© Libro N° 11181.
Desarrollo Y Ambivalencias De La Teoría Económica
De Marx. Heinrich, Michael. Emancipación. Mayo 6 de 2023
Título original: ©
Desarrollo Y Ambivalencias De La Teoría Económica De Marx. Michael Heinrich
Versión Original: © Desarrollo Y Ambivalencias De La Teoría
Económica De Marx. Michael Heinrich
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Emancipación:
Guillermo Molina Miranda
DESARROLLO Y AMBIVALENCIAS
DE LA TEORÍA ECONÓMICA DE MARX
Michael Heinrich
Desarrollo
Y Ambivalencias De La Teoría Económica De Marx
Michael
Heinrich
1.
Principales etapas del desarrollo teórico de Marx
a) 1844:
“Manuscritos económico-filosóficos”, que estaban centrados en una
concepción de la esencia del ser humano (Wesen des Menschen) y
la alienación (Entfremdung) en el capitalismo, fuertemente
influenciados por la filosofía de Feuerbach. En este momento, Marx tenía
solamente unos pocos conocimientos tanto de teoría económica como de la
evolución histórica del capitalismo.
b) 1845:
Crítica de la filosofía feuerbachiana en las “Tesis sobre Feuerbach” y
la “Ideología alemana”, lo que fue al mismo tiempo una autocrítica a sus
escritos de 1844. De ahora en adelante, afirmó Marx en la “Ideología
alemana”, la investigación empírica debe sustituir a la
especulación filosófica. Pero en este momento, eso era sólo un programa.
c)
1845-49: Marx aceptó la teoría económica de David
Ricardo como una descripción adecuada del capitalismo (criticando
simplemente que Ricardo consideraba el capitalismo como algo
que es eterno). Sobre esta base Marx criticó en “Miseria de
la filosofía” (1847) el socialismo de Proudhon. Marx también
aceptó la teoría de las clases proporcionada por los historiadores franceses,
utilizándola para el “Manifiesto comunista” (1848). En este
periodo Marx hizo un uso crítico de la economía política
burguesa, pero no hizo una crítica categorial de la economía política.
d)
1850-57: En 1849, Marx tuvo que emigrar a Londres, que en ese
momento era el mejor lugar para observar el capitalismo, y la biblioteca del
Museo británico el mejor lugar para estudiar la economía política. Marx comenzó
con sus estudios económicos desde el principio (véase especialmente los “Cuadernos
de Londres” de 1850-53). Ahora comenzará la crítica categorial de Ricardo,
que se desarrollará hasta convertirse en una crítica que abarcará toda la
economía política.
e)
1857-63: Marx diseñó y realizó parcialmente su proyecto global
de una “crítica de la economía política” en seis libros:
capital, propiedad de la tierra, trabajo asalariado, Estado, comercio exterior,
mercado mundial. Escribió los “Grundrisse” (1857/58), el “Urtext”
(1858), publicó la “Contribución a la crítica de la economía política”
(1859) como la primera parte de la “Crítica” planeada y escribió en
1861-63 una continuación de más de 2.000 páginas que permaneció inédita (hoy en
día denominada “Ökonomisches Manuskript 1861-63”, que incluye las “Teorías
sobre el plusvalor”).
f)
1863-1867: Marx cambió su plan original en 1862/63. Fue
diseñado “El Capital”, que constaba de cuatro libros. Pero “El
Capital” no sólo debía incluir el libro del capital del plan de seis
libros, sino también las principales partes teóricas de los libros sobre
propiedad de la tierra y trabajo asalariado 1. En 1863-65 fue
escrito el primer borrador de los tres libros “teóricos” (el cuarto
libro debía abarcar la historia de la teoría económica), el primer libro fue
publicado en 1867. Una segunda edición considerablemente reelaborada apareció
en 1872/73. En la teoría del valor (especialmente por lo que se refiere a la
forma del valor y al fetichismo de la mercancía) podemos ver un desarrollo
considerable entre 1859 y 1872.
g) Entre
1868 y 1881 Marx escribió varios manuscritos para los libros
segundo y tercero, pero no logró completar “El Capital”. Sólo después de
su muerte (1883), su amigo y camarada Friedrich Engels editó
los libros segundo y tercero (no existía un manuscrito del libro cuatro, las
famosas “Teorías sobre el plusvalor” no son un borrador de este libro).
A fin de hacer estos libros más “legibles”, Engels realizó
un buen número de cambios y reordenó el material que encontró en los
manuscritos de Marx. Sólo en nuestros días, después de que los
manuscritos originales de Marx han sido publicados en MEGA (Marx
Engels Gesamtausgabe) 2, podemos analizar las diferencias (a
veces considerables) entre los manuscritos de Marx y la
edición de Engels (véase Heinrich 1996/97).
2.
Revolución científica: ruptura con el campo teórico de la economía política
Marx no
sólo construyó una nueva teoría económica, su proyecto de una “crítica de la
economía política” estaba dirigido a la crítica de toda una ciencia 3 –
con una finalidad política: Marx escribió acerca de “El
Capital” que es el más “terrible misil” que se ha arrojado jamás a
la burguesía (véase su carta a Becker del 17 de abril de 1867).
