bolcheviques no habían hecho mucho trabajo en el campesinado, no sabían mucho
del campesinado cuando empezó la revolución. Esto les planteó algunas fuertes
contradicciones. No quiero decir que no fue correcta la forma en que actuaron
para la situación en la que estaban, sino que esto sí encerraba algunos
proble-mas reales. Y luego, al principio de la revolución china, los comunistas
intentaron hacer la revolución basándose en el modelo revolucionario ruso, y
salieron aplastados. Trataron de generar levantamientos de los obreros en las
zonas urbanas de China, pero esos obreros constituían un minúsculo por-centaje
de la población. Pues, todo ese intento fue ahogado en sangre. Esto sucedió en
los años 1920. Pero fue de esa amarga experiencia que Mao llegó a una
comprensión estratégica muy importante de la revolución china: este país no
solo es prin-cipalmente campesino, dijo, sino que es en el campo, entre los campesinos,
donde realmente podemos poner la lucha en marcha, sin ser aplastados
inmediatamente —porque los poderes gobernantes no permiten ningún tipo de
oposición seria— debido a que en el campo, por diversas razones, el alcance del
gobierno y sus fuerzas represivas son más débiles. Mao mostró cómo podían
construir la lucha revolucionaria basada en el campo —emprender una guerra
revolucionaria allí, apoyándose principalmente en las masas de campesi-nos— y
cercar las ciudades; y luego, con el tiempo, realizar una toma militar de las
ciudades a raíz de haber librado una guerra popular prolongada en el campo.
Por supuesto, no todos en el
movimiento comunista, o entre los llamados socialistas, se pararon y dijeron,
“Oigan, ¡qué gran innovador, qué brillante pensador, Mao es un estra-tega
extraordinario!”. Los trotskistas, por ejemplo, insistieron que esta era una
falsa revolución. Argumentaron que, como
214 Bob Avakian
el campesinado constituía una
fuerza pequeño burguesa — lo que sí era cierto en el caso de muchos de ellos,
pues eran pequeños propietarios en la esfera agrícola—, por eso, argu-mentaron
estos trotskistas y otros, esta no era una revolución proletaria real. Y de
hecho se le opusieron —en muchos casos, de hecho se pasaron al lado de la
contrarrevolución, porque insistían que no era una verdadera revolución
socialista y, afirmaron, destruía la posibilidad de un verdadero cambio
socialista. Hasta en el Partido Comunista de China — no hay tiempo para
analizarlo todo ahora, pero hubo una tremenda lucha, y en gran parte Mao estuvo
aislado y básicamente bajo arresto domiciliario por parte de la dirección del
Partido Comunista de China, por un año aproximadamente, por allá del año 1930,
porque la dirección central del Partido en ese momento todavía buscaba
aferrarse al modelo ruso, y denun-ciaba lo que Mao hacía como una especie de
acción renegada de su parte, que iba a llevar al desastre. Así que, fue
necesario resolver eso por medio de lucha. Pero en ese caso se ve una
separación — en esas circunstancias, y en ese camino particu-lar de la
revolución, hubo una clara separación entre el movi-miento comunista y el
movimiento laboral.
Ahora bien, de manera
cualitativamente diferente — es decir, sin el mismo enfoque estratégico
particular, sin las mismas formas de lucha: no libramos una guerra popular
prolongada, desde el mero comienzo, tal como Mao dirigió al pueblo a hacer en
China, eso no es lo que hacemos hoy, sin embargo, de una manera diferente, por
las condiciones materiales distintas — se aplican los mismos principios
fun-damentales a Estados Unidos. Como indiqué antes, Lenin señaló que con el
desarrollo del capitalismo y su transforma-ción en imperialismo capitalista, se
creó lo que él llamó una escisión en la clase obrera. Por un lado, un sector
llegaba a ser sobornado y aburguesado en cierta medida, como él lo
EL NUEVO COMUNISMO 215
expresaba, por el botín del
saqueo imperialista en las regiones coloniales. Por otro lado, estaban lo que
él llamó los secto-res más abajo y más a lo hondo del proletariado —un sector
muy empobrecido y duramente explotado, más abajo y más a lo hondo del proletariado—
que eran la base social para una revolución que iba a llevar al socialismo, con
el objetivo final del comunismo. Ese análisis implicó cierta separación entre
el movimiento comunista y el movimiento laboral tradicional. Pero en un país
como Estados Unidos, debido a las condicio-nes materiales y contradicciones
concretas, esta separación es, por necesidad, aún más pronunciada. Esta es una
sociedad altamente parásita. Y, como dije antes, hay extensos sectores de las
clases medias, en un sentido amplio, entre ellos los tra-bajadores
aburguesados, que reciben una tajada del saqueo y la explotación internacional
del imperialismo. Por otro lado, no solo hay gente en las capas más abajo y más
a lo hondo del proletariado, sino que hay gente, mucha gente, que se ha
des-proletarizado en algún grado, técnicamente hablando. ¿Qué quiero decir por
des-proletarizado? Hay millones de personas, particularmente en los barrios
marginados de las ciudades de Estados Unidos, de los cuales algunos quizá
trabajen, al menos a veces, pero de los cuales muchos más o menos están
permanentemente excluidos del empleo en esta etapa de las cosas, por la manera
en que se ha desarrollado el imperialismo. De nuevo, veamos a Baltimore: solía
haber todo tipo de empleos industriales en esa ciudad. Sí, como Carl Dix ha
señalado52, si uno contaba con un empleo allí y era negro, pues tenía trabajos
de mierda y nunca lograba salir de esa situación. Pero había trabajo industrial
a gran escala. Todo eso está cerrando o ya ha cerrado. También se puede hablar
de Gary, Indiana, que en un momento tenía la acería más grande de todo el
mundo, si recuerdo bien, que empleaba a decenas de miles de personas. Ahora, se
ha cerrado por completo, y
216 Bob Avakian
Gary se parece a una ciudad
fantasma. Allí hay masas de per-sonas, muchas anteriormente eran proletarios
con empleo (o sus padres o abuelos lo eran) y ahora están en una situación en
la que a veces pueden trabajar, quizás, pero muchas veces no pueden trabajar.
Sin embargo, son una fuerza social cuyas necesidades e intereses fundamentales
solo se pueden satis-facer por medio de la revolución proletaria. Son una
fuerza social que está sujeta a muchas presiones en direcciones
con-tradictorias, por las condiciones de existencia en las que for-zosamente
han estado metidos, que incluyen presiones que a corto plazo los alejan de la
revolución proletaria; pero están en una situación fundamental de condiciones
desesperadas que, una vez más, únicamente se puede resolver y transformar por
medio de la revolución proletaria — entendida esa revolución en el sentido de
una lucha para derrocar el capitalismo y avan-zar, a la larga, a un mundo
comunista, y no en el sentido de alguna suerte de “movimiento laboral”.
Por lo que hay una importante
separación entre el movi-miento comunista y el movimiento laboral tradicional.
Lenin dijo una vez que el alma viva del marxismo es el análisis con-creto de
las condiciones concretas. Pues, tengo que decir que ésta es una de esas
frases, o formulaciones, que probable-mente figuren entre las declaraciones más
mal utilizadas del marxismo. Pero resulta que es cierta, si se entiende y se
aplica correctamente. Si se consideran las fuerzas para la revolución, y cuáles
son las contradicciones que generan la base concreta para una revolución, hay
que analizar las condiciones de manera concreta: cuáles son las relaciones
sociales concretas en la sociedad, y cuáles son las fuerzas sociales que
cumplen —por decirlo así— dos criterios básicos: 1) sus necesidades e intereses
más fundamentales solo se pueden satisfacer por medio de una revolución
comunista, una revolución pro-letaria en ese sentido; y 2) necesitan
desesperadamente esta
EL NUEVO COMUNISMO 217
revolución. Eso es lo que hay que
examinar, con todas las con-tradicciones en juego.
Entre los campesinos en China,
había muchas contradic-ciones con las que los comunistas tuvieron que lidiar.
¡Nunca habrá un grupo de gente hecho a la perfección para la revolu-ción
proletaria! Como dijo Mao, cuando quería iniciar la gue-rra popular en China,
acudió a los que llamó, los “elementos valientes”. Dijo, acudí a la gente que
estaba dispuesta a luchar y morir. Conocemos gente así, ¿verdad? Luchan y
mueren por necedades todo el tiempo. Pero Mao dijo, cuando quise iniciar la
guerra popular, acudí a la gente que no temía luchar y morir
— y hubo todo tipo de
contradicciones, todo tipo de proble-mas. No obstante, acudió a ellos porque
hay que empezar con la gente que está dispuesta a hacer lo que es necesario
hacer.
Pues, no digo que se pueda
aplicar eso directamente o que se pueda transferir directamente a Estados
Unidos, simple-mente señalo que no podemos ser rígidos y dogmáticos. Hay que
pensar en las contradicciones en juego y trabajar sobre esas contradicciones,
de forma creativa pero científica — de manera creativa con base en la ciencia.
Por ejemplo, cuando iniciaron una lucha armada basada en el campesinado en
China, se puede imaginar cómo era lo de dirigir a esos elemen-tos valientes con
una línea comunista. No todo era perfecto. Había mucha lucha en las filas de la
revolución. No se trata de regañar a las masas; simplemente así están las
cosas. El sistema existente impacta e influencia a las personas, crea ciertas
ten-dencias entre ellas. ¿Qué se va a hacer al respecto: taparse la nariz, o
ponerse a trabajar sobre estas cosas? De eso se trata. Por eso, acudieron al
campesinado, y encontraron tendencias de muchos tipos que eran problemas. Una
de las más marca-das fue la que Mao denominó la tendencia de los “insurrectos
errantes”. En otras palabras, en lugar de ser una fuerza disci-plinada que
luchaba por una revolución real y llevaba a cabo
218 Bob Avakian
las políticas que eran apropiadas
para las condiciones particu-lares en el momento, se manifestaba esta tendencia
de gente que solo quería estar por allá recorriendo el campo, luchando contra
el enemigo pero también saqueando en cierta medida al pueblo. Por eso, si uno
examina las reglas de disciplina y las advertencias del ejército popular de
China53, no las desarro-llaron simplemente porque sonaban bien ni por la noción
de que tal vez si tuviéramos buenos principios, la gente pensaría que somos
buenas personas. No. Las escribieron porque, en muchos casos, la gente no hacía
lo correcto. Tenían a mucha gente muy pobre, campesinos pobres que querían
agarrar todo lo que pudieran, inclusive cuando luchaban en las filas
revolucionarias, porque eran pobres y estaban desesperados, y no porque fueran
avaros en un sentido abstracto.
Así que hay todas estas
contradicciones. No se pre-senta un estereotipo hecho a la medida de una
revolución proletaria perfecta —nunca lo habrá— y si uno lo espera, pues tendrá
que esperar a algún dios que nunca llegará. Es necesario analizar las contradicciones
sociales concretas, las fuerzas sociales, y luego ponerse a hacer el trabajo de
luchar por dirigir a la gente de una manera que lleve las cosas por el camino
de una resolución real de las contradicciones que corresponde a los intereses
fundamentales del pueblo. Ahora, en esta sociedad, sí hay muchas personas
desespe-radas que sí cumplen con esos dos criterios que mencioné hace poco;
pero también están bajo muchas influencias, de muchas formas diferentes, y el
sistema trabaja para influen-ciarlas. Por ejemplo, se da un levantamiento en
respuesta a un asesinato policial de alguien, se da una tregua temporal entre
las pandillas, y luego, ¡zas! — quizá solo por una o dos cuentas que saldar,
empieza de nuevo toda esa dinámica negativa: “Tenemos que saldar cuentas —
pues, mataste a mi primo”, o lo que sea — esto y lo otro, de un lado al otro.
EL NUEVO COMUNISMO 219
Tenemos que asumir la
responsabilidad de transformar eso — de trabajar y luchar por sacar a las
personas de eso e incorporarlas a la revolución. Nadie más asume la
respon-sabilidad, nadie más puede asumir la responsabilidad para dirigir esto
hacia donde tiene que ir, para que estas masas, y las amplias masas oprimidas,
de veras resulten emancipadas. Eso es nuestra responsabilidad. No podemos
sobrepasar lo que podemos hacer en cualquier momento dado, ni tratar de actuar
como si pudiéramos dirigirlo todo y hacerlo todo de un solo golpe, pero esto es
nuestra responsabilidad, en un sentido fundamental y desde la perspectiva
estratégica, y tenemos que trabajar para poder influenciar y dirigir las cosas
tanto como sea posible en cualquier momento dado. No podemos pensar que de
alguna manera esto es la respon-sabilidad de otros.
Liberación nacional y revolución
proletaria
Además, las cosas tienen otra
dimensión estratégica, que también se menciona en el Esbozo sobre la nueva
síntesis: la relación entre la cuestión nacional y la revolución proletaria en
Estados Unidos — la lucha del pueblo negro y otros pue-blos oprimidos en
Estados Unidos y el conjunto de la revolu-ción proletaria, y la relación entre
esas cosas. Bien, tengo que decir que he seguido leyendo más sobre la
esclavitud, y repe-tidas veces me impacta el hecho de que, para decirlo así,
¡Lo BAsico 1:154 suena cada vez más acertado entre más leo sobre la esclavitud
en Estados Unidos! Leí el libro de Edward E. Baptist, The Half Has Never Been
Told [La mitad que nunca han contado], y hay otro libro The Empire of Cotton
[El impe-rio del algodón]55 de Sven Beckert, que hace una declaración muy
parecida a Lo BAsico 1:1. Dice que fue sobre la base del algodón, o sea, sobre
el lomo de los esclavos, que Estados
220 Bob Avakian
Unidos construyó su economía. Y
demuestra por qué fue así. Esta es la realidad. No es simplemente algo que
suena inteli-gente o que es una fuerte denuncia contra el sistema, o lo que sea
— se trata de la verdadera realidad de Estados Unidos y su historia, que ha
tenido efectos directos hasta el día de hoy.
Y lo que sigue funcionando en
Estados Unidos como una contradicción muy importante es algo que señaló hace
dos siglos un visitante francés a Estados Unidos, que estudió lo que sucedía
aquí, Alexis de Tocqueville. De hecho, era un conservador en el contexto
francés pero tenía unas obser-vaciones e ideas interesantes sobre Estados
Unidos. Aunque elogiaba el sistema político estadounidense, también habló de lo
que podríamos llamar la “codicia servil” de los esta-dounidenses (aunque no
utilizó esa frase en particular). En Estados Unidos, dijo, todos quieren saber
lo que cualquier idea tiene que ver con hacer dinero fácil ya. Así que tenía
ciertas observaciones acerca de Estados Unidos y los esta-dounidenses. Pero su
observación más importante y estraté-gicamente significativa fue que Estados
Unidos, según él lo vio, tiene un sistema muy bueno, pero hay una sola cosa que
podría hacer que todo se viniera abajo, y eso es la cuestión de la esclavitud.
De hecho, puntualizó que algo sigue siendo una contradicción muy decisiva en
Estados Unidos, la con-tradicción que ha existido desde la esclavitud hasta hoy
— esta contradicción que no puede resolverse bajo el sistema actual, de una
manera que pusiera fin a la opresión del pue-blo negro, y solo podrá resolverse
por medio de una revolu-ción que le ponga fin al sistema actual y lo reemplace
con un sistema radicalmente diferente, en el camino a la abolición de toda
explotación y opresión. Esto guarda una muy estre-cha relación con la siguiente
declaración mía que aparece continuamente en revcom.us:
EL NUEVO COMUNISMO 221
Existe el potencial de que algo
de una hermosura inaudita surja de una incalificable fealdad: de que el pueblo
negro juegue un papel crucial para, por fin, deshacerse de este sistema que no
sólo lo ha explotado sino que por tanto tiempo y de tantas formas lo ha
deshumanizado, aterrorizado y ator-mentado —deshacerse de todo este sistema de
la única manera posible— luchando por emancipar a la humanidad, para poner fin
a la larga noche en la que la humanidad ha estado dividida en amos y esclavos,
y en la que las masas de la humanidad han sido azotadas, golpeadas, violadas,
masacra-das, encadenadas y amortajadas en ignorancia y miseria.
Y, además del papel del pueblo
negro, como una fuerza esencial y potencialmente muy poderosa para la
revolución que se necesita, existe la opresión de grandes cantidades de
personas de otras nacionalidades, entre éstas millones de inmigrantes, que
también tienen un papel potencialmente muy importante en esta revolución. Al
mismo tiempo, hay varias contradicciones en estos diferentes sectores de los
oprimidos y entre ellos —algunas de las cuales se plantean agudamente ahora— y
una vez más es nuestra responsabi-lidad dirigir a las personas para resolver
estas contradiccio-nes por medio de lucha, forjar una unidad basada en sus
intereses comunes y fundamentales, y realizar y expresar plenamente su
potencial como hacedores de la revolución y emancipadores de la humanidad.
222 Bob Avakian
La importancia estratégica de
la lucha por la emancipación de
las mujeres
La opresión de las mujeres, y la
lucha por su emancipa-ción, se tiene que reconocer en todas sus dimensiones,
como una cuestión estratégica —tanto en Estados Unidos como en el mundo en su
conjunto— algo que puede y debe jugar un papel crucial en la lucha general por
erradicar toda opre-sión y explotación y emancipar a toda la humanidad. Esto se
aborda en Lo BAsico 3:2256, y se elabora más a fondo en la Tercera parte de
Contradicciones todavía por resolver, fuerzas que impulsan la revolución57,
donde se señala que una de las cosas que se destacan en el mundo hoy es la
manera en que las contradicciones que están ligadas a la opresión de las
muje-res se están volviendo más y más marcadas y agudas. Esto se debe en parte
a los cambios en la forma en que funciona el imperialismo globalizado.
Pongámoslo así: la explotación del proletariado en muchas partes del mundo es,
en una medida muy importante, la explotación de las mujeres. No es así en su
totalidad, pero lo es en gran medida.
Ese es un factor objetivo que
está chocando con algunas de las formas tradicionales de opresión de las
mujeres. En cuanto a estas fuerzas fundamentalistas religiosas en el mundo,
son, en su esencia, reaccionarias fuerzas asesinas patriarcales —si hay algo
que las define, ante todo es eso— y una de las razones por las que este
reaccionario fundamentalismo se ha conver-tido en un fenómeno tan grande es
este cambio dramático en las condiciones, en que tantas mujeres tienen mayor
presencia en la sociedad en el mundo, y una parte importante de esto es su
explotación como proletarias. Se ha dado el desarraigo de una gran parte del
campesinado en muchos países del tercer mundo — la forzosa expulsión de
personas hacia las ciudades miseria. Aquí, de nuevo se manifiesta lo que se
recalca en los
EL NUEVO COMUNISMO 223
primeros seis párrafos de la
Segunda parte de Hacer la revolu-ción y emancipar a la humanidad: no se puede
conocer todo lo que resultará de todas las diversas cosas que suceden en el
mundo, incluido lo que sucede como resultado del funciona-miento del sistema y
lo que hacen otras fuerzas de clase —no es posible anticipar completamente
todos los cambios que esto puede generar— pero sí hay que trabajar para incidir
en todo eso, lo que incluye lo que estas otras fuerzas de clase tratan de hacer
al trabajar para incidir en la situación. Hasta el surgi-miento de fuerzas más
grandes de la clase media en muchos de estos países del tercer mundo —ya sea
China, India o en otras partes, incluidos muchos países africanos que el
impe-rialismo ha saqueado tanto, de todas formas, se ha dado un desarrollo
significativo de las clases medias de una manera que no existía hace unas
décadas— hasta el desarrollo de ese tipo es en sí contradictorio. Por un lado,
genera un problema para la revolución comunista. Tenemos que ganar a las clases
medias, pues tenemos que ganarlas, al menos a un grado sig-nificativo, pero,
¡carajos, puede ser un verdadero problema a corto plazo! Entienden lo que
quiero decir — captan el espí-ritu con lo que lo digo. En todo caso, este
fenómeno de un crecimiento considerable de las capas medias en muchos paí-ses
del tercer mundo es contradictorio, no solo en un sentido general sino también
específicamente en cuanto a la cuestión de la mujer, dado que, por ejemplo, hay
un número mucho mayor de mujeres educadas en las capas medias, y esto choca
fuertemente con muchas formas tradicionales de oprimir a las mujeres. Una de
las causas de cosas horrorosas como las violaciones tumultuarias en la India y
otros ultrajes son estos cambios que socavan y desafían muchas formas
tradicionales de opresión, entre estas la opresión patriarcal en particular. No
obstante, no ha habido ningún tipo de transformación revolucionaria. Así que
todo eso conduce a una situación
224 Bob Avakian
muy explosiva y muy volátil que
da lugar, en el corto plazo, a muchas cosas horrorosas.
Además, podemos ver lo que pasa
en Estados Unidos: se ha señalado que, por la naturaleza cambiante de la
economía, además de las grandes cantidades de mujeres que tienen tra-bajos de
nivel inferior y de baja paga, hay muchas más mujeres que son profesionales,
muchas más mujeres en la clase media en general que trabajan, muchas más que se
han graduado de la universidad, y así sucesivamente. Semejantes cosas son
inmensamente distintas a la situación de hace unas pocas décadas. Ello también
tiene efectos muy contradictorios — por un lado, todo el “empoderamiento
individual” y “déjenme poner en marcha mi propia actividad empresarial o
déjenme tener un cargo ejecutivo empresarial y aprender a ser tan des-piadada
como los hombres”. Por otro lado, eso choca con las relaciones tradicionales, y
en Estados Unidos también suscita, o es un factor importante que suscita toda
una locura funda-mentalista, en este caso el fundamentalismo fascista
cristiano. Por ejemplo, todo el ataque contra el derecho al aborto. Y al hablar
de esto, he aquí algo que en serio tenemos que recalcar: estos fanáticos de la
edad de las tinieblas no solo van contra el aborto, también actúan muy
directamente en oposición al control de la natalidad. A manera de comentario
secundario pero importante, esto ilustra muy bien lo que de hecho está en juego
aquí. Algo que ya se ha mencionado, pero lo quiero recalcar mucho, es que esta
oposición al control de la natali-dad, así como al aborto, muestra agudamente
qué tanto esto está relacionado con la subyugación de las mujeres y de
tratar-las como maquinas reproductoras, así como objetos sexuales, y que no
tiene nada que ver con la “matanza de bebes”.
Pero, para volver al punto
principal, las contradiccio-nes entre los importantes cambios sociales que
afectan a las mujeres en particular, en contraposición a las expresiones
EL NUEVO COMUNISMO 225
tradicionales de la opresión de
las mujeres, están expresán-dose agudamente; y esta cuestión —de la opresión y
la lucha por la emancipación de las mujeres— objetivamente se está manifestando
de una manera mucho más marcada. Hace falta retomarla en una escala mucho
mayor, como parte esencial de la revolución proletaria — como una lucha
importante en sí, pero también, en un sentido fundamental, como una parte
crucial de la revolución cuyo objetivo final es un mundo comunista sin ninguna
forma de opresión o explotación.
Veamos cómo se trata a las
mujeres en todo el mundo y en Estados Unidos. Uno no puede vivir en Estados
Unidos sin ser agredido constantemente con la degradación de las mujeres.
Además de las generalizadas agresiones sexuales y la degradación sexual contra
las mujeres, así como los ataques a algo tan básico como su derecho a
determinar cuándo tener hijos o hasta si quieren tenerlos, piensen en la
crianza de los hijos. Con los cambios que se han dado, en que una gran
can-tidad de los partos en Estados Unidos son de madres solteras, es obvio
quién se responsabiliza de la crianza de los hijos en esas situaciones. Y en
las familias con esposo y esposa, en la inmensa mayoría de los casos es la
mujer quien todavía cuida a los hijos y el hogar, a la vez que muchas mujeres
también tra-bajan fuera de casa. No es simplemente un fenómeno superfi-cial — o
una simple “reliquia” de las antiguas relaciones en la familia; está ligado a
las relaciones patriarcales muy arraigadas y en un sentido general es parte de
éstas, que a su vez —para retomar lo que se señaló sobre el modo de producción—
están arraigadas en las relaciones de producción e intercambio de mercancías,
en que la explotación de la mercancía fuerza de trabajo es el medio para
acumular capital, en competencia con otros capitales. Todo esto no es algo
fortuito en este sistema — no se puede abolir con reformas dentro del sistema
actual o poniendo a más “gente ilustrada” en posiciones de autoridad.
226 Bob Avakian
Un análisis científico, que se
adentre en las relaciones y diná-micas fundamentales del sistema actual,
mostrará poderosa-mente por qué no es posible abolir la opresión de las mujeres
en este sistema.
Un par de experimentos mentales
pueden ayudar a recal-car este punto fundamental. ¿Sería posible abolir la
familia tradicional bajo este sistema? Y de abolir esa familia, ¿cómo se
lidiaría con cosas como la herencia de la propiedad privada? ¿O cómo se pondría
fin a la opresión de las mujeres bajo el sis-tema actual mientras se mantiene
la existencia de la familia? Estas son preguntas con las que tenemos que
forcejear noso-tros mismos, y también plantear a otras personas. Si uno va en
serio sobre la eliminación de esta opresión, pues hablemos de la posibilidad de
hacer esas cosas bajo el sistema actual. La verdad es que no es posible. Pero,
otra vez, en lugar de simple-mente decirlo y afirmarlo como un dogma religioso,
tenemos que hacer el trabajo para adentrarnos mucho en por qué es así, para que
podamos tener las bases necesarias para poder ganar a muchas más personas a ese
entendimiento, como parte cru-cial de atraerlas e incorporarlas a la revolución
general que necesitamos.
No va a haber ninguna revolución
comunista que trate de eludir esta cuestión o ponerla en un lugar secundario,
subor-dinado. Es necesario reconocer eso, y no sólo por convicción moral
—aunque también por eso— sino por consideracio-nes estratégicas. Obviamente la
meta no debe ser la de hacer una revolución sin la emancipación de las mujeres
como un aspecto prominente de esa revolución, pero en todo caso no es posible —
no podremos encaminarnos en serio por el camino de una revolución comunista,
sin que esto figure de manera prominente en todo lo que hacemos.
EL NUEVO COMUNISMO 227
Y una vez más, no nos basamos en
el populismo o en los fenómenos superficiales. No nos basamos en lo que la
mayo-ría de la gente hace o piensa en cualquier momento dado. Nos orientamos
examinando y analizando las contradicciones más profundamente arraigadas en la
base del sistema actual, de las que la opresión de las mujeres es una
contradicción muy, pero muy profunda. En este momento no existe para nada el
movimiento ni la lucha de las masas que se necesita en torno a esta
contradicción. Sin embargo, eso no significa que esta no sea una contradicción
profundamente arraigada. Significa que hay otras contradicciones en juego que
también tenemos que transformar por medio de lucha a fin de generar el tipo de
lucha de masas que se necesita, y ligar ésta con la lucha revolucionaria
general cuyo objetivo final es el comunismo. Asimismo, esto es muy favorable en
un sentido estratégico, y está ligado a muchas contradicciones que tienen
aspectos que a corto plazo son desfavorables, pero en un sentido gene-ral y estratégico
es muy favorable. Hablando de un grupo en la sociedad cuya necesidad
fundamental de poder respirar y vivir como seres humanos no podrá satisfacerse
sin la revolu-ción comunista, no hay otro grupo para quienes eso sea más cierto
que para las masas de mujeres.
El Frente Unido bajo la Dirección
del Proletariado
Nos hemos basado en la
orientación estratégica del Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado, y
es importante mencionar que sigue siendo la orientación estratégica correcta
— ¡aunque el proletariado no va a
hacer la revolución, y aun-que las clases medias nos den un gran dolor de
cabeza! A la luz de lo que he dicho hasta aquí, creo que pueden entender esa
afirmación en el sentido y con el espíritu en que se hace. La revolución que se
necesita no se dará por medio de una
228 Bob Avakian
lucha de tipo “clase contra
clase” —“la clase obrera en lucha contra la clase capitalista”— de alguna
manera limitada. La revolución que se necesita es una revolución que representa
y encarna los intereses del proletariado en el sentido más amplio —de poner fin
a toda la explotación y opresión— y al actuar de acuerdo con esa orientación,
tiene que lograr una amplia unidad de todos los que sufren explotación y
opresión, todos los que se indignan por esta explotación y opresión. Otra vez,
esto no significa que los trabajadores con empleo y su lucha sean irrelevantes
o que no importen. Piensen, por ejemplo, en las huelgas y manifestaciones en
lugares como McDonald’s y Walmart. De hecho, estas luchas se dan entre los
trabajadores de nivel bajo, de baja paga, y de hecho son importantes. Sí
tenemos que relacionarnos con estas luchas — hacer el trabajo para que lleguen
a hacerse parte del movimiento para la revo-lución, o para llevar a un
creciente número de las masas que participan en estas luchas a que se acerquen
y se sumen a las filas de la revolución. Pero, ésa no es la base estratégica
sobre la que se puede hacer, y se va a hacer, la revolución. Aquí entra de
nuevo la cuestión de la separación entre el movimiento comunista y el
movimiento laboral. Al mismo tiempo, como ya señalé, hay amplias capas en la
sociedad las que hay que ganar a una participación activa, o apoyo, o al menos
a una neutralidad amistosa, para que no fracasemos y seamos aplas-tados al
intentar hacer una revolución. En cuanto a las fuerzas más sólidas, las fuerzas
impulsoras y las principales fuerzas de combate de esta revolución —que tienen
el potencial de contar con millones y decenas de millones de personas—, sin
organizarlas en una fuerza revolucionaria y dirigirlas con una estrategia correcta,
aunque se levantaran desesperadamente, pero sin contar con el apoyo de grandes
cantidades de gente de otras partes de la sociedad, solo serían unos millones
de personas que terminarían aplastadas y pulverizadas. Por eso
EL NUEVO COMUNISMO 229
tenemos que entender que, como
una vez lo dijera Lenin, tenemos que ir a todos los sectores de la población en
el pro-ceso de construir esta revolución proletaria — y no solamente ir a los
que más fácilmente podemos identificar como los que necesitan con mayor
urgencia esta revolución, o que tienen una necesidad más fundamental de ella.
Para referirse a otra formulación de Lenin, no debemos ser secretarios
sindicales de la lucha reformista por mejores condiciones bajo este sis-tema,
sino “tribunos del pueblo” — que acuden a todos los sectores de la sociedad,
denuncian el sistema y demuestran, de manera viva y científica, la necesidad de
la revolución y la meta de la revolución. Si no, lo que nos espera sería una
continuación de lo que existe hoy, y el mayor desarrollo de lo que existe hoy,
que en este momento es muy desfavorable, una polarización política y social muy
desfavorable.
Existen todas estas fuerzas
reaccionarias vinculadas con poderosos sectores de la clase dominante; se
presentan como “Oath Keepers” [Guardianes del Juramento] en lugares como
Ferguson, armándose como potenciales fuerzas repre-sivas contra el levantamiento
de las masas oprimidas. Están en Texas y Arizona, cazando a los inmigrantes y
realizando otras acciones reaccionarias. También están en otras partes de
Estados Unidos. Además, en caso de darse un intento de hacer una revolución,
estas fuerzas serían fuerzas organizadas, y de hecho fuerzas armadas, que
trabajarían de la mano con el estado, a fin de aplastar esta revolución. A la
hora de la lucha por la toma del poder, como se indica en la Segunda parte de
Pájaros y cocodrilos, habrá una lucha, una guerra civil, entre dos sectores de
la población — es casi seguro que ésta será una parte importante de la lucha
por la toma del poder. No deberíamos pensar que solo vaya a reducirse a una
lucha de las masas populares contra el estado. Estas fuerzas reacciona-rias estarán
en el campo de batalla. No obstante, por otro lado,
230 Bob Avakian
no deberíamos aceptar ni
relegarnos a una polarización desfa-vorable. Tenemos que trabajar, como lo
hemos dicho muchas veces, lo más que se pueda por una repolarización — ganando
a la mayor parte posible de las capas medias (y otras fuerzas que no son la
base más sólida para esta revolución) a una par-ticipación activa, apoyo, o al
menos neutralidad amistosa con esta revolución.
He aquí algo que se ha señalado
antes: tenemos una espe-cie de pirámide, la clase dominante está en la cúspide,
y en uno de los costados de la cúspide se encuentran las fuerzas abiertamente
reaccionarias y fascistas, como todos esos paya-sos —y peor que payasos— que en
este momento compiten por la nominación en el Partido Republicano. ¡Caramba!
Donald Trump, pues el 75% de las noticias en estos días habla de Donald Trump.
Y por una razón. No solo un sector de la clase dominante, sino toda la clase
dominante considera que es importante que se presenten un ambiente de histeria
anti-inmigrante y otros programas fascistas reaccionarios como parte de un
“legítimo discurso político”. Además, el sector más abiertamente reaccionario y
fascista de la clase dominante, por un lado de la cúspide de esta pirámide,
promueve su programa muy agresivamente, y el otro lado continuamente se
concilia con esto —y aun cuando responda con lucha, lo hace principalmente para
conciliarse y transigir más. Luego, al bajar por los dos costados de la
pirámide, encontramos a las diferentes bases sociales de la sociedad: esas
fuerzas que espontáneamente se inclinan hacia los programas y las políti-cas de
la clase dominante que se promueven como “liberales” o “progresistas”; y por el
otro costado encontramos a los que se inclinan espontáneamente hacia los
programas y políticas abiertamente fascistas y reaccionarios. Bueno, tenemos
que repolarizar esto en una medida muy grande — y no solo tene-mos que ganar a
un gran número de los que actualmente están
EL NUEVO COMUNISMO 231
“bajo el ala” del sector de la
clase dominante que se presenta como “liberal” o “progresista” (como lo
encarna, más o menos, el Partido Demócrata); sino que también tenemos que
ganar, o neutralizar políticamente, tanto como sea posible, a los que ahora se
orientan hacia el sector de la clase dominante que es más abiertamente
reaccionario y fascista (como lo representa el núcleo del Partido Republicano).
Es importante tener clari-dad sobre esto: existen contradicciones decisivas y
profundas en torno a las cuales existen diferencias muy reales en la clase
dominante sobre la manera de lidiar con esas contradiccio-nes —y uno de los
elementos centrales en el desarrollo de una situación revolucionaria es la
agudización de esas diferencias, al extremo que para la clase dominante en su
conjunto, se vuelva cada vez más difícil mantener una unidad relativa en sus
filas y seguir gobernando de una manera que mantenga el “funcionamiento normal”
de su sistema— pero la guerra civil que se perfila no va a tomar la forma de una
especie de lucha total del “sector liberal” de la clase dominante contra el
sector fascista de la clase dominante. No va a ser así — y esa no es la
situación, ni la polarización, que queremos y necesita-mos. Hace falta
transformar radicalmente el alineamiento en la sociedad — ganar a cada vez más
personas, no solo de entre las masas básicas sino también entre sectores más
amplios, de modo que se alejen de una posición de subordinación y “leal-tad”
hacia uno u otro sector de la clase dominante y hacia el sistema que esta clase
dominante en su conjunto representa y refuerza.
Estas cosas son —ya viene de
nuevo esa palabra— com-plejas. Una revolución real podría implicar un elemento
importante de lucha contra los intentos de socavar o de elimi-nar ciertos
aspectos de los derechos democrático-burgueses (cosas como el derecho a protestar);
y nosotros, como comu-nistas científicos, tenemos que saber no sólo cómo librar
232 Bob Avakian
correctamente sino cómo dirigir
correctamente ese aspecto de la lucha, sin dejar que se haga, o que permanezca
sobre la base de la democracia burguesa (o sea, simplemente conser-var el
sistema burgués con los derechos que supuestamente tenemos bajo el sistema
actual). En el libro Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr?, se señala
que la contradicción entre lo que declara la democracia burguesa y la realidad
de lo que implica vivir bajo lo que de hecho es la dictadura de la burguesía —
esa contradicción es una fuente constante de dos cosas: una fuente constante de
lucha, de resistencia y rebelión, contra la manera en que la clase dominante y
su estado piso-tean constantemente los supuestos derechos bajo este sistema; y
al mismo tiempo, es una fuente constante para la regenera-ción de ilusiones
(“Si tan solo pudiéramos tener nuestros dere-chos, si todos solo pudieran
recibir un trato de iguales”, etc.). Bueno, tenemos que saber cómo manejar esa
contradicción de una manera que no refuerce la democracia burguesa —que en
realidad y en esencia es la dictadura de la burguesía— pero al contrario, de
manera que conduzca hacia el derrocamiento del sistema burgués (capitalista)
que esta dictadura mantiene y refuerza. Aquí viene al caso otro punto
importante de Lenin, que tenemos que captar firmemente: Lenin recalcó que una
revolución socialista no se hace de forma simplista: que un ejército se forme
en alguna parte y diga, “estamos por el socia-lismo”, y otro ejército se forme
y diga, “estamos por el imperia-lismo”. Nada tan simplista conducirá nunca a
una revolución. Hay, y habrá, complejidades de muchos tipos en el campo de
batalla, incluidas variadas fuerzas con diversas posiciones que vayan siguiendo
uno que otro camino.
Bien, hablando de mapas, este
tema está relacionado con algo que he señalado antes, al usar la metáfora de un
mapa de múltiples colores y múltiples capas — si bien no sé si la gente ha
entendido correctamente esa metáfora, y lo que trato
EL NUEVO COMUNISMO 233
de decir con ella. Esa metáfora
habla de las contradicciones sociales y las tendencias y fenómenos sociales
contradicto-rios. Lo que señala es que en la sociedad, se puede identificar o
“categorizar” a las personas de diferentes maneras —por ejem-plo, la población
por género, la población por “raza”, la pobla-ción por sus ingresos y condición
social, la identificación de las personas según sus diferentes creencias, etc.—
y estas cosas tienen su interpenetración a la vez que dividen a las perso-nas.
Por ejemplo, en las capas medias, o en las capas medias educadas en particular,
crece una tendencia hacia el secula-rismo. Hoy día muchos ateos están saliendo
del clóset. Y este creciente fenómeno del secularismo en las capas medias
edu-cadas en definitiva es un acontecimiento positivo. Pero creen en mucha
mierda que las mantiene alejadas de la revolución. Piensen en lo que representa
ese escéptico Michael Shermer, al que me referí antes — por un lado, la
oposición al oscu-rantismo religioso y una defensa relativamente apasionada del
pensamiento crítico y el pensamiento racional, pero por otro lado una
sorprendente ceguera sobre la realidad concreta del capitalismo y sus
consecuencias, y lo que solo se puede descri-bir como una vergonzosa defensa de
los horrores encarnados en la historia de Estados Unidos y el desarrollo del
capitalismo aquí, incluida la realidad de la esclavitud y su papel en todo
esto. Al mismo tiempo, en particular en este sector de la clase media,
actualmente existe mucho relativismo, así como anti-comunismo, con los que
estamos muy familiarizados. Esto se analiza con mucha contundencia en la
Entrevista a Ardea Skybreak, quien aborda las actitudes contradictorias que son
comunes entre estas personas: Bueno, en cierta medida sí quisiéramos un cambio
radical, pero, ah… en cierta medida no. No obstante, en estas capas encontramos
esta evolución positiva hacia el secularismo, así como otras inclinaciones y
sentimientos positivos.
234 Bob Avakian
Y además, están las personas que
constituyen la verdadera base más sólida para esta revolución, y que más
desespera-damente necesitan esta revolución, pero que ahora más que nunca están
empapadas y atrapadas en mucho oscurantismo religioso.
Así que, con una orientación
simplista, uno nunca podrá llegar a ningún lado. Lo único que podría hacer es
sumar las partes negativas: no podemos conectarnos con las capas medias porque
todas ellas están atrapadas en esto, “Este, en cierta medida quisiéramos, pero
en cierta medida no, y, pues, mi vida no está tan mal, en lo personal, si no te
molesta que lo diga, y aunque sí te moleste”; y por otro lado, en este momento
tenemos a las masas que sí están terriblemente oprimidas, pero en su inmensa
mayoría están atrapadas en la religión ahora, lo que es una cadena real sobre
ellas. Uno podría ver eso y concluir que nunca vamos a llegar a ningún lado.
Pero, si uno procede científicamente —si uno aplica el materialismo dialéctico,
de forma viva—, reconocerá que estas son algunas de las contradicciones que
enfrentamos, y se plantea la pre-gunta: ¿cómo vamos a trabajar para incidir en
esas contradic-ciones, en qué dirección vamos a trabajar para incidir en esas
contradicciones? ¿Cómo realizamos el trabajo y la lucha para, como lo dijo Mao,
movilizar todos los factores positivos? No lo haremos inventándolos en nuestra
imaginación —ni tra-tando de “sumar” los elementos positivos de manera lineal y
mecánica, a la vez que hacerle caso omiso al lado negativo de las cosas— sino
que lo haremos trabajando para incidir en las propias contradicciones con un
enfoque que, sí, se una con los aspectos positivos y avance sobre la base de
ellos, y al mismo tiempo transforme y repolarice a la gente, y de esa manera
combine todos los factores positivos. Si uno quiere salir en serio de este
espectáculo de horrores en el que las masas
EL NUEVO COMUNISMO 235
populares están obligadas a
vivir, días tras día, generación tras generación, pues hay que lidiar con cosas
de muchos tipos.
Bien, ya lo mencioné, y es una
marcada característica de esta sociedad ahora — el hecho de que hoy, en
comparación con, digamos, hace 50 años, esta sociedad está mucho más
rígidamente dividida entre diferentes capas y mucho más enclaves. En otras
palabras, las divisiones sociales y de clase se han ensanchado y endurecido
más, no solo por “diferencias raciales” o en términos de la opresión nacional,
sino de manera más amplia en términos de los diferentes grupos sociales en la
sociedad. Hay un libro interesante al respecto, titulado Our Kids: The American
Dream in Crisis58 [Nuestro hijos: El sueño americano en crisis] de Robert D.
Putman. Él analiza varias dimensiones de las importantes diferencias entre cómo
son las cosas ahora y cómo eran hace más o menos 50 años. Habla sobre la ciudad
donde creció, que está ubicada por el Lago Erie en Ohio. Solía haber
diferencias en la población ahí —había unos cuantos negros en la ciudad, pero
también había diferen-cias de clase en la población blanca, que era la mayoría—
pero, no obstante esas diferencias, las personas se entremezclaban más. Iban a
las mismas escuelas, hasta participaban en las mismas actividades sociales. Hoy
día, dice él, hay una franja de tierra de varios kilómetros de largo junto al
lago, y estos nuevos ricos, de la industria de alta tecnología, etc., viven ahí
en comunidades cerradas. Por otra parte, hay muchas perso-nas, en este caso
principalmente gente blanca, que viven en condiciones miserables, quizás tan
solo a un kilómetro de dis-tancia. Este es otro fenómeno que, estratégicamente,
es favo-rable pero plantea muchas contradicciones a corto plazo. Es
estratégicamente favorable, entre otras razones, por lo que da a entender el
subtítulo de este libro, El sueño americano en crisis, porque el “sueño
americano” es lo que podríamos lla-mar un “mito cohesionador” de esta sociedad,
un pegamento
236 Bob Avakian
ideológico que la mantiene unida,
y un puntal esencial de la legitimidad del sistema en Estados Unidos. En otras
palabras, la idea de que si uno trabaja duro, podrá salir adelante, o por lo
menos sus hijos tendrán una vida mejor de la que uno tuvo. Hoy, para mucha
gente, incluida mucha gente blanca, eso ya no es cierto. ¿Cuántas personas
treintañeras, o hasta mayores, viven en casa de sus padres ahora? ¡¿Quién
carajos oía de eso antes?! Cuando yo era joven, nadie quería vivir en casa de
sus padres cuando tenía más de 30 años — ¡ni siquiera después de cumplir los 20
años de edad! Pero ahora este es un impor-tante fenómeno social. Al remontarnos
al período posterior a la Segunda Guerra Mundial, por lo menos para muchas
per-sonas blancas, aunque fueran parte de la clase trabajadora, tenían
posibilidades de dar el salto a la clase media yendo a estudiar en la
universidad. Muchas personas se pasaron de un solo salto a una posición de
clase media relativamente acomo-dada a raíz de estudiar en la universidad. Eso
no es lo que pasa hoy, ni para nada en la misma escala, y eso es significativo.
De un cuarto a un tercio de la población vive muy bien, en lo económico, e
incluso le va muy bien en comparación con períodos anteriores. Pero hay amplios
sectores de la población cuyos salarios e ingresos se han estancado, y muchas
veces hasta les es difícil encontrar trabajo. Este es un fenómeno que tenemos
que entender a mayor profundidad. Pero desde la perspectiva estratégica, es muy
importante el grado en que el “sueño americano” pierda su poder de influenciar,
deje de ser una fuerza tan poderosa como mito cohesionador y puntal para la
legitimidad de todo el sistema.
Lo anterior, de nuevo, guarda
relación con lo que se trata de comunicar con la metáfora del mapa de múltiples
capas y múltiples colores — con el entendido de que se refiere a las tendencias
contradictorias en diferentes sectores de la población, así como en la sociedad
en general. Claro que hay
EL NUEVO COMUNISMO 237
aspectos negativos que acompañan
la socavación del “sueño americano”. En algunas expresiones, conduce a las
personas a posiciones y organizaciones abiertamente reaccionarias y de corte
fascista, mientras que en otros casos solamente conduce a la gente a formas de
vida desmoralizadas. Una expresión de este último es el creciente fenómeno de
las personas, entre ellas personas a lo largo y ancho de las zonas rurales y
pue-blos pequeños, adictas a drogas como el Oxycontin —analgé-sicos— que luego
empiezan a consumir heroína. Aunque, al mismo tiempo, hay factores positivos
que también tenemos que reconocer y sobre los que tenemos que trabajar para
afec-tar, desde una perspectiva estratégica, hacia la revolución. En términos
estratégicos, está muy bien si se socava el mito del “sueño americano”. En lo
inmediato no todos los resultados que esto produce son positivos; pero
estratégicamente es un factor favorable, sobre el que tenemos que trabajar
activa-mente, al hacer que las cosas avancen hacia la revolución.
La juventud, los estudiantes y la
intelectualidad
En esta conexión, tenemos que
reconocer el impor-tante papel potencial de los jóvenes. Es verdad que, en este
momento, muchos jóvenes no están metidos en cosas muy buenas — o es difícil ver
en qué están metidos, ya que ¡siem-pre tienen la nariz metida en su teléfono
celular! Sin embargo, no es cierto que nunca piensen en algo más importante que
sus apps. En todo caso, siguen teniendo las cualidades de la juventud. En un
minuto, regresaré lo que mencioné antes sobre George Carlin. Sin duda hay que
llevar una lucha con los jóvenes, y existe el potencial de que surja algo
positivo de ella, dado que los jóvenes están en una encrucijada de la vida en
la que, objetivamente, sí se presenta la cuestión de a qué van a dedicar su
vida, y muchos sí forcejean con esa cuestión.
238 Bob Avakian
Pero ahora, como lo mencioné
antes, incluso las partes más positivas de esto se canalizan y encauzan
principalmente hacia intentos de abrir paso en el mundo tal como es, o darse
por vencido al intentarlo. Así que hay una lucha muy grande que hay que llevar
con estos jóvenes — a fin de inspirarlos, pero también a fin de ayudarles a
romper con el bache y la rutina donde los han arrojado y mantenido. Y — bueno,
aquí viene el punto sobre George Carlin: vaya, él no va a decir que los jóvenes
deben volverse en contra de sus padres, como lo hicie-ron en los años 1960,
¿verdad? Pues sí, él lo va a decir. Pero en su manera de volverse contra sus
padres en los años 1960, los jóvenes no simplemente echaron sus padres a la
basura, como si fueran irremediablemente atrasados y reaccionarios. Rompieron
con la manera en que sus padres los condiciona-ban a solo aceptar las cosas
como eran, lo que implicó llevar una fortísima lucha con sus padres sobre las
grandes cuestio-nes en el mundo, y tratar de ganar en medida significativa a
los padres y las generaciones mayores — y tuvieron ciertos éxitos al hacerlo.
Por supuesto, tenemos que reconocer que hoy las cosas no son exactamente lo
mismo —las cosas no se presen-tan de la misma manera, y espontáneamente no son
tan favo-rables como la confluencia de cosas, la coyuntura, que llegó a ser el
movimiento de los años 1960— pero sigo pensando que tenemos esta cuestión del
papel de la juventud, porque los jóvenes no están tan amarrados a las cosas
tales como son — y tenemos que pensar creativamente y trabajar creativamente
para encontrar las maneras para alentar eso, para alentar los elementos
positivos en eso y desarrollarlos más.
Hablando de los padres de familia
hoy, en particular aquellos de las capas medias, hay otra cosa que no existía
en ese entonces — al menos no en la escala en que existe hoy: el fenómeno
llamado los “padres helicóptero”, que se la pasan metidos en todos los asuntos
de sus hijos, incluso cuando van
EL NUEVO COMUNISMO 239
a la universidad. Se escucha que
muchos profesores se quejan porque, si un profesor tiene el descaro de ponerle
a su hijo o hija un 9 en vez de un 10, los padres se comunican con él y se
quejan de la calificación que le dio. Ya basta de estas idiote-ces: ¿cuál joven
que se precie quiere tener “padres helicóptero” metidos en sus cosas?
