© Libro N° 15190. Karl Marx, La Inteligencia Artificial Y El Gobierno Despótico De La Producción. (A 200 Años Del Nacimiento Del Pensador De La Revolución Comunista). Veraza Urtuzuástegui, Jorge. Emancipación. Mayo 30 de 2026
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KARL
MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
(A 200 Años Del Nacimiento Del Pensador De La Revolución Comunista)
Jorge
Veraza Urtuzuástegui
Jorge Veraza Urtuzuástegui
KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
(A 200 años del nacimiento del pensador de la revolución comunista)
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
Libro 322
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
CATÁLOGO
ONLINE
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
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La red mundial de los hijos de la revolución social
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
(A 200 años del nacimiento del pensador de la revolución comunista)
Jorge Veraza Urtuzuástegui1
CAPÍTULO 1 KARL MARX Y LA IA
1. Platicando con obreros sobre la IA a modo de introducción
1.1 La IA analizada desde la perspectiva de la producción y de la clase
obrera
1.2 Desdoblamiento de la IA y de la automatización de la producción 1.3 La necesidad de IA para el capitalista o plusvalor relativo, innovación tecnológica y trabajo potenciado
1.4 La ley del desarrollo histórico capitalista y de su dominio y la telenovelera IA
1.5 Modo y ley del desarrollo histórico de la IA
1.6 El truco de esquilmarse unos capitalistas a otros y el de transfigurarlo en un favor y un servicio
2. Luddismo y política proletaria frente a explotación redoblada y aniquilación poblacional maltusiana paranoica de las élites capitalistas
2.1 Preguntas del público
2.2 Reflexión general sobre las preguntas 2.3 Ludditas, poder obrero e IA
2.4 Guerras y destrucción poblacional frente a la IA y la reforma del capitalismo
2.5 La idea más importante a recordar 2.5.1. Esquilma a los obreros de IA 2.5.2. Financierización e IA
1 Primer edición: 2023. ISBN: 978-1-945721-37-3. DOI: https://doi.org/10.35766/book.kmia.23
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
3. Dos pasajes de Marx sin los cuales el mundo contemporáneo resulta incomprensible en su concreción (Grundrisse, pp. [592]-[594], y El Capital, sección segunda del tomo III)
3. 1 Los dos pasajes
3.2 ¿Qué sucede cuando un cincuenta o un setenta y cinco por ciento de la producción está automatizada?
3.3 La radical mutación de la competencia capitalista
3.4 Del sistema automático de máquinas a la computadora digital electrónica
4. Karl Marx y la IA
4.1 El manuscrito de los extremos y sus monografías 4.2 La IA capitalista en su paradoja totalitaria
4.3 China, IA y gobierno despótico de la producción
4.4 El “socialismo inteligente de mercado” celebra torcidamente a Marx
4.5 Marx, crítico de las fuerzas productivas capitalistas 4.6 Marx, ciencia, ética e IA en la sociedad comunista
5. ¿Qué es una empresa de IA?
5.1 Primer componente
5.2 Segundo componente 5.3 Tercer componente
5.4 La acumulación originaria residual terminal que tiene lugar en el diseño del software
5.5 El capital total y el trabajo económico creativo como trabajo productivo
5.6 El torcimiento de la historiografía y la IA
5.7 Nota Benne sobre“laparadoja Bill Gates”
5.8 Composición de las mercancías producidas por la IA capitalista
6. El capitalismo de la degradación civilizatoria mundial y la IA, o las condiciones de dominio del capital industrial cuando existe la IA y, aún, cuando predomina
6.1 Existe IA
6.2 De la existencia al veinticinco por ciento
6.3 Qué perciben los capitalistas y cómo se defienden 6.4 Imperialismo e IA
6.5 La lógica del neoliberalismo
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
6.6 Veinticinco por ciento de la economía es dominada por la IA
6.7 Neoliberalismo, automatización, IA y subsunción real del consumo bajo el capital con tecnología capitalista nociva
6.8 Posmodernismo en la subordinación real del consumo bajo el capital
6.9 La crisis general del neoliberalismo y la adicción a la tóxica acumulación salvaje de capital
6.10 El desarrollo de la degradación civilizatoria y el predominio de la transferencia de plusvalor por sobre su producción
6.11 Las dos fases de neoliberalismo: la del círculo virtuoso y la del vicioso
6.12 Pirámide de privilegios, neoabsolutista y predominio de la transferencia de plusvalor
6.13 Financierización e IA dominante
6.14 La mitad de la economía mundial está dominada por la IA 6.15 La paradoja: cómo el capitalismo vuelve a Marx
6.16 La percepción burguesa de problemas económicos globales y políticos generados por la IA: su ceguera respecto de la esquilma de que son objeto los capitalistas
6.17 Reinversión del plusvalor esquilmado por empresas de IA en empresas capitalistas
6.18 El demonio IA y sus domadores informes y chinos estatalistas 6.19 Mundo con setenta y cinco por ciento de automatización e IA
6.20 La auto emancipación de los productores libres asociados o la IA que transfigura mágicamente la realidad
6.21 ¿Más de setenta y cinco por ciento de la economía bajo la coordinación de la IA?
6.22 La democracia más allá del capitalismo y la IA 6.23 Nosotros, el futuro próximo y el lejano Marx
6.24 Transferencia de plusvalor desde empresas con composición
orgánica de capital hasta empresas de IA con composición orgánica productiva
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
7. Valor de uso nocivo y la radicalización de la experiencia proletaria
7.1 Marx como paradójica sorpresa en la era de la IA
7.2 El capital, la esencia, el horizonte absoluto y la totalidad de nuestro mundo, el de la era de la IA
7.3. El modo de desarrollo de la IA capitalista y la ley del desarrollo capitalista de Marx
8. El porqué de la forma contradictoria y paradójica del desarrollo y presencia de la IA capitalista
8.1 La IA capitalista como valor de uso nocivo cuádruple
8. 2 El cuadro de conjunto de nuestro mundo o el Gestell totalitario
9. Recapitulemos
9.1 La radicalización de la experiencia proletaria
CAPÍTULO 2 LA DEMOCRACIA PROLETARIA BIEN ENTENDIDA HOY Y EL FETICHISMO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
2.1. IA, Estado capitalista y dictadura del proletariado (I)
2.1.1 Etapas de desarrollo de la IA y capital social en sus tres figuras 2.1.2 Denuncia de desafueros a propósito de la utilización de la IA
2.1.3 La excepción: China
2.1.4 Crítica del capitalismo y de la IA desde Marx 2.1.5 La dictadura del proletariado y la IA
2.1.6 Socialismo, comunismo y dictadura del proletariado tergiversados vía la IA
2.1.7 Cosa en vez de democracia 2.1.8 Robots unidos
2.2 ¿Era digital como superación de la industrial capitalista? (II)
2.2.1 La justificación de la intervención estatal se viste de historia 2.2.2 Industrialización opuesta al capitalismo digital o el energetismo
2.2.3 Desarrollo tecnológico capitalista y fuentes de energía naturales y sobrenaturales
2.2.4 La divinización del bit para justificar la esquilma de plusvalor por parte de las empresas de IA
2.2.5 Digitalidad y la espectacular IA en la sociedad del espectáculo 2.2.6 Confusión del significado, el significante y el referente o el divino verbo
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
2.3 Marx: los medios de producción generales y la automatización como desarrollo del mecanismo transmisor (III)
2.3.1 IA como tecnología específica ¿tecnología de propósito general o medio de producción general?
2.3.2 Mecanismo transmisor, medio de comunicación y las tres partes de la máquina moderna
2.3.3 Automatización e IA: Marx y Babbage
2.3.4 Hardware y software: el truco del capital fijo y circulante
2.4 La democracia absoluta contra el final feliz de pesadilla (IV) 2.4.1 Estado con IA frente a democracia directa mediante
2.4.2 democracia representativa
2.4.3 Una naranja mecánica que se volvió digital 2.4.4 Nota Benne
CAPITULO 3 GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y GOBIERNO MUNDIAL
3.1. Génesis y estructura paradójica del gobierno despótico de la producción y la crítica de Marx al mismo
3.1.1 De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno
o al gobierno despótico de la producción
3.1.2. Marx y los medios de producción generales y la automatización como desarrollo del mecanismo transmisor: el gobierno despótico de la producción como presunta solución a las crisis económicas capitalistas
3.1.3. La crítica de Karl Marx al gobierno despótico de la producción y a las ilusiones burguesas para perfeccionar su sociedad y de los socialistas de superarla perfeccionándola
3.2 Ecuaciones fatídicas: Popper, Soros y Rockefeller es igual a Stalin y Hitler; nuevo orden mundial y gobierno mundial es igual al gobierno despótico de la producción
3.2.1 Popper, Soros Stalin y el gobierno despótico de la producción
o la pseudo sociedad abierta
3.2.2 George Soros, la Open Society, el nuevo orden mundial y el gobierno mundial es igual al gobierno despótico de la producción 3.2.3 La Eva futura como IA y como mujer atomizada
3.2.4 Carácter distópico y necesariamente opresivo e irresponsable de la noción de gobierno mundial
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
3.2.5 Rothschild colado en el socialismo y este en el Club Bilderberg 3.2.6 IA y la vía política e industrial y financiera para generar gobierno despótico de la producción
3.2.7 El chip, el gobierno mundial y el nuevo orden mundial
3.3 La imposibilidad de un estado mundial fundamentada por Marx
3.3.1 Karl Marx y el Estado nación como concreción inevitable del dominio capitalista industrial o condición necesaria y suficiente de dicha inevitabilidad
3.3.2 Estado capitalista: plusvalor, ganancia y nación
3.3.3 Estado capitalista: plusvalor extra, ganancias extraordinarias y nación
3.4 Nuevo orden mundial y gobierno mundial en sus enredos y en su
oposición al socialismo auténtico
3.4.1 Del carácter neurótico transgresivo de la ideología globalista y del carácter esquizofrénico de su concreción bilderberguiana como nuevo orden mundial y gobierno mundial
3.4.2 Contradicción valor/valor de uso y conceptos psicológicos para analizar la historia y la política
3.4.3 El socialismo mundial opuesto a los esquizofrénicos gobierno mundial y al nuevo orden mundial capitalistas
3.5. ¿La IA realizaría al gobierno despótico de la producción mundial? 3.5.1 ¿La IA haría realizable al sin ella probadamente
fantasmagórico gobierno mundial?
3.5.2 Gobierno despótico de la producción mundializado e IA: tres razones de su imposibilidad
3.5.3 Minority Report y nuevo orden mundial
3.5.4 Gobierno despótico de la producción en las fases de desarrollo de la contradicción globalistas/nacionalistas hasta el COVID-19
3.5.5 De la Sociedad de las Naciones y la Organización de las Naciones Unidas sometidas a Estados Unidos hasta la contradicción: gobierno mundial/Estados Unidos
3.5.6 IA y la monstruosidad en desarrollo: gobierno despótico de la producción múltiples/fantasmagoría gobierno mundial
3.5.7 Gobierno despótico de la producción/gobierno mundial/nuevo orden mundial: visión de conjunto
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
3.5.8 El chip, el gobierno mundial, el nuevo orden mundial, empresas de IA esquilmadoras piratas no capitalistas y estado hobbesiano perfecto
3.5.9 El chip, el gobierno mundial, el nuevo orden mundial: el ciclo de acumulación de capital torcido por la IA capitalista
3.5.10 El chip, el gobierno mundial, el nuevo orden mundial, neonazismo global, IA y variantes del gobierno despótico de la producción
3.5.11 El chip, el gobierno mundial, el nuevo orden mundial, IA capitalista, calentamiento global y gobierno despótico de la producción o Malthus reloaded
Bibliografía Audiovisuales Siglas y acrónimos
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
Capítulo 1
KARL MARX Y LA IA
«El robo del tiempo de trabajo ajeno, sobre el cual se funda la riqueza actual [y] el plustrabajo de la masa ha dejado de ser condición para el desarrollo de la riqueza social»2
La Inteligencia Artificial (IA) ha sido abordada en ciencias sociales desde diversas ópticas, pero una preocupación permanente es aquella relativa a sus impactos en el mundo del trabajo;así lo patentizan lecturas como la de Jeremy Rifkin3 acerca del “Fin del trabajo” como consecuencia de la robotización, en coincidencia, con la de Alejandro Nadal4 que afirma que“elgran problema para el capitalismo son los robots”. Pero el presente libro ofrece otra perspectiva, como lo patentiza nuestro primer inciso (1), al poner en escena el análisis de la IA en relación con el trabajo y el plusvalor, así como de la ley del desarrollo capitalista. Inciso que es (junto con el 2), literalmente, un“Amodo de Introducción” a todo el presente libro, pues se originó en una plática con obreros a la que asistieron algunos estudiantes también, con la intención de que los conceptos fundamentales quedarán sencillamente expuestos. Incluida, la idea esencial de que las empresas de IA no son capitalistas y carecen de derecho para embolsarse las enormes tajadas de plusvalor que acostumbran.
Mientras que los siguientes parágrafos (3 a 7), ofrecen uno a uno los temas esenciales que el capítulo dos abordará de conjunto, llevándolos adelante. En el inciso 3 se especifican dos pasajes de Marx imprescin- dibles para comprender la IA y, entonces, nuestro mundo. El parágrafo 4 profundiza en el tema e introduce el concepto de Marx sobre el gobierno despótico de la producción, que es imprescindible para entender la IA capitalistamente desarrollada; y que se ubica entre las fuerzas productivas de la humanidad. El parágrafo 5 se responde a la pregunta que le sirve de título:“¿Quées una empresa de IA?”.
2 Karl Marx; Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857- 1858, Ed. Siglo XXI, México, 1971.
3 Jeremy Rifkin; El fin del trabajo. Nuevas tecnologías contra puestos de trabajo: el nacimiento de una nueva era, Ed. Paidós, México, 1996, La era del acceso. La revolución de la nueva economía, Ed. Paidós Ibérica, España, 2002.
4 Alejandro Nadal; “Especulando sobre inteligencia artificial”, en La Jornada, 16 de mayo 2018.“Inteligencia artificial: El futuro de la especulación financiera”, en La Jornada, 10 de enero, 2018
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
Pues, después de tratar la pregunta en los tres parágrafos previos como algo conocido y familiar –toda vez que actualmente estamos rodeados de ella– es, precisamente, lo que hemos dicho acerca de la cuestión, lo que la vuelve extraña y, ahora, nos llama la atención acerca de que en verdad no sabemos lo que es esencialmente. Así que, nos vemos obligados a despejar una incógnita ya incómoda, y a tal grado que, si no lo hacemos, no podríamos proseguir nuestro análisis.
Sobre la base de la solución ofrecida por el parágrafo 5, proseguimos nuestro análisis haciendo el reconocimiento del tipo de mercancías que producen las diversas empresas de IA (5.8) en tanto que no son propia- mente capitalistas; sin embargo, se apropian de grandes masas de plusvalor. Esta paradoja en la que consiste una empresa de IA, se despeja al tiempo que este nuevo conocimiento abre nuevas dudas particulares: y entonces, ¿qué tipo de mercancías produce dicho tipo de empresa? De tal manera que estos dos últimos parágrafos (4 y 5) de este capítulo se corresponden en la labor de anudar todos los cabos que dejaron sueltos los tres primeros. Permitiéndonos que el parágrafo 6, se dedique a periodizar históricamente las fases de desarrollo de la IA dentro del capitalismo y más allá del mismo. Mientras que el parágrafo 7 nos revela a la IA capitalista como valor de uso nocivo formando parte de la subsunción real del consumo bajo el capital a la que redondea como Gestell totali- tario5; precisamente porque este es el resultado constante de la ley de desarrollo de la IA, la cual este parágrafo puntualiza. Así que la experiencia proletaria se radicaliza con la de toda la humanidad, presionada desde el despotismo estatal y empresarial capitalista hasta los bienes cotidianos que nos imponen su nocividad y letalidad. La pregunta por la libertad y la revolución queda abierta.
Por este motivo, el capítulo dos recogerá todo lo expuesto y lo pone en relación con la democracia proletaria, en ocasión de polemizar con autores que desfiguran la relación de la IA con el capitalismo y su Estado en la misma medida en que distorsionan la relación de la IA con el socialismo. Evidentemente, el hecho de que las empresas de IA no sean capitalistas, pero esquilmen a las que sí lo son, tiene mucho que ver con el doble equívoco aludido.
5 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Subsunción real del consumo bajo el capital. Dominación fisiológica y psicológica en la sociedad contemporánea, Ed. Itaca, México, 2008.
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
Una última aclaración: con este capítulo se inicia nuestra investigación general, la cual responde a la pregunta crítica sobre las condiciones de posibilidad para que la automatización de la producción y la IA se desarrollen en la sociedad burguesa; iniciémosla.
1. Platicando con obreros sobre la IA a modo de introducción
1.1. La IA analizada desde la perspectiva de la producción y de la clase
obrera
Karl Marx y la IA, he aquí un título curioso, extraño o sorprendente:
porque la IA se desarrolla aparentemente, o de manera patente, después de la segunda mitad del siglo XX. En cambio, Karl Marx muere en 1883, asíque pareciera que no tiene que ver con la IA y, el título sin embargo los vincula. Aquí tenemos varias cuestiones a discutir para que este título tenga sentido.
¿Qué es la IA? ¿Cómo se ha desarrollado técnicamente? ¿Cuál ha sido su forma de desarrollarse en el mundo? Y, bueno, qué relación puede tener Marx, en referencia a este ser de la IA y a su forma de desarrollarse¿Tiene él algo qué decir al respecto? Ese es nuestro desafío.
De cómo Marx, por sobre apariencias tuvo que ver esencialmente con la IA
Hacia la década de los cincuenta del siglo XIX Marx, efectivamente, tuvo contacto, en primer lugar, con unas máquinas que desde inicios del siglo XIX se venían utilizando y perfeccionando cada vez más. Se trataba de máquinas textiles que utilizaban unas tarjetas perforadas para funcionar. Las tarjetas las había inventado un francés de nombre Joseph Marie Jacquard, y constituyen una primera figura de funcionamiento automático de una máquina. Quien conoce las pianolas se representa bien el caso, pues tienen una especie de tarjeta perforada que es un rollo de papel perforado que va siendo “leído” –y conforme van registrándose los huecos y las partes no perforadas– eso va indicando qué tecla toca la pianola; y así es como escuchamos una melodía sin que haya ningún pianista. Ciertamente, este es un funcionamiento automático en una máquina. De modo análogo este señor Jacquard había creado o diseñado unas tarjetas perforadas que permitían que la máquina textil llevara a
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
cabo sus distintos movimientos productivos. Esta es una primera figura de automatización de la producción, por un lado, y de IA por otro.
Posteriormente, Marx conoció el trabajo de un investigador muy impor- tante para la computación y para el desarrollo de la IA que fue Charles Babbage. Quien era un filósofo, matemático e inventor que había pensado que podía construir una computadora, una especie de calculadora de uso múltiple. Y, además, de tener el proyecto de la calculadora y construirla efectivamente, también inventó el lenguaje para programarla. Una amiga de él, Ada Lovelace6 fue la encargada de redactar un artículo y comentar este trabajo de Babbage y, de perfeccionar el lenguaje de programación7.
Entonces, tenemos que Marx tuvo ante sí múltiples ejemplos de sistemas automáticos de máquinas; además, conoció libros de Babbage, sus
observaciones y análisis sobre el desarrollo tecnológico en general. Por
otra parte, en particular, tuvo frente a sí estas máquinas textiles basadas en las tarjetas perforadas de Jacquard. Originalmente, conoce todo el desarrollo de la maquinaria y la gran industria en Inglaterra donde se desplegaban, no solamente la maquinaria textil sino en otros ámbitos de la gran industria8, así como las formas iniciales de automatización de los procesos laborales en los que está incluida la IA.
Así que Marx no conoció los teléfonos celulares, las computadoras, ni los actuales robots, etcétera, pero, conoce los inicios, en germen, de los primeros dispositivos que incluían la IA para lograr la automatización de los procesos de trabajo. En el capítulo trece de El Capital de Marx que se titula “Maquinaria y gran industria” se puede seguir la pista a todo esto con mucho detalle. Conoce la IA siempre ligada a la automatización de la producción, mientras que nosotros la conocemos, sobre todo, en una modalidad desvinculada respecto de los procesos productivos capitalistas.
De tal manera, la relación que Marx mantiene con la IA es en sus inicios y en las primeras formas de ésta, en las cuales es muy evidente o visible cómo está compuesto el aparato. En cambio, cuando nos topamos con un celular parece una máquina mágica que no entendemos cómo puede llevar a cabo tal tipo de funciones. Por ende, Marx tiene una cierta ventaja respecto a nosotros, justamente por este atraso.
6 Ada Byron condesa de Lovelace
7 Ofelia Ott; Ada Lovelace, RBA, México, 2019.; Benjamin Woolley, The Bride of Science: romance, reason, and Byron’s daughter, McGraw-Hill, Nueva York / Londres, 2002.
8 Karl Marx; El Capital. Crítica de la economía política, Ed. Siglo XXI, México, 1971. 16
KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
Pero lo más importante es que supo ubicar estas primeras figuras de automatización tecnológica en referencia al contexto económico y social en el que actuaban. Supo, no solamente, observar el objeto técnico sino las relaciones sociales al interior de las cuales este objeto tenía cierta eficacia; además, en esas relaciones sociales habían podido surgir dichos
objetos y al interior de esas relaciones económicas cumplían ciertas funciones.
Esto significa que conoce la IA en referencia a la automatización de la producción; al tiempo en que la ubica económica y socialmente, en referencia a los seres humanos. Es decir, no tiene una perspectiva mera- mente tecnologicista de este evento técnico, sino una perspectiva social e histórica, por eso puede plantear la función social que cumple, y las tendencias históricas que tiene su desarrollo. No solamente ve el objeto del presente, sino que, al poder contextualizarlo en las relaciones sociales y en la función que cumple en ellas, puede proyectarla en el futuro, ¿y qué nos va a pasar si un instrumento como éste se sigue desarrollando?,¿va a seguir desarrollándose, de qué depende?
Para nosotros es evidente que se desarrolló, pero no sabemos el por qué; mientras que para él no es visible el resultado; para él y sus contem- poráneos no es evidente que se va a seguir desarrollando, pero le interesa saber si continuara o no. Por eso, querrá responder esta pregunta–decisiva a cuál más y de corte kantiano, por lo demás– acerca de cuáles son las condiciones de posibilidad para que algo así como la automa- tización de la producción y la IA que lleva incluida, se desarrollen, y hasta dónde pueden llegar a hacerlo, y de ser posible, qué impacto va a tener en las relaciones sociales en las cuales ha nacido, en las relaciones de producción capitalistas; pues es en este seno en donde ha nacido tal instrumento.
De tal manera que, en realidad, aunque esto sucedió hace 150 años, Marx tiene una perspectiva privilegiada para observar este fenómeno, y por eso vale la pena traerlo a cuento. Ahora bien, su relación con la IA, en ocasión de festejar sus 200 años de nacimiento, nos demuestra palpablemente–esuna de tantas maneras de demostrar– la actualidad de su pensa- miento y el hecho de que Marx es nuestro contemporáneo.
La frase: “ahora estamos en otra época” y “Marx vivió en otra época”parece que fue un prejuicio, una idea de apariencia racional, pero que no tiene sustento ni en los logros teóricos de Marx ni en lo que ha sucedido
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
en el mundo en los últimos 200 años; entre otras cosas. Con la realización del mercado mundial demuestra lo contrario, que está previsto, prefigu- rado, precisamente en las páginas de El Manifiesto del Partido Comunista de 1848 redactado por Marx y Engels.
Esta es una primera idea que puedo presentarles para ir cercando el tema, ya vimos que el punto decisivo consiste en que en ese momento del siglo XIX Marx puede establecerla ley de tendencia del desarrollo de la automatización y de la IA, aunque, no conoce los desarrollos más espectaculares de la misma y que a nosotros nos impactan. Este es el punto decisivo, la investigación de las leyes económicas del desarrollo capitalista, que también son leyes económicas del desarrollo tecnológico capitalista, en general y, en particular, son leyes de desarrollo de una tecnología precisa: la automatización de la producción y la IA que conlleva.
1.2. Desdoblamiento de la IA y de la automatización de la producción
Noten ustedes que se hace una distinción entre automatización y una tecnología que tiene incluida la automatización de la producción y la IA. Es evidente que para lograr la automatización de la producción se requiere de la IA, caso de esta máquina que trabaja con la tarjeta perforada inventada o desarrollada por Jacquard. Mientras que, en el caso de la pianola –que Marx quizá no conoció o sólo de oídas sus primeros atisbos, pues no será sino hasta 1897 que se desarrollará en Estados Unidos un modelo comercial en forma–, tenemos un aparato que no funciona en la producción y, sin embargo, utiliza un dispositivo de IA, que es la tarjeta perforada bajo la forma de un rollo perforado, para que toda la melodía pueda escucharse sin que haya un ejecutante.
Así que la IA puede ser utilizada para automatizar la producción, pero, también, puede ser utilizada fuera del proceso productivo. Y el caso de los celulares o de la mayor parte del uso de las computadoras ocurre fuera del proceso de producción; se usa cotidianamente en los domicilios. No
obstante, las computadoras cuya presencia no se limita al sector educativo, sino que está presente en hogares y empresas; y algunos de los celulares se utilizan para cuestiones de trabajo productivo.
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
La IA puede utilizarse en un ámbito o en otro, pero evidentemente en el siglo XIX, no se llamaba así, no se construyó la noción de que existe inteligencia fuera de los seres vivos, no digamos de los seres humanos, es decir, una IA; es una creencia nuestra que se traten de aparatos inteli- gentes. Pero lo creemos por el modo casi mágico en que funcionan; y como no sabemos de sus mecanismos internos, creemos que realmente son inteligentes, lo podemos creer en el caso del celular o en el de la computadora, y si vemos a un robot moviendo sus extremidades concedemos que es inteligente como lo hizo notar Richard9. Todo lo cual alimenta al fetichismo de la tecnología, cuya manifestación es visible ya en 1955 cuando el notable profesor de matemáticas John McCarthy definió con cierta precisión la IA como el proceso de: “hacer que una máquina se comporte de formas que serían llamadas inteligentes si un ser humano hiciera eso”10
He aquí una serie de absurdos, pues la frase le da papel de sujeto a lo que no lo es, se trata de una inversión. Es un objeto que ha sido producido por los seres humanos, pero parece que camina por sí mismo. De modo que, de esta serie de enajenaciones ideológicas o fetichismos que fetichizan a un objeto, que le atribuyen características mágicas y de los que está lleno nuestro mundo contemporáneo, no sólo en la cotidianidad sino entre intelectuales y científicos. Contrastante con ellos es la investigación de Marx en su Crítica de la Economía Política, que desestructura estos fetichismos para elevar la consciencia de los seres humanos, especial- mente, de la clase obrera, que es sujeto histórico y el productor de la riqueza. La ilusión de que ésta“sedebe a la máquina” o que la IA se
orienta a sustituir en su papel decisivo como sujeto del proceso de producción de la riqueza social al obrero, así como sugerir que hay otro más potente y productivo que es la IA, con la cual el capital–sudueño–puede permitirse sobajar a los obreros. En fin, Marx tiene ante sí un problema más acotado y esencial, la IA –que no se llama de esta manera, que oculta su verdadera naturaleza– está incluida en el programa, en la empresa de intentar automatizar la producción; un móvil permanente para los capitalistas.
9 Jean-Pierre Richard; Los Robots, Fondo de Cultura Económica, México, 1985.
10 John McCarthy, Marvin L. Minsky, Nathaniel Rochester, y Claude E. Shannon,“AProposal for the Dartmouth Summer Research Project on Artificial Intelligence”, en“AIMagazine”, vol. 27, núm. 4, 2006.
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
1.3. La necesidad de IA para el capitalista o plusvalor relativo, innovación tecnológica y trabajo potenciado
La necesidad de automatizar la producción ha apuntado a la construcción de la IA. Como antecedente está el invento de Jacquard hacia 1804 de tarjetas transmisoras de movimiento que además posibilitaron su trans- formación de un tipo en otro y que decantó en el microchip que conocemos hoy, porque el interés de todos los capitalistas es el automatizar crecientemente sus procesos. Es notorio que al automatizar la producción disminuye el número de obreros que trabajan en una fábrica y con ello disminuye el gasto en salarios. Esta es la economía que logra en primer lugar, el capitalista; de modo que tiene interés en introducir una máquina que sustituya no a un obrero solamente, sino a los suficientes para que el costo de la máquina resulte menor a lo que se gastaría en salarios una y otra, y otra vez. Así es que se trata de introducir la maquinaria para sustituir obreros para abaratar costos. Y ser más competitivo en el mercado.
Sin embargo, aquí hay un pequeño problema, que el capitalista obtiene sus ganancias–yesto es un descubrimiento decisivo de Marx– explotán- dole plusvalor a la clase obrera; y no puede explotar a la máquina. Entonces, si sustituye obreros por máquinas disminuye sus costos, pero el plusvalor que les explota a los obreros ha disminuido en la misma proporción en que despide obreros.
No obstante, el problema se resuelve momentáneamente porque él, con las mercancías que producen sus obreros y logra vender en el mercado compite con otras mercancías, que están producidas mayormente por fuerza de trabajo obrera a la que se le paga un salario. En cambio, las mercancías que él produce contienen menor cantidad proporcional de mano de obra, y un desembolso del capitalista mayor en máquinas, pues esa fue su iniciativa: sustituir obreros con máquinas. Así que sus mercancías pueden competir en mejores condiciones; porque las suyas–las del capitalista ejemplar del que hablamos– habrían costado menos; ya que él se ahorró buena parte de los costos en salarios, le ha costado menos que a otros capitalistas del mismo ramo producir el mismo tipo de mercancías. Y no es necesario que lo venda a lo que le cuesta, porque la mayor parte de los restantes capitalistas están produciendo en condiciones más atrasadas, es decir, con menor proporción de maquinaria que de fuerza de trabajo. Así que puede poner un precio intermedio entre lo que a él le cuesta, con ganancia, con el plusvalor que les explota a sus
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obreros, pero con un número de obreros disminuido. De tal manera, puede ganar el plusvalor que le explota a sus obreros y puede obtener, además, una ganancia que aparentemente sólo le llega del mercado, en la competencia con los otros capitalistas, porque vende a un valor más bajo del de ellos, pero más arriba del propio.
De forma que, aparentemente, sólo el explotador obtiene su ganancia por el hecho de que se va a distribuir en la competencia el plusvalor que se apropia toda la clase burguesa y que está siendo producido por toda la clase obrera. Y él se va a apropiar de una parte mayor que la masa total de plusvalor que él produjo, o, dicho con precisión, extrajo a sus obreros lo que produjeron y él obtiene el plusvalor en las mercancías que vende.
Pero, dice Marx11, que en realidad como este trabajo que están desplegando los obreros en la fábrica de este capitalista que ha innovado tecnológicamente de modo extraordinario las condiciones de trabajo, se ha dado un paso más adelante en la automatización del proceso de producción. Sí, el trabajo de los obreros de esta fábrica es un trabajo que tiene más poder de plasmación de valor, por eso lo nombra Marx: trabajo potenciado. Es decir, no se trata simplemente de un trabajo más productivo porque tiene a mano instrumentos que se lo permiten, no solo es un trabajo que puede producir más productos en menos tiempo; sino que también, plasma más esfuerzo social, más valor. De ahí la distinción entre trabajo productivo y trabajo potencial, Marx utiliza este segundo concepto para elucidar lo que están haciendo los obreros de este proceso en particular y por qué este capitalista puede ganar más que los otros. Un proceso de producción capitalista al que muchos de los eventos produc- tivos de IA corresponden.
El caso no es que la máquina está produciendo más valor, sino que permite producir más productos. Quién está produciendo más valor sólo puede ser el obrero, porque el valor justamente es la medida del desgaste humano, el tiempo de trabajo socialmente necesario. Valoramos las cosas por el trabajo que cuesta obtenerlas, por el trabajo que cuesta producirlas, por el desgaste de vida que involucran. Así que Marx estaría hablando de un trabajo potenciado que es aquel de los obreros que están trabajando en una empresa, en un proceso de producción, en donde las condiciones tecnológicas son extraordinariamente productivas respecto del resto de empresas.
11 Karl Marx; El Capital. Crítica de la Economía Política, Siglo XXI, México, 1971. 21
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Continuamente, los capitalistas, no sólo textiles sino de todo tipo, están innovando, están posicionándose a la vanguardia porque eso les permite constantemente hacer el juego que se acaba de ilustrar. Consistente en
obtener el plusvalor que les explotan a sus obreros y apropiarse más valor a través de la competencia. Mismo que, en apariencia, se ha producido solamente en otro lugar por otros obreros; pero que, en realidad, corresponde al “trabajo potenciado” de sus obreros12. Este capitalista les explota trabajo potenciado a sus obreros y esto le posibilita apropiarse del plusvalor en la competencia mediante el referido juego de mercado de poner el precio de su producto por encima de lo que le cuesta, pero por debajo del costo social.
En fin, esta es la necesidad que tienen los capitalistas continuamente de automatizar de modo creciente el proceso de producción: la necesidad de
obtener ganancias extraordinarias explotando el trabajo potenciado de sus obreros. Y, de esa manera, se posicionan en la competencia de los múltiples capitales de mejor modo; en lugar de que otros los hundan a ellos, ellos se ponen por encima, prevalecen. Así es que les interesa en lugar de ser hundidos, dominar, les interesa automatizar la producción porque por esta vía pueden explotar mayormente el trabajo potenciado de la clase obrera.
Cada capitalista siente, piensa y actúa de este modo, y cuanto más actúan uno contra todos, uno contra los demás de este modo, y todos contra uno, y todos contra todos, más se presionan entre sí para seguir perfeccionando el proceso, seguirlo automatizando, conforme más y más explotan a la clase obrera. Todo lo cual constituye un problema para el sistema capitalista en su conjunto pues, según vimos desde el inicio, el capitalista encara un problema al automatizar la producción: disminuye su costo de producción a la par de disminuir su gasto en capital variable, pero también disminuye la masa de plusvalor que extrae de un número reducido de obreros. Al sustituir obreros por máquinas, disminuye costos, pero ya la fuente de plusvalor acaba de ser disminuida, pues son los
obreros los que producen plusvalor. Pues bien, los obreros en empresas de tecnología extraordinaria –esos son obreros que incluso plasman un“trabajo potenciado”–, a esos se les explota más plusvalor que al resto; aunque sea desplegado con menos esfuerzo porque la máquina lo facilite.
12 Karl Marx; Ibíd.
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Y ahora, cuando volvemos la mirada, –hay un capitalista que estácompitiendo pero sí nos fijamos en todos los capitalistas que presionan uno contra otros, y están explotando crecientemente a la clase obrera, y le explotan también “trabajo potenciado”, conforme van modernizando, automatizando sus respectivos procesos productivos– se observa que toda la sociedad capitalista se enfrenta al problema que vimos al inicio con un solo capitalista; el problema consistente en que va disminuyendo proporcionalmente frente a las máquinas la cantidad de obreros, es decir, la fuente de plusvalor, la clase obrera. La explotación de la fuerza de trabajo obrera empieza a verse disminuida, no solamente en esta empresa, sino en todas las empresas que vayan progresando, que vayan modernizando sus procesos, que vayan automatizando crecientemente la producción.
Por lo que la IA es un problema para el capitalismo, pero al mismo tiempo, es una necesidad imprescindible, un vicio. Véase por aquí el drama de la situación, para que un capitalista particular obtenga más ganancias y prevalezca en la competencia deberá desarrollar la automa- tización de la producción, pero al mismo tiempo, si la acción de este capitalista particular se hace extensiva a todos los capitalistas, disminuye la explotación de plusvalor en su conjunto. Así que si los capitalistas necesitaran gestionar la producción sólo de ese modo, eso los llevara a la autoaniquilación.
Esto que les sucede a los capitalistas en sus empresas, ahora nos sucede a todo mundo en la vida diaria; no al producir sino en nuestras emociones, en nuestra manera de comer, en las fiestas, en qué tanto alcohol tomamos, “¡este es mi único modo de vivir, pero me está matando!”. Ahítengo el cigarro, el alcohol, ahí tengo la droga. Así que resulta muy interesante que el comportamiento de los sujetos humanos está siendo calcado del comportamiento del capital, como si fuéramos títeres de lo que le está sucediendo al proceso de producción capitalista, que solamente puede sobrevivir si lleva a cabo un acto que es suicida; gana más pero así se suicida, gana más hoy, y mañana termina con su fuente de vida: la explotación de plusvalor al obrero.
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1.4. La ley del desarrollo histórico capitalista y de su dominio y la telenovelera IA
He aquí una situación dramática respecto de la que Marx construye la ley de este desarrollo contradictorio, trágico, dramático, absurdo, irracional, que muestra el modo de producción capitalista. Por un lado, produce racionalmente la automatización de la producción para abaratar costos, y así, explotar intensamente el trabajo potenciado y posicionarse en la competencia con otros capitalistas, sin darse cuenta que al generalizarse la automatización, esta deviene en un proceso autodestructivo ¿Cuál sería la ley racional que permite explicar el movimiento de todos los capitales en su desarrollo irracional tanto el económico como el tecnológico? En la
obra de Marx encontramos la respuesta a esta importante pregunta para la clase obrera.
La importancia de entender la ley de desarrollo capitalista para la clase
obrera reside en que, comprendiendo a cabalidad sus contradicciones, desarrolla su conciencia de clase, que es conciencia de lucha. La figura completa de la misma incluye la consciencia de que a la clase obrera le explotan plusvalor de diversas maneras, pero también incluye el conoci- miento del desarrollo del sistema y sus contradicciones, porque ahí–enel desarrollo– es donde ocurre la lucha. Por eso a Marx le importó, justa- mente para desarrollar la consciencia de la clase obrera, profundizar científicamente en el análisis no solo de la estructura capitalista, sino del desarrollo del capitalismo. Así pues, ¿cuál es la ley del desarrollo del capitalismo?
La respuesta se encuentra en los tomos I y III de El Capital13; en el tomo I se expone la teoría del plusvalor, la producción del mismo vía explotación de los obreros y su apropiación por parte de los capitalistas. En la sección tercera del tomo III se expone la ley del desarrollo capitalista, la “Ley de la tendencia de la cuota de ganancia a caer”14, que explica las crisis en tanto aspecto característico de dicho desarrollo, así que es, también, la ley de las crisis capitalistas. Es la ley que utiliza el amo capital para dominar a toda la sociedad y es, entonces, la ley del dominio del capital industrial sobre toda la sociedad y simultáneamente es la ley del desarrollo histórico capitalista. Por supuesto, es la ley del desarrollo tecnológico. La tecno- logía capitalista en general y la IA en particular siguen esta ley que explica por qué conforme los capitalistas más automatizan la producción, sus
13 Karl Marx; El Capital, ed. cit.
14 “Ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia”24
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ganancias van cayendo. Es decir, que, en el desarrollo capitalista, dice la ley, la tasa de la ganancia tiende a caer conforme ocurre el progreso tecnológico, el avance de la automatización de la producción y es según esta ley formulada por Marx que se establece el capitalismo que se ha desarrollado hasta la fecha.
Las crisis económicas, incluidas las grandes crisis mundiales económicas, como la de 1971-1982, y la de 2008 a la fecha. En la primera de ellas se hundió la política económica keynesiana, y surgió como alternativa para hacer funcionar al sistema, la política económica neoliberal vigente en todo el orbe con reformas, neokeynesianas. En la segunda, de 2008 a la fecha, se evidenció la ineficacia de tales políticas económicas neoliberales y en 2019 estalla la tercera crisis mundial del capitalismo que sucediócomo crisis de sobreproducción y sobreacumulación de capital. Una crisis que se explica mediante la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Ocurrió que los capitalistas fueron compitiendo y fueron auto- matizando crecientemente la producción para arrebatarles las ganancias unos a otros y con ello tendieron a disminuir proporcionalmente la fuente de plusvalor, según vimos más arriba, aunque después se reabrieron nuevos empleos, y otra vez se siguió explotando nuevamente a la clase
obrera; pero eso fue, claro, después de que ocurrió la crisis.
Pero para llegar a la crisis sucedió justamente lo que hemos descrito en lo que antecede, que interesados en ganarles unos a los otros en la competencia, y en explotar mayormente a sus propios obreros, los capitalistas fueron automatizando la producción. Sin embargo, cayeron las ganancias, hasta desincentivar la inversión y generar recesiones: los inversionistas no invierten por que la tasa de ganancia que se espera para el próximo ciclo es menor porque hay menos plusvalor. Y hay menos plusvalor porque hay menos clase obrera siendo explotada, ¿y por quéhay menos? Pues porque se introdujeron nuevas máquinas para entre- tanto ganar más. Otra vez tiene vigencia la tragedia antes descrita, continuamente en contradicción y absurda. Pero, en medio de ellos, existe un grupo de capitalistas que ganan más dinero en el despliegue del mercado, pero esto no garantiza que todos los capitalistas se mantengan avante, lo que es un problema para el capitalismo.
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En los medios de comunicación visual encontramos abundantes conte- nidos y mensajes acerca de la IA, entre ellos documentales sobre la construcción de internet15. En los que se insiste en el desempleo que provoca la automatización de la producción. Uno de ellos puede llamarse, por ejemplo, “Laautomatización y el desempleo”. Ahí está, el punto nodal, que existe una confrontación casi natural entre la máquina y las personas; los mensajes también giran en torno a la superioridad de la
organización bajo los procesos de automatización, en torno al incremento de la calidad de la vida y, sin embargo, en contradicción, también persiste el mensaje de que con la automatización se reducirán los empleos. En ese sentido, ¿qué va a pasar con los desempleados? La automatización traería aparejados problemas sociales derivados del desempleo tales como incremento de la pobreza y movimientos sociales en protesta, y con ello también habría una derivación de problemas económicos en políticos, de protesta por parte de los desempleados y afectados por la automatización. Los productores de tales contenidos noticiosos muestran una exacerbada preocupación por el tema; mientras los ejecutivos de las empresas, los líderes y secretarios sindicales lo atestiguan y los empresarios capitalistas se muestran humanitarios. La cuestión sobre ¿qué hacer ante lo irremisible? Se manifiesta en sus palabras y gestos; y con seguridad, también mantienen la incertidumbre en el corazón. Así, la IA imita a la telenovela, es uno de sus recónditos secretos culturales, su fetichismo es telenovelero.
En fin, ¿cuál ha sido la forma de desarrollo de la IA, ya que este es un problema para el capitalismo, al mismo tiempo que una necesidad, una especie de vicio? Ciertamente, si bien nos fijamos, notaremos una curiosa manera en que se ha desarrollado la IA. Lo ha hecho, sobre todo, fuera de la producción porque si se desarrolla en la producción se desencadena el contradictorio proceso de caída de la tasa de explotación de plusvalor. La mayor cantidad de aplicaciones de la IA ocurre fuera del proceso de producción, en la comunicación masiva vía los teléfonos celulares, compu- tadoras, smartwatch y Smart TV entre otros dispositivos que inundan el mercado de IA. De esta forma, poco a poco el sistema capitalista va tendiendo al uso de la IA fuera del proceso de producción mientras que lo introduce en el mismo, pero retrasando su aplicación. Innova tecnológi- camente, pero en otras áreas del consumo.
15 Juan Luis Cebrián; La red, Ed. Suma de Letras, España, 1998. 26
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Durante el siglo XIX la IA se aplicó sobre todo en la producción y casi no fuera de ella, como lo patentiza la tan tardía comercialización de las aludidas pianolas en 1897. Así que existían unidas IA y automatización de la producción desde mediados del siglo XX. Pero mientras la IA se ha aplicado después sobre todo fuera del proceso de producción, la IA y las máquinas que automatizan la producción parecen ser dos entes autónomos pues no están presentes en la totalidad de esferas productivas.
1.5. Modo y ley del desarrollo histórico de la IA
Abordemos ahora la IA como tecnología precisa que está incluida en los procesos de automatización de la producción. Ya al principio habíamos planteado que están unidas la IA y la automatización de la producción, pero que parecen dos entes autónomos. La IA puede aplicarse en pianolas
o en celulares, es decir, fuera del proceso de producción y es no solamente una tecnología que facilita las tareas, como toda tecnología. Piénsese, por ejemplo, en la dificultad de sacar un tornillo con un cuchillo
o con cualquier otra herramienta impropia, es una dificultad superada al contar con un desarmador para tal tarea. Aquí no hay automatización del proceso de producción, y no hay IA, pero si se evidencia que la tecnología facilita el trabajo y lo vuelve más eficaz. Esto se aplica a muchas dimen- siones del proceso de producción: aumentar la eficacia y disminuir la cantidad de trabajo aún sin introducir una tecnología peculiar, como la IA. Cuando se introduce la IA no solamente se facilita la tarea, y se vuelve más eficaz, a veces, la tarea. Sino que, además se automatiza poco a poco el proceso de producción.
Ahora bien, la IA la tenemos en dos versiones. La más desarrollada, ocurre mediante microchips; pero antes de existir el microchip ya existieron tarjetas perforadas –como las de IBM– o las tablillas perforadas de Jacquard y los rollos de las pianolas etc. De hecho, podría ser automa- tizado el proceso de producción mediante algún mecanismo electrónico que no tenga IA con microchips, pero ya que se introduce la IA con microchip, lo que tenemos es que la automatización se corona. No sólo se desarrolla la automatización y se facilita la tarea, etcétera, sino que se corona la automatización.
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Así que, cuidado, no es cualquier progreso, es aquél que cancelaría completamente la explotación de plusvalor. Una cosa es ir paso a paso metiéndonos en una tragedia, pues el capitalismo se ve obligado a auto- matizar crecientemente, pero todavía no por completo. Por un lado, hay progresión, esta tendencia, que ya vemos que es dificultosa y que produce crisis económicas y otra cosa distinta es que ahora todo funciona automáticamente, porque introdujimos crecientemente la IA con microchip. Es decir, esto que tenemos en los celulares, es una tecnología capaz de automatizar toda la producción; pero –como vemos– no la introducen, suspenden su introducción artificialmente, no porque no tengan los conocimientos suficientes o esté insuficientemente desarrollada la ciencia como para automatizar plenamente la producción, sino por el gran peligro que esto implica, por la diferencia cualitativa entre progresar en la automatización, y automatizar plenamente. Las fuerzas productivas de la humanidad son frenadas porque el desarrollo productivo de la humanidad es nocivo para la vida del capitalismo. Por eso, somete a dichas fuerzas productivas y las convierte en fuerzas productivas del capital, ya frenadas, controladas y sesgadas.
De ahí la curiosa forma en la que se ha desarrollado la IA, mayormente fuera de la producción; en los bancos, algoritmos para la bolsa de valores, porque ahí no se produce plusvalor, ahí solo se especula con el plusvalor que produjeron los obreros en las fábricas. Ahí se especula y se gana, y se llevan tajadas de intereses sobre ganancias. También se la introduce fuera del proceso de producción a nivel de la vida cotidiana, entre los consu- midores, no entre los productores empresariales. Ahí es donde podemos meter la IA–sedicen los capitalistas– y ganar con nuevas mercancías que colocamos en el mercado, pero no ponemos en peligro la explotación del plusvalor.
He aquí toda una escenificación a lo largo del tiempo y que se despliega incluso geográficamente, una escenificación de tipo binaria histórica y geográfica: en dónde está plasmada la IA y en donde no se la aplica; aunque ya se tendrían los conocimientos científicos y tecnológicos para hacerlo. Ahora bien, esta distribución espacial de la aplicación de la IA, está puesta en escena histórica y geográfica, muestra claramente que estállevándose a cabo según la ley descubierta por Marx: la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia.
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He aquí a esta ley siendo intentada a ser desviada en extremo, en correspondencia de cómo el extremo de la automatización sería logrado al coronar a la IA. Por eso, el modo en que se ha desarrollado la IA es siguiendo la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, más una ley particular: la de la automatización completa, la abolición del plusvalor si esta rige. En fin, Marx expone en los Elementos Fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857-185816 que fuera el borrador de Marx para escribir El Capital, expone en un pasaje que se ha vuelto célebre (en las páginas [592] a [599]) el problema de la plena automatización. Es decir, expone no la tendencia a la automatización–que es sobre lo que versa la ley de la tendencia de la ganancia a decrecer–, sino la automatización plena. Esto hace pensar en, ¿quésucedería si ocurriera una automatización completa del proceso de producción? Es decir, algo que ni siquiera se ha visto 200 años después del nacimiento de Marx, algo que todavía para nosotros es un horizonte futuro. Ciertamente, como Marx pudo construir la ley del desarrollo económico y tecnológico del capitalismo mediante una creciente auto- matización, pudo establecer la ley de la plena automatización, un futuro posible incluso para nosotros, un evento por venir.
Y, en efecto, qué sucedería ya que lo único que plasma valor, y entonces plusvalor, es el trabajo directo; pero ahora, con una maquinaria completa- mente automatizada, con IA+microchip, diríamos en nuestra terminología, se ha agotado la fuente del plusvalor porque se ha agotado la fuente del valor. Sí, todavía existen algunos empleados ingenieros que cuidan a la máquina, que la hacen funcionar, que mientras ocurre el proceso le hacen algunos cambios, pero el trabajo de estas personas, su trabajo directo, no guarda proporción con la inmensa riqueza que se produce; así que ahora el trabajo directo ha dejado de ser la medida de la riqueza; y, entonces, ya no plasma valor. Mientras que durante el capitalismo el trabajo directo es la medida de la riqueza porque guarda proporción el esfuerzo con la cantidad de productos objetivados, con la productividad. Pero, bajo esta situación de plena automatización, el trabajo deja de medir la riqueza, son las potencias humanas generales, las potencias de la conciencia social general, del cerebro, de la ciencia producida por toda la sociedad, lo que mide la riqueza. Dice Marx, aludiéndolo en inglés como el general intellect, de donde está brotando la producción potente de riqueza, no del trabajo individual directo, no del esfuerzo individual, sino del ingenio de
16 Karl Marx; El Capital, ed. cit.
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toda la sociedad, concretado como ciencia y aplicada esta como tecnología. Por eso ya no puede haber una apropiación privada de la riqueza; ya no puede haber explotación del trabajo, porque tampoco hay valor qué explotar, ni plusvalor qué explotar. La automatización plena, dice Marx, es el “límite absoluto de la sociedad burguesa”. Esto es, si llegamos a la plena automatización ya no podría existir el capitalismo.
Por supuesto, el capitalismo, intentará por todos los medios no llegar a ese momento. Lo que se alcanza a observar es que la IA que se ha desarrollado hasta hoy, se plasma o escenifica, se objetiva, preferente- mente fuera de la producción. Por ese motivo se constata que, esa manera de desarrollarse coincide con la ley que Marx descubrió, algo que los actuales teóricos de la IA, por más sofisticados que han intentado ser, no han logrado desentrañar.
Nótese la gran hazaña científica y de crítica al capitalismo que realizóMarx, que logró poder explicar cómo se va a desarrollar la IA, cuál es su ley de desarrollo, y cómo se va a posicionar en el mundo. Así que aprendiendo de lo que él está planteando, podemos analizar de mejor manera distintos aspectos particulares actuales, que evidentemente él no conoció. Por eso digo que Marx es nuestro contemporáneo, porque podemos servirnos de él para desarrollar nuestra consciencia histórica y de clase; podemos analizar científicamente al capitalismo, criticarlo y encontrar diversas salidas.
1.6. El truco de esquilmarse unos capitalistas a otros y el de transfigurarlo en un favor y un servicio
En efecto, los capitalistas explotan continuamente a obreros, pero esquilman capitalistas cada que estos se dejan. Pesado es que se llevan, según veremos. Ahora, lo que haremos será evidenciar el tipo de trucos que hacen los actuales teóricos de la IA. Tengo conmigo una curiosa formulación que citaré más abajo entre muchas por ser especialmente interesante. Google, Amazon y Uber son empresas que funcionan con IA y la primera es justamente una de las plataformas de búsqueda más importantes del mundo, funciona con muy pocos trabajadores y, sin embargo, se embolsa miles y millones de dólares ¿será que son muy buenos trabajadores –esto es, muy productivos– a los que la empresa explota súper intensivamente? Esta es la pequeña paradoja del caso.
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Se dice que Google vende sus servicios, su mercancía servicios a millones de usuarios y los ofrece al operar con máquinas y, a su vez, con muy pocos trabajadores y en este punto podría adivinarse el motivo. Porque en ese punto el trabajo ya no es la medida del valor ni la medida del plusvalor,¿entonces qué está pasando?, ¿cómo es que se embolsa ganancias si no explota plusvalor? Es más, ya no se plasma plusvalor ni valor en ese lugar, pues tiene lugar una situación donde la automatización es casi absoluta, pero en el resto de la sociedad sí hay plusvalor y sí se produce valor, hay millones de obreros que están siendo explotados por miles de capitalistas. De tal manera que Google se aprovecha de esta hetero- geneidad de condiciones de producción y obtiene grandes ganancias a partir de su precio de monopolio17 y de la así llamada renta tecnológica que arrojan sus máquinas. Obtiene“renta”de esas máquinas, cómo lo dicen los teóricos de la IA cuando tratan de explicar el fenómeno Google, que se repite en Uber y en Amazon y en otros. Dicen textualmente: “crean gran valor en el mercado, sin tener una gran cantidad de trabajadores produciendo en una fábrica”.
Comentaremos que aparentemente está muy bien que no hagan uso de
obreros al hacerlos trabajar en una fábrica, porque es un lugar lóbrego y pestilente,generalmente peligroso y monótono. Así que, esta formulación dice que: sin tener que poner a trabajar en un lugar de esclavización, Google, Amazon y Uber logran grandes ganancias. Qué mejor, ¿no? A todos nos puede parecer mejor que así obtengan sus ganancias, no del modo en que tradicionalmente el capitalista las obtiene, que es explo- tando obreros dentro de una fábrica. Por eso los teóricos de marras dicen:
“sin tener que poner a trabajar obreros dentro de una fábrica”. Es decir, es una primera manera de decir las cosas para que las personas se animen–para que la IA resulte simpática– a que se desarrolle la IA y que se vea que Google hace un servicio a la humanidad, especialmente a los trabajadores.
Para que se me entienda: Amazon y Uber tienen un área de funciona- miento de plena o casi plena automatización; mientras ambas empresas añaden un área de entrega de mercancías o de entrega de personas en taxis. En esta área de entregas, los trabajadores que las hacen plasman valor y plusvalor y la empresa se los explota. Pero nos estamos refiriendo estrictamente al área movida por IA pero vigilada por unos cuantos
17 Franklin Foer; Un mundo sin ideas. La amenaza de las grandes empresas a nuestra identidad, Paidós, Barcelona / Buenos Aires / México, 2007.
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trabajadores, cuyo trabajo no guarda proporción con su productividad. Estos trabajadores –como los de Google–no producen valor ni plusvalor. Y, sin embargo, ambas empresas se embolsan ganancias muy superiores al plusvalor que explotan a sus obreros de las áreas de entrega de mercancías o personas. ¿De dónde vienen esas ganancias?
Otro aspecto, de entrada, problemático, de la formulación que estamos analizando se sitúa ahí donde se afirma que “crean gran valor” dichas empresas. Precisamente, porque el valor lo producen las personas trabajando, y el plusvalor lo producen las personas que están siendo explotadas por su trabajo; y aquí esto no está sucediendo. Ni Uber, Amazon o Google están produciendo ni plusvalor ni valor, sino que están despojando al resto de capitalistas y al resto de la sociedad: pues no están produciendo ni un átomo de valor, pero se embolsan ganancias, valor y plusvalor que los demás producen.
Ellos deberían de vender sus productos casi gratuitamente, hay muy pocos trabajadores ahí, los costos son mínimos ¿Cuál fue el costo de su máquina? En el supuesto de que tienen que pagar poco a poco ese gasto, y eso es lo que se embolsan, el equivalente es lo justo, pero eso no es lo que hacen, no le están haciendo un beneficio a la humanidad como parece o sugieren los teóricos de la IA que lo están haciendo. Ni a la clase
obrera, como dichos teóricos se afanan en postular. Sino que, en realidad, están despojando a la clase obrera, a la humanidad y, en particular, al resto de capitalistas, que parece que no se han dado cuenta, pues no se quejan contra Google. Ciertamente ¡no se han dado cuenta de la jugada! No obstante que son tan colmilludos. Sorprendámonos.
Claro, porque los capitalistas ven ganancias e intereses y todavía el tema del plusvalor no lo tienen claro en la cabeza. La clase obrera sí, pero no todos los capitalistas lo tienen claro, no lo han aplicado a esta situación de competencia en el mercado. Le permiten a Google que siga haciendo ganancias y ganancias, a costa de todos ellos, y evidentemente, de los
obreros del resto de la sociedad. Pues dichas empresas de la IA ni producen valor ni plusvalor.
De ahí esta formulación curiosa de que “crean gran valor en el mercado”¿Qué es eso? ¿Crear valor en el mercado? En el mercado no se crea valor ni se podría crear valor. El valor se crea fuera del mercado, el valor se crea produciendo, esforzándose, se crea en las fábricas con el esfuerzo humano; ahí es donde se crea valor; mientras que en el mercado se lo
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realiza, se vende el valor que ha sido producido, se lo intercambia por dinero. Pero la formulación es tramposa, porque dice:“Google, Amazon y Uber crean valor en el mercado”, tendría entonces un valor mágico porque en la empresa (fábrica) no crean valor, eso es cierto. No dicen los aludidos “pensadores”: “crean valor” en su proceso de producción. Y, ciertamente, no, ahí no crean valor ¿Por qué? Porque el trabajo mínimo de este conjunto de trabajadores, ingenieros y demás, no es proporcional con la riqueza que producen, entonces el trabajo no está midiendo la riqueza; pero la medición de la riqueza mediante el trabajo es lo que se llama valor; medir la riqueza por el trabajo, eso es lo que se llama valor. Y la medida del valor es la cantidad de tiempo en que se trabaja en condiciones normales, etcétera.
Así que no está sucediendo que esos obreros produzcan valor; por eso, los pensadores de la IA dicen que lo crean en el mercado; como si allí, por un acto de prestidigitación, sin un proceso esforzado de producción, sino, como quien truena los dedos, crean. Pues ni siquiera dicen producen sino crean, es decir, sugieren un acto de creación como si de Dios, nuestro señor, se tratara: “Crean valor en el mercado”. Crean una inmensidad, tan grande como la que se embolsan. Bueno, si es así, entonces no hay problema, no hubo robo, no hubo despojo. Pero, en realidad sí lo hay porque la empresa no produjo ni un átomo de valor, produjo riqueza que te podemos reembolsar por el costo de tus máquinas y del salario de algunos obreros, pero el resto fue esquilmar a la sociedad; y, especial- mente, a otros capitalistas, les estás arrebatando el plusvalor que ellos deberían de estarse embolsando por haber explotado a sus obreros con fruición.
Valga esta primera crítica al fetichismo de la creación de plusvalor por parte de estas empresas como introducción, un marco de análisis marxista que permite caracterizar la situación actual de la cual, en temas como el empleo, desempleo y nuestras posibilidades de vida dentro y fuera del capitalismo. Así como de la crítica del novísimo capitalismo artificialmente inteligente–y,en verdad, marrullero como sus teóricos– y esquilmador como las empresas de IA.
Más abajo abundaremos sobre el concepto de esquilma; ahora cabe comentar la definición de esta palabra en el diccionario en relación con su uso coloquial más específico. El despojo generalmente es violento, puede serlo o puede no serlo, pero generalmente lo es. Y, además, es una forma de expropiación muy general; en cambio, la esquilma implica el que tú
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crees cosas y yo te hago creer cosas, para lograr esquilmarte. Es un robo, esquilmar, pero implica este matiz, el hacerte creer algo para lograr expropiarte.
El robo también puede implicar que te engatusen; pero generalmente, robo es simplemente que te sustraen algo sin que te des cuenta o dándote cuenta. Pero la esquilma sucede a ojos, pero encubierta porque te han hecho creer en algo que justifica o explica la expropiación como si no lo fuera. Sin embargo, la definición del diccionario dice a propósito de esquilmar: empobrecer; por ejemplo, una planta o la tierra en la que crece por extraer de ella todos sus nutrientes; agotar o hacer que disminuya una fuente de riqueza por explotarla más de lo debido. Así que se trata de una expropiación hasta la extenuación. La palabra califica un grado o medida en que la expropiación ocurre, más que un modo.
Mientras que el uso común de esta palabra sabe aclarar agudamente que algo así como expropiar a alguien hasta la extenuación y que suceda sin violencia manifiesta, sí, que algo así sólo puede ocurrir previo engatusa- miento de la víctima. En este libro preferimos esta acepción de la palabra esquilmar o esquilma propia del habla común, frente a la acepción del diccionario, como sinónimo de empobrecer, arruinar, chupar, despojar, hundir, arrasar, demoler, dañar, abatir, destruir, que insiste en el efecto negativo, pero sin el engatusamiento. Mientras que el timo exalta el engatusamiento, el basarse en una apariencia que oculta la verdad o la realidad, pero sin establecer que se trata de una expropiación muy cuantiosa. Esquilmar en el habla común reúne los dos criterios:
expropiar hasta agotar y hacerlo mediante el truco de hacer pasar por real y verdadero algo que no lo es.
2. Luddismo y política proletaria frente a explotación redoblada y aniquilación poblacional maltusiana paranoica de las élites capitalistas
Con las palabras finales del inciso anterior concluyó la plática que en su momento di a un conjunto de obreros y estudiantes sobre el tema Karl Marx e Inteligencia Artificial. Una vez terminada la plática tuvieron lugar una serie de preguntas formuladas por el público; pero para que las preguntas pudieran estar más ubicadas en relación al tema, una lista que resumía las ideas abordadas fue leídas al público y son las siguientes:
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1. La diferencia entre la automatización de la producción misma y la automatización de la vida cotidiana.
2. La vaguedad del concepto de IA en acuerdo al cual parece posible pensar que las máquinas en sí mismas podrían ser inteligentes. Lo cual es un absurdo. Así, por ejemplo, cuando ponen a jugar ajedrez a máquinas inteligentes con personas, y los investiga- dores hacen la pesquisa de qué sucede, y han concluido que los seres humanos podemos realizar operaciones simbólicas; es decir, que podemos llevar a cabo relaciones lógicas según un paradigma más amplio que el de las máquina. Así que pre- suponen que las máquinas piensan, no tan complejamente como nosotros, pero lo hacen. Cuando, en realidad, no existen los Smartphones o las máquinas inteligentes. En general, no son equiparables a un cerebro humano, no piensan18.
3. Recordemos algunos conceptos complejos pero que ayudan a entender lo que en principio Marx, retomando a Hegel, propone; y es de gran importancia, para llevar a cabo un análisis dialéctico de la realidad. Me refiero a las contradicciones involucradas en la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Verifi- cables en la competencia capitalista, que es brutal; mientras se nos quiere hacer creer en capitalistas unidos, tomados de la mano, cantando y saqueando, despojando tierras, montes, selvas y grandes acuíferos, etcétera. Cuando, en realidad, esto es un gran mito; el capitalismo mundial se polariza en bloques geo- políticos compitiendo violentamente por la hegemonía.
4. Otro aspecto de la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia es: que la automatización de la producción está real- mente en contradicción con la creación de plusvalor. Pues sólo la clase trabajadora lo produce; mientras los múltiples capitales en competencia propugnan por automatizar la producción para derrotar al resto de capitalistas en la competencia logrando mejores precios.
18 Michael A. Arbib; Cerebros, máquinas y matemáticas, Alianza, Madrid, 1982; Jacques Gillaumaud, Cibernética y lógica dialéctica, Artiach Editorial, Madrid, 1971; A. V. Jramoi, Introducción e historia de la cibernética, Grijalbo, México, 1968.
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5. Y hay otro gran mito, digamos, el marxismo tradicional dice que hay un proceso que va a terminar con los trabajadores al 100%. Pero es un mito, como acaba de quedar claro,pues los capitalistas tienen la capacidad científica, tecnológica, física, material para frenar y desviar dicho proceso. Y lo van a hacer porque si no sería su muerte, su suicidio.
6. El Estado despótico en relación con el caso de China, y el sistema de puntaje de cualificación social.
2.1. Preguntas del público
Público: Marx critica al luddismo, precisamente por esta situación de que las máquinas se van apropiando de los procesos laborales o, mejor dicho, los capitalistas van introduciendo las máquinas y van desplazando a los trabajadores. Eso fue por los años treinta del siglo XIX ¿emergeráhoy un nuevo luddismo frente a la IA?
Público: En el libro De cadenas y hombres19 se describe cómo casi se abole la fuerza de trabajo en una fábrica de autos. Y, en fin ¿esta es una lucha del trabajador o una defensa del trabajador, y el trabajador en lugar de enfrentarse al patrón,se enfrenta a la máquina?
Público: En el tratado de libre comercio que precisamente se estádiscutiendo (entre Estados Unidos, Canadá y México, en 2018), se maneja el discurso de la ventaja comparativa del precio de la mano de
obra mexicana, frente al aparato productivo de una economía como Estados Unidos o de Canadá frente a las armadoras automotrices emplazadas en México, ¿cómo se tasaría el precio de la mano de obra, esa ventaja comparativa?
Público: En alguna ocasión leí un artículo acerca de que el desarrollo científico técnico aplicado al capitalismo es la causa del éxito del capitalismo; pero que este éxito del capitalismo lo va a llevar a la muerte; porque si se siguen desarrollando las fuerzas productivas de tal forma que todo va a ser automático, las fábricas todas no van a necesitar trabajadores; pero si no hay trabajadores no hay mercado,
19 Robert Linhart; De cadenas y hombres (1979). El libro n.º 227 en esta colección Socialismo y Libertad
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¿y quién adquiere las mercancías que producen las fábricas? Así que estamos llegando a un punto en que el capitalismo está condenado a muerte, porque, el propio desarrollo de las fuerzas productivas que propició el mismo capitalismo lo condena a la muerte si se sigue esta lógica de aplicar la automatización a la producción, sin trabajadores.
Público: Bueno, siendo así, entonces sobramos, si somos 7.400 millones de seres humanos en el mundo, pues sobramos 6.000 millones, porque ellos –los amos– ya lo tienen todo. Entonces, yo pienso que por eso son esas guerras tan atroces que hay en diferentes partes del mundo ¿no? Porque se trata de acabar con el ser humano. Sobramos 6.000 millones para ese 1%, digo, por poner un ejemplo.
Público: En medio de la crisis que todavía está en curso desde el 2008¿cuál podría, dentro de una perspectiva, especulación o análisis posible, cuál podría ser el siguiente paso para que el capital, en términos internacionales, pudiera tener–enacuerdo a la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia– sí, que el capital pudiera tener otra acumulación suficiente para dar un brinco tecnológico o científico para poder tener otra forma longeva, por decirlo así, de seguir perjudicando a la humanidad?
Público: Yo pregunto por la relación inversa, ¿cómo se puede detener ese proceso de explotación creciente de la humanidad? ¿Cómo trans- formarlo desde el punto de vista de la teoría de Marx? ¿Sólo hay que esperar a que suceda, por sí mismo? ¿O se puede hacer algo?
Público: La supuesta automatización de las máquinas, ¿genera problemas a la clase trabajadora?
2.2. Reflexión general sobre las preguntas
Interesante es la perspectiva general desde la que estas personas han formulado sus preguntas; según parecen gritar que hay una sobre explotación, despojos y aniquilaciones masivas, ¿podemos hacer algo en contra de ello o todo está perdido?
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He querido resaltar el significado profundo y positivo de tal perspectiva y de tales preguntas pues se atienen a lo esencial del asunto; así que se trata de un valor o significado a no soslayar. O a no subordinar al posible valor que puedan tener las respuestas que a continuación expondré. Comienzo con la pregunta sobre el Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN).
El punto importante es el efecto lesivo que tuvo el TLCAN para México, habría que acotar algunos datos. Toda la guerra contra el narcotráfico, con más de 200.000 muertos, todos los migrantes nacionales hacia Estados Unidos, (que son alrededor de 30 millones de mexicanos, o más). En algún punto va a haber más mexicanos del otro lado de la frontera porque aquí no hay condiciones de vida ¿y por qué no hay? Digamos, que sí hay condiciones de vida, pero no parecen sustentables. Por el efecto del neoliberalismo en México, y especialmente, del neoliberalismo con el TLCAN. Con lo dicho resumo que tuvo grandes efectos lesivos para los mexicanos.
A algunos capitalistas mexicanos no les convino, al empresario Slim y a
otros sí, pero a la mayor parte de capitalistas de México los lastimó, y sobre todo a los ciudadanos de México, al pueblo trabajador mexicano, campesinos y obreros, pues han sido décadas de sufrimiento, enfermedad, muerte, y no casual. Así que el caso del TLCAN no es como la IA que no es inteligencia, sino que artificialmente se fuerza a creer que lo es; mientras que en el caso del TLCAN se trata de que muerte, enfermedad, humillación, explotación, superexplotación, fue artificialmente producida para beneficio de la mafia en el poder, así la nombra López Obrador en su libro20. Para referir a los capitalistas nacionales que pudieron ganar en esta jugada y, a beneficio de las empresas transnacionales, especialmente las norte- americanas.
No tuvo efectos lesivos para las empresas transnacionales norteameri- canas, pero sí para el pueblo norteamericano y eso es lo que hizo valer Trump en su campaña electoral. Por eso ganó la elección, porque dijo:
que los tratados de libre comercio nos están haciendo mucho daño a la clase obrera norteamericana, al pueblo norteamericano, entre otras cosas también la migración nos hace daño, porque nos quitan puestos de trabajo. Unos puestos se los llevan las transnacionales a México, a China, donde la fuerza de trabajo es barata, las empresas transnacionales se
20 Manuel López Obrador. La mafia que se apoderó de México... y el 2012. Grijalbo, México, 2010. 38
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llevan sus empleos de Estados Unidos fuera del país. Por otro lado, la migración de toda América Latina, llega a Estados Unidos y aquí compite con la fuerza de trabajo y nos quitan empleos. De esos asuntos se queja Trump y, por eso, pudo ganar las elecciones, cuando se esperaba lo contrario.
Tal es el punto decisivo, los efectos lesivos del TLCAN en Estados Unidos, que Trump denuncia, diciendo que no les conviene. Pero ¿cómo que “no les conviene”? ¡Si se han enriquecido a nuestra costa!
Decimos los mexicanos. ¿Quién ganó? Estados Unidos ganó. En realidad, no. Sino que ganaron muchas empresas transnacionales norteamericanas, pero muchos de los pobladores estadounidenses se vieron lesionados por el TLCAN y por el neoliberalismo. Eso era a lo que aludía Trump, pero echándole la culpa al pueblo de México y, en menor medida, al pueblo de Canadá.
No abundaré más en este amplio tema, simplemente resumo que la integración técnica y la integración económica de países, así como la mejor situación de la clase obrera en Estados Unidos –que pasa necesaria- mente por la competencia que las distintas clases obreras tienen a nivel salarial, pasa por también mejorar la situación de la clase obrera en México– etcétera. Son rasgos del fenómeno, y todo esto, claro que tiene que ver con progreso de la automatización y de la IA en un proceso de dimensiones geopolíticas y geoeconómicas.
2.3. Ludditas, poder obrero e IA
Si la clase obrera contesta contra las máquinas, por ejemplo, en lugar de hacerlo contra el capitalismo, tiene que ver con la reflexión que hizo, después, otro compañero para hacer la pregunta sobre si hay que esperar a que suceda todo esto según la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia o si se pudiera hacer algo antes. Pues, ciertamente, hay unos
obreros que ya demostraron desde 1830 que se podía hacer algo, por lo menos enfrentarse a las máquinas21. No será acabar con todo el sistema, pero sí contra aquel instrumento que les está quitando el trabajo. Este problema –desempleados de por medio– se relaciona con el de un tercer compañero, que dice, bueno, parece que salimos sobrando, y entonces por eso nos están matando, hay muchas guerras porque salimos sobrando. En fin, son temas diversos pero que tienen distintos vasos
21 Armando Bartra, El hombre de hierro. Los límites sociales y naturales del capital en la perspec- tiva de la gran crisis, Ed. Itaca, México, 2014.
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comunicantes, así que se pueden ir integrando unos con otros, se pueden ir tejiendo.
La crítica que le hace Marx a los ludditas es que, están atacando a la cosa, a la cosa máquina. Claro, la máquina es el instrumento inmediato que los expulsa del proceso de producción, pero, ¿quién es el dueño de la máquina? ¿Quién introdujo la máquina? Claro, se entiende que si destruyes la máquina no cometes asesinato ¿verdad? En todo caso, el delito es daño en propiedad ajena. En cambio, si matas al capitalista, cometes un asesinato; claramente los ludditas se fijaron en el tamaño del delito. No es que no se dieran cuenta que el capitalista era el causante de su situación; pero la situación jurídica y policíaca los arrinconó a actuar de esta manera cosificada: contra la máquina, no contra el capitalista. Sin embargo, Marx resalta que la opción no solamente era capitalista o máquina sino, también, relación social de producción capital/trabajo.
Ese era un problema más sutil, había que no necesariamente ni destruir la máquina ni matar al capitalista, sino transformar la relación que tenemos nosotros con el capitalista, y la relación que tiene el capitalista como dueño de las máquinas. Dicha relación no es cosas ni personas directa- mente, sino relaciones entre las personas y de las personas con las cosas, es un tema más sutil. Los ludditas no se percataron de que la única posible salida era transformar las relaciones de producción, no nada más enfrentar unipersonalmente al capitalista o directamente a la máquina.
La crítica de fondo vale, pero no se piense que Marx este diciendo que los
obreros no lastimen al capitalista (que a lo mejor se lo merece). Tampoco está diciendo algo así como: “obrero, no destruyas las máquinas, que son tan bonitas” o “respeta toda la ciencia que involucran, el progreso”. No, Marx no está diciendo eso, aunque luego se lo atribuyen algunos intérpretes como cuando se quejan, en falso, de que Marx está prisionero de la ideología del progreso burgués, y que tiene una adoración por la tecnología. Lo cual es una completa tontería, eso no tiene sentido, simple- mente está diciendo en dónde está la solución profunda del problema. No resolvemos todo el problema si destruyes la máquina, a lo mejor una pequeña parte del problema, pero no todo el problema. No resolvemos todo el problema si matamos a un capitalista o a unos cuantos, pero a lo mejor se resuelve una parte del problema, según la situación. Imagínate a Mario Marín Torres, el “Gober Precioso”, y al capitalista pederasta Kamel Nasif en un contexto de corrupción del Estado de derecho en el que permanecen impunes. Para ciertas víctimas, puede no haber otra salida que matarlos o amarrarlos, y como ellos hay muchos.
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Así que el enfrentamiento también es personal, y es en referencia a las cosas, a las máquinas, y si se puede, es decir, según las posibilidades del caso. Otro tema es el de las formas de organización para matar a alguien, una célula criminal o una célula armada, por ejemplo y las formas de
organización para destruir máquinas o algo parecido. Lo cual significa que ese pequeño grupo que despliega esta forma de lucha, formas de lucha que a veces son obligadas, sólo que no llegan a la solución del problema y, sobre todo, no participa toda la clase obrera, sino necesariamente sólo pequeños grupos. Así que, justamente, por el tipo de lucha, no es solución ni contra el capitalismo ni para que el sujeto revolucionario se desarrolle.
Mientras que, si de lo que se trata es de transformar todas las relaciones sociales al interior de las cuales vivimos y somos explotados ¿cómo es la
organización? Es de toda la clase. Eso es lo importante, que toda la clase participe porque entonces la organización también va a ser democrática.
En cambio, la organización para matar a unos cuantos capitalistas, por ejemplo, secuestrarlos sigue sucediendo o aparecen formas terroristas que, en distintos lugares, como entre los árabes o en Euskera, en el País Vasco, etcétera, que se han visto obligados los distintos pueblos a tratar de defenderse mediante este tipo de métodos.
Pero ¿qué tipo de organización requiere? Necesariamente jerarquizada y de tipo más o menos militar, no democrática, ni en la que participe toda la clase; de hecho, la forma de organización en este caso no puede ser democrática, más que en algunos pequeños puntos. Esto es muy dificul- toso o aún, un obstáculo para lograr un gran progreso de la humanidad, y para realmente transformar toda la sociedad burguesa, es a lo que está aludiendo Marx. Las distintas formas de lucha ocurren según te encuentres con el enemigo, según te acorrale o puedas elegir el mejor camino.
Imagínate, una lucha en la Ciudad de México que se presenta con unas condiciones determinadas, con condiciones de alfabetización, de legalidad que respeta también el Estado, la policía, la clase capitalista; pero en los Altos de Chiapas o en los Altos de Guerrero, no respetan la propia legalidad constitucional. Entonces, decirles a los compañeros que allásufren la opresión, la marginación, la explotación etc., que no, no usen esos métodos, que no vayan al monte armados, la contestación no se hace esperar: si no lo hacen, los matan, así ha sido desde hace mucho tiempo.
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De tal manera las cuestiones de la lucha, de cómo se está dando, se responden diciendo que se dan bajo condiciones concretas siempre singulares, y muchas veces está justificada una lucha de un tipo que en
otro lugar no es justificada. Pero eso es por lugares, por partes, luchas particulares. Es muy posible que la lucha de los ludditas en el momento y en el lugar en que ocurrió, tuvo cierta justificación y eficacia. Algunos capitalistas retrocedieron, dijeron “ah, cuidado”, bueno, pero después de que retrocedieron pensaron en llamar al ejército y que actuaran con violencia. Se avanza un poco en lo que los capitalistas pueden tolerar y por ese motivo no se trata de negar ninguna lucha, todos los obreros, campesinos, humillados y todos los pueblos de la tierra tienen derecho a luchar y defenderse a como se pueda, a como mejor vean, a veces se equivocan y otras atinan, pero, no se puede decir, o de antemano criticar
o, juzgar que está mal.
Ahora bien, es en referencia a la lucha de conjunto, no la que resuelve una parte del problema, porque los ludditas mismos al enfrentarse a las máquinas, no están resolviendo todo el problema porque ellos quieren seguir siendo explotados, nada más que les den trabajo por favor, no que metan la máquina y que queden marginados, quieren comer, y para hacerlo hay que trabajar y recibir un sueldo. Pero, nada más resuelven una pequeña parte del problema, ¿cuál parte? Tener trabajo, no ser despedido, pero, siguen siendo explotados, esa es la parte que no se ha resuelto. Siguen siendo explotados y su familia va a seguir siendo explotada, y así sucesivamente.
¿Cuál sería la única manera de resolver el problema? Es a donde estáaportando Marx su crítica ¿cómo se resuelve el problema? Sólo si ya no hay explotación. Y entonces ¿de qué depende la explotación? De una relación de dominio, de una relación social de producción. Los capitalistas son dueños de los medios de producción y la clase obrera no los posee, esto es lo que hay que transformar, destruir la relación de producción capitalismo, no necesariamente destruyendo a los capitalistas personal- mente, ni destruyendo las máquinas en su presencia cósica. Si habrá que destruir alguna máquina o algún capitalista que entra en la lucha y también muere, ese es otro problema, pero no es el central. Lo principal es la transformación de las relaciones de producción. Y ya vimos porque sólo así se mejora la situación de conjunto. Y no sólo por un tema
objetivo, porque así se destruye al capitalismo, sino por el tema más importante que tiene presente y futuro, el de la organización de la clase
obrera. Concebir que la clase obrera como un todo tenga el destino en sus manos, y se pueda organizar democráticamente, y que todos parti- cipen en la manera en que se va a combatir.
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Porque también esta es la esencia de la dictadura del proletariado, de aquella forma de gobierno que podría imponer la clase obrera una vez destruidas las relaciones de producción capitalistas en general. ¿Cuál? Pues justamente es como ejerce la dictadura la clase burguesa: con un Estado policíaco, con ejército, con una administración burocrática y despótica. Reteniendo el poder en sus fábricas, en sus empresas, cada uno de ellos son pequeños déspotas en cada una de sus empresas, y luego tienes grupos de déspotas a distintos niveles, las distintas organizaciones empresariales. Pero sólo de manera muy diferente es que la clase obrera podría ejercer el poder.
No unos cuantos, sino toda la clase y la única manera en que puede hacer valer su dominio toda la clase sería democráticamente, todos partici- pamos, todos decidimos. ¿Y qué es lo que decidimos entre todos? Pues decidimos que los capitalistas ya no tengan derecho a explotar obreros, y que los capitalistas, además de que están explotando obreros, ya no puedan tener el derecho a ser gobernantes, y tener además del poder económico el poder político para, con él, garantizar la explotación de todos.
En esto consiste, en primer lugar, el poder obrero, en amarrar las manos al poder de los capitalistas; ese poder que se ejerce para explotar, para tener el derecho de seguir explotando. En cambio, el poder obrero se ejerce para que ya no se explote a nadie, en primer lugar, y en sentido positivo para promover una mejoría en la vida, en las condiciones de vida de todo el pueblo. Para eso es que ocurre la dictadura del proleta- riado; por ese motivo su contenido verdadero es “la conquista de la democracia”, dice textualmente el Manifiesto del Partido Comunista. Es decir, que toda la clase se organice democráticamente: en primer lugar, para amarrarle las manos a los capitalistas para que no tomen otra vez el Estado y entonces hagan de las suyas; y para que los obreros decidan cómo quieren vivir de mejor manera. Y como llevan a cabo la producción y el consumo de mejor modo, ahí tienen que participar todos. Y la forma de organización es democrática, la forma de lucha óptima es siguiendo esta vía porque la nueva sociedad que vamos a construir es democrática. Pero sin excluir ninguna otra forma de lucha; porque esa depende del modo en que se impone el enemigo en la situación concreta.
Es a lo que está apuntando Marx, viendo la presencia de la lucha actual, su tendencia de desarrollo y su culminación; por eso es por lo que hizo la crítica a los ludditas en estos términos, y bueno, fue malinterpretado. Es como si dijéramos que le está amarrando las manos a una serie de luchas
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violentas, inmediatistas. Posiblemente tengan un error aquí y allá, pero,se están enfrentando a enemigos mucho más brutales que les imponen cierta conducta para apenas salvarse. En fin, esta es una primera idea con que ligamos los distintos temas aludidos.
2.4. Guerras y destrucción poblacional frente a la IA y la reforma del capitalismo
Otro es el tema de las guerras y que, efectivamente, parece que hay población sobrante de la cual, una parte es ejército industrial de reserva, es decir, que se trata de personas que en algún momento se van a introducir de nueva cuenta en el trabajo. Mientras tanto, dicho ejército industrial de reserva presiona al resto de la clase obrera que estátrabajando para que bajen los salarios. Es esta una situación altamente propicia para que crezca la sobreexplotación del trabajo asalariado, tal y como viene ocurriendo desde fines de la década de los sesenta del siglo XX y, sobre todo, desde 1981 con la emergencia del neoliberalismo.
Cuando al taylorismo y fordismo se añadió el toyotismo como métodos de explotación acrecentada de plusvalor relativo y absoluto; de suerte que la superexplotación de la fuerza de trabajo empezó a llevarse a cabo de una manera racionalizada al extremo, con cronómetro y psicología de grupos en mano, etcétera. El desarrollo de la automatización y en particular de la IA, se relaciona esencialmente con estos métodos; en especial, con el toyotismo, como lo demuestra agudamente Adrián Sotelo Valencia en su trabajo Crisis capitalista y desmedida del valor. Un enfoque desde los Grundrisse. Libro en el que la aludida “desmedida del valor” –término forjado por el mismo autor– incluye tanto la así llamada crisis del tiempo de trabajo, es decir, que la automatización creciente hace que la plasmación de valor por el tiempo de trabajo se vea disminuida gravemente como la financierización de la economía como factores de la crisis económica capitalista del 2008. Sin embargo, en los parágrafos que siguen no profun- dizaremos sino ocasionalmente en estos aspectos laborales del problema; pues abordaremos a las empresas de IA preferencialmente en relación con las empresas capitalistas. Esto es, al interior de la relación capital- capital, es decir, entre los múltiples capitales, más bien que como factor de la relación capital-trabajo. Aunque por supuesto estableceremos lo esencial al respecto y que comúnmente no es señalado.
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En efecto, todos los desempleados son un ejército de la industria, pero que está en reserva, dice Marx, por eso lo llama “ejército industrial de reserva”, y le sirve al capitalismo para presionar los salarios a la baja. Pero esa es sólo una parte del problema. Otra parte de la población sobrante no es “ejército industrial de reserva”, pues en términos funcionales no hay suficientes plazas para darles trabajo ni ahorita ni en cinco o diez años; simplemente hay demasiada gente sobrando.
Claro, conforme crece la automatización de la producción, mayor cantidad de gente sobra proporcionalmente, y entonces las guerras son un sitio para acabar con la población sobrante que ya no presiona suficiente- mente sobre los salarios, que ya no es funcional para deprimir los salarios, sino que nada más son un problema social: hay que darles alimento, educación, salud. Todo eso es costoso y, además hay que aplacarlos si se insubordinan ¡y encima gastan agua! Entonces, la aniquilación ya es una posibilidad. Sí, sucede algo como eso, las guerras tienen esa función.
Además de la función de apropiarse de petróleo, de los mantos acuíferos, de países. Con el despojo, el capitalismo tiene otra ganancia, acaba con cierto problema social que consiste en que seres humanos que existían ya no lo hagan, y entonces ya no van a ser problema. Sí, cumplen con esa función general, ciertamente. Y se sabe que las élites burguesas enarbolan una ideología malthusiana para justificar proyectos y acciones concretas de asesinato más o menos encubierto de grandes sectores poblacionales. Por ejemplo, de los viejos ya imposibilitados para el trabajo bajo el argumento de que son muy costosos.
Pero, en realidad ¿quiénes son los que están sobrando? De fondo, no somos nosotros. Más arriba, una persona del público formuló este problema en términos muy dramáticos, pues reflejó la gran destrucción que efectivamente ocurre en las guerras. Pero nosotros no somos los que sobran; conforme más se desarrolla la automatización de la producción y la aplicación de la IA, quien sale sobrando es el capital. Esta es la gran enseñanza de Marx en su libro de los Grundrisse, entre las páginas [592] y [599], acerca del límite absoluto del capitalismo: quien sale sobrando es el capital, no nosotros. Y, viendo el panorama de conjunto los capitalistas, apuntan a los otros como sobrantes. Antes de que los otros actúen, ellos lo hacen, al modo de la guerra preventiva del nazi Goebbels.
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Es muy importante percatarse acerca de quienes, en verdad, salen sobrando: son ellos; para aprender a criticarlos, a denunciarlos, a
organizarnos y hacer valer este hecho de que somos nosotros quienes no salimos sobrando, quienes somos esenciales somos nosotros. Quien es cada vez menos esencial es el capitalismo y su forma de explotación, cada vez hay más riqueza y cada vez se quiere seguir apropiando de modo privado, cuando ya sería posible que se distribuyera de otra manera.
Por ejemplo, esto que acaba de suceder en las décadas de presidentes neoliberales en México. Para entender el asunto, advirtamos que el neo- liberalismo es una forma de capitalismo, no es el capitalismo en general. Y en este contexto, ganó López Obrador las elecciones después de haber estado batallando durante doce años. Una vez en el poder, este presi- dente no dice que va a dejar de haber capitalismo, nada más que les va a amarrar las manos un poquito ¿verdad? Que acabará con la corrupción y el saqueo corrupto, dicho coloquialmente como “huachicol”. O sea que, no es forzoso ni siquiera para el desarrollo del capitalismo que se sigan llevando a cabo despojos al tamaño en que vienen ocurriendo. Pues bien, en analogía con este evento nacional, tenemos el caso de la IA. Por ejemplo, ese tema de Amazon y Uber ¿a qué se debe que todavía estén lucrando estos piratas? A que el resto de los capitalistas no se hayan quejado de que los están esquilmando. Que los están huachicoleando, en ese sentido.
Por ejemplo, hubo un problema que se suscitó entre los taxistas frente a Uber. En la actualidad, Uber no solamente presta el mismo servicio que los taxis, sino que se dedica a entregar comida, está haciendo competencia desleal a los taxistas, y también a los restaurantes, etcétera ¿Sólo compe- tencia desleal? No, porque, en realidad, ni plusvalor producen, al elaborar sus distintos programas de entrega en tiempo real, se trata de esquilma pura y simple; no de mera competencia desleal. Porque al no producir tienen menos costos, sino porque al no estar produciendo riqueza, no están produciendo valor y se lo embolsan. Entonces, ¿por qué los distintos capitalistas no se han quejado para plantear una reforma? Una reforma en el congreso de Estados Unidos, o en el congreso de distintos países capitalistas para “amarrarle las manos” a dichas empresas. Y que todos los capitalistas–nosólo los dueños de taxis– ganemos parejo, dirían, que tengamos derecho a explotar a toda la clase obrera. “Todos estamos explotando ¡pero tú te llevas las ganancias! No tienes derecho a llevarse las ganancias”.
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Pero se cree que sí en gracia a una mirada mercantil neoliberal que diría que dichas empresas “crean valor en el mercado”. ¿Qué es eso? ¿Qué es ese absurdo? Es más absurdo que afirmar la idea de IA sobre “que crean valor en el mercado”. Pues en el mercado no se crea valor, ahí sólo se asignan precios. En realidad, usted, señor dueño de una empresa de IA tiene que demostrar que está produciendo valor, y que de acuerdo a lo que produce de valor van a ser sus ganancias, y también su plusvalor, claro, pero tiene que demostrar que lo está explotando.
En fin, de eso se trata, los capitalistas deben tener su certificado de quién está explotando plusvalor y quién no, y quien demuestre que explota
obreros, ese tiene derecho al plusvalor; y precisamente en la medida en que lo haga. Los otros están despojando al resto de capitalistas. De suerte que no tarda que, con el desarrollo de las fuerzas productivas, con el desarrollo de la automatización y la IA, y todos los problemas que genera dentro del capitalismo, guerras, despidos, etcétera, los propios capitales antes de morir digan: “oye, creo que ese se está llevando una tajada que a mí me corresponde, y a él no le corresponde”. Ese será el momento en que van a reformar la economía capitalista. Le vana amarrar las manos a Uber pues no tiene derecho a llevarse las ganancias que nos corresponden a todos nosotros.
