© Libro N° 15227. Matu en el jardín. Lardone, Lilia. Emancipación. Junio 13 de 2026
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MATU EN EL
JARDÍN
Lilia Lardone
Matu en el jardín
Lilia Lardone
El gigante da un paso. Luego otro. Y otro más. Abre su gran mano y
arranca una margarita.
Ay, piensa el gato. Estamos en problemas.
El gigante agita la margarita, se la arrima a la nariz. El gato lo mira:
la flor vuela y cae.
El gigante empieza a caminar. Sus pies aplastan varias margaritas sobre
el pasto verde.
Uf, piensa el gato. Estamos en problemas.
El gigante se tambalea y sigue su camino. Un paso, otro, otro más. Cada
vez más rápido.
Zas, piensa el gato. Estamos en problemas.
El gigante avanza sobre el cantero de claveles chinos, que desaparecen
bajo sus pies. Más rápido, más rápido. Pisa una petunia rosada. Dos lirios
blancos. Y el alelí violeta.
En su marcha veloz, se acerca peligrosamente.
Miauuuuuuuuuuu, maúlla el gato cuando el gigante le agarra la cola.
El gato salta a la ventana y piensa: áAhora sí que el problema es mío!
Pero justo justo, se asoma la giganta.
-Matu, no hay que molestar al Michi.
-Ma-¦má -dice Matu. Ma-¦má.
Bamboleándose, va hacia la giganta y se abraza a sus piernas.
-Matu, mi tesorito-¦
Ajá, piensa el gato, así que es su tesorito-¦ í¿Y yo? í¿qué soy yo?
La giganta pone al gigante en la hamaca roja, calzando con cuidado sus
piernas regordetas en los agujeros.
-A volar, Matu, a volar -y lo empuja con suavidad.
De aquí para allá, de allá para aquí, la hamaca va y viene, viene y
va. í¿Y esa mariposa? Para atraparla, el gato se sube al limonero y la persigue
de rama en rama, pero la mariposa se pierde detrás de la tapia. El gato mira la
hamaca: casi no se mueve y a la giganta no se la ve por ningún lado.
Epa, í¿qué pasa? El gigante dobla una pierna, la saca del agujero y
apoya un pie en el asiento de la hamaca. Después, el otro.
-Miauuuuuuuuuuuuuu, maúlla el gato cuando las piernas del gigante
tiemblan sobre el asiento de la hamaca.
Justo, justo, aparece la giganta.
-áMatu! ácuidado!
-A-¦tá -dice Matu. áA...tá!
-Sí, áacá está el tesoro de mamá! -la giganta lo levanta en el aire y
el gigante ríe a carcajadas.
Uy, í¿y quién me mima a mí?, piensa el gato.
Justo justo, la giganta lo llama:
-Michi-¦. michimiau-¦ Vení, Matu no te va a tirar más de la cola -y
cuando el gato se acerca, estira su mano y le acaricia la cabeza.
Ah, suspira el gato, áqué linda tarde de verano!
FIN

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