Esto va a requerir mucha lucha —
no va a suceder por el mero hecho de que los jóvenes son jóvenes. Las cosas más
grandes que pasan en el mundo en cualquier momento dado moldean también a los
jóvenes, y en ciertos períodos, algunos jóvenes pueden ser muy malos. Así que,
no se trata de cierta idea idealizada sobre la juventud, pero sí considero que
sigue presentándose esa contradicción de objetivamente estar en esa encrucijada
de la vida, y eso es algo en lo que tenemos que pensar y sobre lo que tenemos que
trabajar, desde una pers-pectiva estratégica.
Además, en la categoría más
amplia de juventud, están los estudiantes en particular, entre ellos los
estudiantes de las uni-versidades de élite. Es por algo que, históricamente,
cuando surja algún tipo de movimiento radical en la sociedad, o un movimiento
revolucionario, los estudiantes han formado una parte significativa y han
desempeñado un papel importante. Sin embargo, tengo la impresión de que no nos
hemos dedi-cado, tal como es debido, a determinar y aplicar un enfoque
sistemático para desarrollar un movimiento estudiantil radi-cal y una corriente
revolucionaria y comunista real en él. No nos hemos dedicado, tal como es
debido, a lidiar con las contradicciones encerradas en eso. Los jóvenes tienen
ciertas cualidades, los estudiantes tienen ciertas cualidades —quieren
descubrir las cosas por su cuenta, no quieren que les digan qué pensar, etc.—
se manifiestan todas esas cosas así, que de ninguna manera son totalmente
negativas, a pesar de todas esas tonterías relativistas de hoy día. Desde una
perspectiva
240 Bob Avakian
estratégica, no debemos tener
para nada una actitud de que el aspecto principal del pensamiento crítico es
negativo, aun cuando se pone en nuestra contra — o sea, aun cuando plantea
preguntas difíciles sobre lo que nos hemos propuesto hacer. Pero tampoco
debemos seguir a la cola de esto. Tenemos que saber cómo trabajar para incidir
en estas cosas. Como movi-miento, como partido, tenemos que desarrollar un
enfoque más sistemático de esto. No podremos pasar de la ausencia de un
movimiento estudiantil radical a un movimiento estu-diantil radical de masas en
una semana o en un mes — aun-que cabe recalcar que hay situaciones cuando, con
un trabajo sistemático, es necesario y posible lograr muchísimo en un tiempo
corto y comprimido. De hecho, vivimos uno de esos momentos, y tenemos que poner
manos a la obra. Tenemos que desarrollar concretamente, y de hecho implementar,
una manera de trabajar sobre esto, porque, y lo vuelvo a decir, nunca habrá una
revolución sin un componente significativo de un movimiento estudiantil radical
que incluya el polo de la revolución y el comunismo como una fuerza importante
y creciente: una fuerza de atracción y también una fuerza que contiende en ese
movimiento estudiantil, así como en la sociedad más amplia, la que lucha por
ganar a la gente a la revolución comunista. Hablaré más sobre esto al llegar a
la cuestión de la dirección, pero la gente que trabaja en la esfera de las
ideas y que propaga ideas de varias maneras tiene una influencia
desproporcionada —una influencia que es mayor que su fuerza numérica— en
términos de su grado de influen-cia en la sociedad. Esto es algo que puede
utilizarse a favor de un programa u otro — en esencia, de una clase u otra y de
un sistema u otro. Y tenemos que ponernos a trabajar para desa-rrollar una
fuerza que ejerza activamente esta capacidad y esta influencia para la
revolución que necesitamos.
EL NUEVO COMUNISMO 241
Como parte de eso, por más que
podamos reírnos con sarcasmo sobre nuestra frustración ante la situación actual
en las universidades y la intelectualidad —todas las predisposi-ciones y
predilecciones pequeño burguesas y todo lo que nos saca de casillas, el
individualismo y el relativismo, y todo lo demás en la intelectualidad—, no
podemos dejar de recono-cer la necesidad y la importancia de lo que hemos
llamado la “transferencia de lealtad” de un sector importante de la
inte-lectualidad, con el entendido de que eso incluye a gente en las artes y en
las universidades, y otros. ¿Qué quiere decir la “transferencia de lealtad”?
Quiere decir que, en vez de aceptar —y hacer cosas que, por lo menos
objetivamente, sirven para reforzar— el sistema actual, las personas se pasen
al lado de la revolución y el comunismo y ejerzan sus habilidades
intelec-tuales y artísticas a fin de influenciar a la gente en ese sentido y
contender con polémicas y por otros medios contra las líneas que en realidad le
sirven al sistema actual. Así que, se necesita esta “transferencia de lealtad”.
Se necesita ampliamente en la intelectualidad. Y se necesita efervescencia en
las artes — y otra vez, se necesita con un polo radical y comunista en
con-tienda en medio de eso. Aunque en este sentido la situación actual puede
generar mucha frustración, por las razones que he mencionado, tenemos que tener
un enfoque sistemático al respecto, guiado por una orientación estratégica
general. Para nada vamos a ganar a todos los artistas, o a todos los acadé-micos
y la gente en la intelectualidad en su conjunto, a corto plazo. Pero sí se
necesita realizar trabajo para ganar a un sec-tor significativo de la
intelectualidad, en el sentido amplio, a la posición de la revolución y el
comunismo, aunque en este momento sea un porcentaje cuantitativamente pequeño.
Sí, lo sabemos — hemos escuchado todas estas cosas de estas per-sonas, como
que, “Ustedes tienen algunas cosas buenas que decir, pero en verdad no me gusta
la manera en que siempre
242 Bob Avakian
promueven a BA y hacen tanto
alarde de un individuo todo el tiempo”. Bueno, tenemos que refutar eso sin
tapujos y de forma convincente. Y tenemos que trabajar sobre estas
con-tradicciones y superarlas: ¿de qué se trata esto, qué pasa en el mundo y
cuál es la responsabilidad de la gente al respecto?
Esta cuestión retoma un punto que
yo señalé en Observations on Art and Culture, Science and Philosophy59 sobre
Bob Dylan — en esa época y no tanto hoy en día. Señalé: Fíjese, si hubiéramos
intentado sentarnos con Bob Dylan y decirle todo lo que debía hacer con su
arte, eso habría resultado muy mal. No solo por su veta de individualismo, sino
por razones más grandes. Pero si hubiéramos estado en una posición de sentarnos
a hablar y luchar sobre el mundo, eso quizás hubiera llevado a algunas cosas
muy positivas. A propósito, algunas personas sí luchaban con él —gente del
Partido Laboral Progresista (PL), gente del Partido Comunista (PC)— esa gente
hacía mucho trabajo con él, mucho trabajo muy malo con líneas malas. Y, junto
con el individualismo de él, eso contribuyó mucho a la actitud amargada a que
llegó, de volverse cínico muy rápidamente, y de componer esa canción “My Back
Pages” (Páginas del pasado) que es casi explícita-mente una canción
anticomunista.
No quiero desviarme a todo eso en
este momento, pero importa que conversemos y luchemos con la gente, de buena
manera, en primer lugar y fundamentalmente sobre el mundo. “Vale, hablemos del
mundo”. No hacemos esto lo suficiente: “¿Qué piensas de lo que pasa en el
mundo? ¿Ves problemas en el mundo? ¿Cuáles problemas ves? ¿De dónde crees que
surgen? A tu ver, ¿cuál será la respuesta a eso?” “Pues, no sé”. “Bueno, pues,
hablemos de eso”. Ahora bien, si la gente quiere conversar sobre su enfoque
particular en el arte, o algo semejante, por supuesto que debemos hacerlo; pero
debemos tener un enfoque muy amplio en esto, a
EL NUEVO COMUNISMO 243
diferencia de un enfoque estrecho
y de un enfoque instru-mentalista — o sea, solo tratar de lograr que las
personas se conviertan en un instrumento de lo que hacemos en cual-quier
momento dado, solo tratar de lograr que hagan cosas sin discutir las cuestiones
más grandes con ellas. Debemos luchar con la gente acerca del mundo. Recuerdo
cuando me reuní con un artista hace unos años y habíamos hablado de muchas
cosas — por ejemplo, lo que dije sobre James Brown en el Diálogo con Cornel
West (nos dimos cuenta que, desde hace mucho tiempo, sosteníamos la misma
posición sobre James Brown, así que eso fue algo bueno: “No salgas, James, con
tu cháchara farsante de ‘Soy negro y estoy orgulloso’. Sabemos lo que has
estado haciendo todo este tiempo, eres un fantoche de los de arriba”). De todos
modos, después de que hablamos de eso por un rato, este artista dijo, con mucha
sinceridad: “Sabes, me encantaría hacer una gran obra”. Yo le respondí: “Bueno,
en realidad no me he propuesto hacer eso, producir grandes obras; solo me
propuse satisfacer grandes necesidades”.
Creo que debemos hablar de
semejantes cosas con los artistas, y con la gente más en general. Hay muchas
grandes necesidades en el mundo, las necesidades de la humanidad, para ponerlo
en términos amplios. No todo lo que se hace en la esfera del arte tenga que
tener algún elemento político directo, o algo; sin embargo, en un sentido
general, debemos luchar con la gente sobre cuáles son los problemas en el
mundo, cuá-les son las necesidades de las masas populares y cómo con-tribuir a
hacer algo al respecto. Y, claro, debemos luchar con la gente de que debe hacer
suyo el comunismo, y que debería dejar de hablar tanto de que no le agrada
nuestra promoción de una persona, Bob Avakian, como el líder que necesitamos y,
al contrario, deberían familiarizarse seriamente con lo que representa Bob
Avakian, lo que ha desarrollado y lo que eso
244 Bob Avakian
significa para las masas de la
humanidad. Eso debe ser parte de un proceso general, porque sí tenemos que
ganar a cada vez más gente en las artes, y en la intelectualidad en general, a
la revolución y al comunismo. Esto es importante en dos sentidos: 1) es
importante que en el ámbito del arte haya gente que realice obras que sí hagan
lo que he comentado, entre éstas algunas obras que explícitamente parten de un
punto de vista comunista, aunque no solo eso; y 2) la gente en la
inte-lectualidad puede hacer mucho trabajo bueno e importante. Hice referencia
al libro Nuestros hijos: El sueño americano en crisis. El autor no es, ni por
asomo, comunista, y aborda las cosas completamente en el marco del sistema
actual; pero las personas que han podido desarrollar habilidades intelectuales
pueden hacer muchas cosas buenas e importantes, y necesita-mos que lo hagan.
Debemos abrirles los brazos muy amplia-mente, con una visión muy abarcadora,
con una firme base en el necesario núcleo sólido.
La lucha contra
los modos de pensar pequeño
burgueses,
al mantener la orientación
estratégica correcta
Si bien, en todo lo que hacemos,
es necesario que nos una-mos tan ampliamente como sea posible —que procedamos
de una manera que manifieste la magnanimidad intelectual y la generosidad de
espíritu—, a la vez es necesario combatir ideológicamente y luchar, no solo
contra la influencia directa e indirecta de la burguesía imperante en sí, sino
también, de manera muy importante, contra la influencia de las líneas y
programas que son representativos, en un sentido amplio, de las capas medias
(la pequeña burguesía). Otra forma de decirlo es que una buena parte de lo que
haremos, particu-larmente en la esfera ideológica, será desarrollar una lucha
de
EL NUEVO COMUNISMO 245
clases que no va directamente
contra la burguesía, sino con-tra la ideas que son representativas de la
pequeña burguesía pero que mantienen a la gente encadenada al sistema actual y
al dominio de la burguesía. Esto es algo que Engels señaló hace mucho tiempo.
Dijo que Marx y yo pasamos muy poco tiempo luchando con los representantes
directos de la burgue-sía. Llevamos a cabo la mayor parte de nuestras luchas,
dijo, con las personas —los falsos socialistas y otros oportunistas— que no
hablaban en nombre de la burguesía, sino en nombre de otros sectores de la
sociedad, e incluso a veces en nombre del proletariado, en nombre del
socialismo, etc.
Esto será cierto en general —que,
a fin de ganar a las per-sonas a una comprensión correcta del mundo, tendremos
que dedicar una buena parte de nuestro tiempo y esfuerzos a desarrollar la
lucha contra las ideas que son más represen-tativas de los sectores de las
capas medias, que tendrán más acogida entre sectores de las capas medias, en
vez de la clase dominante— aunque en última instancia mantienen a la gente
encadenada a este sistema y al dominio de la burguesía.
Y he aquí, otra vez, la cuestión
peliaguda: tenemos que desarrollar nuestra capacidad de hacer esto y hacerlo de
una manera buena, sin soltar ni perder de vista, sino de hecho mantener, la
orientación estratégica de ganar al mayor número posible de personas de las
capas medias, tanto en las luchas más inmediatas y particulares como, sobre
todo y en lo fundamental, en términos de todo el proceso revo-lucionario —
manteniendo y aplicando la orientación estra-tégica revolucionaria del Frente
Unido bajo la Dirección del Proletariado.
246 Bob Avakian
Los “dos máximos”
Una parte de esta estrategia se
encarna en la formulación: los “dos máximos”, lo que se refiere, en términos
básicos, a maximizar la resistencia y el desarrollo de un movimiento
revolucionario y de las fuerzas revolucionarias organizadas entre las masas básicas,
y entre las capas medias. Esto nos lleva de regreso al punto estratégico
respecto al cerco. Pero en términos más inmediatos, la realidad es que no vamos
a atraer y activar a las masas populares en la lucha contra el sis-tema actual,
incluidas las más desesperadamente oprimidas y las que más necesitan la
revolución, si se hace de manera autocontenida —o sea, que se limita únicamente
a ellas— si sienten que el resto de la sociedad está alineado en su contra, y
no solo que los de arriba estén en su contra, sino también los demás sectores
de la sociedad. Por el lado positivo, en la medida en que se activen personas
de las capas medias para unirse con las masas básicas, como lo hemos visto
reciente-mente, eso es alentador para las masas básicas en un sentido
inmediato, pero también les da la sensación de que quizás sea posible un cambio
más grande. Pensaba en esto cuando hace poco veía la página web revcom.us donde
postearon las res-puestas de diferentes personas a la declaración que ya
men-cioné sobre la hermosura inaudita que puede surgir de una incalificable
fealdad y el papel del pueblo negro en relación con hacer una revolución. Citan
a un joven negro: “Estoy de acuerdo con eso — es muy profundo. Tiene todo lo
feo ahí mismo, y dice que de eso puede surgir la belleza. Algo her-moso que he
visto últimamente es más gente blanca que apoya a los negros. Eso es hermoso…
Sí necesitamos una revolución, ¿pero cómo?” Las cosas así no solo alientan a
las personas sino que las llevan a pensar en la posibilidad de un cambio muy
grande. Pero eso nunca va a desarrollarse plenamente, de la manera que se
necesita, si están aisladas entre sí las personas
EL NUEVO COMUNISMO 247
mantenidas abajo en la sociedad,
por mucho que se pongan de pie y luchen heroicamente. Al mismo tiempo, desde
una pers-pectiva estratégica general, hay que ganar a las personas de las capas
medias, o al mayor número de ellas posible, no solo a que apoyen las cosas en
un sentido general, sino a que sean parte del movimiento para la revolución y,
en términos más inmediatos, parte de la importante resistencia contra los
crí-menes del sistema actual. Y, además de tener a estos dos sec-tores de la
población en movimiento, necesitamos desarrollar la “sinergia positiva”, por
decirlo así —el reforzamiento dia-léctico mutuo positivo— entre estos dos
sectores, las maneras en que se refuercen mutuamente de manera positiva y se
den entre sí un sentido de fuerza y un sentido del panorama más amplio y de las
relaciones básicas: también necesitamos maxi-mizar eso.
Muchos oportunistas que
consideran que la opresión, y la lucha contra la opresión, son una industria
artesanal (o en el lenguaje actual, una “empresa emergente”), se molestan mucho
cuando las personas de otras capas, o de otras agrupaciones sociales, se inmiscuyen
en su territorio, tal como lo ven: “¡Esta es nuestra lucha, ustedes no tienen
nada que ver con esto y no tienen ningún derecho a decir algo al respecto!”
Pero las masas populares, que no tienen capital invertido en su propia
opresión, se animan mucho cuando ven la participación de personas de otras
capas. Saben que esto es algo significativo. Quieren que participen más
personas así. No quieren que unas personas lleguen a darles órdenes — actuando
como si fueran idiotas que no saben nada y diciéndoles de esa manera lo que
tienen que hacer. Pero sí quieren que se sumen perso-nas —más y más personas—,
porque tienen una comprensión básica, aunque no sea una comprensión científica
plenamente desarrollada, de que cuánto más ocurra eso, tanto más favo-rable
será la situación, hasta en la lucha contra su opresión
248 Bob Avakian
inmediata, y aún más a medida que
obtengan una perspectiva estratégica más amplia y profunda.
Así que éste es un principio muy
importante, estos “dos máximos” — de hacer que estos dos sectores de la
población entren en movimiento, y se apoyen mutuamente y se refuer-cen
mutuamente. He aquí, de nuevo, la formulación de Mao: movilizar todos los factores
positivos, y también movilizar la interacción positiva, inclusive con todas las
contradicciones que eso encierra.
Los “5 Altos”
Ahora quiero hablar de los “5
Altos” que aparecen con regularidad en la página web revcom.us. No son
simplemente, “Tenemos cinco buenas cosas de qué hablar, o cinco cosas que están
mal en la sociedad”, en algún sentido general. Es una formulación estratégica.
Si vuelven a leer “Algunos principios para forjar un movimiento para la
revolución”, estos “5 Altos” representan concentraciones de importantes
contradicciones sociales; y son contradicciones que no es posible resolver bajo
el sistema actual. Piensen en lo siguiente: la persecución geno-cida a los
negros, los latinos y otra gente de color, la bruta-lidad y el asesinato
policiales y el encarcelamiento en masa; la opresión de las mujeres, y la
opresión basada en el género y la orientación sexual; lo que pasa con el medio
ambiente; la persecución y el terror en contra de los inmigrantes; y las
guerras de ocupación y los crímenes contra la humanidad que llevan a cabo bajo
la dominación de este sistema — todo lo anterior son importantes
concentraciones de contradiccio-nes sociales, de contradicciones imposibles de
resolver bajo el sistema actual, por supuesto que no de una manera que serviría
a los intereses de las masas populares, o en últimas de la humanidad en su
conjunto. De eso se trata: representan
EL NUEVO COMUNISMO 249
concentraciones de importantes
contradicciones sociales, y además son contradicciones que el sistema actual no
puede resolver al servicio de los intereses de las masas populares — las dos
cosas son muy importantes, tienen sus implicaciones estratégicas. No se trata
de que, “Ah, son concentraciones de contradicciones sociales — pues, qué
interesante, ¿no?”. Más bien, porque sí lo son, y como un reflejo del hecho de
que sí son, concentraciones de importantes contradicciones sociales, expresan
lo que les preocupa a muchas personas, de una u otra forma y a un nivel u otro.
No es que a todos les preocu-pen todos los “5 Altos”, pero probablemente a
todos les pre-ocupa por lo menos uno de ellos, y a algunas personas a lo mejor
les preocupan todos. (Es un poco como esa declaración de Lincoln — ¿o de Bob
Dylan?: “Puedes engañar a algunas personas todo el tiempo; puedes engañar a
todas las personas una parte del tiempo; pero no puedes engañar a todos todo el
tiempo”. ¡Lo siento, no podía resistir ir por esa tangente!) Como sea, la
verdad es que estos “5 Altos” expresan cosas que, de una u otra forma, a un
nivel u otro, sí les preocupan a las personas, porque sí son concentraciones de
importantes con-tradicciones sociales.
Por allá en los días de la UR
(Unión Revolucionaria), teníamos la siguiente formulación: transformar a los
luchado-res de un frente en luchadores de todos los frentes. Y debemos ir más
lejos y decir: estratégicamente transformarlos en lucha-dores para todo el
paquete. Pero hay un punto importante al respecto: la gente comienza a actuar
por su preocupación por una u otra cosa, pero la gente no tiene la mente
cerrada — no todos tienen la mente cerrada ni una mentalidad estrecha. Muchas
personas no dicen, “Ah, esto es lo que me interesa, no me importa lo demás” —
no todos piensan así, aunque sí piensan así algunos oportunistas. De hecho,
muchas per-sonas no piensan así. Al ir conociendo otras cosas, muchas
250 Bob Avakian
personas se interesan,
desarrollan una visión más amplia, al entrar en contacto con unas personas que
les llevan esto. Esto es una parte importante de por qué he venido enfatizando
lo que señaló Lenin sobre ir a todos los sectores de la población. Existe la
“apartheidización” o la segregación de la sociedad estadounidense, pero no
podemos aceptarla. Tenemos que echarla abajo. Tenemos que enviar a las
universidades a los padres cuyos hijos han sido asesinados por la policía, para
que hablen con los estudiantes: “Esta es la realidad de lo que pasa acá
afuera”. No es que, al escuchar eso, a la mayoría de los estudiantes no les
importe. Pero, en este momento, por lo general, no saben nada al respecto. Y,
fíjese, lamento decirlo pero para muchos de ellos su modo de pensar ha sido
condi-cionado no solo por la clase dominante en un sentido general, sino por
otras personas. Lo siento, pero desde los años 1980 ha habido más que unos
cuantos reaganistas presentes entre las masas básicas, personas cuya visión es
muy similar a la de Ronald Reagan, con una orientación casi exclusiva de
enri-quecerse, en una despiadada competencia con otras personas. Se ve en todas
esas necedades en el hip-hop — “a enriquecerse o a morir en el intento”. Claro,
eso no es lo único que hay en el hip-hop; pero la clase dominante ha promovido
esa clase de cultura porque sirve a sus intereses. Y esto ha tenido un efecto,
no solo en las masas básicas, sino en muchas personas de las capas medias: en
una medida significativa, su manera de ver las masas básicas refleja la
influencia y pasa por el filtro de esa cultura. No conocen a las masas básicas,
pero lo que saben, o lo que creen que saben, pasa por el filtro de esa cultura.
Así que esto es algo que tenemos que combatir, llevándole a la gente un entendimiento
de las verdaderas relaciones en la sociedad y cómo esto afecta a las personas.
Tenemos que ir a todos los
sectores de la población. Por medio del trabajo y la lucha con las personas,
tenemos que
EL NUEVO COMUNISMO 251
capacitarlas para que pasen de
ser personas que luchan y se preocupan por un frente, a ser personas que luchan
en todos los frentes — y fundamentalmente, que sean luchadores por todo el
paquete, para acabar con esto, con todos estos “5 Altos” y con todo lo que
concentran acerca del sistema entero que los engendra repetidamente, los vomita
como una cloaca desbordada.
Así que estos “5 Altos” tienen
una importancia estraté-gica. Es necesario entender cómo esto se relaciona con
nues-tra orientación estratégica del Frente Unido bajo la Dirección del
Proletariado, porque no es simplemente una cuestión de diferentes grupos de
interés: “Ah, ustedes están interesados en esto, y ustedes por allá están
interesados en aquello, y de alguna manera podemos más o menos juntar todo eso”
— un “intersectorialismo” que de alguna manera resulta en una revolución
proletaria. No. Tiene que haber un núcleo sólido que recorre todo esto. Pero
estos “5 Altos” son asuntos que inquietan a la gente y, para usar una frase (o
metáfora) algo coloquial, son rampas de entrada para que las personas
par-ticipen en la lucha y se conecten con otras personas a las que les importan
muchas cosas diferentes, así como con la gente a la que le importa todo el
paquete. No estoy seguro hasta qué punto se haya entendido estos “5 Altos” como
es debido. ¿Por qué los seguimos posteando en el sitio web de manera tan prominente?
Hay que pensarlo: ¿cuáles son las implicaciones estratégicas de eso?
Las dos piedras angulares
Ahora llegamos a lo que el
Partido ha identificado como las “dos piedras angulares” de su trabajo general
para construir un movimiento para la revolución y el Partido como su núcleo
dirigente. ¿Qué queremos decir por “piedras angulares”?
252 Bob Avakian
Queremos decir las cosas básicas
que constituyen la base continua para todo el trabajo que hacemos, la base de
la que partimos para realizar nuestro trabajo general en preparación para una
revolución real. La primera piedra angular, que está al frente de todo nuestro
trabajo, es: la promoción y la popu-larización de la nueva síntesis del
comunismo y la dirección de Bob Avakian (BA). Se expresa ahora de manera
concen-trada en la campaña BA en Todas Partes60, una campaña de recaudación de
masivos fondos para proyectar ampliamente la nueva síntesis del comunismo y la
dirección de BA, con un gran impacto en todas partes de la sociedad.
En la Entrevista a Ardea
Skybreak, se enfatiza la impor-tancia de la promoción y la popularización de la
nueva síntesis del comunismo y la dirección de BA, tal como se concentra
actualmente en la campaña BA en Todas Partes. Ahí les van algunas preguntas adicionales:
¿Cómo deberíamos entender la importancia de esto —de la campaña BA en Todas
Partes, y más allá de esa campaña, la primera piedra angular en su conjunto— en
la construcción general de un movimiento para la revolución, con el Partido
como su núcleo dirigente, su importancia en términos de aplicar la orientación
estraté-gica del Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado? ¿Y qué tiene
que ver esto específicamente con el elemento de la Dirección del Proletariado?
¿Por qué esta es una de las “pie-dras angulares” — por qué decimos que esto
está y tiene que estar al frente de nuestro trabajo en general para construir
el movimiento para la revolución y el Partido como su núcleo dirigente?
En este respecto, quiero hablar
de algunas formulaciones que hemos desarrollado en relación con esta piedra
angular y el trabajo al respecto. La primera formulación es lo que lla-mamos el
papel de los Huxley. Cuando Darwin desarrolló la teoría de la evolución, como
se pueden imaginar, fue muy
EL NUEVO COMUNISMO 253
controvertida. De hecho, Darwin
postergó por un tiempo la publicación de El origen de las especies, no solo
porque que-ría seguir con su trabajo y precisarlo todo correctamente, sino
también porque sabía que cuando lo hiciera público, eso iba a desatar toda una
tormenta, y que lo iban a atacar toda una sarta de fuerzas religiosas y otras
personas que eran defensores de la tradición. Por varias razones, el mismo
Darwin, aunque estaba preparado para eso, no estaba en la mejor posición para
salir ampliamente en la sociedad y luchar por lo que repre-sentaba lo que había
desarrollado. Pero un hombre, Thomas Huxley, que también era un científico,
reconoció la importan-cia de lo que Darwin había hecho, como el gran adelanto y
la revolución en el pensamiento humano que de hecho fue. Así que Huxley dijo,
voy a salir y luchar por esto, voy a ir a todas partes. Fue a los
intelectuales, fue a la gente pobre de Londres
— fue a todas partes y le explicó
a la gente esta teoría de la evolución y por qué era tan importante. No le
avergonzaba hacerse llamar —de hecho muy osadamente se hacía llamar— el bulldog
de Darwin, debatiendo con todos los contendientes que atacaban la teoría de la
evolución.
De manera análoga, tenemos
personas cuyo papel es salir en la sociedad para propagar y luchar por esta
nueva síntesis y la dirección que ha desarrollado esta nueva síntesis, luchando
por esto como perros pitbull. Sabemos que esto es controver-tido. Va en contra
de muchas cosas en que varias personas tienen un interés —gente que quiere
tantear los márgenes del sistema pero en lo fundamental mantenerlo todo tal
como está— con actitudes como: “Pues, sí queremos algún tipo de cambio, pero,
bueno, que no vaya muy lejos”, o “Este es nues-tro feudo aquí, proseguimos
nuestros mezquinos intereses como traficantes con la opresión del pueblo y con
el hecho de que la gente se levanta contra esa opresión, así que no quere-mos
que ustedes metan esas cosas aquí que podrían echar a
254 Bob Avakian
perder todo esto, ya que ¿luego
qué va a pasar con el capital que hemos invertido en esto?” Nuestros Huxley
tienen que asumir la responsabilidad de ir a todas partes, propagando y
luchando por la nueva síntesis y la dirección que ha desa-rrollado esta nueva
síntesis, no sólo para refutar los ataques oportunistas mezquinos, sino por la
razón más positiva de que la gente realmente necesita saber que hay una ciencia
que se ha desarrollado más por medio de esta nueva síntesis del comunismo, la
que la gente puede hacer suya y puede luchar conscientemente por alcanzar su
propia emancipación, y la emancipación de la gente en todas partes, y avanzar
hacia un mundo completamente nuevo y un futuro completamente nuevo para la
humanidad.
La otra formulación —que aborda
el papel que desem-peñan las personas, mucho más allá de esos relativamente
pocos Huxley que se dedican a esta tarea de ese modo concen-trado— la tomamos
de la revolución china y en particular de la Revolución Cultural de la China
socialista. Es el papel de lo que llamaban los “médicos descalzos”. Antes de
que triunfara la revolución en China en 1949, las masas populares,
parti-cularmente la gran mayoría de la gente en el campo ahí, no tenían acceso
a ningún tipo de servicios médicos, ni siquiera a los servicios básicos de
salud. Así que, además de formar más doctores, también capacitaron a millones
de personas a las que llamaban médicos descalzos, gente de entre los
cam-pesinos que recibían capacitación, no en la medicina desarro-llada y
sofisticada que requiere mucho tiempo para aprender (como la cirugía cerebral)
sino en los elementos muy básicos del cuidado médico. Y luego enviaron a estos
médicos des-calzos a todas partes del campo para llevar, por primera vez,
servicios médicos básicos a las masas populares. Con esa analogía, o metáfora,
lo que decimos es que, además de los Huxley, tiene que haber una fuerza más
grande y creciente
EL NUEVO COMUNISMO 255
que vaya popularizando y luchando
por ganar a la gente a que haga suya —o por lo menos ganar a la gente a que
considere en serio— la nueva síntesis del comunismo y la dirección que ha
desarrollado esta nueva síntesis. En este sentido, es necesa-rio que el Partido
en general, y de manera más amplia, las per-sonas en el movimiento para la
revolución en torno al Partido, sean médicos descalzos. Permítanme subrayar lo
siguiente: la Entrevista a Ardea Skybreak no solo es importante en un sen-tido
general y algo a que la gente debe volver por lo que pue-den aprender de ella
en un sentido general, sino también es un modelo de cómo desempeñar —de manera
convincente, osada y con contenido— el papel de los Huxley en particular, pero
también el papel de los médicos descalzos.
Así que todo eso en cuanto a la
primera piedra angular, que está al frente del conjunto de nuestro trabajo
revolucio-nario. Y luego tenemos la segunda piedra angular, el papel-eje del
sitio web, revcom.us y el periódico Revolución. Sobre este punto, otra
importante declaración de Lenin merece seria consideración: dijo que, en el
movimiento revolucionario en Rusia, el papel del periódico (y hoy en día esto
incluye en especial el sitio web, además del periódico impreso) consti-tuía la
mayor parte de los preparativos para la futura insu-rrección (la lucha por la
toma del poder). Así que, aquí les van más preguntas: ¿Por qué el sitio
web/periódico es una de las “dos piedras angulares” de nuestro trabajo
revolucionario? ¿Qué dice el sitio web al respecto? ¿Qué significa esgrimir
este instrumento esencial para la revolución de acuerdo con este entendimiento
de su papel, como se plantea en el sitio web?
En esta conexión, quiero hablar
brevemente sobre la importancia de la agitación y la propaganda, que es algo
que el sitio web presenta de manera concentrada — lo transmite al mundo,
especialmente hoy día por el papel que juega el Internet. Lenin habló de la
agitación y la propaganda, de lo
256 Bob Avakian
que tienen en común y de lo que
las diferencia. Lo que tienen en común es que incluyen denuncias del sistema y
explican a la gente la necesidad de derrocar e ir más allá de este sis-tema. La
propaganda, explicó Lenin, hace esto de manera más compleja. Por ejemplo,
podría abordar varias contradicciones distintas y mostrar cómo están
interrelacionadas y que todas están arraigadas en el mismo sistema y, por lo
tanto, para eli-minar estas cosas, se necesita derrocar e ir más allá de este
sistema.
La agitación, explicó Lenin, en
esencia habla de una con-tradicción y la trata de manera muy contundente.
Además, sobre todo con la agitación, enfatizó Lenin, es muy impor-tante agarrar
al enemigo (a la clase dominante) con las manos en la masa: cuando hay otro
asesinato policial, o cuando las fuerzas armadas imperialistas cometen otro
crimen contra la humanidad en el curso de sus interminables guerras, o cuando
se desenmascara otro caso de tortura —cuando ocurren esos ultrajes, y un
sinnúmero de otros—, hay que tener la capacidad de denunciarlos en el acto,
rápidamente, y poner de manifiesto la esencia de lo que muestra acerca del
sistema, sin explicar en detalle en ese momento todas las relaciones complejas
que quizá se interconecten en diferentes niveles, algo que más bien es el papel
de la propaganda. Lenin señaló que, por medio de propaganda poderosa, pero
sobre todo por medio de agita-ción contundente y penetrante, es posible motivar
a la gente para que actúe aún más poderosamente que con los llamados directos a
la acción (aunque esos llamados también juegan un papel importante). Con un
núcleo de agitadores muy hábiles es posible influenciar el rumbo de los
movimientos de masas y las luchas de masas con un impacto desproporcionadamente
mucho mayor que el número de personas que tengamos en un momento dado. Así que
esto es algo en el que hace falta trabajar, de manera concentrada.
EL NUEVO COMUNISMO 257
Permítanme darles un ejemplo de
lo que quiero decir por agitación. En una iglesia de Carolina del Sur, al
ofrecer lo que se suponía iba a ser un discurso para las personas negras
asesi-nadas ahí por un supremacista blanco, Obama tuvo el descaro de decir que
el asesinato de estas personas negras era parte del plan de Dios. Allí mismo en
el mismo funeral, frente a los seres queridos de las víctimas. Y la verdad es
que este repug-nante discurso de Obama afectó el ánimo de mucha gente. Así que,
evidentemente era necesario poner al descubierto su fondo y denunciarlo de
manera contundente y oportuna. En situaciones así, tenemos que postear algo en
pocas horas en nuestro sitio web: “Fíjense en esto. ¿Qué clase de sistema está
encabezado por alguien que dice que el asesinato de esas personas era parte de
algún plan de Dios? ¡¿Y qué clase de Dios será la que tiene un ‘plan’ así?!”
¡Zas! Y de ahí, se podría continuar y, por medio de la propaganda, trazar
diferentes conexiones, mostrando cómo esto está relacionado con toda la
historia de la opresión del pueblo negro y la naturaleza de este sistema. Pero
con algo así, es necesario aprehenderlo en el momento —¡zas!— y plantear las
cosas agudamente: qué criminal es, que encima de otro crimen, el presidente
vaya allá y diga: “Esto es parte del plan de Dios. La masacre de sus seres
queridos, eso fue obra de Dios con su plan mayor”. Eso debió haber sido
denunciado, ¡zas! — como señalo. No podemos permitir que se salgan con la suya
con ultrajes semejantes. Tenemos que pescarlos con las manos en la masa cuando
la fealdad de su sistema se manifiesta tan claramente a los ojos de todos, pero
la gente está cegada por la forma en que el sis-tema la ha adoctrinado y
moldeado. Tenemos que cortar hasta la médula, como un cuchillo filoso, y
explicar cuáles son las verdaderas relaciones. Y puedo garantizarles que si
hubiese habido unos cuantos buenos agitadores en esa iglesia en ese momento,
que se hubiesen parado y hecho precisamente eso,
258 Bob Avakian
con una agitación muy
contundente, se habría desatado una controversia muy buena y agitada en esa
iglesia. No hubiese sido del agrado de todos, pero habría tenido un gran
impacto en cadena ahí mismo, en todo Estados Unidos y en todo el mundo. Tenemos
que tener la capacidad de actuar para hacer cosas así de manera muy rápida.
Si van al portal de Bob Avakian
en la página web revcom.us, donde hay una bibliografía de mis obras,
encon-trarán ahí el artículo “Plantear nuestra línea de una manera osada,
conmovedora y contundente”61, que aborda la agitación y la propaganda, y un punto
muy importante que plantea, que quiero subrayar aquí, es que especialmente al
hacer agitación, aunque también propaganda —en general, al denunciar al
sis-tema y mostrar por qué no es posible reformarlo, y por qué es necesario
derrocarlo—, en serio tenemos que empezar, no por definiciones o cosas
abstractas a las que les damos vuelta en la cabeza, sino que tenemos que partir
de la vida real y poner de manifiesto las relaciones reales de las cosas. Como
parte de ilustrar este punto, se cita un ejemplo —un ejemplo muy negativo— de
cuando fui a China en 1974. Estaba en el norte de China cerca de la frontera
con Corea del Norte, y teníamos una reunión casi en la noche. En ese entonces,
China todavía se salía de la condición de ser un país muy pobre, así que no tenían
calefacción todo el tiempo, ni siquiera en las casas de huéspedes para
invitados de otros países. Solo ponían la cale-facción durante unas pocas horas
al día, para ahorrar electri-cidad para el país en su conjunto. Yo tenía mucho
frío — hace frío allá en esa parte de China en esa temporada del año (fue en el
otoño). A cada uno nos dieron una chaqueta acolchada de algodón y me la puse,
pero todavía tenía mucho frío. Me metí debajo de las cobijas de la cama en el
cuarto de hués-pedes, y buscaba alguna forma de distraerme del fuerte frío
hasta que llegara la hora de ir al lugar de la reunión donde
EL NUEVO COMUNISMO 259
habría algo de calefacción.
Bueno, allí había una radio de onda corta, así que la encendí y buscaba una
emisora en inglés, y finalmente encontré una, con un noticiero de Corea del
Norte. Lo escuché unos minutos, y ya me estaba muriendo de la risa. El reportaje
se presentó más o menos así:
Camaradas: Con muchísimo gusto
les informo que recién se ha celebrado una reunión del Frente Nacional de la
Unificación de la Patria con la par-ticipación de fulano de tal, el secretario
general del Frente Nacional de la Unificación de la Patria; el camarada
mengano, primer vicepresidente del Frente Nacional de la Unificación de la
Patria, los camaradas zutano y fulanito, el segundo y ter-cer vicepresidentes
respectivamente del Frente Nacional de la Unificación de la Patria. En la
reu-nión, el camarada fulano de tal, secretario general del Frente Nacional de
la Unificación de la Patria dio un discurso de suma importancia. El discurso
del camarada fulano de tal, secretario general del Frente Nacional de la
Unificación de la Patria, recalcó la gran importancia de la unificación de la
patria.
Seguían y seguían así, y yo hacía
lo mismo que ustedes —reírme— de veras me caí de la cama de tanta risa. Pero
también había algo muy perturbador en ello. Ahora bien, en realidad Corea del
Norte no es un país socialista en absoluto
— se parece más a alguna suerte
de monarquía feudal en que gobierna en sucesión la familia Kim. Pero lo
presentan, y se presenta a sí mismo, como un país comunista. Bueno, eso es un
muy buen ejemplo de cómo no hacer propaganda y agitación.
De nuevo, se cita ese ejemplo
negativo en “Plantear nues-tra línea de una manera osada, conmovedora y
contundente”
260 Bob Avakian
a fin de recalcar que tenemos que
partir de la realidad al hacer agitación y propaganda — darle a la gente un
sentido vivo de los continuos crímenes del sistema, en qué están arraigados y
de dónde surgen, cómo se conectan con otras cosas y cuál es la solución a todo
esto. Tenemos que afilar nuestra capacidad de hacer propaganda, pero
especialmente agitación; necesita-mos desarrollar núcleos de personas, uno tras
otro, que pue-dan salir en medio de las luchas de masas, y otras situaciones
clave, y cambiar las cosas en una dirección correcta por medio de denuncias muy
penetrantes, agarrando al enemigo con las manos en la masa y, figurativamente
hablando, sacándole san-gre al enemigo poniendo al descubierto su verdadera
natura-leza y cómo se manifiesta en el mundo real.
De nuevo “Sobre la posibilidad de
la revolución”
Ahora bien, al acercarme a la
conclusión de la Tercera parte, quiero regresar a “Sobre la posibilidad de la
revolución”, a la luz de todo lo que se ha mencionado hasta ahora. Como se
señala en la Segunda parte de Pájaros y cocodrilos, hace falta bregar continuamente
con el problema estratégico de cómo efectivamente llevaríamos a cabo la lucha
por la toma del poder — y más específicamente, el problema que, repe-tidas
veces, y por buenas razones, he enfatizado: el problema de “romper el cerco”,
en las zonas donde estarán concentra-das las fuerzas impulsoras y más sólidas
de la revolución, par-ticularmente en los barrios marginados de las ciudades.
En relación a eso, tenemos el problema de la contrainsurgencia contra las
masas, incluso antes de que exista una insurgencia, o hasta en las etapas
iniciales de una insurgencia. Esto, otra vez, lo hemos visto en lo que están
haciendo en lugares como Baltimore: “Ah, las masas se levantaron; bueno,
tuvimos que procesar a algunos cerdos policías por asesinar a alguien, que
EL NUEVO COMUNISMO 261
por lo general no hacemos, así
que ahora hay una gran ola de delincuencia, y tenemos que volver a mandar a la
policía con toda su fuerza para caerles con aún más fuerza a las masas”. Todo
esto es parte de una contrainsurgencia de parte de las fuerzas gobernantes
cuando apenas se da un comienzo de un levantamiento de la gente, antes de que
haya una lucha total para la revolución. Los de arriba no solo tratan de
reprimir la lucha inmediata; piensan estratégicamente, desde su lado,
estableciendo cosas que pueden ver que necesitarán si la lucha rompe por
completo con los límites y asume dimensiones mucho mayores, y especialmente si
se vincula con las fuerzas comunistas revolucionarias. Esa es una de sus peores
pesadi-llas, y por muy buenas razones: si estas masas negras y lati-nas,
concentradas en los barrios marginados de las ciudades y entre los inmigrantes,
se vinculan con los comunistas que les llevan una comprensión científica de
cuál es el problema, y cuál es la solución, eso se convertirá en una fuerza tremen-damente
poderosa que les será muy difícil contener, y les será muy difícil impedir que
se extienda su impacto e influencia por toda la sociedad, lo que socavaría
fuertemente su sistema y su posición y prestigio en el mundo en su conjunto.
Con relación a eso, podemos ver que trabajan conscientemente en torno a su
contrainsurgencia contra las masas, incluso antes de que surja una situación
revolucionaria. No se quedan sentados a la espera de que esto surja en toda su
magnitud, o a la espera del momento en que el espontáneo estallido y auge de
lucha de estas masas básicas se conecte con la gente que les lleva una
comprensión científica y una organización revolucionaria disciplinada. Todo lo
relacionado con lo que se caracteriza como la “militarización de la policía” —
su pro-pósito no es solamente para controlar a la gente ahora, aun-que sí sirve
para eso. También son preparativos conscientes. Porque, a algún nivel, aunque
no tengan un entendimiento
262 Bob Avakian
científico al respecto, en
términos muy básicos los represen-tantes y agentes de la clase dominante saben
que no tienen ninguna solución a las miserables condiciones de estos millo-nes
y decenas de millones de personas que han concentrado en el centro mismo de su
imperio. Si dejamos que continúe eso sin oposición, junto con la
“apartheidización” de la socie-dad, este problema de que cerquen a las fuerzas
más sólidas para la revolución, las supriman, aplasten y hagan polvo se hará
más grave, inclusive a corto plazo, pero sobre todo en términos estratégicos.
Ahora bien, junto con lo que
abordan “Sobre la posibili-dad” y la Segunda parte de Pájaros y cocodrilos, hay
un análisis básico que debería servir de guía estratégica: a la hora de la
lucha real por la toma del poder —cuando millones de per-sonas sí estén
luchando con todo por la toma del poder—, al principio, el lado de los
imperialistas (de la clase dominante y las fuerzas reaccionarias en su bando)
probablemente todavía sería muy poderoso en términos militares, si bien en lo
polí-tico estaría débil y en crisis; mientras que, al principio, el lado del
pueblo revolucionario estaría débil en términos militares, pero en lo político
sería fuerte y estaría en ascenso, y tendría mucha iniciativa política, lo que
tendría que transformarse en iniciativa militar. Así que, en cuanto a las
implicaciones generales de eso, partiendo de ese análisis estratégico, lo que
se requeriría en ese momento sería trabajar para transformar la situación de
manera que el enemigo se vuelva cada vez más débil en lo militar, y resulte aislado
con el paso del tiempo y finalmente derrotado, a la vez que el lado del pueblo
revolu-cionario cobre cada vez más fuerza en términos de su capa-cidad de
combate, sin rebasar, en ningún momento dado, los límites de lo que es capaz de
hacer, sin entrar prematuramente en batallas que serían decisivas para
determinar el desenlace general de la lucha — y que, de entrarles de manera
prematura,
EL NUEVO COMUNISMO 263
casi seguramente las perdería el
lado revolucionario. Así que, en un sentido general, sería cuestión de oponer
la fuerza estra-tégica contra la fuerza estratégica; pero también, en cualquier
momento dado y por todo el camino, contraponer la fuerza, incluida la fuerza
estratégica, del lado revolucionario, a la debilidad del otro lado —contraponer
la fuerza política, y la forma en que puede expresarse en cualquier momento
deter-minado, a la debilidad política del otro lado y cómo se podría sacar
ventaja de eso, en lo que sería en ese momento una lucha militar real por la
toma del poder.
Para explicarlo un poco más,
podemos hacer una compa-ración con un enfoque que desarrolló Mao en la guerra
popu-lar en China. Se concentró en la fórmula: en la estrategia, uno contra
diez, en la táctica, diez contra uno. Bien, lo que quería decir con eso es que
en las etapas iniciales de la guerra popu-lar, las fuerzas del gobierno, las
fuerzas del viejo orden, eran mucho más fuertes que las fuerzas revolucionarias
—no solo estaban mucho más fuertemente armadas, sino que también eran muchos
más grandes, con muchos más soldados— por ahí de diez veces más. Así que, Mao
dijo, en cuanto a nues-tra situación estratégica al comienzo, ellos son diez
veces más fuertes que nosotros; pero en cada batalla que libramos, debe-mos
tomar la iniciativa para incidir en las cosas y entrar en batallas en los casos
en que tengamos la ventaja en una pro-porción exactamente contraria, — en los
casos en que, en un enfrentamiento particular, somos diez veces más fuertes que
el otro lado. En otras palabras: combatir únicamente contra una pequeña parte
de la fuerza general del otro lado en cual-quier momento dado, y no tratar de
enfrentar a todo al mismo tiempo.
Así que, éstas son cosas en las
que hay que pensar y con las cuales hay que bregar —no son lo que estamos
haciendo ahora (para quienquiera que escuche)— pero es necesario llevar a
264 Bob Avakian
cabo los preparativos
mentalmente, por decirlo así: desarro-llar la teoría y la doctrina estratégica
que se podrían aplicar cuando se den las condiciones necesarias — cuando el
sistema esté en una profunda crisis y millones de personas estén listas a combatir,
con todo, y estén dispuestas a arriesgarlo todo por eso. Así que, eso es algo
en que tenemos que pensar, incluso ahora. No podemos tener la idea de que, Ah,
un buen día empezaremos a pensar acerca de la manera en que realmente vamos a
ponernos a tomar el poder — porque si hacemos eso, pues de hecho ya habremos
abandonado el objetivo de la toma del poder. Esto es algo que he venido
enfatizando, una y otra vez, y por muy buenas razones. Es algo que nunca se
podrá recalcar demasiado. Tenemos que ir en serio al respecto, y tenemos que
tratarlo todo estratégicamente y hacer el trabajo que hay que hacer de la
manera correcta, y no de la manera incorrecta, para que no nos quedemos en una
posición en que nos hagan polvo, sino que le demos a las masas populares una
verdadera oportunidad de intentarlo y ganar.
El internacionalismo —
El derrotismo revolucionario
¿Qué quiero decir por derrotismo
revolucionario, y por qué es tan importante? Derrotismo revolucionario quiere
decir oponerse a las acciones del propio gobierno y clase dominante cuando
libran sus guerras, que son guerras por el imperio. Significa que aplaudimos
cualquier revés que sufren en esas guerras, porque eso debilita su opresivo
control sobre las masas, en Estados Unidos y en el mundo más en general. Ahora
bien, sí tenemos que reconocer que tenemos una situación diferente a la que
había durante la guerra de Vietnam. En esa época, el Frente de Liberación
Nacional (FLN) de Vietnam era una organización revolucionaria del pueblo en
Vietnam
EL NUEVO COMUNISMO 265
del Sur que combatía, junto con
el gobierno y el pueblo de Vietnam del Norte, contra los imperialistas
estadounidenses. Ho Chi Minh era el líder de esa lucha, hasta que murió a fines
de los años 1960; se autodenominaba comunista pero en realidad era más bien un
nacionalista revolucionario. Poco después del final de la Segunda Guerra
Mundial, Ho Chi Minh dirigió la lucha armada del pueblo vietnamita para
expulsar a los franceses, quienes habían colonizado a Vietnam, y luego para
expulsar a los estadounidenses, quienes a principios de los años 1950,
intentaban reemplazar a Francia como amo colonial de Vietnam. Bien, en aquella
época solíamos ir a las manifestaciones y la gente marchaba por las calles
coreando, “Ho, Ho, Ho Chi Minh, el FLN vencerá”. Se sentía muy bien, y era
justo hacerlo. Era justo estar del lado del pueblo vietnamita y de Ho Chi Minh
quien lo dirigía. No se trataba de que uno solamente quisiera que su propio
gobierno perdiera la guerra injusta que libraba, sino de que de hecho, uno
podría estar del lado de la gente que luchaba contra el gobierno de uno, porque
esa gente representaba una causa justa, representaba una lucha real contra el
imperialismo. No se dedicaban a atacar a los civiles. Combatían contra el
ejército del imperialismo estadounidense que había invadido a su país y lo
bombardeaba masivamente. Así que, en esos días se podía estar del lado de la
gente que luchaba contra el gobierno estadounidense, los imperialistas de
Estados Unidos.