En fin, estas son otras tantas figuras en donde aparece quiénes son los sobrantes que, en primer lugar, son todos los capitalistas, no la humanidad. Con la intervención creciente de la IA dentro del capitalismo, los sobrantes son quienes ya la tienen funcionando en sus procesos de producción y, simultáneamente, pretenden ser capitalistas. Aunque coyunturalmente –durante los últimos cuarenta años más o menos– hubo un acto de prestidigitación; así que se están llevando las ganancias mediante el despojo de la humanidad y del resto de capitalistas. Pero el resto de los empresarios que sí son capitalistas, intentarán una lucha de reformas para amarrarles las manos; y, también, la humanidad en su conjunto tiene que hacer una lucha de reformas, de rebeldía, revueltas, y de revoluciones, para demostrar que quienes somos los verdaderos sujetos importantes somos la humanidad y, quien sale sobrando son los dueños del capital. Para que así, estos reaccionen y capten que antes de ser ellos los sobrantes de la IA, las empresas de IA ya no son capitalistas así que son sobrantes respecto de la Olla Podrida a la que todos los auténticos capitalistas contribuyen con el plusvalor que explotan a la clase
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obrera para, luego, repartirse las ganancias que a cada uno le toca en acuerdo a su respectivo tamaño.
En resumen, hemos visto más arriba cómo el capitalismo puede desviar la aplicación de la IA fuera del proceso de producción y, así, retrasar la automatización de la producción. Además de que las empresas de IA no producen plusvalor, así que no tienen derecho a tajadas del mismo sino sólo a los gastos de operación. Lo cual baja la presión sobre el resto de los capitalistas. Mientras que si, por un lado, tiene lugar un proceso de automatización que expulsa obreros y anula el carácter capitalista de la empresa en que dicho proceso tiene lugar, por otro lado, esas empresas que dejan de ser capitalistas funcionan como si lo fueran y se apropian ganancias como las demás; tiene lugar una doble presión sobre el capital que es perfectamente superflua y puede ser abolida dentro del capitalismo para su regulación y preservación.
Si además, en tercer lugar, nos fijamos en que no sólo se apropian de ganancias dichas empresas no capitalistas, sino que se apropian de ganancias extraordinarias estratosféricas, podremos medir con esa misma vara cuánto beneficio se haría el capitalismo si reconociera el carácter no capitalista de las empresas de IA. Y, también, mediríamos cuánta presión se quitaría de la angustia que sufre por ganar más; esa angustia que presiona a todos los capitalistas a redoblar la explotación de la clase obrera, conforme más los esquilman las empresas no capitalistas que son las de la IA.
Finalmente, también mediríamos cuánta presión se quitaría a la paranoia malthusiana de las élites y de sus ansias de acabar con millones de congéneres. Este es el punto más sensible de la cuestión de la IA. Pues se relaciona con la sobrevivencia de la humanidad. En particular, del proletariado y del ejército industrial de reserva cuando este es funcional- mente excesivo y sólo significa un gasto para el Estado. De suerte que las Furias del interés privado se angustian y quieren asesinar gente a como délugar en la mayor cantidad posible.
Ahora bien si por sí mismos los capitalistas son incapaces de descubrir que las empresas de IA son piratas no capitalistas que les esquilman sus ganancias a raudales, el proletariado y la humanidad en su conjunto desplegando una lucha consciente de liberación y sobrevivencia, les abrirálos ojos para que lo reconozcan; de suerte que se inaugure una auténtica
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reforma del capitalismo. O directamente la revolución, si la reforma no sucede.
Con lo dicho ponemos en contexto este sensible detalle de quiénes son los sobrantes. Mientras que lo sigue ejemplifica una catástrofe nacional que forma parte del contexto capitalista general recién aludido en el que menguan las empresas de IA.
2.5. La idea más importante a recordar
Que en acuerdo a la ley capitalista del valor y del plusvalor, la ley del dominio del capital industrial, en fin, la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a decrecer, las presuntas empresas capitalistas con 100% de automatización, esto es, empresas de IA (y que aplica a todos sus productos) no tienen derecho a ganancias menos a aquellas que son extraordinarias porque no plasman valor y menos plusvalor.
Según esto, de hecho, no son empresas capitalistas, sino que simulan serlo; y, así, esquilman al público y al resto de capitalistas que sin saberlo les transfieren todas las ganancias que dichas empresas con IA intensiva–debancas en línea o esa sección de los bancos a fábricas robotizadas, Google y Uber, etcétera– se embolsan. Ciertamente, no son ni pueden ser empresas capitalistas, pues no explotan plusvalor, por eso esquilman al resto de capitalistas que sí explotan plusvalor y de paso a los compradores en primer lugar.
2.5.1. Esquilma a los obreros de IA
1. Para completar lo que decimos respecto de unos empresarios no capitalistas que se hacen pasar por tales, ahora, pensemos en un obrero distinto a los comunes dentro de la sociedad burguesa; uno obrero que no produce plusvalor y que no sólo está en las fábricas,el obrero de la IA. En realidad, no son explotados, pero junto con el resto de la sociedad son esquilmados –aunque de modo diferente– por los empresarios de la IA que se embolsan el valor y el plusvalor producido por el resto de la clase
obrera. Esquilmados singularmente y engatusados doblemente, por cierto, para facilitar la comprensión del triple enredo.
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El empresario de la IA dice: Te esquilmo porque la riqueza cuya producción automática facilitas, no me pertenece, pero finjo que sí y se vuelve creíble mi fingimiento, a partir del hecho de que te pago un salario y alto, por cierto, por tu trabajo. Así que igualmente te expropio de esa riqueza que le pertenece a toda la sociedad, pues que ha sido generada por el general intellect tecnológicamente realizado.
En efecto, para esquilmarte la parte correspondiente de dicha riqueza que te pertenece gratuitamente, te he engatusado mediante el salario que te pago. Forma transfigurada del valor o precio de la fuerza de trabajo, como la denomina Marx22. Y, así engatusado y esquilmado es que me sirves para la segunda operación que me permitiráesquilmarles plusvalor y valor a los múltiples capitalistas auténticos de la sociedad. Yo finjo que te pago un salario, y al hacerlo finjo que, entonces, soy capitalista.
Primero te esquilmo parte de la riqueza social que no me pertenece; pero, ahora te engatuso por segunda vez, en tanto el proceso salarial te habilita como máscara social para que yo pueda esquilmar plusvalor y valor a los capitalistas auténticos. En este punto, una vez realizado este esquilmo a los capitalistas, simultáneamente he perfeccionado mi labor contigo: te esquilmé la parte de riqueza social que te pertenece gratuitamente al pagarte un salario por tu trabajo; ahora mediante esa misma forma salarial logró la constitución de una máscara social que me permite a mi esquilmar plusvalor y valor a otros. Si a ellos les he esquilmado valor y plusvalor producido por sus obreros y, para ello, los he engatusado tanto respecto de mi carácter capitalista –que no lo tengo ni el correlativo derecho a las ganancias que me embolso– como respecto a que yo exploto obreros que producen plusvalor, como los restantes capitalistas; si he esquilmado y engatusado doblemente a dicha grey, este triplete sólo es posible porque a ti te he esquilmado la riqueza social y te he engatu- sado doblemente en el sentido explicado, base para mi operación contra los aludidos capitalistas y la sociedad toda, incluido tú.
Expuesto desde una perspectiva objetiva–yno como lo acabamos de hacer, es decir, como si hablara el empresario de IA a su trabajador– la cosa quedaría así: Los obreros que asisten a las máquinas de IA encaminan al general intellect tecnológicamente realizado para generar inmensa riqueza (valores de uso y valor) que los empresarios hacen pasar por riqueza que contiene ingentes cantidades de plusvalor; de suerte que
22 Karl Marx; El Capital. Crítica de la economía política, Siglo XXI, Ed. México, 1971. 50
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si los empresarios de la IA esquilman el valor y el plusvalor producido por el conjunto de la clase obrera que trabaja en empresas capitalistas auténticas, engatusan a sus propios obreros que facilitan el funciona- miento del general intellect realizado para producir la aludida riqueza, haciéndoles creer que son ellos y sus máquinas quienes la producen y que ellos –los empresarios de marras– les pagan por su trabajo, es decir, por el producto del mismo, cuando es producto de toda la humanidad yel pago de salarios en este caso, finge que el producto le pertenece a los empresarios de la IA. Pero esta doble falsa conciencia a beneficio de los
obreros de la IA capitalista es sólo la condición para poder tener en manos el producto con el cual dichos empresarios esquilman a toda la humanidad. Así que, a sus propios obreros los engatusan además en un sentido complementario a como lo hacen con los capitalistas de los que recogen las tajadas de plusvalor y de valor producidos por la clase obrera:
es decir, haciéndolos creer que son obreros que generan valor. Quedando
oculto para ellos que son la máscara de todo el timo. Y por ser esta máscara de todo el timo, esto es, la condición fundamental para que el timo pueda ocurrir, al obrero de la IA, el empresario de las empresas de IA no les paga ni un átomo. Se atienen a pagarles un salario, ínfimo en comparación con lo que deberían cobrar por prestarse a ser dicha máscara.
2.5.2. Financierización e IA
2. Ahora bien, un proceso que va de la mano con esto que llamamos IA sería la financierización de la economía, pues se trata de un suicidio análogo de la inteligencia. Aparentemente, el dinero está moviéndose a escala sólo especulativa e imaginaria, precisamente como dinero aritmético contabilizado y transferido por las computadoras en red mundial, pero atribuyéndosele intereses como si fuera dinero real. Y según este quid pro quo tenemos, aquí, un factor formidable desencadenante de la caída de la tasa de ganancia que está haciendo estallar las crisis económicas recientes.
La crisis de 1971-1982, en primer lugar y con una magra medida de IA actuando en la economía; y, sobre todo, la de 2008, que se ha calificado como la más grande crisis que ha vivido la humanidad, que empieza en septiembre de 2007, pero en 2008 vamos a ver su apogeo. Y ni que decir la actual recién estallada a fines de 2019. De hecho, la introducción
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masiva de IA en la economía planetaria fue facilitada–másbien, forzada por la banca mundial y sólo aparentemente facilitada– por los inmensos beneficios que el evento le reportaría y que fue previsto le reportaría. Para finalizar nuestro recorrido citemos y comentemos a Manuel Castells:
«A pesar de que internet estaba ya en la mente de los informáticos desde principios de los sesenta, que en 1969 se había establecido una red de comunicación entre ordenadores y que, desde finales de los años setenta, se habían formado varias comunidades interactivas de científicos y hackers, para la gente, para las empresas y para la sociedad en general, internet nació en 1995 [...]. [A]sí, para mediados de los noventa, internet estaba ya privatizado y su arquitectura técnica abierta permitía la conexión en red de todas las redes informáticas de cualquier punto del planeta, la World Wide Web [WWW], podía funcionar con el software adecuado y había varios navegadores de fácil uso a disposición de los usuarios.»
Y páginas adelante añade:
«Al utilizar internet como un medio fundamental de comunicación y procesamiento de la información, las empresas adoptan la red como su forma organizativa. Esta transformación socio técnica abarca el sistema en su conjunto, y afecta a todos los procesos de creación, intercambio y distribución de valor. Por tanto, se modifican las características y el modo de operar del capital y el trabajo, componentes básicos de todo proceso empresarial.»
Esta descripción establece que la relación entre los múltiples capitales (K1-Kn) y de estos con el trabajo (K-T) (relación K-K y K-T) se racionaliza y predetermina máximamente, el cálculo y la previsión se intensifican y una forma de administración y control global emerge. No denuncia que este control pueda atentar en contra de la democracia y la libertad de los individuos, pues sólo lo enfoca desde el punto de vista económico y no desde el jurídico, social y político. En este tenor Castells23 agrega:
«En efecto, las leyes de la economía de mercado siguen funcio- nando en esta economía en red, pero lo hacen de un modo específico, que resulta fundamental comprender para vivir, sobrevivir y prosperar en este mundo feliz de la nueva economía».
23 Manuel Castells, La galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad, Plaza & Janés, Barcelona, 2001, p. 95.
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Como se ve, Castells ha tratado solamente del modo de administrar y controlar y, en todo caso, de la distribución económica; pero, de ninguna manera, del cambio de modo de producción inmediato al interior de las empresas. Por eso a punto y aparte dice lo siguiente explicitando su programa teórico:
«Así pues, analizaré en orden secuencial los siguientes aspectos: la transformación de las prácticas de la empresa; las relaciones entre Internet y los mercados de capital; el papel del trabajo y el empleo flexible en el modelo de empresa red, y el carácter específico de la innovación en la economía que está en la base del crecimiento de la productividad del trabajo. Posteriormente reuniré estas líneas argumentales en una caracterización sintética del significado real de lo que se ha dado en llamar la nueva economía24.
De tal manera, este programa teórico presupone que la productividad del trabajo permite a la IA generar cada vez más plusvalor extra. Precisamente, en la medida en que Castells no analiza el modo de producción inmediato de la IA implementada en más de un 75% del proceso de producción. Por eso jamás plantea la cuestión de si dichas empresas producen o no plusvalor. Siempre presupone que lo producen. Así es que, aunque se acerca al modo de producción lo hace a partir de la administración y control de la empresa. Nunca partiendo del modo de producción inmediato en cuanto tal. Por eso su investigación ocurre sin analizar si dichas empresas producen o no plusvalor. Como si esto fuera algo que de ninguna manera habría que preguntar. Simplemente porque Castells quiere atenerse o confiarse de que siguen existiendo las leyes económicas de mercado; como quien quisiera contraargumentar por adelantado a aquellos que sugieren que la IA ya nos situaría en el comunismo, fuera de dichas leyes. Pero la cuestión es más bien cómo
opera la IA que no produce valor ni plusvalor al interior del modo de producción capitalista que funciona según las leyes del valor y el plusvalor y, precisamente, porque otras empresas los producen. El carácter parasitario y esquilmador de las empresas de IA frente a las restantes empresas, esas sí propiamente capitalistas, queda soslayado.
24 Manuel Castells, op. cit.
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«La transformación de los mercados de capital está en el origen del desarrollo de las empresas internet y de la nueva economía en general. Sin la financiación de start-ups innovadoras por parte de las empresas de capital-riesgo no se habría producido el crecimiento económico liderado por internet. Los capitalistas de alto riesgo se aventuraron a financiarlas con gran fruición, a pesar del alto grado de mortandad de estos proyectos (alrededor de una tercera parte de los mismos en Estados Unidos), a causa de los elevados beneficios proporcionados por la valorización de la capitalización de mercado sin precedentes que los mercados financieros han concedido a muchos de esos innovadores proyectos de negocios. La fuerte caída de los valores tecnológicos que comenzó el 10 de marzo del 2000 no ha podido borrar el extraordinario crecimiento del valor de las empresas tecnológicas, incluidas las puntocom supervivientes, a lo largo de la última década».25
Por descontado que las concesiones que Castells cree entrever son ilusorias, además, el que los grandes capitalistas hayan comenzado arriesgándose en la inversión de IA al apartar dicha inversión de ganancias
obtenidas en diversas empresas capitalistas no significa que las nuevas empresas de IA fundadas sigan siendo capitalistas. Es decir, que funcionen explotando plusvalor. Pero Castells lo presupone. Y el problema no consiste en que cierren o prosperen esta o aquella empresa de IA–loque, con estilo literario poco apropiado para el caso– Castells dice “mortandad”como si de seres vivos se tratara, sino de que las que tienen éxito, ¿cómo es que lo tienen? (¿será por su vitalidad?) es decir, ¿cómo es que
obtienen sus beneficios?: porqué transforman el plusvalor que explotan en ganancia o porqué sin explotar ningúnplusvalor esquilman el que las empresas capitalistas producen.
Por lo demás, la descripción de Castells vista ya sin dramatismo literario, deja entrever que, además de los problemas fundamentales que acabamos de formular, importa observar en qué medida los bancos, los capitalistas de alto riesgo y los mercados financieros no solo financiaron las empresas de IA sino forzaron las elevadas ganancias que esta debía embolsarse. Pues ellos mismos se sirvieron de ellas para lucrar en medida
25 Manuel Castells, Ibídem
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análoga. Siempre a costa de la explotación de plusvalor llevada a cabo en
otro lugar de la economía capitalista, en las empresas industriales propia- mente capitalistas.
Con lo dicho hasta aquí, hemos concluido la semblanza general de nuestro tema tal y como le podría haber sido explicado a un público de obreros; y que, de hecho, tuve la oportunidad de hacerlo; y en esa ocasión concurrieron también estudiantes a la plática. Así que ora obreros ora estudiantes formularon las preguntas a las que en los subincisos anteriores he intentado responder. Ahora bien, el punto decisivo de la exposición consiste en la afirmación de que los empresarios de IA no son empresarios capitalistas, aunque lo parezcan; y que su relación con los empresarios capitalistas propiamente dichos –que no sólo monopolizan los medios de producción como los de IA, sino que explotan plusvalor a sus obreros, cosa que no pueden hacer los empresarios deIA–sí, que la relación entre éstos y los empresarios capitalistas es una relación de esquilma: los empresarios de IA esquilman a los empresarios capitalistas. Análogamente a cómo la relación entre el capitalista y el obrero es una relación de explotación. Aparentemente se trata de una relación entre capitalistas de dos tipos: K1 - K2; pero, en verdad, se trata de una relación entre un empresario no capitalista y uno capitalista: no K - K. En lo que sigue nos ocuparemos de aclarar las condiciones de posibilidad como para que algo así pueda ocurrir al interior del modo de producción capitalista.
3. Dos pasajes de Marx sin los cuales el mundo contemporáneo resulta incomprensible en su concreción (Grundrisse, pp. [592]-[594], y El Capital, sección segunda del tomo III)
La obra de Marx contiene poderosos pasajes imprescindibles para com- prender la esencia del funcionamiento de la crisis económica de 2008 o ya su mera posibilidad, así como del modo de producción burgués actual en su generalidad. Precisamente, con base en la ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia, expuesta por Marx en el capítulo 15 del tomo III de El Capital26. Sorprendente hazaña científica o la idea general de que el capitalismo tiene la misión de forjar el mercado mundial, tal y como la postula el Manifiesto27 desde 1848 y hoy–a175 años de
26 Karl Marx, El Capital, op. cit.
27 Karl Marx y Friedrich Engels, Crítica del Programa de Gotha, Progreso, Moscú, 1980. El libro n.º190 en esta Colección Socialismo y Libertad
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distancia– se encuentra plenamente realizada. O la sorprendente pre- visión general que llevó a cabo Marx en 184728 acerca del cambio de hegemonía mundial, señalando que la apropiación del territorio del Norte de México por Estados Unidos le daba a este la posibilidad de mirar y dominar tanto al océano Atlántico como al Pacífico y, con ello, la de detentar la hegemonía mundial; que habría de pasar de manos de Gran Bretaña a las de Estados Unidos. Tal y como sucedió al finalizar la segunda guerra mundial, a los casi cien años del señalamiento que, por ello, se transformó en previsión.
Pero abordaremos ahora pasajes de Marx por demás luminosos y, sí, sorprendentes, contienen argumentaciones teóricas bien fundamentadas que aluden a realidades contemporáneas decisivas que caracterizan, no sólo en general, sino en particular la estructura y dinámica del capitalismo contemporáneo. Realidades tecnológicas y de funcionamiento de la economía capitalista en su especificidad actual.
Sumado a que son pasajes que establecen una explicación bien armada de fenómenos que ninguna teoría económica al uso ofrece particularmente en torno a la historia de la tecnología y sus implicaciones en el modo de producción, a pesar de que ésta ha sido múltiplemente reflexionada por diversos autores como Daumas29, Derry y Trevor30, Pacey31, Touraine32; de suerte que un halo de misterio parece nimbar a dichos fenómenos, hasta hoy. Por eso recalcamos que se trata de pasajes imprescindibles para la comprensión del mundo actual; para volverlo comprensible en su con- creción. Se trata de dos pasajes estratégicos de la crítica de la economía política.
28 Pedro Scarón publicó en 1972 una antología completísima de escritos de Karl Marx y Friedrich Engels: Materiales para la historia de América Latina, Siglo XXI Editoriales, Cuadernos de Pasado y Presente, n.° 30, Córdoba (Argentina), 1972 (en adelante, citado como “Materiales”). Señalo que la selección La intervención en México, editada por el PRI en la colección Materiales de cultura y divulgación. Política clásica 3, contiene los principales artículos respecto de este período, con la significativa excepción del artículo “Progresos de sentimiento en Inglaterra” (7/XII/1861), aparecido el 25 en la New York Daily Tribune, clave para la comprensión del caso. Refiero los artículos y cartas pertinentes sobre este período y sobre la invasión norteamericana (1847)
29 Maurice Daumas, Las grandes etapas del progreso técnico, FCE, Salamanca, 1983.
30 Thomas Kingston Derry y Illtyd Williams Trevor; Historia de la tecnología I: desde la antigüedad hasta 1750, Siglo XXI, España, 1977.
31 Arnold Pacey; El laberinto del ingenio. Ideas e idealismo en el desarrollo de la tecnología, Gustavo Gili, España, 1980.
32 Alain Touraine, La sociedad post-industrial, Ariel, Barcelona, 1969. 56
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3.1. Los dos pasajes
El primero lo encontramos en los Grundrisse33 (Marx, 1971b), entre las páginas [592] y [594] y trata de la eventualidad de que la automatización de la producción –que se muestra como tendencia histórica cierta y muy patente del modo de producción burgués de aquel entonces– llegue a ser plena. Sería éste, dice Marx, el “límite objetivo” de la existencia del capitalismo; es decir, el modo de producción burgués ya no podría existir si se estableciera la plena automatización de la producción.
Cabe ubicar la idea de límite objetivo o técnico en relación con otros límites del capitalismo señalados por Marx; por ejemplo, cuando en el capítulo 15 del tomo III de El Capital señala que:“elcapital es el límite del capital” o el límite de sí mismo, aludiendo a la ley del desarrollo capita- lista. La ley de la tendencia de la cuota de ganancia a caer, que dicho capítulo expone; mostrando el carácter autocontradictorio del capital. Marx trata también del límite natural o espacial, límite de la Tierra, que trata en la sección sexta del tomo III de El Capital, sobre la renta del suelo. Otro límite del capitalismo es económico o social, ya aludido que muestra el capital en su desarrollo legaliforme. Pero ambos límites, tanto social como el natural, están mediados, por el límite técnico objetivo; el cual, por así decirlo, sostiene a uno y otro. En otras palabras, hace que cada uno de ambos se realice.
Los tres tomos de El Capital reúnen dichos tres límites del capital sinte- tizados por el límite técnico. De suerte que funciona como el gozne o el engarce con el siguiente libro de la Crítica de la Economía Política, dedicado a la propiedad del suelo; así como con los restantes cinco libros de dicha crítica, el último de los cuales trataría del mercado mundial capitalista. Tema que retrata una situación como la actual, donde el capitalismo se ha extendido como una mancha de aceite por todo el planeta, no quedando un palmo de tierra que no le pertenezca de una u
otra forma; mientras rige una creciente automatización de la producción planetaria, misma que es la que ha empujado al capitalismo a abarcar todos los territorios. Todo en ocasión de que la ley de la tendencia de la cuota de ganancia a caer de ser una realidad permanente pero oculta y latente, que sólo se manifiesta periódicamente y se nos muestra palpa- blemente de modo continuo. De modo que la crisis estructural del capitalismo se muestra como crisis coyuntural permanente.
33 Karl Marx; Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857- 1858, Siglo XXI, México, 1971.
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El límite técnico expresa cómo la propia mediación entre el sujeto y la naturaleza –que son las fuerzas productivas, cómo esta mediación, digo–se desarrolla, y al desarrollarse ella misma posibilita que los otros dos límites (el natural y el social) se verifiquen unitariamente. Por donde queda establecido y demostrado práctica y palpablemente que el capita- lismo es un modo de producción perecedero, un modo de producción histórico, no eterno, como pretende la ideología burguesa; por ejemplo, en la versión de la misma que predomina en el ámbito de la economía política.
Durante el siglo XX y lo que va del XXI, la automatización de la producción se ha desarrollado grandemente, por lo que la singular configuración del mundo contemporáneo a nivel tecnológico se acerca inquietantemente a la recién referida figuración indagada hipotéticamente por Marx. Predic- ción, se dirá; cuando que se trata, más bien, de observación científica de las tendencias del desarrollo económico capitalista según un preciso derrotero matemático y conceptual.
El segundo pasaje lo encontramos en el tomo III de El Capital34, encaminada a formular la teoría del funcionamiento de la competencia, según la cual tiene lugar la distribución del plusvalor producido mediante la explotación de la clase obrera llevada a cabo por todos los capitalistas; de suerte que en el curso de este proceso contradictorio, se abre paso la constitución del lazo que une a toda la clase capitalista según un interés común:
explotar a la clase obrera lo más posible. Así que, de rechazo, se constituye la clase obrera como tal, confirmándose como clase en ocasión de que los obreros se defienden contra los capitalistas.
Y bien, en el curso de la competencia entre los múltiples capitales, tiene lugar una constante transferencia de plusvalor desde los capitales más atrasados hasta los de vanguardia, es decir, detentadores de condiciones tecnológicas más productivas. Fenómeno que nos interesa sobremanera, en vista de dar cuenta de la novísima configuración del capitalismo. En la inteligencia de que las ganancias extraordinarias que por este camino se embolsan las empresas de vanguardia –por ejemplo, Microsoft–a costa de las atrasadas, pueden contener no sólo plusvalor en general sino una forma particular del plusvalor extra; cuya explicación la ofrece Marx en el
34 Karl Marx; El Capital. Crítica de la economía política, Siglo XXI, México, 1971 (en su sección segunda, pp. 179-268.)
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capítulo 10 del tomo I de El Capital, titulado: “Concepto de plusvalor relativo”35 complemento evidente del pasaje de Marx que nos ocupa.
Sin embargo, la estructura de la competencia entre los múltiples capitales y las transferencias múltiples de plusvalor que involucra constituye un aspecto general del modo de producción capitalista; al mismo título que su ley de desarrollo, la aludida ley de la tendencia decreciente de la cuota de ganancia. Por lo que, por supuesto, integra la configuración actual del capitalismo, pero no en un sentido particular –cual es el interés de nuestra investigación en curso– sino general.
La cuestión es la siguiente: que la presencia de la automatización de la producción y el boom de la IA concomitante, tienen honda incidencia en la estructura y dinámica de la transferencia del plusvalor en el curso de la competencia entre capitales. Precisamente, para determinar que dicha estructura y dinámica se alteren, así que se configuren de un modo particular. Y es este modo peculiar el que sólo es posible establecer y explicar si retomamos de Marx los dos pasajes que nos ocupan y los articulamos entre sí.
3.2. ¿Qué sucede cuando un cincuenta o un setenta y cinco por ciento de la producción está automatizada?
La IA y la automatización completa o casi –75% omás–de la producción o de la empresa que sea, no es un ente que se comporta igual que cualquier
otra innovación tecnológica presente o pasada del capitalismo, ya que hasta el momento nunca ha actuado por arriba de un umbral semejante. En efecto, por debajo del umbral del 50%, cualquier innovación posibilita una mayor explotación de plusvalor relativo, pues todavía tiene vigencia la objetivación de trabajo inmediato para la medición del valor y por ende para la del plusvalor, así como para su plasmación.
Mientras que, a partir de ese umbral la automatización muestra su diferencia cualitativa: la riqueza que se está produciendo es posible por el“intelecto general” de la sociedad, dice Marx. Que, bajo el modo de la ciencia, ha propiciado la construcción de la tecnología automática que muestra tan alto rendimiento productivo. Ya el trabajo inmediato ha dejado de ser la medida del valor y de la riqueza que produce la sociedad.
35 Karl Marx; El Capital, ed. cit., pp. 379-390.
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Es esta una tesis agudísima de Marx que puede encontrarse, precisa- mente en el pasaje aludido de los Grundrisse36.
Ahora bien, esto significa que la automatización completa o del 75% de la producción, se comporta de un modo cualitativamente distinto en el contexto de la competencia entre los múltiples capitales, a diferencia de, cómo se comporta en la competencia entre los múltiples capitales una innovación tecnológica que tenga lugar antes de alcanzado ese umbral. Sin embargo, ambas tecnologías entran en la estructura de la competencia sin más mediación. Pues es ésta una estructura general que no hace diferencias, como si cualquier innovación tecnológica tuviera la misma cualidad: toda innovación permitirá incrementar la productividad y este incremento posicionará de mejor manera en la competencia al empresario que la detente, ganará mercado y podrá imponer precio, por ende, ganarámás.
En efecto, toda vez que la estructura de la competencia entre los múltiples capitales se define y organiza a partir de lo que ellos ven y por lo que se interesan: las ganancias y su tasa, la tecnología que se introduce como innovación sólo debe cumplir con los criterios mencionados:
aumento en la productividad y, se da por sentado, aumento de la ganancia. Sin reparar que el cuerpo de la ganancia–nosu mera imagen o expectativa– está hecho de átomos de plusvalor; así que faltando este, la ganancia deja de existir. Y es precisamente este efecto negativo para el capitalismo el que produce la automatización completa de la producción o el 75% de este logro. Ni más ni menos, la negación del plusvalor absoluto y relativo. Una cualidad diferente a la de cualquier otra innovación tecnológica e, incluso, opuesta.
Es evidente que este impacto negador de la existencia del capitalismo que nos muestra la IA y la automatización plena o al 75%, ya se inicia, prepara, anuncia o esboza y ya se empieza a volver sensible o a tener un impacto significativo en toda la economía, a partir de que esta se encuentra automatizada en un 50%. Que es más o menos el porcentaje de automatización que muestra el capitalismo globalizado actual. En otras palabras, la competencia actual entre los múltiples capitales y desde el fin de la segunda guerra mundial, viene introduciendo un factor que niega radicalmente al capitalismo en el seno mismo de este, asumiendo que
36 Karl Marx; Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857- 1858, Siglo XXI, México, 1971. Entre las páginas [592] a [594].
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permitía simple y llanamente el progreso del capitalismo en un sentido lineal y ascendente.
La escena final de la película de Roman Polanski, la célebre La danza de los vampiros (1967), en la que vemos huir del aquelarre de vampiros al profesor que los combate, a su ayudante y a su bellísima novia (Sharon Tate) mientras una voz en off nos advierte que creyendo huir e, incluso, haber acabado con la raza de vampiros aristócratas, sin saberlo, esparcirán el mal en su huida, pues la bella dama ya tiene envenenada la sangre por la mordida de uno de ellos. Esta escena final, digo, puede servir de metáfora para resaltar la ironía histórica que le viene acaeciendo al capitalismo, por lo menos desde el fin de dicha guerra y con contundencia, desde 1981 en que dio inicio la política económica neoliberal. La bella dama con sangre envenenada de nuestro caso es, como es obvio, la IA aplicada, la automatización de la producción.
3.3. La radical mutación de la competencia capitalista
En efecto, la transferencia de plusvalor desde los capitales atrasados hacia los de vanguardia sucede desde 1981 a la fecha –periodo en que se alcanzó el 50% de automatización aludido– en el contexto de una estruc- tura y una dinámica ya alteradas de la competencia entre los múltiples capitales, precisamente por la enorme incidencia de la automatización en ella, que es por cierto creciente. Bill Gates y los grandes magnates de la IA efectivamente se embolsan grandes cantidades de plusvalor transferido desde los capitales más atrasados hasta sus respectivos bolsillos (son billonarios, de hecho). Pero el caso es que la producción de plusvalor se ha reducido grandemente en términos absolutos y esta ha tenido que ser compensada por la inserción de millones de nuevas fuerzas de trabajo en ramas no automatizadas, además de compensarse dicha disminución con el despojo de parte de su salario a las clases obreras del planeta, es decir, sobre explotándolas, a lo que se añade el despojo de bienes comunes a la humanidad y a comunidades específicas a favor de mineras transnacio- nales, empresas gacíferas, petroleras y farmacéuticas, entre otras.
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Todo lo cual caracteriza reconocidamente la fisonomía del neoliberalismo; sobre todo el despojo generalizado de los bienes comunes, lo que tiene como fondo un proceso de “acumulación originaria residual terminal”, que he analizado ampliamente en otro lugar37. Pero con todo ello, ha sucedido que la estructura entera de la competencia entre los múltiples capitales se ha alterado:predominaba la producción de plusvalor por sobre la transferencia de éste; mientras que ahora –con IA al 50%, digamos–predomina en la estructura de la competencia su función secundaria, las transferencias de plusvalor, al tiempo en que ha decaído su función principal: la producción del mismo.
Novísimo predominio que se patentiza, cuando comparamos la producción de plusvalor planetaria con los beneficios que se embolsan los banqueros;
otra característica indeleble del neoliberalismo, reconocido como sistema financierista. Sumas estratosféricas de plusvalor transferido, pero, tGambién, de plusvalor aún no producido sino futuro y que tendrá que ser trans-ferido a las arcas de los banqueros, si habrán de ser saldados sus pagarés y títulos efectivamente.
Como apoyo ideológico y correlato de esta apropiación del plusvalor por parte del capital financiero se halla el fetichismo de la IA, que atribuye inteligencia a una cosa, cosifica la inteligencia. Una característica distintiva de los animales superiores y por antonomasia del ser humano, es atri- buida a una cosa; de ahí, la ventaja inicial del término digital, exento de tales despropósitos. Pues alude, en primer lugar, al lenguaje matemático sobre la base del cual se diseñan las vías de solución ofrecidas por las computadoras a diversos problemas, la numeración binaria 1/0 de dos dígitos o números. Numeración con la que se construyen los bits. Sin embargo, el bit mismo es considerado como un ente ajeno a los átomos, entre espiritual y material. Así que un aspecto técnico característico de nuestro tiempo sirve para nombrarlo era digital; pero para de inmediato, cargar de resabios teologales y metafísicos a dicha técnica.
Se trata del vicio opuesto al cometido respecto del término IA; pues no se cosifica la inteligencia, sino que se subjetiva directamente a la cosa sin aparentar–esdecir, ocultando– que se expropia al sujeto. Sino sugiriendo que ha surgido algo así como una fuerza natural recóndita y algo así como no atómico y simbólico a la vez que integrante del mundo de exterio-
37 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Economía y política del agua. El agua que te vendo primero te la robé, Itaca, México, 2007.
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ridades que habitamos. Una especie de singularidad o traición cartesiana; pues la res extensa es distinguida implícitamente de la res cogitans para, de inmediato, proceder a figurar que lo digital es además de un dedo constituido por átomos, un símbolo y un número, pero, sobre todo, es una realidad no atómica y espiritual. Un misterio portentoso y desar- mante, siendo la segunda el efecto de la exposición de lo que Nicholas Negroponte38 llama“elADN de la información” refiriéndose al bit en los términos recién reseñados. Resumiendo, la reacción del capitalismo contra los efectos deletreos de la IA en la estructura de la competencia entre los múltiples capitales es la causante de la configuración que adquirió el capitalismo en su versión neoliberal.
3.4. Del sistema automático de máquinas a la computadora digital electrónica
La frase y la noción de IA es equívoca por atribuir inteligencia a una cosa, cosifica la inteligencia; una característica distintiva de los animales superiores y por antonomasia del ser humano, es atribuida a una cosa; de ahí, la ventaja inicial del término digital, exento de tales despropósitos. Pues alude, en primer lugar, al lenguaje matemático sobre la base del cual se diseñan las vías de solución ofrecidas por las computadoras a diversos problemas, la numeración binaria 1/0 de dos dígitos o números. Numeración con la que se construyen los bits.
Sin embargo, el bit mismo es considerado como un ente ajeno a losátomos, entre espiritual y material. Así que un aspecto técnico característico de nuestro tiempo sirve para nombrarlo era digital; pero para de inmediato, cargar de resabios teologales y metafísicos a dicha técnica. Se trata del vicio opuesto al cometido respecto del término IA; pues no se cosifica la inteligencia, sino que se subjetiva directamente a la cosa sin aparentar–esdecir, ocultando– que se expropia al sujeto. Sino sugiriendo que ha surgido como una fuerza natural recóndita algo asícomo no atómico y simbólico a la vez que integrante del mundo de exterioridades que habitamos.
38 Nicholas Negroponte,“ElADN de la información”, en El mundo Digital, Ediciones B, Barcelona, 2014, pp. 31-40.
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Una especie de singularidad o traición cartesiana; pues la res extensa es distinguida implícitamente de la res cogitans para, de inmediato, proceder a figurar que lo digital es además de un dedo constituido por átomos, un símbolo y un número, pero, sobre todo, es una realidad no atómica y espiritual. Un misterio portentoso y desarmante. Sobre todo, desarmante es el efecto de la exposición de lo que Nicholas Negroponte llama“elADN de la información” refiriéndose al bit en los términos recién reseñados.
Antes de explicar en qué consiste el sistema automático de máquinas y su evolución hasta la computadora digital, debo advertir al lector de ciertos términos equívocos que se han utilizado para entender a ésta última, pero que más bien, dificultan su comprensión: términos como bit, digital, etcétera, veamos. El sistema automático de máquinas que Marx conoció y analizó magistralmente39, al grado de permitirle establecer su tendencia de desarrollo hasta posibilitar la automatización completa de la sociedad y, con ella, determinar el límite objetivo del capitalismo, no es, sin embargo, el factor específico que permite la automatización completa de la producción.
Marx usa el concepto de autómata y ya la mitología griega al hablar de los ingenios de Hefesto o en griego Héphaistos, el Vulcano latino o dios Herrero y gran inventor de artefactos, describe–osi se quiere, sugiere–aparatos que funcionan por sí mismos para facilitar las tareas a los seres humanos, es decir, habla de autómatas. Pero mientras la de los inventos del Dios herrero es una descripción mitológica, Marx se basa en una experiencia real, tiene el objeto ante sí: se mueve y actúa con un motor propio y casi concluye todas las tareas en las que los capitalistas lo aplican. Siendo perfectamente previsible que tales cuasi autómatas serán aplicados próximamente a las múltiples actividades que aún se resisten a ejecutar.
Además, de la máquina analítica de Charles Babbage, el primer intento para diseñar una máquina (calculadora) fue la máquina diferencial, que fue un computador diseñado específicamente para construir tablas de logaritmos y de funciones trigonométricas evaluando polinomios por aproximación. Proyecto que no vio la luz por razones económicas, pero que podía ser aprovechado en el diseño de un computador de propósito general, de manera que inició el diseño de la máquina analítica:
39 Karl Marx, El Capital, ed. cit., (1867)
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«En el mundo de Babbage, sus motores estaban limitados por números. Vio que las máquinas podían hacer álgebra en el sentido estricto de que podían manipular los signos más y menos. Pero todas sus máquinas de cálculo, su Máquina Diferencial y su Máquina Analítica, que es la máquina programable de propósito general, estaban todas limitadas por el número: manipulaban el número como una manifestación de la cantidad, como una medida de la cantidad. Lo que vio Lovelace–loque vio Ada Byron– fue que el número podía representar entidades distintas a la cantidad. Entonces, una vez que tenía una máquina para manipular números, si esos números representaban otras cosas, letras, notas musicales, entonces la máquina podía manipular símbolos de los cuales el número era una instancia, de acuerdo con las reglas».40
Con esto vemos cómo el padre de la computación moderna, por asídecirlo intentó construir sin poder terminarla, una máquina que describiópuntualmente, logrando en Marx anticipar la posibilidad concreta de que el casi autómata podría convertirse en un autómata completo, realizador del sueño de la humanidad personificado y deificado en Hefestos y sus juguetes de apariencia mágica, pero de esencia técnica. Es decir, Marx analiza científicamente una tecnología existente en su época, establece sus tendencias de desarrollo y posibilidades extremas y las relaciona críticamente con la estructura del modo de producción burgués; y no sólo, sino que, además, llega a conocer una propuesta tecnológica decisiva: la calculadora automática diseñada con base en el mecanismo transmisor desarrollado por Joseph Marie Jacquard:
«El mecanismo de transmisión compuesto de volantes, ejes motores, ruedas dentadas, turbinas, vástagos, cables, correas, piñones y engranajes de los tipos más diversos, regula el movimiento, altera su forma cuando es necesario convirtiéndolo, por ejemplo, de perpendicular en circular, lo distribuye y lo transfiere a la máquina herramienta».41
40 John Füegi, y Jo Francis, “Lovelace & Babbage and the creation of de 1843‘notes’”,en ACM Inroads, vol. 6, n.° 3, 2015, p. 24.
41 Karl Marx, El Capital, ed. cit., (1867)
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Las tarjetas perforadas que guían el funcionamiento de la máquina herramienta. Mismas tarjetas que hacia la segunda mitad del siglo XX serían la base de las computadoras analíticas y que IBM desarrollaría hasta su máxima sofisticación hacia fines de los setenta; previa labor al servicio de Hitler para ordenar con ellas en la Oficina de Estadística del Reich la identificación de judíos y de decesos de los mismos. Como lo ha denunciado Black42.
Siendo que, precisamente, dichas tarjetas perforadas darían la pauta para la siguiente innovación tecnológica de perfeccionamiento de los procesa- dores: la construcción del microprocesador electrónico cuyo relee vendría a sustituirlas, haciendo posible la miniaturización de las computadoras, y el perfeccionamiento de los robots.
“Máquinas que sean capaces de realizar tareas físicas”43, es una definición de“robot”menos específica que la de “máquinas que pueden trans- formar la naturaleza a la manera de los seres humanos haciendo uso de herramientas”; así que se amplía el rango de lo que puede considerarse robot o androide. Fácilmente, los vemos salir de la fábrica e insertarse en la vida cotidiana y, en general en ámbitos no productivos: vehículos que circulan en las carreteras con dirección autónoma, aspiradoras caseras inteligentes y lanzaderas espaciales o armas inteligentes que toman decisiones propias, serían otros tantos ejemplos de este tipo. O Alexa
Es decir que Marx posee una noción general del logro completo del autómata y del de la automatización completa de la producción: se trata del desarrollo del sistema automático de máquinas más la integración al mismo de algo así como la máquina analítica de Charles Babbage, el prospecto de la moderna computadora de entonces. Integración tecno- lógica que no es simple suma de dos factores. Aunque ciertamente el modo concreto en que ello ocurrirá es para Marx algo futuro e indeterminado.
Ahora bien, la computadora actual y toda la IA con ella relacionada, estábasada en la miniaturización electrónica posibilitada por el circuito integrado de silicio del que trata Shallis44 que vino a sustituir a la tarjeta
42 Edwin Black, IBM y el holocausto. La alianza estratégica entre la Alemania nazi y la más poderosa corporación norteamericana, Atlántida, Buenos Aires, 2001.
43 Jerry Kaplan; Inteligencia Artificial. Lo que todo el mundo debe saber, Teell, España, 2007.
44 Michael Shallis, El ídolo de silicio: la revolución de la informática y sus implicaciones sociales, Salvat, Barcelona, 1986.
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perforada. Dispositivo que Marx no conoció y que ha posibilitado efectivamente la automatización completa de la producción, así como la robotización efectiva de la misma más allá de la ciencia ficción. Desarrollo concreto de la integración del sistema automático de máquinas con la máquina calculadora que fue posible sólo superando tres barreras.
A saber, la primera es la sustitución del motor a vapor –usado por el motor analítico de Babbage– y el de petróleo (gasolina) por la electricidad. Pues a un tiempo es energía que mueve al mecanismo y flujo energético cuyo recorrido sirve de significante a ser procesado calculísticamente e interpretado hasta que puede ser reavivado el significado humano correspondiente. El segundo fue el desarrollo de la programación, misma que se encontraba implicada en la propuesta de Babbage y que explicitaría y desarrollaría Ada Lovelace en su“Nota”o reseña explicativa de 184445 del invento de Babbage iniciado en 1835.
Y la tercera barrera que tuvo que ser superada fue la sustitución de la tarjeta perforada por el circuito integrado o microprocesador en la década de los setenta del siglo XX. El cual posibilitó la miniaturización de la computadora, factor desencadenante para la inserción del sofisticado control digital computacional en los robots y de que pudiera lograrse la automatización completa del proceso de producción. En efecto, la miniaturización electrónica posibilitó la existencia de un mecanismo desconocido en la época de Marx, aunque basado en los principios esenciales del sistema automático de máquinas por un lado y de la máquina analítica de Babbage, por el otro.
El caso es que la computadora moderna es una síntesis compleja, pues ella misma es simultáneamente sistema automático de máquinas y una máquina herramienta al tiempo en que es un medio de comunicación complejo, como lo patentiza su pantalla en la que vemos signos y los diseñamos para su procesamiento en la unidad central de procesamiento. Y siendo tres cosas a la vez es, además, la base para que se inserten en ella cualquier cantidad de dispositivos o aplicaciones que complejizan el sistema automático de máquinas en miniatura en un sistema de sistemas de máquinas y, a un tiempo, múltiples máquinas herramientas para diversos propósitos.
45 Angélica Salmerón; “Ada Lovelace: pionera de la informática”, en Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la Universidad Veracruzana, vol. XXI, n.° 2, 2008.
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Para que se mida el hondo significado tecnológico e histórico de esta hazaña, recordemos que un sistema automático de máquinas industrial
ocupa varias manzanas, cuadras o hasta hectáreas para su operación y que el solo motor analítico de Babbage movido a vapor estaba previsto para funcionar y ofrecer sus resultados calculísticos en un área de más de 300 metros cuadrados.
«La máquina analítica debía funcionar con un motor a vapor y habría tenido 30 mts. de largo por 10 de ancho. Para la entrada de datos y programas había pensado utilizar tarjetas perforadas, mecanismo ya utilizado en la época para dirigir diversos equipos mecánicos. La salida debía producirse por una impresora, un equipo de dibujo y una campana. La máquina debía también perforar tarjetas que podrían ser leídas posteriormente. La máquina analítica trabajaba con una aritmética de coma fija en base 10 y poseía una memoria capaz de almacenar 1.000 números de 50 dígitos cada uno. Una unidad aritmética estaría encargada de realizar las operaciones aritméticas».46
En concordancia con las dimensiones de los sistemas automáticos de máquinas al uso. Imposible insertar tal monstruoso mecanismo en un robot; pero esta operación es obligada para el logro no de la creciente automatización sino de la realización plena de la misma. De ahí la paradoja según la cual Marx no sólo no conoció las computadoras modernas, ni siquiera la licuadora doméstica –para hablar de un aparato eléctrico de dimensiones de uso“alamano”–y, sin embargo, su análisis de la maquinaria y gran industria no sólo es aplicable a los dispositivos de telecomunicaciones y de IA, sino que es el único que permite explicarlos cabalmente. Asimismo, su análisis de la completa automatización de la producción y de sus efectos para la acumulación de capital son únicos. De manera que la economía capitalista mundial contemporánea puede ser comprendida sólo mediante estos aportes. Como vimos más arriba, articulándolos con la teoría de la transformación de los valores en precios de producción expuesta por Marx en la sección segunda del tomo III de El Capital, que es asimismo exposición de la estructura y la dinámica de la competencia entre los múltiples capitales.
46 Allan G. Bromley, “Babbage”s Analytical Engine Plans 28 and 28a. The programmer’s interface”, en IEEE Annals of the History of Computing, vol. 22, n.° 4, 2000, pp. 5-19.
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Una vez observados los puntales que nos permiten explicar la estructura de la relación social dominante en la actualidad, la relación de esquilma de los empresarios de IA hacia los capitalistas, pasemos a exponer cómo es posible que nos sirvamos de la crítica de la economía política de Marx
para entender este nuevo momento del dominio del capital industrial que se ve presidido por la aludida relación de esquilma.
4. Karl Marx y la IA
Bajo este título, se trata de plantear lo específico de Marx con relación a este tema y, por supuesto, también criticar un suplantamiento, entre los muchos que se han intentado contra Marx. En efecto a Marx se lo suplanta de diversas maneras, se lo tergiversa para desviar la conciencia revolucionaria, entre otras cosas. Así que voy a intentar en cinco estancias
o apartados presentar este asunto, un poco en analogía a los cinco actos de la tragedia shakesperiana.
El primer acto se titula: “Dos voces muy distintas”. He aquí dos voces, una dice equívoca y aberrante:
–“¡Robots de todos los países, uníos!”;
Y la otra penetrante, clara y plena de verdad:
–“¡Proletarios de todos los países, uníos!”;
“¡Robots de todos los países, uníos!” es la voz de la IA capitalistamente enajenada, autonomizada por sobre y contra la humanidad en cada uno de sus integrantes; y que es pronunciada por cuenta de aquellos pocos que promueven sus intereses económicos y políticos. Opresores y explotadores de aquellos que son el 1%, afianzando dichos intereses, precisamente, en la misma IA retorciéndola, depravándola para que los sirva y funja hasta de máscara tecnológica que expresa una distopía transhumanista, contrahumana, terrorífica, pero pintándola hipócrita- mente con pigmentos de pétalos y luces de esperanza pervertida, falseada. Y es voz de videojuego como dicha en broma dentro de la cabeza. Una voz que se ríe de sí en circular remisión especular de sí para sípor el bien de sí misma: “uníos todos nosotros robots míos, uníos en un gesto dramático que nos una a todos en una infinita sonrisa pero que en nuestras cabezas de videojuego resuena como inmensa carcajada en honor a nuestra graciosa impostura: ¡robots de todos los países, uníos!”.
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–“¡Québuena broma!” se dice satisfecha la cabeza de videojuego, según su criterio manifiestamente narcisista...“¡Québuena broma!”.
Y hete aquí esa otra voz que en 1848 se escuchó por primera vez:
“¡Proletarier aller Länder, vereinig euch!”
Y que siguió resonando por mar y tierra hasta lograr escucharse como:
“¡Proletarios de todos los países uníos!”.
Y escucharse hasta el día de hoy y cada vez –pero sobre todo hoy– con toda nitidez, como quién tiene la evidencia a ojos vistas. Como quién tiene la necesidad y la posibilidad; y posee el impulso y cuando la escena ya no le brinda ninguna otra salida, máscara o subterfugio. Esta es la voz de la clase social de “cadenas radicales”, las más radicales de la historia, de explotación y de múltiple despojo que, sin embargo, en el curso de la lucha por su autoemancipación logra alzarse soberana como sujeto colectivo autónomo múltiplemente individuado por miles de millones. Sujeto revolucionario colectivo e individualizado que fluyente en su autonomía combatiente logra cohesionar todos sus miembros y su cabeza y corazón; sus manos y mirada.
Por eso que en 1848 los jóvenes Karl Marx y Friedrich Engels no se asumen extraños, sino que luchan al lado de los proletarios, se saben proletarios con los demás en lucha. Y pronuncian aquel: “¡Proletarios de todos los países, uníos!”. Alto y claro, tan es así que todavía resuena conforme con cada vez más fuerza y claridad resuena en millones de bocas. Es la clase social de cadenas radicales que por sobre su enajenación total y contra ella puede afirmarse y mirar su torso y su futuro, conforme sus manos lo van forjando. Y pronuncia en esta afirmación combatiente la verdad del mundo y de la humanidad al tiempo que pronuncia su verdad, sabiendo que sólo no se falsea a sí misma–aunque todo milita para ello– en tanto que logra hacer coincidir su verdad con la de la humanidad y la del mundo.
La voz del Manifiesto del Partido Comunista47, libro que tiene ante sí el mercado mundial capitalista y lo denuncia, nos ubica en dicho mercado mundial mientras lo estamos testificando y sufriendo. Y con su voz, el Manifiesto, nos sorprende gratamente su contemporaneidad, donadora de confianza y claridad, con ese su estarse con nosotros que parece imposible por sobre los tiempos.
47 Karl Marx y Friedrich Engels, “Manifiesto del Partido Comunista”, en Obras Escogidas en tres tomos, Progreso, Moscú, 1974, p. 99-140.
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Bien, después de esta entrada, el segundo apartado voy a dedicarlo a hacer una semblanza de los Grundrisse de Marx, especialmente, en un punto que no ha sido esclarecido por los diversos comentaristas que tenemos de este texto (de Martín Nikolaus y Antonio Negri a Enrique Dussel, entre otros). En efecto, Marx señala que se trata de monografías, cuando nos topamos con un escrito en forma de libro, que sigue más o menos la secuencia de los tres tomos de El Capital, al tiempo en que presenta algo más, algo extraño. Así que, el segundo punto lo titulo:
4.1. El manuscrito de los extremos y sus monografías
La misma voz sorprendente del Manifiesto, pero que busca aún más precisión, replantea entre nueve y diez años después, entre 1857 y 1858, al mercado mundial capitalista. Ahora al establecer los Fundamentos de la Crítica de la Economía Política; manuscrito de Marx conocido como los Grundrisse48; del que su autor dice, en 1859, que está formado por“monografías”. En el sentido de que la secuencia argumental del libro según un plan expositivo lógico y unitario preliminar, gusta de cerrarse sobre sí mismo en cada capítulo en vista de expresar el extremo de cada uno de estos. En vez de escoger la precisión que va poco a poco y deja los extremos concretos del asunto tratado para mucho después; como lo hace El Capital. Crítica de la Economía Política. Sí, por eso es que los Grundrisse –como el Manifiesto del Partido Comunista– hablan, por ejemplo, de ese extremo de la sociedad burguesa que es la conformación del mercado mundial capitalista. Al tiempo en que dicen que, en realidad, sólo podrá ser expuesto en el último libro de la crítica de la economía política.
Por eso los Grundrisse analizan no sólo este extremo geopolítico de la sociedad burguesa sino, también, otros extremos; como el del carácter no
objetivo de la subjetividad del trabajador opuesto al capital que lo explota.49 Y analiza también, en las Formen50 el extremo en que se relacionan el capitalismo y las sociedades precapitalistas, pudiendo entender Marx por ese camino a la sociedad burguesa precisamente en la
48 Karl Marx; Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857- 1858, Siglo XXI, México, 1971.
49 Karl Marx, Ibíd., 1971, p. 203.
50 Karl Marx y Eric J. Hobsbawm, Formaciones económicas precapitalistas, (Formen). Ed. Siglo XXI, México, 1971, pp. 335-415.
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página51 como la sociedad de la absoluta enajenación. Y asimismo analiza el extremo de lo que en verdad es la riqueza más allá de su limitada forma precapitalista y aún por sobre su limitada forma burguesa52. De igual forma, analiza, también, la forma extrema en que el estado capitalista se relaciona con los medios de producción capitalistas, en especial con los medios de comunicación en el contexto del Mercado Mundial53.
Casi al inicio versando sobre el valor y el dinero en el contexto de la crisis económica, Marx analiza el límite extremo al que puede llegar la forma del Estado político capitalista como gobierno despótico de la producción. Este punto lo vamos a retomar en lo que sigue pues, como se verá, es de vital importancia para la comprensión de la IA en el momento actual. El gobierno despótico de la producción es un ente opuesto punto por punto al “gobierno de los trabajadores libres asociados” (como lo nombra la Crítica al Programa de Gotha54 que conquistan la democracia auténtica- mente (como establece el Manifiesto del Partido Comunista) pero que, en el extremo de la impostura, el gobierno despótico de la producción pretende parecérsele y aún suplantarlo, según una estrategia de pérfido camuflaje y bandera falsa, creando la mayor confusión entre las filas de los revolucionarios55.
Por lo que también Karl Marx analiza en sus Grundrisse el límite objetivo o técnico del capitalismo, es decir, el límite objetivo de las posibilidades de existencia del capitalismo: la automatización plena del proceso de producción. Situación bajo la cual –como lo expresa el epígrafe con el que inicia esta primera parte–, por dejar de existir la creación de valor, también se evapora el plusvalor: la sabia que alimenta al capital. Y he aquíinvolucrada en este extremo a la IA56.
Todos extremos que El Capital. Crítica de la Economía Política, en sus tres tomos no aborda ni podría abordar más que a título de ejemplos, pero nunca conceptualmente; como sí lo hacen las monografías de los Grundrisse con toda intención de hacerlo, precisamente, para mejor perfilar el orden expositivo de la crítica de la economía política, sobre la base de agotar la exploración de los fundamentoso los limites extremos
51 Karl Marx y Eric J. Hobsbawn, op. cit., 1971, p. 414 52 Karl Marx y Eric J. Hobsbawn, Ídem., 1971, p. 387
53 Karl Marx y Eric J. Hobsbawn, Ídem., 1971, pp. 423-432
54 Karl Marx, Crítica del Programa de Gotha, Ed. Progreso, Moscú, 1980
55 Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857- 1858, Siglo XXI, México, 1971, pp. 71-73
56 Karl Marx, Ídem. 1971, pp. 592-599
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de ésta. Y mucho podría decirse e investigarse, entonces, a propósito de los Grundrisse, como la profunda admiración de Marx hacia Leibnitz, pensador profundo de los límites y creador del cálculo diferencial.
Una vez visto lo que Marx nos ofrece en el Manifiesto, sobre todo en cuanto al mercado mundial y en los Grundrisse, también, sobre este mismo tema y el gobierno despótico de la producción, así como, sobre la automatización de la producción y otros extremos de la sociedad burguesa, así sobre cómo es que se construye el discurso de El Capital. Ahora podemos abordar directamente el tema de la IA en el capitalismo contemporáneo.
4.2. La IA capitalista en su paradoja totalitaria
El desarrollo histórico de la sociedad burguesa ha corrido un camino contradictorio. En efecto, por lo dicho anteriormente acerca de que la automatización plena de la producción constituiría el límite objetivo de las condiciones de existencia del capitalismo, el desarrollo capitalista no hubiera podido seguir sino un camino contradictorio, tal y como el que ha cumplido. En otras palabras, el desarrollo histórico de la sociedad burguesa ha ocurrido desde 1859 a la fecha, una senda que evade la automatización de la producción; no obstante, viéndose obligada por la fuerza de la competencia entre los múltiples capitales obsesivos en su ambición. Viéndose obligada, a de todos modos ir acrecentando trágica- mente dicha automatización.
Por eso, el desarrollo de la IA durante el siglo XX y XXI es altamente paradójico: La IA en smartphones y en computadoras personales, así como todo tipo de aplicaciones fuera del proceso de producción incrustados en el consumo, en la oficina y en la circulación tanto comercial como financiera. De hecho, a nivel del comercio ofrece la ventaja de deprimir fuertemente los gastos de circulación del capital. El capitalismo en su conjunto se evita un gasto. Parte del plusvalor que antes cubría los costos de circulación ahora no los tiene que cubrir. Ahora, más bien, pasa a ser succionado por parte de los empresarios de IA; los cuales sí actúan enáreas productivas; mientras los bancos actúan en un ámbito no productivo. Las finanzas son una forma peculiar de circulación, donde una serie de transacciones las hace en línea, pero cobra por ese trabajo comisiones, como si estuviera la gente haciendo las cuentas, como si
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hubiera gente que estuviera haciendo la transferencia de aquí para acá, pero no hay nadie.
De tal manera que con la IA no hay producción de valor ni tampoco de valor negativo generado en la circulación, pues está completamente automatizada, pero la cobran como si no lo estuviera ¿De dónde se paga? De la transferencia de plusvalor del resto de los capitalistas y de valor de toda la sociedad. Los bancos o Uber y Amazon, etc., se lo van a embolsar a propósito de utilizar la IA en la circulación y con timidez se extiende la robótica al proceso de producción, liberando de trabajos peligrosos a los seres humanos o descargándolos de plano de trabajar en vista de lograr mayor eficacia general.
Claro que se introduce efusivamente la IA en toda la línea si se trata de labores de vigilancia y de control social al detalle, así como de manipulación política e invasión de la privacidad. También, del dominio del espacio exterior, de espionaje, ataques con misiles, fabricación de terremotos y, en general, manipulación del clima, opresión y avasalla- miento de la población del planeta. Mientras, como digo, la IA no se introduce al proceso de producción o sólo lo hace en magra medida. Cosa rara es testificar la opresiva y enajenada IA como algo opuesto a la automatización de la producción que liberaría a la humanidad de la carga del trabajo. Todo está puesto de cabeza en los días que corren. En fin, Marx ha planteado claramente el carácter problemático de la automa- tización maquinista del proceso de producción para el capital. Y, con ello, la esencia paradójica de su forma de desarrollo y es, por ello, también en este extremo, nuestro contemporáneo científico en plenitud.
Por supuesto dicha forma de desarrollo sigue la ley del amo para controlar a las poblaciones que oprime el capital al tiempo que preserva las condiciones de dicho control; y tanto dicha ley como forma de desarrollo paradójico se ciñen precisamente a la ley de la tendencia de la cuota de ganancia a decrecer, que no es otra cosa que la ley del amo impersonal. Que lo cuida, incluso, de sí mismo, a fin de mantener vigente el dominio del capital industrial.
Por eso, El Capital. Crítica de la Economía Política –obra en la que se expone dicha ley57–es el libro por antonomasia del marxismo del siglo XXI. Sobre todo, si lo recuperamos con su compañero fundamentante
57 Karl Marx, El Capital. Crítica de la Economía Política, Ed. Siglo XXI, México. 1971, pp. 309-341 74
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extremo: los Grundrisse. Sólo así estaremos a la altura de los tiempos a nivel del pensamiento en vez de que la IA y su desarrollo planetario paradójico nos tengan como sus títeres.
4.3. China, IA y gobierno despótico de la producción
Para tener acceso fácil al metro o para sacar dinero de tu cuenta bancaria, posas tu dedo en un aparato de reconocimiento de huellas dactilares y simultáneamente quedas fichado en los archivos administrativos y de inteligencia gubernamentales. Así que la vigilancia que pesa sobre todos acaba de enriquecerse con tu identificación. Y no se trata de esperar a que cometas un ilícito para que seas eficazmente castigado; sino que has quedado entrampado en los criterios de evaluación sociopolítica que enjuician cada uno de tus actos y gestos, así que prevén tu conducta y carácter. La IA permite, así, la dominación integral policíaco conductista de la vida cotidiana, una “subsunción real del consumo bajo el capital”58 de ética y política de todos los usos, costumbres, gestos y pensamientos posibles. El Estado orwelliano no se instauró en 1984 pero si dio un paso de gigante en 2001 con la Ley Patriota en Estados Unidos so pretexto del ataque terrorista a las Torres Gemelas; y el 14 de junio de 2014 el gobierno chino lanzó el decreto para su implantación.
Mientras que el 8 de noviembre de 2016 Narendra Modi, primer ministro de India, en connivencia con 30 megaempresas –como Mastercard, Visa y
otras– lo impuso a través de invalidar el dinero efectivo de un día para
otro y obligar a la población a usar tarjetas de crédito en todas sus transacciones. Siendo este fenómeno previo a identificación dactilar en
ordenadores y smartphones. Su pretexto radica, como en China, en combatir el terrorismo, el narcotráfico y el mercado negro. He aquí la“granja humana”59 instaurada en el curso de un experimento de ingeniería social totalitaria, siguiendo el guion de La Doctrina del Shock60. Es decir, ellos no solo crean el problema sino, también, la reacción popular que han previsto precisamente para imponer la solución que desde un inicio querían instaurar. Que, en este caso, es la desmonetización de la vida en favor de la financierización y el control estatal totales sobre la población.
58 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Subsunción real del consumo bajo el capital. Dominación fisiológica y psicológica en la sociedad contemporánea, Ed. Itaca, México, 2008
59 George Orwell, Rebelión en la granja, Ed. Porrúa, México, 2000
60 Naomi Klein; La doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre, Ed. Paidós, Argentina, 2010
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Veinte millones de cámaras de reconocimiento facial y corporal que vigilan todo el territorio las 24 horas a fin de proteger a todos los ciudadanos, pues el territorio de China es mayor al de Canadá.
Se trata del programa Skynet, y posibilita, también, la evaluación perma- nente del comportamiento social de dichos ciudadanos; para imponer un puntaje de buena conducta ciudadana promotor del ciudadano modelo, con premios y castigos en acuerdo al puntaje. Un verdadero sistema de crédito social tal es su nombre, análogo al que la serie de ciencia ficción Black Mirror (2011) mostró en uno de sus capítulos. Dan, una mujer de mediana edad se siente segura en este sistema y lo ve con buenos ojos; mientras los burócratas le ven ventajas. Aunque el periodista Shau Yin Shau señala problemas y evidencia la corrupción gubernamental, así que la puntuación social crediticia de Shau ha bajado y está en la mira del gobierno. Actualmente el crédito sociales voluntario en China, pero en 2020 será obligatorio como lo indica Leigh en su artículo sobre el tema61 con sus criterios programados en algoritmos para el enjuiciamiento social, con su tarjeta de crédito bancario y su tarjeta de crédito social, así como con su fusión banca-Estado.
He aquí un auténtico gobierno despótico de la producción, lo habría llamado Karl Marx; verdadero antípoda capitalista del gobierno democrático de los productores libres y asociados, propio del socialismo. Un gobierno despótico de la producción realizado mediante IA, aunque a medio camino o un poco más atrás de la implantación completa de la automatización del proceso de producción. Precisamente, debido a que el gobierno despótico de la producción es una forma de Estado capitalista que nace en el contexto de la aplicación desviada y perversa de la IA en el metabolismo social: aplicación débil a nivel de la producción, pero intensiva en el consumo, el comercio y las finanzas. Siendo su aplicación clasista y con base en la propiedad privada; por ello, a nivel político sirve intensivamente al control, vigilancia y sometimiento de la población bajo la clase dominante capitalista. Y de paso permite, también, falsear la democracia formal republicana propia de ciertos regímenes burgueses, mediante la venta de datos de los ciudadanos votantes a los partidos (como el caso Cambridge Analytica/Facebook62 en 2018). Ciudades como
61 Karen Leigh; “How China Is Planning to Rank 1.3 Billion People”, en Bloomberg, 1 de diciembre, 2018.
62 BBC News; “Facebook’s data-sharing deals exposed”, 19 de diciembre de 2018; Franklin Foer, Un mundo sin ideas. La amenaza de las grandes empresas a nuestra identidad, Ed. Paidós, Barcelona / Buenos Aires / México, 2007.
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Berlín, Amsterdam o Sidney ya muestran en Europa o en Oceanía un avance inquietante en el mismo sentido de vigilancia totalitaria.
4.4. El “socialismo inteligente de mercado” celebra torcidamente a Marx
En este contexto histórico tecnológico y de mundialización del capitalismo surgen diversas interpretaciones equivocadas acerca de lo que es la IA, el Estado capitalista y el socialismo. De suerte que, como forma de gobierno propio del Estado capitalista sólo se reconoce la república democrática,
olvidando que la monarquía constitucional y el bonapartismo también son formas de gobierno capitalistas. Como lo denunciara Marx hacia 1851 con la dictadura financierista de Luis Bonaparte63, “Napoleón le petit”, como lo nombrara irónicamente Víctor Hugo64. Y, sobre todo, se omite que el gobierno despótico de la producción sea forma de gobierno capitalista, confundiéndolo más bien con su opuesto, el socialismo. De por medio, la Revolución de “Octubre de 1917” con su formidable intento finalmente fallido de destruir el capitalismo en Rusia e instaurar la dictadura del proletariado para construir el socialismo. De por medio, la asunción falaz casi secular de que el así llamado “bloque socialista” –China y Cuba, incluidas– lo era realmente. Cuando más bien, estaba formado por una serie de gobiernos despóticos de la producción en diversas variantes.
Pero Marx denunció desde 1857 tanto la similitud aparente del socialismo con el capitalista gobierno despótico de la producción como el surgimiento preferente de este –que no único– como resultado de intentar reformar el sistema financiero y político burgués, pero sin revolucionar las relaciones sociales constitutivas de su base productiva65. Y, aún, denunció el hecho de que los socialistas confundían de continuo el socialismo con el gobierno despótico de la producción capitalista en una línea que iba, en aquel entonces, de Saint Simón a Proudhon66. Mientras que el discípulo de Marx que fuera Miguel Bakunin se reveló enérgicamente contra esta tendencia estatalista inscrita en el movimiento socialista y, aún, se revolvió contra Marx criticándolo falazmente de estatista. Al tiempo en
63 Karl Marx y Friedrich Engels; “Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, en Obras Escogidas en tres tomos, Progreso, Moscú, 1980.
64 Víctor Hugo; Napoleón el pequeño, Fontamara, Madrid, 1977.
65 Karl Marx; Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857- 1858, Siglo XXI, México, pp. 71-73.
66 Karl Marx; Manuscritos económicos-filosóficos de 1844. FCE, México, 1968. 77
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que el mismo Bakunin intentaba infructuosamente zafarse del utopismo sin gobierno político; pero recayendo en figuraciones que redundaban en ser gobierno despótico de la producción. Tal y como lo denunciara puntualmente Marx67 en la década de los setenta del siglo XX en sus notas críticas al libro de Bakunin, Estatismo y anarquía.
En fin, fue en este contexto histórico tecnológico e ideológico altamente confucionista, fue aquí donde surgió el recién satirizado lema: “¡Robots de todos los países, uníos!”, precisamente en el país capitalista más pujante de la actualidad: China, cuyo gobierno despótico de la producción se enmascaraba ya desde fines de los noventa del siglo XX como “socialismo de mercado”; y en 2018, para perfeccionar el disfraz ideológico como“socialismo inteligente de mercado”, es decir, como presunta realización del socialismo mediante IA.
En efecto, en abril de 2018, el renombrado jurista chino Feng Xiang lanzóel susodicho lema como parte de una tergiversación en tal tenor; en la que omitió cuidadosamente toda referencia al uso financiero y guberna- mental de la IA para vigilar, controlar y someter a la población. Dice Xiang:
«Si se regula adecuadamente de esta manera [por el Estado], debemos celebrar, no temer, el advenimiento de la IA. Si se pone bajo control social, finalmente liberará a los trabajadores de vender su tiempo y sudar sólo para enriquecer a los de arriba. El comunismo del futuro debería adoptar un nuevo eslogan: “¡Robots del mundo, uníos!”.68»
Mientras que menos de un mes después, ya el 5 de mayo de 2018, el primer ministro chino Xi Jinping celebró ante el pleno del Partido Comunista de China, a los 200 años del nacimiento de Karl Marx, nada menos que en el tenor de las tergiversaciones ya avanzadas por Feng Xiang en abril y, también, ocultando la trama capitalista totalitaria del caso. Trama que denunciada literariamente es orwelliana, en la obra Rebelión en la granja69 y según dijimos, cuya denuncia conceptual precisa científico social la debemos a Karl Marx. Constituye así uno de los grandes aportes de este hombre que merecen ser recordados si de verdad queremos celebrar su legado auténtico a 200 años de su nacimiento. Al
67 Karl Marx; Glosas marginales sobre la obra Bakunin. El estatismo y la anarquía, Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias para la Transformación Social, México, 2013, pp. 21-35.
68 Feng Xiang;“AIwill spell the end of capitalism”, en The Washington Post, 3 de mayo de 2018. 69 George Orwell, Rebelión en la granja, Porrúa, México, 2000.
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liberar al socialismo de las ataduras que la ideología burguesa le impone tergiversándolo para, así, someter la conciencia revolucionaria de todos los trabajadores del mundo. Y, por este camino, también la conciencia y aún el cuerpo de dichos trabajadores; claro, además de explotar y sobreexplotar su fuerza de trabajo.
Así que el lema es hoy: proletarios de todos los países uníos en la liberación del legado de Marx para liberar vuestra propia conciencia revolucionaria, vuestra vida y vuestros cuerpos, pues tal es la condición para nuestra auténtica emancipación.
4.5. Marx, crítico de las fuerzas productivas capitalistas
En su libro Ciencia y técnica como “ideología”70, Jürgen Habermas intenta criticar a Marx por creer que, según este, ambas son neutrales, mientras que él (Habermas) señala que la tecnología posee un sesgo clasista en cuanto a su uso; pero ideológicamente se las asume como positivas. Resulta evidente que, para elaborar este planteamiento, Habermas no ha reflexionado suficientemente los conceptos de Marx de Subsunción formal y real del proceso de trabajo inmediato bajo el capital que patentizan una concepción crítica de las fuerzas productivas.
Así que Marx no las asume positiva o neutralmente, como lo malentendióHabermas, entre otros. Sino que se le presentan y las denuncia bajo el capitalismo como ya marcadas en su estructura material por la impronta negativa del capital en tanto relación de producción. De suerte que dicha marca no es una determinación ética o ideológica, como Habermas sugiere. Sino que es una impronta económica, una impronta física inscrita en el cuerpo material de la máquina y que habrá de tener repercusioneséticas e ideológicas; pero, primero, tendrá consecuencias práctico mate- riales.
El caso es que, según Marx, las fuerzas productivas en general son positivas, pero bajo el capitalismo las relaciones de producción burguesas se distorsionan materialmente y se presentan como negativas, no las fuerzas productivas. Además de que, al ser distorsionadas dichas relaciones de producción determinan materialmente a las fuerzas productivas. Por donde tenemos en presencia una técnica o una tecnología capitalista marcada materialmente por la impronta negativa de dichas relaciones.
70 Jürgen Habermas; Ciencia y técnica como “ideología”, Tecnos, Madrid, 1986. 79
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En realidad, esta mal comprensión del concepto de fuerzas productivas de Marx por parte de Habermas la hereda éste de Herbert Marcuse, quien en el prólogo de El Hombre Unidimensional71 cree hacer una crítica a Marx, al señalar que no ha sucedido la revolución comunista de la mano del desarrollo de las fuerzas productivas como Marx creyera (asumién- dolas positivamente). Sino al revés, que las fuerzas productivas han servido para someter la consciencia de los trabajadores a la ideología del progreso capitalista, funcionando, entonces, dicha tecnología como ideología72. Las fuerzas productivas han funcionado negativamente, según Marcuse.
En realidad, está manejando un concepto positivista de fuerzas productivas (que no positivo, como digo que es el de Marx), un concepto acrítico de fuerzas productivas (mientras que el concepto positivo de fuerzas productivas de Marx es, por ello mismo, crítico), un concepto ricardiano de tecnología que Marcuse le atribuye erróneamente al concepto de fuerzas productivas de Marx. Con lo cual, Marcuse, confunde tecnología (y técnica) con fuerzas productivas.
Por aquí es que Marcuse hereda a Habermas una perspectiva acrítica respecto de la tecnología, una perspectiva positivista de la tecnología y que de alguna manera es una perspectiva stalinista; pues si ambos quieren criticar al stalinismo y, en general, al endiosamiento del progreso técnico presente en la ideología del progreso capitalista, lo hacen prisioneros en la perspectiva de Stalin. En efecto, no podemos soslayar el hecho de que al momento de criticarlo creen acríticamente que Stalin es lo mismo que Marx a propósito de la idea de fuerzas productivas (identi- ficada con técnica). Sí, creen que Stalin tiene la misma idea que tiene Marx, cuando que es completamente distinta. Pero ellos se quedan con la de Stalin así sea, para negarla. Y así mismo creen que esta crítica debe hacerse sin lograr forjar una nueva idea de fuerzas productivas.
Ahora bien, para poner las cosas en orden, primero hay que notar que el concepto de fuerzas productivas de Marx es un concepto crítico, no es uno de tipo descriptivo ni mucho menos positivista. Luego, que la formulación completa de dicho concepto por parte de Marx es fuerzas
71 Herbert Marcuse; El hombre unidimensional. Ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada, Planeta-Agostini, Barcelona, 1993.
72 Herbert Marcuse; El marxismo soviético, Alianza, Madrid, 1993. 80
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productivas de la humanidad73, no la frase hecha y repetida (“fuerzas productivas”) o recorte tecnocrático de dicho concepto crítico; como cuando se dice solamente fuerzas productivas, pero se entiende el aparato técnico que tengo enfrente, etcétera. Así que,desde la positividad plena de este concepto, Marx puede criticar todo tipo de tecnología que no cumpla con las necesidades humanas. Nótese que distingo entre tecnología o técnica y fuerzas productivas. Estas son siempre positivas, en tanto las tratemos en general y como fuerzas productivas de la humanidad; mientras que la técnica o la tecnología puede ser positiva o negativa, incluso nociva, dependiendo de los casos.
En efecto, decir fuerzas productivas de la humanidad, implica que hay
otras fuerzas productivas que no son de la humanidad, por ejemplo, las fuerzas productivas del capital; claro, estas no son de la humanidad, sino que son propiedad del capital. Y ¿qué tienen de diferentes? Una gran diferencia, porque con éstas, como característica primera y dominante, se explota plusvalor. Están siendo utilizadas para explotar plusvalor y se contraponen, por ello, al trabajador como un poder técnico que le es ajeno. No van de la mano de la revolución proletaria ni mucho menos, como discute Marcuse, pero creyendo que alude a fuerzas productivas en general, es decir, a las fuerzas productivas de la humanidad, cuando que tiene frente a sí específicamente, fuerzas productivas del capital. Tal es su equivoco y por eso, he aquí que hemos expuesto el primer nivel de crítica que involucra el concepto de Marx de subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital, mismo que rige el tipo de técnica y de ciencia actuales, incluida la IA.
Pero, justamente, como la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital se desarrolla, es decir, que la relación capitalismo se impregna en la estructura material de la técnica. De suerte que dicha técnica no queda como simple fuerzas productivas del capital que solamente sirve para explotar plusvalor, sino que la propia impronta capitalista en la técnica se va degradando. Pasando de destruir corporal y mentalmente al sujeto que utilizala máquina, como parte de la explotación de plusvalor, pasando, digo, a destruir el medio ambiente y, aun, a producir valores de uso que destruyen la corporeidad y la mente de los consumidores. Todo lo cual, constituye un sometimiento real de la producción que se ha complicado, no solamente se ha complejizado, se ha complicado hasta el punto de que
73 Jorge Veraza; Karl Marx y la técnica desde la perspectiva de la vida. Para una teoría marxista de las fuerzas productivas, Ed. Itaca, México, 2012.
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ya no tenemos simples fuerzas productivas del capital explotadoras de plusvalor sino algo más y que es llanamente opuesto a fuerzas produc- tivas de la humanidad. Pues niega directamente lo que es valor de uso y los bienes necesarios para la sobrevivencia de la humanidad. Es una
subsunción real del consumo bajo el capital.
Tenemos ante nosotros una tecnología capitalista nociva que casi no es fuerza productiva de la humanidad; así que hay una contraposición entre la tecnología que tenemos frente a nosotros y lo que Marx conceptualizócomo fuerzas productivas de la humanidad, no hay coincidencia. Pero Marcuse y Habermas están manejando cierta identidad entre lo que existe como fuerzas productivas del capital en 1958, de acuerdo con Marcuse, o en 1966, en el caso de Habermas, o lo que existe hoy con lo que Marx entiende como fuerzas productivas de la humanidad. Pero de ninguna manera esto es así, sino que lo que tenemos ante nosotros es fuerzas productivas del capital y tecnología capitalista nociva74 que estádejando de ser fuerzas productivas de la humanidad. Pero el empirismo de Habermas y Marcuse los lleva a identificar falazmente el concepto plenamente positivo de Marx de fuerzas productivas con la técnica empíricamente dada capitalista y que ese concepto critica.
Como vemos, existen tres dimensiones en la consideración crítica de Marx acerca de la tecnología. Las fuerzas productivas de la humanidad son siempre positivas; pero no así las fuerzas productivas del capital ya marcadas negativamente; y que aún pueden devenir en tecnología capitalista nociva. Cuya marca negativa casi las anula como fuerzas productivas de la humanidad borrando de ellas todo aspecto propicio para el desarrollo humano. Pero Marcuse y Habermas no rebasan la noción tecnologicista de fuerzas productivas estalinista propia del capitalismo; pero, eso sí, que, aunque capitalista, que ha querido ser presentada como anticapitalista por Stalin. Y luego, ha sido denunciada idealmente por Marcuse y Habermas pero sin rebasarla hacia otro concepto de fuerzas productivas auténticamente positivo y crítico, como es el de Marx. Por su parte la ideología actual china sobre la IA en tanto fuerza productiva específica repite la versión stalinista sobre las fuerzas productivas en general y los conceptos de Marx permiten criticarla a fondo, no así los de Marcuse y Habermas, etcétera.
74 Jorge Veraza; Ídem. 2012
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4.6. Marx, ciencia, ética e IA en la sociedad comunista
Otra comprensión errada respecto de la IA, las fuerzas productivas en general y la ciencia consiste en que se las ubica en la relación ciencia/ética asumida como si se tratara de una antinomia: ciencia opuesta a ética. Y errada es también la fusión de ambos términos: la ciencia es de por síbuena o, en su defecto, mala. En fin, el poner en primer lugar a la ética:
estas serían tres maneras de suplantar a Marx. Pues, en verdad, lo que tenemos en el discurso crítico comunista de Marx es una coordinación tanto del planteamiento científico como de uno filosófico, ético, etcétera. Por eso, de lo que se trata es del modo o del cómo están coordinados dichos términos, no de oponerlos o fusionarlos tajantemente.
De tal manera, resulta muy pertinente, por un lado, el criticar la positivi- zación del marxismo, porque este vicio ha sido un hecho histórico innegable y reiterado desde la Segunda Internacional Socialdemócrata75, el stalinismo76 y, luego, el neoestalinismo, especialmente el abanderado por Louis Althusser77 y subsiguientes. Tales como el así llamado marxismo analítico78 y diversas versiones stalinistas que perviven hasta la actualidad; entre ellas las del marxismo chino. Vicio analítico que hay que superar en sus diversas variantes, pero proponer en su lugar un eticismo –que refiere a la idea de que la crítica de Marx al capitalismo es, en primer lugar, ética–sería otra manera de tergiversar a Marx muy visitada por diversos intérpretes. Desde Maximilien Rubel79 a los cristianos Pierre Bigo80, Jean- Yves Calvez81 y Enrique Dussel82. Así que ni positivismo ni eticismo serían la salida para recuperar el auténtico discurso crítico de Marx fundamen- tado en una auténtica positividad.
75 Karl Korsch; Marxismo y filosofía, Ed. Era, México, 1971. El libro n.º 98 en ésta Colección Socialismo y Libertad.
76 Herbert Marcuse; El marxismo soviético, Alianza, Madrid, 1993. El libro n.° 245 en ésta Colección Socialismo y Libertad.
77 Louis Althusser; Para leer El Capital, Ed. Siglo XXI, México, 1969. La revolución teórica de Marx, Ed. Siglo XXI, México, 1979.
78 Gerald Cohen; La teoría de la historia de Karl Marx, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1986.
79 Maximilien Rubel; Karl Marx: Ensayo de biografía intelectual. El libro n.° 76 en ésta Colección Socialismo y Libertad.
80 Pierre Bigo; Humanisme et Economie. Introduction a l’oeuvre economique de Karl Marx, Presses Universitaires de France, París, 1953.
81 Jean-Yves Calvez, El pensamiento de Carlos Marx, Taurus, España, 1958.
82 Enrique Dussel; El último Marx (1863-1882) y la liberación latinoamericana, Ed. Siglo XXI / Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), México, 1990.
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En realidad, contamos con un señalamiento importante en el prólogo a la primera edición de El Capital, cuando Marx indica que él tiene un acerca- miento a la sociedad que la asume como un fenómeno dual tanto histórico como natural y, especialmente, a la sociedad burguesa como a un objeto “histórico-natural”. Así que considera la existencia de dimen- siones históricas y, por ende, éticas; pero, también, naturales que rebasan a las dimensiones éticas (el deber ser; especialmente, distinguiendo el mal del buen comportamiento) y que tienen que ver con la corporeidad. Asíque, por ejemplo, acordarse del cuerpo, de la sexualidad y no solamente del género en tanto evento meramente cultural, es decisivo. Y bien, la corporeidad o la naturalidad, es algo a investigar científicamente. Todas las cuestiones materiales hay que investigarlas científicamente. No sólo de un modo meramente filosófico o general sino en cuanto a su existencia específica y operatoria. Ese es el camino; y porque son objetos materiales de distinto tipo, hay que investigarlos analíticamente para, luego, sintetizarlos y, así, reconstruir en el pensamiento su constitución como lo indica Marx83.
Este enfoque dual con preeminencia del ser por sobre el deber ser, también se echa de ver en la manera en que Marx estableció su estrategia de escritura de la crítica global de la sociedad capitalista. La cual al mismo tiempo que epistemológica es una estrategia de vida, en tanto se percata de que está entregando la vida a un proyecto colectivo de revolución de la sociedad. He aquí un proyecto con una dimensión claramente política,ética y aun emocional, muy personal y se percata desde joven que va a ser para toda la vida. De tal modo que en los Manuscritos de 184484 –que hay que tomarlos muy en cuenta y no solamente las así llamadas “cuatro versiones de El Capital”85, pues esta es antes que aquellas, la primera; y en ella– Marx formula un programa de crítica global de la sociedad del cual la crítica de la economía política es la primera parte que se propone escribir para, así, constituir el fundamento material u ontológico de todo lo que vendrá después.
De tal manera que lo que tenemos en El Capital es solamente una parte de la crítica global de la sociedad, más aún, lo que tenemos en El Capital no solamente es una parte de la crítica global de la sociedad sino parte de
83 Karl Marx; Introducción General a la Crítica de la Economía Política, 1857, Ed. Siglo XXI, México, 1989. El libro n.° 96 en ésta Colección Socialismo y Libertad.
84 Karl Marx; Manuscritos económicos-filosóficos de 1844, FCE, México, 1968. 85 Enrique Dussel; op. cit. 1990.
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la crítica de la economía política. A saber, El Capital, es apenas el primer libro de la crítica de la economía política, al que le seguirían cinco libros más, según nos informa el prólogo a la Contribución a la crítica de la economía política de 185986. Pues todavía falta el libro sobre la propiedad de la tierra, el libro sobre el trabajo asalariado, el relativo al Estado, el que abordaría el comercio exterior y, finalmente, el libro del Mercado Mundial. De todos estos temas hay pequeños –aunque decisivos– apuntes en los tres tomos de El Capital, pero no están agotados dichos temas y mucho menos la crítica global de la sociedad, en la cual intervienen de lleno los temas relativos a dimensiones políticas, éticas y culturales. Y si Marx hubiera sabido de Freud, por ejemplo, sus Tres ensayos sobre la sexualidad87, también habría incluido temas de crítica sexual, etcétera. Es decir, hay un proyecto, hay un programa en Marx de crítica global de la sociedad en el que él quiere coordinar la crítica económica –que no es una crítica moral sino a la economía política que igual que otras críticas es histórica– y por aquí es que, ciertamente, podremos desarrollar dimen- siones políticas y éticas que se explicitarían en subsiguientes tratados hechos por Marx o por marxistas que lo reconstruyan o desarrollen adecuadamente.
Y, por supuesto, como todo eso está in nuce, ¿por qué no exaltarlo y decir que hay una dimensión ética en la crítica de la economía política sin la cual esta no tendría sentido? Claro. Pero respetando la especificidad de la crítica de la economía política y de cada tema. Justamente la manera en que Marx quiere llegar también a la crítica ética –que no es la última ni la primera– es sustentándola científicamente en la crítica de la economía política, en la crítica al valor, a la creación de valor. Pues involucra un gasto de fuerza de trabajo; es decir, un gasto de fuerza vital humana, un gasto de vida. Esto es lo que se plasma en el valor88. Vitalidad que involucra en su ser y devenir la dimensión ética o de deber ser.
Para cerrar y a manera de síntesis, resulta importante afirmar que Marx previó, preformuló o aún preconceptualizó ese evento. Y sí lo hizo. Lo hace en El Capital; pero, sobre todo, de manera muy intensiva en los Grundrisse. Allí, en uno de estos “extremos” –que más arriba he dicho de que se ocupa en aquella obra–, al redondear una monografía, en donde habla acerca de la riqueza en cuanto a su esencia, es decir:
86 Karl Marx; Contribución a la Crítica de la Economía Política, Ed. Siglo XXI, México, 2008. 87 Sigmund Freud; Tres ensayos sobre teoría sexual y otros escritos, Alianza, Madrid, 2012. 88 Karl Marx; El Capital. Crítica de la Economía Política, Ed. Siglo XXI, México, 1971.
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«Pero, in fact, si se despoja a la riqueza de su limitada forma burguesa, ¿qué es la riqueza sino la universalidad de las necesi- dades, capacidades, goces, fuerzas productivas, etcétera, de los individuos, creada en el intercambio universal? ¿[Qué, sino] el desarrollo pleno del dominio humano sobre las fuerzas naturales, tanto sobre las de las así llamada naturaleza como sobre su propia naturaleza? ¿[Qué, sino] la elaboración absoluta de sus disposiciones creadoras sino otro presupuesto que el desarrollo histórico previo, que convierte en objetivo a esta plenitud total del desarrollo, es decir al desarrollo de todas las fuerzas humanas en cuanto tales, no medidas con un patrón preestablecido? ¿[Qué, sino una elaboración como resultado del la cual el [hombre] no se reproduce en su carácter determinado sino que produce su plenitud total?¿[Cómo resultado de] la cual no busca permanecer como algo devenido sino que está en el movimiento absoluto del devenir? En la economía burguesa–yen la época de la producción que a ella corresponde– esta elaboración plena de lo interno aparece como vaciamiento pleno, esta objetivación universal, como alienación total, y la destrucción de todos los objetivos unilaterales determi- nados, como sacrificio del objetivo propio frente a un objetivo completamente externo. Por otro lado, lo es en todo aquello en que se busque configuración cerrada, forma y limitación dada. Es satisfacción desde un punto de vista limitado, mientras que el [mundo] moderno nos satisface o allí en donde aparece satisfecho consigo mismo es vulgar»89.
Aquí tenemos que lo más importante a considerar como premisa para el despliegue humano en toda su riqueza es que, en primer lugar (y esto lo establece con toda precisión Marx en otro pasaje de los Grundrisse dedicado a la automatización del proceso de trabajo90, es que ya no va a haber gasto de vida humana; es decir, que no haya producción de valor significa que ya no hay gasto de vida humana más allá del que el propio transcurrir temporal involucra, ya no va a haber un gasto forzado de vida humana.
89 Karl Marx; Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857- 1858, Ed. Siglo XXI, México, 1971, p. 387.
90 Karl Marx; Grundrisse, 1971, p. 592.
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“Yo”te fuerzo, te quito vida humana para“yo”enriquecerme. Este es el decisivo punto práctico material y, luego, ético. Pues primero hay que demostrar que es práctico material; si lo es ha dejado de haber un desgaste forzado de la vida humana para enriquecer a otro. Pues si no, el comunismo es imposible y a contrario senso si no se verifica el desgaste práctico material del caso, no se demuestra que éticamente hay un mal bajo el capitalismo. En cambio, demuestro que hay un mal si prueba que hay un evento práctico material que está ocurriendo y que destruye la vida.
En fin, como se menciona en los Grundrisse, el despliegue de la riqueza humana posibilitada más allá de la sociedad burguesa y con base en la automatización plena de la producción91, tendríamos este incremento de los goces y este incremento de la creatividad, serían dos de las notas fundamentales, más el incremento de la socialidad involucrado en el incremento de la interacción gozosa y creativa de los individuos sociales92. Estas serían las notas fundamentales de esa sociedad plenamente automatizada o donde el valor de uso es el rasgo fundamental de la existencia porque no hay valor, no hay gasto de fuerza humana que mide lo que nos hace ricos. Mientras que en la idea china actual acerca del comunismo y de la IA todo se confunde, la producción de valor con la plena liberación de la humanidad y el control estatal policíaco de la población con la conquista de la democracia, etcétera.
