Libro N° 13561. Antología Poética. Galia M. Salem, Fatma.
© Libro N° 13561. Antología Poética. Galia M. Salem, Fatma. Emancipación.
Marzo 1 de 2025
Título Original: ©
Antología Poética. Fatma Galia M. Salem
Versión Original: ©
Antología Poética. Fatma Galia M. Salem
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© Edición,
reedición y Colección Biblioteca Emancipación: Guillermo Molina Miranda
ANTOLOGÍA POÉTICA
Fatma Galia M. Salem
Antología Poética
Fatma Galia
M. Salem
Fatma Galia
Antología
Poética
Antología
Antología Poética
Fatma Galia M.
Salem
Fuente utilizada:
Selección,
digitalización
y maquetación:
Demófilo, 2021.
Libros libres para
una Cultura libre
Biblioteca Libre
OMEGALFA
2021
Ω
Fátima Galia -
Antología Poética
-
Fátima Galia -
Antología Poética
-
Sumario:
5 Apunte
biográfico
6 Bilbao-Sahara
8 Caminando
en el desierto
9 Desahucios
10 El
alma
12 El
pueblo
13 El
silencio
15 En
la ciudad del viento
18 He
visto mujeres
21 Lágrimas
de un pueblo herido
22 Los
inocentes
23 Mujeres
25 Niños
27 Ojalá,
ojalá, ojalá
28 Palomas
de la paz
29 Patria
30 Pueblo
de sabios, pueblo de…
32 Ser
feliz
33 Si
un pueblo
34 Yo
no te pido
35 Bibliografía
Fátima Galia -
Antología Poética
-
Fatma Galia M.
Salem es una escritora que viene culti-vando el periodismo, la narrativa, la
poesía y la historia.
Proviene de una
familia de nómadas de Uad Saguia (Río Seco), en el norte del Sahara Occidental.
Nació en El Aiun y se crió con sus abuelos. En 1975, cuando tenía cinco años,
se refugió con su familia en los campamentos de Tin-douf (Argelia). Con diez
años se fue a estudiar a la Isla de Cuba. Hizo allí los estudios de primaria y
bachiller, más dos años de Periodismo que completó posteriormente en la
Universidad del País Vasco (Leioa).
En las páginas
finales el lector interesado encontrará una bibliografía donde podrá obtener
mayor información sobre esta escritora saharaui.
Fátima Galia -
Antología Poética
-
Bilbao-Sahara
Bilbao, mi segunda tierra,
la madre que en sus
senos me acogió, tierra ajena que me abrió sus puertas a la esperanza.
Vivo a caballo entre dos sitios de
paisajes diferentes, uno compensa al otro, por eso los quiero, por igual, uno
me vio nacer,
y el otro me vio crecer,
el Sahara, me dio la
vida,
Bilbao, la vida me da.
Bilbao lo aprecio
por su incesable lluvia, por sus calles mojadas, por su cielo gris,
por sus montes verde oliva, por sus
fuentes de agua, por sus plazas, por sus monumentos, por su grandeza, por sus
jardines como alfombras de hierbas, y nadie escapa a sus encantos...
Mi desierto lo adoro
por sus oasis, por su inmenso horizonte, por su cielo azul, por sus palmeras,
por sus días dorados y sus noches plateadas, por la sombra de sus árboles,
por las brisas de su aire, por su
silencio, por sus estrellas relucientes, por sus dunas como olas de arena, por
la fe y la resistencia de sus gentes,
y nadie escapa a sus encantos...
Vivo a caballo entre dos sitios de
paisajes diferentes, uno compensa al otro, por eso, los quiero por igual,
uno me vio nacer y el otro me vio
crecer,
el Sahara me dio la
vida
Bilbao la vida me
da.
Bilbao, mi segunda
tierra, la madre que en sus senos me acogió,
tierra ajena, que me abrió sus
puertas a la esperanza
[Lo dedico a mis
amigos: Txomin Aurrekoetxea y a Javier Eizagirre a los cuales estoy eternamente
agra-decida]
De: “Poemas
saharauis para crecer”)
Caminando en el desierto
El desierto me hace sentir
Como una princesa
En mi palacio de lona,
Rodeado de espejismos
Como cascadas y fuentes de agua,
Que se deslizan de las montañas…
Espejismo brillante, con destellos,
Como el diamante que
Brota de repente
Desde el fondo
De la tierra…
Tierra, yerma y querida,
Madre del fuego,
Del aire, del frío, del silencio,
Del nómada y del viento.
