© Libro N° 15229. La Caperucita Roja. Centeno, Modesto. Emancipación. Junio 13 de 2026
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LA CAPERUCITA ROJA
mODESTO CETENO
La Caperucita Roja
Modesto Centeno
Personajes:
Caperucita
La Madre
El Lobo
El Cazador
La Paloma
La Mariposa
La Cabrita
Cuadro primero
Frente de la casa de Caperucita. La Madre, asomada a la ventana, llama.
MADRE. ¡Caperucita! ¡Caperucita! (Nadie le contesta) Caperucita hija,
¿dónde estás?
CAPERUCITA. (Desde lejos) Aquí estoy, mamá.
MADRE. Ven acá.
CAPERUCITA. Voy. (Viene Caperucita)
MADRE. ¿Dónde estabas, niña?
CAPERUCITA. Allí, debajo de aquel árbol, jugando con mi muñeca Rebeca y
con mi gatico Cuquito.
MADRE. Caperucita, tu abuelita ha estado enferma y quiero que vayas a
llevarle unas golosinas que le he preparado para que se reponga.
CAPERUCITA. ¡Pobrecita abuelita! Iré ahora mismo, mamá.
MADRE. Muy bien, hija, pero antes quiero hacerte una recomendación.
CAPERUCITA. ¿Cuál mamá?
MADRE. Haz de prometerme que irás directamente, sin hablar con nadie por
el camino.
CAPERUCITA. Sí, mamá.
MADRE. Tienes que atravesar todo el bosque solita y podría ocurrirte
algo malo.
CAPERUCITA. Sí, mamá.
MADRE. Si alguien viene hablarte, sea quien sea, no le hagas caso.
CAPERUCITA. ¿Sea quien sea, mamá?
MADRE. No te fíes de nadie. Ya sabes que los lobos son capaces de
cualquier cosa.
CAPERUCITA. Bien, mamá, haré lo que tu quieras. ¿Puedo irme ya?
MADRE. Ve adentro y coge la cesta que está en la mesa. Dentro va el
regalo para tu abuelita.
CAPERUCITA. Voy. (Entra Caperucita. Se asoma a la ventana) Mamá, ¿puedo
ponerme la caperucita roja que me hiciste?
MADRE. Sí, hija, sí, póntela y anda pronto.
CAPERUCITA. Sí. (Sale Caperucita con una cestica en el brazo; trae
puesta la caperucita) Ya estoy, mamá. Abuelita se pondrá muy contenta al verme.
MADRE. Regresa enseguida y recuerda lo que te dije de que no hables con
nadie por el camino.
CAPERUCITA. Sí, mamá. Le daré la cestica a abuelita, la besaré y
regresaré enseguida.
MADRE. Bien.
CAPERUCITA. Adiós, mamá. (Se besan. Caperucita se va cantando.
Vuelve.)¡Mamá!
MADRE. ¿Qué?
CAPERUCITA. Cuídame bien la muñeca.
MADRE. Sí.
CAPERUCITA. Adiós, mamá. (Se besan de nuevo. Caperucita se va y
regresa.) ¡Mamá!
MADRE. ¿Qué, Caperucita?
CAPERUCITA. Cuídame bien a Cuquito.
MADRE. Sí, también.
CAPERUCITA. Adiós, mamá. (Vuelven a besarse. Se va la niña y vuelve)
¡Mamá!
MADRE. ¿Otra vez, niña?
CAPERUCITA. ¿Cuando regrese de casa de abuelita me dejarás ir al arroyo
a ver los pececitos y a recoger piedrecitas redondas de la orilla?
MADRE. Sí, hija, sí, te dejaré; pero acaba de irte, por favor.
CAPERUCITA. Adiós, mamá.
MADRE. ¡Adiós!
Tornan a besarse y Caperucita se va cantando. La Madre le dice adiós con
la mano.
Cuadro segundo
En el bosque. Caperucita viene cantando. En la cesta trae flores.