Claro que, por contraste, volvamos a traer en escena esta cita que ya se ha mencionado anteriormente:
«Pero, in fact, si se despoja a la riqueza de su limitada forma burguesa, ¿qué es la riqueza sino la universalidad de las necesi- dades, capacidades, goces, fuerzas productivas, etcétera, de los individuos, creada en el intercambio universal? ¿[Qué, sino] el desarrollo pleno del dominio humano sobre las fuerzas naturales, tanto sobre las de la así llamada naturaleza como sobre su propia naturaleza? ¿[Qué, sino] la elaboración absoluta de sus disposi- ciones creadoras sin otro presupuesto que el desarrollo histórico previo, que convierte en objetivo a esta plenitud total del desarrollo, es decir al desarrollo de todas las fuerzas humanas en cuanto tales, no medidas con un patrón preestablecido? ¿[Qué,
91 Karl Marx; Grundrisse, 1971, p. 592 92 Karl Marx; Grundrisse, 1971, p. 387
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sino una elaboración como resultado de] la cual el [hombre] no se reproduce en su carácter determinado sino que produce su plenitud total? ¿[Como resultado de] la cual no busca permanecer como algo devenido sino que está en el movimiento absoluto del devenir? En la economía burguesa–yen la época de la producción que a ella corresponde– esta elaboración plena de lo interno aparece como vaciamiento pleno, esta objetivación universal, como alienación total, y la destrucción de todos los objetivos unilaterales determinados, como sacrificio del objetivo propio frente a un
objetivo completamente externo. Por otro lado, lo es en todo aquello en que se busque configuración cerrada, forma y limitación dada. Es satisfacción desde un punto de vista limitado, mientras que el [mundo] moderno nos satisface o allí en donde aparece satisfecho consigo mismo es vulgar»93
Una vez resuelto cómo es posible usar la crítica de la economía política de Marx para analizar al capitalismo contemporáneo y, en especial, al capitalismo de la IA–oen el que para que se lleve a cabo el dominio del capital industrial la relación de esquilma de los empresarios de IA hacia los capitalistas debe presidir–, podemos comenzar en firme ejercitando la crítica de la economía política para dar cuenta de ¿qué es una empresa de IA?
5. ¿Qué es una empresa de IA?
En los parágrafos que anteceden hemos hablado en algunas ocasiones de empresas de IA. Resaltantemente hemos aludido a ellas a propósito de nuestra tesis principal: que las empresas de IA (1) no son capitalistas, (2) pero lo pretenden y (3) pasan por serlo ante los ojos de todo mundo, especialmente, (4) los de los empresarios capitalistas auténticos. Que miran a los de las empresas de IA –por sobre la envidia común en este medio– como integrantes de la misma clase social y como competidores económicos en la apropiación de las ganancias que entre todos han logrado conformar.
Como se sabe –ylos capitalistas lo intuyen, aunque comúnmente lo niegan y, aún, pretenden no verlo– dichas ganancias no tienen por contenido sino el plusvalor que toda la clase capitalista le explota a toda la clase obrera. Eso sí, actuando un capitalista o un grupo de ellos contra
93 Karl Marx; Grundrisse, 1971, p. 387
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cada uno de los obreros en particular, hasta que logran entre todos explotar a toda la clase obrera. De manera que los empresarios de IA no siendo capitalistas, por no haber generado plusvalor sus empresas sobre la base de explotar a sus obreros, no tienen derecho a apropiarse en la competencia no digamos las enormes ganancias extraordinarias que acostumbran sino a ninguna ganancia capitalista.
Hemos dado diversas razones para sostener la tesis anterior, las cuales apuntan a esbozar cómo operan las empresas de IA en relación con las empresas capitalistas del conjunto de la economía. Y hasta aquí se han cosechado distintas determinaciones que nos permiten pasar de lleno del esbozo o alusión a la operación de las empresas de IA a su conceptua- lización detallada; y ello, precisamente, en vista de responder a la pregunta que conforma el título del presente parágrafo: ¿qué es una empresa de IA? Respuesta: es una empresa que funciona en su totalidad (o con más de 75% de su actividad) con IA. Un átomo de IA. Una pepita de
oro puro de IA. Antes de ubicar un ejemplo real y representativo de algo como eso, debemos saber que muchas de las actuales empresas digitales
o que podrían ser identificadas como de IA, no son tales pepitas de oro puro sino entes de aleación o híbridos, compuestos que reúnen tres tipos de empresas.
Supongamos, por ejemplo, para despejar nuestra duda, a una empresa que bautizaremos Cambridge Analytica para dar mayor impresión de realidad a nuestro ejemplo; toda vez que existió y es muy famosa una empresa con ese nombre. Que hasta película ya le hicieron titulada Nada es privado94, interesada en denunciar ilícitos de Cambridge Analytica y las lesiones a la democracia que involucraron sus actividades en América Latina, Asia y, sobre todo, a propósito del Brexit y de la candidatura de Donald Trump en 2015-2016. Es decir, el filme se interesa en dimensiones jurídicas y políticas de Cambridge Analytica. Mientras que nuestro interés respecto de nuestra empresa es revelar su estructura económica desde la perspectiva de la ley del valor, en especial respecto de la explotación de plusvalor que involucra su operación.
Pues bien, Cambridge Analytica es una de esas empresas híbridas o compuestas, arriba aludidas, que reúne en sí tres tipos de empresa que, muy bien, pueden existir cada una por su lado, en vez de estar reunidas
94 Karim Amer y Jehane Noujaim (prods./dirs.), The Great Hack [Nada es privado], Netflix, Estados Unidos, 2019; Sinead Garvan; “Cambridge Analytica: cómo Netflix retrata el mayor escándalo de privacidad en las redes sociales en ‘Nada es privado’”, en BBC News, 26 de julio de 2019
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en una empresa compleja formada por tres áreas bien diferenciadas. Hay una correspondencia de cada área a cada tipo de empresa independiente aludida; así como correspondiente a cada fase de un proceso de producción del producto final que Cambridge Analytica les vende a sus compradores. En lo que sigue desglosaremos en empresas particulares las tres áreas que conforman a dicha empresa. Cambridge Analytica ofrece tres componentes; y cada uno puede independizarse como una empresa a parte. O haber sido tres empresas a parte que se reunieron en una:
Cambridge Analytica.
Esquema de las tres áreas constitutivas de “Cambridge Analytica”
Cambridge Analytica ofrece tres componentes; y cada uno puede independizarse como una empresa aparte. O haber sido tres empresas aparte que se reunieron en una: Cambridge Analytica.
Esquema de las tres empresas separadas que se reunieron para formar
Cambridge Analytica
5.1 Primer componente
Es una empresa (o área) de diseño de software (podría ser, también, de hardware en otro ejemplo). Esta empresa de diseño de software reúne: 1) ingenieros, actuarios y técnicos altamente calificados que analizan un problema, expresan matemáticamente sus aspectos, establecen las correlaciones entre sus partes y definen caminos de solución. 2) Luego, traducen al lenguaje binario (0/1) sus resultados. Y 3) proceden a definir las rutas de microchip correspondientes; el árbol de bifurcaciones que resuelven los distintos aspectos del problema previa-mente definido. 4) Diseñan, finalmente, el software correspondiente95.
95 Términos generales de Dickins. Rosie Dickins; Los ordenadores y la programación, Ed. Oceano, México, 2016.
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Todo este proceso requiere de trabajadores intelectuales altamente calificados que plasman en poco tiempo de trabajo mucho valor, así que deben recibir sueldos muy elevados por su trabajo. Y el empresario que los reúne y coordina en vista de producir una mercancía final (el diseño del software aludido) puede exigir con todo derecho una ganancia, pues la mercancía en cuestión contiene con capital variable (CV) también plusvalor (PV) objetivado por los trabajadores altamente calificados que la produjeron. El empresario que los coordina les paga sus sueldos y se queda con el plusvalor restante bajo la forma de una ganancia, luego de haber recibido el dinero correspondiente al precio del diseño del software de parte del empresario–ode uno de sus empleados– de una segunda empresa: una empresa fabricante de software, cuyo producto final seráuna mercancía denominada, precisamente, software.
5.2. Segundo componente
Es una empresa o área fabricante de software, perfectamente diferenciada de la empresa anterior que sólo se dedica al diseño de software. El resultado de esta es el punto de arranque de la operación de la fábrica de software o empresa fabricante de software. La empresa de diseño de software es una empresa con baja composición orgánica de capital (COK) y, correspondientemente alta en CV, pues su función principal la cumplen trabajadores altamente calificados que diseñan el software. Para su labor requieren escritorios, papelería y computadoras para diseñar el software, etcétera. Además del edificio en el que se lleva a cabo la labor de diseño, este es el capital constante (CC) de la empresa.
El diseño descrito verbal y matemáticamente alcanza su forma final en un documento digital o en varios reunidos en un archivo. El cual quedarácargado en una USB o en un disco externo que podrá ser vendido como mercancía a la fábrica de software. Dada la alta participación del CV en la empresa diseñadora de software, esta genera gran cantidad de PV por sobre los altos salarios o sueldos. En fin, CV que debe plasmar su proceso de producción en la mercancía final para, así, después de la venta de esta, poder pagar los sueldos de sus trabajadores. Mientras que la empresa fabricante de software nos muestra un caso inverso:
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1. Este segundo componente es una empresa de alta COK y con bajo contenido de capital variable.
2. Pero, dada la alta productividad de sus máquinas completamente automatizadas, dicho capital variable no genera plusvalor relativo ni absoluto. Mientras que la empresa diseñadora de software produce mucho plusvalor absoluto y proporcionalmente menos relativo.
3. La empresa fabricante de software utiliza la USB recién comprada y que contiene el diseño del nuevo software; esto es, inserta dicha USB en una computadora encargada de coordinar el proceso de producción del software. Cuyos pasos o fases de producción son vigilados o articulados por técnicos o ingenieros que acompañan el proceso de producción del software.
Mientras que los trabajadores de la empresa de diseño de software no acompañaron dicho proceso, sino que diseñaron el software. Y la maqui- naria (computadoras y otros) simplemente los acompañó apoyando este proceso fundamentalmente creativo de los trabajadores calificados. El diseño del software por trabajadores calificados puede consistir en una labor altamente perversa en la que estos –ingenieros y, sobre todo, psicó- logos sociales– manipulan por encargo de la empresa otros trabajadores calificados ocupados en la producción de un automóvil o de servicios telefónicos, etcétera. En fin, de objetos en los que no predomina la IA y los manipulan para obtener conocimientos de dichos trabajadores en vista de, con ellos, construir el software. Adrián Sotelo96 denuncia el“Programa General de Incentivos a la Calidad, Productividad y Competi- tividad” realizado por Telmex en 2003. El proceso es el siguiente:
«1. La gerencia organiza los equipos de trabajo dentro de la planta [...], estos equipos son verdaderos centros competitivos, como en un estadio de prácticas deportivas, entre los propios trabajadores por asegurar y alcanzar las “metas de productividad” que fija de manera unilateral la gerencia de la empresa [...].
4. Aquí, en el espacio habilitado para ese fin, los obreros exponen sus experiencias laborales [manipulados por los psicólogos sociales e ingenieros para obtener de ellos información relevante para la elaboración de un software que sustituya su trabajo en la fábrica].
96 Adrián Sotelo; Crisis capitalista y desmedida del valor. Un enfoque desde los Grundrisse, Itaca / Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UNAM, México, 2010.
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5. En seguida se plasma el conocimiento así extraído en fichas o tarjetas especiales previamente programadas por la gerencia de la empresa, el cual se codifica en programas de computación.»
He aquí resumido el método de creación de software mediante despojo de la experiencia obrera, en el que el toyotismo reforzado con la psicología social de dinámica de grupos es instaurado. Con el objetivo de arrebatar plusvalor al obrero colectivo al tiempo en que lo despoja de su experiencia laboral para la creación de un software. Ni que decir sobre la empresa que también les explota plusvalor absoluto y relativo a los ingenieros y psicólogos sociales y demás trabajadores calificados ocupados en esta perversa labor de despojo de la experiencia laboral obrera.
Así que, hasta aquí, hemos verificados tres aspectos en que es inversa la empresa diseñadora (D) de software respecto de la fabricante (F) de software:
I
D RELACIÓN F
COK
CV <
> COK
CV
II
D RELACIÓN F
PVa PVr NO o > NO o < PVa PVr
III
D F
TRABAJO CREATIVO CAPITAL CONSTANTE ACOMPAÑA EL PROCESO TRABAJO DE ACOMPAÑAMIENTO CAPITAL CONSTANTE CONSTITUYE EL PROCESO DE PRODUCCIÓN
En fin:
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I. Es inversa a la COK
II. Es inversa la producción de PV que generan sus obreros. En un caso: Plusvalor absoluto (PVA) y Plusvalor relativo (PVR); y nada de plusvalor en el otro. O quizá poco Plusvalor absoluto y mucho Plusvalor relativo.
III. El tipo de trabajo es inverso: creativo en un caso y, en el otro, sólo acompañante o apendicular respecto del proceso de produc- ción.
Evidentemente la empresa fabricante de software–enel caso de que produzca PV– puede tener al frente un empresario capitalista que coordine las labores de producción y se encargue de la venta de la mercancía final: el nuevo software. Misma que contiene poca cantidad de valor producido, correspondiente a los salarios o sueldos (CV) de sus trabajadores. Así mismo dicha mercancía contiene altas cantidades de valor transferido desde las máquinas y las materias primas hasta el producto (el nuevo software). Además, dicha mercancía contiene una pequeña parte de PV producido por los trabajadores en alguna fase del proceso de producción del software externa al proceso principal de producción que, como dijimos, era completamente automatizado.
Sin embargo, este empresario capitalista exige una tasa de ganancia (G’= PV/CV+CC) superior a la que le corresponde al empresario capitalista propietario de la empresa de diseño de software; ya que su capital total es mayor, dada la baja COK de dicha empresa con relación a la de fabricación de software. Y dada la gran masa de nuevas piezas de software replicadas que esta empresa arrojó, la masa de ganancia (∑g) será muy alta para el capitalista que se la embolse.
Sin embargo, en el caso de que la empresa fabricante de software este completamente automatizada, el trabajo de acompañamiento no generaráPV. Y, entonces, su empresario no será un empresario capitalista, porque la mercancía final (el nuevo software) no contendrá ni un átomo de PV. Sólo contendrá –además del valor de uso aludido: nuevo software– el valor producido correspondiente al CV y el valor transferido desde las máquinas hasta el nuevo software, incluido el valor de las materias primas que reaparecen en el producto elaborado. Este empresario no capitalista
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no tendrá derecho a exigir una mayor cuota de ganancia, porque no produce PV en absoluto.
No obstante, sus competidores capitalistas, que sí producen PV, no saben si aquel lo produce –esto es, que sus obreros lo producen ono–y no distinguen entre PV y Ganancia (G). Así que este empresario no capitalista logra apropiarse de grandes masas de PV transferido desde las empresas capitalistas dispersas en toda la economía nacional o internacional que sílo producen. Y ello sin tener derecho para dicha apropiación. Pero ya al momento de embolsarse tal∑g,parecerá que es un empresario capitalista y muy exitoso, que ha logrado vender el nuevo software; precisamente, a una gran empresa que lo utilizará en un proceso de producción nuevo. Un tercer tipo de empresa:
5.3. Tercer componente
La empresa de IA con hardware que utiliza el nuevo software recién producido por la empresa fabricante de software. Hay que recordar que las primeras empresas de este tipo no eran automatizadas, aunque lo produjeran para empresas que incrementaban con dicho software su nivel de automatización o lograban completarlo. En ese entonces, dichas empresas fabricantes de software producían PVA y PVR; proporcional- mente más la segunda que la primera. Posteriormente, cuando también las fábricas de software pudieron automatizarse crecientemente, es que se generaron los dos casos de empresas antes descritos:
1) Completamente automatizada que no producen PV; pero crea valor correspondiente a salarios y transfiere valor del CC de las máquinas y materias primas a producto.
2) Y el caso en el que parte del proceso de producción no es completamente automatizado y en el que se produce PVA y PVR, como dijimos.
Por su parte, el caso de la empresa de IA que usa el nuevo software y que hemos llamado así: empresa de IA para significar que está completamente automatizada y, por ende, no produce plusvalor. No es una empresa capitalista y no presenta las dos versiones de las empresas fabricantes de software arriba descritas:
95
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1) Completamente automatizadas y que son idénticas con esta empresa de IA. Y
2) Parcialmente automatizadas y que sí producen PV.
Pero análogamente al primer caso de empresa productora de software, el empresario de IA es un empresario no capitalista que puede embolsarse grandes cantidades de∑g,porque pasa desapercibido para los empresarios capitalistas que no produce PV y, por tanto, que no es capitalista y que, por ellos, no tiene derecho a embolsarse el PV que los empresarios capitalistas generan en sus empresas explotando efectivamente a sus
obreros.
Despojo y esquilma: empresas compuestas con IA
Las empresas de diseño de software (o de hardware) son empresas capitalistas que producen plusvalor en gran cantidad, pues el trabajo de sus empleados es altamente, además de calificado, creativo. Es creador de algo nuevo y, a la vez, económicamente necesario. De tal manera que, frente al (1) trabajo simple y (2) el complejo, el (3) trabajo más o menos productivo y (4) el potenciado, ahora tenemos ante nosotros (5) otro tipo de trabajo a distinguir: el trabajo económico creativo.
Las ganancias extraordinarias que se embolsan sus propietarios están compuestas en buena parte por dicho plusvalor. Mientras que las empresas de IA (tanto las que fabrican el software o el hardware como las que, luego, lo aplican) no producen plusvalor, incluido el plusvalor extra (PVex). Así que esquilman PV a la totalidad de las empresas capitalistas auténticas que conforman la economía.
Por su parte, las empresas que fabrican software y hardware que no son plenamente automatizadas, así que no son empresas de IA, sino que la contienen de forma masiva en una de sus fases de producción, segura- mente la principal, son empresas compuestas con IA, que producen PV en el segmento productivo donde no lo hay o esta no es masiva. Sin embargo, se embolsan grandes cuotas de ganancias extraordinarias, no esquilman a las empresas capitalistas en lo que concierne al segmento del sector productivo sin IA o no masiva; pero sí que las esquilman en lo correspondiente a su sector de IA masiva.
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
No obstante, como están combinados ambos sectores de la empresa, se
oculta la dualidad de la misma; y todo el proceso parece consistir en una producción masiva de PVex, en analogía con lo que sucede en el caso de empresas capitalistas de productividad excepcional; así como con lo que parece suceder –aunque más abajo veremos que no es así– en las empresas diseñadoras de software o de hardware. Así que también les esquilman PV a las empresas capitalistas sin tener derecho a participar de dicho PV, debido a no haberlo generado, y no ser, por tanto, empresas capitalistas. No obstante, resalta en su caso algo más y que está en el fondo de todo el fenómeno de la IA capitalista.
En efecto, si las empresas de IA o las compuestas de forma masiva pueden esquilmar a las empresas capitalistas de toda la economía, pasando desapercibidas hasta hoy, incluso, para los marxistas, es debido a que aquellas pretenden producir PVex, es decir que pretenden o se cree que el trabajo de sus empleados es trabajo potenciado. Lo cual supone que su tecnología de vanguardia –que si la tienen– posibilita que dicho trabajo sea de productividad excepcional. Pero este no es el caso. Debido a que ha habido un cambio cualitativo o, dicho para enfatizar, un salto cualitativo debido a la aplicación masiva de IA.
Esta tecnología de vanguardia es de tal naturaleza que el trabajo que la acompaña deja de ser la medida de la riqueza, porque ya no plasma valor. Ya que su desgaste –esto es, el desgaste del trabajador– no guarda rela- ción cuantitativa inteligible, pues ha dejado de ser el factor determinante del tipo y la cantidad de los productos producidos. Ambas dimensiones dependen u obedecen a la operación del general intellect de la sociedad, a la ciencia aplicada en el software o en el hardware producido. Como ejemplo de general intellect podemos mencionar al físico danés Oersted, quién en 1820:
«advirtió que la aguja de una brújula oscilaba cuando se acercaba a un hilo conductor de corriente eléctrica. Esta observación fortuita fue el primer paso en la asociación de los fenómenos de la electri- cidad y el magnetismo. Fue una simple observación. Casi nadie podía prever sus consecuencias. Las investigaciones derivadas de la
observación de Oersted, sin embargo, permitieron el desarrollo de motores y generadores eléctricos y el invento del teléfono, todo en
97
Jorge Veraza Urtuzuástegui
menos de un cuarto de siglo. Sesenta años después, se inventaba la lámpara incandescente y se iniciaba la electrificación del mundo»97
De tal manera, tenemos que se hace pasar la potencia productiva del general intellect objetivado en el software, como si fuera potencia del trabajo directo. De modo que a éste se lo asume como si fuera trabajo potenciado productor de PVex. Y al operar este quid pro quo, se lleva a cabo un despojo a la sociedad de ese bien común que es el general intellect, cuya eficacia está siendo confundida con la del trabajo individual potenciado. Ahora bien, como a las empresas de IA–olas compuestas de forma masiva– esquilman alas empresas capitalistas sólo sobre la condición de que despojan a la sociedad de su general intellect. Es decir, los propietarios de las empresas de IA esquilman a las empresas capitalistas sólo porque previamente han despojado a la sociedad de su
general intellect.
He aquí una acumulación originaria residual y terminal operada contra la sociedad, a la que se la despoja del bien común general intellect. Una acumulación originaria residual, porque jamás–oen magra medida antes de la existencia de laIA–se había despojado a la sociedad de dicho bien común en lo correspondiente a la ciencia moderna. Aunque si se habían despojado masivamente los conocimientos ancestrales de las culturas precapitalistas por los imperios español, inglés y holandés, entre otros, asícomo por el imperialismo norteamericano. Y es terminal dicha acumula- ción originaria residual y terminal, porque la IA usada por las empresas de IA no capitalistas pero que pretenden serlo, la aplican sobre todo fuera del proceso de trabajo y en valores de uso nocivos fisiológica-mente hablando (computadoras, celulares, sistema HAARP, etcétera), así como para el control social represivo. En ambos casos se atenta contra la existencia de la humanidad.
En un libro anterior98 expuse la acumulación originaria residual y terminal que operan los capitalistas contra la sociedad en ocasión de que la despojan del bien común agua. Denuncio los trucos financieros y comerciales involucrados en dicho despojo, conocido como privatización del agua. El despojo o, dicho con mayor propiedad, la acumulación
97 Isaac Asimov; El código genético, Plaza & Janes, Barcelona, 1982, p. 17.
98 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Economía y política del agua. El agua que te vendo primero te la robé, Itaca, México, 2007.
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originaria residual y terminal del bien común denominado intelecto social
o general intellect, que tiene lugar a propósito del funcionamiento de una empresa de IA, sigue procedimientos financieros y comerciales análogos; pero no es este el lugar para analizarlos. Sino de señalar la analogía de los dos despojos de bienes comunes, el del agua y el de intelecto social; así como de que debemos contar con procedimientos financieros y comerciales, así como estatales que encubren dicho despojo a la vez que lo vuelven posible. Todo sobre la base de la confusión entre explotación y apropiación de PVex y despojo del general intellect. Factor no presente en la acumulación originaria residual y terminal del agua.
5.4. La acumulación originaria residual terminal que tiene lugar en el diseño del software
Si observamos retrospectivamente a las empresas diseñadoras de software, con su alta generación de PV, debido básicamente a que sus trabajadores son altamente calificados, pero, sobre todo, que crean algo nuevo inédito, pero socialmente necesario, de suerte que el suyo es un trabajo económico creativo; esto es, no una labor creativa artística no necesaria socialmente para la sobrevivencia o para la distinción y, aún, para el prestigio clasista, o para el goce estético, sí, para la expresión estética de la sociedad como forma de apropiación del mundo irrenun- ciable para la humanidad pues es constitutiva de la misma. Mientras que aquí–enel trabajo de diseño del software– el tema estético es irrelevante
o secundario. Siendo el contenido técnico eficiente lo decisivo. Por eso se trata de un trabajo creativo, pero no artístico, sino económico, un trabajo económico creativo, como la definimos más arriba. Pero la cuestión es¿cómo es posible tal trabajo que le reporta ganancias extraordinarias al capitalista?
Y podemos resolver la cuestión si la analizamos recuperando determi- naciones de la acumulación originaria residual y terminal que tienen lugar en ocasión o a cuento de la operación esquilmadora de las empresas de IA respecto de las auténticamente capitalistas. La acumulación originaria residual y terminal del intelecto social en general tecnológicamente plasmado en el software. El empresario de IA pretendería que sus trabajadores plasman algo así como trabajo potenciado productor de
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
PVex; cuando, en realidad, se sirve gratuitamente del general intellect monopolizándolo y encubriendo este monopolio. Por su parte, la empresa diseñadora de software no está automatizada más que en magra medida y su proceso de producción depende sobre todo del trabajo económico creativo de diversos diseñadores. Así que no debemos confundir el trabajo potenciado creador de plusvalor extraordinario con el trabajo económico creativo que plasma grandes cantidades de PV, sin que su productividad sea excepcional por apoyarse en una alta COK vanguardista.
Ahora bien, este trabajo–eleconómico creativo– simplemente aplica los conocimientos científicos tecnológicos al caso de este diseño de software particular. El sueldo alto recibido por el actuario o por el ingeniero electrónico, etcétera, paga el arduo y largo aprendizaje científico y técnico al que se sometieron tales trabajadores intelectuales. Como sería el caso de cualquier obrero calificado, cuyo trabajo complejo plasma mucho más valor que el trabajo simple durante el mismo lapso de tiempo.
Pero estos trabajadores intelectuales diseñadores del software nuevo no plasman en su trabajo una habilidad corporal que dependiera de su fuerza de trabajo para objetivarse. Sino que con dicha fuerza plasman algo ajeno a su cuerpo y su vitalidad corporal; plasman u objetivan de modo
ordenado y bien estructurado conocimientos científicos y técnicos propios del acervo común de la humanidad: plasman un segmento del general intellect. Mismo que el capitalista se apropia monopólicamente sin darle nada a cambio a la sociedad. Pues sólo ha pagado el sueldo de sus trabajadores intelectuales que plasman en su labor un discurso; no su mero desgaste corporal, el cerebral incluido. O, dicho de otra manera, en
ocasión del desgaste corporal que sufren, incluido el cerebral, plasman un discurso social, el general intellect, irreductible a dicho desgaste y al costo del aprendizaje del mismo con el que calificaron su fuerza de trabajo.
Ciertamente, el general intellect no había construido este software en particular, pero ofrece todos los conceptos fundamentales para hacerlo. Mismos que el equipo de diseñadores aplica simplemente para lograr el diseño. Esta aplicación de conocimiento científico-tecnológico no es mecánica sino creativa. Y su alto sueldo debe cubrir esta cualidad específica suya. Pues bien, es a propósito de dicha aplicación creativa que parece reducirse al genio del trabajador intelectual del caso o del equipo conjunto, que se encubre el hecho de que plasman todos un discurso
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
social científico-técnico, un segmento del general intellect. Por el cual, ni ellos ni el capitalista han pagado nada a la sociedad. Sino que el capitalista se lo apropia gratuitamente a propósito de pagar la aplicación creativa del mismo por parte de sus trabajadores.
Pero nótese que se trata de una aplicación creativa de algo preexistente, aun cuando parece que todo nace en el instante de la aplicación creativa. El trabajador intelectual del caso en su largo proceso de estudios y calificación de su fuerza de trabajo se ha apropiado individualmente –esto es, ha aprendido– de un segmento del general intellect ya dado o en el estado pasivo en el que lo encontró y le fue comunicado por sus maestros y por lo libros que leyó. Una forma común de trabajo acumulado; mientras que ahora tenemos al general intellect en otro momento de símismo, lo tenemos en desarrollo. Precisamente, al momento en que es aplicado creativamente por los diseñadores del nuevo software.
Un proceso análogo es el de la innovación científica en general y de la IA en particular. Bill Gates, por ejemplo, no diseñó y luego fabricó un software particular sobre bases generales ya establecidas. Ni la construc- ción de internet como la ilustran Buick y Jevtik99 supuso la mera aplicación mecánica de algo ya dado. En ambos casos, el producto de IA resultante innova no dentro de un ámbito ya conocido, sino que inaugura todo unámbito nuevo. Se trata de labores con mayor potencia creativa que la contenida en el diseño de un nuevo software variante de la generación de software dada.
Dicha potencia creativa superior plasma más valor que el trabajo económico creativo normal que hemos estado analizando en nuestro ejemplo de la empresa de diseño de software. Se trata de una revolución científica como la de Bill Gates en internet, o la muy superior de Einstein o Newton, de un “trabajo económico creativo extraordinario o propiamente inaugural (TECI)”. Que plasma no solo algo necesario para la sociedad, sino que transforma benéficamente las relaciones sociales dadas. Cosa que de ninguna manera logra el software nuevo de nuestro ejemplo que, más bien, se aplica en un marco de relaciones sociales preexistente.
99 Joanna Buick y Zoran Jevtic, Ciberespacio para principiantes, Naciente S.R.L., Bs. As., 1995. 101
Jorge Veraza Urtuzuástegui
Por tanto, el TECI merece una remuneración mayor que el simple trabajo económico creativo (TEC) o que el trabajo complejo o potenciado, etc. Pero, de nueva cuenta, dicha remuneración por la mayor potencia creativa del TECI, lo es siempre de la aplicación creativa de un segmento de general intellect. Así que no cabe que la remuneración a dicho TEC incluya“laventa” del segmento de general intellect que fue aplicado y apropiado monopólicamente por Bill Gates o por otro capitalista,
ocultando que lo monopolizaron. La situación dada del general intellect, es social y, solamente es la fuerza natural creativa del individuo la que lleva el estado de conocimiento un paso adelante. Aquí, suponemos que ya hay una serie de capacidades genéticas anatómica-mente contenidas en toda la especie humana, suponemos un estado evolutivo determinado, y sobre la base de este mismo, solamente los actos individuales pueden llevar un paso más adelante al conocimiento.
Pero si observamos las fases de la evolución de la especie se subraya y magnifica lo recién dicho. Imaginemos al Homo erectus hace medio millón de años, tiene un nivel de conocimiento y un nivel de lenguaje determi- nados y todos esos conocimientos y ese lenguaje están adecuados a una estructura genética: una capacidad cerebral y una serie de dimensiones
orgánicas que están expresando una estructura genética entera. Entonces, empiezan a ocurrir una serie de actos individuales múltiples durante generaciones, hasta que llegamos a un nuevo nivel. Llegamos a Sapiens, y ahora, de nueva cuenta parece ser que es un hecho social, parece que la innovación fuera social. Pues cada uno de los Sapiens va a ser creativo dentro del nuevo nivel. Ha sido el conjunto de los Homo erectus que produjeron una mutación, y ahora tenemos un nuevo conjunto social, Homo sapiens, y dentro de sapiens empiezan a ocurrir una serie de innovaciones.
Captar así el proceso, significa poner en movimiento sólo lo que está en medio de los estadios, y los que parecen estar fijos; pero, en realidad, cada estadio de por sí está conformado por una serie de actos y siempre son una serie de actos individuales los que van a provocar la mutación. Hasta generar el proceso de selección, en el que unos mueren y otros sobreviven y heredan sus características ¿Dónde comenzó Sapiens? Pues en un proto sapiens, no en la sociedad de los Sapiens, brota individual- mente. Y entonces se aparea con una Homo erectus, y si la cría tiene
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KARL MARX, LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y EL GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN
condiciones propicias seguirá la línea del cuasi sapiens, en lugar de la línea erectus. Es decir, que continuamente son siempre actos individuales los que producen la innovación, incluso la innovación estadio por estadio, para pasar a una siguiente fase.
Cabe representarnos así el proceso para evitar la confusión de que pudiera estar generándose un desarrollo del saber o de la especie, etc. por una condición social y no más bien por los actos, por la experiencia de cada individuo. Es en el contexto de las relaciones individuo/sociedad, individuo/especie, en el que tiene lugar la innovación. La cual siempre es desencadenada por el individuo; pienso que así se enfatiza la importancia del individuo. No es a veces el individuo y a veces la sociedad sino siempre el individuo el innovador. El proceso es en principio forzosamente individual, interindividual, no es la población la que genera la novedad, sino que ésta es generada en la población por interacciones individuales.
Esta es la gran fuerza natural creativa y evolutiva de la especie que el capital se apropia gratuitamente al explotar el TEC de cada trabajador intelectual.
5.5. El capital total y el trabajo económico creativo como trabajo productivo
En primer lugar, después de haber analizado cada fase de la empresa que nos ha servido de modelo (Cambridge Analytica), como si cada una de las fases fuera una empresa entera por separado que le vende a la otra su producto para que éste sirva de materia prima a la siguiente, reunámoslas todas en una sola empresa híbrida o compuesta con tres fases distintas de producción.
Es decir, volvamos a nuestra Cambridge Analytica original; así que en vez de desglosarla en tres empresas reunámosla en una sola empresa unificada en su capital total o Gesamtkapital. Reunamos, por tanto, a los
obreros de las tres empresas independientes en un equipo obrero unificado u obrero total o Gesamtarbeiter término que aparece en el capítulo XIV del tomo I de El Capital, explotado bajo este capital total100. Cabe aquí salir al paso de una curiosa equivocación de interpretación de
100 Karl Marx, El Capital. Crítica de la Economía Política, Siglo XXI, México, 1971. 103
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los conceptos de obrero total y de capital total. Adrián Sotelo Valencia ubica dentro del obrero total diversos tipos de trabajadores industriales pero que no lo parecen, debido a lo cual comete el error de señalarlos como: “trabajadores asalariados de la esfera de la circulación del capital”.
Ahora bien, como los incluye en el obrero total dice que son productivos, que producen plusvalor, con el resto del equipo laboral, aunque trabajan en la esfera de la circulación, en donde según Marx, no se produce plusvalor. En realidad, en todos los casos aducidos por Sotelo se trata no de trabajadores de la esfera de la circulación –como él cree– sino indus- triales, ocupados en la esfera de la producción; pero que no lo parecen para una mirada de sentido común. Pero la crítica de la economía política de Marx debió superar esta perspectiva precisamente para constituirse. Intentaré desenmarañar el asunto involucrado en el siguiente pasaje101:
«Los trabajadores asalariados de la esfera de la circulación de capital (una mesera de restaurante [que transporta el alimento de la cocina a tu mesa, con la amabilidad requerida, así que lleva a cabo un trabajo productivo industrial, no sólo te cobra la cuenta, que es labor comercial]) el chef que prepara los alimentos [evidente trabajador industrial que transforma química y física- mente los alimentos], el “intelectual” explotado por Microsoft para producir software [caso de trabajador industrial, que en este inciso analizamos a fondo], los miles de trabajadores asalariados de las telecomunicaciones que colocan los teléfonos que vende las compañías [siendo esta venta una labor comercial; pero siendo una labor industrial la aludida colocación]; los motoboys de las grandes ciudades brasileñas, que son contratados y explotados intensamente por compañías capitalista [cuyo trabajo de trans- porte los valida como trabajadores industriales, siendo su labor de cobranza un añadido al transporte, su labor principal], por no mencionar a los trabajadores de las grandes franquicias de comida rápida, del capital internacional, como McDonald’s [que al igual que la mesera y el chef de más arriba son trabajadores indus- triales del sector productor de medios de consumo o sector II de la economía]; los cientos de trabajadores intelectuales y manuales
101 Adrián Sotelo, Crisis capitalista y desmedida del valor. Un enfoque desde los Grundrisse, Ed. Itaca/Facultad de Ciencias Políticas y Sociales-UNAM, México, 2010, p. 129-130.
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que trabajan en los “emporios del conocimiento” como el Valle del Silicio (Silicon Valley) para producir bienes electrónicos de alta tecnología [caso de trabajadores industriales que en este inciso analizamos a fondo], todas estas categorías de trabajadores y trabajadoras [industriales] que suman millones y millones por todo el planeta, ¿en verdad son enemigos del “proletariado”, como supone el libro de Lessa?»102.
Cuestionamiento político de Adrián Sotelo Valencia correcto, aunque su análisis económico esté equivocado.
Ahora sabemos que en la fase uno de diseño del software se produce gran cantidad de PV; mientras que en la fase dos de fabricación de este mismo, no se produce, o en muy poca cantidad, en acuerdo a si dicha fabricación es masivamente automatizada o no. Finalmente, sabemos que en la tercera fase de utilización del nuevo software–yprecisamente Cambridge Analytica actúaasí–,utilizándolo, ya que no lo vende, sino que vende como producto final el servicio generado por dicho software: el Big Data. De uso político que, como Bump103 describe, cómo se usó para ayudar a que la campaña electoral desarrollada por Donald Trump fuera triunfante en 2016.
Dicha tercera fase, sabemos que definitivamente no produce ni un átomo de PV. Así que, en síntesis, antes teníamos una empresa capitalista diseñadora de software y dos empresas no capitalistas. Por un lado, una que lo fabricaba y otra que lo utilizaba, o en su defecto, la que lo fabricaba era una empresa híbrida que en una de sus fases producía una cantidad mínima de PV y en la fase principal no lo producía. Mientras que, ahora, reconstituida Cambridge Analytica, su capital total y su número de
obreros total, parecería que tenemos frente a nosotros una empresa capitalista muy compleja, en lugar de la suma de una empresa capitalista y dos no capitalistas pero que lo pretenden.
En todo caso, Cambridge Analytica se embolsa grandes ganancias extra-
ordinarias constituidas en parte por la transformación del plusvalor producido en su primera fase de producción y realizado en el mercado, al momento de la venta del producto final de Cambridge Analytica: los Big
102 Sergio Lessa; Trabalho e proletariado no capitalismo contemporáneo, Cotez, Sao Paulo, 2007. 103 Philip Bump, “New data makes it clear: Nonvoters handed Trump the presidency”, en The Washington Post, Washington D.C., 9 de agosto de 2018.
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Data. Además, se embolsa otra parte de ganancias extraordinarias constituida–yesta es la mayor parte de lo que se embolsa Cambridge Analytica a cuenta de un plusvalor que no produce, sino que le transfieren todas las empresas capitalistas de la economía en la medida en que Cambridge Analytica logra validar su segunda y tercera fases de producción como si fueran las fases de una empresa capitalista. Algo que le resulta fácil de llevar a cabo precisamente con su presencia híbrida o compuesta que reúne bajo una misma marca, Cambridge Analytica, un capital total que pone en movimiento tres fases de producción comandando a un
obrero total bien diferenciado y articulado en cada una de estas tres fases. Pero realmente, habría que preguntar si Cambridge Analytica es una empresa capitalista con un capital total, por el simple hecho de contener en su fase de producción inicial–lade diseño de software– a unos trabajadores altamente calificados que producen una gran masa de PV. Separada de la empresa compuesta Cambridge Analytica, dicha fase de producción de diseños de software se convierte, según vimos, en una empresa capitalista independiente; así que, si forma parte de una empresa mayor puede determinar que esta se convierta en una empresa capitalista compuesta o híbrida.
Por ejemplo, si 50% de dicha empresa compuesta corresponde a la inversión de capital en el segmento que permite la explotación de plusvalor aludida, hablaríamos de una empresa mixta, que en su otro 50% no produce plusvalor. Y si sólo fuera el 25% el sector que no lo produjera, todavía sería más patente que Cambridge Analytica es una empresa capitalista, precisamente por contener una fase de producción en la que se produce plusvalor que sostiene el funcionamiento de toda la empresa. Pero la cosa cambia si el 25% del total de la riqueza producida por la empresa corresponde o deriva de la inversión total en diseño que genera plusvalor; mientras el 75% restante de la inversión no produce plusvalor. En este caso, no podríamos decir que el funcionamiento de la empresa sea capitalista, aunque contenga un segmento capitalista, pues el funcio- namiento total de dicha empresa no depende fundamentalmente de la gestión capitalista de la misma. Un caso así es, precisamente, el de nuestra Cambridge Analytica, en tanto empresa compuesta con IA masiva.
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Sin embargo, Cambridge Analytica, aun no siendo una empresa capitalista, se embolsa ganancias extraordinarias formidables, pero ya se ha explicado por qué puede hacer esto. O, en otros términos, no porque se embolse ganancias y aun extraordinarias Cambridge Analytica es una empresa capitalista. Lo es porque explota plusvalor en una “medida”104 tal que sea precisamente dicho plusvalor el que garantice el funcionamiento de toda la empresa y que su dueño no trabaje y aún se enriquezca; pero ese no es el caso. El dueño o dueños de Cambridge Analytica se enri- quecen esquilmando al resto de capitalistas y despojando a la sociedad su bien común denominado general intellect. Ahora bien, para llevar a cabo esta operación que parece mágica, consistente en despojar a la sociedad de sus conocimientos científicos tecnológicos. Los trabajadores altamente calificados de Cambridge Analytica Diseño tienen que desplegar un tipo de trabajo peculiar y no otro. Al que denominamos TEC y que constituye una variante de trabajo productivo. Así que, habría que pasar a la siguiente pregunta.
En segundo lugar ¿qué es eso de trabajo productivo? De entrada, es el trabajo en cuanto tal, pero visto desde su resultado105. El trabajo productivo específicamente capitalista –que es del que aquí hablamos– es sólo aquel trabajo que produce PV y no cualquier otro resultado. Lo cual genera múltiples confusiones porque por producir productos en forma de valor de uso o de mercancías que no contienen PV alguien puede decir que tenemos enfrente el efecto de un trabajo productivo en sentido capitalista. Debido a que comúnmente el PV se objetiva en productos materiales. O puede suceder que un artista vende uno de sus cuadros a un buen precio de digamos 50 mil dólares actuales, cantidad que sobrada- mente cubre el precio de los materiales utilizados para la elaboración de dicho cuadro y las horas de trabajo del pintor tazadas. Como si se tratara del tiempo de trabajo de un obrero calificado, pero por sobre tal cálculo, el artista se estaría embolsando 25 mil dólares más. Así que alguien se vería movido a pensar que se trata de un capitalista de sí mismo que se autoexplota plusvalor. Lo cual no es el caso, pero es otra de las situa- ciones paradójicas que nos confunden al momento de intentar establecer qué es propiamente el trabajo productivo capitalista.
104 Karl Marx; El Capital. Crítica de la Economía Política, Ed. Siglo XXI, México, 1971.
105 Karl Marx, Ídem. 1971; María de la Concepción Tonda; El Proceso de Trabajo en la Crítica de la Economía Política, Ed. Itaca, México, 1997.
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La sección quinta del tomo I de El Capital que trata sobre las dos formas de PV capitalistas resume el tema de la diferencia entre trabajo produc- tivo e improductivo106. Pero es tan amplio el tema que Marx le dedicó el capítulo cuarto de su Teoría sobre la Plusvalía titulado “Teoría sobre el trabajo productivo y el improductivo” que ocupa poco más de 130 páginas, además de seguir bordando sobre el asunto en muchas otras más. Así las cosas, nos dice lo siguiente a propósito de que“Elmismo tipo de trabajo puede ser productivo o improductivo”:
“Por ejemplo, Milton, quién escribió el Paraíso perdido por cinco libras esterlinas, era un trabajador improductivo. Por otro lado, el escritor que produce materiales para su editor en estilo fabril. Esto es como obrero empleado a destajo por un capitalista, es un trabajador productivo, pues produce PV para su empleador [...]
Continua:
“Milton produjo el Paraíso perdido por la misma razón que un gusano de seda. Fue una actividad de su naturaleza. Más tarde vendió el producto por cinco [libras] esterlinas. Pero el “literato proletario”, [ese que escribe en “estilo fabril” para enriquecer a su editor, añade] de Leipzig que fabrica libros (por ejemplo, Compendios de Economía) bajo la dirección de su editor, es un trabajador productivo, pues su producto se encuentra subsumido desde el comienzo por el capital, y nace sólo con el fin de acrecentar ese capital»107.
He aquí un trabajo intelectual altamente creativo, el del gran escritor inglés Milton, y poco creativo: el trabajo intelectual del “literato prole- tario” de Leipzig. El primero es un trabajo creativo artístico, mientras que el segundo es un trabajo en parte reiterativo y en pequeña medida creativo, pero no artístico sino científico-técnico. Caso que nos interesa por ser análogo al de los trabajadores intelectuales altamente calificados que emplea Cambridge Analytica en su proceso de diseño. En la inteli- gencia de que su trabajo creativo es más potente que el del proletario literario, mientras que su trabajo reiterativo en el que simplemente aplican los conocimientos científicos y tecnológicos que aprendieron en sus institutos y universidades respectivas, no es proporcionalmente tan
106 Karl Marx; El Capital. Crítica de la Economía Política, Ed. Siglo XXI, México, 1971. 107 Karl Marx; Ídem, 1971.
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grande como el que aplica el proletario literario de Compendios de Economía ofrecido por Marx como ejemplo.
Eso sí, tanto el literato proletario como los proletarios diseñadores de software producen PV para su empleador, así que despliegan un trabajo productivo específicamente capitalista. Y en ambos casos no se trata de un trabajo excepcionalmente productivo por apoyarse en tecnologías de vanguardia para realizar su labor; pues en el caso de los proletarios diseñadores de software se ha vuelto normal usar computadoras para llevarlo a cabo. Pero, sobre todo, su labor fundamental no es computa- cional sino de establecer la ruta para resolver los problemas de diseño del mencionado software. Lo cual constituye el aspecto específicamente creativo de su trabajo. No desarrollan un trabajo potenciado, productor de plusvalor extra, pero sí, un trabajo creativo de impacto económico capitalista: un TEC, productor de PV. De una gran masa de PV debido a la potencia creativa de su trabajo. Así que se debe pasar a la siguiente cuestión.
En tercer lugar, ¿cómo es que logra ser productivo, productor de PV, el Trabajo Económico Creativo? Dicha potencia creativa depende de dos factores, ninguno de ellos maquinístico o tecnológico. Pues el primero es discursivo simbólico, se trata del general intellect, en realidad de un segmento de este; mientras que el segundo factor es la fuerza natural creativa de los diseñadores de software. Análoga a la que llevo a Milton a escribir su Paraíso perdido en aquellos años en que ya el modo de producción capitalista mostraba sus primeros barruntos y prometía con avasallarlo todo, como quien dice: acabar con el paraíso. Tanto Milton como estos diseñadores que nos ocupan –y en menor medida el proletario literario compilador de Compendios de economía– son agentes individuales del desarrollo del saber humano o, si se quiere, del general intellect en desarrollo o para que el general intellect se desarrolle.
El caso es que Milton por poner en movimiento su fuerza natural creativa cobró sólo cinco libras esterlinas; mientras que los proletarios diseñadores de software obtienen altísimos salarios impensables para Milton. Pero ya vimos que la diferencia social fundamental entre este y aquellos no es la cantidad de lo que se embolsan por los productos respectivos de su fuerza natural creativa, sino el hecho de que Milton va por su cuenta mientras que los diseñadores de software son proletarios intelectuales al servicio
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de un capitalista. Y aquí cabe matizar, precisamente porque el trabajo del que hablamos es creativo y remite a una fuerza natural creativa como la del gusano de seda o la de la tierra en la que germinan semillas de árboles de cerezo o semillas de trigo, etcétera.
En efecto, más arriba vimos que los proletarios diseñadores de software plasman PV por partida doble. En primer lugar, por desplegar un trabajo complejo para el cual se calificaron largos años, así que plasman PV en mucha mayor medida que si desplegaran trabajo simple durante el mismo tiempo. Mientras, también, plasman PV al desplegar aquella parte de su fuerza de trabajo que es a la que denominamos fuerza natural creativa y que el capitalista valora altamente; es más, precisamente, los ha buscado y los contrata–yen su caso los despide– si cumplen o no con la expec- tativa de que en verdad podrán desplegarla. Así que, les paga un sueldo elevado que cubre tanto dicha creatividad como el trabajo complejo para el cual se calificaron.
Sin embargo, el monto de ganancia mayor que se embolsa este capitalista no se reduce ala suma de estas dos maneras en que el proletario diseñador de software produce PV. Pues hay que añadir un monto mayor; el cual deriva del hecho de que el capitalista despoja el general intellect a toda la sociedad al momento de explotar el TEC de los proletarios diseñadores de software. Acerquémonos a observar cómo es que puede suceder algo como lo dicho, como es que ocurre el referido despojo.
El caso es que una parte de la fuerza de trabajo que comúnmente es poco visible y pasa desapercibida, resulta muy patente en la labor de todo artista, de todo científico o de todo filosofo auténtico. Se trata de esa fuerza natural con la cual Milton escribió su Paraíso perdido, la fuerza natural creativa a la que aludimos más arriba. Esta dimensión de la fuerza de trabajo es la que le permite vincularse o establecer un puente con el intelecto social en vista de desarrollarlo, sacándolo del estado en que se encontraba. Evidentemente esta dimensión propiamente creativa de la fuerza de trabajo –fuerza de la que comúnmente observamos sobre todo su aspecto “reiterativo”108– nada crearía sin vincularse con su tierra nutricia, por así decirlo, a saber, el general intellect. Respecto del cual cumple una función similar a la que cumplen las semillas de una planta que germinan en un suelo fértil.
108 Adolfo Sánchez Vázquez, Filosofía de la Praxis, Ed. Siglo XXI, México, 2003. 110
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De tal manera que el capitalista que paga la fuerza de trabajo compleja y aun creativa del proletario diseñador de software, se apropia gratuita- mente de la tierra nutricia única en la que dicha fuerza natural creativa podía germinar, el general intellect. Por eso es que todo sucede como en el caso del terrateniente que monopoliza un sector de nuestro planeta y lo renta a un capitalista o a un campesino para que estos siembren y
obtengan una cosecha. Arduo trabajo de por medio del campesino o de los jornaleros que trabajan para el capitalista. En este caso, se distingue el trabajo agrícola con sus medios adecuados respecto de la fertilidad de la tierra que ha monopolizado el terrateniente. Mientras que en el caso del capitalista que monopoliza un sector del general intellect en ocasión de servirse del trabajo complejo de sus proletarios diseñadores de software–pues en dicho trabajo complejo va incluido el conocimiento de dicho sector científico-tecnológico– siendo que dichos proletarios sólo pueden poner en movimiento o en desarrollo el general intellect. Si despliegan
otro tipo de trabajo, el trabajo económico creativo, sí, lo despliegan a fin de desarrollar el sector de general intellect en cuestión, precisamente logrando crear un nuevo software, sucede que también monopoliza el producto del desarrollo de dicho sector de general intellect.
El concepto de trabajo creativo económico lo estamos aplicando al caso de las innovaciones de IA, pero existen otros; por ejemplo, el caso de la farmacéutica y la de la química industrial en general, incluida la petro- química, un lugar de mucha innovación. Ámbito en el que desde hace décadas se desarrollan guerras por secretos industriales y persecución de científicos, etcétera. Eventos violentos que se pueden dar, justamente, porque hay de por medio un trabajo creativo que innova, que altera; asíque, también, puede ocurrir la subsunción real del consumo bajo el capital, esto es, la generación de Valores de Uso nocivos (VUn) y de Tecnología Capitalista nociva (TKn). En todo caso, siempre estamos dentro del concepto de trabajo creativo económico. Mismo que la ambición capitalista entrevera con las prácticas violentas y nocivas más aberrantes. A tal grado que puede asociar con él a su opuesto: el retraso de fuerzas productivas. Caso ejemplar fue el del automóvil eléctrico de Nicola Tesla. Producto de un trabajo creativo científico tecnológico. Pero, precisamente, las empresas capitalistas petroleras y las productoras de automóviles de gasolina detuvieron la innovación de Tesla. Y si retrasaron el desarrollo de
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las fuerzas productivas de la sociedad fue porque un invento, un trabajo creativo económico, no se lo reconocieron a Tesla.
Esto es así, debido a que lo social y lo individual no existen separados e independientes uno del otro; no existe lo meramente social que no es individuado ni el individuo que no esté socializado, que mantenga vínculos concretos con una sociedad determinada. Así sea el ermitaño que vive apartado de la sociedad, pero cuya situación y experiencia se determinan, precisamente, por el anhelo o por el repudio que experi- menta hacia dicha sociedad o por el servicio que le presta el estar apartado de la misma para sus meditaciones. Así que está separado físicamente de ella, pero simbólicamente la involucra en su meditación. De tal manera, el general intellect no puede ser desarrollado sino mediante actos individuales; mientras la creatividad natural de un individuo no puede hacerse efectiva sin vincularse con el conjunto de símbolos de su cultura o un sector de esta, como puede ser el general intellect.
Por eso, dada la copertenencia forzosa entre la fuerza creativa natural de un individuo y el desarrollo del general intellect y viceversa, fundada dicha copertenencia en la de lo individual y lo social, por eso, digo, es que al momento en que el capitalista se apropia de la fuerza de trabajo de su
obrero calificado y creativo–sila creatividad del este mismo es exaltada por el proceso de trabajo en cuestión– no puede suceder, sino que el capitalista logre establecer momentáneamente un monopolio del general intellect. Pasando a explotar o exprimirlo a su servicio a costa de habérselo despojado a la sociedad sin retribución ninguna. En efecto, para poder monopolizar el general intellect despojándoselo a la sociedad se requiere monopolizar la fuerza natural creativa del científico, etc.
De tal manera, la vinculación orgánica del trabajador intelectual con el general intellect para desarrollarlo le permite al capitalista que paga por la fuerza de dicho proletario intelectual, no sólo obtener PV por el trabajo complejo reiterativo y PV por el trabajo económico creativo del mismo. Si no, también, por obtener una renta, producto de haber monopolizado nuestro permanente vínculo social e individual, nuestro vínculo comunitario en lo que tiene de simbólicamente existente, la tierra nutricia de toda creatividad, el general intellect de la sociedad, si aludimos a la dimensión científica y técnica de dicha tierra nutricia.
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De suerte que el que estamos analizando, es un capitalista que simultá- neamente es terrateniente del intelecto social. Evidentemente, dicho monopolio –como el del terrateniente tradicional– constituye un despojo llevado a cabo contra la sociedad. Y en mayor medida en la que es un despojo el monopolio del terrateniente fundiario. Toda vez que la natura- leza no la hemos producido nosotros; mientras que la cultura sí. Misma de la que forma parte el general intellect.
Persiguiendo nosotros una cuestión económica y no una política o jurídica respecto de Cambridge Analytica, hemos observado con sorpresa que esta empresa involucra un grave ilícito de esquilma intercapitalista que está en el corazón del funcionamiento de la Cambridge Analytica realmente existente. Cambridge Analytica SCL, esa “Agencia de Transformación del Comportamiento”, cuyas actividades ilícitas denunciaron valientemente uno de los matemáticos generadores de sus algoritmos, Chris Wylie, y su muy culpabilizada ex directora Brittany Kaiser. Tema sobre el que volve- remos en el siguiente inciso; así como a ese otro tema que David Carroll abrió al demandar judicialmente a Cambridge Analytica y a Facebook que le mostraran los datos personales suyos que habían utilizado–allado de los de varios millones de usuarios– al interior del Proyecto Álamo encar- gado del diseño de la campaña de Donald Trump. Volveremos, pero para desentrañar la estructura económica de la mercancía datos personales y la mercancía perfil psicológico, así como de la mercancía persuasibles, etcétera, que Cambridge Analytica producía antes de disolverse. En la inteligencia de que según David Carroll en la entrevista que le hacen en el filme Nada es privado, dice que:“elvalor de los datos superó–en2016–el del petróleo”109
En cuarto lugar: combatamos algunas confusiones comunes. El himno al mundo de los datos y del trabajo inmaterial. Trabajo inmaterial y datos, se han convertido en la dupla fatídica de la tergiversación de la realidad de nuestra época. El epítome respectivo no es la película A Beautiful Mind110, que exalta el trabajo intelectual del Premio Nobel de Economía John Forbes Nash; quien es un matemático que, a pesar de sufrir de esquizo- frenia, hizo grandes aportes, incluida la teoría de juegos para la toma de decisiones militares y de todo tipo. Sino la semblanza biográfica de Alan
109 Amer y Noujaim; 2019.
110 Ron Howard; (dir.), A Beautiful Mind [Una mente brillante], Universal Pictures/DreamWorks Pictures/Imagine Entertainment, Estados Unidos, 2001.
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Turing –constructor de la primera computadora electrónica: la “máquina de Turing”– llevada a la pantalla con el título de The Imitation Game111 y en español El Código Enigma. El argumento gira en torno que “había que descifrar el código enigma porque con ese código enviaban mensajes de guerra: en dónde van a atacar, cómo, a qué hora...” Así que el de Turing fue un “trabajo de contrainteligencia” que él narra en primera persona. Evidenciando en la película que sólo fue posible escuchar a los nazis gracias a la máquina de IA (porque parte de la película la narra el propio Turing):
«...hicimos la máquina y desciframos el código».¡Ah! y ahora las inmensas repercusiones:
«...A partir de que lo desciframos en 1941, compartimos la infor- mación a los ingleses y franceses, pero también a los rusos y a los norte-americanos, a todos los aliados que estaban combatiendo
contra los alemanes…. Así que ganaron la guerra…»
O sea, que el trabajo inmaterial, el trabajo de los datos. Imagínate los millones de muertos en Stalingrado, hubieran sido aun más y los rusos hubieran perdido. Más bien sólo fueron ‘esos millones’ de muertos... y
ganaron,“porque-les-dimos-los-datos.” De otra forma, era imposible…
Cáptese el manejo completamente ideológico, monstruosamente despro- porcionado en vista de devaluar–no digamos la vida de millones de víctimas sino– el trabajo de guerra de millones de soldados, a favor del trabajo inmaterial del pequeño núcleo comandado por Turing que descifró el código imposible de descifrar por la inteligencia humana. Pues tenía que ser forzosamente máquina contra máquina, por la rapidez con la que se tenía que descifrar. No es que fueran problemas imposibles para los seres humanos, los seres humanos podían descifrar, pero con tiempo y, cada noche los nazis cambian el código. Sólo miles de personas lo habrían descifrado en tiempo y forma. Pero el pequeño grupo auxiliado con la máquina lo logró.
“Éstefue el verdadero triunfo de la guerra contra los nazis..., lo otro–lode Stalingrado y la gesta soviética y, aún, norteamericana y aliada en general– simplemente‘espaja’ que tomas un cerillo y la quemas...”, eso
111 Morten Tyldum (dir.); The Imitation Game [El Código Enigma], Black Bear Pictures/Bristol Automotive, Estados Unidos, 2014.
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es lo que sugiere el propio Turing en la película que lleva su nombre. Como si el triunfo de los alemanes también hubiera dependido sólo de su maquinita Enigma. Pero la película se cuida bien de afirmar algo así. No es consecuente; y sólo lo dice respecto de los ingleses y el mundo moderno nacido de la derrota nazi: el mundo de la IA, nuestro mundo. Toda gira en un vaso de agua de pura IA. Que vale ser pagada a precio de oro y más. He aquí el himno a los datos y al trabajo inmaterial.
5.6. El torcimiento de la historiografía y la IA
En la historiografía se habla de la gran importancia que tuvieron los inventos de guerra de Leonardo Da Vinci o de Arquímedes, que inventan máquinas de guerra con las que se logran triunfos en batallas; se exalta lo heroico, la valentía, etcétera. Los créditos de la guerra siempre dependen de los ejércitos, los generales, los dirigentes o del inventor, en fin, de un hombre genial. Es Alejandro el Magno o Arquímedes o Leonardo o son los Medici, y así sucesivamente. Las masas, los pueblos están olvidados. Pero lo que sucede en El Código Enigma tampoco reivindica a las masas y pueblos, pero retuerce toda la historiografía. Pues no es Leonardo ni Turing lo decisivo sino los datos, son los datos que produce la máquina. Y en la película después de terminada la segunda guerra mundial sigue ahíel pobre Alan Turing hasta el final creyendo que su máquina es su amiguita que ganó la guerra, porque la máquina piensa.
5.7 Nota Benne sobre“laparadoja Bill Gates”
¿Bill Gates ya no es capitalista? En todas sus empresas de IA no es capitalista, pero él pretende que es, y es de donde más dinero saca. Pero como empresario farmacéutico, por ejemplo, sí es capitalista; así como en
otras empresas capitalistas de las que es accionista.
Una es la personificación del capital o de la empresa de IA; y otra cosa el estatuto concreto de este o aquel personaje.
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5. 8. Composición de las mercancías producidas por la IA capitalista
En nuestro parágrafo ¿Qué es una Empresa de IA? logramos establecer tres tipos de mercancía producidas por empresas híbridas de IA:
1. La mercancía diseño de software (S) o de hardware (H) continente de gran cantidad de Plusvalor.
2. La mercancía Algoritmo para S/H –a veces desglosada de la anterior– y también continente de gran cantidad de plusvalor:
3. La mercancía S/H que no contiene plusvalor, incluida la figura de este denominada Plusvalor extra.
Nuestra exposición en dicho parágrafo llegaba a un punto en el que nuestra Cambridge Analytica vendía una mercancía a un comprador; por ejemplo, el Proyecto Álamo encargado de la campaña de Donald Trump 2015/2016. Es el resultado de la acción del software fabricado por Cambridge Analytica (mercancía S/H). De hecho, esta mercancía final puede ser de dos tipos:
4. La mercancía información y cálculo, que no contiene plusvalor; de la cual depende todo lo que vemos de la IA en las pantallas de nuestros dispositivos. Y
5. La mercancía control y transferencia (por ejemplo, de fondos bancarios) también, carente de plusvalor. Pero de la que depende, por ejemplo, el control y coordinación de los tiempos de articulación de diversas fases del proceso de producción de un producto industrial cuyas partes se fabrican en diversos países ensamblándose finalmente en otro; así que participa en la producción de plusvalor y en su incremento.
Anteriormente se enumeraron tres mercancías que Cambridge Analítica SCL produjo y vendió al Proyecto Álamo, así como a otros clientes en Trinidad Tobago, África y Asia, etcétera. La mercancía datos personales, la mercancía perfil psicológico y la mercancía persuasibles. Estas tres mercancías son simplemente mercancías de IA del tipo cuatro (información y cálculo) que no contienen plusvalor, pero, eso sí, en tres variantes peculiares que involucran un grave despojo a la sociedad y cada uno de los individuos a los que corresponden dichos datos personales.
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Son mercancías ilegales generadoras de esclavitud; toda vez que invo- lucran como dato el componente personal. Mismos que son propiedad de los usuarios. Pero Cambridge Analytica se los apropió ilegalmente –detrás de Facebook, que también lo hizo– toda vez que no era reconocible tal mercancía hasta entonces; y no se percibía que los ciudadanos debieran ejercer su derecho de propiedad sobre los mismos, hasta que David Carroll demandó judicialmente sus datos a dichas empresas.
No sólo Cambridge Analytica carecía de derecho para hacer uso de dichos datos y para vender dichas mercancías–asícomo carece de tal derecho cualquier otra empresa análoga a Cambridge Analytica SCL– sino que cualquier gobierno carece de derecho sobre dichos datos, perfiles y determinación de persuasibles. Y, sin embargo, están haciendo uso de ellos en todo el mundo y los están convirtiendo en mercancía de diversos modos. Cuando, como digo, su uso instaura esclavitud o entrega las premisas posicionales para hacerlo.
1. En lo que sigue analizaremos la génesis de estas mercancías de inteli- gencia artificial capitalista.
En primer lugar, tenemos otro tipo de mercancía de IA, el tipo:
La mercancía datos personales
Facebook los solicitó para abrir una cuenta y otros fueron opcionales; las personas los entregaron sin saber que serían utilizados. También se acumularon en los likes y dislikes, hasta que de millones de personas se acumularon cinco mil datapoints de su identidad, preferencias y repelencias.
Facebook cede a Cambridge Analytica estos datos personales por una retribución millonaria; así que, esos datos, por recibir precio, se convier- ten forzadamente en mercancía, aunque totalmente carente de plusvalor y aún de valor. Eso sí, producto del despojo tanto al usuario como a la sociedad de la que este forma parte y con la que comparte derechos ciudadanos. Así que, por un lado, despojo a los usuarios y a la sociedad; y por el otro lado, esquilma a los capitalistas auténticos que no se apropiaron el plusvalor que explotaron a sus obreros. Sino que lo transfirieron hasta los bolsillos de los propietarios o empresarios de
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Cambridge Analytica y de Facebook. Porque, ciertamente, el software para recoger los datos era propiedad de Facebook, mismo que presupuso el diseño de este mismo y la formulación de los algoritmos correspon- dientes para diseñarlo.
El punto decisivo de los datos recogidos los vuelve valiosos política y psicosocialmente hablando, así que los convierte en materia prima para próximas elaboraciones de aplicación en la ingeniería social. En vista de controlar a la población y,en particular, su trabajo productor de valor y de plusvalor, vía el control de su voto político. Lo que los vuelve valiosos entonces, también política y económicamente es que son datos reales; es decir, datos que corresponden con un sujeto humano realmente existente. Y, específicamente, que son personales; datos reales y personales; son propiedad de la persona, pues constituyen los parámetros de su experiencia social dada y posible en sociedad. Por ello, es el derecho personal y el social el que vela por dicha propiedad; y es al individuo y, también a la sociedad a los que se despojó de una riqueza fundamental.
Así que, por un lado, tenemos ante nosotros una violación doble al derecho, de la que el filme Nada es privado112 sólo ubica el aspecto indivi- dual; mientras de otro lado, tenemos la usurpación de una propiedad dual individual/social. Un tema económico de despojo que poco interesa a dicha película. Sin embargo, sabe denunciar que Facebook –con Mark Zuckerberg a la cabeza– y Cambridge Analytica se constituyeron en una especie de “cleptocracia digital” dada la acumulación y el uso indebido de datos personales.
No sólo propiedad despojada sino, además, trabajo no pagado de los usuarios
La mercancía datos personales –base y materia prima para la existencia de los ulteriores dos tipos de mercancías producidos por la IA–estáformada no sólo por la propiedad despojada a los usuarios: sus datos personales, como acabamos de ver en el inciso anterior. Sino, también, por trabajo no pagado de los mismos. Pero es de tal naturaleza este tipo de trabajo que nos obliga a analizar con más cuidado la conformación de la mercancía de datos personales para, sólo así, dar cuenta de esta.
112 Karim Amery Jehane Noujaim (prods./dirs.); The Great Hack [Nada es privado], Netflix, Estados Unidos, 2019.
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Se trata de un trabajo concreto que produce los datos de la personalidad singular del usuario. Es un trabajo que sólo él puede desempeñar para producir el referido valor de uso; pero, ciertamente, no se requiere la genialidad de un artista para hacerlo, así que lo consideraremos análogo al trabajo artesanal. En realidad, los usuarios no estaban trabajando sino desplegando una actividad vital; como la voluntad de inscribirse en Facebook o de disfrute de contenidos políticos, noticiosos o culturales; asícomo opinar sobre diversos temas. Expresión de su forma de ser singular, de su vida. Pero fue capturada dicha actividad vital y transformada en trabajo concreto de elaboración de la mercancía datos personales; pues al robar los datos (la propiedad del usuario) el duopolio Facebook / Cambridge Analytica capturó dicha actividad vital transformándola forza- damente en trabajo concreto. Un trabajo que, como digo, produce un valor de uso; ningún plusvalor, ningún valor, en realidad; pero requiere ser pagado–yno lo fue– con un salario o capital variable; como si este fuera pago al trabajo de un productor de mercancías capitalistas; aunque ni los tipos 6, 7 u 8 de mercancías lo sean.
Se trata de un trabajo simple cuyo pago incluye... pero recuérdese que fue capturado. Así que su pago incluye o, mejor dicho, es una indemni- zación por forzamiento y captura. Pero también tuvo lugar, no debemos soslayarlo, un abuso de confianza y, precisamente, durante el largo periodo de actividad durante el que se recogió la información, hasta acumular nada menos que 5000 datapoints. Tiempo de trabajo capturado –que, en realidad, dada su nocividad social e individual no podemos considerar como tiempo de trabajo socialmente necesario–
que coincide con el periodo durante el cual tuvo lugar el abuso de confianza. Mismo que es punible no sólo por el contenido despojado, sino por el tiempo durante el cual duró la falacia o timo del caso. Como el hecho de que nos estén escuchando y viendo a través de celulares y computadoras sin nuestro consentimiento durante meses o años consti- tuye un abuso de confianza continuo, a partir del cual diversas empresas lucran. Es decir, están lucrando en este momento y están forzando a hacer trabajo productor de mercancías de IA cualquier expresión de nuestra actividad vital.
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Ahora bien, para tasar el abuso de confianza del caso la pregunta es:
¿cuánto te robaron? Pero ahí tenemos que yo no me encontraba vendiendo nada, a ningún precio, así que parece que o no me robaron nada o lo que me robaron no vale nada, sino que es un simple valor de uso sin valor. Sin embargo, el duopolio Facebook/Cambridge Analytica
convirtió en mercancía dicho valor de uso al imponerle un precio. Y en ese mismo instante, forzó la transformación de mi actividadvital en trabajo concreto artesanal simple.
Sí, tenemos ante nosotros un delito llevado a cabo de manera confabu- lada, una asociación delictuosa de la que son punibles tanto Cambridge Analytica como Facebook. Y, como vemos, este duopolio delictivo debe pagar una indemnización a los usuarios y otra a la sociedad; así como, también, pagar el trabajo capturado forzadamente a los usuarios. El duo- polio debe pagar una indemnización más un salario, pero el salario incluye una cuota por abuso de confianza. Aclaremos del siguiente modo el caso:
El abuso de confianza recayó: sobre los datos personales (valor de uso propiedad del usuario); y, sobre la actividad que plasmó dichos datos y fue convertida forzada y encubiertamente en trabajo. Así que, el tipo de trabajo del que se trata es: trabajo capturado forzada y encubiertamente. A partir de haber precisado el concepto de trabajo del caso, podremos aclararlo.
En primer lugar, tenemos que Facebook y Cambridge Analytica se validan ante la sociedad como empresas capitalistas no siéndolo; así que cometen fraude al embolsarse plusvalor transferido desde el sector capitalista de la economía hasta sus bolsillos. Y le cometen fraude a la sociedad pues violentan la Constitución Política de ésta y sus leyes derivadas para la regulación de las empresas capitalistas. Mientras tanto, Facebook y Cambridge Analytica cometen abuso de confianza a los usuarios, al convertir sus datos personales en mercancía; misma con la cual cometen el antedicho fraude. Pues vendiéndola es que logran que una gran tajada del plusvalor de todos los capitalistas les sea transferido.
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En segundo lugar, ¿es coextensivo el fraude a los capitalistas y a la sociedad con el abuso de confianza a los usuarios y a la sociedad? A la sociedad se le comete fraude al transgredir sus leyes jurídicas, haciéndose pasar los empresarios de IA por capitalistas, cuando no lo son; su delito es usurpar una personalidad jurídica. Así mismo a la sociedad se le comete abuso de confianza al extraer datos personales de un usuario que se encontraba amparado por la solidaridad con dicha sociedad; así que se encontraba protegido por las leyes de esta; en particular, en aquellas sobre la privacidad. De tal manera que no es coextensivo el fraude a capitalistas y a la sociedad con el abuso de confianza a usuarios y a la sociedad. Eso sí, son delitos correlativos.
Y el primer delito –abuso de confianza a usuarios y a la sociedad– puede
ocurrir sin que el segundo suceda. Es decir, puede ocurrir el abuso de confianza (despojo de datos personales con vistas a transformarlos en mercancía datos personales) sin que se verifique la compra; y, por tanto, sin que se verifique el fraude a capitalistas y sociedad. Pero si este segundo delito fue cometido, forzosamente se cometió el primero.
Mercancía forzada por imposición de precio
Mercancía normal
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En resumen: 1) a los capitalistas se les esquilmó plusvalor; y 2) a los usuarios se les capturó forzada y encubiertamente trabajo y, también, se los despojó de datos personales; actividad y producto, que constituyen el contenido útil o valor de uso de la mercancía datos personales a ser pagado con plusvalor transferido; luego de que dicho valor de uso reciba precio forzadamente y por esta vía se lo convierta en mercancía. Una mercancía de estructura sui generis que podemos visualizar en el siguiente esquema:
La mercancía datos personales es una mercancía forzada por imposición de precio, como la que tenemos a la izquierda de la imagen anterior. Se caracteriza porque no contiene valor ni, por tanto, fue producida por un trabajo abstracto; de ahí que en nuestro esquema tanto el valor (V) como
o el trabajo abstracto (TA) de la columna derecha de la mercancía forzada por imposición de precio están señalados con tinta gris, como empali- decidos. También podríamos haberlos señalados con letras formadas por puntos para remarcar su carácter virtual. Mientras que los correspon- dientes V y TA de la mercancía normal realmente existen; por eso, aparecen con tinta negra lo mismo que el resto de las determinaciones.
Otra característica de la mercancía forzada por imposición de precio es la flecha punteada que va de TA a V; la cual indica que en realidad ningún trabajo abstracto ha plasmado valor en dicha mercancía; mientras que la correspondiente flecha en la mercancía normal no es punteada, indicando que en este caso el TA sí ha plasmado valor (V). Finalmente, tenemos en la mercancía forzada por imposición de precio una flecha entre paréntesis que va del valor de uso (VU) al valor de cambio (VC). Lo cual indica que se le ha impuesto un precio al valor de uso datos personales así que ha adquirido un VC, con lo cual se ha convertido en mercancía. Y es a partir de este evento forzado que, aunque no contiene valor plasmado por un trabajo concreto –como las mercancías normales– parece tenerlos. Mientras que la mercancía normal nos muestra una flecha que va de V a VC, la cual significa que esta mercancía ha podido ostentar un VC porque contienen efectivamente un V; así que dicho VC es la expresión genuina y no forzada del V que ha sido producido por un eficiente TA.
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Como se ve, el tipo de mercancía que ha logrado forzar a existir el duopolio Facebook/Cambridge Analytica es de contenido sui generis en lo que corresponde a su valor de uso (datos personales) y al trabajo concreto que lo ha producido; pero su forma es la común a todas las mercancías forzadas por imposición de precio que pululan en la economía capitalista. Al tener claro el tipo de mercancía (forzada por imposición de precio) de que se trata y el tipo de trabajo que la ha producido (trabajo capturado forzada y encubiertamente) podemos dar un paso más en nuestro análisis.
En tercer lugar, derivado de lo anterior tenemos lo siguiente. Por el fraude, Facebook y Cambridge Analytica deben indemnizar a los capitalistas y a la sociedad con base en devolver el plusvalor transferido desde la economía capitalista a la de IA, más una multa, por el fraude cometido contra la sociedad. Por el abuso de confianza (sobre datos personales y sobre trabajo) Facebook y Cambridge Analytica deben indemnizar a usuarios y a la sociedad. A esta cubriendo una multa; y a los usuarios, pagando su trabajo capturado forzada y encubiertamente; así como pagando sus datos personales transformados en mercancía.
¿Cuál es el costo de los datos personales?
En cuarto lugar, debemos decir que dichos datos personales fueron convertidos en mercancía por imponérseles un precio a ser cubierto con plusvalor transferido desde la economía capitalista a la de IA. Plusvalor que debía cubrir el precio (y el valor virtual) de la mercancía. La imposi- ción de precio a un valor de uso que de por sí no es mercancía para convertirla en tal (en nuestro esquema de la mercancía forzada por imposición de precio este procedimiento aparece como VU[→←]VC), es un ejercicio de monopolio legal dentro del capitalismo: obras de arte, segmentos de suelo, el agua y otros bienes comunes pasan a ser monopolizados y se les impone un precio. Este monopolio en el caso que nos ocupa, expropia (despoja) a los usuarios y a la sociedad de los datos personales de aquellos. El valor de uso transformado en mercancía. Mediante dicho monopolio se les expropian a los usuarios datos que“valen” todo el plusvalor transferido que por ellos se pague. Así que se impone a Facebook y a Cambridge Analytica pagar al Estado una cantidad
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igual a la que se embolsan, para que éste tome de ella el pago del trabajo capturado forzada y encubiertamente a los usuarios, así como una cuota por los datos personales expropiados; mientras que, de otro lado, de dicho monto igual al plusvalor transferido. El Estado retiene una multa; misma que cubre el abuso de confianza a la sociedad cometido por estos bandidos.
La cuota a los usuarios por los datos personales expropiados es un por- centaje del total, como un porcentaje del total es la multa por el abuso de confianza a la sociedad. No es 50% por 50%, porque los datos personales son singularísimos e intransferibles. Y porque fueron obtenidos mediante trabajo capturado forzada y encubiertamente de usuarios concretos, no a la sociedad toda. Así que una distribución justa al respecto podría ser:
usuario 75% / sociedad 25%. Usuarios: indemnización por un monto igual al 75% del valor atribuido a la mercancía datos personales; sociedad:
multa por un monto igual al 25% de dicho valor ¿Deben de ir a la cárcel estos defraudadores y abusadores de confianza? Se trata de dos delitos penales que, según el monto de lo defraudado y del abuso de confianza involucrado, no alcanzan fianza y los infractores deben ir a la cárcel.
La película Hanussen de Itzvan Szabó de 1988, nos revela que las técnicas histriónicas de Hitler en sus discursos las tomó de un mentalista de nombre Hanussen. A quien, tras proponerle hacer un estudio fotográfico con fines artísticos a través de una colaboradora del Partido Nacional Socialista, posteriormente le copian sus posturas y gestos para que las usara Hitler; es decir, que los nazis le robaron sus datos personales. Pero cuando este se da cuenta, los nazis tienen que matarlo. No nada más los desafió Hanussen –enfatiza mi amigo David Moreno al comentar el caso–sino que había habido un robo de datos de por medio y, luego, lo asesinaron. Con la IA el destino de Hanussen bajo el nazismo se ha convertido en el de la milmillonaria población del planeta. Tal es el mundo encantado de Alicia en el País de las Maravillas113. La mente matemática de Lewis Carroll y sus juegos lógicos pudieron anticipar en la aventura decimonónica de Alicia nuestra artificialmente inteligente des- ventura. Una vez resueltas las cuestiones relativas a aclarar el contenido constitutivo del primer tipo de mercancías generado por el duopolio Facebook/Cambridge Analytica, recordemos que esta mercancía datos
113 Lewis Carroll; Alicia en el País de las Maravillas, Ediciones del Sur, 2002 [1865]. 124
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personales fue la materia prima para la producción de una segunda mercancía:
La mercancía perfil psicológico, que requiere para ser producida el diseño de un software y los algoritmos respectivos adecuado para establecer el“Perfil Psicológico” de la persona a partir de los 5000 datapoints aludidos. Así que a esta mercancía se transfiere en parte del valor plasmado en dichos algoritmos y en el diseño y fabricación del software. Cabe aclarar que el software para establecer dicho perfil a partir de los 5000 data- points, forma parte de una operación psicológica (Psyop)–enrealidad,
operación militar psicológica, pues constituye un hecho de agresión vital–, así nombrada por la inteligencia militar británica. Y el uso de dicho software fue a sabiendas ilegal por parte de Cambridge Analytica –según denunciara su ex directora Brittany Kaiser– para usarlo en tiempo de paz contra la población amiga y sin previa declaración de guerra. Por lo cual la mercancía de tipo perfil psicológico involucra no sólo un despojo de los datos que es transferido de la mercancía seis a la siete, sino un nuevo despojo: la configuración de los datapoints. Despojo que se configura en tanto se unifican formalmente dichos datos. Pues esta unificación de forma los vuelve práctico-socialmente significativos.
Entiéndase que la dimensión práctico social significativa de los datos de la persona, ya existía como algo inherente a la persona viviente del caso; pero ahora existe de modo independiente respecto de esta misma y enfrentable contra ella. Es un perfil psicológico enajenado y por ende esclavizante. El perfil en cuanto tal, nótese, suma a un despojo otro recién producido al manipular los datos previamente despojados. Y es asícomo pone en pie una nueva mercancía que es un arma de guerra que aparenta o se camufla de no bélica. Por aquí–eneste camuflaje– es que la mercancía siete, incluye un tercer despojo contra la sociedad y el individuo. Pues la sociedad tanto como el individuo serán sorprendidos desagradablemente por tal motivo. Dicho camuflaje es de suyo un abuso de confianza concentrado. Y no sólo los datos ni el perfil, sino también la confianza acaba de ser conculcada. Tripleta que es la materia prima para elaborar una tercera mercancía
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La mercancía persuasibles es mercancía ilegal, arma de guerra camuflada de paz, que permite una manipulación psicosocial de la conducta de las personas, pero con eficacia política. Esto es lo que se despoja específica- mente para constituir esta tercera mercancía: la politicidad de las personas, a propósito de despojar las dimensiones psicosociales. Sin embargo, ahora, precisadas en un universo de personas más acotado. Universo pasible de ser apropiado –esto es, de convertirse en propiedad temporal– para los fines políticos de control social del voto. Pues los persuasibles son aquel grupo poblacional de los votantes en los que es posible influir en un momento dado en referencia a los parámetros primiciales acordes con los intereses del controlador político del caso114.
Se sobreentiende que después de haber determinado geográfica y tempo- ralmente a los persuasibles, se desencadenan actuaciones prácticas en las que la IA es secundaria; y de las que Cambridge Analytica también se encargaba como servicio que redondea a las anteriores tres mercancías de IA. Se trata de la creación de frases, símbolos y actividades para incidir e influenciar efectivamente a los votantes persuasibles. Nuevas mercancías que aquí no analizaremos por no ser de IA. Pero describiremos su eficacia.“Derrotemos a la corrupta Hillary” o “debe ir tras las rejas”, fueron otras tantas frases de guerra, psicosocialmente diseñadas a partir de los perfiles psicológicos de los persuasibles que fueron usadas para la política de masas. Y fueron difundidas por Internet por millones, al menos para 87 millones de usuarios de Facebook. Con lo que se cierra el círculo. El venero de datos personales que puede ser despojados es, también, uno de los receptáculos privilegiados del veneno para las masas para así, completar con el despojo político el psicosocial.
Una psicología de masas del fascismo, la habría considerado Wilhelm Reich115 para uso camuflado en votaciones democráticas en vista de falsear este carácter político. Psicología de masas del fascismo camuflada para falsear la democracia. Que incluía símbolos como las dos“O”para esposar a Hillary, ingeniosamente incluidas en el cartel que la señalaba como corrupta. Palabra esta que en inglés tiene dos O en medio: Crooked. Y esas dos habían sido dibujadas como dos esposas, una para cada muñeca de Hillary.
114 Ithiel de Sola Pool; “Efecto de la comunicación en el comportamiento electoral”, en Wilbur Schramm (ed.), La ciencia de la comunicación humana, Roble, México, 1975, p. 137-146
115 Wilhelm Reich; Psicología de masas del fascismo, Roca, México, 1973. 126
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Así que la emoción de ver ya realizado el castigo de la infractora se aviva con la vista del instrumento para capturarla y castigarla de inicio: las esposas; precisamente en el doblez de la palabra que dice corrupta y ya contiene dentro de sí el instrumento para castigar lo que dice. Pues todo arriba supone un abajo y todo mal, tanto como lo corrupto, supone un bien y esas eran las esposas para Hillary. Inmediatismo icónico análogo al que Sartre116 atribuye al inmediatismo mágico emocional. Correlato del inmediatismo simbólico esotérico o de reverberaciones cósmicas, así que destinales.
Evidentemente este último inmediatismo, anudando a los otros dos, imbuye al influenciado en la convicción de estar bajo designio divino. De ser instrumento de Dios, de su justicia superhumana. Así que desde dentro brota el impulso irracional de encarcelar a la corrupta, the crooked lady. Un fundamentalismo que hace que la democracia mute en religión para, así quedar falseada, alienada, en la exacta medida en que la persona queda presa de la enajenación religiosa117.
Evidentemente, la pantalla roja sobre la palabra crooked no debía ser rectangular sino semejar sangre, una mancha de sangre.
Hasta aquí nuestro análisis. Ahora, cabe establecer –en el siguiente parágrafo– el contexto capitalista mundial en el que tales novedosas ocho mercancías fueron producidas y vendidas.
116 Jean-Paul Sartre; Lo imaginario psicología fenomenológica de la imaginación, Ed. Losada, Bs. As., 1964.
117 Karl Marx; Manuscritos Económicos-Filosóficos de 1844, FCE, México, 1968. 127
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6. El capitalismo de la degradación civilizatoria mundial y la IA, o las condiciones de dominio del capital industrial cuando existe la IA y, aún, cuando predomina
Peter Watson, en Historia intelectual del siglo XX, enuncia:
«El cambio final de dirección tuvo lugar en 1990, cuando se creó la World Wide Web (“red mundial”) de la mano de los miembros de la
organización europea para la investigación nuclear, el CERN, con sede cercana a Ginebra. Esta empleaba un protocolo especial HTTP, diseñado por Tim Bernes-Lee, lo que hizo que rastrear la red, o navegar, resultara mucho más sencillo. El siguiente paso fue Mosaic, el primer navegador que alcanzó una popularidad muy grande, diseñado en 1993 por miembros de la Universidad de Illinois. En ese momento, Internet empezó a ser fácil de manejar y, por tanto, a estar disponible en el ámbito comercial118»
He aquí, en este título, el retrato resumido de la figura general de capitalismo que existe hoy en todo el mundo. Se trata, por cierto, de condiciones altamente contradictorias. Pues la llamada IA supone una ya bien desarrollada “automatización”119 del proceso de producción por lo menos en algunos segmentos de algunas ramas industriales. Y dicha automatización supone, a su vez, la abolición o inexistencia del plusvalor dada la ausencia de trabajadores que lo objetiven o produzcan en corres- pondencia con los ingentes valores de uso que el proceso automatizado produce.
Así que de un lado capitalismo y, de otro, un sector (el automatizado incluyente de IA) que contribuye a la producción de la riqueza capitalista, pero en el que no se produce PV. Pero que, dada su alta productividad, logra captar inmensas súper ganancias. Así que no puede suceder, sino que toma para sí o logra retener o captar buena parte de las ganancias que les tocaría al resto de capitalistas. He allí la contradicción: unos capitalistas que explotan masivamente obreros producen la totalidad del plusvalor social, mientras que los capitalistas cuyos procesos de producción están regidos cada vez más por la IA, no explotan plusvalor en
118 Peter Watson; Historia intelectual del siglo XX, Ed. Crítica, Barcelona, 2002, p. 791.
119 Pierre Naville; Hacia el automatismo social: problemas del trabajo y de la automación, FCE, México, 1985.
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esa misma medida o en ninguna; de suerte que se apropian de una parte cada vez mayor del plusvalor social, que les es transferido a través de la competencia entre los múltiples capitales que tiene lugar en el mercado.
Pues bien, dicha contradicción va cambiando de forma en el curso del desarrollo de la IA y de su dominio en la economía capitalista.
«Hasta que los rusos sorprendieron al mundo con el lanzamiento del Sputnik en octubre de 1957 no se dieron los primeros pasos, aún vacilantes, hacia la creación de una red [virtual] semejante a la que hoy conocemos. La puesta en órbita del satélite [...] despertóel fantasma de las tecnologías relacionadas, pues, para poner en el espacio un objeto de esas características, Rusia hubo de desarrollar cohetes capaces de alcanzar el continente americano con la suficiente precisión para provocar grandes daños en caso de ir equipados con cabezas nucleares120»
La cuestión es que la política económica keynesiana y la era del desarrollo histórico capitalista, en la que presidió dicha política económica la economía capitalista, constituye la primera expresión político-económica que la sociedad sufre en carne viva; como la figura inicial de la flagrante contradicción entre IA y economía no automatizada. Le siguió el neo- liberalismo, que no es sino respuesta a una agudización de la contradicción que nos ocupa, y las fases de desarrollo de dicha política económica y del capitalismo que expresan sendas faces en el desarrollo de la contradicción IA/producción no automatizada (PnA). Y aún, la próxima fase de capitalismo que ya se gesta en nuestros días, no representa sino otra figura de la contradicción IA/PnA y se perfila como necesaria remoción del neolibera- lismo por una nueva figura perfeccionada de keynesianismo.
La IA se desarrolla en el contexto de un capitalismo de alta COK así que dentro del cual la ley de la tendencia de la cuota de ganancia a decrecer se patentiza y agudiza cada vez más. Por eso, la contradicción IA/PnA–que supone una succión constante de plusvalor drenada hacia las empresas de IA que no lo producen– suscita un contexto angustioso por compensar angustiosamente las ganancias que decaen por cualquier medio.
120 Peter Watson; op. cit., 2002, p. 788.
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Así que se abren paso toda clase de abusos, así como de privilegios. Por eso el neoliberalismo se ha caracterizado por configurar una pirámide de privilegios –como veremos– otorgados por el Estado a las empresas capitalistas, además de que estas cometen de continuo todo tipo de abusos laborales o contra el fisco, etcétera. Conducta dual de la que las empresas de IA no están eximidas, no obstante, que se embolsen ganancias extraordinarias fabulosas sin producir plusvalor y que sean ellas más bien quienes participan mucho en que la ganancia decaiga en las empresas capitalistas auténticas.
Por lo que, continuamente escuchamos noticias de un nuevo abuso de Amazon, Google o Facebook (entre otras) o de un nuevo privilegio que se les otorga. Como el hecho de que el primero de agosto de 2020 recibiera Amazon por parte del Congreso de Estados Unidos, el privilegio de utilizar los numerosos satélites militares de ese país para dar servicio de Internet a todo el mundo. Al tiempo en que nos enteramos de que evade el fisco de continuo o de que despide con la mano en la cintura a trabajadores que se quejan por condiciones peligrosas de trabajo durante la cuaren- tena de COVID-19. Los ejemplos podrían multiplicarse, añadiendo otro tipo de abusos y de privilegios, como el de Facebook de disponer de los datos personales de millones de usuarios, mismo que redundara en la conformación de una nueva mercancía de IA, la mercancía datos perso- nales, que analizamos en nuestro parágrafo anterior. No todo abuso ni privilegio genera nuevas mercancías de IA, por supuesto.
Para nosotros lo importante del caso es que este comportamiento no es específico de las empresas de IA sino de todas las empresas capitalistas grandes y muchas de las medianas y pequeñas que funcionan actual- mente. Por eso no nos enzarzaremos en ejemplos sensacionalistas que abundan al respecto, porque nos desvían de nuestro objeto de estudio. Aunque aludiremos a ejemplos o señalaremos ciertos abusos –como el control social redoblado conIA–que derivan de que la IA se aplique de modo contrarrestante de la ley de la tendencia de la cuota de ganancia a caer, así que crezca la IA fuera del ámbito de la producción industrial preferentemente.
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Aquí me interesa hacer notar que dicha contradicción IA/PnA puede adquirir nuevo desarrollo bien sea dentro del capitalismo aún o bien, más allá del mismo. Mientras que la forma plena de dominio de la IA en la economía supone forzosamente la inexistencia del capitalismo y la lógica inexistencia, entonces, de la contradicción IA/PnA. Por eso abordaremos nuestro tema en cinco pasos: 1) Cuando existe la IA; 2) cuando ocupa, domina o barre 1/4; 3) 1/2; 4) un 75%; 5) o más de la economía nacional
o, en su caso, mundial.
