© Libro
No. 363. Los grandes enigmas del universo. Furneaux, Rupert. Colección
Emancipación Obrera. Diciembre 29 de 2012.
Título original: © Los grandes enigmas del universo. Rupert Furneaux
Versión Original: Los grandes enigmas del
universo. Rupert Furneaux
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Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda
Los Grandes
Enigmas Del Universo
Rupert
Furneaux
Javier
Vergara Editor
Versión
1.0
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¿HA
SIDO LOCALIZADA LA MÍSTICA ATLANTIDA?
¡Sumergida en sólo un día y una noche! ¡Un enorme continente hundido bajo el
mar! ¡Su población aniquilada en un
instante! Qué estímulo para la imaginación, incluso para la fantasía pura. Sin
duda, la famosa leyenda de la Atlántida ha creado un misterio que innumerables
personas han tratado de resolver.
El filósofo
grieqo Platón, que narrara la historia, dijo que la Atlántida estaba fuera del
Mediterráneo, más allá de los Pilares de Hércules, como se llamaba la entrada
al Atlántico hacia el año
Entonces,
¿fabulaba Platón? O según afirmaba enfáticamente, ¿registraba la historia,
confusa y mal recordada, como tal vez fuese el caso? Daba como fuente de su
información a su antecesor, Solón, quien había visitado Egipto en el año
En Timeo, el
más breve de los dos, Platón describió la isla o las islas de la Atlántida como
de una dimensión igual a Nubia (se refería al norte de Africa, al Oeste de
Egipto) y Asia Menor juntas. Su rey había fundado un magnífico imperio, que
extendió hacia el Mediterráneo occidental. Luego se produjeron terribles
terremotos e inundaciones. La Atlántida se hundió bajo el mar. Eso había
ocurrido 9.000 años antes de la época de Solón.
Platón dio
mayores detalles en su obra Critias. La metrópoli del imperio había sido
construida en una pequena isla circular de costas escarpadas. El palacio real,
edificado en una isla más grande, era una "maravilla para contemplar por
su tamaño y su belleza". Estaba provisto de baños fríos y calientes. El
templo, consagrado a Poseidón, resplandecía de plata y oro. Cada cuatro o cinco
años los reyes se reunían para aplicar las leyes y para cazar y sacrificar
toros. Con el transcurso del tiempo se volvieron ambiciosos y tiránicos, por lo
que Zeus planeó su destrucción. Antes de que esto ocurriera,
un ejército ateniense que había ido a combatir a los
habitantes de la Atlántida había sido destruido por una calamidad natural. Los
nativos de la Atlántida habían estado considerando la posibilidad de hacer la
guerra contra Atenas y Egipto.
La Atlántida
era un estado altamente organizado, una tierra de consciente amenidad,
holganza, buena arquitectura, arte resplandeciente, servicios públicos
abundantes. Una sociedad de la Era de Bronce alfabetizada, guerrera, que
planeaba la conquista de Egipto y Atenas. Ningún estado como este había
existido 9.000 años antes de la época de Solón. Los sacerdotes informantes, o
Solón mismo, habían confundido la fecha y hacían
ocurrir el desastre milenios en lugar de siglos antes de
Entonces,
¿dónde estaba la Atlántida? No se hallaba muy lejos de Grecia y de Atenas, ya
que sus habitantes contemplaban la posibilidad de la conquista y un ejército
ateniense partió hacia ese continente para contrarrestar los planes bélicos.
La Atlántida ha
sido ubicada en muchos lugares:
México, Asia Central, el Sahara, España, Groenlandia,
Terranova e incluso Gran Bretaña.
En su libro
Camelot and The Vision of Albion (Heinemann, 1971), Geoffrey Ashe ha presentado
el caso para Gran Bretaña, la tierra de los "hiperbóreos" según los
griegos de la época de Platón. Poseía, según el escritor Hecateo de Abdera del
siglo V a.C., un singular templo, el magnífico altar de Apolo -posiblemente
Stonehenge- y estaba habitada por "la raza de hombres más perfecta y noble
que viviera nunca". Britania era una isla del Atlántico, una de las muchas
desde las cuales era posible pasar al continente opuesto que rodeaba al océano,
como Platón ha descrito a la Atlántida. Sus detalles topográficos parecían
corresponder a la ruta marina septentrional a América vía Islandia, Groenlandia
y Terranova. Ashe no sugiere que Britania llegara a sumergirse, sino que
después de considerable contacto con el Egeo hacia la época en que se construía
Stonehenge, se perdió de vista, devorada por las brumas del norte, y fue
olvidada. Platón utilizó la romántica historia de la gloria perdida de Britania
para describir su estado ideal. Sin embargo, Ashe admite que las teorías
cretenses son las predominantes.
Y quizá más
persuasivas. ¿Puede reconocerse a la Creta de Minos como el asiento del imperio
de la Atlántida y al volcán Thera como causa de su declinación? Esa posibilidad
fue sugerida por primera vez en 1907 por el estudioso británico K. T. Frost.
Las excavaciones de sir Arthur Evans, en Knossos, en la década de 1920 y el
desciframiento del escrito Lineal B por parte de Michael Ventris y J. Chadwick,
en 1960, han demostrado que la civilización minoica de Creta se derrumbó
repentinamente en el punto más alto de su potencia y sin ninguna razón aparente
hacia el año
El profesor
Spyridion Marinatos, jefe del Servicio Arqueológico Griego, irúció en 1939 sus
investigaciones para vincular la erupción del Thera con el fin de la Atlántida.
Otros científicos han colaborado en ese estudio, en especial los geólogos
norteamericanos B. C. Heenen y el doctor Ninkovitch, quienes han retirado
núcleos de sedimentos que contenían ceniza volcánica del fondo del Mediterráneo
oriental, y también el profesor A. G. Galanopoulos, director del Instituto
Sismológido de la Universidad de Atenas. Sus contribuciones fueron resumidas
por el profesor J.V. Luce, un especialista en Platón y en estudios clásicos, en
su libro The End Of Atianús (Thames and Hudson, 1969).
Según esa
teoría, Creta fue hundida por una ola enorme causada por la erupción
catastrófica del Thera. La fertilidad de su suelo se arruinó con los pesados
depósitos de ceniza y pumita. La bistoria del desastre fue llevada por
refugiados a Egipto donde, 900 años más tai~de, fue narrada de manera poco
exacta a Solón. Él tradujo el nombre egipcio de Keftui para Creta como
Atlántida, derivado de la descripción de esa isla montañosa como "la
tierra del pilar", sostenida en el cielo por el giga~te Titán, Atlas.
Ignaro de que la historia se refería a Creta, Platón ubicó a la Atlántida fuera
del Mediterráneo, en el océano cuyo nombre también deriva de Atlas, en la
creencia de que ninguna potencia mediterránea había sido tan fuerte como para
amenazar a Atenas y a Egipto.
Para probar
esta teoría, hay tres preguntas que requieren respuesta. ¿Cuál fue la
intensidad de la erupción del Thera? ¿Qué evidencia existe de que Creta
sufriera un desastre volcánico? ¿Qué paralelos existen entre las civilizaciones
de la Creta minoica y la Atlántida de Platón?
Antes de la
erupción catastrófica en el siglo XV a. C. que hundió la isla, Thera, o
Santorin, como ahora se lo llama, era una isla de
En el caso de
Krakatoa, la ola originada por la explosión se abatió a través del estrecho y
se elevó a una altura de
el mundo, permaneciendo en la atmósfera durante dos
años, con lo que causó cambios climáticos. El "gran estallido" de
Krakatoa se oyó a
El derrumbe del
Thera pudo haber sido aun más gigante y sus efectos mucho mayores y más
difundidos. Las excavaciones en Thera sugieren que la isla sufrió el desastre
en dos etapas. Primero se hundió debajo de enormes cantidades de pumita y
ceniza volcánica. Las deyecciones del volcán destruyeron las casas de los
habitantes, que se ajustaban a la arquitectura minoica y contenían cerámicas y
frescos típicos. La remoción de
Thera alcanzó
su punto de mayor importancia entre los años 1500 y
La
investigación arqueológica ha demostrado que cada puerto y cada pueblo y
palacio de la parte oriental de Creta se vieron repentinamente destruidos y
nunca fueron reconstruidos. Sólo se salvó Knossos, la capital, dada su
ubicación a unos
En Amnisos, el
puerto de Knossos en la costa norte, el profesor Marinatos halló evidencia de
una ola enorme. Los edificios habían quedado reducidos a sus cimientos, la
pumita llevada por el mar había entrado en todas las hendeduras. Las paredes de
la llamada Villa de los Frescos se habían derrumbado hacia adentro, presionadas
por grandes masas de agua que retrocedían. Los otros puertos y pueblos que se
han excavado hasta el presente brindan la misma evidencia de destrucción
repentina por agua o lluvias de ceniza. El desfiladero de caliza, además de la
base naval de Kato Zakro, ha conservado su antiguo nombre de Valle de los
Muertos.
Antes del
Los minoicos,
antes poderosos, habían sucumbido a una calamidad natural. Ninguna otra
conclusión parece posible.
El profesor
Luce ha derivado evidencias de antiguos mitos y leyendas para demostrar cómo se
difundió el desastre causado por el Thera. Los poemas griegos mencionan la
repentina despoblación de Creta. Herodoto afirmó que Creta había desaparecido
en un período anterior a la guerra de Troya, es decir, antes del
Los textos
egipcios no proporcionan ninguna información precisa, probablemente debido al
disgusto de los egipcios por la historia concreta. Sin embargo, el Papiro
Ipuwer indica que el comercio con Creta se interrumpió repentinamente hacia la
época de la erupción del Thera. Este silencio egipcio parece extraño, porque la
violencia eruptiva del Thera debió sentirse aun a la distancia de
La pregunta
vital aún debe responderse. ¿Era Creta la Atlántida? Los paralelos son
notables. Ambas civilizaciones isleñas desaparecieron de repente como resultado
de una calamidad natural.
La Atlántida,
según Platón, estaba gobernada por un sistema monárquico y de clases. Sus
mujeres gozaban de alta consideración, su pueblo era alfabetizado, vivía con
comodidad, tenía capacidad para la ingeniería, disfru
taba del confort de los baños calientes y fríos y
cazaba regularmente toros, los que llevaban al templo. Las islas estaban
protegidas por costas acantiladas: una era pequeña y redonda y la otra grande y
rectangular.
Antes de su
erupción, la isla del Thera era pequeña y redonda, posiblemente la legendaria
metrópoli. Creta es larga y delgada, montañosa, con una gran planicie central
en la que estaba ubicado Knossos, el palacio real. El rey Minos gobernaba más
de cien pueblos. Cada cinco años, como en la Atlántida, sus gobernadores se
reunían para aplicar las leyes y cazar toros que vagaban por el templo. La
leyenda dice que el ateniense Teseo fue a Knossos para liberar a su pueblo del
tributo exigido por Creta. Se lo obligó a luchar con el legendario Minotauro,
mitad hombre y mitad toro. Los frescos lo representan arrastrando al toro
muerto para sacarlo del laberinto.
Las
excavaciones de sir Arthur Evans en~Knossos descubrieron una cultura
sofisticada, la civilización más altamente avanzada del mundo antiguo,
espléndida en arquitectura, rica en arte, elegante, de vida cómoda, pero
centralmente organizada bajo una monarquía, con un código de leyes que le daban
igual condición a las mujeres y dividíari las clases sociaJes Los surtidores
proporcionaban agua caliente para los baños, agua fría para los lavatorios
colocados en las paredes del palacio. Un sistema de irrigación extensiva
aseguraba la fertilidad del suelo. La alfarería, las tinajas, las armas y los
frescos minoicos se exhiben en el Museo Herakleion.
De los
paralelos entre Creta y la Atlántida, en 1913 K. T. Frost dijo, mucho antes de
que se compararan las dos civilizaciones: "Toda la descripción que de la
Atlántida se da en Timeo y Critias tiene características tan perfectamente
minoicas que ni siquiera Platón pudo haber inventado tantos hechos
insospechados". El relato de Platón acerca de la isla que regía un grande
y magnífico imperio precisamente áescribía el "nivel político de
Knossos".
A continuación
citamos un fragmento del artículo de Frost "The Critias and Minoan
Crete", aparecido en el Journal of Hellenic Studies 33 de 1913, páginas
189-206: "El gran puerto, por ejemplo, con sus buques y sus comerciantes
venidos de todas partes; las elaboradas salas de baño, el estadio y el solemne
sacrificio del toro son todas cosas profundas, aunque no exclusivamente
minoicas. Pero cuando le'emos cómo el toro es cazado en el templo de Poseidón
sin~ armas, pero con varillas y lazos corredizos, tenemos una inequívoca
descripción del redondel de Knossos, aquello que más sorprendía a los
extranjeros y que dio origen a la leyenda del Minotauro. Las palabras de Platón
describen con exactitud las escenas de las famosas copas de Vapheio, que
ciertamente representan la caza de toros salvajes para la corrida de toros
minoica que, como podemos saberlo por el palacio mismo, difería de todas las
otras que el mundo ha visto justamente en el punto que Platón destaca: que no
se usaban armas".
El joven Frost
no vivió para ver su teoría reivindicada. Fue muerto en la Primera Guerra
Mundial.
Platón, parece,
también ha sido reivindicado. Él no tenía idea de que estaba describiendo
exactamente la civilización de la Creta minoica, porque en su época Creta se
había convertido en un remanso, olvidadas ya sus glorias. Pero no habrían
podido ser cabalmente apreciadas nunca si Platón no hubiese escrito su
historia.
LA
GRAN PIRÁMIDE. ¿CUÁL ERA SU FIN?
Si usted visitara Egipto y recorriera los trece
kilómetros por el sudoeste de El Cairo hacia Gizeh para ver la estructura
pétrea más famosa del mundo, es probable que le dijeran, como a mí, que la gran
pirámide fue construida como tumba-fortaleza para proteger el cuerpo del faraón
Khufu. Los griegos lo llamaban Queops.
Cien mil hombres, según Herodoto, trabajaron durante
veinte años para asegurar la resurrección física de Khufu, su seguridad de vida
después de la muerte. Los antiguos ladrones de sepulcros saquearon su tumba y
expoliaron su momia, así como profanaron las de otros faraones, salvo la de
Tutankamón.
Estas son
verdades ftindamentales de la egiptología, su credo aceptado. Son tan válidas
como los dogmas religiosos o la creencia en la vida extraterrestre. No hay
prueba de que la pirámide fuera diseñada como tumba, antes bien hay evidencias
en el sentido contrario.
Ningún texto
egipcio describe la construcción de la pirámide o se refiere a ella. Herodoto
es nuestra más antigua fuente de información. En su visita a Egipto en
En el año 820
de nuestra era se penetró por primera vez en la pirámide. El joven califa
Abdullah Al Mamun, un entusiasta de las matemáticas y de la navegación, creía
que la pirámide contenía una cámara secreta en la que se habían depositado
mapas y tablas astronómicos y otros vastos tesoros. Reunió un grupo de
ingenieros, arquitectos y albañiles y una cuadrilla de obreros y exploró el
lado norte en busca de la puerta secreta. Como no pudo hallarla, hizo que sus
hombres excavaran en la caliza, con la esperanza de dar con el pasaje interno.
Los trabajadores excavaron un angosto tunel hasta una profundidad de
Continuaron
trabajando y dieron con un angosto pasaje en declive. Sobre el suelo yacía la
pesada piedra que había caído del techo. Los árabes ascendieron por el pasaje y
hallaron la piedra engoznada del lado norte,
Volviendo al
punto donde habían dado con el Pasaje Descendente, los árabes notaron que la
piedra caída había ocultado el extremo de lo que parecía ser un bloque de
granito. ¿Ocultaría esa cuña la entrada a otro pasaje, uno que llevara hacia
arriba, al centro de la pirámide? La cuña, que parecía pesar varias toneladas,
estaba firmemente calzada entre los bloques de caliza que la rodeaban. Al
desesperar en su intento de removería, Mamun ordenó a sus albañiles que
abrieran un camino alrededor de ella.
Esa tediosa
excavación reveló que la cuña de granitQ tenía una longitud de
Volvieron al
punto de unión con el Pasaje Ascendente y notaron un hueco arriba. Treparon
unos sobre los hombros de otros y entraron en una galería (la Gran Galería) de
La historia de
la primera entrada, que narran varios historiadores árabes, establece hechos de
importancia fundamental. El Pasaje Ascendente estaba completamente sellado y
las cuñas de granito no habían sido tocadas. Sin embargo, las cámaras estaban
vacías. ¿Cómo habían escapado los anderos que habían transportado al faraón
a su último lugar de descanso? Algunos habrían debido
quedarse atrás para retirar las cuñas. ¿Qué había ocurrido con el cuerpo del
faraón? Los ladrones de tumbas no habían superado las cuñas graníticas. Ninguno
de los antiguos investigadores europeos se planteó estas preguntas. Ellos
aceptaron la teoría de que la pirámide habia sido construida como tumba.
Decepcionados
en sus esfuerzos por descubrir los secretos de la pirámide, los árabes quitaron
la parte exterior de su cubierta de caliza, utilizándola para construir
mezquitas y palacios en El Cairo y dejando pilas de escombros alrededor de la
base de la pirámide, que ahora aparecía como una serie de cursos ascendentes de
piedra que alcanzaban una altura de
John Greaves
fue a Egipto en 1638. Matemático de Oxford, esperaba encontrar dentro de la
estructura los datos que le permitieran establecer las dimensiones de la tierra
y proporcionar una pauta imperecedera de medición lineal. Buscó la unidad
básica de medición empleada en la construcción de la pirámide. Se vio frustrado
por las masas de escombros que rodeaban la base de la pirámide, que impidieron
su medición. Greave realizó un descubrimiento notable. En la pared, al comienzo
de la Gran Galería, donde esta se encuentra con el Pasaje Ascendente, advirtió
un bloque de piedra rodeado de argamasa que parecía ligeramente mal colocado.
Consiguió retirarlo y descubrió un angosto pasadizo que descendía. Lo siguié
hasta una profundidad de
De las
mediciones obtenidas por Greaves dentro de la pirámide, sir Isaac Newton dedujo
que se la había construido según dos diferentes unidades de medida, el más
largo "codo sagrado", como él lo denominó, de aproximadamente
Una sucesión de
estudiosos siguieron a Greaves en la búsqueda de la verdad eterna. Se pueden
resumir brevemente sus descubrimientos, suposiciones y frustraciones. En 1765,
David Davidson halló tres pequeñas habitaciones sobre la Cámara del rey, las
paredes de una de ellas adornadas con la cartela del faraón Khufu. Más tarde se
comprendió que esas cámaras se habían construido para aliviar la presión del
techo plano de la Cámara del rey. Davidson también encontró canales de aire que
llegaban a la cámara desde el exterior de la pirámide, a
El matemático
francés Edmé-Francois Jomard (uno de los sabios que Napoleón llevara a Egipto
en 1798) concluyó, después de una cuidadosa investigación, que
la pirámide estaba exactamente orientada según los
cuatro puntos cardinales y que había sido construida sobre el meridiano que
bisecaba con exactitud el delta de Egipto, formando así un perfecto hito
geodésico. Dedujo que un antiguo astrónomo, de pie en la base del Pasaje
Descendente y mirando a través de la entrada, pudo haber observado el tránsito
de alguna estrella circumpolar.
Jomard rechazó
la teoría de que la pirámide había sido construida como tumba. Creía que se la
había reah~ado para perpetuar un antiguo sistema de medidas y concluyó que sus
diseñadores habían poseído un avanzado conocimiento de la geometría y la
geodesia. La deducción de Jomard se vio oscurecida por las teorías inspiradas
en el temor de los victorianos de que el avance de la ciencia pusiera en
peligro la fe en la religión.
John Taylor fue
un matemático y un entusiasta astrónomo aficionado. También fue profundamente
religloso. Aceptaba la Biblia como literalmente verídica, hecho bastante común
en la década de 1860. De las mediciones que se habían efectuado, él dedujo que
la pirámide había sido construida para registrar las dimensiones de la tierra y
la extensión del año solar. Las proporciones de la pirámide habían sido
concebidas para que expresaran ciertas leyes geométricas y astronómicas, que se
deseaba preservar y transmitir a futuras generaciones. Taylor consideró esto un
"sorprendente descubrimiento", que lo sumió en una terrible
incertidumbre.
Taylor creía
que sus cálculos demostraban que la pirámide había sido erigida en el año
Según un
pequeño grupo de fervorosos creyentes que estuvieron particularmente activos
entre 1890 y 1935, la Gran Pirámide demostraba el plan divino para la raza
adámica. Mediante la conversión de las longitudes de los corredores y cámaras
de la pirámide en años, meses y días, era posible predecir el futuro de ese
sector eleqido de la raza humana desde la Creación, en el año
Davidson adoptó
como su punto de partida espacio temporal una imaginaria marca en la
profundidád del suelo, fuera de la pirámide, sobre la línea que se proyecta
hacia abajo desde el declive del Pasaje Ascendente. Designó el ajustable punto
de partida como el año
antigua para ese famoso hecho. Denomino al lugar
Portal del Ascenso. La longitud del Pasaje Ascendente representaba los años
entre el Éxodo y el nacimiento de Jesucristo en el año
Cuando llegó a
la parte superior de la Gran Galería, Davidson midió la longitud del pasaje que
conducía a la Cámara del rey. Calculada según la pulgada piramidal,
correspondía exactamente al período del 4 de agosto de 1914 al 11 de noviembre
de 1918, la duradión de la Primera Guerra Mundial. Acicateado por su estupendo
descubrimiento, Davidson procedió a denominar la Cámara del rey como
"Cámara de la tumba abierta" y a definir otras fechas proféticas. Uno
de los discípulos de Taylor, el coronel Garnier, ya había indicado en 1882 como
el año del Segundo Advenimiento. Davidson la postergó hasta 1913, para que
tuviera mayores probabilidades de verificarse. Utilizó la longitud de la Cámara
del rey para simbolizar los años entre 1936 y el 20 de agosto de 1953. Por lo
que sabemos, nada importante ocurrió ese día. Según Davidson, los días de la
tribulación final comenzarían en el 2001 y 3/4 y terminarían en el 2045 y 1/2.
Pero la teoría de Davidson de que la pirámide había sido construida como una
cápsula de tiempo ya había sido demolida por el descubrimiento de sir Flinders
Petrie, en 1880, de que sus constructores no habían trabajado segun el codo sacro sino según el codo real, que
representaba unos
Volviendo a un
argumento más sobrio, debemos notar la visita a Egipto en 1864 de Charles
Piazzi Smyth, el astrónomo real de Escocia quien, como John Taylor, trató de
conciliar la ciencia con la religión. En el caso de Smyth triunfó la ciencia.
Sus esmeradas mediciones descubrieron que los constructores de la pirámide
habían conocido la relación del radio de un círculo con su circunferencia,
conocimiento que hasta ese momento se creía exclusiva prerrogativa de los
sabios griegos. El área de la base de la pirámide dividida por el doble de su
altura da la famosa cifra Pi = 3,14159.
A su regreso a
Escocia, Smyth dio su enfática opinión de que la pirámide revelaba
conocimientos exactos muy sorprendentes de alta física astronómica y geográfica
casi 1500 años antes de los infantiles comienzos de esas disciplinas entre los
antiguos griegos. De esa manera ofendió profundamente la opinión erudita, que
le atribuía a los griegos el descubrimiento de todos los conocimientos
matemáticos. A Smyth se lo hizo víctima del escarnio y se lo llamó
"piramidiota".
Las exactas
mediciones de Petrie y luego las de J.H. Cole permitieron que los teóricos de
pensamiento racional expresaran ideas más revolucionarias. Moses Cotesworth
concluyó que la pirámide había sido ideada como un exacto calendario para
registrar el movimiento de las estrellas alrededor del cielo. Richard Proctor
efeetuó un notable descubrimiento. Erudito además de astrónomo, observó la
afirmación del autor romano Proclo en el sentido de que la pirámide había sido
utilizada como observatorio antes de que se la completara. A partir de ese dato
Proctor desarrolló una t~oría tan sorprendentemente simple que fue ignorada por
los académicos.
La Gran
Pirámide había sido diseñada como observatorio astronómico, el instrumento más
avanzado y perfecto con excepción del moderno telescopio. Sus diseñadores
habían incorporado en su centro una gran ranura graduada, perfectamente
alineada sobre el meridiano a través de la bóveda celeste. Mirando a través del
Pasaje Descendente, los antiguos astrónomos habían podido observar la panoplia
de estrellas y el tránsito de estas. Vista desde el extremo del pasaje, la
estrella Alfa Draconis había estado, en el 2160 o el
Una vez
construida esa ranura gigante, ese antiguo telescopio, ¿por qué sus diseñadores
siguieron construyendo? Necesitaban asegurarse información adicional, creía
Proctor. Cuando la pirámide creció, ellos crearon el Pasaje Ascendente, también
según un ángulo de 26o17~, para controlar la alineación con el meridiano,
adoptando el ingenioso recurso de llenar el espacio en la unión con el Pasaje
Descendente con un receptáculo de agua, para reflejar hacia arriba la luz de la
estrella elegida. ¿Para qué, se preguntó Proctor, se había necesitado la Gran
Galería? Analizando el problema desde el punto de vista del astrónomo, antes
que del arquitecto, comprendió que el astrónomo antiguo había necesitado una
hendedura muy alta con paredes verticales para poder trazar mapas del cielo.
Esto le permitía observar el segundo exacto del tránsito de una estrella. De
esa manera habría podido establecer su declinación, su distancia angular al
norte o el Sur del ecuador celeste. En esa etapa la Gran Galería estaba abierta
hacia el cielo.
Hasta ese
momento, estimó Proctor, la pirámide habia ~do construida hasta su
quincuagésimo curso de piedra, precisamente el nivel de la Gran Galería. La
pirámide estaba en su forma truncada, con su parte superior cuadrada que servía
como plano para trazar mapas del cielo, exactamente como Kepler y Galileo
habían utilizado cartas cuadradas. Desde su plano, los antiguos egipcios habían
podido dividir la tierra en zonas por grados. Proclo había afirmado
correctamente que la pirámide había sido utilizada como observatorio
astronómico antes de que se la completara.
La sorprendente
sofisticación de los astrónomos egipcios se ha revelado aun más por el examen
de los templos de Karnak y Luxor y por el estudio de los textos antiguos. De
estos, el profesor Livio Stecchini (profesor de Historia Antigua en el William
Paterson College, Nueva Jersey), quien ha dedicado su carrera al estudio de las
medidas antiguas, dedujo que los antiguos egipcios habían determinado la forma
de la tierra, de la que sabían que era un verdadero círculo, su tamaño
(redescubierto sólo en el siglo XVIII de nuestra era), su precisa
circunferencia, la distancia geográfica del ecuador a los polos, el hecho de
que la tierra se aplana en los polos, los grados de la latitud y la longitud
hasta la distancia de unas pocas decenas de metros y el hecho de que eran más
cortas en el ecuador y más largas en los polos, y las dimensiones exactas del
antiguo Egipto. Podían medir con precisión la extensión del año. Entendían el
sistema de la proyección de mapas por el que las superficies esféricas se
reducen a planos. Habían diseñado la base de la pirámide para que
correspondiera a la distancia que la tierra rota en medio segundo. Habían
estado 2000 años más adelantados que los sabios griegos, quienes derivaron sus
conocimientos de ellos.
Entre sus
muchos logros matemáticos, los egipcios habían computado lo que se conoce como
la serie Fibonacci (en la que cada nuevo número es la suma de los dos
precedentes) con la que, de haberlo deseado, podrían haber predicho con
exactitud el número de conejos que podrían nacer en un año a partir de un par
de conejos, que es de 377 pares.
Sin embargo, en
dos milenios casi todo ese conocimiento cuidadosamente compilado se había
perdido. Los griegos lo recibieron sólo de manera imperfecta. ¿Cómo adquirieron
ese conocimiento los antiguos egipcios? Pueden haberlo desarrollado en varios
siglos, o pudo haber sido descubierto por un único genio, un antiguo Einstein.
Andrew Thomas pretende que creamos que fue llevado a Egipto por los
sobrevivientes de la Atlántida perdida. (A. Thomas, Atiantís: From Legend to
Discovery, Hale, 1972).
Se cree que la
Gran Pirámide file construida hacia
Los astrónomos
sacerdotes también pudieron haber persuadido al faraón Khufu de que el edificio
serviría como su tumba, promesa que tal vez no tuvieran intenciones de cumplir.
Peter Tompkins
(en su libro Secrets of the Great Pyramid, Allen Lane, 1971) sugiere que los
diseñadores de la pirámide, una vez que aprendieron todo lo que deseaban saber
con su observatorio astronómico, después de crear toda su ciencia astronómica,
geográfica y geodésica mediante la observación astral, tapiaron su instrumento
para impedir que se descubrieran sus secretos.
Para Tompkins,
el enigma más intrigante eran las cuñas de granito que se habían utilizado para
bloquear el Pasaje Ascendente. Ellas impedían que se volviera a entrar en las
cámaras. La tumba de Khufu estaba vacía y sin embargo no pudo haber sido
saqueada. Los ladrones de tumbas no habrían podido llegar a su interior y los
anderos no habrían podido escapar de ella.
La teoría de
que los ladrones de tumbas treparon por el conducto del pozo y de que por este
escaparon los anderos, parece contradictoria con los hechos. Cuando se lo
encontró, la piedra que ocultaba su parte superior estaba ajustadamente
sellada, su salida inferior camuflada con cuidado, su parte inferior rellena
con esconibros. Un hombre de cada grupo habría debido permanecer en la galería
para volver a sellar la piedra después que los otros hubieran descendido. Su
esqueleto habría sido encontrado por los exploradores árabes. Se cree que ese
fuste de pozo fue un canal de aire para ventilar el Pasaje Descendente.
Entonces, ¿cómo
se hizo descender las cuñas al Pasaje Descendente? Este parece ser el quid de
la cuestión, la posible respuesta al misterio de la Gran Pirámide.
Los egiptólogos
que creen que fue construida como tumba suponen que después de que la momia del
faraón fuera llevada a la cámara, los anderos hicieron deslizar las tres
enormes cuñas de granito desde arriba, hasta su posición. Ellos escaparon
descendiendo por el fuste del pozo, llevándose consigo la maciza tapa del
sarcófago. La improbabilidad de este procedimiento condujo a la sugerencia de
que las cuñas habían sido liberadas por control remoto, con ingenieros que
disponían su descenso desde la parte inferior. Ninguna de las teorías parece
factible. David Davidson hizo una contribución a la ciencia. Como ingeniero que
era, señaló que el espacio de media pulgada en la parte superior del Pasaje
Ascendente habria sido insuficiente como para permitir que se hiciera resbalar
las cuñas hacia abajo sin que se trabaran. Ello habría requerido paredes tan
suaves como el cristal, mientras que las del Pasaje Ascendente eran muy
ásperas.
¿Pudieron
colocarse las cuñas en posición durante el curso de la construcción de la
pirámide, para la época en que esta había cumplido su fin como observatorio?
Los arquitectos sacerdotes completaron la estructura para proporcionar un
ápice, con las pirámides adyacentes menores, que sirviera como hito para sus
estudios de triangulación y posiblemente para satisfacer al faraón, en el
sentido de que aún estaban construyendo su tumba.
¿Posee aún
otros, secretos la pirámide? Algunos egiptólogos creen que contiene cuartos
secretos no descubiertos, en los que se guardan los avios funerarios del
faraón, todo lo necesario para la vida futura. En la década de 1960, Luis
Alvarez, el ganador del Premio Nobel de física de 1968, creó una máquina para
detectar el pasaje de rayos cósmicos, que él esperaba que revelaría la cámara
oculta. La probó en la pirámide de Kefrén, el hijo de Khufu. Las cintas
magnéticas que obtuvo fueron analizadas con computadora en Berkeley,
California, sin resultados notables hasta el presente (Alvarez, L. W.,
"Search for Hidden Chambers in the Pyramids", Science 167,1970, págs.
832-9).
En 1974 el
profesor danés Hubert Paulsen, un arquitecto retirado de la profesión, después
de una investigación extensiva dentro de la Pirámide anunció su teoría de que
probablemente exista una cámara no descubierta debajo de sus cimientos. Basa su
teoría en los principios geométricos sobre los que se construyó la pirámide.
Esa cámara puede haber sido la tumba del faraón y tal vez contenga tesoros aun
más notables que los hallados en la tumba de Tutankamón.
Kurt Mendelsohn
ha sugerido otra explicacion para las pirámides, tanto las de Egipto como las
construidas por mayas y aztecas. Eran tareas comunitarias ideadas para unir a
tribus separadas en una sociedad, mediante un gran trabajo común. De esa
manera, los constructores crearon el estado nacional (K. Mendelssohn, The
Riddle of the Pyrarrúds, Praeger, 1974).
La pirámide
puede haber descubierto otro secreto. El científico francés Bovis notó algo
extraño. En la cámara del rey había cubos de residuos que contenían los cuerpos
de varios animales pequeños, que habían trepado y muerto allí. Fueron
deshidratados y momificados. Después de leer el informe de Bovis, el ingeniero
checo Karen Drbal experimentó con modelos en forma de pirámide. En ellos colocó
leche y yoghurt, que se conservaron frescos y no se echaron a perder. Una hoja
de afeitar se conservó afilada después de 200 afeitadas. ¿Acumula ondas
electromagnéticas o rayos cósmicos un recipiente en forma de pirámide? Nadie
conoce la respuesta, pero varios fabricantes han adoptado pirámides como
contenedores para mercaderías perecederas. Ese puede ser el único secreto que
los antiguos sacerdotes no consiguieron descubrir.
LOS
CONSTRUCTORES DE TEMPLOS DE MALTA
En 1902 un trabajador que cavaba una zanja para los
cimientos de una casa en la aldea de Hal Safiieni, en la isla de Malta, dio con
una caverna subterránea. De manera accidental descubrió el gran templo y
cementerio subterráneo, labrado en la roca sólida y denominado hipogeo, nombre
derivado de la palabra griega que siqnifica sepulcro subterráneo. En 1914, un
agricultor que cultivaba sus campos en Tarxien notó que sus herramientas
chocaban con grandes bloques de piedra ocultos bajo la superficie del suelo. Se
reveló un magnífico monumento megalítico, un complejo de templos. Estos y
muchos otros de la isla de Malta y Gozo han sido llamados "los monumentos
prehistóricos más imponentes del mundo". Su gradual excavación e
investigación suscitó gran curiosidad arqueológica, así como especulación y
Controversia.
Esas macizas
estructuras megalíticas parecían ajenas a la pequeña Malta. Las áreas sumadas
de ambas islas, 30.821 hectareas, no pudieron haber soportado a la población
suficiente como para transportar y erigir tan enormes piedras. El ímpetu y la
habilidad técnica debieron proceder del Mediterráneo oriental, traídos por
arquitectos cretenses, griegos o fenicios.
Mientras se
procedía con la excavación, no se halló nada que se asemejara a esas culturas
egeas. Antes bien, los montículos de fragmentos de piedra revelaron objetos
nuevos y poco familiares, alfarería y herramientas que habían sido diseñadas
por una raza remota, talentosa y sin nombre, hasta ahora desconocida para la
historia.
Los templos y
tumbas de Malta han sido datados ahora como previos al año
Antes de la
Segunda Guerra Mundial la determinación de la antiguedad de los restos
prehistóricos, en los casos en que no había registros escritos, se lograba
mediante una técnica que comparaba objetos de alfarería con los de otras
culturas de edad conocida y que contaba los aros del tronco de los árboles (los
árboles desarrollan aros de densidad y espesor variable, según los factores
climáticos, a razón de un aro por año. Con esos elementos se creó una firme
cronología. Luego, en 1949, el profesor Willard F. Ubby descubrió el sistema de
determinación de la antiguedad por radiocarbono, facilitado por el desarrollo
de la física atómica.
Sus principios
básicos son simples. La tierra recibe ur¡ bombardeo continuo de radiación
cósmica, en forma de pequeñas partículas subatómicas de alta energía. Estas
producen pequeñas cantidades de radiocarbono en la atmósfera, incluido el
carbono-14, un raro isótopo. Este es absorbido por las plantas y por los
animales que comen vegetales. Vegetales y animales conservan su carbono14 en
las mismas proporciones en que este se encuentra en la atmósfera. Cuando la
planta o el animal mueren, dejan de absorber carbono. La cantidad de ese
elemento que contienen empieza a decrecer espontánea y lentamente, según una
razón constante y conocida. Lo que queda en la muestra puede medirse y datarse
con exactitud. Este sistema se basaba en la suposición de que la concentración
de carbono-14 en la atmósfera se había mantenido constante a través del tiempo.
Las nuevas
edades determinadas con este sistema no concordaban con las firmes cronologías
aceptadas por los arqueólogos. En algunos casos parecía haber "lagunas de
milenios". Esto ocurría en especial con respecto a culturas de Europa
occidental, de las que no existían registros históricos. Estas discrepancias
llevaron a una nueva evaluación del sistema por el carbono-14. Debía interferir
algún factor desconocido. Este fue descubierto en 1967 por el examen de los
aros del antiguo pino cerdoso que crece en California. Posee una vida de más de
5.000 años. El número de aros no coincidía con los cuadros de tiempo producidos
con el examen realizado por carbono14 de muestras de madera tomadas de los
pinos caídos. La suposición de que la concentración de carbono había sido
constante no era cierta. Unos 6.000 años atrás había sido mucho mayor que en el
siglo XX.
Como resultado, las muestras habían dado edades
engañadoramente jóvenes. Las cronologías anteriores al año
Se cree que las
construcciones de Mgarr son las más antiguas. El profesor J. D. Evans, en su
libro Malta (Thames and Hudson, 1963) dice de una de ellas "esta delicada
y pequeña estructura", pero la considera de la mayor importancia para la
elucidación del origen y el significado de los templos. Este edificio, que mide
10,5 por
El profesor
Evans solo podía conjeturar qué había impulsado a los constructores a
reproducir sobre el nivel del suelo sus monumentos labrados en la roca. Los
subterraneos daban lugar a sepelios colectivos, pero no se hallaron vestigios
de restos humanos ni en Mgarr ni en los otros templos. ¿Por qué un edificio
diseñado como altar o templo debía imitar la forma de una tumba? Para Evans, la
respuesta era clara. "únicamente si los ritos que allí debían celebrarse
tenían relación con los muertos". Esto se vio confirmado por todo lo que
los arqueólogos llegaron a conocer acerca de la religión de los antiguos
malteses. Posiblemente los templos fueron utilizados primero como tumbas, pero
luego dejaron de ser sepulcros y se tornaron adecuados para la religión que se
originó en el culto de los muertos.
Parece cierto
que esas tumbas de roca fueron labradas antes de que se construyeran los
templos. Los sepelios colectivos pueden haberse iniciado en cuevas naturales.
Eso dio origen a la idea de cavar cámaras en la roca, como se hizo con el
hipogeo y la Caverna de la Oscuridad en Ghar Dalam.
El amplio
hipogeo de Hal Saflieni posee una planta compleja que representa la etapa final
del desarrollo de esas tumbas de roca. Una cantidad de pequeñas cámaras están
unidas a un laberinto de vestíbulos, pasajes y esca eras, obra cuya realización
debió demandar siglos. Se extienden sobre un área de
El laberinto de
cámaras y pasajes del hipogeo debe haber sido excavado con cuñas de piedra y
herramientas de asta de ciervo, porque las marcas que estas dejaron todavía
pueden verse. Aun así, la hercúlea tarea de exCavación debió verse
empequeñecida por el trabajo requerido en la construcción de templos sobre el
suelo. Los dos enormes templos de Ggantija, en la isla de Gozo, contienen
piedras de
De los otros
templos que han sido identificados hasta ahora, se piensa que Tarxien fue el
construido en último término. Sus tres edificios principales fueron erigidos en
épocas distintas, pero al igual que los complejos anteriores, con el mismo
plano básico. Posee diversas características interesantes, incluidas tallas en
relieve en forma de espiral y frisos de animales. Dentro de una de sus cámaras
se halla un bloque rectangular de piedra de alrededor de
En él habían hecho orificios y cerca de esas extrañas
cavidades se hallaron más de cien bolas de piedra de diferentes tamaños. ¿Era
un oráculo ese artefacto? El suplicante arrojaba las bolas y se enteraba de su
destino por el orificio particular en que aquellas caían. Tarxien también ha
proporcionado la parte inferior de una estatua femenina, de tamaño mayor que el
natural, asentada sobre un bloque de piedra. Esta y otras representaciones de
la forma femenina, siempre de grotesca gordura, sugieren que los constructores
de templos veneraban a una deidad femenina.
Todos los
templos tienen una característica en común, un amplio corredor central que
conduce a un pequeño ábside en la parte posterior donde se encuentran nichos,
mesas de piedra y hoyos de almacenaje que contienen los huesos de animales
domésticos. Cómo fueron transportadas las enormes piedras desde las canteras
plantea un enigma, que puede aclararse en parte por las profundas "huellas
de carro" cavadas en la roca caliza, que se han observado en toda la isla
y parecen orientarse hacia todas las direcciones. Han sido investigadas por una
sucesión de oficiales de la Marina Real Británica que estuvieron
temporariamente en Malta. Las huellas dan la impresión de una red ferroviaria,
con empalmes y puestos de dirección. En algunos lugares se cruzan y en otros corren
paralelas. Cada par está espaciado unos
usada, que consiste en dos varas de madera atadas por
un animal de tiro, mientras los extremos posteriores se deslizan por el suelo.
Su teoría fue probada en 1955, durante la producción de un film televisivo
sobre la prehistoria de Malta. Un vehículo con ruedas se atascaba mientras que
el carro de huella corría con facilidad. Siglos de uso habrán sido necesarios
para cavar las huellas tan profundamente. Estas formaban un elaborado sistema
de comunicación, sobre la llanura y la sierra, que proporcionaba una cómoda
forma de transporte de un asentamiento a otro y de las canteras a los templos.
Los templos y
tumbas de Malta son únicos en su macizo apilamiento de piedra sobre piedra y en
sus profundas excavaciones. Representan una notable obra de ingeniería, el
único gran logro de la sociedad que se dedicó a una tarea con exclusión de todo
lo demás, salvo la subsistencia. Los antiguos constructores de tempíos ni
construyeron casas de piedra ni idearon un sistema de escritura. Sólo los
conocemos por sus monumentos. Desarrollaron todas las técnicas de una
civilización avanzada1 para dedicarías al servicio de un simple culto
incontestable.
Quiénes eran
esos constructores de templos, es un misterio. Posibles emigrantes del norte,
pueden haber cruzado a Malta por el puente de tierra que una vez existiera y
que unía Italia y Sicilia con el norte de Africa. Cuando ese puente
desapareció, ellos vivieron en el aislamiento que les imponía el mar, sin
necesitar armas, alejados de la corriente principal de la cultura, envueltos en
su propio culto peculiar y extraño. Se convirtieron en los más grandes
constructores de megalitos de la antiqtledad.
Cómo esa gente
misteriosa creó una sociedad capaz y deseosa de trabajar incesantemente para
cavar y construir, es asunto que siempre ha intrigado a arqueólogos y
etnólogos. Nunca pudieron ser muy numerosos. Su magra tierra, que carece de
grandes ríos, no pudo haber soportado a más de 11.000 personas. Esa estimación
se basa en la densidad de población de áreas similares en la actualidad. Ellos
perfeccionaron una simple economia agrícola basada en herramientas de piedra y
hueso.
La distribución
de sus templos puede dar un indicio en cuanto a la evolución de su organización
social. Distribuidos sobre el mapa en relación con la tierra cultivable, estos
complejos se alinean en núcleos, cada uno de los cuales dominaba un área importante
de territorio y les daban a ías islas el aspecto de estar divididas en seis
asentamientos separados. Pero ninguna comunidad de alrededor de 2.000 personas
pudo haber movilizado la fuerza laboral necesaria para excavar las cavernas y
erigir los templos. El profesor Colin
Renfrew, en su libro Before Civilization (Jonathan Cape, 1973) ha
desarrollado una teoría para explicar la construcción de esos imponentes
monumentos.
Las sociedades
primitivas, señala Renfrew, desarrollaron uno de dos tipos de organización
social: el igualitario (en el que cada uno es su propio patrón) y el estado, la
estructura jerárquica de la burocracia y la especialización. En Malta, él cree, a que fuera originalmente una simple
comunidad agrícola evolucionó hasta convertirse en una organización muy
compleja, dominada por un único jefe, el ancestral fundador de una jerarquía
social estratificada. Este gran jefe y sus muchos sucesores obtenían su poder
del enorme prestigio. Sus hijos tal vez fueran subjefes y gobernaran un
territorio separado cada uno.
Los grandes
jefes instituyeron un sistema económico revolucionario, la creación de un
superávit mediante la recaudación de tributo. Se obligaba a los agricultores a
producir más alimento del que necesitaban, a los pescadores a pescar una
superabundancia de peces. De esa manera el jefe reunía los recursos para
estimular y pagar la especialización artesanal, a los hombres capacitados. que
hacían cerámica, construían naves y carros de transporte y labraban la piedra.
Para
lograr esa mayor productividad, necesitaba inspirar a su pueblo, instruirlo y
alentarlo a trabajar para el bienestar de la comunidad, para crear una
solidaridad orgánica. Ello requería el gobierno por consentimiento, la
aprobación grupal de la gran empresa, lo que se satisfacía por la superstición
del pueblo, su esperanza de una vida futura y su temor del castigo eterno. Bajo
esa compulsiva influencia, la pequeña población emprendió obras públicas, la
construcción de tumbas y templos que normalmente hubiera requerido un número
mucho r~yor de trabajadores. Mediante esa especialización artesanal y con la
organización centralizada, construyeron templos tan impresionantes como los
ziggurats de Sumeria, las pirámides de Egipto y las estatuas de la Isla de Pascua.
Luego, hacia el
ZIMBABWE
El denso complejo de grandes edificios de piedra,
torres macizas y paredes serpenteantes, dispersos sobre veinticuatro hectáreas
de sierras y montañas en Zimbabwe, Rhodesia, ha proporcionado un fértil terreno
para las leyendas y la interpretación exótica desde su descubrimiento por parte
de los europeos en el siglo XVI.
Las famosas
ruinas comprendeii dos complejos importantes: la Ruina de la Sierra, encaramada
Los
portugueses, cuando llegaron a la costa del este de África, byeron rumores por
boca de comerciantes árabes de que había minas de oro y grandes edificios de
piedra en el interior. El primer explorador que llegó a la región, Antonio
Fernández, halló "una fortaleza de piedra... sin argamasa". Al
ocuparse de la historia en 1552, el historiador Joáo de Barros señaló las
semejanzas con los palacios de la reina de Saba, descritos en la Biblia. El
misionero Joáo dos Santos identificó Zimbabwe como el lugar del cual la
fabulosa reina había extraído su oro. Zimbabwe era la bíblica Ofir, la fuente
de la riqueza del rey Salomón. No era difícil llegar a tales conclusiones en
una epoca en que se aceptaba la Biblia como registro exacto de hechos
históricos.
Estas
conjeturas crearon una cadena de razonamientos imaginativos. El aliado de
Salomón era Hiram, rey de Tiro, un fenicio. Según Herodoto, los fenicios habían
circunnavegado Africa entre los años 609 y
De estas
especulaciones surgió el gran mito, cargado de fantasías, de ciudades en ruinas
llenas de oro, en el interior de la inexplorada Africa, regidas una vez y
posiblemente todavía por reinas blancas, reverenciadas sumisamente por sus
súbditos negros.
La certeza de
que Zimbabwe había sido construida por extranjeros, venidos del norte, se
convirtió en un arraigado mito, al que le dio más fuerza la visita en 1872 del
joven geólogo alemán Carl Mauch. Este fue a investigar las grandes ruinas
pétreas que, le dijeron, "no podían haber sido construidas por
negros" Pensó que eran un enigma completo. Conjeturó que un edificio
constituía una copia del templo de SalomQ n en Jerusalén. Otro era similar al
palacio edificado por Salom6n para albergar a la reina de Saba. Estas
suposiciones colocaron el origen de las ruinas en el siglo X a.C.
Al ocupar
Mashonaland en 1890, Cecil Rhodes aceptó ciegamente la teoría de Ofir. Cuando
visitó Zimbabwe, se les dijo a los miembros de las tribus locales que "el
gran amo" había venido a ver el antiguo Templo que una vez perteneciera a
los hombres blancos.
La primera nota
discordante sonó en 1891. La Sociedad Geográfica Real y la Asociación Británica
para el Desarrollo de la Ciencia, enviaron al anticuario Theodore Bent a
inspeccionar las ruinas. Aunque encaró el problema con la creencia de que se
trataba de la obra de extranjeros, no pudo detectar ninguna semejanza con la
arquitectura fenicia. Privadamente confesó su poca fe en la antigúedad de las
ruinas, a las que creía de origen nativo. Los colonizadores blancos desecharon
su opinión por absurda. Los nativos africanos eran incapaces
de tal obra, opinión que se veía reforzada por el
hecho de que ellos mismos no la reconocían como propia. Los miembros de las
tribus no poseían tradiciones que afirmaran que los edificios habían sido
erigidos por sus antepasados. El origen fenicio era una teoría conveniente en
una época en que los británicos estaban emulando la empreu de aquella pequeña
nación mercantil que, en el pasado lejano, había establecido colonias en
Africa, así coTno los británicos lo hacían en el siglo XIX.
La teoría que
Bent expresara privadamente fue atacada en 1905 por el periodista Richard
Nicklin Hall; quien escribió un gran volumen titulado The Ancient Ruins of
Rhodes. Su ferviente defensa del origen extranjero le valió el nombramiento de
curador de Zimbabwe, las ya por entonces famosas ruinas a las que la
legislatura rhodesiana les había acordado protección. Hall, en la tradición
establecida en 1892 por sir John Willoughby, un militar que carecía por
completo de experiencia arqueológica, destripó las ruinas en su búsqueda de
indicios que revelaran los restos de los "antiguos constructores".
Sus "desastrosas actividades 7 y sus "torpes desatinos" como más
tarde se los describió, no hicieron más que destruir los vestigios de las
distintas culturas que habían contribuido a la construcción de Zimbabwe.