Podemos
hablar de una “revolución científica” cuando un nuevo enfoque incluye
una ruptura con el campo teórico (lo que significa los supuestos
básicos que se tienen por evidentes) que constituía el fundamento de diferentes
teorías que operan en este campo. La “Crítica de la economía
política“ de Marx formulada a partir de 1857 conlleva una
ruptura con un campo teórico que caracteriza no sólo a la economía política
clásica del siglo XVIII y principios del XIX, sino también la teoría neoclásica
de finales XIX y del siglo XX. Los elementos básicos con los que Marx rompió
los resumo como antropologismo, individualismo, empirismo y ahistoricismo (para
una discusión extensa, véase Heinrich 2006):
a) Antropologismo:
La hipótesis de que existe una cierta “esencia del ser humano” (Wesen
des Menschen) desde la cual podemos entender las acciones humanas. En
1844 Marx sostiene también este punto de vista. Pero desde
1845 criticó la asunción de tal “esencia” como “especulación” 4.
Hay algunos atributos muy generales de los seres humanos, pero no son
suficientes para explicar la acción humana o el carácter de la sociedad humana.
b) Individualismo:
La sociedad se concibe como una expresión de los individuos y sus acciones. La
base para entender la sociedad no son las relaciones sociales, sino los
individuos. En los “Grundrisse” Marx reconoció
claramente que la sociedad no consta de individuos, sino de relaciones sociales
que definen las posiciones para los individuos 5.
c) Empirismo:
Se considera evidente que la economía y la sociedad son perfectamente
transparentes, que se puede entender todo con un cuidadoso protocolo de hechos
empíricos. No hay nada que revelar, todo es visible. Marx aceptó
este punto de vista a partir de 1845. Pero después de 1857 se hizo cada vez más
consciente de que el fetichismo y las mistificaciones ocultan
(estructuralmente, no como resultado de un acto intencional) las estructuras
internas del capitalismo. Simplemente por medio de exposiciones empíricas no se
pueden revelar estas estructuras internas.
d) Ahistoricismo:
No se niega el desarrollo histórico, pero se restringe a momentos meramente
superficiales. Las estructuras básicas de la economía son siempre las mismas: o
“naturales“ (economía de mercado) o artificiales, distorsionadas
(economía de no-mercado). Marx distingue diferentes modos de
producción. Reconoció que hay formaciones sociales históricamente diferentes,
que no pueden reducirse a una estructura básica común.
3.
Ambivalencias en la teoría económica de Marx
En
cualquier texto complejo podemos encontrar ambivalencias, ambigüedades, puntos
poco claros, que permiten diferentes interpretaciones. Pero existen distintos
tipos de ambivalencias. Pueden ocurrir accidentalmente o como expresión de
algunos problemas conceptuales. En “El Capital” las ambivalencias fundamentales
que tengo en mente son resultado de dos fuentes diferentes. Una fuente es
el intento de Marx de popularizar su exposición. En algunos puntos
este intento perjudicó el desarrollo claro de las categorías.
Otra
fuente puede encontrarse en el carácter específico de “El Capital“ de Marx.
Como he afirmado anteriormente, “El Capital”, o en términos más
generales, la “Crítica de de la economía política“ de Marx es
una revolución científica, una ruptura con el campo teórico de la economía
política clásica. Pero esta revolución científica, esta ruptura no fue
ejecutada completamente por Marx. En algunos puntos de su exposición, Marx permaneció
en el campo con el que acababa de romper. En el mismo texto podemos
observar una ruptura con este campo y la continua presencia de algunos
elementos de este campo. Estos dos lados no están claramente separados. No
podemos distinguirlos, por ejemplo, a lo largo de la línea de los capítulos.
Estos dos lados constituyen dos discursos, que siempre están presentes, que
interfieren entre sí de diferentes maneras, y que dan razón a distintas
interpretaciones. La interferencia de estos dos discursos causa problemas
específicos en la argumentación de Marx, como por ejemplo el
conocido “problema de la transformación” (la transformación de los
valores en los precios de producción). Examino extensamente estos dos discursos
en mi libro “Die Wissenschaft vom Wert”. Aquí voy a intentar aclarar mi
tesis discutiendo brevemente algunas cuestiones básicas.
3.1.
Teoría sustancialista-naturalista del valor o teoría monetaria del valor
Las
ambivalencias empiezan ya con el valor, la forma de valor y el dinero. Nos
podemos imaginar lo difíciles que han sido estas cuestiones para Marx si
recordamos no sólo que Marx mismo consideraba el capítulo
sobre el valor y la mercancía como el más difícil de su libro (véase el
prefacio de la primera edición de “El Capital”), sino también que cambió
diversas veces la exposición del material de este capítulo. Marx escribió
al menos siete variantes (de las cuales quedan seis) con diferencias notables
en la argumentación. Las podemos encontrar en:
– “Grundrisse“
(1857/58), si entráramos en detalles, ya aquí podríamos distinguir diferentes
intentos de comprender la relación entre valor y dinero.