El argumento general de este parágrafo demuestra la actualidad del pensamiento de Marx para explicar el momento contemporáneo y, especialmente, el neoliberalismo que, muchas veces, se ha explicado con
otros ingredientes; pero podría reflexionarse: que qué tal que, para interpretar la emergencia del neoliberalismo, su desarrollo y decadencia, tomamos en cuenta a la IA. Por el problema señalado que ésta genera, porque recorta grandemente la masa de plusvalor para el conjunto de empresas capitalistas, así que tiene lugar una masiva caída de la cuota de ganancia. Toda vez que se va a transferir plusvalor a las empresas de IA que no son capitalistas, es decir, que no producen plusvalor. Por eso es que, en términos generales y fundamentales, Marx puede ser utilizado para entender la configuración del capitalismo contemporáneo. Incluido el capitalismo chino, sobre el que abundaremos en la segunda parte. Iniciemos.
6.1 Existe IA
«En 1968 se instaló la primera «red», que constaba de tan sólo cuatro lugares (sites): la Universidad de California en los Ángeles (UCLA), el Instituto de Investigación de Stanford (SRI), la Universidad de Utah y la Universidad de California en Santa Bárbara [..] en lugar de una serie de servidores conectados entre sí se dispondría de diversas interfaces de procesamiento de mensajes (IMP), cada una de ellas conectada a un servidor. Las computadoras podrían ser soportes físicos diferentes y emplear distintos soportes lógicos [software], pero la IMP hablaba un lenguaje común y, por lo tanto, no tendrían ningún problema en reconocer los diversos destinos. ARPA [Advanced Research projects Agency] contrató con una
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pequeña empresa de Cambridge (Massachusetts) llamada Bolt Beranek and Newman (BBN), la construcción de los IMP, de tal manera que el primer procesador estuvo listo en septiembre de 1969 y el segundo, en octubre de este mismo año [..] esto permitiópor primera vez que dos computadoras situadas en lugares diferentes pudiesen «hablar» entre sí. En enero de 1970 ya funcionaban cuatro nodos en la Costa Oeste de Estados Unidos. En cuanto a la Costa Este, el primero se instaló en marzo, en la propia sede de BBN. La red ARPA (“Arpanet”), como se la conocía, había logrado cruzar el continente. A fines de 1970 había quince nodos, instalados en su totalidad en universidades o centros de expertos121»
El sector mayoritario de la economía capitalista transfiere PV a este germen automatizado mucho menor al 1% de dicha economía, digamos. Así que fomenta su crecimiento económicamente: cada vez más capitales emigran hacia este ámbito germinal de superganancias y con gasto en salarios o CV muy reducido.
Ahora bien, el fenómeno de transferencia del PV del sector no automa- tizado al automatizado en el que domina la IA es el factor común en todas las etapas de desarrollo de ésta. Así que no repetiré lo ya dicho hasta aquíen lo que sigue. Pero cabe observar con más detalle cómo fue el proceso de desarrollo de la existencia de la automatización y de la IA hasta alcanzar 1/4 de la economía.
6.2 De la existencia al veinticinco por ciento
«Cuando 1972 tocaba a su final, había tres líneas de costa a costa en funcionamiento y conjuntos de IMP en cuatro áreas geográficas (Boston, el distrito federal de Washington, San Francisco y LosÁngeles), que contaban en total con más de cuarenta nodos [...]. Arpanet empezaba a conocerse simplemente como «la Red», y a pesar de que aún estaba diseñada en exclusiva para fines de defensa, se empezaron a encontrar usos más informales: partidas de ajedrez, concursos, la agencia de noticias Associated Press, etc. De aquí a los mensajes personales no había más que un paso, y
121 Peter Watson, op. cit., 2002, pp. 832-833.
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cierto día de 1972 nació el correo electrónico (electronic mail o, por abreviar, e-mail), cuando Ray Tomlinson, ingeniero de BBN, diseñóun programa de direcciones informáticas, del que destaca el mecanismo empleado para separar el nombre del usuario del de la máquina que este estaba empleando. Tomlinson necesitaba un carácter que no pudiese formar parte del nombre del de ningún usuario. Entonces bajó la mirada al teclado y se topó con el signo @. Este era perfecto, pues en ingles se empleaba en forma exclusiva para indicar «en». Este paso resultó tan natural que no tardó en ser imitado entre la comunidad de Arpanet. En 1973 se llevó a cabo un estudio que determinó la existencia de cincuenta IMP en la red y que tres cuartas partes del flujo de información retransmitido eran correos electrónicos»122
Consideremos lo siguiente: al resistir los efectos del desarrollo de la automatización y la IA, los múltiples capitales que componen el capital social en sus segmentos menos automatizados o con menor producción regida por la IA, procedieron a defenderse de ellos. Y esto, aunque, ciertamente, los capitalistas no perciben el PV ni, entonces, su trans- ferencia desde los sectores atrasados a los de vanguardia. Sólo ven costos y ganancias, precios de producción ya constituidos y de mercado. Y claro, los precios de monopolio y otros privilegios. Así que registremos quéefectos de dicho desarrollo tecnológico perciben y cómo se defienden de ellos.
6.3. Qué perciben los capitalistas y cómo se defienden
«En 1986, Dan Lynch, antiguo alumno de la Universidad de California en Los Ángeles organizó una feria de muestras dedicada a los soportes informáticos físicos (hardware) y lógicos (software) conocida como Interop. Hasta entonces, el número de personas conectadas a través de redes de ordenadores se había limitado a unos cuantos centenares de científicos y académicos «incorregibles»pero ahora estaba apunto de convertirse en una atracción genera- lizada, a la que asistía un buen número de personas que parecían haberse dado cuenta de súbito de que este nuevo modo de
122 Peter Watson, op. cit., 2002, p. 833.
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comunicación (a través de terminales informáticos remotos que permitían el acceso a diversas bases de datos situadas en distintos lugares del mundo que conformaban una red internacional conocida como internet) era un fenómeno que prometía grandes satisfac- ciones intelectuales y económicas en una proporción más o menos idéntica [...]. Hasta ese momento, Internet no había pasado de ser un experimento»123.
En primer lugar, perciben que no parece haber suficientes ganancias para ellos mientras que para los empresarios de la IA a raudales. De hecho, tanta ganancia como PV transfieren ellos al sector de IA; sin darse cuenta de las transferencias a este. En segundo lugar, que toda la economía se reduce y traba; pues cae la tasa de ganancia para ellos crecientemente. Y llega el momento que, incluso, para las empresas con IA y para las más automatizadas cae la cuota de ganancia y revienta la crisis económica mundial, tal y como sucedió en 1971 (o, ya en otra fase, en 2008). En tercer lugar, perciben los pocos salarios que dichos capitalistas pagan frente a las largas listas de obreros empleados que ellos deben de pagar. Pues si no ven el PV, claro que ven el monto de CV que es su condición.
En cuarto lugar, con envidia exaltan el carácter material y auténtico de su propio proceso de producción frente al que ven y tildan falazmente de inmaterial propio de la IA. Así que se sienten timados, y aún, en respuesta reciben de parte de los empresarios de IA la misma idea, pero sin desprecio sino orgullosamente. De forma enarbolada o argumentada como una mutación tecnológica que perfecciona al capitalismo y lo vuelve supuestamente invencible, así que claro que es justo pagar por lo inmaterial, se les persuade. En la exacta medida, en que no se requiere explotación de trabajo humano para producirlo, pero es una riqueza cierta y estratégica de la sociedad. Así que los capitalistas no automa- tizados y fuera del negocio de la IA, se tragan su indignación y aplacan su sentimiento de haber sido timados, aunque sin abolirlo del todo, porque aceptan que así se defiende mejor el capitalismo, como un todo. La-IA- pro-te-ge-al-ca-pi-ta-lis-mo-sua-ve-men-te.
123 Peter Watson, Ibíd, p. 831.
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Acto seguido llevan ante el Estado sus quejas: “pago mucho en salarios, esto es insolventable”; o señalan que sus ganancias no les alcanzan por los costos de producción en materias primas y en pagos ambientales. Que necesitan financiamiento con urgencia o que todo sucede de suerte que la automatización y la IA van muy bien, pero los tienen cada vez más arrinconados. Le piden el Estado haga algo para mejorar su condición yéste contesta que los salarios ya no subirán y que todo el Well Fair State o estado de bienestar para los obreros y el pueblo en general seráremovido; que los impuestos vana disminuir una vez que todos estos gastos se eviten. Sí, sí claro, un Estado menos costoso nos ayudaría mucho, contestan todos, incluidos los capitalistas automatizados y los de la IA.
Así que luego de las medidas implementadas por el Estado, los salarios caen y la sobreexplotación crece y aún con el despojo de las conquistas
obreras que –como veremos más abajo– es un aspecto de un tipo peculiar de despojo –ya abordado más arriba– que he llamado acumulación
originaria residual y terminal124. Por este medio, la superexplotación no sólo crece, sino que se generaliza, llegando ahora desde el consumo y de las condiciones de vida y no sólo derivando de la producción directa, como lo he demostrado en mi libro de 2020125. Pero el Estado dice y hace más, pues permite que los deterioros ecológicos que provoque la industria, no se cobren. Como James Bond, el 007, los industriales “tienen licencia para matar”.
Y otro privilegio más: cualquier despojo a comunidades o pobladores que
ocurra para obtener materias primas, espacio o agua, etcétera, no serájuzgado y se cambiarán las leyes si estas dicen que sí. Aún más, si se trata de materias primas o de fuerza de trabajo extranjera que resultaran más baratas, el Estado apoyará cualquier iniciativa al respecto y presionará y amenazará a cualquier otro Estado que impida el propósito industrial referido. Y se inventará una nueva ideología: la globalización. Que hará su diagnóstico fulminante: el mundo moderno desarrollado se transformó en posmoderno, si antes el Estado Nación era el puntal del capitalismo imperialista, ahora vemos cómo se disuelve el Estado y el imperialismo se
124 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Economía y política del agua. El agua que te vendo primero te la robé, Itaca, México, 2007.
125 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Crítica del capitalismo y de la URSS hoy desde El Capital de Karl Marx: A 150 años de la publicación del tomo I de El Capital de Marx, Ed. Itaca, México, 2020.
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transforma en un nuevo orden mundial. Sí, es mejor no insistir en defender sus soberanías nacionales. No es que les vamos a aplastar la cabeza, pues el nuevo orden mundial es bueno y pacífico: sino que les sucederá algo peor: serán obsoletos y estarán fuera de la histórica y del progreso. Harán el ridículo (histórico). Y el castigo será que perderán en la competencia económica. Ya no invertiremos en sus países ni les prestaremos dinero. Y las calificadoras internacionales les bajarán puntos como país entre otros efectos.
6.4. Imperialismo e IA
La IA –como venimos sosteniendo– tiene una potencia brutal en la esquilma de más y más dinero y, especialmente, de plusvalor. Pues no solamente se trata de la amalgama banco– IA, sino de la amalgama banco– IA e inteligencia militar; mediante las cuales los bancos se conectan con la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA por sus siglas en inglés) para hacer grandes transas internacionales de trans- ferencias bancarias.
Lo que constituye una complicación de lo que venimos argumentando, como pueden ser el control político, o ataque a países, o la quiebra de un país para comprarlo a precio de remate y luego lo venden; le prestan, pero previamente hubo un quiebre ¿y cómo lo hicieron? Utilizando la IA y la inteligencia militar. Para todas estas cuestiones, se requieren otros libros enteros para analizarlas. Tenemos, por ejemplo, el libro de Estulin 126 sobre Trump, que trata muchas de estas cosas. Denuncia estos usos imperialistas de la IA, cómo se conecta por ejemplo el narcotráfico con la CIA y la CIA con las empresas de IA y los bancos. Estulin no está midiendo el valor del producto y qué esquilman –incluido el plusvalor– y qué no; más bien, le interesa el tema de control político y de control de países. Se trata de otro enfoque, pero ahí se ilustran, ciertamente, muchas otras cuestiones que tienen que ver con la reproducción del capitalismo. Son grandes temas por desarrollar, como la denuncia de la destrucción de la democracia dentro de Estados Unidos y la invasión a países.
126 Daniel Estulin; La trastienda de Trump. ¿Quién está detrás de Donald Trump, Penguin Random House, México, 2017.
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Evidentemente el análisis del presente libro sobre el desarrollo capitalista que devela la estructura torcida del capitalismo actual complementa una investigación como la de Estulin, pues permite hacer una argumentación más sustentada de todas estas cuestiones de política y de geopolítica imperialista, entre otras. Mientras tanto, sí, se trata de abrir nuevos mercados para las mercancías que se les están quedando en el país a los quejosos capitalistas, dado que el dinero se gasta en empresas de IA automatizadas y ya no alcanza para las mercancías que venden los industriales restantes. Sí, el Estado propugnará porque se abran dichos mercados. Atacará las defensas de los trabajadores –les quitará toda defensa que les haya otorgado previamente– y las de los Estados que se
opongan a las empresas que necesiten saquear recursos en sus países, expoliar mano de obra o abrirse mercado. Los despojará de derechos históricamente adquiridos; un capital constante menor en manos de los
obreros. Y se los despojará de él en un nuevo ejercicio de acumulación
originaria, no ya de sus medios de producción sino de residuos que no les fueron despojados. Es la aurora de la acumulación originaria residual y terminal. Terminal, porque dicho despojo de los residuos puede resultar fatal para el despojado.
Esta serie de privilegios arreglados por los empresarios quejosos con el Estado propio, así como los despojos acordados y desregulaciones nece- sarias a tales efectos, serán presentados como liberalismo. Cuando se trata de un neoliberalismo que rechaza al Estado (keynesiano) que apoyó
o negoció con los obreros y otras naciones pasando a constreñir a los industriales, comerciantes y banqueros de Estados Unidos. En vez de dejarlos sin apoyo enfrentarse de tú a tú con dichos empresarios o, mejor aún, no apoyarlos en este enfrentamiento que ocurre en el mercado; pero, eso sí, apoyando fuera del mismo a dichos empresarios; y claro que no a dichos Estados y a dichos obreros, etcétera. Por eso todo este juego de privilegios absolutista encubiertos y de despojos y constricciones a pueblos y obreros, será llamado neoliberalismo y se argumentará que se adelgazará al Estado para permitir que las leyes del mercado operen libremente (nuevo orden mundial). Y que todo podrá ser objeto de negocio no sólo de codicia contenida, todo entrará al mercado y podráenajenarse y ser negocio privado: podrá privatizarse.
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6.5 La lógica del neoliberalismo
Como se ve, la lógica del neoliberalismo obedece a la necesidad de apoyar a los múltiples capitales no automatizados y fuera de la IA frente a la grave transferencia de PV que estuvo sucediendo desde estos capitalistas hasta aquellas empresas automatizadas y de IA. Y contra la consecuencia de todo ello: la caída de la cuota general de ganancia y el estallido de la crisis económica. De suerte que antes de que entrara en vigor la política económica neoliberal como un todo articulado en 1981, algunas de las medidas aquí enunciadas fueron ocurriendo, intentándose con ellas paliar la crisis económica mundial que desde 1971 había reventado. Pasemos a la segunda fase de la contradicción IA/PnA.
6.6. Veinticinco por ciento de la economía es dominada por la IA
«En 1975, la comunidad de la Red había crecido hasta superar el millar, pero aún quedaba un paso importante, una idea concebida por Vint Cerf [uno de los padres de internet] mientras esperaba en el vestíbulo de un hotel de San Francisco al inicio de un congreso. Para entonces Arpanet había dejado de ser la única red de ordena- dores: había otros países, y otras entidades científico-comerciales de los Estados Unidos, que tenían la suya propia. Cerf empezó a considerar el proyecto de unirlas a todas, a través de una serie de lo que él llamo gate-ways (“puertas de acceso”) para crear lo que algunos conocían como Catenet (de concatenated network, “red concatenada”) y otros como Internet. Esto no precisaba además maquinaria; sólo había que diseñar una serie de tcp, protocolos para el control de transmisión, es decir, un lenguaje universal. En
octubre de 1977, Cerf y sus colegas dieron a conocer el primer sistema que permitía el acceso a más de una red. Así nació Internet tal como lo conocemos hoy en día.
El crecimiento de la red no tardó en acelerarse. Ya no se trataba de un mero proyecto de defensa, aunque en 1979 aún se limitaba sobre todo a las universidades (unas ciento veinte) y otras institu- ciones académicas y científicas127.
127 Peter Watson, op. cit. 2002, p. 833
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En efecto, más o menos un cuarto de la economía automatizada es lo que teníamos hacia el momento en que emergió el neoliberalismo: entre los años 1978 y 1982 sustituyendo al keynesianismo. Las privatizaciones (de bienes comunes, se sobreentiende; así que mediante acumulación origi- naria residual y terminal) se multiplicaron. Y creció la superexplotación vía la presión sobre los salarios para que no se incrementaran conforme crecía la productividad y los precios de la economía. Así que,de un lado, despojo (de CC a la sociedad) renovado o como acumulación originaria residual y terminal y, de otro lado, superexplotación (arrebato de parte de CV al obrero), los dos para compensar la caída de la cuota de ganancia de los capitalistas para salir de la crisis económica mundial de 1971 a 1982. Y comienza la imposición imperialista del modelo neoliberal en todo el mundo para invadir los mercados nacionales iniciando la por entonces asíflamantemente bautizada globalización y la pérdida de soberanía de los Estados. Esto en favor de las transnacionales y del Estado capitalista norteamericano generalmente; así como, a veces, a favor de alguna otra potencia imperialista: Francia, España, Alemania, Inglaterra (recuérdese Afganistán en 2001).
El capitalismo contemporáneo muestra a ojos vistas que sufre una hiper- trofia financierista rentista; sin embargo, la lógica de todo el movimiento sigue siendo comprensible sólo desde la perspectiva de la producción. De lo cual es prueba, entre muchas otras, el paso de la aplicación o uso de la IA al consumo y su alejamiento respecto de la producción, en acuerdo a la ley de desarrollo de la IA dependiente de la ley de la tendencia decre- ciente de la cuota de ganancia que es ley general del desarrollo del dominio del capital industrial. Al tiempo en que ocurre una aplicación masiva de IA en la producción. Pero no a nivel de la Máquina-herramienta de la que depende la transformación material directa de la materia prima–ámbito reservado al trabajo vivo– sino a nivel de la máquina transmisora, de la que depende la coordinación del proceso productivo, la articulación calculada de uno de sus segmentos con otro.
Problema que se agranda cuando los segmentos están distribuidos en países distantes entre sí dispersos en todo el globo terráqueo. Así que de su coordinación se encarga en tiempo y forma la IA. Fabricación desloca- lizada cuya coordinación económica –no la técnica que acabamos de comentar– depende del desarrollo de las finanzas mundiales, así como del desarrollo de las comunicaciones y los transportes. Ámbitos en los que de nuevo la IA participa, sobre todo en las comunicaciones. En el control de
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los tiempos de entrega, de transporte, etc. Se configura una coordinación de redes de comunicación y redes de producción en la que la IA tiene un papel decisivo.
A todo lo cual se le dará el rimbombante nombre de nuevo orden mundial. Repetido en distintos sitios y por distintas personas, salido de la boca de George Bush Padre durante la primera invasión a Irak en 1991, debía sonar como la democracia plus. Aunque a todos los pueblos del tercer mundo, le sonó a anuncio de estreno de película de terror. Les sonócomo si se hablara del amanecer de un gobierno despótico de la producción.
6.7. Neoliberalismo, automatización, IA y subsunción real del consumo bajo el capital con tecnología capitalista nociva
«Las principales iniciativas (que hasta entonces estaban ligadas al ARPA) fueron asumidas por la Fundación Científica Nacional, que estableció la Red de Investigación Científica Informática (CSNET) y creó en 1985 una «columna vertebral» de cinco supercomputu- doras distribuidas por los Estado Unidos y una docena aproximada de redes regionales. Estas supercomputadoras constituían a un tiempo el cerebro y la batería de la red, por cuanto no eran sino una gigantesca reserva de memoria diseñada para absorber toda la información que los usuarios pudieran enviar y evitar los atascos. Las universidades pagaban una cantidad que oscilaba entre los veinte mil y los cincuenta mil dólares anuales en concepto de conexión»128.
Al parecer, el crecimiento de la IA crea condiciones problemáticas para la acumulación de capital, como adelantáramos. Y ya que la respuesta a las mismas –esto es, el modelo neoliberal– transcurre subsumida bajo las empresas de vanguardia, en la misma medida en que con la IA se desarrolla la creciente transferencia de PV, por eso es que esa misma respuesta o terapia crea las condiciones para que se desarrolle más a fondo la IA; así como todas sus premisas. Las cuales se reúnen en la configuración de la economía capitalista nada menos que como sub- sunción real del consumo bajo el capital.
128 Peter Watson, op. cit. 2002, pp. 833-834.
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O, en otras palabras, la subsunción real del consumo bajo el capital es el cuerpo de lo que en el conjunto civilizatorio de la modernidad es la IA, es decir, el resultado general de todo el movimiento del capital. Mismo que no puede redundar sino en una creciente automatización y es que, precisamente, el camino para que ésta ocurra es la del crecimiento de la COK y, entonces, de la ocurrencia de la caída de la cuota de ganancia y, así, de la implementación de las causas contrarrestantes de la misma. Tales como la innovación tecnológica acelerada e irresponsable y la producción de nuevos valores de uso (VU) no necesarios o aún nocivos (VUN), en vista de, así, iniciar de cero o, por lo menos, con más baja COK, las nuevas ramas productivas encargadas de la producción de dichos VU. Todo lo cual genera, de un lado, tecnología capitalista nociva que produce VUN y VUN producidos directamente con tecnología previa que no era nociva o que lo era al menos cuando inició la nueva producción de valor de uso de cara al contrarresto de la caída de la cuota de ganancia, ya en momentos de crisis, con la urgencia del caso, los descuidos y las especulaciones que la acompañan; lo que redunda en una acumulación de tecnología capitalista nociva y de VUN que expresan la creciente trans- formación de la mera subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital, en la más compleja y aún complicada la subsunción real del consumo bajo el capital.
De tal manera que ésta, en cada uno de sus momentos de desarrollo, culmina en un avance de la automatización y de la IA. Culminación que en el siguiente momento preside las nuevas figuras de subsunción real del consumo bajo el capital tanto en lo que respecta a VUN como de tecno- logía capitalista nociva. De suerte que conforme toda la economía capitalista se configura como subsunción real del consumo bajo el capital, ésta no puede coronarse si no es con cada vez más compleja y perfeccionada automatización e IA. Tal y como lo venimos viendo desde 1982 y ya en 1997 era tan patente que a la idea de que el capitalismo, entonces, contemporáneo a una “sociedad de consumo” –como se lo denominó a mediados de los sesenta del siglo XX–. Vino a sustituirla la idea de que vivíamos una “era digital” y que el capitalismo era una“sociedad informática” etc.
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6.8. Posmodernismo en la subordinación real del consumo bajo el capital
Ahora bien, debemos recordar que el predominio de la subsunción real del consumo bajo el capital–IAincluida– es logrado mediante la implan- tación de la política económica neoliberal. La cual disparó la producción de VUN, la tecnología capitalista nociva y la acumulación originaria residual y terminal que destruye crecientemente el medio ambiente y que fue configurando desde aquel entonces ya una contaminación masiva del planeta. Incluso, algo como calentamiento global no reconocido desde fines del siglo XX, pero con mayor intensidad desde 2003, ha venido arreciando un cuestionamiento científico del calentamiento global y el cambio climático antropogénico. Dado que los datos de calentamiento general del planeta no han podido ser recogidos después de su predicción.
Más bien, dicen los impugnadores, los datos mundiales apuntan al surgimiento próximo de una “pequeña glaciación”, un “mínimo (de temperatura) de Maunder”129 desencadenado no por causas humanas sino por el comportamiento cíclico de las manchas solares. La contami- nación generalizada y catastrófica del planeta por causas no simplemente humanas sino específicamente capitalistas prevalece, por supuesto, en cualquiera de las dos alternativas de explicación del cambio climático efectivamente registrado. Mientras se muestran cada vez más pruebas de la hipótesis que habla de una próxima pequeña glaciación, dicho pre- dominio, digo, junto con las políticas neoliberales que lo expresaron, suscitó una nueva ideología modernista o de vanguardia que se auto- nombró posmodernismo y que descubrió supuestamente que ya estábamos viviendo la época de la posmodernidad en la que todas las promesas de la modernidad se revocaban.
En otras palabras, la idea posmodernista presentó las cosas como si el capitalismo desarrollado fuera la propia negación del capitalismo. Como si la República burguesa que vino a sustituir al absolutismo y la Ilustración a la cultura feudal del Antiguo Régimen pasarán, entonces, a ser revocadas en la llamada posmodernidad a favor del neoabsolutismo y el posmoder- nismo antiilustrado; y hasta aparentemente crítico del capitalismo se
129 Gerald A. Meehl, Julie M. Arblaster y Daniel. R. Mersh;“Could a future ‘Grand solar minimum’like de Maunder Minimum stop global warming?”, en Geophysical Research Letters, vol. 40, n.°9, 2013, pp. 1789-1793.
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presentó. Y como Marx fuera moderno, el posmodernismo lo superaba y venía a sustituirlo, también en su función de crítico del capitalismo. Pues dado su límite moderno, Marx no pudo cumplir su función crítica a cabalidad. He aquí la emergencia de una ideología adecuada a la creciente subsunción real del consumo bajo el capital concomitante con la creciente IA y con el conformismo sumiso con el que los ciudadanos deben asumir todos los atropellos que la acumulación originaria residual y terminal y la subsunción real del consumo bajo el capital les reporten; un conformismo inclusivo de la denegación del sujeto, la historia y la vanguardia política, etc.
«Cada vez había más personas conscientes de las grandes posibili- dades de Internet. En enero de 1986 se celebró una multitudinaria cumbre en la Costa Oeste y se puso orden en el correo electrónico merced a la creación de siete ámbitos o «Frodos»: universidades (edu), gobierno (gov), compañías (com), fuerzas armadas (mil),
organizaciones sin ánimo de lucro (org), proveedores de servicio de la red (net) y entidades relativas a tratados internacionales (int). Este orden fue, sobre todo, lo que propició el espectacular aumento de Internet entre 1988 y 1989, algo que pudo verse en la Interop de Dan Lynch»130.
«A pesar de que Internet estaba ya en la mente de los informáticos desde principios de los sesenta, que en 1969 se había establecido una red de comunicación entre ordenadores y que, desde finales de los años setenta, se habían formado varias comunidades inter- activas de científicos y hackers, para la gente, para las empresas y para la sociedad en general, Internet nació en 1995»131.
Ni más ni menos, estamos en 1984, 1985, 1988 y en 1989, cae el muro de Berlín y todas las décadas anteriores del siglo XX parecen revocarse, en especial el socialismo. Y no tarda dos años en caer la URSS y todo el asíllamado bloque socialista. Con lo que la ideología posmoderna parece comprobada y su talante antimarxista, antiilustración, así como antisujeto que se muestra acorde con el crecimiento de la IA en todo el planeta. Pues ésta sustituye efectivamente a los sujetos en el proceso laboral de todo tipo. Así que se inician años de depresión para la clase obrera y para
130 Peter Watson; op. cit. 2002, p. 834.
131 Manuel Castells; La galaxia Internet. Reflexiones sobre Internet, empresa y sociedad, Ed. Plaza & Janés, Barcelona, 2001, p. 31.
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los militantes de izquierda en todo el mundo. El poder del capital social mundial crecientemente automatizado y de subsunción real del consumo bajo el capital pudo barrer con el bloque mal llamado socialista. Y aún prosiguió su desarrollo desbordante, al tiempo en que Internet lo ceñía e intercomunicaba mundialmente. Y la condición depresiva y frustrante o la compensatoria de regocijo banalizante, se comunicó a todo el orbe, cabeza por cabeza. Por aquí fue que, sin embargo, arribamos a la crisis general del Neoliberalismo en 1997.
6..9.. La crisis general del neoliberalismo y la adicción a la tóxica acumulación salvaje de capital
Es decir, que todo lo que se produce y consume, y todo lo que se despoja, se depreda y se sobreexplota no ha podido detener la ocurrencia de la ley de la tendencia a la caída de la cuota de ganancia (o, mejor dicho, no la ha contrarrestado suficientemente). El neoliberalismo que creyó superar las crisis mediante los más cínicos desafueros y privilegios no puede sino arribar a crisis de sobreacumulación de capital.
En fin, cierto que el neoliberalismo no supera las crisis; pero sí notamos–dicen los astutos capitalistas– que permite una desaforada acumulación de ganancias desreguladas. Así se dijeron quienes vivían en los países centrales y estaban al frente de las empresas transnacionales. Y entonces, saliendo de la crisis de 1997, la causa general de la crisis que fuera, preci- samente, el neoliberalismo, es repuesta como gran causa de acumulación salvaje de capital, en vez de revocada.
El resultado lógico fue que el neoliberalismo devino en el más formi- dable promotor de la IA, la automatización, la subsunción real del consumo bajo el capital, la acumulación originaria residual y terminal y la degradación civilizatoria en general. Hasta que nos hizo arribar a la crisis segunda de la economía mundial: la de 2008, con casi la mitad de la economía capitalista automatizada y extendiendo la IA en todo el mundo con teléfonos inteligentes, Internet y gracias a China–ysu mil- millonaria fuerza de trabajo en barata– incluida como refresco del capitalismo y del neoliberalismo, en particular desde 1997. Entendido lo anterior, reveámoslo desde una perspectiva espiral que lo precisa y nos lo muestra en desarrollo.
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6.10. El desarrollo de la degradación civilizatoria y el predominio de la transferencia de plusvalor por sobre su producción
Es sabido que la estructuración neoliberal de la economía obedece a un repliegue del capital social sobre sí mismo, con base en el esquema de transferencia de capital, impuesto por todas las formas maquinistas gran industriales de desarrollo capitalista. Pero, sobre todo, a partir de la década de los noventa, por la emergencia de Internet, dicha estructu- ración fue dictada cada vez más por el desarrollo de la IA.
En efecto, el recién descrito esquema neoliberal implica la insuficiencia de PV para el conjunto de la economía capitalista, así que para compensarla surgen formas de sobreexplotación, a las que se les añaden –pues son insuficientes para contrarrestar la caída de la cuota de ganancia que conduce a crisis– formas de despojo o de acumulación originaria de capital (AOK). Primero como la acumulación originaria clásica, pero pronto insuficiente por la propia extensión del capitalismo a todo el planeta. Lo que tanto más presiona para que la tecnología capitalista desencadene la producción de nuevos valores de uso y la producción de viejos valores de uso con métodos renovados, desafortunadamente más lucrativos al tiempo que cada vez más nocivos.
Tiene lugar, entonces, de modo masivo la emergencia generalizada de la tecnología capitalista nociva y con ella de la generalización de un fenómeno que venía caracterizando ya al capitalismo desde la década de los treinta del siglo XX y que le es inherente a la era neoliberal: la subsunción real del consumo bajo el capital. La cual establece como rasgo del modo de producción capitalista actual la satisfacción patología de las necesidades, que son crecientes en toda la población y en toda la economía. De suerte que el propio sistema lucha por paliar dicha pato- logía con valores de uso renovados –entre ellos los farmacológicos–también nocivos. Por donde se crea una espiral viciosa de degradación civilizatoria pero que compensa la caída de la cuota de ganancia al crear nuevos negocios y nuevas ramas de valores de uso que pretenden ser curadas con otras medidas farmacéuticas pero cuyos medicamentos son iatrogénicos y requieren de nuevos medicamentos y VUN y cirugías, etcétera. Lo último, desde “farmacéuticas”, lo digo en sentido figurado y, a la vez, literal. En fin, en esta espiral general viciosa que es propia de la dinámica de la subsunción real del consumo bajo el capital, es que se
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fraguó la “doctrina del shock”132, económica, política, psicológica y geo- política (de la cual George Soros es su máxima encarnación) denunciada por Noami Klein no hace una década.
6.11. Las dos fases de neoliberalismo: la del círculo virtuoso y la del vicioso
Ahora bien, el neoliberalismo en su primera fase 1981 a 1997, gozó del círculo virtuoso que dicha decadencia civilizatoria reporta para el capital; por las paroxísticas ganancias y superganancias que genera para los capitales de punta. No sólo para la IA que se desarrolla apoyada en ellos y sus condiciones de desarrollo común: las de la transferencia de Pv desde los capitales atrasados a los de vanguardia –las paroxísticas super ganancias–, decíamos, enviciaron a los capitalistas neoliberales. Así que, en vez de sustituir el neoliberalismo por otra política económica, pro- siguieron el neoliberalismo más allá de su crisis general ocurrida en 1997. Por donde, de entonces a la fecha, se abrió la segunda fase del neo- liberalismo, en la cual la degradación civilizatoria de la que es expresión, lo devora desde dentro. Primero impulsando a más excesos y luego cobrándole con usura en medio de un círculo vicioso atrogénico quisiera decir, para toda la economía mundial neoliberalizada.
Desde el ataque a las Torres Gemelas (11 de septiembre de 2001), declaración de la guerra preventiva contra el terrorismo (20 de noviembre de 2001), invasión a Afganistán; y, luego, hasta 2003, a Irak, con la destrucción planetaria del medio ambiente y de la salud mundial. Asícomo del tejido social en todo el orbe, la financierización de la economía y todo sobre las espaldas de la fuerza de trabajo china que vino a refrescar la decadencia capitalista al tiempo en que le daba impulso para seguir menguando en la veta negra.
Todo esto, hasta llegar a la crisis mundial de sobreacumulación de capital de septiembre de 2007 que dura hasta la fecha, etcétera. Son algunos de los hitos de la fase de círculo vicioso del neoliberalismo; al interior de la cual este se resquebraja y parece llegar a su fin en los días que corren. Y en 2019 revienta la tercera crisis económica mundial del capitalismo, acompañada de la pandemia del coronavirus, así como de la crisis del precio del petróleo, todo ello interactuando desde inicios de 2020. Por
132 Naomi Klein, op. cit. 2010.
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eso la nueva fase de la subsunción real del consumo bajo el capital va más allá del neoliberalismo, ya se perfila neokeynesiana; así como de relativo contrarresto de la degradación civilizatoria que caracteriza dicha
subsunción real del consumo bajo el capital.
En síntesis, la primera fase del neoliberalismo consiste en (con¼de la economía mundial automatizada y con IA): Aquella del círculo virtuoso para el capital social subsumido al esquema de transferencia de capital de las grandes empresas, crecientemente las de IA. Pero la segunda fase del neoliberalismo (con más de⅓y ya con la mitad de la economía mundial automatizada y boyante la IA) es la fase del círculo vicioso para el capital social, que ve crecientemente lesionadas sus condiciones de existencia precisamente por el modo neoliberal de intentar garantizarlas.
6.12. Pirámide de privilegios, neoabsolutista y predominio de la transferencia de plusvalor
Por eso, ahora, vale la pena describir dicho modo basado, como dijimos, en primer lugar, en el predominio creciente de la transferencia de PV por sobre el de su producción. Y bien, la segunda característica del neo- liberalismo es, según esta lógica, que la transformación de valores en precios de producción que rige la asignación de ganancias entre los múltiples capitales–ypor ende rige, la unidad contradictoria de la clase burguesa bajo el modo de producción burgués sigue rigiendo– pero a la misma se superpone (precisamente porque la objetivación del PV se desvincula en más del 50% de la economía respecto de su apropiación, ya que es la transferencia de PV la que predomina) se superpone, digo, el precio de monopolio y la asignación por medio del Estado mediante privilegios otorgados a los diversos capitales generalmente según su tamaño, pero, también, por diversas simpatías, estrategias y corrupciones políticas.
Todo lo cual vuelve semejante la dinámica del neoliberalismo con la del absolutismo, así que en verdad se trata de un Neoabsolutismo. Pues a la ecuación de las tasas medias de ganancia con base en los precios de producción, se superponen los precios de monopolio (permitidos por el Estado) y los privilegios otorgados por el Estado en tanto expresión política de la existencia del capital social. Tal y como bajo el absolutismo el rey otorgaba diversos privilegios de explotación económica a diversos
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aristócratas o a la Compañía de Indias, o patentes de corso a diversos piratas al servicio de la corona. De tal manera, el aspecto general del neoliberalismo es el de una auténtica pirámide de privilegios neoabso- lutistas que corrompe magnamente la democracia burguesa.
Cabe señalar, de pasada, que Andrés Manuel López Obrador en su discurso de toma de posesión de la presidencia de la República Mexicana, en la noche del 1 de julio de 2018 (en que se llevaron a cabo las elec- ciones para dicho cargo en las que resultó ganador con poco más del 53% de los votos emitidos) señaló, cómo lo vino sosteniendo en reiteradas
ocasiones a lo largo de su campaña, que combatiría el que según él era el principal problema que aquejaba a México–alque reconoce como país capitalista– a saber, la corrupción.
En diversas ocasiones también durante su campaña fue cuestionado acerca de este acerto, aludiendo sus contradictores ora a la explotación de plusvalor a la clase obrera ora a la destrucción medioambiental y a
otros diversos factores. Aún más, críticos de izquierda del flamante presidente de la República Mexicana –pocos días después de los comicios–han querido oponerlo a Marx, pareciéndoles que lo de la corrupción es causa menor y aún marginal respecto de la explotación a la clase obrera como aparece en el artículo de“LaJornada”, ¿Cuarta transformación?133.
En ocasiones, se vio al señor López Obrador durante su campaña, asentir con que en general el problema del capitalismo era el de la explotación a la clase trabajadora; para pasar a insistir en que, sin embargo, lo carac- terístico de la sociedad mexicana actual era la lacra aludida, la corrupción que iba desde el Presidente hasta el menor burócrata y el policía de a pie. Al parecer López Obrador no niega la centralidad de la explotación capitalista a la clase obrera, sino que quiere especificar una circunstancia resaltante que acaece en nuestro país; por eso tituló uno de sus últimos libros: La mafia que se adueñó de México... y el 2012134.
El caso es que el núcleo racional involucrado en la tesis de López Obrador es, precisamente, la mecánica propia del neoliberalismo recién descrita como: Pirámide de privilegios neoabsolutista. Que por razones históricas y geopolíticas es quizá más acusada en México que en otros países en los
133 Gilberto López y Rivas; “¿Cuarta Transformación?”, en La Jornada, 28 de diciembre de 2018. 134 Andrés M. López; La mafia que se adueñó de México... y el 2012, Grijalbo, México, 2010.
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que se sigue aplicando la política económica neoliberal. Pues todo tipo de despojos a la clase obrera, al campesinado y al pueblo en general vienen a completar bajo el neoliberalismo la explotación de plusvalor que los capitalistas llevan a cabo. Esos despojos son solapados por los diferentes Estados burgueses, evidentemente corrupción de leyes y reglamentos de por medio, así como de los funcionarios gubernamentales del caso.
Ya se verá más adelante en el ejercicio de su cargo lo que el actual Presidente de México haga de esta tesis suya de campaña y de gobierno; pero cabe señalar el fondo de las cosas tal y como son bajo el neo- liberalismo para, así, en la eventualidad de criticar a López Obrador no encontrarnos por debajo de su perspectiva; sino que se lo pueda criticar sobre la base de entenderlo a cabalidad y aún a la realidad a la cual se refieren sus posicionamientos.
“Combate al huachicol” (o saqueo) fue el modo en que se objetivó el combate a la corrupción en la administración de Andrés Manuel López Obrador; comenzando por el saqueo a los ductos de petróleo de Pemex. El huachicoleo petrolero de miles de millones de pesos como se expone en el libro Pemex R.I.P.135. Es decir, que los gobiernos neoliberales otor- gaban el privilegio a ciertos capitalistas–oconvertidos en tales a partir del ejercicio de tal privilegio– de saquear el petróleo de la nación; sea de los ductos sea de los barcos petroleros o de tanques de almacenamiento, para de esa manera enriquecerse, vendiendo por su cuenta el petróleo huachicoleado a la nación.
La tercera característica del neoliberalismo consiste en que la super- explotación se generaliza para compensar la caída de la cuota de ganancia
ocasionada por la inmensa medida de los capitales y, particularmente, por la creciente automatización de estos. Generalización que sucede mediante la generación de nuevas formas de superexplotación derivadas no de la subsunción formal y la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital (subsunción formal [SF] y la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital) sino de la subsunción real del consumo bajo el capital.
135 Ana Lilia Pérez, Pemex rip, Grijalbo, México, 2017. 149
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Y aún deriva la generalización de la superexplotación–y esta es una cuarta característica del neoliberalismo– de unas emergentes nuevas figuras de AOK; que sólo son posibles por la mediación de la referida subsunción real del consumo bajo el capital y de su aparato de ciencia y tecnología capitalista nociva; lo que supone la degradación creciente de la ciencia al servicio de las ganancias mediante PV objetivado en mercancías de VUN. Se trata de la acumulación originaria residual y terminal, misma que David Harvey intentó captar con su noción de acumulación por desposesión, pero desafortunadamente no logrando establecer lo específico de este despojo mediante tecnología capitalista nociva, neoliberalismo neoabsolutista y subsunción real del consumo bajo el capital. acumulación originaria residual y terminal cuya cumbre es el calentamiento global, la contaminación genética de la biosfera y el agotamiento del agua del planeta mediante su privatización y su contaminación masiva en apoyo de las ganancias del capital. De ahí lo de terminal, que ostenta el nombre de esta nueva AOK. Que de continuo despoja los residuos de riqueza –sobre todo bienes comunes– que el capitalismo todavía no les había despojado a los productores directos (cuál fue el cometido de la AOK que propició el nacimiento del modo de producción capitalista).
6.13. Financierización e IA dominante
En síntesis, esta sarta de privilegios, de despojo mediante acumulación
originaria residual y terminal, así como la sobre explotación solapada por el Estado contra la clase obrera y generalizada vía la existencia de la subsunción real del consumo bajo el capital y de la propia acumulación
originaria residual y terminal, así como la asignación de ganancias por la competencia, el monopolio y predominantemente el privilegio estatal en contubernio con las empresas capitalistas y la desvinculación general de la distribución del PV respecto de su objetivación para ocurrir en referencia a la transferencia de este mismo hacia las zonas de mayor composición
orgánica y todavía en mayor proporción en las que domina la IA. Es decir, este conjunto en el que el capital variable sobre explotado y el capital constante común despojado completan en promedio un 50% la compo- sición de las ganancias de los capitalistas, en lugar de estar constituidas sólo por PV, sí, este conjunto articulado en cuyo contexto la distribución
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de PV está desvinculada relativamente respecto de su distribución mediante transferencia, monopolios y vía renta tecnológica (misma que cada vez más está referida a la IA), dicho conjunto de succión, saqueo, destrucción y degradación de toda la convivencia y existencia de las personas en aras de que sólo así se sostenga la acumulación de capital, este conjunto en el que la totalidad de los consumos de la sociedad están subsumidos realmente bajo el capital, así que es un conjunto que estádominado por la subsunción real del consumo bajo el capital, este conjunto complejo, digo, se cohesiona y aceita consecuentemente con un sistema financiero que parece desvincular su sistema de tasas de interés respecto del PV, así como su rectoría respecto de la del dominio del capital industrial.
De manera que, todo el movimiento de la economía parece reducirse o semeja un mero financierismo desbocado que distribuye dividendos e intereses y cobra cifras exorbitantes por sus servicios financieros al capital industrial y al comercial. Sobre todo, a la gente de a pie. Exorbitantes sumas que en conjunto rebasan en varias veces el monto total del PV existente. Ganancias ficticias que al final del día resultan análogas a las ganancias que se apropia realmente la IA sin que esta haya producido el PV que las sustenta. Pues la transferencia de PV dominando por sobre su producción, sigue dos vías principales: la del interés bancario y la de las ganancias extraordinarias de la industria de la IA. Este punto merece, aunque sea una breve reflexión.
Análogamente el dominio es ficticio –eso sí, cacareado como real– de los datos, los bits y la información por sobre la producción, en el contexto de un mundo cada vez más desmaterializado o ya francamente inmaterial. Hay quien lo nombra en el colmo del equívoco- por ejemplo, el ya citado Nicolas Negroponte opone el bit al átomo, como si aquel estuviera fuera de este mundo. Pues el dominio lo sigue teniendo la producción, la economía real por sobre la financiera y por sobre la trasferencia de PV; y si estas últimas se imponen, lo hacen como mediación o instrumento bizarro para que se ejerza y se promueva y desarrolle el dominio capitalista industrial. Y mismo camino sigue el control informático y de Big Data, etcétera; es en beneficio del dominio del capital industrial y la correspondiente explotación a la clase obrera. Tal es la situación paradójica al extremo actual del planeta, aquella en que...
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6.14. La mitad de la economía mundial está dominada por la IA
«Internet también tiene sus críticos, como Brian Winston, que en la historia de la tecnología de los medios de comunicación que publicó en 1998 advierte que «representa la última aplicación desastrosa del concepto de acomodación informativa de la segunda mitad del siglo XX». Aun así, son pocos los que ponen en duda que es en verdad una nueva forma de comunicación, o que no tardara en surgir una nueva psicología de las relaciones fraguadas en el «ciberespacio» 136
Ciertamente una vez que arribamos a una situación como la actual en la que todo el metabolismo de la globalización capitalista tiene lugar bajo laégida de un dominio de la IA de 50% de la economía mundial; es entonces que se abre el tiempo de la revocación del neoliberalismo y el boom de la IA invita a ser detenido por ideologías anti-IA que se presentan humanistas y democráticas, aunque nunca anticapitalistas. En todo caso, más afiladas que las críticas que Watson se concede reconocer que existen como parte de la Historia intelectual del siglo XX137. Según él le toma el pulso y la concibe dentro de lo políticamente correcto, precisamente para no atentar contra el poder de las empresas de IA ya en 2000, que es de cuando data la primera edición de su libro. Mídase por este termómetro el basto poder que ya habían alcanzado dichas empresas en la economía, la política y la
opinión pública modelada por ellas en cada vez mayor medida a nivel planetario.
Impresionante suceso reciente: Stephen Hawking preocupado sincera- mente por la humanidad ante la amenazante IA, pronuncia poco antes de morir su veredicto. Mientras múltiples capitales no automatizados y con poca IA ven cómo el planeta se lo apropian los bancos “inteligentes” y las empresas de IA; así que se sienten expresados en la distopía descrita y repudiada con dramatismo por el célebre científico: “Los robots tomarán el control y acabarán con la raza humana”, de una nota tomada de La Jornada, el 5 de marzo de 2018.
136 Peter Watson, op. cit. 2002, p. 834.
137 Peter Watson, Ibid., 2002, pp. 788-791.
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6.15. La paradoja: cómo el capitalismo vuelve a Marx
Todo lo cual nos pone frente a frente de una paradoja histórica e intelec- tual que está pronta a suceder. En efecto, de William Petty a David Ricardo hasta 1830 de modo predominante pero todavía resistiéndose a morir, la “teoría objetiva del valor”138 tuvo lugar central en el pensamiento burgués. Fue la cumbre de su conciencia sobre el funcionamiento del modo de producción capitalista. Posición que le es altamente problemática a dicho pensamiento. Pues, más de un siglo atrás el concepto de valor trabajo no era siquiera imaginable; y de 1830 a la fecha, los economistas vulgares, los neoclásicos, los Keynes, los keynesiano, los neoricardianos y los neoliberales son negacionistas de dicha teoría. Y por ende de la del PV–dehecho, por eso es que niegan de entrada la del valor, para negar el PV–así que no distinguen entre ganancia y PV ni entre tasa de ganancia (G’) y tasa de PV (PV’), PV extra y ganancias extraordinarias o super ganancias, y así sucesivamente. Por donde el fenómeno de transferencia de PV predominante en todas las fases de desarrollo de la automatización y de la IA, les pasa desapercibido sin que puedan explicar el fondo del problema.
Aunque sí –como lo ilustramos más arriba– resintiendo los efectos del mismo proceden a defenderse de ellos. Lo que habrá de llevarlos muy pronto, ahora que cerca del 50% de la economía capitalista está auto- matizada, a recuperar la teoría del valor objetiva de las manos de Ricardo y de Marx. Pues sólo así, explicando el fondo del fenómeno, podrán combatir los graves efectos deletéreos que dicha transferencia masiva de PV del segmento no automatizado al automatizado y de IA genera para el capital social mundial. Tema sobre el que volveremos en nuestro pará- grafo final.
De tal modo, la actualidad de Marx a sus 200 años espera ser pronto emulada por esta “vuelta a las fuentes” de la teoría del valor objetivo, que toda la ideología burguesa se ve empujada a llevar a cabo. Algo que ya se anuncia paradójicamente en la emergencia de los bitcoins, basados en tiempo de trabajo socialmente necesario de minería computacional. Asíque opuesto al mero dinero fíat o de valor basado en la fe, que es el que rige la circulación normal contemporánea; “vuelta a las fuentes” recon- firmada asimismo por el meteórico boom de dichos bitcoins. Pero muy
138 Maurice Dobb, Introducción a la Economía, FCE, México, 1966. 153
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especialmente esta visita a Marx no será ya la furtiva y de saqueo a Marx que es la que ha caracterizado a dicha ideología desde poco después de la publicación del Manifiesto del Partido Comunista y más aún de la del tomo I de El Capital.
Ahora serán explícitos, porque necesitarán nada menos que la versión precisa de la explicación de las transferencias de PV para poder combatir los efectos de la IA capitalista en la economía capitalista producidos por dicha economía. Es decir, la versión de Marx. Así que de nueva cuenta se hace relevante verificar el aforismo del tomo III, sección tercera, capítulo 15“Elverdadero límite de la producción capitalista es el capital mismo”139:
«El verdadero límite de la producción capitalista lo es el propio capital; es éste: que el capital y su autovalorización aparece como punto de partida y como punto terminal, como motivo y objetivo de la producción; que la producción sólo es producción para el capital,y no a la inversa, que los medios de producción son meros medios para un desenvolvimiento constantemente ampliado del proceso vital, en beneficio de la sociedad de los productores. Los límites dentro de los cuales únicamente puede moverse la conser- vación y valorización del valor de capital, las que se basan en la expropiación y empobrecimiento de la gran masa de los produc- tores, esos límites entran, por ello, constantemente en contra- dicción con los métodos de producción que debe emplear el capital para su objetivo, y que apuntan hacia un aumento ilimitado de la producción [mediante la automatización de la producción], hacia la producción como fin en sí mismo, hacia un desarrollo incondicional de las fuerzas productivas sociales del trabajo. El medio –desarrollo incondicional de las fuerzas productivas sociales– entra en cons- tante conflicto con el objetivo limitado, el de la valorización del capital existente. Por ello, si el modo capitalista de producción es un medio histórico para desarrollar la fuerza productiva material y crear el mercado mundial que le corresponde, es al mismo tiempo la constante contradicción entre esta su misión histórica y las relaciones sociales de producción correspondiente a dicho modo de producción».140
139 Karl Marx, El Capital. Crítica de la Economía Política, t. III. Ed. Siglo XXI, México, 1971, p. 321. 140 Karl Marx, op. cit., p. 260, traducido por el autor.
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En efecto, el capital social deberá defender sus condiciones de existencia generales contra un sector no capitalista que lucra con ellas, pero para quien están objetivamente abolidas por el propio capitalismo dichas condiciones. Y siendo actuante en la economía capitalista este sector contradictor del capital no puede sino atentar contra la existencia de símismo por la vía de dar mazazos a las condiciones de existencia de los múltiples capitales restantes. La asociación del artificialmente inteligente Bill Gates y el financierismo mundial con David Rockefeller a la cabeza, ilustra con personificaciones precisas lo dicho más arriba conceptual- mente. Por lo dicho debemos volver a una cuestión toda vez que ésta se ha concretado en el curso del desarrollo capitalista.
6.16. La percepción burguesa de problemas económicos globales y políticos generados por la IA: su ceguera respecto de la esquilma de que son objeto los capitalistas
Poco después de que Donald Trump ganara las elecciones, para la presidencia de Estados Unidos en noviembre de 2016, se hizo patente que la mayor parte de los capitales que lo apoyaba no son los de IA ni los de los medios de comunicación, según los vimos levantarse en su contra al unísono. Algo nunca visto en Estados Unidos después del triunfo de un candidato a la presidencia de la república.
La IA, los medios de comunicación y los bancos, son los tres grandes núcleos que se le enfrentan a Trump; en cambio, otros capitales sobre todo de la economía real –mineras, petroleras, construcción, etcétera– asícomo ciertos grupos de banqueros son los que lo apoyan. Es perceptible, pues, una polarización. Y, en fin ¿qué tanto se pueden estar quejando estos capitales de la economía real contra las de la IA, porque sientan y digan que estos no producen nada? Pero quizá, sucede que sólo los perciben como entidades que siguen una cierta línea política y una política económica que no les es conveniente; y, por eso, los enfrentan. En realidad, no se ve por ningún lado denuncias de que no produzcan plusvalor pero que se lo embolsen. Denuncias de que: son unos zánganos, unos zánganos rentistas.
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Crítica tal, sí se les hace a los banqueros, pero no se le hace a Bill Gates o Jeff Bezos. Los capitalistas no reclaman en esos términos porque no tienen claro el fondo del asunto, más bien, dejan que ocurra; y aún, creen percibir que Bill Gates es un capitalista. Es más, que es uno muy exitoso. Así que Bill Gates es repudiable (en la opinión pública) porque es eugenecista, porque quiere matar a los viejitos, porque quiere implantar vacunas, pero no porque se esté embolsando ganancias que no le corresponde.
Recordemos que el Foro de Davos de 2016 lanzó la iniciativa de “Industria 4.0”, presunta Cuarta Revolución Industrial que refleja la inclusión de losúltimos avances en robótica, IA, cadena de bloques, nanotecnología, com- putación cuántica, biotecnología, internet de las cosas, impresión 3D y vehículos autónomos en las fábricas inteligente. Es todo lo que incluye en 2016 Klaus Schwab (director del Foro Económico Mundial) en ella para la que se definen a modo las anteriores tres y su ariete: la fábrica inteligente141. Idea lanzada por primera vez en la Feria de Hannover de 2011 y que en la de 2013 Hegen Kagermann, Wolfgang Dieter Lukas y Wolfgang Walzter detallaran, según narra Pfeiffer.142
Se trata de una formidable embestida de la Unión Europea para recuperar terreno en la competencia mundial frente a Estados Unidos, Japón y China etcétera De manera que, si sirve para el posicionamiento geopolítico y geoeconómico capitalista contra otros contendientes capitalistas a fin de arrebatarles ganancias y mercados, la IA es un instrumento útil y las empresas de IA son por ello mismo capitalistas, pragmáticamente capita- listas y no viene a cuento analizar su esencia. Un urgentismo de guerra ciega las miradas lucrativistas angustiadas por obtener un poco más o por no perder y rodar por tierra.
Los propios países capitalistas o las regiones como la Unión Europea promueven la IA para autopromoverse contra la otra región o el otro competidor, sin parar mientes en las herramientas que usan; claro, nada es perfecto y surgen problemas. En medio de esta encarnizada compe- tencia que ciega a sus contendientes se encuentra la clase obrera que serádespedida masivamente por la Industria 4.0, hay que doblegar a sus
141 Variante de la empresa de IA analizada en el parágrafo 1.4.
142 Sabine Pfeiffer; “The Vision of ‘Industrie 4.0’ in the Making-a Case of Future Told,Tamed, and Traded”, en NanoEthics, vol. 11, n.° 1, pp. 107-121, 2017.
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sindicatos para que acepten cooperar en la guerra económica contra los competidores. Surgen apelaciones a la ética y a lo que debería ser en un futuro una remuneración justa para los despedidos: recibir un porcentaje de los beneficios arrojados por las máquinas que los sustituyen143. Y surgen remiendos como la Renta Básica Universal, si es que ya no habrásalarios para los despedidos que suman millones.
Así que las empresas de IA no son denunciadas como no capitalistas en la lucha entre capitalistas porque prevalecen las luchas entre bloques económicos geopolíticos capitalistas; entre los que la IA es ingrediente esencial para destruir o vencer al oponente; o, por lo menos, tener un puesto en el mercado. Así que las empresas de IA pasan por aliadas en vez de como enemigas del capital; no hay problema que perseguir. Mientras que cuando surge el problema en medio de la contienda intercapitalista mundial, lo hace como un chipote a sobar; surge del lado de la relación con los obreros.
El resultado aparente es que la IA es problemática en la relación capital/ trabajo, pero aparentemente no en la relación capital/capital. Por eso el presente libro se dedica fundamentalmente a eso no visto: la problema- ticidad de las empresas de IA para el capital y para la relación capital/ capital. Pero el resultado aparente es el que norma la visión de los grupos de capitalistas; de tal manera la vía por la que se ha llegado a que los capitalistas critiquen y ataquen a los empresarios de la IA, no ha sido la misma por la que criticaban a los terratenientes del siglo XIX. Ha sido otra, ha sido la vía del impacto económico global, o la vía del impacto político. Hasta ahora así es como se han llevado a cabo las luchas entre capitalistas y empresarios de IA.
Pero se ve que conforme más avanza la IA y más plusvalor se transfiere de la economía capitalista propiamente dicha, hacia las empresas de IA, es decir, que no solamente se transfiere gran cantidad de plusvalor hacia los bancos para cubrir los intereses, sino que se empieza a transferir gran cantidad de plusvalor hacia la IA, así que se conjugan dos grandes trans- ferencias de plusvalor que succionan el dominio del capital industrial directo, sí les pega a los capitalistas y sufren sensiblemente la merma. Por lo cual el capitalismo se empieza a tambalear inquietantemente.
143 OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, 2018 157
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Por lo cual –ante tan gran problema– para desplegar mejor su lucha los capitalistas tienen que afinar mejor las armas, el análisis. Por ejemplo, si logran establecer que: “Tú estás haciendo estafas a nivel financiero, entonces vamos a quitar la desregularización financiera”. Eso sí lo tienen muy visto y en dónde tendrían que incidir para poner otra vez los bancos bajo condiciones como las que había antes de Bretton Woods, o, por lo menos, como las que había antes de la crisis de 1971, o como anteriores a 2000. En fin, pueden ir haciendo las reformas hasta llegar a las condi- ciones anteriores a Bretton Woods de tal modo que vuelva a dominar el patrón oro para que todas las transferencias de plusvalor hacia los bancos disminuyan grandemente, y los bancos simplemente cobren intereses menores a la tasa de ganancia. Todo eso podrían desinflarlo los capita- listas contra los banqueros; pero otra gran sección de la transferencia de plusvalor es la que se está llevando la IA ¿Qué podrían hacer?
Como eso tiene impacto también en los obreros, éstos protestan contra la extracción excesiva de plusvalor y contra la sobrexplotación. Pero, qué tal que indagaran estos la razón de fondo del caso y protestaran diciendo:
“los capitalistas nos están explotando más y, aún, superexplotando, porque éstos otros individuos –los empresarios de IA–, se están llevando el plusvalor sin haberlo producido”. De suerte que al insistir los obreros en este aspecto: “no, es que ellos no explotan plusvalor”, en realidad, hacen la denuncia retomando ideas de Marx. Y por allí les llega a los capitalistas la idea; y si tal idea les sirve políticamente, la utilizarán.
Hasta ahora la lucha ha sido inespecífica y errática, pero como se van agudizando las contradicciones y el problema se seguirá agudizando, los capitalistas pueden necesariamente tener que echar mano de la herramienta de: “no son empresas capitalistas porque no producen plusvalor”. De suerte que desinflen las ganancias de estas y recuperan grandes masas de plusvalor que estaban siendo transferidas.
Evidentemente, en ese momento, se parecerá más la lucha de los capitalistas contra los empresarios de IA a la lucha de los capitalistas contra los terratenientes. Será más clara y menos cargada de mitos y confusa, como lo es actualmente; de esta carga de mitos en el enfrenta- miento entre burguesías da cuenta la emergencia de grupos como los presuntos Anunaki y satanismo, masón incluidos, entre otros. Con la reina
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reptiliana de Inglaterra en YouTube, y Bill Clinton y Hillary de MK-Ultra desprogramados, como expresiones mítico-fantásticas de un enfrenta- miento económico y político real.
Confusión mítica fantástica que revela, por otra parte, la solidaridad y la continuidad fundamental. De hecho, la herencia secular y aún milenaria de la ideología de las clases dominantes de la historia, retrotraída hasta los Anunaki y, aún, trascendida hasta señores extraterrestres originadores de la dominación clasista terrestre. Ciertamente la explotación capitalista del trabajo asalariado no es sino la moderna esclavitud; por lo cual las ideologías esclavistas de toda época han sido convertidas en piezas de la maquinaria ideológica de la burguesía contemporánea.
En el parágrafo 3.3 de este libro hablamos de la analogía de la lucha entre los capitalistas y los terratenientes, con la de los empresarios de IA, etcétera. Mientras tanto debemos abordar otro factor que nimba la mirada de los capitalistas y de la sociedad toda respecto del hecho de que las empresas de IA no son capitalistas. Que sus propietarios también son propietarios de empresas capitalistas, ya que tiene lugar el siguiente subtítulo:
6.17. Reinversión del plusvalor esquilmado por empresas de IA en empresas capitalistas
Como hemos observado, para aclarar qué ocurre con la economía de la sociedad burguesa cuando existen en ella empresas de IA, se hace necesario volver a la teoría del valor, y en especial, a su forma más desarrollada, la teoría del valor de Marx. Luego de haber llevado a cabo el análisis de la producción en las empresas de IA y del tipo de mercancías que producen y el tipo de trabajo que explotan, así como los despojos y esquilmas que las constituyen, es necesario seguirle la pista al plusvalor que se llevan dichos empresarios. ¿En qué lo usan? ¿Funciona como capital? ¿Lo atesoran en sus cajas fuertes? ¿O, más bien, en los bancos y desde ellos refluye a la economía capitalista? En realidad, lo reinvierten. Por ejemplo, Bill Gates lo reinvierte en numerosas empresas capitalistas en todo el mundo.
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Además de tener Microsoft, el plusvalor obtenido por su empresa de IA se reinvierte en empresas productoras de vacunas, y en otras farmacéuticas, que son empresas de capital industrial que involucran una parte de IA, pero que son mayormente intensivas en trabajo. Son empresas capita- listas hechas y derechas que producen gran cantidad de plusvalor; en particular, gran cantidad de plusvalor extra debido a las continuas innova- ciones tecnológicas que deben implementarse para combatir las nuevas enfermedades. Así sea simplemente el nuevo software que se utiliza, esa sería la nueva tecnología de vanguardia que potencia el trabajo de los trabajadores farmacéuticos. O si se trata de una nueva vacuna, que implica toda una nueva investigación que también requiera un nuevo software, etc, pero como dichas empresas no dependen nada más del software sino de inmensas cantidades de trabajo humano, ese otro trabajo apoyado por el software plasma plusvalor extra.
En fin, ¿dónde reinvierten el plusvalor que esquilman los empresarios de IA? Los empresarios que transfieren plusvalor de las empresas de IA a
otras productoras de mayores masas de plusvalor diversifican sus inversiones en medios de comunicación, minas, farmacéuticas, etcétera. En todo caso, el tema de la reinversión de plusvalor en empresas que permitan seguir extrayéndolo a los trabajadores, es un tema importante en el sistema capitalista pues si existe plusvalor que no se está usando como capital, pero como vemos ese problema queda paliado al momento en que el plusvalor esquilmado se reinvierte. Así que el capitalismo en su conjunto está boyante. Pero no así ciertos grupos de capitalistas, porque, ciertamente, el problema para el sistema no solamente es que dicho plusvalor se reinvierta, sino dónde y quién–sí,cuál capital industrial, que es del que depende realmente el dominio– se está viendo debilitado o no.
En ese sentido, se debilita relativamente todo el capitalismo conforme más se refuercen las empresas de IA, pues más se debilita el dominio del capital industrial. Pero, sobre todo, se debilitan ciertos grupos capitalistas. La gran burbuja financiera de 2007, con todo el dinero que se llevó el financierismo debilita al capital industrial. El capital financiero es instrumento de éste, pero lo debilita.
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Asimismo, aunque luego reinviertan el plusvalor, ¿a qué capitalistas auténticos les esquilmaron dicho plusvalor las industrias de IA? No es a los mismos capitalistas a los que esquilman los empresarios de IA que a los que reinvierten dicho plusvalor posteriormente. Al que se le sustrajo el plusvalor por medios legales de funcionamiento del mercado queda debilitado, mientras el empresario de IA–alque le fue transferido el plusvalor– lo reinvierte en diversas empresas con potencial de explo- tación de plusvalor; pero el plusvalor extraído nunca le llega al capitalista industrial que lo explotó inicialmente; así que se va volviendo raquítico. Por eso se desencadena una gran pelea entre capitalistas y en medio de ella se encubren los empresarios de la IA.
Suceden dos procesos distintos, aunque relacionados. En primer lugar, el capitalismo en su conjunto logra reinvertir el plusvalor extraído en el ciclo anterior, pero un sector de capitalistas está resultando ineficiente; así que entran en un ciclo de conflicto enérgico. En segundo lugar, si la proporción de capitalistas industriales afectados por esta esquilma de plusvalor se aproxima al 50%; entonces es gravísimo lo que ocurre. ¿Cómo se llega a la situación en la que el 50% de los capitalistas sufren la transferencia del plusvalor que han extraído hacia otros capitalistas? Porque si bien, ellos producen en el momento #1 cuando los empresarios de la IA reinvierten el capital, no lo hace en aquellas empresas a las que esquilmaron sino otras ya existentes o bien en nuevas que los capitalistas de la IA inician. Pero aquellos se vienen abajo, y si se aproximan al 50% tiene lugar una merma general de todo el capital industrial. Tal es el segundo escenario, el nuestro.
Y lo dicho sucede, aunque Bill Gates invierta en la industria y se convierta en capitalista en esa medida. Él se vuelve capitalista industrial; pero su empresa, no. La empresa de IA va produciendo esta merma al sistema industrial conforme crece; pues si el sector que le ha transferido plusvalor tuviera que hacer inversiones para mantenerse en el mercado de acuerdo a la medida de composición orgánica necesaria, y no puede hacerlas porque ha transferido el plusvalor producido, entonces ese capital está en situación desfavorable en el mercado. El capital ahora crece en otra parte.
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Los empresarios de IA propician el desarrollo del capitalismo, por ejemplo, en Brasil, pero no en Estados Unidos o ya no invierto en Japón sino en China. De este tipo de fenómenos dan cuenta discursos como el del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que enuncian como injusticia hacia su país el desarrollo del capitalismo en otros países a costa de Estados Unidos: “Hemos estado haciendo que el capitalismo se desarrolle en todo el planeta, y no en nuestro propio país”. Tal es su queja, que, a nosotros, que sufrimos al imperialismo norteamericano, nos parece de locos o de un cínico redomado. Estados Unidos, con bases militares en diversos países, sin embargo, se ha visto retrasado en el juego del plusvalor. Los capitalistas industriales norteamericanos que no son de IA, de medios de comunicación, o globalistas, sino que están más arraigados al territorio de Estados Unidos han quedado en la retaguardia.
Claramente, Trump y el grupo de capitalistas al que representa, percibióel problema global de política económica, político y geopolítico; pero, eso, perciben el problema globalmente, y como un problema político, como un problema geopolítico. No está diciendo Trump: “pues es que la IA no produce plusvalor”. No está diciendo eso. Pero, ciertamente, las empresas de IA sí lesionan al capitalismo en su conjunto. No solamente al capital social sino en mayor medida a un sector de capitalistas; mientras otro crece. Distribución de pérdidas que ha llegado a configurarse geopolíti- camente, concentrándose en Estados Unidos en oposición a China.
Este prevalecimiento de China es correlato de la conversión de la economía industrial en economía de IA financiada con el mismo plus- valor producido por los industriales y que les fue esquilmado a los capitalistas previos. Por lo que la embestida del capital de IA al capital industrial en general, lo obligan a aumentar la superexplotación y el despojo y a agudizar o reforzar todos los mecanismos de contrarresto de ley general de la tendencia de la cuota de ganancia a decrecer. Así que se pasa a despojar países enteros y a toda la naturaleza. En fin, que los capitalistas entre todos se ceban en los obreros y en países más débiles. Y como va a seguir cayendo la cuota de ganancia, van a aparecer todas las causas contrarrestantes de dicha caída. Punto en el cual se suscita la convergencia posible entre el proletariado, ecologistas y capital industrial, etcétera. Hasta que la lucha entre capitalistas contra empresarios de IA
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sea análoga con la que aquellos dieron contra los terratenientes desde el siglo XVII en adelante.
6.18. El demonio IA y sus domadores informes y chinos estatalistas
Resumiendo lo dicho en forma de pregunta diríamos: El neoliberalismo se implementó como defensa contra la crisis mundial de 1971/1982
ocasionada por la elevación de la medida de capital y en particular por el desarrollo de la subsunción real del consumo bajo el capital coronada por la IA. Pero ¿qué hacemos cuando todas las reglas neoliberales han resultado mayormente en beneficio de unos pocos capitalistas entre los que descuellan las empresas automatizadas y la IA, así como los banqueros anglosajones, mientras los demás decaen sin remedio y peor en la crisis económica de 2008? Respuesta: Primero cabe impugnar dichas reglas. Pero después sólo procediendo a demonizar a la IA y aun pasando a atacarla prácticamente con vistas a acabar con ella se podrá arreglar algo. Matización luego de la amenaza: O bien, por lo menos poniendo la IA bajo tutela del Estado y separándola de empresarios enriquecidos groseramente con ella es que puede el capitalismo convivir con ella. De hecho, iniciando el 2018 surge la iniciativa de una “Carta Magna para la era digital”144, para promover y reglamentar la gestión estatal de la IA.
«Las ventajas de la revolución digital han sido enormes y han reconfigurado nuestras vidas de forma irreversible, en muchos aspectos en sentido positivo. Como en el caso de anteriores revoluciones tecnológicas, las sociedades deben encontrar la forma de cosechar los beneficios de la innovación al tiempo de controlar los problemas y riesgos existentes. Una carta que proteja los derechos y libertades de los ciudadanos –una “Carta Magna de la Era Digital”– es el punto donde hemos de empezar»145
Y análogo es el talante de la propuesta jurídica de Feng Xiang (2018) pronunciada en febrero del mismo año en donde presagiaba el fin del capitalismo debido precisamente al avance de la IA. Aún más, el 5 de mayo de 2018, tuvo lugar en China, en ocasión del homenaje a los 200 años del nacimiento de Marx, la recuperación explícita de éste y aún
144 Anthony Giddens;“AMagna Carta for the Digital Age”, en The Washington Post, 2018
145 Alfredo Jalife;“¿La‘IA’liquidará al capitalismo?”, en La Jornada, 6 de mayo de 2018, p. 12. 163
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orgullosa por parte del capitalismo. Sí, en esta ocasión la lleva a cabo China en el mismo movimiento en que sus voceros creen y hacen creer a todos o por lo menos lo intentan, que China no es capitalista sino una“economía socialista de mercado”. La cosa es que la intervención nada menos que de su primer ministro y secretario del partido comunista de China, Xi Jinping, en el homenaje a Marx llevado a cabo en el recinto del Partido Comunista de China con la comparecencia de todos los empresarios capitalista chinos que son obligadamente miembros de dicho partido, fue en dicho tenor.
Sorprende que en el artículo de Giddens sobre la Carta Magna digital no se diga una palabra acerca del problema central involucrado en referencia a la IA. A saber, que no produce plusvalor y, entonces, que el resto de los capitalistas les transfieren plusvalor a las empresas que la utilizan de acuerdo a la medida en que la utilizan. Tampoco las intervenciones de Feng Xiang y de Xi Jinping dicen una palabra al respecto, no obstante que se ufanan de retomar a Marx para hablar de IA. Y Feng Xiang contesta a la distopía de Stephen Hawking con aquello de: “robots del mundo uníos”. Sí, claro, tampoco Stephen Hawking dice nada al respecto de la trans- ferencia de plusvalor aludida. Ahora bien, la cuestión es que la inter- vención de los autores chinos aquí aludida, llevada a cabo en el filo del 50% del logro de la automatización en la economía capitalista mundial, es prospectiva. Así que visualiza las condiciones en que viviremos el dominio de la IA, de la automatización, en un:
6.19. Mundo con setenta y cinco por ciento de automatización e IA
Es una situación que dibuja un capitalismo de Estado que inicia con un mercado poderoso como mecanismo de distribución, tal y como lo efectúa el neoliberalismo occidental pero regulado por el Estado en un sentido social y favorable a la mayoría, dice Xi Jinping, criticando expresa- mente el carácter monopólico de la IA contemporánea. Y poco a poco, conforme avanza el desarrollo de la IA y domina cada vez más la economía toda, el mercado se va reabsorbiendo y es sustituido por un plan central económico sumamente sofisticado y preciso regido, justa- mente, por la IA renovada y perfeccionada.
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Dicho plan central se conforma de manera democrática, según la describe Feng Xiang y es retomado por Xi Jinping, dada la gran capacidad de in y
out put de la IA. Por ello, tanto Xi Jinping como Feng Xiang se apresuran a nombrar a dicho capitalismo de Estado: “sociedad comunista”. Pues sugieren que sumados el Estado y la tecnología digital inteligente tal logro se hace posible, evitando–eslo que queda sugerido– la pifia de la ex URSS. Así que lo que no se pudo entonces, ahora sí se podrá 1) con IA más desarrollada y extendida y con 2) un capitalismo mundial en crisis y 3) imposibilitado para controlar la economía capitalista que contiene como ingrediente una alta dosis de IA y automatización.
Más allá de las ilusiones de los ideólogos del capitalismo chino –presen- tado por ellos como en venta de Navidad como “economía socialista de mercado”, etcétera–, más allá de estas ilusiones, en el esbozo chino se alcanza a vislumbrar que el capitalismo podría, efectivamente, convivir y servirse de una IA que dominara la economía hasta en un 75%. Sólo si la IA estuviera controlada por el Estado y no por capitalistas particulares que se embolsan monopólicamente las superganancias transferidas desde la industria no automatizada (el 25% de la economía) hasta la regida por la IA.
Pues si el Estado la controlara, redistribuiría el PV transferido hasta sus arcas por los capitalistas del 25% restante cuyos procesos industriales no están automatizados plenamente. El Estado detendría la degradación de los usos de la IA, así como la destrucción del resto de la economía por la IA en tanto vampiro succionador de PV transferido. Las ganancias de la IA ahora las retendría el Estado, pero no serían abusivas.
Aclaración de pasada: sin producir plusvalor la IA–yel Estado que se la apropie– se apropia del mismo: el abuso consiste en tal cualidad, no en la cantidad de la ganancia apropiada. Que si para entonces la sociedad, ante tan peculiar espectáculo, decide abolir el capitalismo mediante una revolución pacífica, o muy poco violenta dadas las condiciones del caso, transformar el capitalismo de Estado y de IA en una sociedad socialista con IA, pues no podemos decir que no sea imposible, sino muy posible.
En todo caso, hay algo notable en todo esto; notable y doble, por cierto. En primer lugar, esta visión de la sociedad comunista que tienen los autores chinos es completamente falaz; pues como digo, se trata, más
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bien, de un capitalismo de Estado. Para decirlo con la precisión de Marx para un estado capitalista así configurado, se trataría de un gobierno despótico de la producción. Término forjado por él en 1857 para dar cuenta de un caso de capitalismo como el que fuera la URSS; y que le cuadra al que posee 75% de IA.
En segundo lugar, es notable el parecido de este gobierno despótico de la producción imaginado por los chinos artificialmente inteligentes con el gobierno mundial único con el que David Rockefeller ha coronado su nuevo orden mundial capitalista pero que coquetea con ser solidario y a veces casi socialista, según la versión de él mismo sembrada por David Rockefeller en el Club Bilderberg. Y es que los capitalistas chinos no pueden imaginar el comunismo sino a la manera del gobierno despótico de la producción capitalista; mientras David Rockefeller no puede imaginar un capitalismo sin contradicciones y perfectamente controlable mediante IA sino proyectando mundialmente la eficacia del gobierno despótico de la producción bajo el nombre de gobierno mundial único.
Después de resaltar estas coincidencias cabe criticarlas de fondo.
6.20. La autoemancipación de los productores libres asociados o la IA que transfigura mágicamente la realidad
Hago notar la gran diferencia: los ideólogos chinos suman digitalmente 0 y 1, Estado e IA y dicen –fantasean– obtener una sociedad comunista democrática. Mientras que la posible sociedad futura que, en nuestra hipótesis, vive bajo un capitalismo de Estado, decide realistamente llevar a cabo un cambio democrático: destruir el carácter capitalista de dicho Estado y abolir la propiedad privada capitalista del 25% de la economía. Al tiempo en que el restante 75% es transformado en una economía gestionada por los productores y consumidores directos en forma democrática, según la fórmula de la democracia absoluta: “democracia directa mediante democracia representativa”146, es decir, democracia directa llevada a cabo mediante democracia representativa.
146 Jorge Veraza Urtuzuástegui, El otro Sade. Democracia directa y crítica integral de la modernidad (los escritos políticos de Sade. Un comentario), Itaca, México, 2014. El libro n.º 234 en ésta Colección Socialismo y Libertad
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En fin, que, por esta vía, “los productores libres asociados” sí logran que el Estado apunte a su extinción y que la sociedad se autoemancipe. Lo mismo que esa clase obrera que trabaja en el 25% de la economía no automatizada en coordinación con la clase obrera que trabaja en el 75% automatizado. Sí, se autoemancipan y toman el control efectivo de la vida social, sirviéndose también, a este respecto, de la IA. Sin esperar a que de ella venga el milagro al aparearse con ella el Estado. Así las cosas, todavía cabe tratar el caso de que la IA domina o controla:
6.21 ¿Más de setenta y cinco por ciento de la economía bajo la coordinación de la IA?
Es la situación límite que Marx teoriza en los Grundrisse al señalar el límite
objetivo absoluto de la existencia del capitalismo. A saber, la completa automatización de la sociedad o para los efectos prácticos, una automa- tización de más del 75%, como la que estamos suponiendo aquí. Y ello, precisamente, debido a que el PV está compuesto de valor y este sólo puede producirlo el trabajo inmediato del trabajador, su desgaste vital al trabajar. Y la automatización completa supone que haya dejado de operar el trabajo directo, pues la producción de riqueza depende del trabajo de la sociedad objetivado bajo la forma de conocimiento científico tecno- lógico capaz de construir un mecanismo productor automático. De suerte que el general intellect, el intelecto colectivo o general de la sociedad, lo llama Marx en inglés como en broma, es el auténtico creador de la asíllamada IA. Y la presencia plena de esta, abole con su sola existencia la condición de existencia absoluta del capital: el PV.
Y el caso es que el capital por sí mismo va creando esta novedad histórica tecnológica, como es más que visible hoy. Como lo sugirió ya el desarrollo de la maquinaria y la gran industria con su sistema automático de máquinas –como lo denominara Marx–, potente succionador de plusvalor relativo (Pvr).
Y Marx lo observó en su momento y sacó las consecuencias, prolongando las tendencias del propio desarrollo capitalista con gran tino y precisión hasta la situación de automatización completa de la producción que se describen en los Grundrisse. De ahí que una vez desarrollada la automati-
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zación bajo el capitalismo hasta el 75% del dominio económico, sólo la gestión estatal de la misma puede hacer viable la existencia de este, como lo establecimos más arriba. Sólo bajo la forma de Estado capitalista nombrada y entrevista por Marx: gobierno despótico de la producción. Pero una vez rebasada esa cota, de ninguna manera es posible ya el capitalismo, por las consideraciones recientes acerca de la abolición del PV.
6.22. La democracia más allá del capitalismo y la IA
Se trata de una situación que sólo puede tener lugar dentro de una sociedad sin PV; y, además, que reconoce la riqueza de toda la sociedad como un valor de uso concreto, producto sólo vuelto posible por el general intellect. Esto es, por la ciencia; así que no puede organizarse dicha sociedad consecuentemente sino como una sociedad en donde se ha abolido la propiedad privada. Es la sociedad comunista. Y sólo el proceso de autoemancipación del proletariado la puede crear, en la exacta medida en que dicha autoemancipación coincide con la de la sociedad.
Nótese que la prioridad de la acción consciente del sujeto, señalada por sobre la tecnología o sobre la administración y poder estatales, determina el que la revolución proletaria pueda ser llevada a cabo antes de la completa automatización de la sociedad. Por ejemplo, cuando se encuentra dominando la economía dicha automatización entre un 50% y un 75%, es decir, en ocasión de las situaciones más arriba comentadas, pero sin que hayamos aludido a la posibilidad de la revolución comunista como ahora lo hacemos.
Así mismo, la prioridad del sujeto revolucionario por sobre la IA, etcétera, determina el que la dictadura del proletariado o democracia conquistada, así como la abolición de la propiedad privada para la mayoría de la sociedad y que, para ello, dicha sociedad, se organice según la fórmula de Dd - m - Dr (democracia directa mediante democracia representativa) señalada más arriba. Con lo cual pone las condiciones efectivas de la abolición del Estado, una vez que dicha dictadura haya triunfado en la competencia con el resto de la economía capitalista remanente después de la toma del poder político por el proletariado, según adelantamos.
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Ahora bien, ya abolido el poder político estatal y generalizada la abolición de la propiedad privada, la política muta para afirmarse en el acuerdo común democrático de una forma superior de sociedad. Como la socialista, basada en una muy desarrollada producción automatizada (de hecho, ya posible con poco más del 50% de la economía automatizada, no digamos con el 75% mencionado).
Además, el siguiente acuerdo político colectivo democrático de elección de forma de gestión de las libertades humanas, esencia que es esta de la política, el siguiente acuerdo; es el de desarrollar la automatización de la producción al máximo. De suerte que de común acuerdo en el futuro hipotético que estamos describiendo, todos los seres humanos se meten a científicos para alcanzar ese logro. Pues con más del 75% de la econo- mía automatizada, los productores libres y asociados ya pueden fundar la sociedad comunista, que podrá inscribir en sus banderas el lema:“decada quien según sus capacidades y a cada quien según sus necesidades”, al tiempo en que, de esta manera, se posibilita el libre desarrollo artístico, científico, filosófico, lúdico y erótico, deportivo y de placer unilateral según disposición y talante de cada uno.
En otras palabras, lo que tenemos es que la IA hija del general intellect, posibilita la superación del Estado (socialismo) y, ahora, la de la escasez (comunismo) y que la gestión democrática de la sociedad se traduzca en el goce del reino de la libertad. Según una figura expandida respecto de cómo lo conocemos hoy y aún en expansión constante o, como dice Marx en los Formen en un pasaje consonante con los que estamos comentando aquí: el reino de la libertad bajo la sociedad comunista se encuentra en consonancia con los seres humanos que lo disfrutan y recrean“enel movimiento absoluto del devenir”.
Como se ve, en los párrafos antecedentes he coordinado las tesis de Marx sobre la dictadura del proletariado, la sociedad socialista y la comunista con sus tesis acerca de la automatización de la sociedad y de la IA que dicha automatización involucra. Asimismo, las he contextualizado en las situaciones propias del desarrollo capitalista muy próximas a nosotros, en 2020, en las que un 50% poco más o menos de la economía mundial se encontraría dominada por la IA.
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En fin, que a dichas tesis de Marx les son inherentes las correspondientes a las del desarrollo de la automatización y aún las del completo dominio de esta en la economía. Y lo he querido hacer explícito.
6.23. Nosotros, el futuro próximo y el lejano Marx
A.–Con lo que antecede, he sugerido cuál es la recta interpretación de la idea de Marx sobre el límite objetivo absoluto del capitalismo, expuesta en 1858 entre las páginas [592] y [594] de sus Grundrisse. Precisamente, al poner en relación esta idea con sus planteamientos acerca de las dos fases de desarrollo de la sociedad comunista, puntualizadas por él en 1875. Así como con la idea de la conquista de la democracia o estable- cimiento de la democracia generalizada (1848); primero como forma de existencia de la dictadura del proletariado contra los restos de capita- lismo, después de derribado éste del poder estatal; y, luego, como forma de la política ejercida por los productores libres y asociados.
En primer lugar, para su trascendental decisión una vez abolida por completo la propiedad privada de lograr la automatización completa de la sociedad. Después, para la formulación de esa otra trascendental decisión que abre la sociedad de la abundancia –producida mediante el predominio absoluto de la IA en la gestión tecnológica de la economía– la abre, digo, al goce pleno del reino de la libertad. He aquí el Manifiesto, la Crítica del Programa de Gotha147, el capítulo 48 sobre“Lafórmula trinitaria” de El Capital y los Grundrisse, ya citados. Tanto acerca del significado auténtico de lo que es riqueza en los Formen148 como acerca del límite absoluto del capitalismo al que hicimos referencia coordinados entre sí. Sólo de esta manera, para reconstruir con precisión su argumento conjunto y el de cada uno de estos luminosos textos de Marx. Sin olvidar la crítica al gobierno despótico de la producción en tanto figura extrema del Estado capitalista que los socialistas proudhonianos han confundido con la sociedad socialista o de los productores libres asociados.
147 Karl Marx, Crítica del Programa de Gotha, Progreso, Moscú, 1980.
148 Karl Marx y Eric J. Hobsbawm, Formaciones económicas precapitalistas (Formen), Ed. Siglo XXI, México, 1971.
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B.–Mientras que más arriba (a partir del parágrafo 6) exploramos el desarrollo histórico capitalista acaecido durante el siglo XX y lo que va del XXI, así como su posible próximo desarrollo. Precisamente, con base en las ideas de Marx sobre la producción y transferencia de PV, la automa- tización del proceso de producción como tendencia inmanente del modo de producción capitalista. Así como, mediante el desarrollo llevado a cabo por esta investigación y de sus conceptos de AOK y de subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital transformándolos en los de acumulación
originaria residual y terminal y en el de subsunción real del consumo bajo el capital, que caracterizan en su totalidad al capitalismo contemporáneo, el capitalismo de la degradación civilizatoria mundial. Por donde tenemos que el presente escrito no es sino un homenaje conjunto a la crítica de la economía política de Marx y a su socialismo científico. Lo que demuestra su plena actualidad en ocasión de haberse cumplido en el año de 2018 nada menos que 200 años de haber nacido este genio científico y revolucionario de la humanidad.
6.24. Transferencia de plusvalor desde empresas con composición
orgánica de capital hasta empresas de IA con composición orgánica productiva
Visto el conjunto del problema que nos ocupa, vale la pena enfocarnos en un detalle decisivo del mismo para dejarlo bien claro. Me refiero a la transferencia de plusvalor operada en la competencia entre los múltiples capitales desde aquellos con composición orgánica de capital menor hasta aquellos con COK mayor. Así que con un proceso de producción de capitalista con tecnología de vanguardia. Proceso de transferencia de plusvalor, estudiado por Marx en su sección segunda del tomo III de El Capital, que debemos distinguir del proceso de transferencia de plusvalor
operado en ocasión de la existencia de las empresas no capitalistas de IA pero que simulan ser capitalistas; transferencia de plusvalor que tiene lugar desde todas las empresas capitalistas–delas más baja hasta la más alta COK– hasta las empresas no capitalistas de IA.
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En efecto, esta transferencia de plusvalor es cualitativamente distinta a la primera, pues es operada entre empresas capitalistas y no capitalistas; mientras que la primera ocurre entre empresas capitalistas, pues todas ellas producen plusvalor. Así que su COK, es decir, compuesta por cierta proporción de CC y cierta proporción de CV o dedicado a salarios de
obreros que producen plusvalor. De ahí el nombre de CV, que es un monto dado de dinero que invierte el capitalista en salarios, pero que como tendrá lugar un proceso de consumo productivo de la fuerza de trabajo de dichos obreros, dicho monto crecerá, pues se le añadirá el plusvalor que produzcan. Pero toda vez que no son los obreros quienes se apropian del mismo sino el capitalista, dicha variación de valor se denomina plusvalor y se desglosa, aliena o extraña respecto del CV dedicado a los salarios.
Así que los sueldos de los trabajadores empleados en las empresas no capitalistas de IA no son propiamente CV, pues dichos trabajadores no producen plusvalor. Ni los formidables medios de producción de dichas empresas, la IA, son COK. La empresa de IA posee una altísima compo- sición técnica y bajísima de componentes laborales; de medios de producción en un caso y de trabajadores en el otro. Pero ninguno es ni CC ni CV. Y la composición orgánica muy superior a la COK de cualquier empresa capitalista, no es COK, sino composición orgánica productiva o composición orgánica técnico laboral. Con la cual se producen valores de uso y, si se quiere, mercancías; las cuales son continentes de valor de uso y de valor, pero sin un átomo de plusvalor. Tratándose pues de mercan- cías no capitalistas, como las ocho que analizamos en el parágrafo 6.
La relación entre la estructura de la competencia y la automatización de la producción y, en general, con el proceso de desarrollo tecnológico o de innovación tecnológica, nos revela el hecho de que Marx concibe a la competencia en acuerdo a una racionalidad dialéctica. Lo que se vuelve patente cuando observamos la diferencia entre haber automatizado un 50% (el capitalismo existe y una de sus versiones posibles es la neoliberal existente) o un 75% (el capitalismo ya no existe porque se vuelve imposible) de la producción de riqueza. He aquí un umbral que marca una diferencia cualitativa.
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La competencia entorno al plusvalor generado por el capital social explotando a la clase obrera, aún es posible en el primer caso e imposible en el segundo; haciéndose evidente que entre el 50% y el 75% de automa- tización existe un punto en el que la competencia por el plusvalor social se transforma de distribuidora de plusvalor entre los múltiples capitales, en destructora del dominio del capital industrial, toda vez que grandes masas de plusvalor podrán ser retenidas por empresas de alta composición
orgánica. Como el caso de la IA, pero que no producen plusvalor; así que no son capitalista. Mientras que las empresas capitalistas se apropian cada vez menos cantidad del plusvalor que producen. Sufren de raquitismo mientras la competencia prosigue transfiriendo plusvalor a las empresas no capitalistas de IA. La fineza del pensamiento de Marx en la recuperación de una racionalidad dialéctica es aquí resaltante.
De tal manera, la estructura de la competencia debe ponerse en relación con el proceso de automatización del proceso de trabajo y aún, con el momento de completa automatización de este mismo para, sólo así, en tender las diversas funciones de la competencia y del desarrollo capitalista en acuerdo a la dialéctica de estructuración/desestructuración de sí mismo. Con lo dicho queda particularizada conceptualmente la idea general expuesta a todo lo largo de este parágrafo y que el lector tuvo expuesta ante sí desde el parágrafo primero. Recordemos la idea: las empresas de IA como no capitalistas, pero que pretenden serlo y se embolsan pingües ganancias constituidas por plusvalor que todas las empresas propiamente capitalistas de la economía les transfieren en el seno de un proceso de esquilma de plusvalor formidable y desapercibido por los capitalistas.