La publicación
del libro de Hall y sus conferencias en Inglaterra concitaron la atención
acerca de las ruinas de zimbabwe, con el feliz resultado de que la Asociación
Británica invitara al arqueólogo David Randall-Mac Iver, díscípulo y colega del
egiptólogo sir Flinders Petrie, a visitar Rhodesia. Mac Iver rechazó la
credulidad poco crítica que se les había acordado a las ruinas. Reconoció que
el problema de zimbabwe sólo podría resolverse con la aplicación de correctos
métodos arqueológicos. Se vio obstaculizado por la devastación causada por los
anteriores excavadores aficionados y por la falta de todo medio para datar los
depósitos que pudo desenterrar. No hallo evidencias de ninguna influencia
extranjera sino, por el contrario, la de una evolución nativa gradual. Su
conclusión de que los edificios habían sido erigidos por los indígenas del área
fue rechazada en Rhodesia con el tradicional desprecio por el "experto
extranjero".
Los hallazgos
de Mac Iver obligaron a un cambio de actitud. Zimbabwe sin duda había sido
construida por africanos, pero bajo la supervisión de un arquitecto extranjero,
afirmaban los colonizadores. Obligado a refutar a Mac Iver, Hall concibió la
teoría de distintos períodos culturales "cada uno más decadente que el
anterior", debidos a la inevitable declinación y decadencia causada por
"una repentina detención de la inteligencia y del desarrollo mental, que
se verifica en todos los miembros de la raza bantu en la época de su
pubertad". La teoría racial había sido explícitamente enunciada. Desde
entonces se la ha utilizado para perjudicar la cuestión del origen de zimbabwe.
La controversia
hirvió a fuego lento por veinte años hasta 1929, cuando la Asociación Británica
envió otra arqueóloga, Gertrude Caton-Thompson, para que investigara las
famosas ruinas. Ella se concentró en "la cuestión más fundamental":
la fecha de la construcción. Eso significó cavar un área de la superficie hasta
los cimientos. La arqueóloga eligió la Ruina Maund, un pequeño sitio que había
sufrido menos que las grandes construcciones la obra de los investigadores
anteriores. También hizo cavar zanjas en la Ruina Elíptica.
Halló una total
ausencia de objetos atribuibles a pueblos exóticos, nada que se asemejara a
ninguna civilización del sudoeste asiático y "ni un solo elemento que no
concordara con la teoría del origen bantu y la fecha medieval". Sus
conclusiones resultaron desagradables para los colonizadores blancos. Con un
argumento endeble, como los descubrimientos que hizo la arqueóloga de elementos
chinos, atribuyeron las ruinas a los comerciantes del
otro lado del océano Indico. Cualquiera, antes que los negros locales.
Con los
elementos de que disponían los arqueólogos antes de la Segunda Guerra Mundial
era imposible datar la estructura con cierta exactitud. Toda teoría, por
improbable que fuese, se podía sostener mientras estuviese en duda la fecha de
la construcción. Después de la guerra los arqueólogos comenzaron a disponer de
una nuea dimensión: el método para la determinación de la antiguedad por
radiocarbono, con el que puede evaluarse aproximadamente la edad de la materia
orgánica.
Se sometió a
ese examen a dos piezas de madera, que se habían utilizado para sostener un
desagtie dentro de las paredes de la Ruina Elíptica. Uno dio la fecha del 590
de nuestra era, con unos 120 años de más o de menos. La otra del año 700, con
90 años de más o de menos. Pero esas fechas no fueron concluyentes y sí
probablemente demasiado antiguas, dado que el árbol local del que se tomó la
madera vive durante 500 años. Esas pruebas indican que los edificios fueron
construidos hacia el 1250 de nuestra era.
Esta
información, junto con la nueva estimación de los hallazgos anteriores -armas y
herramientas de hierro, ornamentos de cobre, bronce y oro- ha permitido que los
arqueólogos e historiadores crearan un cuadro aproximado del pasado de
Zimbabwe.
El sitio parece
haber sido ocupado primero por cazadores de la Edad de Piedra, que se habrían
marchado hacia el 300 de nuestra era. Después de un intervalo fueron sucedidos
por criadores de ganado que iniciaron la extracción de oro, que se convirtió en
la fuente de la posterior prosperidad de Zimbabwe. Al principio resultaba fácil
por los afloramientos de las laderas. Con el correr del tiempo los mineros
cavaron profundos pozos verticales que se extendían por
Hacia el 1000
de nuestra era llegaron nuevos mmigrantes. Su cerámica y ciertos nombres de
lugares que han perdurado en el área los identifica como negros que
posiblemente llegaron del Congo. Pudo haber habido dos tribus, los rozwi y los
mwenye, unos los organizadores, otros los artesanos que crearon la cultura de
Zimbabwe. Utilizando el oro para expandir su comercio, esa gente extendió su
imperio en todo el área de la moderna Rhodesia, donde creó otras estructuras
megalíticas.
El hallazgo de cuentas indias y de porcelana china en
el kea indica que comerciaban, por intermedio de los árabes que habitaban la
costa, con pueblos que estaban del otro lado del océano Indico. En estos países
no se han hallado objetos de manufactura zimbabwe. Los zimbabwe pagaban con oro
sus importaciones.
Los
residentes medievales zimbabwe construyeron por ostentación, ya que su riqueza
aumentaba y eran visitados por comerciantes a los que deseaban impresionar. La
población pudo no exceder de los 2.000 adultos, unos 400 de los cuales eran
artesanos que labraban, transportaban y apilaban las piedras con que construían
edificios. Dentro de estos, los gobernantes vivían en chozas.
El
período de profunda paz que permitió que la cultura se desarrollase pudo haber
finalizado en el siglo XIV. Por alguna razón desconocida terminó el período de
estabilidad, de comercio en expansión y de ceremonial religioso. Tal vez el
suelo se agotara o disminuyeran las lluvias. La cultura zimbabwe declinó, cesó
la construcción, pero el reino perduró. Mantuvo su dominio local hasta 1825,
cuando los zimbabwe fueron muertos y dispersados por la invasión zulú. Los
sobrevivientes fueron absorbidos entre las vecinas tribus shona, conservado y
transmitiendo vagos recuerdos de la anterior grandeza de sus antepasados.
Buena
parte de la historia de zimbabwe es brumosa. Los rhodesianos blancos prefieren
que quede así. Los museos que exhiben piezas rotuladas como de origen flativo
han sido amenazados con la clausura. Se desaprueban las interpretaciones
arqueológicas. Los hallazgos arqueológicos han sido atacados en el parlamento
rodhesiano.
En
1969 el miembro del Frente Rhodesiano, G. H. HIrtley, se mofó de la
"noción" del origen indígena de Zimbabwe, tildándola de "mera
conjetura". Creía que debia corregirse la tendencia de algunas personas a
describir las ruinas bajo cierta luz. El ministro del Interior replicó que ya
había intimado a hacerlo a los interesados, refiriéndose al personal de la
Comisión de Monumentos Históricos Nacionales, "mientras no se disponga de
evidencia irrefutable acerca del origen de las ruinas". No era correcto
que los visitantes del país fueran influidos por una línea de pensamiento. Un
año después el ministro anunció que se preparaba una nueva guía en la que
"todas las teorías relativas a Zimbabwe serán presentadas con absoluta
imparcialidad".
Por fortuna, en
lo que concierne al mundo exterior, los hechos conocidos han sido presentados
por Peter Garlake en su libro Great Zimbabwe (Thames and Hudson, 1973. Ese
autor describe las ruinas de Zimbabwe como "inequívocamente
africanas" , la obra de un pueblo indígena, que no le debe nada a las
influencias externas.
Estos
"edificios de piedra", que tal es el significado de la palabra shona
"zimbabwe", son un monumento majestuoso y conspicuo de la antigua
capacidad africana. Para los africanos negros modernos, son un símbolo del
próximo renacimiento.
ISLA
DE PASCUA ¿QUIÉN CONSTRUYÓ LAS ESTATUAS?
Thor Heyerdahl es un entusiasta. Para respaldar su
idea de que las islas de Polinesia habían sido pobladas por indios americanos
que navegaron hacia el Oeste desde Perú, antes que por asiáticos que fueron
atravesando las hacia el este, él y sus amigos escandinavos se embarcaron en la
balsa Kon-Tiki. En 1947, después de un viaje de
El audaz viaje
de Heyerdahl le dio nueva vigencia a la antigua teoría. La había presentado en
1803 el misionero español Zúñiga y luego, en 1830, el misionero inglés William
Ellis. En 1926 había sido propugnada nada menos que por el doctor Paul Rivet,
director del Musée del Homme de París. El hecho de que Heyerdahl fomentara esa
teoría fastidió a etnólogos y antropólogos. El sostenía que los navegantes
americanos eran blancos caucásicos, inmigrantes no identificados del
Mediterráneo, los "hombres blancos barbados" que habían construido la
ciudad de Tiahuanaco a
Las estatuas
famosas de la Isla de Pascua por cierto no fueron esculpidas por una raza
olvidada que habitó un continente o archipiélago perdido y que, según la teoría
imaginativa y fantasiosa, quedó sumergida hace miles de años en un gran
cataclismo. Ningún hundimiento geográfico de importancia se había producido en
esa parte del Pacífico dentro del período de la existencia humana. La Isla de
Pascua se formé por erupciones volcanicas, bastante comunes en el Pacifico, y
esta rodeada por un abismo de 1.145 brazas de profundidad que se extiende por
Esa isla fue
descubierta el domingo de Pascua de 1722 por el navegante holandés Jacob
Roggeveen. Este inspeccioné los antiguos monumentos y se maravilló de que
hubiesen sido erigidos por salvajes desnudos. Noté que muchos de los isleños
tenían tez blanca. La visita del capitán James Cook, cincuenta años más tarde,
le dio a la isla la celebridad de la que nunca dejé de gozar. Cook observó
muchas pieles blancas e inspeccioné las estatuas caídas sobre los ahus. Algo
notable había ocurrido en esos cincuenta años. En 1722 las estatuas estaban en
pie. En 1774 aparecían derribadas.
Los
empobrecidos isleños, que sumaban unos 4.000 en la época de Cook, fueron
reducidos a 111 en 1862 por la irrupción de los traficantes de esclavos, que se
llevaron a Perú a todos los hombres físicamente capaces. Sólo quedaron unos
pocos para transmitir las antigaas tradiciones y el conocimiento del testimonio
pictórico de la isla. Sigue sin que se lo haya podido descifrar. Hay varias
versiones del folklore de los isleños.
Se ha
interpretado que esos recuerdos raciales demuestran tanto el argumento de que
los constructores de estatuas derivaron del Perú como que eran polinesios que
llegaron del oeste, probablemente de las islas del grupo tahitiano. La
evidencia es confusa y contradictoria, en parte debido a las dificultades de
idioma entre los registradores y los isleños. Se cree que las famosas estatuas
representan hombres de tipo caucásico, tal vez una conclusión peligrosa de
extraer de imágenes pétreas. Se le da cierta importancia al predominio, entre
los isleños, de ojos azules, cabello rojo y piel blanca. En algunos casos esas
características europeas pueden haberse Originado en la tripulación de los
buques mercantes y balleneros que visitaron la isla en el siglo XIX.
El grueso de la
población, que suma unas ZOOO personas, presenta las habituales características
polinesias, con el perceptible incremento en la longitud del cráneo, común a la
periferia de la expansión polinesia.
Está particularmente marcado en la Isla de Pascua, que
se encuentra en el extremo de la cadena. Se cree que este rasgo refleja el
estrato étnico que, en las islas de los Mares del Sur, fue reemplazado por
invasores más oscuros y de cráneo más pequeño. Los habitantes de la Isla de
Pascua hablan un púro dialecto polinesio, libre de influencias de otras
familias de lenguas, indicación esta de su temprano éxodo de su tierra natal.
Estos factores sugieren que los migrantes llegaron a las islas y quedaron aislados
antes del fin de la vasta dispersión polinesia que culminó en el siglo XIII de
nuestra era.
Navegando por
las estrellas, los polinesios vagaron por los mares en sus endebles canoas de
remos y llegaron a Nueva Zelandia, Hawaii e Isla de Pascua. Para descubrir la
remota Isla de Pascua habrán debido derivar casi hasta la Antártida a fin de
encontrar la corriente rrieridional y evitar la corriente de Humboldt, que
fluye hacia el oeste. Esta corriente meridional que deriva hacía el este
también pudo haberlos llevado al continente sudamericano, donde podrían haber
adquirido la patata dulce, la planta peruana que se cultiva en abundancia en
toda Polinesia.
El folklore de
los isleños contiene tradiciones de dos migraciones procedentes de Polinesia,
la primera de las cuales fue conducida por el jefe Hotu-Matua. Este llegó a la
isla con 300 hombres después de un viaje de 120 días, en el que lo había
precedido inmediatamente su hermano con siete hombres. La segunda migración
parece haberse producido algunas generaciones más tarde. Los isleños, que
afirman conservar las antiguas historias, hablan de dos oleadas de navegantes,
una de las cuales llegé sin mujeres, los Nanau-Momoko, que significa hombres
arruinados o debilitados, y los Hanau-Eepe, los hombres de orejas grandes u
hombres fuertes.
Es difícil
determinar si ambas oleadas de migrantes eran polinesias, o si los Hanau-Eepe
eran de otra raza más antigua, desconocida. Las tradiciones se refieren a
"los otros", que son descritos como "hombres muy grandes, pero
no gigantes, que vivían en la isla mucho antes de la llegada de
Hotu-Matua".
El término
"Eepe" puede ser poco aclaratorio. Francis Maziére, a quien nos
referiremos luego, cree que no significaba "de orejas largas" sino
hombres fuertes. Un grupo de los habitantes de la Isla de Pascua era conocido
como los Orejas Cortas, lo que sugiere que otro grupo se distinguía por tener
orejas alargadas. El alargamiento de las orejas se practicaba en toda Polinesia
y en Perú, donde los gobernantes incas adoptaron la costumbre como marca de
distinción de clase.
¿Eran estos
Orejas Largas y Orejas Cortas dos oleadas separadas de migrantes polinesios? ¿O
es que los Orejas Largas eran una raza anterior? La evidencia es conffictiva.
Puede ser significativo que los isleños modemos que afirman descender de esa
raza más antigua se llamen a sí mismos Orejas Largas.
Heyerdahl se
atuvo a la versión registrada entre 1883 y 1889 por el contador naval
norteamericano W.J. Thompson, quien fue asistido por el misionero residente,
padre Roussel. Thompson parece haber contado con los conocimientos de dos
hombres, el isleño Ure Vaeiko, quien afirmaba conocer las tradiciones orales de
sus antepasados, y un tahitiano de nombre $almon que actuaba como guía para los
visitantes y que narraba diferentes historias para satisfacer a sus
interrogadores. Vaeiko sélo podía hablar en español chapurrado. Versiones más
confiables pudo haber registrado Francis Maziére, quien visité la isla con su
esposa tahitiana en 1963. Ella podía conversar fácilmente con los isleños en su
propio idioma, con lo que logró la confianza de estos.
Thompson y otro
misionero, el padre Sebastian Englert, registraron "listas de reyes".
Thompson remonté esos cincuenta y siete nombres hasta el año 500 de nuestra
era. Englert, qu~en dedicara muchos años al estudio de las genealogía de los
isleños, aflimó que los primeros colonos polinesios llegaron en el siglo XVI,
1.000 años después de la fecha de Thompson.
Según la
interpretación de Heyerdahl, Hotu-Matua no era un polinesio. Él vino de Perú,
acompanado por 300 hombres en dos embarcaciones y llegó a la isla deshabitada
después de un viaje de 120 días. La tierra de la que venía se llamaba
Marae-toe-hau, que significa "cementerio", una p~ible alusión a la
costumbre peruana de la momificación. El clima del país era tan caluroso que la
gente a veces moría por los efectos del calor. En ciertas épocas del año las
plantas empezaban a marchitarse y se secaban. Se toma esta descripción Como
referente a Perú, una tierra calurosa y árida. HotuMatia había sido precedido
por su hermano, quien había navegado por el mismo curso guiándose por el sol
poniente. Heyerciahl dató la llegada de Hotu-Matua en el 475, hacia la época en
que según la tradición peruana, los portadores de cultura de "barba
blanca" habían zarpado hacia el Oeste.
Maziére,
beneficiado por la capacidad idiomática de su esposa, distingue entre las dos
oleadas de inmigración polinesia, los Orejas Largas y los Orejas Cortas,
separados por veinte generaciones. Acepta la posibilidad de que "los
otros" llegaron primero y comenzaron a construir estatuas. Registró una
versión de la leyenda, que parece haber sido coloreada por los conocimientos
posteriores. Un isleño le dijo: "Laos primeros hombres que vivieron en la
isla eran sobrevivientes de la primera raza del mundo. Eran amarillos, muy
grandes, de brazos largos, pechos fuertes y grandes, largas orejas aunque los
lóbulos no estaban estirados. Tenían cabello de un amarillo puro y sus cuerpos
no tenían vello y eran brillantes. No poseían el fuego. Esta raza existió una
vez en otras dos islas polinesias. Ellos llegaron de una tierra que está detrás
de América".
Maziére cree
que a la Isla de Pascua llegaron migraciones polinesias sucesivas y traslapadas
hacia fines del siglo XIII. Encontraron una cultura establecida y unos pocos
sobrevivientes de una raza anterior, con su potencia muy disminuida, gente que
había venido del este y que le dio a la tierra su asombroso legado. Maziére
acepta que hay ciertos rastros aparentes de un pueblo antediluviano "cuya
presencia estamos empezando a descubrir" y que "poseía un
conocimiento superior de un mundo totalmente diferente". Según sus
informantes nativos, ese mundo existía entre las estrellas.
Otro
punto controvertido de la historia de la isla es la leyenda de la masacre de
los Orejas Largas por parte de los Orejas Cortas. Según las versiones más
respetadas, los Orejas Largas, que vivían en el promontorio de Poike, en el
extremo oriental de la isla, al temer la rebelión de sus esclavos fortificaron
el lugar excavando una zanja de una costa a la otra. La llenaron con ramas y
pasto, con la intención de formar un muro de fuego. Planearon salir a
exterminar a los Orejas Cortas. Fueron traicionados por una de las esposas de
un Oreja Corta, quien alertó a sus parientes. Los Orejas Cortas treparon los
acantilados, masacraron a los Orejas Largas y arrojaron sus cuerpos a la zanja
que habían incendiado. Se salvaron dos Orejas Largas. Estos se convirtieron en
los progenitores de los isleños de piel rubia. La península de Poike pasó a ser
"la tierra deshabitada".
Heyerdahl
excavó la zanja y encontró tierra enrojecida, clara evidencia, pensó, de la
legendaria conflagración. Alfred Métraux, el antropólogo francés que visitara
la isla en 1932, afirma que esa zanja era una grieta natural formada por el
encuentro de dos corrientes de lava que colorearon de rojo la tierra.
La
masacre data aproximadamente de 1760, hacia la época en que las estatuas que
estaban sobre los ahus, las ~plataformas funerarias, fueron derribadas. La
construcción de estatuas cesó de manera repentina. Puede resultar significativo
que no se reanudaran las obras escultóricas. La destrucción y la interrupción
sugiere que no había sido una empresa polinesia. ¿Habrían ellos, pregunta
Heyerdahl, derribado las imágenes de sus propios antepasados? El culto y el
tabú de los antepasados habrían prohibido tal sacrilegio. El cree que los
polinesios, que habían sido obligados a trabajar en la construcción de
estatuas, se rebelaron y mataron a sus amos, a "los otros", la raza
misteriosa que esculpía sus imágenes según su propia imagen.
Ochenta
estatuas quedaron sin terminar en la cantera que está dentro del cráter del
antiguo volcán Rano Raraku, que se erigía cerca del promontorio de Poike, el
tradicional hogar de "los otros". Doscientas setenta y seis estatuas
hacen guardia en las laderas del volcán. Se han tomado famosas fotografías de
ellas. Trescientas más yacen derribadas sobre los ahus, que rodean los altos
acantilados de la isla. Otras están a lo largo de antiguos caminos.
Estos grupos de
estatuas son diferentes. Aquellas que una vez estuvieron montadas sobre las
plataformas funerarias son bustos enormes, lisiados monstruosos sin piernas, de
sólidos troncos. La más grande tiene
Las estatuas
que aterran son las que están en las laderas del Rano Raraku. Tanto Métraux
como Maziere creían que pertenecían a un período diferente y reflejaban un
espíritu distinto del de aquellas que están sobre los ahus. Sus narices se
vuelven hacia arriba y sus delgados labios se proyectan hacia adelante en un
gesto de burla y desdén. Carecen de ojos. Proyecciones descendentes a ambos
lados de la cabeza pueden representar orejas alargadas o una prenda para la
cabeza. Sus bases tienen forma de espiga, para poder clavarlas en la tierra.
Todas fueron talladas según un único modelo, que marcaba un cambio de estilo
con respecto a las estatuas más antiguas de las plataformas funerarias. Sus
manos fueron finamente cinceladas, con dedos alargados. En su mayoría tienen
entre 5 y
Ochenta
estatuas quedan sin terminar en la cantera, dentro del cráter del volcán,
parcial o casi totalmente separadas de la roca. Métraux pensó que unos pocos
golpes con el martillo habrían sido suficientes para cortar los delgados trozos
de piedra que unen los cuerpos a la matriz. Las describió como un ejército que
está por nacer y espera que se lo saque del volcán y se lo instale sobre las
laderas. Parece ser que fue un día de descanso.
Los trabajadores han regresado a su hogar, a sus
aldeas, pero mañana voJverán y las montañas resonarán con los golpes de sus
martillos de piedra; se oirán las risas, las discusiones y los cantos rítmicos
de los hombres que izan las estatuas. ¿Cómo podrian no volver, esos escultores
que han dejado sus herramientas al pie del trabajo, ya que uno no tiene más que
agacharse para recogerlas?
Las operaciones
de ese enorme taller fueron tan obvías para Maziére como si las leyera en un
libro abierto. Bajo la conducción del cantero principal, el grupo, que debía
estar integrado por unos quince hombres, se POnía a trabajar en la superficie
de roca elegida." Blandiendo sus picos de dura piedra, labraban la roca
siguiendo una línea de agujeros, espaciados por una cuarta entre sí. Esa línea
definía la forma y el tamaño de la estatua. Luego comenzaba la tarea crítica de
modelar la ~beza y cortar la parte posterior para poder separar toda la estatua
de la roca. Laos escultores carcomían la espalda del gigante hasta que toda la
figura estaba sostenida solamente por una gran espina. Los hombres debían
trabajar con pericia para cortar esa especie de quilla sin romper la estatua.
Muchas de esas estatuas no acabadas ya habían sido adornadas con incisiones en
forma de líneas de zigzag, como si fuera un hermoso collar. Un grupo de líneas
talladas sugería un arco iris, otro creaba un círculo perfecto o una forma grabada
como una legra "M". Maziére pensó que no eran "nada
polinesias".
Maziére excavó
dos estatuas terminadas de entre los fragmentos de piedra que las cubrían. Una
tenía una longitud de
Laos tres
investigadores notaron estilos distintivos de escultura que representan dos
períodos de construcción. Los primeros escultores pueden haber trabajado solos
por un largo tiempo. Una migración polinesia, o ambas, pueden haberlos provisto
de trabajadores7 lo que les permitió dedicar su tiempo libre a diseñar mejores
modelos.
¿Cómo fueron
transportadas y erigidas aquellas estatuas que estaban sobre las plataformas
funerarias y junto a los caminos? Este es un enigma para el que no se ha
encontrado ninguna respuesta satisfactoria. Laos isleños carecían de madera
para utilizarla como rodillos y de cuerdas para izar. Con el uso de cuerdas y
palancas de madera, además de un equipo de 500 hombres, Heyerdahl transportó y
erigió una pequeña estatua. Sus trabajadores supieron erigiría construyendo un
montículo de piedras sobre el que se la colocó y se la dejó caer en posición
del otro lado. Dijeron que la antigua tradición había sido transmitida. Aun más
oscura es la cuestión del modo en que se erigieron los copetes sobre las
cabezas de las estatuas. Algunos de esos cilindros eran de
La información
obtenida de las tradiciones de los isleños y del estudio de las estatuas es
insuficiente para identificar a los constructores de estatuas. A lo sumo se
puede decir que esas estatuas tienen cierta afinidad con las del Perú, la
tierra de donde "los otros" pueden haber venido. Los escultores,
quienes quiera que fuesen, trabajaron frenéticamente por largo tiempo, tal vez
para representarse a sí mismos o a sus antepasados, hombres que parecían ajenos
al Pacífico. La otra evidencia es igualmente inconcluyente. La escritura
pictórica de las tabletas de Rongo-Rongo es unlca en Polinesia y por lo tanto
en Perú, donde no se conoció ningún sistema de escritura hasta la conquista
española. Laos habitantes de la Isla de Pascua no hacían cera mica, que se
encuentra en abundancia en Perú. La patata dulce pudo haber sido llevada del
Perú, su lugar de origen, a la Isla de Pascua y a Polinesia, sea por marinos
peruanos o por viajeros polinesios que pueden haber llegado al continente
sudamericano. Heyerdahl encontró plantas de juncos que crecen en la Isla de
Pascua de la misma especie de las que se utilizan en el lago Titicaca, cerca de
la ciudad de Tiahuanaco, para construir embarcaciones de junco. También los
habitantes de la Isla de Pascua construían ese tipo de embarcaciones. El grupo
sanguíneo del tipo B no aparece ni en Polinesia ni en el Perú, pero es
dominante en el sudeste asiático, donde según la opinión ortodoxa, se
originaron los polinesios.
Heyerdahl no ha
conseguido convencer a los etnólogos ortodoxos con su teoria del origen
sudamericano de las culturas del Pacífico. Se la describe como
"ingenioSa", una manera elegante de decir que no es válida o que
parece rebuscada. En cuanto a la Isla de Pascua, Heyerdahl podría estar más
acertado. El quid del problema puede residir en el súbito cese de la
construcción de estatuas, a continuación de la masacre de los Orejas Largas.
Sugiere una revuelta de esclavos antes que el abandono de una antigua práctica
polinesia. La construcción de estatuas parece haber sido iniciada por una raza
desconocida, "los otros", que obligó a los migrantes polinesios a
trabajar en una tarea inútil. Tal vez nunca sepamos quiénes fueron esos
escultores. Parecen haber sido hombres despiadados, desdeñosos, desagradables,
extraños tanto para el Pacífico como para el Perú. Quizá, como Heyerdahl cree,
fueron caucásicos que de alguna manera llegaron a América del Sur y que, ante
la revuelta de sus súbditos, cruzaron el Pacífico para ser masacrados por sus
esclavos aun más maldispuestos.
La verdadera
historia de la isla probablemente se perdió en 1862, cuando los hombres que
entendían las tabletas de Rongo-Rongo y que habían memorizado las tradiciones
orales fueron llevados al Perú. Veinticinco años m~ tarde la isla pasó a la
dominación chilena. Ahora está regida por un gobernador chileno y se la utiliza
para apacentar 40.000 ovinos. Los isleños están concentrados en una aldea del
extremo occidental de la isla. Por la noche salen a visitar las cuevas
familiares que horadan los acantilados de la isla. Dicen que en ellas se
encuentran atesoradas las pruebas de la historia pasada de la isla, los libros
y los emblemas de piedra y de madera que representan a sus primitivos
habitantes.
Laos sitios de muchas de esas cuevas se han perdido.
Laos visitantes que consiguieron persuadir a sus propietarios para que les
mostraran sus tesoros, pueden haber sido engañados con imitaciones modernas.
Laos isleños son aficionados a la escultura. Es justo que así sea.
¿ESTA
EL ARCA SOBRE EL ARARAT?
El informe que presentó el aviador ruso, capitán
Roskovitsky, sobrecogió al mundo. Mientras volaba sobre el ~monte Ararat
durante la Primera Guerra Mundial, divisó la forma del casco de una gran nave
claramente definida y encajada en el centro de un glaciar. Ahí había prueba,
muy necesaria en la nueva era del escepticismo, de la verdad literal de la
biblia segun el libro hebreo del
Génesis, a arca
se había apoyado sobre la cima sumergida del Ararat, un pico de
Al
igual que el mito de la creación, la historia he~brea del diluvio es un
compuesto de dos tradiciones, la primera de las cuales fue llevada a Palestina
por Abraham. Luego de unos mil años de transmisión oral fue escrita hacia el
siglo IX a.C. Después del regreso de los judíos del cautiverio en Babilonia,
unos siglos más tarde, se agregó una versión sacerdotal de la leyenda del
diluvio y ambas se fundieron en una historia contradictoria. La tradición más
antigua narra una historia simple aunque exagerada, no muy apartada de los
mitos semíticos corrientes. Es el posterior escritor sacerdote quien
proporciona la información de que el arca se asentó sobre el Ararat, con lo que
da a entender que el diluvio fue universal. También da las dimensiones del arca
y afirma que el diluvio duró 364 días, contra los más factibles sesenta días de
la versión anterior. El hecho de que dé una duración de un año solar demuestra
que su relato fue escrito después de que los judíos hubiesen aprendido a
corregir los errores del calendario lunar mediante la observación del sol.
A pesar de sus
exageraciones, el editor sacerdote consigue brindar cierta información omitida
por el escritor anterior. Tomó de una fuente mesopotámica y agregó el detalle,
que se encuentra también en las anteriores inscripciones cuneiformes, de que el
arca estaba calafateada coi betún la
práctica c~rnun en la Mcsopotamia en la construcción de naves. Al decir que Noé
era el décimo descendiente de Adán, indica que se creía que el diluvio se había
producido después de que se había logrado un estadio comparativamente avanzado
de civilización. Por ejemplo, el hombre ya trabajaba el hierro y construía
arpas. El escritor introduce, además, la colo cación del arco en el cielo como
promesa de que el diluvio no volverá a producirse, un detalle que se encuentra
en la más antigua leyenda mesopotámica del diluvio. Pero al escritor ~cer~ote
le preocupan menos los aspectos históricos del diluvio que su significación
religiosa. Su propósito es el de acentuar más las implicaciones ritualistas de
la historia que las morales, así como reafirmar las relaciones legales y
contractuales entre Dios y su pueblo elegido, por medio del cual el mundo
vuelve a poblarse.
Puede
discernirse por su enfoque de los asuntos religiosos que los autores de las dos
versiones hebreas de la historia del diluvio escribieron con siglos de
diferencia entre sí. El sacerdote omite el sacrificio de Noé después de su
rescate, porque a los ojos de un sacerdote judío, desde que el cler~ se
convirtiera en una casta sacerdotal, el hecho de que un laico ofreciera un
sacrificio era una incongruencia inaudita y una preligrosa usurpación. Que el
otro escritor escribiera muchos siglos antes se puede deducir por su ignorancia
de la ley del santuario, que prohibía la ofrenda de un sacrificio, excepto en
Jerusalén. Despojada de sus posteriores agregados sacerdotales, la tradición
hebrea original, derivada de la más antigua leyenda mesopotámica, dice lo
siguiente: Dios decide destruir al hombre por su perversidad. Pero Noé
encuentra la gracia a los ojos de Jehová. Recibe instrucciones de construir un
arca.
Y dijo
Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo
delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas,
macho y hembra; mas de los animales que no son limpios, tomarás una pareja, el
macho y la hembra; también de las aves de los cielos, siete parejas, macho y
hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra Porque pasados
aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches;
y destruiré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. E hizo
Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.
Y por
causa de las aguas del diluvio entró Noé en el arca, y con él y sus hijos, su
mujer, y las mujeres de sus hijos (y los animales también). Y sucedi6 que al
séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra. Y hubo lluvia sobre
la tierra cuarenta días y cuarenta noches. Y Jehová le cerr6 la puerta, y las
aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elev6 sobre la tierra. Todo lo que
tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la
tierra, murió. Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves
como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastraba sobre la
tierra, y todo hombre. Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de
todas las bestias que estaban con él en el arca, y la lluvia de los cielos fue
detenida; y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra.
Sucedió
que al cabo de cuarenta días abrió Noé la ventana del arca que había hecho; y
envió un cuervo, el cual salió, y estuvo yendo y volviendo hasta que las aguas
se secaron sobre la tierra. Envi6 también de sí una paloma, para ver si las
aguas se habían retirado sobre la faz de la tierra. Y no hal16 la paloma donde
sentar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban aún
sobre la faz de toda la tierra. ~ntonces 41 extendió su mano, y tomándola, la
hizo entrar con~go en el arca. E:speró aún otros siete días, y volvió a enviar
la paloma fuera del arca; y la paloma volvió a él a la hora de la tarde; y he
aquí que traía una hoja de olivo en el pico; y entendió Noé que las aguas se
habían retirado de sobre la tierra. Esperó aún otros siete días, y envió la
paloma, la cual no volvió ya más a él.
Y
quitó Noé la cubierta del arca y miró, y he aquí que la faz de la tierra estaba
seca. Y edificó Noé un altar a Jehová, y tomó de todo animal limpio y de toda
ave limpia, y ofreció holocausto en el altar. Y percibió Jehová olor grato; y
dijo Jehová en su corazón: No volveré más a maldecir la tierra por causa del
hombre; porque el intento del coraz6n del hombre es malo desde su juventud; ni
volveré más a destruir todo ser viviente, como he hecho. Mientras la tierra
permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el verano y
el invierno, y el día y la noche.
La historia
hebrea, despojada de sus agregados posteriores, describe una inundación local
producida por una lluvia que duró dos meses. Noé, alertado, construye un arca y
se salva, junto a su familia y sus animales. Observa el comportamiento de los
pájaros y determina el estado de la inundación. No hay nada en la historia que sugiera que el
diluvio fuera algo más que una inundación local en la Mesopotamia, patria de
los hebreos hasta el
La historia
hebrea combinada, con sus posteriores agregados que dan las dimensiones del
arca (aproximadamente las de un barco de 17.000 toneladas), el asentamiento de
esta sobre el Ararat y la colocación del arco en las nubes, indujo a una
considerable especulación entre los primeros cristianos, que habían adoptado
los libros hebreos como sus escrituras sagradas propias. Se discutieron por
siglos los problemas de Noé para albergar y alimentar a los animales. Se
propusieron muchas sugerencias en cuanto al modo en que se había mantenido
apartados a aquellos que son enemigos naturales. La cuestión de si se permitió
que las parejas de animales se aparearan causó profunda preocupación hasta que
se señaló que "No era ese un tiempo para tener relaciones sexuales".
Si bien se,
sabía que un sacerdote babiloniG llamado Beroso que escribió en el
Durante la
primera parte del siglo XIX se excavaron las ruinas de un número de antiguas
ciudades de la Mesopotamia y se descifró la escritura cuneiforme de los
antiguos pueblos mesopotámicos. En 1845 se encontraron en Nínive más de 20.000
tabletas cuneiformes, en su mayoría en fragmentos, en lo que una vez había sido
la biblioteca real de los reyes asirios. George Smith, un dibujante empleado
por el Museo Británico para copiarlas, se interesó tanto que aprendió a leer la
escritura cuneiforme. En una tableta advirtió las palabras "La nave se
apoyó sobre las montañas de Nisir", seguidas poi la descripción del envío
de una paloma. Esta breve referencia lo convenció de que había dado con un mito
del diluvio que databa al menos del último año del reinado de Asurbanipal,
Aunque esos
fragmentos fueron escritos en la escritura comparativamente tardía de los
asirios, era obvio que habían sido copiados de textos mucho más antiguos
escritos en los caracteres cuneiformes sumerios. Desde entonces se ha
encontrado una copia completa de una versión sumeria de la historia de la
inundación, lo que retrotrae al registro escrito el año
Mientras las
versiones posteriores de esta leyenda aseveran que le fue narrada a Gilgamesh,
rey de Ereck, por el sobreviviente de la inundación Ut-napishtim, las versiones
anteriores de la Épica de Gilgamesh omiten
ese detalle, lo que sugiere que su inclusión en la
épica fue una idea posterior.
La historia narrada por Ut-napishtim es la siguiente.
Ut-napishtim describe que él vivía en Shuruppak, una antigua ciudad en las
márgenes del Eufrates, cuando los dioses decidieron enviar una gran inundación.
El fue alertado:
Derriba
la casa, construye la nave.
Olvida
la riqueza, busca la vida,
Odia
las posesiones, salva tu vida,
Trae
toda la semilla de la vida a la nave,
La
nave que tú construirás,
Cuyas
dimensiones serán medidas,
Cuyo
largo y cuyo ancho serán los mismos,
Luego
bótala al océano.
El
pregunta qué debe decirle a la gente del pueblo para explicar sus acciones y le
dicen que disipe sus sospechas informándoles que se marcha para escapar a la
ira del Dios Bel, que lo odia; pero a ellos Bel les deparará riquezas.
Ut-napishtim construye su nave y el séptimo día, cuando está terminada, da una
fiesta a sus trabajadores. En la nave, que está calafateada con betún, se
construye una camareta de seis pisos, en la que él carga todo lo que posee:
plata, oro, semillas, ganado y artesanos. Para su navegación contrata a un
marinero.
El
enviador (de la inundación) hizo caer granizo por la tarde;
Observé el aspecto de la tormenta (que se acercaba),
Me invadió el terror al mirarla, Subí a la nave y cerré la puerta.
La
tormenta es descrita vívidamente en términos simbólicos:
Tan pronto como algo del amanecer brilló en
el
cielo
Se
acercó una nube negra desde el cimiento del cielo.
Dentro
de ella tronó el dios Adad,
Los dioses Nabu
y Sharru (esto es, Marduk) iban adelante,
Marchando como
mensajeros sobre montaña y llanura.
Irragal (Nergal) arrancó el poste de la nave, En-urta
siguió, hizo descender la tormenta.
Los annunnaki
(los dioses de la tormenta del cielo meridional) blandieron sus antorchas,
Con su llama
encendieron la tierra. El torbellino (o ciclón) de Adad pasó arrasando hacia el
cielo, Cada haz de luz se convirtió en oscuridad
la tierra... como si... la hubiese asolado.
Todo un día (la
inundación descendió)...
Rápidamente
subió... (el agua) llegó a las montañas
(El agua) atacó
a la gente como una batalla.
El hermano no
veía al hermano.
Los hombres no
podían ser conocidos (o reconocidos) en el cielo,
Los dioses
estaban aterrorizados por el ciclón,
Retrocedieron y
subieron al cielo de Anu ,
Los dioses
se encogieron como un perro y se agacharon junto a la pared
Ut-napishtim
dice cómo: los "dioses se inclinaron y se sentaron llorando. Sus labios
estaban firmemente cerrados (por el dolor)" y "por seis días y
noches... el viento y la tormenta bramaron y el ciclón arrolló a la
tierra". La tormenta se apacigua:
Cuando llegó el
séptimo día el ciclón cesó, la tormenta y la batalla.
Que habían
combatido como un ejército.
El mar se tomó
calmo, el fiero viento se atenuó
El ciclón cesó.
Miré el día y
las voces estaban acalladas,
Y toda la
humanidad se había tornado barro,
La tierra se
había aplanado como una terraza.
Él abrió el
respiradero y: "La luz cayó sobre mis mejillas. Me incliné. Me senté.
Lloré, mis lágrimas se deslizaron sobre mis mejillas". Miró hacia todas
partes: "En doce puntos aparecieron islas y la nave se había asentado
sobre la montaña Nisir". Después de siete días envió afuera una paloma,
una golondrina y un cuervo. Las dos primeras volvieron porque no hallaron lugar
para posarse. El cuervo se alimentó con la carroña que estaba sobre las aguas y
no volvió.
Sobre el pico
de la montaña Ut-napishtim realizó un sacrificio y: "los dioses
percibieron el dulce olor. Los dioses se reunieron como moscas sobre aquel que
sacrificaba". Laos dioses discuten acerca del envío de la inundación y
como signo de que no se repetirá se coloca el gran arco de Anu en el cielo y
Ut-napishtim se va a vivir mucho más allá de la desembocadura de los ríos.
Esta leyenda
describe de manera vívida una inundación local de magnitud desacostumbrada, de
la que la historia de Ut-napishtim es, obviamente, el ~elato de un testigo
presencial. Que el copista hebreo omita tantos detalles sugiere que consultó
alguna otra versión, una de las muchas que probablemente sólo daban una
descripción de segunda mano de la terrible visión.
La veracidad de
la historia de Ut-napishtim acerca de una grave inundación local en la
Mesopotamia inferior se confirmó en 1929. Mientras excavaban estratos sucesivos
de la civilización sumeria en Ur de los caldeos, sir Leonard Woolley dio de
pronto, a
A algunos
kilómetros de distancia, en Kish, se halló un estrato de barro similar a la
misma profundidad. Sobre este había dos capas más delgadas de sedimento que
indicaban que la gran inundación había sido seguida, dentro de los 500 años
posteriores, por otras menores. La gravedad de esas otras inundaciones pudo
haber sido menor por las precauciones que se tomaron para reforzar las márgenes
y las represas del río después de la experiencia previa.
La gran
inundación pudo haberse producido hacia el año
El gran diluvio
mesopotámico pudo haberse producido por una combinación de circunstancias. La
creciente de primavera pudo haber tenido un volumen desacostumbrado como
consecuencia de grandes nevadas del invierno; es posible que el clima invernal
de la región haya sido más severo entonces que posteriormente; puede haberse
roto un dique; un huracán del sur, de donde pudo proceder la tormenta,
acompañado por una lluvia torrencial, pudo haber aumentado las aguas de la
creciente. Se produjo una inundación de gravedad fuera de lo común.
Los
conocimientos geológicos desautorizan la creencia de que la inundación fuera
única, como implica la encalladura del arca sobre el pico de la montaña, a
Aunque
los viajeros estaban ansiosos por encontrar el arca, el temor de los incidentes
internacionales en un área muy sensible, la frontera soviéticoturca, impidió la
exploración. Se permitió que una expedición norteamencana ascendiera al Ararat
en 1948, pero no halló nada. Por una notable coincidencia, los
"arqueólogos" norteamericanos visitaron el área en el momento en que
los rusos hacían explotar su primera bomba atómica en el cercano Cáucaso.
Una
expedición francesa fue en busca del arca en agosto de 1952. La historia ha
sido narrada por su jefe, Fernand Navarra en su libro The Forbidden Mountain
(Macdonald, 1956). Escalaron la ladera occidental de la montaña y llegaron a la
línea de nieve a
Frente
a nosotros estaba siempre el hielo profundo, transparente. Unos pocos pasos más
y de repente, como si se hubiese producido un eclipse de sol, el hielo se tomó
extrañamente oscuro. Pero el sol aún estaba allá y encima de nosotros el águila
daba vueltas todavía. Estábamos rodeados por la blancura que se extendía hacia
la distancia, pero bajo nuestros ojos estaba ese sorprendente parche negro
dentro del hielo, de contornos bien definidos.
Fascinados
e intrigados, de inmediato comenzamos a escudriñar su forma, trazando un
bosquejo de sus límites centímetro a centímetro: se revelaron dos líneas que se
curvaban progresivamente y que estaban definidas con claridad por una distancia
de trescientos codos antes de encontrarse en el centro del glaciar. La forma
era inequívocamente la del casco de una nava cada lado de los bordes del
p&che se curvaban como las bordas de un gran buque. En cuanto a la parte
central, se diluía en una masa negra cuyos detalles no eran discernibles.
Caramba, la
nave no era más que una peculiar formación rocosa que, vista desde arriba,
habría parecido el contorno de una embarcación a la que el hielo había
preservado por siglos.
¿EL
SANTO SUDARIO DE CRISTO?
Jesús murió rápidamente en la cruz, el más antiguo
evangelista, dice que su cuerpo fue envuelto en un lienzo antes de que se lo
sepultara en una tumba de roca. Luego se cerró la puerta con una piedra.
La posibilidad
de que ese lienzo haya perdurado (y se conserve en la catedral de Turín) deriva
de un número de antiguas referencias. La peregrina cristiana santa Nino, una
princesa armenia que murió en el 338, menciona "sudarios de Cristo"
como existentes en Jerusalén. Eusebio, el historiador de la Iglesia del siglo
IV, afirma que la emperatriz Elena, madre de Constantino, primer emperador que
reconociera el cristianismo, reunió ciertas reliquias sagradas y las llevó a
Constantinopla. Eusebio omite toda mención de un sudario. El historiador del
siglo IV, Nicéforo Calixto, registra que la emperatriz Pulqueria (399453)
recuperó ciertos lienzos sagrados que estaban en poder de la emperadora Eudocia
y los colocó en la nueva basilica de Santa María de Blackernae en
Constantinopla. El obispo francés Aroulf y San Juan Damasceno se refieren a
lienzos llamados sudarium en Constantinopla, en los siglos VII y
VIII.
Varias
referencias igualmente inciertas sugieren la existencia de un sudario o
sudarios en Constantinopla en los siglos XII y XIII. Un peregrino inglés afirma
que vio tal lienzo entre los tesoros imperiales en 1150. Cinco años más tarde
el abate benedicto Soermudarson atestiguó su presencia en la catedral de Santa
Sofía. Una referencia más definida procede de Guillermo de Tiro, quien afirma
que el emperador Manuel Commenus les mostró al rey Amakico 1 de Jerusalén y a
él el sudario de Jesús, conservado en el tesoro imperial. Otro visitante,
Nicolás Mesarites, menciona haber visto en una iglesia de la ciudad "los
lienzos funerarios de Cristo; son de lino y aún están fragantes de los untos;
desafiaron la corrupción y han envuelto al cuerpo desnudo y cubierto de
mirra".
Robert de
Clari, el cronista de la Cuarta Cruzada, que tomó Constantinopla, afirma que en
1203 vio el sudario en la Iglesia Blackernae, donde se lo exhibía todos los
viernes. La figura de Cristo se podía discernir fácilmente. Dice que el sudario
desapareció de la iglesia durante el saqueo de la ciudad por parte de los
cruzados y na~e sabía qué se había hecho del lienzo.
La afirmación
de Robert de Clari de que la "figura de Cristo se podía discernir
fácilmente" es la única relación entre el lienzo que parece haberse
exhibido en Constantinopla antes de 1204 y el que presenta la imagen de Cristo
que habría aparecido en Francia después del regreso de los Cruzados.
El emperador
Balduino, en una carta de junio de
Existen dos
versiones de la llegada del sudario a Francia. En una, el sudario le
correspondió como botín de Constantinopla a Otto de la Roche, capitán de los
soldados del marqués de Montferrat. El capitán se lo envió a su padre, quien en
1206 lo entregó a Amaedus, obispo de Besan9on, en cuya catedral se lo exhibía
todos los domingos hasta 1349, cuando un incendio destruyó el templo. En la
otra versión, el sudario fue entregado a los señores de Charny por el obispo
Garnier. Un documento conservado en la Biblioteca de París dice: Geoffrey de
Charny, Caballero y Conde de Charny, Seor de Urey, obtuvo del Rey Philip de
Valois por sus servicios el Santo Sudario de Nuestro Señor (y otras
eliquias> para que las guardara en la iglesia que él deseara construir en
honor de la Virgen María". Ese obsequio tuvo lugar probablemente en 1349,
porque Felipe VI, para quien Geoffrey de Charny se desempeñó como jefe
político, murió en 1350. Geoffrey mismo fue muerto por los ingleses en la
batalla de Poitiers de 1356.
Un sudario
parece haber existido en la iglesia de rey, en Champagne, en 1350. Se han hecho
algunos fuerzos por vincular ese sudario de Urey con el que se suponía que
debió haber estado en la catedral de Besanqon antes de 1349. En el incendio de
la primavera de ese año desaparecieron la mayoría de las reliquias de la
catedral, incluido el sudario. Tres años más tarde se halió una copia pintada
en la catedral reconstruida. Esa copia se conservó en Besanqon hasta 1749,
cuando se rdenó que se la quemara, pero no antes de que se realizaran varias
copias. Se afirma que el sudario original fue sacado de la catedral en el
momento del incendio por Geoffrey de Charny quien, para ocultar su sacrilegio,
pretendió haberlo traído personalmente de Constantinopla.
La historia
posiblemente verídica del sudario que ahora se conserva en la catedral de Turín
comienza en 1355. Ese año, el obispo Henri de Poitiers prohibió a los clérigos
de Lirey la exhibición del sudario para su veneración pública. Cuando el
sudario se volvió a exponer en 1389, esa acción de los clérigos suscitó la ira
de Pierre D Arcis, el obispo de Troyes, a cuya di6cesis pertenecia Urey. Su
intervención llevá a una indecorosa reyerta. La causa tal vez haya sido la
indignación del obispo ante la veneración de una reliquia espuria o quizá sus
celos por el hecho de que los clérigos poseyeran un elemento tan lucrativo.
Parece ser que en 1353 Geoffrey de Charny eludió al obispo y trató directamente
con el papa sismático en Aviñón, quien dio su aprobación para que se
construyera en Urey una iglesia que albergaria el sudario.
Cuando en 1389
D Arcis amenazó con la excomunión a los clérigos de Urey si no retiraban el
sudario de la exposicion, estos y Geoffrey II de Charny solicitaron la
intervención del rey de Francia y del legado papal, Pierre de Thury. Ambos
hombres dieron su permiso para la exposición. Cuando el obispo protestó, el
papa sostuvo la validez de la aprobación del legado y le impuso a D Arcis
"silencio eterno" al respecto.
Entonces D
Arcis le dirigió una nota al papa. Acusaba a los clérigos de obtener permiso
papal por medios poco claros. Los tildaba de avaros traidores y declaraba que
el sudario era una pintura, un fraude descubierto treinta y cuatro anos antes
por Henri de Poifiers, quien había realizado una investigación. Los clérigos,
decía, habían ocultado el lienzo cuando él intentó asegurarlo.
Las palabras de
Pierre d Arcis acerca de la supuesta irr~postura por parte de los clérigos de
Urey son de considerable importancia con respecto a la historia del su dario de Turín. El dice: "Y finalmente,
después de concienzudo estudio y exploraci6n de este asunto, él [Henri de
Poitiers] descubrió el engaño y el modo en que la tela había sido pintada
artificialmente, hecho confirmado por el mismo hombre que la había pintado; que
esa era la obra de un ser humano y no había sido hecha ni concedida milagrosamente".
Existe cierta duda acerca del sentido exacto de D Arcis aquí. El verbo latino
depingere pudo haber significado "pintar" o "pintar de", es
decir, hacer una copia, y se afirma que las palabras "el mismo hombre que
la había pintado" podía significar "que había realizado una copia de
él". Es posible que el sudario original y la copia que supuestamente se
pintó en Besannon se hayan confundido.