– “Urtext”
(1858), aquí se han perdido las partes sobre el valor y la forma de valor, pero
quedaron partes importantes que se ocupan del dinero.
– “Contribución
a la crítica de la economía política” (1859).
– Primera
edición del libro I de “El Capital”, capítulo 1 (1867).
–
Apéndice a la primera edición del libro I de “El Capital” (1867).
– Un
manuscrito escrito entre diciembre de 1871 y enero de 1872 que preparaba la
segunda edición.
– Segunda
edición del libro I de “El Capital” (1872/73).
En
términos muy abreviados, mi tesis es que en “El Capital” podemos
encontrar elementos de dos enfoques distintos del valor: un “enfoque
sustancialista-naturalista del valor” y un “enfoque monetario del valor”.
El enfoque
sustancialista del valor refiere el valor a la mercancía individual y
al trabajo que se necesita para producir esta mercancía individual. Desde este
punto de vista la determinación social sólo tiene lugar porque el trabajo es
únicamente generador de valor en tanto que es “tiempo de trabajo socialmente
necesario”. Pero el valor parece no tener nada que ver con otras
mercancías, existe como un tipo de sustancia independiente dentro de la
mercancía individual. Leídas superficialmente, se pueden entender de esta
manera las primeras cuatro o cinco páginas de “El Capital”. Este punto
de vista sustancialista ha dominado en el marxismo tradicional. De hecho, a
menudo sólo fueron tomadas en serio las primeras cuatro o cinco páginas del
primer capítulo, y en general se descuidaron las siguientes cincuenta páginas.
Combinado
con este punto de vista sustancialista del valor se presenta un punto
de vista naturalista del trabajo abstracto. El trabajo abstracto,
escribió Marx al final del párrafo 2 del capítulo uno, es
trabajo “en el sentido fisiológico”, gasto de cerebro, músculos, nervios
y mano. Desde luego, cualquier trabajo es gasto de cerebro, nervios y músculos,
pero la pregunta es: ¿es este atributo general de cualquier trabajo realmente
lo determinante de una cualidad social como el trabajo abstracto? 6.
Se puede
mostrar que este enfoque sustancialistas y naturalista del valor y no abandona
realmente el campo teórico de la economía política clásica. Este enfoque es una
mejora de la economía clásica, una formulación más precisa, pero no una
ruptura.
Sólo en
el segundo enfoque existe una ruptura real con el campo teórico de la economía
política. Una teoría no-sustancialista del valor muy clara y
una determinación anti-naturalista del trabajo abstracto las
podemos encontrar en algunas argumentaciones de la “Contribución a la
crítica de economía política”, en los subcapítulos sobre la forma de valor
y el fetichismo de la mercancía en “El Capital”, y especialmente en las
reflexiones de Marx sobre su modo de exposición en el
manuscrito que fue escrito en el invierno de 1871/72, cuando Marx realizó
los cambios de la primera edición de “El Capital” a la segunda.
Especialmente
este último manuscrito, que fue publicado por primera vez en 1987, es
extremadamente interesante, porque incluye consideraciones que no podemos
encontrar en “El Capital”, ni en la primera ni en la segunda edición. En
este manuscrito Marx aclara, entre otras cosas, que su propia
exposición producía la apariencia de que se pudiera hablar de una mercancía
individual y del valor de esta mercancía individual. Pero hablado estrictamente
esto es erróneo: el valor y la mercancía sólo existen cuando hay una relación
de al menos dos mercancías.
En este
manuscrito se dice que si se cambian una chaqueta y una tela, se “reducen a
la objetivación de trabajo humano como tal“. Pero con esta reducción no
debe olvidarse
“que
ninguna es para sí tal objetividad de valor, sino que sólo lo son en
tanto que es una objetividad común a ambas. Fuera de su
mutua relación –la relación en la que se igualan– ni la chaqueta ni la tela
poseen objetividad de valor, esto es, objetividad como gelatina de trabajo
humano en cuanto tal“ (Aber in dieser Reduktion wurde vergessen, daß keines
für sich solche Werthgegenständlichkeit ist, sondern daß sie solches nur sind,
soweit das ihnen gemeinsame Gegenständlichkeit ist. Ausserhalb ihrer Beziehung
auf einander ‒der Beziehung worin sie gleichgelten‒ besitzen weder Rock noch
Leinwand Werthgegenständlichkeit oder ihre Gegenständlichkeit als Gallerten
menschlicher Arbeit schlechthin, MEGA II/6, p. 30). 7
Esto
tiene como consecuencia que
“un
producto del trabajo, considerado para sí aisladamente, no es valor, del mismo
modo que no es mercancía. Sólo llega a ser valor en su unidad con otros
productos del trabajo“ (Ein Arbeitsprodukt, für sich isolirt betrachtet, ist
also nicht Werth, so wenig wie es Waare ist. Es wird nur Werth in seiner
Einheit mit andrem Arbeitsprodukt, MEGA II/6, p. 31)7.