(De: “Nada es
eterno”)
Desahucios
Cuántos más tienen que ser esclavos
de sus hipotecas, todo lo que ganan lo tragan los bancos.
Cuántos desahuciados viven en las
cloacas de la mendicidad, sus casas
se quedaron vacías o subastadas a otros que tienen más.
Cuántos
desahuciados sus almas descansan en la eternidad del más allá, por no soportar
la crueldad de los del más acá.
Cuántos desahuciados más tendrán que
morir indignados, para que la justicia levantara cabeza y dijera una vez por
todas: ¡BASTA YA
(De: La dignidad una corona
de oro)
El alma
El alma no se arruga,
Reina de la noche y del firmamento,
Con el aurora cada día,
Se despierta fuerte y fresca.
El alma no se arruga,
El tiempo pasa por los surcos de mi
frente
Las canas ondulan sobre mi mente
Y el alma sigue su corriente.
El alma no se arruga,
La vida pasa desapercibida,
Cuando llega a su fin,
Aterriza y nunca te avisa.
El cuerpo poco a poco se hace cenizas
Y el alma para siempre eterniza.
El alma no se arruga,
Reina de la noche y del firmamento,
Con el aurora cada día se despierta
Fuerte y fresca…
El inmigrante
El inmigrante siempre sueña despierto
por un mundo feliz y tolerante.
El inmigrante se arriesga buscando la
vida en patera y la pierde antes de pisar la cantera.
El inmigrante que llega a cruzar la
frontera no sabe por dónde se agarra.
El inmigrante siempre sueña despierto
por un mundo feliz y tolerante
El inmigrante se despide de la muerte
en oriente y la recibe en occidente.
No sé quién tiene más suerte,
el inmigrante que
muere de repente o el inmigrante que vive muriendo lentamente.
(De: “Poemas saharauis para crecer”
El pueblo
Era un pueblo en el desierto,
guerrillero e ideal.
Era un pueblo muy unido
que junto ha de luchar,
era un pueblo muy hermoso
que siempre ama la libertad,
era un pueblo muy digno,
que sólo defiende la verdad,
y ahora el Polisario es todo
Esto y mucho más.
(De “Lágrimas de un pueblo herido”)
El silencio
Tan arreglada y perfumada para
disimular las huellas de la angustia, te ríes estando angustiada.
Te muerdes las uñas y la lengua
para no ser descubierta, aparentas la
pareja perfecta, por miedo a lo que dicen los de afuera; temiendo a que sufran
tus hijos, tu aguantas
muriéndote
por dentro.
El destino te ha jugado mala pasada,
es peor el silencio que la herida,
el camino es largo y el tiempo no
aguanta demasiado.
Madre, ¿qué culpa tengo yo?, ¿qué
culpa tengo yo? si era pequeña, no podía hacer nada de nada, ¿qué culpa tengo
yo?, si no me enteraba de nada,
te fuiste sin despedirme,
me dejaste desolada.
De niña protegida a huérfana
abandonada, al cuidado de una abuela cansada
o en un centro de acogida frío y
distante, al calor de una familia generosa y allegada, pero desconocida, a la
cual no estoy acostumbrada.
Una madre adoptiva y atractiva
que me ofrecía de todo, pero desde
que me arrancaron de la parte amada, ya no me conformo con nada.
Madre, amor de mi vida, tu imagen en
la memoria se me quedó grabada; incluso desde el más allá me tienes mimada,
desde que te fuiste, la vida me enseñó:
más vale estar
sola que mal
acompañada.
De: “La dignidad una corona de oro”.
En la ciudad del viento
En la ciudad del viento,
veo lo que nadie ve,
siento lo que nadie siente,
lo digo, lo repito con
el viento y no me arrepiento
El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.
En la ciudad del viento,
hay palacios de piedras
y castillos de arena,
como en los cuentos de hadas.
El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.
Ando descalza
sobre una alfombra de arena, suave
como la seda
y dorada como el ORO
Vivo bajo un cielo
grande e inmenso,
cubierto por un velo azul ,
azul como el mar.
En la ciudad del viento,
la libertad nació sin dueño.
En este horizonte lejano y sin
límite,
como un sueño,
cuando posa la mirada ,
la vista navega libremente.
El desierto me hace sentir
como una princesa
en mi palacio de lona,
rodeado de espejismos,
como cascadas y
fuentes de agua, que se deslizan de las montañas...
espejismo brillante, con destellos,
como el diamante que brota de repente
desde el fondo
de la tierra...