Como
resultado de esta objeción, el 4 de agosto de 1389 el rey de Francia retiró su
permiso para la exposición del sudario, pero los clérigos siguieron
venerándolo. Apelaron al papa Clemente VII, quien les ordenó que en cada
exposición aclararan que el lienzo de ningún modo era el sudario verdadero,
sino sólo una copia. Ensalzó la piedad de los clérigos y se abstuvo de
considerarlos charlatanes. Pocos meses más tarde, en junio de 1390, Clemente se
refirió al lienzo en términos de encomio en una lista de indulgencias y puso a
prueba al obispo de Troyes al pedirle que removiera todos los obstáculos a la
exposici6n del lienzo, bajó pena ¿e excomunión. Una vez más se ordenó a los
clérigos que aclararan que el lienzo sólo era una copia del verdadero sudario.
Así,
parece ser que en opinión de sus propietarios medievales y de su ce loso opositor, la imagen del sudario era una
pintura, una figure, como se llamaba entonces a esas obras, un cuadro "no
realizado con las manos", la inspirada obra de un artista que lo había
pintado a partir del verdadero sudario o quien, con la guía divina, había
retratado fielmente la pasión de Cristo en un lienzo. Pierre D Arcis continuó
sosteniendo que la imagen había sido falsificada por un artista del siglo XIV.
Los partidarios de la autenticidad del sudario afirman que los propietarios
medievales y los dignatarios eclesiásticos estaban equivocados. La imagen del
sudario, sólo revelada por completo mediante fotografía en 1898 y 1931, no es
una pintura. Es la impresión del cuerpo de un hombre que había sido
crucificado, un hombre particular.
La historia del
sudario después de 1390 es más cíara. Durante la Guerra de 105 Cien Años fue
llevado de un lugar seguro a otro. Los clérigos de Lirey lo dieron en 1418 al
conde Humbert de Roche, cuya viuda se negó a devolverlo en 1443, con otras
reliquias. Algunos años más tarde fue legado por el último miembro de la
familia de Charny a la esposa de Luis 1, duque de Saboya, en propiedad de cuya
familia ha permanecido desde entonces. El papa Sixto IV autorizó a Luis a
construir una capilla en Chambéry para guardarlo. En 1516 el sudario parece
haber estado en Lierre, Bélgica, porque el artista Alberto Durero realizó una
copia. Su cuadro tiene algún peso en la cuestión de la autenticidad del
sudario.
El sudario fue
devuelto a Chambéry donde, en la noche del 4 de diciembre de 1532, fue dañado
por el incendio que arrasó la capilla. El historiador Pingonius dice que fue
retirado por cuatro hombres que abrieron el cofre de plata que lo contenía,
pero cuando ya había sido marcado por ocho quemaduras simétricas ocasionadas
por la plata derretida y el agua que se utilizó para enfriar el cofre. Fue
remendado por monjas y trasladado a Turín en 1572.
La confusa
historia de ese sudario de Turín carece d~ corroboi~cion. Los ár~ti~juos
re9lst¡os uidican solo que un número de telas sagradas se veneraban en
Constantinopla, quizá también en Jerusalén, como el Santo Sudario. La única
relación con el que parece haber conseguido llegar a Francia en el siglo XIII
es la antigua referencia a una imagen desnuda, la peculiaridad del sudario de
Turín. El sudario francés parece haber desaparecido en 1349 y reaparecido en
Lirey, si los sudarios de Besan~on y Lárey son idénticos. La carencia de una
historia definida del sudario anterior a 1355 no sorprende. Sería notable que
tal reliquia hubiese sido documentada y atestiguada en toda su historia.
Según sus
partidarios, la autenticidad no depende, ni
en verdad puede depender de la historia. La evidencia
circunstancial y científica es tan sólida, dicen, que supera las lagunas
históricas. Hasta 1898 el sudario era aceptado como una pintura sobre lienzo,
de antiguo y milagroso origen, un retrato. Luego, un sorprendente
descubrimiento le dio un color totalmente distinto al asunto.
Durante una
exposición del sudario un fotógrafo aficionado, Secondo Pía, recibió
autorización para tomar una fotografía a la luz del día. El resultado fue casi
increíble. Para explicarlo debemos avanzar hasta 1931, cuando el sudario volvió
a ser fotografiado, en condiciones mucho más favorables, por el fotógrafo
profesional Giuseppe Enrie. Cuando las fotografías fueron reveladas e impresas,
se descubrió la figura completa de un hombre, pero en imagen negativa. El
negativo fotográfico poseía todas las características de un positivo y la
impresión todas las de un negativo. Se demostró que la imagen del lienzo era
como un negativo. Los valores de la luz estaban invertidos. Las zonas de
relieve, las más expuestas a la luz, como la frente, la nariz y el pecho, eran
oscuras, mientras que las zonas deprimidas, como las cuencas de los ojos y el
cuello, eran claras. Sólo las manchas de sangre eran naturales: en el Jienzo ~e
veían cte un coloi carmin oscuro y en la placa fotográfica aparecían claras.
Esas
fotografías ponen en duda la teoría largamente aceptada de que la imagen había
sido pintada. ¿Qué artista antiguo o medieval, se preguntaba, pudo haber
concebido y ejecutado una imagen negativa, una pintura invertida que se
ajustara exactamente a los detalles anatómicos?
Tomadas con luz
artificial, las fotografías de Enrie muestran los menores detalles. Representan
la imagen de un hombre de semblante majestuoso, de
El sudario,
cuando se lo extiende en toda su longitud de
El lienzo
parece ser muy antiguo. Es de punto espigado, similar a las antiguas telas
sirias que se caracterizan por el mismo método de tejido en diagonal.
Los científicos
que han examinado las fotografías ampliadas afirman que no hay rastros de
pigmento ni marcas de pincel en la tela, cuyas hebras se hubiesen
adherido si la imagen si hubiese pintado. La
probabilidad de que el lienzo sea antiguo naturalmente no es prueba de la
autenticidad de la imagen, porque un artista medieval habría podido obtener una
vieja pieza de lienzo. Pero las objeciones a esta teoría son igualmente
convincentes. Ningún falsificador medieval se habría dado cuenta de que su
fraude requería una antigua pieza de lienzo, porque en esa época ningún crítico
habría cuestionado el detalle. Ningún falsific~dor medieval se habría atrevido
a pintar a Cristo desnudo.
Los exámenes
realizados para explorar la muerte por crucifixión sugieren que ningún artista
habría podido registrar tan fielmente las características peculiares de ese
olvidado método de ejecución. Habría resultado igualmente imposible que un
artista antiguo o medieval creara un cuerpo que representara con tanta
fidelidad la estructura anatómica. Por ejemplo, la circulación de la sangre se
desconoció hasta el descubrimiento de Harvey en 1628.
El cuerpo está
tendido de espaldas con las manos cruzadas al frente, con la mano izqúierda
sobre la muñeca derecha y los pies cruzados, el izquierdo sobre el derecho. Los
pequeños ríos de sangre han corrido por la frente, como hubiese corrido en vida
si las espinas hubiesen lacerado esa región. Hay lastimaduras en el rostro y
tanto la parte delantera como dorsal del cuerpo están muy marcadas por pequeños
coágulos oscuros, como los que podrían haber dejado un azotamiento con látigos
de cuero con punta de metal. Estos parecen haber- sido empuñados por dos
hombres que golpeaban desde la~base de la espalda hacia arriba.
La herida de la
mano no está en la palma. Se halla en la muñeca, en el lugar exacto donde
emergería un clavo aplicado desde el lado interior. Los hilos de sangre fluyen
hacia arriba por el antebrazo, como corresponde en el caso de un hombre
crucificado con los brazos extendidos por encima de la cabeza, con un ángulo de
sesenta y cinco grados, y se habrían coagulado durante la vida. La ubicación de
la herida en la muñeca antes que en la palma es extraordinaria, pero del todo
realista. Es el único lugar donde los clavos podrían haber soportado el cuerpo.
El peso habría arrancado las manos si los clavos hubiesen atravesado las
palmas, el detalle tradicional en las pinturas de la crucifixión.
Ningún artista
pudo haber estado enterado de lo que sabían los romanos: que la muñeca era el
lugar correcto para el clavo. Otra extraña característica surge del examen de
las manos. No se ven los pulgares. Los experimentos han demostrado que cuando
se atraviesa ese punto con un clavo, este corta el nervio y hace que el pulgar
se incline hacia el interior de la mano. Este es otro detalle que un artista no
pudo haber conocido. Las heridas de los pies no se ajustan menos a la realidad.
Un experimento realizado en el pie de un cadáver demostró que el clavo había
sido colocado en el lugar preciso para que diera un apoyo perfecto. El
desplazamiento del muslo y la rodilla demuestra que los pies estaban clavados
juntos.
Se afirma que
la herida en el costado concuerda exactamente con el lanzazo aplicado después
de la muerte y que se describe en el evangelio de Juan. Aparece en el lado
izquierdo de la imagen que, dado que está invertida, indica que hirió el lado
derecho, como siempre se lo representa en el arte cristiano. Hay un abundante
flujo de sangre y suero, que concuerda con la aseveración de Juan de que fluyó
sangre y agua de la herida. Cada detalle corresponde a los relatos evangélicos.
La lanza entró con ligera inclinación hacia arriba, se deslizó sobre la sexta
costilla y el quinto espacio intercostal, detrás del cual está la línea del
corazón. Penetró ese órgano por la aurícula derecha, que casi siempre está
llena de sangre después de la muerte, y por el saco que la rodea, que contiene
fluido pericardial, produciendo así la mezcla de sanqre y agua. Estos elementos
formaron las manchas características en el lienzo. La herida del costado que
aparece en el lienzo, se afirma, concuerda exactamente con la forma de hoja de
la lancea que portaban los auxiliares romanos.
Las heridas,
las manchas y los hilos de sangre parecen corresponder a la muerte por
crucifixión y a la crucifixión de una persona particular, los detalles de cuya
muerte están registrados en los evangelios. Si bien la mayoría de las heridas
son típicas de la muerte por crucifixión de cualquier persona, un grupo
particular, las marcas de la frente causadas por la corona de espinas,
identifican a esa persona como Jesús, en opinión de los partidarios del
sudario.
Se ha llegado a
saber bastante acerca de la crucifixión como pena de muerte. Había dos métodos:
la muerte lenta y la rápida.
La víctima era
asegurada a la viga transversal mediante cuerdas o clavos. Ese madero (el
patibulum) era levantado y asegurado al poste vertical (el súpeS), fijo al
suelo. La altura habitual de la viga transversal era de unos
Así, la muerte
podia ser rápida o lenta, pero en todos los casos la agonía era horrible. Con
los brazos extendidos por encima de la cabeza, la posición acalambrante
producía una aguda falta de aliento y la víctima se debatía continuamente para
incorporarse y dejarse caer. ~u cuerpo ~e añoja~a y quedaba suspendido de las
muñecas traspasadas o se incorporaba sobre los pies perforados. Ese continuo
esfuerzo por incorporarse y dejarse caer llevaba al agotamiento agudo y a la
muerte. Si se deseaba liquidar a la víctima, se le quebraban las piernas, de
modo que se le quitaba el apoyo de los pies y se aumentaba el peso que debían
soportar los brazos, con los consiguientes problemas respiratorios y
circulatorios. El golpe de lanza en el corazón se daba como piadoso coup de
grace. Según los evangelios, a Jesús se le concedió la muerte rápida, porque se
ha registrado que Pilato se sorprendió de que hubiese muerto después de sólo
tres horas de tortura.
Existen
considerables argumentos acerca de la causa real de la muerte por crucifixión.
Hay dos teorías: la asfixia y el paro circulatorio. Eso se probó mediante
experimentos en los que se colgó por las muñecas a estudiantes de medicina, de
quienes se midió la respiración y la circulación. Suspendidos sin apoyo,
perdieron el conocimiento entre seis y doce minutos debido a la acumulación de
la sangre en las extremidades inferiores. La muerte se hubiese producido porque
no llegaba sangre suficiente al corazón y al cerebro. Si se les permitía apoyar
los pies por períodos de veinte segundos, la circulación se normalizaba. El
esfuerzo continuado habría conducido finalmente al agotamiento total y a la
muerte.
¿Cómo pudo
pasar al lienzo la imagen del cuerpo crucificado? De acuerdo con una teoria, se
produjo por vapores amoniacales que tomaron contacto con los áloes del sudario
de lienzo. No fue posible obtener una imagen negativa embadurnando un busto de
plástico con tintura de áloes, al que luego se oprimió contra un lienzo.
El contacto
directo con un cuerpo que transpira es una teoría más probable. Pero no explica
la falta de distorsión de la imagen. Eso se habría logrado sólo si el sudario
hubiese sido colocado sobre el cuerpo, no alrededor de este, como era la
costumbre funeraria. Esta falta de distorsión está en favor de la autenticidad
del sudario. A Jesús se le dio un sepelio sólo temporal para acatar la
costumbre ritual judía. Así, el sudario puede haber sido colocado sólo sobre el
cuerpo.
La imagen no
presenta señales de descomposición o podredumbre. Eso sugiere que el cuerpo fue
retirado del lienzo antes de que hubiese comenzado esa etapa. Sin embargo, la
imagen impresa presenta todas las señales del rigor mortís, que aún no había
pasado antes de que el cuerpo fuera retirado del lienzo. De haber pasado, la
imagen habría perdido su claridad y precisión, ya que
los pliegues del lienzo se ajustaban a la forma del
cuerpo.
Las objeciones
a la autenticidad del sudario incluyen la afirmación de que el carácter
negativo de la imagen, que parece pesar tanto en su favor, se debe al hecho de
que las monjas que repararon el lienzo después del incendio de 1532 lo
invirtieron por error. Pero el cuadro de Durero tomado de la imagen del
sudario, realizado dieciséis años antes del incendio, tambien la presenta como
un negativo. Otra objeción sugiere que un artista del siglo XIV embadurnó una
estatua de Cristo con materia colorante y sobre ella presionó el lienzo. Esta
teo ría supone la existencia de una estatua de Cristo de tamaño natural y
desnudo, desconocida e inconcebible en la historia del arte medieval, cuando no
existía la interpretación realista de la forma humana. La posibilidad de que el
falsificador utilizara un cadáver se niega sobre la base de que tal engaño era
demasiado astuto para un artista del siglo XIV.
Otra objeción
interpreta el carácter negativo de la imagen como el resultado de los cambios
en el color causados por el tiempo. Esta teoría se ve apoyada por el cuadro
pintado por Paleolto a partir de la imagen, en 1598. Presenta la imagen en dos
colores~ amarillo pálido y rojo. La gente a la que se permitió que viera el
sudario en los siglos XV y XVI habla de la imagen como algo tan vívido que la
sangre parecía recién derramada. Ahora la imagen se ve oscura y no muy
fácilmente reconocible, salvo por fotografía. ¿Por qué debía el sudario
conservar su brillo por quince siglos y tornarse casi invisible en cuatro? Eso
es exactamente lo que esperaríamos de una fabricación del siglo XIV.
¿Cuál es la
respuesta al problema que plantea el sudario de Turín? ¿Puede ser ese el
verdadero sudario de Cristo, milagrosamente conservado por diecinueve siglos?
La evidencia científica parece desechar la teoría de que la imagen sea una
pintura. Se trata de un negativo demasiado preciso, demasiado exacto. Ningún
artista habría podido reproducir el cuerpo humano con tal fidelidad como para
asombrar a los médicos modernos. La imagen parece estar impresa en el lienzo
por el cuerpo de un hombre crucificado. ¿Pero quién? La evidencia
circunstancial señala el cuerpo de Cristo. Los evangelios dicen que file
envuelto en un lienzo y colocado en una tumba de roca, de la que Cristo salió
al tercer día, presumiblemente dejando el sudario.
Existe una
objeción fatal a la preservación y la existencia de un sudario de Cristo. No
había ninguna tumba vacía. Al tercer día las mujeres fueron a la tumba
equivocada, una de las muchas que ocupan el rocoso acantilado.
El evangelio de
Marcos, el más antiguo, narra la historia probable. Los otros la mejoraron y le
hicieron agregados para adecuaría al desarrollo de la leyenda de la
resurrección de Jesús. Según Marcos, tres mujeres observan el sepelio. Ellas
vuelven al amanecer del tercer día para untar el cuerpo. Ven a un hombre joven
sentado junto a la puerta de una tumba. Puede haber sido un sepulturero que
excavaba una nueva tumba. Al reconocerlas como seguidoras de Jesús, les dice:
"El no está aquí. Vean allí su tumba", núentras seña]aba otra tumba.
Las mujeres no entran a ninguna tumba. Atemorizadas por el hecho de que se las
reconociera como amigas de un hombre que había sido ejecutado por los romanos
por traición, por haberse presentado a sí mismo como rey usurpador, las mujeres
huyen, temblorosas y sorprendidas. Ellas "no dijeron nada a ningún hombre
porque temieron".
¿Hubiesen
guardado silencio las mujeres si hubieran creído que la tumba estaba vacía, que
el cuerpo había desaparecido? Cuando hablaron con los discípulos, éstos no les
creyeron. Finalmente, cuando los discípulos llegaron a creer que Jesús se les
había aparecido a algunos de ellos, las dos historias se mezclaron para crear
la historia de la resurrección.
En abril de
1973 se anunció que el lienzo que se guarda en la catedral de Turín sería
sometido a estudios científicos. La autorización para el examen de la tela fue
dada en forma conjunta por el papa Paulo VI, el cardenal Pellegrino y la Casa
de Saboya. Esos estudios pueden establecer si la imagen es o no es una pintura
y la fecha aproximada en que creció el lino con el que se fabricó el lienzo.
Pero no pueden convencer a los escépticos de que ese sea el Santo Sudario de
Cristo. Entre los años 6 y 70 de nuestra era, los romanos crucificaron a miles
de judíos, incluidos varios aspirantes a mesías.
EL
EDICTO DE CÉSAR
Un edicto romano hallado en Palestina, fechado hacia
el año 50 de nuestra era, que decreta la pena de muerte por violación de
tumbas, es un notable testimonio. Unos veinte años antes, una secta judía había
derivado su ímpetu de la creencia de que su fundador se había levantado de
entre los muertos. Los escépticos opositores de los cristianos atribuyeron la
historia a un acto de saqueo en una tumba.
La placa de
mármol sobre la que el edicto estaba grabado en griego se encontró cerca de
Nazaret en 1870. En 1878 pasó al poder de un erudito llamado Froehner.
Permaneció ignorado hasta 1930, cuando el estudioso bíblico Franz Cumont lo
convirtió en objeto de atención. Su texto fue publicado por M. P. Charlesworth
en Documents Illustrating the Reigns of Claudius and Nero (Cambridge Universitv
Press, 1939), y dice:
Ordenanza de
César. Deseo que las sepulturas y tumbas queden en perpetua paz por aquellos
que las han hecho para el culto de sus antepasados o sus hijos o los miembros
de su casa. Si de alguna manera algún hombre informa que otro las ha demolido o
de algún modo ha extraído los restos o maliciosamente los ha trasladado a otros
lugares para equivocarlos, o ha quitado el sello u otras piedras, contra tal
persona ordeno que se instruya juicio, así como en respeto de los dioses, lo
mismo en cuanto al culto de los mortales. Porque será mucho más obligatorio
honrar a los sepultados. Sea absolutamente prohibido a todos destruirlos. En
caso de contravención deseo que el ofensor sea sentenciado a la pena capital
bajo el cargo de violación de sepultura.
El profesor A.
Momigliano (L Opera dell Imperatore
Claúdio, 1932) fecha el edicto según evidencia interna del reinado de Claudio,
el emperador romano que imperó del año 41 al 54 de nuestra era. El profesor
Momigliano detecta una creciente severidad en la política de Claudio hacia los
judíos y cree que el cristianismo fue la causa de la adopción de esa más dura
actitud. La execración de los mesianistas cristianos está demostrada por los
historiadores que escribieron después de la Gran Revuelta de los Judíos, que
estalló en el año 66 y que llevó cuatro años suprimir. Jerusalén fue sitiada y
destruida1 su Templo incendiado hasta los cimientos. Gran cantidad de judíos
fueron muertos o capturados. Miles fueron crucificados. El historiador judío
pro-romando Flavio
Josefo culpa a los zelotes y a los mesianistas por
igual de causar la desastrosa guerra.
Tácito
(Crónicas XX, 44) registra que por la muerte de Cristo "1a secta de la que
él era fundador recibió un golpe, que durante un tiempo detuvo el crecimiento
de una superstición peligrosa; pero volvió a estallar y se difundió con vigor
creciente, no sólo en Judea, el suelo donde había surgido, sino también en la
ciudad de Roma". Tácito se refiere tarr~bién a la persecución de
"aquelíos odiados por sus abominaciones, llamados cristianos" durante
el reinado de Claudio. Suetonio, el biógrafo de los Césares, dice que los
judíos que "hicieron gran tumulto a causa de Cristo" fueron
expulsados de Roma en el año 49. Agrega que en el reinado de Nerán, en el 64,
"También se infligió castigo a los cristianos, una clase de hombres dados
a una nueva y perversa supersticion
Dio Casio
registra que Claudio cerró las sinagogas de Roma para evitar la discusión
sediciosa y advirtió a los judíos de Alejandría que no debían recibir a los
judíos de Siria (de la que Palestina formaba parte) si no deseaban que se los
considerara instigadores de una "peste que amenaza a todo el mundo".
Pudo haberse referido a los cristianos. Cuando estaban en Salónica el apóstol
Pablo con sus compañeros, se los acusó de hombres "que han subvertido el
mundo, que no obedecieron las leYes de César, diciendo Hay otro rey, Jesús ."
Aun otra
referencia indica la hostilidad romana hacia el cristianismo. Cuando preparaba
el ataque final al Templo de Jerusalén en el año 70, el general Tito llamó a
una conferencia a sus jefes para debatir su destino. Según el escritor
cristiano del siglo V Sulpicio Severo, mientras algunos argumentaban que la
reputación de Roma se resentiría si se destruía un santuario tan famoso, Tito
votó por su destrucción, porque el templo era una fuente de inspiración tanto
para el judaísmo como para el cristianismo. La credibilidad de esa afirmación
se ve incrementada por el hecho de que el historiador judío prorromano Josefo,
por el contrario, presenta a Tito como ansioso por salvar el templo y
preocupado por su destrucción accidental. Se cree que Severo no se habría
atrevido a contradecir a Josefo, cuyos libros eran muy difundidos entre los
cristianos, a menos que pensara que tomaba de lo que estimaba una autoridad
incuestionable, posiblemente los libros perdidos de Tácito.
Hacia la época
en que Severo escribió, Josefo había sido convenientemente convertido, mediante
el "cuidado" de sus obras, en un testigo favorable al cristianismo.
La hostilidad
de los romanos hacia los cristianos apoya la opinión de que el edicto intentaba
evitar la recurrencia de un acto que, según creían los romanos, era el
resultado del saqueo de una tumba y que le había dado fuerza a la nueva secta.
Ellos tenían motivos para sospechar de los cristianos. Jesús había sido
sentenciado a muerte por traición, por aclamarse a sí mismo en una provincia
romana como el rey de, los judíos. La Lex Juliana Majestatis del año
Marcos, que
escribiera el más antiguo evangelio, después de la caída de Jerusalén tuvo el
cuidado de enmascarar la afiliación partidaria de Simón, describiéndolo como
"el canaanita" y omitiendo agregar, como suele hacer cuando utiliza
un término arameo, "que es el zelote". No era incompatible con la
misión de Jesús que tuviera a un zelote por amigo. A él nunca se lo presenta en
el momento de castigar a los zelotes, como ocurre con los otros partidos judíos
político-religiosos. Enfrentado con la cuestión cande~te, la prueba de lealtad
de los zelotes a su causa, a Jesús se le hace dar lo que se cree que fue una
respuesta equívoca acerca del dinero.
Cuando se le pregunté si era o no legal pagar tributo
al César, replicó enfáticamente en términos muy claros para aquellos que
formulaban la pregunta. Dijo: "Darle a Dios" las cosas que eran de
El, el producto de la Tierra ~nta, y "al César" las cosas que eran
suyas, las monedas que llevaban su imagen.
El difunto
profesor S.G.F. Brandon halló muchas afinidades entre los cristianos y los
zelotes (Ver su libro Jesus and the Zealots, Manchester University Press,
1967). Los cristianos judíos, pensaba él, lucharon junto a los zelotes en su
guerra santa contra Roma y perecieron con ellos. Los Hechos de los Apóstoles,
la historia del movimiento después de la muerte de Jesús, singularmente omite
mencionar el destino de los hombres que habían caminado y conversado cón él.
¿Es que sus actividades posteriores fueron demasiado embarazosas como para que
los cristianos gentiles las registraran?
Si los
cristianos hubiesen sido los inofensivos fanáticos religiosos que los
escritores del Nuevo Testamento desean presentarnos, los romanos no los
hubieran persegtúdo. Los romanos toleraban todas las religiones. Permitían a
los judíos no adherir al culto oficial, la veneración del divino emperador, y
les consentían que sacrificaran "por"
antes que "a" aquel símbolo de cohesión
política.
Los romanos
persiguieron a los mesianistas cristianos, como hicieron con los zelotes y
otros extremistas judíos, porque pensaban que eran una influencia perturbadora
para la tranquilidad de Judea, el vínculo entre las provincias imperialistas de
Egipto y Siria.
El emperador
Claudio realizó un intento tardío por desalentar el saqueo de tumbas. Su edicto
apareció con veinte años de atraso, después del nacimiento de la religión que
300 años más tarde superé al estado romano y finalmente recorrió el mundo. El
edicto es un notable descubrimiento arqueológico, que corrobora la hostilidad
romana hacia los cristianos.
LOS
HUESOS DE SAN PEDRO
La tradición de que el apóstol Pedro fuera martirizado
en Roma durante la persecución neroniana del 64 de nuestra era, se apoya en la
declaración efectuada unos treinta años más tarde a los corintios por san
Clemente de Roma. Este dice que Pedro "habiendo vivido entre nosotros,
habiendo sido testigo, partié hacia su lugar prometido de gloria". La
presencia de Pedro en Roma se infiere del uso del nombre Babilonia como apodo
para Roma, práctica cristiana común, en la Primera Epístola de san Pedro, y de
la incontestada pretensión de los pontífices romanos a la primacía como
sucesores de Pedro. Su muerte en Roma se ve apoyada por la antigua referencia a
un "trofeo" o monumento que marca el lugar de su martirio. Con el
paso de los siglos, se llegó a creer que ese punto de la colina vaticana
señalaba su tumba.
La búsqueda de
la tumba de Pedro se instituyó en 1939 como resultado del deseo del papa Pío XI
de ser sepultado entre los papas y los príncipes, debajo del altar mayor de San
Pedro. La investigación para hallar un sitio adecuado para su tumba en la cripta
revelé el suelo de la antigua basílica de San Pedro, construida entre el 326 y
el 335 por Constantino, el primer emperador romano que reconociera al
cristianismo. La excavación descubrió un estrato de antiguas tumbas, el
cementerio pagano de los tiempos romanos. En los cimientos de una antigua pared
que está directamente debajo del altar mayor se encontró un grupo de huesos
humanos, el esqueleto sin cabeza de una persona de edad avanzada, de sólida
estructura y sexo no determinado. La creencia de que puedan ser los huesos de
san Pedro se apoya en las contribuciones de la arqueología y la historia.
En tiempo de
los romanos, la colina vaticana estaba más allá de los límites de la ciudad, a
través del Tíber. La pendiente meridional de la colina, apartada de la vía
pública, la Via Ostiana, se utilizaba como cementerio de ricos y pobres. El
terreno plano al sudeste de la vía se incorporé luego a los jardines
imperiales, que incluían el circo vaticano. Este fue utilizado por Nerón para
la tortura y la matanza de la "vasta multitud" de cristianos, como
Tácito los describe. Los cuerpos de estos criminales, extranjeros que habían
rehusado honrar el culto imperial, probablemente fueron arrojados al Tíber.Se
ha cuestionado que el cuerpo de Pedro haya podido escapar a ese destino. Su
preservación requiere la presencia de un simpatizante que poseyera influencia o
dinero para sobornar a los ejecutores. Tal simpatizante se habría arriesgado al
arresto como adherente a una organización ilegal.
Parece ser que
intervino tal persona, porque un siglo más tarde, entre el 160 y el 170 de
nuestra era, se erigió un templete (la "aedicula", como luego pasó a
llamarse no en la meseta vaticana sino en el declive de una colina, entre
cientos de monumentos sepulcrales que cubren la pendiente. Este puede haber
reemplazado a un "trofeo" anterior. Fue visto por un sacerdote
llamado Gaio hacia el 200 de nuestra era, quien lo citó como monumento familiar
ante sus iguales cristianos, la prueba tangible del martirio de Pedro.
La confirmación
de la aseveración de Gaio procede del Liber Pontificalis del siglo VI, que le
atribuye al papa "Anacleto" (que probablemente quería decir Aniceto,
pontífice entre el 155 y el 165) la construcción de "un monumento
recordativo del bendito Pedro".
Para continuar
el argumento debemos avanzar hasta el reinado del emperador Constantino.
Después de su reconocimiento del cristianismo por el Edicto de Milán del 315,
Constantino ordenó la construcción de una basffica que debía llevar el nombre
de san Pedro, el fundador de la Iglesia de Roma.
Constantino
eligió deliberadamente para el sitio de la iglesia y para la posición de su
altar la "aedicula", el monumento de Pedro. Al templete se le dio el
lugar de honor, como punto focal de la iglesia.
Constantino
debió sortear extraordinarios obstáculos para erigir la iglesia en ese punto:
la violación de cientos de tumbas de personas cuyos parientes aún vivían y la
construcción sobre una pendiente. Eso requería que se erigiera una gran
plataforma salediza y el vaciamiento de veinte mil metros cubicos de tierra.
¿Por qué no construyó su iglesia sobre el terreno plano al sur de la vía, el
sitio tradicional del martirio de Pedro? A todo costo, la "aedicula"
debía ser incorporada al edificio. ¿Se debía ello a la creencia de que ese
monumento señalaba la tumba del apóstol?
Constantino
elevé la "aedicula"
Durante los
siglos que siguieron a la muerte de Constantino, su basílica fue sometida por
razones doctrinales a innumerables alteraciones y agregados. El viejo ábside
fue demolido y la moderna basflíca se construyó en el siglo XVI. Su piso se
elevó
Estas
suposiciones se basan en los descubrimientos realizados por los arqueólogos e
ingenieros del Vaticano entre 1945 y 1949. Ellos superaron notables
dificultades y libraron una batalla constante con las aguas subterráneas, las
antiguas corrientes y los desagues con pérdidas1 además del riesgo de
trastrocar los cimientos de la iglesia, lo que requirió su apuntalamiento con
nuevas paredes y pilares. Se arrastraron por espacios angostos entre las
apretadas y antiguas tumbas paganas que obstaculizaban su trabajo. Entender
cabalmente sus logros y descubrimientos requiere el examen de los muchos
diagramas impresos en el informe de las excavaciones. Aquí debemos
simplificarlos.
Cuando
trabajaban directamente debajo del altar mayor que lleva el nombre del papa
Calixto II (1119-24), en el centro de la antigua "aedicula", los
arqueólogos dieron con un hueco en los cimientos del muro rojo, dentro del cual
estaba el enigmático grupo de huesos. Es razonable suponer que esos son los
huesos de san Pedro, porque se los encontré en el lugar donde la tradición
registraba su tumba.
¿Pero por qué
se hallaban en tal confusión, arrojados sin mayor ceremonia bajo los cimientos
de un muro antiguo y sin la cabeza? La tumba debió ser saqueada. Los ladrones
habrían desordenado las santas reliquias. Los godos que saquearon Roma en el
410 y los vándalos que hicieron otro tanto en el 455 han sido absueltos del
cargo de sacrilegio, porque ambas razas eran cristianas. Los sarracenos son los
reos más probables. Ellos saquearon Roma y entraron en San Pedro en el 846. El
papa reinante, Sergio ~I, dijo que "invadieron y ocuparon la Iglesia del
Bendito Pedro, Príncipe de los Apósto les, cometiendo iniquidades
inenarrables". Prudencio de Troyes afirma en sus Annais que ellos "se
llevaron todos los ornamentos y los tesoros, junto con el mismo altar que había
sido colocado sobre la tumba de dicho Príncipe de los Apóstoles". Según
parece, el papa había desoido el consejo del conde Adalberto, gobernador d~
Toscana y Córcega, quien había informado por escrito acerca de la proximidad de
la flota sarracena. Aconsejó el retiro de los tesoros de la iglesia y, de ser
posible, del cuerpo del apóstol.
Presumiblemente,
los sarracenos abrieron la tumba y desordenaron los huesos del apóstol al
dejarlos de lado en su búsqueda de tesoros. Las autoridades del Vaticano pueden
no haber descubierto la pérdida de las reliquias sagradas, albergadas en las
inaccesibles profundidades debajo del altar saqueado. Repararon la abertura del
piso y no dijeron nada al respecto. Habría sido muy imprudente admitir que los
huesos del apóstol, el mártir
de cuya muerte en Roma esa iglesia había derivado tan
inmenso prestigio, habían sido saqueados por infieles.
El visitante
actual puede descender detrás del altar mayor a la "tomba di San
Pietro". Quien lo haga encontrará un estilizado monumento de mármol que
recubre el nicho donde se hallaron los famosos huesos.
DILMUN,
EL REINO OLVIDADO
Mientras clasificaba las tabletas cuneiformes asirias
que se habían encontrado en 1880, sir Henry Rawlinson, el descifrador de esa
escritura en forma de cuña, notó frecuentes referencias a una isla llamada
Dilmun. Parecía haber sido un pequeño reino de algún punto de la periferia del
imperio asirio. El rey asirio del siglo VIII a.C., Sargón, habia perseguido al
rey rebelde hasta los reinos meridionales de Caldea, que significaba el delta
de los ríos Éufrates y Tigris, y Bit-Iakin, en las márgenes del mar Amargo.
Sargón conquistó Bit-Iakin hasta los límites del Dilmun. Al relatar la
Vyjston.a de la campaña, Sargón agregó: "Upen, rey de Dilmun, cuya
residencia está situada como un pez, a treinta horas dobles de distancia en el
medio del mar del sol naciente, se enteró del poder de mi soberanía y envió sus
obsequios".
Senaquerib,
hijo de Sargón y sucesor que imperara hacia el
Que Dilmun era
bien conocido como puerto y centro comercial 2.000 años antes de los tiempos
asirios, está demostrado por la tableta de Ur-nanshe, el rey de Lagash, quien
afirmó hacia el
A medida que
fueron apareciendo más y más tabletas y se las descífró, se hizo evidente que
para la gente de la Mesopotamia, Dilmun había sido una tierra de peculiar
importancia, que ocupaba un lugar singular en su mitología. Himnos y
sortilegios asociaban Dilmun con una variedad de dioses, incluidos "El
dios Inzák y el dios Nabu". Aun más significativo fue el descubrimiento en
1872 del relato asirio del diluvio, y en 1914 el de la mucho más antigua
versión sumeria. La relación de Dilmun con la historia del diluvio universal
requiere explicación.
En la versión
asiria, encontrada en una tableta de la biblioteca del rey Asurbanipal,
Gilgamesh, el semirnítico rey de Erech, que ha pasado muchos años en busca de
la vida eterna, visi~a al único mortal a quien se le ha garantizado la
inmortalidad, el sobreviviente del diluvio, Ut-napishtim. Éste le cuenta a
Gilgamesh ~a historia del diluvio y cómo él y su esposa han sido enviados por
los dioses a vivir alejados de la desembocadura de los ríos gemelos.
La anterior
versión sumeria es más útil. Se la halló en el templo de Nippur entre 35.000
tabletas que databan de antes del año
El héroe del
diluvio sumerio se llama Ziusudra. Enlit era el primero entre los dioses, el
dios patrono de Nippur. Anu era otro dios. La historia de Ziusudra es similar a
la que Ut-napishtim narrara a Gilgamesh. Relata que: "Anu y Enlit
apreciaban a Ziusudra, vida como la de un dios le dan, aliento eterno como para
un dios le traen. Luego Ziusudra, el rey, el conservador del nombre de la
vegetación y de la semifia de la humanidad, recibe orden de vivir en la tierra
del cruce, la tierra de Dilmun, el lugar donde el sol nace".
Si bien el
significado de "la tierra del cruce" es oscuro, el relato ubica a
Dilmun en el Mar del Sol Naciente, uno de los nombres del Golfo Arábigo, en
algún punto "a la distancia", como lo describe Ut-napishtim, de la
desembocadura de los ríos.
Dilmun es
identificada como el hogar eterno de los antepasados inmortales de toda la
humanidad, adonde Gilgamesh fue a buscar la vida eterna. Otro texto hallado en
Nippur explica por qué los dioses habían elegido Dilmun como hogar del hombre
al que habían salvado del diluvio. Ese poema mitológico se titula "Enki [o
Enlit] y Ninhursag". Además de ser dios patrono de Nippur, Enki era
también el "Dios del abismo".
Los sumerios
creían (como veremos, en parte justificadamente) que la tierra y el mar se
apoyaban sobre un mar inferior, un mar de agua dulce al que llamaban Abuzu, o
el abismo. Los dos mares eran diferentes. El agua salada de uno impedía que se
mezclaran. El Abuzu era la fuente de toda el agua dulce, de ríos, corrientes
subterráneas y pozos. Enki era el soberano y el guardián de ese mar de agua
dulce. Los hechos del mito tienen lugar en Dilum, que es reiteradamente
descrito como una "tierra santa". Allá no hay animales de presa, ni
enfermedad, ni vejez.
En Dilmun el cuervo no grazna, el ave salvaje no emite
el grito del ave salvaje, el león no mata, el lobo no arrebata al cordero,
desconocido es el perro salvaje que devora cabritos, desconocido es el verraco
que se traga el grano. La malta que la viuda esparce sobre el techo... los
pájaros del cielo no se la comen. La paloma no inclina la cabeza.
El de ojos enfermos no dice "Tengo ojos
enfermos", El de cabeza enferma no dice "Tengo la cabeza
enferma" su vieja mujer no dice "soy una mujer vieja", su viejo
esposo no dice "soy un hombre viejo".
Dilmun
necesitaba agua dulce. Enki ordena su provisión. Su hija, Ninhursag, cultiva
ocho plantas, una de las cuales envenena a su padre. Ella se retira de la
compañía de los dioses y amenaza no volver hasta que Enki muera. La persuaden
para que lo cure, cosa que ella hace dando a luz ocho dioses y diosas, el
último de los cuales se llama Enshag, nombre sumerio para el dios Inzak, quien
impera con Nabu sobre Dilmun.
El mito
demuestra que en el amanecer del tiempo, Enid había sido el dios original de
Dilmun y había bendecido la tierra con agua dulce, con salud y juventud eterna.
Correspondía, entonces, que Ziusudra, después de su salvación del diluvio,
hubiese hecho su residencia en la tierra bendita donde se desconocía la muerte.
Allí él o su homónimo Ut-napishtim es visitado por Gilgamesh, quien busca el
secreto de la juventud eterna. Cómo él lo encuentra o lo pierde, tiene su peso
en la identificación de Dilmun.
Ut-napishtim le
indica a Gilgamesh cómo encontrar la flor de la inmortalidad. Crece en el fondo
del mar y en las aguas dulces del abismo. Instruye a Gilgamesh para que se ate
piedras a los pies y, con ayuda de estas, se hunda en el fondo del mar y corte la
flor mágica. Renovará su juventud si la come. Gilgamesh sigue las instrucciones
de Ut-napishtim, corta la flor y vuelve a la superficie con el elixir de la
vida, la perla, el antiguo símbolo de la pureza y, según el poema indio
atharvan, d£nuestro amuleto que da vida". La historia de Gilgamesh tiene
un triste final, que recuerda el Génesis. Decide llevar la flor a su hogar en
Erech para poder compartirla con los ancianos de la ciudad. Mientras duerme,
sale la serpiente de la charca y se come la flor. De esa manera el reptil
engaña al hombre y adquiere la inmortalidad. Cada año la serpiente cambia de
piel y recupera su vigor.
Las antiguas
referencias sirven de mucho para identificar a Dilmun como la moderna isla de
Bahrein, tal cual lo ha deducido Rawlinson despues de leer una mscripción
referida a Inzak, el dios de Dilmun, descubierta allá en 1879 por el capitán
Durand. Bahrein es el centro mundial de la pesquería de perlas y su nombre
árabe significa, según el Corán, "el lugar de encuentro de las aguas, la
una fresca, dulce y agradable de beber, la otra salada y amarga". Bahrein
es famosa por sus manantiales de agua dulce que surgen de los mares que
rodeart1~ isla, el antiguo abismo.
Geoffrey Bibby
se sintió intrigado por la tentativa de Rawlinson de identificar Dilmun como
Bahrein, cuando trabajó allá como ejecutivo de una compañía petrolera. Las
decenas de miles de montículos sepulcrales que cubren el desierto también
habían despertado su interés. Cuando estudió los antiguos textos quedó
convencido de que la identificación de Rawlinson había sido correcta. Pero aún
debía ser probada. Eso sólo podía hacerse por medio de excavaciones. Bibby
volvió a su patria, Dinamarca, donde interesó en su teoría al profesor Peter
Glob, director del Aarhs Museum. Ellos consiguieron reunir el dinero necesario
para que el equipo arqueológico viajara a Bahrein en 1953. Bibby ha contado la
historia en su libro, cautamente titulado Looking for Dilmun ¡En busca de
Dilmun] (Collins, 1970).
El jeque de
Bahrein recibió de buen grado a los arqueólogos que deseaban desentrañar el
famoso pasado de su país y les brindó su ayuda económica. l,,es resultó difícil
saber dónde empezar entre los 100.000 montículos sepulcrales, que sugerían que
la pequeña isla una vez había tenido una población grande y próspera. Un gran
montículo próximo a la aldea de Barbar atrajo la atención de Glob porque los
nativos lo llamaban tel, el nombre árabe para una ciudad sepultada. Tenía
Glob había
descubierto un complejo de templos, o más bien tres templos sucesivos que
habían sido construidos uno sobre el otro. Parecía que se había intentado
oscurecer el templo superior llenándolo de arena. La arena había sido colocada
en gran cantidad y mezclada con yeso para unirla. Eso no era la acumulación de
materiales por la acción meteorológica durante siglos. Debajo de esa
estratificación había un segundo templo, más grande, de forma de ziggurat, la
típica estructura religiosa mesopotámica. Se accedía mediante una escalera de
piedra por un lado y una rampa de piedra por el otro. El tercer edificio, que
era el más antiguo, consistía en un patio interno, rodeado por una pared, en el
que se erigía un altar pétreo. Varios objetos databan esa estructura hacia el
año
Glob y Bibby
evitaron extraer conclusiones prematuras. El templo de Barbar indicaba una
influencia sumeria. Pasaron a otro sitio, un montículo de
El equipo
comenzó por cavar profundamente en el c~tro del montículo. A los
redes continuaban hacia abajo. Cuatro años de
excavación revelaron un palacio a nivel del suelo. Era una cáscara sin techo a
la que habían caído artefactos de los niveles superiores. Eso la tornaba
difícil de datar. Los objetos de períodos posteriores de ocupación sugirieron
la fecha de
Un notable
descubrimiento debajo del piso del palacio pareció vincular definitivamente a
este con el primer período de Dilmun. Los arqueólogos desenterraron siete urnas
que contenían esqueletos de serpientes y una pequeña cuenta, una obvia
asociación con el héroe del diluvio. Las serpientes poseían un significado
religioso o mágico y se las enterraba debajo del piso del palacio como poderoso
seguro contra la vejez y la muerte. La serpiente y la perla habían sido
símbolos de la exención de la enfermedad y la muerte. En Dilmun la serpiente se
había comido la flor de la inmortalidad de Gilgamesh,la perla. Las urnas pueden
haber contenido originalmente pedas. Formada por la ostra a partir de materia
orgánica, la perla se desintegra con el tiempo. Posteriormente Bibby hailó
perlas con los esqueletos de serpientes. Ese descubrimiento sugirió que
Ut-napishtim, o ziusudra, había sido una leyenda viviente cuando se construyó
el palacio. Esa pudo haber sido la residencia del héroe del diluvio.
Otro sitio, en
la costa sudoeste de la isla, proporcicnó cQnfirmación adicional. Cerca de la
playa Bibby halló grandes pilas de valvas de ostra, los restos de siglos de
pesca de perlas en los antiguos días en que los pescadores llevaban las ostras
a la costa para que se secaran y abrieran, costumbre que luego desecharon en
favor de abrirlas a bordo y arrojar al mar las valvas inútiles.
Deberán pasar
muchos años antes de que los daneses puedan afirmar de manera definitiva que
han encontrado Dilmun. Uno de sus descubrimientos ha provocado controversia: su
afirmación de que han hallado sellos de un tipo similar a los de Ur y de
Mohenjo-daro y Harappa en el valle del Indo ("El fin de los
harappenses", pág. 125. Ellos corroboran que las civilizaciones del Indo
estaban influidas por las mesopotámicas y que Dilmun servía como almacén de
comercio entre ellas. Esos sellos parecen ajustarse a ambas culturas y sugieren
que los comerciantes de Dilmun crearon sus propios sellos, o símbolos para el
comercio, para facilitar sus operaciones internacionales. De ese comercio
marítimo sus cien mil muertos enterrados derivaban su prosperidad hacia la
época en que Ziusudra fue a gozar de su inmortalidad en esa isla. Fueran de
quienes fuesen, esos esqueletos, ninguno puede ser el de Ziusudra. El vive para
siempre como el más famoso ciudadano de Dilmun.
EL
FIN DE LOS HARAPPENSES
Mientras cavaban en la arruinada ciudad de
Mohenjodaro, los excavadores hallaban un creciente deterioro en las pautas de
construcción y de vida. Las paredes y los pisos se tornaban más desvencijados y
falsamente adornados en los niveles más altos y recientes. La ciudad, una vez
bien ordenada, se había convertido en un lugar escuálido. La declinación había
sido prolongada y prcgresiva y la caída final catastrófica. Así describió sir
Mortimer Wheeler los resultados de sus excavaciones de 1950. Veinticinco años
más tarde, después de otras exCavaciones, se sintió menos seguro acerca de la
causa de declinación y la caída de los harappenses.
Se da ese
nombre al pueblo que creó en el valle del indo una de las más grandes
civilizaciones del pasado, Cuya existencia ni se sospechaba hasta 1921. Dos
grandes montículos ocultaban las ciudades de Harappa en el Púnjab y
Mohenjo-daro en Sind, en lo que ahora es Pakistán. La excavación inicial
descubrió cerámica y sellos que indicaban que la cultura harrappense había
florecido entre los años 2500 y
Ese fue un
descubrimiento interesante. En vez de dos antiguas civilizaciones ribereñas,
las de la Mesopotamia y Egipto, había habido tres, que alcanzaron su apogeo
aproximadamente al mismo tiempo. Se había abierto una nueva ventana en el
pasado del hombre, que planteaba problemas nuevos a la investigación
arqueológica. La carencia de una inscripción bilingúe para quebrar el sello de
la escritura pictórica harappense, torna a su cultura más difícil de evaluar
que aquellas que han brindado un tesoro de textos legibles. La escritura del
Indo permanece sin descifrar. Ningún otro pueblo escribió sobre los
harappenses. Por lo tanto, se plantean problemas que tal vez nunca se
resuelvan. ¿Quién era esa gente innominada a la que por comodidad se denomina
según el nombre de una de sus ciudades principales? ¿De dónde procedían? ¿Por
qué su imperio decliné y desapareció tan rápidamente como había surgido?
¿Fueron oprimidos por una raza más viril o sufrieron una catástrofe natural?
Existe otra intrigante posibilidad, tan adecuada hoy como pudo serlo entonces.
¿Se habrán fatigado? ¿Cayeron víctimas
del "factor de stress" agotados por la lucha interminable con su
ambiente y debilitados por la terrible uniformidad de sus vidas?
Harappa estaba
sobre el Ravi, un tributario del Indo. Mohenjo-daro está a
La cultura de
Harappa nació ya madura. Harappa y Mohenjo-daro no crecieron lentamente como
Londres o París. Eran antiguas Nueva York y Chicago, ciudades completas
construidas sobre planos uniformes similares a grillas. Sus arquitectos pueden
haber aprendido de la experiencia sumeria en Ur, la extendida ciudad
mesopotámica que se había desarrollado de acuerdo con las necesidades de sus
habitantes. Comenzando de la nada en la planicie desnuda, los harappenses
adoptaron el planeamiento urbano: trazaron calles y construyeron casas con
técnicas estandarizadas y un código de procedimientos rigurosamente observado.
Cada ladrillo debía poseer ciertas dimensiones y ser colocado de cierta manera.
Las calles se cruzaban en ángulos rectos. Crearon una elaborada y deprimente
monotonía. Sus ciudades denotan un gobierno autoritario, una terrible
eficiencia que puede haber contribuido a su estancamiento y declinación.
Harappa y
Mohenjo-daro han sido parcialmente excavadas. Se han explorado otros setenta
sifios Sus ciudadanos estaban en posesión hacia el
Los montículos
de Harappa y Mohenjodaro han revelado ciudades que se ajustan al familiar
modelo eurasiano, una acrópolis o ciudadela que mira desde lo alto y domina a
otra ciudad inferior, con una amplia brecha en~ ambas, un plano que sugiere el
intento de intimidar al proletariado antes que el temor de la agresión foránea.
Los harappenses tenían un enemigo muy peligroso: el agua. La excavación en
Mohenjo-daro ha revelado cinco estratos sucesivos de derrumbe y reconstrucción,
resultado de grandes y devastadoras inundaciones. Las aguas surgentes
presentaban una amenaza perpetua, que
requería una vigilancia incesante.
La ciudadela de
Harappa forma un paralelogramo de
El monticulo al
norte de la ciudadela, entre esta y el río, ha proporcionado información acerca
del modo de vida de los harappenses. Una hilera de viviendas similares a
barracas están flanqueadas por una doble fila de graneros, las viviendas de los
trabajadores y el almacén estatal: Los "barrios de los peones", como
se los ha descrito, consistian en callejas de
Mohenjo-daro
fue construida con el mismo plano y sufrió daños mucho mayores por las
inundaciones que la septentiional
Harappa. Sus habitantes elevaron su ciu-
dadela sobre una plataforma artificial de
Ali~dedor del
perímetro de la plataforma de la ciu<i~dela se construyeron muros y torres
macizos de ladrillos horneados. Pudo haber servido como templo o forWeza.