Esto
tiene consecuencias importantes. El valor no sólo depende de una sustancia
social, depende de una sustancia que no puede existir en una cosa individual y
que no está determinada por la sola producción. El carácter específico de esta
sustancia es la causa por la que Marx utilizó un buen número
de metáforas cuando escribió sobre ello. Estas metáforas como “objetividad
fantasmal” (gespenstige Gegenständlichkeit, MEW 23, p. 52) u “objetividad
puramente fantástica” (rein phantastische Gegenständlichkeit, MEGA
II/6, p. 32) son ignoradas con frecuencia por los lectores. Pero estas
metáforas transmiten información importante acerca de esta muy específica sustancia
no-sustancialista del “valor”. (Esta noción no-sustancialista
de sustancia es también una ruptura radical con más de 2000 años de uso
filosófico de la noción de sustancia).
El
análisis de la forma de valor (parte 3 del capítulo 1 de “El Capital”)
pone de manifiesto que el valor sólo puede existir cuando hay una expresión del
valor autónoma y general. Y esta expresión general del valor, como se muestra
en el capítulo 2 de “El Capital”, es el dinero. Así que el
dinero no es sólo una característica adicional, una herramienta técnica para
hacer más fácil el intercambio (éste es el punto de vista de la economía
clásica y neoclásica). El dinero es fundamental para la existencia de la
objetividad de valor como una forma social general. Por consiguiente, podemos
hablar de una teoría monetaria del valor 8.
Esta
acentuación del dinero no niega la conexión del valor y el trabajo, pero hay
que tener cuidado: es una conexión del valor y el trabajo abstracto. Y el
trabajo abstracto, como Marx señaló en la “Contribución a la crítica de
economía política”, se basa en una “igualación objetiva de trabajos desiguales
que efectúa por la fuerza el proceso social” (MEW 13, p. 45; p. 44)9. Por lo
tanto, el trabajo abstracto es una abstracción forzada de las diferencias del
trabajo, una abstracción que sólo está presente en el cambio. El hecho de que
valor sólo esté presente en el cambio no significa que sea el cambio lo que
crea el valor o lo que es la causa del valor. Aunque el valor sólo está
presente en el cambio, el valor es un efecto de la producción y el cambio.
Como
resultado de estos argumentos podemos ver que la relación entre valor y dinero
es mucho más estrecha que en la economía política clásica y neoclásica, y
también más estrecha de lo que la describe la corriente principal del marxismo
tradicional: el valor no es sólo el fundamento del dinero, sino que el valor no
puede existir sin el dinero. El enfoque sustancialista, que ha dominado en el
marxismo tradicional, puede asumir la primera parte de esta frase, pero la
segunda parte ni siquiera es comprensible para este enfoque.
3.2.
Determinaciones económicas formales y acción humana
El
análisis de la forma de valor (que podemos encontrar en la parte 3 del capítulo
1 de “El Capital”) es una parte extremadamente importante de “El
Capital”. También aquí podemos encontrar un tipo especial de
ambivalencia, que tiene sus raíces en el cambio a una “forma más popular”
de exposición en la segunda edición de “El Capital” (un cambio que
comienza ya con el apéndice de la primera edición). En el apéndice y en la
segunda edición, Marx cambió la secuencia de las formas de valor. Introdujo la
forma de dinero como la cuarta forma y abandonó la auto-contradictoria “Forma
IV“ del primer capítulo de la primera edición.
Este
cambio veló la diferencia fundamental entre el análisis de la forma mismo
(el contenido del capítulo 1) y el análisis de la acción orientado a la
forma, que es el contenido del capítulo 2. Aquí, en el capítulo 2, aparecen
por primera vez los propietarios de mercancías, mientras que en el capítulo 1
se han investigado sólo las determinaciones formales, no la acción de los
propietarios de mercancías. El dinero es el resultado de la acción colectiva
(no una acción deliberada, por supuesto) de los propietarios de mercancías. Por
consiguiente, la transición de la forma general de valor a la forma de dinero
en la segunda edición no está enraizada en un argumento analítico-formal, sino
en un argumento que tiene que ver con la acción: Marx lo llamó la “costumbre
social” (gesellschaftliche Gewohnheit, MEW 23, p. 84; p. 86).
Como
consecuencia de este cambio, en muchas discusiones marxistas el estatus y el
objetivo del capítulo 2 de “El Capital” permanecieron inaclarados. Si el dinero
ya fue el resultado del análisis de la forma de valor del capítulo 1, ¿por qué
un segundo capítulo que también presenta el dinero como resultado? Compruébese
la literatura sobre “El Capital”. Por lo general no se encontrará ninguna
verdadera respuesta a esta pregunta. A veces se dice que el capítulo 2 es “más
concreto”, pero no se explica por qué habría de ser necesario un capítulo “más
concreto”.
La
diferencia categorial decisiva es que el capítulo 1 presenta un análisis de la
forma de mercancía (abstrayendo de los propietarios de mercancías) y que el
capítulo 2 analiza las acciones necesarias de las personas en
el marco de estas formas.