Hoy, desafortunadamente, la
situación es diferente y no es tan favorable a corto plazo. Nadie con una
posición decente debe querer apoyar a estos yihadistas islámicos reaccionarios
que de hecho también son los ejecutores de relaciones brutal-mente opresivas
—en particular, pero no exclusivamente las horrorosas relaciones patriarcales—
y que, al servicio de eso, realizan todo tipo de depravadas masacres de civiles
comunes. Así que uno no puede, si tiene una posición justa, identificarse
266 Bob Avakian
de ninguna manera con esas
fuerzas y respaldarlas. No obs-tante, hay algunas personas en el mundo que se
autodenomi-nan de izquierda o hasta comunistas o maoístas, gente como este tipo
Ajith, que tratan de darles un rostro bonito a estos yihadistas fundamentalistas
islámicos e insisten que son anti-imperialistas, que libran una lucha
antiimperialista. Pero la realidad es que, aunque combatan contra Estados
Unidos, no representan una fuerza positiva, progresista, ni mucho menos una
fuerza revolucionaria; y allí donde han logrado ejercer el poder, su dominio es
brutalmente opresor. Eso se ha demos-trado repetidas veces en el mundo real. En
la mente, uno puede imaginar que esta gente es distinta a cómo realmente es,
pero eso solo puede causar mucho daño, porque en el mundo real no son una
fuerza positiva, si bien por sus propias razones, se oponen al imperialismo
estadounidense, en cierta medida, pero no de ninguna manera fundamental ni con
ningún fin positivo.
Esto genera una situación difícil
porque, especialmente por el gran parasitismo de la sociedad estadounidense —en
la que importantes sectores de la población, en particular de las capas medias,
reciben una tajada del botín de la domina-ción y saqueo imperialista en el
mundo— cuando el gobierno de Estados Unidos puede señalar las continuas
atrocidades que realizan esos fundamentalistas islámicos, esto refuerza la
tendencia de la gente a apoyar, o al menos no oponerse seriamente, a su propio
país y gobierno y las guerras que emprenden contra estos fundamentalistas
islámicos. Lo hace más fácil que las personas acepten lo que hay y tomen la
posi-ción: “No me gustan mucho estas guerras, pero miren a esa otra gente;
tenemos que hacer algo acerca de los grupos como el Estado Islámico (EI)”. No
importa el hecho de que Arabia Saudita, un gran aliado de Estados Unidos, corta
más cabezas que el EI, y encarna e impone todo tipo de horrorosa opresión,
EL NUEVO COMUNISMO 267
contra las mujeres y otros. Pero
no obstante, la gente puede decir: “Miren a esa gente, como el EI”. Por lo
tanto, esto lo hace más fácil que las personas no tomen el camino más difícil
de ir en contra de su propio gobierno y las guerras que libra.
Sí, es verdad: los
fundamentalistas islámicos que se opo-nen a estos imperialistas no son buenos,
no proponen una alternativa positiva. Pero eso no hace que las guerras por el
imperio que libra el gobierno estadounidense sean justas. Esta situación ha continuado
demasiado tiempo y hay que desa-fiarla de frente y a profundidad. Son guerras
por el imperio. Son guerras injustas. Se llevan a cabo con medios de
destruc-ción masiva, matan a cientos de miles de civiles, torturan gente al
servicio de estas guerras. Hay que oponérseles y oponér-seles enérgicamente. No
es aceptable que la gente nada más tome la posición: “Sí, quisiera que acabaran
esas guerras, pero tenemos que hacer algo acerca de estos fundamentalistas
islá-micos”. Es crucial que la gente llegue a ver la verdadera natu-raleza de
las guerras que libra su gobierno y por qué hay que oponerse activamente a
estas guerras; y aunque no se puede, y no se debe, apoyar al otro bando, de
todas formas uno toda-vía tiene que tener el enfoque básico de aplaudir la
derrota de su propio gobierno en las guerras que libra. Hay que aplaudir la
derrota de estos imperialistas porque, en primer lugar, sus guerras son
injustas, aun cuando la gente del bando contra-rio también sea injusta. Y en
segundo lugar, cada derrota así debilita a este sistema y su clase dominante y
nos acerca más al momento en que la gente de hecho podrá hacerlo caer y crear
algo liberador en su lugar.
Ahora bien, si piensan en
aquellos años de 2002-2003, cuando el régimen de Bush estaba en el poder, como
núcleo de la clase dominante, cuando invadieron a Irak hubo una opo-sición
masiva a esa invasión, por un período corto. De hecho, más gente en ese momento
protestaba contra la invasión a
268 Bob Avakian
Irak que en las manifestaciones
contra la guerra de Vietnam, salvo por unos cuantos momentos muy álgidos de
gran opo-sición de masas a esa guerra. Por otro lado, a diferencia de la
situación con la guerra de Vietnam —donde la gente apren-dió más y más sobre la
naturaleza del sistema y llegó a ver su propio país y su propio gobierno como
imperialistas, según lo entendieran, y llegaron a ver la violencia de este
gobierno en guerras como la de Vietnam como totalmente ilegítima—, la oposición
a la invasión a Irak en 2003 fue mucho más superfi-cial. No duró tanto porque
no fue tan profunda. Y en esa opo-sición hubo mucho de lo que yo llamo “Bill
Maherismo”. Bien, si uno veía a Bill Maher en la televisión durante la invasión
a Irak, lo escuchaba expresando la siguiente posición básica: Es un error
meternos en Irak. Deberíamos ir tras los verdade-ros terroristas — deberíamos
pisar más fuerte en Afganistán, deberíamos dedicarnos más a ir tras estos
fundamentalistas islámicos. En realidad, Irak no tiene nada que ver con lo que
pasó el 11 de septiembre de 2001. Es erróneo enviar nuestras fuerzas a Irak, en
vez de enviarlas a donde se necesitan.
Una posición de ese carácter sí
contribuyó a que la gente se opusiera a esa invasión específica a Irak. Y
piensen en el caos que desataron al meterse en Irak. Ahora bien, por lo general
no me encuentro coincidiendo con una persona como Rand Paul, un republicano
reaccionario, pero sí tengo que decir que estoy de acuerdo con su evaluación de
este punto. Dijo: Vean lo que ha pasado. Fuimos a Irak, ¿y qué logramos? El
Estado Islámico. Fuimos a Libia y eliminamos a Gadafi, ¿y qué logra-mos? Más
fundamentalistas islámicos. Ahora estamos tra-tando de hacer caer a Assad en
Siria, ¿y qué estamos logrando? El Estado Islámico, más fundamentalistas
islámicos.
Aunque, desde luego, partiendo de
una orientación com-pletamente diferente —y fundamentalmente opuesta—, sí tengo
que decir que en cuanto al análisis de los problemas
EL NUEVO COMUNISMO 269
que estas invasiones, etc., les
han causado a los imperialistas, Rand Paul tiene cierta razón. Pero, entre
otras cosas, lo que esto refleja, a un nivel más profundo, es que estos
imperia-listas en realidad no entienden su propio sistema. Invadieron a Irak,
con la idea de que iban a poder mantenerlo todo bajo control, y ahora ha
llegado a ser un gran lío — inclusive, en gran medida para ellos. Pero un gran
problema que nosotros tenemos es que ésta es una sociedad muy parásita — y la
clase dominante ha actuado muy conscientemente con esta reali-dad básica en
mente al librar estas guerras. En aquel tiempo de Vietnam, había servicio
militar obligatorio —no como el ser-vicio militar en la Nueva República
Socialista en América del Norte— era servicio militar obligatorio y uno tenía
que ingre-sar al ejército imperialista y combatir para ellos. Ahora bien, no es
cierto, aunque lo dicen frecuentemente, que la razón por la que había tanta
oposición a la guerra de Vietnam era porque las personas tenían miedo de que las
reclutaran y las obligaran a combatir en esa guerra. La gente se opuso a esa
guerra por motivos políticos y motivos morales como una guerra injusta,
ilegítima e inmoral — las masas de personas, millones y millo-nes de personas,
en Estados Unidos, llegaron a tener esa posi-ción. Pero el hecho de que el
servicio militar era obligatorio sí figuraba en la situación. Si uno estudiaba
en la universidad, le daban una exención temporal del servicio militar — no
tenía que entrar en el ejército, mientras estudiara en la universidad. Y mucha
gente permaneció en la universidad por muuuuuu-cho tiempo (“¡Ah, creo que voy a
estudiar un posgrado!”). Las personas que no obtenían la exención hacían muchos
malaba-rismos para evitar el servicio militar obligatorio. En esos días no
aceptaban a la gente gay en el ejército, por lo que la gente fingía ser gay
cuando iba al centro de reclutamiento para el servicio militar. O, la gente
incluso se disparaba en un pie para quedar discapacitada y que no la
reclutaran. Así era el nivel de
270 Bob Avakian
la oposición de la gente a esa
guerra, lo que jamás había suce-dido antes a esa escala, en la historia de las
guerras libradas por el gobierno estadounidense. Así de amplia y profunda era
la oposición.
Pero la clase dominante aprendió
de esto. Y lo que deter-minaron es que en lugar del servicio militar
obligatorio, iban a establecer un ejército de “voluntarios” apoyándose en gran
parte en el hecho de que, económicamente, muchas personas no tienen muchas
opciones, por lo que es posible inducirlas a alistarse como voluntarios. Y,
claro, han realizado repetidas campañas de propaganda para hacerle pensar a la
gente que es honorable, y hasta glorioso, estar en ejército imperialista
estadounidense. Por eso, ahora existe esta situación en que muchos pobres, en
particular en las zonas rurales blancas, y en los barrios marginados de las
ciudades, se sienten impelidos a entrar al ejército, o algunas personas se
bravuconean mucho con todo este chovinismo estadounidense patriotero, y entran
al ejército. Pero la mayoría de las personas en Estados Unidos pueden evitar
eso, al menos en estos momentos. Y así aborda esto muy conscientemente la clase
dominante. No quieren una situación en que amplios sectores de la gente por
toda la sociedad tengan que considerar si quieren combatir en estas guerras o
no. Así que, ahora tenemos una situación en la que el Cuerpo de Entrenamiento
de Oficiales de Reserva (ROTC, por sus siglas en inglés) ha regresado a las
universidades, y nadie se le opone. Durante la guerra de Vietnam, el
movi-miento antibélico expulsaba a los ROTC de muchos campus. Las masas de
estudiantes tomaban la posición de: saquen a ese ejército imperialista del
campus, fuera de la universidad. Pero hoy han vuelto a meter a los ROTC.
Además, hay todos estos ex combatientes, muchos de los cuales han completado
dos, tres períodos de servicio en Irak y Afganistán, que regresan y obtienen
fondos del gobierno para estudiar en la universidad.
EL NUEVO COMUNISMO 271
Todo esto ha ejercido una
considerable influencia negativa en las universidades. Y, en los vuelos
comerciales, se dice: “Dejen pasar a nuestros guerreros heridos y nuestros
solda-dos para que se suban primero, gracias por su servicio”. No se ha opuesto
a esto como se debe, porque no se ha dado sufi-ciente lucha, de manera
sistemática, para que la gente tenga que hacer frente a la verdadera naturaleza
de estas guerras, la naturaleza y el papel del ejército imperialista que lleva
a cabo estas guerras, y la naturaleza del sistema por el que se libran estas
guerras.
En este respecto, tengo que decir
que llama mucho la aten-ción, al leer las respuestas a la Entrevista a Ardea
Skybreak, el hecho contundente de que casi nadie ha comentado, ni ha
manifestado que está muy de acuerdo con la parte de la Entrevista donde ella
categóricamente declara su oposición al chovinismo nacional y el patrioterismo,
en particular la idea de que, de una u otra forma, los estadounidenses son más
importantes que la gente de otros países, donde expresa su asco por cosas como
el himno nacional estadounidense y el Juramento a la Bandera estadounidense, y
llama a la gente, sobre todo a las personas brutalmente oprimidas bajo este
sis-tema, a pensar en qué están saludando y por qué saludan los símbolos del
sistema que las oprime. La falta de respuestas a esto —y la falta de muestras
apasionadas de estar de acuerdo con esto— es de hecho muy desconcertante,
porque sin esa clase de indignación y odio justos contra esos símbolos y
con-tra la lealtad que expresan por el actual criminal sistema del imperialismo
estadounidense, nunca puede haber ninguna resistencia poderosa sostenida a los
crímenes de este sistema, ni hablar de una revolución real que le ponga fin al
sistema y a sus monstruosos crímenes. Así que esto es algo sobre lo que tenemos
que reflexionar seriamente — y lo que tenemos actuar para cambiar, comenzando
ahora mismo.
272 Bob Avakian
El internacionalismo
y una dimensión internacional
Además de lo que se ha dicho en
el sentido de que, a la hora de la lucha por la toma del poder, habrá aspectos
de una gue-rra civil entre dos sectores de la población —y aparte de lo que se
ha recalcado sobre la necesidad de lidiar con el problema del cerco, la
represión y pulverización—, otra dimensión rela-cionada que hay que tomar en
consideración es que esta lucha no solo deberá tener una orientación básica
internacionalista, sino que probablemente también tendrá un aspecto
signifi-cativo de ser internacional. Se ha señalado que para nosotros las
fronteras de Estados Unidos no tienen nada de sagrado. Si leen la Constitución
para la Nueva República Socialista, especí-ficamente en referencia a lo que hoy
es el Sudoeste de Estados Unidos, podrán ver que toma en consideración la
fuerte inter-conexión —en la historia, en la actualidad y con miras hacia el
futuro— entre lo que sucede en (lo que es hoy) Estados Unidos, y lo que sucede
al sur de la frontera. Además, dado que, a la hora de la verdad, en una medida
importante, casi a ciencia cierta se interconectarían y compenetrarían la lucha
revolucionaria en (lo que hoy es) Estados Unidos, y la lucha revolucionaria al
sur de la frontera, es necesario realizar análi-sis y trabajo estratégico,
acerca de la dimensión internacional.
El internacionalismo — Forjar
otro camino
Éste es otro aspecto importante
de nuestras responsabilidades internacionalistas. Tenemos que analizar seria y
científicamente la actual configuración o alineamiento de las cosas en el
mundo, y en particular lo que hemos identificado como los “dos sectores
anticuados”62 —por un lado, el imperialismo y por el otro el reaccionario
yihadismo
EL NUEVO COMUNISMO 273
fundamentalista islámico— y la
forma en que estas dos fuer-zas de hecho se refuerzan mutuamente, a la vez que
se opo-nen, con el muy negativo efecto que esto ejerce en el mundo. Ésta es una
situación en que cuanto más hagan los imperia-listas lo que hacen, tanto más
crean un terreno fértil para el fundamentalismo islámico. Incluso ha habido
casos donde, en países como El Líbano, personas que durante mucho tiempo habían
sido seculares, ahora se han declarado isla-mistas, a fin de combatir contra
Israel y los imperialistas estadounidenses detrás de Israel. Esto no es un
fenómeno excepcional. Así que, por un lado tenemos un efecto terrible de esa
naturaleza; y luego, por el otro lado de esta dinámica, cuanto más hagan estos
reaccionarios fundamentalistas islá-micos lo que hacen, tanto más eso hace que
otras personas se pongan al lado de los imperialistas — ven esto y dicen, no se
puede apoyar, no se puede tener nada que ver con algo tan horroroso como esto,
de cometer todos estos crímenes: de forzar a las mujeres a ser esclavas,
masacrar a la gente de otras religiones o a los que consideran musulmanes
“here-jes”, etc. Es una dinámica mortal en la que cada uno de los dos sectores
anticuados refuerza al otro, la que sigue dando vueltas en un círculo vicioso.
Cuando vemos eso, vemos la gran
importancia de abrir una brecha en esto en el mundo en su conjunto —de forjar
otro camino— de gestar una revolución en el camino hacia el comunismo, como una
alternativa emancipadora radical a esa dinámica — a ambos sectores anticuados.
Aunque esto dista mucho de representar todas nuestras responsabilidades
internacionalistas, es una parte importante de nuestras res-ponsabilidades
internacionalistas. Para darle una expresión viva, imaginen que hubiese una
fuerza de cientos de miles de personas que se activaran en Estados Unidos y que
toma-ran una posición contra las guerras que libra el gobierno de
274 Bob Avakian
Estados Unidos — al dejar claro
que no están a favor del fundamentalismo islámico, pero al enfatizar su
oposición a las guerras de su propio gobierno, del imperialismo
estadou-nidense. Imaginen el efecto que tendría en el mundo si, en vez de que
la gente en Estados Unidos aceptara pasivamente o para colmo apoyara
activamente a estas guerras perpetra-das por su gobierno en nombre de combatir
contra el fun-damentalismo islámico, miles, decenas y cientos de miles de
personas se movilizaran activamente en oposición a estas guerras. Piensen en el
mensaje que eso enviaría a la gente de todo el mundo y la manera en que le
ayudaría a ver que lo que hace y representa el gobierno estadounidense, no es
lo que el pueblo de Estados Unidos representa, y que existe otro camino,
distinto a apoyar al yihadismo fundamenta-lista islámico, que la gente puede
tomar para oponerse a lo que hace el gobierno de Estados Unidos. Ésa es una
parte muy importante de nuestro internacionalismo. No digo que podemos crear
eso simplemente porque lo queremos, o de la nada, sino que debemos tener una
orientación estratégica de trabajar hacia eso.
Y, pues, piénsenlo. Aunque esto
tampoco representa todas nuestras responsabilidades internacionalistas, de
hecho hacer una revolución en Estados Unidos, e inclusive hacer avances
significativos hacia esa revolución, juega un papel potencial enormemente positivo
en cuanto a la repolarización de las masas de personas por todo el mundo. Sin
embargo, al haber dicho eso, déjenme poner esto en claro aquí: cuando hablo del
impacto de hacer avances significativos hacia tal revolución, no se debe tomar
como una receta para hacer algo menos que una revolución — para adoptar, en
efecto, la orientación revi-sionista de “el movimiento lo es todo, el objetivo
final, nada”. ¡No! Nuestra firme orientación y todo nuestro trabajo tienen que
basarse en lo que dice Lo BAsico 3:1: “Necesitamos una
EL NUEVO COMUNISMO 275
revolución. Cualquier otra cosa,
en última instancia, es una ton-tería”. Ahora, fíjense que dice “en última
instancia” — no dice que no sirven todas las luchas que no tengan por objeto
una revolución. De hecho, luego señala que es importante unirnos con la gente
en muchas luchas que, en sí, no tengan por objeto una revolución, y a la vez
dejar en claro que nosotros necesi-tamos hacerlo con la orientación de avanzar
hacia la revolu-ción que se necesita. Es verdadera y profundamente cierto que
nada menos que una revolución puede poner fin a las muy arraigadas
contradicciones del sistema actual, y las atrocida-des que esto continuamente
genera. Pero con esa orientación, y procediendo sobre esa base, la realización
de avances reales hacia esa revolución sí puede tener un impacto importante y
muy poderoso en el mundo, de una forma muy positiva.
El surgimiento de un movimiento
realmente poderoso que tenga por objeto una revolución en Estados Unidos:
pien-sen en el efecto que eso tendría en todo el mundo. “¿Cómo? ¿Una revolución
en Estados Unidos? ¿La gente realmente intenta derrocar este imperialismo?” Eso
cambiaría, casi de la noche a la mañana, el pensar de mucha gente sobre lo que
es posible, y deseable. Tendría un impacto importante en el mundo, y
contribuiría enormemente a la repolarización posi-tiva que se necesita con
urgencia. Y eso, a su vez, fortalecería la base para realmente hacer una
revolución en Estados Unidos
— lo que también a su vez
obviamente crearía condiciones mucho más favorables en el mundo.
Varias personas han comentado
—entre ellas algunos de estos fundamentalistas— que hace unas décadas, muchos
de estos fundamentalistas islámicos habrían sido maoístas. Eso es algo
importante e interesante en que pensar. ¿Por qué ahora no son maoístas, sino,
al contrario, fundamentalistas islámicos? Por lo que ha pasado en China, con la
restau-ración del capitalismo ahí y lo que China ha llegado a ser,
276 Bob Avakian
por la manera en que las cosas
han sucedido en el mundo en general, con los efectos del imperialismo y cosas
por el estilo, muchas de estas personas han recurrido a una ideolo-gía y
programa yihadista fundamentalista como una manera muy equivocada de oponerse
al imperialismo, o al menos a algunos de los crímenes cometidos por el
imperialismo occidental. Pero esto no es simplemente una manera equivo-cada —no
es simplemente una manera errónea de oponerse a las cosas — es una ideología,
programa y manera de actuar absoluta y completamente reaccionarios.
Reconozcámoslo: también es un camino que no requiere romper con el
patriar-cado, por no decir más. No requiere romper con muchas formas
tradicionales de pensar y actuar; de hecho, refuerza muchas de estas tradiciones
muy oscurantistas y opresivas. Por lo que, para muchas personas, sobre todo
para los hom-bres, aunque no solo para ellos, es “más fácil”. Uno puede ir con
la corriente de mucha espontaneidad y muchas cade-nas de la tradición, incluso
cuando uno es víctima directa de esto. Piénsenlo: en términos muy inmediatos,
digamos en la familia, a menudo las mujeres juegan un papel significativo en el
reforzamiento de las relaciones patriarcales, no solo porque las obligan, y con
frecuencia las aterrorizan, para que lo hagan, sino porque ellas mismas han
estado atrapadas y han aceptado las cadenas de estas relaciones tradicionales,
y en muchos casos no ven una manera de tener una vida con sentido sin aceptar
esto o incluso sin servir para reforzarlo. Las cadenas de la tradición — no
solo oprimen y esclavizan a la gente físicamente; también encadenan a la gente,
inclui-das las masas de mujeres, ideológicamente. Esto es algo que tenemos que
reconocer; y en torno a lo que tenemos que lle-var una convincente lucha ideológica,
además de una lucha política y práctica.
EL NUEVO COMUNISMO 277
Por el lado positivo —o en
términos del potencial posi-tivo—, piensen en las implicaciones de invertir esa
afir-mación: hace unas décadas muchos de estos yihadistas fundamentalistas
islámicos habrían sido maoístas. Bueno pues, imaginen que hubiera un movimiento
comunista que cobrara fuerza, que en verdad avanzara hacia una revolución real
en Estados Unidos, y además lograra avances impor-tantes en otras partes del
mundo: piensen en el potencial, mediante la lucha, para que eso repolarice —o
contribuya de manera importante a repolarizar— a las masas de personas, no solo
en Estados Unidos, sino en el mundo en su conjunto, de una manera mucho más
favorable. Esto también es una parte importante de nuestra orientación
internacionalista y nuestra responsabilidad internacionalista. Tenemos que
hacer una revolución en Estados Unidos porque necesitamos una revolución aquí,
pero también tenemos que contribuir, al mayor grado que podamos, a la
revolución mundial y a la lucha por el comunismo. Y una de las dimensiones impor-tantes
de eso es hacer una revolución en Estados Unidos, que tendrá enormes
repercusiones positivas, especialmente al hacerlo sobre la base del
internacionalismo, en cuanto a la orientación y en cuanto al trabajo y la lucha
políticos. Esto lo debemos tener en mente constantemente como una parte
importante de nuestra orientación fundamental y sentido de responsabilidad.
La popularización de la
estrategia
Esto es algo que también se
necesita enfatizar enérgica-mente: la popularización de la estrategia para la
revolución es una parte importante de llevar a cabo esa estrategia. Para que
quede claro, no quiero decir popularizarla en todos los detalles que se han
abordado aquí; pero la popularización, en
278 Bob Avakian
términos básicos, del hecho de
que existe tal estrategia y cuál es esta estrategia, entre las masas de
personas de todas las dife-rentes capas, es una parte muy importante de llevar
a cabo esa estrategia. Si pensamos que simplemente deberíamos pro-ceder según
algún tipo de “templo de conocimientos secre-tos”, como se ha expresado,
—tenemos esta “gran estrategia” que estamos llevando a cabo, pero no creemos
que las masas populares necesitan conocerla—, pues en realidad no estamos
llevando a cabo esa estrategia. Piénsenlo: una de las primeras cosas que las
masas plantean es, “¿Cómo realmente lo van a hacer? ¿Cómo van a lidiar con
esto? ¿Cómo van a lidiar con aquello?”. Sí, a veces plantean cosas así
simplemente como pretexto para no participar. Pero, en muchísimas ocasiones son
preguntas muy serias que tiene la gente. Así que eso, en cierto sentido
negativo, indica que si no damos a conocer esta estrategia en la sociedad, en
los hechos estamos timando a las masas de personas, en realidad no les estamos
dando formas de ser parte de esta revolución, porque no tendrán idea de que
nosotros sí sabemos qué carajos estamos haciendo, que actua-mos de acuerdo con
una estrategia que tiene una base en el mundo real para lograr algo.
Y, por el lado positivo, cuanto
más las personas sí lle-guen a tener una idea de eso, tanto más posible será
atraer-las hacia esta revolución, porque podrán ver que sí hay un enfoque
estratégico y plan para poder hacerlo. No es que se haya resuelto todo ni que
se haya elaborado todo —hay muchísimo más trabajo que hacer— pero existe una
estrate-gia concreta y hay personas que proceden sistemáticamente a partir de
esa estrategia, y eso es muy importante. Las masas de personas necesitan
conocer de eso para poder llegar a ser parte, y para contribuir a aplicar esa
estrategia y, sí, desa-rrollarla. Así que se trata de un punto muy importante
que considero que también en muchos casos se ha pasado por
EL NUEVO COMUNISMO 279
alto: no hablamos con las masas
como deberíamos acerca de la manera en que estamos procediendo para realmente
construir un movimiento para la revolución y haciendo los preparativos, de las
maneras apropiadas ahora, para hacer una revolución real. Y si no hacemos eso,
pues una vez más no vamos en serio. Podemos repetir hasta el cansan-cio,
“ESTAMOS construyendo un movimiento para la revo-lución” — pero si no
popularizamos la estrategia para esta revolución, pues no estamos haciendo eso.
Orientación fundamental
Ahora, una consideración final
sobre esta cuestión gene-ral de la estrategia. La orientación y el enfoque de
todo esto debe ser de ir a la gente, particularmente entre los que con más
urgencia necesitan esta revolución, pero también más ampliamente —entre los
estudiantes y entre otros sectores de la población— sin hacerlo de alguna
manera “sin rumbo”, carente de propósito estratégico y “urgencia
revolucionaria”, de simplemente aguardar pasivamente, y sin pasión, “un buen
día” cuando de alguna manera, “por arte de magia”, se vuelva “real” la
posibilidad de una revolución, sino, al con-trario, trabajar y vivir con una
orientación y mensaje muy claro: ESTAMOS construyendo un movimiento para la
revo-lución, para una revolución real, y ESTAMOS construyendo el Partido como
su núcleo dirigente; y con este objetivo, para convocar, trabajar y esforzarnos
por organizar a un creciente número de personas para que se vuelva parte de
esto, a la vez que les damos un sentido vivo del panorama más amplio, el
razonamiento y el enfoque estratégicos, y la dirección que le da forma y rumbo
a este proceso en su conjunto, no simple-mente en un rincón pequeño sino en la
sociedad entera y en el contexto y tomando en cuenta el mundo entero — para
280 Bob Avakian
impulsar los “tres a preparar” (a
preparar el terreno, a pre-parar al pueblo y a preparar a la vanguardia),
haciendo los preparativos serios para el momento en que sí sea posible dirigir
a millones de personas a luchar, con todo, por la toma del poder, con una
verdadera posibilidad de ganar, para desbrozar el terreno quitando este sistema
anticuado, ilegi-timo, podrido, ruin y asesino, y abrirle paso a una sociedad y
mundo radicalmente diferente y emancipador.
Cuarta parte
La dirección que necesitamos
El papel decisivo de la dirección
Comencemos con un punto muy
básico: La dirección es decisiva. Como dijo Mao, dondequiera que haya
opre-sión, habrá resistencia: las masas oprimidas sí se levantarán
repetidamente y lucharán contra su opresión. Por otro lado, adonde esa lucha
lleve, y el que sea posible llevarla por todo el camino hacia una revolución
emancipadora, una nueva sociedad y, finalmente, hacia un mundo nuevo, sin
explota-ción y opresión y sin todo el sufrimiento y la destrucción que eso
conlleva, dependerá de la dirección — de la línea, la con-cepción del mundo, el
método y el enfoque, la estrategia y el programa de la fuerza que gane la
dirección en la lucha contra la opresión.
Nótese que yo dije “la fuerza que
gane la dirección”. ¿Por qué lo expresé así — y qué importancia tiene? Bien,
algo que esto recalca es que siempre habrá lucha sobre quién está en la
posición dirigente, y por lo tanto, hacia dónde van las cosas bajo esa dirección.
No se trata de que las cosas caigan en manos de alguien —a menos que sea de la
clase dominante u otras fuerzas que tendrán la espontaneidad a su favor y que
dirigirán las cosas por el camino equivocado— pero sobre todo si la dirección
que las masas en realidad necesitan, para hacer la revolución que necesitan, en
realidad va a ganar la
284 Bob Avakian
posición dirigente, habrá un
proceso de lucha compleja, sí, y a veces muy feroz. Otra vez, si creemos que
solo se trata de que con el tiempo las masas vean la necesidad de una
revolución y acudan a buscarnos y pedirnos que las dirijamos — bueno, ¡nos llevaremos
una muy mala sorpresa! Incluso en la medida en que algo así pudiera ocurrir, no
podríamos manejarlo correctamente con dicha orientación y enfoque. Tiene que
haber una lucha — esto retoma lo que se señalaba hace poco, de que una buena
parte de la lucha que llevamos a cabo, parti-cularmente en el ámbito
ideológico, es una lucha contra otras líneas y programas que no provienen
directamente de la clase dominante y no la representan, sino que son más
representa-tivos de las capas intermedias, pero que, no obstante, mantie-nen
encadenada a la gente dentro de los mortíferos confines y dinámicas del sistema
actual o la dirigen para que vuelva a eso.
Bueno, antes mencioné el libro
The Looting Machine, cuyo título completo es: The Looting Machine: Warlords,
Oligarchs, Corporations, Smugglers, and the Theft of Africa’s Wealth (La
máquina saqueadora: Señores de la guerra, oligarcas, corpo-raciones, contrabandistas
y el robo de la riqueza de África). El autor, Tom Burgis, empieza el primer
capítulo con Chicala, que es una ciudad miseria en Luanda, la capital de
Angola; habla de que el muro que separa a Chicala del resto de la ciu-dad no
consta de mucho más que muchas aguas negras, y el miedo. Esto me hizo pensar en
algo que escribí anteriormente sobre la basura y excrementos humanos
amontonados donde juegan los niños de Luanda y otras partes de Angola, a la vez
que a pocos kilómetros de distancia hay unos altos edificios que sirven de
relucientes monumentos al poder de los ricos. Hoy podemos verlo en China, en
Shanghái y otras ciudades, y para colmo en Luanda y en lugares semejantes —
esos lujo-sos rascacielos, símbolos de esa inmensa riqueza en manos de muy pocas
personas. Además, Angola es un ejemplo muy
EL NUEVO COMUNISMO 285
desgarrador, porque la fuerza
gobernante hoy en Angola es lo que salió del Movimiento Popular para la
Liberación de Angola (MPLA), que era la fuerza nacionalista que dirigía la
lucha contra el colonialismo portugués que dominaba a Angola, y posteriormente
la guerra civil contra las fuerzas respaldadas por la Sudáfrica del apartheid y
Estados Unidos, todo lo que duró décadas en Angola. La camarilla que hoy
gobierna a Angola salió directamente de todo eso — los actua-les jefes del país
eran los líderes del MPLA, y aquellos que han sido sus sucesores. Burgis señala
que la hija del líder del MPLA —Isabel dos Santos— es la primera mujer en
África de tener más de mil millones de dólares. ¡¿No se trata de un mag-nífico
ejemplo del “empoderamiento”?! Pues, podemos oír a los peleles y voceros del
sistema que celebran tal situación — una mujer en África con más de mil
millones de dólares— a la vez que vemos de manera gráfica la basura y
excrementos en que viven las masas populares, alrededor de esos lujosos símbolos
de toda esa riqueza que, en un sentido real, sí ha sido saqueada a estos países
y a las masas populares.
Al leerlo, pudiéramos pensar —y
mucha gente pensaría— en lo trágico que es, qué tan horrible situación, qué tan
terri-ble corrupción. Algunas personas señalarían el papel de las corporaciones
trasnacionales en toda esa situación, y habla-rían de que las corporaciones
tienen un poder exagerado, y en estos días quizás unas pocas personas hablen
del imperia-lismo, en algún sentido general. Bien, quizá todo eso vaya en el
sentido correcto con el espíritu correcto, pero lo que me impresionó de
inmediato, cuando empecé a leer el libro —y lo que me llamaba la atención
repetidamente al leerlo— es la manera en que esto clama a gritos por una
verdadera trans-formación socialista de estas sociedades. Otra vez, volvemos a
la cuestión del modo de producción y a la contundente reali-dad de que sin una
dirección que se base en el entendimiento
286 Bob Avakian
científico de todo esto, se
terminará en una terrible situa-ción, a pesar de la lucha y el sacrificio de
las masas populares, incluida la lucha y los sacrificios de las fuerzas que las
diri-gen. En otras palabras, la dirección en lugares como Angola termina por
decir cosas como, “Aprendimos que el dinero es poder — si no tenemos dinero, no
podemos hacer nada”. Por eso, al igual que los revisionistas de China que
condujeron a China por el camino de la restauración capitalista mientras
todavía fingían ser comunistas en algún sentido vago, estas fuerzas en lugares
como Angola van acumulando riqueza por medios capitalistas, argumentando que de
alguna manera esto beneficiará a las masas populares. En China, de hecho tenían
el lema: “Enriquecerse es glorioso” — reemplazaron el lema de la época de Mao,
“Servir al pueblo”, por el lema “Enriquecerse es glorioso”. Recuerdo una
historia sobre un cuadro del par-tido en China después de que se dio el golpe
de estado revisio-nista y archivaron el lema “Servir al pueblo” y la
orientación de servir al pueblo por medio de hacer avanzar la revolución, y
comenzaban a hablar de que todos debían tratar de enrique-cerse porque eso iba
a beneficiar al país. Y uno de estos cua-dros del Partido Comunista de China,
en ese momento bajo esa dirección revisionista que promovía esa línea burguesa,
de hecho le dijo a otro cuadro del partido: “Bueno, sabes, solía-mos hablar de
servir al pueblo; pero ¿no soy YO un pueblo?”. Así que se puede ver cómo la
corrupción ideológica echa raí-ces cuando la línea dominante se cambia así y se
propaga en la población, incluso en personas que antes tuvieron sin duda mejor
criterio. Se dejan llevar por la idea de que si todos nos dedicáramos a
nuestros asuntos, ganaríamos mucho dinero y de ahí podríamos hacer algo bueno
para las masas pobres. Así que, se suponía que este lema, “Enriquecerse es
glorioso”, iba a inspirar a la gente a hacer mucho dinero, lo que iba a
desa-rrollar la economía y ayudar a la gente. Y al leer The Looting
EL NUEVO COMUNISMO 287
Machine, se ve que los jefes de
gobierno de diferentes países africanos repiten el siguiente argumento: Bien,
si acumulamos mucha riqueza, pues podemos hacer algo para el pueblo.
Pues, para repetir, muchas de
estas personas combatieron en condiciones muy difíciles durante décadas. Se
enfrentaron a la Sudáfrica del apartheid, que era un país muy poderoso en ese
momento, que contaba con el respaldo de Estados Unidos, aunque en cierta medida
la clase dominante de Estados Unidos fingía oponerse al apartheid. Ante eso, el
MPLA en Angola se apoyaba hasta cierto punto en la Unión Soviética, lo que era
un problema real, pero libró mucha lucha abnegada. ¿Por qué las cosas
terminaron así? Bueno, se dieron grandes cambios en el mundo y en las
relaciones mundiales, como el hecho de que la Unión Soviética como tal se
derrumbó y la antigua forma de su imperio dejó de existir, y el
social-imperialismo soviético (el socialismo en nombre pero el imperialismo en
hechos) fue reemplazado por una Rusia abiertamente capi-talista imperialista, y
China ya iba por el camino del capita-lismo. Todo esto generó mucha
desorientación, una situación que se agravó aún más dado que las personas no
tenían sufi-ciente ciencia. Las fuerzas como el MPLA eran eclécticas — su punto
de vista era una mezcolanza del nacionalismo y algunos elementos del comunismo,
y no era un enfoque comunista sistemáticamente científico. Así que, cuando
surgieron estas nuevas condiciones, ¿qué terminaron por hacer? Se convir-tieron
en explotadores nouveau bourgeois [nuevos burgueses] y al mismo tiempo en
cómplices (y en esencia apéndices) del imperialismo, acumulando inmensas
riquezas para sí mismos sobre el lomo de las masas populares.
Lo que nos lleva de vuelta a algo
que se señaló hacia el comienzo de esta presentación, sobre la base y la
superes-tructura — el sistema económico, el modo de producción y la forma en
que esto establece el marco para las cosas en la
288 Bob Avakian
sociedad en general y la forma en
que, a su vez, la superestruc-tura que surge sobre esa base económica sirve
para reforzarla. En otras palabras, la superestructura política e ideológica
—el sistema político, las leyes, la cultura, las ideas que imperan en la
sociedad— tiene que estar acorde con ese modo de pro-ducción, o si no, la
sociedad no podrá funcionar. Así que si uno va por el camino de decir, vamos a
usar medios capitalis-tas para obtener mucha riqueza, si ese es el modo de
produc-ción que opera, pues habrá que tener una superestructura de leyes,
instituciones políticas, cultura e ideología, y lo demás, que corresponde a ese
sistema capitalista y lo refuerza, aunque antes tenía otro conjunto de ideas.
Piensen en esto, específicamente
en cuanto a la cultura y la ideología. Hablé de esto antes, de la idea que
siempre promueve la burguesía —de que lo grandioso de la sociedad burguesa, el
gran cambio que trajo fue de elevar el individuo al lugar primario en la
sociedad, de poner en primer lugar la inviolabilidad del individuo y la
importancia de los dere-chos individuales. Expliqué que eso es una farsa total
y está en total conflicto con la manera en que funciona en realidad la sociedad
burguesa — explotando a las masas populares y aplastando y pulverizando a
literalmente miles de millones de personas por todo el mundo. Pero la idea del
individua-lismo concuerda y sirve muchísimo al modo explotador de producción
burgués. La idea de que todos deben preocuparse de sí mismos se refuerza por el
hecho de que siempre se está en competencia con los demás — por un empleo, un
ascenso, una beca, la admisión en una universidad, por lo que sea. Así que eso
lo fomenta y lo promueve el modo de producción, la forma en que funciona el
sistema económico y la forma en que afecta a la gente. Y además, en la
superestructura, eso se refuerza con la idea de que lo más importante es el
“yo” — el “yo” es el centro de todo. No importa qué otras cosas ocurren
EL NUEVO COMUNISMO 289
en el mundo, lo más importante,
lo que le debe preocupar a uno, por encima de todo, es uno mismo. Esa es la
única manera de poder ir por el mundo. Constantemente bombardean a la gente con
esto, y se refuerza constantemente, aun cuando la gente busca romper con ello.
Se requiere una tremenda lucha para salir del marco de, al fin y al cabo, “Yo
soy lo más impor-tante en el mundo”. Y, además de la manera en que esto va de
la mano con la noción burguesa de que los esfuerzos por la adquisición
individual/la acumulación privada de riqueza son la fuerza motriz más legítima
y productiva en el desarro-llo social, concuerda con los intereses de la clase
dominante porque, si hay una sociedad en la que todos piensan así, nunca será
posible realizar ningún tipo de transformación social sig-nificativa. Se
quedará atascado en un sistema que explota y oprime a la gente, pero en que
todos se preocupan solamente de sí mismos en competencia con los demás.
Ahora imaginen que existiera una
superestructura radi-calmente diferente — si hubiese arte y cultura que se
disemi-nara amplia y sistemáticamente en la televisión, el Internet, etc.,
promoviendo la idea de que la gente debe pensar primero y ante todo en el bien
mayor de la gente del mundo entero, en lugar de sí misma. Eso definitivamente
socavaría la forma en que funciona el sistema actual. O veamos otro ejemplo de
cómo la superestructura tiene que relacionarse con la base. Si vemos los
comerciales en la televisión o vemos las noticias ahí, siempre promueven a esa
gente con el espíritu emprendedor, a esa gente que pone pequeños negocios; hay
comerciales para conseguir tarjetas de presentación para poder promocionar más
efectivamente un negocio; y, “Ah, tengo esta ingeniosa idea de cómo hacer
panecillos, por lo que puse un negocio”, etc., etc. Imaginen que en lugar de
eso, continuamente le dijeran la verdad a la gente: “No es muy común que un
pequeño negocio llegue a ser una empresa muy lucrativa; un alto porcentaje de
290 Bob Avakian
los pequeños negocios fracasan
tarde o temprano y muchos fracasan muy rápidamente; así que olvídenlo, no se
dejen llevar por la mitología del espíritu emprendedor”. ¡Imaginen que cada vez
que prendieran el televisor, escucharan un men-saje así! Bueno, eso no serviría
al funcionamiento del sistema actual. Quieren que la gente crea que todos
pueden tener éxito en los negocios, si se empeñan en ello y tienen la
iniciativa apropiada. En realidad, como es sabido, solo un pequeño número de
personas realmente puede convertirse en grandes capitalistas, pero es muy bueno
para los grandes capitalistas, y para el sistema en su conjunto, que todos
piensen que tienen la oportunidad de lograrlo. Así que, si se promoviera todo
un conjunto de ideas que realmente le dijeran la verdad a la gente sobre esto,
pues eso lo socavaría completamente.
O imaginen que un programa tras
otro en televisión, y todo lo que se ve en el Internet, le dijeran a la gente:
“Fíjese, seamos honestos con nosotros mismos. Estados Unidos no es tan rico y
poderoso porque muchísima gente haya inno-vado en muchas cosas. Es así porque
trajimos encadenadas a millones de personas desde África y las obligamos
despia-dadamente a producir riqueza, mientras que exterminamos a grandes
sectores de la población indígena y robamos su tierra; por medio de una guerra
de agresión nos apoderamos de la mitad del territorio mexicano y propagamos el
sistema esclavista en grandes extensiones de ese territorio; nos apo-deramos de
lugares como Las Filipinas y Puerto Rico como colonias mientras maniobrábamos
para dominar partes cada vez mayores del mundo; y hoy estamos saqueando por
todo el planeta, especialmente en el tercer mundo, encadenando despiadadamente
a amplísimos sectores de la humanidad a nuestra inexorable maquinaria de
explotación, amenazando y desatando matanzas en masa y destrucción para
reforzar todo esto. En realidad, por eso somos tan ricos y poderosos”. Bien,
EL NUEVO COMUNISMO 291
algunos imbéciles dirían: “Vale.
Con tal de que yo obtenga lo mío”. Pero mucha gente diría: “Espere un momento —
¿así es como todo esto ha ocurrido? ¿Qué pasa aquí? No quiero vivir en un mundo
en el que eso es lo que hacemos”. Así que no se puede dejar que algunas ideas
dominen en la superestructura, en la cultura, en los medios de comunicación y
demás que están completamente en desacuerdo con el funcionamiento del sistema
económico subyacente y los intereses y las necesi-dades de la clase dominante
de ese sistema — la que es, en un sentido real, como lo planteara Marx, la
personificación de las dinámicas explotadoras de ese sistema.
Esto es lo que pasó con la
restauración del capitalismo en China, y eso es lo que hacen las élites
gobernantes en países como Angola. Si se va a tomar el camino capitalista y
utili-zar el modo capitalista de producción como la base econó-mica para la sociedad
y para los medios de acumular riqueza, pues se tendrá que promover las ideas
que van de la mano con eso — como la idea de que si unos pocos de nosotros
gana-mos mucho dinero, pues podremos hacer algo bueno para las masas populares,
aunque explotemos y oprimamos brutal-mente a las masas populares y colaboremos
con los explota-dores capitalistas en otros países. (Y hoy en día China juega
un enorme papel en el saqueo de África y en la explotación de la gente en ese
continente). Así se ve que el sistema econó-mico que se tiene va a determinar
el marco para qué tipo de estructura política, y también qué tipo de ideas, se
implantan y promueven para reforzar ese sistema económico.
Únicamente con una vanguardia que
tenga un enfoque científico y entienda que se necesita transformar el modo de
producción, de manera fundamental, y, a la vez, los demás aspectos de las “4
Todas”, se podría lidiar correctamente con esta contradicción extrema y
palmaria de, por un lado, la tremenda riqueza natural en estos países y por
otro lado, la
292 Bob Avakian
terrible situación de la gente,
en que, mientras un pequeño puñado de personas se hace increíblemente rico y se
eleva a ciertas otras capas a posiciones privilegiadas de clase media, las
masas populares están encadenadas en la pobreza y la miseria. Esto nos lleva de
vuelta a este punto básico: existe toda esta inmensa riqueza, pero con un modo
de producción que se basa en la acumulación capitalista —en este caso los
capitalistas locales en connivencia con el capital internacional del sistema
imperialista—, no hay forma de que se utilice la inmensa riqueza natural para
el beneficio de las masas populares, y sobre todo para su necesidad de
liberarse de la explotación, y la pobreza y miseria que resultan de eso.
The Looting Machine analiza
diferentes países, y este mismo punto fundamental llama la atención una y otra
vez. Y, de nuevo, Angola es un caso particularmente agudo y des-garrador al
respecto, por toda la lucha anti-colonial que hubo allí. No se trata de que
haya que lidiar con personas que siem-pre han sido lacayos y títeres corruptos
del imperialismo — y por eso, es mucho más doloroso ver esta aguda
contradicción entre la riqueza natural y la riqueza de un pequeño número de
personas, por un lado, y por otro lado las miserables con-diciones de las masas
populares. Por supuesto, eso no es lo que mucha gente entendería
espontáneamente al leer un libro como ese. Al contrario, lo que probablemente
concluirían al leer un libro así sería: “Miren, las revoluciones, todas salen
mal, la gente que dirige las revoluciones se vuelve poderosa y corrupta — el
poder corrompe, el poder absoluto corrompe absolutamente”, todas las ideas
espontáneas inspiradas por la burguesía en que la gente está condicionada a
caer — cuando la verdadera y profunda lección es precisamente lo contra-rio, y
está delante de las narices, si uno tiene ojos, es decir el método y enfoque
científico, para verla. Esta es una lección muy importante, que la vida nos
enseña constantemente, una
EL NUEVO COMUNISMO 293
vez que tengamos un enfoque
materialista dialéctico cientí-fico de la realidad. Sin esto, desde luego, no
queda otra opción salvo sacar todas las conclusiones erróneas, todas las
lecciones incorrectas sobre lo que les sucede una y otra vez a las masas populares.
He aquí otro ejemplo
aleccionador: El Salvador. Es un país donde, en la década del 1980, hubo
fuerzas revolucionarias que combatían contra regímenes que Estados Unidos
man-tenía en el poder — pero eran fuerzas revolucionarias que no eran
completamente revolucionarias. Esencialmente eran fuerzas revisionistas, con
cierta apariencia externa comunista pero con un programa que equivalía a buscar
cambiar las cosas dentro del marco existente, y no hacer una revolución total.
Sin embargo, lucharon y se sacrificaron muchísimo, en los combates contra estos
regímenes —terribles regímenes asesi-nos— que impuso Estados Unidos. Y luego
vino el colapso de la Unión Soviética, y estas fuerzas en El Salvador estaban
con-tando con su apoyo, y luego Cuba no les pudo dar tanto apoyo a estas
fuerzas, porque Cuba también dependía de la Unión Soviética. Así que el
movimiento en El Salvador dejó atrás la pretensión de ser una revolución,
abandonó todo elemento de lucha armada y se incorporó en la estructura
gobernante exis-tente, se convirtió en un partido político que actuaba dentro
del sistema existente de elecciones y el marco del sistema exis-tente en
general. Y entretanto, ¿qué pasaba? Durante el curso de esta guerra en El
Salvador en la década del 1980 y por las desesperadas condiciones de las masas
en ese país, mucha gente huyó hacia el norte, terminaron en México y hasta
ter-minaron en Estados Unidos y se establecieron en las zonas urbanas. Bueno,
se toparon con las condiciones que enfren-tan los inmigrantes en Estados Unidos
— muchos de ellos sin documentos, obligados a vivir en las sombras. Muchos
jóve-nes crecieron en las condiciones de los barrios marginados de
294 Bob Avakian
las ciudades y adoptaron la
cultura de esos barrios, que estaba fuertemente influenciada por la vida
pandillera. Así que había muchos jóvenes de El Salvador cuyas familias fueron
expulsa-das por lo que el imperialismo y los regímenes que el impe-rialismo
había impuesto en su país le hacían a la gente ahí. Vinieron a Estados Unidos,
se encontraron atrapados en las condiciones que viven muchos inmigrantes aquí,
y muchos jóvenes se metieron en las pandillas. Y luego, ¿qué sucedió? En cierto
momento muchos de estos inmigrantes, entre ellos muchos jóvenes, fueron
expulsados de Estados Unidos — obligados a volver a El Salvador a vivir bajo
las condiciones que seguían siendo de desesperación para las masas popula-res.