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7. Valor de uso nocivo y la radicalización de la experiencia proletaria 7.1 Marx como paradójica sorpresa en la era de la IA
Marx estableció la ley de desarrollo no sólo de la tecnología capitalista en general sino, en particular, de la IA tal y como la conocemos actualmente. Lo cual es sorprendente, pues conoció apenas los inicios de la IA; aunque, ciertamente, conoció con profusión el proceso de automatización de las fábricas maquinístico gran industriales en Inglaterra. Demostraré puntual- mente en lo que sigue esta afirmación tan importante para el mundo contemporáneo y especialmente para la clase obrera. En efecto, ¿cómo fue posible tal hazaña teórica?
Karl Marx no conoció los teléfonos inteligentes ni los robots ni los satélites ni naves espaciales teledirigidas ni el sistema HAARP de alteración del clima, etcétera Pero conoció las ideas sobre programación de IA sobre el desarrollo tecnológico en general expuestas en los libros del constructor de la primera máquina computadora de propósito general Charles Babbage, quién se inspiró en las tarjetas perforadas que más de cien años después volviera a emplear IBM en sus computadoras; e introdujera, por vez primera, el francés Joseph Marie Jacquard en 1843 para automatizar los movimientos de las máquinas de tejer.
Por supuesto, Marx tuvo ante sí desplegada la potente automatización fabril lograda en el conjunto de la gran industria inglesa en la segunda mitad del siglo XIX. Por eso es que como parte de su teoría del desarrollo capitalista logró establecer la ley de desarrollo económico de éste, coincidente con la ley de su desarrollo tecnológico; a saber, la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a decrecer, misma que expuso en la sección tercera del tomo III de El Capital. Evidentemente, el desarrollo de la IA forma parte del desarrollo tecnológico general maquinístico gran industrial capitalista149
Pero, además, pudo suceder que Marx planteara el problema específico del desarrollo de la IA dentro del capitalismo y, con ello, que pudiera establecer, también la ley particular de desarrollo tecnológico capitalista que le corresponde a dicha tecnología, en el contexto de la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a decrecer. Pues esta es –junto con la ley
149 R. Richta, et al.; La revolución científico tecnológica, Siglo XXI, México, 1974. 174
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general de la acumulación capitalista150– la ley general del desarrollo económico y tecnológico capitalista. Mídase semejante hazaña, haciendo notar que los novísimos teóricos de la IA, del transhumanismo, de sus repercusiones civilizatorias y financieras tanto como de sus aplicaciones militares no han logrado establecer la ley de desarrollo de la IA, no
obstante, sus sofisticadas ideas muchas veces atinadas en cuanto a asuntos particulares de la misma.
7.2 El Capital, la esencia, el horizonte absoluto y la totalidad de nuestro mundo, el de la era de la IA
Tal es la paradoja; Marx no conoció los así llamados dispositivos inteli- gentes de la actualidad, pero pudo establecer con toda precisión la ley del desarrollo de todos esos dispositivos y de otros posibles que aún no conocemos: la ley del desarrollo de la IA, ley que rige el mundo actual y, por cierto, nuestras vidas. Acerquémonos a este fascinante asunto. Señalando resumidamente los hitos fundamentales de la teoría de Marx que posibilita la paradoja ante dicha.
1. Vigencia plena de la crítica de la economía política de Marx que se demuestra rigurosamente por el hecho de que la ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, por otro lado, la ley del desarrollo capitalista formulada por Marx en 1863/1866 rige realmente y permite explicar y aún predecir científicamente el estallido de las crisis económicas, en particular las crisis mundiales de 1971/1982 y la de 2007, ni que decir de la que acaba de estallar en noviembre de 2019.
2. Todo lo cual demuestra la unidad integral o global de nuestraépoca y la de Marx: vivimos el mismo mundo.
3. La teoría del plusvalor como núcleo de la crítica de la economía política. Plusvalor relativo en su relación con el desarrollo tecno- lógico, incluido el de la IA.
150 Karl Marx; Das Kapital. Kritik der politischen Okönomie, vol. 3, Dietz Verlag, Berlín, 1974. 175
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4. El marxismo oficial reconoce la unidad de esencia entre nosotros y la teoría de Marx, pero como interpone a Lenin o a algún otro autor (Stalin, Mao, Gramsci, etc) puntualiza de modo absurdo que la unidad es solo de esencia y no en todo lo demás que es impor- tante. Pero, ¿qué esencia es esa que carece de fuerza para determinar la realidad de la cual es la esencia?
5. Cuando Marx basado en su teoría del plusvalor establece151, el límite absoluto del desarrollo tecnológico capitalista: señalando que dicho límite es la automatización completa de la producción152 puntualiza el factor mediante el cual puede resolverse la cuestión. Sobre la base de reconocer que se contradice con el factor aludido en el punto 3.
De tal manera que el horizonte absoluto de la sociedad burguesa y su modo de producción es el horizonte de El Capital, nuestro horizonte: en esencia y realidad. Nuestro mundo, el de Marx. En fin, Marx ha planteado claramente el carácter problemático de la automatización maquinista del proceso de producción para el capital; y, con ello, la esencia paradójica de su forma de desarrollo. Es, por ello, también en este extremo, nuestro contemporáneo científico en plenitud. El corolario de todo ello es el siguiente:
Todo desarrollo tecnológico dentro del capitalismo involucra el progreso de la automatización de la producción; mientras que la IA en tanto desarrollo tecnológico particular es la encargada de coronar dicha auto- matización.
He aquí a la inteligencia artificial capitalista nada menos que como la realización del horizonte absoluto de la sociedad burguesa y de su modo de producción previsto por Marx153 y según el cual fue pensado y escrito El Capital154. El cual es una obra que marca el horizonte actual, porque en sus páginas está formulada la ley general de desarrollo capitalista, base de la cual es la ley del desarrollo tecnológico. Es decir, que la ley general del desarrollo capitalista es una ley que se basa en el desarrollo económico
151 Karl Marx; Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857- 1858, Siglo XXI, México, 1971, p. 592-599
152 Karl Marx y Eric J. Hobsbawm; Ibidem. 153 Karl Marx; Grundrisse
154 Karl Marx; Das Kapital. Kritik der Politischen Ökonomie, vol. 3, Dietz Verlag, Berlín. 1866-1872 176
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del capitalismo y en la ley del desarrollo tecnológico; la cual permite entender por qué la IA muestra un modo de ser, un desarrollo paradójico.155
Comentemos en detalle –desde la óptica de Marx– el modo en que se ha desarrollado la IA en acuerdo a la ley de desarrollo de la IA:
7.3. El modo de desarrollo de la IA capitalista y la ley del desarrollo capitalista de Marx
El desarrollo histórico de la sociedad burguesa ha corrido, por lo dicho anteriormente, sobre la base de que la automatización plena de la producción constituiría –según Marx– el límite objetivo de las condiciones de existencia del capitalismo; no puede ser, entonces, sino que el desarrollo histórico de la sociedad burguesa haya corrido (desde 1858 a la fecha) una senda que evade la automatización de la producción. No
obstante, viéndose obligado por la fuerza de la competencia entre los múltiples capitales obsesivos en su ambición, viéndose obligado a que, de todos modos, ha venido acrecentando trágicamente dicha automatización.
Por eso, el desarrollo de la IA durante el siglo XX y XXI es altamente paradójico: IA en smartphones y en computadoras personales, así como todo tipo de aplicaciones fuera del proceso de producción incrustados en el consumo, en la oficina y en la circulación tanto comercial como finan- ciera. Y si con timidez se extiende la robótica al proceso de producción (liberando de trabajos peligrosos a los seres humanos o descargándolos de plano de trabajar en vista de lograr mayor eficacia general, o en vista de un mejor posicionamiento en la competencia internacional) claro que se introduce efusivamente la IA en toda la línea si se trata de labores de vigilancia y de control social al detalle, así como de manipulación política e invasión de la privacidad o, también, del dominio del espacio exterior, de espionaje, ataques con misiles, fabricación de terremotos y, en general, manipulación del clima, opresión y avasallamiento de la población del planeta. Mientras, como digo, la IA no se introduce al proceso de producción o sólo lo hace en magra medida.
155 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Para la Crítica de Teorías del Imperialismo. 1987; Editorial Itaca; México, 2022 (Segunda edición).
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Como vemos, la forma en que existe la IA en la escena industrial y mundial contemporáneas es una forma paradójica de existencia y desarrollo; cuyo diseño obedece al curso de la ley de desarrollo tecno- lógico y económico capitalista general. Y a la inversa, es precisamente este diseño paradójico el que nos da la pista o indica que sólo la ley del desarrollo capitalista podría haber forjado una paradoja objetiva tal escenificándola en la realidad. Por eso, hoy es cosa por demás extraña testificar la opresiva y enajenada IA como algo opuesto a la automa- tización de la producción que liberaría a la humanidad de la carga del trabajo. Cuando que, tan liberadora debería ser la IA como la automa- tización de la producción con la que se corresponde.
Pero como veremos la IA se presenta actualmente enajenada y opresiva, por más que sus ideólogos la quieran adornar como flamante futuro de ciencia ficción realizado. Por el hecho de que realiza todas las ilusiones de la humanidad y por más que cotidianamente nos regodeemos en la comodidad de nuestros teléfonos celulares, sepamos o no que dañan nuestro organismo. Además de presentarse como instrumentos de vigilancia y control de nuestras vidas por parte de nuestros Estados, y de los servicios de inteligencia norteamericanos. Todo está puesto de cabeza en los días que corren, cuando la IA forma parte de la subsunción real del consumo bajo el capital y su caterva de valores de uso nocivos al, tiempo en que la IA es tecnología capitalista nociva.
8. El porqué de la forma contradictoria y paradójica del desarrollo y presencia de la IA capitalista
La forma contradictoria y paradójica propia de la inteligencia artificial capitalista está determinada por la ley de la tendencia de la cuota de ganancia a decrecer y de la tecnología capitalista en general; pero, preci- samente, es la expresión de dicha ley, cuando esta se aplica a la IA en tanto tecnología peculiar o específica. Pues, es aquella tecnología que no simplemente incrementa gradualmente la automatización del proceso de trabajo, sino que es aquella que precipita el coronamiento de dicha automatización. Lo que implica un cambio cualitativo.
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Vistas así las cosas ya entendemos porqué la aplicación de la inteligencia artificial capitalista ha adquirido la aludida forma contradictoria y paradójica; porque ciertamente permite –como es el caso de todo avance tecnológico– explotar mayor plusvalor relativo a la clase obrera y, con ello, contrarrestar en cierta medida la caída de la tasa de ganancia; pero con una diferencia sustancial: su aplicación integral en el proceso de producción cancela la producción de plusvalor. Por lo que es aplicada en este ámbito con timidez mientras su aplicación tiene lugar con profusión fuera del ámbito de la producción. He ahí la paradoja; más adelante profundizaremos las características de esta particularidad.
¿Y el carácter contradictorio en qué consiste? En que la aplicación de la inteligencia artificial capitalista en vez de significar para los obreros la liberación del trabajo, condición de ulteriores liberaciones de la sociedad, significa de entrada no sólo mayor explotación del trabajo en funciones sino, también, el recrudecimiento del sometimiento y del domino del capital sobre la población fuera del proceso de producción. Simplemente porque la función de control inherente a la IA está teniendo que aplicarse con cada vez mayor profusión–ycon carácter privado y de clase propios del capitalismo– fuera de la producción. No como mecanismo de control de otros mecanismos, sino en las más diversas esferas vitales de la sociedad para controlar a seres humanos como si fueran otro tipo de mecanismos.
Pero también es contradictoria y por ende nociva la aplicación de la inteligencia artificial capitalista para los seres humanos fuera del ámbito productivo porque es una mercancía de la que quiere obtenerse la mayor cantidad de plusvalor con carácter cada vez más urgente en vista de incrementar la velocidad de rotación del capital. Lo cual precipita el hecho de que los nuevos inventos y dispositivos así llamados inteligentes sean introducidos en el comercio y luego pasen a ser consumidos por los usuarios sin que hayan sido probados suficientemente. De suerte que su nocividad posible hubiera sido registrada y hubiera podido ser contra- rrestada. Así que entran en torrente al consumo cargado de factores lesivos tanto electromagnético como psicosociales y psico-sexuales, entre
otros, dado el modo urgentista por lucrativista con que son introducidos en el consumo, mercado mediante.
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Por lo que, visto rectamente la IA no en general sino, precisamente, en la forma en que actualmente existe como IA específicamente capitalista, no podemos sino entender que se trata de un objeto integrado por un sinnúmero de dispositivos nocivos, o dicho con toda propiedad, bienes nocivos, valores de uso nocivos; y que son nocivos no de un modo sino de cuatro grandes modos que a continuación puntualizo.
8.1 La IA capitalista como valor de uso nocivo cuádruple
En primer lugar, patentizan su nocividad en el ámbito del consumo cotidiano tanto comunicacional como calculístico, en donde encontramos a las computadoras y a los teléfonos celulares con sus servicios de correo electrónico, Skype, WhatsApp, etcétera. No obstante, las comodidades que nos ofrecen, dichos dispositivos no pueden ser sino valores de uso nocivos de contaminación electromagnética de la fisiología humana y del entorno (VUN 1.1).156
En segundo lugar, en este mismo ámbito cotidiano encontramos a las redes sociales como una dimensión adicional de la IA, así como el servicio de información y de cultura en internet157. Y he aquí que, en esta dimensión, la IA no sólo es un valor de uso nocivo porque suplanta el conocimiento por la mera información y oprime la cualidad del saber con la cantidad de información carente de criterio. Todavía, más profunda- mente, la IA en este ámbito se nos muestra como un valor de uso nocivo de torcimiento psicosocial de la socialidad (1) y de la politicidad humanas (2) e, incluso, simplemente (3) ciudadanas (VUN 1.2).
Cambridge Analytica SCL tuvo aquí su ámbito de intervención en el análisis poblacional a gran escala para manipularla psicosocialmente. Una curiosa patología doble emerge en este contexto tanto fisiológica como psicológica. Se trata de daño al pulgar por el intenso uso de este mismo para escribir mensajes de texto en las redes sociales; pero que tienen el efecto de deteriorar nuestra capacidad reflexiva158.
156 Para ilustrar parte del problema ver, por ej.: Ernesto Ponce Daniel Ponce y Max Andresen,“Efectos neurológicos por teléfonos celulares: Revisión bibliográfica y modelos matemáticos”, en Interciencia, vol. 39, n.° 12, pp. 843-849, 2014.
157 Nicholas A. Christakis y James H. Fowler, Conectados: el sorprendente poder de las redes sociales y como nos afectan, Ed. Taurus, México, 2012.
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En el mismo sentido, Alfredo Jalife159 denuncia que vivimos, práctica- mente, una “Dictadura de las redes sociales”, una “cibercracia”. Dice construyendo este neologismo con base en la etimología griega, precisa- mente, para enfatizar la denuncia y el peligro para la democracia y para la privacidad de los individuos sociales. Todo lo cual patentiza una nocividad inmensa.
En tercer lugar, tenemos las aplicaciones de la IA en la industria militar y en el control y vigilancia policíaca de la ciudadanía. Aquí de modo por demás evidente, la IA se muestra como una serie de valores de uso nocivos de (1) dominación política totalitaria y (2) de contención social contra la rebelión posible o en curso de los ciudadanos contra el capital (VUN 2.1).
Finalmente, vemos a la IA irrumpir triunfalmente en la banca y la bolsa y, en fin, en el sistema financiero en general, así como en el formidable aparato comercial de ventas en línea del que la empresa Amazon, de la cual Jeffrey Preston Bezos es el dueño, en donde la IA permite instaurar un verdadero sistema de despojo encubierto de plusvalor entre los capitalistas (1) y, además, (2) de despojo de valor a toda la sociedad. Asíque como dije tenemos aquí un valor de uso nocivo (VUN 2.2).
En síntesis, la IA capitalista contamina electromagnéticamente nuestros
organismos y el entorno al tiempo en que tuerce las dimensiones psico- sociales tanto en las interacciones sociales como políticas. En fin, contamina electromagnéticamente (VUN 1.1) y psicosocialmente (VUN 1.2) nuestra vida cotidiana y ello simplemente por el modo en que nos comunica y nos ayuda a calcular (1). Con lo cual la alteración profunda del sentido común contemporáneo –base de toda la cultura– queda garantizada en un sentido de sometimiento a favor del capital. Mientras que, de otro lado, la IA capitalista ha sido introducida en los sistemas de control militar y policíaco (VUN 2.1) de la población, así como en los del control económico (VUN 2.2) tanto comerciales como financieros de esa misma población. Con lo que las interacciones y conductas de sobre- vivencia, convivencia y politicidad básicas quedan retorcidas de un modo
158 Javier Prieto; Efectos del uso del teléfono móvil en el sistema musculo-esquelético. Revisión, Universitas, 2017.
159 Alfredo Jalife; “Twitter y la ‘cibercracia’: la dictadura de las redes sociales”, en Radar Geopolítico, octubre de 2020.
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sometiente a favor del capital en demérito de la dignidad, la personalidad cualitativa y la libre socialidad y solidaridad en tanto posibilidades humanas integradas.
8.2 El cuadro de conjunto de nuestro mundo o el Gestell totalitario
Según todo lo dicho, tenemos el cuadro de conjunto siguiente: en la fábrica, la oficina y los procesos productivos, en general, tienen lugar la explotación y la sobre explotación de los trabajadores. Mientras que, fuera de la fábrica–asícomo en la oficina– mediante la introducción de la IA, tienen lugar, por un lado, la cosificación de la conciencia social mediante deterioro fisiológico y psicosocial de la población. Por otro lado, la enajenación convivencial y del principio de placer y de realidad al servicio de un superego militarizado y policíaco invisible, pero de actuación fulminante personalizada. El cual se aplica contra todo el mundo conforme tiene lugar–ypara garantizar que lo tenga– el despojo de los ahorros de la población, así como la operación encubierta de la sobre explotación generalizada operada; no en el proceso de producción, sino que le llega a todos los seres humanos empleados por el capital a posteriori.
Es decir, después, de recibir su sueldo o salario y verlo parasitado por los intereses o por cuotas y rescates bancarios con dineros públicos deducidos de dichos sueldos y salarios. Ahí es por donde la sobre explotación ataca a la clase obrera planetaria ahora también desde la esfera de la reproducción de la sociedad agarrando por la nuca al consumo diario. Y la inteligencia artificial capitalista es la encargada de que eso sea posible.
En síntesis, la inteligencia artificial capitalista promueve la cosificación de la conciencia mediante deterioro fisiológico, psicosexual y psico- social, así como la enajenación convivencial militarizada y policíaca, con el despojo y sobreexplotación financierista adicionada. Por donde la inteligencia artificial capitalista se revela como una tecnología capitalista nociva promotora de la subsunción real del consumo bajo el capital. Quedando articulado –como mecanismo de relojería– todo este entramado de efectos nocivos que someten a la explotación generalizada a la clase
obrera dentro del proceso laboral, a su sobreexplotación tradicional y a
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las más variadas formas de esta misma, que atacan al obrero llegadas desde la esfera del consumo. Y, por descontado, todo ello está articulado al sometimiento político de toda la población bajo la égida y las máscaras del Estado capitalista, incluidas la enajenación de la cultura toda comen- zando por la de masas. El presunto control (censura) del discurso de odio en las redes sociales y en la internet en general, aparenta una motivación antirracista y antifascista y promotora de la tolerancia.
En realidad, instaura un algoritmo que tecnológicamente interviene repre- sivamente las opiniones y relaciones sociales tajante e inapelablemente que predetermina lo que es verdad y lo que es mentira, lo que es crítica y lo que es odio. Con el objetivo de suprimir toda crítica social no funcional con el establishment.160
Y ni que decir sobre las operaciones nocivas de la inteligencia artificial capitalista se integran con el mundo de valores uso nocivo propios de la subsunción real del consumo bajo el capital a todo nivel: alimenticio, sexual, arquitectónico, social, urbanístico, político y cultural, además de ambiental. He aquí un inmenso dispositivo o Gestell totalitario de opresión, explotación, superexplotación, enajenación y cosificación integral –fisio- logía incluida– de los seres humanos, léase de la clase obrera mundial.
El gobierno despótico de la producción es, a nivel político, la forma de Estado capitalista óptima por concordante para gestionar la nociva inteligencia artificial capitalista integrada por los cuatro valores de uso nocivo arriba definidos. O dicho de forma inversa, tal inteligencia artificial capitalista altamente nociva fisiológica, psicológica y políticamente es el instrumento o medio para hacer posible de modo adecuado la existencia y el funcionamiento del gobierno despótico de la producción. El Gestell totalitario como estructura civilizatoria del modo de producción capitalista y gobierno despótico de la producción son factores correlativos.
160 Un ejemplo descollante de una intervención militar cosificada y autoritaria en la política es la que retrata Michael E. Salla, Exposición de las políticas del Gobierno usa sobre la vida extra- terrestre. Los retos de la exopolítica, Exopolitics Institute, Washington D.C., 2012.
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9. Recapitulemos
En los días que corren, la IA está mostrando una paradoja que proviene de que ella está ocurriendo con base en la ley general de desarrollo capitalista, la IA es una paradoja no meramente discursiva y mental, es una paradoja objetiva, que está contenida en y explicada en su esencia por la ley general del desarrollo capitalista, en la medida en que esa ley contiene una ley del desarrollo tecnológico. Y este carácter particular, paradójico que tiene la IA radica en que, ella se aplica fundamentalmente fuera de la producción, se aplica en el consumo y la circulación, tímida- mente se introduce en algunos sectores de la producción, pero funda- mentalmente está fuera de la producción y, además, es utilizada para funciones de control social. Por lo cual a partir del parágrafo 7 el argumento del libro llegó a un parteaguas importante.
En efecto, la ley del desarrollo paradójico de la IA tiene un carácter contradictorio, pero además nocivo. En primer lugar, muestra un carácter contradictorio fundamentalmente contra el capitalismo, porque estáatentando contra la producción de plusvalor; mientras para la clase
obrera significa –en segundo lugar– explotación, superexplotación y desempleo. Pero, en tercer lugar, la inteligencia artificial capitalista es nociva para toda la sociedad en la medida en que produce toda una serie de valores de uso nocivos que pervierten la cualidad de la reproducción de la clase obrera, la cualidad de su vida cotidiana y de toda la sociedad.
A partir de este desarrollo tecnológico, expresado particularmente en la IA, es como se actualiza la ley de que es el propio capital el que produce sus sepultureros, el que genera en el proletariado la necesidad de subvertir el sistema. Pues es el deterioro cualitativo de su calidad de vida, en gracia a la producción de valores de uso nocivos, lo que le actualiza al proletariado–esdecir, hoy la inmensa mayoría de la humanidad– su necesidad de subvertir el modo de producción.
Observamos cuatro figuras de nocividad con los correspondientes cuatro impactos nocivos de dichos valores de uso. En primer lugar, en referencia a la fisiología humana, y a la fisiología del entorno, el medio ambiente en que se vive. En segundo lugar, esta perversión de la fisiología humana y ambiental, también da lugar a un torcimiento, a una perversión, de la
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psicología social, de la propia socialidad humana y de la politicidad, de las personas.
Hay una perversión de carácter social, no solamente fisiológico y ambiental; y, aparece también como un tercer efecto nocivo la emer- gencia de todo un nuevo mecanismo de control sobre la clase proletaria y sobre la población en general. En el sentido en que, si ya fue modificada y pervertida la experiencia de la socialidad, el capitalismo va pudiendo enfrentar a los individuos entre sí, va a redirigir, minimizar, sesgar y cooptar la potencia revolucionaria y, en general, rebelde, de la población; para poder establecer nuevas figuras de control social. Las cuales complementan los mecanismos de control económico y los mecanismos de control financiero. Las aludidas figuras de control social no inciden solamente en la fábrica, en la producción de plusvalor; sino que, también, todo lo que está fuera de la producción se convierte en un ámbito de control social.
El resultado de todo ello es que al proletariado lo que se le construye es todo un Gestell totalitario, toda una estructura de dominio, completa, total. En el que no solamente va quedando dominado su cuerpo, sino su experiencia y, también, su consciencia: hay una cosificación de la cons- ciencia que arraiga evidentemente en deterioros fisiológicos, ecológicos, sexuales y emocionales, como lo he descrito en mi libro de 2003161. ¿Se cancela, entonces, la posibilidad de la revolución? No.
9.1 La radicalización de la experiencia proletaria
Ahora bien, con lo dicho no se trata sólo de denunciar el hecho totalitario para que estemos prevenidos y sabios sobre lo que ya está sucediendo y es un hecho que se profundiza y extiende cada vez más. Se trata, sobre todo, de señalar que la inteligencia artificial capitalista no puede sino integrar todos los sometimientos sociales y políticos y psicosociales de modo no sólo formal sino real y propiamente tecnológico; de ahí la realización del concepto de Gestell totalitario. Con todo lo cual la experiencia del obrero se radicaliza.
161 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Para la historia emocional del siglo XX, Ed. Itaca, México, 2003. 185
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Sí, la experiencia del obrero se radicaliza. Si antes de la introducción de la IA todas esas áreas y formas de sometimiento existían repartidas y desglosadas, según una división del trabajo propia de la dominación buro- crática, militar y policíaca, así como aparentemente desligada de ellas, de modo que la dominación económica del capital ocurría tras bambalinas, en la fábrica que la opinión pública no ve. Ahora, con la introducción de la IA y su generalización en ámbitos exteriores al proceso de producción, se supera dicho carácter desglosado y la apariencia de encontrarse desli- gadas las aludidas áreas y formas de sometimiento; pues tiene lugar una articulación tecnológica de todos los ámbitos de control y de dominio social.
Esta estructura tecnológica hace que el funcionamiento del control y del dominio social se transforme logrando eficiencia y que su presencia sea
otra, así que la experiencia que tenemos de todo ello es como la de algo unitario y avasallador. Una totalidad monstruosa ante la que somos impotentes. Tal es el significado primero de que la experiencia proletaria se radicaliza: tanto en su enajenación objetiva, como en la experiencia de esta misma. Por no mencionar sino cuatro ejemplos a la mano entre 2017 y 2020 de la inteligencia artificial capitalista como factor para transformar la realidad social en un Gestell totalitario, cuya forma política no podría ser sino una variante de gobierno despótico de la producción, cabe señalar que: 1) por sobre las acusaciones de fraude electoral cibernético generalizado y la negativa de Donald Trump, Joe Biden se autoproclamópresidente de los Estados Unidos. Así que, de hecho, la piedra de toque de la dupla Biden/Harris parece haber sido; 2) el #yotecreo, con su talante inquisitorial de persecución y castigo de los acusados sin ofrecer pruebas de su presunta culpabilidad a aceptar haber sido derrotado legalmente.
De modo que las acusaciones cibernéticas extendidas hasta que su mera repetición parece validarlas sin necesidad de pruebas, mientras el fraude cibernético que transcurre en la sombra finge no existir y dificulta ser probado. La IA, también, preside 3) el fraude del cambio climático antro- pogénico, pues su programa predictivo aparenta objetividad inapelable, cuando que, en realidad, sus resultados dependen del sesgo de la infor- mación con la que se lo alimente. Así como la IA preside 4) la implantación de la cuarentena neonazi COVID-19, que fuera el contexto de diseño para la ocurrencia de las elecciones de Estados Unidos del 2020.
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He aquí la forja mediante inteligencia artificial capitalista del despotismo inquisitorial fraudulento neonazi con apariencia democrática. Frente a nosotros se alza un dispositivo o Gestell totalitario desarmante pero que no deja de contradecirnos y de funcionar contradictoriamente, viéndose arrastrado periódicamente a crisis económicas cada vez más profundas que periódicamente impulsan en crisis de civilización en curso. Así que no
obstante la sensación de impotencia, el obrero se ve forzado por dicho mecanismo totalitario a sacar fuerzas de flaqueza para contestar a las negaciones múltiples que sufre y a las crisis globales que le caen encima. La experiencia proletaria se radicaliza en cuanto a su insubordinación.
Ciertamente, eso de sacar fuerzas de flaqueza ante el avasallamiento ya era el caso desde los primeros días del capitalismo maquinístico gran industrial. Pero ahora esto sucede de nuevo modo y es lo que intento hacer visible. Por eso se dice que la experiencia cotidiana del obrero se radicaliza: fuera de la fábrica y no sólo dentro percibe con toda claridad el sometimiento y control de que es objeto. Los percibe con carácter unitario, complementario y sincronizado y no como un sometimiento político al lado y casualmente coincidente con el laboral, mientras ambos parecen no tener que ver con situaciones culturales y de la vida cotidiana, así como con otras del comercio y las finanzas. Más allá de verse involucrado con algún suceso policíaco o militar que eventualmente nos cae encima; y más acá, con una enfermedad crónica que nos abruma (o las exacerba) y con una angustia o una depresión que interrumpe nuestra vida laboral, emocional y sexual. Contexto en el que, cabe incluir nada menos que la instauración de la cuarentena mundial del COVID-19 de corte neofascista, impuesta desde la Organización Mundial de la Salud (OMS) a toda la población del Planeta durante el 2020. Ahora todos esos eventos tienen lugar y son percibidos de modo unitario complementario y sincronizado. La experiencia se ha radicalizado; pero no sólo en cuanto a enajenación se refiere sino, como se ve, también en cuanto a conciencia y rebeldía.
Pero, además, cada uno de nosotros percibe y si no poco a poco va tomando conciencia de ello, que no es posible una defensa auténtica contra todos esos ataques si actuamos separados y si sólo contestamos a este o aquel aspecto del sometimiento. Pues dado que la inteligencia artificial capitalista ha integrado todas las formas de control y someti-
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miento, se nos vuelve patente que nuestra contestación colectiva sólo podrá ser efectiva si radicalizamos también la lucha integrando unitaria, complementaria y sincronizadamente las diferentes formas de contes- tación.
Y aún mejor, si esa integración no sólo es una contestación inmediata sino una acción concertada y planificada de antemano. De tal manera, cada uno de los obreros empieza a ver insuficiente la lucha meramente salarial
o en general sindical; y no sólo ve necesario y urgente desplegar una contestación política tradicional. También, ve una lucha ecológica unida a una lucha por la salud comenzando por la propia alimentación. Al tiempo en que las cuestiones emocionales y sexuales de la convivencia revelan su carácter alienado y muestran estar imbricadas–o,bien, ya es posible aclarar teóricamente su imbricación– con el resto de los desafueros sufridos y a ser combatidos.
Se ha abierto, pues, la era del proceso de organización de toda la clase
obrera mundial conforme ésta contesta a los diferentes desafueros de que es objeto, así como de conformación de una táctica y de una estra- tegia concordantes, como señalé en un artículo de 1992162. “¡Proletarios de todos los países, uníos!”, célebre consigna del Manifiesto del Partido Comunista ve agudizada su necesidad a lo largo y ancho del mundo al tiempo en que profundiza su significado para cada uno de los proletarios del planeta. La experiencia proletaria se profundiza, pues por efecto de la inteligencia artificial capitalista de pronto toda la humanidad es proletaria sometida realmente bajo la égida de un aparato de dominio totalitario y de explotación y sobre explotaciones máximas.
Ahora bien, la doble radicalización –tanto del control totalitario como de su impugnación– fuerza a realizar un cuestionamiento profundo del problema de la democracia. No es suficiente la democracia representativa ni la democracia directa por separado. La solución la ofrece sólo la inter- acción entre ambas formas de democracia: contra el Gestell totalitario, la democracia total,“laconquista de la democracia” absoluta.
162 Jorge Veraza Urtuzuástegui; “Subsunción real del consumo bajo el capital y luchas emanci- patorias de fin de siglo”, Seminario de El Capital, Facultad de Economía-UNAM, 1992. Incluido en:
Subsunción real del consumo bajo el capital. Dominación fisiológica y psicológica en la sociedad contemporánea, Ed. Itaca, México, 2008.
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Tal es el secreto que se esconde detrás del fetichismo de la IA y del ejercicio efectivo del control digital avasallante de las personas. Temas que adelantamos en el parágrafo 4 de este capítulo; y que profundi- zaremos en el capítulo siguiente.
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Capítulo 2
LA DEMOCRACIA PROLETARIA BIEN ENTENDIDA HOY Y EL FETICHISMO DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
«Las fuerzas productivas y las relaciones sociales –unas y otros aspectos diversos del desarrollo del individuo social– se le aparecen al capital únicamente como medios, y no son para él más que medios para producir fundándose en su mezquina base. In Fact [de hecho], empero, constituyen las condiciones materiales para hacer saltar a esa base [la explotación del plustrabajo de la masa a beneficio del capitalista] por los aires»
Karl Marx
Con base en los parágrafos previos del capitulo 1 en los que hemos desglosado nuestro objeto de análisis, basándonos en Marx, polemi- zaremos en los parágrafos de este capítulo 2 con prominentes teóricos de la IA: Antony Giddens y Feng Xiang. Precisamente, sobre la relación entre Estado e Inteligencia Artificial; así como sobre la relación de ésta con el socialismo, en tanto sociedad sin Estado. Denunciaremos las tergiver- saciones que tanto Giddens como Xiang llevan a cabo en ambos asuntos correlativos. Bajo este modo polémico, este capítulo 2 sintetiza todos los aspectos que los parágrafos del capítulo 1 nos entregaron. El tema del fetichismo de la Inteligencia Artificial nos permite tal síntesis; y es del que dependen los despropósitos en el discurso de Antony Giddens y en el de Feng Xiang.
La IA, en tanto novísima tecnología de punta, es un tema de profundo interés para la clase obrera, no sólo porque su introducción en los procesos laborales altera radicalmente las condiciones de trabajo o porque desplaza mano de obra –lo cual genera grandes masas de desempleados– sino, también, por las repercusiones que tiene en relación a la sociedad burguesa en su conjunto, así como a la relación Estado- sociedad en la economía. Pero, sobre todo, por las cuestiones políticas involucradas: nada menos que la liberación del proletariado y la construcción del socialismo y el comunismo, así como la abolición de la propiedad privada, del Estado y, aún, la abolición del trabajo, etcétera.
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Por lo que en el parágrafo siguiente (2.1) nos ocuparemos de reflexionar críticamente el asunto y abordaremos en el siguiente orden los siguientes nueve temas:
1. Etapas de desarrollo de la IA
2. Denuncia de desafueros a propósito de la utilización de la IA
3. Extraña coincidencia estatalista entre Giddens y Xiang sobre la regulación de la IA
4. La excepción China
5. Crítica del capitalismo y de la IA desde Marx 6. La dictadura del proletariado y la IA
7. Socialismo, comunismo y dictadura del proletariado tergiversados vía la IA
8. Cosa en vez de democracia 9. Robots unidos
En la mente de Feng Xiang de pronto todas las discusiones del siglo XX sobre planificación y economía mixta, irracionalidad económica y capita- lismo163 se reavivan en 2018. Y si el socialismo y la planificación se oponían al mercado en dichas discusiones, ahora con la varita mágica llamada IA–parece como si nada tuvieran que ver con el capitalismo– se hace posible, según Feng Xiang, un “socialismo de mercado”. Y en vez de un plan totalitario, interviene la democracia; en ese sentido, China puede hacer uso del totalitarismo con la IA que Occidente ha mal utilizado. Bueno, esta relación de mal utilización es la única que Feng Xiang parece reconocer entre capitalismo e IA.
Por supuesto la forma de desarrollo de la IA sigue la ley del amo para controlar a las poblaciones que oprime el capital al tiempo que preserva las condiciones de dicho control. Tanto dicha ley, como dicha forma de desarrollo paradójico, se ciñen precisamente a la ley de tendencia decreciente de la tasa de ganancia; que no es otra cosa que la ley del amo impersonal, que lo cuida, incluso, de sí mismo, a fin de mantener vigente el dominio del capital industrial.
163 Maurice Dobb; Ensayos sobre capitalismo, desarrollo y planificación, Ed. Tecnos, Madrid, 1973, Paul Baran y Paul Sweezy; El capital monopolista: ensayo sobre el orden económico y social de Estados Unidos, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1968. Ernest Mandel; El capitalismo tardío, Ed. Era, México, 1979 y Charles Bettelheim; Cálculo económico y formas de propiedad, Madrid, Ed. Siglo XXI, 1972.
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Por eso según planeamos en el parágrafo 4.2 del capítulo 1, El Capital. Crítica de la Economía Política –obra en la que se expone dicha ley– es el libro por antonomasia del marxismo del siglo XXI, sobre todo si lo recuperamos con su compañero fundamentante extremo: los Grundrisse. Sólo así estaremos a la altura de los tiempos a nivel del pensamiento en vez de que la IA y su desarrollo planetario nos tengan como sus títeres.
Dado que este capítulo 2 es bisagra entre el 1 y el 3, cabe señalar que en todos los parágrafos de éste se analiza el problema de la conexión entre el gobierno despótico de la producción y el gobierno mundial a propósito de la IA. Mientras que en todos los parágrafos del capítulo se discute la tergiversación planteada por Feng Xiang de la direccionalidad de la inteli- gencia artificial hacia el comunismo, pero que en realidad es gobierno despótico de la producción. La temática general es la relación entre el comunismo, el gobierno despótico de la producción y la IA.
2.1. IA, Estado capitalista y dictadura del proletariado (l)
2.1.1. Etapas de desarrollo de la IA y capital social en sus tres figuras
«El desarrollo de la así llamada IA puede ser dividido en tres grandes fases. La primera fase dura poco más de 30 años, pues inicia en medio de la segunda guerra mundial y se recorre hasta fines de la década de los ochenta del siglo XX. Es la fase teórico experimental del desarrollo de esta tecnología. El investigador pionero al respecto fue el matemático inglés Alan Mathison Turing; desde entonces, la investigación se desarrolló en diversas universi- dades del mundo con financiamiento gubernamental»164
En diálogo con la propuesta de periodización de desarrollo de la IA hecha por el doctor Jalife, podríamos plantear que la segunda fase es la de la comercialización de dicha tecnología, marcada por la emergencia del Silicon Valley en California; llegando hasta la formación de diversos mono- polios transnacionales. En realidad, nos encontramos en esta fase, pero dados los diversos problemas que suscita, ya se inicia la tendencia de que el Estado sea quién regule la gestión de la inteligencia artificial, al grado
164 Alfredo Jalife;“¿La‘IA’liquidará al capitalismo?”, en La Jornada, 6 de mayo de 2018, p. 12. 192
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de que Anthony Giddens165 habla de un “retorno del Estado y un dominio público mayor”.
En verdad, la rectoría del Estado bajo el capitalismo no puede ser identificada sin más como dominio público, ni mayor ni menor, pues Estado y pueblo o Estado y lo público no son sinónimos bajo el capitalismo ni bajo ninguna forma de sociedad. Aunque la sociedad burguesa incluye en su dinámica de funcionamiento la tendencia a construir una apariencia más o menos aceptable, en la que el Estado de la clase burguesa es el Estado de la Nación, el Estado del pueblo y el bien público por antono- masia; un ente identificado con el dominio público. Ya la Revolución Francesa mostró con nitidez que la burguesía que logró la alianza de todo el pueblo para derrocar a la monarquía y a la aristocracia debió mantener la apariencia de que no luchaba para sí, sino por el bien de todo el pueblo. Y que el Estado que emanaría del derrocamiento de la monarquía–incluido el guillotinamiento de Luis Capeto– sería un bien público, una cosa pública, una res publicae, una República. Que no sería sino la expresión de la soberanía de todo el pueblo, para nada la del dominio de una clase: la burguesía. Así que la que se perfila como tercera fase de la evolución de la IA, es la del dominio de esta misma por parte del Estado capitalista. Lo que incluye la posibilidad de que dicho dominio ocurra en contra, precisamente, del pueblo. Es decir, en contra del dominio público.
Hemos visto que los conceptos fundamentales de Marx para el análisis de la sociedad burguesa, tanto en su economía como en su política, son decisivos a la hora de aclararnos en el presente lo que realmente ocurre; por ejemplo, con el devenir y el destino de la IA. En el Manifiesto del Partido Comunista y en La Lucha de Clases en Francia166 he encontrado lo que me sirvió, en lo que antecede, para ubicar con mayor propiedad las tres fases del desarrollo de la IA; así como para criticar la ilusión de un sociólogo tan renombrado como Anthony Giddens acerca de la implícita identificación entre el Estado y el dominio público. Pero existen en El Capital de Marx todavía conceptos más penetrantes para la comprensión del Estado capitalista.
165 Anthony Giddens;“AMagna Carta for the Digital Age”, en The Washington Post, 2018.
166 Karl Marx; La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850, Fundación Federico Engels, Madrid, 2017.
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En efecto, se trata del concepto de capital social, opuesto al de capital individual y al de los múltiples capitales sumados en un momento dado. El entrelazamiento de los múltiples capitales en la competencia económica cotidiana, constituye la primera figura en que se nos muestra el capital social167; llamémosla su figura salvaje, en la que la lucha por la competencia, en la que domina el más fuerte es lo que priva; y de cuya escena obtuvo Darwin (influenciado por Malthus) el modelo que le sirvió para aplicarlo a la lucha entre las especies biológicas, con el que construyó su teoría de la evolución. La segunda figura, que en el curso de la acumulación y el desarrollo capitalista adquiere el capital social, es el capital financiero, cuyas funciones de atesoramiento de dinero y préstamo a interés posibilitan el fomento del desarrollo industrial general, pues cuando a un capitalista industrial particular ya no le alcanza su dinero para echar a andar el proceso de producción, o para darle continuidad o, aún, para sostener el tiempo en que ocurre la venta de la mercancía que va a producir, o que ya se produjo, el préstamo bancario le permite resolver esa discontinuidad. Y, precisamente, con un dinero–elque obtiene en préstamo de un banco determinado– que proviene del conjunto de ahorradores de la sociedad, entre los que descuellan los ahorros de los más variados capitales industriales y comerciales, cuyos excedentes van a parar a las bóvedas de los bancos. He aquí este capital social, cuya gestión bancaria –particular o estatal– es un medio formidable o palanca funda- mental de la continuidad del proceso de acumulación y de su desarrollo. Servicio que le presta continuamente el capital financiero al capital industrial y por el que le cobra tajadas cada vez mayores y, aún, le rivaliza el dominio social168.
Pero además de la figura salvaje y de la especulativa del capital social que acabamos de ver, éste presenta una tercera figura; que ya no es mera- mente económica sino también inminentemente política. La trans- figuración política del capital social es nada menos que el Estado capitalista, el Estado de la burguesía, el Estado burgués. Toda la argumen- tación del tomo III de El Capital, especialmente la de la sección séptima“Los réditos y sus fuentes”, apunta a que el capítulo final del libro titulado“Las clases” concluyera, precisamente, con la postulación del Estado como
167 Expuesta por Marx en la sección segunda del tomo III de El Capital
168 Karl Marx; El Capital. Crítica de la Economía Política, tomo III, sección quinta. Ed. Siglo XXI, México, 1971.
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transfiguración política del capital social que logra neutralizar, hege- monizar y dominar las luchas de clases entre la burguesía, los obreros y los terratenientes. No obstante, y desafortunadamente, Marx no pudo redondear adecuadamente el capítulo; logra apenas un auspicioso inicio. Pero en otras obras suyas, se tiene la argumentación correspondiente que permite reconstruir lo que en dicho capítulo intentaba plasmar acerca del carácter “transfigurador” del Estado169 –por ejemplo, en su obra Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte– carácter que domina en todas y cada una de las naciones del planeta en la actualidad.
Así que, de la tercera fase de desarrollo de la IA en la que ésta apunta a ser controlada por el Estado, en vez de por una empresa capitalista trans- nacional, o un grupo de ellas, no cabe hacernos ilusiones, pues de lo que se trata es del control de la IA por el propio capital social. Que, como debe entenderse, no pone en primer lugar como objetivo ambicioso el lucro logrado de cualquier manera en competencia libre o en abusivos mono- polios; sino el logro de la garantía general de que ocurran las mayores ganancias para el mayor número de capitales. Aunque cabe destacar que, en diversas ocasiones de la historia mundial, el capitalismo ha sido una palanca de humanización, pero, siempre coloca a la humanidad en un lugar secundario, esto a menos que su salud, permanencia o salvación resulten de alguna manera convenientes al capital social. En otras
oportunidades, la guerra, las crisis financieras y generales de la economía ligadas a otras catástrofes contra la humanidad –caso de la actual pandemia del COVID-19– han sido la expresión genuina del capital social.
2.1.2. Denuncia de desafueros a propósito de la utilización de la IA
Feng Xiang, profesor de derecho en la Universidad de Tsinghua, uno de los eruditos legales más prominentes de China, en una reciente intervención acerca de la IA que ha dado la vuelta al mundo, denuncia los últimos abusos cometidos por empresas particulares con base en la IA y que
obligan a llevar a cabo su regulación jurídica:
169 Karl Marx y Friedrich Engels; “Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, en Obras Escogidas en tres tomos, Ed. Progreso, Moscú, 1980.
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«En la actualidad, la idea de que el capitalismo digital de alguna manera hará del bienestar social una prioridad ya ha demostrado ser un cuento de hadas. Los multimillonarios de Google y Apple, que han estado depositando ganancias de la compañía en paraísos fiscales para evitar impuestos, son apenas ejemplos de responsabi- lidad social. El actual escándalo en torno al modelo de negocios de Facebook, que coloca a la rentabilidad por encima de la ciudadanía responsable, es otro ejemplo de cómo en el capitalismo digital, las empresas privadas solo se preocupan por sus propios intereses a expensas del resto de la sociedad.
Uno puede ver fácilmente hacia dónde se dirige todo esto una vez que se acelera el desempleo tecnológico. “Nuestra responsabilidad es con nuestros accionistas”, dirán los propietarios de los robots.“Nosomos una agencia de empleo o una organización benéfica”.
Estas empresas han podido salirse con la suya con su irresponsa- bilidad social porque el sistema legal y sus lagunas en Occidente están orientadas a proteger la propiedad privada por encima de todo. Por supuesto, en China, tenemos grandes compañías privadas de Internet como Alibaba y Tencent. Pero a diferencia de Occidente, el Estado los controla y no se consideran superiores o más allá del control social»170
Más adelante, veremos que las críticas de Feng Xiang a la IA occidental deben extenderse a la misma China para lograr así un cuadro completo de los desafueros que se cometen dentro del capitalismo global mediante la IA.
Mientras tanto, y antes de dejar el presente inciso, adelantemos algo que aclara la coincidencia que verificaremos en el siguiente acápite entre Antony Giddens y Feng Xiang. El caso es que la citada “Carta Magna para la Era Digital” de Antony Giddens está presidida –¿dictada?– por el informe que constituye a juicio de Daniel Estulin:“lacolumna vertebral de la política de Defensa del Reino Unido. Se trata del Strategic Trends 2007- 2036171, en el que se dice que:
170 Feng Xiang;“AIwill spell the end of capitalism”, en The Washington Post, 3 de mayo de 2018 171 “Tendencias Estratégicas 2007-2036”. Development Concepts, Doctrine Centre [DCDC], 2007
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«Los conceptos de democracia y libertad habrán de desaparecer y habrán sido sustituidos por una dictadura tecnológica basada en la vigilancia, el control, el adoctrinamiento a través de los medios de masas, la opresión policial y una división radical de las clases sociales. La inmensa mayoría de los ciudadanos vivirá en condiciones tercermundistas y estará continuamente sometida a la pobreza»172
Extraña coincidencia estatalista entre Giddens y Xiang sobre la regulación de la Inteligencia Artificial.
Consecuente con todo lo dicho, Feng Xiang añade lo siguiente que, como se verá, es coincidente con la posición de Anthony Giddens, aunque, en verdad, su intención era otra y aún contraria a tal resultado. Acerquémonos a esta paradoja, dice casi como conclusión a su intervención:
«En el futuro, la economía de mercado socialista de China, que apunta a aprovecharlos frutos de la producción para toda la población y no sólo para una pequeña élite que opera en sus propios intereses egocéntricos [cual es el caso de los dueños de Google y de Microsoft, etcétera], puede liderar el camino hacia la nueva etapa del desarrollo humano»173
Y, ¿cuál es esa nueva etapa? Feng Xiang responde que será la de la regulación estatal de la IA. Lo mismo que le escuchamos a Giddens, quien con su propuesta cree que propugna por algo muy distinto de lo que busca Feng Xiang. Antony Giddens propone una regulación estatal de la IA detentada por las transnacionales de la IA a favor del bien común; y Feng Xiang propone lo mismo; pero sugiere que se trata de otra cosa porque dice que lo propone para China y para aplicar el modelo chino en otras partes del mundo, y de ser posible en todo el mundo. Eso es lo que significa que China “puede liderar el camino hacia la nueva etapa del desarrollo humano”. Se destaca que el socialismo de mercado es el modelo que existe en China hoy.
172 Daniel Estulin; El Club de los Inmortales, Ediciones B, México, 2013. p. 2. 173 Feng Xiang; Ibídem.
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Lo cual significa que las ganancias del capital –Feng Xiang no niega que existan capitalistas en China, sería absurdo decirlo de la potencia económica capitalista más grande del planeta o, si se quiere, la segunda más grande–. Sí, significa que las ganancias se regulan doblemente. En primer lugar, por el mercado a través de la competencia entre los múltiples capitales y, en segundo lugar, por el Estado mediante la gestión del Partido Comunista de China. Lo cual parece ser muy distinto de lo que comúnmente creemos que sucede en Occidente, influidos por el discurso neoliberal de que el todo poderoso y sabio mercado es el único regulador de las ganancias. Bueno, los economistas neoliberales dicen con más recato que regula la economía, no las ganancias; pues se oirían muy descarados. Pero eso es imposible y la realidad es otra.
En efecto, la regulación capitalista de las ganancias es doble, según demuestra Marx en El Capital; en primer lugar, “por la competencia entre los múltiples capitales”174 –dehecho, esta expresión le pertenece–. En segundo lugar, por el Estado, en su función de árbitro entre los derechos económicos de la clase burguesa, la terrateniente y la obrera; que todas ellas luchan por retener una renta mayor cada vez. En resumen, la segunda regulación, la suficiente, de las ganancias en el modo de producción capitalista, es la que establece el Estado ante la lucha de clases175. La primera es por la competencia entre capitales y la segunda por la lucha entre las distintas clases sociales.
Y es aquí, ante el análisis crítico científico de Marx, que se echa de ver la falacia doble que dice:“elcapitalismo regula las ganancias mediante el mercado”, cantaleta de que se hace eco también la izquierda; y luego se dice, también en diapasón opuesto, pero en la misma tonada tanto por la derecha como por la izquierda. Se dice:“aesa regulación se le opone la estatal”, misma que a veces se sugiere socialista sea con terror y repudio sea con anhelo y orgullo, como en el caso de Feng Xiang. Cuando que el capitalismo regula –y esta es una cuestión estructural suya ni extra-
ordinaria ni opcional– las ganancias tanto por el mercado como por el Estado, como lo demuestra Marx en dos secciones de su tomo III de El Capital: la segunda y la séptima.
174 Karl Marx, El Capital. Crítica de la Economía Política, t. III, cap. 9. Ed. Siglo XXI, México, 1971. 175 Karl Marx, Ídem, pp. 1037-1124
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Por eso cabe completar lo dicho al observar de nuevo un detalle de la intervención de Feng Xiang, cuando dice que“laeconomía de mercado socialista de China [...] apunta a aprovechar los frutos de la producción para toda la población y no sólo para una pequeña élite que opera en sus propios intereses egocéntricos”176. Nótese que Feng Xiang afirma implícitamente para no faltar a la verdad, que la economía china gestiona la riqueza para una pequeña élite con intereses egocéntricos –los poderosos capitalistas chinos y las trans-nacionales extranjeras, también las de la IA, reguladas por el Estado chino– y dice ya explícitamente que dicha economía también aprovecha la riqueza para toda la población, recordémoslo:“Enel futuro, la economía de mercado socialista de China, que apunta a aprovechar los frutos de la producción para toda la población”. No lo hace como se debe, sino que, apenas apunta a ello. Lo cual es ganancia, implica cierto optimismo. No lo vamos a desmentir, sino a reconocerle sus dotes retóricas de jurista.
De tal manera, vista desde la perspectiva de El Capital de Marx, la llamada economía socialista de mercado de China y la propuesta regulación estatal de la IA, no son sino una variante de la gestión capitalista de la economía. Y tenemos que la situación del mundo actual globalizado, tan compleja como es y tan confusa en sus expresiones contrastadas, por ejemplo, las de Giddens y las de Feng Xiang y, a la vez, paradójicamente coincidentes, demuestra ser inteligible y podemos discernirla sin confusión si la analizamos críticamente con base en Marx. También en lo que respecta a un tema de tecnología de vanguardia como la IA, aparentemente ajeno o, incluso, inconcebible no digamos lejano a Marx. Pero, claro que no, sino que éste mucho tiene que decir al respecto o, si se quiere mucho nos auxilia su pensamiento para aclarar este asunto. Y en lo que sigue lo probaré al ocuparme de analizar críticamente el resto del importante escrito en el que se recoge la intervención de Feng Xiang177: “La IA marcará el fin del capitalismo”. Cuyo título suscita inmediatamente interés:“Eldesafío más trascendental que enfrentan los sistemas socio- económicos actuales es la llegada de la inteligencia artificial”.
176 Feng Xiang, op. cit., 2018. 177 Feng Xiang, Ibíd.
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2.1.3. La excepción: China
Nótese que Feng Xiang dice: “sistemas socioeconómicos actuales” en lugar de decir simplemente capitalismo contemporáneo o actual, no porque hable en plural y subraye las variantes existentes en el actual capitalismo mundial sino, precisamente, porque espera introducir más abajo lo que ya lo vimos decir: que hay capitalismo en el mundo, pero que China es un “socialismo de mercado”. Aquí prepara esa entrada, luego introduce el término, pero por ningún lado la fundamenta o argumenta o sustenta. Así que es un asunto que siempre se mantiene como una sorpresa; y sí, tan sorprendente como un hecho; así que, qué más fácil que pasar de forma infundada (¿cínico?) de introducir un término por demás problemático–yde entrada insostenible respecto de una realidad tan masiva como el pujante capitalismo chino– a hacer como si en realidad fuera un hecho y que todos diéramos por hecho que China es un país donde priva el socialismo de mercado. Sugiero ciertamente que se guarda una estrategia tal en la simpleza de soltar palabras imposibles para hacer creer a la gente en realidades imposibles. En todo caso, Feng Xiang prosigue con una tesis verdaderamente interesante:
«Si la IA permanece bajo el control de las fuerzas del mercado, inexorablemente resultará en un oligopolio súper rico de multi- millonarios de datos que cosechará la riqueza creada por los robots que desplazan el trabajo humano, dejando un desempleo masivo a su paso.»
2.1.4. Crítica del capitalismo y de la IA desde Marx
Feng Xiang describe una situación propia del capitalismo: la innovación tecnológica causa desempleo y, de otro lado y simultáneamente, causa acumulación de riqueza en pocas manos, por ejemplo, hasta llegar al monopolio o al oligopolio, como en esta descripción de Feng Xiang. El autor leyó en el tomo I de El Capital, en su sección séptima dedicada a explicar la acumulación de capital, la ley y la ilustración clásica de todo esto. En efecto, se trata de la ley general de la acumulación capitalista, expuesta por Marx en el capítulo 23 que se titula precisamente así:“Laley general de la acumulación de capital”, con su característico contraste de producción de riqueza en un polo de la sociedad y de miseria en el polo
opuesto, el de los trabajadores.
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Pero Feng Xiang dice algo sobre los robots, una de las áreas propias de la IA. La palabra robot la acuñó apenas en el siglo XX el escritor checo- eslovaco Karel Capeken su obra de teatro de ciencia ficción de 1920178, asíque no podía estar en las páginas de El Capital. Pero la explicación profunda de la existencia de los robots en el capitalismo y de todas las formas de automatización, de las que la IA en sus más variadas versiones no constituye sino una parte, eso sí que está sorprendentemente presente en la crítica de la economía política de Marx. De hecho, Feng Xiang leyó el tema en los Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política179, libro conocido como Grundrisse, los planos de la crítica de la economía política. Se trata de un luminoso trabajo prepara- torio escrito por Marx entre 1857 y 1858, diez años antes del tomo I de El Capital y, precisamente, en vista de escribir esta obra definitiva para su publicación180, Marx trata de un asunto apasionante; nada menos que–como vimos en capítulos previos– de los límites objetivos absolutos del capitalismo, es decir, de las condiciones objetivas bajo las cuales es ya imposible que exista el capitalismo. Y esas son las de la completa automa- tización de la producción, pues el capitalismo se enriquece de explotar el trabajo obrero, pero si las máquinas funcionan automáticamente de modo completo, ya no se requiere el trabajo directo del obrero para transformar la materia prima. Esto implica que ya no hay necesidad ni posibilidad de que ocurra la explotación de plusvalor a la clase obrera, fuente de las ganancias de los capitalistas. Con la automatización completa de la producción, cuyo agente posibilitante es precisamente la IA, el capitalismo ya no podrá existir. Por eso Marx puede ofrecer una explicación de fondo para los problemas más actuales y acuciantes, y aún, para el futuro de los mismos; es decir de nuestro mundo. Y de ahí el título del ensayo de Feng Xiang:“LaIA marcará el fin del capitalismo”.
Otra prueba incontrovertible de que la página [592] de los Grundrisse es la fuente de Feng Xiang, es que el asunto involucra una honda paradoja que sólo Marx supo formular y resolver y que se repite en lo dicho por Feng Xiang. La paradoja es la siguiente: sólo el trabajo humano produce plus- valor, los robots no. El autómata produce riqueza, pero no bajo la forma del valor y del plusvalor. Marx emplea una palabra: autómata (a saber, se mueve y opera por sí mimo sin ser animal u hombre) una palabra que revela el fondo del fenómeno; mientras que robot no, sólo es una
178 Karel Capeken; obra de teatro de ciencia ficción R.U.R. (Rossum’s Universal Robots), 1920. 179 Karl Marx; Elementos fundamentales... (Grundrisse), p. 592.
180 En esa página y hasta la 599.
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designación nueva para un objeto nuevo. Por eso Feng Xiang dice que los empresarios dueños de la IA se apropian de la riqueza que producen los robots, teniendo mucho cuidado de no decir ni plusvalor ni ganancias, pues en rigor están formadas por éste. Al tiempo en que señala que los trabajadores –que producirían el plusvalor, implica– quedan desempleados precisamente porque los robots, los autómatas, los sustituyen. Como vemos, todo el asunto depende para su comprensión –tanto el de la vida real como el de la formulación novedosa de Feng Xiang– depende de las ideas de Marx expuestas en su crítica científica de la economía burguesa. Qué bueno que Feng Xiang lo entendiera así y que la use para criticar al capitalismo. Lástima que –además de no citar su fuente– no la use para entender que China es capitalista, etc.
Conviene estudiar a Marx para entender mejor el capitalismo contempo- ráneo en su complejidad y desde su esencia, pues ningún otro autor nos entrega las claves decisivas del tema como lo hace Marx. De hecho, la idea de Marx –recién reseñada– acerca de la automatización de la industria es tan rica y valiosa que Feng Xiang la utiliza todavía en cuatro de los párrafos de su breve, pero sustancioso escrito al que citaremos en extenso. En realidad, toda la intervención de Feng Xiang está cuajada en esa idea y la resuma por todos lados. Y en puntos decisivos (en cinco, según dije) de la argumentación debe retomarla en la forma paradójica científica que le diera Marx más o menos modificada por Feng Xiang.
El caso es que por este camino Feng Xiang arriba a una cuestión ya no económica ni tecnológica sino propiamente política, decisiva: la de la construcción de una sociedad socialista en la que las contradicciones económicas capitalistas se han superado precisamente mediante la plani- ficación racional de la producción, el intercambio, la distribución y el consumo, para lo cual la IA prestaría un servicio enorme. Xiang lo dice así:
«Pero la economía de mercado socialista de China podría propor- cionar una solución a esto [a las contradicciones capitalistas entre producción social de la riqueza y su apropiación privada injusta y cada vez más injusta]. Si la IA racionaliza los recursos a través del análisis de big data, y si los lazos de retroalimentación robustos pueden suplantar las imperfecciones de“lamano invisible” [del mercado] mientras comparte justamente la vasta riqueza que crea, una economía planificada que realmente funcione podría por fin ser alcanzable.»181
181 Feng Xiang, op. cit., 2018.
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No sólo, sino que, en el párrafo siguiente, Feng Xiang extiende la propuesta más allá de la economía que él asume como ya socialista. China proyecta la solución de planificación económica mediante IA a países capitalistas, por supuesto previa transformación de las relaciones capitalistas de producción; y es de suponerse que asume que algo así
ocurre bajo la forma de la toma del poder político por parte del proleta- riado y el pueblo en general contra sus opresores, monopolizadores de la riqueza, como bien denuncia Feng Xiang, lo cito:
«Cuanto más avanza la IA en una tecnología de propósito general que impregna todos los rincones de la vida, menos sentido le da permitir que permanezca en manos privadas que sirven a los intereses de unos pocos en lugar de a muchos. Más que cualquier
otra cosa, la inevitabilidad del desempleo masivo y la demanda de bienestar universal impulsarán la idea de socializar o nacionalizar la IA.»
2.1.5. La dictadura del proletariado y la IA
Ahora bien, sobre la idea de que la IA se desarrolla para cumplir propósitos generales es inviable su propiedad privada se hace evidente una inconsistencia en la argumentación de Feng Xiang, acerca del poder del pueblo y del proletariado, un asunto poco claro en su discurso sobre el socialismo de mercado de China.
En efecto, para él la disyuntiva de la propiedad privada o colectiva se resuelve en identificar la gestión social con gestión o regulación estatal, según le critiqué más arriba su coincidencia no querida con la propuesta estatalista del inglés Anthony Giddens. Se trata para él de un problema tecnológico; mismo que la IA puede resolver al sustituir eficientemente al mercado. De paso queda la implícita disculpa de que, si el socialismo de China es aún de mercado, eso se debe a que no había habido algún instrumento eficiente con que sustituir la labor de input y output del mercado, para utilizar la terminología informacional que emplea aquíFeng Xiang, o de oferta y demanda que es la terminología económico social que corresponde. Y es mejor, pues no se trata de un evento maquínico sino humano, entre oferentes y demandantes, con necesidades y capacidades precisas y no sólo con una información que debe ser registrada, etcétera, que es lo que supone la terminología informacional.
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En todo caso, como ya hay suficiente IA, si China la utiliza para promover la planificación social para sustituir el mercado, el socialismo chino podría ser pleno y no una economía socialista de mercado. Se trata de un progreso social e histórico, es la sugerencia implícita de Feng Xiang.¿Ocurrirá mediante una revolución o mediante reformas o, aún, mediante meras sabias medidas administrativas y tecnológicas? Es un punto decisivo que desafortunadamente Feng Xiang deja en penumbra y como si no existiera.
¿Cuál es este tema? El tema del poder del proletariado y que es conocido como el de la dictadura del proletariado, en tanto gobierno de transición hacia la construcción en forma de una sociedad socialista después de derrocada la dictadura de la burguesía sobre el proletariado y sobre el pueblo en general. La dictadura del 1%, digamos para captar plástica- mente que significa dictadura de la burguesía.
Es este el tema por excelencia de Marx y Engels, según lo expusieron por vez primera en el Manifiesto, hace ciento setenta y tres años exacta- mente, en 1848. Y como vemos es toral para la comprensión del presente y sus posibilidades históricas. La toma del poder por el proletariado, dicen Marx y Engels, es nada menos que:“laconquista de la democracia”182. La auténtica conquista de la misma, porque la de la Revolución Francesa sólo fue un logro democrático parcial: la conformación de la democracia representativa. Pero se trata de que el proletariado y el pueblo en general ejerzan directamente la democracia: democracia proletaria y popular directa. Esa es la auténtica conquista de la democracia completa, no parcial. Y, entonces, auténtica por ser completa y ejercerla el pueblo; es decir, el mismo sujeto en el que reside la soberanía; mientras que ésta reside en el pueblo, pero el rey la usurpaba; y reside en el pueblo, pero la usurpa el gobierno burgués y su serie de representantes más o menos infieles a esta soberanía, tal y como sucede en las repúblicas democráticas liberales actuales.
Se trata, entonces, de abolir toda usurpación de la soberanía del pueblo; por eso Marx y Engels dicen que se trata de “la conquista de la democracia”, la auténtica democracia. Y que eso es propiamente lo que entienden y lo que debe entenderse, lo que significa propiamente dictadura del proletariado; es más, es sólo eso por lo que tiene sentido luchar para transformar revolucionariamente a la sociedad burguesa.
182 Karl Marx y Friedrich Engels, Manifiesto Comunista, Monte Ávila Ed., Caracas, 2018, p. 19 204
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Pues sólo esa vía constituiría una auténtica transformación de las relaciones de producción burguesas, pues sólo una transformación tal destruye la dictadura del capital y su personificación. La burguesía a favor de la libertad del pueblo explotado que ejerce el poder contra la burguesía para que ya no se aproveche más del pueblo.
En efecto, la conquista de la democracia es el desarrollo de una democracia sólo parcial e imperfecta–laforjada por la era burguesa–hacia una democracia completa o general; es la generalización de la democracia o su universalización para que rija en todos los rincones de las interacciones sociales, en especial las económicas, sociales y políticas. En sustitución del Estado burgués y de la dictadura directa del capital en la economía.
Pero ¿en qué ha quedado esta universalización de la democracia libremente ejercida por los seres humanos en la regulación estatal propugnada por Giddens o por Feng Xiang? ¿Y qué ha quedado de la conquista de la democracia desplegada por la soberanía de los sujetos sociales en la solución tecnológica que ofrece la IA? Nada, es insignificante. Y eso es precisamente lo que vuelve insostenible la propuesta de Feng Xiang en los términos en que dice quererla, los del auténtico socialismo. Todas estas cuestiones son de vital importancia para todos los obreros del mundo tanto en 1848 como hoy, 200 años después de haber nacido Marx y en el futuro a corto y mediano plazo. Y toda tergiversación al respecto debe ser denunciada, pues favorece la perpetuación de la dictadura del capital, de su Estado y de su tecnología. Mientras el proletariado y el pueblo no se
organicen tanto de modo democrático representativo como de modo directo, es decir, de forma completamente democrática, no podrá ejer- cerse el poder del pueblo sobre la sociedad y tecnología. Sino que ésta seguirá siendo una tecnología subsumida formalmente y aun realmente bajo el capital como parte de la entera subsunción formal y de la sub- sunción real del proceso de trabajo bajo el capital. Tema en el que abundo en un libro anterior183 y en el que profundizaremos más adelante.
Pero notemos que Feng Xiang sabe que toca asuntos altamente signifi- cativos para los obreros del mundo y que Marx ha expuesto en sus diferentes escritos. Así que da un paso más en su argumentación sobre la IA, echando mano de un texto clásico de Marx: La Crítica del programa de
183 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Karl Marx y la técnica desde la perspectiva de la vida. Para una teoría marxista de las fuerzas productivas, Ed. Itaca, México, 2012.
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Gotha, es decir, del programa de intención socialista del partido social- demócrata alemán que se reuniera en la ciudad de Gotha en 1875. Y precisamente Marx critica que la intensión socialista no ha sabido plas- marse adecuadamente en dicho programa (sino que ha quedado en variante capitalista). Y en un pasaje de su crítica, Marx dice lo que Feng Xiang refiere del siguiente modo:
«El dicho de Marx,“Decada persona según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”, necesita una actualización para el siglo XXI:“Dela incapacidad de una economía de IA para propor- cionar empleos y un salario digno para todos, a otra en la que la IA proporcione satisfacción a cada uno según sus necesidades.»184
2.1.6. Socialismo, Comunismo y Dictadura del Proletariado tergiversados vía la IA
El dicho no es de Marx sino de Víctor Considerant, discípulo de Fourier, en sus Principios del socialismo185 y lo que hizo Marx fue contextualizarlo en una teoría de las fases o épocas del desarrollo histórico posible posterior a la sociedad burguesa, sociedad esta que es la última de la época que Marx nombra “prehistoria de la humanidad”186. De modo que las posteriores, Marx las llamaría sociedades propias de la época de la verdadera historia humana, pues el destino de los pueblos les pertenecería, ya que sería forjado por ellos con base en la “conquista de la democracia”
o universalización de la democracia, tarea de la primera de estas sociedades o “dictadura del proletariado”, misma que no existirá hasta que no tenga lugar el ejercicio de la democracia representativa al servicio de la democracia directa, situación política dual en cuyo seno el pueblo ejerce directamente su soberanía y, por eso, resulta ser el auténtico forjador de su destino y gestor de su vida: el forjador de la verdadera historia humana.
La segunda sociedad de dicha época es el socialismo, cuya tarea histórica es lograr la satisfacción de las necesidades de todo el pueblo mediante el pleno empleo de todos los seres humanos en capacidad de trabajar y mediante un desarrollo tecnológico democráticamente decidido.
184 Feng Xiang; op. cit., 2018
185 Victor Considerant; Principios del socialismo, Júcar, Madrid, 1981.
186 Karl Marx; Contribución a la Crítica de la Economía Política, Ed. Siglo XXI, México, 2008. 206
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El socialismo es una sociedad de conformación integral de la riqueza concreta o en tanto valor de uso que satisfaga plenamente necesidades cada vez más desarrolladas y equilibradas; lo que hoy adquiere gran realce ante la destrucción ambiental, la degradación de la alimentación y de toda la salud de los pueblos, degradación de la civilización, es decir, de todo lo que es valor de uso o auténtica riqueza. Sociedad de superación de la escasez: la natural y la artificialmente producida por la industria capitalista. Sociedad que debido a su gestión democrática generalizada está en posibilidad, realmente, de planificar la economía integralmente, así como de generalizar la automatización de la producción social.
Por eso el lema de esta sociedad, dice Marx187 es:“Acada quien según su trabajo” y dura hasta que esta sociedad –que parte de la plena abolición de la propiedad privada que le entrega como producto logrado la gestión de la dictadura del proletariado, la sociedad previa– ésta, la sociedad socialista, logra en su gestión no sólo el fin del Estado incluso en su figura transformada la de la dictadura del proletariado según el modelo de la Comuna de París.
La Comuna de París –señala Marx en La Guerra Civil en Francia (1872)–corta el proceso histórico de maquinización cada vez más compleja del Estado burgués, y simplifica todas las tareas, rompe la forma de “máquina estatal capitalista”. Por ello, añade, presenta la forma de un posible gobierno proletario. Sólo la forma, una sugerencia de un contenido tal. Porque efectivamente, Marx no dice nunca que la Comuna de París sea el socialismo ni que se instauró entonces la dictadura del proletariado. Nada por el estilo, aunque generalmente se lee su texto de La Guerra Civil en Francia sobre la Comuna de París, en esta clave, no se refiere a eso. El modo de producción burgués sigue en Francia, pero a nivel político se logró durante tres meses una hegemonía popular en París (que no en toda Francia). Y, lo interesante es que se construyó otra forma de gobierno, sin que realmente lograra tener las riendas de la economía. Así que no hay una nueva sociedad, pero los comuneros lograron construir una nueva forma de gobierno, de la cual es posible aprender algo. Porque la Comuna de París tiene la forma de la dictadura del proletariado; no es la dictadura del proletariado en cuanto a su contenido, pero sí tiene la forma.
187 Karl Marx; Crítica del Programa de Gotha, Progreso, Moscú, 1980. 207
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Sí, el socialismo logra también la abolición del trabajo, precisamente, mediante la correspondiente generalización de la automatización industrial. Sociedad de superación de la escasez material es la socialista y, por tanto, es la sociedad de la completa abolición de la propiedad privada, en la medida en que la dictadura del proletariado ya pudo ser la sociedad de la superación específicamente política de la humanidad, al lograr la conquista de la democracia, sustentada en la abolición casi completa de la propiedad privada.
Y, bien, la tercera sociedad: la sociedad comunista, aquella propia de laépoca en que la humanidad realmente dirige su sociedad universal y su destino; sociedad que parte de los resultados que las dos anteriores le entregan: la democracia absoluta y la planificación económica sólo asívuelta posible, la abolición de la propiedad privada, la abolición del Estado y la del trabajo, así como la superación de la escasez mediante la automatización completa de la producción y el equilibrio metabólico con la naturaleza y de las necesidades humanas enriquecidas. Es así que su lema podrá ser el que Víctor Considerat formuló, sugiere Marx; aquel luminoso:“Decada quien según sus capacidades y a cada quien según sus necesidades”, lema de una auténtica sociedad de abundancia. Y que, por ello, por haber resuelto de la mejor manera posible los requerimientos insoslayables del reino de la necesidad (y el trabajo) está en disposición de dedicarse a ampliar y perfeccionar el Reino de la Libertad, dice Marx: el del arte en todas sus formas (incluida la política, el erotismo y el desarrollo de la espiritualidad), el saber y la ciencia188. Pues el llamado reino de la libertad es nada menos que ese vasto reino o ámbito de la vida humana en el que los seres humanos establecen las reglas –como en el juego– y no son impuestas por la naturaleza o el Estado como poderes externos, (al respecto, Marcuse analiza el carácter profundamente humano, liberador y existencial del trabajo en Marx: “Lejos de ser una mera actividad económica, el trabajo es la actividad existencial del hombre, su actividad consciente libre; no un medio para mantener su vida sino para desarrollar su naturaleza universal”189
188 Karl Marx, op. cit., p. 1044
189 Herbert Marcuse, Razón y revolución, Altaya, Barcelona, 1994, p. 270. El libro n.° 81 en ésta Colección Socialismo y Libertad.
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Bueno, en lo que se lleva dicho ya se echa de ver que el enfoque de Feng Xiang es equivocado ¿Por qué? Porque el caso no es como él piensa, de que ha llevado a cabo un añadido original a un lema de Marx; que ya vimos que en realidad era de Víctor Considerat.
Sino que Feng Xiang ha trastocado radicalmente la fundamental teoría de Marx de las sociedades propias de la época de la verdadera historia humana, a saber: la dictadura del proletariado y la primera y segunda etapa de la sociedad comunista o, como comúnmente se reconoce a estas dos etapas: la de la sociedad socialista y la de la sociedad comunista propiamente dicha.
En efecto, el lema de Considerat recogido por Marx, éste lo adscribe a la tercera sociedad, a la comunista; mientras que Feng Xiang lo adscribe a la segunda, a la socialista. Además de que tanto la dictadura del proletariado como la sociedad comunista resultan trastocadas en su contenido especí- fico, no digamos la socialista. Así que muchas de las tareas que cada una de estas sociedades deberá cumplir históricamente quedan simplemente soslayadas. Como el fin del Estado, tarea de la sociedad socialista. O la universalización de la democracia, tarea de la dictadura del proletariado; precisamente, para mediante la misma llevar a cabo paulatinamente la completa abolición de la propiedad privada, así como, preparar la abolición del Estado y el logro de la planificación racional de la economía.
Y es que, en lugar de todas estas tareas propiamente humanas que el proletariado y los pueblos de la tierra tienen que llevar a cabo para liberarse, Feng Xiang ha caído en el fetichismo de la tecnología propio de las relaciones burguesas. Así que, sin decirlo, le atribuye cualidades mágicas a la IA, que le permiten realizar todo lo anterior sin que los seres humanos se encarguen de ello. De todo lo cual la herida más dolorosa es la que Feng Xiang le inflige al tema de la universalización de la democracia
o conquista de la democracia como reza el Manifiesto del Partido Comunista.
Sí, la conquista de la democracia por el proletariado y de la que depende cualquier posibilidad de planificación racional de la economía. En lugar de eso Feng Xiang piensa que al sustituir el mercado por el input y output propio de la IA ya puede planificarse racionalmente la economía, la de China en primer lugar. Y si algo así como planificación económica pueden ser lograda mediante la IA, pero sin democracia generalizada, sea en
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China o en cualquier otro lugar y bajo rectoría del Estado, esa no es una auténtica planificación económica racional sino estatal y autoritaria y, por ello mismo, irracional. Sí, irracional, ya que lo que se quería, a saber, la satisfacción de las necesidades de la gente y la aplicación optima de sus capacidades, no se logra, sino lo contrario: la distorsión de éstas y la represión de las necesidades. Comenzando porque los deseos y necesi- dades de la gente no han sido expresados, conocidos, consensuados y negociados por la misma gente. Sino que, a lo más, las computadoras“conocen” los deseos y necesidades individuales de toda la población tomada una por una o por grupos aislados según que queden registrados esos deseos con una manita de pulgar levantado o con una manita de pulgar invertido en los Big Data. En realidad, no puede existir sin democracia generalizada, es decir, sin la conquista de la democracia por la humanidad, ninguna forma racional de vida social, ni ninguna forma racional de planificación económica.
2.1.7. Cosa en vez de democracia
Ahora veamos la trasformación del “dicho de Marx” que Feng Xiang propone bajo el pretexto de “actualización”. Y digamos de entrada que más bien se trata de un retroceso respecto de Marx.
En efecto, Feng Xiang quiere que la cosa IA resuelva asuntos que sólo los“productores libres y asociados”190 es decir, democráticamente organizados
o si se quiere, la asociación de productores libres, está en posibilidad de lograr; siendo este un gran descubrimiento de Marx. Una cuestión de personas, Feng Xiang en “Opinión: La IA significará el fin del capitalismo”191, la transforma en una cuestión de cosas. Y en lugar del“Decada quien, según sus capacidades, a cada cual según sus necesidades”, propugna por el paso:
«De la incapacidad de una economía de IA para proporcionar empleos y un salario digno para todos [que es el caso de la economía capitalista actual, Feng Xiang quiere pasar decíamos], a
otra [economía] en la que la IA proporcione satisfacción a cada uno según sus necesidades»
190 Karl Marx, El Capital, ed. cit. 191 Feng Xiang, op. cit.
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Pero eso es algo que solamente la democracia generalizada puede lograr, sea antes de la existencia de la IA o, luego de que ésta exista, sea sirviéndose de ella para perfeccionar cuantitativamente el procedimiento de planificación que en esencia, es un procedimiento de reconocimiento, reciprocidad y diálogo social. Claro, acerca de objetos de consumo y tareas laborales a desarrollar, pero sin olvidar las dimensiones propia- mente sociales recién aludidas que sólo el marco de la democracia representativa y directa puede contener y propiciar, según lo demostré en
El otro Sade. Democracia directa y crítica integral de la modernidad (los escritos políticos de Sade. Un comentario)192.
Se concluye este primer gran apartado de manera crítica sobre el párrafo conclusivo de Feng Xiang que termina con una broma triunfal y combativa–dela “economía socialista del mercado deChina”–del modo siguiente:
2.1.8. Robots unidos
«Si se regula [la economía] adecuadamente de esta manera [esta- talista], debemos celebrar, no temer, el advenimiento de la IA. Si se pone bajo control social, finalmente liberará a los trabajadores de vender su tiempo y sudor sólo para enriquecer a los de arriba. El comunismo del futuro debería adoptar un nuevo eslogan: “¡Robots del mundo, uníos!”».193
Varios aspectos de estas afirmaciones de Feng Xiang las hemos criticado más arriba; aquí no dejaremos de señalar que en lugar de la auto- emancipación de los trabajadores por la que propugnan Marx y Engels desde el Manifiesto del Partido Comunista, Feng Xiang propugna más bien porque la IA los libere, con ese “liberará a los trabajadores de vender su tiempo y sudor sólo para enriquecer a los de arriba”. Ciertamente debemos reconocer que Feng Xiang es consecuente, porque después de esta apología a las máquinas –pues su caso es el de un luddismo inver- tido– propone trasformar el eslogan con el que concluye el Manifiesto del Partido Comunista:“¡Proletarios de todos los países, uníos!”194, para el logro de vuestra autoemancipación, se sobreentiende. Sí, transformarlo por otro. Dice así: «El comunismo del futuro debería adoptar un nuevo eslogan: ‘¡Robots del mundo, uníos!’».
192 Jorge Veraza Urtuzuástegui, op. cit., 2014. 193 Feng Xiang, op. cit. 2018.
194 Karl Marx y Friedrich Engels, op. cit., página final. 211
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Pero ocurre que los robots ni unidos podrán liberarse, por carecer de humanidad, así que de la posibilidad siquiera de ser libre. Y lo peor es que la unidad que Feng Xiang propone de los robots, es la unidad mediante o por el Estado, es decir, el sometimiento de la IA por el Estado. Y ello debido a que Feng Xiang tiene la buena intención–deesas de las que estáempedrado el infierno– de que el Estado libera al hombre. En realidad, se trata de sustituir las relaciones entre personas por las relaciones entre cosas (tema que abundaremos más abajo). Feng Xiang sustituye la gestión democrática de los proletarios y del pueblo en general por la operación de dos tipos de máquinas: las máquinas de IA y la máquina del Estado. Véase cuan atinado fue que Marx completara su original teoría del Estado forjada entre 1843 y 1850 como Estado de clase, con sus ideas sobre el mismo contenidas en La Guerra Civil en Francia195, en donde señala explícitamente la existencia de la “máquina estatal” y la necesidad de que dicha maquinaria sea transformada radicalmente por el proletariado en
ocasión de su toma del poder196. De suerte que los revolucionarios proletarios construyan una nueva forma estatal que, esta sí, esté en posibilidad de ser absorbida después de ser usada contra la burguesía hasta el logro completo de la abolición de la propiedad privada. Y, precisamente, dicha forma estatal completamente transformada estaráen posibilidad de ser abolida bajo la forma de la absorción (y no al revés que se ponga a crecer y crecer inconteniblemente), debido a que estarásometida desde un inicio al control democrático tanto representativo como directo de la clase obrera. Tal es el radical humanismo de Marx, cuyo faro, horizonte y núcleo es la democracia proletaria y de la humanidad toda.
Ni más ni menos, Feng Xiang ha sido presa de dos formidables fetiches: el fetiche tecnológico, en especial el de la IA, y el fetiche Estado. Por eso en vez de centrar su análisis a partir de los sujetos humanos, en particular los trabajadores y su autoliberación, todo lo sustituye a favor de la inteli- gencia artificial y el Estado. Lo que denunciamos más arriba, pero requería ser expuesto sintéticamente. Como es evidente, el tema del doble fetichismo que ha capturado la cabeza de Feng Xiang constituye un tema apasionante, pero extenso que sólo podemos aludir aquí, al dejar para
otro momento su exposición en forma. Pero aludir al mismo sirve de puente para arribar a nuestro inciso final, dedicado a la disolución de los
195 Karl Marx; La Guerra Civil en Francia, Ed. Progreso, Moscú, 1974.
196 Wilder Pérez; Marx; política y enajenación, Filosofi@.cu, La Habana, 2017, pp. 154-161 212
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fetichismos y alienaciones mediante la revolución social y la democracia. Dos acciones que se desarrollan entre seres humanos cara a cara y codo con codo.
Ahora bien, como la cosa tiene hondas raíces, después de las críticas aquíexpresadas, no abandonaremos a los robots; pues, más bien, lo que sigue es el anunciado excurso dividido en tres apartados (II, III y IV) en el que analizaremos los factores tecnológicos involucrados en todo lo discutido hasta aquí, se deja para otra ocasión un análisis pormenorizado del desarrollo de la tecnología que desembocara en la IA que, por supuesto, es redondeado en el apartado IV, las cuestiones políticas y las tecno- lógicas. Los tres incisos siguientes podrían quedar englobados bajo un título que dijera:
Excurso en tres tiempos: contra el fetichismo de la IA
Este título, relacionado con nuestro título general:“lademocracia proletaria bien entendida hoy”, debe sugerirnos que para entender hoy bien a bien la democracia proletaria es necesaria la más radical crítica enderezada contra el fetichismo de la IA. Así es que en los tres incisos siguientes perseguiremos este logro.
2.2. ¿Era digital como superación de la industrial capitalista? (II)
Inicio esta segunda parte al citar a Feng Xiang y mi comentario le toma la palabra para confirmar lo que dice. Pero... si, se toman en cuenta sus palabras en sentido contrario al que él quiere que se tomen; pues sólo asítienen un significado racional auténtico, como se verá. Habrá que citarlo y, así, se iniciará una exploración crítica contra el fetichismo de la IA:
«Es la gran penetración de IA lo que marcará el fin del dominio del mercado. El mercado puede funcionar razonablemente si funciona de manera desigual si la industria crea oportunidades de empleo para la mayoría de las personas. Pero cuando la industria solo produce desempleo, a medida que los robots se apoderan de más y más, no hay otra alternativa que la de que el estado intervenga.»
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Exacto, la defensa del modo de producción capitalista frente a la creciente automatización de la producción que él mismo genera simplemente por el hecho de tener que explotar cada vez más plusvalor relativo197 y, por ello mismo verse permanentemente compelido a la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital, consiste en la utilización del Estado en tanto transfiguración política del capital social que es, como contrarresto de la caída de la cuota de ganancia ocasionada por dicha automatización. Así como defensa a las repercusiones decadentes del uso de dicha automatización, como el monopolio, el oligopolio y la bancarrota de los capitales que más plusvalor producen a favor de los que menos producen, pero han automatizado su producción y logran, así, que el plusvalor se transfiera hasta sus bolsillos.
Y ni que decir que el Estado capitalista es usado para preservar estos mismos cánceres mientras sea posible a modo de preservación y creación de privilegios, como lo acostumbraba el Estado absolutista respecto de la nobleza. El neoliberalismo representa precisamente esta figura de desarrollo capitalista, que ya se agota198. Y el Estado debe mutar; en vez de representar a algunas empresas gigantes o sometérseles, el capital social que representa el Estado se sobrepone a dicho sometimiento y pone coto al abuso, al regular la economía a favor del conjunto de la burguesía en vez de sólo a favor de los privilegiados de IA. Para lo cual aminora el deterioro salarial previamente ocasionado por la gestión del capital social doblemente sometido a las empresas gigantes creciente- mente automatizadas, la gestión financiera y estatal: crece el salario y los créditos se abren a todos los capitales, etcétera. La apariencia de redistribución de la riqueza que todo esto tiene, permite a ideólogos como Giddens hablar de capitalismo de interés público y a Feng Xiang confundir la gestión estatal de la economía capitalista y de la IA en particular con socialismo.
Y es que el fetichismo del Estado–entanto capital social– se imbrica con el fetichismo del capital arraigado en las máquinas en tanto sistema automático de máquinas frente a las que el obrero no es sino un apéndice, y el hombre en general parece serlo respecto de la IA aplicada fuera del proceso de producción. Y ambos, se imbrican con el fetichismo
197 Karl Marx, Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (Grundrisse) 1857- 1858, Ed. Siglo XXI, México, 1971.
198 Como lo demostré en El otro Sade. Democracia directa y crítica integral de la modernidad (los escritos políticos de Sade. Un comentario. Editorial Itaca, México, 2014.
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específico de la IA en tanto figura particular del fetichismo del capital/ máquina; el cual consiste en que la IA parece producir valor en vez de ser el obrero su productor; y precisamente, semeja esto en un aparato no empleado por obreros ni siquiera como apéndices de la máquina como mediación entre ellos y la naturaleza, sino como un aparato aparente- mente autónomo de transformación de la naturaleza o de cierta realidad
objetiva o simbólica respecto del cual el ser humano aparece como testigo u objeto de la acción, a lo más como consumidor de símbolos. Los tres fetichismos se imbrican para producir en la cabeza de Antony Giddens y en la de Feng Xiang los quid pro quos arriba denunciados.
Todo lo dicho es consistente con la conclusión de este párrafo por parte de Feng Xiang en el siguiente tenor. A saber:
«A medida que la IA invade la vida económica y social, todos los asuntos relacionados con la ley privada pronto se volverán públicos. Cada vez más, la regulación de las empresas privadas se convertirá en una necesidad para mantener cierta apariencia de estabilidad en sociedades sacudidas por la constante innovación.»
2.2.1. La justificación de la intervención estatal se viste de historia
«Considero que este proceso histórico [–dice Feng Xiang]– está un paso más cerca de una economía de mercado planificada. El capita- lismo de laissez-faire, como lo hemos conocido, no puede conducir a otra cosa que a una dictadura de oligarcas de la inteligencia artificial que recaudan rentas porque la propiedad intelectual que poseen rige sobre los medios de producción. A escala global, es fácil imaginarse este capitalismo digital desencadenado que conduce a una batalla entre robots por una participación en el mercado que seguramente terminará tan desastrosamente como lo hicieron las guerras imperialistas en una época anterior.»
Es decir, que el capitalismo de laissez-faire se transformó en el capita- lismo monopólico imperialista; he aquí, una tesis clásica de Lenin que Feng Xiang ha adaptado a la situación de los oligopolios transnacionales de la IA, donde sugiere que él acaba de descubrir una consecuencia histórica en forma original. Y al mismo tiempo, señala que puede ocurrir que volvamos a la época anterior, la que Lenin199 describe como “Imperia-
199 Lenin; El imperialismo fase superior del capitalismo, Ed. Progreso, Moscú, 1977. 215
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lismo fase superior del capitalismo” plagada de guerras imperiales. Sí, que podríamos retroceder a esa barbarie –como si no fuera peor la actual simple continuación de aquella– si no asumimos el modelo chino de economía planificada, lo llama Feng Xiang. Quien propugna por que el Estado se encargue del problema; es decir, propugna por la salida capitalista estatalista, pero la presenta como si fuera socialista. Con lo que critica y confronta al resto de países capitalistas al tiempo que manipula la conciencia del proletariado internacional para ponerla del lado de la tendencia china de desarrollo capitalista.
Como de pasada, pero con énfasis, Feng Xiang habla de un “capitalismo digital”. Pero, si bien cabe hablar de una inteligencia artificial capitalista, que es la IA que se implementa bajo el capitalismo según modalidades que hemos analizado en lo que antecede, es absurdo hablar de capita- lismo digital, porque las empresas de IA no son capitalistas, aunque pasan por serlo, y la generalización de la IA no puede sino socavar al capitalismo; toda vez que tecnológicamente constituye el límite objetivo detrás del que puede existir el capitalismo.
Feng Xiang prosigue en el mismo tenor con un párrafo como el siguiente que, sin embargo, al final desliza una idea que vale la pena discutir. Por eso me permitiré resaltar en negritas el aludido pasaje. Veámoslo:
2.2.2 Industrialización opuesta al capitalismo digital o el energetismo
«Como una fuerza natural, la era digital no puede ser ni negada ni detenida»
Nicholas Negroponte
«En aras del bienestar y la seguridad social, no debería permitirse que las personas y las empresas privadas posean tecnología exclusiva de vanguardia o plataformas de Inteligencia Artificial. Al igual que las armas nucleares y bioquímicas, mientras existan, nada más que un Estado fuerte y estable puede garantizar la seguridad de la sociedad. Si no nacionalizamos la IA, podríamos hundirnos en una distopía que recuerda la miseria primitiva de la industria- lización, con sus fábricas satánicas y erizos de la calle buscando una corteza de pan»200
200 Feng Xiang, op. cit.
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Inicio una argumentación en forma o de largo aliento para contraargu- mentar la posición de Feng Xiang, basada en una interpretación común del desarrollo tecnológico; pero no por común menos errónea. La cual asume como criterio de periodización la fuente de energía que encada
ocasión mueve a la industria. Es de ese modo como en su intervención recién citada pudimos verlo asumir el presunto término de la era industrial imaginado por él, al tiempo que piensa que ha dado inicio la era digital. Veamos cómo se enreda la referida perspectiva energetista de periodización, permítaseme nombrarla, pues notoriamente se fascina en las fuerzas de la naturaleza (sus energías) para soslayar la explotación de la fuerza de trabajo humana (su energía) y, entonces, el papel preponde- rante de la máquina herramienta para la estructuración de la maquinaria moderna y así, también, para su análisis y periodización.