En
el mundo real las determinaciones formales y la acción humana
existen siempre simultáneamente. Pero en la exposición científica el
análisis de las formas sociales tiene prioridad sobre el análisis de la acción
humana: el análisis de la forma es necesario para explicar la acción humana
típica. Sólo a causa de esta prioridad, Marx pudo decir en el
prefacio a la primera edición de “El Capital” que el capitalista y el
terrateniente sólo se toman en consideración como “personificaciones de
categorías económicas” (MEW 23, p. 16; p. 8). Y ésta es también la razón
por la que Marx nunca realizó una crítica de los capitalistas,
sino una crítica del capitalismo (una diferencia que es confundida a veces
también en la izquierda).
3.3 El
problema de la mercancía dinero
Pero hay
otro problema conceptual en el análisis de la forma de valor que no tiene sus
raíces en el cambio a una “forma más popular”: la mercancía
dinero.
En su
análisis de la forma de valor, Marx presupone la necesidad de
una mercancía dinero. En las relaciones de intercambio reales no tiene que
estar presente la mercancía dinero, puede ser sustituida, como Marx ya
observó en el capítulo 3 de “El Capital”. Pero, según Marx,
los signos circulantes sólo son sustitutos de la mercancía
dinero. Ésta debería ser algo parecido a un ancla de todo el sistema monetario.
Hablando en un plano teórico, Marx conceptualizó su teoría del
dinero como si la existencia de una mercancía dinero fuera
absolutamente necesaria para cualquier sistema monetario.
Si esta
conceptualización fuera correcta, no podríamos entender el sistema monetario
contemporáneo con las categorías marxianas, porque este sistema no depende de
una mercancía dinero, ni legalmente (desde el fin del sistema de Bretton
Woods), ni realmente (no hay ninguna mercancía dinero especial: que los bancos
centrales posean oro es una reliquia histórica y desde hace años intentan
deshacerse de él mediante la venta de pequeñas porciones, lo que no dará lugar
a una caída del precio del oro).
Afortunadamente
la conceptualización de Marx no es correcta. En su teoría del
valor no hay una necesidad categorial de una mercancía dinero. Lo que Marx demostró
en el análisis de la forma de valor fue la necesidad de la forma de dinero
(estrictamente hablando: la necesidad de la forma general de
equivalente). Pero no demostró que el portador de esta forma debe
ser él mismo una mercancía. Marx solamente presupuso que
este portador es una mercancía.
En el
primer capítulo de la primera edición de “El Capital” podemos encontrar
un importante indicio de por qué no es necesario que el portador de la forma de
dinero tenga que ser una mercancía. En la primera edición, Marx dejó
claro que el dinero es un universal muy especial: El dinero es un
universal que existe como individuo al mismo nivel que los individuos
particulares. Marx utiliza una imagen muy plática para
ilustrar esto: es como si además de los leones, tigres, aves, etc. concretos,
también existiera “el animal” caminando entre ellos (MEGA II/5, p. 37).
Continuando
con esta consideración, podemos concluir que “el animal” no puede
existir realmente como un individuo junto a los leones, tigres concretos, etc.
Tiene haber “algo” que es aceptado como “el animal”, que es
una representación de “el animal”. “El animal”
puede ser representado por un determinado animal, el león, por ejemplo.
Entonces el león no sólo cuenta como león, sino también como “el animal”.
O “el animal” puede ser representado por una placa con la letra “A”,
por ejemplo.
En
resumen: en el nivel de análisis de la forma de valor en el libro I de “El
Capital” no es posible determinar el carácter del algo concreto que
representa al universal como individuo. Este algo puede ser una
mercancía o un puro signo. Una mercancía dinero puede existir,
pero su existencia no es necesaria.
Al nivel
de la teoría del crédito, que Marx comenzó a desarrollar en el
libro III de “El Capital”, es posible demostrar que un sistema monetario
basado en una mercancía dinero sólo puede existir por un periodo limitado de
transición histórica. Aunque Marx mismo no saca esta
conclusión, su enfoque del sistema de crédito nos proporciona todos los
elementos para esta demostración (véase Heinrich 2006, capítulo 6.3).
En el
prefacio a la primera edición de “El Capital”, Marx puso
de manifiesto que no quería analizar sólo un período especial del desarrollo
capitalista, sino el capitalismo como tal. Y al final del libro III estableció
que su objetivo es presentar la “media ideal” de la “organización
interna del modo de producción capitalista“ (MEW 25, p. 839; p. 1057). Sin
embargo, la mercancía dinero no pertenece a esta “media ideal”. En este
caso Marx confundió un atributo transitorio del sistema
monetario capitalista con su “media ideal”.
3.4 La
transición categorial ausente del dinero al capital
De modo
similar a la teoría monetaria del valor, hay también una teoría
monetaria del capital. Esto es algo muy claro en los “Grundrisse” y,
sobre todo, en el “Urtext” (MEGA II/2) donde podemos encontrar la así
denominada “transición del dinero al capital”, una transición categorial
donde Marx argumenta que el dinero como una forma de valor
independiente y duradera sólo puede existir cuando hay no sólo el movimiento M
– D – M, sino también el movimiento D – M – D, que implica D – M – D’. Por lo
tanto, existe una conexión interna no sólo entre valor y dinero,
sino también entre dinero y capital, no podemos tener uno de ellos
sin el otro.