Y muchos jóvenes se llevaron la cultura pandillera y las estructuras
pandilleras de las que habían llegado a formar parte, como resultado de vivir
en las zonas urbanas de Estados Unidos, y montaron todo eso en El Salvador.
Empezaban a darse terribles guerras entre las pandillas en El Salvador, a una
escala que nunca se había visto antes en ese país.
Así que se puede ver el
funcionamiento del imperialismo en esto, pero también se ve lo que sucede
cuando hay una fuerza, como la que había en El Salvador en los años 1980, que
combate contra el sistema opresivo existente, pero en reali-dad no se basa en un
consecuente enfoque comunista revolu-cionario científico y termina por
transigir con ese sistema. Se da esta horrible mezcla de condiciones en que —
los jóvenes se matan entre sí, y la gente en general en las barriadas de El
Salvador se ve envuelta en estos terribles conflictos entre las pandillas, lo
que agrega otro elemento mortal a las condicio-nes opresivas impuestas por el
sistema en general.
Todo esto enfatiza una vez más lo
que realmente tiene que salir a relucir de todo esto: sin una verdadera
dirección comunista, las masas populares siempre serán víctimas de un
EL NUEVO COMUNISMO 295
horror tras otro tras otro,
aunque de una u otra manera cam-bien las formas particulares de ese horror.
Un núcleo dirigente de
intelectuales — y las contradicciones que esto supone
Esto pone en la perspectiva
apropiada la necesidad abso-luta y el papel crucial de un partido comunista
revolucionario de vanguardia. A la vez, sí tenemos que reconocer claramente y
hacer frente a las contradicciones que esto supone. Antes mencioné un poco este
punto, pero quiero retomarlo y exa-minarlo desde diferentes ángulos. En
Cavilaciones y forcejeos, examiné el papel de los intelectuales como un núcleo
dirigente del Partido y la revolución —los representantes políticos y
literarios del proletariado en el sentido fundamental— y las contradicciones
que esto supone. Señalé que esto se aplica, sin importar el origen de la gente
que conforma este núcleo diri-gente, como intelectuales. Cualesquiera que sean
sus orígenes, las mismas contradicciones básicas se aplican.
En términos muy simples, ¿qué
quiero decir por intelec-tuales? No es necesariamente alguien con un doctorado
o alguna educación formal especializada. Me refiero a las per-sonas que han
desarrollado la habilidad de trabajar con las ideas y bregar con la teoría de
manera sistemática, aunque no siempre lo hagan correctamente. Ahora,
adentrémonos un poco en eso de “aunque no siempre lo hagan correctamente”. No
se trata simplemente de leer y estudiar teoría. Se trata de manejar
correctamente la teoría con relación al mundo real, y del ir y venir entre la
teoría y la práctica de implementar esa teoría para cambiar el mundo, y sacar
lecciones de eso, así como sacar lecciones de la vida más ampliamente. Al
empezar sobre una base incorrecta, como lo hicieron las fuerzas en El Salvador,
Angola o Cuba, se sacarán lecciones incorrectas y su
296 Bob Avakian
teoría no corresponderá a la
verdadera realidad ni a la manera en que hay que transformarla para emancipar a
la gente. Pienso en lo que una vez dijo Mao sobre el socialista de peso de la
época de Lenin, Kautsky. Era un socialista reformista, pero era el pez gordo en
el movimiento socialista en los tiem-pos de Lenin, hasta que se diera la
revolución rusa. El partido que dirigía Kautsky en Alemania era el partido
socialista más grande del mundo: tenía millones de partidarios, tenía esca-ños
en el parlamento de Alemania, tenía posiciones de direc-ción en muchos
sindicatos. Bueno, en su forma “maoesca” típicamente provocadora, Mao dijo:
leer y estudiar teoría es importante, pero no se trata simplemente de leer. En
el caso de gente como Kautsky, a mayor lectura, mayor estupidez.
Esto nos lleva a un punto muy
básico: ¿Qué método y enfoque se aplica al bregar con la teoría? ¿Es
científico, o es otro tipo de método y enfoque?
Cabe adentrarnos más en esto.
Espontáneamente, entre las masas populares, hay mucho respeto, hasta un respeto
exa-gerado, por los intelectuales y también mucho resentimiento hacia ellos, al
mismo tiempo. Pero, dado el momento en que nos encontramos ahora en el
desarrollo concreto de la socie-dad humana —no en el sentido de que así las
cosas tenían que desarrollarse, sino adonde realmente se han desarrollado las
cosas—, es un simple hecho que el núcleo dirigente de la revolución que hace
falta, por necesidad, estará conformado por personas que han desarrollado
capacidades y habilidades intelectuales. No se puede dirigir una revolución por
simple venganza —aquí entra de nuevo la polémica contra Ajith— no podemos
basarnos solo en simples sentimientos de clase, solamente en el odio por la
opresión o un resentimiento con-tra los que tienen una posición un poco más
acomodada. Y no se puede hacer con una actitud anti-intelectual. La teoría que
necesitamos para dirigir esta revolución tiene que lidiar con
EL NUEVO COMUNISMO 297
una realidad muy compleja, y se
requiere trabajo y lucha para desarrollar la capacidad de forcejear con la
teoría a ese nivel. Reitero, esto se aplica sin importar la procedencia de la
gente que conforma el núcleo dirigente. Conocemos el fenómeno en que las
personas que provienen de condiciones de vida muy duras han logrado, por una
combinación de razones, desarrollarse como intelectuales avanzados. Hemos
citado el ejemplo de nuestro camarada, al que perdimos, Wayne Webb (Clyde
Young), que salió de la prisión — no salió de la uni-versidad con el privilegio
de tener una educación altamente desarrollada, salió de una vida dura y de la
prisión, pero en la cárcel se transformó en un intelectual, y en un
revoluciona-rio y un comunista. Eso fue algo maravilloso, algo muy ins-pirador,
pero no es algo excepcional. Bueno, en un sentido es excepcional, pero no lo es
en el sentido de que solo una o dos personas pueden hacerlo. Pero, otra vez, se
requiere trabajo. Es muy difícil desarrollarse como un intelectual en la prisión
— eso debe ser obvio. Las
condiciones no son muy propicias, por decir lo menos. Hay muchas presiones que
van en el sen-tido contrario. Así que, dar la lucha y lograrlo es una
verda-dera hazaña —y sobre todo, hacerlo por la emancipación de la humanidad es
algo muy valioso— pero no es algo que solo una o unas cuantas personas pueden
hacer. De hecho, otros lo han hecho o lo están haciendo, y necesitamos que
muchas más personas lo hagan.
Sin embargo, también hay que
entender que, una vez que uno lo haya hecho, se es diferente que antes. No
significa que se ha olvidado todo lo que ha aprendido por la experiencia de la
vida, o que se ha convertido en una especie de snob intelectual — a menos que
sí lo haya hecho. Se sabe que eso también sucede a veces. Pero, en todo caso,
uno todavía tiene toda esa experiencia de la vida, pero ya no es la misma
per-sona. Y, en lo principal eso es algo positivo: hemos llegado
298 Bob Avakian
a ser emancipadores de la
humanidad, hemos llegado a ser intelectuales revolucionarios, capaces de bregar
con estas ideas complejas y de dirigir a otra gente a hacerlo. Pero, ya sea que
salgamos de la prisión, de donde sea que vengamos (sueno como Peter Tosh: “no
importa de donde venga...”), ya sea que salgamos de las prisiones, de los
multifamiliares habi-tacionales, de un lugar en la frontera de México, o de
México, de Guatemala, o como refugiado del sur de Asia —sean cuales sean
nuestras condiciones de vida o nuestro lugar de origen— si desarrollamos estas
capacidades y habilidades, ya no somos los mismos de antes. Nos hemos
convertido en intelectuales
— y esa no es una mala palabra.
De donde sea que vengan, los intelectuales que en realidad hagan suya la causa
de la eman-cipación de la humanidad, y el punto de vista y el método comunistas
que se necesitan para dirigir hacia esa emanci-pación, son tremendamente
valiosos. Nunca debemos tener una actitud intolerante y filistea que
menosprecia, desvalora y denigra el desarrollo intelectual o a la gente que
tiene ese desarrollo, a menos que lo use con motivos que vayan en con-tra de
los intereses de las masas populares. Incluso en seme-jante caso, debemos
luchar con esta gente, por lo menos por un tiempo, para ver si la podemos ganar
para que se aleje de eso. Pero debemos tener un verdadero aprecio científico
por la importancia del desarrollo intelectual. Debemos nutrirlo y desarrollarlo
en las personas de todos lados.
Al mismo tiempo, hay
contradicciones reales que esto encierra. Hay que trabajar en la esfera de las
ideas y mucha abstracción teórica para poder desarrollar la línea y política
que dirija la revolución, para lidiar con todas las complejas contradicciones
de las que he venido hablando y que enfrenta-mos allá afuera en el mundo, por
así decirlo. Además, cuando uno llegue a tener esas capacidades y habilidades,
y cuando trabaje en ese nivel con la esfera de las ideas, hay presiones e
EL NUEVO COMUNISMO 299
influencias que hacen que uno se
desvíe de lo que se necesita que esto sirva. Son presiones muy fuertes, si se
piensa en lo que decía antes — en la vida en una sociedad en que
cons-tantemente nos dicen que el “yo” es lo más importante y cua-lesquiera que
sean las habilidades que uno desarrolle, debe usarlas para sí mismo, primero y
ante todo. Son presiones que afectan a todos. No solo a la gente que tiene una
educación sofisticada, en un sentido formal — un título universitario, un
doctorado o lo que sea. Los intelectuales comunistas y los estadistas
comunistas (si se quiere usar ese término) tienen un papel crucial que jugar,
de realmente desarrollar la lucha que puede llevar a la revolución que
necesitamos. Hay que tener la habilidad de lidiar no solo con las
contradicciones en abstracto —con un alto nivel de abstracción teórica— sino
también hay que tener la habilidad de tratar con las perso-nas, y las
contradicciones tal y como se manifiestan en perso-nas vivas reales y por medio
de ellas. El proceso de hacer una revolución no es un proceso de encender una
máquina. La revolución la hacen seres humanos. Para lidiar con todo esto, se
requiere un núcleo sólido y elasticidad. Se requiere firmeza y flexibilidad (o,
en cuanto a la flexibilidad, lo que describe la palabra del francés souplesse)
para poder manejar estas cosas de una manera que ni abandone toda la cosa de
plano ni que, por otro lado, sea rígida e inflexible, dogmática y doctrinaria.
Una “pirámide” de otro tipo
Hablé antes del “punto de la
pirámide” — la pirámide que tiene a la clase dominante en la cima, la contienda
entre dife-rentes fuerzas en la clase dominante en la cúspide o cima y su
relación con las contradicciones y las luchas en la sociedad más amplia y el
mundo. Pero, a veces al hablar con la gente, me he referido también a una
“pirámide” de otro tipo. Empecé
300 Bob Avakian
a pensar en esto cuando Nixon fue
a China en la década del 1970 y se reunió con Mao, y con otros en la dirección
del Partido Comunista de China. Aún más que Nixon, yo pen-saba en Henry
Kissinger, que se considera a sí mismo más como intelectual que Nixon, a quien
le gustaba considerarse y presentarse más como un político práctico, o hasta
como un hombre común del pueblo. Pero de todos modos, Kissinger era la “mano
derecha” de Nixon, especialmente en política internacional, y viajó con Nixon
cuando fue a China a princi-pios de los años 1970. Kissinger se sentó en el
estudio de Mao y habló con él, rodeado de todos esos libros, y sostuvieron
todas estas discusiones filosóficas — ahí estaba Mao entrando en todas estas
discusiones filosóficas con Henry Kissinger, un representante del imperialismo
estadounidense. Y, al reflexio-nar sobre eso, he forcejeado con lo siguiente:
además de los problemas con “la apertura al Occidente” por parte de Mao y del
Partido Comunista de China —toda la política relacio-nada con esta “apertura” y
los problemas muy reales que men-cioné antes sobre la manera en que promovían
al cha de Irán, y otros gobernantes opresores, como parte de un frente unido
antisoviético— dejando a un lado los problemas con eso, el hecho es que como
líder de un movimiento revolucionario, o como parte de una vanguardia de la
revolución (sea uno líder de la vanguardia o simplemente un “miembro de base”
de la vanguardia), y luego como un líder de un nuevo estado y sociedad
socialistas, uno sí va a estar en situaciones en las que representará al
proletariado, en el sentido más amplio, en interacción con personas que tienen
diferentes posiciones y que, por lo menos objetivamente, son representantes de
dife-rentes clases. Piénsenlo: aun al impulsar y organizar las luchas ahora,
¿acaso no supone un significativo aspecto de diplo-macia, donde, al impulsar y
organizar amplios movimientos, uno tiene que reunirse con muchas fuerzas
diferentes y hay
EL NUEVO COMUNISMO 301
que tener unidad, así como lucha?
Muchas veces, tiene que haber mucha lucha, pero no obstante hay que esforzarse
por tener unidad a cierto nivel. Por ejemplo, si se va a emprender la batalla
sobre la encarcelación en masa, hay que unirse con muchas fuerzas con
diferentes posiciones, y hay muchas con-tradicciones, de las cuales algunos
aspectos quizá no sean para nada buenos. Aquí entran ese papel de estadista y
la necesi-dad de practicar la diplomacia en cierto grado. Así las cosas, el que
uno llegue a ser un jefe de un estado socialista o no, y tenga que reunirse con
alguien como Henry Kissinger o no, en ciertas ocasiones se encontrará en esta
posición en que se está reuniendo, en algún sentido “acá arriba” (por encima de
la realidad de la vida y lucha cotidiana, por decirlo así), con-versando con
estos representantes de diferentes clases.
Así que éste es el otro “punto de
la pirámide”: uno está representando a las masas populares, las masas
explotadas y oprimidas del mundo entero — esa es la base de lo que uno hace. No
lo digo en un sentido de ir a la cola de las masas, sino que ésa es la base en
que uno está parado, en un sentido científico, en los intereses de las amplias
masas populares en el mundo. Pero luego, se encuentra “allá arriba” donde se
reúne con estas personas —se sienta en un cuarto, sale a tomar un cafecito, lo
que sea— entra en una conversación con alguien que, al menos objetivamente,
representa a otra clase; y, como alguien que es un líder y ha desarrollado
ciertas habilidades intelectuales, puede entrar en todo tipo de discusiones
sobre todo tipo de cuestiones con las personas — y no necesaria-mente es malo
hacerlo. En general, es bueno hacerlo. Pero uno puede sentir cierta presión a
perder de vista la base en que está parado y lo que representa al hacer estas
cosas — en cierto sentido uno se siente llevado a esta esfera que de alguna
manera parece estar por encima de toda la contienda cotidiana. De hecho, en un
momento dado esto puede estar
302 Bob Avakian
literalmente fuera de la
contienda cotidiana (es decir, no se encuentra inmediatamente en medio de una
lucha), pero parece estar por encima de la lucha de clases, parece estar por
encima de los conflictos fundamentales que están en marcha. Pues, esto puede
ejercer una presión para que uno se olvide lo que representa y lo que tiene que
guiar todo lo que hace. Así que ésta es otra clase de la contradicción de la
“pirámide”.
Tengo que decir que sentí esto de
una manera muy intensa en el Diálogo con Cornel West. No se puede tener una
acti-tud estrecha y filistea, una actitud despectiva, hacia la gente que tiene
creencias religiosas, por ejemplo — y esto complica mucho las cosas. En ese
Diálogo hice mi mejor esfuerzo de ser muy científico y tomar en cuenta todos
los aspectos al tratar algo como las ideas del teólogo negro James Cone.
Enfaticé que no quería simplificar esto demasiado, que no es senci-llo. Me
adentré en la complejidad y las contradicciones que encierran las ideas que él
plantea, y no lo presenté como total-mente negativo, porque no hubiera sido
correcto hacer eso, no hubiera correspondido con la realidad. Y luego, después
del Diálogo, él ataca lo que hice en el Diálogo. Resulta que a uno lo ataca por
criticar y poner al descubierto las limitaciones y los caminos erróneos que
representan algunas de estas ideas. Pero eso no es el fin de la historia —
todavía hay que perseve-rar en aplicar el enfoque de unidad-lucha-unidad,
siempre y cuando haya una base objetiva para ese enfoque. Es una cues-tión de
principios y de orientación estratégica.
En situaciones como ésta, de
tratar con personas con las que hay una base para la unidad, así como algunas
diferencias importantes, uno tiene que tenderles la mano de unidad, y no es
simplemente un proceso mecánico. Ahora, si se quiere usar ese término, este
proceso no “carece de contenido social”, o de contenido de clase, pero también
tiene un elemento humano.
EL NUEVO COMUNISMO 303
Uno está tratando con seres
humanos reales. Uno no es una máquina, y tampoco está tratando con máquinas.
Así que es posible que uno se vea
envuelto en todo eso, y eso puede influenciarlo. Uno puede cometer dos errores.
Primero, puede negarse a hacer esto —negarse a conversar con las personas con
las que tiene importantes diferencias— y así no habrá ninguna revolución. Esto
tiene relación con un importante punto de Lenin. Dijo que, hasta para las masas
básicas, todo aquel que hace una revolución con la orienta-ción de que ellos
tuvieron su oportunidad, ahora me toca a mí — todo aquel que aborda así las
cosas, hace una revolución con la perspectiva de la pequeña burguesía. Y
semejantes per-sonas jamás podrán dirigir las cosas hacia donde tienen que ir.
Bueno, hay muchas personas que espontáneamente tienen esa inclinación, y
resultan influenciadas en ese sentido. Pero si nosotros hacemos las cosas así,
no llegaremos a donde tene-mos que ir. Quizá esto sea un poco difícil de
entender, pero considero que es un punto sumamente importante: si se tapa la
nariz y se niega a conversar con todo aquel que no esté de acuerdo con uno
mismo, o que uno puede reconocer que es un representante de alguna otra clase,
nunca vamos a tener una revolución.
El otro error que se puede
cometer —por el otro lado, digamos— es lo siguiente: si uno hace lo que hay que
hacer, en todas sus dimensiones, con toda la complejidad que supone, va a
encontrarse en una posición que se desvía de la orientación que tiene que
mantener — hacia la orientación de “aquí todos somos buena gente”. “Todos somos
compañeros”, como dicen en Shakespeare— todos somos buena gente, todos queremos
cosas buenas. Pero, la verdad es que no todos queremos las mismas cosas. Tal
vez queramos algunas de las mismas cosas, pero hay muchas cosas que no son las
mismas, hay muchas cosas que son distintas, en cuanto a lo que queremos y por
lo
304 Bob Avakian
que nos esforzamos. Y ha habido
todo este enfoque erróneo de trabajar con la gente para “encontrar una unidad a
medio camino”, en lugar de aplicar el núcleo sólido y la elasticidad basada en
el núcleo sólido — abrirles los brazos ampliamente sobre la base del núcleo
sólido. He aquí lo que hay que enfa-tizar: seguir basándonos continuamente en
ese núcleo sólido de lo que esto tiene que representar, y en lo que tiene que
ser su objetivo.
Esto nos lleva de regreso a lo
que planteé al inicio: de basarse en para quiénes y para qué — en el sentido
más amplio, y no en un sentido estrecho de seguir a la cola de las masas, sino
en el sentido de cuáles son los intereses fundamentales de las masas populares
del mundo, y qué es lo que se necesita para realmente lograr esos intereses.
Existe una presión cons-tante y una lucha constante, si uno desempeña un papel
de este tipo —al nivel que sea y en la capacidad que sea— la ten-dencia a que
las personas se aparten de ese núcleo sólido y se olviden de lo que uno tiene
que representar y por lo que tiene que luchar. O, por otro lado, la tendencia a
hacer eso de una manera estrecha, rígida y dogmática, sin tenderles la mano ni
abarcar a las personas de forma amplia e incorporarlas en el proceso, mientras
no se abandona el núcleo sólido. Así que esto es una contradicción difícil,
peliaguda, y cuanto más uno haga esto, tanto más siente la intensidad de esto:
desempeñar el papel de un político, en un sentido bueno —o de un esta-dista, en
un sentido bueno— para la revolución comunista, es una necesidad, o no
tendremos esta revolución; pero esto ejercerá influencias y presiones
contradictorias sobre uno, y puede encontrarse en esta atmósfera enrarecida y
olvidarse de lo que tiene que tratarse todo esto.
En relación con esto, una de las
cosas en que tenemos que pensar es ¿por qué tantas personas, entre ellas tantos
comunistas, se dejan llevar con tanta frecuencia hacia ceder
EL NUEVO COMUNISMO 305
sus principios fundamentales, a
que simplemente acepten las cosas como son y traten de hacer encajar lo que
debemos representar en la manera en que son las cosas, en lugar de luchar por
cambiarlas? ¿Por qué la gente teme tanto estar muy por delante de la posición
que tiene la mayoría de la gente? Bueno, se puede entender esta tendencia a
hacerlo, porque no se quiere quedar aislado. Pero la realidad es que si lo que
hace-mos y el objetivo por el que luchamos no son enormemente diferentes a la
posición que tiene la mayoría de la gente, pues eso no sirve. Como resaltaron
los revolucionarios en China, en particular durante el curso de la Revolución
Cultural, ir contra la corriente, cuando la corriente es incorrecta, es un
principio comunista.
Lo cierto es que, donde se
encuentra la mayoría de la gente en este momento no es donde la gente necesita
estar. La posi-ción de la mayoría de las personas está conformada y
condi-cionada por la manera en que esta sociedad, este sistema, está trabajando
sobre ellas. Así que, si queremos dirigirlas hacia donde las cosas tienen que
ir, va a haber esa tensión, esa con-tradicción, de que tenemos que estar por
delante, luchando con las personas de que necesitan ir por este camino, a la
vez que muchas cosas las presionan e influencian en otro sentido y uno se
destaca por ser diferente. Pero ser diferente en ese sentido es muy bueno y muy
importante, siempre y cuando trabajemos y luchemos para atraer e incorporar a
más gente en el mismo camino. Tenemos que ser radicalmente distin-tos del resto
de la sociedad — lo que incluye ser radicalmente distintos del llamado
“movimiento”, ya que ese “movimiento” no se trata de algo que va a llevar a lo
que la gente realmente necesita, y en muchos sentidos, en realidad obra en contra
de eso. Eso no es cierto para todo el movimiento; pero, en térmi-nos del
“movimiento” organizado, es cierto para una buena parte de él.
306 Bob Avakian
Sopesaba esto en los siguientes
términos: ¿en cuál “M” deberíamos basarnos — en el “movimiento” o en el
materia-lismo, el materialismo dialéctico? Tenemos que basarnos en el
materialismo, en el materialismo dialéctico, lo que su apli-cación muestra que
es la necesidad fundamental — no en la posición que tiene la gente en su
mayoría en un momento dado, sino en lo que un análisis materialista dialéctico
cien-tífico nos muestra que es la necesidad y la base para transfor-mar las
cosas. Antes, al hablar del derrotismo revolucionario, señalé que me llamaba la
atención que, al escuchar informes y leer lo que la gente ha escrito después de
haber leído la Entrevista a Ardea Skybreak, que yo sepa, nadie ha comen-tado la
sección de esa Entrevista donde ella habla apasionada-mente de odiar el himno
nacional estadounidense, de odiar el Juramento de Lealtad a la bandera
estadounidense, de odiar la bandera estadounidense y que la gente rinda honores
a esa bandera. Yo esperaba que mucha gente dijera: “Vaya, yo tam-bién — ¡me da
mucho gusto escuchar a alguien decir eso!” Y el hecho de que esto no ocurrió
—que la gente habló de muchas cosas que le llamaron la atención en esa
Entrevista, cosas de las que aprendió mucho, pero que brillaban por su ausencia
los comentarios y expresiones de estar de acuerdo con esta parte de la
Entrevista— suscitó la pregunta, en parti-cular en cuanto al derrotismo
revolucionario: ¿Será otro caso donde la gente no quiere destacarse? ¿Será que
no quiere salir a la sociedad, oponiéndose a ese “gracias por su servicio” y a
rendirle honores a la bandera con la mano sobre el corazón?
Skybreak señala: es terrible, uno
va a un evento depor-tivo u otro evento, y ahí tocan el himno nacional
estadouni-dense y los jóvenes de las masas básicas —no todos, pero un número
muy excesivo de ellos— se ponen de pie con la mano sobre el corazón. Quizá
hasta se sumen a cantar “la tierra de los libres y el hogar de los valientes”.
Por el amor de dios (si
EL NUEVO COMUNISMO 307
me permiten la expresión), aquí
está este sistema que aplasta, esclaviza, explota y oprime a estos jóvenes y a
la gente por todo el mundo, pero se ponen la mano sobre el corazón, can-tando
“la tierra de los libres y el hogar de los valientes”. ¿Y no odiamos eso?
¿Acaso no vemos lo terrible que es, el gran daño que les hace a las masas
populares, de que les dicen que esto es la manera de ser respetable e ir por el
mundo y que deben ser leales y patrióticos hacia su país que los oprime
brutalmente a ustedes y a la gente por todo el mundo? ¿No pensamos que debemos
oponernos a eso? Les diré una cosa: si incluso un par de personas fueran a un
evento así, se sentaran entre las masas básicas y denunciaran esas porquerías
cuando empeza-ran a ocurrir, se soltarían muchas cosas buenas: mucha lucha
buena y muchos sentimientos que están apenas por debajo de la superficie. Más
de unas cuantas personas dirían: “Claro. ¿Qué demonios estoy haciendo?” Tenemos
la responsabilidad de hacer esto.
De nuevo, tenemos que entender
claramente que las masas populares nunca van a llegar a entender la necesidad
de derrocar este sistema, y crear un sistema radicalmente dife-rente, si no
conocen y no responden a la verdadera naturaleza del sistema en que viven y el
gobierno y la clase dominante que lo preside, y lo que le hace a la gente en
todo el mundo, así como a ellas mismas. Así que me llamó la atención de manera
negativa, el que la gente no comentara esto. Debemos estar en la sociedad
desafiando esta mierda. Teníamos esa playera —creo que todavía la tenemos por
ahí— la playera que por un lado tiene la imagen de Tommie Smith y John Carlos,
de las Olimpiadas de 1968, cuando se tocó el himno nacional esta-dounidense y
ellos alzaron el puño en alto bajando la cabeza, como acto de protesta y
rebelión. Por eso los expulsaron de los Juegos Olímpicos, y por la posición que
asumieron, toda su vida resultó afectada de manera muy negativa. Eran atletas
308 Bob Avakian
de talla mundial, pero no los
pusieron en los comerciales para Pepsi, Wheaties, etc. Después de eso, tuvieron
que pelear por conseguir cualquier trabajo. Pero tomaron esta posición, una
posición desafiante y heroica. (También vi, por cierto, que hace poco en el
sitio web revcom.us, se posteó un artículo de homenaje al velocista blanco de
Australia quien respaldó lo que hicieron, lo que es otra cosa importante63. Fue
importante resaltar el papel de esa persona, porque sí tomó partido con ellos —
él no se apropió de lo que hicieron, no se metió en medio de eso, sino que tomó
partido con ellos y defendió lo que hicieron). Bueno, hemos tenido esa playera,
y junto con la imagen de Tommie Smith y John Carlos, decía: “Necesitamos más de
esto”. Y en la parte de atrás, hay una imagen de un atleta con la rodilla en el
suelo y el dedo apuntado hacia el cielo, en esa postura religiosa tan conocida,
y decía: “¡Y no esto!” Pues, se necesita más de “esto” —del tipo de posición
que tomaron Tommie Smith y John Carlos— y no esto (la postura servil de hincar
la rodilla, orar y alabar a algún dios que no existe).
Volviendo a los intelectuales y
su relación con la revolu-ción, otra contradicción que encierra el papel de los
intelec-tuales como, en la formulación de Marx, los representantes políticos y
literarios de una clase, es que en toda revolución que ha tenido lugar hasta
ahora, los representantes políticos y literarios de una clase son distintos de
la clase en sí. Esto ha sido cierto en la revolución burguesa, y no solo en la
revo-lución proletaria. Aquí llegamos a otro punto importante de Marx, sobre el
tendero y el intelectual democrático: Marx señala que, en términos de su manera
de ver el mundo, en su vida diaria, pueden estar a un mundo de distancia entre
sí; pero los intelectuales democráticos, por más que filoso-fen en nobles
ámbitos y hablen de los derechos del pueblo y demás, en el mundo de las ideas,
no van más allá de los lími-tes del derecho burgués, de la misma manera que el
tendero
EL NUEVO COMUNISMO 309
no va más allá de esto en el
ámbito de su actividad práctica cotidiana. Este mismo principio básico se
aplica cuando tales intelectuales encabecen una revolución burguesa: son
distin-tos de la clase de capitalistas que ellos objetivamente represen-tan, aunque
permanezcan en el mismo ámbito, dentro de los mismos límites de las relaciones
burguesas y los derechos que corresponden a eso.
Sin embargo, esta contradicción
—entre los intelectuales y la clase a la que dirigen para hacer una revolución—
llega a estar mucho más aguda en la revolución proletaria. En la revolución
burguesa, las masas combaten y mueren y, si esa revolución triunfa, una clase
explotadora llega al poder — una clase explotadora encabezada por sus
intelectuales, sus repre-sentantes políticos y literarios. En la revolución
proletaria, tiene que ser diferente — pero no es automáticamente dife-rente.
Así que aquí hay una contradicción muy aguda: a esta revolución, también, la
dirigen unas personas que son distin-tas de las masas populares a las que
dirigen, aunque algunas de ellas provinieran originalmente de entre esas masas.
Eso fue lo que señalé antes — son distintos. Han desarrollado estas habilidades
intelectuales — ahora, de nuevo, entra ese otro “punto de la pirámide”: uno
puede utilizar esas habili-dades que ha desarrollado para una clase u otra. Uno
puede pasar a utilizarlas para el sistema capitalista, aunque no fuera su
intención en un principio. Eso es una de las características de los
intelectuales: como señalé en Cavilaciones y forcejeos, pueden despegarse de
una clase, por decirlo así, y pegarse a otra clase, aunque su posición en la
sociedad corresponde, más o menos, a la de la pequeña burguesía, la clase
media. En otras palabras, pueden asumir la causa de una clase u otra y utilizar
las mismas habilidades intelectuales, más o menos — no la misma ciencia, pero
las mismas habilidades intelectuales básicas— para una clase u otra.
310 Bob Avakian
En la revolución burguesa, no
importa que una clase explotadora llegue al poder, y no importa que los
intelectua-les que la dirigen estén al servicio, en última instancia, de esa
clase explotadora. Ahora, digo estas cosas de manera provoca-dora a propósito.
Al decir “no importa”, lo que quiero decir es lo siguiente: ésa es la
naturaleza de la revolución burguesa. No quiero decir literalmente que no
importa —de hecho importa muchísimo—, pero ésa es la naturaleza de la
revolución bur-guesa. La revolución proletaria, al contrario, tiene un carácter
y objetivo completamente distintos. La revolución proletaria tiene que conducir
al fin de la explotación, como su objetivo final, el fin de toda opresión. Sin
embargo, durante mucho tiempo aún se requiere un grupo, aunque sea un grupo
cre-ciente, de intelectuales que la dirijan; y esos intelectuales pueden
despegarse de la causa proletaria y pasarse a la causa de la burguesía — no
solo en la forma de un acto deliberado — en que deciden conscientemente
traicionar a la revolución— sino principalmente porque las contradicciones
materiales en el mundo aún proporcionan las bases para que se tome el camino
capitalista, en lugar del camino socialista que conduce al comunismo. Y esto
será cierto por mucho tiempo, aun en la sociedad socialista. Por eso, al
contrario de la revolución bur-guesa, importa muchísimo si esta revolución, la
revolución proletaria, termina por llevar al poder (o por volver al poder) a un
grupo de explotadores, o si continúa en el camino del comunismo, con el
objetivo de acabar con todos los sistemas y relaciones de explotación y
opresión.
Éstas son algunas de las
contradicciones a las que hay que hacer frente, si vamos a jugar un papel
dirigente, a varios niveles, en una revolución. No importa por dónde uno
empiece: cuánto más uno se desarrolle y más responsabilidades tenga, tanto más
estas contradicciones serán parte de lo que uno tiene que tratar, en su propio
papel pero más allá de eso en el
EL NUEVO COMUNISMO 311
mundo más amplio, porque esto no
simplemente tiene que ver con los individuos, sino que es un fenómeno social —
tiene que ver con las condiciones que todavía existen y que existirán por mucho
tiempo, aun después de derrocar el capitalismo, aun después de establecer la
dictadura del proletariado y embarcarse en el camino socialista. Será una
constante lucha para que la dirección se mantenga en el camino socialista y que
forme e incorpore a cada vez más personas para que sean líderes en ese camino,
y no en algún otro camino.
Recuerdo cuando se dio el golpe
de estado en China en 1976. Para aquellos que han leído mi Autobiografía, saben
que uno de mis “mentores” (para usar esa palabra) fue alguien lla-mado Leibel
Bergman — fue él que me inició en el comu-nismo. Claro, yo conocía del
comunismo pero él en verdad me inició en una orientación comunista. Al mismo
tiempo, él estaba fuertemente influenciado por el revisionismo — es decir, las
ideas y los programas que se presentan a nombre del comunismo o del socialismo
pero que en realidad le quitan, o revisan, su esencia revolucionaria y
mantienen las cosas en el marco y los límites de las relaciones capitalistas y
el domi-nio político capitalista. Así que, por un lado, Bergman era un
comunista que me inició en el comunismo de una manera sis-temática, pero
también estaba fuertemente influenciado por el revisionismo. Vivía durante los
tiempos en que la Unión Soviética fue socialista, en las décadas del 1920,
1930, 1940 y principios de los 1950, pero a mediados de los 1950 la Unión Soviética
fue llevada de regreso por el camino de la restaura-ción capitalista. Y luego,
cuando se repetía lo mismo en China a fines de los 1970, eso se combinó con
otras debilidades de Leibel, y él simplemente no pudo manejar la realidad de
otra restauración capitalista en lo que había sido un país socialista. Recuerdo
cuando le dije: “Oye, lo que está pasando en China es un golpe de estado
revisionista, ha tomado el poder la gente
312 Bob Avakian
que está llevando las cosas de
regreso al capitalismo, tenemos que salir en oposición a esto”. Me respondió
enfadado: “Ahí vas otra vez, diciéndoles a todos qué hacer — ahora crees que
tienes que decirle al pueblo chino lo que le conviene”. Le res-pondí: “Sí, eso
es lo que debemos hacer. Eso es lo que dijo Mao: ‘Si en el futuro los
revisionistas usurpan el poder en China, los comunistas de todos los países
tienen que unirse con el 90% del pueblo chino cuyos intereses están en contra
del revisionismo, y trabajar con ellos para derrocar a los revi-sionistas’. Así
que eso es lo que debemos hacer”.
En otra ocasión, cuando discutía
con Leibel Bergman sobre lo que sucedía en China, hice la siguiente observación
sobre Zhou Enlai, que era un líder importante en China: “Pues, me parece que se
ha unido a los revisionistas”. Leibel me respondió furioso: “¿Por qué Zhou
Enlai quisiera volverse revisionista?” Le dije: “En realidad, no es cuestión de
lo que él quiera hacer, de que quiera volverse revisionista, es cues-tión de
línea”. Esto es lo que pasa: se llega a estas encrucijadas, una tras otra,
donde se enfrenta nuevos retos. Engels señaló lo siguiente: la revolución no se
desarrolla en línea recta, se desarrolla por etapas; y en cada etapa, algunas
personas se quedan atascadas. Se presentan nuevas contradicciones, y lo que era
lo suficientemente bueno para llegar al punto A ya no es lo suficientemente
bueno. Hay que dar nuevos adelantos, nuevas rupturas, nuevos saltos. Como lo he
comentado, sobre este camino repetidamente se presentan contradicciones muy
agudas, y hay presiones muy fuertes a volver al reino bur-gués, por decirlo
así. Digo, piensen de nuevo en esta gente de Angola, aquellos que hoy están en
el poder ahí. No podemos decir que todos empezaron como corruptos,
especuladores egoístas, saqueadores. No. Aunque su punto de vista era una
mezcolanza ecléctica —el nacionalismo mezclado con algu-nas inclinaciones
comunistas— y eso fue un problema real, la
EL NUEVO COMUNISMO 313
mayoría de ellos eran
revolucionarios sinceros de cierto tipo, con un revoltijo de nacionalismo y
comunismo, lo cual no era lo suficientemente bueno. No es cuestión de no ser
sincero — uno se topa repetidas veces con contradicciones, y si no sigue dedicándose
de manera cada vez más profunda a comprender y aplicar el método científico del
comunismo para bregar con la manera de mantenerse en el camino que conduce a
donde hay que ir— si uno no sigue volviendo a fundamentarse en el entendimiento
científico de que esto es adonde tenemos que ir, o no se resolverán estos
problemas, no se eliminará lo que sufren las masas, así que tenemos que
encontrar una manera científica de seguir avanzando por este camino — si no
hace-mos eso, las presiones e influencias nos harán tomar el otro camino, lo
queramos o no. Esto se plantea muy agudamente para los altos líderes de un
partido y un movimiento revolu-cionario más amplio; no obstante esto se plantea
para todos los que participen.
Así que ésta es una contradicción
que tenemos que reco-nocer — tenemos que seguir luchando incluso para
recono-cer, ni hablar de mantenernos en, el camino que conduce al comunismo. No
podemos hacerlo mediante la espontaneidad, ni siguiendo lo que esté justo en la
superficie en un momento dado. Y, para volver a la situación de Camboya en la
década del 1970, no podemos hacerlo de la manera en que los Jemeres Rojos, los
supuestos comunistas en Camboya, trataron de hacer las cosas. Los han acusado
de perseguir a todo el que utilizara gafas —en otras palabras, a las personas
que eran intelectuales— y esa acusación es solo una ligera exageración. Es
cierto que adoptaron una orientación de que a todo aquel que había tenido algún
privilegio por encima de las masas básicas en la vieja sociedad habría que
ponerlo al menos en la categoría de gente indigna de confianza, si no en el
propio campo del enemigo. Hasta donde entiendo del estudio que he
314 Bob Avakian
hecho al respecto, lidiaron de
unas maneras incorrectas con toda una gran cantidad de contradicciones reales.
Por ejem-plo —nadie habla ya de esto, pero en ese momento, si uno lo vivía en
ese momento, definitivamente estaba consciente de esto— los imperialistas
estadounidenses bombardearon hasta la edad de la piedra a Camboya. Mataron
muchísima gente, destruyeron muchísimas cosas e instauraron y respal-daron a
una brutal dictadura títere en Camboya que persiguió a mucha gente, como parte
de la guerra general de estos impe-rialistas en Indochina. Cuando combatían
contra este régimen respaldado por Estados Unidos, los Jemeres Rojos tenían sus
bases de apoyo en una parte del campo en Camboya. Cuando Estados Unidos dejó de
bombardear y retiró sus fuerzas mili-tares principales de Indochina, ese
régimen se derrumbó y los Jemeres Rojos llegaron al poder. Pero luego, ante
unas con-tradicciones reales, en repetidas ocasiones las manejaron de manera
equivocada. Por ejemplo, tomaron la siguiente posi-ción: había algunas personas
que vivían en las bases de apoyo que fueron bombardeadas y atacadas cuando
librábamos la guerra contra el viejo régimen, y Estados Unidos detrás de él; y
esas personas en las bases de apoyo realmente experimen-taron penurias muy
duras, por lo que sí podemos confiar en ellas. Por otro lado, las personas que
no vivían en las bases de apoyo no son muy confiables, por lo que pusieron bajo
sospe-cha a todas estas personas.
Bien, aquí había una
contradicción real, que era parte de las contradicciones más grandes, pero eso
fue, sin duda alguna, la manera incorrecta de lidiar con ella. Convirtieron en
ene-migos potenciales a muchas personas que no debían ser ene-migos. Y las cosas
son más contradictorias que eso. Tampoco es que todos, incluidos todos los
campesinos básicos, que vivían en esas bases de apoyo eran revolucionarios
altamente
EL NUEVO COMUNISMO 315
avanzados. Era más complicado que
eso. Así que de plano, de estas contradicciones reales hicieron todo un
desastre.
Además, hicieron lo mismo con la
economía. Básicamente buscaron eliminar, o eliminar en gran parte, de un solo
golpe, el intercambio de mercancías de todo tipo, porque calcula-ban: si
permitimos los intercambios de mercancías y dinero, y cierta propiedad privada
y cosas por el estilo, esas cosas simplemente engullirán lo que estamos
tratando de hacer. A diferencia del enfoque correcto de Mao, quien dijo: éstas
son contradicciones reales, pero bajo la dictadura del proletariado, solo se
puede restringir estas cosas, sólo se puede restringir el derecho burgués, no
se puede eliminar todas estas contradic-ciones, sobre todo no se puede hacer de
inmediato —las con-tradicciones tales como la existente entre el trabajo
intelectual y el trabajo manual, el uso del dinero, la persistencia de las
relaciones de mercancías—, solo se puede restringir todas esas cosas, dijo Mao,
hasta que lleguemos a una situación total-mente diferente, no solo en China,
sino en todo el mundo. Ya hablé de cuál es la base material de por qué es
cierto que por un tiempo en el socialismo solo se puede restringir estas cosas.
Así que Mao tenía la manera correcta de manejar estas contradicciones, pero los
Jemeres Rojos tenían una manera muy burda de manejarlo, que era la siguiente
manera de pen-sar: en vista de que estas cosas tenderán a generar impulsos
capitalistas, tenemos que aplastarlas todas. Y, como resultado de eso,
socavaron la economía y de esa manera, también, con-virtieron en enemigos a
muchas personas a las que no debían convertir en enemigos.
En este momento no me alcanza el
tiempo, y aquí no qui-siera intentar hacer un análisis más elaborado de Camboya
bajo los Jemeres Rojos, pero hay muchas lecciones impor-tantes que aprender de
esa experiencia por ejemplo negativo. Éstas son el tipo de contradicciones con
las que uno tiene que
316 Bob Avakian
lidiar, si va a ser parte de
dirigir a un movimiento revolucio-nario. Y en un sentido estratégico, podemos
decir dos cosas al respecto: nos da un terrible y repetido dolor de cabeza; y
debemos darle la bienvenida. Ambas cosas son ciertas, porque esto es lo que
lleva a donde tenemos que ir — trabajar y luchar para resolver estas
contradicciones de la manera correcta, con la orientación correcta de para
quiénes y para qué, y con el método y enfoque materialista dialéctico
científico correcto.
Además, si estamos en un país
socialista y somos “un par-tido en el poder”, digámoslo como abreviatura, o si
vivimos en un país donde todavía no se ha hecho una revolución, otra
contradicción que enfrentamos es la influencia del mundo más amplio, el mundo
“de afuera” —en cierto sentido, la influencia de la sociedad y el mundo en su
conjunto— sobre el partido de vanguardia y en su interior, el que trabaja para
transformar ese mundo entero. Esto es buena parte de las cosas con las que
estamos lidiando. Se puede expresar así: la necesidad de tener un partido de
vanguardia es una expresión y surge de las pro-pias contradicciones que
trabajamos para superar mediante la revolución comunista. Mientras trabajamos
en esto, esas mismas contradicciones —incluida la contradicción entre los que
trabajan en la esfera de las ideas y los que más se dedican al trabajo manual—
plantean la necesidad de tener un partido de vanguardia para dirigir este
proceso. Todas estas contradic-ciones profundamente arraigadas que no se pueden
eliminar de una vez para siempre, inmediatamente — por esas mismas
contradicciones se requiere una vanguardia, y también se plantea la posibilidad
de que esa vanguardia se vea desviada del camino correcto. Y, de nuevo, en un
sentido más general, existe la influencia del mundo más amplio allá afuera, la
socie-dad imperante, y lo que impera en el mundo en general — no solo en lo
ideológico, aunque eso es muy importante, sino en lo práctico, en términos de
la economía, en términos de las
EL NUEVO COMUNISMO 317
relaciones sociales y todas las
influencias que esto ejerce sobre todos en la sociedad, incluida la gente en
las filas de la revo-lución. Todo esto se manifiesta al interior de la
vanguardia, tanto antes como después de la toma revolucionaria del poder.
Esta influencia negativa, por
decirlo así, ha sido especial-mente marcada en el reciente período de las
últimas décadas, desde la derrota de la revolución, el derrocamiento del
socia-lismo y la restauración del capitalismo en China. Se puede pensar en un
país como Estados Unidos, que no es simple-mente un país cualquiera, sino la
potencia imperialista más altamente parásita del mundo entero, y sin duda una
de las potencias más parásitas en la historia de la humanidad, con todos los
efectos de esto en amplias capas de la gente, las cons-tantes presiones e
influencias —todas las cosas que yo mencio-naba antes, en términos del “yo”, y
las relaciones de mercancías, todas las influencias ideológicas hacia el
individualismo y otras cosas, así como el efecto de las condiciones materiales,
arraigadas en el modo de producción y las correspondientes relaciones sociales—
la necesidad y las influencias que todo eso ejerce sobre la gente. El partido
que tiene que desempeñar el papel de vanguardia en la revolución no está cerrado
hermé-ticamente —aun cuando lo intentara, no podría estar cerrado así— de la
sociedad y el mundo más amplio; y si en efecto busca cerrarse herméticamente,
en primer lugar algo está muy mal, lo que trataremos en adelante. Así que, en
un país como Estados Unidos, todas estas influencias son particularmente
marcadas y ejercen una presión poderosa, incluso entre los revolucionarios,
incluso al interior del partido de vanguardia. Esto es cierto antes —y en
términos aún más marcados y agu-dos, después— de la toma del poder, cuando el
partido consti-tuye la dirección de la nueva sociedad socialista, y está en una
posición o bien de dirigir a la gente a continuar en el camino socialista hacia
el objetivo final del comunismo en el mundo
318 Bob Avakian
en su conjunto, o bien de
arrastrar la sociedad de regreso al capitalismo. Esa no es una contradicción
que podemos hacer desaparecer con puros deseos. Es algo que tenemos que
reco-nocer y con lo que tenemos que bregar repetidas veces, sobre la base de un
método y enfoque científico.
La Revolución Cultural al
interior del PCR
Bien, esas observaciones
generales me llevan a este Partido en particular. Ha habido —hace más de una
docena de años ya se reconoció que se necesitaba— una Revolución Cultural al
interior de este Partido, con todo lo que eso implica: una lucha profunda para
transformar todo el rumbo que el Partido tomaba, y el carácter general que el
Partido asumía. Esto estaba en muy aguda contradicción con la necesidad
indis-pensable de que este Partido fuera en verdad una vanguardia comunista
revolucionaria. ¿Por qué fue necesario hacer algo tan drástico? — y tener una
Revolución Cultural al interior de este Partido fue y es algo drástico. Porque
debido a muchos de los factores que he mencionado, y a otros que trataré, el
carácter general de este Partido empezaba a convertirse en su opuesto, estaba
muy seriamente al mero borde del precipicio, de caer en no ser una vanguardia
comunista revolucionaria, y degenerar y convertirse en una simple camarilla de
reformis-tas que habían perdido toda la orientación de dedicarse cien-tíficamente
al problema de cambiar radicalmente la sociedad, de hacer que se opere el tipo
de transformación profunda que representa la revolución comunista. Todo esto se
había mani-festado muy poderosamente en este Partido, pese y en oposi-ción a la
“línea oficial” del Partido y mi trabajo y la dirección que yo luchaba por dar,
para mantener al Partido en el camino de la revolución y el comunismo.
EL NUEVO COMUNISMO 319
Esto se manifestó de muchas
formas diferentes. Ustedes aquí deben estar familiarizados con mucho de esto,
pero había toda una manera en que el Partido se estaba convirtiendo en lo que
hemos descrito como un estilo de vida alternativo: simplemente un lugar para
pasarla bien con otras personas quienes no estaban conformes con el mundo tal
como es. Se dejaba de tomar en consideración el objetivo de hacer una
revolución —se veía como algo lejano, abstracto, que quizás “un buen día” otros
iban a hacer— mientras que este Partido simplemente iba a mantener la bandera
ondeando débilmente en el viento. Había una tendencia a ensimismarse, a seguir
a la cola de la política de identidad, y otras tendencias reformistas, en lugar
de tener un enfoque de “núcleo sólido con mucha elasticidad basada en el núcleo
sólido” (aunque esa formula-ción específica aún no se había desarrollado, así
fue la orienta-ción y el enfoque básicos en que debieron haberse basado los
miembros, pero en lugar de eso iban para otro lado). El tra-bajo que yo hacía,
que se ha desarrollado más desde ese enton-ces pero que ya estaba bastante
desarrollado hacia lo que he esbozado sobre la nueva síntesis del comunismo: se
hacía caso omiso de todo eso —quizás se “apreciaba” a un nivel y luego se
dejaba en un estante para acumular polvo— o se le oponía, de una manera directa
o, para usar la jerga de esos tiempos, de una manera pasiva-agresiva. Se estaba
abandonando toda la orientación de ser una vanguardia de una revolución real
— que, no hace falta decir, era
una traición de todo lo que el Partido debía ser.