CAPERUCITA. (Cantando.)
Margaritas, margaritas,
doraditas como el sol,
estrellitas menuditas
hechas
de luz y color.
Margaritas, margaritas,
florecitas sin olor,
lamparitas chiquiticas
que
brillan en el verdor.
(Por entre los árboles aparece el
Lobo. Vigila a la niña.)
Margaritas, margaritas,
Doraditas como el sol”¦
(La niña ve al Lobo y cesa de cantar.) Buenas.
LOBO. Buenas.
CAPERUCITA. ¿Quién eres?
LOBO. Pues yo soy”¦ yo.
CAPERUCITA. ¿No sabes cómo te llamas? Yo me llamo Caperucita y estoy
recogiendo flores para mi abuelita que está enferma. Ella vive a la entrada del
bosque, y aquí en esta cestica le llevo una botella de vino y un pastel que le
manda mi mamá para que se reponga. ¿Tú no tienes mamá?
LOBO. No.
CAPERUCITA. ¿Y abuelita?
LOBO. Tampoco.
CAPERUCITA. ¡Pobrecito! ¿Estás solito?
LOBO. Sí.
CAPERUCITA. Yo no tengo miedo de andar sola por el bosque. ¿Verdad que
no me ocurrirá nada malo?
LOBO. Claro que no.
CAPERUCITA. ¿Tú vas al colegio?
LOBO. No.
CAPERUCITA. ¿Por qué?
LOBO. Pues”¦ porque no tengo tiempo.
CAPERUCITA. Yo sí voy y ya se leer y poner mi nombre. ¿Cuál es el tuyo?
LOBO. Yo no tengo nombre.
CAPERUCITA. ¡No! Y cuando tu mamá te llama, ¿cómo te dice? ¡Ah, es
verdad, me dijiste que no tienes mamá! ¡Pobrecito? Yo sí tengo mamá, y tengo
una muñeca que se llama Rebeca que cierra los ojos y un gatico blanco que se
llama Cuquito. Los domingos mamá se pone su vestido nuevo, que es muy bonito, y
nos saca a pasear a los tres y vamos a ver a la abuelita.
LOBO. ¿Dónde vive tu abuelita?
CAPERUCITA. A la entrada del bosque está su casa. Es una que tiene el
techo rojo y una enredadera de campanillas azules en el jardín.
LOBO. ¿Vive sola?
CAPERUCITA. Sí.
LOBO. ¿Y vas para allá ahora?
CAPERUCITA. Sí.
LOBO. (Aparte) ¡Esta es la ocasión! ¡Aprovéchate, lobito listo!
CAPERUCITA. ¿Qué dices?
LOBO. No he dicho nada.
CAPERUCITA. ¡Mira cuántas margaritas he recogido! ¿Verdad que son
bonitas?
LOBO. (Aparte) Hoy almorzaré bien. ¡Que sabrosa debe saber esta niñita
acompañada de papitas fritas!... (Ríe)
CAPERUCITA. ¿Qué dices?
LOBO. Nada.
CAPERUCITA. ¿De que te ríes?
LOBO. No me estoy riendo.
CAPERUCITA. Creí. ¿Sabes bailar?
LOBO. (Aparte) Esta niña es medio tonta. (Alto, a la niña) Caperucita,
se te va a hacer tarde, querida.
CAPERUCITA. Es verdad. Y mamá me dijo que no me detuviera. Tengo que
apurarme. Adiós.
LOBO. Adiós, nena. Recuerdos a tu abuelita y que se ponga pronto bien.
CAPERUCITA. Gracias. Adiós.
LOBO. Adiós mi vida, adiós. Cuidado con los lobos. (Para sí.) Amigo
lobo, si no eres bobo, demuéstralo ahora. (Ríe y se pone a bailar y a cantar,
imitando a Caperucita.)
Caperucita, Caperucita,
tiernecita y con sabor,
muchachita tan bonita
que me
la comeré yo”¦
Se va riendo.