Probablemente
para hacer la obra más popular, Marx omitió en “El Capital”
esta transición categorial del dinero al capital. Pero esto tuvo como
consecuencia que el lector podría pensar que el análisis de la mercancía y del
dinero es independiente del análisis del capital, una apariencia que
contribuiría entonces a hacer plausible la idea de que Marx analizaría
en los tres primeros capítulos una “producción simple de mercancías”
precapitalista. La separación de los tres primeros capítulos y la falta de una
transición al capital (al nivel de categorías) también dieron alguna plausibilidad
a la idea de un “socialismo de mercado”, que depende de la posibilidad
de un sistema de mercado global sin capital.
Evidentemente Marx no
omitió la transición categorial del dinero al capital porque perdiera la
confianza en la necesidad de esta transición – los elementos necesarios para
esta transición todavía pueden encontrarse en el análisis de “El Capital”.
Cuando discute sobre el atesoramiento, Marx presenta
claramente la contradicción entre el carácter ilimitado del dinero en sentido
cualitativo y sus límites siempre vigentes en sentido cuantitativo (MEW 23, p.
147; p. 161). Esta contradicción encuentra su forma “racional” de
movimiento sólo en la circulación de dinero como capital, por lo que Marx puede
decir en el capítulo 4, “mientras que el atesorador es solamente el
capitalista insensato, el capitalista es el atesorador racional” (während
der Schatzbildner nur der verrückte Kapitalist, ist der Kapitalist der
rationelle Schatzbildner, MEW 23, p. 168; p. 187). También otros argumentos
utilizados en los “Grundrisse” y en el “Urtext” sobre la
necesidad de la transición del dinero al capital pueden encontrarse en una lectura
atenta de los capítulos 3 y 4 de “El Capital”. Lo que falta es sólo
que Marx reúna explícitamente estos argumentos.
3.5
Teoría monetaria y no-monetaria del capital y crisis
A pesar
de que falte la transición categorial explícita del dinero al capital, el
carácter monetario del capital aparece expresado también en “El Capital”.
En el capítulo 4 de “El Capital”, cuando Marx está
discutiendo el concepto general de capital, acentúa que el valor en proceso,
que es capital, necesita el dinero como “forma autónoma” (selbständige
Form), por la cual el valor “constata su identidad consigo mismo“ (seine
Identität mit sich selbst konstatiert, MEW 23, p. 169; p. 188). Aunque el
capital no es ni dinero ni mercancía, sino el proceso de valorización, el
dinero desempeña un papel muy especial en este proceso: sólo en la
forma de dinero puede el capital basarse en sí mismo y puede medir el grado de
valorización.
El
carácter específicamente monetario del capital fue durante mucho tiempo
ampliamente ignorado en la tradición marxista. En muchas discusiones marxistas
sobre economía política se impuso el libro I de “El Capital”. Puesto que
la producción era la cuestión predominante de la mayor parte del libro I y
puesto que este libro era tan influyente, la tradición marxista tuvo en algunos
sentidos un sesgo hacia la producción. El dinero y el intercambio eran
entendidos como “meros” fenómenos de la circulación. Las cosas reales,
los puntos importantes parecían encontrarse en la esfera de la producción: la
explotación, el desarrollo de las fuerzas productivas, la acumulación, etc.
Sin
embargo, el dinero y los aspectos monetarios del capital tienen un papel
crucial a lo largo de los tres libros de “El Capital”. En el libro
primero, como se mencionó anteriormente, se introdujo una noción monetaria de
capital en el capítulo cuatro. En las siguientes secciones, en las que se
analizan la producción de plusvalor absoluto y relativo, así como la
acumulación, el dinero no tiene un papel crucial. Pero esto no significa que se
pueda investigar el capital sin el dinero. Esta ausencia del dinero como una
cuestión de la exposición es consecuencia sobre todo del tema particular que se
investiga: el proceso de producción capitalista como tal sin su mediación por
la circulación. Entonces el dinero aparece otra vez en algunos puntos decisivos
del libro segundo, con respecto a la posibilidad de realizar el plusvalor
social total, que es una cuestión crucial para el proceso de circulación del
capital social global. Y sobre todo temas acerca del dinero en el libro III. En
la sección sobre el interés y el crédito, los asuntos del dinero vuelven otra
vez al centro de la consideración – pero esta sección está inacabada y es
extremadamente fragmentaria, y durante mucho tiempo fue excluida generalmente
del debate.
Desde
comienzos de la década de 1990 el manuscrito original de Marx del
libro tercero está disponible en MEGA II/4.2. Con ello se hizo evidente
que Engels, para hacer que el manuscrito fuera más legible, realizó
muchos cambios en su edición del libro tercero. Las intervenciones más extensas
tuvieron lugar en la gran sección sobre el interés y el crédito. El material
fue sustancialmente reordenado y en muchas partes reformulado, lo que oscureció
parcialmente las intenciones de Marx. En el futuro, cualquier
discusión científica de la teoría marxiana del crédito tendría que basarse en
el manuscrito original y no en la edición de Engels.