Al hacer frente a esto, fue
necesario abordar y analizarlo de manera científica. ¿Todavía estamos por la
dictadura del proletariado — todavía entendemos la necesidad de tenerla?
¿Todavía entendemos que el objetivo es el comunismo — y que el comunismo no es
alguna idea vaga de igualdad, sino es realmente lo que Marx señalaba cuando
planteó lo que se
320 Bob Avakian
ha concentrado en la formulación
las “4 Todas”? ¿Aun enten-demos que se necesita un partido de vanguardia? —que
es una contradicción muy aguda, tomando en cuenta el hecho de que se supone que
somos un partido de vanguardia, pero por otro lado estamos cayendo en
cuestionar la necesidad de tener un partido de vanguardia— y ¿tenemos la
orienta-ción de que en verdad este tiene que ser un partido de van-guardia, y
no una agrupación de activistas veteranos de una época anterior cuando la gente
se sentía más revolucionaria y más animada por la lucha revolucionaria en el
mundo, que desde ese entonces ha entrado en reflujo? Todo esto sí llegó a
concentrarse en torno a mi dirección y al trabajo que yo hacía, porque, como
dije en ese momento, estas preguntas
— ¿se necesita la dictadura del
proletariado? ¿el objetivo es el comunismo en el sentido en que Marx lo expuso,
en términos fundamentales? ¿realmente tenemos que derrocar el sistema
existente? ¿necesitamos un partido de vanguardia, que sea una verdadera vanguardia
de la revolución comunista, para dirigir en la realización de todo esto? y ¿qué
método y enfoque necesitamos para aprender de la experiencia del pasado, y de
amplias esferas de la actividad humana, para forjar el avance por este camino?—
yo trabajaba en cuestiones de este tipo, suponiendo, por mucho tiempo, que todo
el Partido estaba en la misma página, bregando con estas mismas
contradicciones, pero resultó que eso no era para nada la situación, salvo muy
pocas excepciones, en todos los niveles del Partido. De hecho, el resto del
Partido dejaba de lado todo eso —de nuevo, salvo muy pocas excepciones— se iba
por otro lado, que en realidad no tenía nada en absoluto que ver con la
revolución y el comu-nismo, aunque todavía se decían esas palabras.
Bueno, ahora déjenme hablar de la
cuestión: ¿por qué yo hacía el trabajo que hacía? Una vez más, volvemos a para
quié-nes y para qué. Yo no hacía ese trabajo para mí. De joven, en
EL NUEVO COMUNISMO 321
la escuela media (años 7-9 de
estudios) y después aún más en la secundaria (años 10-12 de estudios), mi vida
cambió de una manera muy importante al entrar en contacto con gente a que en
realidad no había conocido mucho anteriormente, en particular gente negra.
Empecé a aprender sobre su situación y cómo se relaciona con lo que ocurre en
esta sociedad en su conjunto. Sentí una atracción a la cultura de los negros
que lle-garon a ser mis amigos, y al mundo que me mostraron — no solamente la
música y el arte en general, sino toda la manera de ir por el mundo. Y llegué
al punto de darme cuenta de que ésta es mi gente. Bueno, entendí que su
experiencia de la vida era distinta a la mía. Pero ésta es mi gente —no veo
ninguna separación— no es que haya alguna otra gente “por allá” que experimenta
todo esto y que eso sea de alguna manera ajeno a mí. Ésta es mi gente. Y luego
empecé a reconocer con más pro-fundidad lo que la gente tenía que vivir, la
opresión a la cual estaba sometida constantemente, los horrores de la vida
dia-ria, así como las maneras más fuertes en que el sistema le caía encima. Al
seguir pasando por la vida y al empezar a abordar la cuestión de qué hay que
hacer al respecto, y cuando me ini-ciaron en la aplicación de un enfoque
científico a esto, me di cuenta de que mi gente era más que esto. Me di cuenta
de que mi gente eran los chicanos y otros latinos y otros oprimidos en Estados
Unidos; era la gente en Vietnam y China; eran las mujeres... eran los oprimidos
y los explotados del mundo...
y por medio de cierta lucha, y de
tener que abandonar unas ideas erróneas, he aprendido que también es la gente
LGBT.
Ésta es mi gente, los oprimidos y
explotados del mundo. Están sufriendo terriblemente y hay que hacer algo al
respecto. Así que es necesario poner manos a la obra y entrar sistemáticamente
en la ciencia que puede indicar el camino para poner fin a todo esto y hacer
nacer algo mucho mejor. Tenemos que perseverar y seguir luchando para avanzar
de
322 Bob Avakian
esta manera. Y cuando enfrentamos
nuevos problemas o reveses, tenemos que adentrarnos más profundamente en esto,
en vez de dejarlo de lado y darnos por vencidos.
Por eso he estado haciendo el
trabajo que hago. Y la cues-tión de qué estaba haciendo, la dirección que daba
y lo que esto había generado, se convirtió en la cuestión central —o, como lo
hemos dicho, la cuestión cardinal— de esta Revolución Cultural al interior del
PCR, porque concentra la cuestión fundamental de si este Partido va a ser una
vanguardia del futuro, o un residuo del pasado.
Se presentó una situación muy
aguda, de hecho muy grave, porque un verdadero partido de vanguardia es algo
muy valioso para las masas populares. Fíjense, ¿cuántas veces las masas
populares pueden decir —al pasar por la vida en este sistema de mierda— cuántas
veces pueden decir: “Tenemos una fuerza que en verdad está de nuestro lado,
hasta el final, y no nos va a clavar un puñal en la espalda ni va a detenerse
sin lograr lo que necesitamos”? ¿Cuántas veces la gente puede decir eso en el
curso de su vida, y que en realidad sea cierto? Así que, tener un partido así
es algo valioso para las masas populares, un partido que surgió de las luchas
de la década del 1960 y principios de los 1970, y que en verdad fue el logro
más importante que resultó de todo ese período y de todo ese auge de lucha en
Estados Unidos. Muchas cosas dieron mar-cha atrás: muchas fuerzas o fueron
aplastadas, o se desviaron, o se dieron por vencidas; muchas personas se
desmoralizaron, se acomodaron, aceptaron y se conformaron con las cosas como
son, o fueron quebrantadas por el funcionamiento de este sistema — gente que
antes tenía una posición mucho mejor. Este Partido pasó por eso y no hizo eso.
Pero en las décadas desde ese entonces, el Partido resultó desgastado por el
funcionamiento y las influencias de este sistema, y también porque los miembros
no habían venido desarrollando la lucha
EL NUEVO COMUNISMO 323
para resistir y vencer eso, y
para seguir la dirección que los dirigía para que eso no sucediera y, al
contrario, para luchar por avanzar más por el camino en que tenemos que estar.
No obstante, no se puede botar un partido así no más — a menos que quede
absolutamente claro que no es posible recuperarlo del camino del revisionismo y
que va a ir por la cloaca.
Tengo que decir que, en los doce
años desde que se inició la Revolución Cultural en este Partido, en muchas
ocasiones he dicho: “Bueno, no estamos logrando ganar esta Revolución Cultural,
todavía no logramos poner a este Partido en el camino en el que necesita
estar”. Esto se manifiesta de muchas maneras pequeñas así como de muchas
maneras grandes. Por ejemplo, leía un informe de alguien que trabajaba en torno
a De Pie en Octubre, quien intercambiaba correspondencia electrónica con un
pastor que quería que participara en esta importante lucha. Bueno, el pastor le
envió un correo a este camarada —todo esto sucedió durante las finales de la
NBA, el campeonato profesional de básquetbol, en el Área de la Bahía de San
Francisco donde el equipo de la NBA de esa región, los Guerreros del Estado
Dorado, jugaban contra los Caballeros de Cleveland—, el pastor estaba muy
metido en el campeonato, y en una parte del correo, mientras hablaba de
cuestiones políticas, escribió que realmente esperaba que los Guerreros ganaran.
El camarada responde al correo y entre otras cosas dice, Sí, también espero que
ganen los Guerreros; pero, a propósito, en realidad debería escuchar esta
charla de Bob Avakian sobre la NBA64.
Bien, aquí se expresa una
contradicción muy aguda: en toda la charla sobre la NBA, BA habla de que la NBA
no es una competencia real que tiene lugar principalmente en la can-cha de
básquetbol, sino que más bien la rige la estrategia de marketing de los ejecutivos
de la NBA, y que ellos moldean la manera en que resultan las eliminatorias y el
campeonato. Así
324 Bob Avakian
que pasa en la cancha lo que pasa
en la cancha, pero lo rigen cosas mucho más grandes, un marketing de miles de
millones de dólares, que es mucho más determinante de cuáles equipos van a
jugar en el campeonato, y cuál ganará. Pero, esta persona dice, Escuche la
charla de BA sobre la NBA, pero sí, también espero que ganen los Guerreros.
Si yo fuera el pastor que leía
ese correo, pensaría, “Bien, me envía esta charla de BA, pero cuando la escucho
parece que en realidad usted no cree lo que él dice, porque dijo que también
esperaba que ganaran los Guerreros”. Así que, queda corto decir que eso
representa cierto problema. De nuevo, se promueven dos cosas distintas. Por un
lado, se busca desarro-llar algo que es muy importante, De Pie en Octubre, pero
se sigue a la cola del pastor. En lugar de dejar en claro que tene-mos
diferentes ideologías, y diferentes puntos de vista acerca del problema
fundamental y la solución, pero tenemos un interés en común de luchar contra
esta horrible brutalidad y asesinato policial y encarcelación en masa, y que
por lo tanto debemos trabajar juntos para hacer que De Pie en Octubre sea lo
más poderoso posible, se busca una manera de acomodarse con este pastor, para
decirlo sin pelos en la lengua. “Sí, tam-bién quiero que ganen los Guerreros” —
en vez de presentar el mundo como realmente lo es, incluido lo que es la NBA, y
luego unirse y luchar desde ese punto de vista. Quizás este sea un ejemplo a
pequeña escala —y no quiero exagerar la justa dimensión de este ejemplo en sí,
ni regañar a la persona que cayó en este error en este caso— pero de hecho han
sucedido cosas así, y siguen sucediendo una y otra vez: uno sale con un
revoltijo de comunismo y reformismo populista y busca maniobrar e ir a la cola
de la gente, a fin de lograr que la gente haga lo que uno quiere que haga en la
situación inmediata, olvidándose del panorama más amplio y hacia donde todo
tiene que ir.
EL NUEVO COMUNISMO 325
Así que este es un problema real,
y a veces es desalenta-dor. Pero tenemos que continuar impulsando la lucha, por
dos razones muy importantes. Primero, bajo las condicio-nes actuales sería muy
difícil construir un partido nuevo que pudiera desempeñar el papel de
vanguardia que se necesita. No se puede crear un partido a voluntad —no se
puede inven-tar por arte de magia con el simple poder de la mente— y no se
puede constituir un partido a partir de la nada, ni de con-diciones que en este
momento no son muy favorables para crearlo. Segundo —y esto es muy importante—,
todavía hay un número importante de personas en este Partido que sí quieren ser
lo que deberían ser, que de hecho todavía quie-ren que este Partido sea la
vanguardia que tiene que ser, y hay mucha gente en la sociedad que hay que
incorporar en este Partido sobre la base de lo que necesita ser, y no algo
opuesto a eso. Así que, a pesar de todas las decepciones, tenemos que seguir
desarrollando la lucha por eso. Pero lo digo en térmi-nos muy directos: en este
Partido, todavía no se ha ganado completamente esta Revolución Cultural. Y por
cierto, no es una Revolución Cultural que haya terminado. Se escucha con
demasiada frecuencia que la gente habla de ella como si fuera algo del pasado —
como, “Sí, en aquellos tiempos cuando tuvimos esa Revolución Cultural en el
Partido...”. Hay un número demasiado grande de personas, en diferentes niveles
del Partido, que se refieren a ella como algo que ya pasó — pero eso no es
cierto.
De hecho, esta Revolución
Cultural todavía continúa — si bien de algunas formas nuevas y en un nuevo
marco: conti-nuar la lucha para transformar más el Partido en el contexto de
transformar el mundo más amplio, construir el movimiento para una revolución
real, y sí, atraer e incorporar a olas de gente nueva como una parte esencial
de construir y fortalecer el Partido como el núcleo dirigente de esa
revolución, a la vez
326 Bob Avakian
que seguimos luchando por
transformar el Partido para que sea cada vez más lo que tiene que ser.
En esta conexión, aquí hay una
pregunta muy impor-tante: ¿por qué la gente debería ingresar a este Partido si
ha sido necesario, y sigue siendo necesario, llevar a cabo este tipo de
Revolución Cultural para que este Partido sea la vanguar-dia que tiene que ser?
Hay una respuesta a esa pregunta, pero la respuesta no es simple ni
superficial. La respuesta es que mucha más gente, ola tras ola de gente, debe
ingresar a este Partido — sobre la base correcta. Pero hay muchas dimensio-nes
diferentes de esa respuesta, y es importante bregar profun-damente con esta
pregunta.
Ahora bien, cuando hablo de que
esta Revolución Cultural sigue siendo necesaria, no lo digo para difundir
negativi-dad. Estoy aplicando la ciencia. Esta es mi mejor compren-sión
científica — y colectivamente, es la mejor comprensión científica de la dirección
del Partido. Todavía hay una lucha que librar. Las masas populares necesitan
esta vanguardia. Bueno, si este Partido traicionara a lo que debe representar,
eso sería peor que si nunca hubiera existido. No podemos permitir que eso
suceda. Pero ese es el reto —y, fíjense, esto no tiene nada de místico.
Existirán presiones e influencias de este tipo y lucha de este tipo en todo
partido — de lo contra-rio, no se hubiese restaurado el capitalismo en China; y
no hubiese habido tantos partidos que una vez fueron buenos, o relativamente
buenos, pero que se salieron completamente del camino cuando no pudieron lidiar
correctamente con cosas como el golpe de estado en China y la restauración del
capita-lismo allá, y muchos otros cambios importantes en el mundo. Así que, de
nuevo, esto tiene que ver con las cosas básicas que he resaltado aquí: la
necesidad de tener la ciencia, la necesidad de tener la orientación de retomar
constantemente, sobre una base científica, la cuestión de para quiénes y para
qué. Y, ¿cuál
EL NUEVO COMUNISMO 327
es el contenido de ese “qué”? Y,
¿cómo luchamos por eso en el mundo en general, como lo principal, pero también,
al mismo tiempo, cómo luchamos por eso en las filas del movimiento
revolucionario y en el Partido, que tiene que estar en el núcleo, dirigiendo a
ese movimiento revolucionario?
Así que, debemos adentrarnos
profundamente, pensar profundamente y forcejear profundamente con esta
cuestión. Esto sigue siendo un reto real. Pero, fíjense, si yo pensara que este
Partido fuera un caso perdido, no estaría aquí, estaría haciendo otra cosa para
formar un partido diferente. No lo hago, y no es porque “Ah, simplemente no
soporto abando-narlo”. Es porque hicimos un balance científico de que existe
una base para que este Partido sea lo que tiene que ser; y como una parte
esencial de eso, hay fuerzas —fuerzas al interior del Partido, y otras que en
este momento todavía están fuera del Partido— que quieren luchar para seguir
adelante por este camino, y a las que hay que dirigir para luchar para seguir
adelante por este camino, lo que incluye que gente nueva ingrese al Partido. No
obstante, todos tenemos un papel que jugar en eso —sea alguien que está en el
Partido, o que en este momento no está en el Partido, todos tenemos un papel
que desempeñar, basado en un reconocimiento científico de la realidad y la gran
necesidad. Esto nos lleva a lo que dije antes: la dirección es decisiva, y sin
un partido de vanguardia basado en la ciencia del comunismo —y sí, en la nueva
síntesis como un avance mayor y cualitativo de esa ciencia del comu-nismo—, las
masas populares, en última instancia, no tendrán nada, independientemente de
que lo entiendan o no en un momento dado. No es ninguna exageración decir que,
sin esa dirección, en lo fundamental quedarán completamente a la merced de este
sistema despiadado. Lo que está en juego es así de real y así de grande.
328 Bob Avakian
Es necesario que
los comunistas sean comunistas
Esto plantea otro punto del que
hablé al principio de esta Revolución Cultural al interior del PCR. Se trata
del fenómeno de que, como lo expresé en ese entonces, la mayor parte del tiempo
la mayoría de los comunistas no son comunistas. Bueno, ¡obviamente este es un
problema! Así que, ¿qué quiero decir con eso? Quiero decir que todas las
presiones e influencias de vivir en un mundo que obviamente no es comunista y
que impele poderosamente las cosas en la dirección contraria, en términos del
funcionamiento del sistema, las maneras de pensar que promueve y la influencia
de todo eso en la gente, afectan fuertemente a las personas, inclusive aquellos
que sinceramente se consideran comunistas y quieren ser comunistas. Y parece
que los comunistas, al vivir en el actual mundo de relaciones burguesas, muchas
veces, en su propio pensar, han encontrado que es muy difícil ir más allá de la
esfera del derecho burgués; ir más allá de pensar que lo único que necesitamos
hacer, o lo más importante que tenemos que hacer, es mejorar la democracia; ir
más allá de pensar que solo se necesita más igualdad; ir más allá de pensar
que, por ejemplo en un país como China (y esto fue un gran tema de los
revisionistas en ese país), dado que China ha sido pisoteada durante siglos por
todas estas otras potencias en el mundo, lo que se necesita, y lo que debe ser
la meta básica, es desarrollar a China como un país poderoso para que así pueda
tomarse el lugar que se merece en el mundo —lo que luego influencia fuertemente
las cosas para que vayan por el camino del capitalismo, porque eso parece ser
una especie de “atajo” para desarrollar el país como una potencia en la
contienda con los demás países poderosos del mundo— y esto reemplaza la
orientación de pensar en el mundo entero y cómo ir más allá
EL NUEVO COMUNISMO 329
de la opresión y la explotación
de las masas populares en todo el mundo. Miren, otra forma del derecho burgués
es pensar solamente en términos de “mi nación, mi pueblo, mi país” en
oposición, al menos objetivamente, a las demás naciones, pueblos y países.
¿Dónde queda mi nación, mi pueblo, mi país con relación a todos los demás? Se
convierte en una contienda de relaciones de mercancías al nivel de nación
contra nación, o pueblo contra pueblo, o país contra país.
A muchos comunistas se les ha
costado muchísimo trabajo ir más allá de toda esa forma de pensar y, en lugar
de eso, abor-dar las cosas con la orientación de: sí, hacemos la revolución en
países particulares; sí, tenemos que luchar contra las des-igualdades
inherentes a este sistema, dentro de las naciones y los países y entre los
mismos; pero la meta va mucho más allá de eso. La meta es llegar a un mundo
radicalmente distinto donde hayamos superado todas las cosas que constantemente
generan la desigualdad, la opresión y la explotación, todas las cosas que se
concentran en esa formulación de las “4 Todas”. Muchos comunistas —o muchas
personas que se autodeno-minan comunistas— se han olvidado de las “4 Todas”.
Solo se ocupan de la lucha inmediata y lo que pueden hacer para mejorar las
cosas un poco en uno u otro aspecto dentro del marco existente, en particular
el marco del país específico en que están. En varias ocasiones, he hecho
referencia a la polé-mica en Demarcations #4, “Ajith — Un retrato del residuo del
pasado”. También me he referido a otra importante polé-mica contra Ajith,
escrita por la OCR, México, ¿Comunismo o nacionalismo?, que también está en
Demarcations #4. Estas polémicas se adentran profundamente en la diferencia
entre ser un comunista auténtico y trabajar para las “4 Todas”, por un lado, y
trabajar para algo menos que eso, incluso en nom-bre del comunismo, por otro.
330 Bob Avakian
Lo que todo esto señala es que
hace falta una lucha conti-nua por que los comunistas en realidad sean
comunistas, que se guíen por lo que en verdad es el comunismo: la aplicación
del método y enfoque científico del comunismo, teniendo como objetivo lo que
está concentrado en las “4 Todas”, por todo el mundo, y no ver las cosas en
términos de algo de corto plazo, más limitado y estrecho. En otras palabras,
los comunis-tas, también, tienen que luchar continuamente para zafarse de los
límites, para ir más allá del estrecho horizonte, del derecho burgués, en
términos de su orientación y enfoque básico. Esta es una lucha constante, y
seguirá siendo una lucha constante, porque esto no ocurre en un vacío — se da
en un mundo en que las relaciones burguesas y el derecho burgués
constante-mente ejercen su influencia sobre la gente, en la forma en que
funciona este sistema y su manera de condicionar e imbuir con su propaganda el
modo de pensar y actuar de la gente.
Una relación fundamentalmente
antagónica — y las implicaciones cruciales de eso
Ahora quiero centrarme en un
punto que se subraya en la Entrevista a Ardea Skybreak, y es algo que se tiene
que recalcar repetidas veces: en términos fundamentales, la rela-ción entre el
Partido y la clase dominante de esta sociedad y su estado —una relación que,
después de todo, a pesar de las formalidades externas de la democracia, en
esencia y en rea-lidad es una dictadura de la burguesía, con todo lo que eso
significa— esta relación es, después de todo, una relación antagónica. Veamos
lo que eso significa y las implicaciones que tiene. Cualquiera que sea el
estatus particular de esa rela-ción en cualquier momento dado, y cualquiera que
sea su apa-riencia externa —en otras palabras, si los de arriba persiguen sin
cesar al Partido, o si al parecer lo ignoran, o se infiltran en
EL NUEVO COMUNISMO 331
él a cierto nivel pero dan la
apariencia de solo hacer eso—, cualquiera que sea la expresión específica de
esa relación o su apariencia en un momento dado, siempre es una relación
antagónica, lo que significa que es una relación en la que, en últimas, una
parte tiene que destruir a la otra. Eso es lo que significa cuando es
antagónica. No significa que esto de inme-diato llegará a su punto culminante
—y, para repetir, no esta-mos proponiendo en este momento derrocar al sistema e
ir por la toma del poder— sin embargo eso no cambia el hecho de que esta
relación es, en lo fundamental, en esencia y todo el tiempo, antagónica.
La Entrevista a Ardea Skybreak
señala más adelante que entre los representantes y funcionarios de esta clase
dominante y su estado hay personas que reconocen y toman en serio la amenaza
que representan para el actual sistema, incluso potencialmente, un verdadero
partido de vanguardia y su dirección, y especialmente los líderes
sobresalientes cuando estos surgen. Vale la pena pensar en un comentario de
Donald Rumsfeld, que era el secretario de Defensa en la presidencia de George
W. Bush, cuando invadieron a Irak. (De paso, tengo que decir que como cuestión
de método: en realidad nunca estuve de acuerdo con la crítica a la declaración
de Donald Rumsfeld sobre las “cosas desconocidas que se conocen” y las cosas
“desconocidas que no se conocen”, que él hizo durante la guerra de Irak. Cuando
en cierto momento le preguntaron sobre la situación en Irak, dijo, hay algunas
cosas que simple-mente desconocemos, y agregó: “Hay cosas desconocidas que
conocemos.... Pero también hay cosas desconocidas que no
conocemos”. Mucha gente lo puso
en ridículo por esa declara-ción. Pero yo consideraba que él había planteado
algo cierto, en términos metodológicos. Hay cosas que sabemos que no conocemos,
y por otro lado hay cosas de que ni siquiera esta-mos enterados, que pueden ser
desconocidas. Tuvo razón en
332 Bob Avakian
eso. Así que, aunque se trate de
Donald Rumsfeld, tenemos que ser científicos.) Pero, para retomar la cuestión
más impor-tante aquí: le preguntaron a Rumsfeld, ¿por qué persiguen a esos
fundamentalistas islámicos con tanta rabia? En respuesta, él hizo una analogía
que deberíamos analizar seriamente. Demuestra que hay algunas personas de la
clase dominante que piensan estratégicamente. Su analogía fue la siguiente:
cuando Lenin escribió el folleto ¿Qué hacer? a principios del siglo 20, si
hubiéramos sabido todo lo que eso iba a generar, lo habríamos aplastado en ese
momento.
Así que, esto es algo en que
pensar. Hay algunas personas en la clase dominante que piensan en las cosas de
esa manera, y no siempre esperan hasta que las cosas les planteen una ame-naza
inmediata para prestarles atención y reconocer la ame-naza potencial. Quizás no
todos los representantes de la clase dominante aborden las cosas de esa manera,
pero hay repre-sentantes que prestan atención a estas cosas y llaman a otros a
prestarles atención. Así que se plantea de manera aguda la pregunta: ¿en qué
grado se comprende esto claramente y se capta firmemente en las filas del
Partido y en el movimiento para la revolución —y en qué grado son las normas de
este Partido y de este movimiento una expresión de una compren-sión correcta de
esta relación fundamentalmente antagónica — o en qué grado son las normas una
expresión de otra cosa?
Bien, además de la Entrevista a
Ardea Skybreak, hay un importante artículo que estoy seguro ustedes conocen —
el artículo acerca de ver la película Fruitvale Station con BA65. Hay dos
puntos básicos que se plantean en ese artículo. Uno de estos más o menos
corresponde al punto en la Entrevista a Skybreak sobre la combinación poco
común que representa BA: alguien con un desarrollo teórico muy alto y que ha
desa-rrollado una teoría muy avanzada, y que al mismo tiempo entiende
profundamente y se identifica profundamente con
EL NUEVO COMUNISMO 333
las masas oprimidas. Eso es uno
de los puntos —el primero— que plantea ese artículo sobre Fruitvale Station. No
se reduce solamente a “Miren lo sensible que es BA, no es el estereo-tipo del
comunista frío y autómata”— eso es un punto, pero la cuestión esencial es el
mismo punto que se plantea en esa parte de la Entrevista a Ardea Skybreak sobre
la combinación poco común. Y luego, derivado de eso, está el punto que se
recalca explícitamente en ese artículo sobre Fruitvale Station: más vale que
reconozcamos lo que esto significa, lo que tenemos en él, y que hagamos todo lo
que podamos para impedir que el lado contrario se lo quite a las masas
populares. Y la pregunta que de nuevo se plantea es: ¿qué tanto, al leer la
Entrevista a Ardea Skybreak, realmente se detenían los compañeros al leer esta
parte a que me refiero, que habla de esta relación antagónica, y qué tanto los
hizo pensar en lo que se recalca en ese artículo sobre Fruitvale Station? Estas
son preguntas sobre las que hay que pensar y con las que hay que forcejear.
El fortalecimiento del Partido —
de manera cualitativa así como
cuantitativa
Así que, con todo lo que he dicho
sobre el carácter con-tradictorio de este Partido, de hecho hay una gran
necesidad de fortalecer a este Partido, tanto cuantitativa como
cualitati-vamente — con un creciente número de personas, y con per-sonas que
ingresen a este Partido y se sumen a la lucha para hacer una mayor ruptura para
ponerlo en el camino revolu-cionario, y que hagan que esté mucho más
consecuentemente en el camino revolucionario. Existe esa necesidad —lo diré sin
pelos en la lengua— tenemos esa necesidad muy real y muy grande. Hace falta
esgrimir Lo BAsico como un “manual” para la revolución, la revolución
comunista, de manera con-secuente. Hace falta utilizar la película del Diálogo
con Cornel
334 Bob Avakian
West y la de ¡REVOLUCIÓN, Y NADA
MENOS! Hace falta utilizar el sitio web revcom.us de manera sistemática, y no
simplemente como algún tipo de “guía” exclusivamente para los comunistas o como
un lugar donde se puede encontrar información interesante, sino como un medio
esencial para influenciar y dar dirección a las amplias masas populares, y
también al Partido y a las filas del movimiento revoluciona-rio en cualquier
momento dado. Se está desarrollando el sitio web con ese propósito en mente —
para construir el movi-miento revolucionario y para continuamente atraer e
incor-porar a nuevas personas en ese movimiento, con la meta de una revolución
real y un mundo radicalmente diferente. Eso es lo que se dice sobre el sitio
web cuando uno lo explora. Y la edición impresa del periódico es importante
para aquellas personas, presos y otros, que no tienen acceso al Internet — que
no pueden acceder al sitio web como tal—, pero que pue-den recibir el
periódico, aunque se interfiera mucho con su entrega. La Entrevista a Ardea
Skybreak, así como el Esbozo sobre la nueva síntesis del comunismo, y
Demarcations66 — éstos también son importantes recursos que hay que retomar
repetidas veces, para que las personas realmente se desarro-llen como
comunistas, y hay que popularizarlos y utilizarlos ampliamente.
Creo que muchos de nosotros, si
no todos, hemos tenido esta experiencia: una de las maneras en que uno más
aprende, y se desarrolla como comunista, es al ver la contienda entre líneas
opuestas. Muchas veces, uno no tiene claridad sobre las cosas — ¿de qué se
tratan estas diferencias? Después, se plantean agudamente en las polémicas, y
uno reconoce las cuestiones a debate, de qué se trata la contienda y por qué
todo esto importa. Esto es algo que Lenin resalta en ¿Qué hacer?67 En esta obra
Lenin habla de una discusión que tuvo con un representante de la tendencia
economista en Rusia (la
EL NUEVO COMUNISMO 335
tendencia economista sostenía que
la manera de construir el movimiento socialista era de concentrarse en dirigir
la lucha sindical y otras luchas cotidianas de la clase trabajadora, y que de
alguna manera a partir de eso podrían acercarse al socia-lismo). Lenin polemizó
fuertemente contra esa tendencia economista — dejó muy en claro por qué era
errónea y que nunca iba a conducir a una revolución que tomara el camino del
socialismo. En oposición a eso, como ya mencioné, Lenin insistió que los
comunistas tienen que ser tribunos del pueblo
— ir a todos los sectores de la
población, denunciar el sistema en términos amplios y mostrar la necesidad de
la revolución comunista. Argumentó de manera convincente que los pro-letarios
nunca van a llegar a una posición de ver la necesidad de la revolución y del
comunismo si esto se aborda desde la perspectiva del reducido ámbito de su
propia experiencia y de su propia lucha inmediata. Así que estas eran
perspecti-vas muy claramente opuestas — por un lado, la de Lenin, y por otro
lado la de la corriente economista. No obstante, en ese ensayo (¿Qué hacer?),
Lenin cuenta que hablaba con este economista y parecían estar de acuerdo en
todo — pero en cierto momento de la conversación, surgió una cuestión sobre la
cual se dieron cuenta de que estaban en fuerte desacuerdo, ¡y luego se dieron
cuenta de que no estaban de acuerdo en nada! Y esta no es una experiencia
única. Ya saben cómo es —todo suena bien— todos están a favor de las mismas
cosas. Pero luego, en cierto momento, resulta evidente, al contrapo-ner las cosas
de manera aguda, que no están de acuerdo y que no están a favor de las mismas
cosas en absoluto.
Ahora bien, en ciertas ocasiones
las disputas en realidad no tratan nada de importancia. Especialmente entre
varias corrientes oportunistas, como los trotskistas, sus disputas son
insignificantes, o representan cosas peores, porque todo es idealismo, todo es
una contienda de ideas en sus cabezas
336 Bob Avakian
que en realidad no tratan ni
reflejan correctamente el mundo real. Por lo tanto, entre ellos hay una
constante tendencia a escindirse, escindirse y escindirse, porque si el mundo
real no es la prueba de sus ideas, pues siempre es posible encontrar algo en
que discrepar — y créanme, los intelectuales son muy buenos para eso, sobre
todo si no regresan a la realidad con-creta. Bien, déjenme volver a subrayar
que no soy anti-intelec-tual, pero sí reconozco las contradicciones que existen
en el mundo, incluido entre los intelectuales. De hecho, me consi-dero un
intelectual, y, como he recalcado, las masas necesitan intelectuales
revolucionarios y comunistas. Pero, si uno está divorciado del mundo real, si
sus ideas no están en concor-dancia con el mundo real y si el mundo real no es
la prueba definitiva de sus ideas, siempre puede encontrar cosas en que
discrepar que nunca se podrán resolver, y por eso, habrá una escisión tras
otra. Pues, las polémicas y escisiones de ese tipo son inútiles, y algo peor
que eso.
Pero son muy importantes las
luchas y polémicas que se llevan a cabo sobre las cosas sustantivas que tienen
que ver con el mundo real, porque así se descubre si las personas en realidad
están de acuerdo, o si en realidad hablan de cosas completamente distintas y de
medios completamente distin-tos para lograrlas, y uno puede ver con mayor
claridad qué tanta importancia tiene esto en términos de cambiar —o no cambiar—
el mundo. Esto sucede una y otra vez. Por esto tiene tanta importancia
Demarcations. Las diferentes polé-micas contra Ajith tienen mucha importancia.
Ajith escribió todo un largo documento, de unas cien páginas, con el título
Contra el avakianismo68. Bien, muchas personas diferentes, entre ellas
comunistas de diferentes países, escribieron repues-tas sustantivas a ese
documento y una buena parte de estas se ha publicado en Demarcations. Es muy
importante adentrarse en estas cosas: ¿qué se está diciendo a manera de
oponerse a la
EL NUEVO COMUNISMO 337
nueva síntesis del comunismo?
¿qué es correcto en oposición a ese ataque contra la nueva síntesis? y ¿por qué
es correcta esta nueva síntesis? No debemos actuar como si fuéramos lo que nos
acusan de ser. Dicen que somos una secta. Bueno, si lo que uno dice no tiene
fundamento, eso es lo que va a ser. Va por ahí hablando de esta nueva síntesis,
esto y lo otro, pero, y qué tal si alguien pregunta: “Bueno, ¿qué es esta nueva
sínte-sis?” “Ah, bueno, eso es otra cosa — no sé qué es, solo sé que debo
hablar de ella”. Eso, por no decir más, no es muy convin-cente; no nos va a
llevar adonde tenemos que ir.
Así que las cosas como
Demarcations, la Entrevista a Ardea Skybreak, el Esbozo sobre la nueva síntesis
del comu-nismo — estas son cosas muy importantes y sustantivas que hay que
volver a estudiar repetidamente. Resulta que disfruto leer polémicas, porque me
gusta ver que se presenten y se contrapongan las líneas de manera aguda. Pero
aunque cueste trabajo al principio, hay que luchar por entender estas cosas,
porque en realidad sí es una cuestión de vida o muerte, a fin de cuentas. En
realidad guarda una muy estrecha relación con si las masas realmente van a
lograr salir de esta pesadilla o no.
Al mismo tiempo — este es otro
punto que es importante enfatizar, y que se enfatiza en la Entrevista a Ardea
Skybreak: si bien queremos luchar, y tenemos que luchar, para ganar a las
personas a que sean comunistas, no se trata de un proceso de “todo o nada, de
un solo golpe”, y no se debería abordar así. Se señala en esa Entrevista que
hay un lugar para todos aque-llos que no pueden tolerar este mundo tal como es
y que quie-ren trabajar por un mundo radicalmente diferente — hay un lugar, y
tiene que haber un lugar, para contribuir y ser parte de este movimiento para
la revolución, a la vez que se vaya apren-diendo más al respecto. Como se
plantea en esa Entrevista: uno no tiene que pasar de inmediato de cero a cien,
y tampoco debemos insistir que la gente lo haga. No debemos exigir esto
338 Bob Avakian
de la gente, y no debemos
corretearla, mantenerla ocupada todo el tiempo, sin nunca tener ninguna
conversación ni lucha sobre lo que representa todo esto — lo que
desafortunada-mente es una tendencia demasiado común. No es que no haya muchas
cosas muy urgentes — como lo dijo Mao, hay tantas tareas por delante, y todas
tan urgentes. Tenemos muy pocas fuerzas y tanto que hace falta hacer. Pero eso
no es el enfoque correcto, y no resolveremos el problema ni haremos grandes
adelantos, si simplemente correteamos a las personas hasta que se agoten, o si
esperamos que sean revolucionarios 24/7 en la primera semana en que empiezan a
participar. Tiene que haber un proceso, y tenemos que dirigir a las personas
por este proceso — que, sí, supone lucha, a veces una lucha muy aguda, pero
tenemos que tener en cuenta el hecho de que es un proceso, y que la gente tiene
que bregar con varias contra-dicciones e ir resolviéndolas. Tenemos que dirigir
a la gente en este proceso de bregar con las contradicciones e ir resol-viéndolas,
y no esperar que avancen a un ritmo vertiginoso, en línea recta — y
definitivamente no debemos mantener a la gente ocupada en un trabajo rutinario
cualquiera, sin ningún tiempo para realmente adentrarse en lo que representa
todo esto. Por esa razón, entre otras, la gente no se quedará — si solo la
ponemos a hacer, hacer, hacer, hacer, hacer, y nunca nos adentramos juntos en
las cuestiones más profundas de lo que representa esto, de por qué existe una
base para esto y cómo actuamos guiados por una estrategia y, por lo tanto, por
qué no debemos dejarnos desorientar por las curvas, giros y vaivenes
temporales, o los flujos y reflujos de la lucha, ya que tenemos fundamentos más
profundos y una compren-sión más profunda de cuál es la base para todo esto, y
también cómo vamos a hacer el trabajo al respecto. Si no dedicamos tiempo para
adentrarnos en eso, y para luchar con la gente sobre eso, las personas siempre
van a terminar por alejarse,
EL NUEVO COMUNISMO 339
porque estamos poniéndoles
incesantes exigencias, y ellas se están topando con obstáculos y no entienden
el proceso más grande —y, sí, más complejo—, y por lo tanto esperan que las
cosas avancen en línea recta, y no tienen una base para hacerle frente a la
situación cuando eso no ocurra.
Es preciso que tengamos la
combinación correcta, la sín-tesis correcta. Antes teníamos esa formulación de
luchar todo el día contra los de arriba y conversar sobre las grandes
cues-tiones toda la noche. Quizás hoy, como algunas personas han sugerido, sea
lo contrario: tal vez sea en la noche principal-mente cuando se da la
resistencia (“luchar contra el poder”), y durante el día se habla de grandes
cuestiones de teoría, de estrategia y otras cosas. Pero aun así, tiene que
haber cierto ritmo y hay que marcar cierto paso, en el sentido de que hay que
dejar que las personas pasen por un proceso, a la vez que luchamos con ellas
para que sigan avanzando en ese proceso, pero sin esperar que simplemente le
entren acelerando de cero a cien, en línea recta.
Así que ese punto de la
Entrevista a Ardea Skybreak —y, reitero, la Entrevista entera— es un recurso
muy importante para los miembros del Partido, y los que están cerca al Partido
en cualquier momento dado, pero también para las personas que se están acercando
por primera vez, y hasta las personas en la sociedad mucho más amplia que ni
siquiera saben nada del comunismo — y lo que sí “saben” es totalmente erróneo.
Por eso, también tiene tanta importancia el número especial del periódico
Revolución sobre el comunismo, su historia y la relación que tiene con el
futuro de la humanidad, el número especial con la Entrevista a Raymond Lotta
(“No sabes lo que crees que ‘sabes’ sobre… La revolución comunista y el
VERDADERO camino a la emancipación: Su historia y nues-tro futuro”). Es muy
importante empaparse de eso, y popula-rizarlo y utilizarlo ampliamente con la
gente.
340 Bob Avakian
Formas de organización
revolucionaria, y el “Ohio”
Además del Partido, que es la
forma de organización más importante de las masas, en relación con su necesidad
fun-damental de tener una revolución cuyo objetivo final es un mundo comunista,
hay otras formas importantes de organi-zación revolucionaria. Están los Clubs
Revolución, lo que es una forma importante de organización revolucionaria
básica de las masas, en particular cuando son nuevas en la revolu-ción. Ahora,
otra vez, si la gente entra en esto y permanece en el mismo lugar, y de alguna
manera encuentra un nicho, un pequeño lugar para descansar, durante años, pues
eso es un problema — eso significa que no estamos haciendo lo que tenemos que
hacer. No todos van a avanzar. Algunas personas van a conocer más sobre esto y
van a decidir que no quieren participar, porque no quieren dedicar su vida a
esto, aunque simpatizan. Al mismo tiempo, muchas personas deberían estar
avanzando. Pero, en particular para la gente que es nueva, los Clubs Revolución
constituyen una forma para poder partici-par en la revolución de manera
organizada, a la vez que vayan conociendo más sobre esto.
Una organización de este tipo
tiene un papel importante en cuanto a “representar” para la revolución:
propagar esta revo-lución de manera osada, ser un “polo de atracción”, atraer a
un número creciente de personas hacia la revolución e incorpo-rarlas en sus
filas, y popularizar la dirección de esta revolución (el Partido y BA). Los
Clubs Revolución tienen un papel que podríamos llamar una “cinta
transportadora” hacia el Partido. Bien, eso puede ser una metáfora un tanto
imprecisa, pero lo que señala es que los Clubs Revolución deben proporcionarle
a las personas una forma de bregar con las contradicciones que enfrentan e
irlas resolviendo, a la vez que participan, de
EL NUEVO COMUNISMO 341
una manera organizada, en la
revolución, y que muchas de ellas se acerquen al Partido y lleguen al punto
donde quieran, y deban, ingresar al Partido y contribuir a la revolución de esa
manera, y a ese nivel, que es un nivel aún más elevado que algo como los Clubs
Revolución.
Así que aquí surge una pregunta
sobre los Clubs Revolución: ¿cómo se aplica el “núcleo sólido con mucha
elasticidad basada en el núcleo sólido” a la construcción de los Clubs
Revolución, con sus dos consignas principales: “La humanidad necesita la revolución
y el comunismo” y “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la
revolución”?
Ahora, además de los Clubs
Revolución, es necesario que tengamos una orientación dinámica y creativa en
relación al surgimiento o desarrollo de otras formas de organización
revolucionaria entre las masas. Esto no quiere decir que los Clubs Revolución
no sean importantes — sí son muy impor-tantes. Pero no debemos tener un enfoque
estereotipado de las cosas. En medio de los trastornos que se van a dar, y los
levantamientos de la gente, y en el curso de nuestro trabajo y lucha con la
gente, quizá la gente sugiera otras formas de orga-nización, o que por su
cuenta trabaje para crear otras formas de organización, que son expresiones de
la misma línea revo-lucionaria básica; y, a diferencia de tener un enfoque
rígido sobre esto —como si todo tuviera que ser de una sola manera, y como si
de alguna manera el desarrollo de nuevas formas de organización revolucionaria
fuera un problema—, debemos tener una orientación abierta y creativa hacia el
desarrollo de diferentes formas de organización revolucionaria en medio del
desenvolvimiento de las cosas, a la vez que seguimos reco-nociendo y dándole
expresión a la importancia de los Clubs Revolución. Lo importante es lo
siguiente: es necesario que lo guíen todo esto, en un sentido fundamental, la
misma línea
342 Bob Avakian
general y el mismo objetivo
estratégico — en otras palabras, el mismo núcleo sólido.
Esto me lleva a lo que llamamos
el “Ohio”. Esto es una metáfora que desarrollamos algunos de los que somos
afi-cionados del fútbol americano. Antaño, vimos la banda de marcha de la
Universidad del Estado de Ohio ejecutando un número durante el medio tiempo del
partido. Deletreaban la palabra “Ohio” (y veo que todavía lo hacen): empiezan
con la letra “O”, y los miembros de la banda van marchando y formando la letra
“O”, después los que hacían parte de la “O” pasan a formar la letra “H”, luego
hacen lo mismo con la “I”, y finalmente con la última “O”. Entretanto, otras
personas nuevas han llegado y empiezan a formar la primera “O” — y así
sucesivamente. Al ver cómo deletrean la palabra “Ohio”, siempre hay personas en
cada punto, en cada una de las letras, pero no es la misma gente en el mismo
lugar. Se mueven con-tinuamente de una letra a la siguiente. Así que adoptamos
esto como una metáfora del proceso que tiene que darse, donde las cosas tienen,
en cualquier momento dado, una identidad real, mientras las personas avanzan
por ellas. En otras palabras, un movimiento revolucionario en cualquier momento
dado tiene una identidad, al igual que la tiene este “Ohio”, mientras la gente
avanza por él, pero no es que la misma gente siempre permanezca en el mismo
lugar. La gente debe ir avanzando de un punto al siguiente. (De lo contrario,
si la banda entrara a deletrear la palabra “Ohio”, y el primer grupo de gente
no siguiera a la siguiente letra, no formarían la palabra “Ohio” — simplemente
habría un gran desorden).
Bien, podría parecer un poco
tonto aprender de cosas como la presentación de una banda en los partidos de
fútbol americano, pero eso simplemente ilustra el principio de que sí podemos y
debemos aprender de todos los diversos aspec-tos de la vida. Además, de hecho
esto es una metáfora útil:
EL NUEVO COMUNISMO 343
ilustra el hecho de que existe
una necesidad, y una identidad, de formas organizadas por medio de las cuales
la gente puede participar y contribuir a la revolución, a la vez que sigue
apren-diendo y está en movimiento, pero esto también se convertirá en su
opuesto si, en un sentido general, la gente solamente avanza hasta cierto punto
y ahí se queda estancada. Lo impor-tante es que muchos vayan pasando por este
proceso y vayan avanzando cada vez más por el camino de ingresar al Partido; y
hay que trabajar y luchar con ellas, con esa orientación y con ese objetivo en
mente — ayudándoles a avanzar hasta el punto en que cumplan con los criterios y
los lineamientos para estar en el Partido, y sobre esa base ingresen al Partido
y sigan desarrollándose, y contribuyendo, en el contexto de estar en el
Partido.
Ahora, de nuevo, algunas personas
pueden llegar a enten-der más claramente lo que representa todo esto y decir:
“Bueno, no quiero dedicar mi vida a eso, quiero volver atrás y hacer otra cosa,
o ser un simpatizante a un nivel y compromiso menores”. Bien, debemos encontrar
las formas de trabajar con semejante gente, en la medida en que podamos. Pero
muchas personas deberían estar avanzando, aunque este movimiento, y las formas
organizadas como los Clubs Revolución, tienen su propia identidad.
Los mismos principios básicos se
aplican a la gente que está en el Partido. Ya me referí al punto que se
enfatiza en la Entrevista a Ardea Skybreak — que no está bien si las perso-nas
llevan años y décadas en el Partido y siguen en el mismo nivel. Si uno ha
estado en el Partido por mucho tiempo, y todavía sigue en el mismo nivel básico
que cuando entró — haciendo lo mismo que hizo hace años—, pues ¡algo está muy
mal! ¿Dónde se aplica el “Ohio” en ese caso? Esto es otro prin-cipio y otra
contradicción con lo que tenemos que forcejear.
344 Bob Avakian
Estadistas, y comandantes
estratégicos
A manera de aproximarme a una
conclusión, quisiera retomar el punto sobre los “estadistas”, y los comandantes
estratégicos de la revolución. ¿Qué significa esto? Bueno, tiene diferentes
dimensiones. En lo más fundamental, significa comprender, aplicar y contribuir
al desarrollo de la teoría y el enfoque estratégico de la revolución comunista;
eso es lo más esencial de lo que significa ser un comandante estratégico de la
revolución. Significa que uno comprende su papel, y actúa, como un líder
general de la revolución — cualquiera que sea su lugar o posición en la
revolución, o en el partido de van-guardia de la revolución, uno piensa y
actúa, de las maneras apropiadas, como alguien que está contribuyendo a la
direc-ción general de esta revolución, a diferencia de ser un simple engranaje
en la máquina y de hacer de una división de trabajo algo absoluto.
Un partido necesita una división
de trabajo, necesita que las personas hagan diferentes tareas y trabajen en
diferentes fren-tes del movimiento revolucionario en su conjunto. También
tiene, y necesita tener, una estructura que —sin pedirle dis-culpas a “Ocupa”—
no solo sea horizontal sino también ver-tical. En otras palabras, hay personas
en diferentes niveles del Partido que, según corresponda, tienen más o menos
respon-sabilidad de toda la cosa. Y eso va de la mano con la dimensión
epistemológica de esto porque, sin ser mecánico o rígido al respecto, hay, y
tiene que haber, una correspondencia general entre el nivel del Partido en que
uno se encuentra y su habili-dad de contribuir, y sobre todo de dirigir — tanto
en el sentido de la “materia prima” con la que uno cuenta en su trabajo (la
información que le llega por los canales del Partido, así como de otras
fuentes) como en el sentido de su habilidad de sin-tetizar cosas y desarrollar
línea y política. Así que, si uno se
EL NUEVO COMUNISMO 345
encuentra en la más alta
dirección del Partido, tendrá mucho más “materia prima” que proviene del mundo
en general, así como específicamente del trabajo del Partido, de los diferentes
niveles del Partido, y en consecuencia uno tendrá más respon-sabilidad de
sintetizar eso en forma de línea — en teoría, en estrategia, en política y así
sucesivamente. Pero todos en todos los niveles tienen la misma responsabilidad
fundamental, y deberían tener la misma orientación de que son responsables de
la revolución en su conjunto. En ese sentido fundamen-tal, no importa qué papel
uno tenga en la división general de trabajo. Quizá uno trabaje en una cosa en
particular, como Fin al Patriarcado69, pero no se es “comunista tipo Fin al
Patriarcado”. Se es un comunista que quizá trabaje, princi-palmente, en Fin al
Patriarcado, o en la SMIN (Red Parar la Encarcelación en Masa)70, o en otras
cosas. Su responsabilidad fundamental es de contribuir todo lo que pueda a
bregar con todas las contradicciones que tienen que resolverse mediante lucha a
fin de avanzar en el camino de la revolución y llegar al momento en que
realmente podamos acometerlo con todo con una verdadera posibilidad de ganar.