Tierra, yerma y querida,
madre del fuego,
del aire, del frío, del silencio, del
nómada y del viento.
El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.
El sol, mi hada madrina,
Cada día me quiere,
Me guía y me protege.
La luna, mi espejo mágico,
que me escucha,
me mira y me mima.
Las estrellas, luces de vecinos y
pueblos de princesas,
cercanas y lejanas,
cada noche me iluminan,
me vigilan y me amparan.
El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.
En la ciudad del viento
Veo lo que nadie ve,
Siento lo que nadie siente.
Lo digo, lo repito
con el viento y
no me arrepiento.
El desierto me hace sentir
como una princesa
en la ciudad del viento.
(De: “Poemas saharauis para crecer”)
He visto mujeres
He visto mujeres en cuerpos de niñas,
que no conocen su infancia.
He visto mujeres desplazadas con sus
hijos a cuestas sin saber a dónde acudir.
He visto mujeres surgir de la nada,
con tesón y perseverancia,
haciendo del desierto
un bello huerto.
He visto mujeres en el amanecer,
amasando pan y dando de comer, en el anochecer esperando al marido de la guerra
aparecer.
He visto mujeres parir a la luz de
una vela, derramando lágrimas por ver a sus bebés nacer.
He visto mujeres indefensas gritando
desesperadas, buscando paz en las trincheras.
He visto mujeres agarradas a su fe,
esperando la calma, la calma, la calma, que no llega, terca y dormida la
esperan con calma y esperanza.
He visto mujeres soldados en las
guerras con
las manos manchadas de sangre,
matando a inocentes sin piedad.
He visto mujeres occidentales
solidarias, en pleno desierto sin pedir nada a cambio.
He visto mujeres africanas y latinas
humildes, con riqueza en el corazón, sin nada que llevar a la boca han logrado
educar a
una generación.
He visto mujeres gitanas bailando al
ritmo del flamenco, alrededor de una fogata sin pedir nada a la vida.
He visto mujeres australianas
sin prisas, que han dado cara al
tiempo y voz al espacio.
He visto mujeres asiáticas arraigadas
a sus costumbres, con semblanza
inconfundible trabajando codo a codo, sin descanso ni seguro.
He visto mujeres árabes piadosas,
rezando hacia el ocaso, pidiendo clemencia, sin que nadie les haya hecho caso.
He visto mujeres
caribeñas donar sangre de sus venas, para dar vida a la muerte en África,
sin esperar de una
orden familiar.
He visto arco iris de mujeres:
morenas, mestizas, negras, blancas, rubias… echando raíces por
todo el mundo
He visto tantas mujeres y aún no he
visto suficientes, sé que somos diferentes, pero nos une el hecho de ser
mujeres, engendramos vidas a la vida, por todo eso, no tenemos que
ser diferentes ante
las injusticias
en esta vida.
(De: “La dignidad
una corona de oro”)
BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de
Cervantes
Lágrimas de un pueblo herido
Lágrimas, lágrimas,
Lágrimas de un pueblo herido por
caravanas de tanques y cañones que sembraron un bosque de bombas y muertes.
Gritos de senderos ensangrentados
Mujeres aterradas y sin ayer,
Mezquitas derrumbas por peregrinos
sin
piedad.
Lágrimas de un pueblo herido por
pajares de fuego y balas de veneno.
Palomas mensajeras de paz que vuelan
sobre el desierto deprimidas y sin silbido en duelo al mártir caído.
Llantos de niños huérfanos y madres
viudas que perdieron al ser querido.
Lágrimas de un pueblo herido
derramadas en tierras extrañas.
Almas inocentes sufridas por el
destierro y la guerra del olvido.
Héroes, héroes invictos que sólo su
voluntad y esperanza han sobrevivido.
Lágrimas, lágrimas.
Lágrimas de un pueblo herido.
Los inocentes
Los inocentes hacen del tiempo
su mejor aliado y dan tiempo al
tiempo, mientras los culpables
caerán como las gotas de la lluvia,
que en cuanto caen del cielo, se esfuman en el suelo,
caerán como la nieve que,
en cuanto cae, se funde en el abismo…
Con el tiempo todo cae, caigan los
hombres que caigan, el tiempo no caerá…
Mujeres
He visto mujeres sonreír
con el corazón desgarrado,
ahogando sus penas
bajo piedras.
He visto mujeres de hierro que
ocultan sus penas detrás de un velo.