También
la recepción de la teoría marxiana de las crisis está profundamente
influenciada por los cambios realizados por Engels. Las consideraciones más
amplias acerca de la teoría de las crisis en “El Capital” las podemos
encontrar después de la exposición de Marx de su famosa ley de
la caída tendencial de la tasa de beneficio. En el manuscrito original de Marx es
evidente que tenemos sólo notas que están muy lejos de una teoría
coherente. Engels, en su intento de presentar las cosas al lector
tan acabadas como fuera posible, reordenó y parcialmente acortó el material,
insertó todos los títulos y subtítulos de tal modo que para el lector
no sólo surgía la impresión de que la teoría de la crisis está prácticamente
completa (incluso sin considerar el capital que devenga interés y las
relaciones de crédito), y además la teoría de las crisis parece ser una
consecuencia de la ley de la tasa de beneficio. Pero esto es evidentemente
un efecto de edición de Engels.
El modo
de lectura que siguió la disposición de Engels encajaba muy
bien con el punto de vista orientado a la producción, que fue sostenido tomando
el libro primero de “El Capital” como un todo casi completo. Basando la
teoría de las crisis tan fuertemente en la caída tendencial de la tasa de
beneficio, se reduce la teoría de las crisis a algo que está enraizado sólo en
el proceso de producción. El hecho de que la producción capitalista y la
circulación capitalista forman una unidad es oscurecido por esa perspectiva, y
además se reduce la teoría de las crisis en un aspecto muy grave.
Con
respecto a la totalidad de las categorías presentadas por Marx, la
teoría de las crisis no puede presentarse después de la ley del beneficio: la
tasa media de beneficio no está aún plenamente desarrollada (esto sólo tiene
lugar con el análisis del capital mercantil en la sección siguiente), y sobre
todo faltan todavía el capital que devenga interés y el crédito. Sólo después
de que se han realizado estos análisis, lo que significa sólo durante o después
de la quinta sección del libro tercero de “El Capital”, es posible un
tratamiento adecuado de la teoría de las crisis. Algunos indicios de esto
pueden encontrarse en el análisis inacabado de Marx sobre el
sistema crediticio.
El tipo
de recepción de la teoría de las crisis descrito anteriormente ha conducido,
por un lado, a enconados intentos de defender a toda costa la ley de la caída
tendencial de la tasa de beneficio, aunque esta ley puede ser rebatida con
argumentos muy simples (para un tratamiento crítico de los diferentes intentos
de defender esta ley, véase Heinrich 2006, capítulo 8.4); todavía está
ampliamente extendida la idea de que sin esta ley no habría ningún fundamento
para una teoría marxiana de las crisis. Por otro lado, la orientación
unilateral hacia la producción fue durante mucho tiempo un obstáculo para
concebir los procesos monetarios y financieros de una manera adecuada. A menudo
una especie de crisis de sobreproducción (o sobreacumulación), enraizada solamente
en las condiciones de producción, fue considerada como la única “crisis real”,
con el dinero y las finanzas como momentos no muy fundamentales.
Hoy en
día, especialmente en algunas partes del debate sobre la globalización y la
crisis financiera, la producción capitalista se confronta con los procesos
financieros de tal manera que la producción suena como algo real, sano
y bueno, y los procesos financieros suenan como algo virtual, enfermo y malo.
Pero no hay dos mundos capitalistas diferentes, uno bueno y uno malo, uno real
y uno virtual. Hay sólo un capitalismo, una unidad capitalista de producción y
circulación.
De la
misma manera que necesitamos una teoría monetaria del valor,
también necesitamos una teoría monetaria del capital y de las crisis.
No se trata de sustituir el sesgo orientado hacia la producción por un sesgo
orientado a la circulación, sino de concebir la unidad capitalista de
producción y circulación.
4.
Observaciones finales
En el
análisis del capitalismo desde una perspectiva de la emancipación social, la
crítica marxiana de la economía política es la herramienta más poderosa que
tenemos. Pero al usar esta herramienta tenemos que ser conscientes de sus
límites:
1) La
crítica de Marx está incompleta, no pudo cumplir sus propios
planes. Por lo tanto, tenemos que seguir adelante, no sólo con análisis
empíricos, sino también con la investigación teórica, con la construcción y el
desarrollo de las categorías.
2) La
exposición de Marx muestra un cierto número de ambivalencias
fundamentales que debemos examinar cuidadosamente, criticar y eliminar, con el
fin de lograr un uso apropiado de su crítica de la economía política.
Criticar
a Marx es exactamente lo que él, como un científico serio,
esperaba de sus lectores. Al final del prefacio a “El Capital”,
escribió:
“Todo
juicio de la crítica científica es bienvenido para mí” (MEW 23,
p. 17; p. 9).
Y en una
carta a Engels del 18 de julio de 1877 subrayó que “la
falta de miramientos es la primera condición toda crítica” (Rücksichtslosigkeit
– erste Bedingung aller Kritik, MEW 34, p. 48). Esto también debe aplicarse
a nuestro tratamiento de Marx.