Esto implica pensar críticamente, y plantear críticas, con el espíritu
apropiado y de la manera correcta, por los canales apropiados, si uno piensa
que las cosas no vayan por el camino correcto o que no se esté prestando la
atención debida a ciertas cosas. Este mismo principio básico se aplica más
ampliamente a las personas que todavía no están en el Partido pero que están
avanzando por el “Ohio” como parte del movimiento más amplio para la
revolución: deberían tener la misma orientación fundamental de contribuir todo
lo que puedan a la revolución, aunque las personas que son parte del Partido pueden
abordar esto a un nivel aún más alto, como parte de una organización y proceso
colectivo más avanzado.
346 Bob Avakian
El principio básico y la
orientación fundamental es lo siguiente: responsabilizarse de la revolución en
su conjunto. Esto es lo que significa ser un comandante estratégico de la
revolución.
Con relación a esto está el
importante punto que Lenin enfatizó: la necesidad de ir entre todos los
sectores de la gente — propagando la revolución, ganando gente y, sí,
organizándola en la revolución en diferentes formas y en diferentes niveles. Y
hacer esto como representante del proletariado, en el sentido más amplio — es
decir, la emancipación de la humanidad por medio del avance al comunismo. Como
representantes de eso, debemos ir entre todos los sectores de la gente. Si no
están de acuerdo: “Vale. Pues, ¿cuál es su análisis de lo que pasa en el mundo,
y lo que hay que hacer al respecto? O si no creen que hay que hacer algo al
respecto, déjenme decirle algunas cosas y a ver qué piensan al respecto”.
Debemos asumir con entusiasmo esta responsabilidad y asumir esta orientación de
ir entre todos los sectores de la gente así. Deberíamos estar muriéndonos de
ganas: “¡Déjenme a mí ir con esos estudian-tes universitarios y decirles lo qué
está pasando acá afuera en el mundo real del que están resguardados!”. Sin
hacerlo de manera que los denigre: “Ah, eres débil, no has vivido nada, no
sabes cómo son las cosas”. No. Al contrario, interactuemos con la gente,
luchemos de una manera buena con la gente: “Mire, estas son las cosas jodidas
que se están dando allá afuera. Esto es lo que realmente es el sistema, y lo
que le hace a la gente, lo que les oculta a personas como ustedes. Necesitan
saberlo, y no deben querer vivir en un mundo donde pasa esto. ¿Quieren vivir en
un mundo donde la policía mata gente a sangre fría, y luego se burla de las
familias cuando lloran la muerte de sus seres queridos? — ¿Es ese el mundo en
el que quieren vivir? ¿Quieren vivir en un mundo donde a cada vuelta, hay algún
tipo de agresión contra las mujeres, ya sea física o contra su
EL NUEVO COMUNISMO 347
humanidad básica? ¿Es ese el
mundo en el que quieren vivir? Bueno, si no lo es, hablemos de por qué el mundo
es así, y lo que podemos hacer al respecto”.
Debemos tener muchas ganas —
vayamos entre todos los sectores de la gente. Cornel West dijo algo en el
Diálogo que es muy cierto e importante, y debemos aplicarlo de manera creativa.
Hablando del pueblo negro —y si bien eso tiene una particularidad, es cierto
para las masas básicas más en gene-ral—, dijo: “La furia de los negros siempre
ha sido, histórica-mente, la amenaza central al estatus quo. Históricamente eso
ha sido cierto, no porque la gente negra tenga un monopolio de la verdad, la
bondad y la belleza, sino porque cuando la gente negra se despierta, todos los
que están subordinados y dominados pueden entrarle y despertar. Esto es lo que
juntos entendemos. Por eso estamos aquí”. ¡Eso es verdad! Y eso es algo que
debemos manejar, como representantes de eso en el sentido más completo. Vayamos
entre todos los sectores de la gente y hagámoslo con mucha audacia y con mucha
firmeza. Si las personas nos responden con necedades, hay que respon-derles —
pero de una buena manera, de altura, y orientarlas hacia lo que de verdad
importa, y no cosas mezquinas.
Esto implica llevar a cabo
correctamente la unidad-lu-cha-unidad con diferentes personas y fuerzas, tanto
al luchar sobre la comprensión fundamental del problema y la solu-ción (cuál es
el problema en el mundo y cuál es la solución), como en relación a luchas
particulares, por ejemplo en torno a uno de esos “5 Altos” — luchas que, de
hacer nuestro trabajo como se debe, pueden contribuir al movimiento para la
revo-lución, aunque mucha gente que participa en un momento dado todavía no
esté convencida de la revolución. Esa es otra contradicción que tenemos que
manejar correctamente, esa es otra expresión del “Ohio”, por decirlo así.
Necesitamos tanto organización revolucionaria como organización de masas más
348 Bob Avakian
amplia, de gente que se ponga de
pie y responda con lucha, luche contra el poder. Y tenemos que trabajar de modo
que todo esto contribuya a la revolución que se necesita.
Métodos de dirección, la ciencia
y el “arte” de dirigir
El último punto importante del
que quiero hablar en esta presentación son los métodos de dirección, la ciencia
y el “arte” de dirigir. Para ilustrarlo, quiero empezar por examinar algu-nos
acontecimientos significativos que se han dado en las últi-mas décadas. Algunas
personas están más familiarizadas con algo de esto, y otras personas menos,
pero en el período de la década del 1980 se desarrollaba una guerra popular en
el Perú, dirigida por el Partido Comunista del Perú. Logró muchos avances.
Ahora bien, hubo aspectos de su línea con los que no estuvimos de acuerdo.
Considerábamos que, en algunos respectos, se desviaban hacia la religiosidad, o
de hecho caían en la religiosidad, con la idea de que el comunismo era el
desa-rrollo inevitable de la materia en movimiento. Planteamos estas cosas y
luchamos al respecto. Pero, al mismo tiempo, ya que esta era una importante
lucha que surgía en el mundo en que intentaban luchar por el camino comunista y
movilizar a las masas para hacerlo, la apoyamos y organizamos apoyo para esa
lucha. Y luego, en cierta coyuntura, cuando esta gue-rra popular lograba
avances significativos, las clases dominan-tes en el Perú (con los
imperialistas estadounidenses detrás de esto) actuaron de manera más decisiva
contra el Partido que la dirigía: realizaron un trabajo de vigilancia,
descubrieron dónde estaba ubicada la dirección, incluido su máximo líder,
Gonzalo, irrumpieron ahí y los arrestaron.
Esta situación planteó varios
retos agudos para el movi-miento comunista internacional, incluido nuestro
Partido,
EL NUEVO COMUNISMO 349
que había desempeñado un
importante papel en el desarro-llo del Movimiento Revolucionario
Internacionalista (MRI), que fue una organización internacional de partidos
maoístas, entre estos el Partido en el Perú. Por las razones que he resu-mido,
habíamos adoptado la orientación de apoyar a la guerra popular en el Perú,
aunque teníamos diferencias significati-vas acerca de algunas cuestiones
importantes de orientación y método, y luchábamos sobre esas diferencias — por
cierto, no lo declaramos ante el mundo entero para demostrar qué tan
inteligentes éramos, o que nosotros entendíamos las cosas mucho mejor que el
Partido en el Perú, ni ninguna tontería semejante, lo que no tiene nada que ver
con lo que representa-mos, y tenemos que representar. Desarrollamos la lucha de
la manera que considerábamos que iba a contribuir, y no soca-var, a la
revolución que ellos libraban, y a la lucha general en el mundo de la que esa
revolución formaba parte. Pero, cuando se dio este arresto, se plantearon
algunas nuevas contradicciones de forma muy inmediata y muy aguda. Había una
posibilidad muy real de que el régimen en el Perú procediera a ejecutar a
Gonzalo. Por eso, de inmediato nosotros y algunos otros aso-ciados con el MRI
empezamos a impulsar un movimiento en el mundo por la defensa de Gonzalo — para
trabajar en contra de la posibilidad de que fuera ejecutado. Nosotros (y cuando
digo “nosotros”, me refiero al MRI) organizamos delegaciones para ir al Perú y
presionar al régimen para que no llevara a cabo tal ejecución, y para exigir
que Gonzalo y los otros líderes fueran liberados. Al mismo tiempo, las luchas
ideológicas se volvían cada vez más agudas, inclusive al interior del Partido
en el Perú. Las dificultades que tenían se exacerbaban por sus tendencias a la
religiosidad, que se expresaban de una manera concentrada en su manera de ver a
Gonzalo: básicamente, lo consideraban infalible, incapaz de cometer errores, o
al menos incapaz de cometer errores serios.
350 Bob Avakian
Como comentario aparte, pero
relevante, siempre me dan risa la burguesía y sus voceros y sus seguidores en
el campo intelectual cuando dicen cosas como: “Ustedes los comunistas piensan
que gente como Mao es infalible”, bla, bla, bla. Pues, tengo que decir: “¡¿Y
qué del Papa, cabrones?!”. Elogian al Papa como un hombre grandioso. De hecho,
la iglesia católica afirma que el Papa es infalible en cuestiones de la fe y la
moral
— esa es la doctrina de la
iglesia católica. ¡¿Se puede imaginar si dijéramos que los líderes del
movimiento comunista son infalibles en cuestiones de política e ideología?!
Cada vez que esa gente hable y hable de esto, pues, la hipocresía es muy
sor-prendente. “Ah, el venerado líder, el Papa. ¿Han elegido a un nuevo Papa? —
¿ha salido ya el humo blanco del Vaticano?”. Estos paniaguados y secuaces
“antitotalitarios” de la bur-guesía en los medios de comunicación, etc., no
dicen, “¡Qué banda de totalitarios dogmáticos, estas autoridades católicas, que
hasta pregonan que su líder es infalible!”. De todas for-mas, para volver al
asunto que nos concierne: el Partido en el Perú tenía una tendencia a tratar a
su líder más o menos como si estuviera por encima de todo cuestionamiento y
crí-tica — lo pusieron en una categoría especial, con lo que no estuvimos de
acuerdo y contra lo que luchamos, como parte de algunas cuestiones ideológicas
más amplias sobre las que luchábamos, en particular, las tendencias hacia la religiosidad.
Pero, de nuevo, está la pregunta: ¿Qué hacemos frente al ene-migo — cuando el
enemigo ataca despiadadamente a las per-sonas que se esfuerzan por dirigir las
cosas por el camino de la revolución y el comunismo, aunque consideramos que
come-ten algunos errores de importancia? Hay que hacer un aná-lisis científico,
hay que aplicar el materialismo dialéctico. A nuestro entender, ¿cuál es lo
principal — o, en otras palabras, cuál es el aspecto principal de la
contradicción? ¿El aspecto principal, el carácter principal y determinante, es
que esta es
EL NUEVO COMUNISMO 351
una lucha justa por el camino de
la revolución, en la que, sin embargo, se están cometiendo algunos errores
significativos? ¿O en lo fundamental va por el camino equivocado y va hacia el
lugar equivocado? Esa es una cuestión fundamental que hay que determinar. Y
luego, si se determina que es fundamen-talmente correcta, aunque tenga
deficiencias serias, hay que apoyarla, y apoyarla aún más cuando esté bajo
fuerte ataque del enemigo.
Pero luego las cosas se
complicaron aún más. En cosa de un año y pico, el régimen en el Perú salió con
declaraciones y vídeos que le atribuía a Gonzalo, en los que se decía que el
Partido debía luchar por negociaciones que condujeran a un acuerdo de paz para
concluir la guerra popular en el Perú. Bueno, las cosas se pusieron muy agudas.
¿Qué hacer al res-pecto? ¿Cómo abordar esta situación? Obviamente, esto era un
nuevo suceso de importancia. El gobierno alega que esto es lo que está pasando,
y es un acontecimiento importante si el líder de este Partido está llamando a
negociaciones para concluir la guerra popular. Bien, el resto de la dirección
del Partido en el Perú —es decir, la dirección que aún quedaba fuera de la
prisión— simplemente se negó a investigar esto de manera científica. Al
contrario, iban más lejos con su enfoque religioso: ya que habían promovido a
Gonzalo como esencial-mente infalible, se negaron a considerar siquiera la
posibilidad de que él estuviese llamando a negociaciones para concluir la
guerra popular. Por lo tanto, insistieron, esto tenía que ser una patraña
perpetrada por el gobierno, y eso es el fin de la discusión.
Bueno, dijimos, no. No se puede
hacer eso — hay que abordar esto de manera científica. No se puede simplemente
descartarlo, solo porque sería algo muy negativo. No se puede decir, “No quiero
creer eso, porque tendría consecuencias muy negativas, y por eso voy a decir
que no es cierto, y no lo voy a
352 Bob Avakian
examinar”. Nosotros argumentamos:
en primer lugar, tenemos que investigar y comprobar, o sea, tenemos que
averiguar si estas declaraciones que se atribuyen a Gonzalo son auténticas,
tenemos que hacer nuestro mejor esfuerzo para determinar si Gonzalo realmente
está llamando a negociaciones para con-cluir la guerra popular. Y, al mismo
tiempo que investigamos eso, aún más fundamentalmente, también tenemos que
eva-luar si es correcto o no correcto llamar a semejantes negocia-ciones, sin
importar quién lo diga. No podemos simplemente descartarlo. No se puede decir
que nunca habrá un momento en que corresponda entrar en negociaciones con el
régimen contra el que se viene combatiendo. Ha habido casos en la his-toria del
movimiento comunista en los que ha sido correcto hacerlo. Antes señalé que en
cierto momento de la revolución china, dieron un viraje, entraron en
negociaciones y forma-ron un frente unido con la misma fuerza contra la que
habían estado combatiendo en una lucha de vida o muerte. Así que no podemos decir
automáticamente que esto es incorrecto. Hay que investigarlo: ¿cuáles son las
razones que se dan para hacer esto? ¿cuáles son las condiciones que se señalan
como la base para llamar a negociaciones? ¿es un análisis correcto de las
condiciones, de la necesidad? ¿es un análisis correcto de qué hacer frente a
esta necesidad?
Durante varios años se desarrolló
una lucha sobre esta cuestión en las filas del MRI, en la que nosotros luchamos
por ver que se asumiera esa orientación. Y fue muy difícil, por-que otra vez el
Partido en el Perú —la dirección que perma-necía fuera de la prisión— insistía:
“No. Esta es una patraña, no hay nada que investigar, no hay nada que analizar,
no hay nada que evaluar, y si ustedes dicen que sí lo hay, pues simple-mente
están ayudando a los imperialistas y al régimen en el Perú que están perpetrando
esta patraña”. Así que ésta fue una contradicción muy difícil con la que había
que lidiar. Ya que
EL NUEVO COMUNISMO 353
nosotros luchamos por una
orientación científica sobre esto, nos atacaron virulentamente algunas personas
que se decían partidarias del Partido en el Perú. Nos denunciaron como
contrarrevolucionarios, me calumniaron como un agente del imperialismo estadounidense,
y así sucesivamente. Así son algunas de las cosas que tenemos que soportar si
vamos en serio para realmente llegar a donde tenemos que ir. Esto es lo que
significa e implica ser un comandante estratégico de la revolución,
responsabilizarse de la revolución, incluida la dimensión internacional.
Nosotros no intentábamos mane-jar la revolución en el Perú, pero sí hacíamos
nuestro mejor esfuerzo para actuar de acuerdo con la responsabilidad de
contribuir todo lo que pudiéramos al avance de la revolución en el mundo en su
conjunto. Y eso significa que, en ciertas ocasiones, hay que dar lucha con las
personas en otros países sobre el rumbo de la revolución allí. Es parecido al
momento cuando Leibel Bergman me dijo: “Ahí vas otra vez, diciéndole al pueblo
chino qué hacer”. Bueno, esa fue una coyuntura en la que tuvimos que entrar en
la lucha sobre qué había pasado en China, y qué hacer al respecto. Y así fue
con la situación que se había presentado agudamente en el Perú.
Bien, finalmente, después de
varios años, el MRI sí publicó una declaración que básicamente decía: En este
momento no podemos resolver completamente la cuestión de si Gonzalo de hecho
está llamando a negociaciones que conduzcan a un acuerdo de paz para concluir
la guerra popular, pero inde-pendientemente de quién lo diga, es incorrecto, y
éstas son las razones. (En buena parte, no pudimos determinar,
definitiva-mente, si Gonzalo en verdad llamaba a negociaciones porque estaba en
prisión, y las autoridades no permitían que la gente de las delegaciones
enviadas por el MRI hablara con Gonzalo en la prisión y le preguntara: ¿Usted
de veras está llamando a esto, o no?) Pero hay que enfatizar que la declaración
que
354 Bob Avakian
finalmente sacó el MRI no fue un
simple chasquido de dedos. Hicimos mucho trabajo para analizar las diferentes
situaciones en que habían entrado en negociaciones las fuerzas revolucio-narias
que habían estado en una guerra contra un régimen en el poder. Analizamos lo
mejor que pudimos cuáles eran las condiciones reales en el Perú con el
desarrollo de la lucha ahí. Sobre esa base, bregamos con la cuestión: ¿es
correcto o inco-rrecto llamar a negociaciones para concluir la guerra popular?
Y llegamos a la conclusión de que era incorrecto hacer eso.
Todo eso implicaba mucha lucha
intensa. Como dije, implicó que cada par de semanas nos tacharan de agentes de
la CIA, y demás cosas. Pero uno tiene la responsabilidad — y su responsabilidad
no es sólo para con el movimiento o las fuerzas organizadas tal como existan en
un momento deter-minado. Esa es una parte de su responsabilidad, pero su
res-ponsabilidad fundamental es ante las masas populares en el mundo, y siempre
es necesario partir de eso. Esto no quiere decir que al cumplir con esa
responsabilidad, no es necesa-rio tomar en cuenta —o para decirlo en términos
positivos, al cumplir con esa responsabilidad, sí es necesario tomar en cuenta—
lo que hacen y dicen las fuerzas avanzadas, las fuer-zas de vanguardia en un
país en particular, o en general. Pero uno todavía tiene que aplicar la ciencia
para determinar qué es correcto, cuál es el camino que lleva hacia adelante y
cuál es el camino que lleva al lugar equivocado, hacia el pantano,
espe-cialmente en coyunturas críticas como la que se desenvolvía en ese momento
en el Perú.
Ahora bien, aun después de que el
MRI publicara esa declaración, basada en la orientación que he resumido, no se
dieron por vencidas las fuerzas que promovían la idea de que esto era una
patraña. De hecho, lograron revertir las cosas y sacar una declaración firmada
por el MRI varios años después que lo denunció como una patraña, aunque en ese
momento
EL NUEVO COMUNISMO 355
se hacía cada vez más claro que
no era una patraña — que de hecho Gonzalo sí había estado llamando a un acuerdo
de paz durante todo ese tiempo. Aun cuando la evidencia indicaba eso cada vez
más firmemente, esta gente no abandonaba la afirmación de que era una patraña.
Además, cabe señalar que una de las principales personas que insistía en
continuar con la “línea de la patraña” fue Ajith —quien, junto con demasia-das
otras personas, se basa en una orientación de que no es posible ser plena y
sistemáticamente científico, que solo tene-mos que basarnos en lo que pensamos
que hará avanzar la revolución en cualquier momento dado— lo cual es un
enfo-que muy estrecho y pragmático sobre la cuestión de qué hará avanzar la
revolución.
Si lo que supuestamente hará
avanzar la revolución va contra la realidad material e inventa una realidad que
se sobrepone a la verdadera realidad, pues eso no es una revolu-ción que
queremos hacer que avance. Si su método para hacer lo que es bueno para la
revolución es inventar “verdades” —y, para decirlo en palabras un tanto burdas,
embaucar a las masas populares para que crean que las cosas no son tan malas
como quizá sean en un momento dado— si esa es su orientación para hacer lo que
es bueno para la revolución, pues esa no es una revolución en que debemos
participar, porque no va a llevar las cosas a donde tienen que ir. No va a ser
posible lidiar con todas las contradicciones reales en el mundo con las que hay
que lidiar, si se utiliza ese método. Y no es fortuito, o de poca importancia,
que alguien como Ajith argumente que el comunismo no es una ciencia en el mismo
sentido que las otras ciencias lo son — que el comunismo es diferente, que sus
“verdades” se determinan de manera importante por el elemento subjetivo de la
posición y los sentimientos de clase de las masas de oprimidos, que esto, en
lugar de un enfoque científico, es lo que más determina qué es cierto, y que es
356 Bob Avakian
dogmático insistir que la ciencia
se aplica a la revolución al igual que se aplica a las demás esferas de la
realidad material. Bien, de nuevo, negar el carácter científico del comunismo
—y sustituirlo por nociones subjetivas de la “verdad” (lo que uno quisiera que
fuera la verdad)— es un método y enfoque que solo pueden llevar a algo que no
sea una revolución que tiene como objetivo el comunismo. Así que no sorprende
que alguien como Ajith ataque a la nueva síntesis por insistir que el comunismo
es una ciencia, que necesita aplicar los mismos principios y métodos básicos de
la ciencia en general, y que tenemos que ser consecuentemente científicos, e
investigar y lidiar con el mundo real tal como de hecho es, y tal como está en
movimiento y está cambiando.
Otra experiencia que quiero
abordar aquí, que también tiene importantes lecciones en cuanto a método y
enfoque, es la experiencia de Nepal, donde, desafortunadamente, en otra
coyuntura crítica (la convergencia y concentración de muchas contradicciones), la
dirección del Partido allá se salió del camino revolucionario. Me referí a esto
antes, al hablar de la manera en que les planteamos el argumento: Camaradas,
ustedes enfrentan mucha necesidad, pero no deben impo-nerse una necesidad
innecesaria a sí mismos. Y aquí, de nuevo, se planteó la pregunta: con una
revolución que, en un sentido general, uno considera que es parte de la misma
revolución en el mundo de la que uno también forma parte —aunque tiene su
propia particularidad, tal como la tiene la revolución en cada país—, ¿qué hace
uno cuando puede ver que la revolución se está saliendo del camino y se lanzará
al precipicio si continúa por ese camino? Como han de saber, escribimos muchas
car-tas al Partido de Nepal, planteando fuertes críticas a la línea que ellos
seguían después de cierto punto71. Bien, cuando comenzamos a reconocer esto por
primera vez, allá por 2005-2006, no salimos en el periódico Revolución
diciendo: “No
EL NUEVO COMUNISMO 357
están dirigiendo la revolución de
Nepal según la nueva sínte-sis del comunismo, y por lo tanto no sirve”. ¡No!
Eso no fue lo que hicimos para nada. Planteamos, en unas cartas que en ese
momento no publicamos: este es nuestro entendimiento de las contradicciones
reales con las que ustedes están lidiando, y estas son las razones por las que
pensamos que están lidiando de manera incorrecta con estas contradicciones. Si
abandonan la meta de derrocar al régimen actual, y en cambio se postulan por el
camino parlamentario para ser elegidos a una posición de encabezar el gobierno
bajo el sistema actual, y con el actual estado aún en el poder y en vigor, ese
sistema los va a engu-llir, y van a sacrificar todos los logros de la
revolución hasta ahora —de librar una guerra popular en el campo, establecer el
poder político revolucionario en partes del campo, realizar cierta reforma
agraria, quitar ciertas cargas de la opresión a las mujeres—, y la revolución
saldrá abandonada y derrotada.
¿Cuáles eran las condiciones y
contradicciones que enfrentaban? En ese momento, además de la guerra popular
que libraban en el campo, se dio un gran auge de lucha en las ciudades, en
particular en la capital, Katmandú. Una monar-quía gobernaba el país, y había
un movimiento de masas que llegó al punto de exigir la abolición, el
derrocamiento, de la monarquía. Ahora bien, fue correcto no quedarse al margen
de ese movimiento, y no mantenerse a una distancia, como para decir: “Ah,
estamos por acá haciendo nuestra guerra popular, y esa lucha en la capital no
significa nada, es solo un montón de cosas reformistas burguesas”. Fue correcto
que participaran y lucharan por dirigir a ese auge de lucha en la capital en un
sentido revolucionario. Pero en ese proceso, llegaron a aceptar, cada vez más,
los términos que ese movi-miento como tal estaba poniendo. Volviendo a lo que
dijo Leibel Bergman sobre Zhou Enlai, no se trata de “¿Por qué querrán volverse
revisionistas los camaradas nepaleses?”. No
358 Bob Avakian
se trata de “querer” volverse
revisionista. Desde el principio, había ciertas deficiencias en su comprensión
de las cosas, y había algunas personas en la dirección del Partido que
argu-mentaban cada vez más abiertamente a favor de una orienta-ción democrático-burguesa,
pero principalmente estaban en el camino de la revolución y hacían importantes
avances por ese camino. Pero se topaban con ciertos nuevos obstáculos y
contradicciones — se topaban con la perspectiva de no sólo librar batallas más
limitadas en el campo contra los retenes de la policía y sectores del ejército
nepalés sino, de hecho, de tener que combatir contra la columna vertebral del
ejército nepalés. Tras bambalinas, India amenazaba con intervenir para sofocar
la revolución si lograra avanzar demasiado, y la amenaza de Estados Unidos y
otros imperialistas se asomaba en el horizonte, así como China, que fingía
apoyar en ciertas formas, pero se pondría en contra si el Partido de Nepal
con-tinuara por el camino revolucionario. Estas eran cosas muy reales con las
que tenían que lidiar.
En este contexto, desarrollamos
muy concretamente varios años de lucha con ellos. Y cada vez que nos
plantea-ban, “Ustedes no entienden, esto es lo que enfrentamos”, no les
dijimos, “No importa, están violando principios básicos”. Nos adentramos con
mucha seriedad en lo que nos planteaban, en las condiciones que nos señalaban
cuando decían, “Tenemos que hacer esto porque esto es lo que enfrentamos”. No
des-cartamos nada de eso automáticamente. Nos adentramos en todo esto, para
evaluarlo del modo más exhaustivo que pudié-ramos. Hasta cuestionamos: Bueno,
tal vez en esta situación ellos sí tengan que hacer esto. Pero siempre
llegábamos a la conclusión de que, por difícil que fuera mantenerse en el
camino correcto, si siguieran por el camino que tomaban cada vez más —el camino
de acomodarse con el sistema y el poder estatal existentes—, lo abandonarían
todo. Desde luego, la
EL NUEVO COMUNISMO 359
victoria no estaba garantizada
—si perseveraran en el camino de la revolución, podrían salir derrotados, y eso
constituiría un serio revés, no solo en ese país sino para la revolución en el
mundo en su conjunto— pero sería mucho peor abandonar la revolución tomando el
camino del revisionismo y traicio-nando a las masas populares que estaban
dispuestas a hacer sacrificios para luchar por esta revolución, porque habían
lle-gado a ver que correspondía a sus intereses.
Aquí, de nuevo, vemos la
diferencia entre el materialismo dialéctico y el determinismo en nombre del
materialismo, con que uno analiza las condiciones que enfrenta, pero no
exa-mina el panorama más amplio y las dinámicas y contradiccio-nes subyacentes
más profundas. Por ejemplo, por una parte, es cierto que si hubieran continuado
por el camino de la revo-lución, hubiese habido una posibilidad real de que
fuerzas poderosas —India, quizás China, tal vez hasta Estados Unidos u otros
imperialistas— intervinieran más directamente en su contra. Pero esto también
hubiese izado poderosamente el estandarte de la revolución y el comunismo en el
mundo y hubiese desencadenado o agudizado muchas contradicciones, como en
países como India. Y si hubieran podido resistir por un tiempo, las cosas
podrían haberse agudizado mucho en India, en términos de desenmascarar al
gobierno indio por su papel de oponerse a la lucha revolucionaria en Nepal. De
nuevo, al llegar a una coyuntura así, no se sabe por adelantado, no se puede
predecir, cómo podría resultar todo esto; pero si uno ve solamente lo que está
inmediatamente delante de uno y las dificultades que uno enfrenta ahí mismo en
ese momento, y no capta el potencial de transformar la necesidad en libertad y
poner en marcha toda una cadena de sucesos que podría hacer que las
contradicciones se desarrollaran de modo com-pletamente diferente, en las
circunstancias más inmediatas y
360 Bob Avakian
también más ampliamente en el
mundo, pues uno terminará en el camino del revisionismo porque parece más
“realista”.
Con relación a esta situación, al
evaluar nuestras respon-sabilidades y al reconocer la necesidad de luchar
agudamente, entendimos que no se trata de actuar como “críticos mezqui-nos” que
encuentran errores y hurgan en todas las pequeñe-ces con las que no estamos de
acuerdo. Es una gran ironía, se escucha a ciertos oportunistas decir: “El PCR,
pues simple-mente denunciaron lo que ocurría en Nepal a partir de una
interpretación errónea de unas cuantas obras marxistas, como Crítica del
programa de Gotha72 y El estado y la revolución73”. Esto lo dice gente que
nunca realizó ningún análisis cientí-fico de las verdaderas condiciones
concretas que enfrentaba la revolución de Nepal, sino que solamente buscaba
subirse al tren para decir: “Bien, todavía podemos llamarnos maoístas aunque
traicionemos todo lo que debemos representar”.
En cada etapa, en cada coyuntura
importante, con mucha diligencia, de manera muy sistemática, examinábamos las
cosas a fondo. Aun con mucho más desarrollo de este pro-ceso, cuando era cada
vez más claro que los camaradas nepa-leses se encaminaban totalmente en una
trayectoria que iba a conducir al desastre, en unas cuantas ocasiones salió una
pequeña chispa de algo que representaba la posibilidad de que quizás trataran
de volver al camino correcto, y en cada oca-sión nos apresuramos a aprovechar
esa oportunidad y trata-mos de determinar si había algo ahí con lo que se
pudiera y debiera unir y alentar. Así fue nuestra orientación incluso por un
tiempo después de publicar abiertamente nuestras cartas, lo que puso toda la
lucha ante el mundo — por varios años después, examinábamos con mucha seriedad
cuandoquiera que hubiera cualquier chispa. ¿Por qué? Porque esto no era ninguna
competencia para determinar quién era el “mejor marxista”. Nuestro desacuerdo
con lo que hacían en Nepal no
EL NUEVO COMUNISMO 361
se debía a ninguna consideración
de ese tipo. Lo que quiero enfatizar mucho es que la orientación en que nos
basamos, y lo que nos esforzamos mucho por analizar, es esto: ¿qué, en
realidad, va a hacer avanzar la revolución que las masas populares necesitan, y
qué es lo que la va a conducir a caer al precipicio? Una vez más, es cuestión
de aplicar la ciencia a la cuestión de para quiénes y para qué. Esto es lo que
significa ser un comandante estratégico de la revolución.
Ahora, solo unos cuantos puntos
más y luego concluiré.
Aquí hay otro ejemplo —quizás
aparentemente pequeño— respecto a la ciencia y el “arte” de dirigir, y la
relación entre las dos cosas. Esto se remonta al momento del golpe de estado
revisionista en China en 1976, y luego, por más de un año, tuvimos una lucha
muy intensa al interior de nuestro Partido —y de manera concentrada, en la
dirección del Partido— sobre cómo evaluar este golpe de estado. Aunque la UR
(Unión Revolucionaria) había existido por varios años como precur-sora del
Partido, el Partido en sí se había formado justo en 1975, y luego, en cosa de
un año —¡pum!— vino este golpe: en China, los revolucionarios aparentes, la
gente que estaba con Mao, fueron arrestados y denunciados como una
contrarrevo-lucionaria “Banda de los Cuatro”. La gente que parecía estar más
firmemente aliada con Mao fue arrestada y denunciada como
contrarrevolucionaria, y la gente como Deng Xiaoping —que sabíamos que se
oponía tajantemente a Mao— des-pués de un tiempo corto, fue restaurada a
puestos de poder y autoridad. ¿Qué se hace en respuesta a eso? Bien, tuvimos
una intensa lucha en el Partido, durante más de un año, porque había gente en
la dirección del Partido que quería apoyar este golpe de estado: Leibel
Bergman, y algunos otros, a que llamá-bamos los mencheviques — en referencia a
la revolución rusa, y a la gente que se oponía a Lenin. Querían apoyar este
golpe de estado, por dos razones. Primero, porque no apoyar este golpe
362 Bob Avakian
de estado habría hecho mucho más
difícil la situación, desde el punto de vista más inmediato y estrecho. Ya no
podríamos ir a China, y además no tendríamos buenas relaciones con un poderoso
país que seguía fingiendo, por un tiempo, ser revo-lucionario y socialista. No
podríamos ir a las masas popula-res y decirles: “China es una gran inspiración
como un país socialista”. Cuando las masas populares decían, “Comprueben que en
realidad se puede hacer esto”, ya no podríamos decir, “Bueno, ahí está China”.
Desde luego, no debemos basarnos en un enfoque así de todos modos, porque no es
científico. Pero si uno tiene un enfoque pragmático, podría decir que la
exis-tencia de China como supuesto país socialista es “prueba” de que se puede
hacer esto. Pero, sobre todo a corto plazo, se pre-sentarían todo tipo de
dificultades si se reconociera la realidad de lo que había pasado. Bueno, estos
mencheviques en nuestro Partido no querían hacer eso — su enfoque fue muy
pragmá-tico: lo que funcionará a corto plazo, cuáles “verdades” más servirán a
corto plazo. Y en segundo lugar, apoyaron este golpe de estado porque en
realidad les gustó el programa de los revi-sionistas más que el programa de
Mao. “Necesitan ponerse a trabajar en los detalles prácticos del desarrollo de
la economía, y quitar todos esos bailes y cantos en las fábricas, toda esta
cul-tura que es pura pérdida de tiempo” — eso es lo que, créanlo o no,
realmente planteó uno de los dirigentes mencheviques, para defender este golpe
de estado y argumentar que había que apoyarlo. Como si a Mao y a la “Banda de
los Cuatro” no les importara desarrollar la economía.
Aquí cabe contar una historia de
cuando estuve en China en 1971. Ya en ese entonces se agudizaba la lucha entre
el comunismo y el revisionismo en el Partido Comunista de China, y acusaban a
las fuerzas revolucionarias de no preo-cuparse por el desarrollo de la
economía. Según la acusación, los revolucionarios solamente querían hablar de
la revolución
EL NUEVO COMUNISMO 363
y de la lucha de clases y nos les
importaba el desarrollo de la economía. Bueno, cuando fuimos a Shanghái, que
era donde las fuerzas revolucionarias, la llamada Banda de los Cuatro y sus
seguidores, tenían su base más fuerte, nos invitaron a una cena. Y ocurrió algo
que iba contra todo el estereotipo de comunistas dogmáticos. El anfitrión de la
cena era un miem-bro del Comité Central del Partido Comunista de China — y
desgraciadamente, a raíz del golpe de estado, lo arrestaron, y creo que lo
ejecutaron. Pero, en esta cena, nos atendieron con un plato muy especial,
cangrejo de agua dulce, un verdadero manjar. Y, en algún momento, mientras
comíamos el cangrejo, el camarada dirigente anfitrión de la cena empezó a
hablar entusiastamente sobre lo delicioso que estaba el cangrejo, y dijo:
“¡Quien haya inventado el cangrejo es un genio!”. Bueno, pensaba, esto era un
poco diferente al estereotipo del comu-nista dogmático. Pero antes de esa cena,
tuvimos una reunión donde este mismo camarada dirigente hablaba durante casi
una hora con estadística tras estadística sobre cómo estaban desarrollando la
economía en Shanghái, y cómo utilizaban ese desarrollo para ayudar a la
economía en las zonas rurales aledañas, y para contribuir al desarrollo de la
economía socia-lista del país en su conjunto. Estaba sentado allí, escuchando,
y después de un rato me dije: “De acuerdo, ya lo entendimos, los han acusado de
no desarrollar la economía, pero ustedes sí están desarrollando la economía”.
Pero el quid del asunto es que los líderes revolucionarios del Partido
Comunista de China sentían que tenían que abundar así en detalles sobre la
producción debido a los ataques que sufrían — y en particu-lar la acusación de
que, ya que ponían énfasis, muy correcta-mente, en la importancia de la lucha
de clases, la lucha entre el camino socialista y el camino capitalista, eso de
alguna manera supuestamente quería decir que no se preocupaban
364 Bob Avakian
por desarrollar la economía, que
era una acusación no solo falsa sino absurda.
Así que, cuando sucedió el golpe
de estado en China unos cuantos años más tarde, los que reconocimos la
necesi-dad de analizar científicamente lo que había pasado hicimos muchísimo
trabajo. Examinamos detenidamente toda fuente que pudiéramos encontrar, hasta
informes de los servicios de inteligencia de Hong Kong, que en ese entonces
estaba bajo el dominio británico, y de Taiwán, el lugar a donde se fue-ron los
contrarrevolucionarios al amparo de los imperialis-tas estadounidenses (cuando
la revolución china triunfó en el territorio continental en 1949, los
contrarrevolucionarios de la vieja clase dominante se fueron a la isla de
Taiwán). Leíamos informes de los servicios de inteligencia de Hong Kong, y de
Taiwán, que pretendían contar lo que había suce-dido, antes del golpe de
estado, en las luchas internas en el Partido Comunista de China. ¿Qué decía la
llamada Banda de los Cuatro? ¿Qué decía Hua Guofeng — que era el líder nominal
en la época del golpe de estado? ¿Cuál fue el papel de Deng Xiaoping en todo esto?
Y recuerdo, en cierto momento, algo que me llamó la atención (algo que yo, y
otros, sí conside-ramos auténtico): al examinar estos informes de los servicios
de inteligencia, vimos un intercambio de notas entre dos líde-res de la “Banda
de los Cuatro”: Jiang Qing, la viuda de Mao, y Zhang Chunqiao, un importante
líder teórico del campo revolucionario. En este intercambio, hablaban de los
nuevos uniformes de la marina — nuevos uniformes que los revisio-nistas
proponían para la marina china. La nota de Jiang Qing decía con firmeza que en
realidad no le gustaban esos nuevos uniformes, que eran muy burgueses. Y
definitivamente tenía razón. Si ustedes ven los uniformes del ejército chino
hoy, y los comparan con los muy sencillos uniformes del Ejército Popular de
Liberación cuando vivía Mao, hay una enorme
EL NUEVO COMUNISMO 365
diferencia. Los uniformes de la
época de Mao eran delibera-damente sencillos, como una expresión del hecho de
que este no era un ejército con marcadas divisiones de rangos y todo eso —
había algunas diferencias de rango, pero no enfatizaban eso, resaltaban que
este era un ejército popular, un ejército de la revolución, un ejército
conectado con las masas populares. En contraste, los uniformes actuales son una
expresión externa de cómo el ejército chino, bajo un régimen burgués, se ha
con-vertido en un ejército burgués convencional típico. Y esto ya era evidente
cuando se proponían esos nuevos uniformes de la marina — aun antes que muriera
Mao, pero en gran medida Mao ya estaba fuera del escenario porque estaba
enfermo, y básicamente se estaba muriendo. Así que Jiang Qing dijo: “En verdad
no me gustan esos uniformes de la marina que han propuesto, son muy burgueses”.
Todavía recuerdo que Zhang Chunqiao respondió: “Estoy de acuerdo contigo,
camarada, sobre estos uniformes, pero hay muchos buenos camaradas en la marina
que están entusiasmados con estos uniformes, por eso no debemos convertirlo en
una cuestión de lucha en este momento”.
Recuerdo que pensaba para mis
adentros: eso es el matiz, la sutil diferencia, que es tan importante aquí.
Pero ¿por qué? No es que Zhang Chunqiao fuera a la cola de la gente de la
marina, diciendo que la sensibilidad de esta gente importaba más que cuestiones
de principios. ¿Qué hacía? Analizaba las diferentes contradicciones, y los
diferentes niveles de con-tradicciones. ¿Cuál era el panorama más amplio? ¿Cómo
se relacionaba esta propuesta de cambiar los uniformes de la marina con ese
panorama más amplio? ¿Esto es algo en lo que debemos centrar la lucha en este
momento? ¿O generará confusión, en vez de aclarar las cosas, si centramos mucha
lucha sobre este tema en este momento, cuando mucha gente espontáneamente no
entenderá por qué armamos toda una
366 Bob Avakian
discusión sobre estos uniformes?
Así que Zhang concluyó, aunque la crítica a estos uniformes es correcta, no
debemos centrar mucha lucha en ese tema en este momento. Recuerdo que me dije a
mí mismo, y a otros camaradas en ese momento: Fíjense que esa es la sutil
diferencia en cuanto a la dirección, esa diferencia entre esas dos personas. No
es que Jiang Qing estuviera equivocada, o estuviera del lado incorrecto, pero
eso es la sutil diferencia, en cuanto al “arte” de dirigir.
Pero, pasando al panorama más
amplio, para que esto se entienda más a fondo, lo que pasaba en ese momento era
que había dos bandos antagónicamente opuestos en la dirección del Partido
Comunista de China, incluso al nivel más alto, mientras Mao estaba enfermo y
muriéndose y sin la capa-cidad de influir mucho. En ese momento, básicamente lo
único que Mao podía hacer era dar una dirección muy básica; cuando hablaba,
salían unos pequeños soplos de aire, y solo podía articular una frase o dos a
la vez. Todavía trataba de dar dirección, pero en gran medida estaba fuera del
escena-rio. Y estaban estos dos bandos en el Partido que se habían desarrollado
durante todo un período de tiempo. Un bando, constituido en gran medida por
líderes veteranos de los ini-cios de la revolución china —en su mayoría
veteranos de la Gran Marcha74 en el curso de la revolución china—, solo que-ría
que China se desarrollara en un poderoso país moderno, y estaban dispuestos y,
de hecho, estaban decididos a adoptar principios capitalistas y medios
capitalistas para lograrlo. El otro bando estaba agrupado en torno a Jiang Qing
y Zhang Chunqiao, quienes estaban decididos a permanecer en el camino
revolucionario de transformar la sociedad china, y en últimas el mundo entero,
hacia el objetivo final del comu-nismo y la realización de las “4 Todas”. Esta
lucha fue muy intensa, se extendía a muchas cuestiones decisivas, pero no se
había resuelto para cuando Mao muriera. Mencioné a
EL NUEVO COMUNISMO 367
Hua Guofeng. Cuando Mao
básicamente quedaba al margen, pusieron a Hua Guofeng como jefe interino.
Aunque en cier-tos sentidos este fue un acuerdo entre los dos bandos
funda-mentalmente opuestos en la dirección del Partido Comunista de China, Hua
se inclinaba más hacia el campo revisionista, y después de la muerte de Mao,
Hua terminó por actuar decisi-vamente a favor de los intereses de los
revisionistas al ordenar el golpe de estado y la detención de la “Banda de los
Cuatro”. Más allá de Hua, los “veteranos” revisionistas en la dirección más
alta del Partido Comunista de China tenían poderosas posiciones en sí, y/o
poderosas conexiones con la gente que dirigía instituciones cruciales,
particularmente el ejército. Y estaban preparando al ejército para que fuera el
respaldo y, en últimas, los ejecutores, del golpe de estado. Por otro lado,
estaba alguien como Zhang Chunqiao quien, como parte de toda esta lucha, de
hecho fue nombrado a la posición de líder político del ejército. Era el jefe
del departamento político del ejército, lo que obviamente iba a conllevar mucha
influencia al interior del ejército. Pero todos estos revisionistas veteranos
decían: de ninguna manera va a ser el líder político de este ejército Zhang
Chunqiao.
Bien, en el contexto de esta
lucha cada vez más intensa, con sus implicaciones verdaderamente monumentales,
se podría decir que cómo evaluar y manejar la cuestión de los uniformes de la
marina pareciera un asunto menor. En sí, eso pudo haber sido relativamente
cierto, pero lo importante es que precisamente en este contexto, si esto se
hubiese mane-jado de forma incorrecta, el efecto negativo se pudiera haber
amplificado. Lo que implicaba el asunto de los uniformes de la marina no era
esencialmente una cuestión de “diplomacia”, ni simplemente una cuestión de ser
“sensibles” a los camaradas de la marina, hasta con los camaradas buenos a
quienes les gustaban esos uniformes. Sí tenía que ver con eso, y tomar en
368 Bob Avakian
cuenta cosas así es parte del
“arte” de dirigir. Pero en lo más esencial, implica distinguir entre las
contradicciones secunda-rias y las contradicciones más decisivas — tanto con
relación a un problema particular (en este caso, los uniformes de la marina)
como en términos de la forma en que esto cabe en la situación más amplia y las
contradicciones que caracterizan esa situación más amplia. Para decirlo de otra
manera, supone la aplicación del “núcleo sólido con mucha elasticidad basada en
el núcleo sólido”, y analizar concretamente, de manera científica, lo que eso
significa en una situación determinada. Este tipo de método y enfoque es lo que
en lo fundamental hace posible la combinación correcta —o mejor dicho, la
sín-tesis correcta— de firmeza y flexibilidad, al lidiar con muchas situaciones
particulares y las cosas en general. Y el hecho es que situaciones similares a
ésta surgirán continuamente en el curso de construir un movimiento para la
revolución y de dar dirección a este proceso, así como al dar dirección, en
diferen-tes niveles, en el Partido que tiene que ser el núcleo dirigente de esa
revolución.
Aquí es relevante una historia
relacionada con Zhang Chunqiao. Cuando se dio el golpe de estado en China, y
esta-ban atacando a la “Banda de los Cuatro”, hablé con alguien que estaba muy
familiarizado con la situación en China, había vivido allá por varios años y
pasó mucho tiempo en Shanghái, de donde era Zhang Chunqiao. Le pregunté, ¿qué
piensas de los ataques contra la “Banda de los Cuatro”? Y dijo, bási-camente,
son necedades. Habló de la capacidad de Zhang Chunqiao como líder — recordando,
por ejemplo, que estuvo en un encuentro en el que Zhang Chunqiao habló durante
ocho horas sin utilizar apuntes. Bueno, le respondí inmediata-mente: “¡Me
agrada este tipo! ¡Ahí vamos!”. Pero, además de la simpatía que yo pudiera
tener por alguien con la capacidad, y la propensión de hablar un buen rato, lo
más importante es que
EL NUEVO COMUNISMO 369
esto ilustra que Zhang Chunqiao
no era dogmático, que él cap-taba los principios y la metodología comunistas y
podía apli-carlos de manera dinámica. Al relacionar esto con algo como los
uniformes de la marina, lo importante es que en cierto sen-tido, al lidiar con
un problema en ese nivel, Zhang Chunqiao podía distinguir hábilmente las
contradicciones principales de las contradicciones secundarias, sin tener que
analizarlo todo mecánicamente, como cuando un niño aprende a caminar. Y la
lección es que todos debemos tener como objetivo llegar al punto donde, en
muchos casos, podamos hacer esto como cuestión de método que aplicamos, en
general, y de manera global, sin tener que detenernos para pensar acerca de
aplicar ese método. Todos tenemos que aprender a hacer eso, y todos tenemos que
seguir aprendiendo, y también hacer el trabajo necesario que implica — y en
ciertas ocasiones, todos ten-dremos que dedicarnos muy consciente y
sistemáticamente a bregar con cuestiones como: ¿cuáles son las contradicciones principales
y secundarias aquí, y cuál es la relación entre ellas? La realidad sigue
cambiando, y siempre hay más avances en la teoría que se desarrollan en
respuesta a esto. Por ejemplo, lo más probable —casi seguro— es que Zhang
Chunqiao nunca había escuchado la formulación: “núcleo sólido con mucha
elasticidad basada en el núcleo sólido”. Pero, estaba aplicando los principios
y métodos básicos incorporados en esa for-mulación. Lo importante es que hay un
“arte” de la dirección comunista (y saber cómo manejar algo como esta
contradic-ción de los uniformes de la marina es un ejemplo) — pero ese “arte”
de dirigir se basa fundamentalmente y parte de un método y enfoque científico,
así como un claro sentido del objetivo estratégico.
Ahora, sólo uno o dos ejemplos
más sobre el “arte” de diri-gir y su relación con la ciencia de dirigir. Allá
por los años 1970, cuando la UR trabajaba para unir fuerzas para formar
370 Bob Avakian
el Partido, teníamos una especie
de relación de enlace, una relación de trabajo, con algunas otras
organizaciones, incluido el Congreso de Trabajadores Negros (BWC, por sus
siglas en inglés). Y algo muy bueno fue que algunas personas del BWC sí
llegaron a formar parte del Partido. Pero, en ese entonces, se desarrolló una
lucha muy aguda, básicamente sobre el nacio-nalismo contra el comunismo — o el
comunismo contra una combinación ecléctica de nacionalismo y comunismo. Una de
las formas que esta lucha tomó fue que la dirección del BWC argumentaba que,
tal como había analizado la Internacional Comunista (el Comintern), más de 40
años antes (creo que esto estaba en una Resolución del Comintern de 1928), la
cues-tión de la nación negra en Estados Unidos era esencialmente una cuestión
del campesinado negro en el Sur de Estados Unidos (los pequeños agricultores,
los aparceros y otros). Por lo tanto, el BWC argumentaba, en alusión a esta
Resolución del Comintern, que la clave para eliminar esta opresión era el derecho
de formar una república negra por separado en el Sur.