Contenía un gran baño o tanque de 12 por
que pudo utilizarse para abluciones rituales, había
ocho cuartos pequeños, con baños y lavatorios. Las puertas de entrada a esos
cuartos están ubicadas de manera tal que ninguna se abriera frente a otra,
expediente para asegurar la privacidad. Un baño separado se calentaba mediante
un sistema de canales de aire caliente generado en un horno. Un gran edificio
ha sido descrito como la residencia del gran sacerdote, quizá sin fundamento.
Se halló que el
montículo del norte de la ciudadela ocultaba
un granero estatal, un feo edificio que parece una fortaleza, de
La ciudad
inferior, donde vivía el pueblo, tiene la pauta básica de grilla de sus calles
principales, de
No todas las
casas eran cajas residenciales. El mayor tamaño de algunas y su diferente
arreglo interior sugiere un palacio, con múltiples entradas en distintas
callejas y vías principales, un hotel para peregrinos o viajeros, con muchos
cuartos pequeños o cubículos y un restaurante con agujeros cavados en el suelo
para sostener tinajas de fondo redondeado. O pueden haber sido tinajas para
teñir. Otra identificación basada igualmente en la conjetura describe un
edificio como el estudio de un artista, porque se halló que contenía una cabeza
humana barbada de
En ninguna de
las dos ciudades se han hallado tumbas reales. Los cementerios comunes han
proporcionado restos de esqueletos que representan una mezcla de tipos
raciales, tales como caucásico, mediterráneo, indoeuropeo y aun
protoaustraloide, la misma raza que miles de años antes había migrado de la
India a Australia. Laos que se quedaron pueden haber sido los habitantes
aborígenes del valle del Indo, vencidos y dominados por los harappenses. Los
huesos de los animales domesticados por los harappenses brindan indicios de su
clima y su entorno. Utilizaban caballos y bueyes, pero pocos camellos. Esto
sugiere un área fértil antes que desértica. Las pisadas de gato profundamente
indentadas en un ladrillo de barro, a las que superponen las de un perro,
indican una persecución a gran velocidad y una abundancia de ambos animales.
La ausencia de
muchas armas ofensivas es una característica notable de ambas ciudades. Ello
sugiere que los harappenses no poseían enemigos poderosos. Las armas
encontradas incluyen arcos y flechas, y hondas. Poseían los implementos
habituales: sierras, hachas, cuchillos y navajas, hechos de bronce, cobre y
hierro. Sus magníficos sellos, con figuras de animales grabadas de manera
soberbia en relieve negativo, han sido hallados en la Mesopotamia y en la isla
de Bahrein, en el Golfo Arábigo, el almacén de comercio entre los valles del
Indo y el Tigris y Eufrates. La capacidad artística de los harappenses está
ejemplificada por la máscara en miniatura de terracota hallada en Mohenjo-daro
en 1964. Presenta un rostro humano hábilmente delineado, coronado con las
orejas y los cuernos de algún animal. Había hábiles modeladores en arcilla, que
realizaron hermosas piezas de cerámica mientras duró el impulso tradicional.
Se piensa que
la civilización harappense terminó entre 105 años 1700 y
La probabilidad
de que eso ocurriera en la mitad del segundo milenio a.C. dio base en un
momento dado para la teoría de que los harappenses habían sido derrctados por
los conquistadores arios, que pueden haber invadido la India hacia esa época.
Parece haber evidencia de muerte violenta. En Mohenjo-daro se descubrieron
treinta y cinco esqueletos de hombres, mujeres y niños, tendidos en el estrato
superior de ocupación en posiciones contorsionadas o con brazos y piernas
extendidos, con marcas de hacha y de sable en el cráneo. Lamentablemente los
primeros excavadores no establecieron con precisión el estrato en que se
encontraban. Un hombre y una mujer fueron abatidos mientras subían un tramo de
escalera.. Otros dos habían llegado al pasaje superior y otros dos no
consiguieron salir de la casa. Había cinco esqueletos caídos en la esquina de
una calleja, donde tal vez se hubiesen refugiado. Otro grupo de nueve yacía en
actitudes extrañamente contorsionadas. Entremezclados con sus huesos había dos
colmillos de elefantes, tal vez su riqueza privada y portátil. Esta
espectacular evidencia arqueológica parece señalar una invasión, el saqueo y la
masacre.
Puede estar
sustentada por la referencia en la literatura védica, el Rigveda ario, a un
lugar llamado HanYupuya (¿Harappa? ) como escena de batalla y el ataque de los
invas6res a ciudades fortificalas, término que en esa región sólo podría
aplicarse a Harappa y Mohenjo-daro. De acuerdo con esa teoría, los arios
abatieron a la población no aria del valle del Indo y destruyeron sus ciudades.
Todo esto se basa en la débil suposición de que los arios llegaron a la India
hacia la época en que decaía el imperio harappense. No hay evidencia que
confirme esto.
Otra teoría ha
sido presentada por el doctor G. F. Dales, quien dirigiera las tareas del
equipo del Museo de la Universidad de Pennsylvania en Mohenjo-daro (Scientific
American, mayo de 1966).
Dales observó
ciertas anomalías topográficas que sugerían que las inundaciones que habían
dejado estratos de sedimento no se habían producido por un desbordamiento del
río, sino por un hecho de magnitud mucho mayor. ¿Se había obturado el Indo, con
la formación gradual de un gran lago aguas arriba de la ciudad? La repentina
ruptura de las presas pudo haber resultado en el derramamiento de grandes
volúmenes de agua. Eso podría explicar, mucho mejor que la teoría de los
desbordamientos del río, la naturaleza de las inundaciones periódicas que la
ciudad había sufrido. Abundantes depósitos de sedimento habían quedado
emparedados entre sucesivos estratos ocupacionales. Los depósitos eran
característicos de un agua inmóvil que se vierte de un lago antes que de agua
que surge de un río de rápido curso.
¿Cómo pudo
haberse formado el lago? A Dales se unió el hidrólogo Robert L. Raikes. Sus
estudios indicaron que un área a
Esa lucha
continua con las fuerzas de la naturaleza agotó a las gentes y también los
recursos. El largo período de bienestar burgués dio paso a una declinación de
la prosperidad y condujo a una fase de abatimiento. Las casas fueron
reemplazadas por chozas edificadas con ladrillos viejos y rotos. La tradicional
cerámica pintada en rojo y negro fue reemplazada por cacharros sin pintar.
Mohenjo-daro se convirtió en una ciudad de casuchas, con sus niveles inferiores
cubiertos de sedimento, que fue extinguiéndose lentamente por el deterioro. La
mayoría de sus ciudadanos se marcharon y dejaron a unos pocos que fueron
masacrados por alguna banda de asaltantes de la montaña. Harappa perduró por
más tiempo y a su vez fue víctima de los invasores bárbaros.
Existen
soluciones alternativas: revuelta interna, cambio climático o ambiental,
enfermedad, degeneración racial. La evidencia de masacre puede indicar una
contienda civil, quizá la revuelta de las masas contra los dominantes señores
que las condenaban a una vida de monotonía en un ambiente sin atractivos.
LOS
GARAMANTES. ¿ANTEPASADOS DE LOS MODERNOS TUAREG?
El arqueólogo italiano Salvatore Aurigemma realizó un
curioso descubrimiento en 1914. Mientras excavaba una villa romana en la aldea
de Zliten, en la costa libia, a
Una escena del
mosaico representaba un prisionero en el momento de ser despedazado por un
leopardo. Se ven dos víctimas cuando se las lleva a la arena sobre pequeños
vehículos, con manos y pies atados a palos verticales. El cuidador de animales
empuja a una con una larga vara para acercarla a la bestia hambrienta que
avanza. La vara le permite volver a la víctima para que esté de frente al
leopardo, y otro hombre dirige al animal hacia el prisionero.
Los prisioneros
tienen tez dorada rojiza, largo cabello lacio, narices aquilinas y cortas
barbas puntiagudas. Parecen ser caucásicos blancos. Se los ha identificado como
garamantes, el pueblo que rigió el Fezán, esa parte del Sahara que está al
norte de las montañas Hoggar.
Quiénes eran
los garamantes es uno de los grandes misterios del Sahara. Herodoto, que
escribiera en el siglo V a.C., los consideró una gran nación, un pueblo que
perseguía a los negros "trogloditas que vivían en cuevas, en carros de
cuatro caballos". Las pinturas rupestres halladas en todo el desierto
representan carros con caballos, estos últimos con las patas desplegadas en un
rápido galope, como se ve en el arte micénico de Creta. Ese detalle vincula a
los garamantes con los "Pueblos del mar" mencionados en los textos
egipcios. Estos, que posiblemente vinieron del Asia Menor, invadieron Africa
del Norte hacia el
El desierto
debía ser mucho menos árido que en la actualidad. Los frescos de Tassili,
pintados en refugios rocosos, descubiertos y copiados en las montañas Hoggar y
Ajjer por Henry Lhote (Ver su libro The Search for the Tassili Frescoes,
Hutchinson, 1958), representan elefantes, jirafas, gacelas, leones y también
hipopótamos, un animal acuático. Esos artistas de las rocas pueden haber sido
los cavernícolas conquistados por los garamantes. Uno u otro de esos pueblos
creó el sistema de irrigación extensiva que se ha encontrado entre Garama, la
capital de los garamantes, y el oasis de Ghat, la moderna Rhapsa. Garama, la
moderna Germa, se ha hundido debajo de la arena.
Estas foggaras,
como se las llama, consisten en conductos y túneles paralelos que se
interconectan y pasan a través de la roca caliza. Las fallas de la roca han
permitido que se las inspeccionara en ciertos lugares. 1,05 túneles tienen
ras, que comprenden casi
Ese sistema de
irrigación indica la existencia de una gran población, lo que se confirma con
las 100.000 tumbas halladas en el área. Unas 40.000 de esas tumbas de roca,
pequeñas y circulares, están cerca de Garama. Los esqueletos que se extrajeron
de ellas presentan características de una raza blanca, posiblemente los
garamantes que esclavizaron a los cavernícolas negroides.
En todo el
desierto se han hallado torres y fuertes arruinados e inscripciones
indescifrables. Muchos de esos edificios de ladrillos han quedado cubiertos por
la arena y aún no se ha excavado ninguno. La investigación arqueológica en el
área ha sido extensiva antes que intensiva. Eso puede explicar nuestra falta de
conocimientos acerca de los garamantes. Sus tumbas han proporcionado cierta
información. Parecen haber tomado los dioses y los ritos religiosos de sus
vecinos. La presencia de comida y bebida, platos, vasos, aceiteras y lámparas
en sus tumbas sugiere que esperaban una viaje después de la muerte. Pueden
haber formado la caballería, los "jinetes númidas" que acompañaron a
Aníbal en el cruce de los Alpes y contribuyeron a su derrota en el
Posiblemente
los garamantes hayan sido conquistados por los romanos, quienes después de la
caída de Cartago ocuparon el Norte de Africa. Más probablemente se convirtieron
en aliados de los romanos, inspectores de las rutas de caravanas que, recorrían
el Sahara y llevaban a Roma las riquezas del Africa ecuatorial: marfil, oro,
plumas de avestruz, esclavos y animales salvajes. Pueden haber sido aliados
traicioneros, que requerían
alguna expedición punitiva ocasional. Tres ejércitos
romanos penetraron en profundidad en el Sahara.
En el
El alcance de
la penetración romana en el Sahara intrigó a Henri Lhote. El buscó las antiguas
rutas de caravanas establecidas por los garamantes. Las pinturas de los carros
en las paredes rocosas de Iforas Massif, cerca de la fuente de Arli, la
Tadmekka de una época, demostraban que la gente que se movía en carros había
cruzado el Sahara, un viaje de
Lhote rastreó
muchos de los nombres mencionados por Plinio y los identificó con lugares que
él conocía. Dos nombres de lugares parecían familiares: Alasi y Balsa.
Identificó Alasi como la aldea denominada Ilezy por los modernos tuareg. Ellos pronunciaban el
nombre tanto Alsai como Ilezy porque su idioma, el tamaseq, se escribe
únicamente con consonantes. Balsa parecía ser Abalessa, en las montañas Hoggar.
Allí Lhote encontró un fuerte en ruinas que contenía monedas, vasos y lámparas
romanos. Significativamente, quedaba en la ruta de las caravanas.
Balbo había
marchado hacia el sur desde Abalessa y llegó a "Dasibari". El nombre
comenzó a resonar en la cabeza de Lhote. Sacó sus mapas y libros. El Níger,
recordó, era denominado Isabi por los pueblos que habitaban sus márgenes.
"Isa" significaba río y "bari" grande. Ese pueblo songoli
llamaba al Níger la "gran corriente". Lhote recordó que se llamaban a
sí mismos los "Das", los dueños del río, y que el Níger a veces era
descrito como "La gran corriente de los Das", posiblemente el
Dasibari del homenaje a Balbo. Esto indicaba que los romanos y los garamantes
habían cruzado el desierto de Sahara, una hazaña impresionante.
Sea que los
garamantes se convirtieron en súbditos de los romanos o no, fueron convertidos
al cristianismo cuando esta pasó a ser la religión oficial del imperio, en el
325. Cuando cayó el imperio romano, los garamantes fueron fáciles víctimas de
la conquista árabe. El general árabe Okba ibn Nafi sometió el Fezan en el 668
con 400 hombres y 400 camellos que transportaban 800 odres de agua. Debilitados
por su vasallaje con respecto a Roma, los garamantes se doblegaron sin
resistirse. El historiador Ibn-Khaldoun (Historia de la conquista de Egipto)
describe la conquista de Okba. Después de cortar la oreja del rey de Waddan y
de exigir un tributo de 360 esclavos, deseó saber qué clase de tierra había más
allá de Waddan. Le hablaron de Germa, capital de todo el Fezan. Partió de
Waddan y después de una marcha de ocho noches llegó a los alrededores de Germa,
a cuyos habitantes invitó a adoptar la religión islámica. Ellos aceptaron y él
indicó hacer un alto a ocho kilómetros de la ciudad.
Cuando
el rey de los garamantes salió de Germa para encontrarse con Okba, los jinetes
árabes se interpusieron entre el rey y su escolta y los obligaron a todos a
desmontar y a caminar los ocho kilómetros hasta donde Okba acampaba. Como el
rey estaba enfermo, llegó muy agitado, escupiendo sangre.
- ¿Por
qué me tratas así cuando ya me he rendido? -preguntó el rey garamante.
-Así
aprenderás la lección de que no debes hacer guerra a los árabes -replicó Okba,
como era su costumbre. Envió al rey a Egipto encadenado.
No se vuelve a
tener noticias de los garamantes. Okba salió de Garama y marchó posiblemente
otros
¿Qué les
ocurrió a los sobrevivientes de los garamantes, la raza blanca que una vez
imperara en el Sahara? Algunos viajeros creen que los tuareg de las montañas
Hoggar y Air son sus descendientes. Esta teoría no goza de completa aceptación,
pero de todos modos resulta interesante. Parece ser que hay mucho que decir en
su apoyo.
Hasta fines del
siglo XIX, cuando ya habían sido sometidos a la administración francesa, los
velados tuareg eran los amos del desierto, los señores de la ruta de caravanas
entre Fezan y el Níger. Eran llamativamente distintos de otros pueblos del
desierto. Ni ellos mismos sabían por qué sus hombres, pero no sus mujeres, se
velaban el rostro. Por lo que puede discernirse debajo de sus velos, su tez es
cobriza y se asemeja a la de los prisioneros de los mosaicos romanos. Los
tuareg son muy altos y delgados y promedian
Los tuareg
poseen otras peculiaridades. Han conservado su propio idioma, el tamasheq, y su
propia escriturag que se denomina tifinagh y que ya no saben leer. ¿Era ese el
idioma de los antiguos garamantes? Sólo la interpretación de sus inscripciones
puede decirlo.
Los tuareg
estaban divididos en tres clases: los nobles, los siervos, que eran criadores
de camellos y comerciantes, y los esclavos negros. A las mujeres se les
profesaba gran estima, incluso se las idolatraba, en sorprendente contraste con
la costumbre musulmana. Las armas tuareg (espada, daga, lanza y escudo) eran
similares a las que describiera como de propiedad de los garamantes el
historiador Coripo en el siglo VI. Aun más sorprendente es el empleo que los
tuareg hacen del símbolo de la cruz, singular entre los musulmanes, con el que
adornan su~ armas y equipos. Eran bandidos del desierto cuando los hallaron los
franceses. Desempeñaban exactamente el mismo papel que el padre cristiano
Austine les atribuyera a los garamantes.
Una historia
parece vincular a los tuareg aun más firmemente con los garamantes. Según una
leyenda tuareg, su antepasada, la reina Tien-Hinane, fue sepultada en un túmulo
de piedra cerca del fuerte de Abalessa, al sur de las montañas Hoggar. Incitada
su curiosidad, los aficionados arqueólogos franceses excavaron el túmulo en
1926. Descubrieron que contenía un mausoleo de piedra que comprendía pasajes y
cámaras, las paredes adornadas con signos e inscripciones indescifrables.
Desenterraron los esqueletos de doce nobles servidores de la famosa reina. A
Su
identificación como mujer blanca llevó al novelista Benoit a crear su Antinea,
reina de la Atlántida, el estado de Platón. Basó su creencia en la referencia
de Herodoto a una tribu del norte de Africa que denominó atlantes y a la
ubicación del continente perdido en el Sahara por parte del profesor Berlioux,
de la Universidad de Lyon. Ignoraba la desfavorable historia geológica de la
región. El Sahara no ha sufrido las perturbaciones tectónicas que, según se
dice, han destruido la legendaria Atlántida en un día y una noche.
CARTAGO.
LOS NIÑOS QUE NO DEBÍAN LLORAR
Los cartagineses dejaron una leyenda que ha excitado
nuestra imaginación. Pequeña nación de marinos, ellos establecieron colonias en
todo el Mediterráneo occidental donde, inevitablemente, chocaron con los
poderosos romanos. Aníbal, el gran general cartaginés, cruzó log Alpes, luchó
durante dieciséis años en Italia, venció en grandes batallas, pero no logró
conquistar Roma. En su derrota del
Sólo ha
sobrevivido un fragmento de la propia historia de los cartagineses. Sabemos de
ellos por los escritos de sus enemigos griegos y romanos, testigos hostiles y
prejuiciosos. Plutarco, que escribiera mucho después de la desaparición de
Cartago, los considero "un pueblo
duro y triste, servil hacia sus gobernantes, duro con sus súbditos".
Comparado con los historiadores anteriores, a Plutarco se lo puede considerar
un adul~dor. Ellos describían a los cartagineses como crueles y cobardes,
obstinados y supersticiosos, dominados por sus sacerdotes, dados a horribles
ritos religiosos. A los historiadores europeos del siglo XIX, les parecía
imposible de creer la historia narrada por el historiador griego Diodoro de
Sicilia.
En el
Se pensaba que
Diodoro había repetido una antigua leyenda, la creación de algún inventor de
atrocidades, un ejemplo típico de una campaña en desprestigio de un enemigo
odiado. El mismo salvajismo, el carácter conmovedor de la historia, parecía
invalidar su veracidad. Ningún pueblo antiguo podía ser tan cruel o
supersticioso, en especial los valerosos cartagineses. Los
historiadores olvidaban que los judíos (Reyes 2, 23:10
y Jeremías, 7:31> habían construido en el valle de Hínom (que rodea los
muros meridionales de Jerusalén> un lugar alto llamado Tofet, para
"quemar sus hijos e hijas en el fuego".
Los airados
historiadores censuraron al novelista flaubert y lo sometieron a una tormenta
de escarnio cuando publicó en 1862 su novela Salambó. Enfáticamente, aunque en
vano, Flaubert citó su fuente, Diodoro, quien había descrito cómo se realizaban
esos sacrificios de infantes. "En Cartago había varias estatuas de bronce
de Baal. Las manos tendidas se inclinaban hacia la tierra, de modo que al
apoyar un niño en ellas, e~ste no podía conservar el equilibrio sino que rodaba
y caía en el foso ardiente que estaba debajo".
Con su arte de
novelista, Flaubert mejoró la historia:
Un
hombre que caminaba vacilante, pálido y desfigurado por el temor, adelantó a un
niño. Una pequeña forma negra apareció en las manos de un coloso; luego se
hundió en el oscuro abismo envuelta en el rojo manto de los sacerdotes de
Moloc. Amílcar estaba erguido junto al pie derecho de Baal. Cuando trajeron al
mno décimocuarto, todos alcanzaron a ver su estremecimiento de horror. Los
brazos de bronce se movían rápidamente. Ahora ya no se detenían. Cada vez que
un nino era colocado en posición, los sacerdotes ponían sus manos sobre él para
descargar en el cuerpecito los pecados de su raza. Las víctimas apenas llegaban
al borde del pozo cuando desaparecían, como una gota de agua sobre un hierro al
rojo; una nubecita de humo blanco se elevaba por encima del resplandor
escarlata.
Pero
el apetito del dios no se había mitigado, aún deseaba más. Para satisfacerlo,
apilaron las víctimas sobre sus manos y las ataron con una gran cadena. Al
principio los devotos desearon contarlas para asegurarse de que su número
correspondiera a los días del año solar. Luego, cuando la pila se hizo más
alta, los movimientos de los terribles brazos hicieron vacilar sus cabezas y ya
fue imposible distinguir a las víctimas.
Esto
continuó por horas, hasta la noche. Las paredes interiores tomaron un
resplandor más sombrío y la carne que ardía se tomó visible. Algunos incluso
pensaron que podían reconocer cabezas, brazos o cuerpos completos.
Ces6
la luz del día y las nubes se reunieron sobre Baal. Las llamas de la pila
funeraria se apagaron y s6lo una pirámide de cenizas negras se elevaba
alrededor de las rodillas del dios. Su cuerpo se veía rojo, como el de un
gigante que se ha bañado en sangre. Con su cabeza inclinada hacia atrás,
parecía vacilar como si le pesara una terrible embriaguez.
¿Era intachable
la fuente de Flaubert? ¿Había dicho la verdad Diodoro? ¿Podía comprobarse la
terrible leyenda? ¿Los cartagineses habían sacrificado niños para aplacar a sus
dioses?
Los arqueólogos
comenzaron a desenterrar las ruinas del antiguo Cartago en 1921. Poco quedaba,
porque los romanos habían destruido e incendiado la ciudad. Se pensó que un
lugar podía dar resultados. Fn la faja de tierra que rodeaba el antiguo puerto
habia estado el santuario de Tanit, el recinto consagrado a esa diosa a quien
los cartagineses habían llamado el "rostro de Baal". A ese lugar
había llegado la fundadora de Cartago, la princesa fenicia Dido. El poeta
romano Virgilio había repetido la leyenda. Ella huyó de Tiro en el
El fin de Dido
impresionó profundamente a los cartagineses. Sólo mediante la nueva
representación de su muerte podían asegurar su ciudad. Emplearon la antigua
leyenda del destino de Dido para justificar el sacrificio humano en el lugar
donde ella había muerto.
Los arqueólogos
del departamento de antigúedades de Túnez buscaron la antigua necrópolis en las
lagunas de Le Kram, el sitio del puerto de los cartagineses. Un indicio, un
descubrimiento accidental hecho~por un trabajador, condujo al lugar exacto. Ese
pilar grabado, una piedra larga y angosta, representaba un sacerdote que
llevaba un niño pequeño en el brazo. Se conserva en el Musée Nationale du
Bardo, en Túnez.
La excavación
insumió muchos años. Los arqueólogos descubrieron estrato tras estrato de
ocupación antigua. El superior proporcionó los ladrillos quemados de la
conflagración romana y el inferior era contemporáneo a la fundación de la
ciudad. Ellos cavaron con la esperanza de hallar la tumba de Dido. Encontraron
dispersos los huesos de niños pequeños, miles de pequeños huesos, algunos de
meros infantes, otros los de criaturas de hasta doce años de edad.
Entremezcladas con los huesos estaban las cenizas de la enorme pira en la que
habían sido sacrificados, para apaciguar la ira de Baal, para obtener la
seguridad de Cartago.
Diodoro había
narrado la verdad acerca del horrible ritual cartaginés. La leyenda había sido
confirmada por la arqueología. Gilbert y Colette Picard han narrado la historia
en su libro The Life and Death of Carthage (Sidgwick and Jackson, 1968, y
Colette Picard en Carthage (Elek Books, 1964).
El sacrificio
de niños en Cartago no terminó con la destruccion de la ciudad por parte de los
romanos. Continuó durante cientos de años, como lo demuestra Tertuliano, el
padre cristiano del siglo II que había nacido en Cartago. Él afirmó que en
Africa se sacrificaban niños a Saturno en público hasta el proconsulado de
Tiberio, en la era augustal. Tiberio, el futuro emperador (14-37) hizo
crucificar a los sacerdotes del dios Baal.
Pero, dice
Tertuliano, ese execrable sacrificio continuó realizándose en secreto hasta su
época. Los padres mismos llevaban a sus hijos al dios sanguinario. "Ellos
consolaban a sus híjos para que no lloraran cuando se los sacrificaba".
Otro escritor cristiano, Minucio Félix, relata que los padres "ahogaban el
llanto de sus hijos con besos y caricias, para no inmolar a víctimas
durmientes"
El lugar
sagrado de Cartago, el santuario de Baal, ha sido convertido en un jardín
hundido, donde hay plantas de pelargonios y cipreses. Los huesos de los niñitos
que no debían llorar" han sido reunidos y sepultados juntos.
EL
ENIGMA ETRUSCO
Aun en la antiguedad los etruscos estaban rodeados por
un aura de misterio. Sus contemporáneos griegos se sentían intrigados por el
repentino surgimiento de ese pueblo como potencia marítima y comercial. Los
posteriores conquistadores y sucesores romanos se beneficiaron con sus
adelantos y nunca dejaron de sentir celos del pueblo al que habian reemplazado.
A pesar de los dos siglos de investigaciones eruditas y del descubrimiento y la
excavación de sus ciudades sepultadas y sus tumbas olvidadas, los problemas
subsisten. ¿De dónde vinieron los etruscos? ¿Era de ellos su arte, o se trataba
de una mera copia del mayor logro griego?
Laos etruscos
estaban en el apogeo de su potencia y prosperidad en el noroeste de italia
cuando Herodoto escribió su historia en el siglo V a.C. El relató que los
etruscos habían migrado del Asia Menor alrededor del
Los etruscos
eran diferentes de todos los otros pueblos. Suscitaban la envidia de sus
contemporáneos y la admiración de la gente que ahora puede observar sus frescos
y esculturas. D. H. Lawrence (Lugares etruscos puede haber discernido la joie
de vivre de ese pueblo. Frente a una de las tumbas subterráneas, donde las
pinturas se veían oscurecidas por el tiempo, escribió:
Fragmentos
de personas en banquetes, piernas que danzan sin bailarines, pájaros que vuelan
hacia la nada, leones cuyas devoradoras cabezas son devoradas. Una vez esto era
todo brillante y danzante; las delicias del submundo; honrar a los muertos con
vino mientras las flautas tocaban para la danza y las piernas giraban y se
oprimían. Y era un honor profundo y sincero el que se rendía a los muertos y a
los misterios. Ello es contrario a nuestras ideas, pero los antiguos tenían su
propia filosofía al respecto. Como dice el antiguo escritor pagano:
"Porque ninguna parte de nosotros ni de nuestros cuerpos debe existir que
no sienta la religión; y que no falten los cantos para el alma ni saltos ni
danzas para las rodillas y el corazón; porque todo eso conoce a los
dioses". Lo cual es muy evidente en los danzarines etrusco~ Ellos conocen
a los dioses en las mismas puntas de sus dedos. Los magníficos fragmentos de
extremidades y cuerpos que siguen danzando en un campo de obliteración aún
conocen a los dioses y nos lo demuestran.
Quizás
injustamente los romanos atribuían a los etruscos un desenfrenado libertinaje
sexual y los describían como gente desprovista de verguenza, que se complacía
en actos sexuales, que hacía el amor sin cuidarse de que la vieran y que
llamaban al acto descaradamente por su nombre. Eran grandes bebedores de vino y
hermosos de contemplar, según el historiador griego del siglo IV a.C. Teopompo,
que se deleitaba con las habladurías maliciosas. El ifiósofo griego Posidonio
les acreditó viril coraje. El poeta Virgilio admiró su genio fecundo y su vigor
artístico.
Diodoro de
Sicilia, quien escribiera su Historia de la Universidad durante el reinado del
emperador romano Augusto, cuando los etruscos eran sólo un recuerdo, brindó una
visión más equilibrada.
Los
etruscos, que primeramente se distinguieron por su energía, conquistaron un
vasto territorio y allí fundaron muchas ciudades importantes. También disponían
de una poderosa fuerza naval y por largo tiempo gozaron del dominio de los
mares, a tal punto que el mar que baña las costas del Oeste de Italia fue
llamado por ellos Tirreno. Perfeccionaron el equipamiento de sus fuerzas de
tierra con la invención de lo que se llama la trompeta, que es de la mayor
utilidad en la guerra y a la que denominaron "tirrena"; también
idearon emblemas de honor para los generales que les conducían, y a quienes les
asignaban ayudantes, un trono de marfil y una toga ribeteada de púrpura. Y en
sus casas inventaron el peristilo, que es una gran comodidad porque amortigua el
bullicio causado por la gran cantidad de sirvientes. La mayoría de esos
descubrimientos fueron imitados por los romanos, quienes los perfeccionaron y
los introdujeron en su civilización. Fomentaron el progreso de las letras, las
ciencias, la naturaleza y la teología, y desarrollaron en mayor grado que
cualquier otro pueblo la interpretación del trueno. Por esa razón aún hoy
inspiran a aquellos que son los amos de casi todo el mundo (los romanos> tan
profunda admiración que se los emplea como intérpretes de los signos celestes.
Como habitan una tierra fértil en frutos de todas las clases y la
cultivan asiduamente, gozan de una abundancia de
productos agrícolas que no sólo es suficiente para ellos mismos sino que, por
su exceso, los lleva a una lujuria y una indolencia desenfrenadas. Porque dos
veces por día tienen mesas suntuosamente presentadas y servidas con todo lo que
puede contribuir a una vida exquisita; poseen manteles bordados con flores y se
les sirve el vino en cantidades de jarras de plata, y tienen a su servicio un
número considerable de esclavos. Algunos de estos últimos son de una rara
belleza; otros se visten con ropas más magníficas de lo que corresponde a su
condición de siervos, y el personal doméstico cuenta con toda clase de
dependencias privadas: como en verdad poseen la mayoría de los libertos. En
general han abandonado la valiente constancia que tanto valoraban en antiguos
tiempos, y por su complacencia en los banquetes y las delicias afeminadas han
perdido la reputación que sus antepasados ganaron en la guerra, lo que no nos
sorprende.
Pero
lo que pesó en mayor medida para llevarlos a una vida suave y ociosa fue la
calidad de su tierra, porque al vivir en un suelo que lo produce todo y es de
inagotable fecundidad, pueden almacenar grandes cantidades de frutos de todas
las clases. Etruria es en verdad muy fértil y se extiende en su mayor parte
sobre llanuras separadas por montaflas con laderas cultivables, y está
moderadamente bien aguada, no sólo en la estación invernal sino también durante
el verano.
Bajo la
influencia de un clima demasiado generoso, con su amor por el ocio, los
etruscos se habían degenerado y habían caído víctimas de la disciplina y el
carácter moral romanos. Esta opinión romana está siendo contestada por los
arqueólogos, que lentamente van revelando toda la magnitud de la civilización
etrusca e interpretan su cultura. Pero es improbable que sólo la excavación
resuelva el problema de los orígenes etruscos. El estudio de los cráneos
etruscos no ha conseguido dilucidar el misterio. El examen del grupo sanguíneo
de sus descendientes, aquellos que han sufrido poca perturbación etnológica, ha
resultado igualmente inconcluyente. La proporción apenas mayor de grupos A y B
y que entre sus vecinos parece relacionarlos con ciertos pueblos orientales. Se
considera que el idioma etrusco no forma parte del grupo de idioma indoeuropeo
pertenecían el griego y el romano contemporáneos. El
linguista francés Zacharie Maigani cree que los etruscos tuvieron su origen en
Albania. El erudito alemán Barthold Geog Niebuhr, afirma que llegaron de más
allá de los Alpes.
Ninguna teoría
goza de completa aceptación. Parece posible que tanto Herodoto como Dionisio
tuvieran razón en parte. Los etruscos pueden haber sido pastores que
descendieron hacia los fértiles valles y crearon su propia cultura, tal vez
ayudados por la infusión de una raza extraña, quizá los sobrevivientes de los
refugiados lidios quienes, según Herodoto, "navegaron por las costas de
muchas naciones" antes de llegar a Italia. El arte etrusco y algunas de
las prácticas religiosas de ese pueblo parecen haber recibido la influencia de
ideas orientales.
Después de su
absorción por los romanos, las ciudades y tumbas etruscas se sumergieron y se
perdieron de vista. Varias de sus estatuas y tumbas fueron encontradas durante
el período del Renacimiento. Algunos historiadores del arte han detectado
motivos etruscos en esculturas italianas del siglo XV. El redescubrimiento de
dos grandes bronces, la famosa loba capitolina y la estatua del orador,
despertó interés y llevó a la búsqueda de las moradas subterráneas de los
muertos etruscos.
Las primeras
excavaciones se realizaron en 1728 en Volterra, donde se descubrió la tumba de
la ilustre familia Cecina. El descubrimiento casual diez años más tarde de una
tumba en Palestrina, reveló el cofre Ficoroni, que representaba varios
episodios de los viajes de los argonautas, una de las antiguas obras maestras
de la talla en bronce. Hacia mediados del siglo XVIII los excavadores habían
penetrado en las tumbas con frescos de Corneto (la actual Tarquinia). Muchos
arqueólogos, en su mayoría aficionados, examinaron el campo etrusco en busca de
más pruebas del arte perdido de ese pueblo. En 1828 una yunta de bueyes cayó en
una tumba en Vulci. En 1834 se halió un hermoso sarcófago en una tumba de
Toscana. En los cien años siguientes se hallaron tumbas subterráneas en
Cerveten, Vulci, Tarquinia, Orvieto y muchos otros lugares. Un mundo
sorprendente y olvidado había sido revelado. La historia etrusca fue
parcialmente recreada.
Una serie de
tumbas principescas, llenas de ornamentos y estatuas doradas y adornadas con
frescos simbolizan un repentino y prodigioso incremento de la riqueza en la
región entre los ríos Arrio y Tíber, los Apeninos y el mar ~ irreno. En el
siglo VII a.C. los etruscos habían fundado una confederación de doce
ciudades-estado, unidas más por solidaridad religiosa que
por concordia política, probablemente en Veii, Caere,
Tarquinil, Vulci, Rusellae, Vetulonia, Volsinii, Clusium, Perugia, Cortona,
Arretium y Volterra. Extendieron su dominio meediante una serie de conquistas y
subyugaron a otras tribus itálicas, incluidos los latinos. La dinastía etrusca,
los Tarquinios, rigieron Roma del 616 al
Muchas son las
teorías que se han presentado para explicar la declinación y la caída de los
etruscos. Tal vez no hayan podido unirse para formar una nación. Sufrieron
estancamiento social, por distinciones de clase demasiado rígidas. Todo el
poder lo detentaban las familias gobernantes. La clase trabajadora no tenía
derechos sino solamente obligaciones. Consentían a sus muje~s y se aferraban a
costumbres obsoletas. Guardaban muy celosamente sus hábitos ancestrales. Eran
demasiado conservadores, temían el cambio. Sufrían por una obediencia excesiva
a sus adivinos, los arúspices, la casta sacerdotal que adivinaba el deseo de
los dioses por el estruendo del trueno, el vuelo de un pájaro, el examen de los
hígados. Ellos dieron a los etruscos fálsas expectativas de grandeza, una
seguridad demasiado grande en sus destinos.
Según el
historiador romano Uvio, los etruscos eran más adictos a las prácticas
religiosas que cualquier otra nación. Ellos transmitieron su práctica de la
interpretación del hígado a los romanos. Esto sugiere una influen
c¡a oriental en la vida etrusca, derivada de creencias
canaanitas, o de los magos asirios. Un modelo de bronce de un hígado, hallado
en Piacenza, está dividido en cuarenta y cinco áreas, en cada una de las cuales
está inscrito el nombre de la divinidad que la presidía. A los etruscos les
preocupaba mucho la vida futura. En ello reside la paradoja de su cultura.
Alegres, amantes del placer, sibaritas, estaban obsesionados por la muerte.
Casi todos los conocimientos relativos a los etruscos se han derivado de sus
mausoleos. Ellos revelaron sus actividades en su arte, en la forma de sus
templos, los planos de sus casas, las calles de sus ciudades, sus banquetes y
juegos, su esperanza de resurrección. Crearon una imagen del presente como
terco desafío al futuro. Ningún otro pueblo antiguo igualó a los etruscos en su
autoestima.
LOS
PILOSOS AINU
Los japoneses se muestran renuentes a admitir que los
ainu sean los habitantes aborígenes de sus islas. Prefieren creer que la diosa
del sol, Amaterasu, cre6 la tierra expresamente para ellos. Les molesta también
que los ainu sean clasificados como caucásicos, miembros de la raza blanca
bárbara que habita Europa. En contraste con los asiáticos mongoloides de piel
amarilla, los ainu son de piel clara, con la característica cabeza larga
caucasoide y el rostro cuadrado y el cuerpo piloso y robusto. No son más pilosos
que los europeos. Carecen del "pliegue en el ojo" mongoloide y
describen a su propio pueblo como "de la misma cuenca de ojo".
Carleton Coon, el antrop6logo norteamericano, autoridad en las razas del
hombre, se ubic6 junto a un ainu y observ6 que salvo por los ojos más separados
entre sí y el puente bajo de la nariz de este, los dos podrían haber sido
~rmanos. Cómo llegaron a Japón los antepasados de los ainu es uno de los
misterios de la inmigración que la arqueología por sí sola no tiene grandes probabilidades
de resolver.
Cuando los
yayoi, los antepasados de los japoneses, invadieron las islas hacia el 300 de
nuestra era, hallaron a un pueblo más antiguo al que llamaron los emishi,
"los bárbaros". Estos ainu, palabra que significa "hombre",
eran simples cazadores y pescadores. Se los obligó a retirarse hacia el norte y
los japoneses aplicaron una presión inflexible y creciente cuando se expandió
su población agrícola y pastoril. La agricultura y la ganadería en
asentamientos les dio una irresistible supericridad sobre los primitivos
recolectores de alimento.
Un informe
presentado al emperador en el 805 hace referencia al drenaje en el tesoro
causado por la lucha constante con los ainu. El documento especificaba que
ellos "se nucleaban como hormigas pero se dispersaban como pájaros".
Aun entonces los japoneses eran renuentes a aceptar el origen indígena de los
ainu. Cuando en 839 se encontró un gran número de cabezas de flecha en una
playa, su presencia fue atribuida no a la dilatada existencia de los
despreciados aborígenes sino a una bandada de gansos que habían transportado
las flechas
en sus cuerpos desde el continente, donde habían sido
atacados por los mongoles.
Los ainu,
desplazados hacia las islas más frías de Hokkaido y Sajalin, conservaron su
independencia hasta 1799, cuando esas islas fueron colonizadas por los
japoneses para prevenir la agresión rusa. A los ainu se les acordó una
condición humilde y fueron tratados como inferiores hasta el siglo XX, cuando
muchos habían sido ya asimilados o se habían unido en matrimonio con japoneses.
Unos 14.000 ainu puros viven en pequeñas aldeas en la costa de Hokkaido. Otros
pueblos de variedad racial semejante pueblan las islas Kuriles y Aleutianas
hacia el norte y aun otros en la cuenca del río Amur en Manchuria. Esos pueblos
ainu pueden haber migrado del oeste en la antigúedad remota. Una teoría
sugiere que el Asia oriental estaba poblada por
caucásicos antes de la llegada de los mongólicos. Otra teoría explica la
leyenda de hombres blancos y barbados en México y Perú debido al cruce del
estrecho de Bering ~por parte de los ainu en la época de la invasión mong~
loide, que pobló los continentes americanos poco antes o después de la última
Era Glacial. Esta teoría recibió cierto apoyo por el descubrimiento en 1958, en
la costa del Ecuador, de cerámica de diseño simílar a la que ~realizaban los antepasados
de los ainu.
Los
ainu modernos no poseen tradiciones relativas a una migración desde una patria
original. Ninguna de sus costumbres o ideas refleja las creencias espirituales
o los valores típicos caucásicos. Los ainu parecen haber vivido en Japón desde
el año
Este
no es el único vínculo entre los ainu y la cultura primitiva que existiera en
los tiempos neolíticos. Los ainu hundían sus casas varios pies por debajo del
suelo, excavaban agujeros para los postes y c onstruían techos inclinados que
se elevaban hasta un ápice, exactamente como los ainu hacían hasta tiempos
recientes, cuando abandonaron el suelo hundido y lo reemplazan con losas de
piedra y hogares abiertos. Los jomons construían grandes montículos de conchas,
los restos de su alimento, otra característica ainu derivada de su industria
pesquera.
Los huesos de
animales, sus puntas de lanza, arpones, anzuelos y hachas de piedra identifican
a los jomons como simples cazadores y pescadores que, como los primitivos ainu,
crearon una organización social rudimentaría. El descubrimiento de bastones de
piedra tallada, emblemas de autoridad, sugiere que estaban gobernados por jefes
o cabecillas de familia. La presencia en sus tumbas primitivas de pequeñas
figuras femeninas, posiblemente la representación de una diosa madre, indican
su reverencia a un culto de la fertffidad. La ausencia de elementos flinerarios
y de cementerios organizados señala la carencia de un culto de los muertos, que
los ainu desarrollaron. Las divergencias entre los restos de esqueletos de
jómons y de ainus primitivos, debidas quizás a las mezclas con pueblos
relacionados de las islas remotas, no son consideradas por los arqueólogos como
un obstáculo para la revelación de las culturas jómon y ainu. Quienes quiera
que fuesen los jómons, ellos parecen haber reemplazado a una raza desconocida
aún anterior, que dejó elementos primitivos debajo de las capas de ceniza
volcánica que cubren buena parte de la región de Tokio, debidas a las
frecuentes erupciones del monte Fuji. Los yayoi, que utilizaban herramientas de
bronce y fabricaban armas, no tienen ninguna semejanza con la muy anterior
cultura jómon neolítica.
Los misioneros
cristianos que los visitaron a fines del siglo XIX, describieron a los ainu
como contentos de seguir los antiguos senderos e indiferentes a las pautas más
altas de la vida económica y cultural de sus vecinos japoneses. Estaban felices
de cazar y pescar, de conservar la vida y venerar a sus dioses. Rara vez
carecían de alimento. La tierra y el mar proveían sus simples necesidades. Eran
expertos pescadores que con redes extraían truchas y salmones y que arponeaban
los peces del mar desde sus piraguas. Adiestraban a sus perros para que nadaran
a corta distancia de la costa, divididos en dos grupos y en fila. Un grito
desde la costa los hacía converger en formación de media luna, de modo que
atrapaban al pez y lo obligaban a acercarse a la orilla, donde se los podía
apresar. Recogían muchas variedades de crustáceos y cazaban ballenas y morsas.
Al igual que los esquimales del Artico, los ainu inventaron una proa
desmontable, sostenida por una cuerda, que se separaba por impacto. Con ella
impedían que el pez se escapara.
Cazaban con
armas y flechas e imitaban el grito de un animal herido para demorar la huida
del resto de la manada de venados y para lograr que se acercaran. Hacían
trampas y fosas para atrapar bestias imprudentes. Para detectar a un oso que
hibernaba observaban la reveladora decoloración amarilla de la nieve causada
por el aliento del animal dormido. Un cazador se arrastraba hasta la guarida
portando sólo un cuchillo de piedra y con la cabeza protegida con pieles. Su
misión consistía en hacer salir al oso, que era aguardado por los otros
cazadores. Los pequeños oseznos eran llevados al hogar, donde se los criaba
para la ceremonia del sacrificio, la ocasión de la gran fiesta anual, en que se
mataba a esos animales para que sirvieran como mensajeros ante los dioses, para
asegurar a estos de la devoción de los ainu y contrarrestar así los rumores
adversos llevados por otros animales.
Los ainu creían
en la existencia de espíritus, que descendían en una jerarquía desde el dios
supremo, creador de la vida. Su religión no estaba formalizada. No había
sacerdotes ainu, sino solamente hechiceros que practicaban la magia. Si bien
creían en la reencarnación después de la muerte, los ainu no poseían una idea
clara de recompensas y castigos. Cada ser humano estaba afligido por demonios,
quienes eran personificados por enanos, los más antiguos habitantes de la
tierra.
Ni siquiera los
más fanáticos misioneros hallaron mal alguno en la religión ainu. Ellos
observaron las altas pautas de moral y de justicia de ese pueblo. Los
transgresores de la conducta habitual eran juzgados por un consejo de ancianos,
quienes consideraban cada caso cuidadosamente. A un hombre se le podía exigir
que probara su inocencia mediante la extracción de una piedra de un recipiente
de agua hirviendo o de una braza de un fuego encendido. La piel quemada
delataba su culpa, una forma de juicio que se practicaba en la Europa medieval.
El hombre culpable nunca era muerto. Se lo podía multar, golpear o echar de la
comunidad, segun la naturaleza de su delito.
Los ainu se
regían por la etiqueta. Dentro de la casa, una única habitación sin
separaciones de unos
Los ainu no
tenían escritura. Su idioma es muy diferente de todos los otros e impide su
clasificación. Al igual que sus costumbres, no brinda indicios de los orígenes
de ese pueblo.
Antes de la
llegada de los japoneses, los ainu vivían en comparativo aislamiento y tenían
poco contacto con otra gente. Tal vez a ello se deba su incapacidad para
progresar. Estaban contentos con su dura vida, con su lucha diaria por la
subsistencia, con sus casas tristes, frías y expuestas a las corrielites de
aire. Los misioneros
los encontraron deprimidos por el avance de la
civilización. Un ainu le dijo al venerable doctor John Batchebri "Nuestros
padres vivían tranquilos, sin preocupaciones ni angustias. Vivían con gran
satisfacción y en general felicidad. Pero ahora todo ha cambiado y la lucha por
la existencia nos está destruyendo".
LOS
KHYMEROS ABANDONAN ANGKOR
En 1850, después de atravesar con grandes dificultades
los pantanos y de abrirse un sendero entre las verdes junglas de Camboya, el
misionero francés Charles Bouillevaux llegó a un gran lago. En sus márgenes se
elevaban torres y templos, con sus ruinosas piedras atrapadas por la
vegetación, sus cimientos atravesados por raíces de árboles, sus paredes
formando escarpados escalones como las laderas de una cadena montañosa. Había
monos que jugaban entre las ruinas. Crecían orquídeas entre las paredes esculpidas.
Los líquenes cubrían los frisos. El húmedo olor de la muerte llenaba el
ambiente. Cuando se acercó, Bouillevaux vio un vasto complejo de edificios,
algunos de dimensiones gigantescas, de singular belleza y exquisitas
proporciones, vacíos y abandonados. Había descubierto la perdida ciudad de
Angkor. El naturalista francés Henri Mouhot difundió la noticia en el mundo
occidental. Consideró que Angkor era más importante que todo lo que dejaran
griegos y romanos.
Debió ser
diseñada por algún antiguo Miguel Angel. Las tareas de restauración y
conservación demandaron medio siglo. Angkor se levantó de entre los muertos en
1907. Ese repentino surgimiento dio origen a teorías fantasiosas y rebuscadas.
Angkor era una ciudad de fabulosa antigúedad y origen desconocido. Su gente
había desaparecido como resultado de alguna misteriosa catástrofe, sin dejar
rastros de los habitantes y los constructores de la ciudad. Pudo haber sido la
perdida Atlántida.
La leyenda de
Angkor, en opinión de Christopher Pym, "está en la historia de una
civilización que floreció de manera brillante por seis siglos y luego
desapareció repentinamente en el bosque" (The Ancient Civilization of
Angkor, Mentor Books, 1968). No se entiende el motivo. "¿Por qué un pueblo
tan avanzado y vigoroso repentinamente cesó la construcción de sus hermosos
templos? ¿Por qué se derrumbó el gran imperio khymer?" El desarrollo
intelectual convirtió a la civilización khymer en una de las más notables del
mundo antiguo. Bernard Groslier, en su libro Angkor, Art and Civilization
(Thames and Hudson, 1966), considera la cultura khymer como una de las más
brillantes del sudeste asiático. Nuestros conocimientos de los khymeros, en su
opinión están lejos de ser completos. Esa civilización puede reservarnos muchas
sorpresas. Nada se sabe de la prehistoria de Camboya. Groslier describe la
historia del surgimiento y la caída de los Khymeros como un cuento de misterio
e imaginación.
Los khymeros
eran una de las muchas tribus que habitaban el sudeste asiático. Se habían
"indianizado" y habián adoptado la religión hindú con su trinidad de
dioses, Siva, Visnú y Brahma. Establecieron su capital en Angkor en el 802 de
nuestra era. En el curso de los seis siglos siguientes expandieron su imperio
sobre toda Camboya y buena parte de Tailandia y Laos y su influencia sobre la
moderna Vietnam del Sur y parte de Birmania. Crearon una gran prosperidad
material por la fertffidad de sus tierras bien regadas.
El rey
Jayavarman II estableció Angkor y el rey Yasovarman 1 construyó la ciudad. En
el 881 Indravarman creó el Bakong, la primera montaña-templo artificial.
Suryavarman (1113-50) la agregó al complejo de templos. En 1177 los cham, otro
pueblo "indianizado", navegaron con sus embarcaciones por el río
Mekong, atravesaron el Gran Lago y continuaron por el río Siemreap. Tomaron a
los khymeros por sorpresa y saquearon la ciudad. Partieron con sus naves
cargadas con el rico botín. El rey Jayavarman VII se vengó. En 1199 ganó una
batalla decisiva y tom6 la capital de los cham. Bajo su imperio los khymeros
gozaron de su más grande período de prosperidad y de construcción de templos.
Jayavarman extendió el imperio desde la costa inferior del Annamese por el este
hasta los límites de Birmania en el oeste, en parte de Laos por el noroeste y
hasta la península de Malaya. Reconstruyó la capital y la cercó con paredes y
un gran foso de
Cada rey-dios
era sepultado debajo del templo que había construido durante su vida. El
sucesor erigía su propio mausoleo o "montaña-templo". El Bakong, el
más celebrado de los muchos templos que comprenden el Angkor Wat, se eleva en
hileras de terrazas coronadas por un templete. Simbolizaba el monte Meru, la
montaña mitica hindú, el centro del universo. Angkor era el monte Meru. Cada
emperador sucesivo desarrolló la misma fórmula: construía pirámides con forma
de montaña, coronadas por torres y rodeadas por un complejo sistema de galerías
y pabellones. Jayavarman VII construyó el templo Bayon en un a serie de torres
aparentemente rotativas, cada una de las cuales gira sobre su propio eje como
si estuviese llevando a cabo alguna operación importante. Y así es, porque las
torres y sus diseños esculpidos representan un mensaje en forma espiritual, la
garantia de salud, riqueza y felicidad y la perduración del imperio khymer. La
sensación de movimiento había sido tomada de la leyenda visnuíta llamada
"El batido del mar de leche". Los khymeros la repitieron una y otra
vez en sus esculturas.