Notas
1 El
hecho de que “El Capital” de cuatro volúmenes era realmente un nuevo proyecto y
no simplemente el plan de seis libros abreviado lo muestro con cierto detalle
en Heinrich (2009).
2 Marx
Engels Gesamtausgabe (MEGA) es una edición histórico-crítica de todos los
trabajos, documentos y cartas de Marx y Engels, que se publica desde 1975 en
Berlín. Abarca cuatro secciones: la sección I comprende todas las obras de Marx
y Engels excepto “El Capital”, la sección II contiene “El Capital” y los
manuscritos preparatorios, la sección III incluye todas las cartas escritas por
Marx y Engels, además de todas las cartas que recibieron, y la sección IV
comprende todos los extractos y notas realizados por Marx y Engels. Todos los
manuscritos se editan en su forma y en su lengua original, sin intervenciones
editoriales. Hasta ahora se han publicado más de 60 volúmenes, la MEGA completa
abarcará alrededor de 115 volúmenes. Cada volumen consta de dos libros, uno con
los textos y el segundo con descripciones detalladas de los manuscritos,
registros y comentarios.
3 Marx
habló de un “intento científico“ de “revolucionar una ciencia“, ver su carta a
Kugelmann del 28 de diciembre de 1862.
4 Fue
Louis Althusser en “Pour Marx“ (1965) quien insistió en este punto con el fin
de mostrar que hay una ruptura entre el Marx “joven” (ideológico) y el Marx
“maduro” (científico). A pesar de que se trata de una contribución pionera a la
discusión, debe destacarse que el desarrollo del “joven” Marx al “maduro” no
puede reducirse a una ruptura simple, hay distintas dimensiones en las que
tuvieron lugar rupturas en diferentes momentos. Por otra parte, no hay un único
Marx maduro, también el Marx maduro mostró avances considerables. Y por último,
la contraposición de Althusser entre ideología y ciencia es problemática.
5 Véase,
por ejemplo, “la sociedad no consiste en individuos, sino que expresa la suma
de relaciones y condiciones en las que estos individuos están recíprocamente
situados“ (Die Gesellschaft besteht nicht aus Individuen, sondern drückt die
Summe der Beziehungen, Verhältnisse aus, worin diese Individuen zu einander
stehen, MEGA II/1.1, p. 188).
6 Ya el
economista soviético Isaac Rubin, que fue ejecutado en 1937 durante la “Gran
Purga”, insistió sobre este punto en su notable libro “Ensayos sobre la teoría
marxiana de valor” (Moscú, 1928).
7 Las
partes decisivas de este manuscrito están publicadas y comentadas en Heinrich
(2008), que aparecerá este año en traducción española.
8 En
Alemania Occidental la discusión sobre el carácter monetario de la teoría
marxiana del valor comenzó en la década de 1970 con los artículos de Hans Georg
Backhaus, ahora recogidos en Backhaus (1997).
9 Cuando
existe traducción española de la obra, se indica la página de la misma a
continuación de la página de la edición alemana (N. del T.).
Literatura
ALTHUSSER,
Louis (1965): Pour Marx, Paris: Maspero (La revolución teórica de Marx,
México: Siglo XXI, 1968).
BACKHAUS,
Hans Georg (1997): Dialektik der Wertform, Freiburg: Ça ira.
HEINRICH,
Michael (1996/97): Engels’ edition of the third volume of “Capital“
and Marx’s original manuscript, in: Science and Society, vol. 60, n. 4,
pp. 195-210.
HEINRICH,
Michael (2004): Kritik der politischen Ökonomie. Eine
Einführung, Stuttgart: Schmetterling (Crítica del economía política. Una
introducción a “El Capital“ de Marx, Madrid: Escolar y Mayo, 2008).
HEINRICH,
Michael (2006): Die Wissenschaft vom Wert. Die Marxsche Kritik
der politischen Ökonomie zwischen wissenschaftlicher Revolution und
klassischer Tradition, 4th edition, Münster: Westfälisches Dampfboot.
HEINRICH,
Michael (2008): Wie das Marxsche Kapital lesen?, Stuttgart: Schmetterling.
HEINRICH,
Michael (2009): Reconstruction or Deconstruction?
Methodological controversies about Value and Capital, and New Insights
from the Critical Edition, in: Riccardo Bellofiore, Roberto Fineschi
(eds.), Re-reading Marx. New Perspectives after the Critical Edition,
Palgrave Macmillan, pp. 71-98.
MARX,
Karl (1859): Zur Kritik der politischen Ökonomie, MEW 13 (Contribución a
la crítica de la economía política, México: Siglo XXI, 1980).
MARX,
Karl (1867-94): Das Kapital. Kritik der politischen Ökonomie, 3 Bde., MEW
23-25 (El Capital. Crítica de la economía política (libros I, II y
III), México: Siglo XXI, 1975).
MARX,
Karl (1871/72): Ergänzungen und Veränderungen zum ersten Band
des “Kapitals“, MEGA II/6.
RUBIN,
Isaac I. (1928): Essays in Marxian Value Theory, Moscow (English:
Detroit, 1972; German: Studien zur Marxschen Werttheorie, Frankfurt/Main,
1973).


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