Cuadro tercero
En casa de la abuelita. Caperucita golpeando la puerta de entrada.
CAPERUCITA. ¡Abuelita! ¡Abuelita! Soy yo, tu nietecita Caperucita.
LOBO. (Desde dentro) Voy, mi vida, voy enseguida. (Sale el Lobo
disfrazado con la ropa de la abuela) Voy, amorcito, voy (Abre la puerta a
Caperucita)
CAPERUCITA. Buenas abuelita. (La besa.) ¿Cómo estás?
LOBO. Muy débil mi vida, muy débil. Tendré que alimentarme bien.
CAPERUCITA. Aquí te traigo un pastel doradito y redondo como una
moneda, y una botella de vino rojo como amapolas. Te los manda mamá, y yo te
traigo de mi parte este ramo de margaritas que recogí expresamente para ti en
el bosque. ¿Te gusta abuelita?
LOBO. Sí mi vida, mucho.
CAPERUCITA. Acuéstate, abuelita, estás débil y el estar de pie puede
hacerte daño.
LOBO. Sí, mi amor. Ayúdame tú”¦
Caperucita ayuda al Lobo a acostarse.
CAPERUCITA. Ahora estás cómoda, ¿verdad?
LOBO. Sí, cariño.
CAPERUCITA. Estaré un ratico contigo y después me iré. Mamá me recomendó
que regresara temprano.
LOBO. Sí, Caperucita, debes volver temprano. Es peligroso andar sola
por el bosque.
CAPERUCITA. ¿Por qué, abuelita?
LOBO. (Bajando la voz.) Los lobos, hijita, los lobos. Son muy peligrosos
y traicioneros. Engañan a cualquiera y
cuando vengas a darte cuenta, ¡zas!, estas dentro de su panza.
CAPERUCITA. Yo nunca he visto un lobo.
LOBO. ¿Estás segura?
CAPERUCITA. Sí. Mamá dice que son muy malos y que asustan a las niñas.
¿Es verdad, abuela?
LOBO. Sí, Caperucita, es verdad; pero no es porque los lobos sean
malos, no.
CAPERUCITA. ¿Por qué entonces, abuelita?
LOBO. ¡Ah! Porque las niñas son muy buenas con papitas fritas. (Se ríe)
CAPERUCITA. ¡Abuelita! ¿Cómo sabes tú que son buenas?
LOBO. Me lo supongo, mi vida, me lo supongo nada más.
CAPERUCITA. ¡Ay abuelita!, te encuentro muy extraña hoy
LOBO. ¿Sí?
CAPERUCITA. ¡Sí! ¡Qué orejas más grandes tienes, abuelita!
LOBO. Para verte mejor, corazón. (El Lobo se va acercando. La niña
retrocede.)
CAPERUCITA. ¡Qué piernas más
grandes tienes, abuelita!
LOBO. Para alcanzarte mejor, pichón.
CAPERUCITA. (Casi llorando de
miedo.) ¡Que manos más grandes tienes abuelita!
LOBO. (Riendo y agarrando a Caperucita.) Para cogerte mejor, mi amor.
CAPERUCITA. (Llorando ya.) ¡Qué boca más grande tienes, abuelita!
LOBO. Para comerte mejor, mi cariño.
Aparece el cazador.
CAPERUCITA. ¡Suéltame! ¡Suéltame!
¡Tú no eres mi abuelita! ¡Suéltame!
LOBO. Claro que no soy tu abuelita, tonta. A tu abuelita la tengo en el
escaparate.
CAPERUCITA. ¡Suéltame! ¡Suéltame!
¿Quién eres tú?
LOBO. ¡El Lobo! ¡El Lobo! Hace tiempo que te estoy cazando y al fin
caíste en la trampa.
CAPERUCITA. No, no, suéltame, suéltame. (Llamando.) ¡Abuelita!
¡Abuelita!
LOBO. No te oirá.