2.2.3. Desarrollo tecnológico capitalista y fuentes de energía naturales y sobrenaturales
El enfoque dominante, con variantes diversas, para el análisis del proceso histórico de industrialización capitalista y su revolución industrial se atiene a las fuentes de energía que la soportan; de ahí las nociones de maquinaria que se mueve con vapor y, luego, con petróleo; después con electricidad e, incluso, energía atómica. Se matiza esta etapa con la emergencia de la electrónica a partir de 1906, con el tríodo inventado por Lee de Forest (padre de la electrónica); televisor, radar, teléfono, radio y, luego, el radio de transistores, etcétera, así que el sonido y el color para construir imágenes y nuevas formas de comunicación entraron en escena. Ya no solo se trataba de que la energía eléctrica moviera un motor. Y pudieron desarrollarse la electrónica de potencia con grandes trans- formadores y convertidores de energía hasta los minúsculos sistemas de los conmutadores y de los ordenadores, sistemas de control; así como se desarrolló la electrónica de telecomunicación, hasta llegar a la internet y la telefonía celular. Evidentemente la era digital es parte de la era electrónica; pero de pronto se sugiere su independencia –como lo hace Fen Xiang– y se la asume como una era de por sí. Y como si estuviera desvinculada de la industria y la maquinaria. Así que desvinculada también del capital y la explotación; y que, en todo caso, aún convive con ella, pero ya es muy otra cosa: la riqueza son los datos y ya no el valor
objetivado por el trabajo ni por el plusvalor, etcétera.
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Por donde se revela un secreto ideológico, a saber: que la fascinación por la energía natural para soslayar el ejercicio de la fuerza de trabajo esconde detrás, o no es sino una máscara de la fascinación del amo en su propia orden (el dato) y su propio mando, de los que cree que por arte de magia proviene toda la producción de riqueza y que nada le debe al obrero. Todo lo cual forma parte de lo que Marx llama fetichismo del capital. Enredo del que el amo cree desanudarse y encontrar confirmación tecno-ontológica, cuando la IA se apersona y sugiere que sólo la inteligencia y los datos mueven al mundo. Y he ahí una nueva era inventada; presuntamente también por una “fuerza natural”: la inteligencia del amo cuya energía ha dado como para volverse artificial imbuyendo hasta a las máquinas que hoy mueven al mundo y lo producen todo. Es una fuerza natural sobrenatural.
Y bien, ante todo esto, al capital –que con tanto ímpetu recrea ideologías a este fin– habría que decirle: “cuantas más épocas de desarrollo tecno- lógico inventes parecería que más fácil puedes pretextar que la explotación no es tu esencia”. Comenzando el truco o el error con el enfoque del desarrollo industrial a partir de las fuentes de energía más o menos cambiantes, así que múltiples, que va mostrando el desarrollo industrial. Pero, el caso es que desde 1750 –con el inicio de la revolución industrial–a la fecha, dicho desarrollo muestra una constante fundamental que no debe ser soslayada. De suerte que las subsiguientes así llamadas revoluciones industriales ocurren, de hecho, al interior del horizonte de la primera. A saber, que lo que se revoluciona es preponderantemente la máquina herramienta, siendo la transformación en la máquina motriz y sus respectivas fuentes de energía una derivación complementaria. Y lo mismo cabe decir del mecanismo que vincula a la máquina herramienta con la motriz, la máquina transmisora.
Pues bien, tales son las distinciones fundamentales llevadas a cabo por Marx en su análisis del desarrollo tecnológico capitalista, consistentes con la idea de que de lo que se trata es de subsumir realmente el proceso de trabajo para explotarle plusvalor relativo al obrero; y por eso es la máquina herramienta el punto estratégico del que arranca la revolución industrial para jamás abandonarlo. De suerte que la tecnología digital forma parte del desarrollo de la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital y arranca de la máquina herramienta, para desde ella transformar a la motriz y a la transmisora.
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De tal manera que el dominio de la IA no es y no puede ser sino el dominio de la maquinaria y gran industria capitalista mecánica, eléctrica y electrónica digitalmente controlada, en representación del capital indivi- dual o social. Por donde la función de control autoritario o dictatorial del capitalista sobre el proceso laboral, parte que es de la subsunción formal del proceso de trabajo bajo el capital, se ha separado de la persona del capitalista y de la del o los capataces que lo sirven y se ha incorporado a la maquinaria bajo la forma de control digital. Potenciando con ello la capacidad de control del capitalista sobre el trabajador. Es decir, se trata de la nueva figura de la maquinaría y la gran industria capitalistas, así que de la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital, tal y como Marx la estudiara en su capítulo 13 de El Capital, titulado precisamente así: “Maquinaria y gran industria” y nada menos que la explotación de plusvalor a la clase obrera es su esencia.
Al respecto, es necesario reconocer el equilibrio racional en la obra de John Kenneth Galbraith201, el cual resulta interesante en un territorio teórico plagado de desproporciones. Galbraith afirma el dominio del capital industrial frente al meramente aparente del financiero, además,
observa que el desarrollo político administrativo de los Estados Unidos, en tanto Estado imperialista, obedece al desarrollo de su estructura tecno- lógica crecientemente automatizada, IA incluida. Es decir, supo entrever la emergencia de un gobierno despótico de la producción evolutivamente generado a partir de la tecnoestructura capitalista, sin intervención autoritaria artificial de por medio. Pero, precisamente, intenta desarrollar instancias democráticas que contrarresten dicha emergencia espontanea asociada al financierismo y al control tecnoburocrático.
La crítica general, aquí avanzada, puede ser pormenorizada en otra
ocasión, pues ya ha quedado claro el nudo esencial de la ideología de dominio –postular eras o épocas tecnológicas de acuerdo al tipo de energía utilizado cada vez para, así, ocultar el punto decisivo: el uso explotador de la fuerza o energía de trabajo del obrero– y, por el contrario, develar la verdadera esencia del fenómeno: la era capitalista está centrada por las transformaciones en la máquina herramienta, pues es ella la que sustituye al obrero que transforma realmente la naturaleza a fin de producir los valores de uso necesarios para la reproducción de la sociedad. Es en este nivel que se produce valor y plusvalor. También se lo
201 John Kenneth Galbraith; El nuevo estado industrial. 1984. 219
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produce en servicios a la sociedad necesarios para su funcionamiento reproductivo progresivo (progreso medido en acuerdo a la satisfacción de necesidades humanas auténticas, así como de ampliación de libertades auténticas). El caso de la generación de los datos informáticos, su venta y compra, se juega a nivel del general intellect de la sociedad; el cual permite incrementar la productividad del obrero–eincluso, potenciarla, si se trata de una productividad excepcional productora de plusvalor extra–pero directamente no produce plusvalor. Produce riqueza como valor de uso. Misma que es producto de la sociedad en su conjunto, pero puede ser despojada a la sociedad de diversos modos; por ejemplo, patentando privadamente un procedimiento informático determinado.
2.2.4. La divinización del bit para justificar la esquilma de plusvalor por parte de las empresas de IA
En los libros sobre la economía y tecnología digital contemporáneas o sobre la “era digital”, se acostumbra a iniciar la exposición con un capítulo sobre el bit para, así, despejar dudas y posibles confusiones. En realidad, la presunta exposición técnica sobre el bit cumple una función justifica- toria de tipo mítico y metafísico, aunque con apariencia de discurso técnico científico ¿Qué es lo que así se justifica y distorsiona? La exposición pseudotécnica del bit justifica mítico metafísicamente la subordinación del capital industrial bajo las empresas de IA y de la correspondiente esquilma de plusvalor que dichas empresas inflingen a la economía capitalista. Pues señalan al bit como una realidad ajena a losátomos y entre espiritual y material; por ello, inconmensurable con la industria maquinística. Lo que de entrada sirve para tapar la boca a la crítica anticapitalista que denuncia la explotación de los trabajadores por el capital; pero, por un rodeo, la referida hipóstasis del bit por sobre la materia y la era industrial, valida a la IA ante los capitalistas para que acepten sin chistar que las empresas de IA cobren grandes cantidades de dinero –esto es, de ganancias– por sus servicios. La realidad suprasensible del bit lo diviniza y pone por encima no sólo de la comprensión sino, precisamente, sobre los capitalistas, no digamos sobre los trabajadores.
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2.2.5. Digitalidad y la espectacular IA en la sociedad del espectáculo Como vemos, es la digitalidad el argumento esencial de la ideología
burguesa para justificar el dominio del capital industrial y de la correspon- diente IA capitalista; mientras que la mención de la IA es secundaria. Si bien aparece hoy la IA como dominante por sobre la mención de la tecno- logía o economía o “era digital”, debido a que emerge en una situación en la que se requiere sorprender con algo como que los seres humanos ya crearon inteligencia y la tienes en tu mano, en tu celular o en tu tablet, etcétera, y como para que estos productos no sólo se vendan como pan caliente sino sobre todo a exorbitantes precios. “Pues sí querido te contestarían pero fíjate nada más en lo que tienes en las manos: in-te-li- gen-cia-ar-ti-fi-cial, algo como lo que sólo Dios podía hacer. No digas que no te lo estoy dando muy barato”.
Fue en 2013 que los smartphones superaron en ventas a los teléfonos celulares convencionales que el discurso dominante torció a la opinión pública a preferir hablar de IA que de tecnología digital. No obstante que el primer teléfono inteligente data de 1992, el prototipo “Angler” de IBM, diseñado por Frank Canova; y el primer dispositivo comercial fue lanzado en 1994 por Bell South con el nombre de “Simon Personal Communicator”202. En 2025 todo individuo en el planeta Tierra poseerá un Smartphone, es la predicción estadística, casi casi diagnóstico del férreo control social que, con base en este don, regalo o gift –veneno– del progreso capitalista caerá sobre la población mundial203, pues detrás de tu very smart phone están los satélites siderales y los servicios de Inteligencia policíacos y militares vigilando el orbe. El ojo de Dios. El ojo de Dios en la sociedad del espectáculo. Así que la aludida justificación místico-metafísica es de fondo teologal, por abarcar veladamente la inclusión del ingente servicio que la Inteligencia secreta reforzada con IA presta a la oligarquía capitalista, con mucho mayor eficacia que el servicio análogo cumplido por la Religión, la Iglesia y la Inquisición en la Edad Media, con su propuesta de Dios como Panoptikon, protector del mundo. Pero, también, como el detentador del poder político sobre los hombres y dador de todos los bienes; delegado aquel al rey y concedidos estos al trabajo del siervo, así como al privilegio aristocrático.
202 James W. Cortada; “Studying IBM’S History When You Are Part ofIt”en Annals of the history of computing, vol. 40, n.° 4, 2018, pp. 64-68.
203 Daniel Estulin; La trastienda de Trump. ¿Quién está detrás de Donald Trump, Penguin Random House, México, 2017, p. 274.
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2.2.6. Confusión del significado, el significante y el referente o el divino verbo
Más arriba criticamos la fantasmagoría del bit ajeno a los átomos, pero la falacia del caso se completa con un segundo dispositivo: la fusión entre el significado y el significante en tanto componentes del bit como signo de la informática. Así como con la implícita confusión de ambos con el referente de dicho signo, la realidad; de tal manera que tendríamos con el bit así concebido una fantasmagoría como la que presenta el profundo escrito de Walter Benjamin204, fuertemente influido por la Cábala judía. Ambas falacias arman una sola fantasmagoría justificatoria de la esquilma de plusvalor y del predominio ejercidos por las empresas de IA en el capitalismo contemporáneo. Digamos algo al respecto.
Paso 1: diseño del bit mediante lenguaje/numeración binaria 1/0. Esta forma matemática es el significante bajo el cual la corriente eléctrica fluye por los circuitos integrados y funciona como contenido material del signo. Y, en verdad, como el significado mismo, en tanto sabemos que dicho contenido será captado por la máquina como indicación de funciona- miento determinado como lenguaje de máquina.
Paso 2: el flujo eléctrico ahora es significante, mientras la serie binaria 111, 10001, 10, etcétera, por ejemplo, es el significado, que sabemos que la máquina reconocerá o decodificará para, en tercer lugar, proceder a mostrar en la pantalla un significante lingüístico, matemático, cromático
o sonoro, que podrá ser reconocido por el usuario humano, en vista de que este desentrañe o atribuya un significado mental al significante aludido. El bit es diseñado/emitido y reconocido/decodificado; es signo doblemente y –como seve–de composición idéntica siempre, aunque sus dos componentes sígnicos en cada fase presentan funciones inversas.
El bit es un instrumento técnico de doble composición material, a saber, el flujo eléctrico y el significado simbólico binario; mismo que en cada
ocasión remite a un código sonoro o visual de expresión; y dentro del visual o icónico, caben los subcódigos de composición cromático, lingüís- tico o matemático que traducen el lenguaje de máquina a lenguajes comprensibles por nosotros. Sin embargo, el lenguaje de máquina es asínombrado, porque nosotros lo consideramos tal en vista de la función
204 Walter Benjamin; Para una crítica del lenguaje, Premia, México, 1974. 222
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compositora final que tendrá para que nosotros descodifiquemos el mensaje que un emisor actual o pretérito nos envió. Así que sabemos, como enfaticé, que el bit fluirá en la máquina en dos fases o pasos distinguibles: la recepción y la decodificación para componer el lenguaje reconocible por nosotros.
De tal manera, el bit redobladamente sígnico o, por así decirlo, enfática- mente sígnico, signo solamente, así que perfectamente comprensible dentro del mundo humano como una forma peculiar de la semiosis humana, juega dentro de las cabezas de los ideólogos de la IA –cabezas más que espectacularizadas por innúmeras experiencias manipulatorias de su sexualidad y de su sensibilidad que ofrece la sociedad de consumo, la postindustrial, la de la tercera ola, la postmodernidad y, en fin, todas las fases y subfases de la era digital– el bit, digo, juega en las cabezas de dichos ideólogos a pretender ser algo indeciso y despreciativo de la vulgar materia, como una sofisticada chica aristocrática; indeciso entre materia y espíritu (claro, porque es signo, así que unidad de un significado mental y un significante material) así como despreciativo de los átomos. Y en este doblete está dentro y fuera del mundo, es sismundano y transmundano. Claro, como Dios. Inalcanzable para la crítica y para la comprensión humana, poder incuestionable e irrevocable. Se capta que se dice asímismo como en secreto en el siguiente diálogo entre casual y artificioso que Nicholas Negroponte, sugerido como “nuevo Mc Luhan”, pone en escena como vía pedagógica para explicarnos que es eso del bit:
«me preguntaron si llevaba conmigo una computadora laptop [en la casa matriz de uno de los cinco mayores fabricantes de circuitos integrados de Estado Unidos].
–Por supuesto que sí. –La recepcionista me pidió el modelo, número de serie y valor de la misma.
–Vale entre uno y dos millones de dólares–lecontesté.–Eso es imposible, no puede ser–mereplicó.
Le mostré mi vieja Power-Book y ella calculó su valor en unos dos mil dólares. Anotó esa cifra y se me permitió ingresar al estable- cimiento. La verdad es que, si bien los átomos no valían tanto, lo bits que contenía mi laptop eran de un valor casi imponderable205.
205 Nicholas Negroponte; "El adn de la información", en El mundo Digital, Ediciones B, Barcelona, 2014, p. 31
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Mídase la eficacia de las fantasmagorías sobre la IA y la era digital mediante la comparación del hecho de que desde 1968 la Crítica de la razón artificial de Hubert L. Dreyfus206 en discusión ejemplar con Marvin Minsky207 desmonta los principales equívocos pseudo-científicos que pululaban en esta nebulosa zona, con el hecho de que cincuenta años después perviven pululantes los mismos equívocos y muchos otros más; de por medio la interesada actividad de los ideólogos de la IA y de sus empresarios cada vez más poderosos; aprendices de brujo que procuran cada día insuflar magia a toda la comarca como si fuera un globo de Cantoya.
El énfasis con que Nicholas Negroponte habla de fuerza natural para referirse al bit y a su era, revela su motivo. Se trata de una manera de decir Dios–enel que se fusionan el significado y el significante– por parte de un científico que entre sus pares se reputa de agnóstico, precisamente en el seno de una sociedad donde hay chicas materiales en un mundo material –como diría Madonna en su canción ‘MaterialGirl’–, así que él no se va a presentar como monaguillo masticando ostias, sino que habla de fuerzas naturales. Portentosas, eso sí. Y eso sí, para lograr la justificación teológico-mística para esquilmar plusvalor a las empresas capitalistas por parte de los detentadores de IA.
2.3. Marx los medios de producción generales y la automatización como desarrollo del mecanismo transmisor (III)
2.3.1. IA como tecnología específica ¿tecnología de propósito general
o medio de producción general?
Después de que hemos podido definir en general qué es la IA–en contra de las ideologías que la desfiguran convirtiéndola en “era digital” autó- noma–, ahora, en vista de dar cuenta del tipo específico de subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital de que se trata con la IA y de cómo pudo ser posible, recuperemos un pasaje de Feng Xiang208 –que se citó al final del inciso5–en el que alude a un aspecto específico de la IA:
206 Hubert L. Dreyfus 1968; What Computers Still Can’t Do: A Critique of Artificial Reason, The mit Press, Londres, 1992.
207 Marvin L. Minsky; Computation, finite and infinite machines, Prentice-Hall, Nueva Jersey, 1967. 208 Feng Xiang, op. cit., 2018.
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«Cuanto más avanza la IA en una tecnología de propósito general que impregna todos los rincones de la vida, menos sentido le da permitir que permanezca en manos privadas que sirven a los intereses de unos pocos en lugar de a muchos. Más que cualquier
otra cosa, la inevitabilidad del desempleo masivo y la demanda de bienestar universal impulsarán la idea de socializar o nacionalizar la IA.»
Mi comentario será en dos partes inicialmente. La primera aludirá a la noción de “tecnología de propósito general”, tal y como viene dicha y entendida por Feng Xiang; la segunda versará sobre el modo esencial de entender el asunto y a propósito de lo que Marx aportó conceptos funda- mentales que pasan desapercibidos para Feng Xiang, en otros momentos gustoso de tomar prestadas ideas de Marx.
La primera “computadora de propósitos generales” fue la Manchester Small Scale Experimental Machine mejor conocida como“Baby”,construida por el equipo de ingenieros de la Universidad de Manchester en 1948. Pero fue el matemático Alan Turing quien primero postuló su viabilidad en 1936, desafortunadamente basándose en una memoria de instrucciones–acerca de los diversos propósitos para los que la computadora podía servir– confeccionada en una cinta de papel, medio muy inapropiado a tal efecto. Mientras que los ingenieros de Manchester construyeron una memoria electrónica inspirándose en el uso de los impulsos eléctricos en los radares de la recién concluida guerra mundial. Sin embargo, es la proyectada máquina de Turing a la que se le reconoce prioridad cuando se dice de las computadoras personales actuales –minúsculas y potentísimas en comparación a la“Baby”,ya programada en código binario, pero con apenas 128 bits de memoria y del tamaño de una habitación entera–cuando se dice de ellas no sólo que son all purpuse computers, frase que se ha traducido en castellano erróneamente como “computadoras de propósito general” (o como refiere Feng Xiang, “tecnología de propósito general”) sino que son, por ello mismo, “verdaderas máquinas Turing completas”.
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Pero en honor a la verdad, es al matemático inglés de mediados del siglo XIX, Charles Babbage con su segunda máquina calculística, la máquina analítica o mejor con su “motor analítico” (el de 1835) a quien debe reconocérsele prioridad acerca de la noción del uso de una computadora (la primera en la historia, a base de tarjetas perforadas) no para un uso de cálculo específico sino para todo propósito o propósito múltiple de cálculo. De hecho, hay que advertir que eso es lo que originalmente significa el que a la“Baby”se la asumiera explícitamente como una all purpose computer o computadora de todo uso. Sí, que no se la aplicaba sólo a una operación específica de cálculo –como lo era la máquina diferencial, la primera de Babbage– sino que podía programársela para cualquier operación de cálculo; que es lo que entendió Babbage que podía lograr con tarjetas perforadas mejoradas. Mientras que la Inteligencia Artificial actual se aplica, también, a video, audio, escritura, telefonía celular y mil usos más; y es este rasgo el que Xiang quiere abarcar con su dicho de que se trata de una “tecnología de propósito general”, alejándose grandemente del significado original de la expresión que usa.
La expresión tanto la original como la manejada por Feng Xiang coloquialmente, se atiene a una consideración superficial meramente casuística de tipos de cálculo la primera y de usos la de Feng Xiang. Tal y como lo revela ese “para todo propósito”. Se trata de una idea que se conforma al sumar casos. Por lo que no le corresponde la traducción castellana de propósito general, que de suyo apunta a la formación de un concepto que está más allá de cualquier y de todos los casos, pues los posibles están incluidos en su horizonte. Pero, ciertamente, con la IA se trata de una tecnología de propósito general; aunque en muy otro sentido que el superficial recién comentado de mera suma. Pero para abordarlo, paso a la segunda parte de mi comentario y, entonces, a relacionar a Marx con el asunto.
En efecto, si las cuestiones económicas involucradas en este párrafo de Feng Xiang y la clave que Marx nos ofrece sobre las mismas ya las discutimos más arriba, ahora abordaremos el asunto tecnológico que Feng Xiang toca apenas de pasada, al usar el término “tecnología de propósito general”. Término curioso, pues directamente tomado–yes asícomo parece querer usarlo Feng Xiang– no es preciso; ya que debería
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decir mejor, de propósito múltiple. No general. Pero si se va a caracterizar a la IA en cuanto tecnología –que es, también, lo que parece querer hacer Feng Xiang– entonces topamos con algo muy interesante.
Y es que Marx, si la hubiera conocido, la señalaría como tecnología general o, con más precisión, como medio de producción general. Siendo este un término que, efectivamente, utiliza en los Grundrisse209 para caracterizar a los medios de comunicación –incluido, por supuesto el transporte– diferenciándolos de los medios de producción particulares o que se emplean para transformar éste o aquel aspecto particular de la naturaleza a fin de volverla útil a los fines humanos.
Mientras que los medios de comunicación se muestran de diversos modos, precisamente, como generales. En primer lugar, en el contexto del desarrollo maquinístico gran industrial, se muestran muy patentemente como enlazando a esta fábrica particular con esta otra y esta otra y, en verdad, a todas las empresas industriales, comerciales y financieras en general. Caso ejemplar del ferrocarril, en los años en que Marx testifica el fenómeno aludido; o del barco a vapor, que enlaza las fábricas de Europa con las de Estados Unidos, etc.
Pero, además, los medios de comunicación no llevan a cabo ninguna transformación particular sobre el objeto de trabajo, sino que inter- conectan a los seres humanos, sus diversas actividades y medios de producción particulares; en fin, sirven para interconectar al género humano. Y son, en este sentido, más profundo, medios de producción del género o a través de los que se produce y desarrolla el género, medios de producción generales; que promueven el desarrollo de nuestro género como tal dado que multiplican y extienden las interacciones que lo efectivizan. Sólo por eso es que la presencia y desarrollo de los medios de comunicación nos los entrega como premisa, pero, también, como resultado del desarrollo de la industria en sus diversos emplazamientos particulares, según se vio el caso renglones arriba.
Por lo que, en tercer lugar–ola tercera razón de porqué Marx tipifica a los medios de comunicación como medios de producción generales–tenemos que el poder material de cada época se expresa resumidamente
209 Karl Marx; Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857- 1858, Ed. Siglo XXI, México, 1971, p. 11 [p. 422]
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en lo que el género humano puede y, precisamente, con sus medios de comunicación; pues en estos se representa el poder sumado de todos los medios de producción particulares de la época, etcétera. La exaltación de Marshal McLuhan210 de los medios de comunicación por sobre las técnicas de producción, en lo que tiene de racional esta idea, encuentra en estas ideas de Marx, fundamento, sea que McLuhan las hubiera leído o no.
En efecto, el telégrafo o el posterior teléfono en tanto medios de comunicación de mensajes interconectan al género humano semiótica- mente y en un proceso continuo de producción y consumo de signos lo transforman sin que ningún objeto material exterior particular a ese mismo género sea transformado por dicha semiosis. Pero, precisamente, por eso, condicionan y coronan toda transformación material productiva particular que habrá de ser llevada a cabo por los integrantes de nuestro género sean explotados por otros o no. En efecto, se aplican a la trans- formación funcional de la sustancia social para reproducirse vitalmente mediante su cohesión recíproca; en vez de utilizarse para la transfor- mación de la sustancia material natural más o menos transformada.
Es precisamente por esta desvinculación respecto de los requerimientos de la transformación práctica de los objetos particulares que, entonces, los medios de producción generales que son los comunicativos, pueden ser medios de aplicación múltiple o como dice Feng Xiang:“depropósito general”. Sea para comunicar textos o para comunicar imágenes o sonido, palabras incluidas, signos en general en sus varias presentaciones y para los más diversos usos humanos; desde los industriales y los cotidianos hasta los políticos, militares y culturales de toda índole. O para almacenar signos bajo la forma de memoria que permita el cálculo o el movimiento de un robot. Aparentando este almacenaje y las operaciones de cálculo que se trata de la existencia de una inteligencia artificial; y a tal grado que se habla sin más asumiendo como cierto que efectivamente ahora existe IA y, aún, que estamos en la “era digital” o de la IA, etcétera. O que el comunismo viene de la mano de ella, por lo inteligente que es dicha inteligencia, así sea artificial.
210 Marshall McLuhan; Comprender los medios de comunicación: las extensiones del ser humano, Ed. Paidós, México / Barcelona / Buenos Aires, 2009.
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La IA es, pues, un medio de producción general–esdecir, es un medio de comunicación– o forma parte de los muy diversos que existen y han existido. Pero de qué tipo de medio de producción general se trata es algo que sólo puede responderse volviendo la vista a los medios de producción particulares de la industria. Y, precisamente, siguiendo el análisis que Marx hace de ellos. Una labor ingente que debemos dejar para otra ocasión y aquí ofrecer, en lo que sigue, sólo un resumen de la misma.
2.3.2. Mecanismo transmisor, medio de comunicación y las tres partes de la máquina moderna
La maquinaria moderna es tripartita, decíamos: motor, transmisión y herramienta. Y bien, el mecanismo transmisor interior a la máquina debe transformar la fuerza motriz en órdenes de movimiento circular o lineal, continuo o alterno etcétera, que la máquina herramienta lleve a cabo. Por eso la maquinaria y gran industria capitalistas ha podido y ha tenido que desarrollar el funcionamiento automático de las máquinas y, en general, la automatización de las mismas; y esta, la automatización –que se presenta como su tendencia genuina e irresistible dado que el capital se alimenta cada vez más del plusvalor relativo explotado a la clase
obrera, así que debe sustituir las operaciones prácticas de esta por
operaciones mecánicas– la automatización está inscrita en el mecanismo transmisor. Siendo la IA no otra cosa que un desarrollo del mismo. Por eso Marx puede conceptualizar con tanta precisión la automatización a la que sirve la IA actualmente; y, aun, ofrecer conceptos decisivos para la caracterización de la IA, aunque no la conoció. Pero conoció sus raíces fundamentales: los medios de comunicación y el mecanismo transmisor o de comunicación interna de la máquina. Y previó su desarrollo en el contexto del proceso histórico de subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital.
De hecho, la lógica misma del desarrollo de la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital involucra, con la expansión capitalista, el desarrollo no sólo de los medios de comunicación y transporte de todaíndole, sino el desarrollo del mecanismo transmisor interior a la máquina y su capacidad de coordinar y desencadenar los movimientos de la
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máquina herramienta. Mientras que el desarrollo paralelo de los medios de comunicación y del mecanismo transmisor de las máquinas modernas, posibilitó el que en un cierto estadio del mismo pudieran combinarse y aún sintetizarse ambos desarrollos: el de los medios de comunicación y el del mecanismo de transmisión de la máquina moderna industrial. De suerte que las órdenes mecánicas propias del mecanismo transmisor
original se fueron complejizando hasta poder e, incluso deber o tener que utilizar –dada la creciente complejidad de la orden a transmitir en su lugar hasta la máquina herramienta– sí, hasta deber utilizar mensajes o símbolos propios de o análogos a la comunicación humana en el código del mecanismo transmisor. Y este es el germen del desarrollo de la IA. Desarrollada la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital tanto en la industria como en los medios de comunicación, se extendiópor sí misma la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital en dirección a la IA.
2.3.3. Automatización e IA: Marx y Babbage
Dije más arriba que el análisis de Marx de las partes de la maquinaria industrial le permitió aislar al mecanismo trasmisor –en especial el mecanismo transmisor de las máquinas tejedoras, nada menos que las tarjetas perforadas de Jean Baptiste Jacquard– que es el origen y raíz de la IA contemporánea. Pues es sabido que el microprocesador electrónico basa su función y diseño, precisamente, en las tarjetas perforadas que antes y después de la segunda guerra mundial se usaron en los primeros diseños efectivos de computadoras. O, en otros términos, que el microprocesador vino a sustituir–enla década de los setenta– a las tarjetas perforadas, que hiciera tan populares la IBM a nivel mundial, cuando detentaba el oligopolio de la computación internacional. Pero debo precisar, ahora, que Marx no sólo conoció la aplicación de las tarjetas perforadas en la maquinaria textil industrial, sino que, también, tuvo conocimiento de las ideas de Charles Babbage, incluida la de su computadora, llamada por él su “motor analítico”. Así que Marx tuvo frente a sí diversas fases del proceso de desarrollo de la industria, basadas en la sofisticación del mecanismo trasmisor de tarjetas perforadas, pero, también, como digo, conoció el atisbo de Babbage de una máquina calculadora automática que sugería el futuro desarrollo de una automa-
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tización de la industria mucho más plena, controlada por una máquina como la de Babbage. Que es como suceden las cosas actualmente, incluso en el caso de los robots.
Y, es precisamente, esta visión la que se encuentra implicada –aunque no explicitada en todas sus particularidades– sí, la que se encuentra implicada en la profunda reflexión teórica que Marx dejó plasmada en las páginas [592] a [599] de sus Grundrisse bajo el subtítulo de: “Contra- dicción entre la base de la producción burguesa (medida de valor) y su propio desarrollo. Máquinas, etcétera” y el largo siguiente subtítulo:
«Significado del desarrollo del capital fixe (para el desarrollo del capital en general) proporción entre la creación de capital fixe y de capital circulant. Disposable time [Tiempo disponible]. Crearlo, destino fundamental del capital. Forma antitética del mismo en el capital. Productividad del trabajo y producción del capital fixe (The Sourceand Remedy) (Use and consume [Uso y consumo]:
Economist. Durabilidad del capital fixe)211».
Largo subtítulo en cuyo interior resalta el tema de interés principal de Marx: la creación de cada vez más tiempo libre para la sociedad como base de la sociedad comunista; base preparada, precisamente, por el desarrollo de la automatización industrial capitalista. Y, también, le interesan los efectos de ésta en la relación entre producción y consumo humano; y, siempre en la línea establecida por el primer subtítulo acerca del carácter contradictorio de la sociedad burguesa, en particular, de la automatización en tanto valor de uso industrial (que es el resultado del funcionamiento de dicha sociedad) frente a la medida de valor (y del plusvalor) que es la premisa sobre la que se levanta dicha sociedad.
Pero también, dicho largo subtítulo revela con todas las particularidades que incluye, la manera en que Marx observa los diferentes hechos menudos y factores de la economía capitalista, contenidos en revistas como el Economist o libros como el Tratado de economía de las máquinas y de las manufacturas212 de Charles Babbage o la Filosofía de las manufac-
211 Karl Marx, Grundrisse, p. [592]-[599]
212 Charles Babbage; Tratado de mecánica práctica y economía política, Miño y Dávila, Madrid, 2015. [1833]
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turas de A. Ure213, citado por Marx algunas páginas más atrás en sus Grundrisse (cuyo tema preside el que nos ocupa), pues habla de las máquinas como “un vasto autómata” compuesto, precisamente, de“órganos mecánicos e intelectuales”. Sí, Marx observa estos diversos detalles con una profunda mirada que le permite a partir de ellos establecer tendencias históricas, al reconocer los fundamentos esenciales de los mismos en su forma general y en las formas culminantes que pueden adquirir, etcétera.
Cito, ahora, el siguiente pasaje, porque revela con precisión la estructura de nuestro mundo contemporáneo y, en especial, la expansión y predominio creciente de la IA en el mismo:
«El desarrollo del capital fixe [de la maquinaria] revela hasta quépunto el conocimiento o knowledge [saber] social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata, y, por lo tanto, hasta qué punto las condiciones del proceso de la vida social misma han entrado bajo los controles del general intellect [intelecto general o colectivo] y remodeladas conforme al mismo.»
Y por si fuera poco todavía añade a renglón seguido para darnos la clave de toda esa construcción histórica, de ese inmenso Gestell o dispositivo que ha construido acuciosamente nuestra sociedad industrial: “Hasta quépunto las fuerzas productivas sociales son producidas no sólo en la forma del conocimiento, sino como órganos inmediatos de la práctica social, del proceso vital real”214.
Por donde la clave del desarrollo de la automatización, incluida la IA, no es
otro sino el desarrollo del carácter social de la producción, la sociali- zación de la producción que, naturalmente, involucra el desarrollo de las dimensiones ideales y representacionales propias de nuestro cerebro en tanto seres sociales. De suerte que el desarrollo del género humano siendo como es el de la asociación de sus individuos, involucra la resultante objetivación de las ideas generales de estos bajo la forma del capital fijo o de la maquinaria y de su automatización, en la exacta medida
213 Andrew Ure; The Philosophy of Manufactures: or, An Exposition of the Scientific, Moral, and Commercial Economy of the Factory System of Great Britain, Charles Knight, Londres, [1836]. (Filosofía de las manufacturas), 2012.
214 Karl Marx; Elementos fundamentales para la Crítica de la Economía Política (Grundrisse) 1857- 1858, Ed. Siglo XXI, México, 1971, p. 594
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en que dicha asociación tiene como premisa el cerebro generalizado de nuestra especie y su capacidad de formar conceptos generales y abstractos.
Ahora bien, si Babbage y Ure son fuentes bibliográficas de Marx sobre cuestiones tecnológicas y económicas del desarrollo maquinístico, asícomo en particular relativas a la automatización de la producción, acabamos de pasar rápidamente la mirada por el título de un libro de autor anónimo: The Source and Remedy of the National Difficuties en el que se reflexiona, precisamente, acerca del tema del tiempo disponible o disposable time o tiempo libre, asunto por demás sensible a propósito de la IA. Pero no en un sentido técnico ni meramente por su resonancia económica; sino por su dimensión antropológica. El tiempo para la humanidad; la relación de esta con el tiempo en general y con el tiempo libre en particular. Un tema decisivo del materialismo histórico. Pero, también, un tema relativo a lo que la humanidad podría hacer en un futuro posible con su tiempo libre; y bajo qué condiciones sociales podría disponer efectivamente del tiempo libre. Pues el tiempo libre sin condiciones sociales que nos permitan disponer de él, no es plenamente un tiempo disponible, como con profundidad lo denomina el autor anónimo que busca resolver o poner remedio a los males de la sociedad burguesa. Así que para Karl Marx el asunto es de sumo interés también respecto del socialismo científico. Pues la superación de la así llamada“prehistoria de la humanidad” o si se quiere, la afirmación de una historia verdaderamente humana tiene como condición la conversión del tiempo de trabajo en un tiempo disponible para la humanidad en actividades elegidas y cuyo contenido no sea heterónomo para los seres humanos. La IA y correlativa automatización de la producción libera a los seres humanos del trabajo forzado.
Como se ve una dimensión técnica es condición de posibilidad de la afirmación total o antropológica de la sociedad. La IA y el tiempo disponible, remiten por sí mismos a la sociedad comunista; pues es en ella en la que se ofrecen las condiciones sociales que le permitirán a la sociedad disponer libremente de su tiempo vital; mientras la IA –aplicada en el proceso de producción– libera la mayor cantidad de tiempo a desplegar fuera del proceso de trabajo. He aquí la lógica que nos conduce a nuestro siguiente parágrafo. Mientras la sociedad burguesa ha podido
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desarrollar la IA sólo aplicándola cada vez más fuera del proceso de producción para elevar las ganancias privadas y el control despótico sobre la población; al tiempo que presiona para sobreexplotar a la clase obrera, despidiendo grandes contingentes de trabajadores; mientras que los empresarios de la IA –industriales, comerciales y financieros– esquilman a los múltiples capitales industriales inmensas tajadas de plusvalor y al resto de la sociedad inmensas tajadas de capital variable y de valor en general vendiendo sus mercancías a precios monopólicos sin base en la cantidad de valor objetivada realmente en ellas. Ese desarrollo fuera de la producción también significa control no de herramientas sino de personas. En vez de algo positivo, algo enajenado.
Este gozne de la realidad es altamente problemático para la ideología burguesa. De un lado, en el ámbito capitalista de la economía esta ideología debe lograr ocultar la explotación de plusvalor; mientras que, de
otro lado, en el ámbito de las empresas de inteligencia artificial capitalista, éstas pretenden que lo producen, así como ingentes cantidades de valor para, así, justificar el que se apropian de grandes tajadas de plusvalor que no produjeron, pero que les son transferidas desde la esfera capitalista de la economía. La ideología burguesa no debiera ocultar esta esquilma llevada a cabo en contra de los capitalistas por los empresarios de IA, pero lo hace. En el inciso siguiente veremos un ejemplo de cómo funciona aquí dicha ideología equívocamente, pues tuerce la realidad en detrimento de los capitalistas industriales propia- mente dichos. Antes vale la pena determinar el gozne en el que se articula el desarrollo de la ideología burguesa en función de ocultar la explotación de plusvalor, con el segmento equívoco de ésta que justifica la esquilma de plusvalor a los capitalistas industriales.
El gozne entre ambas vertientes de dicha ideología es el fetichismo del capital y de la corporeización del capital en las máquinas propiedad del capitalista. Fetichismo encaminado a atribuir la generación de valor y ganancias a la operación de las máquinas, a fin de despreciar el papel del
obrero en esta generación. Y bien, las máquinas de IA son máquinas monopolizables en propiedad privada, así que el fetichismo de la tecno- logía capitalista les es coextendido. Y si un capitalista denunciara la referida esquilma –lo cual es consecuente– tendría que denunciar el fetichismo de la tecnología capitalista en general, así que socavaría el
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suelo de representaciones mentales que sostienen al sentido común mercantil capitalista a fin de que este naturalice el lucro basado en la explotación o en el robo, como si fuera una maravilla dimanante de la maravilla tecnológica nacida del genio del ingenioso y rengo dios Hefesto.
En vez de eso, la táctica espontanea de la ideología burguesa consistió en afianzar el fetichismo tecnológico del capital, amarrándolo en la nueva tecnología de IA. Con lo cual se preservaba lo fundamental: ocultar la explotación de plusvalor. Y bueno, la tecnología en general y la IA en particular no son entes temibles para el capitalista industrial, como sí lo son los seres humanos a los que explota. La sorpresa es que con el desarrollo capitalista las empresas de IA se convirtieron en un grave peligro para la existencia del modo de producción burgués y, en particular, para los capitalistas industriales ¿Qué estrategia seguirá la ideología burguesa para enfrentar este grave peligro? Ya lo veremos en los próximos años; mientras veamos un ejemplo de la solidaridad con el enemigo menor contra el mayor que la ideología burguesa instauró.
2.3.4. Hardware y software: el truco del capital fijo y circulante
En el parágrafo 5.4 del capitulo 1 distinguimos el diseño del software respecto de la fabricación del mismo. Pero alguien pudo reparar diciendo que sí, que el software se diseña, pero que de ninguna manera se fabrica, pues no es un ente material sino el “soporte lógico” con el cual funciona el hardware, ese sí un ente material fabricable, además de diseñable. Pero, precisamente, el software es un ente material fabricable. La cuestión es que no creemos que lo sea, esto es que la representación social sobre el software niega la materialidad del software. Así que detengámonos un momento en esta pieza ideológica, garbanzo de a libra de la mentalidad contemporánea.
Mac, por ejemplo, te vende una aplicación, que tú subes a tu celular, la cual es software, no es hardware, y ese software hay que diseñarlo, y luego de diseñado hay que fabricarlo, y ya fabricado tú lo subes a tu celular. Y fabricarlo significa producirlo materialmente, que exista realmente el software ese que te vende Mac.
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Expliquemos con detalle la cosa, ahora con aplicaciones de Android gratuitas. Enciendes tu celular y vas a Playstore y ahí hay una serie de aplicaciones que tú puedes elegir. Las cuales fueron fabricadas, y por eso están ahí hasta con su icono, y tú lo puedes abrir y la puedes bajar a tu celular, porque existe realmente la cosa: fue fabricada. Primero, fue diseñada por los ingenieros y matemáticos y demás especialistas. Pero hasta ahí es sólo diseño de software, aún no ha sido fabricada la cosa software.
Pero hay quien piensa que si ya se fabrica no es software, no podría serlo, sino que resultaría en hardware. Cuando que esta aplicación que bajas a tu celular es un software. Por donde debemos hacer notar que existe una definición equivocada de los términos software y hardware. El software, se dice, es propiamente el programa –simbólico meramente diseñado– y el hardware la parte física. Pero sucede que, en este caso, el software no es sólo el programa intelectual, sino es un programa que tiene un icono y si tú picas en el icono, Playstore te“baja”a tu celular un software mate- rialmente existente. El cual consiste exactamente en esa guía de micro- chips –materialmente existentes– que produce el efecto elegido; por ejemplo, te señala la mejor ruta a un destino elegido, tal y como Google Maps o Waze lo hacen.
Comúnmente se asume que el software no es material y la parte material es el hardware; así se alimenta el fetichismo del poder de lo inmaterial, sugiere que las maravillas materiales que hace el software las produce un ente inmaterial. De hecho, hubo una vez en que la fabricación la llevaron a cabo seres humanos, hicieron el diseño y luego hicieron la fabricación de manera más o menos artesanal. Por ejemplo, la máquina de Turing, pues es él quien por vez primera pone los cables y los engranes, y demás adminículos. Él la fabricó, propiamente la armó; porque fabricar significa que interviene una máquina en la producción del artículo en cuestión. Asíque uno es el trabajo de Turing diseñando su “máquina de Turing”, y otro es el trabajo artesanal de Turing armando su máquina. Aquí también, uno es el trabajo de diseño del software, y otra es la fabricación del software.
Ahora bien, debido a esta equivocación, cuando dices: fabricar software, suena como a que fabricas el hardware, que es la cosa, donde se guarda el programa. Veamos de otro modo la cuestión. Hardware, me suena que es
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el disco duro de la computadora. Digamos, así como la compras, ahí estáel hardware, pero tú a ese dispositivo le puedes añadir múltiples aplicaciones nuevas, igual que al celular. El celular limpio es el hardware, y le añades una serie de aplicaciones. Actualmente te los entregan con varias aplicaciones y a esas tú les añades otras, todas las que le añades, más las que ya tienen, son software. No son hardware. Y bien, esas aplicaciones son materiales, no son de mero intelecto, son materialmente existentes, son cosas. El software es una cosa; nada más es una cosa distinta al hardware. El software no son meros símbolos.
¿Cuál es la materialidad específica del software fabricado, del software ya plasmado? Antes se plasmaba el software, por ejemplo, en un CD; así que se puede confundir si el software es el CD o, la información que quedóguardada en el CD. Y, entonces, tendríamos dos objetos materiales, el CD y el software (como mero diseño). Pero, ahora, el software ya no viene en un CD.
Notemos que en el ejemplo ofrecido en el parágrafo 5.1 capitulo primero hay un matiz, que el software fue diseñado. Es el diseño del software un diseño para calcular o un diseño para informar. Y está formado con dos componentes dicho diseño: álgebra booleana y numeración binaria. En el entendido de que con la numeración binaria y el álgebra booleana se van a traducir una serie de argumentos, una serie de tesis, una serie de proposiciones lingüísticamente formuladas, en lenguaje humano, pues. Porque alguien preguntó: ¿qué queremos? Pues esto, esto y esto y lo formularon en lenguaje humano; el cual debió ser traducirlo para la máquina, precisamente mediante la lógica booleana y con la numeración binaria.
Por supuesto, todavía hay alguien que tiene que traducir/transformar este diseño lógico digital en vías de microchip, hay que plasmarlo material- mente, ¿en qué lo plasmas? ¿en plastilina, en una cinta magnética, en el CD, etcétera? Pero, en definitiva, el CD es la fabricación del software bajo cierta modalidad. Simplemente es el medio material para hacer que el diseño pueda pasarse de tu idea a un dispositivo que se meta en la máquina. Pero el medio puede ser otro. El software es un proceso doble:
diseño del software y fabricación material del mismo.
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En realidad, el software es tal sólo cuando ya se conecta con la máquina, y para que se conecte con la máquina debe ser material, no es el intelecto de los diseñadores lo que se conecta con la máquina. Ni es porque lo dejan formulado o escrito en papel, en papel no es software; en el papel es un diseño, y decimos de software por el resultado al que va a llegar; el resultado es mecánico y material.
Como vemos, la distinción es fina; y sí vale hacerla, pues es común la confusión. Sobre todo, en personas que saben acerca de las máquinas computadoras, pues han estado creyendo que el software son datos y no algo material. Mientras que alguien ignorante o que conoce poco las computadoras asume naturalmente que el software es una cosa; tal y como existen otras múltiples cosas. Así que es más fácil alcanzar a distinguir cosa y diseño de la misma. La materialidad específica del software es electromagnética; se trata de órdenes electromagnéticas grabadas en un CD o en un microchip, etcétera. Esa orden que es electro- magnética se la das a tu propia máquina, pues puede ser rediseñada. Tu máquina tiene la capacidad de hacer muchas cosas, es una cosa o máquina general.
¿Qué puede hacer tu máquina? ¿qué quieres que haga? Quiero que conteste el teléfono. Muy bien, lo puede hacer, pero tienes que darle la
orden. Ese es un software. Pero la orden no es verbal, la orden es maquínica. Se trata de trayectos electromagnéticos añadidos; pero son trayectos que tu máquina puede hacer. Así que, en definitiva, hay que fabricar el software porque es un instrumento material. El soporte para el software u orden electromagnética puede ser otra máquina o puede ser e CD, o puede ser una serie de caminos, una serie de órdenes electro- magnéticas que tu máquina va a reconocer porque tiene la capacidad de hacerlo. Es así como suceden las cosas.
Entonces, uno es el diseño y otro es la fabricación, no se pueden quedar los diseñadores solamente con que diseñaron el software y lo escribieron en una serie de hojas, sino que tienen que pasar al punto en el que esta serie de ideas se convierten en una tecnología, y es a la tecnología a la que se llama software, el otro es simple diseño, y este software para que sea real hay que fabricarlo, es un soporte material.
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Es importante hacer estas aclaraciones porque, por ejemplo, en Wikipedia–para dar la referencia que cientos de millones de usuarios conocen–cuando se define el software dice:“seconoce como software” o “logicial support”“alsoporte lógico de un sistema informático que comprende el conjunto de los componentes lógicos necesarios que hacen posibles la realización de tareas específicas, en contraposición a los componentes físicos que son llamados hardware”. Cuando, en realidad, con puros componentes lógicos tú no puedes hacer ninguna tarea, tienen que estar ya sistematizados, organizados, materialmente plasmados en un objeto, en un dispositivo. Con eso y no con puras cosas lógicas es que funciona la computadora. Y no cabe decir que es la interacción entre el software y el hardware la que hace operativo un dispositivo computacional o un
ordenador. En realidad, no puede interactuar el software así definido–como mera lógica– no puede interactuar con el hardware.
En esta última formulación se está suponiendo que yo le digo a la máquina tal y cual y así interactúo con ella. Pero no, incluso cuando le hablo, no es mi voz en tanto significado mental la que está interactuando con la máquina, sino que la máquina recibe el sonido de mi voz, el significante, y lo convierte en lenguaje de máquina que interactúa con las
otras partes de la máquina. Una dimensión material, el sonido de mi voz. Interactuó materialmente con los dispositivos materiales de la máquina sensibles a dicho sonido. Así que la interacción entre el software y el hardware no es entre lógica y algo físico. Así definido el software –como“soportelógico”–no puede interactuar; la interacción entre software y hardware es entre dos dispositivos físicos diseñados a tal efecto. Es decir, el software envía instrucciones electromagnéticas que el hardware ejecuta, haciendo posible su funcionamiento. Y hay quien todavía diría:los componentes lógicos –el software– incluyen, entre muchos otros, las aplicaciones informáticas, tales como el procesador de textos y las aplicaciones.
Pero nótese la incoherencia aquí implicada. Pues si es una aplicación, es algo material, pero la persona que acaba de hablar definió todo eso como meras cosas lógicas, como “componentes lógicos”. Lo sutil de la materia- lidad electromagnética, no por sutil se transforma en pura lógica. Es algo físico. He aquí una grave confusión que Wikipedia está institucionali- zando mundialmente. Oficializa la confusión fetichista de lo material
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como inmaterial. El caso se parece a la distinción hecha por la economía política clásica entre el capital fijo y el capital circulante.
Uno es más fijo que el otro, pero los dos circulan; pero como uno circula más rápido que el otro, a uno el intelecto burgués lo llamó circulante y al
otro lo llamó fijo. Por eso tuvo que venir Marx, para distinguir claramente el capital constante del capital variable. Mientras que, en la idea bur- guesa, en el concepto de capital circulante se confunde materias primas con fuerza de trabajo (capital variable) y así se oculta la explotación de plusvalor a la fuerza de trabajo.
Lo cual es análogo al tema que estamos tratando. Tenemos ante nosotros dos tipos de materialidad: el hardware y el software, y ambos requieren ser diseñados. En realidad, hay unos diseñadores de hardware y otros del software; y es en la parte lógica simbólica del diseño en donde se aplica la idea de software. Pero que va a tener que ser plasmada materialmente. Sin embargo, eso de que va a tener que ser plasmada materialmente, se les olvida, ¿porque no es importante? Claro que no. Intenta hablarle a la máquina. Pero no te entiende. O intenta sólo pensar para comunicarte con ella telepáticamente, lógicamente. Y la cosa no funciona; sólo con pura lógica no interactúas con la máquina, es imposible. Se requiere una mediación material. Software no es un soporte lógico sino material, tan material como el hardware.
Si el capital fijo y el circulante ambos circulan, pero implicando que sólo uno lo hace se oculta la explotación de plusvalor a la clase obrera, toda vez que no se habla de producción sino sólo de circulación. Y, además, en el capital circulante se mezclan objetos cuyo valor circula efectivamente, con un valor nuevo recién creado por el trabajo; un valor que no circula aún, sino que acaba de ser producido. Con tal representación falaz pseudocientífica, se oculta la explotación de plusvalor a la clase obrera.
Mientras que en el caso del hardware y del software, ambos dispositivos materiales, se asume que lo son con las nociones de duro y suave (hard y soft) pero al pasar a definirlos, se introduce la ideología de dominio para
ocultar que ambos son materiales. Y ello con la finalidad de hacer creer que el software es pura lógica, puro pensamiento, inteligencia fuera del cerebro humano, orden del amo en estado fluido, datos que lo mueven todo, así que son lo más preciado del universo. Y debe pagarse por ellos mucho, muchísimo. Siempre pagamos menos que lo que algo así vale.
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De modo que, por este camino, bonitamente se oculta que se está trans- firiendo plusvalor desde la esfera capitalista de la economía hasta las empresas de IA; y de paso, se expropia de inteligencia a la humanidad y se la traslada a la cosa fluida y espiritual mágica y very soft. Capital circulante y capital fijo ocultan la explotación de plusvalor a la clase
obrera; mientras que hardware y software ocultan la transferencia de plusvalor desde el sector capitalista de la economía hasta las empresas de IA.
2.4. La democracia absoluta contra el final feliz de pesadilla (IV)
«El sueño del comunismo es la eliminación del trabajo asalariado. Si la IA está obligada a servir a la sociedad en lugar de a los capitalistas privados promete hacerlo al liberar a una abrumadora mayoría de tal monotonía mientras crea riqueza para sustentar todo»215
Este epígrafe tiene la virtud de entregarnos en tono coloquial, aunque con buen estilo literario, una breve reseña de una idea que Marx formuló con toda precisión conceptual en las páginas [592] a la [594] de sus Grundrisse, ya ampliamente citados. Lástima que el párrafo que sigue lleva a cabo una operación confusionista profundamente infiel a Marx, a quien Feng Xiang viene glosando sin decirlo. Pues establece una ecuación falaz entre Estado y comunismo. Nada más repugnante para el demócrata absoluto que fuera Marx, tal y como nos lo revela el Manifiesto, La Guerra Civil en Francia y la Crítica del Programa de Gotha.
215 Feng Xiang, op. cit., 2018.
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2.4.1. Estado con IA frente a democracia directa mediante democracia representativa
«Si el Estado controla el mercado, en lugar de que el capitalismo digital controle el Estado, las verdaderas aspiraciones comunistas serán alcanzables. Y dado que la inteligencia artificial permite cada vez más la gestión de sistemas complejos mediante el procesa- miento de cantidades masivas de información mediante ciclos de retroalimentación intensivos, presenta, por primera vez, una alternativa real a las señales del mercado que han justificado la ideología del laissez-faire y todos los males que van con eso»216
Esto es, Feng Xiang sugiere de este modo alusivo algo así como la democracia por internet (y la iguala a comunismo: democracia por internet = comunismo). Cuando de lo que se trata bajo el concepto de comunismo es de democracia directa cara a cara y en discusión concer- tada que domina a la democracia representativa.217 Eso, más bien, que democracia directa en línea y domada institucionalmente, estatal-mente. Y ello, la doma, no sólo porque sea en línea: doma tecnológica sin fuerza de masas práctico transformadora sino sólo comunicacional represen- tativa. Sí, no sólo así domada; sino también institucionalmente. Léase estatalmente. Así que doble cosificación, fetichismo y alienación: estatal y tecnológica.
Pero si Feng Xiang se permite con toda desenvoltura coloquial confundir comunismo con Estado, que supone la disolución de éste. ¿por qué se detendría o resistiría a confundir, también, comunismo con mercado? Precisamente, por medio del expediente de llamar mercado socialista a uno regulado parcialmente por el Estado y que coincide con ser un mercado que funciona en China, tenida por muchos por socialista; no sólo por Feng Xiang. Así que como que se confunde en medio de tan entusiasta multitud dual–asaber, todos esos “muchos” recién aludidos–, pues dicha multitud es tanto de izquierda como de derecha y cada vez por razones
opuestas. Pero no te retengo más lector intrigado. Cito su párrafo:
216 Feng Xiang, op. cit., 2018.
217 Jorge Veraza Urtuzuástegui; El otro Sade. Democracia directa y crítica integral de la moder- nidad (los escritos políticos de Sade. Un comentario). Ed. Itaca. México. 2014
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«En el futuro, la economía de mercado socialista de China, que apunta a aprovechar los frutos de la producción para toda la población y no solo una pequeña élite que opere en sus propios intereses egocéntricos puede liderar el camino hacia esta nueva etapa de desarrollo humano»218
Así que tres fetichismos, y no sólo dos: el estatal, el tecnológico y el económico. Y como se ve, el fetichismo tecnológico –que es simultánea- mente fetichismo de la información– que nimba a la IA, el mediador y articulador de los otros dos fetichismos219.
2.4.2. Una naranja mecánica que se volvió digital
Después de este torcimiento dentro del torcimiento, llega el final feliz aún más torcido; que, sin embargo, es consecuente con los previos torcimientos políticos y teóricos que viene ostentando Feng Xiang con cierto tono heroico en su voz. Terminaremos sin comentar aquí la siguiente última cita, pues ya la hubimos comentado críticamente al inicio del parágrafo 2.1.8. “Robots unidos”. De esta manera todo quedaráredondo como una naranja como la del Clockwork Orange de Anthony Burguess220 que fuera magistralmente llevada al cine por Kubrick en 1971, con su digitalización de la mente de los disidentes, como una manera para transformarlos en los que Henri Lefebvre llamará cibernantropo221. Confirmando en este sentido, nuevamente las palabras de Xiang222 resuenan ad hoc:
«Si se regula adecuadamente de esta manera, debemos celebrar, no temer, el advenimiento de la IA. Si se pone bajo control social, finalmente liberará a los trabajadores de vender su tiempo y sudar solo para enriquecer a los de arriba. El comunismo del futuro debería adoptar un nuevo eslogan: “¡Robots del mundo, uníos!”.»
218 Feng Xiang, op. cit., 2018.
219 Jorge Veraza Urtuzuástegui,“Elsentido común mercantil capitalista y sus fetichismos (a 150 años de la publicación del tomo I de El Capital)”,en Teoría y Crítica de la Psicología, n.° 9, 2017, pp. 1-15.
220 Anthony Burguess; Clockwork Orange. 1962; (La Naranja Mecánica, Minotauro, México, 2013.) 221 Henri Lefebvre; Hacia el cibernantropo. Una crítica de la tecnocracia, Gedisa, Barcelona, 1980. 222 Feng Xiang, op. cit., 2018.
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Feng Xiang pretende hacer un pronóstico sociológico, cuando a lo más se trata de una sugerencia literaria para que Isaac Asimov la incluyera en uno de sus relatos de su célebre Sueños de robots223.
Pero he aquí el secreto revelado, así que no puedo retenerme o contentarme con no volver a comentar la reciente cita; tendremos que denunciar dicho secreto, en vez de redondear con estilo nuestro escrito con un deja-vu de “robots del mundo uníos” que rimara el final del inciso 2.1.8. con el inciso 2.4.2. No hay más remedio.
Cuarto fetichismo, que por su altura culminante no puede ser sino dual; así que son cinco fetichismos y no sólo tres, ya que debemos sumar a los que ya teníamos, el fetichismo de la revolución, esto es, de la praxis revolucionaria, pues, y el fetichismo y enajenación de la antropología entera, del ser humano en su complejo devenir.
Sí, de eso se trata en germen con el fetichismo de la IA (y de la infor- mación: es el medio para fetichizar la práctica crítico-revolucionaria, la forma más compleja y rica de actividad humana. Y este germen ha sido Feng Xiang quien lo ha explicitado en 2018. El año en que se cumplieron 200 años del nacimiento de Marx). La hipóstasis de la información y su fetichización es anterior al auge de la IA ya entrado el siglo XXI; anterior incluso a la hipóstasis de la información proporcionada por la IA y directa- mente asociada al fetichismo tecnológico. Es la hipóstasis de la Ilustración (antesala de la Revolución Francesa) y del estar bien informado (incluido en el derecho a la información como base de la democracia represen- tativa). “Las sociedades abiertas, para utilizar el adjetivo de Henri Bergson y de Karl Popper, son la causa y el efecto de la libertad de informar y de informarse”224. De ahí la preocupación de este autor de que la información venga sufriendo un proceso de falseamiento, según se refleja en la gestión de los grandes medios de comunicación. Así que se generan toneladas de lo que Reveles llama “conocimiento inútil”, incluso nocivo225. Como vemos, el autor deplora que sea la izquierda la que genere dicha falsía antidemocrática continuamente; y que logre someter hasta a los organiza- dores del Premio Nobel, que continuamente le otorgan el premio de literatura a intelectuales de Izquierda –desde Romain Rolland a Gabriel
223 Isaac Asimov, Sueños de robots, De bolsillo, Barcelona, 2004.
224 Jean-François Reveles; El conocimiento inútil, Ed. Planeta, México, 1990, p. 11 225 Jean-François Reveles, Idem.
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García Márquez– y se lo niegan a intelectuales de derecha como Jorge Luis Borges. De por medio, Reveles tergiversa la práctica crítico- revolucionaria al identificarla con Stalin y al comunismo con la URSS. Asíque se ofrece la otra cara de la misma moneda en la que vimos retratado a Feng Xiang. Jean-François Reveles premonizó a alguien como Feng Xiang; sólo porque ambos parten de la misma premisa falsa: Socialismo= URSS=Stalin=Lenin=Mao=Marx. Feng Xiang añade la ecuación =socialismo de mercado=IA.
De modo que la fecha para la realización de tan sutil/brutal intervención, no es casual sino apropiada, pues el fondo y la forma coinciden. Es una intervención estética,entonces, por así decirlo, la de Feng Xiang dada dicha coincidencia. O si se quiere, es simplemente el concepto realizado de lo que el mero fetichismo de la IA antes de que se ocupara de él Feng Xiang ya era. Antes de él todo se resumía en la más salvaje y masiva enajenación antropológica incrustada en el sentido común capitalista globalizado por la correspondiente ideología dominante, tal y como la refería Pierre Naville226. Después de Feng Xiang –como si dijéramos no“después de Cristo”: antes y después de Cristo, sino después del Anticristo–es directamente la práctica crítico-revolucionaria lo que requiere ser alienada institucionalmente y con la complacencia de los propios revolucionarios que asienten con el dicho de Feng Xiang y el de Xi Jinping tanto en el pleno del Partido Comunista de China como en el mundo. Esos son propiamente los robots que se unirán, a los que alude Feng Xiang.
En fin, que de eso se trata con el fetichismo de la IA: fetichizar la práctica crítico-revolucionaria, la forma más compleja y rica de actividad humana. Y para un logro tal, se requieren, digo, cinco fetichizaciones articuladas unas con las otras; como si la electricidad las uniera funcionalmente en su recorrido: el fetichismo de la práctica crítico-revolucionaria; el de la antro- pología entera, el fetichismo del Estado, el fetichismo del capital o tecnológico informacional y el económico o de la mercancía y el dinero¿Sólo eso? Habría algo más. Pero, primero, cabe especificar en nuestro siguiente parágrafo en qué consiste el fetichismo tecnológico inscrito en el fetichismo del capital.
226 Pierre Naville; Hacia el automatismo social: problemas del trabajo y de la automación, FCE, México, 1985.
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2.4.3. Nota Benne
En todo este parágrafo hemos analizado la IA y su relación con el Estado en el nivel político de esta relación. Por ejemplo, a propósito del control social ejercido por el Estado sirviéndose de IA. Y, sobre todo, sale al paso de la fabulación de que por arte de magia informacional la IA hace del Estado capitalista una sociedad socialista etcétera; cuando que, más bien, el gobierno despótico de la producción capitalista encuentra con el uso represivo de la IA por el Estado un nuevo nivel de desarrollo. En todo caso, el nivel económico de la relación IA/Estado, no lo abordamos de lleno. En nuestro capitulo 1 quedó, sin embargo, perfilado dicho nivel, cuando establecimos que las presuntas empresas capitalistas de uso intensivo de IA, en realidad no son capitalistas debido a que no producen valor ni plusvalor. De suerte que las ganancias que se embolsan son esquilmadas al resto de capitalistas y a los compradores de los productos de dichas empresas; productos que sólo formalmente son mercancías, pues no contienen valor (en lo que respecta a la operación de la IA en su producción).
El caso es que, si las empresas de IA no son capitalistas, dentro del capitalismo sólo el Estado podría gestionarlas adecuadamente, comienza por prohibir toda ganancia por la sesión –que no venta– de sus productos. De suerte que el cúmulo de riqueza carente de valor que dichas empresas generan beneficie a la sociedad gratuitamente, así como al conjunto de capitales auténticos, que repartirán entre ellos el plusvalor que explotan a sus obreros, sin entregar una tajada del mismo a las empresas de IA.
La polémica implícita entre Feng Xiang y Antony Giddens sobre la gestión estatal de la IA arriba discutida–elprimero transforma mágicamente en socialismo al Estado capitalista por incluirle IA; el otro, finge una carta magna que debiera reformar al capitalismo, pero sólo reglamenta excesos respecto de la privacidad en la aplicación de la IA–, en fin, que nuestra polémica con estos autores jamás tocó el tema recién recordado. Por eso valía la pena contrastarlo con todo lo explorado en este parágrafo. Pues–como veremos en la siguiente y última parte de este libro– la auténtica reforma del capitalismo que incluye en su funcionamiento de manera significativa (más de un cuarto de su economía) la IA pasa por el hecho denunciado de que las empresas de IA no son capitalistas.
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Capítulo 3
GOBIERNO DESPÓTICO DE LA PRODUCCIÓN, INTELIGENCIA ARTIFICIAL Y GOBIERNO MUNDIAL
«El desarrollo del capital fixe [fijo] revela hasta qué punto el conocimiento o knowledge [saber] social general se ha convertido en fuerza productiva inmediata, y, por lo tanto, hasta qué punto las condiciones del proceso de la vida social misma han entrado bajo los controles del general intellect [intelecto colectivo o general] y remodeladas conforme al mismo. Hasta qué punto las fuerzas productivas sociales son producidas no sólo en la forma del conocimiento, sino como órganos inmediatos de la práctica social, del proceso vital real»
Karl Marx
En este tercer capítulo nos ocuparemos de lleno del mundo de hoy, pero reconstruyendo sus pilares a partir de observar la relación entre la IA y el gobierno despótico de la producción. Sobre el primer tema hemos hablado ampliamente; mientras que el segundo ha aparecido en nuestro análisis sólo eventualmente, aunque en puntos decisivos. Es tiempo de que lo abordemos frontalmente. El fetichismo del Estado y el de la IA en tanto tecnología del capital: nuestro punto de llegada en el parágrafo final del segundo capítulo es, también, nuestro motivo dual de crítica confron- tado con la democracia y la revolución. Ambos fetichismos concreta e históricamente escenificados son de un lado la IA y el gobierno despótico de la producción. El cual constituye una peculiar forma de Estado capita- lista que –como veremos– es, precisamente, en la que está pensando Feng Xiang cuando la asume como si fuera comunismo, etcétera. Algo que ya denunciamos más arriba, pero, ahora, articularemos esta denuncia de modo concreto.
Este tercer capítulo se organiza en torno a dos grandes temas a criticar sobre el fondo de su relación con la IA: el gobierno despótico de la producción y el gobierno mundial. Cuya forma consiste en una proyección planetaria del gobierno despótico de la producción. Mientras el primero
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constituye una realidad existente, el gobierno mundial establece una fantasmagoría imposible, una transfiguración fantasmagórica del primero, según demostraré. Una distopía capitalista funcional con el desarrollo histórico de tal modo de producción. Por su parte, el gobierno despótico de la producción –aunque real– se encubre y sugiere ser otra cosa que lo que es (por ejemplo, caso de la URSS, ser Estado obrero cuando que es capitalista). Mientras que el gobierno mundial –aunque imposible–aparenta no serlo y estar ya en vías de poco a poco volverse real bajo la forma de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Discutiremos el gobierno despótico de la producción en los parágrafos 3.1 y 3.2; mientras el gobierno mundial en los parágrafos 3.3 y 3.4. Finalmente abordaremos la relación gobierno despótico de la producción /IA, misma que presenta dos frentes: el del gobierno despótico de la producción/IA y el del gobierno mundial/IA. Es decir, uno real y otro ficticio. La reflexión sobre esta relación bifronte –real y ficticia– nos permitirá establecer, más allá de fantasmagorías, la dinámica auténtica del desarrollo capitalista próximo en el que la IA juega papel decisivo, de lo que nos ocuparemos en el parágrafo 3.5.
La lucha de clases juega un papel central en los parágrafos siguientes –en especial en el 3.5–: pues la IA está en medio de dicha lucha. En primer lugar, la de los trabajadores contra la burguesía, de acuerdo con la contradicciónK→←T,que es constitutiva de la estructura económica de la sociedad. Asimismo, se encuentra en medio de la lucha entre dos sectores de la burguesía en pugna, en acuerdo a la contradicción K1→←K2, constitutiva de la estructura económica de la sociedad. Sin embargo, esta compleja lucha de múltiples niveles se encuentra configurada de modo tal que la contradicciónK1→←K2(por ejemplo: burguesía globalista versus burguesía nacionalista) predomina sobre la contradicciónK→←T.Es decir, la lucha entre sectores de la burguesía predomina sobre la lucha de la clase obrera contra la burguesía. Y, precisamente, predomina en un contexto de amenaza de guerra mundial y de estallidos efectivos de guerras limitadas múltiples de bandera falsa. Así como de “revoluciones de color”, también de falsa bandera o de guerras encubiertas, como la cuarentena del COVID-19. Todo sucede como si la lucha de los trabaja- dores del planeta contra el capital estuviera amenazada de muerte: si mueve un dedo fuera de lo políticamente correcto dentro de la contra-
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dicciónK1→←K2.Y, sin embargo, la contradicción esencial resurge una y
otra vez...227
Algo más, así como el plusvalor se desarrolla en la representación de los capitalistas en competencia en formas transfiguradas como lo es la ganancia industrial, la comercial, el interés y la renta del suelo, de por medio la tasa y la cuota de ganancia, así como el precio de producción y como otras tantas formas transfiguradas del plusvalor, el gobierno despótico de la producción es la sustancia a partir de la que se han desarrollado estas formas concretas de la política dentro del curso del desarrollo histórico capitalista. Así que las confusiones derivadas de dichas formas transfiguradas pueden ser esclarecidas con base en la sustancia real, a la que expresan equívocamente. Así lo haremos en lo que sigue, bajo el modo de una genealogía o una arqueología de las nociones de gobierno mundial y nuevo orden mundial.
3. 1. Génesis y estructura paradójica del gobierno despótico de la producción y la crítica de Marx al mismo
Iniciamos este capítulo con una situación de confusión para arribar, luego, al concepto que aclara las cosas: el gobierno despótico de la producción. La confusión es entre socialistas y burgueses acerca de la mejor forma de gobierno, unos tratando de perfeccionar la monarquía y la república burguesa, y otros intentando también perfeccionarlas o quizá ir más alláde ellas, a una forma de gobierno mejor: el socialismo. En realidad, no van más allá, sino que la forma perfeccionada a la que llegan o construyen es el gobierno despótico de la producción; Marx lo denuncia así en sus Grundrisse. Se trata de puras ilusiones de la ideología burguesa que se comen los mismos burgueses e incluso se comen los socialistas. Hay que trascender este horizonte confuso para notar que su resultado es el gobierno despótico de la producción, nada de la revolución del proleta- riado o de la mejora de la república, sino del despotismo contra el proletariado.
227 Como lo demuestra el capítulo I del El Manifiesto del Partido Comunista, titulado “Burgueses y proletarios”. Monte Ávila, Caracas, 2018.
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Todo lo cual resuena con lo citado en el capitulo 1 y 2 sobre Feng Xiang y Giddens acerca de la IA y el Estado, pues es la faz del gobierno despótico de la producción lo que han esbozado. Ahora, este problema, este desliz de sus mentes, la de uno apoyado levemente en Marx y el otro en Max Weber y también en Marx (que es el caso de Giddens) respectivamente es desarrollado y aclarado. Si ambos llegan a una figuración similar, no es sino porque se trata de una figuración similar de la ideología burguesa acerca de la política. No son ellos en el siglo XXI que la inauguran, simplemente le añaden IA, pero en realidad ésta ha sido una fantasía que viene desde Saint-Simon y un poco antes; en torno a la cual ha habido inmensa polémica.
3.1.1 De buenas intenciones está empedrado el camino al infierno o al gobierno despótico de la producción
El anarquismo revolucionario de Mijaíl Bakunin exige en Dios y el Estado228, la abolición del Estado como tarea central de la revolución socialista. Y en su Estatismo y Anarquía229, articula esta idea intentando criticar a Marx, quien corona la fase intracapitalista de dicha revolución con la desarticulación de la acumulación de capital. Al expropiar los
obreros las principales empresas capitalistas y la construcción de un Estado obrero de nuevo tipo, una dictadura del proletariado que viene a sustituir a la de la burguesía. Velando porque la explotación de plusvalor a parte de la clase obrera que trabaja en las fábricas capitalistas aún sobre- vivientes no crezca desmesuradamente y, sobre todo, que la burguesía no tome de nuevo las riendas del Estado. La dictadura del proletariado que define Marx como “conquista de la democracia”230, y que se coloca así en las antípodas de Stalin. Dejando a un lado la absorción o disolución del Estado–yano abolición de tajo– no como tarea de la revolución contra la sociedad burguesa, sino como tarea procesual del Estado obrero, esto es, de la dictadura del proletariado. Tarea que va a ser concluida con la abolición completa de la propiedad privada de los medios de producción, la consiguiente abolición de la existencia económica de la burguesía y, en
228 Mijail Bakunin; Dios y el Estado, (1853). Terramar, La Plata, 2008
229 Mijail Bakunin; Estatismo y Anarquía, (1878) Terramar, La Plata, 2016
230 Karl Marx y Friedrich Engels; Crítica del Programa de Gotha, Progreso, Moscú, 1980. “Manifiesto del Partido Comunista”, en Obras Escogidas en tres tomos, Progreso, Moscú, 1980
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correlato, del proletariado. De manera que, no existiendo clases sociales, el gobierno de la sociedad pierde la forma de Estado, deja de existir.
Marx persigue la desaparición del Estado, lo mismo que Bakunin, pero indica las condiciones para ello y articula racionalmente los medios para que efectivamente suceda; mientras que Bakunin cree que sólo con la voluntad de hacerlo se tendrá éxito. Evidentemente, actuando de esa manera, se topará con lo contrario, que el Estado burgués se restableceráde una manera u otra si no se forjan las condiciones efectivas para su desaparición. Y, claro, no del modo en que Lenin y Stalin llegaron a tal extraño paraje cuando querían, en realidad, conformar la dictadura del proletariado propuesta por Marx. Aunque, sin el énfasis que este daba a la conquista de la democracia como condición la más importante de todas para, efectivamente lograr, la desaparición del Estado. Recayendo, voluntaristas, en Bakunin, transitan un camino contrario: uno insuficiente respecto de lo señalado por Marx y, en realidad, falseado como el de la tragedia rusa.
Pero, ciertamente, Bakunin se sorprendería de que grandes burgueses
oligárquicos propugnan por el debilitamiento de los Estados nacionales capitalistas, y aún por su desaparición. Eso sí, a favor de la conformación de un gobierno mundial único, por supuesto, presentado del modo más laudatorio posible,democrático y anti opresivo. Estos neo-anarquistas parecen abrazarse con Bakunin transformado, en correlato, en pre- bilderberguiano231 o pre-oligárquico capitalista mundial. Pero luego de presentar la contraposición paradójica recién formulada, habría que explorar el problema desde su origen.
231 Daniel Estulin; La verdadera historia del Club Bilderberg, Planeta, Barcelona, 2005. 251
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3.1.2. Marx y los medios de producción generales y la automatización como desarrollo del mecanismo transmisor: el gobierno despótico de la producción como presunta solución a las crisis económicas capitalistas
Si alguien quisiera reformar la sociedad burguesa para que mostrara todas sus bondades y ya no sus vicios, injusticias y crisis económicas etcétera, crearía –según él–una sociedad burguesa mejorada o perfeccionada. Sería interés de cierta burguesía progresista el hacerlo; de hecho, el economista John Gray fue el primero en proponerlo en 1831. Pues, también, sería el interés de un socialista reformista que creyera, iluso, que con tales reformas construiría el socialismo como nueva sociedad distinta a la burguesa. El primero en hacerlo fue Saint-Simon a inicios del siglo XIX y, luego, en la década de los cuarenta del mismo siglo, Proudhon. La estructura contradictoria de la sociedad burguesa después de mostrar cierta madurez en su verdadera faz excitaría –continuamente, en décadas y aún siglos venideros– o provocaría a unos y a otros a intentar tal mejoría
o superación. Y como las crisis económicas se muestran en principio como un problema de liquidez y de finanzas, serían sobre todo financistas ora banqueros ora metidos a socialistas, quienes quisieran intentar tales hazañas.
Karl Marx estudió y criticó a fondo a varios de ellos. Y denunció que sus buenas intenciones si lograban de verdad articularse hasta funcionar, terminarían en algo muy distinto a lo que sus ilusiones les sugerían. Intentando perfeccionar la república burguesa o la monarquía constitu- cional o intentando trascenderlas hacia una sociedad justa y democrática como lo es el socialismo, terminaban, más bien, y en contra de lo que pensaran, erigiendo un “gobierno despótico de la producción”232.
232 Karl Marx; Grundrisse, (negritas mías).
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3.1.3. La crítica de Karl Marx al gobierno despótico de la producción y a las ilusiones burguesas para perfeccionar su sociedad y de los socialistas de superarla perfeccionándola
«La globalización es la marcha final hacia el «nuevo orden mundial» o la «Empresa Mundial, S.A.», dominados por Wall Street, la City de Londres [controladas con IA] y el complejo militar industrial. ¿Te has fijado en que allí donde haya un país con un gobierno independiente que tenga reservas petrolíferas o recursos financieros, agrícolas o estratégicos que no se hayan sometido aún al control corporativo trans- nacional siempre existe una campaña liderada por Estados Unidos para destruirlo?
Estulin
Ese Estado presuntamente socialista que imagina Xiang como articulador eficaz de la IA es, precisamente, el gobierno despótico de la producción, que aparece, en 1857, en las páginas [71] a [73] de los Grundrisse de Karl Marx, en el “Capítulo del dinero”. Mientras que poco más de 520 páginas adelante, casi para finalizar dicho capítulo, hace su aparición la plena automatización de la producción inclusiva de lo que hoy se denomina IA. Un tipo de Estado capitalista y un tipo de tecnología producto del desarrollo de la subsunción real del proceso de trabajo bajo el capital. Concepto así formulado por Marx en el “Capítulo sexto inédito” (1866) y en el capítulo 14 de El Capital (1867), y que en los Grundrisse denomina“subordinación activa” al capital, a pocas páginas de haber iniciado el“Capítulo del capital”. Y es ese tipo de Estado capitalista al que, aberrante, Xiang confunde ora con socialista ora con comunista.
De hecho, Marx crítica al proudhoniano Alfred Darimon por confundir sus propuestas de reforma bancaria –que son burguesas en verdad– con propuestas socialistas. Y establece que si Darimon quisiera desarrollar consecuentemente dichas reformas para lograr controlar la circulación y la producción sociales de modo planificado para que dejara de haber crisis económicas capitalistas, lo que lograría tampoco sería un gobierno socialista trascendente respecto de la sociedad burguesa, sino una forma extrema de Estado capitalista, al cual Marx denomina textualmente gobierno despótico de la producción. Gobierno tecnoburocrático que Marx distingue radicalmente de un auténtico Estado obrero y, aún más,
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de lo que denomina en el primer capítulo de El Capital una asociación de productores libres o productores libres asociados; fundamento de una auténtica sociedad socialista sin Estado. Así que mientras Feng Xiang saquea a Marx sin citarlo, estaría remedando sin saberlo al socialista proudhoniano Darimon.
Dice Marx en los Grundrisse, que ese gran banco central perfeccionado anticíclicamente (o anticrisis económicas), “sería o bien el gobierno despótico de la producción o el administrador de la distribución”, un Estado capitalista de nuevo tipo. En ese sentido, extremo, porque incluye la propiedad colectiva de los medios de producción, pero, también, la explotación de los trabajadores por los administradores burocráticos gubernamentales. Es decir, que mantiene la explotación de plusvalor asísea a costa de abolir la propiedad privada de los medios de producción. Lo cual retrata evidentemente el tipo de Estado que fuera la URSS, por lo que Marx estaría criticando por adelantado las pretensiones de dicho Estado de ser socialista.
En efecto, lo que la URSS ha hecho evidente en su periplo de 74 años (1917/1991) es el secreto del capitalismo, su tendencia a conformar gobierno despótico de la producción por las vías más diversas y bizarras. Misma tendencia que sólo Marx desentrañó en 1844 (Tercer Manuscrito) y puntualizó como gobierno despótico de la producción en 1857, según dijimos. Para complementar la cláusula de Marx que iniciamos sobre quésería el gobierno despótico de la producción,“obien sólo la junta que llevaría los libros y la contabilidad de la sociedad trabajadora colectiva”. Es decir, no sería un gobierno socialista sino apenas un aspecto o nivel constitutivo de un tal gobierno (“la junta que llevaría los “libros contables”). Pero que para que pudiera existir como aspecto de tal, sería necesaria una revolución social; que es, precisamente, lo que los proud- honianos quieren evitar. A la manera en que vemos muy afanado a Xiang, su pretexto implícito de que no-hay-que-hacer-la-revolución-porque-la- revolución-ya-fue-hecha en China en 1949, dirigida por Mao Zedong. Lo que –por un rodeo– remite a la Revolución de Octubre coronada por un gobierno despótico de la producción. Y no sería un gobierno socialista, precisamente, porque la revolución social de la que habla Marx debería coronarse por la conquista de la democracia, es decir, por la realización de la democracia tanto directa como representativa. Y eso es lo opuesto del
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Estado de Stalin o del de Mao, lo opuesto del gobierno despótico de la producción.
En realidad, hay que hacer notar que hasta hoy los marxistas no han retomado este concepto. Lenin no lo toma en cuenta en El Estado y la revolución como tampoco Gramsci en sus Cuadernos de la Cárcel ni en el resto de su obra. Mientras los posteriores marxistas que leyeron los Grundrisse ni Lenin ni Gramsci los conocieron pasaron por encima, pero no se percataron de la importancia de este concepto. Así que cuando de repente lo tocan, lo hacen como una cita, como un“asíes la discusión de Marx con Proudhon”, es decir, lo restringen a una palabra que intervino en una discusión particular; cuando, en realidad, emana en esta polémica porque tiene hondísimas raíces históricas y teóricas. Marx, está formulando un concepto general, que rebasa el horizonte de los conceptos sobre el Estado burgués que habían presentado escenificación histórica. Por lo que hay que articularlo con otros conceptos, como el de república democrático liberal, el concepto de monarquía constitucional, el de Estado bonapar- tista, que sí tuvieron escenificación histórica en vida de Marx.
En cambio, el gobierno despótico de la producción no tuvo una esceni- ficación histórica de forma concreta en vida de Marx, quien, sin embargo,
observa claramente que los gobiernos burgueses funcionan como despotismo respecto de la producción. Pero realmente, no se evidencia tal despotismo hasta que se conforman como una máquina; así que el hecho despótico cada vez se hace más claro. Todavía hay mucho juego entre el poder ejecutivo, las cámaras legislativas, el poder judicial y las votaciones o, más bien, es la aristocracia la que dicta. Esto es, hay múltiples mamparas y velos. El despotismo burgués de la producción es una tendencia general, mientras el gobierno despótico de la producción es un concepto que rebasa el horizonte histórico del siglo XIX, y que todavía está por realizarse. Esto no lo han visto los marxistas, pero es una idea de Marx muy importante, que muchos marxistas aún no han valorado suficientemente.
El aspecto general del gobierno despótico de la producción podría confundirse a la distancia con un gobierno socialista y un nivel de un gobierno tal –como es la junta administrativa contable de dicho gobierno emanado de una revolución coronada por la conquista de la democracia–
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sin embargo, puede confundirse igualmente con la administración burocrática contable del gobierno despótico de la producción. Ambas posibilidades de confusión indicadas por Marx, en las páginas [71] a [73] de los Grundrisse, que tuvieron lugar en la historia del siglo XX. Haciéndonos creer que la URSS o China eran socialistas o que la URSS era socialista y China una República Popular, pero en ambos casos nada que ver con Estados capitalistas. Cuando eran variantes de gobierno despótico de la producción o formas extremas de Estado capitalista. Valga como ejemplo de confusión, la de Jean-Françoise Reveles, quien resulta falaz cuando propugna por la “universalización de la democracia” oponiéndola a la dictadura del proletariado; precisamente porque cree que esta es lo mismo que totalitarismo, esto es, un gobierno despótico de la producción.
Marx concluye su crítica a la reforma bancaria de Alfred Darimon así, a punto y seguido de lo recién citado:
«La colectividad de los Medios de producción está aquí presupuesta [tanto en el gobierno despótico de la producción como en la junta contable del gobierno socialista, etc.]. Los sansimonianos hacían de su banco el papado de la producción»233
Con lo que nos recuerda que ya Saint Simon en 1800 había esbozado completa la idea de un banco central regulador de la nueva sociedad. Misma que Marx denuncia como gobierno despótico de la producción capitalistamente determinada. Una idea que Darimon no lleva a término, pues sólo recomienda unas reformas bancarias para, así, ocultar que arribaría a la idea de Saint Simon, con el fin de evitar hacerse acreedor de las críticas que ya recibiera este. Darimon es inconsecuente y taimado, siguiendo en esto a Proudhon, estaría sugiriendo Marx.
De otro lado, la original idea sansimoniana es ambivalente, pues ofrece apoyo para a partir de ella desarrollar efectivamente una idea articulada de un gobierno socialista auténtico. Primero, se evita la forma banco; segundo, no se da el poder a los administradores contables; tercero, precisamente porque el poder lo tienen los trabajadores y lo ejercen de forma democrática; cuarto, lo que probablemente requiera de una revolución social y no sólo de una reforma administrativa radical. De tal
233 Karl Marx, Grundrisse, 1971, p. 73.
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manera, Alfred Darimon y Proudhon están muy por detrás de Saint Simon, sugiere Marx, no sólo por la completud de la idea de este expresada honestamente, frente a la parcialidad timorata de la sugerencia Proudho- niana. Sino también porque ofreció un punto de apoyo racional para desarrollar una idea socialista auténtica. Mientras Proudohn saquea la idea acríticamente para parecer original; al tiempo en que la ofrece sólo, parcialmente, para no evidenciar de dónde saca la idea y porque cree que así, parcial, ya no es pasible de las críticas que Saint-Simon recibiera.
Veamos algunos ítems que nos permitan aclarar la idea:
A.–Stalin o Mao están prisioneros en los aspectos burgueses de Saint- Simon y de Proudhon y Darimon, en fin, en el gobierno despótico de la producción. Pero son inconscientes de ello y dicen haber realizado a Marx cuando éste critica radicalmente las ilusiones de Proudhon y de Saint- Simon. Por adelantado, estaría rechazando francamente el talante anti- democrático y abiertamente despótico de Stalin y de Mao, etcétera, presos en la vorágine de los acontecimientos históricos del siglo XX de los que ellos mismos fueron forjadores prominentes. Pero ese no es el caso de Xiang, que ya tuvo tiempo de aclararse las cosas y los conceptos y se nota que conoce a Marx por como lo glosa, aunque sin citarlo; además sabe del despotismo chino y stalinista. Pero llega tan ingenuo ante la tribuna mundial de internet y nos suelta su confuso muégano proudho- niano/sansimoniano/stalinista/maoísta queriéndolo hacer pasar por el más moderno y vanguardista comunismo de Marx realizado. La artificial inteligencia o, mejor, impostada inteligencia de Feng Xiang no por casualidad gusta embozarse tras la IA.
Ligado a esto, tenemos que cuando Marx habla de que en el gobierno despótico de la producción y en la junta contable socialista está presu- puesta“lacolectividad de los medios de producción”, sabemos que estácitando una de sus notas de lectura londinenses de 1845 (Cuaderno XVII).234 Lo cual demuestra que el análisis económico político de la sociedad burguesa permite entender la estructura de esta de ese modo; y asimismo proponer una reforma de esta misma como la que Saint-Simon avanzara a inicios del siglo XIX, forma que John Gray pudiera explicar en
234 Y precisamente del economista inglés John Gray, en su libro The Social System. A Tratise on the Principle of Exchange, publicado en Edimburgo en 1831, que en las páginas 62-88 aborda el asunto.
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1831 con base en la economía política burguesa clásica. Explicación que, poco después, al socialista inglés John Francis Bray le permitiera cuestionar la propiedad privada de la sociedad burguesa como robo en 1839235. Y que posibilitó que Proudhon saqueara de Gray (la reforma bancaria) y de Bray (lo de que la propiedad privada es un robo) en la década de los cuarenta del mismo siglo; y, luego, su discípulo, Darimon, rematara en 1856 con su Reforme des banques.
Pero, eso sí, Feng Xiang saqueando y tergiversando a Marx, estáignorando el hecho de que, más bien, saquea a autores criticados poréste. Es ya algo aparte: una cereza sorprendente en el pastel del“simulacro epocal” del siglo XX236, un siglo que confundió por más de setenta años (1917/1991) la URSS con socialismo, al gobierno despótico de la producción con su opuesto (precisamente en esta magna confusión histórica es que consiste el simulacro de la época).
B.–Erick Hobsbawm–elcélebre historiador marxista– en su libro Historia del siglo XX (2000) formaliza ya para finalizar el siglo XX, la ecuación falaz:
URSS=Socialismo. Cuando que, en verdad, la URSS sería a ojos de Marx un tipo de Estado capitalista extremo, que él nombró gobierno despótico de la producción. De suerte que la ecuación falaz URSS=Socialismo es transformable en la siguiente ecuación: gobierno despótico de la producción=Socialismo, exactamente igual de falaz pero que revela su falacia en vez de ocultarla, como lo hace la anterior.
Afortunadamente el historiador Arthur Rosenberg, en su Democracia y socialismo. Historia política de los últimos ciento cincuenta años (1789- 1937) publicado por primera vez en 1938 así como en su Historia del Bolchevismo237 –desuerte que Hobsbawm pudo tener tiempo más que suficiente para consultarlo, aunque no lo menciona– demuestra junto con el vaciamiento de la democracia en la URSS su carácter no socialista, al tiempo en que la contrapone con la práctica política de Marx y de Engels inscrita en la democracia social tanto en la revolución de 1848 como en su desempeño al frente de la Internacional, de 1864 a 1872.
235 John Francis Bray; Labour’s Wrongs and Labour’s Remedy, or, the Age of Mightand the Age of Right, Forgotten Books, Londres, 2015.
236 Jorge Veraza Urtuzuástegui; El siglo de la hegemonía mundial de Estados Unidos. Guía para comprender la historia del siglo XX, muy útil para el XXI, Ed. Itaca, México, 2002.
237 Arthur Rosenberg; Historia del Bolchevismo, Ed. Pasado y Presente, México, 1977. 258
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C.–Sin embargo, la URSS –bien vista la cosa– constituye el arraigo tópico del gobierno despótico de la producción, aunque comúnmente las representaciones mentales sobre el fenómeno caigan, más bien, en el simulacro epocal según el cual desde 1917 se generó la ecuación falaz formalizada de modo trasnochado por Hobsbawm URSS=Socialismo. Ecuación según la cual un gobierno despótico de la producción es asumido como algo positivo y esperanzador, como sería el socialismo. De tal manera que este arraigo tópico del gobierno despótico de la producción que fuera la URSS, es la premisa para que tenga lugar el arraigo fantasmagórico del gobierno despótico de la producción a la manera de un gobierno mundial/nuevo orden mundial capitalista. Sea que esta dupla se presente como presunta alternativa buena –porque todo lo nuevo parece bueno y si el gobierno es mundial, todo estará en
orden, por eso hay que puede creer que eso es bueno– contra lo que fuera el efectivo totalitarismo de Stalin. Sea que se presente, más bien, coqueteando con el socialismo o el colectivismo a beneficio de la gente, aunque mantenga la estricta propiedad privada capitalista para la élite tanto del capital como de las ganancias.