Aparecen
representados grupos de gigantes en una contienda de tiro de cuerda, con
cuerpos de serpientes en lugar de cuerdas. Para entender el significado de ese
acto, en opinión de Christopher Pym es necesario entender la idea subyacente.
En la leyenda
del batido se supone que Visnú aparece en forma de tortuga a recuperar cosas de
valor, por ejemplo ambrosía, que se han perdido. Se sienta en el fondo del mar
de leche y ofrece su caparazón como base sobre la que puede apoyarse una
montaña. Los dioses y demonios pasan una gran serpiente alrededor de la montaña
y proceden a batir ambrosía. El batido se realiza como cuando un niño juega con
el trompo, pero mientras que este envuelve la cuerda, lanza el trompo y recoge
la cuerda, en la leyenda del batido la cuerda, representada por una serpiente,
es atraída hacia uno y otro lado por dos grupos y permanece enroscada en el
pivote.
La leyenda se
entiende fácilmente si se iguala la ambrosía a la salud, la riqueza y la
felicidad. Los khymeros creían que obtendrían esos dones deseables si
representaban la leyenda en escultura. Los ejemplos más notables son las
esculturas de las puertas de la ciudad, donde los dioses están a horcajadas
sobre el foso. El foso representa el mar de leche, así como el rey-dios era la
fuente de ambrosía. Ver su rostro esculpido era una garantía de felicidad
futura. Pero tan sólo si sus súbditos cumplían sus órdenes. Se los obligaba a
trabajar en la edificación de templos y en la construcción y conservación del
sistema de irrigación que aseguraba la fertilidad del suelo. La eficiencia del
sistema garantizaba prosperidad. Las albercas y los templos estaban unidos por
una relación mágica. El uno no podía existir sin el
otro.
Hubiese sido
inconcebible para los khymeros construir templos sin albercas, o albercas sin
templos. Juntos formaban la base mágica del poder absoluto del rey, la
encarnación de dios. Los khymeros estaban obsesionados por el agua. Sin agua no
había vida. Aprovechaban un fenómeno natural, la creciente hacía atrás del río
Mekong. Cada primavera sus aguas se veían aumentadas por el deshielo de las
nieves del Himalaya y las torrenciales lluvias del viento monzón. Había más
agua de la que el Mekong podía absorber. El agua retrocedía y la corriente se
invertía. El río fluía hacía el gran lago, el Tonle Sap, sobre el que Angkor
había sido construida. Para evitar el peligro de las inundaciones excesivas,
los khymeros erigieron diques y crearon las albercas-templos. Dos de
esos estanques contenían 4.500 millones de litros cada
uno. De ellos el agua lodosa era enviada a los campos, a los que llevaba un
depósito de rico aluvión. De esa manera los khymeros podían recoger tres
cosechas de arroz por año. El sistema requería constante ampliación y
vigilancia. Cada nueva alberca requería la construcción de otro templo. Según
una teoría, los khymeros se agotaron edificando templos. Angkor estallaba de
riquezas en 1296 cuando fue visitada por el viajero chino Chou Ta-kuan. Este pasó
un año en Angkor y se convirtió en la única fuente de información escrita
acerca de ese pueblo.
Cuando el rey
cabalga los soldados marchan a la cabeza de la procesión, seguidos por los
estandartes, las banderas y los músicos. Luego va una celumna de entre
trescientas y quinientas doncellas de palacio, vestidas con túnicas de diseño
floral, con flores en el cabello y candelas en las manos, encendidas a plena
luz del día. Las seguía otra tropa de doncellas que llevaban la copa real de
oro y plata y toda una serie de ornamentos e insignias. Luego iban las amazonas
armadas con lanzas y escudo, que formaban la guardia privada de palacio, y
carruajes tirados por cabras y caballos, todos decorados con oro. En seguida,
precedidos por irmumerables parasoles rojos, visibles desde lejos, iban los
ministros y príncipes, todos montados en elefantes, seguidos por las viudas y
concubinas del rey seguramente sumaban más de cien, transportadas en
palanquines y carruajes o montadas en caballos y elefantes, sus parasoles con
adornos de oro Finalmente el soberano. Está de pie, erguido, sobre un elefante
al que le han recubierto de oro los colmillos, y Sostiene la preciosa espada de
estado en la mano. Lo escoltan más de veinte parasoles blancos con adornos de
oro. Numerosos elefantes se arremolinan a su alrededor y, sin embargo, otra
tropa de soldados le brinda su protección.
Dos veces por
día el soberano realiza audiencias para los asuntos de gobierno. Después de
aguardar cierto tiempo, uno escucha música a la distancia dentro del palacio.
Aruera, una fanfarria de cuernos de caracoles saluda al soberano y un instante
después dos doncellas de palacio elevan la cortina con dedos delicados y el
rey, espada en mano, aparece de pie en la ventana de oro. Ministros y gente
unen sus manos e inclinan la frente hasta el suelo. S6lo cuando terminan los
sones de la fantarria se les permite elevar la cabeza. Cuando la audiencia
termina el rey se retira, las dos doncellas bajan la cortina y todos se ponen
de pie. De esto se puede deducir que aunque este sea un país de bárbaros, todos
saben muy bien el significado de la realeza.
Tanto hombres
como mujeres, incluido el rey, lucen el pelo recogido en un moño y llevan
desnuda la parte superior del cuerpo, cubriéndose sólo con un pequeño trozo de
tela alrededor de la cintura Am.bos sexo~ usan perfumes de sándalo, almizcle y
otras esencias, en cantidades muy liberales. El tipo y la calidad de la tela
varía según la posición de la persona. Entre las telas que usa el soberano hay
algunas que valen tres o cuatro onzas de oro. Si bien la tela se teje en el
mismo país, también se la importa de Siam, Champa e India, siendo esta última
la más preciada por su fina factura.
El rey suele
usar una corona de oro. Pero en ocasiones está adornado solo con una guirnalda
de flores de dulce perfume, parecidas al jazmín, entrelazadas en su moño.
Alrededor del cuello luce unas tres libras de grandes perlas y en torno de las
muñecas y los tobillos y en los dedos, brazaletes y anillos de oro con asterias
engastadas.
Incluso el rey
va descalzo. Las plantas de sus pies y las palmas de sus manos están teñidas
con una tintura roja. Entre sus súbditos, sólo las mujeres tiñen sus plantas y
palmas de rojo. Los hombres no se atreverían.
El rey
tiene cinco esposas, una para la cámara principal y una para cada uno de los
cuatro puntos cardinales. En cuanto a concubinas y doncellas de palacio, he
oído mencionar una cifra de tres a cinco mil. Cuando una familia tiene una
hermosa hija, nunca deja de enviarla al palacio.
La libertad que
los khymeros dispensaban a sus mujeres sorprendió y aun asombró al viajero
chino. Las hijas de las clases superiores recibían una educación tan buena como
la de los hijos. Ellas se desempeñaban luego como asesoras, secretarias reales,
profesoras e incluso juezas. Muchas estaban capacitadas para la ciencia y otras
se dedicaban al comercio. Los comerciantes chinos se casaban con mujeres
khymeras para beneficiarse con sus conocimi~ntos. Chou Ta-kuan pensaba que las
mujeres khymeras eran sumamente lascivas.
Uno o dos días después de haber dado a luz, ellas
duermen con sus esposos. Si el esposo no responde a su deseo, es aband~ nado.
También, si él debe marcharse por algún asunto, todo va bien por un par de
noches, pero muy pronto ellas dirán: "No soy un espíritu. ¿Cómo puedo
dormir sola?"
A Chou Ta-kuan
le informaron sobre los ritos de pubertad que no le permitieron presenciar. Al
llegar a una edad entre siete y nueve años, el dia fijado las doncellas eran
llevadas al templo, donde a cada una se le entregaba una candela. Esta se
encendía al caer la noche, al comienzo de la ceremonia. Cuando se había
consumido por completo, la niña era llevada al sacerdote, con quien la familia
había hecho un contrato.
La noche
elegida se da un gran banquete y los padres buscan al sacerdote con
palanquines, parasoles y músic~ Se construyen dos pabellones de seda
multicolor. En uno se sienta la niñita, en el otro el sacerdote. Tan
ensordecedora es la música que resulta imposible oír una palabra de lo que se
dice. Cuando ha llegado el momento elegido, el sacerdote entra en el pabellón
de la virgen, la desflora con la mano y recoge los primeros frutos en un poco
de vino.{Se afirma que los padres, los parientes y los vecinos se marcan la
frente con ese líquido e incluso lo prueban. Algunos aseguran que el sacerdote
copula efectivamente con la niña, pero otros lo niegan. Como a los chinos no se
nos permite presenciar ese evento me fue
imposible determinar la verdad exacta en ese sentido.
Chou Ta-kuan
observó que las mujeres envejecían muy rápidamente. A los veinte o treinta años
se asemejaban a las mujeres chinas de cuarenta o cincuenta. Encontró que el
país era "terriblemente caluroso" y que uno no puede pasar un solo
día o noche sin tomar varios baños". Cada familia o grupo de familias
poseía su propia piscina.
Ambos sexos
entran juntos a la piscina. La única restricción se basa en la edad. Los
miembros mayores de la familia no se bañan con los jóvenes. A menudo, pequeños
grupos de mujeres van juntas a bañarse en el gran río que esta fuera de la
ciudad. Se quitan las ropas en la orilla. A veces se encuentran miles de
mujeres en el agua, incluidas las de familia noble, quienes no incurren en
falta alguna, aunque todos puedan verlas desnudas de la cabeza a los pies. Los
chinos, en sus horas de ocio, a menudo se divierten yendo a presenciar esos
baños. Hasta he oído decir que existen quienes entran en el agua para
aprovechar la ocasión.
Chou Ta-kuan
observó sin comprender totalmente su significado, otra caracteristica de la
vida khymer: la presencia de sacerdotes de mantos amarillos en los templos. Un
punto al que volveremos. Chou Ta-kuan vio Angkor en su declinación. La potencia
de los khymeros se desvanecía. Después de la muerte de Jayavarman VII fueron
derrotados, primero por los annamitas de Vietnam del Norte y luego por los
thais. Estos tomaron y saquearon Angkor en 1431. La jungla se cerró sobre sus
ruinas.
¿Por qué los
prósperos y valientes khymeros fueron víctimas tan fáciles para esos invasores?
Algunos observadores piensan que la invasión de los thais fue el resultado no
la causa, de la declinación de los kymeros. El genio de los khymeros ya había
muerto.
Habían llegado
a una etapa de parálisis espiritual. Los cultos básicos fueron descuidados. El
vasto sistema de irrigacion se deterioró. Los campos sufrieron un desastre
catastrófico por inundación. Con sus campos sin estar ya fertilizados por el
aluvión, los khymeros se vieron forzados a dedicarse al cultivo del arroz seco.
Ello requirió la limpieza y el incendio de bosques. Esto condujo a la erosión
del suelo y la creación de sabanas muertas. La economía se derrumbó y la
población declinó. Angkor fue devorada por el gran silencio del bosque.
La causa de esa
declinación fue el gobierno excesivamente centralizado. El rey llegó a estar
aislado de su pueblo, prisionero de las grandes familias sacerdotales, una
elite pequeña y estéril. El país fue agotado para el solo beneficio del rey. La
cultura khymer desde sus comienzos había contenido las semillas de su propia
destrucción. Era hermosa pero estéril, condenada al fracaso porque los khymeros
eran incapaces de desarrollar una filosofía del hombre y su destino. Aceptaban
lo que los dioses les daban y no formularon una teoría del bienestar público.
Christopher Pym
examina los múltiples factores que pueden haber
contribuido a la declinación de Angkor. El río Siemreap pudo haber
cambiado su curso. El observó un antiguo puente tendido sobre un canal seco.
Una gran entrada de agua desde el lago rebosante tal vez rompió las defensas.
Los khymeros pueden haberse agotado por la megalomanía real de construir
templos. Solo un hecho era cierto. El sistema de irrigación cesó en su
funcionamiento en el siglo XIV. Pym buscó razones más profundas. Las halló en
los factores humanos y espirituales de la vida de los khymeros.
Notó que la
muerte de Jayavarman VII se había caracterizado poe una violenta reacción del
pueblo. Su templo había sido derribado, las esculturas mutiladas. Los khymeros
sufrían alguna clase de manía. Según la teoría aceptada, el rey agotó a sus
súbditos con la creación de otro estanque más y con la edificación de otros
templos. Pero Jayavarman había sido un emperador sensato, que accedió al poder
a una edad madura. Pym buscó una razón más profunda. Recordó que Chou Takuan
había observado la presencia de un sacerdote budista de manto amarffio en
Angkor.
Al menos desde
el 802 los khymeros habían venerado a los dioses hindúes: Visnú, Siva y Brahma.
Habían erigido sus montañas-templos para simbolizar el monte Meru. Jayavarman
VII había ubicado estatuas de Buda en sus templos. La nueva religión, según
cree Pym, no satisfizo las necesidades del pueblo. La innovación de Jayavarman
fue una catástrofe espiritual. Los khymeros habían venerado a su rey como a un
dios. La particular secta del budismo que Jayavarma había abrazado reve
renciaba a Buda, pero no lo veneraba a él como a dios. El rey
"indianizado" había exigido obediencia y garantizado prosperidad. El
budismo Theravad exigía humildad y prometía sufrimiento. El rey-dios hindú se
vestía de oro y vivía en suntuosos palacios. Los monjes budistas predicaban que
el rey debía ceder sus poderes y vestirse con harapos. La antigua religión
había estado obsesionada con la prosperidad material; la nueva exigía
resignación a la pobreza. El hambre era una virtud. La nueva religión aflojó la
lealtad de los khymeros. Se dejó que el sistema de irrigación se deteriorara.
Se tornaron demasiado débiles para resistir a los thais.
Los khymeros
abandonaron sus templos y huyeron a la jungla. Sus descendientes habitan
Camboya hasta el día de hoy, felices de ganarse el sustento con su cultivo de
arroz seco. Budistas constantes, les interesa poco el glorioso pasado de
Angkor.
EL
TESORO DE PANAGYURISHTE
El departamento de antiguedades del Museo Arqueológico
Nacional de Bulgaria, en Sofía, y en particular su jefe, Ivan Venedikov, pueden
enorgullecerse por su logro al fechar e identificar un número de recipientes de
oro hallados en 1949.
Al excavar para
extraer arcilla de Panagyurishte, entre las ciudades de Sofía y Plovdiv, la
antigua Philipopolis, los trabajadores desenterraron ocho vasos y una copa,
todo de oro sólido. Pesaban
Los diseños en
las copas y en los recipientes para beber presentaban episodios de la mitología
griega. Sin embargo, no parecían haber sido manufacturados por griegos.
Representaban el amor oriental por la ostentación antes que la simplicidad
griega.
El tesoro
consiste en ocho vasos de boca ancha con un pequeño orificio para beber y un
frasco poco protundo utilizado para libaciones en banquetes y ceremonias
religiosas. Habían sido hechos con el antiguo método que consiste en martillar
la lámina de oro, sobre la que ya estaban cincelados los diseños.
El primer vaso
tiene
Esas prendas son singulares, no aquellas con las que
esos dioses y diosas mitológicos suelen ser representados. De no ser por los
nombres escritos sobre sus cabezas, podría no habérselos identificado.
El segundo
recipiente tiene unos
El tercer
recipiente tiene
El cuarto vaso
tiene
El quinto
recipiente tiene
El ánfora, el
recipiente para beber, tiene
Al comenzar el
examen de estos recipientes, los arqueólogos búlgaros notaron ciertas
características notables. Las escenas representadas habían sido tomadas de la
mitología griega, pero la artesanía estaba por debajo del nivel griego.
Contenían errores de anatomía y de perspectiva, equivocaciones ajenas al arte
griego. Los dioses y diosas estaban modestamente vestidos, mientras que en el
arte griego la forma humana se solía representar desnuda. Esas peculiaridades
sugirieron que los recipientes habían sido realizados en un país influido por
el arte griego y por otra cultura. Contenían elementos tanto persas como
griegos. La figura vestida, tan ajena a la tradición griega, era una
característica familiar del arte persa.
En síntesis,
Venedikov dice que la preferencia por la figura vestida, los frecuentes errores
al representar la figura desnuda, el intento de reproducir detalles
característicos de telas, incluido el diseno superficial, las mismas
características de las vestiduras, todas estas son indicaciones de que el
tesoro de Panagyurishte no fue realizado en un país con antiguas tradiciones
griegas de arte sino en otra parte del Oriente helénico, que aún no se había
liberado de sus tradiciones persas.
Los tipos de
recipientes sostenidos por dioses y diosas fechaban los ornamentos en los
primeros años del tercer siglo a.C. Venedikov concluyó que habían sido
manufacturados en Asia Menor, la moderna Anatolia. Las inscripciones en idioma
griego, las letras y ciertas peculiaridades lingúísticas dieron indicios
adicionales en cuanto a su origen. Por ejemplo, el nombre Hera había
sido escrito en jónico, un dialecto griego que se
hablaba en Asia Menor. De haberse hecho esas inscripciones en Grecia, habrían
sido escritas en letras áticas. En Asia Menor el ático empezó a reemplazar el
jónico a comienzos del siglo III a.C.
Las
inscripciones en el frasco y el ánfora, los dos recipientes más grandes,
indicaban el peso. Estos habían sido escritos en el antiguo sistema fonético,
práctica que había cesado después de la muerte de Alejandro el Grande. El nuevo
sistema para representar números alfabéticamente había sido introducido a
principios del tercer siglo. El peso de los recipientes había sido escrito
según ese nuevo sistema. Esos pesos son la clave para el lugar de origen de los
recipientes, un centro griego del Asia Menor.
Los griegos
usaban monedas como pauta de medida. Para el oro, la moneda de oro, el stater.
Para la plata, su moneda de plata, el dracma. Los pesos menores se indican por
subdivisiones. Los persas tenían su propio sistema de pesos y monetario. Ambos
sistemas se usaban en las ciudades griegas del Asia Menor.
Dos
inscripciones en el frasco denotan su peso. El primer número, 100, demostraba
que el recipiente pesaba 100 unidades de una unidad dada. Dividido por J00 el
peso del recipiente de
¿Por qué el
frasco había sido pesado con dos unidades de medida? Eso, en opinión de
Venedikov, sólo pudo haber sido posible en Asia Menor, donde el sistema ático
reemplazó al persa, después de las conquistas de Alejandro. El frasco había
sido medido por segunda vez con la nueva unidad, la medida del dracma.
Venedikov halló
más interesante aún la inscripción del ánfora:
En la actualidad pesa
La evidencia
epigráfica, señala Venedikov, coincide por completo con los resultados de una
investigación estilística. Por una parte, las inscripciones que contienen los
nombres de los dioses testimonian claramente el origen jónico del tesoro, con
la primera mitad del tercer siglo a. C. como fecha más probable. Por otra
parte, los pesos de los recipientes con su sistema persa de medición señala un
centro en Asia Menor, mientras que ~ uso del sistema alfabético de numeración
torna muy claro que la fecha de origen fue el siglo III a.C. Y así se
estableció debidamente que el tesoro provenía de la ciudad de Lampsac.
El tesoro había
sido amasado en forma gradual, las piezas fueron compradas en momentos
distintos. El comprador formó su colección lentamente, la que inició con varios
vasos. El frasco fue adquirido para que sirviera como bandeja para esos vasos.
Finalmente adquirió el otro vaso y el ánfora. Completó su colección en Asia
Menor, donde podía ser un adepto del general tracio Lisímaco. Después de la
muerte de Alejandro y la disolución de
su imperio, el propietario volvió a Tracia. Debió ser un hombre muy rico para
adquirir un tesoro que pesaba
El antiguo
orden se derrumbó. Los celtas invadieron Tracia en el año
La
identificación del lugar de origen y de la fecha de manufactura del tesoro de
Panagyurishte, pone de relieve el acierto de la investigación arqueológica.
EL
ENIGMA DE STONEHENGE
Diodoro de Sicilia, quien escribiera su Historia
Universal hacia el año
Cuando se
refiere a los hiperbéreos, el pueblo que habitaba una isla en el norte de
Europa "más allá del punto donde sopla el viento norte", Diodoro dice
que ellos poseían "un magnífico recinto sagrado" y un "templo
notable", dedicado al dios del sol, Apolo, que poseía forma esférica. El
dios luna visitaba la isla cada diecinueve anos, "el período en que se
produce el regreso de las estrellas al mismo lugar". Se cree que por
"esférico" Diodoro habría querido significar no la forma del templo
sino su propósito, que era el de estudiar los cursos de los cuerpos celestes.
La afirmación de Diodoro puede ser significativa si, como parece seguro, él
describía Stonehenge, el más famoso monumento pétreo de Europa.
La fuente de
Diodoro, Hecateo, había derivado su información de viajeros griegos que, en
nuestra opinión, dejaron su marca en Stonehenge tallando símbolos de dagas y
hachas micénicas en la piedra. Esos antiguos visitantes creían que las grandes
piedras habían sido eriqidas para que sirvieran como observatorio astronómico,
conclusión a la que llegaron algunos astrónomos modernos.
Esa es una de
las razones por las que Stonehenge resulta tan fascinante y frustrante. Sus
enormes piedras plantean problemas que pueden estar más allá de toda solución.
¿Quién las transportó y las erigió en la planicie de Salisbury, en el sur de
Inglaterra? ¿Cómo, cuándo, y sobre todo, por qué?
Stonehenge es
mucho más antiguo de lo que se pensaba. Se trata de una estructura compuesta,
formada en varios siglos. Los antiguos druidas han sido eliminados como
creadores de este templo, que pudieron haber usado. Su culto surgió 1.000 años
después de que se completara Stonehenge.
La verdadera
investigación arqueológica de Stonehenge se inició en 1919. Su edad se
determinó mediante la comparación de fragmentos de cerámicas encontrados en el
sitio con cerámica similar de data conocida y hallada en otras partes. Se
calculO que era de alrededor de
Luego los
arqueólogos adquirieron una herramienta nueva: la determinación de la
antigúedad mediante carbono-14. Con ese método es posible determinar la razón
de la mengua radiactiva de la materia orgánica y calcular el tiempo
transcurrido desde que la muestra vivía o crecía. De todos modos, subsistía
cierta incertidumbre debido a la posible contaminación de la muestra y a las
variaciones de la intensidad de la radiación cósmica
que llegara a la tierra.
El
descubrimiento en 1967, derivado del examen de árboles antiguos, de que la
concentración de radiación cósmica en la atmósfera ha variado considerablemente
en los últimos 6.000 años, ha conducido a la corrección de la data de muchas
estructuras europeas en varios cientos de años. Mediante esta nueva técnica,
las muestras de ceniza tomadas del "cementerio de cremación", de las
profúndidades de los Agujeros Aubrey en Stonehenge, han sido fechadas alrededor
del año
Para el
observador casual, Stonehenge puede parecer una estructura, un círculo de
grandes piedras horizontales, algunas de las cuales soportan macizos dinteles
pétreos. Ahora algunas piedras se inclinan con respecto a la perpendicular,
otras se han caído o yacen semisepultadas en el suelo. Toda la estructura está
rodeada por un foso y se accede a ella a través de un terraplén. Cientos de
túmulos, tumbas antiguas, demuestran que el área estuvo una vez densamente
poblada. Su gente proveyó los millones de horas-bombre necesarias para
tra~~portar, labrar y erigir las 112 piedras grandes y muchas otras más
pequeñas. ¿Por qué esos activos cazadores y agricultores dedicaron su tiempo y
energía a lo que puede parecer una tarea improductiva? Para ellos era de la mayor
importancia, tan vital que a medida que transcur¡ia el tiempo hacían agregados
y mejoraban la estructura. La excavación estratigráfica ha revelado las
diversas etapas de construcción.
La Fase 1 está
representada por el declive de tierra y el foso que rodea el perímetro y los
cincuenta y seis Agujeros Aubrey, las cavidades de
Cualquiera que
haya sido el propósito de los arquitectos originales, sus sucesores mejoraron
el diseño. Ellos emprendieron la hercúlea tarea de transportar ochenta y dos
Piedras Azules de las montañas Prescelly en Pembrokeshire, Gales del Sur, a
Las ochenta y
dos Piedras Azules, así llamadas por su color levemente azulado, fueron
erigidas en dos círculos concéntricos, orientadas según la salida y la puesta
del sol en el solsticio de verano e invierno respectivamente, y dentro del
círculo de Agujeros Aubrey. Al mismo tiempo, hacia el
La Fase III de
la operación puede haberse iniciado hacia
El transporte
de esas treinta Areniscas, cada una de las cuales pesa cincuenta toneladas, fue
otra hazaña sorprendente. Fueron llevadas desde Marlborough Downs, que está
entre 30 y
Antes de su
ubicación, las Piedras Azules y las Areniscas fueron labradas y modeladas
mediante pesados mazos de piedra y bruñidores. Un albañil profesional que
visitó Stonehenge en 1923 estimó que el proceso de pulido habría removido cien
centímetros cúbicos en una hora. Tomando un espesor promedio de
¿Cómo se
colocaban las piedras en sentido vertical y se elevaban los dinteles? Un
experimentadó ingeniero, E.H. Stone (Stones of Stonehen ge, 1924) estudió los
problemas con el uso de modelos. Sus argumentos no han sido seriamente
cuestionados.
Primero el
diseñador alineó el eje de la estructura prevista sobre el punto de la salida
del scl del 24 de junio. Lo logró hallando el centro del cfrculo. Para ello
hizo girar una línea de medir desde un centro supuesto, que fue desplazando
hasta que su circunferencia coincidiera con el círculo de los Agujeros Aubrey.
Ese habría sido un fácil método de prueba y error. Pudo haber empleado métodos
más sofisticados, como el uso de una plomada.
Una vez
determinada la circunferencia, se hicieron marcas para ubicar los agujeros a
espacios de
Los dinteles de
piedra pueden haber sido elevados hasta el nivel de la parte superior de las
Areniscas mediante rampas de tierra construidas contra cada piedra. Ese puede
haber sido el método adoptado por los egipcios para elevar las piedras de las
pirámides. También, los constructores pueden haber erigido rampas de madera o
construido un armazón de madera, una estructura de capas alternadas de maderos
paralelos colocados horizontalmente. Este método se usa en la actualidad para
levantar objetos pesados cuando no se dispone de grúas. De ese modo, los
dinteles habrían sido elevados mediante una palanca de madera mientras otro
hombre colocaba una nueva pieza de madera debajo. Stone calculó que la fuerza
requerida pudo haber sido ejercida por un equipo de siete hombres. Parece
posible que este fuera el método empleado, para evitar la construcción de
muchos declives de tierra separados. No se han hallado señales en la tierra que
sugiera el empleo de rampas de madera.
Todas estas
operaciones habrían requerido una mano de obra capacitada, muchos cientos de
hombres que trabajaran bajo la supervisión de un arquitecto que supiera
exactamente lo que deseaba conseguir.
Los arqueólogos
no pueden definir con precisión la identidad de los pueblos que crearon
Stonehenqe en sus distintas fases, porque la revolución en las técnicas para
determinar la antiguedad mediante el empleo de carbono14 ha reducido el estudio
de la prehistoria a un estado de caos. Sólo se puede suponer que las antiguas
generalidades son aplicables. Sóbre esa base, los constructores de Stonehenge 1
fueron pueblos de la cultura Windmill Hill, que quizá llegaran a Gran Bretaña
ya en el año
Ellos fueron
sucedidos o suplantados por el Pueblo Alfarero de la Era de Hierro, así llamado
por su cerámica característica. Pueden haber procedido de Europa Central.
Erigían tumbas de cámara en túmulos redondos, para la inhumación individual.
Los contenidos de sus tumbas demuestran respeto por la riqueza y la posición, y
sugieren que estaban gobernados por una aristocracia guerrera. Ellos
rediseñaron y crearon Stonehenge II.
Se cree que
Stonehenge III fue la obra de gente de la cultura Wessex. Pueden haber derivado
de la fusión de pueblos indígenas. Poseían herramientas y armas de bronce y
construían tumbas elaboradas. Una vez se pensó que el hallazgo de cuentas de
loza fina los vinculaba con los mediterráneos orientales, hasta que el análisis
demostró un alto contenido de lata, lo que índica manufactura local. Fue esa
lata de Cornualles lo que llevó a fenicios y griegos a Britania cuando
Stonehenge ya había sido completado. Stonehenge, en todas sus fases, fue el
producto de los británicos. ¿Crearon ellos sus círculos y marcadores de piedra
para predecir el ciclo de las estaciones?
En general se
acepta que el eje de Stonehenge está alineado con el punto de la salida del sol
del 24 de junio, porque visto desde el centro del círculo, el sol sale sobre la
Piedra Talón el 24 de junio. No sabemos si los diseñadores aceptaban la salida
del astro como el momento del primer destello de sol o la aparición del sol
completo. La duda en cuanto a sus intenciones impidió que el astrónomo sir
Norman Lockyer calculara, en 1901, el año preciso del origen de Stonehenge. En
El profesor
Gerald Hawkins, un astrónomo norteamericano, también visitó Stonehenge ese año.
El publicó sus conclusiones en Nature (26 de octubre de 1963 y 27 de junio de
1964) y en su libro Stonehenge Decoded (Fontana, 1970). Afirmó haber hallado
una serie de alineamientos de significación astronómica, a partir de los cuales
una computadora calculó las posiciones del sol, la luna y las estrellas. De
esos resultados, Hawkins concluyó que: "El monumento podría ciertamente
formar un calendario confiable para predecir las estaciones. También señalaría
el período de peligro de un eclipse de sol y luna".
Hawkins aceptó
que los eclipses lunares podrían haber sido predichos mediante el uso de los
cincuenta y seis Agujeros Aubrey que forman un círculo. El antiguo astrónomo
pudo haber logrado esto insertando una piedra en un agujero y cambiándola de un
agujero a otro cada año en la dirección de las agujas del reloj, de conformidad
con los movimientos erráticos de la luna, que sale y se pone en diferentes
lugares del horizonte y vuelve a su posición original casi exactamente cada
cincuenta y seis años.
Entonces, ¿qué
quiso decir Diodoro cuando afirmó que el dios luna volvía cada diecinueve
años?, se preguntó Hawkins. ¿Es que la luna hacía algo especial en Stonehenge
cada diecinueve años? ¿Cuándo era más espectacular la luna eclipsada? La
respuesta parecía ser cuando estaba sobre la Piedra Talón, o en la entrada al
Gran Trilito. Para los hombres primitivos los eclipses lunares eran un
inquietante fenómeno.
El libro de Van
den Bergh Eclipses in the Second Millennium B.C. (1954) indicó dónde se habían
producido los eclipses lunares y que un eclipse de luna o de sol siempre
ocurría cuando la luna de invierno, que es la luna llena más próxima al
solsticio de invierno, se elevaba sobre la Piedra Talón. Algunos de esos
eclipses habrían sido visibles en Stonehenge. El intervalo entre las noches de
la salida de la luna en invierno sobre el eje de Stonehenge se producía
aproximadamente cada diecinueve años, o en un ciclo de 18,6 años. Los
sacerdotes, para poder seguir el curso de la luna y predecir un eclipse habían
utilizado un simple intervalo de diecinueve años. Pero de ajustarse rígidamente
a ese ciclo, habrían caído en el error irreparable. "El tiempo más breve
que hubiese mantenido su exactitud por muchos años habría sido la medida del
intervalo triple, 19 + 19 + 18, o un total de 56 años, el número de los
Agujeros Aubrey. El gráfico del profesor Hawkins demostró que el fenómeno de la
luna de Stonehenge se reiteraba cada cincuenta y seis años con buena
uniformidad. Así, Diodoro había sido correctamente informado de que Stonehenge
se había construido como observatorio astronómico.
Hawkins admitió
que no podía probar más allá de toda duda que Stonehenge hubiese sido utilizado
como observatorio astronómico, pero "sería extraño, en verdad, que
Stonehenge no tuviese connotaciones astronómicas". Sus descubrimientos
fueron acogidos con actitudes divergentes. El profesor Atkinson, al criticar su
libro en Antiquity (40) bajo el título "Moonshine in. Stonehenge" y
en Nature (210) en el artículo "Decoder Misled", los consideró
"tendenciosos, arrogantes, poco rigurosos e mconvincentes". Otros críticos
opinaron que era interesante lo que Hawkins decía, aunque algunos de sus
hallazgos fueran improbables.
"Stonehenge
no es sólo un observatorio astronómico, sino también un monumento construido
geométricamente mediante el uso de elipses, espirales y círculos trazados sobre
el suelo 7, concluye el profesor Alexander Thom. El y sus colaboradores
estudiaron el sitio en abril de 1974 (Journal of the History of Astronomy, vol.
5, parte 2, PP. 71-90). El profesor Thom justamente es famoso por sus estudios
de los observatorios lunares que existen a lo largo de la costa oeste de
Escocia.
La dificultad
para determinar el propósito de Stonehenge se debe en parte a la remoción y
destrucción de ciertas piedras marcadoras, hecho posible durante el curso de
los siglos. Como sugiere Diodoro, probablemente fue construido como templo
dedicado al dios sol, desde el que se podían observar los movimientos de los
cuerpos celestes.
¿QUIÉN
NO FUE SEPULTADO EN SUTTON HOO?
Los montículos de su finca de Sutton Hoo, Suffolk,
despertaron la curiosidad de la señora Edith May Pretty. La antigua historia
del labriego que había desenterrado un broche de oro en 1800, sugería un tesoro
escondido. Un propietario anterior había puesto a su guardabosque a cavar en
uno de los montículos. Al hallar sólo una conejera, había renunciado a
ontinuar. Los montículos eran once y surgían en la escarpa que está por encima
y a
Ayudado por dos
de los jardineros de la señora Pretty, Brown inició la tarea en 1938. Los tres
primeros montículos brindaron un resultado comparativamente poco interesante.
Uno contenía un sepelio de cremación
y había sido saqueado. Se hallaron objetos
suficientes, los restos de un escudo ornamental y la punta de una espada, para
identificar el sitio como una tumba anglosajona. En el segundo montículo Brown
halló los contornos de un pequeño bote de remos, que puede haber sido de
Se reanudó la
tarea en mayo de 1939. Sin decidirse por cuál montículo empezar, Brown consultó
a la señora Pretty. " ¿Qué le parece este? " preguntó ella mientras
señalaba el montículo más grande, el más próximo al río, que ahora estaba
oscurecido por un grupo de árboles. El montículo tenía
El 11 de junio
Brown ya había quitado bastante tierra como para descubrir las armazones de la
nave, o más bien sus contornos en el suelo arenoso. La madera se había podrido,
dejando los remaches que habían asegurado las placas a las armazones. ¿Se había
utilizado la parte central de la nave como cámara sepulcral? Esa era una justa
inferencia, porque el sepelio de un jefe o un rey dentro de su nave había sido
una costumbre pagana adoptada tanto por anglosajones como por escandinavos. El
tamaño del montículo y la longitud de la nave sugería un descubrimiento
singular. Brown detuvo la excavación e informó al Museo Británico y a la
Inspectoría de Monumentos Antiguos. C.W. Phillips, miembro del Selwyn College,
Cambridge, y secretario de la Sociedad Prehistórica, excavador experimentado,
fue enviado para que supervisara las tareas. Pronto se le unió un equipo de
especialistas.
Los arqueólogos
se vieron frente a una misión que presentaba dificultades que no tenían
precedentes. Nadie en Iglaterta había intentado antes excavar una nave, en
especial una cuyos maderos se habían desintegrado. Las naves de vikingos
descubiertas en Oseberg y Gokstad entre Noruega y en Ladby, Dinamarca se habían
recuperado intactas. Brown había hallado una embarcación mucho más antigua, que
databa de los primeros años de la conquista anglosajona, un descubrimiento sin
parangones en la arqueología británica.
La embarcación
había dejado una impresión perfecta de su casco en la arena. Había sido de
¿Cómo se había
transportado el bote de Sutton Hoo sobre tierra por medio kilómetro desde el
río y se lo había izado los
No quedaban
vestigios de esa cámara sepulcral de madera. La había aplastado el peso del
suelo. Phillips estimó que habría tenido
"Cada día
de esa semana de excitación", escribió O. G.S. Crawford, editor de
Antiquity y uno de los especialistas que colaboró en la excavación,
"produjo algún rico hallazgo, a menudo de un tipo hasta ese momento
desconocido". El previó los objetos ocultos que aparecerían y no se vio
decepcionado. Había objetos que los arque6logos no esperaban hallar. Muchos de
los tesoros estaban herrumbrados o eran demasiado delicados para que se los
manipulara. Se los envolvió y se los llevó para su limpieza y restauración al
laboratorio del Museo Británico. Pasaron varios años antes de que se los
pudiera evaluar y describir.
Dos de los
primeros descubrimientos sugirieron un sepelio real. Una espiga de hierro de
rostro humano aparecía tallado en cada lado de la
piedra. Estaba hermosamente modelado y en estado casi perfecto. No se conoce
nada comparable. Bruce Mitford encargado de las antiguedades británicas y
medievales del Museo Británico, la considera una "pieza fantástica".
El sepulcro
proporcionó los restos de un gran escudo circular, fragmentos de un casco, un
cubo con detalles de hierro, objetos de cuero, una espada de
Todo había sido
previsto para las necesidades del individuo en su vida futura. La riqueza de
los elementos indicaba su lugar en la sociedad. Los emblemas sugerían una
persona de condición real, casi con seguridad un rey. Pero no había esqueleto
en Sutton Hoo y se advertía la total ausencia de los ornamentos personales
encontrados habitualmente en las tumbas paganas. Los contenidos del montículo
se ajustaban a la descripción del sepelio en una nave dada por el poeta
anglosajón Beowulf, del que se cree que vivió a principios del siglo VIII,
posiblemente a unos cien años del entierro en Sutton Hoo. Para describir el
sepelio de un mítico dios danés, Beowulf escribió:
Entonces Scyld partió a la hora fijada, aquel hombre
poderoso buscaba la protección del Señor. Sus propios amigos íntimos lo
llevaron hasta el mar, tal como él, el Señor de los daneses, había solicitado
mientras podía hablar. Ese hombre bienamado había gobernado su tierra por
muchos años.
Allá en el puerto estaba la nave de proa circular, la
embarcación principesca, envuelta en hielo y ansiosa por navegar; entonces
ellos tendieron a su querido señor y dispensador de anillos en lo profundo de
la nave, junto al mástil por su majestad; muchos tesoros y adornos de todas
partes se reunieron allí nunca tuvo noticias de una nave equipada más
bellamente con armas e implementos de guerra, espadas y corseletes; sobre su
pecho se apoyaban innumerables tesoros que debían viajar lejos con él hacia el
dominio de las olas.
Le dieron grandes ornamentos, obsequios no menos
magníficos que aquellos que esos hombres le dieron mucho antes, cuando lo
enviaron solo, aunque era un niño, a través de la extensión de los mares.
Luego, alto sobre su caleza colocaron un estandarte dorado y permitieron que
las olas lo dirigieran, que lo entregaran al mar; sus corazones estaban
padeciendo, sus mentes de duelo. Poderosos hombres bajo el cielo, emperadores
en la sala, no pueden decir quién recibió esa carga.
Ese montículo
de Sutton Hoo había proporcionado el más rico tesoro que se encontrara nunca en
suelo británico. ¿A quién pertenecía? Si los objetos habían sido enterrados sin
intenciones de reclamarlos, le correspondían a la propietaria de la tierra, la
señora Pretty. Su derecho de posesión fue confirmado por una pesquisa dirigida
por el forense. Si la nación deseaba el tesoro debería comprarlo a algún precio
fantástico. La señora Pretty resolvió el problema regalando generosamente todo
el tesoro a la nación. El Museo Británico tomó posesión y ocultó los magníficos
hallazgos en un refugio a prueba de bombas durante la guerra.
El asunto,
discutido primero en 1939 y que aún no se ha resuelto, se retomó después de la
guerra. ¿Quién había sido el rey y por qué no había sido sepultado en su nave,
de acuerdo con la práctica pagana? Sólo una cosa parecía segura, que había sido
miembro de la casa real de Anglia del Este, el primer reino establecido por los
anglosajones, que habían invadido Inglaterra después del retiro de las legiones
romanas hacia el año 450 de nuestra era. Ellos procedían del norte de Europa y
de Escandinavia, y traían consigo sus antiguas costumbres y tradiciones.
La posibilidad
de que el cuerpo hubiera sido incinerado y las cenizas se hubiesen
desintegrado, se descarta sobre la base de que no existe ejemplo conocido de
una cremación de cuerpo sin la quema de los elementos funerarios y de la nave.
Por otra parte, su sepelio había concordado con la tradición pagana: la
inhumación de un jefe rodeado por sus bienes de notoria riqueza. La ausencia
del cuerpo planteaba tanto un enigma como un posible indicio de la identidad
del hombre.
Las treinta y
siete monedas de oro proporcionaron un indicio más sólido. Habían sido acuñadas
en toda Europa occidental, en Francia, Bélgica, Renania y Suiza, pero ni dos de
ellas habían salido de la misma ceca. Varias llevaban el nombre de reyes
identificables. Se las halló juntas en la bolsa, ¿Cuánto tiempo habían estado
guardadas? La colección sugería un tesoro real, que posiblemente comprendería
obsequios de otros reyes.
Todas las
monedas pertenecían al período merovingio en Europa, cuando había más de 2.000
cecas en funcionamiento. El conocimiento de esa acuñación es aún impreciso.
Varios expertos numismáticos han dado su opinión. Hubo consenso en el sentido
de que las monedas habían sido reunidas entre los años 650 y 660 de nuestra
era. Pero en 1960 la autoridad francesa en monedas merovingias, M. Lafaurie,
ubicó hacia el 625 el momento en que se reunió el tesoro en Sutton Hoo. Su
opinión fue respaldada por el doctor J.P.C. Kent, encargado del departamento de
monedas y medallas del Museo Británico. Su veredicto provisional es "no
después del 630 para ninguna moneda y el 625 como fecha probable para el
momento en que las monedas fueron guardadas en la bolsa". Otra importante
autoridad, el señor Philip Grierson, adhiere a la antigua cronología
(Antiquity, 1952).
Así, las
monedas sólo proporcionan una guía basta y controvertida para la fecha del
sepelio. Para identificar al rey cuya nave y utensilios, pero no su cuerpo,
fueron sepultados en Sutton Hoo, necesitamos consultar al venerable Beda, quien
escribiera su Historia eclesiástica hacia el año 700. Beda describe la
conversión al cristianismo de Anglia del Este, que comenzó con el bautismo de
Redwald, quien imperara como "Bretwald", o rey supremo. Murió en 624
o 625. Según Beda, Redwald había sido "admitido al sacramento de la fe
cristiana en Kent, pero en vano; porque, a su regreso a su hogar, fue seducido
por su esposa y ciertos maestros perversos y desistió de la sinceridad de su
fe". Redwald erigió en el mismo templo un altar a Cristo y otro más
pequeño al demonio.
Tal vez Redwald
esperara gozar de ambos mundos posibles, o quizás haya conservado el paganismo
en su corazón. Existe otra posibilidad. ¿Murió cristiano y recibió sepultura en
suelo consagrado? ¿Sus súbditos paganos le otorgaron un funeral tradicional, un
cenotafio que sólo carecía de su cuerpo? La presencia en la tumba de dos
cucharas que llevan impresos los nombres de Saulo y Pablo es interesante.
Pueden haber sido las cucharas bautismales de Redwald.
Esa
identificación de Redwald en apariencia conveniente, no satisface a nadie. Se
afirma que una de las monedas fue acuñada por el rey godo Dagoberto 1, quien
murió en el 638, veinticinco años después de la muerte de Redwald. Según esa
estimación, las monedas no pudieron haber sido reunidas mucho antes del 650.
Redwald fue
sucedido por Sigeberth y Ecgric (o Aeltheric), quienes se desempeñaron como
gobernantes conjuntos. Sigeberth se exilió en Francia en 630, donde fue
convertido al cristianismo. Entró en un monasterio y dejó que Ecgric imperara
solo hasta el año 640, cuando se unió a este para combatir al rey Penda. Ambos
fueron muertos poco después. Ecgric fue sucedido por el rey Anna, un devoto
cristiano. Este murió en 654 y recibió un sepelio cristiano en Blythburgh.
Szndra Glass
("The Sutton Hoo Ship Buriel", Antiquity, 1962) ha sugerido que Anna
erigió el mausoleo de Sutton Hoo para el heroico Ecgric y dotó a su cenotafio
con el símbolo de realeza. Ella señala que un sepelio de tal magnitud, que
empleaba una parte tan grande del tesoro real, sólo pudo haber sido realizado
por un rey para otro rey. ¿Permitió el cristiano Anna que los guerreros paganos
que habían sobrevivido a la batalla con los nativos de Mercia erigieran un
monumento a su héroe? C.W. Phíllips concibe la posibilidad de que Anna fuera el
rey para quien sus súbditos paganos erigieron el monumento, tal vez con fines
políticos. También él fue muerto por Penda. De acuerdo con otra teoría, el
monumento ftie erigido para el hermano y sucesor de Anna, el cristiano
Aethelhere. Su cuerpo se perdió en una creciente después de la batalla de Ninwaed. Eso podría explicar la ausencia del
cuerpo en Sutton Hoo.
A pesar de esas
enigmáticas sugerencias, la elección general identifica a, Redwald como el rey
anglosajón a quien se honraba. El fue uno de los primeros reyes de la dinastia
que construyó sus palacios en Rendlesham, a
¿DONDE
ESTABA CAMELOT?
De la nada y sin razón aparente, en el siglo XII
Inglaterra y Francia repentinamente se inundaron de leyendas acerca de un
mítico rey Arturo, fundador de una oyden de caballeros. Estos buscan el santo
grial. Arturo se casa con la mujer que ama y construye su palacio en Camelot.
Traicionado y mortalmente herido en una batalla, es sepultado en Glastonbury.
Este legendario Arturo fue la creación de la época de la caballería, ideado
para expresar sus ideales de bravura, virtud y amor galante.
El verdadero
Arturo parece haber sido un general británico que combatió a los invasores
sajones hacia el 500 de nuestra era. Ganó grandes batallas, que culminaron con
su victoria en Badon. Su gran hazaña fue demorar la conquista, con lo que les
dió tiempo a los rústicos sajones para que se tornaran más civilizados y para
permitir que sus compatriotas celtas se retiraran a sus fortalezas de Gales y
Cornualles y sobrevivieran como entidad racial. Arturo mismo era probablemente
un británico romanizado, tal vez de ancestro mixto, educado, sofisticado y
versado en las técnicas militares romanas.
Britania había
sido una provincia romana durante 400 años, defendida por las legiones. Estas
fueron retiradas de las fronteras después del saqueo de Roma por los godos en
el año 410. La era del oscurantismo había comenzado. Britania cayó bajo el
gobierno de reyezuelos. Eran demasiado débiles para resistir las cleadas de
sajones, anglos y jutos que llegaban a través del Mar del Norte. En el 465
estos habían invadido Kent y se habían establecido al este de la línea del río
Hurreber en el norte, hasta la ciudad de Southampton sobre el Canal de la
Mancha. Se expandieron hacia el Oeste, saqueando a su paso. Creemos que los
reyes celtas pusieron a Arturo al mando de sus fuerzas combatientes. El puao
haber formado un cuerpo de jinetes provistos de cotas de malla, y algunos de
ellos eran posiblemente hijos o nietos de legionarios que se habían casado y
asentado en Britania.
La primera
referencia a Arturo la hace el cronista Nennius, quien murió en el 811. Con
respecto a la conquista sajona, dijo: "Entonces Arturo luchó contra ellos
en esos días con los reyes de los
británicos". Luego enumera las batallas de Arturo, la duodécima de las
cuales tuvo lugar en el monte Badon,
donde cayeron novecientos sesenta hombres en un día". Ninguno de
esos sitios de batalla ha sido debidamente localizado. Badon ha sido
identificado como Badbury Rings, en Dorset, Badbury Camp, en Berkshire y
Badbury junto al castillo de Liddington en Wiltshire, y la fecha varía entre
los años 499 y 518.
La
identificación tentativa de esos sitios de batalla sugiere que Arturo recorrió
Britania y puede haber luchado en Escocia, donde empleó su movilidad para
rechazar a los sajones. Sus soldados pueden haber montado caballos negros, una
cruza entre los ponies nativos y los más grandes caballos negros que dejaran
los romanos. Esta posibilidad llevó en
No existe nada
que vincule a Arturo de manera definida con un lugar llamado Camelot. Se cree
que el nombre fue inventado por los poetas del siglo XII para dotar a Arturo de
un palacio adecuado a un rey. ¿O lo tomaron de la tradición local, como lo
afirmara el cronista John Leland en 1542? Cuando visitó el condado de Somerset,
le dijeron que "Camalat" era el nombre de la montaña que estaba junto
a la aldea de South Cadbury y que Arturo "residió mucho tiempo allí".
La corroboración para esa identificación local pareció brindaría la antigua
fortificación que cerca la cima de la montaña, de
Alentados por
esas antiguas tradiciones varios anticuarios locales cavaron en la montaña, de
donde desenterraron cerámica y monedas. Varios objetos fueron donados al Museo
de Somerset County, en Taunton.
Un
descubrimiento casual revivió el interés en la década de 1950. El doctor Ralegh
Radford reconoció piezas de cerámica halladas en el sitio como pertenecientes a
los siglos V y VI, período de Arturo. Radford era una reconocida autoridad en
la Edad Media británica. Sus informes en los Proceedings de la Sociedad
Arqueológica de Somerset llamaron la atención de otros arqueólogos.
¿Podía el
folklore local corporizar un antiguo recuerdo de la época en que Arturo había
hecho de "Camelot" su plaza fuerte? Tal posibilidad no era tan remota
como podría parecer. La tradición perdura mucho tiempo en la Inglaterra rural.