He visto mujeres rehenes de sus
sentimientos, atrapadas entre barrotes del miedo y del amor.
De tanto dolor brota una profunda
herida en su corazón antes que entren en razón, salen de sus casas en ataúd,
como el mejor trofeo, del que
un día fue su
gran amor.
Fuente: “La
dignidad una corona de oro”.
BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de
Cervantes
Nada es eterno
Nada es eterno, vive la vida mientras
dure, los malos momentos no asustan, ni los buenos alegran,
al fin y al cabo, todo, todo pasa ...
La infancia feliz y adorada, pasa,
la adolescencia fulminante y alocada,
pasa, la juventud radiante e ilusionada, pasa,
la madurez brillante y cultivada,
pasa la vejez culminante blanca y arrugada , paso a paso, pasa ...
Abre las puertas de la vida, de par
en par; no pares, pasa la cuesta, cuesta, lo que cuesta.
Los pasos de la vida,
con sus sabores
amargos y dulces,
se viven disfrutando,
lentamente, paso a paso ...
Al fin y al cabo, todo pasa,
lo malo y lo bueno, pasa,
lo triste y lo alegre, pasa,
lo fuerte y lo débil, pasa,
lo duradero y lo efímero, pasa, los
malos momentos, no asustan, ni los buenos alegran …
Nada es eterno, al fin y al cabo,
todo,
todo, todo pasa ...
Vive la vida, mientras dure, aprende
a vivir, aprende a soñar, aprende a perdonar, aprende a olvidar, aprende a
disfrutar... y a ser feliz, antes que sea demasiado tarde, todo pasa y nada es
eterno.
(De: “Poemas saharauis para crecer”)
N i ñ o s
Vi ojos bellos clavados en los míos,
miradas apagadas, sin juguetes ni diversión.
Vi pupilas nubladas, manos tiernas
con mascotas de lagartos y escorpión.
Vi tez morena, pies descalzos
correteando por los charcos y dunas.
Vi criaturas víctimas del terror,
inocencias que apasionan, rostros que inspiran, corazones que cautivan.
Vi lo que nadie pudo ver, espejismos
tejiendo cuerdas del pasado, sombras en el horizonte cultivando claveles y
resplandores en el cielo con mensajes esperanzadores.
Vi semillas forjadoras del mañana, un
presente con futuro, porvenir con varias formas del saber.
Vi tantas, tantas cosas por decir,
que sólo mi mente guarda y mis labios no podrán describir.
De: “Pueblo de
sabios, pueblo de pocas necesidades”
BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de
Cervantes
Ojalá, ojalá, ojalá
Los continentes se unen como el puño
de la mano, en nuestro planeta reina la felicidad.
Ojalá, el mundo
vegetal sea amigo de los desiertos, que tenga arbustos y los pájaros podrán
cantar.
Ojalá, ojalá, ojalá.
El egoísmo se convierta en altruismo,
la tristeza en alegría y el odio en amor.
Ojalá, nuestros sueños se conviertan
en realidad y la amargura de la vida es por completo una dulzura.
(De “Lágrimas de un pueblo herido”.
BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de
Cervantes
Palomas de la paz
Mujeres como palomas de la paz, que
conviven con un ave rapaz con antifaz.
Que las quiere domar,
las quiere desplumar,
las quiere dejar
sin hogar.
Se siente fuerte y arrogante
como un águila imperial.
Sacrificando su compañera
sentimental, con un puñal
como una gallina
de corral.
Una paloma de la paz que
se alza al vuelo, en el cielo
nunca morirá,
nunca morirá.
El águila imperial termina cavando su
tumba, consumido y arrepentido por
la culpa, entre rejas y meditando
aquellas viejas disputas, allí cada segundo que pasa es una
eternidad.
(De: “La dignidad una corona de oro”.
BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de
Cervantes
Patria
Mi tierra amada, desde que lloraste
me siento amargada. Mi patria Sagrada, por ti lucho y doy la vida, aunque estoy
atada
Mi tierra amada, eres testigo de
nuestra lucha armada, contra un régimen de política indignada.
Mi patria sagrada, te has cultivado
por la sangre derra-mada, y has
florecido por la voluntad forjada. Mi
tierra amada ¡Levántate! y mira
al Frente Polisario con la moral
alzada, Saguía el Hamra tu cuna más
adorada y río de oro tu estrella más
iluminada.
(De “Lágrimas de un pueblo
herido”) BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de
Cervantes
Pueblo de sabios, pueblo de…
A mi tierra van mis versos de fuego y
de arena, que llegarán tan alto como el sol y la luna.