En la inteligencia de que dicha fantasmagoría, ha intentado ser realizada alcanzándose a establecer la ONU y sus organismos mundiales como la OMS y la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) o la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) y el propio ejército militar de la ONU, etcétera, como articulaciones del proyectado gobierno mundial. Cuando que es un imposible y, a lo más, sean esos organismos barruntos de algo así como gobierno despótico de la producción mundial; por supuesto nada positivo ni socialista ni liberal.
D.–En realidad, la oposición modernidad/posmodernidad fue forzada a existir desde mediados de la década de los setenta del siglo XX. Precisamente, para validar al interior de la discusión intelectual sobre cultura y política, así como con retazos de historia, fue forzada, para expresar la ideología del gobierno mundial/nuevo orden mundial en un lenguaje encubierto o críptico. Siendo la modernidad el término que contiene la vigencia del Estado- Nación y sus promesas de igualdad, fraternidad, seguridad y libertad, mientras el término posmodernidad
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combate las “ilusiones de la modernidad”. Como lo titulara Bolívar Echeverría en 1995 en su profunda reflexión sobre esta polémica; y más aún, sobre la modernidad capitalista que la contiene y a la que trans- figuran los términos modernidad y posmodernidad. Sobre todo, establece por definición a priori, pero como si esto fuera designio incontestable de la historia de la humanidad en su curso de progreso irresistible. Establece la disolución en curso y próximamente completa de la estructura del Estado nación en favor de una globalización luminosa y recompensadora, un nuevo orden mundial que en lontananza sugiere, sin afirmarlo de tajo, que se regiría por un gobierno mundial. Sí, algo así como la existente ONU, pero mejorada infinitamente en el sentido de las ideas previas; cuando, en realidad, la posmodernidad no es sino una de las ilusiones de la modernidad.
No es ocioso recordar que diversos representantes de la izquierda –como el subcomandante Marcos del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en 1994 y Toni Negri en el 2000–, mordieron el anzuelo de la globalización realizadora de la utopía de un mundo sin fronteras privatizantes, con el consecuente combate contra el Estado-Nación. Sí, todas las ideas previas enmarañadas entre las espinas del aludido simulacro epocal y su ecuación falaz tópica/fantasmagórica: URSS=Socialismo. Que sería igual a un mundo sin estados nacionales; pero eso sí, en la cumbre.
3.2. Ecuaciones falaces: Popper, Soros y Rockefeller es igual a Stalin y Hitler; nuevo orden mundial y gobierno mundial es igual al gobierno despótico de la producción
Una auténtica comedia de equivocaciones, parafraseando a Shakespeare, es lo que escenifican, de hecho, las ecuaciones falaces que dan título a este capítulo. En lo que sigue trataremos del gobierno despótico de la producción y de otras formas de
Estado burguesas, vale la pena iniciar este capítulo aclarando las relaciones generales entre ellas, según Marx. Por lo demás, nuestro análisis en el parágrafo anterior encuentra redondeamiento en esta aclaración. Vale la pena recordar que Marx considera que el Estado capitalista presenta tres formas principales posibles que fueron surgiendo
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en el curso de la historia para, luego, ser contemporáneas. Estas tres formas son: la monarquía constitucional (como en Inglaterra desde el siglo XVII), la república democrático-representativa (como en Francia después de 1792) y el gobierno bonapartista (como el que Luis Bonaparte instauró mediante golpe de Estado en 1851 en Francia).
En todos, la burguesía detenta el poder económico y en la república democrática representativa también logra detentar el poder político abiertamente. Mientras que, en la monarquía constitucional, es la aristocracia terrateniente y financiera la que detenta dicho poder para indirectamente ponerlo al servicio de la burguesía. Por su parte, en el gobierno bonapartista lo detenta no una clase dominante anterior a la sociedad burguesa ni la burguesía misma sino una alianza de clases subalternas como la pequeña burguesía y el campesinado o el lumpen- proletariado etcétera, que encumbran o en los que se basa un jefe del poder ejecutivo, dictador, como el caso de Luis Bonaparte238. Si bien, la monarquía constitucional puede apoyarse en una máquina estatal plenamente desarrollada, la máquina estatal debe necesariamente estar plenamente desarrollada como para presentar la forma de república democrática o, aún más, la de bonapartismo. Por eso, el gobierno despótico de la producción –del que Marx habla en 1857, como dijimos–es una de las figuras que puede adoptar la forma bonapartista, sobre la base de una maquinaria estatal plenamente desarrollada.
Una figura o variante que establece una cuarta forma; de modo análogo a lo que vemos en las formas del valor, donde la forma dinero (forma IV) no es sino la forma general (forma III), pero asentada en un contenido material específico, que en este caso serían: los metales preciosos, de preferencia el oro. En el caso del gobierno despótico de la producción (forma IV) no tenemos sino una situación bonapartista (forma III) donde ninguna clase parece dominar y menos la burguesía, pero en donde el contenido burocrático maquinístico del Estado controla la economía,
ocultándose completamente el dominio clasista de la burguesía. Pero,¿por qué el Estado capitalista presenta tres formas principales? Porque su base social es contradictoria; formulada como capital-trabajo; mientras, por otro lado, están los terratenientes. Las tres clases fundamentales de la
238 Karl Marx y Friedrich Engels; “Dieciocho Brumario de Luis Bonaparte”, en Obras Escogidas en tres tomos, Ed. Progreso, Moscú, 1980.
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sociedad burguesa que asientan su existencia sobre la contradicción capital/trabajo. Esta contradicción obliga a que la expresión estatal no seaúnica, sino que se presente a la manera de la contradicción entre el valor de uso y el valor en la mercancía. De tal manera que su dinámica o, digamos, sus formas de circular, de metabolizar, de gestionar la política sean intentos o ensayos que intentan dominar la contradicción capital / trabajo, de neutralizarla.
En realidad, si la máquina estatal se encuentra plenamente desarrollada–incluso sustentada su administración conIA–bajo cualquiera de las tres formas principales de Estado burgués puede germinar y desarrollarse la tendencia a la figura de bonapartismo nombrada gobierno despótico de la producción. Claro que lograda esta figura en plenitud siguiendo la línea bonapartista de dominación política aparentemente anónima o no clasista, precisamente, por ser una alianza de clases la que la sustenta. En este caso, la figura bonapartista muta en una forma IV de Estado capitalista: un gobierno despótico de la producción en toda la línea. Este es un concepto que, en el libro cuarto de la Crítica de la Economía Política, el libro sobre el Estado, ya podría aparecer conceptualmente expuesto y aún tematizado como integrante de las tres formas de expresión estatal burguesa. Precisamente, como una de las figuras, la figura culminante, de la forma bonapartista. Figura en la cual aparece completamente diluido el dominio de la clase burguesa, no simplemente sustituido por la aristo- cracia en el caso de la monarquía constitucional o diversificado en varias clases subalternas, como en las restantes figuras de la forma bonapartista. Se trata de una figura culminante, que, por su contenido burocrático, de modo maquinístico, que pone ante nosotros una cuarta forma de expresión política estatal burguesa, como se señaló más arriba, tal y como el que tuvo lugar en la URSS. Con control central de la economía en términos comerciales, financieros y aún industriales (Plan Quinquenal).
De hecho, la banca central incrustada en las economías capitalistas contemporáneas, encargándose de cada vez más ámbitos de la economía de un país, constituye el pivote fundamental para que se desarrolle tarde
o temprano la figura de gobierno despótico de la producción. Misma que germina en el seno de cualquiera de las tres formas principales, como dijimos, con mayor razón si contamos con la presencia masiva de la IA. Eso significa que, con la irrupción de la IA y su proliferación galopante, se
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facilita el hecho de que cualquiera de las tres formas de Estado capita- listas se desarrolle hacia la cuarta forma: el gobierno despótico de la producción.
3.2.1. Popper, Soros, Stalin y el gobierno despótico de la producción
o la pseudo sociedad abierta
Ahora bien, con base en dicho simulacro epocal (URSS=Socialismo), no sólo Xiang se ha visto confundido sino también Karl Popper, detrás de Stalin. Ambos creyentes –entre muchos otros– de que la URSS era el socialismo. Stalin para autoglorificarse al hacer su loa y Popper para denostarla y, a la vez, formular por el contrario lo que él tomara por la auténtica “Sociedad Abierta”. De hecho, así titulará su libro: La sociedad abierta y sus enemigos239 tan influyente en Georges Soros que no por casualidad era banquero. Pues el gobierno despótico de la producción es, precisamente, un asunto entre banqueros, como muy bien lo denunciara Marx. Que Popper confunda a Marx con Platón y a ambos con Stalin–como resulta en su La sociedad abierta y sus enemigos– sin registrar que, más bien, detrás de este están Proudhon y Darimon, y no sólo Saint Simon, es indicativa de la erudición torcida de Popper. Y simultánea- mente, de lo poco que conoce a Marx, aunque se atrevió a criticarlo“a fondo”, según él.
Una sociedad abierta y sin crisis económicas ni grandes injusticias parece ser el camino al que fácilmente se llega, nada menos, que a través de la reforma bancaria del propio Darimón, y por allí al gobierno despótico de la producción. De suerte que antes de que aparezcan en la pantalla las tres célebres letras de“fin”,vemos que Stalin se da un largo beso en la boca con Karl Popper mientras en el sol del ocaso vemos dibujarse las iniciales GDP, esto es, gobierno despótico de la producción. Que es el sol de ambos, de Stalin y de Soros. Feng Xiang no ha visto la película, pero como “ha visto mucha televisión” –según se dice coloquialmente–gesticula cosas parecidas y con menos ilusiones pseudosocialistas. Por su parte, Anthony Giddens habla de un Estado capitalista benefactor armado de IA que todo lo controla. “Todos en el mismo bote juntos. Viaje problemático en clima tranquilo” parecieran decir emulando la canción“Maya”de Incredible String Band, donde se alude al carácter confuso y
239 Karl Popper; La sociedad abierta y sus enemigos, [1956] Ed. Paidós, México, 1967. (2010) 263
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apariencial (mayánico) de toda la historia de la humanidad de esta manera: “Jesus and Hitler and Queen Cleopatra, etc., all sat dawn in one bote together, trouble voyage in calm wether!”.
Un viaje bajo el del sol del gobierno despótico de la producción, norte de los sucesos del siglo XX y, como veremos de lo que va del XXI, Hayek incluido. Nos referimos a él, pues aún queda la tarea de indagar las muy probables conexiones directas entre George Soros, sus fundaciones Open society y la Mont Pelerin Society de la que Karl Popper fuera miembro activo desde que la fundara el economista e ideólogo neoliberal Friedrich Hayek en 1947. Unas claves de esa conexión la podemos encontrar en algunas declaraciones de simpatía y convergencia que hace Soros respecto de Hayek en distintos pasajes de su libro Open Society como la que citamos aquí en extenso:
«Debe enfatizarse que el fundamentalismo de mercado no se
opone diametralmente a la sociedad abierta como sí lo hace el comunismo o el fundamentalismo religioso. Es simplemente una distorsión. Friedrich Hayek, cuyas ideas han sido vulgarizadas por los fundamentalistas del mercado de los últimos tiempos, era un firme creyente en la sociedad abierta. Tanto él como Karl Popper querían proteger la libertad del individuo contra la amenaza que emanaba de credos colectivistas como el comunismo y el nacional socialismo; sólo diferían acerca de los medios por los que podría lograrse. Popper abogó por la “ingeniería social fragmentada”; Hayek puso su fe en el mecanismo del mercado porque estaba preocupado por las consecuencias adversas no deseadas de los controles estatales»240
Por lo demás, las afinidades teóricas y políticas de Popper y Hayek y la influencia intelectual recíproca entre ambos se refrendarán en distintos momentos, por ejemplo, en la dedicatoria que hace el primero al segundo en su libro Conjeturas y refutaciones. El desarrollo del conocimiento científico publicado en 1972, en cuyo capítulo 15 se reedita su intento de recusación de la dialéctica hegeliana y marxiana publicada por primera vez en 1940.241
240 George Soros; Open Society: Reforming Global Capitalism, Public Affairs, N. Y., 2000, p. 118.
241 Karl Popper; Conjeturas y refutaciones. El desarrollo del conocimiento científico, Ed. Paidós, Buenos Aires/Barcelona, 1991, p. 375 ss.
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3.2.2. George Soros, la Open Society, el nuevo orden mundial y el gobierno mundial es igual al gobierno despótico de la producción
George Soros siguiendo a su amigo banquero David Rockefeller, hablaráde un gobierno mundial único implicando que este regiría lo que ambos denominan nuevo orden mundial. Así que con una cara y una lengua pronuncia lo de la popperiana open society o sociedad abierta –que, según vimos, con poco que se le rasque se transforma en un financiero gobierno despótico de la producción– y así bautiza su inmensa organi- zación internacional The Open Society. La influencia de Karl Popper y su libro en la creación de la fundación Open Society de George Soros se puede ver con claridad en la siguiente anécdota de este último:
«Como estudiante después de la segunda guerra mundial, adopté el concepto de sociedad abierta de Popper con presteza [...]. La dicotomía de Popper entre sociedades abiertas y cerradas me pareció profundamente importante. No solo iluminó el defecto fundamental de las ideologías totalitarias, sino que también arrojóluz sobre algunos problemas filosóficos básicos. Es su filosofía la que me guió en el establecimiento de mi red de fundaciones Open society. Participé activamente en la revolución que arrasó con el sistema soviético, y la experiencia me obligó a reconsiderar a fondo el concepto de sociedad abierta. Eso me trae a los aspectos filosó- ficos del libro»242
Del otro lado, con otra cara y lengua, sigue el guion de Rockefeller sobre el gobierno mundial único y su nuevo orden mundial. Una vez habla de una sociedad nacional y otra vez de un gobierno mundial único trans- nacional. Y es el caso de que éste consecuentemente entendido, también es un gobierno despótico de la producción por partida doble, tanto nacional como mundial; como si lo que conviniera a la nación le conviniera, también, a la miríada de naciones que habitan el planeta. Distopía y ratonera o trituradora burguesa a un tiempo vestida de esperanza. Como si el Estado nación pudiera crecer y convertirse en Estado mundo; de suerte que el Estado nación dejara de existir. Pero esta crítica la aborda- remos en el parágrafo 3.3, ahora analizaremos cómo es que asumido consecuentemente el gobierno mundial guarda una relación de identidad
242 Daniel Estulin, op. cit., 2005.
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con el gobierno despótico de la producción. Y, primero, expondremos cómo lo entienden Rockefeller y Soros, y también, porque Henry Kissinger propugna por ambos entes políticos. De hecho, muchos otros, de George Bush padre a Bill Clinton, Bush hijo y Obama, etcétera. Sí, otra vez, por lo ya dicho.
Y es que se trata de la ideología forjada por Nelson Rockefeller en 1942 y que, en 1954, año de fundación del Club Bilderberg–depor medio la fundación de la ONU el 24 de octubre de 1945–, se convirtiera en pieza fundamental del programa permanente de dicho club y de sus integrantes (cada año con nuevos adherentes)243. En su libro Nelson Rockefeller244 proclamó:
«Ninguna nación puede defender hoy su libertad o satisfacer las necesidades de aspiraciones de su propio pueblo desde dentro de sus propias fronteras o a través de sus únicos recursos [...] y así, la nación-Estado, sola, amenazada de tantas formas, nos parece tan anacrónica ahora como las ciudades-Estado griegas en los tiempos antiguos»245.
Como se ve, Rockefeller va directo al corazón del Estado-Nación, con el fin de abolirlo. Con el consuelo de que el hijo de este–elgobierno mundial–se convierte alegóricamente en su padre Cronos y lo devora o, más bien, puesto que son múltiples Estados-Nación, los devora. Y en el preciso instante en que devora a todos, Cronos se transforma en Zeus y el viejo
orden imperialista de Estados Nación (aquí referido como Cronos) se transforma en el nuevo orden mundial.
«De hecho, el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR) financiado por Rockefeller ha estado planificando el nuevo orden mundial desde antes de 1942. Un editorial publicado en la página 2 del“Baltimore News-Post” del 7 de diciembre de 1941, el día del ataque a Pearl Harbor, muestra como los pensamientos del CFR se insinúan [e infiltran] en las mentes de las masas, a veces, mucho antes de que se hable explícitamente de los temas en cuestión»246
243 Daniel Estulin, op. cit., 2005; Cristina Martín, Perdidos. Los planes secretos del Club Bilderberg, Ed. Martínez Roca, España, 2018.
244 Nelson Rockefeller; The future of Federalism, (1962) Kessinger, Montana, 2010. 245 Citado en Estulin, 2005, p. 116
246 Daniel Estulin, op. cit., 2005.
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De hecho, la ONU asumiría los lineamientos del gobierno mundial y no sólo la “Declaración Básica de los Derechos Humanos”, sugeridos por el referido artículo periodístico de 1941, firmado por el doctor Quincy Wright, profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Chicago. Quién hiciera (siguiendo las definiciones de Estulin) “la más clara y temprana declaración sobre el nuevo orden mundial”, definiendo “el nuevo orden mundial como lo contrario al nuevo orden de Hitler”. De suerte que queriendo ser antinazi el nuevo orden mundial no pudo sino volverse nazi, como veremos a continuación. Mientras tanto, cabe señalar la ambigüedad jurídica que vive nuestro mundo de Estados-Naciones incluyentes de un órgano regulador como la ONU, al que como se deduce, los ideólogos de nuevo orden mundial han querido transformar en encarnación de lo que deberá convertirse en un gobierno mundial perfeccionado. La ambigüedad es la siguiente:
«hasta [aquí: 1941] la ley internacional trataba casos relativos a naciones, dejando la regulación de las personas individuales a las autoridades nacionales. Ahora, la ONU tiene el derecho de secuestrar a determinados individuos y llevarlos a juicio ante el Tribunal de La Haya. Ante tal travestismo de la justicia no hay protestas internacionales, eso sí, hasta que uno de los miembros de nuestra familia es secuestrado y asesinado por comentar algo que el nuevo orden mundial encuentra ofensivo a sus intereses remotos»247
Ahora bien, en su aclaratorio e insinuante artículo 1941, el doctor Wright:
«dejó claro que la soberanía nacional y la independencia de las naciones individuales estarían limitadas por un gobierno mundial. Terry Boardman, en su charla sobre el nuevo orden mundial en la Rudolf Steiner House de Londres, el 25 de octubre de 1998, explicó a un auditorio de 1.500 personas que el doctor Wright se refería en su tiempo a los tres sistemas continentales, unos «Estados Unidos de Europa», un Sistema Asiático y una Unión Panamericana. Wright también predijo que cada sistema continental tendría una fuerza militar común y que los ejércitos nacionales serían drásticamente reducidos o directamente prohibidos.248
247 Daniel Estulin, op. cit., 2005, p. 116. 248 Daniel Estulin, op. cit., 2005, p. 117.
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Antes de dejar este inciso, no podemos eludir señalar para hacer justicia al núcleo racional de las aserciones de Karl Popper en favor de una sociedad abierta que, sin embargo, en su representación se desencamina hasta lo que su amigo George Soros se imagina acerca de la misma. La pseudocrítica de Karl Popper–ycum granum salis esto vale para la de Hanah Arendt249–a la “utopía comunista” tópicamente existente como URSS. Así que en verdad nada de comunista tiene, torcida como es, y, sin embargo, se convierte en crítica auténtica si se aplica a la utopía capitalista (más precisamente distopía) de Nelson y David Rockefeller. De la misma en la que está imbuido el Club Bilderberg en pleno, y en primera línea George Soros, interpretándola en clave popperiana. Así que todo sucede como con esa serpiente de la fábula que se muerde la cola hasta llegar a comerse por completo y desaparecer.
3.2.3. La Eva futura como IA y como mujer atomizada
Síntesis de inventos eléctricos y electrónicos diversos, “Eva futura” parece ser metáfora poética para designar a la IA y “The Phonographs Papa”pudo ser capaz de tal síntesis. En la novela de Auguste Villiers de L’Isle- Adam250, escrita desde la perspectiva de la Fenomenología del espíritu de Hegel. En realidad, Villiers escribe una novela de terror o, si se quiere, de anticipación de los horrores que el siglo XX tenía guardados para la humanidad. Se trata de terrores tecnológicos; y no es La Criatura del doctor Frankenstein quién los personifica, sino una bella Eva futura de sutil IA inmersa en un mundo consumista y pragmático, totalmente cosificado.
Ahora bien, que Thomas Alba Edison, aparezca como personaje, como The phonographs papa por ser su constructor, y que la crítica aristocrática de Villiers de L’Isle-Adam a éste, en palabras de León Bloy, amigo de Villiers, quisiera dar“aentender que un ingeniero jamás podrá ser un caballero”251, sólo muestra el gusto de finales del siglo XIX por personalizar nudos de relaciones sociales para dramatizar su ocurrencia y, así, poner en tensión la cuestión ética involucrada en el progreso tecnológico.
249 Hanah Arendt; Los orígenes del totalitarismo, Alianza, Madrid. 2006 250 Auguste Villiers de L’Isle-Adam; La Eva futura (1972)
251 Albert Beguin; León Bloy, místico del dolor, FCE, México, 1987, p. 125 268
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Otra cosa sugerente es que la IA aparezca como mujer y simultáneamente sea cosa de horror, además de estar asociada al capitalismo y al consu- mismo, todo en uno. Figuración literaria que no puede ser reducida a proyección psicológica del atormentado poeta, sino que depende de su genio tanto histórico como teórico. Pues resulta inquietante que la era de auge de la inteligencia artificial capitalista (1980-2020) coincida con la de la transformación del feminismo revolucionario en Ideología de género. La cual confronta a hombres y mujeres en todo el planeta no sólo por los puestos de trabajo crecientemente abolidos por la introducción de IA en el aparato productivo; sino a nivel sexual, como vía para fragmentar cualquier solidaridad social y política desarrollada. Comenzando por corroerla desde la solidaridad elemental sexualmente fundada de la pareja humana.
El control social requerido por el nuevo orden mundial se sintetiza como la Eva futura, desdoblada en IA y mujer atomizada o escindida respecto de todo lazo social para, así, en reciprocidad, servir para pulverizar toda lucha social solidaria. De forma que transfigura toda lucha de clases en lucha por presuntas elecciones personales de género. Que el Instituto Tavistock y la Open Society de George Soros tengan papel descollante en estas transfiguraciones, no es sino otra de las singularidades de la “Era digital”. Como singularidad quiere ser la noción con la cual nos represen- temos falazmente que la Inteligencia Artificial es inteligencia humana o suprahumana, autoconsciencia y autosentimiento.
3.2.4. Carácter distópico y necesariamente opresivo e irresponsable de la noción de gobierno mundial
La crítica al gobierno mundial es hacia un concepto distópico o, mejor dicho, a una noción distópica, ya que el término alude a una reflexión sistemática de tipo científico o de tipo filosófico; mientras que el gobierno mundial es una noción ideológica. Una noción que merece ser criticada y denunciada dada la virulencia opresiva de la misma, su uso impositivo. Es una noción práctica en la que prevalece, sobre todo –más que sus razones– su aplicabilidad, y, así mismo, es una de tipo quimérica. Esto es, no sólo imposible, sino que lo es, pero es asumida como si fuera posible en un futuro. Es asumida como una especie de guía para que en dife-
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rentes ocasiones y mediante diversas acciones intentemos su realización. Pero dada su imposibilidad fundamental, las diversas acciones para intentar realizarla no pueden redundar sino en forzamiento.
Es una noción ideológica forzada y –dada su practicidad– que fuerza la realidad, no sólo en tanto que la asume quiméricamente, sino en tanto que quiere transformarla prácticamente en acuerdo a la referida quimera. De ahí que comenzara diciendo que se trata de una noción distópica violentamente opresiva. Y es irresponsable, porque todos los forzamientos y situaciones opresivas que genera son soslayadas, no vistas o no asumidas y desvaloradas. Finalmente, si se las asume con la negatividad y gravedad que realmente tienen por parte del promotor del gobierno mundial, este pasará a auto justificarse. Precisamente, aludiendo al hecho de que lo hizo por el bien de la humanidad, persiguiendo un buen fin, una visión esperanzadora y, a lo más, utópica; cuya sustancia es positiva, pero que no sabemos el camino para realizarla. Sin embargo, no se trata de una noción utópica sino distópica; pues esto según la Real Academia Española252 significa: “Representación ficticia de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana”.
Y en efecto, la noción de gobierno mundial no es de ninguna manera utópica, sino que desde un principio fue diseñada para servir a los intereses más mezquinos de dinero poder y control de Nelson Rockefeller. Intereses con los que coinciden buena parte de las elites económicas y gobernantes del planeta; pero, inmediatamente la noción quiso ser embozada como si se tratara de un bien para la humanidad. Un lindo anhelo.
3.2.5. Rothschild colado en el socialismo y este en el Club Bilderberg
Karl Grün, creador del así llamado “socialismo verdadero”, variante alemana de socialismo, postuló hacia 1845 una utopía cooperativista de sociedad de artesanos, trabajadores y campesinos y de su correspon- diente Estado del futuro. Grün había recogido múltiples influencias del socialismo francés, en plena efervescencia en esos días. En especial, es reconocible en él la influencia de Proudhon, de Saint-Simon, así como de Louis Blanc, también, postulante de una república democrática coope-
252 Distopía: Real Academia Española, (RAE) 2023. 270
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rativista. Pues, que quería ser el “puente entre los males del presente y los ideales del futuro”253. Por su parte, Louis Blanc había escrito “La
organización del trabajo”254 y fue fundador de la socialdemocracia; era una mente poderosa y bien formada, seguidor de Saint-Simon y masón por demás peculiar, pues pertenecía a la poco conocida organización masónica del Rito de Menfis Mizraim. Fundada por el general y diplomático Giuseppe Garibaldi que fusionó ambos ritos de inspiración Rosacruz255. El comportamiento de Blanc en la república de 1848 se inclinó decidida- mente en favor de la clase obrera intentando avanzar lo más posible en reformas sociales. De suerte que siguió la táctica de proponerlas para aliviar la contraposición de clases entre la burguesía y el proletariado, paliando los problemas que el capitalismo suscita en su funcionamiento espontáneo.
Por donde se nos muestra, cómo diversos y aún contrapuestos, actores sociales arriban a soluciones similares, aunque sus intenciones difieran o sean contrarias. Aunque buscando un objetivo –como puede ser el de transformar la sociedad burguesa en una de tipo socialista–. Los resultados de sus acciones son opuestos a dicho objetivo: perfeccionan el funciona- miento de la sociedad burguesa, en aras de paliar la penuria del pueblo trabajador. O puede darse el caso de que tremendos burgueses financieros propongan proyectos inspirados en reformadores socialistas y, aún, crean que algo así como socialismo armonioso es lo que será el nuevo orden mundial.
Por eso cito a continuación una semblanza irónica de la propuesta de Karl Grün –originalmente influida por la filosofía de Ludwig Feuerbach acerca de las relaciones cordiales entre los seres humanos–. La semblanza es realizada por Federico Engels, en la que denuncia la coincidencia de la aspiración socialista de Grün con las maneras capitalistas financieras de actuación e intento de resolución de los problemas. Mídase por aquí la raíz no de décadas sino ya secular de la ideología del gobierno mundial y del nuevo orden mundial. En la que, directamente, los miembros de la familia y de la banca Rothschild han jugado un papel prominente al lado de los Rockefeller, etc:
253 Arthur Rosenberg; Democracia y socialismo. Historia política de los últimos ciento cincuenta años (1789-1937), Pasado y Presente, México, 1981.
254 Louis Blanc;“Laorganización del trabajo”, Precursores del socialismo. Grijalbo, México, 1970. 255 Arthur Rosenberg; Ibídem, 1981.
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«Tan pronto como el capital de la sociedad [de cooperativistas] aumente con las nuevas aportaciones o con los nuevos ahorros de los antiguos accionistas, se empleará en la construcción de nuevos talleres o fábricas, y así sucesivamente, hasta que todos los prole- tarios estén ocupados, hasta comprar todas las fuerzas productivas disponibles en el país y, en consecuencia, hasta que los capitales que poseía la burguesía hayan perdido el poder de mandar sobre el trabajo y de lucrar a sus expensas. De este modo el capital queda eliminado al encontrar “una instancia en que el capital, o el interés [...] por así decirlo desaparece” [...]. La gente no piensa más que en comprar por el momento la Francia entera y más tarde tal vez el resto del mundo, gracias a los ahorros de los proletarios y a la renuncia a la ganancia y al interés de su capital. ¿Se ha concebido así alguna vez un plan famoso? [...]. Y esos estúpidos jóvenes trabajadores, me refiero a los alemanes, creen en estas estupideces. Ellos, que no logran tener en el bolsillo unos cuantos centavos para reunirse en una taberna, desean comprar con sus ahorros toute la belle France. ¡Rothschild y compañía son verdaderos tontos a lado de estos colosales especuladores!»256
La crítica de Engels al socialismo cooperativista grüniano lo denuncia como una instancia prisionera de las formas de comportamiento capitalista que intenta forjar un nuevo mundo, pero sin abandonarlas: quieren acabar con el capitalismo comprándolo a pedazos. Logran a lo más trans- formar una figura dada de capitalismo (K1) en otra (K2) pero pretenden que generarán, algo realmente nuevo, una sociedad cualitativamente distinta de la burguesa, el socialismo (S). Pasan, en realidad, de K1 a K2, pero pretenden que eso es = S. Una total falacia. El capitalismo en tanto universalización de la mercancía, el dinero y el comercio, quiere ser superado mediante compra.
Ha sucedido que el “sentido común mercantil capitalista” es el origen de una visión tal que, luego, la ideología dominante desarrolla257 para
ofrecerla como medicina para las dolencias. Del modo de producción capitalista administrada sea por burgueses o por socialistas de buenas
256 Friedrich Engels, Citado en Rosenberg, op. cit. 1981, p. 70.
257 Jorge Veraza Urtuzuástegui, Marx y la psicología social del sentido común. Contribución a una teoría marxista del sentido común. Ed. Itaca, México, 2018. El libro n.° 278 en ésta Colección Socialismo y Libertad.
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intenciones, pero trágicamente trastocadas en razón y dirección, en gracia a la premisa falaz de la que parten acríticamente. Un gobierno despótico de la producción de aspecto “bonachón” es el de Karl Grün; de aspecto serio, táctico y republicano lo es el de Louis Blanc; negro y sangriento el de Hitler; y con traición a la revolución proletaria de por medio y justifi- cada explícitamente, el de Mussolini y el propio de Stalin, pero asumida y presentada dicha traición como una sorprendente realización a toda costa. Procesos de Moscú como prenda; mientras que el de Proudhon y Alfred Darimon es agudamente técnico-financiero y reformista, y el del Club Bilderberg, imperialista secreto y gatopardista. Todos, contrafinalistas, como la teoría económica contemporánea tan proclive a Popper, de lo cual da cuenta el hecho de que los economistas neoclásicos retoman el falsacionismo de Popper además de la ideología de la sociedad abierta como Hayek lo epitomizara.
Cuando Daniel Estulin se pregunta por el origen de la noción ideológica de nuevo orden mundial y de gobierno mundial y la rastrea hasta Nelson Rockefeller y el doctor Wright258 según reseñamos más arriba, en realidad, rastrea la versión bilderberguiana de tales nociones. Sin embargo, es de recordarse que Kant en su libro259 avanza la idea de un orden mundial y un gobierno mundial armónicos. En realidad, no sólo el combate contra las guerras y el anhelo de paz mundial, sino también problemas ecológicos de medida planetaria o pandemias como la del VIH/SIDA o la actual del COVID-19, etc. Enfatizan la necesidad de dar una respuesta en la que la humanidad como un todo sea el sujeto actuante y el sujeto disfrutante.
Razón de más para asumir en serio la pregunta por el origen de la noción ideológica de gobierno mundial y de nuevo orden mundial en las que se comienza por suplantar el sujeto humanidad. Ya vimos que después de Kant se gestaron una versión socialista ilusoria y una reformista burguesa no ilusoria sino, más bien, quimérica. Pues los socialistas jamás lograrán el socialismo por esa vía sino gobierno despótico de la producción y los reformadores burgueses jamás lograran que su reforma a fondo deje de conducir al mismo gobierno despótico de la producción, cuando creen que llegaran a la sociedad abierta, etcétera. Pero son prácticamente sus máximos enemigos.
258 Daniel Estulin, op. cit., 2005
259 Inmauel Kant, Hacia la paz perpetua: un diseño filosófico, Alamanda, Madrid, 2018. 273
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En todo caso, la noción ideológica dual de nuevo orden mundial y gobierno mundial, así como la explicación histórico-materialista de la misma, ya la heredan–decasi dos siglos atrás– los magnates y potentados bilderberguenses. Pues existe desde 1857 la explicación de Marx de la esencia de una formación ideológica tal; y desde 1934, en que se publicaron los Grundrisse por primera vez; tal explicación estuvo a disposición más allá del pequeño círculo de ideas compartido entre Marx y Engels. Daniel Estulin no indagó dichas raíces ni tal explicación, pues su
objeto de estudio estricto es la denuncia del Club Bilderberg en tanto
organización que articula el dominio burgués mundial.
Y a todo esto, por qué olvidar que desde fines del siglo XIX surgió la idea de un gobierno mundial en las sombras, el de los Sabios de Sion, según lo proclaman El discurso del rabino260 y los maquiavélicos Protocolos de los sabios de Sión. Traducidos a todas las lenguas en 1920 y que plagian sus ideas de la crítica que Maurice Joly261 encauzara contra el maquiavélico Napoleón III en 1864262. La denuncia de una tal conspiración judía mundial 263 sirvió para alimentar el antisemitismo o, más precisamente, el anti- judaísmo europeo y de los sangrientos pogromos en la Rusia zarista, intensificado hasta el paroxismo en la persecución nazi de judíos, gitanos y otras etnias, así como de comunistas y demócratas, hasta llegar a la‘Solución Final’ u Holocausto. Los nazis supieron combinar en dicha presunta conspiración a bolcheviques anticapitalistas con banqueros (Rothschild en primera línea) y capitalistas, tildándolos a todos de judíos, puestos de acuerdo en una pérfida conspiración por lo menos bifronte y bífida.
Y otra vez, el gobierno despótico de la producción transfigurado de diversos modos en las representaciones mentales de izquierdas y derechas es la clave del fenómeno. Es decir, la contradictoria estructura económica y política de la sociedad burguesa, que urge a opresores y a
oprimidos a transformarla; a unos para mejor dominar, a los otros para quitarse las cadenas. Pero de manera que estos confunden el modo de
260 Norman Cohn; El mito de la conspiración judía mundial: los protocolos de los sabios de Sión, Alianza, España, 2010.
261 Maurice Joly, Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu, Seix Barral, México, 1981.
262 Maurice Joly, Ídem.
263 Norman Cohn; Ibídem, 2010.
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transformarla superándola con el de readecuarla para que cumpla su cometido opresor y explotador. Y cada corriente da pasos prácticos y teóricos que perfilan cada vez más figuras concretas que unos hurtan a los
otros para alimentar sus propios fines, pero de las que sale adelante sólo aquella solución objetivamente determinada que es posible en primer lugar: la transformación de dicha estructura capitalista adecuada para que sus contradicciones se neutralicen. Con el fin de que la acumulación de capital ocurra salvando dichas contradicciones cuando estas se encuentran extremadas. Pues eso es, precisamente, lo que es el gobierno despótico de la producción en sus variadas versiones.
Bueno, ¿y la Inteligencia Artificial qué papel juega al respecto?
3.2.6. IA y la vía política e industrial y financiera para generar gobierno despótico de la producción
Antony Giddens señala la complementariedad de la Inteligencia Artificial con el mejor control gubernamental, lo mismo que Feng Xiang. Ambos señalan que, por el bien común, pero Xiang implica una crítica a posiciones como las de Giddens, ya que denuncia que la IA en un Estado capitalista genera un control represivo de la población. Mientras que sólo en un Estado socialista o comunista no clasista y cuyo interés no son las ganancias, sino que vela por el bien común, sólo allí la IA para el control social es benéfica para todos. Debe reconocerse que Xiang tiene razón en general y formalmente, más allá de errores de detalle muy importantes de su formulación, que ya discutimos más arriba. Desafortunadamente, sugiere que el Estado capitalista de China no lo es sino socialista de mercado. Así que cae bajo la crítica que dirige a posiciones como la de Giddens, pero oculta que el control social del Estado chino capitalista tiene por fin garantizar la paz social para mejor explotar a obreros y campesinos, etcétera.
Un Estado capitalista perfectamente controlado en cuanto a la actividad cotidiana de su población y en cuanto a la circulación dineraria, así como a las actitudes y emociones afines al gobierno y a tal o cual marca comercial, apunta a combatir las crisis sociales sin abolir la explotación, tal y como pretendiera el gobierno despótico de la producción no
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reconocido por Alfred Darimon y aún impensado para él, pero que es resultado lógico –demostrado como tal por Marx– de sus reformas bancarias y contables consecuentemente desarrolladas, como vimos más arriba. Alfred Darimon en 1857 arriba al gobierno despótico de la producción por el camino de la reforma bancaria, extendida del control financiero al comercial e industrial. Stalin llegó–apartir de 1924– al gobierno despótico de la producción por vía política revolucionaria desviada de las metas proletarias y comunistas auténticas. Hitler en 1933 arribó al gobierno despótico de la producción basado en la revolución nazi desde arriba en alianza con los banqueros y monopolios alemanes y con la militarización del país en 1934 en una coyuntura bélica (1939/ 1945). Así que estos últimos llegan al gobierno despótico de la producción desde la política, mientras que Darimon lo hace desde la economía.
Al parecer Giddens y Xiang alcanzan al gobierno despótico de la producción por vía simplemente tecnológica al aplicar la IA al control social. Control que era, precisamente, tras el que andaba el gobierno despótico de la producción. Así que IA y gobierno despótico de la producción parecen estar hechos uno para el otro. De tal manera que el Estado perfecto de Alfred Darimon habría sido uno regido por la IA; el de Hitler y el de Stalin habrían sido supuestamente perfectos si la IA los hubiera articulado. Pero en los casos de Giddens y Xiang–másallá de las apariencias– no es simplemente la aplicación de la IA la que transforma a la república, a la monarquía constitucional o al Estado del capitalismo del Estado en un gobierno despótico de la producción perfeccionado. Por el contrario, estos diversos tipos de gobierno capitalista vienen transfor- mándose a lo largo del siglo XX y lo que va del XXI. Precisamente, por intentar ser a nivel de su política económica anticíclicos y por la vía del control social y político policíaco, etcétera, vienen transformándose, en la vía que llega al gobierno despótico de la producción. Mientras sus sociedades y economías regidas por la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a caer han sesgado continuamente la orientación de la IA alejándola o expulsándola de la producción hacia el consumo, la circu- lación y –como bien observa Foer–, hacia el control social264.
264 Franklin Foer, Un mundo sin ideas. La amenaza de las grandes empresas a nuestra identidad, Paidós, Barcelona / Buenos Aires / México, 2007.
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Tal y como vimos en el capítulo dos de este libro, sólo faltaba que la Inteligencia Artificial se integrara masivamente en tales Estados que la produjeron así sesgada. De forma que, ante el espectáculo en curso, autores inteligentes como Antony Giddens y Feng Xiang intentaran teorizar el hecho y sus tendencias, para que parezca que la Inteligencia Artificial por sí misma produjera el gobierno despótico de la producción. Ciertamente, conforme más avanza la IA en el planeta, los gobiernos burgueses de todos los tipos –bonapartistas, repúblicas democráticas burguesas o monarquías constitucionales, como las de Europa o Arabia Saudita, etc.– tienden hacia el gobierno despótico de la producción. Apuntan a tecnificarse, recordemos, por ejemplo, al aludido (en el cap. 1) sobre el gobierno hindú, que posee un parlamento, es una aparente república burguesa, pero de pronto impone un control policíaco. Precisamente, a través de las tarjetas de crédito–elcontrol sobre todo el pueblo desde los bancos–. Así que la república democrático-burguesa poco a poco empieza a ejercer un control despótico y directo sobre los productores a través del dinero/tarjeta bancaria; pero, también, introduce la planificación industrial. En fin, se patentizan tendencias generales hacia el gobierno despótico de la producción. Que triunfen o no, depende de cada coyuntura; forma de gobierno que no es ni la forma última ni laúnica, nada más es una forma muy desarrollada que de acuerdo con la coyuntura se puede ir presentando. Aunque tanto Giddens como Xiang expresaron cándidamente leibnitzianos, que eso era o sería, más bien y por la libertad, “el mejor de los mundos posibles” histórica-mente habidos. Aunque, claro, no dejan de tener ellos también una sensación como de deja vu o de “antes de conocerte te adiviné”, como dice una canción mexicana romántica de los años cincuenta del siglo XX mexicano.
Hasta aquí hemos visto la relación del gobierno despótico de la producción y la Inteligencia Artificial, siempre restringiendo la vigencia del gobierno despótico de la producción al ámbito nacional o como una versión de Estado Nación capitalista. Pero sucede que la IA tiene vocación para ser universal y concretamente mundial. Así que un gobierno mundial y un nuevo orden mundial que se precien de responder a su esencia e intentar realizarla no pueden ser sino gobierno mundial y nuevo orden mundial necesariamente regidos por la IA. Lo que nos lleva a la última propuesta en este sentido; el chip controlador de las personas.
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3.2.7. El chip, el gobierno mundial y el nuevo orden mundial
El chip controlador de personas ya se aplica y lo ven aplicado tanto Antony Giddens como Feng Xiang a nivel del gobierno despótico de la producción nacional –que ellos imaginan como Estado libre–. Pero su aplicación responde, no dejemos de notarlo, al proyecto de un gobierno mundial y de un nuevo orden mundial previamente formulados desde 1941 y sostenido por el Club Bilderberg desde 1954 a la fecha. Así que cuando Giddens y Feng Xiang hacen la loa de la aplicación a nivel del Estado Nación, no hacen sino expresar en miniatura–ycomo títeres consientes o inconscientes– los deseos hegemónicos mundiales megalo- maniáticos de los Rockefeller, los Kissinger, los Soros, los Bill Clinton y los Bill Gates. Se debe rastrear la relación del chip controlador de personas con el gobierno mundial y el nuevo orden mundial, el pretendido nuevo
orden de un gobierno despótico de la producción pretendidamente mundial.
La IA es buena para llevar a cabo transacciones bancarias, aunque puede ser utilizada por maleantes para robar bancos en línea. Pero, eso sí, la IA a modo de chip implantado en animales y, sobre todo, por qué no, en personas –parece ser la sugerencia–. Sí, la IA es óptima para la seguridad y protección de éstas contra todo mal. Sobre todo, contra males extremos y brutales ante los que parece imposible combatir, por ende, somos prácticamente impotentes. El chip implantado nos protegería a todos. Simplemente acabo de resumir la moraleja y casi casi la trama de la película protagonizada por Harrison Ford, y dirigida por Richard Loncraine, Firewall (2006) o cortafuegos el cual es un término técnico informático computacional, por cierto, no cualquier palabra con sentido defensivo para título de película. Es una película/moraleja que refiere a esta situación y para aclarar el punto retomo algunas notas seleccionadas de la definición de firewall o cortafuegos que ofrece Wikipedia:
1. Significaba originalmente un muro cortafuegos, es decir, una pared para confinar un incendio o riesgo potencial de incendio en un edificio. Más adelante, se usó para referirse a estructuras similares de metal que separaban el compartimiento del motor de un vehículo o aeronave del compartimento de pasajeros o cabina. En el área de las redes informáticas el término comenzó a
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usarse a finales de la década de 1980, cuando Internet era aún una tecnología bastante nueva en cuanto a su uso y conectividad a nivel global.
2. En informática, un cortafuegos (del término original en inglés firewall) es la parte de un sistema informático o una red infor- mática que está diseñada para bloquear el acceso no autorizado, permitiendo al mismo tiempo comunicaciones autorizadas. Los cortafuegos pueden ser implementados en hardware o software,
o en una combinación de ambos. Los cortafuegos se utilizan con frecuencia para evitar que los usuarios de Internet no autorizados tengan acceso a redes privadas conectadas a Internet, especial- mente intranets.
En cuanto a las limitaciones de los cortafuegos:
1. El cortafuegos no puede proteger de las amenazas a las que estásometido por ataques internos o usuarios negligentes. El corta- fuegos no puede prohibir a espías corporativos copiar datos sensibles en medios físicos de almacenamiento (discos, memorias, etcétera) y sustraerlas del edificio.
Precisamente, este último caso describe el núcleo de la acción del film que nos ocupa. Se trata de una banda de ladrones que secuestra a un alto ejecutivo de un banco y a toda su familia, para obligarlo a que transfiera millones de dólares de las cuentas manejadas por el banco a una cuenta propiedad de los maleantes. Que con lujo de violencia dejan ver que de no cumplirlas no se tocarán el corazón para matar a los hijos, la esposa y aél mismo, etcétera. El etcétera es por si hubiera alguien más a quien matar.
Ciertamente aparecen más candidatos en el filme. Se llevan a toda la familia a un sitio desconocido fuera de la ciudad con la amenaza de matarlos a todos, si el ejecutivo no cumple la orden que se le ha dado. Pero este, decidido a todo, los persigue y quisiera saber de su paradero exacto para liberar a su familia armas en mano –escuadras, ametralla- doras etcétera– y con la policía para que los aprenda, pero, ¿dónde se han metido? Tiene que encontrarlos pronto sino matarán a su familia. Recuérdelo el lector, por favor.
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Bueno, la familia había tenido la previsión de implantarle un chip localizador a su inseparable mascota. El ejecutivo cuenta en su teléfono inteligente con la aplicación adecuada para rastrear al perrito. Si bien, creo que aún no había tales celulares en esa época; pero el software de marras está instalado en su computador. Así que se guía por la señal emitida por el chip, por lo que termina encontrando a la banda y rescata a su familia.
El caso es que los cortafuegos de la red del banco fallaron (ver definición 3. dada más arriba). Pero sorprendentemente, ha surgido un nuevo firewall, un potente muro parafuegos o contrafuegos, protector de la humanidad. Úsalo ya/qué esperas/imbécil. Exacto se trata del aludido chip de identidad y localizador. Pero, ¿y si se extravía tu hijo pequeño o lo raptan? ¿cómo localizarlo? Atinaste. Implántale el chip a tu hijo, implán- tale un chip a tu hijo y ya; implántaselo, pero ya, ya, ya ¿Qué esperas? Y, de una vez, otro para ti. Pero no seas egoísta pareciera que el resto de tu familia no importara. La temática de la película ilustra cómo una actitud de exigente urgentismo es la respuesta adecuada ante un peligro de tal magnitud. El filme pareciera ser en realidad, una terapia emocional intensiva para experimentar angustia e impotencia; para que, así, tu contestación simétricamente opuesta sea la exigencia urgentista aludida.
El chip de identificación implantado es exigencia del sentido común, van de la mano. No como ideología, pues una ideología se enfrenta a otra; mientras se requiere consenso generalizado, precisamente para ocultar que se trata con el chip de la pieza de un proyecto ideológico de dominio mundial de un grupo capitalista determinado. Así que por todos los medios–aquísólo hemos ilustrado el lado hollywoodense– se trata de transformar el sentido común hasta que brote en él una opinión favorable hacia el chip, como imprescindible para la seguridad de la humanidad. Indiana Jones ya no te va a salvar–estáviejo– y aunque lo intenta, es torpe en sus movimientos, aunque es habilísimo, aún, manejando la IA en y desde su laptop. Tu última y única alternativa es el chip, pues quizá ni siquiera Indiana Jones en forma te podría salvar en estos nuevos peligros generados en la era de la IA. En la que parece la única opción para salvarte. Sí, como si de una mala rima se tratara: IA/IA. Te vendemos IA que te provoca problemas y otra que te los resuelve. Sé fiel a nuestra marca. La tautología como protección y liberación que oculta en su
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repetición–ensu cierre de círculo– la represión emocional, corporal y del pensamiento.
“Hacia una sociedad sin dinero en efectivo” se titula el capítulo cuarto yúltimo de La verdadera historia del Club Bilderberg, escrito por Daniel Estulin y dedicado todo a denunciar el proyecto de dicho club oligárquico. Que plantea la idea de implantar el chip de identificación, localización y control poblacional como ingrediente esencial del mundo de reforma bancaria–alo Alfred Darimon–, de contabilidad dineraria ficticia. Que excluye al dinero en efectivo, y mediante IA controla a la población, en correlato del control a través de la IA del numerario ficticio o meramente aritmético. El nuevo orden mundial y el gobierno mundial son parte del gobierno despótico de la producción mundiales controlados/ calculados con dinero aritmético –que compra y vende los bienes y servicios que mantienen vivas a las personas–. Es dinero aritmético calculado por la IA que, así mismo, controla a esas mismas personas mediante el chip implantado en sus cuerpos o cerebros. Con el objetivo de garantizar y proteger las ganancias de los capitalistas que propugnan por un mundo de maravilla tal.
Estulin describe y denuncia con fuentes en mano tal proyecto bilderber- guiano puntualmente, indagando su génesis, hitos y motivos, así como su secrecía y formas manipuladoras de realización –como la implementada en la película Firewall–. Mientras que mi objetivo es explicar teóricamente
las condiciones de posibilidad de la sociedad burguesa de tal emergencia.
Así que sin agotar las referencias hemos recogido algunas de las que
ofrece Daniel Estulin para ilustrar nuestro argumento. La pregunta vendría a ser, ¿no estarías no solo urgido sino agradecido de que te implantaran el chip y a todos? Bajo la forma de vacuna contra el COVID-19, tal como promete Bill Gates que favorecerá a la humanidad próximamente.
3.3. La imposibilidad de un estado mundial fundamentada por Marx
En los días que corren, se dice con desenfado y como cosa de buen tono que el Estado Nación ya pasó de moda, que los Estados Nación están palideciendo desde hace décadas. Aún más, el sustentante bien enterado, dice que“eldebilitamiento consciente y deliberado de las soberanías
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nacionales” es lo que define al globalismo; mientras que la Council of Foreign Relations y la Trilateral Comission promueven la agenda globalista desde que en 1944 en Bretton Woods se sustituyera el Patrón Oro por el dólar norteamericano a favor de la hegemonía imperialista mundial de Estados Unidos. Caso de lo dicho, en junio de 2020 por uno de los inteligentes contertulios del historiador español José Javier Esparza en el programa de TV en línea265 que critica a los globalistas, pero que cree que es real la situación del Estado Nación en remisión. De suerte, que se lo vio añadir la audaz idea, aunque desafortunadamente, sin citar a sus autores, como prejuicio evidente y como cosa que no requiere fundamentarse. Dicha idea, expuesta por Michael Hardt y Tony Negri266 sobre que“Estados Unidos es un país [esto es, un Estado Nación] más dentro del Imperio” y“elImperio no tiene centro, propiamente”. Así que ora se asume que Estados Unidos es el imperio hegemónico ora que no.
En realidad, nada prueba que el Estado Nación haya pasado de moda o se esté disolviendo y, por supuesto, el imperio hegemónico mundial sigue siendo Estados Unidos. Pero sucede que un segmento de la burguesía norteamericana aliado con la burguesía financiera inglesa y otras burguesías europeas detentan una ideología globalista. Precisamente, este segmento de la burguesía norteamericana –así aliado– venía detentando el poder del Estado norteamericano, pues lograba imponer sus candidatos sean demócratas o republicanas, en la presidencia de la“república imperial”. Así va a denominarlo Raymon Aron en 1976; hasta que en 2016 se coló Donald Trump, que no es globalista sino nacionalista y se dice patriota. Por lo que la corriente globalista perdió la silla presidencial, lo que no significa que hayan perdido todos sus cotos de poder, como la CIA, el FBI y múltiples puestos claves en la burocracia norteamericana, así como el “monopolio de los mass media”267. Más bien, tienen aún el poder de imponer desde la OMS y la ONU su agenda, bajo la forma de la cuarentena por el COVID-19 según un diseño neofascista nítido.
265 José Javier Esparza;“Elgato al agua”, en El Toro TV, 2023
266 Michael Hardt y Antonio Negri, Empire, Harvard University Press, Cambridge, 2000.
267 Charles R. Wright; Comunicación de masas. Una perspectiva sociológica, Paidós, México, 1995; Alan Swingewood; El mito de la cultura de masas, Premia, México, 1979.
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De suerte que, en vista de las elecciones presidenciales de noviembre de 2020 en Estados Unidos quisieron sacar de la Casa Blanca a Trump, previo montaje de la cuarentena para debilitarlo, desafiarlo y desacreditarlo. Asíque vimos cómo todos los ideólogos del globalismo desde los Clinton, Obama, el cineasta Spike Lee con su filme Da 5 Bloods (2020) hasta George Soros (con su célebre desde 2016: “Trump es un peligro para Estados Unidos y para el mundo”), etcétera. Todos ellos despotricaron contra Trump, mientras intentaban por todos los medios recuperar la silla presidencial, sumado a manifestaciones antirracistas de por medio en más de veinte ciudades de Estados Unidos y fraude electoral 2020.
Así que, hay que notar cómo tan formidable poder semeja uno de tipo autónomo respecto del Estado Nación Estados Unidos, pero el Estado profundo había coincidido hasta hoy con el poder manifiesto hegemónico imperialista. De suerte que, al dejar de coincidir se siente asfixiar e intenta recuperar lo perdido, lo que prueba no que se trata del: “verdadero imperio más allá de Estados Unidos”. Que es la forma de cómo ha sido malinterpretado el caso, si no, más bien, aquí tenemos la prueba de que
ese formidable poder de los globalistas sólo prospera si arraiga en el territorio del Estado Nación hegemonista y tomando las riendas de este.
Así de importante es el Estado Nación para la acumulación de capital y para el ejercicio del poder político del capital social mundial. Lo que decimos para el caso singular aquí ilustrado de la “República Imperial”sólo expresa una verdad más honda y general de la sociedad burguesa, tanto más acendrada cuanto que dicha sociedad se ha extendido mundial- mente. En lo que sigue demostraré que todos los capitalistas del planeta requieren de la segmentación territorial en múltiples Estados Nación para llevar a cabo la acumulación de capital.
3.3.1. Karl Marx y el Estado Nación como concreción inevitable del dominio capitalista industrial o condición necesaria y suficiente de dicha inevitabilidad
La IA tiene por vocación ser mundial, así que se adhirió al gobierno mundial y al nuevo orden mundial–enfin, al gobierno despótico de la producción mundial– desde temprana data, mientras, que el Estado carece de vocación mundial. Lo mismo que el Estado capitalista en todas
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sus formas, incluido el gobierno despótico de la producción, a cuya figura responde precisamente la idea del gobierno mundial y del nuevo orden mundial. He aquí una contradicción flagrante, por lo que, la idea del nuevo orden mundial y del gobierno mundial –con o sin IA–no pasa de ser una fantasmagoría, aunque quienes la enarbolan creen que es una muy buena idea. En efecto, la crítica racional a la noción ideológica (gobierno mundial) de la burguesía financierista e imperialista tiene su punto de partida en el señalamiento de la imposibilidad de que la sociedad burguesa pueda prescindir de organizarse bajo la forma del Estado Nación y, de hecho, en plural: de distintos Estados Nación capitalistas. Para sustentar este señalamiento se requiere establecer positivamente la inevitabilidad del Estado Nación para la acumulación de capital y para el desarrollo funcional e histórico del mismo. Trazo teórico formidable que sólo podemos encontrar en la Crítica de la Económica Política de Marx. Veamos.
3.3.2 Estado capitalista: plusvalor, ganancia y nación
En primer lugar, tenemos que el mercado mundial capitalista es la expresión o desarrollo de la estructura básica del modo de producción capitalista: la competencia entre los múltiples capitales. Misma que se
ofrece a nivel del mercado mundial como competencia entre múltiples capitales nacionales. Mientras que cada capital nacional se encuentra reglamentado y protegido por un Estado Nación soberano que preserva y garantiza las condiciones de apropiación formal para que pueda tener lugar la explotación de plusvalor a la clase obrera.
Las condiciones de apropiación formal del plusvalor al interior de la competencia entre los múltiples capitales suponen la existencia del plusvalor que ha sido explotado a la clase obrera a nivel del proceso de producción. Sin embargo, dice Marx que los capitalistas no captan la existencia del plusvalor en cuanto tal, sino como ganancia que estos deben de apropiarse a nivel de la circulación de mercancías una vez que logren realizarlas en el mercado. En referencia a las mercancías en las que se contiene el aludido plusvalor, por haber sido producidas por sus respectivos obreros. Precisamente, la circulación de mercancías en el capitalismo desarrollado se ofrece como un ámbito en el que los distintos
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capitalistas compiten para vender sus respectivas mercancías y, así, realizar el plusvalor contenido en las mismas. De suerte que, si esta
operación es lograda adecuadamente, podrán embolsarse la esperada ganancia bajo la forma de dinero.
La competencia entre los múltiples capitales involucra entonces, la transformación de la masa de plusvalor (se podría representar de esta forma: ∑pv) en masa de ganancia(∑pv→∑g),así como la transformación de la tasa de plusvalor o de explotación (PV/CV) en tasa de ganancia (PV/CV+CC). Finalmente, la transformación de la cuota de plusvalor (PV/CV) en cuota de ganancia (ganancia media/CV+CC) que le corresponde a cada capitalista según el tamaño de su capital total.
Hay tres transformaciones que condicionan la apropiación formal de la ganancia por parte de cada capitalista. Lo que supone una intensa lucha competitiva entre todos los capitalistas industriales. De ahí que Marx titulara “Transformación de valores en precios de producción”, la sección segunda del tomo III de El Capital en la que expuso los temas recién aludidos. No obstante, para que ocurra efectivamente la apropiación formal de la referida ganancia, media otra lucha social-clasista más compleja, pues ocurre entre todos los capitalistas industriales con todos los comerciales y todos los bancarios. Ocurre de por medio la lucha aún más importante, la de los obreros con los capitalistas industriales, en vista de determinar el salario respecto de la cuota de ganancia que le toca a cada capitalista. Lucha sobre la cual se levantan las de los distintos tipos de capitalistas aludidos entre sí para rematar todas estas luchas con la de los terratenientes con los distintos tipos de capitalistas y contra los
obreros.268
Pues de todas estas luchas –alianzas parciales entre los integrantes de un factor o de otro– depende la determinación cuantitativa final del salario, la ganancia industrial, la comercial el interés y la renta del suelo. Montos y derechos que el Estado nación rige y garantiza, que no pueden determi- narse a priori sino a través dela lucha de clases, siendo esta, luego, regulada por el poder del Estado. Lucha de clases que tiene un arraigo
268 Karl Marx ofrece una imagen y una teoria general de esta lucha de clases nacional en la tercera columna del primer manuscrito de su Zur Kritick del National Ökonomie, obra conocida como Manuscritos de 1844; tercera columna dedicada a“Larenta del suelo”, en la que Marx sintetiza todas las contradicciones sociales y por ende las que expuso en las columnas anteriores dedicadas al “Salario” y a“Laganancia del capital”. Es de señalarse que, en ningún otro lugar de su extensa obra, Marx expuso esta teoria general.
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nacional toda vez que el plusvalor explotado a la clase obrera, a partir del cual, se desglosan y determinan mediante dicha lucha el resto de las rentas aludidas. El plusvalor brota de un espacio productivo concreto (fábrica o taller) de hecho, de múltiples emplazamientos industriales capitalistas o de propiedad privada capitalista cuya vida queda estatal- mente normada. Lo mismo que las luchas concretas espacial, temporal y formal o jurídicamente determinadas en acuerdo a las condiciones históricas, morales y culturales de cada zona geográfica del planeta. Asíque es el Estado concreto o nacionalmente arraigado –como suma de las propiedades privadas capitalistas y terratenientes del caso– el que puede regir tales luchas y acuerdos necesarios para la vida del capital.
Esta es la primera condición, la condición básica o necesaria de que el modo de producción capitalista esté regulado mediante Estados Nación. Condición arraigada en el hecho de la propiedad privada concreta de las condiciones de producción capitalistas y de explotación de la clase obrera, así como de la lucha de clases necesaria para determinar los montos de riqueza social correspondientes a cada clase y sector de clase necesario para el funcionamiento del modo de producción capitalista. Una condición dual, pues, por un lado, requiere de la garantía de las condiciones formales de apropiación de la ganancia (tomo III; sección segunda); y, por
otro, de las condiciones de apropiación formal de la ganancia, el salario, la ganancia comercial, el interés y la renta del suelo (tomo III; sección séptima y tercera columna del primer manuscrito de 1844).
Pero existe una segunda condición que vuelve inevitable la existencia del Estado Nación, si es que debe existir el capital y explotar obreros; esta es la condición suficiente del caso. La cual formuló Bolívar Echeverría en 1986 con toda precisión a partir de la exposición de Karl Marx acerca del plusvalor extra y de la ganancia extraordinaria en El Capital. La condición necesaria depende de las condiciones generales de constitución del plusvalor y de la ganancia, como las acabamos de exponer. Mientras que la condición suficiente de la existencia del Estado capitalista como Estado Nación, depende de las condiciones particulares de constitución de un tipo de plusvalor, el extra, y de un tipo de ganancias, las extraordinarias. Recordemos la exposición de Bolívar Echeverría sobre el asunto269.
269 Bolívar Echeverría, El Discurso Crítico de Marx, Ed. Era, México, 1986. El libro n.° 215 en ésta Colección Socialismo y Libertad.
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3.3.3. Estado capitalista: plusvalor extra, ganancias extraordinarias y nación
En segundo lugar, tenemos que el modo de producción capitalista estáconformado estructuralmente por Estados Nación diversos y no por unúnico gobierno mundial, precisamente porque los distintos propietarios privados de ciertas zonas del planeta compiten entre sí como capitalistas que propugnan por obtener la máxima ganancia en sus transacciones comerciales. Al hacerlo, establecen una cuota general de ganancia que cada capital particular obtendría, según vimos en la primera condición. Es decir, existen capitales cuya composición orgánica de capital está por debajo de la media. Otros cuya composición orgánica de capital está por encima de la media. Finalmente, tenemos aquellos cuya composición
orgánica de capital coincide con la media. Todos ellos gozan de la cuota media de ganancia recién referida (ad-condición necesaria) que se ha formado en el curso de la competencia entre los múltiples capitales. Pero existe un cuarto tipo de capitales, aquellos de productividad extra-
ordinaria270; debido a que aplican una innovación técnica inédita que se los permite. En estos capitales el trabajo desplegado por los obreros que trabajan con dicha tecnología inédita es un trabajo potenciado271, y no sólo más productivo. Por lo que no sólo produce más valores de uso, sino que plasma mayor cantidad de valor. Puede vender sus mercancías por debajo del precio de producción y, simultáneamente, por encima de su costo de producción más el plusvalor plasmado como promedio por el resto de los capitales. De tal manera que la diferencia que se embolsa este capital con fuerzas productivas excepcionales es, precisamente, la manifestación del plusvalor extra que le corresponde obtener a este capital por explotar a obreros que despliegan trabajo potenciado. Este plusvalor extra que el capital que nos ocupa no puede sino realizar en la competencia, no se expresa como ganancia media pues se encuentra por encima de la cuota de ganancia a la cual tienen derecho los tres tipos de capitalista antes mencionados. Se expresa como “ganancia extraordi- naria”272.
270 Jorge Veraza Urtuzuástegui:“ElGestell totalitario capitalista en crisis (sus dieciséis leyes)”, en Revista Rebelión, 2011.
271 Karl Marx, Grundrisse, 1971.
272 Karl Marx; Leer El Capital Hoy, Itaca/Paradigmas y Utopías, México, 2017. 287
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Ahora bien, la ganancia extraordinaria puede ser obtenida también por
otra vía: una que no arraiga en las innovaciones tecnológicas, sino en las condiciones geográficas de emplazamiento de la fábrica, que, en definitiva, son condiciones nacionales de arraigo de dicha propiedad privada. En efecto, en cierta zona geográfica y sólo en ella existe petróleo que se obtiene en forma muy barata o gran cantidad de agua o una inmensa biodiversidad fácilmente comercializable, etcétera. Todas estas condiciones geográficas de producción permiten a los capitales que las tienen en propiedad disminuir drásticamente sus costos, vender en el mercado mundial y en sus respectivos mercados nacionales sus propios productos de forma ventajosa. De suerte que, además de la cuota de ganancia media, este tipo de capitales privilegiados por estar arraigados en cierta zona del planeta de ventajas comparativas excepcionales y no en
otras, obtienen pingües ganancias extraordinarias.
La competencia internacional entre las diversas empresas de fabricación de automóviles, por ejemplo, condujo a acrecentar la automatización de este proceso, sobre todo, a partir de la década de los setenta del siglo XX. La industrialización de Japón y su entrada triunfal al comercio inter- nacional tuvo en esta área desempeño descollante, pues a la introducción de IA en el proceso de producción para automatizarlo crecientemente, se aunó una disciplina laboral renovada ad hoc, el toyotismo, la subsunción real del proceso de trabajo fabril en modalidad IA bajo el capital,
podríamos llamarla. La exportación del toyotismo a las empresas auto- motrices de Estados Unidos, de hecho, a las de todo el mundo y aún múltiples empresas no automotrices –como vimos en nuestra introdu- cción– patentiza la coacción competitiva entre los múltiples capitales internacionales para arrebatarse unos a otros las ganancias extraordinarias. De suerte que, compulsivamente despiden obreros para automatizar procesos si eso les permite robarle el mercado al competidor. El cual –en este ejemplo, las fábricas automotrices de Estados Unidos– procede a despidos, automatización y disciplinamiento laboral análogos y más pro- fundizados aun dentro del proceso de producción. Así que, peligrosa- mente, la explotación de plusvalor es desarraigada de los procesos de producción capitalistas sólo hasta que efectos globales en las economías nacionales o políticos y sociales, rebeliones sociales incluidas, van poniendo coto al brío automatizador dentro de los procesos de
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producción capitalistas; de suerte que la deriva de la IA desde los noventa, con la implantación comercial de la internet, se concentra fuera del proceso de producción, según dijimos desde nuestra presentación, mientras se diluye en la producción.
Ahora bien, el conjunto de capitalistas que gozan de la propiedad privada de un territorio tal, con ventajas comparativas excepcionales, propugna porque su Estado Nación les garantice el monopolio del acceso a tales ventajas. De ahí que grupos de capitalista propietarios de zonas deter- minadas del planeta propugnan por constituir un Estado Nacional que proteja su ubicación privilegiada frente a otros capitalistas. Así es como la propiedad privada de múltiples capitalistas puestos a competir entre ellos y con otros capitalistas se carga cualitativamente con el valor de uso–o valores de uso– al que mencionamos como ventaja comparativa de una región. Es esta cualidad nacional geográfica la que el Estado Nación debe garantizar para el grupo de capitalistas aludido.
Algo más que no es explicitado por Echeverría son las condiciones nacionales de producción y vida en un país determinado que posibilitan el desarrollo histórico de condiciones culturales más o menos propicias para la innovación tecnológica–que las que han podido desarrollarse en otro país–. Así que el Estado-Nación también debe de proteger y garantizar el privilegio que tienen los capitalistas nacionales de que, de sus universi- dades, por ejemplo, salgan mejor preparados los estudiantes. De manera que puedan generar innovaciones tecnológicas significativas; mismas que les permitirán a los obreros de dichos capitales plasmar trabajo potenciado en cantidades cada vez mayores de plusvalor extra, que se convertirán en las correspondientes ganancias extraordinarias de dichos capitalistas frente a los del resto de países.
De tal manera que, el arraigo territorial de ventajas comparativas naturales o de ventajas comparativas históricamente surgidas –incluida la cultura científico-tecnológica apropiada para generar innovaciones tecno- lógicas– las ventajas comparativas naturales o históricamente surgidas,
obligan ser garantizadas para los capitalistas que gozan de ellas. Así que la fuerza misma de la propiedad privada capitalista sobre los medios de producción tiene que salir adelante bajo la forma de interés de clase, de compra, de apoyo político, de la formación de la ideología nacionalista
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correspondiente, presión social y política determinada. Tiene que salir adelante la pujanza de los múltiples capitales, hasta establecer condiciones concretas estatales que monopolizan un cierto territorio nacional.
Por todo lo dicho es que el capitalismo –por razón del carácter universal del dinero en tanto equivalente general– tiende a ser un capitalismo mundial económicamente asentado e, incluso, ya se ha realizado como tal. Pero, igualmente, no puede ser sino un capitalismo mundial fragmen- tado políticamente en múltiples Estado Nación en razón, precisamente, del carácter cualitativo necesariamente particularizado–y,aún, singula- rizado– de las condiciones materiales y sociales de producción con las que cada capitalista echa a andar sus procesos de producción para explotar plusvalor a segmentos determinados de la clase obrera. Por el dinero el capitalismo tiene vocación mundial, mientras que por el plusvalor tiene que arraigar territorialmente y regirse por Estados Nación particulares. Tal es la paradoja.
De tal manera, la segunda razón es la suficiente para explicar la necesidad estructural del Estado Nación para el modo de producción capitalista mundial y su Mercado Mundial. Pues, las leyes de dichos Estados Nación soberanos territorialmente determinados garantizan la apropiación formal no sólo del plusvalor en general (condición o razón necesaria) sino de las ganancias extraordinarias, en particular, en el contexto de la competencia internacional entre los capitales. En la inteligencia de que las innovaciones tecnológicas del caso avanzan hacia la constitución de la IA o son ya introducciones de IA en el proceso de producción.
Ahora bien, frente a esta sólida argumentación teórica de Marx en su Crítica de la Economía Política, en la que fundamenta la inevitabilidad del Estado Nación para la ocurrencia de la acumulación de capital–deahíque, en su plan de seis libros de crítica de la economía política, el cuarto es el referente al Estado–273 y, correlativamente, frente a la inevitabilidad de la revolución proletaria de ocurrir al interior de un Estado Nación determinado; donde, además, agrega sobre la conquista de la democracia como forma en que la dictadura del proletariado sustituye a la dictadura de la burguesía, lo que debe ocurrir bajo la forma de un Estado Nación
obrero, según argumenta el Manifiesto del Partido Comunista desde 1848.
273 Karl Marx, Contribución a la Crítica de la Economía Política, Siglo XXI, México, 2008. 290
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Según lo patentiza la práctica política de Karl Marx durante toda su vida, resaltantemente durante la revolución internacional de 1848 y en su gestión al frente de la Internacional de 1864 a 1872; sí –frente a todo esto–, contrasta la endeble ideología de la II Internacional social demo- crática desde 1889, encaminada a desarraigar la lucha obrera de suámbito nacional, a favor de un vago internacionalismo. La cual, por no cuestionar enérgicamente las bases nacionales de la acumulación de capital, mucho ayuda a la prosecución de esta misma. Probando, con ello, el sometimiento de la II Internacional a la dinámica de dicha acumulación. Sometimiento en el que la III Internacional persistió, entre otras cosas, por heredar acríticamente la ideología social demócrata de dicho inter- nacionalismo abstracto. Para ilustrar históricamente el anterior aserto, citaré dos pasajes de una argumentación demás de diez páginas sobre el tema, que provienen de la pluma del gran historiador de la democracia y del socialismo que fuera Arthur Rosenberg:
«El pacifismo abstracto [de la Segunda Internacional] no tiene ninguna fuerza de resistencia cuando está verdaderamente en juego la vida de la nación. La democracia revolucionaria del periodo de 1848 [de la que participaran Marx y Engels descollantemente] pudo utilizar el sentimiento nacional [en su lucha contra el capital y contra el absolutismo]. La II Internacional por el contrario se dejóinterpolar en casi todos los países en un aislamiento en el que la ideología profesional [meramente clasista sin vinculación con la nación] de los obreros y el pacifismo [socialdemócrata] constituían posiciones destinadas a perder. Los acontecimientos del estallido de la [Primera] guerra mundial y posteriormente la victoria del fascismo [y del nacionalsocialismo] en los grandes países europeos muy pronto mostraron claramente esta situación»274
Mientras que para contextualizar la comparación histórica recién citada mediante la que critica la ideología y la política de la Segunda Interna- cional, Rosenberg señala en su mismo texto:
274 Arthur Rosenberg; Democracia y socialismo. Historia política de los últimos ciento cincuenta años (1789-1937), Pasado y Presente, México, 1981, p. 300.
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«La desafortunada contraposición [ideológicamente forzada por los socialdemócratas desde 1889] entre la minoría socialista y la llamada mayoría “burguesa” de la nación [dentro de la que incluían no sólo a la burguesía sino a la inmensa masa de campesinos y a la pequeña burguesía de las ciudades, así como a los empleados de la burocracia, etcétera] pareció adquirir un significado particular por el hecho de que los socialistas eran “antinacionalistas”, en tanto que los burgueses [es decir todo el aludido bloque social] eran“nacionalistas”. Y ya que el sentimiento nacional es, en el momento justo [políticamente hablando], un arma increíblemente poderosa en la lucha política, los socialistas se vieron relegados al terreno en el que debían sufrir las más grandes derrotas»275
Siendo esta última afirmación la que le da pie a Rosenberg para señalar la comparación histórica de crítica al pacifismo antinacionalista de la Segunda Internacional que recién citamos. En la que exalta la posición democrático-revolucionaria nacionalmente arraigada de Marx y de Engels frente a la ideología abstractamente internacionalista y pacifista de la Segunda Internacional. Síntoma de su estar prisionera de la perspectiva homogeneizante y formalista del valor, mientras se evade o aleja de un pensamiento concreto ligado al valor de uso y a la totalidad concreta de valor de uso que es la Nación.
En el parágrafo 3.1 pudimos explorar la génesis de este quid pro quo doble en el que, por un lado, la política proletaria arraigada en el valor de uso de las condiciones de vida del obrero y de su vida misma contra la explotación de plusvalor de que es objeto, la política proletaria, digo, de pronto se enredará en una visión abstracta internacionalista y, aún, mundialista propia de la ideología financiera de la burguesía. Mientras que, por otro lado, esta se enreda intentando darle contenido social a su ideología mundialista procediendo a figurar una suerte de socialismo burgués hipócrita. Todo lo cual va en demérito de la auténtica conciencia de clase del proletariado y del auténtico socialismo, según veremos en el parágrafo siguiente y en el 3.5 en los que se retrata la escena actual del despropósito.
275 Rosenberg, Ídem.
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3.4. Nuevo orden mundial y gobierno mundial en sus enredos y en su
oposición al socialismo auténtico
El carácter personal y las patologías psicológicas correspondientes permiten calificar a las formas de conciencia social sean estas teorías, ideologías o segmentos del sentido común, etc.; pues guardan analogías incontes- tables con ellas. Pero si dichas formas de conciencia son rastreadas hasta su fuente en las estructuras del modo de producción y vida de una deter- minada sociedad, sea esta la burguesa, se encuentra que corresponden las dinámicas de las referidas patologías psicológicas con dichas estruc- turas, entonces el señalamiento de neurótico o esquizofrénico para caracterizar a ciertas ideologías, deja de ser mero adjetivo descalificativo
o una mera analogía. Se valida como concepto preciso, pues define un comportamiento en acuerdo a su esencia. Ciertamente, en lo que sigue no se trata de deplorar las formas de conciencia capitalistas actuales de suyo deplorables, sino de advertir al lector acerca de su esencia al referir a esta como neurótica aquella como esquizofrénica y a esta otra como esquizoide, etcétera (nuevo orden mundial y gobierno mundial, a tales piezas ideológicas me refiero).
Entonces, una tendencia de dominio burgués se presenta con unos instrumentos, y otra se presentan con otros instrumentos, pero de pronto en medio, uno de los participantes se desconoce como burgués, y el otro lo desconoce como burgués también. Se les olvida, ¿no? Olvidan que el fascismo, el nazismo, son formas capitalistas cuando ellos creen y quieren que se proponga a la democracia como lo único que es capitalista. Figuración en la que Hitler sería por tanto una anomalía de la historia, y Stalin un totalitario, que vino de no sé qué planeta; lo remiten a locura. Cuando, en realidad, lo que había que hacer era reconocer a Stalin como parte de la ideología burguesa, como parte de las formas capitalistas de existencia, económicas, políticas y psicológicas; pero la ideología liberal pretende que Stalin es marxista socialista “diabólico”.
Como se ve, tienen una mirada de tipo racista, de tipo esquizoide, aunque, en realidad siempre es circular; así que lo que predomina siempre es la neurosis. Por eso ha valido la pena, caracterizar como esquizofrénicas, neuróticas o sádicas, tales o cuales actitudes. Así que estos términos se están utilizando conceptualmente, no son adjetivos
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meramente, o groserías, sino que describen el comportamiento objetivo de los personajes o del sistema en su conjunto. Se los describe con esos rasgos psicológicos porque allí se ha notado con más claridad su dialéctica; es decir, cómo estas formas contradictorias de movimiento son tipificables.
Por aquí se vuelve patente que hay una conexión desde la cultura, la política, la sociedad y la economía, hasta la psicología personal. Algo como lo que Bolívar Echeverría plantea en su análisis del cuádruple ethos de la modernidad: una forma de comportamiento en las personas, en la estética, en la política, en la economía. Es un ether que entinta al todo, coloreándolo de un cierto modo. Echeverría ha escogido formas estéticas para esta caracterización: romanticismo, barroco, realista, etcétera, pues de modo análogo, se expresan ciertas respuestas ante la contradicción valor-valor de uso. Por ejemplo, la vivo como identidad del lado del valor, (V=VU) soy realista; o mi respuesta es identificarlos, pero del lado del valor de uso (VU=V), soy romántico. Reconozco la contradicción, pero como me es insuperable entonces me deprimo, no lo puedo superar, tal es la posición clasicista. Finalmente, reconozco la contradicción e incluso intento superarla, pero no en la realidad sino sólo simbólicamente, tal es la posición barroca. Así que, más allá de la forma estética, lo que Echeverría quiere es aludir al tipo de respuesta ante la contradicción valor-valor de uso. Por mi parte, utilizo los conceptos psicológicos sadismo, neurosis, esquizofrenia, porque muestran en detalle los compor- tamientos del caso; análogamente, no sólo comportamientos personales, sino comportamientos de toda la economía, comportamientos a nivel político, etcétera.
De este modo, inmediatamente quedan señalados en su carácter negativo, en su carácter alienado; mientras que barroco no me dice que está alienado, realista tampoco. En cambio, un neurótico sí me dice que está mal, que se trata de una patología y sádico me lo subraya. De eso se trata, de señalar lo que es negro como negro, que resalte lo negativo como negativo, lo peligroso como peligroso, que es a dónde apuntan las cosas, a causar dolor o la locura. Por eso escojo esta manera de caracterizar las situaciones sociales. La tipología analítica que hace Bolívar muestra no el comportamiento general ante la contradicción, sino movimientos particulares en medio de eventos contradictorios.
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3.4.1. Del carácter neurótico transgresivo de la ideología globalista y del carácter esquizofrénico de su concreción bilderberguiana como nuevo orden mundial y gobierno mundial
La soberanía de los Estados Nación es, en primer lugar, soberanía sobre las ventajas comparativas geográficamente ubicadas que explotan los respectivos capitales nacionales. De hecho, la ideología globalista, reconoce este hecho, pero, precisamente, tiene la intención de transgredirlo para arrebatar a los capitales nacionales de una cierta región las ventajas comparativas que ellos gozan y que su Estado les garantiza. Por eso, los globalistas propugnan por disimular este reconocimiento en vista de proceder a disminuir o negar de plano la soberanía de los Estados Nación en cuestión. Actuando, traicioneramente, dicha ideología y el proyecto globalista al que corresponde, actúan de modo abusivo por imperialista. Sin dejar de hacerlo, de cierta manera racional, pues se atiene a las condiciones de posibilidad generales de la producción de plusvalor, de plusvalor extra y de ganancias extraordinarias.
Sin embargo, este mismo proyecto e ideología se transforman en irracio- nalistas cuando persiguen la fantasmagoría de pretender distópicamente que ya no son vigentes los Estados Nación o que muy pronto se disolverán por completo y que sólo reinara un nuevo orden mundial coronado por un gobierno mundial único. Es como querer maximizar el capitalismo ambicionando ganancias cada vez más grandes, pero sin que exista concretamente dicho capitalismo. Así que por un rodeo encontramos que tal fantasmagoría no expresa sino el incómodo que el propio capital tiene respecto de sus condiciones de producción; siempre limitadas y arraigadas al valor de uso, cuando que su anhelo continuo es el abstracto valor y, sobre todo, el plusvalor. La formulación aforística de Marx al respecto es precisa y tajante: El Capital constituye el límite del capital: “El verdadero límite de la producción capitalista es el capital mismo”276.
276 Karl Marx, El Capital, tomo III, sección tercera, capítulo 15. Véase el capítulo 4 del presente libro. En esta formulación se muestra la ambivalencia del límite; por donde se comprende que, forzosamente, el comportamiento del capital será neurótico o circular. De hecho, hay crisis económicas cíclicas; ciclos de violencia acompasados de factores contrapuestos, nosotros en medio. Es un comportamiento neurótico; y que nos neurotiza, este que queda formulado como que“Ellímite del capital es el capital mismo”. Sin embargo, de pronto se me autonomiza el capital, y lo veo como un enemigo intrascendible, o al oponente lo veo como alien; y todo ello en la medida en que yo mismo soy agente de tales relaciones; así que, entonces, me escinden la personalidad. Así que se abre paso un comportamiento esquizofrénico continuamente, no sólo
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Siempre quiere saltar sobre sí mismo para superar los abusos y la explotación que ya lleva a cabo de la clase obrera. Aquí anida su sadismo fundamental, patente en la mayor parte de las “personificaciones del capital”277. Y relativamente lo logra, pero no podría saltar sobre sí mismo de manera completa o perfecta sino es destruyéndose: su masoquismo fundamental aquí anida.
En realidad, los límites nacionales sobre los que tiene soberanía tal o cual Estado son hasta cierto punto flexibles y cambiantes. Su frontera es respectiva con otros Estados Nación capitalistas, incluso, como en el caso del cercenamiento del territorio mexicano por parte de Estados Unidos como producto de la invasión en 1846-1848278. Pero no pueden ser abolidos de ninguna manera dichos límites y fronteras de manera genera- lizada. El modo de producción capitalista mundial es necesariamente ambiguo, por estar basado en la propiedad privada; así que se presenta como una miríada de Estados Nación y un mercado mundial, en cuyo contexto los capitalistas se reparten las ganancias y sobre todo plus- ganancias (plusvalor extra y ganancias extraordinarias).
La idea de un gobierno mundial como estado mundial capitalista es imposible, aberrante por ser incoherentemente anticapitalista; es decir, por serlo de un modo abstracto y mecánico, no de un modo socialista auténtico ni revolucionario ni reformista. Es una aberración financiera, comercial y terratenientemente capitalista enderezada –claro contra la humanidad y el mundo, pero, específica y sorprendentemente– contra el dominio preciso del capital industrial: es la forma concreta y máxima de que el capital se contradice con el capital. Aberración que es la sombra y peligro suicida continuo del capital respecto de sí mismo.
en personas señaladas sino de toda la realidad histórica. Y no se va a quedar en esquizofrenia, sino en un círculo vicioso de neurosis y esquizofrenia que se resuelve continuamente en neurosis. Predomina la neurosis operada mediante esquizofrenia. Así que la situación no es meramente neurótica, sino que continuamente en medio va a haber actuaciones esquizoides, esquizofrénicas de violencia extrema; por ejemplo, racial o bélica y genocida. De tal manera, formulación dialéctica de Marx muestra el doble componente esquizofrénico/neurótico de la sociedad burguesa, según el cual“elcapital es el límite del capital”, formulación que sintetiza toda la cuestión.
277 Jorge Veraza Urtuzuástegui, “Especificación histórica de la superexplotación del trabajo que tiene lugar bajo la globalización neoliberal”, en Juan Arancibia, y Alejandro López (coords.), Teoría del valor y crisis, UNAM-IIEC, México, 2019.
278 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Perfil del traidor. Santa Anna en la historiografía y en el sentido común, Ed. Itaca, México, 2000.
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3.4.2. Contradicción valor/valor de uso y conceptos psicológicos para analizar la historia y la política
Si miramos retrospectivamente nuestro recorrido en el presente parágrafo, caemos en la cuenta de que la contradicción capital-capital (“El límite del capital es el capital mismo”) es una contradicción que tiene aspectos racionales e irracionales (así que psicológicamente caracteri- zables). Que, de hecho, no es más que una expresión desarrollada de una contradicción aún más esencial que es la del valor de uso y el valor constitutivo de la mercancía, una forma social estructurante del modo de producción burgués. Debido a tal contradicción, es posible que se den situaciones de transgresión y actitudes psicológicas y acciones políticas a las que corresponde tal adjetivo.
Más aún, el modo en que pueden presentarse dinámicamente las contradicciones históricas dentro del capitalismo puede tener varias formas. Así, por ejemplo, la condición neurótica es muy generalizada en la actualidad entre toda la población, debido a la experiencia ambivalente respecto de madre y el padre que generan las condiciones de propiedad privada económica y de apropiación privada de la familia por el padre, etcétera. En fin, es una vivencia muy general, casi normal, por eso Karen Horney pudo escribir su libro titulado La sociedad neurótica de nuestro tiempo279 y le confirió una dimensión sociológica a la neurosis. Precisa- mente, debido a que la mercancía–esdecir, la propiedad privada que circula– está constituida por la contradicción valor-valor de uso, su circulación informa la realidad: hay una estructura económica neuro- tizante general. Sin embargo, en medio de la neurosis siempre hay lugar para que se opere una escisión de polos, siempre hay unas tendencias esquizoides –las denomina Bolívar Echeverría–280según las cuales se autonomiza un polo frente al otro.
De tal manera que, una dinámica circular en la que el resultado de una acción da pie a una acción contraria y los resultados de esta a una acción análoga a la inicial, según una ambivalencia de indecisión de“sí,pero no"
o de“sí,pero mejor no”. Que cada vez vuelve al punto de partida sin aparentemente lograr avanzar; es tal la dinámica de los acontecimientos que sigue la forma de la neurosis, por eso es calificable de neurótica.
279 Karen Horney; La sociedad neurótica de nuestro tiempo. 1995 297
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Mientras que la contradicción se presenta en la esquizofrenia, polarizando y autonomizando cada uno de los polos, a la manera de una mentalidad escindida. Situación que está en posibilidad de transformarse en una circularidad neurótica lo mismo que esta puede polarizarse y extremar el antagonismo de sus términos en vez de articularlos en una cadena repetitiva.281
En fin, es a este conjunto problemático al que hemos estado aludiendo, cuyo punto cruciales el cómo logra la clase dominante dominar. Y si“a veces podría yo negociar, o a veces podría yo aplastarle la cabeza al enemigo”; de hecho, siempre tengo un enemigo ¿y cómo le hago? Exacto, de un modo o de otro. Por donde alcanzamos a entender cómo el comportamiento histórico de la burguesía es ambivalente, aunque, de repente, un polo se autonomiza de manera esquizoide, y no reconoce al
otro, lo vuelve alienígena. Por ejemplo, esta condición actual de la derecha trumpiana según la cual dice que son reptilianos Clinton y Macron, así como la Reina de Inglaterra. Notoriamente un segmento de la burguesía desconoce al otro; así que sus miembros son alienígenas. He aquí una posición esquizoide de la propia ideología burguesa; o, a la inversa, la manera que se comporta el Partido Demócrata contra Trump es esquizoide. Pues no lo reconoce –desde antes que tomara el poder en 2016 hasta la fecha– como miembro de la clase burguesa. Pretextando que: está loco,“¡esun alíen!”.
Como propalan en múltiples tonos los medios de comunicación domi- nantes en Estados Unidos aliados a dicho partido.
3.4.3. El socialismo mundial opuesto a los esquizofrénicos gobierno mundial y al nuevo orden mundial capitalistas
En ese sentido –por el carácter auto contradictorio del capital– es que algunos socialistas llegan a creer falazmente, a la manera de Feng Xiang o, más recientemente, de Slavoj Zizek282 que el nuevo orden mundial-
281 Félix Guattari y Gilles Deleuze en El Antiedipo (Deleuze y Gauttari, 1985), ya ensayaron tal enfoque exitosamente.
282 Slavoj Zizek; Ensayo sobre la cuarentena del Coronavirus publicada en el libro colectivo Sopa de Wuhan. “Coronavirus es un golpe al capitalismo al estilo de ‘Kill Bill’ y podría conducir a la reinvención del comunismo”, ASPO, 2020.
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gobierno mundial es un paso al socialismo. Creencia por demás aberrante, en particular la idea de socialismo que se hacen tales autores, precisa- mente, porque explotación de plusvalor y dominación estatal son realidades capitalistas propiamente burguesas y no proletarias.
En efecto, el Estado proletario es conquista de la democracia en vista de abolir la propiedad privada de los medios de producción en general y más, específicamente, en áreas estratégicas de la economía Nacional. Así que el Estado proletario se erige, necesariamente, como Estado nacional. La dictadura del proletariado es necesariamente un Estado Nación soberano, expresión de la democracia universal proletaria y campesina antibur- guesa; ubicada precisamente en la zona geográfica en donde la clase proletaria y campesina eran explotadas y despojadas continuamente, pero en donde ahora son soberanas.
Mientras que el socialismo, que sólo puede ser construido a partir de haber realizado previamente la dictadura del proletariado pudo lograr abolir la propiedad privada de los medios de producción en el curso de un largo periodo de competencia económica y de convencimiento de los capitalistas –que habrían pervivido después de la toma del poder por el proletariado revolucionario–. El socialismo es precisamente por todo lo dicho, el primer movimiento nacional por ser logrado por cada Estado
obrero; y luego, es internacional. Sólo en tercer lugar puede ser socia- lismo mundial, es decir, un socialismo con un solo gobierno general. Subrayo lo de gobierno, pues el Estado ha sido abolido mediante la labor desarrollada por la dictadura del proletariado o conquista de la democracia. Mientras que el nuevo orden mundial y su gobierno mundial pretenden hacer de su gobierno un Estado Mundial en forma, con policía, ejército y administración burocrática que se impone sobre todas las naciones. Pero, dicho gobierno mundial socialista del futuro se encuentra necesariamente siempre subordinado a los gobiernos nacionales. Precisa- mente, porque éstos–ydel mismo modo– se subordinan a la democracia directa obrera-campesina, local y nacionalmente arraigada.