CAPERUCITA. ¡Auxilio! ¡Auxilio! (Caperucita le pega al Lobo. Se escapa y aquel la
persigue.) ¡Auxilio! ¡Auxilio!
LOBO. Aunque te desgañites, nadie te oirá. Por aquí no pasa un alma.
CAPERUCITA. Sí pasan; a lo mejor
un cazador”¦
LOBO. (Riendo) Por aquí no hay cazadores.
CAPERUCITA. ¡Auxilio! ¡Socorro!
Golpes en la puerta.
CAZADOR. (Desde fuera.) ¿Quién pide auxilio?
CAPERUCITA. Por favor, que me matan. ¡Sálveme!
CAZADOR. ¡Abran esta puerta!
CAPERUCITA. í‰chela abajo, ¡Pronto por favor!
Entra el cazador.
CAZADOR. ¿Qué pasa?
CAPERUCITA. El Lobo. ¡Quiere matarme!
CAZADOR. ¿Dónde está?
CAPERUCITA. Ahí, detrás de ese sillón.
CAZADOR. No llores, nena. El Lobo
malo no podrá hacerte daño.
CAPERUCITA. ¡Salvemos a la abuelita!
CAZADOR. ¿Dónde está tu abuelita?
CAPERUCITA. Allá dentro, amarrada, la pobrecita. ¡Vamos pronto, señor
cazador, vamos!
Corren al cuarto.
Cuadro cuarto
Otra vez el frente de la casa de Caperucita. La Madre, llorando.
MADRE. ¡Ay de mí! Mi pobre hija Caperucita no ha regresado aún. Debe
haberle pasado algo malo. ¡Ay, ay, ay! ... (Pasa una paloma.) Paloma, palomita,
¿has visto a Caperucita?
PALOMA. No. (Se va.)
MADRE. ¡Ay, mi Caperucita! ¡Mi sol, mi tesoro! ¿Dónde estará? (Pasa una
mariposa) Mariposa, mariposita, ¿has visto a Caperucita?
MARIPOSA. No. (Se va)
MADRE. ¡Ay, mi Caperucita! ¡Mi flor, la sangre de mis venas! ¿Dónde
estará? (Pasa una cabrita) Cabrita, cabrita, ¿has visto a Caperucita?
CABRITA. No. (Se va)
MADRE. ¡Ay, mi Caperucita! ¡Mi niña con trenzas de oro y lazos rojos!
¿Dónde estará? ¡Ay, ay, ay! ”¦ (Sigue llorando. Se oyen las voces de Caperucita
y el Cazador que vienen cantando la canción de las margaritas.) ¡Esa es la voz
de mi Caperucita! ¡Sí, sí, es ella! (Llamando.) ¡Caperucita! ¡Caperucita!
Entran Caperucita y el Cazador.
CAPERUCITA. ¡Mamá! ¡Mamita!
MADRE. ¡Hija mía! (Se besan)
CAPERUCITA. Mamá, este señor me salvó de que me comiera el Lobo. También
salvó a la abuelita. Llegó en el momento en que iba a matarnos para comernos y
le pegó un tiro.
MADRE. Gracias, señor Cazador.
CAZADOR. No hay de qué, señora.
CAPERUCITA. (Besando al cazador.) Déjeme que lo bese por valiente y por
bizarro. Es usted mi salvador, mi héroe.
CAZADOR. No es para tanto. Además salgo bien pagado con la piel del
lobo, con lo cual me haré una buena chaqueta para cazar en el invierno.
MADRE. Entre en nuestra casa, señor Cazador. Descansará un rato y tomará
un vaso de vino.
CAZADOR. Gracias, señora.
CAPERUCITA. Entre, sí, y conocerá a mi muñeca Rebeca, que cierra los
ojos, y conocerá también a Cuquito.
CAZADOR. ¿Cuquito es tu hermanito?
CAPERUCITA. No, señor, no. Cuquito es mi gatico.
Ríen los tres y entran en la casa.
FIN

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