Por ejemplo, en Bosham, Sussex, de generación en generación se transmitió la
historia de que la hija del rey Canute se había ahogado accidentalmente en el
puerto. Esa tradición verbal fue confirmada sorpresivamente a principios del
siglo XX por el descubrimiento, durante las reparaciones de la iglesia, de un
ataúd que contenía los huesos de una muchacha joven.
Esos antiguos
indicios y los descubrimientos del doctor Radford llevaron a la formación, en
1965, de la Comisión de Investigación Camelot. Sir Mortimer Wheeler fue
designado presidente y su ex alumno, Leslie Alcock, director arqueológico.
Alcock y sus
numerosos ayudantes enfrentaron úna enorme tarea, la excavación de la meseta de
la montaña, de
Esos
descubrimientos sugirieron que era conveniente realizar una operación mayor.
Ello requeriría fondos considerables y un grupo de esforzados trabajadores. El
pedido de la comisión logró reunir
A comienzos de
la temporada de 1967, el señor Mark Howell ofreció a los arqueólogos un
instrumento que él había diseñado para localizar objetos metálicos y fracturas
de roca debajo de la superficie. Ese "banjo", como se lo denominó por
su forma, comprendía una cabeza con un radiotransmisor en un extremo y un
receptor en el otro. Las pruebas demostraron que era sensible al metal y no
requería especialización para su uso. Lies permitió a los arqueólogos
establecer un sistema de grilla de registros, que fue de gran utilidad en su
trabajo. El Laboratorio de, Arqueología de Oxford también proporcionó una
formidable variedad de instrumentos electrónicos, includio el conocido
magnetómetro de protones, que es altamente sensible a las anomalías geofísicas.
Las primeras
excavaciones de prueba y las lecturas obtenidas mediante esos instrumentos
alentaron a los arqueólogos a excavar en dos lugares, las murallas en el lado
sur de la montaña y en el punto más alto de la meseta, donde los agujeros para
postes indicaban rastros de grandes edificios.
La exploración
en la entrada sudoeste de las antiguas murallas descubrieron sucesivos estratos
cronológicos, en el nivel más alto la pared de una maciza muralla de piedra con
argamasa y una entrada. Monedas, cerámica y el estilo de construcción la identificaron
como la sólida muralla de
El estrato
inferior, más antiguo, descubrió un foso que contenía los huesos de treinta
hombres, mujeres y niños, mezclados entre sí. Muy cerca se halló un montón de
hondas, monedas romanas y la bisagra de una coraza romana . Aun más abajo
corría una antigua carretera empedrada, desgastada por las caminatas y surcada
por las huellas de carros. Armas y cerámica quemada dataron la masacre en el
primer siglo de nuestra era, en la década de la conquista romana, cuando el
general Vespasiano tomó más de veinte fuertes británicos en las montañas. Los
antiguos británicos habían defendido Cadbury hasta morir. Los romanos, para
evitar que se hicieran nuevas fortificaciones, destruyeron las antiguas
murallas celtas, el declive de tierra y el foso que databan de los tiempos
neolíticos.
Estos
descubrimientos demostraron que las murallas de la montaña habían sido
destruidas hacia el año 50 y reconstruidas por los sajones después de su
conquista de la región, hacia el año 550. Entre estos estratos, el prerromano y
el primitivo sajón, los arqueólogos hallaron una caótica masa de tierra y
piedras apiladas, separadas por un gran estrato de suelo del período de
ocupación prerromano y otro más delgado del período sajón. Ese "borde de
piedras", como se lo denominó, comprendía cuatro filas de piedra, una
sobre otra, sobre las que se había construido una muralla de tierra que
terminaba en un antepecho de madera. Esa fortificación había sido construida a
la manera céltica, pero ningún celta había vivido en la montaña durante 400
años. Alguien había vuelto a fortificar Cadbury Hill entre los años 450 y 550,
en el período del avance hacia el oeste de los sajones.
Pruebas
derivadas de otras partes de la montaña sugirieron que Cadbury Hill había sido
reconstruida como el fuerte de un gran líder militar y que fue asiento rico e
importante.
La excavación
de los agujeros para postes reveló el contorno de un edificio rectangular de
Las
excavaciones en la entrada y en la montaña agotaron la información reunida
acerca del período del año 500. Hacia fines de 1970, los arqueólogos habían
investigado sólo un quinto de la superficie de la meseta. No habían hallado
nada que probara de manera concluyente que Cadbury Hill había sido el Camelot
de Arturo. Pero la evidencia circunstancial pareció convincente. Arturo habría
necesitado una base fortificada, en una ubicación dominante, cerca del Camino
Fosse que va hacia el norte y el Camino Hard que viene del este. En las
proximidades corre el río Cam, posiblemente el sitio de Camlann, la batalla
donde Arturo recibió la herida mortal de su opositor británico Medrant.
Las supuestas
reliquias de Arturo y de su esposa fueron descubiertas en 1190, encerradas en
un tronco hueco en una tumba de gran profundidad. Los huesos fueron exhumados y
trasladados a un sepulcro dentro de la iglesia. La tumba fue abierta en 1278 en
presencia de Eduardo 1. El relato contemporáneo, los Annais of Waverley, afirma
que los huesos del rey Arturo eran de gran tamaño, en. armonía con su
tradicional altura y volumen. Se dispersaron cuando la tumba fue destruida,
durante la Reforma.
La gente de
Cadbury cree que Arturo duerme en una gran caverna que está dentro de la
montaña. En algún punto de la meseta hay una losa de piedra que da acceso a la
cueva. El reverendo James Bennett, un entusiasta anticuario, afirmó en 1890 que
al excavar un sitio encontró una losa grande, la boca de acceso a la cueva.
Lamentablemente no registró la posición del lugar.
Pero Arturo no
siempre duerme. Dos veces por año, en vísperas del día de San Juan y de
Navidad, se puede oír el ruido de los cascos de los caballos cuando el rey y
sus hombres descienden de Camelot para beber en la fuente que lleva su nombre.
LOS
DIOSES BLANCOS DE TIAHUANACO
Tiahuanaco ha suscitado más especulación erudita,
fantástica y aun absurda que cualquiera otra ciudad en ruinas. Se la ha llamado
la ciudad más antigua del mundo, la cuna de la civffización americana y aun
mundial, construida por una raza antediluviana que sobrevivió a una catástrofe
global en la alta meseta de los Andes. Se afirma también que fue constiuida por
hombres blaiicos barbados, portadóres de cultura, que cruzaron el Atlántico
para fundar una nueva civilización.
Encaramada a
Tiahuanaco era
ya una ruina cuando los incas gobernaban Perú, entre el 1200 y el 1532, fecha
en que Pizarro conquistó sus tierras. Ante las preguntas de los españoles, los
indios aimará no reivindicaron la autoría para sus antepasados. Cuando se les
preguntó quiénes habían construido la ciudad, respondieron que habían sido
hombres blancos, de barba, pertenecientes a otra raza.
El hecho de que
sea tan poco lo que hoy subsiste de Tiahua~aco se debe al vandalismo de los
españoles, quienes deseaban eliminar antiguos recuerdos de dioses paganos, y
también a las depredaciones de~ los modernos constructores de ferrocarriles,
quienes utilizaron piedras para convertirlas en balasto para sus rieles. Laos
viajeros del siglo XIX observaron estructuras que ya no existen. Muchas de las
casas de la aldea local y su iglesia han sido construidas con piedras sacadas
de la antigua ciudad.
Perduran dos
edificios principales y dos más pequeños. La Akapana, o fortaleza, es una
estructura piramidal en la que un montículo natural ha sido modelado y
recubierto con piedra. Tiene
El templo, o
Calasasaya, tiene aproximadamente
La Puerta del
Sol es la parte más notable del templo. Está formada por un bloque de piedra de
El lado
interior de la puerta no es menos interesante. A cada lado de la entrada hay
nichos rectangulares tan exactamente recortados y matemáticamente perfectos que
no es posible hallar una desviación de más de
Junto al templo
queda una estatua. Tiene el doble de la altura de un hombre y se la conoce como
el "fraile" o el "obispo". Parece estar sosteniendo un
libro. Uno de los primeros visitantes españoles, Cieza de León, ha descrito
otras dos estatuas que ya no existen, ambas de
Cieza dice que
más allá de los edificios hay dos
ídolos pétreos de forma y figura humana, sus rasgos muy hábilmente tallados, de
modo que parecen haber sido hechos por la mano de algún gran maestro. Son tan
grandes que parecen pequeños gigantes y es evidente que lucen una clase
diferente de vetimenta de la que usan ahora los nativos de estas partes.
Parecen tener algún ornamento sobre la cabeza Cerca de esas estatuas de piedra
hay otro edificio. Su antigúedad y la ausencia de letras son las causas por las
que no se sabe quién construyó tan grandes cimientos y cuánto tiempo ha
transcurrido desde entonces; porque en la actualidad sólo hay una pared muy
bien edificada, que debe haber estado en pie por muchos siglos. Algunas de las
piedras están muy desgastadas. En esta parte hay piedras de tamaño tan enorme
que maravilla pensar en ellas y reflexionar cómo la fuerza humana pudo haber
bastado para trasladarlas al lugar donde ahora las vemos, tan grandes son
Muchas de esas piedras están talladas de diferentes maneras, algunas con la
forma de un cuerpo humano, que deben haber sido sus ídolos. Cerca de la pared
hay muchos agujeros y cavidades en el piso En otro lugar, más hacfa el oeste,
hay otros restos antiguos, entre ellos muchos vanos de puertas con sus jambas,
dinteles y umbrales, todo de piedra. Pero lo que noté más especialmente cuando
caminé entre esas ruinas anotando lo que veía, fue que de esas grandes entradas
surgían otras piedras, aun más grandes, sobre las que estaban formadas las
entradas, algunas de nueve metros de ancho, más de cuatro de largo y quince
centímetros de espesor. Todo esto, la entrada con sus jambas y demás detalles,
era una única piedra. La obra es de enorme grandeza y magnificencia, cuando se
la considera bien. No haber sido realizada; porque es muy seguro que antes de
que esas grandes piedras pudieran ser perfeccionadas y dejadas tal como las
vemos, las herramientas fueran mucho mejores que las que ahora usan los indios.
Las dos
estructuras menores que perduran se llaman el Palacio, de
George E.
Squire, que visitara Tiahuanaco en 1878, antes de que se hubiesen producido las
más graves depredaciones por parte de los constructores de ferrocarriles, dice:
"En ninguna otra parte del mundo he visto piedras cortadas con tal
matemática precisión y con tan admirable capacidad como en Perú, ni en Perú he
bailado ninguna que pudiera compararse con aquellas que están dispersas sobre
las planicies de Tiahuanaco".
Él observó dos
estructuras que luego desaparecieron: un edificio conocido como Palacio de
Justicia, cuyas piedras medían
Que las ruinas
eran aun más extensas en la época de las visitas de los españoles en el siglo
XVI, se puede deducir del relato de Garcilaso de la Vega, quien cita al
sacerdote Diego de Alcobasco. Dice: "Aquí hay algunos edificios muy
grandes, y entre ellos un palacio rectangular de quince brazas (alrededor de
Otro relato
presenta la historia de un español que excavó una enorme cabeza humana de oro
cuyo rostro era similar a las de las estatuas que estaban sobre el suelo. El
español también halló una imagen tallada de un único bloque de piedra de
Otro visitante,
el padre jesuita Cobo, notó el notable tamaño de las piedras y su gran
antigtiedad. ¿Quién puede no sorprenderse por el hecho de que, siendo tan
grandes, hayan podido ser transportadas por la fuerza humana desde las canteras
donde se las extrae hasta el lugar donde ahora las vemos? Y el asunto se torna
mas enigmático cuando se recuerda que no existen tales piedras en leguas a la
redonda, y que es bien sabido que todos los pueblos de este nuevo mundo
carecían de invenciones tales como máquinas, ruedas y cabrías, para no hablar
de animales de tiro.
Los arqueólogos
modernos estiman que la ciudad fue construida y que su civilización floreció
entre los años 200 y 600 de nuestra era. Algunos la ubican en una época
posterior, entre el 800 y el 900. Esas fechas se deducen de la cerámica,
pintada con ricos colores combinados, que se halló en el sitio. Los edificios
reemplazaron o evolucic~nax on a partir de una cultura mas primitiva que pueda
remontarse al año
Parece haberse
producido en el 450 una gran entrada de nueva gente que llegó a la costa en
balsas y canoas. Esta teoría, mal vista por los estudiosos ortodoxos, parece
apoyada por las leyendas recogidas por los muchos españoles que trataron de
informarse acerca de las antiguas tradiciones relativas a Tiahuanaco. Esos
cuarenta cronistas parecen haber narrado casi la misma histona.
Cieza de León
visitó Tiahuanaco hacia el 1551, probablemente el primer europeo que llegó a
esa ciudad. En su libro Crónica de Perú incluyó el capítulo "Sobre la
aldea de Tiahuanaco y los grandes y antiguos edificios vistos allí". El
preguntó a los nativos qué había allá antes del imperio de los incas. Le
respondieron que mucho antes del asentamiento de la dinastía inca, había gente
de barba y piel blanca, como los españoles, que vivían en la isla más grande
del lago Titicaca. Ellos habían sido masacrados por los indios. Esa declaración
parece no coincidir con otra información que recibiera Cieza. Mientras sus
antepasados estaban orando para que volviese la luz (posiblemente durante un
eclipse de sol), el sol salió con gran esplendor desde detrás de la isla.
E inmediatamente después de ese evento, ellos dicen
que del sur apareció y se quedó un hombre de alta estatura, quien en su aspecto
y persona demostraba gran autoridad y dignidad, y que como vieron que él poseía
gran poder, ya que convertía cerros en llanuras y llanuras en cerros, hacía
fuentes en la roca sólida, reconocieron tal poder en él que lo llamaron Creador
de todas las cosas hechas, y a partir de ese momento, Padre del Sol, y además
de esto, dicen que él hizo cosas más grandes, ya que se dice que les ha dado su
existencia a hombres y animales, y finalmente que maravillosos beneficios
surgieron de sus manos. Y los indios que me contaron esto habían oído decir a
sus antepasados, quienes a su vez lo habían oído en las canciones que tenían de
tiempos muy antiguos, que él se marchó al norte a lo largo de las sierras
mientras realizaba esas maravillas, y que nunca lo volvieron a ver. En muchos
lugares cuentan cómo él dio reglas a los hombres acerca de cómo debían vivir, y
que él les hablaba afectuosamente con gran bondad, advirtiéndolos que debían
ser buenos entre sí y no debían hacerse mal, sino que debían amarse y ser
caritativoL En la mayoría de los lugares suelen llamarlo Ticciviracocha, pero
en la provincia de Callao lo llaman Tuapaca y en otros lugares de los
alrededores, Arunaua.
En muchas
partes se han construido templos para su veneración, donde se han colocado
estatuas que se le asemejan, frente a las cuales hacían sacrificios. Las
grandes estatuas de piedra que están en Tiahuanaco deben ser de esos tiempos. Y
aunque ellos relatan de su anterior fama esto que cuento de Ticciviracocha, no
saben más de él, ni que haya regresado a ninguna párte de su reino.
Juan de
Betanzos, quien registró tradiciones hacia la misma época que Cieza, tuvo una
singular oportunidad para recoger historias aborígenes, porque se había casado
con una muchacha india y pasó su vida con la gente de ella. Betanzos escribió:
"En épocas antiguas, dicen, el país y la provincia de Perú estaba en la
oscuridad, no tenía nunca ni luz ni día. En esa época había cierto pueblo allá,
pueblo que tenía cierto jefe que los comandaba y a quien estaban sometidos. Del
nombre del pueblo y de su jefe ellos no se acuerdan. Y en esos tiempos, cuando
todo era noche en esta tierra, dicen que de un lago en este país de Perú, en la
provincia de Collasuyo, apareció un jefe llamado Con Ticci Viracocha quien,
dicen, tenía consigo cierto número de gente, número del que no se acuerdan. Y
cuando zarp6 de ese lago fue desde allí a un sitio que está cerca de ese lago,
donde hoy está una aldea llamada Tiahuana~o, en la antes mencionada provincia
del Callao. Y cuando fue allá, él y los suyos, de inmediato e imprevistamente,
dicen, creó el sol y el día y le ordenó al sol que se moviera según el curso
con que ahora se mueve, dicen, creó las estrellas y la luna. Cuando les
pregunté a los indios qué forma tenía ese Viracocha cuando sus antepasados lo
vieron, dijeron que según la información que poseían, se trataba de un hombre
alto con una vestidura blanca que le llegaba a los pies, y que esa vestidura
estaba ceñida con un cinto; y que él lucía su pelo corto con una tonsura, a la
manera de un sacerdote; y que caminaba solemnemente, y que llevaba en sus manos
cierta cosa que hoy parece recordarles el breviário que los sacerdotes llevan
en sus manos. Y este es el relato que recibí al respecto, según lo que me
dijeron los indios. Y cuando les pregunté cómo se llamaba esa persona... me
dijeron que su nombre era Con Ticci Viracocha Pachayachachic, que en su idioma
significa Dios, Creador del Mundo.
Se dice que
Viracocha viajó hacia el norte y partió de la costa del Ecuador donde, en 1958,
se halló cerámica de un raro tipo, desconocido en otras partes. Las pruebas con
carbono radiactivo indican una edad de 3000-
Historias
semejantes de visitas de hombres blancos de barba fueron narradas por los
antiguos aztecas y mayas, los pueblos de México y de Yucatán que lograron
civilizaciones que igualaban o superaban a las de Tiahuanaco.
Cortés, que
llegara a México en 1519, y Pizarro, quien conquistó Perú en 1532, fueron
recibidos como dioses que volvían, los hijos y hermanos de los blancos hombres
barbados que habían llevado las artes de la civilización a esas tierras
transatlánticas. El jefe de estos portadores de cultura fue llamado
Quetzalcoatl por los aztecas, Kukulcan pov los mayas.
Según Cortés,
el emperador azteca Moctezuma le dijo: "Hemos sabido desde hace mucho
tiempo, por los escritos transmitidos por nuestros antepasados, que ni yo ni
ninguno de los que habitamos esta tierra somos nativos de ella, sino
extranjeros que llegamos de partes remotas. También sabemos que fuimos
conducidos hasta aquí por un jefe, cuyos súbditos éramos todos, que volvió a su
país y después de un largo tiempo regresó aquí y deseó llevarse a su pueblo.
Pero ellos habían tomado esposas y habían construido sus hogares, y no
quisieron irse con él ni reconocerlo como su rey, de modo que él se marchó.
Siempre hemos creído que aquellos de su linaje vendrían alguna vez a reclamar
esta tierra como de él y a nosotros como sus vasallos. Por la dirección de la
que usted llegó, que es aquella por la que sale el sol, y por lo que me dice de
este gran señor que lo envió, creemos y nos parece cierto que él es nuestro
gobernante natural, en especial porque usted dice que él sabe de nosotros desde
hace mucho tiempo. Por lo tanto usted puede estar seguro de que le obedeceremos
y lo respetaremos como representante del gran señor1 y en toda la tierra que yo
gobierno usted podrá dar las órdenes que desee, que serán obedecidas y todo lo
que poseemos será puesto a su servicio. Y como usted se encuentra en su propia
herencia y en su propia casa, haga su comodidad y descanse de la fatiga del
viaje y de las guerras que ha librado en el camino".
Los españoles
se enteraron de que Quetzalcoatl había sido un dios supremo o un alto
sacerdote, un maestro, un sabio legislador y un compasivo juez. Prohibió el
sacrificio humano y enseñaba que las flores, el pan y el incienso eran todo lo
que Dios pedía. Vedó las guerras y las luchas, la violencia y el robo. Si bien
la religión azteca requería el sacrificio humano, a él se lo tuvo en afectuosa
veneración. Era de alta estatura, de tez blanca o rojiza, cubierto con
"una larga vestidura blanca salpicada de cruces rojas y llevaba un cayado
en la mano Trajo consigo constructores, pintores, astrónomos y dibtijantes.
Pasó de un lugar a otro y desapareció. Según algunas tradiciones, murió en la
costa este de México y fue sepultado a la orilla del mar por sus adherentes,
después de que estos quemaran su cuerpo y sus tesoros. otra tradición narraba
que Quetzalcoatl y sus acompañantes se embarcaron en una balsa y navegaron
hacia el sol naciente, dirección de la que habían venido.
Los mayas, el
pueblo altamente civilizado de Yucatán, poseían dos héroes en su cultura,
Itzamna y Kukulcán, quienes habían llegado en épocas diferentes y habian
procedido de direcciones opuestas. Itzamna había sido el guía, el instructor y
el civilizador. Fue el primer gobernante y sacerdote y les enseñó cómo agradar
a los dioses y curar a los enfermos. Ideó un calendario y enseñó el uso de las
letras. Fue un personaje histórico, al que se hizo referencia en las
tradiciones e inscripciones. Kukulcán llegó más tarde, acompañado por veinte
hombres que lucían túnicas sueltas y sandalias, tenían largas barbas y cabezas
calvas. El era un gran arquitecto y constructor de pirámides. Desalentó las
luchas y bajo su benévolo gobierno el pueblo prosperó. No murió sino que
desapareció bajo tierra, según una tradición, por la ingratitud del pueblo.
Es posible que
estas tradiciones indias hayan sido coloreadas por la imaginación de los
españoles que las registraron. Tal vez hayan descrito esos héroes según sus
propias opiniones, sin interpretar ni comprender las historias que les
narraban. Algunos investigadores modernos creen que Quetzalcoatl, Kukulcán y
Viracocha eran dioses que habían tomado forma humana, parte del gran panteón de
la creencia religiosa india. Quetzalcoatl, nombre que significa "serpiente
emplumada", era el dios de los vientos. Las civilizaciones de los mayas,
los peruanos y los aztecas, afirman, eran indígenas y no debían nada a las
influencias exteriores.
Los
propagacionistas, aquellos que creen que toda cultura derivó de una fuente
común, afirman que esas civilizaciones americanas precolombinas surgieron
repentinamente sin ningún extenso período evolutivo y señalan sus semejanzas
con las civilizaciones de Egipto, Mesopotamia y el mar Egeo. Como los egipcios,
los mayas construyeron estructuras piramidales. Poseían una embrionaria
escritura pictórica de forma jeroglífica. Los propagacionistas acentúan la
notable paradoja de las tradiciones de visitas de hombres de piel blanca,
largas túnicas y barba, que conservan los indios de piel parda, que usan
taparrabos y no lucen barba, de la América tropical.
Los
antropólogos que han examinado los cuerpos momificados hallados en las tumbas
de roca del desierto peruano, han observado un elemento caucasoide en la
población. Muchos de esos cuerpos poseen formas craneanas, y pelo sedoso,
ondulado, rojo y lastaño, características ajenas a los aborígenes de América.
El indio americano es de extracción mongoloide, de pelo negro y grueso y piel
amarilla.
Antiguos
cacharros hallados en Perú y en las tierras del norte representan personas que
lucen túnicas largas, con largas barbas que les llegan a la cintura. Thor
Heyerdahl, el principal exponente de la teoría propagacicnista, considera que
esas ilustraciones representan gente del tipo árabe-semítico, lo mismo que el
arte de los olmecas, el pueblo del este de México que pudo haber sido el
precursor de los mayas y los aztecas. Ciertos cuadros olmecas representan dos
tipos étnicos contrastantes, uno notablemente negroide, de labios gruesos,
nariz ancha y chata y rostro redondo, el otro sorprendentemente diferente y de
tipo casi semítico, con rostro angosto, perfil marcado, nariz muy curva, labios
delgados y barba. Ninguno de los dos tipos tiene la menor semejanza con ningún
grupo étnico conocido de la América aborigen.
Los frescos
descubiertos en el Templo de los Guerreros en Chichén Itzá, Yucatán, en 1931,
representan una batalla naval entre dos tipos raciales distintos, uno de piel
blanca, cabello rubio larqo y suelto hombres que aparecen desnudos y
circuncidados, el otro de piel oscura cuyos hombres lucen las típicas plumas
indias en la cabeza y el taparrabo. Varios de los marinos de piel blanca están
siendo llevados como cautivos. Un prisionero blanco de largo pelo amarillo que
le llega a la cintura está siendo sacrificado por dos hombres de piel oscura.
Otro trata de escapar a nado, mientras su cabello dorado flota sobre las aguas.
Los mayas
gozaron de su época dorada entre los años 300 y 850. Construyeron grandes
templos, que abandonaron para edificar en otras partes. Palenque cesó de erigir
monumentos jeroglíficos en el 784, Copán en el 800, Tilsa en el 830, Oxtintok
en el 850, y Uaxactún en el 889. Pero durante 500 años los astrónomos
sacerdotales nunca habían dejado de erigir un pilar cada veinte años, para
marcar el transcurso del tiempo. Los constructores de Tiahuanaco alcanzaron el
pico de sus actividades entre el 450 y el 900. Su héroe cultural, Viracocha,
vino y se fue en el siglo V. Por el calendario maya, Quetzalcoatl llegó y
partió en el siglo VIII.
Esas fechas
eliminan la posibilidad de que Quetzalcoatl, Kukulcán y Viracocha fuesen
egipcios, cretenses, griegos o fenicios, cuyas grandes civilizaciones ya habían
desaparecido hacía tiempo. Sus sucesores, los romanos, no eran arriesgados
marinos.
Aun menos
cierta es la creencia, apoyada por los propagacionistas, de que los antiguos
griegos sabían de la existencia de un gran continente del otro lado del
Atlántico, entre Europa y Asia. Ellos parecen haber imaginado el mundo
habitable como rodeado por el río Oceanus, más allá del cual había un ámbito de
polvo y oscuridad. Las referencias de ciertos autores griegos a un continente
transatlántico pueden haber sido nada más que inspiradas conjeturas, derivadas
de su conocimiento de la forma esférica de la tierra. Se puede interpretar que
los viajes mitológicos de Odiseo y de Hércules al remoto Oeste tenían como meta
una tierra transadántica.
Se cree que
Platón, en su relato de la Atlántida, describe América cuando se refiere al
número de islas enormes, más allá del continente perdido, que proveían una ruta
hacia el "continente opuesto que rodea el océano". Su contemporáneo,
el historiador del siglo IV a.C., Teopompo de Quios, describió un continente ae
extensión infinita que estaba en el océano entre Europa y Asia. Su pueblo
guerrero había preparado una vez una expedición para invadir el mundo
mediterráneo y había llegado a la tierra de los hiperbóreos, probablemente el
nombre que los griegos daban a los británicos.
El historiador
romano de la primera centuria de nuestra era, Plutarco, narra una historia que
sostuv 3 haber oído en Cartago. Cada treinta años, grupos de peregrinos de
Britania navegaban hacia el oeste, hasta otra isla donde las noches de verano
eran cortas. Ellos navegaban otros
Los griegos,
los fenicios y los colonos cartagineses de estos últimos, por cierto navegaron
hasta Britania y posiblemente más allá. El navegante griego Piteas, del siglo
IV a.C., quien saliera en busca de latón y ámbar, llegó a la misteriosa Tule,
posiblemente Islandia.
Los fenicios
fueron los ar andes exploradores de la antigúedad. Circunnavegaron Africa hacia
el
Diodoro de
Sicilia, que escribiera hacia el
Resulta
dubitable que los fenicios o los griegos hayan podido o deseado cruzar el
Atlántico. Sin duda, habrían podido navegar con la esperanza de llegar, vía las
islas Azores o Canarias, a las Antillas. Tal vez una embarcación haya cruzado
por azar desde España, o desde Lixtus, en la costa marroquí, donde los
cartagineses habían establecido colonias hacia el
Tanto a
fenicios como a griegos les habría resultado más difícil volver a Europa,
porque ello requería el conocimiento de que la única posible ruta, en los días
de la navegación a vela, se extendía hacia arriba por la costa aniericana hasta
Bermuda, antes de girar hacia el este hasta España. Esa fue la ruta que tomaron
las flotas españolas que llevaban las riquezas del nuevo mundo a Europa.
El antiguo
conocimiento del nuevo mundo puede no haber sido más que una inspirada
conjetura. Eratósfanes, el bibliotecario griego de Alejandría del siglo III,
pensaba que de no ser por la extensión del Atlántico como obstáculo, era
posible navegar desde España a la India por el mismo Paralelo. Estrabón, el
geógrafo romano que escribiera dos siglos antes, aceptaba que la India
estuviera a sólo unos pocos días de navegación de España con viento en popa.
Ninguno de los dos estudiosos imaginaba la existencia de un continente entre
ambos puntos. Isidoro de Sevilla escribió en el siglo VII: "Los filósofos
dicen que más allá del océano no hay tierra alguna.
El conocimiento
que se poseía en la Europa medieval sobre el Atlántico parecía limitarse a
creer en la existencia de varias islas, las "Islas de las
Hespérides", las "Islas Afortunadas" y las "Islas de los
Benditos", utopías fabuladas que probablemente identificaban a las Azores,
las Canarias y Madeira. Otra isla fabulosa llamada Antilla puede haber sido una
de las Azores. Se dice que fue descubierta y ocupada en el 714 por un arzobispo
y siete obispos que huían después de haber sido conquistada España por los
moros. ¿Serían ellos los hombres blancos barbados que parecen haber llegado a
México hacia esa fecha? Antilla fue redescubierta en 1447 por la tripulación de
una nave portuguesa. Ellos informaron que seguía habitada por españoles. La
isla de Brasil aparece con ese nombre en varios mapas antiguos bien
autenticados, ninguno de los cuales sugiere la existencia de un continente
transatlántico. Los escandinavos que llegaron a Terranova hacia el año 1000 no
tenían idea de que habían pisado el borde de un gran continente núevo. Se dice
que realizaron otros viajes transatlánticos monjes irlandeses, puncipes galeses
y marinos vascos. Se cree que fue una leyenda el viaje del príncipe Madoc a una
isla fértil al oeste de Irlanda en 1170.
Las famosas
hazañas de St Brendan reciben un crédito poco mayor. El monje irlandés navegó
por el Atlántico hacia el 565 de nuestra era. Parece haber llegado a Islandia y
posiblemente a Groenlandia. Él u otros irlandeses pueden haber navegado hasta
Labrador antes que los escandinavos. La saga de Eric el Rojo reconoce la
presencia de hombres que lucían vestiduras blancas. Otra versión de la saga
narra la historia de una nave escandinava que había sido desviada de su curso.
Llega a una tierra habitada por gente que parece
hablar el idioma gaélico. El viaje de Brendan es una historia maravillosa
envuelta en el mito. La única evidencia de que él pueda haber llegado a América
deriva de la afirmación de que se encontró con un grupo de islas planas, con
los mares que las rodeaban plagados de peces enormes a los que era fácil ver
por la claridad de las aguas. Es difícil hacer coincidir esa descripción con
otras islas que no sean las Bahamas o las Antillas. Se dice que otros irlandeses
hallaron una colonia en Florida.
Ningún edificio
ni piedra grabada debidamente autenticada, ni objetos europeos han sido
encontrados en América, salvo en Anse aux Meadows, Terranova, la colonia de los
escandinavos, para sustanciar la creencia de que los europeos hayan cruzado el
Atlántico. En la página 193 se describe una Supuesta inscripción fenicia y en
la página 173 se trata el origen de las cuevas de Mystery Hill, en New
Hampshire. Ningún viajero probable coincide con las descripciones de
Quetzalcoatl, Kukulcán o Viracocha. El viaje de Thor Heyerdahl en el bote de
juncos Ra, en 1970, demostró solamente que un viaje egipcio a través del
Atlántico habría sido posible.
Queda un
competidor para el titulo del primer viajero del Atlántico. Después de la
conquista de Occidente por parte de los musulmanes en el siglo VII, los árabes
se convirtieron en herederos y beneficiarios del antiguo conocimiento de las
matemáticas y la astronomía. El califa Mamún entró en la Gran Pirámide de
Egipto en su búsqueda del conocimiento perdido en el 840. Al escribir en el
siglo XII acerca del descubrimiento de "Qué es lo que circunda al océano,
y cuáles son sus límites", el geógrafo árabe Idrisi menciona el viaje
desde Iiisboa de tin grupo de ocho hombres. Después de once días de navegación
llegan a un mar "cuyas grandes olas tenían un olor fétido, cubiertas por
muchos cardúmenes y estaban tenuemente iluminadas". Por esta descripci6n
parecería que habría llegado al Mar de los Sargazos de algas, entre las Azores
y las Antillas, antes de regresar a la patria. El autor contemporáneo lo
denomina "el mar coagulado". Idrisi también se refiere al viaje por
el Atlántico de los hermanos Magrurin entre el 712 y el 1100.
La evidencia
para un descubrimiento de América por parte de los árabes es tan precaria como
lo es para fenicios, griegos e irlandeses. Pero un punto es interesante. Para
la época en que escribió Idrisi, los matemáticos árabes habían adoptado el
numeral cero. ¿Lo adquirieron de los indostánicos o de los mayas, quienes
estaban familiarizados con su uso en el siglo V?
La supuesta
moralidad de Quetzalcoatl, Kukulcán y Viracocha sugiere que ellos eran
cristianos, pero extraños cristianos, en verdad, que no predicaron el glorioso
retorno de su Mesías muerto, la doctrina del pecado original y los usos
prácticos de la rueda.
LOS
MAYAS CONSTRUYEN, ABANDONAN Y RECONSTRUYEN
Los mayas de América Central construyeron grandes
ciudades, las ocuparon por cientos de años y las abandonaron para trasladarse a
otra parte, donde volvieron a construir. Por qué lo hicieron, es uno de los
misterios de la historia, un enigma que varias teorías han tratado de explicar.
Para comprender las soluciones ofrecidas es necesario que sepamos algo de los
mayas.
Aunque
entrevistas por los conquistadores españoles, la existencia de un número de
ciudades en ruinas en las junglas de Yucatán, Guatemalá y Honduras, no llegaron
a ser conocidas por el mundo exterior hasta principios del siglo XIX. Una
comisión española visitó varias de ellas. Su informe, cuya traducción fue
publicada en Londres en 1822, despertó gran interés en la época en que las
grandes ciudades de Nínive y Babilonia estaban develando sus secretos.
Un famoso
excéntrico inglés, lord Kinsborough, llegó a convencerse de que esas ciudades
habían sido construidas por las tribus perdidas de Israel. Dedicó dieciocho
años a probar su teoría mediante la publicación de una vasta obra en nueve
volúmenes que se vendían a
Entretanto, las
ciudades mayas habían sido visitadas en 1839 por un viajero norteamericano,
John L. Stephens, graduado en la Universidad de Columbia, quien publicó dos
libros sobre el tema en 1841. El incrementado interés en los mayas condujo al
redescubrimiento de la Historia del obispo español Diego de Landa, publi cada
por primera vez en 1560, que conservaba algunas de las antiguas tradiciones de
los mayas y presentaba tres de sus códices. La investigación de la historia
maya fue adelantada por el arqueólogo inglés Alfred Maudslay, quien entre 1881
y 1884 publicó un libro de cinco tomos. Desde entonces, lá investigación in
situ ha sido emprendida por varias universidades y museos norteamencanos y por
el Museo Nacional Mexicano.
A pesar de los
esfuerzos intensivos de esos investigadores conocemos aun menos sobre los mayas
que acerca de las antiguas civilizaciones del Medio Oriente. Aunque eran el
único pueblo americano precolombino con un sistema de escritura, muy pocas inscripciones mayas re
sistieron a la conquista española y sólo un tercio de sus jeroglíficos han sido
descifrados. Esta carencia de información histórica está compensada
parcialmente por la preservación de tradiciones entre sus descendientes, de los
cuales un millón aún habita la misma área, una raza vinculada con los grandes
días de su glorioso pasado por unos pocos cientos de años y que llevan una vida
muy similar a la de sus antepasados.
Es mucho lo que
se ha llegado a saber por el estudio de las ciudades mayas en ruinas. Por lo
que ellos sabían, eran el único pueblo de la tierra. Vivían completamente
aislados de otros pueblos pero progresaban en forma semejante, el factor que
tanto influyó en el crecimiento de las culturas de la Mesopotamia y Egipto. Los
mayas lograron niveles en muchos sentidos iguales y en un respecto muy superior
al de esas grandes culturas. Aparecieron en escena mucho después que los
sumerios, los egipcios y los griegos y su civilización duró escasamente un
millar de años. Descubrieron tanto y con tal rapidez que sorprende que no
aprendieran más. Demostraron relámpagos de notable genio, pero no tuvieron
fines prácticos. Visualizaron la eternidad, pero fueron incapaces de entender
el principio del verdadero arco o de la rueda. Aprendieron a contar por
millones, pero no sabían cómo pesar un saco de trigo. Estaban obsesionados por
el misterio del tiempo cronológico. Su eternidad y su transcurso les
encantaban. Desarrollaron un sistema matemático capaz de contar hacia atrás y
adelante por 400 millones de años.
Calculaban con
exactitud los movimientos de los cuerpos celestes. Podían predecir al segundo
la salida y la puesta del sol en cualquier día dado, los tránsitos de Venus y
los eclipses de sol y luna. Estimaban que el año contaba con 365,2420 días
mientras que su verdadera extensión es de 365,2422 días. Su calendario era más
exacto que el cálculo del romano Juliano (365,2500) y que el calendario
introducido en Europa por el papa Gregorio en 1782 (365,2425).
Realizaban sus
observaciones con varas cruzadas que dirigían hacia un punto fijo del horizonte
y evaluaban los resultados sobre cientos de años. Elaboraron un sistema
matemático de posición, por el cual el valor de las cifras cambiaba según su
yuxtaposición, con el resultado de que cientos, miles y millones de años podían
demostrarse con símbolos, de modo que se simplificaba mucho la matemática en
una época en que los romanos debían escribir MDCCCXLVIII para significar el año
184& Expresado en nuestros términos, los mayas podían haber escrito cuatro
millones de libras como £ 4m.
Empleaban
puntos y barras para los números hasta veinte, sus sistema vigesimal y
agregaban símbolos y cambiaban sus posiciones para obtener cualquier número
necesario. Que este simple método no fuera obvio lo demuestra el hecho de la
incapacidad del mundo occidental para adoptarlo. Ningún gran matemático europeo
descubrió un modo tan simple para aliviar sus tareas. Los mayas realizaron un
avance aún mayor en matemáticas. Concibieron la cantidad de cero, un millar de
años antes que los indostánicos lo descubrieran y los árabes lo pusieran en
práctica.
Sin embargo, el
genio de los mayas no entendió que la Tierra gira alrededor del Sol. Ellos
imaginaban el universo como un firmamento acuoso, en el que la Tierra se
apoyaba sobre el lomo de dos cocodrilos gigantes. Sus paradojas eran
sorprendentes. Les preocupaba mas el misticismo que el arte de vivir. Los mayas
poseían germen del progreso, pero nunca lo explotaron por completo. Nunca
superaron la Edad de Piedra, pero con sus herramientas e implementos pétreos
construyeron ciudades que igualaban el esplendor de Karnak y la durabilidad de
Nínive. Los mayas, en palabras de Eric Thompson, uno de los investigadores
modernos "vinieron aparentemente de la nada, ardieron como un meteoro, se
fue apagando su luz y llegaron a extinguirse".
Su civilización
surgió a la vida, completamente armada y en flor, durante los primeros siglos
de la era cristiana. Los mayas se convirtieron repentinamente en grandes
constructores, matemáticos y expertos astrónomos, un estado de progreso sin
evolución que ha sido interpretado por algunos teóricos como sugerente de que
ellos recibieron un impulso inicial del exterior, de solitarios viajeros
europeos que consiguieron cruzar el Atlántico un millar de años antes que
Colón. Esto es solo una conjetura. Parece más probable que el repentino
surgimiento de la cultura maya se debiera a un genio, un hombre con una mente
anormal, un filósofo que en las junglas de América Central, igualó el genio del
viejo mundo.
Los mayas
hicieron muchas cosas maravillosas. Idearon bolas de goma para un intrincado
juego de pared, en el que un tanto era tan raro que cuando alguno lo lograba,
al jugador se le concedía el derecho de tomar las ropas de los espectadores, lo
que daba por resultado la huida masiva del lugar. Confeccionaban ropas
impermeables de goma y descubrieron tintas y pigmentos.
Hallaron y cultivaron muchas plantas silvestres,
incluso el cacao, al que llamaban "bebida caliente compuesta".
Domesticaron al pavo. Se cree que incluso inventaron un lanzador de piedras
mecánico. Experimentaron en lo que nosotros llamaríamos guerra química, ya que
lanzaban nidos de avispas a sus enemigos. Construyeron caminos a través de
pantanos y emplearon la caliza local en sus estructuras gigantescas. Nunca
avanzaron mas allá del arco primitivo, en el que las piedras se colocan juntas,
convergentes en la parte superior, aunque el verdadero arco los mirara al
rostro cuando sus edificios se derrumbaban.
Su sistema de
escritura era embrionario. Solo utilizaron la escritura pictórica, que fueron
incapaces de desarrollar en un alfabeto fonético. Su símbolo para el agua era
un trozo de jade, porque el agua, como el jade, era preciosa. Utilizaban su
escritura para expresar sus necesidades espirituales antes que para registrar
la historia o para elogiar los actos importantes de los individuos. Su
interpretación es lenta porque no hay Piedra Roseta que brinde una clave. Como
resultado, casi no conocemos nada de su literatura, pero un ejemplo descifrado
sugiere que los mayas poseían un poeta tan noble como el autor el primer
capítulo del Génesis. Para describir la creación, escribió:
El mundo no era
luz. No había día, no había noche, no había luna. Entonces percibieron que el
amanecer se aproximaba; luego llegó el amanecer. Cielo, tierra, árboles y rocas
fueron puestos en orden; todas las cosas fueron creadas por Dios. Así, él
estaba allí en su divinidad, en las nubes, solo y por su propio esfuerzo,
cuando cre6 el entero mundo, cuando se movi6 en el cielo en su divinidad. Así,
imperó en su gran poder. Cada día es puesto en orden según la cuenta, a
comenzar del este, como está arreglado.
La escultura
maya es una de las grandes glorias de la América precolombina. Para nuestros
ojos modernos, puede parecer excesivamente elaborada y distorsionada. Esto se
debe al simbolismo que los mayas intentaban transmitir. La rígida adherencia al
estilo y la convención resultaron en formas horribles. Los mayas eran capaces
de darles a sus obras vitalidad y movimiento y principalmente se dedicaron a
los bajorrelieves, logrando a menudo una cualidad tridimensional. El simbolismo
(e su arte pretendía agradar a sus
dioses, no a los humanos. También tallaban madera y pintaban cerámica.
La historia
maya está dividida en dos períodos, el Antiguo y el Nuevo Imperio. Estas
categorías pueden ser confusas por las etapas culturales que se traslapan. Como
todos los indios americanos, los mayas eran de origen asiático, parte de la ola
inmigratoria que llegó de Siberia, vía Alaska, durante los pasados 20.000 años.
Su origen esta testimoniado por sus características físicas: ojos oblicuos,
rostros lampiños y el "punto mongólico" en la base de la columna. Se
han hecho intentos por vincularlos con las culturas de la Mesopotamia y Egipto.
Ese es un tributo a su notable genio.
Por qué los
mayas progresaban mientras sus vecinos se estancaban, es uno de los muchos
problemas de su historia. Desarrollaron una gran cultura en una jungla húmeda y
pantanosa. Estaban obligados a luchar continuamente contra el bosque primitivo,
que al fin terminó por devorarlos. Por cientos de años los mayas del Antiguo
Imperio respondieron al desafío de su ambiente. Finalmente cedieron,
desesperados, y se marcharon a las áridas tierras más altas de Yucatán. Esa es
una de las teorías que se han presentado para explicar su repentino abandono de
las grandes ciudades que habían construido en el área de Petén.
Yucatán se
introduce en el golfo de México como un gigantesco pulgar. En su base la mano
se esparce hacia un área montañosa y selvática, que comprende lo que ahora es Guatemala y Honduras, la región
interior donde el Antiguo Imperio floreció, un área de
Las grandes
ciudades del Antiguo Imperio ya existían hacia el 300 de nuestra era. Los
próximos cinco siglos vieron su época dorada. En el área de Petén se
construyeron vastos complejos de templos en Uaxactún, Tikal, Palenque, Copán y
muchas otras ciudades. Para entonces, la escritura pictorica y el sistema
numérico de de los mayas estaban completamente desarrollados. Los grandes
templos fueron edificados, orientados hacia los puntos de la brújula y
construidos para la observación de los cuerpos celestes por puntos fijos. Eso
requirió que se erigieran plataformas de
A pesar de sus
tareas de quema y limpieza, los mayas tenían tiempo e inclinación para esas
grandes obras públicas. Sólo se requerían de cuarenta y ocho a setenta y seis
días, según estimaran los científicos del Departamento de Agricultura de los
Estados Unidos, para que el campesino cosechara suficiente alimento para su
familia. Mientras estuvo persuadido de que la construcción
de templos le Convenía, el hombre común maya se mostr6
dispuesto a dedicar su tiempo libre a erigir grandes estructuras pétreas. El
ímpetu lo daba la obsesión de los mayas por el tiempo. Como pueblo agrícola,
necesitaban saber las fechas exactas, sobre las que se basaban sus cultivos.
Los datos astronómicos reunidos proporcionaban esta información vital. También
servía a sus necesidades espirituales, porque los mayas eran un pueblo
profúndamente religioso, una raza que creía que las fuerzas de la naturaleza,
los dioses, requerían propiciación frecuente, servicio que la aristocracia
sacerdotal realizaba de parte del pueblo mediante ceremonias y encantamientos.
Como todos los pueblos primitivos, los mayas, a pesar de sus conocimientos,
eran esclavos de la superstición. Esperaban conseguir la cooperación de los
dioses mediante rituales mágicos.
Creían que el
dios Hunab Ku había creado el mundo. El no tenía ninguna otra parte en los
asuntos humanos. Era el jefe de un panteón de deidades menores, fuerzas tanto
del bien como del mal, sus patronos y enemigos, el principal de los cuales se
llamaba Itzamma, el señor de los cielos, el amigo del hombre. Había habido
varios mundos, cada uno destruido por un diluvio, debido a los pecados de la
gente. Vivían en el temor constante de que su mundo tambi~n llegara al fin. El
hombre pose la un alma inmortal y la vida humana era una lucha eterna entre las
fuerzas del bien y del mal. El mundo futuro contenía un lugar bueno y uno malo,
un cielo y un infierno. La religión maya incorporaba una filosofía que llevó a
sus adherentes al desastre final y a la destrucción mediante otra fe más
poderosa. Los mayas creían que el fin siempre justifica los medios. Nunca
entendieron la gran verdad, apreciada por el pensamiento occidental, de que el
poder absoluto siempre corrompe y que los buenos fines nunca justifican los medios
inmorales.
Los mitos de la
creación eran muy ingeniosos. El Dios Creador gritó "tierra" y
apareció la tierra. La cubrió de árboles, hizo fluir ríos, la llenó de animales
y le asignó a cada uno su habitat. Faltaba una cosa, comprendió Dios: los
animales no podían hablar, de modo que no había ninguno que lo elogiara. Se
dedicó a hacer un ser superior de barro, pero el barro se disolvió en el agua.
Luego creó seres de madera. Estos hablaban y se reproducían, pero eran secos y
carecían de sangre, de modo que los destruyó mediante la lluvia. Sobrevivieron
unos pocos muñecos, de los que descendieron los monos. Finalmente Dios hizo al
hombre de naiz. Pero los primeros hombres eran demasiado inteligentes. Dios,
que no quería que el hombre fuera su igual (seguramente un eco de la idea
contenida en la historia del Jardín del Edén), ensombreció sus ojos. Creó
mujeres para que fuesen esposas de los hombres. Desp4ués de hacer todo esto, el
creador hizo que comenzara el amanecer y salió el sol. Los hombres veneraron a
su creador.
La existencia
de estas ideas generales, tan análogas a las de la herencia del hombre
occidental, en una parte aislada del mundo, sugiere que el hombre había
comenzado a cuestionarse su origen mucho antes de que los indios americanos
emigraran de Asia.
Unos pocos
hombres inteligentes gobernaban a los mayas, cada rey-sacerdote en su propia
ciudad, cada ciudad un estado. Ellos y sus seguidores controlaban al pueblo
común, la masa de la población que puede haber sumado tanto como tres millones.
Los hacían construir mientras ellos intentaban ampliar las fronteras del
conocimiento humano. En tanto que los sacerdotes trazaban mapas del curso de
las estrellas y decretaban el día en que debía coinenzar la siembra, los
cam~esinos trabajaban para edificar los templos gigantes y los espaciosos
salones que modelaron una docena de ciudades. Cada piedra era transportada a
mano y labrada con herramientas de piedra. Cada edificio se erigía sin ninguna
ayuda mecánica. No hay palabra para hacer justicia al
genio arquitect6nico y a los trabajos de los mayas. Cuando las ruinas ahora
famosas fueron descubiertas, estaban estranguladas por árboles gigantes, cuyas
raíces habían roto piedra tras piedra. Múchos de ellos han sido reconstruidos.
No existe tal
cosa como una ciudad maya típica, observa Eric Thompson, quien ha examinado
todos los sitios conocidos. Pero todas ellas poseen ciertas características
comunes, de las cuales la más importante es la sala ceremonial flanqueada en
todos sus lados por terrazas, plataformas, pirámides y templos. La gran sala de
Tikal, sugiere Thompson, da una idea general de todos esos centros. Mide
"Debió ser una vista fantástica para un
observador que se ubicara en el centro del gran salón y mirara hacia el norte.
A cada lado había una gran pirámide con su templo y su techo que se elevaba
como un volcán. Ante él se erguian filas de pilares y también esa especie de
Kremlin, con sus nueve pirámides menores coronadas por templos. En todas las
direcciones su vista habría dado con acre sobre acre de superficie estucada,
como cremosa cobertura sobre retorcidas máscaras de dioses en fachadas y crestas
y suavemente esparcida sobre un geométrico equilibrio de escalera y terraza,
dinámica y estatismo en silencioso conflicto. Sus ojos se habrían sentido
atraídos por las entradas de los templos, en oscura sombra o con un alegre paño
tejido que cubría la boca abierta."