Según vimos, hay una especie de cordón umbilical entre el Estado Nación democrático proletario y los Estados Naciones que son capitalistas. De tal manera que el internacionalismo vacuo realmente pro-capitalista llamado globalismo, hasta cuando se enmascara de izquierda es un freno para que
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se desarrolle la dictadura de proletariado en socialismo, también en forma nacional. Es visible, en general, que se requeriría que hubiera otras dictaduras del proletariado nacionalmente establecidas, y que se apoyaran unas con otras por razones técnicas y de división del trabajo e inter- cambios comerciales. Lo cual tuvo también su escenificación en el mal llamado “bloque socialista” en el siglo XX, en el hecho de que varios países tenían un comercio entre ellos (COMECOM), y tenían muy poco comercio con el resto de los países capitalistas. En fin, es viable que un grupo de países intercambien mercancías entre ellos, pues uno solo no es sustentable; de tal manera que el socialismo en un sólo país es difícil de lograr, pero no es forzoso que sea un socialismo mundial. Ya que bien podría ser un socialismo de un grupo de países, un socialismo inter- nacional. De tal suerte que tenemos un socialismo mundial, uno inter- nacional y uno nacional; pero, primero tendría que existir una dictadura del proletariado nacional, y eso es lo que no ha tenido lugar aún en la historia. Así que antes de meterse a si es internacional el socialismo o no, lo primero que hay que demostrar es si hubo o no una dictadura del proletariado nacional.
En fin, como todo esto no ha sido discutido a fondo hasta la fecha, entonces tenemos una muy vaga noción, una representación muy laxa:
“esque el socialismo tiene que ser mundial” o “no, no tiene que serlo”, etcétera. En todo caso, ciertamente se notan grandes dificultades –en gracia a la aludida conexión tecnológica y comercial para la reproducción de unpaís–sobre si hay una dictadura del proletariado en uno, mientras los otros siguen siendo capitalistas. Se lo pueden comer o no podría desarrollarse, no podría germinar solito, sino que tiene que asociarse con
otras democracias proletarias, con otras “dictaduras del proletariado” a través de las cuales tendencialmente devendría mundial.
En la representación mediática actual el socialismo aparece como una mancha mundial de tinta negra que aterroriza a la opinión pública. Representación que se ha extendido a las mentes de los políticos de derecha y aun a los de izquierda, simplemente cambiando de tono emotivo cada vez. En realidad, el socialismo no puede ser sino una articulación de gobiernos nacionales autónomos, basados en una articulación de repúblicas nacionales cuyos Estados Nacionales lograron cierta configuración. Esto ocurrió mediante revoluciones sociales, o a
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través de amplias reformas como dictaduras del proletariado nacionales, en sustitución de las dictaduras de la burguesía previas, y configuradas como repúblicas democráticas o como monarquías constitucionales.
Todo lo cual es consistente con el comportamiento esquizofrénico de la ideología burguesa bajo ciertas condiciones históricas especialmente problemáticas, porque una tendencia de dominio burgués echa mano de ciertos instrumentos, y otra tendencia utiliza otras formas. Por eso, de pronto, en medio de los acontecimientos uno de los contendientes se desconoce como burgués, y el otro lo desconoce como burgués. Parecería que olvidan lo que son, como lo patentiza la coyuntura actual globalista/ nacionalista, Trump/anti-Trump, según dijimos. De manera más profunda, sabemos que en el siglo XX los actores históricos capitalistas olvidan que el fascismo y el nazismo son capitalistas y dicen que lo único que es capitalista es la democracia. Así señalan a Hitler, como alguien que no fue más que una anomalía de la historia. En la misma alienación establecen que Stalin es un totalitario ajeno al capital, como si hubiera venido de otro planeta; y en algún momento, lo mismo que a Trump o Hitler, lo remiten a simple locura. O a que el diablo metió la cola en la historia. Claro, se metióen la cabeza de Marx, no faltara más, que es por donde encuentran que hay presuntos poemas satánicos de Marx. Como vemos, tienen ensayado el numerito y utilizan la erudición al servicio de este procedimiento esquizoide para llevarlo al detalle y hasta sus últimas consecuencias.283
Cuando, en realidad, lo que había que hacer como procedimiento de análisis racional de la historia era reconocer a Stalin como parte de la ideología burguesa y como parte de las formas capitalistas de existencia, económicas, políticas y psicológicas. Pero la ideología liberal pretende que no, en su lugar, señalan a Stalin como un “marxista socialista diabólico”(ya eran diabólicos Trotsky y Lenin)284, y así sucesivamente.
Recordemos, ante este olvido en la ideología burguesa de lo que es lo propio del capitalismo, a esta estrategia de extrañamiento y alienación respecto de sí, como parte de sus estrategias de dominio, que análoga es la mirada de tipo racista. Pues es de tipo esquizoide, extrañándose del
otro hasta la sangre, comenzando por el color de la piel. En realidad, el yugo capitalista busca afirmarse y confirmarse siempre de forma circular,
283 Robert Payne; El desconocido Karl Marx, Ed. Bruguera, Barcelona, 1975. 284 Roberto Blanco; Historia de la estupidez política, Diana, México, 1975.
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lo que predomina en él siempre es la neurosis. El racismo surge de una neurosis generada por la represión sexual285, pero, apunta hacia la esquizofrenia –también a nivel social– porque se desconoce completa- mente al otro, no logra establecer la unidad del género humano. En su lugar, privatiza y aísla radicalmente cada uno de sus términos uno frente al otro hasta que amainando las contradicciones raciales vuelve a su ambivalencia y afirma una dinámica circular neurótica como forma de dominio normalizada, canónica.
Bien vistas las cosas, el gobierno socialista mundial es completamente
opuesto al Estado capitalista mundial, enarbolado por la ideología esqui- zofrénica de la burguesía globalista contemporánea, bajo el nombre de gobierno mundial y nuevo orden mundial. Esquizofrénica, como decíamos por ser imposible su realización, pues es imposible algo así como un gobierno mundial que sustituya a los Estados Nación, pero es intentado de manera forzada su construcción. Lo que genera contradicciones continuas que no son leídas como síntomas, evidencias y pruebas contundentes de que el proyecto es imposible; sino al revés, como estímulos para reforzarlo financiera, política y militarmente y en convicción. Así que la narrativa del gobierno mundial y del nuevo orden mundial se transforma crecientemente –no de modo casual sino necesario– en fundamentalismo religioso, así como es forzado y finan- ciado por sus propugnadores en materia de condicionamiento. MK Ultra, como se conoce el Mental Kontrolle (dicho en alemán debido a que los nazis lo iniciaran), es un proceso mental mediante hipnosis, psicofármacos y experiencias traumáticas, entre otras cosas, que sirve para crear marionetas al servicio de un grupo; por ejemplo, la CIA, así como de manipulación mediática de masas. La trama MK Ultra bilderberguiana vía la CIA está, por supuesto, más allá de los objetivos de este libro, pero para nada es algo superfluo conocerla para darse una idea de qué es eso de nuevo orden mundial y gobierno mundial, IA incluida. Existe extensas bibliografías al respecto y múltiples videos que lo denuncian en YouTube.
285 Wilhelm Reich; Psicología de masas del fascismo, Roca, México, 1973. 302
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3.5. ¿La IA realizaría al gobierno despótico de la producción mundial? Al inicio de este capítulo explicamos el concepto de gobierno despótico
de la producción, así como sus variadas vías para que en la sociedad capitalista se construyan diversas versiones de este mismo, así que la derecha se lo atribuye a la izquierda y ésta a la derecha, pero se trataba en todos los casos de formas estatales nacionales. De otro lado, exploramos las propuestas de creación de un gobierno mundial y expusimos las razones por las cuales algo como eso es imposible. Aunque podría parecerle a alguien que ha sido imposible hasta ahora, pero que si se echara mano de la IA podría realizarse un gobierno despótico de la producción nacional, incluso mundial: es lo que discutiremos en lo que sigue de este capítulo.
3.5.1 ¿La IA haría realizable al sin ella probadamente fantasmagórico gobierno mundial?
Este título indica que, probablemente, dada la contradicción entre la estructura de la acumulación de capital necesariamente estatal nacional y el carácter anti-Estado Nación del presuntamente pro capitalista gobierno mundial éste es irrealizable lógica y materialmente o dicho conceptual- mente, el gobierno despótico de la producción mundial, por eso queda señalado como fantasmagórico en nuestro título. Pero si a esta carac- terística se le añade la más profusa IA –sugiere dicho título–, entonces se creería posible la realización del tal gobierno despótico de la producción. Es imposible el gobierno despótico de la producción mundial por razones políticas y económicas intrínsecas al modo de producción capitalista, el mismo que dicho gobierno mundial pretende promover. Es imposible el gobierno despótico de la producción mundial por las razones antedichas, y porque pretende ser un hecho posible si echamos mano de una palanca arquimidea para lograrlo (una palanca tecnológica, la IA, que ya lo volvería posible). Como si la IA se mandara sola y, no más bien, dependiera para existir de las relaciones capitalistas de producción, desde las tecnológicas y las económicas hasta las políticas–asícomo ser aplicada y funcionar precisamente por esas mismas relaciones–. Se pretende, pues, que la IA transgrediría dicha estructura económica y política capitalista y, sin embargo, la realizaría y preservaría.
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En realidad, la base esencial (gobierno despótico de la producción) la forma política básica, difiere respecto de la transfiguración política del caso (gobierno mundial) o forma política transfigurada. Aquella es posible y aún ya ha encontrado casos de realización histórica diversos, mientras que la otra es lo contrario. De modo que, apenas si barruntos fragmen- tarios de algo así como gobierno mundial es lo que se ha realizado históricamente, dando, así, cierta consistencia a la confusión entre base esencial y transfiguración.
3.5.2. Gobierno despótico de la producción mundializado e IA: tres razones de su imposibilidad
Pues el gobierno mundial se reputa como la presunta solución a los males del mundo bajo el capitalismo. Esta es la primera razón por la cual la IA mundial añadida a un presunto gobierno mundial o, mejor, a su barrunto, no podría realizarlo (I), precisamente, porque dicha tecnología depende para ser aplicada de las relaciones de producción capitalistas. La sugerencia contenida en dicho título nace no solo de la duda simple y exploradora, como es toda duda; sino de la neurótica y sádica disposición de los globalistas combinada con su paranoia y esquizofrenia, que les hace creer que así aderezado su Frankenstein286 se volverá no sólo bello, aceptable y necesario sino, incluso, algo real.
Olvidan que la imposibilidad de su proyecto deriva de que destruye las condiciones cualitativas o de valor de uso territorial y culturalmente arraigadas de la producción del plusvalor en general y del plusvalor extra en particular. No del control de la población, que hoy se presenta incompleto, así que creen que se necesita un control más efectivo y el control esclavo de la población mediante la IA les posibilitaría instaurar el gobierno despótico de la producción mundial. Esta es la segunda razón que nos interesa (II). El gobierno despótico de la producción mundial se
opone a las relaciones capitalistas de producción –primera razón aludida–, al modo de producción capitalista, precisamente, no en su lado formal o de valor y valorización, sino en el lado real y cualitativo del mismo. Aquel que arraiga en el valor de uso concreto necesario para producir dichos valor y plusvalor.
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¿Por qué creen ellos o tienden a creer algo así? Debido a que por estar acostumbrados a controlar los medios de producción monopólicamente y por forzar a la clase obrera a vender su fuerza de trabajo o morir, creen que todo depende–yen especial la obtención de ganancias– del férreo control, pues confunden esclavitud total con aquella particular forma históricamente surgida de esclavitud que es la suya, la capitalista. Pero el capitalismo es un proceso de explotación de plusvalor a la clase obrera, que supone la plasmación de valor en mercancías producidas y, luego, vendidas en medio de la competencia entre múltiples capitales por
obtener la máxima ganancia.
Es dentro de esa pugna que se termina estableciendo un promedio económico o ganancia media asignada por cuotas, según el tamaño de cada capital; lográndose, además, en ese enfrentamiento que algunos de dichos capitales puedan superar excepcionalmente las condiciones de producción normales del plusvalor. Por lo tanto, quedan habilitados para
obtener unas ganancias extraordinarias. De ahí que el control de la circulación de dinero, político y psicosocial de la población no sustituyen el proceso social competitivo necesariamente práctico para asignar el plusvalor a cada capitalista normal, el plusvalor extra y las ganancias extraordinarias a los capitalistas que logran demostrar –prácticamente–que los merecen.
Esta es la tercera razón del caso (III): unos capitalistas –en tanto propietarios privados y consecuentemente excluyentes que son– no aceptan que les quiten una tajada de ganancias por una presunta estimación precalculada; sino que requieren de una demostración práctica incontrovertible de cuánto le toca a cada uno. El mecanismo de la competencia económica cumple con tal condición brutal, a veces hasta la bancarrota de unos capitalistas y la prevalencia de otros. Darwin obtuvo su modelo de lucha a muerte entre especies, incluida entre mismas especies, esto es, entre ciertos miembros de esta misma. En este caso, serían en primer lugar: los capitalistas, y fue la teoría de la población de Malthus, la que lo encaminó a tal aserto.
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Después de haber señalado los tres grandes motivos por los cuales la IA mundializada añadida al gobierno despótico de la producción mundial no puede realizarlo, veamos la cosa del siguiente modo, sobre todo para ilustrar el último punto aludido: la tajante diferencia entre una demos- tración práctico material del merecimiento de cierta cantidad de ganancia por cada capitalista y una asignación meramente estimada mediante el cálculo computacional.
3.5.3. Minority Report y nuevo orden mundial
Minority Report (2002) es un filme que expone una especie de guerra preventiva a lo Gobbels, pero dirigida contra cada ciudadano por el poder judicial a fin de prever posibles crímenes para que antes de que sucedan, castigar al infractor virtual respecto del pecado de haber germinado el probable crimen en su imaginación. Así que Loyola y Gobbels conjugados, jesuitismo y nazismo desposados es lo que aquí tenemos; que, al exponer esta “justicia preventiva” (que es, más bien, brutal injusticia) estadística y digitalmente determinada por la IA, el filme de marras hace algo más. En general, propone que en la tal distopía sería posible reducir la improbable e incalculable realidad a la calculable idea. Es decir, la prepotente sugerencia es que la previsión perfecta no necesita al mundo para probarse, simplemente acaba con el mundo y así prueba su superioridad realizante.
Pero, en particular, la propuesta del control total “preventivo” apunta a algo más importante que la justicia. Me refiero a aspectos de la economía capitalistas y, en especial, la explotación de plusvalor. En efecto, sirve de metáfora para probar que es posible superar el azar en la asignación de ganancias y ganancias extraordinarias. Asimismo, es posible un orden económico en el que las crisis estén ausentes, pues cada movimiento es calculado de antemano exactamente, preventivamente. El control poblacional garantiza el control económico capitalista, evitando las crisis y la pugna intracapitalista y la lucha de clases total –real y azarosa por esencia– constitutiva del modo de producción capitalista.
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Minority Report es anti-real por esencia para, sólo así, ser pro nuevo
orden mundial y pro gobierno despótico de la producción mundial, pero los quiere sin justicia preventiva, cuya presencia es lo que la película critica a fondo dada la injusticia inherente al sistema de justicia preventiva. Pues, la película no es que demuestre que es imposible implantarla, sino que demuestra que es posible, pero que no es justa. Por lo cual genera grandes cuotas de sufrimiento y revuelta social. Así que por eso no la vamos a implementar en nuestro nuevo orden mundial dominado por la potente y fascinante IA. Por lo que, más que aceptable, es una deseable controladora y previsora IA. Lo que plásticamente nos ofrece la película con la imagen de Tom Cruise moviendo las manos como mago en orden de acomodar los adecuados hologramas azul orgón en el programa de la computadora que le responderá acerca del próximo ilícito en germen.
Pero vamos a implementar dicho programa de computadora porque es posible y ya lo demostramos precisamente por la injusticia que genera y que (en el filme) combatimos con todas nuestras fuerzas. Lo que estarían diciendo estos magnates globalistas arriba aludidos, es que el control poblacional es muy justo y el control económico más que justo y muy benéfico: no deja al azar las ganancias y abole la lucha de clases, etcétera. He aquí la utopía del capital–yde Proudhon o del socialismo burgués del cerebro de Nelson Rockefeller heredado a David y a Kissinger etcétera–estelarizada por Tom Cruise. Una utopía solesista, como vemos, como gesto de Lucrecia frente a su violador Tarquino, que niega con el gesto facial lo que, con la mano, tocando el pecho de Tarquino, afirma. Utopía no por ello coqueta, sino propiamente hipócrita.
La cuestión es la siguiente: Minority Report es una película estado- unidense de ciencia ficción de 2002 dirigida por Steven Spielberg, basada en un relato corto de 1956 de Philip K. Dick titulado:“Elinforme de la minoría”. La cinta está protagonizada por Tom Cruise, Collin Farrel, Samantha Morton y Max von Sydow, entre otros. Asumamos que Spielberg crítica honestamente la propuesta totalitaria del mundo de justicia preventiva digitalmente instaurada y que esa fue, precisamente, la intención denunciante de Philip K. Dick en su relato corto. Ambos van, cada uno en su momento, contra lo que se conocía acerca de la ideología del nuevo orden mundial y su gobierno mundial entre 1960 y 2002, pero su crítica a la justicia preventiva resulta ser acrítica respecto del fetichismo de la tecnología de IA que posibilita dicha injusta prevención.
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En efecto, como vimos en el párrafo anterior, Minority Report deja en firme esta posibilidad como si fuera real y, luego, procede a criticar la injusticia que se genera. Por tanto, deja en firme la tesis de previsibilidad absoluta y la consecuente abolición del azar; y lo que va con ello, la total absorción de la realidad en la idea que la IA se hace de ella. Todo lo cual deja impune la ideología del control económico total y del control poblacional total, que supuestamente es “bueno”. No obstante –podría ser como según denuncié más arriba este despropósito, presentándolo como si fuera la intención implícita en el filme Minority Report– que se critica tal injusticia, como acabo de decir en el párrafo anterior. Procedí de tal modo sólo para presentar extremado mi argumento y, así, de entrada dejar clara al lector la cuestión. Ahora, he matizado el argumento para no cometer una injusticia preventiva... o paranoica contra Spielberg y Dick.
El caso es que la crítica parcial produce por un rodeo lo que teme y critica:
es solesista, es decir, es equivoca bajo la forma de serlo, tanto a nivel literario como filosófico y político, según vimos en parágrafos anteriores, los vasos comunicantes del socialismo burgués de Proudhon y Alfred Darimon con Stalin, Hitler y Rockefeller, Soros, Karl Popper y Kissinger, etcétera. El solesismo en la historia es una figura dialéctica nada deleznable a considerar y a no confundir con el solipsismo.
3.5.4. Gobierno despótico de la producción en las fases de desarrollo de la contradicción globalistas/nacionalistas hasta el COVID-19
Vayamos por partes: existe una formidable contradicción en el mundo actual, es la contradicción palpable –por así decirlo– entre capitalistas globalistas y nacionalistas, cada uno de estos grupos se acompaña de las masas poblacionales que logra cosechar. La contradicción formidable que, de ser latente y esencial desde 1954 (inicio del Club Bilderberg), ha adquirido concreción y se tornó álgida en 2020 en ocasión de la implan- tación de la cuarentena del COVID-19, por parte del “Estado Profundo Globalista Bilderberguiano”. Cuando, en realidad, desde la toma de posesión del gobierno de Estados Unidos por Trump en 2016, dicha contradicción se volvió flagrante y ha venido agudizándose; así que, de flagrante, se tornó álgida en 2020. En efecto, el peligro viral pandémico
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letal del COVID-19 quiere ser el gatillo que desencadene el clamor social exigiendo que el chip sea implantado a todo mundo como medida de seguridad sanitaria. Si no es el clamor social, por lo menos el consenti- miento conformista ante la violación de los derechos humanos y del ciudadano involucrados en dicha implantación.
La cosa es que, si el proyecto totalitario del gobierno despótico de la producción mundial–ysu nuevo orden mundial totalitario–es intrínse- camente fantasmagórico por antagónico con la estructura estatal nacional de la acumulación de capital, misma que dicho proyecto tiene como finalidad optimizar, resulta contradictorio inyectar millones y apoyar con manejos políticos, tergiversaciones legales y armas a tales aderezos totalitarios. Pero, precisamente, como se insume tanto esfuerzo y dinero en la fantasmagórica e imposible empresa, parece como que ya no es tan distópico el gobierno despótico de la producción mundial sino algo real y próximo e, incluso, benéfico.
Tal es el escenario que desde la década de los cincuenta del siglo XX hasta el 2016 privó en el mundo respecto de los proyectos de establecimiento de un gobierno mundial. Pero ante las insuficiencias de su idea plasmada imperfectamente en la realidad–enrazón de su intrínseca contradicción–los oligarcas globalistas han creído que, para pasar del parecer a la efectiva presencia del gobierno mundial realizado, la IA se hace impres- cindible. Primero se implementó país por país obligando que cualquier transacción se realizara por medios electrónicos (tarjeta de crédito, aplicación de banco en línea, etc.) y no con dinero contante y sonante; asícomo con la ya mencionada parágrafos arriba, implantación del crédito social político y psicosocial implantado en China. Ni que decir, con el reconocimiento visual mediante cámaras implantado en el metro y espacios públicos importantes, así como en las transacciones bancarias de diversos países, etcétera. Es allí en donde intervino la reciente cuarentena mundial aterrorizando a la gente, calculando la reacción de ésta al terror, su anhelada búsqueda de seguridad oral en el seno materno. Freud aplicado por los oligarcas eficientemente, mientras esos mismos oligarcas–a través de profesores y pseudocientíficos títeres– extirpan de los programas de estudio universitarios el estudio del psicoanálisis, para que la oligarquía pueda actuar y la población no tenga ni barruntos de porquéactúa así y de dónde proviene su eficacia.
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3.5.5. De la Sociedad de las Naciones y la Organización de las Naciones Unidas sometidas a Estados Unidos hasta la contradicción:
gobierno mundial/Estados Unidos
En otros términos, si le añadimos la IA mundializada a la fantasmagoría de gobierno despótico de la producción mundial, el control que este logra de los eventos y de las personas, etcétera, lo acerca a algo que tiene visos de Estado mundial o gobierno mundial. ¿Lo es en verdad? Ya vimos que esto no puede ser, pero los avisos de ello sí que están presentes, ¿qué son
o significan tales visos y rasgos? En primer lugar, contestaré en términos históricos cómo es que se han presentado los barruntos, así como la idea de gobierno mundial en el desarrollo capitalista.
La Sociedad de las Naciones (1918) nacida después de la primera guerra mundial, patentizó la necesidad de coordinar las contradicciones entre los Estados Nacionales capitalistas. He aquí un primer barrunto práctico de un ente supranacional de control político de las contradicciones inter- capitalistas. La conformación del mercado mundial capitalista impulsó la necesidad de que algo así germinara en el contexto del entramado inter- nacional de las contradicciones capitalistas, tanto estatales como empresariales. Antes de ello, la coincidencia entre el Estado capitalista inglés y el dominio capitalista mundial emergió desde 1850 y fue desarrollándose cada vez más, conforme la medida geopolítica de capital mundial se desarrollaba. Al lado de dicha coincidencia o identidad inmediata, surgió el mito de un gobierno mundial en la sombra, el de los Sabios de Sion, la Conspiración Judía Internacional, más arriba aludida.
Por su parte, la Sociedad de las Naciones no es una fantasmagoría sino barrunto práctico material, una diferencia práctica y material entre el Estado inglés, su hegemonía mundial, recién desafiada en la guerra de 1914/1918, y un ente gubernamental mundial autónomo. La ONU (1945) nacida después de la segunda guerra mundial profundiza la distinción referida, en ocasión de que Inglaterra pierde la hegemonía del mundo y la toma en sus manos Estados Unidos. Pero, además, al lado de la ONU surge una nueva fantasmagoría de gobierno mundial en las sombras, el Club Bilderberg (1954). El cual surge para dejar de ser fantasmagórico y devenir ente actuante, pérfidamente actuante a favor de los intereses de Estados Unidos a los que se alía Europa, ambos confrontados con la URSS.
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Lográndose aún una tercera instancia: la Organización del Tratado del Atlántico Norte (1949) con fuerzas militares conjuntas norteamericanas y europeo occidentales. A la que pronto se le opuso el Pacto de Varsovia. Organismo internacional análogo creado por la URSS y el bloque de países de Europa del Este, llamados socialistas.
He aquí barruntos de gobierno mundial dualizados, polarizados, pero reunificadas formalmente las contradicciones mundiales en la referida ONU. Mientras en América, Estados Unidos creaba la Organización de los Estados Americanos (1956). Mientras generaba al interior y fuera de la ONU múltiples organismos internacionales para gestionar diversos problemas mundiales: para la alimentación y la agricultura: FAO, para la salud: OMS, para la educación: UNESCO, etcétera. Siempre se presenta un sesgo de dicha gestión para favorecer los intereses económicos y geo- políticos de Estados Unidos, el flamante “nuevo hegemón”.
La ONU se fue desarrollando desde entonces y más aún, una vez que cayóla URSS en 1991 y el Pacto de Varsovia. Mientras cada uno de los países del mundo veían cómo en su suelo crecía y se desarrollaba el capitalismo que de una u otra manera se encontraba sometido a los procesos de acumulación de capital de Estados Unidos. El mercado mundial capitalista de mostrarse en esbozo hacia 1850 se realizó en 1997, siendo la crisis económica el síntoma de tal evento. Una crisis económica que fue también la crisis general de la globalista política económica neoliberal que, no obstante, se resistió a morir y, hecha trizas, aún sobrevive en 2020.
Un sistema maquinístico industrial capitalista mundial se fue desarro- llando desde 1997 en forma, o si se quiere desde 1998, para poder decir que el evento tenía lugar 150 años después de que fuera anunciado conceptualmente en 1848 en el Manifiesto del Partido Comunista. Pero desde 2001 y, sobre todo, desde la invasión militar de Estados Unidos a la zona de influencia geopolítica de Europa Occidental –zona en disputa con China y Rusia– Irak, los intereses geopolíticos europeos comenzaron a divergir a ojos vistas respecto de los de Estados Unidos. Mientras las empresas transnacionales estadounidenses, ni que decirlo de las europeas, no coincidían en cada vez más aspectos con el ejercicio hegemónico del planeta dimanante del territorio norteamericano arraigado y determinado
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por el mismo. La crisis económica mundial de septiembre de 2007 –la segunda auténticamente mundial después de la de 1971/1982– expresóestas contradicciones y el desarrollo económico formidable de China, Rusia y Alemania y de hecho de los BRICS. Contrastado con el del“hegemón”mundial Estados Unidos, que cada vez más ejercía su rectoría de modo financiero, comercial y militar y en menor medida industrial en primer lugar. Todo esto conforme todos los instrumentos de dominio mundial y las empresas transnacionales que divergían cada vez más respecto de los intereses de la estrecha base territorial que era Estados Unidos como Estado Nación; y esa brecha se fue acrecentando más y más.
Ya desde 2003 era lo suficientemente grande como para revelarse en las páginas del excelente libro de Daniel Estulin287. En efecto, la brecha se revela en una curiosa, pero sensible ambigüedad no controlada por su autor, según la cual el Club es simplemente el instrumento de las burguesías de Estados Unidos y de Europa. Estando ésta perfectamente sometida a la del primero, en particular a Nelson Rockefeller ora muestra–encuanto a sus lineamientos mundiales– cierta autonomía respecto de Estados Unidos. Así que tanto intereses europeos como intereses trans- nacionales norteamericanos no coinciden con los intereses de Estados Unidos como país dentro y fuera del Club.
Más aún, la ONU y todas sus instituciones mundiales, en tanto barrunto prácticamente existente de algo así como un gobierno mundial, un gobierno despótico de la producción mundial, en unas páginas simple- mente aparece como una herramienta de Estados Unidos y la ideología del nuevo orden mundial y del gobierno mundial que expresa este hecho. Mientras que en otras se muestra como un poder autonomizado respecto de Estados Unidos y siguiendo la agenda “Bilderberg” no en todo coincidente con el país. En especial, la formación de un gran ejército militar de la ONU288 no sólo al lado del de Estados Unidos (pero sí en especial) y el de los demás países, sino en detrimento de éstos, con visos de devenir el poder militar máximo mundial, contraviniendo no sólo los intereses de la Seguridad Nacional norteamericana sino la Constitución Política de Estados Unidos.
287 Daniel Estulin; La verdadera historia del Club Bilderberg, Planeta, Barcelona, 2005 288 Daniel Estulin; Ibíd.
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De hecho, una crítica que puede hacerse al excelente libro de Estulin, consiste en que no se percata de que en sus páginas asume que la ONU es la expresión concreta del gobierno mundial. Identifica a la ONU con tal noción, con su nombre y función ocultas o esotéricas en tanto instru- mento de dominio de Estados Unidos; mientras que se presenta en otras
ocasiones no siendo tal instrumento sino divergiendo y aun oponiéndose a los intereses norteamericanos. Lo que abre la cuestión de que el gobierno mundial tampoco es idéntico con la ONU, sino que esta es una de sus posibles figuras, que está más allá de ellas, intentando perfec- cionarse sin lograrlo y de devenir real sin lograrlo a cabalidad.
En fin, la brecha entre Estados Unidos, el proyecto de gobierno mundial y sus barruntos prácticos divergió cada vez más, la crisis económica mundial de 2007 fue ya expresión también de esta contradicción llegada a crisis, como adelantamos. Contradicción formidable que, de ser cosa latente y esencial, desde 1954 a 2015 ha adquirido poco a poco concreción. Hasta que en 2016 la presidencia de Estados Unidos la pierde la oligarquía globalista ligada a Bilderberg (los Clinton y Obama en primera línea) y la gana la facción patriótica norteamericana, poniendo a Donald Trump al mando. Momento en que –como ya se había presupuesto– la contradicción se volviera flagrante.
Contradicción que ha venido agudizando su flagrancia de 2015 a 2019, hasta que se transformó en álgida en ocasión de la implantación de la cuarentena mundial del COVID-19 el 19 de marzo de 2020. Declarada por la OMS, con toda la fuerza de la ONU, y con dedicatoria en contra de todos los Estados Naciones del planeta y los segmentos anti globalistas del mismo. Sin embargo, muy especialmente en contra de los Estados Unidos presididos por Trump, para dinamitar su candidatura a la presidencia de la república 2020/2024. Las elecciones en Estados Unidos del 3 de noviembre de 2020 confirmaron el antagonismo señalado y vuelto álgido con la cuarentena de COVID-19, llevándola al paroxismo.
En fin, Estados Unidos no es ya un ente unitario sino uno internamente escindido, que funciona como nuestra personalidad dualizada entre consciente e inconsciente; con irrupciones sintomáticas a veces tumul- tuosas del inconsciente que dominan al conjunto por sobre las tendencias conscientes. Pero según que el círculo neurótico se resuelve en autonomi- zaciones esquizofrénicas alternantes con dicho círculo.
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3.5.6. IA y la monstruosidad en desarrollo: gobierno despótico de la producción múltiples/fantasmagoría gobierno mundial
Ahora, después de la contestación histórica, vayamos a una estructural para poder responder a esta cuestión: La IA, ¿haría realizable al sin ella probadamente fantasmagórico gobierno mundial? Formularé de otro modo la cuestión, o en parte similar, pero asumiendo ya contestada por la negativa la cuestión formulada de si, en verdad, sería un gobierno despótico de la producción mundial el reforzado por la IA. Así pues, diremos: cierto que, si le añadimos la IA mundial a la fantasmagoría de gobierno despótico de la producción mundial, el control que este logra de las personas y los eventos etcétera, lo acerca a algo que tiene visos de Estado mundial o gobierno mundial, aunque no lo sea y menos pueda sustituir a los Estados Nacionales y abolir sus soberanías ¿Qué es pues, ese algo, esa monstruosidad históricamente generada, hija de una fantas- magoría obsesivamente forzada a existir?
Ahora sí, respondamos:
En primer lugar, el presunto gobierno despótico de la producción mundial con IA añadida no sale del mero parecer, pero, no deja de intentarse su instauración por parte de los globalistas bilderberguianos a costa de la libertad de las personas y atentando contra sus vidas. Lo que va generando la construcción, no de ningún gobierno mundial en forma, pero sí de un poder totalitario enfrentado con los diversos Estados Nacionales capitalistas que, simultáneamente, impone una situación de terror de Estado mundializado. Misma que redunda en proteger a dichos Estados de la impugnación popular dada o posible. Eso sí, mientras les resta soberanía. De tal manera, tenemos que, en segundo lugar: el capitalismo y su cáncer caminan juntos e inseparables en el mundo real. Explicito para que no quepa duda: el capitalismo y su cáncer: el fantasmagórico gobierno mundial. El imposible gobierno despótico de la producción mundial y su nuevo orden mundial, caminan juntos e inseparables por el mundo real de Estados Nacionales.
¿Cuál es la consecuencia para la humanidad de tal contubernio estructural propio del modo de producción capitalista, entre sus realidades prácticas funcionales y sus fantasmagorías–“fetichismos”–289 funcionales con tales
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estructuras prácticas290. La consecuencia es, en tercer lugar, la siguiente:
que no es de las aludidas estructuras capitalistas de donde saldrá la defensa definitiva contra un tal gobierno despótico de la producción mundial fantasmagórico, pero devastador en el curso de su imposible e impotente implantación, y no por ello menos tercamente buscada. Vendráde las personas de carne y hueso, de su humanidad y su organización democrática desarrollada: de ahí nacerá la defensa definitiva o suficiente. Pero esta sería imposible si sólo se basara en la voluntad humanista general, sin asidero ninguno en la estructura actual del mundo capitalista.
En cuarto lugar, es el caso de que, el gobierno despótico de la producción mundial es imposible porque se contradice económica y políticamente con la acumulación de capital. Esta contradicción, esta resistencia de los Estados nacionales al dominio de un gobierno mundial y de las reglas económicas de formación de ganancias y de aquellas que son de tipo extraordinarias, constituye la base necesaria para que el gobierno mundial no pueda ser instaurado. La base real sobre la cual la
organización democrática de la población y su humanismo, solidaridad y voluntad de libertad pueden ser enarbolados y protegidos. Esa base real de la democracia, la solidaridad y la liberación de la humanidad son los Estados nacionales. Es decir, no sólo el capitalismo y su cáncer van juntos por el mundo, sino que también van juntos por el mundo las estructuras capitalistas de garantía de la acumulación de capital y las corrientes políticas humanistas que las reforman, y aún las revolucionan.
En quinto lugar, el gobierno despótico de la producción mundial, este hecho político y fundamentalmente negativo, norte de nuestro convulsio- nado y tornadizo mundo, como vimos, involucra un movimiento contrario. Consistente en que, aunque es imposible el gobierno despótico de la producción mundial, los intentos de instaurarlo no sólo le reportan a los Estados nacionales malestar y rechazo sino, también, protección, alivio y ayuda en su tarea de mantener controlada a la población dentro de sus fronteras nacionales, con el fin de que la acumulación de capital prosiga y se desarrolle. Todo lo cual pone a la orden del día la lucha de clases por sobre la lucha entre Estados291 y de estos contra los barruntos –una y otra vez destrozados y malogrados– de gobierno mundial que van siendo construidos. Así que la humanidad encuentra asidero para su lucha por la
290 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Leer El Capital hoy, Itaca/Paradigmas y Utopías, México, 2017. 315
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libertad y por la mera sobrevivencia –puesta en cuestión por el gobierno despótico de la producción mundial– ya no meramente en los Estados nacionales, en la medida en que se contradicen con el proyecto y los barruntos prácticos del presunto gobierno mundial.
Ahora, en sexto lugar, la humanidad vuelve sobre sí misma y se basa en seres humanos de carne y hueso. En tanto son clasificados contradicto- riamente dentro del modo de producción capitalista para ser explotados,
oprimidos y despojados a favor de la clase dominante.“Laproletarización de la humanidad”292 se convierte en la raíz última de la lucha contra el gobierno mundial, los Estados Nacionales capitalistas y la acumulación de capital. Todo a un tiempo y, como vimos, todo desglosado por partes:
lucha de clases, lucha entre Estados, de Estados contra barruntos de gobierno mundial, de Estados y clases contra dichos barruntos, contra los mismos y contra los Estados capitalistas coaligados –según un ritmo local, nacional y mundial como el que venimos describiendo–.
En séptimo lugar, se complejiza la política y la orientación sobre qué es izquierda y qué es derecha cada vez. Cada vez será de modo preciso y concreto que se probará qué es de izquierda auténticamente y qué de derecha. Qué multitud en lucha representa intereses de clase y hasta quépunto y cual, más bien, los intereses estatales o transnacionales derivados de las manipulaciones del Estado profundo y sus barruntos de gobierno mundial impotente, pero cruel.
Mismo que, finalmente, es impotente, cruel y, a no dudarlo, superflua- mente doloroso contra la humanidad. No sólo por ser a veces meramente benéfico para los explotadores y otros, simplemente por creer éstos fantasmagóricamente que será benéfico para ellos causar dolor al resto de congéneres.
Así que su fantasmagoría deviene una y otra vez en deseo sádico de causar dolor para, sólo así, obtener placer –modelo de lo cual– son las
obras y personajes representados por Sade. Por ejemplo, en Juliette o las prosperidades del Vicio293, donde ofrece múltiples ejemplos políticos y aún
292 Jorge Veraza Urtuzuástegui; Leer nuestro tiempo. Leer El Manifiesto, Itaca, México, 1998. Revolución mundial y medida geopolítica de capital. A 150 años de la Revolución de 1848, Itaca, México, 1999. Subsunción real del consumo bajo el capital. Dominación fisiológica y psicológica en la sociedad contemporánea, Itaca, México, 2008.
293 Donatien A. F. Sade; Juliette: o las prosperidades del vicio, Barcelona, Tusquets, 2009. 316
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geopolíticos de tal impotencia de los monstruos sádico-libertinos. Relacionada con la impunidad de que gozan y su creencia en que les hace bien a sus intereses económicos o políticos como el resorte para que se genere el deseo de causar el mayor dolor posible a sus víctimas. Saint Fond, magistrado de la suprema corte de Francia es modelo al respecto, porque una y otra vez estimula, enerva, fomenta y desencadena las acciones de los oprimidos. Así que la humanidad proletarizada–enla que estoy incluido– se encargará de demostrarles lo contrario de sus deseos y fantasmagorías.
3.5.7. Gobierno despótico de la producción/gobierno mundial/ nuevo
orden mundial: visión de conjunto
Antes de concluir podemos exponer de modo sintético lo que hemos expuesto desglosado en los anteriores ocho puntos, del siguiente modo:
No existe ni existirá un gobierno mundial ni un nuevo orden mundial, sino que, en realidad, lo que podría existir son gobiernos despóticos de la producción Nacionales múltiples, así como la fantasmagoría del gobierno mundial y su nuevo orden mundial.
En la inteligencia de que el presunto gobierno mundial existirá de lasúnicas tres maneras en que puede existir: 1) como espantajo (una irrealidad para aterrorizar), pero, también–ypara hacer más creíble el espantajo–. 2) Como un haz de medidas muy real encaminado a radicalizar el carácter opresivo de los Estados Nación capitalistas. Pero, en tercer lugar –y esta es su forma de existencia original– el gobierno mundial existe 3) como agenda oculta en la lucha entre las facciones burguesas, misma que rige su accionar práctico público; por ejemplo, hoy entre globalistas y nacionalistas.
Si preguntamos no por la existencia, sino por la dinámica o desenvol- vimiento de lo que realmente es el gobierno mundial y su nuevo orden mundial, entonces lo que tenemos es que, en lugar de un presuntamente armónico nuevo orden mundial, lo que genera la dualidad gobiernos despóticos de la producción nacionales múltiples y la fantasmagoría doble gobierno mundial/nuevo orden mundial (presuntamente positivos
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y armónicos) es un conjunto de contradicciones en espiral flagrantes y en complejización creciente. En ese sentido, también, es creciente, dicha complejización, en encubrimientos y espejismos. De suerte que la
oposición básica izquierda/derecha (desarrollo del capitalismo por la vía democrática que llevada adelante trasciende al capitalismo/suspensión o desvío de dicho desarrollo para atajar su posible trascendencia, pues que estos son los significados esenciales e irrenunciables correspondientes a lo que se dice de izquierda o de derecha respectivamente; cuya distinción en medio de la espiral contradictoria creciente) resulta no imposible, pero sí de muy difícil aplicación. No parece haber ninguna racionalidad en la dinámica política, sino que se muestra como caprichos subjetivos diversos a elegir; así que el camino de salida o de trascendencia parece obstruido o inexistente.
Pero todo ello, en la inteligencia de que dicha espiral compleja de contradicciones y encubrimientos, que no establecen sino formas de dominación capitalistas diversas, no puede sino redundar en hacer brotar una y otra vez la lucha proletaria anticapitalista indómita hasta triunfar. Precisamente en un momento histórico en que proletaria es la condición de toda la humanidad, excepto sus opresores, explotadores y esquilma- dores.
3.5.8. El chip, el gobierno mundial, el nuevo orden mundial, empresas de IA esquilmadoras piratas no capitalistas y estado hobbesiano perfecto
Síntesis de lo dicho: la espiral de contradicciones generadas por los intentos de implantación forzada de un gobierno mundial inclusivo de una IA fraudulenta (porque cobra ganancias sin producir plusvalor y ganancias extraordinarias sin producir plusvalor extra, así como inte- reses). Dicha espiral complicada de contradicciones apunta a destruir al capitalismo y a la civilización capitalista, conforme ciertos sectores capitalistas secretos se afanan en implantar dicho gobierno mundial a beneficio particular suyo, pero presentándolo como lo mejor.
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Implantan, más bien, lo peor, es decir, gobiernos despóticos de la producción múltiples y reglamentos e instituciones mundiales propias de gobierno despótico de la producción. Implantan–yano restringido al Estado-Nación alemán o italiano o japonés, etcétera– el neofascismo generalizado mundial.
De suerte que abren una coyuntura dual caracterizada ora por la insubordinación masiva generalizada ora por la emergencia del Ultra Mental Kontrol o MK-Ultra sádico de la humanidad entera, en vista de contrarrestar los impulsos a la aludida insurrección generalizada. En ambos casos, el neofascismo generalizado mundial apunta a la implantación perfecta del Estado Hobbsiano sea por la vía del contragolpe: Homes bellum Homes y Homo lupi Homini que exige al Estado Fuerte para aplacar las contradicciones; o por vía directa, tomando en cuenta las contradic- ciones aludidas. Ciertamente como pudo notar el lector, en la descripción previa, se estableció la ecuación gobierno despótico de la producción generalizado o el Estado Hobbsiano perfecto, para aclarar el asunto que nos ocupa.
Primero: sobre la base de esta síntesis de lo dicho en el inciso cuatro, recordemos nuestra idea central de la introducción, que es luego retomada al final del parágrafo 1.6. Marx explica al capitalismo en acuerdo al valor y al plusvalor explotado por los capitalistas a la clase
obrera. Sin embargo, advierte –tomo I, capítulos 1 al 4– que los capitalistas logran percibir el valor, pero que sus ideólogos economistas vulgares (neoclásicos, keynesianos y neoliberales, etcétera) les predican con el ejemplo el descerebrarse. Les recomiendan desconocerlo, hacer como que el valor no existe, porque que, de no hacerlo, se abre la vía para reconocer la explotación de la fuerza de trabajo de la clase obrera por ustedes, queridos capitalistas, parecen decir, los diligentes ideólogos de la burguesía aludidos. Mientras que, de otro lado los capitalistas, advierte también, Marx –tomo III sección primera– para nada perciben el plusvalor sino sólo la ganancia y la tasa de ganancia, etcétera.
De tal manera que ni cuanto más listos se ponen o creen ponerse, los capitalistas no pueden percibir las dos imposibilidades de la IA al 100%:
de no crear valor ni producir plusvalor. De suerte que a una empresa de IA no es ni puede ser empresa capitalista (pero la perciben con este
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carácter), así que tampoco perciben los capitalistas que dichas empresas no tienen derecho a exigir ganancias y ganancias extraordinarias e intereses.
Segundo: el caso es que en la experiencia inmediata los capitalistas no perciben que los están esquilmando los empresarios no capitalistas de la IA, pero sí perciben en el largo plazo, primero, y luego, inmediatamente, las consecuencias de las enormes tajadas de plusvalor que dichos empresarios piratas se embolsan. Lo perciben en sus bolsillos casi vacíos, en primera instancia y, en segundo lugar, en el enorme poder político que concentran los empresarios piratas aliados con algunos capitalistas y cómo van transformando el mundo en un infierno neofascista genera- lizado. Así que, si primero apechugan, pronto quieren encontrar a toda costa razones para combatirlos y con las cuales entender lo que ha pasado sin darse cuenta.
Claro que lo que encuentran primero no son las causas económicas del fenómeno, sino razones morales y, en acuerdo a ello, persiguen los crímenes antipatriotismo, de pederastia o de fraudes flagrantes cometidos por la élite globalista asociada a la IA, etcétera. En este punto nos encontramos actualmente en la confrontación mundial entre el proyecto capitalista nacionalista contra el globalista que –con la cuarentena del COVID-19– llegó hasta la guerra sanitaria neofascista impuesta por los globalistas. Y que con las elecciones en Estados Unidos 2020 ha enfrentado hasta el paroxismo a dichas corrientes políticas. De hecho, dejándolas al borde de la guerra mundial. Y ¿qué pasó? Que Estados Unidos y la OTAN acorralaron a Rusia desafiantemente hasta que se desencadenó la guerra entre ésta y Ucrania. Y Estados Unidos y la OTAN la siguen atizando, acercándose cada vez más a que, de hecho, se desenca- dene la Tercera Guerra Mundial.
Tercero: no obstante, no es suficiente ni la crítica moral ni el esclareci- miento de lo que ha sucedido en el último siglo según esa clave añadida a la historia económica y política del planeta. No es suficiente, porque la estructura capitalista prosigue plagada con el cáncer de las tajadas de plusvalor entregadas a empresas no capitalistas, esto es, las piratas de la IA. Esa plaga generará una y otra vez la espiral de contradicciones aludida y cada vez más complicada.
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De suerte que llega el momento de una Segunda Ilustración para la burguesía, si es que esta quiere sobrevivir. Tendrá que aprender y aceptar–nosólo cínicamente, como ya algunos esclarecidos capitalistas lo hacen luego de leer a Marx– seriamente que explotan plusvalor a la clase obrera y que los empresarios de la IA no son capitalistas, precisamente, porque no explotan plusvalor. La burguesía durante esta Segunda Ilustración tendrá que aprender esta simple lección por razón de sobrevivencia, pues sólo con este conocimiento riguroso podrá establecer una estrategia de combate eficaz contra los empresarios piratas de la IA.
Cuarto: el combate contra la distorsión pirata IA, sabio de que los piratas de la IA no tienen derecho a embolsarse ganancias y de que sólo el Estado puede gestionar las empresas IA, deriva por tierra la falacia de que existen“Empresas Capitalistas de IA”, pero, así mismo, tira por tierra buena parte de las contradicciones en espiral creciente que dicha falacia, histórica- mente actuante, ha generado. Toda IA no tiene derecho a ganancias ni intereses y sólo reconociendo esta cuestión esencial el capitalismo se da aire.
Ante tal esclarecimiento resulta que Bill Gates, por ejemplo, antes de ser caracterizado como lo que es francamente, un pirata esquilmador de ganancias al resto de capitalistas, aparece como una especie de terrate- niente poseedor de cierta parte fértil del planeta y que exige una renta del suelo; y que esa parte por la que el exige una renta del suelo diferencial resulta ser su tecnología de IA.
He aquí una representación ciertamente absurda, pero, hasta cierto punto, racional si se asume la premisa falsa de que Bill Gates tiene cierto derecho a embolsarse un beneficio. En este caso, bajo la forma de renta fundiaria o basada en el monopolio de una propiedad cualitativa útil a la sociedad naturalmente arraigada a una parte del planeta. En este caso la parte del planeta es la tecnología de IA, y claro que no es natural sino construida por seres humanos y en cuya construcción Gates tuvo una participación descollante al encaminar de cierta manera el preexistente conocimiento científico de la sociedad, el general intellect.
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Así que, aunque absurda, esta representación tiene visos de racional, debido a que la representación alternativa sería totalmente inaplicable. Me refiero a aquella que querría explicar las ganancias que se embolsa Gates como provenientes de una renta tecnológica. Es decir, no una renta del suelo sino una renta que cobraría por el monopolio que ejerce sobre su tecnología.
Quinto: pero no se trata ni puede tratarse de renta tecnológica. Término poco feliz de la economía neoclásica, que asume la innovación tecnológica homologándola como fetiche con una propiedad natural del suelo.
En realidad, se trata de una innovación tecnológica excepcional, mediante la cual los obreros en la empresa en la que opera dicha tecnología plasman trabajo potenciado; mismo que es el que produce plusvalor extra que en la competencia entre los múltiples capitales se transformará en ganancia extraordinaria. Fenómeno complejo que el economista neo- clásico no comprende y que intenta apretujar en la idea que se hace de renta tecnológica.294 Pero, precisamente, no es el caso cuando abordamos una empresa de IA al 100%, en donde el trabajo humano interviene de manera completamente marginal, como sucede en las empresas de Bill Gates y análogas, de suerte que no guarda proporción el desgaste humano laboral con la inmensa riqueza producida en términos de valor de uso.
294 En su definición del plusvalor, Bolívar Echeverría critica implícitamente a la economía neoclásica, en especial, su noción de renta tecnológica. Pero en vista de hacerse entender de los economistas contemporáneos, utilizó la frase “renta tecnológica” pero llenándola del contenido de lo que sería el plusvalor extra en Marx, contenido que hace estallar la referida noción. Sin embargo, este trazo crítico de Bolívar Echeverría no siempre ha sido entendido; pues muchas veces se piensa –algunos lectores marxistas lo piensan, incluso– que Echeverría convalida el término de renta tecnológica. En realidad, no le quiere dar presencia a ese concepto entre la izquierda. Lo que él sugiere es que esto que se dice renta tecnológica supone –como cuando se dice renta de la tierra– un despropósito, es una idea transfigurada; en realidad la tierra no ofrece renta, eso es una locura, pero, todos los economistas y toda la gente habla de una renta de la tierra. Análogamente se dice que hay una renta tecnológica; lo cual es irracional. De la tecnología no deriva ninguna renta. Sin embargo, hay un evento real que es algo así como una renta tecnológica, como eso que la representación se hace de la misma. El suceso real del caso es el que racionalmente explica el concepto de plusvalor extra; porque existe un trabajo potenciado en la ocasión de una tecnología de vanguardia, esto aparece como si fuera algo derivado de la tecnología, aparece como renta de la tecnología. Cuando que es derivado del trabajo, de un trabajo potenciado, que plasma un plusvalor extra, que luego se va a presentar en la realidad como una ganancia extraordinaria. BE no está validando el concepto de renta tecnológica, sino que, implicándolo como una forma transfigurada, al presentar en positivo la realidad esencial subyacente: el plusvalor extra. En otro lugar he criticado la manera particular en la que Bolívar Echeverría concibe dicho plusvalor (Veraza, Economía y política del agua. El agua que te vendo primero te la robé, Itaca, México, 2007) pero, indudablemente, debo aclarar que Echeverría no convalida la noción transfigurada renta tecnológica, como a veces se cree.
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La IA bajo tales condiciones no produce plusvalor extra y los obreros que la asisten –pues propiamente no la operan, no son operarios– no plasman trabajo potenciado.
Dicha IA produce riqueza inmensa bajo la forma de valor de uso cuya medida está más allá del trabajo directo, simple, complejo, más productivo o, incluso, potenciado. Su medida sólo la puede dar el general intellect de la sociedad. En efecto, en las empresas de IA al 100% no existe ni el trabajo potenciado ni el plusvalor extra, porque no plasman valor de tal manera que no aplica la noción de renta tecnológica. Si Bill Gates se embolsa ganancias es simplemente porque las esquilma. Su acto, en lo que tiene de monopólico, se parece a la renta del suelo que se apropia el terrateniente, pero queda excluido completamente de la esfera de la renta tecnológica, ya que el trabajo directo objetivado por sus
obreros o empleados, etcétera, no mide en este caso la inmensa riqueza producida.
Sexto: dependerá de la lucha de clases entre capitalistas y los piratas esquilmadores propietarios de IA que alguien como Gates siga sacando una tajada. Tal y como depende de la lucha de clases entre los capitalistas y los terratenientes el que éstos se embolsen una renta del suelo diferencial295 o, incluso, absoluta sobre la base del monopolio que ejercen sobre una parte del planeta Tierra296. Renta que no puede provenir sino de tajadas de ganancias extraordinarias o plus ganancias que los capitalistas de vanguardia de otra manera se embolsarían297. En el caso de la renta absoluta, se trataría de que los capitalistas permitieran una simple trans- ferencia de plusvalor y de valor a dichos terratenientes298.
Pero es el caso de que el dominio del capital industrial sobre la sociedad puede llegar a expropiar a todos los terratenientes, a fin de que el Estado gestione la propiedad entera del suelo de un país determinado. Lo que podrá realizarse si es benéfico para la acumulación de capital299. Ante las enormes tajadas de plusvalor y valor transferido a las empresas con IA y las lesiones que éstas le producen a la acumulación de capital, debemos
295 Karl Marx; Grundrisse, ed. cit. 296 Marx, Ídem.
297 Marx, Ídem. 298 Marx, Ídem. 299 Marx, Ídem.
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reconocer que este es el caso. El cual configura una auténtica reforma del capitalismo, según la cual el Estado capitalista podría expropiar a los empresarios de IA –que son a la vez poseedores– con el mismo fin. Es decir, que las empresas pueden ser expropiadas por el Estado capitalista en beneficio de la acumulación de capital auténtica.
En fin, depende de la lucha de clases entre capitalistas, terratenientes y
obreros, etcétera, contra los piratas poseedores de la IA que estos sigan sacando una tajada, en vez de que el Estado gestione la IA a beneficio de toda la sociedad. He aquí las raíces estructurales de los discursos de Antony Giddens y de Feng Xiang, discutidos más arriba. En tales circuns- tancias tendríamos que un inventor como Bill Gates merece honores y regalías–sise quiere de por vida– por el servicio que su invento de IA le presta a la humanidad, pero no merece ni ganancias ni intereses ni renta. No digamos en las cantidades estratosféricas en que las esquilma ante la vista de todo mundo.
Séptimo: mostrando el cuadro general de todo lo dicho y la reforma del capitalismo, todo parece como si Karl Marx viniera a salvar al capitalismo del caos en el que está metido por su ceguera respecto del plusvalor y su correlativa incomprensión de la IA. Esta doble torpe ceguera posibilita que los poseedores de la IA se lleven grandes tajadas del plusvalor que les pertenece dentro del modo de producción capitalista a los capitalistas auténticos. Son tales tajadas y tal incomprensión, más los afanes de control social de la burguesía sobre la población, los que han alimentado la ficción de que sería posible un gobierno mundial si le añadimos IA; una especie de gobierno mundial reloaded, reforzado o recargado con IA.
Tal ficción ha promovido acciones intensificadas para realmente implantar la brutal distopía, el Estado Hobbesiano perfeccionado. De tal manera que todo parece como si la Crítica de la Economía Política de Marx vendría a poner las cosas en claro como para que la acumulación de capital tuviera aire, en vez de hundirse en un espiral de contradicciones complicada y arrastrando a la humanidad en su vorágine totalitaria.
En realidad, el caso es análogo al que nos muestra Marx en el capítulo
ocho del tomo I de El Capital sobre la jornada de trabajo. El afán de los capitalistas por apropiarse la mayor cantidad de las ganancias los lleva a explotar a sus obreros alargando cada vez más la jornada de trabajo,
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hasta invadir el tiempo de comida, de sueño y recuperación de la clase
obrera. Por eso esta contesta luchando por su vida intentando reducir los límites de la jornada de trabajo hasta una medida que le permita reproducir la vida de sus miembros. Los obreros luchando por la vida y los capitalistas luchando por explotar cada vez más a la clase obrera llegan, al fin, a establecer una jornada normal de trabajo. De manera que se requiere la lucha de clases para establecerla, porque la mera ley del valor mercantil simple no contiene una regla que límite a priori el límite de la jornada300. De suerte que los capitalistas tienden a perseguir a como délugar las ganancias, van socavando la fuente viva de la creación de valor, la clase obrera. Así que, los obreros al defender su vida no pueden sino establecer unas condiciones viables para la existencia del capitalismo y, entonces, de la perpetuación de la explotación que recae sobre ella misma. En el caso de la IA aquí tratado, participan otros factores, pero el cuadro de fondo es el mismo.
En efecto, los piratas de la IA encubiertos como capitalistas de vanguardia con derecho al plusvalor extra esquilman a los auténticos capitalistas y a la sociedad toda embolsándose pingües tajadas de plusvalor producido por toda la clase obrera. A excepción de la sección de esta que trabaja en las empresas de IA, tal y como los obreros del comercio estrictamente considerados no producen ningún plusvalor, sino que, incluso, merman el valor producido por la sociedad301. Las empresas esquilman inmensas tajadas de plusvalor y valor producidas en otra parte por la clase obrera yésta merma apunta por sí misma a acabar con los capitalistas auténticos y con ese su negocio que hizo época: el de explotar plusvalor a la clase
obrera. Bueno, y para que la cosa no sea tan lenta, aunque irremisible, tenemos que algunos capitalistas de vanguardia se alían con los piratas de la IA y le prometen a toda la sociedad sobre todo, al resto de capitalistas, que todas las contradicciones sociales y, sobre todo, el peligro de revolución social que genera la aludida merma y destrucción paulatina de las empresas capitalistas auténticas, podrán ser exorcizadas mediante la instauración de un gobierno mundial reforzado con IA. Son los capitalistas globalistas.
300 Karl Marx, Ídem. 301 Karl Marx, Ídem.
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Esto les permitirá preservar, arguyen, no sólo las inmensas tajadas que se lleva Bill Gates y los bancos con IA sino también el plusvalor que los capitalistas se embolsan. Pero, precisamente, esta instauración política–esla implantación de facto del gobierno despótico de la producción–, genera más contradicciones y acelera la destrucción de las condiciones capitalistas de explotación de plusvalor. Al mismo tiempo que arrincona a la humanidad a la manera de un rebaño de ovejas inermes listas para el matadero, tal y como se la testificó aterrorizadas y pasivizadas en la reciente cuarentena de COVID-19.
De tal manera que la abolición de las tajadas de plusvalor a beneficio de los piratas de la IA, banqueros incluidos, para sanear la acumulación de capital, así como la neutralización de los intentos de implantar múltiples gobiernos despóticos de la producción e instituciones mundiales de gobierno a lo gobierno despótico de la producción reforzados con IA, sí, que dicha abolición y dicha neutralización, en vista de restablecer las condiciones de acumulación de capital para hacer viable la explotación de plusvalor a la clase obrera y que los capitalistas auténticos se sigan embolsando dicho plusvalor, alía a la clase obrera con los capitalistas auténticos en vista de luchar contra los piratas de la inteligencia artificial antes de que acaben con la humanidad y con el capitalismo.
Por esta vía se establecen condiciones de explotación normal de la clase
obrera, por la vía de establecer condiciones normales de acumulación. En vez de las anormales condiciones en las que los piratas de la IA esquilman tajadas inmensas de plusvalor y de valor producido por la sociedad. Al hacerlo, presionan a todos los auténticos capitalistas a explotar más a fondo a la clase obrera y a “sobrexplotarla y a despojarla”302. Al igual que dichos capitalistas pretenden despojar a todo el planeta con el fin de intentar contrarrestar la brutal caída de la tasa de ganancia operada por la masiva exacción de ingentes masas de plusvalor transferidas. Transfe- rencias que tienen lugar sin haber mediado equivalente por parte de las empresas no capitalistas de IA, éstas se presentan como si fueran empresas capitalistas con derechos a apropiarse de dicho plusvalor. Se trata de una auténtica reforma del capitalismo contemporáneo. Veamos
302 Jorge Veraza Urtuzuástegui; “Especificación histórica de la superexplotación del trabajo que tiene lugar bajo la globalización neoliberal”, en Juan Arancibia, y Alejandro López (coords.), Teoría del valor y crisis, UNAM-IIEC, México, 2019.
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lo dicho en el contexto del ciclo de acumulación de capital, según el cual flagrantemente está refluyendo el plusvalor que fue transferido desde las empresas capitalistas a las de IA. Asimismo, refluye otra vez hacia la producción, pero las cosas no quedan igual que si fuera nada más un círculo.
3.5.9. El chip, el gobierno mundial, el nuevo orden mundial: el ciclo de acumulación de capital torcido por la IA capitalista
En efecto, lo que sucede es que, primero, todo ese plusvalor el capitalista que lo produjo no se lo embolsa, lo hace Bill Gates, por ejemplo. Es un robo, pero luego Bill Gates lo reinvierte en la economía capitalista, no en el área del capitalista al cual se le esquilmó, sino en otras empresas capitalistas, y en algunas otras nuevas que él crea. De tal manera, estáhabiendo una merma del capitalismo industrial ya existente; se fomenta a
otros capitalistas y se crean nuevas ramas. No obstante, los capitalistas previos quedan anulados o deprimidos, por lo cual el desarrollo capitalista industrial no está pudiendo ocurrir sino en forma coartada y sesgada.
Anteriormente, el capitalismo se estaba sesgando hacia ramas que generan la mayor cantidad de tasa de ganancia. Los capitalistas emigraban de las ramas industriales en donde hay menor tasa de ganancia hacia las de mayor tasa de ganancia, pero ahora, esta vía se ve crecientemente sesgada hacia donde hay tasas extraordinarias de ganancia, pero en las que no se está produciendo la ganancia ni el plusvalor, son las ramas de IA. De tal manera que esta emigración está significando, no que está boyante un capitalismo de vanguardia, sino que el capitalismo industrial se va corroyendo. Lo hace conforme la vanguardia del capitalismo la encaminan empresarios industriales que no son capitalistas, mientras a los auténticos capitalistas se les va triturando.
Este ciclo de acumulación de capital torcido: retuerce el principio de realidad y el principio de placer, el de la elaboración de política y de la cultura. Termina por polarizarse en segmentos opuestos de la burguesía:
uno que acepta la vanguardia de empresas de IA y otro que la repudia. Dada la semejanza estructural entre el capital financiero y las empresas industriales de IA, consistente en que no producen plusvalor, sino que se
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apropian del que producen los auténticos capitalistas industriales explo- tando a sus obreros, el sector de la burguesía que acepta la vanguardia“inteligente” es financierista, además de ser globalista; dada la actuación de la IA en la circulación de mensajes para coordinar tanto los procesos productivos, como circulatorios, sean estos comerciales o financieros. Frente a este segmento se erige el segmento arraigado a las condiciones territoriales de producción industriales, así que arraiga su dominio en el control político del espacio nacional y su Estado. Dicho segmento logra establecer un frente inclusivo de capitalistas industriales, comerciales y financieros, así como de algunos empresarios de IA, pero entre cuyos integrantes logra prevalecer una ideología nacionalista anti globalista por asumirla como benéfica a sus intereses.
Bajo tales condiciones la Crítica de la economía política de Karl Marx viene a salvar, en primer lugar, a la humanidad proletarizada del dominio del gobierno despótico de la producción: mismo que vemos multiplicado y formalizado a nivel mundial. Viene a salvar a la humanidad proletarizada ante la instauración del neonazismo global IA. Y tal operación pasa necesariamente por restablecer las condiciones normales de acumulación de capital.
3.5.10. El chip, el gobierno mundial, el nuevo orden mundial, neonazismo global, IA y variantes del gobierno despótico de la producción
Antes de pasar al siguiente punto, vale la pena decir unas palabras sobre el gobierno despótico de la producción y sus variantes en relación con el aludido neonazismo mundial de la IA.
Neonazismo, porque constituye la variante autoritaria de gobierno despótico de la producción realizado evidentemente capitalista; mientras que la URSS fue la variante autoritaria de gobierno despótico de la producción realizado, aparentemente no capitalista, y aun aparente- mente, anticapitalista, algo por demás equívoco. Sin embargo, ya que criticamos las apariencias y las formas transfiguradas de la conciencia y de la realidad, debemos nombrar la tendencia histórica de la política capitalista contemporánea con el nombre que evidencia su sentido, no
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con el que aparenta lo contrario. Con la advertencia, de que dicha tendencia neonazi se abre paso preferentemente en Estados Unidos, lo hace sigilosamente y se oculta tras una caperuza de niebla de mentiras y fake news crecientes en todo el mundo. Así que cabe citar a Reveles cuando se esfuerza en criticar la mentira totalitaria, aunque en forma unilateral y equívoca:
«Todos los autores que han narrado esa inmersión en la mentira, los Orwell, Solzhenitzin, Zinoviev [...], han insistido en la idea de que la mentira no es un simple coadyuvante, sino una componente
orgánica del totalitarismo, una protección sin la cual no podría sobrevivir303.
Reveles se refiere a la URSS tomando la parte por el todo, mientras nosotros denunciamos la tendencia general que se abre paso con la alianza entre el gobierno despótico de la producción y la inteligencia artificial capitalista. Según la cual todas las formas de gobierno del planeta actualmente tienden a constituirse en variantes de gobierno despótico de la producción, incluidas, por supuesto, las repúblicas democráticas libe- rales. De tal manera que, la mentira totalitaria–envez de la información veraz– se convierte en el ambiente normal del metabolismo de la opinión pública. Ejemplo resaltante al respecto es guerra mediática contra Trump en Estados Unidos desde 2016 a la fecha, cada vez más recrudecida con fake news propaladas, sobre todo, por los grandes monopolios mediáticos, no por los youtubers a los que dichos monopolios mediáticos denunciaron en 2018 con poca base para hacerlo.
El ejemplo flagrante: la interrupción que sufrió Donald Trump el 5 de noviembre al dar el informe acerca de las elecciones en Estados Unidos 2020, por cuenta de las principales cadenas televisivas norteamericanas, so pretexto de que decía mentiras al afirmar Trump que había habido fraude electoral en los comicios. Así que dejaron de informar (cual debería ser su función) sobre el posicionamiento de este fundamental actor social que es el Presidente de los Estados Unidos; y sin ofrecer pruebas contundentes de que no había habido fraude. Se apropiaron monopólica- mente de la verdad y procedieron–alo Goebbels– al llevar a cabo una injusticia preventiva, como la del mundo totalitario de Minority Report.
303 Jean-François Reveles; El conocimiento inútil, Ed. Planeta, México, 1990, p. 29 329
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Algo similar fue el incendio del Reichstag en 1933, como truco para disolver el congreso alemán; incendio que, fue remedado por esta confabulación de los monopolios mediáticos contra la democracia norte- americana con pretexto de servirla. Acto aún más pérfido que el incendio de marras, presunto accidente; mientras que en 2020 se fingió servicio a la democracia y a la verdad. El incendio del Reichstag 2020, podríamos llamar a este gambito mediático totalitario.
En todo caso, en los días que corren se patentiza una tendencia de décadas en Estados Unidos, según la cual el Estado norteamericano, en gracia a su gran desarrollo burocrático cada vez más controlado con IA, además de aparecer paralelo al desarrollo de la CIA como la de un Estado dentro de otro, ha generado la conformación de un Estado Profundo despótico controlador de cada gobierno en curso. Hoy que Trump se le enfrenta, se patentiza perfectamente la dualidad constitutiva de esta variante de gobierno despótico de la producción. Con ello, precisamente, conforme se agudiza la contradicción entre Trump y dicho Estado Profundo, Obama, los Clinton, Soros, Rockefeller, la CIA, el FBI, los mono- polios mediáticos y la IA van extendiéndose como mancha de aceite. Así, la variante Estados Unidos de gobierno despótico de la producción evidencia ser capitalista, pero aparenta no ser despótico-autoritaria.
Evidentemente, el capitalismo civilizatoriamente degradado o propio de la subsunción real del consumo bajo el capital, y el Estado que le corresponde, el gobierno despótico de la producción, es peor que el capitalismo anterior a dicha degradación o el que la combate luego de que esta se volvió dominante, hasta el punto de abrirse paso en su seno las tendencias hacia el gobierno despótico de la producción; contraria dicha tendencia a la república democrática representativa o liberal. Siendo esta última una mejor forma de Estado burgués para el conjunto de la población –excepto para los personificadores de las empresas trans- nacionales industriales, comerciales y financieras incluidas las deIA–que el gobierno despótico de la producción.
Octavo: si el efecto de la IA desarrollada crecientemente bajo el capitalismo ha sido–enalguna medida– un progreso para la humanidad, esto es, la producción de una fuerza productiva auténtica de la humanidad, una vez desbrozada de sus dimensiones deletéreas nocivas
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contra ésta, por su parte la ficción de que las empresas de IA son empresas capitalistas con derecho a obtener ganancias y super-ganancias una ficción generada por las condiciones generales de visibilidad e invisibilidad de la clase capitalista para percibir el plusvalor que le explota a la clase obrera, tal ficción capitalistamente determinada que posibilita la existencia de los piratas de la IA, esquilmando grandes tajadas de plus- valor a los capitalistas auténtico, ha generado un inmenso retroceso histórico de la humanidad.
¿Por qué? Porque ha puesto, en primer lugar, al despojo por sobre la explotación de plusvalor y, así, unas condiciones de explotación precapi- talistas por sobre las condiciones de explotación capitalista. El que dicho retroceso histórico haya ocurrido bajo el aspecto de avance tecnológico, simplemente significa que la acumulación cíclica de capital se presenta ahora como una acumulación originaria. Para que esto ocurra requiere necesariamente de un avance científico, en especial de IA, o que sólo
ocurre mediante dicho avance. Lo cual es la definición de la acumulación
originaria residual y terminal; que señala la descripción del gran proceso contemporáneo de despojo de la humanidad llevado a cabo por el novísimo capitalismo. El neoliberalismo inició balbuceando una acumu- lación originaria residual y terminal sobreañadida a la acumulación de capital y terminó generando otra de forma estratosférica en todo el planeta, varias veces mayor que la acumulación de plusvalor y capital.
Este inmenso proceso de despojo de la humanidad que ya hemos descubierto a qué obedece y cuál es el principio que rige este gran proceso de despojo, esta acumulación originaria residual y terminal generalizada obedece al creciente predominio de la IA en la economía capitalista y a la ficción que le ha sido inherente a dicho proceso de predominio. A saber, que las empresas de IA tienen derecho a inmensas tajadas de plusvalor y sin más, al plusvalor.
Noveno: la corrección de este grave error (económico) de los capitalistas auténticos tan costoso para ellos y más para la humanidad, requiere necesariamente de la lucha de clases en contra de los piratas de la IA y de sus aliados. En sus afanes políticos de control planetario que va a suceder mediante un gobierno mundial reforzado con IA.
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Lo cual nos lleva de regreso –siguiendo la espiral del desarrollo de los acontecimientos– a un paraje ya visitado más arriba. Así que mantengo la misma redacción con la que describimos la situación correspondiente, y que fue la siguiente:
«Si preguntamos no por la existencia, sino por la dinámica o desenvolvimiento de lo que realmente es el gobierno mundial y su nuevo orden mundial, entonces lo que tenemos es que, en lugar de un presuntamente armónico nuevo orden mundial, lo que genera la dualidad gobierno despótico de la producción nacionales múltiples y la fantasmagoría doble gobierno mundial/nuevo orden mundial. Ambos, presuntamente positivos y armónicos, sí, lo que realmente genera esta dualidad, es un conjunto de contradicciones flagrantes en espiral y en complejización creciente. Y también, creciente, dicha complejización, en encubrimientos y espejismos. De suerte que la oposición básica de la política, entre izquierda/ derecha es correspondiente al desarrollo del capitalismo por la vía democrática. La cual, llevada adelante trasciende al capitalismo y a la suspensión
o desvío de dicho desarrollo para atajar su posible trascendencia. Siendo que éstos –como ya dijimos– son los significados esenciales e irrenunciables correspondientes a lo que se dice de izquierda o de derecha respectivamente. Cuya distinción, en medio de la espiral contradictoria creciente, resulta no imposible, pero sí de muy difícil aplicación; y no parece haber ninguna racionalidad en la dinámica política sino, que se muestra como caprichos subjetivos diversos a elegir. Así que, el camino de salida o de trascendencia parece obstruido o inexistente. En la inteligencia de que dicha espiral compleja de contradicciones y encubrimientos que no establecen sino formas de dominación capitalistas diversas, no puede sino redundar en hacer brotar una y otra vez la lucha proletaria anticapitalista indómita hasta triunfar.
De suerte que, en medio de la confusión y de las contradicciones en espiral complicándose, emerge clara y nítida, la lucha proletaria anticapitalista.»
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El “¡Proletarios de todos los países, uníos!”, no ha dejado de escucharse un solo día desde que en 1848 vio la luz. Y menos dejará de escucharse de aquí en adelante hasta que la humanidad proletarizada prevalezca sobre el capitalismo y todavía un buen tiempo después. Cada vez con más inteligencia acerca de su profundo y sentido significado. Mientras, los robots podrán ir “memorizando” con su artificial inteligencia los eventos de la formidable gesta histórica que se abre ante nosotros.
3.5.11. El chip, el gobierno mundial, el nuevo orden mundial, IA capitalista, calentamiento global y gobierno despótico de la producción
o Malthus reloaded
Finalmente, nos ocuparemos de la relación entre los términos de nuestro subtítulo: la inteligencia artificial capitalista el calentamiento global–luego rebautizado como cambio climático– una vez que las mediciones de temperatura en todo el planeta no sustentaban la idea de que se estuviera calentando crecientemente, y el gobierno despótico de la producción. Concepto científico-crítico que representa la esencia de la realidad transfigurada en la noción de gobierno mundial. Pues primero debimos analizar a la IA con relación al gobierno despótico de la producción, en tanto medio técnico para lograr la implantación de un control social despótico planetario, que es lo que, en verdad, involucra la noción de gobierno mundial y de su nuevo orden mundial, como venimos denunciando en estas páginas.
Pero, ¿cuál ha sido el medio ideológico privilegiado para justificar ante el mundo la emergencia del nuevo orden mundial y de su gobierno mundial? Es decir, la emergencia del gobierno despótico de la producción mundial. Sorprendámonos, se trata del calentamiento global. En resumen, la inteligencia artificial capitalista es el medio técnico específico para la implantación del gobierno despótico de la producción mundial; mientras el calentamiento global es el medio ideológico específico para justificar ante la gente de todo el orbe la necesidad de la implantación del Estado hobbsiano perfecto, apenas enmascarado de democrático.
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El Club de Roma financió entre 1970 y 1974 la investigación realizada por Donella Meadows y otros miembros del MIT y la publicación en forma de libro de esta misma, con el título ya célebre: Los límites del crecimiento304, así como de su complemento: Debate sobre los límites del crecimiento, publicado un año después305. En ambos textos se denuncia y discute la grave contaminación planetaria y el agotamiento del petróleo con autores marxistas como Ernest Mandel, Barry Commoner, Herbert Marcuse o Edgar Morin, etcétera. Donde criticaron la identificación falaz de la investigación del MIT asumida como verdad absoluta por el Club de Roma que la financió. El problema fundamental del mundo era el crecimiento en general, esto es, el desarrollo tecnológico y económico en general. Cuando se trataba, más bien, del específico y altamente contradictorio desarrollo y crecimiento capitalista de la economía y de la tecnología.
Posteriormente, los intelectuales pagados por el Club de Roma se fijaron muy bien en las argumentaciones particulares de dichos críticos suyos, en vista, de conformar una argumentación que permitiera zafarse de dichas críticas y pasaron a reelaborar la anterior. El resultado fue el argumento de la existencia del calentamiento global por razones antropogénicas basado en el efecto invernadero del CO2. Argumento hasta entonces ausente; pero que entra en escena ya en el complemento a los Limites del crecimiento. Libro también financiado por el Club de Roma y publicado con el título de La humanidad en la encrucijada306.
En la entrevista que Willem L. Oltman le hiciera a Barry Commoner, éste criticó el programa de computación diseñado por el MIT para su investi- gación. Pues de los datos elegidos para ser introducidos al programa depende el resultado arrojado. Mientras que el Club de Roma y los investigadores del MIT pretenden que son resultados objetivos, omitiendo que los datos de base fueron elegidos así que el resultado es necesaria- mente unilateral y sesgado.
304 Donella H. Meadows, Dennis L. Meadows, Jorgen Randers, y William W. Behrens III; Los límites del crecimiento, FCE, México, 1971.
305 Willen Oltmans (ed.); Debate sobre los límites del crecimiento, FCE, México, 1975.
306 Mihajlo Mesarovic y Eduard Pestel, La humanidad en la encrucijada. Segundo informe al Club de Roma, FCE, México, 1975.
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Efectivamente, sobre las interacciones entre crecimiento poblacional, contaminación y desarrollo tecnológico, enfatiza Commoner:“seeliminóenteramente todo un grupo de parámetros, a saber, los factores económicos y sociales”).307 Más precisamente dicho, el MIT omite hablar de las específicas relaciones sociales de producción capitalistas como causantes de los resultados de la correlación que su IA arrojó. De suerte que una IA sesgada apoyó una teoría pseudocientífica que culpa a la humanidad, a la población y a su crecimiento del deterioro ecológico planetario. Un ecologismo antihumano y, como veremos, autoritario es lo que de todo ello se desprende.
No es este el lugar para analizar detenidamente ni el argumento falaz del MIT/Club de Roma, ni las críticas que se le hicieron o siquiera las variantes ideológicas de dicha argumentación falaz que se registran en autores como Arnold Toynbee, Margared Mead o Sir Julian S. Huxley, entre
otros308. Donde coinciden en pensar que la única salida a la situación del planeta –identificada con el retrato deformado de la misma que ofrece los Límites del crecimiento– sería un Estado autoritario. Es decir, el gobierno despótico de la producción mundial que ponga orden claro, a título de mal menor y transitorio; cual fuera, su reconocimiento, un poco avergon- zados de su primer aserto.
Añádase la publicación casi simultánea del libro Blueprint for Survival de Edward Goldsmith309 que es complementario con los Límites del crecimiento, a decir del mismo Goldsmith en el aludido debate. Pero francamente redundante en cuanto a la necesidad de un gobierno mundial autoritario para resolver la situación. El argumento del Club de Roma sustentado en el estudio del MIT es el siguiente, pero antes de exponerlo debo advertir que formulo de este modo la cuestión adrede, pues es demostrable que un tal argumento ya existía entre los integrantes del Club de Roma antes de que el MIT lo presentara como resultado de la operación de la IA. Asíque la inteligencia artificial capitalista que sirve para el control social efectivo de las actividades humanas, también, la que se propone como pretexto para efectuar su control emocional e ideológico como argumento de autoridad incuestionable: “mira, lo dice la computadora, así que es
307 Willen Oltmans (ed.); Debate sobre los límites del crecimiento, FCE, México, 1975, p. 195 308 Willen Oltmans; Ibid.
309 Edward Goldsmith; Blueprint for Survival, Houghton Mifflin, Estados Unidos, 1972. 335
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inapelable”. Es la implícita admonición del caso con la que el Club de Roma quiso exponerse pertrechado ante el mundo.
Este es el argumento de marras: el desarrollo tecnológico es la causa principal del agotamiento de los energéticos y del deterioro ecológico–contaminación generalizada y, de ser real, del calentamiento global–catastrófico del planeta. Al tiempo en que, dicho desarrollo se asocia al crecimiento poblacional, pues para alimentar a más gente se requiere más tecnología.
El argumento apenas puede ocultar detrás de su apariencia de consta- tación científica inapelable computacional, su esencia ya añeja basada en Thomas Malthus. Un maltusianismo reloaded con IA es el que generó el MIT para servir al maltusianismo militante ideológico y político del Club de Roma, con todas las consecuencias del caso. Como son la necesidad de instaurar una política de despoblación mundial basada en la desindustria- lización selectiva del planeta. Todo coordinado por un gobierno autoritario mundial inteligente artificialmente, un fascismo verde “inteligente” que te hace muy bien a ti y por el bien de tus hijos o de tus sobrinas que en 2050 serán adultas. Que es la forma en que de manera telenovelezca presentó Arnold Toynbee su inclinación totalitaria presuntamente salutífera a sus 93 años310. Ni que decir del aderezo místico que no se recata en añadir, el mismo señor Toynbee, hablando de un San Francisco hippie que deberá ser nuestro ejemplo de vida no derrochadora y contaminante; si es que de veras queremos salvar a la humanidad311. Bueno, y como quizá, no todos tengan médula de santo, para eso está el gobierno despótico de la producción mundial y estará allí igualmente, si todos nos avenimos a tal ejemplar santidad. El gusto del policía de volverte culpable para que actúes como él quiere, es evidente en estos eruditos asertos del agente de inteligencia británica que fuera Toynbee, precisamente para coor- dinarla y cuidar que resulte eficaz y no sea desafiada por crápulas malvivientes.
310 Willen Oltmans; Ibídem, p. 43
311 Willen Oltmans; Ibídem, pp. 45-48
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“ElSan Francisco hippie” es la cara bondadosa del monstruoso Leviatán que su santísima seguridad requiere, en este caso, Arnold Toynbee como vocero del Imperio Británico y de las elites mundiales. Es San Francisco que –si no existe el tal gobierno– exige gobierno despótico de la producción y que se aviene a gusto con el mismo. Ambos exigen para realizarse a la inteligencia artificial capitalista que los exige a ellos para encumbrarse y validarse: San Francisco hippie despótico de la producción mundial/inteligencia artificial capitalista. El círculo es irrompible. Bueno, pues para transformarte en un tal San Francisco hecho a la medida del gobierno despótico de la producción mundial, la pedagogía se llama:
cambio climático antropogénicamente generado. Culpabilizador de tu huella de CO2 –esa que todos dejamos en el planeta–, misma cuyos estudios y proyecciones es actualizada mediante la aplicación de IA312.
Valgan estas pocas pinceladas para ilustrar el talante de la ideología neo- malthusianas y neohobbsiana tecnológicamente sustentada involucrada. Hagamos notar finalmente, en efecto, que al revés de la malthusiana
original, basada en el insuficiente desarrollo tecnológico, la neomalthu- siana, pretende sustentarse en el desarrollo creciente de la tecnología para, así, quitarle–orobarle– el argumento a los críticos optimistas de Malthus. Principalmente, Ricardo y Marx que propusieron al desarrollo tecnológico como solución al crecimiento poblacional y la penuria del género humano testificadas por Malthus. Por sobre el desarrollo tecno- lógico en general, prefiere acorazarse con la autoridad del desarrollo tecnológico específico de la inteligencia artificial capitalista. Mismo que luego servirá–yya sirve– para controlar prácticamente a la gente dentro del gobierno mundial en ciernes que existe hoy. Pues dicha inteligencia artificial capitalista servirá para abonar el camino para arribar al gobierno despótico de la producción mundial, ideología ecologista pseudo- científica y autoritaria mediante; auténticamente autoritaria, pero que se pretexta democrática y franciscana. Pero no debemos dejar de notar el hecho de que un argumento malthusiano archireaccionario, se presenta con una faz de crítica al capitalismo y, por ahí, simula ser de izquierda. Asíque el ambientalismo de la década de los ochenta en adelante es agenda de la izquierda, aunque su premisa sea la malthusiana del Club de Roma, más o menos reformada.
312 Jorgen Randers; 2052: A global forecast for the next forty years, Chelsea Green Publishing, Vermont, 2012.
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De tal manera, la izquierda queda confundida para lograr que lleve agua al molino de la derecha. Ejemplo resaltante de que sigue siendo vigente la
oposición izquierda/derecha en la política nacional y mundial. Tanto, que la clase dominante se interesa –y sus instrumentos de inteligencia policíaca y militar se encargan de la tarea– en confundir a la izquierda para volverla su sierva. Por eso, la eficacia de la identificación de un movimiento o un partido o un dirigente, etcétera, como de izquierda o de derecha pasa por el esclarecimiento de sus premisas, así como del desmontaje de las confusiones diversas que median su actuación.
El combate contra la opresión y, en particular, contra la dominación capitalista no ha dejado de ser vigente, pero la izquierda, que es el sujeto histórico complejo y heterogéneo que se encarga de ello, debe desarrollar su conciencia histórica. Al asumir la condición de desestructurar los trucos de la derecha y de las estructuras de dominio que tienen la función de confundirla.
En efecto, el ecologismo fue tergiversado a partir de inicios de la década de los setenta del siglo XX por la derecha en una tendencia malthusiana de derecha. El feminismo ha corrido una suerte similar desde esos años al transformarse en ideología de género, enfrentando de modo irreconciliable a hombres y mujeres de carne y hueso. Minando las posibilidades reproductivas de la especie, al tiempo en que la solidaridad micropolítica fundamental de la sociedad; de modo que la relación entre los sexos queda corroída como premisa para minar todo proceso solidario ulterior, en especial el de las clases subalternas, etcétera.
A modo de conclusión:
El chip, y el gobierno mundial y el nuevo orden mundial: trascendencia de todo mediante IA y gobierno despótico de la producción donde se propone al transhumanismo como lo mejor.
En realidad, las máquinas están por debajo de los seres humanos, asícomo de los animales313. Entonces, aparece el siguiente argumento falaz en la ideología de la inteligencia artificial capitalista, por ejemplo, en la película Terminator. Una ideología que, cumpliendo con las leyes de la
313 Véase en este mismo libro 1.2.5 “Del sistema automático de máquinas a la computadora digital electrónica.”
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robótica formuladas por Isaac Asimov en Yo, Robot314 transgrede, sin embargo, la idea de analogía: el hecho de que es máquina, pero es análoga a nosotros. No, no es análoga, sino que es humana, porque posee el auto sentimiento que conduce a la autoconciencia y hacia la postu- lación de fines, y entonces, aparece la capacidad de decisión. Por eso se introduce la escena en la que el propio Terminator decide y claro, nunca contra la humanidad. “Hasta la vista, baby”.
La narrativa se presenta así porque la ideología de la inteligencia artificial capitalista está contra argumentando, es todo un programa ideológico para hacerte creer que las máquinas sí piensan y son superiores. Por lo que vale la pena pagar toda esa plusvalía que se llevan. Pues generar datos y no el trabajo, es lo decisivo. Los datos, es decir, la orden, la orden del amo, eso es más importante que el trabajador. He aquí la esencia del truco de que la máquina piensa y sus datos son lo más valioso: son el espejo de la orden del amo. Productos culturales de consumo masivo como el filme Trascendencia315 llevan este tema a culminación. La singu- laridad tan anhelada, aquí es realizada, nanotecnología y transhumanismo de por medio, mediante el uso de nanotecnología e IA se resolverían problemas como el calentamiento global. Curiosamente en el filme queda bien troquelada la ecuación falaz: humanismo=terrorismo.
Todo, incluido el Pentágono, el FBI y la NASA, que dada la emergencia planetaria tuvieron que aliarse con los humanistas terroristas para ponerle coto al monstruo. Sí, todo contra un ser monstruoso enajenado que es la máquina autoconsciente supra humana (Stalin realizado) que revela todas las posibilidades tecnológicas aludidas. Y, ¿qué crees? Ya vencimos a ese ser totalitario maquinístico transhumano; y ahora sí, lograremos todo lo que él realizó con el matrimonio de la IA y la nano- tecnología, pero ahora bonito y libre. Finjo que finjo, pero nunca he dejado de ser el amo y la trascendente orden del amo. IA y gobierno despótico de la producción no de un modo sino de otro.
314 Isaac Asimov, I, Robot, Gnome Press, Boston, 1950. 315 Pfister, 2014
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¿Ya te dije que la tesis 11 ad-Feuerbach de Marx centra el argumento de la película? Precisamente para contraargumentarla y poner sobre sus pies dicha tesis pretenciosa de poner a Hegel sobre los suyos, Trascendencia es de altos vuelos, ciertamente. Su lema contra la tesis 11 de Marx es que no se trata de transformar el mundo revolucionariamente, pues el humanismo no es sino terrorismo (como ya imaginara forzadamente Maurice Merleau Ponty)316 y no crea sino totalitarismo. El humanista fácilmente muta en Stalin, pero tampoco cabe la mera contemplación pasiva del mundo que el intelectual –incluido el creador deIA–ejercita (y que fácil muta en Stalin si no es controlado por el FBI). se trata de transformar el mundo científico racional estatal y humanamente, esto es, en acuerdo a la libre empresa privada ética y eso es lo que el Pentágono y todo el frente político aludido logran controlar ¿No me crees? Sólo tienes que ver la película y te será patente que la situación es de: finjo que finjo, pero nunca he dejado de ser el amo; la trascendente orden del amo es: IA y gobierno despótico de la producción no de un modo, sino de otro.
Una vez abordados tanto el medio técnico y el ideológico específicos, para la implantación del gobierno despótico de la producción mundial, confirmamos no otra cosa, sino que en medio de la confusión y de las contradicciones en espiral complicándose, emerge clara y nítida como de cristalino manantial, la lucha proletaria anticapitalista. El: “¡Proletarios de todos los países uníos!”, no ha dejado de escucharse un solo día desde que en 1848 vio la luz. Menos dejará de escucharse de aquí en adelante hasta que la humanidad proletarizada prevalezca sobre el capitalismo y todavía un buen tiempo después. Cada vez con más inteligencia acerca de su profundo y sentido significado. Mientras, los robots podrán ir“memorizando” con su artificial inteligencia los eventos de la formidable gesta histórica que se abre ante nosotros. Seguramente serán un factor decisivo para el crecimiento de la sociedad humana en repúblicas democráticas soberanas socialistas, mal que les pese a Malthus y a los
oligarcas actuales que lo enarbolan junto con el capitalista gobierno despótico de la producción mundial y su vetusto nuevo orden mundial pretencioso de ser primaveral retoño.
316 Merleau-Ponty, Maurice, Las aventuras de la dialéctica, Pleyade, Buenos Aires, 1974. 340
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Jorge Veraza Urtuzuástegui
Siglas y Acrónimos
AOK: Acumulación Originaria CC: Capital Constante
CIA: Agencia Central de Inteligencia (por sus siglas en inglés) COK: Composición Orgánica de Capital
CV: Capital Variable
FAO: Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (por sus siglas en inglés).
IA: Inteligencia Artificial (por sus siglas en inglés)
NASA: Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA por sus siglas en inglés)
ONU: Organización de las Naciones Unidas PnA: Producción no automatizada
PV: Plusvalor
Pvex: Plusvalor extra PVR: Plusvalor relativo SF: Subsunción Formal TA: Trabajo abstracto
TLCAN: Tratado de Libre Comercio con América del Norte TEC: Trabajo económico creativo
TECI: Trabajo económico creativo extraordinario o propiamente inaugural UNESCO: Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la
Cultura (por sus siglas en inglés)
VUN: Valores de uso nocivos
FIN

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