Bien, verán que en la
Constitución para la Nueva República Socialista, se defiende el derecho a la
autodeterminación, el derecho de formar una república por separado, para la
nación negra en lo que ha sido Estados Unidos — en la Nueva República Socialista
cuando ya se haya formado. Pero la cues-tión en ese entonces no era si hay un
derecho de hacer esto, sino ¿es ese derecho el meollo de la lucha por eliminar
la opre-sión del pueblo negro? Y mucho dependía de esto. Nosotros sosteníamos
que, sí, el pueblo negro es una nación oprimida, y sí, esa nación oprimida
tiene un derecho a la autodetermi-nación, pero esa nación ya no es
principalmente una nación campesina atada a la tierra y que se extienda, más o
menos uniformemente, por todas las zonas rurales del Sur. Al con-trario,
analizamos que esta nación negra se había proletari-zado mucho más, concentrada
en las zonas urbanas del Sur,
EL NUEVO COMUNISMO 371
así como del Norte, y estaba
mucho más estrecha y directa-mente vinculada con la propia revolución
proletaria, aunque claro sigue existiendo una cuestión de opresión nacional,
que hay que tratar en sí. (Esto tiene que ver con lo que mencioné al principio
de esta presentación, en cuanto a los cambios que ocurrieron en las fuerzas de
producción y las relaciones de producción en el Sur rural a raíz de la Segunda
Guerra Mundial y desde ese entonces). Así que, se desarrolló una lucha muy
aguda: ¿era el meollo de la opresión, y la lucha por la emancipación, del
pueblo negro el derecho de formar una república negra por separado en el Sur
—o, era eso un derecho, pero no era el meollo de lo que debía ser la lucha por
la eman-cipación del pueblo negro, y la revolución en general?
Recuerdo muy bien que, en
particular porque el BWC planteaba esto, pasé un período de tiempo
considerable, de muchas semanas, en una biblioteca en la localidad donde vivía
en esa época (en Maywood, Illinois, en las afueras de Chicago), examinando los
informes censales de cada estado del Sur — analizando dónde se concentraba el
pueblo negro en el Sur. En primer lugar, examiné la pregunta: ¿cuántas personas
negras vivían en el Norte, y cuántas personas negras todavía vivían en el Sur
en esa época? Más de 40 años antes, cuando esta reso-lución fue escrita por el
Comintern, en su inmensa mayoría el pueblo negro vivía en el Sur, y
principalmente vivía en el Sur rural, como aparceros y arrendatarios agrícolas,
etc. Luego llegó la Segunda Guerra Mundial, y se dieron muchos cam-bios. Así
que, en ese tiempo, cuando yo realizaba esa inves-tigación, la proporción era
como mitad y mitad: millones de negros se habían ido en la “Gran Migración”
hacia el Norte; vivían un 50% en el Sur y otro 50% en otras partes de Estados Unidos
— en el Norte y en el Oeste.
Investigué mucho más a fondo,
explorando los informes censales. El pueblo negro en el Sur —el 50% del pueblo
negro
372 Bob Avakian
en general que estaba en el Sur—
¿dónde vivía? Y llamaba la atención — el grado al que el pueblo negro en el Sur
había llegado a concentrarse en las zonas urbanas. Por ejemplo, recuerdo que,
al investigar la población negra en diferentes estados, condado por condado,
resultó que había más negros en el condado de Fulton, donde se ubica Atlanta,
que en el resto del estado de Georgia. Y se veía la misma tendencia en el
estado de Texas: había muchísimos más negros en el con-dado de Harris (donde se
ubica Houston) que en cualquier otro condado rural de Texas. Y la tendencia
continuaba así, al analizar las estadísticas: Carolina del Sur, Carolina del
Norte y los demás — al analizar cada uno de estos estados, se podía ver que
emergía un patrón de que se había dado un cambio importante, una transformación
importante no solo en el sentido de que millones de negros habían emigrado
hacia el Norte, sino que aquellos que seguían viviendo en el Sur, en su inmensa
mayoría, ya no eran campesinos que vivían y trabaja-ban en las zonas rurales,
distribuidos de manera más o menos uniforme por las tierras de cultivo rurales.
Cantidades mucho más grandes de ellos se habían ido a las zonas urbanas y ya
eran proletarios, que aquellos que permanecían en las zonas rurales como agricultores
y aparceros.
El BWC recurría dogmáticamente a
esta declaración de Stalin: la cuestión nacional es en esencia una cuestión
cam-pesina. Además, afirmaban, si ustedes dicen que no es una cuestión
campesina, pues están negando la cuestión nacional, no están reconociendo la
opresión nacional. Nuestra posición era: Miren, no se puede abordar esta
cuestión de una manera dogmática. Hay que partir de las condiciones concretas
de la gente: ¿Son campesinos que viven dispersos en el campo y tra-bajan las
tierras, o son personas que principalmente han emi-grado hacia el Norte —a las
ciudades del Norte, y del Oeste— y a las ciudades del mismo Sur? ¿Y cuál es su
posición social?
EL NUEVO COMUNISMO 373
No era solo una cuestión de dónde
estaban ubicados. Al mudarse a las ciudades, se relacionaban de una manera
dife-rente con la economía. Grandes cantidades de ellos se con-vertían en
trabajadores asalariados, donde lograran conseguir empleo —trabajaban en
grandes grupos en las fábricas y otros centros de trabajo— en vez de ser
campesinos dispersos en pequeñas parcelas de tierra, relacionados de esa manera
con la economía. Así que se dio un cambio importante en térmi-nos de su
relación con el sistema económico, con el modo de producción, y era necesario
no simplemente analizar dónde vivían, sino lo que eso conllevaba en cuanto a su
posición social, y las implicaciones que eso tendría para la lucha
revo-lucionaria. Al abordar esto con ese tipo de método científico, resultó más
claro que entre las masas del pueblo negro había muchos más proletarios que
campesinos. Recuerdo que una de las personas que escribían polémicas contra
nosotros, a nombre del BWC, primero citó la resolución del Comintern y luego
argumentó: la cuestión campesina no puede resolverse bajo el dominio del
imperialismo. Así lo dijo el Comintern en 1928; por lo tanto no pudo haber
ocurrido. Pero nosotros dijimos, ¡esperen un momento! Les escribimos y
exigimos: ¿dónde se dice en sus polvorientos libros, mis queridos dog-máticos,
que no hay ninguna posibilidad de que este cambio podría darse? — porque, de
hecho, sí se ha dado. Y solamente porque, en cierto momento, el Comintern
analizó las cosas de cierta manera — no se puede sobreponer eso a la realidad.
Es necesario analizar, es necesario investigar, para ver qué ha pasado en
realidad. ¿Esto ha eliminado la opresión del pueblo negro como un pueblo, como
una nación? ¡No! ¿Esto ha cam-biado sustancialmente las condiciones y las
formas en que se da esa opresión y, en consecuencia, cómo está relacionada con
la lucha revolucionaria en general? ¡Sí, definitivamente!
374 Bob Avakian
Así que no nada más dijimos: “Ah,
aquí tenemos una nueva teoría sobre la cuestión nacional”. Hicimos mucho
tra-bajo. Recuerdo que las cosas no eran como hoy, cuando es posible hacer
investigación en el Internet. Tuve que levantar esos grandes y pesados tomos
del censo: iba a la biblioteca de Maywood y ponía esos pesados tomos sobre la
mesa y exami-naba cada condado, en estado tras estado, anotaba las
estadís-ticas de cada condado de manera muy sistemática, porque hay que ser
sistemático y científico. Miren, si el BWC tenía razón, pues tenía razón. Y eso
habría tenido importantes implicacio-nes. Si se equivocaban, se equivocaban. Y
eso también tenía serias implicaciones en otro sentido.
Pero para concluir esta historia
—e ilustrar otra vez el punto sobre la relación entre la ciencia y el “arte” de
dirigir— un poco después, cuando se había finalizado la escisión entre
nosotros, y el BWC así como la Organización de Trabajadores Revolucionarios
Puertorriqueños (antes el Partido Young Lords)—, yo estaba en una gira de
conferencias que recorría Estados Unidos para construir el partido. Bien, en
Cincinnati, yo estaba en medio de mi discurso — y la seguridad no era muy
buena, por no decir más, porque de repente escuché algún alboroto en la entrada
del salón, y entraron marchando unos miembros del BWC. Pasaron derechito hacia
el frente del salón, donde yo estaba — ¡pues, pueden apreciar qué tan buena era
la seguridad! Desplegaron este mapa con unas par-tes sombreadas para mostrar
cuántos negros había en el Sur. Lo hicieron estado por estado, pero no condado
por condado. Su mapa solo mostraba, para cada estado, donde vivía el pue-blo
negro. Pues, entraron y sostenían este mapa de manera desafiante. Así que
decidí: ya que la seguridad está hecha un desastre, más vale que yo continúe y
obtenga el mejor resul-tado posible de esta situación. Dije, de acuerdo, me
alegra que hayan traído ese mapa, porque hay muchas cosas importantes
EL NUEVO COMUNISMO 375
que podemos aprender analizando
más a fondo cuál es la situación. Y de ahí procedí a explicar que si se
sombreara de otra forma el mapa —a diferencia de centrarse en cuántos negros
vivían en diferentes estados, pero si lo analizáramos en términos de donde
estaban dentro de los estados—, eso pre-sentaría un panorama completamente
diferente sobre la ver-dadera situación del pueblo negro. Y de ahí, procedí a
explicar esto: por ejemplo, si vemos el condado de Fulton o el condado de
Harris, y así sucesivamente. Y en cierto momento en medio de esto —pueden
imaginar esta situación muy tensa, en la que ellos sostenían este mapa de
manera desafiante, y yo ilustraba mis puntos, utilizando su mapa— les dije:
“¿Les molestaría subir tantito el mapa?” ¡Y lo hicieron! Así que, seguí
utili-zando su mapa para ayudar a ilustrar cuáles eran los hechos
significativos sobre la población del pueblo negro en el Sur (y en el Norte y
en el Oeste) y lo que eso mostraba sobre su ver-dadera relación con el sistema
— con el modo de producción, y con el sistema en general.
Lo que operaba ahí era una
combinación de la ciencia y el “arte” de dirigir. No simplemente se trataba de
no dejarse intimidar en un sentido abstracto, o de lidiar con una situa-ción
difícil con cierta sutileza. Se trataba de tener un método y enfoque científico,
y proceder sobre esa base a hacer el tra-bajo para ver si la realidad
correspondía a lo que argumen-taba el BWC, o si era muy distinta. Eso fue la
base para poder lidiar con las situaciones como la que surgió en ese evento en
Cincinnati. Era necesario tener un enfoque materialista dia-léctico, porque al
analizar de manera superficial esta transfor-mación, posiblemente no se hubiera
entendido su significado
— de pasar de estar distribuidos
más o menos de manera uni-forme en todos estos condados rurales, a estar
concentrados en su inmensa mayoría en las zonas urbanas. Pero, si lo abor-damos
como materialistas, como materialistas dialécticos,
376 Bob Avakian
podremos ver que esto representa
un cambio muy significa-tivo en la situación del pueblo negro. Desde luego que
esta transformación no elimina su opresión como pueblo, no eli-mina su
condición como una nación oprimida que, sí, tiene el derecho a la autodeterminación;
pero sí cambia radicalmente las condiciones concretas de esto, y eso tiene
implicaciones reales, de manera estratégica y en términos de la orientación
para la lucha contra esta opresión, la manera en que el dere-cho a la
autodeterminación encaja en eso y qué relación esto tiene, a su vez, con la
revolución en general cuyo objetivo es el comunismo. Esta es la diferencia
entre los perezosos dogmá-ticos —que dicen, “Bien, hace 40 años el Comintern
dijo que esto no podía suceder, así que no puede suceder, así que no sucedió”—,
y realmente tener un método y enfoque científico. Ese método y enfoque
científico era la base para poder hacer ajustes rápidamente en esa muy difícil
situación, e incluso, en cierto sentido, alistar a la gente del BWC para ayudar
a ilustrar un punto importante que no querían que fuera ilustrado — que el
verdadero panorama era inmensamente distinto a lo que ellos presentaban.
Finalmente, sobre este punto de
la ciencia y el “arte” de dirigir, leía en la página web revcom.us una
declaración de Art Blakey II75, quien hacía una donación a la campaña de
recolec-ción de fondos para llevar Lo BAsico a las masas en Baltimore. Suponía
que este Art Blakey II era el hijo del conocido bate-rista de jazz, y pensaba
que si estuviera en una situación para poder hacerlo, me hubiese gustado no
sólo expresar mi agradecimiento por su donación sino también mencionarle algo
de hace mucho tiempo sobre mi amigo Billy. Aquellos que han leído mi
autobiografía From Ike to Mao and Beyond, saben que mi amigo Billy estaba
metido en la “vida” — hizo algunas cosas malas, pero no obstante tenía un buen
cora-zón. Lo mataron en uno de esos clubes nocturnos after — en
EL NUEVO COMUNISMO 377
una de esas situaciones en las
que él resultó enredado en los asuntos de otra persona, el tipo de tonterías en
las que muy a menudo se meten las masas básicas. Y, cuando vi esta nota de Art
Blakey II, pensaba en el hecho de que en una ocasión, cuando me topé con Billy,
y nos poníamos al día, aunque sabía que él andaba en la “vida”, esperaba que
aún hubiese algo más ahí, e iba a luchar con él, así que le pregunté qué le
gustaba, y conversamos sobre varias cosas. Bien, en cierto momento, le pregunté
qué tipo de música le gustaba, y me dijo “Me gusta mucho Art Blakey”. Así que
cuando leí esta nota de Art Blakey II, eso me hizo pensar en esto, y
(suponiendo que era el hijo de ese Art Blakey), quería expresar algo que
mostrara mi agra-decimiento, pero también contar esta historia sobre mi amigo
Billy, porque quizás significaría algo para él.
Quizá no parezca que esto tiene
mucho que ver con la dirección, y en particular con el “arte” de dirigir, pero
de hecho sí tiene que ver. Hay una dimensión de esta dirección que parte del
método y enfoque científico pero que también supone algo afín a la cuestión de
los “uniformes de la marina”. Tiene que ver con la síntesis correcta del núcleo
sólido y la elasticidad. Pero, sin caer en el humanismo, también tiene que ver
con el carácter humano de nuestra razón de ser — con la emancipación de la
humanidad, pero también con vivir eso en el presente mientras luchamos por el
futuro. En otras pala-bras, guarda una muy estrecha relación con el tipo de
socie-dad y mundo a que aspiramos, y cómo la dirección que damos debe estar en
concordancia con eso y también ser un modelo de eso.
378 Bob Avakian
Trabajar desde “Sobre la
posibilidad” hacia atrás — Otra aplicación del “núcleo sólido con mucha
elasticidad basada en el núcleo sólido”
Para concluir, quiero subrayar,
una vez más, la importan-cia de trabajar desde “Sobre la posibilidad” hacia
atrás, hacia el presente. Y más específicamente, el punto de que al hacerlo, se
necesita aplicar, y continuamente aprender a aplicar mejor, el principio muy
importante de la centralización, concentrado como la centralización de la línea
—la centralización en tér-minos de la línea ideológica, sobre todo el método y
el enfo-que, así como la línea política y la estrategia— y, al mismo tiempo, la
centralización en términos de la “arquitectura” y funcionamiento organizativo
general y fundamental; todo eso por un lado, pero al mismo tiempo, y por otro
lado, se le da mucho campo a la descentralización, en términos de la
ini-ciativa en los niveles inferiores y en las áreas locales, y la aten-ción
correspondiente a las condiciones específicas, etc., en el mismo marco
organizativo general, y la misma línea política e ideológica general y
orientación estratégica. Esta es otra apli-cación del “núcleo sólido con mucha
elasticidad basada en el núcleo sólido”. Esto se aplica, en un sentido, ahora
—durante el período cuando estamos trabajando sobre los “tres a pre-parar”76, y
todavía no se han gestado las condiciones para la revolución, es decir, para la
lucha total por la toma del poder— y además se aplicará en un sentido distinto,
con implicaciones estratégicas aún más grandes, una vez que las condiciones
para esa lucha sí se hayan dado, y tal lucha realmente esté en marcha.
Si no tenemos la combinación
correcta, la síntesis correcta, entre la centralización y la descentralización,
como se explica aquí, estaremos mucho más vulnerables a los ataques que
EL NUEVO COMUNISMO 379
provengan del enemigo. Si todo
depende demasiado de la alta dirección, y todo depende únicamente de la
iniciativa de la cúpula, pues el enfoque del enemigo —y específicamente lo que
el enemigo llama su estrategia de decapitación (simple-mente cercenar la alta
dirección y todo se vendrá a pedazos o se volverá muy vulnerable)— será mucho
más efectivo y mucho más castigador. Así que tiene que haber mucha
des-centralización, de que la gente tome iniciativa. Pero al mismo tiempo, si
esa iniciativa no se basa en la misma orientación general, en el mismo método y
enfoque, en la misma orienta-ción estratégica —si no se basa en ese núcleo
sólido—, pues irá por muchos rumbos distintos y así no estaremos trabajando
juntos como lo que realmente tenemos que ser, en el sentido correcto: una
máquina revolucionaria organizada consciente.
Esto es algo que hay que
comprender clara y firmemente: desarrollar un gran núcleo de líderes
experimentados y pro-bados es una cuestión de importancia estratégica —no solo
unas “decenas” sino al menos cientos de tales líderes, en todos los niveles—
con una firme base en la línea, sobre todo en el método y enfoque científico de
la nueva síntesis, y capa-ces, sobre esa base, de tomar la iniciativa para
dirigir, incluso en situaciones en las que se agudicen las contradicciones y se
intensifique la represión y hasta se den intentos de represión violenta por los
de arriba, a lo largo del proceso de hacer avan-zar los “tres a preparar”; y
luego, cuando surjan las condicio-nes, este núcleo de líderes probados debe
tener la capacidad de dar dirección a miles, y a su vez a millones de personas,
para luchar con todo, de una manera unificada, por la toma del poder. El que se
desarrolle tal grupo de cuadros dirigen-tes o no —de unos cientos por lo menos—
será un factor que incidirá de manera significativa en si todo el trabajo que
esta-mos haciendo ahora realmente está en preparación para la
380 Bob Avakian
revolución o no, y si habrá una
verdadera posibilidad de ganar cuando llegue el momento.
Así que, en conclusión: hacedores
de la revolución, eman-cipadores de la humanidad —eso y nada menos, es lo que
se nos llama a ser, y lo que nos llama a atraer e incorporar en can-tidades
cada vez más grandes. Una vanguardia del futuro, y no un residuo del pasado —
eso es el reto que hay que asumir, y la lucha que hay que dar. De avanzar a
partir de lo que estamos haciendo aquí, saliendo de nuevo al mundo — al mundo
del movimiento para la revolución y el Partido como su núcleo dirigente, pero
más allá de eso, al mundo más amplio, y su transformación, que es el ámbito y
el objetivo de todo lo que son y deben ser esta revolución y este Partido:
darle vida, apli-car de forma viva, propagar y luchar de manera convincente por
lo que se ha aprendido aquí mediante forcejeos, y por la línea revolucionaria y
la dirección que representa — para hacer preparativos de manera consecuente
para una revolu-ción real, acumular concretamente fuerzas organizadas para esta
revolución y seguir transformando y fortaleciendo más al Partido como la fuerza
al centro de esta revolución. Esto debe ser nuestra razón de ser, lo que
debemos estar decididos a hacer.
Apéndice 1
La nueva síntesis del comunismo:
Orientación, método y enfoque fundamentales, y elementos centrales — Un esbozo
Bob Avakian
Verano de 2015
Orientación introductoria. La
nueva síntesis es, en un sentido real, un “trabajo en elaboración”, ya que yo
todavía estoy dedi-cándome activamente a dirigir y a aprender, de muchas
fuentes, y se espera que se siga desarrollando y enriqueciendo esta nueva
síntesis como resultado de la continuación del trabajo en la esfe-ra teórica en
relación dialéctica con otros acontecimientos en el mundo y en particular
mayores avances en la lucha revoluciona-ria cuyo objetivo final es un mundo
comunista. Aun así, es cierto que, como resultado del trabajo que he hecho en
el transcurso de varias décadas, de hacer un resumen de la experiencia de la
revolución comunista y de los estados socialistas y de apren-der de muchas
diversas esferas de la actividad y el pensamiento humanos, ya se ha dado un
mayor desarrollo cualitativo de la ciencia del comunismo, encarnado en la
orientación, el méto-do y el enfoque fundamentales, y los elementos centrales,
de la nueva síntesis. Por la importancia de lo que esto representa —y
382 La nueva síntesis del comunismo: Un esbozo
la importancia de presentarlo de
forma concisa y concentrada, así como una presentación acertada, para servir de
fundamento y guía básico y para alentar y facilitar más estudio y discusión
sobre la nueva síntesis— he escrito el siguiente esbozo. Al igual que la propia
nueva síntesis, este esbozo no es algo definitivo sino un reflejo de lo que se
ha desarrollado hasta este punto, y el salto cualitativo que representa, al
mismo tiempo que es un proceso que continúa; indica de forma básica el método y
el en-foque esenciales, y otros componentes importantes, de la nueva síntesis.
A continuación, se señalan las diferentes dimensiones donde mediante esta nueva
síntesis se ha seguido desarrollando el comunismo, seguidas de unas fuentes
importantes que tratan estos puntos (en algunos casos, se citan obras de otras
personas, que tratan aspectos importantes de la nueva síntesis; pero en los
casos que no se indica el autor, se refiere a una obra mía).
Método y enfoque:
El comunismo como una ciencia —
Un mayor desarrollo del
materialismo dialéctico
• La libertad y la necesidad —
una mayor síntesis:
Ni el surgimiento de la especie
humana ni el desarrollo de la sociedad humana hasta la actualidad fue
predeterminado ni siguió caminos predeterminados. No hay ninguna voluntad ni
agente trascendente que ha concebido y moldeado tal desarrollo, y no se debe
tratar la naturaleza y la historia como tal: como Naturaleza e Historia. Al
contrario, pues tal desarrollo ocurre por medio de la interacción dialéctica
entre la necesidad y la casualidad y, en el caso de la historia humana, entre
las fuerzas materiales subyacentes y la actividad consciente y la lucha de la
gente.
(Esta declaración mía se cita en
Ardea Skybreak, De pasos primitivos y saltos futuros, y se trata este análisis
de la libertad y la necesidad en la película en inglés Habla BA: ¡REVOLUCIÓN, Y
NADA MENOS! y en “Ajith — Un retrato del residuo del pasado” de Ishak Baran and
K.J.A, en Demarcations #4.
Apéndice 1 383
• La
epistemología: una teoría científica del conocimiento. Contra el relativismo.
(CIENCIA Y REVOLUCIÓN: Sobre la
importancia de la ciencia y la aplicación de la ciencia a la sociedad, la nueva
síntesis del comunismo y la dirección de Bob Avakian, Una entrevista a Ardea
Skybreak, que se puede descargar en revcom.us.; “Ajith — Un retrato del residuo
del pasado”)
• La
epistemología y la moral. Contra la idea de que “no hay razón como la del
bastón” ("la ley del más fuerte") y la forma en que el relativismo y
“la verdad como narrativa” llevan, en
última instancia, a “no hay razón
como la del bastón”.
(Lo BAsico 4:10; ¡Fuera con todos
los dioses! Desencadenando la mente y cambiando radicalmente el mundo,
especialmente la Cuarta parte; Lo BAsico 5:11; “Ajith
— Un retrato del residuo del
pasado”)
• La
epistemología y el partidismo. En la relación entre ser científico y ser
partidario, lo principal es ser sistemáticamente científico, y es la base de
ser, correcta y plenamente, partidario para con la revolución proletaria y su
objetivo del comunismo.
(“Ajith — Un retrato del residuo
del pasado”)
• Contra
el populismo y la epistemología populista. Contra la reificación — el concepto
erróneo de que los oprimidos, por su condición y lugar de explotados en la
sociedad, tengan un “conocimiento especial de la verdad” y en particular una
habilidad especial de entender las dinámicas de la sociedad y su
transformación. Contra la religiosidad / las tendencias religiosas en el
comunismo.
(Lo BAsico 4:11; Observaciones
sobre arte y cultura, ciencia y filosofía en inglés, con pasajes en español en
revcom.us; “Las ‘crisis en física’, las crisis en filosofía y en política” en
Demarcations #1; El comunismo: El
comienzo de una nueva etapa, Un manifiesto del Partido Comunista
Revolucionario,
Estados Unidos)
• Una
economía política sistemáticamente científica, un enfoque sistemáticamente
materialista dialéctica de la
384 La nueva síntesis del comunismo: Un esbozo
relación entre la base económica
y la superestructura de política e ideología.
(“Sobre la ‘fuerza impulsora de
la anarquía’ y la dinámica del cambio”, de Raymond Lotta en Demarcations #3;
“¿Es posible que este sistema elimine la opresión de la mujer o que exista sin
ésta? — Una pregunta fundamental, un enfoque científico de la respuesta” en el
compendio ¡A romper TODAS las cadenas! Bob Avakian sobre la emancipación de la
mujer
y la revolución comunista; Los
pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá
del horizonte, Primera parte)
• Más
allá de la democracia y la igualdad. Un mayor desarrollo de la profunda
observación de Marx de que el avance al comunismo supone que la sociedad, y las
personas que
la componen, vayan “más allá del
estrecho horizonte del derecho burgués”, en sus condiciones materiales así como
en su forma de pensar, y de su análisis crítico de que el derecho no puede ser
nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo de la sociedad por
ella condicionado.
(Democracia: ¿Es lo mejor que
podemos lograr?; Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, Primera parte)
• “Núcleo
sólido con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido”.
(Observaciones sobre arte y
cultura, ciencia y filosofía; CIENCIA Y REVOLUCIÓN: Sobre la importancia de la
ciencia y la aplicación de la ciencia a la sociedad, la nueva síntesis del
comunismo y la dirección de Bob Avakian, Una entrevista a Ardea Skybreak)
• “Emancipadores
de la humanidad”. La revolución comunista no es cuestión de venganza, ni de
“los últimos serán los primeros, y los primeros, últimos” sino de emancipar a
la humanidad, eliminar toda explotación y opresión por todo el mundo.
(“Ajith — Un retrato del residuo
del pasado”)
Apéndice 1 385
El internacionalismo
• La
base material y la base filosófica, y el enfoque general, del internacionalismo
comunista.
(Lo BAsico 2:12; “Avanzar el
movimiento revolucionario mundial: Cuestiones de orientación estratégica”;
“¿Comunismo o nacionalismo?”, una
polémica de la OCR, México, en Demarcations #4)
• Un
balance de la primera ola del movimiento comunista y los estados socialistas.
(¿Conquistar el mundo? Deber y
destino del proletariado internacional; Contradicciones todavía por resolver,
fuerzas que impulsan la revolución, Segunda y tercera partes; El comunismo: El
comienzo de una nueva etapa, Un manifiesto del Partido Comunista Revolucionario,
Estados Unidos;
“No sabes lo que ‘crees’ que
sabes sobre... La revolución comunista y el VERDADERO camino a la emancipación:
Su historia y nuestro futuro”, Una entrevista a Raymond Lotta, Revolución #323,
1º de diciembre de 2013)
El enfoque estratégico de la
revolución, en particular en los
países imperialistas como Estados
Unidos — pero con implicaciones más amplias
• La
obra ¿Qué hacer? de Lenin —recuperada y “enriquecida”— para poner mayor énfasis
en la presentación de los problemas de la revolución ante las masas, pero
también en la necesidad de llevarles una conciencia comunista “desde fuera” de
su experiencia y lucha directas, la importancia de la esfera ideológica y la
transformación del modo de pensar de las personas; y la necesidad de
“presionar” sobre los acontecimientos objetivos, un
mayor desarrollo de un elemento
central de ¿Qué hacer?
Acelerar mientras se aguarda —
actuar para transformar la situación objetiva al máximo grado posible en
cualquier momento dado, y al mismo tiempo mantenerse alertas
a los acontecimientos nuevos y
quizás imprevistos (o
386 La nueva síntesis del comunismo: Un esbozo
hasta impredecibles) y a la
manera en que otras clases y fuerzas sociales por su parte “trabajan para
incidir en” las contradicciones objetivas desde su propio punto de vista y de
acuerdo con sus intereses tales como los perciben sus representantes.
(Los primeros seis párrafos de la
Segunda parte de Hacer la revolución y emancipar a la humanidad)
Mao recalcó la relación
dialéctica entre la materia y la conciencia y subrayó la necesidad de tener la
orientación de estar preparados para acontecimientos imprevistos; pero en la
nueva síntesis se sintetiza precisamente ese tipo de orientación, comprensión,
método y enfoque — de una manera más plena, más elevada y más concentrada.
(En este punto se basan “Algunos
principios para forjar un movimiento para la revolución”, y la declaración
“Sobre la estrategia para la revolución” del Partido Comunista Revolucionario,
Estados Unidos.)
• La
separación entre el movimiento comunista y el movimiento laboral. El análisis
de la base más sólida y la fuerza impulsora de la revolución, y del frente
unido más amplio bajo la dirección del proletariado.
(Los pájaros no pueden dar a luz
cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte, Segunda
parte)
• El
papel de los intelectuales como representantes políticos y literarios de una
clase, y las contradicciones que eso entraña en la revolución proletaria.
(Cavilaciones y forcejeos: Sobre
la importancia del materialismo marxista, el comunismo como una ciencia, el
trabajo revolucionario con sentido y una vida con sentido)
• El
papel central de la cuestión nacional del pueblo negro, la relación central
entre la liberación nacional y la revolución proletaria, en Estados Unidos.
(El comunismo y la democracia
jeffersoniana en inglés, con pasajes en español en revcom.us; “La opresión del
pueblo negro y la lucha revolucionaria para acabar con toda la
Apéndice 1 387
opresión”; las películas:
REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN: La lucha por la emancipación y el papel de la religión;
Un Diálogo entre CORNEL WEST Y Bob Avakian en inglés; Revolución: por qué es
necesaria, por qué es posible, qué es en español e inglés; y Habla BA: ¡REVOLUCIÓN,
Y NADA MENOS!
en inglés; Constitución para la
Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto), de la
autoría de Bob Avakian y adoptada por el Comité Central del Partido Comunista
Revolucionario, Estados Unidos)
• El
papel crucial —y el papel aún más acentuado en el mundo actual— de la lucha por
la emancipación de la mujer y la relación de ésta con la revolución proletaria
y su objetivo de emancipar a toda la humanidad por medio del avance a un mundo
comunista.
(Lo BAsico 3:22; Contradicciones
todavía por resolver, fuerzas que impulsan la revolución, Tercera parte; ¡A
romper TODAS las cadenas! Bob Avakian sobre la emancipación de la mujer y la
revolución comunista)
• La
conquista del poder.
(“Sobre la posibilidad de la
revolución”, del Partido
Comunista Revolucionario; Los
pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá
del horizonte, Segunda parte)
La construcción de la nueva
sociedad, el avance a un mundo nuevo
• Llevar
adelante la transformación socialista de la sociedad, como una parte —en lo
fundamental, una parte subordinada— de la revolución mundial en su conjunto
hacia el objetivo final del comunismo.
(Puntos sobre el socialismo y el
comunismo: Una clase de estado radicalmente nuevo, una visión radicalmente
diferente y mucho más amplia de libertad)
• El
“concepto del paracaídas” — de que “se abren” las relaciones sociales y las
expresiones de contradicciones
388 La nueva síntesis del comunismo: Un esbozo
sociales y de clase con motivo de
la consolidación del nuevo estado socialista.
(La base, las metas y los métodos
de la revolución comunista)
• “Núcleo
sólido con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido”, en su aplicación a la
sociedad socialista.
El reconocimiento de la necesidad
de la dictadura del proletariado, y de la dirección de una vanguardia
comunista, durante la transición socialista al comunismo, y al mismo tiempo un
mayor énfasis en la importancia del disentimiento y la efervescencia en los
ámbitos político, intelectual y cultural, sobre la base y como una parte
importante de ejercer la dictadura del proletariado y llevar adelante la
transición hacia el comunismo y, con motivo de la realización del comunismo, la
abolición de todo tipo de dictadura.
(Observaciones sobre arte y
cultura, ciencia y filosofía; “‘La política de la emancipación’ de Alain
Badiou: Un comunismo encerrado en los confines del mundo burgués”, de Raymond
Lotta, Nayi Duniya y K.J.A., en Demarcations #1)
• El
papel de una constitución socialista, los derechos del pueblo y el estado de
derecho con la dictadura del proletariado.
(Los pájaros no pueden dar a luz
cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte, Primera
parte; Constitución, leyes y derechos, en la sociedad capitalista y en la
futura sociedad socialista, selecciones de los escritos de Bob Avakian, entre
ellos unos pasajes de la “Constitución para la Nueva República Socialista en
América del Norte (Proyecto de texto)”, de la autoría de Bob Avakian y adoptada
por el
Comité Central del Partido
Comunista Revolucionario, Estados
Unidos)
• La
relación entre la abundancia y la revolución, en un país socialista y a nivel
internacional.
(Los pájaros no pueden dar a luz
cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte, Primera
parte)
• Todo
esto lo encarna, aplica y desarrolla la Constitución para la Nueva República
Socialista en América del Norte
(Proyecto de texto).
Apéndice 1 389
Conclusión/resumen. Lo más
fundamental y lo más esencial de la nueva síntesis es el mayor desarrollo y
síntesis del comu-nismo como un método y enfoque científico, y la aplicación
más consecuente de este método y enfoque científico a la rea-lidad en general y
en particular a la lucha revolucionaria para derrocar y arrancar de raíz todos
los sistemas y relaciones de explotación y opresión y avanzar a un mundo
comunista. Este método y enfoque sustenta e informa todos los elementos
cen-trales y componentes esenciales de esta nueva síntesis.
Apéndice 2
Marco y guía
para el estudio y la discusión
La presentación de Bob Avakian,
EL NUEVO COMUNISMO: La ciencia, la estrategia, la dirección para una revolución
real y una sociedad radicalmente nueva en el camino a la verdadera
eman-cipación, es un documento integral y abarcador de importancia
histórico-mundial. Al mismo tiempo que tiene gran relevancia inmediata, también
ofrece, de manera continua y general, una base y orientación estratégica sobre
las cuestiones básicas de la emancipación humana que trata, que se indican y
concentran en el título. Para facilitar el estudio serio y profundo con el que
hay que tratar este documento, de las partes específicas de la presentación así
como de las cuestiones decisivas que tratan y, en lo más fundamental, el método
y enfoque que subyacen y re-corren toda la presentación en general, lo siguiente
da un marco y guía para el estudio individual así como discusiones colectivas
de este documento.
392 Marco y guía para el estudio y la discusión
Introducción y orientación
1.
¿Por qué es que esta presentación empieza por recalcar la pregunta: “¿para
quiénes y para qué?”? A la vez, ¿por qué recalca la importancia de la teoría y
el método?
2.
En la presentación de apertura de BA en el Diálogo con
Cornel West, una sección habla de
“¿y qué tal si?” el mundo pudiera ser radicalmente diferente (y menciona varios
“¿y tal qué si?” específicos).
¿Por qué y con qué propósito se
incluye este tema en dicha presentación; qué papel y objetivo tiene dicha
sección?
¿Y cómo es que usted —y, que
usted sepa, otros— lo han entendido y abordado?
3.
Si Lenin tiene razón al afirmar que en asuntos de la política, etc., las
personas son víctimas necias del engaño ajeno y propio, ¿por qué es eso cierto?
¿Y qué importancia tiene en relación a la transformación de la sociedad y la
eliminación de toda explotación y opresión?
Primera parte
Método y enfoque,
El comunismo como una ciencia
1.
¿Por qué es que el método y el enfoque constituyen lo más fundamental y
esencial en la nueva síntesis del comunismo?
2.
¿Por qué es correcto que, “La verdad es buena para
el proletariado; toda verdad nos
ayuda a llegar al comunismo”?
• ¿Por
qué es que “la verdad de clase” es errónea?
• ¿Por
qué es cierto que, en la relación entre ser partidista y ser científico, ser
científico es lo principal?
Apéndice 2 393
3.
Lo BAsico 4:10 sostiene que el relativismo, y el tratamiento de la verdad como
algo subjetivo, y una cuestión de una “narrativa”, a diferencia de la
correspondencia a la realidad objetiva como el criterio de la verdad, en última
instancia contribuyen a seguir atrapado en un mundo en el que “no hay razón
como la del bastón”. ¿Es eso cierto?, y si sí, ¿por qué? ¿Y qué tiene que ver
esta cuestión de la epistemología con lo de superar tal mundo?
4.
¿Cuál es la diferencia entre el materialismo, es decir el materialismo
dialéctico, y el determinismo (o el “realismo determinista”)?
5.
En un episodio de la serie de televisión La esposa
ejemplar, un científico declara
que los seres humanos son simplemente aglomeraciones de átomos, al igual que lo
demás en la naturaleza. En esta declaración, ¿qué es correcto, y qué es
incorrecto? En esta declaración, ¿cómo se puede determinar si lo que es
correcto, o lo que es incorrecto, es lo principal — el aspecto principal?
6.
¿Cómo interpretar la siguiente declaración de Raymond Lotta, citada en la
Presentación: “El cambio fundamental operado por la sociedad burguesa es la
socialización de la producción”? ¿Qué relación tiene con el hecho de que el
capitalismo representa y encarna la generalización de la producción e
intercambio de mercancías, y el papel esencial y fundamental de la fuerza de
trabajo (la capacidad de trabajar) como una mercancía bajo el capitalismo?
7.
¿Por qué es que “con cuál modo de producción” es la cuestión más importante por
lo que se refiere a la manera de tratar con cualquier problema social? ¿Qué
relación hay entre esta cuestión y el reconocimiento de que no es posible
reformar este sistema, sino de que es necesario ponerle fin?
394 Marco y guía para el estudio y la discusión
8.
¿Qué importancia tiene el que la fuerza impulsora de la anarquía (la
contradicción entre la anarquía y la organización en la producción y
acumulación capitalista) o la lucha de clases entre la burguesía y el
proletariado sea la expresión más importante de la contradicción fundamental
del capitalismo?
9.
¿Es “el núcleo sólido con mucha elasticidad basada en el núcleo sólido”
solamente una política, o es algo más?, y si sí, ¿qué?
10. ¿Qué es lo principal, qué es el aspecto principal y más decisivo,
en la relación entre la epistemología y la moral?
Segunda parte
El socialismo y el avance al
comunismo:
Un mundo radicalmente diferente
que podría haber, Un camino hacia la verdadera emancipación
1.
Las “4 Todas”
• ¿Por
qué es que “la igualdad” no es el objetivo de la revolución comunista? ¿Qué
tiene que ver la superación de la democracia y la de la igualdad con la
afirmación de
Marx de que el derecho no puede
ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo de la sociedad
por ella condicionado, y la superación del estrecho horizonte del derecho
burgués?
• ¿Qué
es el materialismo, y la dialéctica, de las “4 Todas”, y cómo entender la
interdependencia de estas “4 Todas”?
• En
su afirmación sobre las “4 Todas”, Marx empieza por decir que la dictadura del
proletariado es la transición a la realización de estas “4 Todas”. Para hacer
eso, ¿por qué es necesario tener la dictadura del proletariado?
Apéndice 2 395
2.
Lo BAsico 2:12
• ¿Por
qué es correcto lo que dice Lo BAsico 2:12, y qué importancia tiene? ¿Qué
diferencia tiene a la manera en que el movimiento comunista internacional en
general lo ha entendido?
• ¿Qué
tiene que ver Lo BAsico 2:12 con por qué, si bien el socialismo es tres cosas
—un sistema económico radicalmente diferente; un sistema político radicalmente
diferente; y una transición al comunismo—, es necesario que un estado
socialista sea, ante todo, una base de apoyo para la revolución mundial?
3.
¿Cuál es la relación entre, por un lado, la satisfacción
de las necesidades de la gente en
la sociedad socialista, entendidas en un sentido amplio como las necesidades
materiales así como culturales, y el mayor avance de la transformación de las
relaciones económicas y sociales y de la superestructura política e ideológica,
y por otro lado, el apoyo a la revolución mundial? A su vez, ¿qué conexión
tiene a la relación entre la abundancia y la revolución en el avance hacia un
mundo comunista?
4.
La Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte
• ¿Cómo
es que esta Constitución sea una aplicación del núcleo sólido con mucha
elasticidad basada en el núcleo sólido? ¿Qué tiene que ver “el concepto del
paracaídas” al respecto?
• ¿Por
qué hay disposiciones para una conscripción para el servicio militar en esta
Constitución? ¿Y por qué incluye medidas que quizá se tomen en una situación de
emergencia, que restringen los derechos de la gente? ¿Y qué tiene que ver con
la relación entre la necesidad y la libertad, y el principio de que el derecho
no puede ser nunca superior a la estructura económica ni al desarrollo de la
sociedad por ella condicionado?
396 Marco y guía para el estudio y la discusión
5.
“Emancipadores de la humanidad”
• ¿Qué
quiere decir que hay mucho concentrado en el llamamiento a ser “emancipadores
de la humanidad”?
• ¿Qué
relación tienen el materialismo y la moral en esta formulación: “emancipadores
de la humanidad”?
Tercera parte
El enfoque estratégico de una
revolución real
1.
¿Por qué, y de qué manera, es correcto hablar, en un sentido estratégico, de
tomar como punto de partida “Sobre la posibilidad de la revolución” y trabajar
hacia atrás, hacia el presente, y de que hay un solo enfoque estratégico
general de la revolución, con etapas distintas pero interrelacionadas?
2.
¿Cómo entender y aplicar la relación entre “acelerar” y
“mientras se aguarda” una
situación revolucionaria?
3.
Discuta el contenido de “Algunos principios para forjar un movimiento para la
revolución” y las cuestiones al respecto en la Presentación y “Sobre la
estrategia para la revolución”.
4.
Discuta la cuestión de la Presentación sobre las relaciones dialécticas que
supone “Luchar contra el poder, y transformar al pueblo, para la revolución”.
5.
La estrategia del Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado (FUbDP)
• ¿Por
qué es que ésta es la orientación estratégica correcta y necesaria para la
revolución?
• ¿Qué
es el significado y la importancia de la separación entre el movimiento
comunista y el movimiento laboral, y qué relevancia tiene para la revolución en
Estados
Unidos?
• ¿Qué
importancia tienen los “dos máximos”?
Apéndice 2 397
• Se
ha dicho que no puede haber una revolución sin un poderoso movimiento
estudiantil con una fuerte corriente favorable a la revolución y al comunismo
en dicho movimiento estudiantil. ¿Por qué es eso cierto?
• ¿Por
qué es importante ganar hacia esta revolución a un sector de la
intelectualidad, entendida como la gente de las artes y del ámbito académico, y
otros?
• Discuta
el punto de la Presentación sobre la relación entre la importancia de emprender
una lucha contra las líneas, programas, tendencias, etc., representativos de la
pequeña burguesía, y de mantener y aplicar la orientación estratégica del
Frente Unido bajo la Dirección del Proletariado.
• ¿Por
qué es la opresión del pueblo negro un “talón de Aquiles” para este sistema en
Estados Unidos?
• ¿Por
qué es correcto lo que dice Lo BAsico 3:22 acerca de la emancipación de la
mujer y su relación a la revolución comunista, y por qué es correcto decir que,
en el mundo actual más que nunca, la cuestión de la mujer —la lucha por la
emancipación de la mujer y su relación con la revolución comunista— es más
pronunciada y más importante que nunca?
6.
El internacionalismo y esta revolución
• ¿Qué
importancia tiene el “derrotismo revolucionario”, específicamente en un país
como Estados Unidos? ¿En qué medida entienden y aplican esta orientación las
personas que se oponen a los crímenes cometidos por el imperialismo
estadounidense y, más específicamente, qué tan bien la entienden y aplican, a
manera de orientación básica, las personas que están en el Partido y en el
movimiento para la revolución, y aquellas que están alrededor de los mismos?
• Discuta
lo que se dice en la Presentación de que es necesario que la orientación
fundamental de la revolución en (lo que ahora es) Estados Unidos sea
internacionalista, y además quizá tenga un aspecto importante de ser
internacional.
398 Marco y guía para el estudio y la discusión
• ¿Cómo
está relacionada la realización de una revolución en Estados Unidos con el
proceso de “forjar otro camino” en partes importantes del mundo, y en el mundo
en su conjunto?
7. La promoción y popularización de la nueva síntesis del comunismo
y de la dirección de BA.
• ¿Por
qué es que esta promoción y popularización, tal como está concentrada en la
campaña BA en Todas Partes, es un elemento fundamental, o sea, una de las
piedras angulares y lo que está al frente, de la construcción del movimiento
para la revolución y del Partido como su núcleo dirigente? En este respecto,
¿cómo entender la acusación de “ser una secta” y cómo contestarla?
• La
Entrevista a Ardea Skybreak se titula CIENCIA Y REVOLUCIÓN: Sobre la
importancia de la ciencia y la aplicación de la ciencia a la sociedad, la nueva
síntesis del comunismo y la dirección de Bob Avakian. En este título, ¿a qué se
aplica “Sobre la importancia”?
8.
Discuta lo que se dice, y las cuestiones que se presentan, en la Presentación
sobre el papel de la página web y periódico, como segunda piedra angular del
trabajo general y actual del Partido.
9.
¿Por qué es que la popularización de la estrategia sea una parte importante de
llevar a cabo esta estrategia?
Cuarta parte
La dirección que necesitamos
1.
Si “las masas hacen la historia”, ¿por qué es cierto que para emancipar a las
masas, y a la humanidad en su conjunto, es decisivo contar con una dirección?
2.
¿Por qué las personas deberían ingresar al PCR si ha sido necesario, y sigue
siendo necesario, llevar a cabo una
Revolución Cultural al interior
del PCR para mantenerlo en el camino de la revolución y el comunismo?
Apéndice 2 399
3.
Discuta lo que se dice en la Presentación, y las cuestiones que se presentan,
retomando la Entrevista a Ardea Skybreak, acerca de la relación
fundamentalmente antagónica entre lo que representan este Partido, y su
dirección, en particular BA, y la clase dominante.
4.
¿Qué importancia tiene la presencia de un Partido en Estados Unidos que se basa
en la nueva síntesis del comunismo y en la dirección de BA? Por lo que, ¿qué
responsabilidades internacionalistas específicas les incumben a este Partido, y
en general a aquellos que defienden y aplican esta nueva síntesis?
5.
El “Ohio”.
• ¿Cómo
entender y aplicar el “Ohio” en la construcción del movimiento para la
revolución y del Partido como su núcleo dirigente?
• ¿Qué
papel e importancia tienen los Clubs Revolución en relación con este “Ohio”
(así como más en general)?
6.
“Comandantes estratégicos de la revolución”
• ¿Qué
significado e importancia tiene esta formulación? ¿Se aplica solamente a la
dirección del Partido, o tiene una aplicación más amplia?
• ¿Cómo
está relacionada la discusión de la Presentación sobre los métodos de dirección
y en particular la ciencia y el “arte” de dirigir, y de la relación entre estas
dos cosas, a lo de ser “comandantes estratégicos de la revolución?”
Conclusión
1.
En esta presentación, ¿qué es lo más fundamental y esencial?
2.
¿Cómo están relacionados la orientación básica de “¿para quiénes y para qué?” y
el papel de un método y enfoque consecuentemente científico, en general y
específicamente con relación a la sociedad humana y su transformación
revolucionaria hacia el objetivo de un mundo comunista libre de explotación y
opresión?
Notas
1.
Los “5 Altos” se refieren a las siguientes demandas que reflejan
concen-traciones importantes de las contradicciones sociales:
¡ALTO a la genocida persecución,
encarcelación en masa, bruta-lidad y asesinato policial de negros, latinos y
otra gente de color!
¡ALTO a la patriarcal
degradación, deshumanización y subyuga-ción de todas las mujeres por todos
lados y toda la opre-sión por razones de género u orientación sexual!
¡ALTO a las guerras de imperio,
ejércitos de ocupación y los crí-menes de lesa humanidad!
¡ALTO a la satanización,
criminalización y deportación de los inmigrantes y a la militarización de la
frontera!
¡ALTO a la destrucción del
planeta por parte del capitalismo-imperialismo!
(Se puede descargar los “5 Altos”
en forma de afiche y volante en revcom.us.)
2.