Detrás de sí el
observador encuentra otra acrópolis y más allá una barranca coronada por otra
gran pirámide y otra plataforma de
Ninguna de las
tempranas ciudades mayas estaba amurallada o fortificada: entre la suelta
confederación de ciudades-estado no había guerra, ni militarismo ni derroche de
fuerza útil. Durante 500 años los mayas combatieron el bosque devorador y
limpiaron áreas para cultivar, construir, esculpir, propiciar a los dioses y
agregar a sus conocimientos astronómicos. En todo el área de Petén había una
enorme actividad. Una docena de grandes ciudades elevaron sus edificios en
zonas de jungla limpiada. Luego, de repente, en el siglo IX de nuestra era,
toda la civilización se derrumbó. Los antiguos mayas abandonaron sus ciudades a
los árboles y los monos y migraron hacia el norte, a las tierras altas de
Yucatán, donde el Descenso Menor, como se lo conoce en la tradición maya,
precedió al Descenso Mayor.
En Yucatán
hacía cientos de años que se habían establecido colonias mayas. Ahora
abandonaron su patria primitiva y migraron hacia los distantes puestos de
avanzada de su imperio. Era como silos romanos hubiesen abandonado la Ciudad
Eterna para huir a Britania. Dos autores que dedicaroii su vida al estudio de
105 mayas y a excavar sus ciudades en ruinas, han teorizado acerca del motivo
que impulsó a ese pueblo a abandonar sus grandes ciudades.
El doctor
Sylvanus Morley descarta explicaciones tan fáciles como terremotos, cambios
climáticos, epidemias recurrentes, conquista extranjera, guerra civil y
agotamiento intelectual (en su libro The Ancient Mayas, Stanford University
Press, 1956, 3a; ed.). No hay evidencia
alguna de que el Antiguo Imperio haya sufrido por esas causas. El cree que la
migración maya estuvo motivada por el completo fracaso de Su economía agrícola.
El sistema de limpiar áreas de bosque se realizó durante demasiado tiempo, en su
opinión. Finalmente dejó de rendir alimento Suficiente para proveer a la
creciente población, porque la limpieza de áreas resultaba en la formación de
pasturas artificiales, que los mayas no podían combatir por su carencia de
herramientas. Cada claro del bosque hecho por el hombre se iba cubriendo de
maleza. Se abandonaban los antiguos claros y se hacían otros nuevos.
Gradualmente, los mayas se quedaron sin tierra. Su situación económica condujo
al descontento y los jefes, como Moisés en la antig(ledad, los hicieron marchar
en busca de mejor tierra. Hacia el siglo décimo de nuestm era, las grandes
ciudades de Petén estaban silenciosas y desoladas.
Eric Thompson (The Rise and Fail of the Mayas,
1956), no aprueba la teoría del doctor
Morley. Acepta que las
actividades constructivas del área de Petén cesaron abruptamente y que el
pueblo se marchó. Él notó que en algunos casos la tarea ces6 de manera tan
repentina que quedaron edificios sin terminar. Copán cesó en su producci6n de
monumentos jeroglíficos en el 800, tres otras ciudades de Campeche en el 810.
Tila en el 830. Oxtintok en el 830. Uaxactún en el 889. Sin embargo, por 500
años los sacerdotes de cada ciudad habían erigido cada veinte años para marcar
el pasaje del tiempo. La última fecha registrada en Palenque fue aun anterior,
en el 784.
Thompson cree
que el crecimiento del pasto habría sido demasiado lento para haber ocupado
rápidamente las áreas cultivadas. Una gran población quedó en el área hasta
mucho después que las ciudades fueran abandonadas. Los reyes sacerdotales y sus
seguidores fueron derrocados. Thompson visualiza una serie de revueltas de
campesinos contra la minoría teocrática y los nobles, causadas tal vez por sus
crecientes exigencias de servicio en la tarea de construcción y de cultivo de
alimento para un número cada vez mayor de bocas improductivas. Encuentra
señales de divorcio entre la minoría que se dedicaba a los problemas del tiempo
y la mayoría que debía alimentar a aquella. Thompson Sugiere que los cultos
religiosos exóticos puedeñ haber separado a sacerdotes y campesinos, ya que
estos últimos tal vez aceptaran la preocupación por el estudio del tiempo
so lo si este rendía resultados
beneficiosos para toda la comunidad, información importante para agricultores.
Las ideas
revolucionarias se difundieron por las ti~ rras bajas del Petén. En ciudad tras
ciudad la clase dirigente fue proscrita o masacrada: la "Bastilla fue
tomada". Tomaron el mando líderes toscos e incultos. Se dejó que se
deterioraran los grandes centros ceremoniales, las antiguas paredes se
derrumbaron, las pirámides gigantescas quedaron cubiertas por el follaje y
ciudades completas fueron invadidas por la jungla que volvía a reclamar su
lugar. Privado de su mano rectora, el Antiguo Imperio se extinguió.
Los líderes del
Petén, proscritos por el derrumbamiento económico o por la revuelta de sus
servidores, las masas cuyos intereses ellos habían ignorado en su búsqueda del
conocimiento puro, en su obsesión con el misterio del tiempo, condujeron a sus
adherentes en un gran éxodo a las ciudades coloniales de Uxmal, Mayapan y
Chichén Itzá, al norte de Yucatán, donde la civilización maya alcanzo nuevas alturas. Entraron en una nueva época
dorada, consiguieron una nueva cultura, ahora aguzada por las influencias
externas. Duró quinientos anos.
El renacimiento
maya estuvo marcado por el ingreso de nuevos líderes, una nueva religión,
costumbres diferentes y nuevas ideas y por la introducción del sacrificio
humano masivo. A pocos años del Gran Descenso, el viento del cambio se sintió
en. toda la península de Yucatán. El interés de los nobles sacerdotales por el
transcurso del tiempo, por la astronomía y sus implicaciones proféticas, se vio
rudamente perturbado por la llegada de pueblos extranjeros de Mexico que
hablaban el idioma maya. ELlos introdujeron nuevo impulso. EL militarismo
reemplazó a la ciencia. EL nuevo culto del sacrificio humano exigía la captura
de prisioneros.
Hacia fines del
décimo siglo apareció un nuevo líder que venía del norte. En México se lo
llamaba Quetzalcoatl, que significa "serpiente emplumada". Los mayas
lo llamaron Kukulcán. EL conquistó Chichén Itzá. Los mayas se umeron para
protegerse y formaron la Liga de Mayapan, su ciudad principal.
La histona
completa de las guerras entre las ciudades-estado de Yucatán, que se
desarrollaron por tres siglos, se pierde en una confusa tradición. Solo unos
pocos episodios aislados fueron relatados por los mayas posteriores. Un pasaje
de sus antiguas crónicas narra una historia que recuerda el episodio de Helena
de Troya, en la que Chichén Itzá fue sitiada porque la esposa de Ah Ulil, el
gobernante de Itzamal, había sido raptada por un hombre llamado Chac Xib Chac.
Chichén Itzá fue tomada entre 1194 y 1234 y Mayapan fue saqueada en 1441, en el
final de un período de desórdenes civiles que redujeron al caos a todo el país.
Una terrible epidemia de viruela que castigó Yucatán en el año 1480 completó la
caída del Nuevo Imperio. Los mayas fueron fáciles víctimas de los
conquistadores españoles.
Unas pocas
ciudades en ruinas, tres códices escritos salvados de la destrucción por los
españcles, varios cientos de monumentos pétreos y nuestros escasos
conocimientos de sus grandes logros intelectuales, son todo lo que perduta de
ese notable pueblo. Valiéndose de un suelo fértil, aunque difícil de trabajar,
los mayas se elevaron de la condición de tribu primitiva, sin ninguna otra
ventaja con respecto a otros habitantes aborígenes de las Américas, al nivel de
pueblo culto. Ellos edificaron y erigieron grandes ciudades de piedra y se
dedicaron pacíficamente por siglos a preservar la vida y a aumentar sus
conocimientos. Su mayor logro fue un sistema numérico, muy adelantado con
respecto al resto de la humanidad. Realizaban cálculos con una exactitud que los
europeos no lograron hasta los tiempos modernos.
Realizaron todo
esto aunque habían partido culturalmente de la nada y vivieron en total
aislamiento. Demostraron gran ingenio, pero no lograron concebir el principio
de la rueda, conocido por el resto del mundo por más de 10.000 años, una de las
características principales de los pueblos civilizados. Sin embargo, hacían
juguetes de cerámica con perros colocados sobre ruedas. Su genio estaba
dedicado a cosas que no eran prácticas, a la búsqueda del conocimiento puro. No
consiguieron responder plenamente al desafío de la vida.
Por qué los
mayas declinaron y cayeron es un enigmático misterio, tan impenetrable como la
verdadera razón por la cual abandonaron sus primeras ciudades. "Sin duda
podemos proclamar a los antiguos mayas como el más brillante pueblo aborigen de
este planeta", declaró el doctor Morley. Pero ellos nunca superaron la
Edad de Piedra. Mucho se ha elucubrado acerca de por qué no alcanzaron alturas
mayores. Según parece, los mayas carecían de voluntad de progreso. Su entorno
no era demasiado duro como para sofocar el desarrollo, pero era demasiado
blando como para forzarlos a salir de su letargo físico y su fatalismo
intelectual.
Quizá su
civilización contuviera las semillas de su propio deterioro. En opinión del
doctor Morley, los mayas sufrieron fundamentalmente de un desequilibrio de
proteína en la dieta y de carencia de impulso sexual. La tensión nerviosa que
ha obligado a los hombres blancos a sobresalir no formaba parte de sus vidas.
La pulsación promedio del maya moderno, según observara el doctor Morley, es
sólo de 52,20 puntos menos que la del europeo. Los mayas fueron estáticos
porque carecían del dinamismo del hombre blanco. Vivían demasiado contentos, se
los conducía con demasiada facilidad, eran
demasiado inclinados a vivir y a dejar vivir para
convertirse en una gran potencia en el sentido occidental del término.
sin embargo, en
cierto sentido sup&aron a otros. Nosotros pensamos en la brevedad del
tiempo. ELlos pensaban en su enormidad. Visualizaron la eternidad, que ningún
otro pueblo había conseguido imaginar. Para los mayas, el tiempo avanzaba en un
infinito crescendo, en cálculos por los que habrían podido predecir en qué día
caería la Pascua 400 millones de años más adelante. ELlos creían que la
historia se repetía y trataban de predecir el futuro mediante la comprensión
del pasado. Veían el tiempo como una interminable marcha del lejano pasado
desconocido al igualmente distante y desco nocido futuro, un mundo sin comienzo
ni fin, una infinita progresión de días, con forma pero sin significado, una
filosofía de la historia ausente del pensamiento europeo hasta el siglo XX.
Si la
declinación de los mayas tuvo una causa económica, prueba el adagio de que
todos los desastres nacionales son de origen agrario. Si fue causada por la
revuelta de las masas, sirve de advertencia sobre el peligro del
intelectualismo divorciado de la realidad. Su destrucción final pudo deberse a
la falta de autoridad centralizada. Sólo un pueblo organizado, dispuesto a
sacrificar parte de su libertad personal, puede sobrevivir a enemigos
poderosos. Es posible demostrar esa teoría por la caída maya. Por encima de
todo, los mayas llegaron a obsesionarse de manera superlativa con el misterio
del tiempo. Ese exceso de preocupación por las ideas místicas puede servir para
recordarnos el peligro de que en su búsqueda de las estrellas, los científicos
olviden las necesidades más urgentes de sus pueblos para la supervivencia
terrenal.
EL
PRÍNCIPE DE PALENQUE
EL doctor Alberto Ruz estaba convencido de que aún
quedaban muchos tesoros arqueológicos desconocidos ocultos entre los escombros
de los palacios, templos y pirámides. EL habia sido nombrado director de
investigaciones en Palenque, Yucatán, en 1949. Era la etapa más importante de
su carrera desde que comenzara a excavar en México, en 1938. Sus predecesores
habian revelado muchas de las ciudades mayas perdidas, grandes edificios
ocultos en la jungla densa y misteriosa. Talando los árboles, algunos de
Ruz creó su
propio plan: buscar estructuras arquitectónicas debajo de los edificios
visibles. Los mayas habían tenido la costumbre de erigir templos sobre
pirámides sólidas, a los que se llegaba mediante un tramo de escalones. Esa
parecía ser la estructura del Templo de las Inscripciones, de Palenque. Había
sido un importante centro religioso porque contenía tres paneles de piedra en
los que aparecía la más extensa inscripción jeroglífica maya conocida. El0
suelo del templo, formado por grandes losas de piedra, no había sido explorado.
Una losa llamó
la atención de Ruz. Sus bordes estaban perforados con agujeros, cada uno
sellado mediante un taco de piedra. ¿Cuál podía haber sido su fin? La respuesta
tal vez estuviera guardada debajo de la losa. Ruz limpió de escombros el lugar
y observó que las paredes del templo continuaban bajo el piso en lugar de
terminar en ese nivel, signo seguro de que se podría encontrar algo debajo. Ruz
retiró los tacos y levantó la losa. Un empinado tramo de escalones desaparecía
abajo en la oscuridad. En el escalón superior había una construcción en forma
de caja que contenía dos obturadores de oído de jade y una piedra coloreada de
rojo.
Ruz no tenía
idea de que estaba por realizar un descubrimiento arqueológico que rivalizaría
con la apertura de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes por parte de
Howard Carter. Tampoco suponia las dificultades que lo aguardaban. Las
escaleras que llevaban al interior de la pirámide habían sido bloqueadas con
piedras mezcladas con arcilla. Todo ese material se había coagulado formando
una masa dura y sólida. Los excavadores deberían retirarlo desde arriba,
trabajando en un espado limitado. Fueron necesanos cuatro peno dos de dos meses
y medio cada uno para eliminar la obstrucción. Cuarenta y cinco escalones más
abajo, la misteriosa escalera giraba en forma de U y continuaba descendiendo
por otros veintiún escalones. Eso llevó a los excavadores a la base de la
pirámide al nivel del suelo,
Al final de los
escalones había un corredor, sobre su piso otra caja de ofrendas, más ricas que
las primeras. Contenía tres platos de cerámica, dos valvas, siete cuentas de
jade, un par de obturadores de oídos circulares
en forma de flor y una perla bellamente modelada, con
su brillo aún bien conservado. Ya en su segundo año, Ruz creyó que se estaba
acercando a la meta de su búsqueda.
EL corredor
terminaba en una pared que bloqueaba por completo el paso. Era una sólida
obstrucción de vanos metros de espesor construida con piedra y cal. Una piedra
triangular de
Los
trabajadores retiraron la losa triangular, lo que permitió qt~ Ruz pasara
ajustadamente a través de la abertura. Ese fue para él un momento de inefable
emoción. Se encontraba en una cripta enorme, en un palacio de duendes, porque
desde el techo pendía una cortina de estalactitas formadas por siglos de
filtración de agua. A su alrededor, en las paredes, marchaba una gran procesión
de sacerdotes modelados en estuco y de tamaño mayor que el natural.
Casi toda la
cripta estaba ocupada por un monumento colosal, aparentemente un altar
ceremonial de ocho metros cuadrados, que pesaba veinte toneladas, apoyado sobre
un enorme monolito de
Hasta ese
momento Ruz había creído haber hallado una cripta ceremonial, el lugar de algún
rito religioso secreto. Pero la entrada de la cripta había sido bloqueada y
sellada.
Ruz hizo un
agujero en la base aparentemente sólida del monolito. La fresa penetró en un
espacio hueco. Un trozo de cable que se hizo pasar por el agujero, salió
manchado con partículas de pintura roja, el color siempre asociado con los
muertos mayas, la sangre viviente que prometía la resurrección y daba
esperanzas de inmortalidad. La pintura, con la ofrenda hallada en las escaleras
y en el corredor, eran inequívoca evidencia de un sepelio, realizado en un
sepulcro extraordinario. Para demostrarlo era necesario levantar la piedra.
Medía
Ruz llevó a sus
trabajadores al bosque. Ellos talaron un árbol de madera dura y lo cortaron en
secciones de diferentes longitudes. Las bajaron por la escalera y las dejaron
en la cripta. Se insertaron cuatro grandes seccio nes del tronco del árbol
debajo de los ángulos de la bolsa de piedra. Se colocaron en posición cuatro
gatos de automóvil. Se tomaron todas las precauciones para evitar que la piedra
cayera.
La operación se
inició el mediodía del 7 de noviembre de 1952. En doce horas de trabajo se
consiguió levantar la piedra centímetro a centímetro. A la medianoche ya se la
había elevado
El fondo y la
base de la cavidad estaban pintados de rojo. En el fondo yacía un esqueleto
humano, cubierto con finas joyas, que sugerían la forma y el contorno de las
carnes que habían revestido los huesos en vida. Sólo una persona de muy alto
rango pudo haber aspirado a un mausoleo suntuoso de riqueza tan imponente. Sus
dientes no habían sido limados ni recubiertos de jade y su cráneo no había sido
deformado, como era práctica usual para los individuos del más alto nivel
social maya. Había sido un hombre de altura mayor que la promedio entre los
mayas. No parecía ser de origen maya. Sin embargo, debió ser un rey o príncipe
de Palenque.
Se lo había
sepultado con una diadema hecha con pequenos discos de jade y sus cabellos
habían sido divididos de manera tal que formaban muchísimos cordones
recubiertos con delgados tubos de jade. Debajo de la diadema había una pequeña
placa de jade en forma de vampiro, que representaba a Zots, el dios del
submundo. Su cuello había sido alhajado con un collar compuesto por cuentas de
jade en forma de esferas, cilindros, pimpollos florales, flores abiertas,
calabazas, melones y una cabeza de serpiente. Los dos obturadores de oidos
terijan forma de flor. Una placa cuadiada de jade, cubierta de inscripciones
jeroglíficas, terminaba en una cuenta con forma de flor. Detrás de una de sus
orejas reposaba una maravillosa perla artificial realizada mediante la unión de
dos piezas de madreperla, pulidas de manera tal que parecía una perla de tamaño
fabuloso. Su pecho había sido cubierto con nueve anillos concéntricos con
veintiuna cuentas tubulares cada uno. Sus muñecas habían lucido brazaletes que
contenían 200 cuentas de jade y cada dedo de ambas manos lucía grandes anillos
de jade. Un anillo estaba tallado en la forma de un hombre acuclillado. La mano
derecha sostenía una gran cuenta de jade, la mano izquierda otra,
una de forma esférica y la otra cúbica. A sus pies
había dos grandes cuentas de jade. Junto al pie izquierdd había un ídolo de
jade tallado en la forma del dios sol. Una hermosa cabeza tallada en jade había
sido insertada dentro del espacio bucal, el medio de subsistencia del muerto en
la vida pos~erior a la tumba.
Aún más magnífica era la máscara facial, hecha de
mosaico de jade con ojos de conchas, con cada irís marcado y las pupilas
oscurecidas. La máscara se había desplazado durante el sepelio y estaba junto
al rostro. La carne se había descompuesto, las ricas ropas con que lo habían
vestido se habían desintegrado. Debajo del cuerPO habían colocado recipientes
de arcilla que contenían alimento y bebida y dos cabezas humanas modeladas en
estuco.
Al final del
sepelio y cuando se iba a cerrar la crip ta, habían sacrificado a seis jóvenes
parientes o partidarios del hombre muerto, para que sirvieran como sus
acompañantes y sirvientes en su viaje al mundo del más allá. Sus cabezas y
dientes habían sido deformados, práctica habitual sólo entre la nobleza.
Ruz notó una
curiosa característica del sepelio. Desde el sarcófago una serpiente tallada
parecía elevarse y ascender los escalones que llevaban al umbral de la cripta.
Allí se transformaba en un tubo que corría a través del pasillo, subía la
escalera y entraba en el tempío. Ruz pensó que representaba una unión mágica
entre el ser deificado y los sacerdotes que necesitaban explicar sus mandatos.
El
descubrimiento que hiciera Ruz de la tumba piramidal no tiene precedentes en la
arqueología maya. Miles de hombres trabajaron para construir la pirámide encima
y alrededor de la tumba y la escalera. La edificaron para desafiar a los
siglos, para satisfacer la obsesión de los mayas con la eternidad. Sin embargo,
el príncipe pudo no ser un maya. No existe indicio alguno para establecer su
identidad, aparte de la conclusión de que debió haber sido una figura singular.
¿DÓNDE
ESTABA VINLAND?
Hasta 1837 los viajes de los escandinavos a América
del Norte fueron desechados como mitos, las fantasías poéticas de generaciones
de bardos y cuentistas. Luego el historiador danés Carl Rafyn demostró de
manera concluyente que las famosas Sagas se basaban en hechos concretos. Eran
historias de familia transmitidas en parte oralmente y también por escrito
antes de que, por último, se las reuniera y escribiera en los siglos XIII y
XIV. Ellas reflejan información de primera mano, una descripción de sucesos que
hizo que el profesor Frdtjof Nansen (Northern Mist, 1911) lo viera todo ante
sus ojos y que le resultara difícil creer que no había ocurrído.
Los viajes de
los escandinavos son uno de los episodios más románticos de la historia.
Mientras toda la cristiandad se preparaba para el fin del mundo en el año mil,
los hombres de Escandinavia atravesaron el Atlántico, colonizaron Islandia y
Groenlandia y descubrieron América, quinientos años antes de que Colón llegara
a las Antillas.
¿Pero dónde
pisaron tierra los escandinavos? ¿Dónde estaba la Vlnland de las Sagas? Estas
brindan indicios relativos al clima de ese país, sus rasgos cosmográficos, sus
productos naturales, sus nativos y la extensión de los viajes de los
exploradores.
Hay dos
colecciones principales de Sagas, el Ubro de los Islandeses o el Hauks Book
como a veces se lo llama, que contien~los
más antiguos relatos de viajes escritos por el estudioso Ari
Thorgilsson, a quien se conocía como "el sabio". Murió en 1067. Así,
vivió en la época en que ocurrieron los sucesos que describe. El Flatey Book
incorpora las Sagas de Groenlandia, que narra las histonas de Leif Eriksson y
sus hermanos y hermana.
Las Sagas no
son la fuente de información más antigua existente de Vinland. El cronista
alemán Adam de Bremen, quien escribiera en 1070 y recogiera su info tmación en
Dinamarca, afirmó que se había hallado una isla "que se llama Vinland (
tierra de la vid ) ya que ahí crecían vides silvestres que dabán los mejores
vinos. También hay una abundancia de trigo sembrado por sí mismo". Sus
palabras demuestran que el conocimiento que se tenia de Vinlarid tenia amplia
difusión en el norte de Europa en esa época tan antigua.
Las Sagas
narran que el Nuevo Mundo fue entrevisto accidentalmente por Barni Herjolfsson,
que había sido desviado de su ruta en un viaje entre Islandia y Groenlandia. El
navegó de sur a norte y vio tres tierras diferentes. No desembarcó y fue
reprendido por su falta de curiosidad a su llegada a Groenlandia. Sus
descripciones excitaron las esperanzas de los colonos de hallar los elementos
de que carecían en Groenlandia, por ejemplo madera para sus casas y pasto para
el ganado.
Leif Eriksson
partió de Groenlandia en sus viajes exploratorios al oeste hacia el año 1003.
Alquiló la nave de Barni y llevó consigo 25 hombres. Por la información
combinada que contienen las Sagas nos enteramos de que desembarcó primero en un
lugar al que llamó Helluland, que significa tierra de roca plana. Era un lugar
árido, rocoso, desprovisto de vegetación, cuyas montañas estaban cubiertas por
enormes glaciares. Eriksson reanudó su navegación y halló una segunda tierra,
plana, cubierta de bosques y rodeada por playas anchas y arenosas. La denominó
Markland, o tierra boscosa. Navegó otros dos días con viento noreste de popa y
avistó una tercera tierra, al norte de la cual había una isla. La nave entró en
el estrecho que estaba entre la isla y el cabo que se proyectaba hacia el norte
desde el continente. Leif y sus hombres desembarcaron en ur~ lugar donde un río
fluía de un lago. Decidió invernar allí y sus hombres edificaron grandes casas
y erigieron construcciones altas desde las que podían orientarse.
La descripción
continúa:
"No faltaban salmones en el río o en el lago y se
trataba de peces más grandes que los que ellos habían visto nunca. La tierra
era tan rica que les pareció que el ganado no necesitaría forraje durante el
invierno. No había escarcha en invierno y el pasto ni se marchitaba. Día y
noche eran de extensión más pareja que en Groenlandia o Islandia. El día más
breve del año, el sol era visible por la tarde tanto como a la hora del
desayuno".
También había campos de trigo silvestre. Leif dividió a sus hombres y envió un grupo
cada día a explorar el lugar. Un hombre llamado Tykir, a quien se describe como
"sureno", lo que probablemente indique que era alemán, volvió para
informar que había hallado uvas y vides. La Saga de Groenlandia confirma el
significado de su descubrimiento y agrega la declaración de Tykir: "Sin
duda es cierto, porque nací donde no faltan las vides y las uvas". De esa
manera Tykir se convierte en un testigo confiable. Sin embargo, el nombre de
"Vinland" por el que llegó a conocerse la tercera tierra, pudo no
tener su origen en ese supuesto descubrimiento de uvas.
Leif y sus
hombres volvieron a Groenlandia en la primavera. Aparentemente no retornó a la
nueva tierra sino que dejó su exploración a cargo de sus hermanos y su hermana.
Partiendo del asentamiento que estaba en el extremo sur de Groenlandia,
Thorvald llegó a Helluland en dos días y a las "maravillosas playas"
de Markland en otros dos días. Continuó viaje hasta Vinland con sus 135
tripulantes. Fue muerto en una batalla con los nativos, gente a la que los
escandinavos llamaban "skraelings" y que usaban botas cubiertas de
piel. Los hombres de Thorvald se quedaron dos años antes de regresar a
Groenlandia.
Otro hermano,
Karlsefini, llevó hombres, mujeres y ganado con la intención de radicarse en
Vinland. Durante su estada de dos años, dos de sus hombres se le acercaron
corriendo para informarle que habían descubierto uvas y trigo silvestre y una
abundancia de pasto. Se los describe como "escoceses", es decir,
gente que podía reconocer las uvas. Los escandinavos casi mueren de inanición
durante el primer invierno, que fue muy riguroso, pero los salvó de la hambruna
el descubrimiento de una ballena varada. Adoptaron un ingenioso método para
atrapar peces. Cavaron zanjas en el punto en que tierra y mar se unían con la
marea alta. Cuando ésta retrocedía dejaba peces atrapados en las zanjas.
También los hombres de Karlseflni fueron atacados por los nativos. Dos escandinavos
fueron muertos. La muerte de estos le hizo comprender a Karlsefini que si bien
la tierra era buena, la vida allí implicaría siempre el temor y la lucha contra
los nativos. Volvió a Groenlandia, adonde llevó valiosas pieles, vides y uvas.
Fraydis, hermana de Leif, llevó un grupo mixto a Vinland, con la intención de
radicarse allá. La expedición terminó en el desastre porque los hombres
solteros perseguían a las mujeres casadas. Estalló un tumulto y Freydis mató a
cm
co mujeres con sus propias manos. Ella volvió a
Groenlandia después de una ausencia de un año.
Tal vez se
hayan realizado otros viajes. Algunos escandinavos pueden haber navegado más
hacia el sur. No se mencionan recaladas. Un trozo de carbón de antracita
hallado en Groenlandia sugiere que un viaje llegó a Rhode Island, el único
punto de la costa atlántica donde ese tipo de carbón se encuentra en
afloramientos.
Los
escandinavos no parecen haber conseguido radicarse de manera permanente en
Vinland, debido probabablernente a la decidida oposición de los skraelings, más
numerosos y bien armados. Pueden haber existido algunos asentamientos
escandinavos en 1121, cuando Erik, el obispo de Groenlandia, partió "en
busca de Vinland". No hay noticias de que haya llegado a esa tierra. Los
colonos escandinavos permanecieron en Groenlandia hasta alrededor del 1400,
fecha en que habían abandonado sus asentamientos. Por qué se marcharon, ha sido
tema de considerable debate. Los esqueletos demuestran que los colonos eran
robustos y sanos. Vivían en relación amistosa con los esquimales. Quizá los
haya diezmado una plaga. Mas probable es
que el clima haya cambiado. Hacia el año 1000 el hemisferio norte gozó de un
período cálido. Este dio lugar en el siglo XIII a un frío creciente que condujo
a lo que se ha denominado el "Pequeño período glacial".
El renovado
interés en las Sagas condujo a la investigación para determinar la ubicación de
Vinland.
Las referencias
a uvas en las Sagas parecían señalar a Massachusetts, en la línea septentrional
para su crecimiento a 420 N. Cape Cod parecía adecuarse a las condiciones
requeridas para Vinland. Sobre la costa oriental norteamericana, los salmones
no se encuentran hacia el sur ni las uvas hacia el norte. Los estrechos poco
profundos, que ahora se denominan Nantuchet y Vineyard, parecían adecuarse a las descripciones de las Sagas, como
también la afirmación de que en el día más breve del año, el sol era aún
visible a la hora de la comida nocturna de los escandinavos, que se tomaba a
la& 4.30 de la tarde. Ese día el sol se pone a esa hora en Boston, sesenta
y cuatro kilómetros al norte. Pero otra aseveración parecía no concordar con lo
que se sabía de la antigua historia de la región. Los colonos ingleses que
llegaron en 1639 encontraron a los indios locales. Estos no usaban botas de
piel.
La existencia
en Newport, Rhode Island, de una torre "escandinava" parecería
corroborar la elección de esa región. El edificio es un molino del siglo XVII,
al que se hace referencia en los Registros Coloniales en 1677. Lamentablemente,
el denominado "Mapa de Vinland 1 no tiene nada que ver con Vinland. En
1965 la Universidad de Yale anunció el descubrimiento de un Mapa del Mundo
desconocido hasta ese momento, fechado hacia el 1440. Representa en el
Atlántico occidental una isla llamada "Vinland". Su publicación
inspiró una notable tarea de investigación, por la que se comprobó que se
trataba de una falsificación moderna.
Su ingenioso y
desconocido autor creó un mapa tan diabólicamente probable que engañó aun a los
más eminentes estudiosos, incluido el difunto R.A. Skelton, superintendente de
la sala d~ mapas del Museo Británico (Skelton, RA,; Marston, T.E. y Painter,
G.D.; The Viníand Map and the Tartar Reía tion, 1965>. El mapa, trazado
sobre un delgado pergamino, había sido envuelto en un ejemplar auténtico de la
Tartar Reía tion un relato de los viajes asiáticos del fraile franciscano
Johannes de Plano Carpini, quien condujo una misión a los mongoles en 1445-47.
Aparte de su
representación de Vinland y Groenlandia, el mapa se ajustaba a los
conocimientos geográficos convencionales del siglo XV, con ciertas variaciones
extrañas. Representaba a Vinland como una isla con prcfuLildas caletas y cabos
prominentes, y atribuía su descubrimiento a los "compañeros" Bjarni y
Leif Eriksson, una conjunción extraña porque las Sagas relatan que Bjarni solo
avistó las nuevas tierras, que fueron descubiertas cuatro años más tarde por
Leif. La leyenda latina también registraba el viaje verdadero a Vinland en 1117
del legado apostólico Erik Gnupsson, mientras que las Crónicas islandesas,
compuestas en 1319, sólo mencionaban que él había partido.
El realizador
del mapa había prolongado Vinland en sentido latitudinal al norte y al sur por
Cape Cod no era
Vinland. El indicio de la "uva" sobre el que se basaba en buena
medida la identificación, se reconoce ahora como engañoso. Además, V~nland no
pudo haber estado tan al sur.
Este es el
momento propicio para introducir al hombre que resolvió el enigma de Viriiand.
Un abogado no ruego que se convirtió en explorador, Helge Ingstad, vivió con
una tribu esquimal en el Artico y se desempenó como qobernador norueqo de
Groen1andia Su interes en los antiguos asentamientos escandinavos lo llevó a
buscar Vinland (Westward to Viniand, 1969). En primer lugar, Ingstad estudió
las Sagas.
Observó que los
hombres que reconocían las "uvas" no eran escandinavos. Uno era un
"sureño", probablemente un alemán, y los otros dos eran descritos
como "escoceses". Parecía. que el narrador posterior había elegido a
esos "extranjeros" para demostrar el descubrimiento de uvas, porque
los escandinavos no habrían sido testigos confiables. Otra rareza llamó la
atención de Ingstad. En uno de los viajes se encontraron las uvas en la tierra
que estaba al norte de Vinland y se las recogió en invierno. Este episodio
tenía todas las características de un cuento de hadas. ¿Es que la tradición
oral sólo había dicho que los exploradores hicieron vino? ¿Habían supuesto los
narradores posteriores que eso significaba que los escandinavos habían hallado
uvas?
lngstad notó
que en la literatura antigua, del Pentateuco en adelante, a menudo se asociaba
a las uvas con las tierras lejanas. Las uvas silvestres y los campos de grano
eran abundantes en las fabulosas Islas Afortunadas. Densos bosques de
"vides" crecían en las tierras descritas en las leyendas irlandesas
de St Brendan del siglo VI. En la opinión popular, se esperaba que los
exploradores encontraran uvas, así como hoy se les preguntaría si habían
hallado petróleo.
Ingstad razonó
que los escandinavos habían encontrado moras silvestres, con las que hicieron
vino. Esas "uvas" eran probablemente similares a las "moras de
vino tinto" que el viajero William Alexander encontró en Nueva Escocia en
1624. Esas moras se cultivan en todo el Canadá marítimo, son rojas y sabrosas y
se asemejan a las grosellas europeas. Aún se hace vino con esas moras en
Terranova.
También pudo
llevar a confusión el uso de la palabra escandinavia vinboer para describir
esas moras. No se sequía que "Vinland" significaba "1a tierra de
las uvas". De haberse escrito la palabra vinboer con una "i"
larga, habría significado "pastura". Los escandinavos hallaron madera
y buenas pasturas en Vinland. Por lo tanto, habría sido natural que llamaran al
lugar "Tierra del pasto".
Otro factor
parecía localizar a Vinland muy al norte de Cape Cod. Los escandinavos eran
experimentados marinos. En las Sagas pueden aparecer oscuras otras ccsas, pero
la dirección de sus viajes debía ser exacta.
Los
exploradores escandinavos utilizaron naves similares al Knarr, el buque
mercante de gran tamaño empleado por los groenlandeses, y al Gokstad,
desenterrado al sudeste de Noruega en 1880. Fue construido a mediados del siglo
IX y tenía
Por ejemplo
Barni, el descubridor accid~ntal del Nuevo Mundo, al no encontrar Groenlandia
avistó una tierra y continuó la navegación por dos días antes de divisar otra.
Tres días más de viaje lo llevaron a una tierra cubierta de glaciares. El
navegaba de sur a norte y cuatro días de viaje lo acercaron al extremo meridi~
nal de Groenlandia. Había navegado nueve días desde la tierra que divisara al
principio. Esta parece haber sido la posterior Vinland. Leif viajó en dirección
opuesta a Barni. La primera tierra que halló estaba cubierta de enormes
glaciares, una descripción que se adecua a Baffin.
Esa isla habría sido su primera recalada natural,
porque la la corriente habría llevado su nave hacia el norte hasta el estrecho
de Davis, y a través de este por su punto más ángosto.
De Helluland
Leif viajó a Markland, donde observó sus extensas playas blancas y sus bosques,
una descripción que concuerda con la costa de Labrador. Uegó a la tercera
tierra después de navegar por dos días. Así, Vmland, no estaba lejos al sur de
la segunda tierra.
Otros factores
parecen indicar que Vinlarid podría ser identificada con Terranova, en especial
con las costas del norte de esa isla. La ruta costera desde Groenlandia
comprende
Ingstad
emprendió la búsqueda de su "aguja en un pajar" en 1960. Sus viajes
le ocuparon ocho veranos. Partió de Rhode Island y fue hacia el norte. Viajó en
ómnibus, a pie y ocasionalmente en avión. Buscó un lugar que tuviera pasturas,
bosques detrás de estas, una costa flanqueada por un cabo y opuesta a una isla.
Una corriente fluía de un lago hacia el mar. El día del solsticio hiemal, el
sol se ponía a las 4.30 de la tarde.
Al llegar al
punto más septentrional de su viaje, Ingstad no tuvo dificultad alguna en
identificar Helluland en Baffin y Markland en Labrador, una tierra rocosa que
poseía amplias playas arenosas. Volvió a Terranova, una tierra de clima
comparativamente benigno, abundante en bosques, pasturas, rica en peces y caza.
Sus indios nativos habían adoptado el bote de piel esquimal, según los más
antiguos viajeros europeos.
En todos los
lugares a los que llegaba, Ingstad preguntaba por rastros de "casas
antiguas". En una aldea de pescadores su pregunta provocó una reacción de
sospecha. "¿Para qué le interesan las cosas tan viejas corno esas? "
"Para excavar", replicó. "Eso es lo que usted dice, pero a mí no
me engaña" fue el comentario. Ingstad percibió la intención del individuo
cuando este continuó en tono cortante: "Nosotros mismos seremos capaces de
encontrar cualquier tesoro que haya sido enterrado en la región".
Ingstad fue de
una aldea de pescadores a otra formulando la misma pregunta. Al fin obtuvo la
respuesta esperada. "Sí, creo haber oído hablar de algo así en L'Anse aux
Meadows". El "gran jefe" de esa aldea fue mas servicial. "Sí, hay algo así junto al
arroyo Black Duck" informó George Decker. Él mismo llevó a Ingstad a la
bahía. Un río que se originaba en un pe queño lago serpenteaba a través del
terreno llano entre pasturas y desembocaba en la bahía. Frente a la costa había
una gran isla, Great Sacred Island. Un cabo se asomaba hacia el norte. A la
distancia, Ingstad reconoció la costa de Labrador. L Anse aux Meadows era un
lugar bueno y hermoso. El nombre significaba "caleta hacia las
praderas". El salmón era abundante. Crecían las grosellas, las frambuesas
y las grosellas blancas. El día del solsticio hiemal el sol se ponía hacia las
4.30 de la tarde. Todo concordaba. Pero la conjetura no era prueba.
Ingstad halló
esa prueba. A breve distancia de la costa se elevaba una terraza que contenía
un número de estructuras cubiertas por la vegetación. Sólo la excavación
revelaría sus secretos. Fueron necesarios varios veranos para excavar ese
sitio.
Ingstad y sus
ayudantes descubrieron los cimientos de ocho edificios, incluida una "casa
larga", de
realizó un experimento. Cavó zanjas en la playa entre
las marcas de mareas altas y bajas. Cuando la marea alta se retiró, en las
zanjas quedaron peces atrapados.
Rara vez quien
presenta una teoría se ha sentido tan completamente justificado. La
identificación de Vinland en L Anse aux Meadows por parte de Ingstad no se
cuestiona. Él había encontrado el antiguo asentamiento escandinavo en el Nuevo
Mundo. ¿Cuál, se preguntó, había sido el sentido de esos intrépidos
exploradores, los hombres y mujeres que habían buscado una tierra mejor donde
vivir? Recordó que varios viajeros europeos habían observado la piel blanca y
el cabello rubio de muchos de los indios locales. Algunos de los colonos
escandinavos pueden haber sido absorbidos por tribus indígenas. Los
sobrevivientes abandonaron el asentamiento y volvieron a Groenlandia, donde
vivieron en términos amistosos con sus vecinos esquimales. En su momento tal
vez se vieron obligados a volver a Escandinavia debido a un cambio climático.
Leif y sus sucesores pueden haber descubierto América fortuitamente, en una
época en que el clima del norte era más benigno. Eso no desmerece su gran
aventura, sino que la torna más comprensible.
LA
PIEDRA RÚNICA DE KENSINGTON
En el punto álgido de la controversia suscitada por la
publicación de su inscripción la Piedra Rúnica de Kensington fue aclamada por
el jefe del Departamento de Etnología de los Estados Unidos como
"probablemente el más importante objeto arqueologico hallado nunca en
América del Norte" Se le otorgó un lugar de honor en el Museo Nacional de
Smithsonian Institute de Wasñington. Una enorme réplica, que pesa dos toneladas
y media, fue descubierta solemnemente en 1951 en el Rune Memorial Park de Alexander,
Minnesota.
La controversia
en torno de la inscripción, que describía el destino de la expedición
escandinava que había perecido en el centro del continente de América del
Norte, se desarrolló tarde, medio siglo después del descubrimiento de la piedra
en 1898.
Su
descubrimiento, como a menudo ocurre con los objetos antiguos, está envuelto en
el misterio debido a la incapacidad del descubridor para autenticar los hechos
alegados. Olof Ohman afirmó luego que la había desenterrado de entre las raíces
de un álamo mientras limpiaba una loma en su finca próxima a Kensington,
Douglas County7 Minnesota. La piedra plana yacía con el frente hacia abajo
firmemente sostenida por las raíces del árbol. El pequeño hijo de Ohman le hizo
notar las extrañas marcas. La piedra, que mide
Los runólogos a
quienes se presentó la piedra para su examen no dudaron en desechar la
inscripción como una burda falsificación. Su idioma era demasiado moderno.
Contenía una imposible mezcla de términos suecos, noruegos e ingleses, señaló
el profesor Breda, especialista en lenguas escandinavas de la Universidad de
Minnesota. Era impensable, dijo, que la inscripción se reíacionara con un viaje
escandinavo del siglo XI. Breda fue incapaz de descifrar los símbolos numéricos
de la mscripción. Su principal razón
para rechazar la inscripción, su presunta fecha, se convirtió luego en
uno de los puntos mas sólidos en su favor".
La piedra fue
devuelta a Ohman, quien la utilizó como umbral para su granero. Quedó
inadvertida por nueve años hasta que fue detectada por Hjalmar Holland. El
estaba reuniendo material para un libro acerca de los colonos noruegos en
Minnesota y había hecho un estudio de las runas. Una explicación de los
símbolos numéricos rúnicos que le diera un filósofo noruego en 1909 le permitió
a Holland proporcionar la fecha que faltaba. En los antiguos símbolos rúnicos,
a cada rasgo vertical se agregaba una línea transversal para cada unidad hasta
cinco, de la manera siguiente:
Como no había lugar suficiente para agregar líneas
transversales hasta diez, las primeras cinco eran representadas colectivamente
por un círculo, y las líneas transversales se agregaban para cada unidad
adicional hasta diez.
El grupo de
símbolos al final de la inscripción estaba precedido por la palabra
"ahr" (año), suponiendo así una fecha. Los símbolos eran:
Holland tradujo
esos símbolos y obtuvo el año 1362. La razón
principal para el rechazo de la piédra, el que su lenguaje era
incompatible con el siglo XI, aparentemente había sido superada. La inscripción
se refería a una expedición del siglo XIV cuando, según Holland, el antiguo
lenguaje escandinavo había sido reemplazado por un período de transición
lingúística, después de la unión de Noruega y Suecia en 1319. La mezcla de
antiguas palabras y nuevas formas era caracteristica de ese desarrollo.
Holland tradujo
la inscripción de esta manera:
1. (Somos) 8 godos (suecos) y 22 noruegos en
2. viaje de exploración desde
3. Vinland a través del Oeste [es decir, en círculo por
el Oeste]. Nosotros
4. hicimos un campamento junto (a un lago con) 2 islas
rocosas un día de viaje al norte de esta piedra
Salimos y pescamos un día Después
5. volvimos y encontramos 10 (de nuestros) hombres rojos
6. de sangre y muertos Av(e) M(aría)
7. Sálvanos del mal
Mal
8. Tenemos 10 de (nuestro grupo) junto al mar para
9. cuidar nuestras naves (o nave) 14 días de viaje
10. desde esta isla (en el) año (de nuestro Señor) 1362.
El mensaje
expresaba cinco datos principales. 1. La partida estaba compuesta por ocho
godos y veintidós noruegos. 2. Realizaban un viaje de exploración desde Vinland
al oeste. 3. Diez de ellos habían sido muertos en un campamento junto a un lago
en el que había dos pequeñas islas rocosas, a un día de viaje hacia el norte.
4. El lugar donde se efectuó la inscripción era una
isla.
5. Estaba a catorce días de viaje desde el mar, donde
habían dejado su nave.
Holland
atribuyó la mezcla de noruegos y suecos en una partida, que habría sido
imposible en el siglo XI, período de los viajes escandinavos a Vinland, a la
unión de los dos reinos en 1319. Holland afirmó que la mscripción había sido
condenada en 1899 sobre bases falsas y se convirtió en su entusiasta defensor.
Señaló que el
lugar donde se había encontrado la piedra, sobre el declive meridional de una
loma boscosa que se erigía a
El siglo XIV,
cuando los dos idiomas se estaban uniendo y el alfabeto latino comenzaba a
reemplazar al rúnico, según Holland, habría sido un período difícil para ubicar
una falsificación literaria. Sólo un estudioso versado en la práctica religiosa
medieval habría considerado la necesidad de representar las primeras sílabas
del santo nombre como A.V.M."
En cuanto a los
aspectos técnicos de la inscripción escribió:
Todo considerado, la inscripción de Kensington parece
ser linguisticamente un producto l6gico del siglo XIV de las personas que la
inscripción menciona. Dialécticamente, la inscripción parece ser gótica de
manera predominante, 10 que quizá signifique que el artesano que escribió la
piedra era un godo... mezcladas con su dialéctico godo hay un número de
palabras de probable uso noruego, que pueden ser ecos del dictado del
comandante de la expedición o de algún otro miembro noruego.
El profesor
Winchell, arqueólogo estatal de Minnesota, describe la piedra como un
conglomerado de cantos y arena, que se desgasta muy lentamente.
Para conúencer
a los escépticos y sustanciar la inscripción, Holland debió demostrar que tal
expedición había llegado a América del Norte hacia el año 1360 y que pudo haber
penetrado tanto en el continente. Los primeros viajes escandinavos habían sido
de breve duración y no habían continuado, según lo que se sabía, después de
fines del siglo XI. Era inconcebible que los escandinavos hubiesen hecho un
viaje por tierra desde Terranova, su recalada en el Atlántico, hasta Minnesota.
Los marinos escandinavos habrían seguido una ruta marítima.
Descartando la
posibilidad de la ruta río San Lorenzo-Grandes Lagos debido a las cataratas del
Niágara, Holland eligió la desembocadura del río Nelson en la bahía de Hudson
como recalada de la expedición. Allí habían quedado diez hombres para vigilar
la nave. Los veinte restantes habían
tomado un bote y habían avanzado tierra adentro
Holland
inspeccionó la hipotética ruta desde la bahía de Hudson hasta el centro de
Minnesota y halló las piedras a las que habían amarrado su bote los
escandinavos. Cada piedra tenía un agujero perforado de
Holland examinó
el registro de una expedición que probablemente había partido de Noruega en
1355, algunos de cuyos miembros pueden haber regresado en 1364. Como entonces
las expediciones exploratorias eran infrecuentes, parecía posible que esa fuera
la que había llegado a Kensington.
En una carta
que ha perdurado, Magnus Erikson, el primer rey conjunto de Noruega y Suecia,
instrúía a Paul Knutson en el otoño de 1354 para que condujera una expedición
en busca de los colonos perdidos de Groenlandia, la noticia de cuya
desaparición había llegado a Noruega en 1348. Resultaba significativo, pensó
Holland, que Magnus hubiese instruido a Knutson para que llevara hombres
"de mi corte", así como los suyos propios. El origen sueco de Magnus
implicaba que sus hombres eran suecos, lo que explicaba la mezcla de suecos y
noruegos en la misma partida. Al hallar Groenlandia desierta, según la
interpretación de Hollarid, Knutson pasó nueve años en busca de los colonos
perdidos y llegó a Minnesota, donde la mayoría de sus hombres, y posiblemente
él mismo, fueron muertos. Knutson desapareció de los registros noruegos después
de 1355.
Si bien la
expedición de Knutson puede haber sido planeada, no hay pruebas de que haya
partido nunca y mucho menos de que algunos de sus miembros regresaran.
Holland murió
en 1963, consciente de que su teoría bellamente forjada se había deshecho en
pedazos, pero sin arrepentirse. El runólogo danés Erik Moltke señaló en 1950
que el idioma de la inscripción pertenecía no al siglo XIV sino al XIX. Al
menos la mitad de sus letras pudieron haber sido copiadas de un calendario
rúnico sueco publicado en el siglo XVIII. El falsificador había inventado
varios símbolos, algunos de los cuales no habían sido tomados de otros idiomas
de hasta el siglo XVI. "Aun los que son especialistas" observó
Moltke, "advertirán que el texto, cuando se lo transcribe al latín, es
fácil de leer".
La prueba final
de la falsificación provino del descubrimiento, en los archivos de la Minnesota
Historical Society, de una copia de la inscripción que difería en quince
lugares con respecto al texto de la ~iedra. Fse había sido el borrador con el
que había trabajado el falsificador.
El falsificador
de la piedra probablemente había sido su descubridor, el agricultor Olof Ohman.
Pudo haber sido ayudado por dos amigos, también de origen escandinavo: Andrew
Andersen, otro agricultor, y Sven Fogelbíad, un ex clérigo que obtuviéra un
título de la Universidad de Upsala.
Ohman había
nacido y crecido en un remoto distrito del norte de Suecia, donde los
campesinos aún utilizaban los caracteres rúnicos. Había sido educado en una
escuela donde las dos materias principales que se ensenaban eran religión e
historia sueca, con particular énfasis en el romántico período del reinado de
Magnus. Después de su muerte se encontró un libro entre sus posesiones, en el
que había escrito su nombre en 1891, titulado The Well4nformed Schoolmaster of
the Foundation of Popular Knowledge (El maestro instruido o los cimientos del
conocimiento popular), que había sido publicado en 1883. Contenía un capítulo
acerca de "El idioma sueco y su desarrollo", que citaba una plegaria
del 1300 que terminaba con las mismas palabras de la inscripción "Líbranos
del mal". Esa página del libro parecía haber sido particularmente
consultada.
Ohman tal vez
se sintió impulsado a tramar su falsificación por la publicidad que se le
acordara en 1893 al viaje a través del Atlántico de la réplica de la nave
Gokstad, que había sido excavada de un túmulo funerario vikingo en Noruega en
1880, y también por la polémica, muy encendida en esos tiempos, acerca de si
los escandinavos o Colón habían descubierto América. La nave fue exhibida en
Lincoln Park, Chicago, donde Ohman puede haberla visto. Enardecido por el
entusiasmo patriótico, Ohman intentó demostrar no sólo que los escandinavos
habían llegado al continente americano sino que habían penetrado hasta su
centro. Mediante un golpe maestro de invención describió el luqar dond~ se
había hecho la inscripción como una isla. La loma se elevaba sobre un pantano
que a menudo se anegaba. Por otra parte, realizó la inscripción con un cincel
cuya hoja era de una pulgada, la medida común en América en 1898.