Mujeres sabias, padres de familias,
niñas maduras, que crecen cada día; niños prodigiosos, humildes y curiosos,
pueblos de sabios; pueblos dignos y
hospitalarios.
Jaimas sumisas, clavadas en la
tierra,
que vuelan con el viento y se
envejecen con el tiempo; albergan al nómada y amparan al forastero.
Caravanas de nómadas, que van y
vienen, viajando a cuestas de sus adorados camellos incansables, en busca de
una vida mejor.
Pueblo de sabios, pueblos de
caminantes, en rumbo hacia el porvenir.
Senderos de huellas de niños
descalzos, de ganados y pastores, que marcaron sus rutas.
En el desierto no hay caminos y, paso
a paso, han hecho sus caminos al
andar, al andar…
Como dice el poeta,
“caminante, no hay camino,
se hace camino al andar, al andar…
Pueblos de sabios, pueblos de pocas
necesidades,
Pueblos de sabios, pueblos de genios
y adagios,
Pueblos de sabios, pueblos felices,
dignos y hospitalarios.
Fátima Galia -
Antología Poética
-
Pueblos de sabios, pueblos de
caminantes en rumbo hacia el porvenir.
Pueblos de sabios, pueblos de pocas
necesidades.
A mi tierra van mis versos de fuego y
de arena, que llegarán tan alto como el sol y la luna.
(De: Pueblos de
sabios, pueblos de pocas necesidades”) BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de
Cervantes
Ser feliz
Quiero vivir feliz
contigo o sin ti.
Quiero vivir sin suspiros de
los que me quiten el sueño,
para despertarme
feliz.
Quiero vivir sin ataduras
ni dictaduras, sin yugos
ni cadenas.
Quiero vivir feliz
contigo o sin ti,
sin trabas en mi camino
ni trampas en mi destino.
Quiero vivir en paz.
sin que nadie me impida
ser feliz.
(De “La dignidad una corona de oro”)
BIBLIOTECA
VIRTUAL Miguel de Cervantes
Si un pueblo
Si un pueblo quiere existir,
no puede prescindir
de las mujeres.
Si un pueblo quiere ser libre,
no puede omitir a sus
mujeres.
Si un pueblo quiere ser democrático,
no puede prescindir de las igualdades entre
los hombres y
las mujeres.
Si un pueblo quiere ser…
lo que quiere ser,
no puede serlo
sin sus mujeres
(De: “La dignidad una corona de oro”)
BIBLIOTECA VIRTUAL Miguel de
Cervantes
Yo no te pido
Yo no te pido la faz de la tierra;
sólo te pido la paz en la
/ tierra,
que nunca, nunca más haya una guerra…
Yo no te pido la luna; sólo te pido,
que al niño le traten con ternura y que a la madre la cuiden como a ninguna.
Yo no te pido la fuente de la vida,
sólo te pido que la vecina se sienta
querida,
que al padre le cierres la herida y
que la familia este unida…
Yo no te pido el calor, sólo te pido
que al huérfano le des tu amor,
que al enfermo le alivies su dolor.
Yo no te pido oro, ni diamantes; sólo
te pido un milagro urgente, que el pobre tenga plato caliente,
y el desamparado un refugio decente.
Yo no te pido que me pongas alas;
sólo te pido que me enseñes a volar, que me enseñes a soñar, que me enseñes a
sonreír.
Yo no te pido que pongas el mundo en
mis pies; sólo te pido que me guíes con tu voz,
que me ilumines con tu luz que me
protejas hasta el final.
De: “Pueblos de
sabios, pueblos de pocas necesidades”
Bibliografía:
· Libros
de Fatma Galia: Nada es eterno
· Fatma Galia: Poesía saharaui
contra la injusticia
· https://poetassigloveintiuno.blogspot.com/2011/11/5204-fatma-galia.html
· BIBLIOTECA
VIRTUAL Miguel de Cervantes
· La dignidad una corona de oro
(poemario)
· Pueblos de sabios, pueblos de
pocas necesidades (poemario)
· Lágrimas de un pueblo herido
(poemario)
· Poemas saharauis para crecer
(poemario)
· https://arteyculturaenrebeldia.com/2021/01/30/mi-poesia-esta-de-luto-fatma-galia-entrevista-por-gorka-andraka/
· Entrevista: Mi poesía está de
luto
· Poesía saharaui contra la
injusticia (entrevista)