Miles de personas participaron en tres días de acción en respuesta a la
convocatoria co-iniciada por Carl Dix (vocero del PCR, Estados Unidos) y Cornel
West para una movilización masiva en Nueva York del 22 al 24 de octubre de 2015
para parar el terror y asesinato policial. “De Pie en Octubre” se inició con la
lectura en Times Square de los nombres de las Vidas Robadas, aquellas personas
asesinadas por la poli-cía; al día siguiente le siguió una acción directa no
violenta para cerrar la prisión Rikers Island; y luego, el tercer día culminó
con una marcha y una concentración de cerca de 4 mil personas. Mediante el
trabajo preparatorio previo a esos tres días y las mismas acciones, se lanzó un
reto político y moral a la sociedad: Hay que parar los asesinatos por la
policía: ¿De qué lado estás?
3.
Constitución para la Nueva República Socialista en América del Norte (Proyecto
de texto). Escrita por Bob Avakian y adoptada por el Comité Central del Partido
Comunista Revolucionario, Estados Unidos (Chicago: RCP Publications, 2010).
También se puede descargar en revcom.us.
402 Notas para las páginas 11–48
4.
V.I. Lenin, “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”, marzo de
1913, en V. I. Lenin, Marx Engels marxismo (Pekín: Ediciones en Lenguas
Extranjeras, 1980), tal como se cita en Bob Avakian, El falso comunismo ha
muerto… ¡Viva el auténtico comunismo! (Chicago: RCP Publications, 1992), p.
113, y en Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, un discurso de Bob
Avakian, publicado por entregas en Revolución a partir del 21 de octubre de
2007, en los números 105 al 120. Se puede descargar en revcom.us, y también
está incluido en Revolución y comunismo: Fundamento y orientación estratégicos,
un folleto de Revolución, 2008.
5.
Bob Avakian, Cavilaciones y forcejeos: Sobre la importancia del mate-rialismo
marxista, el comunismo como una ciencia, el trabajo revolucio-nario con sentido
y una vida con sentido. De un discurso dado en 2009. Revolución,
mayo-septiembre de 2009. Se puede descargar en revcom.us
6.
Ardea Skybreak, CIENCIA Y REVOLUCIÓN: Sobre la importancia de la ciencia y la
aplicación de la ciencia a la sociedad, la nueva síntesis del comunismo y la
dirección de Bob Avakian, Una entrevista a Ardea Skybreak (Insight Press,
2015), un libro en inglés. Se puede descargar una traducción al español del
libro en revcom.us.
7.
Hannah Arendt, Los orígenes del totalitarismo (Madrid: Alianza Editorial,
2006).
8.
REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN: La lucha por la emancipación y el papel de la religión;
Un Diálogo entre Cornel West y Bob Avakian. Una película del diálogo de
noviembre de 2014 que se vende en la forma de un juego de dos dvds en
revcom.us, en inglés.
9.
Edward E. Baptist, The Half Has Never Been Told: Slavery and the Making of the
American Capitalism (Basic Books, 2014).
10. Unión Revolucionaria, Red Papers 6: Build the Leadership of the
Proletariat and its Party
(Cuadernos Rojos 6: La construcción de la dirección del proletariado y su
partido), junio 1974, en inglés.
11. Ishak Baran y K.J.A., “Ajith — Un retrato del residuo del pasado”
en Demarcations: Una revista de teoría y polémica comunista, #4, invierno 2015.
Se puede descargar en demarcations-journal.org y en revcom.us.
12. Bob Avakian, ¡A romper TODAS las cadenas! Bob Avakian sobre la
emancipación de la mujer y la revolución comunista (RCP Publications, 2014).
También se puede descargar en revcom.us. Se puede pedir la edición de muestra
impresa a El Instituto Bob Avakian en thebobavakianinstitute.org
13. Bob Avakian, “¿Es posible que este sistema elimine la opresión de
la mujer o que exista sin ésta? — Una pregunta fundamental, un enfo-que
científico de la respuesta”, Revolución #398, 5 de agosto de 2015. Se puede
descargar en revcom.us y se incluye en ¡A romper TODAS las
Notas para las páginas 51–92 403
cadenas! Bob Avakian sobre la
emancipación de la mujer y la revolución comunista (RCP Publications, 2014).
14. Ardea Skybreak, De pasos primitivos y saltos futuros: Un ensayo
sobre el surgimiento de los seres humanos, la fuente de la opresión de la mujer
y el camino a la emancipación (Bogotá: Editorial Tadrui, 2003).
15. Carlos Marx y Federico Engels, Manifiesto del Partido Comunista,
1848.
16. Federico Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el
estado, 1884.
17. Raymond Lotta, “Sobre la ‘fuerza impulsora de la anarquía’ y la
dinámica del cambio — Un agudo debate y urgente polémica: La lucha por un mundo
radicalmente diferente y la lucha por un enfoque científico de la realidad”, en
Demarcations: Una revista de teoría y polémica comunista,
#3, invierno 2014. Se puede
descargar en demarcations-journal.org y en revcom.us.
18. Revolución: por qué es necesaria, por qué es posible, qué es, una
charla filmada de Bob Avakian (Three Q Productions, 2003). Se puede pedir en
revcom.us; unos cortos selectos están disponibles en
youtube.com/revolutiontalk; la charla completa en español e inglés está en
línea en RevolutionTalk.net.
19. Habla BA: ¡REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS! Bob Avakian en vivo. Una
película de un discurso dado en 2012 en inglés. Para conseguir más información
y para pedir el juego de dvds, visite revcom.us.
20. “Todos hablan de la desigualdad — Hablemos del sistema que la
causa. Una lección desde Bangla Desh”, Revolución #326, 6 de enero de 2014, que
se puede descargar en revcom.us.
21. Jared Diamond, Armas, gérmenes y acero: Breve historia de la
humani-dad en los últimos trece mil años (Debate, 2006).
22. Jared Diamond, Colapso: Por qué unas sociedades perduran y otras
desa-parecen (Debolsillo, 2015).
23. Bob Avakian, “La nueva síntesis del comunismo: Orientación, método
y enfoque fundamentales, y elementos centrales — Un esbozo”, verano de 2015.
Vea Apéndice 1. También se puede descargar en revcom.us.
24. La base material y el método para hacer una revolución. Un discurso
pronunciado por Bob Avakian en 2014. Se puede descargar el texto en español, y
el audio y texto en inglés, en revcom.us.
25. Carlos Marx, El capital, 1867.
26. Bob Avakian, Lo BAsico, de los discursos y escritos de Bob Avakian
(RCP Publications, 2011). Se puede pedir en revcom.us.
404 Notas para las páginas 92–109
27. Lo BAsico 5:11
“Hay un punto donde la
epistemología y la moral se encuentran. Hay un punto donde uno tiene que decir:
No es aceptable no que-rer mirar algo, o no creerlo, porque incomoda. Y: no es
aceptable creer algo porque tranquiliza”.
Lo BAsico, de los discursos y
escritos de Bob Avakian.
28. Lo BAsico 4:10
“Para que la humanidad avance más
allá de un estado en que ‘no hay razón como la del bastón’ —y en que en última
instancia la situación se reduce a las relaciones de poder bruto—, se
requerirá, como elemento fundamental de este avance, un enfoque hacia el
conocimiento de las cosas (una epistemología) que reconoce que la realidad y la
verdad existen objetivamente y no cambian en con-formidad con (ni dependen de)
diferentes ‘narrativas’ y cuánta ‘autoridad’ tenga una idea (o ‘narrativa’) ni
de cuánto poder y fuerza se pueda ejercer en nombre de cualquier idea o
‘narrativa’ particular en cualquier momento dado”.
Lo BAsico, de los discursos y
escritos de Bob Avakian.
29. Bob Avakian, Los pájaros no pueden dar a luz cocodrilos, pero la
huma-nidad puede volar más allá del horizonte. De un discurso dado en 2010. Se
puede descargar en revcom.us.
30. Lenny Wolff, “Se buscan: Personas de conciencia, que TOMEN UNA
POSICIÓN”, Revolución #381, 6 de abril de 2015. Se puede descargar en
revcom.us.
31. El 14 de abril de 2015 se celebró un día de manifestaciones en todo
Estados Unidos contra el asesinato policial. Carl Dix (vocero del PCR) y Cornel
West convocaron esas acciones como un medio para retomar la ofensiva política
en esta lucha.
32. Raymond Lotta, Nayi Duniya and K. J. A., “‘La política de la
eman-cipación’ de Alain Badiou: Un comunismo encerrado en los confines del
mundo burgués” en Demarcations: Una revista de teoría y polémica comunista, #1,
verano-otoño 2009. Se puede descargar en español en demarcations-journal.org y
en revcom.us.
33. Bob Avakian, From Ike to Mao and Beyond: My Journey from Mainstream
America to Revolutionary Communist, Una autobiografía de Bob Avakian (Insight
Press, 2005), un libro en inglés. Hay pasajes en español en revcom.us.
34. Carlos Marx, Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850, 1850.
Notas para las páginas 112–157 405
35. Hacer la revolución y emancipar a la humanidad
Primera parte: “Más allá del
estrecho horizonte del derecho burgués”
Segunda parte: “Todo lo que
hacemos tiene que ver con la revolución”
Un discurso de Bob Avakian,
publicado por entregas en Revolución, a partir del 21 de octubre de 2007, en
los números 105 al 120. Se puede conseguir en revcom.us y en Revolución y
comunismo: Fundamento y orientación estratégicos, un folleto de Revolución,
2008.
36. Sasha Abramsky, The American Way of Poverty: How the Other Half
Still Lives (Nation Books, 2014).
37. Raymond Lotta, “No sabes lo que crees que ‘sabes’ sobre… La
revolu-ción comunista y el VERDADERO camino a la emancipación: Su histo-ria y
nuestro futuro”, una Entrevista a Raymond Lotta. Número especial de Revolución
#323, 1º de diciembre de 2013. Se puede descargar en revcom.us. En
insight-press.com, se vende la edición en inglés en forma de e-libro. Véase
también thisiscommunism.org (en inglés).
38. Bob Avakian, Democracia: ¿Es lo mejor que podemos lograr? (Primera
edición en inglés: Banner Press,
Chicago, 1986; Primera edición en
español: Editorial Tadrui,
Bogotá, 2015).
39. Organización Comunista
Revolucionaria, México (OCR,M), “¿Comunismo o nacionalismo?”, en
Demarcations, una revista de teoría y polémica comunista, #4, invierno 2015. Se
puede descargar en demarcations-journal.org y en revcom.us.
40. Mao Tsetung, “Sobre la contradicción”, 1937.
41. Bob Avakian, “Las ‘crisis en física’, las crisis en filosofía y en
política”, en Demarcations: Una revista de teoría y polémica comunista, #1,
vera-no-otoño de 2009. Se publicó originalmente en Revolución #161, 12 de abril
de 2009. Se puede descargar en demarcations-journal.org y en revcom.us.
42. Habla BA: ¡REVOLUCIÓN, Y NADA MENOS! Bob Avakian en vivo. Película
de un discurso de 2012, en inglés. Mayor información sobre la película y
pedidos del dvd: revcom.us.
43. Tom Burgis, The Looting Machine: Warlords, Oligarchs, Corporations,
Smugglers, and the Theft of Africa’s Wealth (PublicAffairs, 2015).
44. Bob Avakian, “La base, las metas y los métodos de la revolución
comu-nista”. De un discurso pronunciado ante un grupo de miembros y
sim-patizantes del Partido en 2005. Se puede descargar en revcom.us.
406 Notas para las páginas 161–183
45. Como se explica en la
Constitución del PCR:
En esta nueva síntesis
desarrollada por Bob Avakian, en resumen, tiene que haber un núcleo sólido, con
mucha elasticidad. Esto viene siendo, ante todo, un método y un enfoque que
tienen muy amplia aplicación… Es necesario tener un firme conocimiento de los
dos aspectos [tanto el núcleo sólido como la elasticidad] y cómo se influyen
mutuamente, para conocer y transformar todas las esfe-ras de la realidad y es
de importancia fundamental para hacer las transformaciones revolucionarias en
la sociedad humana…
Aplicar a la sociedad socialista
el enfoque del núcleo sólido con mucha elasticidad abarca la necesidad de tener
un núcleo diri-gente que se vaya expandiendo, que entienda por qué se necesita
la dictadura del proletariado y el objetivo de continuar la revo-lución
socialista como parte de la lucha mundial por el comu-nismo, y que esté
decidido a llevar a cabo esta lucha por medio de todos los vaivenes, curvas y
giros. A su vez, necesariamente habrá muchas diferentes personas y tendencias
en la sociedad socialista que influyen en muchas diferentes direcciones — y a
la larga todo eso puede contribuir al proceso de llegar a conocer la verdad y
de llegar al comunismo. En ciertos momentos, este proceso se pondrá intenso, y
la dificultad de abrazarlo todo —mientras se dirija en amplio sentido todo el
proceso hacia el comunismo— dará la sensa-ción, como dice Avakian, de ir al
borde de ser descuartizado, una y otra vez. Todo eso es difícil pero necesario,
y es un proceso al que hay que darle la bienvenida.
Para una discusión importante del
“núcleo sólido con mucha elasti-cidad basada en el núcleo sólido”, véase Ardea
Skybreak, CIENCIA Y REVOLUCIÓN: Sobre la importancia de la ciencia y la
aplicación de la ciencia a la sociedad, la nueva síntesis del comunismo y la
dirección de Bob Avakian, Una entrevista a Ardea Skybreak (en inglés, Insight
Press, 2015). Además, en revcom.us se puede descargar una traducción del libro
completo al español en forma de pdf.
46. Con el término de “badiouistas” se refiere a aquellos que retoman
la filosofía política y teorías sociales de Alan Badiou. Para un análisis y
crítica de los puntos de vista de Badiou, véase la polémica de Raymond Lotta,
Nayi Duniya y K.J.A., “‘La política de emancipación’ de Alain Badiou: Un
comunismo encerrado en los confines del mundo burgués” en Demarcations, una
revista de teoría y polémica comunista, #1, vera-no-otoño 2009. Se puede
descargar en demarcations-journal.org.
47. Lo BAsico 2:12
“Esas condiciones [las
condiciones necesarias para el comunismo] solo se pueden alcanzar a escala
mundial, después de un largo y tortuoso proceso de transformación
revolucionaria en que habrá un desarrollo desigual, la toma del poder en
diferentes países en
Notas para las páginas 189–199 407
diferentes momentos, y una
compleja dialéctica entre las luchas revolucionarias y la revolucionarización
de la sociedad en esos países… [una relación dialéctica] en que lo fundamental
y deci-sivo en última instancia es el escenario internacional, y en que las
luchas de los proletarios de diferentes países que se compenetran mutuamente y
se apoyan mutuamente constituyen el eslabón clave para transformar
fundamentalmente el mundo en su conjunto”.
Lo BAsico, de los discursos y
escritos de Bob Avakian
48. “Sobre la posibilidad de la revolución”, Revolución #102, 23 de
septiem-bre de 2007. Se puede descargar en revcom.us y también se incluye en
Revolución y comunismo: Fundamento y orientación estratégicos, un folleto de
Revolución, 1º de mayo de 2008.
49. “Puntos esenciales de orientación revolucionaria — en oposición a
los alardes y poses infantiles y las tergiversaciones de la revolución”,
Revolución #102, 23 de septiembre de 2007. Se puede descargar en revcom.us y
también se incluye en Revolución y comunismo: Fundamento y orientación
estratégicos, un folleto de Revolución, 1º de mayo de 2008.
50. Hacer la revolución y emancipar a la humanidad, Segunda parte:
“Todo lo que hacemos tiene que ver con la revolución”, se inicia con los
siguien-tes seis párrafos:
“El qué hacerismo enriquecido”
Acelerar mientras que se aguarda
— no someterse a la necesidad
Ahora quiero hablar sobre el “qué
hacerismo enriquecido” y su papel en forjar un movimiento revolucionario y
comunista. Quiero empezar con un repaso de unos puntos importantes relacionados
a la orientación y enfoque estratégico generales de “acelerar mientras que se
aguarda” el desarrollo de una situación revolucionaria en un país como Estados
Unidos.
Anteriormente, hablé del punto de
vista y enfoque revisionista del “realismo determinista”*** que, entre otras
cosas, implica un enfoque pasivo acerca de la realidad objetiva (o la necesidad
objetiva), que ve el factor objetivo como algo puramente objetivo —y puramente
“externo”, por así decirlo— y no capta la relación dialéctica viva entre los
factores objetivo y subjetivo y la capacidad de éste (el factor sub-jetivo —
las acciones conscientes de la gente) de afectar y transfor-mar al primero (el
factor objetivo — las condiciones objetivas). Mejor dicho, ese “realismo
determinista” no capta la orientación esencial, y la posibilidad, de
transformar la necesidad en libertad. No capta, por lo menos no capta
plenamente, el aspecto contradictorio de toda la realidad, lo que incluye la
necesidad ante la cual uno se encuentra en todo momento. Por lo tanto, una de
las características esenciales del “realismo determinista” es que descarta como
“voluntarismo” cual-quier comprensión dialéctica de la relación entre los factores
objetivo y subjetivo, y ve las cosas de una manera muy lineal, no diferenciada,
408 Notas para la página 199
esencialmente uniforme y sin
contradicción, en vez de verlas de una manera viva y dinámica y en su
movimiento y cambio.
Pero claro, es necesario no caer
en el voluntarismo. Y hay muchas maneras diferentes mediante las cuales se
puede expresar ese volun-tarismo, que llevan a varios tipos de errores y
desviaciones (por lo general “ultraizquierdistas”), por así decirlo —entre
ellos en la forma de ceder a los impulsos infantiles o aventureristas—, todo lo
cual también es muy dañino. Pero —particularmente en una situación prolongada o
alargada en la cual las condiciones objetivas para la revolución (o sea, para
la lucha total por tomar el poder) todavía no han surgido— sin lugar a dudas el
mayor peligro, que esa situación objetiva refuerza, es ese tipo de realismo
determinista que no capta correctamente la relación dialéctica entre los
factores objetivo y sub-jetivo, y los ve como estáticos, no dialécticos e
inalterables.
Es cierto que no podemos, solo
por nuestra voluntad o aun nues-tras acciones, transformar las condiciones
objetivas de una manera cualitativa — en una situación revolucionaria. Eso no
lo podemos hacer simplemente con nuestras acciones o nuestra respuesta a las
condiciones objetivas mediante nuestra iniciativa consciente. Por otro lado,
una vez más una frase de Lenin tiene aplicación impor-tante en este caso. Con
respecto a la aristocracia obrera —los secto-res de la clase obrera en los
países imperialistas sobornados, no en pequeño grado, con el botín de la
explotación y saqueo imperialistas del mundo entero, y en particular de las
colonias— Lenin dijo que nadie puede decir con certeza qué posición tomarán
esos sectores “aburguesados” de la clase obrera en el momento de la revolución
— cuáles estarán del lado de la revolución en el momento de la verdad y cuáles
estarán del lado de la contrarrevolución—, nadie puede decir precisamente cómo
se va a desenvolver todo eso, insistió Lenin. Al aplicar ese mismo principio,
podemos decir que nadie puede decir precisamente lo que la iniciativa
consciente de los revolucionarios podría ser capaz de producir, al repercutir
en la situación objetiva en un momento dado — en parte porque nadie puede
predecir todas las otras cosas que todas las diferentes fuerzas del mundo van a
hacer. En un momento dado nadie puede entender todo eso. Podemos identifi-car
tendencias y patrones, pero también existe el papel del accidente tanto como de
la causalidad. También está el hecho de que aunque los cambios en lo que es lo
objetivo para nosotros no se darán entera-mente, y quizás ni siquiera
principalmente, debido a nuestro “trabajo” para afectar las condiciones
objetivas (en un sentido directo, uno a uno), sin embargo nuestro “trabajo” para
afectarlas puede generar ciertos cambios dentro de un marco dado de condiciones
objetivas y además —en conjunción con una “mezcla” y como parte de la misma,
junto con muchos otros elementos, como las otras fuerzas que afectan la
situación objetiva desde sus propios puntos de vista— eso podría, en ciertas
circunstancias, ser parte de la combinación de factores que
Notas para la página 199 409
sí llevan a un cambio
cualitativo. Y, repito, es importante recalcar que nadie puede saber
exactamente cómo se desenvolverá todo eso.
La revolución no se hace por
medio de “fórmulas” ni actuando de acuerdo a unas nociones e ideas
preconcebidas estereotípicas — es un proceso mucho más vivo, rico y complejo
que eso. Pero es una característica esencial del revisionismo (el falso
comunismo que ha reemplazado a una orientación revolucionaria con una
orientación gradualista y, en última instancia, reformista) decidir y declarar
que hasta que intervenga una deus ex machina —un FACTOR EXTERNO parecido a un
dios—, no puede haber ningún cambio esencial en las condiciones objetivas y que
lo máximo que podemos hacer, en todo momento, es aceptar el marco dado y
trabajar dentro de éste, en vez de (como lo hemos formulado muy correctamente)
esforzar-nos constantemente contra los límites del marco objetivo y procurar
transformar las condiciones objetivas al máximo grado posible en todo momento,
mientras nos mantenemos siempre tensos ante la posibi-lidad de que diferentes
factores se combinen y produzcan (o creen la posibilidad de producir) una
cualitativa y concreta ruptura o salto en la situación objetiva.
Así que esto es un punto básico
de orientación en la aplicación del materialismo y la dialéctica al proceso de
acelerar mientras que se aguarda el surgimiento de una situación
revolucionaria. No se trata simplemente que, en un sentido moral abstracto, sea
mejor acelerar y no solo aguardar —aunque, claro, sí lo es— pero esto tiene que
ver con una concepción dinámica del movimiento y desarrollo de la rea-lidad
material y de la interpenetración de diferentes contradicciones y la verdad de
que, como Lenin recalcó, todos los límites en la natu-raleza y la sociedad,
aunque sean reales, son condicionales y relativos, y no absolutos. (Mao también
recalcó ese mismo principio básico al señalar que dado que la variedad de las
cosas es inconmensurable y las cosas están interrelacionadas, lo que es
universal en un contexto es particular en otro contexto). La aplicación de este
principio al tema en cuestión subraya que solo en el sentido relativo, y no
absoluto, las condiciones objetivas son “objetivas” para nosotros — lo son,
pero no en el sentido absoluto. Y, además de eso, lo que es externo en una
situación dada puede pasar a ser interno, como resultado del movi-miento —y los
cambios producidos por el movimiento— de las con-tradicciones. Por lo tanto, si
uno ve las cosas de una manera lineal, por ende sólo va a ver las posibilidades
que están directamente en frente — es como si uno se tiene puestas las
anteojeras. Por otro lado, si uno ve las cosas con un enfoque correcto,
dialéctico materialista, reconoce que pueden suceder muchas cosas no esperadas
y siempre tiene que mantenerse tenso ante esas posibilidades mientras trabaja
410 Notas para las páginas 200–219
sistemáticamente por transformar
la necesidad en libertad. Repito, ése es un punto básico de orientación.
***El “realismo determinista” es
un tema en la Primera parte: “Más allá del estrecho horizonte del derecho
burgués”, que se puede descar-gar en revcom.us, y en las entregas de la Primera
parte, se halla en “El marxismo como ciencia — En oposición al materialismo
mecánico, el idealismo y la religiosidad”, en Revolución #109, 18 de noviembre
de 2007.
51. “Una declaración del Partido Comunista Revolucionario: Sobre la
estra-tegia para la revolución”, Revolución #224 en línea, 12 de febrero de
2011. Se puede descargar en revcom.us y además se encuentra en Lo BAsico, de
los discursos y escritos de Bob Avakian (Chicago: RCP Publications, 2011). Se
puede pedir el libro Lo BAsico en revcom.us.
52. “Carl Dix: La nueva segregación Jim Crow en la acería Sparrows
Point de Baltimore”, Revolución #386, 14 de mayo de 2015. Se puede descargar en
revcom.us
53. En 1928, Mao emitió “Las Tres Reglas Cardinales de Disciplina” y
“Las Ocho Advertencias” para el ejército popular, que en ese momento com-batía
contra el Kuomintang:
Tres Reglas Cardinales de
Disciplina: Obedecer las órdenes en todas las acciones.
No tomar de las masas ni una sola
aguja ni un solo trozo de hilo. Entregar todas las cosas obtenidas como
trofeos.
Las Ocho Advertencias: Hablar con
cortesía.
Pagar con honradez lo que se
compre. Devolver toda cosa solicitada en préstamo. Indemnizar por todo objeto
dañado.
No pegar ni injuriar a la gente.
No estropear los sembrados.
No tomarse libertades con las
mujeres. No maltratar a los prisioneros.
54. Lo BAsico 1:1
“Sin la esclavitud Estados Unidos
no existiría tal como lo cono-cemos hoy. Eso es una verdad simple y básica”.
Lo BAsico, de los discursos y
escritos de Bob Avakian
55. Sven Beckert, Empire of Cotton: A Global History (Knopf Doubleday
Publishing Group, 2014).
Notas para las páginas 222–272 411
56. Lo BAsico 3:22
“No se pueden romper todas las
cadenas menos una. No se puede decir que uno quiere eliminar la explotación y
la opresión, pero que quiere que persista la opresión de la mujer por el
hombre. No se puede decir que uno quiere liberar a la humanidad, pero mantener
a una mitad esclavizada por la otra. La opresión de la mujer está íntimamente
ligada a la división de la sociedad en amos y esclavos, explotadores y
explotados, y acabar con todo esto es imposible sin liberar completamente a la
mujer. Por eso la mujer desempeñará un enorme papel en el proceso de hacer la
revolu-ción y garantizar que esta no pare a medias. Es posible e
impres-cindible desencadenar plenamente la furia de la mujer como una fuerza
poderosa para la revolución proletaria”.
Lo BAsico, de los discursos y
escritos de Bob Avakian
57. Bob Avakian, Contradicciones todavía por resolver, fuerzas que
impulsan la revolución, una trascripción revisada de un discurso pronunciado en
el otoño de 2009. Se puede descargar en revcom.us.
58. Robert D. Putman, Our Kids: The American Dream in Crisis (Nueva
York: Simon & Schuster,
2015).
59. Bob Avakian, Observations on Art and Culture, Science and
Philosophy (Observaciones sobre arte y cultura, ciencia y filosofía) (Insight
Press, 2005). Hay pasajes en español en revcom.us.
60. Por medio de la campaña BA en Todas Partes, y de otras maneras, el
PCR trabaja para promover y popularizar la dirección de Bob Avakian y la nueva
síntesis del comunismo que él ha desarrollado; esa campaña está al frente del
trabajo revolucionario general del PCR. Se puede con-seguir información sobre
la campaña BA en Todas Partes en revcom.us. Además, El Instituto Bob Avakian
[The Bob Avakian Institute], un instituto sin fines de lucro organizado para
propósitos educativos, trabaja para “conservar, proyectar y promover las obras
y la visión de Bob Avakian con el objetivo de llegar al más amplio público
posible” (según se plantea en su Misión). Se puede encontrar información en
inglés sobre El Instituto Bob Avakian en thebobavakianinstitute.org.
61. Bob Avakian, “Plantear nuestra línea de una manera osada,
conmove-dora y contundente”, publicado en dos partes en el Obrero
Revolucionario (ahora Revolución): Primera parte, #1177, 1º de diciembre de
2002 y Segunda parte, #1178, 8 de diciembre de 2002. Se pueden descargar en
revcom.us.
62. En Forjar otro camino, un discurso que dio en 2006, Bob Avakian
ana-liza estos “dos sectores anticuados” —el imperialismo occidental en
creciente globalización (o “McMundo/McCruzada”) y la yihad funda-mentalista
islámica— y la relación que guardan entre sí:
412 Notas para las páginas 308–345
Lo que vemos en contienda, con la
jihad por un lado y McMundo/ McCruzada por el otro, son sectores históricamente
anticuados de la humanidad colonizada y oprimida contra sectores dominan-tes
históricamente anticuados del sistema imperialista. Estos dos polos
reaccionarios se oponen, pero al mismo tiempo se refuerzan mutuamente. Apoyar a
uno u otro de esos polos anticuados, aca-bará fortaleciendo a los dos.
Esta es una formulación muy
importante y crucial para enten-der muchas dinámicas que impulsan el mundo en
este período, pero tenemos que tener en claro cuál de “los dos sectores
históri-camente anticuados” ha causado más daño y representa la mayor amenaza a
la humanidad: los sectores dominantes históricamente anticuados del sistema
imperialista, y en particular los imperialis-tas estadounidenses.
63. “An Open Letter to Middle Class People, Especially Middle Class
White People” (Una carta abierta a la gente de la clase media, especialmente a
los blancos de la clase media), Revolution #400, 17 de agosto de 2015. Se puede
descargar en inglés en revcom.us.
64. Bob Avakian, “La Asociación Nacional de Baloncesto: Racismo
disimu-lado al servicio de los grandes gángsteres”, una de las 7 Talks (7
Charlas) de 2006. Se puede descargar el audio en inglés en revcom.us.
65. “Viendo Fruitvale Station con Bob Avakian”, Revolución #349,
actuali-zado el 8 de febrero de 2015. Se puede descargar en revcom.us.
66. Como se indica en su sitio web, Demarcations: A Journal of
Communist
Theory and Polemic (Demarcations:
Una revista de teoría y polémica comunista), “propone plantear, defender y
desarrollar más el marco teó-rico para el comienzo de una nueva etapa de la
revolución comunista en el mundo contemporáneo”. Esta revista promueve los
puntos de vista del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos. Se puede
des-cargar en demarcations-journal.org (haga clic en “All Translations”).
67. V.I Lenin, ¿Qué hacer?, 1902.
68. En julio de 2013, Ajith, el secretario de lo que en ese entonces
era el Partido Comunista de India (ml) Naxalbari, un partido maoísta en India,
publicó una polémica titulada “Contra el avakianismo”. Apareció en Naxalbari,
la revista teórica de ese partido.
69. Fin al Patriarcado es una organización de masas de mujeres, y
hom-bres, cuya misión esencial se indica en su lema principal, “FIN A LA
PORNOGRAFÍA Y EL PATRIARCADO: LA ESCLAVIZACIÓN Y DENIGRACIÓN DE LA MUJER”. El
PCR, que jugó un papel clave en iniciar Fin al Patriarcado, trabaja para
desarrollar esta organización como una fuerza poderosa en la lucha contra los
ataques al derecho al aborto y el control de la natalidad, y contra la
degradación sexual y la opresión general de las mujeres, y para desarrollar
esta lucha de una
Notas para las páginas 345–378 413
manera que contribuya a la
revolución que se necesita para ponerle fin a esta y a toda la opresión. Se
puede conseguir información sobre Fin al Patriarcado en StopPatriarchy.org (en
inglés) y en revcom.us (en espa-ñol e inglés).
70. La Red Parar la Encarcelación en Masa (SMIN) es una iniciativa de
masas en la que el PCR ha desempeñado un papel iniciador y dirigente. La SMIN
ha tenido una profunda participación en la lucha contra la encarcelación en
masa y contra el terror y asesinato policial, así como jugó un papel de
iniciador de De Pie en Octubre. Se puede conseguir información sobre la SMIN en
stopmassincarceration.net (en inglés) y en revcom.us (en español e inglés).
71. Se publicaron estas cartas abiertamente en 2009. Véase Partido
Comunista Revolucionario, Estados Unidos, “Sobre lo que pasa en Nepal y lo que
está en juego para el movimiento comunista: Cartas del Partido Comunista
Revolucionario, Estados Unidos, al Partido Comunista de Nepal (Maoísta),
2005-2008 (con una respuesta del PCN[M], 2006)”, 29 de enero de 2009. Se pueden
descargar en revcom.us.
72. Carlos Marx, Crítica del programa de Gotha, 1875.
73. Lenin, V.I., El estado y la revolución, 1917.
74. La Gran Marcha, una de las hazañas militares más extraordinarias
del siglo 20, fue un importante punto de viraje de la revolución china. En
1934, Mao dirigió a 100 mil combatientes del Ejército Rojo y orga-nizadores
comunistas en una gran marcha de más de 9 mil 500 kiló-metros para reagrupar y
reorganizar a las fuerzas para la revolución. Atravesaron peligrosos pantanos y
treparon montañas arriesgadas. Combatieron contra los ejércitos de los señores
de la guerra y reac-cionarios. Propagaban la revolución por dondequiera que
pasaran. Cuando la Gran Marcha llegó a su destino, solo 10 mil personas habían
llegado al final. Pero a causa de la Gran Marcha, la revolución pudo seguir
adelante.
75. “BAsics to Baltimore Pledge from Art Blakey II—Jazz
Musician/Activist” (Promesa de donación de fondos de Art Blakey II,
jazzista/activista, para enviar Lo BAsico a Baltimore), Revolution #388, 25 de
mayo de 2015. Se puede descargar en inglés en revcom.us.
76. Los “tres a preparar” se refieren a la siguiente consigna,
planteada por el Partido Comunista Revolucionario:
“Preparar el terreno, preparar al
pueblo y preparar a la vanguardia
— a prepararse para el momento en
que sea posible liderar a millo-nes de personas para acometer la revolución, a
toda máquina, con una verdadera posibilidad de ganar”.
Lista selecta de las obras
citadas
Obras de Bob Avakian
“La Asociación Nacional de
Baloncesto: Racismo disimulado al servicio de los grandes gángsteres”, una de
las 7 Talks (7 charlas) de 2006, audio en inglés. Se puede descargar en
revcom.us.
“La base, las metas y los métodos
de la revolución comunista”. De un discurso de 2005 ante un grupo de miembros y
partidarios del Partido. Se puede descargar en revcom.us.
La base material y el método para
hacer una revolución. Un discurso de 2014. Se puede descargar el texto en
español y el audio en inglés en revcom.us
Lo BAsico, de los discursos y
escritos de Bob Avakian (Chicago: RCP Publications, 2011). Se puede pedir en
revcom.us.
Cavilaciones y forcejeos: Sobre
la importancia del materialismo marxista, el comunismo como una ciencia, el
trabajo revolucionario con sentido y una vida con sentido. De un discurso de
2009. Revolución, de mayo a septiembre 2009. Se puede descargar en revcom.us.
Contradicciones todavía por
resolver, fuerzas que impulsan la revolución
Primera parte: “Una vez más sobre
la guerra civil que se perfila... y la repolarización para la revolución”
Segunda parte: “(Algunas
observaciones sobre) el movimiento internacional”
Tercera parte: “La nueva síntesis
y la cuestión de la mujer: La emancipación de la mujer y la revolución
comunista — más saltos y rupturas radicales”
Revolución, de noviembre 2009 a
abril 2010. Se puede descargar el texto completo en revcom.us.
416 Lista selecta de las obras citadas
“Las ‘crisis en física’, las
crisis en filosofía y en política”, Demarcations: Una revista de teoría y
polémica comunista, #1, verano-otoño 2009. Se publicó originalmente en
Revolución #161, 12 de abril de 2009. Se puede descargar en
demarcations-journal.org y revcom.us.
Democracy: Can’t We Do Better
Than That? (Chicago: Banner Press,
1986); Democracia: ¿Es lo mejor
que podemos lograr? (Editorial Tadrui, Bogotá, 2015).
“¿Es posible que este sistema
elimine la opresión de la mujer o que exista sin ésta? — Una pregunta
fundamental, un enfoque científico de la respuesta”. Se puede descargar en
revcom.us. Además, se incluye en: ¡A romper TODAS las cadenas! Bob Avakian sobre
la emancipación de la mujer y la revolución comunista (Chicago: RCP
Publications, 2014).
Forjar otro camino. De un
discurso de 2006. Revolución, marzo a septiembre 2007. Se puede descargar en
revcom.us.
From Ike to Mao and Beyond: My
Journey from Mainstream America to Revolutionary Communist, Una autobiografía
de Bob Avakian (Chicago: Insight Press, 2005), un libro en inglés. Hay pasajes
en español en revcom.us.
Habla BA: ¡REVOLUCIÓN, Y NADA
MENOS! Bob Avakian en vivo. Una película de un discurso dado en 2012 en inglés.
Para conseguir más información y para pedir el juego de dvds, visite revcom.us.
Hacer la revolución y emancipar a
la humanidad
Primera parte: “Más allá del
estrecho horizonte del derecho burgués”
Segunda parte: “Todo lo que
hacemos tiene que ver con la revolución”
Revolución, de octubre 2007 a
febrero 2008. Se puede descargar en revcom.us y también se incluye en
Revolución y comunismo: Fundamento y orientación estratégicos, un folleto de
Revolución, 2008.
“La nueva síntesis del comunismo:
Orientación, método y enfoque fundamentales, y elementos centrales — Un
esbozo”, verano 2015. Vea Apéndice 1. Se puede descargar en revcom.us.
Lista selecta de las obras
citadas 417
Observations on Art and Culture,
Science and Philosophy (Observaciones sobre arte y cultura, ciencia y
filosofía) (Chicago: Insight Press, 2005), un libro en inglés. Hay pasajes en
español en revcom.us.
Los pájaros no pueden dar a luz
cocodrilos, pero la humanidad puede volar más allá del horizonte. De un
discurso dado en 2010. Se puede descargar en revcom.us.
“Plantear nuestra línea de una
manera osada, conmovedora y contundente”, publicado en dos partes en el Obrero
Revolucionario: Primera parte, #1177, 1º de diciembre de 2002 y Segunda parte,
#1178, 8 de diciembre de 2002. Se pueden descargar en revcom.us.
Revolución: por qué es necesaria,
por qué es posible, qué es, una charla filmada de Bob Avakian (Three Q
Productions, 2003). Se puede pedir en revcom.us; y se puede ver unos cortos
selectos en youtube. com/revolutiontalk; y se puede ver en línea el discurso
completo en español e inglés en RevolutionTalk.net.
REVOLUCIÓN Y RELIGIÓN: La lucha
por la emancipación y el papel de la religión; Un Diálogo entre CORNEL WEST y
Bob Avakian. Se puede adquirir el juego de dvds del diálogo en inglés de
noviembre de 2014 en revcom.us.
¡A romper TODAS las cadenas! Bob
Avakian sobre la emancipación de la mujer y la revolución comunista (Chicago:
RCP Publications, 2014). Se puede descargar en revcom.us. El Instituto Bob
Avakian ofrece la edición de muestra impresa en thebobavakianinstitute.org.
Obras del Partido Comunista
Revolucionario, Estados Unidos
Constitución para la Nueva
República Socialista en América del Norte (Proyecto de texto). Escrita por Bob
Avakian y adoptada por el Comité Central del Partido Comunista Revolucionario,
Estados Unidos (Chicago: RCP Publications, 2010). Además, se puede descargar en
revcom.us.
418 Lista selecta de las obras citadas
“Sobre lo que pasa en Nepal y lo
que está en juego para el movimiento comunista: Cartas del Partido Comunista
Revolucionario, Estados Unidos, al Partido Comunista de Nepal (Maoísta),
2005-2008 (con una respuesta del PCN [M], 2006)”, 29 de enero de 2009. Se puede
descargar en revcom.us.
“Sobre la posibilidad de la
revolución”, Revolución #102, 23 de septiembre de 2007. También se incluye en
Revolución y comunismo: Fundamento y orientación estratégicos, un folleto de
Revolución, 1º de mayo de 2008. Se puede descargar en revcom.us
“Puntos esenciales de orientación
revolucionaria — en oposición a los alardes y poses infantiles y las
tergiversaciones de la revolución”, Revolución #102, 23 de septiembre de 2007.
También se incluye en Revolución y comunismo: Fundamento y orientación estratégicos,
un folleto de Revolución, 1º de mayo de 2008. Se puede descargar en revcom.us.
“Una declaración del Partido
Comunista Revolucionario: Sobre la estrategia para la revolución”, Revolución
#224 en línea, 12 de febrero de 2011. Se puede descargar en revcom.us y leer en
Lo BAsico, de los discursos y escritos de Bob Avakian (Chicago: RCP
Publications, 2011). Se puede pedir Lo BAsico en revcom.us.
Obras adicionales
Abramsky, Sasha. The American Way
of Poverty: How the Other Half
Still Lives (Nueva York: Nation
Books, 2014).
Baptist, Edward E. The Half Has
Never Been Told: Slavery and the
Making of American Capitalism
(Nueva York: Basic Books, 2014).
Baran, Ishak y K.J.A. “Ajith — Un
retrato del residuo del pasado”, Demarcations: Una revista de teoría y polémica
comunista, #4, invierno 2015. Se puede descargar en demarcations-journal.org y
revcom.us.
Beckert, Sven. Empire of Cotton:
A Global History (Nueva York:
Knopf Doubleday Publishing Group,
2014).
Lista selecta de las obras
citadas 419
Burgis, Tom. The Looting Machine:
Warlords, Oligarchs, Corporations,
Smugglers, and the Theft of
Africa’s Wealth (Nueva York: PublicAffairs, 2015).
Diamond, Jared. Armas, gérmenes y
acero: Breve historia de la
humanidad en los últimos trece
mil años (Barcelona: Debate, 2006).
Diamond, Jared. Colapso: Por qué
unas sociedades perduran y otras
desaparecen (Barcelona: Debate,
2005).
Federico, Engels. El origen de la
familia, la propiedad privada y el estado, 1884.
Lenin, V.I. El estado y la
revolución, 1917.
Lenin, V.I. “Tres fuentes y tres
partes integrantes del marxismo”, 1913.
Lenin, V.I. ¿Qué hacer?, 1902.
Lotta, Raymond. “Sobre la ‘fuerza
impulsora de la anarquía’ y la dinámica del cambio — Un agudo debate y urgente
polémica: La lucha por un mundo radicalmente diferente y la lucha por un
enfoque científico de la realidad”, Demarcations: Una revista de teoría y
polémica comunista, #3, invierno 2014. Se puede descargar en
demarcations-journal.org y revcom.us.
Raymond Lotta. “No sabes lo que
crees que ‘sabes’ sobre… La revolución comunista y el VERDADERO camino a la
emancipación: Su historia y nuestro futuro”, una Entrevista a Raymond Lotta.
Número especial de Revolución #323, 1º de diciembre de 2013.
Se puede descargar en revcom.us.
La edición en inglés se vende en forma de e-libro en insight-press.com. Véase
también thisiscommunism.org (en inglés).
Lotta, Raymond, Nayi Duniya y
K.J.A. “‘La política de la emancipación’ de Alain Badiou: Un comunismo
encerrado en los confines del mundo burgués” en Demarcations: Una revista de
teoría y polémica comunista, #1, verano-otoño 2009. Se puede descargar en español
en demarcations-journal.org y revcom.us.
Mao Tsetung. “Sobre la
contradicción”, 1937.
Marx, Carlos. El capital, 1867.
Marx, Carlos. La lucha de clases
en Francia de 1848 a 1850, 1850.
420 Lista selecta de las obras citadas
Marx, Carlos. Crítica del
Programa de Gotha, 1875.
Marx, Carlos, y Federico Engels.
El Manifiesto Comunista, 1848.
Organización Comunista
Revolucionaria, México (OCR). “¿Comunismo o nacionalismo?”, en Demarcations:
Una revista de teoría y polémica comunista, #4, invierno 2015. Se puede
descargar en demarcations-journal.org y revcom.us.
Putnam, Robert D. Our Kids: The
American Dream in Crisis (Nueva
York: Simon & Schuster,
2015).
Skybreak, Ardea. De pasos
primitivos y saltos futuros, Un ensayo sobre el surgimiento de los seres
humanos, la fuente de la opresión de la mujer y el camino a la emancipación
(Bogotá: Tadrui, 2003).
Skybreak, Ardea. CIENCIA Y
REVOLUCIÓN: Sobre la importancia de la ciencia y la aplicación de la ciencia a
la sociedad, la nueva síntesis del comunismo y la dirección de Bob Avakian
(Chicago: Insight Press, 2015). Se puede descargar una traducción del libro al
español en forma de pdf en revcom.us.
Unión Revolucionaria. Red Papers
6: Build the Leadership of the
Proletariat and its Party
(Cuadernos Rojos 6: La construcción de la dirección del proletariado y su
partido), en inglés, 1974.
“Viendo Fruitvale Station con Bob
Avakian”, Revolución #349, actualizado el 8 de febrero de 2015. Se puede
descargar en revcom.us.
Sobre el autor
Bob Avakian (BA) es el arquitecto
de un marco comple-tamente nuevo para la emancipación humana: la nueva
sínte-sis del comunismo. Esta se basa en más de 40 años de trabajo
revolucionario, analizando críticamente y sacando lecciones de las experiencias
y teoría revolucionarias del pasado, y de una amplia gama de actividad y
pensamiento de la humani-dad. Continúa y además, representa un salto
cualitativo más allá y en ciertos sentidos importantes, una ruptura con la
teoría comunista tal como se había desarrollado previamente.
Como elemento fundamental y
esencial, la nueva síntesis del comunismo recalca la aplicación de un método y
enfoque profunda y sistemáticamente científico para analizar las diná-micas de
la sociedad y trazar los caminos para su transforma-ción revolucionaria. Al
romper con ciertos aspectos del comu-nismo que han ido en contra de su método y
enfoque cientí-fico, Bob Avakian ha hecho avanzar de manera cualitativa el
comunismo como una ciencia, y al hacerlo ha creado la base y punto de partida
para una nueva etapa de la revolución comu-nista que él sostiene urge mucho en
el mundo de hoy.
Este método y enfoque científico
es esencial para los importantes adelantos de la nueva síntesis, entre ellos:
una profundización del análisis del internacionalismo; el desarro-llo de nuevos
discernimientos sobre el enfoque estratégico de la revolución, que ponen de
manifiesto la verdadera posibili-dad de hacer una revolución, incluso en un
país como Estados Unidos; y una nueva concepción de la manera de avanzar en
424 Bob Avakian
la lucha por crear una sociedad
radicalmente nueva, y verda-deramente emancipadora. Bob Avakian es el autor de
la pio-nera obra, Constitución para la Nueva República Socialista en América
del Norte, que ofrece un marco y guía integral, visio-nario y a la vez concreto
para construir esta nueva sociedad como una parte importante del avance hacia
un mundo comu-nista sin explotación y opresión.
Bob Avakian ha sido el Presidente
del Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos, desde su formación en
1975. Se ha dedicado la vida a servir a la causa de la revolución y a la
emancipación de la humanidad, y se ha responsabilizado de manera consecuente de
dirigir al movimiento para la revo-lución, en la teoría y en la práctica. Como
líder, encarna una combinación poco común: una persona que ha podido
desa-rrollar la teoría científica a un nivel de calibre mundial, a la vez que
tiene un profundo entendimiento y conexión visceral para con los más oprimidos,
y una habilidad altamente desarrollada de “desmenuzar” la teoría compleja y
hacerla accesible para un amplio público.
Para conocer más sobre Bob
Avakian y la nueva síntesis del comunismo y acceder a sus obras, visite
revcom.us/avakian-es.
Además, hay información sobre Bob
Avakian, en inglés, mediante El Instituto Bob Avakian,
thebobavakianinstitute.org.
Un libro de Insight
Press
CIENCIA
Y
REVOLUCIÓN
Sobre la importancia de la
ciencia y
la aplicación de la ciencia a la
sociedad, la nueva síntesis del comunismo y la dirección de Bob Avakian
Una entrevista a Ardea Skybreak
En la primera parte de 2015,
durante varios días, el periódico Revolución le hizo una amplia entrevista a
Ardea Skybreak, una científica con formación profesional en ecología y biología
evolutiva y una defensora de la nueva síntesis del comunismo desarrollada por
Bob Avakian. Skybreak es la autora de los libros, entre otras obras, La ciencia
de la evolución y el mito del creacionismo: Saber qué es real y por qué importa
y Pasos primitivos y saltos futuros, Un ensayo sobre el surgimiento de los
seres humanos, la fuente de la opresión de la mujer y el camino a la
emancipación. Esta entrevista salió por primera
vez en línea en revcom.us.
La traducción del libro al
español se halla en:
http://revcom.us/a/471/ardea-skybreak-ciencia-y-revolucion.pdf
Pedidos del libro en inglés:
Insight Press
4044 N. Lincoln Ave., #264
Chicago, IL 60618
(773) 329-1699 info@insight-press.com http://www.insight-press.com
PARA CUALQUIERA QUE SE PREOCUPE
POR EL ESTADO DEL MUNDO y la condición de la humanidad y se angustie sobre si
es realmente posible el cambio fundamental, esta obra-hito ofrece una amplia y
abarcadora orientación, base y guía para hacer la revolución más radical: una
revolución comunista con el fin de emancipar a la humanidad — de ir más allá de
todas las formas de opresión y explotación a nivel internacional.
EL AUTOR, BOB AVAKIAN, ES EL
ARQUITECTO DE UNA NUEVA SÍNTESIS DEL COMUNISMO. Esta nueva síntesis es una
continuación, aunque también representa un salto cualitativo más allá, y en
algunos aspectos importantes una ruptura, con la teoría comunista tal como se
había desarrollado anteriormente. Avakian ha escrito este libro de modo que
hasta la teoría compleja sea accesible a un amplio público. En este libro, él
se basa en sus décadas de trabajo de hacer avances en la ciencia del comunismo
y su experiencia como líder comunista revolucionario, la que incluye dirigir al
Partido Comunista Revolucionario, Estados Unidos como su presidente desde su
formación en 1975.
ESTA ES UNA OBRA PIONERA que
analiza científicamente el sistema del capitalismo-imperialismo y sus
contradicciones imposibles de resolver; hace frente a los desafíos ante el
movimiento para la revolución; y forja un camino para hacer una revolución real
en Estados Unidos, como parte de contribuir a la revolución comunista
internacional.


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