LA
INSCRIPCION DE PARAHYBA Y LA PIEDRA DE METCALF
Se dice que la inscripción de Parahyba brinda una
prueba de que los fenicios descubrieron Sudamérica 2.000 años antes de que
Colón llegara a las Antillas. La piedra sobre la que se alega que. el mensaje
fue escrito no ha sido vista por ningún estudioso.
La historia
comienza el 11 de setiembre de 1872, cuando una persona que firmaba Joaquim
Alves da Costa le escribió al presidente del Instituto Historico de Río de
Janeiro. Decía que sus esclavos habían encontrado una piedra con una
inscripción en su plantación de Pouso Alto, cerca de Parahyba. Su hijo había
hecho una copia de la inscripción, que el remitente incluía. Fue entregada a un
miembro del Instituto, Ladislau Netto, para que la estudiara. Al reconocer los
caracteres como una escritura fenicia, él comenzó un estudio de los antiguos
idiomas semíticos con la esperanza de descifrar la inscripción. Como temió no
estar a la altura de la tarea, envió copias de algunas partes a Ernest Renan,
la autoridad francesa en esos idiomas. Le envió partes sólo para evitar que el
sabio le arrebatara la primicia de la historia. Como podía esperarse, R~nan
declaró falsa la inscripción.
Netto no
consiguió localizar la piedra ni identificar a su propietario. Había varios
lugares llamados Pouso Alto en Brasil y dos denominados Paraiba , uno en la
provincia de ese nombre en el norte y el otro en el sur, cerca de Río de
Janeiro, en una zona famosa por sus minas de hierro. Netto continuó su
investigación y mantuvo correspondencia con Wilberforce Eames, bibliotecario de
la biblioteca pública de Nueva York. De no haber salido a la luz esa
correspondencia, es probable que la inscripción hubiese quedado condenada como
una mala falsificación.
No se la
conocía o se la había olvidado en 1967, cuando el doctor Piccus, profesor de
Estudios Hispánicos de la Universidad de Massachusetts en Amherst, compró en
una venta de artículos usados en Providencia, Rhode Island, un álbum de
recortes que había pertenecido a Wilberforce Eames. Contenía su correspondencia
con Netto y una copia de la inscripción. Piccus le dio una fotocopia a Cyrus R.
Gordon, profesor de Estudios Mediterráneos de la Brandeis University,
Massachusetts. Su afirmación de que la inscripción es genuina ha hecho renacer
el interés por ella La traducción realizada en 1874 dice:
"Somos hijos de Canaan de Sidón, la ciudad del
rey. El comercio nos ha arrojado a esta costa lejana, una tierra de montañas.
Dimos ¿sacrificamos? a un joven para los exaltados dioses y diosas en el
decimoctavo año de Hiram, nuestro poderoso rey. Embarcamos de Ezlon-Geber hasta
el Mar Rojo y viajamos con diez naves. Estuvimos juntos en el mar por dos años
alrededor de la tierra que pertenece a Ham [Africa] pero fuimos separados por
una tormenta [traducción literal: "de la mano de Baal"] y ya no
estamos con nuestros compañeros. De modo que hemos venido acá, doce hombres y
tres mujeres, en una nueva costa que yo, el almirante, controlo. Que los
exaltados dioses y diosas nos favorezcan!"
El profesor
Gordon prefiere su propia traducción (Before Columbus: Links between the Oid
World and Ancient America, Turnstone Press, 1972), que varía ligeramente con
respecto a este texto. El prefiere la fecha del décimonoveno antes que el
décimoctavo año del rey Hiram y nombra el "acá", la nueva costa a la
que han llegado los marinos, como la "Isla del Hierro".
Gordon cree que
la inscripción fue hecha por marinos fenicios, quienes habían partido del
puerto de Ezlon-Geber, una isla del golfo de Aqaba, en el Mar Rojo. Identifica
al rey Hiram como al tercer rey de ese nombre que gobernara las ciudades de
Tiro y Sidón, las capitales fenicias, del 555 al
Gordon cita
evidencia textual para demostrar la autenticidad de la inscripción. Esta, en su
totalidad, sigue una forma tripartita: la identificación de sujetos, la
conmemoración de sucesos y la apelación a los dioses. Esa forma, si bien ahora
confirmada por otros textos semíticos, era desconocida en 1872. Esto y ciertos
otros usos gramaticales antiguos ahora establecidos, no podían ser conocidos
por un falsificador del siglo XIX. El misionero Netto desconocía en 1874 que
mediante el agregado de un sufijo el dígito numeral se convertía en diecinueve,
antes que dieciocho, como él lo leyó. Los ejemplos que prueban el significado
de ese sufijo fueron desconocidos hasta 1957. La expresión "mano de
Baal", para indicar "voluntad divina" no se conoció hasta 1939,
cuando se la observó en una inscripción fenicia.
Al comentar el
redescubrimiento de esa inscripción olvidada desde hacía tiempo, el profesor
Gordon observó: "Después de todo, esos pueblos antiguos pudieron, con
suerte, haber realizado cualquiera de los viajes que hacemos hoy".
El profesor
Gordon también acepta como genuinos ciertos descubrimientos que se han hecho
dentro de los Estados Unidos y que parecen sugerir que los judíos (no las
tribus perdidas) pueden haber cruzado el Atlántico. Los caracteres inscritos en
la Piedra de Metcalf, hallada por una persona de ese nombre cerca de Fort
Benning, Georgia, sugieren afinidades mediterráneas. Dice que se han hallado
monedas hebreas de fecha romana (alrededor del 135 de nuestra era> cerca de
Hopkinsville, Tennessee, y monedas romanas en Clay City, Kentucky. Las primeras
han sido identificadas como monedas acuñadas por Simon Kokhba, quien condujo la
segunda gran Revuelta Judía contra los romanos. Llevaii su nombre en una cara y
en la otra la declaración de que fueron acuñadas en el "Año 2 de la
Libertad de Israel", es decir, el año 133 de nuestra era. Una inscripción
en Bat Creek, en los Montes Apalaches, parece haber sido escrita en hebreo. Se
la halló en 1894 en un montículo funerario que contenía nueve esqueletos en muy
mal estado. El texto de la inscripción está aún en proceso de desciframiento.
Como las monedas, parece datar del período de la Segunda Revuelta Judía.
El profesor
Gordon concibe la posibilidad de que esos migrantes judíos fueran refugiados
que viajaron del Viejo Mundo al Nuevo con la esperanza de una vida mejor. Es de
esperar que la hayan encontrado después de su extenso viaje a través del
Mediterráneo (
MITOS
VERSUS MATEMATICAS
Las plagas de Egipto y la separación del Mar del
Pasaje en la época del Éxodo de los Hijos de Israel pueden explicarse como
fenómenos naturales. Pero el doctor Immanuel Velikovsky no acepta esa fácil
solución. El ve esos acontecimientos como la primera manifestación de las
primeras etapas de una catástrofe cósmica que castigó a toda la tierra y
alcanzó su apogeo cincuenta y dos años más tarde, cuando, mientras Josué
perseguía a los reyes canaanitas en Beth-horon, "el sol permaneció inmóvil
en medio del cielo y no se puso durante casi todo un día".
La mayoría de
las personas que han leído este pasaje del décimo capítulo del Ubro de Josué lo
desechan como una enorme exageración de un escritor posterior, ansioso por
demostrar que incluso el tiempo se detenía para Israel en su avance. El doctor
Velikovsky acepta su verdad literal. Un día de mediados del segundo milenio
antes de Cristo, la tierra dejó de rotar o se inclinó sobre su eje.
Mediante la
presentación de esta teoría y su explicación de la causa de estos fenómenos (en
sus libros Worlds in Collision, Gollancz, 1950; Ages in Chaos, Sidgwick and
Jackson, 1953: Earth in Upheaval, Góllancz, 1956), él lanzó un formidable
ataque contra los atrincherados dogmas de la astronomía, la geología y la
biología histórica. Desafió la creencia de Newton en la ortodoxia general del
universo, su doctrina de la armonía celeste. Propuso una herejía tan detestable
para los científicos modernos como lo fueron las opiniones de Galileo y
Copérnico para los eclesiásticos medievales. A los herejes ya no se los quema
en la pira, se los ignora.
Las teorías de
Velikovsky fueron boicoteadas por el "establishment" científico. Un
influyente grupo de astr6nomos norteamericanos trató de impedir la publicación
de su primer libro. Ejercieron presión sobre el editor, al que amenazaron con
retirarle sus propios libros de texto. Los grandes sacerdotes de la astronomía
afirmaron ser los únicos árbitros de la verdad científica. "Si el doctor
Velikovsky está acertado, el resto de nosotros estamos locos", afirmó el
profesor Howard Shapley, director del Harvard College Observatory. El y sus
colegas fustigaron al libro del hereje aun sin haberlo leído.
¿Por qué son
tan desaforadas las opiniones del doctor Velikovsky? Si el sol permaneciera
quieto todo un día, quedarían negadas todas las creencias fundamentales de la
astronomía, ya que por incierto que pueda ser todo lo demás, se supone que la
tierra siempre ha rotado de oeste a este y siempre ha demorado 365 días, 5
horas y 49 minutos para girar alrededor del sol. Velikovsky afirma que los
movimientos de la tierra han sido erráticos, que una vez dejó de girar y que
anteriormente demoraba sólo 360 días para completar su órbita.
El doctor Velikovsky cree que hace unos 3.500 años y
también 700 años más tarde, la tierra se vio afectada por la aparición en el
cielo de un cometa gigantesco que finalmente se convirtió en el planeta Venus.
La proximidad de ese planeta a la tierra causó en su primera aparición ciertos
fenómenos y en la segunda, aun más próxima, el efecto de día y noche
prolongados en diferentes partes del mundo. El doctor Velikovsky, que es un
estudioso y no un astrónomo, afirma haber hallado tradiciones mundiales de esas
insólitas catástrofes y la descripción de un testigo ocular egipcio de los
sucesos registrados en el Exodo.
El primer
indicio hallado por el doctor Velikovsky que sugiere la quietud del sol,
registrado en el libro hebreo de Josué, era algo más que un cuento de ancianas
tomado de los versos precedentes, que afirman que desde el cielo fueron
arrojadas grandes Piedras. Tomadas en conjunto, esas afirmaciones implicaban un
desacostumbrado estado de cosas que, de ser cierto, presumiblemente debió ser
presenciado por otros pueblos además de los israelitas. Si se prolongó un día
en una parte del mundo, en otra parte debió prevalecer un largo penodo de
oscuridad. El doctor Velikovsky descubrió que había muchas tradiciones de
oscuridad prolongada en el hemisferio occidental y en la mitad oriental del
mundo otras de un día de desacostumbrada extensión, todas acompañadas de
historias de un cataclismo cósmico.
Esas difundidas
tradiciones sugerían que la tierra, en una fecha no determinada, había sufrido
una tremenda catástrofe, cuyo confuso recuerdo se había conservado en forma de
mitos. Estos parecían recordar una batalla en el cielo, de la que Venus, hasta
ese momento desconocido, surgió como planeta. Es una cuestión de mitos versus
matemáticas. Uno parece sugerir que su teoría puede ser cierta, el otro
demostrar su falsedad.
Muchas de las
antiguas tradiciones de los peruanos, mayas y mexicanos de América fueron
registradas poco después de las conquistas españolas. Entre ellas el doctor
Velikovsky halló las siguientes: las crónicas mexicanas relataban que el sol no
apareció durante una noche cuádruple y que cincuenta y dos años antes se había
producido otra catástrofe. Los mayas creían que en ningun momento del pasado
había habido un período de cataclismo en el que el movimiento del sol se había
interrumpido y las aguas se habían tornado rojas. El libro sagrado de los
mayas, el Popul Vuh, dice: "Fue la ruina y la destrucción... el mar estaba
muy crecido... fue una gran inundación... la gente se ahogaba en una sustancia
viscosa que llovía del cielo...la faz de la tierra se volvió oscura y la triste
lluvia duró días y noches... y luego hubo un gran estrépito de fuego sobre sus
cabezas1 . La población completa fue aniquilada. Otros mitos centroamericanos
contienen relatos de un diluvio de lluvia viscosa de betún del cielo. Los hombres
se enloquecían y trataban de eludirla refugiándose en cavernas, pero estas
fueron cerradas repentinamente. El cataclisrno estuvo precedido por una
colisión de estrellas y seguido por una inundación del mar. Los peruanos
poselan tradiciones similares. Un modelo de leyendas sugería que una catástrofe
cósmica, que resultó en un largo período de oscuridad acompañado por olas
enormes, huracanes y la caída de piedras gigantes y lluvia de sangre del cielo,
precedió la aparición de un nuevo planeta.
Fuera del
hemisferio occidental había tradiciones analogas que narraban que el día se
había prolongado. Las cronologías chinas informaban que en la época del
emperador Yaltou "El sol no se puso por varios días; los bosques se
incendiaron y una ola que llegaba al cielo se abatió sobre la tierra". Los
tártaros de Altai háblaban de una catástrofe en la que "la sangre tomó
rojo a todo el mundo" y los vogules de Siberia decían que "Dios envió
un mar de fuego sobre la tierra.
Muchos mitos
cosmológicos antiguos se referían a una batalla en el cielo, en la que el dios
planeta mata a un monstruo del cielo, generalmente un dragón o una serpiente.
Según los mayas: "El sol se negó a mostrarse y durante cuatro días el
mundo se vio privado de luz. Luego apareció una gran estrella, a la que se le
dio el nombre de Quetzalcoatl". Esto indica "serpiente
emplumada", lo que podría significar un cometa con cola. En otros mitos la
batalla era entre Bel y el Dragón, Marduk y Tiamat, Isis y Seth, Visnú y la
Serpiente, Zeus y Tifón. En el mito griego el acto final de la batalla celeste
tiene lugar en el lago Serbon, sobre el límite entre Palestina y Egipto.
Otras
tradiciones y mitos sugerían que la nueva estrella, que perturbó el movimiento
de la tierra y causó una conflagración mundial, era un cometa que se convirtió
en Venus. Los griegos pitagóricos afirmaban que uno de los planetas había sido
un cometa y se lo describe de variadas maneras: con plumas, una barba, cuernos,
una corona de terrible esplendor, o esparciendo sus llamas.
El doctor
Velikovsky afirma que Venus era desconocido hasta entonces y que esas
tradiciones registran su nacimiento. Las cartas astronómicas de los
indostánicos, babilonios y mayas, todos los cuales se interesaban de manera muy
especial en astronomía, sólo presentan cuatro planetas. En la tabla de planetas
indostánica, fechada en el año
Según la
interpretación de Velikovsky, Venus entró en conjunción con la tierra y luego
7.000 años más tarde, con Marte. Esas casi colisiones causaron la detención o
la inclinación de la tierra y el cambio en la extensión del año. También
invirtieron la dirección de la rotaci6n de la tierra. El halla prueba de esto
en ciertas tradiciones.
En el
Estadista, Platón habla del "cambio de la salida y la puesta del sol y
otros cuerpos celestes, cómo en estos tiempos solían ponerse en el lugar donde
ahora salen" y "en ciertos períodos el universo tiene su presente
movimiento circular y en otros períodos gira en la dirección opuesta. De todos
los cambios que tienen lugar en los cielos, esta inversión es el mayor y el más
completo". En Egipto los sacerdotes le dijeron a Herodoto que desde que
Egipto se convirtiera en reino, cuatro veces
el sol salió del lugar contrario a su costumbre: dos veces de donde
ahora se pone y dos veces se puso donde ahora sale". Los chinos recuerdan
que "sólo desde que se presentó un nuevo orden de cosas las estrellas se
mueven de este a oeste". Los esquimales de Groenlandia creían que el mundo
se había dado vuelta. Los aztecas de México, durante el largo período de
oscuridad, se preguntaban desde dónde reaparecería el sol y se sorprendieron
cuando salió del este.
Que la
extensión del año haya variado lo indica, en opinión del doctor Velikovsky, el
cambio repentino por casi todos los pueblos del Cercano Oriente y sin ninguna
razón aparente, de un año de 360 días a uno de 365 días y un cuarto, en o hacia
el año
El sol había
estado quieto anteriormente cincuenta y dos años después del comienzo de la
catástrofe que causó los desacostumbrados sucesos que acompañaron al Exodo.
El doctor
Velikovsky cree que las plagas de Egipto, el pilar de nube durante el día y de
fuego por la noche y la separación de las aguas del Mar del Pasaje, fueron
tempranas manifestaciones del contacto de la tierra con la cola del cometa.
Sobre la tierra descendieron polvo rojo y piedras calientes, que dieron origen
a huracanes y olas enormes.
Si esta fue la
causa de los fenómenos que acompañaron al Exodo, entonces los egipcios no
pudieron dejar de notarla. El doctor Velikovsky afirma haber hallado en el
Papiro Ipuwer un registro egipcio que parece coincidir con notable exactitud
con la historia relatada en el Exodo.
Para poner en
relación cronológica los sucesos relatados en el Papiro Ipuwer con los del
Exodo, es necesario eliminar 500 años de la historia egipcia. El doctor
Velikovsky cree que el Éxodo y la catástrofe cósmica que lo acompañó, tuvo
lugar hacia el
Así, se
requiere un prodigioso cambio de las fechas aceptadas de la cronología egipcia
para poner al Papiro Ipuwer en línea con los sucesos descritos en el Exodo.
El papiro
comienza diciendo: "La tierra gira como la rueda de un alfarero. Las
ciudades están destruidas. Todo es ruina. La residencia ha sido derribada en un
minuto. Años de ruido. El ruido no cesa; Oh, que cese el ruido en la tierra y
se desvanezca el tumulto". Luego sigue la descripción de hechos que
parecen coincidir con los relatados en el Exodo. Papiro: La plaga está en toda
la tierra. Hay sangre en todas partes. Exodo: Había sangre en toda la tierra de
Egipto. Papiro: El río es sangre.
Exodo: Todas las
aguas del río se convirtieron en sangre. Ambos relatos se refieren a la
impotabilidad de las ayuas y declaran que el pueblo sufrió sed.
Luego, según el
Exodo: "El granizo castigó cada hierba del campo y destrozó cada
árbol". El papiro dice que "los árboles están destruidos. No se
encuentra ni frutas ni hierbas". El Éxodo afirma que hubo un tremendo
granizo y fuego. El papiro dice que portones, columnas y paredes fueron
consumidos por el fuego. Ambas fuentes parecen indicar la destrucción de las
cosechas. La enfermedad de los animales, descrita en el Éxodo, tiene un
paralelo en el papiro, que como aquel dice que el ganado gemia y se lo dejó
desmandarse
Según el Exodo
la novena plaga fue la oscuridad profunda. El papiro relata que "La tierra
no está iluminada", que puede haber sido la manera egipcia de decir lo
mismo.
Tanto el Exodo
como el Papiro Ipuwer describen la décima plaga en términos que sugieren un
terremoto. El papiro dice que "la residencia ha sido derribada en un
minuto". Según el Exodo: "Y se levantó aquella noche el Faraón, él y
todos sus siervos, y todos los egipcios; y hubo un gran clamor en Egipto,
porque no había casa donde no hubiese un muerto."
Ambos
documentos describen la muerte de hijos. El Exodo dice que ellos eran los
"primogénitos", o hijos mayores. Velikovsky soluciona esa improbable
selectividad al sugerir que la palabra hebrea para "primogénito"
también podía significar "elegido". Sólo murieron los hijos de los
egipcios más ricos que vivían en casas de ladrillos. Las casas de los
israelitas, construidas con barro, pueden haber escapado a la demolición.
El Exodo y el
Papiro Ipuwer parecen referir los mismos sucesos que se relatan en las
tradiciones de otros pueblos. Cuando la tierra pasa a través de la cola del
cometa, el polvo rojo torna rojas las aguas y las hace impotables. El calor
generado por su proximidad causa la propagación de gusanos, ranas, moscas y
langostas a un ritmo febril, las cosechas son destruidas por una lluvia de
fuego, la oscuridad cubre la tierra y, finalmente, un terremoto mata a muchos
de aquellos que viven en casas.
Luego, según el
papiro, los esclavos se rebelan (¿los israelitas?), los moradores de los
pantanos huyen y el rey de Egipto perece en circunstancias extrañas. La
descripción del pilar de nube y fuego del Exodo parece coincidir con el papiro:
"He aquí que el fuego ha trepado alto. Sus llamas avanzan contra los
enemigos de la tierra". Esos pilares de nube y fuego pueden haber sido
sustancias que se vierten del cometa o la erupción de un volcán en la península
de Sinaí.
El doctor
Velikovsky cree que la escena en el cielo impresionó tan profundamente a la
imaginación humana que fue registrado en las tradiciones de muchos pueblos. El
cielo era un campo de batalla, un escenario de terror y esplendor
incomparables. La cabeza del cometa, una masa de fuego y humo, les pareció a
los israelitas como un pilar de fuego y nube enviada para guiarlos en su
camino. A los millones que lo vieron en todo el mundo les pareció que los
dioses estaban batallando en el cielo. El dragón fue vencido por el dios de la
luz, la tierra fue salvada. El impulso gravitacional ejercido por el cometa,
junto con el huracán desatado por su proximidad, resultó en una real separación
de las aguas del Mar del Pasaje, en las que quedaron atrapados los egipcios
perseguidores cuando la atracción del cometa disminuyó.
El doctor
Velikovsky también se refiere a una descripción egipcia hallada en la frontera
palestina, que puede relatar los mismos desastres. Se refiere al período de un
rey Thom y dice que: "La tierra era una gran aflicción, el mal cayó sobre
la tierra, hubo un gran cataclismo en la residencia, nadie abandonó el palacio
durante nueve días y en esos nueve días de cataclismo hubo tal tempestad que ni
los hombres ni los dioses podían ver los rostros de sus prójimos". Esto
parece recordar la oscuridad y los fuertes vientos del Exodo. La inscripción
dice que el rey luchó con los perversos en el Lugar del Vórtice, y los
perversos no vencieron. El rey "saltó al denominado Lugar del Vórtice y
fue arrojado a lo alto".
Velikovsky
halló significativo que el lugar donde el faraón fue sumergido se llame
Pi-Kharoti. El Éxodo llama Pi-Kharoth el lugar del desastre. Velikovsky ubica
al Exodo 300 años antes de la fecha generalmente aceptada. Cree que los
desastres que lo acompañaron, la primera etapa de la convulsión cósmica,
ocurrió hacia el
Los pocos
científicos que se han molestado en discutir la teoría de Velikovsky la
rechazan sobre la base de que las órbitas actuales de Venus y Marte están
respectivamente dentro y fuera de la órbita de la tierra. Si se hubieran
intersecado hace 2.600 años y si las órbitas de la tierra y de Venus se
hubiesen intersecado hace 3.400 años entonces, según las leyes que rigen los
movimientos planetarios, los tres seguirían pasando cerca de los puntos en que
esos encuentros habían tenido lugar que no es el caso.
También se
objeta que nada que no sea un golpe directo detendría a la tierra en su
rotación. Una casi colisión con un cometa, por importante que fuese, no habría
producido ese fenómeno. Toda retardación apreciable de la rotación de la tierra
habría resultado en el lanzamiento al espacio de todo lo móvil, incluidas las
aguas de los océanos.
¿Invalidan
estas objeciones las sorprendentes afirmaciones de Velikovsky? El asevera que
había habido varias catástrofes terrestres en tiempos históricos, causadas por
agentes extraterrestres, y que en la más reciente, Venus y Marte habían
desempeñado el papel mas importante. Afirmó que sus teorías podrían
sustanciarse si Venus aún estaba caliente, evidencia de su reciente nacimiento;
envuelto en n~es ~+idrocarburo, restos de su cola de cometa; y tenía un
movimiento rotacional anómalo, evidencia de que había sufrido perturbaciones
extrañas antes de ingresar en su órbita como cometa.
En 1963 la
sonda espacial Mariner II confirmó que la temperatura de Venus era de
Se han
confirmado dos o más de las predicciones de Velikovsky. En 1964 se detectaron
señales de radio desde Júpiter, cuando el planeta cambió repentinamente su
período de rotación. Ha sido demostrada la verdad de su declaración
revolucionaria en el sentido de que la tierra posee un campo magnético extenso.
Las fotografías ampliadas han confirmado su conjetura de que Marte es además
parecido a la luna que a la tierra". Su aseveración de que las fechas aceptadas de la cronología egipcia son
demasiado antiguas parece confirmada por las pruebas realizadas en 1964 con
carbono-14. Tres muestras de madera tomadas de la tumba de Tutankamón dieron
las fechas de 1030 y
Si la teoría
básica de Velikovsky es correcta o no, lo que parece imposible de probar, de
todos modos él hizo varias contñbuciones al conocimiento histórico. Ha
demostrado la necesidad de cotejar los registros acumulados de la experiencia
humana. Sugiere que el fenómeno de la mutación de las especies puede haber sido
afectado por el catastrofismo así como por la evolución. Cree que la rápida
aniquilación de especies completas de animales puede haberse debido a la
exposición a una radiación desacostumbrada, a la contarninación química de la
atmósfera y a las fuerzas electromagnéticas de la tierra. Ha presentado la
extraña doctrina de que la humanidad vive con el temor subconsciente de los
cataclismos cósmicos.
En los Estados
Unidos se ha desarrollado un considerable culto, basado en las teorías y en la
filosofía de Velikovsky.
LÍNEAS
RECTAS
Mientras cabalgaba por su Herefordshire natal a
principios de 1920, Alfred Watkins notó que ciertos hitos conspicuos tales como cimas de montes,
túmulos prehistóricos, piedras erguidas, cúmulos de piedras, árboles legendarios,
pozos y antiguas iglesias, parecían estar conectados por una red de líneas
rectas. Estas corrían a t~avés del carnpo, trepaban alturas, cruzaban valles,
salvaban ríos y pantanos y penetraban en bosques. Muchas seguían caminos
formados por huellas o las rutas romanas que los habían reemplazado. Cuando
representó esas precisas líneas sobre un mapa, Watkins descubrió que conectaban
principalmente viejos pueblos y aldeas e incluso sitios abandonados desde hacía
tiempo.
Intrigado por
su descubrimiento, Watkins amplió su investigación y halló la misma red de
líneas rectas en toda Gran Bretaña. El entero país parecía contenido en un gran
diseño. Watkins, que era un entusiasta arqueólogo aficionado, publicó los
resultados de sus investigaciones en 1925 en un libro titulado The Oid Straight
Track (Methuen, 1925). Hasta el día de su muerte, en 1935, fue incapaz de
explicar el significado de esas 11neas de "prado", como las llamaba.
No podía descifrar el "lenguaje" de los prados. Pensaba que debían
poseer algún significado profundo, incluso religioso. Había entrevisto el
mágico mundo de la Britania prehistórica. Esos carriles rectos, creía, habían
sido trazados por una clase elite de astrónomos sacerdotales celtas, hombres
renombrados por sus poderes sobrenaturales. Habían estado unidos por una única
hebra de conocimiento antiguo. Watkins percibió algo misterioso pero esquivo.
Los
descubrimientos de Watkins fueron ridiculizados por arqueólogos e historiadores
profesionales. Sus teorías fueron desechadas como las descabelladas
especulaciones del aficionado. Eso era de esperarse en 1925. Por entonces todos
sabían que el antiguo británico era un salvaje bárbaro, una criatura simiesca,
vestido con pieles, embadurnado con glasto, que blandía un hacha de piedra.
Realizaba ritos sangrientos y probablemente indecentés debajo de árboles en los
que se apoyaba el muérdago. Sólo en la década de 1960 Watkins fue rescatado de
la oscuridad y la calumnia. Esa figura patética y ridícula ha sido reemplazada
por el matemático que ideara una unidad de medida que fue común en toda
Britania, y el astrónomo que construyó cientos de observatoños solares y
lunares. En el ano 2000 a~C. los británicos antiguos habían calculado
triángulos pitagóricos que se supone fueron descubiertos por los griegos 1.500
años más tarde.
El libro de
Watkins acumuló polvo en estantes de biblioteca por medio siglo. Fue
redescubierto a fines de la década de 1960 por esa gente notable que está
buscando algo más profundo que la prueba científica. Ellos han recorrido el
país siguiendo los prados de Watkins y hallando otros.
Cerca de su
hogar, sobre una loma de las sierras Radnorshire, Watkins observó una línea de
siete túmulos que se conectaban con tres hitos de una aldea próxima: la cruz de
piedra, la posada principal y el cementerio. Al mirar desde la puerta de la
iglesia vio los túmulos en el horizonte. La iglesia había sido construida sobre
un antiguo montículo, probablemente el sitio de un templo pagano que una vez
contuviera la piedra marcadora que Watkins halló enterrada en una loma junto a
la puerta del cementerio de la iglesia. En la cercana Herefordshire, Watkins
contó cuarenta antiguas piedras marcadoras junto a cementerios de iglesias.
Cuando se trasladó en su investigación a Hampshire, descubrió en el área de
Andover ocho casos distintos en los que cuatro iglesias estaban en una línea y
uno en que cinco iglesias estaban vinculadas de la misma manera. Una línea
recta de
Al cruzar las
Montañas Negras, que se extienden a través de los condados de Hereford,
Monmouth y Brecon, Watkins. vio su camino marcado por hendeduras en el
horizonte, donde los antiguos carriles habían penetrado profundamente en el
suelo. Esos cortes en la cresta de las montañas eran llamados "bwtch"
en galés, que significa"paso". Ellos permitían a los antiguos
viajeros hallar los caminos que
conducían a los mercados, las salinas y las minas de pedernal que
buscaban. Otras alineaciones dirigían a los viajeros a Midsummer Hilí o Sun
Rising Hill, los lugares sagrados de los adoradores del sol. Esas cimas
prominentes e?an también las atalayas desde las que se hacían señales ígneas en
épocas de peligro.
El folklore
local proporcionó a Watkins indicios de muchos de los antiguos prados. La
piedra que estaba junto a la puerta de la iglesia de Brilley era llamada la
Piedra Funeraria. Nadie sabía por qué, salvo que era costumbre llevar el ataúd
tres veces a su alrededor antes de entrar en el cementerio de la iglesia. En
otro pueblo aún era costumbre detener el cortejo fúnebre en un cruce de caminos
y decir una plegaria. Lo hacían "porque siempre se había hecho",
informaron los nativos.
Muchas de esas
piedras marcadoras tenían nombres tales como Piedra Hele, Piedra Black, y los
caminos de huellas se llamaban Camino de Marca, Cuatro Marcas, Campo de Marca o
Callejón de Marca, con lo que indicaban su propósito. Watkins observó que los
prados habían sido imrcados por expertos topógrafos, los hombres
"cole", o sea adivinos o hechiceros, y los hombres "dod",
los que llevaban un jalón de mira. El nombre fue derivado de una palabra celta
que significaba sacudir algo de un lado al otro, hacia atrás y adelante, o
hacia arriba y abajo. La famosa figura tallada en yeso en los lados de las
colinas de Wffiingdon, en Sussex, con cada brazo extendido sosteniendo un jalón
de mira, representaba a un hombre "dod". Watkins también halló un
predominio de nombres como Cole Farm, Coles Trump, Coleshill, Colchester.
Mientras
conversaba con los hombres de los pueblos, en sus viajes, Watkins descubrió
antiguos cuentos tradicionales que parecían recordar los días en que se habían
hecho intentos por mover las antiguas marcas de prados. La tarea de edificar
una iglesia a menudo había sido frustrada por el hecho de que las piedras eran
trasladad~ por intervención sobrenatural al antiguo sitio, con frecuencia la
cima de una montaña. Esas historias reflejaban la lucha entre los hombres de la
iglesia y la gente local que se aferraba a sus ritos paganos. También oyó
hablar de antiguos túneles subterráneos, muchas veces de kilómetros de
loncp~tud, que unían castillos, iglesias y residencias principales. Eran, en
opinión de Watkins, un recuerdo semiolvidado de los días en que el pasaje
secreto era el prado, el viejo camino entre esos lug res.
Los discípulos
de Watkins están igualmente intrigados por el sistema de prados, la
"ingeniería espiritual", como lo denominan. Parece imposible explicar
esas líneas rectas como señales de antiguos caminos. Muchas de las líneas
corren absolutamente rectas a través de pantanos y bosques, sobre escarpadas
montañas. Las pautas son demasiado familiares para que sean una coincidencia.
Son igualmente
enigmáticas las líneas gigantescas que se han divisado desde el aire en el
desierto de Nazca, en Perú. Cubren un área de
Watkins
concibió sus líneas de prados como una cadena de hadas que se extendía del pico
de una montaña a otro pico, en la medida en que la vista podía percibir. Pueden
ser invisibles para esa gente que duda de la existencia de fenómenos que no se
pueden explicar científicamente. Existe un misterio que revelar cuando alguien
aprenda a leer el idioma de los prados.
EL
MISTERIO ESENCIAL
Von Dániken puede estar acertado en su creencia de que
los "dioses" visitaron y aún pueden estar visitando la tierra. Esos
habitantes de otro planeta de nuestra galaxia pueden ser refugiados de un
Agujero Negro.
John Taylor ha
examinado el problema que plantea la caída gravitacional de grandes estrellas.
Posiblemente hasta 1.000 estrellas por año, dentro de nuestra galaxia, se
contraen hasta tal punto de intensa densidad que la luz no puede escapar del
vórtice de estos túneles del espacio. Un planeta que equivocadamente cayera en
su atracción gravitacional sería absorbido hacia el agujero y deshecho en
pedazos. La masa de materia, diminuta y condensada, sería lanzada hacia otro
universo, diferente del nuestro tanto en el espacio como en el tiemPO.
Finalmente, después de un período de billones de años, todo nuestro universo
puede desaparecer a través de esos Agujeros Negros para recrear la bola de
fuego primordial, que explotó hace billones de años para formar el universo en
expansión del que nuestra tierra es una pequeña parte.
No debemos
preocuparnos mucho, porque el fin de nuestro universo puede estar a billones de
años de distancia, a menos que un invisible Agujero Negro desconocido se esté
formando cerca de nosotros. Los dioses de von Daniken, seres más avanzados que
nosotros, pueden haber detectado la peligrosa proximidad de su planeta a uno de
esos soles que se derrumban. Pueden haber llegado y recreado su civilización en
un planeta de nuestro sistema solar, posiblemente en Saturno. Pueden haber
visitado la tierra hace miles de años, sólo para desecharla como lugar de
residencia.
¿Para qué,
entonces, nos estarían visitando de nuevo, observando la tierra desde sus
platos voladores? ¿Es que temen, y la posibilidad no es remota, que los
científicos de la tierra, en su búsqueda de nuevas fuentes de energía, traten
de aprovechar la vasta potencia de la caída gravitacional?
Un pequeño
descuido o un accidente y el Agujero Negro hecho por el hombre puede escapar y
penetrar en el interior de la tierra, absorbiendo y destruyendo su materia y a
nosotros con ella.
Nosotros, o lo
que quedara de nosotros, emergeríamos en el futuro, en un nuevo universo, para
comenzar otra vez el ciclo vasto e infinito de la evolución en que un universo
sucede al otro, comenzando con un gran estallido y terminando con una eventual
caída gravitacional.
Pero ese no
sería el fin, porque el ciclo es infinito, sino solamente la manifestación de
la energía, algo que ni nosotros ni los dioses de von Dániken podemos definir o
controlar.
¿ERA
DIOS UN ASTRONAUTA?
Erich von Dániken, en Chariots of the Gods (Souvenir
Press, 1969), cree que en el pasado remoto, hace unos 30.000 o 50.000 años, el
planeta Tierra fue visitado por seres del espacio exterior, quienes tal vez
crearon la humanidad tal como la conocemos. Después de propagar su simiente e
importar conocimientos, partieron y volvieron a su patria entre las estrellas.
El hombre primitivo los recordaba como los "dioses" que crearon la
vida y enseñaron el método de la civilización. La historia de su visita a la
Tierra se narra en mitos antiguos, en los confusos recuerdos de los pueblos que
experimentaron esos importantes acontecimientos.
El libro del
Génesis, por ejemplo, informa acerca de la creación de la tierra con absoluta
exactitud geológica. ¿Cómo sabían los cronistas que los minerales precedieron a
los vegetales y estos a los animales? Sus antepasados fueron instruidos acerca
de los hechos de la vida por los astronautas divinos, los dioses que hablaban
en plural. Ellos hacen al hombre "a nuestra imagen, a nuestra
semejanza". Y cuando los hijos de Dios vieron que las hijas del hombre
eran bellas, las tomaron por espcsas. Y las hijas del hombre les dieron hijos.
Y los hijos se convirtieron en hombres poderosos, hombres de fama. Sus padres
eran recordados como "los gigantes (que habían estado> en la tierra en
esos tiempos". Esos gigantes aparecen en todo el globo, en la mitología de
Oriente y Occidente, en la~ sagas de Tiahuanaco y en las epopeyas de los
esquimales. Los gigantes rondan las páginas de los libros antiguos. Deben haber
existido.
Pero no
murieron en la tierra, porque no se ha exhumado ningún esqueleto gigantesco. Ni
sus genes impartieron estatura colosal, porque el hombre no se ha expandido
mucho en altura o grosor. Esos dioses, o portadores de cultura, eligieron la
tierra como un planeta en el que podía echar raíces la vida inteligente. Con su
simiente, ellos crearon al homo sapiens, el antepasado del hombre moderno. Le
dieron conocimientos que él pronto olvidó.
Varios autores
han señalado el extraordinario conocimiento que una vez poseyeran ciertos
pueblos antiguos. Los arquitectos de la Gran Pirámide conocían los secretos de
las matemáticas y la astronomía. Los antiguos mayas idearon un calendario
exacto y calcularon correctamente el año de Venus de 584 días Compren dieron
que los ciclos del Sol, la Luna y Venus coinciden después de 37.960 días.
Creían que los dioses habían descendido de las Pléyades. Todos estos
conocimientos se perdieron y no fueron redescubiertos hasta los tiempos
modernos.
Algo parecía
faltar en la historia del desarrollo humano. El hombre evolucionó lentamente en
millones de años. Entonces, de repente, dio enormes zancadas, un gran salto
hacia adelante. Se convirtió en productor de herramientas, en agricultor, en
pastor, en constructor de ciudades, en marinero. El tamaño de su mente se
duplicó. Tan notable es esa separación entre homo y homo sapiens que algunas
personas han sugerido que ese repentino agrandamiento del cerebro humano pudo
haberse debido a un estallido de radiación cósmica.
Von Dániken
prefiere creer que el repentino surgimiento del hombre como animal racional se
debió a esos visitantes divinos. Admite que su teoría es especulativa. Hace que
nos resulte difícil de aceptar. Parece evitar la prueba, aun cuando pueda
existir. Por ejemplo, dice que entre los elementos dejados-por los dioses hay
"baterías secas de electricidad que funcionan según el principio
galvánico". Se las exhibe en el Museo de Bagdad, donde los visitantes
pueden verlas "con elementos eléctricos con electrodos de cobre y un
electrolito desconocido". Por cierto, si tal prueba existe, von Dániken
podría haber sido más explícito, informando dónde se encontró el objeto y
citando la opinión de los expertos.
Sugiere que se
podría hallar evidencia que sustancie la visita de las naves espaciales de los
dioses, sus carros de fuego, impulsados con energía atómica. Las
vitrificaciones de arena del desierto de Gobi, dice, se asemejan a las marcas
impresas en el desierto de Nueva México a continuación del estallido del primer
aparato atómico. Alguien debería explorar al Mar Muerto en busca de los rastros
radiactivos de la explosión atómica que destruyó las ciudades bíblicas de
Sodoma y Gomorra. Comparte la opinión de ciertos científicos soviéticos de que
el gran desastre siberiano del 30 de junio de 1908 no fue causado por un
meteorito gigante, como se suele suponer, sino por la expulsión del exceso de
combustible de una nave espacial.
La llegada y la
partida de esos visitantes espaciales impresionó a los testigos. El profeta
hebreo Ezequiel observó el aterrizaje de un sobrenatural vehículo que emitía
rayos y levantaba nubes gigantescas de arena del desierto. Oyó el gran ruido
que hizo el vehículo cuando se elevó del suelo. Los dioses incluso le dieron un
paseo. El Arca del Testamento fue construida por Moisés
según instrucciones exactas que recibiera de los
dioses. Debió estar cargada de electricidad, porque cuando Uzzah la tocó cayó
muerto como si lo hubiese fulminado un rayo.
Los indios
americanos vieron un pájaro amenazante en el cielo. Los esquimales observaron
pájarós metálicos. El himno Ramayana de los indios se refiere a Vimanas, o
máquinas voladoras, que navegaban a grandes alturas con la ayuda de mercurio y
un gran viento propulsor. A pedido de los dioses, "el magnífico carro se
elevó hasta una montaña de nubes con tremendo ruido". Continuó vuelo en un
"enorme rayo que era tan brillante como el sol y hacía un ruido como de
truenos". Los famosos frescos de Tassili pintados sobre rocas en el
Sahara, representan hombres que lucen trajes espaciales con varillas como
antenas que se proyectan desde sus cascos.
Von Dániken
cita con entusiasmo el mapa de Pin Reis como evidencia de las visitas de los
astronautas, porque los originales del mapa "deben haber sido fotografías
aéreas tomadas desde una gran altura". El alargamiento de América del Sur,
por ejemplo, se ve "exactamente" como en las fotografías tomadas
desde sondas lunares.
El mapa de Piri
Reis también ha sido utilizado por investigadores mas ortodoxos, aunque
igualmente imaginativos, para demostrar el descubrimiento de América por los
fenicios antes de Colón.
Un fragmento de
ese mapa mundial fue hallado en octubre de 1929 en el antiguo palacio imperial
de Estambul. Está fechado en 1513 y firmado por Piri Reis. Era un almirante
turco, posiblemente de origen griego, experimentado navegante y cartógrafo.
Trazó cartas del Mar Egeo y de otras partes del Mediterráneo y regaló su atlas
de mapas al sultán Suleimán el Magnífico. Se refirió a su trabajo anterior, su
mapa del mundo, que le había dado al predecesor de ese sultán, Selím II, en
1507.
La carrera
naval de Pin Reis terminó de manera desastrosa. Como comandante en jefe de la
flota de Egipto llevó treinta y una naves al Golfo Pérsico. Cuando regresaba
cargado de tesoros fue interceptado por una flota portuguesa. Consiguió volver
a Egipto con la pérdida de sólo una nave. Los hechos le fueron tergiversados al
sultán, quien ordenó su ejecución. Piri Reis fue decapitado en El Cairo en
1554.
El mapa mundial
de Piri Reis, pintado sobre un delgado pergamino, representa las costas
atlánticas del Viejo Mundo, las islas del Caribe, el istmo de Panamá,
Sudamérica y el continente Antártico libre de hielo. Afirma en sus notas
marginales que había utilizado una carta de las Antillas trazada por Cristóbal
Colón y las cartas de América del Sur realizadas por ~os exploradores
portugueses. El también se había servido de veinte antiguas cartas preparadas
en la época de Alejandro el Grande y del Mapa Mundis y ocho mapas fragmentados
realizados por los árabes. Él reunió todo el material con una escala común.
No se ha
encontrado ningún mapa trazado por Colón. Piri Reis dice que él lo adquirió o
tuvo noticias de ese mapa por intermedio de un español que había navegado con
Colón en 3 de sus viajes. Algunas informaciones de Piri Reis reflejaban
conocimientos geográficos corrientes. Colón descubrió las Antillas entre 1492 y
1502. Américo Vespucio hizo pie en la costa sudamericana en 1499. El portugés
Pedro Alvares Cabral fue impulsado por el viento a través del Atlántico y
descubrió Brasil en 1500. Piro Reis ubicó con razonable exactitud las islas
Antillas de Cuba, Haití y Jamaica y las islas meridionales de las Bahamas.
En su
delineación de América del Sur parece haber estado muy adelantado con respecto
a los conocimientos contemporáneos. Trazó todo el continente, si bien con 1 ASO
kilómetros menos de su longitud correcta. Marcó dos grandes ríos en la costa
este, presumiblemente el Amazonas y el Plata, y ubicó una cadena montañosa a lo
largo de la costa oeste. Ninguna de esas características se conocían en 1513,
el año en que Balboa cruzó el istmo de Panamá y avistó el Pacífico, lo que
demostró que habían sido continentes desconocidos hasta ese momento. Magallanes
giró por el Cabo de Hornos en 1520 y Pizarro entró en Perú en 1530, el primer
europeo que vislumbró los Andes, que tan fielmente había representado Piri Reis
en 1513.
Aun más notable
es la representación que hace Piri Reis de la Antártida como una gran masa de
tierra libre de hielo. Trazó su indentada línea costera, que se extiende hacia
el este desde debajo del extremo meridional de América del Sur, y representó
las islas Malvinas, Shetland del Sur y otras islas, incluida Tristan da Cunha.
Ubicó correctamente cadenas montañosas, bahías, golfos, ríos y mesetas.
La Antártida no
fue descubierta hasta 1818, cuando se la identificó como una capa de hielo. El
hielo ocultaba un continente montañoso que sólo se descubrió en 1952, mediante
sondas sísmicas. En 1949 la expedición Antártica Byrd extrajo núcleos del Mar
de Ross, que revelaron que durante el último millón de años ese continente
había estado libre de nieve en cuatro períodos cálidos, el último de los cuales
se presentó entre los años 4000 y
Los cartógrafos
europeos habían conjeturado la existencia de un continente en torno del Polo
Sur según la teoría de que las masas de tierras septentrionales debían
necesitar un equilibrio. Lo llamaron Terra Australis Incognita. Esa teoría fue
anulada por el descubrimiento de Australia en 1768 por parte del capitán James
Cook.
El mapa de Pin
Reis había representado la Antártida tal como esta podía aparecer unos mil años
antes de Cristo. Una copia de ese mapa fue llevada a Washington en 1956. Fue
examinada en el Departamento Hidrográfico de la Marina Norteamericana. Su
principal cartógrafo, M. 1. Walters, convocó al capitán Arlington H. Mallery y
a otros expertos. El mapa fue estudiado luego por el profesor Charles H.
Hapgood y su equipo de estudiosos. Hapgood publicó los hallazgos en 1966 en Maps of the
Ancient Sea Kings (Chilton Books Co, 1966).
Entre otras pruebas, los investigadores convirtieron
las dimensiones del mapa a la grilla cartográfica moderna. Así se demostró que
los que trazaron el mapa sabían cómo determinar la longitud, un logro no
repetido hasta el 1760 de nuestra era. Esto les había permitido alinear
correctamente los continentes africano y sudamericano.
Como la mayoría
de los mapas antiguos, el de Piri Reis parece haber sido basado en el meridiano
de Alejandría, en Egipto, y puede haberse trazado desde un centro en la línea
del trópico de Cáncer, cerca de la antigua ciudad de Cirene. Esa posición
geográfica fue utilizada, con la ciudad de Alejandría, por el matemático del
siglo III a.C. Eratóstenes, quien tomó los ángulos del sol en cada lugar para
determinar la circunferencia de la tierra.
El mapa de Piri Reis presenta otra peculiaridad:
Cuando se lo mira desde su centro en Egipto, los continentes del sur se tornan
crecientemente distorsionados y alargados, debido a la curvatura de la tierra,
que los hace aparecer como hundiéndose hacia abajo. Así es exactamente como se
ve la tierra y como se la ha fotografiado desde sondas lu nares y satélites que
pasaban sobre El Cairo. Ningún cartógrafo terrestre pudo haber visualizado así
a la tierra.
El profesor
Hapgood atribuye el origen del mapa de Pin Reis a una civilización desaparecida
que dominó el mundo en un período remoto. "Poseemos múltiples indicios que
la investigación futura no puede dejar d~ desarrollar", dice él.
Brian J. Ford
ha observado las falacias de las tesis "fantásticas" de von Dáni~ken
en general y en particular con respecto al mapa de Piri Reis (The Earth
Watchers, Leslie Frewin, 1972>. El alargamiento de América del Sur no es
exactamente el mismo que se ve desde el espacio. En realidad, es totalmente
diferente. La coherencia de la forma de América del Sur en el mapa descarta la
fotografía aérea tomada desde un sitio sobre El Cairo. Ni es el mapa de Piri
Reis "fantásticamente exacto", como afirma von Dániken. Ni es lo
suficientemente exacto como para sugerir que el dibujante tenía un detallado
conocimiento de las masas de tierra bajo hielo.
Según von
Dániken, después de completar su acto de reproducción deliberada, los seres
desconocidos regresaron al espacio exterior. Se cree que pueden haber llegado
del más próximo planeta habitable, a once millones de años luz de distancia.
Tal vez estén visitando otra vez la tierra en sus platos voladores, temerosos
de aterrizar y posiblemente despavoridos por los resultados de su interferencia
en el desarrollo de la vida terrestre.
Otro
investigador, Richard E. Mooney, a partir de evidencia muy similar concluye que
los astronautas vinieron y se quedaron (Colony: Earth, Stein and Day, 1974). La
tierra fue colonizada por seres de otro universo.
Von Dániken
reconoce que sus teorías carecen de pruebas. Cree que son tan válidas como las
creencias de la religión. Poca gente podrá negar eso. Los conductores de las
grandes religiones rehúsan demostrar la existencia de su Dios. ¿Por qué se
pretendería que von Dániken dé pruebas de la teoría que forma la base de un
nuevo misticismo?
Esas teorías
excitan la necesidad del hombre de creer en lo sobrenatural, su innato deseo de
aceptar el misticismo antes que enfrentar la realidad. Se las demuestra
mediante argumentaciones tortuosas y espurias. Por ejemplo, en lugar de tocas
ceremoniales, los estilizados dibujos nativos en las rocas de Tassili se
convierten en cascos espaciales, las
lámparas mágicas de las historias de hadas se interpretan como "sistemas
de comunicación electrónica", los grandes bloques de piedra edificados por
nuestros antepasados sólo pudieron haber sido levantados mediante recursos
antigravitacionales. Swift, el autor de Los viajes de Gulliver, sabía que Marte
tenía dos lunas, lo que nadie pudo haber visto en 1720. Antes que una inspirada
conjetura, ese fue un antiguo conocimiento impartido por los astronautas.
Las teorías
como estas no pueden discutirse, como tampoco se puede discutir la existencia
de Dios. La gente que desea creer en el origen sobrenatural de la vida, las
hallará fascinantes. Incluso pueden ser aceptadas como nueva verdad científica.
Puede no conseguir convencer a sus opositores, pero se la llega a aceptar
porque los opositores mueren y crece una nueva generación que se familiariza
con ella. Esta paráfrasis de las palab~s de Max Planck indica el peligro. De
los libros de von Dániken se han vendido millones de ejemplares. Pocos
científicos se han molestado en señalar su seudológica.

